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                    <text>ANUARIO DEL CENTRO DE
ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

26
1'
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

��FONDO

UNlVE'RSlTAll\O

�HUMANITAS-3

�ODE
DE
DIOS HU

ISTICOS

AD AUTONOMA DE NUEVO LEON
. 1999

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios conte~dos en este Anuario,
corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANíSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVOLEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANíSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director
Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
TERCERA EDICION
Agosto de 1999.-500 ejemplares.

Jefe de la Sección de Filosofía:
Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la Sección de Historia:
Profr. Israel Cavazos Garza

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de ~s~dios
Humanísticos.- Dirección Biblioteca
Magna Universitaria.- Av. Alfonso
Reyes No. 4000 Nte. Col. del Norte,
c. Postal 64440, Monterrey, N.L.

�ÍNDICE
SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA
DR.

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE: Fenomenología

Ideo-existencial en la teoría de la habencia
DR.

. . . . . . . .. .. ..

RICARDO MIGUEL FLORES : El Bien Común: noción analógica

y proyección social notas para una comprensión fundamental . . .
DR.

41

MARIA LUCRECIA ROV ALE'ITI: La platonización del cuerpo

en la experiencia anoréxica
DR.

21

HENRICH BECK: La esencia de la cultura occidental: su relación

existencial con el logos y su alienación como provocación . . . . .
DRA.

13

. . . .. . . . .. . . . . . .. . . . .

53

JOAQUIN LOMBA: Lo semita medieval como conformador de la

cultura europea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
PROFR.JESUS CONILL: Re-examen de la fenomenología de Zubiri

67
83

97

DRA.

LUZ GARCIA ALONSO: El amor personal .

DR.

MARIANO CRESPO: Filosofía del amor . . . . . . . . . . . . . 113

DR.

JORGE GARCIA GOMEZ: La teoría orteguiana de las ideas y las
creencias -una dificultad interpretativa- . . . . . . . . . . . . . . . 133

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS
DRA.

ALMA SILVIA RODRIGUEZ: El impacto de la transculturación

143

MTRA. LETICIA PEREZ GUTIERREZ: Temática e imaginería en la obra

poética de José Emilio Pacheco

.. .. .. . . . . .. . . . .
7

163

�MTRA. LAURA ESTIIELA GARCIA ALVAREZ: Educación bilingüe en
Norteamerica y Europa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
LIC.

GEORGINA DEL ANGEL GAVIÑO: El beso de la mujer araña

LIC.

Intertextualidad en el cuento "Album de
familia" de rosario castellanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227

LIC.

LUDIVINA CANTU ORTIZ: Presencia del pensamiento ocultista
en "El burlador de Sevilla y convidado de piedra" de Tirso de Molina 237

LIC.

GUADALUPE CHAVEZ GONZALEZ: Curriculum, formación

LICS.

207

CRISTINA ELENES:

ELENA CISNEROS, IRMA MARIA FLORES ALANIS, ORALIA
FLORES DE LA CRUZ, ARACELI FRIAS LOPEZ, MARIA
GUADALUPE MADRIGAL, MIRIAM D. RAMIREZ, OLGA DE
SANTIAGO VAZQUEZ: Fundamentos teórico-conceptuales para

una propuesta de evaluación de estrategias para el aprendizaje . . .

El mundo al revés el pensamiento
antidemocrático en la Grecia clásica . . . . . . . . . . . . . . . . 415

PROFR.GIAMPIERO BUCO:

SECCIÓN CUARTA

docente y régimen pedagógico en las preparatorias de la UANL . . . 251
LIC.

387

LUCILA ALVAREZ DE LA CRUZ, LIC. GEORGINA DEL
DEL ANGEL GAVIÑO: Tres tristes tigres . . . . . . . . . . . . 267

HISTORIA
PROFR.ISRAEL CAVAZOS GARZA: Haciendas y ganados.en el Nuevo
Reino de León -siglos XVII y XVIII- . . . . . . . . . . . . . . .

441

MANUEL CEBALLOS RAMIREZ: Estados Unidos en la
historiografía católica mexicana: la interpretación del siglo XIX . .

463

DR.
SECCIÓN TERCERA
LIC.

CIENCIAS SOCIALES
LIC.

ERNESTO DE LA TORRE VILLAR: El deceso de Felipe II, sus

repercuciones en Nueva España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 471

RICARDO C. VILLARREAL ARRAMBIDE: Las ciencias sociales

y el problema de valores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

283

LIC.

JESUS CANAL:FS RUIZ: Don Benito Juárez y Cantabria . . . . . 497

DR.

GABRIEL VARGAS LOZANO: Fin de la historia .

295

DR.

DR. JOSE MARIA MURIA: Iglesia y Estado en Jalisco durante la

LIC.

RENE VILLARREAL: La globalización económica . . . . . . . . 313

DR.

FREDDY MARIÑEZ NAVARRO: El caso del estado distribuidor

República Restaurada y el Porfiriato . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
LIC.

TOMAS MENDIRICHAGA CUEVA: El barrio antiguo de

Monterrey
Venezolano: o cómo el petróleo no fue sembrado . . . . . . . . . . . 329

LIC.

.... .. . . . . . . . . . . . . .... .. . . . . . . 521

MARIO CERUTII: Gran propiedad y organización de la

Agricultura en el norte de México . . . . . . . . . . . . . . .
DR.

Monismo, Relativismo,
Pluralismo; Isaiah, Berlín y la filosofía de la cultura . . . . . . . . 347

539

MARIO TEOOORO RAMIREZ:

MTRO. MIGUEL DE LA TORRE GAMBOA: Algunas claves interpretativas

LIC.

JORGE SADA ORTEGA: Dioses, abejas y tributos en el México

Antiguo, presencia y persistencia de elementos de religión
prehispánica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 559

sobre la nueva situación social como marco de referencia para la
interpretación de los cambios en educación superior . . . . . . . . . 371
8
9

�SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS

El pensamiento del Padre Ismael Quiles, S./., Dr, Agustín Basave Femández
del Valle, 575. -Educar dudadanos, Dr, Agustín Basave Fernández del
Valle, 581. -El choque de dvilizadones y la reconfiguradón del orden mundial,
Dr. Ricardo Miguel Flores, 585. -Vascos, agricultura y empresa en México,
Profr. Israel Cavazos, 591. --Va'dove ti porta il cuore, Lic. Angélica
Hemández Viera, 599. --Aprender como aprender, J:;.ic. Rosa Adriana Cantú
Ortiz, 603. -La identidad, Lic. Aurelio Hemández Lerma, 605. --Las
preguntas de la vida, Lic. Francisco Javier Rosales, 609. -Pensamiento crítico
y creativo, Lic. Miguel Angel Domínguez Gálvez, 613. -Everyday Spelling,
Lic. Silvia Marcela Salinas Chávez, 619.
-Manual de traducdón
inglés/castellano, Lic. Eduardo Carmona Rodríguez, 623. -Trnaslation into
the second language, Lic. Eva Patricia Puente Montoya, 627. -Política,
cultura y educadón, H. Martell, 631.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FENOMENOLOGÍA IDEO-EXISTENCIAL EN LA TEORÍA DE LA
HABENCIA
Profr. Dr. Phi!., Dir. Jur. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofia, Director del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León

Contra lo que afirma Lyotard de que la fenomenología no puede ser
definida y «que sólo se puede precisar el sentido de "ese movimiento", de
"ese estilo", si se le asume desde el interior, haciendo propia la interrogación
que encierra», 1 yo pienso que la fenomenología es definible y se ha definido
con toda precisión: la fenomenología es la ciencia eidética que describe la
esencia de la conciencia pura. Husserl hace suya una viva aspiración de la
Filosofia: constituir una ciencia fundamental sin supuestos. Busca un punto
de partida indubitable y absoluto. El "fenómeno" es lo que se nos da tal y
como se nos da o aparece. No supone nóumeno detrás del fenómeno. La
"presencia" de entes, del hecho desnudo, está antes de toda interpretación o
explicación del mismo. Toda explicación supone principios desde los cuales
se realiza. La Ciencia Fundamental no supone nada, carece de supuestos. Se
atiene al dato -no exclusivamente sensible- libre de pre-juicios. "Zurück zu
den Sachen sebst" (vuelta a las cosas mismas), rez.a el lema de la escuela de
fenomenológica. Su método describe, inventaría lo que se nos presenta sin
pre-juicios ni interpretaciones previas. Describe las esencias de la conciencia
pura. Las cosas, los objetos en general, se nos dan por intermedio de modos
de conciencias. La dirección espontánea es directa, pero cabe interesarse por
los modos de conciencia -en la actitud refleja o reflexiva- a través de los
cuales se nos dan objetos. La reflexión fenomenológica, a diferencia de la
reflexión natural, se dirige a sus propios modos de conciencia y en ellos se
establece, desinteresándose por completo de toda instancia objetiva, estamos
en la inmanencia de un sujeto que no cuestiona la realidad trascendente, que
la pone "entre paréntesis". El mundo queda "suspendido" mediante esta
epojé o reducción fenomenológica de la realidad trascendente. El ámbito así
demarcado por la epojé -el flujo puro de la vivencia- es lo que Husserl
denomina la conciencia pura. Una ciencia fundamental puede manejarse con
datos empíricos y variables. Versa sobre esencias universales y permanentes.
Estas esencias no tienen la forma de realidad de ser real o individual porque
son intemporales, universales, con identidad numérica permanente,
inalterables y a priori. La cognoscibilidad de las esencias, sin desestimar la
intervención del pensamiento, se nos da por medio de la intuición eidética
Wesenschau. Hay una prioridad lógica de las ciencias eidéticas sobre las
ciencias fácticas.
La intencionalidad -un concepto de origen escolástico que Husserl
tomó de Brentano- constituye el carácter fundamental de la conciencia.
13

�Mientras los fenómenos fisicos están, por así decirlo, centrados en sí
mismos, los fenómenos psíquicos se caracterizan por estar siempre
proyectados hacia algo, hacia un objeto. La conciencia es siempre
"conciencia de". El objeto intencional del pensamiento -contenido del
pensar- es un objeto inmanente del pensar (lo pensado), diferente de la cosa
real. En la estructura de una vivencia intencional encontramos
invariablemente tres elementos: 1) /o entitativo (lo trascendente), 2) lo
noético y 3) lo noemático. Entre el objeto como trascendencia (lo entitativo)
y los datos organizados que nos suministran los sentidos (noésis) se
encuentra el objeto mentado en la vivencia respectiva: el noema. El noema
carece de existencia real, como el objeto exterior, está en el ámbito
puramente ideal, intencional. El noema, objetividad inmanente en el sujeto,
no es un conjunto de sensaciones variables, sino un correlato intencional del
objeto. En tanto la nóesis es variable, episódica, incompleta, el noema es la
esencia invariable, completa. Trátase del correlato intencional del objeto.
Más allá de las vivencias puras está el yo puro, el fenomenológicamente
reducido que no es una vivencia entre otras vivencias, sino el núcleo que
soporta y vive las vivencias; el centro de los cambios vivenciales que sufre
una especie de incrementación histórica por la experiencia. El método
filosófico de Husserl desemboca en una filosofia idealista, que no comparten
algunos de sus discípulos. La métodica puesta entre paréntesis de toda
trascendencia, con el fin de conseguir datos intuitivos de seguridad absoluta,
está antes de la disyuntiva entre realismo e idealismo. Pero la reducción es
también -y aquí está lo grave- reducción de la realidad a los modos de la
conciencia pura. La realidad es de tal manera, y no de otra, porque el sistema
de mis modos de conciencia es así y no de otro modo. En su obra Ideas
relativas a una fenomenología pura y unafilosofiafenomenológica, Edmund
Husserl produce afirmaciones idealistas que podríamos sinte~ e~ dos
vertientes: 1) no existen objetos que no estén afectados por la conc1enc1a, 2)
el ámbito espacio-temporal tiene sólo un ser para una conciencia, e~_ una
mera constitución intencional de la conciencia pura. En una de sus últimas
obras, Lógica formal y Lógica trascendental, Husserl nos llega a decir qu~ la
conciencia pura es "el único ser absoluto indi~cutible". Ya en 1~ introdu~c1ón
de su libro Ideas relativas a una fenomenologia pura y una fimtud filosofica,
Husserl nos aclara que la fenomenología -ciencia fundamental de la
filosofia- "es una ciencia esencialmente nueva, alejada del pensar natural".2
y líneas adelante, nos advierte que el método de "reducciones
fenomenológicas" acabará "ganando el libre horizonte de los fenómenos
3
purificados "trascendentalmente". ~a ciencia_ eidética quie~~ lleg:';
exclusivamente a conocimientos esenciales y no fiJar, en absoluto, hechos .
Los fenómenos de la fenomenología trascendental los caracteriza como
irreales: «todas las "vivencias" trascendentalmente purificadas son
4
irrealidades, exentas de toda inserción en el mundo real».
14

La fenomenología de Husserl se ha mostrado notablemente fecundada
por lo que atañe a su método. Casi todos los filósofos de mi generación
hemos usado de una manera o de otra el método fenomenológico, porque
describir está más cerca del "dejarse determinar por las cosas mismas" y
porque nos asegura un punto de partida absoluto. Admiro en Husserl su
critica del escepticismo bajo todas sus formas modernas y bajo todos sus
ropajes contemporáneos. Haber rebatido enérgicamente ese escepticismo
corrosivo en el pensamiento de la post-modernidad, constituye una de sus
grandes hazañas. Pero debo decir que no comparto el idealismo del último
Husserl. Ciertamente comparto con el creador de la escuela fenomenológica
que la idea de la verdad, con toda su conciencia objetiva, es independiente
del sujeto cognosente. Mi camino se separa del de Edmund Husserl en la
pesquisa sobre el principio y criterio de toda verdad. Toda verdad de la cual
podemos hacemos partícipes, brota del Ser fundamental y fundamentante, de
la Suprema Realidad irrespectiva. El fundamento de la totalidad de cuanto
hay en el ámbito finito -que yo denomino habencia- es Dios mismo. La
Teoría del Conocimiento -que los filósofos modernos colocan en el
principio como justificativa de todo lo demás- es una parte de la Teoría
general de la habencia que abarca todas las disciplinas filosóficas. Mientras
que para Husserl la pregunta principal es: ¿Cómo se constituye el mundo
para una conciencia (Bewsstein) examinada o examinable en la inmanencia?,
para nosotros la pesquisa exigente de verdad y de ultimidades no puede
descansar sino en Dios mismo. Como sustento una filosofía e~océntrica.
Concuerdo plenamente con Edith Stein5 cuando afirma: "Esta es la
contraposición más aguda entre la fenomenología trascendental y la Filosofía
católica; en un lado una orientación teocéntrica, en el otro egocéntrica. No
convence esa visión aparentemente inmediata de verdades eternas en un
cielo ediético que parece, por su estricta "inmediatez", estar reservado a los
espíritus bienaventurados". No ignoramos la fatigosa y rigurosa elaboración
intelectual de las "intelecciones" (Einischten) husserlianas. Admiro el
método fenomenológico con su fino y penetrante análisis de las vivencias
perceptivas, pero no puedo quedarme en él, porque postulo una
fenomenología ideo-existencial dentro de una teoría de habencia.

En 1957 publiqué la primera edición de mi Filosofia del Hombre.
Advertí desde esa época la necesidad de una sólida fundamentación para
todos los análisis fenomenológicos: « Mi propósito fundamental - afirmé en
esa obra- ha sido el de ofrecer las bases y las lineas directrices de una
metafísica del hombre concebida como prolegómeno de toda fenomenología
existensiva; pues aunque abundan los análisis fenomenológicos - agudos y
penetrantes- sobre el hombre, échase de menos una antroposofia metafisica
6
que pueda servirles de fundamento y de guía ». Después de esa obra de
antropología filosófica he publicado un Tratado de Metafísica - Teoría de la
Habencia-, que trasciende la vieja metafisica del ser y amplía el horizonte
15

�de la metafísica misma. El "hay", en el campo de la habencia está antes que
el "ser-tal", que la taleidad de la cosa. El campo de la habencia abarca no tan
sólo la cosa real sino también el ente ideal, la posibilidad, la normatividad y
el ente ficticio. La habencia es un conjunto indiscriminado de todo lo habido
y por haber, la forma general de presentarse el ser del ente, el no-ser-relativo
y la posibilidad, la estructura de ofrecimiento primordial. La habencia no es
la esencia, ni la unidad estructural de la cosa, sino el modo primario de
entrar en presentación dentro de contexto. La habencia es ofertividad
contextual, presencia plural e ilimitada. El ser es la primera epifanía de la
habencia, la presentidad situacional, respectiva del "hay". La habencia es
simpática, consistente, primigenia. No está circunscrita a la presencia. Por
eso puedo decir: Hay, hubo, habrá, habría. El ente es la unidad estructural
de la cosa que es. El ser del ente se manifiesta en la hab,encia.
·
El error de la metafisica occidental, del cual no escapa Heidegger, es
el haber substantivado el ser en abstracto, en vez de haber ido más allá de
todo ente finito, dentro del horizonte de la habencia, hasta el último
fundamento de todo ser y de la misma habencia, entendida como ofertividad
contextual. como presencia sintáctica plwal e ilimitada, como urdimbre
omnienglobante de entes reales, entes ideales, entes posibles, normas,
valores y entes ficticios con todas sus relaciones, implicaciones,
complicaciones y confluencias.
El "Hay Dios" es más originario que "Hay Ser" y que el "Hay ente".
Porque Dios es el que hace que haya. Dios es el fundam~nto de ~a
metafísica y, por consiguiente, no es ya un puro problema metafísico. Es mas
originario de suyo. Pero el hombre parte de la res sensibilis visibilis y desde
ese punto de partida se pregunta por el principio del universo, por el
principio de sí mismo y por el principio de todo. ¿Cuál es el principio de
todo? Esta pregunta parte del supuesto de que hay un todo. En
consecuencia, quien formula la pregunta está instalado en la realidad, más
aún en el todo cuanto hay -que nosotros denominamos habencia- desde
donde interroga por el principio de todo. Sólo en el horizonte de la habencia
le es comunicado el ser de los entes, la realidad en su conjunto -y por tanto,
también su propia realidad-, aunque se trate de un saber problemático. La
metafísica se asegura su propio suelo luchando por sus propios principios.
La habencia es -según mi propia tesis- el inmovible cimiento que soporta la
metafisica y la ciencia del hombre. El ente que tiene ser es limitado por
esencia. Por vía causal arribamos al ser sin más, no limitado. Pero entiéndase
bien que el ser intramundano sólo existe en los ent~s. Y los entes e~tán en la
habencia. Luego, la metafísica debe tener por obJeto no el estudio de los
entes que son de esta o de otra manera, de las realida?e~ múltip~es Y ~picas,
sino de la habencia en cuanto tal. La fenomenologia ideo-eX1stencial que
propongo está apoyada, también, en el inmovible cimiento de la habencia,
16

de la totalidad en cuanto hay en el ámbito finito. La totalidad de cuanto hay
-y no simplemente de lo real- en extensión y comprensión, considerada
como habencia, es el objeto de la nueva metafisica: Teoría de la habencia en
cuanto habencia. La metafísica recibe el "de dónde" y el "hacia dónde" de
su preguntar por la habencia, es decir, por todo cuanto hay. Todo preguntar e
interrogar actual proviene de que el hombre, "Animal insecurum", tiene que
preguntar para saber a qué atenerse. Al tomar conciencia de que pregunta por
la realidad, por lo eidético y por la habencia que incluye el ámbito eidético
husserliana. ¿Si no estuviese instalado en la totalidad de cuanto hay, cómo
podría preguntar por ella? Algo sabe de la habencia si pregunta por ella. Un
saber atemático, pre-científico, pre-filosófico, pero un saber que es también
un sabor, un hombre finito pregunta siempre. Un ser infinito no necesita
preguntar, si el hombre puede ponerse en presencia del todo, es porque el
objeto de su inteligencia es la realidad, la habencia. La fenomenolo~a
clásica realiza, con las reducciones fenomenológicas, un tremendo sacrificio
de la realidad que no estamos dispuestos a aceptar. El hombre está presente
a la habencia no sólo como parte de la misma y tomando parte en su
realidad, como las restantes cos~s, sino también como conocedor de esencias
y de todo cuanto hay o de la realidad del todo.
Lo omnienglobante ofrece vertientes fundamentales: a) naturaleza,
b) cultura, c) persona, d) pautas valiosas.
La habencia tiene sus principios peculiares: 1) Principio de
presencia: todo cuanto hay está de algún modo presente; 2) principio de
participación: inclusión de las partes en el todo por una vinculación
espacio-temporal, y entes que son en la medida que se parecen parcialmente
al Ser Absoluto; 3) principio de sentido: todo cuanto hay es pensable con
disposición tendencial y conexa; 4) Principio de contexto: todo cuanto hay
se ofrece en un marco lógico y en marco existencial; 5) principio de
sintaxis: todo cuanto hay se presenta articulado en función de algo. Los
primeros principios de la habencia que acabo de enunciar, y que creo haber
descubierto, son principios metafisicos antes que lógicos. Sobre estos cinco
principios se dan y operan los principios lógicos supremos. No hay esencia
del ser en cuanto ser sustantivado. Nadie ha podido hablar de los atributos
del ser, porque no los tiene. Ahora bien, sin atributos nos cabe edificar una
ciencia real del ser. El más universal de los conceptos es el más vacío, el
que tiene lógicamente menos comprensión. Ni Aristóteles ni los metafisicos
posteriores nos han dicho qué es el ser. Los trascendentales no contribuyen,
en lo más mínimo, a resolver la cuestión de lo qué sea ser. Si nos queremos
elevar a una teoría pura del ser en cuanto ser nos veríamos impedidos de
incluir en las diversidades reales, concretas. O bien esa teoría unitaria se
quebraría en un número creciente e ilimitado de formas, modos, tipos,
géneros, especies, clases, grupos, que se van desvelando en la habencia.
17

�Dios y los entes intramundanos no pueden pertenecer a un mismo género,
Dios no pertenece a ningún género ontológico, está más allá de todo género
y de toda ontología humana.
La intuición de la totalidad de cuanto hay nos produce una
certidumbre vital directa e i"ecusable. En las partes intuyo el todo. Si
existen partes, no puede dejar de haber un todo. Y este todo se me presenta
como mutable, contingente finito. El problema de Dios es, a la vez, el oculto
resorte y el coronamiento de esta búsqueda de la habencia.
No podemos quedamos en puras definiciones fenomenológicas sin
trasponer sistemáticamente en el plano conceptual los resultados de estas
descripciones. Tampoco podemos encarni7MllOS con la finitud humana y
quedarnos en el lado sombrío de la existencia. No todo se reduce a un mundo
reducido a la existencia como la formal relación de liberarse. ¿Dónde
quedaría todo verdadero valor y todo verdadero sentido? Falta, además, un
punto de arranque para una filosofia de la naturalez.a, para el mundo
espiritual articulado del hombre. En la cultura no podemos confundir
esencia y existencia para reducirlos al existencial puro, a la tensión continua.
Podemos concebir una nada relativa, un no ser, pero nunca una nada
absoluta y "un ser con nada" en donde el ser y la nada dejan de oponerse.

fenomen?logía de la intersubjetividad y una fenomenología de la libertad y
del destlno ,h~ano. .Por eso propongo una nueva fenomenología: la
fenomenologza 1deo-ex1stencial dentro de la habencia.

Notas bibliográficas
1

f

ean-Franc;ois Lyotard, La fenomenología, Editorial Universitaria de Buenos Aires 1960
pag. 5
'
'
2

Edmdund Husserl Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofia fenomenolóaica
0
Fon o de Cultura Económica, México, 1949, pág. 9.
'
3

ldem, pág 9.

4

ldem, pág. 11.

5

Stein, La fenomenología de Husserl y la filosoi:a de Santo
n·Edith
'l
F'l :r.
,
'.I' '
,a ogo I oso,,co, num. 17 mayo/agosto, 1990, Madrid, pág. 159.
6

·
quino en

•

Agu~tí~ Basave_Femández d~l V., Filosofia del Hombre, pag. 16, Editorial Fondo de Cultura
Economtca, MéXIco-Buenos Aires, 1957, pág. 16.

Dentro de mi campo trascendental nunca lograré llegar a la plena
evidencia de la totalidad de cuanto hay. Pero la extravasación de la realidad,
de la totalidad de cuanto hay en el ámbito finito (habencia), me produce una
incertidumbre vital directa. No es la habencia la que está en mi campo
trascendental, es mi campo trascendental el que está en la habencia. La
totalidad de cuanto hay en el ámbito finito abarcando el tiempo, el otro y su
unidad en historia, no pueden ser reducidos a mi "campo trascendental", a
una conciencia pura.
Aunque jamás se exprese de manera exhaustiva la totalidad integral de
cuanto hay en el ámbito finito, porque nunca podremos hacer un inventario
de la habencia, no perdamos de vista que sólo 1a razón habencial con hambre
de saber fundamental o teleológico puede explorar la urdimbre
omnienglobante de entes reales, de entes ideales, de valores, de normas, y de
posibilidades. Está muy bien evitar las fugas de la realidad, desechar las
estructuras conceptuales extrañas al mundo, pero no podemos quedarnos en
una fenomenología existentiva carente de base en la óntica antropológica y
en la habencia. De otra suerte estaríamos ante saberes puramente
mostratorios, descriptivos, inventariables. . . Tras la fenomenología de
esencias y después de la fenomenología existencial está la parte más
significativa de la razón humana: la reflexión metafisica. Sobre esta base
resultan muy aprovechables una fenomenología del conocimiento, una
19
18

Thomas de A

�EL BIEN COMÚN: NOCIÓN ANALÓGICA Y PROYECCIÓN SOCIAL
Notas para una comprensión fundamental

Dr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - UANL
ITESM - Campus Monterrey
l. Noción preliminar
La noción de bien común es una noc1on dotada de relativa
complejidad, en la que se pueden advertir distintos aspectos que dan lugar a
diversas caracterizaciones, y aún definiciones, si bien todas convergen en un
mismo núcleo esencial.
Dice Santo Tomás en la Suma contra los Gentiles' : «Bueno es
aquello que todos apetecen, como dice atinadamente el Filósofo al introducir
la Ética, libro 1, cap. 1. Y todos desean estar en acto, según su naturaleza;
lo cual se muestra, por ejemplo, en el hecho de que naturalmente todos
rehúyen su corrupción. Y el ser en acto implica la razón de bien. Por
consiguiente, cuando uno está privado del acto, y queda sólo en potencia,
entonces se dice que hay un mal, lo cual se opone al bien, como explica el
Filósofo en la Metafisica, libro 9, cap. 10».
Y más adelante agrega: «Y corresponde a la noción de bien el ser
apetecible y ser el fin por el cual obre el agente; por tal motivo, se dice que
el bien tiende a difundir su ser»2• El hecho es que si bien se considera que la
noción de "bien", por su naturaleza simple y originaria no admite definición,
sí es posible analizar todo el contenido nocional de la expresión "bueno"
cada vez que la predicamos de un ser. Debemos procurar encontrar la 'razón
formal' que le da su especificidad a "bien", y que debe considerarse el
principio fontal de las significaciones derivadas o análogas que se presentan.
Dice también Santo Tomás: «Cualquier cosa se dice buena en cuanto
es perfecta: y es así como resulta apetecible»3. «Una cosa es perfecta en
cuanto está en acto»4 ( de lo cual se deriva que será defectuosa en cuanto esté ·
en potencia o carezca de ser), y complementa: «Todo ser en cuanto es, es
bueno»5• Colocados en el plano de los seres limitados, podemos decir que el
bien puede designar tres cosas: la perfección que se anhela, y de la cual se
carece, el sujeto que posee esa perfección -y que resulta bueno en cuanto la
posee- y el sujeto que está en potencia para alcanzarla.
Es esta última perfección a la que se puede considerar «bien&gt;&gt; en
sentido pleno, y es alcanzada por la operación mediante la que se pasa de la
potencia al acto, y por lo tanto no viene dada en la criatura con el ser
21

�substancial. De ahí que, como afirma Santo Tomás en la Suma Contra los
Gentiles6: «La operación propia de cualquier cosa es su fin, ya que se trata
de su segunda perfección;
por ello es virtuoso y bueno cuando
correctamente se relaciona con dicha operación». Ahora bien, como
sabemos, hay dos clases de operación: la transeúnte o trascendente y la
inmanente, de las cuales, es esta última la que propiamente perfecciona al
ser. Oigamos lo que al respecto dice el distinguido filósofo argentino
Alberto Caturelli: «Así como nada opera sino en cuanto está en acto, la
operación misma es el acto último del que opera (operatio est ultimus actus
operandis). Lo cual equivale a decir que la operación es la última perfección
de quien opera. El sujeto de la operación -el hombre- es precisamente tal, en
acto, por la forma que le confiere el se~ absolutamente; de modo que, ante
todo, el ser del operante participa del acto primero de todos los actos que es
el ser (esse) y, consiguientemente, su operación (y todas las operaciones
sucesivas) es acto o perfección de tal ente (agente); de modo que esta
potencia de operar (acto primero) es la causa-agente de la operación misma
( acto segundo) de tal ente; lo que, en última instancia, depende del acto
originario del ser participado en el ente. Así se comprende por qué no
solamente todo ente obra en cuanto está en acto (de ser) sino que el modo de
obrar de un ente se sigue del modo de ser del mismo ente (S. Th., l, 89, l)». 7
Más adelante afirma: «La acción inmanente (de in-manens del verbo
manere, permanecer en) no produce un efecto exterior y, por eso,
propiamente no consiste en el ejercicio de la causalidad; en ese sentido, si
no hay un algo por ella producido, es decir, un término distinto de la misma
acción, es claro que perfecciona a la operación y, en el fondo, al agente. Por
eso se ha dicho con verdad que la acción inmanente no pertenece al
predicamento "acción" sino a la cualidad desde el momento que perfecciona
al sujeto. El mejor ejemplo de la acción inmanente es el entender o el querer
que permanecen en sí mismos y no son causas eficientes de un efecto
extrinseco; en realidad, la actividad del pensar no "produce" su objeto -la
verdad- sino que la descubre en la interioridad y la contempla». 8
El hecho es que en primer término se denomina «bien» a aquello que
perfecciona a un ser bajo el modo de fin; la idea del bien, . fundado
materialmente y coincidente con el ser real de las cosas, es este tmsmo ser,
en cuanto expresa la perfección en sí misma y en cuanto perfectivo de otros.
Expresa Teófilo Urdánoz, siguiendo a Santo Tomás, que todo ser, en tanto
que .tal, contiene un acto, y todo acto es una cierta perfección; de ahí que
toda cosa es buena según que es perfecta, como señala Santo Tomás con
insistencia. Así conceptuada, la bondad viene a ser la perfección, el grado
especial o título de nobleza de la misma en los seres.

Claro está que es posible determinar un signo adicional de bondad

22

íntimamente ligado con el anterior, que es el ser apetecido por todos, de
suerte que el bien, en esta línea de sentido, mientras más se extienda a más
seres, será aún mejor. Esto sin olvidar que la razón principal de bien está en
la perfección misma, y sólo de manera derivada en los demás sentidos
indicados.
Existe, además, la noción de bien particular, y la de bien universal,
siendo esto último aquello que es bueno por sí mismo y por esencia, siendo
entonces los bienes particulares buenos por participación. Esta última
noción de participación requerirá, a su vez, algunas precisiones, las cuales,
junto con las que hasta aquí llevamos establecidas, constituyen un basamento
indispensable a fin de cimentar con solidez el concepto de "bien común",
objeto del presente estudio.

2. Bien común y participación: noción general y analógica

En un sentido material·o cuantitativo, participar es tomar una parte de
un todo, y supone que un todo cuantitativo es dividido en partes entre
diversos participantes. Se trata de la división de un todo anterior en diversas
fracciones o partes constitutivas, y de una cierta relación de los participantes.
En rigor, este sentido cuantitativo es derivado y secundario, debido a que
cada participante no entra en comunidad más que_por la porción que recibe,
y sólo hay participación en el acto mismo de la división; la parte tomada
excluye necesariamente a las demás, y es supuesta la destrucción del todo
como tal. Todo esto es característico de los objetos materiales, afectados de
cantidad.
En el lenguaje común es dable encontrar varios usos de la palabra
"participar" que incluyen un contenido más rico y diversificado, como
pueden ser -en las relaciones interpersonales- un propósito o fin común,
unidad de sentimientos, cooperación con los demás, y otros por el estilo.
Asimismo, como bien indica Carlos Cardona, también es posible encontrar
un sentido transitivo del verbo mencionado, en ciertos casos de aspectos
inmateriales, como comunicar una noticia. Aquí - a contrario sensu del caso
de los objetos materiales- no sólo no hay destrucción o división de un todo
previo, sino que el bien participado sufre un incremento (así como el mal
participado constituye un decremento).
Así como la idea de bien, como fin y objetivo, se impone en todo
obrar voluntario del hombre singular, así también se presenta la idea de un
bien común en el obrar solidario y comunitario de los individuos, al unirse
éstos y actuar con su esencial sentido y tendencia de sociabilidad.
Corresponde el bien común en la vida y actividad de los grupos sociales,

23

�exactamente al bien privado en la vida y actividad ética de la persona
individual; sus funciones son enteramente equivalentes.

misma forma que todas aquellas asociaciones, a su vez, quedan incorporadas
como miembros orgánicos dentro del Estado.

De esta suerte, al surgir la noción de bien común, aparece como una
categoría nueva de bien, propia de lo social, al decir de Urdánoz.9 Son
características esenciales suyas la "unidad, puesto que es meta y aspiración
única, igual para todos los individuos, y la universalidad o totalidad, por el
hecho de ser un bien común que engloba los bienes de todos los individuos;
social, no puramente personal; público, no privado". 10

Santo Tomás de Aquino es sumamente cuidadoso al distinguir en el
bonum ordinis universi un doble aspecto; esta distinción permite al
Aquinate justamente salvar el principio de analogía en materia de bien
común. Presenta por un lado el bien del orden universal como bien
trascendente o separado -bien divino--, o como orden o bien inmanente del
universo mismo. En este segundo sentido se trata de un fin intermedio, «ya
que el universo entero, con todos los seres de él, sólo puede ordenarse al fin
último que es Dios, bien separado y trascendente»12• El bien inmanente del
universo no puede ser fin último de las personas humanas, aunque éstas
formen parte del todo que es el universo, ya que el hombre, por su propia
naturaleza, sólo puede ordenarse a Dios, bien infinito, como fin último.

El hombre tiene múltiples necesidades que le llevan a agruparse en
diversas formas de sociedades, según las distintas modalidades que revisten
aquéllas: van desde la sociedad familiar - la más natural y cercana- hasta la
sociedad perfecta: el Estado (en el plano temporal) y la Iglesia (en el orden
sobrenatural), pasando por las sociedades y asociaciones libres;
encontraríase por último, la "sociedad universal de la humanidad entera"
(Urdánoz), o la sociedad trascendente, el universo creado por Dios.
Todas las sociedades mencionadas poseen su correspondiente bien
común, que a su vez actúa como primer principio impulsor motor de la
constitución de las mismas y principio directriz de las actividades de sus
miembros, erigiéndose a la vez en causa final de dichas sociedades. Sin la
cooperación de los demás, no le es posible alcanzar al hombre los bienes que
a través de ellos le resultan asequibles. De todo ello resulta con claridad
que la de bien común es una noción analógica, que tiene diversas
concreciones en las distintas sociedades en que se realiza, y que a la vez es
una totalidad o concepto análogo respecto de los bienes particulares en él
contenidos. De acuerdo a Teófilo Urdánoz «los grados fundamentales de la
primera analogía serán: primero, todas las formas del bien común imperfecto
referentes a las sociedades imperfectas u organizaciones sociales inferiores a
la sociedad política: de la sociedad familiar, corporaciones municipales o
provinciales y asociaciones libres antes citadas. Otro, el bien común
temporal, o bien humano completo de la sociedad perfecta, que es el Estado;
el bien común natural de la humanidad entera, el bien común sobrenatural de
la Iglesia, el bien común inmanente de todo el universo; por fin, el Bien
común trascendente, que es el Bien divino». 11
Luego entonces, resulta ser el analogado más propio el bien común
perfecto de la sociedad civil que a su vez, de acuerdo al autor últimamente
citado, se constituye en objeto inmediato de las ciencias ético-sociales y
políticas, bien entendidas. Las demás realizaciones del bien común -bienes
comunes inferiores de las sociedades imperfectas, bien común familiar,
profesional, etc.- quedan englobadas o incorporadas en el bien común
superior de la sociedad perfecta, como particularidades del mismo, de la

24

Urdánoz añade a lo anterior, extrayendo consecuencias de las
premisas de Tomás de Aquino, que existen suficientes razones para
,distinguir y delimitar, respecto del bien general del universo, el bien común
natural, esto es, el bien común de la humanidad. Ésta habrá de ser
necesariamente una categoría superior a todas las formas contingentes de
bien común histórico-políticas dadas, y será elemento indispensable
justamente para marcar normas y pautas a efecto de la estructuración
efectiva de la comunidad internacional y a fin de orientar la vertebración del
derecho internacional.
Por otro lado, no podemos perder de vista la clásica división entre
bien honesto --que tiene razón de fin, aunque no último, pero se subordina a
éste-, y bien útil - su bondad, llamada utilidad, sólo viene dada en orden a
cierto fin y su participación de bien es realmente mínima; simplemente
conduce a la participación de la bondad de otros bienes. Resulta de todo lo
hasta aquí expuesto que usamos la expresión "bienes" en un sentido análogo,
denotando cierta proporción en cuanto a la dependencia de los mismos
respecto de un primer principio de bondad, o en función de su ordenación a
un solo fin al que se subordinan.
En el orden creado, todos las creaturas participan del ser, y en esa
medida forman un todo, del cual ellos son partes. Ninguna parte es perfecta
si está separada de su todo, ni el todo puede ser perfecto si se le separa de su
parte principal; ello debido a que, «en el reino del ser, las partes principales
contienen, de modo eminente, la perfección de las menos principales». 13
No es lo mismo poseer todo lo participado que poseerlo totalmente.
Esto último no es posible porque lo participado excede la capacidad del
participante. La naturaleza de la especie, al no poder contener toda su
25

�perfección en un solo individuo, requiere de multiplicarse en una pluralidad.
A esto se le denomina "participación predicamental análoga de la especie" 14 ;
esto es, todos los individuos poseen toda la esencia de la especie, -si bien no
del mismo modo o en el mismo grader- mas no toda su riqueza posible. Así,
todos los individuos de una especie constituyen una totalidad -o comunidad,
en el sentido que venimos indicander- precisamente por la participación que
se da de su común especie.

3. Estructura formal del bien común humano

La sociedad civil (Estado) ha sido definida por Santo Tomás como la
"comunidad perfecta" (en el orden natural) no sometida a ninguna otra en su
ámbito, y su bien común ha sido conceptuado como paradigma y arquetipo
que incorpora toda suerte de bienes. Por otro lado, la sociedad civil, así
concebida, debe proporcionar a sus miembros «todos los recursos necesarios
· · una v1"da humana comp1eta». 15
para v1vrr
Dice Santo Tomás en el Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes:
« ... como el hombre vive según la virtud para conseguir otro fin, que es la
felicidad eterna, es necesario que tal fin sea también el de la sociedad, como
lo es de cada individuo. Luego, el fin último de la sociedad no es vivir
juntos conforme a la virtud, sino viviendo juntos conforme a la virtud lograr
la felicidad definitiva. Y si fuese posible llegar a tal fin con las solas fuerzas
naturales, sería necesario que atañese al oficio de rey el ordenar a los
hombres a tal fin; pues suponemos que al rey corresponden las más altas
funciones respecto al régimen de los hombres; pues tanto es más sublime un
régimen cuanto más puede ordenar lo humano a un fin más alto. Y siempre
se encuentra aquel a ~uien corresponde mandar todas las acciones que se
6
ordenan al fin último».
Existe un señalamiento importante por parte del pensar realista en el
sentido de que el bien de la sociedad política no constituye todo el bien del
hombre [Santo Tomás de Aquino de hecho establece una clara distinción de
los dos bienes comunes -espiritual y temporal- y de los gobiernos - humano
y diviner- de ambas sociedades perfectas-Iglesia y Estado].
·
El bien común, en la línea del pensamiento realista, tiene ~ clara
característica de totalidad, mas no cabe entenderlo de un modo colectivo
desde ninguno de sus ángulos, al modo de los diversos mitos totalitarios, a
los cuales se sacrifican los individuos y su propio bien particular. Si no hay
genuino bien particular, tampoco hay verdadero bi~n ~omún. Ello d~b_ido entre otras razones- a que el primero es de suyo difusivo. El colectivismo,
es una mera abstracción del bien común rectamente entendido. El bien

26

común tampoco es una mera adición de bienes particulares, ya que para
Santo Tomás la diferencia entre bien común y bien particular no es una mera
diferencia cuantitativa o de grado, sino que es formal.
A la idea de bien común, pues, sólo cabe encuadrarla «en el marco
especial de un todo o universal análogo, en virtud de las dos notas
fundamentales de la analogía La una, que este universal análogo es un todo
actual, que contiene actualmente, y no sólo en potencia, a todos los
singulares, sin prescindir ni abstraer totalmente de ninguno de ellos y . . .
que este bien común, como cualquier universal análogo, se participa en los
singulares, no en igualdad absoluta, sino en modos diversos de igualdad
proporcional. Por eso adquiere también la categoría de un todo virtual o
potestativo . . . el bien común es comunicado a cada individuo no en todas
sus virtualidades, sino en modos parciales y escalas variables,
17
proporcionalmente a la aptitud funcional y puesto social de los mismos».
En suma, entendemos el bien común como el «conjunto y
sobfeabundancia de bienes particulares, no en forma cum~ativa y de a~ción
aritmética, sino en una dimensión geométrica proporcional. El bien o
suficiencia de cada uno, considerado solidario del bien de los demás. . . no
como una entelequia abstracta, sino como ya distribuído y en parte
comunicado a la multitud del cuerpo social; como bien inmanente de los
individuos singulares e incluyendo todos los bienes de los particulares, con
tal de que estén debidamente proporcionados entre sí. Es el bien de todos,
pero formando unidad de orden; es decir, la coordinación de todos los
.
· gulares». 18
b1enes
sm

4. Ordenación de los individuos al bien común

La ordenación de las personas singulares al bien común de la sociedad
está basada en normas de justicia legal exigibles por el poder público y la
fuerza imperativa del derecho. Ahora bien, la justicia legal, para Santo
Tomás, es virtud general, ya que extiende su radio de acción imperativa a la
operación de todas las virtudes. Para él puede preceptuar obras de fortaleza,
de templanza, de mansedumbre, de paz, de caricia~, de religión y, más
frecuentemente, de justicia interindividual o conmutativa; pero, en t?do ~aso,
se trata de los actos exteriores del hombre, no de los actos mtenores
(principio de exterioridad; el derecho como moral autolimitada).
De acuerdo con Urdánoz, se puede establecer como una ley de
subordinación de los individuos al todo social, que el hombre está obligado a
tender hacia el bien común y procurar y promover este bien de la multitud
en todos sus actos exteriores, de modo tal que subordine a la utilidad común
27

�toda su actuación y obras personales de virtud. Esta preocupación por el
bien común debe ser uno de los deberes primordiales del hombre. Para
Santo Tomás, no es recta la voluntad de quien desea su bien personal sin
referirlo al bien común como a fin.
Santo Tomás enseña que el ·bien común temporal -fin de la actividad
política- debe consistir en la suficiencia perfecta de medios de vida para
toda la multitud, esto es, en la abundancia de bienes -materiales, culturales y
morales-, y en medios de toda clase que los individuos deben encontrar en la
sociedad para su perfección humana y el desarrollo pleno de su personalidad.
«El bien común es un ideal de perfección nunca totalmente realizable,
que señala una meta de progreso indefinido, pero que el Estado debe
constantemente promover y los individuos cooperar a la realización de la
mayor cantidad posible de bienes». 19
_
Desde luego que las diversas clases de bienes aquí comprendidas
deben escalonarse jerárqui.camente en función del valor e importancia de los
mismos en los objetivos de la sociedad. En primer término estarían los
valores morales que el Estado debe promover y defender: el orden, la paz,
la concordia de los ciudadanos, la seguridad política social, la tranquila
convivencia en el orden, etc. Luego estarían -en función de los anterioreslos valo~es y bienes de cultura, los medios de educación y formación
intelectual técnica y científica, el progreso de las ciep.cias y las artes, etc.
Y es así que sólo en un tercer lugar y con carácter instrumental habrán
de señalarse los bienes económicos, y todo lo relativo al bienestar material.
Aun así, es de comprenderse que un buen gobernante se desvele por este
último aspecto, ya que un mínimo de bienestar material es base y condición
indispensable para todos los otros bienes; en ese sentido, se puede
considerar a dichos bienes como "piedra angular" de todo el edificio social.

Hemos efectuado la anterior digresión con el fin de dotar de
fundamento metafisico suficiente la noción de bien común; la idea es
básicamente evidenciar cómo la genuina concepción del pensar realista está
provista de un adecuado cimiento, y cómo ésta última es totalmente ajena a
ciertas· interpretaciones materialistas o de otra índole, que desvirtúan o
falsifican la recta doctrina acerca de este principio.
Dentro de esta línea de pensamiento, nunca debemos perder de vista la
perspectiva del último fin. Cualquier consideración de índole finalista que se
efectúe sobre algo que no sea el último fin de todo, debe referirse
necesariamente a dicho último fin, y enseguida, a lo que está más próximo al
mismo. En ese sentido, -y como ya lo hemos señalado líneas arribasabemos que el último fin de todas las cosas es Dios, mientras que el último
fin secundario -participación del otro- viene a ser la perfección del universo.
Pero dentro de este último lo principal es el "universo humano", la
comunidad humana toda que, por supuesto, se compone de hombres
singulares.
En determinados autores de la modernidad -Hobbes, por ejemploaparecen desvinculados, y aun opuestos, individuo y comunidad; ello ha
traído consecuencias funestas en el devenir de la política y de la historia. En
una sana concepción realista, el hombre es concebido como parte de la
comunidad, pero aquí "comunidad" es entendida en un sentido nofragmentado, sino tomándola en toda su generalidad: la comunidad de todos
los hombres y de todo el hombre.
Cuando se admiten estas ilegítimas -por falsas- concepciones, lo que
acontece es que termina afirmándose lo individual hipertrofiado [no otra
cosa es lo que se observa en los autores llamados posmodernistas
-deplorables herederos tardíos de la gnosis empirista e individualista-] hasta
la exacerbación, o, en caso inverso, se afirma exaltadamente la colectividad,
concibiéndola falsamente como sustantiva, a expensas del indíviduo,
prohijando de esta manera toda suerte de totalitarismos.

5. Bien propio y bien común

De acuerdo con esta línea de pensamiento, cabe afirmar que cuando se
busca realmente el bien común, necesariamente se está buscando el bien
propio. Bien propio y bien común no están ni pueden estar desvinculados.
Hay una redistribución o reversión del todo hacia la parte, y por otro lado, la
parte se debe al todo. La parte no puede ser todo lo que debe ser sino en
relación al todo. Hay además una difusión del bien propio que es
consecuencia de la propia perfección, y es mayor la perfección de un ser en
la medida que es causa de bondad para otros. Así, de este modo, el bien de
uno se hace común a muchos, mediante la difusión de la propia acción.
28

Otra cosa que ocurre, es una curiosa combinación de ambas
acentuaciones, en la cual, al concebir -por un artificio conceptual- de una
manera dísociada individuo y persona, queda como resultado una "persona
acomunitaria" con una religiosidad reducida al ámbito de lo "íntimo" y de la
conciencia, y una sociedad en que prevalece lo colectivo y formas
socio-políticas hiperideologizadas.
Hay que dejar bien establecido que si bien el fin de la comunidad
política (Estado) es el fin del hombre en cuanto parte de esa comunidad,

29

�dicho fin comunitario a su vez está subordinado al fin de la comunidad
humana toda, y éste a su vez, al de todo el universo -"comunidad
universal"-; así queda claro que el bien público temporal o bien de la
comunidad política estatal nunca puede ser fin último, sino meramente
subordinado. Hay una jerarquía ordenada de bienes y de fines en la
estructura del ser que el hombre está obligado a respetar.
A nivel de la comunidad humana, el bien común es el fin de las
personas singulares, como el fin del todo es el de cualquiera de sus partes.
Sin embargo de ello, el bien de una persona singular no es el fin de otra, ni
tampoco el de muchas personas singulares, ni aun el del Estado -que,
rectamente entendido, es una parte del todo comunitario-, toda vez que
necesariamente debe tratarse de un genuino bien común, para que éste sea
fin de todas las personas singulares.
Para Santo Tomás de Aquino --es oportuno mencionarlo-- la política es
una parte de la ética, y así aparece con toda nitidez cómo, en su concepción,
el fin de la política no es otro que la felicidad de los hombres que, como bien
sabemos, para él no significa otra cosa que obrar virtuosamente. De esta
suerte, la misión de la política y, más precisamente, del Estado, habrá de ser
el proporcionar los medios legítimos de que dispone a fin de que los
ciudadanos obren el bien y sean virtuosos -fuertes en la realización del bienSe requiere, para que se dé una ordenación virtuosa [recordemos que
virtud es sinónimo de.fuerza] de los hombres entre sí una unión de afecto; se
trata de una amistad que es necesaria para la cooperación --elemento
dinámico del bien común-, fundada en la comunicación de bienes, en la
benevolencia y en la unión producida por amar los mismos bienes. Ello
implica, entre otras cosas, el tener como propio el bien de los demás; cada
quien, de esta manera va logrando su propio fin, así como también el todo
comunitario, que implica el bien de las partes ordenadas, como ya hemos
visto. Hasta aquí este apretado preámbulo metafisico, que juzgamos
indispensable antes de acometer aspectos más específicos y puntuales del
bien común de la comunidad humana, ya en el terreno de la filosofia de la
sociedad y de la filosofia política.

6. Bien común temporal
Ya hemo~ contemplado cómo el bien común no es un mero agregado
cuantitativo, esto es, no es meramente la suma de los bienes individuales.
Lo social posee una entidad supraindividual, aunque no posea un ser
independiente de los individuos; en el análisis del bien común esto se hace
aún más patente. Por el bien común se busca el acrecentamiento del

30

patrimonio común resultante de la recíproca vinculación de las aportaciones
individuales. De lo cual se deriva que necesariamente bien común y bien
individual son de índole diversa, aunque posean un nexo fundamental que
les comunica.
Como bien supraindividual que es, el bien común es entonces una
totalidad a la que se ordena el bien individual de los miembros de una
sociedad como una parte al todo al que pertenece, como lo hemos indicado
ya varias veces.
Ahora bien, visto desde otro ángulo, el bien común también puede ser
conceptualizado como «el conjunto de los supuestos sociales que hacen
posible a los miembros de la sociedad la realización de sus cometidos
20
culturales y vitales en libre actuación».
Hay en definitiva medios que
constituyen partes esenciales del bien común. Entre las fundamentales
tenemos: la legislación u ordenamiento jurídico y las instituciones que lo
garantizan; las instituciones comunitarias que redundan en beneficio
distribuido de todos, como las instituciones de salud, de educaéión; las
.
'
comunicaciones; las instituciones de seguridad y previsión social, y aun las
instituciones que tienen como finalidad la salvaguarda de la existencia de la
sociedad, como puede ser el ejército.
Lo anterior implica consecuentemente que son los individuos y las
sociedades menores o intermedias quienes tienen la obligación de procurar
su propio bien en forma responsable y, mediante ello, contribuir al bien
común del todo. Sin embargo, necesitan hallar para su eficaz actuación la
ayuda supletoria o subsidiaria que a tales efectos requieran. Ello pone de
relieve que el bien común es resultado del despliegue y activación de las
fuerzas personales del hombre individual. De ahí la definición de bien
común temporal dada por Cathrein -citado por Messner- que traemos a
colación: «Conjunto de las condiciones necesarias para que dentro de lo
posible todos los miembros del Estado puedan alcanzar libremente y por sí
21
mismos su auténtica felicidad terrena».
Desde la óptica de la acción, el bien común temporal es la
participación de los individuos y comunidades menores de la sociedad, en
medida proporcional a su aportación, en los bienes que resultan de su
cooperac10n. La sociedad obtiene su plenitud ontológica natural en la
medida en que esplende el bien común, y éste no se realiza sino en la medida
en que existe una ayuda que hace posible la cooperación de todos y que
redunda en su beneficio a efecto de la realización de sus finalidades
esenciales.
Todo lo anterior en ningún momento obsta para considerar que el bien
31

�común debidamente entendido es dinámico, es un estado de la sociedad que
está en evolución constante; no se trata de un orden que pueda quedar fijado
de una vez para siempre, sino que continuamente tiene que tomar una nueva
forma. Ello porque no solamente se transforman, como resultado de la
evolución de. la ciencia y de la técnica, los tipos, modos y entidad de las
aportaciones efectivamente aprontadas por individuos y comunidades, sino
que también existen variaciones sumamente notables en las capacidades, y
aun en la voluntad de colaboración de distintos grupos y estratos sociales;
esto evoluciona con el tiempo. Pero también cambian las exigencias
objetivas del bien común. Piénsese en todo el problema ecológico que,
como problema de bien común, ciertamente no existió en otros tiempos. Se
pueden aducir multitud de otros ejemplos. Para que el bien común sea una
realidad, se requiere necesariamente se den cambios en la forma y medida de
la participación en las respectivas esferas, tanto de los bienes espirituales
como de los materiales.
Son totalmente infundadas las concepciones que presentan tanto el
liberalismo como el socialismo, en el sentido de que el principio del bien
común así como el principio de la justicia que enuncia "a cada uno lo suyo"
carecen de contenido concreto, y no cabe, por ende, deducir nada de los
mismos en función del orden social, y no son útiles .en manera alguna si se
ha de emprender una reforma social.
En realidad, si se piensa en la justicia social, cuya noc1on está
indefectiblemente ligada a la concepción dinámica del bien común, es viable
en un momento dado visualizar con claridad si los distintos grupos y estratos
de una sociedad dada -y a nivel internacional también, desde luego- reciben
la parte de la renta nacional -o mundial- que les corresponde según criterios
de justicia y equidad. No se trata de cómputos exactos; además -ya lo
hemos señalado- el bien común no es un mero agregado de bienes
materiales que habrían de distribuirse. De lo que se trata en orden al bien
común es de la proporcionalidad de la participación en el despliegue del
bienestar material y espiritual, social e históricamente condicionados.
En todo caso, la escala de medida de proporcionalidad se integra, por
una parte, del total de bienes y servicios aportados por una comunidad dada,
en función de los cuales habríase de determinar, considerando las
necesidades humanas condicionadas por el grado de evolución cultural
efectivo, lo que sería el "mínimo vital social"; y por otra, de la contribución
de los distintos grupos sociales en orden a su relevancia para el monto y para
las expectativas futuras de la productividad económico-social en general,
ante la evolución de precios de la economía nacional y mundial. No
podemos entrar aquí en más detalles por rebasar el objeto del presente
escrito.
También puede ser visualizado el bien común y su esencia desde la
32

óptica de su extensión con respecto a los miembros constitutivos de una
sociedad. El bien común, para ser tal, lo ha de ser del todo social, mas
presente en el conjunto de sus miembros. Ello se condice completamente con
lo que hemos venido indicando: el bien común no es fin de sí mismo, sino
que su ser y su fin lo tiene en los miembros de la sociedad y, de esta suerte,
no puede ser concebido desligado de la totalidad de los miembros de la
sociedad, considerados en su unicidad irrepetible.
Mas con todo, en rigor, el bien común visto en toda su extensión e
integralidad se refiere no sólo a los miembros de la sociedad, considerados
individualmente, sino que también comprende a las sociedades miembros
("sociedades intermedias") de una comunidad dada. Realmente, el bien
común de la sociedad total sólo puede alcanzar su plenitud en la me~da de
la realización del bien común de dichas comunidades integrantes.
Desafortunadamente, han prevalecido en tiempos recientes
concepciones que -si bien de signo diverso- coinciden en negar todo lugar,
o al menos lugar suficiente, a dichas comunidades menores. Ni colectivismo
ni individualismo han sido respetuosos de la protección que es debida a las
comunidades miembros, aun las naturales, como la familia. Esto ha incidido
notablemente en los fenómenos de masificación y despersonalización de los
últimos tiempos.
Tanto uno como otro niegan a la persona humana su centralidad y su
pleno valor ontológico. Ambas concepciones la consideran únicamente
como un medio que permite la producción -y acumulación- de mayores
riquezas.
La explotación capitalista -exacerbada con el llamado
"globalismo"- transformó al trabajador en una cosa, en instrumento de
producción. El trabajo humano quedó convertido en un objeto en el
mercado, y ha sido tratado como simple mercancía, quedando a merced de
las fluctuaciones de la oferta y la demanda. En el socialismo soviético -hoy
felizmente derrumbado- las cosas no eran muy diferentes, sólo que en lugar
del mercado, las instancias determinantes eran el Partido y el Estado.
Otro punto de convergencia de ambas concepciones es su fal~amente
pretendida moralidad, en donde se considera que t~~os los m~dios_ son
buenos. Se ha querido sustraer a la economía y a la pohtica de la directriz de
la moral. La Edad Media tuvo el buen tino de no aceptar a estos efectos
separación alguna entre vida privada y . vida pú?lica.
Y~ , con el
mercantilismo, que instituyó la primacía del dinero, casi nada subs1st1a de las
antiguas normas de moralidad que regían la vida económica de hombres y
sociedades. Posteriormente, el individualismo de la Reforma protestante
favoreció la separación entre moral y economía; se propició el que se
convirtiesen en compartimientos estancos a fin de que quedasen
33

�incomunicados. Y la separación largamente gestada llegó a su culminación,
cuando se pretendió que la economía, -como ámbito de la realidad y como
disciplina científica- fuese tratada como una más de las ciencias fisicas. Y
así, al no ser la Física ni moral ni inmoral, se pretendió tendenciosamente
que, al ser la economía "la fisica de los cambios", fuese ésta amoral. Se
quiso constituir un ámbito totalmente autónomo respecto de la Ética, a fin de
que dicha ciencia sólo se ocupase de cuestiones de producción y de mercado.

7. La genuina noción de bien común ante el individualismo liberal y el
colectivismo socialista
Dejaríamos incompleto este estudio si no hiciéramos algunas
consideraciones -adicionales a las ya efectuadas a nivel doctrinal- relativas
~ los sistemas socio-económícos que han prevalecido en nuestro siglo,
mcluyendo en las mismas críticas y comentarios a las tendencias
prevalecientes en el mundo, en este fin de siglo.
Ya antes aludimos en varias ocasiones a que el concepto de "bien
comi'm" en más de una ocasión ha sido tergiversado. Tanto representantes
de las tendencias individualistas como de las colectivistas han pretendido
apropiárselo, cuando así ha convenido a sus propósitos, dada la raigambre y
el prestigio del concepto.
Es así como del lado individualista se ha pretendido que la noción
tomista de "bien común" avala sus tesis desde el momento que dicha noción
no sustenta en manera alguna el igualitarismo, ni las formas de organización
de la sociedad que anulan al individuo o que vulneran sus derechos, lo cual
es verdad, desde luego. Sin embargo, se cuidan mucho de mencionar los
aspectos contenidos en una recta intelección de lo que es "bien común" que
les puedan resultar desfavorables, tales como que las personas nacen con
derechos ~ntre ellos, los económicos- inalienables; que hay obligaciones de
las personas y de los grupos - sobre todo, de los poderosos- para con la
sociedad, concebida como un todo; que, por encima del principio ciertamente legítimo- del derecho de propiedad privada, se ubica el principio
del destino universal de los bienes terrenales, y otros más que les resultan
igualmente adversos.
Hay todo un proceso metafisico (ciertamente involutivo) detrás del
advenimiento del liberalismo laicista y del iluminismo que sustentan al
capitalismo; proceso que analiza magístralmente Alberto Caturelli22 : «El ser
deja de ser la medida de la razón, de la voluntad, de la sensibilidad; en el
proceso que se desarrolla de Occam a Locke y Hume, es la razón "medida"
de la verdad y su origen: racionalismo, voluntarismo y empirismo, aunque
34

puedan parecer contradictorios, en realidad no lo son y provienen de un
origen común: al ser destruida la relación entre el concepto universal y la
forma del ente concreto, nuestra lógica se reduce a un mero juego estéril de
símbolos formales; al escindirse el conocimiento sensible del conocimiento
intelectual, se. destruye la unidad del compuesto humano y se hace posible el
materialismo y la consiguiente negación de la espiritualidad del alma; al ser
plenamente autónoma la voluntad respecto de la inteligencia, se abre paso el
indeterminismo irracional (voluntarismo) que conduce directamente al
fideísmo protestante; al quedar ante nosotros sólo el desnudo hecho
empírico, la metafisica se vuelve imposible.»
Es bien conocido, por otra parte, el nexo que existe entre la ética
protestante -particularmente en su versión calvinista- y el llamado "espíritu
del capitalismo", nexo puesto en evidencia oportunamente por Max Weber
en su conocida tesis. De igual modo, otras vertientes iluministas también
desembocan en el capitalismo: las tesis contractualistas - tanto en la versión
de John Locke como en la de Rousseau se mueven en la misma línea de
sentido.
Resulta ser que para ellos la sociedad es una mera colección o suma
de singulares y el origen absoluto del poder hay que atribuirlo al pueblo, al
no poderse demostrar la existencia de Dios con base en las premisas de sus
respectivos sistemas. Todo ello conlleva a una autosuficiencia del orden
temporal, a un inmanentismo temporalista y a la permanente exaltación de
los valores puramente terrenos. En último análisis - y como lo salienta muy
bien el propio doctor Caturelli- , es en estos últimos elementos citados que
radica el núcleo decisivo de la concepción liberal del mundo y de la vida.
Para Locke, Hume y sus adláteres, el pensamiento se reduce a
sensación y los conceptos a "voces" (el sensualismo se ubica en línea directa
en continuidad con el nominalismo ocammista) o a réplicas de las
impresiones sensibles; la certeza así se indistingue de la mera intuición
inmediata, resultando identificadas verdad y acción práctica (realmente
Marx y William James no hicieron sino extraer consecuencias de premisas
ya establecidas), disponiéndolo todo en una línea de progreso necesario,
unilineal e indefinido (Comte, Jeremy Bentham, James Mill, John. Stuart
Mill). Estas ideas centrales de la Ilustración pretenden convertirse en el
nervio motor del mundo y de la vida en todos los ambientes y soc_iedades
imbuidos de una concepción secularista de la vida.
Hoy día pareciera -después del estrepitoso derrumbe del bloque
soviético- haber triunfado la concepción liberal o neoliberal del mundo y de
la vida; pareciera como si necesariamente todo el mundo debiera adoptar ~ n
bloque y sin matización alguna- el sistema que hoy día parece triunfar e

35

�imponerse a través de los procesos de globalización y modernización
tecnológica acelerados, y que ya no hubiera ninguna otra alternativa viable a
efecto de estructurar y vertebrar las sociedades de nuestros tiempos.
Diversas voces han alertado al respecto; se trata de un espejismo nada
más. No puede ser ni ideal ni definitiva una organización del mundo y de las
sociedades tal que impliquen la muerte por hambre de poblaciones enteras,
la condena a deber eternamente deudas impagables y usureras que gravitan
sobre muchos países, el despojo y saqueo indiscriminado de las materias
primas y recursos naturales de muchas naciones y la correspondiente
manipulación de los respectivos precios, el deterioro constante e irracional
del medio ambiente, etc. Esto jamás podrá ser considerado legítimamente
"bien común".
Ya hemos visto antes cómo una cosa es estar de acuerdo con una
economía de mercado con libertad ordenada (al modo como la propone
Johannes Messner, por ejemplo), y muy otra es propugnar por una economía
liberal o neoliberal sin ulteriores matizaciones. [La llamada 'economía social
de mercado' resulta las más de las veces neoliberalismo y globalismo
recalentados, así como la reciente propuesta de la 'tercera vía' del primer
ministro británico, Anthony Blair.]
En el primer caso estamos ante una ordenación de la sociedad acorde
y compatible con el concepto de "bien común" (y con la doctrina social de la
Iglesia, por cierto), mientras que en el segundo, sólo abusando de las
palabras podría sustentarse tal equívoco.
Ambas posturas concuerdan en que debe haber libertad y debe haber
mercado, cierto; pero mientras para los defensores a ultranza del
neoliberalismo, mercado y libertad son entendidos en un sentido absoluto, y
como principio supremo, para los defensores del genuino bien común,
mercado y libertad son, entiéndase bien, condición necesaria, mas no
suficiente para una certera ordenación de la sociedad y de la economía.
Requiérese además la justa intervención de la autoridad legítimamente
constituida para, precisamente -entre otras cosas-, incidir en las políticas de ·
bien común necesarias en la sociedad. Y éstas incluyen -aunque a los ojos
de los neoliberales resulte sacrílego- medidas concretas de redistribución de
la riqueza, políticas de bienestar social, equidad en la asignación de las
cargas fiscales, y otras.
Asimismo, debe interponer sus buenos oficios, para -en base a
criterios eficaces de justicia y equidad- mediar y dirimir las controversias
que puedan surgir entre capital y trabajo, sin inclinarse previamente en uno u
otro sentido, según vaivenes políticos y modas ideológicas.

El bien común genuino nunca estará presente ahí donde las sociedades
constan de individuos aislados, insolidarios, y que actúan como si carecieran
de vínculos ontológicos entre sí. Tampoco donde se piensa que la propiedad
es meramente una relación entre sujeto y objeto, y no una relación entre
sujetos a propósito de los bienes materiales, relación que por otra parte está
referida necesariamente al todo de la sociedad y a su propio bien común.
Por otro lado, desde posiciones de signo contrario también se ha
intentado manipular la expresión "bien común" a fin de apuntalar regímenes,
partidos o movimientos socialistas, sobre todo en su modalidad
específicamente marxista.
En cuanto a los regímenes, hoy felizmente la mayoría se han
derrumbado. La crisis interna, vuelta inevitable por las contradicciones de la
dialéctica marxista en el plano especulativo -y que han sido evidenciadas
por muchos filósofos, desde Berdiaeff hasta nuestros días- tenían que
estallar necesariamente ~n el plano fáctico algún día. Si el Estado, habida
cuenta de que para Lenin era "el producto y la manifestación del carácter
irreconciliable de las contradicciones de clase", y de que estaba destinado a
desaparecer de acuerdo con las premisas de este sistema, al advenir la
sociedad "homogénea"; y de que, en el mismo contexto, la llamada
"dictadura del proletariado" habría de tener un carácter meramente
transitorio, se evidencia con toda nitidez la absurdidad y la contradicción
interna de dicho sistema al constatar cómo lo que debió ser transitorio se
convirtió en permanente. Lo que surgió fue «un Estado atrozmente
despótico y permanente que viene a mostrar, por sí mismo, que la sociedad
sin clases (y sin Estado) era una utopía irrealizable». 23
Dicho carácter permanente ha servido «para poner en evidencia que,
propiamente hablando, no es ni dictadura ni del proletariado, sino una atroz
tiranía totalitaria no del proletariado sino de un déspota (Lenin, Stalin) o de
24
una nueva clase opresora, propietaria y explotadora, ... ». El hecho es
que dicho sistema no funcionó, se derrumbó estrepitosamente, y llama
poderosamente la atención cómo, fue precisamente por los flancos
económico y tecnológico -que ocupaban un lugar de privilegio en dichos
regímenes- por donde la nave hizo más agua, hasta llegar al hundimiento
total. Ahora esos Estados sobreviven gracias a la ayuda de los bancos y
países occidentales, otrora sus enemigos a muerte.
'
Otras críticas que se podrían efectuar son las que realiza René
Bertrand-Serret en El mito marxista de las clases; en dicha obra señala que
la filosofía marxista trabaja con dos abstracciones o dos mitos "inexistentes
en el orden concreto". Dicho autor argumenta que el concepto de "clase" no
37

36

�es aplicable a la "burguesía", debido a que el primer concepto constituye una
categoría estricta cuyos elementos están rigurosamente delimitados, mientras
que la noción de "burguesía" se caracteriza por no poseer una definición
precisa y, por tanto por carecer de limites claramente establecidos.
Abunda Bertrand-Serret en este análisis aduciendo que, en rigor, la
"burguesía" no es una clase, sino solamente un ambiente que sólo tiene en
común un cierto estado de vida, o algo así como un conjunto de rituales
identificatorios, interpretando por nuestra parte las ideas del autor
mencionado. Con la noción de "proletariado" o de "clase obrera" se presenta
una situación similar, de carencia de suficiente delimitación. Desde luego,
nadie niega la existencia de conflictos y contradicciones en el seno de las
sociedades concretas, mas de ello no se sigue que la realidad sea en sí
contradicción, lo cual es muy distinto.
La recta noción de bien común jamás tendrá que ver con filosofías
totalitarias que prescinden del hombre concreto, que postulan la violencia sin
límite a efecto de que advenga la "sociedad sin clases" (utopía absolutamente
irrealizable, además de indeseable, como hemos visto), la supeditación de
sociedades enteras a la voluntad de un partido político, de éste a un "comité
central" , y de este último a su vez, a un autócrata constituido en el único y
verdadero intérprete de las "sagradas escrituras marxistas", y amo y señor de
vidas y destinos.
Del hecho de que la auténtica noc1on de bien común exija una
concepción de naturaleza humana en la que se incluye claramente su
dimensión social, y de que se postulen deberes sociales en el ámbito ético,
no se sigue un "primado de lo social" , que vaciaría totalmente la interioridad
del ser humano y anularía la dignidad de la persona.
Hay muchas reformas sociales que efectuar ciertamente - aquí hemos
postulado principios certeros de los que éstas habrán de derivar-, mas nunca
dichas reformas se deben confundir con cambios tales en la sociedad a los
que subyazca una concepción materialista del hombre, la vida y la sociedad.
No olvidemos que detrás del concepto del hombre de Marx, está el "buen
salvaje" preconizado por Rousseau. Se trata de un hombre "bueno por
naturaleza" . La concepción filosófica realista, en cambio, no acepta tal falso
optimismo, ni tampoco un pesimismo --como el de Calvino--, sino un
optimismo moderado, en cuya base se ubica indefectiblemente la creencia en
que el hombre fue creado bueno, pero cuya naturaleza está herida -como
consecuencia del pecado original-, mas que sin embargo ha sido llamado a
la plenitud de lo sobrenatural a través de la redención de Cristo. Cuando y
donde no aparece esta noción, surgen todos los desequilibrios y desórdenes
que tanto daño causan a la humanidad.

38

Notas bibliográficas
1 Tomás de Aquino, Suma contra los gentiles. l, c. 37, Traducción de Carlos Ignacio
González, Editorial Ponúa, Colección "Sepan Cuantos ... ", núm 317, México, 1977, p. 46.

2

Ibid.

3 Tomás

de Aquino, Suma Teológica. 1 q.5 a.5c. -vol. I de la Biblioteca de Autores Cristianos:
Introducción general / Tratado de Dios Uno. Traducción de Raimundo Suárez, tercera
edición, Madrid, 1964. p. 380.
4

idem., p. 375

5

ibid.

6 Tomás

de Aquino, Suma contra los gentiles, m, c. 25. Edición citada, p. 322.

7

Caturelli, Alberto, Metafisica del trabajo, Librería Editorial Huemul, Buenos Aires, 1982,
pp. 27-28.

8

ídem. , p. 29.

9

Urdánoz, Teófilo. Introducción, en Suma Teológica, Nueva edición de la BAC, Madrid,
pp. 757 - 758.
10

ídem., p. 758.

11

idem., p. 759.

12

ídem p. 760.

13

Cardona, Carlos, Metafisica del Bien Común, Ediciones Rialp, Madrid, 1966, p. 31 .

14

idem., p. 32.

15 Urdánoz,

Teófilo. op. cit., pp. 760 - 761.

16 Tomás

de Aquino, Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes, Libro I, cap. 14, Editorial
Porrúa, México, 1975, pp. 280.
17

Urdánoz, Teófilo. op. cit., pp. 762 - 763.

18

ídem., p. 763.

19 Messner,

Johannes, La cuestión social, Ediciones Rialp, Madrid, 1960. p. 355.

20

ídem. p. 356.

21

idem. p. 362.

22 Caturelli, Alberto, El nuevo mundo, coedición de Edamex y UPAEP, México, 1991.
p. 424.
23

Jdem , Pensamiento parf al e total, Edi~es Loyola, Sao Paulo, 1977 p. 63.

24

Berdiaeff apud Caturelli. op. cit., p. 59.

39

�LA ESENCIA DE LA CULTURA OCCIDENTAL:
SU RELACIÓN EXISTENCIAL CON EL LOGOS Y SU
ALIENACIÓN COMO PROVOCACIÓN

Dt:- Henrich Beck
Bamberg, Alemania
La cultura secular moderna, en primer lugar, se entiende como el
resultado de la extensión e influencia mundial de la cultura europea. Por eso,
para juzgar la potencia constructiva y destructiva de dicha cultura en la
formación de una paz dinámica del mundo, en un encuentro con las culturas
asiáticas y africanas, un análisis de las propiedades características positivas y
negativas de ésta parece necesario. Estas características hay que
comprenderlas por medio de sus manifestaciones históricas, especialmente
de la evolución de la Filosofia europea desde la Antigüedad y el Medioevo
hasta la Modernidad, de la que tendremos que darnos cuenta bajo este punto
de vista en nuestra siguiente exposición.
V

En la primera parte intentaremos elaborar la disposición y capacidad
primordial del espíritu europeo. Éste consiste, como quiero demostrar, en el
desenvolvimiento existencial del logos y de la lógica; la cultura europea
desde su identidad y tendencia onto-antropológicas es una cultura racional.
Esto fundamentalmente significa la facultad de un conocimiento objetivo y ·
distante del ser, que hace posible un entendimiento y una trascendencia
critica del pasado, además de proyección y creación activas del futuro. Esta
habilidad racional ha generado a las ciencias y técnicas modernas, que tienen
que analizar y dividir la unidad originaria de la realidad experimentada en
sus componentes y funciones parciales, además de sintetizar y recomponer
las partes en nuevas unidades ingeniosas. De esto se sigue un progreso
especial de la mentalidad y cultura europeas.
La misma conciencia racional, confrontando y diferenciando la
realidad, también ha implicado la evolución de los derechos individuales de
la persona humana, tanto como la construcción de órdenes racionales de la
sociedad y la economía. En estos valores básicos humanos, la contribución
necesaria de la cultura europea a la integración del mundo es fundada. Pero
simultáneamente, esta capacidad especial del logos y de una estructuración
lógica de la realidad empírica parece ser parcialmente pervertida en hábitos y
actitudes negativas: en alienación, explotación y destrucción.
Explicar este lado de la cultura europea será la intención de la segunda
parte de nuestra exposición. Aquí ocurren fenómenos históricos como el
Racionalismo, el Empirismo y el Positivismo, los cuales indican el peligro y
la tendencia permanentes del espíritu europeo a caer en un nihilismo
41

�sujetocéntrico. El mismo hay que entenderlo como privación y perversión
parciales de la facultad y disposición originariamente positiva, lógica
existencial ( del espíritu europeo mencionado, que significa una honda crisis
de esta cultura y -en una amplificación en la moderna civilización secular
mundial- una amenaza y provocación fuertes para la supervivencia de la
humanidad). La tarea de superar esta crisis exige un encuentro creativo con
las tradiciones culturales asiáticas y africanas, que exactamente realizan
valores humanos, que no acentúan la racionalidad analítica, distante y
trascendente, y la existencia del ser, sino más bien la intuición inmanente y
la in-sistencia en éste, es decir, la unidad y armonía estética con la
naturaleza y lo divino; así, aquellas culturas pueden equilibrar la
unilateralidad racional existencial del acceso europeo a la realidad. De esta
manera, una reflexión in-ex-insistencia!, que significa la Filosofia Insistencia} plenamente desarrollada, puede abrir un camino para entender y
superar la alienación del hombre en la cultura secular moderna, desde su raíz
onto-antropológica y lograr un estado cultural más integral y humano.

La representación del logos como la capacidad y el destino primordial
de la cultura europea, y como una contribución posible a la integración
del mundo

Observando la evolución histórica de la mentalidad europea en su
conceptualización filosófica, encontramos la idea del logos como motivo
capital y dirigente del pensamiento desde los primeros tiempos, es decir, de
diferentes maneras en la Antigüedad y la Edad Media hasta la Modernidad.
En la Edad Antigua, el pensador presocrático Heráclito fue el primero,
como parece, que llamó logos al principio más supremo e interno de la
realidad, como la ley y regla de todos los procesos y eventos que componen
y determinan las diferencias y contrariedades del ser a una unidad fluyente
universal en el sentido de un Palintropos Harmoniae. En Pitágoras, este
logos asumió características más matemático-harmonicales y psíquicas. Más
tarde, con Sócrates, el logos en el juego dialéctico del diálogo interrogativo
fue conocido como el principio metodológico para descubrir l.a verdad;
según su alumno Platón, toda la realidad fisica es transparente a su logos
metafisico, es decir, a un orden de arquetipos traslúcidos o ideas hipostáticas
como el bien, el amor, la verdad, la belleza, la igualdad, la armonía y la
justicia. Por último, a estos principios trascendentes de sentido y
cognoscibilidad Aristóteles los puso en la materia del mundo como las
formas inmanentes de los seres y acontecimientos físicos.
Como se ve, para los antiguos griegos todo el mundo resultó ordenado
homogéneamente por principios harmonicales matemáticos y gobernado por
42

el logos, el cual elaboró del Caos el Cosmos. Pero, por qué el sustrato
material hasta cierto grado resiste al logos, éste en el mundo visible aparece
sólo de manera limitada y el orden no puede superar al Caos perfectamente.
Esta oposición y dualismo en la constitución del ser del mundo también da
razón para un último fracaso de todas las fuerzas éticas y para un sentimiento
profundamente trágico del destino. Por eso, la educación y formación
humana resultó entendida como la tarea de elaborar, representar, actualizar e
imitar al logos y un orden de ser que corresponde al logos: teóricamente en
el conocimiento y conciencia racional, prácticamente en la voluntad y
carácter éticos y poiéticamente en la construcción de la cultura externa.
Esta concepción europea del logos cósmico, que abarca toda la
naturaleza y la humanidad y .que funda el orden del mundo, seguramente
asigna y puede abrir una perspectiva básica para una futura integración
cultural del mundo. Pues, en esta concepción del logos y de su primacía se
revela la potencia activa del espíritu europeo de existir, es decir, de egresar
del mundo fisico de la experiencia inmediata y de entrar en el logos como
fondo metafísico trascendente de su orden, distanciándose y enfrentándose
desde éste su fondo al mundo mismo para que pueda volver cada vez más
profundamente al mundo in-sistencial traduciendo el logos y ordenando al
mundo. Esta potencia activa del ordenar es ineludible para cada integración
cultural del mundo que implica el ordenamiento cooperativo de todas las
culturas, continentes y naciones.
La caracterizada capacidad originaria del logos y del ordenar según él
se reveló en la segunda etapa de desarrollo de la cultura europea, en la
llamada Edad Media. Ahí, bajo la influencia de la revelación judaica y
cristiana, la imagen cosmocéntrica del ser se cambió en una imagen
teocéntrica, lo que significa que en el centro del ser no obra la lógica de una
energía divina anónima, sino que actúa el omnipotente Dios personal, quien
crea el mundo a través del logos, que es su palabra personal, por el que llama
todas las cosas el ser. Ahora, el logos no debe ser entendido como una parte
del mundo, como su inmanente energía formante y estructurante, sino como
una realidad divina personal.
Según filósofos cristianos como San Agustín y Santo Tomás, Dios en
sí mismo realiza una vida interpersonal; su acto de ser consiste en un diálogo
trinitario: por una autopenetración intelectual, Dios percibe su propia esencia
infinita y la expresa y pronuncia en el logos, el cual consecuentemente es
llamado 'el Hijo co-esencial de Dios'; él representa y corresponde a Dios
perfectamente. La coacción del Padre por su acto de pronunciarse y del Hijo
por su acto de corresponder acaba por el acto del amor, por el que ambos se
aceptan mutuamente y originan el Espíritu Santo en el que tienen y gozan su
unidad perfecta. Y así, según nuestra interpretación, la vida divina trinitaria
43

�describe un movimiento circular in-ex-insistencia! arquetípico: la esencia del
ser ilimitado insiste en sí originariamente en la persona de Dios-Padre, existe
de sí y es expresada en la palabra o logos, la persona del Dios-Hijo,
constituyendo un recinto interpersonal del encuentro divino consigo mismo,
vuelve y re-insiste en sí en la persona del Espíritu Santo, el cual 'penetra y
llena las profundidades de la divinidad' como dice San Pablo.
En este diálogo divino ilimitado, el mundo, como ser limitado en
espacio y tiempo, participa. De donde Dios creador ocurre como Padre, tanto
de su Hijo co-substancial del logos divino, como de toda su creación, la cual
es pronunciada a través del mismo logos en el amor del Espíritu Santo y el
mundo, especialmente el hombre siendo persona se concibe como ser
invitado a integrarse en el logos y su correspondencia a Dios, es decir, en su
ser hijo-compañero de Dios y su acto de responder o corresponder a Dios.
En este horizonte la evolución e historia del mundo aparece como no menos
que una creciente o decreciente conformidad a la realidad del logos: la
historia en el acto de su ser es respuesta y responsable resonancia a la
llamada del Creador o deficiencia y fracaso en esta tarea. En el primer· caso,
se encuentra una adecuada participación en el movimiento divino trinitario
in-ex-insistencia}; en el segundo caso, sin embargo, su alienación, un egresar
y existir del hombre de su origen divino sin ningún correspondiente retomar,
re-insistir en el bien.
Incluye un misterio de la fe cristiana, que en la historia de su
compañerismo paternal con el mundo Dios ha enviado a su Hijo como un
encarnado ser fraternal con la humanidad y que resultó crucificado; esto hace
que la cruz sea entendida como símbolo del ser desordenado del orden del
ser, y del sufrimiento, como consecuencia de la deficiencia y del fracaso
frente al logos y amor divinos creativos y, en forma simultánea, como un
ofrecimiento permanente de reconciliación y libertad.
Filosóficamente, en este contexto se han elaborado dos aspectos
importantes del logos, los cuales articulan más profundo el aspecto
específico existencial de la cultura europea:
1) 'Logos' implica diá-logo personal y encuentro creativo, y todo el ser
humano desde su fondo divino es llamado y dispuesto al diálogo y a la
interpersonalidad. En esta participación en el logos-compañero de Dios
radica una dignidad insustituible de cada persona humana y sus derechos
individuales y obligaciones sociales como dimensiones de su ser
dialógico y responsable. Este valor, elaborado de manera particular en
Occidente en el medioevo cristiano, sugiere una suposición y
contribución indispensables a una paz e integración del mundo.
44

2) Pero el logos y todo el orden participante en él, en realidad parece
violado y sufriendo. El acto y movimiento de existir que implica el logos,
realmente, es pervertido y alienado, por una parte, y en tanto no conduce
a un cada vez más profundo in-sistir en el bien, sino produce el mal y la
destrucción. Consecuentemente, como meta de la historia se da la
liberación y libertad por una relación rectificante con el logos, por su
asimilación, apropiación y subjetivación. Y así, en la línea del desarrollo
de la cultura europea, que acentúa la relación existencial con el logos,
después de la visión cosmocéntrica de la Edad Antigua y la teocéntrica
del medioevo, ahora en una edad tercera, una versión antropocéntrica
parece ser iniciada.
Desde la Modernidad, la evolución cultural e intelectual del mundo
europeo occidental aparece como un movimiento espiritual de liberación; la
filosofía moderna occidental se entiende a sí misma en su intención
fundamental como 'filosofia de libertad y liberación'.
Este paso histórico, primeramente se anunció en una nueva relación
con la naturaleza y ganó forma en las ciencias y técnicas modernas. En la
Edad Antigua y Media, la razón humana fue considerada como capacidad de
percibir el logos, el contenido inteligible de la realidad sensorialmente dada
y de expresarlos en conceptos racionales; el orden lógico de la razón humana
tuvo que corresponder al precedente orden del logos inmanente a la
naturaleza. Desde la Edad Moderna, empero, una nueva tarea se ha atribuido
a la razón humana, la tarea de tomar la realidad empírica lógicamente en sus
manos y bajo su poder, formándola como materia disponible según las
intenciones subjetivas del hombre -o según las ideas innatas, como en
Descartes; formas a priori, como en Kant; o también los intereses de la
sociedad, como en el Positivismo o Neopositivismo-. El hombre intentaba
captar la realidad racionalmente por medio de conceptos 'lógicos' y a
dominarla teóricamente por medio de la ciencia. De esta manera esperaba
poder someterla prácticamente y disponer de la misma por la técnica. Se
enfrentaba con la naturaleza oponiéndola como objeto determinado y se
imponía a ella como sujeto determinante y libre. Mediante la objetivización
de la naturaleza, debería suceder la subjetivización del ho!]lbre; la
constitución de la naturaleza como objeto determinado tuvo que servir como
medio a la autoconstitución del hombre como sujeto dominador y libre.
Esta tendencia del logos occidental moderno liberador se formulaba
característicamente en el paradigma científico de 'reducir todo lo cualitativo
a algo cuantitativo subyacente', es decir, a distanciarse de los seres
individuales de la experiencia inmediata sensorial por un acto abstracto que
prescinde de las propiedades concretas cualitativas y solamente exhibe las
45

�propiedades cuantitativas, expresables matemáticamente en leyes generales
mediante las que se podría dominar la realidad.
La misma intención del apoderamiento lógico de la realidad vale
respecto a las estructuras fisico-químicas y biológicas de la naturaleza con
respecto de las estructuras psíquicas y socio-políticas de la humanidad. Por
los métodos del llamado psicoanálisis y socioanálisis se intentaba un
conocimiento objetivo de los complejos y sucesos subconscientes,
individuales y sociales, que determinan y estrechan la vida, al sustraerse y
liberarse de ellos creando en su lugar, según su libre autodeterminación,
nuevas y deseadas estructuras psico y sociotécnicamente, por ejemplo,
usando y manipulando los medios de comunicación. En los fenómenos
contemporáneos del 'hombre esclarecido' , así como de la 'mujer
emancipada', o del 'capitalista liberalista', o del 'socialista marxista', se
presenta al espíritu occidental moderno que pretende progresivamente cada
vez más libertad, rechazando siempre de nuevo cada estado ya logrado, y
existiendo de ello por los actos racionales teórico-científicos y prácticotécnicos, es decir, por el Logos antropo-logizado.
En resumen, ¿cuál es el rostro que prevalece en la cultura y
mentalidad europea occidental, cómo se manifiesta en su autoexplicación en
el curso de la historia? Lo que parece ser una relación especial existencial
con el logos, la lógica y la racionalidad. En la Antigüedad griega, que
pensaba más cosmocéntricamente, el logos parecía ser incluido en el cosmos
como su más interna y fundamental parte divina y principio formativo y, así,
como valores humanos, se originaban una sensibilidad intelectual para el
orden y armonía cósmicos, para su representación, imitación y continuación;
tanto en el conocimiento racional teórico como en la cultura práctica, ética y
externa.
En la época segunda, la Edad Media cristiana, que se orientaba más
teocéntricamente, el logos trascendía y veía al mundo como la palabra del
creador divino todopoderoso, el cual enunció y misionó su palabra en su
creación hasta su encamación personal en Jesucristo; por asociación con él y
participación en él, a la humanidad se le ofrecía la posibilidad y oportunidad
a in-sistir y comprometerse con el mundo desde su fundamento divino
absoluto y libre, y así, nuevas dimensiones de valores humanos se abrían,
como un compañerismo personal y libre en la base de la insustituible y
responsable representación de Dios por la persona humana.
En la época tercera y última, la Modernidad, con su cambio y
orientación antropocéntricos, el logos resultaba apropiado desde su
trascendencia divina y en cierto sentido identificado con la racionalidad e
historia humanas. El espíritu occidental en la Modernidad se concibe a sí

46

mismo siendo en evolución y realización hacia la libertad, superando y
trascendiendo cada situación por objetivización y dominio racional; así
busca su progreso hacia una más amplia libertad en todas las regiones de la
naturaleza fisica y de la estructura psíquica del individuo y de la sociedad.
Puede ocurrir que en la diferenciación y cooperación de los geográfica
y culturalmente distintos sectores de Europa este proceso se da acentuado de

manera distinta. En la parte del norte, es decir, la cultura anglosajona, que se
extendía también a Norteamérica, prevalece una más abstracta y
lógico-analítica teoría de la ciencia y el esfuerzo a una apropiación
económica del mundo, y en este sentido tenemos una cultura progresiva.
En cierto contraste con esto, en la parte sur de Europa, es decir, en la
cultura romana, que se extendía también en América Latina, prevalece un
intuitivo y estético acceso al logos, visible en un desenvolvimiento típico de
las artes y la religión; en este sentido, una dimensión no tan progresiva sino
más bien expresiva de la cultura humana es acentuada aquí.
Como situada eri el centro de Europa, la Alemani; participa en ambas
regiones y por esto parece ser particularmente llamada a una confrontación
ideológica y conciliación creativa, lo cual se ha manifestado en grandes
alemanes científicos, inventores, artistas, filósofos e innovadores de la
religión, que han influido en la historia del mundo. Y así la identidad cultural
de Europa, según el carácter explicativo y diferenciativo del logos mismo, no
es monótona, sino polífona; no expresa uniformidad sino analogía.

La crisis existencial de la cultura europea en la Edad Moderna y la
oportunidad de su superación in-sistencial mediante un encuentro
cultural mundial

La habilidad particular del espíritu europeo para el logos y la
estructura y estructuración lógica de la realidad, ya descrita, que básicamente
significa la capacidad creativa y disposición positiva para el ser humano,
integral en la Modernidad, en la actualidad parece estar parcialmente
pervertida en un estado negativo y así ha caído toda la humanidad en una
honda crisis por sobrevivir. No hay que negar que dominación y libertad
- ganadas por la ciencia y la técnica en la base del nominalismo, el
escepticismo y el positivismo- han conducido a un removimiento, alienación
y extrañamiento del conocimiento teórico de las estructuras de sentido de la
realidad y en consecuencia, a un hábito y actitud prácticos de hybris, es
decir, de explotación, destrucción y manipulación ilimitada.
47

�Para el temprano nominalista filósofo moderno Ockham nuestros
conce~tos racionales no deben percibir y representar un sentido pr;cedente 0
~ogos ~anente del ser, sino captar la realidad empírica y tomarla bajo la
mtencion ordenadora y potencia activa de la conciencia humana· en cambio
según Kant,. las intenciones racionales formativas se tenían ~ue entende;
como expresiones del llamado "sujeto trascendental" de la eterna humanidad
co~o tal; desp~és el positivismo sustituía este "sujeto trascendental",
estnctamente universal y transhistórico, por las últimas sociedades y culturas
humanas concretas y sus intereses parciales y variables, las cuales ahora
resultan ser entendidas como las últimas y supremas sustancias y
autoridades del sentido.
La naturaleza no perseguía ser comprendida como un ser con sentido
pr~pio, sino como un objeto para el hombre, quien intentaba y se quería a sí
mismo como sujeto exclusiva e ilimitadamente libre. La naturaleza era
aceptada sólo como un instrumento de la autorrealización del hombre· no
aprendida y reconocida como ''valor de sentido en sí" sino como "valo~ de
us~ Y utilidad para ~l hombre". Yace en el fin y efecto de esta mentalidad y
actitud, -~ue hoy di~ nos e~contramos amenazados por el peligro de una
destrucc1on de la vida debido a la contaminación del aire con emisiones
venenosas, efectos secundarios no intentados de la radioactividad y el cierto
desarrollo de la bio-técnica que escapa de la responsabilidad humana· en el
futur~ ulte~o~ no se puede excluir la alteración del equilibrio cósmico.por la
energia atomica que no parece ser controlable de manera absoluta. Se
manifiesta una provocación de la historia que afecta la posibilidad de
sobrevivir de la humanidad desde su fundamento fisico.
Se presenta un panorama sombrío por el desarrollo en el ámbito de lo
psíquic~, social y político. Parece que las relaciones de los sexos y de las
generac10nes caen cada vez más en formas neuróticas, y las actividades
económicas e interculturales de los pueblos resultan gravemente afectadas
por falta de respeto y confianza mutuos. ¿A dónde va la libertad?
Es evidente que la historia occidental de la libertad se manifiesta no
sólo como en movimiento de abrir, representar y confrontar la realidad sino
también p~cialmente se pervierte en alienación y destrucción que pie~de y
falta al sentido. En este contexto se da la concepción de la libertad en Sartre
. ~orno un . rechazo de todas las pretensiones obligantes del ser; la
10terpretac1ón del "Seinsgeschick'' occidental, que significa el destinó o la
misión del ser en Heidegger; como un 'olvido del ser' en la línea de la
profecía del nihilismo en Nietszche. Este contexto filosófico amenaza caer
en un nihilismo sujetocéntrico que ataca el fundamento óntico del sujeto
humano y su libertad.

48

Es verdad que recientemente se pide y busca una nueva ética, por
ejemplo, en los ámbitos de la manipulación biogenética de la vida o en las
actividades socioeconómicas; pero hay que preguntar, si en estas demandas
generalmente subyace una concepción adecuada de la 'ética', es decir, si
'ética' es entendida como hábito J actitud por relación del ser en sí por causa
de sí, o sólo como otra forma de la 'técnica', en este caso como una técnica
de sobrevivir.
Así, bajo diferentes aspectos, parece probado concretamente que la
capacidad peculiar del espíritu europeo de distanciar y objetivar la realidad
-que es el fundamento de la libre determinación en sí mismo y de cada
proyección del futuro y significa una cualidad originariamente positiva- se
ha pervertido hasta un alto grado, en un alejamiento y alienación de la
realidad. La racionalidad occidental ha caído en una actitud racionalista, que
no permanece suficientemente abierta y susceptible por la voz del ser; el
logos occidental significa -si se quiere interpretarlo en una perspectiva
cristiana- una participación particular en el logos divino crucificado.
"Lo que falta al logos occidental en su estado actual de alienación, es
una referencia e insistencia correspondientes, la obligación y re-implicación
adecuadas al sentido originario del ser. La cultura europea, hoy día parece
unilateralmente más progresiva que expresiva, mirando la materia fisica
como un mero instrumento racionalmente dominante de la prosperidad
económica y no como un medio y representación de un sentido metafisico
intuitivamente perceptible en concordancia y amor espirituales; parece más
mental y lógica que espiritual. Si el acto acentuado y favorecido de existir y
confrontarse del ser por el logos, no es equilibrado y complementado por el
acto de in-sistir en el sentido originario del ser por el espíritu de la unidad y
armonía, entonces la mentalidad europeo occidental conduce a la alienación
y destrucción, como carácter predominante en la cultura de hoy que arroja a
toda la humanidad en la crisis de sobrevivir.
Por eso, como un camino aún más integral, libre y humano se sugiere
un encuentro creativo de la cultura del Occidente europeo con otras culturas,
que en su disposición básica onto-antropológica parecen ser acentuadas más
espiritualmente, es decir, con las del Oriente y de África. Y se origina la
impresión de que en el último y más reciente desenvolvimiento de la cultura
europea moderna y secular, en la así llamada época 'postmodema', bajo la
. influencia de impulsos espirituales asiáticos y africanos, está abriéndose una
nueva sensibilidad para la expresividad metafisica del mundo fisico que
inicia una 'conciencia cósmica' transparente a la totalidad y al fondo del ser.
Pero es verdad que los primeros signos de una apertura a una 'Nueva
Edad' o 'New Age' de la humanidad, en gran parte parecen bastante

49

,,

�•

confusos y se necesitaría una más desarrollada capacidad para distinguir las
cosas -por una racionalidad que ha renegado su fundamento intuitivo y en
esta base su competencia metafisica-. Entonces se da la espera.nz.a que la
reflexión racional, abstracta y analítica, que segrega la unidad y coherencia
de la realidad en sus partes y componentes, será acompañada y balanceada
por una devoción emocional, que· reúne y reintegra las partes separadas y
reconoce la totalidad hasta su fondo : por un tal salto creativo de la evolución
de la conciencia y cultura humanas -¡y no hay otra oportunidad de
sobrevivir!- resultaría un más lleno e integral acto del ser, reali:z.ándose en
una estructura triádica in-ex-insistencia/: por un paso primero, el in-sistir y
reposar del ser en sí; por un paso segundo, el consciente y abriente existir del
ser, o moverse hacia fuera y confrontarse; y por un tercero y último paso, el
respetable y amante moverse por dentro y re-insistir, por el que el ente se
acepta a sí mismo y los demás expresivamente y perfecciona su propia
identidad y la unidad del ser. Es claro: estos tres pasos no marcan diferentes
partes del tiempo sino se realizan simultáneamente y constituyen sólo juntos
el lleno e íntegro acto del ser de la humanidad como comunidad cooperaµva
de diferentes culturas y CO!fespondientemente connotan dif~entes aspectos y
capacidades según las culturas participantes.

in-ex-insistencial, culturalmente más comprensivo y rico, representa en
esencia más de diferenciación e integración, de humanidad y libertad.

.,

Un encuentro creativo re-insistencial de la moderna civilización
occidental mundial con culturas asiáticas y africanas tradicionales, un
encuentro que es demandado y favorecido por la actual provocación
existencial de la humanidad podria realizarse ejemplarmente en América
Latina, que por la presencia de los grupos etnológicos distintos parece ser un
lugar privilegiado del encuentro. Así, en la civilización científico-técnica se
iniciaría una autoconciencia crítica: tanto de los valores humanos positivos,
elaborados en la historia de la cultura humana desde la Edad Antigua y
Media, como de los propios límites y deficiencias.
Por un encuentro críticamente abierto con las cualidades y
capacidades semejantes y distintas de otras culturas puede ocurrir el impulso
práctico a recordarse de las propias facultades positivas como articuladas,
por ejemplo, en las experiencias místicas cristianas de la Edad Media,
revitali:z.ándolo y desarrollándolas de nuevo, el impulso de conocer,
reconocer y aceptar las propias unilateralidades y faltas, superándolas
gradualmente por diálogo y complemento mutuos.
Motivación e inspiración para un cambio y desarrollo de disposiciones
vienen de la experiencia de que podemos complementarnos mútuamente y
así alca.nz.ar nuestra más plena identidad e in-sistencia en el ser. Quizá, los
sufrimientos actuales de la humanidad hay que entenderlos como dolores de
parto de un nuevo tipo de ser humano, que por su movimiento
50

51

�LA PLATONIZACIÓN DEL CUERPO EN LA EXPERIENCIA ANORÉXICA

Dra. María Lucrecia Rovaletti
Universidad de Buenos Aires
El cuerpo, esa experiencia ambigua

El cuerpo en su polaridad de sujeto y objeto, de presente y olvido,
representa la experiencia más profunda y al mismo tiempo la más ambigua
del ser humano. Por eso podrá decir Nietsz.che: "Hay más razones en tu
cuerpo que en tu mejor sabiduría" 1•
El cuerpo, ensayo provisorio, jamás me es dado totalmente como
acabado ni a mí ni al otro, él se muestra sólo como un anticipo y esquema
anunciador de mi ser total. Él expresa mi estilo y lleva sedimentada una
biografia modelada por los usos, las costumbres y las tradiciones, pero
también por el entorno propio. Es por ello que "no existe imagen de uno
mismo sin la imagen del cuerpo del otro" (Castets, 58). El ser-con los demás
y ser-para los demás es una co-existencia de seres corpóreos. Necesito del
prójimo para captar con plenitud todas las estructuras de mi ser hasta tal
punto que sin el otro mi ser se desvanecería.
En efecto, la forma y el contenido del cuerpo se constituyen desde el
reconocimiento que los otros hacen de él, por eso el interés positivo o
negativo por algunos aspectos de nuestro cuerpo modifica la imagen
corporal, acentuando o removiendo aquello que se siente como aceptado o
rechazado. De allí que en la psicopatología, el cuerpo juega un rol
fundamental en el determinismo de las modificaciones estructurales y hace
de la experiencia corporal la más frágil de todas (Basaglia, 12). En este
sentido, la tríada clásica que define e) sindrome anoréxico -perturbaciones
de las conductas alimenticias, adelgazamiento y amenorrea- , muestra hasta
qué punto el cuerpo está implicado en diferentes niveles de esta afección,
llamada sin embargo "mental". El mismo discurso del paciente revela su
preocupación por el cuerpo, ese cuerpo que es a la vez negado e
hipervaliorizado, ese "cuerpo pretendidamente ignorado que, a cada tanto,
irrumpe en la escena como si vlillese de fuera, · reclamando
persecutoriamente unos derechos que en otros son deparadores de placer"
(Caparrós y Sanfeliu, 93).
¿Pero entendemos todos lo mismo cuando hablamos del "cuerpo"?
Un dualismo que nos constituye

Hablar del cuerpo significa enfrentar una cultura dualista que desde
hace más de dos mil años opone espíritu y materia, alma y cuerpo,

53

�concibiéndolos como dos realidades en sí y organii.ando para cada uno un
orden de ciencia con metodologías radicalmente diversas. Al objetivar "mi
cuerpo", lo desdoblo y lo hipostasio como una dualidad sustantiva.
La axiología cartesiana encumbrará al hombre en un cuerpo
considerado como una mera máquina,2 objeto de las leyes fisicas; lo
autonomizará privileginado el polo espiritual en forma absoluta, elevando la
res cogitans al mismo tiempo que denigra la res extensa. El cuerpo es
acusado de sospechoso, y se lo pone a distancia como algo despreciable. De
este modo las pasiones, como mero desplaz.amiento de los espíritus animales
del cuerpo, pueden ser dominadas calmando las ansiedades de moralistas,
inquietos por las causas del pecado.
Por su parte, el alma, alejada de toda influencia corpórea es reducida a
puro intelecto, a un yo puramente intrasubjetivo. De esta forma, la relación
del yo con su cuerpo es vivida como extraña, en tercera persona. Si el cuerpo
recoge toda la carga de decepción, de no valor, por el contrario, el espíritu en
.revancha -como si hubiera que conservar para el hombre una parcela de
divinidad a pesar del desencanto del mundo que lo oprime- permanece bajo
la tutela de Dios.

Liberarse de los estigmas del cuerpo

Si anali:zamos detenidamente las raíces del dualismo cartesinao, no
sería arriesgado afirmar que éste constituye una secularización de gnosis3.
4
Como muestra H. C. Puech : "En esta baja tierra, el gnóstico se siente por
todos lados oprimido por el tiránico peso del destino, sujeto a las
limitaciones del tiempo, del cuerpo, de la materia y entregado a sus
tentaciones y degradaciones ... La necesidad sentimental de redimirse adopta
así las formas de exigencias y problemas, y cree poder satisfacerse -al
menos teóricamente-- en un acto intelectual de conocimiento y de conciencia
de sí mismo", aunque se admitan en algunas direcciones como medio de
salvación también los ritos y misterios.
El dualismo meta.fisico constituye una de las principales tesis de la
gnosis, en sus dos modalidades. Por un lado el dualismo cósmico5 u
oposición entre dos principios universales, uno bueno y otro malo; y por
otro, el dualismo antropológico con la oposición absoluta entre alma y
cuerpo. Y es a éste último que nos referiremos en este trab~jo.
Precisamente la antropología platónica constituye un paradigma de
este dualismo. "El hombre es su alma" (Alcíbiades l., 13 a; Fedro. 247 c),
más aún: "De todas cuantas cosas tiene el hombre, su alma es la más

54

próxima a los dioses y su propie~a~ más divina y ~erdade~" (Leyes, 726 a,
959 ab); es el principio del movmuento y de la vida, es sunple. El cuerpo,
por el contrario es el resultado de la Kpa.cncr" (mezcla) d~ elem~ntos
corporales, como la armonía que resulta de 1~ cuerdas de la hra (Fedon ~5
e, 86 d, 93 c, 95 a; Leyes ~92, 896), que se disuelven con la muerte (Fedon,
79 c).
El alma tuvo que encarnarse a causa de un pecado y es condena~a a
descender a la tierra y a ser encerrada sucesivamente en cu~rpos mate~a~es
hasta lograr su purificación y la expiación perfecta de su crunen (Republ,~a
498 d, 613 a, 617 d; Timeo 42 ad)6. Unida al cuerpo, el alma pare_ce ebna
(Fedón, 79 c), por eso busca separarse ?e él para al~anz.ar el bien Y la
verdad. De allí la necesidad de un ascetismo para SUJetar el cuerpo a la
dirección del alma. Ella tendrá que liberarse de los estigm~s de esta ~arga, de
este cuerpo del cual es prisionera. Por eso: "Desde antiguo se dice en la
sentencia el separar al máximo el alma del cuerpo y el acostumbr~se ella a
recogerse y concentrarse en sí misma fuera del cuerpo, y a hab1~ar ~n lo
posible, tanto en el tiempo presente c~!11º en, el futuro, sola en si misma,
liberada del cuerpo como de una cadena (Fedon, 67, d-e).
He aquí una lógica de la separación, que coloca por un lado una
psique o conciencia clara y evidente o un yo, y por, o~o ~ cue~o
c~cel-tumba crroµa (sw 'ma-shvma), pero además un~ logzca disy~ntz~a,
fundada en un pensamiento antitético para el cual la realidad de cada termmo
excluye a otro (Galimberti).

La angustia de tener un cuerpo extraño

Nos enfrentamos ahora al reverso de una situación antropológica
originaria, pues se vivencia el cuerpo más como ~ ,objeto entt:e !º~ demás
objetos que como el núcleo del propio ser. En relac1on a la subJeh~1dad del
yo, el cuerpo comienza a ser considerado un objeto. complement~o Y s~ ,1e
exhibe como el aspecto exterior del ser, suscepttbl_e, de una mspec~10n
objetiva. Un paso más y est~ ?ualidad se c~nvertira en una polandad
insoportable y el cuerpo acabara siendo un extrano.
Por ello: "La semiología de las vivencias de alteración del yo co~oral
como angustia de ser y tener un cuerpo extraño, meta~o~~seado, e~~anJero,
irreal, objeto inerte y vacío, constituye una reahz.ac1~n pa~ologtca del
dualismo" (Mainetti, 61). En este sentido, la perturbac1on evidente de la
imagen corporal (verdadera percepción delirante) junto ~ un trastorno
profundo del sí mismo ha llevado a al~o_s autores a con~1derarlas en las
verdaderas anorexias como un tipo de ps1cos1s (Bruch, 1978) .
55

�En el caso de la anorexia el cuerpo es vivido como una amenaza.
Alimentarse es potencializar el cuerpo a expensas de su yo y convertirlo en
indestructible. Para esta alma exiliada, el alimento signo de vida deviene
paradojalmente signo de muerte. "El alimento condensa así multitud de
mensajes, de significados, una historia sepultada en el pasado, pero que a la
vez es constituyente del sujeto". "El alimento es el 'culpable" (Caparrós y
Sanfeliú, 93). ¿Temor al alimento o a su cuerpo'r
Desde el comienzo de nuestra existencia la boca nos asegura el
contacto más importante con el exterior, en su doble significado erógeno y
alimenticio. Más aún el amamantamiento materno, esa primera marca de
amor que se imprime de modo duradero y repetido, constituirá la matriz de
todo vínculo. Como muestra Ellen West, el caso paradigmático de
Binswanger, ella rechazó desde su niñez temprana ser alimentada por su
madre. En efecto, ser nutrida, ser amamantada, constituye un modo de
relacionarse con la madre desde la necesidad (besoin) pero también debe
serlo el deseo (desir), a fin de ser reconocida en la red comunicativa y
pertenecer al mundo social. El paso de ser nutrida a ser alimentada es el paso
de la naturaleza a la cultura. Por eso para Hermann Lang, en la biografia de
Ellen, esta búsqueda de lo espiritual por medio de la negación del cuerpo
constituye una tentativa para alcanzar de una manera concreta la etapa
faltante de incorporación oral. Desde el punto de vista estructural, ella se
mantiene entre un no ser más de la naturaleza del instinto y un todavía no a
la comunicación simbólica.
En efecto, como lo muestra Anzieu, es el intercambio de objetos el
que inaugura la unidad dual madre-hijo, y será la madre -ese objeto apenas
externo- la responsable de los futuros límites corporales. Para alcanzar un
yo-corporal que permanezca fuera del continente materno, se necesitan
buenas representaciones de cosa, es decir que las constancias objetales
iniciales se impongan sobre el &lt;lis-estar, automáticamente interpretado como
"malo" o mejor dicho "persecutorio". Cuando no hay suficientes objetos
buenos, la relación con la madre no es adecuadamente continente o adolece
de ritmo o es impredecible en cuanto a su cualidad. En el . caso de la
anorexia, la función materna muestra una entrega sobrecompensadora y al
mismo tiempo maquinal, inaccesible. Esta mezcla peculiar y contradictoria
trae menos fragmentación de la psicosis pero obliga a disociaciones no
menos evidentes. La separación de la diada no se realiza de manera total,
queda como una zona de fusión madre-cuerpo y el cuerpo infantil permanece
como apéndice (Selvini).
Se. comprende entonces por qué Ellen West se siente mal si come
demasiado: aunque exista el apetito junto con la ingesta se abre paso el "mal

objeto". Cuando ella come no se satisface como el animal, sino que tiene un
sentimiento torturante de vacío. Pero nada puede saciar el hambre, pues el
hambre es la actualización de un apetito miserable requerido por algo -el
cuerpo- que no es digno de existir. Su cuerpo pulsional la hace sentirse
apegada al mundo terreno y al mundo de la naturaleza como un gusano que
se arrastra por la tierra. Por eso, busca trascender para "ser'' como un ser sin
cuerpo. ''Ni ángel ni bestia, espíritu puro".

Por mi cuerpo, me descubro a la mirada del otro

Toda existencia humana por ser corporal, se manifiesta y se descubre
a la mirada del otro, hasta e~ expuesta a su potencial dominio (Sartre). Ser
mirado es ser reconocido y al mismo tiempo aceptado incondicionalmente,
pero implica también ser juzgado y observado. Ello dependerá de la mirada
de la madre, que prolonga así su presencia más allá de lo táctil, envolviendo
y acogiendo o distanciando y rechazando.
Como la anorexia no tolera la mirada del otro, la única vía que tiene
para sustraerse del otro es evitar alimentarse para reducir lo más posible su
corporeidad. Le está prohibido el pasaje a un orden afectivo común que le
otorgue confianza y seguridad. Entonces, el yo descorporeiudo siente el
cuerpo desesperadamente presente, y por ello Ellen West choca con él
contínuamente arañándolo y persiguiéndolo. El yo interior le imputa la
trágica condición de poder ser visto y oído. Ella se avergüenza de su
dimensión ontológica corporal. Busca la "eterización" del cuerpo, sin
comprender que "sólo porque es esencial al hombre tener un cuerpo" es que
"el hombre se puede avergonzar" (Scheler)9.
Si la histeria es la condición de aquel ser que sólo puede vivir
10
exponiéndose a la atención de los otros en este tipo de presencia alienada ,
que no es sino porque otros tienen el poder de hacerla presente, la anorexia
al contrario, es la contradicción de una presencia que no puede vivir sino
negándose como tal, sustrayéndose a la exposición que el cuerpo hace
inevitable. Se ata a la esperanza de llegar a ser absolutamente magra, es
decir, sin cuerpo; se obstina en el deseo de ser otra, en ser etérea y plena de
espiritualidad. Habiendo abandonado la dimensión corpórea, que es el metro
de toda dimensión y medida, la anoréxica se asila del mundo real -de los
hombres y de las cosas- para vivir en un mundo ideal. Su mundo etéreo está
desprovisto de todo advenir, pues es un mundo sin contornos ni limites, el
mundo de un selffantástico.
Este rechazo del cuerpo deviene símbolo de un rechazo más grande
que se expande a la sociedad, a la solidaridad con los otros y a la inserción

56

57

�con el mundo. Se siente excluida y aislada de la comunidad. "Yo tiendo mis
brazos hacia ellos, pero mis manos no hacen sino chocar con las paredes de
mi esfera de vidrio ... yo estoy prisionera de mi misma, ... mi corazón está
helado alrededor mio, no hay más que frío y soledad". Por eso Ellen West
convertirá a su muerte en un llévame de vuelta, "créame una vez más pero
créame mejor de lo que soy ahora",' para no sentirse vacía, abandonada, rota,
cáscara inútil.
Si el Dasein es un ser arrojado al mundo como dice Heidegger, en la
joven anoréxica es este arrojamiento corporal el que convierte paulatinamente
a su existencia en una carga que la aprisiona y con ella se enfrenta a su
cuerpo, a los otros, al mundo y también a la muerte.
La anoréxica hubiera querido ser la única dueña de su destino, libre de
toda atadura, y hubiera querido liberarse del cuerpo para no ser sino pura
trascendencia. Se encarniza entonces por mantener su cuerpo en un espacio
insignificante, ilusorio, lo pone entre paréntesis y desde esta epojé enta?la
una lucha pertinaz con los padres, esos "otros significativos". Ella está
obligada entonces a seguir· una imagen a la que no aspira y que ni siquiera
sospecha, para poder ser reconocida como una simple presencia por sus
progenitores.
Aplastada su ''trascendencia" por su facticidad corporal, prisionera de
una estructura de un ser casi intemporal, .la adolescente comienza a
experimentar el tiempo como doloroso, ya que no puede sustraerse ni de la
facticidad corporal ni de su proyecto vital. Su principal cuidado es impedir
toda maduración femenina de su cuerpo, y se desespera cuando experimenta
la posibilidad de eternizar esa "edad de la inocencia". De allí que el móvil
primero de este combate anoréxico no sea el rechazo al mundo de la
adolescencia y de la adultez y hasta la desconfianza y repugnancia hacia éste
como tanto se repite, sino el "drama de pasaje" de la niñez a la adolescencia.
La madre vive el crecimiento de su hija como una amenaza pues
dejará de ser necesaria, y al retomar entonces su rol con fuerza no resulta
raro que sustituya la ternura por la exagerada vigilancia de las apariencias.
Al cuerpo criticado y marginado sólo le queda la posibilidad de escindir su
self de su cuerpo. Por eso, incapaz de sustraerse a la doble violencia de los
otros y la de la misma existencia, se opone a esta vida con la cual no quiere
hacer su historia, pero el desenlace de su lucha es incierto. La anoréxica se
extravía construyéndose un ideal, que luego es nihilizado cuando el mundo
de la muerte la supera y encuentra un campo libre donde desplegarse. En
Ellen West, el intento de ser "allende el cuerpo y allende el mundo" acabará
constituyendo una vuelta a la nada.

58

El honor de ser mujer

Paulatinamente, la presencia de los otros nos descubre el mundo
también como un mundo de deseos. Pero la sexualidad no es un accidente
ligado a nuestra naturaleza fisiológica, sino que constituye la estructura
esencial del ser-para-otro. "Ser sexuado significa existir sexualmente para
otro que existe sexualmente para mi". "El deseo me descubre a la vez mi sersexuado y su ser sexuado, mi cuerpo como sexo y su cuerpo" (Sartre, 453).
El deseo deviene revelación de mi propio cuerpo.
Cuando se dice que la anorexia no acepta la sexualidad, la
femeneidad, la maternidad, volvemos a introducir la tesis freudiana sobre la
histeria. Sin embargo, es preciso ahondar más y comprender que en estas
caracterizaciones se ha jugado y se juega aún hoy el "honor" del ser mujer.
La diferencia se convierte en signo de no-igualdad, acorde con lo cual la
mujer siente marcada en su carne la ley de la preservación de la especie: su
lucha contra el cuerpo es la lucha para no cosificarse. Y frente a ello, algunas
prefieren arriesgarse con la muerte tomando a su cuerpo como rehén
(Jonkheere), para no ser con-los-otros, bajo este sello que las marca como un
estigma.
¿Por qué esta rebelión, esta lucha contra el cuerpo, por qué tal
suspensión del tiempo vivido? El cuerpo cárcel-tumba del alma, el cuerpo
lacerado del pecado y "purificado" por el ayuno, el cuerpo cargado de
negatividad de la tuberculosis, el cuerpo instrumentalizado por los massmedia, se expresa ahora en el cuerpo anoréxico. De la tuberculosis a la
anorexia nerviosa. Nadie se vuelve loco como quiere sino como la sociedad
lo permite.
Habiéndose superado la tisis por la tecnología de los antibióticos, la
sociedad retoma nuevamente los modelos etéreos de mujer. Una nueva
concepción estética -tan alejada de aquella que Rubens expresara en Las
Tres Gracias- rige ahora este trazo grácil desde los senos a las caderas, el
cuello de garza, las manos afiladas" (Caparrós y Sanfeliú, 17). ~oda una
vuelta al Greco ¿Pero esta peculiar estética puede internalizarse hasta el
sacrificio? Más aún, aunque ese cuerpo llegara a cumplir los requisitos de
ese canon tan duramente alcanzado, no bastaría para calmar ese deseo de
algo todavía más etéreo. ¿Qué imago se esconde detrás de tal apariencia, de
tal distorsión? El espejo de Blanca Nieves repite cada día el rito "eres la más
gorda", aunque las carnes huyan y los ojos se pierdan en las cuencas, aún
cuando los muslos no puedan sostener el peso a no ser por el frenesí del
ímpetu que lo impulsa (ib). En la medida que mi cuerpo deja de ser mio,
deviene "un ente odioso cargado de afectos desconocidos, una desagradable

59

�presencia, un lastre que como la fuerza gravitatoria aprisiona al anhelo
inefable" (Caparrós y Sanfeliú,18).

deseo. Sólo si ''yo soy mi cuerpo", podré arriesgarme a la mirada del otro, a
los juegos del amor y el azar.
Como dice Paul Valéry, en el Jow-nal d'Emma,

La experiencia de mi realidad corporal es la percepción de mi propia
presencia en el mundo

... ¡Mi cuerpo, mi tierra! ¿Cómo se puede pensar en ti,
cosa la más íntima y la más extranjera? Mis senos me
sorprenden. Me parece que son bellos. ¡Pero qué hacen
sobre mí esas bellas formas de carne? Después de todo,
lo que llamo mi cuerpo es el fruto de una cantidad de
descubrimientos, ¿acaso se ha jamás terminado de
explorar? A veces, un gesto improvisado, un movimiento
que hacemos para no caer, nos dan la sensación de que
todo es nuevo en nosotros ... ¿Por qué no hacer un Diario
del propio cuerpo? ¿Osaría escribir mi cuerpo? ¿Todo lo
que yo sé de él? No mi cuerpo, aquel de los médicos, sino
el que Yo conozco. El es mi ciencia y, estoy segura, el
límite de toda ciencia; él, sus asuntos, molestias,
necesidades e· impedimentos; sus regularidades y
trastornos; sus digestiones, reglas y los sucios detalles
húmedos del Amor ... ¡Oh, cuerpo sin gloria, algún santo
debería haber amado tu excremento! Interior todavía, es
sagrado como algo de Mí, y cuando digo: mí, él esta allí,
comprendiendo. Luego se vuelve distinto todavía en mí, e
imperioso. Un extranjero que se debe expulsar. Sin
embargo, es Mí creación, mi obra más importante ...

Si por el contrario el cuerpo es aquello que me define en mis límites,
siempre será aquello gracias a lo cual es posible la relación con el otro. Por
eso, retirarse del cuerpo es retirarse del mundo. No existe un espíritu que se
una a un cuerpo, y se des-una de él; no hay nada detrás del cuerpo sino que
el cuerpo es íntegramente psíquico (Sartre, 368). La existencia no es una
entidad que flota por encima del-cuerpo o que residiría en el interior de él ni
como cáscara ni como cárcel. Mi cuerpo mio no está junto a mí (Descartes),
sino que es siempre mío y conmigo, no puedo distanciarme de él ni es
expropiable. Cuando yo digo ''yo soy mi cuerpo" (lch bin mein Leib), afirmo
una relación pre-lógica entre el sujeto y su cuerpo, vivida de una manera
~ a t a en el curso de las percepciones y de los movimientos. La
expenencia de mi realidad corporal no es primariamente interioridad, sino la
percepción de mi propia presencia en el mundo.
Es verdad que también ''yo tengo un cuerpo" (Jch habe ein Korper), es
el cuerpo objeto; es el cuerpo que distancio de mí cuando siento dolor,
cansancio, enfermedad, despersonalización hasta crematización (en la
depresión mayor con delirio, síndrome de Cotard). Sin embargo, este Korper
no es un mero objeto, frente al cual me sitúo como frente a las estructuras
objetivas del mundo fisico. La experiencia de la corporeidad no es la
experiencia de un objeto, sino de nuestro modo de habitar el mundo.
Si mi cuerpo es siempre unidad implícita y confusa, enraizado en la
naturaleza al mismo tiempo que es transformado por la cultura, nunca
cerrado en sí y nunca superado, siempre distinta de lo que es; si mi cuerpo
no es un hecho sino esa experiencia que sin cesar se renueva y se me
impone; si yo puedo asumir por mi cuenta el drama que lo atraviesa y busco
confundirme con él, siempre sexualidad a la vez que libertad, entonces no
dispongo de ningún otro medio de conocer el cuerpo humano más que
viviéndolo (Merleau Ponty, 1945, 231). Más aún, si "mi cuerpo está hecho
de la misma carne que el mundo ... y el mundo participa de la carne de mi
cuerpo, la refleja, se superpone a ella y ella se superpone a él. . . esto
significa que mi cuerpo no es solamente un precepto, es el mensurante de
todos ellos, Nullpunkt, punto cero de todas las dimensiones del mundo"
(Merleau Ponty, 1964, 302).
Si la organización del cuerpo conduce a la organización del mundo, la
anoréxica instalada en un mundo etéreo se alejará también del mundo del

60

Precisamente esta experiencia es la que se prohibe la anoréxica.

Notas bibliográficas
1

Nietszche, F.; Así habló :laratustra, Madrid, Alianza, 1980.

2 R,

Traité de f'homme, Oeuvres, Tome XI, Ch. Adam y P. Tannery (ed.), París, Vrin, 1966.

La gnosis proviene del Oriente próximo y esta repres~tada ~ 1~ ~octrinas religiosas
iraníes, en los misterios egipcios, en el orfismo y en los antlguos p1tagon~s. ~ el orfism?,
hay además una fuerte inclinación pesismista, y es a ella a la_que Platon, pago ~ ~ho
tributo. Posteriormente esta concepción del mundo y de la vida encontro tamb1en sohdo
apoyo en la doctrina helenística del destino.

1

4

"Erlosung im Manichaismus", Eranos-Jahrbuch, 1936, IV, p. 190.
,
. .,
Aunque la actitud del cristianismo es francamente antiagnóst_ica,.':s innega~I~ q~e esta eJerc10
un considerable influjo sobre el cristianismo. Es la plato~c1on del ~nstlarusmo que tan
fuertemente denunciaran Nietzsche y Ricoeur. El gnost1c1smo hallo su sucesor en el

61

�maniqueísmo y, a través de él, volvió a surgir en algunas sectas medievales (cátaros), en la
teosofia moderna.

Bauserfeld, K-H., Vegetalité (Planzlichkeit): exprime dans les peintres de une patiente
atteinte d'anorexie menta/is, en P., Fedida (ed): Phénoméno/ogie, Psychatrie, Psychanalyse,
Greup, Acte du Colloque, París, Echo-Centurion, 1987, pp. 41-46.

s Cfr. Nuestra presentación "Ascética y anorexia mística: del rechazo a la reconciliación", IV
Jornadas de Investigaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires,
Diciembre de 1997.

Bell, R., Holy Anorexie, Chicago &amp; London, Toe University Press, 1985.
Bergeret, J., La violencefondamentale, París, Dunod, 1984.

6

Es verdad que en el Timeo, se atenúa el concepto pesismísta del cuerpo y de su unión con el
alma. La primera encamación de las almas es natural e igual para todos. Primero en un cuerpo
de varón, pero si no se ha vivido rectamente en uno de mujer y después de animales (Timeo
91 d) el cuerpo es el vehículo del alma y mantiene con ella un equilibrio: "no hay mayor
simetría ni disimetría que la del alma con su propio cuerpo" (Timeo, 87 d). Esta distinción
alma-cuerpo no desconoce por eso el influjo mutuo. En la República (439 d) muestra la
influencia de los defectos corporales hereditarios. Como dice C. Joubaud: "La conception du
corpus expresé dans le Timée romp radicalment avec celle contenue daos le premíére
philosophie platonicienne... elle propose une étude réelle du corps J'envisageant comme
globalité. Trois axes de recherche iterpendants permettent de retrouver. .. J'unité de la
compréhension platonicienne du corps. Quelle est la structure du corps, en tant quéntité
physique? Quelle structure répond-elle á une finalité, le corps et l 'áme devant former
l'homme? Quelle est alors la signification du corps et comment passe t-il de la neutralité á
ládquisition dúne valeur? En fin quels sont sa place, son róle et son influence daos la vie
humanine". A pesar de estos planteamientos, digamos que es la interpretación platónica de la
negatividad del cuerpo la que se ha inscrito como significante en el pensamiento occidental.
7

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Algunos autores, como Caparrós, consideran a la anorexia primaria como una patología de
un nivel posterior de desarrollo que la psicosis pero anterior que el nivel simbólico, dado que
se preserva lo esencial del self a expensas de dañar su cuerpo (Caparrós y Sanfeliú, 125).

Brés, Y., La psycho/ogie de Platon, París PUF, 1973.

8

Bruch, H., The golden cage. The enigma of anorexia nervosa, Cambridge-Massachussets,
Harvard University Press, 1978.

En la anorexia ascética, con sus discursos patéticos, a veces infantiles pero siempre
auténticos, la adolescente rechaza todo el alimento simbolizando a sus ojos el espíritu
materialista de la sociedad consumista.
9

Janet, hablando de esquizofrenia, se refiere a la vergüenza del cuerpo, es decir, a la
vergüenza de ser observado cuando el cuerpo no es vivido como mi subjetividad: el cuerpo
distanciado de mi, es objetivado y reducido a la dimensión de cuerpo anatómico. La propia
inseguridad ontológica compensada con este vacío ideal lanza a la presencia esquizofrénica al
"delirio de ser observado", donde la corporeidad emerge sólo como superficie expuesta a la
mirada ajena.
10

Callieri, B, Fenomeno/ogia y corporeidad, en M.L. Rovaletti: La problemática del cuerpo en
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63

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64

65

�LO SEMITA MEDIEVAL COMO CONFORMADOR
DE LA CULTURA EUROPEA
Dr. Joaquín Lomba
Universidad de Zaragoz.a, España
Grecia y Roma son, cierto, las raíces de la cultura europea, pero sin la
presencia semita, judía y musulmana, esas raíces hubieran operado sobre ella
de manera completamente distinta. Y no solamente porque, como se dice,
hayan hecho de transmisores e intérpretes de lo griego, sino también por su
misma idiosincrasia semita que dejó su impronta en el ser de Europa1• Y hay
que subrayar que es en el medievo cuando se hace realmente operante y
adquiere una relevancia especial este impacto, cuya huella todavía nos
penetra hasta las entrañas, como dice Gilson2:
Para todo el pensamiento occidental, ignorar su Edad
Media es ignorarse a sí mismo. &amp; poco decir que el
siglo XIII está cerca de nosotros, está en nosotros, y no
nos desembarazaremos de nuestra historia renegando
de ella, del mismo modo que un hombre no se deshace
de su vida anterior por el hecho de olvidar su pasado.

Esta es la razón de que sea precisamente en esa época del Medievo en
la que me voy a centrar.
Y, ante todo, para no entrar en la interminable discusión de la noción
de "Europa" y de "europeo", entenderé por tales lo que normalmente, en el
lenguaje cotidiano y actual, se significa con esos términos. En este sentido,
coinciden más o menos "Europa" y "europeo" con "Occidente" y
"occidental", en cuanto que la cultura de Europa se ha expandido por
muchas áreas del planeta difundiendo lo que es más propio de ella y que es,
precisamente, lo que hunde sus raíces en lo griego pero, como veremos,
también en lo semita. Sin embargo, quiero subrayar de pasada algo muy
propio de Europa, y que veremos confirmado en adelante: su eurocentrismo
o manera de ver la historia y cultura entera desde ella misma en exclusiva.
Porque Europa y Occidente y su cultura se extienden de una forma casi a
priori a todos los países que están al oeste del continente asiático o de
Oriente, así como también se dice que Australia tiene una cultura
"occidental". Y todo ello porque toda la cultura está simplemente
interpretada desde la propia Europa.
En cuanto a la época que me ocupa aqui, el Medievo o Edad Media,
entenderé por ella el periodo que va desde la aparición de las grandes
religiones monoteístas Gudaísmo, cristianismo e islam) en el seno de la
cultura greco-latina, hasta la vuelta a las raíces griegas y latinas en el
Renacimiento y Humanismo, es decir, desde el siglo mal XV, más o menos,
67

�sin que estas fechas signifiquen hitos fijos aduaneros entre una época y otra.
Pero se imponen dos observaciones. La primera, que este concepto de Edad
Media es tan elástico, relativo y cargado de prejuicios que, al final, en la
actualidad, ha quedado por completo vacío y válido únicamente con fines
metodológicos de cronología histórica, más cómodo y nada más. Como dice
Curtius3:
.
Antigüedad, Edad Media, Edad Moderna son nombres
que designan tres épocas de la historia europea,
nombres que desde el punto de vista científico son
«absurdos», como ha dicho Alfred Dove, pero que para
el intercambio práctico de ideas son indispensables. El
concepto que menos sentido tiene es el de Edad Media,
creación del humanismo italiano, explicable sólo desde
su perspectiva particular.

La segunda observación es que el concepto de Edad Media es otro de
los prototipos del eurocentrismo antes dicho con que el occidental considera
la historia universal. Porque entendida la Edad Media como la épO'ca que
está entre una Grecia y Roma, portadoras de la gran ciencia y de las grandes
letras, y otra del renacer de esa misma cultura tras largos siglos de una
supuesta oscuridad y olvido (olvido igualmente visto desde Europa, como
diré), sólo es aplicable a la cultura europea. Ni el judaísmo ni el islam ni el
budismo ni ninguna otra cultura del planeta han tenido esa misma
experiencia. Sin embargo, aplicamos alegremente a toda la civilización
universal esa periodización, sin tener en cuenta la idiosincrasia de cada una
de las que nos rodean. Más aún, sin considerar que ni el islam ni el judaísmo
olvidaron en absoluto la cultura griega, sino todo lo contrario. No obstante,
utilizaré este concepto a modo de instrumento expositivo, como acaba de
decirnos Curtius, consciente, eso sí, de la relatividad del mismo y del defecto
de paralaje que comporta.
Por "semita", entenderé, como es obvio, tanto lo judío como lo
musulmán, a manera también de simplificación. Más aún, tratándose de la
Edad Media, lo judío participa en buena medida de lo musulmán por cuanto
que las grandes personalidades del judaísmo que influyeron en la cultura
europea se encontraban insertas en el mundo musulmán, hablando el árabe,
practicando la ciencia árabe, pensando con las categorías árabes.
Y, ante todo, volviendo a la Europa Medieval, esa que según la misma
Europa "olvidó" la cultura griega y latina, es preciso subrayar que,
efectivamente, tuvo un verdadero desnivel cultural si comparamos lo que
ocurre en lo que llamamos hoy Europa y en Oriente Medio, concretamente
en el islam. Mientras aquélla se debatía en luchas internas para construirse,
el islam extendía irresistible su imperio por todo el Mediterráneo,
imponiendo un tipo de Estado políticamente bien constituido y una cultura
68

floreciente. Mientras los europeos, "olvidada" casi por completo Grecia,
bebían de las fuentes de una latinidad tardía a la que volvían constantemente
los ojos, el islam se afanaba en traducir al árabe cuantos escritos griegos de
medicina, filosofia, ciencias en general encontraban a su paso, bien a través
de los sirios, bien por medio de Bizancio, bien de forma directa. Y no sólo se
traducían sino que se comentaban y ampliaban hasta límites que los propios
griegos jamás sospecharon, como veremos. Ahí está la "casa de la sabiduria"
de Bagdad, fundada y patrocinada por Harun al Rashid (786-809) y alMa'mun (813-833), por la que desfilaron prácticamente todos los libros de
ciencia y filosofia griega y los más eminentes traductores como Hunayn ibn
Ishaq (809-873).
Y, a modo de ejemplos curiosos e ilustrativos: mientras Carlos V el
Sabio, rey de Francia (1337-1380), contaba con una biblioteca de 900 libros,
cuatro siglos antes, Bagdad tenía cien bibliotecas públicas, la principal de
las cuales contenía 1,000,000 de volúmenes, la de El Cairo 1,600,000 y la
de Córdoba 500,000. Y, bajo el punto de vista del arte, mientras el
Románico y el Gótico se estaban aún formando, la mezquita de Córdoba
había alcanzado ya hacía tiempo una de las cimas más altas del arte islámico
y universal. Que cuando las teorías estéticas de los Victorinos (XII-XIII), de
San Bernardo (1090-1153), de Guillermo de Auvernia (1180-1249), de San
Buenaventura (1221-1274) y de otros muchos más empezaban a aparecer en
Occidente, el islam las había vivido y repasado cien veces. La situación la
resume Dawson con estas palabras4:
La cultura musulmana tuvo una relación directa con el
helenismo y pudo apropiarse de los fértiles veneros de la
literatura griega. Por otra parte, los nuevos pueblos del
Occidente fueron tributarios de la cultura latina y sólo
poseían un contacto indirecto y secundario con la tradición
helénica. Porque, aunque la cultura latina había sido
adoctrinada en la tradición clásica de la literatura
helénica, nunca había asimilado por completo la tradición
científica griega. En consecuencia, mientras los árabes
pudieron apropiarse de las riquezas acumuladas de la
tradición aristotélica, de Ptolomeo y de los astrónomos
primitivos y de los matemáticos griegos, el Occidente tuvo
que contentarse con la labor de doctos aficionados, como
Plinio, y con las nociones elementales de la filosofia
griega, transmitida por escritores como Boecio, Casiodoro,
Mario Victorino, Macrobio y Apuleyo.

El hecho es, pues, que el islam, y los judíos que bajo su dominio
vivieron en calidad de "dimmíes" o "protegidos"5, lograron unas cotas
sumamente altas en cultura, ciencia y filosofía que dejaron una huella
indeleble y definitiva en la cultura europea. Lo que ocurre es que todavía se

69

�arrastran viejos prejuicios heredados de la llamada «Reconquista» de las
Cruzadas y mil más, por los cuales no reconocemos o no q~eremos
reconoc~r el legado fundamental que nos entregaron musulmanes y judíos.
1:"'-. l? mas que llega el europeo es a admitir que hicieron de transmisores
llllciales de una cultura griega que se había casi olvidado. Pero lo cierto es
que ~ ellos tuv~eron conciencia de tal transmisión, sino que construyeron su
prop10 pensamiento y ciencia sin parar mientes en quiénes se iban a
ap_rovec~ ~e ello, ni se limitaron tan sólo a copiar y transmitir. Al legado
~ego anadieron las experiencias y pensamiento persa, hindú, extremoonental, aparte de sus propias aportaciones al saber heredado tan valioso
como lo recibido o más. Que el eurocentrismo que lleva metid~ el europeo
has~ los hues?s le hace pensar que toda la cultura que los musulmanes
tuvieron la bebieron de "su Grecia" en exclusiva, lo cual es totalmente falso,
pues~~ que e~ la "casa ~e 1~ sabiduría" de Bagdad se tradujo lo griego,' pero
tambien Y en igual medida libros de sabios de todos los rincones conocidos y
c~tos del P!aneta. De hecho la cultura europea hubiera sido completamente
difer~nte, s1 ~l le~a~o griego lo hubiera heredado tal cual, sin tocar y sin
amp~ar. lo mas mlllllllo. La grandeza de la cultura europea consiste en el
mest~zaJe pro~do que lleva: Grecia romanizada y semitizada. Sólo que
po~_amos ~e~rr que Europa es la gran "mestiza orgullosa" que, habiendo
recibido múltiples aportes culturales, niega tal ascendencia, esgrimiendo el
argumento de que todo es propiedad e invención suya.
.
Veamos algunos puntos, elegidos casi al az.ar, para ilustrar esa
importante aportación semita al ser de la cultura europea.
• En p~er lugar, el ideal científico griego se había cifrado en la mera
contemplac10n, en el bíos theoretikós, ("vida teorética"). Lo práctico manual
era asunto_ ?e esclavos y las máquinas y aparatos técnicos que se inventaban
er~ cuestion de taumaturgia o frutos del tanteo y de la casualidad. No
e~s~ía la ide~ _de "ciencia aplicada" y cuando, partiendo de esquemas
teoncos s~ qu1S1eron construir máquinas, éstas resultaron ser un auténtico
fr~ca~o. Sm embargo, los árabes transforman ese mismo saber teórico en
practico abocánd~lo_a lo útil. A~í, en el terreno de la medicina introdujeron
como saberes au~ent1cos y de pnmer orden la disección, la experimentación
Y la :armacol?g1a~ la química la convirtieron en alquimia; la astronomía,
ademas de ciencia, la hicieron también astrología. De este modo,
construyeron aparatos de cálculo matemático, de observación astronómica
como los astrolabios, edificaron observatorios. Como dice Cruz Hernández6 :
Esta lección la aprendieron muy bien los averroístas
latinos, desde el propio Siger de Bravante (siglo XIII)
h~ta el casi ateo Biagio Pelacani de Parma (finales del
siglo XIV); y bien pronto será una creencia común

científica, pese a las muchas dificultades y sobre ella se
levantará la intención de la obra de Galileo.

Y esta lección la aprendió de modo especial Roger Bacon (12141294), que ligó ciencia a poder, dominio, experimentación, técnica, los
cuales habrían de ser algunas de _las características del racionalismo y de la
revolución industrial europeos.
Pero aparte de esta actitud intelectual, abocada a la teoría pero
también a la praxis técnica, conviene recordar todo el cúmulo de avances
tecnológicos que entregaron a Europa y que hicieron que ésta se pusiera en
la ruta de la moderna tecnología y ciencia aplicada. Así, por ejemplo, hay
que citar, aparte de lo ya dicho en el párrafo anterior, la elaboración y uso
del papel. fabricado por los chinos en el 757 y que pasó a Bagdad, Túnez y
luego a Sicilia y España, siendo en esta última donde se construyó la
primera fábrica de papel en Europa. a saber, en al-Andalus, en Xativa, a
comienzos del siglo XI; el uso de los molinos de viento; la técnica de
conservación de alimentos y bebidas refrigerados con nieve; los múltiples
sistemas de riego, la captación de aguas subálveas (un caso muy claro·es el
de Madrid, con una conducción de aguas totalmente árábe); un sin fm de
aparatos e ingenios para la industria textil, la molienda, la tintorería y otras
industrias; el uso en navegación de la vela latina y del timón de codaste;
una serie de inventos que hacían más cómoda la vida diaria que aparecieron
por primera vez en Europa y que hoy son tenidos por habituales, tales como
el uso de la calefacción, del agua corriente fría y caliente en las casas, etc.
Pero las aportaciones científicas más importantes en el siglo XI son, a juzgar
por el manuscrito 225 de Ripoll, el astrolabio y, con él, el cultivo de la
trigonometría y la nominación de las estrellas que durará hasta nuestros días.
Entrando en el orden teórico y filosófico, un elemento heredado de alFarabi (h. 870-950), Avicena (980-1037), Ibn Ibn Gabirol (h. 1020-h. 1050),
Ibn Paquda (fl. 1080) y, sobre todo, de Averroes (1126-1198) y Maimónides
(1138-1204) es la convicción de que el supremo saber es algo divino y su
posesión absoluta pertenece sólo a Dios, el cual manifiesta su verdad a través
de la revelación, tocándole al hombre el aceptarla por la fe. Pero la filosofía
racional, por su parte, depende por completo del esfuerzo humano. Ahora
bien, ambas, la revelación y la filosofía son manifestaciones de la misma
verdad o, dicho de otro modo, dos caminos para alcanzar la única verdad
absoluta. En otras palabras, fe y filosofía son por completo independientes,
con lo cual la filosofía deja de ser ancilla theologiae para convertirse en un
saber autónomo que jamás debe contradecir a la religión puesto que las dos
conducen a la misma verdad. Dice Averroes7:
El razonamiento filosófico no nos conducirá a conclusión
alguna contraria a lo que está consignado en la

70
71

�Revelación divina, porque la verdad no puede contradecir
a la verdad, sino armonizarse con ella y servirle de
testimonio confirmativo.

Y, dentro ya de la misma filosofia, el pensamiento árabe y judío
aportó notables novedades a la filosofía europea que o no estaban en
absoluto en el pensamiento griego o, al menos, no elaboradas como en
Grecia, pero que luego fueron ampliamente desarrolladas por los europeos
gracias al impulso inicial que dieron los árabes. Citaré algunos de esos temas
a modo indicativo.
La llamada metafisica del Sinaí surge de la afirmación divina a
Moisés de ''yo soy el que soy", con lo cual a Dios se le empieza a conocer
como "ser" y, más en concreto, como el "Ser Absoluto", el "Ser Supremo"
del cual se predica el concepto de «ser» de modo analógico.
La distinción ya planteada por Aristóteles, pero con consecuencias
desconocidas para él, entre "posible" y "necesario", con la aplicación a un
mundo concebido no como eterno sino como contingente, como "posible por
sí" y "necesario por otro", frente al ser divino que es simplemente "necesario
por sí", tal como lo plantea A vicena.
La idea de "nada", por completo desconocida, o al menos
generalmente rechazada en Grecia y contra la cual se expresan con toda
claridad todos los filósofos, desde Parménides a Aristóteles. Y esta idea se
desprende de dos principios: uno, del de causación creadora de Dios que
supone una producción «ex nihilo» del mundo. Otro, de la idea matemática
de «cero», con su correlativo valor posicional de las cifras ("cifra" viene del
árabe "sifr" que significa "vacío", "cero", "nada"), cosas desconocidas
también por los griegos, romanos y europeos. El cero no es invento directo
de los árabes pues lo heredaron de la India. Sin embargo, fueron ellos los
que lo incorporaron a la matemática. Entre los árabes, sobre todo alJwarizmi (siglo X), de donde viene «algoritmo», y entre los judíos, fue
precisamente Abraham ben Ezra (1089-1164), uno de los más destacados
que introdujo esta cifra y el valor posicional de los números en Europa.
Elemento de suma importancia en la filosofia y teología escolástica
será la distinción entre "essentia" y "esse", la cual fue inventada y aplicada a
la distinción entre el ser de Dios necesario y el contingente de las ·creaturas,
primero por al-Farabi y, sobre todo, por Avicena.
Y dentro de este concepto de "ser" y de "existencia" inaugurado por
A vicena, es notable la coincidencia que tiene, tal como lo ha observado y
demostrado Henry Corbin, no sólo en el propio A vicena sino también en Ibn
'Ar!lbi de Murcia (1165-1240), en Suhrawardi (1154-1191), en Mfilla Sadra
72

y

Shlrazi ( 1571-1640) ·
en el pensamiento shiíta, c~n el "Úaséin"
heideggeriano. Curiosamente, los árabes, que carecen del verbo ser, al
menos en el sentido del "einai" griego y del ''esse" latino, utilizaron como
equivalente el de "wuyud", "ser" y "mawyud", "ente" que literalmente
significan "hallar" o "encontrar" y "lo hallado" o "lo encontrado",
respectivamente. Y no solamente d concepto de ser, sino la misma
hermenéutica empleada por el pensamiento iraní y shiíta tiene, según el
mismo autor. importantes paralelos con la que lleva a cabo Lutero ( 14831546), por parte de la teología protestante europea, por Schleiermacher
(1768-1834) y por Heidegger (1889-1976)8.
También es de Avicena la idea del que luego llamará Duns Escoto
( 1266-1308) el "hombre volante": un ser humano desconectado por
completo del entorno que, enfrentándose solo a su propia conciencia deduce
de su autoconocimiento su propia existencia. San Agustín (354-430) ya lo
había dicho en otro contexto con su '•si fallar sum··. pero la imagen utilizada
por Duns Escoto es directa de Avicena y recuerda en gran manera el
posterior ·•cogito ergo sum·• cartesiano.
Las pruebas de la existencia de Dios. tal como las propone Tomás de
Aquino, tienen sus antecedentes claros en A verroes y Maimónides.
podríamos decir que punto por punto.
Finalmente. una serie de conceptos como los de "substancia".
··accidente". "persona·· y otros muchos más. tomados de Grecia pero
reelaborados por losfaldsifa o filósofos musulmanes. incidirán directamente
en la escolástica europea. Incluso. el de "intencionalidad" cocmiti\'a.
planteado por Avicena. tendrá un tratamiento similar en Brentano -( 18381917) y Husserl ( 1859-1938).
Y pasando a otro orden de cosas. hav un acontecimiento en el siglo
Xlll de cuya autoría e invención se conside;an en exclusiva los europeos.-Se
trata del nacimiento de la Uni\'ersidad y del paso de las cerradas y
provincianas escuelas catedralicias y monacales a estudios generales o
universidades. Ahora bien. respecto a esto hay que advertir dos cosas. Una.
que ese paso vino totalmente forzado por la avalancha de saberes nue\'os
que, provenientes, como veremos. de España (Toledo y la corte de Alfonso
X). de Sicilia (de la corte de Federico 11) y de los judíos que extendieron las
nuevas ciencias por Europa, hicieron que surgiese un nuevo modelo de
institución docente que aprovechase maestros de todas partes y diese la
licentia ubique docendi a sus alumnos. Las anteriores escuelas, limitadas al
distrito y personal docente y de alumnado de su demarcación eclesiástica. no
tenían profesores preparados para tarea tan ingente. Así, surgió la
Universidad. de estructura más flexible. de horizontes más amplios. Y en
esas universidades se montaron enonncs bibliotecas repletas de nuevos
73

�libros hasta entonces desconocidos, se dividieron en facultades las
enseñanus, se aprovecharon los maestros de todas partes. Y en esa nueva
institución, uno de los primeros problemas que se plantearon fue el de la
admisión o no, salpicada de condenas y prohibiciones, de la enseftanz.a del
Aristóteles traído por los árabes y judíos y de los comentarios de Averroes,
hasta que finalmente se admitió el aristotelismo y se echó mano de los
comentarios árabes y judíos, para seguirlos o rebatirlos. Todo ello, sin entrar
en el obvio fenómeno, tan crucial para la cultura europea medieval y
renacentista, del averroísmo en sus distintas yersiones.
La otra advertencia que hay que hacer respecto al nacimiento de la
Universidad es que esta institución era ya conocida en Oriente y en el mundo
musulmán hacía mucho tiempo. En efecto, tenemos un caso muy claro: el de
la Universidad de al-Azhar ("la Resplandeciente") de El Cairo. Fundada por
el general al-Yawhar, a poco de la fundación de la ciudad en el 969,
originariamente fue una institución fütimí, destinada a formar predicadores
shiítas ismailitas. Ello hizo que los califas abbasíes creasen, a su imitación,
otras universidades o "madrasas" (escuelas) sunni tas en Si.ria, Palestina y
Persia. De esta forma, al-Azhar fue el origen de un gran movimiento
docente e investigador que impulsó el desarrollo de la educación superior en
el mundo islámico. Esta Universidad tenía un rector o director a sueldo y
estaba dividida en Facultades, en las cuales se distinguía entre estudiantes y
diplomados que adquirían grados superiores o perfeccionaban sus
conocimientos. Profesores y estudiantes celebraban periódicamente debates
públicos, revestidos de unas togas negras. En fin, una serie de detalles
organizativos que pronto se extendieron por todo el islam y que, claramente.
son muy parecidos, por no decir idénticos, a los que luego veremos en la
Universidad de París y en las que la imitaron por toda Europa.
Un aspecto de suma importancia para la historia posterior europea y
para la constitución política de las naciones que la integran es lo que con
acierto afirma Rafael Ramón Guerrero9:
Un análisis del término política en .rn sentido griego no fue
posible durante la Edad Media latina, al menos antes de la
segunda mitad del siglo XIII. Y, a1111q11e se hubiera dado, ni
siquiera habría sido relevante porque se desconocía la
realidad nombrada por ese término. los latinos, antes de ese
siglo, ignoraban por completo el concepto de Estado como
conjunto independiente, autónomo y autosuficiente de
ciudadanos que viven de sí mismos y según sus propias leyes,
según la conocida definición de Walter Ullmann. En rigor,
no existía ni problema de Estado y ni problema político,
términos ambos que sólo aparecieron después de que fuera
descubierta y traducida la Política de Aristóteles, ya bien
w ·w•:ado el siglo XIII. Y. sin embargo, en una época

74

bastante anterior a ésta, el mundo islámico ya había
desarrollado ampliamente tanto una teoría del &amp;todo,
expresada en diversas doctrinas sobre el califato y el
imamato, como, de una manera más general, una teoría
política.

En efecto, Europa tenía una idea de la vida social y política anclada en
el concepto de civitas Dei agustiniano, en cuanto que era reflejo y anuncio
de la comunidad celestial de los santos. Por otro lado,
el Medievo
consideraba el poder del monarca como una participación del de Dios, con
lo que podía hablarse del "rey por la gracia de Dios". Finalmente, en cuanto
a organización, se inspiraban en fórmulas heredadas de Roma estereotipadas
y sin una teoría"política actualizada que las sustentase. El islam, en cambio,
identificó desde el comienzo política y religión, siguiendo la tradición del
Profeta. En efecto, éste no solamente predicó la revelación religiosa sino que
hizo que ésta fuese el fundamento de una nueva forma de sociedad y de
Estado, no basados, como antes, en la etnia, en la lengua, en la historia, en
la sangre, sino precisamente en la comunidad de fe. Esto explica aquel
versículo del Corán que dice'º:
¡Que constituyáis una comunidad que invite al bien
ordenando lo que está bien y prohibiendo lo que está
mal! [. ..). Sois la mejor comunidad humana que jamás
se haya suscitado.

En consecuencia, se vieron los musulmanes, desde el comienzo, en la
necesidad de construir una teoría política que sustentase aquella suya, nueva
por completo, que era a la vez social y religiosa. Pero, pasado el tiempo, al
entrar en contacto con el pensamiento griego encontraron en él una
magnífica ayuda para seguir en la tarea. Concretamente, echaron mano de la
República y de las Leyes de Platón y de la Etica a Nicómaco y de la
Política de Aristóteles. El resultado fue que los falasifa o filósofos
musulmanes construyeron una nueva teoría política con la creencia inicial de
que la encargada de elaborarla habría de ser la razón autónoma del hombre.
No sólo eso, sino que dicha teoría había de abocar, necesariamente, a una
praxis, al modo como antes se ha visto en el terreno de la filosofía y de la
ciencia. Ahí están los grandes teóricos de la política, como son al-Farabi,
Avicena, Avempace (h. 1070-1139), entre otros.
Ahora bien. la aparición de estas obras árabes sobre teqría política
traducidas al latin, cambió la perspectiva en Europa. Se comenzó a elaborar
una teoría política autónoma, independiente de la civitas Dei y de lo
religioso, de forma que la unión de Iglesia y Estado medievales se fue
rompiendo poco a poco hasta llegar a la secularización total que ha ido
fraguándose a través del tiempo. De este modo, las teorías políticas y del
75

�Estado fueron proliferando en Europa, tal como hacia tiempo lo había hecho
el islam.
Este planteamiento racional, natural, de la política, llevó en Europa al
intento de hacer la experiencia de la soledad, de transplantar el Estado
absoluto político a la vida individual del sujeto. Es lo que hizo Daniel Defoe
( 1661-1731) y quienes le siguieron, al plantear la figura del Robinson
solitario en su isla, en la cual él es el rey de aquel territorio y de si mismo.
Pero esta-idea y experiencia ya había sido vivida en el islam, precisamente
porque se había elaborado una teoría del Estado en la que el sujeto era parte
esencial. Y este robinson musulmán tiene tres manifestaciones de sumo
interés. Una, la del l.arBgoz.ano Avempace que, precisamente, intenta
experimentar el gobierno o régimen político comunitario en el hombre
aislado para llevar a cabo, en su soledad, el ideal religioso de la comunidad
( el Robinson de Defoe intentará realizar en soledad el ideal político y laboral
11
de su momento). Y así, escribe El régimen del solitario • La segunda
manifestación robinsoniana es la de lbn Tufayl (1110-1185), de Guadix
11
(Granada), en su El filósofo autodidacto , en que el solitario de Avempace
aparece solo en una isla desde niño, hasta que de mayor llega a la apoteosis
de la vida religiosa, en forma de mística. Esta idea y hasta el nombre del
protagonista solitario (Hayy ibn Yaqzan) están tomados de Avicena, que
hizo también en su obra literaria esta experiencia del solitario místico (y
esta es la tercera manifestación robinsoniana en el islam, aunque
11
cronológicamente es la primera) .
Capítulo aparte merece el de la mística, si bien en este terreno hay que
andar con suma precaución. Los parecidos entre la mística musulmana o
sufismo y la judía o qabbala, con respecto a la cristiana posterior, son
extraordinariamente llamativos. Pero ocurre que, en muchas ocasiones
(sobre todo en lo que se refiere al islam) faltan los eslabones que establezcan
la continuidad de estas similitudes y que expliquen la cadena de posibles
influjos. Esta falta puede perfectamente explicarse por el miedo que en
España y en Europa había a que la Inquisición descubriera los orígenes
musulmanes o judíos de muchos de los fieles llamados "cristianos nuevos".
Bien sabido es el tema del origen judío de Santa Teresa o de San Juan de la
Cruz, aparte de otros y los problemas que ello acarreó. Igualmente conocido
es el afán por esconder libros de piedad y de oraciones entre las paredes de
las casas para que nadie pudiera hallarlos y que luego, en la actualidad, se
han encontrado, bien en árabe directamente bien en aljamiado. Por otra
parte. hubiera o no tales influjos literarios directos, lo cierto es que hay que
admitir dos cosas: una, que caben los contagios indirectos por medio del
ambiente, las enseñanzas orales, predicaciones, etc. Otra, que, al ser las tres
religiones fruto del mismo tronco abrahámico y monoteísta, es lógico que
haya respuestas similares ante problemas parecidos, concretamente en lo
tocante a ascética y mística.

76

En todo caso, señalaré algunas coincidencias, con la convicción por
otro lado, de que fueron primero los musulm~mes quienes formularon ci~rtas
pro~osi~io~es místic~s y _de que, en lo tocante a la qabba/a judía, como
indicare, s1 que hubo mfluJo claro y trasvase del judaísmo al cristianismo.
La gran mística islámica ( el sufismo) se inicia en la Península Ibérica
con el cordobés lbn Masarra (883-931 ), siguiéndole lbn al-'Arif ( 1088-1141)
e lbn 'Arabi (1165-1240), terminando, al final, con los shadilíes lbn al'Abb~d ~: Ronda (1332-1398) y ~bu-1-'Abbas de Murcia (muerto en 1287).
Las s1m1htudes que hay entre ellos y San Juan de la Cruz y Santa Teresa las
es~diado minuciosamente Asín Palacios14, siguiéndole en nuestros dí~s la
15
mves~1gadora portorri~ueña Luce López Baralt . Señalaré algunos
p~ectdos, a m~d~ de eJemplo: la manera de concebir la unión mística con
Otos, el amor d1vmo, la renuncia de los llamados "carismas" en San Juan de
la Cruz Y en los grandes maestros del shadilismo; multitud de términos como
" ensanch
. to", "recog1m1ento",
· ·
am~en
"vacío", "desnudez", "aniquilación"
"pem1ane
''
"
"
"
··
neta
.
apretura
.
expans1on".
"noche" , "día", "easfI 11os" ,'
"
d "
..
mora as y muchísimos más.
'
Por otro lado, el in.flujo de la mística musulmana en Ramón Uull (h.
1232-1315) Y en s~ obra _Els cent noms de Deu (Los cien nombres de Dios),
~s d~ sobra conoctdo, as1 como la tesis de Asín Palacios acerca del mismo
mfluJo sobre Dante (1265-1321 ), el cual se habría inspirado en la "Escala de
tv_t~om~". o "Ascensión ~e Mahoma" o subida del Profeta al cielo en su
1
VtaJe m1sttco a Jerusalén . Esta "Escala de Mahoma" fue bien conocida en
la Edad Media cristiana. Primero la tradujo al castellano el judío Abraham de
Tole_~º (s._ Xlll). Pero luego se ext~ndió por toda Europa a través de la
vers10n la_tma y francesa hecha por el notario gibelino al servicio de Alfonso
X el Sabio, __Buenaventura de Siena (1264), con el título de Libro de /a
Escala., verston que es la que conocería Dante en Italia.

?8

'gualmente se aprecian ciertos matices quietistas de la mística
m~sulmana qu~ se ven repetidos de la misma manera en autores como
Miguel de Molinos (h. 1628-1696), Meister Eckhart (h. 1260-1327), Juan de
Ruysbroeck (1293-1381 ), Jacob Bohme (1575-1624).
Autores de la_ ~abbala judía, tanto sefardita como azkenasí, y libros
c_omo el Sefer_ Yets,ra. o el Zohar, han tenido un muy especial eco en la
ht~ratura m1st1~a medieval y renacentista europea. Así, se sabe que las
~m~era traducciones de la qabbala al latín o a lenguas romances las hicieron
JUdtos conversos,_ entre los cuales el más conocido fue Pablo de Heredia (h.
1480). El Papa S1xto IV (1471-1484) ordenó la traducción de setenta obras
de la qab~ala al. l~tín. Y los primeros que estudiaron la qabbala desde el
pw11~, ~e vista cnstJan_o yarece qu~ fueron Pico de la Mirandola (1463-1494)
Y R ·1 on Llull que qu1s1eron explicar el dogma cristiano con ella.
77

�Por otro lado, la qabbala se puso de moda en Europa y, así, la
estudian y conocen muy bien Juan Reuchlin (1455-1522), Enrique Comelio
Agripa (1486-1535), Paracelso (1493-1541), Juan Thenaud de Angulema (s.
XVI), Knorr von Rosenroth (s. XVII), Juan Esteban Rittangel (1606-1652),
entre otros muchos más.
Atención especial merecería el explicar por extenso un capítulo
sumamente interesante como es el de la estética, la educación, la poesía, la
literatura, el ideal de amor, la veneración por la mujer y todo lo que supone
una vida civilizada y refinada.
·
Solamente algunas muestras. Mientras Europa y la Península Ibérica
en los comienzos de la Edad Media ignoraban las formas más elementales de
la educación y del protocolo en las recepciones, banquetes, fiestas, actos
oficiales y las nonnas más imprescindibles de higiene y aseo corporal, 'Abd
al-Rahmán 11 (821-852) llamó a Córdoba al músico iraquí Ziryab para que
enseñase en la corte las buenas maneras de comportarse que se practicaban
en Oriente. Y así fue, no solamente las impuso aquel hombre exquisito en
Córdoba sino que pronto se extendieron por el resto de al-Andalus y Europa.
Entre las cosas que enseñó están, por ejemplo: el poner en los banquetes
variados menús señalando, a la vez, el orden en que se debían servir a la
mesa. el uso de cubiertos en la misma, ciertas formas musicales,
instrumentos, danzas y su uso en las fiestas y banquetes, el empleo de
determinados vestidos para las ceremonias cortesanas (la palabra "gala'' es
de origen árabe y significa el traje que los cortesanos usaban para
presentarse ante los califas abbasíes), el empleo de desodorantes químicos y
perfumes, etc.
A todo ello hay que añadir el uso de baños públicos: escasos y mal
vistos en Europa, en Córdoba parece que pasaban de los trescientos, siendo
además dichos baños no sólo lugares de limpieza y aseo sino centros de
rewúón de intelectuales y poetas.
En literatura, la poesía árabe y judía tuvo un gran peso en la evolución
literaria europea. Poetas judíos como Ibn Gabirol, Abraham ben Ezr~ ( 10891164 ), Yehuda ha-Levi (h. 1070-1141), Maimónides (1138-1204), y árabes
como el sirio al-Mutanabbi (915-965), Ibn Hazm de Córdoba (994-1063) y
el andalusí lbn Zamrak (1333-1393), el poeta cuyos versos, como. se dice,
han tenido la edición más lujosa de la historia pues están escritos adornando
las paredes de la Alhambra.
Dentro de esta misma línea de la literatura, es preciso señalar toda la
larga. densa y curiosísima tradición y transmisión de sentencias, cuentos,
kyendas que los predicadores y escritores morales europeos tomaron de
h11:ntl':-. árabes y judías. Se trata de colecciones de hlstorias y sentencias del
78

más variado origen (griego, árabe, persa, hindú) traducidas al árabe en
Bagdad, en la "casa de la sabiduría", por Hunayn ibn Jshaq (que entre otras
cosas tradujo Cali/a e Dimna y el Sendebar ) y sus sucesores ; que luego
fueron usadas por _los musulmanes y judíos ampliamente. Son claras las
fuentes árabes de b?ros como Las siete partidas de Alfonso X, Libro de
buen amor del Arcipreste de Hita, Castigos e documentos para br'en · ·
'b 'd
S
vrvrr,
atn w ~ a ~cho IV, Libro del Caballero Zifar, Libro de los buenos
proverbios , Lrbro de los doce sabios , Bonium o Bocados de oro Libr d,
Ale~andre , Poridat ~e poridades y otros muchos más, así como ~l rest~ d:

la literatura sentenciaría europea medieval y aún posterior, pudiéndose
señalar. nombres como el de Jacques de Vitry, EtieMe de Bourbon
Bocacc10, Shakespeare y otros.
'
Atención especial merecen el estilo de amar y la concepción de la
b~lleza y de la mujer que profesaba el llamado amor udrí que, importado de
c1rculos sumamente refinados de Oriente, cristalizó en una literatura
cordo_besa como es el caso de los poetas Ibn Shuhayd (992-1035), Ibn
Zaydun ( 1003-1070) Y, sobre todo, Ibn Hazm. Este último, en su El collar
de la palo":ª , ~atado de amo~ sumamente conocido en la Edad Media,
pare~e que influyo poderosamente en El libro del buen amor del Arcipreste
de Hita, el Breviari d' amour de Matfre Ermengaud, el De amore /ibri tres
de Andreas Capellanus, la Ley d' amors de Guilhem Molinier17•
De ·o~~en árabe, y concretamente andalusí, es la concepción del
amor Y de lo erottco, ~orno algo sublime, espiritual y corporal conjunta.mente,
mezcl_a de deseo apasionado a la vez que de castidad y privación; la idea de
la mu3er como a~go inalcanzable y sagrado a la que hay que respetar a la vez
~ue &lt;;lesear, _se~1r y elevarla a la categoría de "mi señora", siendo el hombre
el fiel serv1_do~ d~ tal señora. Es interesante leer un fragmento de Averroes,
s~amente indicativo del valor que para los musulmanes andalusíes terna la
mu3er:
1

En estas sociedades nuestras se desconocen /as habilidades de
las muj~~es, porque en ellas sólo se utili:an para /a
pro~reac,on, estando por tanto destinadas al servicio de sus
m~ndos Y relegadas al cuidado de la procreacign, educación y
cnan=a. Pero esto inutili=a .rns otras posibles actividades.
Como en dichas comunidades las mujeres no se preparan para
ningu~a de las virtudes humanas, sucede que muchas veces se
aseme1an a las plantas en estas sociedades, representando una
carga para los hombres, lo cual es una de las razones de /a
pobr~za de dichas comunidades en las que llegan a duplicar
en numero a los varones, mientras que al mismo tiempo y en
tanto c~~ecen de formación no contribuyen a ninguna otra de
/~ ac//v1dades necesarias, excepto en muy pocas, como son el
hilar Y el tejer, las cuales realizan la mayoría de /as veces
79

�cuando necesitan fondos para subsistir. Todo esto es evidente.
Así las cosas, y en tanto que es evidente en el caso de las
hembras que comparten con los hombres la lucha y lo demás,
conviene que a la hora de elegirlas busquemos las mismas
condiciones naturales que consideramos en los varon~, por lo
que deben ser educadas del mismo modo por medio de la
música y la gimnasia.

Por fin, sólo queda dej~ asentado que todo este cúmulo de elementos
tuvienin sus cauces bien precisos por los cuales pasaron a Europa.
Simph:mente me limitaré, por brevedad, a enumerarlos.
A falta de los mass media y de las modernas vías de comunic~ción
·
J
socia \:• cuJtural , había en el Medievo varios hechos •que· •favorecieron
1M
extraordinariamente la transmisión cultural. Uno, 1~ peregnnac1on a a eca,
preceptiva para todo musulmán con salud y medios para hac~rlo. ~sta se
cumplía fielmente desde la India hasta al-Andalus, con la pamculandad de .
que estos viajes tan largos y costosos eran aprovechados por tnuchos para
comprar libros asistir a tas· clases de los maestros famosos, aprender
costumhres, tra~r telas, inventos, productos desconocidos ~n Europa. Otro
cauce. 110 pacífico como éste, fueron las Cruzadas,. a traves de las cuales
también entraron en Europa multitud de novedades importantes. Y, por fin,
conectando con estos dos caminos hacia Oriente, o~ que . entraba en
Europa: el Camino de Santiago. Todo ello suponía un ir y veru~ de gentes
que, portadoras de libros, aparatos y productos, renovaron sm duda el
ambiente cultural europeo.
Pero, de fonna más eficaz intelectualmente, tu~o _una especial
relevancia el movimiento de traducciones, con dos focos pnnc1pales:_uno en
Sicilia en la corte de Federico II Hohenstaufen, en la cual se vertieron al
latín i~finidad de libros de medicina, matemáticas,. astrono~~ Y filosofia
tanto griega como árabe. El otro foco fue _la Perunsula lben:a con tres
subfocos que conviene precisar. Uno, en Castilla, en la llamada Escuela de
Traductores de Toledo". Digo " llamada" porque _son muchos l~s que hoy
ponen en duda la existencia de una escuela prop1arne~te tal. Simplemen~e
hubo un Obispo francés, Arzobispo de Toledo, D. Raimundo de Sauvetat
( 1126-1151) que impulsó la labor traductora haciendo de mecenas de ese
trabajo. utilizando un grupo de judíos y musulmanes (_araboparlantes y que
también hablaban romance) y cristianos (que sabían latm y rom~ce) a cu~a
cabeza estaban Domingo Gundisalvo y Juan Hisp3;'1º• que traduJe~on al latm
prácticamente toda la literatura que estaba en arabe, ~to gnega como
musulmana. Allí trabajaron también Daniel de Morlay, AleJandro Nechkham,
Alfredo de Sareshel y otros muchos más. La labor de mecenas de D.
Raimundo, la siguió su sucesor D. Rodrigo Ximcnez de Rada.

El otro subfoco, castellano también, fue el de Alfonso X ( 1221-1284)
que asimiló perfectamente la ciencia musulmana y soñó con llevar a cabo
una vasta enciclopedia española de todos los conocimientos humanos. Su
esfuerzo se centró, sobre todo, en la astronomía y astrología. Toda la
actividad cultural de la corte de Alfonso y que se lleva a cabo bajo su
mecenazgo tiene lugar en dos etapas: primera, hasta 1259, en que sólo se
hacen traducciones, segunda. en la cual se revisan o rehacen las versiones
anteriores y se asimila lo traducido y se escriben las Tablas alfonsíes.
Y, finalmente, el tercer subfoco peninsular fue el valle del Ebro,
incluido el sureste de Francia. En esta zona, hubo también centros de
traducción del árabe al latin, como en Tarazona y Pamplona, pero fueron
sobre todo los judíos quienes hicieron de transmisores, lo cual llevaron a
cabo de dos maneras: una, traduciendo no del árabe al latín sino al hebreo
obteniendo versiones de mucha mayor calidad que las de Toledo, entre otras'
razones porque el latín, en los siglos XII y Xffi aún estaba muy inmaduro y
poco preparado para adoptar la exquisita y precisa terminología científica y
filosófica que había adquirido el árabe. Traductores judíos fueron: al-Harizí
(h. 1170- h. 1230), Abraham ben Ezra (1089-1164), Abraham bar Hiyya
(1065-1138). la saga de los Tibbónidas (s. XIII), entre otros muchos más. La
otra fonna de transmisión de los judíos fue directa, enseñando personalmente
en los centros europeos las nuevas ciencias que habían aprendido de los
árabes. Casos ejemplares de ello son: Abraham ben Ezra, que se recorrió
prácticamente toda Europa y Mosé Sefardí (h. 1062- después de 1145), de
Huesca, que convertido al cristianismo y adoptando el nombre de Pedro
Alfonso propagó, sobre todo por Inglaterra y Francia, lo mejor de la
matemática y astronomía árabes.
Por la parte cristiana, también hubo asimilación de lo árabe en la
Corona de Aragón, a diferencia de Castilla. Son numerosos los ejemplos que
se podrían aducir, entre ellos: Raimundo Marti (h. 1220-1284), Ramón Llull,
Arnau de Vilanova ( 1240-1311) y otros muchísimos más.
Esta es, a grandes rasgos, la impronta que el mundo semita dejó en la
cultura europea conformándola de una manera muy peculiar y personal. Y en
estos momentos de finales del siglo XX en que tanto se habla de libertad,
comprensión. tolerancia. bueno será añadir un elemento más: el
agradecimiento. Agradecimiento a un mundo semita que nos ha dado una
Biblia, un Evangelio, sin los cuales no se entendería Europa, un despertar al
racionalismo y ciencia, un nuevo modo de ver la vida y la cultura, como
acabamos de ver someramente.

80
81

�Notas bibliográficas

RE-EXAMEN DE LA FENOMENOLOGÍA DE ZUBIRI

Aconsejo la lectura de un libro recientement~ traducido al español de Remi Brague, de la
Sorbona, Europa, la vía romana, Gredos, Madrid, 1995.

Dr. Jesús Conill

1

2

Gilson, E., El espíritu de la filosofía medieval, Rialp, Madrid, 1981, p. 704.

J

Curtius, Literatura europea y &amp;Jad Media latina, F.C.E. Mexico, 1955, p. 41.

◄ Dawson, Ch., Ensayos acerca de la &amp;Jad Media, Aguilar, Madrid, 1956, p. 178.
s De t t'tulo gozaban legalmente y por derecho propio la «gente del libro» (~ saber, los
cristia~o: ~ judíos) que, aunque no se convertían religiosamente al Islam, sm embargo
aceptaban el Estado y situación política impuestos por los musulmanes.
Cruz Hemández, M., Pensamiento de al-Andalus y los su1:uesto~ ~deológicos ~del
• •
de Estudros /slam1cos de Madn ,
Renac1m1ento
europeo, en Rev,·sta del Instituto Emncio
o·r

6

XXVI, 1993-94, p. 110.
'Citado por Cruz Hemández, Historia del pensamiento en el mundo islámico, 1996, t. 2 p.
522.

Catedrático de la Universidad
de Valencia España
Zubiri constituye, junto con Ortega, el lugar privilegiado de la recepción
y asimilación de la fenomenología en España. No hay contextualización
posible del pensamiento de Ortega y Zubiri, si no es en conexión con la
fenomenología.
Por lo que a Zubiri se refiere, los estudios de Antonio Pintor-Ramos y
I
Diego Gracia han puesto de manifiesto con precisión que, desde los primeros
escritos hasta su época de madurez, Zubiri cuenta con la fenomenología como
fuente de inspiración para su propia orientación filosófica. No es raro, si
tenemos en cuenta que sus tres maestros, Husserl, Ortega y Heidegger, se
movieron en ese ámbito y que el propio Zubiri ha r~conocido explícitamente
su vinculación cori la fenomenología2.

a Ver, por ejemplo: Henry Corbin, Ed. L' Herme, Paris, 1981, sobre todo p. 23-67.
9

Ramón Guerrero, R., al-Fárábf. Obras filosófico-políticas, C.S.l.C., Madrid, 1992, P· 110.

10

Avempace. «El régimen del solitario», Introducción, traducción y notas de J. Lomba,, Ed.

Trotta, Madrid, 1197.
11

lbn Tufayl &lt;&lt;El filósofo autodidacto», Introducción, traduccción y notas de E. Tornero.

Trotta, Madrid, 1995.
12 Avicena, Risála Hayy ibn Yaqzán, trad. francesa de A.M. Goichon, Le récit de Hayy ibn
Yaqzán, Paris, 1959.
13 Asín Palacios, M., Tres estudios sobre pensamiento_ y mística hisf~no-musulmanes,
Hiperión, Madrid, 1992, Obras escogidas, C.S.I.C., Madrid, 1946; Shadrl1es y alumbrados,

Hiperión, Madrid, 1990.

1◄ López Baralt, L., San Juan de la Cruz y el Islam, Hiperión, Madrid, 1990.

1. El "de dónde" y "hacia dónde" de la fenomenología de Zubiri
En principio parece clara la procedencia de la fenomenología en Zubiri,
ya que en su tesis (presentada en la Universidad de Madrid en 1921) alude a
3
Ortega como "introductor en España de la Fenomenología de Husserl" y un
historiador de la fenomenología como H. Spiegelberg considera a Ortega
4
como su transmisor en España .
Sin embargo, ya Antonio Pintor indica que "no es seguro ni probable
que fuera en los cursos de Ortega donde Zubiri oyó hablar de Husserl por vez
5
primera" • Antes de 1919 otros también habían hablado de la fenomenología;
así que Zubiri tuvo otras vías de acceso a la fenomenología, seguramente la de
6
Marcelino Arnaiz y la de la Escuela de Lovaina, en especial, L. Noel, su
7
director de tesina sobre "El problema de la objetividad según E. Husserl" •

u Asin Palacios, M., La escatología musulmana en la Divina Comedia, Hiperión, Madrid,
(1919) 1984.
Entre otros, puede consultarse: Lacarra, M.J., Cuentís_tica medieval ~ Es_Pª?ª:_ los
1979 y Lomba• J•• Dichos y narraciones de tres sabios 1ud1os. lbn
Gabirol.' lbn Paqúda, Pedro A/fonos, Mira Editores, Zaragoza, 1997•
16

,
zaragoza,
ongenes

Además, repárese en que el punto de vista que Zubiri tomará con
respecto a la obra de Husserl es, al menos inicialmente, diferente del
presentado por Ortega: éste comienza por Ideen y Zubiri arranca de

Investigaciones lógicas.

,1 Averroes, Exposición de la República de Platón, Trad. M. Cruz Hemández, Madrid,

No obstante, aunque es posible que Zubiri no se 1n1ciase con y en
Ortega sobre la fenomenología, a mi juicio, no está ya tan claro que en su
recurso a la fenomenología no buscaran cosas semejantes: una salida al
idealismo moderno, evitando la recaída en el realismo antiguo, y una

1986,p. 59.

82

83

�transformación de la fenomenología que rehabilitara la perspectiva metafisica.

Entre Ortega y Zubiri hubo indiscutiblemente una auténtica relación de
maestro-discípulo, que debió tener su repercusión en lo que respecta al
peculiar modo de asimilar la fenomenología. Pero, sobre todo, a Zubiri le
alcanzó la "irradiación,. orteguiana que impulsaba a encontrar una salida al
fracaso de la modernidad filosófica y a la crisis vital/cultural que se percibía.
Para lo cual no les satisficieron totalmente ni Husserl ni Scheler, según cuenta
Zubiri:
Hace años, paseando por la carretera de Zumaya, me decía
Ortega: 'lástima de Scheler, no es un metafísico; pasea
filosóficamente, eso sí, su retina sobre las cosas; pero nada más'.
Por parecida razón jamás le satisfizo como posición última la
fenomenología de Husser/'.

Se comprende que Ortega dijera que abandonó la fenomenología en
cuanto la recibió9 -dado que comenzó por Ideen-, si lo que buscaba era superar
el idealismo; y, si la fenomenología no nos libraba de él, habría que
abandonarla, corregirla o transformarla. Y, a mi juicio, esta es la resultante del
proceso de asimilación de la fenomenología por parte de Ortega y Zubiri.
No es mi deseo adentrarme en los vericuetos historiográficos, sino
llamar la atención sobre el giro que toma la fenomenología en Zubiri. Quisiera
aportar una perspectiva complementaria a la historiográfica genética,
aclarando no sólo "de dónde" viene sino sobre todo hacia dónde va Zubiri con
la fenomenología, hacia dónde se dirige su peculiar transformación, qué
finalidad persigue y qué resultados obtiene.
2. Fenomenología objetivista

¿Cuál fu~ esa orientación? Zubiri desde el comienzo de su trayectoria
fu~ mu~ c?~~ente del fracaso de la modernidad, debido a que el planteannento crzflco moderno conduce al "ideísmo", término que engloba todas las
formas de "filosofia de la conciencia" (empiristas, racionalistas, idealistas) que
se apoyan en ella para acceder a la realidad, pero que fácilmente conducen a
crisis ?e escepti~ismo por pretender sustentarse sobre los conceptos e ideas de
la razon, como si este rodeo permitiera resolver la pérdida del vínculo radical
con las cosas y la falta de .fundamento en la realidad.
Muchos han interpretado esta crítica zubiriana de la modernidad corno
una rec~da invo~~tiva en el realismo antiguo. Pero Zubiri tampoco acepta la

pretendida soluc1on del "realismo" (ni clásico, ni crítico), pues asume el
~roc~so ~~e~o ~n c~to desvela el tránsito acrítico del "objeto" a la
. re~dad . ~m Ju~ficac1on y se opone, por consiguiente, a la acrítica
1dentificac1on del ruvel de los objetos con el de la realidad.
. Por lo tanto, Zubiri no acepta ni el "realismo" ni el "idealismo",
sencillamente porque se trata de dos explicaciones contrapuestas del mismo
probl~?1ª· J~to en este punto aporta la fenomenología de Husserl una vía de
~luci~n:. _si~ . en un nuevo nivel filosófico más radical, el de la
descnpc1on , preVIo a las posibles "explicaciones" (realista o idealista).
, La fenomenología de Husserl ofrecía un enfoque descriptivo de los
f~nom~nos, al mar~en de cualquier mediación explicativa que pudiera
distorsionar la manifestación originaria de los datos. Sólo mediante este
regreso a ~ de~ri~~ón previa de los fenómenos es posible superar la tiranía
de c~qwer explicac1on. Este modo de asumir la fenomenología por parte de
Zub~ se ha denominado "objetivismo", entendiendo por tal la tarea
consistente en "una descripción esencial y sin presupuestos previos de los
datos del problema".

Zubiri había conocido a Ortega en 1919 y a Noel al ir a Lovaina en
1920. Se encuentra entonces entre Ortega y Noel, director de tesis y de tesina,
respectivamente. Escribe sus trabajos fenomenológicos en 1921: la tesina
sobre la objetividad en Husserl (en Lovaina), y la tesis sobre la teoría
fenomenológica del juicio (en Madrid), partiendo directamente de la
fenomenología de Husserl, en la formulación objetivista de Investigaciones
lógicas, lejos de todo idealismo y como plataforma para intentar dar una
respuesta a la "bancarrota" del subjetivismo moderno1°.

~l uso peculiar zubiriano de la fenomenología objetivista, inspirado en
las 1:'1_gzsche Untersuchungen de Husserl y dirigido a superar tanto el realismo
~adi~1onal como .el idealismo moderno, obligaba a rechazar también el giro
ide~sta qu~ _el IDismo Husserl imprimió a su fenomenología a partir de Ideen.
~egun_ Zu~m, Husserl "lleva demasiado lejos el carácter autónomo de la
~ten~1onalidad; esto va a conducir a la fenomenología hacia cierto
idealismo" 11 •

Estos escritos de la primera etapa de Zubiri (1921-1928) revelan la
importante contribución magisterial de Husserl, hasta el punto de que su
fenomenología puede considerarse la plataforma desde la que Zubiri orientó
su propio quehacer en filosofia.

. . . La tesis doctoral de Zubiri Ensayo de una Teoría fenomenológica del
;u1c1? (presentada en 1921 y publicada en 1923) parece ser el primer libro
publicado sobr~ ~eno~enología en lengua no alemana. Forma parte de un
proceso de as1DUlac1on de la fenomenología y pretende explícitamente

84

85

�contribuir a "una Filosofia de la Objetividad pura" de base fenomenológica.
En ella encontramos un rotundo rechaz.o del subjetivismo e idealismo
mediante una defensa del objetivismo: defensa de la esencia como idealidad
(separada de la realidad) y de la presencia intencional en la conciencia del
fenómeno esencial.
La "vuelta a las cosas" de la fenomenología fue preludiada por el
objetivismo de Bolz.ano y Brentano, y hasta compartida por diversas
tendencias como el materialismo, el positivismo y el pragmatismo12; pero este
común empeño de lograr moverse en el mundo de la objetividad alcanz.a su
madurez filosófica con la fenomenología.

3. Transformación de la fenomenología
A partir de 1928 se abre una segunda etapa, que dura hasta 1944 -fecha
en que13 se publica Naturaleza Historia Dios-, en la que la influencia de
Ortega y el nuevo horiz.onte abierto por Heidegger impulsan a Zubiri a
desvelar las insuficiencias "modernas" pendientes en Husserl y a radicafuar la
fenomenología buscando el nivel prelógico (preconceptual, prejudicativo,
prerracional), que sea raíz y fundamento de la conciencia.
A esta segunda etapa se la ha denominado "ontológica", porque ya no
está centrada en el problema de la objetividad dada a la conciencia, sino que la
inspiración fenomenológica dirige la atención hacia la estructura entitativa de
las cosas. Zubiri sustituye la fenomenología objetivista por la ontológica: "la
constitución de un ámbito filosófico de carácter ontológico" 14• Todos concuerdan en que en esta etapa es decisiva la influencia de Heidegger.
Sin embargo, Zubiri no seguirá el camino hermenéutico de la
fenomenología ontológica de Heidegger. Tal vez porque vislumbró
tempranamente los peligros que llevaba consigo la transfonnación hermenéutica del pensamiento
ontológico, especialmente bajo la influencia
15
nietzscheana : la radical temporalización del ser (el ser mismo es tiempo), la
reducción del ser y de la verdad a sentido y su posible difuminación (en el
destino del ser y en el acontecer de sentido) y, a mi juicio, lo más importante:
la problematización del fundamento (la renuncia radical a la fundamentación)
y la factualización destranscendentalizadora de la razón (la razón es tiempo)16•
Pero, igual que, según Zubiri, "Heidegger ha partido de la
Fenomenología, y pese a las hondas, radicales, transformaciones que en ella
in~oduce, sin embargo, permanece en el ámbito fenomenológico" 17, del
IDismo modo podríamos decir que -a pesar de ir prescindido de casi toda

86

alusión directa a la fenomenología (como en Naturaleza Historia Dios)- Zubiri
se encuentra en esta etapa también en el "ámbito fenomenológico" y mantiene
la "actitud fenomenológica" de lograr una "descripción inmediata del acto de
pensar11l8.
Ahora bien, lo que ocurre es que está buscando una transformación de
19
la fenomenología , diferente a las de Ortega y Heidegger, dado que le
parecían insuficientes, tanto la vía orteguiana de superar la idea fenomenológica de la conciencia mediante la de vida humana como la vía heideggeriana
mediante la comprensión del ser.
Por eso, a partir de aquí, Zubiri recorrerá su propio camino en discusión
explícita o implícita con sus maestros. Por ejemplo, en la relación de Zubiri
con Heidegger, Antonio Pintor destaca la importancia que debió tener el
carácter incompleto del enfoque heideggeriano sobre el tema de la verdad para
exigir un replanteamiento que desbordara el marco ontológico20 . Y no es que
le falte razón, sin embargo, creo que hay otros aspectos relevantes, como el de
evitar los peligros de la hermenéutica y la cuestión del fundamento, que
debieran tenerse muy en cuenta para explicar el progresivo distanciamiento de
Zubiri respecto de Heidegger, tras una etapa de gran influencia.
¿Y a dónde conducirá la transformación propiamente zubiriana de la
fenomenología?
la fenomenología, frente a la dislocación que el saber
filosófico había llegado a padecer, coloca de nuevo el
problema filosófico en la genuina raíz que tuvo en
Aristóteles. 'Desde las cosas': tal es también el lema de
toda la Fenomenología. Pero hay que añadir: desde las
1
cosas, hacia lafilosofia2 •

La fenomenología "coloca" el problema filosófico en la genuina raíz:
"desde las cosas". El lema más corriente de la fenomenología, "A las cosas
mismas", queda sustituido aquí por "Desde las cosas mismas", bien expresivo
del propósito zubiriano: recuperar el horizonte de la realidad superando las
mediaciones de la conciencia. De ahí que el saber fenomenológico. de la
descripción de los fenómenos no fuera para Zubiri más que el comienzo de
una nueva filosofía, porque:
«la fenomenología ha ido desflegándose en una filosofia
2
y culmina en una metafzsica» .

Zubiri aprovechará este nuevo impulso para abrir un camino desde la
fenomenología a la metafisica. Por consiguiente, el nuevo lema, que resume la
trayectoria zubiriana, podría decir así: Por la fenomenología a la metafisica.

87

�Ahora bien, ¿cómo acceder a la realidad desde la descripción de los
fenómenos, es decir, desde la objetividad de lo dado a la conciencia? ¿Es
posible pasar fenomenológicamente del objeto a la realidad?
Para resolver este problema -que constituyó una auténtica
"encrucijada"-23 , pero rebasando el enfoque moderno de la objetividad y el
tradicional del ser (es decir, más allá del enfoque gnoseológico y del
ontológico), Zubiri radicalizó el análisis fenomenológico de los hechos hasta
descubrir que la realidad está dada en un nivel previo a la conciencia y a la
relación sujeto-objeto, sin caer en los típicos defectos de la metafisica precritica. Con lo cual, a mi juicio, abrió un nuevo camino para transformar
24
radicalmente la metafisica, capaz de salir al paso del reto nietz.scheano •

4. "Superación metaf'lsica de la fenomenología"
Si en las dos primeras etapas Zubiri está dentro de la fenomenología,
sea en una versión objetivista o en una ontológica, hay que preguntarse ahora
si también en esta tercera etapa (1944-1962) sigue siendo su filosofia una
moda1idad de la fenomenología.
Desde 1944 mi reflexión constituye una etapa nueva: la
etapa rigurosamente metafisica. En ella recojo, como es
obvio, las ideas cardinales de la etapa anterior (..). Pero
estas ideas cobran un desarrollo metafisico allende toda
5
objetividad y allende toda ontología2 •

A tenor de estas manifestaciones del propio Zubiri, Antonio Pintor ha
dado una respuesta negativa a la cuestión planteada sobre el carácter
fenomenológico de la última filosofia de Zubiri: a su juicio, la filosofia de
Zubiri "arrancó de la fenomenología", pero no concluye en una
fenomenología, ni siquiera puede seguir entendiéndose como una forma
''ald~
' 26 .
ongm
e 1enomeno1og¡a
Esto parece cierto si lo referimos a la metafisica, entendida como teoría
de la realidad, tal como se desarrolla por Zubiri en Sobre la esencia y
Estructura dinámica de la realidad, su principal producción en los años
27
sesenta .
No obstante, en la producción de esta etapa encontramos pasajes
decisivos, en los que queda bien patente que la asimilación zubiriana de las
nociones fenomenológicas constituye la plataforma desde la que se intenta
alcamar otras nuevas que las superen.
Por ejemplo, en un pasaje de Sobre la esencia (al que remite en Sobre el
88

sentimiento y la volición) Zubiri se enfrenta expresamente a Husserl,

Heidegger y Scheler (tres autores pertenecientes al ámbito fenomenológico),
con el fin de distinguir -sin separar, ni ind~n~- el ámbito del sentido y
~el valor respecto del de la realidad.
.
Tanto en Sobre la esencia•de 1962 como en eÍ trabajo "El problema del
mal" de 1964 (recogido en Sobre el sentimiento y la volición), Zubiri defiende,
frente a Husserl y Heidegger, la anterioridad, no sólo "kata physin" sino "kath'
aisthesin", de la realidad sobre el sentido: "una anterioridad por el modo
28
primero y primario como la cosa es percibida" • Porque, aunque la fenomenología de Husserl y Heidegger ha descrito como obvio que lo que primariamente percibimos son cosas-sentido, Zubiri piensa que la aprehensión de las cosas
en su nuda realidad es anterior a la aprehensión de las cosas-sentido; se trata
de "una anterioridad de estructura aprehensiva":
La aprehensión de la nuda realidad no es una especie de
residuo de la aprehensión de la cosa-sentido, sino un
momento primario, constitutivo y /undante de esta última
. , 29
.,
aprehenszon. ·

El "error fenomenológico", según Zubiri, consiste en creer que
aprehendemos primo et per se cosas-sentido. Pero ni el sentido o la esencia (el
nóema de la conciencia intelectiva en Husserl) ni el valor (el noema de la
conciencia estimativa en Scheler) pueden independizarse de la realidad, a no
3
ser cayendo en un "ingente platonismo de la conciencia" º. Lo presente en un
acto de intelección es la realidad y en un acto de estimación, una "realidad
valiosa".
La terminología empleada por Zubiri para delimitar su propio pensamiento en los momentos cruciales sigue siendo de corte fenomenológico.
Repárese, por ejemplo, en el siguiente texto, en el que Zubiri aclara que el
valor "se funda en la condición en que la realidad misma queda ante mi acto
de estimación":
La condición no es una especie de reacción subjetiva ante
lo real. Cuando me enfrento con una realidad para
estimarla, ciertamente, si no hubiera un acto mío de
estimación no habría condición. Pero ( ..) como este acto
es objetivo, es decir, va intencionalmente a la realidad
como un intentum de la estimación, resulta que es la
realidad misma la que queda como término objetivo de la
estimación. Yo la hago quedar, pero es ella la que queda.
Mi hacer no es una reacción subjetiva ni una
intervención en la realidad de la cosa; es simplemente un
'hacer-quedar'31 •

89

�Lo curioso es que en esta etapa madura del pensamiento zubiriano,
considerada como "metafísica", persista de modo tan pronunciado su vinculación fenomenológica, aunque sea en una peculiar versión transformada. Por
eso a pesar de las declaraciones del propio Zubiri, cabría hablar, o bien de una
nue~a etapa (¿"noológica"?), o bien habría que dividir la "etapa metafísica" en
dos subetapas: 1ª) la propia de Sobre la esencia ( 1944-68), en la que se expone
la metafísica como tal, en el sentido estricto de "teoría de la realidad"; Y 2ª) la
de la trilogía Inteligencia sentiente (1968-83), en la que se presenta la
"metafísica" en el sentido de "filosofía primera", en forma de Noología. Y
entonces habría que preguntarse más concretamente si la noología es, o no,
alguna modalidad original de fenomenología.
La respuesta de Pintor-Ramos sigue siendo negativa: la noología de
Zubiri no puede ser nunca una fenomenología, ya que sólo conserva de
Husserl la exigencia de un planteamiento radical, pero justamente no en su
forma fenomenológica; y los conceptos básicos de la filosofía de Zubiri (el de
realidad, esencia, sustantividad, actualidad, religación) no pueden entenderse
como derivados de la fenomenología ni como alternativas a otros conceptos
c.
, . 32
1enomeno1ogicos .
En cambio, Diego Gracia considera que la actitud filosófica de Zubiri se
asemeja a "lo que a su modo pretendió Husserl con la fenomenología, plantear
el problema del saber a un nivel más radical que el de la antigua metafísica y
33
el de la moderna teoría del conocimiento" • De ahí que relevantes novedades
de la filosofía zubiriana se produzcan al hilo de un diálogo (crítico y
superador) con la fenomenología; así, por ejemplo, «el concepto zubiriano de
realidad no surge frente al aristotélico de naturaleza, sino frente al
34
fenomenológico de cosa-sentido» •
En efecto, al acotar en Inteligencia sentiente el concepto de realidad
como formalidad -el "de suyo"-, lo hace primero frente a la realidad "en sí",
como algo independiente de mi percepción, propia del realismo antiguo; pero,
35
sobre todo, frente a la fenomenología de Husserl y Heidegger . Porque, ante
la cuestión "¿qué es, en efecto, lo que nosotros hombres apreµendemos
formalmente en el sentir?", la respuesta fenomenológica de Husserl Y
Heidegger ha sido que lo que aprehendemos en la percepción son cosassentido (paredes, mesas, puertas, etc.). Pero, según Zubiri, «esto es radicalmente falso. En una aprehensión impresiva yo no intelijo jamás, no aprehendo
sentientemente jamás, una mesa. Lo que aprehendo es una constelación de
notas que en mi vida funciona como mesa( ...) que tiene en mi vida función o
sentido de mesa.( ...) Las cosas como momentos o partes de mi vida son lo que
yo he llamado 'cosa-sentido'».

Por mi parte, habría que añadir que esta vinculación y confrontación
con la fenomenología se detecta en otros conceptos básicos de la nueva
filosofía de Zubiri: por ejemplo, las nociones de "nuda realidad" y "condición"
están en relación con las nociones de "sentido" y de "valor", dando como
resultado las contraposiciones de "nuda realidad" y "realidad valiosa", "cosarealidad" y "cosa-sentido".
También es muy probable que la noción zubiriana de "esencia" haya
surgido en confrontación con la fenomenológica: frente a la esencia como
idealidad intencional estaría la esencia física no desvinculada de la realidad.
Cuando Husserl descubre la estructura de la "pura" conciencia, la intencionalidad, y el nuevo objeto como correlato intencional, el "sentido" (un puro
"eidos"), se debe a que ha puesto entre paréntesis el carácter de realidad.
Mediante esta reducción de la realidad a sentido se logra un saber absoluto de
la esencia, independiente de la realidad fáctica.
Pero el análisis formal zubiriano ya en Sobre la esencia ofrece una
crítica de las ideas husserlianas centrales: las de saber, conciencia y esencia.
En primer lugar, el enfoque todavía predominantemente epistemológico
de Husserl "no va directamente a las cosas" sino que busca evidencias
apodícticas, un saber absoluto. La fenomenología nos dice sólo el modo de
conciencia en que algo nos es dado; pero, al desviarse de la cosa y dirigirse a
la conciencia, ha perdido lo esencial de la realidad.
A ello se suma una critica de la conciencia, no sólo en su versión
cartesiana, sino de la intencionalidad. La conciencia no consiste formalmente
en "ser-intención-de", sino en ser "actualización"; la intención es un modo de
actualizar. Por tanto, el ser objeto intencional "consiste" en remitir
formalmente a lo que el objeto es independientemente de la conciencia y de su
sentido. Se trata de una remisión no de "sentido", sino "física", como fisica es
también la actualización.
Así pues, según Zubiri, la esencia no es formalmente "sentido", ni la
realidad de hecho y la esencia se contraponen al modo husserliano. Porque
toda esencia es esencia "de" la cosa, un momento de ella. El "de" pertenece a
la estructura formal de la esencia misma: "esencia-de". La esencia no es
independiente de la realidad de hecho (no es una "cosa ideal"). Por
consiguiente, a juicio de Zubiri, con la reducción del carácter de realidad,
"Husserl ha descoyuntado la realidad, y la realidad se le ha ido para siempre
de las manos", al separar esencialidad y facticidad.
Por su parte, la "actualidad" es una noción que supera la noción de

90

91

�36

"objetividad" intencional fenomenológica • Zubiri "afina" el análisis de
Husserl y Heidegger, aclarando en qué consiste "estar presente", que no es ni
intención ni desvelación, sino actualidad.
Tampoco acepta Zubiri el denominado "principio de todos los
principios" husserliana: cuando nos dice Husserl que el principio de todos los
principios es la reducción de toda nóesis intencional a la intuición originaria,
esto es, a la impleción [E,füllung] de lo intencional por lo intuido, a mi modo
de ver enuncia algo absolutamente inexacto. (...) Husserl ha emprendido el
camino desde la claridad hacia la cosa; cuando lo que hay que emprender es el
camino desde la cosa hacia la claridad. El principio de todos los principios no
es la impleción intuitiva, sino algo más radical: la exigencia real de
. l . , .. 31
lll1p ec1on.
Así pues, Zubiri critica las bases de la fenomenología de Husserl, la
primacía de la conciencia y su presunto saber absoluto: Husserl se mueve
siempre en un plano conciencial. Por eso, toda su filosofía tiene un solo t~ma:
'conciencia y ser', y un solo problema: el saber absoluto en. una 'visión'. Pero
conciencia y ser se fundan en intelección y realidad. Intelección y realidad son
los hechos radicales y básicos. Su unidad intrínseca no es la correlación
intencional expresada en la proposición 'de'. No se trata de conciencia 'del' ser,
ni del acto de intelección 'de' la realidad sino de mera 'actualización' de la
realidad 'en' la intelección, y de la actualización de la intelección 'en' la
38
realidad. La unidad intrínseca es 'actualización' .
Asimismo, una noción tan importante como la de "religación" (la
noergia del poder de lo real) responde a las insuficiencias de la intencionalidad
noético-noemática, típica de la fenomenología, y a la necesidad de corregir el
concepto de nóesis y noema: «se ha resbalado sobre el carácter impresivo del
39
noein, esto es, sobre su unidad formal con la aisthesis, con el sentir» .
Por tanto, si atendemos al carácter sentiente del inteligir, (1) «la nóesis
no es sólo como se ha dicho un acto cuyo término fuera meramente
intencional, sino que es en sí misma un acto físico de aprehensión, es decir, un
acto cuya intencionalidad no es sino un momento, el momento direccional del
aspecto atingencial o aprehensor de lo inteligido en impresión. (2) Por otro
lado, el noema no es tan sólo algo que está presente a la intencionalidad de la
nóesis, sino que es algo que se impone con una fuerz.a propia, la fuerza de la
realidad, al aprehensor mismo.» «En su virtud, el noein es un ergon y por esto
su estructura formal es Noergia. Noergia significa 'a una' que la noesis es
atingente, es impresivamente aprehensora, y que el noema tiene fuerz.a
40
impositiva propia de realidad. Es la fuerza de la impresión de realidad.»
92

En todos estos casos de confrontación y delimitación del propio
pensamiento (conciencia-ser/intelección-realidad, intencionalidad/actualidad,
noesis-noemalnoergia), lo que parece claro es que su último punto de
referencia en los temas decisivos sigue siendo la fenomenología, y sobre todo
la de Husserl.
41

Pero que persista la "inspiración fenomenológica" hasta en los
momentos de configuración de su filosofía madura, no quiere decir que se
confundan fenomenología y noología. Tan sólo es que responden a una
preocupación semejante o a la misma actitud filosófica radical de "filosofía
primera". Ahora bien, la noología no es un mero complemento de la
fenomenología de Husserl, sino fruto de una transformación de la
42
fenomenología que aporta una "corrección radical" •

5. Noología y metaf'tsica
Como indica Diego Gracia, la distinción entre noología como filosofía
43
primera y metafísica concuerda con una actitud fenomenológica , por la que
se desarrolla un análisis del "carácter impresivo" de la "formalidad de
realidad"; y ante la que cabe pensar en un nuevo enfoque interpretativo del
desarrollo de la filosofía de Zubiri. En vez de comprenderlo en función de sus
etapas, una vez llegados a su madurez, también cabria un tercer enfoque, ya no
cronológico sino sistemático, según el cual en la llamada etapa metafísica
habría que considerar dos vertientes, la estrictamente "metafísica" y la
"noológica", inseparablemente unidas.
A mi juicio, un texto de esta época de madurez puede iluminar y
acreditar la visión que hemos expuesto sobre el tránsito desde la
fenomenología a la nueva metafísica zubiriana, en su doble vertiente:
«En el rigor de los términos, el residuo de que nos hablan
los fenomenólogos es (..) el momento mismo de realidad.
44
El animal carece de este residuo» •

Es decir, la noologf.a seria el desarrollo pormenorizado del análisis de
45
este residuo fenomenológico : el momento de realidad dado en la
sensibilidad humana. El análisis de este dato no es una construcción teórica
sino, según Zubiri, un "prolijo y complicado" análisis del acto de intelección
sentiente, es decir, de la impresión de realidad; un análisis que exige una
filosofía de la inteligencia (noología) y una filosofia de la realidad (metafísica), más fundamental que la ontología de Heidegger y que la filosofía de la
vida de Ortega, es decir, que las otras vías por las que se ha intentado superar
también la fenomenología de Husserl.
93

�Zubiri ha descubierto un camino que va desde la fenomenología
46
transformada en forma de noología a una nueva metafisica postnietzscheana ,
que -según José Luis Arangw-en- le hace merecedor del calificativo de "el
último gran metafisico" en una época caracterizada como postmetafisica.
Como acertadamente indica Pedro Laín, la filosofia de Zubiri constituye un
intento de «superación metafisica de la fenomenología de Husserl», al pasar
«de la intuición de esencias a la visión de realidades». A diferencia de
Heidegger que no rebasa el ámbito de una ontología fenomenológica, Ortega y
Zubiri impulsan una nueva línea metafisica desde dos nociones diferentes de
47
realidad, que "son perfectamente conciliables" dentro de un nuevo programa
de metafisica.
También Diego Gracia considera que la filosofia madura de· Zubiri tiene
por objeto encontrar una salida al método fenomenológico. Para ello Zubiri
traslada la indagación fenomenológica desde la "conciencia" (Husserl), la
"vida" (Ortega) y la "comprensión" (Heidegger), a la "aprehensión". Con lo
cual, a mi juicio, rebasa la fenomenología de la esencia y la de la existencia (la
analítica hermenéutica), para ofrecer una Analítica noológica del saber de
realidad, en la que se parte de la unidad radical y originaria de esencialidad y
factualidad.

'A. Pintor, "El magisterio intelectual de Ortega y la filosofía de Zubiri", Cuadernos salmantinos
de filosofía, 10 (1983), 55-78, p. 72 y 73; "Zubiri y la fenomenología", 398-401.
6

M. Amaiz, Psicología.fundada en la experiencia 11: La inteligencia, Madrid, 1914.

7
D. Gracia, Voluntad de verdad, pp. 51-66: A. Pintor-Ramos, "El magisterio intelectual de Ortega
y la filosofía de Zubiri", Cuadernos salmantinos de filosofía, 10 (1983), 55-78; "Zubiri y los
inicios de la fenomenología en Espafia", en J. San Martín (ed.), Ortega y la Fenomenología,

Madrid, UNED, 1992, pp. 285-295.
8

X. Zubiri, en El Sol, 8 de marzo de 1936.

9

J. Ortega, Obras completas, Madrid, Revista de Occidente, 1970 (3ª), VID, p. 273.

10

X. Zubiri, Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, p.16.

11

X. Zubiri, le Probleme de l'Objectivité d'apres Ed. Husserl, p. 21.

12

Cfr. Diego Gracia, Voluntad de verdad, pp. 29-30.

13

D. Gracia, Voluntad de verdad, pp. 51-66 (Diego Gracia interpreta que Heidegger ha suplantado
a Ortega); A. Pintor, "El magisterio intelectual de Ortega y la filosofia de Zuoiri", Cuadernos
Salmantinos de Filosofía, 10 (1983), 55-78.
'
14

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 14.

15

Cfr. H.-G. Gadamer, Verdad y método, p. 322-323.

16

¿Significa, como señala Pintor, que en la obra madura de Zubiri hay
una revalorización de Husserl y un progresivo alejamiento de Heidegger? A
mi juicio, el tránsito desde una fenomenología de la conciencia y desde la
hermenéutica de la existencia a una Analítica de la facticidad (como noología)
no se produce al margen de la inspiración heideggeriana, pero sin renunciar a
la radicalidad fundamental de Husserl; por tanto, incorporando el nivel de la
facticidad (la formalidad de realidad en la aprehensión), pero sin claudicar
ante el giro hermenéutico y su derivación desfundamentadora.

Cfr. K.O. Apel, "Sinnkonstitution und Geltungsrechtfertigung", en M Heidegger: 1nnen- und
Aussenansichten, Forurn für Philosophie, Frankfurt a.M., 1989; J. Conill, "Zu einer anthropologiscben Hermeneutik der erfahrenden Vemunft", Zeitschrift far philosophische Forschung, 47/3
(1993), 422-433.
17

X. Zubiri, Sobre la esencia, p. 452.

18

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 21.

19

J. Conill, "La transformación de la fenomenología en Ortega y Zubiri: la posmodernidad
metafísica", en J. San Martín (ed.), Ortega y la Fenomenología, pp. 297-312.
20

A. Pintor-Ramos, Realidad y verdad, pp. 45 ss.: La verdad no sólo tiene relación con el ser y la
patencia sino también con la firmeza (la seguridad y confianza).
21

X. Zubiri, "Filosofía y metafisica", Cruz y Raya, 30 (1935), pp. 59-60.

22

!bid., p. 21.

23

A. Pintor-Ramos, "Zubiri y la fenomenología", p. 559.

24

J. Conill, El crepúsculo de la metafísica, Barcelona, Anthropos, 1988.

25

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, p. 15.

X. Zubiri, Naturaleza Historia Dios, Madrid, Alianza, 1987 (9" ed.), pp. 13-14.

26

A. Pintor, Realidad y verdad, pp. 55 y 320.

X. Zubiri, Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, Madrid, 1923, p.8.

27

La primera edición de Sobre la esencia es de 1962 y Estructura dinámica de la realidad

Notas bibliográficas
1

A. Pintor-Ramos, "Zubiri y la fenomenología", en Rea/itas ID-IV (1979), pp. 389-565; "La
'maduración' de Zubiri y la fenomenología", en Naturaleza y Gracia, vol. XXVI/2-3 (1979), pp.
299-353; Realidad y verdad, Salamanca, Universidad Pontificia, 1994; D. Gracia, Voluntad de
verdad, Barcelona, Labor, 1986.
2
3
4

H. Spiegelberg, The Phenomenological Movement. A Historical 1ntroduction, Toe Hague,
Nijhoff, 1969 (2. ed.), II, p. 611.

94

95

�EL AMOR PERSONAL

responde a un curso de noviembre y diciembre de 1968 (aunque se publicó póstumamente en
1989).
28

X. Zubiri, Sobre la esencia, p. 105.

29

X. Zubiri, Sobre el sentimiento y la volición, p. 230.

30

!bid., pp. 214 y 215.

31

Jbid., p. 219.

32

A. Pintor, Realidad y verdad, p. 334 y 331.

33

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 104.

34

!bid., p. 199.

35

X. Zubiri, Inteligencia sentiente, pp. 59-60, remitiendo en este contexto a Sobre la esencia, p.

104.
36

Cfr. por ejemplo Sobre el sentimiento y la volición, p. 220, e Inteligencia sentiente, pp.134-136.

37

X. Zubiri, Inteligencia y lagos, pp. 237-238.

38

X. Zubiri, Inteligencia y lagos, p. 238.

39

X. Zubiri, Inteligencia y razón, pp. 93-94.

40

Jbid., p. 94

41

A. Ferraz, Zubiri: el realismo radical, Cincel, Madrid, 1988, p. 26.

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 109. (Cfr. Sobre la esencia, p. 104; Inteligencia sentiente, pp.
59-60, 85; Inteligencia y lagos, p. 238; Inteligencia y razón, pp. 93-94).

42

43

D. Gracia, Voluntad de verdad, p. 113. (Cfr. Inteligencia sentiente, p. 35).

44

X. Zubiri, "Notas sobre la inteligencia humana", Asclepio 18/19 (1967-68), p. 346.

Contra este carácter residual se ha expresado de diversas maneras Zubiri (Sobre el sentimiento y
la volición, p. 230; Inteligencia sentiente, p. 85), porque ahora el análisis zubiriano de la

Dra. Luz García Alonso
Academia Hispanoamericana
de Ciencias, Artes y Letras,
correspondientes de la Real
Española
El amor es la actualidad del apetito, la a petición en algunos casos y,
en todos, el fundamento de la petición. El amor es la unión entre el bien y el
apetito, la coadaptación entre ambos.
Toda pasión implica la pasión amorosa, todo querer es amor en últim¡
instancia. Amar es sucumbir al atractivo del ser.
La realidad es
multiatractiva y el apetente es profundamente vulnerable frente a ese
atractivo. Es por eso que el amor inflama la realidad, la respuesta amorosa
no se hace esperar ante los requerimientos de lo que se capta como bueno.
Sin embargo, ello no significa que el amor se bonifique a sí mismo.
Hay amores que pueden ser perversos, aunque sean naturales y
psicológicamente plenos, en ellos la maldad se debe a una deficiencia en su
ordenación al fin debido, a una falta de ser de orden, ya que el orden es
también una realidad. El motor de toda acción es el amor, de todo heroísmo
y de toda villanía. Por eso la misión de la fortaleza y de la templanza es la
reordenación de los amores pasionales. El cometido de la justicia es someter
los amores racionales. La tarea central de la moralidad consiste en regular
los amores en función del fin eterno: suprimir o fomentar algunos y crear
otros.

45

sensibilidad, de inspiración fenomenológica, no la considera algo residual: "la sensibilidad no [es]
una especie de residuo 'hylético' de la conciencia, como dice Husserl, ni unfactum brutum, como
la llaman Heidegger y Sartre, sino que es un momento intrínseco y formal de la intelección
misma".
46

J. Conill, El crepúsculo de la metafisica, Anthropos, Barcelona, 1988 y El enigma del animal

"El motor de toda acción es el amor... de todo heroísmo y toda
villanía". "En el amor está la salvación del mundo y en él está también su
ruina". La realidad del amor es bivalente: hay amores positivos y amores
destructivos; amores virtuosos y amores viciosos. El amor es una razón
análoga que se predica proporcionalmente del amor natural, del pasional y
del voluntario.

fantástico, Tecnos, Madrid, 1991.
47

P. Laín, Cuerpo, alma, persona, Barcelona, Círculo de Lectores, 1995, pp. 115-116 y 201-202.

. El amor que constituye la fuerza integradora de las cosas consigo
m1smas, el que hace que el río fluya hacia el mar, que los satélites sigan su
órbita y el oído tienda al sonido, el amor como inclinación espontánea a su
objeto, no procedida por ningún conocimiento, es al que se le llama amor

natural.

97

�El amor a los bienes sensibles como el vino o el platillo suculento, el
clima agradable y, en general, a cualquier bien placentero, es el amor elícito,
o precedido de conocimiento sensible.
Si la inclinación del apetito ~s hacia lo bueno descubierto por la
inteligencia, el amor es elícito intelectual o amor voluntario. El amor de la
voluntad es espiritual, ama lo real aunque no lo palpe, es recio y puede ser
permanente y desinteresado. Entre los afectos de las bestias y los del hombre
hay un abismo, la voluntad es la explicación de tal diferencia. La voluntad
se coloca en la cúspide de lo afectivo, el amor voluntario es más cálido y no
es condicionado como el sensible, es libre y creativo porque es el amor más
propiamente humano.

El lugar en el hombre de estos tres tipos de amor
Cada una de las facultades humanas es un apetito natural que amas~
objeto propio, esto es, amor .natural en el ser racional, tanto como lo es su
apetencia ciega de persistir siendo. Desde luego, el amor natural no es
exclusivo del hombre, cabe también en los seres inorgánicos y en los
vegetales. El amor natural tiene lugar en todos y cada uno de los seres.
El amor pasional, en cambio, es el propio del reino animal. Las bestias
-y los animales racionales en cuanto animales- padecen el amor sensible. El
gato ama la leche y odio al perro, desea al ratón, tiene aversión al agua,
espera conseguir su presa, se desespera de estar encerrado, se enfrenta con
audancia a la víbora, teme al león, se entristece si está enfermo y,
ronroneando, demuestra su alegría.
El voluntario es el amor propiamente humano, del que carecen tanto
los seres inorgánicos como los vivientes vegetales y los vivientes
irracionales.
Si el amor voluntario o amor racional se dirige hacia algo bueno en sí
mismo, considerado como fin, es amor de benevolencia. De lo contrario, al
dirigirse hacia algo que no se quiere por sí sino por otro, el amor se llama de
concupiscencia.
Sería erróneo suponer que el amor constructivo es el de benevolencia

y el negativo el de concupiscencia, como lo sería el conjeturar que es bueno
el amor voluntario y malo el pasional. Ciertamente existe jerarquía entre los
amores y el de mayor jerarquía es -en el orden de la naturaleza- el amor de
benevolencia. Sin embargo, no siempre es apropiado profesar el amor de
benevolencia. La calificación moral del amor depende de la recta razón que

98

mira la ordenación del apetito respecto al fin en función de la naturaleza de
los seres.
Todos estos tipos de amor, desde el natural hasta el de benevolencia
consisten_ en la proporción o adecuación entre el bien y el apetito. En el cas¿
del amor natural, la coadaptación está dada; en el caso de los amores elícitos
tanto del sensible como del volitivo, hace falta descubrir la adecuación par~
que surja el amor.
.
La causa d~l am~r es el bien. El bien, como fin, atrae al apetito. El
bien como esenc~a lo informa en cuanto tiene razón de semejanza. Sin
e~b~go, la semeJanza no es causa de todo amor ya que la identidad tiene
pnondad sobre ella y funda un amor más perfecto. La semejanza puede
entenderse de ~os maneras. El primer tipo se da entre dos seres que poseen
en acto una misma forma o esencia, cabe entre dos artesanos o entre dos
hombres. El segundo tipo de semejanza se da entre dos seres cuando uno de
ell~s tien~ en potencia lo que el otro posee ya en acto, porque en la potencia
es~, en cierto modo, e~ acto gracias a la relación trascendental que los une.
Asi, c?n e~te segundo tipo, son semejantes el sediento y el agua, el estudioso
y la ciencia, el carullo y la mariposa. El conocimiento no es causa esencial
sino causa accidental del amor, es su condición indispensable.

Amores de concupiscencia y benevolencia
Ya los griegos clásicos formularon explícitamente la distinción entre
el am?r difusivo nacido de la riqueza y el amor que, procedente de la
precanedad se profesa a lo necesario para remediarla.
La reflexión a propósito de estos ejemplares afectivos, se ha hecho
l~gar común a lo largo de la historia del pensamiento. Algunos filósofos han
P.mtado en}l~c~ y negro 1~ ~ferencia entre el "amor a" o directo y el
amo~ para o _mdirecto, descnbiendolos de un modo más bien imaginativo y
matenal. Arist~teles aporta una visión llena de matices, la cual aun
presen~do las dificultades de comprensión inherentes de una concepción
mtelectiva y formal, ofrece los elementos de una solución tan
asombrosamente armónica como apegada a la realidad.
Santo Tomás sigue por esta vía de la distinción entre concupiscencia y
benevolencia.
Al bien que se quiere para un sujeto, se le tiene amor de
concupis~encia. Amor al éxito que se quiere para un hijo, amor a la salud
que se qwere para un paciente, amor al pastel que se compra para un amigo.

99

�Al sujeto para el cual se quiere el bien, se le tiene amor de
benevolencia. Amor al hijo para quien se quiere el éxito, amor al paciente
para quien se quiere la salud, amor al amigo para quien se quiere el pastel.
El amor de benevolencia se funda en la identidad del mismo ser, o
bien en la semejama entre dos seres en acto. El amor de concupiscencia se
basa en la semejama entre un ser en potencia -el apetente- y otro en acto -lo
apetecido-. De esta última manera, el hambriento ama al alimento, el
enfermo la salud, el torpe la habilidad. En cambio, en función de la
identidad, el ser se ama a sí mismo con benevolencia y el hombre ama a otro
hombre -su "semejante"- también con benevolencia.
El amor de concupiscencia es por tanto el que se le tiene a un bien al
que no ama de modo absoluto, sino al que se ama para otro.
El que un bien se ame para otro no significa -como se acaba de
apuntar- que no se ame el propio yo. César puede querer la victoria para sí
mismo y, al hacerlo, ama la victoria con amor de concupiscencia.
El amor de benevolencia se profesa al sujeto para el cual se quiere el
bien, a este sujeto se le ama por sí mismo y en absoluto.
El que este amor sea "para" otro, no significa que el término del amor
no pueda ser el propio yo. Cada hombre se arna a sí mismo con amor de
benevolencia. No obstante lo anterior, el amor de concupiscencia es un amor
directo -en nominativo- mientras que el de benevolencia es un amor directo
-en dativo. Hechas estas consideraciones, caben algunas dificultades: lo
amado se ama porque es bueno para el amante, lo perfecciona, lo
actualiza . . . Pero ¿qué perfección le puede otorgar el amigo al yo? El
amigo, como amigo en cuanto fin indirecto, no perfecciona. Puede tratársele
como bien directo, se puede querer a Pablo sólo porque su simpatía recrea al
ego y-lejos de desearle bienes- colocarlo en el papel de bien (diversión) que
se desea para propio yo. Pero en este desempeño, si Pablo no se considera
como un bien perfeccionante para apetente, ¿cuál es la razón de amarlo? Más
aún, ¿cuál es la razón del amor propio -amor indirecto también- si el yo no
se auto-perfecciona?.
En efecto, el bien se ama por apetecible y apetece porque perfecciona,
pero para que perfeccione no es necesario que se care:zca de él; que se trate
de un bien ausente. Un bien ya poseído puede ser tan apetecido, tan amado
como el que no se tiene.

La persona se encuentra constituida por una serie de perfecciones
substanciales que por lo mismo ama para sí antes que ningún otro bien que
pueda perfeccionarla de modo accidental. Antes que amar la ciencia que
perfecciona por adornar el espíritu, se ama la propia persona, su esencia. El
auto-amor es posible porque el yo se halla integrado por perfecciones no
sólo poseídas sino, más aún, es(?ncialmente constitutivas.
Así las cosas, el fin directo por constituir a la persona para quien se lo
quiere se convierte automáticamente en fin indirecto. Al integrarse en un
mismo tiempo el fin directo y el fin indirecto ya es posible hablar de un
auténtico fin, puesto que este último siempre se constituye por el mismo
proceso genético, a partir de fin directo si se tiene en cuenta la noción
humana de apetito.
¿Se podría asentar ahora que el amor de concupiscencia es interesado
mientras que el de benevolencia no lo es?
Autores como Vemeaux, Nicolas y Rousselot han hecbo tal
identificación gracias a la cual más tarde se dificulta explicar la posibilidad
de un amor desisnteresado.
.
Pero, ¿cómo decir que es interesado el amor que yo tengo al éxito (fin
directo) que deseo para un amigo? (amor de concupiscencia); ¿cómo puede
ser interesado el amor al bienestar (fin directo) que se quiere para un hijo?
(amor de concupiscencia); ¿cómo podría calificarse de interesado el deseo
(de concupiscencia) de que Dios sea glorificado?
Identificar el interés con el amor de concupiscencia y el desinterés con
el de benevolencia es una tentación primaria en la que frecuentemente se
incurre por seguir el modelo de las divisiones materiales y no el de las
formales.
Por otra parte, el amor que se profesa al propio yo es, según la
definición de Santo Tomás, amor de benevolencia pues esta clase de amor se
le tiene "al sujeto para el cual se quiere el bien".
Es por tanto en la identificación de estos binomios en la que radica el
fondo de la confusión.
El amor propio es interesado -le interesa su perfección- aunque sea de
ben~volencia; y el amor al caramelo que Juan quiere para Luis, es
desmteresado aunque sea de concupiscencia.

Platón decía que lo apetecible era aquello de lo que carecía el apetente.
Santo Tómas no reduce así el campo del apetito.
100

101

�Lo que es cierto es que el amor de concupiscencia, cuando los bienes
apetecidos se refieren al yo, es interesado. Y, generalmente, en el amor de
benevolencia, cuando el sujeto no es el yo sino otro, el amor es desinteresado.
El término principal del amor es la persona mientras que la cosa buena
que para ~lla se quiere es un término secundario o intermedio. Es una
consecuencia obligada: la persona es fin, y el fin es la razón por la que se
quiere un bien.
Se ama a una persona porque está constituida por fines directos, pero
si esos fines directos se aman (aun como constitutivos de la persona) es
porque perfeccionan a alguien (al yo o al amigo); esto significa que están en
el orden de los medios mientras que los fines indirectos son verdaderamente
fines. Al formularse la pregunta, ¿en qué perfeccionan los fines indirectos al
sujeto, en qué se perfecciona el propio yo?, debería responderse que por no
estar ordenado el fin indirecto a perfeccionar a ningún otro no lo hace, no es
un bien útil; en cambio, él mismo es ya una perfección constitutiva y,
substancialmente, es un bien honesto.
La división del amor racional en amor de concupiscencia y amor de
benevolencia por estar fundada en la realidad objetiva es una división
auténtica. El amor se especifica por su término, pero este término es doble:
aquello que se ama (fin directo) y aquel para quien se ama aquello (fin
indirecto).
El término amistad tiene dos acepciones, una corresponde como
sinónimo del amor de benevolencia, la otra implica una mutua benevolencia
entre los amigos, llevada a cabo mediante una libre elección.
A la filosofia, ciencia de todas las cosas, no le está vedado el tratar
ningún tema. Ya Aristóteles asentó que la metafísica, ciencia del ser en
cuanto ser, tiene al dios, al theos, como objeto principal, ya que es el ser
perfecto. Este filósofo pagano y precristiano descubre y demuestra la
existencia de Dios a través de la razón natural. El tema de Dios es común a
la filosofía, a la revelación, y a la teología, así como el tema del hombre es
común a la filosofía, a la psicología experimental y a la medicina. Por ser
una ciencia universal, la filosofía puede reflexionar también sobre los temas
de la religión y de la teología, siempre que los aborde al modo filosófico y
que no introduzca verdades reveladas como filosóficas sin las. pruebas
correspondientes. Esta digresión pretende aclarar que el presente trabajo
discurre por los cauces de la filosofia.

102

El amor puro
El pr~blema d_el ~or puro se plantea al preguntarse: "¿Cómo puede
~arse el bien por el mismo ordenándose el mismo sujeto a él, cuando el
bien no puede provocar el amor más que en razón de su conveniencia en
vista de aquel que lo ama?". O bien al preguntarse, "¿es posible un amor
que no .sea eg_oísta?" O con la fórmula: "En el movimiento apetitivo
voluntano, el bien absoluto, que es sin duda alguna el bien último directo
~Es también fin último indirecto, o por el contrario es el bien propio el qu~
Juega este papel?" O, finalmente: "Si hay en nosotros dos amores el de
nuestra felicida? personal y aquel por el cual preferimos a Dios con r;specto
a nosotros, ¿cual es el fundamental, el primordial, si no en el orden concreto
de las manifestaciones psicológicas, al menos metafísicamente en la esencia
misma de la primera inclinación natural de la voluntad?"
_El problema del amor puro se inicia en el Medioevo, lo replantean
Fenelon y B?ssuet en ~l si~o XVII y lo tratan hoy, entre otros, Nygren,
Rousselot, Ntcolas, Lewm, Pteper, Garrigou-Lagrange.
. , La doctrin~ ?e Santo Tomá~ sobre el amor, lejos de romper con
Aristoteles continua su pensamiento pero enriqueciéndolo con las
aportaciones del cristianismo, que es la religión del amor. Dentro de la
sínt:si~ epistemológica realizada por el Aquinante descuella la rique:za de la
patrtsttca, la que -además de aportar líneas y verdades filosóficascon~tituye el ~o~plemento de las santas escrituras, pues en ella se recoge por
escnto la tradic1on oral, con una y otra se integra la revelación.
. El pensamiento tomista, por su mesura, objetividad y asombrosa
lucidez, cobra una gran importancia en la solución del problema del amor
puro. Lo que Tómas vierte en su teología, San Francisco de Sales lo vuelca
en su ~tica._ El Tratado del amor de Dios, del obispo de Ginebra, predica
una espmtual1dad basada en la dulzura, más atenta a la misericordia con uno
mismo que al anonadamiento o al desprendimiento sobrehumanos.

tnf

La concepción estática del amor -clasificada y descrita por Rousselotde orig~n cri~tiano, consiste en apartar al sujeto del amor propio, ;
proporciona directamente el grado de desprendimiento del ego con la
perfección del amor.
"La concepción fisica o natural del amor -escribe este autor- consiste
en fundar todas las formas de amor en la tendencia necesaria que tienen los
seres de la naturaleza a buscar su propio bien".

103

�Aunque dentro de esta postura colocan algunos autores a Santo
Tomás, Garrigou-Lagrange sostiene que esta tesis es solamente uno de los
aspectos de su doctrina, éste es también mi sentir.

La voluntad es una forma de apetito, por eso Santo Tomás busca y
encuentra en la naturaleza del apetito en general la raíz de esta ordenación al
amor de Dios, aunque ella, como racional, tenga ciertas peculiaridades
propias, que ya se pondrán de relieve.

Errores extremos por lo exagerados, son, por ~- parte el
subjetivismo, en el cual se sitúa al ego como centro y punto pnnc1pal -acaso
único- de la realidad; y por la otra parte el panteísmo, en cuyo seno e~ amor
a Dios o a otro no ofrece ninguna dificultad, puesto que todo hace urudad Y
se identifica con el yo.

Este amor sobre todas las cosas (incluso sobre el propio yo) se halla
implícito en cualquier acto de apetición. Aun el apetito natural tiene por
centro y está ordenado a ese bien absoluto que es su fundamento. Las bestias
al amarse, sin saberlo, aman a Dios más que a sí mismas.

Nicolas y Vemeaux han calificado esta querella de pseudo-problema Y
aun Rousselot dice que "la doctrina de Santo Tomás n~ se opone
concepción estática más que en el punto en qu~ !quella ~eJa de ~er efus1on
lírica para convertirse en teorema de ontolog1~ . Garngou .opma que_
oposición entre Santo Tomás y San Be~ardo, ~cardo y Kemp1s, es cuestion
más bien de método que de doctrina. Particularmente acerca d~ San
Bernardo, afirma de este último que en vez de oponerse su doc~a al
sistema tomista, se incorpora a él como uno de sus aspectos; el pensanuento
del Angélico incluye y trasciende el pensamiento de San Bernardo.

ª. !ª
!ª

En distintos pasajes de la Suma Teológi~a, Santo Tomás escribe: "1:~d?,
apetece su perfección", "porque apeteciendo cada uno su perfecc10~
"Supuesto que Dios no fuera el bien del hombre, el hombre no tendna
ninguna razón para amar a Dios". "Todo lo_que es amado por nosotros, es
amado como nuestro propio bien".
Es un hecho palpable que todo ser se ama primariamente ª. sí mismo
por apetecer su perfección. Que a partir de est~ amor -&lt;:orno_ pnmer paso
inicial- y sin abolirlo, sea posible un amor desmteresado hacia otro, es lo
que afirma Santo Tomás.

El amor a Dios
Sostiene Tomás que: "Amar a Dios sobre todas las cosas es connatural
al hombre y también a cualquier otra criatura".

El hombre para amar al modo humano, colocando su apetito en el
rango que le pertenece, ha de explicitar este amor implícito. Para hacer de su
voluntad no sólo un apetito sino un apetito racional, debe salir de la
ignorancia de ese amor, ignorancia propia de los brutos, reflexionar sobre él
mismo, y por medio de un acto de elección, explicitarlo. Esta explicitación
es pues natural pero no necesaria.
Aun en el actuar pecaminoso, sin saberlo, tiende realmente a Dios el
pecador. Rousselot comenta que Santo Tomás "en vez de reducir el amor a
Dios a no ser más que una forma del amor de sí, es el amor de sí al que
reduce a no ser más que una forma del amor de Dios".
¿Pero cómo conciliar afirmaciones tan diversas? Ello es posible
gracias a la doctrina de la participación. Al tomar esta doctrina debe
evitarse el error de interpretarla como un panteísmo, escollo que salva
pulquérrimamente nuestro Doctor porque concibe al ser como análogo.
Santo Tomás afirma que hay diversidad entre los seres, y supera así el
monismo. Pero afirma también . al mismo tiempo, la conexión entre ellos,
una semejanza que tiene lugar gracias a la participación. Participar es
"recibir de una manera particular lo que pertenece a otro de una manera
universal".
La relación de dependencia que tienen los seres compuestos respecto
al Primer existente (que tienen en sí mismo la razón de su existencia) es la
que funda la relación de semejan=a entre todos los entes finitos . Negar la
comunicación - la semejanza- de los seres entre sí sería un error tan craso
como el de pretender que todo es uno y lo mismo.

Y escribe en el De veritate:

"Así como Dios por ser primera causa eficiente
obra en todo agente, así también por ser fin
último, es apetecido en todo fin. Así pues, la virtud
de la primera causa está en la segunda como los
principios en las conclusiones "
104

Todas las criaturas por ser actos mixtos existen por la existencia que
les comunica Dios, que es ser absoluto y necesario. Antes, al analizar la
naturaleza del bien se afirmaba que no era otra cosa sino el mismo ser
considerado en su aspecto de apetecibilidad. Por eso el ente finito ama, más
que a su propio ser, a aquello por lo que su ser es.

105

�El bien absoluto -omnímodamente bueno-, al que tiende la voluntad,
no es otra cosa más que el bien subsistente: Dios, pues el bien no es tal si no
existe. El hombre no existe, no es y no es bueno más que en dependencia del
Dios creador y conservador.
Desde el momento en que la naturaleza humana considerada en sí
misma está ordenada a amar a Dios más que a sí, no hay por qué plantearse
el problema como una reacción de la libertad contra ella, como si se hubiera
de ir contra esta naturaleza para superar el egoísmo.
¿Cuál es la idea de Santo Tomás?, se pregunta Pieper, para responder:
"No otra sino que esa noción interior de la que brota la expresión ¡bueno es
que existas! únicamente adquiere su fundamentación y justificación en la
realidad del ser bueno de la persona amada, y que este orden de cosas tiene
vigor no solamente para nuestro amor a las cosas o a las personas, sino
también a Dios ( ... ) siendo así, ¿cómo es posible que alguien afirme que
nuestro amor a Dios es "inmotivado", "sin causa" o "soberano"? A estas
razones se añade el comentario de Lewis: "Seria de una soberanía y de una
vanidad idiota la criatura que se dirigiese a su creador y le dijera
jactanciosamente: no me acerco a ti como mendigo, te amo sin interés
alguno".
Garrigou- Lagrange afirma:
"Los verdaderos bienes del espíritu coinciden con
el bien en sí, y deseando con rectitud su propia
perfección, amándose como se debe a sí mismo, el
espíritu creado ama más aún a su Creador. Más
aún, dejando de amar su verdadera perfección, el
espíritu creado dejaría de mar a Dios ".

En el sermón 368, San Agustín ofrece esta paradoja: "¿Amas a tu
alma? Entonces estás en peligro de que se pierda. Luego no debes amarla,
puesto que no quieres perderla. Pero al no querer que se pierda, la estás
amando". En esta vida, la subordinación del amor propio al bien de Dios
implica sacrificio, pero este sacrificio no puede ser sino transitorio.
No hay por qué preguntarse si en aras del amor puro se debe sacrificar
la felicidad personal. El deseo de la felicidad no es un deseo desordenado,
sino que coincide perfectamente con el bien amado.

106

Amor a los semejantes

Nicolas hace la advertencia de que:
Mientras el amor propio no puede dejar de
prolongarse en amor de Dios salvo faltando a su
ley fundamental, podría dejar de prolongarse
hasta los otros sin, directamente al menos, abjurar
de esta ley.

~l yo exis~e :orno in~viduo gracias al ser absoluto, es natural que lo
ame,~as q~e a s1 ~smo. Dios hace unidad con el yo, pero el prójimo es "lo
otro , un bien particular que no fundamenta, en la cadena de los medios y los
fine~,. ninguna serie en la que se apoya el ego, es como el yo, un
participando, una parte, un finito.
Es imposible amar al prójimo más que a sí mismo. Sólo puede amarse
de este modo a un sujeto: Dios. Al otro se le podrá amar como a sí mismo
aunque no tanto como al propio yo, pues este es el fundamento del amor. E;
más fuerte la unión por identidad que por semejanza. El amor a otro es
posible por la semejanza que se encuentra en él, respecto al ego. Cuando el
yo se reencuentra en el amigo es posible desearle bienes.
"Los signos que caracterizan la verdadera amistad -enseña Aristótelesestán evidentemente tomados de la forma en que el hombre la practica para
consigo mismo".
El amor a otro es posible por la semejanza que se encuentra en él
r~specto al ego. Cuando el yo se reencuentra en el amigo, es posible desearle
bienes, pues se le desean como deseándolos para el propio yo. Al amigo, al
alter ego, se le ama por lo que tiene de "ego" y no por lo que tiene de "alter".
La identidad del yo se desdobla, extendiéndose por la semejanza,
hasta el amigo. Por la semejanza que establece la naturaleza común hay una
simpatía natural entre un hombre y otro, el ''yo" se abre al "tú", las.personas
se unen. La semejanza puede ser de tipo más particular: comunidad de
sangre, de carácter, profesión, aficiones, intereses, incluso comunidad de
infortunio.
La c~munidad de naturaleza es el fundamento sobre le que se levantan
los otros tlpos de amor de benevolencia, y causa un amor original; a los
d~m~s hombres, por el mero hecho de serlo, se les desea que se les trate con
dignidad humana (se les desea un bien, esto es benevolencia). Es el primer

107

�nivel del amor de benevolencia el cual deviene más y más profundo según se
van encontrando semejanz.as que unan más estrechamente.
Arsitóteles divide la amistad en útil, deleitable y honesta; sin embargo,
de estas tres, sólo la última es verdaderamente tal. Cuando el amigo es sólo
un medio por el que se procura diversión, bienestar, vanagloria, o cuando se
le subestima convirtiéndolo en un simple objeto estético sin desearle bienes,
haciéndolo converger hacia el ego como a cualquier otro fin directo, se ha
roto la benevolencia, ha cesado la amistad.
Nicolas afirma que, fundada en la comunidad de naturaleza, es
también la comunión de fin, causa de la amistad. Efectivamente, en el orden
de la finalidad ésta es asimismo semejanz.a, no hay por qué reducirla
únicamente al orden de la causalidad formal.
Más aún, la naturaleza es un bien, no ya como perfectible sino como
perfecto. Así que la comunidad de naturaleza es, en última instancia,
comunidad de bien, si se adopta esta segunda definición del Santo: bueno es
lo perfecto.
Esto ayuda a comprender por qué no es posible el perfecto amor de
benevolencia hacia los irracionales. Con ellos el fin no es común, no hay
comunidad de vida, ni les es propia la posesión de bienes, como dice Santo
Tomás en el artículo tercero de la cuestión vigésimo quinta de la secunda

secundae.
«Hacia sí mismo no se siente amistad, explica Tomás, sino algo
superior... Consigo mismo se vive en unidad, y este ser-uno está por e~cima
del hacerse uno con otro. Y de la misma manera que el ser uno es lo pnmero
frente al hacerse uno con otro, así también es el amor que se tiene el hombre
a sí mismo, la forma primigenia y la raíz de la amistad. La amistad que
sentimos hacia otro consiste en portarnos con él como con nosotros
mismos». Y añade: "Todos se aman a sí mismos más que a los demás".
Pieper comenta: «Esto es así, y no hay que lamentarse por ello, dado que, en
definitiva, así estamos hechos, y por razón de nuestro ser de criaturas, en el
mismo momento de recibir la creación de (nuestro) ser, fuimos lanzados por
el camino de la propia plenitud, de la tendencia a la felicidad y a la
realización de todo aquello que está contenido en germen dentro de
nosotros».
Garrigou-Lagrange dice que:

"San Bernardo y Richard se sitúan en lo
concreto y hace falta admitir que en el orden de
108

las manifestaciones psicológicas concretas lo que
aparece generalmente ante todo, es el
desordenado amor de sí mismos, propiamente
dicho. Pero importa llegar más a fondo y
considerar la esencia misma de la inclinación
primordial de nuestra naturaleza tal como ha
sido concebido por Dios desde toda la
eternidad".
El problema debe plantearse en toda su raigambre metafisica. Si no se
cala así de hondo y se permanece en el plano de las puras manifestaciones,
no se hace ciencia y existe el riesgo de todo análisis superficial, qued~se
atado a las intricadas apariencias.
Después de lo expuesto es más fácil comprender por qué el amor y el
desprendimiento no son identificables. El desprendimiento es manifestación
del amor a Dios y del amor a otra persona humana, pero a condición de que
tal desprendimiento no lesione la obtención de la felicidad eterna de quien
así ama. Dígase otro tanto del anonadamiento. Negarse a sí mismo, vaciarse
de sí, alejaría de Dios si se pretendiera hasta el extremo de negarse la
obtención del fin último. El amor es donación en la medida en que el
donante es y mientras más sea. Dar objetos poseídos, enriquece. Esto
significa que en el contexto del ser, el amor es difusivo. Pero el compartir
generosamente los bienes exteriores no enriquece a quien los comparte en
función de la carencia, sino en función del ser de quien comparte. La nada
no es causa ni principio de nada.
Solamente Dios, ser perfecto, puede amar con total desinterés. El
hombre sólo puede ser relativamente desinteresado. Dios quiere ser amado
por el hombre y quiere que el hombre encuentre su felicidad en tal amor.
Este desinterés relativo no significa que el hombre esté condenado al
egoísmo, entendiendo por egoísmo el amor propio desordenado. El amor
propio ordenado no es egoísta sino manifestativo de la esencia humana como
principio operativo, que -estructurado así por Dios- une la motivación, la
felicidad, la plenitud y el amor a Dios y a los demás en un mismo punto tan
noble como luminoso.

Benevolencia y persona
La categoría del ser personal exige que sea tratado de acuerdo a la
dignidad que le corresponde. Ese gran filósofo español que acaba de morir,
Victoriano Rodríguez, define a la persona como el ser con derecho a la
existencia. La persona humana, una vez en la existencia, existe sin término.

109

�La muerte del hombre constituye un tránsito doloroso, pero no final, sino el '
comienzo de su existir intemporal.
Entre los homenajes que corresponden a la persona, debe estar
entonces el del respeto por su existencia y el reconocimiento de que ella
constituye algo deseable, un bien, una perfección. El ser con derecho a
existir: la persona, es, de suyo, amable, digna de ser ~ada. El amor de
benevolencia no sólo le es conveniente, sino que le es debido.
Aristóteles, en la Etica Nicomaguea (8, 2: 1155b), afirma qu~ "seria
ridículo desear el bien al vino(...) (o amarlo con amor de bene~olenc1a), a_lo
sumo se desea que se conserve bueno para poder disfrutarlo : En cambio,
"no es lícito -hace advertir San Agustín (In Epistolam Johanms at Parthos,
8, 5, Migne P:L: 35, 2058)- amar a las personas como el buen comedor que
suele decir: adoro las ostras".
Personas no son únicamente los demás, personas es el propio yo,
persona y persona fundante es Dios. A todas ellas. se les aebe el amor ~e
benevolencia. El orden del amor es: Dios, la propia persona Y los &lt;lemas
hombres.
Aunque no es denigrante amar también a la persona_ con ~or de
concupiscencia, seria indigno amarla sólo con ~or de concupiscencia.
Antes se sostuvo que el del amor puro más que un problema es un
pseudo-problema. Desorbitada la preocupación por el egoísmo, pretende
evitarse construyendo un romanticismo altruísta como un modelo ~temo con
el que habría que substituir la idea del ?ombre e~ la mente de Dios Y en la
realidad de las cosas. Si el hombre se siente humillado por la na~aleza del
amor a sí mismo, supone que enmendándole la plana a Dios .pue~e
justificarse. El hombre, dolido por no poder amar a Dios con un d~smteres
absoluto -de carácter divino- se rebela contra esta verd~d;
actitud, P?r
donde se la vea, es de una soberbia tan desmedida como mutil. Una soberbia
más dañina que el supuesto egoísmo que pretende superar.

:ª1

¿Es encomiable suicidarse para no molestar a los demás? ¿Ama a su novia
quien la expone a ser una mujer fácil o una madre soltera? ¿Es sublime el
amor conyugal del esposo que permite que su esposa se convierta en
matrimonio consintiendo, por compasión, que se practique un aborto?
El amor de benevolencia no debe consistir únicamente en desear
bienes a la persona amada, sino en desearle los bienes que corresponden a su
dignidad.
El amor de benevolencia debe querer para la persona todos los bienes
reque~dos respecto a la conservación de su vida, su honra, sus posesiones
matenales y respecto al enrequecimiento de su espíritu: los hábitos
científicos o técnicos que perfeccionan a la inteligencia y las virtudes que
perfeccionan a la voluntad.
La mejor benevolencia es la que desea los bienes mejores. No
solamente la benevolencia se alegra porque el amado exista, sino la que
desea que alcance su meta última: la felicidad.
. La persona es, entre los demás seres, el único, que tiene derecho a la
existencia, pero a la existencia en toda la extensión de la palabra. Una vez
ot~rgado ~l .s~r a la persona, Dios no se lo rehúsa jamás. El hombre que
existe, existira por toda la eternidad. Lo más importante para el hombre es
a~canzar a Dios, su fin último, la meta de sus metas, porque sólo en Dios,
bien absoluto, el hombre sacia su sed de felicidad.
La _mejor be~evolencia respecto al Dios personal, es la que se alegra
de que D~os_ s~a Dios, la que se complace en sus perfecciones y la que sabe
hacer coincidir las metas de ambos. En el verdadero amor a Dios se
armoniza 1~ que Dios quiere para el hombre: la felicidad humana y lo que el
hombre qwere para Dios: la gloria divina. La unión permanente del hombre
con Dios es el bien de ambos, porque Dios modeló al hombre para que
buscando en rectitud y en verdad su felicidad, se encontrara con ÉL

La elevación moral, el previlegio, la libertad y la gloria de amar,_ no
consiste tanto en alejarse del egoísmo sino en amar a la persona como esta
merece ser amada. No es sencillo respetar a la persona profesándole el_ amor
debido. Comparada con esta empresa, resulta más fácil el propósito de
desprenderse del amor propio desordenado.
· Podría considerarse una meta de elevación moral el que una madre,
'1 .
amando a su hijo -supuestamente más que a ella- amara en e mas su
libertad que su honestidad y así apoyara su actividad como narcotraficante?
¿

110

111

�FILOSOFÍA DEL AMOR

Dr. Mariano Crespo
Intemationale Akademie für Philosophie
Liechtenstein1
A Pablo

INTRODUCCIÓN
No cabe duda que una de las realidades más interesantes que tienen
lugar en el ámbito de la persona es e_I amor. Se ha dicho mucho acerca de él
y de su carácter específico. Poetas, literatos, filósofos y teólogos de todos los
tiempos han ensalzado su sublimidad y alguno de ellos incluso ha llegado a
2
afirmar que «sólo el amor es digno de fe». No cabe duda que amar y
sentirse amado son experiencias que engloban a la persona en su totalidad.
Quién ama y quién experimenta ser amado llega a percibir la realidad
habitual que le rodea de una forma diferente. Aspectos que no tenían una
relevancia especial, adquieren de repente una importancia como antes no se
había pensado. Es precisamente a esta centralidad del amor a la que se
refería San Agustín cuando caracteriz.aba a éste como el peso de una
persona. Por consiguiente, reflexionar sobre el amor supone hacerlo sobre
una de las realidades más importantes para la persona, y en última instancia,
sobre la persona misma.
Sin embargo, existen dos peligros a la hora de hablar del amor. En
primer lugar, en muchas ocasiones se ha considerado que el amor es un
fenómeno puramente psicológico, y que por tanto, escapa a cualquier
análisis racional. En el amor aparecerían mezclados toda una serie de
aspectos subjetivos, que varían de persona a persona y que harían imposible
una consideración del amor en general. A lo sumo podríamos hablar de
distintas experiencias de amor, pero no de en qué consiste el amor. Ahora
bien, si esto fuera así, tampoco serían posibles análisis de fenómenos tales
como el conocimiento o la voluntad. Nadie pensaría que por el hecho de que
conocer y querer sean actos personales, ello signifique que su estudio deba
reducirse al ámbito de lo puramente psicológico. En segundo lugar, se ha
intentado reducir el amor a algo que no es y se ha dicho, por ejemplo, que no
es sino un instinto sexual sublimado (Freud), o el modo de acallar el
sentimiento de "separatidad" experimentado por los seres humanos con
respecto a la naturaleza (Fromm). No obstante, resultante evidente que el
amor y el instinto sexual son dos realidades diferentes y que no tiene ningún
sentido querer reducir el uno al otro.

113

�S~ría muy pretencioso de mi parte querer intentar un análisis
exhaustivo de todos los aspectos relacionados con el fenómeno del amor: Lo
que _me ~r,opongo, es establecer algunos elementos esenciales de esta
consideracion filosofica del amor ~1:1e haga justicia a la riqueza y dignidad,
tanto de la persona como del propio amor. Primeramente me referiré a los
presupuestos epistemológicos del amor, en segundo lugar me ocuparé de los
aspectos que ~ de ser tenidos en cuenta, a mi juicio, por toda Filosofia del
amor Y, postenormente, les ofreceré una breve descripción de los rasgos 0
características principales del amor.

Presupuestos epistemológicos
Antes de abordar directamente cuáles son los elementos
~~entales del amor, quisiera referirme a cuál ha de ser, según mi
cnteno, el modo en el que hemos de acercarnos a esta realidad si queremos
conocerla en forma adecuada.
, Primero, pienso que la actitud con la que hemos de acercarnos al
fenomeno del amor ha de ser una actitud fenomenológica. Con este término
m~ refiero a un enfoque a través del cual se pretenda acceder a las cosas
mi!mas, esto es, a las cosas en su darse a sí mismas. En este sentido, y como
3
sen:i1a Max S~h~ler, la orientación o el enfoque fenomenológicos son
r~dic~ente_ ~stintos del procedimiento metódico con el que operan las
cienc~as posi~i;7as. Aquí no se trata de la observación, la inducción y la
e~enmentac10n, como sucede en el caso de una ciencia empírica como la
fisica. La filosofia fenomenológica es aquella que tiene como característica
fund~e?tal_ un "contacto vivencia! con el mundo mismo", no mediado éste
por rungun tip_o de símbolo que impida el acceso directo a las cosas mismas.
En ~~te sentido, podríamos decir que la fenomenología constituye el
empmsmo Y el positivismo m~s. radicales. Fenomenólogo es aquél que funda
todos ~us conceptos y proposic10nes en el contenido mismo de la vivencia
ren~ciando a toda sistematización prematura o prejuicio asumid~
acnticamente; ~ste es el "principio radical de la experiencia propio de la
fenomen?logia . De modo que la verdad de las proposiciones que el
!enomenolog~ form~a pe~anece suspendida hasta que éstas no hayan
superado ~tisf~ctonamente el examen de la experiencia. Vistas así las
cosas, las discusiones acerca del criterio para probar la realidad de una cosa
mentada ~ la verdad de un juicio pasan a un segundo plano. Lo que
realmente importa es el darse a sí mismo de algo mentado.
A pesar de est~ semejanza con el empirismo y el positivismo en lo que
se refiere a la fidelidad de lo dado en la experiencia, existen, claro está,

114

grandes puntos de discrepancia con respecto a estas corrientes filosóficas y
que podemos resumir, con Scheler, en tres:
En primer lugar: el empirismo y el positivismo '(y también la filosofia
de Kant) manejaban un concepto demasiado estrecho del término
experiencia. Experiencia era única y exclusivamente la captación de algo a
través de los sentidos. Ello suponía una reducción de lo dado en la vivencia a
lo experimentado sensiblemente, a lo vivido por medio de los sentidos. El
error consistía, justamente, en no apreciar que el concepto de experiencia es
más amplio que el concepto de sensación o impresión. Podemos decir, pues,
que tenemos experiencia de realidades no sensibles como, por ejemplo, la
belleza de una obra de arte como la catedral de Toledo, la bondad de una
persona, la inocencia de un niño, etc.
La segunda gran diferencia entre empmsmo y fenomenología se
refiere a la existencia de entidades a priori. Con este término me remito a
entidades necesarias cuya validez no puede ser extraída de la experiencia
sensible. Permítanme que aclare lo que quiero decir con un ejemplo:
consideren los estados de cosas (o hechos) que constituyen los correlatos
objetivos de las proposiciones siguientes: "el calor dilata los cuerpos a 100
grados centígrados" y "de toda promesa surgen· una pretensión y una
obligación". Tenemos la impresión de que aquí se trata de dos hechos
completamente diferentes. Si nos fijamos en el primer hecho nos damos
cuenta de que se trata de un hecho contingente, no necesario en sentido
estricto. El primero es contingente; sucede, pero podría no suceder. La
observación de muchos casos en los que la actuación del calor ha provocado
la dilatación de los cuerpos nos permite suponer que el resto de los casos no
observados se comportan del mismo modo. Ahora bien, esta necesidad a la
que llegamos por medio de la constatación real y de la inducción es, por así
decir, una necesidad contingente, una necesidad que no es más que alta
probabilidad. En principio, no queda excluída la posibilidad de que en el
futuro se descubra que no es realmente el calor lo que dilata los cuerpos, sino
un factor hasta ahora desconocido. Por consiguiente, nadie puede afirmar
que el estado de cosas que constituye el correlato objetivo de la proposición
" el calor dilata los cuerpos" es absolutamente cierto. El fundamen~o último
de que nunca podemos llegar a una certeza absoluta acerca de este estado de
cosas reside en que nunca podremos intuir una conexión tal en su necesidad.
Sin embargo, si atendemos al hecho de que de toda promesa surge una
obligación por parte del que la realiza y una pretensión en el destinatario de
la promesa de que ésta se cumpla en el segundo, notamos que se trata de un
hecho que se nos da como no pudiendo ser de otro modo, o sea, como algo
esencialmente necesario. Esta necesidad que aquí percibimos es un momento
inmanente al hecho. Se trata de un dato último, que no puede ser deducido
de otra cosa y que, por tanto, no puede ser explicado, sino que lo
115

�aprehendemos directamente con certeza absoluta. En nuestro ejemplo, la
necesidad se funda en la esencia de la promesa y no, como Reinach escribe
con humor, en que "sea realizada por sujetos que caminan erguidos sobre
dos piernas y a los que llamamos hombres". Se trata, pues, de una necesidad
esencial. Mientras que, el "principio radical de la experiencia" conduce de la
fenomenología a la justificación del apriorismo y, aún más, a la ampliación
de este concepto, el positivismo y el empirismo eran radicalmente
antiaprióricos. La aprioridad de ciertos estados de cosas, que defiende la
fenomenología realista, no es un carácter que venga dado por conciencia
trascendental alguna, como Kant sostendría. El a priori del realismo
fenomenológico se desmarca de toda forma de filosofia idealista en cuanto
que se trata de un a priori que se funda, en última instancia, en la esencia de
lo conocido. A priori no se ap4ca, en sentido primario, a una determinada
clase de conocimientos o a la forma de ciertas proposiciones sino a "lo
dado", a la esfera de los hechos.
Ello determina que todo aquello que vale para la esencia de estos
hechos vale también a priori para todos los objetos de esa esencia. En
consecuencia, la esfera de lo a priori no se reduce a lo formal -en este
sentido, las proposiciones de la lógica son formalmente a priori para la
aritmética y las proposiciones de la ciencia matemática para la fisica- sino
que también hay un a priori material que encontramos, por ejemplo, en la
teoría de los números, la teoría de las cantidades, la teoría de grupos, la
geometría, la mecánica, la fisica, la química, la biología, la psicología.
En tercer lugar, la fenomenología se distingue del empirismo en que la
primera recurre a la "plena vivencia espiritual". Dicho con otras palabras: la
Fenomenología considera los contenidos esenciales que se dan
inmediatamente en las vivencias y que se diferencian de todo cuanto se da
sólo en semejante "oportunidad". Se trata, pues, de separar entre el
contenido apriorístico de las vivencia del contenido concreto causal de la
posible observación e inducción.

persona con respecto a cualquier otro ser. En este sentido, la diferencia que
existe entre las personas y los animales es una diferencia cualitativa que está
fundada en la racionalidad de la persona. Ésta es capaz de comprender los
objetos individuales, de nombrarlos, de formar conceptos a partir de ellos, de
usar el lenguaje, de realizar actos libres, de amar a las otras personas por sí
mismas, etc. Todos estos actos hnplican una racionalidad que en modo
alguno poseen los animales. (Dicho sea de paso, esto no significa negar que
los animales tengan un valor específico que hace, por ejemplo, que sea
moralmente malo el torturarlos. Lo que sucede es que en la jerarquía de los
valores ocupan un lugar inferior al de los seres humanos.)

b) La capacidad de la persona
significativamente con los objetos

de

relacionarse

consciente

y

Una de las características fundamentales de la persona, y que hace de
ella una realidad completamente nueva con respecto al resto de los seres, es
la capacidad de trascenderse a sí misma en ciertas vzyencias comÓ el
conocimiento o en respuestas como la duda, la alegría, el amor, el odio. Con
esta nota me refiero a lo que también se ha denominado intencionalidad. Con
el término intencional se alude a una relación racional, consciente, entre una
persona y un objeto. Si pensamos en estados como la irritación, el cansancio,
el mal humor, etc., nos damos cuenta de que éstos no parecen tener un objeto
al que se dirijan.
Sin embargo, existen ciertas viviencias que implican la relación del
sujeto, de la persona, con un objeto. Un ejemplo de este tipo de viviencias
serían la percepción. La percepción es siempre percepción de algo que es
externo a mí. Se trata de un ser consciente de algo que, por así decir, está en
el lado del objeto, está frente a mí. En otras respuestas como la alegría, es
más clara esta capacidad de la persona de trascenderse a sí misma. La alegría
de algo. Estoy alegre porque estoy esta noche aquí con ustedes. El hecho
como tal no es suficiente para originar mi alegría, debo conocerlo. Si no
supiera que me ha tocado la lotería, no podría estar alegre por ello.

Elementos fundamentales de una filosofia personalista del amor

Después de haber considerado cuál ha de ser el modo en el que nos
hemos de acercar al amor, pienso que es necesario poner de relieve los
elementos fundamentales de toda filosofia del amor.

a) La diferencia insalvable entre personas y animales
Una filosofia personalista del amor cuyos fundamentos queremos
esbozar aquí se basa en el reconocimiento de la novedad radical de la
116

El conocimiento constituye una de estas "vivencias intencionales" que
pertenecen específicamente a las personas. A través del conocimiento el
hombre es capaz de captar esencias, sean necesarias o no, de hacer juicios,
de derivar unos juicios de otros, etc. Asimismo, es capaz de captar a las otras
personas en cuanto personas, esto es, en cuanto individuos dotados de un
valor ontológico peculiar. Esta capacidad de captar a las otras personas en
cuanto personas desempeña un papel fundamental en el amor. Me referiré a
este punto un poco más adelante.

117

�Esta capacidad de salir de sí mismo, de transcenderse en el
conocimiento, constituye uno de los rasgos más importantes que definen la
novedad de la persona. Todas aquellas teorías éticas que, basa~as_ ~n el
idealismo y en el subjetivismo encierran a la persona en s:i mera subJetiv1dad,
no hacen justicia a la novedad que representa la persona.

c) La libertad de la persona
5

Otro de los rasgos característicos de la persona es la libertad. El
término "libertad" es uno de esos términos que todos creemos entender
perfectamente, pero que cuando hemos de explicarlo, tenemos -~~cultades.
Con libertad nos podemos referir a la, por así decir, toma de pos1c1on ante un
objeto que nos aparece revestido de cierta importancia. Esta toma de postura
es motivada por la importancia del objeto y está en nosotros el decirl~ "sí" o
"no". Un segundo sentido o dimensión de la liberta~ alude a la capacidad_ de
engendrar acciones que no son el efecto de causas mternas o externas, smo
que surgen verdaderamente del centro de la persona. Esta capacidad de la
persona de ser -&lt;:on palabras de Aristóteles- "señor del ser y del no ser ~e
sus acciones',6 constituye una esfera totalmente nueva de la persona. A traves
de ella podemos iniciar una cadena de actos que van desde los ~enos
importantes hasta aquellos que tienen influencia decisiva en nuestra -~ida Y
en la vida de los demás. Evidentemente, factores como la educac1on, el
medio ambiente, el carácter, pueden influir en la persona, sin embargo, estos
factores nunca determinan a la persona en el sentido de una causalidad
estricta, sino que siempre le queda la posibilidad de poder querer y obrar de
otro modo.

d) La afectividad en la persona

Junto a la libertad, la afectividad constituye también una esfera
típicamente humana. Aquí me refiero a las r~spuestas efec~vas a c~ertos
objetos como la alegría ante el éxito consegwdo por ~ amigo, la tnsteza
ante la muerte de un ser querido, el respeto y la est1mac1on a una persona, la
alegria ante el mal ajeno. Estas respuestas pres~ponen la imp~rt~cia
(positiva o negativa) del objeto al que responden as1 como el conocl.IDlento
de esta importancia.
En este orden de cosas, podría pensarse que en el ámbito de la
afectividad reina una cierta "irracionalidad". A veces sentimos alegría o
tristeza por ciertos acontecimientos y este "sentir" parece escapar a nuestra
voluntad. Quiz.á hemos tenido la experiencia de experimentar, por así

118

decirlo, involuntariamente alegría en el mal ajeno y saber al mismo tiempo
que ello no es algo moralmente bueno.
Creo que aquí hay que eliminar una cierta confusión en tomo al
término "sentimiento" como si éste fuera el ámbito de lo puramente
irracional y arbitrario. A pesar de la dificultad del tema, pienso que también
en esta esfera existe, por decirlo así, una cierta racionalidad. Hay, pues,
ciertas respuestas afectivas que son adecuadas y otras que no. Ciertamente,
estas respuestas no son libres en el mismo sentido en que lo son las
respuestas de la voluntad. No están en nuestro poder del mismo en que lo
están aquéllas. Pondré un ejemplo para expresar más claramente lo que
quiero decir.
Pensemos en el acto de ·sacrificio llevado a cabo por Maximilian
Kolbe en el campo de concentración de Ausschwitz. Como todos ustedes
saben, allí existía la práctica de que cada vez que se escapaba un prisionero
eran ejecutados otros diez. En una ocasión, alguien se evadió del campo y
los oficiales nazis procedieron a "seleccionar" a los diez que deberían ser
ejecutados. Entre ellos figuraba un padre de familia que pedía clemencia a
los oficiales debido a que si moría, ésta quedaría desprotegida. De repente,
Kolbe da un paso al frente y pide reemplazar a este preso alegando que era
sacerdote católico y que no tenía familia que dependiera de él.
Con independencia de la motivación que llevó a Kolbe a ofrecer su
vida en lugar de la del padre de familia, a todos nos parece que se trata de un
acto dotado de un valor ante el cual no debemos permanecer indiferentes. Si
alguien permaneciera, por poner otro ejemplo, insensible ante los horribles
crímenes cometidos en la antigua Yugoslavia o incluso se alegrara ante ellos,
diríamos que en él existe una disarmonía entre algo que realmente es trágico
y su respuesta. Volviendo al ejemplo de Kolbe, cuando percibimos el valor
positivo de su acción nos damos cuenta que exige el respeto y la admiración.
Por su parte, la respuesta afectiva que "pide" el valor negativo de los
crímenes en la antigua Yugoslavia es la de la tristeza e indignación.
Toda filosofía que no tenga en cuenta esta esfera de la afectividad, y
que reduzca a la persona a su vida intelectual o volitiva, fracasa a la hora de
dar cuenta de la novedad de la persona. 7

e) La persona como sustancia racional

Hoy día existen algunas teorías éticas que reducen a la persona a un
centro de relaciones, de actos, a funciones cerebrales, a productos de
instintos, de tendencias, etc., sin embargo, datos como el conocimiento, la
119

�libertad, la racionalidad, ponen de manifiesto que la persona no puede ser
reducida a algo diferente de sí misma. Dicho en positivo, la persona es algo
en sí misma. Es a esta irreductibilidad a la que, por ejemplo, Boecio y Santo
Tomás se referían cuando definían a la persona como sustancia individual de
naturaleza racional. La persona, por tanto, posee un ser sustancial, subsiste
en sí y no puede ser considerada como algo que, en última instancia, puede
ser explicado recurriendo a otro tipo de realidades.

j) La objetividad de los valores morales
Otro de los elementos fundamentales de cualquier filosofia del amor
reside, a mi juicio, en el reconocimiento de la objetividad de los valores
morales. El mundo de estos valores se nos presenta con una peculiaridad y
seriedad propias. Como decía anteriormente, refiriéndome al amor mismo,
para comprender mejor el mundo de los valores es necesario "sumergirse" en
él desde una actitud de admiración y, por tanto, de renuncia a explicaciones
precipitadas. Es necesario ser fieles al dato moral que puede ofrecerse en la
vida cotidiana, en la literatuta. Para comprender más claramente qué es lo
que quiero decir con objetividad de los valores y en qué sentido constituye
ésta un elemento fundamental de toda filosofia del amor, permítanme que
me refiera a dos experiencias.
Supongan, primeramente, que alguien nos elogia. Se trata de una
experiencia agradable y placentera. No nos es algo neutral como el que una
piedra esté a un lado u otro de una calle, sino que tiene una cierta relevancia
para nosotros. Consideremos, en segundo lugar, una acción generosa como,
por ejemplo, la del sacerdote Kolbe en el campo de concentración de
Ausschwitz, a la que anteriormente me refería. También en este caso su acto
nos llama la atención, a diferencia de lo que ocurre en una actividad neutral
de un hombre que enciende un cigarrillo o que se rasca. En efecto, el acto de
sacrificio del padre Kolbe brilla como algo notable y valioso; lleva en sí el
sello distintivo de la importancia. Nos produce admiración. Como afirma
Hildebrand:

No sólo nos damos cuenta de que ocurre ese acto,
sino de que es mejor que ocurra a que no ocurra;
de que es mejor que el hombre actúe de ese modo
que de otro. Somos conscientes de que ese acto es
8
algo que debe ser, algo importante.
Nos encontramos, pues, ante dos tipos diferentes de importancia a los
que se refieren estos dos ejemplos. En el caso del elogio se trata de lo sólo
subjetivamente importante; mientras que en el segundo, el acto de
120

generosidad del padre Kolbe, nos hallamos ante una acción que posee una
importancia en sí misma, o lo que es igual, un "valor" en sentido propio. El
elogio posee el carácter de importante sólo en la medida en que nos causa
placer; mientras que la importancia de la acción del sacerdote Kolbe es
independiente del deleite o del placer que nos provoque. La importancia de
esta acción no surge de su relación con nosotros, sino de su propia dignidad.
Así, en el caso de lo subjetivamente importante se trata del ser
agradable "para mí" o "para tí". Su cualidad reside únicamente en su
atracción subjetiva. Lo que a mí me gusta a otro le puede disgustar, y
viceversa. Piénsese en el caso del fumar.
Por consiguiente, existe una gran diferencia entre lo importante en sí
mismo, el valor, y lo subjetivamente satisfactorio. Se trata además de una
diferencia esencial. Nos encontramos ante dos puntos de vista completamente
distintos. Ahora bien, tanto en la esfera de lo agradable, de lo subjetivamente
importante, como en la de los valores se da una gradación. Así, no es lo
mismo beber agua cuando tenemos sed y beberla en condiciones normales.
En este sentido, hablamos de un placer mayor o menor. Se trata aquí de una
escala de más a menos en la forma de intensidad o de una gradación según
sea el placer fisico, espiritual, profundo o superficial. Sin embargo, los
conceptos de superior e inferior que aplicamos a la esfera de los valores
tienen otro sentido diferente. Cuando decimos, por ejemplo, que la acción de
donar sangre a un amigo que padece leucemia posee un valor más alto que
prestar unos apuntes a un compañero, estamos utiliz.ando "más" y "menos"
en un sentido diferente a cuando afirmamos que me gusta más comer en un
restaurante de lujo que en una taberna. En el primer caso, superior equivale a
"más noble". En el segundo, a placentero. Resumiendo, podríamos decir que
lo subjetivamente satisfactorio tiene escala y los valores jerarquía. Por
tanto, la diferencia entre los dos tipos de importancia es una diferencia
esencial.
Ahora bien, y como también apuntaba anteriormente, los valores
exigen de nosotros una respuesta adecuada. Cuando nos enfrentamos a algo
intrínsecamente importante, percibimos que los bienes que portan esta
importancia exigen una respuesta adecuada. En este sentido, tenemos la
impresión de que golpear al "David" de Miguel Ángel no parece una
respuesta adecuada a la bellez.a objetiva de esta estatua. En cambio, en el
caso de lo subjetivamente importante parece que ocurre algo distinto. Esto
nos atrae o nos repele, pero no percibimos que sea necesaria una respuesta a
ello .y queda a nuestra voluntad seguir o no su invitación. Si un platillo
apetitoso nos atrae, queda a nuestra voluntad seguir o no su invitación. Sería
ridículo que alguien dijera que se ve sometido a la grave obligación de

121

�comer en un restaurante lujoso o que ha vencido la tentación de perdonar a
otra persona. La "invitación" del valor es totalmente distinta.
Por otra parte, la diferencia entre estas dos clases de importancia se
refleja también con claridad en el tipo de respuesta que ~es damos. V ~l;amos
brevemente a nuestros ejemplos anteriores: al considerar la accion del
sacerdote Kolbe experimentamos entusiasmo ante el valor heroico de su
acción. Este entusiasmo se traduce en una entrega de nosotros mismos a los
valores y en un intento de trascender nuestro egoísmo. En el caso del interés
en algo sólo subjetivamente satisfactorio, por ejemplo, sa~sfacer n~estro
apetito comiendo en un restaurante, se trata de una adaptacion del obJeto a
nosotros. Se trata de una relación que no tiene el carácter de una verdadera
entrega.
Pero ahora demos un paso más. ¿Qué diferencia existe entre la
felicidad que experimentamos cuando oímos un elo~? o cuando,. por
ejemplo, teniendo sed, bebemos un vaso de agua y la felicidad q~e sentimos
al llevar a cabo un acto de generosidad o cuando perdono a alguien que me
ha ofendido? La diferencia que existe entre ambos tipos de felicidad no es
una diferencia de grado, como si la felicidad experimentada al beber un vaso
de agua fuera cuantitativamente inferior al gozo que sentimos al regalar algo
a alguien. No. Se trata también de una difere~c~a esencial o, lo ~ue es_ ~o
mismo de dos "felicidades" completamente distintas. La pura sat1sfaccion
subjeti~a sin relación alguna con los valores objetivos es una felicidad vacía.
Así, por ejemplo, el placer sexual ha de ser buscado en cuanto que es
expresión y cumplimiento de un amor que res~o~de al valor. _Por otra ~arte,
si toda nuestra vida estuviera orientada a la felicidad en el pnmer sentido, a
una felicidad egocéntrica, ésta acabarla destruyéndose a sí misma. Dicho con
otras palabras, una felicidad sin valores es un~ felicida~ v~cía. Por el
contrario, la participación en lo valioso en si, en lo mtrtnsecamente
importante, nos proporciona una felicidad más profunda.
En resumen, pienso que la objetividad del valor, entendido éste como
lo intrínsecamente importante, constituye un elemento fundamental que debe
tener en cuenta toda filosofia del amor.

g) La dignidad de la persona

Otro aspecto importante que ha de ser tenido en cuenta por cualquier
teoría ética que quiera hacer justicia a la novedad radical que representa la
persona es su valor único. Cuando hablamos del valor de un ser personal
estamos ante algo intrínsecamente importante. Se trata de un valor que no
depende de nuestros apetitos o inclinaciones. Una vez que una persona
122

existe, posee un valor y es imposible que lo pierda. Este valor intrínseco de
la persona es el fundamento de su dignidad. Una dignidad que nos prohfüe,
por ejemplo, usar a otra persona como mero medio para nuestros intereses.
En este sentido, Josef Seifert9 ha puesto de relieve cuatro fuentes de la
dignidad personal a las que me referiré brevemente. La primera es la
dignidad ontólogica e inalienable que posee una persona simplemente por el
hecho de ser persona, con independencia de si vive conscientemente o en
"estado vegetativo", de si lleva a cabo acciones moralmente buenas o malas.
En esta dignidad se fundan derechos humanos tan básicos como el derecho a
la vida. La segunda fuente de la dignidad de la persona requiere la vida
consciente de ésta. La persona adquiere una nueva dignidad dependiendo de
la plenitud de la actualización de su conciencia y de su madurez como
persona. Muchos derechos humanos fundamentales, como el derecho a la
educación, a la libre expresión de la opinión, a la participación en la vida
política, etc, están fundados en esta segunda fuente de la dignidad personal.
En tercer lugar, hay una dignidad de la persona que procede de su esfuerz9
por buscar la verdad, la just~cia o cualquier otra virtud moral., Esta dignidad
es una dignidad moral y tiene su opuesto en la dignidad moral de muchas
personas. Así hablamos de personas que nos parecen más dignas que otras,
porque sus acciones son mejores. En este sentido, la dignidad moral de un
San Francisco o de la Madre Teresa nos parece infinitamente mayor que la
de un Hitler o la de un Mussolini.
Este valor y dignidad únicos de la persona hacen que ésta exija ser
afirmada por sí misma, ser tratada siempre como un fin y no como un medio.
Este es el punto fundamental, por ejemplo, de la ética personalista polaca
que insiste continuamente en que la persona est amanda propter se ipsam.
La persona posee, por así decir, una "preciosidad" interna, una dignidad tales
que exige por parte de las otras personas una respuesta especial. Una
respuesta que no puede hacer de la persona objeto de apetitos, de tendencias
a la felicidad. Un modo especial de la afirmación de este valor único de la
persona tiene lugar en el amor. El amor constituye, a mi juicio la respuesta
más perfecta al valor de las personas. El amor, a diferencia de lo que sucede,
por ejemplo, en el respeto o en la admiración, comprende y afirma a la
persona toda. Como señala Hildebrand:

.. .el elemento de donación de sí mismo que existe en
el amor no es comparable con ninguna otra respuesta
al valor. No necesitamos más que pensar en la
diferencia entre ser estimado y ser amado. Entre
ambos existe un abismo. Aquello que recibimos
cuando somos amados supera incomparablemente lo
que recibimos al ser admirados, estimados o incluso
123

�venerados. La palabra interior del amor encarna el
mayor interés posible en el amado, la más radical e
íntima armonía con el valor, la más estrecha unión
con el bien al que se dirige. El amor es la más 10total,
central e íntima de todas las respuestas al valor.

Las características esenciales del amor

Hasta ahora me he dedicado a hacer un repaso rápido de los elementos
que constituyen, a mi juicio, los fundamentos de una filosofía personalista
del amor. Una filosofía que -como vengo insistiendo- ha de basarse en el
reconocimiento del valor y dignidad únicos de la persona. A continuación, y
como acabo de enunciar, quisiera centrarme en el amor como la respuesta
más perfecta a la "novedad" representada por la persona. Este pensamiento
es el que está en la base de la denominada escuela personalista polaca Y que
también constituye el centro de la filosofía personalista de autores como D.
V. Hildebrand y Josef Seifer, entre otros.
Antes de comenzar a esbozar los rasgos esenciales del amor conviene
señalar lo que no es el amor. En primer lugar, no es_solamente un acto de la
voluntad libre. Me explico. Acabo de decir que el amor es una respuesta, la
respuesta más perfecta, a la "novedad" representada por la pers~~ª· Ahora
bien, nos podríamos preguntar, ¿se trata de una respuesta volitiva como
cuando, por ejemplo, queremos algo y ponemos los medios para conseguirlo
o se trata, más bien, de una respuesta afectiva, y, por tanto, no está tanto en
nuestro poder como lo están las respuestas volitivas? Si nos fijamos en las
respuestas volitivas, éstas se caracterizan por estar dirigidas a estados de
cosas aún no reales, pero realizables por mí. Aquello que quiero tiene que ser
algo realizable por mí, algo que esté en mí poder. No puedo "querer" en
sentido propio personas, sino que lo que quiero es siempre un estado de
cosas, por ejemplo, que esta exista. La voluntad, pues, tiene la capacidad de
"mandar" una serie de actos tendentes a la venida al ser de un hecho o de un
estado de cosas. Esto no sucede en el amor. El "objeto" de este no es la
reafüación de un hecho. Además, el amor no es libre en el mismo sentido
que lo es la voluntad. Se trata, pues, de una respuesta afectiva. Como diré
más adelante, esto no significa que el amor esté mas allá de nuestra libe~d.
Lo que aquí me interesa dejar claro es que el amor es una respuesta_afectiva
diferente de la volitiva, de los actos de la voluntad.
El amor tampoco es un impulso, su carácter difiere radicalmente de
éste. Cuando hablamos del amor que sentimos hacia la persona amada
estamos hablando de una respuesta al valor de esta persona muy distinta del
impulso. El principio del auténtico amor es la nobleza y el valor intrínseco
124

de la persona amada. En el amor la persona amada se me presenta con un
~alor que exige una respuesta adecuada por mi parte. En cambio, el impulso
tiene su fuente creadora en nosotros mismos y no abarca nuestro ser en su
totalidad como sucede con el amor. En el caso del amor se trata de una
actitud espiritual que procede del conocimiento del valor de la persona
amada mientras que en el caso del impulso se trata de un despliegue de
nuestras propias fuerzas.
Pero, ¿en qué se caracteriza en sentido propio el amor? ¿Cuáles son
las notas esenciales que lo distinguen de otras respuestas al valor como la
estima, el respeto, la veneración, el aprecio, etc.? En primer lugar, podemos
decir que el amor es un tipo de acto que, en sentido propio, solamente tiene a
las personas como objeto. Es cierto que podemos decir que amo una obra de
arte, a mi país, a mi ciudad, pero

( ...) es totalmente evidente que el amor a una persona
es el amor más genuino y plenamente auténtico (..) El
amor a otra persona es el arquetipo del amor. Todo
amor a un ser impersonal es, más o menos, una
analogía, una derivación, una copia del amor en
sentido pleno. 11
Es esta captación de la persona amada como dotada de un valor
especial lo que justifica el rasgo específico del amor, a saber, su carácter de
entrega. En la medida en que una persona solamente es útil par mí, en la
medida en que para lo único que me interesa es para servirme de ella, falta
por así decir, la base para un auténtico amor. En este sentido, el amor e~
todas sus formas incluye una conciencia del valor de la persona amada. El
amor consiste precisamente en una respuesta a este valor en sí de una
persona individual y concreta, ello hace que se diferencie de cualquier otra
respuesta a algo meramente importante para mí
Además, en el amor se nos hace especialmente patente una
característica esencial de la persona, a saber, su irrepetibilidad. Toda persona
por el hecho de ser es única e irrepetible y ello hace, al mismo tiempo, que
no pueda ser tratada como medio sino como fin en sí mismo. Pues bien, en
el amor la persona que ama percibe esta irrepetibilidad de una forma
especial. Es a una persona individual, concreta e irrepetible, a la que nuestro
amor se dirige.
En segundo lugar, el amor es, como señ.ala Hildebrand 12 la más
afectiva de las respuestas al valor de la persona. Hemos visto cómo no puede
ser reducido a un impulso o tendencia, sino que tiene el carácter de
respuesta. En este sentido, la filosofía tradicional ha caracterizado al amor
125

�como una respuesta volitiva, una respuesta de la voluntad.
Independientemente de que la delimitación entre respuestas voli?~as Y
respuestas afectivas no es suficientemente clara en la filosofia tradicional,
parece claro que el amor es una respuesta eminentemente afectiva. Ello es
especialmente claro si comparamos estos dos tipos de respuestas. La
voluntad en sentido positivo no está dirigida a un objeto, sino a un hecho, a
un estado de cosas aún no real, pero realizable. Me explico: en sentido
propio, yo no puedo querer cosas o personas, sino que algo sea o no sea.
Además, el hecho debe ser realizable en sí y realizable por mí para poder ser
objeto de mi voluntad.13 Dicho con otras pala~ras: el "tema de 1~ vo~~tad"
es la realización de un hecho determinado y, ciertamente, su real1zac10n por
mí. (En esto se diferencia precisamente el querer del desear.) A to40 esto se
añade el que solamente la voluntad es libre en sentido adecuado. Esta tiene
la capacidad de irúciar una serie de actos, una capacidad que le hace ser,
como decía Aristóteles, "señora" de su acción.
Estas características de las respuestas volitivas muestran, al mismo
tiempo, que el amor no puede ser una respuesta de este t~po. El objetó de éste
no es un hecho que yo pretendo traer al ser.
Por otra parte, en el amor se da una participación del "corazón" de la
persona, como no se da en otras respuestas afectivas com~ la ~dmiración o el
respeto. Cuando admiro o respeto a otra persona no me tmphco tanto como
en el amor que siento hacia alguien. Con otras palabras: el amor es una
respuesta al valor percibido en la persona amada en la que el sujeto invierte
su propia vida.
En tercer lugar, el amor posee un carácter sobreactual. Con
"sobreactual" me refiero a la propiedad de un tipo especial de vivencias. Hay
viviencias que existen solamente durante el tiempo que son sentidas. Este es
el caso, por ejemplo, del aburrimiento experimentado deja de existir. Sin
embargo, hay otro tipo de vivencias de existir cuando no estoy con la
persona a la que respeto o cuando me ocupo de otras cosas. Lo que sucede,
más bien, es que cada vez que me encuentro con la persona respetada es el
mismo respeto el que se actualiza. Dicho con otras palabras, el respeto que
se siente por dicha persona persiste aunque no me encuentre muy a menudo
con ella. A este segundo tipo de vivencias o de respuestas al valor se les
conoce como "sobreactuales". Con ello se alude a su, por así decir, "ir más
allá del momento actual". A esta clase de respuestas al valor pertenece el
amor. Es evidente que el amor a otra persona no deja de existir cuando nos
ocupamos de otros objetos. El amor a otra persona sigue existiendo aun
cuando no esté actualizado. A diferencia de lo que sucede con el
aburrimiento, "el amor que se actualiza en muchos momentos diferentes es
una y la misma entidad individual"14 que permanece a lo largo del tiempo Y
126

que "colorea" todas las situaciones de mi vida. Tiende a ser actualizado, pero
no vive de sus actualizaciones.
En cuarto lugar, el carácter de respuesta al valor de la persona amada
que representa el amor se muestra cuando lo comparamos con el mero
sentirnos atraídos por una persona. Este segundo caso es el de don Juan.1 5
Don Juan comprende la hermosura y el encanto de doña Inés no como un
valor, sino como algo subjetivamente satisfactorio para él. Por eso su
respuesta es un querer poseer sin ningún tipo de entrega por su parte. No
comprende el valor de la persona de doña Inés y de sus cualidades. No
considera a éstas como expresión de la persona de doña Inés en su conjunto,
sino que únicamente la ve como atractiva por su belleza física. Quiere
"adueñarse de estas cualidades". Sin embargo, en el amor ocurre algo bien
distinto. La persona que ama percibe las mismas cualidades que, por
ejemplo, percibe don Juan en doña Inés, pero, eso sí, en un modo
r~dicalmente diferente. Estas cualidades no son percibidas aisladamente,
smo como expresión de una "preciosidad" y nobleza interiores. La respuesta
ante ellas no será la de la "apropiación", sino la de la entrega auténtica y el
deseo de una urúón permanente.
Muchas de las características que aquí hemos adscrito al amor podrían
predicarse también de otras respuestas afectivas como la admiración. Sin
embargo, existen dos características, la quinta y la sexta, que son excluidas
del amor. Me refiero a lo que se ha llamado intentio unionis e intentio
benevolentiae.
La persona que ama aspira a una urúón espiritual con la persona
amada; anhela una urúdad con el corazón de la otra persona que solamente el
amor recíproco puede proporcionar. 16 Esta intentio unionis, aunque está
presente en una forma muy específica en el amor de pareja, también lo está
en cualquier forma de amor verdadero como, por ejemplo, el amor al
prójimo, el amor filial, etc. En todo amor me "muevo espiritualmente",
permítaseme la expresión, hacia la persona amada. La intentio benevolentiae
constituye también una característica esencial del amor. Ésta consiste en el
deseo de hacer feliz a la persona amada. Se trata del interés en su propia
felicidad, en su bienestar. Al igual que la intentio unionis, la int~ntio
benevolentiae está presente especialmente en el amor esponsal, aunque no es
exclusivo de él. No se puede separar, pues, del amor el interés profundo en la
felicidad del otro. Aquí aparece, por cierto, el carácter paradójico que la
felicidad tiene en el amor. Somos felices no en la medida en que
directamente lo buscamos, sino que lo somos cuando la persona amada lo es.
La felicidad propia surge en el amor cuando es la felicidad del otro nuestro
objetivo fundamental.

127

�Otra característica del amor, la séptima, como respuesta más perfecta
al valor de la persona y a la que de alguna manera ya me he referido, es su
carácter de autodonación. Este elemento de autodonación está íntimamente
relacionado con la intentio unionis de la que hemos hablado con
anterioridad. Al igual que ésta adquiere una expresión especial en el amor
esponsal pero no es excluida de él. En todo amor existe un elemento de
autodonación. Esta autodonación no supone la anulación de la individualidad
de las personas que se aman. Todo lo contrario. La dualidad es esencial para
la vivencia de la donación. La persona que ama -como también Hildebrand
ha puesto bellamente de relieve- es más ella misma en su entrega, en ~u
donación. En la medida en que se entrega vive más profundamente su propia
vida. Este elemento de entrega de uno mismo a la persona amada no está
presente en respuestas afectivas como la admiración, el respeto o la
veneración.
En octavo lugar, el amor contiene un compromiso de la persona que
no se encuentra en otras respuestas afectivas. En todo amor existe un
compromiso semejante aunque en cada tipo de amor (amor filial, amor de los
padres a los hijos, amor al prójimo, etc.) es diferente.
En este punto de nuestra argumentación se nos podría hacer el
siguiente reproche: si el amor es una respuesta afectiva, la respuesta más
afectiva al valor, ¿en qué sentido puede decirse que es libre? Es evidente que
el amor no es una respuesta libre en el mismo sentido en que lo es un acto
voluntario. Así entre el mero querer amar a una persona y el amarla
realmente existe un abismo. Este carácter específico del amor hace que éste
no sea un "producto de nuestra voluntad", sino un regalo que no nos
podemos dar a nosotros mismos. Sin embargo, sería un error pensar por ello
que la libertad de la persona no desempeña aquí ningún papel. Al contrario,
poseemos la libertad de tomar postura de las vivencias que tienen lugar sin
nuestra libre intervención. La autodonación que supone el amor no seria
plena si no fuera sancionada por la libertad, si nuestra libertad no dijera "sí"
al amor que sentimos por una persona. Dicho con otras palabras: la
autodonación presente en el amor tiene una doble dimensión: por un lado,
una de la naturaleza puramente afectiva, "la voz del corazón"; ésta tiene el
carácter de un regalo que no podemos darnos a nosotros mismos con nuestra
voluntad; por otro lado, la segunda dimensión de la autodonación constituye
la voz de nuestro libre centro personal. Se trata de la sanción por parte de
nuestra voluntad libre de este "sí" afectivo a una persona. Sólo cuando
17
ambas están presentes adquiere la autodonación su carácter pleno.
Una característica especialmente significativa del amor, la novena,
señalada también por Hildebrand, reside en la felicidad peculiar que
proporciona, es decir, en la felicidad que está profundamente unida a él. La
128

cuestión de la relación entre amor y felicidad es una cuestión sumamente
compleja que escapa a los límites de esta conferencia. La felicidad que se
despr~nde del amor a una persona es una felicidad que en modo alguno se
expenmenta en el respeto, en la admiración o en la veneración. Esta
f~licidad que, ~asi siempre, como decía antes, surge cuando no se pretende
directamente, tiene mucho que ver con la "solidaridad" especial con la otra
persona que surge ~n el amor. Esta solidaridad es la que hace que todo
aquello que hace feliz a la persona amada haga feliz al mismo tiempo al que
ama.
Por último, el amor se caracteriza por un aspirar a ser correspondido
que ~o ~~ encuentra en cualquier otra respuesta al valor. Ni el respeto ni la
admiracion presentan una intentio unionis, como sucede en el caso del amor.
Como señala Hildebrand, en el respeto y la admiración la unilateralidad de
la relación no es fuente de infelicidad mientras que la n~ correspondencia en
el amor hace desgraciadas a las personas.

CONCLUSIÓN
Los rasgos del amor que acabamos de mencionar se nos muestran
como evidentes. Nadie pensaría seriamente que un animal -un ser no librepuede amar en sentido propio a su amo o que una persona puede amar con
un amor personal a~ ser no personal. También. nos parecería absurdo que
una persona amara smceramente a otra y no tuviera ningún interés en buscar
la felicidad de ésta. La inteligibilidad y unidad con la que las diversas notas
del .amor se nos presentan es muy diferente de la que posee una unidad
a~cidental como ~ conjunto de escombros o un organismo como, por
eJemplo, una especie arbórea. Esta mayor inteligibilidad que encontramos en
el caso del amor es, por así decir, la cara epistemológica de la necesidad
estricta de ese qué denominado amor: dado que la esencia del amor es
necesaria, entendemos por qué su estructura esencial comprende las
características mencionadas.
Encontramos esencias de este tipo -esencias necesarias- no solamente
en la filosofi~, sino en lo~ más variados ámbitos de la realidad como pueden
ser las relaciones matenales "concretas" de semejanza y orden entre los
colores ( el naranja está en el orden de semejanza entre el rojo y el amarillo)
el movimiento, el amor, la moral, el derecho, la persona, etc.
'
En resumen, el término esencias necesarias alude a una serie de
entidad~s que pr~sentan unidad en sentido estricto, que son objetivamente
nece~as, que tienen un modo de existencia ideal, que constituyen las
condiciones de la posibilidad de todo mundo real, que posee una
129

�inteligibilidad incomparable y cuyo conocimiento es absolutamente cierto.
Es precisamente el estudio de este proprium de las esencias (analizar cuál es
el "núcleo" de esencias tales como el agradecimiento, el amor, la
responsabilidad, etc.) la tarea suprema de la filosofía en el análisis esencial.
Soy consciente de que he apuntado muy rápidamente algunos aspectos
que necesitarían una elucidación más detenida. Sin embargo, estas
consideraciones tienen tan sólo el carácter de un esbozo de los fundamentos
de una filosofía personalista del amor. De lo que se trataba era de esclarecer
los presupuestos de toda reflexión acerca de esta realidad y, ofrecer, al
mismo tiempo, un catálogo de las notas esenciales del amor. Como decía al
inicio de mi exposición, creo que el amor constituye una clave indispensable
para el esclarecimiento del problema del hombre. Con el amor están
conectados, en última instancia, todos los problemas que afectan
directamente la situación concreta de los seres humanos y, ¿por qué no?, las
realidades que van más allá de estas situaciones. Como alguien de mi país
dijo hace ya algún tiempo: &lt;&lt;A la tarde nos examinarán del amor».

11 Hildebrand, D. V., Das Wesen der Liebe, Gesammelte Werke m Kohlhammer Stutt art
1971, p. 31 SS.
'
'
g '
12

op. cit., p. 68.

13

op. cit., p. 66.

14

Hildebrand, D.V., Ética, ed. Cit., pp. 237_239_

is El ejemplo es de Hildebrand, Das Wesen der Liebe, p. 75.
16

op. cit., p. 77.

17 op. Cit.,
. p.

85 .

Notas bibliográficas

Conferencia pronunciada el 28 de enero de 1997 en el Museo Metropolitano de Monterrey,

1

México.
2 Balthasar,

Hans Urs Von, Glaubhaji ist nur Liebe, 3. Auslage, Johannes Verlag, Einsiedeln,

1996.
Scheler. Max, Phaenomeno/ogie und Erkenntnistheorie, 1957.

3

Cf. Hildebrand, D. V., Ethik, Gesammelte Werke II, Stuttgart: Kohlhammer, 1973, pág. 201
ss. (Ética, Ediciones Encuentro, Madrid, 1983, pág. 180 ss.).

4

H~debrand. D. V., op. cit, p. 277 ss; Seifert, J., El papel del concepto de persona en la
renovación de la ética y de la teología moral: personalismo y personalismos, Universidad de

5

Navarra, Pamplona. 1996 (en prensa).
6

Aristóteles, Ética Eudema, II. Vi. 8-9.

En este contexto se encuadran las reflexiones de Dietrich Von Hildebrand acerca de lo que
él denomina ·'libertad cooperadora". Cf. El cap. 25 de su Ética, ed. cit.

7

8

Hildebrand, D. V.• Ética, p. 42 y ss.

9

Seifert, J., What is lije?, Rodopi, Amsterdam, 1997, cap. 4.

10 Hildebrand,

131

D. V., Ética, ed. cit. p. 343.

130

�LA TEORÍA ORTEGUIANA DE LAS IDEAS Y LAS CREENCIAS
Una Dificultad Interpretativa

Dr. Jorge García-Gómez
Long Island University
Southampton, N.Y., E.E.U.U.A.
Me propongo considerar aquí, aunque sólo sea brevemente, una de las
varias dificultades que pueden surgir en el intento de hacerse cargo
críticamente de esta teoría fundamental de Ortega. La diferencia entre creer y
conocer, que noéticamente corresponde a la distinción entre creencia e idea,
exige cuando menos un somero examen. Julián Marias, por ejemplo, nos
habla de "verdadera creencia" por oposición a idea (aun a la mejor fundada y
hasta especialmente por contraste con ella), o sea, de aquélla que como tal ( o
en virtud de su realidad como ingrediente de la vida) lo es auténticamente.
Pero en otro lugar no se limita a referirse a dicha noción, sino que procede a
colocarla en el nexo decisivo a que pertenece. Así nos dice que
es más radical en mi vida el sentido de la verdad
cuando hablo de verdadera creencia que cuando
juzgo verdadera una creencia, porque sólo puedo
hacer esto desde la situación anterior. Ahora
bien, a la verdad en este sentido se llama
autenticidad.
A mi modo de ver, es este texto tanto más interesante cuanto que se
presta fácilmente a serios malentendidos, por lo que quisiera hacer ciertas
precisiones que creo pertinentes. Permítaseme comenzar por subrayar el
punto de partida de estas puntualizaciones, a saber: el de la verdad como tal
(y en particular el del sentido de la misma al que podemos referimos
mediante expresiones como "autenticidad" -que emplea Marías- y
"coincidencia del hombre consigo mismo", según la encontramos en En
torno a Galileo de Ortega2. En segundo lugar, es menester señalar que
Marias plantea el problema de la relación entre verdad y creencia no de
modo puramente lógico y abstracto, sino que la examina funcional y
concretamente a la luz de la totalidad de la vida de cada quien, que es
exactamente lo que hace al preguntarse "¿cuál es el sujeto primario de la
verdad y, por tanto, su sentido radical , quiero decir, raíz de los demas?" 3.
Si no se ve con claridad este aspecto de su planteo de la cuestión, sus
afirmaciones pueden causar la impresión de arbitrariedad o marginalidad, lo
cual es justamente lo más ajeno a ellas. Pero vayamos aún más lejos, pues,
para adecuarse a una posición teórica de base como es la de Ortega (y la de
Marias, en cuanto intérprete y continuador del pensamiento de aquél), no
133

�basta meramente tocar su origen, sino que también es necesario indicar
-aunque sólo sea en principier- el contexto a que da lugar y los rasgos
primordiales de su elaboración.
A ese fin, valgámonos de la distinción que hace el propio Marías entre
verdadera creencia y creencia verdadera . Podemos establecer tal
diferencia porque, según él, aquélla es "algo que efectivamente se cree"
(aunque pueda ser falso), mientras que de ésta únicamente puede afumarse
con legitimidad que "es verdad su contenido, lo creído en ella"4. Ahora bien,
cabría tomar esto como indicativo de una división en el seno mismo de la
creencia pero, si así se comprendiese la tesis de Marías, nos llevaría ello no
sólo a malinterpretar a Ortega, sino además a cometer un error de la mayor
importancia en lo que se refiere a "la misma naturaleza de las cosas". No
creo, sin embargo, que sea menester dar tal paso, ya que, si nos fijamos en la
antítesis que Marías establece entre "algo que efectivamente se cree" y "lo
creído" en la creencia, pronto se hace evidente que, por ese medio, no nos
propone él en absoluto clasificación alguna de las creencias. Pese a ello,
ciertos términos que emplea pueden dar pábulo a entenderle como si lo
hiciese. Veámoslo.
El pasaje en cuestión encierra o implica una dificultad, por cuanto, en
el vivir originario de lo que aparece en un campo pragmático cualquiera de
la experiencia mundanal, una "verdadera creencia" es aquélla en que estamos
sin más. En otras palabras, no exige, para usarla de fundamento, que
lleguemos a ella en el sentido de idearla , lo cual es precisamente privilegio
de lo que Marías llama "creencia verdadera" o idea (o sea, de la
interpretación que proponemos o logramos de lo que se da como conflictivo,
opaco o problemático en lo que aparece a base de las creencias vigentes).
No creo que discrepe Marías de este modo de comprender lo que nos dice, o
que se aparte ello de su intención de fondo; sin embargo, poco después del
texto citado, afirmaba él -&lt;:on inconsecuencia, si no me equivocer- que
cuando yo digo de una creencia que es verdadera

Y digo "con inconsecuencia" avisadamente, pues, si bien es cierto
asev~rar, con Marías, que ". . . [u]na verdadera creencia es algo que
efectivamente se cree ... ", como ya tuve ocasión de notar, lo es también
proseguir -como de hecho lo hace él- al advertir que "ese algo puede ser una
6
falsedad ..." , ya que lo que importa a ese nivel de concreción funcional en
que discurr~ Marías es que cuente como verdad en la vida de que se trate (y
no la avenguación o la falsificación del contenido correspondiente). Pero
reconocimiento tal hace palmario que la palabra "creencia" queda empleada
por él en dos sentidos no sólo lógica y temporalmente diversos, sino también
opuestos, por lo que no cabe afumar sin contradicción formal -&lt;:orno Marías
piensa poder hacerlo- que, al juzgar que mi "verdadera" creencia es
rea~ente o v~r_dadera o falsa, paso a adoptar una creencia verdadera que
consiste en vivir (ahora) en una nueva y verdadera creencia7 sobre otra
anterior. Eso únicamente sería posible lograrlo de una idea que haya sido
propuesta como tal (como el mismo Marías lo reconoce al llamar ideas a las
"creencias verdaderas", por contraste con las "creencias en sentido más
estricto")8, jamás de una que haya sido "petrificada" o convertida en
"verdadera creencia" (o creencia sensu stricto , es decir, en "uso" intelectual
en 1~ _acepción orte~ana d~l vocab!o)9. P~r tanto, no _cabe que lo qu~
exphcit~ente nos dice Manas sea cierto, ru en cuanto mterpretación del
pensamiento de Ortega ni como concepción adecuada a la "naturaleza misma
de las cosas". De esto se sigue que la "vivencia" que podríamos describir
como "estar en la creencia" no significa lo mismo en ambos casos. Esto
puede colegirse del hecho de que la "primera" creencia es diferente de la
"segunda" no sólo temporalmente (aquélla al fin y al cabo es, en general
anterio~ ), sin?, además y s~bre todo, porque la "primera" no es un estar qu~
resulte mmediatamente del IIDaginar, ni mucho menos de la reflexión o del
juzgar que en ello se funde, mientras que la "segunda" sí lo es'º. El creer
sensu stricto consiste en tomar las "cosas" como reales de esta u otra
manera en la pura espontaneidad (es decir, sin cumplir requisito de
mediación presente _alguna). Es, como repetidamente nos lo dice Ortega, un
estar ya en la realidad, lo cual quiere decir siempre en una de "especie"
determinada.

-o falsa, tanto da- [o sea, cuando a base del
proceso de ideación acabe por juzgarla así], estoy
en una nueva creencia [el énfasis es mío], a
saber, aquélla cuyo objeto es la verdad o la
falsedad de la primera creencia [el énfasis es
míoJ porque estoy en la creencia de que es
realmente verdadera o falsa; es decir, porque
tengo a mi vez una verdadera creencia acerca de
la anterior [el énfasis es mío/.
134

Con todo, si se insiste -&lt;:orno lo hace Marías- en emplear los mismos
vocablos (o sea, "creer" y "creencia") en ambos casos, se presta uno al
equívoco y, por consiguiente, se abre a la posibilidad del error, a menos que
~n ca~ ocasión se califiquen los términos de modo apropiado al uso
mtenc10nal que se haga de ellos, lo cual no es sólo engorroso sino además
innecesario. "Estar en la creencia" consiste, cuando se trata de una
"verda~era creen~ia''., en serla; es en este sentido que cabe afirmar que la
creencia funda nu vida. Estar en ella es, entonces, vivir con ese fundamento
Y en él, no únicamente desde tal. Por contraste, cuando afirmamos que nos
135

�.,

encontramos en una "creencia" posterior (en el sentido que le da Marías a
esta expresión), quiere ello decir que no sólo hemos. c_obr~do_ ~cceso a ella
-lo cual también sería el caso, en situación de cnsis histonca, de toda
creencia constituida ya en el sentido de "anterior" (de nuevo, según el ~odo
de hablar de Marías}-, sino que lo habríamos hecho de un modo especial, a
saber: deliberadamente y por motivos y recursos ideativos que son nuestr~s a
título personal (aunque no sean necesariamente originales), ya que consi~t~
en confirmar o en modificar (o hasta en abandonar, rechaz.ar Y qmza
sustituir, por "demostración" de falsedad) la creencia en que vivía~os ah
origine. En otras palabras, viviríamos de esa manera por haber descubierto la
insuficiencia de la "primera" creencia al "~aer_en la duda" en torno a ella (ya
sea espontánea o científicamente) y -si asi sucede- por haber logrado
identificar las razones de tal menesterosidad y, a base de ello, por haber
podido dar expresión a una "creencia verdadera" o idea ~ue la supere
precisamente en cuanto dudosa (e idealmente como dubita~le). En el
supuesto de que esta situación se , dé, sería yo . -en ~1 sentido del Y~
1
proyectivo O segundo yo de la formula ortegwana yo soy fo Y ~1
circunstancia"- el que animaría mi vida, ciertamente que tom~do esta en su
totalidad aunque no espontáneamente, sino en relación_ a _mí mismo por
reflexión O en virtud de la propia responsabilidad . Mi vida entonces se
fundaría en mí, aunque sin duda únicame~te en ~ierto sentido, lo _c':1'11 ~s
precisamente lo contrario del modo en que ~1v? a~ _eJer~er el _creer orzgznarzo
(o con mayor precisión cuando no hay distmc10n vivencial entre creer Y
' por ser mi vida la 'creencia en que me hallo)'. ya que _en ~exo tal "yo "
vivir,
-sensu strictissimo y de modo explícito- no existo o, si existo, lo hago
exclusivamente como aquello de que mi vida es implícitamente o
virtualmente responsable, es decir, como lo ~ue surge d~ ella Y como
aquello que ésta exige y que a su vez sostiene y mantiene, aun en el
paradójico caso que lo haga con el sell~ de la contr~~i~ción y _del rech~zo;, O
para ponerlo sucintamente: la "creencia verdadera , c:eencia post~nor o
idea es fruto del imaginar de intención recta y del Juzgar ~ue tiene su
fundamento en él, no del creer en sentido propio. Cabe por lo mts~o hablar,
como [o reconoce Marías , de verdad como autenticidad en el pnmer caso
( 0 sea, en cuanto coincido en lo que hago y decido hacer, con lo que creo '.
aun cuando tal coincidencia sea la de una ruptura espontánea dentro de mi
vida), pero no cuando se trata de lo fundado o deriva~o de verdad en tal
sentido ( es decir, cuando coincido en lo que hago y de_c1do hacer con lo que
ideo justificadamente), aun cuando el contenido se~, i ~ _en ~~.os caso~.
y esto es así porque la acepción del vocablo com~1dencia cambia
radicalmente de un caso al otro, al verificarse -respectivamente--: ? P?r
unidad entre la totalidad de la vida consigo misma en el creer ongmario
(aun cuando viva en escisión intra-vital) o por 1ivisión en~e el yo (en el
segundo sentido del máximo filosofema ortegwano, es decir, como parte

136

integrante y constituida de la vida) y la totalidad de ésta (mediante la
creencia verdadera o idea).
Por oposición a Marías, habría por consiguiente que insistir -si
empleamos sus propios términos- en que tanto la proposición que reza "una
verdadera creencia puede ser una creencia verdadera" como su recíproca son,
de iure , falsas 11 , es decir, que lo son si se toman tal y como funcionan
originariamente en la vida de cada quien y no meramente en lo que respecta
al contenido. O al menos sería menester matizar las cosas y decir que una
verdadera creencia no precisa ser una creencia verdadera, pero que, si lo
llegara a ser, ello resultaría de que la materia correspondiente habría perdido
-o se le habría suspendido- el estatuto credencial que le es propio en la
economía vital -ya por motivación espontánea (o sea, en una crisis o de
índole personal o de naturaleza histórico-social, que es lo consueto), ya por
recurso científico (y, por tanto, de modo cuasi-real y, de consiguiente, sólo
por vía metodológica), respectivamente- y del haber alcanzado uno nuevo
-el de idea- mediante una determinación a posteriori , que se efectuaría por
medio de una modificación dóxica posible a base de la creencia originaria12•
Es por ello que la conclusión a que llega Marías -por razones en
parte inexactas, según hemos visto- es, sin embargo, perfectamente cierta, a
saber: que ". . . también consiste en autenticidad la verdad de la vida
misma, su efectivo ser patente y seguro" 13, si bien ahora sobraría el
"también" o, más bien, implicaría una contradicción, por cuanto -si nos
valemos de sus mismas palabras- habría que decir lo contrario de lo que él
afirma, o sea, que una idea no es, en última instancia, una creencia
auténtica, aun en el caso de que se demostrara la verdad de aquélla y de que
su contenido y el de la creencia correspondiente resultasen ser idénticos. Y
esto es así, como bien lo sabe Marías, porque mi modo de estar en una idea
-el de cada quien- consiste precisamente en hallarme en una "creencia" de la
"que me siento solidario" por razones propias (o que, al menos, he hecho
mías por algún esfuerzo o asentimiento personal). En otras palabras, se
trataría de razones que en principio podría justificar, si hubiera menester.
Pero ello, como puede ya verse, es justo lo opuesto de lo que acontecería si
nos moviéramos en el plano de las creencias en el sentido orteguiano del
vocablo.
Mas, con todo, quizá lo infundado de algunas de las aseveraciones de
Marías se deba a la ambigüedad característica de la frase que sirve de
introducción al texto ya citado, o sea, que "a la verdad en este sentido se
llama autenticidad ", por ser primariamente aplicable a la coincidencia del
hombre consigo mismo (o a la de la totalidad de la vida consigo misma), y
no a la del segundo yo (o yo proyectivo) con la interpretación (verdadera)
137

�•
•,
por mot1vac1on
persona1 y no, como apunta
de inmediato, de lo que "corresponde a la distinción entre dos modos de
creencia . . .", pues no es cierto que haya continuidad --0 mera gradaciónentre la creencia originaria (o "en sentido más estricto", como
impropiamente la califica Manas) y la idea (presuntaménte en cuanto
"creencia", en sentido menos estricto). Come ve Marías con claridad, nos
encontramos más bien con una diferencia funcional y no de contenido 18, por
lo cual hay que afirmar -como hice más arriba- que una verdadera creencia
no es una creencia verdadera y viceversa. Pongamos esto de acuerdo con la
terminología al uso: que el creer no es conocer, sino lo que lo posibilita, aun
cuando los contenidos que aquél genere hagan crisis o nos lleven a la duda
pre-reflexivamente. Pero por ello es preciso afirmar que las creencias -en
cuanto correlatos del acto de creer en que el vivir fundamentalmente
consiste- constituyen las condiciones reales (y, en este sentido,
trascendentales) de todo lo que en ello se funde, inmediatamente o no, como
son el pensar (y su fruto, la idea), el sentir (y su efecto, el sentimiento) y el
actuar (y su producto, la acción)19. O dicho de otra manera: que el conocer
no redunda.en creer, lo cual se compagina a la perfección con la tan repetida
posición de Ortega según la cual las ideas están siempre abiertas a la duda y
sujetas a la prueba (y que son por tanto en principio revocables por esfuerzo
y conflicto personales). Mas esto nos lleva a rechazar una vez más la tesis ,
como fundadamente lo hace Marías, de que la teoría de las ideas y las
creencias de Ortega sea --0 implique- una ¡meva clasificación de las ideas o
"contenidos de la conciencia".
1111

que proponga a una dificultad o problema particular. Se trataría así del vivir
primordial, en el cual uno piensa, siente, sufre y actúa -~e consu~toconforme a la creencia sensu stricto , para lo cual no se reqwere ese hiato
que es siempre fruto de la "reflexión", según la forma y la intensidad
adecuadas que tome en función del campo pragmático en cuestión, aún
cuando el nexo sea tal que la creencia de marras se viese confirmada de ese
modo. Sería válido calificar de "auténtica" a una creencia verdadera, en tanto
y en cuanto se encuentra ésta racionalmente justificada (o puede en una
determinada coyuntura de la vida presentarse como algo que puede llegar a
serlo) a base de las verdaderas creencias que se hallen entonces en vigor. Y
tal cosa es hasta tal punto correcta que Marías no podrá menos que
reconocerlo, pues llegará a hablar más tarde -con toda razón, a mi parecerde la "contravida", o de la vida como "formal inautenticidad , que es el
modo de no ser de la vida humana" 14, es decir, cuando se la ejerce, como
mínimo, a base de la "sospecha" de que el "supuesto de ideas y creencias" en
el que se vive sea falso. Nos encontraríamos entonces abocados al "estado"
espontáneo de la duda radical, que es fuente última de la ideación y de sus
frutos. Si esto es así, habrá que afirmar que sólo sería posible aplicar la
noción de "autenticidad" -por "analogía" y sin duda únicamente a
posteriori- a las "creencias" que surgen por prurito de ideación justificada Y
15
mediante la modalización de la creencia originaria • Pero es esto lo que nos
permite recuperar y refrendar la siguiente opinión de Marías,, ~u.e de otra
manera nos parecería sorprendente y fuera de lugar en el analis1s que ha
llevado a cabo:

Advirtamos entonces la existencia de dos modos de
verdad: una, la verdad sensu stricto o "verdad
conocida", que nos hace recobrar una
certidumbre perdida [en el sentido de encontrarle
el lógos de su ser o no ser; el énfasis es mío]; y
otra que llamábamos "estado de verdad" [cf J
Marías, op. cit., pp. 79 y 81], es decir, la
certidumbre en que estábamos [el énfasis es
mío]; ésta -decía yo antes- no es conocida [el
énfasis es mío], no tiene "idea" de sí misma, y por
eso se opone a ella la idea de verdad, que sólo
surge cuando yo [en el sentido del segundo yo del
fundamental teorema orteguiano; el énfasis es
mío] caigo en la incertidumbre y la he menester . .
/6

1a verdad a que se 11ega . . .

Notas bibliográficas

1

Julián Marias, Introducción a la Filosofía , 9ª. ed. en Obras , 2ª. ed. (Madrid: Revisla de
Occidente, 1962), II, p. 95. Los dos subrayados intermedios son de mi responsabilidad.
2

José Ortega y Gasset, En tomo a Galileo , cap. 7 en Obras Completas (Madrid: Alianza
Editorial/Revista de Occidente, 1983), V. En lo adelante me referiré a esta colección mediante

las siglas OC.
3

J. Marias, op. cit ., p. 93.

•/bid., p. 95. El énfasis es mío.

s /bid . Cf. J. Ortega y Gasset, Introducción a los problemas actuales de la filosofía,
Meditación de nuestro tiempo. Las conferencias de Buenos Aires, 1916 y 1928 , edición de J.
L., Molinuevo, México, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 72-73 y 84.

Se trata, pues, como afirma Marías a continuación, de la ". . .
diferencia entre la verdad en que se está [gratuitamente y por descontado] y
138

6

J. Marias, op. cit ., p. 95.

139

�7

Cf. ibid .

• /bid.

Cf. Jorge Garcíli-tiómez, La acción y los usos intelectuales. En torno a la problemática de
las ideas y las creencias en la filosofía de Ortega, Torre de los Lujanes (Real Sociedad

9

Económica Matritense de Amigos del País), Nº. 34 (octubre de 1997), pp. 117 ss.
10

Cf. J. Garcia-Gómez, Caminos de la reflexión. En tomo a la teoría orteguiana de las ideas

y las creencias, Revista de Filosofía (Universidad Complutense de Madrid), 3ª. época, XI
(1998), núms. 19 y 20.
11 Para un examen de los varios sentidos de la tesis conexa de que "la creencia es
inconsciente", vide Jaime de Salas, Razón y legitimidad en Leibniz, Tecnos, Madrid, 1994,
pp. 93-95.
12 Cf. Edmund Husserl, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía
fenomenológica , trad. J. Gaos, 2ª. ed. (México: Fondo de Cultura Económica, 1962), I, §
104. En lo adelante me referiré a esta obra como Ideas, l.
13

J. Marias, op. cit., p. 95.

14

/bid ., p. 98.

is Cf. supra , n. 12. Como puede ahora verse, la posición orteguiana va más allá de la de
Husserl, por cuanto de la creencia originaria se "seguiría", según Ortega, hasta la creencia en
la existencia del mundo (tal y como la entiende Husserl), pues seria aquélla la genuina prot&lt;r
doxa "mediante" la cual se cree siempre en un mundo de consistencia determinada, creencia
realmente fundamental que sirve para enmarcar la serie dóxica de las modalizaciones que
cabe producir a base de la pura creencia en la existencia del mundo, que seria su "miembro"
primordial. Vide E. Husserl, Ideas , I, pp. 30-32.

..

16

J. Marias, op. cit., p. 95.

11

/bid. El énfasis es mío .

is /bid.
19

Cf. J. Ortega y Gasset. Guillermo Dilthey y la Idea de la Vida, OC, VI, p. 190.

140

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor personal</name>
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                    <text>UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
2000

�CENTRO DE
ESfUDIOS
HUMANISfICOS

ANUARIO
HUMANITAS
2000

Universidad
Autónoma de
Nuevo León

�. "~
FONDO

UNfVERSITARIO

�HUMANITAS-4

�~
TTNTVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
~2000

�Derechos--.Reservados ©
por el Centro de EstudióifHúmanísticos de la U.A.N.L.

HUMANITAS

La res onsabilidad derivada de los estudios conte~dos en este
Anuari~, corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVOLEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAP AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director
CUARTA EDICION
Septiembre de 2000.-500 ejemplares.

Dr. Agustín Basave Fernández Del Valle

Jefe de la Sección de Fi.losofia:
Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la Sección de Historia:
Profr. Israel Cavazos Garza
HUMANITAS

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:

Correspondencia:
Centz:o . de
Estudios
Human1sticos.Dirección
Biblioteca
Magna
Universitaria.- Av. Alfonso Reyes
No. 4000 Nte. Col. del Norte, C.
Postal 64440_, Monterrey, N.L.

Lic. Ricardo Villarreal Arrambide

�ÍNDICE

SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA
DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:
El diálogo.filosófico inter-cultural en un mundo globalizado ......... 13
DR. RICARDO MIGUEL FLORES: Principios fundamentales
de filosofia de la sociedad ..................... . . : . . . . . . . . . . . . 27
HEINRICH BECK: Exigencies ofethics in technical culture:
principies ofethics in concordance with nature . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
JOAQUIN LOMBA: Moral, cosmos y hombre en la estética
musical griega . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

6l

DRA. MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA: La existencia
como juego . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

81

DRA. MARÍA DEL CARMEN DOLBY MÚGICA:
El sufrimiento y la desdicha en Simone Weil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
MTRO. JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA: Religión
y ateísmo en el cambio de milenio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l 03
RAMÓN KURI CAMACHO: Ética y política en el relativismo
Contemporáneo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
LIC. MARTHA E. GARCÍA SEPÚLVEDA: El realismo
en filosofia y educación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l 41
MTRO. LUIS RIONDA ARREGUÍN: El hombre como ser
Indescifrable .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l 61

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: Ideologí,a y lenguaje . . . . . . . 181

�DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:
Vida y obra de Goethe .................. • . • . • • • • • • · · · · • • · · · 197

DR. MIGUEL ROJAS üÓMEZ: La identidad cultural
como sistema teórico ............. . ....................... . 475

LIC. ALEJANDRO DEL BOSQUE: La cotidianización
de la poesía ............... . ........ • • • • • • • • · · · · · · · · · · · · · · 213

MTRO. BENIGNO BENAVIDES MARTÍNEZ: Democracia e
inclusión en la sociedad regiomontana ............... .......... 499

LIC. ELVIA ESTHELA SALINAS HINOJOSA, LI~. JUANA
GARZA DE LA GARZA, LIC. ROSALBA MARTINEZ
MORALES: Sor Juana Inés de la Cruz: voz en el tiempo ......... . . 229

S·E CCIÓN CUARTA

SARA ALICIA ARÉCHIGA: The high school English textbook . . . . . 265
LIC. LUCILA ÁLVAREZ DE LA CRUZ: Violencia vertical
y horizontal: una revisión en Lituma en los Andes ......... • • ... • • 293
LIC. GEORGINA DEL ÁNGEL GAVIÑO: Si te dicen que caí:
Los rumores de Espaiía 9n ruinas . . ... • • • • • • · • • · · · · · · · · · · · · · · · '.?11
LIC. JOEL MORALES: Expresiones e identidades juveniles
en Monterrey: el ska como adscripción a redes sociales .... - ... - . • 323
JOSÉ MIGUEL SARDIÑAS: Sobre la indeterminación
en un relato de Edgar Allan Poe .. . ...... • • • • • • • • · · · · · · · · · · · · · 343

SECCIÓN TERCERA
CIENCIAS SOCIALES

HISTORIA
PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA: Nuevo León,
medio siglo de historiografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
MOISÉS GONZÁLEZ NAVARRO: Guadalajara en un llano . . . . . . 551
PROF. TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA: Monterrey antiguo.
Casas y materiales de construcción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 573
DRA. MA. LUISA RODRÍGUEZ SALA: Cipriano y Luis García
de Pruneda, dos hermanos Gobernadores del Nuevo Reyno de León
(1707-1710) y Francisco Mier y Torre (1710-1714): aportes
historiográficos para un estudio histórico-social . . . . . . . . . . . . . . . . . 595
DR: ERNESTO DE LA TORRE VILLAR: Mi experiencia
con el norte de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

619

ABRAHAM TÉLLEZ AGUILAR: Índices de Humanitas . . . . . . . . .

623

LIC. RICARDO C. VILLARREAL ARRAMBIDE:
El carácter y el proceso social ......... . - - - • • • • • • · · · · · • · · · · · 359
MTRO. JOSÉ LUIS PRADO MAILLARD: El nuevo sistema
de partidos obliga a la revisión de la Constitución de 1917 - ..... - • • 367
MTRA. LÍDICE RAMOS RUIZ: Políticas publicas y mujeres . . . . . . 401
DR. JOSÉ MARÍA INFANTE: Las tareas de la psicología política. . . 411
MTRO. JAVIER ROJAS SANDOVAL: Monterrey. Conflictos
laborales: del despliegue industrial a la Constitución de 1917 • .. - • • • 437
LIC. ROLANDO PICOS BOVIO: La lógica de las ciencias
sociales: una disputa histórica y metodológica ... . • • • • • • • • • • • • · · 467
8

SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS
Diccionario biográfico de Coahuila, Mtro. Israel Cavazos Garza, 639. -Estrellas en el campo del olvido, Dra. Alma Silvia Rodríguez, 647. -Relativismos, imposturas y otros .fraudes, Dr. Ricardo Miguel Flores, 651. --La Huella del Otro, Lic. Pedro Cortés Rodríguez, 659. ---La irónica
llegada de Godot, Dr. Poi Popovic, 663. --Sociolinguistics, Lic. Gabriela
A. Elizondo Regalado,669. -En busca de· la enseñanza perdida,. Un
modelo dinámico para la educación superior, Lic. Jesus Ordoñez Martínez,
673. ---El buen lector se hace, no nace. Reflexiones sobre la lectura y
formación de lectores, Lic. María de Lourdes Urbina Carrillo, 677. --La
9

�arqueología de Nuevo León y el Noreste, Lic. Héctor Alemán Hernández,
681. ---Bingo 6. English for children, Lic. Francisco Javier Treviño
Rodríguez, 687. ---Angustia y Ansiedad. Causas, síntomas y tratamiento,
Lic. Raúl Romo Vallejo, 691. -La casa ecológica, Lic. Alberto René
Romo G. 695. ---Un hilito de sangre, Lic. Dora Gonz.ález Cortina, 701. Cultura de calidad de servicio, Lic. Ma. De los Ángeles Carrillo, 707.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�EL DIÁLOGO FILOSÓFICO INTER-CULTURAL
EN UN MUNDO GLOBALIZADO

Profr. Dr. Phil. Dr. Jur. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofia.
Director del Centro de Estudios Humanísticos.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

El hombre es un ser constitutivamente dialógico. Y es dialógico porque
tiene una dimensión comunicativa. Comunicación es el proceso personal de
actos intencionalmente dirigidos por medio de signos, a una o varias
personas, para que asimilen el concepto o el conjunto de conceptos idóneos
para modificar o reforzar comportamientos. Las ideas personales son
privativas de cada quien; lo único que cabe es suscitar ideas similares.
Mientras que en las transfusiones de sangre se recibe realmente la sangre del
otro, en la comunicación de ideas sólo se reciben signos o símbolos
convencionales, pero no las ideas vivenciadas por el otro. El símbolo sólo es
vehículo de una realidad que se quiere transmitir en el mensaje. Y el
mensaje esta referido al receptor que tendrá que descodificarlo. Trátase de
inducirle a una vivencia suya aunque similar a la del emisor. La buena
comunicación produce actitudes vitales concordes entre emisores y
receptores. En la medida en que no exista similitud entre las ideas del
emisor y las ideas del receptor, cabe.hablar de "descomuniciación". No es lo
mismo una mala comunicación donde existe al fin y al cabo una
rudimentaria aunque deficiente comunicación, que una descomuniciación en
donde se da una ausencia total de comunicación. Cuando las ideas son
totalmente disímbolas en la mente del receptor, respecto al emisor, es que ha
habido una falta de comunicación. Y la descomunicación es un fracaso
causado por una mala técnica de comunicación. El emisor quería que se le
entendiese en determinada fonna y se le entendió en una forma totalmente
diversa. De ahí la importancia de preguntarse: ¿Cómo me va a interpretar el
que me va a interpretar?, ¿cuáles son sus parámetros?, ¿qué se va a suscitar
en su proceso cognoscitivo si yo emito tal o cual mensaje?. Todas estas
interrogantes corresponden a un serio y profundo estudio del receptor o de
los receptores.
El hombre es un animal comunicante -con buenos o malos resultadosporque tiene una dimensión comunicativa. La existencia de un lenguaje oral,
gráfico, y mímico testimonia esa dimensión comunicativa.
Nos
comunicamos con los otros por imperativos de nuestro desamparo
ontológico o insuficiencia radical. Pero, aunque no existiese ese desamparo
13

�ontológico o insuficiencia radical -hipótesis de trabajo-, nuestro afán de
plenitud subsistencia}, de comunicación con los otros, nos e;idenci~~ esa
dimensión comunicativa tan íntimamente humana. Razon, volic1on y
emoción -elementos del acto espiritual, sintético y acentuado en alguna de
sus vertientes- son elementos entrañados en la comunicación virtual o actual.
Porque no existe un animal racional, o animal espiritual, o espíritu e~carn~~o
que carezca de función comunicante como fruto de su d1lllens1on
comunicativa.
La dimensión comunicativa del hombre es radical apertura a los otros.
No se trata, tan sólo, de una apertura pasiva, sino de una vocación
comunicante, que en algunas personas, puede profesionalizarse. La
comunicación humana interpersonal, la comunicación social y la
comunicación a través de los medios masivos -la menos humana de las
comunicaciones- son tres formas que adopta la dimensión comunicativa del
hombre. Puede abordarse la comunicación desde diversas disciplinas
científicas pero, sin olvidar, que el fenómeno comunicativo proviene de lá
dimensión comunicativa. La lingüística, la filosofía, la sociología y la
psicología acometen, desde diversos objetos formales, el mismo fenómeno
de la comunicación. Cabe, también, un estudio interdisciplinar de la
comunicación humana que aborda múltiples relaciones y estructuras de
comunicación. El fenómeno comunicativo no sólo incluye contenidos
intelectuales, sino también contenidos operativos, actitudinales, valorativos...
En la vida personal, en la vida grupal, en la vida institucional, en la vida
social y en la vida internacional, la comunicación ejerce una enorme
influencia. Pocos investigadores examinan la comunicación en toda su
riqueza metodológica. ·Podemos hablar de un déficit metodológico. La
comunicación humana se da desde la sociedad y en la socialidad, porque el
hombre no es una mónada aislada, porque se realiza existiendo individual y
comunitariamente. La comunicabilidad es inescindible de la sociabilidad.
Pero la comunicabilidad es vida dinámica y relacional de persona a persona
y de persona al todo social e internacional. Aunque como individuos
estemos vinculados a los deinás, es lo cierto que también somos
independientes de ellos. Los símbolos y los mitos -parte del lenguajetienden el puente en el vacío entre los próximos que a veces parecen muy
lejanos. Se trata de conseguir un nuevo enlace mutuo.
Desde la mismidad del ser humano, la libertad de una persona que se
sabe sujeto se comunica en situación y en circunstancia, sin sentir ningún
desgarro ni suponer ningún fracaso; se comunica por afán de plenitud
subsistencia}, por apremios de su ser dialógico que anhela no una simple
apropiación esencial de los objetos sino una destinación existencial de los
conocimientos y de los efectos. Aunque transida de temporalidad, la
comunicación existencial busca otra existencia en diálogo. En esta búsqueda
14

aparentemente hay una fuga de la de la mismidad íntima, una anulación de la
intimidad recóndita pero en el fondo es todo lo contrario, se trata de una
afirmación rotunda de la mismidad personal que sólo surge frente al otro y
los otros. No es lo mismo dirigirse a un individuo, a un sujeto libre
concreto, que dirigirse a la sociedad, a la colectividad. No estamos inmersos
en la conciencia común, sino aclimatados en un mundo social en donde
encontramos cosas con las que coexistimos y personas con las que
convivimos. No hay comunicación sin mundo. La inteligencia se comunica
con la inteligencia en un mundo que no carece de situaciones y de
circunstancias. Un mundo espacio-temporal y objetivo que nos permite
oomunicarnos y relacionarnos. Mundo de cosas, de bienes, de valores, de
com'portamientos prácticos. Mundo en que la razón de cada hombre se
comunica cognoscitivamente, tratando a los otros como cosas o
reconociéndolos como personas. En el primer supuesto se establecen
relaciones de dominación. El emisor se esfuerza por convertir al receptor en
instrumento. Le anula el interés propio. En la comunicación existencial, que
es siempre interpersonal, no se busca una racionalidad universal sino a
hombres concretos con mundos concretos. Si somos esencial libertad y
radical trascendencia podemos dirigimos por comunicaciones sociales o por
comunicaciones interpersonales o intersubjetivas. Los ámbitos-del-yo-tú se
convierten, por la comunicación, en ámbito-del-nosotros. El hombre que se
va haciendo incesantemente dentro de su estructura vocacional, se convierte
en "gestor sui", en un mundo lleno de posibilidades: "el regnum hominis ",
en donde los hombres se comunican social e interpersonalmente. Porque
vivir es comunicarse, porque no se puede vivir sin hacerse, superándose,
comunicándose. Si el hombre es "mit-sein", un ser-con-otro, está
comunicándose desde que tiene uso de razón hasta que muere. La aventura
de ser es, a la vez, la aventura de comunicarse con otros, de existir en común
por la comunicación. Las formas de preocupación y atención al próximo, en
la solicitud, no podrían darse sin la comunicación. Ser-en-la-habencia. Y
si somos "seres relativamente a otros", la comunicación está en la base de la
relación, del vínculo. El otro es un "alter ego" que puede ser mi compañero,
mi amigo o mi enemigo, pero jamás una cosa. Uso las cosas y me comunico
con los hombres.
El abismo entre un yo y un tú se supera con el amor. El otro me llama
solicitado por mi existencia. Esta vinculación por el amor no tiene por qué
ser llamada -como lo hace Jaspers- "combate amoroso". Yo diría que no hay
combate amoroso sino colaboración, vinculación, unión amorosa. La
trascendencia en la inmanencia -indiscutible en el amor- se da en la
comunicación intersubjetiva. Viviendo en Ja instancia de la subjetividad
creadora, tan alejada de la "masa", surge la transformación valoral por obra
del amor en toda la extensa gama de sus clases: Amor pasional de hombre a
mujer, amor de amistad, amor paternal, amor maternal, amor fraternal, amor
15

�al prójimo. Hay entre estos amores, uno que viene de lo alto hacia nosotros
y que nos ha amado primero, porque fuimos escogidos por El desde la
eternidad. Nuestra vida, en este sentido, se presenta como una dádiva de
amor que nos compromete a vivir amorosamente. No se trata de obligación
sino de compromiso. Compromiso con ese Supremo Amor, que es el
absoluto, y en el cual reside la plenitud· de toda perfección posible. Cuando
el hombre no quiere aceptar ese Absoluto, único capaz de ser el patrón de
nuestras limitadas perfecciones, es que sus propios y mezquinos intereses le
han cegado para su dimensión teotrópica. Convivencia más impulsiva,
instintiva, que reflexiva. El diálogo intersubjetivo entre el yo y el tú se da
at:tte el tú eterno del cual somos reflejos en nuestro amor. Nuestra relación
total como hombres con la totalidad de los demás no se comprende sin el tú
trascendente en el mundo. El hombre sólo se libra de su ego-ismo, en el
sentido del yo-ello, rastreando la sombra del tú trascendente en el universo
y en la imagen en el propio yo. Tales de Mileto observaba que conocerse el
hombre a sí mismo es lo más dificil que existe. Sócrates insistió, una y otra
vez, en aquel imperativo digno de estamparse en el pórtico del templo de
Delfos: "Conócete a tí mismo". Pero, ¿cómo conocemos a nosotros mismos
en nuestra individualidad si no es examinando nuestra personalidad en su
dimensión comunicativa?. Porque hombre que no se comunica no es
hombre. Y hombre que no ve en los otros el vestigio e imagen del tú
trascendente, padece miopía intelectual cuando no ceguera. Porque no cabe
pensar un ser fundamentado sin el Ser fundamentante. El hombre no puede
ser reducido a un haz de elementos bioquímicos, concebidos tan
extrañamente que producen algo más perfecto -el espíritu- que sus mismos
componentes. La intercomunicación de persona a persona se da entre
espíritus encamados y es inconcebible dentro de un monismo materialista.
La apertura del yo dirigida hacia todas las creaturas, se da dentro de un orden
cósmico con sus múltiples grados de perfección y fundamentada en la
apertura-religación del yo al tú trascendente. Cuando la comunicación
social, egoísta, hace de los otros objetos de uso y explotación, la sociedad se
convierte en una lucha del hombre contra el hombre, en un campo de odios,
de injusticias y de crim.enes. Cuando la comunicación es interpersonal se
forja una sociedad auténticamente humana, siempre que el yo rudimentario
-que todo lo calibra por el interés- sea sobrepasado. Entonces, y solo
entonces, la ley de la recta razón y de la auténtica libertad normarán la
convivencia social. Amando, haremos lo que queramos. Amando y
comunicándonos sentiremos la responsabilidad comunitaria.
Una vez esclarecido el aspecto dialógico del hombre, réstanos por
esclarecer el significado y el sentido del diálogo ínter-cultural. Apenas
empieza, desde hace menos de una década, a tratarse de constituir una
filosofía inter-cultural. Se trata de una manera de forjar y de practicar la
filosofía que brota de un diálogo imprevisible, que surge desde los
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dialogantes de diversas etnias filosóficas que van historizando sus
potencialidades hasta llegar a un punto de afinidades, de convergencias
comunes. Todo ello sin pretenciones de dominio ni de colonización por
parte de un grupo cultural sobre otra diversa tradición en materia de cultura.
Se trata de un proceso continuo, siempre abierto, en el cual se aprende a
compartir las experiencias filosóficas de todos los pueblos de la tierra. Con
cierto optimismo, Raúl Fomet Betancourt nos habla de "un proceso
eminentemente polifónico donde se consigue la sintonía y armonía de las
diversas voces por el continuo contraste con el otro y el continuo aprender de
sus opiniones y experiencias"'. Esta Filosofia intercultural se realiza en
actitud hermenéutica, partiendo de la finitud humana -a nivel individual y a
nivel cultural- renunciando a la absolutización de cualquier cultura para
arribar a un intercambio y a un contraste que se convierte en habitud. Cabe
preguntar, si la verdad depende del simple intercambio y contrastación, ¿cuál
es el criterio de certeza?. Hasta ahora no han elucidado los partidiarios de la
filosofía intercultural el problema de la verdad. Estamos de acuerdo en lo
beneficiosa que resulta la renuncia a toda postura hermenéutica reduccionista
que opera con un único modelo teórico-conceptual paradigmático. Se busca
descentrar la reflexión filosófica de todo posible centro prepotente o
predominante. Lo que cuenta es la intercomunicación, la interconexión que
nos lleva a una supuesta y nueva "figura de una razón interdiscursiva ". Se
quiere -y en este punto con razón- que no se sacralice la cultura propia, que
se supere el etnocentrismo, aunque se parta de la propia tradición cultural.
La propia tradición cultural sólo sirve como tránsito y puente para la
intercomunicación. Abrir un tanto el espacio compartido e interdiscursivo
no es garantizar la comprensión cabal de la cuestión de la identidad de una
filosofía, ni de la identidad cultural de una comunidad humana determinada,
sino tan solo hacer posible esa comprensión. En todo caso, cabe hablar de
cierto enriquecimiento continuo posibilitado por la dinámica de una
transculturación constante. El transporte de una tradición a otra y de esa otra
-u otras- a nuestra tradición es apenas convertimos en agentes-pacientes, de
procesos de universalización que no garantizan, tampoco, la verdad porque
la verdad no depende del número de quienes la profesan. Porque la tontería,
la estulticia, también pueden universalizarse.
La filosofia intercultural pretende buscar la universalidad desligada de
la figura de la unidad, que resulta fácilmente manipulable por culturas
dominantes. ¿Hemos Uegado alguna vez a la verdadera universalidad?.
¿Puede la filosofía intercultural llegar a la verdadera universalidad?. ¿Y esa
supuesta universalidad, nos haria abrazarnos a la verdad o colectar el
máximo número de experiencias posibles?. Ciertamente es deseable una
universalidad que incremente la solidaridad entre todos los centros culturales
que componen nuestro mundo. El enriquecimiento es patente. Pero este
enriquecimiento no entraña, por sí mismo, un criterio de vivencia y una
17

�reflexión filosófica personal que nos conduzca a la anhelada verdad que
resulte evidente. Porque la evidencia es el supremo criterio de certeza.
El diálogo intercultural en filosofía puede librarnos de una estrecha
filosofía monocultural para conducirnos a una visión intercultural. Me
simpatiza el sello de la apertura que ofrece la filosofía intercultural, pero no
creo en abstracciones superculturales. Hoy en día se piensa "que no hay ni
puede haber diálogo ahí donde reina todavía el monólogo de una filosofía
que escucha su propio eco, es decir, donde filosofía se confunde todavía con
la imperial expansión de un /ogos sofocante de otras fonnas de racionalidad.
Posibilidad fundante del diálogo es entonces, para decirlo positivamente,
-apunta Raúl Fomet Betancourt-, el despunte de la polifonía del logos
filosófico; la multiplicidad de las voces de la razón, como ha dicho
2
Habermas" • Me parece que la multiplicidad de las voces de la razón, que
tanto valoriza Habermas, es tan sólo un medio para que nuestra razón se
ponga a filosofar en una soledad, poblada de compañías, y con una
meditación propia, personal. Menos aún podría aceptar que "esas voces no
están ordenadas a priori por una unidad metafísica, sino que son más bien
voces históricas, expresiones contingentes que se articulan como tales desde
el trasfondo irreductible de distintos mundos de vida". Advierto, en este
historicismo flotante, el peligro de un caos de opiniones que se suceden en el
transcurso de la historia. Aunque estén cargadas de "contexto y de cultura",
esas voces históricas caóticas sólo pueden conducir, a lo más, a una
comprensión del mundo y de la historia, pero no a una filosofía rigurosa,
abierta a las otras filosofías, pero no relativista ni escéptica. Una cosa es el
derecho a ver las cosas desde su contexto y cultura, y otra cosa muy
diferente es absolutizar el perspectivismo. Está muy bien buscar una
"comunicación no dominante ". Pero estaría muy mal hacer depender la
verdad de esa base histórico-práxíca. Hablar en el diálogo intercultural
filosófico no sólo sobre sino con y desde una correspondiente diferencia
histórica no es de por sí forjar una filosofía con verdades de validez
universal. Liberar la filosofía para la polifonía cultural es un avance para la
relación entre la filosofía europea y la filosofía latinoamericana. La
recíproca comunicación, con el despliegue de la propia voz de quienes se
comunican forjará un diálogo más libre, sin pretendidos imperialismos
unilaterales que siguen aquel veredicto de Hegel "Was bis jetzt sich hier
ereignet, ist nur der Widerhall der Alten Welt und der Ausdruck fremder
3
Lebendigkeit. . ." . Un verdadero diálogo intercultural abierto y paritario no
tiene por qué despertar sospechas de inculturación hegemónica. Los
filosofemas latinoamericanos son tan legítimos, en cuanto filosofemas, como
lo pueden ser los filosofemas europeos. En vez de una inculturación
unilateral, el auténtico diálogo intercultural puede conducirnos a una
intertransculturación abierta, alternativa. La propia teoría del entender que
tiene cada cultura, tiene que ser revisada en ese auténtico diálogo
18

in~ercultural. Desafío hermenéutico que no tiene por qué constituir una
relativización postmodema, sino de una nueva reubicación de las culturas.
Las posibles unilateralidades pueden ser removidas en nuestros modelos
filosóficos. Pero vale la pena que los contenidos universalizables no sean
minados por sugerencias de un relativismo disolvente. Transformar la razón
para enriquecerla y liberarla no puede significar abdicar de la razón. Aunque
nuestro modo propio de pensar no puede imponerse como lugar del
encuentro con el otro, cabe esperar que el encuentro con el otro nos resulte
una interpelación para repensar nuestra postura filosófica. La alteridad que
nos sale al encuentro en forma de vida o cultura nos ofrece un nuevo
horizonte de comprensión, por encima de falsas certezas y de precarias
seguridades de nuestros filosofemas.
¿Qué representa para la filosofía el diálogo intercultural?. Pienso que
un genuino diálogo intercultural representa un nuevo acceso hacia nuestra
propia filosofía. Quiero decir que la llamada filosofia intercultural no es
más que un medio y nl,lllca un fin. Prefiero hablar de diálogo intercultural
como valioso auxiliar en la forja de nuestra propia y personal filosofía, que
de una filosofia intercultura/. El diálogo intercultural condµce, puede
conducir, a la solidaridad humana, a la comprensión del otro desde su
aspecto exterior hasta su alteridad. Me opongo a un concepto de una
totalización dialéctica.. Se apunta "la necesidad de pasar de un modelo
mental que opera con la categoría de la totalidad, y que fija y cierra la verdad
en ella a un modelo que se despide de esa categoría y que prefiere trabajar
con la idea de la totalización dialéctica, para expresar con ese cambio
categorial justo su cambio de actitud frente a la verdad: Para este modelo la
verdad no es condición ni situación, sino proceso'"'. Yo puedo poner en
juego mi verdad y hasta someterla a la dialéctica de la contrastación que se
crea necesariamente por el carácter interdiscursivo del diálogo intercultural,
pero esto no significa que la verdad sea un proceso. La dialéctica no da la
verdad. Busquemos los mutuos enriquecimientos, la pluriversión de la
realidad, sin relativismos de ninguna especie. Una cosa es pensar la
substancial conexión de la realidad pluriversa y otra cosa muy diferente sería
deshacer esa pluriversión de la realidad en aislamientos relativistas.
Concuerdo con Fomet Betancourt en La idea zubiriana de la "respectividad"
como un modelo de intelegir superador del relativismo. Comprender y
apreciar al otro desde su ordenamiento y relación histórica con el mundo y la
verdad, será siempre sano. La interpelación del otro es una invitación a un
proceso de diálogo intercultu.ral siempre fecundante. La interdisciplinariedad
constituye una buena oportunidad metodológica y epistemológica para el
diálogo intercultural en un mundo global que quisiéramos ver convertido en
un concierto inconcluso y siempre abierto. Abrirnos a otras fuentes, a otras
referencias, a otras tradiciones, puede ser ocasión propicia para rehacer y
universalizar más nuestra tradición histórica. La perspectiva ecuménica de
19

�la llamada aldea global busca constantemente una nueva e inédita
universalidad de superior calidad. Pero esta perspectiva no puede significar
" la liquidación de la filosofía como una forma de saber sistemático y
universal". Pensar sistemáticamente con anhelo de validez universal es
propio de todo auténtico filosofar aunque se trate de un saber finito y falible
hecho desde una circunstancia histórica y geográfica; ese saber, -si es
filosófico- presentará siempre las notas de sistema y de universalidad. No
importa si ese saber sistemático y universal acaece en América, en África, en
Asia, en Europa o en Oceanía. Una filosofia no es universal porque se
autoproclame como modelo hegemónico, sino por caracteres íntrínsecos de
su validez. Todos los lenguajes que se hablan en un mundo global pueden
ser recogidos en tejido de saberes y experiencias cualitativamente superior al
tejido etnocentrista, monofánico y unidimensional.
Vivimos en un mundo quebrado lleno de compartimentos o estancos,
donde ya no impera una dichosa unanimidad como aquella lograda en el
Medioevo, cuando aún no se hablaba de Europa sino de la Cristiandad. Hoy
en día, la disyuntiva política más importante se plantea en estos términos:
Pluralismo democrático o transpersonalismo totalitario en cualesquiera de
sus formas (fascismo, nacional-socialismo, comunismo).
Pluralismo
equivale a civilización que permite subsistir a los sectores sociológicos
disidentes. Totalismo político equivale a barbarie. Barbarie de una
intolerancia fanática que destroza personas humanas. La tolerancia entendida rectamente- se ejerce hacia la persona y nunca hacia el error o los
errores. La tolerancia proviene de la igualdad esencial de naturaleza, de
origen, y de destino -sin mengua de las desigualdades accidentales- y está
fundamentada en el amor de caridad. Confucio lo dijo en forma negativa:
''No hagas al otro lo que no quieras que te hagan a tí". El Nuevo Testamento
nos lo dice en forma positiva: "Trata al otro como quisieras que te trataran a
ti". Esta regla de oro de la convivencia humana, la podemos extender a los
estados y al diálogo de las etnias. Cuando se enfrentan cosmovisiones o
sistemas últimos de pensamiento y vida, que resultan inconciliables, sólo
cabe el método de la persuación. Al fin y al cabo la verdad se impone sola y
no necesita de imposiciones. El pluralismo no trata de llegar a una síntesis, a
un sincretismo de sistemas irreconciliables, pero permite la convivencia
pacífica y favorece la paz activa. La pretensión de ultimidad en materia
filosófica, teológica o religiosa, no permite el supersistema sincrético
pluralista. ''No podemos superar una situación pluralista -advierte con razón
Raymundo Panikkar- sin quebrantar el principio de no contradicción y sin
negar nuestro propio conjunto de códigos: Intelectuales, morales, estéticos y
5
demás" • El estudio interdisciplinar no está en el mismo estadio que el
estudio intercultural. Las actitudes humanas fundamentales en la base
misma de las distintas tradiciones de los diversos pueblos de la tierra son
mutuamente irreconciliables. La historia de la humanidad está plagada de

20

guerras. Para evitar una catástrofe bélica que destruya la humanidad o parte
de ella sólo cabe, a mi juicio, la tolerancia bien entendida. Una tolerancia
bien entendida hacia las personas -que nacen, sufren y mueren como yo-, no
hacia las doctrinas que pueden ser falsas o verdaderas. No creo en "el
pluralismo de la verdad", porque la verdad no puede confundirse con la
perspectiva. El perspectivismo es, a la postre, relativismo. Y "el relativismo
se destruye a sí mismo cuando afirma que todo es relativo y, por lo tanto,
6
también lo es la afirmación misma del relativismo'' • Ciertamente no
podemos proclamarnos poseedores de la verdad absoluta, pero eso no
significa que la verdad misma sea pluralista. Cada persona y cada cultura es
una fuente de entendimiento, de autocomprensión. Del hecho de no poder
imponer mis parámetros y mis categorías de entendimiento a otros, no cabe
concluir que la verdad es plural. Una cosa son las convicciones generales, y
otra cosa muy diversa es la verdad en su sentido ontológico y en su sentido
lógico. Comprender la lógica interna de una persona no significa prestar
nuestra anuencia a esa lógica interna que puede ser errónea. Está bien que
cada cultura posee una visión propia de la realidad y un cierto mito como
horiwnte de cosas y sucesos; pero una cosa es la explicación y otra cosa es
la justificación. No todas las visiones de la realidad son igualmente ciertas.
Me parece muy sano la toma de conciencia de nuestras limitaciones, pero las
diversas limitaciones o finitudes humanas no impiden la existencia de la
conciencia suprema. No hay muchas verdades, pero la verdad no puede ser
abstraída de su relación con un espíritu encarnado, inserto en la situación y
en la circunstancia. ¿Porqué ha de ser una verdad universal tan sólo una
extrapolación de nuestra mente?. Hay criterios unánimemente aceptados que
no dependen de mi mente ni de las otras mentes. Las verdades lógicas y las
verdades matemáticas no son verdades relativamente universales, sino
verdades universales sin más. Estas verdades no son tales porque un grupo
particular humano así las ve, sino todo lo contrario, así las ve porque son
verdades universales. No puedo concordar con mi colega y amigo
Raymundo Panikkar cuando afirma: "Cualquier teoría universal, del tipo que
sea, niega al pluralismo. Cualquier pretendida teoría universal, es una teoría
particular, que junto con otras pretende tener validez universal, traspasando
los límites de su propia legitimidad, más aún, ninguna teoría puede ser
absolutamente universal. porque por el hecho mismo de la teoría, la
contemplación de la verdad no es una contemplación universal, como
7
tampoco es una verdad teórica todo lo que hay en la realidad" • Una teoría
universal, de acuerdo con mi tesis, no niega al pluralismo. El hecho de que
alguien esgrima una teoría no significa que esa teoría quede circunscrita a
una subjetividad particular. El hecho de que la contemplación de la verdad
sea realizada por una persona, no quiere decir que esa teoría sea
forzosamente subjetiva. La contemplación de la verdad no es atributo de
ninguna subjetl\, idad particular. Aunque la teoría brote de una praxis, la

21

�calificación de verdadera o falsa no la da la praxis sino la evidencia como
último criterio de certeza.
Superar doctrinas exclusivistas y abrir vías de comunicación entre
culturas compartimentalizadas, a veces congeladas, me parece algo muy
importante. Sin abandonar cualquier ·postura crítica, podemos y debemos
buscar la certeza, aunque se nos diga que tenemos "obsesión por la certeza".
Porque amo la verdad y la certeza, nunca me resignaré a explicaciones
provincianas, partidistas, facciosas, banderizas. Estas visiones causan
rivalidad y guerras. La mutua comprensión y cooperación entre las
~diciones religiosas no puede significar el abandono de la verdad en la
religión y de la verdadera religión. Si todas las religiones fuesen verdaderas
no habría ninguna religión verdadera. Abrirnos a los demás no significa
aceptar siempre los sin sentidos que nos propongan, los errores patentes que
nos propongan. Creo en la experiencia humana en su conjunto, pero no creo
en la verdad como fruto de transacciones y de componendas. El método
cartesiano de la duda permanente no tiene fin. Hay certidumbres vitales
directas -la existencia es una de ellas- que no admiten una duda sensata. La
primera certidumbre no es pienso, sino existo. Yo invierto el entinema de
Renato Descartes y digo: Existo, y luego pienso, quiero, proyecto, siento. ..
Vemos el todo a través de la parte -totum per partem- pero esta visión
limitada no es, no tiene que ser, una visión puramente subjetiva. Quiere
decir, simplemente, que vemos el todo, pero no totalmente. El mundo y la
vida humana no son simplemente -como creen algunos autores- objeto de un
panorama visual visto a través del color, de la forma y del cristal de una
ventana particular. Si así fuese, no cabría hacer ciencia ni rigurosa filosofía.
Todo quedaría reducido a ventanas, a perspectivas del significado de la vida
humana y del universo. Los científicos, conscientes del todo, no ven sus
respectivos sectores de la realidad desde ángulos simplemente visuales. La
validez universal de las proposiciones lógicas y de las proposiciones
matemáticas no son cuestiones de simples perspectivas. En la vasta zona de
lo opinable -de la doxa, como dirían los griegos- puede haber discordancias.
Ahí, en esa zona -y no en la zona de la episteme- es donde buscamos una
cierta concordancia en medio de la discordancia. Concordancia en las
reglas para un verdadero diálogo; discordancia en las doctrinas. Podemos
sintonizar nuestros corazones sin mengua de las divergencias en las
convicciones filosóficas y religiosas. Esta feliz armonía invisible, sólo
captable por simpatía, constituye la única vía para llegar a una socio-síntesis
pacífica y amorosa.
Para incrementar nuestra información .en este mundo global en que
vivimos, se nos abren muchísimos caminos. Tenemos acceso a libros sin fin,
a máquinas, a archivos, a eruditos que nos asombran con su memoria.
Oriente y Occidente se encuentran, se conocen mejor y se fecundan
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mutuamente por medio de avanzadas tecnologías. Marshall McLuhan, en su
celebre obra "La Comprensión de los Medios como las Extensiones del
Hombre ", nos advierte lúcidamente:

Los hombres pasan a ser, súbitamente, nómadas colectores de saber, tan
nómadas como jamás lo fueron anteriormente; libres como en ninguna
ocasión anterior de la especialización fragmentada, pero implicados
también en el proceso social total como nunca antes lo estuvieron, puesto
que con la electricidad prolongamos globalmente nuestro sistema nervioso
central, estableciendo instantáneamente una interrelación de todas las
experiencias humanas. Acostumbrados desde largo tiempo a un estado de
relaciones al estilo bolsa de valores o de sensaciones de primera página,
podemos captar más fácil y prestamente el significado de esta nueva
dimensión cuando se nos señala que en las computadoras es posible hacer
"volar" aeroplanos que todavía no se han construido. Se pueden
programar las especificaciones de un avión y se puede poner éste a prueba
bajo cierta variedad d&lt;;, condiciones extremas antes incluso de que haya
salido del tablero de dibujo.
Lo mismo ocurre con productos y
organizaciones nuevos de muchas especies. Ahora, con la computadora,
podemos habérnoslas con complejas necesidades sociales, con la misma
certidumbre arquitectónica que anteriormente procurábamos conseguir
para nuestra vivienda privada ,,a
Podrá ser cierto que la gama de elecciones en proyectos, énfasis y metas
dentro del campo total de los procesos recíprocos electromagnéticos, es
mucho mayor que la que jamás pudo haber sido bajo la mecanización; pero
este progreso tecnológico no ha traído aparejado, de por sí, un progreso en la
resolución de los últimos y más significativos problemas humanos: La vida,
el amor, el sufrimiento y la muerte. McLuhan sostiene que la propaganda
termina cuando el diálogo comienza. Hay un slogan humorístico que
Marshall McLuhan ha acuñado para convertir en algo tangible el lavado de
cerebro que los televidentes, los radioescuchas y los lectores de periódicos
reciben todos los días. El primitivo slogan The Medium is the Message (El
Medio es el Mensaje) se ha convertido en este otro nuevo slogan: The
Medium is the Massage (El Medio es el Masaje). Los medios masivos de
comunicación, con su diario "masaje", manipulan a sus receptores. Ya el
genio alemán J. W. Goethe nos hablaba de la Zeitungsfieber -fiebre
periodística- que nos aliena en cierta manera. El diálogo global debe ser
reconstruido. Pero no nos hagamos muchas ilusiones con la revolución de
los medios masivos de comunicación. Internet puede proporcionarnos un
acceso a mayor cantidad de personas, una acrecentada información y una
rapidez sorprendente, pero Internet no va a resolver la crisis contemporánea,
aunque incluya todos los catálogos directos de las bibliotecas, de los centros
académicos y de investigación de tantas bibliotecas en el mundo. Se puede
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�"hablar" interactivamente por Internet durante horas casi todas las noches,
pero también se pueden insertar pornogra:fias de todos tipos, mensajes de
gentes perversas, incitaciones al mal. Los propagandistas de Internet suelen
decirnos que "Internet es un lugar amistoso". Yo diría que Internet puede
ser un lugar amistoso o un campo de batalla. No desconozco ese posible
intercambio democrático de información, que elimina barreras, en la
comunicación en linea. Pero ¿cómo es posible hacer juicios sobre La persona
con quien se habla en base a la mera apariencia?. Los hombres se convierten
en gentes, y las gentes se convierten en lo que quieren ser o simulan ser. La
comunicación puede realiz.arse en forma asincrónica -se escribe un mensaje
para un receptor que no se encuentra en ese momento frente a su televisor- o
en tiempo real (el receptor está viendo en su pantalla lo que escribe el
emisor). El correo electrónico se puede realizar en una microcomputadora o
en cualquier computadora que esté disponible. Pero yo me pregunto: ¿Qué
significado tiene para el genuino filosofar y qué importancia reviste para la
filosofía esa red de redes de computación?. Ciertamente Internet llega a
millones de usuarios en todo el mundo. Seguramente se abre una nueva
puerta a la información actuali.2:ada. No podemos negar la importancia que
tiene para el filósofo el estar a la altura de su tiempo; pero con pura
información -por más reciente que sea- no se hace filosofía. Si ya vivimos a
escala mundial, en esta aldea global, Internet es un medio muy importante,
de primera línea, en la globalización del mundo. Pero la globalización del
mundo, con toda la inmensa información actual que nos proporciona, no
suple ni suplirá nunca el filosofar personal, comprometido, originario,
metódico, fundamental y teleológico. El filósofo debe tener un acervo

decoroso de información para estar a la altura de su tiempo, pero la
erudición excesiva mata la veta creadora. Se puede navegar horas y horas
por Internet sin haber tenido un solo momento de auténtico filosofar. He
dicho que la filosofía se hace en la meditación y en la soledad; pero también
en el diálogo.
El diálogo-oposición, mera yustaposición de monólogos, es un "diálogo
de sordos" un diálogo infecundo. El diálogo-colaboración, en cambio, es un
diálogo verdadero, abierto, receptivo, fecundo. Dos o más personas -como
en los diálogos platónicos- buscan juntos la verdad. Pero la buscan no
simplemente por trivial juego o ejercicio mental, sino por imperativos de
saber último, sapiencial. Su método de aprender de los otros, de fecundarse
mutuamente, no impide que defendamos la verdad. Nos abrimos desde
nuestro punto de vista no para vencer al otro, en brillante polémica, sino para
buscar juntos desde nuestras diferentes posiciones, la verdad. Este diálogo
füosófico no puede ser un diálogo multitudinario, sino interpersonal. Los
estudios mutuos pueden cambiar la opinión de los participantes. Los
diálogos interpersonales hacen variar, con frecuencia, la interpretación del
otro. Yo diría que el diálogo-colaboración es un locus veritatis, un lugar de
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la verdad, una fuente de comprensión humana, un origen de una nueva
teoría. El proceso del mutuo aprendizaje no tiene fin, concluye con la vida.
En el diálogo-colaboración los dialogantes no usan trucos,
estratagemas, desafíos. Ofrecen su inteligencia y muestran su confianza
básica. No importa que no aprobemos lo que los otros piensen o hagan, ante
la esperanza de encontrar juntos la verdad. Porque tenemos una dimensión
ecuménica que nos lleva a desarrollar, en lo comunitario y universal, nuestro
estado de proyecto social ecuménico del ser-todos-juntos-en-el-mundo. Y
en este ser-todos-juntos-en-el-mundo, cada cual realiza su vocación singular,
única, incanjeable, insustituible. Algunos, que hemos sido llamados por la
filosofía, sentimos el imperativo de llegar a un conocimiento científico,
fundamental y teleológico, de todo cuanto hay, por las primeras causas; así
como a los últimos y más significativos problemas de la vida humana. Amor
a la sabiduría como propedéutica de salvación. "In amore sapere, et in
sapientia amor". Amar conociendo y conocer amando. ¿O es que acaso no
somos constitutivamenté, por empañado que esté en nosotros el amor, un ens
amans?. La verdad "luz, alimento" es comunicada después de ser poseída.
Todo hombre está empeñado en la indagación de la verdad. Y cuando se la
descubre amorosamente en el silencio de la meditación, se pega al alma y le
infunde vida interior.
No es bien mostrenco, sino asunto íntimo,
descubrimiento histórico, con filiación personal. El hombre no inventa la
verdad, se acerca a ella y la recoge con reverente humildad. Pero en este
acercamiento, el ser humano rasga la corteza de las cosas para alumbrar su
secreto íntimo. Desde la propia intimidad inagotable percibimos el llamado
de una verdad infinita que nos trasciende y que funda la realidad de las
verdades finitas. A/ere Flammam Veritatis. Si la administración de la
verdad está confiada a la libertad humana, es preciso alentar la flama de la
verdad. Condenados como estamos a la muerte, debemos apresurarnos -con
inquebrantable voluntad y sin descanso- a dar nuestro mensaje -grande o
pequeño, pero siempre auténtico- antes de pasar a aquel estadio en donde
tenemos la certeza -los creyentes- de que sobran los mensajes porque todo
está a la vista, en su más prístina patencia. Pero todo develamiento, todo
mensaje debe estar al servicio del amor que abraza, administra y excede a la
verdad. La verdad nos hará libres. Pero a la hora de vísperas seremos
juzgados por el amor. A la luz del amor y de la sabiduría, la filosofía reviste
no tan sólo un alto valor teorético sino un noble y generoso valor edificante.

Notas bibliográficas
1

Raúl Fomet Betancourt: Filosofla intercultural. pág. 1O Universidad Pontificia de
México, A.C., México, 1944.
2

Raúl Fomet Betancourt: lbidem, pág. 13.
25

�3

G.W.F. Hegel: Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte, en: Werke in
zwanzig Biinden, tomo 12, Frankfurt 1970, p. 114.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE FILOSOFÍA
DE LA SOCIEDAD

4

Raúl Fomet Betancourt: Filosofiía intercultural pág. 21, Universidad Pontificia de
México, A.C., México, 1944.
5

Raymundo Panik.kar: Sobre el Diálogo Jntercultural, pág. 108, Editorial San
Esteban, Salamanca 1990.

6

Raymundo Panikkar: lbidem, pág. 112.

7

Raymundo Panikkar: Ibidem, pág. 120.

8

Marshal McLuhan: la Comprensión de los Medios como las Extensiones del
Hombre. pág. 437, 9" Impresión, Editorial Diana, México, D.F., 1982

Dr. Ricardo Miguel Flores.
Centro de Estudios Humanísticos -UANL.
ITESM - Campus Monterrey.

1. Lo social como dimensión constitutiva de lo humano.

En los días que corren, muchas tesis sociales y políticas -no todas
precisamente orientadoras- se difunden y contribuyen a formar o a deformar
la atmósfera cultural de nuestros tiempos. La diseminación y multiplicación
de diversos desórdenys sociales patentiza la imperiosa necesidaq de
establecer orientaciones precisas y bien definidas y que tal labor se ejecute
sobre bases firmes.
Lo primero que procede efectuar es analizar la esencia de lo social, ver
en qué radica específicamente la socialidad del ser humano. Precisar si lo
social es inherente al hombre o, si se trata de un mero sobreañadido o
accidente que le sobreviene en su devenir.
Pensamos -e intentaremos evidenciarlo- que el impulso que hace al
hombre abrirse a sus congéneres le es constitutivo, le viene dado con los
demás datos de su naturaleza. El ser del hombre transcurre en radical
abertura a la alteridad, pero lo decisivo aquí habrá de ser la alteridad
específicamente personal.
El carácter social de la existencia humana es primigenio, radical y
esencial; estamos constitutivamente abiertos a lo social sin que este dato nos
prive de autonomía personal, ni la mencionada apertura agote o exprese la
totalidad del ser humano. Decir "sociedad" o "socialidad" alude a convivir o
relacionarse con el prójimo, con el cual co-generamos "ámbitos" de
convivencia y de relación recíproca.

26

La esencia del hombre no está constituida únicamente por la
individualidad de la persona, aunque esta última constituye en sí misma un
ámbito de responsabilidad e imputabilidad. La sociabilidad de la persona
está fundada derivativamente en la racionalidad; con todo, cualquier
concepción del hombre que omita la dimensión social debe ser tenida por
incompleta, y en último análisis, por falsa.
27

�De esta suerte, la sociabilidad en el ser humano debe ser conceptuada
como un elemento fundamental, no como un factor que se "adiciona" a las
notas definitorias del hombre. Es así que persona y sociedad están tan
esencialmente ordenadas y referidas la una a la otra, que no cabe concebirlas
con existencia "independiente".

Ciertamente, la persona individual es un todo autónomo, un ser
subsistente, y por tanto, un ser único; sin embargo su ser es limitado, y por sí
sola no puede realizar completamente la plenitud ideal del ser humano. Para
ello requiere de la complementariedad social; esto coadyuva a paliar su
insuficiencia.
El ser humano, en efecto, requiere de la sociedad para su
perfeccionamiento; le es indispensable formar parte de comunidades
permanentes -algunas de las cuales son de derecho natural, como luego
veremos- y sentir que vive en ellas; ello conlleva a la vez, originalidad y
diferenciación con respecto a los demás miembros, ante los cuales la
personalidad del individuo no desaparece, antes bien se perfila en más clara
configuración.
Así, el hombre se encuentra ante un horizonte más variado y rico, que le
saca de su soledad estrecha y mezquina, le despega de su autosuficiencia y le
invita a una plenitud de vida comunitaria. Cerrarse al autodespliegue que la
vida en comunidad proporciona, implica un empobrecimiento y, aun, una
mutilación de la persona, la cual en este caso deja en un vacío un aspecto
fundamental de la realización del ser humano.
Desde una perspectiva realista, el "hombre aislado" no existe; es una
ficción producto de elucubraciones vanas de algunos diletantes versallescos.
Hay una unión necesaria de los hombres entre sí, ontológicamente
determinada. Esto ha sido permanentemente reconocido por los
representantes del derecho natural a lo largo de su historia, y por todos los
siglos pasados, e incluso por algunos pensadores racionalistas como Hugo
Grocio y el genial Gottfried Wilhelm Leibniz.
Todo está entrelazado; hay una necesidad ontológica de la familia, de la
nación, de la profesión, del Estado, que resulta de la naturaleza del hombre.
La familia, y. su fundamento, el matrimonio, son anteriores al Estado.
Asimismo la comunidad nacional, basada en la sangre, la lengua y la cultura
(incluidas la historia, la religión y las costumbres, desde luego), está a su vez
constituida por familias, las que están en primera instancia referidas al
municipio, como expresión más próxima o más tangible de la presencia del
28

Estado. En el interior de la nación, economía y cultura juegan un papel
decisivo en cuanto a la diferenciación de las personas según sus funciones en
el ámbito profesional o en cuanto a tendencias y orientaciones políticas
manifestadas en toda agrupación.
El ideal social humano alcanza su perfección en el Estado. Desde
Aristóteles, el Estado es llamado wia sociedad perfecta, precisamente porque
la vida social del hombre encuentra en ella su plena expansión. La familia
-lo mismo que las demás agrupaciones intermedias- tiene necesidad de una
organización social más elevada para poder subsistir y durar, y para alcanzar
la felicidad de la vida. La vida política constituye una copmnidad necesaria
al hombre, y específicamente distinta de la vida económica. Salvo la egregia
excepción de los eremitas, prácticamente nadie es libre de vivir o no en el
Estado, ya que esto se impone de suyo debido a la ley moral natural, que
reclama el perfeccionamiento de la naturaleza social del hombre. En esto
radica propiamente el fundamento de la autoridad del Estado y la de quien lo
dirige.
Lo debido a la autoridad pública y al Estado -y que éste tiene derecho
de exigir- descansa en última instancia en la necesidad que tiene el hombre
de vivir en una comunidad política concreta. Esto que configura lo que el
ciudadano debe al Estado, no consiste en manera alguna en una mera suma
de derechos que los individuos habrían transferido a dicho organismo
político y a quienes ocupen el poder a través de un pretendido "pacto" o
"contrato" social (nuevamente los dislates versallescos) y de sumisión a la
autoridad, sino que es algo que está fundado en la función esencial del
Estado, a saber: el establecimiento, conservación e incremento del bien
común y del recto orden social, de él derivado.
De todo lo anterior cabe colegir, que no puede haber ni un primado
exclusivo de la persona individual ni tampoco de la colectividad. Ninguna
sociedad ni comunidad, por relevante que sea, goza del derecho de anular o
absorber a la persona individual, convirtiéndola en puro instrumento, aún y
cuando toda sociedad y comunidad legítima tenga un fin específico dotado
de un valor propio en la jerarquía de los fines, y posea un ámbito de legítima
y sana autonomía respecto de todas las demás, a contrario sensu de lo
planteado y llevado a cabo por el liberalismo, que deja a personas y
comunidades en condición débil, inermes ante las diversas formas
desbordadas de poder.
Por su parte, el estatismo, no menos ciego, con su burocracia y su
Estado-empresario, anulaba la libre expansión de la personalidad humana y
prescindía -o al menos, consideraba prescindible- la labor de las
comunidades naturales, que juzgaba "imperfectas"; sólo el Estado socialista

29

�estaría en condiciones de realiz.ar una labor en este sentido fecunda y
creadora. No vio que es insustituible la obra de personas, familias,
comunidades intermedias de diverso tipo, particularmente las que por
naturaleza están destinadas a ser formadoras de conciencia.
El pecador estándar aparece en todos los sistemas. Mito insostenible
a estas alturas de la Historia -entre otros-, el mito del "hombre nuevo
marxista". Es increíble la producción de disparates que en esta materia se ha
generado en los últimos recodos de la historia. Explicable si vemos el
abandono de sanos principios que pueden contribuir a dotar de genuina y
sólida vertebración a una sociedad. Sin virtudes sociales, las comunidades
involucionan, retroceden; las estructuras sociales son importantes
ciertamente, pero estas últimas son en todo caso vivificadas por personas, y
primero son las actitudes profundas de las mismas. Es desde "dentro" de los
hombres concretos de carne y hueso que se gestan estructuras y sistemas
sociales.
Lo que ni wia ni otra concepción visualiz.aron con claridad, es que al
Estado -bien entendido- corresponde una grandeza, una nobleza y wia
dignidad tales, que sólo se logra si ordena, hace durar y progresar la vida de
las comunidades y de las personas y practica la justicia distributiva de tal
modo que la afluencia de bienes -así culturales como materiales- que
constituyen el bien común -y el bien particular de cada uno- efectivamente
cumpla con su destinación universal, generándose entonces un auténtico
orden humano.

2.

Derecho natural y ser de la sociedad.

Pretendiendo asentar aquí algunos principios de ordenación social,
indispensables a toda vertebración social rectamente entendida, principios
que emanan de la naturaleza esencial del hombre, habremos en función de
ello, de referirnos antes a la corriente jurídica del derecho natural, toda vez
que de ella derivan en buena parte algunos de los postulados luego
examinados.
Como es sabido, toda concepc1on del derecho tiene por base
-explícita o implícitamente- una determinada concepción del ser del hombre.
Es el derecho natural lo que denota la expresión "naturalmente justo" o
"conforme a la naturaleza humana", lo exigido por la estructura óntica de su
ser. Aquí la naturaleza moral del hombre juega un papel preponderante.
El derecho natural es la ley natural en su dimensión interhumana: la
ley natural constituye el fundamento de las obligaciones morales del hombre
30

en relación con el cumplimiento de los fines vitales esenciales, y a la vez,
base moral para exigir el respeto de los demás para exigir dichas
obligaciones.
De lo anterior resulta ser el derecho natural el complejo de las
prerrogativas fundadas en la responsabilidad moral individual del hombre, y
ordenadas a la realización de la totalidad de sus finalidades esenciales. Es
conocido por el hombre por wia doble vía; en primer término, a través de la
intuición de su conciencia; en segundo lugar, mediante el conocimiento de
su naturaleza. La primera consiste en la captación de las verdades jurídicomorales más generales y susceptibles de aprehensión inmediata, relacionadas
con el comportamiento interhumano.
Esta primera forma de conocimiento de lo "naturalmente justo" es
dada a todo hombre con su razón moral, con la conciencia en cuanto
cualidad de su naturaleza racional. Le hace posible al hombre obrar
conforme al derecho y é)' Ía justicia en casos que exigen de él una deci~ión
inmediata.

La conciencia jurídico-moral y los fines vitales esenciales
constituyen los conceptos centrales de la doctrina del derecho natural. Del
modo de actuación de éste resulta la distinción de su contenido. El derecho
natural que actúa de modo inmediato a través de la razón como conciencia
jurídica moral es el derecho natural originario y consiste en los principios
jurídico-morales más generales. El derecho natural aplicado consiste en los
principios jurídicos especiales resultantes de la aplicación de los generales a
las circunstancias socioculturales concretas. La mutabilidad de las
circunstancias, condicionadora de tal aplicación, hace que el derecho natural
aplicado sea mutable.
La aplicación de los principios jurídicos tiene una especial
relevancia ya que se trata de principios jurídicos aplicados comunes a todos
los pueblos, esto es, el jus gentium. Consiste éste en las normas
fundamentales comunes a todos los órdenes jurídicos, deducidos del derecho
natural originario, y a las cuales se llegó en virtud de la misma experiencia
en el tratamiento de la naturaleza humana en el proceso de configuración de
sus ordenamientos sociales.
En más de una ocasión, en las distintas sociedades y épocas
concretas, se hace necesaria la definición detallada de los principios jurídiconaturales por el legislador mismo y la aplicación de la potestad coactiva para
asegurar su estricta observancia. Aquí se origina la razón de la ampliación de
la competencia del poder del Estado.
31

�La concepción del derecho natural es solidaria de una específica
visión de la sociedad, a la que responde y a la vez sustenta. Una filosofia de
la sociedad concorde con la línea del derecho natural deberá, por razones de
elemental congruencia, poseer un carácter realista, toda vez que toda
sociedad, asociación o comunidad es relación real entre personas humanas
para realizar entre todas un fin o bien común. Si se quiere evitar toda suerte
de sofismas, ficciones e imposturas en esta materia, de debe aceptar que "la
relación real es dimensión esencial del ser humano, de todos los seres
concretos y del universo como conjunto" 1•
Por ende, la sociedad no puede ser conceptuada como una simple
palabra o un mero nomen; se tata de una "relación de pensamientos, afectos,
libertades y conductas de los seres humanos que constituyen el todo social"2;
nada más opuesto a la visión nominalista, para la que bastan los conceptos y
los nombres que los expresan, sin atribuir mayor importancia al problema de
la realidad. De ahí provienen múltiples equívocos inconducentes cuya
concreción en situaciones específicas ha incidido no pocas veces én
desarmonías y graves desajustes sociales.

3.

Principios sociales fundados en el pensamiento realista.

Expondremos a continuación una visión panorámica de los
principios filosófico-sociales más importantes ínsitos en las ricas fuentes del
pensar realista, cuya consistencia puede ser evidenciada en un plano
estrictamente filosófico, al que nos habremos de ceñir.
El primer principio filosófico-social que debe ser asentado es el de la
naturaleza de persona espiritual y moral del hombre, matizado de modo
especial con la dignidad personal fundada en la responsabilidad moral por
sus fines vitales suprasociales. Es justamente de la esencia del hombre que
deriva el conjunto de condiciones requeridas para su pleno despliegue a
través de la sociedad, así como la naturaleza de la sociedad y la índole de sus
fines. Ya la sola enunciación de este primer principio deslinda totalmente la
concepción realista de las concepciones individualista y colectivista del
hombre, de la historia y la sociedad, marcando diferencias que se irán
ahondando conforme vayamos desplegando los subsecuentes principios.
En segundo término se debe postular la naturaleza social esencial deJ
hombre; principio asentado en su multivariada vinculación a la sociedad en
orden a la consecución de sus fines vitales esenciales.
Todos los hombres tienen una naturaleza individual y social; todo
hombre es un ser vivo dotado de un alma espiritual, y por ende, todo hombre
32

tiene los mismos fines vitales condicionadores del pleno despliegue de su
naturaleza. Para dicho despliegue el hombre necesita completarse mediante
su inserción en distinos órdenes sociales (familia, municipio, Estado,
comunidad internacional y otras formaciones sociales). Ello se fundamenta
en la desigualdad existente entre los hombres respecto a disposiciones,
inclinaciones y fuerzas, así como de vocaciones y talentos. El pensar realista,
entendido en toda su integridad, postula, frente a todo individualismo y
liberalismo, la vinculación ontológica del hombre al ser social, base de la
solidaridad correctamente entendida y también, frente a todo colectivismo y
socialismo, el valor y destinación suprasocial de su persona, cuya
realización, sin embargo, está condicionada, por su vinculación a lo social.
En tercer término, debemos consignar la destinación supratemporal
del hombre en Dios, que es su origen y fin, así como de la sociedad, y en
general, de toda la Creación. Ciertamente, este principio sólo adquiere su
plena claridad dentro de la íntegra cosmovisión cristiana, pero aún así,
limitadamente, es accesi9le a la naturaleza racional del hombre. Esta visión
rompe con todas las cosmovisiones puramente "terrenales" u "horizontales"
del hombre, que prescinden de la vinculación del hombre, de la sociedad o
del Estado, respecto de Dios.
El cuarto principio que habría que postular es el de la autoridad
suprahumana de la ley moral natural, fundada a su vez en la esencia
vinculante de la ley moral, la cual reconduce a la voluntad creadora divina.
Se le considera social a este principio por cuanto obliga por igual tanto al
hombre individual como a la sociedad como tal. Visiblemente este principio
ético no es compatible con una serie de interpretaciones racionalistas y
materialistas de la ética, que pretenden derivar su obligatoriedad de la
"autonomía de la razón" individual o de la necesidad social; tal es el caso del
utilitarismo y pragmatismo éticos, de la ética del sentimiento, del
materialismo dialéctico, del psicoanálisis freudiano, y en general, de todas
las corrientes inmanentistas.
Para Johannes Messner, a quien libremente reinterpretamos
prosiguiendo algunas de sus líneas maestras en este apartado, el principio
filosófico-social supremo es el del amor fraternal para con el prójimo, esto
es, el desear y procurar su bien, una actitud de tanto respeto hacia él como a
uno mismo. La fraternidad universal aparece como la relación interhumana
fundamental, y la relación entre hombre y hombre aparece determinada por
su relación con Dios. Todo ello sustentado en la igualdad de naturaleza de
todos los hombres, fundada en la comunidad de destino final en Dios y de su
amor paternal para con todos. Esta visión es diferente de la mera filantropía
fundada en el humanismo ateo del liberalismo individualista y de la idea de
fraternidad tomada de la Ilustración por el socialismo, perdida en el principio
33

�de una forzosa solidaridad de clase y en la lucha de clases como principio
supremo, nociones ambas notoriamente insuficientes.

vistas a la realización de un bien común, que a su vez, deberá revertir sobre
las personas concretas.

El principio que presentamos en sexto lugar es un principio hoy día
olvidado las más de las veces debido a las concepciones prevalecientes: se
trata de la esencia moral del derecho. Esto significa que la fuerza del
derecho habrá de fundamentarse en la ley moral natural; se trata de postular
un derecho capaz de obligar en conciencia, negando toda vigencia moral al
derecho positivo que contradíga la ley moral natural. Por tanto, aquí se
desliga al derecho de su mera reducción a la coactividad (aunque la implica
como una de sus notas constitutivas), a la coerción fisica o a la "voluntad
popular", así como a cualquier sucedáneo análogo. El derecho tiene que ser,
como enseña en sus lecciones orales el ya citado maestro E:fraín González
Morfin, "moral autolimitada". Todo derecho habrá de ser moral, mas no
viceversa. Así, la fuerza del derecho no habrá de desembocar en el "derecho
de la fuerza".

Planteamos en noveno lugar el principio del Estado como estructura
de autoridad al servicio de la libertad. Este principio obliga al Estado, desde
nuestra perspectiva, al reconocimiento y garantía de los derechos de libertad
individuales, derechos que tienen su raíz en las diferentes obligaciones
sociales del hombre.

En séptimo lugar tenemos el pnnc1p10 de la objetividad del
ordenamiento de la justicia. Esto es, la actitud de dar a cada uno lo suyo,
tomando como base principios objetivos. Ello significa que el fundamento
del orden de la justicia lo constituyen derechos determinados en cuanto a su
contenido, toda vez que no son aceptables las concepciones que trasladan la
razón y esencia de la justicia a un mero sentimiento o a una mera voluntad
juridícas, o aún, a un igualitarismo de las aspiraciones jurídicas de los
hombres.
Por contrapartida, las concepciones jurídicas individualistas,
colectivistas y formalistas no saturan de contenido objetivo concreto las
exigencias de realización de la justicia, produciéndose en consecuencia, en
aparente paradoja, un exigir demasiado del orden de justicia del derecho
positivo o una búsqueda de dicho orden en el equilibrio de las relaciones
sociales de poder, cuando no, de meros intereses desbordados de grupos de
presión.
Un principio muy relacionado con los citados en último término es
el del principio del Estado como estructura de autoridad al servicio del bien
común, que es tanto como decir al servicio del conjunto de condiciones que
deben posibilitar la realización de las tareas vitales esenciales del individuo.
El Estado en ningún caso deberá ser un instrumento de protección al
servicio del mecanismo de los intereses sociales, que prescinde de toda
intervención y regulación, como pretende la concepción liberal; tampoco una
máquina administrativa al servicio de un Estado-providencia. Debe ser en
todo caso, una comunidad de vida del pueblo fundada en el orden moral, con
34

Destacamos aquí por su relevancia en la misma línea que venimos
recorriendo los siguientes derechos: derecho a la libertad de conciencia,
derecho al libre ejercicio de la religión, derecho a la libertad e integridad de
la persona, a la inviolabilidad del domicilio y a la autodeterminación de la
familia en proporción a su responsabilidad; derecho de los padres a la
educación de los hijos, incluyendo la religiosa y moral; derecho a la libre
expresión de la propia opinión por diversos medios (respetando los derechos
de terceros y el orden pyblico); el derecho a la libre asociación con diversos
fmes (con las mismas limitantes apuntadas); el derecho a la cooperación y
asociación en la gestión del bien común (condicionado al estadio de
evolución social).
El décimo principio que postulamos para una recta ordenación y
estructuración de la sociedad es el del fundamento moral del poder del
Estado y de la adecuada inserción de éste en el orden moral. Es tanto como
hablar de una "constitución no escrita" superior a todo ordenamiento legal: el
orden ético-jurídico. En los hechos, el poder del Estado está expuesto
permanentemente a una deformación como consecuencia de los defectos
propios de la naturaleza humana en su estado ontológico actual. Por tanto, en
casos graves, y con base en el deber de obediencia a los ordenamientos
éticos, puede haber situaciones en que constituya un deber, o al menos un
derecho, la resistencia al poder del Estado; esto cuando haya disposiciones
que vulneren gravemente el recto orden moral, el cual obliga en conciencia.
A continuación planteamos el principio de la autonomía individual y
de los derechos propios de las sociedades fundadas en la naturaleza humana,
ya sea de forma mediata o inmediata. Son consideradas comunidades
naturales o fundadas de manera inmediata en la naturaleza, la familia, -con
su cauda de derechos supraestatales-, el municipio o comunidad vecinal, así
como la comunidad profesional.
En rigor, son estas comunidades las que forman directamente el
Estado, y es en su seno que los individuos reciben la ayuda más inmediata en
la realización de sus cometidos vitales esenciales. Estas comunidades
naturales deben ser fortalecidas ante el desbordamiento del poder estatal, así
35

�como de los poderes corporativos. No ven las cosas de la misma manera
quienes sustentan concepciones individualistas o colectivistas de la sociedad
y del Estado, ya que unos le trasladan todos los derechos al individuo, y los
otros a la colectividad; pero ambas perspectivas pierden de vista los derechos
de las comunidades naturales, que tienen un papel importante a realiz.ar entre
individuo y Estado.
Además de las comunidades fundadas "inmediatamente" en la
naturaleza humana, las hay fundadas de manera "mediata"; aquí se incluyen
las comprendidas bajo el rubro de la libre asociación, ya mencionado más
arriba. De estas últimas pueden nacer genuinas comunidades o meras
agrupaciones de carácter pragmático (v. gr.: sociedades anónimas); a estas
últimas pertenecen las organizaciones de autoayuda económica o social
(cooperativas, sindicatos). Se trata de un sano pluralismo social.
Principio número doce en materia social: la alta dignidad del trabajo
humano. El trabajo ocupa, por su vinculación a la persona humana y a la
realización de sus fines vitales esenciales, una posición preeminente, a
diferencia de las concepciones prevalecientes en las unidades económicas
capitalistas o en las de raigambre estatista-socialista, donde el trabajo es
visto meramente como un factor de la producción. Dice Messner en relación
a este punto: " . . . la posición jurídica natural del trabajo en la economía
exige la realización del derecho al trabajo, y con ello de la posibilidad de la
adquisición del sustento vital como objetivo de la política económica
estatal, así como la realización del derecho del trabajador a compartir la
responsabilidad y la gestión en la esfera laboral de la empresa, de la
comunidad profesional y de la economía social" 3.
En décimotercer lugar consideramos al principio de la propiedad
privada y su función social de orden. Éste se constituye tanto en base a la
naturaleza individual como a la social del hombre. Este principio es uno de
los más importantes supuestos de la paz social ya que en los hechos viene a
ser la más poderosa garantía de la responsabilidad y la libertad personales así
como el núcleo generador del más vigoroso impulso del fomento del bien
común material de la sociedad, por cuanto es capaz de movilizar con la
máxima fuerza el interés personal en función del bien común, y a través de
ello, de ordenar todos los bienes de la tierra a su finalidad de destinación
universal.
Mas para que se garantice efectivamente la realización de su función
social, se precisa de un orden social de la economía, tal que por un lado,
otorgue la máxima efectividad posible al estímulo anexo a la propiedad, y
por otro, propicie tal distribución de la misma, que haga posible la mejor
realización de las vocaciones personales.
36

Otra consideración importante, para ampliar e iluminar este
principio capital es que la propiedad, como derecho de disponer de los
bienes, se funda en la naturaleza de la persona humana; por ello, rectamente
entendida, la propiedad no puede ser una forma transitoria o contingente de
la relación del hombre con los bienes de la vida social.
Algunas razones fundamentales que justifican el derecho de la
persona humana a poseer bienes son: en primer lugar, porque por la razón y
la voluntad libre, el ser humano puede subordinar a sus fines personales
propios los bienes materiales, y tener dominio sobre ellos, poder de disponer
de ellos conforme a la razón con exclusión de los demás, y en segundo,
porque requiere para la plena realización de su destino personal, temporal y
eterno, de bienes materiales.
González Morfin enfatiza certeramente que es la propiedad, ante
todo, relación con otras _personas y con la sociedad, a propósito o en razón de
la relación con los bienes materiales. Concebir la propiedad únicamente
como relación de la persona individual con las cosas es insuficiente e
individualista, ya que omite la relación de las personas con otras personas, y
de todas ellas con el bien común de la sociedad. Pero también es inválida la
otra postura extrema, que únicamente visualiza la relación de la sociedad globalmente considerada- con los bienes materiales, con prescindencia de las
personas concretas, deslizándose hacia el colectivismo totalitario.
Hay que precisar, por otra parte, que del hecho de que exista un
derecho natural de propiedad personal, no se deriva que la distribución
concreta de la propiedad, en un país y época determinados, sea de derecho
natural. Las formas históricas de distribución de la propiedad no son de
derecho natural, y siempre se pueden y se deben mejorar. No siendo dichas
formas históricas de derecho natural, sin embargo, a través de ellas tiene el
hombre que realizar su capacidad de derecho natural de tener propiedad
privada.
El bien común precisa de propiedad personal para que haya
reponsabilidades, libertad y sana autonomía, ya que la falta de propiedad
personal favorece el desbordamiento incontrolado del poder político o
económico en perjuicio de personas, familias o agrupaciones legítimas,
promoviendo una subordinación injustificable respecto del poder.
No obstante lo anterior, el bien común también requiere de
propiedad pública, siempre respetando el principio de subsidariedad,
concebido
como
"complementariedad escalonada,
que
regula
constructivamente las relaciones entre desiguales: entre persona y persona,

37

�persona y sociedad y viceversa, (y aún) entre sociedad y sociedad", o
también como "solidaridad entre desiguales"4•
Sintetizando, la propiedad es una relación de la persona con los
bienes materiales y, a propósito de esos bienes y por razón de ellos, es
también una relación con otras personas, y con la sociedad y el bien común.
Por su propia naturaleza los bienes materiales tienen un destino universal;
mas este destino no significa propugnar el establecimiento de la indefinición
absoluta en la relación con esos bienes, sino que se requiere de formas justas
de apropiación en las distintas comunidades humanas, en su sucesión
histórica, a efecto de que, en un esfuerzo constante de generalización de la
propiedad, dicho destino universal efectivamente se cumpla.
Esto último debido a que "por su propia naturaleza, que se funda en
la personalidad de los seres humanos, en las exigencias del bien común y en
el destino universal de los bienes, la propiedad tiene una indudable vocación
a la generalización. La mejor defensa de la propiedad personal es difundirla
y generalizarla lo más que se pueda dentro de un orden económico, sin
desconocer que las crisis negativas dificultan y posponen el planteamiento y
la solución de los problemas, de generalización de la propiedad" 5
El décimocuarto principio que consideramos esencial es el de la justicia
social, cuyo fundamento radica en el fin social de la economía. Este
principio exige la proporcionalidad en la distribución de los frutos de la
cooperación económico-social entre las distintas personas y grupos. El
criterio de proporcionalidad es de una parte, la igualdad esencial de
naturaleza y destino de todos los seres humanos y por otra, la diversidad de
talentos y aportaciones concretas de grupos e individuos.
A contrario sensu de una creencia muy difundida, la justicia social no es
un principio que sólo alude a derechos, sino que también alude a deberes, ya
que el bien común resulta perjudicado si se satisfacen pretensiones que no
van acompañadas de la consiguiente contraprestación.

Nada más lejos de esta propuesta de una sana economía social de
libertad ordenada, que la subordinación liberal-individualista de la economía
a la sola libre competencia, a los ciegos mecanismos de un mercado
omnienglobante que prescinde de criterios racionales de redistribución y
equidad. Asimismo se aparta de este principio la subordinación colectivista y
socialista de la economía al Estado, al cederle a éste enteramente la
organización de la misma.
No podemos dejar de mencionar, en décimoquinto término, el principio
del derecho y del deber del Estado a la intervención en beneficio de la
38

finalidad social de la economía. Se funda a su vez este principio en la
finalidad que tiene el Estado de realización del bien común, donde radican
todos sus derechos y esferas de competencia.
Este principio fue combatido por el liberalismo manchesteriano y todos
los defensores del laissez-faire, y ahora es rechazado por la corriente neoliberal. Ellos propugnan la ilimitada libertad de los derechos individuales y
la reducción de la acción del Estado a la mera protección de la libertad de la
persona y de la propiedad ("Estado-gendarme"). En cambio el principio de
la acción subsidiaria del Estado en la economía es rechazado por los diversos
socialismos, por sostener que el Estado no se debe limitar a una función de
orden, sino que es el primer responsable de la economía, y le corresponde
organizar y dirigir la producción, circulación, distribución y consumo, es
decir, todo el ciclo de la operación económica.
Hay también una serie de principios sociales de Derecho natural
internacional que aportan elementos que clarifican y precisan determinadas
relaciones jurídicas fundadas en la naturaleza humana. Esto se expresa
fundamentalmente en el enunciado de que, como consecuencia de la
igualdad fundamental de la naturaleza humana y de la unidad de la
humanidad de ella resultante, todas las naciones constituyen de algún modo
una comunidad con su propio bien común, que a todas les vincula.
Condición básica de tal comunidad es un mínimo de igualdad jurídica
entre las naciones (derecho a la existencia y a la autodeterminación de cada
Estado). Hay un principio jurídico natural que sanciona la obligatoriedad de
los tratados: pacta swzt servanda, fundado, para la concepción realista
solidaria, en el orden moral y divino del mundo. La soberanía nacional de los
Estados se subordina al bien común internacional.
Tres principios de filosofia social concentrarán ahora nuestra atención
de manera muy especial y con algún detalle: son el principio de la libertad, el
principio de la subsidiariedad y el de solidaridad.
Por libertad habremos de entender -tanto en el plano personal como
social- la capacidad de autodeterminarse que tiene el hombre. Dice Basave:
"La conciencia del deber y el sentido de responsabilidad patentizan la
existencia de la capacidad personal de ser origen de un suceso. Porque la
persona tiene iniciativa y es autora de sus acciones, tiene que estar a las
consecuencias de su actuar y responder por lo realizado. Por esta vía -la de la
acción- se introduce la medida del bien y de lo justo. El acto libre recibe su
sentido plenario, no por el simple actuar, sino por la recta actuación" 6• A lo
cual añade: "Soy libre porque soy espiritu. Mi ser tiene una densidad tan
grande y una dignidad tan peculiar, que se puede decir perfecto en su orden
39

�ontológico. Ningún ser particular satisface adecuadamente mi medida.
Tengo una capacidad infinita de conocer y de amar más allá de los entes que
conoz.co y que amo" 7•
La libertad, en una filosofia realista, estando afincada sobre la
responsabilidad moral, recibe un sentido positivo que es el ser una libertad
para algo, esto es, para la realiz.ación de los fines esenciales que
corresponden al hombre por su naturaleza, con lo que a la vez recibe una
fundamentación sólida y una delimitación clara.
La concepción individualista carece de una fundamentación sólida
desde el momento que tiene una noción ilimitada de la libertad del hombre,
según la cual cada hombre cedería una parte de dicha libertad ilimitada a
efecto de instituir una potestad ordenadora que posibilite hacer uso del resto
conforme a la propia voluntad. Es la línea del "contrato social".
En contraposición a esta última, se halla la idea colectivista de libertad,
conforme a la cual es el Estado quien asigna a cada individuo su respectivo
margen de libertad, de acuerdo a las necesidades del conglomerado social,
definidas por el propio Estado, condicionadas a su vez por la técnica y la
economía, convirtiéndose así la libertad en una mera necesidad reconocida.
En ambas concepciones prevalece un sentido negativo de libertad -sólo
estar libre de algo- o no tener obstáculo externo para obrar conforme a la
propia voluntad. En un sentido positivo, y conforme a un planteamiento
realista, hay que dejar claramente establecido que no existe libertad sin
restricciones, ya que estas últimas pertenecen a su misma esencia, entre otras
razones, debido a que está referida de suyo la libertad a los medios, y existe
gracias a que la voluntad está determinada al bien irrestricto.
Basave abunda al respecto: "La libertad del hombre no es ilimitada. La
libertad de pensamiento -al parecer exenta de límites- está sujeta, a más de
las leyes de la lógica, a múltiples influencias de otras inteligencias, a
intereses y pasiones. El entendimiento humano topará siempre con la
realidad objetiva, con la verdad". Cita a continuación a Reverdy quien
afirma: "Grave error este de querer ilimitarse en un mundo limitado..." 8•
En una concepc1on realista de filosofía social, todo derecho tiene
esencia social, por tanto, todo derecho, por personal que fuere -como
veíamos en el caso del derecho de propiedad- está referido intrínsecamente a
los vínculos que la persona tiene constitutivamente con las otras personas, y
con la sociedad en cuanto tal.

40

El hombre tiene por misión realizar en libre autodeterminación sus
finalidades existenciales; por ello constituye la libertad característica
distintiva de su dignidad en cuanto hombre. Asimismo posee el hombre un
derecho inviolable a las libertades sociales, ya que de no existir libertad de la
voluntad ni responsabilidad moral, no habría razón para reconocer en la
persona un valor, fines, derechos y libertades suprasociales.
Diversos autores en la línea del pensamiento realista proponen como
ideal la mayor libertad dentro de los límites de un orden moral de vida. Es
así que el orden de la libertad queda en esta concepción comprendido como
parte del orden moral, resaltando la íntima dependencia que en realidad
existe entre la efectiva medida de la libertad con respecto al nivel de
moralidad realmente vivido.
Sin embargo, para que realmente se manifieste el recto orden moral en
la vida social, y que fehacientemente puedan ser cumplidas las obligaciones
morales vinculadas a 195 derechos de libertad, siempre se necesita la recta
interacción del poder ordenador del Estado; de modo que resulta falaz
esperar que de la sola espontaneidad del actuar de los particulares haya de
surgir "el mejor de los Estados posibles". La justicia no puede emanar de una
sociedad totalmente abandonada al libre actuar de las fuerzas del mercado,
como un estómago con úlcera que se digiere sólo, no; la justicia y la equidad
para ser tales, tienen que ser promovidas y procuradas intencionalmente.
Esto no anula en manera alguna la sana subsidiariedad que debe existir
en las relaciones entre sociedad y Estado: "tanta sociedad como sea posible,
tanto Estado como sea necesario". Entendiendo aquí "sociedad", conforme a
lo ya señalado más arriba, tanto individuos como sociedades menores, ya
sean naturales o de libre asociación, con su cauda de derechos preestatales y
supraestatales.
En otras palabras: "tanta libertad como fuere posible, tantas
restricciones como fuere necesario". Las restricciones aludidas corresponden
primordialmente al Estado, toda vez que posee legítimamente la potestad
ordenadora, a objeto de fundamentar y garantizar la máxima libertad efectiva
en la concreta situación moral de una sociedad.
Para precisar mejor nuestro pensamiento, hay que señalar con toda
claridad que ciertas limitaciones a la libertad establecidas por el Estado,
sobre todo en materia económica, y más específicamente relativas al derecho
de propiedad, en la medida en que se basan implícita o explícitamente en el
principio de "tanto Estado como sea posible", constituyen en realidad una
falsa solución y un errado intento de resolver la problemática social
planteada hoy en día. No sólo no son auténtica reforma social, sino que
41

�obstruyen el paso a lo que seria una genuina reforma basada en principios
sólidos, y congruentes con la naturaleza humana. Evidentemente, no puede
haber verdadera función social de la propiedad privada, cuando y donde ni
siquiera hay propiedad privada.
Tiene que haber en la sociedad suficiente aprecio por la libertad y la
responsabilidad; de lo contrario, se verá resentido el orden social de la
libertad, y se abre un flanco a la colectivización del hombre. Es preciso
pugnar por un orden social tal que el Estado no sólo no prive a las personas
y grupos de su responsabilidad, sino que antes bien, les posibilite y brinde
condiciones propicias a la misma.
Contrariamente a una versión muy difundida, la libertad no es lo que
resta al individuo como ámbito para el libre actuar y desenvolvimiento
humanos, depués de lo que el Estado exige y toma para sí mediante su total
esfera de actuación, incluyendo sus disposiciones, leyes y reglamentos. Más
bien se trata de un principio primario del orden social, ya que los derechos
de libertad están fundados en obligaciones morales ínsitas en la naturaleza
humana.
Todo ello es de tal manera que la primera función cardinal del Estado
viene constituída por la protección de tales derechos como esferas de
responsabilidad y actuación personal, siendo la segunda el posibilitar la
realización de las vocaciones personales a través de la creación de los
supuestos necesarios. El Estado, por tanto, ha de ser un ordenamiento de
autoridad al servicio del orden de la libertad y del bien común.

4. El principio de subsidariedad.
Ahora pasaremos a abordar con algún detenimiento el pnnc1p10 de
subsidiariedad, que ya ha sido aludido en diversas ocasiones. Ante todo hay
que decir que el hombre y las unidades sociales menores tienen finalidades
propias qué cumplir, fines que están impresos en la naturaleza humana y que
por ello, tienen un carácter esencial. Tanto el hombre considerado
individualmente como las comunidades intermedias son los depositarios de
la responsabilidad moral primaria en materia de actividad y de ordenación
social, con sus propias esferas de actuación y derechos propios, con
funciones cuya realización sólo corresponde al conglomerado social,
representado por el Estado, de manera secundaria.
Esta última responsabilidad consiste precisamente en capacitar a los
individuos y grupos intermedios, para la realización personal y responsable

42

de sus tareas y en asumir incluso dichas tareas cuando individuos y grupos
no estén en condiciones de ejercerlas.
No olvidemos que la palabra "subsidiariedad", desde al ángulo de su
etimología, viene de la palabra latina subsidium, que significa ayuda. El
principio de subsidiariedad se refiere no sólo a derechos, sino también a
deberes. La posibilidad de cumplimiento de unos deberes irrenunciables de
personas y de comunidades es protegida por el principio de subsidiariedad en
cuanto principio de derecho natural y de orden social.
El orden de libertad exigido por el principio de subsidiariedad se
encuentra ligado al esfuerzo y a la responsabilidad; por tanto, se trata de una
tarea dificil para el hombre. Asimismo es difícil para el Estado y sus órganos
competentes el crear por medio de un orden de libertad la máxima medida de
conciencia de responsabilidades y de disponibilidad de colaboración en
beneficio de la comunidad, en relación a grupos e individuos y evitar las
tentaciones de desbordamiento.
La subsidiariedad -ya lo hemos señalado- debe darse a distintos niveles:
primero, en la relación entre personas humanas desiguales, vinculadas por la
solidaridad, ya que, sin esta última, la desigualdad se hace ventaja ilícita del
que sabe, puede o tiene más respecto del que sabe, puede o tiene menos. La
desigualdad existe como oportunidad de complementación a través de la
solidaridad del amor y la justicia. A nivel de relaciones entre personas, la
subsidiariedad exige que el superior -sea cual fuere la razón de superioridadrespete la dignidad y las capacidades de propia realización del inferior, sin
absorberlo ni inutilizarlo.
También debe de manifestarse la subsidiariedad en las relaciones
recíprocas entre persona y sociedad. Respecto de su propio bien común, cada
una de las sociedades o comunidades dispone de medios más abundantes y
eficaces que los medios con que habitualmente cuenta la persona individual.
Familia, empresa, escuela, sindicato, universidad, organizaciones políticas e
instituciones religiosas deben respetar y complementar a sus miembros en
vez de anularlos y despersonalizarlos.
La importancia de la subsidiariedad en las relaciones entre sociedad y
persona se pone claramente de manifiesto en todo el conjunto de actividad y
decisiones económicas, de derechos y obligaciones de la persona con la
economía tan frecuente y arbitrariamente menospreciados y violados por la
autoridad política o por los grandes intereses económicos particulares. En
un esquema de filosofía social rectamente entendida, se deben visualizar las
exigencias de la subsidiariedad de modo integral, de tal manera que no se las
circunscriba exclusivamente al marco de las relaciones entre gobierno y
43

�particulares; deben extenderse también con congruencia inflexible a todos
los tipos de relación entre la persona y todas las diversas formas de
organización.
También en las relaciones entre una y otra sociedad deben aplicarse los
principios de la solidaridad entre desiguales, esto es, la subsidiariedad. Ello
debido a que, en su nivel y proporción correspondiente, tanto las
organizaciones públicas como las privadas pueden practicar el dominio
ilegítimo de la sociedad más fuerte e influyente sobre la más débil y
vulnerable.
A continuación hemos de señalar algunas caracterizaciones esenciales
que perfilan mejor el principio que estamos examinando.
- El principio de subsidiariedad evidencia que el bien común se
subordina al bien de las personas humanas concretas. Este principio rechaza
toda forma de independización colectivista absolutizada de los fines sociales,
y por ende, le resulta inaceptable el Estado totalitario o el estatismo del
Estado-providencia.
- Este principio también expresa que el hombre no puede ser reducido a
mero instrumento al servicio de los fines sociales, ya que posee verdaderos
derechos suprasociales, y es capaz de responsabilidad moral por el hecho de
ser persona. Por ello es inaceptable su reducción a mero factor de la
producción, ya sea en economías individualistas de mercado, o en
estructuras colectivistas de economía planificada.
- La subsidiariedad expresa asimismo el origen común de todos los
derechos morales, tanto de los individuos como de las comunidades con
finalidades fundadas en la naturaleza humana. A tales comunidades
pertenecen la familia, el municipio, la comunidad profesional, la nación, el
Estado, la comunidad internacional y las iglesias. Los derechos referidos son
originarios; en manera alguna son derivados. Todos estos derechos tienen su
origen en la naturaleza humana. "(Estas comunidades) . . . . tienen una
esencia igual en su origen y unos derechos morales de igual origen. Los
derechos de estas comunidades no derivan de derechos de otros ....; antes
bien, los derechos de cada uno han de ser respetados por todos los demás.
Esto quiere decir, principalmente, que el Estado es sólo una más entre estas
comunidades, tiene derechos propios, pero tambien tiene que respetar los
derechos de los otros." 9.
- El principio de subsidiariedad constituye la ley de prelación de las
responsabilidades de la vida social. Ello significa que el individuo y las
sociedades menores tienen la primera responsabilidad en la realización de las
44

funciones vitales del hombre. Individuo y comunidad tienen obligación
moral de realizar responsablemente sus propios fines a partir de sus propias
fuerzas, en la medida de lo posible; asimismo pueden esperar y pretender la
ayuda de la comunidad estatal sólo en cuanto no les sea posible alcanzar
dichos fines por sus propios medios.
- También es el principio de subsidiariedad ley de prelación de los
derechos en la vida social. Ello se sustenta en que la responsabilidad moral
personal se funda en derechos naturales que como tales son preestatales y
supraestatales. Su respeto y garantía constituyen una finalidad esencial del
bien común encomendado al Estado. Lesionar estos derechos es lesionar las
obligaciones de bien común encomendado al Estado y el orden éticojurídico. Corresponden estos derechos tanto a individuos como a
comunidades menores fundadas de manera inmediata o mediata (mediante el
derecho natural de asociación) en la naturaleza social del hombre.
- Constituye ademsis el principio que estamos examinando la ley de
prelación de las libertades en la vida social. Ello conlleva sustancialmente la
exigencia de una política de bien común con la tendencia a la ampliación de
la esfera de la libertad de conformidad con el principio ya enunciado de
"tanta libertad como sea posible, tantas restricciones como sean necesarias".
Los últimos tres aspectos mencionados se pueden unificar en uno sólo: el de
los límites de la intervención del Estado en las esferas de la vida social y
económica.
- El pnnc1p10 de subsidiariedad es también el pnnc1p10 de la
descentralización del poder social, ya que el bien común se despliega con
mayor amplitud y riqueza en la medida que sea más vigoroso el
desenvolvimiento de las sociedades miembros conscientes de sus
responsabilidades e intereses, y también en la medida en que la autoridad
central de la sociedad se limite a una actividad meramente rectora,
coordinadora y de supervisión.
- El principio de subsidiariedad como principio de orden social exige
la "sociedad libre". Bien entendida, sociedad libre es la sociedad en la cual
están -de hecho y de derecho- garantizados los derechos naturales de los
ciudadanos -sólo limitados por las exigencias del bien común-. Se hallan
garantizados asimismo -en orden a la consecucion de sus fines e intereses en
los diversos ámbitos sociales- los derechos de las comunidades naturales y
asociaciones. Tiene para ello que haber la posibilidad del aseguramiento de
estos derechos por medio de procedimientos jurídicos frente al Estado. La
libertad de opinión pública es el criterio más seguro y a la vez garantía de
dicho orden de libertad, por lo que puede establecerse que sociedad libre será
aquella sociedad cuyo Estado no teme al juicio libre de dicha opinión.
45

�De igual manera, el principio de subsidiariedad exige la "sociedad
abierta". Una sociedad será considerada abierta en la medida que sus
ciudadanos, tanto individua.mente, como agrupados en sus asociaciones,
posean libertad de tráfico con el extranjero, incluyendo el libre intercambio
cultural en el ámbito de la ciencia, el arte, la literatura, libre contacto en el
ámbito social y político (sindicatos y partidos políticos); libertad en el
ámbito del intercambio religioso, a través de las iglesias y sus miembros.
También se requiere, en esta misma línea de sentido, de reconocer plenos
derechos a los extranjeros, compatibles desde luego con las exigencias del
bien común, en la misma medida que a los propios ciudadanos (con
excepción del derecho de voto, la elegibilidad para los cargos públicos, y en
general, la participación en la política interna del país huésped).
Todo esto equivale a una sociedad que no teme al juicio de la
opinión pública mundial, ya que lo anterior está referido fundamentalmente
al derecho a la información sobre las condiciones, tendencias y orientación
de cada país.
- El principio de subsidiariedad en su carácter de principio jurídico y
de orden social, da origen al principio de la autoayuda al servicio de los
intereses de comunidades y asociaciones, conforme a las exigencias del bien
común y dentro del orden por él implicado. En lo referente al Estado, este
principio limita la ayuda que éste pueda otorgar, reduciéndola a grupos
incapaces de hacerse cargo por sí mismos del logro de sus intereses
particulares, y ello sólo en la medida y el tiempo necesario, procurando al
máximo evitar su conversión en dádiva patemalista. Bajo el aspecto de la
autoayuda, el principio de subsidiariedad deja traslucir el derecho a la
asociación realizada con miras a dicho fin, pero también el deber que tienen
los miembros de una sociedad de asegurarse por sí, mediante su agrupación
y la creación de instituciones, la posición que les corresponda legítimamente
en el juego de las fuerzas socio-económicas, y con ello, la realización
responsable y personal de sus fuerzas individuales y sociales. Aqui juegan
un papel insoslayable, tanto el sindicato como la cooperativa. Es muy
relevante el papel que a esta última forma de agrupación le corresponde
conforme al principio de subsidiariedad, debido a que su finalidad descansa
en el fomento e incremento de la capacidad de colaboración o aportación de
sus miembros, y mediante ello, la promoción de su legítimo interés
particular, convergiendo todo en el aumento de la productividad de la
economía y en el bienestar general de la sociedad.
- El de subsidiariedad es el principio que garantiza el derecho a la
actuación social y política; define, en general, la relación del individuo y de
la sociedad con sus respectivos derechos y deberes; los miembros de una

sociedad mayor de edad se saben responsables de la evolución y orden de la
misma, y hacen uso en plenitud de sus derechos de libertad.
- El orden de subsidiariedad de la sociedad política y socialmente
capaz evidencia con nitidez que en sí mismo no es finalidad ni derecho del
poder del Estado imponer sus ideales políticos y sociales en contra de la
voluntad de los individuos y la comunidad, sino que ha de someter a las
decisiones de la sociedad las formas y modalidades que ésta quiera imprimir
a su operar político, a condición de que no sea lesionado derecho alguno. En
este proceso configurador se entremezclan tanto intereses como ideales, y se
forman a veces grupos contrapuestos que deben conciliar sus posiciones en
aras del bien común de la sociedad.
- Al igual que el principio del bien común, el de subsidiariedad
configura una ley ontológica del orden social; no son sólo principios
formales. Ello porque los miembros de la sociedad -individuos y
comunidades- poseen, C9I)lO consecuencia del orden ontológico de ·la
naturaleza humana, sus propios fines individuales y comunitarios. Es por
esta razón que el principio de subsidiariedad constituye un principio
estructural concreto y vinculante del orden social en todas sus esferas:
estatal, económica, social y cultural.
Serian materia de otros esfuerzos el estudio de otros principios sociales,
cuyo análisis prolijo requiere de considerables desarrollos, imposibles de
consignar en este limitado espacio. Entre ellos resaltan destacadamente los
principios de solidaridad y bien común. Bástenos por ahora apuntar estos
basamentos, cuya presentación estimamos oportuna.

Notas bibliográficas

1

González Morfin, Efraín. Temas de filosofía del derecho. Oxford University Press
y Universidad Iberoamericana. México 1999, p. 11.
2

Jdem., p. 103.

3

Messner, Johannes. La cuestión social. Edicio3 nes Rialp. Madrid, 1960, p. 347.

4

González Morfin, Efraín, en : M. VV., Manual de Doctrina Social Cristiana; cap.
11.6: "La subsidariedad". Ediciones del IMDOSOC. México, 1991, p. 129.

46

47

�5

González Morfín, Efraín. Cuestiones económicas fundamentales. Ed. LimusaNoriega. la. reimpresión. México 1991, p. 77.

EXIGENCES OF ETIDCS IN TECHNICAL CULTURE:
PRINCIPLES OF ETIDCS IN CONCORDANCE WITH NATURE

6

Basave, Agustín. Filosofia del hombre. Fondo de Cultura Económica. México
1957,p.179.

Heinrich Beck/ Otto Friedrich
University of Bamberg
Germany

7 ,

Jdem, p. 180.

8

Reverdy. ApudBasave. Op. cit., p. 181.

In the present period of world history, during which the narural
foundation of our technical culture is under attack and the survival of
mankind is endangered, the urgency of ethics according to nature springs up:
of ethics respecting the whole of nature - and included within the nature of
man -and doing justice to it. Therefore, with regard to our technical culture,
we have to ask anew for the principies of natural ethics.

This contibution is projected in the context of intercultural encounter
and dialogue because the relation to nature seems to differ typically from
European to Asiatic c•e: the first one intending more a rational and
technical mastering and domination of nature, the second one rather a
spiritual paticipation and integration in nature. In order to overcome actual
problems of mankind, a cooperation of both intentions seems necessary -a
task which will be dealt with in this essay.
In the first part we shall expose the "idea of nature" as the dynamic

essence of being in an evolutionary context and hence deduce the
fundamental ethical principie that nature is to be preserved and protected in
its substance, moreover it is also to be disposed as far as that seems to be
necessary for thebenefit of the whole.
In a second part we shall try to apply this principie to three concrete
fields ofhuman life: health care medicin~, education, religious spirituality.

Finally we have to draw the Conclusion concerning a "responsable
naturality" in human life habit.
L part: The idea of nature and the principie ofethics according to nature

J. step: The idea ofnature
a) Classic component

48

A source of the idea of nature is expressed by the direct meaning of the
term "nature", as explained for instance by Thomas Aquinas who continues
1
corresponding dispositions of Aristotle • Hence the Latín tenn "natura" or
"nascitura" derives from "nasci", i.e. "being boro", marking the bringing
49

�forth of living beins. Accordingly, the term "nature" is applied to the
intrinsic principie of this bringning forth; in a higher degree of
generalization, "nature" means the intrinsic principie of ali productive
movements, i.e. of ali productive beigns, even the lifeless ones, as far as
those lifeless beigns are productive by themselves, by their own essence, and
not by something added from outside. Therefore the term "nature of beign"
very generally stands for the essence of this beign as a productive cause, for
the essence as principie of its own essential activity, or: the essence of a
beign regarded as something dynamic. Hence "nature man" signifies: the
essence of man, i.e. that what man is and by which man is constitued;
"nature man" is the source of the actions and ways of behaviour that are
typical of man and that make the difference between the humans and the
expression of other beigns, such activities as thisking, feeling and
corresponding physical actions. Those acts are caused and coined by the
2
nature of man and therefore they are "natural" to him •

b) Modern component
In a way typical of modem times the idea of nature is developed further
by the concept of evolution. According to it, nature of man is in a continuous
ontodynamicmanner connected with the nature of animal and plant )and in
the end with the nature of lifeless matter, too). Hence the term of ""hole of
nature" (or of "wrold") signifies the totality of ali beins extended in space
and time, whilethe higer kinds of being arise from the lower ones in the
course of evolution. Such an evolutionary concept of nature might be
recommended to us already by the dynamis-energeia-teaching of Aristotle.
According to this, every physical beign is formed matter and, and according
to its nature it is based l. upon an universal material substratum and 2. upon
essential forms that are different in each single case; forms such as those of
crystal, plant, animal and man. In this context materiality is to its forms as
possibility (dynamis) is to its gradual realizations (energeia); possibility aims
at realization; therefore to possibility realization is the sense of beign (its
3
goal, télos); to material substratum of ali nature, beign formed is the sense .
In the course of evolution of the species of life -in phylogenetic
development - the simpler and lower species underlie the more complex and
higher ones, such as the realm of minerals is the base for the realm of plants,
this for the realm of animals, this finally for mankind. But the course of
evolution of individual life - the ontogenetic development -according to tbe
often correctly so-called "bio-genetic basic law'' is a faint duplication or
repetition of the phylogenetic development. Therefore, in the course of
evolution of individual life the simpler layers of beign are the genetic and
constituting foundation of the higher ones. Regarded in this way, materiality
in a certain dispositive structure is the base of vegetable life, this underlies
50

sensiti~e, and this spiritual life; thus, without an according embryonic
formation of the typical human cerebral cortex, mental functions of this man
cannot take action later on, violating certain cerebral regions or even altering
them by extended abuse of alchol or drugs affects the mind, too.
It's becoming clear: The lower components constituting what is
~egetable and sensitive in man - these lower components constituting what
1s veg~table ~d sensitive in man - these lower components are the base for
the higherentrrety. t~at ultimately is determined by spirit. The entirety
employs _the p~tentiahty the lower components creatively, trnscending the
mere!~ b10log1cal ~phere, mtegrating it into a more comprehensive context of
meanm_g; cf., for mstance. the field of human sexuality. In exemples like
these, 1t can _be o~served concretely how the biological sphere can and
shou!d be crattvely _mtegrated into a more comprehensive context of personal
and mte~ersona_l h~e. Therefore. the spiritually deterrnined entirety is the
trescending realizatton of meanmg for the biological sphere its typical
human goal or "télos',4.
'

º:

2. The principie of ethics according to nature

. He!1ce an _ethical maxim arises from this ilumination of beign of nature
whic~ 1s apphcable for actions which respect the dynamic structure of
me~rung t~at w~ ha~•e discovered in the whole of nature, applicable for
ac~ons which - m this sense - arein accordance with nature and is natural.
This ethical principie is: Ontically lower beings, as far as possible, have to
be ~reserv~d, cared for, developed for the sake of themselves and of what is
ontically higher, because they are the base for the higher ones and for the
whole.
Bu~: They h~ve to be preserved only as far as possible - that means:
unless ~ any srngle case momentous circunstances occur forcing the
destruct10n ~f the lower being for the sake of the higher and entire ones.
N_atural fmahty procceds from the lower to the higher being . After ali, the
higher one doesn't offend the essential dignity of the lower one without a
momentous cause; the higher one rather integrates the lower one as its
substratum, preserving it in an altering way. (This action is comprehensively
expressed by the three meanings of the Gennan word "aufheben": "to
preserve", "to remove" and "to raise".)
Hence we see two important issues: a) a conclusion for the "normal
case" and b) another one for the " borderline case". A) 1n the normal case,
the lower one as ~e subtra~ has to be preserved within the higher entirety.
B) In the borderlme case - 1.e. whenever the higher one can continue or start
51

�existing by no other means - the lower one, after ali, has to be destroyed. On
this - and only on this - occasion destruction happens according to the
finality of the lowers one's very own nature, for its nature is to serve the
higher entirety. For example: When a hand suffers from an incurable disease
(for instance cancer), this hand must be amputated: for the sake of the whole
organism - and this is in concordance with the natural finality of the hand,
i.e. to serve the whole organism.
From this point of view, a normative and measuring line refering to the
idea of "according to nature" can be drawn: a line reaching from the
inorganic-biological to the moral-religious sphere. For instance, within the
natural constructive order of life, inorganic forms serve as nutriment of the
vegetable organisms, those as food of the animals, and all of this as
nourishment of man. In that the destruction of lowerforms and beings really
is necessary, it is in accordance with nature. Lower forros being destroyed
for the benefit of higher ones - that is the way of nature rising by continuous
development. Nature, seen from an ontodynamic and evolutionary point of
view, reveals itself as bearing the idea of sacrifice deep inside - as told by
Hans-André5. Reality consists of different layers, and the lower layer has to
serve the higeher one, even by giving up its own essence and existence; and
whatever thereby may vanish in favour of the higher and more
comprehensive wholeness aleays stays "aufgehoben": preserved, removed
and raised within the higher one.
Acting against nature is sonething completely contrary. E.g.: Man may
torture or kill animals without obeying any convenient necessity based on
natural order- just for fun of destruction or - let's think of someexperiments
on animals - just to satify a scientist's desire to play. Acting like this is
hostile to nature, it is a contradiction against the structure of meaning we
found in nature.
Take another example: In the regular case maintaining, tending and
i.mproving physical health is an action according to human nature, also in
order to intensify mentel efficiency. Given the borderline cases - and they
may be very numerous -, cases of conflict: Suppose the situation that argent
human task can be carried out in no other way, it may seem to be justifiable,
if not required, to tolerate damaging health asan inevitable lesser evil. Take
for instance a student, studying for his examination, thereby suffering from
exaggerated intellectual strain; or a doctor doing his night-duty at hospital,
continuously sacrificing his sleep. On the contrary the following cases are
hostile to the order of meaning discovered in human nature: A way of
studying tolerating injuries to health without any urgency, just because of
grim fanatism stirred by particular inclination to investigation and learning,
or because of personal ambition - this would be against nature, for thereby
52

the body is actually despised. Similarly, in a manner which is also discordant
to nature, a doctor would act when allowing his sleep to be robbed by an
obvious hypochondriac, expecting advantagesfrom the visit to that patient.
Of course this example shows that in the concrete single case disceming and
apt judgement can be difficult and has to be based on an accurate sense of
responsibility.
Therefore the cognitive conditions of the - maybe numerous - "borderline cases" of natural behaviour are getting clear. Pssively tolerating or even
actively causing an evil - e.g. an injury to health - has to take place only
under these two circunstances. l) The evil obviously has to be th.e lesser one
compared with the evil that is to be avoided, e.g. failing the examination.
And 2) the thus ensuing other evil, the violation of nature, recognizably has
to be th.e only practicable meam by which under the given circunstances the
greater evil can be avoided. E.g. postpoining the examination or
compensation by sports, diet or mild medications must seem to be un or no
sufficient solution.
We see. These ethical principies, through plausible, are very difficult to
be applied and put in action in sorne single concrete cases. In every given
case one has to realice that health, e.g., isn't an absolute and highest value;
just by accepting physical suffering which is inevitable or imposed by life a
way towards spiritual and moral maturing can be opened. The normal case
founded by nature-related ethics, which is natural and according to nature,
needn't be preferred by the course of the life and fate in the majority of all
cases.

JI. part: "Ethics of naturalness" in some concrete fields ofculture
Hence from the attempt to throw light on the structure of meaning of
nature and of a corresponding principie of ethical behaviour according to this
structure, now in a second part of our consideration let' s try to outline the
meaning of "natural ethics" by exemples of different fields of application: l.
from the already mentioned field of h.ealth care and medicine, 2. from the
attached field of education, and 3. in the contextof a spiritual religious view
oflife"

l. The principie of medicine according to nature shouldn't primarily haveto
be fighting disease, but maintaining, tending and strenghthening health. It's
told that in anccient China the doctor whose patient fell ill was punished for
having neglected his most important duty. The first step towards health care
would have to be, at any rate, decidineg to respect one's own body: not only
as a necessary instrument for higher intellectual efforts, in the context of a
merely technical thinking of means and purpose, not only even primarily as
53

�an object of crude or refined pleasure of life, lost in hedonistically idolizing
the body - but: as an integrating link of a meaningful human way of life.
Respectfully attending the senseful contexture of the body prepares for a
way of nourishment not opposed, but according to nature; it also prepares for
an order of life that provides a natural change betwwen work and sufficient
sleep, fresh air, light and relaxation.
This approach is continued by the principie of medica! ethics according
to nature: "On the side of nature, not contrary to it!"or: in concordance with
nature. not in discordance with it, i.e. not primarily fighting disease, as our
technical way of thinking may seggest us, but addressing and strenghthening
healing powers from within the organism. This also implies: 1n the case of
doubt at first those meansmust be chosen that are least violent against nature.
According to the sequence of treatment already demanded by Hippocrates:
"Verbis, Herbis, Lapide" (i.e.: by words, by plants, by scalpel), constantly
the mildest way that is possible has to be choosen in the first place: the
word, i.e. medical advice which ought to make the patientconscious of his
way of living and - if necessary - motívate a change, e.g. within the range of
nourishment towards dietetics. This way being not successful. the next step
is the "plant", i.e. treatment by remedies. By that one has to prefer milder
and less dangerous drugs. Only if this is hopeless, too, the scalapel may
exercise its right. Even a violent operation can be according to nature, if it is
the las resort and if a healthy human life cannot be reached by other meaos,
as it is in the case of cancer mentioned above. The natural rule for such a
k.ind of operation - "As much as necessary, as little as possible" - seems to
be inverted in practice frequently - herein we see anew the temptation of
technical culture. In contrast to this the sound nuclueus of the body,
6
remaining even during disease, ought not to be offended . According to an
understanding of culture based on nature, it is the task of the physician to
restore the order, the absence of which is the disease.
2. Analogous aspects as in medicine can be found in education - our second
example. The educator confronted with psychical and social chaos has gol
this chance: Primarily he hasn' t to fight negative symptoms and fix them by
doing so. He rather should address what is positive in the young person,
setting that free and strenghthening it. Surely, an adecuate educations sees
the mistakes of man, sees evil, destructive inclinations and attitudes, such as
presurnption, lust of cruelty, boundless retaliation and so on, and certainly it
can be claimed that there is nearly no undisturbed order. Consequently
disorder can be overcome by mak.ing conscious of the underlying order and
by affirming this order. Le. in the midst of 9bvious inhumanity one hasn't
only to threaten and to work by the meaos of frightening and deterrence.
That may be helpful and necessary additional measure. Moreover, basically

54

th~ repressed and refused capacity of humaneness has to be addressed; by
thts solely the power of overcoming can arise.
This happens through so-called positive educational methods such as
appreci~~ion and praise, stimulation and encouragcment. By those r:ieans the
the pos,ttve has to be emphasi1,cd. So-called negative educational methods
such as ignoringso_meon~ in a deliberate manner, or blame and punishment:
ca~, yes must ass,st. J?•rectl) facing and attacking a negative action and
attttude._ But _ali "negatlon of the negative" - through negative meaos - can
~e :ffic1ent m the long nin only on the condition that there is a further
lmk.in? "position of the already (or still) positive" - through positive means.
That 1s: In accordance withhuman nature and in tlús sense "natural" a
mod:rate way .º.f education crytallizes which finds the golden mean between
a ~a_1vely pos1t1ve and an e~uall) o~esided negative attitude, Sensitively
gatrung the adequate proport1on - th1s way is based upon a fundamental
7
affirmations of man •
3. -~ene~ the a~ces_ to_ religíous spirituality and to the concept of a natural
~pmtualtty which 1s m accordance with human nature finally discloses
1tsel~. Nature of man causes and coins longing for the experience of the
beatiful, the true and the good, the longing for being understood and
~cc~pted as a person. But: Those contents of meaning obviously are not
l~m~ted by themselves; therefore our longing is unlimited and unsatiable. No
hm1t~d creature can be_ satisfactory; who could undcrstand us thoroughly,
whu 1s able to love ~s without any reservation? That is why the movement of
º~. nature tends by 1tself through the whole of finite being to the infinite and
d1vme.
Certainly this movement is in a practice exposed to confusions and
perversions, the horizon _of the true God is darkened by the deceptive
appear~nc~s of se!f-made 1dols we are chasing. Our nature, originally a good
one, _with tts _longmg for love and for God, is in a very bad state. Spirituality,
the hfe-shapmg mentality, the movement of love related to God must bear
especially resistance that is to be faced. Spirituality is to stand the test when
confronte~ with what seems to be absurd. But whence can arise the power of
conquest, 1f not from an even more original positive wlúch however buried
underlies the whole of negativity - as it is just this positivit; that is ncglected
and distorted?
~at_ i,s the espre_ssio~ of spirituality according to its very meaning?
~ertai_nly tt s_n?t the v10l~t1on ?f our_limiting physical nature by the spirit's
unpat_1ent stn_vm_g for uruficatlon with God - another temptation of our
technically thinkmg culture, rather is it an attitude of receptivity and trusting

55

�III. Conclusion
Summing up: We have started from a philosophical illumination of
"nature" and have considered phenomena of medicine, education and
religious spirituality. What is meant, in this context, by "natural ethics" or
"etlúcs of naturalness" - especially with regard to our technical culture?
''Naturalness" is a habit, a positive state of our very human nature. This
state partly has to be developed by working patiently on ourself, by selfconquest and practice. In the state of "naturalness" man is able to act more
authentically; to this estent, it is an ability and virtue concerning morality.
As Aristotle puts in: ''Nature is an aim, a télos, according to which we call
9
the state of perfection of each thing the nature of each thing." That is to say:
Naturalness always is the best, perfect state of a being. It is a state of our
being: the state by which our aptitudes come into play freely, in a senseful
proportion. A kind of behaviour that deserves to be called "natural" therefore
is realized "as by itself', because it freely results from the full nature of man
and is according to it. For that reason a deep, creative freedom and clmness
and a plain simpleness, verity and beauty is often typical of mature
naturalness.
Originally "naturalness" is a gift given to everyone; once lost, one can
never force it back but solely permit its coming anew. Threby an alert
knowledge of nature and what is in accordance with natured is required and a resolute personal effort. Therefore "naturalness" always is in the
perspective of nature, but it extensively trascends natural powers, due to the
commonly poor state of our nature. Thus one could almost say: There is
nothing more supematural than the natural.

Summary

l. part: The idea o/nature and the principie o/ ethics according to nature

aa) = the lesser evil
bb) = the only practicable way

and its cognitive conditions:

calmness and serenity, calmly permmiting the positive and divine to come
8
through the patience and courage of everuday life .

JI. part: Application o/ this principie:

l. Health care and medicene
2. Education
3. Religious spirituality

lll. Conclusion

Notas bibliográficas
1

Cf. E.g. Thomas Aquinas STh III q2 al i.c. in its relation to Aristot/e Phys. JI, J.
192 b21 an~ ~ataph. iy, 4.1014 b16-1015; idem, Comm. In Phis. Arist. lib. II lect.
14. 268 ~~) m 1t~ relatto~ to Aristotle Phys. II, 8. I 99 a26-33.- As for the history of
concept nature of Henbert N. Nobis. Die Ummwandlung der mittelalterlichen
Naturvorste_llung. Ihre Ursach~n und ibre wissenschaftsgeschichtlichen Folgen [The
transformation of the medieval conception of nature. Its causes and ists
consequences for the histo1?.' of sci~~ces]. In Archiv für Begriffsegeschichte XIII
(1969) p .. 34-57. Idem, Frühneuze1tliche Verstandnisweisen der Natur und ihr
Wandel bis aum 18. Jahrhundert [Understandings of nature in the beginning of
th
modero times and their change until the 18 century). In: Ztschr. F Philos. Forsch.
XX (1966) p. 5~5-538; for the concept of rigbt rooted in nature see Nikolitsa
Georgo1:oulou-N1ko~akakou,_Zur Problematik cines natürlichen Rechtes [Problemes
concerrung natur~l ng~t]. Publicated in the context of habilitation, Bamberg 1975.F~herm~re: Fr'.ede~1ch Rapp. (ed. ), Naturversilindnis und Naturbeherrschung.
Philosophiegesc~ch~bche Entwicklung und gagenwart:inger Kontext [Concept of
na~e and dorrunation of nature. The development in the course of history of
ph1losophy and todau' s context], München [Munic] 1981.
2

l. The concept of nature
a) classic componen!:
b) modern componen!:

dynamic essence ofbeing
evolutionary context of the beings

2. The principie of ethics according to nature
a) nornal case:
perserving the lower laying
for saker of the higher whole
b) borderline case:
destroying the lower layer
for sake of the higher whole
56

"Ethics o/naturalness" in
some concrete fields o/ culture

Dealing_with t~e question whet_h~r hum~ nature can be perceived, one basically
has to see. Man 1s no merely spmtual be1gn, but essentially co-implies aphysical
body. ~herefore man does not possess an immediate view of bis intrinsic nature he
rather_1s to elaborate spiritual insight from (sensual) experience. I.e.: From hu~an
behav10_ur and. actions given in experience and their continous peculiarities the
under~ymg reahty of "human-beign" can be disclosed. The entire structure ofhuman
behaviour can_not be under~tood exceptas an expression of "human-beign".- Typical
h~an_ behav101:11" reveals 1tself e.g. as speaking (and listening) related to a body,
d1sclosmg meanrng. Thereby a fpurfold relation is exprsed: 1) to the fellow-man (fo
I speak ''to" him), 2) to myself (for Tknow about myself as a speaking ane), 3) to th;
57

�subhuman resp. to the material world (for I speak about it), and 4) to the ·•superhuman" (for when speaking I experience myself beign demanded by the obliging
absolute call of truth).- lt is according this fourfold essential relation of man to
respect the fellow-man, one self, subhuman nature and the absolute and divine.
Hence certain outlines ofbehaviour according to nature and of"natural ethics" result
from the (mediate) knoeledge about the relational intrinsic nature of man.
Cf. Aristotle, Metaph. IX, 6-8 (1048 a.25 -1051 a.3); ibid. VIII,3 (1029 a.2 f.),
VIII,1 (1042 a.26-30); De anima II,l (412 a.4 -10); moreover Josef Stallmach.
Dinarnis und Energeia. Untersuchungen am Werk des Aristoteles zur
Problemegeschichte von Moglichkeuit und Wirklichkeit [Dynamis and Energeia.
Inquiries into the work of Aristotle about the history of the problem of possibility
and actuality], Meisenheim a. Gl. 1959.

3

The concept of stratification of being at ali times was articulating during the
history of philosophy (and even of biology, psychology and sociology) in different
ways. Cf. e.g. the "ontological !ayer model" of man I Aristotle (De anima), Duns
Scotus (Quaest., supra lib. Arist. de anima), Karl Marx (Zur Kritik der politischen
Okonornie, In: K. Marx/F. Engels, Ausgew. Werke, Moskau 1983, S. 186-190),
Nicolai Hartmann (Der Aufbau der realen Welt, Berlín 1964), Philipp Lersch
(Aufbau der Person, München 1970) etc.- For the sake of apt understanding one
thereby nas to kepp in mind - as must be emphasized in confrontation with a dualisti
concept of man (especially that of Descartes) - that "layers of being" never can be
regarded as "complete substances"; rather they express the hierarchically ordered
structure found as content of the human person's self-experience. This person
experiences itself as the identical "subjet" of ali of its "layers". The discemability
and plurality of those "layers" results - as especially Aristotle and Thomas of
Aquinas have shown - from the ontological body-spirit-constitution of man,
whereby the intellectual spirit forros and fills the matter of the body - remaining in
substantial unity with it -, gradually expressing itself tbrough matter and being
experienced by it ("anima forma corporis").. This meaningful order of the "lower
one" and "higher one" can axiologically be falsified by devaluating (or even
despising) Toe lower one and taking as absolute the higher one. For a critica!
discussion of dualistic-technical objectification of the physical sphere by the spirit,
see: author, Kulturphilosophie de Technik. Perspektiven zu Te,chnik - Menschheit Zukunft, Trier 1979, pp. 102-107..

4

6For approp,~te
. perspectives an medica! ethics based an philosophical principies of
Thomas Aqumas cf.: Eberhard Sievers, Natur als Weg. Thomas von Aquin und
gesundes Leben ~ature ~s Way. Thomas Aquinas and healthy life], Koln [Colo e
1966. In connection to this t?e au1hor ·s recension in: Salzb. Jahrb. F. Philos. XII~l:
(?68-~9)_ 446-450. Regardmg_ the consecuences of a "natural ethics of sexuality"
~ • He1~rrch Beck, Arnulf R1eber, Antropologie und Ethik der Sexualitat zur
1deolo~~chen Ausein~derse~zung um korperliche Liebe [Antropology and Ethjcs of
Sexuaht1. About the 1deolog1cal discussion on physical !ove]. München [Munic] _
Salz?urg 1982,. esp. chap 13 (ethik der Ehe und der nicht-ehelichen Sexualitat
[Ethics of Mamage and of extramarital sexuality]) and chap. 14 (Familienplanun
und Geburtenkontrolle als Problem der Verantwortung [Family planning and birtf
control as a problem ofresponsability]).
7

Cf, tWhe_ auth~r 's Philosophie der Erziehung [Philosophy of education]. FreiburgB ase1- 1en [V1enna] 1979, p. 202.
8

~f.. the author 's ~tropologischer Zugang zum Glauben. Eine rationale
~editatlon [An~horpo!~g1éal acces to faith. A rational meditation], Salzburg1:1-°chen. [Muruc]. 2 ed. 1982, and idem, Natürliche Theolo ie Grundrib
phtlosophischer Gotteserkenntnis [Natural Theology. Outlines of g hiloso hical
knowledge about God], Munchen [MunicJ-Salzburg 1986.
p
p
9

Aristotle, Politics I,1 ,8; )252 b.33-35.

Cf. Hans André, Vom Sinnenreich des Lebens. Eine Ontologie glaubiger
Wurzelfassung [About the sensual realm of life. An ontology of believing roottracing]. Salzburg 1952, idem, Annliherung durch Abstand. Der Begegnungsweg der
Scopfung [Approximation through distance. The encounter-orientated way of
creation]. Salzburg 1957; see also the author's Natur- Geschichte - Mysterium. Die
Materie als Vermittlungsgrund der Seinsereignung im Denken von Hans André
[Nature -History - Mystery. Matter as basist ofmediation for the actualization of
Being according to the conception of Hans André], in: Salzb. Jahrb. F. Philos.
XII/XIII (1968/69) 95-129.

5

58

59

�MORAL, COSMOS Y HOMBRE
EN LA ESTÉTICA MUSICAL GRIEGA

Joaquin Lomba
Universidad de Zaragoza
España

La definición del arte como «imitación de la naturaleza» ha sido
interpretada desde su planteamiento por los griegos hasta nuestros días de las
más diversas maneras, según haya sido en cada época el concepto tanto de
«imitación» como de «naturaleza». Por ejemplo, el concepto de naturaleza
de siglo XVII y comienz.os del XVIII inspirado en el racionalismo cartesiano
y en la física newtoniana marca un tipo de música muy distinta a la del
romanticismo en los que priva la expresividad y el sentimiento. Otro tanto
ocurre con la ruptura del lenguaje musical tonal clásico por la dodecafonía y
con el cubismo en pintura y sus correspondencias con el positivismo lógico,
la fenomenología y la fisica de los «quanta» de Planck. 1
Por eso, para una correcta interpretación del hecho musical entre los
griegos, será preciso tener en cuenta la idea que de &lt;/&gt;üau; y de
/uµr¡au; tuvieron cuando, por primera vez, definieron el arte
como µÍµr¡m~ ÚÍq &lt;f&gt;ÓaEOJ~. Una consideración de estos conceptos en el
marco general del arte ya lo he expuesto en otros lugares2. Aquí me ceñiré
solamente al hecho musical que, por otro lado, resulta situarse, como
veremos, en el centro de toda la cultura griega, tanto en el orden teórico
como en el práctico, hasta el punto de ser consideradas las demás artes como
ayalµara, simples adornos. El que ahora no dispongamos de sus partituras
ni podamos oír su música tal como entonces sonaba, supone una pérdida
mucho mayor de la que supondría el carecer de toda la música del Barroco.
Y, a pesar de esta importancia de la música en Grecia, no se
conserva ningún tratado exclusivamente dedicado de modo monográfico y
omnicomprensivo a la estética musical. Los teóricos matemáticos de la
música como son los pitagóricos, no se ocupan de la ejecución musical; y, a
la inversa, los seguidores de Aristoxeno, aferrados a la práctica instrumental,
rechaz.an toda especulación metafísica. Platón, por su parte, sigue la
tradición teórica de los Pitagóricos (olvidando, por consiguiente la
dimensión práctica) a la cual añade, de acuerdo con Damón, el valor moral y
educativo de la música. Aristóteles insiste igualmente en el valor educativo
de la misma, aunque con mayor amplitud de criterios respecto a su maestro,
sobre todo el libro VIlI de la Politica, pero se desentiende tanto de la
práctica como de la teoría musical. La única excepción, de suma importancia
aunque bastante tardía (del s. 11 de nuestra era) es la de Arístides Quintiliano,
61

�cuyo tratado llEp~ µouatK1J~ Sobre la música maneje hace algunos años,
3
habiendo sido publicado en castellano precisamente muy recientemente •

incorruptibles, a su vez, poseen movimiento porque tratan de imitar la
perfección final del Motor Inmóvil.

En efecto, Aristides Quintiliano es el primero en unir teoría y
práctica, metafísica y ética, cosmología y educación, recogiendo todo lo
dicho sobre el tema por la gran tradición anterior de Damón, los Pitagóricos,
Platón, Aristóteles, Aristoxeno y el Neoplatonismo. Así se expresa el propio
4
Arístides Quintiliano al comienzo de su libro : "Intentamos presentar la
música misma en su totalidad, tal como es, y tratamos de mostrar todas sus
formas en la voz y toda sus sustancia en los cuerpos y, además, averiguar si
hay algunas razones de semejanza entre sus relaciones numéricas y lo más
estimable de todo lo que hay en nosotros, el alma, y junto a esto mostrar que
aquel que utilizase la música para el ascenso del alma no parecerá ignorante
acerca de este universo/todo (
1ravroi;)".

.
Y la tercera nota de la 1/nSau;. es que ese movimiento mimético del
Universo y del ser se r~ali_za de forma rectilínea en el mundo sublunar
(expresand?, con este movl.Ollento lineal el ámbito del nacer y del perecer de
~a generacion. y la co~pción) el cual a su vez, imita el movimie~to
mgener~d~ e mcorruptible de las esferas celestes. Ahora bien éstas al
quer~r imitar c~n el movimiento y la temporalidad la inm~vilidad
eterrudad de las id~as. de Platón o del Motor Inmóvil, solamente lo podr~
?acer _c_on el _movimiento circular, el cual es a la vez movimiento e
~oVIhdad, n~rnpo ~ eterni1ad por su carácter cíclico y cerrado en sí
IDismo, como dice Aristóteles : "Cada punto es comienzo medio y fi .
'
ID, Y,
POr tanto, un_a_co~ que, se mueve en círculo está siempre al comienzo
y al fin
Y el~a no estáJ~as alb. Por esta misma razón, la esfera parece que en algún
sentido ~s movida y está quieta; ya que ocupa el mismo lugar; la razón de
ello e~~ en que todas las propie~des de que hablamos corresponden al
centro. el -~s, r~spec~o de esa magrutud, el comienzo, el medio y el fin [ ... ].
La traslacion tien~ siempre lugar en tomo al medio, pero no en la dirección
d~I extrem~ extenor; he aquí por que la _esfera permanece en su lugar y, en
cierto sentido s~ masa total siempre está quieta a la vez que es movida de
una manera contmua".

wv

Para entender esa totalidad musical como imitación del UniversoTodo que incide en la totalidad del ser humano, empezaré señalando tres
caracteres del Universo de los griegos que serán el fundamento de cuanto
diga sobre su música.
Sea el primero el de su aspecto esencialmente dinámico, móvil. Es el
carácter radical del ser y de la &lt;f&gt;Úau; a la que Aristóteles definió como5
«aquello que tiene en sí el principio del movimiento y del reposo»,
entendiendo por reposo, ~pEµÍa, no la falta absoluta de movimiento,
aKÍv17m~ sino que la parada que permite seguirse moviendo (como el pie
que se apoya y reposa en el suelo para que el otro avance y pueda caminar el
\
hombre entero). Porque lo que no se mueve en absoluto, ro aKLVlJWV, es
porque no necesita moverse; y no lo necesita porque es perfecto, no precisa
cambiar, caminar hacia ningún ideal de perfección. Es el caso del Motor
Inmóvil que es absolutamente perfecto en su acto puro de pensarse a sí
mismo. El resto del ámbito del ser, se constituye en acto y en potencia
porque todo ser, ro
siempre, mientras es algo, ~v.fpr&lt;=ia y tiene una
perfección, .,J-vrEAEXELa, todavía puede ser más y estar más
acabado, óvvaµu;. .
~

~

6v,

,

De ahí el segundo carácter de la rpuau;. en contraste con otras
concepciones panteístas, animistas o basadas en el dominio del azar: el
Universo griego es un todo mimético que, configurando a imitación de las
ideas, como una gran obra de arte hecha por el Demiurgo platónico, aspira a
parecerse lo más posible a los paradigmas modélicos. Y lo mismo en el caso
de Aristóteles para quien6 : "los seres que están sujetos a cambio, como la
tierra y el fuego, imitan a las cosas incorruptibles; aquellas, en efecto, están
siempre en actividad pues tienen por sí y en sí el movimiento" Y esas cosas

62

Ahora bien, el círculo, la esfera, tienen dos características que
afectan a _todo arte pero, sobre todo a la música, a saber: la posición de un
solo Y ~co centro,_ ~mo ac~bamos de ver, y la reducción a esta figura de
las noc10nes matematicas de ntrno, armonía proporción y simetría.
.
En cuanto a lo primero, hay que observar que toda la cultura griega
gITa en tomo de todo el l!niverso y de todo cuanto hay y se piensa a un solo
punto que hace las func10nes de mediación absoluta a la manera como el
cen~?_de la esf~ra lo hace con relación a todos los puntos de la figura. Es la
P?sicion de la tic?'1 en el centro único del universo esférico, el papel de la
cop~a ~ntre el SUJet?, Y predica~o del juicio, la función del término medio en
el stlogis~o, la ~ocion de la vITtud como mediación entre los extremos, la
construccion de! agora Y del altar a la diosa Hestia Koiné en su medio en el
centro de la pohs, co~o sím~o_lo de la taovoµ,á E 1aoKpaná democ;áticas
Y, desd~ ~I punto de vista estetico, de la ubicación en las obras de arte, en un
solo Y uruco punto, del centro de interés, de gravedad y geométrico8.
La música, por su parte, tendrá, en primer lugar, como elemento
fun~e~tal, el d~
consti~ción de los tonos a base de mediaciones
~atematic_as, armomcas y antméticas. Y, en segundo lugar, dada la
unportancia que veremos tendrá la música sobre las demás artes, reunirá en

!ª

63

�su centralidad cultural todas las funciones estéticas, éticas, políticas Y
educativas de la sociedad.
En cuanto a lo segundo, bastará recordar la compleja pero evidente
partición del alma del mundo que hac~ Platón en ~I Timeo, para darse cuen~
de la estructura matemática y annóruca de la misma. Y ello es tanto mas
importante cuanto que el alma de este mundo, encargada de bacer_rotar a las
esferas de los cuerpos celestes imprimirá al cuerpo de los Illl~mo~ una
estructura y ritmo aritméticos y geométricos idénticos a ella. Mas aun, el
alma del hombre estará hecha por el Demiurgo del resto del alma del n:iundo,
teniendo así la misma composición numeral que el r~sto del Uruver~.
Precisamente la plasmación de estos ritmos, propo~~iones Y ,armomas
matemáticas eternas y siempre válidas en la estructurac10n de la h_~ea recta
sublunar y en su movimiento que discurre entre . la_ generac10~ '! la
corrupción permitirá que estos, la recta y su moverse, 1m1ten el mov1Illlento
circular y eterno de las esferas celestes, del mis~ o mod~ q~e ~stas,_ a ~u vez,
con su movimiento circular ritmado, annóruco y Slllletnco, llll1tan la
inmovilidad de lo Perfecto.
Con todo ello, el Universo griego se ha constituido como una,,
Totalidad dotada de un orden unitario. La xwpa platónica, ~a blr¡
aristotélica en sus diversos niveles, habrá quedado ordenada, hecha Koaµoc;
gracias a un EÍooc;, forma matematizada, que lo configura.
Basten estas rápidas y breves alusiones a la constitución del TodoUno del KÓaµoc; para entrar directamente en el orden cósmico y moral de la
música.
9

Empecemos con un texto de Arístides Quintill~o : "Examin:~os
ahora detalladamente cada una de las cosas que se discuten en m~s1ca
trando con claridad la semejanza de cada una de ellas con la Totalidad.
mos
. .da I
d la
Tal como ninguna de las otras cosas bellas está ~~nstttw ~ margen_ ~
consonancia con la Totalidad, así tampoco la musica se hubiera constituido
nunca, ni, una vez constituida, actuaría tan poderosamente, a ~eno~ que,, por
medio de su mucha semej anza con las realidades que es~ 1_11ª~, alla de
nosotros, se hubiera procurado una fuerz.a firme y, en verdad, d1v10a .

y es que Platón había dicho ya antes 10 "El movimie~to, a °:1i
entender, presenta no una sola forma, sino muchas. Un sabio podn a
enumerarlas todas, nosotros, si acaso, esas dos que conocemos [ ... ]. :arece
en verdad que así como los ojos han sido hechos para 1~ as_tronomia: ~os
oídos lo fueron para el movimiento armónico y ~ue estas cie~cta~ ~la mus1ca
y la astronomía] son como hermanas, al decir de los p1tagoncos Y de
nosotros mismos que comulgamos en ello".

64

Veamos, entonces, la estructura matemático-música! de ese
movimiento de la Totalidad celeste que se oye y a cuya imitación se
constituye la música.
En efecto, lo primero que hizo el Demiurgo, muy en consonancia
con los requisitos del mito de la Línea Dividida del libro VI la República"
de Platón, fue constituir el alma del mundo matemáticamente con los
contrarios del binomio del ravróvy del 0árEpov lo idéntico y lo diverso,
armonizándolos con la oDafa. El resultado lo dividió, a su vez en partes de
valor 1, 2, 3, 4, 9, 8, 27 serie numeral que no es sino la sucesión de dos
primeras series yuxtapuestas de lo par y lo impar. Por fin, los espacios que
quedaban entre cada uno de estos números, los llenó con cinco medias de
nueve octavos y dos de doscientos cuarenta y tres partido por doscientos
cincuenta y seis. No es cuestión de desarrollar aquí el complejo proceso
matemático por el que llegó a esta solución. Pero lo más importante es que
los números de este resultado coinciden con la octava musical griega
compuesta de dos cuartas con sus corresponrlientes tres tonos y un semitono
o AÉ1µµa cada una.
De este modo, el alma del mundo tiene una estructura matemáticomusical así como el alma del ser humano también la tiene, puesto que está
hecha de los residuos de la primera. La música, pues, resulta ser un arte en
que el alma del hombre imita el alma del mundo, porque ambas son
musicales.
Ahora bien, esta imitación tiene varias características que la hacen
superior a cualquier µ1µr¡mc; practicada por otras artes. En primer lugar, no
sólo es una música teórico-numeral la que se está manejando, sino una muy
concreta, cual es la producida realmente con sonidos. Se trata de la música
celestial que emiten los astros al rozar con el éter. Los Pitagóricos, Platón y
el propio Aristóteles, lo sostienen, subrayando todos el hecho de que esa
música es generalmente imperceptible al oído humano. Arístides Quintiliano
12
lo sintetiza de este modo : "estos somdos son imperceptibles para nosotros
(pues nuestros sonidos no son adecuados para ello, ya que, debido a la gran
distancia y a la mezcla con el cuerpo, están demasiado turbios, tal como
aquellos de nosotros que tienen sus oídos peor fonnados no oyen nuestra
propia voz ni, lo que es más truenos y estruendos semejantes), si bien para
los mejores de quienes han vivido entre los hombres sin vileza estos sonidos
golpean de cerca el oído y en absoluto quedan excluidos de tal felicidad.
Ciertamente, dicen, del mismo modo que para nosotros es dificil por
naturaleza llegar a ser videntes de las realidades superiores, mientras que a
quienes han alcanzado la cima de la virtud y de la ciencia de lo apropiado les
es posible observar sin daño la presencia de las formas divinas, así también
65

�nos es completamente imposible oír de manera espontánea el s?nido del
universo y, sobre todo, a las personas indignas, pero los hombres vrrtuosos Y
sabios, aunque en raras ocasiones, participan generosamente de tal honor Y
buenaventura, bajo el auspicio de las realidades superiores. Dicen que e_stos
sonidos son producidos en el orden que corresponde a los somdos
musicales".
En segundo lugar, los protagonistas últimos de la música son el alma
del artista y el alma del mundo a la que aquel imita, pero utilizando como
materia al movimiento. Se trata de una noción de alma, tanto del mundo
,
como del hombre, que esencialmente es movimiento, µEmfioJ.17 o KLV1]0"tq
(curiosamente la palabra µErafioJ.rÍ es un término musical Y la de
O"vy,a'vr¡mq expresa la conmoción que produce la música). En este sentido,
la música se centra en el movimiento que como en los cuerpos celestes, se
plasma en el µÉJ.oq perfecto, en el movimiento rítmico y armónico del
sonido instrumental, de la voz (en el canto) y del cuerpo (en la danza). .
/

Arístides Quintiliano no sólo abunda en estas nociones al definir la
música como13 " conocimiento trvmO"tq) de lo conveniente ( ro 1rpÉ1wv) en
cuerpos y movimientos" añadiendo poco más adelante:: "evidentemente, la
música se ocupa del µÉJ.aqperfecto, pues para lograr la perfección del canto
es necesario considerar no sólo la melodía sino también el ritmo y la dicción:
respecto a la melodía, simplemente la voz en sí misma, respecto al ~tmo, el
movimiento de ésta, y respecto a la dicción, el metro. Lo que concierne al
melos perfecto es el movimiento, tanto de la voz como del cuerpo, Y,
además, los tiempos y los ritmos derivados de ellos".
El mismo Arístides Quintiliano va mucho más adelante sintetizando
el pensamiento sobre todo platónico. Habla el alma que es movida por la
14
música, lo cual da por evidente y dice : "Que el alma es naturalmente
movida por la música de los instrumentos es algo que todos conocen", Y para
.
1o enuncia
. as1' 15 : " ~1 a1m~ es un~
probarlo da dos argumentos. El pnmero
cierta armonía y una armonía de números y que la armoma musical está
constituida por esas mismas proporciones; y, por consiguiente, cuando los
semejantes son puestos en movimiento también se mueven a la vez los de la
6
naturaleza semejante". Y el segundo es que 1 : "La materia y la naturaleza de
los instrumentos es análoga a la primera constitución del alma, mediante la
cual ella se ha unido a este cuerpo" y tras entretenerse en demostrar que los
nervios, piel, aire y demás elementos y miembros que el alma, al caer en este
mundo, hace surgir en su propio cuerpo y los estructura de una manera muy
17
similar a los instrumentos musicales, concluye : "¿Qué hay de asombroso
en que el alma, que ha tomado físicament~ un cuerpo semejant~ a las_ cosas
que mueven los instrumentos (nervios y viento) se mueve al mismo tiempo
que estos se mueven -en que cuando el viento suena melodiosa y

66

ritmicamente el alma sea afectada por simpatía mediante el viento que hay
en ella, y en que cuando un nervio es armónicamente golpeado el alma
resuene y se tense a la vez mediante sus propios nervios--, si también la
citara se observa que sucede algo semejante? En efecto, si se colocara una
pequeña y ligera pajita en una cualquiera de dos cuerdas homófonas y se
golpeara la otra, tendida lejos de la primera, se vería muy claramente que la
cuerda que lleva la pajita se mueve al mismo tiempo. Extraordinario es,
pues, a lo que parece, el divino arte, al ser capaz de actuar o producir un
efecto incluso a través de cosas inanimadas. ¡Cuánto más necesario es que la
causa de la semejanza actúe sobre lo que se mueve por medio de un alma!
Así pues, los instrumentos que se armonizan mediante nervios guardan
alguna semejanza con la región del cosmos y la parte de la naturaleza
anímica, etérea, seca y simple, pues son menos pasionales, inadecuados para
la modulación y enemigos de la humedad, ya que con el aire húmedo alteran
su buen estado, mientras que los instrumentos de viento guardan semejanza
con la región del cosmos y la parte de la naturaleza anímica ventosa, más
húmeda y cambiante, pues afeminan en exceso el oído, son adecuados para
modular repentinamente y obtienen su constitución y su capacidad a partir de
la humedad. Son mejores instrumentos los que se asemejan a lo mejor y no
tan buenos los otros". No puede darse una mayor síntesis del Todo cósmico
y del hombre como totalidad de cuerpo-alma en la música tanto teórica como
instrumental.
En tercer lugar, la música, así entendida ejerce una µ{µr¡mq que no
pueden llevar a cabo las otras artes. En efecto: entre las muchas maneras que
distingue Platón de µ{µ17cnq se encuentran: la ÓµoÍ(J)cnq o imitación general
y por analogía la µÍµ1]0"lq (JavmmzK,f o la orientada simplemente a los
sentidos para que estos obtengan placer aun a costa de la deformación del
objeto, y la µÍµr¡mq ElxamtK,f o la puntual y exacta respecto al modelo.
Esta última y no las otras dos es la elegida para la µ[µ17cnq musical. No se
trata pues, de una imitación simbólica, aproximada analógica y apariencia!
(una «doxomimética» como la llamará Platón) de la música del orden
cósmico sino de una reproducción exacta de sus proporciones, de una
óp06r17q o rectitud, de una «.mimética sabia», tal como Platón la plantea 18 :
"La rectitud propia de estas artes les vendrá, según creo y hablando en
general, de la exacta correspondencia en los aspectos de cantidad y de
cualidad más bien que de placer". No es extraño que Aristídes Quintiliano
19
hable de la total y precisa exactitud que la música exige : "En verdad, la
música es una ciencia ( tlmomefµr¡) en la que el conocimiento (yvmcnq) es
seguro e infalible, pues nada de lo que en ella se dice, tanto en sus cuestiones
como en sus conclusiones, admitiría cambio o variación".

Y, por fin, una cuarta característica de la mimesis musical es la que
se refiere al material-objeto que se emplea para imitar. Platón en la

67

�República20 distingue entre las artes que utilizan un medio externo al sujeto
para hacer la imitación, como es el mánnol. la pintura, la madera, y aquellas
que se sirven del propio cuerpo, alma y ser para hacerla, como es la poesía,
la narrativa, la tragedia y la música, entendida ésta como la unión de
canto/poesía, danza y melodía instrumental. Y dentro de todas estas, la más
importante es la tragedia y la música puesto que personifican íntegramente
en el sujeto-artista la imitación.
Y, obviamente, dentro de la tragedia y la música, la primacía se la
lleva esta última, puesto que en el quehacer musical se apropia la misma
alma, el yo más profundo. de la armonia que le es esencial, mientras que en
la tragedia se imita a un personaje ajeno al actor. La µÍµ,¡au; µovatKiÍ, en
este sentido, se sitúa en un lugar privilegiado de las artes, no comparado con
ninguna otra, puesto que la acción imitativa la asume la persona entera,
desde su alma hasta su cuerpo, al poner todos sus elementos en movimiento,
al ritmo armonía y melodía esenciales del KÓaµot;. De esta manera pienso
que la música, al menos en su esencia más profunda, deja de ser mera
1roiT7ms fabricación externa, fabril y propia de siervos, como en las demás
artes, para convertirse en ,rpa~:;, en acción humana )- moral. Y no es
mero liyaJµa !¡0ot;.
Ante estos hechos podemos ir pensando ya que la música se presenta
como el fundamento único y último de un todo humano, cual es el del
conjunto de las pasiones, de la moral, de la política, del pensamiento y de la
educación.
Y penetra en ese mundo interior )- totalizado del hombre, además de
por las razones dichas más arriba, por otro motivo, éste puramente sensorial,
a saber: por su dimensión acústica, a la vez que visual y diríamos que táctil.
Lo que entra por el oído cala directa y más profundamente en el alma. Lo
1
reconocen unánimemente Platón en la Repúb/icd" y Aristóteles en la
Política y en Sobre el almd"2 cuyo pensamiento resume Aristides
Quintiliano. Este, en efecto, hace que la música invada todas las edades del
hombre y todas las actividades del mismo, precisamente porque, entre otras
razones, penetra por el oído23 : "A mí me parece que el bien específico de
este arte [de la música] es principalmente que, a diferencia de las demás no
se la considera útil para una sola materia o para un breve intervalo de
tiempo, sino que cualquier edad e incluso la vida entera y toda acción
pueden ser perfectamente ordenadas (Km:aKovaw=0EÍr¡) únicamente con
ella. En efecto, la pintura y todas las artes similares que persiguen la belleza
visual aportan sólo un pequeño beneficio y, al ser fáciles de percibir, por
todos, no reflejan con el transcurso del tiempo ningún progreso en la
complejidad del conocimiento. La medicina y la gimnasia han aportado el
beneficio que concierne al cuerpo, pero a partir de la infancia son incapaces

68

d~ b~n~:ficiar a sus seguidores con los bienes derivados de su aprendizaje. La
dtalecttca y su correspondiente inversa [la retórica] sería de provecho al alma
en lo qu~ ª. la sabid~a ~/JpÓvT/CJ_ls) se refiere si la han encontrado purificada
por la mus1ca, pero sm esta no solo no le han aportado ningún provecho sino
que en algunas ocasiones le han corrompido. Unicamente el arte mencionado
antes, _la música, se extiende por toda materia, por así decir, y la atraviese
todo tiempo: ordena el alma con las bellezas de la armonía y conforma el
cuerpo con ritmos convenientes: y es adecuada para los niños por los bienes
que se derivan en la melodía, para los que avan7,an en edad por transmitir las
bellezas de la dicción m~trica y, en una palabra, del discurso entero, y para
los mayores ~orque explica la naturaleza de los números y la complejidad de
las proporciones, porque revela las armonías que mediante estas
proporciones existen en todos los cuerpos y, lo que en verdad es más
importante y más definitivo, porque tiene la capacidad de suministrar
razones de lo que es más dificil de comprender a todos los hombres, el alma
tanto del alma individual como del alma del universo".
'
.
Que la _música abarca de una manera total el mundo del placer, es
obvio y no precisa de mayor confirmación textual pues se encuentra en todos
los text~s clásic?s: si bien hay que tener en cuenta que el placer que
proporciona la musica, como todo objeto bello, si sitúa dentro del ámbito de
los p~aceres puros, de aquellos que se obtienen sin que previamente se
expenmente _el dolor por la carencia y necesidad de su objeto, sino que se
24
hallan gratwtamente, tal como los describe Platón en el Filebo . El
problema estar~ en admitir placeres moralmente buenos y malos, en fijar el
papel de los pnmeros en la educación y en decidir si los placeres son los
jueces ~~?s en la valoración estética musical. De la moral y educación y
en decidir st los placeres son los jueces últimos en la valoración estética
musical. De la moral y educación se hablará enseguida. Del tema de la
val~ración úl~~ de la música, está claro para Platón que no son los placeres
los ~ueces d:fi_ruhvos. Y ello es obvio por el carácter teórico-matemático que
reviste la mustca en su base. Ya. se habló más arriba del criterio de la rectitud
Y no del placer a la hora de enjuiciar una obra de arte. Pero refiriéndose más
en concreto a la música dice25: "Por consiguiente, el placer no será
l~gítimamente el único juez más que en aquello que no produce ni manifiesta
nmguna utilidad, ni ninguna verdad ni ninguna semejanza o imitación de
aquello que, por otro lado, no causa ningún daño". El juicio último, por
tanto, d~ la a~téntica belleza musical, estará en el pensamiento, lo cual puede
ser patrimoruo no del propio artista sino del contemplador; y no de un
contemplador cualquiera sino de uno que tenga sabiduría, como veremos
más adelante.

69

�Sin embargo, dada la importancia de los placeres en la vida humana,
los proporcionados por la música serán fundamentales en la educación del

desarmonizar el alma de acuerdo con la armonía o desarmonía de la música
escuchada, hacerse virtuoso o vicioso, según sea la música oída.

niño, como pronto veremos.
Que la música comporte en su raíz el orden moral, se desprende de
cuanto se ha dicho. El número. proporción y armonía con que el Demiurgo
estructuró el alma del mundo y del hombre no son sino los cánones
matemáticos de todo arte, pero sobretodo de la música y de la virtud. La
virtud es armonía; ~o re~te hasta la_ sacieda~ P~atón~;•L,~ virtud es se~ejante
a la armonía musical" . Y lo mismo Aristoteles : Es en los ntmos Y
melodías donde encontramos las semejanzas más perfectas, en consonancia
con su verdadera naturaleza, de la ira y de la mansedumbre, de la fortaleza y
de la templanza, como también de sus contrarios y de todas las otras
disposiciones morales. ¿o no lo demuestra así la experiencia, cuand? ~uiera
que sobreviene un cambio en nuestra alma después de estas audiciones?
(... ]. En las demás sensaciones no se da imitación alguna de los estados
morales, por ejemplo en las del tacto y gusto y débilmente en las de la vista
( ... ]. En las obras musicales, por el contrario, hay directamente imitaciones
' b.1en pensar que
de estados morales" y en otro lugar28 : "O no deberemos mas
la música tiene alguna influencia en la virtud y que así como la gimnasia
confiere al cuerpo ciertas cualidades, otro tanto hace la música con el
carácter, acostumbrándonos a recrearnos rectamente? O también, y sería esto
una tercera posibilidad, que la música contribuye en algo al entretenimiento
intelectual y a la cultura moral".
Pero es Aristides Quintiliano, una vez más, el que mejor sintetiza
este pensar común a toda Grecia29 : "La música nos persuade con la mayor
eficacia, ya que hace la mimesis mediante aquello con lo que también se
realizan las acciones mismas de verdad. Efectivamente, si en las cosas que
hacemos la voluntad (/3ouJ,.:I¡) va en primer lugar, le sigue la razón (A.6yoq)
y tras ella se realiza la acción (1Cpa~iq), en la música, mediante los
conceptos ( É voÍai) se imitan los ethos y las pasiones del alma, _con las
armonías y la modulación de la voz las razones, y con los ntmos y
movimientos del cuerpo, la acción". Y el mismo, de una manera más
sintética3º: "La música es la primera pues ya desde la infancia modela los
comportamientos éticos por medio de armonía y dispone más
melodiosamente el cuerpo mediante los ritmos".
Componer música, por tanto, o ejecutarla, es en definitiva, imitar
con melodías, ritmos, danzas, voces la armonía- virtud o la desarmoníavicios que se tienen en el alma, la cual, a su vez. es imitación de la armonía
de las esferas celestes o desasimilación de las mismas. En este sentido,
componer o ejecutar música, ya no es tanto mera «imitación» cuanto
«expresión» del propio interior. Y a la inversa. Oír música es armonizar o
70

, . Y como _en Gr~cia la ética individual y colectiva, la personal y
pohtt~a ?? se diferencian, la música adquiere un papel decisivo en la
constt~c1on del Estado y de la sociedad. Platón tiene un texto sumamente
expresivo en que _cue_nta con lo que antiguamente sucedía al contrapunto de
31
lo ~ue en su _prop10,ttempo se daba en los teatros : "En tiempo de las leyes
antiguas, amtgos mtos, el pueblo no era señor absoluto de la situación sino
que de alguna man~r~ obedecía libremente a las leyes. En primer lugar a las
que regulaban la mus1ca de aquel tiempo, para exponer desde sus orígenes el
proceso hac~a el exces~ de libertad (...]. La autoridad que regulaba esas
cosas, conociendolas pnmero y juzgándolas con conocimiento de causa para
lueg?, en consecuencia, castigar a los que contravinieran las n~rmas
musicales, no se encontraba en los pitos, ni en las voces discordantes de la
masa como actualmente". Platón pasa luego a descubrir épocas posteriores
en q~e e~pezaro:° a ~ue?rantarse las leyes musicales y a componer músicas
que mducian al liberttnaJe, Y entonces, dice: "en consecuencia el público de
los ~eatr_os_ se ':olvió de silencioso que era, en vocinglero, con;encido de que
sa?1a dis1:111gwr lo bello de lo feo en el campo de la música y a una
ans~ocra~ta musical sucedió una detestable teatrocracia. Si, al menos
hubiera sido est? ~a democracia reservada a los hombres libres y dentro del
cam~o. de la mus~~ el daño no hubiera resultado muy sensible. Pero en el
doIDlillo de, la. mus1ca, nació lo opinión de que todo el mundo entendía de
todo Y podía Juzgar de la ley, con lo que vino la libertad. Comenzaron a
perder el temor a ley al creerse competentes, y la seguridad en sí mismo dio
~ugar a l~ desvergüenza, pues dejar de temer lo opinión del que es mejor por
~solenc1a, supo~e verdaderamente una desvergüenza viciosa, nacida de la
h?ertad enardecida. Como consecuencia de esta libertad, viene la que se
ruega a obedecer a las autoridades; luego, según huye de la servidumbre y no
se hace caso_ a las advertencias del padre y de la madre y de las personas de
edad; ya casi al final de esta carrera, se busca la manera de no obedecer a las
!eyes Y, al término mismo de ella, deja uno de preocuparse de los
Juramentos, los compromisos y las promesas y, en general, de los dioses".
Y ~sta visión no se perdió lo largo del tiempo pues siete siglos más
32
tarde ~sttdes Quintiliano se expresaba de este modo : "Si en nuestros días
toda cmdad Y casi todos los pueblos aman el orden y la amistad entre los
hombres, no por ello la m~ica es inútil( ... ]. Se ha de decir de la música que
h~mos de estarle agradecidos por reunir en amistad a cada uno consigo
°:11smo Y a unos con otros en la ~omunidad, y hemos de acogerla para
stem~re, vel~do ~o~ la salva~dia de la concordia mutua. y se ha de
traba_¡ar no solo pubhc~ente smo también en privado, pues tal como hay
una salud de lo comun y una en lo individual, así también hay una
71

�consonancia en la ciudad entera respecto a sí misma y una consonancia en
una sola alma respecto a sus partes".
Que la música sea, además de arte, sobre todo conocimiento, ciencia
( J1m:n:17µr¡), se desprende de todo lo dicho: no se trata solamente de
proporcionar un placer sensible a los oídos sino, sobre todo, de captar
originariamente las proporciones matemáticas que o~ganizan el ~er del
cosmos y de la composición musical. Y esto es atnbuto exclusivo del
pensamiento, de la más alta especulación, de aquella que se sitúa en ,lo_s
pródomos de la intuición de las ideas platónicas, del Motor Inmovil
aristotélico o del Uno neoplatónico. El saber matemático, sobre todo si se
enlaza en sus raíces con la ética y la política, es el conocimiento científico Y
racional por excelencia. De ahí su afinidad estrecha e incluso identificación
con la filosofia. Baste recordar aquel testimonio de Sócrates que, en vísperas
33
de morir confesaba a sus amigos lo siguiente : "Con mucha frecuencia en el
transcur~o de mi vida se me había repetido en sueños la misma visión, que,
aunque se mostraba cada vez con distinta apariencia, siempre decía lo
mismo: «Oh Sócrates! Trabaja en componer música». Yo hasta ahora,
entendí que me exhortaba y animaba a hacer precisamente lo que venía
haciendo y que, al igual que los que animan a los corre~ores, ordenáb"1;1~ el
ensueño a ocuparme de lo que me ocupaba, es decrr, de hacer mus1ca,
porque tenía yo la idea de que la filosofia, que era de lo que me ocupaba, era
la música más excelsa". Y no contento con ello, nos regalaba con aquella
encantadora leyenda de las cigarras que según la cual éstas, que
originariamente habían sido seres humanos que s: pasaban la vi~ -~antando
y haciendo música, se habían convertido en estos msectos cuya mtsion era el
de dar cuenta a las diosas de lo que hacían los hombres. Y concluye con esta
35
bellísima coda34: "pero es la mayor, Calíope , y a la vez que va detrás de
ella, Urania36, a quienes anuncian los que pasan la vida en la filosofia Y
honran su música. Precisamente éstas, por ser de entre las Musas las que
tienen que ver con el cielo y con los discursos divinos y humanos, son
también las que dejan oír la voz más bella".
El propio Aristóteles relaciona estrechamente la natural inclinación
del hombre a imitar, la cual le diferencia claramente de los demás animales,
con el hecho de que tenga también ~or naturaleza tendencia al ritmo y
armonía, todo lo cual da conocimiento 7 : "El imitar es conatural al hombre
desde la niñez y se diferencia de los demás animales en que es muy
inclinado a la imitación. Y, por la imitación adquiere conocimiento,
obteniendo así placer por la imitación [... ] siéndonos, pues, conatural el
imitar, así como la armonía y el ritmo".
Pero es otra vez Arístides Quintíliano el que con singular maestría
sintetiza todo el pensamiento anterior y sentir de toda Grecia respecto las
72

relaciones entre música y conocumento. Ya lo hemos leído en el texto
3
anteri~r ~: "En ve~dad, la música es una ciencia ( Jmar-,fµr¡) en la que el
conocumento (yva&gt;utq) es seguro e infalible". Y en otro lugar insiste en la
estrecha relación entre ambas, sólo que ahora añade dos notas: el carácter
pr~~~ar de la música respect~ a la filoso:fia y la tonalidad mistérica y de
1Illc1ac~on que ambas encie~ : "Así pues, en tanto que es la principal
campanera Y colaboradora de esta -me refiero a la filoso:fia- la música se ha
de_ practicar y enseñar de modo completo, y, considerando la relación que
e~ste _entre ambas, la que hay entre los pequeños misterios respecto a los
mtstenos mayores, se ha de atribuir a cada una la dignidad y el honor
op~~os, Y se ha de estrechar su unión por ser la más conveniente y
legi~a. En efecto, la filosofia es culminación de todo conocimiento
(yváJo-Ea&gt;q á7ráur¡q 'rEA.émovpyoq) y la música es educación preliminar
(7íp07íaLÓEÍa); y mientras que la primera es en realidad una estricta
cere1:11onia mistéri~a que completa mediante recuerdos lo que las almas
perdieron por las crrcunstancias de su generación, la otra es la iniciadora en
los misterios y una ceremonia preliminar propiciatoria que anticipa y da a
aprobar unas cuantas cosas que serán culminadas en la filoso:fia.
Ciertamente, la música proporciona los principios de todo aprendizaje y la
filosofia sus cimas".
Este c~cter p~opedé1;1tico es el que nos concentra en el último punto
de la ~~ncepc1on musical gnega: su necesaria y esencial utilidad para la
educacion. Que se trata ante todo, de dotar al hombre, desde su niñez de una
sensi~~dad es~ecial para el bien, a través del placer que se experimenta en
1~ mus1ca deb1~ente armonizada, es decir, en la que se expresan las
~des: ,Es prec1~ encauzar la sensibilidad infantil para que sólo sienta
mclinac1on ~or la ~~• p~ lo cual se le ha de hacer disfrutar los placeres
q~e proporc1~na la mus1ca aJustada a los cánones matemáticos de la virtud y
displacer Y disgusto por las músicas por todo servicio. Platón lo dice todo a
lo ancho Y largo de su obra, por ejemplo, en este pasaje40: "Cuando la voz
llega hasta el alma, entonces, me parece, se da la formación de la virtud a la
que hemos dado el nombre de música". Y, en consecuencia establece una
sintesis del currículum que todo niño ha de seguir en s~ educación41 :
"Apenas el niño_empieza a comprender el lenguaje, la nodriza, la madre, el
pedagogo, el mismo padre, que se esfuerzan sin tregua en hacerlo lo más
perfec!o posible [ ...]. ,Más tarde, cuando ya se le envía a la escuela, se
recomienda mucho ~as. al maestro la buena conducta del niño, que sus
progresos en el conocumento de las letras o de la citara; el maestro, por su
p~e, pon~ en~~~ el máximo cuidado y, cuando los niños saben sus letras y
están en d1spos1c1on de comprender las palabras escritas como ocurriera con
el lenguaje hablado, hace leer a toda la clase, la coloca e~ filas en los bancos,
los versos de los grandes puertas y les hace aprender de memoria esas obras
llenas de buenos consejos y también de disgresiones, de elogios en que se
73

�exaltan los antiguos héroes, para que el niño. movido por la emulación, los
imite, y aspire a ser semejante a ellos. Los citaristas, a su vez, ponen el
interés en inspirar al niño la sabiduría y en apartarle del mal. Y, además,
cuando el discípulo sabe ya tocar su instrumento, el maestro le da a conocer
otras obras bellas, las de los poetas líricos, que él hace ejecutar en la lira,
obligando así a las almas de los niños a que se compenetren con los ritmos y
melodías, a que las asimilen de tal fonna que queden con ellas más
amansados y tranquilos y a que, bajo la influencia del ritmo y la armonía, se
formen para la palabra y para la acción, ya que toda la vida humana tiene
necesidad de ritmo y de armonía".
Aristóteles, amplio el horizonte de la música, poniendo como fines
de la misma, los siguientes: en primer lugar, el de ser juego y descanso del
trabajo. En segundo término, el de construir un medio para poner fin a las
preocupaciones mediante el placer que proporciona. Tercero, el de ser una
maravillosa Ká0apau; de las pasiones que estorban al hombre la
contemplación. Cuarto, el de poder gozar de la belleza en medio del ocio. Y
quinto, sobre todo, la educación del ciudadano en la vida del ocio, la
contemplación y de la virtud individual y social. Así se expresa en el libro
VIII de la Política42 : "Es preciso investigar si no será la naturaleza de la
música más valiosa que la utilidad de la misma y sí, en consecuencia,
deberemos participar no tan sólo del placer común que de ella deriva y que
todos perciben (porque la música implica un placer natural y por esto es
amable su uso en todas las edades y a todos los caracteres) sino ver también
si de alguna manera no influye la formación del carácter y del alma [ ... ] la
música es una de las cosas que dan placer y la virtud, por su parte, consiste
en goz.ar, amar y odiar rectamente, se impone con evidencia la necesidad de
aprender y habituarse sobre todo a juzgar con rectitud y a complacerse en los
caracteres virtuosos y en las bellas acciones".
Y en otro lugar de la misma obra, establece un currículwn paralelo al
de Platón43 : "Cuatro son las materias que se acostumbra a enseñar: lectura y
escritura, gimnasia, música, y a veces, en cuarto lugar, dibujo. Las primeras
letras y el dibujo se enseñan por ser útiles en la viga y tener muchas
aplicaciones; la gimnasia porque estimula el valor; en cuanto a la música,
podría uno preguntarse por qué. En la actualidad la mayoría la cultivan por
placer, pero quienes en un principio la incluyeron en la educación lo hicieron
porque como a menudo hemos dicho, la naturaleza misma procura no sólo
del trabajo adecuado, sino también estar en capacidad de tener un ocio
decoroso, el cual es, para decirlo de nuevo, el principio de todas las cosas.
Siendo ambos necesarios, el oc10 es, con todo, preferible al trabajo y tiene
razón de fin, por lo cual hemos de investigar cómo deberemos emplear
nuestro ocio[ ... ]. El ocio parece encerrar en sí mismo el placer, la felicidad
y la vida bienaventurada. Y esto no lo tienen los que se afanan sino los que

74

h~elgan, porque el_ q_ue se afana lo hace por alcanzar algún fin que no posee.
m1entr~s que la fehc1dad es un fin, y la acompaña, en opiníón de todos, no la
pena smo el placer [ . ..]. ~~ c~aro, por consiguiente, que deben aprenderse y
formar parte de ~a ~ducac10n ciertas cosas para poder dirigir nuestros ocios y
que estos co.¡10c1m1entos y disciplinas tienen un fin en sí mismas mientras
que _aquellas otras orientadas al trabajo se estudian por necesidad y como
medios_ ?ara otros fmes. Por esto los antiguos incluyeron la música en la
educac1on, no porque fuera necesaria (no lo es en absoluto) ni tampoco útil
[ .. . ].,No nos queda,' pues, sino considerarla como un pasatiempo en el ocio y
qu~ esta es l~
aparente. de haberla introducido en la educación, por
estimarla el divertmuento propio de los hombres libres".

~º-

Por fin, oigamos a Arístides Qintiliano resumir setecientos años más
4
tarde, e~ta tradici~n pedagógica de la música4 : "Las causas de la eficacia de
la mus1c~ son evidentes. Nuestro primer aprendizaje se produce por medio
d~ seme3anzas, que descubrimos atendiendo a los sentidos. Sin duda la
p~tura Y el arte plástico educan sólo mediante la vista y, sin embargo,
est:Imulan al alma y la conmuevo; ¿cómo, pues, no la iba a cautivar la música
que ~ace 1~ invitación no por medio de un solo sentido sino de más? La
poes'.a se srrve del oído sólo mediante dicciones puras, pero sin la melodía
siempre mueve nuestras pasiones y sin ritmos no siempre las pone en
mt:Imo contacto con I_o que subyace tras ella. La prueba de esto es que si
alwu:ia vez_ es_ ne~esano mover la pasión durante la interpretación, eJlo no se
cons1,~e sm mchnar de alguna manera la voz hacia la melodía. Únicamente
la ~ms1ca educa no sólo con la palabra, sino también con imágenes de las
acciones, y no 1~ hace mediante imágenes inmóviles o fijas en una única
figura ~o~oral, s1?-o. mediante imágenes animadas que modifiquen su forma
Y movtIDiento en mt:Ima unión con cada uno de los hechos que narran [ ... ].
Por
ello, una educ~ción de este tipo debe estar dirigida principalmente a
~os ~os, para que mediante las imitaciones y la semejanzas realizadas en la
mfanc1a lleguen a conocer y desear a través del hábito y el ejercicio las cosas
q~e en la ~dad adulta se realizan. !n serio". Y un poco más adelante dice lo
?11smo
otro punto ~e vis~. : "En efecto, toda educación ejerce su
mfluencia o a traves de la tmpos1c1ón, como la educación que procede de las
le~e~, o a tr~vés de la persuasión, como la que se hace en las reuniones; la
mus1ca doDlllla de am~os modos, en que no sólo subyuga al oyente con la
palabra _Y con el µÉA-or;, sino que también lo arrastra, con diversas
modulaciones de la voz y de las figuras corporales, a la íntima unión con lo
que las palabras expresan".

?º.

t?~º

?ªJº

De ~ste mod? se explican las rígidas prescripciones de Platón y las
recomendac10nes mas !~~as de 1Yistóteles, de imponer el Estado y los
gob~~antes en la :ducac1on los voµoz dorio, por su carácter moral y varonil
Y frigio por empujar a la valentía y por su tono orgiástico y salvaje y de

75

�rechazar el lidio, por afeminado y el jónico por incitar a la embriaguez, a la
orgía, a la üf3pu;y pérdida de la crw&lt;/&gt;pocrúvr¡.
Orden cósmico, moral, político, filosófico y educativo se han
reunido en un todo en la música, entendida ésta como una estructura
armónica, rítmica, proporcional matemática y, por tanto, construida por
accesible a la razón científica y discursiva. Pero ¿Se reduce a esto sólo la
música? Porque tanto la inspiración práctica de los aristoxenistas prácticos
como la construcción racional y teórica de los pitagóricos no se terminaba
ahí. Se exigía un plus; ese plus que a partir del Renacimiento se llamará
«genio». «inspiración». Además, entre otras cosas, urgía en Grecia la
apelación a algo superior a la razón porque, en principio, el instrumentista, el
bailarín, el poeta, el cantor, eran normalmente trabajadores (siervos o
esclavos) que, por ser tales, no gozaban de privilegío del hombre libre, cual
era el del pensamiento, el del saber teórico. Y a la inversa, el hombre de
pensamiento no podía descender a la manualidad habitual de los hombres no
libres. Es la razón de q¡¡e Aristóteles, más abierto al hecho musical y a sus
variantes que su maestro Platón, recomendarse cierta moderación en la
enseñanza del uso de los instrumentos musicales en la educación de los
niños, no fuera que llegase un momento en que dependiesen de las manos,
enemigas en ello, del intelecto.
Por eso tanto Platón como Aristóteles, apelan a una µavía o «locura
divina» como causa de la inspiración musical, por encima de la pura técnica.
46
Ambos son explícitos a este respecto. Platón afirma lo siguiente : "Así, la
Musa misma crea inspirados y por medio de ellos empiezan a encadenarse
otros en este entusiasmo. De ahí que todos los poetas épicos, los buenos, no
es en virtud de una técnica por lo que dicen todos esos bellos poemas sino
porque están endiosados y posesos, que esto mismo le ocurre a los buenos
líricos, e igual que los que caen en el delirio de los Coribantes no están en
sus cabales de bailar, así también los poetas líricos hacen sus bellas
composiciones no cuando están serenos sino cuando penetran en las regiones
de la armonía y el ritmo poseídos por Baco y, lo mismo que las bacantes
sacan de los ríos, en su arrobamiento, miel y leche, cosa que no les ocurre
serenas, de la misma manera trabaja el ánimo de los poetas, según lo que
ellos mismos dicen [ ... ] Porque es una cosa leve, alada y sagrada el poeta, y
no está en condiciones de poetizar antes de que esté endiosado, demente, y
no habite más ya en él la inteligencia [ ... ]. Pero no es en virtud de una
técnica como hacen todas sus cosas y que hablan tanto y tan bellamente
sobre sus temas [ ... ] sino por una predisposición divina, según la cual cada
uno es capaz de hacer bien aquello hacía lo que la Musa le dirige; uno
compone ditirambos, otro loas, otro epopeyas, otro yambos. En las demás
cosas cada uno de ellos es incompetente. Porque no es gracias a una técnica
por lo que son capaces de hablar así, sino por un poder divino, puesto que si

76

supiesen, en virtud de una técnica, hablar bien de algo, sabrían hablar bien
de todas las cosas. Y si la divinidad les priva de la razón y se sirve de ellos
como se sirve de sus profetas y adivinos es para que, nosotros, que los
oímos, sepamos que no son, privados de razón como están, los que dicen
cosas tan excelentes, sino que es la divinidad misma quien las dice y quien a
través de ellos, nos habla".
'
Y Aristóteles viene a decir algo similar de manera más escueta47 :
"Por eso el arte de la poesía [entiéndese también la música] es de hombres de
talento o de exaltados; pues los primeros se amoldan bien a las situaciones y
los segundos salen de si fácilmente". Y Aristídes Quintiliano, mucho tiempo
despu~s, sigue en la mism~ línea48 : "esta exposición muestra el principio
(&amp;pzr¡v) supremo (1rpwdcrrr¡v) y más natural (&lt;/&gt;vcrtKonárr¡v) de la
melodía es el entusiasmo ( J v0oucriacrµdv). En efecto, dicen que el alma -que habiéndose inclinando hacia las cosas de aquí por la pérdida de la
sabiduría (&lt;/&gt;pov,fcrE{J)(:;), llega a no existir sino en la ignorancia y el olvido
/
'
,
'1/
.
( Ev ayvwcru~ Kat 11,r¡01J), debido al letargo corporal, y se llena de agitación
Y enajenación ( rapázou TE Ka'i rcwr¡'crEws) -se constituye en el mismo
momento en el que es generada de una manera vacilante, y en su vida de
aquí obtiene más o menos provecho [de la sabiduría (&lt;/&gt;pov,fcrEws)] de
acuerdo con ~iertos períodos. Dicen que el alma, a la que no le falta nada de
locura Ú!ªvLas) a ~ausa de su mucha ignorancia y olvido, ha de ser
restablecida por medio de la melodía, y que o bien los hombres dulcifican la
parte irracional (d'loyov) con alguna imitación (µiµrycrEZ), como hacen
cuántos son de ethos rudo y más salvaje, o bien mediante el oído y la vista se
apartan de tal temor, como hacen cuantos han sido derrocado si son de
naturaleza más o_rdenada. Por ~llo dicen que las ceremonias báquicas y
cuantas son semeJantes a ellas tienen una cierta razón de ser: servirían para
que la enajenación ( nrÓr¡cris) de aquellos que son más ignorantes, bien por
la forma de vida o bien por la fortuna, fuera purificada ( JKKa0aÍp Erai) por
las melodías y las danzas que junto a los juegos se realizan en ellas. Que
t~d~ pasión (nav 1rd0or;) es locura (µavfa) lo muestra también el poeta
d1c1endo
acerca
de
la
mujer
enajenada
por
el
deseo
s: •'
, E1rwr¡µEVTJs):
,
/
. de Proteo lo deseó con locura
( ul
Efll 0uµiav
«La muJer
( l:rcEµ,fvaw)». Y cuando dice sobre el Dios que se lamenta por la muerte
de su hijo: «Loco, demente (µaivóµEvr¡ &lt;/&gt;pivar;)». Y también muestran
est? los sabios al d/enominar a toda pasión (1rav ná0or;) «pequeña posesión
(µiKpav iml E,¡llav)». Su razonamiento demuestra esto a partir de los
extremos, pues si lo extremo de toda pasión es locura (µaviá), es evidente
que las demás cantidades también serán pequeñas locuras
/
,
( aµiKpat µaviai), por más que al llevar una parte mayor o menor de
sabiduría (&lt;/&gt;pó'vr¡aEws) la desgracia quede ensombrecida".

77

�¿Qué quiere decir todo esto? Que la auténtica música es cuestión de
algo superior a la razón, de algo que está por encima de la armonía
matemática y que, por tanto, ni el ejecutor instrumentista, bailarín y cantor,
ni el espectador medio pueden calar hasta el fondo, pues dejarían de ser
operarios y espectadores medios. ¿Para qué, pues, el orden cósmico, moral y
social impuesto por la música matemática? Creo que se trata de fijar un
criterio inamovible, alcanzables sólo por el sabio, para discercir el buen y
virtuoso músico del farsante e impostor que dice estar inspirado por las
Musas. Sólo estará aquel que de su música, arrebatado por ellas, pero dentro
de los cánones que únicamente el sabio conocerá. Él será quien decida sobre
la bondad, las moral y estética de los vÓµot usados, sobre la conveniencia o
no de determinadas músicas para ser ejecutadas y empleadas en la
educación. La matemática musical será el criterio de la auténtica musa
inspirada por las Musas. tras perder la razón el compositor o ejecutor. En
este punto, Platón es claro49 : "No es, en efecto, en manera alguna necesario
que el compositor juzgue de la rectitud, es decir, de si la imitación es bella o
no lo es, aún cuando en general tengan que saber lo relativo a la armonía y el
ritmo. Los ancianos, por su parte, han de examinar los tres elementos dichos
( el placer. la utilidad, y la rectitud) para distinguir el primer grado de
excelencia y luego el segundo".
Orden cósmico y moral regido por la mus1ca, por una mus1ca
racional-matemática pero que se resuelve en última instancia en una locura,
µavta, y entusiasmo J-v0ovaiaµ6~divinos. De este modo, la razón griega,
en filosofia, en ciencia y en música queda reducida a su papel auténtico, el
de razón instrumental al servicio de instancias más superiores, afincadas en
la belleza y en lo divino.

' Aristóteles, Física, 265 b.
8

Veáse Amheim, R., El poder del centro, Madrid, 1984.

9

Arístides Quintilfano, Sobre la música, III, 9, 107.

10

Platón, República, 53 l a.

11

Platón, República, VI, 509 c-511 e.

12

Arístides Quintiliano, Sobre la música, ITI, 20, 120.

13

Aristides Quintiliano, Sobre la música, 1, 4, 4.

14

Arístides Quintiliano. Sobre la música, II, 17, 86.

15

16

Arístides Quintiliano, Sobre la música, Il, 17, 86.
Arístides Quintiliano, Sobre la música, II, 17, 86 y ss.

17

Arístides Quintiliano, Sobre la música, Il, 18, 89-90.

18

Platón, Leyes, 667 e.

19

Arístides Quintiliano, Sobre la música, I, 4, 4.

20

Platón, República, 369d- 389 b.

21

Platón, República, 531 a.

22

Aristóteles. Política, 1339 b-1340 b, Sobre el alma, 420 b.

Notas bibliográficas
1

23

Arístides Quintiliano, Sobre la música, I, 1.

24

Platón, Filebo, 51 a ss.

25

Platón, Leyes, 667 d y ss.

Ver Fubini, E. "Estética musical del siglo XVII a nuestros días. Barcelona, 197 J.

2

Ver, mi Principios de la filosofia del arle griego, Barcelona, 1987. Es muy
interesante: Lippman, Musical Thought in Ancienl Greece, New York, 1975 y
MoutsopouJos, E., La musique dans l'oeuvre de Platon, París, 1959.

26

Arístides Quintiliano, Sobre la música, Introducción, traducción y notas de Luis
Colomer y Begoña Gil, Madrid, 1996.

Platón, República, 431 e, 443 d, 44. Ver también Protágoras, 326 b. donde dice.
toda la vida humana necesita eurritimia y equilibrio". Platón define en el Filebo, 1,
a, a la virtud en términos de media, proporción y annonía.

4

Arístides Quintiliano, Sobre la música, I, 3-4.

27

5

Aristóteles, Física, 192 b.

28

6

Aristóteles, Metafis,ca, 1050 a.

29

3

78

Aristóteles, Política, vm, 1340 a 18-30.
Aristóteles, Política, VIII, 1339 a 11 y ss.
Arístides Quintiliano, Sobre la música, II, 57.
79

�30

Aristides Quintiliano, Sobre la música, II, 54-55.

31

Platón, Leyes, 699 a.

32

Aristides Quintiliano, Sobre la música, Il, 6, 64.

33

Platón, Fedón, 60 d.

34

Platón, Fedro, 258 e.

35

Caliope es la Musa de la elocuencia de la poesía épica.

36

Urania es la Musa de la astronomía. La conexión de esta moza con la fi.losofia es
que originariamente los filósofos eran observadores del cielo.
37

Aristóteles, Poética, 1448, b.

38

Aristides Quintiliano, Sobre la música, I, 4, 4.

39

Aristides Quintiliano, Sobre la música, III, 27, 133-134.

40

Platón, Leyes, 672 e.

41

Platón, Protágoras, 323 e.

42

Aristóteles, Política, 1339 b-1340 b.

43

Y un texto similar es el siguiente: "Acerca de la música [ ... ] no es fácil definir su
in.fluencia y decir el motivo porque debe cultivarse; si por divertimiento y reposo,
como el sueño y la bebida[ ... ] ¿O no debemos más bien pensar que la música tiene
alguna influencia en la virtud y que así como la gimnasia confiere al cuerpo ciertas
cualidades, otro tanto hace la música con el carácter, acostwnbrándonos a recrearnos
rectamente? O también, y sería esto una tercera posibilidad, que la música
contribuye en algo al entretenimiento intelectual y a la cultura moral" (Aristóteles,
Política, 1339 a 11 y ss.
44

Aristides Quintiliano, Sobre la música, II, 4, 56-57.

45

Aristides Quintiliano, Sobre la música, II, 6, 59.

46

Platón, Ion, 533 d.

47

Aristóteles, Poética, 1454 a.

48

Arístides Quintiliano, Sobre la música, III, 25,129.

49

Platón, Leyes, 671.

LA EXISTENCIA COMO JUEGO

Matilde Isabel García Losada
Investigadora -miembro de la Carrera del InvestigadorConsejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET)
Buenos Aires, Argentina.

Nos proponemos desenvolver el tema de la existencia como juego en el
marco del desarrollo que el mismo ha tenido en los representantes de la
Filosofía existencial argentina que se han ocupado del tema. Son ellos,
Carlos Astrada1 y Vicente Fantone 2•
El seguir el despliegue de la existencia como juego tanto en Carlos
Astrada como en Vicente Fantone nos ha de conducir a adentrarnos en sus
respectivas metafisicas.
Carlos Astrada, quien acompaña a Heidegger a través de su analítica del
Dasein, aporta a la estructura de éste un nuevo existenciario: el juego3.
Considera Astrada que en la esencia de la existencia humana misma se
oculta un carácter de juego.
La actividad lúdrica es un elemento
constitutivo del ser de la existencia humana, un existenciario.
El jugar de la existencia humana "no es absolutamente un jugar con las
cosas, tampoco un jugar con el ser, sino que en este jugar, la existencia

humana juega el ser',4
Hay juego metafisico: el desocultamiento del ser.
La existencia
humana juega el ser, lo desocul~. El telón de fondo de su juego existencial
es la nada. La existencia humana juega el ser, y sólo gana la nada, la
certidumbre de su esencial nulidad.
En el juego existencial se revela la nada, se descubre la existencia como
un estar sosteniéndose en ella (en la nada).
Adviértase la concepción
nihilista de Carlos Astrada.
El jugar de la existencia humana posee una regla fundamental: el juego
existencial no conoce ninguna etapa final y tranquilizadora más allá de sí
mismo; es el juego finito de un ser finito. Este juego sólo temporaliza y
totaliza la finitud como estructura ontológica básica de la existencia humana.

80
81

�El sentido finitista de esta concepción es una constante a través del
desarrollo del pensamiento de Carlos Astrada, quien ha cortado toda amarra
con la supuesta trascendencia de un objeto metafisico; fuera de la finitud
existencial del Dasein no es posible pensar ningún ser.
La existencia
humana concebida como proceso temporal finito no está abierta a la
trascendencia, se desarrolla al hilo de la historia, horizontalmente.
En Vicente Fantone quien desde la filosofia oriental ha llegado a la
filosofia existencial en sus años de ·madurez es reconocible un pensar
integrador.
El hombre es libertad, potencia creadora. La libertad es raíz última de
la existencia humana.
"No soy sino mi libertad; pero no soy mi libertad, por que no soy; tengo
que ser".5

es, se plenifica en cuanto desenvuelve su capacidad de Dios. Es decir, el
hombre ?esde su ~bertad, y desde su ser capaz de Dios juega, desenvuelve
su capacidad de deificarse. Este es su juego a lo divino. El desenvolvimiento
de esta capacidad de Dios, íntima aspiración humana, conduce al hombre a
su plenitud.
Como jugador de su juego existencial - un juego a lo divino- el hombre
se deifica, se plenifica en cuanto desenvuelve su capacidad de Dios. y en
este deificarse se desarrolla como un ser co-referido a lo divino, a Dios. Si
es desde su propio fundamento, Grund, que el hombre es fundado como
capaz de Dios, entonces, es desde su propio fundamento que el hombre está
llamado a jugar su juego existencial como jugador de un juego a lo divino.y
es en y desde su experiencia anonadante - en y desde la que el hombr~
reconoce su Grund; y es en ella y desde ella que advierte su estar llamado a
d~i~carse- en y desde su ser capaz de Dios - como jugador de un juego a lo
dzvmo.

I
El hombre en su libertad y desde su libertad creadora, jugador de un
juego a lo divino. La libertad que el hombre como persona es, es creadora.
"No puedo delegar mi libertad, porque lo que nadie puede pot mí es
crearme".6

Cada hombre es en Fantone una elección de ser algo y en definitiva,
tender hacia Dios.
El hombre es capaz de Dios, y lo es en tanto deja de ser todo aquello de
que es capaz como pensante, sentiente y volente, para no ser sino la pura
nada de su capacidad. El hombre es capaz de Dios en la medida en que se
anonada; y esa capacidad es en él su fundamento, su Grund.1
El hombre se anonada como pensante, sentiente y volente, y es en esa
experiencia anonadante donde reconoce su Grund, su fundamento.
Se
reconoce capaz de Dios y desde ésta, su capacidad de Dios, el hombre se
desenvuelve como un ser que se deifica, en su juego existencial, como
jugador de un juego divino.
Cabe preguntarse ¿Qué es este juego a lo divino?
Vicente Fantone, si bien usa la expresión, no se explaya en el tema, pero
sugiere su sentido. El hombre es para Fantone, libertad. La libertad es raíz
última de la existencia humana. La libertad que el hombre es, es creadora, es
libertad creadora, porque el hombre desde la libertad que es se crea a sí
mismo. Como jugador de un juego a lo divino el hombre se deifica, esto

82

El hombre es para Fatone, libertad, potencia creadora, despliega su ser
al dar el ser a sus posibles. Dar el ser en que consiste su "juego divino". A
este respecto se expresa así: "Este es nuestro juego, un juego a Jo divino.
No podemos ser dioses, pero estamos condenados a jugar a ser dioses
porque somos libres " 8
El ~uego existencial, el juego de la libertad, está regido por la ley de la
generosidad. En el amor, "la única libertad creadora de libertad" en la
ge?erosi_dad ha_ encontrado Vicente Fatone la ley que rige el' juego
existencial, el Juego de la libertad, ''juego a lo divino", según lo ha
expresado Fatone en su aspiración a la divinidad. El hombre religioso que
hay en Vicente Fatone ha expandido, ha expresado su ser en la búsqueda del
Ser. Búsqueda en la que Vicente Fatone articula las dimensiones horizontal
y vertical de lo real. El gozne de la búsqueda del Ser es el hombre mismo
quien desde la libertad que es se despliega desde su juego a lo divino y en s~
aspiración a la divinidad, se encuentra consigo mismo.
El análisis de la existencia como juego en Carlos Astrada y Vicente
Fatone nos permite advertir su distinta concepción del ser.
Carlos Astrada no ha transigido con un ser concebido como absoluto
trascendente, supratemporal. El inmanetismo de Astrada le ha impedid¿
una apertura a la dimensión vertical. En Vicente Fatone, el ser concebido
como trascendente se despliega en las dimensiones horizontal y vertical de lo
real.

83

�Consideramos importante profundizar, ahondar en el "juego a lo
divino", cuyo sentido, según hemos ya indicado, Vicente Fatone, sugiere.
La persona es el gozne del juego que es su existir.. En otras ~a~abras, el
existente es el gozne de su juego existencial como Juego a lo divrno. Es
decir, el existente es quien articula su juego existencial en la. doble
dimensión - horizontal y vertical - de este juego. Juego al que el eXJstente
es invitado, vocado y covocado por su "Grund". Jugar el existente su juego
existencial, desplegar la persona su juego existencial, coin:o jugador d~ un
"juego a lo divino, en la dimensión vertical de este Juego aswmr al
convocante, su "Grund", el "jugador cordial mayúsculo", la Concordia
Suma.9
Si es que las reglas del juego son propuestas por quien propone el
juego10; entonces es el "Grund", el "Jugador cordial _mayúscul~" el _que le
propone al existente como única .regla _de su Juego. eX1~enc1al, la
generosidad, la cordialidad, el Amor, srn medida, el Amor, sm mas.
Así, la persona, que es en su raíz última libertad, jueg_a su liberta?,. se
juega y juega con, el juego de su libertad c~nj~gada atend1end_o a l? uruca
regla de este juego: la generosidad, la cordialida?, el Amor sm ma~. El
juego existencial como juego cordial es un Juego de conc~rdia, de
concordancia. Un juego que el existente juega en y desde lo Cordial - en Y
desde el cual quedan asumidas, integradas, abarcadas y superadas- las
diferencias , en respuesta al "Grund", lo Cordial sin más.
Jugar el "juego a lo divino" es con-cordar el existente- en el d~spliegue
de la libertad que él es -con la Concordia Suma en y desde el sUIDlfla como
tal dimensión vertical del juego existencial como "juego a lo divino"-. Y
jugar el "juego a lo divino" es también concordar el existente consigo mismo
y -desde su concordar- jugar su existir c?mo libe~d c?n-jugada,~on el otro
-tú cordial 11 - dimensión horizontal del Juego ex1stenc1al como Juego a lo
divino"-.
El "Juego a lo divino" el "gran juego cordial" es un juego que el
existente - el jugador del juego a lo divino -juega endiosándose,
deificándose. Y es un juego que el Grund- el Jugador Cordial Mayúsculo juega encarnándose, entrañandose, en el existente. J?e ahí que, el existent~
sabiéndolo o no saboreándolo o no, al desplegar su libertad que es desde s1
mismo y así afirmarse como libertad -al afumarse des~e su "Grund"Concordia Suma entrañando en él- se afirme concorde, cordial.
Ahondemos aún más en el "juego a lo divino".
Desde su existir
saboreando desde la integración de sentir y pensar, la persona -que se asume
como ser capaz de Dios- se propone desenvolver su existir como "juego a lo
84

divino", es decir, como juego a desplegar desde la integración- la Verdad y
el Amor en grado máximo; juego que tiene como modelos -acaso como
supremos ganadores- al genio, al santo y al héroe 12, es su síntesis. Genio y
santo, quienes ha encarnado y encarnan respectivamente el valor intelectual
y el valor moral en grado sumo.
Cada existente consigo, y en su relación con el otro, juega su juego
existencial, que es juego a ser genios, a ser santos y a ser héroes. Que así
como genio, como santo y como héroe en su síntesis, la persona, el existente,
como capaz de Dios puede presentificar a su Dios, a su "Grund" y
presentificarlo al otro -tú cordial- presentificante, también, de la Concordia
Suma.
En y desde su aceptar el existente jugar su existir como ''juego a ser
genio, a ser santo y a ser héroe", o si queremos, en y desde sus aspiración a
encarnar la Verdad y el Amor en su síntesis -el existente se plenifica y como
tal se deifica, se asume como capaz de Dios- su "Grund" que lo voca y convoca a desplegarse desde la libertad que él es y con el otro -tu cordialgenio, santo y héroe- Es decir, a desenvolverse -en tanto existente- como
jugador de un ''juego a lo divino".
Si Carlos Astrada y Vicente Fatone han desenvuelto del modo expuesto
su pensar en tomo al tema de la existencia como juego, entonces nos
hacemos una pregunta. ¿A qué responde ese desenvolvimiento? Y
13
respondemos: a su convicción •
Atendiendo su etimología14, la convicción es el acto de con-vivir con
aquello que se cree, con aquello que es objeto de la creencia.
El acto de con-vivir, de vivir con, es para quien lo vive suficiente
prueba, demostración decisiva de aquello que vive. Esta convicción, este
acto de convivir, esta famifüµidad de conviviente y convivido -que es al
mismo tiempo, convencimiento, prueba suficiente- es para la persona sujeto de la convicción-fuente del dominio de sí misma, de su fuerza y
persistencia interior (eykpateia).
La convicción, la vivencia, finitista, tempralista, de Carlos Astrada y la
convicción de la integridad de lo real en Vicente Fatone, sustenta el
desenvolvimiento del pensamiento metafísico de estos autores, en el que se
enmarca la cuestión de la existencia como juego.
Carlos Astrada ha insistido en desarrollar la existencia como proceso
temporal finito, como juego finito de un ser finito que desenvuelve al hilo de
la historia, horizontalmente sin apertura a la dimensión vertical.

85

,

�Vicente Fantone desde su concepc1on integradora de lo real ha
propuesto a la existen~ia como juego a lo divino. Y ha _sugerido lín~~s para
el despliegue de la cuestión. El existente, gozne d~ su Juego a lo divmo, lo
despliega en una doble dimensión -horizontal y vertical-.

Si compromiso es obligación contraída, fe empeñada, empeño, el
filósofo es decir, quien ha hecho la profesión civil de la filosofia a través de
su filosofar, no se ha empeñado en desarrollar en pensar probo, honrado, que
se desenvuelva como expresión de su ser como libertad? ¿Acaso no ha
contraído consigo mismo la obligación de desarrollar un pensar tal? ¿No es
ello una exigencia, un imperativo?.

Ahora bien si convicción es aquello que se vive, aquello con lo cual se
con-vive, enton~es, desenvolver un pensar sustentado en la convicció? es
desenvolver un pensar probo, honrado. Damos aquí el tema de la prob1da~
del pensamiento. El pensador, o mejor, si queremos, el filósofo, está
llamado a pensar con probidad.
Quien haga profesión civil de la filosofia acaso tenga l~ vive~cia de ~sta
probidad. En ese caso la probidad es vivida, encarnada:, S1 ~l. filo~ofo vive,
vivencia la probidad -"honradez, integridad en el obrar -. S1 il~amo~ el
término desde su etimología, entonces, con-vive con ella, es_decrr, con-vive
con su probidad vivida, e)'lcarnada. Y, en y desde esa prob1~d encarna~a,
vivida, el filósofo -sujeto de ella-, despliega su pensar con probidad.
Ahora bien ¿qué implica, qué supone para el filósofo desplegar su
pensar con probidad?
Para el filósofo, desplegar su pensar con probidad supone integridad
moral integridad en el obrar. Ello significa decir que el filósofo ha de ser
15
íntegr~ (del latín: "integer-gra-integrum") recto, probo, ~tac~able • Es
decir, no ha de desenvolver un pensar que repugne a su conc1enc1a.
El desenvolver su pensar con probidad, desde una probidad encarnada,
vivida, con la cual el sujeto, la persona (el filósofo) convive es lo ~~e nos
posibilita afirmar que al ser la probidad vivida, encarnada, y, con-v1vrr con
ella, dicha probidad es convicción en su suj~to, la pe~sona en nuestro ~as?~ el
filósofo. Dicho de otra manera, el filosofo -suJeto de la conv1cc1onvivencia su compromiso de probidad y convive con su vivencia. Es como
persona un comprometido a ser probo, honrado.
De ahí es decir, del acto de vivir con surge en la persona, sujeto de_ la
convicción,' el dominio de sí, su fuerza y persistencia interior ( evkpaateia)
Y, en consecuencia, la aristocracia de la conducta.
Habiendo llegado a este punto corresponde que nos interrogemos:

¿Hay compromiso en lafilosofia, en elfil~sofar, y, "el.filósofo_? ,,
Para responder hagamos luz en el termmo compromiso desde su
. logia
, 16.
etlillo

Consideramos que además de la convicción que resalta en cada uno de
los autores expuestos. Ella es, la finitud de Carlos Astrada y la integridad
de lo real en Vicente Fantone; dichos filósofos tienen una convicción común:
la vivencia de la probidad con la cual han convivido. La probidad vívida,
encarnada y vivida como compromiso ha sido en ello convicción.
Y desde su vivencia de la probidad, con la cual han convivido, esto es,
desde una honradez, integridad en el obrar - vívida, encarnada y más aún
entrañada - han desenvuelto la probidad en el orden del pensar, han
desarrollado un pensamiento probo, honrado.

Queremos enfatizar lo que sigue. Porque ofrecer un pensar probo,
honrado, es la función -y más aún- el "servicio social" 17 del :filósofo, éste
ofrece a la persona lo que es el resultado de la unión de su ser y quehacer
filosofantes.
Así lo hari ofrecido los autores que hemos analizado en punto al tema de
la existencia como juego, en cuyo marco hemos ofrecido también nuestro
propio desenvolvimiento de la cuestión.

Notas bibliográficas
1

(l 894-I 970) De su reproducción correspondiente a su pensamiento existencial
nombramos: El juego existencial, Buenos Aires, Eds. Babel, 1933, 139 pp;
Idealismo fenomenológico y metafisica existencial, Buenos Aires, Universidad
Nacional, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Filosofia, 1936, 132 pp.; La
ética formal y los valores; ensayo de una revaloración existencial de la moral
kantiana orientado en el problema de la libertad; Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, 1938, La Plata,
Argentina, I 42 pp; El juego metafisico; para una filosofia de la finitud, Buenos
Aires, El Ateneo, 1942, 165 pp.; Temporalidad, Buenos Aires, Cultura viva, 1943,
205 pp.; La revolución existencia/isla haca un humanismo de la libertad. La Plata,
Nuevo Destino, I 952, 204 pp.

86
87

�2

1903-1962) Seleccionamos de su producción: El existencialismo y la libertad
creadora. Una crítica al existencialismo de Jean Paul Sartre. Buenos Aires,
Argos 1948, 181 pp.; La existencia humana y sus filósofos Heidegger, Jaspers,
Barth, Chestov, Berdiaeff, Zubiri, Marcel, Lavelle, Sartre, Abbagnano. Buenos
Aires, Raigal, 1953, 193 pp.; Introducción al existencialismo.
Buenos Aires,
Columba, Colecciones Esquemas, v.4, 1953,63 pp.; El hombre y Dios; Buenos Aires,
Columba, Colección Esquemas, 1955, 63 pp.; Temas de Mística y Religión, Bahía
Blanca, Instituto de Humanidades, Universidad Nacional del Sur, 1963, 87 pp
(Publicación Póstuma).
(

3

Aporte a la estructura del Dasein que resaltamos, y con el que el filósofo argentino
se ha anticipado a su maestro Heidegger, quien llega al juego en las obras del
''último Heidegger" El concepto de juego desempeña un papal importante en Was
heisst denken?, 1954 (trad esp. ¿Qué significa pensar? 1958); en el ensayo sobre
"La cosa", (Das Ding) en Vortrage und Aufsatze, 1954, y en Der Satz vom Grund
1957 trad. Esp. : El principio de razón, 1958. Astrada ha aportado el juego como
existenciario del Dasein en El juego existencial, 1933, obra que se prolonga en : El
juego metafisico, 1942.
4

El juego existencial. Buenos Aires, Babel Eds, 1933, 133 pp.; p. 25

5

La existencia humana y sus filósofos.

6

lbídem

7

Temas de la Mística; data cit p. 7.

8

Data cit. p. 189.

Madrid, España, Espasa Calpe, 21 ª. 1992; héroe tomado de lat, heros, herois, y éste
del griego npoc, m. Deriv heróico-ca adj. (su uso se generalizó antes que el de
héroe). l"Aplícase a las personas famosas por hazañas o virtudes y por extensión
decese también de las acciones, 2/ pertenecientes a ellas"/ Con esclarecedores
desarrollos. Lo heróico pertenece al orden de la acción. Se considera que si bien el
genio y el santo encarnan respectivamente el valor intelectual y el valor moral, en
grado máximo, su encarnación conlleva el modelo del héroe.
Al proponer el
modelo del héroe, asociado al genio y al santo, se quiere resaltar la importancia de la
acción.
13

Damos aqw, en un tema que hemos desarrollado en nuestro libro de próxima

aparición: "La filosofia existencial en la Argentina.- Sus introductores". Eds. Plus
Ultra, 152 págs. Buenos Aires, Argentina.
14

Del latín convictio-onis: 1º (de convivo) el acto de vivir con intimidad,
familiaridad, 2° (de convinco) convencimiento, prueba, demostración decisiva. (Cf.
Luis Macchi, Diccionario de la Lengua Latina, Buenos Aires, Don Bosco, 6ª.
Edición con interesantes desarrollos).
Y también del griego contener junto,
gobernar, retener el aliento y dominio de sí que tiene de si mismo la fuerza y la
persistencia interior. (Cf. Sebastián Yarza, Diccionario Griego-Español, Barcelona
España, Ramón Sopena 1988).
'
15

Cf. Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 21ª. Madrid,
1992, Eds. Espasa Calpe, Madrid, España, "integro-a" (del latín interger-gra-grum)
adj./2 ''Diciese del recto, probo, intachable).
16

El existencialismo y la libertad creadora; ... data cit. p.178.

9

Anonimia y polionimia; insistimos en este punto desde Vicente Fantone, ningún
nombre es el nombre y todos los nombres son el nombre de la realidad última.
Nosotros desde nuestra propuesta de ahondar en el pensamiento de Vicente
Fantone, preferimos designarla "jugador cordial mayúsculo", "Concordia Suma".
Porque si el amor es la única libertad creadora de libertad, en Fantone, entonces, hay
que insistir en designar al Grund como "Jugador Cordial Mayúsculo", "Concordia
Suma".

C. Real Academia Española Diccionario de la Lengua, data cit. "Compromiso"
(del latín compromissum-i"n) Bajo la acepción 1) del citado Diccionario se lee
"Obligación contraída, palabra dada, fe empeñada". En la acepción 2) "empeño"
entre otras acepciones-Con interesantes desarrollos
17

Cf. Matilde Isabel García Losada. Filosofia e Integración. El Filosofar como
Vía.;I.S.B.N.950-751-096-6 Eds. Almagesto, Buenos Aires, Argentina, 1994, J13
pags. En especial el cap. IX.

10

Cf. Graciela l. Scheines, Juguetes y jugadores, Buenos Aires, Argentina, Editorial
del Belgrano, 1981, 327 pags. Los juegos de la vida cotidiana, Buenos Aires,
Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1985, 133 pag. Prólogo, Introducción y
Compilación de Graciela l. Sheines a quien pertenece también el último capítulo:
''jugar es fundar un orden" pp. 127-132 con desarrollos interesantes.
11 El otro es ''tu cordial" en cuanto juega su existir como libertad desde el corazón y
más aún, desde lo entrañado y también es cordial en cuanto presentificante de la
Concordia Suma.
12

Cf. J. Corominas ). Pascual Diccionario Crítico Etimológico Castellanos e
Hispánico, data cit, Real Academia Española Diccionario de la Lengua Española

88

89

�EL SUFRIMIENTO Y LA DESDICHA EN SIMONE WEIL

Dra.Maria del Carmen Dolby Múgica

A LA ESPERA DE DIOS

La desdicha es uno de los temas principales de la filosofia de
Simone Weil. Ella supo captar -como pocos- el verdadero alcance de la
desdicha -que es más que sufrimiento-, y darle una respuesta trascendente.
Supo llevar a cabo el engarce entre la desdicha y lo divino e intemporal.
Pocas personas han tenido, como lo tuvo Simone, un termómetro
espiritual tan fino y .exacto para descubrir, en las diversas situaciones, el
rostro de la desdicha.
Simone Weil la describe como algo diferente al propio sufrimiento.
"en el ámbito del sufrimiento, la desdicha es algo aparte, específico,
irreductible: algo muy distinto al simple sufrimiento. Se adueña del alma y la
marca, hasta el fondo, con una marca que sólo a ella pertenece, la marca de
la esclavitu". 1
La define también como:
''un desarraigo de la vida, un equivalente más o menos atenuado de
la muerte"2
La persona desdichada vive apenas con la mitad de su alma. Pero la
pregunta que aparece es la siguiente: ¿cuándo podemos decir que hay
desdicha en un ser humano?. La respuesta que da la filosofia es Esta:
"sólo hay verdadera desdicha si el acontecimiento que se ha
adueñado de una vida y la ha desarraigado, la alcanza directa o
indirectamente en todas sus partes, social, psicológica, feica. "3
Y no podemos preguntar a la vez que Simone Weil, ¿qué ocurre en
el interior de las personas que han sido y son víctimas de la desdicha? En
primer lugar se encierran en sí mismas y son incapaces de ayudar o incluso
de desear ayudar a los demás. La desgracia, de alguna manera, las hace
egoístas, aunque determinadas personas, puedan, por su alta calidad moral,
sustraerse a esta situación:
"aquellos que han sido mutilados por la desdicha no están en
condiciones de prestar ayuda y son incapaces, incluso, de desearlo ". 4

91

�En segundo lugar, la desdicha curte el alma:
"la desdicha endurece y desespera porque imprime en el fondo del
alma, como un hierro candente, como un desprecio, una desazón, una
repulsión de sí mismo". 5
Y en tercer lugar, la desdicha puede alejar a las personas que la
padecen, de Dios, en una especie de noche oscura y terrible:
"la desdicha hace que Dios esté ausente durante un tiempo, más
ausente que un muerto, más ausente que la luz en una oscurra mazmorra.
Una especie de horror circunda toda el alma. Durante esta ausencia no hay
nada que amar, el alma deja de amar, la ausencia de Dios se hace
definitiva ". 6
Sin embargo la posición de Simone Weil ante la desgracia no es
pesimista, y encuentra una salida liberadora de la misma. La escapatoria sólo
puede estar en Dios, en la posibilidad de que el alma, a pesar del
sufrimiento, siga con la mirada hacia lo alto y entonces dice, recogerá su
fruto:
"es preciso que el alma continúe amando en el vacío, o que, al
menos, desee amar, aunque sea con una parte infinitesimal de sí misma.
Entonces Dios vendrá un día a mostrársele y a revelarle la belleza del
mundo, como ocurrió en el caso de Job. Pero si el alma deja de amar, cae
7
en algo muy semejante al infierno ".
¡Cuán semejantes fueron las experiencias que tantas personas
sufrieron en los campos de concentración durante el Nazismo! Y, sin
embargo, ¿¡cuántas de ellas descubrieron a Dios a través de su desgracia!
En el hondón de su alma desgarrada encontraron la fuente de la vida, de la
belleza y de la verdad. Hay múltiples testimonios de personas que en la
oscuridad de su personal mazmorra, supieron conservar el coraje y la mirada
hacia lo alto y atravesar el tiempo para llegar a la eternidad:
"aquel cuya alma permanece orientada hacia Dios mientras está
atravesada por un clavo (por un sufrimiento, por una desgracia), se
encuentra clavado en el centro mismo del universo. Ése es el verdadero
centro, que no es su punto medio, que está fuera del espacio y del tiempo,
que es Dios. Por una dimensión que no pertenece al espacio, y que no es el
tiempo, por una dimensión totalmente distinta, ese esclavo ha horadado un
agujero a través de la creación, en el espesor de la barrera que separa al
alma de Dios. Por esta dimensión maravillosa, el alma puede, sin dejar el
lugar y el instante en que se encuentra el cuerpo al cual está ligada,
atravesar la totalidad del espacio y el tiempo y llegar a la presencia misma
de Dios". 8

92

Bellas y profundas palabras que señalan una vía de acceso a lo
trascendente, a través del sufrimiento. Un camino que podría ser transitado
por la mayoría de los seres humanos, dado que la desgracia siempre acaba
golpeándonos. Se podría desde esta óptica, hacer un uso diferente de nuestro
sufrimiento y de nuestra desgracia.

PENSAMIENTOS DESORDENADOS
En esta obra, Simone sigue ahondando en la temática de la desdicha.
En sus ''Nuevas reflexiones sobre el amor a Dios y a la desdicha",
encontramos un cambio en su consideración de la desdicha. De ahora en
adelante se va a fijar en aquellos que la padecen.

Para la filosofía, los desdichados lo son no sólo de un modo casual e
incluso injusto, sino qué de alguna manera se han hecho dignos acreedores
de la misma, en concreto por su complicidad con el crimen o por su cobardía
al no denunciar situaciones injustas atentatorias de los derechos humanos
más elementales. Podemos recordar cuánta complicidad hubo y ha habido en
la historia de la humanidad al respecto:
"sea cual sea el grado de desdicha en que está sumido, es como
mínimo lo que se ha merecido. Pues antes de ser reducido a la impotencia
por la desdicha, se ha sido cómplice por cobardía, inercia, indiferencia 0
ignorancia culpable, de crímenes que han puesto a otros seres en una
desdicha por lo menos semejante. Probablemente, no se podrían haber
impedido por lo general, esos crímenes, pero se les podría haber
denun~iado... La desdicha que se sufre no es en estricta justicia un castigo
demasiado grande para esa complicidad y no se tiene derecho a
compadecerse de uno mismo. Sabemos que, al menos una vez, un ser
perfectamente inocente sufrió una desdicha peor; es preferible dirigir la
compasión hacia él a través de los siglos ".9

Es evidente que aunque merezcamos una parte de la desdicha que
afecta a la humanidad, ninguno de nosotros la desea, seria algo así como ir
"contra natura", una perversión, en palabras de Simone Weil. No obstante
para ella:
"el conocimiento de la desdicha es la clave del cristianismo ".'º
Para Simone, sólo hay una forma de conocer la desdicha: haberla
padecido, ~berse encontrado con ellas cara a cara. Pero tampoco, según
ella, es suficiente haberla padecido sino que es necesario amarla, querer esa
dureza que desgarra el alma a pedazos:
93

�"hay que amar tiernamente la dureza de esta necesidad que, siendo
dominación la cara vuelta hacia nosotros y obediencia la cara vuelta hacia
Dios. Hay que estrecharla en nuestros brazos. según cuando nos ofrezca sus
11
puntas y al estrecharla la hagamos entrar en nuestra carne".

Aquellas personas que son capaces de entrever a Dios por medio de
la be~~eza del mundo, cuando son tomadas por la desdicha, es posible que
tamb1en sean c~p~ces de comprender que constituye una vía distinta de
acceso de lo divmo, aunque estén al borde de su resistencia y tengan
tensadas todas sus resistencias espirituales. El ser humano fiel:

Nos podemos asombrar de su insistencia en la necesidad de aceptar y
amar la desdicha que supone la muerte, de por lo menos, una parte
importante del alma. A esta cuestión Simone Weil diría:

de Dios".

"debemos agradecer a Dios con todo el corazón, habernos dado
como soberana absoluta la necesidad, su esclava insensata, ciega y
perfectamente obediente. La necesidad nos conduce con su látigo. Pero
estando sometidos a su tiranía, basta con que elijamos a Dios como tesoro,
con que pongamos en Dios nuestro corazón; desde ese momento veremos la
otra cara de la tiranía, la cara que es obediencia pura. Somos los esclavos
12
de la necesidad, pero también los hijos de su Señor ".

La persona que padece la desdicha, desde esta óptica no sólo es
capaz de acercarse a través de ella a lo divino sino también esta experiencia
le capacita para asumir como propia y de modo natural la desdicha ajena.
Incluso le da el poder de devolver al desdichado con su compasión, parte de
la dignidad que la desdicha le había arrebatado:
"aquel que proyecta su ser en un desdichado hace nacer en él, por
amor, al menos por un momento, una existencia independiente de la
desdicha... proyectar el propio ser hacia un desdichado es asumir
momentáneamente su desdicha, tomar voluntariamente aquello cuya esencia
misma consiste en ser impuesto por la fuerza y contra su voluntad... sólo
Cristo lo ha hecho, y los hombres cuya alma está enteramente ocupada por
Cristo pueden hacerlo. Éstos, al proyectar su propio ser sobre el
desdichado al que socorren, llevan a él, no realmente su ser, pues ya no lo
13
tienen, sino al propio Cristo".

Si Simone Weil hace hincapié en la desdicha, es debido a que su
padecimiento, siempre inevitable en nuestra condición de humanos, puede
acercarnos a Dios al igual que la belleza del mundo o el amor a los demás.
Pero ella es consciente que es un don que se despilfarra abundantemente y
del que sólo algunas personas saben extraer su verdadero tesoro:
"se estaría a menudo tentando de lograr lágrimas de sangre, viendo
cómo la desdicha aplasta a desdichados incapaces de hacer uso de ella.
Pero considerando las cosas fríamente, no es despilfarro más lamentable
que el de la belleza del mundo ¿Cuántas veces la claridad de las estrellas, el
ruido de las olas del mar, el silencio de la hora que precede al alba, vienen
14
en vano a reclamar la atención de los hombres?".

94

. "~7 el fondo de sus propios.gritos encontrará la perla del silencio

La experiencia de tantas personas llevadas al borde des sufrimi'e t
~
b
n~
po a corro orar ~sta frase. El fondo de su ser y más allá de sí mismas se
en~ntrar~n con D1~s. El eco agustiniano está presente. Trascender nues~as
te~bles_crrcunst:inc1as y trascendemos a nosotros mismos, para encontrar en
el silencio grandioso de la espera un astro de lo trascendente.

/LA GRAVEDAD Y LA GRACIA
En esta obra, Simone. ~eil analiza la psicología de las personas
tocadas por el dolor, por el sufrimiento, por la desdicha. Hace una especie de
fenomenología de la persona desdichada.
Un rasg~ ~portante que descubre en la persona que sufre, es el
querer hacer partícipes a los demás de su sufrimiento:
.
"tendencia a extender el sufrimiento más allá de uno mismo". 16
. . La pers?na que_sufre quiere, o_bien que otras personas participen del
sufri.mi~nto o bien, susci~ la compasión de los que le rodean. No obstante,
en oc~sio~es no se logra mnguno de los dos objetivos, y es entonces cuando
en el mt~_rior d~ s:1" desdichado se produce una deformación de la realidad:
se daña na representación del universo en uno mismo. Cualquier
cosa hermosa y buena resulta entonces como una injuria". 17
. La_ desdicha no sólo provoca una deformación en nuestra visión de la
realidad smo, y sobre todo, un vacío en el pensamiento. y ante este
profundo Y osc~o vacío, que Simone compara con la noche oscura del alma
tema muy quendo por los místicos españoles, sólo caben dos salidas. Una, 1~
de caer en la desesperanza o en la adoración de falsos ídolos y otra la de
esperar ~.ue ~ea llenado por el pan espiritual, es decir, por Dios y su gr~cia:
quzen por un momento soporta el vacío, o bien, obtiene el pan
sobrenatural, o bien cae. El riesgo es terrible, y hay que correrlo, e incluso
exponerse a un momento sin esperanza. Pero no hay que arrojarse a él".'ª

95

�Cuando el vacío no es llenado por la necesidad de ~ios, aparece
entonces la ""imaginación colmadora", esencialmente mentirosa Y ~ue
permite que se adore a personas que, en la mayor parte de los casos,_ ru lo
merecen, 0 ¡0 que es peor, se adore a una cosa que no es otra que el dinero.
De las dos opciones quizás la del dinero sea la más degradante:
.
l
, ,, 19
"dos efectos bajos aunque el dinero o es mas .
La imaginación que colma falsamente el vacío co~. ídolos hum~os o
materiales, impide que el sufrimiento no cumpla su _funcion de catar~is .º de
purificación que desde la óptica weiliana tan necesana es en nuestra limitada
condición humana.
. .
"así es como las personas normales pueden_ ser _pns1~~e~"fó
esclavas, prostituidas, o pasar por cualquier sufrimiento sm purificacwn .
Para Simone Weil, la desdicha, el sufrimiento, la desgracia, son
camino hacia Dios, por la que reconocemos nuestr~ miseria, nu~str~ nada.
Son los que nos abren la puerta que conduce al cammo de la sabiduna Y no
sólo la ignorancia socrática:
.
. .
" · cómo habría de considerar yo la desgracia y el reba1am1ento a
q ue la mi~ma condena hacen posible el conocimiento de la miseria humana,
,, lasabºd
'?" .21
conocimiento que es la puerta ue
1 una.
A la sabiduría nos puede llevar no sólo el reconocimiento de
nuestros límites cognoscitivos, a pesar de los grandes avances cie~tíficotecnológicos sino, y sobre todo, el reconoc~i_ento de nues~os límttes al
experimentar nuestra impotencia frente al sufrimiento y la desdicha.
El planteamiento de Simone Weil es harto realista. A lo _largo d~ la
historia de la Filosofia, ha habido muchos filósofos que han quen~o, o bien,
soslayar la realidad del mal con explicaciones excesivamente racionales, o
bien, proyectar su desaparición en un futuro cer~ano, _construye~d~ una
utópica sociedad feliz y perfecta en la que no tendría cabida el sufrimiento.
Lo que Simone quiere mostrar es que tanto el goce de la hermosura del
mundo, coo el padecimiento del dolor, son vectores reales de nuestra
existencia a los que no podemos sustraemos.
Su inspiración es, en este caso, tanto griega co~o cristiana. Griega,
en el sentido de entender la filosofia como una pre¡arac1on para la muerte:
2
"por eso, filosofar es aprender a morir".
Cristina, porque se da cuenta del sentido auténtico del dolor en el
cristianismo:
"la extrema grande=a del cristianismo procede del hecho de que no
busca un remedio sobrenatural contra el sufrimiento sino un uso
,E.. • . t ,. 23
sobrenatural de1su_¡,
1m1en o .

En esta fórmula, se encuentra resumida su posición ante la desdicha
y el sufrimiento: saberlos convertir en una senda que conduzca a la persona
que los padezca hacia lo trascendente. Ha dado del mal una solución
religiosa, única posibilidad de asumirlo en su totalidad sin que el alma se vea
definitivamente destrozada por la desgracia.
Dentro de la temática weiliana sobre el sufrimiento, la desgracia y el
mal, hay un aparato especial que habla del sufrimiento y del mal en los
inocentes. Algo que ha escandalizado a muchos filósofos y literatos, y que
incluso les ha llevado a la negación de Dios.
A Simone le sorprende también que la desdicha, el mal, sea capaz de
habitar en el alma de personas inocentes. La desdicha que diríamos nosotros,
de miles y miles de niños hambrientos, de los que huyen dejando sus cosas
porque la devastación de la guerra se avecina, y la de muchas personas que
sufren largas y dolorosas enfermedades.
/
En este punto, Simone contacta en concreto con la preocupación
planteada por el propio Fedor Dostoievski en los hermanos Karamazov, sólo
que le dará una solución radicalmente diferente. Cita libremente, como era
su costumbre, las palabras de lván:

"por más extraordinarias que sean las maravillas que esta enorme
fábrica prof.aorcione, si cuesta wza sóla lágrima de un solo niño, me niego a
admitirla". 4
Simone se refiere al capítulo Rebeldía o Rebelión en la obra "Los
hermanos Karamazov", del que podemos sacar muchas otras palabras que
sirvan para complementar las traídas por Simone. Así, por ejemplo, dice
lvan:

"toda la ciencia del mundo no vale lo que las lágrimas de los
niños... pero ¿qué haré de los niños?. No puedo resolver esta cuestión. Si
todos deben sufrir para ayudar con su sufrimiento a la armonía eterna, ¿qué
papel desempeñan los niños? No se comprende por qué deben sufrir ellos
también en nombre de la armonía. ¿Por qué servirán de material destinado
a prepararla? Comprendo perfectamente la solidaridad del pecado y del
castigo, pero ésta no puede aplicarse a los pequeños inocentes. Y si
verdaderamente son responsables de las fechorías de sus padres, esa verdad
no es de este mundo y no la comprendo... mientras pueda hacerlo, rechazo
admitir esa armonía superior. Creo que esa armonía no vale lo que las
lágrimas de un niño".25

96
97

�Simone las comenta de este modo:
'yo suscribo totalmente ese sentimiento. Ningún motivo, cualquiera
que sea el que pueda dárseme como compensación a la lágrima de un niño,
puede conseguir que yo acepte esa lágrima. Absolutamente ninguno de los
que la inteligencia puede concebir, únicamente uno que sólo le es inteligible,
sin embargo, al amor sobrenatural: Dios lo quiso así. Y también por ese
motivo aceptaría un mundo que no fuera más que el mal de la lágrima de un
·~ ,, 26
mno.
Sobrecogedoras palabras las de Simone Weil. Por una parte afirma
algo que quizá muchos filósofos y algunos que no lo son, ya han advertido:
la dificultad de comprensión intelectual del mal, aunque algunos pensadores
como es el caso de San Agustín, hayan intentado dar de él una explicación
27
racional.
Por otra parte, llama la atención su aceptación estoica del mismo, a
pesar de que el mal degrada y afecta al núcleo de las personas. Por último y
aquí radicaría el aspecto fundamental, busca dar al mal un sentido que esté
más allá de lo meramente racional y que entre en los limites de lo
sobrenatural, es decir, de lo religioso. No hay respuesta exclusivamente
humana, horizontal, para esta cuestión. Nuestra desdicha jamás podrá
comprenderse desde una posición meramente humana. He aquí su mensaje.

CONCLUSIONES

Desde la óptica weiliana, lejos de ser el mal un obstáculo
infranqueable para llegar a Dios, la desdicha humana es o puede ser, el punto
de engarce y de encuentro entre Dios y el hombre. Hay numerosos textos
que avalan esta afirmación:
"cuando se ama a D-ios a través del mal como tal, se ama
verdaderamente a Dios. Amar a Dios a través del mal como tal. Amar a
Dios a través del mal odiado, odiando ese mal. Amar a Dios como autor del
mal que se está odiando. El mal es al amor lo que el misterio a la
inteligencia. Igual que el misterio obliga a la virtud de la fe a ser
sobrenatural, así hace el mal con la virtud de la caridad. Tratar de buscar
compensaciones y justificaciones al mal es tan perjudicial para la caridad
como tratarde exponer el contenido de los misterios en el terreno de la
inteligencia humana".28

"nosotros somos los que más lejos estamos de Dios, en el límite
extremo del que todavía no resulta imposible volver a él. En nuestro ser,
Dios se halla desgarrado. Nosotros somos la crucifixión de Dios. El amor de
98

Dios por nosotros es pasión ¡De qué forma podría amar el bien al mal sin
sufrir? Y también el mal sufre al amar al bien. El amor mutuo entre Dios y
el hombre es sufrimiento". 29
De estos textos se desprende la total aceptación de la necesidad
representada en este caso por el mal y sobre todo la concepción que Simone
tiene de Dios como el Bien puro y de nosotros, como mortales, de una
mezcla de bien y de mal. El ascenso a Dios hay que hacerlo
irremediablemente a través del mal, del sufrimiento, de la desdicha. En
Simone, encontramos ecos del Maniqueísmo, al que tanta fuerza se enfrentó
el propio San Austín de Hipona. La creación para esta filosofia:
"es el bien hecho trozos y esparcido a través del mal... Dios ha
creado un mundo que es, no el mejor posible (como diría Leibniz) sino el
que contiene todos los grados de bien y de mal".30
Y todo esto es lo que hay que aceptar para que desde esta realidad
del mal, del sufrimiento, de la desdicha, lleguemos a Dios. El sufrimiento
está ahí, existe y, por lo tanto, la consecuencia que deriva de este
planteamiento es la siguiente:
"no debo amar mi sufrimiento porque sea útil sino porque es ". 31
Está clara ya la perspectiva weiliana del mal, del sufrimiento, de la
desdicha. La respuesta única posible para su aceptación está en Dios y en
concreto, en el cristianismo, en Cristo, en su cruz:
"la desdicha está realmente en el centro del cristianismo. El
cumplimiento del único y doble mandamiento "Ama a Dios", "Ama a tu
prógimo ", pasa por la desdicha". 32

"la única fuente de claridad lo bastante luminosa como para
iluminar la desdicha es la luz de Cristo. En cualquier época, en cualquier
país, allí donde haya desdicha, la luz de Cristo es su verdad. Todo hombre
que ama la verdad al punto de no correr a las profundidades de la mentira
para huir del rostro de la desdicha, tiene parte en la cruz de Cristo, sean
cuales sean sus creencias. Si Dios hubiera consentido en privar de Cristo a
los hombres de un país y una época determinada, lo reconoceríamos por un
stgno cierto: entre ellos no existiría la desdicha. No conocemos nana
semejante en la historia. Allí donde hay desdicha, está la cruz oculta, pero
presente a cualquiera que elija la verdad en lugar de la mentira, el amor en
lugar del odio. la desdicha sin la cruz es el infierno y Dios no ha puesto el
in.fiemo en la tierra. Recíprocamente, aquellos cristianos, tan numerosos,
que no tienen la fuerza de reconocer y adorar en cada caso de desdicha la
cruz bienaventurada, no participan de Cristo ". 33

99

�Estas últimas palabras nos dan la clave definitiva del pensamiento de
Simone Weil.34• Su punto neurálgico no es otro que el del mal en el mundo,
su padecimiento y su solución que pasa por el engarce que lleva a cabo entre
el drama de la desdicha y la cruz de Cristo.

Notas bibliográficas

Weil, Simone: A la espera de Dios, Ed. Trotta, Madrid, 1973, 31 amor a Dios Y la
desdicha.

19

ibid. "La imaginación colmadora" Pp. 68.

20

Ibid.

21

lbºd
· ' ". Pp. 84.
1 ., "Descreac10n

22

Ibid. "Renuncia", pp. 70.

23

ibid., "La desgracia". Pp. 120.

24

ibid. "El maf'. Pp. 116.

1

2

Ibid.

3

Ibid. Pp. 77

5

lbid.

6

lbid.

7

Ibid.

8

Dostoievski, Fedor: Los hermanos Karamazov. Ed. Nauta. S.a., Barcelona, 1990,
capítulo IV; libro V, Rebeldía. Pp. 503.
26

Weil, Si.mone: La gravedpd y la gracia, Ed. Trotta., Madrid, 1994. "El mal", pp.
116.
/

Ibid. Pp. 76

4

25

I

27

Cfr. : Mi artículo: Dolby Múgica, María del Carmen: "El problema del mal en
San Agustín y la racionalidad de lo real" en Revista Agustiana, Vol. XXX, 19898.
Pp. 437-454.
28

Weil. Si.mone: La gravedad y la gracia, Ed. Trotta, Madrid. 1994. "El mal". Pp.
115.

29

Ibid. "La Cruz". Pp. 129.

Ibid. Pp. 85.
30

Weil, Simone. Pensamientos desordenados, "Nuevas reflexiones sobre el amor a
Dios y la desdicha", Ed. Trotta, Madrid, 1995, pp. 75.

lbid. ''El mal". Pp. 111 y 118.

9

10

Ibid. Pp. 79.

11

ibid. Pp. 77.

31

32

Weil, Simone: Pensamientos desordenados, Ed. Trotta. Madrid, ''Nuevas
reflexiones sobre el amor a Dios y la desdicha", pp. 83.
33

12

lbid. ''La desgracia". Pp. 119.

lbid. Pp. 85.

ibid. Pp. 78.
34

13

ibid. Pp. 82.

14

ibid. Pp. 88.

15

ibid. Pp. 89.

Weil, Si.mone: La gravedad y la gracia. Ed. Trotta, Madrid. 1994, "Vacío Y
compensación", pp. 57.

16

17

lbid. Pp. 58.

18

ibid. "Aceptar el vacío". Pp. 62.

Las Obras c~mpletas de Simone Weil están en curso de publicación, en 16
volúmenes, por la editorial Gallimard de París. En España, la editorial Trotta ha
traducido y está traduciendo al español sus obras más importantes:
- A la espera &lt;.{e Dios. Prólogo de Carlos Ortega, Trotta, Madris. 1993.
- La gravedad y la gracia. Trotta, Madrid, 1994 (introducción, traducción y notas de
Carlos Ortega).
- Pensamientos desordenados. Trotta, Madrid. 1995 (traducción de M. Tabuyo y A.
López).
- Echar raíces. Trotta. Madrid. 1996 (traducción de J. R. Capellá y J. C González
Pont).
101

100

�. .
títul . "Cuadernos" "Cartas a un
- Próximamente aparecerán los s1gwentes
.os. d L d " '
. •
" y "Escritos e on res .
religioso", "lntuiciqnes precnstlan~
d B
Ai·res ha publicado en los años
"
l ed.t . 1 Sudamencana e uenos
- Por otra parte, a lona . .
b
d s ·mone Weil: "Carta a un religioso
1953, 1954, y 1961 las s1gme~t~ ras e Je Dios"· "La fuente griega", "La
(traducción de M. E. Valentet1e): Espdera d dos' acerca del amor a Dios";
avedad la gracia"; "pensamientos esor ena
gr
y . . ,, (
·
tr ductor para todas las obras).
"Raíces del ex1sllr e1nusmo a
d. . , b erak" y "Reflexiones sobre
. .
b . "E
os sobre la con ,cwn o r
- Las s1gwentes o ras. nsay
.,
. I" han sido publicadas en Barcelona,
las causas de la libertad y de la opre~1on socia
ta última obra hay una edición
en Nova Terra y en Paidós, respectivamente. e es .

RELIGIÓN Y ATEISMO EN EL CAMBIO DE MILENIO

?,

D

de México, de 1977, Premiá (tra~ucción de_ L. C:l~~ ~!v:~~ más completas es la
- Sobre la vida y la filosofia de Sunone We~;Lun . de s,·mone Weir' I · 1909-1934
.
·,
f; s·
ne Pétrement- a v,e
' ·
de su anuga y b1ogra a un~
1973
Í979 Hay edición española: Pétrement,
II: 1934-1943, Fayard, Pans,
Y
·.
Simone: ''Vida de Simone Weil", Trotta, Madrid, 1998.

Mtro. José Roberto Mendirichaga
Universidad de Monterrey

Nosotros los cristianos creemos y enseñamos, y hasta
hacemos depender de ello nuestra salvación, que la
Filosofia, esto es, la aspiración a la verdad (iapientiae
studium), y la religión no son distintas una de la otra.
San Agustín, en De vera religione

Un libro que ha despertado muchísimo interés y está siendo traducido a
varios idiomas es el texto titulado ¿En qué creen los que no creen, de
Umberto Eco y Cario María Martini: el primero, intelectual de la
Universidad de Bolonia; y el segundo, culto clérigo y cardenal de Milán.
Fundamentalmente, lo que polemizan estos coautores, pues que se trata
de cartas entre ambos, primero publicadas en la revista italiana Liberal y
luego editadas en fonna de libro, es la cuestión de si pueda existir una ética
natural que funcione independientemente del dato revelado. .
El profesor Eco sostiene que basta la primera para ser fundante de toda
conducta humana rectamente informada. Por su parte, el cardenal Martini
señala que, si no incluimos a Dios como autor de la ley eterna y de la ley
natural, no habrá un fundamento lo suficiente sólido ni confiable; y que
después de la encamación, muerte y resurrección de Cristo, coincidiendo lo
anterior con lo expresado por Teihard de Chardin, nada escapa a lo crístico. 1
¿Y cuál es la razón por la que el público se ha volcado sobre este libro,

tan sugerente en su título y tan vivencia! y claro en su contenido? Que al
mundo de hoy le inquietan los problemas de Dios. Se vive un
neoracionalismo, que no otra cosa es la corriente más fuerte del llamado
posmodemismo filosófico; y por otro lado, simultáneamente, se percibe y
registra una fuerte necesidad de vinculación con lo Absoluto, Dios.
Pero no con un Dios idealista, como lo concibieron Kant y Hegel.
Tampoco alejado del fenómeno humano y tema de disquisiciones. No,
nuestro mundo de hoy demanda un Dios personal: que se ocupe de sus
creaturas; que se vuelva hombre con los hombres sin perder su categoría
divina, omnisciente, todopoderosa. Se trata, pues, de un Dios encamado,
concepción naturalista que coincide con el plan de salvaciónjudeo-cristiano.
102
103

�A lo anterior hay que agregar que, a causa del milenarismo actual, en
este tránsito del segundo al tercer milenio, se están presentando una serie de
signos que denotan la vital necesidad de encontrar una fundameotante a todo
el discurrir y el quehacer humano, para llenarlo de sentido y de esperanza.
En nuestro trabajo intentaremos hacer una apretada síntesis de este tema
de la religión y el ateísmo a la luz de la filosofia, revisando conceptos que
ciertamente han sido dados a través del tiempo y del espacio, pero que hoy
adquieren una nueva dimensión, dada la complejidad del mundo en el que
nos ha tocado vivir, al mismo tiempo que por una serie de elementos que nos
re'R,_eren a una constante histórica, con las variantes propias del cambio
epocal que cada vez se define con más claridad y presenta ya una
característica que permite realizar una primera lectura intrepretativa.

¿Religión o Religiosidad?
Podríamos hablar de religión~también, de religiosidad. O de ambas. Y
luego, vincularlas, relacionarlas con lo que se denomina ateísmo, problema
de nuestro tiempo y, al parecer, de todos los tiempos, pero que en este
momento se ha extendido a grandes capas de la sociedad y se ubica tanto en
los llamados países socialistas o exsocialistas, como también en aquellos que
se pronuncian por el capitalismo, con sus muchas variantes y tonalidades.
Por religión entendemos "la creencia en una garantía sobrenatural
ofrecida al hombre para su propia salvación y las prácticas dirigidas a
obtener o conservar esta garantía" (Abbagnano). El mismo autor define la
religiosidad como "la actitud religiosa fundamental ...", que puede ser
interior o privada, o institucional, cuando se da en el orden de lo público.2
En este último sentido, podríamos hablar de la contagiosa religiosidad
del pueblo mexicano, definida como un conjunto de creencias y prácticas
religiosas populares donde se mezcla lo pagano con lo cristiano, en tanto que
la religión predominante seria la católica, seguida por la presencia de iglesias
evangélicas históricas (presbiteriana, anglicana, metodista, bautista, etc.), y
otras mucho más recientes denominadas "sectas".
Ahora bien, religión y/o religiosidad las contraponemos a ateísmo,
porque éste es generalmente concebido como "la negación de la causalidad
3
de Dios" (nuevamente, Abbagnano). En un sentido absoluto, debiera
hablarse de antiteísmo (negación de Dios), ya que ateísmo como
agnosticismo, por la partícula a (sin), debieran indicar que el tema-problema
de Dios no importa a quien se clasifica o autoclasifica en esa categoría
Pero antes de pasar a la descripción de las diversas formas tradicionales
del ateísmo y su presencia en la historia, hasta nuestro momento actual,
debemos aclarar que puede existir una religiosidad que nada tenga que ver
104

con l.o institucional
y que pertenece al ámbito de lo individual . Lo antenor
·
está ·
po
. rque
nn~resa en la naturaleza humana esta necesidad vital d;
~culamos Y religam~s al Absoluto (de aquí viene religw de religare cum)
o que_San Agustín fiJa maravillosamente en aquella~ de: "Nos creast '
para Tt, Señor, Ynuestro corazón estará quieto hasta que descanse en Ti".4 e

Los Divenos Ateísmos
Nicola Abbagnano' 00 sól0 autor d.e l c l~•co
' · Dlcc10nario
. .
de filosofía
1
o co aborador y defensor de un ex1stenc1alismo filosófico creyente y
~ndente, dentro de la llamada filosofia perenne, nos señala en su
maxnna obra los tres grados o formas del ateísmo tradicional:

sin

a)
. -~I primero de estos ateísmos es un materialismo "que se basa en
la optruon de que la naturaleza precede al alma" lo
h
.d
modernameot
•c1o
,
que a s1 o
. .
e soslem
por Berkeley en Los principios del
;:;~c1m1e~to h~~o, qui~ sitúa a 1~ ~~eria como la más sublime
Plat ~ y ... elimina a Dios como pnnetp10 metafisico". Ya el propio
00 ~mo ~al~ Abbagnan&lt;: se encargó de refutar esta concepción
f
~ ~ c a , al ~dicar . que, s~ la existencia de un primer motor
mmatertal, resulta tmpoStble el IDlsmo movimiento de los cuerpos.
b) .
Una segunda forma de ateísmo resulta ser negar la posibilidad
validez de la prueba cosmol ' ·
. .
Y
al . l d I b
ogi~ por un escepbctsmo que sitúa a Dios
mve e o umano, con imperfecciones y debilidades en un
:!;;;m;rfismo qu~ Hume_postula en _sus Diálogos sobre la,religión
h
anto Tom_as, m_~ ante sus _c mco vías, se ha encargado de
ec ar . ~Jo estas tests esceptlcas que ruegan la posibilidad de acceder al
~n~ento de 1~ verdad, y antes lo había hecho Aristóteles al estudiar
: ~enet~sustancial de _las co~ mediante la metafisica y encontrar que
1 ausa e causas es Dios, pnmer motor y acto puro.

ah .

c)

1

Fin~en_te, un tercer ateísmo viene a ser el panteísmo

r

~~~0 que idenbfica ~ Dios con el mundo. En el panteísmo, todo1:

ios. os e1ementos Vitales, los animales y hasta 1 .
h
sobre todo, el ateísmo profesado a ser un gradeolDlsmo . ombre. y
negac · ,
·d
superior en esa
. . I?n, sosteru o como una reacción al problema del mal d 1
infeltc1dad del ser h
(Sh
Y e a
distin .
, .
u.mano
openhauer o Sartre). Habría que
gurr ~ut, igualmente, entre el deísmo (Dios como causa del
mundo y SUJeto .ª las características que la simple razón pueda atribuirle
por lo que se ruega ~a revelación) y el teísmo (Dios como Creador dei
mundo y como Ser vivo), ambas doctrinas diferentes del ateísmo.s

105

�La Praxis Atea de nuestro tiempo

Más sobre lo mismo (tipología del ateísmo)
Nuestro filósofo de casa, Agustín Basave Fernández del Valle, en un
libro denominado La sinrazón metaftsicd del ateísmo, _texto que en ~os
ochenta surgió como producto de sus ~nferenc~~ en ~rasil y de la po~enor
adición de nuevas reflexiones, nos dice que el _ate1~~ contemporaneo,
aunque teóricamente dependiente del ateísmo decllllonomco, presenta una
·tud social inusitada. No tan sólo por las muchedumbres ~ue se ~an
~ prácticamente de la religión, sino por la n~ación explí_c1ta de Di~,s
en aras de un supuesto progreso científico o de un cierf:o humamsmo nove! .
y agrega: "No resulta hiperbólico afirmar, como lo hizo P~b~o VI, que_ el
ateísmo es el fenómeno más grave de nuestro tiempo' (Enc1clica Eccles1am
suam) ". 6
En este tercer capítulo de su libro, Basave nos recu~rda}ue la, verdad~ra
ciencia no aleja de Dios, sino que nos acerca a El. El te1~mo bien
fundamentado -nos dice- no echa mano ni de Dios para _convertrrle en un
agente de circulación cósmica que ordena las trayectonas de I_os astros,
corrigiendo sus irregularidades (...)~ Dio~ no es un mer? exp~ente para
cubrir nuestras lagunas científicas...". y cita a Carlos Pans, gran rntelectual
católico, cuando éste afirma que Dios no puede representar"---~ operador
explicativo que introduzcamos en la serie de las causas cosmologicas, en la
7
cadena de los razonamientos inmanentes".
Para Basave "la ciencia se va colocando a la luz de la me~afisica,
aunque sea diver~ e inferior en grado de abstra~ión". No es lo rmsmo_ el
cientismo, "pretencioso y ciego para otras realidades ~ara s~s _propios
límites", que la ciencia como tal. De ~ f~a- del p~s•~;1~º logico, que
pide verificar empíricamente la propos1cion Dios existe , e 1g~ente la
del sicoanálisis freudiano, que "pretende reducir la idea ~e Dios a ~era
ilusión"; 0 la del monismo materialista del marxismo, que siempre remite a
8
la materia

!~

t

Pero no menos preocupante es para Basave, en su reflexión sobre este
alejamiento de Dios pof\el hombre, la deifica~ió~ de lo humano. P~a
nuestro pensador mexicano con reconocumento y proy~c1on
internacionales, el pensamiento de Stimer, Feuerbach, Comte... no es ~mo_un
humanismo
incompleto, porque carece de fundamento Y t ~ o
teleológico. Así, señala el filósofo: "El ansia infinita_ de ver~ y de_ bien
sólo en Dios encuentra el reposo. El hombre no se satisface consigo ~smo,
ni agota su ser en su ser propio, porque es menes~roso, _po~ue neces1~ una
alteridad suprema para la cual, por otra parte, está ~nstttuttv~en1: :b1erto.
Es lo que no ha podido comprender el antropocentnsmo absolutista .

Xavier Zubiri, filósofo exprofesor de la Universidad Complutense, en
su obra Naturaleza, historia, Dios, afuma que en el citado libro no ha
querido dar una demostración racional de la existencia de Dios; que no ha
dado ni tan siquiera un concepto de Dios. Ha querido, más bien, plantear la
constitutiva y ontológica religión de la existencia. 10
Para el anterior filósofo, "la cuestión acerca de Dios se retrotrae así a
una cuestión acerca del hombre. Y la posibilidad filosófica del problema de
~os . ~nsistirá en descubrir _la ~ensión humana dentro de la cual sea
cuest:Ion ha de plantearse, meJor dicho, está ya planteada". Por eso, "cuanto
digamos de Dios, incluso su propia negación (en el ateísmo), supone haberlo
descubierto antes en nuestra dimensión religada", agrega el filósofo
hispano. 11
Con Zubiri, pues, tenemos que aceptar que "un verdadero ateísmo es
12
cosa por demás dificil y sutil". Habría que agregar que, en México y en
América Latina, lo que se entiende por "ateísmo" es, más bien, un
"anticlericalismo", mucho de lo cual se da en los países latinos por una
secular oposición entre el pensamiento más libre y los efectos de una
evangelización eclesiástica, más que eclesial, que lamentablemente fue
confundida o identificada, a causa de sus mismas contradicciones, con el
poder temporal o con el poder del dinero, lo que en ocasiones hizo empañar
su vertiente divina.
Vivencia} y experimentalmente, con todo, hemos de confesar que
existen no pocos sinceros ateos en el medio filosófico e intelectual en
general. Muchos de ellos ansían positivamente conocer a Dios y ligarse a su
visión y principios, pero un fuerte racionalismo mal entendido (del que el
llamado "laicismo educativo" de la escuela pública tiene buena parte de
culpa) y un alejamiento de la filosofia perenne y de la teología cristiana los
han hecho vivir en esta angustia, en esta continua búsqueda, situación que no
es ajena al creyente en el sentido de la definición final, pero difiere
radicalmente de aquélla, en razón de la confianza que da el saber que Dios
no puede engañarse ni engañamos, por lo que existe una vida ulterior, un
Padre amoroso que cuida de sus creaturas y las trae hacia Sí, y un plan de
salvación que incluye los medios para poder alcanzar la vida eterna
Por lo tanto, en este punto respetuosamente discrepamos de Zubiri,
cuando da a entender que el ateo es alguien él mismo, existe tal posibilidad
en toda existencia y vida humanas, pero aquí se trata de algo más complejo.
H~y valiosísimas personas a las que el concepto y, más aún, la persona de
Dios parece no convencerles. Y no estamos hablando de libretinos
narcotraficantes o leones; tampoco de ciudadanos que instalados en ~
molicie han hecho del dinero y del placer su dios: estamos refiriéndonos a

106
107

�honestos profesionales, a sinceras mujeres de bien, a profesores y artistas, a
intelectuales vertebrados y orgánicos...
¿Qué pasa con ellos? Aquí sí coincidimos con Zubiri en su ap~eciación
de que /a soberbia de la vida -parafraseando a San Juan Evangehsta-,Y el
endiosamiento de la existencia son las constantes de este ate1smo
contemporáneo. 13 No poco del problema de est~ at~ísm~ de la elite
intelectual y artística tiene que ver con esta autosufic1enc1a ab1~rta o ve~ada
Pero es indudable que existen muchos que, apegados a una rectitud de Vlda Y
a un continuado ejercicio de humildad, permanecen sin poder reconocer a un
Dios personal, a un Dios que vive en la mente y en el corazón de aquellos
que han abrazado su verdad y lo han abrazado a Él, que es "Camino, Verdad
y Vida".
"... Creo sinceramente que en la filosofia actual se ha cometido un
lamentable olvido, altamente sintomático: el pasar por alto esta religación",
nos confiesa Zubiri. 14 Nosotros agregamos que, si en ligar de dar en muchas
de nuestras universidades sólo marxismo, o existencialismo, o
posmodemismo filosófico, o alguna novedad postul~ por auda~s (y
repetimos sólo, pues que la filosofia debe analizar la realidad toda y mnguna
cuestión le puede ser ajena o vedada, en ese intento por desmenuzar
conceptualmente esta realidad e ir hasta sus últimas causas), sin inicim: con
clásicos y seguir con el estudio de las principales escuelas de pensamiento
hasta llegar a nuestros días, es imposible alcanzar esa visión que la filosofia
perenne aporta, como parte de una propedeútica y de un ejercicio intelectual
cuya carencia estamos pagando caro, sobre todo en la educación superior.
Por otra parte, habría que entender o comprender, igualmente, lo que
para el universitario, el intelectual y el artista particularmente significan la
falta de congruencia entre el decir y el hacer, que se detectan sobre todo en
los negocios y en la política, lo que resulta ser una negación de los postulado
en la ciencia de ciencias, en la ciencia radical o de raíces, como define
García Bacca a la filosofia
La destrucción de la casa común (el ataque a la ecología que nuestros
inmediatos antecesores y nosotros mismos hemos cometido); el atropello a la
vida humana (aborto, eutanasia, mal uso de la genética, etc.); el situar al
mercado por encima de otras realidades humanas y, lo que es aún peor,
elevarlo en un sitial, como un nuevo Balá, edificado); y el permanecer
impasibles e insolidarios ante las grandes catástrofes y conflagraciones
mundiales... son algunas formas de este ateísmo práctico, que se traduce en
un ignorar a Dios y prescindir de Dios, a partir de ignorar y prescindir
también del prójimo; al explotar al hermano, al permanecer sordos a su
llamado, como si se pudiera amar a Dios sin amar al hermano. San Juan lo
ha dicho más fuerte: somos mentirosos, si decimos lo primero y no hacemos
lo segundo.
108

Por tanto, nuestro ateísmo contemporáneo adquiere algunos rostros.
~gun~s de ellos son claramente identificables, pero los más son vagos e
~precisos, porque son sucedáneos de Dios que engañan a los más débiles e
1gno~tes mediante ~a sutil mercadotecnia y el abuso de mensajes
subltmmales _e~ los medios de comunicación masiva, que despistan sobre la
verdadera felicidad humana y el auténtico sentido de la existencia misma.
. Porque, ~~en se siente impelido y frustrado al no poder adquirir tales
bienes_Y serv1c1os - el auto último modelo, la ropa de marca, la loción de
exc~~sivo aroma y flamante presentación, la botella de equis cosecha, la
~100 del reservado club, el imperdonable viaje (y aquí recordamos a
Em.manuel Kant, quien no salió de Konigsberg y a pesar de ello entendió al
mwido en su to~idad)-... es víctima de esta neoesclavitud q~e se llama
m~ o ~en de vtda, o lo que se quiera, que el neoliberalismo económico y
social ha ID1puesto de manera consciente o inconsciente.

Religión YReligiosidad en los albores del nuevo milenio
Rafael Díaz-SaJ~ es profesor titular de Sociología en la Universidad
Complutense ~e-~adri~. _En un trabajo titulado "la religión vacía Un ensayo
sobre la trans1c1on religiosa en Occidente", publicado dentro del volumen
Formas modernasi.de religión, Díaz-Salazar, basado en investigaciones de
~po como el Eurobarómetro (1989), la Encuesta Europea Sobre el
~,stema de Valores ~1990-1991), la Encuesta Kerkhoft y otras, ha llegado a
m~esantes con~lus1_one_s ~rea de la religiosidad europea, cada vez más
r~da _con 1~ _ms~tuc1onalidad, pero no necesariamente próxima a
extmgwrse, ':ll s1qwera tendiente a la baja, todo esto a finales de nuestra
actual centuna, que _marc~ también el final del milenio y la proximidad de
uno nuevo, lleno de mcertldumbres pero también de esperanzas.
En_estas encu~as, el citado in~estigaor-docente ha encontrado que "en
las ~iedad~ . ~1den~e~ no_ e":1ste un vacío de religiosidad, ya que
persiste la religiosidad cnstiana mstitucionalizada tanto de un modo expreso
co,m~ de un m~o difuso:'- Vamo~ a tomar, para análisis, los casos de Suecia,
Belgica Y_P?lorua, para 1r del pais europeo que empíricamente se considera
men~s rehgi~so al que se ~nsidera más religioso. Así encontramos que en
Suec!a un 3 ~ 1/o de ~a ~blac1on se autodefine religiosa, un 62% no religiosa y
un_7_¼ atea, en Belgica, un 61 % de la población es religiosa, un 22% no
religiosa, un 7% ~ea Y un 10% respondió que no sabe o no contestó·
en~etanto, ~ Polo1a, el 90% de la población se autodefine religiosa, ~
2.51/o no religiosa, un 1% es atea convencida y un 6% no sabe o no contestó.

109

�dado en todas las culturas y civilizaciones, desde el inicio de la humanidad
hasta nuestros días.

Continuando con la estadística mostrada por el autor, creen en la
resurrección un 38% en Suecia, un 37% en Bélgica y un 62% en Polonia En
cuanto a la práctica de la oración, en Suecia el porcentaje es de 34%, en
Bélgica de 53% y en Polonia de 85%. Y en cuanto a importancia como
valor, la religión es considerada como tal por un 27% de la población sueca,
15
un 45% de la población belga y un 87% de la población polaca.

T~bién, que, existen distintos ~pos de ateísmo - materialismo,
escepnc1smo, pante1smo y expresa profeSión de la negación de Dios- frente a
lo~ cuales se da _el Ateísmo, como reconocimiento privado y público de que
Dios es un Ser Vlvo y el Creador de cuanto existe.

Enseguida, Díaz-Salazar encuentra que hay un tránsito de una religión
institucional a una religiosidad creciente, particularmente entre los jóvenes.
Por ejemplo, asiste a ritos eclesiales, en Suecia, un l 0% de la población; en
~gica, un 31 %; en Polonia, un 84%, y nunca se dirigen a Dios, un 49°/4 en
16
Suecia; un 38%, en Bélgica; y solamente un 4%, en Polonia

Igu~e~te, que e~te ~eísmo no está opuesto a la auténtica ciencia y
tecnologia, smo que comc1de en su objeto final y en su causalidad con el
Creador de la n~aleza, debiendo aceptar que existen quienes no aceptan
este orden superior y perfecto, o al menos no reconocen que el Artífice de
este orden es este Ser Absoluto y Fundante a quien llamamos Dios.

Pero debemos seguir en nuestra visión a futuro. ¿Qué sucederá después
de la desesperanza del posmodernismo filosófico de Lyotard, V~o,
Derrida, Habermas...? Es tema que habremos de abordar en otro traba.,o.
Dejemos ahora que un filósofo español de gran prestigio, profesor emérito
de la Universidad Complutense, lo mencione: "Para mí, personalmente, en
tanto que creyente, Dios no ha muerto... ( ...) Creo no haber perdido
totalmente la sensibilidad para el misterio, y hay capítulos de la ética que no
sabría cómo abordar si desde algún modo no lo hago desde la religión". Para
Aranguren, al igual que para Díaz-Salazar y otros muchos catedráticos
españoles de universidades tanto europeas como norteamericanas, la
cuestión es que la religión se va paulatinamente a desinstitucionaliz.ar y va a
crecer como religiosidad, situación esta última que no deja de ser
preocupante, porque siempre hará falta la Madre y maestra que es la Iglesia,
con su magisterio ordinario y extraordinario, para guiarnos y orientarnos en
17
cuestiones de fe y costumbres.

C~mo ~ de esta negación de lo divino están, entre otras, una
soberbia de la Vl~ y un endiosamiento de lo humano, potenciado lo anterior
con un neohedomsmo y un neomaterialismo que lo han penetrado todo O casi
todo, de tal forma que resulta muy dificil sustraerse a sus tentáculos y a sus
efectos.
.

En pocas palabras, para Aranguren y otros filósofos, politólogos,
historiadores y sociólogos españoles, la cuestión consiste que en esta Iglesia
Institucional se actualice y se abra a todas las corrientes, conservando la fe
esencial, de tal forma que el impacto sea menor y los jóvenes,
particularmente, mantengan su interés en esta realidad.

A manera de conclusión

~~almente, digamos que el nuevo milenio nos presenta sombras, pero
tamb1en luc~: podero~ luces que nos indican que, pese a todo, el ser
human~ ~ ~•gue maravillando ante el Misterio (con mayúsculas) y se dan
una reli~~s1dad Y una religión que van tras lo divino, donde una de las
cara~tensttcas es que busca e8!3 ~ueva religión alejarse de lo institucional y
~ a r por el sendero de lo mttmo y de lo sensible, con los consiguientes
nesgos de un subj~tivismo religioso que se aparte de la ortodoxia, cayendo
en ~ he~erodoxia . que conduciría fácilmente a la adoxia Esto último
quedaría ~1 reswrudo en este pensamiento de la filósofa española María
Zambrano. Y en cuanto al nuestro - a nuestro Dios-, se le deia estar· se le
tolera".
'J
'

7~

Para t ~ a r, creem?s _con el ~samiento de un filósofo del siglo XV,
un humanista _del Ren~~lfillento - Nicolás de Cusa, autor de un pequeño
tratado denommado Dialogo del Dios escondido- cuyo texto fragmentario
no_s p~ede ayudar a entender teísmo y ateísmo; creencia y adhesión al
Misteno, o negación del mismo:

Gentil.- ¿Hay una verdad o varias?

Muchos otros aspectos podrían ser abordados en este profundo y
apasionante tema del ateísmo contemporáneo y su vinculación o alejamiento
con lo religioso.

Cristiano.- N~ ~y más que una sola. Pues no hay más que una unidad,
la _ verdad comc1de con la unidad, ya que lo verdadero es ser una única
Ullldad...

Lamentablemente, hay limitaciones espacio-temporales que lo impiden,
además de que el tema exige más estudio e investigación. Por ahora,
intentemos recapitu19f lo dicho señalando que la religión brota de la misma
naturaleza del ser humano y es el resultado de una religiosidad que se ha

Gentil.- Tal vez es esto lo que te atrajo a la adoración, a saber, el deseo
de ser en la verdad.

110

�Cristiano.- Esto mismo que dices. Rindo en efecto, culto a dios, _no~
conocer
y 1s
al que da nombre, smo
que tu gentil1'dad cree s--1samente
u:u
.

mismo dios, que es la misma verdad mefable.
Notas bibliográficas

12

"Conviene dejar consignado, desde luego, que un verdadero ateísmo es cosa por
demás difícil y sutil. Lo que suele llamarse ateísmo suele consistir, l~s más de las
veces, en actitudes puramente prácticas, y casi siempre en negaciones de cierta idea
de Dios: por ejemplo, la contenida en el credo cristiano. Mas la no creencia en el
cristianismo y, en general, la no aceptación de una cierta determinada idea de Dios,
no es rigurosamente ateísmo simpliciler". lbid., pp. 391 .
13

lbid., pp. 367.

14

, En este texto ante el planteamiento de Eco en el sentido de que basta una éti~a
'
. y del º!1°º'.Marti
laica que reconozca
el valor de la vida
. 01· afirma que " es ,,necesano
(p
)
95
un fundamento que no esté ligado a ningún pnnc_1p10 n:1u~le_o negocia 1e n~nn~
y
. "Me cuesta trabajo ver cómo una existencia msprrada por estas
(al:::~, sinceridad, justicia, solidaridad, perdón) puede sostenerse ~r mu:
tl·empo y en toda circunstancia, si el valor absoluto de la nonna mMor . ~? 'st
· o sobre un Dtos
· personal" (p: 98)
fundado en principios metafisicos
. ·. artm1 ms1 e
, · 1aica
· " ·.. es en el fondo una ética natural que
el
en que 1a ética
· 01 siquiera
·
· creyente
tamente
desconoce" (p. 111}, para que no quepa duda de que quien cr~ tiene, J~ncon la confianza y la cert~ que le da la fe sobrenatural, la virtud teol,,ca Y ~l
absoluto don de Dios, una confianza y una certeza ~um~as que. se fun an en a
filosofía, como que no hay opción entre fe y verdad c1ent1fica. V~r.. Umberto Eco Y
' Cario MaríaMartini: ¿En qué creen los que no creen?. Taurus, Mex1co, 1997.

:·¡,

y . Nicola Abbagnano en Diccionario de .filosofw (Tr. De Alfredo N. Galletti,
se;~da edición revisada aumentada, F.C.E., México, 1974), pp. 983 Y 984.

2

y

3

lbid., pp. 116.

4

San Agustín, en Confesiones I, l.

5

Abbagnano, op. Cit., pp. 116-n8, 295-296, 1094.

lbid., pp. 395, nota 2.
Pat:_a una mejor comprensión del fenómeno del ateísmo latinoamericano, léase la
obrá'\4/ encuentro de Dios - Filosof,a de la religión- del jesuita Jaime Vélez Correa
(Conferencia del Episcopado Mexicano-Consejo Episcopal Latinoamericano,
México 1990), particularmente lo relativo a los tipos de indiferencia religiosa y de
ateísmo teórico y práctico que se dan en AL. Al primer grupo, de acuerdo a Vélez
Correa, corresponden " ... aquellos bautizados que, sin renegar de su fe, viven al
margen de ella; dicen creer en Dios, en Jesucristo y aun en su iglesia, pero nunca o
rara vez cumplen con las prácticas religiosas y sostienen que no pecan, porque no
hacen mal a nadie...", un segundo grupo son los desarraigados de su primera
educación religiosa, que al cambiar de poblado, ciudad o país no encuentran el
ambiente necesario para crecer en la fe o en la educación de la misma; y un tercer
grupo son los secularizados, entre los que hay que contar a los que son víctimas de
la sociedad hedonista, los que interpretan libremente la fe, los que se adhieren a
movimientos espiritualistas orientales, los que siguen la dianética, el tesosofismo o
hasta el satanismo, los que practican las magias blanca o negra o creen en la
superchería, el ocultismo y la adivinación". Y al segundo grupo, establece el mismo
autor, es decir, a los indiferentes teóricos, " ... pertenecen los ateos estructurales que
defienden el sistema capitalista a ultranza, los marxistas radicales que identifican feiglesia-explotación-engafto, los científicos con mentalidad secularista, los
intelectuales que pregonan la imposibilidad de conocer a Dios por ser una
irrealidad... " Op. Cit., pp. 435-443.
15

·
, metafltSica del ateísmo
Agustín Basave Fernández del Valie, La. s,nraz.°'!
(Universidad Regiomontana-Publicaciones Pauhnas, Mexico, 1986), pp. 54-55.

6

7

8

9

Rafael Díaz-Salazar, Salvador Giner y Fernando Velasco (Eds.): Formas
modernas de religión, Colección Alianz.a Universidad 783 Alianz.a Editorial
Madrid, 1994, pp. 71 , 75,79 y 83.
,
'

lbid., pp. 57.

16

lbid., pp. 51-62,passim.

17

lbid., pp. 64.

10

Xavier Zubiri: Naturaleza, hombre, Dios (Editora Nacional, Madrid, 1981 ), pp.
397.
11

lbid., pp. 367.

112

Ibid., pp. 104.

Agrega Arangunen: "Desde la perspectiva cultural, yo diría que toda nuestra
civilización sigue siendo cristiana. Ahí ha estado el marxismo, con toda esa su
escatología intramundana de raíz cristiana: y si ahora ya ciertamente no se habla de
proletariado, es porque el proletariado se ha aburguesado, pero se quiere volver otra
vez a rescatar la palabra pobres y la teología de la pobreza en esos congresos que
hay, así como la teología de la marginación, siendo el marginado de hoy el tipo de
humano que es un poco el símbolo que ha sustituido al proletariado del siglo
pasado". /bid , pp. 32.

113

�is Ver· Nicolás de Cusa, en De Dios escondido_ y De/? ~úsqueda de D_ios (Bib~oteca
de Iniciación Filosófica, Tercera edición, Agu1lar, Mex1co, Buenos Aires, 199 ), PP

ÉTICA Y POLÍTICA EN EL RELATMSMO CONTEMPORÁNEO

36-37

Ramón Kuri Camacho

Al observar a una sociedad crispada, desalentada, desesperanzada,
insegura y, por momentos, enloquecida de dolor y odio ante tanto agravio y
escándalo nacional o al leer los debates protagonizados en la prensa y T.V.
sobre los acontecimientos que vivimos resulta inútil negar la gravedad de
una crisis moral cuyas consecuencias provocan fracturas en el edificio
mismo de la sociedad e indigencias que muestran con claridad que una gran
parte de los mexicanos estamos aquejados por el mismo mal. La simbiosis
es
profunda y los medios impresos y electrónicos intelectuales,
universidades, partidos políticos, etc. expresan con creces lo anterior.
En efecto, limitándose a transmitir sus posiciones tradicionales ya
conocidas y recreándolas a la luz de los acontecimientos de estos últimos
tiempos, algunos intelectuales o partidos políticos no buscan ni quieren
encontrar pasados o nuevos fundamentos, erigiendo la contingencia del
presente en su único absoluto e imponiéndose ante nosotros más que por su
pensamiento histórico-político por el testimonio de su actitud moral1
espiritual • No son ciertamente muchos de ellos, esa conciencia viva,
despierta y vigilante que distinga con claridad entre las formas
históricamente condicionadas por tanto frágiles y contingentes y las ideas
perennes (ya de antemano negadas), convirtiendo así lo históricamente
vigente en natural y por ende en absoluto.
Mucho se ha hablado de las graves consecuencias del "lubricante del
sistema" como eufemísticamente se llama en México a la corrupción, mucho
se discute la pobreza y miseria lastimosas de las injusticias, del abuso del
poder, etc. pero muy poco se habla sobre la verdadera causa que la ha
provocado. La corrupción, pobreza y miseria generalizadas, no ha sido sólo
originada por las circunstancias históricas, geográficas, culturales o sociales
(ausencia de una ilustración, un Voltaire, un Kant o una revolución
industrial) ni por la deficiencia o carencia de reglamentos y controles como
pretenden los susodichos haciéndoles compañía Octavio Paz y liberales que
los acompañan. Estos males han sido tan sólo uno de los lógicos resultados
de la negociación del ser donde existimos y nos encontramos actuando.
Como primer paso de la conciencia y más radical fundamento de toda
conducta y hacer hwnanos, es decir, de la negación del esse (ser) cuyo acto
nos hace existir y al negarlo, el corazón de lo real queda desarticulado,
114

115

�eclipsando en consecuencia la ley moral universal, el concepto mismo de la
naturaleza humana y destruyendo lo que Suárez llamó Derecho natural
comunitario2 columnas todas ellas de la coexistencia humana Y que el
liberalismo (~orno la expresión de la negación del ser) abolió en su triple
negación del pasado indígena, pasado español y pasado católico.
Pero fue la dictadura de los liberales porfiristas (herederos del
liberalismo) que al cambiar de modo sustancial el liberalismo por el
positivismo, difundió entre las elites políticas y mili~es de la época el grave
error de negar la existencia de la ley moral umversal Pat:1 pretender
sustituirla sobre la arena movediza de los puros pactos y capnchos de los
grupos en el poder, quebrantando así el fundamento de la convivencia
social.
El vendaval revolucionario barrió con esas mismas elites. Luego de
más de diez años de feroz lucha entre los distintos caudillos revolucionarios
y tras el cuartelazo de Agua Prieta, el grupo de los sonorenses" (Obregón,
Calles De la Huerta) estableció el nuevo sistema de la "familia
revol;cionaria" como una especie de "familia perfecta". Este sistema
calificado por algún escritor peruano (Vargas LLo~) de. "dicta~ura
perfecta", ha sostenido los mismos error~s ~e ~a anstoc?c1a porfirista,
convirtiendo a la ley al derecho y a las mstituc1ones en instrumentos al
servicio de los intereses de las nuevas oligarquías nacidas de la familia
revolucionaria, generando toda una cultura guerrera y maniquea de cultura
de mural3, donde unos son los buenos y otros los malos y cuya ley no escrita
(tapaos los unos a los otros) dio cohesión a la tal familia para mantenerse en
el poder por tantos años.
La eficacia devastadora de la corrupc1on institucionaliz.ada nos ha
sumido en el subdesarrollo, en la peor crisis político-económica del s. XX Y
sobre todo en una profunda crisis cultural y moral que 'ha dado pábulo para
debates p~lémicos y controver~ias donde en apariencia parece dificil
despejar los problemas de todo factor subjetivo y someter algunos puntos
discutidos a un análisis que les preste interés universal. Es cierto que no
hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, _Pero l~ solución no
vendrá solo porque se implementen nuevas y mayores mstanc1as de control
ni por la sola democracia, cambio de elites, ni por que sea imposible
sustraerse al nuevo mandato civiliz.atorio de la economía de mercado y sus
innovaciones tecnológicas4 o porque nadie intente la necedad de no
modernizar México y convertirlo en un país de instituciones.
5

La solución auténtica está tanto en el retomo al ser cuyo acto nos funda
y hace existir, así como en el reconocimiento (con Sto. Tomás y Gregorio de
Rimini) de que la naturaleza esencial del hombre como personas, es la fuente
116

~utab~e de la dignidad de los derechos del hombre y por tanto de la
existencia de l~ ley mor~l ~ objetiv_a y la vivencia de esa misma ley. Porque
la ley moral unpone límites, senala cauces y establece las condíciones
fundamentales para que el Bien Común sea una realidad. Es decir, la
persona humana posee una estructura ontológica anterior a toda relación
dialogante e interpersonal y en tanto que ser personal como subsistente
distinto e incomunicable, funda y causa (por fuerza de su incomunicabilidad
ontológica) sus perfecciones, relaciones y dignidad. Es que el ser hombre
n_o es un concepto nacido de la historia, cultura, naturaleza o dado en ellas,
smo un ser cuyo constitutivo ontológico, es poseer el ser, derivando en
consecuencia su condición de persona moral y social. Sólo así es posible
hablar de derechos humanos, pues éstos se fundan en la radicalidad
ontológica de lo que el hombre es. Por que los derechos humanos no son
arbitrarios, ni obvios y evidemes. por sí mismos, para hacer una justificación
universal de ellos, deben estar fundados por y ante la razón.
Precisamente el he~o de que el espíritu humano no ponga la dignidad
personal, la cual más bien se muestra a partir del ser de la persona, sino que
la encuentre y descubra, no puede explicarse si se desconoce el hecho de que
el ~erecho natural procede de la naturaleza esencial de la persona y de sus
6
obJetos • Este derecho prohibe determinadas acciones porque violan
derechos según su naturaleza y pide otras porque son esencialmente
co~~ctas .º buenas. Y sin la aceptación de este hecho no hay ni moral ni
P?lítI~a m derechos naturales, ni derechos humanos, como se desprende de la
histona moderna de la discusión acerca de los derechos humanos.
. Ahora bien, comprender la digoidad humana es completamente
diferente de comprender derechos de la persona, sino que más bien el
comprender la dignidad de la persona es condición para la comprensió~ de
sus derechos. Esto significa, en el sentido más profundo que el hombre no
es s,ól~ un "ser vivo político", sino un ser ordenado a la comunidad personal
a~entic~ con ~tras personas y a la autoentrega recíproca.
De ahí la
diferencia (en cierto modo infinita) que existe moral y jurídicamente entre el
ser. humano que se deja llevar únicamente de sus pulsiones más o menos
racionales y del que regula sus actos por la exigencia de ese mundo jurídico
moral de horizontes infinitos que da el reconocimiento de la naturaleza
esencial del hombre. Pues con Suárez afirmo la necesidad de establecer en
el acto moral la exig~ncia metafisica de adaptarse a la rectitud objetiva que
lo haga totalmente abierto al mundo y a la sociedad e impida que en nombre
de l~ Moral s~ apl~en minorías y derechos individuales. Es la categoría
!ºmista d~ finis ~?tinendus y que Suárez identifica con el fin objetivo de
unp~rtanc1a decisiva en el hombre.
Este fin es el que se obtiene
precisamente por las acciones morales, objeto de las leyes positivas y el
Derecho natural comunitario7.
117

�Por tanto en el mismo acto moral se halla también incluido un elemento
jurídico de r:laciones obligatorias, que enseña la in~erabilidad de to?o
derecho contra todo delito del pueblo como del g~b1erno, ~e las mayon~
como de las minorías. Es la concepción iusnaturalista que impone ~umplir
un conjunto de obligaciones que brotan del ser e impulsan a consegwr e! fin
específico del hombre que es el desarrollo de su naturaleza corporea,
espiritual y social.
Pero esta concepción metajurídica del acto moral, está expul~da por
~mpleto de los debates sobre Moral_ y Política en la casi total ~ayona de _lo~
arriba señalados. Entiendo: es pedirle peras al olmo. El olvido (o meJor.
negación) de estas graves cuestiones no es otra cosa que parte de una
inmersión más profunda, como parte de la vorágine de derrumbe~ de la
"negociación del ser", generando una crisis en la . c~ . son s1;11~omas
negativos, la pura facticidad y el poder ~~er, el, _eJerc1c10 narc~s1sta e
idolátrico de la inteligencia mexicana, el relativismo etico c?ntemporaneo'. ,el
subjetivismo religioso, el esteticismo individualista y el eclipse de la ~oc1on
de naturaleza humana con su afirmación de que el hombre es la medida de
todas las cosas y, en consecuencia que la autoconciencia e~ ~ ~o~ento
esencial de lo verdadero, destruyendo de esta manera el esprntu c1v1co, la
moral colectiva y el sentido de ciudadanía y de comunidad.

I
En efecto cuando Descartes enunció su famoso argumento cogito ergo

Así se inicia la paradójica aventura de la modernidad: por un lado, es el
reinado de la subjetividad pero su reino no es de este mundo. En efecto la
modernidad no renuncia a la herencia del pasado; en concreto, no renuncia a
las pretensiones de universalidad que le vienen del pasado, pues en modo
algunos se piensa abolir la pretensión universalista de la razón y de la ética.
Pero al rechazar el principio fundante anterior (la trascendencia) se ve en la
dificil tarea de buscarle un nuevo fµndamento claro que desde el sajeto
humano. Por eso la filosofia no dejará siempre de preguntarse: ¿por qué ser
moral? ¿por qué la moral ha de ser universal? ¿por qué una razón tan amplia
como el género humano? Es decir, aquello que antes (la existencia de la ley
moral universal) era evidente, se convierte ahora en la faena principal de la
filosofia. Pero el hombre moderno arriesga esta aventura, por la sencilla
razón de que espera todo lo mejor de ella, convirtiéndose el progreso en el
objetivo de la humanidad, y no la humanidad en el objeto del progreso, tal
como lo testifica el descoraz.onamiento de la "cosificación" de Lukacs, la
razón teológica de Weber o la razón instrumental de los frank.furtianos, que
se remiten a la misma coµciencia del fracaso del proyecto ilustrado.
.
Esta conciencia del fracaso inicial es lo que precisamente ha dado pie a
la famosa "dialéctica de la ilustración". Se reconoce, por un lado, que
progreso no equivale necesariamente a humanización pero, por otro, se
piensa que no hay vuelta atrás: no se puede renunciar a la conquista de la
razón ilustrada sino que hay que ver cómo se corrige su rumbo
(Habermas,v.gr.) Si no hay vuelta atrás (entendámos bien: si no hay recurso
a Dios), entonces hay que fiarse de la capacidad critica de la razón, pues ésta
tiene en si capacidad para darse cuenta de sus errores y de corregirlos.

sum, no solan:ente suministró una valiosa prueba de la propia existenc~a de
una sustancia pensante, en el sentido dramático de que nue~tro ~ensamt~nto
es sustancia, y que en la ilustración equivaldrá a la autoconc1enc1a del sujeto,
es decir a la fundamentación de la subjetividad humana sobre el poder del
conocinriento del sujeto. El sujeto se erige así, en principio ~dante de
todo el conocimiento incluido el de Dios, convirtiéndose este último en el
pagano de la nueva conquista, que hasta entonces _había ejercido ese papel
fundante del sujeto. Quiero decir con ello, que s1 la filosofia mode~ ha
podido turbar tan radicalmente la vida e~iritual d~ Occ1dent~,
conduciéndola primero por las corrientes del momsmo pante1sta Y de~ues
clasificándose definitivamente en su auténtico núcleo de antropologismo
ateo trascendental, como lo atestigua la filosofia contemporánea, esto se
debe sobre todo al atractivo que trae consigo el principio del acto del que
arranca, a saber: el principio de la conciencia como fundament?,del ser, o lo
que es lo mismo, la afirmación de la primacía de fundamentac10n del ser en
la conciencia.
118

Llama la atención la evolución del perfil que caracterizaría a la función
critica de la razón: si en Horkeimer, por ejemplo, la critica de la razón
instrumental se inspira en las huellas de Dios, es decir, en la conciencia del
vacío que ha dejado el paso de Dios por la historia (entiendo como un vacío
de Dios o añoranza de lo totalmente otro), en Habermas la razón
comunicativa es una exigencia normativa, esto es, un principio que hay que
poner sobre la mesa si queremos llevar adelante el proyecto ilustrado, con el
matiz de que en la historia hay huellas de esa razón comunicativa (en la
presencia creciente de los derechos humanos en las modernas constituciones
democráticas, v.gr.) hasta llegar a un Dubiel en el que la función critica es
una función misma de la razón científica evolucionada que ha llegado al
convencimiento de que el progreso humano no es igual a la racionalidad
tecnológica.
Todas estas posiciones coinciden, sin embargo, en que no hay vuelta
atrás. El principio de la subjetividad es innegociable, por que eso sería
entregarse de pies y manos a las fundamentaciones religiosas. Y si bien,
119

�generaciones contemporáneas conceden que no hay vuelta atrás, la pregunta
por la fundamentación de la moral: ¿por qué ser moral?, inhiere a :astos
sectores de la humanidad, empujando a algunos de ellos a reconsiderar
virtudes clásicas (concretamente griegas) como formas de conquista de
sabiduria y de prudencia8•
¿Es eso así? ¿Hay que dar por definitivamente buena la tesis de que no
hay vuelta atrás? ¿O hay que aceptar la apuesta de Husserl por recuperar el
mundo del espíritu, otrora gestionando por la religión? ¿O la tesis de
Adorno de jugárnosla por "lo particular y especial", por lo que no es de
antemano un caso de concepto? Si tras lo dicho, analizamos brevemente el
concepto de virtud como una recuperación de lo clásico y momento
"particular y especial", advertiremos rápidamente qué sucede con tal
concepto si no se tiene en cuenta la dimensión perdida.
En nuestra cultura, en la profundidad de nuestras vidas, hablar de virtud
es hablar del bien. Pero si nos fijamos en el uso cotidiano de este término
(en la T.V. en la prensa, en nuestras conversaciones, en las Universidades,
etc.) observamos algo llamativo: ser virtuoso es ser mejor; no ser bueno, es
no ser mejor. En el mundo griego areté significa algo así como excelencia,
capacidad de sobresalir. El virtuoso es poseedor de unos dones que le
conceden una cierta preeminencia, un cierto poder. Por eso el anciano Peleo
aconseja a Aquiles a "ser siempre el mejor y estar encima de los otros",
pues siendo mejor que los demás probará su virtud. Es decir, para el
ejercicio de la virtud, será necesario el contraste, la competencia: el
reconocimiento del otro. Pensemos, sin embargo, lo que el reconocimiento
del virtuoso significa.
Si el héroe, si la virtud del héroe necesita el
reconocimiento de su excelencia sobre el otro, lo que hay que reconocer es la
excelencia de tal manera que no hay lugar para el reconocimiento de la
inferioridad del inferior. Ese no puede ser reconocido. A ése sólo le
quedan dos salidas: a) echar mano del resentimiento y construir, como dice
Nietzsche, un nuevo concepto de yirtud en función de la debilidad o b) dar
por bueno el concepto de virtud del fuerte e intentar exceder, es decir,
conquistar la virtud.
Hay muchas razones para pensar que este planteamiento es algo más
que anécdota del pasado griego y simple ejercicio filosófico. En el umbral
de la modernidad Campanella recoge la misma tesis y convicción en sus
Aforismos políticos.
"Núm. 10. Ejerce dominio por naturaleza, quien
sobresale en virtud. Está sometido por naturaleza aquél que carece de
virtud. Donde se hace lo contrario, el dominio es violento. Núm. 11. La
excelencia en la virtud, de acuerdo con la doctrina política, está en relación a
las fuerzas del espíritu o del cuerpo de ambas a la vez. Núm. 12. Ejerce
dominio más fácilmente aquél que sobresale por ambas, como Cesar. En
120

segundo lugar, el que sobresale por el espíritu como Uiises. En tercer lugar,
el que sobresale por el cuerpo, como Ayax. Núm. 27. La naturalez.a... crea
los débiles de mente y cuerpo para esclavos. Crea a los que están bien
dotados de vigor intelectual y corporal para caudillos, capitales y reyes". En
su Cuidad del sol el poder supremo se entrega al más sabio, claro que sólo
hasta que aparezca otro más sabio que él.
Tras lo dicho ya nada extraña la figura de Nietzsche. La virtud es poder
y nada tan contradictorio a Occidente como una moral del débil. Lo "bueno"
es lo "noble", lo superior, lo excelente con capacidad de crear valores. Los
débiles, sin embargo, se vengan de tal superioridad denigrando sus
cualidades y motejándolas de malvadas. Y naturalmente, nadie como la casta
sacerdotal encarna esa venganz.a con su notoria falta de aptitudes corporales,
metabolizándose en creación de valores espirituales. Así consigue movilizar
a los desposeídos de la tierra contra los guerreros. Nace la moral de esclavos
que convierte el fracaso en triunfo, la debilidad en fuerz.a. La historia de la
humanidad es la lucha entre valores "nobles", personificados por la Roma
clásica, y los "malos", personificados en el pueblo judio. A la aristocracia
política del Renacimiento se oponen la Reforma, la Revolución Francesa y
ahora, los movimientos democráticos que no son sino supervivencia
secularizada del igualitarismo judeocristiano. Moral de esclavos, con su
carga de resentimiento y de envidia.
Ahora bien, si la virtúd es poder o excelencia, ¿cómo no relacionar esa
sensibilidad con el conocimiento moderno de la verdad? ¿cómo no advertir
que las prácticas retóricas del "ser excelente", "ser mejor", "ser exitoso",
"hazlo tú mismo", "sé eficiente", con su optimismo desenfrenado, pretensión
trans-nilista y praxis autorredentora, no son otra cosa que las ideas
nietzscheanas de la creación de valores propios y que terminan por
deslumbrar a los lúcidos y confundir a l9s paletos?. Es, en efecto, el nuevo
lenguaje de los consumidores poshumanos y posmodernos que invitan a algo
grande y fascinante. " Supongo que con observar que con esto se le predica a
los empleados de las grandes empresas para que produzcan mejor y más
rápido es suficiente para recaer que se trata de esclavos alentando esclavos
9
con el lenguaje de los amos" es un nuevo lenguaje que corporiz.a algo
sumamente serio y grave: la soberbia como conjunción y síntesis del mal
moral. Y es que desde la búsqueda de esta "creación de valores propios" y
excelencia vana, se puede llegar finalmente a la soberbia, es decir, a la
desviación egocéntrica de la propia excelencia. Sto. Tomás nos dice que la
"soberbia es el apetito inmoderado de la propia excelencia, fuera de la recta
razón", pero que no es un vicio capital como los demás vicios capitales, sino
que es algo más: es la máxima capitalidad y fin al que tienden todos los actos
malos como punto de llegada, y al que se acceden desde los otros. La
soberbia, por tanto, supone una actitud muy consciente y, por lo mismo,
121

�mayor responsabilidad y culpabilidad. Pero este lengua~e es prec~sament~ lo
que ahora nos propone la T.V., instituciones, empresanos, colegios, ~te.. ~s
el síntoma y símbolo de nuestra época. Pues la verdad moderna ~e re~!e a a
subjetividad. El discurso metafísico cartesiano pretende una_ hberacion d~l
hombre liberándole de la obligatoriedad de la verd~d que se unpo?e por via
de autoridad. Lo obligatorio del conocimiento no viene de fuera, smo que lo
decide el sujeto. En efecto, el cogito que intenta contraponer~ a la duda
radical y destruirla, es decir, el cogito que pretend~ salvars~ pomendo en tela
de juicio todo contenido del concepto, es un cogtto que solo_ confía en sus
propias posibilidades. El poder del sujeto es poder sobre el objeto.
Nietzsche ya va sólo a conducir hasta sus últimas co1:15ecuenci~ esta
aventura moderna anunciada al superhombre que se alzara por enclllla de
los demasiados m~chos, proclamando la muerte de Dios, y al proc~am~ esta
última, lo que hacía en realidad, era proclamar _la muerte del _rac1onal1sm~.
Ser virtuoso es ser mejor, ser excelente, ser exitoso, sobresalir, sab~r m •
Siempre la competencia y el reconocimiento del poder del otro. Siempre
perdedor.

n
No es de extrañar que el espacio en el que actualmente nos movemos,
crecemos y vivimos (Universidad, Política,. T.V., etc.), fom~nte la
autoexaltación el éxito y la excelencia, como objeto y norma de la vida, ~on
los cuales tod~ se mida, pese y regule: "La Universidad y _la _Excel_encia",
"L p lío·ca y el Éxito" etc. De esta manera, la machacona msistencia de la
.
" , terrmn
. an por
" efia1c1enc1
· o ·a", el "e'xi·to", ,la "excelencia" y el ''vencer siempre
, d
depositarse en los campos de creencias y conductas observan onos Y
·
, donos unos a otros, respondiendo mal a nuestros fracasos y errores, no
j'::ándonos algunos kilos de exceso, imponiéndon~s reglas estresantes Y
~siógenas y sin posibilidad alguna de amar, sonrerr, gozar, perdonar o
sufrir.
En efecto, todos estos aspirantes al "éxito_ y ser excelentes", se
programan algunos ayunos que en nada le~ envidianan las obras maes~as de
austeridad de la Edad Media. Pues lo que llllporta hoy es el cuerpo bnllante,
la esbeltez, la belleza, las piernas lisas, los senos d~~s. Se pretende la !~tal
excelencia de nuestro cuerpo así como el co°:1p_leto ~XIt~ de nuestro esp~tu.
Es que no existe una sola intersección, resqwc10 o ~,cº~, de °:uestras_v~da~;
donde ta nueva mística publicitaria del "ser excelente Y rend~ al m~~o
haya dejado de intervenir. Dar lo máximo, rendir _al máXImo, VIV~r. _al
máximo, ser un motor siempre encendido, se conVIerte e°: com~e~1~1on
continua, rapidez, eficiencia y tensión emotiva pe~anente sm pos1bihdad
alguna de aflojar, enfermándonos y deshumaruzandonos. Pues en la
122

urdimbre cada vez más compleja de las técnicas de comunicacion, ser
excelente, exitoso, magnifico, único, extraordinario, creativo, esteta,
ilimitado (superhombre), prestigioso, famoso y poderoso, sólo consigue
despojarme de lo humano, dañarme como persona, destruyendo lo que
somos en vista de un insano deberíamos ser, vaciando así el sentido del
lenguaje e impidiendo la serena meditación y la auténtica palabra que brota
del silencio porque brota de la profundidad. Asistimos de esta manera a un
grave despojo de lo humano y a un gran desamparo y orfandad.
No es de extrañar entonces que hayan aparecido corrientes escépticas y
posfilosóficas y que han terminado por sustituir el cogito ergo sum
cartesiano, por el deseo luego existo. Es decir, lo racional fue sustituido por
lo volitivo; lo universal fue abolido y lo particular concreto fue
universalizado; lo absoluto fue declarado prescindible y, por todas partes, se
erigió el imperio insubstancial de lo relativo. La grandiosa esencia de las
cosas fue sustituida por el juego de relacionar hechos como si los hechos
fueran acontecimientos que les ocurren a todas las cosas. Así, el concepto
fue sustituido por la imagen sensible. La justicia fue sustituida por el pacto.
El bien fue sustituido por el éxito. La belleza por la ocurrencia. Sólo así se
puede entender a una sociedad que acatando y divulgando urbi et orbi a
través de la moda el pensamiento débil, el disenso, el caos, el devenir, la
diferencia, el instinto, la seducción, el fin de la historia y otras consignas,
termine titubeante, inse~a, desmoralizada, deformada y defundada, con un
presente sin expectativas, sin creer ya en sí misma, sumergiéndose en el
desierto acumulado de la inactualidad. No del otro modo se puede explicar el
arrobo y hechizo de quien, bombardeando a placer por los medios
electrónicos de información, fascinado por el gran negocio del mal, termine
negándolo en sí y sintiéndose decente.
En efecto, en un mundo donde lo indecente, la putrefacción y la maldad
es la noticia (el bien y la honradez nunca), la T.V. vende todos lo días el mal
que no cesa, el escándalo que no termina, y el hedor y pus que contaminan.
Tiroteados de continua por esta pestilencia, necesitamos como drogadictos
más y más escándalo, más y más violencia, más y más miedo, agarrándonos
cada día a vísceras más purulentas, terminando por sentirnos a salvo y
decentes, viendo sólo el mal en el ojo ajeno. Los fetiches de la cultura
moderna (especialmente la T.V.), se configuran así, como una alienación y
una petrificación de lo vivido, consiguiéndose justamente que la gente no
piense demasiado o, más bien, no tenga pensamiento. Es la mediocridad
desolada de un "nuevo fundamentalismo laico", que construye diariamente
un mundo donde la maldad siempre es noticia y que, a fuerza de presentarlo,
termina por negarla, aboliendo con ello lo sagrado 10• Es el nuevo
fundamentalismo laico lleno de heroísmo que, unas veces se pone al servicio
de la pasión, desplegando una prodigiosa virtuosidad en la argumentación
123

�sofistica. Otras veces se pone al servicio de la razón, como una lámpara
impotente, asistiendo a los transportes del deseo y dicerniendo
perspicazmente su malicia; pero como le gusta intervenir y nunca permanece
espectador, no hace más que aumentar la atracción dándole ~ sabor. d~
perversidad inteligente y artística, pues corresponde al artista (d1xit
Aristóteles) el seguir siendo artista cuando peca adrede.
Ahora bien, si tomamos en cuenta las distintas etapas históricas, es
evidente que el escepticismo y el relativismo no aparecen como un~ noved~d
contemporánea, pero por la generalización de sus efectos nocivos s~na
conveniente saber en qué radica su novedad, profundiz.ando algunos matices
del comportamiento humano afectado por este mal.
Uno de los principales problemas actuales es el agnosticismo práctico,
instrumentalizado a favor de un generalizado concepto de libertad,
entendido como sinónimo de indeterminación y contrario a todo dogmatismo
metafisico, que aparece siempre comprometido con una incómoda
trascendencia ontológica que intenta subordinar la inteligencia al ser. Es
lógico que una libertad, entendida como una absoluta_ ~dete~~ci~n no
pueda coexistir con verdades que son, en tanto obJe~vas'. limitaciones
también absolutas. Por ésta razón, la voluntad necesita tmponer a la
inteligencia una práctica y sistemática negación de todo supuesto ontológico,
siendo la naturaleza humana lo primero que se eclipsa al ser sustituido por el
puro arbitrio de los pactos. De esta manera, todo puede ser igualmente válido
para quien no acepta ofrendar su "libertad" a la justicia natural de la
inteligencia con la verdad. Si nada es definible ni definido, sólo ~uedan
sistemas provisorios de explicación y descripción. Luego todo es opmable,
cuestionable, refutable, aún en contra de la misma evidencia, imperando asi
la voluntad del nuevo modelo humano sobre la inteligencia y a través de ella,
intentando dominar sobre la realidad, dejando intacta su autonomía, su
autarquía y su indeterminación.
La grave consecuencia de p~ner a la voluntad arbitraria por encima de
los requerimientos de la naturaleza humana, se ve claramente, cuando se
piensa que, puestas en conflicto las voluntades existentes, se impondrán
ciertamente las más poderosas, a pesar de los esfuerzos teóricos de un
Habermas, Rawls o Apel. Es que sólo el respeto a la noción metafísica de
naturaleza humana y de las cosas, garantiza la igualdad esencial de todos los
hombres; la exaltación de la voluntad garantiza la igualdad universal. Este es
uno de los primeros y más persistentes relativismos contemporáneos, en
tanto que verdadera inversión moral.
En la introducción a su opúsculo sobre la ciencia política, Marcel Perlot
afirma que "en lo que respecta a las ciencias humanas, es necesario remitirse
124

a la op~ón general, de modo que, en lugar de soluciones diversas y
c?n~overtidas, pre_v:itezca la_ que goza de más amplia aceptación". Esto
significa, _e~ definitiva, termmar con las ciencias humanas y traspasar la
respo~sa~ilidad a los medios de comunicación, convertidos, en gestores de
una ciencia nueva llamada opinión mayoritaria.
Es lógico pensar que si se puede decir y escribir tan gran desvarío es
porque el fundamento ontológico del ser humano ha sido devas~do
qu~d~do en pie el relativismo que prospera en el seno de un agnosticism~
practico. De esta forma, el original lema escéptico "nada es verdadero
porque no hay verdades", se traduce pragmáticamente como: todo vale
porqu~ ~ada vale ,de! todo. Lo que significa que en la vida práctica, el
escepticismo academtco ha pasado a ser un relativismo con fundamento
agnóstico Y voluntarista. Así se explica la dureza con que se exige y el gozo
con ~!1e se pro~!ama la c~existencia, _como fruto de una muy "madura
~elacion humana que permite hoy, a diferencia de otros tiempos oscuros
mt~r~ambiar ~~siciones jgualm_ente respetables, ya en lo religioso, éti~o:
e~tetico o político: Pues la ''vida misma exige relativizar" lo que desde
siempre se h~ considerado como verdadero, bueno, justo o bello, con lo cual
se proc~a q~tar el molesto aguijón a todo futuro retomo, que intente ajustar
1~ mteligenci~ al ser. La flexibilidad intelectual y la apertura a toda forma de
~1~, es el p~er paso para aceptar que la verdad de un juicio depende del
exito operativo que_ alcance y del grado del consenso que logre, algo así
com? una verdad exitosa y popular, desgajada por completo del ser, pero con
su eJe puesto en _el puro poder-hacer, impidiendo de esta manera (en tanto
qu~ co~enso exitos~ y popular), V.gr. con la genética que lleguen a la
existe°:c1~ seres destmado a ser enfermos o bien, de acuerdo a criterios
cre~a~sticos y zoológicos, destinados a ser débiles o inútiles. Porque el
relativismo es un hecho capital en donde hasta la contradicción es admisible
p_ues ~~die pu~de intentar afirmar algo de algo, sino tan sólo manifestar un~
s1~cion _refleJa respecto de aquello que lo impacta y le convoca, acudiendo
de mmediato al conse-?50 de la mayoría. Por tanto no importa si el juicio es
verdadero o falso: lo importante es que sea sincero, flexible, comprensivo,
elegante Y de buen modo, capaz de suplir con creces a la verdad al bien a la
belleza y a la justicia.
'
'
. Como el predominio de la voluntad de poder se concretiza en lo
~articul~, Y la ra~n expresa a lo universal, el concepto pierde fuerza, las
ideas _deJ~ de ser importantes, la garantía de los inversores no es más la
Con:-ti~c1on Y la Ley, s~o los lob_bies, las ideas que oscurecen bajo el
cre~~ento de las sens_aciones. El discurso educativo es sustituido por los
aud10VIsuales. El salan?. d~l ~ocente es menospreciado. y dado que lo
fundamental es transmttir Imagenes sensibles, lo universal se esfuma,
125

�endiosando lo contingente y particular. Este es otro de los más duros y
tosudos relativismos contemporáneos.
Pero hay más, el odio a los principios, el desfondamiento ontológico y
moral, la negación de todo fundamento (Nietzsche, Heidegger, Derrida,
Vattimo, etc.) y olvido de la naturaleza humana, todo ello insuflado por una
filosofía que exalta lo contingente y los hechos por sobre toda consideración
(Rorty, v.gr.), todo ese proceso debía prescindir de la noción de Bien y de
mal, de la ley moral objetiva, porque son universales, manifestándose en
infinidad de problemas particulares. De ahí las afirmaciones de un escritor
mexicano, plenas de hechos y asiertos contundentes: "Podemos preguntarnos
si hay en el mundo hoy una modernización que no incluya el saneamiento de
las finanzas públicas( ... ) la inversión extranjera, la actualización
tecnológica, y los costos que cada una de esas cosas implica ... " 11 Y más
adelante: "En ningún país han podido implantarse sin altos costos sociales y
aún sin imposiciones de corte dictatorial..." 12•
Es que el poder es algo concreto y particular y el poder y la política se
miden por el éxito y la eficacia. Hay que agradecerle a nuestro paisano
intelectual su sinceridad y su franqueza al presentarse como un fervoroso
creyente en los hechos concretos (los éxitos del mercado) y como auténtico
representante de la modernidad, en suma: como verdadero positivista de la
Política. Pues negado el valor universal que a todos reúne, sólo queda el
predominio de lo particular concreto, que a todos divide. El Bien fue
sustituido por el Poder, y el Poder se mide por el éxito, no por su función
teleológica cual es la del servicio a la dignidad del hombre. No hay duda
alguna que éste es otro férreo y rudo relativismo contemporáneo.
Jungla. La Justicia es sustituida por el Pacto y por el Pacto lo celebran
los que pueden celebrarlo, es decir, los poderosos del mundo. O sea, los
dueños del capital, del mercado y la tecnología. ¿Existe acaso alguna otra
alternativa?, le pregunta sin tapujos Aguilar Camín a Carlos Mosivais. Esta
es otra inversión moral con su cauda de consecuencias relativistas.
En tal clima, la dignidad del ser humano se oscurece, el origen eterno
del hombre es negado, la unidad ontológica de la especie humana es
destruida y nuestro origen temporal es desdeñado, ya sea como ancianos o
como jóvenes mozos. Pues la vida que importa es la de los adultos participes
del Sistema y del "nuevo mandato civilizatorio", a saber: la idolatría del
mercado y sus leyes. La propiedad de algunos garantiza la ausencia de
propiedades de las multitudes, condenadas al hambre, a la miseria y a la
desesperación. La Verdad es objeto de escarnio y se miente en la mañana, en
la tarde y en la noche, por la prensa, la radio y la televisión, esto es, por las
126

~es ran~s vocingleras del Apocalipsis, con sus ruidos, sonidos,
nnprecaciones y frases vacías e insubstanciales.

111
~on este panorama, si bien parece dificil liberar al esclavo que besa sus
propias ca_denas, sumergida como está nuestra sociedad en el ritmo de lo
pur? contmgente, móviles afectivos e intereses económicos todavía es
p~sible mostrar la posibilidad que aún tiene de ser libre, cono~r el amor y
eJercer la paz.
. ~ora bien, si ser libre es ser cada vez más perfecto en virtudes
espmtuales Y morales, podemos afirmar que nuestro mundo es un mundo de
esclavos _que _pretende alcanzar la libertad en las cadenas de su propia
decadencia. Si el amor es afirmación del bien, la comunidad actual no lo
&lt;:&lt;&gt;noce ni es su origen ni en su profundidad. Si la paz es la plenitud de la
libertad Y del amor, ~~i6'nces el corazón de nuestra sociedad está desgauado,
pues no poseemos mnguna ~ esas virtudes, pero si estas virtudes son títulos
fundamentales de la cultura cristiana, creo que aún tenemos la posibilidad de
po~e~rlas Y que_ representen para el hombre actual su deber-ser, como
acti~dad en. el tiempo con trascendencia histórica y ontológica, que haga
posible la qwebra de la decadencia moral o de una amoralidad generalizada.
Y ~s que la inmanencia contemporánea no sólo representa la falta total
d_e se~~do de trascendencia ontológica, aunque la supone, sino también una
situacion de pura !emporali~ad y ontologización del presente que intenta,
una Y otra vez, ol':1dar los IDismos hechos históricos en cuanto representa la
elocuente presencia del pasado y renunciar, de algún modo a la misma
trascen_dencia histórica que tiene un compromiso moral con ;l futuro de la
hum~dad. No es extraño ~í, que se elija la fama de hoy cualquiera que sea
su onge~ antes que ~a glon~ ~~ª. de }?s sabios y de los héroes. Así se pone
m~fiesto la pnmera lllJusticia etica que no tiene pasado ni futuro,
lllJUSticia por fuena de no tener ni un deber-ser ontológico, ni para sí ni para
los otros.

?~

. E~~ inmanentismo temporal que ontologiza el presente, al perder la
r~lig~c10n con el ser que lo funda, tiene que ignorar también los títulos de la
di~dad humana, para tenninar reivindicando supuestos derechos de los
anun~les, vegetales y ~e !ª_mis~a masa inerte. En consecuencia, la persona,
reducida a una pura mdiVIdualidad eficiente, terminará exigiendo deberes
para con la na~~leza pasando a ser ésta creadora de la vida y del hombre.
Algunos_ mov1ID1entos ecológico-panteístas, así lo manifiestan. Esta
reverencia al mundo na~ ~s. un~ _forma oscura de religiosidad y constituye
otra de las formas de lllJUsticia etica que consiste en subordinar la acción
127

�inteligente del hombre a una supuesta justicia natural exigida por el mundo
animal, vegetal y mineral. El hombre de la nueva inmanencia pertenece al
mundo y como tal no es señor del mundo sino parte integrante y súbdito
eficiente.
Advertimos así un grave desajuste ético fundado en la falta de
creatividad e iniciativa, por muestra de un relativismo que muestra la
permeabilidad del modelo inmanentista a las novedades que conmueven sus
sentimientos y bloquean su reflexión. El nuevo modelo humano, no sólo es
permeable en las noticias sino que se convierte en eco de las noticias, en un
simple individuo que responde, reacciona, vota, condena, odia o aplaude sin
necesitar preguntarse o interrogarse. Perdida la intimidad y alienado en la
pura facticidad no sirve ni es servido, sólo ocupa un puesto de producción y
un lugar de consumo. Se trata quizás de la más grave injusticia ética
relativista contra el esse (ser) cuyo acto nos hace existir así como en contra
el ser hombre.
Todas estas formas de injusticia ética que provienen de la pura
inmanencia contemporánea permeabiliz.an y trascienden los limites sociales
hasta alcanzar las mismas instituciones políticas, afectando la
instrumentalización de sus disposiciones y estructuras. El poder político que
desconoce su origen, es pura inmanencia que procura, antes que la gloria del
deber cumplido, la fama de la astucia y el éxito individual. Por el mismo
motivo de fama y poder, se legisla lo que halaga y lo que gusta, aún a costa
de la justicia ática de la sociedad. Algo semejante ocurre cuando se acepta,
por un lado, el desorden y la decadencia moral de la comunidad y por otro,
se castigan jurídicamente sus consecuencias. No menos grave es la
desintegración social que produce la pura inmanencia de la pura facticidad
para vivir. La primera desintegración es la religiosa, representada por la falta
de intimidad. La carencia de silencio interior y de reflexión contemplativa
conduce a la crisis comunitaria de la liturgia y a la constante necesidad de
variaciones que hagan más atractivo el servicio religioso. La segunda forma
de desintegración social es la perdida de la armonía de la inteligencia con la
verdad, merced al agnosticismo y al relativismo gnoseológico que conduce a
la sociedad humana al error generalizado del voluntarismo. Como se ha
dicho, lo bueno y lo verdadero, guardan relación con lo que tiene éxito y
popularidad, porque estos son los únicos criterios que se esgrimen ante
alguna duda u opinión en contrario. Esta ruptura con la verdad penetra en la
intima vida familiar y en la función escolar, en las que impera la "amplia
información y el sano acuerdo" acerca de lo que acontece, por encima de
toda evaluación paternal o magistral. La tercera forma de manifiesta
desintegración que produce el imperio del "puro vivir" es la relación entre la
voluntad y el bien objetivo. De esta manera, el bien personal y comunitario
puede ser indistintamente, lo conveniente, lo útil o placentero, porque la
128

voluntad al subordinar a la inteligencia impone o exige títulos de bondad a
todo aquello que por su utilidad, mantenga la autonomía del poder-hacer. De
hecho, la sociedad civil y las instituciones políticas y se han encargado de
generaliz.ar y legalizar lo conveniente, lo útil o lo placentero, sea o no
contrario al ser-personal o comunitario. La voluntad de uno, de algunos o de
muchos es quien decide cual sea el bien legitimo y objetivo.
Sin embargo, tiempo hubo en que la política se entendía como la
doctrina de la vida buena y justa. Esos tiempos eran en los que existía una
filosofía política, cuyos objetivos expresa Aristóteles al final de su Ética a
Nicómaco: "como nuestros antecesores han dejado sin investigar lo referente
a la l~gislación, quiz.á sea mejor que lo consideremos nosotros y, por tanto,
estudiemos, en general, lo relativo a la politeia, a fin de llevar a su fin, en la
medida de lo posible, la filosofia de la que pertenece al hombre". No se trata
de emprender una tarea hasta entonces desconocida. Se trata, simplemente,
de llevar la filosofía práctica (que para Aristóteles es filosofía sobre lo que
pertenece al hombre) a S)l fin. Se busca algo que no está dado al principio. del
proceso lo c¡ue sí se da es el impulso que lleva al fin: la política es un
reco~do, de p~cipio a fin, gracias a la ética, es decir, el impulso que
empuja el recomdo. El problema histórico, es que el armónico modelo
teórico aristotélico no había conseguido dar ni garantiz.ar la vida a la
población._ Con Maquiavelo y Tomás Moro la política se fija, como objetivo,
no ya la VIda buena y ordenada sino más elementalmente la conservación de
la vida. lejos queda el interés por buscar una correspondencia o
fundamentación entre los comportamientos virtuosos de los ciudadanos y la
naturaleza humana. La reflexión se vuelve sobre los datos más crudos de la
existencia y de ahí brotan las nuevas preguntas con las que tendrá que
habérselas la filosofia social: ¿qué hacer políticamente para asegurar la
reproducción de la vida? (Maquiavelo); ¿qué tipo de organización social y
económica permitirá luchar contra el hambre? (Moro). Lo que se está
pidiendo es una técnica eficaz de conquista y conservación del poder, por un
lado, y de buena organización de la sociedad y de la producción material, por
otro. La vieja convicción que había dominado la historia de la filosofia
práctica, según la cual los temas de filosofía moral no pueden encontrarse
sino encamados en grupos sociales concretos, es decir, que la moral o es
moral de Y_ en Uflª sociedad o no se encuentra en ninguna parte, deja lugar a
un nuevo mteres por la moral en cuanto tal. La ética se vuelve formal
centrándose en la pregunta ¿por qué es moral? Y desentendiéndose del
contenido de la moralidad... Nietzsche será quien saque las consecuencias de
los sobresaltos de la modernidad. Hasta llegar ahí pasarán años. Nietzsche se
burla de la opinión que fundamenta la moral en la pureza de los sentimientos
íntimos, en la inconfundible voz de la conciencia o en la universalidad del
imperativo categórico. Nada de fundamentación, sólo actos creadores del
hombre. Reemplacemos la razón por la voluntad. Tendriamos, así, dos
129

�modelos de relación entre ética y política: a) el modelo clásico de filosofia
práctica, que no concibe la separación entre ambas, b) el moderno modelo
que las separa. Es hoy tan evidente esta escisión, que todos cuentan con ella
aunque, eso sí, utilizando argumentos encontrados. Los políticos entienden
que la política es un asunto tan riguroso, y la ética algo tan vago e
indefinido, que ésta bien puede valer como llamada general a muy generales
principios de comportamiento, buenos para la multiplicidad de opciones
políticas, pero a sabiendas de que ésta es una ingeniería con precisas y
materiales reglas de juego.

11

No es extraño que ante esta formidable escisión moderna (aquí la
política, allá la ciencia), continúen los intentos de reconciliación que vienen
desde Hegel, pasando por Marx y llegando a Habermas (éste, ahora el más
llamativo e importante con su ética discursiva). Habermas se apoya más en
Kant que en Hegel, es decir, su ética es conscientemente formalista, pero
recoge la preocupación comunitaria hegeliana, reformulada, sabemos, en
clave de acción comunicativa (lejos, pues, del idealismo objetivo hegeliano).
Por eso reformula el imperativo categórico kantiano. Más que entender como
válida aquella máxima de que lo que yo desee se convierta en ley universal,
lo que procede es someter a mi máxima a los demás, para que ellos decidan,
con razones, sí se acepta como ley universal. Ahí está la clave de la ética
discursiva.
De la insatisfacción que produce ese intento dan fe sus propias palabras,
cuando confiesa que la ética discursiva nada puede decir sobre ei hombre en
el mundo, la violencia, los hogares destrozados, las guerras o las dictaduras:
lo suyo es convocar a los presentes para que digan qué piensan. Pero, ¿qué
pasa con los que no tienen palabra, con los sin voz? Son aquellas víctimas
que son sólo un grito, que sólo puede hacerse oír a través de terceros, sea
porque les recuerde, sea porque les interpreten. Por definición, no tienen
voz: sólo pueden encontrar eco en otros; por eso, ni siquiera pueden ser
considerados como habitantes. En una comunidad de diálogo, los sin voz no
son pocos y son, sin embargó, y sobre todo, los que dan sentido a la
compasión. Porque la compasión está en el origen de la construcción ética de
toda sociedad. Es el grado de amor de donación que por encontrarse en un
nievel superior, permite que el ser-para-otro se convierta en un valor que nos
hace dirigimos al tú de un modo muy particular y concreto, compartiendo,
sufriendo y alegrándonos con los demás.

S~de o Nietzsche rivalizan en el descrédito de un sentimiento "que no tiene
p~e.~te la filoso~a" (Sade, Nietzsche), que "no puede reclamar para sí la
digrudad de la virtud" (Kant). Para toda la modernidad, la compasión es
s?spechosa p?r cuant~ parece dar por perdida la lucha contra la injusticia;
solo cabe ~lgun remedio para aminorarla. Se explica que alguien como Kant
?º entendiera de. compasión. Hijo de su tiempo, esperaba del progreso
mcesante y de la libre competencia la consecución de las más altas cotas de
bienes~ general. Había, sin embargo, ya entonces, razones para pensar en la
compasion como categoría moral: en la sociedad, como en la naturaleza
"domina el sufrimiento y el dolor''. La solidaridad con el hombre sometido a
~st~ _circunstancias, eso es la compasión, algo que pertenece casi
mstmtivamente al hombre. La compasión es, en efecto, un sentimiento y,
como tal, algo particular y material. Pero es un sentimiento mediado
racionalmente: el otro es digno de compasión, no mero objeto doliente, sino
un sujeto con su dignidad herida, ultrajada o frustrada. He aquí la otra
categoría moral: la dignidad. La dignidad y la compasión son la mediación
s~ns~ble o naturalizada e,.ntre lo particular del sentimiento y lo universal de la
di~d~d hWfana. ¿Estamos tan lejos del Kant que funda racionalmente el
sen~ento ~oral, el de la dignidad que todo hombre lleva consigo?. Existe
una diferencia, nada despreciable, que nos arrojan todos los sufridos de la
tierra: esa dignidad que tiene el indígena, v. gr., o todos los pobres de
nuestro país, objeto de mi compasión, no la tienen realmente. La tienen
como ~xige_~cia, como _anticipo; pero lo que tienen, de hecho, es el ultraje o
la h1;11ID_llac1on.. C1:1lqwer universalidad que trata al otro como si ya tuviera
su d1grudad, deJana al otro swnido en su desgracia y el yo que con el otro se
relaciona podría abandonarse en la placidez de la posesión ética. Compasión
es el nombre de la ética intersubjetiva. No simétrica, sino de acuerdo a la
asimetria real. Hacer depender la universalidad de la asimetria es evocar un
modo de pensar hondamente arraigado en la mentalidad occidental. Lo
universal pertenece a la familia de la reconciliación, el consenso lo
originari? .º lo natural, mientras que lo asimétrico es lo particular, difere~te y
p~oblematico. E~ lo an~ógico que llama la atención sobre lo particular, lo
diferente. La Ulllversahdad analógica aquí es el grito del necesitado. y la
re~puesta a ese grito es la negación de la negación. No hay sujetos morales
mas que como respuesta a esa demanda. Su filosofia moral arranca de un
hec~o,_ no el de la razón, sino el de la miseria lacerante, el desempleo y el
sufrimiento en el mundo: la constatación de que si grande es el dolor de los
pobres Y de la humanidad, no menos poderosa es la voluntad de no
resignarse.

IV
"La compasión es menos que una virtud, es una debilidad nacida del
miedo y de la infelicidad". Este topos que recoge Horkheimer y Adorno, en
su Dialéctica de la ilustración, viene de lejos. Spinoza, Kant, el Marqués de
130

Este hecho es rápidamente reflexionado: el ser que sufre, que tiene
ham~re, que muere po~ diarr~as, que sufre el desempleo y la impunidad, no
es visto c~mo un objeto_ d1~0 de conmiseración, sino como un objeto
humano pnvado de una digrudad que le pertenece. Ahora bien, después de
131

�11
11

'!1

todo lo dicho, ¿sobre cuáles valores podemos construir nuestra esperanza del
mañana?. La inmanencia contemporánea a fuerza de ontologizar el presente,
nos ha ayudado a narcotizamos y vivir una cultura del olvido y de los
derechos del hombre. Nietzsche, para quien "sin la capacidad de olvidar no
seria posible ninguna felicidad", descansa en paz. Este empobrecimiento,
este olvido del pasado se manifiesta en la expresión de la ética política, pues
evidentemente la politica tiene que ser ética. El sentido popular de la justicia,
pero sobre todo de la injusticia, remite consiente o inconscientemente a una
exigencia de la política con ética. Porque ética y política se confunden pues
el ethos es la vida buena y ordenada del miembro de una comunidad. Como
el modelo clásico aristotélico, la polis es la suma de voluntades de hombres
libres y, asimismo, el principio rector de las conductas individuales. Y es que
sólo podemos tener la posibilidad de ser libres, conocer el amor y vivir en
paz, es decir, ser modernos, si somos capaces de quebrar el presente con la
presencia del pasado olvidado con profundo y vivo sentimiento de
compasión, que reconcilie la ética y la política y la tradición comunitariaindividual en una relación intersubjetiva primigenia. La compasión es un
sentimiento de total solidaridad con el necesitado, pero cuando ese
sentimiento se hace moral, cuando ese movimiento casi instintivo se llena de
razón, queda informado racionalmente, al considerar al sujeto que el otro no
es un pobre hombre, sino a un hombre al que se le ha privado de la dignidad
de hombre. La dignidad humana es un asunto de compasión que incluye a
fracasados o vencidos que, tomando en cuanta la historia del sufrimiento
cuestiona al otro que causa la desigualdad. Desde este concepto de
compasión como amor personal que quiere el bien no para sí, sino para el
otro, es decir, como ser-para-otro, es posible hablar de ética porque sólo
entonces se afirma su universalidad en toda su radicalidad. Porque,
¿podemos ser libres, amar y vivir en paz sin el pasado que no está presente,
es decir, el de los sufridos y las víctimas?. Sin esta atención al pasado no
hay verum ni bonum universales, sino un concepto de verdad y de moral
particular, nacionalista o colonialista. Porque no podemos renunciar a la
trascendencia histórica, al compi:omiso con el futuro de la humanidad, si
somos incapaces de que el genio del recuerdo nos posea aprehendiendo al
pasado que es pasado y que no está presente: el pasado de los vencidos y los
olvidado ("lo desechado por el concepto" en sentido radical: lógico e
histórico). Historia, modernidad, futuro, universalidad, sólo pueden existir si
se toma en serio el pasado ausente: tomarse en serio conlleva cuestionar la
inmanencia del presente construido sobre sus cadáveres. Y esto no es asunto
de utopías sino de memoria: de razón anamnética. Por eso es que ( como
arriba dijimos) sólo podemos ser modernos si rompemos con la presencia del
pasádo olvidado 13• ¿Con quiénes pues?. Con las víctimas, el ejercito de
perdedores, todos aquellos que no pueden descansar tranquilos porque se les
ha privado de su dignidad. Son perdedores que nos están esperando: han sido
anteriores a nosotros pero no han quedado atrás, sino que se nos han
132

adelantado. Y si nos esperan es porque tiene una factura que pasarnos, unos
derechos que debemos saldar. ¿Por qué nosotros, si ellos son anteriores a
nosotros?. Porque nuestro bienestar y felicidad tienen que ver con ellos y el
verum y el bonum son universales, es decir, abarcan pasado, presente y
futuro, como la concreción plena de libertad, paz y amor. Son los derechos
pendientes que nos presentan los otros y que sólo podemos actualizar si nos
comprometemos con el presente haciéndonos cargo, hoy, de esas y estas
injusticias. La actualización de las esperanzas pasadas e insatisfechas puede,
en primer lugar, alumbrar nuestra conciencia y, luego, transmitirnos una
nueva esperanza. La esperanza no nace de seres satisfechos sino
insatisfechos. Esto, que es verdad en psicología individual, vale igualmente
en la apreciación histórica. Es decir, sólo si somos capaces de ser una
generación que hagamos nuestra la liberación de las generaciones pasadas
(quebrando el presente), podemos esperar algo distinto de lo que hoy
tenemos. Pues la recuperación de ese pasado es el espacio actual en donde se
decide nuestro futuro. La racionalidad de la modernidad, la racionalidad de
este "modelo civilizatorió" se agota en una ontología de presente (mercado,
innovaciones tecnológicas, hechos, etc.) del puro actualismo que olvida el
pasado. Sólo si pasamos de una concepción de la historia como ciencia a una
concepción de la historia como recuerdo, sólo entonces se puede salvar el
olvido del pasado. Y es que la ciencia y la memoria se comportan, respecto
al pasado, de manera diametralmente distinta. Lo que aquella da por
cancelado, ésta lo entiende como pendiente. Las diferencias son
particularmente llamativas en asunto de justicia o injusticia. Pensamos en
aquellas víctimas y en aquellos verdugos triunfadores. La ciencia archivará
el caso de las víctimas que murieron injustamente por defender una buena
causa. La memoria, sin embargo, puede perfectamente reabrirlo y reconocer
que ahi hay algo pendiente. Si lo hace no es por juego estético ni por pura
investigación histórica, sino porque entiende que esos derechos pueden y
deben ser saldados. ¿Cómo?. En una estructura de la memoria capaz de
garantizar esa universalidad que obsesiona a la modernidad (¿por qué ser
moral?), pero que no logra porque sistemáticamente deja fuera lo desechado
por el concepto. San Agustín es de gran ayuda aquí, cuando en el libro XI de
Confesiones, nos conduce a una profundidad , que el espíritu está, por así
decir, distentido y distraído en la misma medida en que está tenso y atraído
hacia la única significación que constituye, la identidad del drama del
hombre, en cuanto totalidad temporal. Manejando las paradojas de una
manera genial, nos dice que hay tres aspectos del presente. "un presente del
pasado, un presente del presente y un presente del futuro", a los que
corresponden la memoria, la atención y la espera. Estas son las
presuposiciones fundamentales del acto de contar y recontar. Como nos
enseña la fenomenología de "seguir una historia", al narrar comprendemos el
ahora de no sé qué evento narrado en relación al pasado inmediato, el cual es
133

�retenido en el evento presente y en relación con el desarrollo futuro que es
anticipado por el receptor.
Ahora bien, esta estructura del presente hace posible la estructura de la
historia del hombre, en cuanto ella misma reúne el recuerdo, la espera y la
atención. Es decir, sólo el presente transporta consigo la dialéctica del
pasado, presente y futuro, en cuanto que el hombre es distensio animi, o sea,
un "alargamiento" del alma misma, que conduce a San Agustín a afirmar
esto: "Concluyo de ahí que el tiempo no es sólo una extensión
(distentionem), sino una extensión de algo, lo cual yo no sé qué es. Sería
sorprendente que eso no sea una extensión del espíritu mismo (ipsius
animi)". Y luego exclama: "está en ti, mi espíritu, que yo mida el tiempo.
No, no me contradigas, ¡eso es!. Tampoco te contradigas tú mismo, en la ola
tumultuosa de tus impresiones. Está en ti, que mido el tiempo". ¿Cómo es
posible eso?. Es necesario admitir que el futuro disminuye, en la espera,
mientras que el pasado parece crecer como ese sonido que ha vibrado y
vibrará, "pues lo que se ha escurrido, ha vibrado; lo que queda vibrará, y es
así que se acaba: mientras que la intención presente transmite el porvenir al
pasado, que crece alimentándose de todo lo que pierde el porvenir, hasta el
momento en que, agotándose el porvenir, todo es pasado" (XI, 27). Esto
significa que nuestra memoria tiene la extensión,
como nuestra espera, en
la medida en que el decrecimiento del uno es el crecimiento del otro. "El
porvenir, entonces no es amplio, puesto que no existe: un amplio porvenir es
una espera del porvenir que lo concibe como tal; el pasado no es un pasado
porque no existe: un pasado amplio es un recuerdo del pasado que se lo
representa como amplio" (XI, 28).

así

Y a vislumbramos el inmenso alcance de esta meditación sobre la
distensio animi. San Agustín toca aquí el principio mismo del acto narrativo
y la estructura de la memoria que garantiza la universalidad, a saber: que
esta extensión de alma hace posible la extensión misma de la historia. Esto
es lo que quisiera eliminar toda la filosofia analítica, la historia, la crítica
estructuralista y posestructuralista, la posmodernidad y la ontopoética, en
beneficio de paradigmas intemporales. Pero la resistencia del relato a una
reducción, descansa sobre la distensio a.ninti, la cual no es unidad del
presente eterno, ni la simple pluralidad de un tiempo diferente: la distensio
animi, se haya engendrada por la dialéctica entre recuerdo, espera y
atención. Al afirmar que no hay un tiempo futuro, un tiempo pasado y un
tiempo presente, sino W1 triple presente. San Agustín nos encamina hacia la
investigación y vivencia de la estructura temporal más primitiva de la
acción. Es fácil reescribir cada una de las estructuras temporales de la acción
en los términos del triple presente. ¿Presente del futuro? En adelante, es
decir, a partir de ahora, me comprometo a hacer esto mañana. ¿Presente del
pasado? Tengo ahora la intención de hacer esto porque acabo de recordar a
134

los millones de víctimas de la historia. ¿Presente del presente? Ahora hago
esto porque ahora puedo hacerlo: el presente efectivo del hace testifica el
presente potencial de la capacidad de hacer, constituyéndose en presente del
presente, avanz.ando por el camino que abrió la meditación sobre el
alargamiento del alma. Pues lo fundamental es el modo cómo la praxis
cotidiana ordena uno con respecto al otro: el presente del futuro, el presente
del pasado y el presente del presente. Esto es lo que Walter Benjamin asume
como r~spu~sta filosófic~. Benjamín no predica una concepción fragmentaria
de la histona, en el sentido posmoderno relativista, en virtud de la cual las
hi~orias partic~ares carecen de relación y, por tanto, de responsabilidad
uruversal. Aqw se trata por el contrario, de subrayar la universalidad más
ra~cal de cada uno de n_uestros actos en un proceso que va del logos al
nuthos, de la doxa a la ep1stcme, de lo contado a lo sabido de la memoria a
la razón. Son acciones que nos comprometen con nuestro' presente, pero al
hacerlo, nos comprometemos con las generaciones pasadas y su historia de
dolor Y su~ento. Porq~e hay hechos, como los que acontecen hoy día en
nuestra patna, que cuestionan toda W1a visión de la historia comprendida
como la suma, de todos los hechos que ha protagonizado este país. Hay
hechos, en efecto, que en sí _misi:ios comprometen toda una época, y épocas
que ~o~prometen . toda la histona. Este es el caso de nuestro país. Proyecto
econonuco cuestionable, democracia inexistente, impunidad cínica
responsabilidades, complicidades, fallas y defectos compartidos etc. Poco ~
poco va haciéndose diáfano el cambio en la consideración d~ la historia
nacional: si antes el pasado era algo muerto, que había que animar desde el
presente. Y la ruptura de este presente es una ruptura que reivindica ese
pasado.
Pero la evocación no es un acto meramente intelectual sino una
exp~ri~ncia del s~ento, que ejerce como de analogado con el
sufrimi~~to de las VIctunas. En tal sentido, el recuerdo es compasión. La
compas1on se produce en relación a un sufrimiento que conocemos: pero
eso~ ~o~ conocimient~s limitados. Consecuentemente, el recuerdo que no es,
de llll~~o, un a~to racional_, sino sentimiento y voluntad, tiene que volverse
r~fl~xion P1?"~ mcorporar _mtelectualmente el significado que conllevan las
victimas ano~as. Y la dificultad de saber, por el silencio de los sujetos del
recuerdo, deb1hta nuestra capacidad de compasión. Pero a renglón seguido,
hay ~ue ~ubrayar su fuerza. El recuerdo de la víctimas es capaz de cuestionar
1~ v1ctona_ eterna, capaz de exorcizar los gérmenes letales del presente
siempre dispuestos a repetir la historia, capaz de neutralizar la parte
pecadora que todos tenemos. Y es que no vivimos una cultura sensible al
pasado ni al recuerdo: subordinados a una cultura de la imagen y del
presente, cuya ~anifestación más obvia es ser actualmente modernos (el
TLC, _el consunusmo, etc.), vamos perdiendo la sensibilidad y la capacidad
narrativa. Hace falta una cultura bien distinta para captar la fuerza del
135

�pasado, que no es la de los malos y la de los buenos como la historia oficial
nos lo ha prodigado. Porque este enemigo no ha dejado de vencer. ¿Qué
dirían nuestros contemporáneos si les contáramos que la posibilidad de un
futuro mejor está condicionado al hecho de que las víctimas de la historia
pueden ser de nuevo sacrificadas, en esto de que dejemos sueltos a sus
antiguos verdugos? No lo entenderían porque aquellas víctimas y aquellos
verdugos están bien muertos. Porque mientras la causa de los vencidos no
triunfe, los vencedores de antaño seguirán causando víctimas, nuevas
víctimas, nuevos sufrimientos. Esto implica el reconocimiento de una
solidaridad de generaciones: las causas nobles de generaciones pasadas
permiten superar las injusticias que se cometen en el presente. Y no habrán
muerto de nuevo en vano si su causa triunfa en la posteridad.
Toda esta reflexión, naturalmente, es vértebra en el punto de apoyo del
Ser que nos hace existir, a saber, en el fundamento absoluto, externo,
trascendental en la relación de responsabilidad entre las generaciones
pasadas y las presentes o, sí no, el clamor de las víctimas porque se les haga
justicia para que no triunfen eternamente los verdugos sobre las víctimas, en
un clamor que profanamos bajo la figura de la vigencia de los derechos, si
las generaciones actuales no hacen suya, la causa de las víctimas de la
historia (indígenas, pobres del campo y de la ciudad, judíos, negros,
palestinos, etc.), el enemigo entonces vencerá de nuevo.
En una sociedad en la que el hombre es la medida de todas las cosas, la
desmesura que atropella es fatal. Cada valor que anima produce las toxinas
que son idénticas en naturaleza, pero letales. Sin punto de apoyo en el esse
(ser) que nos funda, el hombre abandonado a sí mismo, olvida, niega o
rechaza, errando siempre peligrosamente y atendiendo el consejo
nietzscheano de que para vivir hay que olvidar. El resultado es que los
jóvenes nada saben de ese pasado, porque no se comprometen con romper el
presente. A nadie se le oculta que esa apatía debilita las defensas
democráticas e insensibiliza respecto a la solidaridad con pueblos que viven
en el dolor y la opresión. Los mexicanos todavía podríamos alargar el
ejercicio del recuerdo en la frase de Alfonso Reyes: "esas voces oscuras de
abuelos indios que lloran en nuestro corazón, no han tenido desahogo". ¿No
pasa acaso el ejercicio de la justicia y de la moral política por ese recuerdo?.
México debe darse una razón (por lo demás, igual a Occidente), sino no
vivirá tranquilamente. Lo que significa hacemos cargo de las esperanzas
insatisfechas en el retomo al ser, manantial que estos valores atrás hemos
recordado, como una plusvalía significativa con que hacer frente, hoy, a las
amenazas del hombre. Plusvalía es una verdadera alternativa a la
desintegración económica-política-moral de México y que hoy
presenciamos. Porque cuando una persona tiene que rob:u para comer,
136

cuando los niños toman las calles y ya no regresan más a una vida dentro de
las normas, cuando el país se compone de personas destruidas en la familia,
en el empleo, en la credibilidad hacia los lideres .. . todo esto significa que al
ser humano se le destruyó el alma. La gente acepta esta quiebra y ruptura, y
ya no puede restaurar en su vida un régimen de trabajo y de orden. Pero
cuando esto ocurre, es el momento de impulsar grandes decisiones: es el
momento de los grandes heroismos que se plasman en lo t.sencial en la
búsqueda y recuperación de los grandes principios y en la invitación a
grupos a formar núcleos de honestidad. Porque tiene que haber grupos de la
sociedad con una gran sensibilidad social y un gran humanismo, humildad y
discreción, que vivan honorablemente, que reflexionen y que vayan siendo
como células lideres. Si por definición estamos ante un abismo epoca!, todo
está en cuestión, todo debe ser pensado, México tiene que cuestionarse. Los
tiempos epocales son tiempos de inventar hipótesis o de entender qué nuevos
problemas hay, más que responder a los viejos. Ni la vuelta hacia atrás, ni la
huida hacia delante, son recomendables. La vuelta hacia atrás es la tentación
de quien vive extraño a .su tiempo, sin gozarlo ni sufrirlo. Esa vuelta hacia
atrás tiene nombres y apellidos: confesionalismo, fundamentalismo,
nacionalismo. Es todo lo contrario del retorno del ser que nos funda y llena
de sentido. La huida hacia delante está representada por las manías
contemporáneas de la posmodernidad. La post-histoire, con su renuncia a la
pretensión de universalidad (y por tanto de solidaridad), es una frivolidad
que sólo puede pagar quien sólo puede realizarse por su cuenta.
México es, sobre todo, la tierra que ha sido trabajada por la acción de
fray Pedro de Gante, Motolinia, Fray Andrés de Olmos, Bartolomé de las
Casas, Sahagún, Tata Vasco, Miguel Sánchez, agustinos, carmelitas y
jesuitas de los siglos XVTI y XVTII. Sin duda Hidalgo y Costilla, Morelos,
Juárez... han tenido un rol en su formación ¿quién lo puede dudar?. Pero no
la han fundado, inspirado, modelado, como lo han hecho estos primeros
hombres que, al "indigenizarse", se convirtieron en los padres de una
identidad nacional fundamentada en la fe cristiana y la cultura y sensibilidad
indígenas. Son con todo derecho los Padres de la Patria.
Las más antiguas instituciones presentes hoy en México, las órdenes
religiosas, las Universidades, la Iglesia, son cristianas. Nuestras primeras
organizaciones civiles y empeños democratizadores, emergen del Derecho
natural comunitario novohispano'4, que es una institución preestatal y
prepolítica, que sirve de base al derecho positivo en todas sus ramas, lo
mismo que la ley natural es fundamento de todas las leyes positivas. Por ser
preestatal, este derecho natural comunitario descubierto por Suárez y
enseñado por los jesuitas novohispanos, es derecho natural social, propio de
personas jurídicas integrantes de la comunidad universal humana. Por su
137

�Notas bibliográficas

carácter natural, el derecho natural comunitario es anterior a la Iglesia, al
Estado y a las sociedades desprovistas de estructuración jurídico-política.
1

Es el caso de los debates protagorúzados entre Carlos Monsivais, Héctor Aguilar
Camín, el subcomandante Marcos, o el periodismo de Carlos Ramírez, Jaime Avilés,
etc., o las toneladas de heces fecales que han salido a la luz pública con motivo del
"affaire" Raúl Salinas de Gortari y la guerra de las televisoras etc., etc.

No es necesario ser creyente para hacer tales afirmaciones: puede bastar
la observación de los hechos, en un espíritu de total libertad intelectual,
libertad de las supersticiones obscurantistas del s. XX y de sus ídola fori. (L.
Kolakowski).
Entonces ¿qué otra cosa proponer?. ¿Un siglo veintiuno mejor, laico,
pluralista, democrático, animado de los mismos valores y esperanzas de los
europeos y con una "iz.quierda puesta al día"?. ¿Una derecha razonable que
permita un capitalismo moderado?. Los europeos han tenido esa visión del
hombre y del mundo, y sabemos a dónde han sido llevados y a dónde nos
llevará. ¿O hace falta recordar que después de haber sido proclamada "la
muerte de Dios" y enseguida la muerte del hombre, un río de sangre, de
muerte y de destrucción se abatió sobre Europa?

1

,¡

¿El milenarismo de los Testigos de Jehová o la versión laica que nos
propone Emest Bloch?. ¿Un regreso al paganismo y sus constelaciones, el
derrumbe demográfico, la desnudez de los,; cuerpos, el vegetarianismo, la noviolencia, el deep ecologism?. Significa olvidar que el hombre hace millones
de años ha dejado de ser un animal natural. Y que, en todo caso, nuestro
paganismo no será jamás el de los antiguos que se desarrollaba en el espíritu
del tiempo, en las estructuras de la ciudad, en las costumbres de todos los
días y que no podrá ser distinto de la decadencia de nosotros. ¿La
indiferencia del propio destino (tal como lo enseña el relativismo
posmodemo) y, por ende, al destino de los demás?. Esta sería una moral de
vaca que pasta en un prado y nada más. ¿Resignación? ¿Fatalismo?. El
hombre de hoy parece indiferente a las preguntas que la humanidad no ha
dejado nunca de formularse. Para él, la muerte, el dolor, el sufrimiento es
"injusto", "absurdo". Y ¿la vejez?, la publicidad nos ofrece cientos de
lecciones para negarla. El mundo mismo procede del absurdo y del
sinsentido total. A juzgar de los mil modos, más o menos degradantes, que el
hombre de hoy utiliza intentando evadirse de estas interrogantes, perderse,
olvidar, distraerse, no ha encontrado una razón para vivir en tal vacío de
razones. En el mejor de los casos, este genero de soluciones no puede
conducir más que a una u otra forma de decadencia dulce, humillante y
destructiva del hombre. La respuesta a los enigmas de la vida. Está,
insistimos, en un proceso que va de lo contado a lo sabido, de la memoria a
la razón, fracturando el presente y haciendo justicia al pasado de los
olvidados en un retorno al esse (ser), y a los valores enraizados en el pasado
mexicano y en la dignidad de su cultura (sincrética y cristiana de fe "laica"),
que la proyecte con vigor hacia el futuro y le dé la fuerza y el coraje
necesario para afrontar su propio destino.
138

2

Francisco Suárez, De legibus, Libros I y II. Defensio fidei, Libro III.

3

Entrevista a Carlos Castillo Peraza, Un optimista trágico. La Jornada semanal 23
de jurúo de 1996.
'
4

Héctor Aguilar Camín, revista Proceso, No. 1003.

5

Kuri Camacho, Ramón, Metafrsica medieval y mundo moderno: retorno a la
jilosofia del ser, BUAP, UA,Z, UANL, 1996.
6

Josef Serfert, El hombre como persona en el cuerpo. Espíritu, cuadernos del
Instituto Filosófico de Balmesiana, 1995, No. 112.
7

8

Francisco Suárez, Ibid.
Esta ha sido la posición última de Octavio Paz: retomar a las virtudes clásicas.

9

Marino, Antonio, Retórica y política en Más allá del bien y del mal, Analogía
Filosófica Revista de Filosofia, 1995, No. 3.

° Kuri Camacho, Ramón, Ibid.

1

11

Proceso, Ibid.

12

Ibid.

13

Kuri Camacho, Ramón, Ética compasiva y razón anamnética, Diálogo, 1194, No.
28, Revista de la UAZ.
4

~uri Camacho, Ramón, La Compañía de Jesús: imágenes e ideas. La ideología
;esurta y Juan de Palafox y M y otros estudios novohispanos. (en prensa).
'.

139

�EL REALISMO EN FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN

Lic. Martha E. García Sepúlveda
Catedrática de la facultad de Filosofia y Letras, UANL.

l. Características del realismo
En sentido amplio, el término "realismo" incluye una diversidad de
comentes, aun opuestas, según considere la realidad trascendente, inmanente
al sujeto o se sostenga la primacía de la realidad frente al yo. El hecho de
queJa realidad sea objeto del conocer y se adose al ser, a la verdad, entraña
una problemática metafisica y gnoseológica fundamental para esclarecer qué
es el conocimiento y cómo aprende esa realidad, y por tanto, pertinente para
asentar cualquier saber.

,,
1
1

En sentido estricto el realismo consiste en la afirmación de una realidad
que existe en sí y que no es simple proyección del sujeto cognoscente; es el
contrapunto gnoseológico y metafisico del racionalismo y del idealismo.
11:

Antonio del Toro expresa: "Conocimiento realista o filosofia realista, en
su sentido más propio, viene a ser sinónimo de ciencia o filosofia verdadera,
perfeccionamiento del conocimiento natural y espontáneo".'
Vemeaux distingue entre el realismo que surge del idealismo (realismo
idealista) y el realismo (realismo realista) que se opone al idealismo. El
realismo trascendental implica un realismo empírico: Kant, para refutar al
idealismo, argumenta que la conciencia inmediata de los cuerpos, como
fenómenos en el espacio, es una condición de la conciencia que tenemos de
nuestros estados interiores en el tiempo. ''Ningún idealista puede evitar
hablar del ser o de lo real, y lo hace sin el menor escrúpulo, pues habla del
ser para nosotros, no del ser en sí que declara incognoscible."2
1.- ''El conocimiento se regula por el ser, que a todas luces le es anterior.
Si se considera el sujeto, éste debe ser para poder conocer y su modo de
conocimiento depende de su tipo de ser. Por lo tanto, el cogito cartesiano
debe ser invertido: no por que pienso existo, sino porque existo pienso. Si
se considera el objeto, también él debe ser para poder ser conocido, y su
manera de aparecer depende de su tipo de ser''. 3
2.- "En algunos casos lo que conocemos existe en sí, independientemente
de nuestro conocimiento, de nuestro pensamiento, de toda actividad de
141

�nuestro espíritu. Desde el punto de vista crítico, habría que distinguir
cuando menos tres casos: la existencia puede ser concluida (como
consecuencia de un razonamiento), puede ser concebida (por un concepto
abstracto), y puede ser percibida (por conciencia o sensación).
Pero
solamente nos interesa el último caso, pues sólo se puede concluir o percibir
una existencia si se parte de uan experiencia en la que nos es dada.',4
Observa Vemeaux una contradicción y propone elegir entre idealismo o
realismo: ''todo ser está puesto por el espíritu humano (idealismo)" y "algún
ser no está puesto por el espíritu humano" (realismo), o en otras palabras,
todo ser se reduce al conocimiento que podemos tener de él o algún ser no se
reduce al conocimiento que podemos tener de él.

'"111,,

Versiones del realismo empírico de Kant son el realismo natural o
presentacionismo, el realismo ingenuo y el materialismo; inspira también al
positivismo y el empirism,p inglés inspira el neorrealismo o "realismo
transfigurado", como lo dJÍlomina Abbagnano.

El realismo exagerado se remonta a Platón, para quien las ideas esencias
son lo verdaderamente real, entes inmutables. Las ideas o esencias no son
conceptos ni parte integrante del mundo sensible, pero sí objetos inteligibles.
San ~~ sostiene que las esencias no son sino ideas divinas, y de ahí
su condic1on de suprema realidad.
~ara el realismo exagerado, los universales, lo que consideramos
habitualmente como entidades abstractas, son verdaderas y formalmente
reales, con una realidad suprema y radical, fundamento del mundo sensible.
Como es éste al que ordinariamente aceptamos como real, los medievales
acuñaron una expresión para delimitar la doctrina del platonismo·
"universalia ante rem".
·
El realismo moderado parte de Aristóteles, que concibe lo inteligible
como estructura de lo sensible; la idea no tiene existencia sino en la mente.
El mundo fisico está constituido por entes individuales, pero las esencias de
éstos son estructuras inteligibles, comunes a numerosos individuos. La
prima~ía ~~tológica corresponde a las sustancias o esencias, que se plasman
en los mdividuos o en el intelecto.

El intento de superar la oposición entre el idealismo y realismo, para
salvar la acusación de dogmatismo y refutar al idealismo desde su terreno,
hace surgir al realismo crítico, promovido por neoescolásticos de la escuela
de Lovaina (Mercier, Gosselin y Marechal, entre otros). Se trata de salir del
idealismo por el camino del análisis trascendental: define la independencia
ontológica del objeto respecto del sujeto, pero no como dato, sino como
resultado de un proceso, a partir de lo dado en la conciencia. Es un nuevo
sistema idealista, pues no tiende un puente entre el orden lógico y el orden
real.

En el realismo moderado la universalidad se da formalmente en el
concepto, pero está potencialmente en las cosas sensibles. A través del
proces~ de abstracción, la mente humana alcanza lo que de inteligible hay en
lo sensible, la estructura común o específica, ese proceso es universalizante
en la medida en que consiste en la inmaterializ.ación de la realidad corpórea.

En el terreno propiamente realista encontramos escuelas y
denominaciones que podemos enlistar como realismo exagerado, realismo
moderado, tomismo, realismo metódico, realismo metafisico y realismo
gnoseológico (neotomismo).

_Y~ que la cabecera de la línea del realismo, en sentido estricto, es
Aristoteles, parece pertinente que para caracterizar el realismo se consideren
previamente algunos conceptos básicos de su demostración tales como Ser
potencia, acto, hilemorfismo y causa.
'
'

El concepto "critico" que adjetiva al realismo es reivindicado tanto por
Vemeaux, como por Llano, no así por Gilson, que refuta el "realismo
critico" de los neoescolásticos de las primeras décadas del siglo XX.

Sophia es el grado máximo del saber humano: sabiduría, saber del ser en
cuanto ser, y de ella se ocupa la metafisica·6

El realismo es "critico" no en el sentido kantiano de "critica", sino en el
sentido etimológico de análisis. Llano afirma que la gnoseología realista ha
de ser reflexiva y critica en la acepción original de estos términos e incluso
"le corresponde realizar la critica de la critica, basándose en el conocimiento
5
de la realidad."

Grados de saber, según Aristoteles
Sophia:
Sabiduría, Filosofia primera: saber del Ser en cuanto Ser
Episteme:
Filosofia o saber fundado sobre lo universal

142
143

�Las causas o principios del ser son:

Techne:
Saber práctico, valorativo

•

La causa material o materia: aquello de lo cual el ser está hecho.
mármol o el bronce es causa material de la estatua, por ejemplo).

•

La causa formal o forma: es el principio que supera la indeterminación,
la esencia entrañada en la cosa. (La forma determinada que surge de la
madera, el mármol, el bronce, etc.: un mueble, una estatua o una
máquina).

Empeiria:
Saber empírico o saber de experiencia
Minemosine:
Memoria
Aisthesis:
Saber de los sentidos, saber común pragmático

De la unión de la materia con la forma resulta el individuo, objeto o ser
real (hilemorfismo).

La filosofia es el quehacer más propiamente humano, porque ~ace de un
saber universal y la actitud de contemplación reflexiva se onenta a la
fundamentación intelectual de todo saber.
El Ser se hace inteligible a través de las cosas o seres sensibles; para
captar la substancia, se necesita de la mirada del espíritu.
Aristóteles concibe el Ser como algo que se hace presente a través de la
inteligencia; asimismo como substancia, cosa, ente, esencia: substancia
primera o conjunto de determinacion~s para que ~a ~?sa sea tal; co~o
accidente: determinaciones no necesanas en la conshtuc10n de las cosas, el
ser se manifiesta en las cosas mediante categorías (substancia, cantidad,
cualidad, relación, lugar, tiempo, acción, pasión, ~osición y esta_do); como
Acto: ser plenamente constituido, que le da sentido a la matei:ia Y como
potencia o materia prima, ésta sirve para constituir un ser detenmnado, pero
por sí misma no es un ser determinado.
Acto es perfección, principio determinante, del ser; . la potencia es
indeterminada. Ambos están sobre las categonas y trabaJan en todos los
seres (sometidos a cambio o movimiento)_, exce~to
el q~e "~u. ~r o
esencia es ser actualidad". El Ser necesano es Dios, motor IIlDlOVil , en
términos de Aristóteles. El Acto, la idea, la forma o esencia es anterior a la
potencia.

e,?

Otro de los conceptos claves es el de "hilemorfismo" (de hyle=materia y
morphe=forma). Los seres materiales se rigen por estos dos principios:_ la
materia, principio indeterminado de toda cosa y la fo~a sustancial,
principio determinado, que hace ser tal cosa y no otra.. El ~~~orfismo_ es
consecuencia de la distinción entre el acto y la potencia, pnnc1p10 que nge
todo el universo y explica desde el ángel hasta el mineral amorfo; sólo el
Acto puro está excluido de esta ley.
144

(El

•

La causa eficiente es el tercer principio determinante del ser: aquello por
intervención de lo cual, el ser es producido como efecto. (El escultor es
causa eficiente de la estatua que esculpe.)

•

Causa final o finalidad: aquello por lo cual o para lo cual un ser está
hecho.

Vargas Montoya considera que esta última es la más importante de todas,
por su relación directa con la acción y potencialidad del agente. 7
Respecto al hombre, el alma (lat. "anima") es la forma del cuerpo
(materia), es el principio de la vida. Ambos configuran a la persona, una
sola sustancia, pero cada uno, materia y forma son incompletos. El alma es
una y tiene facultades o modos de obrar: facultades nutritivas, sensitivas,
apetitivas, motrices e intelectuales. De la unión sustancial del alma y
cuerpo infiere Aristóteles que el hombre posee sentidos internos y sentidos
externos; de la simplicidad del alma, concluye su inmortalidad.
El supremo bien del hombre es.la felicidad, fin en sí misma. El medio de
lograrla es la armonía con la actividad intelectiva del alma, al que las
tendencias inferiores deben someterse. Esta armonía necesita del ejercicio
de la virtud.
"La felicidad es, en rigor, una repercusión en el alma de lo que para
Aristóteles constituye el supremo bien humano: el ejercicio de la más alta y
diferencial facultad del hombre, que es el entendimiento ( ...) momento
supremo de la contemplación intelectual: fruición del comprender, o la
prolongación sin límite de ese instante luminoso en que el espíritu entiende o
descubre la verdad. Para alcanzar ese bien supremo se requiere de la virtud,
que es a la vez fuerza que potencia las diversas facultades y tensión
armónica entre las mismas. " 8
145

�La virtud se manifiesta como un "hábito del término medio".
En vista de la proyección aristotélica e~ lo ~ue se configura como
"filosofía perenne", fuente del humanismo uruversahsta que se propen~e en
educación, es inevitable el adentrarse en su pensamient?. .~~ l~ ~s!!1a
manera sucede con la tarea de Santo Tomás de Aquino, qmen cnstiamza Y
depura las enseñanzas de Aristóteles: Brevemente r_eseñamos , algunos
tópicos: la relación de saberes, l?s. _rasgos de -~ realismo filosofico, la
conciliación entre razón y fe, y su vis1on antropologica.

El alma se compone de sentidos externos: vista, audición, tacto, etc.;
sentidos internos: imaginación, memoria, sentido común y cogitativa, y las
funciones superiores son la inteligencia y la voluntad.
La lógica es el instrumento de sistematización de S. Tomás, como lo fue
para Aristóteles.
El tomismo no debe ser confundido con la neoescolástica, cuyo método
para sustentar su realismo no resulta demostrativo de la naturale:za del
conocimiento.
Justo el realismo metódico es la reacción de defensa de la realidad y del
realismo gnoseológico; es propuesto por Etiénne Gilson, que expresa que
quien parte de la sola conciencia como dato, termina en el idealismo. El
realismo acepta como dato la rigurosa realidad objeto-sujeto, sobre la que se
proyecta luego la critica en el sentido etimológico para demostrar y
argumentar su validez. Gilson rechaza la crítica, en el sentido dado por
Kant.

Grados de Saber según S. Tomás de
Aquino.

Saber Sobrenatural
Saber teológico
Saber natuJal
Saber teológico natural
Saber filosófico
Saber filosófico especiali:zado
Saber práctico
Saber del sentido común
El saber teológico está basado en la revelación y el~ filosófico en la
investigación. Razón y fe no pueden hallarse en conflicto, pues ambas
proceden de la sabiduría divina.
En el conocimiento intelectual se ilumina la forma universal de las cosas,
y se engendra en el sujeto la idea o concepto, que es el universo en la mente.
El entendimiento humano, por virtud natural, en cuanto contemplació~
reflexiva proyectada sobre las cosas sensibles ~filos~fia), n~ puede ver ~ue
es la divina sustancia; se puede demostrar la extstenc1~ d~ Dios por, l~ razon,
pero su esencia sólo se vislumbra mediante el_ conoclfille~to analogico: l~
perfecciones inferiores manifiestan las perfecciones supenores. S. ornas
expone cinco vías para demostrar la ~xistencia d_e Dios, _las cuatro pnmeras
tienen como fondo común la causahdad; la qwnta se mfiere del orden Y
gobierno de las cosas del universo.

!

El realismo metafísico y el gnoseológico son concreación del problema
del ser y del conocimiento.
"El realismo gnoseológico consiste en la
aceptación de la realidad trascendente a la conciencia, y por tanto,
independientemente de ella y anterior al momento cognoscitivo, aun en el
supuesto de que hubiera que justificarla a
de éste.
Realidad
trascendente a la conciencia y además múltiple".

¡artir

Alejandro Llano sostiene que la gnoseología es la metafísica de la verdad.
La metafísica no puede encomendar a ninguna otra ciencia la justificación de
sus propios principios, que son los primeros del conocer humano, alcanzados
en su universalidad.
Por último, es interesante reconocer el neotomismo, que no forma
escuela; se integra por investigadores de diferentes especialidades que
consideran a la Filosofía como algo permanente abierto y ponen de relieve
los principios metafísicos y gnoseológicos hallados por S. Tomás: el acto de
ser en la estructura del ente, el reconocimiento de la realidad trascendente al
sujeto y a los datos de la conciencia, y de la realidad de estos últimos; el
reconocimiento del pluralismo de la realidad y apertura a nuevos datos y
perspectivas, pero sin rehacer los principios generales del saber.

Alma y cuerpo -forma y materia- son sustancias incompl~tas; requieren
después de su separación una nueva unión, con lo cual se realiza la perfecta
bienaventuranza.

146

147

�2- Postulados ftlosóficos centrales.

En el realismo empírico (sea de origen inglés o alemán) se sostiene que la
razón o el conocimiento humano (sensible o intelectual) son capaces de
explicarlo todo. Se minusvalora la complejid~d de lo real y se sobrevalora
el valor y la capacidad de la razón o de los sentidos.
Subyace en este realismo una visión monista de la realidad, así como un
inmanetismo.
En el empirismo inglés se postula:
a. Todo conocimiento humano comienza a través de los sentidos. , .
b. Algunos empiristas afirman que el conocimiento sensorial es el umco
tipo de conocimiento.
El neorrealismo angl95ajón participa de los mismos postulados.
Kant afirma que el idealista trascendental es un realista empírico.
a. No niega la trascendencia del conocimiento, pero afirma que la
subjetividad no es simple receptividad, sin creatividad, poniendo ~on ello
énfasis en la dimensión inmanente subjetiva (hace depender al objeto del
sujeto).
.
.
,
b. Los fenómenos sensibles, matenales, son objetos de la razon
especulativa, que vuelca sobre ellos sus con~e~dos m~nta,les y ~~ersales
previos, produciéndose entonces el conocumento cientí~c~ teon~ . ~se
funden aquí empirismo e idealismo); lo demás (deber, fin ú1tuno, rehgion,
etc) es objeto de la razón práctica, dirigido,ª la acción.
, •
c. El hombre sólo puede conocer fenomenos y no la cosa en s1, ~or la
imposibilidad de la razón para tener una intuición intelectual de la nnsma.
10
Esto significa la omisión de la Filosofia primera.
Del realismo aristotélico-tomista o realismo moderado, sintetizamos los
siguientes postulados:
a. Concepto de filosofía.- la filosofia es el conocimiento científico que
mediante la luz natural de la razón considera las primeras causas, a través del
orden natural. La filosofia y el conjunto de las otras ciencias tienen el
mismo objeto material (todos los seres cognoscibles), pero la filosofia
considera formalmente las causas primeras, mientras que las otras
consideran formalmente las causas segundas.
b. Sólo la metafisica y la lógica constituyen, cada una de por sí, una
ciencia universal.
148

. c. La Filosofia se divide en tres partes generales: a) la lógica, que
mtroduce en la Filosofia propiamente dicha y tiene por objeto el ser de la
razón que dirige al intelecto hacia la verdad; b) la Filosofia especulativa, o
simplemente Filosofia, que tiene por objeto el ser de las cosas o ser real, y c)
la Filosofía práctica o moral, que tiene por objeto los actos humanos.
d. Relación Filosofia-Ciencia. Los principios que se basan las ciencias
particulares están subordinados a los de Filosofia, de manera indirecta. La
Filosofía dirige a las otras ciencias con una dirección que podríamos
denominar política, ya que las ciencias particulares son autónomas. El
estudio de la Filosofia primera o Metafísica no se ha de colocar al inicio
sino al fin de la investigación.
'
e. Conocimiento. La certeza que nos proporciona el sentido común es
válida, y la ciencia yerra si la contradice, pero la Filosofia tiene como
fundamento la evidencia que le procura la inteligencia y no la autoridad del
sentido común.

f. El Ser es el objeto formal de la inteligencia. El objeto de sus
conocimientos es lo que en realidad son las cosas, independientemente de
nosotros mismos.
El Ser como tal es inteligible, todas las cosas son
inteligibles en la medida en que son.
g. Intelectualismo moderado. Lo que es, es lo que causa la verdad en
nuestro espíritu: la razón puede alcanzar con certeza plena las verdades más
elevadas, pero con dificultad y a condición de estar disciplinada.
h. Hilemorfismo. Toda substancia corporal es un compuesto de dos
partes substanciales que se complementan, una pasiva y por sí absolutamente
indeterminada (materia) y otra activa y determinante (forma).
i. Animismo. El ser humano posee dos principios incompletos ambos,
uno de los cuales (el alma racional) es espiritual. Alma y cuerpo forman una
sola sustancia.
j. No es posible dudar, sin caer en el absurdo, ni de la existencia de las
cosas corporales (atestiguada por los sentidos) ni de la existencia de los seres
espirituales (demostrada por la razón).

k. Captación de los universales. La esencia de una cosa es lo que
necesaria y primariamente es, como principio primero de inteligibilidad.
Las esencias de las cosas son universales en la mente, pero consideradas en
sí mismas, no son universales ni individuales.

149

�1 Potencia-Acto. El ser, considerado en relación a la. plenitud ~: la
perfección que esta palabra significa, se divide en ser propia~e~te d1c ? o
acto y capacidad de ser o potencia. Nada pasa de la potencia a acto, smo
por W1 ser en acto.
m. El Acto puro es Dios.
Dios es conocido por analogía, y es
absolutamente distinto de las cosas.
n. El hombre está ordenado a
es Dios.

W1

fin último fuera de él y este fin último

L a V irtud es W1 medio para el desarrollo de las facultades superiores y
11
el logro de la perfección.
O.

3- Relación de los postulados al campo educativo.
De los postulados del realismo empírico es patente la p!oyección. que
algunos de los mismos filósofos impleme~w:on en sus te?nas _educativas,
pedagógicas y didácticas. Enlistamos las s1gwentes correcc10nes.
a Al rechaz.ar el innatismo de las ideas, buscan en la expe~e~c~a Y el
medio ambiente, en el aprendizaje y lo adquirid? el prmc1p10. del
conocimiento, al cual vinculan con la vida. Este vmculo es un acierto
considerado por la teoría curricular.
b. La reducción del conocimiento a la experiencia sensible lleva a una
sobrevaloración de las ciencias de la naturaleza.
E la dimensión de los hábitos, el sistema educativo realista empirista
def~~nd: la ética como norte de la instru~ci~n. J. Herbart, F. ~acon, J.
L k J Amós Comenio, entre otros, Justifican con la moralidad una
oc e,. , · m
. tegra•
si·n embargo también hay quienes la eluden, por
fiormac1on

de los intereses son los hombres y el medio ambiente.
despertarse el atractivo del educando.

Para instruir ha de

Paciano Fermoso expresa que la doctrina herbertiana sobre el interés es
una reacc1on contra el imperativo categórico kantiano y su
trascendentalismo. 12
En B. Russell (1872-1970), los objetivos de la educación son la libertad y
el juicio critico. Fermoso reproduce un fragmento de los Ensayos sobre
educación de Russell. Expresa: "Yo fomentaría el hábito de la discusión
inteligente entre muchachos y muchachas mayores, no les permitiría
obstáculos en su camino, aún cuando disintieran de lo que a mí me parecen
verdades importantes. Mi finalidad seria enseñar a pensar, y no la ortodoxia
o la heterodoxia. Y nunca sacrificaría la inteligencia al interés imaginario
de la moral ( ...) Yo persigo la virtud por la recta educación de las pasiones y
de los instintos, no por la mentira y el engaño. En la virtud que yo deseo, la
persecución del conocimiento sin miedo y sin limitación es un elemento
esencial que, si falta, priva de valor a todos los demás." 13
Interpretando un poco, podemos observar algunas constantes que
subyacen a las formulaciones sobre el conocimiento, las habilidades y las
actitudes. Los contenidos de las disciplinas fácticas parecen más confiables
y la implementación de contenidos trata de vincularse con la vida; como la
verdad es "cuestión de gradación" (Russell) y se atiene a la experiencia,
vemos patente el paradigma de las ciencias naturales. Esta realidad plana
(monismo) evidencia una omisión metafisica y gnoseológica, en el ser y el
saber, por ello la acción educativa tiene un destino sin principios, y e ideal es
aquél que cada autor considera desde su propia reflexión. Y es que los
principios de conocimiento conducen a principios de acción (ser-deber ser) y
éstos se han sentido ya como "dogmas" que clausuran el progreso. Este tipo
de realismo, llevado a los estudios humanísticos, lleva a una cimentación
más endeble: la Filosofia pierde su crédito como filtro de contenidos, la
ciencia y la experiencia son las que rigen el saber.

considerarla acientífica.
d En el aprendizaje se realza el aspecto ya emotivo y volitivo (He~bart)
ya c~gnitivo (Rusell). En la enseñan7..a, un cometido importante es motivar Y
enseñar a pensar.

J F· H b rt (1776-1841), discípulo de Fichte y sucesor de Kant _e~ la
' tedr. ·· deeFri~osofia es uno de los representantes del realismo pedagogico.
ca
a
'
·
· , 1 fu tes
Sostuvo que el interés y la atención son aliados de la mstrucc1on; as en

En cuanto habilidades, resulta natural la promoción del pensamiento, que
mediante la critica y la búsqueda, desarrolla ya una función provechosa; el
problema es el sentido o fin que le es propio, pues la verdad está en fuga.

Las actitudes, que plasman el carácter, la fuerza de la voluntad (virtud),
dependen de una moralidad subjetiva. No hay una convicción de principios
del ser y del saber, luego no los hay tampoco del hacer.

150
151

�Los postulados del realismo aristotélico tomista se representan en el
Perennialismo. La Filosofia educativa parte de un análisis metafisico de la
educación: cuál es el ser de la educación.
a. La causa material es la potencialidad del sujeto. En el hombre existen
cualidades activas y perfeccionables tanto en lo corporal como en lo
espiritual: "existen factores endógenos del desarrollo, biológi~~ Y
psicológicos, tanto innatos ( constitución, temperamento) c_~mo adqwndos
(madurez, experiencia) y factores exógenos de la formac1on, naturales Y
sociales, tanto conscientes como inconscientes. Cada uno de estos factores
tiene de por sí una forma, pero se dispone a recibir otra nueva forma, qu~ es
la del proceso educativo en el que entra y al que se subordina,
4
comportándose en relación con él como elemento material.1
b. La causa formal de la educación es el acto que realiza la potencialidad
de los aspectos educables de la persona, acto que no es definitivo y perfecto.
En sentido fisico, el acto
refiere al hábito o nueva cualidad estable que
reciben las facultades ed6cadas, mediante la repetición o ejercicio gradual y
constante; en sentido moral, es la intención educativa, que da forma al

le

proceso.
c. La causa eficiente es la persona (física o moral) que impulsa
intencionalmente el perfeccionamiento del sujeto: el educador o maestro.
Éste no es la causa de la educación en sentido absoluto, porque también el
educando tiene un papel activo y principal.
''La educación no puede
definirse en términos metafisicos, ni como absoluta autoformación ni como
., ,,15
absoluta heterofiormac1on.
d. La causa final de la educación es la perfección de la misma persona,
mediante la actualización de todas sus virtudes, en la medida en que éstas
pueden y deben desarrollarse y en la medida que lo permite la situación
existencial del sujeto. El fin de la educación coincide con el fin del hombre.
e. Desde el punto de vista ético, la educación es un derecho natural.
Todos los hombres, en cuanto participantes de la dignidad de persona, tienen
el derecho a una educación que corresponda al propio fin, al propio carácter,
al diferente sexo, conforme a su cultura y sus tradiciones. La consecuencia
es una educación personaliz.ada, ya que cada persona (cada alma) es
individual.

f. La acción educativa se presenta como promoción del desarrollo del
sujeto, como ayuda para su perfeccionamiento, su mayor bien; por
convicción de la naturaleza humana, los que educan demuestran querer, de
un modo u otro, el bien del educando, su plenitud de vida.
152

g. -~ª ~ausa material de la educación lleva a la formulación de una
e~u~ac1on ~t~gral.
La indeterminación de las facultades del hombre
s1gnific~, as1m1smo qu~ no todas están determinadas a actualizarse según su
pe~ecc1on correspondie_nte: las facultades espirituales, en las que interviene
la libertad, pue?en des~1arse_de su propio bien (posibilidad de error O vicio),
Y po~ eso no solo admiten smo que necesitan la educación. La educación
reqwere de la, voluntad de los sujetos, de su disposición, pues el hombre no
es ~uca1b~ ;solo porque es perfectible, sino porque es consciente de serlo.
La mte~a~1?n se ~lantea tambi~n con referencia a los tres sectores en que se
~ued~ div1drr la _vtda y oper~c1one~ ,del hombre: theoresis (contemplación,
e~eres especulativo), la p~IDUS (acc1on) y la poiesis (creación, producción).
1 '1'\l hay verdadera, edu~ac1?n si el pr~dominio de una de las tres provoca la
atrofia de las &lt;lemas, o llllp1de el crecimiento armónico.
h: La virtud, ejercicio de la voluntad en el bien, y contraria al vicio es
medio de co~ecución de la sabiduría. Esto implica una coherencia de vida
para el q~e tiene responsabilidad de educar.
Antonio Livi considera dos
aspectos importantes par~ conseguir una práctica integrada e integrante: "a.
Los educadores que no tienen conciencia justa de condiciones de realizar la
verdad~t;a educación( ... ) n. Ninguna sociedad ha podido lograr nunca, sin la
aportac10n del dato revelado, una clara conciencia, incluso de los valores
puramente naturales y de su jerarquía". 16
i. En cuanto a los conocimientos, tienen prioridad los contenidos
p~rm~ente~ _Y ete~os que provee la filosofia, base del saber ulterior y del
eJerc1c1? cntico.
Todos los conocimientos humanísticos llevan al punto
~e~si~o . Y . axiológico, que es el fondo, la clave de la
mterdisc1plinariedad." 17

j.N! magis_troce~trismo ni paidocentrismo. En el proceso de enseñanza
se aquilata la mt:grida? y coherencia del maestro. Amor a la verdad y amor
al ~ucando, redimens1onan el acto educativo; de ahí la figura de "apóstol"
(enviado), el modelo es Cristo.
,El educando se r~presenta en la causa formal del proceso y es el primer
artífi~e de su propia educación, pero el maestro se empeña en hacer
fructifi~ar _l,as disposiciones del educando.
La educación es diálogo,
comum~ac1on de amor, aunque no todos los momentos requieren de la
presencia personal del maestro; favorece el desarrollo del sujeto pero no lo
produce.
'
~odemos concluir ~ue la diferencia específica entre los realismos
delineados es la ausencia - presencia de la dimensión sobrenatural (meta-

153

�física) de la educ~ción, en la ql!e subyace una visión del ser y del saber, que
es cimiento de la filosofía educativa que promueven.
4- Visión Antropósfica Subyacente
El realismo idealista, que hemos concretado como rea~smo empírico
(trascendente O inmanente, ya focalice lo intelectual o!º sensible) s,e ~la~ma
en la Historia de la Pedagogía justo como "_re_alismo p~dag~gico o
científico.
La conceptualización, el detenmmsmo y bb~rtismo, la
educabilidad justificada por la naturaleza ~acional y . la ~bertad, la
priorización del conocimiento práctico e inmediato, l~ opc1on~lida,d _de una
moral situacional, así como el reconocimiento orgámco y ps1cologico del
hombre.
Realzamos específicamente estos tópicos:

..,,

a Dualismo: El hombre posee _una dimensión corporal y una _espiritual.
La s~cia espiritual es concebida en el empirismo como neces1~d, P~~o
esto implicaba un determinismo; en la s~l~ci~n trasc~nd~ntal, la dimens1on
espiritual es sustraída de la necesidad y se Justifica as1 la libertad.

b. El hombre no es libre, o bien es libre. Vemos dos interpretaciones, la
mecanicista y la trascendental; la distinción entre fenómen~s y noumeno se
explica de la necesidad de distinguir entre naturaleza Y hbertad. En la
interpretación trascendental la libertad, se ~~~ por una ley moral, que se
formula " a priori" y es objeto de la razon practica.
c. Subjetivismo. La existencia de Dios es un presup~e~o apriorístico,
como lo es la existencia del alma y de la ley moral, esto sigmfica que no es
18
objeto de la razón teórica.
d. Intramundidad. Ionsecuencia de lo anterior, el hombre es para el
mundo. La fe es un asunto personal.
e. La educabilidad entraña una práctica moral.
f. Dimensión sensitiva y autorreflexiva del hombre. Para Herb~, la
persona es "una masa apercibiente", y la libertad de! h~mbre no es ~~s que
la dominación de la masa aperceptiva sobre las exc1tac1ones y mov1ID1entos
. 19
provenientes de1 extenor.

El realismo moderado, que cristaliza en diversos sistemas educa~vos de
corte humanístico, concibe al hombre como una estructura compleja Y en
tensión, pero inteligíble.
154

a. El hombre es una unidad sustancial, alma y cuerpo, que se integra en
la acción. La complejidad humana se revela en la integración de su actual y
en su trascendencia.
b. El hombre es un ser mundano finito, pero también participa del valor
infinito en lo finito, es la dimensión espiritual. Tal trascendencia se muestra
en la libertad humana del querer, del conocer y del hacer, a través de lo que
realiza su propia esencia (La inteligencia puede conocer las esencias
universales en la mente; lo que no es, es incognoscible).
La~ertad no es una perfección realizada perfectamente en cada hombre:
la razón, que debe ser ilustrada, y la formación de la voluntad, que por medio
de la decisión convierte en realidad concreta el ideal propuesto por la mente,
son las raíces de la libertad.
Para que haya libertad se requiere la indeterminación objetiva de los actos
de voluntad y del dominio de sus propios actos. Lo propio del ser es
prescindir de la singularidad material y de la existencia concreta.
La voluntad se mueve a la elección de los medios a partir de la intención
detfin, para esto necesita del presidio de la razón.
c. El hombre es perfectible. La educación es requisito indispensable para
el recto ejercicio de la voluntad. ~
d. La perfección como fin de los actos humanos indica que el valor de
éstos no es indiferente. La moral es invariable, independientemente del
curso de la historia; la ética asume la demostración de la naturaleza de la
moral.
e. El hombre tiene su esencia y realidad en la projimidad, es un ser
dialógico, logra la planificación de su esencia en medio de la comunidad.

5 - Escuelas que surgen

La historia de la educación registra en el realismo a las escuelas que
tienen como fuentes las vías filosóficas de las que se ha venido explicando:
empirismo y realismo moderado, se designan así "Realismo" y
"Perennialismo" convencionalmente.
Aunque se ha considerado a F. Herbart como "padre de la pedagogía
científica", Kant propugnaba ya por una pedagogía experimental.
En

155

�C:';

debían distinguir al profesionista de cualquier área.
ausencia en las áreas de humanidades.

El método científico natural inspiró una nueva didáctica, que sugiere el
orden de la naturaleza, en Wolfgang Ratke, Johann Amós Comenio Y John
Locke. Los sistemas didácticos propuestos por estos dos últimos se fundan
en los postulados básicos del realismo empírico, pero cada autor sigue
trayectos distintos y aún opuestos.

El perennialismo de las escuelas de humanidades se caracteriza por una
filosofia educativa cuyos fines son correlativos a los fines del hombre,
además de proveer del conocimiento sobre el hombre y su medio, provee de
instrumentos para la comprensión y la crítica.

1

" .._,1

El realismo empírico generó el experimentalismo, el intuicionismo, el
erudicionismo, el naturalismo y el positivismo pedagógicos.

·I

"El realismo empírico, demasiado optimista al poder educativo de las
realjdades sensibles, tiene el mérito indiscutible, entre otros, de haber
preparado el campo a lo que posteriormente, sobre todo por obre de E.
20
Pestalozzi, será conocido como método intuitivo en la enseñanza".

1

1

1

Aun encontramos su

La Universidad Católica de Lovaina es restaurada por el Cardenal J. H.
Newman, desde esta perspectiva.
También surge un movimiento
~rennialista en estados Unidos, con Redden, Ryan y Cunningham.

Comenio formuló una instrucción que respondiera a un ideal pansófico
(ensefiaR todo a todos, en las proporciones adecuadas), mientras que Locke
insiste en que la instrucción se centre en las materias y disciplinas que
desarrollan la capacidad de pensar y de actuar correctamente, en cualquier·
circunstancia (disciplinarismo o formalismo didáctico).

, ,..,
11

Inglaterra fue F. Bacon el que ejerció más influencia en esta corriente, en el
siglo XVII.

·

El humanismo integral sustentado por Jacques Maritain (1882-1974), de
ascendiente aristotélico-tomista, es una respuesta a los fallos principales de
las teorías pedagógicas, entre las que se observan: desconocimiento de los
fines como consecuencia del predominio de la ciencia sobre la sabiduría;
falsa concepción del fin, en caso de ser aceptado; pragmatismo, contrario a
la visión teológica; sociologismo reduccionista que convierte la educación en
formación de ciudadanos; intelectualismo que identifica educación con
instrucción; voluntarismo que apela a lo irracional y lo emocional y yerro al
manifestar que la virtud puede ser enseñada.21
,

El erudicionismo científico y prácito, y el naturalismo lleva finalmente a
la decadencia del realismo empirista originario, sin embargo, se suplanta hoy
por el positivismo.

Maritain propone como solución el favorecimiento de las disposiciones
fundamentales del educando (amor a la verdad, al bien y a la justicia), de su
unificación interior y la formación de una actitud crítica, en lugar de
almacenar datos.

Del influjo del realismo moderado en educación vemos aparecer la
práctica educativa de algunos escolásticos en la Edad Media, a través de las
Artes Liberales, esta denominación sigue vigente, sin perjuicio, en una
cultura ajena a la tradición romántica.
Los colegios norteamericanos
denominan liberal arts a los currícula básicos de humanidades.

Aunque a lo largo de la historia hay diferentes versiones de humanismo,
no podríamos decir que todos sean herederos del realismo moderado, ni que
éste se proyecte sólo al área de humanidades, pues en cuanto establece
principios de conocimiento, actúa como filosofia orientadora en la enseñanza
de cualquier disciplina.

Con Santo Tomás, el realismo moderado sigue un cauce oficial en la
filosofia y en la educación, es a esta formulación a la que se distingue como
Perennialismo.

El neotomismo se extiende a otras ciencias. A pesar de que no interesa
aqui otra perspectiva, es importante señalar que más que escuela se trata de
pensadores que taminn sus conocimientos bajo los principios gnoseológicos
y metafisicos. El pluralismo y la apertura a los nuevos descubrimientos no
son enemigos de esta filosofia. 22

La tradición aristotélico tomista inspira sistemas pedagógicos de grupos
religiosos y de universidades católicas, sobre todo en los currícula básicos de
humanidades.
La extrema especialización que caracteriza a la educación de este siglo,
ha propiciado el descuido de los conocimientos y habilidades básicas, que

156

Notas bibliográficas
1

Antonio Del Toro ''Realismo" en Gran Enciclopedia Rialp, ediciones Rialp,

Madrid, 1979, p. 721.

157

�2 R.

Verneaux. Epistemología general o crítica del conocimiento, Herder, Barcelona,
1981, p. 90.

3

/bid, p. 91.

4

19

N. Abbagnano y A. Visalberghi Historia de la pedagogía, fondo de cultura
económica, México, 1986, p. 492.

Jdem.

5 Alejandro

20

Llano. Gnoseología, ediciones universidad de Navarra, Pamplona, 1991,

p. 18.
6

21

Cfr. Aristóteles, Metafzsica en Obras, Aguilar, Madrid, 1967.

7

Samuel Vargas Montoya. Historia de las doctrinas filosóficas, Porrúa, México,
1982, p. 124.

8

Rafael Gambra, Historia sencilla de la filosofia, Editora de Revistas, México p.
124.

9

Kant en Julián Marías. El tema del hombre editorial Espasa Calpe Madrid 1986 p.
227.
'
'
'

Antonio del Toro. Op. cit. p. 722.

J. L. García Garrido Realismo VT en Gran enciclopedia Rialp, lbid, p. 745.
P. Fermoso Estebañez, Op. cit. pp87-89.

22
_"?uiere

la encíclica que estimula la restauración de la filosofia cristiana bajo la
d1vtsa: Acrecentar y per:ecc~onar lo antiguo con lo nuevo, que se haga en este siglo
aquello que Santo Tomas hizo en el suyo; no que se repita pura y simplemente a
S~to Tomás, que se le copie... sino que se estudie a fondo, que el espíritu se
aliment~ de _su médula y ~e penetre de_sus principios. Y que, entonces con la ayuda
de las c1en~1~ que no existían en su tiempo, se ensaye una nueva enciclopedia, una
filosofi~ en~~ en la que se ~allen c?nciliadas la razón y la fe, en una luminosa y
fuerte smtes1s Texto de la enc1cloped1a Aeterni Patris de S.S. León XIII, citado en
Samuel Vargas Montoya, op. cit., p. 209.

10

"De Kant -afirma Hirschenberger- ha pasado como un dogma intangible al siglo
XIX la persiación de que no hay nada más allá del fenómeno para el conocimiento
humano, que este mundo contiene lo verdaderamente real y, en cambio la metafisica
y la religión son puras ficciones. Muchos cifran en ello la filosofia de este siglo".
Citado por Arturo Damm Arnal. Falacias filosóficas, Editora de Revistas, México,
1991, p. 98.
11

Para el análisis del pensamiento aristotélico tomista cfr. Jacques Maritain,

23

Alfonso Reyes. Andrenio: perfiles del hombre en obras completas T. XX Fondo
de Cultura Económica, México, 1979, p. 403.
'

Bibliografía

Introducción a la Filosofía, Club de Lectores, Buenos Aires, 1984.

A.A. V.V. Gran Enciclopedia Rialp

12

Paciano Fennoso Estébanez. Teoría de la Educación CEAC, Barcelona, 1982, p.
83.
13

Jbid,p.91 .

14

Antonio Livi Educación, Gran enciclopedia Rialp, T .8, p. 327.

15

lbid, p. 327.

16

lbid, p. 329.

17

José Antonio Dacal Alonso. La naturaleza de las ciencias humanas en Logos, No.
43 (enero-abril, 1987) Universidad La Salle; México, 1991, p.86.
18

"Así pues, el bien supremo es prácticamente sólo posible bajo el supuesto de la
inmortalidad con la ley moral, es un postulado de la razón pura práctica (por lo cual
entiendo una proposición teórica, pero no demostrable como tal, en cuanto depende
inseparablemente de una ley práctica incondicionalmente válida a priori" Texto de
158
159

�EL HOMBRE COMO SER INDESCIFRABLE

Mtro. Luis Rionda Arreguín

Indudablemente que referirse a la esencia del hombre es hacer
alusión al problema fundamental de la antropología filosófica, sin embargo
no es posible prescindir del punto de vista que hace del hombre un ente que
realiz.a su esencia a través de la historia. Luego, la historia es la realización
de aquello que el ser humano tiene de propio, de privativo y de esencial: el
espíritu.
Por otro lado, como ser dotado de voluntad y en él el deseo de
realizarse a sí mismo, en. suma de llegar a ser más hombre. Cuando Píndaro
expresaba aquello de "hazte lo que eres" daba a entender la imperiosa
necesidad que tenemos cada uno de nosotros de pugnar por realizar lo que
somos.
Emprendamos, en primer término, la tarea orientada a determinar la
cualidad que nos define esencialmente como humanos.
Desde una
perspectiva zoológica el hombre en relación con el animal no es sino una
especia anormal más; pero a diferencia del animal, el ser humano presenta
ciertos rasgos peculiares y privativos que lo hace ser distinto, como sería el
tamaño de su cerebro, la capacidad de abstracción, la posición erecta con la
consecuente liberación del dedo pulgar que permitió al hombre el poder asir
y fabricar objetos útiles y por lo tanto progresar.
Así mismo algo esencialmente humano y que lo hace ser distinto del
animal es el espíritu entendemos la capacidad que el hombre tiene de
convertirse a sí mismo y al mundo en objeto de conocimiento. En suma,
únicamente el horno sapiens tiene la aptitud suficiente de subjetivarse y de
objetivarse, esto es de conocerse a sí mismo y de trascender hacia el mundo
y hacia Dios.
Por otra parte, cada hombre como ser espiritual, además de ser
consciente de sí mismo es un ente único, singular y diferente al resto de los
entes. De aquí se concluye que por encima de ser un algo, un que, una cosa,
el hombre es fundamento, un alguien, un ser individual y personal, es decir
una existencia singular y única.

161

�El hombre, según Ortega y Gasset, no es sino que se hace, no es cosa
o sustancia, sino un mero irse haciendo "según se va viviendo" Y añadía. El
hombre no es cosa ninguna, sino un drama su vida, un puro y universal
acontecimiento que acontece a cada cual y en que cada cual no es, a su vez,
sino acontecimiento. El existir mismo no nos es dado "hecho" y regalado
como a la piedra, sino que al encontrarse con que existe, al acontecerle
existir, lo único que encuentra o le acontece es no tener más remedio que
hacer algo para no dejar de existir".
En tanto a que la substancia o cosa no necesita de otro para su
p~pia subsistencia y de~arrollo, ~ino que se basta a sí misma, ~a vida, por el
contrario siendo la realidad radical en donde hunden sus ra1ces todas las
demás realidades, es, sin embargo, menesterosa y necesitada.
Todavía más, la vida humana no sólo tiene que hacerse a sí misma,
sino que siendo un proyecto, necesita decidir e inventar lo que va a ser, esto
es su futuro. No siendo el hombre esto a lo otro puesto que no es una cosa;
es decir no estando adscrito a ningún determinado, es por lo tanto un ser
libre, es decir un "poder ser otro del que se era".
El hombre, pues, no es sino que se hace, o lo que es lo mismo, según
la ex.presión del pensador español, que el ser humano no tiene naturaleza,
sino lo que tiene es historia"... por que historia es el modo de ser de un ente
que es constitutivamente, radicalmente movilidad y cambio".
Ahora bien, todo acto psíquico, según Franz Bretano, es un acto
intencional referido a un objeto. Pensar es pensar algo, querer es querer
algo, odiar es odiar algo. Significa pues que toda vivencia de algo que la
conciencia es fundamentalmente conciencia de... algo; en suma que nuestros
actos psíquicos tienen el carácter de intencionalidad.
Por cuanto la conciencia es esencialmente intencionalidad no hace
sino estar dirigida al objeto, a aquello que ella misma la trasciende. El acto
intencional de la conciencia nos lleva ineludiblemente al objeto, que como
tal colma o llena la intencionalidad del acto de conciencia.
Después de Edmund Husserl, fundador de la fenomenología, la
figura más relevante de dicha corriente :filosófica es Max Scheler (18741928), cuyas aportaciones a la ética y a la filosofia de los valores o axiología
encuentran sus bases en la filosofía del primero. Partiendo del carácter
intencional de la conciencia según el cual todo acto psíquico está dirigido
hacia un objeto, la fenomenología postula a su vez a las cosas mismas, es
decir, propone la necesidad de aplicar el entendimiento a lo dado, concebido
éste común una realidad que trasciende a nuestra conciencia. En el caso
162

particular de Max Scheler, éste piensa que lo dado, tiene una objetividad que
nos rebasa, está constituido por el mundo a priori de las esencias y los
valores.
El mundo en que nos desenvolvemos está formado por hechos u
objetos creados por la naturaleza y, por otra parte, por valores que son
creaciones eminentemente humanas. Sin embargo, un hecho presenta dos
facetas: Basta con recurrir al famoso ejemplo del disparo de una pistola que
como tal constituye un hecho fisicoquímico; pero si el disparo le quita la
vi~a a una persona adquiere una connotación axiológica en cuanto que es
oBjeto de una reprobación moral de la sociedad.
Para Scheler, autor de la obra El formalismo en la ética y La ética
material de los valores, no es en la experiencia donde tienen su origen los
valores, sino que estos son anteriores a la experiencia. Si por un lado el
positivismo quiere ver al hombre libre de valores, por el otro ciertos
pensadores alemanes sustentan que los valores carecen de realidad. Entre
estos, Lotze justificaba esta apreciación diciendo que los valores no son sino
que se valen.
Las cosas que se hacen valiosas en cuanto que son depositarias de
valores. Cuando una cosa participa de un valor se transforma en una cosa
valiosa, esto es en un bien; pero los valores son independientes de los bienes
aún cuando hagan que estos existan. Además, el apriorismo lleva a Schele;
a concebir los valores como absolutos sin atisbos de relativismo que los haga
depender ya que de la aprobación de la sociedad o de las preferencias del
hombre individual.
Los valores son absolutos: ni la sociedad ni el individuo le conceden
a una cosa valor estético o moral. Los valores son, pues, independientes,
absolutos, pero además intemporales. Los valores no son reductibles al
ámbito ~e la lógica y del pensamiento, ni al ámbito de la psicología. De ahí
el repudio de Scheler por tratar de identificar los valores con números los
objetos ideales y los conceptos.
'
. Si los valores no son no significa que carezcan de realidad; por el
contrru:io tienen ~a o_bjetividad ideal parecida a la de los objetos lógicos,
pero sm que se identifiquen con estos. Los valores en su opinión son
cualidades a priori, anteriores a las cosas valiosas cuya existencia hacen
posible cuando alguien los realiza en la realidad.
Los valores más que ser extraídos de los bienes, preceden a estos.
Es más, tenemos un conocimiento a priori de los valores. Aún cuando
aprendamos los valores en los bienes o casas valiosas, sin embargo tenemos
163

�un conocimiento previo de lo bello, lo bueno y lo santo, es decir del valor
estético, moral y religioso.
Respecto del conocimiento de los valores, Scheler considera que así
como el oído es ciego para los colores, de la misma manera la razón está
impedida para aprender los valores. La razón es incapaz de te~er acceso al
conocimiento de los valores. Estos no pueden captarse con los instrumentos
lógicos de la razón, sino con la lógica del corazón como diría Pascal.
Frente al racionalismo cartesiano que convertía al hombre en pura
razón, la cual hacia posible tener la visión geométrica y matem~tic_a del
universo infinito, para Pascal el hombre es además corazón y sentmuento,
esto es una paradoja viviente, un ente de carne y hueso que por el pecado es
una criatura alejada de Dios y, por lo tanto, desamparada de todas las
asistencias divinas; pero el hombre quiere reconciliarse con Dios y volver a
él. Por otro lado, frente a la suficiencia y soberbia de la razón y de las
matemáticas, nosotros lqs humanos somos criaturas débiles, menesterosas y
necesitadas.
El hombre, según Pascal, es una caña, la más débil de la naturaleza,
pero es una caña que piensa. Su dignidad reside en el pensamiento. No
hace falta que el universo entero se arme para matarlo: un vapor, una gota de
agua, bastan para matarlo. Pero cuando el universo le aplastara, el hombre
sería todavía más noble que lo que le mata, por que sabe que muere,
mientras que el universo no sabe nada de esto. Llevado esto a otro plano,
para el filósofo francés " la grandeza del hombre es grande porque se conoce
miserable. Un árbol no se conoce miserable. Es ser miserable saberse
miserable; pero es grande conocer que se es miserable".
Considera Pascal que el primer acto de la razón debe consistir en
reconocer que hay muchas cosas que están por encima de ella; necesita por
consiguiente admitir que la verdad o sea Dios, siendo el valor supremo,
rebasa los límites, las capacidades y los alcances de la razón humana.
En suma, que de acuerdo con la concepción pascaliana existe una vía
de conocimiento no racional que conoce lo que la razón desconoce: la razón
del corazón, es decir el espíritu de fineza opuesto al espíritu de geometría,
plenamente raciona. Así pues, esta forma de conocimiento no racional que
llega a donde la razón no puede acceder al conocimiento de Dios, es una vía
emocional de conocimiento. ·'El corazón - dice Pascal - tiene sus razones
que la razón no comprende...Conocemos la verdad, no solamente por la
razón, sino también por el corazón".

164

Si nos remontamos todavía más hasta Agustín de Hipona
encontramos que también para él Dios es no solo el centro de la realidad sino
el más elevado de los valores.
El principio en que se sustenta la
antropología de San Agustín establece que la verdad es Dios; pero siendo la
verdad simultáneamente interior y trascendente al hombre, ésta necesita para
buscarla encerrarse en sí mismo, confesarse.
''No salgas de ti mismo
v_uelve a ti, en el interior de hombre -dice San Agustín- habita la verdad; ;
s1 hallas que tu naturaleza es mudable, levántate por encima de ti mismo.
Así como la verdad se manifiesta al que se afana en encontrarla
como una realidad que lo trasciende, así también necesita buscarla en el
in~erior de su alma. Si el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de
Dios, basta con que vuelva a sí mismo y se encierre en la propia interioridad
para descubrir a la divinidad reflejada en su alma. Y es cierto, solamente
encerrándose el hombre en su propia intimidad puede realmente abrirse a
Dios y a la verdad.
Una vez que San Agustín ha superado la primera etapa de su vida y
ha encontra~o la. verdad e~ el cristianismo se percata no sólo de que la
verdad es Dios, sino que Dios se encuentra en el interior de su alma. No
ca~e duda que el obispo de Hipona es el filósofo de la interioridad.
U?Icamente se p_uede dar con Dios en la confesión, sumergiéndose en sí
rmsmo y reconociendo su propio ser.
Esta fue la vida de San Agustín, una vida entregada a la búsqueda de
la verdad. Condición fundamental para encontrar a Dios parece decirnos es
que el que se busque a sí mismo.
Es evidente que sólo buscando la
tr:15cendencia el ~ombre puede reconocerla, pero también es cierto, que toda
busqueda resulta infructuosa si no se siente llamado por ella.
, . P~r lo tanto, Dios además de verdad, Dios es amor. Amor y verdad
están L?disolublemente unidos p~r la sencilla razón de que no puede haber
amor s1 no es por la verdad; pero el hombre necesita amar a sus semejantes
para poder amar a Dios.
El conocimiento pues, según la concepción agustiniana no se da sin
~mor.
Esto significa ubicar en un lugar privilegiado de ' la actividad
mt~lectual del hombre el amor y la caridad. Ambos constituyen una vía no
racional de acceso a la divinidad. Es más llega a expresar San Agustín con
absoluta transparencia: " No se entra en la verdad sino por la caridad". En
suma, la única manera de acceder al conocimiento de Dios es el amor esto
es dándose a los otros hombres.
'

165

�La concepción antropológica de San Agustín no pretende
comprender al hombre desde el exterior, como un~ c?~ ~ás entre l~ cosas,
su propósito es más bien valorarlo desde su propia mturudad. Asi llega a
expresar:

,...
1
,.

Veamos ahora dónde están los
confines, por decirlo así, del hombre
exterior y del interior. Pues todo lo
que tenemos en el alma común con el
bruto, se dice aún con razón que
pertenece al hombre exterior.,... Con lo
cual nos advierte que el que nos ha
hecho que no seamos semejantes por la
parte mejor de nosotros, es decir, por el
alma, a los brutos, de los que nos
distinguimos por la erección del
cuerpo; no sea que rebajemos el alma
de lo más elevado que hay en los
cuerpos... pero así como el cuerpo está
erguido naturalmente hacia aquellas
cosas que son más altas entre los
cuerpos, es decir, a las celestes, del
mismo modo hay que elevar el alma,
que es una sustancia espiritual, hacia
las cosas que son más altas entre las
espirituales, no con la arrogancia de la
soberbia, sino con la piedad de la
justicia.

El problema fundamental de la antropología filosófica se resume las
siguientes palabras: ¿Cuál es la esencia del hombre? E~ otros té~os: ¿Qué
es lo que es esencial al ser humano? El hombre nene e~ c?n:iun con el
animal los instintos los impulsos y apetitos. Como ser biologico esto lo
asemeja a la natural~za del animal; pero hay algo que lo h_ace ser ~sti_nto del
animal, que lo hace ser hombre, ese algo propio, peculiar y pnvativo del
hombre es el espíritu.
Pero ¿qué es el espíritu? Según Max Scheler, si el espíritu constituye
la esencia del hombre, el espíritu es la capacidad que tiene e~ ho~bre d~
hacer objeto de conocimiento todo lo que está fuera d~ su concienc1~. Asi
mismo el hombre se distingue del animal por que tiene la capacidad de
hacerse a sí mismo objeto de conocimiento.

166

Por el espíritu y concretamente por la capacidad de objetivar, de
convertir en objeto de conocimiento todo lo que le es opuesto, el hombre
puede aprender la esencia de cuanto está a su alrededor. De esta manera el
hombre hace suyo ese mundo de esencias, por lo que las cosas son lo que
son, a través de la intuición intelectual, en tanto que los valores, según
Scheler, siendo cualidades a priori se captan únicamente por vía intuición
emocional. Los valores no se captan ni por vía sensible ni por vía racional,
sino por vía emocional. La belleza, por ejemplo, no se capta por la vía
racional, sino por la emotiva.
La doble naturaleza del hombre, impulsiva y espiritual, lo colocan
entre dos realidades. Por un lado sus impulsos le ponen en contacto con el
mundo natural que es común al hombre y al animal; por el otro espíritu lo
vincula con el mundo de los valores que le es propio.
El hombre se convierte así en campo de pugna entre el espíritu y los
impulsos, tratando ~ s llevarlo hacia los dominios que cada . uno
represente. El hombre al ser llevado hacia el ámbito que le es propio, hacia
los valores, se percata de que puede realizarlos. Cuando el hombre realiza
un valor en una cosa haciéndola depositaria de un valor la convierte en una
cosa valiosa, es decir un bien. Por consiguiente, realizar un valor en la
realidad significa hacer real lo que es ideal.
El hombre, pues, va realizando su esencia, su espíritu, conforme va
realizando los valores, los cuales constituyen el dominio que le es privativo y
peculiar. La historia es, por lo tanto, según Scheler, el proceso a través del
cual el hombre realiza su esencia, aquello que lo hace ser distinto del animal,
el espíritu. Si como ser biológico el hombre es ''un ca11ejón sin salida de
la naturaleza", en cambio en cuanto tiene la posibilidad de llegar a ser un ser
espiritual significa la salida luminosa de ese callejón.

No hay forma de vida en la que no se manifieste el impulso. En las
plantas encontramos tanto el impulso de crecimiento y reproducción como el
de alimentación; mientras que en el animal además de darse las
anterioridades que tiene en común con el reino vegetal se revela también el
impulso de movimiento y el de repetición.
Los impulsos y el espíritu entablan en el hombre una pelea en la que
los primeros se afanan por llevarlo hacia el animal, mientras que el segundo
trata de elevarlo hacia Dios. No hay, sin embargo, negociación alguna entre
el espíritu y los impulsos, sino que según la opinión de Martín Buber en el
libro ¿Que es el hombre? "los impulsos escuchan al espíritu para no perder el
enlace con las ideas, y el espíritu escucha a los impulsos para no perder el
167

�contacto con las potencias primeras". Ambos colaboran, es cierto, pero
contra lo que suele creerse "no es el espíritu el que rige, no es el poder de la
razón que domina las fuenas inferiores, sino que por el contrario, lo inferior
tiene el poderío y lo superior es débil y hasta impotente" (Juan María Parenti
Jacquemin: El cuerpo en la antropología de Max Scheler. Universidad
Iberoamericana, 1982, p 124).
Si bien es cierto que a Scheler le interesa ocuparse de lo que separa y
distingue al hombre del resto de los seres vivientes, también hace patente la
impotencia del espíritu y de los valores para realiz.arse, así como la
potencialidad, no obstante su ceguera, de los impulsos vitales.

Aún cuando los valores son vistos como superiores, su debilidad se
trasluce porque para realizarse necesitan de la realidad, en tanto que los
impulsos considerados como inferiores son los únicos que tienen la potencia
de realización.

Para Scheler lo esencialmente humano es el espíritu a diferencia de
la naturaleza psicomática que es lo que tiene en común con los demás seres
vivos.
Algo que podemos considerar como peculiar del espíritu es la
conciencia de sí. Mientras que las plantas poseen una vida puramente
vegetativa, el animal tiene conciencia, pero le falta la conciencia de sí, que
es privativa del hombre.
El hombre decía Kant -refiere el filósofo mexicano Samuel Ramoses "ciudadano de dos mundos" "el mundo de la realidad y el del valor". El
primero se le impone de manera imperiosa, el otro le atrae por su valor. El
mundo real es más fuerte por más bajo; el mundo ideal es más valioso por
más débil; por consiguiente, ''un acto moral o de contemplación estética, una
idea científica o filosófica continuarán siendo, a pesar de su debilidad, más
valiosas que la fuerza bruta". En otro sentido, "el mundo de valores -insiste
Ramos- es pues una proyección ideal de cómo deben ser las cosas. Los
valores constituyen la meta de toda acción humana". De esto colige que el
ser humano no solo tenga "conciencia del ser, sino también "del deber ser'',
que es como puente que lleva al hombre del mundo de la realidad al mundo
de los valores.
Igualmente es propio del espíritu la ideación que consiste en la
capacidad que tiene aquel de captar las esencias. Estas se aprenden por dos
vías; una intelectual como es el caso de las matemáticas y la otra por la
intuición emocional por la que captamos los valores.
Ahora bien, la
intuición emocional es fundamentalmente intencional: apunta u está referido
168

a un objeto, que es valor. El valor tiene, por esta razón la misma relación
.
.
'
mtenc1onal que una representación tiene con su objeto. De ahí que el
mundo de _los val~re~ sea independiente del acto por el que los captamos;
pero ademas es objetivo en cuanto que se rige por sus propias leyes a priori.
Los valores están. Según Scheler ordenados jerárquicamente: se parte de los
valores de lo agradable y de lo desagradable (gozar y sufrir), se continúa con
los valores vitales (salud, enfermedad, vejez y muerte), se sigue con los
valores espirituales (estéticos y jurídicos) y finalmente se culmina con los
valores religíosos de lo sagrado y lo profano. Lo que Scheler está haciendo
es retomar a un monismo axiológico que predominó en la Edad Media al
colocar a Dios, valor eminentemente religioso, como el valor en que
sustentan to'dos los demás valores.
No es sino por el espíritu, lo propiamente humano, como el hombre
se eleva al mundo inmutable de los valores y de las esencias. Cada hombre
es un ente singular distinto de los otros hombres; sin embargo únicamente
podrá alcanzar la catego~ de persona mediante la realización de los valQres
y de las esencias. Cáda hombre es un ente singular distinto de los otros
hom?res; sin e11:1bar~,º únicamente podrá alcanzar la categoría de persona
mediante la realizac1on de los valores. La idea de personas implica sobre
todo el concepto de ser singular e irrepetible. Los seres naturales en tanto
que ~~viduos pertenecie~tes a una especie, quedan comprendid~s por las
pec~ru:i~des. de la. especie; ~ero es persona en tanto que ''toda persona es
una mdiv1dualidad smgular, diversa y distinta de las otras. Toda persona se
capta a sí misma como miembro de una comunidad de personas..."
Por lo que toca al ámbito axiológico los valores existen solamente en
el ser humano. El valor se ha dicho es aquello que hace una persona o a una
~osa capaz de ser apreciada, estimada.
Para referirse a la compresión
mterpersonal, Max Scheler habla de la simpatía como una relación entre
personas, es decir como una relación de trascendencia en la que las personas
aproximan trascendiéndose mutuamente.
Pero además la simpatía significa una comprensión recíproca en la
que por una especie de experiencia inmediata y primaria la mirada del otro
es captada antes que sus ojos.
. Piensa Max Scheler que el hombre como ser espiritual capaz de
realizar valores es una persona, pero se distingue del individuo por ser el
centro activo " ... en que el espíritu se manifiesta dentro de las esferas del ser
finito" .. , Es en el interior del mundo de cada persona donde tiene lugar la
formac1on del ser de la persona singular.

169

�Por lo tanto, las vivencias, las experiencias vividas, constituyen el
mundo de cada individuo, pero su sujeto es la persona singular. Los otros
en tanto que personas se me presentan no como simples cosas o cuerpos,
sino como hombres que me trascienden.
Solo a través de la simpatía y el amor es posible la aprehensión de
los otros como personas. Nuestro autor entiende que la verdadera función
de la simpatía consiste en salir de nosotros mismos ''y en revelamos como
dotada de un valor igual a la nuestra realidad del otro, en cuanto otro".
La concepción clásica de la persona como animal racional es para
Scheler falsa y reduccionista, significa despersonalizarla reduciéndola a la
racionalidad como su única cualidad, la cual sería idéntica en todos los
hombres. Mientras que para el pensamiento cristiano el otro es nuestro
semejante, nuestro prójimo, y en cuanto que los hombres que son hijos de
Dios tienen una paternidad común, para la cultura griega el otro es también
prójimo, es decir el habitante de la polis, en cambio los demás son los
bárbaros, los que viven fuera del Estado - Ciudad.
El hombre es ontológicamente un ser abierto al mundo. Esto quiere
decir que podría haber cosas sin hombres, pero jamás hombres sin otros
hombres y sin cosas. Mi relación con el otro es una relación inmediata, es
una relación de reciprocidad donde lo que importa "no es la subjetividad del
yo sino lo intersubjetivo que se constituye en el encuentro entre dos
personas".
Por este motivo para Scheler la simpatía significa comprender los
vínculos que nos unen con las personas en la amistad, el compañerismo y la
solidaridad. La simpatía es, por consiguiente, aquello en que se sustenta la
diversidad de las personas.
Pero el amor va más allá de la simpatía, sobrepasa los límites de lo
que nos relaciona con los otros. ·A diferencia de la simpatía, el amor tiene
un carácter más profundo, radical y duradero. El amor de ninguna manera
ve al otro como si fuera idéntico al propio yo; más bien se introduce en su
persona, en aquello que el ser amado tiene de privativo y singular. "El
amor consiste - señala Max Scheler - en comprender suficientemente otra
individualidad modalm.ente diferente de la mía, en poderme poner en su
lugar, aún considerándola como distinta y diferente de mí incluso mientras
afumo... su propia realidad, su propio modo de ser".
Para el amor es un principio que humaniza, que nos hace más hombres,
por cuanto coadyuva a la realización del valor del ser amado.

KoannatsseAan!icipa en su Antropología a Scheler respecto del concepto de
Pers
. si expresa:

El hecho de que el hombre pueda
~epr~sentarse su propio yo lo eleva
mf~1tamente sobre todos los seres
v1v1entes de la tierra. . Por esto es una
persona...

Considero que lo que Kant da a entender en el , fi .
la capacidad de tener conciencia de sí mismo le nfi parral o citado es que
categoría de persona Más tarde Hus 1
co iere a ser humano la
.
·
ser en sus meditac·
•
concibe el yo como el "polo de toda 1 'd .
.•
~ones cartesianas
, .
a vt a mtenc10nal activa y pa ·
d
todos_ los hab1tos que ella crea", insistiendo en
. .
s~va y e
esencialmente relación a otra cosa.
que la vida mtencional es
Max Sc~t:r~l q~~ define a la persona como "relación con el mundo" ~s
.
.
yo, asegura, se define por la relación con 1
d
extenor, el mdividuo por la relación con la sociedad y finalm t el muo o
por la relación con el ambiente Así mis
tual'
en e e cuerpo
que "la persona se da sólo d~nde se damo, pun iza el filósofo ª!emán
cuerpo" E
1
un poder hacer por med10 del
. ··: mpero as personas no se identifica con el 1m
l
conc1enc1a; un esclavo pudiendo ser todas estas cosa .a a, e yo o la
persona por que carece de la posibilidad d
tu
s, s~ ~mbargo no es
e ac ar por med10 del cuerpo.
Por último, entiende a la persona co
d
como creadora del valor Por cuanto l
mo soporte el valor, más no
·
as personas son el soporte de los
;:1~re~, e1 amior es preciso en_tenderlo como amor por nuestros semejantes
ecrr por as personas. Siendo los valore
'
'
objetivos, necesitan para existir de las personas~ autonomos, trascendentes y
. Las personas ideales, que nos sirven de modelo
.
l
segwr para los hombres, no hacen sino encarn
. y s?n eJemp o a
perdurables: pero a la postr
d
~ Y realizar ciertos valores
el género humano
e s~ con ucta se convierte en pauta a seguir para
heroicidad de s~ a!~i~~:sci:~as P,~rsonas deStaquen p~r la santidad o la
vivientes de los valores Podríru: sodo _hecho¡ las convierte en soportes
que son portadoras de v~lores.
os ecrr que as personas son valiosas por
J?e suma trascendencia es la relación del valor moral con la
como suJeto de acción · "Cada tipo de valor descansa en un determi
persona
d
d
porta or. Unos en las cosas otros en los or a .
na o
en las personas Sólo ell '
g rusmos Y los valores morales
.
.
as son capaces de comportamiento moral" (R.

170
171

�Frondizi: introducción a los problemas fundamentales del hombre.
FCE.p.522).
Por esta razón, solamente la conducta humana puede ser
objeto de calificación moral, no así las cosas de las que no es posible decir
que son moralmente buenas o malas.
En todo esto hay sin duda un
problema de libertad por lo que únicamente de los actos humanos es posible
expresar juicios de carácter moral.
En el hombre se unen el espíritu y la naturaleza, la libertad y el
determinismo: nuestro cuerpo, carente de libertad, está gobernado por las
leyes fisico-químicas de la materia. En fin, el hombre es unión de tiempo y
de eternidad, es como diría Pascal una paradoja viviente, un ser misterioso e
indefinible.
Respecto del mundo axiológico, resulta incomprensible afirmar que
un valor necesita para existir de su respectivo portador. La belleza es un .
valor que no de pende de que existan cosas bellas; por el contrario existen
cosas bellas por que existe la belleza que en ellas se realiza. Los valores, en
suma, tienen su ser en sí; subsisten de un modo autónomo respecto de la
conciencia.
Max Scheler habla del hombre plenario, del hombre en el que
cooperan para su realización los hombres de todas las culturas. Pues bien,
ese hombre plenario es Dios. Más el Dios a que aquí se está aludiendo no
es el Dios traído por el cristianismo. Para la concepción cristiana hay un
Dios omnipotente que lo puede todo, incluso el haber creado el mundo de la
nada; pero además es un Dios que gobierna sobre todo lo existente.
Scheler por el contrario tiene un concepto muy diferente de Dios.
El suyo es un Dios impotente que nada puede. Pero ¿de dónde proviene
esta concepción sustentada por Scheler? Pues simplemente de su filosofia
de los valores de su axiología. Mientras que el impulso vital es impulso
fatal, ciego e irracional pero dotado de potencia de realización; el espíritu en
cambio es concebido por Scheler ·como la absoluta impotencia. Los valores
son, según él, más impotentes cuanto más superiores y perfectos sean. Un
valor es tanto más alto cuanto más débil e impotente sea. Por consiguiente,
siendo Dios el valor más alto es el más impotente, está, en su pura forma,
"desprovisto de todo poder" .
Dice Scheler que ante su tesis de la impotencia original del espíritu
se disipa la idea de una "creación de la nada". (Martín Buber. ¿Qué es el
hombre? FCE. pp.). Dios por lo tanto no siendo creador ni todo poderoso, no
es sino que deviene.

172

.
Requiere de la realidad para irse haciendo, pero la realidad como tal
sigue un. curso fatal, ciego, mecánico. Es el hombre lo que Dios necesita
para reahz.arse, en cuanto que el hombre está ubicado entre lo real y lo ideal
entre la realidad y el mundo de los valores. El hombre, pues, al realiz.ar lo~
valores en este mundo se convierte en instrumento para la realización tanto
de Dios como de sí mismo. De este modo realizando a Dios el hombre
obtiene su propia salvación. De a.quí que Dios y el hombre tengan una
esencia común~ en. suma que sean idénticos.
Lo que significa que la
~l~sofia de la histon~ de Max Scheler desemboca un vago panteísmo. En la
última etapa de su vida Scheler habla de una especie de solidaridad entre
tod_os
ser~s vivos que llegue a alcanz.ar las proporciones de una
solidaridad umversal que abarque a Dios y al mundo. Luego, la historia de
la_ hum~da~ lej_os de ser e~ gr~ espectáculo para ser contemplado por
Dios, sena mas bien el deverur mismo de Dios, la realización del ser divino.

!ºs

En conclusión, frente al Dios creador del cristianismo hacedor de todo
cuanto existe, el Dios Je Scheler no es sino que se v~ haciendo en la
realida~. Se_gún su con~pción filosófica Dios no es anterior sino posterior
a la existencia de la realidad. Dios más que hacer se va haciendo en la
historia y el hombre es el medio para esta realización.
D~ante el largo periodo en que Scheler abrazó la religión católica
fue un ferviente defensor del teísmo, el cual sostiene que la historia humana
más que un devenir o desarrollo de la esencia divina la historia es una
manife~ci_ón de ella. S~ embargo al darse la separación del catolicismo y
de su onginal ~stura te1sta Scheler cae en un patentismo que lo hace
sus~entar que ~tos mas que ser se va haciendo; esto es que Dios se va
haciendo a traves del hombre, a través de la historia humana y de la historia
del mundo.
Volvamos a la pregunta que inicialmente nos habíamos formulado:
¿Qué es el hombre? Definiciones se han dado muchas, sin embargo siendo
un ser tan complejo resulta imposible poder apresarlo en una sola. En una
cosa podríamos estar de acuerdo: que aún cuando han sido múltiples las
r~spuestas al problema sobre la esencia del hombre, ésta es y sigue siendo
s10 lugar a duda la cuestión medular de la antropología filosófica.
"El hombre - en el decir de Pascal - sobrepasa infinitamente al
hombre": _Lo c~l si~fica que el hombre es trascendencia, que no está en
el conocmuento _c!entífico de la biología, la fisico-química y la psicología la
respuesta definitiva a lo que constituye su esencia.
El filósofo
existencialista alemán, Karl Jaspers, considera como cuestión propia de la
filosofía la investigación sobre "lo que es el hombre". Pero insisto, tan el

173

�hombre es trascendencia que bastaría con decir que no es sólo cuerpo para
estar ciertos de que hay algo en él que trasciende a su mera naturaleza física.
Nada realmente relevante pueden aportar disciplinas como la
biología, la fisiología o la psicología, pues ninguna de ellas son capaces de
definir lo que el hombre es en su entraña más íntima. Más para tener a~ceso
a ese sustrato interior del hombre es preciso trascenderse, es decir es
necesario "sobrepasar a todo objeto e instalarse en la conci:ncia pura",
concebida ésta como el conocimiento de la conciencia por ella m1sma.

¡.

Escuchemos sobre este asunto la opinión que Jaspers expone en su
obra La filosofia: "De hecho es el hombre accesible (cognoscible) para sí
mismo de un doble modo: como objeto de investigación y como existencia
de la libertad inaccesible a toda investigación. En un caso hablamos del
hombre como objeto; en el otro caso, de ese algo no objetivo que es el
hombre y de que éste se interioriza cuando es propiamente conscient~ d: sí
mismo. Lo que es el hombre no podemos agotarlo en un saber de el, smo
sólo experimentarlo en el origen de nuestro pensar y obrar. El hombre es
radicalmente más de lo que puede saber de sí".
Pareciera como si el hombre fuese una entidad no captable para la
indagación científica y que se le escapa al propio pensar filosófico, que su
esencia no es susceptible de ser definida por los conceptos humanos. En
suma, que por ser el hombre un ente insondeable y misterioso sólo es posible
sentirlo y vivirlo de un modo existencial.
Entre las consecuencias que ha traído consigo el desarrollo del
conocimiento científico ha sido el de haber despojado de interioridad al ser
humano. Volcado sobre el conocimiento racional y científico del universo
tratando de descubrirle a los hechos las leyes que los rigen, el hombre fue
perdiendo paulatinamente su capacidad de volverse sobre sí mismo para
valorarse.

la cultura. Si desde el siglo XVI la fe en la ciencia era algo vigente dentro
de las "creencias" aceptadas por la sociedad, para el hombre actual, no
obstante los grandes logros obtenidos por aquella cumpliendo cuanto
promete, esa fe en la actualidad se ha convertido en una fe muerta.
Las razones por las que esa fe en la ciencia ha perdido vigor y ha ·
entra?º e~ un proc:so de decadencia son analizadas por Ortega y Gasset en
su Histona como sistema. Tratando de poner al descubierto cual es en el
hom~~e su verdadera naturaleza han transcurrido tres siglos.
Pero la
cuestiones qu~ " ... tod,os los estudios naturalistas sobre el cuerpo y el alma
del hombre _-dice el filosofo español- no han servido para aclararnos nada de
lo que sen~os como más estrictamente humano, eso que llamamos cada
cual ~u. vida... El prodigio que la ciencia natural representa como
conoclllllento de cosas contrasta brutalmente con el fracaso de esa ciencia
na~al ante
propiamente humano. Lo humano se escapa a la razón
fis1co-matemattca como el agua por una canastilla".
Es rid' uJ di ,
e . h
IC o,
na
assu:er: abiar del hombre como si se tratara de una proposi~ión
geometnc_a... Todas la~ lla~ada definiciones del hombre no pasan de ser
especulaciones
. en. el aire Illlentras no estén fundadas y confirmadas por
stra
nue
expenenc1a acerca de él.

!º.

.
Libertad Y determinismo han sido cuestiones estrechamente
vmculadas al ser humano al punto que sólo a él le preocupa si es libre O no.
En el ~o. de afirmar que ~s lib_re tendrá pleno dominio sobre sus actos y
detemunac1ones; al contrano, s1 su comportamiento y deliberaciones no
depend:n . de su .albeldrio sino que están determinadas por los
aconteclllllentos, la libertad estará puesta en duda.
¿Será cierto q~e ~l ?ombre está en el mundo actual determinado por
patrones cultural:s Y b10!ogicos? ¿Qué su destino es simplemente representar
el papel q~e la vida le nene deparado con anterioridad? Tal parece que lo
que s~ v1sl~bre es el _advenimiento del hombre máquina, del nuevo
humarusmo tra1do por la ciencia y la técnica donde el dominio de la máquina
Y la tecnología convertirán al ser humano en un robot.

El hombre de nuestros días es un ser mutilado interiormente por la
ciencia que le arrancó de tajo sus creencias tradicionales para después
abandonarlo a vivir huérfano de todo sustento filosófico y religioso.
Habiéndole prometido la ciencia la supresión de sus sufrimientos sobre la
tierra así como el advenimiento de una plena felicidad, el hombre sin
embargo quedó sumido por ella en una incertidumbre total acerca de sí
mismo, al mismo tiempo que pretendía inútilmente encontrar una certeza
científica en que apoyarse navegando en la infinitud del universo.

Por otra p~e, en_ el amplio engranaje de la producción en serie que
define al proceso mdustrtal, el hombre dejará de ser una unidad individual
para trans:ormarse en un conjunto de funciones técnicas específicas que los
deshumaruzan. El hombre deja de ser un todo, un individuo, para quedar
fragm~ntado y desarrollar en la producción sólo algunas funciones
mecaruzadas que lo mutilan espiritual y humanamente.

La ciencia por otro lado es considerada como la última etapa en la
evolución espiritual del ser humano a la vez que el producto más acabado de

, . Por lo ~emás exi_~e una r~lación indisoluble entre la ciencia y la
tecruca. La pnmera se dmge a la mvestigación pura de la verdad, mientras

174

175

�que la segunda tiene la tarea de aplicar con fines prácticos las verdad~s ~e la
ciencia a la solución de las necesidades de la vida humana. Lo que ~•grufica
que la ciencia tennina donde comienz.a la técnica. Pero ambas se alimentan
mutuamente: los descubrimientos científicos aseguran el progreso de la
técnica y, a su vez, los avances de la técnica traen consigo el desarrollo de
las ciencias fisicas.
En el mundo moderno el ser humano es concebido como un ser
productor de artefactos y bienes de consumo.
Vivimos en un mundo
dominado por las máquinas, creaciones eminentemente human~, ª.las q~e el
hombre se ha esclavizado. Pero la culpa no es ni d~ la tecmca ?-1 ?el
artefacto sino del hombre. El que el hombre moderno viva para la maqwna
no significa que sea su enemiga. De lo que debe _cui~ el hom~re ~ctual
no es tanto de la máquina que él mismo ha co~do, .s,mo de la ~aq~ _en
la que él mismo tiende a convertirse por la mecamzac1on de su vida mtenor
que lo llevará a transfigurarse en una entidad sin alma y sin libertad.

,,

Existe en nuestros días, una señalada tendencia a tecnificar los
diversos aspe¿tos de la vida humana, incluyendo la ~edicina. .~ tecn~logía
ha disminuido el papal que en otras épocas desempenaba el médico. 'En el
transcurso de unos cuantos años -expresa el doctor Teodoro Cesarman- ha
habido un crecimiento notable en la tecnología aplicada a la medicina.
Surgen las tomografias computarizadas y la resonancia. magnética nucl~ar, el
ultrasonido..., la automatización de los análisis clínicos... Se practica la
litotricia y la cirugía endoscópica... Se populariza toda clase de trasplantes Y
el uso de los órganos artificiales... Los seres humanos nos transformamos
en refaccionarias de órganos y tejidos. Los médicos, al ha~erse ~a~ vez
más tecnócratas se distancian de la ciencia. Aprender a manejar maqumas Y
apretar botones, poco tienen que ver con el conocimient~. científic~··· ~l
médico de antes era menos técnico pero tenía una idea mejor de la c1enc1a
biológica de su época".
El problema del futuro del hombre como especie bioló~ca y como
ente específicamente espiritual reside en que no solament~ constituye un ser
natural sino también un ser humano. La naturaleza peculiar del ser humano
consi~ en la realización de su esencia, que no es otra que la creación de
valores. El mal radical del hombre de nuestro tiempo estriba en vivir
alejado de sí mismo, volcado hacia el exterior, cuando _en i:ealidad debe
emprender el camino contrario, esto es volver a su morada mtenor.
Ante un objeto que se ha hecho tan problemático como es el del
hombre Max Scheler fue el primero en el siglo XX que dio la voz de alerta
sobre ei estado en que se encuentra la antropología filosófica. "Somos la
primera época -dice- en que el hombre se ha hecho problemático, de manera

completa y sin resquicio, ya que, además de no saber lo que es sabe
también que no sabe".
'
'
Nuestro espíritu humanista nos impide depositar en la ciencia una
confianza total creyendo que ella constituye de por sí el valor absoluto. Hay
algo en el hombre que es susceptible de ser cuantificado, como son sus
reacciones orgánicas; sin embargo, su aspecto espiritual no admite la
posibilidad de ser medido y calculado matemáticamente. El hombre, más
que ~ he_c,ho, constituye un desarrollo, un llegar a ser, un proceso de
humamzac1on que a través de las distintas etapas de la historia se hace cada
vez más hombre. El humanismo significa volver los ojos sobre los valores
de la cultura, percatándose de que si hay algo que para el hombre merezca
ser estudiado y comprendido, ese algo es el hombre.

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Sección Segunda

LETRAS

178

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 2000, No 27, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

�Derechos Reservados ©
Por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

HUMANITAS
FONDO
UNIVERSITARl!"I

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario, corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.
1

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE UEVO LEÓ

CENTRO DE ESTUDIOS HUMA ÍSTICOS DE LA
U IVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

QUINTA EDICIÓN
Septiembre de 2001.- 500 ejemplares

Director
_Dr. Agustín Basave Femández Del Valle

Jefe de la Sección de Filosofía:
Dr. Ricardo Miguel Flores Ca tú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la ección de Historia:
Profr. Israel Cavazos'Garza

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. Ricardo Villarreal Arrambide

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos,
Dirección: Biblioteca Magna Unjversitaria, "Raúl Rangel Frías"
Av. Alfonso Reyes, No. 4000 Nte., Col. del Norte, C.P. 64440
Monterrey, N .L. México

�ÍNDICE

SECC I ÓN PRIMERA
FILOSOFÍA
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:
Amor y amistad . ............................................ 15
DR. RICARDO MIGUEL FLORES: Esclarecimientos sobre
la noción de "Metapolítica "-Corrientes y planteamientos- . ......... 33
DR. HEINRICH BECK:
Las etapas de la vida: infancia-juventud-adullez-ancianidad . ........ 57
DR. EUDALDO FORMENT:
Reflexión filosófica sobre la eutanasia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
DR. RAMÓN VEGA GALAZ:
JI Raporto tra I 'intelletto e la volanta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89

BEATRlZ SÁNCHEZ PIRELA: El mito y lafllosofia ............. . io9
LIC. PEDRO CORTÉS RODRÍGUEZ: Investigaciones publicadas
en la Sección de Filosofía de 1960 al 2000
-Anuario Humanitas del Centro de Estudios Humanísticos- . .... . .... 123
DRA. MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA:
Fundamentos para una filosofía de la cultura .......... . . .. ... .. . 145
DRA. MARÍA DEL CARMEN DOLBY MÚGICA:
La utopía del 1rabajo en Simone Wei . .... . ... ... .. ... . .. . ..... .. 149
MTRO. LUIS RJONDA ARREGUÍN:
El destronamiento de la metajisica tradicional . ..... . .. ...... .. ... 165

s E e C l Ó-N s E G u N D A
LETRAS
DRA. ALMA SILVIA RODRÍGUEZ:
Un método para la enseñanza de la lingüística . ...... . ............ 185

�LIC. PATRICIA ISABEL BASAVE BENÍTEZ:
Reflexiones éticas en torno a la conciencia moral y el destino
a través de varias tragedias de Sófocles ..... .. ................ .. 207

LIC. LUCILA HINOJO A CÓRDOV A:
Cine y Globalización: Un análisis de la ajena
cinematográfica en Monterrey, N.L. México (1980-2001) ..... ..... 409

DRA. ALHELÍ MORÍN LAM: La adquisición de habilidades
lingüísticas a través de la interacción con textos literarios . ........ .227

M.C. ROGELIO CANTÚ MENDOZA:
Re.forma Universitaria, Estado y Globalización . . . . . . . . . . . . . . .. . . 425

LIC. ELVIA ESTHELA SALINAS HINOJOSA. LIC. JUANA GARZA
DE LA_ ?ARZA, LIC. ROSALBA MARTÍNEZ MORALES:
Donacwn a la Compañía de Je ús: Estudio Filológico . .. ......... 251

DR. ROBERTO MARÍN GUZMÁ : Las Bases Sociales de los
Al-ikhwan Al-mu limun, lo hermano mu u/manes en Siria:
Sectarismo y dicotomía ciudad-campo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 441

MARTÍN AGUSTÍN DE NA VA MARTÍNEZ:
Confabulario: El Drama del Ser . ....................... . .... . 289

LIC. LTLlA A DE [TA RUBIO:
El culto a las ánima del Purgatorio: Una devoción que no muere . .. 471

MTRA. DORA GONZÁLEZ CORTINA:
Esbozo de un Poeta ................... ... ............ . . .... 299

LIC. ALVADOR AB RTO MORALES:
Arte y Comunicación: El objeto en el transobjeto . . . ....... . ..... 487

MARTHA E. GARCÍA SEPÚLVEDA: Constructivismo:
Convergencia de teorías del aprendizaje y principios . ........... . 3 J3

LIC. PORFTRJO TAMEZ SOL! : Los Sistemas de a eguramiento
de la calidad en la Educación Superior mexicana:
La experiencia de la Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías ". .. 535

!-1TRA. MINERVA MARGARITA VlLLARREAL:
Graffiti 2000: Revoltosos y profanvs . ...................... ... 325
LIC. _ALEJ~NDRO DEL BOSQUE: Huella del pensamiento
oculhsta en El vergonzoso en palacio " de Tirso de Malina . . . . . . . 329

SECCIÓN TERCERA
CIENCIAS SOCIALES
DR. MARIO CERUTTI: Grupo JMSA : Crisis y respuesta
empresarial en Monterrey (1982-2000) ...... .. .. ... .. ... ..... . 349

E

ClÓN CUARTA

HI

TORTA

ISRAEL CAV AZO GARZA:
Crédito y transacciones del Momerrey de antaño . ..... . ....... .... 553
TOMÁ MENDIRJCHAGA CUEVA:
Monterrey Antiguo: asas y materiales de construcción (f]) . ........ S69
A TIAGO ROEL GARCÍA:
La República Española en Monterrey . .......... . .......... . . ... 589

DR. LUI RUBIO: Economía ¿para qué? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
MOl É GONZÁL • Z AVARRO: Bandera de Provincia ... ..... 60S
DR. FREDDY MARJÑEZ NAVARRO:
Empresas de Economía Social: Sus valores y flexibilidad
ante_ un ':'undo gl~b~l. Caso: Movimiento Cooperativo
Des1ardms Y Movumento Cooperativo Mondragón ............ ... 385

BERTHA VILLARREAL DE BE AVJDES:
1846 - Monterrey ante la invasión Americana . ... ................ 609
MARÍA CONCEPCTÓ HINOJO A VELA CO:
Historia de una Genealogía:
Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Quinto Conde de Monterrey . ..... 643

8

9

..

'

''

�ancy E. Hidalgo Freeze, 851. -- Futuros de la e~uc~ción en
México, Ana María Teresa Salas del Río 855. --- El aprend1za;e de la
lengua personalizado, Femando R. Treviño Morales, 859. --- El acto de_
morir, María Enedina Martínez Martínez 863. --- Agustín Basave, M1
Maestro, Lic. Amoldo G. Leal Cordero, 867.

y cognición,

MA. LUISA RODRÍGUEZ- ALA:
Con la colaboración de Rosa/ha Tena V., Patricia A/faro y Jesús Lazada G.:
Juan Ignacio Flores Mogollón (I 698 y 1718-1719), Francisco de
Barbadil/o y Vitoria (1719-1722), Juan José de Arriaga y Brambila
(1722-1725), Pedro de Sarabia Cortés (1725-1730) y Bernardino
Gaspar Salvador Meneses Monroy y Mendoza Bracamonte y Zapata
(1730-1731).
-Aportes historiográficos parq un estudio histórico-social- . . . . . . . . . 663
RODOLFO E PARZA CÁRDENAS: La construcción de la
identidad en las colonias tlaxcaltecas del noreste de México:
El caso de San Esteban de la nueva Tlaxcala .. . .... ...... .. . ... .. 697
CÉSAR MORADO MACÍAS:
Apimtes sobre minería en Lampazos, Nuevo León, 1885-1908 . . . . . . . 7 l 1
MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ: La conciencia del noreste:
Semblanza historiográfica de Isidro Vizcaya Canales . . . . ..... . .... 747
JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA: La casa de San Antonio
y el Colegio Jesuita de Seguin, Texas (1873-1880) . . . . ............ 755
HORST PJETSCHMANN: Los problemas políticos indianos,
- el humanismo político y la autoridad imperial . ...... .. . . ......... 769

SECCIÓ

QUINTA

....
' '.

COMENTARIOS Y RESEÑA
Repertorio de Casos y Nociones de Ética, Dr. Agustín Basave Femández
del Valle 797. --- Entretelones de la Política mexicana, Dr. Ricardo Miguel
Flores, 801. --- Hacia la reconciliación política de México. Dr. Ricardo
Miguel Flores 805. --Mesa redonda en Frankfurt/M con Michail
Gorbatschow, Dr. Heinrich Beck 81 l. --- La fenomenología y los
fundamentos de las ciencias, Lic. Pedro Cortés Rodríguez, 829. -- El bien,
el mal y la razón. Facetas de la ciencia y la tecnología, Rolando Picos
Bovio, 839. --- El poder de la palabra: Cultura, Censura y Voz, María
Maritza Alvarado Ramírez, 845. --- Etnia y Cultura política: Los mexicanos
en Estados Unido , Arcenio Ortega Lozano 849. --- Evaluación pedagógica
10
11

�Sección Primera

FILOSOFIA

�AMOR Y AMISTAD

Profr. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustín Basave Femández del Valle
Presidente Honorario Vitalicio de la Sociedad Mexicana
de Filosofía y Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La soledad es una de las últimas y fundamentales experiencias que
acompañan al hombre en su historia. Soledad que nos pone ante el espejo•
para hacernos cargo de quiénes somos realmente. Podemos abrimos a
nuestra esencia auténtica, o podemos sucumbir por la vertiente de la
inautenticidad.
Aunque todo ser humano nace en el seno de una familia, cobijado con el
manto protector del cariño familiar, puede llegar el momento de sentirse
torturadoramente solo, abandonado, perdido en un mar de incertidumbre y
riesgo. Ante todo habría que distinguir entre la soledad augusta -siempre
poblada de compañías- y el aislamiento misantrópico, deshumanizado,
desintegrador. Para muchos hombres de hoy, el aislamiento es por lo común
el único modo de contacto con la soledad, con una soledad aparente que en
realidad es pseudo-soledad. El aislamiento destruye al hombre, le impide
que Uegue a ser verdaderamente él mismo. La soledad puede configurarnos
si no se endurece y si se abre a lo que le llama desde un destino que nos
trasciende y que, en términos cristianos, se llama Providencia. Hay hambre
de mundo y de naturaleza en los viajes, en las excursicnes. Pero también un
hambre de prójimo y de comunidad que sólo se sacia en el encuentro
benevolente -no concupiscente- con la persona que se quiere. El mundo de
nuestros días nos ofrece muchas posibilidades de comunicación -antes
desconocidas- y, sin embargo, nunca antes el hombre se había sentido tan
solo. Hay una crisis en la realización de la caridad, del amor, de la amistad.
Y si queremos explicar fundamentalmente esta crisis en la vivencia del amor
habrá que tomar conciencia de que el apoyo, la raíz, el cobijo y el
sostenimiento último del ~er humano no se encuentran ni en la naturaleza, ni
en el prójimo, ni en la comunidad. Naturaleza, prójimo y comunidad
-limitados, finitos siempre- no brindan un supremo y sobrehumano arraigo,
un bien saciante en el cual podamos poner nuestra absoluta confianza. La
ciencia, la investigación, la técnica, los -viajes no conducen a la más alta
~umanidad cuando en la cúspide no está Dios y Religión. Con Él y sólo con
El la cercanía humana se produce. Se supera el anti-espíritu en la gran
ciudad, la aglomeración y la separación, los motivos del enajenamiento, la
rebelión contra una realidad que no quisiéramos asumir.

15

�Cuando estamos en disponibilidad, habitados por el amor surge el
diálogo de gran intensidad que absorbe totalmente a dos seres humanos.
úbitamente salen de su mundo habitual. e encuentran -de repente sin
saberlo cómo- totalmente referidos el uno al otro. Se pierde de vista todo lo
demás -al menos queda marginado momentáneamente y puesto en segundo
término- y emerge entonces el intercambio y el encuentro como
contemplación recíproca y como marcha de dos seres humanos. El uno
hacia el otro en recíproco y creciente interés. Esas dos personas se separan
momentáneamente de las otras p rsonas y de las cosas que habitualmente
constituyen su mundo, pero que ahora serían motivo de perturbación y
distracción. e quiere proteg1 r el diálogo como gema preciosa. Irrumpe la
profunda sabiduría del corazón que habla con abundancia y sin miedo a la
convenciones ociales. mpi zan a sentirse las ocultas penetraciones la
vivas experiencias las intensas ansias, los silenciosos amores. e buscan y
s hallan -en mayor o menor grado- las palabras que corresponden al
diálogo. La rigidez, la convulsión de la experiencia cotidiana media ha
quedado atrás. Se rompe la coraza social que separaba y sepultaba la
profundidad per onal y las agua profundas del manantial humano uelven a
h rvir y a lanzarse hacia lo alto, "ad astro " con riqueza de pensamientos
experiencias nunca sospechados. Es una 1nmen a felicidad posesionarse de
esa riqueza y transmitirla, comunicarla donarla al ot,o. De repente un
prójimo cualquiera que se creía vulgar, es capaz de decir cosas profundas,
de formar expresiones plenas que le maravillan a él mismo. Es que ha
llegado a tocar su mismidad personal ha descubierto su riqueza encerrada
durante tantos años de vida. Parece como si le asaltase I sentimiento d
estar empezando a vi ir, de experimentar una fuerza radicalmente
transmutadora, de liberar la mejor mismidad. Y ahí están lo amigos o los
amantes lle ándose recíprocamente hacia las profundidades de su mismidad
cada vez má amplia o más profunda como un quehacer felicitario qu
nunca parece terminar. Encu ntro de espíritus en la comprensión corazones
vinculados en el amor o en la amistad. Misterio indecible que no puede
apresar e con palabras. El monólogo aislador ha quedado atrás. Dos amigos
o dos amantes alcanzan la más profunda interioridad del diálogo e to an
ere en juntos. Lo demá es gratitud di ha, gozo, por haber encontrado el
uno al otro. Hay tambi ·n -¿por qué no decirlo?- cierta nostalgia porqu las
horas bellas y felices pasan rápidamente in que podamos detenerlas. Pero
después, ese diálogo sigue irradiando nuestra vida como un sol poniente que
nunca se apaga.
os hemos transformado, no hemo liberado del
aislamiento nos ha sucedido algo salvador. Dio no puede e tar ausente en
1 verdadero diálogo de amigos y amantes. Lo encontramos en nuestra
oledad y lo encontramo en nuestro diálogo. os acompaña siempre: en la
despedida, en el recogimi nto, en la franquía y en la reno ación.

16

Quienes no han acabado de comprender que el hombre es amor, en su
más íntima contextura pueden hablar como M. D. Cheriú, de una intrusión
del amor en el juego de mis decisiones intelectuale '. Pero si la existencia
del ser humano se nos presenta, fenomenológicamente, como una dádi a de
amor que nos compromete a vivir amorosamente ¿cómo hablar del amor
como de un intruso' cuando es la estofa -por mucho que la maltratemo - de
qu estamos hechos? El amor vidente no puede ser jamá un intruso. El
amor vidente desata la imaginación. El amor vidente es creativo. El amor
vidente nos vuelve a la libertad interior a la desnudez originaria a la
con ersación encilla y humilde con Dios. El e tado de inflación en que
suele vivir nuestro yo termina donde comienza el amor vidente. El perderse
amorosam nte es el ganarse. La victoria del amor sobre el egoísmo es la
mejor victoria del hombre. La humildad de nue tro ser no tiene por qué
quitarnos la alegría de nuestra vida amorosa. E! lenguaje d I amor
trasciende al lenguaje de la obediencia. La voluntad de Dios se incorpora
existencialmente se asume como propia. La disponibilidad y la fidelidad
permeadas por el amor revisten un carácter fruiti o.
os sentimos
vinculados amorosamente a una fuente sagrada. De ahí proviene nuestro
querer y ahí retoma una y otra vez. Hablo del amor que construye qu
edifica éticamente y ayuda a edificar a los otros. o hablo de un imple
concepto ni de un puro statu ontológico inerte, ino de vida creación o
cuasi-creación de inmortabilídad exigida inexorablemente por el amor.
Porque "el amor -como advierte Pablo de Tarso- e paciente es ervicial· el
amor no e envidio o no es jactancioso, no se engríe; es decoroso no e
egoísta; no se irrita· no se toma en cuenca el mal· no e alegra de la
inju ticia; se alegra con la verdad, todo lo escucha, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo oporta. El amor no acaba nunca ' 1• El amor que vi n d lo
alto no traumatiza sino libera; no entristece, sino aiegra; no s fugaz · sino
eterno. Dios no es el policía que persigue al infractor, ino el Benevolent
divino que espera el retomo del hijo pródigo a la ca a paterna.
El amante genuino el amante perfecto ama más allá de la recompensa o
la retribución. La ley del amor es la graruidad. El amante ama porque sí' .
Diríase que el amor es su substancia, su ser.
o se trata de una virtud
suplementaria sino de una dimensión óntica. i siquiera ab admitir que el
amor sea su propia recompensa, porque el verdadero amor e gratuito es
dona ión . Un ' amor egoísta no es amor. o cab amar so lamente a una
per ona a costa de los demás· ni tampoco cabe en buena tesis amar al
prójimo para complac r e en el prójimo. Al prójimo se le ama porqu es ' I
para promoverle hasta el máximo para servir! de interesadamente. ste
amor es un trasunto del amor de Dios un re plandor del amor divino en su
creatura que se comunica a otra creatura.

17

�Aunque el amor es sumamente difícil de definir, porque no es algo que
se tiene sino una manera de ser, ocúrreseme proponer la siguiente definición :
El amor es un afecto vivo, benevolente y promociona! del hombre, que se
profesa a Dios y al ser humano. Trátase de un sentimiento fundamental e
irreductible que es la forma más profunda y más rica de relación y de
vínculo. Tiende hacia la unidad espiritual y, en el caso del amor-pasión ,
también a la unidad física. La sexualidad no es la única razón de ser del
amor, aunque es una consecuencia de efusión cordial y personal. Es el amor
personal el que informa la sexualidad y no la sexualidad la que informa al
amor personal. El sexo es un don de Dios, una perfección a partir de la cual
tiene su significado toda paternidad o toda maternidad. "Basta de
tremendismo moral". Lo sexual no debe de ser recluido a la categoría de lo
nefando, inconfesable y prohibido; ni a la región del morbo, la cínica
impudicia y el exhibicionismo degenerado. En todo caso el centro de
gravedad de la convivencia de hombre y mujer no es - ni siquiera en el
matrimonio- lo sexual, sino lo personal y más aún, lo divino. Por importante
que sea, lo sexual no pasa de complemento y de incremento. El cariño y la
unión personal está muy por encima del acoplamient0 infrahumano.
o
confundamos lo sexual con lo sexuado. Mientras lo sexual se ejerce durante
una época de la vida, lo sexuado nos acompaña desde la cuna hasta la tumba.
Se nace hombre o se nace mujer. Desde el punto de vista somático y
psicofísico, se trata de dos diversas realidades sin mengua de la fundamental
unidad del ser humano. Tan persona humana es el hombre como la mujer.
No hay dos especies humanas, pero sí existen dos versiones de lo humano,
dos polos que se implican y complican. Para comprender mejor a la mujer
se necesita conocer al hombre y para conocer mejor al hombre se necesita
conocer a la mujer. Por el sexo participamos en una fuerza creadora
superior, transpersonal y cósmica. Por lo sexuado realizamos una
creatividad espiritual - masculina o femenina- que proviene de nuestro ser
religado a Dios y toca los más profundos y últimos estratos de lo humano.
La versión masculina y la versión femenina de lo humano no poseen un
elemento dinámico, un factor relacional y un valor propio. Son versiones
complementarias que fecundan y enriquecen la vida espiritual. Son
itinerarios hacia Dios. Alrededor de los valores encamados por la mujer y
de los valores realizados por el hombre gira el mundo. Y aún hay formas
inéditas de ser hombre y de ser mujer.
Amarse a sí mismo legítimamente es dejarse ser como Dios nos quiere,
es liberarse de pasiones insanas para mejor llegar a la mismidad personal. El
amor libera. Nos libera a nosotros mismos y ayuda a liberar a "los demás.
Más allá de una cierta y necesaria ascesis está la aceptación indulgente de
nosotros mismos, la gratitud aJ don de ser "Yo mismo" que viene de lo alto.
Esto es lo que nunca supo comprender bien Pascal. Tendía a odiarse, a
autoacusarse, a autocastigarse en exceso. Esta actitud puede conducir al
18

toaniquilamiento espiritual. El entendimiento conoce, la voluntad ama.
;:ro la voluntad ama lo que el entendimiento le prese_nta como ama~le.
üe el entendimiento conozca "de facto ", es preciso que la vo ~nta o
!ueva y la voluntad se mueve, a su vez, por la amabilidad del ob~et? que
descub.re el entendimiento. Ciertamente el amor nace del _conoc1m1ento,
uesto ue no se puede amar lo que no se conoce. Pero solo el ~mor es
fecundo: Somos polvo y ceniza, sombra_ que desapare~e, ~na v~~a que
t
archita y seca. Sin la conciencia de nuestra m1sena espmtual y
~:º~u~s:a~ndigencia física no podemos llegar a la sabiduría. El amor es el
oder ue mueve a la vida, el conductor unitivo. G~acias ~I _amor se une lo

:ª;'

~ue est:ba separado, La reunión presupone una unidad ongmal, ab~can~e.

El amor no existe sin la emoción aunque no se reduce a la ~moc~o~. e
habla también , en nuestro tiempo, del concepto de am~r-social: _hab1!0
firme disposición- del pensamiento y d~I comport,~.rruento nac1dobl e~ a
preocupación por la comunidad y por su bien . Agustm1anamente dh~ ,~ ;•
el amor es el supremo principio de orden. Por eso hablamos e or o
amoris ". Ha quedado atrás el deber, la obligación. No ~e trata de que el
deber se quebrante sino de que se trasciende por el _amor. Este, Y,ºº otro, es
el sentido de ese precioso aforismo que ha esculpido San Agustm en frase
· . Ama y haz lo que quieras '. Porque el que
ama,
1ap1'd ana.
, • verdaderamente
d· · ,
todo lo hará por el bien de la creatura amada. La umca con , 1c1on es amar,
amar rectamente. Todo Jo demás -bien~s, sucesos, alegria- ~endrá por
añadidura. En el supremo reino del amor rema supremamente la libertad.

-;1

Sin el amor la vida no sería digna de ser vivida. Con el _amor, se tiene la
clara conciencia de un destino del hombre. En el recmto _profund~ Y
misterioso de mi intimidad surge, gracias al amor, un nuevo remo henchido
de plenitudes insospechadas. Una realidad viva y tremolante proyect~ _su
palpitar sobre los seres del cosmos... Es la fuerza creadora del esp1ntu
(" lato sensu ") la que se afirma y se revela.
Cuando el ser humano, por soberbia, aspira a ~o~ las amarr_as que lo
religan al Ser necesario, cuando aspira a la propia mdependenc1a y ~ree
posible constituirse en un ser autosuficiente, cae fuera de la comunidad
amorosa y se pierde en la nada.
El amor lleva a plenitud la indigencia. El amor es una actitud peculiar y
• ·tu , a la cual se le -puede asignar -como lo bha dhecho
permanente de1 espm
·
Joaquín Xirau- cuatro notas fundamentales: 1) El amor supone a un anc1a
de la vida interior. 2) El sentido y el valor de las personas y de las cosas
aparece a Ja conciencia amorosa en su radiación más alta. 3) H~y en el amor
ilusión, transfiguración, "vita nova " o "renovata_". 4) ~~ ptemtud del, ~or
supone reciprocidad y por tanto, en algún sentido, fus1on . Un recon~~to
afán de entregarse, de expandirse, y de gozarse con esta expans1on,
19

�car~~teriza al amor. En este sentido, el amor presupone abundancia de vigor
espmtual, exuberancia. Sólo es capaz de verterse el que rebosa. Se trata de
una espontánea generosidad; Scheler ha observado que la mirada amorosa ve
en las personas Y en las cosas, cualidades y valores que la mirada indiferente
o rencorosa es incapaz de descubrir. El amor ilumina en el ser amado
,perf~ciones virtuales y latentes, y organiza en unidad jerárquica una
P!urah~ad de valores. Todo - incluso los · defectos- 'ion puestos, por la
v1denc1a amorosa al servicio de algo superior.
Aunque en el amor un ser esté fuera de sí íntimamente unido a otro
conserva su individualidad. Porque la fusión amorosa no es disolución de
personalidades.
El odio es desorden. Y es desorden porque es ceguera. La actitud
rencor~sa tod,~ lo de~truye; _cierra los caminos y les . quita eficacia y
f~cund1dad. La reah~ad -dice Joaquín Xirau- se reseca y se quiebra.
P!erde1~ las cos~s la gracia y con ella la posibilidad de toda revelación. ada
dice n~ nos dtc~ na_da . Todo deviene insignificante, silencioso y gris.
Destru1?0 el ~ent1do mflam~d_o de las palábras y de las cosas que designan ,
resulta 1m~os1ble entender rn interpretar nada ni aún pronunciar palabras con
pleno sent1do". 3
E~ la más profunda s_ubj_e~ividad encontramos una intersubjetividad, una
c?~.un~dad amorosa. Smtet1camente podríamos decir que tenemos una
v1s1on innata del amor, solidariamente unida a la noción de ser humano.
Hay un amor q~e nac~ de la indigencia del hombre. El yo se toma al tú
para abrazarlo Y umrlo a s1. Pero este anhelo -expresión de la insaciedad y
?e. la_ soledad del yo~ es signo de pobreza. Se busca una plenitud y una
rntim1dad que no se t1ene. En esta búsqueda el tú es puesto al servicio del
yo.
_Pero hay también otro amor que no surge en la indigencia, sino en la
plemtud. Ya ~o se trata d_e u? tú al servicio del yo, sino al contrario, de un
yo qu~ comunica su propia nqueza al tú . Y esta comunicación se verifica
por afan de comulgar en una intimidad que rebosa bondad, por alegría de
donarse. _En u~o o en otro caso, el amor es un estado o propiedad del ser.
Toda la vida gira en torno del amor que realiza la unitaria comunión de los
seres.
Esa tens!?n de la in~igencia .ª la p~eni_tud, de lo imperfe-cto a lo perfecto,
es 1~ traducc1on_ de un ntmo existencial meludible: La inquietud. En este
se~t1do metafis,co, el amor es una categoría de la existencia humana
Tratase de un temblor metafisico -y no de una simple emoción psicológica~
20

que es inspiración y fuerza creadora· tensión hacia lo real, hecha de visión
cognitiva, que nos adentra en los misterios del ser.
El amor existe. De esto no nos puede caber duda, puesto que lo
sentimos y lo observamos. Si no lo experimentá emos, no podríamos
comprenderlo. Y si no comprendiésemos el amor perdería su sentido el
problema del fin y del desüno humanos.
Cuando se ama, se experimenta el sentimiento de una fu ión de almas
que intensifica la vida espiritual, hasta el grado ?e vivir la duración en un
sentido absoluto que apunta a una verdadera eternidad.
Agustinianamente hablando, podríamos decir que un hombre es. su
amor. El origen de la actividad humana, la fuerza creadora y constructiva
del hombre, se llama amor. Todo impulso toda pasión, todo entimiento
tienen su raíz en el amor-fuerza. Y hasta nuestro entendimiento requiere un
objeto (valor) que suscite en nosotros un deseo (amor) por conocerlo.
Mi destino es iluminado por el amor. El amor me revela que estoy
hecho para la perfección, que mi aspiración o sed infinita de vida y más vida
no se aquietará hasta llegar a su término: La suprema perfección .. El instinto
sexual no es más que una primera fa e -imperfecta y provi aria- del amor.
Como necesidad orgánica desaparece una vez satisfecho. Como deseo por
la posesión del cuerpo, se desvanece cuando la hermosura fisic~. se marchita
o se corrompe. Por eso el auténtico amor es amor de perfecc1on amor del
bien, de la belleza, de la sabiduría. El verdadero amor es el amor de Dios.
El espíritu humano no tiene otro centro de reposo. Fuera de este supremo
centro gravitatorio todo es desorden y agitación.
A más de mover nuestra vida el amor le da su valor exacto. Cuando el
hombre se siente impulsado por el amor debe ante todo examinar hacia
donde lo dirige el amor. Si se inclina a lo terrestre o corruptible por í
mismo como último de ideratum, su vida gira en torno del tiempo y de la
nada. i se dirige a lo eterno y perdurable su vida se hace valiosa. En lo
perecedero no puede encontrarse felicidad. Y nos importa,. sobre todo,
encontrar el camino más corto y seguro para llegar a ese fehz estado de
reposo. Conviene conocer y valorar cada ente para darle el grado de amor
que merece.

El alma es en este mundo sólo por el amor; en efecto, donde ama ah í
es· tal como ama es", apuntó penetrantemente el maestro Eckhart.4 Yo diría
que el amor nos define, nos calibra, hasta el grado de poder afirmar, -como
lo he propuesto- : D;me lo que amas y te diré lo que eres.
21

�Hay en todo hombre una especie de raíz o soporte de todas sus actitudes
generales, que los griegos llamaron 'ethos ". Y el núcleo fundamental de ese
"ethos" es -en términos agustinianos- el "ordo amoris ". Se trata de un
orden axiológico objetivo que nos hace preferir y postergar de acuerdo con
su rango jerárquico, los valores que orientan nuestra vida. Es necesario tener
µn amor ordenado y rechazar un amor desordenado. San Agustín lo supo ver
con admirable clarividencia: "Vive, pues justa y santamente aquel que es
un honrado tasador de las cosas; pero éste es el que tiene el amor ordenado
de suerte que ni ame lo que no debe amarse, ni ame más lo que ha de amarse
menos, ni ame igual lo ~ue ha de amarse más o menos, ni menos o más Jo
que ha de amarse igual".
Conocer a fondo a una persona es conocer -escudriñanr.o- el orden de su
amor. Y tan importante resulta el amor en nuestra vida que San Juan de la
Cruz no vaciló en decir: "A la tarde te examinarán en el amor ,.6_ Dicho de
otro modo, a la hora de la muerte seremos juzgados por nuestra caridad 0
falta de ella. Max Scheler se interesó profundamente en el orden y el
desorden del corazón. No pudo cuajar su proyecto de completar un tratado
"Del ord~ amoris y sus trastornos", pero nos dejó unos apuntes valiosísimos
que ~adUJo al español Xavier Zubiri, en edición de Juan Miguel Palacios,
publicada por Caparrós editores. Me interesa destacar puntos coincidentes
que hago míos: "Y lo supremo a que el hombre puede aspirar es a ·amar las
co~as, ~n la medida de lo posible, tal como Dios las ama, y vivir con
ev1denc1a, en el propio acto de amor, la coincidencia entre el acto divino y el
ac~o ~umano en un mismo punto del mundo de los valores". 7 El ardo amoris
obJet1vo lo establecemos con la recta ratio. Claro está que la revelación
para el cristiano, puede dar nuevas luces y afianzamos en nuestra¡
preferenc_i~s y desdenes. Ese orden del amor nos expresa en todos nuestros
actos espmtuales, de tal modo que Scheler ha podido decir que "Quién posee
el ordo am~r~s d~ _un hombre posee al hombre". ¡Es verdad! Dime lo que
amas Y t~ dzre qwen eres, se me ocurrió decirlo, hace algunos años, antes de
haber_ leido el Ordo Amoris de Max Scheler. El desorden del justo ordo
~mons ~s "un desorden del corazón". El legitimo amor propio es, en última
m~tancza, un_ amor· de la propia salvación. El amor desmesurado de sí
mis_mo _constituye una estéril y destructiva visión narcisea. 'La eterna
sab1durta que ~abla_ de nosotros no es estridente e imperante, sino
absolutamente s1lenc1osa y previniente, y resuena tanto más fuertemente
cuanto más desoída es en la conducta". 8

del amor nos h~ce superamos, porque el hombre está hecho para ser
superado, pero no por los caminos nietzscheanos del "Übennensch" sino por
los caminos del ordo amoris. Y la dirección de ese ordo amoris apunta a
D·ios centro personal de la habencia. "Antes de ens cogitans o de ens volens,
es el hombre un ~ns amans. La riqueza, las degradaciones, la diferenciación,
la fuerza de su amor, circunscriben la riqueza, la especificación de
funciones, la fuerza de su posible espíritu y de su posible horizonte al
contacto con el universo". 9
El buen ordo amoris nos salva de los ídolos y del encaprichamiento.
¡Cuidado con la seducción de los bienes finitos que usurpan el lugar del Bien
infinito! Cuando el hombre se encapricha de modo absoluto se erige en
trágico absoluto. Se pueden idolatrar otros entes o se puede auto idolatrarse.
En ambos casos se marcha a la autodestrucción, al fracaso radicpl.
¿Podremos constituirnos alguna vez, en un microcosmos del mundo de los
valores? A diferencia de Scheler, yo no creo en una cultura del corazón
independiente, en absoluto de la cultura intelectua_l. Hay un primado de
dirección -sólo de dirección- del Logos" sobre el "E:hos ". Pero el amor
abraza y excede a la verdad, porque las verdades si no son administradas
por el amor, pueden contribuir a dañar a las personas. El amor injusto o
trastornado es consecuencia del odio al orden del amor. Cabe pensar en el
odio "como una reacción contra alguna forma de amor falso". ·El resentido
profesa un amor aparente, no un amor leal. Alguna vez, antes de odiar el
hombre resentido amó lo que ahora detesta. Y detesta por su impotencia
para lograr lo que el otro ha logrado. La rebelión del órgano cordial contra
el orden del amor es lacerante. Los ámbitos selectivos para el amor los
forjamos con nuestras disposiciones recibidas o heredadas y con nuestra
libertad y entusiasmo.

, . Antes de ser un sentimiento, el amor es una tendencia o movimiento
ontico de nues~o ser, que conduce cada ente hacia la perfección ~xiológica
que le es peculiar_ Y que c~rresp~nde. E? este sentido, el amor edifica el
mundo Y nos ed1~ca. Quien mira el silencio en torno suyo - adviert
Goethe con su habitual sabiduría- ve cómo edifica el amor" El d'
·
'""' .
mam1smo

El conocimiento filosófico del amor se centra en la intuición que se nos
da del mismo como un afecto vivo benevolente, promociona!. El amor es
siempre personal: Se profesa a Dios o se profesa al prójimo. A los entes de
la creación se les ama como seres creados donde advertimos la huella de
Dios. En consecuencia el ·amor tiene su fundamt'nto en el Dios personal
pimordialmente y en la pérsona humana después. En Platón el amor no es
visualizado como respuesta al vaJor, sino como afán de perfección. Pero 'el
amor -como advierte lúcidamente Dietrich von Hildebrand- es una respuesta
al valor y no un apetito. El interés real P.Or una persona, la solidaridad con
su felicidad y su dolor, la alegría por su esencia, el sentimos arrebatados por
ella, son una respuesta inequívoca a un ser humano determinado y a la
belleza de una personalidad". 1º Ciertamente el hombre está muchísimo más
alto, en la escala de valores, que un animal· pero también puede darse una
plena respuesta al valor y amar a un animal con el cual se cuasi-convive. La
respuesta por excelencia al valor se da en el acto hun~ar.J más trascendente y

22

23

!~

�más ob~eti~o: Amor a Dios como Bien saciante y absoluto en sí mismo y
para_ m1 ?11s~o. ada comparable a la respuesta que se da a la belleza y
sant1~ad ~firutas. o se trata solamente de absoluta dependencia ontológica
de Dios, sino de verdadero amor, del más alto amor. Al ser amado el Bien
abs~lu!o se anhela la unjón eterna con Él. Dios -y sólo él- nos preserva de
~ufn m1ento eterno y nos destina a la felicidad perenne siempre que
correspondamos a la llamada.
Toda persona amada es fuente de felicidad para quien ama
verdaderamente.
ólo en el amor personal se da una intención unitiva
¿Lla~ar~mos sobrevalor a esa respuesta? Me parece que basta apuntar la
pe~uhandad del amor personal. El amado se convierte P-n bien objetivo para
quien ama. Los otros _bienes relacionados con la perso,,a amada pueden
conmovernos y convertirse en bien objetivo e indírectó para nosotros los
amantes. "En el orden del amor, los cónyuges han de ocupar el primer 1'ugar
en el ma~co del amo~. La primacía tiene su fundamento en el
entrela~m1ento de la mirada del amor esponsalicio, en su particularidad
categorial en el consenso que resulta de él y en la mutua entrega corporal •.11
, .. Amar es ~n s_ali~ ~e la vida de cada cual, como cuando amamos al
proJ1mo. ~~ vida md1v1dual no queda anulada, sino enriquecida cuando se
ama al pro11~?· Lo _que sucede es que el amor a sí mismo se calla y no
bus~a s_u felicidad, smo la del otro, la de nuestro semejante. La caridad
-antit~s1s d~I egoísmo, de la indiferencia y de la dureza de corazón- se
constituye siempre en Dios. Diríase que se está derramando bondad santa
El ~orazón fundido al ser absoluto, se transfigura con la entrega benevolente:
Ah1 encontramos la fuente de la felicidad personal, aµnque no podamos
~egar los amores naturales intensos y profundos. En cualquier amor
mtenso Y profundo se ~a una intención unitiva, en alguna manera. Hay
fuerza Y dulzura, audacia ~ ternura. Por eso exclama, Siegfried Johaness
Hamburgu~r, en forma magistral: "Tratemos de mirar de verdad, cara a cara
Y de corazon al. amor, a este fenómeno originario de fenómenos originarios
trate~os de abrimos de verdad a la sublime libertad y grandeza que Je e~
peculiar co~ to~a t~rnura. Y de su audacia esencial podríamos decir que su
ro stro nos ilummara con sus rayos' .12 Si el hombre es un ens amans ·cómo
no co_mprender esa libertad del amor esa grandeza y esa ternura q~~ le es
peculiar? Por algo -quiero recordarlo nuevamente- decía San Agustín· A
Y haz lo que quieras. No se trata de una invitación al libertinaje sino de ai::~
verdaderamente al amado o a la amada porque si se ar:a auténticamente
t?do lo que se ~aga será en beneficio de la persona amada. ¡Su rema
libertad que trasciende el mundo del deber! y a la par, suprema granleza y
fuerza que se compara con la muerte que se enfrenta con ella y la vence.

24

La amistad -acto intencional del ser humanq- es siempre una salida
hacia un encuentro. ¿Encuentro con quién? Con el otro, con el tú consciente
y operante corno yo. o se trata solamente de lanzar un sentirruento, una
voluntad, sino de recibir lo que viene del otro. El amigo es para el amigo un
centro emisor y un centro colector. Se sale en busca de un ser en quien
podemos depositar la confianza. Al encontrarlo nos explayamos intelectual
y emocionalmente, exponiendo nuestros pensamientos y nuestros
sentimientos en el orden que sean. En el encuentro confidencial con el otro
que es un amigo, nos encontramos también con nosotros. Es nuestro yo que
encontró su otro yo, nuestro "lagos" que halló su "dialogos ". Y en la
compenetración-comprensión nos vemos en reflejo, en directo en cuanto dos
amigos integrantes de la nostridad son "dos mitades de la misma alma . La
salida de sí mismo, la búsqueda y la llegada a la benevolencia activa y
recíproca nos amplía el horizonte mundanal y la intimidad humana. La
convivencia amistosa acrecienta el campo de la autocomprensión intensifica
la consistencia espiritual y nos regala un nuevo territorio de copropiedad
amistosa. Porque nacimos para er amigos, aunque a veces no empeñemo
en cultivar enemistades.
Cuando encuentro a la persona amiga siento que me atiende y me
encuentro mejor a mí mismo, más enriquecido, con mayor comprensión, más
cerca de la plenitud. Los amigos ven reflejados sus respectivos 'yo ' en el
' tú" como fruto de una noble sinceridad que pide duración, profunda
duración y estabilidad en la amistad.
El amor que engendra amistad está más allá de la confidencia - aunque
la suponga-, más cerca de la abnegación - aunque no se confunda con ellaen el corazón de la ofrenda personal no concupiscible. Al darnos en la
amistad -singular paradoja- nos recibimos. En el amigo encontramos
reflejado nuestro yo todo, como en un espejo. Una palabra un gesto una
mirada o una acción basta:1 para encontrarnos reflejados en el amigo. No
todas las palabras nos llegan al fondo de la intimidad.
ecesitamos
expansión de sentimientos amistosos más que puros fonemas meras
emisiones de voz. 'Mi amigo tiene que ser otro con el que yo pueda er símismo tanto que, cuando esté con él, me sienta más' mí-mismo que cuando
estoy a solas', advierte Moisés Ma. Campelo O.S.A. 13 Acuciados por la
curiosidad de investigarlo todo, nos topamos con nosotros mismos, con las
cosas y con los otros. Si el yo se enajena en lo exterior en las cosas
distorsiona el sentido humano de la entrega. Si al verse reflejado en el otro,
el yo queda estanciado en una mirada narcisista . entonces se tuerce la
dirección y se pervierte el sentido de entrega humana. Cuando no vemo en
el otro un tú que se aproxima, es que hemos anulado concupiscentemente a
la persona del prójimo. Habrá sensualidad sexualidad o diáspora, pero no
habrá amistad. En el reflejo del .yo en el tú tiene que sentir e de alguna
25

�manera, la presencia de un Yo -con mayúscula-, que acoja al yo humano
como un tú amparado. Si el otro no me indica a Dios en presencia es porque
el espejo está sucio o empañado. O puede ser que el yo se incapacite por
egoísmo o soberbia para el reflejo en el tú que nos indica la presencia de
Dios. Porque en última instancia, como advierte San Agustín, "ama
verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo, o porque está en Él,
'
14
o para que éste esté con El".
La amistad está en el ámbito del ser y no del tener. Yo no tengo amigos
como tengo automóviles, libros y ropa. Soy amigo. Y mi más verdadero ser
lo encuentro en el darme. Hay mayor felicidad en el dar que en el recibir.
Pero es preciso saber "olvidarse" en el amigo para ganar la mayor riqueza
del programa existencial que somos. Esa misteriosa posibilidad de extensión
del "ego" hacia el "alter ego " es raíz estructural de la amistad. La simpatía
-apropiación espontánea de la vivencia ajena- y la estima -reconocimiento
de la valía ajena- son pródromos de la amistad. El que llega a la amistad
- verdadera y ha logrado "descentrarse" completamente para descansar en otro
centro reconocido. El amigo quiere para el amigo lo que quiere para sí. Más
aún, quiere su realidad como es y con el proyecto de ser que entraña; quiere
la realización plena del amigo, cómo él mismo la quiere. No estamos ante
un simple respeto, sino ante un querer positivo, ante una benevolencia
personal. La amistad pide reciprocidad o correspondencia para ser en
plenitud. El camino difícil de la amistad supera los peligros de narcisismo
misantropía, ambición o soberbia. La amistad se pued~ empeñar y hasta
romper con el más leve acto o movimiento de voluptuosidad intelectual o
sentimental. Quien busca prosperar a cuenta del otro, quien no se compadece
del amigo caído o en aprietos, quien a expensas del amigo ensalza su ego no
se puede abrir a la verdadera amistad. Puede ser un diestro salteador de
caminos o un judas solapado, pero nunca un amigo. No ver en el tú, sino
solamente al yo,-sin considerar que del tú se debe hacer un yo dentro del sí
mismo por una comprensión cabal de ofrenda, es trastocar la amistad por
extraviadas sendas de soberbia. El soberbio es incapaz de convivir
comprensiva y ecuménicamente. Está incapacitado para la vida de
comunidad amorosa o amistosa. Peor aún: quien se ama a sí mismo y no
ama a Dios y a los prójimos, no se ama. El vacío de amistad se adentra en el
soberbio y termina por aniquilarle, cuando no enmienda rumbos. Cara a la
muerte, San Agustín expresa su amistad heróica: ' o quiero salvarme sin
vosotros", les dice a sus amados feligreses.15 Los otros, la comunidad, el
mundo, todos los hombres estamos vinculados en el destino felicitario.
La benevolencia activa y recíproca que está entrañada en la amistad, es
una entrega amplia, total, sin reticencia.
,,

La amistad nos lleva por todas partes e involu~ra to~as nuestras
dimensiones. Con amistad somos más nosotros que sm amistad,- T~da
amistad humana -preciso es recordarlo-, requiere un apoyo en el Dios_ Bien
Supremo, que avala y ampara -como caus~ fontal únioa- los demás bienes.
Amor que no sea un reflejo del amor de Dios, es un pseudo-amor que, a la
postre, se deshace como nube de verano o se _romp_e como la ola frente al
acantilado. y es que la verdadera amistad -~1 lo p1~ns_o yo, por lo, m~n?ses un salto a la Trascendencia. Porque la amistad es tri d1cador del -~u d1vmo
en mi ser y en el de los otros amigos. Indicador en el estado de itinerantes
hacia la patria final.
Sin dejar de ser personal sino más bien por serlo, la amistad d~ algún
modo se dirige a todo ser personal. La virtual universalidad _de la a~~tad se
encuentra -más allá de la congenialidad simpátic~ y de la es!1ma objetiva- ~n
fondo personal que reconoce y quiere al descubnr una re~hdad humana que
espeja, en alguna fonna, la realidad divina del más fiel amigo.
Encuentro en · la amistad una vivencia metafísica -la más auténtica Y
exigente- que nos conduce al "Agape " puro en sentido cristiano, a la
experiencia de la entrega y el sentido nuevo de la Vida. No .cab~ con~encer
del sentido de esa vivencia a quie~ no te~ga alguna expen~n~ia am1~tosa.
'Dame uno que sea o que haya sido amigo y lo ·entendena , podnamos
decirle al escéptico. La vivencia de la amistad ~~oble y gen~ros~- no~ hace
tocar Jo Absoluto al sumergirnos en una comunion que es m1steno mas que
problema.
La práctica de la amistad está en cns1s. Una época pragmática Y
materialista como la nuestra no es propicia a la amistad. En no pocas
ocasiones - y es el menos malo de los casos- la amis?1d ha _degenerado. en
camaradería. Se ignora que la amistad enoblece la vida. Sm ella, la vida
humana -sucia en tantos aspectos- no valdría la pena de ser vivida. Con ell~
experimentamos la presencia de Dios. Porque al encontrarme con el ser-tú
del otro me encuentro -entre el yo y el tú- con el Tú absoluto. En este
sentido en la amistad no hay dos, sino tres sujetos.
A más de cosas, el mundo contiene encuentros. Y dentro de los
encuentros se dan encuentros de intimidades, de mismidades personales que
permanecen ocultas, reservadas en aqu~llas relaciones sociales tópicas,
comunales mostrencas. En el "animal insecurum ", que es el hombre, se da
una atracción hacia los ideales, hacia los nobles sueños, hacia la plenitud
subsistencia!. Otros como yo, experimentan esos mismos impulsos. No
estamos solos. Al darnos cuenta del parentesco ideal nos proporcionamos
mutuamente alimento anímico, nos sentimos acompañados en la búsqueda
de lo valioso, de lo infinito. Por encima del yo empírico se alza nuestro yo

26
27

�ideal. ¿Por qué no ayudamos recíprocamente a alcanzar ese yo ideal? Si
nunca estamos a la altura de nosotros mismos, siempre requerimos ayuda del
amigo. La vida es aventura desconocida e incierta. Estar:}untos-fmitamente
en la aventura humana, con simpatía activa y recíproca, es abrirse a la
vivencia de un Dios personal y amistoso.
Los amigos se sienten contentos de estar juntos de penetrar
paulatinamente en las profundidades psíquicas, en las interioridades
espirituales. Y todo ello con el más absoluto y noble desinterés. El amor de
amistad es incondicional, Dios fusiona la bondad y la beÚeza de los espíritus
afines. La unión amistosa ~nriquece todos los estratos del ser humano.
Detrás del verdadero amigo está Dios. Más allá de la diclÍa y de la desdicha
e tamos s_iempre con el amigo. ''Una amistad que pudiera terminar alguna
vez -advierte sabiamente Aristóteles- nunca ha sido una auténtica amistad".
A un verdader?. amigo se le quiere basta después de la muerte. Aunque
desaparezca VISlblemente, nos habla, desde la eternidad, palabras de
consuelo. En realidad, la amistad rota por la muerte fue una concreción
terrena del común teotropismo. El desarrollo de la amistad , visto
. desde esta
perspectiva, no tiene límites. La presencia del Absolutoijen los amigos les
hace ~entirse posesionados por la bondad absoluta. Hay urra nueva y serena
segundad. os tomamos pacíficos, benevolentes, comprensivos, generosos.
¿Cómo no ver en la amistad un don del cielo?
El hombre amistoso es amistad encamada para los demás. Parte de
Dios Y_ se entrega al amigo.
ada espera para sí mismo; ningún interés
mezqumo le mueve; sólo el encuentro con un tú concreto e individual
polariza su atención y su afecto. En ese encuentro descubre lo trascendente.
Y al descubrir lo tras~endente se convierte en un testigo 9.e Dios realizando
de esta manera la amistad con la fuerza de un testimonio. 16 ' Amigo de los
hombres" 17 , ll~ma an Pablo a Dios. esotros somos testigos de su amistad,
de su clemencia de su compasión.
"~a verdadera amistad, benevolencia activa y recíproca está más allá de
lo ~ele1table y de lo útil. Es incumbencia cordial y profunda de ayudar al
amigo en la empresa de vivir. A diferencia del servicio que es unilateral -y
gen~ralmente pagado- la amistad es una prueba constante de colaboración
desinteresada". Esta definición esencial de amistad -que tuve la satisfacción
d,: formular en el Ideario del Club de embradores de Amistad, hace algunos
anos~ ~~pone que la voluntad humana no se perfecciona cabalmente sino a
cond1c1on de amar el Bien Total, el único que la puede satisfacer. El hombre
n? se realiza más q~e superándose. Pero no por el camino del superhombre
metzscheano. _Realizamos nuestro bien en la medida en que nos olvidamos
~e nosotros ~•smos para pe~dernos en el bien. Ya lo dejó dicho Platón en
El Banquete . Aquel a quien el amor no toca, camina en la oscuridad".
28

"Aún antes que el amor erótico deje sentir un lla°:ado misterioso _en el
corazón del joven o de la joven, ese corazón se ha ab1~rto ya a la amistad.
La amistad existe en los jardines de infantes, en los asilos de ancianos y
hasta entre locos. Los hombres que han alcanzado las más altas cumbres de
la vida espiritual renuncian, con cierta frecuencia, a los placeres del amor
más no a los de la amistad. Y es significativo que Cristo, que no quiso para
sí el amor que une al 'hombre con la mujer ha vivido a fondo la comunión
de la amistad (Magdalena, Marta, Lázaro Juan). Mientras que el amor
erótico no tolera ser compartido la amistad sí. La amistad quiere el diálogo
sincero, simple espontáneo. Está hecha de serenidad y de luz, no de
embriagueces de los sentidos. Es más específicamente humana que el ~or
erótico. Exige una igualdad entre sus componentes,,mayor que la eX1g1da
,, 18
por e1amor .
La disolución progresi a de la amistad - Charitas" en su sentido
etimológico- ha producido el actual hombre absurdo q~e en su volunta~ _Y en
su desesperanza produce sudores de angustia. Coexiste con sus proJ irnos
-que siente muy lejanos- como mera conti~üeda? física. in amistad no ~~y
verdadera comunicación.
o hay conv1venc1a porque no hay relac1on
auténtica entre el yo y el tú. Resulta explicable, en este supuesto que un
estado omnívoro planifique lo económico y lo político lo público y lo
privado, lo moral y lo inmoral. La técnica, que sólo,ti~ne razón de n:iedio, se
transforma, insensiblemente, en un desideratum ultimo obscureciendo la
amistad. Ya no se sabe qué hacer con la transformación del medio ambiente.
Y el mundo tecnocrático, moralmente neutro, se mueve por el mito del
progreso sin referencia posterior a nada. Perdida la regulació~ m~ral y
amistosa las fuerzas de la técnica nos ponen frente a la amenaza inminente
'
.
de la destrucción de la humanidad o de gran parte de ella. e nos quiere
hacer creer que la división del mundo en dos fracciones -no enemigas por
naturaleza- que se disputan, con diferentes propósitos y con di ersos modos
el dominio de la comunidad internacional es tan inevitable como la ley de la
caída de los cuerpos.
unca se dirá bastante sobre el valor de la verdadera amistad .
Concordancia de los quereres entre aquello que entienden no ser más que
para un sólo valor. Comercio para ayudarse mutuamente a gozar de lo que
no muere. Unión complementaria en un nosotros a despecho de la
divergencia de caracteres y de la diversidad de opiniones. Corazones que
nada escatiman cuando se trata de sufrir o de alegrarse con el otro; que es un
"alter ego ": "Mantengámonos unidos --decía Domingo de Guzmán a
Francisco de Asis- y nadie prevalecerá contra nosotros". La amistad no se
finca sobre un engaño. El interés el placer la simpatía fácil el buen humor,
las agradables lisonjas a cambio pel sacrificio de lo mejor que hay en la

29

�existencia deJ otro. i la amistad es por naturaJeza duradera, no hay que
preocupamos demasiado por Jos que rompen la benevolencia activa. Los
que cesan de ser amigos -aseguraba San Francisco de ales- no lo fueron
jamás". Pero que las decepciones, aJ fin y al cabo inevitables en este alle
de lágrimas , no paralicen nuestras manos de sembradore . Estamos de paso
en este escenario; somos peregrinos de una realidad más alta.
uestro
tránsito debe dejar no obstante la huella de un eñorío sobre el contorno y
de una amistad que venza la prueba de la muerte ..

mundo mejor un México que e té destinado a cumplir un destino ele ado_ Y
honroso en el seno de la sociedad mundial. El sol sale en cada genera~1on
buena que pasa por el mundo. Y cuando nos hallemos cansados de cammar
hacia las estrellas para buscar un poco de luz para los hombres en la noche
repo aremos al pie de la alta montaña silente ~on la 1irrne esperanza en la
venida de una nueva tierra y un nue o cielo. Ha en esta espera
esperanzada, amor al destino entrega amorosa a un orden uni er al que nos
trasciende nos cobija.

Contra la mística operante del odio, es preciso emprender una cruzada
de la amistad. AJ puño cerrado hay que oponer la mano abierta. La amistad
y ólo la amistad puede al ar al hombre en el plano de la con ivencia
social. Y hasta en el plano de nuestro destino último d per onas será la
amistad d Dios la que nos al e.

ota bibliográficas

La muerte del amor petrifica los corazones. La leña eca del sistema
cordial, en un odiador, sólo sirve para arder. El desamparo espirituaJ no
pu de ser más lacerante. El que endiosa a una creatura, a la ciencia al arte,
al dinero a la voluntad de poder no llega a una verdadera solidaridad con
los demás. Lo más probable es que concluya en un egoísta enamoramiento
de sí mismo.

1

Epístola de los Corintios 13, 4-8.

2

Joaquín Xirau: Amor y Mundo, Fondo de Cultura Económica, p. 117.

3

Op. Cit., p. 132.

4

Maestro Eckhart: ermo LV n. 552.

s an Agustín: De Doctrina Christiana,L. I, c. XXVII-XXVIll

Me parece que el mundo contemporáneo no ha ensayado a gran escala
una educación para el amor. Y para que el mundo sea habitable por el
hombre requerimos una educación para el amor. Las universidades no han
querido creer en el amor como fuent de luz y de ciencia, de calor y de
consuelo para el hombre y la sociedad. Sobran eruditos y faJtan sabios. Ha
poca gente feliz. Siento una compasión infinita por es pequeño, admirable
ser que ive y muere entre asfalto y humo siempre atenazado por I reloj
molesto por eqfermedades que produce la civilización, saturado d
problemas, siempre a la búsqueda, pero generalmente frustrado antes de
haber encontrado el amor.
Me dan miedo las paJabras devaluadas por ausencia de autenticidad. La
palabra amor ha de ser un acontecimiento en nue tra vida. i no ocurre sería
mejor que no la dijésemos y no la escribié emos. Porqu la palabra genuina
es ser lo que somos. i somos plenos -&lt;:orno se puede ser pleno en esta vidalo único que nos falta
la plenitud d los demás. ¿O es que acaso el
hombre no está encomendado aJ hombre? i ya no hay amistad, si ya el
hombre no cuida del hombre, de nada sirve seguir construyendo tanta
ciudades vacías de calor humano.

6

7

ax cheler: Ordo Amoris, p. 22 Caparrós editores, Colección Espirit, Madrid
1996.

8 Max
9

10

11

30

cheler: Jbidem, p. 39.

ax cheler: Ibídem p. 45-46.

Dietrkh von Hildebrand: la esencia del amor, p. 73 E
avarra, S.A. Pamplona España, 1998.

A, Ediciones de

Dietrich von Hildebrand: Ibídem p. 399.

12 iegfried Johannes Hamburguer· "Künheit der Liebe", Wahrheit, Wert und Sein,
hrg. Walduin Schwartz, Rregensburng, 1970), S. 100.
13

Moisés Ma. Capelo, O. .A.: La inquietud, esa postura humana, p. 239, Editorial
Studiurn Madrid, 1969.
14

o estamos aún logrados acabados, concluídos. eguimos en camino,
encomendados los unos a los otros. Crezcamos juntos y forrnemo un

San Juan de la Cruz: Dichos de Luz y Amor, p. 59.

San Agustín: ermo, CCCXXXVI, 2.

is an Agustín: o lo salvus esse sine Vobis, ermo XVII, 2.
31

�16

El hombre y su Dios, p. 1 I6, Ed. Paulinas.

17

San Pablo: Tím. 3,4.

is

I

ESCLARECIMIENTOS SOBRE LA OCIÓ DE
«METAPOLÍTICA»
-Corrientes y planteamiento -

. L

gnac10 eep: Psicoanálisis de la Amistad.

Dr. Ricardo Miguel Flores
Jefe de lc1 Sección de Filosofía
Centro de Estudios Humanísticos - UA L
Presentación

En los últimos lustros ha sido cada vez más frecuente en los medios
académicos y, en general intelectuales el uso del vocablo metapolítica, el
que, como veremos, está urgido de una explicitación adecuada, así no sea
sólo por el hecho de que distintos autores se sirven del mismo según diversas
y aún heterogéneas connotaciones, toda vez que su utilización no se restringe
únicamente a finalidades de índole académica.
En el presente texto intentaremos mostrar las principales concepciones
que sobre esa noción es dable encontrar en el pensamiento actual, en la
inteligencia de que, por su misma relativa novedad, aún no encuentra una
concreción y delimitación bien perfilada en cuanto a sus contenidos, los
cuales, de acuerdo a las distintas corrientes del pensamiento, y aún, visiones
del mundo, presentan variaciones y matizaciones diversas.
o tiene esta colaboración -sería imposibe- pretensiones de
exhaustividad, ni es nuestro propósito, al menos por ahora, formular una
evaluación crítica de estas distintas corrientes del pensamiento metapolítico.
EUo exigiría un trabajo de más largo aliento, y un espacio y condiciones de
las que por el momento no disponemos. Tampoco la selección efectuada
conlleva desde luego adhesión alguna a cualquiera de las distintas escuelas.
Es así que nuestro propósito se circunscribe a una presentación sucinta, -que
esperamos suficiente a dicha finalidad-, de algunas de las ideas má
resaltantes en las varias manifestaciones teóricas hoy' en circulación . Con
todo, no nos inhibiremos de efectuar alguna anotación crítica incidental
eventualmente. Esperamos que estas breves acotaciones contribuyan a
disipar posibles equívocos.
La " ueva Derecha"
Una de las acepciones prevalecientes de "metapolítica" es la que
asimila la palabra a una actividad predominante o exclusivamente cultural,
que en todo caso es antecedente y precondición explícita de la actividad
política, y aún incluso, faena abiertamente dirigida a la toma del poder
32
33

�político, después de realizar una labor de reemplazo del anterior paradigma
cultural, que dotaba de sustento al poder político dominante, como veremos.
A finales de los años sesenta, el grupo cultural francés conocido
como la nouvelle droit encabezado por Alain de Benoist va a ser quien
ponga en circulación el vocablo en una acepción virtualmente coextensiva a
la de teoría del poder cultural del filósofo italiano Antonio Gramsci, "que
más que preparar el ascenso al poder de un partido político pretende
transformar las mentalidades, a fin de promover un nuevo sistema de
valores. Es por lo que la ND ha escogido ser una escuela de pensamiento y
no un movimiento político . . . . . Su objetivo es suscitar el debate ideológico,
totalmente necesario y urgente en un momento en el que la sociedad europea
está invadida por el desencanto, la incertidumbre y la tentación de la
renuncia" 1• El proyecto cultural metapolítico consiste en difundir en la
llamada sociedad civil una concepción del mundo, cdn el consecuente
impacto histórico.
Ahora bien en el presente contexto, una concepción áel mundo va a ser
entendida como una C-Onfiguración cultural mucho má amplia q·ue una mera
ideología; esto es, se trataría de un mismo proyecto histórico y un mismo
horizonte sociocultural, compartiendo valores ideas e ideales básicos
influidos por la antropología y aún la biología del grupo portador de tal
cosmovisión. Diversas ideologías pueden ser comprendidas bajo una misma
concepción del mundo.
La Nueva Derecha, en su labor de revisionismo histórico va
si~plem~nt~ a invertir _el signo de la revolución cultural propuesta p~r el
filosofo 1tahano Antonio Gramsci, tomando inverso el sentido de varios
conceptos gramscianos; ese va ser el caso de la conocida noción de
intelectual orgánico: "La noción de este nuevo tipo de intelectual se resume
en ~uatro imperativos: Primero, tomar posiciones frente ji lo inmediato, es
decir, ser obse~ador comprometido de la situación. presente aunque
gua_r~ando una libertad de apreciación y de reflexión; segundo, no dejarse
apns1onar por una dialéctic~ bipolar, es decir, por la posibilidad de tener que
escoger entre la derecha hberaJ o la utopía cristiano-marxista igualitaria·
tercero, cre~r y .er:i1itir un discurso de ruptura de esta ideología dominante, en
la que el liberalismo_ y la socialdemocracia no representan más que dos
facetas ~~mplementanas de una misma concepción del mundo igualitaria
econom1c1sta; lo que supone en el mundo del simulacro en que vivimos
crear una nuev~ dimensi~n mítica, capaz de dar sentido a la realidad pues 1~
fuerza de una idea proviene ante todo de su capacidad lírica. A la ND Je
~01:esp?nde h~cer nacer la emoción poética del siglo XXI. El cuarto y
ultJ~o imperativo es el compromiso total y permanente entre la teoría y la
acc1on." 2
34

En esta visión de la Metapolítica que -como y~ °!"encionamo~, no es la
· ·ca- es patente el rechazo a las visiones homogeneizantes y umficadoras
Un!
I d
dé
globalismo unimundista, ya se presenten en clave neo J"b
I era . e tercera
· " "nuevo centro" etc. y asimismo hay un claro desplazamiento que la
v_•~~
en las antípoda~ de lo que se ha dado en. llamar opinión políticamente
SI
correcta. Hay patentes afinidades con las corr~entes ne~paganas europeas,
y entronca con una larga tradició?. idealista e ,,mte_lectualista_ toda ~ez q~e se
adscribe explícitamente a la noc1on de que la idea es pnmero . Q_m_enes
promueven esta visión ven con sumo desd~n tanto la~_formas de act~v1smo
desaforado como los "arribismos" pragmáticos refonmstas, ya que mientras
las primeras resultan patéticas y car_entes d~ futuro, los segundos s~n planos,
inconducentes e incapaces de suscitar pas1~nes. A:la:~º plazo _nmguna de
estas dos posiciones es viable, sus nucleam1ento~ poht1cos se p1~rden en ,el
limitado horizonte de las reivindicaciones matenales y cortoplac1stas, ~ les
es inherente una proclividad contemporizadora con lo~ poderes mun~1~les,
allanándose a su proyectos, y supeditándoles sus propias agendas pohtJcas
de las que finalmente abdican.
11

11

11

Pretende la Metapolítica de la ND, erigirse en un n~evo poder cul~~al
alternativo que se sitúe más allá del horizonte de despliegue de las 1eJ~S
opos1c1ones
izquierda-derecha, . libe~alismo-soci~lis~o,
Y
aun
socialdemocracia-comunismo neoliberahsmo-keynes1amsmo y otras,
planteando nuevos ejes de problematicidad como podría ser el plano de
confrontación entre partidarios y adversarios de los d_erechos humano_s (~ por
lo tanto de una esencia o naturaleza humana única, y del cons1gu1ente
"derecho natural"), de una nueva "Europa imperial aliada con los pueblo~ del
Tercer Mundo" 3, y de partidarios y adversarios de "un nuevo paganismo
sobrehumano".
En los hechos, la nouvelle droite se desmarca de todos los partidos
políticps actuantes, y no ejerce nin~na acción política partidaria ya que
estima que los partidos políticos han sido netamente superados por los n,1ega
mass-media, y en general, la llamada "industria cultural"; en consecuencia es
en ese ámbito donde habrá de actuar preferentemente.
Tesis definitorias de la ND son -entre otras- la de la concepción
esférica de la historia, que se remitiría a _ielz:sc~e.' en la _cual se asi_ste a una
supuesta indeterminación de los procesos h1stoncos s1_endo a9u_1 pa~ado
presente y futuro no ya instancias puntuales de _una !mea ~~1d1recc1onal
preestablecida ni momentos ínsitos ~n. un es~~nano ~e _repettc!ones
~ea
idénticas o analógicas (como en las d1stmtas v1s1ones c1cli~~), smo mas bien
perspectivas que coinciden en todo momento actual. As1m1smo. postula .en
afinidad con lo anterior, que el mundo es un caos sm sentido

:ª

35

�predetenninado, y el hombre sería un "animal que da sentido a las cosas"; en
consecuencia, no habría ninguna suerte de normas preestablecidas ya que
éstas son meras convenciones creadas por los hombres. La transformación
cultural propuesta implicaría la creación de nuevas normas conducentes a
una nueva subjetividad colectiva de una fuerza tal que su vigencia y
legitimidad funcionales parezcan naturales y absolutas.
Subyacente a las concepciones que sobre la historia y la sociedad
tiene la ueva Derecha, encontramos una específica visión del hombre y de
la razón. El hombre aquí "no es sino que deviene" creándose a sí mismo en
perenne mutación que le permite diverger cultural y antropológicamente, a la
inversa de las visiones judeocristiana y helénica, para las que habría una
naturaleza común ante la· que las diferencias étnicas y culturales serían
derivadas y provisionales. Por tender siempre a "lo má.5'', hacia "metanaturalezas" el fin buscado y explícitamente postulado sería un
"sobrehumanismo", con tintes heroicos aunados a la técnica moderna y a la
voluntad de poder.
En cuanto a la razón virtualmente se proscribe • la "lógica
monovalente aristótélica", que canoniza los principios de exclusión binaria y
de contradicción por incompatibilidad para postular una lógica sintética que
reconcilie los antagonismos conceptuales, dando lugar a "nociones nuevas
por fusión" .4 Esta concepción de la Metapolítica pretende superar una serie
de dualismos que operan en el paradigma cultural vigente en Occidente
como materialismo y metafísica, conservadurismo y revolución, liberalismo
y socialismo, individualismo y colectivismo etc., tratando de instaurar la ya
expuesta visión diferencialista, "antiuniversal" y neopagana.
Vi ión desde la Hermenéutica

la Teoría Crítica.

Decíamos líneas arriba que no era esta la única manera de
conceptualizar la metapolítica; existen otras visione al respecto que
conviene explicitar con la mayor nitidez posible, resaltando desde ahora que
no todas hacen uso explícito del vocablo. Una segunda versión de esta
noción que se va abriendo paso progresivamente la encontramos en la
confluencia -en lo que respecta al tema que nos ocupa- de las corrientes
hermenéuticas y analíticas del pensamierrto, que tienen en común la
pretensión de elaborar una filosofia sin metaftsica, posición que tiene
diversas consecuencias no desdeñables en el ni el correspondiente al de la
metapolítica y, por ende, al de la política sin más.

mucho los estrictos marcos referenciales de una corriente filosófica o d~ una
postura académica, toda vez que el problema _hem:ien~~tico sur~e a partir ~.el
momento en que se toma conciencia de la co1mpllcacion de 10terpretac1on
en todo entendimiento y comprensión humanos, que de ongen aparece. ya
como necesariamente interpretativo. Ello es porque la comprensión
(verstehen) tiene siempre como supuesto una pr~inteligencia de su~o
atravesada por múltiples condicionamientos,. de,rwa~o_s d~ l~ . comun
situación histórica de una sociedad y de la propia htstonctdad md_1v1d~~I de
cada quien presente en todo individuo junto con su orig n e h1stonc1dad
vital.

!ª

Así toda comprensión por un lado es históri a y deudora de tales
condicionamientos; por otro, si conocemos dicha condicionalidad, ¿no
podríamos también explicarla? Esto es ¿cabe separar la _pre inteligencia o
precomprensión que tenemos, de los tema o asuntos mismos de que nos
ocupamos? En la línea de la fenomenología má clásica (Hus erl, Sc~eler
Ingarden, Bochensk.i) esto es considerado factible· hoy día, el p nsamtento
hermenéutico en su desarrollo ha ido nucleando en tomo suyo una
concordancia cada ez más unánime en el sentido de que tal abstracción es
imposible; a esta aporía se le ha dado en llamar cí:,culo ~ermenéutic?; este
habrá de consistir entonces en que toda comprenston esta de suyo signada
por Ja preinteligencia del comprensor o cognoscente. En toda pret_ensión de
explicitación de dicha preint~lige~cia, se , tendría ~ue r~cumr a otra
preinteligencia, y así hasta el mfimto. ~l _ctrculo e~ mel~d1ble. El .lector
avezado desde aquí podrá estar en cond1c1one de ir den ando tests que
tienen ineludibles consecuencia en el ámbito de la teoría Y aún de la
actividad políticas.
Ello da pie a las siguientes contundentes afirmaciones de Emerich
Coreth uno de los principales e ponentes de las posiciones hermenéuticas:
"Tal cí~culo significa que jamás se da un punto de partida absol.uto y libre de
condicionamientos . .. Es siempre el hombre concreto, determinado en cada
caso, el hombre que se xperimenta y entiende en su mundo, el q~e _pregunta
por el ser del hombre. La precomprensión concreta no puede eltmmarse en
modo alguno. o podemos saltar por encima de nosotros mismos. De de
nuestra existencia concreta no podemos reflejarnos hacia un puro "yo
pienso". Siempre cargamos con nosotros mismos: con nuestra situación
histórica. .. "6 •

La hermenéutica 5-en un principio técnica y arte de la interpretación
textual- ha devenido en la filosofía del presente como una teoría
generalizada de la interpretación posición crítica esta que desborda con

En todo el amplio horizonte de las ciencias humanas y o iales
encontramos a la hermenéutica jugando un papel decisivo en el
esclarecimiento de los métodos de dichas ciencias; un politólogo
suficientemente informado acerca de estas cuestiones es consciente de que
los asuntos que se configuran como objetos de estudio en su ámbito de

36

37

�conocimiento no se establecen de manera permanente e inequívo a, sino que
muestran facetas multiformes en buena medida mediacionadas en su ser o en
su sentido por el lenguaje; en consecuencia, todo s ntido sólo es tal dentro
de un univer o de discurso, en donde un entramado de elemento
co movisionales ideológicos, lingüístico y antropológico-culturales
confonnan la constelación necesaria, mas aún no sufici nte a efectos de su
·compr nsión e interpretación.
Para una satisfactoria «comprensión de lo otro» e nece ario
desplazar. e de un universo de discurso a otro lo cual sólo es po ibl en una
consideración del I nguaje como un trascendental · y/o existencial
(Heidegger, Jasper ) que dé píe a una «fusión de horizontes» Gadamer7 •
Ello no conlleva en manera alguna un deslizamiento relati ista o una apuesta
en las ciencias humanas y sociales por la arbitrariedad o la impo tura ; d lo
que se trata es no eludir inderogables exigencias metodológicas de ubicar e
"a la altura de los tiempos" según gustaba de decir Ortega y Gas et.
La actual hennenéutica desborda lo confinados límite a que la
había circunscrito en su momento el historicismo alemán de Wilhelm
Dilthey, quien la conceptuaba como metodología general de las ciencias del
espíritu. Así mientras las ci ncia físico naturales pondrían en op ración un
dispositi o metodológico analítico-causal e plicativo (Erk/iiren ) de us
respectivos objetos, las ciencias del espíritu Jlevarían a cabo la ya apuntada
Verstehen de las realidade humanas y culturales que son objeto propio de su
consideración.
Hoy día no obstante la cuestión hermenéutica no se r cortaría
entonces n una problemática regional limitda al campo d las cienci
humanas, sino que se presenta con carácter univer al, por configurar el
universo todo del dis urso humano en u totalidad al ser la interpretación
tanto principio implícito como intención final explícita del entendimiento y
la int lec ión humanos.

herrnen ia fundacional del uni erso del discurso humano, siendo la lengua
propia una isión del mundo perspecti a o cocreación mediacional que filtra
Y· a la ez colorea los perfil de realidad que se presentan ante ~l ser
humano. De esta suerte, la hermenéutica se configura como honzonte
semiológico gen ralizado desde el cual juzg r críticamente toda
interpretación particular, p. ej ., de las ciencias . humanas tomand.o en
consideración que esta perspec iva teórica se eng~ en una e~Fc1e. _de
estructuración modélica que permite articular la propia construcc1on cnt1ca
de la realidad.
Aquí la erdad no habrá d ser concebida co~o conformidad
inamo ibl con una realidad "asegurada" en su congelación pre ente a la
con iencia sino adecuación-conformación "justa" ( e' sentido de justeza)
d é ta frente a las realidades a las que -mediante un perman nte proceso-de
pr cisión y ajuste- les pennitiría ftjar u alor de posición y en lo posible su
consistencia ontológica.
n el p nsamiento contemporáneo es dable encontrar a enidas que
recorriendo sinuosas tra ectorias úbitamente convergen y así se suscitan
amalgamas fusiones impre i ta · emos enton s ~ómo_ Karl Ott~ Ap 1,
dis ípulo de Jürgen Hab nnas (E uela de Frankfurt) ~mtet1~ _n un solo h~
teórico tesis hemenéuticas, analíticas y de u propia trad1 1ón de teoria
crítica. Apel plantea que hay di ersos mundos o comunidades
comunicati as subyaciendo a cada una de ellas sus propias condiciones de
posibilidad de comunicación. En las condiciones actuales de globa~izació~.
hegemonía del capitalismo mzmdial integrado (com~ lo conceptuah~n Fehx
Guattari y Toni
egri) la verdadera y umver al omuntdad de
comunicación para pel sería la humanidad 1 1ent ntera la que estaría
en vía de tran itar ha ia la aceptación d una detenninadas reglas de juego
lingUísti o, en un sentido wittgensteiniano.

Para Gadam r Coreth, Betti, Ricoeur te. el lenguaje representa la
interpr tación o «hermeneia» fundamental o primigenia del mundo o

La transformación de la filosofia que postula pe! plantea orno
erdadero aquello que ha de pre entar e como conjunto supuesto de
condiciones que hacen posible todo discur o comunicativo; por end no
ya como en Habermas I asentimiento al que se arriba mediante dis ursas.
Pretende A~ 1haber encontrado un nue o pu~t~ carte iano re.fundacional de
la filo afia O en el apriori de la compren 10n argumentativa que en la
comunidad comunicativa real adquiere una posición destacada dentro de la
preestructura hermenéutica de la inteligencia. De uerte tal qu todos los
restante supue tos de la comprensión -de índole material e istenci 1cuyo relie e en muchas oc ion s desdibuja y torna opaca las reglas del
juego argumentati o, de jure deb n subordinar e en principio al mencionado
apriori, o pena de extra iar el ignificado genuino que en justi ia les
corr sponde.

38

39

En esta línea de sentido «interpretación» habrá de r abrir un texto
obra producción, conte to o discurso redirigiéndolo y conexionándolo con
u entido antropológico, partiendo de la captación d u significado
inmediato y a continuación proceder a u de odifi ación•;- codificación lo
qu implica la mediación de un código lo cual finalmente no sólo no romp ,
ino ratifica el pi nteamiento nuclear de la hermenéutica dilth yana, donde
comprender justamente habrá de ser aprehender un sentido o poner en
relación un fenómeno con una conexión total conocida 9•
'

�Habermas en todo caso no discurre lejanamente al horizonte
hennenéutico; éJ se pregunta cómo es posible en la sociedad moderna una
identidad (como comunidad de convicciones de un sujeto colectivo),
tomando en consideración la ausencia unificadora de mitos, religiones, y
aún, sistemas filosóficos, de que carece la sociedad pluralista. Su respuesta
la construye en la línea de que tal identidad sólo es asequible mediante
asentimientos obtenidos a través de discursos libres de dominio, esto es, en
situaciones com~nicativas ideales opuestas a los hechos. (contrafácticas).
Habermas parte de una plataforma de ideas que pretende reflejar una
situación histórica dada, en la·que el binomio dialéctico 'fuerzas productivasrelaciones de producción',- es sustituido por la interacción contingente entre
la esfera del actuar instrumental y la del actuar práctico-simbólico.
Ello debido a que, en la revisión que de la original herencia
frankfurtiana (Horkheimer, Adorno), efectúa Habermas, quedan claramente
diferenciadas, por un lado, la apropiación de la naturaleza por los hombres
mediante instrumentos (lógica o razón instrumental), y por otro, la
interacción comunicativa en una comunidad ética m~diante. el lenguaje
(razón comunicativa). Tan netamente distinguibles son a~bas esferas que, en
el marco de la sociedad actual y su devenir tecndcrático, la lógica
instrumental ha avasallado, "sobreconformado", a la esfera de los discursos
comunicativos, quedando relegados en particular, los discursos referentes a
los fines, los valores y la liberación.
El interés emancipatorio que Habermas conserva de sus
predecesores vá más allá del esquema de Marx nucleado en torno al trabajo,
la superación de la lucha de clases y la abolición de las mismas junto con el
Estado; todo ello no supondría sin más la superación de toda fonna de
opresión y servidumbre. La propuesta habennasiana gira en tomo a la
necesidad de liberar primero a la propia esfera de la interacción
comunicativa de su sujeción a la razón instrumental, y a la vez, supeditar a
los afanes emancipatorios los cánones de la ciencia, , posibilitando una
reunificación de teoría y praxis, en un nivel superador del actual estado de
cosas, signado por la hegemonía tecno-burocrática y cientificista, lo que
sitúa todo su planteamiento en un claro nivel. metapolítico.
La dialéctica deviene entonces reflexión que se traduce en lenguaje
libre de dominación, implicando necesariamente la inmersión del sujeto en Ja
totalidad que es conocida y una práxis dialógica no exenta de dificultades. El
conocimiento de suyo, conlleva interés y pautas valorativas; en el caso de las
ciencias naturales, estas se hallan sometidas al mismo espacio de dominación
instrumental vigente, en las condiciones actuales. A las ciencias sociales, por
su parte, la actual tecnificación de la sociedad las aliena, ocultando su
40

genuino interés práctico y su vocación liberadoras, lo que las ubica en u_n
ámbito de entendimiento político, desplazándolas de entrada, de fung1r
meramente como espejo de Jas ciencias naturales, uncidas al carro victorioso
de los intereses de la dominación y de la racionalidad instrumentales.
La teoría crítica de Habennas, pese a su conjunción de ideas
asimilables a la dialéctica de la ilustración de Horid1eimer al pragmatismo
de Pierce y James, al interaccionismo simbólico de 'Cooley, Mead y Wright
Milis a la misma hermenéutica del ya mencionado Gadamer, y a las
tradi;iones filosóficas representadas por Marx, el psicoanálisis el idealismo
alemán, el historicismo y aún el positivismo, desarrolla su propia
especificidad que gira en derredor de la tesis de la emancipación que para
Habermas y Apel, va a representar la única idea aún promovible heredada de
la tradición filosófica. Hay quienes ven precisamente en Gadamer y
Habermas, y en menor medida en Apel a los últimc;; representantes de la
gran tradición filosófica de Europa.
Para este último pensador, el gran mérito de la filosofía
hermenéutica al modo de Gadamer va a consistir en reaccionar contra el
proceso de reducción sufrido por la teoría del conocimiento procede~te de
Kant, en la moderna lógica de la ciencia, incluidas todas las anantes
positivi tas. Y es que la hermenéutica ha puesto en evidencia los
presupuestos tra cendentales -otrora ocultos- de esta lógjca a la que subyac
la relación sujeto-objeto defendida por Descartes y Kant y adicionalmente,
al radicalizar la reflexión sobre la &lt;&lt;comprensión» ha descubierto estructuras
de suyo impensables en el esquema diádico planteado superando
simultáneamente tanto el idealismo gnoseológico como el solips_ismo
metódico, esto es, Kant y su antecedente, Descartes.
Esto conlleva implícitamente y conduce nece ariamente a la
tematización del lenguaje como un a priori irrebasable -si bien
reconstruible- del comprender. En Gadamer -desde la óptica de Apelencontramos aplicada críticamente la radicalización de la idea de
hermenéutica a la autocomprensión filosófica de las ciencias del espíritu,
superadora en definitiva de la concepción objetivista, sumamente restrictiva
del positivismo -que en el neopositivismo lógico habrá de reaparecer- para la
que «comprensión» meramente habrá de significar la tematización vivencia!
por empatía de los procesos o actos psíquicos de otras personas.
Se trata aquí de una concepción deformadora y sustitutiva del
verdadero problema hemenéutico original: el acuerde con los otros acerca
del mundo objetivo, esto es, acerca del sentido y verdad del descubrimiento
lingüístic::o de lo real en tanto que real. Y es que para Karl-Otto Apel como
ya vimos, la verdad estribará en lo que ha de supone se para que pueda darse
41

�una comunicac1on el conjunto de condiciones de posibilidad a priori que
posibilita los di cur os

satura Ja manera de ver del sujeto. conforma su horizonte y le posibilita o
cancela opciones de intelección.

La hermenéutica plantea consist nt mente que no nos es dable a lo
humanos -y esto envuelve consecuencias políticas inocultable - al anzar
mediante reconstrucción o realizar a posteriori la pleni,ud concreta del
mundo de la significación o de comprensión de otro hombr o de ott:a época
histórica. Ciertamente, Gadamer llega a hablar de mezcla de horizontes, mas
esto es en el mejor de los casos, una aproximación. i lo anterior fuera
exigibl sin más, toda posibilidad de intelección quedaría por principio
obliterada, dada la radical singularidad de cada «mundo de significación».

Se puede colegir de todo lo anterior, final~. nte que. si bien es
posible seguir afinnando -en consonancia con las pos1c1ones clásicas- qu~ :'
mundo es el horizonte total toda ez que abarca nuestra total comprens1on
del mundo también se debe puntualizar que por estar referido a una
situación social e histórica determinada el horizonte deviene «horizonte
total relativo». Aquí el «horizonte total absoluto» en Gadamer Y Coreth
-notoriamente influidos por Heidegger en e ta cuestión- se de plaza
precisamente al hombre -punto axial de todas las ~ue tiones- y a su e~encia
con ertido en nue o a priori pero no por ello desvinculado de la cuestión del
ser. La designación que sintetiza esta visión es bien conocida: « r-en-elmundo».

En concordancia con lo anterior plantea el ya citado Emerich
Coreth: &lt;&lt;Pero cuanto más e trate de entender una totalidad concreta por
ej mplo a otro hombre, o una obra literaria del pasado que contien o
presupone todo un mundo de relaciones humanas de maneras de
comportarse, de formas de pensamiento o de mentalidade , tanto más debe la
intele ción tanto como sea posibl , intentar iluminar el tra fondo para ganar
el horizont correcto de comprensión» 11 •
Precisan Coreth y los hermeneutas que el «mundo de la ida» al qu
se r fería Dilthey «abarca -en heterogénea unidad- man ras de er mu
distinas intenciones teoréticas intereses prácticos valoraciones afectiva ,
tomas de posición y modos de obrar los cuales en cuanto forman el
trasfondo atemático sólo pueden er investigados conclusi amente a partir
de afirmaciones o de sucesos singulares . . . Interpretar afirmacione
singulares sin atención a su origen y a trasfondo o sea interpretarla
«ingenuamente» a partir de la compren ión previa propia conduce a errores»
12

De ahí la importancia decisiva del concepto -fundam ntal n
hermenéutica- de horizonte: «totalidad comprendi~a conjunta
atemáticarnente o bien preentendida, la cual penetra, condicionándolo
determinándolo en el conocimiento -la percepción o la int lección- de un
contenido sinyular que se abre dentro de esa totalidad de una manera
determinada» 1 • Hay horizontes parciales heterogéneo ubicados a distinta
e calas, configurando entre todos un horizonte de totalidad donde se ins rtan
la vida histórica y la intelección humana. Cada horizonte oncreto pos e su
propia respecti idad su específica manera de aprehendt11r sentidos de mirar
la realidad y de leerla, condicionante de cada contenido singular así
fonnalizado. Por esta vía la conocida dicotomía de «objeto formal»
«objeto materia))) queda superada, y la escisión entr un suj to puro
nfrentado a una objetividad pura queda a su vez en entredicho de de el
momento en que e todo el mundo de la experiencia y la comprensión el qu
42

utonomi mo Metapolítica del d eo.
in hacer necesariamente uso de la expresión «metapolítica&gt;&gt;
encontramos una muy original y poco at ndida i ión metapolítica en el
pen ador y luchador so ial italiano Antoni? (Toni) egri 14 . -~ercano a 1~
filosofla francesa posestructuralista de Gllles Deleuze
Fe!Jx Guattan
escribirá varios textos con este último además de sus propios escritos. Con
estos autores comparte el propósito de rearmar un nuevo tipo de diagnóstico
que conjugue "las dimensiones del inconsciente y de la subjeti idad con las
dimensiones ocio-políticas idio incráticas resituando los síntomas propios
de esta era de la infonnación planetaria" 15 • Tanto Guattari como egri se
sirven de la noción de Capitalismo
undial Integrado (CM1 en lo
16
ubsecuente) acuñado por el primero en la e aboración de todo u
andamiaje conceptual político y metapolítico. De lo que se trata para egriGuattari es de estructurar una nue a armazón referencial que haga po ibl la
formulación de nueva propue tas 17 abriendo paso al ejercicio d la
imaginación la creatividad ocia! y a la rehabilitación-reapropiación de los
conceptos de &lt;&lt;nece idad» de «deseo» entendidos en el presente conte to
como fundamentos de la ida comunitaria.
Proponen estos pen adores en un escrito de 1984 18 una redefinición
de comunismo entendido ya no má como inónimo de «aplastami nto del
hombre bajo el pe o del colecti ismo», sino como la vía más ad uada y
deseable d lib ración de las singularidades individuales y colectivas, que
indefectiblemente habrá de pasar por la abolición de toda suerte de
regimentación /o control de los pensamiento y de lo d~eos .

43

�Y no es que no haya conciencia por parte de egri acerca del
estrepitoso fracaso del llamado «socialismo real», en su momento socio y
cómplice de las potencias capitalistas. Ambos tipos de regímenes son
considerados desertores de las grandes promesas de la ilustración: libertad,
igualdad, fraternidad; y no sólo esto, sino que incluso serían copartícipes de
u,n sometimiento de la vida humana en sus distintas dimensiones: trabajo
ante todo, pero también deseo sueño, arte, etc. «El hombre que, no hace
mucho, hacía de su trabajo y de su calificación una fuente de dignidad, se
encuentra sea cual sea su posición constantemente amenazado de caducidad
social: desempleado, menesteroso asistido en potencia» 19. El trabajo «se ha
convertido en el nido de todas las irrracionalidades en que se anudan todos
los apremios y todos los sistemas de reproducción y de amplificación de esos
apremios, que consiguen así infiltrarse en las conciencias, y proliferar en
todas las avenidas de la subjetividad colectiva&gt;&gt; 20 .
El hecho es que el problema del capitalismo permanece más allá de
posiciones triunfalistas a lo Fukuyama, dado que el hombre en este sistema
pereciera trabajar sin descanso en su propia exclusión en lugar de trabajar en
función de un enriquecimiento de las relaciones del hombre con los demás
hombres, con la naturaleza y consigo mismo. Hoy día, lo sabemos, el trabajo
está comprometido, cuestionado, diseccionado. Algún autor habla de
«abolición» 21 del trabajo no en un sentido filosófico o antropológico de
"realización personal", "actividad práctico-sensorial" o aún, "actividad
autónoma de transformación de la materia", sino del "trabajo" que "se tiene o
no se tiene", esto es, el trabajo propio del capitalismo industrial que viene a
ser propiamente una construcción social consistente en una actividad
destinada a inscribirse en el flujo de intercambios a escala de toda la
sociedad, que posibilita y vehiculiza de manera normalizada la producción y
reproducción del todo social. Implica competencias socia'.mente definidas
puestas en operación mediante procedimientos socialmente homologados.
Entendido así el trabajo en el CMJ, éste restaura las peores formas
de dominación, servidumbre y explotación al obligar a todos a luchar contra
todos para obtener un puesto laboral en el sentido definido· se perpetúa
entonces un estado que, en las condiciones actuales tiende a enrarecerse y a
enmascarar y disimular aún más, si cabe, la verdadera situación del
«trabajador». Por un lado, es un verdadero precario: « . .. la figura central y
la condición "normal" no son más las del "trabajador" -ni a fortiori la del
obrero, el empleado, el asalariado-, sino la del precario que ya "trabaja", ya
no "trabaja", ejerce de manera discontinua múltiples oficios, de los cuales
ninguno es un oficio, no tiene profesión identificable y tiene como profesión
el no tenerla; no puede por lo tanto identificarse con su trabajo y no se
i~ent!~ca, sino que considera como su "verdadera" acti 1 idad aquella por el
eJerc1c10 de la cual se esfuerza en las intermitencias de su "trabajo"
44

remunerado» 22 . Por otro, el capital exige que simultáneamente sean los
trabajadores "autónomos" y "creativos" en su trabajo.
Las condiciones macrosociales son tales que se ha generado una
salida de la "sociedad de trabajo" sin reemplazarla por ninguna otra· se
disuelve el sentido específico anterior de pertenencia social. André Gorz lo
establece: « os sabemos, nos sentimos, nos aprehendemos a cada uno de
nosotros como desempleado en potencia, subempleado en potencia precario
temporario 23 , de tiempo parcial en potencia.» 24• Guattari hablará de nogarantizados.
Según Lester Thurow2 5 -uno de los corifeos más entusiastas del
globalismo- "el capitalismo le declaró la guerra a la clase obrera y la ganó".
Esta sensación satura de manera más o menos vaga la percepción del
imaginario social de una manera progresiva en particular a partir de la
hegemonía neoliberal establecida desde finales de los setenta en todo el
mundo. A partir de ese momento «la reproducción material y cultural de las
sociedades entra en crisis y la anomia, la barbarie, las guerras "civiles"
larvadas o no el miedo a un desfondamiento de la civilización y a la
implosión de la economía globalizada, basada en la finanzas, en la cual el
dinero produce dinero sin vender ni comprar nada más que dinero se
extienden a todos los continentes. El dinero se conviertió en un parásito que
devora la economía y el capital, en un depredador que saquea la economía»
26

Volviendo a egri y a la especificidad de su propuesta él afirma que
los «agenciamientos capitalísticos» se han apropiado del discurso del
comunismo para despojarlo de su capcidad de aná)j is y de su propuesta de
liberación. Y es que egri y su escuela conceptúan al comunismo como el
«conjunto de las prácticas sociales de tran formación de las conciencias y de
las realidades en los niveles políticos y sociales, históricos y cotidianos
colectivos e individuales, conscientes e inconscientes» 27 . Será ante todo la
"lucha colectiva por la liberación del trabajo" la que habrá de ser llamada
comunismo.
Hay un claro énfasis en lo que se ha dado en llamar "las nuevas
subjetividades" originadas según esta visión, a partir de los años sesenta en
particular, al calor de los conflictos de año 68, los cuales permitieron la
aparición en la escena social y política de nuevos actores ociales nuevas
singularidades colectivas dotada de una especial movilidad, creatividad y
variabilidad espacio-temporal y canalizadoras de nuvos procesos de
singularización del deseo.

45

�Se rompe con los anteriores moldes masificadores de lo social y se
rechazan todas las formas de colectivismo organizado en empresas
capitalistas y/o socialistas, en procura de una mayor y mejor productividad
social, que desemboque en la re-construcción del trabajo, espacio que, al
lado del ámbito de lo propiamente cultural configura una topología
metapolítica. El concepto de trabajo en estos autonomisti, no permite su
cristalización en ninguna forma de propiedad privada ni considera los
instrumentos de producción como un fin en sí mismo, sino como elemento
mediador a cuyo través se habrá de posibilitar el desarrollo pleno de la
singularidad y una nueva producción de subjetividad. (Es claro que se trata
de una revisión del concepto de sujeto revolucionario, entendido en clave
marxista). Su visión del poder es acotado como horizonte de liberación
como auto-valorización y auto-producción de las singularidades.
El llamado de Negri a una «subversión creativa» que comprenda no
sólo privativamente el espacio de las luchas políticas o P&lt;;&gt;)ítico-partidistas lo
sitúa a las claras en un nivel propiamente metapolítico, y do distancia de las
corrientes «posmodernistas» de un Lyotard o un Vattimo: « . .. .los cambios
se han vuelto claramente irreversibles. Los nuevos modos de subjetivación
han dislocado literalmente los viejos escenarios de la lucha de clases,
implantándose en las raíces imaginarias y cognitivas de las nuevas
dimensiones del "producir", convirtiendo su toma de conciencia en un acto
de voluntad transformadora. Los procesos de singularización de deseo se han
apoyado así, sobre prácticas colectivas que constituyen desde entonces
nuevos territorios políticos. Su dramática afirmación ha cuestionado nuestro
"vivir" social y lo ha promovido como base de una mejm expresión subjetiva
del conjunto de los sistemas de producción materiales y semióticos. Su
contestación de la propiedad privada es una negación radical de todas las
formas de colectivismo ciego . .. »28.
Las llamadas "nuevas subjetividades" aluden a una amplia gama de
nuevos actores que demandan de suyo la construcción y reconocimiento de
s~ propio espaci~ de demarcación social y de demandas diseñadas a partir de
dLvers1dades socioculturales: movimientos de estudiantes y de jóvenes en
general, de las mujeres, de minorías religiosas, étnicas y/o lingüísticas, etc.,
así como de formas altamente renovadas de las tradicioraales luchas de los
trabaj~do~es; son movimientos de "defensa y reconquista de la ruptura" 29 , de
margmahdades desbordadas que, al decir de Negri, ¡;on portadoras en
potencia de las necesidades y deseos de las grandes 1mayorías. En una
expr~sión prima facie paradójica,
egri-Guattari afirman que son
precisamente las marginalidades las instancias capaces de «unversalidad».
Par~ esta inno~a~ora y ~ud~ líne~ de pensamiento. metapolítico, los
«universales pohticos» no Lmphcan nmguna afirmación ·con pretensión de
verdad trascendente y no se desmarcan de los espacios de poder y deseo de
46

los hombres concretos; incluso se trataría de desplazarse de la dialéctica
aliado-enemigo hacia una posición que marca un salto cualitativo en este
sentido: se trata entonces de un universal político que «se constituye por el
descubrimiento del amigo en su singularidad, del otro en su irreductible
hetrogeneidad, de la comunidad solidaria en el respeto de sus valores y
finalidades propias»30 .
Es tesis nuclear de esta metapolítica del deseo que deben ser las
finalidades humanas las que califiquen y orienten la producción, no
viceversa. La organización capitalista del trabajo para la ganancia es la
instancia que en su proceso de redefinición de las formas de exacción de
plusvalía y sus nuevas y más sutiles formas de mando y dominación se
opone a la libertad, la creatividad y el deseo, mediante diversos dispositivos
como el control social establecido vía los medios de comunicación, la
informatización de toda la actividad económica y múltiples actividad~s
sociales, la articulación/supeditación de todos los tiempos y espacios
societales al modo de producción ampliado que así sobrecodifica los
imaginarios, las subjetividades, y aún los deseos y la vida privada,
tomándose iJocalizable y «desterritorializado» el poder.
Para esta corriente metapolítica, la «intelectualidad», que es
«presencia y tarea común» deviene forma del trabajo y de la comunicación
productiva, y en consecuencia trama y conducto de lo social y lo político;
otras formas de aparición de lo intelectual han perimido; no más crítica
externa de lo existente, ni compromiso con un supuesto «proceso de
transfonnación»; en todo caso, los procesos se han de reconducir a una
productiva autoposición y determinación del «sujeto intelectual colectivo».
Se trata de erigir un nuevo «poder constituyente» y de la aparición de un
nuevo sujeto revolucionario, ajeno a toda mirada expropiadora y
cosificadora del otro. «En la ondulatoria constitución del proceso
revolucionario, entre éxodo y retomo, entre miseria y riqueza, entre
anticipación y movimiento de masas, el momento sincrónico de la nueva
creación consolida la diacronía de los acontecimientos y actualiza una
irreversible genealogía. Construir la agencia política del intelecto general
hacia la producción de poder constituyente es un proceso que transforma la
ausencia de memoria (a lo que siempre la vida nos constriñe) en presencia
del producto total de las luchas pasadas y presentes. Trabajo vivo sobre un
capital históricamente acumulado y ont~lógicamente fijado . En cualquier
caso: comenzar desde el principio no es volver atrás» 31•

47

�Tradicionalismo

El escritor argentino Alberto Buela, en el número correspondiente al
año 1997 de la Revista Disenso 32 nos da noticia de la concepción
metapolítica presente en la corriente denominada tradicionalismo, que en el
presente contexto hace referencia a una línea de pensamiento que se ocupa
'del estudio de un supuesto saber primordial común a todas las civilizaciones
distinguiéndolo claramente de tradiciones específicas de pueblos
particularmente considerados, cuyos valores históricos habrían de ser objeto
de conservación en aras del mantenimiento de una identidad sociocultural.
Es Silvano Panuniio 33 , uno de los autores que traza los lineamientos
centrales de esta visión tradicional; pero su más destacado difusor en nuestra
lengua ha sido el pensador sudamericano de origen italiano Primo Siena, el
cual estima biunívocos y correlativos los conceptos de trascendencia y
metapolítica al ser esta última expresión y traducción de una ciencia de
índole más bien sagrada, y no precisamente profana. Se trataría entonces -en
esta visión ciertamente heterodoxa- de una penetración del misterio
escatológico de la historia, el cual habría de consistir en todo caso en un
proyecto providencial que comprendería las vidas todas de hombres y
naciones.
Por lo tanto, es «ciencia» a la vez que «arte regia y profética»; es
una visión metafísica de la política en la que hombre&lt;: que actúan con
rectitud tratan de realizar un paradigma «metapolítico» en el sentido
indicado, una Civitas Dei o ciudad espritual primigenia ,que sirve de pauta a
la política real. En realidad, es una visión supratemporal y supraempírica que
trata de cohonestar dos mundos, el de los modelos o paradigmas ideales y el
de las realidades efectivas, el cual debe acomodarse en todo caso al primero.
Mención aparte habría que reservarle al pensador italiano Julius
Evola "manjar difícil de digerir" como lo ha calificado el sabio especialista
en religiones Mircea Eliade 34. Evola, ha sido poco difundido y es poco
conocido aún en nuestros días; adicionalmente, ha habido una serie de
distorsiones sobre su pensamiento, de tal suerte que escritores poco rigurosos
lo han tildado sin mayor criticidad de "fascista", con un desconocimiento
total de la compleja y en último análisis polémica relación que este autor
mantuvo con dicho movimiento político. Asienta el propio Eliade que «Todo
contribuye al aislamiento de Evola en el ámbito del pensamiento y de la
cult~ra modernos: el rigor de sus análisis filosóficos, sá espíritu crítico y el
coraJe de defender como sea una ciencia "tradicional", que opone a la ciencia
laica fragmentada, atomizada» 35.

48

La concepción metapolítica y metabistórica ~voliana se ubica en una
línea en la que encontramos a Gobineau, Chamberlain, Spengler y
Rosemberg; de ellos, hoy día ciertamente sólo el tercero conserva cierto
prestigio, que a últimas fechas luce remozado· es inevitable que cada vez
que se vuelve a hablar de crisis de la civilización yío de la cultura se vuelva
a Spengler, a Toynbee, a Ortega a Keyserling, y otros con idénticas
preocupaciones.
Evola en realidad es ignorado por los especialistas porque rebasa
con mucho los estrechos límites de sus rígidos marcos de investigación al
uso. Los diletantes, por otro lado, lo rehúyen al no asimilar su "erudición en
verdad prodigiosa" (Eliade), y la inmensa mayoría de los académicos (sobre
todo los enfeudados a la "opinión políticamente correcta") recelan de la
ausencia de concesiones en la exposición que hace de sus ideas este vigoroso
pensador, que en aparente paradoja, señala no tener ideas "propias", sino
manifestar y tratar de poner en claro, nociones otrora patrimonio común a los
distintos pueblos y culturas desde la más remota e insondable antigüedad.
Imposible resulta desde luego hacer aquí una exposición exhaustiva
del pensamiento de este autor como tampoco lo hicimos en el caso de la
otras corrientes, dados los limitados propósitos del presente escrito· mas no
nos eximiremos de señalar algunas de las ideas que más resaltan del notable
polígrafo italiano que por origen de sangre, perteneció a la nobleza de su
país.
Evola cultivó y propuso la más radical alternativa a la civilización
moderna: la idea de Tradición . Esta es concebida como un tipo ideal o
categoría metafísica opuesta al mundo ''anómalo y decadente" representado
por la llamada modernidad, siendo las civlizaciones tradicionales las
genuinas depositarias de una normalidad y una sacralidad, hoy periclitadas
en un Occidente "anormal y extraviado" .
El «mundo de la Tradición» presentado por Evola es ajeno a toda
suerte de fantasía individual. Utilizando un método inductivo y con un
impresionante acopio de datos históricos y antropol.ógicos desbordante de
erudición, Evola recorre las manifestaciones tradicionales de civilizaciones
tales como la antigua China, la Grecia más arcaica, la civilización azteca el
Egipto de los faraones, Roma el Islam, la India aria, la antigua Persia
Mesopotamia, Babilonia, la Europa cristiana medieval y otra y efectuando
un proceso de depuración de sus datos históricos y contingentes, obtiene un
precipitado mediante el cual, los «principios generadores» de cada una de
estas civilizaciones son remitidos al plano metaftsico donde de acuerdo a
Evola, es posible encontrarlos en estado puro.
49

�Julius Evola es un crítico muy severo del método histórico
científico, particularmente en su versión positivista decimonónica, c~y_os
procedmientos realizarían operaciones de violencia destructivas del espmtu
de aquello que se quiere investigar. El método evoliano similar en mucho al
de otros autores como el ya mencionado Eliade, así como Walter Otto
consiste en tomar con seriedad lo que hombres de otra culturas dicen de sí
mismos, y en particular, no permitir que se subordinen a una "rigurosa
historicidad", y a una "linealidad histórica", aspectos tan delicados de las
culturas como son las manifestaciones espirituales y sacras, eje de las
'
.
indagaciones
del presente autor. Pocas obras es posible encontrar tan aJenas
a las oscilaciones de las modas intelectuales de las diversas tendencias en
Historia.
De acuerdo a Evola, el hombre tradicional era con ciente de una
realidad más alta, de carácter suprasensible, metaftSico y sagrado al lado de

lo sensible, material y profano. Frente al devenir del mundo, el "transmundo"
del Ser.
o sería todo esto asunto de fe o de teoría, sino cuestión de
experiencia. Configuraba lo invisible de tal suerte lo real que tenía tanta o
quizá mayor densidad que lo visible, captable por los sentidos del cuerpo. En
el orden del mundo de la Tradición, «es la naturaleza superior la que
fundamenta y justifica la naturaleza inferior; las instituciones sociales y
políticas, la vida misma, carecen de sentido si no e por referencia al
principio superior del Ser. De este modo, se conocían medios de contacto
entre uno y otro plano: la Iniciación era el acto del tránsito· la Acción
heroica y la Contemplación, las dos grandes vías de aproximación, el Rito y
la Fidelidad, la mediación; la Ley tradicional, el gran soporte; y el símbolo
· 36.
terreno, e l lm peno»
Es más que obvio que el mundo de la Tradición, no existe ya hoy en
sentido social, "civilizacional", al menos por lo que toca a Occidente. Lo que
convencionalmente es llamado "tradición" sólo es un residuo de formas
socioculturales anteriores al mundo moderno, que poco o nada tienen que
ver con los planteamientos de Evola. Con todo, es dable aclarar, qu para
Evo1a "lo moderno" es un modo propio de ser de cierto tipo humano,
opuesto en todo al mundo tradicional constituyendo ambo dos polaridades
opuestas de la existencia, las cuales es posible encontrar en todas las etapas
de desarrollo de la humanidad, sólo que en la era actual. lo moderno habría
desplegado con mucha mayor amplitud sus potencialidades.
Para esta visión metapolítica -que incorpora inocultables afinidade
con la obra de Ernest Jünger- la única forma viable de conciliación entre
ambos mundos sería la inequívoca subordinación del inferior (moderno)
respecto del superior (tradicional), del cual el primero recibiría el rumbo y la
ori ntación.
50

Lo moderno, en esta heteróclita visión, no cabría ser reducido ni a la
primacía de lo cuantitativo ni al individualismo al irre~lismo, al capitalismo
0 al comunismo ni mucho menos al mero consumismo; tampoco es el
desarrollo sin precedentes de la ciencia y la tecnología occidentales. Se
trataría ante todo de un principio metafisico, manifestable en diversos
niveles de la realidad, que van desde el religioso hasta el político, por el que
el hombre quedaría encerrado en el marco de una fatalidad superior e
ineluctable tomase la forma que tomase.
La historia actual, en esta visión, acontecería en cuatro ciclos
históricos de descenso -como enseñaban varias sabidurías desde antiguocada uno más corto a similitud de la ley mecánfoa de la aceleración.
Habiéndose impuesto pues el mundo moderno sobre el tradicional, el tiempo
humano se ha "materializado" la decadencia habría traído consigo la
irrupción de las cuatro edades sucesivas, encontrándose la humanidad en un
proceso de caída por apartamiento del estado primordial originario.
in embargo, la libertad quedaría a salvo, de forma tal que no habría
fatalismo ni al principio ni tampoco al final de la historia. El que vuel a a
imperar el espíritu dependerá en último análisis de la acció~ de algunos
hombres que ubicados en un plano metapolítico, logren reconducir la
presente edad hacia un punto de restauración del orden primigenio, el cual
vendría signado por la sacralidad, la jerarquía y la primacía de lo
trascendente así como por la efectiva subordinación de los aspectos
económicos, prácticos, y en general, materiales de la existencia.
Hasta aquí la presentación de las distintas visiones metapolíticas.
Como se ve, son muy diversas entre sí y aún opuestas. Todas pretenden
situarse más allá de los discursos políticos habituales y aún de las disciplinas
académicas que abordan lo político. Algunas pretenden incidir claramente en
las realidades políticas efectivas mientras que otras se repliegan en un
espacio pura o marcadamente teorético. El tiempo decidirá si llega a
unificarse el sentido del vocablo o si la equivocidad del término habrá de
prevalecer. También está por verse si finalmente serán Jas visiones
heterodoxas las que se apropien de esta noción, o si esta devendrá en una voz
académica, aséptica y "políticamente correcta". El diferendo apenas inicia.
n todo caso, esperamos que estas concisas consideraciones hayan
contribuido en alguna medida a un mejor conocimiento de distintas
concepciones de la metapolítica la mayoría de las cuales, ciertamente
transcurren por las márgenes de la producción teórica y cultural 37
erigiéndose en visiones alternativas a los paradigmas actualmente
prevalecientes.
51

�Notas bibliográficas
1

Alain de Benoist y Guillaume Faye, Las ideas de la «Nueva Derecha», Ediciones
de Nuevo Arte Thor, Col. El laberinto Barcelona 1986, pp. 142-143. Las siglas ND
en todos los casos van a significar "Noueve/le Droit''. o "Nueva Derecha".
2 ,

/bid, p. 144.

/bid., p. 146. De hecho, han ido cobrando cierto auge movimientos europeos
neomonárquicos, partidarios de la restauración de alguna de las diversas formas
imperiales que a lo largo de ]a historia se han sucedido en dicho continente. Los hay
desde promotores del Imperio Francés o del Imperio Austro-húngaro, hasta del
antiguo Imperio Romano, por no hablar de los perennes grupos neo-nazis, que
sueñan con la instauración de un Cuarto Reich, -ario y "nórdico" desde luego- (no
hay más que ver el fenómeno Heider en la Austria actual. Incluso hay quienes
proyectan una Restauración Carolingia, vía la abolición de toda la modernidad,
después de una eventual crisis terminal de Occidente. Spengler cabalga-de nuevo.
3

4

!bid., . p.16.

13

Jdem ..

14 Politólogo italiano, nacido en Padua en 1933, en cuya Universi~ad fue profes~r de
ciencias políticas y sociales. Sus escritos se mueven en el espacio del pens~m~ento
político y del derecho, así como en el de la filoso~a francesa ale~ana e 1tah~na.
Hegel, Max Weber, Descartes, Marx y particularmente Spmoza ~onc1tan
destacadamente su interés. En los af1os sesenta fue uno de los teóricos del
operarismo italiano. En los setenta derivó esta línea hac_ia la auto~omía obr~ra. Ha
dado cursos en la Universidad de París VII y en el Coleg1u Internacional de Filosofía
(París). Ha estado en prisión acusado de estar vinculado a las _Brigadas ~.oJas. A ~u
reciente retomo a su patria, nuevamente el Estado le ha brmdado un hospedaje
carcelario", por razones que nos resultan poco claras. Entre sus principales escritos
se encuentran El poder constituyente, Marx más allá de Marx, Fin de siglo Y La
anoma/la salvaje (sobre Baruch de Spinoza). También ha escrito un ensayo sobre
Leopardi. De estas obras, sólo Fin de siglo ha aparecido en casteJJano
(Paidós/I.C.E.-U.A.B., Col. Pensamiento Contemporáneo I 9, Barcelona 1992).

Félix Guattari. Cartografías del deseo. Francisco Zegers Editor. Santiago de Chile
1989, p. 18.

15

Se introdujo para referirse al hecho de que el capitalismo contemporáneo se ha
convertido en un fenómeno que compromete al planeta entero ("globalización" es el
vocablo que finalmente se ha impuesto, pero dice menos que la · expresión de
Guattari). Se caracteriza por el hecho de que sus interacciones son constantes aún
con países que históricamente parecían habérsele escapado, y porque tiende a
sobreconformar o sobrecodificar toda actividad humana, de tal suerte que, a nivel
planetario, nada escaparía a su control.
16

s Nombre derivado de Hermes, el «mensajero divino» que traía a los hombres los
mensajes de los dioses; y de ahí hermeneus: heraldo traductor.
6

Coreth, Emerich. ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica.
Herder, Barcelona, 1982.
7

Hans-Georg Gadamer es considerado uno de los filósofos alemanes de más
prestigio en la actualidad y el máximo exponente de esta línea de pensamietno, que
de alguna manera compendia y prolonga las tradiciones más clásicas de la filosofia
centroeuropea. Su principal obra es Verdad y método. Fundamentos de una
hermenéutica filosófica ..

17 Esta línea de pensamiento no sufre del síndrome de &lt;1parálisis por análisis» tan
extendido entre las diversas versiones de la hermenéutica.
18

«Las nuevas alianzas», en Cartografías del deseo, cit.

19

/bid, p. 146.

20

Ídem

8

Ver nuestra reseña al libro de Alan SokaJ y Jean Bricmont Imposturas
intelec/uales, a publicarse en Humanitas, Anuario de ir.vestigación de la

Universidad Autónoma de Nuevo León, núm. 27, Monterrey 2000.
9

Dilthey, Wilhelm. Introducción a las ciencias del espíritu. FCE, México 1979,

21

passim.

André Gorz, Miserias del presente, riquezas de lo posibie. Paidós, Col. Estado y
sociedad 62, Buenos Aires 1998.

10
Apel, Karl-Otto. La transformación de la filosofía . Ed. Taurus, Madrid 1985, 2
vols.

22

Gorz, op. cit., p. 63 .

23

Lo que en México llamamos comúnmente "trabajador eventual" .

24

Op. Cit., p. 63.

25

Citado por Gorz, cit., p. 19.

11

Coreth, Emerich. Cuestiones fundamentales de herme/2éutica. Ed. Herder,
Barcelona 1972, p. 103 .
12 '

!bid ,. p. 104.

52

53

�26

Gorz, op. cit., p. 15.

27

Negri, op. cit., p. 147.

28

/bid, pp. 160-161.

~9 Por desconocimiento de teorías más explicativas y abarcadoras, así como de más
alta densidad teórica como las de Negri, Guattari, Michael Hardt y otras similares, a
muchos "analistas" políticos de hoy día se les escapan fenómenos nuevos que van en
esta linea, como los movimientos estudiantiles y universitarios que hoy vemos en
Irán, México (UNAM,
ormales Rurales), Colombia, Perú, Ecuador y
próximamente, Argentina. En 1997-98 asistimos a fenómenos análogos en Francia.
Los viejos paradigmas carecen de la red conceptual idónea para la asimilación de
estas manifestaciones arborescentes, que poco tienen que ver con los fenómenos
sociales de carácter estudiantil de los sesentas y setentas, independientemente de que
los actuales nuevos actores así lo construyan en. su imaginario. Era notable la
insistencia con que usaban varios editorialistas palabras como "inaprensible",
"evanescente", "inasible" y otras similares, para referirse al movimiento de la
UNAM. Periodistas y aut0ridades enloquecían porque cada vez que se dialogaba con
el CGH (Consejo General de Huelga), este se hacía representar por diferentes
personas. A un sistema domlllante ilocalizable sólo se le puede combatir por
movimientos con similares características. Para quienes están fuertemente aferrados
a los anteriores paradigmas todo esto resulta inasimilable.

30

o podemos dejar de mencionar que en México se publica una revista bajo el
nombre de «Metapolítica» desde el afio de 1997 por ·el Centro de Estudios en
Política Comparada A.C. y la UAP, dirigida por César Cansino; es un importante y
loable esfuerzo sin duda. Sin embargo, estimamos que la mayor parte de los
materiales que han aparecido -que en su mayoría son de calidad- se ubican
prevalentemente en el marco de la Ciencia Política y la Politica Comparada.
17

egri, p. 162.

31

egri, Fin de siglo, Paidós/I.C.E.-U.A.B., Col. Pensamiento Contemporáneo 19,
Barcelona 1992, p. 159.

12

Buenos Aires, 1997.

Obra principal: ·Metapo/itica: La Roma eterna e la nuova Gerusalemme (Roma
1979).

ll

34 Recensión sobre su libro Rivolta contra il mondo moderno, publicada en
«Vremea» ("El Tiempo"), aflo VIII aúm. 382, mayo 31 de 1935, apud. «Ci udad de
los Césares», s/f, Santiago de Chile., p. 13. En el mismo texto Eliade dice a las
claras que en dicha obra es posible 11 si no encontrar respues a a 'viejas preguntas, por
lo menos contemplar una explicación del mundo y de la historia de una fascinante
grandeza". Ediciones Heracles de Buenos Aires publicó en castellano en 1994

Rebelión contra el mundo moderno.
H

Ídem.

36

!bid., p. 7.

54

55

�LAS ETÁPAS DE LA VIDA:
INFANCIA - JUVENTUD - ADULTEZ - ANCIANIDAD
SU SENTIDO Y AYUDAS PARA SU REALIZACIÓN.
'

Prof. Dr. Phil. Dr. h. c. Heinrich Beck
!: Bamberg/Alemania
Muy estimados Señoras y Señores, queridos colegas, antes de
comenzar con mi investigación, perrnítasame recordar el fallecimiento del
Profesor Rafael Gil Colomer, con el que mantuve una muy buena amistad
personal, y ante todo una· relación profesional muy apreciada por mí. En mi
opinión, deberíamos continuar actuando según su intención y espíritu. En
este sentido, concebí también la siguiente consideración filosófica. 1
Introducción: Nuestra intención.

El hombre necesita ayuda en todas las fases de la vida, para poder
cumpl ir su sentido. ¿Pero en qué consiste este sentido, la tarea de la vida: en
el conjunto y en la específica particularidad de sus etapas?
Esto es una cuestión teórica que pertenece a la antropología
filosófica, la cual pregunta por la estructura y disposición básica del ser
humano como tal. Esta reflexión antropológica tiene que anteceder la
cuestión por las ayudas posibles y necesarias, las cuales se proporcionan a
esta estructura de sentido -y esta última cuestión es un tema central de la
filosofía de educación- que se entiende como filosofía práctica. Así en la
consideración siguiente, siempre el paso primero será preguntar por la
estructura de sentido que subyace, y el paso segundo ·será preguntar por los
medios de ayuda.
Como estructura básica de sentido descubrimp,s por el análisis ontofenomenológico de los datos empíricos una disposición del ser humano a
realizarse en un movimiento circular. Pues, el hombre vive en su inicio, en
su Jase pre-natal, en una íntima unidad con-su fondo maternal, y después, en
su infancia, en una unidad igualmente íntima con su familia, que es en cierto
modo su útero social. En la juventud, el hombre sale de esta unidad
inmediata, enfrentándose con ella críticamente y explorando nuevos
horizontes de la vida, mientras que en la edad adulta vive permanentemente
expuesto al mundo, en el que tiene que aceptar responsabilidades y probarse.
En la ancianidad, él busca una nueva unidad de la paz y armonía con la
57

�sociedad circundante, y pasa últimamente por la puerta de la muerte, como
esperamos a una más íntima unidad con su fondo divino.
Esto dice: La~vida del hombre comienza en una unidad primordial
con su ambiente persona], desde la cual entonces egresa, diferenciándose y
desplegándose, y se confronta consigo mismo y los otros seres humanos
para últimamente volver a una nueva unidad, ahora integral más rica y
profunda. Así, el ser humano pasa por tres estados: El e tado primero
significa la in-sistencia en una originaria unidad del ser en la que está
protegido· el segundo estado implica un ser ex-puesto frente de la realidad
una ex-sistencia en el sentido estricto de la palabra, que incluye muchos
riesgos; y el estado tercero significa la re-insistencia en una unidad más
comprensiva y perfeccionada en la que alcanza una nueva protección y
seguridad. Se manifiesta una disposición del ser a realizarse por un
movimiento circular, que se articula en los tres momentos de la in-sistencia,
ex-sistencia y re-insistencia. Pero esto significa sólo una finalidad esencial
qu en su realiza.ción con reta siempre depende de circunstancias
contingentes y podría también fracasar, así exige el compromiso personal del
hombre mismo y ayudas de otras per onas.
En e te contexto, quiero incluir una referencia al egregio filósofo y
pedagogo argentino ' Ismael Qui/es. Él desarrolló una así llamada
"Antropología In-sistencial", la cual al fin hemo elevado a un entendimiento
del ser "in-ex-reinsistencial" .2
Anotemos que este entendimiento filosófico triádico del s r es
abierto aun entendimiento teológico como "Analogía de !a Trinidad". egún
esto, el Ser Divino, en que todo el ente participa, implica una estructura tripersonal y describe un movimiento circular: Dios con su primera persona, el
padre, fundamentalmente reposa e insiste en su unidad de de la cual él
procede y se pronuncia en el Logos u hijo, que incluso se ha encarnado y
expuesto al mundo -lo que significa un paso eminentemente ex-sistencial- se
llena cumple y lleva al cabo en el Espirito anto, e to ignifica un
acontecimiento perfectamente re-in- istencial. En esta perspectiva, la ida
humana a través de sus etapas parece ser llevada y acompañada por la vida
trinitaria divina, en el sentido de una analogía remota y de participación
óntica. Claro no consideramos tal posible continuación teológica como
suposición lógica de nuestra argumentación filosófica, pero quizá podría
servir para profundizar el entendimiento.
En lo siguiente quiero mostrar más en concreto como este arco
circular de la vida se articula a través de sus singulares etapas, y así la ida
se manifiesta como una aventura llena de sentido.
58

l. Comienzo de la vida e infancia
a) Estructura de sentido

En su inicio, su estado pre-natal, el hombre in-siste en su fondo
materno y vive bajo el corazón de la madre, ~n una 1rnidad inmediata con
ella y en casi ilimitada, divina protección. Por el acto ex-sistencial del parto,
es pronunciado por su madre, puesto fuera de su fondo y e -puesto aJ
mundo, lleno de promesas, pero también de peligros; y ya el primero paso al
mundo podría acabar en un fracaso y significa un riesgo ex-sistenciaJ la
salida de la primordial seguridad.
Pero, por el estar-en-frente-de-su-madre, cara-a-cara con ella para el
niño se hace posible una nueva ahora más expresi a y explícita aceptación
por parte de la madre y una otra entrega a ella. De esta manera, el hombre
entra a una nueva unidad con su fondo-madre, en la que está más protegido y
asegurado que antes: resultado de un amor ahora más decidido y consciente.
En este sentido, el biólogo y antropólogo alemán Adolf Portmann describe la
familia como útero sociaJ y el filósofo Hans André habla de un
acercamiento por distanciamiento.3
Es decir: Por el paso del parto se mediatiza una más profunda e
íntima unidad entre madre e hijo, en un movimiento circular in-exreinsistenciaJ de la vida. Así, se origina la primera etapa de la vida, la
infancia. Esta importa una unidad con el ser de una estructura de sentido
muy rica y profunda, que abarca la unidad tanto con sus padres su fondo
relativo y limitado, como con Dios su fondo absoluto e ilimitado· es reunido
con Dios por medio de sus padres o sea en una inmediatez mediatizada.
Pues, para el ·niño, los padres saben todo y saben hacerlo todo, son
omniscientes y omnipotentes. El niño todavía no distingue de manera
objeti izante-racional entre prototipo infinito divino de padre y madre por un
lado, e imagen limitada humana padre y madre por otro. El niño concibe el
uno en la otra en una unidad inseparada, conforme a su modo primiti o
arquetípico de conocimiento.
Permitan un ejemplo de mi propia e periencia. Después de una
espléndida puesta del sol, el pequeño hijo cogió la mano de su padre y le
cuchicheó: "¡Tú papá, repítelo por favor!".
Semejante como con sus padres, parece ser la relación del niño con
la naturaleza. Para él, por ejemplo el sol es amoroso y puede incluso sonreír,
y las figuras y procesos cósmicos tienen un rostro personaJ.
59

�Igualmente, el nifio no ya desde inicio se objetiviza y se determina
asimismo de manera racional, y ya no se confronta consigo mismo como
problema.
Pues: El niño es un ser jugante, entregado al ser sin fin. u hábito
priginario y actitud fundamental, o sea su virtud inmediata, es la apertura y
confianza -en cuanto no ya es perturbado por influjos atemorizantes desde
fuera.

b) Ayudas para la realización del sentido

A partir de tal iluminación del sentido de la infancia, preguntemos
ahora por posibles recursos de su mediación concreta. Esta tiene que sucéder
en un lenguaje proporcionado a esta etapa de vida, que hace comprensible el
sentido meta-flsico por imágenes físicas, como en el modelo y en los
cuentos.
El modelo opera en cuanto el educador en la imagen de su propia
vida hace transparentes los valores de sentido que pueden llevar la vida,
como honradez, disposición a ayudar etc., y así invita a la imitación.
Los cuentos de hadas, las fábulas, comunican por sus símbolos en lo
general el mensaje: El hombre vive primero cobijado en el bien; pero luego
él tiene que salir de ésta su seguridad primordial y ex-ponerse a los ataques y
peligros del mal; pero cuando se prueba -¡y lo depende de su compromiso!entonces triunfará el bien y él logrará una nueva y más profunda seguridad.
Así a la mirada intuitiva del niño se presenta la verdad in-ex-reinsistencial
del ser como orientación y confortación en el camino de vida, y como
nutrimiento del alma.

2. Juventud

de la religión, de la moral, de la política etc. preguntando por su sentido
legitimo.
Correspondientemente cambia la relación con la naturaleza. Esta
pierde su transparencia simbólica-arquetípica y se convierte en un objeto de
análisis racional.
También cambia la relación consigo mismo: El joven se confronta a
si mismo y es su más importante objeto e incluso su·mayor problema. Él ale
de sí y se siente como fuera de sí mismo ajeno de su mismo enigma
provocado particularmente por los cambios psico-físicos de la así llamada
aceleración y pubertad. Esta irrupción ex-sistencial del joven se señala también en una
mutación correspondiente de su estructura corpórea. El cuerpo del niño tenía
un perfil concéntrico: su tronco y cabeza relati amente grandes con us
cortas extremidades, marcaban el centro del cuerpo. Por el contrario el
joven parece más bien excéntrico: sus brazos y piernas extendidas le
desplazan de su centro.
En el fondo de una tal estructura de sentido, la virtud fundamental
para e ta etapa de la vida parece ser la capacidad particular de preguntar al
salir de todo y confrontarse a todo.

b) Ayudas para realizar el sentido
Como ayuda adecuada para realizar el sentido, se ofrece el lenguaje
del concepto racional y ·abstracto. Pues él, permite distanciarse de la
experiencia inmediata y captar la realidad como objeto. Sirve en la es uela a
mediatizar informaciones sobre hechos empíricos, y además a impulsar una
auténtica confrontación del joven argumentando y motivando. Pero por
último el joven está solo y tiene que encontrarse en su soledad y el
educador deb ria respetarlo.

a) Estructura de sentido

Pertenece a la finalidad de la vida, que una vez que el hombre salga
de su ser protegido de la infancia, se exponga al mundo con todos sus
riesgos. Por un tal paso ex-sistencial ntra a una nue a estructura de su vida:
la juventud.
Esta se manifiesta primero en otra relación con sus padres: Pues,
ahora está dispuesto a confrontarse a ellos críticamente, y como representan
el orden de la sociedad también tiende a oponerse a las formas tradicionales

60

Quizás en aquel estar expuesto y ajeno de todo que caracteriza esta
etapa de vida, se da un consuelo. Pues la sociedad garantiza al joven un
cierto "espacio de libertad y experimento", en cuanto el joven no es
expulsado de decidirse definitivamente en el ámbito de la relación entre los
sexos, de la filosofía, la religi ón y preparación profesional. Y este permiso
indica que el joven en su estado de inseguridad y búsqueda, es aceptado y
protegido.

61

�Ancianidad y consumación de la vida

3. Edad adulta.

a) Estructura de sentido

a) Estructura de sentido

Sin embargo, el hombre no puede -¡y no debe!- continuar siendo un
joven impulsivo y fantasioso ~~rante tod~ su vida; ~n día ~iene . ~ue
abandonar el espacio de protecc1on y segundad de la libertad Juvenil y
resolverse a tomar decisiones vinculantes. Lo cual significa entrar en una
nueva etapa de la vida: la edad adulta.
11

El hombre se hace "adulto", cuando elige entre las diversas
posibilidades que se le han presentado en su juyentud, y se decide a
realizarse en una de ellas; así "se elige a sí mismo". El se define, por un acto
de autodeterminación: sea hacia un compañero (respectivamente una
compañera) de vida, una profesión determinada en la sociedad, una
determinada filosofía o religión .
Por eso, el hombre entra en ciertas estructuras de una ineludible
propia y auténtica responsabilidad. El hombre ahora e_n ellas in:siste cór~~
pópu/o y es encontrable y aceptable, así él es en c1~rto_ sent1_do tam~1en
protegido por estas. Se manifiesta el _camino in-ex~~e1Ds1sten~~l de vid~:
desde una primera in-sistencia en la unidad y protecc1on de la nmez a traves
de la ex-sistencia y ex-posición de la juventud a una nueva, ahora, más
decidida y profunda unidad e in-sistencia en la vida pública.
Pero por otra parte, en estas estructuras fijas de responsabilidad, la
vida también es ex-puesta a muchas agresiones y provocaciones, en las
cuales tiene que probarse, y bajo este aspecto, esta etapa de vida significa
simultáneamente un nuevo estado de ex-sistencia.
Así, como virtud fundamenta/ en la edad adulta, se pone de relieve la
confiabilidad y fidelidad, es decir una manera de vivir definida y
confiablemente, que capacita a permanecer finne también en situaciones
difíciles.

b) Ayudas para realizar el sentido
Particularmente por sus altas pretensiones, el buen logro de la edad
adulta necesita la ayuda de los demás hombres. Ésta, ante todo tiene que
consistir en compañerismos decididos, firmes y confiable , en ami stades que
también acompañan a través de situaciones dificiles, lo que no excluye que
los compañeros de parte representan opuestas convicciones y las defiendan
con duros argumentos, salvo el mutuo respeto.

Pero, un día el hombre tiene que despedirse de su trabajo y
profesión de su ser un miembro efectivo ~ ~til de la s?ciedad. Ade~~s,
también ha terminado su tarea y responsabilidad educativa en la fam1ha.
Pasa a una otra etapa de su vida: la ancianidad.
\1
Este tránsito seguramente tiene dos cara : P&lt;;ir una parte, puede ser
experimentado como una muerte; hay que dejar una vida que recibió su valor
y reconocimiento por su productividad. Pero por otra parte el hombre puede
sentirlo como nacimiento en una nueva libertad, amplitud y bondad humana.
Un tal estado de ser significa en cierto modo un pendular entre ex-sistencia e
in-sistencia: El hombre ex-siste más allá de sus obligaciones que hasta ahora
han llevado su vida, y simultáneamente puede descansar del trabajo y
esfuerzo de la vida, es decir in-sistir en la paz y armonía y una más profunda
unidad del ser.
De esta manera el hombre puede ganar en cierto sentido una
juventud o incluso infancia segunda, ahora re-insistiendo en el ser protegido
de aquellas etapas de vida a través de la experiencia ex-sistencial de la vida
intermedia. Pues emergen recuerdos, por los cuales se revitaJizan
-parcialmente con intensa plasticidad- experiencias de las tempranas fases de
vida y especialmante de su mañana, en la que se testificó una profundidad
arquetípica del ser. Y como la observación lo comprueba por su nueva y más
madura cercanía a la niñez, frecuentemente los abuelos entienden los niños
mejor que los padres mismos y no parecen ser sosterjbJes por los padres
(como, al revés, tampoco los padres por los abuelos).
Como sentido y tarea de la ancianidad y de la edad avanzada se
manifiesta un abarcar de nuevo en su conjunto la vida desplegada en el
recuerdo y en la sencillez del corazón y dirigirse a lo único y esencial es
decir: el entregarse. Este sentido puede experimentar su gradación suprema
en el acto último de la vida: en el morir.
Pues en el morir, el hombre tiene que salir de~sí y de todo el mundo
espacio-temporal, ha de dejarse a sí mismo ya todo y entregarse. Dejarse a sí
y entregarse; ¿a qujén? ¿ir y pasar a donde? Según la,experiencia cotidiana
el hombre puede salir de sí, entregarse del todo y así llegar a ser libre cuando
se encuentra ante un Tú que le comprenda, acepte y acoja. Pero entonces se
sugiere aceptar que el pleno salir de espacio y tiempo apunta hacia un Tú
más allá de los límites de espacio y tiempo, que - comprende y acepta
63

62

�i-limitadamente, es decir, apunta a lo Divino. En cuanto el ser-en-el-espacioy-tiempo es un ser-fuera y ex-puesto el salir del mundo significa, según su
sentido y finalidad el regreso al fundamento divino protector y liberador y
ahí el proceso de la vida logra su consumación re-insistencia!.

puesto responsable adecuado para él, o cuando la persona mayor no puede
gozar de libertad y sosiego. Precisamente entonces es el momento de aceptar
el fracaso y con él a sí mismo· así quizá se podría abrir un camino a una má
profunda maduración y humanidad.

Cuando al fin, se pregunta por la virtud fundamental que
corresponde a la última etapa de la vida, se destaca la actitud de
agradecimiento de estar agradecidq para toda la vida recibida, y también
para las ayudas concretas de las cuales el anciano se experimenta cada vez
más dependiente.

Resulta de manera concreta y real, lo que exige el sentido de la vida:
no fijarse ni agarrarse en ninguna etapa y estado de la vida, ni en la juventud,
ni en la adultez, ni en cualquier otra forma. Es decir, la tarea siempre es ir y
pasar -esto significa un despedir e del mundo pasado que se cierra-, abrirse
a lo que quiera venir, un entr~garse y recibirse a sí mismo y a todo, muriendo
y siendo nacido de nuevo, continuamente. El entregar y dejar, y el recibir y
aceptar, marcan los dos aspectos del amor, el cual se revela como el más
profundo sentido de la vida en cada fa e. Este contexto alude una sentencia
del vangelio, que dice: "Quien quiera retener su vida, la perderá; pero quien
es dispuesto a perderla y a entregarla por mí (es decir: en el Espíritu del
, 114
amor etemo que se ex-pone), 1a ganara.

b) Ayudas para realizar el sentido

Tales ayudas, que últimamente deben asistir a realizar la tarea
humana inmanente de esta etapa final de la vida, pueden ser -si el hombre es
susecptible- del arte y de la música que mediatizen interpretaciones del
sentido de vida en un lenguaje intuitivo-racional. te lenguaje tiene una
cierta semejanza con el lenguaje simbólico y arquetípico de la niñez pero
también se distingue de él por incluir la experiencia concreta y real de la
vida y su explicación y confrontación racional.
Y sin duda, suben en su importancia actos interhumanos de atención,
entendimiento y aceptación, especialmente cuando se está ante la tarea de
acompañar a un hombre en los últimos momentos de su vida. En esta
situación se puede proporcionar ayuda esencial en cuanto se sabe participar
con su corazón y espíritu en la otra persona y orientar e en la misma
dirección en la cual ella ahora tiene que ir y entregarse. Seguro ésta nuestra
capacidad y apertura es muy limitada y no es suficiente para proteger a esta
persona, pero quizás sirve como canal, por el cual el Amor Transcendente
puede llegar.
Conclusión
.
En nuestro análisis onto-fenomenológico e ha manifestado que la
vida humana es perfilada como un "ritmo triádico": e diferencia en
singulares etapas y a tra és de ellas busca u integración, eh un movimiento
es~iral de .despl~gamiento y resplegamiento. Esto significa un progresivo
sahr ex-s1stenc1al de una seguridad relátivamente más pequeña para que
luego p~e~a suceder el ingreso re-insistencia! en una seguridad mayor. Este
aco~tec1m1ento: en ~o~o ca o tiene el carácter de transformación, de crisis y
de nesgo. La vida fac1lmente sufre d formaciones y puede también fracasar.
Así cuando el niñ~ ~o experimenta una protección digna de parte de sus
~adres Y no es perm1t1do a entregarse en el juego, o cuando las preguntas del
¡oven no on tomadas en serio o cuando el adulto no puede encontrar un
64

ota bibliográfica

•

Ponencia presentada al IV Congreso Internacional de Filosofia de la Educación:
' Educación ética y ciudadanía" realizado en Madrid, 21/25 oviembre de
2000.
.

Líneas fundamentales de este esbozo ya se encuentran en mis artfculos: "El sentido
de las etapas de la vida: niflez - juventud - edad adulta - ancianidad. Una Reflexión
onto-antropológica y filosófico-educatjva", en una trad. cast. por Millán Arroyo
Simón publ. en: Educadores. Rev. de Educación de la Fed. Esp. de Religiosos de
Enseí'\anza, núm. 172 oct-dic. 1994, págs. 473-499· y: "Die Lebensetappen: Kindheit
- Jugend - Erwachsenenzeit - SenforenaJter. Eine anthropologische und
erziehungsphilosophische Betrachtung", en: Jost Reischmann (Hrsg), Generationen.
Andragogische Überlegungen (Festschr. ftlr Wemer Faber 'zum 70. Geburtstag), Bad
Heilbrunn 1999, págs. 141-164. Acá a se ven muchas referencias a la literatura
correspondiente, y no parece necesario repetirlas todas aquí.
1

2

Cf. Antropología filosófica in-sistencial, Obras de Ismael Quiles 1, Buenos Aires
1983. Cf. también las documentaciones de los Coloquios Internacionales sobre Ja
Filosofla In-sistencial, ed. por la 'Fundación Ser y Saber' (Presidenta: Maria
Mercedes Terrén), Buenos Aires 1979. Quiles mismo, ·en sus últimos escritos

expresivamente aceptó el desarrollo ulterior de su "enfoque in-sistencial" a ~
"principio in-ex-reinsistencial", que importa una concepción triádica del ser; Cf.:
"Como ser si mismo", Obras de Ismael Qui les 20, Buenos Aires 1991 , pp. 98-103 . .
65

�Cf. también mi libro: "Ex-In-Sistencia. Posiciones y transfonn~ciones de la filosofía
de la ~xistencia. _Introducción a la dinámica del pensamiento existencial", trad. por
F~anc1sco J. We1sman y Julio Raúl Méndez, Ed. 'Fundación Ser y Saber', Buenos
Aires 1990, y aquí esp. la presentación e interpretación del enfoque in-sistencial de
Ismael Quiles en cap. 6; y cf. también mi primera exposición de la visión filosófica
triádica del ser: "El ser como acto. Continuación especulativa de la doctrina de Sto.
iomás sobre el ser, inspirada en el principio dialéctico de Hegel", trad. y pres. por
Juan Cru~ Cruz, Ed. _Dniv. de Navarra, S. A., Pamplona 1968. -En este contexto hay
q~e mencionar también Agustín Basave Fernández del Valle, con el cual Quiles y yo
mismo hemos colaborado creativamente cf. p.e. su obra egregia: "Filosofía del
hombre", México, 1985.
3

Cf. Adolf Portmann, Zoologie und das neue Bild vom Menschen. Biologische
Frapnente zu einer Lehre vom Menschen, Hamburg 1956; ders., 3iologie und Geist,
Zilncb- Frankfurt/M. 1973. -Hans André, Annaherung durch Abstand Der
Begegn~ngsweg _der Sch~pfung, Salzburg 1957; ders., "Ausbergungs- und
Schutzh~llener1~re1gnungen m der Schopfung", in: F. Poggeler (Ed.), "hmerlichkeit
und Er21ehung , Gedenkschr. Gustav Sie- werth, Freiburg 1964; ya eso también del
au~or: "_Natur-~eschichte-Mysterium. Die Materie als Vermittlungsgrund der
Sems~re1gnung 1m Denken von Hans André", en la 2ª edición alemana de mi obra
mencionada en nota 2: "El ser como acto ... " con el título alemán: "Der AktCharakter des Seins ... " , Frankfurt/M.-Berlin-Bem-New York-P¡µ-is-Wien 2000.
4 Cf.

Me 8, 35.

REFLEXIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA EUTANASIA
Dr. Eudaldo Fonnent
Vice-Decano y Catedrático de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Barcelona

Mi intento en estas páginas es el de aportar uná,mayor clarificación en
el debate actual sobre la eutanasia, tremendamente ¡::omplejo. Lo intentaré
desde la filosofia entendida en su clásica acepción sapiencial de búsqueda
del sentido último y global de la vida y más concretamente en su dimensión
metafísica, que procura realizar el paso, del fenómeno o Jo superficial a lo
nouménico o fundamental; y también en su dimensión antropológica
fundada en la primera en cuanto justifica al concepto de dignidad de la
persona, lo ~ue nuestro Séneca sintetizó en el aforismo moral: Horno res
sacra homini , el hombre es algo sagrado para el hombre.

l. Delimitación de la cuestión
Es innegable que la discusión actual de la eutanasia comporta una gran
confusión. Uno de los principales motivos es que no siempre las palabra
que se emplean se toman en idéntico sentido. Según se utilicen se presenta
su no reconocimiento social y legal como una falta de misericordia y de
solidaridad por no reconocer un derecho humano, o bien, los que se oponen
a las campañas en favor de este reconocimiento como defensoras de un
homicidio inhumano.
.

2

Un significado preciso, en el que podrían coincidir todos, partidarios o
no, sería el siguiente: causar la muerte de otro, para evitar sufrimientos
considerados insoportables (por ser una personas disminuidas o enferma o
moribundas) a petición de esta persona o bien por considerar que su vida no
es digna.
Según esta definición para que se dé eutanasia, se requieren tres elementos
esenciales:
l. Intención de dar muerte. No es una muerte por imprudencia o

accidente. i lo es aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, pero
se acorta la vida (efecto secundario).
No lo es la renuncia a la terapia desproporcionada, el llamado
encarnizamiento terapéutico.
66

67

�A veces a éstas dos últimas, de las que no se discute su moralidad, se
les llama "eutanasia pasiva" y crea confusión, porque parece que hay
el;)tanasias morales o permitidas.
2. Buscarse la muerte del otro, no la propia (suicidio).
No hay "eutanasia autónoma" (autoeutanasia). Sí lo es la ayuda o
cooperación al suicidio.
3. El sentimiento subjetivo de eliminar el dolor o deficiencias por
compasión. Si falta este elemento es una fonna de homicidio, lo que revela

que la eutanasia, es otra forma de homfoidio, que se

puede llamar

3

"homicidio por compasión" . La eutanasia es siempre una forma de
homicidio, porque un hombre da muerte a otro, por un. acto positivo o ¡tor
una omisión. &amp; un acto grave de violación de la ley moral de no matar.

Sus defensores no utilizan, por lo general, esta expresión, sino otras
más aceptables, de manera consciente o inconsciente, como proporcionar
"muerte dulce" o "muerte digna" . Pero lo cierto es que la eutanasia implica
algo que no es accidental: un ser humano mata o da muerte a otro,
consciente y deliberadamente, aunque la intención sea buena y los medios
poco llamativos.
Si la definición es importante, no Jo es cambio la clasificación. Depende
del significado y contribuye a aumentar la confusión. A.si, por ejemplo, se
habla de eutanasia directa -la que busca la muerte-, e indirecta, que intenta
mitigar el dolor aunque con ello, acorta la vida del paciente, y esta última,
4
según la definición no es eutanasia.

problema no se refiere a una pura cuestión religiosa, que pertenezca a la
íntima de la mera conciencia individual y, por tanto, mientras no sea
obligatoria puede aceptarse en una sociedad democrática que admite el
pluralismo, porque es un problema que afecta la defensa de la dignidad de la
persona, que siempre requiere ser asumido por la sociedad y sus autoridades.
Se advierte que alcanza a la concepción de la dignidad personal, porque
ya en la principal razón que se aduce para legitimar la eutanasia es el del
derecho a la "muerte digna" expresamente querida por quien padece
sufrimientos atroces. Ante agonías interminables se debería permitir que el
enfermo decidiera voluntaria y libremente que no aumentase su sufrimiento
se le ayudase a morir, a tener una muerte digna, que sería así la expresión
7
final de una vida digna.
Se da en esta argumentación una grave confusión entre la dignidad de la
vida, en el sentido de modos de vivir y la dignidad de la persona.
Ciertamente hay vidas dignas e indigna, e igualmente muertes dignas e
indignas, pero la persona tiene siempre la misma dignidad. Desde su inicio
hasta su fin. o se fundamenta en aspectos biológicos, o éticos, o de otro
tipo.
Se puede dar una profunda explicación metafísica. Siguiendo la
definición clásica del pensador romano Boecio y las reflexiones de San
Agustín, Santo Tomás descubrió que el constitutivo personificador, lo que
hace que el hombre, o mejor, un individuo de esta naturaleza sea una persona
es su "ser" propio. Según su metafísica del ser, todas las perfecciones de las
cosas, que son expresadas por su esencia y se resuelvan en último término
en el acto del ser. La persona, sin embargo, a diferencia de todo lo demás,
sin la mediación de algo esencial, directamente se refiere al ser.

Más interés tienen Jos términos relacionados, como el opuesto de

s
distanasia , que significa retrasar el advenimiento de la muerte por todos los
medios, proporcionados o no, aunque no haya esperanza de curación y
aunque signifique añadir sufrimientos, sólo es aplazarla horas o días. Se
llama "ensañamiento" y "encarnizamiento terapéutico", aunque sería mejor
denominarla "obstinación terapéutica"6

II. La dignidad personal

El ser propio de cada persona es el que le da su carácter permanente,
actual y en idéntico grado. En cambio, si el constitutivo formal de la persona
fuese alguna propiedad esencial, como, por ejemplo, la salud del hombre no
sería siempre persona. Todos los atributos de la esencia individual humana
cambian en sí mismos o en diferentes aspectos, en el transcurso de cada vida
humana. Pueden incluso considerarse en algún momento en potencia, o en
hábito, pero no siempre en acto. Además, como son poseídos en distintos
grados, según los individuos y las diferentes circunstancias individuales,
habrían entonces distintas categorías de personas.

Los aspectos tenninológicos son de gran importancia, aunque en el
debate se niegan o afirman principios fundamentales· sobre la persona,
dignidad de la persona humana, su vida, su libertad y sus derechos, mucha
veces no explícitadas, que regulan los diferentes argumentos. Por tanto, el

cualquiera de los atributos humanos, que se explican por la naturaleza.

68

69

Precisamente, por significar directamente el ser propio, se infiere, por
una parte, que la realidad personal se encuentra en todos los hombres. Ser
persona es lo más común. Está en cada hombre, lo que no ocurre con

�Todos los hombres y en cualquier situación de su vida, 'independientemente
de toda cualidad, relación, o determinación accidental y de toda
circunstancia biológica, psicológica, cultural, social, etc., son siempre
personas en acto. Un enfermo, un moribundo es tan persona como uno sano.
Por otra que todo hombre es persona en el mismo grado. En cuanto
personas todos los hombres son iguales entre sí, aún con las mayores
diferencias en su naturaleza individual y, por ello, tienen idénticos derechos
inviolables. unca son aj pueden convertirse en "cosas".
Como hombres somos distintos en perfecciones como personas,
absolutamente iguales en perfección y dignidad. En la noción de persona, en
la que se expresa directamente el ser, se alude igualmente de modo
inmediato al ser participado en un grado máximo, en el del espíritu. Persona
nombra rectamente al máximo nivel de perfección, dignidad, nobleza y
perfectividad, muy superior a la de su naturaleza. Tanto por esta última
como por su persona, el hombre posee perfecciones, pero su mayor
perfección y la más básica es la que le confiere su ser personal. En nuestra
época, es conveniente recordar que la dignidad de la persona no se valora
por su capacidad de hacer y producir, sino por su mismo ser.
Por consiguiente, la persona indica lo más digno y lo más perfecto del
mundo. "La
persona significa lo más perfecto que hay en toda la
8
naturaleza"9 o como dice también Santo Tomás: "Es lo más digno de toda la
naturaleza" . De este modo expresa también lo que posee "más" ser, y, por
lo mismo, lo más unitario, lo más verdadero lo más bueno y lo más bello. 'º
Por ello, los derechos humanos, el primero de ellos es el de la vida es
independiente de estado de salud. Tan digno es esperar la muerte con '1os
men_os _dolores posibles o esperarla con plena conciencia y experiencia del
sufnm1ento final. La eutanasia no tiene que ver con la dignidad personal.

!ª

El derecho a vida deriva directamente de la dignidad de la persona.
Todo ser humano trene derecho a la vida por el mero hecho de pertenecer a
la especie humana, por ser persona. La enfermedad no afecta a este derecho.
No se puede hacer depender el derecho a la vida a la calidad de ésta a una
"mala calidad de vida". El dolor y la muerte no sirven para medir la dignidad
humana, no es "contro 1es de calidad".
.
" La vida humana es siempre vida
personal y goza de la dignidad de la persona.
Este es un convencimiento básico de la humanidad¡ fundamento de la
concienci~ ética, gracias al progreso moral y jurídico: de los hombres y
naciones, ha llegado a ser afirmado por todas las sociedades y protegido.' 2
70

ID. El misterio del dolor

Una muerte digna no implica la ausencia de dolor. o es un criterio
apto para medir la dignidad humana. Es más, igual que la muerte, si es
aceptada, si se afronta con grandeza de ánimo, revela la dignidad personal.
La persona humana siempre es digna y aun en el umbral de la muerte
conserva la misma dignidad.
La eutanasia no es un signo de civilización, o de progreso. Pueden dar
esta falsa apariencia, porque parece una fonna más de luchar contra el dolor
y el sufrimiento, que tanto ha progresado en nuestra época. Pero lo que hace
es eliminar al que sufre para que deje de sufrir y así se dice no pierda
dignidad. Sin embargo, un ser humano no pierde la dignjdad por sufrir. Lo
indigno es basar la dignidad del hombre en el hecho de que no sufra. Su
fundamentación está en su ser personal.
El dolor, el sufrimiento y la muerte no son un obstáculo a la vida
humana, son ingredientes de ella. Como decía Torras y Bages: "El
sufrimiento o la contrariedad son un ingrediente tan íntimo en la presente
vida terrenal, que sin ella se vuelve asquerosa y hasta insoportable. o
habría nada peor, si eso fuera posible, que un hombre que no tuviese ningún
dolor de cabeza, ninguna contrariedad, que todo ocurriese a su placer que
nadie le contradijese, que todo el mundo le diese la razón, que todo el mundo
le obsequiase, que al momento de tener un deseo enseguida experimentase
13
su satisfacción; quien viviera en esa atmósfera se ahogaría".
No es fácil comprender el val.ar positivo, del sufrimiento cuando en
nuestra cultura, el placer sensible es un valor supremo, por encima de él no
existiría nada superior. Fuera del placer, no hay nada. Es una nueva idolatría
y puede decirse que, en estos momentos, se vive la "religión del placer" . Para
el hedonismo actual la vida tiene sentido en cuanto se puede "disfrutar" y
para ello es necesario la salud, que es así considerada como otro valor
absoluto porque permite. Una vida de "calidad" no debe implicar ni el dolor
ni el sufrimiento.
La idolatría del placer hace al hombre débil en todos los sentidos. Le
corrompe y le debilita. El ser humano no se forja con placeres, sino en la
fragua de la austeridad y del esfuerzo personal. Explica Torras y Bages que,
por ello: "La nobleza del sufrimiento digno, racional y voluntariamente
aceptado, ha sido comprendida y admirada por los hombres de todas las
civilizaciones; ha dado lugar a las grandes creaciones poéticas ha
inmortalizado a los que lo han sabido practicar, y su vida heróica se ha
considerado ejemplar, siendo propuesta como digna de admiración a los
71

�. penmte
. que
demás hombres". 14 El dolor no destruye al hom bre, al contrano
se pueda engrandecer.
Ciertamente, para la razón humana, el dolor y el sufrimiento son un
gran misterio inexplicable Sin embargo, en las culturas que no han perdido
el sentido común, se encumbra al hombre que ha sido señor de sí mismo, que
tia sabido dominarse, encauzando u ordenando el placer y venciendo al
dolor. En las diferentes culturas, de distintos lugares y tiempos, se ha
enseñado la fuerza educativa de las contrariedades, e incluso su necesidad
para la formación perfecta del hombre. "El padecer enseña; y quien no lo
conociera, no conocería la vida en toda su realidad; porque el sufrimiento es
IS
parte imprescindible de ella".
Además de ser necesario para vivir humanamente, el sufrimiento tiene
un segundo valor: lleva a la sabiduría. " El sufrimiento ha hecho más sabios
16
que la filosofía". El sabio conoce las cosas en profundidad, sabe "de que
va" todo, y por esto, puede juzgar rectamente. Sabe que la vida no solo nos
proporciona placeres y satisfacciones. Ayudan a comprender nuestra vida y
sus limitaciones. El ignorarlo es muchas veces fruto de la cobardía. "Así
como no hay en la tierra hJz sin sombra, tampoco hay vida. sin sufrimiento.
Querer ignorarlo, taparlo con aparentes placeres, hacerse la ilusión de que la
vida sólo nos tiene que proporcionar satisfacciones, es un engaño, es un
17
atentado a la verdad, inventado por la cobardía". La vida del hombre, en
todas sus edades, es un combate. Siempre la vida humana es lucha. Es
natural su rechazo, y esforzarse en mitigarlo, pero su huida no es el valor
supremo de la vida, al que tiene que subordinarse todo. Es un bien el aceptar
el hecho cierto e inevitable del dolor y es bueno luchar para mitigarlo.
Un tercer y último valor de las aflicciones, infortunios y desgracias que
salen al paso de toda vida humana es que pueden transformarse en amor.
"Quien. no sabe prácticamente lo que es sufrir, difícilmente llegará al
verdadero amor, porque no hay amor sin dolor". Desde los menos elevados a
los más sublimes, a todos los amores les acompañan inseparablemente los
dolores. La razón es comprensible: "El amor verdadero ·es un sentimiento
purísimo, desinteresado, y quien poseído por él se da a los otros, olvidándose
y sacrificándose a sí mismo, suponiendo que se ha des'prendido el que lo
práctica de todo egoísmo. Y la destrucción del egoísmo se obtiene con la
18
.
violencia". La lucha interna contra el amor en exceso de sí mismo , va
acompañada de sufrimiento.

se da nunca por ~encida, porque sabe el hombre, a quien guía el amor, que
con esta lucha su corazón se purifica, se engrandece y se eleva. Es una
especial comunicación de sabiduría (los griegos ponían a la tragedia como
una escuela de perfección humana), es una ciencia de procedimientos
misteriosos una ciencia que no hincha, que interesa no sólo a la inteligencia
sino a todos los sentidos y potencias del alma, que la ablanda de manera que
19
la hace apta para amoldarse a las formas más perfectas de vida". El dolor
dignifica, en definitiva, a la persona, que lo afronta con la grandeza de ánimo
descrita, que lo vive con dignidad.
Frente al dolor humano además de combatirlo con los cuidados
integrales a la persona, qu~ lo sufre, hay que respetarlo con una actitud llena
de humildad paciencia y misericordia. El hombre que ..,ufre demanda, con su
dolor, servicio y respeto amorosos. El dolor es un misterio como lo es el
amor, reclamado por el primero, y todo lo más importante de la vida
humana.
En definitiva, ninguna persona es jamás inútil y tampoco, por lo dicho,
el que sufre. Incluso puede decirse que la persona que sufre es más útil
porque al afrontarlo valientemente y asumirlo íntegramente, sin perder la
esperanza, es una expresión muy alta de la naturaleza humana.
En la actitud eutanásica parece descubrirse un intento de serv1c10.
Podría decirse que hay algo bueno, porque es un bien compadecerse por el
dolor de los demás, pero este sentimiento no justifica ninguna conducta
mala. Los motivos por los que se actúa, aunque sean buenos no cambian el
fin intrínseco del actuar.
La sensibilidad subjetiva no es fuente de moralidad de los actos. Si
fuera así no sería posible la convivencia, cualquier acto podría quedar
legitimado en virtud de los motivos íntimos de su autor. Se puede y debe
comprender y ayudar a quien obra torcidamente. Se deben valorar las
circunstancias que influyen en los actos humanos y modifican la
responsabilidad, incluso anularla. Pero todo ello no cambia la moralidad del
acto hacer que sea bueno lo que está mal. Un fin o motivo subjetivo por
muy loable que sea no justifica un medio malo, en este caso matar, ni puede
dar lugar a una norma general sobre lo que esta bien.

La verdadera piedad y compasión no consiste en .¡uitar la vida del que
sufre, sino en ayudarle. Lo humano no es matar a los disminuidos, los
enfermos o los moribundos, sino en estar junto a ellos.

Todas las grandes obras de arte han expresado esta conexión entre dolor
y amor. "Son una eterna aspiración a la sublimación de la vida que encuentra
obstáculos, pero que no se rinde que lidia con la propia insuficiencia, que no
72

73

�IV. El misterio de la muerte

Igualmente el hombre siente el rechazo a la muerte pero tiene que
aceptarla como el sufrimiento. En la actualidad, la sociedad parece negar su
existencia, o en todo caso no querer involucrarse en ella. En la vida
comunitaria parece que no se tenga que producir, ni que se dé, la muerte de
sus miembros. En el mundo antiguo se tenía un sentimiento de la tragedia
de la existencia, de la soledad del hombre en el mundo y de la fatalidad de la
muerte. En cambio, en la sociedad de producción y de consumo se niega a
integrar en su idea de la felicidad la presencia y la experiencia de la muerte,
y se construye, una imagen de la felicidad artificial y, en definitiva falsa.
El ocultar la visión de la muerte del otro, se ha dicho, que obedece a un
motivo profundo sería, por tanto, el escepticismo e indiferencia en el orden
intelectual, y el pragmatismo y positivismo en la vida práctica, del mundo
20
postmodemo. El historiador de la muerte Philippe Aries a esta nueva
concepción de la muerte, que ha producido una alteración fadical en todo lo
referente a la muerte, la ha denominado con una expresión rhuy significativa:
21
"muerte excluida".
Sin embargo, guste o no la certidumbre de la muerte es la mayor que
22
posee, porque es consciente de su inevitabilidad. En ' la historia de las
errores humanos no se encuentra el de que no se morirá. La muerte es un
límite infraqueable. Puede esperarse que la ciencia consiga retrasar cada vez
más la vejez y ampliar la duración de la vida humana, pero no, vencer a la
muerte.
La muerte es sentida como humillación, porque revel~ la limitación y la
finitud, no sólo de su vida biológica sino también cultural o humana. Revela,
en definitiva, tal como se dice popularmente en Españ'a, que "no somos
nada".
El hombre no muere como los animales, que percibeDsu muerte, porque
sienten los procesos fisiológicos que la causan, pero de una manera
resignada, ciega y unívoca. "Los animales mueren su propia muerte, de una
manera ciega, apacible, siempre igual. Se acuestan resignadamente a la
espera de la muerte. Parecen tener un presentimiento -instintivo, sensible- de
su inminente morir. Perciben el acaecer sin inquirir sus causas (... ) En los
hombres, en cambio, la muerte no tiene un sentido unívoco, sino análogo.
Hay miles de modos diversos de morir, y sin embargo todos ellos conservan
. ' fun damental: son modos de morir humanos" .23
una unt'd ad o conex1on

74

La muerte humana es análoga, porque cada muerte es distinta, aunque
conserva una unjdad esencial, el no aceptarse como un puro hecho natural,
sino como un drama incomprensible. El ser humano 'no está preparado por su
naturaleza, como los animales, para morir adecuadamente en cualquier
momento de su vida. Se ve obligado a prepararla. Es el único viviente que
prepara su muerte, de la que está totalmente seguro.
En el momento actual, se quiere ignorar lo que Viktor Frankl denomina
"tríada trágica": la muerte, el dolor y sufrimiento que provoca el mal, y la
culpabilidad, que nace del juicio consiguiente de la conciencia a la
realización de un acto no conforme con el criterio objetivo de la moralidad.
Es muy importante no ignorar estos males, como pretende la cultura actual
porque: "en realidad, ni el sufrimiento ni la culpa ni la muerte -toda esta
triada trágica- pueden pnvar a la vida de su se.ntido". 24 Incluso pueden
ayudar a encontrarlo.
Desde el ámbito psicológico Frankl insiste siempre en la necesidad,
para no perder la salud psíquica y conseguir la felicidad, de encontrar un
sentido a la vida, incluso posible desde el mismo sufrimiento. El principio
práctico de que "la vida ha de tener un sentido bajo cualquier circunstancia".
Es igualmente aplicable a los tres componentes de la 'triada trágica' -dolor,
culpa y muerte-, hasta el punto de que podemos convertir el sufrimiento en
una realización y un logro humanos deducir de la culpa la oportunidad de
cambiar a mejor, y ver en la transitoriedad de la vida un incentivo para
actuar de manera responsable. El hombre puede hallarlo en "llevar a cabo
una acción o crear una obra". También en "experimentar algo o encontrarse
con alguien". De manera que: "el sentido puede hallarse no sólo en el trabajo
.
bº ,
1
2s
smo tam 1en en e amor" . Lo ofrece la filosofía el mero pensamiento
sapiencial, y sob~e todo la religión.
La muerte biológica -la cesación de la función del organismo vi o como
un tod? y sin posibilidad de recuperación ya que células, tejidos y órganos
sobreviven P?r p~rí?dos ~e tiempo variable- es un hecho indiscutible, por
ser
e~penenc,a mmed1ata. Todo lo dotado de vida orgánica acaba por
m~n~. Sm embargo, por su carácter único y definitivo, no es posible
?bJet1var y transmitir su vivencia humana. La experiencia de la muerte es
intransmisible, porque, como indica Agustín Basave: "Propiamente no
tenemos la e~periencia de la muerte del otro. Asistimos a su agonía, pero no
a su muerte".

?e

El hombre la teme por presentir que será una experiencia penosa y
at:rradora. Es patente que al morir irá apareciendo la soledad, y cada vez
mas absoluta. Se irá alejando del ritmo del mundo y se quedará impotente a
75

�sólas consigo mismo. Sabe que la muerte es algo propio de su naturaleza
humana, pero ante la idea de la muerte la siente como una amenaza, como
una intrusión y como algo doloroso y repugnante.
Ve la muerte como separación violenta no sólo del propio "yo" con su
cuerpo, pues es consciente de que su cadáver no será "él", sino también con
todo su mundo. "El hombre no es sólo unión substancial de cuerpo y alma,
sino relación esencial con el mundo: coexiste con cosas, cuasi-convive con
animales y convive con hombres. No sólo se da un deseo natural hacia el
propio ser, sino también un anhelo de convivencia humana y de estar en el
27
mundo".

V. La medicina paliativa y el ensañamiento terapéutico

Es natural tener miedo a morir y hacerlo de modo doioroso. Incluso el
miedo a morir de un modo dramático o en una situación penosa puede lleva
a desear la muerte. Sin embargo, la experiencia enseña 'que enfermo que
sufre cuando pide que lo maten, está pidiendo que le alivien los
padecimientos, su soledad, la incomprensión, la falta de afecto. Si los recibe
deja de solicitarlo.
Debe reconocerse que el moribundo tiene derecho a una muerte
auténticamente digna. Este derecho, además de incluir los derechos de
conocer la verdad de su situación, de decidir sobre las intervenciones que se
le ha de someter, el derecho a no sufrir inútilmente, se refiere también al de
recibir consuelo y esperanza, que le alivien el sufrimiento moral.
Siempre este modo de paliar el dolor del enfenno ha estado presente en
la deontología médica. Es conocido el antiguo aforismo médico de que si no
puedes curar tienes que aliviar, y si no puedes aliviar, debes consolar. La
actual · medicina paliativa, que se realiza en las Unidades de Cuidados
Pal~ativos, formados por equipos de personal sanitario, procuran atender al
paciente para ayudarle a tener verdaderamente una buena muerte. o se le
mata, sino.que se le ayuda en el trance de la muerte, porque ayudarle a morir
no es lo mismo que "matarlo".
Si se piensa bien es contradictorio defender la eutanasia, el homicidio
por compasión ante el dolor en nu~stra época la medicina ha hecho un gran
progreso en el tratar enfermos terminales y es posible aliviar el dolor casi en
s~ to~aJidad. Sie~pre lo ha hecho la medicina, pero los actuales adelantos
c1ent1ficos perrmten conocer mejor y atender más · adecuadamente a
necesidades físicas, psíquicas, espirituales y religiosas y sociales.
76

Esta medicina paliativa, que hoy se considera una especialidad médica,
no es una alternativa a la eutanasia, porque no pertenecen al mismo género,
como el color blanco y el negro, que son colores opuestos. El cuidado
paliativo es un acto médico, en cambio, no lo es la eutanasia. La acción
eutanásica no es un acto médico sino un acto homicida impropio del médico,
aunque siempre sus defensores hacen intervenir al médico. La eutanasia no
es una forma de meclicina. La razón de ser d.e la meaicina es la curación del
enfermo, guardando siempre del respeto a la digni4ad humana. El médico
nunca puede provocar la muerte, aunque sea por compasión. La eutanasia es
un grave atentado a La vida humana y a su dignidad . La eutanasia no es un
acto médico sino un acto inm9ral y antisocial.
Los cuidados paliativos, la "ortotanasia" como le llaman algunos, son
lo opuesto a otra auténtica acción médica al encarnizamiento terapéutico.
Es alternativa a este acto de "ensañamiento", como también se le llama, pero
que sería mejor denominarle "obstinación terapéutica", porque expresa mejor
la actitud del médico, que se "obstina", con un e:\ce~o de celo, en luchar
contra la muerte con unos medios que sólo sirven para prolongar su
sufrimiento. Es un acto médico pero gravemente inmoral, como indican los
defensores de la eutanasia, porque la utilización de los medios es para
experimentar en el enfermo terminal o con instru.;,entos nuevos. o se
respeta la dignidad de la persona o se la instrumentaliza. Otras veces, la
obstinación en continuar el tratamiento es consecuencia de un exceso de celo
del médico, en su intento de retrasar la muerte, sin renunciar a ningún medio
proporcionado o desproporcionado, aunque afecte a la situación del
moribundo. Si la "obstinación" no es para beneficio del enfermo, hay
también una instrumentalización, y es inmoral.
No hay que olvidar que la persona es "un ente capaz de ser un fin en sí
mismo" y consecuentemente "un ser capaz de amar y ser amado con amor de
28
donación" . Siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás sostenía que amar es
29
querer el bien para alguien. También que hay dos especies de amor
humano: el am.~r de poses~ón y el amor d~ be~evotepcia o de donación . El
amor de poseswn, que se tiene a los seres 1rrac10nales, y que por aberración
puede tenerse a las personas, no es desinteresado, porque en el fondo es
amor de sí. Aunque hay un objeto amado, el amor no se detiene en él, sino
que vuelve al sujeto del que parte. En cambio el amor de donación, que
merecen las personas, no es interesado, porque sólo se busca el bien de lo
amado, que aparece como un fin del mismo sujeto.
Con la tesis de que la persona es el máximo bien y, por tanto, un fin en
sí misma, Santo Tomás inicia una de sus obra.,, el Comentario a la

77

�Metajlsica de Aristóteles, afirmando que: "Todas las ciencias y las artes se

ordenan a una sola cosa, a la perfección del hombre, que es su

felicidad" .30

La persona designa siempre lo singular, lo individual. Las cosas no

personales, son estimables por la esencia que poseen. • En ellas todo se
.ordena incluida su singularidad a las propi dades y operaciones specíficas
de sus naturalezas. De ahí que los individuos unicamente interesan en cuanto
~on porta~ores de ellas. Todos los de una misma especie son por ello
intercambiables. o ocurre así con las personas, porque interesa en su misma
individualidad, en su personalidad.
_A ~i'.erencia de todos los demás entes singulares, la persona humana es
un md1v1duo único irrepetible
insustituible. Mer.ece, por ello ser
n_ombrado no con un nombre que diga relación algo genérico o específico,
smo con un nombre propio, que se refiera a él mismo. Las personas tienen
nombre propio y si se da también a objetos, como lugares geográficos, casas
~arcos, etc. o a otros seres vivos como los animales domésticos es por que
tienen una relación directa con personas. e les ha nombrado con un nombre
·
·
•
propio
no por s1• mismos
smo
por estar en el contorno per onal. 31

ª,

.
Ú~icamente a las _pe~sonas, ca~a una de ellas en su concreción y
s~ngu!andad, tal como s1gn1fica el tennmo persona, se subordinan todas las
c1enc1as, teóri~as ~ práctic~s, las técnicas, las bellas artes, toda la cultura y
todas sus reahz~c!ones. Siempre y todas están al servicio de la persona
humana. ~ la felicidad de las personas, a su plenitud de bien o la perfección
-especulativa, mo_r~I,_estética, biológica de otra dimensión-, e aquello a lo
que deben estar dmg1dos todos los conocimientos científicos sean del orden
que sean, e igualmente la misma tecnología, y todo lo que hace el hombre.12
Todas son siempre relativas_ a la p rson_a. o hay nada, en este mundo, que
~e~ un ab oluto, todo esta siempre referido a ta felicidad de las persona , el
un1co absoluto en el orden creado. Todo se ordena o está al servicio de las
personas humanas, porque tiene la primacía de la persona en todo orden
humano o natural. Todo es un medio para la persona todo está a su servicio
Cada persona, en su singularidad es lo sumo y lo supremo.

legítimamente dejarse de emplear tratamientos extraordinarios o
desproporcionados a los resultados y que las decisiones deben ser tomadas
por el paciente, si tiene capacidad, o por los que Roseen los derechos legales,
y siempre que no haya una voluntad suicida. La renuncia a la terapia
desproporcionada es moral, porque no es eutanasia, aunque a veces se le
llame "eutanasia pasiva". La muerte no ha de ser buscada, pero tampoco
desmesuradamente retrasada.
Sin embargo el problema no queda solucionado, porque tampoco es
fácil distinguir entre los medios terapéuticos ordinarios y los medios
terapéuticos extraordinarios o es posible establecer normas rígida porque
lo que para uno es ordinario será extraordinario para una persona será
extraordinaria para otro, depende de circunstancias de lugar, de tiempo. o
es posible dar una casuística. Hay que dejarlo a la conciencia del médico. Lo
cual no quiere decir que no se base en principios generales.
En la actualidad es necesario advertir que porque: se ignora esta
función de juzgar y dictaminar de la conciencia y se sustituye por la de
unicamente crear. La conciencia del médico como 1-: de ningún hombre
posee el poder de determinar de modo autónomo, lo criterios del bien y del
mal, y actuar en consecuencia. o es verdad, tal como a veces se cree que la
conciencia en un momento determinado establece su verdad o su ley y desde
ella guía sus actos concretos.
El hombre está obligado a seguir el dictamen de su conciencia, pero no
entendida de este modo, que hace que el juicio moral sea verdadero por el
34
hecho mismo de que proviene de la conciencia. Esta visión de la
conciencia moral parece ignorar la necesidad de la ley general. La conciencia
pone al hombre ante la ley, porque es un acto intelectual práctico que aplica
una ley general sobre el bien a una determinada situación, e presar así un
juicio sobre la conducta moral que hay que elegir aquí y ahora.
Secundariamente, recae también sobre el acto ya realizado, aprobándol o si
fue bueno o reprobándolo en caso contrario.
La conciencia es juez y testigo, pero no legisla. En cuanto juzga exig la
creatividad e incluso ingeniosidad, pero no de modo absoluto porque u

VI. La interrupción de trata miento m 'di cos

o obstant~, _hay _que reconocer que se presenta en ca os concretos el
pr~blema de_ ?1stmgu1r entre la obstinación terapéutica de lo que on
cuidados so~1cttos_Y c?nstantes obligatorios, porque no hay regla matemática
para deter~mar s1 existen o no esperanzas la práctica médica muestra que
enfermos .mcurables ya se curaron.
1 criterio mora l es que se puede
78

verdad y su autoridad deriva de la ley moral. La conciencia individual no
sustituye nunca a la ley moral tomando las prerrogati as de una instancia
suprema del juicio moral, decidiendo categórica e infaliblemente sobre el
bien y el mal, el tomarla así en realidad equivale a su negación. 35
El médico tiene que aplicar la norma de la interrupción del tratamiento
desproporcionado a los resultados según su conciencia, formada con su
79

�expenencta, con un criterio
Evidentemente se le da una
parecida en otras profesiones,
no es fácil determinar la línea
tienen dudas razonables.

recto y prudente en cada caso concreto.
gran responsabilidad, pero también se da
como la de juez, o como la mía de profesor,
divisoria entre el suspenso y aprobado, y se

El médico tiene que dejar que la naturaleza siga su curso, si hay que
emplear medios desproporcionados que sólo prolongar la agonía. No es una
forma o un tipo de eutanasia una "eutanasia pasiva", sino conformarse con
los medios normales que la medicina puede ofrecer. En definitiva no dejarse
llevar por un tecnicismo abusivo y aceptar la condición humana: que
implica la inevitabilidad de la muerte.
No es eutanasia, que si es una forma de homicidio, porque la aceptación
de la muerte inevitable no es su provocación intencionada. No h'ay
eutanasia. No hay deliberada voluntad de acabar la vida. No se busca
deliberadamente la muerte, sino que se acepta su llegada, aunque en las
condiciones menos penosas.
La diferencia por la intención es esencial. Se trata de un problema de
intención, el médico sabe si quiere causar la muerte del enfermo o renunciar
al encarnizamiento terapéutico. También lo es en otra situación, que puede
confundirse igualmente con la actitud eutanásica. El aplicar analgésico para
aliviar los sufrimientos sabiendo que pueden acortar la vida del paciente En
el tratamiento del dolor, cuyo efecto secundario es la muerte, no es
eutanasia, por lo que se persigue aliviar el dolor, que parece ser que se puede
controlar entre un 90 y 95 por ciento de los casos. La administración de loa
analgésicos no pretende la muerte ni como fin ni como medio, solamente es
prevista y tolerada. Puede parecer difícil la distinción, pero algo parecido
ocurre en otros casos con un alpinista, que asume riesgo cierto, pero no
tiene ánimo suicida. No obstante, la aparente pugna aliviar el dolor y acortar
indebidamente la vida o no anticipar la muerte, está ya superada por los
adelantos médicos porque hay ya muy pocos riesgos de abreviar la vida del
paciente.

vn.

El acto voluntario indirecto

Estos dos casos pertenecen a lo que se llama acto voluntario indirecto o
voluntario en su causa, que es el propio de aquella acción que siguen dos
efectos uno bueno y otro malo. Para que sea licito el voluntario indirecto, es
decir, para que no sea imputable el efecto malo, a quien pone la causa
indirecta, deben observarse las siguientes reglas.

80

Primero: La acción tiene que ser buena en sí misma o indif~r~nte. R~gla
que es una consecuencia del siguiente principio: unca es licito , re~hzar
acciones malas (mentir, sobornar ...) para alcanzar efect~s b~enos u opt1~1os.
No se puede hacer el mal para lograr un bien (el fin -no Justifica lo~ medios).
Por ejemplo, robar para dar a los pobres, mentir para salvar la vida de un
hombre.
Segundo: el efecto inmediato o primero tiene que s_er el bueno ~ no el
malo. Para algunos sí son al mismo tiempo, con tal de mtent~r el pnmero
por ejemplo, al bombardear una ciudad y destruir a culpables e mocentes.
Tercero: debe intentarse únicamente el efecto bueno y limitarse a
permitir el malo. Sólo se permite de una manera indirecta y con ~esagrado.
Si se intenta un efecto malo a través de uno bueno, es un acto mmoral Y
perverso. Tampoco es lícito intentar los dos. Única _Y exclusivamente hay
que intentar el bueno, se permite el malo porque es 1~separable del bueno,
pero con disgusto y desagrado.
Cuarto: que exista una proporción del bien que se ~uiere logra~ y ~I mal
que se permite. La determinación de una causa propo~c•o~ada, que JUS_t,fi_q~e
los efectos malos de la acción, corresponde a la conc1enc1a y es el pnnc1p10
más dificil de aplicar. Debe procurarse que los daños no sean mayores que la
ventaja que se obtiene.

VIII. Valor social de la vida humana

i en la cesación de los cuidados inútiles, ni en la suministración de
analgésicos que acorten la vida implican que se dé al médico el poder de
realizar el acto positivo de dar muerte, por acción u omisión, que no debe
tener nunca. La humanidad ha progresado en humanitarismo retirando de los
gobernantes y jueces el poder de decretar la muerte y ahora sería muy
extraño que lo otorgasen a los médicos, o bien a otras persona que
convirtiesen a los médicos en verdugos.
Tampoco tiene este poder el individuo. o es legítima la decisión de
una persona de disponer de su propia vida: adíe tiene derecho a eliminar
ninguna vida humana, ni tampoco la vida "propia" No se tiene derecho al
suicidio no se tiene derecho a matarse, y, por ello es inmoral, e incluso un
'
delito de ayudar a alguien a matarse, de asistirlo.
Por otra parte, se tiene el deber moral prestar ayuda a alguien en peligro
de muerte, y es también un delito no hacerlo porque toda persona tiene
derecho a que los demás la ayuden cuando está en pel igro.
81

�La vida humana comporta inte-reses individuales y sociales. La vida
humana es un bien primordial que no está a disposición de nadie, ni de sí
mismo. La vida no es una propiedad absoluta del hombre. o son verdad
afirmaciones como: "mi vida sólo es mía" , "puedo hacer con ella lo que
quiera", "nadie puede decinne lo que tengo que hacer con mi vida", "tengo
derecho a vivir pero no se me puede obligar a vivir", y otras parecidas.
La vida es mía pero sólo relativamente, porque soy responsable de lo
que hago con ella. No es un bien absoluto, tal como algunos entienden la
propiedad de las cosas u objetos, que pueden usar y abusar. Toda propiedad,
en cambio, tiene una referencia social. Mucho más la tiene la vida, que no es
del mismo orden que uoa finca. La vida se me presenta como algo anterior a
mí, y que por tanto es indisponible, un patrimonio recibidó y que administro.
Si me quito la vida quedan perjudicados mis familiares y también la
humanidad. Es sólo desde la concepción individualista de la vida humana,
egocéntrica y ciega para la convivencia, que puede reclam~rse el derecho de
dejar voluntariamente de vivir, el derecho a matarse. Con ello se decide
sobre la propia vida y la de los demás.
El derecho a la vida es indisponible, y, por ello, la sociedad tiene el
derecho de alimentar forzosamente o tratamientos nonnale;s, que no implican
riesgos, a quien se niega a comer o a recibirlos. El suicidio es ilícito. o se
admite el derecho a suicidarse, y si no es delito lo es por razones prácticas,
ya que no es posible castigar a quien ha cometido este acto, y si se ha
36
frustrado porque podría hacer aumentar sus deseos de matarse · El suicidio
jamás puede ser considerado un derecho del hombre, como no se aceptó en
la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de
37
las Naciones Unidas.
El derecho a la vida es inalienable e irrenunciable. La vida es un bien
irrenunciable. No se puede negociar con nadie, ni siquiera con nosotros
mismos. Es intocable, porque como otros bienes, como la libertad, la
educación, condiciones dignas de trabajo y en mayor medida está en relación
directa con la dignidad humana y el misterio del ser personal. i nadie puede
contratarse como esclavo, renunciando a su libertad, mucho menos la vida,
38
que es la raíz de este bien. Por ello, el Estado cuyo deber es respetar y
hacer respetar los derechos fundamentales de la persona los considera estos
derechos como irrenunciables, e igualmente tiene que hacerlo con el primero
y fundamental, ya no recuperable que es el derecho a la vida, base de la
39
dignidad humana.

La negación de la licitud del suicidio no impÜca .una violación del
derecho a la libertad. Por el contrario, l? protege .. Es cierto ,que, como ya
enseñaba Aristóteles y Santo Tomás, la libertad o libre albedno es el poder,
radicado en la razón y más inmediatamente en la volun~d, de hacer~ ~e no
hacer, de hacer esto o aquello. Por ella, cada hombre eJerce el domm10 de
sus obras, dispone de sí mismo, se autoposee por su voluntad 400 se
autodetennina. En este sentido: "libre es lo que e~ c~usa d~ sí_". Sin
embargo, no es simplemente una libertad, que es de md1ferenc1a. .º es la
pura licencia para hacer cualquier cosa, sea buena o mala. S1 se la
concibiese únicamente como esta capacidad para hacer lo que. sea, con su
respeto habría que permitir todos los delitos. La libert~d es un b1e_n que hac~
toda referencia al bien de la misma persona, es dec1r no puede 1~ contra s1
mismo. La posibilidad de realizar lo mejor que es capaz, el .que v10la ro?,ª•
no ejercita propiamente su libertad. Es por tanto, un medio de perfecc1on
en la bondad. Por ella, tiene la posibiUdad de hacer lo adecuado o no h~c~rl?.
En la libertad intervienen asl tres elementos: la voluntad, como prmc1p10
intrínseco; el fin: el bien propio; y un acto: la elección. La libertad humana
es querer el bien elegido. Así cuando decide su propia muerte, el hombre usa
su libertad pero la usa mal, porque no elige su bien, no la utiliza con un
adecuado uso ético.
En conclusión, creo que como filósofo, con S"renidad y ecu~nimidad,
sin prejuicios, desde un tratamiento exclusivamente r~cional, la vida es un
bien que supera el poder tanto del individuo como del estado, y, por ello la
eutanasia es moralmente inaceptable, aunque algunas personas la defiendan
de buena'fe. Es un homicidio, que hay que rechazar y excluir como criterio
ético y legal, por ser contrario a la dignidad de la pers~na humana y
peligroso para la convivencia social y la regulación las relaciones entre los
ciudadanos.

Notas bibliográficas
1

SENECA, Epistolae. 95, 33.
2

Etimológicamente:.(del griego eu y thánatos) significa buena muerte. Es un sentido
muy general. El significado usual: (desde muy antiguo) procurar la muerte sin dolor
a los que sufren. Es más específico, pero es ambiguo: Un· significado actual:, que
es más estricto: causar muerte por piedad ante el sufrimi~nto, atendiendo· o no a su
petición.
3

Forma de homicidio: dar muerte a otro, matar por acto positivo (sustancias tóxicas
mortales) o por omisión (negarle asistencia médica debida).

82
i

•

83

�Se acostumbra a proponer la división entre activa o pasiva (negativa), según el
medio sea por acción o por omisión (por vía natural: supresión alimentación, o vía
artificial, por métodos sofistificados). También: voluntaria o involuntaria por
requerimiento del paciente, o por acuerdo de otras partes.
4

5Del

griego "dis" y "tánatos", que significa mal y muerte.

6

Se llama entonces "adiscanasia": suspender un tratamiemo desproporcionado.
"Ortotanasia": de "ortos" y "thánatos", significa recta muerte y expresaría la
actuación moral en al muerte. No se acude a eutanasia para designarla, por implicar
homicidio.
l

Barcelona, Foment de Pietat Catalana, 1925 y 1927; vol IX, pp. 203- 230, pp. 211212.
14 JDEM,
15

Ibid., p. 211.

Ibid., p. 214.

16

17

fbid ., p. 211 .

18rbid.,

Para la defensa de la eutanasia se suele presenta un "caso limite", una situación
terminal especialmente llamativa, para excitar la sensibilidad colectiva y , la
necesidad de "arreglar este problema", presentando la solución con eufemismos
ideológicos y semánticos, aprovechando la complejidad conceptual y terminológica.
Generalmente no se habla de "matar un enfermo", ni incluso quitarle la vida, sino
"ayudar a morir", facilitar la "culminación de la vida", ayudarle a su
"autoliberación".
'

Cu/te de la carn, en Obres completes, op. cit., vol. IJI, pp. I91-225, p. 207 .

p. 219.

7

8SANTO
9

TOMAS, Summa Theologiae, I, q. 29, a. 3, inc.

Ibid., De Potentia, l, q. 9, a. 3, inc.

A diferencia de todos los demás entes singulares, la persona humana es un
individuo único, irrepetible e insustituible. Merece, por ello, ser nombrado no con
un nombre que diga relación algo genérico o específico, sino con un nombre propio,
que se refiera a él mismo. Las personas tienen nombre propio y si se da también a
objetos, como lugares geográficos, casas, barcos, etc., o a otros seres vivos, corno
los animales domésticos es porque tienen una relación directa con personas. Se les
ha nombrado con un nombre propio no por sí mismos sino por estar en el contorno
personal.
11

La experiencia horrorosa e increíble del nazismo, no es la de un pueblo salvaje
sino de uno de los más cultos y tecnificados, muestra que comenzó con la "muerte
por compasión" y la aceptación de la tesis de "vidas humanas sin valor vita!" vidas
'
que por su precariedad no merecen ser vividas.
12

Ha habido dificultades porque cada época tiende a ver como prácticas
inadmisibles !as brutalidades que en la anrerior se consideraban nonnal, pero
desaparece el sentido crítico y se cierran los ojos ante las que la propia época admite
en sus leyes o costumbres. As!, por ejemplo, la esclavitud\ la tortura, racismo
infanticismo, menosprecio a la mujer, abandono de ancianos y enfermos.
13

'

JOSE TORRAS Y BAGES, La ciencia del palir, en Obr~s completes, Obres
Completes, vol. 1-VIII: Barcelona, Ed. Iberica 1913-1915; y vol. IX y X:
84

19

lbid., p. 220.

20

,

Cf. PHILIPPE ARlES, La muerte en Occidente, Barcelona, Editorial Argos
Vergara, !982.
21Cf.

IDEM, El hombre ante la muerte, Madrid, Taurus, 1983.

22 A

la seguridad de la propia muerte, le acompaña otra certeza: la ignorancia del
momento en que se sufrirá. Como decía San Agustín: ''La muerta es cierta, pero su
hora es incierta" ( Sermones 97, 2). No obstante advertía que la misma muerte y el
conocimiento del momento en que se producirá, es positiva para la misma actividad
humana; de lo contrario se vería disminuida o paralizada.
23

PHILIPPE ARIES, El hombre ante la muerte,, op. cit., ¡,p. 59-60.

E. rRANKL: logoterapia y análisis existencial, Barcelona, Herder,
1990, p. J51. Frente a la llamada psicología profunda -la del psicoanálisis Freud,
Adler Jung, Fromm, etc.- el psiquiatra y austríaco judío Viktor Frankl ( 1905-1997)
ha propuesto la "psicología de altura". Sostiene que el sentimiento de vacío, por no
poder satisfacer la necesidad de encontrar un sentido a su p)"opia vida o voluntad de
significado, que es el impulso básico del hombre -en lugar del instinto de placer o el
sentimiento de inferioridad y voluntad de hacerse valer en la comunidad- se
manifiestan en el aburrimiento, o "una falta de intereses" y en la indiferencia, o
"falta de iniciativa" (lbid. , p. 277). En el mundo actual, por el vacío existencial,
resultado de una frustración existencial, y por .el aburrimiento y la apatía que le
acompañan : "amenaza con proliferar aquella tríada neurótica de masas que se
compone de depresión, adicción y violencia, lo que significa prácticamente: suicidio,
en el sentido estricto de la palabra, suicidio crónico en el sentido de la
drogodependencia y sobre todo violencia incluso contra otros" (lbid ., p. 280.). La
"logoterapia" es el método terapéutico que intenta ayudar al enfermo, con la palabra,
para que encuentre sentido a la vida y sobre todo un "sentido
,, último".

24VrKTOR

25 fbid.,

p. 286.
85

�Si se ermite renunciar a otros derechos como el de clr arse u_ opinar, es porque
00 queckn anulados definitivamente. o se pierden por la renuncia en un momento

3

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Metaji:.ica de la muerte
México Editorial Limusa, 1983, p. 62.

26 AGUST

27

29Cf.
30

se e plica, por ejemplo que obligue y sancione el uso del cinturón de seguridad
en los coches, aunque al conductor no le apetezca: La vida de ~~da uno no es sólo
de su particular y privado interés, sino que la sociedad está leg1umada para que ~o
arriesgue gratuita O imprudentemente. o reconoce el derecho a acabar con la propia

39 Asl

lbid., p. 136.

21JAIME

dado.

BOFILL, Obrafilosófica, Barcelona Ariel 1967, pp. 18-19.

A TO TO A , Summa Theologiae 1-JI, q. 26 a. 4, inc.

A TO TOMAS, In Metaphys, proem.

vida.

'ºMetafisica, 1, c. 2, n. 9, 982b26.

31Esta

especial singularidad se advierte en el mismo nombre "persona" ya que tiene
un estatuto lógico-gramatical único. La persona, a diferencia de los demás nombres,
tanto comunes como propios, no significa primeramente la naturaleza humana el
concepto de hombre, predicable de cada uno de los hombres, porque lo son
realmente, ya que realizan esta naruraleza universal en su individualidad. El t rmino
persona nombra directamente lo individual. lo propio y singular de cada hombre.
32 i las más geniales creaciones culturales, cienrifico-técnicas, artísticas, o de
cualquier otro tipo, no tendiesen al bien, de las personas en su singularidad, que son
solamente las que pueden ser felices carecerían de todo sentido y, por tanto, de
interés alguno.
33

El paciente incluso tiene el derecho a aceptar que se ensayen medicaciones
técnicas en fase experimental, que entrañen riesgo. o hay tampoco en este caso
eutanasia porque su intención no es la de acabar la vida, sino la servir
generosamente a la humanidad. aturalmente tiene también siempre el derecho de
interrumpir este tratamiento.
34La

moralidad queda identificada en este sentido con la autenticidad, y se convierte
no sólo en subjetiva sino también en individualista.

35 La

llamada "objeción de conciencia" no niega la e istencia de la ley moral, sino
que considera que no deb obedecer a la autoridad pública, porque se le pide una
acción que considera que repugna abiertamente a la ley moral. e resiste a una
orden de la autoridad, porque según la ley moral la juzga su conciencia que la viola,
y, por tanto, tan malo es mandarla como obedecerla.
36Se

considera delito a quien le induce. La inducción y el auxilio matar a otro es tan
reprobable si se hace con su consentimiento como sin él. adie puede hacer daño a
otro aunque este se lo pida.

37

El enfenno no tiene derecho al suicidio. Si lo tuviese, como no podría ejercer sólo
su derecho, las personas que lo cuidan se verían obligadas a respetarlo. Tendrían así
una "obligación de matar", que no podrían rechazar con objeción de con iencia
porque, contra el ejercicio de los derechos humanos no cabe In misma. e llegaría
así a algo absurdo y que repugna.
86

87

�IL RAPPORTO TRA l'INTELLETTO E LA VOLONTÁ
(TOMMASO D' AQUINO E I. KANT A CONFRONTO)
Dr. Ramón Vega Galaz

l. Introduzione
San Tommaso quando tratta il tema dell'azione umana, spiega come
concepisce le facolta superiore dell'uomo, cioe l'intelletto e la volonta,
quando agisce e il suo rapporto tra di loro. Noi prenderemo spunto di questa •
dottrina tomistica per spiegare come concepisce lui il rapporto tra l'intelletto
e la volonta nell'azione volontaria.
Per altro canto, tenteremo di accennare alcuni aspetti dell'intelletto e la
volonta in Kant i quali appartengono al inconoscibile mondo del noumeno,
vogliamo anche vedere se la spaccatura introdotta da Kant tra fenomeno e
noumeno, che in qualche modo si potrebbe rimandare alla scissione tra
natura e liberta, sia giusta eppure come sía possibile ricuperare questa unita
perduta nella concezione antropologica molto frequente nella filosofia
occidentale dopo Cartesio.
Dopo l'introduzione seguiremmo il seguente schema di lavara: 2. 11
rapporto dell'intelletto e la volonta in Tommaso d'Aquino. 3. 11 rapporto
dell'intelletto e la volonta in Kant. 4. Differenze tra Tommaso e Kant. 5.
Conclusione.
2. Il rapporto dell'intelletto e la volonta in Tommaso d' Aquino

Prima vorrei fare una precisazione riguardo all'agente, cioe, che quello
che agisce e sempre il soggetto o la persona in cuí si trovano queste facolta o
potenze. 1
Nella genesi dell'atto volontario non si da una sequenzialita temporale
come potrebbe sembrare quando si osserva il quadro complessivo presentato
nella tabella, vedere piu giu. Piuttosto si tratta di un'azione insieme
spirituale-fisica, cioe, dove intervengono tanto le facolta superiori (intelletto
e volonta) come quelle osservabile attraverso i sensi estemi.
[n questo lavoro a noi interessa soltanto lo studio riflesso, come fa l'etica
nel suo metodo2, visto sin dalle facolta superiori, quelle che specificano
l'azione umana, in quanto che esse non appaiono di modo cosi perfetto negli
esseri inferiori all'uomo, cioe negli animali e nelle vegetali. Questo ci
interessa ovviamente come e stato visto per Tommaso d' Aquino, cosa che fa
nella S. Th. , 1-Il inquadrato nelle questioni 8 alla 17.
89

�LA GENES! DELL' ATTO VOLONT ARIO
INTELLETTO
VOLO TA
Ris etto

l)La semplice appren-sione
(I-Il, .9, a.l
3) 11 giudizio del fine come
assequibile
1-II, .12, a.l ad 1,3)

i fini
2) La semplice volizione
I-11, .8, a.2
4) La intenzione del fine
(I-11 q.12; q.19, a.7ss)

etto ai mezzi

II consi
11 giudizio discretivo pratico
. 14, a.6
9) L'imperium (I-II, q.17)

6 11 consenso I-II .15
8) L'elezione (I-ll, q.13)
10) L'uso attivo del volere
(1-II, .16

11) L'uso passivo delle facolta
essecutive
I-ll .16, a.l

2) La fruizione
I-Il, .11

Sebbene, come dice Centi3; Tommaso non ha nessuna pretesa di
schematizzare geneticamente )'atto volontario4, noi lo abbiamo presso per
avere un riferii:nento che ci serva d'aiuto a questa esposizione. Inoltre,
possiamo dire, che oggi si discute sulla importanza di una oppure di un'altra
f~colta, sebbene questo fu molto discusso nel medioevo, c'e ancora oggi chi
tifa per la volanta o chi tifa per l'intelletto. Sembra che mettere l'intelletto in
prim_o luo~o, darebbe la ragione a quelli arroganti scientifici che pensano di
dominare II mondo attraverso la sua conoscenza scientifico-esperimentale.
Ma qui c'e una trappola, perché dominare vuol dire appunto mettere in primo
luogo d'importanza la volanta. Piu che dominare il mondo si tratterebbe di
av~re la pretesa di essere_il deposito della verita una sorta di legislazione
um~er~ale n~lla qual_e tutti do~remmo accudire a chiedere consiglio nelle piu
va_n~pmte s1tua~1ont della vita, lasciando di lato la tradizionale sapienza
cristiana dove s1 trova veramente il deposito della verifa. Se mettiamo in
P:imo _luogo ~'impo~anza la volonta sembra che abbiano ragione quelli che
s1 l~s~1ano gu1dare p1u per il cuore che per la testa\ invece non e questa la
pos1Z1one ~he prend: Tom~aso e che neppure vuole discutere su questo
ª:gomento m mod? s1stematico, piuttosto si vede nella S. Th. J, q.82, a.3 una
nsposta molto art1colata a questa questione, facendo la distinzione tra la
funzione ~~mpliciter dell_'intelletto e la volanta e quella sequndum quid.
Sarebbe p1u eccellente l'mtelletto che la volonta quando viene considerato

90

simpliciter, ma sarebbe piu eccellente la volonta quando viene considerate
sequndum quid, secando se sia per amare a Dio o amare le cose inferiore
all'uomo, perché e meglio amare a Dio che conoscerlo ed e meglio conoscere
le cose inferiore all'uomo che amarle. Forse gli manca dire qualcosa su che
cosa sia meglio rispetto all'uomo. In somma, nella trattazione che fa
Tommaso sull'atto volontario, vengono descritte le funzioni dell'intelletto
sempre in stretto rapporto alla volonta, tutte tre operazione dell'intelletto che
vengono anche riconosciute nel mondo classico, al meno per Aristotele,
appaiono in questo studio del Angelico, cioe, la semplice apprensione, il
giudizio e il ragionamento. La domanda su quale sia superiore non appare
mai in questa parte della Summa Theologiae, non' e interessato in essa.
Quello che si puo vedere e un'armonia tra le due facolta rimanendo molto
fedele al modo di filosofare nella fede. Un'altra caratteristica che si puo
estrarre dalla teorizazione tomistica e che spesso utilizza delle analogie tra le
operazioni dell'intelletto con quelle delle volanta, siccome l'intelletto
raggiunge per natura la verita una volta che ricercando la trova cosl la
volanta si unisce al bene, una volta trovato. Quindi, verita e bene sono gli
oggetti delle nostre facolta superiori che si trovano aldila delle nostre
sensazioni sono i trascendentali che come spiega Tomma o se equivalgon o
all'essere (bonum, veritas et esse conventurtur). E che cosa e l'essere se non
altro che un riflesso dell'essere divino, che troviarno en tutte le cose create
partecipato dell'Essere che E atto puro? Vediamo in seguito un riassunto di
ciascuno dei passi della genesi dell'atto volontario. elle questioni che
comprendono tutti gli articoli per spiegare alcuni dei passi della genesi
dell'atto volontario, prenderemo spunti soltanto di quelli che a nostro avviso
facciano un riferimento piu diretto al rapporto intelletto-volontá,
concentrandoci soprattutto nella risposta, anche se alcune volte non potremo
non far riferimento alle risposte che fa l'Aquinate.
2. 1 Rispetto al fine
.
Tommaso parlera in questa sezione di quattro atti riguardanti il rapporto
mtelleto-volonta. Vedere il quadro della genesi dell'atto volontario
presentato nella pagina 2.
2.1.JLa semplice apprensione6
Tommaso vuole dimostrare che la volanta e móssa dall'intelletto. Per
fare questo impiega il concetto di causa formale, cioe, che l'intelletto muove
la volonta come causa formale presentando a essa l'oggetto che sarebbe
appunto !'ente e il vero nella sua universalita, ed e ne! vero dove viene
appres~ il bene. Per altro canto il fine muove la volanta come causa agente
determmando nel soggetto la sua direzione, fine che e il bene nella sua
. universalita oggetto della volanta, .di questa maniera la volanta a sua volta
I

91

�muove le altre potenze deJl'anima. Questa mozione non viene del intelletto
speculativo, ma del intelletto pratico. lnoltre e chiaro che nell'atto di
intendere e la volanta che muove l'intelletto perché il vero e contenuto nel
bene universaJe, come un bene particolare, ma l'intelletto muove la volonta
rispetto alla specificazione dell'atto. Questo vuol dire che essendo l'intelletto
chi presenta l'oggetto alla volanta, l'intelletto diventa cosi un motore che
determina !'atto di mozione della volonta.

volizione dei mezzi. Alla volizione dei mezzi si puo chiamare scelta, mentre
alla volizione del fine intenzione, ma sempre il moto e uno.

2.1.2 La semplice volizione7

2.2. 1 ll consiglio10

Qui Tommaso vuole sottolineare che l'oggetto del volere non soltanto
riguarda il fine ma anche le cose ordinate aJ fine. Cosi come la facolta della
vista abbraccia tutte le cose che in qualche modo partecipano del colore cosi
la facolta chiamata volonta abbraccia tutte le cose che partecipano del fine.
Questa analogia si puó fare anche rispetto all'intelletto se consideriamo !'atto
del volere in rapporto all'atto dell'intelletto. Cioe, cosi come l'atto piu
genuino dell'intelletto e l'intelligere, l'atto piu genuino della volanta e il
volere il fine, perché questo oggetto e formato dall'atto stesso di volere, casi
c~me l'intelletto ha come oggetto le cose intelligibili, cioe i primi principi.
01 questo modo la volonta ha l'originalita di voJere tanto il fine come le cose
che si ordinano ad esse.

11 consiglio procede di modo risolutivo, cioe agli effetti noti per
esperienza alla causa, e non di modo compositivo: cioe dalla causa agli
effetti (a.5). 11 consiglio appartiene all'intelletto propriamente, ma e insieme
alla volonta vale a dire un atto íntimamente unito ad essa (a.l), giacché
nell'elezione si trova molta incertezza che richiede quindi una ricerca sui
rnezzi da scegliere prima di agire (a.l resp). Questo consiglio ha per oggetto
soltanto i mezzi, non i fini (a.2 resp), ma potrebbero essere soltanto nel caso
che in una ricerca quaJche oggetto sia stato un fine e in un'altra un mezzo.
Ma il consiglio non delibera sui quasi insignificanti, né su quelli che sono
gia determinate nel modo di essere esecutati come per esempio negli arti
(a.4 resp).

2.1.3 JI giudizio de/fine come assequibile8

2.2.2 JI consenso 11

Nel primo articolo della q.12 Tommaso vuole chianre di chi e l'atto
intenzionale. Nella risposta 1 e 3 spiega come l'intenzione sebbene e un atto
della volanta ha come presupposto il giudizio della ragione, la quale ha come
funzione ordinare la tendenza della volanta. Se l'intenzione e chiamata a
volte occhio non e perché sia un atto dell'intelletto, piuitosto si fa in senso
metaforico, appu.nto perché e il presupposto della volanta per agire verso il
fine. Lo stesso si fa a livello sensitivo per muoversi, abbiamo bisogno degli
occhi per sapere dove andare.

I1 consenso e atto della volonta relativa ai mezzi. Mentre la ragione puó
aprendere l'universale senza avere necessita di sentire i singolari ogni volta
che realiza quest'azione, le potenze sensitive banno sempre bisogno della
presenza delle cose che sano il suo oggetto. Ma come l'atto della potenza
apetitiva e un'inclinazione verso le cose, sotto questo aspetto consentire e
atto di una facolta apetitiva. Ossia che sebbene consentire fa riferimento alla
facolta conoscitiva, si riferisce alla facoltá apetitiva di modo analogo
(a.l, resp). lnoltre, siccome il consiglio ha come oggetto i mezzi, pure il
consenso ha come oggetto i mezzi, giacché prima erano presupposti
l'apprensione del fine 12, la semplice volizione 13, il giudizio I4 , e l'intenzione I 5
i quali sono riferiti al fine.

2.1.4 L'intenzione deljine9

Una volta dimostrato che l'intenzione e un atto della volonta
presupposto l'intelletto, segue il ragionamento per dimostrare che
l'intenzione non soltanto ha per oggetto il fine ultimo, ma pure altri fini
P:ima di raggiungere !'ultimo. Questo vuol dire che si possono perseguire
s1multaneamente due oggetti (vid a.3), cioe, il fine ultimo e il fine
intennedio, per esempio, la guarigione e la confezione della medicina con la
condizione che siano oggetti ordinati nella stessa direzione. Allora s~no due
moti nell'intenzione? o, piuttosto il moto della volonta vers~ ¡ mezzi
ordinate al fine hanno due aspetti in quanto il fine costituisce la ragione della
92

2. 2 Rispetto ai mezzi
Rispetto ai mezzi si considerano se1 atti neUa genes1 dell'atto
volontario. Vedere quadro nella pagina 2.

2.2.3 ll giudizio discretivo pratico 16

Questo giudizio lo studia Tommaso sotto l'asperto della possibilita o no
di procedere all'infinito. Cioe, al consiglio possono presentarsi infinite cose
da indagare prima di dare il consenso. Ma questa ricerca risponde Tommaso
non e infinita, ma finita in atto in due sensi: rispetto ai suoi principi, e
rispetto al suo termine. Il primo priricipio sarebbe il fine nell'ordine pratico.
Altri principi sono i dati dei sensi che ovviamente per Tommaso non ci
93

�ingannano, altri princípi sano quelli acqu1s1t1 attraverso le scienze siano
speculative che pratiche. Tutti questi principi non sano messi a prova, ma
accettati sen.za consiglio. L'altro senso della ricerca finita in atto e quello del
suo termine; cioe quello che non possiamo eseguire immediatamente. Perció
nell'ordine dell'operazione la prima cosa e appunto la conclusione della
ricerca, per esempio nella decisione di camminare sarebbe questa la
conclusione o termine dei consigli precedenti.

2.2.4 L'elezione 17
L'elezione consiste in ~n moto dell'anima verso il bene prescelto
(resp. 1) ma questo bene prescelto non e il fine in quanto il fine nell'ordine
operativo si presenta come principio non come conclusione. Per ¡¡ medico
per esempio, la salute non e oggetto di elezione ma di fine orbene iÍ
principio_ di oper'.12ione della sua attivita nella quale deve scegli~re ¡ mezzi
per r~ggmngere ti suo fine (la salute dei malati). Dunquf: soltanto si puó
sceghere_ un fine che sia ordinato a fini superiori. Casi come capita nella
speculaz1one quando si prendono principi che sano conclusioni dimostrati in
un'altra scienza tranne quelli principi indirnostrabili (resp. 3). Inoltre, nella
scelta intervengono l'intelletto e la volanta, la prima lo fa formalmente,
mentre la seconda materialmente, pero, siccome un atto di una detenninata
potenza dell'anima appartiene 1 essentialiter ad essa, e riceve la forma di una
potenza superiore, cosl !'atto d'elezione appartiene (essentialiter alla volonta
che riceve la forma deJl'intelletto (resp.l). Ma, pasto il fine J'elezione dei
. non conduscono necessariamente ad esse. Perché casi
'
mezz1
come dai
. . .
'
prmc1p1 non sempre segue una conclusione necessaria, a meno che non
comprometta la verita dei principi, cosl nell'elezione dei fini non siamo
costretti a scegliere i mezzi che conducono al fine. Solo la felicita vuole
I'uomo necessariamente, invece l'elezione dei mezzi e sempre libera (a.6).

2.2.5 L 'imperium 18
.
~'imperium o il comandare e essenzialmente un atto della ragione ma
interviene anche la volonta, cosi come nell'elezione veniva conformata dalle
due fa~olt~ sup~ri~re, _casi anche il comando presuppone la mozione della
v_olonta, g1acche gil ~tt1 della volonta e della ragione possono reciprocamente
nflettere su se stessr la volanta vuole ragionare, e la ragione ragiona sui
vol ere (a.l). La v~lonta puó essere comandara perché uno puó disporre il
comando che vog 11a (a.5). La ragione puó anche essere comandata in quanto
per capace di ritl_ettere su se stessa. Comanda tanto l'esercizio dell'atto, come
il suo og~~tto. R1spetto al oggetto ci sono due atti, uno sarebbe l'apprensione
della :enta la quale sfugge al comando ma l'assenso o il dissenso cadono
sotto 11 comando solo delle cose conosciute che non siano i primi principi, ¡

94

quaJi appartengono aJl'ordine di natura e quindi non sottostanno al comando
(a.6).

2.2.6 L'uso altivo del volere 19
Questo uso ha sempre per oggetto i mezzi, invece il fme ultimo non puo
essere usato. Soltanto si potrebbe usare il fine ultimo quando esso viene
capito nel senso soggettivo, mai in senso asso I utc; Percio solo i mezzi in
rapporto al fine si dicono utili, cioe utilit ed uso si equivalgono (a.3). L'uso
avviene una volta faha l'elezione, accade cosi perché la volanta e in rapporto
al suo oggetto in due modi, primo in quanto l'oggetto e voluta naturalmente e
in secando luogo in quanto posseduto realmente, lo quale implica piu
perfezione rispetto alla prima relazione volonta-oggetto. La prima relazione
appartiene all'elezione, mentre !'uso appartiene alla seconda, quindi !'uso
segue l'elezione. Ma quando la ragione ordina un mezzo al fine viene usata
perla volanta, e in questo caso l'uso precede l'elezione (a.4).

2. 3 Rispetto al conseguimento del fine
La genesi dell'atto volontario finisce con queste due punti, uno estratti
da que!Ji relativi ai mezzi, cioe !'uso passivo delle faccolta esecutive e
un'altro della sezione di atti relativi al fine, vale a dire, la fruizione.
Vediamo.

2.3. 1 L'uso passivo del/e Jaco/ta esecutive20
Per capire cosa sia l'uso bisogna prima avere chiara la distinzione tra
operazione in quanto principio interiore dell'agire, cioe le potenze dell'anima
e gli abiti operativi, oppure in quanto alle cose esterne queste ultime sempre
vengono applicate mediante i principi interiori. Ma nella q.9, a.l si dimostro
che la volonta muove tutte le potenze dell'anima agli atti propri, dunque ]'uso
appartiene principalmente alla volonta nella quale pero interviene l'intelletto
come faccolta direttiva, invece le altre potenze come principi esecutivi .

2.3.2 Lafruizione21
Questa e !'ultima operazione della genesi dell'atto vo!ontario.
Etimologicamente viene di frutto, !'ultimo che si aspetta dall'albero ' casi , il
fine che e !'ultima cosa attesa, il quale produce godimento una volta
raggiunto. Siccome fine e bene sono oggetti della volanta, la fruizione e atto
della potenza apetitiva quando questo viene raggiunto (a.l resp). Ma la
fruizi?ne non si limita all'ultimo fine, anche se questo sia il suo significato
proprio, dove la volanta trova riposo assoluto, c'e anche cose che ci offrono
qualche ·godimento che produscon9 fruizione, che pero si chiamano cosl non
95

�in senso proprio (a.3). Si puo pure parlare di una fruizione imperfetta in

quanto ancora non posseduta, ma che c'e nell'intenzione e non nella realta
(a.4).
3. JI rapporto dell'intelletto e la volonta in Kant

Kant non fa un studio apposta di queste facolta come lo fa Tommaso
d' Aquino, piuttosto studia le condizioni di possibilita della coñoscenza
(Kritik der reinen vernunft) e della morale (Kritik der praktischen vernunft).
ono due ambiti spaccati l'uno dall'altro che poi tenta di riconciliare
attraverso la critica del giudizio (Kritik der Urtei/skrajt). Cioe, sarebbe lo
studio di tre facolta; l'intelletto speculativo l'intelletto pratico, e il giudizio.
Allora dove sta la volanta? Kant la studia dal di fuori cioe, concepisce
l'azione umana solo in relazione alta legge e pertanto alla ragione pratica
viene aggiunta dall'esterno l'attivita della volonta 22 • Esporremo
sinteticamente le prime due opere nelle seguente sezioni.
3.1 L 'intel/etto in Kant

A noi ci interessa soprattutto la concezione dell'intelletto in Kant in
quanto interviene nell'azione del soggetto. ebbene Kant non fa un studio
dell'intelletto in rapporto all'azione umana sí possono comunque vedere
alcuni affennazioni della Critica de la ragione purc/3 che servano a capire il
suo ruolo in essi.
Kant vuole stabilire le condizioni sulla quale l'intelletto possa
conoscere, cioe 'La facolta di produrre spontaneamente rappresentazioni
(Verstand) ,,u_ Per conoscere bisogna "rivolgerci alla ·scienza delle leggi
dell'intelletto, ossia alla logica"25 . Logica che non e la classica fonnale, ma
Kant la presenta come una scienza nuova, la cosiddetta logica
trascendentale. Ma Kant aliara deve giustificare l 'uso delle categorie
a priori, perché appunto questa logica e quella che si occupa della
conoscenza a priori degli oggetti. Secando Kant vi sono dodici categorie
a priori nell'intelletto, alla giustificazione di esse Kant le chiama deduzione
trascendentale delle categorie. Ma tutto questo va indirizzato alla conoscenza
dei cosiddetti fenomeni, perché Kant non ritiene legittimo l'applicazione
delle categorie al mondo noumenico. "11 Noumenon non e oggetto di scienza
l'elaborazione conoscitjva dell'uomo e valida solo se ristretta nell'uso
«immanente, cioe ammissibile per gli oggerti dell'esperienza»
(KrV, III, p.519)"26 • Ma in Kant gli oggetti sono reali soio «in quanto stanno
in una connessione empirica con la mia coscienza reale&gt;&gt; (ib. p. 340) cioe
oggetto e realta non e la stessa cosa. Cosi l'essere e conosciuto non nella
realta, ma racchiuso nena psicología umana. La verita soggettiva viene
96

priviJegiata al di sopra di quella oggettiva. L'accordo non sara gia come nella
filosofia classica tra «rei intel/ectus», piutostto sara «accordo tra contenuto
rappresentativo e strutture logiche del soggetto, tra dati dell'esperienza
fenomenica e categorie logiche»27 • E questa la rivoluzione copemicana di
Kant, «ammettiamo che gli oggetti debbono adeguassi alla mente e non
viceversa»28 . Per causa dell'incapacita dell'intelletto umano per conoscere la
cosa in se, rimane frustrato, ma del punto di vista pratico non accade cosi.
Cioe, un uso legitümo della ragione con i suoi principi a priori si da solo
nella pratica. Percio, la metafísica solo sara possibile nella misura in cuí si
capisca come metafisica dell'azione29 • Cosi, "si potra almeno affennare che .
«io sono moralmente certo», riposando la fede sul «mio sentimento morale»
(Cfr. KrV p. 536 s) e non su una giustificazione teoretica"3º. Cioe per Kant
solo puo avere certezza teoretica nell'uso trascendentale della ragione, ma
nell'uso pratico solo «fede morale» 31 . In altre parole "la razionalita pl_Jra
rimanda, come a sua condizione, a una realta che si puo cogliere solo
mediante una certezza morale, fideisticamente" 32 •
La liberta umana ci sarebbe il suo riscontro a Iivello trascendentale, ma
in questo livello rimane «sempre un problema» (KrV. p. 522)33 • Iavece, a
livello pratico la liberta non ha questa problematica, non interessa se
un'azione sia libera o necessaria, o detenninata dall'influsso della ragione34 •
La liberta pratica viene dimostrata mediante l'esperienza quando la ragione
da le legge oggettive della liberta che possono accadere o non accadere,
diverse di quelle legge della natura.
Per Kant, l'uomo "compie, quasi spontaneamente una discriminazione
tracio che accade di fatto e cio che accade di diritto1 tra massima soggettiva
e legge oggettiva, tra semplice rappresentazione dell'utile e universale
rappresentazione del dovere, tra natura e liberta ( ... ) la liberta e in
contraddizione con la natura, che la ragione si oppone antiteticamente alla
facolta sensitiva di desiderare, escludendo l'ipotesi di una terza opzione
altemativa"35 . In conclusione, il ruolo dell'intelletto si limita nel dare al
soggetto !'imperativo categorico del dovere come comando di ogni azione.
3.2 La vo/onta in Kant

La volonta in Kant e autonoma, arriva aquesta conclusione attraverso il
suo modo di fare filosofia, cioe, criticamente. Questo lo fa soprattuto in due
delle sue opere; la Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, e nella Kritik der
praktischen Vernunft. Metodologicamente nella prima opera non si domanda
ancora sulle condizioni di posibilita della morale, come lo fa nella seconda
piuttos~o ·utiliza un metodo analitico-regressivo, induttivo-socratico pe;
pervemre analíticamente al principio supremo della moralita36 • Cosi "non e
possibile pensare alcunché che possa essere ritenuto buono senza restrizione

'

97

�fuorché una buona volonta (ein gwer Wille) "37• Cioe fa ricurso ai "«principi
di una buona volonta.»"38 per fondare la moralita.
Si vede chiaramente come Kant fondamenta la morale nel soggetto che
pensa essendo egJi stesso a darsi la legge tentando cosl di non perturbare la
volonta con qualche movente straneo alla raggione. In questo modo, non
c'entra in Kant la possibilita di una morale suJ principio di perfezione o
ricerca della felicita, cosi chiaro ed esplicito nell'etica aristotelico-tomistica.
Come aserisce Lambertino: "Kant e esplicito ne! coodannare
indiscriminatamente l'etica degli «antich i», perché essi avrebbero conferito
un « alore incondizionato .(ohne Einschrankung)» ai beni materiali e
spirituali, elevandoli a valore etico intrínseco avulso dai «principi di una
buona volonta)&gt; (l. KANT, Grundlegung... , IV, p. 394.), depauperato cio ' di
ogni incidenza dell'elemento fonnale. (... ) 11 principio della perfezione e
giudicato «del tutto inetto» a fondare la moralita, nonostante che esso
«sottragga alla sensibilita» tale compito, per affidarlo alla ragione (l. KA T,
Grundlegung.. ., IV, p. 443.). Anche se non e la sensibilita, ma «l'intelletto e
la ragione» a dettare !'impulso, sarebbe ugualmente «la particolare
costituzione della natura umana ... che darebbe la legge»; !'impulso sarebbe
ugualmente «estraneo» alla volonta, cui verrebbe cosi precluso il «darsi da
sé la propria legge» (l. KA T, Grundlegung. .. , IV, p. 444.). Sarebbe sempre
un «oggettm) a determinare la volonta, anche se non mediante l'inclinazione
-come nel principio della felicita- ma «mediante la ragione applicata ai
possibili oggetti della nostra volonta in genera[e)} (l. KANT Grwidlegung. ..
IV, p. 443 .). La legge, conseguentemente, sarebbe appena «contingente»
(l. KANT, Grund/egung. .., IV, p. 444.), perché leg~e della razionalita
peculiare dell'uomo, non della razionalita in quanto tale" 9

perfezione della fiJosofia clasica sia adecuato. '~1alizzando ulteriormente il
concetto di perfezione, nella Kritik der praktischen Vernunft, Kant lo
riconduce addirittura al principio epicureo. Esso infatti, presupponendo un
«fine», un «oggetto» o una «materia» della volonta, ~arebbe «sei:n~~e
empirico, e quindi adatto al principio epicureo della dottrma della fehc~t~
non al principio razionale puro della dottrina morale e del dovere» (Krmk
,41
•
•
der praktischen Vernunft, V, p. 41. )' . Per Kant avrebbe una vera antmom ia
tra morale e felicita considera l'etica soltanto come "«scienza che ci insegna
come dobbiamo diventare degni della felicita» .42
Per Kant non e possibile la moralita se non e tramite una volonta pura
di qualche altro moventi empírico. Vale a dire la ragione pura &lt;leve essere
immediatamente pratica altrimenti quella azione cornpiuta diventa inmorale,
appartenente a una ricerca egoistica della felicita. Come dice Lambertino:
" ... Mentre la moralita si articola secando la norrnativita della razionalita
pura, la felicita si adagia sul determinismo della sensibilita· mentre la
moralita asseconda le istanze oggettive di uno spirito puro la felicita
asseconda le esigenze soggettive di uno spirito condizionato dalla sensibilita;
la moralita e oggetto della volonta, la felicita oggetto della facolta inferiore
di desiderare; la moralita e urgenza necessitante a priori, 1'aspirazione alla
felicita esigenza fattuale contingente".43

Kant elimina tutta posibilita di una volonta che cerchi la felicita, perché
secando lui questo sarebbe edonismo, non gli sembra che il principio di

La virtu non eeliminata in Kant, c'e ancora qualche traccia pero molto
lontana dall'aristotelismo-tomistico. "Si e che; in Aristotele, il seguire la
passione come criterio di vita esclude l 'incidenza operativa della ragione
mentre il seguire la ragíone come criterio di vita non esclude, anzi comporta
naturalmente 1'incidenza operativa del piacere; per Kant, invece !'antinomia
e assoluta. La virtu diventa casi per Aristotele, condizione· del
conseguimento del bene supremo: a esso puó approdare solo il virtuoso. 11
bene supremo e liberta dalla materia, e, nella misura in cui l 'implicanza della
materia e necessaria per il composto umano, sara la virtu la norma di ogni
comportamento (Nella Metafisica cosi viene definita la sapienza: «la sola tra
-le scienze ad essere libera, perché e la sola che opera per se ste sa»
(A 2, 982 b 27-28), cioe la sola che e pura da tutte le tensioni della volonta e
dell'azione). 11 carattere eudemonistico, quindi, insito nella teorizzazione
aristotelica della morale, non puó essere disgiunto da quello normativo
assiologico della perfezione e del bene morale, anche se la vita morale e
subordinata aU'attivita teoretica, in un rapporto non ben definito da Aristotele
ein una prospettiva che non potrebbe risultare famil"an:. a Kant'"' 4 • Possiamo
dire che il suo concetto di volanta e quasi divino, non collegato all'esigenze
sensibili della natura umana. Divino perché affida tutta la morale alla fonna
della raggione cioe, all'imperativo categorico del dovere. Con questa
concezione non sarebbe possibile cercare la felicita, e quindi possiamo fare
un'analogia dicendo che Dio non. ha bisogno di una ricerca della felicita

98

99

Cerca le condizioni di posibilita della morale trovandole nell'autonomia
della volanta, eliminando conseguentemente la causal ita perché e eteronoma.
"La liberta nella sua definizione negativa, e «la proprieta della causalita
degli esseri razionali di poter agire indipendentemente da cause estrane che
la determinano», cioe da ogni «qualche cosa di diverso (etwas anderes)»
dalla volanta in se stessa e quindi sempre riconducibile a «un eteronomia
delle cause efficienti (Grzmdlegung. .. , IV, p. 446 s.)» 40 • Per Kant la causalita
solo e possibile nel mondo fenomenico ~a non nel mondo noumenico al
quale appartiene la liberta, e quindi anche la volonta libera ed autonoma.
Percio, parlare di causalita nel mondo della liberta sarebbe per Kant
inconcepibile, cosi come lo fa Tommaso, nel quale i mo enti che causano
l'azioni della volanta sono vere cause efficienti, oppure formale come nel
caso del intelletto, ma realmente possibili.

�perché Egli e felicissmo in se stesso, cosi possibile una volonta quasi divina
ne anche avrebbe bisogno di questa ricerca. Agire in conformita al principio
della perfezione sarebbe «come volere sviluppare i talenti solo perché
contribuiscono ai vantaggi della vita ..., solo per la felicita che aspettiamo da
essi» (Kritik der praktischen Vernunfl, V, p. 41.). Appare quindi naturale a
f$:ant il ripudio di tale principio e il ripiegare nel principio formale del dovere
«come unico principio possibile» (Kritik der praktischen Vernunft, Y, p.
41.) a conforma della solita rigida alternativa che articola tutte le movenz.e
del suo sistema. Ma, anche se egli e indotto dal suo apparato concettuale a
tacciare di ernpmsmo, anzi di edonismo ogni sistema non
formalistico-rigoristico, tale riduzione univoca del concetto di perfezione
sembra arbitraria. 11 concetto di perfezione, infarti, riveste nel contesto
etico-noetico dell'eudemonismo razionale un significato tutt'altro che alieno
da un'implicanza deontologica".45
'

4. 4 La volonta

Per Tommaso la volanta e un'apetito razionale, una tendenza della parte
superiore dell'uomo, appartenente per tanto alla sua natura spirituale e che
coagisce coll'intelletto. In Kant la volanta e quasi sparita, perché tutte
J'azione sono domínate dalla ragione pratica, che non e altra che la stessa
ragione pura che diventa pratica nelle azioni.
4.5

fl

Bene

Se la volanta e quasi sparita dalla teorizazione kantiana, non e raro che
il bene sía per lui una cosa da non perseguire. Cioe soltanto la legge
rappresentata nell'interno di ogni soggetto puo essere l'unica guida d'azione,
fino a quando essa diventi norma universale per tutti. Invece per Tornmaso e
praticamente il motore che giustifica tutte le azione, e al cui tende l'uomo
con necessita di fine. 48
·

4. Differenze tra Tommaso e Kant

4.6 La virtu

Alcune diferenze che i possono estrarre della considerazione fatte
prima si riassumono nelle seguente righe.

4. 1 JI Soggetto

Mentre in Tomrnaso il soggetto che agisce esempre il composto anima
corpo in Kant e né psicologico né empírico, il soggetto e trascendentale, ma
trascendentale nel senso che si trova aldila del proprio pensiero.46
4.2 L'anima

L'anima . di Tornmaso e vista come un ita al corpo come forma,
singolare e capace di operazioni intllettuali, onde appunto l'intteneto e una
facolta separata dall'organo. 47 In Kant !'anima e noumenica, cioe
incognoscibile attraverso i concetti della raggione pura. Sebbene ambedue
ammettono la sua immortalita, ma da presupposti teorici moito diversi.

Per Kant le virtu aiutano a diventare ad essere degni della felicita . Vede
nelle virtu una connessione causale con la felicita, ma avulsa da ogni
implicanza di sentimento o d'inclinazione e da ogni risonanza di
compiacimento.49 Per San Tornmaso le virtu sono il primo anaJogato della
ragione pratica. Sano i fini a perseguire per raggiungere la vita buona, la
vita felice.
4. 7 La felicita

In Kant la felicita non ha niente che vedere con la morale, c e
addirittura un'antinomia. 5 Cioe, per essere morale bisogna non essere felice,
altrimenti sarebbe egoismo ricercare la felicita. Invece in Tommaso la
felicita e appunto il fine ultimo naturale al quale siamo tutti inclinati, che
appartienene alla struttura psicotogica di tutte te creature.

°

4.8 La liberta

4.3 L 'intelletto
Tommaso concepisce l'intelletto come facolta dell'anima pero cbe non
ha bisogno di un organo per operare altrimenti non sarebbe capace di astrarre
i concetti universali e realizare tutte le altre operazioni intellettuali ch
soltanto si possono ammettere in una facolta spirituale. Per Kant l'intenetto e
una facolta soprattutto attiva, cioe, capace di conoscere a priori attraverso le
categorie tutte le realti1 e i suoi principi.
100

Ambedue affermano la liberta, pero con sfumature molto diverse.
Mentre Tommaso fa una distinzione tra la liberta d'especificazione e la
liberta d'esercizio per chiarire l'intervento sia dell'intelletto sia della volanta
nella scelta libera. Cioe, la liberta sarebbe la facolta dell'intelletto e la
volanta. Per Kant la liberta sarebbe una conseguenza della razionalita umana
101

�e niente altro, la liberta sarebbe infinita di possibilita per agire cioe viene
accentuata la capacita di scegliere, cioe l'autoafermazione lasciando di lato
l'intenzionalita com'era logico aspettassi.
'
4.9 La legge

La legge morale sarebbe una regala della virru in Tommaso
fondamentalmente insegna quale sono i modi per arrivare alla virru. JI
contenuto della l_egge_ ~orale naturale sono le virru. Questa legge morale
sarebbe anc?e l~gge d1vm~. In Kant la legge e il primo analogato, quello che
deve c?mp1ers1 necessanamente per diventare buoni, e un imperativo
~ategonco della morale autonoma. In Kant il legislatore noh sarebbe Dio, ma
ti soggetto stesso.

4.1OLa mora/e
Tommaso imposta quindi una morale eudemonistica d'accordo
al'.'i~eal_e aristotelico d'etica ma con le opportune aggiunzioni 'di elementi
~nst1~rn'. dove l'attivita pi~ a~ta del~'u_omo e ~uelle inferiori vengono integrati
m un unita che con la graz1a e poss1blle ragg1ungere il fine ultimo.
.
_Kant invece imposta una morale rigorista dove l'attivita superiore ed
mfenore del uomo vengono di armonizare a causa életre sue permesse
formalistiche.

5.

Conclusione

Direi che _i~ rapporto intelletto-volonta in Tommaso d'Aquino e
a~bastanza equ1ltbrato, fa delle distinzione giuste per capire il ruolo di
~1ascuna ~e'. le facolta s~n~ lasciare spazio per una interpretazione
1ntellettual1st1ca o volontanst1ca. Come dice Danié!ou "Tommaso d' A ·
·1·
·i ·b • . .
quino
sta bI IS~e un_ equ1 1 no d1ffi~1le e r~ramente raggiunto, tra gli abissi paralleli
del raz1onalis~o e del fide1smo . Altri autori come Fabro Cardonan e
Clavel! prefenscono fare un'accentuazione della volanta al d'
d 11•· 11
.
1 sopra
e rnte etto per sodd1sfare meglio l'esigenza dell'amure cristiano Penso
c~e comun~ue si faccia. dobbiamo evitare di cadere ¡n qualch~ sorta
d rntellettuahsmo oppure dt volontarisrno.
'.,

L'immanentismo porta necessariamente a questa separazione che soltanto
cambiando il metodo implicito nel!a sua filosofía potrebbe ricollegare questi
due mondi. embra che Kant nella Critica del ,giudizio abbia voluta
ricuperare la causa finale prima perduta nelle sue criti..;he anteriori, ma non
riesce a unirli, rimane in un "come se"SJ, cioe soltanto la finalita sarebbe
1 ,
54
possibile nel soggetto. Bisognerebbe una conv~rs1one come propone
Cardona/ 5 questa conversione intravede una intenzione in tutta teorizazione,
per cui l'inizi~ della filosofia sar~bbe n~lla sua opinion~ un fatto della
volanta. Perche no? Se la filosofia e proprio amare a la sap1enza. Tomma o
si trova nella ritlessione tradizionale cristiana. Vale a dire, ritlette all'intemo
della fede senza rinunciare alla scienza della sµa epoca. Casi come oggi
fanno alcuni autori come Gilson, Fabro, Guardini;1 Wojtyla 56 per citare
alcuni di loro che partendo dell'esperienza che ci viene da! senso comune e
senza pretendere dimostrare l'esistenza delle cose estramentali riflettono su
di essa. Kant invece si muove nella tradizione luterana per cosl dire cioe,
non e per niente realista neppure d'accordo con l'eventuale unita tra natura e
liberta. Kant e piu d'accordo col schema formale legge-coscienza, cosa cht::
in Tommaso non c'entra niente. Percio neanche ammette una tendenza
naturale nell'uomo verso il piacere perché non quadra col suo sistema teorico
"la tendenza al piacere non esprime come vorrebbe Kant semplicemente una
dimensione connaturale alla natura dell'essere razionale umano ma una
dimensione connaturale alla natura dell'essere razionale come tale: non e
pretesa dall'implicanza della sensibilita nell'essere e istenziale umano, ma
dal dinamismo della razionalita come tale. E, mentre Kant non puo, in virtu
di certe premesse formalistiche, ravvisare nell'aspirazione di tutti gli uomini
verso la felicita se non un dato fattuale, inetto ad assurgere a valore di diritto
l'etica tomistica vede in essa un'inclinazione di natura un'inclinazione cioe a
cui la natura non puo sottrarsi e che e rivelativa di una legge intrin• eca
dell'essere cosciente. Se «omnes prosequuntur id est quaerunl
delectationem» (In decem libros Ethicorum .. ., 1. VII, e~t. XIII, n 1509.) e la
natura come tale nella sua dinamica essenziale che tende al piacere cioc che
deve tendere al piacere".

Rispetto a Kant dovrei concludere che non si puo ricuperare la
spaccatura
ti
· introdotta nella sua filosofía tra natura e liberta' , tra mon do
enomenico e mondo del_ nou~eno. La condizione per ricuperare questa
frattura sarebbe un cambio rad1cale nel metodo irnpiegato per filosofare.
102

103

�Notas bibliográficas
1Cfr. LUÑO, A. R., Etifa, Lemonnier, Firenze, 1992, p. 97. Vedere anche POL?,
L., Curso de teoría del conocimiento 11, Eunsa, Pamplona, 1989, p. 239. vedere m
questo senso anche WOJTYLA, K., Persona y acción, BAC, Madrid 1982, 350,
pp., dove fa tutta un'impostazione personalistica del agire umano.

Cfr. LUÑO, A.R., op. cit., p. 56-59.

2

Citato in CENTI, T. S., L 'atti umani, Introduzione e note alla S. Th. /-//, qq. 1-21
di S. Tommaso d' Aquino, ESD, Bologna, 1985.
3

"Qui si procede in ordine di natura, ovvero di dignita: nel quale ordine detta legge
la prossimita degli atti al fine". CENTJ, T.S., op. cit., p. 256. "S. Tommaso espone
non secondo un ordine genetico, ma sistematico". Jbid p. 280. "L'ordine genetico
degli atti non e da prendersi con assoluto rigore; ma con una certa elasticita". lbid.
p. 332.

20

Cfr. S. Th., 1-ll, q. 16, a.l.

21

Cfr. S. Th., 1-1!, q. 11.
Cfr. LUÑO, A. R., Etica, Lemonnier, Firenze, 1992, p. 141.

22

Nell'originale tedesco Kritik der reinen Vernunft. _(ArV) _Qu~st'afferm:zioni
verrano pressi dall'opera di LAMBERTINO, A., JI rigorismo ellco in Kant, 2 . Ed.
Maccari, Parma, 1970, 377 pp. Eppure del COPLESTON F., Storia dellafi/osofia,
Vol. VI, Paideia, Brescia, 1989, pp. 598.
23

24

COPLESTON F., op. cit., p. 283 .

25

/bid. p. 283.

26

LAMBERTINO, A., op. cit., pp. 29-30.

27

Cfr. LAMBERTINO, op. cit., p. 30.

28

COPLESTON, F. op. cit., p. 261.

29

Cfr. LAMBERTINO, op. cit., p. 62 .

4

s Cfr. Per esempio l'opera italiana odiema Va dove ti porta il cuore, di S.
TAMARO. Oppure tutta l'impostazione della cosidetta etica dei sentimenti (Cfr,
LEWlS, C.S. L 'immagine scartata, Ed. Marietti, 1964, p. 132).
Cfr. S. Th. l-11, q.9, a. l.

6

Cfr. S. Th. l-/1, q.8, a. l .

7

8

9

30 !bid.
31

Cfr. S. Th. 1-11, q.12, a.! ad 1,3.

Cfr. !bid

32 _
Cfr. !bid.

Cfr. S. Th. /-!/, q. 12.

p. 69.

33

Cfr. lbid. p. 63.

°Cfr. S. Th. f-11, q. 14.

34

Cfr. Ibid. p. 63.

Cfr. S. Th. 1-/1, q. 15.

35

!bid. p. 62.

12

Cfr. 2.1.1 La semplice apprensione, p. 3.

36

Cfr. LAMBERTINO, A., op. cit., p. 71.

13

Cfr. 2.1.2 La semplice volizione, p. 3.

37

14

Cfr. Cfr. 2.1.3 11 II giudizio del fine come assequibile, p. 4.

1

11

is Cfr. 2.1.4 L'intenzione del fine, p. 4.

·

KANT, I., Grundlegung zur Metaphysik der Sitten, p. 393.
LAMBERTINO, A.,op. cit., p. 72.

38

KA T, 1., Grundlegung.. ., Iv, p. 394. Pres·so da LAMBERTINO, A., op. cit. p.
313.

Cfr. S. Th., l-11, q.14, a.6.

39

LAMBERTJNO, A., op. cit. p. 313.

Cfr. S. Th. , 1-/1, q.13.

40

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 127.

18

Cfr. S. Th., 1-II, q. 17.

41

LAMBERTJNO, A. op. cit. p. 314.

19

Cfr. S. Th., l-1/, 16.

16

17

105
104

Presso da

�42

Kritik der praktischen Vernunft, V, p. 130. Citato in LAMBERTINO, A., op. cit.

p. 344.

CARDO A, C., Metafisica de la opción intelectual, 2a. ed. Rialp Madrid
1972.

43

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 356.

CARDO A, C., Metajisica del bien y del mal, Eunsa, Pamplona, 1987.

44

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 331.

45

LAMBERTINO, A., op. cit. p. 314.

COLOMER, E., El pensamiento alemán de Kant a Heidegger !, Herder
Barcelona, 1993.

46

SANZ, V. Historia de /ajilosofia moderna, Eunsa, Pamplona, 1991 529 pp.

I"'

47

D' AQUINO T., De unitate intellectus contra averroístas, Cittá
1989, pp. 101-152.

48

Cfr. S. Th. l, q.83:1-II pp.1-5.

49

Cfr. LAMBERTJNO, op. cit., p. 356.

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D'AQUINO, T., De unitate inte/1.ectus contra av,erroistas, Cittá
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°Cfr. LAMBERTTNO, op. cit., p. 356.

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Cfr. SANZ, V., Historia de la filosofia moderna, Eunsa Pamplona, 199 I, p. 483 .
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106

107

�EL MITO Y LA FILOSOJ:li.A
Beatriz Sánchez Pirela
Ph.D en Filosofía
Université Laval, Quebec, Canadá

"Toute idée, humaine ou divine qui prend le passé pour racine a pour
feuillage /'avenir." Víctor Hugo (La Légende des siecles)
El mito trasciende la razón para hacerse eco c;íe un argumento que
explica el fenómeno de la ex.istencia, y todo lo que representa la presencia de
Dios en su relacjón con la vida, instancia sagrada, significada bajo un
carácter divino y asidero de la gestación del pensar en otra dimensión de la
razón. En cuanto al mito tenemos a bien considerar a Platón, quien percibe
éste en el orden del discurso pleno de riquezas, donde se aloja cierto grado
del saber. Él le asigna al mito un rol y un espacio privilegiado en sus
reflexiones, sobre todo cuando éstas son referidas al misterio de la
existencia, y toca temas sobre Dios y el Alma. Para este pensador griego,
estos temas representan el más alto grado de la expresión y no dan cabida
para hablar de ellos sino a través de las significaciones, en la analogía o en el
mito. "Pero hay una manera más bella todavía de aplicarse a eso: es cuando
usando la dialéctica y tomando el alma, que es por eso, se planta ahí y se
siembra ahí, con la ciencia, los discursos capaces de defenderse ellos
mi:;mos, al igual que el que los ha sembrado, los discursos que, lejos de ser
estériles, portan una semilla, de otros discursos (Platon; 1969:276,277). La
dimensión filosófica alojada bajo el manto del mito es velada... en el
lenguaje poético y simbólico. Manifestación ésta que guarda una reflexión
sobre la creación y la existencia. La filosofía de la mitología es expuesta por
F.W.J.Schelling," quien plantea que el concepto y el conocimiento de Dios
constituyen el origen de todo pensamiento mitológico en su estado original
(politeísmo), el cual transciende a partir de la toma de consciencia del
verdadero Dios, que inspira el "monoteísmo de la conciencia original", pues
para él "La filosofia de la mitología es no según la intención, sino según el
objeto -en una esfera superior- filosofía de la naturaleza"
(F.W.J.Schelling;1994:172). La perspectiva del mito en su concepción
filosófica nos remite al problema del origen, a partir de donde se crea la
conciencia mítica. "El mito se convierte en un problema filosófico en la
medida que se expresa en él una orientación originaria del espíritu, una
manera entre otras para la conciencia de organizar el mundo" (Emest
Cassirer; 1972: 18).

109

�Lo E piritual entre los dominios del Mito

El mito se inspira en temas que se destacan por su dominio espiritual
sobre todo aquellos significados en el misterio que envuelve a la creación.
"Por misterio se entiende, como cada uno sabe, una teología (Gotterlehre),
gue bordea la teología pública (la mitología) y que subsiste cerca de ella,
secreta, es decir comunicada sólo a los iniciados. Puesto que los Misterios no
son nada más que la (fase) interna, esotérica de la mitología misma y que
ésta no se explica sino en la consciencia misma más que en el término del
proceso (F :W :J : Schelling; 1994 : 107).
Lo referido al misterio, virtualmente, es desplegado místicamente bajo
~I velo de un discurso tejido entre la analogía y las figuraciones simbólicas.
Este se escapa de ser explicado bajo un razonamiento lógico. "Para hablar de
este principio, puede ser permitido llamarlo: el misterio a condición que el
termino &lt;~misterio» no sea hipostásico y tomado por la denominación de una
entidad realmente existente fuera del mundo. El término «Misterio» significa
únicamente límite de la competencia del espíritu humano (Paul Diel ·
1971 :3 8). Evidentemente, el Gran Misterio encierra el principio de la vida'
bien podemos interpretar esto en el ello tiene su asidero en las
si_gnific~cion_es míticas, lenguaje inexpresivo, poético, metafórico mejor
dicho m1met1zado de todo aquello que queda suspendido de la discusión. "El
sobrepasa toda discusión. Su evidencia espiritual debe ser distinguida de la
evidencia sensorial del mundo y de la evidencia sensi.tiva de la vida. El
Misterio es la evidencia espiritual pues es evidente al espíritu (él mismo)
que no es más que un modo de la existencia que el mister'io de la existencia
lo sobrepasa necesariamente (Paul Die!; 1971 :38).
La creación queda atrapada en el mito bajo una argumentación velada e
inexplicable a la naturaleza humana. "Por otra parte el concepto de misterio
no designa más de lo que está manifiesto, lo que no está ni concebido ni
co~prendido, lo extraordinario y lo extraño, sin indicar allí con precisión la
calidad»_ ~R~dolf Otto;_ 1969;28). El mito tiene su argumento primario en la
concepc1on interpretativa del Gran Misterio, que se diluye en un intento de
hacer visible todo lo que es invisible bajo el velo divino. "Lo esencial es
invisible p~ra los ojos" {A. De Saint-Exupery; 1982 : 138). La argumentación
s~bre .el origen guarda un sentido histórico y sagrado. "El mito cuenta una
h1~tona _sagrad~; relata un acontecimiento.que ha tenido lllgar en el tiempo
pr_1mord1al, el tiempo fabuloso de los «comienzos». Dicho de otro modo: el
mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales una
realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosm~s 0
solamente u~ fragm~nto: una isla, una especie vegetal, un comportamiento
hu_mano, (M1rc~a ~hade;l983:12). El pensamiento mítico es expresión del
ongen. Un mito siempre se refiere a los acontecimientos pasados: 'antes de
110

la creación del mundo', 'no obstante los primeros tiempos', o en todo caso
hace mucho tiempo" (Claude Lévis Strauss· 1974:231).
En el plano simbólico, Gilbert Durand nos define el mito como, "un
sistema dinámico de símbolos de arquetipos y de esquemas, sistema
dinámico que, bajo la impulsión de un esquema, tiende a componer un
relato"(Gilbert Durand; 1979 :82). El carácter simbóljco del mito resguarda
el momento sagrado del origen al desplegar toda qna explicación que a
simple vista pue~e parecer subjetiva, sin embargo cuando se liga el mensaje
esgrimido en las significaciones nos presenta una realidad filosófica de la
vida.
El mito rebasa la argumentación del orden del discurso puesto que su
fundamentación comporta un ritual espiritual indefinible a simple vista, pero
con hondas significaciones cuando se le interpreta en su dimensiona!idad.
"El mito es la primera forma de esta adaptación espiritual de la comunidad
humana a su ambiente" (George Gusdorf; 1984:338). Es allí donde se
plasma la dimensión espiritual que denota el sentir religioso referido a !o
momentos del origen bajo un carácter ontológico. Así pues, "El Gran
Tiempo del mito, cuya intención transfigura toda la experiencia primitiva,
afirma una transcendencia concreta mediante la cual lo cotidiano es asumido
sin esfuerzo por lo ontológico"(George Gusdorf 1984 : 124). De esta
manera, se descubre este principio bajo la potestad absoluta del Misterio
divino al plasmar una particularidad determinante de! sentir espiritual
societario bajo principios idealistas. "Pues, en todas las mitologías de todos
los pueblos, el fin ideal de este deseo esencial, la realización ideal de la
armonía, la cua1idad humana sobreconscientemente idealizada, se encuentra
expresada por el símbolo divinidacf' (Paul Diel; 1971 122).
El mito bien sea una inspiración particular o 'bien societaria busca
legitimizar los ideales de su verdad en torno a lo inexplicable, llegando esto
a representar una fuerza inmanente en aquel para explicar
cosmogónicamente la presencia divina. "Al ser la c~ación del Mundo la
creación p?r excelencia, la cosmogonía pasa a ser el ;modelo ejemplar para
tod~ especie de creación. Esto no quiere decir que el mito de origen imite 0
copie u~ modelo cosmogónico" (Milcea Eliade; 1983:28). Lo cosmogónico
se convierte a su vez en pensamiento religioso al desatar en sí mismo un
proceso ontológico que traduce sentimientos sublimes.
. Allí, el Cielo no es percibido como un espacio ,sino como la fuente
pru~ordial de la revelación divina. Este también figura en algunas
s~c1edades como la divinidad misma. "La trasce·n'dencia no se revela
directamente en la inaccesibilidad, la infinidad, la eternidad y la fuerza
creadora del cielo (la lluvia). El modo de ser celeste es una hierofanía
111

�inagotable. Por consiguiente, todo lo que pasa en los espacios siderales y en
las regiones superiores de la atmósfera". (Mircea Eliade; 1977:48).

representaciones de las religiones monoteístas. (Usener citado por E.
Cassirer; 1972:40).

La trascendencia del pensamiento mítico queda demostrada en su
potencialidad espiritual, significada en la dimensión del pensamiento
_cosmogónico, cuya significación se conforma no sólo en el principio del
movimiento del universo sino que además se erige en modelo de norma
morales y éticas societarias que reflejan un estilo particular de enseñanza.
"El mito es primeramente pedagogía de la transgresión. El pensamiento
Cosmológico es pensamiento del cosmos. Pero el cosmos no es simplemente
la suma de las cosas que pueblan el universo visible, del conjunto de los
seres naturales la colección de los seres que tienen en ellos mismos el
principio de su movimiento". (Jean Ladriere· 1970: 192).

El Sentir Mítico: religioso y sagrado

El Cielo es una matriz que inspira las significaciones eternamente
sublimes, en la medida que establece un modelo para toda obra creada o que
se va a crear. "La cosmogonía es el modelo ejemplar de toda especie de
«hacern:.no sólo porque el Cosmos es el arquetipo ideal a la vez de toda
situación creadora y de toda creación sino también porque el Cosmos es una
obra divina; está, pues, santificado en su propia estructura". (Mircea Eliade;
1983 :39). En su totalidad se destaca el cosmos como un modelo sagrado por
ser éste la esencia de la obra de Dios o de los Dioses, en ,virtud de la cual es
el ente principal del proceso teogónico que caracteriza el pensamiento
mítico.
El proceso mitológico es un proceso teogónico: un proceso en el cual
Dios mismo deviene, y por el cual él se manifiesta progresivamente como el
verdadero Dios. Cada grado de esta producción de Dios por él mi smo en la
medida en que puede ser comprendido como un punto necesario de
transición, tiene su propia importancia: pero sólo la totalidad, la coherencia
sin falla de todos los momentos de la realidad mítica en d venir, permite en
el sentido de comprometerse y de mostrar su verdadero objeto (Ernest
Cassirer; 1972:21 ).
Este proceso demarca el sentir religioso de un pueblo, cuya explicación
desdobla una razón bajo la presencia de significaciones profundas que son
indescifrables a simple vista, en la medida que éstas encierran razonamientos
concordantes con la especificidad de una logicidad mítica.
La mitología no es otra cosa que la teoría (lagos) del mito, dicho de
otra manera, la "morfología de las representaciones religiosas'. Lo que ella
se esfuerza de mostrar no es nada menos que "la necesidad y la legalidad de
la representación mítica para convertirse allí en inteligibles, no solamente las
producciones mitológicas de las religiones populares' sino también las

Nuestra fundamentación para interpretar el mito en la perspectiva
filosófica, tiene su asidero precisamente en el_sentir religioso c~mo una
categoría que sirve de gestación de la visión filosófica étnica. De acuerdo a
Max Müller la formula religiosa es una característica de la religión que se
desarrolla del misterio de lo suprasensible, de lo indefinido, de lo
sobrenatural y de lo absoluto divino.
La religión, dice e! eminente indigenista, "es una facultad mental que,
independientemente, a veces incluso a pesar del buen sentido y de la razón
hace al hombre capaz de tomar el infinito bajo diferentes nombres y diversas
formas. Sin esta facultad, ninguna religión, ni siquiera la más grosera
adoración de ídolos y de fetiches, no seria posible, ya la sola condición de
oír atentivamente, nosotros podemos oír en todas las religiones un gemido
del espíritu, un esfuerzo para concebir lo inconcebible para expresar lo
inexpresable, un suspiro hacia el infinito (Max Müller, citado por A.
Reville; 1986:31 ).
Lo religioso es comprendido aquí en su condición de razonamiento en
torno a lo sagrado, que nos remite a pensar en la expresión de una dialéctica
sacramental, en su carácter formador de una conciencia religiosa regidora de
la moral societaria. Siendo esto un factor clave entre los elementos que
determinan el pensamiento mítico-filosófico. "No es dudoso que la
fenomenología de la religión haya renovado profunqamente el problema del
mito remontandq así a una estructura mítica que sería la matriz de todas las
figuras y de todos los relatos determinados propios tal o cual mitología y
relacionando a esta estructura mítica difusa, las categorías fundamentales del
mito: participación, relación a lo Sagrado, etc." (Paul Ricoeur; 1960: 158).

a

El sentir religioso se presenta en el orden de una conciencia societaria,
cultivada y elevada a la trascendencia de la palabra. "La religión es la
determinación de la vida. humana por el sentimiento de un lazo que une el
espíritu humano aJ espíritu misterioso del cual él reconoce la dominación
sobre el mundo y sobre él mismo y sobre al cual él quiere sentirse unido".
(A. Reville; 1986:34). El espíritu religioso se manifiesta en el pensamiento
mítico-filosófico de un pueblo dejando expreso test-ii'nonio del grado de
elevación de su sentir espiritual.
La religión no puede reposar en un fundamento también inestable: si
ella puede pretender a alguna verdad interna, ella debe aparecer como la
\

112

113

��Sin embargo, la significación de este símbolo -producción suprema del
sobreconsciente -no puede ser comprendida más que por relación al conjunto
de la simbolización mítica. Si es verdad que la producción del
so?reconscient~. bajo ~~ forma_ subli_m~ es la motivación justa, la moral y,
mas la producc1on esp1ntual mas autentica del sobreconsciente son los mitos
resulta de ahi que la significación escondida de las imágenes míticas deb~
ser la motivación justa: fundamento de la ética. (Paul Diel; 1971 :22).
La significación del símbolo sagrado aloja el secreto divino por lo
tanto esto reb~a la_~omprensión del discurso en la lógica racional al dejar de
tener una exphcac1on en el orden establecido al respecto. El pensamiento
mítico encierra el misterio del origen en su más profunda representación
espiritual y en sus ideales visionados sobre la percepción del mundo. ' Las
im_ág~nes los símbolos, los mitos, no son creaciones irresponsables de la
ps1qms; ellos responden a una necesidad y llevan una .función: ponen al
desn~do
más secretas modalidades del ser". (Mircea Eliade· 1952: 13).
Lo s1mbohco se desdobla en un lenguaje significado, conformante de un
fondo de ideas plenas de significaciones espirituales, donde se conserva la
vali~ez mític~-filosófica en virtud de explicar bajo un carácter específico lo
relat1v_o a Dws y a la existencia. El müo evidentemente, no puede ser
sometido a la "validacón" lógica formal, ni racional, en tanto es una realidad
indemostrable. ' Puesto que no es racional, es decir que él no puede
desarrollarse en c~~ceptos,_ nosotros no podemos indicar lo que él es más que
notando 1~ reac~1on sentimental particular que su contacto provoca en
nosotros. El es, diremos nosotros, de tal naturaleza que toma y emite de tal 0
cual manera el alma humana". (Otto Rodolf; 1969 : 13).

!~

Las significaciones simbólicas en él están íntimamente
interrelacionadas con las fuentes básicas del pensamiento mítico es decir
son su _ese~cia'. ~anifest~ndose a través de un estilo poético que l~gitima el
lenguaje s1mbol1co tendiente a explicar lo inexplicable. "La revelación la
p_alabr~ que ella nos dirige presenta ella misma esa relación sirviéndose 'del
s1mbol1smo de la palabra; así, ahí ella, la palabra originante se simboliza ella
mis~a por ella misma, P?r la palabra reveladora' . (Jean Ladriere· 1970:221 ).
El s1m~ol? resguarda baJO su velo un conjunto de detalles y de ideales que
pa~a asimilarlos no es posible una sola mirada, pues allí se expande todo lo
existente P?r obra de la inteligibilidad y de la sabiduría omnipotente que allí
queda subhmemente significada.

indisolublemente unidos y se relacionan correlativamente el uno. del otro".
(Ernest Casirrer; 1972:39). En el pensamiento mítico, el lenguaje poético y
simbólico llega a constituir la raíz del paradigma mítico-filosófico, puesto
que llega a conformar una manifestación del decir que es el decir de la
palabra del origen. "Las representaciones mistéricas son pues siempre
productos de la conciencia mitológica, que, al término del proceso ve
también claro sobre el comienzo'. (F.W.J. Sc)1eling;l994:107). Es la
percepción de Dios o de los dioses en sus facultades omnipotentes diluidas
ahí en el pensamiento mítico como una necesidad funcional de éste. 'Es
verdad que el pensamiento mítico busca también de establecer entre la
causa' y el 'efecto' una suerte de continuidad insertando entre ellos, entre el
estado final y el estado inicial, toda una serie de ténninos intermedios. Pero
estos últimos conservan también un carácter más substancial". (Ernest
Cassirer; 1972 :79).
El mito en su esencia comporta una dimensión filosófica en la
medida que expresa la visión originaria del espíritu y,tfel alma en su relación
de carácter espiritual. Ella está fundamentada en el encuentro de la
omnipresencia divina bajo el sentimiento sagrado, bien entretejido bajo el
velo mítico. Mientras, en la apariencia lo planteado podría ser considerado
subjetivo, éste comporta en sí mismo su objetividad al tratarse de temas que
guardan un carácter suprasensible, sobre Dios, el alma, el espíritu, es decir
todo lo que se refiere al Misterio de la creación se conjuga ahí. En esta
dimensión, argumenta E. Cassirer que la objetividad del mito está en sus
modalidades, en los procesos que allí se efectúan en la medida de
reconocerse los factores determinantes que permiten a la conciencia librar e
de la_ ~laustración pasiva dentro de la sensibilidad en lo que respecta la
creac1on de un mundo organizado pues se trata del principio espiritual del
cual se apropia el mito como modo de pensar, en tanto el mito trasciende
toda significación simplemente material, él tiene como una función precisa
ahí, necesaria para la comprensión del mundo.
"

_E~ . est~ orden, consideramo~ imp~~ante ·, p_untualizar que la
subJetJv1dad presente en el pensamiento m1tico-filosofico del mito cobra
~u objetividad en la manifestación significada de lo suprasensible, lo cual se
interpretaría como un principio del conocimiento que descubre a partir de ahí
la busqueda de una verdad, que no es evidente a simple vista en razón de
representar el lenguaje simbólico lo inexplicable para el ser humano.

rr_iag~1fica baJo el vel? del. entendimiento entre el pensado sagrado y lo
s1g~~fica~o s~b:e la ex1stenc1a que denota un encuentro enfre el lenguaje y lo
p_oet~co-s1~bolico. "Se entrevé entonces una teoría general de las
s1gnificac1ones en la cual el elemento mítico y el elemento lingüístico están

La objetividad del mito se consigue pues de preferencia ahí donde
parece ser lo más alejado de la realidad de las cosas de la "realidad efectiva"
en el _sentido que un realismo o un dogmatismo ingenuo dan a este término.
El muo es objetivo porque no es más que el reflejo de.ima existencia dada y
es una manera particular de contribuir lo que permite a la conciencia de

116

117

P:' nues~a manera de ver, en el pensamiento mítico-filosófico se

�escapar y de oponerse a la simple receptividad de las impresiones sensibles

(Emest Cassirer; 1972:31. Subrayado nuestro).
El mito guarda una forma específica de conocimiento fundamentado en
las observaciones y saber empírico. Un ejemplo de ello lo constituye sus
postulados astrales, astrológicos y matemáticos allí presentes. Es una
·manifestación en la cual puede interpretarse un estilo de conocimiento que
no está explícito, sino que queda implícito en la figuración del lenguaje,
guardián de estas sabidurías.
La obstinación con la cual la mitología se ha mostrado cerrada hasta
aquí a todas las explicaciones sirve para probar que ella formó parte de los
(fenómenos) cuya comprensión perfecta dependió de una evolución superior
de la propia conciencia que no se pudo esperar vencer la obscuridad que
rodea su sentido como su origen, salvo en virtud de una ampliación general
del pensamiento humano. Mientras que la filosofía supondrá que la
condición actual de las cosas y de la conciencia humana en general es la
medida universal y la sola válida que considera esta condición como
necesaria y eterna en el sentido lógico, ella no podrá comprender nada de lo
que rebasa, de eso que trasciende la condición actual de la conciencia
humana. (F.W.V. chelling;l994:92).
Las ideas expresadas en la cita anterior por F.W.V. Schelling contienen
una magistral verdad sobre el mito, en virtud de la posición que toma ahí la
explicación de la conciencia humana sobre lo divino. La presencia mítica es
desarrollada a través de un proceso teogónico el cual representa el estado
primario del pensamiento filosófico, al generar aquella, una conciencia,
desarrollada a partir de la atribución facultativa de Dios como regulador de
una justicia celestial, base del modelo de respeto que debe imperar en la
tierra. 'El proceso teogónico en la cual ella se hace día resulta de una ley de
la conciencia, no particular sino universal de una ley del mundo podemos
nosotros decir -hay una significación cósmica. u contenido es por
consiguiente universal, sus momentos son momentos verdaderamente
objetivos sus figuras expresan conceptos necesarios y, en un sentido no
simplemente transitorio, sino permanentes". (F.W.J. Schelling;1992 :20).
Este proceso teogónico se desdobla en significaciones imbuidas entre la
analogía y la palabra simbólica cuyas significaciones van más allá de er
una reafirmación sobre lo divino, en la medida que representan un panorama
ideal de la vida figurado en el lenguaje sublime del mundo celestial para su
efecto terrenal.

el reflejo fiel de cada fase cultural. Pero llega un momento donde no nos
percibimos más de ella, donde bien lejos que ella acompañe el desarrollo
espiritual, es ella quien aW tiene lugar. Es que la lengua manifiesta capas
profundas de la humanidad, lo que nos prohibe para siempre de ver ahí una
simple obra y una creación de los propios pueblos. (Wilhelm Von
Humboldt;l974: 147).
La dimensión del planteamiento de W. V. Humboldt, en relación a la
lengua como expresión del pensamiento cobra especial atención en nuestro
punto de vista, puesto que nosotros concebimos a la lengua integral del
pensar, tanto en su carácter del sentir de un pueblo como en la manifestación
de su modo específico del pensar. "El mito y la lengua están en contacto
perpetuo y recíproco, ellos se portan y se condicionan el uno al otro. Se
consigue al lado del sortilegio por la imagen el sortilegio de la palabra y del
hombre, que constituye una parte integrante de la visión mágica. (Ernest
Cassirer; 1972:62) El mito está ligado indisolublemente a la lengua de un
pueblo, siendo ésta la manifestación integral de su sentir espiritual y de su
pensar. En el mito, la manifestación del decir va más _allá de una expresión
imaginaria o fabulosa, pues lo imaginario sirve de resg~ardo en sí a las ideas
inmanentes del espíritu. 'La función específica y esencial que la lengua llena
en los hombres concierne a la energía que ella despliega al servicio del
pensamiento y que juega ahí un rol creador, una tal función que es un sentido
infinitamente más profundo, inmanente y constitutivo' . (Wilhelm Von
Humboldt; 1974: 163).
El paradigma de expresión que se reafirma en el mito es el del lenguaje
figurado, el cual manifiesta el sentir espiritual que sirve de ente annonizante
entre éste y las fibras significadas del símbolo, manife:_stación de un lenguaje
interiorizado en una cultura, que sobre la base de lo imaginario erige el pilar
de la palabra.
Pero la palabra comporta la posibilidad de hacernos salir de lo visible,
de otro modo que el discurso. Mientras que éste nos l~eva el fundamento, la
palabra nos transporta hacia eso que es absolutamente. origen, en el momento
que el discurso repite el origen originado la palabra revela el origen
origiQante. Sin embargo, esto no es posible mas que si hay ya en nosotros de
qué efectuar ese adelanto verdadero y radical de lo visible, de qué tomar la
palabra como palabra, de qué acordarnos al lenguaje de lo originante. (Jean
Ladriere· 1970:221 ).

La lengua está profundamente comprometida en el desarrollo espiritual
de la humanidad ella acompaña paso a paso los flujos y los reflujos: ella es

La palabra poética comporta un estado sublime del decir cultivado en lo
imaginario que da cuenta de una genealogía tradicional, poseedora de su
propia esencia filosófica que cristaliza la palabra original. La fortaleza de la
palabra está en su propia esencia. "Su esencia más pura se despliega

118

119

�inicialmente en la poesía. Ella es la lengua primitiva de un pueblo" (Martin
Heidegger; 1988:69). Es el lenguaje del mito la expresión poética de un
pueblo, es la manifestación del pensamiento en su especificidad, alojada en
los dominios intrínsecos de un pensamiento filosófico que se despliega en
una dimensión propia y diferente del espacio de la filosofía intelectual
occidental. En la propia expresión de M. Heidegger "¿Acaso no es la lengua
quien es la prodigiosa Memoria de la humanidad, la única 'salvaguarda' que
a la vez 'libera' y da todo lo que debe ser guardado en el pensamiento?" (Les
Hymnes de Holderlin). La lengua en su expresión particular de cada pueblo
o sociedad resguarda su verdad en el mito. Ella se constituye en la regidora
del decir mítico al manifestar los sentimientos que animan a la reafirmación
espiritual en la dimensión cosmo-religiosa.
Nosotros interpretamos el espacio celestial en el mito, un eco revelador
de la significación de la voluntad divina, cristalizada en la obra creadora.
Esta se eleva a la figura trascendental del Misterio irrevelable que se
instituye en la fuente de inspiración, inmanente de lo divinb. Bien podríamos
decir al respecto que la verdad en su esencia es inmortalmente invisible por
ende, no puede estar sujeta sólo al tratamiento del paradigma de la razón de
la filosofía occidental. El pensar mítico-filosófico es la manifestación de una
verdad esgrimida sobre la base de significaciones y analogías en una
dimensión que aún se escapa de nuestra comprensión. Si la naturaleza divina
es representada en el cosmos y ésta es significante de una verdad, entonces
la trascendencia filosófica desplegada bajo un razonamiento específico en
torno al Ser Supremo es inmanente de la verdad del mito, que resguarda la
realidad de un razonamiento figurado y no de una razón razonada.
Actualmente, el carácter de la ciencia nos conduce sólo por este camino de la
razón racionalizada, obviando la profundidad del pensar en su esencia,' que
en todo caso, es uno de los principios fundamentales de la filosofía.
El pensamiento mítico-filosófico tiene su asidero en la interpretación
significada de la creación, fundamentada en la concepción divina y
evidenciada en la existencia.
Que los símbolos sean signos, eso es cierto: son expresiones que
comunican un sentido; ese sentido es declarado en una intención del
significante, vehiculada por la palabra; aún cuando •los símbolos son
elementos del universo (el cielo, el agua, la luna o las cosas, el árbol, la
piedra erigida), es aún en el universo del discurso que estas realidades toman
una dimensión simbólica (palabra de consagración de invocación palabra
mítica) (Paul Ricoeur; 1960:21 ).
n
~I pensamiento mítico dignifica el sentir espiritJal de los pueblos,
pues es un ejemplo de un estilo propio que resguarda una concepción del
120

origen, instituida en la raíz del respeto y de la justicia' terrenal.
Evidentemente, bajo esta dimensión la validez del mito no sólo es histórica
sino filosófica en virtud de la trascendencia de la palabra plasmada ahí como
una verdad específica.
Nosotros estamos convencidos que la filosofía, como tal, en el presente,
ha de expandirse a los horizontes del mito, pues en su dimensión cultural nos
dejaría importantes conocimientos en este norte filosófico. · En el
pensamiento mítico se encuentran alojadas reflexiones sobre la esencia y la
existencia en su especificidad que aunque no están a simple vista, sino
salvaguardadas en las significaciones simbólicas, no. se puede soslayar esta
dimensión del pensar que es el decir del origen, que resguarda verdades
inmanentes de la palabra original, lo cual indudablemente nos aporta
reflexiones y conocimientos redundantes en aportes filosóficos que nos
atañen hoy en día. Entre el buscar y el descubrir se restituiría el lugar que le
corresponde al pensar mítico, decir del mito.
En este marco de ideas expuestas, nosotros planteamos el pensamiento
mítico Amerindio en el ángulo filosófico, reservorio y testimonio memorial
del sentir espiritual y de su verdad específica sobre Dios y la creación.

'
1

Bibliografía
C~ssi~er, Emest, (1972) La Phi/osophie des formes symboliques (Tome II).
Mmmt, Paris.
Chevalier, Jean, {1984) Dictionnaire des symboles. Jupiter, Paris.
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Eliade, Mlcea, ( 1983) Mito y realidad Labor/Punto Omega, Barcelona.
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EN LA SECCIÓN DE FILOSOFÍA DE 1960 AL 2000
ARIOHUMANITAS

Gusdrf, George (1984) Mythe et métaphisique. Flammarion, París.

DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

Heidegger, Martín ( 1988) Les hymnes de Holderlini: la Germanie et le
R.hin. Gallimard, Paris.

Lic. Pedro Cortés Rodríguez
Centro de Estudios Humanísticos
FFyL-UANL

Humboldt, W.V., (1974) lntroduction a l'oeuvre sur le Kavi. Seuil, París.
Ladríere, Jean (1970)L 'articulation du sens. Aubier Paris.
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Ricoeur, Paul, (1960) Philosophie de la volonté: le symbolique du mal.
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Grenoble.
Schelling, F.W.G, (1992) Le monothéisme. Librerie Philosophique J. Vrin,
Paris.
Wunenbuerger Jean-Jaques, (1981) Le sacré. P.U .F, Callee. Que Sais-je?,
París.

El Anuario Humdnitas del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, se ha consolidado como un espacio
fundamental para las disciplinas humanísticas, en el que convergen y toman
expresión las investigaciones de diversos pensadores nacionales y
extranjeros. Tal labor es de la más elevada importancia para el hombre y su
saber contemporáneo. Es digno reconocer este vasto trabajo que se ha venido
objetivando desde 1960 hasta la fecha en el norte de la República Mexicana,
gracias en gran parte, al impulso del constante empeño intelectual y
compromiso filosófico del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle.
En este artículo se presenta un listado de las 276 investigaciones
publicadas en la Sección de Filosofía de Humanitas en sus 27 ediciones, que,
en su primera etapa de l 960 hasta 1981 se publiciÍron continuamente. Se
interrumpe la edición de 1982 a 1989, en 1990 aparece el número 23, se
vuelve a inte~mpir la edición de 1991 a 1996 y no es hasta 1997 en su
nueva etapa, cuando se vuelve a editar continuamente hasta hoy.
En el trabajo filosófico de Humanitas, se puede encontrar una amplia
gama de líneas temáticas dentro deJ universo de .la filosofía , en donde
observamos se han abarcado una gran multiplicidad de problemáticas y
concepcione filosóficas. uestro artículo logra reunir aquí, los títulos de
dichas investigaciones y los nombres de sus autores, todo ello con el
principal afán de brindarle al estudioso de la filosofia, un panorama muy
genérico de la obra pensada y escrita, que ha contribuido y ha sido parte de
esta Sección de Filosofía.

123

122

�Hemos seguido la numeración empleada por Abraham Téllez
Aguilar en Índices de Humanitas para la Sección de Historia del Anuario·:
número de Anuario, año, y numeración continúa de los artículos· a razón de
que así organizados, ofrecen una fácil ubicación de los textos al lector.
Mencionamos además del nombre del autor· la institución perteneciente
cargo o el lugar de residencia del autor, y el título de investigación : como
datos considerados en cada publicación de artículo.

12. Dr. Octavio icolás Derisi
(Universidad Católica de Argentina' Santa María de los Buenos Aires)
El realismo axiológico en /ajilosofia tomista.
13. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
La acción en la metafisica presencial, FILOSOFÍA DEL HACER.

Núm. 2, 1961
úm. 1, 1960

Investigadores locales
1. Dr. Agustín Basave Femández del Valle
(Director del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León)
Significación y sentido de la muerte.
2. Dr. Christian Brunet (Universidad de uevo León)
Hegel y el problema de la subjetividad.
3. Lic. Consuelo Batel lo
(Instituto Tecnológico de Estudio Superiores de Monterrey)
Ju/ies Lecquier un precursor de la autonomía filosófica.
4. Dr. Miguel Angel Cantú González
Existencialismo y psicoanálisis.
S. Lic. Alberto García Gómez (UdeNL)
La nacionalidad mexicana.
6. Lic. Manuel Mendoza S. (ITESM)
Santo Tomás de Aquino y el pensamiento de nuestro tiempo.
Colaboradores Foráneos.
7. Dr. José Vasconcelos
Filosojia de la educación.
8. Dr. Luis Recaséns iches (Universidad acional Autónoma de México)
la objetividad intravital de los valores.
9. Dr. Fritz Joachim von Ritelen (UNAM)
Lajilosofia de los valores en la hi toria y en lajilosofia alemana
actual.
IO. Dr. Michel Federico ciacca (Universidad de Génova)
El suicidio metafisico.
11. Dr. Patrick Romanell (Universidad de Texas)
Bergson en México: Un tributo a José Vasconcelo .
'Abrahar¡1 Téllez Aguilar, 'Índices de Human itas", en Humaniras Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de uevo León,

Investigadores locales
14. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Filosofia y filosofar.
15. Lic. Consuelo Botella T.
(Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
Las categorías.
16. Lic. Rabasa Luis (México D. F.)
La jilosofia de la materia en un tomista contemporáneo.
17. Robert S. Hartman
(Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Autónoma de México)
Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas.
Colaboradores foráneos.
18. Dr. Antonio Gómez Robledo (Embajador de México en Brasil)
Introducción a la política aristotélica.
19. Dr. Ludwig Schajowicz (Universidad de Puerto Rico)
El hombre y sus generaciones.
20. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
Breve ensayo sobre el ser.
21 . Dr. Pedro Caba (Madrid España)
Soledad en•el hombre.
22. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg Austria)
Revalorización de la fi/osofia y jurisprudencia amenazadas de
desquiciamiento en sus conceptos básicos.
23. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Fe contra ciencia: Una resolución al conflicto.
úm. 3, 1962

Investigadores locales
24. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Significación y sentido de la vida humana.
25. Hugo Padilla (Universidad de Nuevo León)
Algunas ideas axiológicas en las ideas de Husserl.

úm . 27, 2000, pp. 623-636.

124

125

�Colaboradores foráneos
26. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador, Buenos Aires)
La experiencia in-sistencial como fundamento originario de la
experiencia de la persona y de su encuentro con el ser.
27. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el caos, el comienzo del mundo y el inicio del filosofar.
28. Plumberto Piñero Llera
(Presidente de la Sociedad Cubana de Filosofia)
El esencial problematismo de la.filosofia.
29. Regís Jolivet (Université Catholique de Lyon)
Libertad y determinación.
30. ergio orti (Udine Liceo Clásica)
Actitud problemática y fe en la razón.
31. Dr. Pedro Caba (Madrid España)
Sobre preguntar y saber -Para una introducción existencial de la
epistemología-.
32. Dr. Patrik Rpmanell (Universidad de Texas)
Los aforismo de Locke acerca de la educación y la salud.
33 . Dr. José R. Echeverría (Universidad de Puerto Rico).
Reflexiones sobre la historia.
.
.
.
34 . Héctor Neri Castañeda (Wayne State Umvers1ty, Detro1t)
Lenguaje, pensamiento y realidad.

42. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
Metafisica de/fundamento y fundamento de la metafisica presencial.
43. Dr. Ismael Diego Pérez (México, D. F.)
Ideas síntesis de algunos problemas generales de ética.

úm. 5, 1964
Investigadores locales
44. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-Ude L)
Estructura y sentido de !~ lógica.
45 . Lic. María Guadalupe Martínez Berrones (Universidad de Nuevo León)
Estructura y sentido del poder.
Colaboradores foráneos
46. Dr. Ivo Hollhuber (Salzburg, Austria)
La muerte como problema del orden.
47. Dr. Pedro Caba (Madrid, España)
Lafilosofia presencial: yo, autoconsciencia y temporalidad.
48. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Oklahoma EUA)
La significación del fragmento de arte médica de Locke.
49. Dr. Ismael Diego Pérez (México, D. F.)
Introducción al pensamiento del hombre por el mito.

úm. 4, 1964

Inve tigadores locales
35 . Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Estructura y sentido del conocimiento.
36. Prof. Gonzalo Hemández de Alba (Universidad de Nuevo León)
En torno a Sartre y el problema de la historia.
37. Dr. Hans-Gunter Pott
(Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
Imagen y verdad.
Colaboradores foráneos
38. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Jnterprelación crítica del existencia/ismo.
39. Dr. Adolfo Muñoz Alon o (Universidad de Madrid)
La cuestión del principio y fundamento en lafilosofla de Balmes.
40. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
La fenomenología de la ciencia y de la muerte en José Gaos.
41. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
La negación.
126

úm. 6, 1965
Investigadores locales
50. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UdeNL)
Teología natural o filosófica.
51. Dr. Wonfilio Trejo (Universidad de uevo León)
Sobre el método de la investigación y de la interpretación histórica
Colaboradores foráneos.
52. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Derecho a la educación y al saber.
53. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el conocimiento y sus clases. Ensayo fenomenológicomatemático.
54. Giorgio del Vecchio (Universidad de Roma)
Verdad, libertad, caridad y justicia.
55. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Teoría del conocimiento filosófico.
56. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
127

�Prolegómenos a una lógica integral de la verdad.
57. Mons. Dr. Octavio icolás Derisi
(Rector de la Universidad Católica de Argentina)
Arte contemporáneo y filosojia.
58. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador, Buenos Aire )
El nirvana budista y la experiencia mística.

71.
72.

73.
74.

úm. 7, 1966

Investigadores locales
59. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia de la belleza.
60. Lic. Consuelo Botella de Flores (Universidad de uevo León)
En torno al valor
Colaboradores foráneos.
61. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Lo trágico en la actitud espiritual griega.
62. Prof. Regis Jolivet (Université Catholique de Lyon)
So/ilude et amour
63 . Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La metafisica intramundana de Xavier Zubiri.
64. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La doctrina de interioridad según louis Lave/le y la in-sistencia.
65. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Introducción a la filoso/la de la belleza

um. 8, 1967

Investigadores locales.
66. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-Ude L)
Lafilosofia de la coordinación de José Vasconcelos.
67. Dr. Francisco Sucio Palomino (Ude L)
Postw·afenomenológica de Maurice Mereleu-Ponty.
Colaboradores foráneos
68. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
Originalidad en el pensamiento vasconceliano.
69. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Vasconcelos y Gavidia.
70. Dr. Antonio Gómez Robledo
(Universidad Jaime Balmes, Saltillo, Coahuila, México)

75.

Platón y su época.
Lic. Augusto Cesar Carden as G.
Abstracción y goce estético.
Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
Pluralismo cultural y sabiduría cristiana. Ensayo de filosofia de la
cultura.
Dr. Pedro Félix Hernández Ornelas (Univer~idad Iberoamericana)
Notas para unafilosofia de lo social.
Dr. John L. Brown
El demonio de lo absurdo. Irracionalismo en las artes contemporáneas.
Dr. Adolfo Muñoz Alonso (Universidad Central de Madrid)
Los preliminares teilhardianos de la vida.

Núm. 9, 1968

Investigadores locales
76. Dr. Agustín Basave Femández del VaJle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia de la verdad.
77. Dr. Francisco Romo Palomino (Universidad de Nuevo León)
Por una verdad humana.
Colaboradores foráneos.
78. Lic. Carlos González Salas
El riesgo de la libertad.
79. Dr. Robert S. Hartman
(Centro de Estudios Filosóficos de la
Universidad Autónoma de México)
La naturaleza de la valoración.
80. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génc,va)
Ser el "Otro ".
81. Prof. Manuel Gonzalo Casas
Sentido de la formación humana en el humanismo renacentista
82. Dr. Humberto Piñera Llera (New York University)
De la idea al concepto.
83. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La posibilidad de un encuentro entre las culturos de los pueblos.
84. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
El nirvana como estado inconsciente.
85. Dr. Ismael Diego Pérez(Universidad acional Autónoma de México)
El mito del hombre.
86. Dr. Ivo Hollh~ber (Salzburg, Austria)
El eje metahistórico del porvenir europeo.
129

128

�87. Dr. Patrik Romanell (Universidad del Paso Texas)
Una crítica del darwinsmo social.

l 03. Dr. Pedro Félix Hemández Ornelas
(Universidad del Estado de Louisiana)
La teoría aristotélica sobre los dos entendimientos.

úm. 10, 1969
úm. 11 , 1970

Investigadores locales
88. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Estructura y sentido del lenguaje.
89. Dr. Francisco Romo Palomino (Universidad de uevo León)
Situación filosófica del estructuralismo.
Colaboradores foráneos.
90. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Historicidad y sentido transtemporal.
91. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Gorgias y Aristipo como precedentes históricos del "estetismo"
moderno.
92. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
Filosofia e interioridad según Jacques Chevalier.
93 . Dr. J. A. Doerig
Suiza crisol de razas y puente de culturas.
94. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Un capítulo olvidado en la historia de la química: Aristóteles.
95 . Prof. Enzo Farinella
Michel Federico Sciacca.
96. Dr. Adolfo Muñoz Alonso (Universidad Central de Madrid)
Las peculiaridades de la filosofía actual.
97. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La idea del tiempo y de la historia en la filosofía de Sciacca.
98. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Significado y presencia.
99. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad acional Autónoma de México)
El problema de la libertad en la ética.
l OO. Lic. Carlos González Salas
Metafisica y fenomenología de la muerte en la jilosofia de Agustín
Basave Fernández del Valle.
1O1. Lic. Manuel Mendoza Sánchez
Critica de algunas corrientes filosóficas.
102. Dr. Patrik Romanell (Universidad del Paso Texas)
Locke: Un médico ecléctico.

130

Investigadores locales
104. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UdeNL)
Fundamento y esencia del bien.
105. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de uevo León)
Consideraciones sobre algunos pasajes de La obra "Así hablaba
Zaratustra " de Federico Nietzsche.
Colaboradores foráneos.
106. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La filosofia del espíritu viviente en la cambiante_situación actual.
107. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Reflexiones sobre el barroco.
108. Dr. Alan Guy (Universidad de Touluse)
Ortega y Gasset y el pensamiento germánico.
109. Prof. Luigi Bagolini
Fenomenología del poder.
11 O. Dr. Zdenek Kourim (Gidy, Francia)
Ensayo de lafilosofia de la cultura americana: Leopoldo Zea.
111. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La historiá como proceso educativo en Clemente de Alejandría.
112. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Ortega contra Unamuno.
113. Dr. Ismael Diego Pérez (Universidad Nacional Autónoma de México)
Teoría general del conocimiento ético.
~
114. Lic. José Aguirre Cárcer y Alvarado (Universidad de Sevilla)
La posición filosófica de Agustín Basave.

úm.12, 1971

115. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UdeNL)
Filosofia de la ciencias.
116. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de Nuevo León)
El tema de la libertad en la filosofia de Karl Jaspers.
117. Humberto Martínez González
(Universidad Nacional Autónoma de México)
En torno a la metodología trascendental de Kant.
131

�118. Dr. F. R. Delgado
Un ejemplo de análisis Filo-Lógíco-Psiquico.
119. Prof. Fernando Rafael Casasús (Universidad de Monterrey)
Gabriel Marcel.

Núm. 13, 1972

Investigadores locales
120. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Filosojia de la religión.
121. Prof. Mario A. Aguilera Mejía
(Universidad Autónoma de uevo León)
Un filósofo en el olvido.- Ju/es Lequier
122. Dr. Héctor González Uribe
(Universidad Nacional Autónoma de México)
Hombre y Sociedad.
123. Dr. F. Rubén Delgado (Universidad Autónoma de uevo León)
Un incursión psicofilológíca en Derecho.
Colaboradores foráneos
124. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
La pérdida de la verdad.
125. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Incrementos y mermas de la realidad en las ciencias y lafilosojia.
126. Dr. Edmund S. Urbanski (Howard University, Washintong D.C.)
Hispanoamérica y Angloamérica: Disparidades en la conducta social.
127. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Meditación en torno a la soledad.

úm.14, 1973

Investigadores locales
128. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UA L)
Las principales corrientes filosóficas del siglo XX.
Colaboradores foráneos
129. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Meditación sobre la esperanza.
130. Lic. Carlos González Salas
Lafilosofia del hombre de Agustín Basave Fernández del Valle.
131. Dr..Adolfo Muñoz-Alonso (Universidad de Madrid)
Las ideologías como forma de· comunicación.

132. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Las dos perspectivas metafisicas.
133. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
Sobre el sentido de "consciencia " en "La Celestina"
134. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Los fundamentos metafisicos del orden moral.
135. Dr. Humbreto Piñera Ll. (Universidad de Madr_id)
La doble agonía de reflexión y pasión en Pascat;, Unamuno.
136. Prof. Luis Rionda Arreguín
(Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Guanajuato)
Don Carlos de Sigüenzay Góngora y el principio de razón suficiente.
137. Dr. Joaquim de Montezuma de Carvalho (Sociedad de E. Mozambique)
Estudo em torno de "Era de Galileu ".
138. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Aristóteles y la formación de minerales y metales.
139. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
La pregunta por el sentido y valor en lafilosofia asiática,
principalmente en la de la India.
140. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerre.ro)
El hombre, problema primordial del hombre.
141. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
De Husserl a Vierkhandt pasando por Heidegger.

Núm. 15, 1974

Investigadores locales
142. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Análisis crítico del materialismo dialéctico e histórico.
Colaboradores foráneos
143. Dr. Mich~I Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Contemplación y acción.
···
144. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Magun~ia)
Una contemplación filosófica sobre la obra de Fausto de Goethe.
145. Zednek Kourím (Gidy, Francia)
Itinerario existencial de Gastón Berger: de la fenomenología a la
perspectiva.
146. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
The ambiguity of mysticism.
147. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Bosquejo de una teoría de la mediación lógica. l'
133

132

�148. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
La incompenetración de los cuerpos.
1~9. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Perfiles sobre Caso y Vasconcelos.
150. Harold Eugene Davis (Washintong, USA)
Man in contemporary society: Alienation and anomie.
151. Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La educación persona/isla según Teilhard de Chardin.
152. Dr. Humbreto Piñera LI. (Universidad de Madrid)
La doble agonía de reflexión y pasión en Pascal y Unamuno.
153. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerrero)
Un mundo nuevo para el nuevo mundo.
154. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de Guanajuato)
La escisión del hombre en la época moderna.

úm. 16 1975

Investigadores locales
155. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Versión femenina y versión masculina de lo humano.
Colaboradores foráneos
156. Dr. José Rubén anabria (Universidad Iberoamericana)
Wittgenstein y lafilosofia.
157. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Man and the conjlicts of lije.
158. Dr. Octavio icolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Nobleza de la persona humana.
159. Dr. Alan Guy (Gily, Francia)
Esperance, raison, et temps selon María Zambrano.
160. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos (Universidad de Atenas)
On sorne systems of aesthetic categories.
161 . Dr. Ismael Quiles (Universidad del Salvador)
La evolución según Aurobindo y Teilhard.
162. Zednek Kourím (Gidy Francia)
La dificil prognosis para la universidad.
163. Dr. Bernard P. Dauenhauer (Universi_dad de Georgia)
Finitude, hope, and the human community.
164. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La política de Maurras y la filosofia cristiana.
165. Dr. Michael A. Wenstein (Indiana)
The structure of anti-positivist philosophy in Latin America.
134

166. Dr. Santiago Vida) Muñoz
Espistemología antropológica.

úm. 17, 1976

Investigadores locales
167. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Fi/osofia de la cultura.
168. Prof. Fernando R. Casasús (Universidad de Monterrey)
¿Por qué se comunica el.ser humano?- Apuntes para unafilosofia de la
comunicación.
Colaboradores foráneos
169. Lic. Carlos González Salas
Dios y las pruebas de su existencia en lafilosofia.
170. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de Guanajuato)
Spengler, Toynbee, Senghor y la proyección de sus conceptos
fundamentales.
171. Prof. Carlos Cossio (Buenos Aires, Argentina)
La descripción en el propósito descriptivo de la fenomenología.
172. Dr. Michel Federico Sciacca (Universidad de Génova)
Revolución, conservatismo y tradición.
173. Dr. Fritz J. van Rintelen (Universidad de Maguncia)
La elevación por el espíritu.
174. Zednek Kourím (Gidy, Francia)
Dos emancipaciones de lafilosofia en México: Caso y Vasconcelos.
l 75. Dr. Juan David García Bacca (Universidad Central de Venezuela)
El concepto de naturaleza en el renacimiento y en nuestros días.
176. Dr. Octavio icolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
El problema fundamental de la filosofía. La ubicación precisa de la
inteligencia en su objeto formal propio.
177. Dr. I.smael Quiles (Universidad del Salvador)
El hombre según las filosofías de oriente y occidemte.
178._Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica _de Argentina)
Lugar y ubicación.
179. Dr. José Salvador Guandique (Universidad del alvador)
Perfiles sobre Caso y Vasconcelos.
180. Dr. Osear Hasperué Becerra (Acapulco, Guerrero)
Servir o destruir al hombre.

135

�181. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, Argentina)
Normayuso

. Núm. 18, 1977
Investigadores locales
182. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Pensamiento y trayectoria de Max Scheler.
Colaboradores foráneos
183 . Lic. Carlos González Salas
El concepto del hombre en la filosofla.
184. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos (Universidad de Atenas)
Dos peligros actuales conformismo y deformación
l.
Preliminares metodológicos
JI
El mito científico.
lll
El mito artístico
IV.
El mito histórico.
V
Las estructuras deformantes.
185. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Naturalism and evolution: A study in contrasts.
186. Dr. Fritz J. von Rintelen (Universidad de Maguncia)
Sinn und Bedeutung von Humanismus und Humanittit heute.
187. Dr. J. E. Bolzan (Universidad Católica de Argentina)
Aristóteles y la lista de cualidades en Meteor 385 a JO.
188. Prof. Sergio Sarti (Universidad de Trieste)
Antinomie Logiche e Idea Dell 'essere.
189. Dra. Celina A. Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
Ciencia y método en Roberto Grosseteste.
190. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La pedagogía, la política y la mística en José Antonio de San Alberto.
191. Dr. Luigi Bagolini (Bologna Italia)
Perfettismo e Giustizia.
192. Dr. Ivo Hollhuber (Salzburg, Austria)
Presencia del hombre teótropo en la historia.
193. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad Nacional del Rosario Argentina)
Importancias filosóficas en la lingüística de Noam Chomsky y su
concepción del uso creativo del lenguaje.

136

Núm. 19, 1978
Investigadores locales
194. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Análisis crítico del positivismo lógico .
Colaboradores foráneos
195. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
Nuevos aportes a la metaflsica tomista.
J96. Dr. Fritz-Joachim von Rintelen (Universidad de Mainz)
Der tod und die Fragenach dem sinn.
197. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Psycho-and Bio-cybernetics in Plato 's acoustics ~nd theory of
education.
198. Dr. Toshimitsu Hasumi.
Étude comparative de la philosophie del 'existence chez Heidegger et
de la pensée philosophie du Zen.
199. Bemard P. Dauenhauer (Universidad de Georgia)
Rationality and its finitude.
200. Harold Eugene Davis
El pensamiento social en las américas.
201. Sylvie Kourím- Dr. Zednek Kourím
Segunda entrevista con Ferdinand Gonseth.
202. Prof. Dr. Jean-Marc Gabaude (Universidad de Tolouse)
Hétérodoxie et hispanilé.
203. Celina Ana Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
Acerca de las fuentes escolásticas de Spinoza.

Núm. 20, 1979
Investigadores locales
204. Dr. ~gustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Hacza una nueva metafisica.
205. Lic. Jorge Montemayor Salazar (Universidad de Nuevo León)
Apreciaciones de Nicolás Berdiaeff sobre el sentido de la historia.
Colaboradores foráneos
206. Prof. Stanistalus Ladusans
Un siléncio que nao silencia.
207. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Las categorías estéticas.
137

�208. Harold Eugene Davis (American University)
Elements of traditionalism in Latin American thought.
209. Dra. Judith G. García Caffarena
· (Universidad acional del Rosario, Argentina)
El hombre y el universo en las civilizaciones griega y hebrea.
21 O. Dr. lvo Hollhuber (Salzburg, Austria)
· La tragedia de la nación de annena.
211. Prof. Santiago Vidal Muñoz
La filosofia de la ciencias humanas.
212. Dr. Osear Hasperué Becerra
(Director de la Casa de Cultura Americana, Acapulco, Guerrero)
Servir o destruir al hombre.
213 . Dr. José Salvador Guandique (Universidad del Salvador)
Sorel y Pareto- Adversarios de la ciencia política.

Núm. 21, 1980

El tomismo en Argentina y la recepción de la Encíclica Aeterni Patris.
223. Dr. Humberto Piñera Llera ew York University)
Idea del tiempo.
224. Dr. Alfonso López Quintás (Universidad Complutense de Madrid)
El problema de la enseñanza de la filosofia.
225. Prof. Santiago Vidal Muñoz (Universidad de Chile)
¿La filosofia, objeto de la pedagogía?
226. Dr. J. E. Bolzan (La Plata, Argentina)
La generación y sus causas según Aristóteles. De generatione et
corruptione, JI, 9-1 J.
227. Dr. Miguel de Costa LeLva (Universidad de Concepción, Chile)
Enrique Malina Garrrzendia y su concepción del espíritu.
228. Dr. Luigi Bagolini (Bologna, Italia)
Mito y cultura en la tradición y en el proyecto social.

úm. 22, 1981

Investigadores loca!es
214 . Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Crisis y lisis de la metafisica.
215 . Lic. Jorge Montemayor Salaz.ar (Universidad de uevo León)
Felicidad y virtud en la reflexión ética de Aristóteles.
Colaboradores foráneos
216. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
La rupture de l 'unité constitutive de la paro/e, de la musique et de la
danse, et la critique platonicienne du théatre.
217. Dr. Patrik Romanell (Universidad de Texas)
Sorne sobering rejlections on the human situation.
218. Dr. Octavio Nicolás Derisi (Universidad Católica de Argentina)
La intecionalidad de la conciencia.
219. Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
El conocimiento en lafilosofia moderna.
220. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, A_rgentina)
Significado-Lenguaje-Esencia-Realidad en las "Investigaciones
filosóficas de Ludwig Wittgenstein.
221 . Prof. Stanislaus Ladusans (Sao Paulo, Brasil)
Una investigacao filosojológica conmemorativa do centenario de
Enciclica "Aetemi Patris" de Leao XIII (1879-1979)
222. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
138

Investigadores locales
,
229. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Haber, ser y estar.
Colaboradores foráneos
230. Prof. Dr. Evanghelos A. Moutsopoulos
(Rector de la Universidad de Atenas)
Modeles Historiques et modeles culterels.
231. Dra. Judith G. García Caffarena
(Universidad acional del Rosario, Argentina)
Notas sobre el concepto de ''Juegos de Lenguaje ", en las
investigaciones lógicas, de Ludwig Wittgenstein.
232 . Dr. Humberto Piñera Llera (New York University)
Una meditación sobre la vida.
233. Dr. Luigi Bagolini (Bologna, Italia)
Problemas de filosofia de la economía.
234. Lino Rodríguez-Arias Bustamante
Filosofia y filosofía del Derecho. Enseñanza y concepto de la filosofia
'del Derecho.
235. Celina Ana Lertora Mendoza (Universidad Católica de Argentina)
La introducción de Aristóteles en Oxford Medieval.

139

�úm. 23, 1990

Investigadores locales
236. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UANL)
Ontología de la historia.
237. Lic. Jorge Montemayor Salazar
· (Universidad Autónoma de Nuevo León)
Exposiciones filosóficas de Alfonso López Quintas respecto a la
historicidad y de Alberto Caturelli sobre fas grandes concepciones de
la historia.
238. Lic. Pedro Gómez Danés (Universidad Autónoma de uevo León)
La relación inter-personal (soledad-diálogo-amor).
Colaboradores foráneos
239. Prof. Santiago Vidal Muñoz (Universidad de Chile)
Determinantes reales y espirituales del acto humano.
240. Dr. Javier Hervada (Universidad de avarra, España)
Problemas que una nota esencial de los derechos humanos plantea a fa
filosofía del derecho.
241 . Dr. José Rubén Sanabria (Universidad Iberoamericana)
Para una ontología de la muerte.
242. Dr. J. E. Bolzan
(Centro de Investigación de Filosofía atura!, La Plat~, Argentina)
Heisenberg: Física contemporánea y filosofía clásica. '

úm . 24, 1997"

243. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UA L)
La dimensión comunicativa del hombre.
244. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Técnica entre sentido y contrasentido - Análisis filosófico de nuestra
cultura tecnificada en su dinamismo óntico
245 . Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL)
La gnosis moderna.
246. Mtro. Luis Rionda Arreguin (Universidad de Guanajuato)
Temas relevantes irracionalismo religioso.
247. Dra. Matilde Isabel García Losada
• A partir de este número, ya no se establece la división de la Sección en
Investigadores locales y Colaboradores foráneos.
140

(Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
Filosofia de la cultura y la filosofia existencial.
248. Dr. Envin Schadel (University of Barnberg/Germany)
Music as a holistic model of being.
Núm. 25, 1998
249. Dr. Agustín Basave Fernández del Valle (CEH-UANL)
Fundamento y esencia de los valores- Significación y sentido de la
axiología.
250. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL)
Nicolás de Cusa y la docta ignorancia- Consideraciones históricofilosóficas.
251. Dr. Eduardo Forment (Universidad de Barcelon~
El legado agustiniano de "La ciudad de Dios".
252. Dr. Alberto Caturelli (Universidad de Córdoba)
La sinderesis. Y el relativismo ético contémporaneo.
253. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Técnica entre sentido y contrasentido. La contrariedad complementaria
entra los hemisferios culturales de Europa, de JI.frica y de Asia - En
punto de partida de América-.
254. Dr. Mariano Crespo
(Academia Internacional de Filosofía, Liechtenstein)
Fundamentos de una teoría fenomenológica-real isla del juicio.
255. Dra. Matilde Isabel García Losada
(Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
Un filosofar existencial de unafilosofia de la cultura.
256. Mtro. José Antonio Daca! Alonso
(Escuela de Filosofia, Universidad la Salle, México, D. F.)
La Filosofía del derecho de J. Kant.
257. Mtro. Enrique l. Aguayo Cruz Alonso
(Escuela de Filosofía, Universidad la Salle)
La muerte en lafilosofia de Agustín Basave.
Núm. 26, 1999
258. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-U.A~~L)
Fenomenología ideo-existencial en la teoría de la habencia.
259. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
141

�(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL.
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey)
El bien común: noción analógica y proyección social notas para una
comprensión fundamental.
.
260. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
La esencia de la cultura occidental: su relación existencial con el lagos
y su alienación como provocación.
.
261. Dra. María Lucrecia Rovaletti (Universidad de Buenos Aires)
La platonización del cuerpo en la experiencia anoréxica.
262. Dr. Joaquín Lomba (Universidad de Zaragoza, Españ~)
La semita medieval como conformador de la cultura europea.
263. Prof. Jesús Conill (Universidad de Valencia Espafia)
Re-examen de la fenomenología de Zubiri.
264. Dra. Luz García Alonso
(Academia Hispanoamericana de Ciencias,
Artes y Letras correspondiente a la Real Espafiola)
El amor personal.
265. Dr. Mariano Crespo
(Academia lnfemacional de Filosofía, Liechtenstein)
Filosofia del amor.
266. Dr. Jorge García Gómez (Long Island University)
La teoría orteguiana de las ideas y las creencias
-una dificultad interpretativa-

273. Mtro. José Roberto Mendirichaga (Universidad de Monterrey)
Religión y ateísmo en el cambio de milenio.
274. Ramón Kuri Carnacho (Universidad Autónoma de Zacatecas)
Ética y política en el relativismo contemporáneo.
275. Líe. Martha E. García Sepúlveda
~
(Facultad de Filosofía y Letras de la
,.
Universidad Autónoma de uevo León)
El realismo en filosofia y educación.
,
276. Prof. Luis Rionda Arreguín (Universidad de G:uanajuato)
El hombre como ser indescifrable.
·í
'

úm. 27, 2000

267. Dr. Agustín Basave Femández del Valle (CEH-UA L)
El diálogo filosófico ínter-cultural en un mundo globalizado.
268. Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
(Centro de Estudios Humanísticos de la UANL.
ITESM Campus Monterrey)
Principios fundamentales de filosofia de la sociedad.
269. Dr. Henrich Beck (Universidad Otto Friedrich, Bamberg, Alemania)
Exigencies of ethics in technical culture principies of ethics in
concordance with nature.
270. Dr. Joaquín Lomba (Universidad de Zaragoza, Espafia)
Moral, cosmos y hombre en la estética musical griega.
271. Dra. Matilde Isabel García Losada
(Consejo acional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Buenos Aires, Argentina)
La existencia como juego.
272. Dra. María del Carmen Dobly Múgica
El sufrimiento y la desdicha en Simone Weil.
143
142

�FUNDAME TOS PARA UNA FILO OFÍADELACULTURA
Dra. Matilde Isabel García Losada
Investigadora en el Conicet'
-Buenos Aires- Argentina
Es mi propósito ofrecer los fundamentos de una Filosofía de la Cultura.
Desde la integración concebida como actitud y quehacer del filósofo 2
habré de desenvolver una Filosofía de la Cultura que -fundada en una
metafísica abierta a la trascendencia y con el despliegue de la cuestión
axiológica-3 se desarrolle como proyección práctica de un fi1osofar
existencial.
El filósofo -en y desde un quehacer filosófico integrador- ha de
proponerse desenvolver una Filosofía de la Cultura como iluminación y
vivificación de los valores fundantes de la cultura en su desenvolvimiento.
Y desde la iluminación y vivificación de los valores fundantes de la Cultura
como son la Verdad y el Amor.
Considero valores fundantes de la Cultura a la Verdad y el Amor y en
su síntesis y como paradigmas al genio y al santo. Ellos respectivamente
encaman el valor intelectual y el valor moral en grado sumo. Valores que
han sido encamados y encamables cronotópicamente.
Al genio, al santo y también al héroe4 los concibo como encamadores
-esto es, iluminadores y vivificadores- de la Cultura en su desarrollo.
Los valores fundantes de la cultura -la Verdad y el Bien- han de
mantenerse presentes, vivos, y como tales han de des~ollarse en y desde su
génesis existencial.
En orden a ello, el hombre, la persona - libertad creativa-creadora
amante y libertad-creyente- ha de desplegar la verdad y el amor en sus
síntesis; y ha de tender a desplegarlos en grado sumo. En tal medida
contribuirá a iluminar y vivificar la cultura en su desenvolvimiento.
El filósofo, que despliegue su filosofar como saboreo -(entendido como
el concebir y el experienciar en y desde la síntesis de pensamiento y
sentimiento)5- de la Verdad como Amor y el Amor como Verdad en su
integración y desde ella, ha de proponerse re-crear a la Verdad y al Amor
como valores, y a re-crear los paradigmas del genio y del santo y -también145

�LA UTOPÍA DEL TRABAJO E SIMONE WEIL
del héroe. Genio santo y -también- héroe, en que aquellos valores se han
encarnado y se encarnan espaciotemporalmente.
María del Carmen Dolby Múgica
Doctora en Filosofla por la Universidad de avarra.
Catedrática de l.E.S. en Cantabria. Licenciada en
Antropología Social y Cultural por la Universidad de Deusto.
Investigadora en la línea del Pensamiento Clásico en la
Universidad de avarra.

Habiendo llegado a este punto corresponde decir que ofrecer los
fundamentos de una Filosofía de la Cultura en los témrinos en que la
propongo, supone otra propuesta: la del existir como "Juego cordial" la que
habré de desarrollar en lo siguiente.
El Existir: 'Juego Cordial'

La existencia como libertad es un juego. Que devenga, que e
desarrolle como "juego cordial" es el resultado de una respuesta _del_ ho~bre,
la persona quien desde la libertad que es ha de responder a una mv1tac16n: a
jugar su existir como juego cordial' .
Si el filósofo como sujeto integrador, saborea el 'Grund" su 'Grund'
como "el Gran Integrador , como el Jugador Cordial Mayús~ulo ·
entonces acaso le corresponda iluminar -desde un filosofar, concebido Y
experien~iado como' Juego Cordial"- al existir como Juego Cordial".

y así, el filósofo que saboreé al 'Grund", su "Grund" como "el Gran
Integrador' , ' el Jugador Cordial Mayúsculo' ha de hacer luz -desde_ su
filosofar como ' Juego Cordial"-,6 en el existir como 'Juego Cordial
también. Y esto, en la medida en que considere a la integración y la asuma
como actitud y quehacer.
Ahora bien, cabe preguntarse ¿quién invita al hombre a la persona a
jugar su existir como "Juego Cordial"?
Es el Grund' es el Gran Jugador", el Jugador Cordial ayúsculo',
' Amante de amantes' el que nos invita, invita a la persona, a jugar nuestro
existir como' Juego Cordial'. Juego que está regido por una única regla: La
generosidad la cordialidad el Amor sin más el Amor sin medida.
Al responder a la invitación de su "Grund' a jugar su existir como
Juego Cordial ' el hombre asume su ser capaz de Dios y como tal desarr?ll_a
su existir como un desafio en el que desenvolverse desde su ex1stJr
saboreado como "Juego Cordial es al mismo tiempo d sarrollars como
jugador de un juego a lo divino 7• En efecto, de de su existir saboreado
desde la integración de sentir y pensar el hombre que se asume como ser
capaz de Dios, se propone desen olver su existir como juego a lo- divino
como juego a desplegar-desde la integración- la Verdad y el Amor en grado
máximo, juego que tiene como modelos -acaso como supremos ganadoresal genio al santo y al héroe en su síntesis.

Introducción

El ideal planteado por imone Weil es el de con. truir una civilización
forjada en la espiritualidad del trabajo que permita a los seres humanos un
grado más profundo de arraigo en el Universo. Un trabajo que no cumpla
esta condición de espiritualidad, es decir, de conciencia sobre lo que se está
haciendo, produce un total desarraigo a los que lo realizan.
El problema se plantea con respecto al trabajo fisico pues todo trabajo
intelectual es per se una tarea realizada con conciencia y de alguna manera
dirigida por la persona que la ejecuta.
Los análisis de Simone Weil se centran sobre todo y especialmente en
el trabajo obrero. La propia Simone quiso experimentar la condición de
trabajadora manual y a pesar de la dureza de las condiciones impuestas
entonces en Francia a la clase obrera, no dudó en dejar su puesto de
profesora e ir a trabajar a distintas fábricas. Sus experiencias como obrera las
describe minuciosamente en su "Journal d'usine" 1 en el que cuidadosamente
anota sus logros y derrotas en el temido trabajo por piezas, es decir en la
brutalidad impuesta al obrero y a la obrera por una cadencia superior a la
normal y que altera no sólo el ritmo biológico sino y sobre todo la capacidad
de atención y de gusto por lo que se hace.
Del mismo modo describe las relaciones entre sus compaiieros en
concreto, el trato del que son receptores por parte de sus jefes así como sus
miedos ante el posible despido forma última de desarraigo pues llevaría al
paro y a la consiguiente no participación de la vida sociaJ.
Anota también la tristeza de los rostros, el cansancio excesivo
acumulado en el cuerpo que hacen de la jornada de cada trabajador y de cada
trabajadora una dura carga que imposibilita a la vez las relaciones felice con
los demás. y el cultivo de la mente.
149

146

�Del mismo modo, el orgullo del trabajo bien hecho, la sensación de que
se ha contribuido a una labor importante, no pueden brotar en una situación
de desarraigo tal y como lo ve la propia Simone Weil. El trabajo que debía
servir para realizar una importante dimensión del ser humano, acaba
convirtiéndose en la causa mayor de explotación y marginación humana.
Toda esta problemática no se arreglaría sin más, según la opinión de
Simone Weil, con un aumento de sueldo o incluso con la expropiación de la
propiedad privada y su paso a la clase proletaria o a sus representantes como
en el caso de la U.R.S.S. pues no es sólo una cuestión de plusvalías o de
propiedad sino de apropiación de la propia tarea por parte del obrero y de la
obrera, cosa que se seguía sin dar en el régimen comunista que ella
analizaba. En tal régimen imperaba también el dirigismo y las cadencias
forzadas en las fábricas e incluso de una manera más rígida que en el propio
capitalismo.
Como punto de referencia para terminar esta introducción, valgan estas
palabras de Simone Weil, escritas al comienzo de su" Joumal d'usine":
"Non seulement que l'homme sache ce qu'il fait -mais si possible qu'il
en pen;oive 1·usage- qu'il peryoive la nature modifiée ¡our tui. Que pour
chacun son propre travail soit un objet de contemplation"

El desarraigo obrero

En su obra "Echar raíces" dice lo siguiente:
Bernanos h_a escrito que al menos nuestros obreros no son inmigrados
como los de la Ford. La principal dificultad social de nuestra época procede
del hecho de que en cierto sentido sí lo son. Aunque no se hayan movido
geográficamente, se les ha desarraigado moralmente, se les ha exiliado y
admitido de nuevo, como por tolerancia, a título de carne de trabajo. El paro
es de seguro, un desarraigo a la segunda potencia" 3 .
11

¿Cuáles son las causas o motivos que producen el desarraigo obrero?
Siguiendo a Simone Weil podemos enumerar muchas de ellas tal y como las
ha ido plasmando en diferentes escritos.
Primera: Los obreros no se sienten en su casa en las fábricas sino en un
lugar·extraño:

LA UTOPÍA DEL TRABAJO EN SIMONE WEIL

María del Carmen Dolby Múgica
Doctora en Filosofia por la Universidad de avarra.
Catedrática de I.E.S. en Cantabria. Licenciada en
Antropología Social y Cultural por la Universidad de Deusto.
Investigadora en la línea del Pensamiento Clásico en la
Universidad de avarra.

Introducción
El ideal planteado por Simone Weil es el de construir una civilización
forjada en la espiritualidad del trabajo que perrruta a los seres humanos un
grado m~ ?,rofundo
arr~igo en el Universo. Un trabajo que no cumpla
est~ cond1c1on de espmtuahdad, es decir de conciencia sobre Jo que se está
haciendo, produce un total desarraigo a los que lo realizan.

?~

.
El problema se plantea con respecto al trabajo fisico pues todo trabajo
mtelectual es per se una tarea realizada con conciencia y de alguna manera
dirigida por la persona que la ejecuta.
Los análisis de Simone Weil se centran sobre todo y especialmente en
el trabajo obrero. La propia Simone quiso experimentar la condición de
trabajadora manual y a pesar de la durez.a de las condiciones impuestas
entonces en Francia a la clase obrera, no dudó en dejar su puesto de
profesora e ir a trabajar a distintas fábricas. Sus experiencias como obrera las
describe minuciosamente en su "Journal d'usine" 1 en el que cuidadosamente
anota sus logros y derrotas en el temido trabajo por piezas, es decir en la
brutalidad impuesta al obrero y a la obrera por una cadencia superi~r a la
normal y que altera no sólo el ritmo biológico sino y sobre todo la capacidad
de atención y de gusto por lo que se hace.
Del mismo modo describe las relaciones entre sus compañeros, en
concreto, el trato del que son receptores por parte de sus jefes así como sus
miedos ante el posible despido, forma última de desarraigo pues llevaría al
paro y a la consiguiente no participación de la vida social.
Anota también la tristeza de los rostros, el cansancio excesivo
acum_ulado en el cuerpo que hacen de la jornada de cada trabajador y de cada
trabaJadora una dura carga que imposibilita a la vez las relaciones felices con
los demás. y el cultivo de la mente.

150
149

�Del mismo modo, el orgullo del trabajo bien hecho, la sensació~ de ~ue
se ha contribuido a una labor importante no pueden ~rotar en u_na s1tuac16,n
de desarraigo tal y como lo ve la propia. Simo?e Weil. El trabaJo que deb1a
servir para realizar una importante d1mens1ón del ser . humano, acaba
convirtiéndose en la causa mayor de explotación y marginación humana.
Toda esta problemática no se arreglaría sin más, según la .ºP.~ión de
Simone Weil con un aumento de sueldo o incluso con la expropiaqon de la
propiedad privada y su paso a la clase proletaria o a s~s representant~s como
en el caso de la U.R.S.S. pues no es sólo una cuestión de plusvalias o de
propiedad sino de apropiación de la propia tarea P?r parte del ~brero Y de la
obrera, cosa que se seguía sin dar en -~I régm_1~n . comumsta que e_lla
analizaba. En tal régimen imperaba tamb1en el dmg1smo y las cadenct~s
forzadas en las fábricas e incluso de una manera más rígida que en el propio
capitalismo.
.
.
Como punto de referenci~ para term_inar esta m~oducc16n,. va_lga'~- estas
palabras de Simone Weil, escntas al comienzo de su Journal d usme .
"Non seulement que J'homme sache ce qu ' il f~it ~ma~s si p~ssible qu ' il
en per9oive l'usage~ qu'il per9oive la nature mod1fiee ¡our lu1. Que pour
chacun son propre travail soit un objet de contemplation''

El desarraigo obrero

En su obra "Echar raíces" dice lo siguiente:
"Bernanos ha escrito que al menos nuestros obreros no son inmigrados
como los de la F~rd. La principal dificultad social de nuestra época proc~de
del hecho de que en cierto sentido sí lo son. Aunque no se hayan -~ov1do
geográficamente, se les ha desarraigado moralmente, s~ les ha .exiliado Y
admitido de nuevo, como por tolerancia a titulo de carne de trabaJo. El paro,
• 113
es de seguro, un desarraigo a la segunda potencia .
.
¿Cuáles son las causas o motivos que producen el desarraigo
obrero?.
Siguiendo a Simone Weil podemos enumerar muchas de ellas tal y como las
ha ido plasmando en diferentes escritos.

Primera: Los obreros no se sienten en su casa en las fábricas sino en un
lugar extraño:

"La fait qu'on n'est pas chez soi a l'usine, qu 'on !l'y a pas droit de cité,
qu 'on y est un étranger admis comme simple intermédiaire entre les
machines et les pieces usinées ce fait vient atteindre le corps et !'ame; sous
cette atteinte, la chair et la pensée se rétractent. Comme si quelqu'un répétait
a·l'oreille de minute en minute, sans qu'on puisse rien répondre: Tu n'es ríen
ici. Tu ne comptes pas. Tu es la pour plier tout subiJ et te taire" 4
"Le temps lui a été long et il a vécu dans l'exil. 11 a passé sa joumée
dans un lieu ou il n'était pas chez lui; les machines et les pieces a usiner y
sont chez eJles et il n ·y admis que pour approcher les pieces des machines.
On ne s'occupe que d'elles, pas de lui"5•
Esta es la situación real en las fábricas. Simone comenta que sólo una
vez, en 1936, durante la toma de las fábricas por los obreros y las
consiguientes huelgas, se sintieron en su casa, con una alegría que les ven ía
de sentirse hombres, incluso con independencia de sus reivindicaciones:
"Joie de pénetrer dans l'usine avec l'autorisation souriante d'u:11 ouvrier
qui garde la porte. Joie de trouver tant de sourires, tant de paroles d 'accueil
fraternel Comme on se sent entre camarades dans ces ateliers ou, quand j 'y
travallais chacun se sentait tellement seul sur sa machine!. .. Enfin, pour la
premiere fois, et pour toujours, il flottera autours de ces lourdes machines
d' autres souvenirs que le silence, la contrainte, la soumission. Des souvenirs
qui mettront un peu de fierté au cour, qui laisseront un peu de chaleur
humaine sur tout ce métal" 6.
Segunda: El miedo a perder el empleo y el dinero como únicos
estímulos del trabajo y que ocupan el lugar preponderante en el alma del
obrero y de la obrera. Cualquier incidente, desde la fatiga a un cambio de
órdenes, puede ser el causante de no seguir el ritmo de trabajo, de no llegar
al número de piezas requerido y por consiguiente de recibir menos salario:
"Mais il s'ensuit que la peur du renvoi et la convoitise des sous doivent
cesser d ·etre les stimulants essentiels qui occupent sans cesse le premier plan
dans l'ame des ouvriers .. .Ils (les incidentes) correspondent toujours a une
diminution de saJaire dans les cas du travail au pieces, de sorte qu 'on ne peut
les souhaiter" 7•
Tercera: La falta de iniciativa y de libertad en los obreros que se
convierten en esclavos de las máquinas y que se limitan, como si fueran
objetos inertes, a ejecutar las órdenes de los jefes que las emiten de forma
imprevista y despófoa:

l50
151

�"Ce qui les y contraint surtout, e, est la mani.ere dont il~ subi~sent les
•
, ·t out .d'un ,coup
ordres ... Le travail nouveau est Lmpose
.. ' sans preparat1on
, ' .sous
la forme d'un ordre auquel il faut obéir unmedtatement et sans replique_.
Celui qui obéit ainsi ressent alors brutalement que son temps est ~~ns ces~e a
la disposition d, autrui ... on esta chaque instant dans les cas de su ir un º,~s re.
Gomme un objet inerte que chacun peut a tout moment changer de place .
Cuarta· La angustia e inseguridad producidas por el cambi? i?'previsto
de un trabaj.o a otro, de un modo brusco y desconsiderado que s1 bien rompe
la monotonía, conduce a una care?~i,a absoluta de futuro y por lo tanto a la
imposibilidad de todo tipo de previsIOn:
"Rien ne pire que le mélange de la monotonie e~ du ..~asard· ils
s' aggravent I un rautre, dti moins quand le hasard est ango1ssant .
Quinta: El vacío de pensamiento como único remedio para no sufrir. El
ensamiento se esconde, se retira, dejando un cue¡-po que . se . mueve
p , .
te i·nu·tando el ritmo y los movimientos de las maquinas. El
mecan1camen
L bó
' d 1
hombre se convierte en máquina, como d~cía_ M~rx, en un es a n ~as e a
cadena de producción. Así la tentación mas d1fic1I de superar en la vida de la
fábrica es la que incita a no pensar:

je peux done monter dans cet autobus, en user por mes 12 sous au meme titre
que n 'importe qui? Quelle faveur extraordinaire! Si on m'en faisait
brutelement redescendre en me disant que des rnodes de locomotion si
commodes ne sont pas pour moi, que je n 'ai que a alJer a pied, je erais que
~a me sembleraü tout na tu.re l. L 'esclava ge m'a fait perdre tout a fajt le
sentiment des avoir des droits. Cela me para'it une faveur d'avoir des
moments ou je n'ai rien a supporter en fait de brutalité humaine. Ces
moments, e'est comme les sourires du ciel, un don du hasard. Espérons qu
je garderai cet état d ·esprit, si raisonnable.
1

Mes camarades n'ont pas, je erais, cet état d'esprit au meme degré: il
n'ont pas pleinement compris qu'ils sont des esclaves. Les mots de juste et
d'injuste ont sans doute conservéjusqu'a un certain point un sens pour euxdans cette situation ou tout est injustice" 14 •
PaJabras tremendas y significativas de ba$1 dónde puede llegar la
marca de la esclavitud, es decir a la pérdida del sentido de nuestros derechos
como personas libres.
Septima: El tener sólo en cuenta las necesidades de la producción y no
las de los productores. Las máquinas exigen que los hombres se adapten a
ellas y no al revés:

"Celle de ne plus penser seul et unique moyen de ne pas en sou ffr"ir,,10
Si no fuera por el descanso del sábado p~r la tard7, dice Simone que
acabaría siendo una bestia de carga, dócil y resignada, totalmente
destrozada 11 .

. vacio impuesto al pensamiento,
.
s·i~one se siente
y ante este
desprovista de algo fundamental de su ser: la falta de pensarmento:
"Sens prófondément l'humiliation de ce vide imposé a la pensée"12
Y sigue anotando sus sentimientos:
,
, par 1,ese Iavage "13 .
"Lundi 13 (mai) rnais intelligence degradee

exta: La degradación del ser humano que le convi~rt~ en esclavo Y que
es causa de que al salir de la fábrica, cualquier trato rec1b1do como pers~n~,
sorprenda. La esclavitud en el fondo es la causa de que no se pueda v1v1r
libremente el resto de las horas, de la pérdida de los derechos:

"Si dur qu ·ait toujours été le sort du mineur, cependement le mineur quj
abattait son pie sur le charbon agissait encare en homme libre. C'est lui qui
déterminait lui-meme le rythme du travail; c'est lui qui triomphait de la
matiere au mayen d'un outil adapté a la forme de son corps. Á présent le
drame ne se joue plus entre le charbon et l'homme, il se joue entre le
charbon et l'air comprimé. C'est l'air comprimé qui, au rythme accéleré qui
est son rythme propre, pousse le marteau piqueur contre la muraille de
charbon, et s'arrete et pousse encore. L'homme, contraint d'intervenir dans
cette lutte de forces gigantesques, y est ecrasé. Accroché au marteau piqueur
ou a la perforatrice, tout le corps secoué, comme la machine, par les rapides
vibrations de l'air comprimé, il se borne a maintenir la machine apliquée a
chaque instant a la muraille de charbon ... Á présent c' est fui qui fait corps
avec la machine, qui s'ajoute a elle comme un rouage supplémentaire et
vibre de sa trépidation incessante. Cette machine qui n'est pas modelée sur la
nature humaine, mais sur la nature du charbon et de l'air comprimé et done
les mouvements suivent un rythme profondément 'étranger au rythme des
mouvements de la vie, plie violemment un corps humain a son service. Et
cette situation qui semble insupportable au bout de cin~ minutes, le rnineur
la subit des jours et des jours et huit heures chaque jour" 5•

"En sortant de chez dentiste (mardi matin, je crois-ou ~lfi~ot jeudi
matin), et en montant dans le W réaction bizarre. Comment, mo1, 1esclave,
152

153

�Como consecuencia de todas estas causas el ser humano, trabajador
trabajadora manual se degradan en sus relacione con los compañeros, con
la familia, y en su ser espiritual. El trabajo que realizan apenas requiere
atención y por lo tanto apenas hay uso de lo que les caracteriza como
personas, su razón y sobre todo, les impide aquella atención necesaria para
captar los auténticos valores de Verdad Bien y Belleza que exigen la
máxima atención y cuyo eje se encuentra en Dios:

"Más adelante, con la fuerza de su experiencia corno obrera de fábrica
Simone Weil condenó el trabajo en cadena el trabajo organizado según el
método Taylor, del cual dice que no exige sino una clase de atención
demasiado baja, incompatible con la atención superior para la que el hombre
está hecho. Por consiguiente, dado que "ese tipo de trabajo no puede ser
transfigurado, es necesario suprimirlo" (Weil Simone, La condition
ouvriere, Ed. Gallimard, "ldées'' París, 1951, p. 272). Verdadero "atentado
contra la atención de los trabajadores" es asimilable al "imperdonable pecado
contra el Espíritu porque aniquila en el alma la facultad que constituye en
ella la raíz misma de toda ocación sobrenatural". imane Weil concluye
que el ideal de trabajo humano sería "saber pasar de la atención uncida a la
atención libre de la reflexión y viceversa" (Ibid. p. 112). En efecto junto a la
atención "profesional" hay "otra atención situada más allá de toda obligación
social y que constituye un enlace directo con Dios". Más allá de la atención
"inferior, discursiva, razonadora" existe una "atención intuitiva" reveladora
del Absoluto" 16.
La persona humana trabajadora manual acaba entonces embrutecida
por la dureza de la vida que le impide desarrollar sus capacidades y por
supuesto es infeliz. Todo ello le lleva a ser incapaz de reaccionar ante las
injusticias cometidas a sus compañeros, ya no sólo por miedo sino porque al
ser víctima de tina vida injusta acaba siendo inepta para toda rebelión o
réplica. Ante la violencia se calla y aparece entonces la a~titud de sumisión y
de total resignación.

°

intel:-:~:~::, dv:!~: ~e ~ta~~e:r~in i~::olucion;5, han sido inducidas por
uerte.
paces e pensar sobre su propia
imone Weil se coloca de est
•
privilegiada, cercana pero distant: ::nra ~ SI~ quererlo, en una posición
pro ue ta
,
ª misena Y expone una serie de
real~za: u~ ~~~aJ~c:;~gran/gl~:o~breros ded su situación proletaria haciéndoles
'
0 0 cuan o menos esperanzador.
en re!~~a~r;:~t~~· :;~~;ae;e::r~~~!sca;.~s tenga; un carácter utópico son
podido encamar en sociedades más avan.zadgunos
e sus aspectos ya se han
as.

Propue tas para una humanización del trabajo fi ico

"Es fácil definir el lugar que d b
•
1
social bien ordenada. Debe er su ce~tr: ::~rr~~:l"~~baJo físico en una vida
Y para que realmente ocupe este lugar •
.
propue ta extensibles a otro trabajos manuales a imone trae una sene de
decir factibles de poner en práctica en el trabaio
deplarte
del ~e Idoso.obreros, s
:i
campesina
Una de las principales que Simone defiende es 1
•
naturaleza de los estímulos del trabajo en los b
a de cambiar la
dinero y el miedo a erder el e
o reros manuales. En vez del
habilidad el conocimi:nto de lo q~:~:º~sia?nller endsu lugar la iniciati a, la
.,
d .
· evan o a cabo para qué y
quienes, es ec1r la introducción del pensamie
d '
. .,
para

;',~~:tot::! d:

d:1::;;lid:~º,:C~:I ~:
mayoría de los trabajadores tra:~::i:a: :::~~!10nal q~e les_?ermita a la
una mayor responsabilidad y valía social Tod
rta cuahfi~ac1on y con ella

::~~~:; ~ 1
2

0

;

;~presa,~• concie:~~

y

Los propios obreros vaciados de su espíritu no son capa es de dar
cuenta del todo, de su situación de sufrimiento y esclavitud. on otros, los
intelectuales o propagandistas los que hablan por ellos:

s I fu . .
.
o un compendio de lo que d b
er a nc1on de una persona que trabaJ·e manua1mente en nuestra sociedade . e

"Le malheur de rouvrier a I' usine est encare plus mystérieux. Les
ouvrieres eux-memes peuvent tres difficilement écrire parler ou meme
réflé ir a ce sujet, car le premier effet du malheur est que la pensée eul
s' evader" 17.

Todas estas soluciones evitarían el de~arraigo ob
..
precariedad de estar de más, de carecer de dere h rero y su sensa~1on de
obreros serían el núcleo al que converge , c os.dPor contrapartida los
·
nan to os los · t t d
imp 1e~ento y mejora de la productividad, incluida la fab~~ en_~s de
maqumas adecuadas a la constitución humana.
cac1 n e

"La desgracia en si misma es inarticulada. Los desgraciados suplican
silenciosamente que se les proporcione palabras para expresarse. Hay épocas
154

155

�En definitiva un programa en el que el centro radicaría e~ _el ser
humano en su realización como persona, en su capacidad de serv1~10 a la
sociedad y en modo alguno en la mera pr~ductividad .º ganancia. L_as
situaciones de ritmos y cadencias en el trabaJO y despotismo ~~presan~l
tendrían que ser igualmente abolidas. Se trataría de un~ revolu_c1on que sm
proponerse aumentar la productividad directame?t~, ~mzás 1~ mc~ementara
en un clima en el que los trabajadores manuales s1 smtteran mas felices.
Sería toda una revolución al servicio del ser humano:
"La révolution politique; la révolution économique ne de~iendron~
réelles qu'a la condition d'-etre prolongées par ~ne_ révolution !ec~mque, qui
établira a J'interieur meme de la mine et de I usme, la dommatton que le
travailleur a pour fonction d' exercer sur les conditions du travail" 20
Los textos de la autora son múltiples y difíciles de seleccionar. . o
obstante, unos pocos son suficientes para ava_lar mis tesis y la interpretación
que he hecho del pensamiento de Simone We1l.
La filósofa propone una formación o cu~ificación pr~fesional de la
clase obrera con el fin de evitar una situac1on muy comente entre los
trabajadores y es La de que:

, . "De hecho, la parte verdaderamente miserable de la población de las
fabn~s -los adolescentes, las mujeres, los obreros inmigrados, extranjeros 0
coloniales- estaba abandonada. La suma entera de su· dolor contaba mucho
menos en la vida sindical que la cuestión de un aumento salarial de las
categorías ya holgadamente retribuidas" 23•
Para Simone:
"Sólo la JOC (Jeunesse Ouvriere Catholique) se ha ocupado de la
de~v~ntura de _lo~ obr_eros ª?olescentes: la existencia de una organización así
qu1zas sea el urnco signo cierto de que el cristianismo no está muerto entre
nosotros" 24 •
Y sigue afirmando:
"El Estado no está particularmente cualificado para asumir la
defensa de los desventurados" 2 .
Y a continuación plantea la gran cuestión sirviéndose de sindicatos
como la JOC, de grupos de estudio y de movimientos juveniles y oficiales:
\ , o podríamos nosot~os (apasionar al pueblo) ... proponiéndole la
construcc1on de una clase trabaJadora de nuevo tipo? 1126 •

• '
. ,,21
"La machine est un m1stere
pour 1•ouvner
.

Para cambiar este estado de cosas Simone plantea la necesidad de
instrucción de los jóvenes, futuros obreros y obreras. Critica la dejación que
ha habido en este ámbito por parte de la clase dirigente:
" ada muestra mejor la carencia esencial de la clase capitalista que la
negligencia de los patronos respecto del aprendizaje ... los P~,tronos desde
hace veinte O treinta años, han olvidado pensar en la fonnac1on de buen_os
profesionales. La falta de obreros cualificados contribuyó c~mo cualquier
otro factor a la ruina del país. En 1934 y 1935, el momento mas agudo de la
crisis de desempleo, cuando la producción estaba en p~nto muerto, las
fábricas mecánicas y de aviación buscaban -buenos profesionales Y no_ los
encontraban. Los obreros se quejaban de que las pruebas eran demasiado
, s1·d o tiorma dos para superarlas "21
dificiles; pero no ha b1an
Incluso la negligencia vino también del lado del Estado Y del
sindicalismo que se limitó a solicitar salarios más elevados para los obreros
ya remunerados, dejando de lado a los marginados y por supuesto
desocupándose de la formación profesional de los obreros:
156

He aquí el gran reto que plantea Simone Weil : la formación
profesional de la clase trabajadora pero va aún más lejos y se atreve a
fo~u_lar algo verdaderamente maravilloso. Desea que la clase trabajadora
part1c1pe de la cultura intelectual para que:
"Los obreros jóvenes se sientan en el mundo del pensamiento como
en casa"27 •
,
, . Evidentemente, se trataría de acercar a la clase obrera la cultura
clas1ca Y la del propio país. Simone habla aquí de la divulgación y sobre todo
de la traducción de las grandes obras:
"Por ejemplo: ¡qué intensidad de comprensión nacería de un contacto
e~tre el p~eblo y la poesía ~iega, cuyo objeto es casi siempre la desdicha!
Solo habna que saber traducirla y presentarla. Así, un obrero con la angustia
d~l desempleo clavada en la médula de los huesos comprendería el estado de
Ftlotectes c~ando le quitan su arco, la desesperación con la que contempla
sus manos impotentes. También comprendería que Electra tenga hambre
~lgo que . un burgués, salvo en el momento presente, es absolutamente
incapaz de comprender"28 .
157

�transfonnation sociale portent a faux; s 'ils étaient réalisés, ils laisseraient la
mal intact; ils visent a changer trop et trop peu, trop peu ce qui est la cause
d1,1 mal, trop les circonstances qui y sont étrangeres. Certains annoncent une
diminution, d'ailleurs ridiculement exagérée, de la durée du travail; mais
faire du peuple une masse d' oisifs qui seraient esclaves dell){ heures par jour
n'est ni souhaitable, quand ce serait possible ni moralement possible, quand
ce serait possible matériellement. Nul n·acceptar~t d'etre esclave deux
heures; 1•esclavage, por etre accepté, doit durer assei'chaque jour pour briser
quelque chose dans l'homme. S'il y a un remede póssible, il est d'un autre
ordre et plus difficile a concevoir. Il exige un effort d' invention. Il faut .
changer la nature des stimulants du travail, diminuer ou abolir les causes de
dégout, transfonner Je rapport de chaque ouvrier avec le fonctionnement de
J'ensemble de 1 'usine, le rapport de l'ouvrier avec la machine, et la maniere
dont le temps s'écoule dans le travail" 34 .

Se trataría en definitiva de:
"Una reconciliación entre la cultura y el pueblo"29

qt

1~:~:!~1:~

En esa línea trabajó la propia Simone
quería ha:r
¡¡randes obras maestras a las masas popul~res. 30u resumen
proyecto de articulo de Electra así lo atestiguan :

1:

.

Incluso a los intelectuales les encomienda _un_a tarea en los
sindicatos: dar cursos a los obreros, organi7:ir las bibliotecas pero sin
participar activamente en sus políticas concretas
A pesar de que Simone plantee también una ;~ríe de med_ida~ algo

11
d centralización etc...
la esencia e su
descabelladas sobre ta eres, es
. 1 y nunca debe pervertirse su
mensaje es válida. El ser humano es racwna de elegir su voluntad. El
esencia~ es decir s~ bc,apac~dª!e c~~:~~ d~ producción sería hacer de él
convertirlo en un es a _on_ mas.
sto ue imane Weil tenía por la
una cosa inerte. Es s1gmfi~at1~;. el gu M~demos" en ti que de fonna
pelí~ula de Charldes C~baphn dia~::1~º~ímica lo que Simone detalla en sus
magistral al autor escn e me
escritos.

~=

¿En qué medida es factible la realización de todas o de algunas de
las propuestas de la filósofa? ¿Se han conseguido llevar a la práctica algunas
de ellas? ¿Caben otras muchas por realizar?
Las respuestas serán divergentes según la situación econom1ca,
social y polí6ca de los distintos países, pero no cabe duda alguna de que los
esfuerzos pueden y deberían de converger en la dirección a la que apunta
Simone Weil para conseguir eliminar el desarraigo de la clase obrera y
hacerla así más dichosa.

.
ada obrero y obrera esté más cualificado haría
El consegmr que c
d
d · ·dad humana
posible no sólo un trato a la clase obrera más aco: e ~º~es:¿~~lidad y con
sino y sobre tod~ u~a relacd1'ón ~n~e ~o~;oq:~a;e~~or fundamental ha sido
respecto a las maquinas su omm1O, a
hasta ahora el siguiente:

Notas bibliográficas

"Les choses jouent le róle des hommes, les ho~es jouent le róle
. du ma 1,,33
•
des choses; c'est la racme
, a1go extrano
- sino que .los
Las fábricas ya no senan
. obreros
d , se
anan
sentirían en el las como en casa, o por 1o menos en sus dom1mos. Se de
su
b., de la utilidad de su trabajo y del desarrollo de una parte .
Todo esto traería consigo una cierta alegria en el tr~baJo,
eso sí, nunca exenta de dificultades.

;~;;:ct:~u';:no.

Para terminar citaré estas frases de Simone Weil:
. de JOte,
· · un l'eu
ou '. meme s'il " est
1
"L'usine devrait etre un lieu
. évitable ue le corps et l'ame souffrent, !'ame puisse auss1 pourtant gouter
m . .
q
· d · ·es n faudrait pour cela ychanger, en un sens peu
des Jo1es, se noumr es JObt ~ucoup Tous les systémes de réforrne ou de
des choses, en un sens
·

158

1

Weil, Simone: Oeuvres completes. Écrits historíques et _TJo/itiques. L 'e:xperience
ouvriere et l'adieu a la révolution 0uillet 1934-juin 1937). Journal d'usíne, Tomo

rr, Ed. Gallimard, París, 1991.
2

Weil, Simone: Op. cit., p. 171 "Se trata no sólo de que el hombre sepa lo que hace
sino, si es posible, de que se de cuenta de su empleo, que perciba la naturaleza
modificada por él, que para cada uno su propio trabajo sea un objeto de
contemplación". La traducción de esta cita asf como de todas las demás es mía.
3

Weil, Simone: Echar raíces, Ed. Trotta, Madrid, 1996, p. 52. La versión francesa
es: L 'Enracinement. Prelude a une dec!aration des devoirs envers /'etre humain, Ed.
Gallimard (Col!. Idées), París, 1962.
Weil, Simone: Expérience de la vie d'usine. Lettre ouverte a Ju/es Romains.
Oeuvres completes. Écrils historiques et politiques,¡. Tomo 11, p. 291 y 292. "El
4

hecho de que no se esté en casa en la fábrica, que no se tenga aJU derecho de
ciudadanía que no se sea más que un extraño admitido como simple intermediario
159

�esclava, puedo subir a este vagón y usarlo por sesenta centimos con el mismo
derecho que cualquiera? ¡Que favor extraordinario! Si se me hiciera descender
brutalmente diciéndome, que los medios de locomoción asi de cómodos no son para
mi, que no tengo otra cosa que ir a pié, creo que todo eso me parecerla natural. La
esclavitud me ha hecho perder completamente el sentimiento de que tengo derechos.
Estos momentos, son como las sonrisas del cielo un regalo del azar. Esperemos que
guarde este estado de espíritu tan razonable. Mis camaradas no tienen este espiritu
en el mismo grado: no han comprendido plenamente qu son esclavos. Las palabras
justo e injusto, han conservado sin duda hasta cierto punto, un sentido para ellos- en
esta situación en la que todo es injusticia".

.
· d este hecho alcanza el cuerpo Y el ~l~a;
entre las máquinas y las piezas fabr~~a a:iento se retraen. Como si alguien rep1!1era
bajo este menoscabo: la c~e y el p le udiera responder: Tú no eres nada aqut. Tu
al oido minuto a mmuto, sm que se p fr" 1 t d Ycallarte".
no cuen tas . Tu. estás alll para someterte su tr o o o
L

ha vivido en el exilio. Ha pasado

s Jbid., p. 297. "El tiempo se le ha ~echo argocasy a· las máquinas y las piezas para
d de no se siente en su
,
.
1
s\J jornada en un _ugar on
él no se le admite más que para aproximar 1as

fabricar están alh_ en su casa, y ªan más que de ellas y no de él" .
piezas a las máqumas. o se ocup
.

evre des ouvrieres méta/los, Oeuvres completes.

11
357 y 358.''Alegría de penetrar en la
Écrits historiques e~ pofrt,ques. _Tom~ :~brero que guarda la puerta. Alegria al
fábrica con la autorización sonnente e d
.d fraternal Cómo nos sentimos
tantas palabras e acog1 a
·
encontrar tantas sonrisas,
do yo trabajaba cada uno se sentla
ntre camaradas en estos taUer~s enElosfique ~~ar;imera ez y para siempre, flotarán
totalmente solo sobre su máquina. 0 m, p eprdos que el silencio la constricción,
d
áquinas otros recu
'
.
alrededor de estas pesa as m
de orgullo al corazón, que deJarán un
la sumisión. Recuerdos que darán un poc~,
poco de calor humano sobre todo este metal .
Weil Simon : La v1e _e! la

6

g,'

.
. . .
293 3o1. "Mas se deduce que el
Weil, imone: Experience de _la v,e: ;sine, ~ de
los estimulantes esenciales
miedo al paro y el deseo de d~ero, ~a:; ecne el alma de los obreros .. .los incid_emes
que ocupan constantemente edl _prn:1er ~ó de salario en el caso del trabajo por piezas,
corresponden siempre a una ismmu~1 n
de manera que no se les puede desear .

:er

7

.
en Ja que e perimentan las
1
a !bid. p. 291 y 293. "Lo que ~es
e~¡ ªe ~~~e;eparación, bajo la forma de
órdenes ... EI trabajo nuevo es tmduc~r ~á id1!m~n~e y sin réplica. El que obedece de
una orden a la _que hay que obe e lme~te ue su tiempo está continuamente a
esta manera siente entonces bruta
tq la s1'tuación de padecer una orden.
. . d
está a cada momeo o en
.
dispos1 tón . e º~º··· se
d
ede en todo momento cambiar de sitio".
Como un obJeto inerte que ca a pu

con:tr::

!bid., p. 294 . "Nada hay peor que la mezcla ?e m~noton ¡a y azar' se agravan la una
al otro, por lo menos cuando el azar es angust1ante .

9

15

Weil Simone; Apres lo visite d'une mine. Oeu res completes. Écrits historiques et
politiques. L'engagement syndical (1927-juillet 1934), Tomo J, Ed. Gallimard
París, 1988, p. 96 y 97. "A pesar de lo dura que haya sido la suerte del minero que
abatía u pico sobre el carbón, trabajaba todavía un hombre libre. Era él el qu
determinaba el ritmo del trabajo; era él el que triunfaba sobre la materia por medio
de un útil adaptado a la forma de su cuerpo. Hoy en día, el drama no se libra entre el
carbón y el hombre sino entre el carbón el aire comprimido. Es el aire comprimido
que al ritmo acelerado que es su ritmo propio empuja el martillo neumático contra
la muralla de carbón, y se para y empuja 1odavía. El hombre obligado a incervenir
en esta lucha de fuerzas gigantescas, es allf aplastado. Enganchado al martillo
neumático o a la perforadora con todo el cuerpo sacudido, como la máquina por las
rápidas vibraciones del aire comprimido, se limita a mantener la máquina aplicada a
cada instante a la muralla de carbón ... Hoy en día, es él el que hace cuerpo con la
máquina, se añade a ella como una rueda suplementaria y vibra con su tr pidación
incesante. Esta máquina que no ha sido modelada atendiendo a la naturaleza
humana, pero sí a la naturaleza del carbón y del aire comprimido, y cuyos
movimientos siguen un ritmo profundamente extrafto al ritmo de los movimientos de
la vida, pliega iolemamente el cuerpo humano a su servicio. Y esta situación. que
parece insoportable al cabo de cinco minutos, el minero la sufre durante días días y
ocho horas cada día" .
16

Devaux, André A.: Naturaleza y papel de lo atención según Simone Wei/, en
Re ista Archipiélago, Cuadernos de Critica de la Cultura, nº 43 (2000) pp. 21-28,
p.24.
17

11
io Weil, Simone: Journal d'usine, p.192 . Es 1a de no pensar' el único medio de no
sufrir".

11

Weil, Simone; Experience de lo vie d 'usine, p. 289. " La desgracia del obrero en
la fábrica es aún más misteriosa. Los obreros mismos dificilmente pueden escribir,
hablar o incluso reflexionar sobre este asunto, pues el primero efecto de la desgracia
es que el pensamiento se quiere evadir".

Cfr.: Ibid. p.192 y 193 .
11

12 lb"d
1 • p. 21 O. "Siento profundamente la humillación de este vacio impuesto al
pensamiento".
13

• ¡·1genc1a
· degradada por la esclavitud".
lbid. p. 224 . "Lunes, 13 de (mayo) pero mte

Weil, imone: la persono y lo sagrado. Texto entresacado de lo scritos de
Londres, en Revista Archipiélago, Cuadernos de Crítica de la Cultura nº 43 (2000),
ri-90.
9 Weil, imone: Echar raíces, p. 232.
20

.
1 al\
creo ' oCó
más bien
14 lbid p. 234. "Saliendo del dentista (marte~ por ª ~ ana
yo el
la
.Jueves . por 1a mau~ana) y subiendo al autobus reacción extraf\a. ¿ mo ,
160

Weil, imone: Apres la visite d'une mine, p. 97. " La revolución política, la
revolución económica no llegarán a ·ser realidad más que a condición de ser
161

�prolongadas por una revolución técnica, que establecerá en el interior mismo de la
mina y de la fábrica la dominación que el trabajador tiene como función de ejercer
sobre las condiciones del trabajo".

esfue_rzo ~e i~vencióo. Es preciso cambiar la
.
trabajo, disminuir o abolir las causas d I . d~aturaleza de los estimulantes en el
obrero con el funcionamiento del c . e dte ro, tr~sformar la relación de cada
con la máquina, de manera que el t,.:nJunto e la fábnca,_ la relación de cada obrero
mpo pase en el trabajo".

Weil, imone: Journal d'usine p. 261. "La máquina es (sea) un misterio para el

21

obrero"
imone: Echar raíces p. 64.

22

Weil

23

[bid. p. 65.

24

lbid.

15

Ibid.

26

lbid. p. 66.

27

Ibid.

28

Jbid. p. 69 y 70.

29

lbid. p. 70.

° Cfr.

Weil, Simone: Antigone. (Fragment inédit). Electre (Fragment inédit).
Oeuvres completes. Écrits historiques et politiques.Tomo U, p. 333 y 339.

3

Cfr. Weil, Simone: Jntroduction a des cours a /'intention d'ouvriers. Sur une
tentative d' education du prolétariat. Oeuvres completes. Écrits historiques et

31

politiques . Tomo I p. 45 y 56.
32

Weil, Simone: Echar raíces, p. 71 a la 75.

Weil, Simone: F.xperience de la vie d'usine p.295. "Las cosas desempeflan el
papel de los hombres y los hombres el de las cosas; esto es la ra!z del mal".

33

!bid. p. 301. "La fábrica deberla ser un lugar de alegría, un lugar en el que, in luso
si es inevitable que el cuerpo y el alma sufran, el alma pueda por lo menos disfrutar
d las alegrías, nutrirse de ellas. Es preciso por esto cambiar alli en un sentido pocas
cosas en otro sentido mucho. Todos los sistemas de refonna o de transfonnación
social contienen falsificaciones; si se realizaran dejarfan el mal intacto· aspiran a
cambiar mucho y demasiado poco, demasiado poco lo que es la causa del mal,
demasiado las circunstancias que le son extrañas. Ciertas personas anuncian una
disminución, por lo demás ridlculamente e agerada, de la duración del trabajo; pero
hacer del pueblo una masa de ociosos que serian esclavos dos horas diarias, no es ni
deseable, aunque sea posible, ni moralmente posible aún cuando lo sea
materialmente. Nadie aceptará ser esclavo durante dos horas· la esclavitud para ser
aceptada debe durar bastante cada dla para doblegar cualquier cosa en el hombre. i
hay un remedio posible, es de otro orden y más dificil de concebir. Exige un

34

162

163

�EL DE TRO AMIE T O D
LA METAFÍ ICA TR ADI CI O AL

Mtro. Luis Rionda Arreguín
Profesor Emérito de la
Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad de Guanaj uato
La doctrina filosófica de David Hume, quien nació en 1711
y murió en 1776, constituye el punto de partida para que Kant
lleve a cabo la elaboración de su propia filosofía. Visto como
un representante del empirismo en Inglaterra, establece, como
Locke y Berkeley, que nuestros conceptos se originan de la
e periencia. El idealismo de ste último según el cual el ser
d todo lo que llamarnos una cosa s, única y exclusivamente
su ser percibido", esto es nuestras representaciones significa
que todos los objetos del conocimiento humano son
fundamental mente idea . Estas se derivan ya sea de las
impr siones de los sentidos e teriores, o bien de los estados
interiores de la conciencia. En suma, desde el punto de vista
de Berk ley ~I er de las cosas se agota en ser percibido.
1
mundo e iste únicamente como idea o representación en mi
conciencia.
Lo que posteriormente dará lugar al escepticismo de Hume
será precisamente el idealismo de Berkeley. La postura de
Hum , que es al mi mo tiempo su punto de rartida, señala que
la m nte del hombre en cualquier época contiene una sucesión
de percepciones fuera de nuestro control pero que constituye
algo enteramente necesario. En efecto encuentra que nue tra
perc pciones no sólo se conectan de una manera necesaria sino
regular. 'Todas las percepciones de la mente humana - die
Hume- se resuelven en dos clases di tintas, que yo llamar
Impresiones e Ideas. La dife rencia entre stas consiste en los
grados de fue rza y de vivacidad con que hieren la m nte y se
abren camino en nuestro pensamiento o conciencia. A aquellas
p rcepcione que entran con mayor fuerza violencia podemos
llamarla impre iones ... Por ideas quiero significar las débiles
imág ne de éstas en la refl xión y el razonamiento'. 1
Lo que el filósofo scocés quiere indagar es el origen de
nuestras idea .
egún la ontología empiri ta que representa
165

�.
. . en la esencia de las cosas , las
las perce~c1ones c?nst1tuy 1 es íritu. Las impresiones son , a
cuales estan conten1d~s en e
poseen mayor intensidad . A su
su juicio, las per_cepc1on_es ~ue ,P . amente copias o imágenes
vez las ideas vienen sien_ o un1cl
mo las posee el espíritu
d las impresiones ta co
1 'd
deseo ort as e
. to y del razonamiento .
.en los procesos del pensam1en
im resiones se refieren a ,las
De este modo, las
p
erimentamos al ver , o1r o
percepciones vivas e intensas quedexlporosas Por su parte las
·
s placenteras o O
•
·
•
d
tener sensac1one
d. bu. a das por cuanto son copias , e
ideas son vagas y des d' J
d con Locke 'en que la razon
.
Hume está e acuer o
t
impresiones._
·11amente la registradora que ano ,ª
constituye simple y sene, d I ex eriencia. Siendo esto as, ,
automáticament~ los d~tos e a lat experiencias derivadas de
estima que las ,~presiones sob~o son las réplicas o copias que
los sentidos, las ideas en ~am . 1
Vemos gustamos , oímos y
de esas exper1enc1as.
d
id y
d
recor amos
d os haber visto gusta o, o o
olemos; pero a su vez recor am
olido.
t a Hume que hay Ótra división de
Por otro !ad?, encuen ruede ampliarse por igual a nuestras
nuestras percepciones que p
.d
. es decir que la s
.
como a nuestras t eas,
.
H
en
impresiones
ueden ser simples o compleJ~S.
, ay .
percepcion~s pim resiones simples y compleJ~S, as~ como
consecuencia,
p
1.
' Percepciones o impresiones ~
ideas simples y comp eJas.
ue no admiten distinción n1
ideas simples
son
aquell_a,s
qd
una superficie coloreada es
·, " 2
La percepc1on e
.
separac1on
.. ,
. .
la idea de la misma
.
simple
As1m1smo,
una 1mpres1on .
·.
1 De tal suerte que entre nuestras
superficie es una idea s1_mp e.
parecido excluyendo lo
impresiones e ideas existe un g_ran
'
tocante a sus grados de fuerza y viveza.
atañe a las percepciones complejas tanto
Po~ lo que .
tienen la característica de que pueden
impresiones como ,deas,L
.. , de una manzana en la que se
tes
a v1s1on
dis,tinguirse en par .
de olor, color, sabor y . perfu.~ e
las cualidades
on
reunen
.
.
d
tra constituye una 1mpres1
fácilme.nte distinguibles l~ntde: ¡e e~a misma impresión es una
~ompleJa. IP?r lo ~::tº¡xiste la circunstancia , que a Hume le
idea cor:np eJa.
. , . el que se presente siempre
arece digna de atenc1on.
.
~orrespondiéndose las impresiones y las ideas . .

El que toda idea simple tenga una impresión simple es una
regla que se cumple sin excepción alguna. La idea de color
rojo y la impresión correspondiente según Hume solamente son
diferentes en grado pero no en naturaleza. Por lo que toca a
las ideas complejas, advierte que muchas d-;; éstas carecen de
impresiones que tengan relación con ellas . Tal es el caso de
aquella ciudad cuyo suelo está revestido de oro y sus muros de
rubíes, sin que se haya visto nunca una ·urbe parecida. •En un
momento dado tomó conciencia clara de que aún existiendo
una gran semejanza entre nuestras ideas e impresiones
complejas, no constituye una norma que deba cumplirse de
manera necesaria y universal el que unas sean copias exactas
de otras .
Cuando David Hume aborda en su Tratado de la
Naturaleza Humana el asunto concerniente a por qué en todo
es siempre necesaria una causa, trae a su m~'moria un principio
general de la filosofía que sustenta que todo cuanto empieza a
existir debe tener una causa de existencia . Por lo que tiene
que ver la causa última de las impresiones, es para Hume una
cuestión carente de explicación para la razón humana , por la
sencilla razón de que no es posible tomar una determinación
cierta si emergen del objeto o se engendran por el poder
creador de la mente, o bien son creadas por el poder de Dios.
El intenso desarrollo alcanzado en el campo del
conocimiento del mundo físico durante el siglo XVIII era fruto
indudable del método científico. El mismo Hume trató de
incorporar el método ex peri mental de razonar en cuestiones
morales. Su intención de apoyar las ciencias en el ser humano
obedecía al hecho de que todo conocimierto se encuentra
condicionado por el hombre . Como buen empirista critica las
ideas innatas, lo a priori. La ciencia es una investigaci ón, es
decir, una práctica que concierne a los hechos tal y como los
presentan los sentidos y finaliza en ellos. Hume opina que
para que las ideas tengan buen fundamento n.ecesitan ocupar el
puesto de los hechos que se dan en los sentidos. De este modo
infiere que no es posible pensar algo que no hayamos sentido
con anterioridad, "sea por medio de nuestros sentidos
externos, sea por medio de nuestros sentidos internos".
En el Enquiri o Investigación sobre el entendimiento
humano existe un pasaje en el que Hume expresa que es
evidente que hay un principio de conexión entre los diferentes
167

166

�pensamientos o ideas de la mente, y que en su aparición. a la
memoria o imaginació~ se introducen unos a otros con :~erto
método y regularidad.
Propone tres formas de conex_1on o
asociación de ideas: la semejanza, la contigüidad en el tiempo
y en el espacio y la causa y efecto. La imaginación pued~ a su
juicio conectar o asociar una idea a otra que le sea semeJante.
La conexión por semejanza se presenta cuando en el desarrollo
de nuestro pensamiento se pasa de una ide~ a _otra que _le sea
parecida. Asimismo, la asociación por cont1gü1dad cons1~t~ en
pasar de \a idea de un objeto a la de otro 9~e le sea pr?x1mo
en e I tiempo o en el espacio . Pero la conex10n q u~ _da origen a
asociaciones más firmes y abundantes es la conex1on de causa
a efecto· ésta sin embargo es necesario según él s~meterla ~ un
examen a fondo y por separado.
'Si las ideas -d1c~estuvieran sueltas e inconexas , sólo la casualidad las uniría; Y
es imposible que las mismas i~eas simples _pasaran a
convertirse regularmente en compleJaS (como comu~mente lo
hacen) sin algún vínculo de unión entre ell~s, s1? alguna
cualidad asociante, mediante la cual una idea introduce
naturalmente otra ... la naturaleza de alguna manera señala a
cada uno esas ideas simples que son las más propias para ser
. " .4
unidas en una comp l eJa
Encuentra Hume que tanto en el mundo psicológico _c.omo
en el natural existe una especie de atracción que se man1f1esta
en formas muy diversas. En la época de Hume el ejemplo de
la física newtoniana había llevado a los psicólogos Brown,
Hartley y Priestley a establecer como fundament? de la vida
psíquica la ley de asociación de representaciones , como
análogo en cierto modo a la ley de atracción de las ~asas. 5 Al
parecer periódicamente juntas d~s , re_presenta~,o~~s, se
produce entre ellas una cada vez mas 10t1ma asoc1_ac1on. El
orden y regularidad que manifiestan nuestras_ ideas, so~
resultado de los principios que las unen y asocian entre si.
Del mismo modo que hay leyes que rigen los fenómenos del
mundo físico, para Hume existen igualmente leyes de
asociación que ordenan el fondo de la vida psíquica.
De lo asentado infiere que la validez del conocimiento
necesita estar basado sobre conexiones mutuas de nuestras
representaciones. El que las ideas. se asocien ~onforme a los
principios de semejanza y contigüidad en el ·tiempo Y _en el
espacio, hace que mecánica e involuntariamente surJa en

?esotros el hábito de asociar, que a su vez dará origen a las
ideas de su sustancia y de causalidad.
La crítica formulada por Berkeley acerca de la idea de
sustanci~ _material asevera que el ser de las cosas consiste en
s~r perc1~1das, en ser ideas o representaciones. Un color O una
figura existen en cuanto son percibidas por la vista O por el
tacto: ~n suma, el mundo se agota en ser una idea en mi
~onc,1enc1a. Al negar la existencia de la materia el filósofo
rngJ~s concluye que lo único que permanece es el yo que
perc~b~ . Las cosas del mundo externo en tanto que se pueden
perc1b1r s_on_ en tal . caso ideas y, por consiguiente sólo
pueden ex1st1r e~ la conciencia. Puesto que el mundo corpóreo
se _reduce a una 1d~a. o perc~pción mía, lo único que realmente
existe es el_ yo esp1r_1tual. SI bien es cierto que Berkeley niega
la ~ustanc1a material el mundo, acepta por otro lado la
realtda~ del yo espiritual y de Dios, los cuáles al no poder ser
perceptibles no son susceptibles de ser reducidos a ideas.
. , Las tres. grandes ideas de la metafísica que a partir de los
filosofo~ g_neg?s predominaron en occidente serán objeto de
un
an1qullam1ento sistemático
por parte de Hu
Concre t amente e I M undo, el yo y Dios. Para el real ' me .
·
·1·
1smo
anst?te 1co 1a substancia es el ser individual del cual
ed
I
L
,
.
.
se
Pr tea a go. o un1co que existe es el ser individual en tanto
~ue todo lo de~ás_, ~os accidentes, es lo que puede d1ecirse de
el. El hombre 1_nd1v1dual por ejemplo, es una substancia de la
cual puede decirse que es un animal racional, que es sabio
blanco y otr?s predicados más. En suma, mientras que lo qu~
es lo denomrnamos esencia, aquello que es subsistir se llama
substancia. La substancia según Aristóteles es, por lo tanto el
substrato o soporte de los accidentes que se predican de el la.
Ahora _bien, ~ara admitir la idea de un objeto O substancia
es necesar10 aludtr a la impresión que la ha causado. Hume no
co_m parte es_ta postura porque la i~ea de substancia no se
ong1n~ de _nrnguna impresión de sensación o de reflexión, sino
qu~ mas bien _es resultado de ' una colección de ideas simples
unidas por la imaginación" . E~ otras palabras, no hay realidad
alguna llamada substancia . Esta como tal no existe . Para
Hume 1~ substancia lejos de ser el soporte ~n que se apoyan
las cual1d~des que de ella se dicen, es solamente una palabra
que se ref1~re a un haz o colección de cualidades . Las ideas
de sustancias y de modos no son sino colecciones de ideas
169

168
'I

�simpl
unida por la imaginación y a las que se ads riben
.
6
nombres que las d es1gnan.
Con frecuencia aceptamos la e istencia de un~ entidad
oculta a la que llamamos sub tancia la cual . str e para
soportar las cualidades que le son in eparable . _1 esto queda
ent ndido entonces podemo d finir una substancia como algo
que puede existir por sí mismo. Pero uced que_ d acue_rdo
con la filosofía de Hum en la idea de ub rancia no _ex1 te
ningún sustrato o fundam nto que trasc_iend~ a l~.s cualidades
sino que ésta al ser asociada por la 1mag1~a~1on enge~dran
en mí la creencia o ilu ión de que ex1 t determinada
substan ia o co a material.
La idea d sub tancia ólo puede pro enir d impresione
causada por la vista el oído I ta to o bien por emociones Y
pasiones.
sí la substan ia orno algo que tiene realidad
fu ra de mí no existe ólo exi te como un conjunto de idea
simpl
agrupada por la imaginación. D_ acuer~o con la
crítica que ha e Hume de la idea de substancia ~ateria_l lo que
captamos d una cosa s un conjunto de impr s1on s diferentes
unas de otras que con ideramos están soportadas por la
substancia · sin embargo no hay nada que nos haga aprehender
una substancia como substratum de estas impre ione o que
nos autoric a presuponerla'.
Lo que realment
ncuentro al toparme con un objeto . on
las impresiones de color
abor olor dureza redonde~ Y
ua idad que al er referida a una entidad produce en m1 la
cr encia de que existe la substancia nara~ja. En un_a palabra
para Hume la idea de ~ubst_anci_a mat r1al_ se _d ri a de un
proce O a ociativo de la 1maginac16n q~ ~I 1mag1nar _que e_ntre
nue tr s impresion s hay una cont1nu1dad
un1_form1dad
neces ria nace en nosotros la ilu ión de que hay obJeto que
e i ten real y objeti amente .
Hasta aquí el filó ofo esco ·s hacen urado la ubstancia
materiale
ahora s propone exponer su objecion
de la
substancia spiritual el yo . 1 espíritu o ~a ~o~ci ncia, ~o que
uele llamarse el o es el sujeto como pnnc1p10 determ~nante
del mundo del conocimiento o de la acción.
n te sentido se
entiende por ujeto el alma como substancia a la ual on
inmanentes ciertos caracteres o de la cual emergen
d terminadas ac ion s. Ari tóteles eñala n su Metafísica
170

que 'el sujeto es aquel lo d lo que s puede decir todo, pero
que a su vez no puede ser dicho de nada". De esta manera el
alma es el substratum inmutable e inmaterial en que e tán
soportadas nuestras vivencias p íquicas las cuales son
diferentes distinguibles y separables unas de otras .
Asevera que cuando penetró en lo - que se llama mi yo
"siempre tropiezo con alguna u otra particular percepción d
calor o frío ... amor u odio, pena o placer.
unca puedo a ir a
mi yo en ningún momento in una p rcepción ... cuando por
algún tiempo mis p rcepciones son suprimidas como durante
un profundo sueño dejo de darme cu nta de mi yo
ciertamente puede decir e que no e i to . 9 Esto no quiere
decir, según Hume que no e pueda hacer referencia al yo ',
al alma · lo que suc de e que no existe el ' yo '
como
ubstancia o soporte de nue tros hechos psíquicos
ino
únicamente como un conjunto de percepciones o i encía
unidas por asociación.
Así pues el yo sub tancial no existe, lo único que tiene
realidad son nuestras percepciones las cuales al ser asociada
hacen surgir en nosotros la ilusión de que existe el ' o como
ubstancia e piritual. En efecto, Hume se atreve a afirmar qu
el yo" no es más que un manojo o col ción de diferentes
percepciones que se suceden unas a otra con inconcebible
rapidez, y que se hallan en un perpetuo flujo y movimiento ...
La mente es una suerte de teatro donde varia percepciones
uc sivamente hacen su aparición pasan repasan se alejan
e combinan · en una infinita variedad de posturas y
ituaciones.. .
on únicamente las sucesivas percepcione las
que con tituyen la mente .. . ' 1º i el espíritu es comparable a
un teatro Hume es todavía más pr ciso cuando sustenta que e
un teatro cuyo lugar desconocemo como tampoco nada
sabemos de los materiales de que está compuesto .
1 dolor y el placer las pasione y las sensaciones, la
alegría y la tristeza se suceden unas a otras· pero de ninguna
de esas impresiones se origina, a juicio de Hume la idea del
yo. Hay sin duda en I la preocupación por determinar la
impr sión que origina la idea de ubstancia espiritual. En una
palabra somete a examen el problema de la identidad per onal
y de la hipótesis de la inmaterialidad del alma . Asegura que
no han faltado quienes imaginan que en todo momento " omos
íntimamente conscientes de lo que llamamos nuestro YO ...
171

�que estamos ciertos ... de una demostración de su perfecta
identidad y simplicidad". 11
Todavía más, se pregunta si es permanente o transitori~ la
impresión de la que pudiera derivar~e la ide_a del Y?· Est_1?1a
que el yo o la persona no ~s red_uct1ble a nmg~na_ 1mpres1on,
sino que sentimos su ex1stenc1a y su cont1nu1dad en la
existencia.
Entiende por impresiones todas nuestras
sensaciones, pasiones y emociones, en su primera apariencia
en el alma. "Si alguna impresión -dice- da origen a la idea
del yo esa impresión debe continuar siendo _invariablemente la
misma durante todo el curso de nuestra vida, puesto que se
supone que el yo .existe según esa manera. Pero no exis~e
ninguna impresión constante e invariable" . 12 De aquí conclu~e
que no hay una impre ión permanente de la substancia
espiritual.
Sin embargo, existe un pasaje del Tratado en el que
abandona lo que con anterioridad había sostenido de que la
impresión continua de 1 yo no existe, cua?do expresa q_ue "1 a
impresión que tenemos de nosotros mismos ~stá siempre
íntimamente presente para nosotros".
uestra idea del yo,
entendida como identidad personal, tiene su origen en un
continuo proceso del pensamiento en el que las ideas_ ,se van
enlazando entre sí. No hay duda que toda percepc1on que
forma parte de nuestro yo constituye, de acuerdo _co_n Hume,
una realidad distinta que existe separada y se distingue de
cualquier otra percepción.
En consecuencia, la identidad no es algo que pertenezca a
esas percepciones diferent~s y q_ue las una _entr~ sí,. ~ino más
bien lo único que puede umr las ideas en la 1ma1grnac1on son la
semejanza, la contigüidad y la causalidad. De esta man~ra el
hombre como yo espiritual es un mero desfile de percepciones;
pero la identidad que le adjudicamos es una inv~nción nuestra,
algo puramente ficticio. Por esta razón Hume sustenta que lo
que nosotros llamamos espíritu no es más que un haz o
colección de percepciones o vivencias; pero el yo, como
substancia espiritual que soporta o sostiene nuestras vivencias,
carece de realidad.

las cualidades sensibles. Berkeley por su parte aniquila dicha
substancia cuando afirma que el ser de las cosas consiste en
ser perc i_bid.~s, "no pueden ... subsistir fuera de un espíritu que
las perc_1ba , se agotan en meras ideas o representaciones.
Esta tesis es aceptada por Hume, pero la hace extensiva a la
substancia espiritual. Cuando la ~onciencia es sometida a
examen ~o _encontramos junto al percibir un yo que percibe.
Por cons_1gu1e~te, el alma, lo que llamamos el yo, no es sino un
haz de v1vencras o percepciones.
Imbuido del empirismo que representa, enseña que el
significado de un concepto consiste en establecer la
percepción de donde procede. Esto quiere decir que para el
pensador escocés la rel_ació_n entre causa y efecto sólo puede
conocers~ por la expen~nc_ia, pero de ninguna manera por la
pura razon, ~sto es a pnon. Su gran aportación reside, pues,
en t haber
aplicado esta demanda a la causalidad. "Ahora b'1en,
· 'f
es o ~1gn1 1ca que _la conexión entre causa y efecto, aún
d~spues d~ ha_ber sido hallada por la experiencia, continúa
siendo arbitraria y carente de cualquier necesidad objetiva". 13
. Para empezar, Hume se propone precisar el origen de la
idea de causalidad. Encuentra que ésta debe proceder de
alguna relación entre los objetos.
Estos, a su vez,
conceptua_dos como causas o efectos son contiguos. Por ello
se puede Ju_zg_ar la contigüidad como esencial a la causalidad.
Observa as1m1smo que si hay algo fundamental en la relación
entre causas y ~fect~s es "la prioridad de tiempo en la causa
antes del efecto . Sin embargo, un objeto contiguo y anterior
~ ~tro no por el lo ha de ser considerado como causa de este
ultimo. Vemos de ordinario que las cosas acaecen de un modo
~egular, ~on todo Hume_ considera que "no hay en la metafísica
ideas . ~as oscura~ e,, inciertas que las de poder, fuerza 0
~onex,_on necesana.. .
por la sencilla razón de que "es
1mp~s1ble para nosotros pensar en algo que no hayamos
sentido pr_ecedentemente sea me'diante nuestros sentidos
externos o mternos". 14

De esto concluye Hume que tanto la substancia material
como la espiritual constituyen una ficción. ~ La "cosa" o
substancia corpórea era para el materialismo e( substrato de

. Así, pues, ~i, la experiencia externa ni la interna nos dan
ninguna 1mpres1on de cómo las causas producen los efectos
Sabemo:, efectivamente, que el calor invariablement~
?campana ª. la llama; p~_ro no hay razó~ para conjeturar 0
imaginar ~ual es la conexión entre ellos. Por el simple hecho
de que exista un enlace entre dos objetos por ser contiguos y

172

173

�anterior uno respecto del otro, no es razón suficiente se gún
Hume para pensar a uno como causa y al otro como efecto. En
la experiencia - dice - "un acontecimiento sigue a otr~; pero
nunca podemos observar un enlace en1re ellos. Parecen Juntos ,
,, IS
pero nunca en 1aza d os .
Si se aplica por ejemplo el principio de causalidad al
fuego y al calor, lo único que captamos_ es una suces1on
temporal, un antes y un después, pero de n 1ngt1na manera ~na
conexión necesaria. Aún cuando hasta ahora hayamos sentid o
calor cada vez que aparece el fuego, no existe na~a que no ~
permita concluir lógica y racion_almente_ que as1 sucedera
siempre y necesariamente. Esto qu1e~e decir que para Hume es
imposible que el principio de causalidad pueda estar fundado
en la razón . Por el lo lo más razonable en ~u concepto es
recurrir a la experiencia, si es que se qu ¡ere realmente
fundamentarlo. Y lo que la experiencia nos hace ver es ~~e
entre los fenómenos del mundo físico existe u~a relac1on
constante y temporal, pero no una conexión necesana.
Si por experiencia en el pasado hemos percibido q~e a un
fenómeno le sucede otro temporal y constantemente, digamos
que cada vez que se enciende fuego s~. experi~enta ca.lor, no
hay nada que nos permita de una suces1on entre dos fenome~?s
pasar a concluir que lo que entre ellos existe es una cone~1on
necesaria. Si con frecuencia observamos que estos dos t_1pos
de hechos coexisten y se suceden en el tiempo, llamamos al
primero causa y al segundo efec_to, .:sto es se fo~ma ~ntre esas
dos representaciones una asoc1ac1on de experiencia de tal
manera, que al aparecer en la conciencia la i?ea de fuego
(causa) le asociamos !JOT hábito o costumbre la 1_dea del calor
(efecto). Así, la necesidad causal según H~me_ l,eJOS ~e s~r ~na
realidad objetiva queda reducida a una dus1on ps1colog1ca .
Esto significa que para él la ciencia se suste~ta con ~~yor
certeza en el hábito y la costumbre que en la razon y la log1ca .
El enlace entre dos hechos requiere ser registrado como
invariable para que se engendre en nosotr~s el habito que no s
permita presumir una conexión necesarta, y nos . ~leve a
reflexionar en uno de los término s cuando se man1f1este el
otro. De todo esto Hume resuelve que el origen de la_
de
causa se resume diciendo que "después de una repet1c1on de
casos similares, el hábito. hace que el espíritu espere la
aparición de un acontecimiento de su acompañante usual, Y a

i?~ª

174

creer que éste existirá". En efecto, a juicio de Hume, la más
eminente figura del pensamiento filosófico británico la
ca~salidad no es objetiva sino subjetiva y psicológica:' un
obJeto que sea anterior a otro y al mismo tiempo unido a él
hace que la idea del uno disponga al espíritu a formarse la idea
del otro.
Por con~iguiente, el considerar que dos hechos, el fuego y
el calor estan juntos en la realidad exterior llevó al hombre a
concebir que esos dos acontecimientos están unido s 0
enlazados en su imaginación. Por ello, en el hábito del
espíritu está el origen de la idea de causalidad. Cuando una
persona es colocada repentinamente en alguna parte del
~u"?º• en lo que primero que repara es en un suceso
s1gu1endo a otro, es decir que los objetos se suceden de modo
continuo. Y si habiendo obtenido más experiencia esa misma
~erso_na se percata que los fenómenos están unido s
1n~ar1ablemente entre sí, entonces deducirá que un fenómeno
e~•st_e por la ~p~rición de otro; pero de lo q_ue no llega a tener
nrngun conoc1m1ento es de la causa, esto es de por qué uno de
los objetos p~oduce el otro, cuando no hay argumentaci ó n
alguna que lo impulse a realizar esa inferencia .
. Nadie después de haber visto que un cuerpo se mueve
impulsado por otro , puede inferir - indica Hume- que cualquier
otro . cuerpo se moverá después de recibir un impulso
semeJante. Esto significa que las inferencias derivadas de la
experiencia no son producto de la razón sino de la costumbre .
Fue Spinoza quien alguna vez expresó que " pertenece a la
naturaleza de la razón, considerar las cosas cerno necesarias ".
Pues bien, deseando conocer la idea de conexión necesaria
Hume s_e lanza a la _búsqueda de los orígenes de donde pueda
ser posible que derive esa idea . "Cuando miramos - dice- en
torno nuestro hacia los objetos externos y consideramos !a
operación de las causas, ni en un solo caso somos capaces de
descu?rir algún poder o conexión necesaria, alguna cualidad
~ue ~incule el efecto con la causa y que hace que uno sea la
1nfal1ble ~onsecuencia de la otra. Solamente encontramos que
uno efectivamente, de hecho, sigue a la otra. El impulso de
una bola de billar va acompañado del movimiento. en la
segunda. Esto es lo que aparece a los sen tidos externos . La
mente no siente ninguna sensación o impresión interna
proveniente de esa sucesión de objetos. Consecuentemente, en
175

J

�ningún simple y particular caso de causa y efecto hay algo que
•,
• ,, 16
pueda sugerir la idea de poder o conex1on necesana .
. Esto es así, porque del hecho de que un objeto se deje ver
no es posible formarse un juicio sobre cuál es el, ~fecto q~e
habrá de producirse. No hay nada en el mundo f1s1co, se~un
Hume, que nos haga imaginar que de alguna cosa pudiera
seguirse algún otro objeto al que pudi~ra lla~·arse ~u efe_cto .
De aquí colige que aún cuando en el universo un obJe~o sigue
a otro en sucesión ininterrumpida", no nos dan la idea de
conexión necesaria. Esta surge por la inclinación que produce
"la costumbre de pasar de un objeto a la idea de su habitual
acompañante". Por más relacionados que se encuentren a la
vista dos objetos no nos producen la idea de que entre ellos
están conectados necesariamente.
Más bien, conexión .y
necesidad son, a juicio del filósofo escocés, cualidades de las
percepciones, no de los objetos, no percibidas en los cue~pos
sino sentidas interiormente por el alma. En suma, la necesidad
existe en la mente, no en los objetos.
'
Con frecuencia escuchamos que hay una ley de causalidad
según la cual existe ·una conexión necesaria entre causas y
efectos; es decir que dadas ciertas condiciones de carácter
natural éstas pueden producir determinados resultados. Hume
sustenta que viendo los objetos de la naturaleza que nos
circundan y pensando en la acción de las causas, " .. . nunca
podemos , en ningún caso particular, descubrir un poder o
conexión necesaria, una cualidad que une el efecto a la causa y
hace del uno una consecuencia infalible de la otra . Sólo
encontramos que el efecto sigue realmente a la causa. El
impulso de una bola de billar va acompañado del movimi~nto
de la otra . Esto es todo lo que aparece a los ·sentidos
externos" . 17
En resumen , no hay impresión original alguna de la que
proceda la idea de causa, como tampoco hemos visto la
conex1on necesaria. Por los sentidos captamos hechos, pero
jamás leyes basadas en conexiones necesarias. La causalidad
presenta según Hume tres aspectos que deben ser resueltos,
previo examen y discusión de las razones en que se sustentan
cada uno de ellos. No habré de profundizar en el tema,
simplemente diré que para este filósofo la causalidad puede
ser tres ·cosas: secuencia temporal , contigüi'dad y conexión
necesaria.
La primera significa que el efecto debe ser
17 6

precedido por la causa . La segunda lleva en sí la idea de que
1~ causa debe tocar al objeto que manifiesta al objeto .
Finalmente, la conexión necesaria implica que al darse la
causa, debe seguirla el efecto inevitablemente .
~esp,e~to al tercer aspecto, considera que nada de fo que
~n c1ent1f1co puede _venir en conocimiento de una cosa que se
ignoraba es necesano en un sentido -lógico y racional. Toda
cr~encia se origina más bien de la habitual .conjunción entre un
obJeto y algún otro . "En otras palabras:
habiendo visto
- apunta !fume- , en muchos casos, que dos clases de objetos
cu~lesqu1era -,11ª?1ª y cafor, nieve y frío - , siempre han estado
unidos entre s1 s1 la !Jama o la nieve se presentan nuevamente
a los sentidos: la mente es llevada por la c-ostumbre a esperar
calor o fno , y a creer que tal cualidad existe
efectivamente ... " 18
Pues bien, este pasar del pensamiento de la causa al efecto
no es, a su modo de juzgar, algo que derive de la razón sino
que p_roc~de ni más ni menos que de la costumbre y 'de la
expenenc1a . De este modo, cuando observamos un hecho
esperamos otro que permanentemente le sigue . Precisamente ,
el _h aber tomado de
ewton la teoría de la gravitación en
~al1~ad de _mod,el~ le permitió a su teoría de la asociación en el
amb1to ps1colog1co, describir las leyes que hacen posible
trabar u_na_ repre~entación con otra u otras . Es por ello que un
acontec1~1en~o inex_pl icable de la naturaleza lo constituye "el
que las 1de_as de º?Jetos o eventos sucesivos y contiguos que
?Pªr~cen . ~1empre Juntos en la experiencia se asocien en fa
1maginac1on, presumiéndose por tanto un·a conexión causal
entre ambos" 1~
Poseído de un escepticismo, Hume refuta a los estudiosos
de la ontología que defienden la creencia según la cual el alma
Y el mu_ndo exterior constituyen cada una de ellas una realidad
sustanc~al. . En oposición a ellos, la reflexión que hace Hume
sobr_e s1 m1~mo hace que no pueda ,percibir otra cosa que no
~ea percepc1on~s .. ,Por consiguiente, lo que forma el yo según
el es u~a asoc1ac_1on de percepciones o vivencias , pero como
sustanc~a no existe .
Lo mismo sucede con la realidad
sustancial del mundo externo. Cuando pongo Ja atención en
una mesa , lo que percibo no es esta cosa a ia que llamo mesa
lo q_ue hay ante mí es un haz o colección de percepcione¡
particulares que al asociarse entre sí forma,n en mí la creencia
177

�de que la mesa existe. Por lo tanto, el mundo ~o exi~t~, como
sustancia, más bien es producto de una compos1c10n de
percepciones.
Después de haber abordado temas relacionados con la
metafísica tradicional, la cual le confería al mundo _Y al alma
el carácter de sustancias Hume infiere en cambio que la
metafísica es imposible.
El mundo Y ~I . alma, que
corresponden en la metafísica antigua a la, sustanc1~ et~rna_ e
interna, son, para el filósofo que desperto a Kant e . sueno
dogmático", ideas ficticias, ya que no les corresponde ninguna
impresión.
Descartes que había iniciado la cuestión metafísica, apunta
Manuel García Morente, acerca de si e~isten o no las
sustancias llegaba a la conclusión de que existo yo, el mu~do
y Dios. P~steriormente, Berkeley enfatizaba dici~~do que s1 el
mundo se agotaba en una vivencia o represen_t~c1on, en,to~ces
solamente existo yo y Dios , pero no la extens1on . _Por ultimo '.
Hume terminaba asegurando que en virtud de que n I el al_ma, 01
el mundo, ni Dios existen, puesto que no son sustancias, lo
que existe son solamente vivencias .
Del mismo modo que la composición que_ resulta de la
mezcla de mis vivencias se refiere a cosas inventadas por
nuestra imaginación, sin embargo, lo que hay no son
sustancias sino únicamente vivencias. Por otro lado, el que
junte de 'manera arbitraria mis vivencias, dándole a _esa
composición el nombre de yo, si~ qu~ a esa p~labra l_e
corresponda una determinada sustancia ex1stent_e en s1 ~ por s1,
sea el alma O el yo, es algo que carece de sentido ~venguarlo .
Concluyendo, si el mundo y el alma no existen como
sustancias en sí y por sí, Juego solo puedo tener ~e _el las una
creencia . Creo que esta mesa existe, porque el habito por la
asociación de ideas me ha acostumbrado a creerlo de esa
manera . Asimismo, creo que el alma existe,. diría_ Hume, en
virtud de que el hábito de asociar _mis v1venc1as me ha
determinado a proceder creyendo que as1 sucede.
La idea de causalidad fue objeto de profundas crít_icas en
el pensamiento filosófico de la antigüedad, 1~, cual hizo ~~e
esta idea fuera concebida como una 'suceston o conex1on
cronológica constante, base de la previsión . de . los
acontec\mientos". Se pensaba que la constancia y un1form1dad
178

temporal de la relación de sucesión garantiza que el efecto sea
previsible a partir de la causa, aunque no sea deducible de
ella. El examen que realizó Hume de la causalidad lo condujo,
partiendo de la impresión de una causa y un efecto, a concluir
que no es posible que pueda existir una cualidad o conexión
necesaria que una el efecto a la causa.
Puedo tener la impresión de calor y la impresi.ón de
dilatación, pero lo que este filósofo no encuentra es el enlace
que junte y haga que uno de ellos sea el resultado infalible y
necesario del otro. Por consiguiente; de acuerdo con él es
vana la pretensión de querer predecir el advenimiento de un
efecto determinado si no se recurre a la observación y fa
experiencia . Estas, junto con la uniformidad que manifiestan
la repetición periódica de determinados hechos similares , han
dado origen al hábito de creer que esas regularidades tendrán
- lugar también en el futuro y harán posible la previsión.
"Luego esto de la causalidad es otra ficción, como el yo, como
la existencia, como la substancia. Son haces, asociaciones de
ideas" . 20
El que basados en los conceptos de causa y efecto
llevemos a cabo la conexión de un hecho con otro es algo que
es producto del hábito que nos acostumbra a creer en el
advenimiento de uno de ellos después · de haber visto el
anterior. Estamos, pues, frente a una creencia que tiene su
fundamento en la psicología y que hace proceder la reacción
de causa y efecto del hábito y la costumbre.
El agujero en el que Hume estaba sumido parecía no tener
salida. El único camino que podía emprender era volver de
nuevo a las antiguas certezas de explicar, pensar y predecir de
acuerdo a la ley de la causalidad y el principio de la
uniformidad de la naturaleza. Tenían para él estos principios
una credibilidad tal que el obrar habitual de los hombres
estaba regido por ellos. Los ontólogos creían que el mundo y
el alma tenían realidad sustancial. Hume, por el contrario se
las niega. El alma es un simple montón o colección de
percepciones; a su vez el mundo, las cosas, no es sino una
colección de impresiones unidas por la imaginación designadas
por nombres determinados . Así como los académicos hablaban
de duda, también Descartes dudaba de algunas opiniones
suyas , llegando a suspender todo juicio acerca de ellas . Por su
parte, "según Hume, una vez que el filósofo ha decidido poner
179

J

�en cuestión sus hábitos de pensamiento y creencias naturales,
cuanto más indague, más profundamente quedarán minados" .21

objeto de un señalado interés y preocupac1on por la filosofía .
Hizo de ésta su más ferviente e intensa ocupación hasta
volverla una investigación empírica del ser humano, opuesta a
la tendencia filosófica de convertir al hombre en simple objeto
de especulación . Fue Hume no sólo uno de los más destacados
representantes de la Ilustración , sino que la lectura de sus
libros tuvo la virtud , como diría Jeremías Bentham, de hacer
que su s ojos " se librasen de cataratas " . Entre sus cualidades
más relevantes estuvo siempre la de ilustrar el entendimiento
de s~s se~ejantes . Su filosofía ha sido vista como un diálogo
consigo m1smo, en la qu~ el escéptico y el dogmático tratan de
llegar a un acuerdo entre sí.

No asumió resistencia alguna a ser considerado como
escéptico; por el contrario aceptó esa denominación teniendo
conciencia de su lucha encaminada a destruir dogmas que
parecían inconmovibles . Aún cuando se llamaba a sí mismo
escéptico, fue finalmente juzgado como precursor del
positivismo . La creencia en la realidad del mundo y del yo ,
según Hume, constituyen realidades ficticias derivadas de la
imaginac1on. Escéptico al fin, sostiene que no. solamente no
conocemos cómo son las cosas , sino que no sabemos si en
realidad existen.
o hay más que una realidad de la que
tenemos certeza : nuestras percepciones . El mundo exterior ~o
existe, pero el hábito o costumbre de creer en él no lo
podemos extirpar de nosotros . Como tampoco la duda acerca
del mundo es posible que la excluyamos . En otras palabras ,
considera que es inexplicable saber si el mundo existe o no.

Notas bibliográficas
1

David Hume : Tratado s o br e la naturalez a humana. Selecc iones
de Hume , compilado por Charles W. Hendel. Editorial Angora,
1959 , p . 29 .

Albert Einstein no se explicaba cómo después de leer a
Hume algunos filósofos que lo sucedieron se dedicaron a
escribir textos tan insustanciales y poco claros. Sin embargo ,
es indudable la poderosa influencia que ejerció sobre los más
sobresalientes sistemas filosóficos que vinieron después. Se
podría ver en este pensador una anticipación del positivismo
por la marcada inclinación que manifestó por la observación
de los hechos; pero podría ser juzgado también como un
escéptico puesto que puso en duda nuestro conocimiento sobre
la existencia de las cosas .
Más sería posible estimarlo
también como el filósofo que habiendo tomado de Newton el
método de investigación experimental, resolvió aplicarlo a la
investigación del ser humano.
En efecto, sustentaba que así como los cuerpos se mueven
en el universo de un modo uniforme y regular;, siguiendo las
leyes de la mecánica clásica newtoniana, otro tanto sucedía
con la conducta del hombre cuya regularidad estaba regida por
la causalidad. La misma previsión que puede hacerse de los
fenómenos naturales es posible llévarla a cabo con la manera
como los hombres dirigen sus acciones y gobiernan su vida , es
decir con su comportamiento .
Durante su vida se ocupó de tareas muy distintas. Fue
diplomático, soldado, político, bibliotecario; pero también fue
180

2

lbid. p. 30 .

3
Jo sé Ferrater Mora : D icc ionar io de f il os ofía. Tomo l.
Editorial , 1980 , p. 23 5 .
4

Alianza

David Hume : Tratado s obre la naturaleza humana. 1959 , p. 32 .

5
Ernst von Aster : His toria de la Filosof ía . Editorial Labor, 1956 ,
p. 287 .
6

Franc iseo Romero : Historia de la Filos of ía mo derna . Fondo de
Cultura Económica , J 959 , p. 228 .
7

Michele Federico Sciacca. His toria de la Filos ofía . Luis Miracle ,
Editor, 1954, p. 364 .
8

Nicola Abbagnano : Dicc ionario de Filos ofía . Fondo de Cu ftura
Económica , 1963 , p . 1103 .

9

David Hume. Tratado sob r e la naturaleza humana.
1959 , p . 86 .
.

10

!b id. p. 87 .

11

!bid. p. 85 .

12

!bid. p. 86 .

I8 l

�Nicola Abbagnano: Historia de la Filosofía. Tomo 11. Montaner
y Simón . 1995, p. 272.
13

Selecciones de Hume: Investigación sobre el entendimiento
humano. 1959, p. l 3 J.
14

Citado por Josiah Royce en El espíritu de la filoso/fa moderna.
Editorial Nova, p. 102 .
lS

Selecciones de Hume: Investigación sobre el entendimiento
humano. 1959, p. 132.
16

17

Josiah Royce . Opus Cit . p. 1Ol.

18

David Hume: Investigación sobre el enten_dimiento humano. 1959,

p. 102 .
James oxon : la evolución de la filosofía de Hume .
Universidad, 1987, p. 93.
19

Alianza

Manuel García Morente : Lecciones preliminares de Filosofía.
Editorial Porrúa. Colección "Sepan cuantos", No . 164 , 1994, p.
144.
20

21

James Noxon : Opus . Cit. p. 25.

182

Sección Segunda

LETRAS

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1Centro de ~studios Humanísticos

2002

�CENTRO DE
ESTU.PlOS
HUMANISTICOS

ANUARIO
HUMANliJ'AS
2002

Edición 29

��HUMA ITAS-6

�• . •. .

PONDQ
UNiYER.StTARIQ

Anuario d ICentro de fstudíos Humanísticos

2002

Edición 29

�Derecho Re rvado ©
Por I entro de tudio Humanístico de la .A. .L.
Edición corrección e tilo por:
, y L.tc. Femando Robledo I aac.
Lic. ltz I Oceguera on:zález

La re pon abilidad derivada de lo e tudio conten_ido enteste nuario
orre ponde e clu i amente a us respect1 o au ore .

HUMANIT AS

A ARIO DEL CE TRO ESTUDIOS HUMA Í TICO
DE LA U IVERSIDAD AUTÓNOMA DE
EVOLEÓ

CE TRO D STUDIO HUMANÍS ICO DE A
UNIV R IDAD AUTÓ OMA DE NUEVO LEÓ

EXTA EDl IÓ

go to de 2002.- 500 ejemplare

Director

Dr. Agustín Basave Femández del Valle
Jefe de la Sección de Filosofía:

Lic. uauhtémoc Cantú
Jefe de la Sección de Letra :

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de la Sección de Hi toria:

Profr. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Ciencia Socia/e :

Lic. Ricardo Villarreal Arrambide

�ÍNDI C E
ección

Primera

FILOSOFÍA
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Humanismo
ecuménico plenario frente a la glohalifobia y la global,filia....... ............... 15
M.A. CUAHUTÉMOC CANTÚ GARCÍA- &lt;.Qué es filosofia? Análisis
comparativo entre Dilthey y Ortega..............................................................33
DR. HEJNRICH BECK : Problemas, tendencias y tareas filosóficas actuales
en Europa. ..... . ........ .... ........... ... ....... ........ . ... ... .. .........................47
DR. ALBERTO CATURELLI: Reflexiones sobre la hispanidad esencial en
el pensamiento de Manuel García Morente .................................... ............ 65
PROFR. DR. E RIQUE AGUA YO: los conceptos de tolerancia y
prudencia en lafilosofia de Mauricio Beuchot........ .. ......... ..... ..... .. .. 79
DR. JO EF SEIFERT: Los fines y valores de la medicina ........................ 89
PROFR DR. EUDALDO FORME T El valor de ser persona en el nue\'O
hu,nan1.w110....................... ......................................................................... 113
PROFR. DR. 11.C. ER WIN SCIlADEL: Realidad, pos1bdidad y necesidad
como dmamismo triádico-lrascendental del ser. Una co111i11uació11
especulativa del análisis fisico-categorial de Nicola1 Hartmann de las
n1odalidades .. .. .. .. .. . . .. . .... ...... . ...... . ...... . .. ..... ... .. .... .. .. . .. .. . ..... 13 7
MTRO LUIS RJO DA ARREGUrN La idea de patria en Siguen::a ,
Góngora... ..... ..... ..... ..... .. .... ...... .. .. ..... ...... ..... .. ........................................... 159
DRA. MATILDE ISABEL GARCIA LOSADA. La presencia de la
Filosojia en la Unfrersidad Marco historiográfico contemporáneo en
h1spanoaménca (A rgentina y Ménco ) . .................................................. 173

7

�DR. HERÓN PÉREZ MARTÍNEZ: El discurso
·
figurativo ....................... .40 1

Sección Segunda

DR. JORGE FUENTES MORÚA: Lefebvre. Critica al despotismo

LETRAS

Urbano ........................................................................................................ .423

DRA. ALMA SILVIA RODRÍGUEZ:
Bajo los signos de la
postmodernidad................................... •········ •••·••••····· ··· ·········· ···· ········ ···· ···· .191
LIC. GABRIELA RIVEROS ELIZONDO: Nadie me verá llorar y la
relectura de la postmodernidad...................................................................203
MTRA. MINERVA MARGARITA VILLARREAL: Lo que detrás de él
anda escondido ............................................................................................213
DR. MONSEÑOR AURELIANO TAPIA MÉNDEZ: Aproximándonos al
alma de Amado Nervo .................................................................................233

Dr~b~;;ó~cMANSILLA: El desarrollo sostenible y sus aspectos
os............................................................................................. .431

p

DR. ADOLFO BENITO NARV AEZ TIJER

.

.

e_spacio social y el espacio fisico en la ciudad· ~~;a ~:'ª~iones .entre el

~ ~.~ ~.'~~~~~:4~

mformación geográfica para entender la ecolo~ía urba::~.... .. ..

LIC. GUSTAVO HERÓN PÉREZ DANIEL· R .,J
.
Bordieu
. ecoruando a Pierre
···············································································································481

MTRO. MIGUEL DE LA TORRE: Ética y educaci,on ...............................497

MTRO. ELVIA SALINAS HINOJOSA Y MTRA. JUANA GARZA DE LA
GARZA: Escritores proletarios ..................................................................255
Sección Cuarta

MTRA. LAURA GARCÍA: Input hypothesis for or against output
hypothesis?.................................................................••... •••.. ••· .. •· •••· ••••···· •...273

Historia

DRA. ALHELÍ MORÍN LIAM: Aprendizaje autónomo............................ 287
PROFR. ISRAEL CA VAZOS GARZA. El

MTRA. SARA ALICIA ARECHIGA: Reading and writting in the ESVEFL

sus fuentes como hisloriógrafo

.

,

.

.

doctor Jase Eleuteno Gonzalez,

····································.. ·····························.525

classroom .................................................................................................... .311

LIC. JOEL SERVÍN ORTEGA: El mejor Caballero del mundo ............... .331

TOMÁS
MENDIRICHAGA.. L os Vecinos
·
I 626
de Monterrey y las estancias de
······································ .. ·························································· .......... .539

Sección Tercera

ocupación del E. ' · A
.
DES. Hechos ocurndos durante la
'.}erc1to mencano en Monterrey .. ·············· ..... ················· .. 561

BERTHA VILLARREAL DE BENAVI

Ciencias Sociales
DR. JOSÉ LUIS PRADO MAILLARD: El nuevo contexto político
mexicano......................................................................................................345
DR.

FRANCISCO

JAVIER

GORJÓN

GÓMEZ:

.

.

JOSÉ ANTONIO RODRI,GU EZ.. Testi.momos
. de fo1ografia en
A,(

JV10nterrey

········································· .. ·························································579

fn~f ~~~EL LEÓN-PORTILLA: El destino de los pueblos
g

······························································································ ..... 605

DR. MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ·
·
· Miguel Ramos Arizpe y el
···············•· .. ·········· ..................................................... 615

Mediación: un
acercamiento real a la Justicia .................................................................. .3 57

federalismo mexicano

DR. JOSÉ MARÍA INFANTE BONFIGLIO: Una taxonomía de la violencia
política con especial referencia a México.................................................. .3 75

y Urrutia (1731-1740) p d
d B. o~eAnt~n10FernandezdeJuáregui
' e ro e arna Noriega Junco y Expire/la o

8

MARÍA LUlSA RODRÍGUEZ SALA· J,

9

·

·

,

�Espirella (1740-1746) y Vicente Antonio Bueno de la Borbolla (1746-1751).
Aportes historiográficos para un estudio histórico-social de lo gobernadores
del Nuevo Reino de León. .................................. ..........................................623

DAVID p[ÑERA RAMÍREZ: Frontera norte, educación superior e
Historia .............................................................. •···························· •············659
JOSÉ ENCISO CONTRERAS: Don Juan de Oñate vs. el Peregrino Indiano
los preparativos en Zacatecas de la expedición a Nuevo México ..............679
SERGIO ANTONIO CORONA PÁEZ: las cofradías tlax.caltecas de
Parras ..........................................................................................................70\
JOSEF SPIELBERG: Un encuentro entre la hegemonía ideológica del
liberalismo mexicano y una tradición cultural autóctona en el noreste de
México a mediados del siglo XIX : El "Amo" del norte (Santiago Vidaurri)
contra el "santo" (Pedro Rojas "El Taita") .............................................. 709

Sección Qu i nta

LIC. ABRAHAM BANDA ROBLES· E
(el caso español).............
· ntorno ª la educación moral y cívica
······ ....................................................................... 783
LIC. FERNANDO ROBLEDO ISAAC: Add memoriam Gadamer
Gloriam
··················•····························......................................................... 791
LIC. ISABEL
.
Antaki....
.. ... ARÉVALO·. El manuaIdeI ciudadano
contemporáneo de Jram
..................................................................................................795

LIC. GABR1ELA MARTÍNEZ RAÚL
MIRELES y MALPICA: Identid
l'.
VERDUZCO~ GOBIR1SH
político de Vicente Fox..........
po itica Y sacra/ a traves del discurso
················· .. ······································ ............. 799

ª

LIC. ROSARIO ROSAS ESCALONA. Los
.
esconden tras sus trucos
.
payasos lloran y los magos se
··············································································8 I 9

MTRA. DORA GONZÁLEZ CORTINA: Franz Ka11,,,,
b
El Proceso
'JI\.U Y su o ra
······································· .. ························································ ... 823
LIC. GRACIELA VERDÍN ALVARADO·· la busqueda
,
.
.
Paradiso
de 1dent1dad en
·······································································································83 I

Co m e n tarios y Reseñas
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Comentarios a una
ejemplar obra en colaboración, coordinada por León E. Bieber...............733
LIC. FERNANDO ROBLEDO ISAAC: Zvi Kolitz habla a Dios ..............75 \
LIC. FERNANDO ROBLEDO ISAAC, LIC. PEDRO RODRÍGUEZ
CORTÉS: Basave: Pilar de la filosofía regiomontana ...............................757
PBRO. DR. ALEJANDRO OSTOS ÁVlLA: Presentación del Libro:
"Búsqueda y Encuentro de Dios". Del Dr. Agustín Basave Fernández del
Valle .............................................................................................................763

LIC. ALFONSO RANGEL GUERRA: "La Mexicanidad en Alfonso
Reyes ".Nueva Obra del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle .............769
ORA. LUZ GARCÍA ALONSO: Homenaje a Agustín Basave Fernández
del Valle ....................................................................................................... 775
DR. RICARDO MIGUEL FLORES: la filosofia existencial en la Argentina
- sus introductores- ......................................................................................779
10

d

11

�Sección Primera

FILOSOFIA

�HUMANISMO ECUMÉNICO PLENARIO FRENTE A LA
GLOBALIFOBIA Y A LA GLOBALIFILIA
Prof. Dr. Phil. Dr. Jur. Agustín Basave Femández del Valle.
Presidente Honorario Vitalicio de la
Sociedad Mexicana de Filosofía,
Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Sumario: 1.- Humanismo Planetario a Escala Global; 2.- La Globalifobia y
la Globalifilia; 3.- ¿Globalifóbicos o Neo-liberalifóbicos?; 4.- Una Tercera
Vía: El Humanismo Ecuménico Planetario; 5.- Técnica y Sabiduría; 6.Nuevos amos y Nuevos dioses,· 7.- Poder Hegemónico y Terrorismo; 8.Globalización de la Cultura: Bondades y Peligros.

1.- Humanismo Planetario a Escala Global

¿Qué es el Humanismo Ecuménico Planetario? ¿Cuál es su
fundamento? ¿Cabe considerar al Humanismo Ecuménico Planetario como
una tercera vía entre la globalifobia y la globalifilia? Pero el Humanismo
Ecuménico Planetario nos insta a construir la civilización del amor ¿Qué es
y cómo es la Civilización del Amor? ¿Cuáles son los pasos necesarios que
los promotores de la Civilización del Amor deben dar? Dar respuesta a estas
interrogantes es el objeto primordial de este estudio. Espero que resulte además del valor teorético que pueda tener- constructivo, edificante.
Vivimos a escala global. El hecho -gústenos o no- es incontrovertible.
Nuestras relaciones internacionales se realizan en contextos globales que
provocan esperanzas y temores. Nuestras economías, con sus redes de
empresas, están transnacionalizadas; la comunicación - tan intensa- se
realiza en contextos globales; priva el neo-liberalismo como modelo
económico dominante en la mayor parte de las naciones planetarias. Las
economías y los regionalismos se abren a preocupaciones y políticas
ecológicas, a interrelaciones entre universidades e instituciones de cultura
superior. Por una parte, la globalización presenta corrientes más modernas
de comunicación, producción, financiamiento, marketing y niveles
tecnológicos. Por otra parte, hay miedo de perder identidades civilizatorias y
culturales, soberanías nacionales que no se resignan a sucumbir ante poderes
financieros y económicos fuera de legitimaciones normales. Ciertamente,
ningún país quiere perder dinámicas desarrollistas. El neoliberalismo ha
significado un reto económico y tecnológico, pero también una pérdida
creciente de responsabilidades políticas y económicas. Resulta irritante que
se presenten poderes sin legitimidad y legitimación. Ante esos poderes, los
mexicanos podemos perder los legados constructivos de nuestra Revolución.
15

�. ..
re '"sar a una historia ya superada por las
Claro está que no ~u1sieramosl gr~ o sistema internacional actual Pero
tendencias internacionales y e m1sdm . ·ustos más humanos. para todos
o\iectar mun os mas J
•
d
urge que duda cabe, pr J
b
•cos entre países desarrolla os Y
'
b h entre po res Y n •
. ·
en el futuro. La rec a
Sólo el humanismo ecumenico
países subdesarrollados es pa~e~te.de mundos futuros justos &gt; adecuados
.
d b ·ndarnos la v1s1on
planetario pue ~. _n
. -síntesis pacífica y amistosa.
para todos, la vision de una socio
2.- La Globalifobia &gt;la Globalifilia

tra una súper potencia hegemonica,
Lo~ globalifóbicos se reb;~ª~ri:n ulo Estados Unidos-Unión Europeacon vanos centros de poder.
g
st·,tuye uno de tos perfiles mas
.
· ipientemente y con
.
Asia-Pacifico opera •me
Mex1·co no quiere ser empujado en
.
futuro
probables en e1 proximo b bl · te preferidas por norteamericanos o
direcciones deseadas ) pro a emedn I t' o es una nacion cla\.e en las
• ·
arte del mun o a in ,
Me,ico,
europeos.
p
'fi
te launoamencana \1e:-.ico dse
.
• t ¡ s y -cspeci icamen relac1oncs contmen a e
.
b'e'n se mega a ser arrastra o
ado insular pero tam i
..
niega a ser un pais cerr ,' .
• ue sólo ofrecen una opcion. el
por globalifilias hegemonicas q 11 do a nue:,tra ma) oria de edad }
.
·
L mexicanos hemos ega
neoliberahsmo. os
•onal sin causar sospechas por
n el escenario mtemac1
.
.
I
podemos dia_o~ar
e . .
or im erialismos economicos. Esta mu)
espurias ambiciones temtonales o p
p tas e ideas comunes proponer
.
.
· ·as " concretar me
·
bien intercambiar expenenci J
d . tereses ) sugerencias de \.arias
·
·ntérpretes e in
opciones, trabaJar como li b l"fi'b'cos han iniciado en Seanle, de:,de 1999.
d
za Praga Québec. Da, os
Partes del planeta. Los g o a I o '
•
1 to'i contmua os en 1 •
•
sus enfrentamientos viru en •
d'1
índole se han aglutinado en
bo y Venecia Grupos de mu)' "ersa
. ..
"Y
G
oten rg
··w bl .. los ·'Amigos de la Tierra
. 1os
a
tomo a la protesta: Los
om e~·4ua, .. los "41111-FaCI\I Ac1w11" rodas
Basta" de España, el grupo frances ·
.'
·a y la verdad cs. a todas
caso los mas con vio1enea
1
protestan. a gunos a .
d'
d ble Lo que mas molesta a los
luces, que toda "iolenc1a es_ un me io con ena .conom1co mundial La,
globahfóbicos son las lílJUSt1cfi1as del tordleanoepinión pública mundial. la
h
sto de mana ie to, an e
protestas an pu~
. .
ética rofesional para las grandes )
necesidad de forJar un cEodl ,god dede las e~presas transnacionak~ suele ser
poderosas corporaciones.
po er
.
· ·
· blica
. ·1· tado dentro\ fuera de las respectivas naciones La opin1on pu d
casi 1 1m1
,
•
•
&lt;irían tratar e
dial las Cancillerías y los Parlamentos nac1ona 1_e') po
mun •
manera los organismo mtemac1ona1e:, para
refonnar. eln alguna ·as de u~ \.erdadero} justo desarrollo mtt.!rnac1onal
transfonnar os en agenci
I AI unos
Es preciso reformar la arquitect_ura financiera antemac1ona . 1 g . 1
. de aIgu n upo de impuesto. a dcapita
analistas pugnan por la mtroducc1on
'b'I
. . mund'Ial" Ha"J pa1.,cs ed • e-;,
Qué \.amos a hacer con el orden econom1co
~ubdesarrollados, a quienes no se les perdona la deuda ni se le,
a ::
programas de desarrollo social ) sen 1c1os bastcos. l n todo caso no ª· q

\u\

16

cerrar los pocos canales de comunicación entre las instituciones
internacionales y los globalifóbicos. El bien público internacional demanda
transparencia en las reumones de altos func1onanos, y no reuniones secretas
} reuniones por \.ideo-conferencia Con todos los defectos que pueda tener
la globah1.acion. cabe afirmar que los beneficios son mayores que los
problemas siempre susceptibles de correccion.
La globalizac1ón ha truncado la autodeterminación de los pueblos. la
opción por un solidarismo cnstiano. por una democracia social más Justa )'
humana. Se nos quiere imponer, a los países subde arrollados -en materia
industnal y económica- un modelo único. un sistema económico inmutable,
una cosmo\ isión pragmatista, ut1htana, consumista. o podemos ercer en
una pretendida sociedad abierta. que tanto se pregona por lo:, paí es súper
desarrollados. cuando se nos pretende imponer una sola opción ideológica
sin respeto a la di\ers1dad • una estandarización que dentro de poco
comertira a nuestros semejantes en nuestros identicos
Vasconcelos
profetizaba una ra:u có.\mtca que era una síntesis de todas las razas una
fusión de todas las culturas. un mest1111Je cultural, antes que racial que nos
uniría a todos en una ci, il1zac1ón más fraterna. más cal ida. más humana) 'il
se me pem11te decirlo- más cercana a lo que ahora llamamos una c1vi/1:ac1ó11
del umor El globalismo es me, atable Pero el globahsmo puede ser un
globahsmo sahajc. que mutila sectores sociológicos d1s1dentes. c.. un
globah mo civilizado que respeta la síntesis. el sincretismo )' el dialogo
intercultural.
3.- na tercera v·ía: El Humani mo Ecuménico Planetario

Porque andamo- en pos del equilibrio entre la globalifobia } la
¡,Joba/tfi/,a, nos atrevemos a proponer una tercera \ ia. el Humanwno
ecuménico planetarw Antes de reformar el mundo globalizado, la aldw
¡!loha/ · -como le ha dénommado Marshal McLuhan-. ha} que emprender la
refonna moral del hombre. De otra manera no podnarnos arribar al
Humcmt.\mo ecumémco pla11e1ano
El mundo es ho) el universo humano Ya no existen fronteras ni límites
artificiales en ese uni\erso del hombre La tecnocracia nos hace sentir
amenazados planctanamente. Pero \ I\ 1endo a escala ecuménica cabe
también un entend1m1ento uni,cr:,al. Todo., los hombres han de sentirse
pró,1mos Y de la pro,umdad nace la amistad Amistad que c.,ta mas alla
de la camaradería. de la solidaridad de clase social. dl ra,a o de ac11, 1dad
profesional Sólo la amistad puede salvamos en el plano de la com 1,em:ia
ocial Solo ella pucdt:. prt-.en.•mo:, de -.er de tru1do-.. P0rque el amor de
amistad. que trasciende lo deleitable ) lo ú11I es 111cumbencia cordial ) es
ayuda reciproca en la cmprc&lt;,a de ,·ivir.
17

�.
. " de nuestros días pretende -común
El "Humanismo planetano
. .
todas las posibilidades Y la
a cabal cump11m1en10
denominador- 11evar
.
l universal formación humana, a 1a
dignidad de todo hombre. La integra Y,.
en libertad en democracia
.
,
que todos aspiramos,
so, lo puede rea izarse
pluralista.
d
belleza -propiedades del ente- deben
Unidad, verdad, bonda y
'd rada en su entidad. La unidad
l
tu ateza humana cons1 e
resplandecer en a na r
d'
ación· la verdad nos conduce a 1a
nos salva del desdoblamiento _Y la ~sg~eg defe~tos y vicios; la belleza nos
autenticidad; la bondad nos ltbera. e Tosdas las potencias de que el alma es
.
· t s de complacencia. o
.J
•
convierte en suJe o
'd
. vestidas de todas las pe1iecc,ones
o tn
.,
suscept1'ble tendrán que ser revestl as tu
aleza O por gratuita donac1on,
para
habituales de que son capaces por ~ad r d en su esencia adquiera un
humana cons1 era a
'
.
que la natura1eza
. '
que la educación ttene por
.
y no olvidemos tampoco,
1
acabamiento. .
. , 'cía\ . trascendente de \a persona rnm~na,
finalidad servir a la proy~c~1on so 1 ) 'd d de la justicia, de la segundad
disponiéndonos al cumplurnento de a can a ,
y del bien común.
.
,
b.
rimordial de nuestro estudio- tiene su
El humanismo filosofico -o ~et~~ su naturaleza. de su orí gen, destino )'
centro en el problema del hombre y l
\lo del hombre su profunda
1 . rso
Conocer e meo
'
. .
puesto en e umve .
1· . . sen el mundo que nos toca v1v1r, es
mismidad, sus poderes y sus 1m1tac1one
el tema del nuevo humanismo.
.
d -que aprisiona al hombre en s,
Cabe hablar de un humC'msmo cerra ob al hombre a la trascendencia.
d
h anismo abierto -que a re
·
mismo-y e un um
- ara mejor comprender la disyuntiva
al Ser fundamental y fundamentante ' pi t endencia Los humanismos
•
t" mo y la apertura a a rase
·
entre e1 mmanen is
.
"edad humana: La razón, la
absolutos absolutíza_n un1late~afilmen~e alg~~:~:~p~ropiedades esenciales del
libertad o la materia. Sacn ican as re
d
una postura
'd.
•
r
dad
para
que
arse
en
hombre, su p1un imens1ona t . '
.
d
s ace tar la parte
unidimensional que conduce al ant1h~man~s;~utr~c~:rlos :orlo mucho
afirmativa de estos humanismos, pero ene
. orta es un
.
en la totalidad del hombre. y lo que nos imp
~~::~~s~: integral que no sacrifica ning~na d~ nuestras. facultades. x~\~1 ~~
humanismo abierto el hombre ~e eleva
arn~~ d~~ ~:~::~~~~~n:ia O ~e
nada que sea humano, -por eso incluye a 1mens1on_
ersonal
la fundamentalidad de la existencia humana-, acrecienta el valor p
}
procura el bien de todos.

,°1~~

Un humanismo abierto es una ·'visión del mundo". pero es también una
construcción arquitectónica y operante del mundo. Estamos de acuerdo en
18

que más que contemplar al mundo hay que transformarlo. Pero esto no
quiere decir que afirmemos la súper valorización de la "praxis" sobre la
"theoresis", ni de la acción sobre la contemplación. Porque acción que no es
precedida de contemplación, es mera agitación de neurótico. Ante un mundo
dominado por la pasión anti-intelectual y por los instintos ínfrarracionales,
afirmamos decididamente el valor del intelecto amoroso que postula nuestro
lema comprometido: "In amore sapere el in sapientia amor". Sólo por esta
vertiente nos libramos del cerco de la inmanencia y de la historia.
Cuando se da valor absoluto a lo relativo se cae en mitos, en ídolos que
se suceden sobre los altares de la historia. El retorno a razones universales y
eternas, la necesidad de una síntesis constructiva y comprensiva de la cultura
moderna es requerida hoy por los más inteligentes y sinceros pensadores.
¿Cómo podemos tener, de otra manera, una sabiduría superior que sea fuente
de unidad y de armonía? El formidable reto que nos lanza al saber
contemporáneo -especializado y desintegrado- nos insta a la recomposición
ideológica y a la reconstrucción del hombre integral. Es la difícil
composíc ión unitaria metafísíca-ética-artíst ica-po Iítica-c ientífica-espiritual
que recibe los valores esperados por el hombre como realizaciones perennes
de verdad, bondad, justicia, belleza y paz. No ignoramos la masa de los
hechos. de las ideas y de las cosas caducas que produce cada época histórica;
pero consideramos posible la realización emergente de la actividad
propedéutica de salvación.
En un humanismo integral y ecumen,co debe ex1st1r un extenso y
generoso reconocimiento de la validez, de la existencia humana y de sus
expresiones culturales y políticas. Los exclusivismos son desastrosos en el
campo ideológico y en el campo práctico. No podemos perseguir fuera de
toda medida y equilibrio, un solo valor en mengua de los otros valores.
Cuando entronizamos sólo la libertad o sólo la justicia; sólo el individuo
aislado o sólo la comunidad transpersonal, caemos en un pavoroso caos.
Todos los valores &lt;le la técnica, de la economía y de las ciencias deben entrar
en el universal campo de esa sabiduría en donde verdad, bien, belleza y
piedad se fundan y confundan.
El humanismo ecuménico integral es una síntesis personalista y
comunitaria. El humanismo ecuménico integral organiza la cooperación
entre los hombres, sobre el plano material, el plano ético y el plano
intelectual. El bien común aportado se traduce en un bien común
distribuido. Porque la persona es relativamente para la sociedad, pero la
sociedad es absolutamente para la persona. La formación plenaria supone
autoforrnación, autogobierno, disciplina externa y ayuda que viene de los
otros hombres y del Ser Absoluto. El bien que hay que hacer y el mal que
hay que evitar sirven como pautas para desarrollar los derechos positivos
19

�como interpretacione!:i, determinaciones y evoluc_ion~s de las normas eternas
y trascendentes que se reflejan en la conc1enc1a sana y recta. . La
colaboración común conduce a la perfección común. El humanismo
contemporáneo busca la unidad del hombre y de las_co~as human~s, la
unidad del pensamiento y de la acci~n, la u~idad de _la c1enc1a Yde la virtud,
la unidad de la interioridad y de la vida social, la unidad de la cultura Yde la
oración.
"Los tiempos en que la filosofía y ciencias natural~s se obstaculizan
mutuamente -advierte Max Plank- se han desvanecido y deben ser
olvidados para siempre''. El humanismo ecuménico integ~al que _nosotros
buscamos sólidamente con todos los hombres es un humanismo abierto con
una dialéctica de integración y progreso para la humanización del mundo.
La forma ''hominis" universal tiene que hablamos y resonar en nosotros
como reactivación renovadora. Conociendo y sintiendo el Humanismo
ecuménico integral seremos herederos activos, forjadores de un proceso de
humanización que nunca concluye mientras haya vida humana sobre el
planeta.

4.- Técnica y Sabiduría
Estamos ---querámoslo o no- embarcados en el proceso_ de la
industrialización y de la técnica. Nadie estaría dispuesto a renunciar a las
conquistas y al confort que proporciona la actual tecnología. Co~quistas
técnicas que exhibe nuestra civilización en las gigantescas construcc_1ones de
acero y vidrio; en los grande~ aviones supersónicos: en los submarino~ que
unen -por debajo de los casquetes de hielos eternos- Alaska con _Suecia; en
los cerebros electrónicos: en los diques: en las naves ínter espaciales; en la
desintegración del átomo: en la elevación del estándar de ~ida; en la
automatización confortable... Pero hay que proceder con cuidado. La
marcha triunfal de la técnica no debe llevamos a un optimismo divinizador
de la técnica. Ese optimismo cae hecho añicos con las devastaciones bélicas,
con las armas atómicas y bacteriológicas. Ni regalo del cielo ni arte
diabólico.
Instrumento humano utilizable para bien o para mal.
Cooperación a la obra de Dios o med io destructivo. La libertad del hombre
decide.
Toda esa serie de procedimientos pract1cos científicamente
fundamentados para proveer a las necesidades de confort. transporte,
información, higiene, no existirían sin las fuentes de riqueza que el hombre
pone a su servicio: Agricultura, ganadería, minería, industria. La técnica
crea posibilidades y transforma el mundo para bien o para mal.

20

, Pode~os _decir sí a la técnica y no al dominio del hombre por la técnica.
S'. .a la tecm~a _que consen:a y prolonga nuestra vida - alimentos, vestidos,
v1v1end~s, m~d1cmas-:--,.~ la tecnica que reduce las horas de trabajo, fortalece
la conv1venc1a y pos1bil_1ta la p~opagación de la filosofía, de la ciencia y del
arte. No a la tecnocracia que siembra muerte y desolación. a la tecnocracia
que pone en juego la supervivencia biológica de todos los hombres.
L~,sabiduría º. sapiencia no significa, tan sólo, un saber de considerable
extens1on,yro~und1dad y elevación, sino un orden de vida centrado en Dios.
A la sab1duna nos acercamos, purificándonos, por el dolor. y nos
acer~amos, también, por la inocente alegría de la vida, por la dificil
senc11lez, ~or la confiada entrega, por la veneración del misterio. El sabio
busca un ?•en cuya posesión sacie todo deseo y confiera la paz. No se trata
una simple bús~ueda existencial. La sabiduría está profundamente
mteresada en el destino del hombre. El "gnoti se auton ·· socrático es tan
sólo un fin interm~dio. _Me con~zco a mí mismo para saber lo que debo
ha~er_p_ara ser me1or, y s1 es factible p_ara ser feliz. La sabiduría escudriña el
Pnnc1p10 de todo lo real y se abraza a El.

?e

El humanismo no es privativo de los "humanistas profesionales". No se
tr_ata de un saber almendrado de citas griegas y latinas, sino de un estilo de
:•da,_ ~e. una rúbrica personal que se estampa en las relaciones
intennd1~1duales y en las relaciones sociales. Un verdadero universitario es
- no podna ser de otra manera- un verdadero humanista.
El es~ilo hum~nista -su sello, su personalidad, su tipo de
comportam1ent&lt;: e_stnba en el amor a la libertad, a la armonía y a la cultura.
Amor a. l_a propia ltbertad y amor a la Iibertad de los demás, aspiración a la
proporc1on, a la mesura, al buen gusto, a la exquisitez incluso. Cultura como
conjunto de móviles esquemas ideales aptos para la intuición el pensamiento
y la valoración.
'
La es~ncia de_l humanismo consiste en la libre respuesta de la criatura
humana al 1mperat1vo: Trata al otro como quisieras que te trataran a ti .
~os ~ab~res se desg~stan y se quedan más anticuados aún que las
propias n:iaqum~s. Es ~r,ec1sa una educación que forme hombres de ciencia y
no u~a St~ple 111strucc1on qu~ depara conocimientos de la época. Hay que
ensenar a mventar o descubnr y enseñar a descubrir la verdad. Todo ello
s~b~e _la base de una antropología prospectiva y de una Universidad
dman:11c~. Y por ~ncima de la formac ión de hombres de ciencia hay que
contnbu1~ a la forJa de hombres caritativos y sabios. Requerimos una
autognos1s c_onsta~te. Inútil ~uir de sí mismo. "¿A dónde escapo -clama el
santo Y sabio Obispo de H1pona- que yo no me siguiese?" No resulta
21

�factible la huida de Dios, porque vengo de y voy hacia Él. Por ~so he
denominado al hombre -ser fundamentado y teleológico- un ente deiforme,
un ser teofánico y un ser teotrópico.
Sobran eruditos y faltan sabios. Hay poca gente f~liz. Siento una
profunda compasión por ese pequeño, admirable ser que vive y muere entre
el asfalto y el humo, siempre atenazado por el reloJ, mol~sto por
enfermedades que produce la civilización, saturado de problemas, siempre a
la búsqueda, pero generalmente frustrado antes de haber encontrado el amor.
Si ya no hay amistad, si ya el hombre no cuida del hombre, de nada
sirve seguir construyendo grandes ciudades vacías de calor humano.
Hemos roto los naturales lazos vitales y hemos materializado nuestra
existencia arrancándola de sus raíces. Nos olvidamos que la vida humana es
un maravilloso misterio y la entregamos en holoca_usto para el ~ltar del
progreso material. Si Ja tierra pudiese llorar. _ll?~ana__por el destterr~ del
hombre. Sentada en los escombros de nuestra c1v1ltzac1on, l~ escuela aun es
capaz, si se decide, a poner luz de sabiduría en nuestro corazon Yamor de los
hombres por los hombres.
En nuestra sociedad contemporánea, la solidaridad de raíz cristian~ se
va secando. Los ojos del hombre medio de nuestros días se vuelv~n. hacia la
autorrealización narcisista, hacia la posesión, hacia la irresponsabilidad. Se
pretende justificar con las vanas razones culturales de atraso Ys~bd_esarrollo.
el espectáculo de las grandes mayorías pobres Y opnmtdas q_ue
contemplamos impávidos, como si fuese un fenómeno natural. Es preciso
construir una sociedad verdaderamente humana. donde resplandezca la
libertad, la justicia, la solidaridad y la recta razón .. N_o_basta p~lea_r el
desempleo y la inflación, necesitarnos una mayor JUSt1c1a Y sol1dandad
humana con los pobres del mundo. de todo el mundo.
Desde la perspectiva de un Humanismo Ecuménico Planetario -de raíz
occidental y cristiana- requerimos una ética solidaría, una cu!t~ra de la
austeridad. La cultura de la moderación en el consumo, al serv1c10 de una
mayor humanización, suprimirá el rostro i11solidario e injusto de la socie~ad
contemporánea. El consumismo desaforado, pletórit:0 de fiestas, ~ampanas
publicitarias, grandes almacenes, rebajas, presenta un contr_aste insultante
con este mundo que alberga millones y millones de pobres miserables. Una
sociedad menos consumista, más justa y humana, constituye una magna
empresa universalista.
No podemos reposar en el pluralismo, el
fragmentarismo, y el nihilismo de la época posmodernista. Tampoco en la
autodefensa conservadora y neo-conservadora del sistema y de las
instituciones que chocan contra un Humanismo ecuménico y planetario que
22

no es aje~o a la verdadera libertad, a la auténtica solidaridad, al mundo justo
que supnma los costos de la insolidaridad y de las soledades patoléoicas en
el supermercado consumista. Basta de recitales del postmodemis~o que
todo lo vuelve relato, grande o pequeño, sin garantías de objetividad y visos
de verdad. La desorientación ética y valorativa se ha ido generalizando. La
relativización, productora de escepticismo, resulta incapaz de asumir el
compromiso. Hay que liberar al hombre de hoy de la anorexia espiritual de
la cansada y abúlica cultura postmoderna. Es tarea de los hombres de bu,ena
v?luntad - por cierto muy noble- crear espacios libres donde las personas se
sientan verdaderamente próximas, semejantes, solidarias.
Acaso mi tesis de una educación para el amor parezca extraña, fuera de
lugar. Pero no es así. Si el hombre necesita el amor para hacerse hombre
¿po~, qué la Universidad no habría de enseñarnos de qué podríamos ;
deb1eramos estar enamorados? ¿Quiénes son, en definitiva, los que trazan
los grandes hitos de Ja historia: Los mediocres o los amantes de la sabiduría
de la ciencia, de las artes, del arte, de la patria y de la humanidad?
'
. Aun~ue el amor es sumamente difícil de definir, porque no es algo que
se tiene smo una manera de ser, ocúrreseme proponer la siguiente definición:
" El amor es un afecto vivo, benevolente y promociona! del hombre, que
se profesa a Dios y al ser humano."

La muerte del amor petrifica los corazones. La leña seca del sistema
cordial, en uno que odia. sólo sirve para arder. El desamparo espiritual no
puede ser m~s l~cerante. El que endiosa a una criatura no llega a una
verdadera soltdandad con los demás. Lo más probahle es que concluya en
un egoísta enamoramiento de sí mismo, obstaculizando el amor
desinteresado con los prójimos. La destrucción de los ídolos es siempre
saludable. Significa, las más de las veces, un primer paso hacia el Ser
Absoluto. El Estado, el arte, la ciencia, la mujer, el dinero, la voluntad del
poder, son bienes finitos que no pueden ponerse en lugar de Dios.
Somos llamados por el amor. Entre yo mismo y la totalidad de cuanto
hay en el ámbito finito oscilo en tensión viviente. Entre lo actual y lo
proyectado vivimos desviviéndonos. Pero en esa rajadura de la existencia
sorprendemos un impulso al infinito.

5.- Nuevos amos y Nuevos dioses
. La civilizaciór~ global y única que se extiende sobre nuestro planeta, por
pnmera vez, ha forJado nuevos amos y nuevos dioses. Un modelo universal
predominante se enseñorea de cada una de las partes del planeta. Este

23

�modelo capitalista salvaje, neo-liberal. tiene una presencia ubicua, fragiliza
las fronteras y relativiza las soberanías nacionales. Somos habitantes
posibles. por los medios masivos de comunicación, de todas las aldeas del
mundo. La creciente comunicación e interdependencia entre países y
empresas, deslíen la importancia de los Estados nacionales.
A fines del siglo XV se inició la mundialización, esto es, la
configuración de la era planetaria. Al descubrir y conquistar América se
descubre la tierra como planeta. Se derrumba la concepción toloméica y
emerge la Revolución copernicana junto con la occidentalización del mundo
y el pro, isorio desarrollo del impel'ialismo eurocéntrico.
De ese
imperialismo europeo se transita hacia el imperialismo norteamericano y.
más aún, al imperio de las redes financieras mundiales, de las
multinacionales y de los grandes inversores. Se ha hablado de un nuevo
imperialismo sin emperador. Las economías nacionales han mostrado su
fragilidad y vulnerabilidad. Los sindicatos han perdido su fuerza para
defender los intereses del mercado en un mundo dramático para una inmensa
mayoría de globalizados, explotados, resignados, cansados ...
Las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. los
intercambios a escala mundial y la sobre información creciente caracterizan
el fenómeno histórico del proceso asimétrico de la globalización. La
globalización ha sido, hasta ahora, neo-liberalista, pero podría ser -y esto es
importante- de otra manera. si se corrigiesen las aberraciones del neoliberalismo como capitalismo salvaje. El capital es necesario. y siempre lo
habrá. pero el capitalismo salvaje es antihumano y no debiera de existir. El
neo-liberalismo postula la libertad absoluta del mercado - libre circulación de
bienes, servicios y capitales, inversiones directas, transacciones financieras
fuera de control- como panacea que resolvería los males socio-políticos ~
económicos. Postula, también. la primacía de los intereses económicos y
empresariales - la rentabilidad como criterio de actuación- sobre las
necesidades de las personas, sobre la justicia social y sobre las exigencias del
hien público temporal. En esa sociedad neo-liberal deshumanizada. importa
producir con eficacia para que las empresas sean más rentables, consumir
como si fuesemos burgueses opulentos que dinamizan el mercado. y tasar el
costo de la ayuda social y de los servicios sociales. Esa ideología de la
globalización asimétrica, está promovida por el Fondo Monetario
Internacional, por el Banco Mundial y por la Información Mercantil y los
Servicios para el Desarrollo ( "Business Informati011 ami Derelopment
Services -B!DS- "). La sacralización del "free market ·· ha suscitado un
nuevo fenómeno de pseudo-adoración. Se habla de las leyes económicas
como si fuesen leyes inexorables, intangibles, confundiéndolas -gra\e error
epistemológico- con las leyes naturales. El capital puede c.,ircular libremente
en todos los países, casi sin control político de los gobiernos y sin control

monetario de los bancos centrales El
.
.
gerencial de las grandes e
·
_m~neJo financiero, la dirección
rentabilidad y una baja de sala~i~resas I apatndas, producen una inmensa
Los capitales "golondrinos" va s dreaeds qu~ vulnera los derechos sociales.
.
n a on e quieren y no a
pocos impuestos. No se puede habl
.
P gan o pagan muy
sino de redes fmanc1·eras
d'arl, en rigor, de una economía mundial
.
mun 1a es que se ·
d
'
mforrnáticas para llegar a una e
, d
sirven
e
tecnologías
1
,
conom1a e símb0 1
econom1a de productos · M'I1es de transacc10
.
en ugar de una
· os· 'bl
proezas especulativas de los "genios fin . ~:s mv1s1. es pasan como
lugar a otro, al margen de las me
~nc1ero.s . El capital emigra de un
hegemonía del capital financ1·ero . trcanc'.as, ,mientras el dinero instaura la
m ernac1ona A pe d l b
.
recursos financieros , los pruses
,
bd
·
sar
e
a
a
undanc1a
de
su esarrollad
subdesarrollo, mientras prolifera la corru c·,
, ~s se e~tancan en su
que las multinacionaler son los ., d dp wn poht1ca y social. Se ha dicho
.
·
ver a eros amos del
d "
. Los e · mun
1 ,o
• que van a
donde qu ieren y a donde pueden ganar mas
Y económicos quedan abolidos Los d · . . .scrupu .ºs et1cos, políticos
humanos no interesan a las m~lti . ese/qu, llbnos. sociales y los dramas
''masa salarial" y "capital variable~.ª~;º~ª .e~ que piensan en términos de
reclutan para un privilegiado tercio ~: ~Ja ores).. ~os bene_ficios sólo se
terceras partes del mundo quedan excluidaa Opoblac.10n mundial. Las dos
beneficios. Los gobiernos v·
d' s margmadas de estos enormes
.
,ven pen 1entes de I b l
. as o sas y mercados
timanc,eros - parte meteorológico- ue se d
en los noticieros y telediarios deq tod tn a ~1v~rsas horas. de la mañana
mundo. Mientras los mercados se libe~:r as te ev1s10n~s. ex,ste~tes en el
los trabajadores son cada vez ,
'.zan, las cond1c1ones liberales de
mas precanas Las
lt · •
obreros que trabajen más t'
·
mu mac1011a!es buscan
sumisa. Prohibidas las prot;::~o,Lcon ~a!arios ?1~s baratos y con actitud
determinado, afectan al resto d~I m~n~:s1s bu~sat, les que afe~tan a ~n país
escala mundial corre pareia c
d
· La mterdependenc1a creciente a
•
J
on eI escenso de la c fId d d
.
agremiados
que registra el u, lt'uno 1111orme
. ~
a (O
e trabaJadores
•
de an
la OIT
. ..
nternac1onal del Trabaio)
. para poner un , 1 •
" . Francia,
T
1rga111zac1on
con menor porcentaje de trabajadores afi 1· d
s? o. eJemp o, es el país
9, 1% del total gozan de las venta· as de 1' 1~ o~ a ~n s'.~d1cato. Apenas si un
nombre de la competitividad s~ d
a ~md1~alizac1on. Consecuencia: En
ciudadanos para correr la orgí /'b err~; _an os ?erechos sociales de los
"sálvese quien pueda" las el a I er: aJo el estilo darwin ista. Ante este
son millones y miÍlon~s de ases po res, menesterosas, desprotegidas -que
antes se habló de la adora~:~º;:rE:i:;º saben .ni donde ?uarecerse. Si
habla de la adoración del m
d
(Ludwig von Mises), ahora se
adoradores? Promete .
ercado. ¿Que promete el dios mercado a sus
·
nqueza po er conr, t h d ·
aducen verdades parciales: ' 1.- L~ libe; d e omsmo. Lo~ neo-liberales
productividad y hace más compct·t·
1 a de mercado mcrementa la
. .
1ivas a as empresas· 2 A
e
crec1m1ento
y
genera
las
libertad
, .
, .- umenta la tasa
d
las democracias. Pero nada no d' ~s econom1cas con la consolidación de
s ice e que el pastel se reparte tan sólo entre

?

25

24

�las multinacionales y que la libertad produce el libertinaje para ,~orirse de
concentración de la riqueza y las enormes desigualdades
· 1 , ·
e La
hambr.
sociales resultan lacerantes: el 20% de la población mund1a n:'ªs nea
consume \ SO veces más que el 80% de la población más pobre y miserable.
Sólo el 20% de la población mundial controla y consume el 80% de l~s
recursos naturales. Más de 25 millones de seres humanos mueren cada ano
como consecuencia del hambre y de la desnutrición. Mientras_ tanto las
burbujas de opulencia ílotan para del_eite_de lo~ riquísimos c~nsum1dores que
mueren de aburrimiento. Y algo mas tnste aun: en esa sociedad construida
sobre una moral de rapiña se pretende fundar la existencia sobre las nuevas
deidades: "monetarización y mercantilización de la vida humana".. ~1ucha
riqueza en beneficio de una minoría; inmen_s~ pobreza, con imtant~s
carencias, para la gran mayoría de la poblac1on. El Fondo Monetano
lnternacional y el Banco Mundial son, en buena parte, responsable~ ,de esta
situación. Desigualdad de ingresos, destrucción de valores, destrucc1on de la
cultura. Todo ello en una pretendida sociedad abierta y democrática que ha
consagrado una quinta libertad: "La libertad de explotar" (Noam

mu~t~nacionales que dejan s~ntir su influencia en la política y en los
poht1cos. En las cuentas nacionales están metiéndose en alguna forma ¡
Fondo ~onetario Internacional y el Banco Mundial. Los altos funciona:iis

se_ a_dh1eren a estas poderosas instituciones para flexibilizar contratos
~hmmar _fronteras, privatizar "a mansalva" y liquidar trabajadores. L~
1mp~ten~1a de los Estados nacionales ante el poder de las empresas
mult~nac1onales resulta patente. Se estrechan los márgenes de dec ·1sió
política_y se debil!ta el concepto del Estado-Nación que sólo gestiona, per:
no g_ob1_ema; gobierna el mercado. Económicamente las fronteras están
desd1~uJadas. Las crisis mundiales se discuten, por los mandatarios. en
":'ª~h_mgton: . El poder real no ~stá ~n el gobierno sino en el dinero, la
d'.vmrdad v1s1ble, la gran meretnz umversal. El dinero -"estercolero del
diablo" coi:no le llamó Giovanni Papini-, hace lo blanco negro v ¡0 ne!ITo
blanco; lo Justo lo hace inj~sto y I? injusto lo hace justo; feo lo hermos~ y
hermoso lo feo; noble lo rum y rum lo noble. Todo lo puede hacer O cree
poderlo hacer acaparando poder y almacenando ventajas en la '·rebatiña de
prebendas". Cuando la religión universal es el dinero irrumpe la corrupción
- latente en la naturaleza humana- y se instaura en el corazón del sistema.

Chomsky).
A la aguda inteligencia de Max Weber no podía escapársele este
fenómeno socio-económico que describe con luminosas palabras: "cuando
el mercado se abandona a su propia legalidad no repara más que en la
cosa, no en la persona. no conoce ninguna obligación de fraternidad ni de
piedad, ninguna de las relaciones humanas propias de las comunidades de
carácter personal. Todas ellru son obstáculos para el libre desarrollo de la
mera comunidad de mercado "... en las inversiones necesarias para el

crecimiento de la economía -que es lo que importa al capitalismo salvaje-,
\os pobres son un lastre, una carga, un elemento perturbador. No s~ piensa
en términos de semejantes, de próximos, de hermanos, de compatnotas, de
ciudadanos. Cuando se pierde el sentido de solidaridad humana y cristiana,
ya no puede haber un trato digno. Todo es cuestión de competencia, de libre
mercado, de hegemonía de redes financieras.
Desde que surge la globalización impulsada por las tecnologías de la
comunicación, la infonnática y la multipolarización de sistemas productivos,
los intercambios, laceran y nulifican en buena parte las soberanías
nacionales, la política de los gobiernos. Toda soberanía implica un poder de
mando supremo "in suo ordine "; pero ese poder de mando supremo o última
instancia no puede dominar las multinacionales, las redes financieras y los
mercados de la bolsa. Los gobiernos parece que mandan en los asuntos
económicos, pero en realidad no mandan sino que se constituyen en
espejismos de poder. Se sigue hablando como si los Estados fuesen
verdaderamente soberanos, independientes y autárticos pero la realidad es
que el control se les ha ido a los Estados y ha caído en manos de las

26

6.- Poder Hegemónico y Terrorismo

.~?Y en_ día no existe ya el mundo bipolar (Estados Unidos-Unión
Sov1et1ca), ~1110 un P~_licentrismo que parece apuntar a tres ejes primordiales:
Estados Umdo~, Umon _Europea, Japón y "los tigres del Oriente". Pero la
gr~~ hegemo111a la retiene una sola potencia económica, tecnológica y
militar: Los Estados Unidos.
Si en el ~iglo XX se cometi~ el mayor número de genocidios, en el siglo
XXI el terronsmo que acaba de mstaurarse al derribar las torres gemelas del
"World Trade Center'~ y buena parte del Pentágono de Washington, daña
grave_mente la econom1a de todos los países a escala mundial y nos mantiene
en vilo. ante ataques sorpresivos y enemigos ocu ltos. Se desatan las
xenofobia~ Y ~e aplica la abominable y abyecta "limpieza étnira"
(Yug~slav1a, '.,a1ses Africanos, Le Pen). Por una parte, la globalización incita
a 1~, 111tegrac1on -bloques regionales como Merco Sur, Unidad Africana.
Un1on Europea, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático- v por la otra
surg_~ _la fragmentación
Los procesos de fragmentación •d~ la Unión
So_v1e~1ca Y d~ Yugoslavia, las desmembraciones de Checoslovaquia y de
Eti?p1a bastanan parn mo_strar esta tendencia centrípeta que ha surgido
rec1ent_:mente en la h1stona. En el interior de España, el País Vasco y
Cataluna _pretenden desmembrarse; otro tanto acaece con la Isla de Córceiza
e~ Francia Y con Québec en Canadá. En México, el tr:balisrno de l;s
dif~rentes etnias de Chiapas demanda sociedades o pequeñas naciones
autonomas por fidelidad a la propia condición étnica. lingüística y cultural.

27

�Está muy bien que se respeten los derechos culturale~ de las minorías; pero
tá muy mal que se rompa la unidad nacional con etmas que prete~de~ ,tener
es
•
obiemos y que instaurarían "de Jacto" una balcanizac1on de
sus propios g
H
d d 11
• 1
México con todas las etnias que tenemos. ¿ as~a on e . egara. a
fragmentación y afirmación de nacionalidades que se_d1sgre?an?. Es posible
que
que a m1·1ad del siglo XXl existan más de mtl .nac1onahdades
.,
complicarán, aún más, el panorama mundial de la globahzac1on.
En nuestro tiempo también se dejan sentir los chauvinism?s xenófobo~
de Le Penen Francia que rechaza a los emigrantes y a los refugiados co_mo s1
fuesen bestias asquerosas; este tipo de ·racismo puede lle~ar a las actitudes
criminales coino las que encama Karachi. No olvidemos que es?s
nacionalismos xenófobos, como los profesados por Le Pen en Francia,
pueden conducir a las tentaciones de purificación contra l~s olas de
emigrantes y de refugiados. Es hora de poner coto a los gru~os mtoleran~es
que rechazan la alteridad en aras de un chauvinismo demencr~I. Es_ preciso
guarecemos contra la militarización mental que conduc~ _a la v10lenc1a c_omo
forma de solucionar el terrorismo y los problemas pol1t1cos. El t.e~ons~10
no se acaba con las am1as, con la derrota de los talibanes en Afgamstai:: sino
combatiendo las causas que han propiciado el terrorismo: la ~xplotac1~1~, la
fijación de precios a países mo~ocultivadores, las interven~1.ones pol1t1cas
unilaterales en gobiernos extranJeros. El mundo y la pol1t1ca se_ pueden
entender de dos modos: la política del conflicto en el mundo de desigualdad
0 el mundo de la igualdad y la polí~ica de c~ope~aci?_n. S_i ~ealmente los
pueblos se empeñaran en un solidansmo de _ms~irac1.on cr'.stiana co~ una
política de cooperación, llegaría~os a ~na soc1?-smtes1s pac_1fica Y amis~~sa
aunque tendría que cambiar el sistema mternac1onal y orga111zar una polrtica
nueva a escala mundial. La globalización nos pide una nueva agenda.
Hoy en día - lo sabemos muy bien- ningún acontecimiento. proceso o
acción significativa quedan circunscritos al área geográfica en que han
tenido origen. Todo repercute en todos para bien o para mal. Este proceso
evolutivo de larga duración, afecta en forma desigual a todas las zonas del
mundo. El Estado, experiencia de siglos, tiene que redimensionarse e~ un
mundo global. "El Estado se ha redimensionado a favor ~e otros. obJetos
colectivos -advierte Fulvio Attina-, que restringen su capacidad de imponer
reglas a los propios ciudadanos y de ~pl~car pol!ticas públicas
independientes: estos sujetos son tanto asoc1ac1ones pnvadas - grupos
organizados, empresas económicas, Iglesias- como asociacione_s ~e estados
y entes públicos, organizaciones intemacionale~ . y ~soc1ac1~n~s ~~
organismos gubernamentales y de aparatos admm1strat1vos pub_l 1c~s.
·Cuál es el Estado que tiene la exclusividad del gobierno de un lerntono Y
~uede controlar las fronteras y dominar a sus habitantes? Ningún Estado
puede controlar las fuerzas de las redes financieras internacionales, los

28

grupos organizados mundialmente y las Iglesias. Por eso ya casi no se habla
de política exterior. Todo se ha tornado global. Los Estados interactúan y se
redimensionan con la concurrencia de otros "gobiernos" no estatales. Existe
una gran dificultad para fijar las relaciones y establecer las reglas políticas
sobre los bienes y las necesidades individuales y colectivas en un mundo
global que cambia de la noche a la mañana sin previo consentimiento de los
globalizados, Empieza a hablarse de una política del sistema global y se
abandonan las viejas palabras de la ciencia de la política internacional. A la
política interestatal sucede ahora la política global. ¿Quién y cómo hace la
política del sistema global? ¿Cuáles son las instituciones y mediante qué
procesos se instaura esa nueva política? ¿Qué legitimidad presentan las
instituciones que optan y eligen entre políticas públicas? ¿Cuál es el papel de
tantos sujetos pasivos de esas opciones que se realizan, sin legitimación
alguna, a escala mundial? Vaya esta bandada de interrogaciones para
advertir la complejidad del estudio de la ciencia política del sistema global.
7.- Globalización de la Cultura: Bondades y Peligros
En el ámbito de la cultura se ha producido una ambivalencia del proceso
de globalización cultural, una transnacionalización de la cultura y un
arquetipo del modo de ser en el mundo. El paradigma de lo deseable incide
en el tipo burgués clásico, con derrumbes de utopías y crisis de ideologías.
Encontramos, por una parte, la homogeneización y estandarización cultural
que conduce, si las naciones no toman medidas, a la pérdida de la identidad
cultural. Es fácil advertir las reacciones y resistencias que provocan la
subyugación uniforrnizadora de los grupos mundiales más fuertes. El anhelo
de cada nación, de cada cultura, es el de poder seguir siendo uno mismo; esa
dañina homogeneización de la cultura y esa estandarización cultural de la
globalización explican la génesis de fundamentalismos ortodoxos de
milenarismos fanáticos y de sectarismos intolerantes y facciosos. Por otra
parte, se pueden advertir -gran esperanza de la humanidad contemporáneala interpenetración de las culturas, los encuentros y los cruzamientos
fertilizantes, las nuevas síntesis culturales, aunque todavía no hayamos
llegado a una socio-síntesis universal, pacífica y amorosa. Si todas las
culturas del mundo son mestizas, ¿por qué nos vamos a oponer al mestizaje
cultural? El proceso es irreversible y deseable en cuanto a fenómeno de
verdadera universalización de los humanos en el planeta. Ese dato
ontológico de ser-todos-juntos-en-el-mundo tiene mucho que decir en esta
hora crispada por prejuicios raciales, por fundamentalismos religiosos, por
milenarismos fanáticos. Todos somos hennanos porque todos somos hijos
de un solo Padre y porque todos tenemos una misma procedencia y estamos
llamados a un destino eviterno. Si el hombre no es pura materia, sino
también espíritu, no todo concluye con la muerte, con el paso por este
mundo. Nacimos para algo más que para dar con nuestros huesos en una

29

�tumba. El humanismo ecuménico planetario no puede ign~r~ la dimensión
los espmtus personales.
tr~cendente del ser humano, el núcleo inmortal de ·»
Del "status viatoris" pasamos al "status comprensorzs .
Una filosofía verdadera, una cosmovisión completa, no pueden limitar
todo al simple transcurso de los sucesos históricos y de lo~ h_echos que
acaecen en ta tierra. Un puro horizontalismo de la globahfiha o de la
globalifobia carece de una perspectiva escatológica y no da cabal
satisfacción al afán de plenitud subsistencia! que hay en cada ser humano
que puebla el planeta. ¿Para qué o para q~ié_n pue~e estar hecho estas
visiones globalifílicas, globalifóbicas o mund1altstas, s1 no es para un ente
hambriento de eternidad y del Ser Absoluto?
La globalización de la cultura se ha logr~do ~or l?_s medios_ masivos de
comunicación, que han impulsado la transnac10nalizac10n a traves de la teleparticipación planet~ria, de la p~blicidad Y_p_ropaga~da de p~~ductos que
llevan un estilo de vida, de autopistas electromcas de 111formac1on (Internet,
"Modem" y un número de teléfono), y del cine. La Amer~can Wa~ oj lije
divulgada y conocida a escala mundial por los medios masivos de
comunicación, se presenta seductoramente con escenarios hollywooden~es.
No se trata de imposiciones sino de penetraciones sutiles que transmiten
valores y desvalores. El comercio internacional y la publicidad exportan,
con sus productos, ciertas preferencias, ciertos valores. Poco a poco s~ va
acentuando la interculturalidad con el mestizaje cultural. La interculturahdad
va ampliándose por intercambio y cruzamiento -:-ª veces as_incrónico- l~as~a
llegar a un carácter planetario Y está muy bien que exista el mest1zaJe
cultural, pero sin deteriorar la identidad cultural de los diversos grupos que
pueblan este planeta. Se dispone de una cantidad impresionante de
información y de conocimientos en las autopistas electrónicas, pero se carece
de sentido crítico. De este modo no podrá darse una verdadera elevación
cultural hacia las más altas manifestaciones del espíritu. Culturas distintas,
integradas o sintetizadas, van formando un folklore planetario. Lo grave es
que nos estamos quedando en la "sociedad del espectáculo'·. Todo es
cuestión de actores y actrices, de playboys y de nobles, de deportistas Y
locutores... Mientras la televisión y las revistas entretienen con chismes Y
programas anodinos, la vida cotidiana se va empobreciendo hasta el grado de
poderse hablar de un tiempo, como el nuestro, de lastimosa indigencia
espiritual.

frívolo hablar de la globalización en lo cultural como un proceso de
McDonalization del nuevo orden mundial. En México no hemos perdido

nuestro idioma, nuestra religión, nuestras costumbres y nuestro modo de ser
m~xi_~anos, aunque se destinen muchos ?ólares para la propaganda de la
rehg1on protestante y de las empresas norteamericanas transnacionales.
Aunque el capitalismo sea un modo de producción, genera también corno apuntó Max Weber- un modo de vida, un "modo de ser en el mundo",
con un sistema axiológico que subyace en la globalización neo-liberal. Esta
globalización del neo-liberalismo es la causante principal del "modo burgués
de ser en el mundo ". ¿En qué consiste este modo de estar en la vida?
Buscar la seguridad individual a todo trance, vivir conforme con los valores
de la sociedad de consumo, endiosar el dinero, el consumo, el confort, y el
status social. Son objetivos terminales, medida de todas las cosas y
personas. Hoy en día, los jóvenes de las más diversas latitudes en su
inmensa mayoría, sólo les importa "trabajar duro y hacerse millonari;s". Al
hacerse millonarios adquieren un status de alta estima en la sociedad
burguesa. El horno consumens se olvida del fin último de la existencia. Sólo
~uenta producir y consumir. Es triste ver ciudadanos sumisos, resignados,
impotentes ante un estilo de vida que conduce a un darwinismo social. El
grito, no siempre articulado de la sociedad actual, pero implícito siempre
cuando no se expresa, es el de "sálvese quien pueda". Escasea la solidaridad
cristiana, el cuidado del hombre por el hombre, la ayuda desinteresada, la
charitas, reinando en la sociedad. Cada quien busca su propia conveniencia,
su propia ventaja, sin importarle la conveniencia y la ventaja de los otros.
Salvo los miembros de la familia, los demás no cuentan verdaderamente más
que en fórmulas sociales vacías de contenido.

Notas Bibliográficas

1

Fulvio Attina: "El Sistema Político Global -Introducción a las Relaciones
internacionales- ". Editorial Paidós, Barcelona, p.253, 2001.

No es justo atribuir toda la culpa de la vanalización actual de la
sociedad y la cultura light al proceso de "norteamericanización" del estilo de
vida. ¿Acaso no hay cosas valiosas en la cultura y en la vida de los
norteamericanos? Además, los valores de los dominadores se imponen en la
mente de los dominados hasta donde estos quieran aceptarlos. Me parece
30

31

�¿Q É E FILO OFÍA?
A ALIS! C0\1PARA TIVO F TRI-.. DILTHEY Y ORTEGA

M. A Cuauhtémoc Cantu García
Jefe de la ccción de Filosofía
Centro de Estudios Human1 t1cos
UA'\J I
Escribir es una labor de intimidad CU)O afán es la comunicación.
C1ertamente se e ·cribe para s1 diría alguien. pero los otro,. los demas.
siempre aparecen como referente dialogal. hori10111e en el que la palabra
encuentra eco~ se toma comer-,ac1on
Como me inclino a\ incular la filosofia a la aud1c1on. qui,á por el gu...tc,
que suscita en mi la , ocación docente. el presente te,to lo he lle, ado al
intercambio de idea-.~ encuentro inter -.ubJetl\ o

Esto ha sido posible con alumnos de postgrado de la Escuda Je:
Ciencias de la Educación. con extensión en la ciudad de Caderc~ ta. ~
l . a quienes imparto el curso de r- tlosofia de la Educac1on durante el
presente período de prima,·era 2002. 1os referidos alumnos. en su
mayona. laboran como maestros de pnmana o secundaria en un
ámbito rural trátasc de municipios con poco desarrollo. ejidos o
ranchenas. La cond1c1on laboral de mis interlocutores en referencia al
pre ente te:'\tO, a qu1cne;s apelo e inquieto en su \ 1\ ir m1sm r\ re,uha p r
demas interesante e importante.
A la filosofía se le \ 111cula con la academia. pero en O1.as1oncs a la
academia se le des,. incula de la\ ida. de aquello co11diano. acontecer de cada
d1a. Estamos de acuerdo en que la filosofia sea academ1ca. desde luego, pero
ello no ..,ignifica que aquello que se diga en filc,,ofia ,1.: de-,, 101.. ile de 1
humano \'ital) circun~tancial del Vl\lr nuestro.
Esto me lle'\a al teologo prote~tante Juan Mada) en su memorable
libro Prefacio a la l't!ología en el cual. hablando de la l eolog1a di,tinguc a
la que se hace en el balcón ) la que se realiza en el camino. La teolog.11ac1on
desde el balcón supondría hacerlo en la comodidad ) sin c0mpromis1h. ¡xrri.
en cambio, CJercerla en el camino 1mphcaría, en principio, cam111.1r:
haciéndolo con otros por el sendero que a '\~ces s1. ach1c:a como , en.:da 1.\/11
piedras ) espinos I n tal ~entido. para nuestro ca,o. hablar de una filosofla
de la calle o en la pla,a o mclu,o en el aula nos recuerda a Sc,ratc... c. ')IJ &gt;
con'\ersador que en el '\ i, 1r cotidiano de la c.1Udad mquma las mentes por la
palabra apelando el oír.

n

�Así, pues, el presente texto, antes que lector_es, tuvo oyentes. Y como
los oyentes se hacen parlantes que irrumpen e mterrumpen, cuestionan e
interpelan, a fin de cuentas lo que surge es el diálo_go, ~n el que cabe el
comentario adicional entre renglones. Atendiendo la inquietud, la ~regunta,
· 1a neces1·dad·. "(.,·Qué es filosofía? Análisis
entre
la v1·venc1a,
. comparativo
.
.
Dilthey y Ortega," de un modo conversacional, fue el mtento para mtrodu~1r
a los oyentes/alumnos en la c?mpren~i_ón de aquello que sea la filosof1~,
como peldaño a una posterior mdagac1on acerca de lo que tenga que decir
ésta para la educación.
¡
Para Dilthey un problema a resolver es el que se refiere al
conce~to unitario de filosofia. A nuestro modo de ver, dicho problem? se
resuelve en la medida en que se responda a la pregunta ¿hay _filosofta o
filosofías? Para llegar a una noción de filosofía (así, en n:odo singular), es
menester un concepto unitario de la misma, pese a la pluralidad de ~losofías.
Dilthey se propone indagar la esencia de la filosofía_ en med'.o de !as
filosofías. Ello significa reconocer que entre las filosof1as hay d1ferenc1as
que distinguen a unas de otras; pero también cabe aquello que las hace
coincidir en lo común a cada una, por lo que se puede plantear a la filosofía
en su esencia y, por ello, llegar a un concepto unitario de filo~o~~- Pero
•cómo clarifica Dilthey su concepto unitario de filosofía? La pos1b1li_dad de
~n concepto unitario de filosofía en Dilthey tiene, como punto d_e part1_da, los
siguientes supuestos: primero, que entre las filosofías hay semeJanzas, desde
luego, porque en toda filosofla hay rasgos de naturaleza formal. S~g~~do, la
historicidad de la filosofía; dicho de otro modo, la filosofía es h1stonca, lo
cual implica que entre las filos0fías hay continuidad, q~e no es otra cosa que
conexión histórica. Al respecto, digamos que en Dilthey la filosofía se
extiende en flujo histórico. Así, el nexo histórico de la filosofía conlleva,
además del cambio, la continuidad. Pero lo que se de~cu_b~e en la
historicidad de la filosofía es su función viviente referida al md1v1duo Y la
sociedad. Sin embargo, una cuestión fundamental es que en cada filóso~o
actúa el pasado filosófico. ¿Qué es lo unitario en el concepto de filosofia
según Dilthey? Básicamente el hecho de que la filosofía se fu,~da en la
conciencia y sobre ésta se dilucida el misterio del mundo Y_ la vida_; pero,
además en toda filosofía se anticipa la exigencia de una validez universal.
¡He aq~í lo unitario de la filosofía en la sucesión hi_stórica d~ las ~losofías'
Por eso cabe decir en Dilthey que la filosofía es posible defirnrla solo por un
método' histórico; y además psicológico. En cuanto a esto último,
adelantamos que según Dilthey, la filosofía es "auto-reflexión de la vida
humana por el pensamiento."1 Debido a esto, la filosofía no debe s~r si~ple
construcción de conceptos sino auto-posesión que verifica la conc1enc1a Y,
en todo caso, en conceptos es como define lo que sucede en ella.

34

2.
En Ortega,2 hay por lo menos dos preguntas que como
punto de partida nos dan la posibilidad de precisar una definición de
filosofía, a saber: ¿por qué en el mundo existen los filósofos?, ¿por qué
entre los pensamientos de los hombres hay filosofías? En su intento de

definir la filosofía, Ortega renuncia deliberadamente a elaborar una
intr~d_ucción a la filosofía ~ue haga análisis del conjunto de las cuestiones
trad1c1onales de la filosofía: De esta manera, propone tomar el conjunto de
la filosofía en el filosofar mismo,4 por lo que hay lugar para las preguntas
iniciales. En referencia a éstas, vemos lo que resulta evidente: si hay
filosofías es porque de antemano hay aquéllos que filosofan estructurando
sus pensamientos de manera que su irrupción peculiar es como filosofía que
guarda diferencia con un pensar no filosófico, pero cuyo resultado son las
filosofías. Hagamos notar que por el modo en que se estructuran aquellas
preguntas, en Ortega el conjunto de la filosofía no le interesa en términos de
lo esencial común de las distintas filosofías. En cambio, ¿dónde radica su
fundamental interés en su intento de definición de la filosofía? Para Ortega
se trata de mantener despierta la conciencia a los problemas y de esta manera
tomar a la misma actividad filosófica, esto es, al filosofar mismo, para
5
someterlo a análisis. Analizado el filosofar mismo, caemos en la cuenta de
que la filosofía no es algo de lo que se pueda prescindir:6 por eso, la filosofía
permanece, porque "no es posible raer de la mente humana, abierta a la
7
cultura, la dimensión filosofante", diría Ortega. Notemos. por lo pronto. que
las preguntas ¿por qué en el mundo hay filósofos?, y ¿por qué entre los
pensamientos de los hombres hay filosofías?, nos han llevado, en Ortega, a
la certidumbre de que hombre y filosofía van juntos. Dicho de otra manera,
se puede afirmar que vivir humanamente implica filosofar; o bien, todo
filosofar hace referencia a vivir humanamente. Incluso, Ortega sugiere que
para definir a la filosofía se requiere analizar y definir una respuesta a "¿qué
8
es nuestra vida?," en referencia a la vida diaria, lo cotidiano de la vida. Así,
en Ortega podemos ver que entre hombre y filosofía, digamos. media la vida.
Nuestra postura es que la vida misma nos impele a filosofar. De tal manera
que lo que está entre el hombre y la filosofía es, por decirlo de alguna
manera, la vida misma. Alguien podría decir que en todo caso lo que media
es el pensamiento; sin embargo, anterior al pensamiento es el vivir mismo,
que se afana en filosofar. Ahora bien, abordando el filosofar mismo que
ahora se somete a análisis. en modo preliminar se puede intentar una
definición de filosofía "como conocimiento del universo.'' 9 Tal definición
pudiera sugerir q~e la filosofía es ciencia, o que la filosofía aborda al
universo como lo hace la ciencia, esto es, acotando un trozo del mismo. Pero
en Ortega es claro que la filosofía no es ciencia, en todo caso. es más que
ella. fa por eso que la filosofía respecto al universo como conocimiento
procede en modo distinto en que lo hace la ciencia. A la filosofía le interesa
el universo como un todo. Así, escribe Ortega: '·al filósofo no le interesa
cada una de las cosas que hay por sí, en su existencia aparente :,, diríamos

35

�· d si·no que por el contrario le interesa la totalidad de cuanto hay, Y
pnva a,
,
'
•
¡ d '
consecuentemente, de cada cosa lo que ella es frente YJ,~~~o a as emas, su
uesto papel y rango en el conjunto de todas las cosas.
E~tonc~s resulta
~ue e~ todo hombre hay u~ _ape~ito del universo en su m~egndad que
corresponde a una actitud or_1gm~r~a de nue~tra mente en la vida. Por esta
, d'in'a Ortega·· "al vivir vivimos hacia un mundo en derredor
razon,
o que
11
sentimos O pre-sentimos completo."
Es aquí, de pronto, que rtega
advierte que en la vida primaria está la raíz de la filosofía, de mod~ que ~I
interrogar acerca de aquello que es la filosofía, la respuesta puede 01rse asi:
. . bl " ,2
•'La filosofía es una cosa... mev1ta e.

nuevo en Kant respecto a la realidad es que corresponde a una "conexión
espiritual y a ella remonta toda conexión de la realidad externa." 15 Ocurre
entonces que la nueva metafisica alemana arranca a partir de Kant, probando
las posibilidades del método, pero con un saldo negativo, pues "este método
metafísico tampoco encuentra el punto para pasar de la necesidad como
hecho de nuestra conciencia, a la validez objetiva, y vanamente busca un
camino que conduzca de la conexión de la conciencia al conocimiento de
que en ésta nos sea dado el vínculo interno de la realidad misma." 16 Para
Dilthey la metafísica fracasa, por lo que no se cumple con la tarea de dar
seguridad a la vida de las personas y la sociedad en la gran crisis histórica.

Hasta aquí · qué tenemos? Para Dilthey la cuestión de_ la filosofía ~n su
definición tiene ~ue ver con un concepto unitario d~ la misma en medio de
las filosofías, por que hay que precisar aquello esencial a la,filosofia ~especto
a las filosofías. En Ortega interesa el conjunto de la filosof1a, pero solo e~, el
filosofar mismo, esto es, la filosofía como actividad. Pero _hay ot_ra ~uest1on:
en Dilthey la filosofía es un volverse la vida sobre s, en termmos del
pensamiento, to cual es la auto-reflexión; cuando, en el caso de O_rtega, la
filosofía inevitable en el hombre es un emerger al mundo que es la vida.

¿Cómo se ve afectada la filosofía ante la circunstancia señalada
anteriormente? Debido a que no se encontró un método propiamente
filosófico diferente al de las ciencias para fundar una metafísica, ocurre que
"la filosofía debe satisfacer por nuevos caminos la necesidad del espíritu de
universalidad, de fundamentación, de concepción de la realidad." 17 De esta
manera, lo que históricamente se sobreviene es una orientación filosófica no
metafísica, como puede ser, entre otras, el caso de aquella apreciación de la
filosofía como teoría del conocimiento, esto es, una Teoría de teorías que
intenta la fundamentación y síntesis de las ciencias en el conocimiento de la
realidad.

Por to pronto, en ambos autores podemos descubrir ~ue l_a vida tiene
relieve primerísimo en la filosofía. Si nos propusiéra,mos s_mtes1~ de amb?s,
podríamos decir que, si en la entraña de_ la ~losof1a esta la vida, la vida
misma es la que insta a filosofar. Lo cual implica dos momentos, a sabe~., la
reflexión sobre sí mismo, que es vivirse; al tiempo que hay la ex-puls1on,
que es vivir el mundo.
3.
Según Dilthey, -decíamos-, es posible definir a _la _filosofía
por un método histórico. Significa que el concepto de filosofia tiene una
conexión histórica, 13 por lo que el pasado filosófico actúa en cada ~lósofo.
Ciertamente hay filosofías, pero hay la intuición de aquello homogeneo en
cada una de ellas, como para llegar a una noción de filosofía respecto a su
esencia. Por eso, Dilthey hace un repaso histórico de la filosofía, empezando
con los griegos a partir de Sócrates, pasando por el racionalismo de
Descartes hasta la filosofía idealista con Kant, Hegel y otros. La
considera~ión histórica le permite a Dilthey aclarar lo que entiende como
esencial a la filosofía. Así, por ejemplo, nos señala que el método
constructivista14 en pensadores como Descartes, Hobbes, Spinoza, prepara el
camino para la crítica del conocimiento en Locke, Hume y Kant. Nos señala
que con este último se derriba el método constructivista de la filosofía. ¿Qué
ocurre con el mundo externo en esta nueva crítica del conocimiento? Pues
bien, en la nueva visión de la filosofta que se funda en la teoría del
conocimiento, el mundo externo es fenómeno. Sucede que la realidad nos es
dada en los hechos de la conciencia. Según Dilthey. lo específicamente

36

Pero con Dilthey cabe ahora precisar aquello que descubre como
esencial a la filosofía, pese a los sistemas filosóficos distintos que
encontramos en la historia de la filosofía. En lo dicho, nótese que hay una
relación entre sistema e historia. Nos parece que cabe la pregunta: ¿hay
primacía de uno respecto a otro? Esto es. ¿el sistema tiene un dominio sobre
la historia como para conducirla? O bien, ¿es la historia la que domina el
sistema como para orientarlo? Por otra parte, ¿la relación entre sistema e
historia se efectúa en modo simple, sin primacía de uno respecto a otra y
viceversa? En cuanto a Dilthey, la tarea de una determinación de la esencia
de la filosofía ··conduce necesariamente del punto de vista sistemático al
punto de vista histórico." 18 Entendemos que no es por el sistema que
comprendamos la historia, sino de modo inverso por lo que apunta Dilthey:
" la superioridad del punto de vista histórico se demuestra precisamente en
que desde él se comprende en su necesidad la auto certeza de los sistemas en
lo que les es peculiar y al pronunciarse sobre la filosofía.'· 19 Por esto, el
método histórico nos da la posibilidad de definir la esencia de la filosofía, no
obstante los sistemas distintos en la historia. Al respecto ¿qué es lo esencial
a la filosofía en su historia, según Dilthey? Cabe señalar que para Dilthey lo
esencial a la filosofía implica determinar "no lo que aquí y ahora vale como
filosofía, si no lo que constituye su con ten ido, siempre y en todas partes."2º

37

�Observemos entonces que lo e5encial a la filosofía, pese.ª los dis~intos
sistemas en la historia, vale en la medida en que eso qu~ se diga esencial se
pronuncie por encima de \a historia. Por lo que lo esencial a _la filosofía por
necesidad debe ser a-histórico. Por nuestra parte ve~os _una dificultad a~te la
cual no tenemos una respuesta completa y es la s1gu1e~_te: lo qu_e Dilthey
plantea sobre la filosofía, evidentemente lo dice en relac10n a un s1ste_ma. El
propio Dilthey ha señalado que el sistema filosófico es en referencia a ~u
conexión histórica. Es así que lo que él diga de la fílosofia en su esencia
debe encontrarse en vínculo histórico. Pero ahora pretend~ establecer de ~a
filosofía en su esencia una definición a-histórica. Cuando 21dice de la filosof1a
"determinar su contenido siempre y en todas partes.''
Enton_ces puede
haber la posibilidad de una determinación filosófica por encima de la
historia, aunque su nexo sea histórico.
En cualquier caso subiste una pregunta: . ¿qué es lo . esencial a 1~
filosofía, que por esencial es permanente por encima de to?o tiempo _Y lugar.
Para Dilthey es aquella orientación de la filosofía. hacia la totalidad del
mundo, donde la aspiración es un impulso metafísico para pretender esa
médula del todo, con la exigencia de validez universal del saber.22
4.
Ortega, en su intento de definir a 1~ fil~sofia, aborda
algunas consideraciones de la misma res~ecto a l~ ~1stona. Recordemos

que a Ortega no le interesan tanto las cuestiones trad1c10nales de la filo~o~a
como le interesa el filosofar mismo en su conjunto. Pero para este propos1to
es imposible omitir la filosofía en su historia, según su intento por esclarecer
lo que entiende por filosofía.
Precisa Ortega que en el siglo XIX, los postreros sesenta ~ños fueron
una etapa desfavorable la fílosofla, que incluso, se ~uedc calificar c~mo
una "edad antifilosófica""3 en la que aquello que se hizo de filosofía fue
reducirla a un minimum."24 Ante el hecho del angostamiento de la filosofía,
que es circunstancia histórica, surge la tarea de la filosofía para el moment?
vivido en tiempo de Ortega, que consiste "en un claro afán de salir
nuevamente a una filosofía de alta mar, plenaria, completa; en suma. a un
maximum de filosofía." 25 La primera parte del Siglo XX tiene que ver con
ese resurgir de la filosofia en orientación a su "maximum", lo cual resulta,
según Ortega, de una nueva actitud filosófica.

a,

¿Por qué los últimos sesenta años del siglo XIX es una edad
antifílosófica? ¿Por qué se puede hablar a principios del siglo XX de una
filosofía en orientación a un máximo? ¿Cómo se explica el cambio de actitud
filosófica que orienta a la filosofía misma de una era antiíilosófica a una de
máximo filosófico? En Ortega el cambio de actitud de una era respecto a otra
en referencia a la filosofia, procede según su teoría de las generaciones. Así.

38

el cambio en el pensar filosófico, incluso en el político y artístico ·'equivale a
plante~r por qué cambian los tiempos."26 En el cambiar de los tiempos, la
~rnman1da~ no se queda estacionada en un idéntico repertorio, por lo que
igual modifica ''el formato de su sombrero que el régimen de su corazón."27
E~1 su_ma, la cuestión de fondo que hay que responder es: ¿por qué hay
h1stona? Para Ortega una nueva idea no cambia por sí sola el curso de la
historia, pues se requiere la predisposición de la muchedumbre respecto a
ella. Lo anterior sería coincidir esa idea con el sentimiento en la masa de los
ho~b~es. De esta 1~anera, según Ortega, " los cambios históricos suponen el
nac1m1_ento de un tipo de hombre distinto en más o en menos del que había;
es declf, suponen el cambio del tipo de generaciones."28 ¿A qué se refiere el
cambi? de tipo de hombre? Para Ortega se trata de una sensibilidad vital que
en quienes cambian es distinta respecto a los que preceden. A lo anterior
?bedece la generación que "es una moda integral de existencia que se fija
indeleble sobre los individuos."29
Pero, ¿por qué los postreros sesenta años del siglo XIX tienen que ver
con una era antifilosófica? Ortega señala que a partir de Galileo surge la
"Nuova Scienza" que posee las características del rigor deductivo de la
matemática, además de su relación con objetos reales, en general, cuerpos.
Habla~n~s de la fisica experimental, que por primera vez da lugar a "un
conoc1m1ento que obtenido mediante precisas deducciones, era a la par
confirmado por la observación sensible de los hechos." 3 Corno se puede
v~r, se trabajaba con un doble criterio de certeza: el puro razonamiento y la
simple percepción; donde la unión de ambos criterios era la novedad en la
irrupción de esa ciencia conocida como física experimental. Para Ortega este
saber físico tiene una particularidad, la cual es aprovechable seoún
las
0
conveniencias vitales de los hombres, a saber: Su utilidad práctica para el
dominio de la materia. Pero la cuestión es, como bien lo señala Ortega,31 que
el cuerpo de verdades de la física coincidió con un tipo de hombre en
Europa: el burgués, cuya vocación no es contemplativa, sino práctica. ¿Qué
es lo característico en el burgués en la coincidencia con la uti lidad práctica?
Orte?a apunta: "el burgués quiere alojarse cómodamente en el mundo y para
ello intervenir en él modificándolo a su placer. Por eso, la edad burguesa se
honra ante todo por el triunfo del industrialismo y, en general, de las técnicas
32
útiles a la vida." Esa coincidencia del burgués con el saber físico implicó
que entre la muchedumbre surgiera una predilección por la ciencia física. no
tanto por curiosidad intelectual corno por interés material. lo que conduce a
la física a un dominio o primado del conocimiento. Esta circunstancia fue la
que arrastró a la filosofla a un '•minimurn". Así, el filósofo se sintió
avergonzado por no ser físico. Para Ortega,33 el representante de esta actitud.
desde luego, es Kant, quien abandona los grandes temas de la filosofía
poniéndola en posición subordinada a la física, en efecto, cuando la reduce ~
sola teoría del conocimiento. Angostado el ánimo de los fi lósofos '·la

°

39

�;ª

filosofía quedó aplastada, humillada por el imperialism? d1: 3 fis~ca Y
empavorecida por el derrotismo intelectual de los laboratonos.
Inevitable
es, pues, que la filosofía sea algo mínimo cuando ap~ece com~ un
complemento a las ciencias particulares. Para Ortega esta circunstancia va
más menos de 1860 a 1920, que se nota por el hecho de ~ue la mayo~ parte
O
de los libros publicados sobre filosofia quedan reducidos a teona del
conocimiento. Pero Ortega considera que lo sorprendente es que_ no se
planteaba en serio la cuestión \ q~é es _el con?ci~ien~o?" E~ ~,amb10, para
aquella generación el supuesto md1scuttble e md1s~ut1~0 ~r~. que no hay
más conocimiento del mundo sensu stricto que la c1enc1a f1s1ca, que no hay
más verdad que la verdad física."35 En tal circunstancia h_istóri~a ¿cuál fu~ el
destino de la filosofia en que aparece limitada? Frente al 1mpeno de la física,
)a filosofía perdió vigor al reducirse a un mínimo como teoría del
conocimiento, que para Ortega, incluso pretendiendo aquello, fue_ m~nos ~~e
eso. Por ello, apunta: "sólo cuando sepamos qué es, en su s1g111ficac1on
plenaria, conocimienlo, podemos ver si lo que el ho~bre posee llena o no
esa significación o se aproxima a ella meram_en!e. Mientras no se haga esto
no puede hablarse en serio de teoría de conoc1m1ento, ~• en efecto, con haber
pretendido la filosofía de los últimos tiempos no ser s1~0 _eso, resulta que no
ha sido ni eso."'36 ¿En qué consiste la filosofia como max,mo? En superar su
reducción como teoría del conocimiento, en cuanto su orientación sea el
conocimiento del universo o "todo cuanto hay."
Hasta aquí, podemos observar que mientras para Dilthey se puede ll_egar
a la esencia de la filosofía por un método histórico; para Ortega, es suficiente
atenernos al filosofar mismo en su conjunto, para aclarar la definición de
filosofía. Por otra parte, en Dilthey la filosofía -a partir de Kant, desemboca
en una crisis histórica que le quita seguridad al individuo y a la sociedad, en
efecto, cuando fracasa el método (j\osófico con orientación metafísica. En
cambio. para Ortega, ocurre que la filosof ta reducida a teoría del
conocimiento a partir de Kant, somete a crisis la misma filosofía al negar la
metafísica. La cuestión que no debemos pasar por alto es la siguiente:
Dilthey, respecto a la esencia de la filosofía, descubre la orientación hacia la
totalidad del mundo; cuando, con Ortega, la filosofía en dirección a su
máximo, implica recuperar ese saber por el universo, cuya referencia es a
"todo cuanto hay."
5.
Debemos considerar, que para Dilthey existe una relación
entre filosofia, religión y poesía. Para cada cual el mundo se presenta como
enigma a descifrar. En el caso de la filosofía, a diferencia de la religión y
poesía. se aspira a soluciones en manera conceptual y con fundamentación
universal.r Según Dilthey, desde un punto de vista histórico, la religión )'
poesía anteceden a la filosofía, de modo que aquéllas son un preparativo a
ésta. Pero. entre una y otras se implica una relación. por su "tendencia a

40

38

desarrollar una visión del mundo y de la vida." De esta manera sea en la
religión, la poesía o la filosofía, lo que tenemos es una intuición d~I mundo.
En cuanto a la intuición del mundo en la filosofia, conlleva una organización
39
con_ceptual_. Cuando esa intuición de( m~~do es aprehendida y se eleva a la
validez u~1versal, se le llama metafísica. Respecto a ésta, Dilthey plantea
que trabaja con un supuesto: "existe un punto en el misterio de la vida que
sea ac~esible al pensamiento riguroso.',4 1 Pero, como hay límites al
pe~sam1ento co_ncept_ual. ocurre con la metafisica su imposibilidad para
satisfacer la ~x1genc1a ~e una prueba científica. Por eso, para Dilthey la
filosofía mediante un sistema metafísico no puede captar la esencia del
mundo y probar la validez genera l de su ·conocimiento.42
La postura anti-metafísica en Dilthey se explica porque ve a la filosofía
como teo~ía del conocimiento. Así, si la filosofia es "auto-reflexión", ésta va
de la realidad que se conoce, al conocimiento de la realidad. De esta manera
"considerada en sí misma, la filosofía es la ciencia fundamental, determinad~
por el fin del saber válido, cuyo objeto es la forma, la regla y la conexión de
43
todos los procesos del pensamiento. Digamos entonces con Dilthey que la
filosofía es una teoría del saber, y respecto a tal, una ciencia. Pero, como su
func ión es en conexión histórica y social, aparece como un sistema de
cultura.

. ?·

En_ ?rtega la filosofía es más que ciencia. Filósofo y
c1ent1fico se d1st111guen por su actitud ante el mundo. Considerada la
filosofía en modo preliminar como "conocimiento del universo o todo
4
c ~an t? ha~, '"' h_ay que advert1r
· que se presta a confusión respecto a la
c1enc1a fís ica. Sm embargo, ocurre "que el fi lósofo no se coloca ante su
45
objeto -el universo- como el físico ante el suyo, que es la materia."
O~ega señala que en ciencia siempre se comienza con algo que se da
por sabido. Así, como las ciencias son particulares, "empiezan por acotar un
trozo del universo.',46 Significa que en la indagación científica de antemano
se conoce la extensión y atributos esenciales de su objeto. Pero el universo
~o~o pesquisa filosófica implica que no se sabe qué sea. Así, apunta Ortega:
um_verso _es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga
gest1culac1~~ oculta más bien que enuncia este concepto riguros0: Todo
c~anto hay. 7 Veamos que como cuanto hay es el todo, el concepto universo
nie?a el fragmento o el trozo. Notemos entonces que el filósofo se sitúa en
actitud distinta al científico respecto a su objeto. Si en ciencia lo cierto es
que aq~ello que ~e conoce siempre se dice en referencia a parlícula, porción
o esquirla de umverso; ocurre con quien filosofa que se "embarca para Jo
desconoc_1.do como ta 1..,4s por lo que de antemano en su pesquisa no sabe qué
se~ el umvers? como un todo. Sobre esto indica Ortega: "El filósofo ignora
cual sea su objeto y de él sabe sólo: primero, que no es ninguno de los demás
41

�segundo que es un objeto integral, que es el auténtico todo, el que
Ob,ietos·
J
,
'
•
,
•
b
,,49
no deja nada fuera y, por lo mismo, el umco que se asta.
En lo anterior cabe hacer una precisión. Notemos que Ortega señala que
el filósofo ignora su objeto. Si en rigor así fuera ¿cómo i~dagar cuand? se
ignora el objeto a indagar? Por otra parte, si el filóso_fo ignora su obJet~,
. cómo es que sabe en el decir de Ortega, que "no es mnguno de los &lt;lemas
~bjetos", además, ,:que es un objeto integral."? Clarifiquemos, por tant,o, lo
siguiente: si el filósofo ignora su _objeto, entonces nada sab~ sobre el,
punto que ni siquiera puede constrmr un concepto acerca del mismo. P_ero, s1
en cambio, sabe el nombre con que designa su objeto, en tal caso umverso,
significa una manera de saber algo al respecto. En efecto, ,?I algo que Orteg~
sabe del objeto designado en el concepto que se refiere a todo_ cua~to hay,,
es que "no es ninguno de los demás objetos" y _"que e~ ,un obJeto mtegral.'
¿Qué tenemos hasta aquí? Nos parece que en la mdagac1on que corresponde
al universo, si bien el filósofo no sabe lo que sea de antemano, ~I algo ~~e
sabe O pre-sabe le llega por intuición. ¿Qué se intuye en la mdagacion
filosófica sobre el universo? Pues si el universo se refiere a "todo cuanto
hay", el cuanto hay se intuye como un todo. ¡La intuici?n ~losófica es el
todo! ¡He aquí la distinción en la actitud de quien hace c1~~c1a Y aquel que
hace filosofía! Mientras el científico se sitúa ante una porc1on de cuanto hay
para saber qué sea; el filósofo se lanza a la faena de cuanto hay _co~o todo
en su indagación. En este sentido, desde luego, la filosofía no es c1enc1a.

ª!

50

Considerado lo anterior, avancemos en lo siguiente. Para Ortega, en la
indagación filosófica sobre el universo, hay una cuestión primera: aquello
que se nos da indubitablemente. Hecha la crítica de rigor a Descartes Y el
idealismo, Ortega plantea lo indubitable en estos términos: "un_ hec~o
Primario y fundamental que se pone y asegura a sí .mismo .. . es .la existencia
1 t ,,51
conjunta de un yo o subjetividad y su mundo. No hay uno sm e o ro.
Esto significa que el yo aparece como conciencia frente al mundo. El hecho
dual es yo y el mundo. El yo que piensa, piensa cosas. Por tanto, en Ortega
52
el dato radical es "mi co-existencia con el mundo." Como el yo no es
hermético, sino apertura al mundo, sucede que el yo consiste en oc~parse ~el
mundo. Así, lo dado por el universo como indubitable, en lenguaje sencillo
es: "mi vida." Por esto Ortega apunta "La realidad primordial, el hecho de
. .d ,,s3
todos los hechos, el dato para el universo, lo que me es dado es ... m1 v1 a.
54
Y, como mi vida no es sola, "es ante todo un hallarme yo en el mundo."
Así, para Ortega, lo primero que se encuentra en filosofía es que alguien
filosofa. Antes que la teoría filosófica está el que piensa el universo y busca
lo indubitable. Al topamos con quien filosofa, estamos ante un acto y hecho
vital. Por tanto, " lo primero, pues, que ha de hacer la filosofía es definir ese
55
dato, definir lo que es mi vida, nuestra vida, la de cada cual." Y, en e_se
6
intento de definición, -sentencia Ortega- "vivir es el modo de ser radical."'

. ~oncluimos 1? anterior haciendo notar que en Dilthey la filosofia es
c1enc1a, por su evidente orientación anti-metafisica; mientras en Ortega, al
ser más 9ue ciencia, adviene como metafisica. La cuestjón a destacarse aquí
es que, s1 el supuesto metafísico que se refiere al enigma de la vida, desde el
~unto de vista de Dilthey no se puede aclarar; con Ortega, precisamente lo
mdubitable es "mi vida", por lo que lo enigmático del mundo si se puede
d~sentrañar. Recordemos que en alguna ocasión el propio Ortega señaló de
Dilt_hey que aunque la idea de la vida aparece en su pensamiento, pese a su
gemo no la comprendió a plenitud. Quede sólo como anotación que el propio
Ortega, a nuestro modo de ver, queda corto en su dilucidación de la vida al
pensarla como conciencia frente al mundo, lo cual parcialmente es cierto,
cuando falta la referencia a Dios.

7.
¿Hasta qué punto nos queda claro lo que es la filosofía? Con
Dilthey hemos recorrido la filosofía en su historia para determinar su
esencia; en cuanto a Ortega le hemos seguido en el filosofar mismo para
aclarar lo que sea la filosofía. Reconozcamos que ambos autores nos han
proporcionado una ayuda enorme, la cual amplía en modos distintos nuestra
c?~p~ensi?n de la filosofia. Primero que nada, nos hemos dado cuenta que
v1v1r unpltca filosofar, o bien, el filosofar resulta de nuestro vivir. Pero
cuando hablamos de la filosofía como un sistema manifiesto en la historia
surge cuando la vida misma resulta problemática o enigmática o extraña, e~
cuanto a todo acontecer en el mundo y su acontecer mismo en el mundo. La
segunda cosa de la que nos damos cuenta, es que hay una distinción entre la
ciencia y la filosofía. Schopenhauer decía 57 que un requisito de la filosofía es
que no suprima preguntas; con la ciencia ocurre lo contrario, pues las
cancela donde se rebasan sus límites. En ambas hablamos de un saber
racional, pero en orientación distinta. En ciencia, en cuanto a la realidad se
delimita una porción, para indagar qué sea; en cambio, en filosofía interesa
el todo de aquello que sea la realidad. Así, la tercera cuestión a la que
desembocamos, es la visión de la filosofía como conocimiento de la
!ota~idad. En la indagación filosófica interesa saber el algo total, lo cual
1mpltca vislumbrar el horizonte, para entender, en el decir orteguiano: "de
cada cosa lo que ella es frente y junto a las demás, su puesto, papel y rango
en el conjunto de todas las cosas."58 Como se puede ver, filosofar es
establecer de algo o una cosa, lo que significa y vale en la existencia
universal. Notemos aquí que sí la filosofía tiene que ver con un vislumbrar el
horizonte, entonces su función social es fundamental, pues orienta en el caos
cultural_. Consid_eremos que en una crisis cultural lo que hay es una pérdida
del horizonte, digamos, vital. Significa que la filosofía, en orden a la verdad,
es faro para náufragos en alta mar. Esto nos lleva a la cuarta consideración
que es la siguiente: si la filosofía conecta el todo con lo demás s~
especialidad consiste en ver cómo las cosas se relacionan unas con o~ras.
43

42

�11

Así, respecto a lo que indaga o cuestiona: establece vecindades. Su labor es
nexo lógica.
59

Finalmente, queremos poner en consideración lo que Daniel lnnerarity
señala de la filosofía en cuanto a su antítesis: el vendedor. ¿Qué podemos
decir de un vendedor? En modo simple, se trata de aquel que oferta en busca
de ganancia. La filosofia más que ofertar, demanda y compromete. Además,
su actividad es desinteresada: su fin no es pragmático, aunque lo que nos
diga pueda tener consecuencias prácticas. Por eso, si la filosofia con sus
preguntas irrumpe donde impera el silencio; también hostiga cuando la
conciencia se muestra cómoda y satisfecha.
Como se puede ver, lo dicho hasta aquí tiene implicaciones enormes en
aquello que compete a nuestra tarea como educadores, al hablar propiamente
de una Filosofía de la Educación.

Notas Bibliográficas
1 Dilthey,

W .: La Esencia de la Filosofia; Filosofia y Letras, México 1944,

P·Ortega
XXIII.
y Gasset, José: ¿Qué es Filosofia?; Ed. Porrúa, México 1998, p. 12.
3

lbíd. pp. 6, 12.
lbíd. p. 12.
5
Ibíd. p. 6.
6 Ortega hace referencia a que hay épocas históricas en que la filosofía llega
a un nivel mínimo; pero otras donde alcanza un máximo. La cuestión es que
pese al nivel mínimo de la filosofía según la época histórica, la filosofía en
cuanto tal no desaparece de la historia.
7 Ortega y Gasset, José: Op. cit. p. 12.
8
lbíd.
9
Tbíd. p. 26.
10 Ibíd. p. 33. Cabe consignar aquí que la filosofía de la habencia de Agustín
Basavc, desde nuestra óptica, tiene una referencia de origen en Ortega.
Nótese por ejemplo, cuando éste apunta de la totalidad de cuanto hay: " Por
cosas entendemos no sólo las reales físicas o anímicas, sino también las
irreales, las ideales y fantásticas, las transreales, si es que las hay. Por eso,
elijo el verbo haber, ni siquiera digo todo lo que existe, sino todo lo que hay.
Este hay, que no es un grito de dolor, es el círculo más amplio de objetos que
cabe trazar, hasta el punto que incluye cosas, es decir que hay cosas de las
cuales es forzoso decir que las hay pero que no existen" ( Ortega, Op. cit.
p.33)

4

!bid. p. 28.
lbid. p. 32.
13
Dilthey, W.: Op. cit., p. 17.
14
Para Dilthey la primera nota de este método, en oposición a las ciencias
particulares, radica en la comprensión general de los problemas y el regreso
de las primeras suposiciones hasta un principio superior. Cf. Dilthey, op. cit.
~- 32.
5
lbid. pp. 35, 36.
16
lbid. p. 37.
17
!bid. p. 40.
18
lbíd. p.56.
19
lbíd.
20
lbíd.
21
lbíd.
22
lbíd., p. 58.
23
Ortega y Gasset, J.: op. cit., p. 12.
24
lbíd.
25
Ibíd.
26
lbíd., p. 13.
27
lbíd.
28
lbíd.
29
lbíd., p. 14
30
Ibíd., p. 17.
31
lbíd.
32
lbíd.
33
Ibíd., p. 19.
34
lbíd., p. 20.
35
!bid. p. 21.
36
lbid.
37
Dilthey, W.: op. cit., p. 135.
38
lbíd.
39
lbíd., pp. 133, 146.
40
lbíd., p. 140.
41
lbíd., p. 147.
42
lbíd., pp. 149, 150.
43
lbíd., p. 155.
44
lbíd. Ortega y Gasset, J.: Op. cit., p. 40.
45
lbíd., p. 26.
46
lbíd.
47
lbíd.
48
lbíd.
49
lbíd.
50
lbíd., p. 84
12

45
44

�51

Ibíd., p. 92.
52
Ibíd.
53
lbíd., p. 93.
54
lbíd.
55
lbíd.
56
Ibíd.
, M' · 1984
57 Schopenhauer, Arthur: En torno a la Filosofia, Ed. Porrua,
ex1co
.
p. 143.
.
Ortega y Gasset, J.: Op. cit., p. 33.
.
59
·ty
Dani·el·
La
Filosofía
como
una
de
las
Bellas
Artes;
Anel,
•
'1'
1nneran ,
España 1995.

PROBLEMAS, TENDENCIAS Y TAREAS FILOSÓFICAS
ACTUALES EN EUROPA

Prof. Dr. Heinrich Beck
Profesor ordinario de la
Universidad Otto-Friedrich
en Bamberg, Alemania

58

Tendencia general: Articulación de la subjetividad del
hombre y naturaleza (subjetivización; liberación del sujetohombre)

l. Problemas éticos (en el contexto del desarrollo de la cultura
técnica)
l . Respecto del hombre y sociedad

a) Ética individual respecto a.1.) al término, y a.2.) al inicio de la vida
individual.
a. l.) Eutanasia. Argumento a favor: El hombre individual, como sujeto
autónomo, tiene el derecho de disponer sobre su vida, í.e. también de
terminar su vida en el caso de sufrimiento extremo; el Estado no tiene
derecho de impedirlo. Cuando se acepta la existencia de Dios, el hombre
individual, en su conciencia moral, puede tener la evidencia del permiso de
Dios y de la armonía con Dios y con el sentido de su vida, cuando quiere
eutanasia en caso de I ímite. Argumento en contra: Exactamente un aceptarse
en sus dolores extremos, significa el camino a una última identidad con su
ser, a la libertad e independencia. Cuando se acepta la existencia de Dios,
una última entrega a Su voluntad se lleva a cabo, en la participación en la
cruz de Jesucristo; no reprime la subjetividad libre, sino la levanta y
dignifica.

46

a.2.) Aborto. Argumento a favor: La madre, como sujeto autónomo,
puede disponer libremente sobre el fruto de su vientre, como parte de su ser
(Cf. "indicación en favor del bienestar social de la madre"). Argumento en
contra: El fruto del vientre no es parte de la madre, sino solo participa en la
vida de la madre, y es sujeto de un propio ser; no se le debe hacer un mero
objeto de disposición. Casos de límite, en los que solo puede sobrevivir o
sujeto madre, o sujeto niño (Cf. la " indicación médica").

47

�2. Respecto de la naturaleza (o, La tér.nica como tema ético)

b) Ética social
b. l.) Economía como nuevo tema ético ("Wirt~chaftsethik").
Al hombre no hay que tomarlo en un mero obJeto de uso'. o en u~ mero
valor útil para otro. Por eso, no es aceptable ni el sistema
individualista/capitalista liberalista, que hace al obrero o empleado u~ mero
objeto útil para el empresario; ni es aceptable el ~1ste~a
colectivista/socialista/totalitarista, que hace al hombre un mero fu~c1o~ano
sustituible para la sociedad colectiva. Si no se da la tare_a de una sm~ts1_s de
las verdades parciales que se hacen en ambos sistemas an_t1 ett~os,
superando sus unilateralidades y falsedad_es resp_ecto del ~ombre-suJeto, este
es un sistema económico-social de una d1ferenc1ada. En el cada colab_orador
(p.e. en una empresa) tiene el derecho ~e co-h_ablar y co-determ1~ar el
procedimiento de la producción, derecho d1ferenc1ado _Y _graduado segun _las
diferentes capacidades de las colaboradores como part1c1pantes e~, el _capital
del propietario siendo co-propietarios de la empresa. ~sto tamb1en incluye
una participación en su responsabilidad: en este se~t1do, que los ef~ctos
positivos O negativos de esta colaboración co-detem11nan~e, las ganancias o
faltas de ganancia, reaccionan a los colaborad?r~s mismos, en cuant~
ntan O disminuyen el capital con el cual part1c1pan. El colaborador as1
au me
d·c
· d
es elevado al estado del co-sujeto en sentido graduado y Herencia o.
Un primer paso en esta dirección del cambio ~ ~esarrollo de la
economía y sociedad bajo la exigencia ética del reconoc1m1ento del hombre
1
como sujeto, se dio teóricamente por Alfred Müller Ar~ack Y Oswald Y.
Nell-Breuning2 y, prácticamente, por el político economista Hans E~ard con
su programa de la "economía del mercado social" ("Sozial Marktwirschft")
del partido CDU.
b.2.) En este contexto se critica también cómo al lsl~m,_ ~ue no
reconoce la libertad de la conciencia moral del sujeto hombre md1v1dual, Y
tampoco todos los "derechos humanos" de la perso~a,, y s~ discute mucl:o
sobre el entendimiento tradicional de la estructura Jerarqu1ca de la Iglesia
católica y su "derecho positivo", desde el punto de visto del "derecho
natural" de la persona humana.
b.3.) Igualmente hay que mencionar la lucha en la actualidad, c~n
referencia particular a los sistemas del judaísmo, del Islam y de la Iglesia
católica (p.e. respecto del acceso de la mujer al sacerdocio).
En suma: En cada ámbito de la vida humana individual y social Y su
reflexión ética, se manifiesta la tendencia de una articulación de la
subjetividad. Pero esto no solo vale respecto de la persona humana, sino
también de la naturaleza.
48

a) Ámbitos capitales del problema
a.! .)Técnica atómica: amenaza la destrucción de la naturaleza
a.2.) Biotécnica (Biogenética o manipulación de los cromosomas):
haciendo del hombre un objeto de la técnica experimental
a.3.) Problema ecológico (Contaminación del ambiente natural)
En estos tres ámbitos, el problema y tarea científico-técnico con
referencia ética es: ¿Cómo preconocer y evitar efectos secundarios e
involuntarios negativos, en nuevas técnicas con metas y efectos primarios
positivos? (Cf. p.e. "Contergán")

b) Enfoques de solución ética:
b. l.) Principio que valió hasta ahora: Actuar con una nueva técnica
hasta que se manifiestan efectos negativos. Pero porque estos pueden ser e1~
las nuevas técnicas excesivamente destructivas, este principio no busca ser
3
responsable. Por eso, Hans Jonas propuso su principio de responsabilidad":
No actuar con una nueva técnica, hasta que se esté seguro que no habrá
efectos negativos.
4

b.2.) Adolf Meyer-Abich (miembro también político del senado de la
ciudad de Hamburg) propone un "abogado jurídico de los derechos de la
naturaleza a vivir" (e l qué actúa p.e., cuando el estado quiere destruir un
bosque para construir una nueva carretera).
El problema ético fundamental, de relevancia existencial para el
hombre, así es: Tratar la naturaleza no como un mero objeto de uso (y de
explotación), sino como co-sujeto y "partner" del hombre: y no como solo
valor útil para el hombre, sino en primer lugar como valor de sentido en si.
Pero de este problema existencial de la filosofía práctica. surge el problema
de la filosofía teórica: ¿Cómo fundamentar una tal "subjetividad", dignidad
y "valor en si" de la naturaleza? Este problema teórico. incluye una tarea de
la "Filosofía del Conocimiento (y de las Ciencias) 1, y otra tarea de una
'·Ontología de la Naturaleza".

11 Problemas, tareas y tendencias de la Filosofía del conocimiento y de
las ciencias.
1) La crisis del Nominalismo y Kantianismo por motivos éticos
a) El problema gnoseológico en la época de la cultura técnica:

49

�Según el Nominalismo y su continuación en el Kantianism?, nuestras
categorías de la razón y conceptos racionales, no son en~end1dos como
recepciones, representaciones y pronunciaciones de las esencias de las cosas
en si mismas y de estructuras ónticas de sentido (las qué valen como nopercibibles y no-conocibles por la razón), sino al c~ntrario_ como solas_ formas cognoscitivas del sujeto-hombre a formar las 1mpres10nes sensonales
del mundo a objetos del conocimiento, es decir como instrumentos
intelectuales del sujeto-hombre a dominar al mundo empírico teóricamente
(== son "nombres" a tomar el mundo material en las manos intelectuales del
sujeto espiritual). La "lógica" sirve como instrumento y técnica intelectual,
de apoderarse teóricamente de la realidad. Pero entonces, en la base de una
tal presuposición, parece muy difícil a fundamentar teóricamente mediante
conceptos y argumentos racionales, un sentido y valor de la~ cosas en si, y
un ser y sujetividad de la naturaleza, que hay que ser reconocido y respetado
prácticamente, éticamente.
b) Enfoques de solución (que intenta superar el problema de un tal
subjetivismo antropocéntrico, en punto de partido de este mismo):
b. l.) El "Imperativo categórico (l" (del Último Kant, de la "Metafísica
de los costumbres") dice: Solamente entonces se puede actuar según las
prescripciones estrictamente transcendentales de la razón práctica del
sujeto-hombre, cuando se mira al hombre no como a un mero medio a un
fin, sino como a un fin y valor en si mismo lo que incluye la disposición a
contribuir a su felicidad subjetiva y perfeccionamiento natural, y lo que
quizá incluirá en el futuro, bajo las exigencias de sobrevivir en la época de
la técnica, la disposición de reconocer también la naturaleza como sujeto y
valor en si. Este implica una "historia de la razón trascendental" (Cf. la
anunciación de esta tarea en el fin de la "Crítica de la razón pura"), según la
cual la razón trascendental, bajo el desafío de la amenaza de la naturaleza en
la época técnica, podría dar nuevas directivas al intelecto, que posibilitan el
sobrevivir del sujeto hombre.
b.2.) Karl Otto Apel5 parece seguir con un primer paso en esta línea,
sustituyendo las formas transcendentales del pensamiento práctico en Kant,
por condiciones de la vida y lenguaje-diálogo práctica del hombre.
6

b.3 .) Semejantemente, Jürgen Habermas en su "Ética del consenso"
dice, que lo "trascendental" no sea algo abstracto transh istórico, sino que se
realice en la historia de la sociedad concreta, mediatizándose
dialécticamente, para que pueda manifestarse en el consenso efectivo de la
gente humana, el cual, por eso, sirve como criterio de la verdad
trascendental.

50

. b.4} P~ro, todos estos enfoques parecen sufrir en la carencia, que son
suJeto-centncos, en cuanto prescriben a respetar el ser y valor del hombre y,
de la natu~~leza e~c_l~s1vamente por motivos del "hombre sujeto
trascendental , (a pos1btl_1tar su _sobrevivir), no sabiendo si el otro y la
natu:aleza segun su propia esencia son dignos a ser respetados como valor
en s1; pues_, estos enfoques no superan el Nominalismo (sino siguen en la
7
base del mismo). Por _eso, los J. Marechál, K. Rahner, J.B. Lotz y E. Coreth
~an ~n paso Y sust1tu~~nd_o. cada tal "Idealismo trascendental" por un
Realismo trascendental , d1c1endo que la forma y exigencia trascendental
de pensar Y com~ortarse prácticamente, consiste en la correspondencia al
ente qu~. se man_1fiesta e~ su ser y valor en si. Y así, sucede una auto
superac1on del SUJeto centnsmo desde si mismo.

b.5)_ Una confirmación y cierto apoyo complementario parece resultar
en la critica de K. Marx posterior (el que mira a la naturaleza como a un
mero objeto ~e explotación económica) por Alfred Schmidt8 que se refiere
al Ma°'.' an~~nor y su reclamación de una "Humanización de ta naturaleza y
naturahzac1on del hombre". Pues, este supone una evidente cierta identidad
Y. semejanza _ontológica entre hombre y naturaleza, a través de su
(igualmente evidente) no-identidad y desemejanza. Así, se da una "Filosofía
de la ~iberación de la naturaleza del apoderamiento despreciante v
d~st:u~t1vo por el hombre", en la perspectiva de un marxism~
dialect1camente avanzado y "originarizado" .
A _esta crisis de la Teoría nominalista-antropocéntrica del
conoc1m1ento", corresponde una crisis en los fundamentos de las ciencias v
se expresa y continúa en esa.
'2. La crisis en los fundamentos de las ciencias humanas y naturales.

. a) El p_roble~a: En la línea de Kant al Neo-Kantianismo (ante todos:
Wilhel~- Dilthey!. _hast_a el Neo-Positivismo. se da una distinción y
~e~ara~1on entre ·,,c1enc1~s naturales".. C\iantiticantes y objetivizantes, y
c1enc1as humanas , cual1ficantes y subJet1vantes. Las primeras abstraen de
cada sentido cualitativo de la realidad, siguiendo el paradigma moderno de
~na_''.~educción de lo cualitativo a lo cuantitativo", e intentan sólo un
analis1s c~usal exacto" de la naturaleza. Las segundas miran precisamente
a lo ~ualitat1vo, a las estructuras de sentido y valor, e intentan un
entendimiento intuitivo de las obras de la cultura, desarrollando un '•método
her~enéutico", correspondiente. En el contexto del Neo-Positivismo.
domman~e en nuestra cultura técnica, las segundas se encuentran
desvalonzadas por ~o _ser ·'ciencias estrictas", porque no tendrían ningún
valor par~ el proced1m1ento de la cu ltura técnica, del consumo, dominio y
apod_e~am1,ent? de lo real. Pero precisamente por el procedimiento del
dom11110 tecnico, abstrayendo del sentido, en la actualidad se da la pérdida
51

�de la dimensión de un sentido obligante para la sociedad, y la crisis de
sobrevivir.
Pasos de enfoques de solución

(Wirkungsquantum) en Max Planck 16• Así, se abre la posibilidad y tarea de
una "onto-hennenéutica" de las estructuras de sentido, inmanente de la
naturaleza.
III Tarea de una nueva "Ontología del hombre y de la naturaleza"

a. l .) Odo Marquard 1º a rehabilitar las humanidades (contradiciendo a
su desvalorización por el Neo-Positivismo) como complemento Y
compensación necesarios de las ciencias naturales, para que no se pier~a en
el sin-sentido: Las humanidades sensibilizan para estructuras de sentido Y
ayudan a orientarse en valores de sentido, los cuales se representan. en ~as
obras de la cultura. (Su dicho: "Cuanto jamás proceden las c1enc1as
naturales, tanto jamás son inevitables las ciencias humanas") Pero resulta el
problema: ¿Los valores expresados en las obras de la cultura en el pasado,
pueden obligarnos también en el presente y futuro? Este problema hace
necesario un tránsito de una hermenéutica sólo empírica (como se da en las
ciencias humanas, que son ciencias empíricas) a una onto-hennenéutica
(estrictamente filosófica, preguntando y entendiendo al sentido cualitativo
del ser como ser, que se expresa en los fenómenos de la cultura). Este
problema y necesidad. Marquard mismo lo hace visible pero no lo supera.
a.2.) Paul Feyerband 11 y Thomas Khun 12 descubren en la ciencia
natural y cuantificante, como su base un interés de conocer y preentendimiento del ser como ser, que forma y dirige lo visto e interés de
preguntar y conocer, y que es algo cualitativo y un hecho y producto de la
historia e históricamente-variable. Pero esto cae bajo la competencia de las
ciencias humanas e históricas, y así, éstas mismas aparecen como las
ciencias fundamentales de las ciencias naturales, y se supera la distinción y
separación de ambas. Las ciencias naturales exactas con su paradigma de la
"Reducción de lo cualitativo a lo cuantitativo" (y el subyacente interés de
dominar la realidad) son un producto muy contingente de la historia y por
eso, bajo la cultura técnica y la crisis de sobrevivir, cambiable en el futuro.
Hablan del "cambio del paradigma" y de una "Revolución científica"
( "Anything goes"). Con este enfoque, se puede correlacionar la
interpretación de la cultura técnica como época de la historia del ser, según
Heidegger 13 , el qué el "A priori de época técnica" es el ''Ge-steff', es decir
el desafiar a la realidad por las ciencias naturales y la técnica (y hay que
esperar que en el porvenir va a volver la apariencia del fondo del ser como
algo divino, superando la noche de la carencia del sentido).
a.3.) Según Carl Friedrich v. Wei1.ácker14 en las ciencias naturales
cuantificantes, recientemente ya entran aspectos cualitativos, estructuras
armónicas y estéticas, como se da en la categoría de la "información"
creciente de la materia, en el curso de su evolución cósmica (categoría
nueva en la física y biología moderna, por la que se ofrece una referencia a
la "idea" de Platón o la "fonna" de Aristóteles). Cf. también la "formula del
mundo equilibrio en Wemer Heisenberg1\ o el "cuanto de efecto"

52

En el trasfondo de la descrita evolución revolucionaria en el ámbito de
la "Filosofia del conocimiento y de las ciencias", iniciada por las
necesidades éticas de la cultura técnica, tanto el ente-hombre como las
distintas especies de entes de la naturaleza, se interpretan como seres sujetoobjetos, y se desarrolla una ontología correspondiente.

l. La nueva "Onto-Antropología". Respecto del hombre, esta constitución
ontológica significa a) una acentuación objeto-sujeto (= acto de ser como
movimiento desde su ser-naturaleza hacia su ser-espíritu, o auto
subjetivación, auto-interiorización), y b) una acentuación sujeto-(= acto de
ser como movimiento desde su ser-espíritu hacia su ser-naturaleza cultivada.
o auto-objetivación, auto-expresión en la propia naturaleza y naturaleza
ambiente).
a) La primera, se desarrolla en el diálogo con las ciencias naturales y
elabora la semejanza y desemejanza del hombre con los entes infrahumanos
(animal, planta), como p.e. en Max Scheler17 Arnold Gehlen 18, Adolf
Portmann 19 este diálogo también teorías modernas antropo-biológicas
cibernéticas.
b) La segunda, se desarrolla en el diálogo con las ciencias humanas
(espirituales y sociales-históricas) y elaboran la semejanza y desemejanza
del hombre con la idea de un ente sobre-humano ('espíritu puro'),
acentuando la historicidad del hombre, como se da, en punto de partida de
(San Agustín) G.W.F. Hegel y Martín Heidegger
En neo-marxistas como Ernst Bloch 20 o en Jürgen Habernrns21. o en
una "Filosofía del encuentro y de existencia" como en Martin Buber22 y
otros.
2. La nueva "Onto-Cosmología" y "Onto-Biología" elabora en la
naturaleza, que en la Edad moderna casi exclusivamente fue comprendida
como un mero objeto, ahora una "sujetividad" intenta a entender la
naturaleza como sujeto de un propio ser y sentido en si, y de propias
cualidades, hábitos, actitudes, actos y acontecimientos.

a) Esto sucede principalmente en una referencia particular a Fr.W.J.
Schetling23 (= polaridad intuitiva entre la s1.:bjetividad y la objetividad del
ser, es decir entre el mundo material y el espíritu Dios, en la fílosofia de la
arte y estética y a Hegel (="identidad negativa" entre 'subjetividad' y
'objetividad' del ser). A la concepción de una tal "identidad (negativa)", de
53

�la naturaleza material con el sujeto absoluto Dios, para que se fundamente
ontológicamente la subjetividad de la naturaleza, se oponen representa~tes
de la tradición aristotélico-tomista, que hablan solamente de una analogia Y
participación.
b) Esta última dirección especialmente permite también una gradación
de la subjetividad de la naturaleza, en sus ámbitos y seres: según el grado de
su ser-en-si e in-sistencia, la planta ser menos sujeto (y más "objeto") que el
animal, y este mismo esencialmente menos que el hombre. Esta
interpretación implica también la moderna teoría cibemét'.~ª' según la ~ue
los entes aparecen como sistemas círculos de auto regulac1on (Regelkre1se)
e infom1ación, y se refiere además a Alberto Magno y Johann Wolfga_ng
Goethe los cuales experimentaban con la naturaleza no solo
"cuantitativamente", sino en primer lugar "cualitativamente".
c) En esta dimensión del desarrollo de la ontología, hay que mencionar
peculiarmente la teoría de un "lenguaje" de los "acontecimientos originarios
24
de sentido" de la naturaleza, en Hans André . El entiende e interpreta la
evolución filogenética y ontogenética como "acontecimientos de
encuentro", entre una potencia receptiva de parte de la naturaleza material y
el acto actuante y formante de parte del espíritu Dios. En estos
acontecimientos, las antiguas y anteriores formas de la naturaleza residen en
una privación (stéresis) y empobrecimiento cada vez más radical, para que
se haga posible la recepción y realización de nuevas formas de ser cada vez
más ricas; así, la estructura fundamental dinámica de la naturaleza se
expresa en la fórmula: acercamiento (a un sentido más rico y alto) por
distanciamiento (y liberación, de lo viejo antiguo y menos perfecto,
dejándolo) ("Ann Ciherung durch Abstand"). Así, Hans André fundamenta
una Onto-Estética de la naturaleza, realista, la cual no se agota en la
descripción de estructuras armonica\es ideales arquetípicas, sino que toma
en serio las carencias, fracasos y sufrimientos, en relación análoga y unión
participativa con la historia del hombre, y apertura al misterio cristiano de la
cruz. Pero hay que mencionar, que hasta ahora este camino de una tal
interpretación onto-histórica de la realidad experimentada, no ha logrado la
debida atención y resonancia.
IV El problema de una nueva metafísica el transito de la "Edad
moderna" a la "Edad post-moderna".

En la necesidad de una última fundación de la subjetividad del hombre
y naturaleza, en relación a una subjetividad absoluta y divina, nuestra época

de la cultura técnica, la moderna, se ve ligada a un entendimiento
nominalista-racionalista y tecnicista de la razón humana, según el cual el
conocimiento racional no puede abrir la realidad empírica en su fondo
absoluto, sino solamente tomarla en sus manos intelectuales, i.e.
determinarla por categorías del sujeto-hombre. a dominarla teórico-

54

prácticamente. Por eso, en esta necesidad de una última fundación
ontológica, se rechaza la razón, en absoluto, e intenta lograr el absoluto por
un camino más irracional e intuitivo, que se apoya en un entendimiento
imaginativo-simbólico de la realidad. Así, se origina una nueva Metafísica,
la post-moderna.

1. Como pueden valer ciertos representantes de la "Filosofía de la
existencia" y de una hermenéutica dialéctica de la historia y realidad, corno:
25

a) Karl Jaspers : El fundamento absoluto de sentido es la así llamada
"Trascendencia", lo más allá de todo lo sensorialmente experimentable y
racionalmente determinable.
26

b) Martín Heidegger : El ser desde su fondo. se revela y llega en su
acontecer en la historia, y es lo que siempre de otra y otra manera va a venir,
el por-venir, que nunca ves racionalmente es pre-determinable y fijable.
c) Emst Bloch y la " Escuela de Francfort'' (como Max Horkheimer)2'
Lo que ya es, todavía no es esto que debe ser; así, en una dialéctica
negativa, la historia desde su íntimo ser tiende hacia un futuro positivo, de
lo que sólo se puede decir. que es ''el absolutamente otro•· de lo presente
negativo.
1.
Representantes actuales
28
Jean Francois Lyotard
(Francés): El critica un pensamiento
unidimensional e instrumental-técnico, que utiliza y explota sujeto
céntricamente la realidad dada. Favorece un pensamiento multidimensional
y simbolismo metafísico. según que el mundo físico y el fin del arte son
entendidos como medio transparente a un sentido metafísico. no
racionalmente captable.
29

b) Fritjof Capra ) (austriaco): Compara la mentalidad de la Edad
moderna y post-moderna: la primera aparece racionalmente objetivame. La
segunda intuitiva y experiencialmente abierta. Para la primera, el mundo
consiste de substancias fijas y separadas para la segunda, el mundo es una
unidad estructural y dinámica de relaciones y un contexto de sentido
fluyente. Al mundo material extendido en el espacio y tiempo, corresponae
la ciencia racional de Occidente europeo; al mundo inmaterial y espiritual
corresponde la intuición filosófica del Oriente asiático. Y ambos, es decir. el
Lógos objetivo.! y el "Tao transobjetivo" comportan como dos polos de
vista de la misma realidad: el primero: como visto de frente y del "exterior".
El segundo como visto de trasfondo y del "interior". Pero parece, que con
esta interpretación que tiene semejanza con el monismo y panteísmo
dialéctico de Schelling y Hegel, ocurre que: se cae de un extremo
racionalismo, que exagera las diferencias entre las cosas y las separa, a un
extremo irracionalismo, que niega las diferencias ontológicas en las cosas y

55

�las identifica. La tarea sería un conocimiento sintético intuitivo-racional,
que ve tanto la unidad corr,o las diferencias de la realidad, en la línea de una
"semejanza en la desemejanza y "desemejanz.a en la semejanza". i.e.
analogía y participación.
Peter Sloterdijk3º (Holandés): Acentúa menos el aspecto teórico (como
Capra) y más el aspecto práctico del entendimiento filosófico post-~oderno
de la realidad. Dice, que el racionalismo tecnicista de la modernidad se
destruye a sí mismo. En un ci_erto "Ci~ism~ Diogenista" ~n su "Crítica_ ~e
razón cínica, la razón es suJeto y s1multanearnente obJeto de la critica •
como se manifiesta en los "acontecimientos" "lógicos" de la bomba atómica
y contaminación de: ambiente natural, lógicos para la cultura racionalista
que se cierra frente a la realidad y la desprecia. Por eso, él habla no por un
lenguaje racional, sino simbólico. Así, según Sloterdijk el mundo equivale a
un museo: es decir, el hombre conserva lo que ha sido, en su memoria corno
en un museo, para que él pueda escapar de la confrontación y del cambio de
su ser. El hablar no en conceptos racionales, sino en imágenes del mundo.
intenta a no determinar y estrechar, sino a liberar y motivar a la propia
acción.

!~

Como se manifiesta, son 2 momentos que caracterizan la Nueva
Metafisica en el tránsito de la "Modernidad" a la "Post-modernidad":
1. Una crítica de la unilateralidad del pensamiento racionalistatecnicista y separatista ("dualista'') del Occidente europeo. y
2. un influjo del pensamiento más intuitivo y armonizante ("monista'')
del Oriente asiático.

Ambos aspectos implican el peligro de caer de un extremo al otro,
opuesto. lo que exige un compromiso particular de la ' Filosofía de la cultura
e historia', que recientemente está ganando nueva importancia y actualidad.

V. Filosofía de la cultura e historia, como urgencia actual.
1. Crítica de la cultura occidental moderna secular, de origen europeo.
Precursores:
a) Oswald Spengler3' en la base de Friedrich Nietzsche32 profetiza la
"caída del Occidente'· corno autodestrucción necesaria de su cultura, por su
ser contra la naturaleza inhumana.
b) Actualmente, la llamada " Filosofía y teología de liberación" misma
que es de origen ideológico europeo, en primer lugar por su representante
Enrique Dussell33 (Argentino, estudios en Alemania, esposa alemana). en la
base de Ernrnanuel Lévinas34 caracteriz.a la cultura occidental en su

56

disposición fundamental corno más óptica (con hechos analíticos
di~olventes ~ separantes) y háptica (con manos agresivas) y en este sentid~
mas mascul111a. y por otro lado las culturas asiáticas y africanas como más
acentuad~s en ~I oído y _capacidad de la armonía y unidad con el ser, y en
est.e sentido mas femenmas. Por eso, el camino a la plena identidad del
hombr_e ~xig~ la liberación del inhumanismo, imperialismo y "machismo de
la razon_ occidental, que no respeta sino somete y explota al ente, y una
refere~c1a a las cu_lturas l_lamadas opuestas. Pero hay que ,er, que también
ellas tienen sus un!lateralidades y carencias; y así, el camino no puede ser el
re~~azo de ~na cultura_ e idolatría de otras, sino una integración cultural
cn~1ca, que mcluye purificación y cambio de todas, lo que conduce a una
''Filosofía del encuentro cultural" como tema fundamental de la Filosofía de
la historia y porvenir.

2. Tare~ de una Filosofía del Encuentro innovador e integración de
culturas capitales del mundo (tema, que en su urgencia ya se indicó en el
Congreso mundial de filosofía en Brighton/lnglaterra 1989).
Una tal intención puede tomar su punto de partida en ciertas tesis de
5
Jean Gebser3 con referencia a las que se aconseja a distiniruir en la
evolución de la conciencia y cultura de la humanidad ,;es etapas
estructurales, que se comportan como tesis-antítesis y síntesis:
1. En la primera etapa, la arcaica-mágica-mítica, la estructura de la
c?nc~en~ia humana era pre-racional (como la de un niño. tempranamente),
~111 rn_ngun_sab~~ de ~n propio '·yo" ni de una oposición sujeto-objeto, en una
•~e~t1dad _intuitiva mmed1ata con la realidad entera; originaba en Asia )
Afr1ca y sigue encontrarse allí en unos lugares, hasta hoy.
2. En la segunda etapa de su evolución. la racional, en la conciencia
human~ se formaba _el ··yo•· y la oposición y dualismo entre sujeto) objeto.
exag:ran~?se también hasta una fijación al propio yo en un "sujeto
ce?~1smo . Y,, d~s~rrollando un ·'pensamiento perspectivisra }
un1d1mens1onal ; originaba en Europa y se extendía a todo el mundo como
conciencia y cultura secular.

3. En el porvenir, se da la posibilidad y necesidad de un salto creativo
en la evolución de la conciencia y cultura humana, hacia una estrucwra
s~b~e ~~cional, que no es irracional sino implica toda la capacidad de
?1sti_n_c1on y estructuración racional y la reúne con la capacidad originaria
mtu1t1va de conocer, siendo una in1uición racionalmente estructurada 0
racionalidad intuitivamente fundada e integrada; en esta estructura de su
co~ciencia~ el hombre ni será sin yo, ni encerrado en su )O, sino .. libre de su
yo • lo que a nosotros parece posible sólo por el amor y es el estado del
amor.

57

�Se trata de una "visión aperspectivista y multidimensional" de la
realidad, y de una conciencia y cultura i~tegr~l de la humanidad, q_ue puede
originar por un encuentro innovativo y smtes1s_ de las culturas .º~c1dentales,
asiáticas y africanas, por el que se cambia humana y et1camente Y
constituyen un estado y conciencia cualitativamente nuevo.
Un tal paso a una más comprensiva y perfecta cualidad de ser hum~no,
no parece ser una utopía vacía, si se toma en cuenta ~ue para la hu~amdad
por causa del crecimiento enorme del poder c~n~truct1v? ~ destruct~vo_ de la
técnica no resulta otra oportunidad de sobrev1v1r y qu1za, los sufnm,entos
actuales de la humanidad en cada ámbito de su vida y cultura, se puede
entender como "dolores del parto" a un nuevo tipo del ser-hombre. Pero ya
de antemano se puede estar seguro del éxito de la aventura de la evolución,
y ciertamente se exige de una concienciación de su finalidad, de sus metas Y
posibilidades positivas como de los peligros de. fraca_so. -~ esta ~area
necesaria, debe servir el siguiente proyecto de mvest1gac1on tilosofica
científica, a cuya colaboración Uds. son invitados; estamos formando, pa_ra
su realización, un grupo internacional de colaboradores, de Europa, Asta,
África, Norteamérica y América latina.
3. Programa inicial de un proyecto de investigación filosófica-cultural para
colaboración internacional:
I Objetivo: Fundamentos onto-antropológicos de la estructura cultu~al
de la humanidad con referencia particular a las culturas de Europa, Asia,
América y Oceanía

II.

Partes:
l. Fondo común original de las diferentes culturas y los procesos de
diferenciación partiendo del origen común
2. Tipologización onto-herrnenéutica comparativa de las culturas llamadas
en su estado actual
3. Posibilidades de un de las culturas diferentes y de una integración cultural
del mundo
Nota: la parte I mira al pasado e intenta un entendimiento desde las
"causas eficientes"; la parte 2 mira al presente e intenta un análisis
fenomenológico y un entendimiento desde la "causa formal"; la parte 3 mira
al futuro e intenta un entendimiento desde (y hacia) la "causa final" del
movimiento cultural de la humanidad. Así, se hace evidente el valor
innovativo tanto teórico como práctico del proyecto (p.e. abriendo metas y
perspectivas para una política y educación de horizonte mundial y fundando
una ética política ...)

58

III. Ámbitos del proyecto, o componentes cardinales de la cultura, por
lo pronto analizando en comparación intercultural (analizados en unas líneas
fundamentales, respecto del "espíritu de la referida cultura" que aquí se
expresa):
1.
2.
3.
4.

El lenguaje
El arte
La filosofía
La religión

Nota: Como la base de cada cultura, se entier.de la estructura de la
misma. la que se expresa -de manera -diferente- en todos los fenómenos
culturales:
Racionalizándonos en el lenguaje,
Sensorializándonos en el arte,
y culminando y logrando el fundamento de su identidad en la filosofía
y religión.
Estos ámbitos no hay que entenderlos aisladamente, (sino los
esclarecimientos correspondientes tienen que ser realizados en una mutua
participación (e "inspiración").

IV. Como Método filosófico básico se ofrece la hermenéutica, es decir
en su desarrollo y profundización a una onto-hennenéutica, la que hay que
concretizar y diferenciar según las exigencias de los mismos ámbitos.
Como "llave onto-hermenéutica se da un entendim iento fundamenta l
del ser como acto y movimiento triádico (o " in-ex-reinsistencial"). Esto se
forma y define en un diálogo crítico con métodos tradicionales dialécticos
(p.e. Hegel en el Occidente) y onto-polarizantes (p.e. según "Yang e Yin··
en el Oriente). Como sirven la descripción fenomenológica (esp. respecto de
la parte 2) y el análisis causal (respecto de la parte 1). Pero. porque aquí 110
se trata de una mera investigación empírica. sino de un entendimiento
espiritual-filosófico de las culturas. Estos métodos sólo fungen como
aux iliares y tienen que ser integrados en el ejercicio de la ontohermenéutica, en la exégesis onto-lógica del sentido del ser como acto que
subyace y que se expresa y manifiesta en los fenómenos culturales. Y
porque este "Lagos del ser" se "analogiza'' y diferencia según las diferentes
culturas, la comparación de las culturas debe seguir al principio de la (que
significa en su raíz. una "Analogía del movimiento triádico•· del ser).
Y. El procedimiento práctico incluirá:

59

�•

Formación de una biblioteca de publicaciones e informaciones
correspondientes;
• intercambio
de
informaciones
sobre
publicaciones
correspondientes, congresos etc.; correspondientes de los
científicos que participan en el proyecto;
• visitas mutuas y encuentros entre los participantes,
Y participación ~n cuanto posible- en clases y simposios con
respecto
de los colegas;
• realización de simposios de investigación: a) como partes
integrales del ofrecimiento docente regularlo en las Universidades;
b) como pequeños congresos de carácter intemac ional, con
publicación Je las actas;
• por trabajos científicos. (s de. Licenciatura o Doctorado);
intercambio ínter universitario de algunos de estos alumnos (con
mutuo reconocimiento de los criterios); y participación y
colaboración ínter universitaria de colegas profesores en los
exámenes de estos alumnos.

Nota: Como un lugar de investigación en esta perspectiva ya es
fundado p.e. en la Universidad de Bamberg/Alemania la "Forschungsstelle
fürinterkulturelle Philosophie und Comeniusforschung" (Directores: Erwin
Schadel y Heinrich Beck). En este instituto, al servir a este proyecto,
entretanto aparecieron en una serie de monografías científicas, en la
Editorial Internacional Peter Lang Francfort del Meno-Bern-Nueva York
París, bajo el título: "Schriften zur Triadik und Ontodynamik", hrsg. von
Heinrich Beck und Erwin Schadel (P11blicaciones en torno a la Triádica y
Ontodinámica, ed. por H. Beck y E. Schadel) los volúmenes:
1. Heinrich Beck e Ismael Quiles (ed.): Entwickhmg zur
Menschlicllkeit durch Begegnung westlicher und ostlicher Kultur
(Evolución a la humanidad por Encuentro de las Culturas OccidenteOriente. Actas del IV. Coloquio intercontinental en tomo a la Antropología
insistencia), 1986 en la Univ. de Bamberg. Contribuciones en alemán,
español, inglés, francés), Ed. Peter Lang, Frankfurt/M.-Bern-New YorkParís 1988;
2. Heinrich Beck: Ek-in-sistenz. Positionen und Transfonnationen der
Existenzphilosophie, Ed. Peter Lang, Frankfurt M.-Bern-New York-Paris
1989;
Edición español: Ex-in-sistencia. Posiciones y transformaciones de la
Filosofía de Existencia. Ed. Ser y Saber (Univ. del Salvador), Buenos Aires
1990; 3. Erwin Schadel (ed.): Actualitas omniurn actuum (Contribuciones
en alemán, español, inglés, francés), Ed. Peter Lang, Frankftlrt/M.-BemNew York-París 1989:

60

4. E. Schadel/U. Voigt (edd.): .Sein -Erkennen -Handeln.
lnterkulturelle, ontologische und ethische Perspektiven (Ser -ConocerObrar. Perspectivas interculturales, ontológicas y éticas). Festschfrift für
Heinrich Beck zum 65. Geburtstag. Ibíd. 1964;
5. H. Beck/G. Schmirber (ed.): Kreativer Friede durch Begegnung der
Weltkulturen. lbíd. 1995. Edic ión español bajo el título: Paz Creativa a
partir del Encuentro de Culturas del Mundo. Universidad del Zulia
Maracaibo/Venezuela 1996; ed. inglesa Delhi/India 1996: ed. Clúna Beíjíng'
[Pekín] 1998;
6. E. Schadel (ed.): Ganzheitliches Denken (Pensamiento holístico).
Festschrift für A. Rieber zum 60. Geburtstag, Ed. Peter Lang, Frankfurt/M.Bern-New York-París 1966;
7. Uwe Voigt: Das Geschichtsverstandnis des Johann Amos Cornenius
in 'Via lucís' als kreative Syntheseleishmg (El concepto de la historia seoún
Juan Amos Comenio en su libro 'Via lucis' como síntesis creativa). Ibíd.
1996;
8. Uwe Voigt (ed.): Die Menschemechte im interkulturellen Dialog
(Los derechos humanos en el diálogo intercultural). lnternationales

wissensc_haftliches_ Symposium unter der Schirmherrschaf der Europaischen
Akadem1e der W1ssenschaften und Künste, Bamberg 30.6.- 4.7.1997. In
honorem Heinrich Beck. Ibíd. 1998;
. 9. Eu~ Knn/Erwin Schadel/Uwe Voigt (edd.): Aktive Gelasseheit (El
deJarse activo). Festschrift für H. Beck zum 70. Geburtstag. Ibíd. 1999; ¡ O.
Yu-hui Chen: Absolutes Nichts und rhytmisches Sein. Chinesischer Zen
Buddhismus und Hegelsche Dialektik als Momente eines interkulturellen
philosophischen Diskurses (La nada absoluta y el ritmo del ser. ZenBudismo chino y la dialéctica de Hegel como momentos de un discurso
filosófico-intercultural). lbíd. 1999.

61

�17

Notas Bibliográficas

1 Cf.. A. Múller-Armack, Genealogie der sozialen Mrktwi~schaft.
Frühschriften und weiterfürende Konzepte, Sttuttgart 1_974; Dtagnose
unserer Gegenwart. Zur bestimungunseres geistesgeschchtlichen Standorts,
Bern 1981
.
1 Cf.. o. y. Nell-Breuning, Baugesetze der Gesellschaft, Fretburg 1968;
Gegenseitige Verantwortung. Das Solidaritats~rinzip, M~nchen 1961;
Gerechttigkeit und Freiheit. Grundzüge Kathohscher Soz1allehre, Wien
1980.
.
·
ti ·k fi' d.
Cf.. H. Jonas, das Prinzip Verantwortung. Versuchemer E 11 ur 1e
technologische Zivilisation, Frankfurt a.M. 1988.
. .
.
4 Cf.. K. Meyer-Abich, Wissenschaft für die Zukfunt. Hohst1ches Denken m
okologischer und politischer Verantwortu~g, Mü~chen 1984.
.
5 Cf.. K.-0. Apel, Transformation der Philosoph1e. (Vol. 1: Sprachan_al~t1k,
Semiotik,
Hermeneutik;
Vol.
2
Das
Apnonder
Kommunikationsgemeinshaft), Frankfurt a.M. 1984.
6 Cf. J. Habermas, Theorie des kommunikativen Handelns; (Vol. l:
Handlungsrationalitat und gesellschaftliche Rationalisierung; Vol.2 Zur
Kritik der funktionalistischen Vernunft), Frankfurt a.M 1988;
MoralbewuBtsein und kommunikatives Handeln, ibid. 1988.
7 Cf.. G. Marechál, Le point de départ de la métaphysique. Lesons sur le
developpement historique et theorique du problemede la connaissance.
(Voll. 1-5, Paris 1944-1949; K Rahner, Horer des Wortes. Zur Grundlegung
einer Religionsphilosophie, München 1964.
8 Cf. A Schmidt, Der Begriff der Nat11r in der Lehre von Marx, Frankfurt
a.M. 1974.
9
Einleitung in dieGeisteswissenschaften, Versuch einer Grundlegung für das
Stadium der Gesellschaft und der Geschite. !.Vol. ( 1983), StuttgarGottingen 1959 (Dilthey, Ges. Schrifte. 1. Vol.); Die geistige Welt.
Einleitung in die Philosophie des Lebens ( 1. Halfte: Abhandlungen zur
Grundleung der Geisteswissenschaten), lbid.1968 (Ges. Schriften. Voll.
5.6).
1 Cf. O. Marquard, Über die Unvermeidlichkeit der Geisteswissenschaften.
En: Marquard, Apologie des Zufálligen, Stuttgart 1987, p. 98-116
11 Cf. P. Feyerabend, wider den Methodenzwang, frankfurt a.M. 1976:
Wissenschaft als Kunst, ibid. 1984
12 Cf. Th Khun, The struscture of scientific rvolutions, Chicago 1983.
13
Cf. M. Heidegger, Die Technik und die Kehre, Pfullingen 1962.
14 Cf. C. F. v. Weizsiicker, Die Einheit de Natur, München 1982: Der garten
des Mensch ilchen. Beitrage zur geschichtlichen Antropologie, Frankfurt
a.M 1984
15 Cf. W. Heisenberg, Wandlungen in den Grundlagender Natuwissenschaft.
9. Ed. Stuttgartl959; Phisik und Philosophie, Frankfurt 1959; Der Teil und
das Ganze, Mi.inchen 1969
16
M.Planck, Die Quanter.hypotethese, München-Battenberg 1969.
62

3

°

Cf. M. Scheler, Die Stellung des Menschen im Kosmos. fn: Sate
Schriften, Bern-München 1976, p. 7-71; Schriften aus dem Nachlaf3. Vol. 2,
ibid. 1979; espec. p.201-203; 2 13 y 217.
18
Cf.. A. Gehlen, Der Mensch. Seine Natur und seine Stellung in der Welt,
Frankfurt a.M. 1971
19
Cf. Portmann, Zoologie und das neue Bild des Menschen. Biologische
Fragmente zu einerlehre vom Menschen. Hamburg 1956; Bilogie und
Geist, Zürich-Frankfurt a.M. 1973; véase también Helmut Müller,
Philosophische Grundlagen der Antropologie Adolf Portmanns, Weinheim
1988
2
Cf. E. Bloch, Das Prinzip Hoffnung. Frankfurt a.M 1973
21
Cf. J. Habermas, Zur Rekonstruktion des historischen Materialismus,
Frankfurt a. M. 1976; véase también nota 6.
22
Cf. M.Buber, Das dialogischen Prinzip, Heidelberg 1984.
23
Cf.. F.W. J: Schelling, Clara order Über den Zusammenhag derNatur mit
der Geisterwelt. Ein Fragmente, Andechs 1987; Philosophie der Kunst.
Reimpr. De leed. De 1859, Darmstadt 1976.
24
Cf.. H. André Anniiherung durch Abstand. Der Begegnungsweg der
Begegnungsweg der Schopfung, Salzburg 1957.
25
Cf.. K. Jaspers, Philosophie. Vol l. 1-3, Berlín 1932 (Vol. 1:
Philosophische Weltorientierung, Vol. 2: Existenzerhellung, Vol. 3:
Metaphysik), 3. Ed., Berl in-Gottingen-Heidelberg 1956; Chiffren der
Transzendenz. Ed. Por Hans Saner, München 1970, 3. Ed. [bid. 1977; Der
fihilosophiche Glaube angesichts der Offenbarung, München 1962.
6
Cf.. M Heidegger, Sein und Zeit, Tübingen 1976; identitiit und Differenz,
Pfullingen 1957; Niietzsche 1.11 ibid. 1961; Erliiuterungen zu Holdelins
Dichtung. Frankfurt a.M. 1971.
27
Cf.. M. Horkheimer, Traditionelle und krische Theorie. Frankfurt a.M.
1977 Zur Kritik der instrumenellen Vemunft, ibid. 1974
28
Cf.. J.F. Lyotard, La phénomenologie. París 1982; trad.esp. La
fenomenología, Buenos Aires 1967; La conditión postmoderne, Madrid
1984.
29
Cf.. F.Capra, Wendezeit. Bausteine für ein neues Weltbild, BernMünchen 1983, ders. Das Tao der Phisik. Die Konvergenz der westlichen
Wissenschaft und ostlichen Philosophie, ibid. 1984.
3
Cf.. P. SloterdiJ.k, der Kritik der zynischen Vernu"'t
'b'd
J I Vol. 1• 2, 1
1 . 1990
(contiene su ensayo sobre la musealización del mundo)
31
Cf.. O Spengelr, Der Untergang des Abendlanes. Umrisse einer
Morphologie der Weltgeschite, München 1980
32
Cf.. Fr. Nietszche, Gotzendiimmerung. Oder wie man mit dem Hammer
philosophiert, Frankfurt a. M. 1984., Die Geburt der Tragodie aus dem
Geiste der Musik, Stuttgart 1981., Die frohliche Wissenschaft, ibid. 1965..
vease también L. Klages, Der Geist als Widersacher der Seele, München
1960

°

°

63

�.
·, M · · 1989 Herrschaft und
Cf E Dussell Filosofía de la liberac1on, e~1co
_.,
.k . h
.. .
, M t· en und Themen emer latemamen anise en
Bfreiung. Ansatz, sta 1~n
198
Theologi der Bfreiung, Fre~burg
~·
H
Montepellier 1978; Die
34 Cf E Lévinas Humanisme de I autre ,omn~e.
.
.
.
·· ·
' U
z Phiinomenologie der Soz1al ph1losoph1e,
Spur des Anderen. nters.. u\ und der Andere Hamburg 1984
Freiburg-Münehen 1983 ·, Die Ze G
rt p '1 · Die Fundamente der
35 Cf J Gebser Ursprung und
egenwa ·, · ·
. .
.. k. . . h Welt p 2· Die manifestation der aperspectiv1schen welt,
aperspe t1v1sc en
, · ·
Sehaffuausen 1978.

33

REFLEXIONES SOBRE LA HISPANIDAD ESENCIAL EN EL
PENSAMIENTO DE MANUEL GARCÍA MORENTE
Prof. Dr. Alberto Caturelli
Centro de Estudios Fi losóficos
Córdoba, Argentina

1.- Meditación introductoria sobre la conversión de García Morente

a) El insomnio interior y la Preparación para la fe

Para pensar con simpatía esencial, en el sentido de los últimos escritos
de García Morente, lo mejor es comenzar por la patética, profunda y
hermosa carta que dirigiera a don José María García Lahiguera en
septiembre de 1940. Allí describe la angustiosa situación que vivía en
Madrid en 1936, en compañía de sus hijas, su cuñada, una tía, los nietos y
una antigua sirvienta de la familia, esperando la posible muerte en manos de
los milicianos: "en esa siwación, el 26 de setiembre, al mes octavo del
asesinato de mi yerno, recibí por la maiíana temprano el aviso
confidencialísimo de que urgía me ausentara de casa. y si posible. de
España, pues se había acordado, por ciertos elementos descontentos de mi
gesrión en el decanato de la Facultad Fi/osofia darme la muerte. como era
usual entonces 111

Por ese motivo abandonó Madrid y el 2 de octubre comenzó en París una
penosa estadía; ahí, "el insomnio fue el estado casi normal de mis noches
tristísimas". Paso por alto las dolorosas vicisitudes del caso, para
concentrarme en la idea central, lo que me atrevería a llamar su •'insomnio
interior", una suerte de vigilia, que trascendía su falta de sueño para ponerle
en evidencia su impotencia metafísica y la sensación interior de un poder
incógnito que "arreglaba sin mi todo lo mío"2 . Intuía que, por sí mi&lt;;mo. "110
podía nada" y esas "noches atroces" ponían al desnudo la escisión entre
voluntad impotente y el curso de los hechos históricos. A ese estado llama
García Morente "desgarro interior"3; antinomia a la cual no encontraba sino
una explicación: "algo o alguien distinto de mi. hace mi vida y me la
entrega"; su vida no es suya porque otro la hizo y es suya porque sólo él la
vive: "¿Quién es ese algo, se pregunta, distinto de mi, que hace mi vida en
mi y me la regala? Y también está la trágica posibilidad: "¿y si yo 110
aceptara el regalo?"\

Naturalmente, la respuesta es: que ese alguien es Dios. Pero el hombre
viejo ensayaba todas las tesis anti-providencialistas: y el antiguo discípulo de

64

65

�la Escuela de Marburgo Juchaba...hasta advertir qu~ su "c?r~zón:: (_para_ mí Y~
"flechado" por el amor divino) no estaba con \~ tesis agnost1ca, s1~0 con las
objeciones" providencialistas; y esto fue as1 hasta que le lleno de g~zo
llenos
perc1·b·tr, una vez más, que su vida se componía de hechos
.
• · de ·sentido
1
precisamente porque era recibida. Aquella vigilia e rnsomnto mtenor. Y_, a
revelación de la Providencfa actuante, deben verse como 1_~ d1spos1c10n
obedencial de García Morente, y por tanto, como la pr~parac1on para la fe.
Las últimas dificultades "filosóficas" iban desapare~1endo Y, resultando
ineficaces: "una especie de sequedad interior -dice Garcia Morent~
utilizando sin querer el lenguaje de los místicos- se iba apoderando de 1111.
una tirantez interior, una frialdad o rigidez que poco
poco. ~e fu~
convirtiendo en hostilidad... "; "algo así como !-'na blasfemia s~bw a mi
mente" ante este Dios que "zarandeaba" su vida&gt;. Creo que ~ai:c1a M?r~n~e
luchó contra Dios con furia, con rabia y hasta pensó en el suic1d10. Qu1za sin
percatarse en esta carta maravillosa se muestra la fiera batalla del hombre
· · De~rás de la lucha estando ya el hombre viejo en retirada ante el
v1eJo.
,
. .,
,
"\
b l t
embate de Cristo, enamorado, perc1b10 Garc1a Morente a a so u a
ineficacia" tanto del suicidio cuanto de su rebelión.

ª.

Abatido, "al fondo de un callejón sin salid~"; ~ecidió , tomar un
descanso. Conectó la radio. Escuchó el final de una smfoma de Cesar Frank,
la "Pavone, pour una infante dé fundé·· de Rav~l y un trozo de "l'enfan~~
de Jésus" de Berlioz, en cuyo encanto de delicadeza y ternura se sum10
6
profundamente .

mundo, el hombre no tendría salvación, porque entre Dios y el hombre
habría siempre una distancia in.finita que jamás podría el hombre
franquear": ahora, "Cristo sufriendo como yo, más que yo, muchísimo más
que yo, a ése sí que lo entiendo y ése sí que me entiende",¡.

De rodillas, comenzó a balbucear el Padre Nuestro que tuvo que 1r
recordando por trozos y escribiéndolo por trozos en un librito de notas:
restableció el Ave María; no recordaba bien el Credo. Como pasa siempre
con los pecadores (con nosotros), a~udió a María: repitió innumerables veces
el Ave María. Intuía que la Mediadora del Mediador (nuestra Madre) llevaría
el incienso de sus oraciones al Coraz6n de Cristo. En ese instante sacro.
García Morente se vio hecho "otro hombre". Y así era. en efecto: era el
mismo pero distinto: era ''nuevo". Comprendió que nuestros actos --son
nuestros tanto como suyos". Son de Dios "porque Él es su Autor son
nuestros, porque nosorros libremente_los aceptomos de su mano.'9 .
Era la medianoche del 29 al 30 de abril de 1937. García Morente estaba
postrado de rodillas y en su alma "reinaba una paz extraordinaria'·. Y ahí
estaba; ahí estaba Él.

La potencia obedencial había pasado al acto, la "~equeda~ _i~terior"
pasiva se había vuelto fertilidad activa, la desesperac1on conv1rt10 en un
"estad~ de deliciosa paz en que esa música me había sumergí~~•,_. ~hor~ se
trata de \a paz interior (allende la música) co~10 don ~-la v1~11ta mter_1or.
García Morente vio destilar por su mente, la vida del Nrno Jesus, de Cristo
Hombre, de Cristo en la Cruz, abarcando a todos los hombres: "y los brazos
de Cristo. cuen1a en su carta; crecían, crecían y parecían abrazar a toda
aquella humanidad doliente y cubrirla con la inmensidad de su amor_". Se
veía a sí mismo "arrodillado y con los ojos puestos en lo alto y viendo
desvanecerse los últimos resplandores de aquella gloria in.finita. que se
1
alejaba de mi" .

·· Volví la cara hacia el imerior de la hahi1ación y me quedé
petrificado. Ahí esta Él. Yo 110 lo veía, yo no lo oía. yo 110 lo tocaha.
Pero Él estaba ahí. En la habitación no había más /11:: que la de 1111a
lámpara eléctrica de esas diminutas, de una o dos bujías, en un rincón.
Yo no veía nada, no oía nada. no 1ocaba nada. No tenía más mínimo
sensación. Pero Él eslaba ahí. Yo permanecía inmÓ\'il. agarrotado por
la emoción y le percibía: percibía su presencia con la misma claridad
conque percibo el papel en que estoy escribiendo _,. las letras -negro
sobre blanco- que estoy tra::a11do. Pero 110 tenía 11i11g1111a sensación. ni
en la vista, ni en el oído, ni en el tacto, ni en e I olfato. ni en el e:11s10
Sin embargo. le percibía ahí presente, con entera claridad: y 110 podio
caberme la menor duda de que era Él, puesto que le percibía. aunque
sin sensaciones. ¿Cómo es esto posible?. Yo no lo se. I'ero sé. que Él
estaba ahí presente y que yo, sin ver. ni oír, 11i oler, ni guswr. 111 tocar
nada: le percibía con absolwa e indubiwble e,·idencia. Si si! me
demuestra que no era Él o que .vo deliraba. podré 110 tener 11uda (/11&lt;'
contesta,· a la demostración. pero tan pronto como en mi 111e111oriu ··se
actualice" el recuerdo, resurgirá en mí la com·icció11 i11q11ehra11tuhlt&gt; de
que era Él, porque lo he percibido".

En el instante lo vio todo: "Ese es Dios, ese es el verdadero Dios, Dios
vivo". Creo que, en ese instante, murió García Morente y nació
transfigurado. Vio lo esencial; o le fue regalado ver lo esencial: "Si Dios no
hubiera venido al mundo, si Dios no se hubiera hecho carne de hombre en el

"No se cuanto tiempo permanecí inmóvil y como hipnotizado ante su
presencia. Si sé que no me atrevía a moverme y que hubiera deseado que
todo aquello-Él ahí- durara eternamente, porque su presencia es de tal y tan
íntimo gozo, que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía.

b) "Él estaba ahí"

66

•

67

&lt;.

�Era como una suspensión de todo lo que en el cuerpo pesa y gravita,_ una
sutileza tan delicada de toda mi materia, que dijérase, no tenía corporeidad,
como si yo hubiese sido transformado en un suspiro o céfiro o hálito. E~a
una caricia infinitamente suave, impalpable, incorpórea, que emanaba de El
y que me envolvía y '.11e ~ustentaba en -~ilo, como la madre11iue tiene en sus
brazos al niño. Pero sm nmguna sensac1on concreta de tacto .
e) No le veía y le veía claramente
Instantáneamente desapareció. García Morente cree que la presencia de
Cristo duró algo más de una hora. Quizá si, quizá no. La flecha del "amor
di,·ino .. de que hablaba San Buenaventura, ya lo había11 atravesado. García
Morente recuerda un pasaje de la Vida de Santa Teresa en el cual describe
la presencia de Quien, a quien no veía (con los sentidos) y claramente veí~:
"dij"érase -explica García Morente- una percepción por el alma sola. sm
azci::ilio del cuerpo condicionante" 12 • Percepción espiritual sin sensaciones.
Pero, ·por qué a mí? se pregunta. "En verdad, ¿qué había hecho yo
para
13
1.,
,
h
l
l
"
merecer/a7 , nada, hab,a hecho mue o ma para no merecer a . Por
obediencia su director -que es el destinatario de su carta- describe
el hecho
14
con pudor y vergüenza, siendo "tan depravado y miserable" • Pero los
efectos están a la vista: al día sigu iente del ''hecho extraordinario", decidió
hacerse sacerdote, y le emociona comprobar que aquel torturado insomnio
15
del hombre viejo había dejado su lugar a "la paz de que disfruto " . García
Moren te calló Solamente lo contó a sus hijas en 193 8, en el buque durante
el regreso de su estadía en la Argentina. "Ellas lloraban conmigo de
. .
, ,,16.
sem11111ento
y de al egna
d) Contacto con la Argentina y la consagración a Dios
Volvamos un poco atrás: el 3 de junio embarcó con sus hijas en Buenos
Aires y llegaron a Vigo el 27. El 29, día de los Apóstoles San Pedro
y San
17
Pablo. recibió de manos del Obispo, su ''segunda primera comunión"
García Morente había tenido la inmensa alegría de reencontrarse con
sus hijas ':-1 nietos en París el 9 de junio de 1937. Fue entonces cuando volvió
a pensar en la Argentina, pues lo había invitado la Universidad de Tucumán
a dictar un curso de Filosofía General. Existía un antecedente porque, quince
años antes, en 1922, la Universidad de Córdoba le había propuesto un
contrato como Director del Seminario de Filosofía; aceptó venir. pero. a
18
último momento, la muerte de su esposa se lo impidió . Ahora, en cambio,
las circunstancias le aconsejaban y permitían venir.

conoce en la Argentina sus "Lecciones preliminares de filosofta" que
constituyen su curso tucumano? Yo las utilicé cuando era estudiante, sobre
todo esos cuatro capítulos dedicados a Kant, extraordinarios por su claridad
y que permitía introducirnos al estudio de la nada fácil filosofía del profesor
de Koenisberg. Cuenta García Morente, que la Universidad le pagaba muy
bien, y recuerda su serie de conferencias en Montevideo ' Buenos Aires,
19
Córdoba, Rosario, Paraná y Santa Fe • Aquí, García Morente era y es (sobre
todo para los mayores) una presencia muy querida.
Nadie supo que se había convertido. Como ya dije, por primera vez lo
contó a sus hijas en el viaje de regreso a ~spaña. Llegó a Vigo el 27 de junio.
El 28, el Obispo recibió su confesión general. El 1O de septiembre comenzó
su preparación en el Convento de los Mercedarios de Poyo, para recibir el
sacramento de la Orden.

11. Los científicos, la ciencia y la fe

a) Los intelectuales, el espíritu científico y el miedo a la fe
La reflexión. la observación respetuosa de sus colegas y su larga
experiencia como epígono del neokantismo, convenció a García Morente de
dos cosas: que el "espíritu científico" pretende establecer "la razón como
único criterio de toda realidac/"20 . Y que, en el fondo, los "intelectuales"
21
padecen de una dolencia que es "el miedo a la fe" . Ven a ésta como un
anacronismo, al espíritu científico como incompatible con ella y anteponen
el orgullo de la ciencia autosuficiente a la humildad de la fe corno
asentimiento al misterio.
El llamado "espíritu científico", supone la objetividad, que evita todo
apriorismo, la cuantificación de lo real que somete al objeto a la matemática
22
(a la exactitud), la causalidad mecánica y la técnica . Pero así se ha
escamoteado el mundo real porque, para este cientificismo, el ser significa
siempre lo mismo (es unívoco) y todo lo que no sea reductible a ese único
sentido, no existe23 . Pero el ser no es unívoco sino análogo, lo que nos
permite comprender que diversas estructuras (como el ser metafísico y el ser
24
histórico) son irreductibles al ser físico-matemático . De hecho. si el objeto
no está presente con claridad y distinción, no significa que no exista, aunque
sea irreductible a ese modo de conocer. Ante el abismo de lo real-análogo,
los "intelectuales" retroceden, y con mayor razón, ante la posibilidad de la fe
en lo inalcanzable para la razón. Esta es la raíz del miedo a la fe que es,
también, temor a ser tachados de anacrónicos o algo peor.

Llegó a Buenos Aires el 1O de julio y el 17 a Tucumán. ¿Quién no
68

69

�111. Reflexión sobre la historia, propedéutica de la hi panidad

b) El acto de la fe

En verdad, "todo pen amiento e pensamiento de algo ', e e algo e el
objeto intencional· a í confluyen el acto de conocer el objeto. Todo acto
consiste en asentir al objeto y la causa del a entimiento se halla en el
carácter de e idente que tiene el objeto: e decir, en el conocimiento natural
el objeto está "en presencia in1egral ante mi y tengo intuición de su
evidencia'J5 • Este a entimiento es inevitable. Siendo la realidad análoga. los
modos e tablecen con I pen amiento una relación diferente: el ser ideal
(que exige la intuición intelectual), el er fisico (la e perimentación) el s r
viviente (la metafísica). el s r histórico (la biografia)2 6 . Habría que agregar el
ser sobrenatural (teología) que e no-evidente.
Lo modo d ser on irreductibles uno a otros y iempre el bjeto,
aunque sea evidente, guardará un fondo inagotable.
El acto de fe es también intencional y recae sobre un objeto pero se
trata de un objeto no-evidente; en e e sentido. el objeto no tiene "presencia
integral" sino "ausencia". Asi el misterio de la antísima Trinidad es
totalmente no-evidente. Y a í como en el acto de e natural. el sujeto e
apo a en el testimonio humano -creo que Pedro ta enfermo porque me lo
ha dicho Juan- , el acto de fe sobrenatural se apo a "en la declaración de
otra per ona. a quien concedo crédito "; es decir, es mene ter una revelación
de otra per ona que tenga autoridad. En definitiva. ··un asentimiento del
intelecto a un objeto no-e\'idente,... impulsado por la o/untad, en vista de la

a) Los modo de la realidad analógica

la realidad histórica

Supue ta la inevidencia del objeto upra-evidente d la fe. ha quedad
en la penumbra la necesidad de dilucidar la naturaleza de la hi toria. Por lo
pronto abemos que mientras la ciencia tiene como objeto lo univer al. la
historia tien como objeto lo individual y que, en ese entido, no c1enc1a.
De de aquí es po ible seguir dos caminos in salida porque ambo
conducen al &lt;lesa tre. a El d Hegel y u e cuela: allende lo singulare , qu
no erían la realidad propiamente hi tórica, porque é tos mismos son
manifestaciones de la Razón 30o del espíritu del pueblo. o de grand
organi mos biológico llamado cultura ( pengler). Heg 1, por un lado.
logró · hi torificar" a la Razón; pero, a partir de Hegel, fu ya posibl una
'Filosojia de la Hi toria ·in Dios· 31 , la sustitución d la ··Pro,·idencia'' por
un esquema racional; en realidad, e hizo de la historia un " i tema"
reduciendo el todo a una realidad unívoca 2. b) El otro amino s el de
Ri kert, qu creía que también había qu partir de lo índi iduaL per
conservando tan ólo aquellos hecho (muy pocos) que encarnan alares
ejemplares; de e te modo, lo indi idual e trasciende a í mi mo d individuándose en un alor univer al.,_ En ambos ca o y en todo lo que
han ·' i tematizada· la realidad hi tórica, la hi toria e devora a í mi ma en
el momento de la univocidad.

declaración de una per ona revestida de autoridacl"r.

La autoridad relati a en el conocimiento natural. debe er ab oluta en el
a to de fe. Aunque I objeto, 1contenido, fue e incompren ible, no-evidente
para nosotro , hemo de conced rl I máximo d a ntimiento. olamente
Dio e el declarante de autoridad absoluta· por e o, es mene ter que exista
una per ona declarante, una declaración y algo que e d clara; e decir.
Dio e i te: Dio e revela al hombre y revela algo qu excede totalmente a
nu tra capacidad de conocer (Dio -rev lación-dogma)2 8.
Precisamente el reduccioni mo típico del inmanentismo en todas sus
forma , considera que lo que e tá au ente (no-evidente) del área mental
humana. no e i te29.

Hemo de vol er a pen ar los di rso modos d I er entre lo cuales
hay analogía y no identidad. En tal ca o. cada uno e, ige un método
adecuado a tal realidad 4•
A i, la realidad histórica evidenciará u propia estructura que, para
García Morente se caracteriz.a por tre nota e enciale : ante todo. el tiempo,
au ente n la realidad ideal y también en la realidad fisica
n la realidad
viviente porque, aunque son el tiempo. e-1 tiempo no e tá en ella : en cambio.
en la realidad histórica el tiempo hace !a hi toria, ntra en la realidad, e la
hi toria.is. La egunda nota es la libertad. porque el ujeto hi tóri o. en cada
ca o, e determina por un acto de u voluntad libre: e d cir, la realidad
hi tórica es función creadora del tiempo en la libertad. La tercera nota erá
entonce la persona, en cuanto ella e el ujeto hi tórico. capaz de un acto
creador
libre; luego. siempre. "fa realidad hislórica es una realidad
per ona/ "36 .

b) La hi toria como hiografia de la hi panidad

70
71

�-la vida de la
1· la estructura de la realidad histórica es la persona
·
fi 37 D.. " t t d "
per ona- entonces la historia es ante todo, b1ogra 1a . !Je , a~ e o o
porque derivadamente, se extiende a lo que la ~losofía. escolastJca llama
personas "morales" y que García Morente denomma cuasi-personas. ~n e~e
·do la nación es una cuasi-persona y puede hablarse de h1 tona
sen t1 ,
•
d
nacional· toda la humanidad es también una inmensa cuasi-persona Y pue e
hablars; de historia Universa/38 . Se trata siempre de 'juer~as actu_antes"
personale en sucesión temporal la cual es al_ mismo . tiempo,
, transformación
esenciaf'.
Estas . ~~nsformac1ones
implican,
simultáneamente la "aparición y desapariczon de las personas ~ cuasipersonas y las variaciones en el tiempo. Semejante _tejido es mane!a~o, en
última instancia, por Dios. La historiografía estudw ~os a~ontec1m1ento ,
providencia; por eso, lo
Pero no puede penetrar en .los designiosD'de , la,
,,19
primero será 'abstenerse de mterpretar a 10s .
Di ponemos ahora de los medios concep:uale~ para resolver el
problema del origen de la nación española y de la h,spamdad .
Gar ía Morente considera que esa cuasi-persona llamada E p_aña
comenzó a existir hacia el año 400 de pués de Cristo la que conservara u
identidad a través de transformaciones históricas bien determinadas. Estas
transformaciones del sujeto histórico responden a cuatro fuerzas la ~ue,
como una trenza, van constituyendo la historia e pañola: el impulso h~~ia el
ju1Uro, la gravitación en el presente (u~idad de raza, cond1c1ones
geográficas, el idioma las co tumbres), energias todas que s_e ª?oyan en la
tercera fuerza que e la tradición identificada con "la contmwdad de una
identidad pen'.onar 40 . Por fin, el estilo esa "continuida~ de semejanza" que
hace posible la continuidad histórica misma. Para Garc1a Morente, romper
con la tradición es el "ucronismo", enfermedad mortal de los pue?los y.
negar el estilo no guardar fidelidad al estilo, e no hacer lo nece ano para
existir y cometer una verdadera traición al destino nacional.
0 caigamos ahora en la tentación de creer que la historia no es obra de
Dios; poco después de la guerra civil, García Morente acudía a la " racia de,
la meditación " y a la oración en culto "de censo del ~lma al fond~ de s1
mi ma en busca de Dio ·''41 . La meditación y la oración y la fidelidad a
spaña, han pue to ante sus ojos tanto el origen como la esencia de la

hi panidad

IV Naturaleza de la Hispanidad

a) Hacia una definición genética de la hispanidad

La historia es pues, biografía y lo es también la de las cuasi-personas
que son los pueblos y las naciones. Exi te entonces la posibilidad de narrar
no sólo la historia del hombre, sino la de la humanidad· pero la limitada
capacidad del entendimiento humano hace imposible conocer los designios
divinos: "la filosofí.a de la historia universal es imposible. Solo Dios sabe lo
que es el hombre ,.4 2. Podemos, sí conocer el estilo y la acción de un pueblo
(las posibilidades son inagotables)· es posible, entonces, investigar el e tilo
de la nac¡1,n e pañola; por eso una filosofia de la historia de España sería una
"definición y simbolización intemporal de ese estilo o modo que Dios le ha
encargado realizar en el tiempo"43. Esto padece los límite de nuestras
posibilidades y más allá de ellas, nos topamos con "el arcano de la
Providencia divina ''.
La biografía de la nación e pañola comienza por reconocer el vínculo
que une a los españoles, ya como ''relación de convivencia" con los
coetáneos ya como ' relación de sucesión' con lo del pa ado 4 ~. Esta
relación es influencia mutua y directa con los primeros, unilateral e indirecta
con los segundos, y provoca o impide ciertos acto imprimiendo en todos un
carácter. Esta influencia sucesiva, fuerza de acción y de creación, es la
nación española en cuanto es una cuasi-persona histórica. De ahí que la
mejor definición de una nación será una definición genética o dinámica y
haya que buscarla en aquel carácter esencial y único que actúe en el fondo de
todos los demás.
García orente distingue entre el sujeto histórico qu es "la unidad de
una vida humana en un momento determinado de su desenvolvimiento
tempo~al" y la persona histórica que es "la unidad intemporal de una
vida',-1J. Mientras el historiador considera el sujeto histórico en un periodo
particular el filósofo estudia aquella sustancia que permanece idéntica a
través de los cambios. En cierto modo la filosofía tiene carácter intemporal
en cuanto intenta reducir a concepto
ímbolo 'el modo 1ípico de ser
hombre" que Dios quiere que realice la nación española 46 . En ese entido, la
hi panidad "es aquello por lo cual fo español es español" · ab tractamente,
es ese "vínculo impalpable, invisible, inmaterial, intemporal, que reúne de
modo tan singular a todas las nacione hispánicas sobre la fierra":
concretamente, es "el mundo común de las naciones hispánicas',-1,_ Tal es el
objeto de la filosofia de la historia de España, pero también de la hispanidad
entera. Este "mundo común" es eminentemente ecuménico y caracterizó la
expansión española en el orbe.

72
73

�Esta trayectoria temporal tiene como unas cuatro "espiraciones", si se
me permite hablar así: 1) El periodo de preparación compre~dido entre los
últimos decenios del imperio romano y la invasión de los Arabes; en e.se
tiempo se asimiló la Jengua latina y fueron forti~cándose, amé~ de la
singularidad geográfica la independencia, el locahs~o· pe~o. ~l 1n:1p~lso
decisivo hacia la formación de la nación española, lo dio la rel1g1on cnstiana
y la monarquía visigoda. 2) El segundo período es la fo~maci?,n ~e la
nacionalidad entre 711 y 1492. García Morente cree que la mvas1on arabe
fue disposición providencial, que impuso la identificación de _la reali~ad
política con la religión católica; de ahí que no sea un acct?~nte smo
"elemento fundamental de su esencia misma' ; el catoltc1smo es
consustancial con la hispanidad y la hispanidad es idéntica al catolicismo.
o se trata de un mero hecho aunque importantísimo como en Francia sino
"la definición misma I&amp; idea de la hispanidad',4 8 . España debió desplazar al
invasor musulmán para conquistarse a sí misma. El caballero español no
necesitó salir fuera sino que, para él, la cruzada fue una guerra interior por
eso para España, 'dejar de ser católica equivaldría... a dejar de ser
hispánica'.49 . no ser más España. Lo mismo puede decirse de Iberoamérica.
Por eso España asumió la universal empresa de la defensa de la fe cristiana.
3) El tercer período es el de la expansión de la hispanidad en el mundo
(siglos XVl-XVll). La política española se hace mundial; no podía ser de
otro modo ya que "una política internacional de sentido católico se
convierte automáticamente en política mundiaI" 5°; "la idea del Imperio
español es la idea del Imperio católico mundial' . 4) Esta empresa de
catolizar el mundo, fue detenida en el siglo XVIll, por el comienzo de la
secularización que produjo el aislamiento de España. No sólo se apartó del
mundo, sino que se encerró en sí misma, ella también amenazada
internamente por el naturalismo anticatólico. La empresa española ya no
tenía ambiente. Serán tachados de "anacrónicos" quienes sostengan la
perenne esencia de la hispanidad. Sin embargo, 'nunca es anacrónica la
fidelidad a la propia esencia" 11 y sí es anacronismo histórico secularizar (y
matar) la esencia de la hispanidad.
Parece pura fantasía el contenido de estos textos confrontados con el
mundo y con la E paña de hoy. El pensador, enamorado de su patria, fue
más a fondo en su afán de penetrar en la hispanidad. García Morente
reconoce que no es posible definir un ente individual y que es menester
acudir simplemente a los hechos. El primero es la concepción hispánica de
la vida que muestra dos relaciones esenciales en dos planos que se unen: la
relación con Dio y la relación con la Patria; el sentido de la historia de la
hispanidad consiste, precisamente en esa con-sustancialidad 52 . Para el
hombre hi pánico, lo esencial es la alvación, y por eso, "vive no 1·iviendo",
'desviviéndose" como itinerante. La hi toria española se descompone "en la

74

serie de e5f~erzos por realizar esle proceso de ascetismo naciona/ "53 y en !a

pugna por mcorporar a los demás a la propia esencia cristiana. Ante la
progresiva des-cristianización del mundo, apenas si queda la figura del
"'caballero cri.rtiano, como perenne servicio de la eternidad en lo temporaf'
o de reducción de la vida a la eternidad. Ni reacción, ni inercia sino
fidelidad a la tradición dinámica que es precisamente fidelidad a la e~encia
de la hispanidad.
En 1942, García Morente pensaba que no es posible romper el vínculo
constitutivo entre cato! icismo y nación española "sin quebrantar en igual
medida la sustancia hi pánica de España-"; si esto fuera así "España habría
dejado de ser E paña'' 5\ y lo mismo se diga de "/o diversos miembros de la
hispanidad".
"Querido don Manuel: ¿qué hubiera dicho usted hoy?"

V. ¿Por qué ahora, la hispanidad nos da que pensar?

Salvo la conmovedora descripción del "'hecho extraordinario". los
escritos de los últimos cinco años de vida de García Morente no los había
leído y lo he hecho doce años después de la publicación de mi obra "El
Nuevo Mundo " (México, 1991 ). Este dato tan persona I tiene, sin embargo al
menos para mí su particular importancia.
. La meditación de la noción de hispanidad en esto ensayos tan límpido
y s1~ceros ha confirmado en mí la nunca agotada urgencia de pen ar: quiero
decir, de pensar la hispanidad que a todos nos constituye aquende y allende
el océano. Los ensayos de García Morente han producido un doble y
simultáneo movimiento interior: uno es de coincidencia en lo e encial· el
otro es de cierta insatisfacción. Coincidencia en la doctrina que identifica
hispanidad y catolicismo; lo cual tiene lógica teológica desde que el poder
temporal la Corona en los siglos XVI y XVII. participa vitalmente del
carácter misivo de la Iglesia recibido por Ella, del Enviado del Salvador de
los hombres. Creo que esto está en el fondo no declarado o, mejor. no
desarrollado, de la identificación de la hispanidad con el catolicismo.
También insatisfacción, porque García Morente, no tuvo tiempo (tampoco
podemos _sabe:, sis~, lo propuso o no), de de arrollar los grandes tema que
aquella 1dent1ficac1on lleva consigo: me refiero a la naturaleza del
descubrimiento de América, y al sentido de la expansión misionera en
América. Filipina y e! mundo.
Hoy que la hispanidad parece umida en el nihilismo que cubre el
p!anet~, adquiere una asombrosa actualidad contra-corriente: por eso. la
h1 panidad. ahora mismo nos da que pensar. Ante todo, parece que García

75

�Morente hace comenzar la hispanidad en los albores de la nación e pañola
después del siglo V. Mi amigo Víctor Ordóñez no está de acuerdo: él cree
que la hispanidad nace y se desarrolla con el nacimiento y desarrollo de la
cristiandad rberoamericana. Podría quizá decirse que en los periodos romano
y visigótico, la hispanidad se preparaba (ampliando la idea de ' preparación"
del mismo García Morente) y que alcanzó su propio acto en la cristiandad
hispano-americana. No afecta lo esencial. En cambio, me parece que a lo
cuatro periodos históricos de que habla García Morente (preparación
formación, expan ión y aislamiento) es mene ter agregar el período de
desintegración. Y me he sentido tentado de e cribir "aniquilamiento'".
Después de la guerra española - apenas cuatro años después- García
Morente creía poder anunciar una re-cristianización del mundo de
Occidente. o podía prever que el proceso de secularización había no sólo
de continuar, sino de profundizarse hasta la sima del aniquilamiento, que no
es otra que la nadificación de la imagen de Dios en el alma del hombre. En
semejante condición, la hispanidad parece hoy un imposible, no sólo para
propios y extraños sino, principalmente para propios.
He dicho que 'parece un imposible no que sea un imposible.
Volvamos a los ensayos de García Morente. Lo que temía el pensador
hispano es, hoy una realidad: el proceso de descri tianización afecta a
E paña en su esencia, y por eso, como advertía García Morente España deja
de ser sí mi ma. Iberoamérica tiende a dejar de ser í misma. La hispan ida~.
en la medida en la cual niega su pasado cae en el pecado de "ucronismo ,,))
traiciona su estilo intransferible56 , en una suerte de radical infidelidad5 7. La
E paña actual, potencia industrial, bien "desarrollada", bien 'europeizada',
y como los miembros de la hispanidad, sometida a la "globalización'
planetaria angloamericana, hedonista, relativista y "satisfecha" no e mas
E paña; la España de García Morente, ni la nuestra.
Los miembros de la hispanidad somo
"hijos legítimos ",
verdaderamente "hijo de alguien", aunque la Madre niegue ahora su
maternidad para transfonnarse en una opulenta pecadora. Pero, tanto la
Madre como los hijos, después de la Penitencia cuyo carácter circunstancial
no podemos conocer, e reintegrarán a sí mi mos. Los rescoldo e tán
encendidos. Si así no fuera estas líneas no habrían ido escritas. stamo
ahora en las catacumbas adonde nos ha enviado la enfermedad y el pecado
de la 'ucronía ". De de ellas, la hispanidad desintegrada o aniquilada puede
nuevamente a umir su vocación universal
A García Morente le hubiera gustado saber que también nosotros -como
le ocurrió a él mismo en la milagrosa noche del 29 al 30 de abril de 1937-

76

sabemos que Él está aquí. 'Que siempre está aquí. No lo vemos, pero
podemos verlo claramente. "

Atalaya 23.2.02
Conmemoración de San Policarpo

ALBERTO CATURELU

Notas Bibliográficas
"'l~e~s para unafilosofia de la historia de España.". p.68, Estudio
frelimmar de Rafael Gambra, Ediciones Rialp, Madrid, 1957.
Op. Cit., p.77
3 Op. Cit., p. 82
4 Op. Cit., p. 85 86
5 Op. Cit., p. 92
6 Op. Cit. p. 94
7 Bis. Op. Cit. p. 95
8 Op. Cit. p. 96
9 Op. Cit., p. 99
1º 0 p. c·1t., p. 101 102
11 libro~~ la vida". Cap. ~7, p. 118-119. Obras Completas. Transcripción,
ln_tr~ducc1on y notas de Efren de la Madre de Dios y Otger teggink.
~1bhoteca de Autores Cristianos, 2da Edición . Madrid, 1967.
2 Ideas. P. 104
1 Op. Cit. p. 107
14 Op. Cit. p. 11 O 111
1 Op. Cit. p. 112
16 Op. Cit. p. 115
17 Op. Cit. p. 109
18 ~f. mi Historia de la Filosofia en Córdoba, 1610-1983 ". Vol. 111. p. 312,
Cordoba 1992-1993 ; mi más reciente 'Historia de la Filo afia en la
Argentina. 1600-2000". P. 670. Ciudad Argentina, Bs. A . 2001.
1

19

20
21

ldea . P. 114-115
Op. Cit. p. 153
Op. Cit. P.146

77

�Op. Cit. p. 154-159.
Op. Cit. p. 161
24 Op. Cit. p. 166
25 Op. Cit. p. 122
26 Op. Cit. p. 142-143
27 Op. Cit. p. 122 123 124-125
28 Op. Cit. p. 136-137 143
29 Op. Cit. p. 140
30 Op. Cit. p. 175
1 Op. Cit. p. 211
2
~ Op. Cit. P. 213-214
33 Op. Cit. p. 177-179
34 Op. Cit. p. 142,163 y SS, 181,217
35 Op. Cit. p. p. 182-185
36 Op. Cit. p. t 87
37 Op. Cit. p. 187-188
38 Op. Cit. p. 188-189
39 Op. Cit. p. 197
40 Op. Cit. p. 192-194
41 Op. Cit. p. 204
42 Op. Cit. p. 230-23 1
43 Op. Cit. p. 233
44 Op. Cit. p. 238
45 Op. Cit. p. 245-246
46 Op. Cit. p. 248
47 Op. Cit. p. 250
48 Op. Cit. p. 262
49 Op. Cit. p. 265
50 Op. Cit. p. 272
51 Op. Cit. p. 283
52 Op. Cit. p. 289
;.1 Op. Cit. p. 294
4 Op. Cit. p. 306
55 Idea . p. 194
56 Op. Cit. p. 196
57 Op. Cit. p. 204

22

LOS CONCEPTOS DE TOLERANCIA Y PRUDENCIA EN LA
FILOSOFÍA DE MAURICIO BEUCHOT

23

78

Prof. Dr. Enrique Aguayo
Escuela de Filosofía
Univer idad la Salle
México, D. F.

Introducción
En cualquier tipo de relación interhumana es nece aria la tolerancia,
pues permite la convivencia y el diálogo. La tolerancia se vincula con la
prudencia, virtud; ésta, que permite distinguir el bien del mal ,
consecuentemente, indica cuándo ser tolerante y cuándo no.

El Dr. Mauricio Beuchot reflexiona sobre la tolerancia dentro del
contexto de los derechos humanos. En la presente exposición prescindimo
del mencionado contexto para exponer el modo de ser de la tolerancia lo
cual permitirá aplicarla a diversos ámbitos de las acciones interhumanas. · 1
no relaciona la prudencia con la tolerancia; mas, in violentar u
pensamiento, lo hacemos dada la estrecha conexión que tienen . Seguiremo ,
entonces este orden: 1. breve biografía de nuestro autor 2. d finición d
tolerancia 3. su estructura, 4. origen de la tolerancia, S. sus aspectos, 6. sus
límites, 7. fundamentación moral de la tolerancia 8. definición de prudencia
y 9. conexión entre tolerancia y prudencia. Añadimos una sucinta conclusión.
J. Biografía del Dr. Mauricio Beuchot

ació en Torreón, Coahuila México, el 4 de marzo de 1950. Cur ó
Humanidades Clásicas; estudió filosofia en la Univer idad de Friburgo, u iza
entre 1973 y 1974; se licenció en dicha ciencia en el In tituto Superior
Autónomo de Occidente hoy Un iver idad del Valle de Atemajac Jalisco,
México; obtuvo lo grados de Mae tro y Doctor en filosofia en la
Universidad Iberoamericana, México, D. F. en 1978 y 1980,
respectivamente; hizo estudios de psicología y psicoanáli is en el grupo del
Dr. Ricardo Blanco Beledo, en la Universidad Iberoamericana, de 1982 a
1986. Actualmente es Investigador de Tiempo Completo en el Instinito de
Investigaciones Filológicas de la Universidad acional Autónoma de
México. Fue ordenado sacerdote, con los Padre Dominicos, en 1976. E
profesor conferencista, inv stigador, escritor, poeta y traductor. Entre sus
má de 40 libros podemos mencionar: Elementos de semiótica, la Filo ofia
79

�del lenguaje en la Edad Media; El problema ~e lo_s unive~sale : Lingüí~tica
estructural y filosofía; Hermenéutica, lengua¡e e mconsc1ente· Metafis1 ca Y
persona; Historia de lafilosofía en el México Colonial; Derechos humanos.
iuspositivismo y iusnaturalismo· S?r Juana: una filosofía barroca; Tratado
de hermenéutica analógica. Tradujo del latm parte de la obra de Fr. Alonso

de la Veracruz, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Juan de Santo
Tomás, etc. us libros de poesía son:1 Círculo olvidado, La tierra de la

-~s tolerante, :strictu sensu " el individuo que "pudiendo usar la fuerza
coerc'.tlva para evttar delermínada acción de alguien, no lo hace, y le
perrntle llevar a cabo su acción ,.6_
d) La definición ante_s citada finaliza aludiendo a la acción respectiva
de t?lerar, la . cual consiste en que el individuo se muestra, real y
efectivamente, tolerante con el que comete acciones malas.

revelación El camino de Enoc y Atanor .

4. Origen de la tolerancia

2. Definición de tolerancia

El tén_nino 'tolerancia ' nació dentro del ámbito religioso, mas de pués
se lo extendió hacia lo político y moral.

Para mayor claridad propongamos, por nuestra parte, la ~timolo~í~ ~e
la palabra "tolerancia': deriva del latín 10/erans tolerantrs , part1c1p10
presente de tolero, "soportar, sobrellevar, resistir'·.
En u definición real, la tolerancia es la virtud que otorga "una
disposición a permitir cierta cosas (y también puede ver e como la acción

La tolerancia, aplicada a las ideas religio a , e vincula con la libertad.
pues lo toler~do en el ámbito de las creencias religiosas será lo que e
conceda de li~err~d religiosa_". Algo similar sucede en la política: lo que e
tolere en el amb1to de las ideas políticas, erá lo concedido de libertad
política7 .

re pectiva)'"2 .
5. Aspectos de la tolerancia
3. Estructura de la tolerancia

La definición anterior nos muestra la tolerancia integrada por cuatro
elementos: virtud. lo tolerado quien tolera, el qoe debe ser tolerado Y la

. Beuchot acepta de Garzón Yaldés dos tipos de tolerancia: vertical
horizontal , que se dan privada y públicamente. Garzón Yaldés no habla de la
vertical lo cual sí hace nuestro autor8.

acción de tolerar.
a) La virtud es el hábito que orienta al hombre a actuar bien . A su vez,
el hábito es una cualidad que dispone al ser humano a actuar 'ayudando Y
reforzando a la acción de una facultad ,4, sea ésta la razón o la voluntad. Lo
hábitos son de dos clases: buenos o virtudes y malos o vicios. Por tanto, no
ha virtudes buenas y mala todas son buenas· no hay vicios bueno Y
malos, todos son malos.
b) Lo tolerado es una acción que implica algo malo o inconveniente.
c) Dos personas, por lo menos, están implicadas en la tolerancia: el que
desempeña una acción específica mala o inconveniente y quien ha de
tolerarla. Éste puede evitar la mencionada acción "porque tiene la

"La tolerancia horizontal se da entre iguales, la vertical entre un
uperior y un subordinado, o entre la autoridad y lo súbdi1os ". Ejemplo de
esta ~ltima es el padre y su hijo 9 . uestro autor no define lo a pectas

combinados de la tolerancia, mas, atendiendo a lo
elaboramos las definiciones.

ejemplos que da,

Llámase tolerancia horizontal privada la que se da entre singulares uno
?e ~o. cuale desempeña una actividad inconveniente, al margen de los otros
md1 1duo . E. gr.: un amigo que no fuma permite que otro lo haga, pue éste
no puede prescindir del cigarrillo.

competencia para hacerlo, la autonomía jurídica o moral necesaria "5.

. La _tolerancia horizontal pública aparece entre individuos cuya
conv1venc1a asume un carácter social; por ejemplo: la democracia uponc
tolerar las ideas políticas, distintas a las propias, de los demás.

La mencionada intervención persigue el fin de evitar la realización de
la conducta que mole ta a los demás, pues el tolerante posee los elementos
para per uadir a un sujeto a no realizar accione indebidas: fuerza coercitiva.
ascendencia moral obre las personas persuasión argumentativa, etc.

Se _denomina tolerancia vertical pública la de alguien con autoridad,
~.ue permite conductas malas determinadas de per ona bajo u mando. y .gr.:
la patente de tolerancia dic1ada por el emperador José!! el 20 de octubre

80

81

�de J781, en fa que estableció la igualdad civil de católicos y no católico , y
abolió la censura eclesiástica ,.w
6. Límites de la tolerancia
La tolerancia al igual que la libertad, es limitada: "No todo es
tolerable no conviene que Jodo sea tolerable". Los motivos son claros:
'Desapa~ecería la sociedad" porque se atenta contra el bien común Y contra
la libertad del prójimo; si la tolerancia se ejerce sobre algo que es
reprochable o, incluso malo no se puede permitir todo, pues se_ d~ñaría al
prójimo, v.gr., atentando contra sus derechos. De modo que el hm1te d_e la
tolerancia es el daño: no se debe permitir toda acción ilícita porque se les10na
al ser humano. Por ejemplo: Francisco de Vitoria habla de derechos como
establecerse en otro país o comerciar dentro de él. lo cual vale en la medida
de no perjudicar el bien común de los residentes en ese país.
Es intolerable \a acción encaminada
humanos, sobre todo los más importantes·
derechos del otro deben ser, de alguna manera
se puede tolerar el uso libre de drogas que
,,JI
menta l , de fas persona · .

a perjudicar los derechos
quiene actúen dañando \os
reprimido . "Por ejemplo, no
perjudican la salud, fisica o

. Este silogismo es un epiquerema, es decir, un razonamiento cuyas
prem~sas o, al m~nos una, van acompañadas de una explicación. Su primera
pre":1sa ~ pre~rnsa mayor abarca desde 'el primer' hasta 'puramente
pm:11cular . enala un hecho moral de experiencia cotidiana: hacer el bien y
evitar el mal. Tal hecho es, al mismo tiempo, fundamentado en la razón
prá~tica. Igualmente se postula una acción concreta basada en la moral:
realt:ar el mayo~ bie~ y evitar el mayor mal, de donde e sigue una
ensenanza: preferir el bien común sobre el bien puramente particular.
Desde "_sin embar?o" hasta "sea posible" es lo comprendido por la
segunda premisa o premisa menor. Indica un hecho frecuente: evitar un mal
mayor conlleva la cau ación de un bien mayor.
La conclu ión va desde "y en e.~te caso·· hasta "tolerancia ". Ésta
permite un mal menor para obtener un bien mayor.
. . Hagamos ahora, algunos comentarios obre el contenido del
stlog,smo_. a) L~ _razón desempeña entre otras, dos operacione : la
especulativa (o teonca) y la práctica. Aquélla "ordena el conocimiento a fa
verdad": la razón práctica "ordena el conocimiento hacia la acción: no fa
ejecuta, sólo la dirige '. 13 . Am_bos aspectos de la razón están implicado , pues
lo verdadero es un cierto bien para la razón especulativa
lo bueno e
verdadero, porque de otro modo no se lo conocería 14 .

7. Fundamentación moral de la tolerancia
La reflexión sobre la virtud que nos ocupa, para determinar u modo de
ser, es filosófica, específicamente, moral. Beuchot fundamenta \a tolerancia
en la moral mediante un silogismo que nosotros separamos en dos: el
primero de ellos se refiere al ejercicio de la tolerancia, de cuyo análisis
resulta su definición · el segundo silogismo trata de los limite de la
tolerancia. Veámoslos.
A) Silogismo que define la tolerancia es decir, muestra su modo de

La razón práctica dirige !a acción mediante la emi ión de juicio
morales, de pués de haber comprendido las características éticas de los acto
que pueden llevarse a cabo. Así es como se toman decisiones para actuar 0
no, según que la razón práctica presente una acción como buena o mala.
b) El primer juicio moral siempre es: hacer el bien evitar el mal · con
b~se en él se va determinando la acción a realizar. Para aclarar, retomen,~ el
eJemplo del fumador y elaboremos juicios acomodados en un silooismo
típico:
t,

ser:
·'El primer principio de la razón práctica y, por lo mismo, de la
moral, es 'buscar el bien y evitar el mal '. Sobre todo se trata de lograr
el mayor bien y evitar el mayor mal. Y por ello se habrá de preferir el
bien común, por encima del bien puramente particular. in embargo,
en muchos casos el mayor bien no se logra de manera directa y por í
mismo, sino que se logra evitando el mayor mal que sea posible. La
consecución del bien mayor tendrá la forma de la evitación de un mal
mayor. Y en este caso hay que permitir un mal menor para obtener un
bien mayor. Tal es lo que e hace en la tolerancia "12 .

Hay que evitar el mal
Fumar es malo
luego, hay que evitar fumar.

c) El bien común, poseído por todo y cada Lmo de los miembros de la
sociedad, es un conjunto de elemento necesario para satisfacer necesidades
corporale y materiales 15 . El bien particular se refiere a ese mismo conjunto
de elementos pero poseídos por un solo individuo.

83
82

�d) Dado que la tolerancia es una virtud social_ porque se la pract_ica en
\a relaciones interhumanas y, por ende, en la sociedad, debe preferirse el
bien común sobre el bien particular.
e) En ocasiones, un bien mayor resulta de evitar un mal mayor. V.~.:
la gangrena es un mal mayor· amputar el miembro corpo_ral gang~en~d~ 1.e.
evitar \a expansión de dicha enfermedad, le permite al suJeto seguir v1V1endo
(bien mayor).
t) Se tolera el mal menor. Lo bueno no está sujeto a la tolerancia, pues
el principio moral lo prescribe: haz el bien, además beneficia al hombre. Es
posible que las acciones buenas o la bús~ueda de ~ie~es ~materiales Y
espirituales) sean nonnados por la prudencia, la cual md1cara el modo de
buscar y vivenciar el bien.

B) Silogismo que muestra los límites de la tolerancia
El otro aspecto del silogismo beuchotiano para fundamentar la
tolerancia en la moral es éste:
"En ella [la tolerancia} lo que se tolera se sabe que es malo,
pero se conoce además que es un mal menor que . u evitación:
precisamente por eso se tolera. Si se viera que es un mayor mal, no
sería coherente con el primer principio práctico-moral, y por ello no
podría tolerarse. Es donde surgen los límites de la tolerancia: nunca
se puede tolerar un mal mayor que el bien que se podría acar de esa
tolerancia. Es ilógico y contrario a la razón práctica. En ese caso no
sólo se puede ser intolerante, sino que se debe serlo. Si una persona o
un grupo de personas está atentando contra derechos inalienables del
hombre, de manera total y permanente, permilirlo no sería tolerancia,
sino autorización positiva del mal, solapamiento de la maldad, sea por
cobardía, por falta de olidaridad o por lo que ea " 16.

Este argumento también es un epiquerema. Su premisa mayor abarca
desde ' en ella" hasta 'podría tolerase". Postula un hecho de experiencia
conocido por el practicante de la tolerancia: se permite lo malo ya que no
puede evitárselo. Por ejemplo: en un momento muy específico, se le permite
a un hijo pequeño porque está agotado no asistir a La escuela en un día
determinado . Este mal menor podría generar un bien mayor: descanso para
que, al otro día, asista con entusiasmo. o se puede evitar la fatiga por ende,
que vaya a la escuela. Solución: tolerar la falta con el fin de provocar el
descanso y asegurar la continua asistencia.

84

. _~I mal may~r no puede ser permitido porque así lo prescribe el
prmc1p10 moral: evita el mal y, además, daña a la persona. Es lo que sucede
~on las_ drogas: no pueden ser tolerada , e.gr. legal izadas porque dañan,
1rrevers1blemente, al que las consume en su propio ser: cuerpo y espíritu
(razón y voluntad).
La premisa menor comprende desde "en donde" hasta "razón
práctica ". ~lu_de a la consecuencia de permitir un mal menor, pero no uno
mayor: los limites de la tolerancia.
En la conclusión se expresa el efecto de no permitir el mal mayor: hay
que ser intolerante con él.
A nuestro juicio, el ejemplo debería e tar antes de la conclusión.
Señala un mal may_o_r: atentar contra los derechos inalienables: lo que debe
hacerse es no perrrnt1r el daño o sea, hay que ser intolerante. Permitir violar
los d_ere_c~os inalienables equivale a autorizar la realización del mal y violar
el pnnc1p10 moral multicitado.
Nuevamente comentemos el contenido del argumento . No e tolera.
defin!tivamente el mal mayor. Volvamos al ejemplo del gangrenado: si ~
per~1~e el avance de esa enfermedad, dañará otras partes del cuerpo,
unp1d1endo el desarrollo vital de la persona.
Lo que se tolera es un mal menor que en última instancia perjudica,
de uno u otro modo a quien lo ejecuta, como sucede con el fumador: al
permitirle consumir tabaco se evita que esté nervio o, ansioso, distraído,
etc. lo cual en un cierto momento, puede ser bueno para él.
8. Prudencia
Hemos dicho que el tolerante tiene la competencia para serlo, la
autonomía jurídica o moral necesaria para permitir la conducta indebida de
alguien o para evitar que se la realice. Ahora bien, ¿de dónde le viene tal
compe~encia y autonomía jurídica o moral? A nue tro parecer
exclusivamente de la prudencia. Por eso la tolerancia se vincula con la
prudencia. Más aún: primero hay que ser prudente para después ser tolerante.
Por ello, meditaremos, ahora sobre la prudencia.
A) Definición de prudencia
Encontramos dos definiciones de prudencia en la obra beuchotiana. En
la primera sigue a Santo Tomás: "La virtud que nos hace elegir el medio

85

�adecuado, tanto el medio (o moder.1ción) de una acción como el medio (o
instrumento) conveniente a un fin "1 • La segunda dice: '·La prudencia tiene
como oficio rectificar la razón en orden al bien morar is_ Analicemos

, . La ~ru_dencia es una virtud mixta o híbrida, dado su doble carácter
teonco-pra~ttco, yues perfecciona ta~to al intelecto como a la voluntad. Es,
pues, una virtud mtelectual y cardina1- 1•

unificándolas.

9. Conexión entre tolerancia y prudencia

Ambas definiciones señalan el objetivo de la prudencia: dirigir al
hombre a un fin el cual debe ser moralmente, bueno. Para lograrlo, menester
es valerse de instrumento o medios adecuados los cuales, junto con el fin
serán conocidos por la razón práctica. En con ecuencia la prudencia dirige a
la razón, o la rectifica si se equivoca, para atinar tanto con los medios como
con los fines. Por último la prudencia en eña la manera correcta de llevar a
cabo la acción por la que se obtendrá el bien. Dicho de otra manera: no ba ta
que el fin sea moralmente bueno y los medios adecuados a ese fin, ni que
ambos -medios y fin- sean moralmente adecuados, requiérese además, no
cualquier tipo de acción sino una conducente a dicho bien. Por eso la
prudencia es moderación" de la acción.

L~ tolerancia depende de la prudencia porque antes de actuar hay
q~e deltb~~ar sobre la acción ha realizar después e determinará si
d1~ha ac~10n es buena o mala· en este caso si se permite o no. Al
mismo tiempo, la prudencia señala el modo y límite de la acción,
consecuentemente, pone los límites de la tal rancia.

B)

La prudencia es término medio

Por ser virtud, la prudencia es un ténnino medio. En efecto, la
propiedad medular de la virtud, en cuanto tal, e ser •'medio'. El motivo es
sencillo: la virtud, interna a la per ona, una vez adquirida, además de ser una
fuerza (vir, de la que procede virtus) es una regla, por cuanto prescribe cómo
desempeñar una acción, la indicada por cada virtud específica. La acción
correspondiente debe ajustarse a lo prescrito, es decir, nada debe faltarle
(defecto) ni sobrade (exceso); ha de er precisa. Por eso es término medio
entre defectos y excesos.
Los defectos y exceso de la prudencia son complejos: por defecto
precipitación o ligereza es decir actuar sin pensar, inconsideración,
negligencia, o ea omitir los medios indispensables para obtener algún fin;
inconstancia o cambio constante de parecer etc.· por exce o, engaño o
fraude, preocupación inmoderada del porvenir, huir del cumplimiento de \os
debere y buscar exclusivamente, bienes materiales, ser astuto i.e. perseguir
19
fines para medios tortuosos siendo desleal; engañar y cometer fraude, etc.
Como puede verse, tanto en los excesos como en los defectos falta la
reflexión serena. Por eso saber pensar es un término medio entre el no
hacerlo o pensar sólo para buscar bienes materiales o para perjudicar al
prójimo, o pensar demasiado, es decir, darle vueltas y vueltas al mismo
asunto.
Es muy importante la prudencia, al grado de "que es como la puerta de
las demás virtudes, ya que, si la virtud está en el medio, la prudencia es la
que versa sobre el medio o modo de la acción "

w

86

Conclusión
.
La tolerancia no es una virtud de cualquier persona; es propia del que
t1en_~, e~tre o~ros valores, la facultad de evitar que otro individuo realice una
acc1on m_deb1da. Dich_a facu!t,ad la posee el prudente luego éste puede
tolerar. S1guese de aqu1 la acc1on del que no tiene la virtud de tolerar: cuando
dete~ta, aunque sea_ muy su~jetivamentc, una acción indebida efectuada por
alguien, d~be acudir con quien ha mo trado tener la irtud de la tolerancia
par_a que mtervenga en dicha acción a fin de evitarla o moderarla. E ta
actitud es de prudencia o de miedo pero no de tolerancia.

Bibliografia
. . Beuchot, _Mauri_cio, Derechos humanos. Historia y filosofia, ol.
Biblioteca de Et1ca, FIiosofía del derecho y Política No. 70, Distribuciones
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. --._, Ética y derecho en Tomás de Aquino, col. Publicaciones de
Med1evalia, o. 14, Ed. UNAM, México 1977.
_ _, lntro~ucción a la filosofia de Santo Tomá de Aquino, col.
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Mex1co, 1987.
Arriarán Samuel y Mauricio Beuchot Virtudes, valores y educación
moral col. Textos, o. 12 Ed. Universidad Pedagógica acional México
1999.
'
'
_A_guayo Enrique. Pensamiento e investigacione filosóficas de
MauncJO Beuchot col. Sophía, o. XI, Ed. Universidad Iberoamericana,
México, 1996.
, . la he~menéutica filosófica de Mauricio Beuchot, col.
Henneneut1ca, Ana logia e Imagen No. 4 Ed. Ducere, México, 200 l.
87

�Introducción al pensamiento jurídico-filosófico de Eduardo
García Máy~ez, Ed. Universidad la Salle, S. C. México, 2000.
.
Santo Tomas Aquino, Suma teológica, vv. trads, Ed. BAC., Madnd,

LOS FINES Y VALORES DE LA MEDICINA

Pro fr. Dr. Jo ef Seifert
lnternationale Akademie für Philosophie.
Liechtenstein 1, Alemania

España, 1988-1994.
Vargas Montoya, Samuel Ética o fi/osofia moral Ed. Porrúa, S. A.,
México, 13 1978.

l. La indispensabJe elección moral del médico
Notas Bibliográficas
.
.
,
1 Vid. Aguayo Enrique, Pensamiento e /nvest1gac1ones filosóficas de

Mauricio Beuchot, pp. J9-28.
2 Cfr. Beuchot, Derechos Humanos pp. 93 Y96.
,
.
,,
3 Cfr. Beuchot, Introducción a la filosofia de Santo Tomas de Aquino p.\ .,9.
4 Santo Tomas de Aquino, Suma teológica, l-11, SS, 2 c.
5 Cfr. Beuchot Derecho · humanos, p. 93 .
6 ldem.
7 ldem.
.
sucias
8 [bíd. pp. 93-94. Garzón Valdés Ernesto "No pongas tus mano _
sobre Mozart '. Algunas consideraciones sobre el concepto de tolerancia , en
Estudios, ITAM , México, 1992 n. 29 pp. 37-38.
9 Idem.
10 Ídem. Garzón, ídem.
11 lbíd. pp. 83 y 94-95.
12 Ibíd. p. 95 .
13 Cfr. Santo Tomá Suma teológica 1, 86, 1; 1-ll, 12, S.
14 Ibíd. I 79 I 1 ad. 2.
1 Cfr. Aguayo, Introducción al pensamiento jurídico-filo ófico de Eduardo
García Máynez , p. 348.
16 Beuchot, op. cit. p. 95 .
,
.
17 Cfr. Beuchot. Introducción a lafilosofia de Santo Tomas ~e A~umo, P; 1_55.
Suma teológica, 1-11. q. 61 a. 2, c, Qua?stio de Virtibus Cardmahbus q. umca,
a. 1, c.

Beuchot Ética y derecho en Tomás de Aquino, p. 34.
19 Cfr. Vargas Ética, p. 156.
20 Cfr. Beuchot Ética y derecho en Tomás de Aquino, p. 34.
21 Cfr. Beuchot, Virtudes, valores y educación moral, p. 19. De otro modo en
Ética y derecho en Tomás de Aquino, p. 28 e lntroducción a la filosofia de
Santo Tomás de Aquino, p. 1SS . Santo Tomás, In I"/ Ethicorum, lect. 3, n.
18 Cfr.

1143.

88

Aristóteles pen aba que el hombre tiende a la felicidad y que, por
consiguiente, ólo puede elegir lo medios que llevan a ella. En el ca o
concreto de la medicina, el filósofo griego afirma que la libertad de elección
del mé?ico no se refiere al fin. a saber, la alud. la cual está fijada
necesariamente como su fin. La elección solamente puede referir e a lo
medios conducentes a este fin.

.. Un médico no se pregunta a sí mismo si debe sanar a una persona
enferma... En asuntos semejaflles nunca se piensa en el fin que alcan::ar" ~
Por su parte, Santo Tomá parecer e tar completamente de acuerdo con
Ari tóteles cuando en u comentario a la Ética de é te escribe:

"Sin embargo, hay yue considerar que en la actividad práctica t!I /111 es
el primer principio ya que la necesidad de las acciones depende del fin . Por
consiguiente, hay que presuponer el fin. (. ..) De este modo, el mddico 110
medita acerca de si ha de sanar al paciente, Jino que lo presupone como 1111
fin. Y, por tanto. nadie que tenga que tomar una decisión práctica medita
sobre el fin" 3
Pre cindien~o de la falsedad de estas afirmacione , por el tiempo en
que fueron escritas, estos pronunciamientos aristotélico y tomista dan
testim_o~io d~ ~n tiempo en el cual los fines de la medicina y !os principio
de la et1ca medica eran dados por upue tos y en el cual los bienes de la vida
y de la salud eran vi to como los fine obvios de todo lo sen icios
médico . Sin embargo, Ari tóteles conocía el juramento hipocratico y del
hecho de que Hipócrates pidiera al médico, jurar no umini trar una poción
mortal al hijo de una mujer embara¿ada, no cometer nunca eutanasia,
incluso cuando fu ra pedida por el propio paciente y no u ar ninuún
conocimiento médico contra la alud la vida· y él podría haber concluido
que los fines propios de la medicina tienen que cr querido, libremente ,
que los fines opue to pueden también er querido . De hecho, todo ~I
juramento hipocrático e tá permeado p r la convicción de que el médico
está en con tan te y gran pe 1igro de traicionar los fine · de su arte, de
sub tituirlo por otro , inclu o por lo opuesto o, al meno . de violarlos.

89

�Por esto precisamente el juramento e requerido. Podere políticos
tale como el régimen nazi órdene comuni ta de enviar ~ente ana a
instituciones mentale o a hospitales p iquiátrico mandatos inmoral~ . de
dictadores etc. pueden seducir al médi o a invertir lo fine de la m ~~ ma .
Tambi 'n pueden e istir otro tipo de " educciones', co_mo la obten~10n de
beneficios económico de abortos
de la eutanasia u otro tipo de
seduccione deri adas de presiones sociales4
Por con igui nte, por mucho que estemos de acuerdo con Arist~t~les en
lo que e refiere a la detemlinación primaria. del arte de la me_d,c_m_a en
ténnino del fin al cual está de tinada a ervir no podemos comc1d1r en
absoluto con él cuando pasa por alto tanto la nece idad d querer libr mente
e te fin como la posibilidad de ustituirlo por sus opue tos.
El uso que Aristóteles hace de la, según él, ne e ari~ direc~i_ón de la
intención del médico hacia el bien de la alud como ilustrac1on de la
n cesidad con la que el hombre quiere su propia felicidad como u fin
último, es xtraño por otra razón 5 De acuerdo con el eudemoni mo ~e
Aristótele quer mos nece ariamente y _sólo po_demo q~e_rer nue~tro p~op10
auto-cumplimiento y felicidad . Ahora bien, un intento valido de eJemphficar
este fin nece ario de toda acción humana (eudaimonia), parece contradecir
la ilustración de este fin mediante la aspiración a la alud de u pacientes.
Por tanto, este fin no está centrado en el médico mismo ino que e tá
orientado a otros. El médico puede incluso estar obligado a salvar a una
p rsona arriesgando su propia alud vida felicidad . A í, precisamente el
ejemplo de la oluntad ( egún ristótel s, nece~a:i~) de pro~over la sa~ud
debería haber mostrado a Aristóteles la indefen 1b1lidad del bien, concebido
inrnanentí ticamente, de la eudaimon ·a (de nue tra auto-perfec ión Y
felicidad) como el bien supremo que supuestamente queremos por
nece idad.
ea corno fuere, el médico no olarnente quiere necesariamente el bien
de la alud de lo otro sino que tiene que comprom ter e libremente a ello.
Tampoco quiere simplemente u propio bien, sino que primariamente quiere
ervir al bien de los otros. Así, por ejemplo en una época de pe te un
médico está dispuesto a acrificar todos us bienes, incluyendo su alud y
vida con tal de al ar la ida y la salud de otro .
in embargo mientras que Aristóteles está completamente equivocado
en u preten ión de que la accione del médico e tán dirigidas
necesariamente a la salud, tiene razón en otro punto má e encial. La
medicina recibe su e encia de este fin del bien del paciente {querido, como
hemo visto. libremente) . La medicina obtiene u propó ito y dignidad. su

plena re petabilidad, del ervicio fiel libre a los fines de la alvación de la
vida y de la sanación. i la medicina se epara de esos fines, se convierte en
un crimen·
cuando el profe ional médico usa u conocimiento y
habil idade para, en lugar de salvar vidas, dañar o matar personas -quizá por
motivos económico o de otro tipo-, las prácticas médicas se degradan a una
mera pericia técnica la medicina deja de er medicina. ljenada de sus
fines, pierde u naturaleza e encial que es in eparable de u compromiso con
u fines éticos y humano . Cualquier aficionado a la ci ncia y el arte
médicos que toma. in embargo, ciertas medida c nducente al
restablecimiento de la salud y que a í sirve a lo fines de la medicina tiene
má de médico que un brillante técnico _ científico médico que abusa de u
arte para fine de tructivo , como ucedió con lo médicos nazis que hacían
morir de hambre a lo bebés de las internadas en los campos de
concentración para ver como reaccionaban a la muerte por inanición6 o que
inyectaban iru
bacterias a mujere ana para e tudiar el porcentaje de
muertes y de otro efecto negativo de enfermedad s. 7
2. Lo siete bienes

o

fines a los que el médico debe servir y respetar

erece la pena reflexionar sobre lo fines o bienes qu el profe ional
médico tiene que promover, preservándolos manteniéndolo · o dánd lo a
conocer. Ha pocas cosas más significati as para la filo ofía de la med icina
y para la ética médica que una reflexi ' n sobre e tos fine de la ciencia
práctica médicas y sobre la formas obligatoria lícita e ilícita . de
promoverles o de actuar contra ello . Una semejante in esti ación no
permitirá ent nder cuatro punto : a) los fine y bienes a lo que I médico
debe tender promover; b) la exi tencia de formas de promover e to fine
que son obligatorias, buenas deseables mientras qu otras on incorrecta :
c) cada uno de esto bienes, a lo cuales el médico ha de se ir, qu
pueden er reemplazado por males re pecti o (e ta e una de la·
tentacione del médico y, por tanto. la a piración a e to biene no
necesaria ino objeto de una elección libre): d) la finalidad de la a ión
médica -que con titu e la verdadera fonna y esencia de la profe ión
médica- solamente puede ser comprendida por referencia a verdade
filo ófica que caen fuera del alcance de la ciencia empírica.
2.1 El ervicio médico a la vida humana en u peculiaridad y naturaleza
específicamente per onal, a í como en u lugar adecuado en el orden de
los biene .

El bien má fundamental al cual la medicina sirve no e la salud, ino la
vida que el médico a menudo tiene que sal ar o mantener. ·n el caso del
tratamiento de la infertilidad el médico indudablemente tiene que a udar a
promover la ida a udando a los padre en la generación de una nue a vida,

90
91

�remo i ndo obr todo lo ob táculos hasta u origen. La ida, en el ca o
de la medi ina humana. la ida humana es el fin de tres tipo éticam nte
1 gítimos d accione médi as:
a) accione que irven a traer al er una nue a ida, eliminando fuent
de infertilidad o a udando mediante el tratamiento de é ta a que la parej
puedan con ebir,
b) ac ion de toma de medidas profilácti as (por ejemplo. mediant
inmunizaci 'n) de prot cción de la ida contra u de true ión por
enferm dad otro problema de alud,
) acci n encaminada a al ar la ida (p r Jemplo, la cirugía)
uand ésta, está en p ligro o podría er de truida in intervención médica.
La ida e un bien últim
un fenómeno irreductibl . E irreductible a
la alud por la razón de que e primera con respecto a é ta y u opue to o
enemigos: dol ncias y enfermedade d cualquier tipo.8 o olamente la
alud. ino también la dolencia y la enfermedad pre upone nece ariam nte la
ida. Por con iguiente. 1 bien de la vida, no pu de er reducido a la alud .
l en i io a la vida humana e el primer más fundam ntal bien de la
medicina. in embargo. no puede imaginar e una may r p rv r ión de la
m di ina que u ori nta ión a lo opue to de u primera principal tarea de
ervir a la , ida humana.
uchas rama d la medí ina e o upan o deberían ocupar e del
rvi i a la , ida. Ginecología. ob l tricia m dicina reprodu ti a dcb n
dirigir la atención médica a problemas de fertilidad, deben prot g r la ida
naciente d I embrión darle cuidado prenatal a istir en el parto , de l
modo e ir de mucha formas a la ida a la venida al er del bebé. La
inmunología ir e a la protección de innumerable ida humana de la
de trucción. Las unidade o departamento de cuidado inten i o en
ho pitale . medicina d emerg ncia otra rama de la acti idad médica
contri bu en a al ar vida que e tán en un peligro inmediato. La parte de la
gerontolo ia que incluy alguna formas de cuidado médico a lo an iano
e tá tam ién comprom tida con al ar la ida de lo ma, ore . on re pecto
a lo ervi ios médi o pre tado n el ervicio de la enida al r d la ida
humana de la prot ción o al ación de la ida, not mo de nu o qu la
rama de la medicina que deben ocupar e de e ta tarea e han orientado a
u propio opue tos má que nunca en la hi toria de la medicina mediante
la de tru ción d ida humanas del an iano del no na ido.
on ma or fr cuencia que en la eutana ia, innumerabl
id humana
orno la
de no nacido on d truida ho a travé del ab rto &gt; de aboni\

92

píldora R 486: ) mediante numero os tro medios de ase inar a bebé
ha ta el no eno me de embarazo (c mo en lo abort " ugenésic •· n
razón de malforma ione fi ica
m ntale ). te tipo de aborto pu de r
realizado en much paí e . orno por jemplo, u tria ) 1 mania. ha ta
no eno me d embarazo in ningún tipo de ancione legal de tinada a
proteg r tales ida qu ob iam nte on con id rad como "vida in 1
alar de tal ·. e in lu h ta en el mi mo proce o d I na imi nto .9 Lo
aborto practicado momento ante del nacimiento, on una clara
d mo tración del hecho de que d fender el aborto e d fend r claramente el
infanticidio de que lo que e a inado n el abono no e una criatura d
apariencia animal ino la vida de un bebé humano que, de d la conclu i · n
d I nacimiento, goza de la protección plena d la le · pero que pu de r
acrificad cruelmente egundo ante . En lugar d ervir a la fertilidad o de
en eñar a las pareja a erca de é ta o de forma moralm nt aceptable de
planifi ación familiar &gt; paternidad re pon able. la "m dicina r produ ti\ a··
concentra ho mucho má en a to que atentan - temp ral o
permanent ment - contra la ida, a t qu no ir,en a la enida al r a
la al a i · n de ida humana , ino a la de. truccíón de la fertilidad
mediante la e t rilización a tra é de la píldora, el Dl
la de trucción de
10
vida humana mi ma mediante el ab rt . Llamar a tal
ac ionc.
·'médi a ·· pre upone un on pto d medicina di-.or iado d u fin primario
al en·i io de é ta cada vez má e. tendido 11
i podemo propor ionar e idencia. de que la medicinad b pr teger
la ida humana en t do lo momento d u duración, encontramo también
ho dla, una gran perver ión de lo fine de la medicina en el fin de la ida.
e to e en lo anciano , en lo paciente de lzh imer ) en otro pacient
demenciale o que ufren que en número ere i nte on a inado h y día
m &lt;liante la utana ia. E cierto que 1 '·cuidado anitario·· dado a 1
an iano en la eutana ia. e manifie ta n un númer ada \Cl ma, or d
estado , p ro 1ambién n la eutanasia en ubierta qu e lle ada a abo h \
en la ma oría de lo e tado mediante la " upre ión de la alim nta i ·~
parenteral (e decir. dejando morir a lo paciente de inanición)_ por tr
procedimiento a lo que e le da nombre agradabl pero qu iguen
iendo lo que son: a e inato de p rsona humana .
to no ignifi a ne ar que
ontinú también ho a udando a
píldora de fertilidad, mediant
nu os ' pectacular modo d

pre i amente la m dicina má a a1uada
la nida al r d ida humana, m dianl
IFT ) fre u nt mente. medianle otro·
terapia de la infi rtilidad .

alor de ervi io a lo importante biene de la exi tencia ) de la
protección de la ida humana no implica. in embar o. que todo cada uno
de lo medio encaminado a et fin e té ju tificado . También ha&gt; di\er o

�modos de promo r la ida a uda1· a su venida al er, por ejemplo, cuando
óvulos fertilizado on de truidos que sin embargo, son moralment
erróneo a pe ar de que no inflijan druio alguno a otras vidas humana .12
ctualmente hay do tipos de contradicción en la medicina en aquellas
acciones d serví io a la ida al cual está llamada la medicina: actos de
de truir la ida humana y actos de ayudar a u enida al ser· que on
ilegítimo porque di orcian lo orígene de la vida de otro bien • n cu o
cont xto encontramo e clusi amente un origen d la ida erdaderamente
humano digno. E to e reconocido hoy día en mucho estados - p ro en
otros tanto n&lt;r con respecto a ciertos acto como la in eminación artifi ial
hetero•1oga. 13
llo mue tra que el primer fin de la medicina no e el bien ai lado de la
ida humana, sino la ida humana en el conte to de otro mucho valore .
bienes con los cuale tá cone lada; e pecialmente aquello que tienen que
er con la dignidad
corrección de su origen. La medicina tien que
re p tar no sólo el alor de la vida humana como tal la cuestión de i e
produce o si s daña o de tru e, sino tambi · n aquello alore humano
fundamental que e tán e encialmente unido con el único origen digno de
la ida humana a saber u procedencia del acto
ual d lo padre que
e tá de tinado a xpre ar el mutuo d finiti o amor e pon al entre 11 .
Por ejemplo, en la fecundación in vitro heteróloga, la medicina irve al
primer fin de la medicina: el bien de la vida humana; pero iola el lazo ntr
amor marital la enida al ser de una nueva per ona. in embargo, mucho
otro atore qu tienen que er con la moralidad, el pudor o la di creción com ho e tán siendo enfatizados frecuentemente p r mo imiento
orientado a una "medicina que haga justicia a la mujer"- tienen que er
protegido al ervir a e te bien de la ida. Por tanto, otros atore
biene
e tán íntimamente conectado con la ida humana.
Puesl que la medicina debe pre enir enfermedade
proteger
a la p r nas de ella . encontramo una amplia cala de ervicio médi o
po ili o
progre iv
que irven a la ida humana.
á accione
protectoras de la ida e inmunizacione encaminada a al arla. pueden er
on lle ada a abo por la medi ina. para creciente ma as de gente c m
nunca antes en la hi toria. qui encontramo un progre o puro en la
medicina moderna· ólo limitado por prioridad s frecuentemente miope
incorrecta en la invc ligación y financiación médica .
on relación al t rcer fin de la medicina re p cto a la vida, la alva ión
de ésta cuando
en u ntra directamente en peligro, a con e u ncia d
candi i ne médicas aguda . la m dicina ha hecho, indudabl m nte,
tremendo progre o
e capaz d prestar ervicios a la ida nunca
al anzado con anterioridad . Preci amente porque la m di ina e capaz de

94

ervir mejor a la ida n mejor forma que antes, la perver ión de la medicina
es particularmente ería cuando hoy -en porcentaje increíbles- ésta e
dirig en contra de su má específico fin de ervicio, a saber, 1 de la ida
humana.
Modos dire to de iolar e te tercer ervicio médico a la ida humana
on además del aborto la utana ia el uicidio a i tido, el ase inato de
cualquier tipo la tortura que lle a a la mu rte etc. Todo e tos a to on
e trictamente contrario a la al ación y protección de la m dicina a la
cuale é la e tá llamada. Actos libre e int ncionale que aspiran a la
de tru ción o daño de la vida humana bn iempre bajo toda circun tancia
incorrectos. Mientras que e to es verdadero, y puede er comprendido
fáci lment . en . u e idencia obj ti a. por una mente que ame la verdad que
abra u OJO intelectuales a la erdad, e tá 1 ~o de er "obvio" en el entido
de er reconocido in dificultad; e te mal por la ma oría o inclu O por
t~do . El ~al que radica en la perversión de una medi ina profe ional que
sirve ampllament a la de trucción de la ida humana en lugar de al arla
prolongarla es en la ma oría de lo caso , pasada por alto.
Como a hemo i to en la crítica de la filo ofía ari totélica de la
medicina, el s rvicio a la ida humana no e nece. ariamente querid
in
que e trata de un fin ele 0 id libremente p r I médic . E te bien d la ida
humana e obligatorio en mu ha ituacione . p r ejemplo, en toda la
ircun tan ia en la cuales u violaci n dir eta e prohibida cuando la
ayuda_ n_ el parto e obligatoria. cuando, por ejemplo lo trabajo de parto o
el nac1m1ento han comenzado alguien e tá en ituación de a udar. n otra
circun tancias el ervicio a la ida humana no e strictamente obligatorio,
como cuando trata del aum nto de la posibilidade de fertilidad mediant
píldora .14 En lodo to ca o , in embargo, el
i io a la ida tien qu
ere cogido librement por I m ·dico.
. Cua_~do emo la h_i toria d la medi ina, re ono emo el hecho, d que
la d1recc1on moral que tiene u fin en la afirmación, pr tecci ' n de la vida y
que pertenec a la e encia del médico qua médico no e umplida
n ce ariamente por lo qu practican la medicina· quiene a menudo
de tru eron dañaron la ida bajo la influencia de diferente i tema
político en medicina como u ede con el aborto la utana ia. lnclu o
importante y noble p n. dor no re hazaron ab olutameme en t da
ircunstancia la muerte dire ta d idas humana ino ente .15
orno argüiremo , la medicina pierde su integridad enteramente cuando
abandona la inquebrantable ab olutez de u compromi o con la ida
humana
cuando ce a d ab ten r ab olutamenie tal
como el
juram nto hipocráti o demanda d a to de tru tare de la ida. Ho en día
95

�son muchas las tendencias del médico de volverse contra el primer fin de su
profesión y traicionar así a la medicina. o solamente existen tentaciones de
médicos e industrias de volverse contra este primer fin de la medicina
mediante la producción o procurando, por razones de beneficio económico
drogas mortales para anciano , asistencia al suicido, abortivos y otros
medios asesinos de "salud reproductiva". También hay puntos de vista
puramente teóricos, que disputan la existencia de actos intrín ecamente
incorrectos haciendo así depender exclusivamente de las consecuencias o de
un balance consecuencialista-utilitarista de bienes y males el que la ida
humana deba ser protegida. 16 o solamente el nominalismo ético sino
también la ética de situación y toda una avalancha de éticos
utilitaristas-consecuencialistas, tanto en la filosofía como en la teología
moral católica y protestante atacan este tipo de absolutez de los actos
morales.'7 Toda ética médica tiene que investigar cuidadosa y críticamente
estos puntos de vista. Por tanto, la cuestión de si una posición semejante es
correcta, lo que tiene efectos tremendos en la ética médica al permitir todo
tipo de acción bajo toda circunstancia, es de la mayor importancia en la ética
médica, en particular y para la ética en general.
Un punto de vi ta semejante, que elimina todos los absoluto morales e
implica un rechazo del concepto de "actos intrínsecamente incorrectos '
contradice profundamente no sólo la ética cristiana, sino también la
comprensión humana de la moralidad que encontramos en Sócrates,
Hipócrates o Cicerón. El debate acerca de esta cue tión se ha convertido en
uno de los elementos clave en la discusión filosófica actual incluyendo la
teología mora 118 y sobre todo la ética.19
Do conceptos centrale en los argumentos a favor de una ética
deóntica. que no reduzca el carácter moral de la acciones a la consideración
de la totalidad de sus con ecuencias, son los de la dignidad personal y lo
derechos humano fundamentale . E perarnos mostrar que, actos en los
cuale se pretende la destrucción o el daño de una vida humana dotada con
esta dignidad, e un acto intrín ecamente malo.
ta cualidad de
inmoralidad. pertenece a éstos acto no sólo a causa de sus consecuencia .
sino también a cau a de su finis operis, de u objeto inmediato y
directamente pretendido . in embargo, últimamente también las nocione de
"derechos humano ' y de ' persona·. se han convertido en nocione clave no
sólo en la lucha por la antidad de la vida humana, sino también,
paradójicamente, en la lucha contra ésta. Por primera ez, esto dos
conceptos han sido usados no para defender la vida humana, sino para
diferenciar entre aquello seres humanos (miembros de la especie hamo
sapien.s sapiens) que no on per onas o aquellos que no tienen derecho
humanos ; de otros seres humanos que on personas y que poseen tale
derecho .20 paeman, destaca agudamente, la contradicción que e encuentra

96

en el discur o actual acerca de los derechos humanos: por un lado,
encontramos la convicción ampliamente sostenida de los derechos
humanos universales y de la dignidad como una carta magna, en la defensa
de la superioridad esencial de la persona humana sobre todos los animales y
como fuente de derechos inalienables. Por otra parte, está extendido el
hablar de los derechos humanos con el fin de negar la dignidad inalienable.
Recientemente Robert Spaeman la ha puesto de relieve 21 , como
introduciendo una distinción entre seres humano que no on per ona y
aquellos que lo son. e defiende la tesi de la au encia de dignidad personal
en una gran clase de seres humanos: el no nacido el anciano, el retardado
mentalmente u otros seres humanos deficientes de alguna otra forma. La
discusión de la vida humana corno el primer bien confiado al cuidado
médico tendrá que tener en cuenta e intentar resolver e te debate.
Claramente, lo actos que pretenden la destrucción de la vida humana
no son realizado exclusivamente por los médicos y, por consiguiente,
tienen que ser con iderados no sólo por la ética específicamente médica,
sino por la ética en cuanto tal. Pueden er realizado por soldado y, de
hecho, por cualquier adulto humano consciente o incluso por niños de cierta
edad.
2.2 La salud como fin fundamental de la medicina y como cuestión
disputada
El segundo bien o fin importante que ha de ser promovido y
promocionado por el médico con todos los medio legítimo es la salud
humana, tanto la mental corno la fisica.22 Hay tres grande cue tione
filosóficas que tienen que ver principalmente con la alud humana: 1).- ¿Qué
es la salud?, 2).- ¿Hasta qué punto debe la medicina proteger y promover la
salud, 3).- ¿Qué rango de valor posee y cómo está relacionada con otras
esferas de valore ?. Dependiendo de cómo se responda a esta cuestión, otras
muchas cuestiones se responderán diferentemente por ejemplo. i el valor
de la alud es más alto que el de la vida o si puede ser promocionado por
todos los medios inclu endo el riesgo de matar a donante de órganos. etc.
1).- La cuestión disputada de la salud se hace más clara cuando
planteamos la pregunta por su e encia y si la salud puede ser reducida a
otros datos como las meras condiciones físicas o la capacidad de llevar a
cabo acciones orientadas a un fin, o si puede er definida en término
puramente ubjetivos si los aspectos utópicos de la definición de salud de la
OM 23 pueden justificarse. o si un concepto más estrecho y específico de la
salud tiene que servir como fundamento de la medicina. Para comprender
todos estos aspecto relacionado con la alud como fin de la acc ione

97

�médicas, t nemos primero que comprender el papel de la filo ofia en la
clarificación de la naturaleza de la alud.
ntuando el importante papel d
la filo ofia en la detenninación de la naturaleza de la alud, no qu remo
on ello negar por upue to la igualmente importante función d la cien ia
empírica en 1e tablecimi nto de la naturaleza de lo lemento concreto
d la alud
obr t do, de la amenaza opue tos de la salud. Todo lo
a pecto contingente no nece ario no altament inteligibles) de la alud
tien n que er in e tigados no por la filo ofia de la medicina, ino por las
rama empírica d la ci ncia m ·dica. in embargo, un examen críti o en la
definición de alud ofr cida por la OM nos mo rará que la cu stión última
de la naturaleza. la objeti idad el contenido fundamental d la alud a í
como u lugar en la jerarquía de lo biene , on cue tione puramente
filo ólica
no ob tante. ue tione qu on de la mayor importancia para
la medicina. La alud no e el bi n entero del h mbre i iente: e di er a. e
in~ rior al bien de la feli idad de otro tipo d biene má alto
ublime
de la per ona humana. La salud e una cierta p rfi cción inmanente de la
ida· e también una i rta perfección inm nente de lo momentos centrale
capacidade inherente e pecíficos de la ida de un ente. P r ej rnplo, una
p rfe ión mínima d inteli 0 en ·ia e parte de la alud mental aunque una
perfección también inrnan nte en el ntido de inteligen ia normal entendida
corno el ·medio· e rná propia de la alud rn ntal. hora bien una
int li encía uperior e rnuch más de lo que la salud requier . La
perfecci · n de inteligencia en el entido de u profundidad erdad, amplitud,
o ublirnidad ética son perfeccione cualitativa de la inteligencia má allá
de la alud rn ntal. La alud e una cierta perfe ción un cierto biene tarde
la ida que e en un cierto entido mínimo, ya un ni el bajo, e trarn ral y n
alto intelectual. También a en direc i · n di tinta a la otra p rfec ione d

3).- sto no II a a nue tra ter era ue tión deci i a, la del valor de la
alud &gt; u rango dentro de la totalidad d lo bien . Junto a la cue tión
a_c rea de qué ea _la alud, tenemo también que explorar el alor que é ta
tiene dentro de la Jerarquía total d bien . Parti ularmente la r lación ntre
el alor de la alud t&gt;I d la ida humana e una cue tión rnuch rná
di putada d lo que puede creer e cuand con iderarno el probl ma de ¡ la
alud e _u~~ c ndi ión_~el al r de la ida humana mo tal. i uno ad pta
e ta po 1c1on, e eguma que la '.'ida de un minu válido enfermo no
· digna de ida' (/eben. unwerte leben)
on iderado ólo en térrnin
prim ro biene fundamen1alc
a los cual
la medí ina tiene qu s I ir, vemo un va to tema d
inv tigaci ·nante no. otro . Para delinearlo pr i amente, el término "éti a
m di a·· parece r d rn iad e tre ho. qu llo on lo que e tamo
tratando aquí e una filo ofía o in lu o una metafí i a de la pcr na humana
una ética del comi nzo del final d la ·icia hum na , i ta n I conte 1
total de la ida
o iedad humana .2~ Por otra parte, el
ncepto de
'bioéti a" e mue tra también corno mu e trech para del in ar nue. tr
camp de e tudio . in rnbarg . d de tr punto de , i ta. p r ce · r
d rna iado amplia n tanto que dicho términ pued r íerir e a una 't1ca
re pecto de roda ida. unqu no ex luirno la preocupacion I ítima de
la .'ti a animal, no todo lo
res i o , omo, p r ejemplo. la planta .. ·on
bJet_ d debere
valor s bi étic . Ademá la part de la 'ti a que no
onc~er~e e con~entra enteramente en la per ·onw. humana., , p r
con 1gu1ente. requ1 r una c rnpren ión clara de lo que di tin ,ue ontolóui a
a, iológi amente la alud per onal d la nirnal.
2.3. La lu b contra el dolor ( ufrimiento) y a favor d I alivio fi. ico "

la ida.
2).- diferencia del ervicio médico a la vida humana que al meno
uando tiene que er on el no na ido con el anciano e una cue tión
di putada en la rn di ina con re p cto a la cual e ac ptado por numero o
m 'di o
político el que la medicina pu d de truir ida humana, que la
alud e un fin de la medicina no par ce er una ue tión di putada n la
m dicina actual. Ha un con en o univer al ac rea de que é ta debe ervir al
bien de la alud . Y así fue en el pa ado. De de la ntigüedad hasta nu tro
si lo la alud fue un bi n indi cutible. Pero un e, am n rná detenido no
mo trará que e ta te i del carácter indi utible del llamado de la medicina
al ervicio de la alud n
correcta. o ólo la destrucción de ida
humana e , por irnplicaci ' n, el peor ataque contra la alud, de truyendo u
condición fundamento . Ha habido también tiempo n lo que bajo ario
dictad re médico tale corno el infame doctor nazi engele o médicos )
profesionale médico comunista destruyeron in e rúpulo la alud de
pa iente human p r raz ne políticas o por fine de invc ligación.

98

mental mediante la prevención o liberación del -ufrimiento (mcdicin~
paliati a) la promoción d I bien tar.
n tercer y di tint , a í rno má
p cífico, fin d la rn di ina qu
~o pu de r_ ub u~ido rnpletarncnte bajo la alud) que c mprend baJo
1 algu~ , btene d1fer nt
la liberaci · n del dolor o u mitiga i · n &gt; la
prorn c1on del placer. E te puede cr un fin inclu o cuando la alud e
irnpo ible c rno e el ca o en la medicina paliativa admini trada al nferm
in urable o en ca o n lo que e:i te la alud ) 1 úni o problema e la
pre encia d dolor.
E _te bien, q_u ti n que er afirmado libremente por I m ·dico · por
cualquier otro m1 mbro de la o i dad, e vi lado radicalrn nt uando lo
médic infligen ufrirn1 nto 111 que u actuaci ' n irva al bi n d I paciente,

99

�como, por ejemplo cuando e le tortura. Algunas modernas declaraciones de
ética médica como por ejemplo, la declaración de Tokio de 1975, tienen en
25
cuenta este punto.
Contra la tesis de que la medicina debe aliviar el dolor y nunca
infligirlo, se podría argüir insistiendo en qu_e la medicina tien: qu~ infligir
dolor en los pacientes y que ésta es la razon por la que Platon dice en el
Gorgia que los niños prefieren al pastelero que al médico porque el primero
procura placer mediante us pasteles y el segundo dolo_r _co~,ando
quemando. 26 Con respecto a esta cuestión, sin embargo la d1stmc1on entre
acto intencionado y deliberado de infligir dolor y la causación de dolor
como efecto secundario de una acción saludable e una distinción esencial
para la ética médica.
Otras mucha cue tienes en las cuales no podemos entrar aquí
detenidamente por razones de e pacio, habrían de ser estudiadas en e te
contexto. Mencionemos tan sólo la existencia de una diferencia esencial
entre el dolor de las personas humanas y el de lo animales.

2.4. La vid a consciente del hombre y su dignidad personal
El médico tiene que servir también a la ida consciente del hombre,
no ólo removiendo experiencias negativas (dolor, síntomas de neurosis
otro ) y promocionando la experiencia de atisfacción placer ílsico
biene tar ino también mediante la preservación o restauración de la
conciencia in la cual el hombre no puede vivir una vida humana cumplida
'despierta ' sin la cual no puede enfrentar la muerte en una forma humana
sufrir en un modo propiamente humano y vivir de manera adecuada aquellos
bienes que pueden ser realizados sólo conscientemente incluso cuando ello
implica ufrimiento. La relación d I médico y de toda la profesión médica
con la conciencia y sus implicaciones éticas no han sido muy e tudiada
hasta ahora en la ética médica aunque se trata de un tema realment
importante.
Con respecto a esta cuestión, encontramo una marcada contradicción
al interior de la práctica y teoría médicas moderna entre una exageración
del papel de la conciencia y su negación virtual. Por un lado se recomienda
asesinar a personas humanas que están persistentemente desprovistas de
conciencia dado que e identifica su dignidad y calidad de vida solamente
con la vida consciente. De e te modo se exagera el papel de la conci ncia Y
e falla en el reconocimiento del estatuto óntico objetivo de la per ona como
sustancia individual y única de naturaleza racional, tal y como Boecio
eñaló, y el hecho de que la vida humana es una realidad ontológica más
100

profunda que la actualización de la ida en la conciencia. Las personas
nunca pueden injerir en otra cosa están por su propio pie en el er y sin
esta autonomía ontológica como sustancia (ente en í mi mo), y in la
libertad el carácter de persona sería impensable e irnposible.27 Además, su
vida no puede ser reducida a la vida consciente. La conciencia es, más bien
la actualización de la vida de la persona o, má preci amente e una
condición decisiva de la plena actualización del ser per anal en la
multiplicidad de los acto , cognicione
oliciones, ivencias afecti a
relaciones reales e intencionales que pertenecen a la vocación esencial y
plena actualidad de la existencia vida de la persona. Pero aunque la
conciencia procura la condición de la ¡:,lena realización y actuación de la
ida personal no es la vida per onal misma: la vida perrnan ce má
profunda que la conciencia. Así, toda reducción del ser de la per ona a u
conciencia constituye un error en el cual el significado de la conciencia e
exagerado.
Por otra parte, se piensa muy poco n la conciencia. En lugar de ver su
papel absolutamente fundamental como condición para vivir una vida
per anal actualizada; en lugar de ver u carácter y alor fundamentales
como condición de toda la vida cognitiva e intelectual de las deci ione
morale y de los acto religio o de la per ona ; cada ez on planteada
meno objeciones contra el he0ho de privar de conciencia a pacientes por
razones superficiales e indignas: o bien para reducir la carga a enfen11era
médico o para ahorrar a los pacientes el trauma de la muerte inminente.
Este proceso de acallar' a personas ancianas y especialmente a las que s
están muriendo, o a pacientes gra osos o que están sufriendo e un signo de
la extendida falta de reconocimiento del alto valor de la conciencia p r onal
orno condición de los má sublime a to
del ígnifi ado crucial e
importancia dramática de la conciencia para la per ona y p cialmente para
una muerte propiamente humana .
Ambos punto , la exagerada importancia asignada a la conciencia y el
pa ar por alto su profundo valor, on perversiones que como veremos
violan la erdadera dignidad ontológica de la per ona humana que per iste
incluso cuando é ta se encuentra inconsciente pero que al mi mo tiempo
requiere que e le mantenga consciente el mayor tiempo po ible. orno
Blaise Pascal señalaba nuestra dignidad consi te en pen ar". Su fam o o
texto dice así:
"El hombre e solamente una caña, la má débil de la
naturaleza, pero una caña pensanle. El universo entero no necesita
armarse para aplastarle: un humo, una gota de agua es uficiente para
matarle. Pero incluso si el universo lo aplastara, el hombre seguiría
iendo más noble que u asesino. porque abe que está muriendo y de
101

�la ventaja que el universo tiene sobre él. El universo no sabe nada de
e to. Toda nue Ira dignidad con i le en pensar... "2

Esta tesis no d bería er interpretada como una negación del carácter
primariamente ontológico de la dignidad_ human~ .que existe
independientemente de la conciencia y que constituye la 11g111tas h~m~nae
sub 1antiae. La afirmación de Pascal elucida, más bien, la dignidad
intrínseca de la conciencia y de la vida con ci nte en sí misma el hecho de
que precisamente la dignidad de la vida humana permanenteme~te
inconsciente (por ejemplo, en el mal llamado "estado vegetatl o
permanente' si e que esto último no de~e conside~ar e_ sólo como
incapacidad radical de comunicar la vida consciente todav1a existente en los
paciente py )29 pu de solamente ser interpretado cuando e co_mpren?e la
facultad y capacidad intrínseca de la p r ona de desarrollar una vida racional
y consciente.
Por dignidad, Pa cal y los filó ofos medievales que le precedieron,
entendían una peculiar up rior e celencia y valor del ser p rsona que sólo
podemos entender cuando contemplamos la irreductible e encia de ésta
como una u tancia individual de naturaleza racional, dotada de los ra gos
de con iencia conocimiento, libertad y mucho otros. n un ser dotado de
intelecto y libre voluntad, de emociones espirituale -que presentan un
nuevo mundo de conocimiento potencial, de moralidad, lenguaje, cultura Y
religión- encontramo un alor e encialmente sup rior má noble. Un
valor que, como Kant eñalaba. era inviolable e innegociable. e te valor e
del que se habla cuando nos referimo a la dignidad d la persona.

Cuando la integridad e tética fundamental del cuerpo humano; que es
parte de la alud y e opone a todo los tipos de deformaciones serias por
enfermedade o heridas; e tá en juego la medicina tiene claramente que
preservar y restaurar tanto como se pueda, el bien de la fundamental
integridad corporal de la forma. Esto e el caso obre todo cuando accidente
o enfermedades como la lepra destruyen preci amente la forma fundamental
de las parte del cuerpo humano. o es claramente el caso cuando la belleza
obrepa a te ni el fundamental. Pero inclu o aquí valore estéticos como
la belleza y la fre cura de la piel o de la apariencia fisica on, ha ta cierto
punto, fines legítimos de la medicina. Aunque no e tán en el mi mo nivel
que la salud en cuanto bien confiado a· la medicina, la belleza y toda la
e cala de valores estético , incluso cuando van ma allá de la liberación d
eria deformidade . exceden el ámbito de la salud. iguen siendo biene
importantes distinto para la per na humanas.
Este no e el ca o en absoluto cuando la cirugía plástica no re taura la
forma fundamental de la cara y del cuerpo humano ni siqui ra embel Ieee
la forma pre-dada e individual del uerpo ino qu constru e el cuerpo de
acuerdo a capricho estético
de eo per onales. E to parece ser
moralmente incorrecto
una forma de dañar la dignidad de la forma
corporal única. No cue tionamo en principio la legitimidad de e ta
especialidad médica, que, no obstant , plantea un gran número de problema
éticos específicos. cuando se dedica a valores puramente estéticos, pero
obre todo cuando no re peta la forma corporal original e indi vidual de una
per ona, ino que trata a lo cuerpo corno i fueran arcilla para la creación
artística. Otros problema ético de la cirugía plástica urgen cuando ha un
conflicto entre alore e !éticos bienes uperior del hombre corno el
rie go de su vida o alud .

2.5. La integridad del cuerpo humano y us valore e tético .

Aparte de la alud, también la integridad de la forma del cuerpo
humano e un fin de la medicina (aunque, como la conciencia, u
dimen ione básicas pueden er incluida n la má. amplia noción de salud).
E to e erdad ya que la integridad del cuerpo incluye la capacidad de
realizar aria funciones corporales. Precisamente ya que la forma corporal
va más allá de los valores estéticos humanos fundamentales e implica mayor
belleza 30 e te bien e trictamente estético no está enteramente fuera del
alcance de la medicina. E te fin de la medicina que e perseguido en ciertas
forma de odontolo ía. dermatología y cirugía plástica. especialmente
cuando la última e realizada por razone puramente co méticas u otra
razone personales (como hacer a una persona má atracti a exualmente)
va más allá de aquella parte de la belleza, a aber, la integridad fundamental
de la forma del cuerpo humano que e parte de la alud .31
102

2.6. El bien general y e piritual del hombre y su vocación como fin
tra ceodente guía para la medicina.
Podernos inclu o decir que el bien de un hombre en un sentido má
amplio e un exto fin del médico, especialmente del p iquiatra. Por e te
exto fin -que e trascendente a lo que nue tros actos realizru1- hemos de
comprender el valor de la persona del paci nte mi mo que e el objeto
primario de la afirmación moralmente buena del bien que el médico e tá
llamado analizar. Pero también lo bienes de otras per onas, de us
mae tro , de sus hijos, etc., en tanto que no lo podemos realizar
directamente caen bajo e ta categoría a í como otros mucho biene
humano y aciales y vínculos de gratitud y biene e pirituale .
Aunque el médico no promue e profe ional
superiore de la p r ona, excepto, en cierta medida
103

acti am nte lo biene
1 psiquiatra y el médico

�general en algunos consejos extraprofesionales32 -::iue a m~nudo tratan y han
de tratar, no obstante en su relaciones con los paciente - tienen que respetar
este bien trascendente y último (que incluye la integridad moral de la
persona) en el proceso de servir a la salud. Este respeto obliga al méd~~o al
menos a no violar nunca este bien superior del hombre en la promoc10n de
su bienestar. Así, Paracelso tiene razón cuando pide a los médicos una
"comprensión completa del hombre". Este bien superior incluye también la
verdad y exige, como el juramento hipocrático refleja claramente, la
fidelidad a la verdad del médico. Incluye también la protección del secreto
médico y de otros secretos y detalles íntimos que el juramento hipoc~á~ico
prohíbe divulgar, aunque no estén directamente_ vinculados con la med1_cma.
Este bien superior relacionado con la persona mcluye otros muchos b1e_nes
con respecto a la persona del paciente y a terceras partes que no on obJ ...tO
directo de la acción médica.
Así este bien constituye un "fin trascendente" a toda acción médica. El
término "trascendente" tal y como es usado aquí incluye la distinción entre
lo que es producido en la acción y los bienes que. sólo en últim~ término, ~e
afirman y sirven en la acción tales como la persona humana misma, \a cual
no producimos sino a la cual tan sólo procuramos modestos servicios como
resultados de nuestras acciones. E\ fin inmanente sería pues, el estado de
cosas realizado por el acto mismo, mientras que el fin trascendente sería el
bien afirmado por é\, pero no realizado por él. El bien trascendente de u~a
acción no es por tanto su objeto inmediato ni es realizado por ella. Y sin
embargo, la afinnación de \a persona misma (no sólo de esta parte d_e su
bien que realizó dándole de comer o de beber) por amor de ella misma
puede ver e como el "alma de las acciones morales y m~dicas. Al mi~mo
tiempo, "trascendente' put!de referirse no solamente a bienes que re 1den
más allá del alcance inmediato de lo que es realizado por nue tro acto sino
también al carácter último y precisamente eterno de este bien en contraste
con los bienes limitados y pasajeros tales como la salud por mor de los
cuales el bien trascendente del hombre nunca puede ser puesto en peligro.

Por este bien del hombre no comprendemos sólo el bien objetivo
para el hombre sino también el bien de su vida moral de su dar
re puesta adecuada a bienes diferentes a él mismo· el bien de su amor
que re pande al valor de otros eres humanos y a Dios. Este bien es
claramente un principio regulativo de la acción médica y puede ser
violado gravemente no sólo en el médico mismo mediante toda clase
de 'actos médico moralmente malos e infracciones de obligaciones
moral s sino también mediante consejos dados por médicos que
implican actos inmorales de pacientes: abortos, esterilizaciones,
104

suicidio asistido consejo inmorales para superar tensiones sexuales,
etc.
2.7. La relación especial entre el médico y el bien absoluto (Dios)
Es relativamente fácil comprender que todos los actos e pecíficamente
religiosos, por ejemplo, oraciones de adoración, de acción de gracias, de
petición espiritual de intercesión de arrepentimiento, tienen a Dios como su
destinatario último o persona-objeto. Pero el primer mandamiento del amor
a Dios exige al mismo tiempo, que cualquiera que sea lo que hagamos,
afirmemo o amemos. lo hagamos también por Dios mismo, para agradarle y
glorificarle.
La dirección de nue tra vida moral hacia Dio no es ólo un
mandamiento específicamente cristiano o judío, sino que puede encontrar e
c_laramente en Platón Epi~teto y, particularmente, en algunos pa ajes de la
Etica a Nicómaco y de la Etica a Eudemo de Aristóteles en lo que dice que
el fin supremo de todos los actos humanos es la glorificación y la adoración
de Dios. ~hora bien, au11que esta llamada a hacer las cosas también por
amor a D10s e dirige en sí mi ma a cada uno de nosotros. esto e
especialmente verdad en el caso del médico. Él no está llamado olamente a
adorar y venerar a Dios simplemente corno cualquiera, sino que e enfrenta,
en decisione especiales de vida o muerte con la relevancia plenamente
moral de lo que no puede ser comprendido y con la totalidad de problemas
éticos engendrado por aquello que no pueden ser re uelto si no es con
referencia a Dios.
Aunque hay muchos bienes moralmente relevantes tale como la
dignidad humana la libertad la liberación de dolor, la integridad sexual.
e!c., que pueden entenderse en alguna medida sin referencia a Dio , por
eJemplo, el ateo que rechaza la tortura o el abuso sexual infantil e inclu o
usa su conocimiento de e tos males como argumentos contra la exi tencia de
Dios 33 hay otras obligaciones morale del médico que no pueden er
comprendidas sin ver al hombre a la luz de Dios. También un ateo puede ver
y ve la dignidad de la persona humana cuando rechaza (como lván
Karamazov) a Dios, un ser personal omnipotente e infinitamente bueno:
~arque Dios no puede permitir los sufrimientos injustos de personas
mocentes o de niños torturados que muchos ateo juzgan no ólo como
~ales in~rínsecos, sino como males de tal magnitud metafísica que son
mcompat1bles con la existencia de Dios. Hay otros imperativo morales, in
embargo que son, no obstante imposible de reconocer sin referencia a Dios
porque proceden directamente de Él o de relaciones e peciale entre Dio '
los bienes finito .
105

�2.8. onclusióo.

Podemos refi rimo aquí a decisione tales como I rechazo a así tir a la
per ona que está de idida a cometer suicidio.~ el rec~azo a admini~trar
drogas mortale a pacientes que imploran al ~e?'~º terminar ~on u . ~da .
demá , la ab oluta injusti ia de actos de uic1d10 o eut~as,a. tamb1en e~
mal de la contracepción olamente pueden er reconocidos claramente 1
recono emo a Dio orno el eñor obre la ida la muert
obre lo
origen d la vida humana. De hech?· alguno . ~l~sofo como, p r
ejemplo, éneca y otro e toico , d fend,eron el uic1d10 aunque creyer_on
que el hombr e tá bajo la autoridad e pecial de Di? : Pensa:on. que 010
había dado a la per ona humana la dignidad de dec1dlí por I m1 mo d
recono er uándo ha II gado el mom nto d una muerte digna cuándo ha
de pennitir e abandonar la ida bajo el acuerd de uno consigo mismo. Por
tanto obre y má allá de la exi tencia de Dio también la Jaita ab o/uta de
lo derecho metafi i o del hombre de di poner directamente de u ida
u muert ti ne que ser comprendida para captar el mal intrín co del
uicidio o de la así tencia a éste.
te conocimiento requiere tanto 1
recon cimiento de que orno contingente
no hemo creado la vida el
conocimiento de que, aunque podamo matar a una aca (que tam~ o
hemo creado), la p uliar dignidad inherente de la p r ona hace que e ta
pertenezcan en un modo metafí icamente profundo, a Dio y que no
tenemo dere ho alguno a di p ner bre la vida o la mu rte. Pero e to. a u
ez., pre upo11e la i t ncia de Dio dificilme~te puede e~ reconocido ~?r
el ateo. La e isten ia de Dios no e ólo un obJeto de fe, smo que tamb1 n
.d
. µ
puede er cono I o por nue tra razon .
n tod s I acto men ionado , el alor de lo biene finito en
cuestión (la ida humana, etc.) no pueden justificar por í s lo
uficientem nt los imperati
m rale específico· que aquí e plantean.
' to no pr ceden ·clu i amente de la natural za objeti a del bien que
el objeti o de nuestro acto ino también de la
n ia de lo a ente .. de
nu tra naturaleza ontin ente limitada. 1 he ho de que no om 010 ,
de que no orno el read r de la ida, por tanto, carezcamo del dominio
obr la ida la muerte d la per ona , en otra palabras. de qu nu tra
iruación metafi i a nuestros límite metafi icos35 imponen e pe iale
llamadas en no otro (no debemos nun a quitar la ida a un inocente no
o\ idar que hemo d co perar con Dio en la procr ación y que no e tamo
autorizado a interfi rir con nue tra cooperaci · n humana con la creación
di ina o ''hacer'' niñ in ilro etc.) T das tas accione e pecífica que
pertenecen a la 'tica médica requier n no sol'.1°1ente una cap~ción
humani ta de la dignidad de la persona humana mo una compr n ion de
la perfección infinita de Dio . 1,

hora e má claro que ante el que la tercera dimen ión fundamental
de la medicina, la éti a la filosófica, implican amba un a p cto t or 'tico
otro prá tico. El médi o deb tend r a comprender la naturaleza del hombr
de lo cinco biene a lo que sirv dire tamente (en I contexto del
to
éptimo bi ne a lo cuale irve ólo indirectam nte). Por consiguiente.
ciertamente la antropología filosófica la ética médica, pero quizá inclu o la
metafi ica y la füo afia en g neral deben ser requerida como a ignatura d
lo estudiante médi o
el médico debe er algo a í como un hombre
uni er al. El fama o Teofra to Paracet o. uno d lo f1 ico
profi ore
má di tinguidos de medicina (en Ba ilea), que nació n in i deln ( uiza)
murió en alzburgo ( u tria) lo e pre · mu laramente cuando usó la
b !la, aunque parcialmente ·agerada formulaci · n:
" ólo el médico pued ... elebrar a Dio en toda la categoría
jerarquía en las cuale e le debe alabar. Por con i uiente tien que er
In truido mej r que ningún otro. Y nadie pu de emprender al h mbre con
ma or profundidad . xactitud en t das u parte .
en la completa
grandeza que Dio ha conc dido a t que I m 'dico ..J ' digo que nuclie que
ignore e ta cosa debería vanagloriar ·e con el nombre de la medicina. Por
tanto, el médico debe e aminar la mayor atención posible a quien 1iene en
u mano . y debe ver que la uprema y más noble de toda la · co a. le ha
·ido puesta en u poder.~

La lucidación de lo alore de la medicina debe haber mo trado
claramente qu una p r ona es realment un médico, en lugar qu un
criminal, ólo i irve a lo bi ne a lo cuate la m di ina e tá rientada.
E to e b io cuando e enfr nta con la deci ión d urar infli
de a e inar o al ar la ida. P ro la dimen ión filo ófica deci iva
al alor de la medicina penetra también todo lo otro biene
objeti
fina le de la medicina. A todo · tos I m ' dico d b er ir hacer!
ord n corre to. D otr modo, e un •· ofi ta médi o·· qu ólo par
promo r el biene tar del pa ientc no ir. e al erdadero biene tar d la
per ona humana mi maque e la realidad integra del pa iente.

ot s Bibliográfic
1 Traducido por Prof. Mariano Cr po.
2 ri tótele . Ética a icómaco. lll. 1112 b 12 s .

106

107

�3 éa
anto Tomá de quino, In Decem libros Ethicorum_Ari cote/! ~d
Nichomachum Expo ilio en : Opera Omnia (uf unt in indice thom, ·t,co
additi 61 cripti ex alii. medii aev, auctoribu:. ). 7 ol .. d. Roberto Bu a
. J. ( tuttgart- ad annstatt 1980), L. 111.. 1, l1l __47 : E~t autem
considerandum quod in operabilibu fin is e ·t icut princ1pium; quia ex fine
dependet nece ita operabilium.. Et ideo oportet finen~ uppon re ... qui~
ci/icet medicu non co11 iliatur an debeat . anare mfirmum, ed ho
upponit qua ifinem... Et ic nul/us aliorum ope~anti~m- con ili~tur define.
4 obre to véa e . Pa en, . J .• Deontologw medica segun el derecho
natural Rambla, Bar el na, 1944.
.
S Lo comentario que iguen fu ron in pirado p r Luc Dau in ( un
e tudiante) durant un ur o que impartí en la primavera de l 99~. .
6 y mi mo pude er
uchar en la tele isión a una ~adre Jud1a_ de uno
d esto bebé que contaba la hi toria horr rosa del notono . oprobio º.
ng le que r al izó t horripilant e peri mento n u b be. E te e. n I ua
en pr hibir a la madre dar el p cho al b b · o a~imentarle de cualquier otro
modo. d jándol m rir de hambre ante lo OJO d u madr . a la . ual
olamcnte I e taba permitido lranquilizar al bebé lo má que ~u~1era. ~1 ha
madr d cribla u e, perien ia con e te legant y edu ad m dt nazi qu
ordenó e ta a ción como un erdadero diablo.
7 :¡ anda Póltaw
nd ich fürchte meine Trawne, 2. Auflag Maria
aktuell, en b rg. 1994.
8 'f. Jo ef eifert, What i Lije? The riginality, !rreducibility, and Value of
Lije (Value J11quire Book erie S1) ( e
or m terdam/ tlanta.
:
R d pi alue lnquil") B ok eri . 1997).
.
9 E te horrible método d aborto en I que la cabeza del beb e apta tada
durant u nacimiento fu anci nado por el pr id nte linton en 1996
conlra la arrolladora ma oría del congr o americano. Clint n anul ,
mediante u capacidad pre idencial de eto el olo del congre o en e ta

º:·

"'ª•

cu tión.
c p ione a e ta r gla como la de lo Dr . John )'
t O Ha importante
Lynn illing _ otro mucho que practican e ta rama de la medicina con
gran re p n abilidad.
11 na b Ita impr ionante e cepci · n e an al ador que el cinco de
~ brer d mil no eciento no enta nueve aprobó una enmi nda egún la
cual I prim r articulo de la c n titución die ahora a í: •· imi mo e
re onoce orno per ona humana a t o er humano de de I momento de u
oncep ión.'
orno en la fecund ción in itro ( N) en la cual ó ulo· humano
fertilizado por tanto. vida human
'no u ad ·· on de truido .
\ En té ni a reproductiva rn dema c mo la Fl
ne ntram
una --produc ión'' de ida humana indi na de é ta. ino que e to
p r medio de lo cuale el p riodo d fertilidad e ampliado la n epci · n
108
12

e he ha po ible en caso en lo que ante era irnpo ibl , p r ejemplo, a
tra é de la m n ionada Fl , c nducen a la d trucción d otras vida . Por
ejemplo. mediante la de trucci · n en el proce o de la fertilización in itro de
mucho embrion humano con el fin de alcanzar una única fertilización
d tru endo los 6 ulo humano 'e cedente "in ervible .. '"no u ad •·.
Pién e, por ejemplo. en la I ye británi as on re pect al ti mp en 1
que lo ó ul humano fertilizado puede er río- on enad . R cuérd e
también la orden dada por el primer mini tro Majar en 1996 de de truir
mile de 'vulo fertilizado .
14 E to puede conducir a accion anti- ida tal com I aborto el cti, o si
"demasiado ·· bebé on concebido .
1S to
verdad incluso de Platón de al uno
rito que no han
llegado bajo el n mbre d Hip · rat .
16 Cf mi artículo • Absolute 1orul Obligatio11. roward Fimte Goods a.
Foundarion of lntrinsicall • Right and IVrong Acnons. A ritique oj
Con. equentialisr Teleological Ethic.: De truc/1011 of E1/11c · through \foral
TheologyT nthropo 1 (198 ) pp. 57-94.
17 Pi n en nombre tale orno Ri hard
r\ n Hare, Jo eph Fiel her ( 1
último) Karl Rahn r B mhard chüller. Franz Bo kle, harle
urran.
J ef Fuch , Bemhard l laring, ranz cholz mucho tro .
18 La ética n e uenciali ta que penetró en un le ado núm r de libr
artí ulo de te' logo moral e ri tia no ha ido rit i ada entr otro por
primer Karl Rahn r, p r Dietri h on l lild brand. Karol \ ~t) la. Tad u z
czen
ndrzej z tek. John Finni .
rmain Gri ez,
illiam
a).
ndrea Laun.
artin Rhonh imer Robert paemann. J hn r b .
Elizabeth Anscombe, Julian ida-Rümelin. Ro
Buttigli ne. p r mí
mi mo
por mu ho otro .
ta p i i · n ha ido también riti ·ada
agudamente en la encícli a Verituti Splendor )' E\•angelium l'itae . f.. p r
ej mpl
ndrea Laun, "Da Gewi en - ein Ge el: und s ine Freih it.
Anmerkungen zur heutigen Diskm ·ion". n:
ndrca Laun. Aktu 11
Probleme der Moraltheologie ( ien: Herder &amp; o., l 991 );
19 obre e to cf. R bert paemann. .. ber die 11mogli ·hkelf einer re111
teleologischen Be rü11d1mg der Ethik'', n Phi/o ophisclw . ./ hrbuc:h. . Jg.
l. Halbband {19 1). pá . 70-89: ''A.111011ome Ethik und Ethik mit einem
chri tliche11 'Propriw11' als methodologi ch s Problem". en Ethik im Konterr
de · Glauben ·. Probleme - Gnmdsarze -Methude11, hr g. von D. Mi th und ·.
Compagnoni, Freiburg/B. und Freiburg/ ch\ iz. 1 78, pág . 7 -100~ Julian
ida-Rüm lin. Kntik des Kon equen;iali mu (München. 199" : tephen
hwarz, The 1oral Quesrion of Abortio11 (Chicago: L yola niver ily
Pre , 1990).
20 Cf Robert pa mann. Personen. Versuche uher den Untersch1ed
zwi chen 'etwa · und 'jemand ' (Klett-C tta, 1996).
109

�21 Robert paemann Personen. V11r uche über den Unter chied n i ·hen
'etwa 'und 'jemand' (KI tt- otta 1996).
22 obre e to éa e Jo ef eifert "What is Human Heahh ? To °:~
Under randing it Personali tic Dimension , " que será publicado n Patnc1a
Donohue-White, Kateryna Fedoryka, Paulina Tab ada ( d.) Toward a
Personali ti
onception of Health, en Phi/o oph and A,/edicine Book
Serie t 996. También Josef eifert, "Morality and Mental Health.'' en
Jame OuBoi (Ed.), Moral Jssues in Ps chology (Lanham ew
Y rklLondon: ni er i Pre of merica 1996).
2 ·'La alud e un e tad d completo bienestar fi o mental
ocia! n
implemente la au encía d dolor o en~ rmedad"' d I preámbulo ~e la
onstituti n of th
orld Health Organization, adoptada por la lntemat1onal
Health Conforence n 1946 n u a York).
24 Julian ida-Rüme\in (Ed.), Angewandte Ethik. Die Bereichsethiken und
ihre theoretische Fundienmg. Ein Handbuch herau gegeben von Julicm
ida-Rümelin ( tuttgart: 1fred Kroner Ver Iag, 1996) pp. 833 ff.
_5 E ta fu adoptada el I Ode octubr de 1975 por la X I Y en los
1-4
6
ocupa de la tortura. f. ··World Medica/ A ociation. Declaration of
Tokro·· Bull. m. ali ge of Ph, icians 17 (6 : l 5, 1976.
26 Platon, Gorgia 464 d- 465 a:
In di Heilkun t nun erkleidet ich die Kochkun t und tellt ich an zu
wi en. \ elche die be ten p i en ind für d n Leib o daG. wenn or
Kindem und auch vor Mannem die o un er tandig \\aren wie die Kinder.
ein rzt und ein Koch. ich um den orzug treiten ollten, '- er van beiden
ich auf heil ame und chadlich pei n er tande, d r rzt od r d r Koch.
konnte der rzt Hunger terben. chmeichelei nun nenne ich da und
b haupte e ei etwa ch\ cht . o Polo , denn zu dir age i. h die . 11 4651\
weil e da ngen hme zu treffen ucht ..ohne das ~e _te. .m ~u~ t ab r
\eugne ich, daB e ei~ ondem nur eine ~ung ~ e1I 1e ke_me Em 1cht hal
van dem, a ie an,, nd t, ,,a e , ohl emer atur nach 1 t, und al o den
Grund on einem jeden nichl anzugeben eiB· ich aber kann nichts Kun t
n nnen, wa ine un er tiindige ache i t. nd bi t du et\.Va hierüber anderer
einung, o ill i h dir Red tehen. In die Heilkun t al o \ ie ge agt.
erkleidet ich die kochkundige chmeichelei, ...
27 Para una defen ad e to éase Jo ef eifert
ere e per ona. Ver o una
fondazione jenomenologica di una metafi ica e/as. ica e per onalisti a.
( ilano: Vita e Pen iero 1989), cáp . 8-9.
28 f. Blai Pa cal, Pen ée 200 34 7).
.
. ,
.
29 a paree er la con uencia d lo e tud10 c1ent1ficos realizado en un
pro ecto d e tudios en la lnternational Academy of Phi/o oph in tlie
Principaliry of Liechten rein para el Profe or Alan he, mon ( 1997-1999), a
er publi ado en un libro bre Per i tent Vegetative tate.
30 éa e mi di tinción en m1 ·'What i: Human Heallh? Toward
110

Understandin ít · Per onali ti Dimen ion ." que apare erá en Patricia
Donohue-White, Kateryna Fedoryka Paulina Taboada ( d.). Toward a
Personali tic Conception oj Health en PJ11/o oph and Medicine Book
erie , 1996.
31 CJ mi artículo itad en la n ta anterior.
32 :J. Jo f eifert, "Meaning and Morality a onditions oj Mental Healrh:
A Contribution toward a Theory oj oun elling as a peci.fica/1 •
Per onali tic Method of Providing Medica! and P ychological Help to
Per on :• a publicar e en 1997.
.
33 1silogismo ería el siguiente: a) una per ona buena hace todo lo que tá
en u mano por evitar el mal; b) una per ona omnipot nte que ti ne I p der
de hacer lo que quiera e incompatible c n ) la exi ten ia d I mal. bre
e t cf. Jo f eifert. Golf al Golte bewei ·. Eine phanome110/ogi che
eubegründung
de ·
ontologischen
Argument
(H id Ibero :
Uní ersitat erlag C. inter 1996): éa e también mi ··zur Herk1111jt
Glcmben . Gründe w1d Hintergründe. Rejexionen über da Prob/em ei11er
Theodizee angesicht der Leiden und Uebel in der Welr ·· en Glaube im
Unglauben der Zeit ( ug burg: Dialog ekretariat, 1983 ).
34 sto fue declarado dogma p r el oncilio ati ano I de la 1 1 ia al ' lica
igui nd la arta de an Pablo a lo Romano que afirma que lo pagano
on imp rdonable p r u adora ión de dio e fa\ o y animal porqu lo
atributo in i ible . la gloria de Di pu d n con cer e por el h mbre
de de la rea ión del mundo. Ha mucha prueba clá i a de la xi tencia
de Dio que no olamente pueden eguir defendiéndo hoy día , ino
perfeccionadas e interpretadas en un m do má per ona\i ta. Por ej mplo.
n elmo de anterbury en el iglo XI Tomá de quin n el iglo 111
elaboraron tale argumento . o mi mo he intentad rep n ar d ti nd r
tal argumento en Josef ifert
ere e p r ona. Ver ·o una fo11da:io11e
fenomenologica di una metafisica e/a. ica eper onalis1ica. (Milano: Vita e
Pen iero, 1989), cáp. l 0-1 5 ) en Gott al Gotte bewe1
Eine
phanomenologische
eubegründimg de
ontologischen Argument.
(Heidelberg: Univ r itatsverlag . Winter 1996)
35 E ta fuent de obliga ione morale e tá relacionada y analizada n
profundidad p r Dietrich van Hildebrand en u \1ora/ia. achgeh . ene:
Werk. Ge ammelte Werke Band . R gen burg: Jo ef Habbel. 1980.
36 obre e to e/ Goll al Gottesbel ei~. Eine phánome11olog1sche
eubegründung
des
ontologi ·chen
Argument
(Heidelberg:
Uni ersitat erlag C. inter, 1996).
37 Parac I o (Theophra tu
Bomba tu
,·on Hohenheim) · Opu.
Paramirum.
Y Paracel u , Obras ompletas, ibro rv. ·'Opu
Paramirum ', ed. Ki r, trad. tan ilao Llue ma- ranga Bueno Aire 194 .

d;

11 1

�EL VALOR DE SER PERSONA EN EL NUEVO HUMANISMO

Prof. Dr. Eudaldo Fonnent
Universidad de Barcelona
l. Crisis del humanismo moderno

En este recién comenzado nuevo año del joven tercer milenio, se
advierte con más claridad que en el ya pasado 2001 , que el legado del siglo
XX ha sido una grave y profunda crisis, que afecta a toda la cultura
occidental. Es una crisis patente para todos. La clara conciencia de la crisis
de nuestro mundo, se advierte en el hecho de que el hombre de los siglos
pasados se consideraba a sí mismo, como perteneciente a la civilización, que
era heredero del "mundo civilizado", helénico y romano; en cambio, el
actual hombre occidental relativiza su propio mundo.
Paradójicamente lo hace en unos momentos, en que toda la cultura
occidental está presente en la vida del planeta en todos sus ámbitos. Podría
decirse, que el mundo occidental se ha extendido por todos los países y
culturas. Toda la política, el derecho, la economía, la ciencia, la técnica, la
industria, la filosofía, la música, e incluso el deporte, son occidentales.
El patrimonio de la razón humana, cuyo cultivo se heredó del
pensamiento clásico. y de la fe en la revelación divina, que pasó desde lsrael,
que siempre se había considerado perennemente válido y fructificante, en
estos momentos se ha relativizado. La crisis de su carácter absoluto y eterno
se transmite, junto con la primacía de la técnica y la economía, a todo el
mundo, con la imposición incondicional de nuestra civilización.
El origen de la crisis está en un olvido, ya anunciado por Heidegger: "el
olvido del ser". De un modo más explícito podría decirse que está en el
olvido de los conceptos trascendentales o de los valores. Se ha producido la
sustitución de la entidad por los entes de razón matemáticos, la realidad por
las relaciones económicas, la unidad, posibilitadora de toda multiplicidad.
por la fragmentariedad, discontinuidad, localismo y disenso postmodernos.
la verdad por la verificación, la bondad, por la utilidad, y la belleza. por la
sensualidad.
Los grandes cambios que en los dos últimos siglos se han dado en todos
los ámbitos de la cultura y de la vida humana, y que se ex.tienden por todas
partes, son una de las causas. Gracias sobre todo al progreso de las ciencias y
de la técnica, el hombre ha ampliado extraordinariamente su poder. Sin
embargo, debido al método limitado de las ciencias empíricoexperimentales, que no es apto para llegar a lo más profundo de las cosas, a
113

�su esencia y a us cau as últimas, e ha quedado en lo ·uperficial o en lo
fenoménico, profesando el agnostici mo - obre todo lo que está más allá del
hombre mi mo y, por tanto, sobre los valores trascendentes.
Además gracia al incremento de su poder científico-técnico, el hombre
tiene a u disposición mucha más riquezas, mayor poder económico, y e
incrementan continuamente u conocimiento en la distinta rama del
saber lo que le permite no sólo conocer utilizar la naturaleza física ino
también la de su conducta de la le e de la ida ocial. Todos ésto , y
otro logros que deri an de la ciencia han h cho que el hombre confiado
con exceso en ello haya creído que e basta a sí mismo. Ha caído en una
actitud antropocéntrica, en la que no caben alore trascendente 1_ e ha
olvidado de ello .
El actual mo imiento po tmoderno puede considerar e la expre ión de
este olvido de lo alore . on ecuencia de e ta pérdida de la memoria de
algo que e tuvo presente en el núcleo fundamental de la cultura ccidenta! es
en primer lugar, el fomento del hedoni mo del con umismo de la ociedad
actual. Una segunda consecuencia es !a faltad e peranza. Ya no se confía
en liberar al hombre de todo mal por la fuerza buena redentora de algún
elem nto humano - la razón. la filo afia la ciencia, la técnica el arte. los
entimiento la ociedad, el estado etc. y hasta la mi ma historia-, como en
iglo anteriore . El hombre, autor de sta ultura de confía de ella. Se
tien una vi ión del mundo y de la hi toria en la que no ha lugar para la
salvación o redención.
1 olvido po tmoderno lleva a e ta actitud
de e perada.
La cultura actual, por este olvido y la con ecuente cri 1 , a no pued
a udar al hombre en u desarrollo en orden a u perfección ni en alcanzar a i
\a felicidad . A pesar de todas las grandes transformacione en todos 1
órdene de la ida humana no parece que ha an hecho al hombre actual má
maduro humanamente -má consciente de su dignidad per anal, rná abierto
a lo demás y más re pon able- y que su vida ea má humana en u
totalidad. La cri is afecta al humani mo.
e trata de una crisi anunciada. En el afio l 923, el filó ofo
exi tenciali ta icolá Berdiaeff publicó en Berlín el ensa o. ·' na nueva
Edad Media" . En 1.1 época no e le tomó dema iado en erío. porque en e te
estudio el filó ofo ruso convertido al cristiani mo ortodoxo y ex.pulsado de
Rusia anuncia el final de la modernidad e incluso parece anunciar la actual
tendencia po tmoderna. Afirmaba entonces que "la historia contemporánea
e acaba, y asi timo. a los albores de una era desconocida, a la cual habrá
que dar un nombre. Lo cierto es que hemo reba. ado el marco de la

hi. toria"2.
114

ataba Berdiaeff que la modernidad había comenzado con el
humanismo renac ntista. "La historia moderna que se acaba fue concebida
en la época del Renacimiento. A i timo ahora a/fin del Renacimiento"]_ El
fin de la modernidad es por tanto el fin del Renacimiento y el fin del
humanismo, "base e piritual" del Renacimi nto y de la modernidad.
De d el humanismo moderno no ha solución. "Todas sus
po ibilidades están agotadas. Se ha caminado hasta el fin por las sendas del
humanismo y por los cauces del Renacimiento, ya no se puede por ello· ir
más leja ,.4_
Debe reconocerse que "la historia moderna es una empresa q;,e ha
fracasado, que no ha glorificado al hombre como hacía esperar. La ·
promesa del humani mo no han sido cumplidas"5.
En primer lugar porque los resultados han sido negativos. "El
humanismo no ha fortalecido, ino que ha debilitado al hombre: tal e el
desenvolvimiento paradójico de la historia moderna. A través de su
autoafirmación, el hombre se ha perdido, en lugar de encontrarse •i6.
En egundo lugar, porque el humanismo ha acabado siendo antihumano.
"En el fondo toda la historia moderna ha ido una dialéctica inmanente de
auto revelación, y después, de auto negación de lo · principios que habían
motivado ·u nacimiento7_
En nuestra época, má que cuando lo decía este antiguo revolucionario
marxista e ha llegado a la "contradicción destructora del humanismo, de
ese humanismo que por un lado engrandecía al hombre, atribuyéndole
fuerzas ilimitadas y por el otro no veía en él más que un ser limitado
ubordinado que ignoraba la libertad e piritual".

2. El má acá y el más allá
Por estar finalizando la modernidad, y en esto momentos puede decir
que ya ha llegado a su fin: "Hoy, el hombre entra en un porvenir
de conocido (..) Y entra en esta época, no ya lleno de savia creadora como

en la época del Renacimiento, sino a atado, debililado, sin/e. vacio" .
La fuerza creadora de los inicios del humanismo renacenti ta
explican por la época anterior. "la Edad Media había pre ervado la fuerza ·
creadora del hombre". Gracia a ello "había preparado el florecer
espléndido del Renacimiento. El hombre penetró en la modernidad con la

115

�experiencia y con la preparación medievale ". Pued de ir e que, p r e te
moti o ·'todo lo que hubo d auténtica grande;a en el Renacimiento e taba
vinculado con la Edad Media cristiana"9.

Frente a prejuicio moderno

ha que ad ertir que en la dad

edia

"el catolici mo 110 o/amente conducía el hombr al cielo, ino que también
u citaba la belleza y la gloria obre la tierra. Ahí e tá ·u gran secreto. La
tendencia hacia el cielo la vida eterna, en endra la hel/e;a produce el
poder en la vida terre tre temporal"/0_

Ci rtamente el hombre medie al procuraba la sal ación et rna.
tra cendente a lo natural.
in embargo, también bu caba el
perfeccionamiento de lo natural, que nece itaba re tablecer e del d ord n
introducido por el mal que hac el hombre. Todo lo natural y I mp ral del
mundo
de la oci dad tenía que tar p rfec ionado por el e piritu
cri tiano. De e te modo todas la dimen ion del mundo y del hombre. sin
e, clu ión alguna una vez anadas del dañ cau ado p r I mal. podían · r
utilizada orno in trumento de al ación tra endente.
Todo lo natural humano era d I int ré de la cultura m di al. Lo
s brenatural ni de truye ni abandona la realidade del mundo, ino qu 1
11 a a u ulmina ión plena. d má a t das la realidade d I mundo. a
perfec ionada en u mi mo orden natural, la rdena al fin obrenatural. La
convierte n medios para alcanzar el bien en la otra ida. El catolici mo
m dieval fue por ello, uniti o ) armonizad r en todo l órd ne de lo
temporal a u ez, d lo temporal lo et mo .
a cultura medie al, por a umir t d lo natural human liminand la
ganga de lo n gati o e imp rfecto qu le puede ac mpañar. elevánd 1 .
una vez ~anado, al orden d lo obrenatural fue reati a n t d lo
ámbito .
E un puro mito, creado p r la modernidad, el de la pobreza ultural d
la dad
dia. También lo es que fue I R nacimi nto el qu de ubri · el
alor de la ntigüedad. orno e ha ad ertid últimamente, uno de 1
ra go e en iale de la ultura lá ica fue u p ibilidad de encuentro c n 1
n ttani mo. difi rencia de otra , no fue una ultura errada. e inclu , en
u épo a de pi nitud, intentó u auto uperación. Por u ap rtura, era apa1
de alir de í misma, bu car alore que la tra cendían. ra capaz d aut
criticarse y de intentar hallar una alida para up rar u limitacione .
ta apertura del humani mo clásico hizo p ible que pudie e r cibir al
cri tiani mo y a í obtener la curaci · n de u mate • u p rfeccionamient
en el orden natural ), obrenatural. La ntigüedad e tuvo pr ntc n la
116

cultura m die al. Puede inclu o considerar e la cultura clásica como u
elemento material o bá ico, qu fu informado o regen rado
obr pujado
por el cri tiani mo.
Con la fuerza antigua con er adas en la dad Media. completadas
desarrollada. por la fuen.a d I cristianismo pudo iniciars la nue a etapa
de la modernidad. Como indí a B rdiaeff "en la Edad Media la cultura
antigua se incorporó al calolici mo, y este fue el vehículo que la condujo
has/a lo tiempos modernos. Por e ta cau a fue po ible un Renacimiento
hislórico"I I .

te prejuicio contra la Edad Media obedece a un convencimiento que
fue cau a de todo lo otro prejuicio p teriore .
cr ó que con la
impronta cri tiana el hombre había perdido la libertad. Con esta aprensión:
"El hombre nuevo qui o ser autor ordenador de la vida, in la ayuda de lo
alto, indiferente a las sancione divinas. El hombre e arrancó del centro
religio o al cual estuvo ometida toda u vida durante la Edad Media, qui o
andar Joda . u vida por una vía libre e independiente"/2. Qui o d ligar

d I con tituti o fonnal ri tiano de la etapa anterior.
La ruptura con el undament e piritual que infonnaba o daba ida a la
ultura m die al a la cultura antigua cri tianizada fue el origen del
nacimi nto de la modernidad. 1 h mbre moderno no cr ó que nece itara
alcanzar el "más allá el má. adentro" l 3 donde reside el centro e pi ritual
d I hombre y, por tanto, del humani mo.
in embargo el rompimiento r nacenti ta con el centro e piritual no
uponía una ruptura con I cri tiani mo. "El Renacimiento no iba (. .. )
dirigido contra el arolici ·mo (..) El humanismo, en u comienzo ·, no se
di tanciaba aún mu ho del ri. tiani mo, bebiendo en do manantiale.: la
Anti iiedad y el cri tiani mo. Y no era creador y e piendente en u
resultado · ino en la medida de u pro ·imidad co11 el cristiani mo. uando
e hubo arrancado el fondo e. piritual y pasó a la uperficie, empezó a
degenerar"/./.

diferencia de la modernidad po terior, el Renacimiento

fue
co11tra Dio . o fue e e el humanismo de Pico de la Mirándola, de Erasmo y
de otro vario. pen adore del Renacimiento. Pero en el humar1i mo fe
escondía una semilla de negación, y de ella ha a/ido e e hwnani mo de los
tiempos moderno del cual han vi to nuestros día. los úlLimo fruto . que
·on propiamente la negación del hombre"! 5.
3. El humaoi mo natural

117

"110

�Una primera consecuencia de la ruptura renacentista con el centro
espiritual descubierto en la Edad Media, fue que el hombre moderno perdió
en profundidad en humanidad. Desconectó con lo que es. Después del
proceso creativo medieval el hombre quiso desligarse de la raíz, el centro
nuclear que le daba la vida y su fecundidad. El proceso de independencia
del centro espiritual y liberador no se dio inmediatamente, fue gradual y
progresivo.
Al iniciar este nuevo camino de insubordinación los renacentista se

creyeron más libres y por tanto con la posibilidad de ser má creativos. "El
hombre por ellos descubierto, el hombre de la historia nueva, no será
profundo, se verá obligado a errar por la superficie de la vida. En la
superficie libre de toda raigambre con la profundidad, el hombre se
ingeniará para probar sus fuerzas creadoras. Producirá mucho, pero
acabará por agotarse y por perder esa fe que había pue to en sí mismo"l6.
Al mismo tiempo perderá la libertad, por la que se había separado del
centro espiritual vivificador. La libertad del hombre, explica Berdiaeff,
siguiendo a Dostoievsky " e convierre en esclavitud y le da muerte cuando
aquél se rebela y pretende ignorar lo que esrá por encima de él. Y si es que
no hay nada por encima, el hombre desaparece (..). Porque si todo está
permitido a éste, entonces la libertad se convierte en esclavitud de sí

que ha disociado al hombre de las fuentes espirituales de la vida,· Él ha
negado al hombre espiritual, que no puede dejar de ser creador, para
afirmar exclusivamente en su lugar al hombre natural, esclavo de la
necesidad"J 9_
De hombre espiritual, como había sido en la Edad Media fue
transformándose paulatinamente en el mero hombre natural. Como i~dica
Berdiaeff "el triunfo del hombre natural sobre el hombre espiritual en fa
h1stona moderna, debía conducirnos a la esterilidad creadora, es decir, al
fin del Renacimiento, a la autodestrucción del humanismo 1120.
En su famoso mito de la caverna, ya había advertido Platón que los
hombres enc~denados en ella, al mirar las sombras, que procedentes del
mund~ extenor se pr_oyectan en u fondo, no se hacen cargo de lo más
m~rav11loso de la realidad auténtica. Es preciso de cubrir que las cosas son
ma que cosas y que si se_deja la esclavizante actitud materialista y el
consecuente apego a lo sensible, se ven en su auténtico ser, y desde él se
pued~ acced~r a un mundo más verdadero al mundo espiritual. Si el hombre
cons~gue salir de la caverna, y contemplar esta nueva realidad, al regresar a
la misma ve la sombras de otra manera. Las cosas son contempladas ahora
en sus dimensiones fundamentales.

mismo"1 7_
Una segunda consecuencia del inicio de la de vinculación del centro
espiritual medieval fue la duplicidad del hombre renacentista. Luego, con el
rompimiento definitivo desapareció. La razón es porque el hombre del
Renacimiento "estaba todavía próximo a las fuentes espirituales de su vida.
no habiéndose alejado aún bastante de ellas en su movimiento hacia /u
superficie".
En los inicios de la modernidad además de comenzar a ser uperficial y
vacío, el hombre se encuentra como dividido en dos, y, por ello, sin la
unidad propia del medieval. Esta duplicidad era inevitable. Por u origen
medieval, "el Renacimiento no era, no podía ser enteramente pagano" 18. De
ahí que lo logros en el arte renacentista no serán más que apariencias de
clasicismo.
Una tercera con ecuencia, encadenada con las dos anteriores, fue la
reducción del hombre espiritual al hombre natural. Del Renacimiento debe
reconocerse que "libertó las fuerzas creadoras del hombre y ha expresado la
más elevada potencia de su arte. En esto acertó. Pero también él ha sido el
118

. _Desde esta doctrina simbolizada por Platón, Berdiaeff establece la
s1gu1ente ley: "El hombre, en su existencia terrenal limitada y relativa, no es
capaz para crear lo bello y lo precioso, sino cuando cree en otra existencia
ilimitada, absoluta e inmorta/ 21 .
11

. El_ . humanismo de la modernidad no sólo fue rompiendo
s1stemat1camente con el centro espiritual que vivificaba a toda la cultura
medi~val, sino qu~ _también l? hizo con el núcleo cultural clásico aunque
pareciera que qu1s1era asumirlo de un modo más pleno. Como afinna
Berdia~f~'. "el hwnanfamo que rompe con el cristianismo, rompe además con
la Ant1guedad, destruyendo al hombre dos veces, corroyendo sus bases
antiguas y cristianas"22_
Debe tenerse muy en cuenta que "fa imagen del hombre, la imagen de
su alma y de su cuerpo, es la obra de la Antigüedad y del cristianismo. El
humanismo de los tiempos modernos, al romper con el cri tiani mo, se
aparta de la noción antigua de la imagen humana, alterándola".
Además, la modernidad no sólo la modificó sino que pretendió
contraponer su dos constitutivos, el clásico y el cristiano. o era posible,
porque la imagen clásica del hombre no estaba cerrada a toda trascendencia
l 19

�como interpreta la modernidad. Por ello, no se opuso al cristiani mo, ino
que lo recibió como su sujeto o receptor que debe er perfeccionado. El
cri tianismo en el mundo clá ico actuó como un abono, lo alimentó para que
tu iera mayor vida y fructificación, pero como los abonos de la tierra en el
culti o agrícola se convirtió en una misma cosa con la tierra.
in el humanismo de Atenas
in el humanismo de Roma, el
humani mo moderno perdió tres grandes aportaciones humanística de la
ínte is de la cultura medie al: la liberación de la escla itud del mal; e!
nacimiento del hombre espiritual o la elevación de! hombre natural; la
creación del humani mo per onali.ta. n el per onali mo medie al se
revelaba y e conservaba la imagen del hombre. la verdadera faz del hombre.
La Antigüedad no se bastaba para encontrarla, la mi ·ma ombra del hombre
la encubría. La luz del centro spiritual, maniti stada plenamente en la dad
Media disipó la sombra humana el hombre pudo er e a í mismo.
E te humani mo, in embargo, n u desarroll , arrane· al hombre
e piritual de su fuente de unidad verdad. bondad y belleza. a la humanidad
de us fundamentos espiritual s. 1 humanismo e olvió al mi mo ti mpo
contra el hombre, porque el centro e piritual no sólo e tá más allá del
hombre es trascendente, sino también inmanente. stá má adentro o má
acá del hombre en lo más profundo de u er, de u . o per anal,
osteniéndole y mo iéndol en u id~ plenamente. De manera que. "cuando
el hombre no qulw er más que la imagen y la semejan::a de la 110turale:a,
nada má que un hombre natural. e ujetó con ello a fuerzas elementales
inferiore , enajenando ·u imagen. El hombre vuelve a ser atormentado por

los demonio , iendo impotente para resislirle y defender. e"23_
Alejada de la Edad Media y de la Antigü dad la modernidad ha perdido
también a la natural za. Como a imi mo indica Berdiaeff, "el fin del
Renacimiento mala a la naturaleza como mata al hombre"2 4 . Recuerda que

"lo que aparece con el Renacimiento no e. ya únicamente un de cubrimiento
arti lico de la naturaleza, sino también 1m descubrimiento científico. En eso
eslá el gran ignificado de esa época. De ahí es de donde ha salido el triunfo
hi tórico de la ciencia natural, que ha preparado lo formidable ·
descubrimiento técnicos del siglo diecinueve, y hu conducido al predominio

ha hecho interiormente extraña' y la toma por un mecanismo
.
muerto· entre
la naturaleza y el hombre le anta nue tra época la máquina"26_
,
4. El nuevo bumani mo
El humani mo moderno por su aislamiento del centro e ..
sus tres consecuencias - superficialidad du r .d d
~pmtual por
definitiva
1
•
. P tct ª Y naturalismo- y en
Antigüeda/~rde~a ~:tu:~~es1vas separaciones -del mund~ medieval, de la
"El h b
I
za, e ha auto enganado. No vive en la realidad
om re na~ura , arrancado del hombre espirilua/, e crea una vida d~
/anta ma , e ta educido por bienes i/u orios"27 y.
llama material.
· ive en una realidad que
. Los materialismos, alejados de la naturaleza d las
"
milos y Jan/asmas, han dirigido la vida del hombre hac. c¡/s. han creado
obst~nte, dan la ilusión de ser la más real de las rea/i~a;c10~;s, que no
realidad hay en los entidos del er, tanta realidad o r /' . es t, ero tanta
sus ba
¡
n ogica en su Bolms
b. nc?s,_ ~u pape moneda, u monstruo as manufactura que fab : ,
o '}etos .'~1ullles o municiones para la de trucción d I
.d
n an
ostentacton de su I tjo
¡ d.
e a v1 a, en la
abogados en Jo i~. ,
dos iscursos de sus parlamentarios y de
..
,
ar ,cu o e sus periódicos? ¿Tan/a realidad hay en el
crec1enle aumento de nuestras insaciables necesidades?''2 .

°

tn

u.

El materialismo no es más que "la
.
1
espirituales
,:ºdn.1ª~~y. proftmd1dade
,,
. y con el entido espiritual de ,;U:,d~aJVJe
por tanto, del
agol~ml_1enlo de la ener ía e piritual a que ha dado lugar"29
matena t mo ha conducido a algo m
1. d d
.
10
de la Antigüedad y del cristiani mo~ ,,;
~r~p/~ ~~\Y .
hombre"30_Al antihumani mo.
ruccwn e

;;\;ga:i~:

:ru~ /

. tarad superar esta cri is una crisis de humani mo, que afecta a todo los
e es e .la cultura,
en el orden de la 1.d eas como en el de lo
. . tanto
.
mportam1 ntos md1v1duales y sociales no puede d
d
e piritual
de la realidad ' lo que I d,a 1gnt
. .fi1cade
el puntro
·
o ~te~1
ultimoerseNo
d

111
0

c~~l1:uar e su marginación por una m ntalidad cientificista, o. u reducc~ó~

p

p rt de la postmodermdad con su "pensamiento débil".

de la máquina ·obre la vida humana"25_
Con el inicio de la modernidad, las "relaciones con la naturaleza, que
eran relaciones de gozo, se han convertido en la conciencia de una
inevitable lucha contra ella. median/e la mecanización de la vida. uestra
época no imita ya /aJ formas de la naturaleza. 110 busca ya en ellas las
fuentes de la perfección (. .. ); declara la guerra a la naruraleza porque se le
120

Es pr ciso que el hombre contemporán
d ·
integral es también necesario para la vida y ;:raª 1:~eu~:u~u~ee~ohyumanismlo
fi
·
como o
deue1en la. Edad. ed·ta. 1ecesz_ta
tener la respuesta a los grande interrogante
a ex1stenc1a y de de e ta m erpretación orientar su vida p rsonal.

121

�No hay que olvidar que conocer el "sentido" de todas las cosas y de su
propia existencia es una necesidad natural. El hombre desea obtener
respuestas a interrogantes como: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde
voy? ¿Por qué existe el mundo? ¿Por qué existe el mal y el_ sufrimiento? ~ a
otras preguntas de fondo parecidas. Sus respuestas le son mcluso necesanas
para los afanes diario de la vida humana. No se puede vivir sin auténticos
puntos de referencia. Sin ellos, la vida del hombre va a la ruina.
El hombre tiene hoy la gran responsabilidad de recuperar el contacto
vivificador con el núcleo de la realidad el fundamento último de todo. Debe
liberarse de la dictadura de lo superficial convertido en centro absoluto.
Tiene aue trascender los datos empíricos para llegar en su búsqueda de la
verdad, a algo absoluto, último y fundamental. Descubrir, con ello, que la
verdadera realidad trasciende lo fáctico y lo empírico.
Este es el camino obligado para superar la situación de crisis que afecta
hoy a grandes sectores de la filosofía y para corregir a í algunos
comportamientos erróneos difundidos en nuestra sociedad, especialmente
por los medios de comunicación. Es preciso, por consiguiente, no detener e
en el final de la modernidad como parece indicar la postmodernidad.
Ante esta situación de crisis y la necesidad del fundamento inmaterial,
parece que para continuar, debe tomarse un camino distinto de la
modernidad, y que ha finalizado sin llevar a ninguna parte. Hay que aceptar
por ello que nos hemos equivocado de camino. No hay necesidad de
reproches o condenas. Además, a pesar del carácter negativo de la situación
actual, hay que conservar aportaciones positivas, que debemo a la
modernidad, aunque la mayoría de las veces mal orientada .
Hay que bu car un nuevo camino, un nuevo humanismo. Para ello, hay
que recuperar el antiguo camino que partió de la Atena clásica y siguió por
la Roma cristiana, para seguir avanzando por él. En la profundización del
espíritu de este camino antiguo y medieval, se de cubrirá el valor act~~I de
su personalismo, que esta conexionado directamente con el centro espmtual
que lo iluminaba y guiaba.
Con la recuperación del centro espiritual, e podrá afirmar la primacía
del espíritu sobre la materia y de la persona sobre las cosas. El nuevo
humanismo deberá recorrer los tres carriles, que constituyen el camino del
hombre auténtico e íntegro: la individualidad, que implica la solidaridad y la
subsidiaridad, la libertad y el amor. Las tres vías lo son de un único firme, el
de la per ona.

122

o es casual que muchos de los grandes autores medievales, siguiendo
la tradición de la filosofia cristiana y especialmente el pensamiento de San
Agustín y de Boecio, trataran la problemática de la persona. Santo Tomás,
que destaca obre todos ellos por la construcción especulativa de una
doctrina sobre la persona, que sintetiza y continúa las anteriores, en su
original íntesis probó que la persona supone la participación más plena en
lo trascendentales, en los valores, es lo más entitativo lo más real, lo más
unitario lo más distinto lo más verdadero, lo más bueno y lo más bello.
Podría decirse que, en la persona, se manifiesta el centro espiritual de toda la
realidad.
El nuevo humanismo estará centrado sobre la persona humana y su
derechos inalienables. E te es el camino iniciado por Abelardo Lobato, en
Senderos abiertos hacia el nuevo humanismo, al proponer "cinco sendero ",
que de modo análogo a las famosas "cinco vía 11 de Santo Tomás que
conducen a la verdad de Dios, lleven a la verdad del hombre. Como indica 1
conocido tomista en este interesante y original estudio "mientras nos
ponemos en camino hacia el nuevo humanismo. como término ad quem.
sentimos la urgencia de salir de este callejón del saco donde nos han llevado
las antropologías y los humanismos en uso, que conducen hacia la laguna
de la nada, y dan por cierta la muerte del hombre. del que dicen que e una
reciente invención. El problema e cómo lograrlo, cómo salir de este
término quo. Cuando se adquiere la certeza de que estas vías son como la
que describe Parménides, que lleva al no-ser, es preciso dejarlas, y ponerse
en camino buscando nuevos senderos que conduzcan a la verdad integral
del hombre y hagan po.&lt;iible el nuevo humanismo"31,

ª

5. La dignidad personal

En el camino, que siguiendo el medieval emprendió Santo Tomás, y
que dejó abierto para que se continuase, tal como ha hecho Abelardo Lobato ,
e encuentra, en primer lugar la tesis de que la persona significa lo más
individual, lo más propio que es cada hombre. lo má incomunicable. o lo
menos común lo más singular. Una individualidad única, que no se
transmite por generación, porque no pertenece a la naturaleza humana ni a
ciertos accidentes suyos a los que e ta predispuesta la misma naturaleza, que
es transmitida con ello de los padres a los hijos.
Afirmaba anto Tomás que: "El hombre engendra eres iguale a í
específicamente pero no numéricamente. Por tanto, las notas que
pertenecen a un individuo en cuanto singular, como los actos personales y
las cosas que le son propias. no se transmiten de los padre a los hijos. No
hay gramático que engendre hijos conocedores de la gramática que él
aprendió. En cambio, los elementos que pertenecen a la naturaleza, pasan
123

�de los padres a lo hijo , a no ser que la naturaleza esté defectuosa. Por
ejemplo, el hombre de buena vista no engendra hijos ciegos si no es por
defecto especial de la naturaleza. Y si la naturaleza es fuerte, incluso se
comunican a los hijos algunos accidentes individuales que pertenecen a la
disposición de la naturaleza, como son la velocidad de cuerpo, agudeza de
ingenio y otros emejantes. Pero no las cosas puramente per anales ..32_ Lo
estrictamente personal no se transmite, porque es propio de cada cual.
Por expresar e ta individualidad, el término persona no tiene el mismo
significado que el de hombre. En el lenguaje corriente el término persona se
emplea como equivalente al de hombre .- Es una utilización correcta, porque
todo hombre es persona. Sin embargo, el nombre persona, por significar esta
individualidad, tiene una caracterización lógica y gramatical distinta de
hombre y de todas las demás palabras.
El nombre de persona tanto en Dios como en las criaturas tiene desde
la per pectiva lógica y gramatical un significado universal, en cuanto que
puede suponerse en muchos sujetos, en los distintos seres personales, y a lo
que, por ello puede predicarse a cada uno. En e te aspecto coincide con los
nombres comunes.
A diferencia de estos nombres sin embargo, per ona no significa una
naturaleza universal que se diga de muchos, una esencia objetiva, que se
puede predicar de cada uno de ellos porque lo son porque realizan esta
naturaleza universal en su individualidad.
Tampoco coincide plenamente con el nombre propio porque per ona
aún significando siempre lo individual o lo distinto, tiene la po ibilidad de
significar indeterminadamente a todos los individuos personales. En este
aspecto es comparable con el nombre común, porque también adquiere sta
característica.
El nombre persona tiene un estatuto lógico-gramatical único, no ólo
porque hay que situarlo entre el nombre común y el nombre propio sino
porque ademá de no significar una naturaleza o esencia, como todo lo
nombres significa directamente el ser personal propio de cada uno.
El término per ona y el significado que expresa no son como la otras
palabras y conceptos. No sólo por el modo que se predican sino también por
su referencia objetiva. Los nombres se refieren siempre a características
esenciales, generales o individuales, que son expresadas con más o menos
precisión en los diccionarios o enciclopedias. La persona, a diferencia de
todos lo demás nombres sin la mediación de algo esencial. se refiere recta o
directamente al ser propio, que es inefable porque no es de orden esencial
124

Non:bra. al fundamento individual inexpresable de cada hombre que sólo
pe~c1b_e intelectualmente en su conciencia el propio poseedor y que puede así
atnbu1rlo a los demás y en un grado inferior a las cosas.
Para expresar la denotación del ser propio personal Santo Tomás
asumió la definición clásica de persona de Boecio (480-525). En su obra
sobre el misterio de la Encarnación, centrado también en la persona porque
según la doctrina católica las dos naturalezas -humana y divina- de Cristo
están unidas en la persona única y divina del Verbo el pensador romano
define la persona como "sustancia individual de naturaleza raciona/"33 .
Tam~ién el Aq~ina_te definió la persona, con términos parecidos pero más
precisos, del s1gmente modo: ''Persona es el subsistente distinto en

naturaleza raciona/"34.
~n esta~ dos definiciones de persona, queda expresada implícitamente
la _tesis prop1_a de Santo Tomás, que permite solucionar los problemas que
deJaron p_end1entes sus, predecesores. En ellas se quiere indicar, con palabras
del Aqutnate, que: 'El ser pertenece a la misma constitución de la
. . . persom'fi1cador el que es la raíz y origen de todas
persona ,.35: El pnnc1p10
las perfecciones de la per ona, tanto las generale como las individuales su
individualidad total, es su ser propio.
Según la metafisica del ser de Santo Tomás, todas las perfecciones del
ente, que son expresadas por su esencia, se resuelven en último término en el
a~to del ser. La persona, sin embargo, sin la mediación de algo esencial,
directamente se refiere al ser. Por ello debe comprenderse como vinculada
inmediatamente al ser, y a los trascendentales. Que este principio entitativo
básico funda la unidad, la verdad y la bondad.
En este sentido, la persona tiene un carácter "trascendental". Nombra al
ser propio, y a lo trascendentales sin designar directamente la naturaleza
participante del ser tal como hacen todos los otros nombres. Menciona
!nmedíatamente al ser la entidad la realidad la unidad, la división o
incomunicabilidad, la verdad, la bondad y la belleza propias del ente
personal.
, La persona, por trascender todos los géneros y todas las categorías o
generas supremos, puesto que no se explica por determinaciones sobre
géneros o especies, ni por ninguna de las categorías, como si fuese algo
~era":ente substancial o accidental. Hay que concebirla como significando
inmediatamente el ser, que en la persona creada e participado, aunque en un
grado uperior a los otros entes materiale .

125

�Lo que ha que un indi iduo de naturaleza humana, compu to d
cuerpo y alma ea una per na, no e algo que p rtenezca propiam nte a
e ta naturaleza. E -u er propi . acto primero
fundamental
qu
n titu e a la misma e ncia. El r propio propor ionado de ada ente e
una realidad metafí ica, que no ólo n
captable por lo
ntidos, com
t da la tras. ino qu tamp o e obj to de la inteligen ia.
u c no imiento e posible, y p rmite que
pamo que orno
p r onas porque a cada per na e le re ela u er propio en u .onc_ien ia
intele tual en la p rcep ión intelectual d que es o e I te. xp n nc1a que
prop rciona una ab oluta certeza cu o objet u er propio, indica orno
la palabra "yo".
te nú leo int rior e di tingue de u naturaleL.a. tanto n
u dimensión común como indi idual
ingular, por u carácter permanente
) a la vez d cono ido. n cuanto u ontenido por el mi mo ujet .
•1 con tituti o formal de la per ona, lo que la di tingue de la m ra
naturaleza, e I er pr pi y prop rci nado a ta e n ia. P r e te r
per nal, la per ona ub i te. exi te p r í, en í de una manera aut ' n ma e
independiente. La per ona e ub i tente . por tant . una u t n ia, tal como

indica n u defini
er propio p r onal, e. trae encial e in pr abl
por el
cnt ndimiento, el que p rmit :\.pli ar t d
atribut de la p r ona.
e pu den intetizar la propi dade per nale en la cinc igui nt .
Primera, máxima perfc ción. n la no ión de per ona. al . pre ar
directamente 1 er.
alud igualmente de modo inmediato al er
participado en un grado má imo, en el er del e píritu. P r ona nombra
re tamente al má. imo nivel d perfe i · n. dignidad, n bl za &gt;
perfectividad mu uperi r a la de u natural za. Tant p r e ta última
c m por su per na. el h mbre po ee p rfi e ione , p ro u ma)Or
perti cción la má bá ica e la que l confier u er per onal.
La per ona e lo má dign ) 1 má p rfecto del mundo. "la per mw
ignifica lo má perfeclo que hay en toda la naturale:a"36. o como di e
tambi ·n anto Tomá "e lo mw digno de toda la naturale::a"3 De e te
m do e presa también lo que po
"má " r. . . por lo mi mo. lo má
exi tente. 1 má real, lo má indi idual lo má diferent . 1 má ,crdad r .
lo má bueno } lo má bello. n e te entido. la per na e lo má
tra end ntal.
gunda. dignidad idéntica e inmutable.
er propio e. pli a la
dignidad a la per ona. con u carácter de permanen ia. actualidad . _d
idénti o grado. Todo lo atributo de la e ncia individual humana cambian

1..6

en í mi mas o en diferentes a p cto , en el tran cur o la ida humana.
Pueden inclu o con id rar e en algún momento en potencia y no siempre en
a to, como por ejemplo. n la ida intrauterina. Además, on po ído en
di tinto grado , egún lo indi iduo y las diferente circun tan ias
indi iduales. o ocurre a í con el constitutivo personal. De de la concepción
ha ta la muerte, el hombre iempre p rsona en el mi mo grado. o ha
alegoría de hombre en uant per on .
Tercera uni ersalidad. Por ignificar directamente
r propio. e
infiere que la realidad per onal
encuentra en todos los hombre . er
per ona es lo má común. La per ona está en todo
cada un de lo
hombre lo que no curr con cualquiera d lo atributo humano qu e
e plican p r la naturaleza.
n cualquier ituación de u ida,
ind pendí ntemente de toda ualidad, relaci · n, o determina ión accidental
de toda circun tan ia bi lógi a p icológica, ultural, o ial. te. lo
hombre on iempre per ona en acto.
Cuarta, igualdad per nal. Todo hombre e per ona en el mi mo grado
que lo demá . n cuanto per onas todo lo hombre on iguales entr í.
aún con las ma ore diferencias en u naturaleza indi idual , por ello,
o naturale in iolable . unca n ni
pueden on ertir e en "co as" .
C mo hombre orno di tinto en perfe ione , orno p r ona ,
ab olutamente iguale en perfección ' dignidad. a igualdad humana e basa
en la unifonnidad per onal. También ella e el fundamento de los derecho
humano . A í e indica en el Preámbulo d la Declaración Univer al de lo
Derechos del Hombre aprobada por la amblea eneral de la O . el I O
d di iembre de 1948, reunida en Parí 3
Pr ci amente comienza con e l palabra · " on iderando que el
re peto a la dignidad inh rente a todo lo · miembro de la familia
humana.. . ". ás adelante en el párrafo quinto, e indica que: "En la arta.
lo pueblo de las acione nidas han proclamado de nue o u fe en lo
derecho Jundamemale del hombre, en la dignidad el valor de la per ona
humana".
uel e a apelar e a la dignidad per anal en otro tre lugare de la
Declaración. En el artí ulo prim ro
dice, "todo los ere humano nacen
libre e iguale. en dignidad en derecho . · dotado como ec;tán de razón
conciencia, deben comportar. e fraternalmente lo uno. con lo o/ro ''. En el
artículo eintidó , e afirma que "toda per. ona " tiene una erie de derechos
"mdispen ab/e a u dignidad al libre de arrollo de super ona/idad". Por
127

�último, en el artículo veintitrés, se ilabla de "una existencia conforme a la
dignidad humana".

Se reconoce, por tanto, la dignidad de la persona humana y sobre ella se
apoya la afirmación de los llamados derechos hu~a_nos. Uno~: los aspe~tos
más positivos de la Declaración es el reconoc1_m1ento explicito por . cinco
veces de la dignidad personal. Sin embargo. dehberada~ente no se_ dio una
definición de la persona ni su dignidad. Se deJaba pendiente la
fundamentación última de la persona y su dignidad.
Quedaba, no obstante, redescubierto que todo_ser hu~ano es persona ),
por tanto sujeto de una dignidad inviolable. Se vio ademas como una tarea
central d~I mundo de hoy el recuperar la dignidad personal, que parece
olvidada.
Quinta, máxima individualidad. La persona designa siempre lo singular
Jo individual, al hombre concreto existente. Las cosas no pers?nale~, son
0
estimables por la esencia que poseen. En ellas. todo se ordena. mclu1da su
singularidad. a las propiedades y operaciones específicas de sus naturalezas.
De ahí que los individuos solamente interesan en cuant? son po~adores de
ellas. Todos los de una misma especie son, por ello, int~rc~~biab_les. No
ocurre así con \as personas, porque interesan en su misma ind1v1duahdad, en
su personalidad. A diferencia de todos_ los d~más ~nt~s singulares. la persona
humana es un individuo único, irrepetible e msust1tt11ble.
El ser propio, en el grado que lo posee la persona. y que la constitt~~e
formalmente, le confiere la auto posesión. En primer lugar, esta po~es1~n
personal se realiza por medio de la autoconciencia intelectiva o experiencia
existencial de la facultad espiritual inteligible e intelectual, que ~s ~1 modo
como puede conocer el ser. Gracias a ella, aunque en un grado l11mtado. la
persona humana se posee intelectivamente a sí misma.
En segundo lugar, se lleva a cabo la posesión propia de la persona po~
su facultad espiritual volitiva. Con esta auto posesión, la persona se ama a s1
misma, de un modo natural y necesario, pero no. desordenadamente, porque
entonces este "amor de sí" se convertiría en egoísmo.
Por ser dueña de sí misma -con sus facultades superiores, aunque en el
grado indicado, como corresponde a la limitación de la intel i,gencia Y de la
voluntad del ser humaner, la singularidad de la persona es mas plena q~e la
de los demás entes substanciales. Además, como la persona, por su caracter
fundamental se expresa en todo lo propio del hombre. en él todo está
atravesado por la singularidad. La persona humana es la suprema
individualidad en lo creado.
128

La persona merece, por ello, ser nombrada no con un nombre que
exprese algo genérico o específico, sino con un nombre propio, que se
refiera a él mismo. Las personas tienen nombre propio y si éste se da
también a objetos, como lugares geográficos, casas, barcos, etc., o a otros
seres vivos, como los animales domésticos, es porque tienen una relación
directa con personas. Se les ha nombrado con un nombre propio no por sí
mismos sino por estar en el contorno persona.

6. Persona, libertad y amor
Podría darse una tercera definición de persona, que se sigue de su
mayor posesión del ser, en el grado propio del espíritu, tal como establece la
doctrina de Santo Tomás, afirmando que es un fin en sí misma. La persona,
en su singularidad, es un fin, y no puede concebirse nunca como un medio
hacia las demás cosas. La persona. en este sentido, es un fin absoluto.
Cada persona, en su única y original individualidad es, por ello, un bien
supremo. La persona como fin último, en el mundo creado, es lo sumo y lo
supremo de todas las criaturas. Es la máxima participación en el ser y los
trascendentales, que fundamenta el acto de ser. Por poseer "más" ser, la
persona es más ente, más real, más unitaria, más distinta o incomunicable,
más verdadera, más buena y más bella que los demás entes creados.
También, por ello, su esencia es más completa y excelente que las
demás, en este sentido es más "real" o más sólida. Lewis caracteriza, por
ello, el mundo del más allá. por su carácter inmaterial, como más "sólido" en
cuanto más real. Explica que, "la luz, la hierba y el aire eran diferentes;
estaban hechos de una substancia diferente mucho más sólida que las cosas
de nuestro país, hasta el punto de que los hombres. comparados con ellos,
parecían fantasmas"39_

De ahí que no se utilice la expresión cosa para referirse a las personas.
Incluso persona y cosa se presentan como opuestas. Así se hace en el ámbito
jurídico, en el que cosa se toma por objeto de relación jurídica. Por lo
mismo, se emplea el pronombre "quien" sólo para las personas, igual que la
compuestas "quienquiera" o "quienesquiera".
En cuanto a su prioridad en la unidad trascendental, se manifiesta en su
individualidad. En la aliquidad, el cambio de la expresión "algo" por
"alguien" siempre es referido a la persona y a su dignidad. Con las
expresiones "ser alguien" o "creerse alguien", se significa, por ello, ser un
hombre importante.
129

..

�En el orden de la verdad trascendental, la supremacía de la persona
explica que sea el único ente que está vinculado con la verdad que está en el
entendimiento. La persona es aquel ente capaz de tener la verdad en el
entendimiento, o capaz de manifestar y declarar lo que las cosas son_; pero
también es el único ente capaz de ser el fin de esta verdad, en el sentido de
que sólo a la persona es a quien va dirigida esta expresión de la realidad.

Esta importantísima tesis de prioridad de la persona en todo orden
humano o natural, justificada por la máxima participación directa en el ser y
en los trascendentales, se puede relacionar con otra tesis de Santo Tomás que
se encuentra en la respuesta a la siguiente afirmación de una objeción: "lo
que es propio de los mejores, es más digno de lo que es común a todos;
como el razonar, que es propio del hombre, es más digno que el sentir, que
es común a todos los animales 1141.

La persona puede también definirse como sujeto y término de la _verdad
en el entendimiento. Esta superioridad de la persona, en todos los sentidos de
la verdad, permite que, de manera similar a la afirmación d~l Aquinate, _"la
persona es lo más perfecto que hay en toda la naturaleza , pueda decirse
que la persona es lo más verdadero que hay en toda la naturaleza.
1

La máxima bondad y belleza de la persona, el que sea lo más bueno Y lo
más bello en lo creado, hacen que sea un fin en sí misma. Para destacarlo,
Santo Tomás inicia una de sus obras, el Comentario a la Metafísica de
Aristóteles, afinnando que "todas las ciencias y las artes se ordenan a una
4
sola cosa, a la perfección del hombre, que es su felicidad" 0.
Según esta importante afirmación, todas las criaturas del mundo no
personales, -seres inertes, vegetales y animales- están al servicio del hombre
individual e íntegramente considerado, de la persona, por su rango
metafísico superior. También lo está lo realizado por el mismo hombre.
Únicamente a las personas, a cada una de ellas en su concreción Y
singularidad, tal como significa el término persona, se subordinan tod~s. las
ciencias, teóricas y prácticas, las técnicas, las bellas artes, y, en d~~ntt1va,
toda la cultura y todas sus realizaciones. Siempre todas están _al serv1c1? de la
persona humana. A la felicidad de las personas, a su ~le_mtud d~ b1~n, es
aquello a lo que deben estar dirigidos todos_ los conoc1m1~ntos c1ent1ficos,
sean del orden que sean, e igualmente la misma tecnolog1a, y todo lo que
hace el hombre.
La primacía absoluta de la persona se da no sólo en ~l orden na~ural,
sino también en el cultural o humano. Si las más gentales creaciones
culturales, científico-técnicas, artísticas, o de cualquier otro tipo, no
tendiesen a la perfección -especulativa, moral, estética, o de cualquier otra
dimensión- al bien de las personas, en su singularidad, que son solamente
las que pueden ser felices, carecerían de todo sentido y, por tanto, de interés
alguno. Todas son siempre relativas a la persona.. No hay n~~a, en este
mundo, que sea un absoluto, todo está siempre refendo a la feltc1dad de las
personas, el único absoluto en el orden creado.

130

Parece evidente que siempre las cosas más perfectas son escasas. En el
universo hay menos hombres, que animales; hay menos animales que
plantas; y menos plantas que seres inertes. Igualmente, en el mundo cultural,
son pocos los grandes investigadores, artistas, etc. Lo más común se
presenta, por tanto, como menos valioso y digno de estimación. Si se aplica
este hecho a la afirmación sobre la supremacía de la persona, parece, por
consiguiente, que el ser persona no sea lo más digno del hombre, ya que es
común a todos.
Santo Tomás, en la respuesta a esta objeción, basada en que cantidad y
perfección se presentan en relación inversa, resuelve la dificultad explicando
que: "La comparación entre lo más común y lo menos común (..) no es
válida, porque no siempre se cumple que lo menos común es lo más perfecto.
No es la escasez o la menor cantidad lo que revela una mayor perfección
sobre lo abundante, sino el ser fin respecto a unos medios"42_ Lo que
descubre una mayor perfección no es la menor cantidad, sino el ser fin de
otros, sean abundantes o escasos.
Por consiguiente, si todo se ordena o está al servicio de las personas
humanas, si todo es un medio para que consigan la felicidad, es porque todo
es menos perfecto que la persona. Por ello, cualquiera que cultive algún
ámbito de la cultura, está al servicio de las personas, de lo que son todos los
hombres, lo más común y corriente. Aunque la persona sea como el común
denominador de todos los hombres, que difieren en salud, biológica o
psíquica, en riquezas, materiales o espirituales, poder, cultura y en todas las
determinaciones esenciales, en ella está la dignidad del hombre y su mayor
dignidad. Lo más común, lo más ordinario, es precisamente lo más noble y
perfecto. La persona, en su singularidad, es lo sumo y lo supremo.
La persona, por ser un fin en sí misma, guarda la mayor relación con el
amor. Una cuarta definición que podría darse, siguiendo también esta
doctrina de Santo Tomás, es que la persona es aquella realidad que puede
amar y ser amada con amor de donación. Porque es capaz de ser un fin de las
otras personas, la persona es también capaz de dar y recibir amor. La persona
es el único ser que es capaz de ser sujeto y objeto de amor auténtico, de amor
de donación.
131

�Amar, como enseña Santo Tomás, es querer el bien para alguien43. Hay
dos especies de amor humano: el amor de posesión o de deseo y el amor de
benevolencia o de donación. El amor de deseo, que -se tiene a los seres
irracionales, y que por aberración puede tenerse igualmente a las personas,
no es desinteresado, porque en el fondo es amor de sí, que no es malo si es
ordenado. Aunque hay un objeto amado, el amor no se detiene en él, sino
que vuelve al sujeto del que parte. Lo amado se toma sólo como un medio.
En cambio, el amor de donación, que merecen y exigen las personas, no
es interesado. Con él, sólo se busca el bien de lo amado, que aparece como
un fin del mismo sujeto. El amor de donación supone el reconocimiento de
que la persona es el máximo bien y, por tanto, que es un fin en sí misma.
Podría asimismo decirse que se confiesan implícitamente los derechos
humanos, que derivan directamente de la máxima bondad entitativa de la
persona. Todo ser humano, por el mero hecho de ser persona, de ser un bien
y fin supremos, posee derechos en sentido propio. Su universalidad,
indivisibilidad, indisponibilidad, e inalienabilidad, caracteres esenciales )'
propios de los derechos humanos, se fundamentan igualmente en la bondad y
dignidad intrínseca de la persona, efecto de su ser propio, de su ser personal.
El amor de donación puede convertirse en amor de amistad, cuando es
bilateral. La reciprocidad es una exigencia de la comunicación plena a que
aspira todo amor. El amor de amistad es esencialmente amor mutuo,
correspondencia. Sin embargo, además de las propiedades de benevolencia y
reciprocidad, la amistad debe poseer una tercera cualidad esencial: la unión
afectuosa. La persona amada, en la verdadera amistad, es "sentida" como
"otro yo", como mi misma persona. Sentimentalmente la persona que ama se
transforma en la amada. Las personas que se aman afectivamente están
unidas en un mismo ser afectivo, aunque real y efectivamente son distintas y
continúan conservando su propio ser.
En la amistad, además de la unión afectiva, se da una unión efectiva.
Esta unión real o efectiva, en un cierto grado, es un efecto de este amor de
donación mutua. Se trata de una unión que es una comunicación o
comunión de vida, una convivencia.
La vida que se comunica en la amistad es la vida personal, la
propiamente humana. Por ello, en la donación recíproca amorosa. los que se
aman intercambian sus pensamientos, voluntades y afectos, que pertenecen a
la propia intimidad personal y son sus mejores bienes propios. Por ello,
Santo Tomás define, con Aristóteles, la amistad, o amor de donación entre
personas, corno ''mutua benevolencia y comunicación en las operaciones de

De esta importante definición del amor de donación personal, se infiere,
en primer lugar, que sólo la persona tiene biografía. En las narraciones de las
vidas de las personas no se determinan características o propiedades
universales del hombre, sino que se intenta explicar de alguna manera la vida
del hombre individual, la vida de una persona. La vida personal es la que se
comunica en las relaciones de amor de donación desinteresada.
A diferencia de los otros seres, las personas son las únicas que tienen
una vida personal, una vida biográficamente descriptiva, de la cual merece la
pena ocuparse y comprenderla en lo posible. Son las únicas que tienen
biografía. porque tienen una vida individual, única, una vida como proceso
unitario que no se explica únicamente por las características o propiedades
de la naturaleza humana en general.
En segundo lugar, que sólo es posible tener un amor de amistad, en
sentido estricto, con las personas. El amor de donación, por tanto, puede ser
llamado amor personal. Solo las personas poseen y suscitan este amor
supremo. El arraigo de lo personal en todas las personas se explica porque,
en ninguna de las etapas de sus vidas, puedan vivir incomunicadas. La
persona no está hecha para la soledad, y ésta se supera siempre con el amor.
Las personas han nacido para amar, y, por tanto, para no vivir en soledad.
Sólo el odio separa y aísla.
En cambio, es imposible con los seres irracionales, tanto los inertes como
los vivientes, plantas y an imales. Santo Tomás da dos motivos. Primero:
"Porque toda amistad se funda en alguna comunicación en la vida humana,
la cual es según la razón". Con los seres no personales, no se puede entablar
una comunicación en la vida personal, que es racional. Segundo motivo: "la
amistad se tiene hacia aquel, a quien le queremos bien, y hablando con
propiedad, no podemos querer bien a una criatura irracional, porque no es
de ella propiamente el tener el bien, sino sólo de la criatura racional, que es
señora de usar el bien que tiene según su libre albedrío 1145.

Las personas son los únicos seres que propiamente pueden ser felices,
poseer el bien en todas sus distintos gradaciones en la escala de los bienes,
aunque no lo haga en cada a una de ellas en su nivel máximo. La fe licidad la
tienen como posibilidad y, por ello, debe elegirla. Las personas son, por ello,
libres. Santo Tomás da la siguiente definición de libertad humana: "F.! libre
albedrío es una facultad de la razón y de la voluntad por la que se elige el

La libertad propia del espíritu del hombre en su vida
terrena corporal implica estas dos posibilidades.

bien y el ma/"46_

la vida"4 4.

132

133

�La libertad de la persona humana es un bien porque es la raíz del amor.
Sin libertad no hay amor. La libertad la precisa la persona para amar, porque
el amor personal, el amor de un espíritu excluye la necesidad. Escribía
Georges Bernanos, en este sentido: ''La libertad, ¿para qué? Es (.. .) una
célebre frase de Lenin y expresa con brillo y lucidez terribles esa especie de
desapego cínico hacia la libertad que ya ha corrompido a tantas
conciencias"47_ La libertad e para amar y el amor es para ser feliz

Persona libertad y amor van unidos. Los carriles de la individualidad
la libertad y el amor están unidos y se recorren conjuntamente. Sólo desde
este camino se podrá promover a toda persona y a todo lo de la persona, para
que sepa más sea mejor y, en definitiva, sea más feliz4 8.

Notas Bibliográficas
Véae: Agustín Baave Femández Del Valle "Filoofia del Derecho ",
México, D.F., Editorial Porrúa, 2001, pp. 687-689. El filó ofo mexicano
habla de "subversión de los valores" (p. 693). Sobre lo valore
trascendentes: "Nuestra vida, mientras vivimos terrena/mente, es ww
1

autoconstrucción ética que implora un auxilio que viene de lo alto. La
axiologia vivida día a día, es u sentido más profundo, se nos presen/a -así
lo pienso y así lo vivo- como una ''propedéutica de salvación". El resto es
silencio y espera esperanzada 11 (p. 698).
2 . Berdiaeff "Una nueva edad media''. Reflexiones acerca de los destino
de Rusia y de Europa (trad. esp. de J. Renom), Barcelona, Apolo 1933, 3ª
ed. 1fin del Renacimiento p. 9

3lbid, p. l l.
41bid p. 12.
51bid, p. 14.
6Ibid, p. 13 .
7rbid, pp. 12-13.
81bid, p. 24.
9Ibid. p. 25.
1Orbid, p. 27.
11 Ibid, p. 26.
12Ibíd .• p. 13.
l3c . S. Lewis, "La úlrirna batalla" (Trad. M. Martínez-Lage). Madrid,
Alfaguara, 1991 pp. 170 y ss.
134

14 . Berdiaeff "Una nueva edad media", op. cit., pp. 25-28.
15lbid p. 28.
16tbid pp. 21-22.
l 7Jbid, p. 80.
l81bid p. 17.
l 9rbid pp. 22-23.
20lbid, p. 23 .
21 !bid, p. 34.
22Ibid p. 28.
23rbid p. 67.
24tbid, p. 46.
25Ibid, p. 45.
26[bid. pp. 45-4627[bid p. 34.
28tbid p. 1Ol.
29rbid, pp. 22-23.
30Jbíd., p. 29.
3 l Abe lardo Lobato, ·'Senderos abierto hacia el nuevo humanismo en
Espíritu" (Barcelona) L/123 (2001) pp. 31-46.
32santo Tomás,' Summa Theologiae" l-ll, q. 81 , a. 2, in c.
33Boecio "Liber de persona et duabus naturi ". ML, LXIV, 1343.
34 santo Tomás "De Potentia" q. 9, a. 4 in c.
35Jdem, 'Summa Theologiae", III q. 19, a. 1 ad 4.
36Jbid, I q. 29, a. 3, in c.
37rd em, "D e Potentw
· " , 1, q. 9 a. 3, .m c.
38véase: Agustín Basa ve Femández Del Valle, Filosofía del Derecho ", op.
cit. pp. 765 y SS.
39c.S. Lewis, 'El gran divorcio. Un sueño " Madrid Ediciones Rialp 1997,
p. 43.
40rdem, " In Metaphysicam ", Proem.
41 Idem. "Summa Theologiae" I-11, q. 111, a. 5, ob. 3.
42/bid, l-ll, q. 111, a. 5, ad 3.

43cf. !bid, 1-11 q. 26 a. 4, in c.
44Aristóteles ·'Ética', Vlll, 2,3
45 Santo Tomas, Summa Theologiae ", 11-II, q. 25 a. 3, in c.
135

�46lbíd., I,q. 19,a.10,ob.2.
47Georges Bernanos, "La libertad ¿para qué? (Trad. Odette Boutard),
Buenos Aires, Librería Hachene, 1947, p. 65.
48sobre este sentido de la libertad ha escrito Basave Fernández del Valle:
"Si la idea de un placer o de una felicidad que se impone g fortiori, nos
desagrada positivamente y hasta nos humilla, es porque contraría la
naturaleza de nuestro ser libre. Por la libertad tenemos acceso al reino del
espíritu... Con ella nacemos a la vida consciente y con ella nos salvamos del
fracaso, porque es libertad para la salvac_ión y, por lo mismo, inserción del
yo en lo imperecedero. Por eso mi libertad es indelegable" (Agustín Basave

REALIDAD, POSIBILIDAD Y NECESIDAD
COMO DINAMISMO TRIÁDICO-TRASCENDENTAL DEL SER.
UNA CONTlNUAClÓN ESPECULATIVA DEL ANÁLISIS FÍSICOCATEGORIAL
DE NICOLAI HARTMANN DE LAS MODALIDADES

Prof. Dr. H.C. Erwin Schadel
Universidad de Bamberg
Alemania

Fernández Del Valle, "Tratado de Filosofía. Amor a la Sabiduría como
Propedéutica de Salvación", México, Limusa, l 995, pp. 121-122).

1. Del ser en el pensamiento al pensamiento en el ser
Si se busca una conexión estructural que reúna las diferentes acuñaciones filosóficas de las concepciones del yo y del mundo, se encuentra fácilmente una especie de movimiento pendular entre el yo (subjetivo) y el mundo (objetivo). El ir y venir de este movimiento muestra la inquietud del espíritu humano que se ve expuesto a una decisión en la inmediatez de su conciencia histórica. En efecto, él busca un todo; no obstante, experimenta su
condición de devenir justamente en que su temporalidad, jamás superable
del todo, impide el estar uno en otro completo de una visión total y obliga a
entrar en lo discursivo en un 'después' y en un 'al lado' . Para introducir, no
obstante, el proceso de mediación, la conciencia se diferencia o hacia adentro de sí misma (hacia un "racionalismo") o sale fuera de sí misma (hacia un
"empirismo"), con lo cual puede perderse la conexión con el todo. El punto
extremo de la unilateralidad lleva a su vez a una vuelta a lo contrario: la falta
de contenido conduce al método subjetivo-a priori a la concreción empírica:
la carencia en formación desafia al pensamiento objetivo-a posteriori a la
abstracción racional. Así se aclara en el contrapié de ambos modos de pensar
-en el cambiante penetrarse el uno al otro, de lo racional y lo empíricer- el
horizonte total de la realidad humana del conocimiento. Conocer no puede
ser concebido como un querer constatar o fijar, sino que más bien se determina esencialmente como una imitación real del ritmo del ser que pulsa en
la polaridad racional-empírica.

136

El acceso al movimiento del pensar de Nicolai Hartmann se abre desde
el polo subjetivo en dirección del objetivo: la proposición del problema lógi1
co se convierte en él en una cuestión ontológica • Pues Hartmann procede
del neo-kantianismo y procura superarlo desprendiendo lo objetivo del campo de determinación del subjetivo idealista y ganándolo con ello en su ser en
137

�sí2. Él da aquí una ilustración acertada del movimiento pendular ya nombrado. en cuanto que él considera su proceder como la "re\olución ontológica
del modo de pensar". es decir reivindica la "vuelta copemicana'' en un sentido mas propio que el de Kant mismo) reacuña "/a i11manene10 idealista del
pensar del wr en 1ma inmanencia del ser del pensar"'. l a acentuac1on
fu ene del modo de trabajar fenomenológico que resulta de e to, deJa aparecer la confrontación con los filosofemas de l lartmann en una luz especial.
[ stos pueden ser concebidos como las concreciones conceptuales de la \ 1s1ón del mundo de hoy. dominada en gran medida por las ciencias naturales.
E-sto quiere decir El ingresar explicito a las tesis ontologicas de l lartmann
significa implícitamente una confrontación de pn ncipim, con el espíritu tecnicista-emp1rico del uempo.
l lartmann entiende la ontología en conex.1on a determinaciones tradicionales como ciencia del "ente en cuanto ente'", cu)OS rasgos esenciales él
procura seguir aclarando por medio de un análisis modal Ese trasluce la conex1on de la pos1b1lidad. la realidad)- la necesidad (y sus negaciones. imposibilidad. irrealidad ) azar), ) constitu)-e as1 "la médula ma.\ mta1or di! lu
ontología"\ en lo siguiente ha)' que prestarle atención pnmanamente a ella.
Si Hanmann tiene razón. es el análisis modal el ql•e aparentemente no
atrae "interés a/~uno. en la Yula actual'" )' primeramente parece "formal)
sm 'itgnif,cado". "cargado de una substa11cia e\plo~m, va qui! contie11e
en sí toda la crisis del ser y del 110 ser'", )' se puede decir "que en el grado
de su superación r:enJe en gran medida la rnerre de la fi/o!iojia .mtemút1ca
de nuestros días' . Los antiguos maestros de la prima ph1lmopl11a (Anstoteles. Leibniz. \'.olff. Hegel) se han ocupado siempre más o menos c,plícitamente de los problemas modales. En ellos se puede observar: ".1l!g1111
L uán profundamente liaran penetrado la relación de la po.Hh1/idacl i la rea1,dad y supieron sacur las consecuencws dí! el/u resultando las ulteriore.\ te1
HS en la ccmstr11cc1ón ele rns \/Stemas doctrinales " Conforme a esta determ1nac1ón fundamental le adviene al análisis modal una "pos1
11 c1ón clave
dentro de la problemat1ca ramificada del 'ente en cuanto ente "' "El muíhs1s modal penetra en el encaje de po.\1bílidad y reahdad necl!~idacl y a=ar. J
gana a partir de la relación particular. qui! contraen lo!i modos en c11rso de
los rncesos del mundo, el mterior aspecto ontológico del fer real como tal
que hace posible por lo menos mdirectamente su determinación positii·a
Correspondiente al rastreo emp1nco de su pensar Hanmann se dedica
entonces al análisis modal. primariamente en el "ser real" o en la ··esfera rc01
a1"13 La "gran pregunta sobre qué es la ·realidad en s1 · • const1tu)-e el ner, io de sus investigaciones y le atribuye una cierta independencia frente al
escalonamiento tradicional de las modalidades. es decir enfrente
al "encm11
l/am1ento mua/ de la realidad entre posibilidad r necevidad" ~

°

138

En el senttdo de los tres pasos metódicos de "fenomenología. aporetica
, ,,16 se hace ahora necesario
. que en pmner
.
teona
lugar vengan a la exposición
las características del análisis modal de l lanmann, que en segundo lugar
tomen la palabra las aclaraciones, es decir, que sean examinadas en su ser
conclu)-ente, )' que en tercer lugar se destaquen algunas perspecti\as para
una continuación en la interpretación de la realidad.

2. Parte principal
2. l. "Expulsión de los fantasmas"

El análts1s modal de Hartmann se esfuerza por una concepción estrict1
del conte:\to de la realidad. ella promete entend1m1entos más profundos en
tanto que sea dominada por un rasgo paradoJtco fundamental segun
Hanmann un árbol apolillado no puede caerse sólo a causa de su estar apolillado. Esto sucede rccien cuando sobre\1ene como cond1c1ón ultima de la
red real de las ~ausas un soplo de viento El árbol. entonces. debe caerse al
mismo tiempo1 ¿Que quiere decir esto? A la , 1sta de la historia de las 1deas
trata Hartmann de rehabilitar la noción megárica de la posibilidad frente a la
aristotélica (} escolasuca) 1. BaJO atenc1on s1stema11ca su interés es que.
conforme a la llamada "ley de di\.isión de la posibilidad" (- "En la esfera re19
al la posibilidad del ser cxclu)e la posibilidad simultánea del no ser") se
determina hacia un contenido positivo el concepto vago de la posibilidad. e-;
decir el mero ser-posible de la "posibilidad d1syunt1va" en la que coexisten
··)as... antípodas contradictorias A ) no-A "2º La posibilidad real según la
acuñación de I lanmann exclu)'e con eso en el ,;er real cualquier posibilidad
del no ser. l-lla no puede ser identificada con posibilidad al'tuna parcial
puesto que se completa recién materialmente cuando la sene de condiciones
de la cosa a constituirse se ha llenado hasta en su parte ultima)' más pequeña Ocurrido esto.)ª no puede faltar el que con la posibilidad real a la ,ez se
r~alice la necec;idad real Con otras palabras· · Las condiciones de la pos1b11
hdad real de una co. a son a la , ez las condiciones de su nc~es dad re r·' O
en agravamiento paradójico· Dentro de los límites de la esfera real. .. algo es
2
posible recién cuando es tamb1en nccesano·
Con eso la tendencia principal en la ontolog1a real de Hanmann debena
quedar esbozada a 1 \1ediante lo que él llama 'expulsión de los fantasmas··~ deben ser desterradas de la esfera real las "meras" pos1b1hdadcs que
\agan sm referencias. las indeterminaciones) las ambigüedade::. La "dureza
de lo real'' se hace ahora patente como "la dec1s1ón absolutJ de ser )' no
ser..: 4 13aJo la 1mpres1ón de esta dec1s1on se llega fácilmente a comprender
la realidad real como "realidad en el sentido estricto y más propio -~s. En
139

�esto se destaca una distinción modal fundamental con la que se supera el escalonamiento tradicional &gt;ª mencionado: Realidad (segun Hartmann. realidad real) se muestra como modo fundamental, i.e. como modo absoluto al
que se refieren la posibilidad &gt; la necesidad y que de ahi se pueden denominar como modos relacionales26 Se puede decir también correspondientemente con esto que la ··posibilidad} necesidad representan meros momentos
2
modales de la relati\ 1dad en el ser rear· ' Hartmann llama a este ser real
también·· er por antonomasia..~• La pregunta es entonces &lt;-Es este ··ser por
antonomasia" al que apunta Hartmann ·'realmente'' absoluto? t."Puede" )
"debe" ser entendido así? ¿Llevó Hartmann el análisis modal real-ontológico
de hecho a una eliminación de la casualidad? O 6 vuelven a salir a luz aqu1
los "fantasmas'' expulsados por otra parte?

2.2 ¿De..,enir del ente en vez de devenir al ser ?
En la doctrina modal empírico-categorial de I lartmann no podía quedar
inad\ertido el fenómeno del devenir(&gt; del perecer). Al examinarlo más detenidamente resulta la deterrninacion del de\enir como la prueba al ejemplo
de su analíuca modal Como ésta se ocupa bajo las condiciones elegidas por
ella misma del método descnpti\o siempre ólo de lo concreto-acabado. de
lo :&gt;-a-de\emdo. no puede traer a la "ista tanto el de..,enir como rca\11ac1on de
una posibilidad, como tampoco la cond1c1ón de esa pos1b1hdad &gt; la realidad
de esa condición y e to significa- finalmente una estructura de consutuc1ón no devenida de todo lo de\ iniente, un "ser metafísico por antonomas,a"•i. l .a supos1c1ón de un ser tal se permite. sin embargo por la ob ervac1on de que siempre es la figura básica de algo la que se despliega &gt; rcspccmamente retira. [sta figura le otorga al ente en sí su indi\ ,dualidad&gt; le posibilita al pensar identificarlo. Ella perdura por sobre todos los cambios 1,;0mo centro estructural de t::&gt;do lo mudable, mediante ella puede decirse lo que
algo será ante!&gt; de surgir ) lo que algo ha sido de-.pués de pereu;r. En
l lartmann pasa lo fis1co-fcnomenal. sin embargo. como inexccdible ) la entidad metafísica de algo debe ser supuesta como transtntehgible e 1rrac1onal.
"El ser m1 mo", dice l-lartmann, queda .. tntocado. detrás del fenomeno
El de\enir del mundo fenoméntco. según ello. tendna que &lt;,er presentado
baJO la epoJé del concepto del ser Hartmann, no c;ost1cne e a consecuenc.1a:
comete una mctábas1s ) trata de di imularla desacreditando (en el sentido
del ps1colog1zar de l...J1evschc) la contrapo ic1ón del ser} del devenir como
una contraposicion 'desde el comienzo oblicua ,.JI } ·defcctuosa..,~. l·n 1.one,1ón debe ser tomada más fácilmente la tesis de que: "el de, cmr m1.,mo. el
proceso real... de lleno "-'ª un "denntr óntico ) no primariumente un devenir al ser"".

Las consecuencias de este hipostasear alcan1.an la doctnna modal de
Hartmann DeJan aparecerla tensa&gt; en ciertos aspectos contradictoria. Visto
en conjunto. la contradicción de un "incondicionado condicionado.. no puede ser quitada del medio El devenir real, que debe valer como absoluto,
contiene al perecer como condición: en un mov1m1ento altcmante-dialécttco
donde todo se mezcla con todo: "las cosas de este mundo 110 surgen de~de
una nada, sino siempre de algo a saber unas de otras y perecen 110 hacw la
nada. smo que sólo pasan de unas a otra.\ El pasar de la una es idéntico
14
con el nacer de la otra " •
Considerando. no obstante, en el análisis del devenir la pos1c1ón de la
consideración "en medio del proceso•·3\ parece como que pudiese alcanzarse una vista del mundo sorprendentemente cerrada. en la cual la noción
16
anstotehca de la posibilidad se haya "superado'' ; en efecto. "el proceso
natural'', así parece pues. "no marcha del ser posible hacia el ser real, smo
del ser real del uno al ser real del otro"": "Cada causa &gt;a es el efecto de
causas previas, cada efecto es a la vez causa de efectos sucesi..,os
.. la natu11
raleLa no es stno un compleJo mfimto de senes causale:," . La aceptacion de
una causa transfis1ca que subsista en si misma parece no ser necesaria baJO
e te punto de ,1sta Pues la causalidad de la que se trata aquí "no es la de la
cau.m immanen~ que se consef\a en el efecto, sino la de causa tramiem,
que desaparece hacia adentro de su efecto"39 ··Fn esta dependencia corrida
surge ... la conexión funcional'...i . Bajo cuyo dominto parece haber quedado
stn validez no solo la noción metafísica de la causalidad. sino también la de
41
la finalidad )' la de la libertad parece haber caducado "leres neutrales 5e
mostraron como los poderes dommantes de la nawrale:a y12la relac,on de
cuuw) efecto reina de'ide abaJO en los sucesos uni, ersales ·· •
Hasta aquí las opiniones del que mira las cosas "'en medio del proceso".
1.:1 "cambio permanente de los estados'""' que, porque la cadena de las cau':ias hacia el seguir mo, 1endo un eslabón coincide con la cadena de los efectos, ha&gt; que deterrnmarlo como •'identidad continuamente desplazada'-4\
esto no deJa al pensamiento tranquilizar e. Examinando ) desplegando las
condiciones de la comprensión ··natural'' de la causalidad se descubre que la
"necesidad" (aparentemente omnipotente) •· .. lle\a en sí el pnnc1pio de la
propia suspens1ón"~5. "Pues se encuemra en la esencia de la relattvidad t rtertor, md,car .\lempre mú'i allá de sí mmno hacia otro}' no poder cewr con
este regres.ws hasta que alcance los línutes de la conexión etl\tente del ser
El primtr miembro del encadenamiento es siempre meramente real 'itn ~er
6
11ecesar10 Y e~o quiere decir que es casua/'"' e puede decir entonce· "que
en los límites de la esfera. la dependencia se \Uelca en desprendimiento, la
necesidad en casualidad'...17 _ O formulado más precisamente: "Como en el
pnmer m1cmbro ... pende siempre el todo de la serie, así está ligada al mi::.mo
tiempo con la casualidad del pnmer miembro, la casualidad del todo. En e. te
141

140

�sentido el todo de la esfera real es y pennanece como algo casual. Y todo lo
que hay dentro de ella, ya sean miembros singulares o uniones, comparte la
casualidad total. Por eso es también la necesidad del nexo real que entreteje
al todo en el fondo último necesidad casuaf,4 8.
Con eso Hartmann mismo ha expuesto en analítica estricta, el rasgo
elemental aporético de su principio mismo de pensamiento. Cuando él llega,
en efecto final "a una necesidad absolutamente casual o a un determinismo
absolutamente indeterminado',4 9, así se puede ver coincidir en e ta antinomia
tanto la concepción técnico-causalista de la existencia cuanto la existencialista-caótica. ¡Extrema ·e tangunt! ¿Que consecuencias resultan de eso? ¿Se
desplaza ad innfinítum con la "identidad continuamente de plazada" la pregunta por la identidad en sí? "¿Tiene que morir la analítica existencial la
que pasa a la contradicción de una 'necesidad casual,' en las tinieblas de una
irreconocibilidad indisoluble"?50 ¿O es que la ontología modal de Hartmann,
en la que se hace el experimento de pensar de ' óntico devenir', no es otra
cosa al fin que lo que quería evitar a cualquier precio a saber, un sistema
postulado o construido"51 , que implica el fracaso del hecho autonomista y
deja sin tocar la realidad? En otras palabras: ¿Es realista el "realismo·· ontológico de Hartmann?
Tales preguntas adquieren relieve sobre todo porque el ensayo de hipostasear de Hartmann procura estamparle al devenir contingente, condiciones del ser absoluto. Si e acertara en desenredar esta mezcla de dimensiones
y en hacerlas patentes como tales así ería de esperar que no sólo fuera suspendido el contenido de la verdad de! análisis modal de Har1mann. sino que
también pudieran ser i tos el er y e! devenir en su relación 'real' .
Si se quiere así, la situación argumentativa en la conexión presente
puede observarse como contraria a la que produce la empresa de !a teodicea.
En ella se trata de justificar lo absoluto perfecto frente a lo contingente imperfecto ahora se trata más bien de preservar lo contingente de la sobrecarga
por medio de lo absoluto. En otras palabras, Kant e cribió' sobre el fracaso
de todos !os ensayo filosóficos en la teodicea"52 para legitimar el experimento de autonomía moderno y para preparar el e pacio teórico para ello.
Ahora habría que e cribir "sobre el fracaso de todo los intentos filosófico
en el realismo absolutista" para calificar al mismo experimento en su aporía.
Hartmann no recela la paradoja y afirma: 2Una nada no exi te en este
mundo" 53 . ¿Podría ser - paradójicamente- que lo no-paradójico sea fiel a la
realidad? A saber: la nada existe en el mundo como !o aún-no-estartenninado. Se manifie ta en el 'fluctuar y vacilar'' 4 en "!a ambigüedad de
las eventualidades'.s 5, en " la variedad inapreciable de posibilidades pen142

dientes ' 56 en el "inconstante afán de necesidad incumplida" 57 , en el anhelo
por lo pennanente"58 .Y ¿puede ser comprendido el devenir en su contenido
en sí, en tanto que la tensión que reina en esos fenómenos deficitarios permanezca sin considerar, a favor de la analítica modal de Hartmann? ¿Es
"realista" excluir tales fenómenos de la realidad del devenir? Hartmann debe
abordar esta exclusión porque la aceptación de una contingencia del ente
(cuyo ser-necesario-no -desde-sí-mismo, y cuya posibilidad al ser como al
no-ser) es contraria a su tendencia de absolutización. A causa de su método
empírico-fenomenológico sólo alcanza siempre la capa más exterior de concreción del ente, es decir su "estar después' y su "estar al lado" espaciotemporal. La dimensión metafísica del proceso de constitución le pennanece
inaccesible. De ahí procede el que la esencia -la que se diferencia del ser por
medio de la no-necesidad- no puede ser pensada en e! interior del ente real
sino que tiene que ser puesta como una nueva esfera dP.I er "al lado de este: la esfera ideal 'blanda" y casual es empujada hacia afuera de la esfera real "dura y necesaria59 • Como se podía ver, la expulsada "aparición de los
fantasmas regresa como "necesidad casual". Esta es dominada por el contraste contradictorio; dentro y fuera de sí no tiene nada que pudiera sacarla
afuera de la indiferencia que resulta de eso lo que podría darle a ella "el
valor l de probabilidad '60 . Es y permanece una cosa de imposibilidad.
Lo que guía a Hartmann en su análisis moda! -a través de todas las
exageraciones- es el empeño genuino de alcanzar al 'ser completo' 61 . No
puede por eso aceptar ningún mundo real dividido, ningún semi-ente al lado del ente',6 2• 'En el ámbito teórico-ontológico',6 3 él trata de superar "el caso ... de la desmembración de posibilidad y realidad" 64 haciendo resaltar la
legalidad inter modal. Esta muestra un fonnato universal en tanto que ella ve
existir "el ser real ... en su ser al mismo tiempo posible y necesario"65 . El estar uno adentro del otro expresado en ese "al mismo tiempo" un estar de la
realidad, la posibilidad y la necesidad, se acentúa más cuando se le reconoce
como algo meramente fáctico-real claro como "dureza absoluta y resolu. , ,,,.66

CIO

.

La pregunta es, pues, cómo puede ser concebido este estar uno-dentrodel-otro de las tre modalidades en un modo coherente, es decir, cuál es la
razón para esa "dureza absoluta' apostrofada o para el "estar excluido del no
poder ser' 67 dentro del proceso real. Se puede seguir a Hartmann en tanto
que él califique a la realidad como un modo fundamental, la posibilidad y la
necesidad como modos relacionales68 . Con ello queda indicada una cierta
unidad Ó!ltica de referencia que aún requiere una aclaración más detallada.
Hartmann conoce una "relatividad interior',69 de los modos relacionales al
modo fundamental; y él acentúa, como se mostrará, con razón, que la "relacionalidad" de estos no es necesariamente "un contraste a la absolutez" 7º.
Pues también "las relaciones pueden ser absolutas" 71 •
143

�¿Cómo pues. puede pen ar e esta relacionalidad de po ibilidad y neceidad? ¿E la aceptación d una 'relación de cubierta· 72 d posibilidad y nece idad ya suficiente? Bajo la condicione ya e plicitada del prin ipio del
p n ar de Hartmann. ignifica una r !ación de cubi rta: la p ibilidad e
''cubre·• con nece idad, en tanto qu el in tante, n 1cual la adena de condicione e colma, trae con igo a la 1e: el r po ible
I er ne ano de
una circun tan ia.
Como parece lo deci ivo ha d a eriguar en el ·a la ez•· d e e in tante. Pero entrando más en detalle e pre nta al mi mo ti mpo una difiultad en el hecho de que po ibilidad ne idad bajo las upo icione d
Hartmann no mue tran di tin ión al una propia.
dejan ob ervar e en u
de enir· no pueden er recon ida como fa e de de arrollo relativamente
di tinguida de lo que na e. Pu e ún u determinación emergen iempr
recién en el 'último" momento en I que la cadena d condición e completa luego, no ob tante no como momento ingulare identificabl • . ino
en la 'r !ación de cubierta': coinciden en el "a la ez del momento in haber dado a recono er u cara e encial . '"De pare en·•74 en la realidad
momentánea dejan reca r a ' ta u' producto·• 5, en la mi ma anonimidad.
Pero con e o ería ah ra cara t rizada la "dureza ab oluta". itada má
arriba como la brutalidad de un' eguir empujando md tenible .7f,_má preci amente: de un eguir mpujando qu ambia dialé ti amente . L u euni er_ale re ultan - p r en ima de un ahora om ·'límite mo ible'· 7
entr el pa ado )' el futuro- d la u e ión d realidade mom ntáne anónima . Re ultan er " uce
indifer nte . m bjeti
orno facto
mon truo o que de í mismo no permite r ono er ninguna e tructura im n r ninguna huella de entid .
¿Abandonamo con e o el gan r un entendimi nto obre lar la i nalidad de realidad po ibilidad } n ce idad? ¿ o no h mo de \ iado a a
más que nunca del objeto de una captación coh r nt de e ta modalidad ?
ea como ea. Una di ordancia del análi i modaJ de Hartmann ale ahora
a la luz con toda claridad, a ab r, la de que se pres nta de modo fundam ntal la realidad -en ontra de u determinación- como 'produclum" 19
como ·' roducen ' . Como "producen ' verdadero ería de e n iderar
gún Hartmann la ··cadena d condición'', que e titula in lu o 'cau a
ciente.. 0 pero que al final re ulta er no uficiente en tanto que egún la
deliberacione dicha tiene que reducir e com "identidad ontinuamente
de plazada" a la impo 1bilidad de una '·n ce idad ca uar· ad ab ·urdum. La
'"mal-n ción enorme' 1 d la con ideraci · n modal I ico- ategorial
hace
patente en que ella tiene qu de plazar -por e itar delibera ione tran fi i14

as es d ir trascendentale - la e plicación de la conexión inferior de realidad, p ibilidad ne idad por la referencia exlerior de la 'cadena de condición' : 'La necesidad·, die Hartmann lapidariamente ·'tiene en í la 'r lati idad e terior' 2• on ello e mue tra el hacer e ab oluto d la ··r la1ividad
xterior". La fundación d la cone ión causal de Hartmann e mue tra como
la "proyección del pen amiento eleático-megárico en el plano fí ico: la nece idü.d metafísica del ser eleáti o omni omprensi o pa a a er una ne esidad que conclu e al ente en u concreción fi ica '83 . E ta nece idad tiene arácter u urpatorio: lla promete lo que no puede rendir. Ella mi ma e •· in
cau a" ··ca ual" : e acer a de de afuera a la m dalidade de una man ra
· 10 fáctico-temporal; no e funda ni de pli ga d de la e encia del er mi mo.
2.3. La modaJidade como momento~ d la identidad d I er tri- unitario

n la aporía qu a abamo de er, e destaca el camino de la u Ita:
Para poder " u p nder' el contenido de sentido del análi i modal de
Hartma~n tiene q~ 7 negar _e pri~ero ~I _cará~ter ~ ul~torio-pro ecti o. 1
pen amiento e dmge aqu1 a la relat1 1dad interior · de las modalidade
que Hartmann deja in a larar, i bien alcanza a con tatarlas en la capa má
e. terior de la concr ción del ent real
to no ob tant a u modo d er
e ageradamente empíri o. n una penetración e peculati a de la relati"idad
modal interior deben ele ar lo principio de Hartmann hacia u au a de
legitimaci · n. e realiza lu go una tran i ión d I análi i modal hacia el 'a la
ez' del momento etern . que alumbra interiorm nte. Ha que de encadenar
la rea lidad. la po ibilidad la nece idad de la rela ión e ·terior del en adenamiento ha qu incorp rarla en el espacio inter ior m tafi ico del ent .
n tant que ellas e perimentan con ello una clarificación en el entido de
lo 'tra cendentale •· (unum. verum, bonum), e hace claro en el cone o di tint - ompo iti o que el la deben considerar como momento (movime111a) de una unidad d mo imiento e tructurada triádicamente del acto del
r mi mo qu lo abraza todo 6.
in la depend ncia d lo e terior la realidad puede er comprendida
ahora orno modo fundamental o primordial en el ntido de qu determina
la unidad real ab oluta, el imple er- n- í-mismo del ente, primariament
como actuar. Realidad quiere de ir por e o la ejecución d la identidad del
nte qu e con titu e ontinuam nte a í mi ma. ada podría er, ni r recono ido i no fuera p netrado y creado por e ta realidad. tia e en toda
la diferencia ione (e mo en ual- spirilual objeto- ujet , afuera-adentro.
arriba-abaj , te.) la ba e anticipant de omunicación del ente n í mi ma- mo"ilidad tranquila, brotar-permanente-de de- í-mismo} por e o cau a

145

�eficiente por antonomasia. Sin tensión usurpatoria puede atribuírsele el "ca· ºd ad mago
.
tabl e "87.
rácter. .. de la product1v1
Partiendo del hecho de que la realidad contiene en sentido absoluto un
narse
y darse 88 se hace visible el significado ontológico de la. posibiliema
,,89
d ,
dad. Ya no está más puesta en la 'cadena (megárica) de las con 1~1one~
ya no tiene que ser empujada afuera del proceso real como potencia (ansto~
télico-tomista) sino que ella se da por resulta~o dentro del_ a~lus essend1
como aquella fase del movimiento en la que ~e 1~terpreta a s1 misma la realidad primordial, es decir se destaca desde s1 misma y con ello en la pura
oposición de sí misma90 . En esta objetividad interna el ser se vuelve prese~t
a sí mismo. El sale enteramente desde sí, por medio de lo que se examina
totalmente y se mide completamente se aclara a í mismo de lleno. En este
desmontaje se expone lo que en su unidad precedente ~a es des~e. s_,empre:
su verdad. Su ser-afuera-de-sí, la idealidad de su esencia, le pos1bil 1ta est~
completamente para sí. De ahí que el auto-desplieg~e _de lo absolu~o-~ac1a
adentro del ser ideal deba verse como el lugar ontolog1co de la pos1b1ltdad .
Si bien a causa de su auto referencialidad al fondo real, el ser ideal no es una
nada, a causa de su aniquilamiento (esto es su exteriorización desd~ el ser)
no e tampoco aún en el sentido completo. Es un momento medio Y r:1~diado del proceso· él es posible: él e tá a punto de' entrar en la perfecc1on
de sí mismo.
De ahí que la necesidad no sea nada de aquello que se le imponga al
ser desde afuera. Es más dura que la 'dureza de lo real' de ~artmann, Y~ que
no se origina de la casualidad, sino de la esen_~ia ~el ~er mismo. Consrnuye
la fase de completitud del acto del ser su reun10n intenor. En u efecto final
ella significa 'decisión ... absoluta' 91 y "unidad estable'.'9: 3 ''Excluye al noser" (que caracteriza la idealidad como estar-fuera-de-si) y representa con
ello la base de legitimación para el discurso de Hartmann obre el estar e~cluido del poder no ser '94. Dado que por medi? de la. bon?ad como necesidad incluyente, es excluida hacia afuera cualquier no-1dent1dad el s r alcanza ahora desde adentro su auto-conformidad; en lo bueno concluyen~e encuentran la verdad dadora de forma, como el flujo de la unidad efectiva su
realización perfecta de sentido.
El "ser por antonomasia", se ofrece así como círc~lo triple_mente ritmizado en donde se manifiesta en la transición de la idealidad hacia la bondad;
su "belleza espirativo-pneumática"95 y se hace evidente su 'ternura absoluta 96_
Las modalidades realidad, posibilidad y necesidad pueden contemplare ahora en su conexo tran modal97 • Ellas resultan como momentos trascen146

dentales de la auto-articulación dentro del "a la vez" eterno del acto del ser
tri-unitario98 • Su movimiento inmutable de totalidad se realiza en una estructura de orden que deja vibrar en una armonía el diferenciarse catártico y
el reunir integrativo99 , individuación y comunicación. Este concierto de la
duplicación que brota de la unidad constituye la plétora infinita de la realidad de lo trinitario mismo. La definición amplia de Hartmann: Real es sólo
lo que tiene determinación" 1º0 podría desplegarse de la siguiente manera en
el sentido de una metafísica triádica: ' Realidad" es el proceso del ser que
brota de sí mismo, que sale hacia la posibilidad de la purificación esencial y
en ello se determina unívocamente en tanto que aspira con necesidad a la
unión satisfactoria: Él es desde sí el principio incitante (causalidad) por sí el
centro formante (ejemplaridad) y en sí el fin unificante (finalidad)'º '.
Con eso la disociación del ser de Hartmann se conserva en una esfera
real e ideal es decir integrada en la estructura de la unidad del acto indicada.
Por eso la idealidad debería colocarse ya no 'al lado de la realidad; más
bien representa un momento de despliegue de la misma, mientras ~ue por la
bondad se garantiza y se completa el indisoluble mantenerse juntos 02 .

3. Corolario: la tríada negativa
Después de las exposiciones del tercer punto precedente, en el que se
trató particulannente de destacar la estructura básica trascendental del acto
del ser como tal, podría surgir la impresión de que hubiese que escribir de
nuevo "Sobre el fracaso de todos los ensayos filosóficos en la teodicea".
Pues la perfección adjudicada al acto del ser, podría decirse que no se encuentra en ninguna parte en el aquí y el ahora. La especulación, por tanto,
¿se ha retirado de nue o a una quijotería?
En la réplica a este reproche eventual habría que indicar que el acto del
ser sí opera en cada ente y determina su paso de constitución, pero que e ta
participación se realiza según la forma esencial del ente particular, es decir,
en el más o menos' analógicamente 103 • Como lugar ontológico del mundo y
del hombre hay que determinar por eso al 'ente , el estar entre la imperfección absoluta y la perfección absoluta. El inconstante uspenso de ese "ente" con tituye la e encia temporal e histórica del hombre, y encuentra su
sentido en posibilitar a fondo la libertad humana como una indiferencia.
Pues, en el caso de una "creación por un rayo , es decir, si la fundación y la
perfección del mundo y del hombre coincidiesen en un punto, el hombre no
tendría ninguna oportunidad para su autorrealización . Si un Dio , a fin de
perfeccionar el mundo, lo más rápido posible le quitara al hombre la decisión racional-libre (la que necesita tiempo y campo de experimentación en lo
147

�temporal i.e. el mundo), la perfección que significa en su completitud una
deci ión racional-libre no podría nunca perfeccionar e. En otras palabras:
Sólo porque Dios no quiere querer en lugar del hombre está queriendo con
ello la perfección para el hombre 10~.
En vistas al acto triádico absoluto puede fijarse el ser-y-a-la-vez-no er
del ente finito - la contingencia que Hartmann trata de desterrar del proceso
real por medio de u análisis modal- como 'estado intennedio quebrado
triplemente. Como punto de partida se ofrece aquí la deliberación iguiente:
'Cada uno e un tri-uno. Lo mismo vale para la no-identidad la de unión:
ella no puede conservarse in un tercero que introduzca el doblamiento en
un triple no-uno. Entonces cada no-uno e un triple no-uno 105 . Cada ser
contingente toma parte como contingente tanto en la di per ión de la nada
como también en el recogimiento del absoluto. Esta discrepancia se expresa
en que aún en la de aída e trema en la nada no puede perder la uni er alidad absoluta. Pue la univer alidad trans-temporalmente acabada del ente, el
er triádico en razón y libertad también le imprime a lo más incompleto su
carácter en tanto y en cuanto que existe. Pero eso ignifica que en toda las
desavenencias posibles e imaginables de la exi tencia finita iempre pueden
di tinguir e tres ámbitos: el de la pérdida de la unidad originaria en catá trofe naturale y enfermedades (malum phy icum), el de la p ' rdida d lo entendimientos esenciales en la necedad (malum noeticum); el de la p · rdida
del querer hacer puro en per er idad moral. corre pondientemente maldad
(malum ethicum) 1º . on la ayuda d esa tríada negativa, puede di tinguirse
la "universalidad' confusa de la inautenticidad, qu reina en todo lo imperfecto. (Una fenomenología de la nada, que queda aún por e cribir, tendría
que partir por tanto de la tríada negati a).
Por medio de la tríada negativa, e inclu e hacia adentro un crit rio del
juicio de la concepción de la realidad. Ya no t ndría que aceptarse que todo
·' lo que es, realmente real... es racionar· 101 • La teoría del ser ya no tendría ni
debería pintar · gri en gris" 1º8 . Lo malo el sufrimiento ya no e considerarían como "realísimos' 109 • Sin negar la irulencia de su realidad irreal e
podría decir lo que on ·r almente' : privacione má o m no inten a del
ser en declive de lo trinitario. Pue el acto trinitario no es ólo el fondo de
medida d todo el ente po itivo de todo lo bien formado · él mue tra a imi mo también -y esto dep nde de la vista- en cada d cli e en cada de proporción su abso!utez. Pues el hombre ya debe er desde iempre. para
poder 'estar" enfermo· a debe ser desde siempre para poder "ser" necio: a
debe er desde siempre para poder ' ser malicio o. i el "decli e" e reconoce como declive, así es este reconocer al mi mo tiempo una "subida", qu
hace evident la determinación ontológica de todo el de enir: la participación en la integridad de lo trinitario. Este queda ile o en sí en lo que es,
aunque e multiplique comunique infinitamente. e asemeja a la melodía
148

com~leta_ que conserva su perfección pese a que ella sea o no percibida por
alguien; iguala al fuego que con erva su e encía inalterada y su quererse
propagar, en t~do lo cual pennanece inmutable. i el mundo es y deviene en
una ta~ ~~usa_ 111manente, resulta como "fin" del mundo aquello que supera
u _es~1~1on_tnplemente quebrada y regre a a la pura plétora de su comjenzo tnmtano. Pues "como antes de este mundo y antes de todo lo mucho lo
falso lo malo que nacieron en é te, no e i tía nada fuera de aquel eterno
Uno, Verdadero Bueno así de pué del cao confu o de la di cordias falsedades y maldades mundanas no permanecerá en el Dios eterno nada más
que Unidad unificante Verdad expendedora de fuerza Cordialidad bienaventurada ' 110 .

Notas Bibliográficas
Detalle sobre la génesis del modo de pensar de Hartmann en Gerd Wolandt Hartmanns Weg zur Ontologie. En : Kant-Studien 54 ( 1963) 304J 116.
2 Cf. aquí las exposiciones detalladas en Josef Stallmach, Ansichsein. Unteruchung zum Verhaltnis von Sein und rkennen im An chluB an icolai
Hartmann. En: alzburger Jahrbuch für Philosophie 23/24 ( 1978/79) 39-60.
3 1texto significativo dice textualmente:
1

· La_ reacu~ación on~ológica de la inmanencia idealista del pensar en el er
hacia una tnmanencta del ser en el pensar significa la inversión del 'hecho
copernicano' de Kant. A í como allí la razón e le antepuso al ser, así aquí el
~r a la ~azón. Tomada con exactitud la comparación con Copémico e
aJusta meJor a la revolución ontológica del modo de pensar que a la idealista
de Kant. 1 pensar natural con idera su propia po ición como polo inmóvil
alrededor del cual debe girar la bóveda celeste; el pensar copemicano in erta
a la razón en un istema más grande de movimiento , en el cual ella misma
es lo secund~io l_o mo ido. Kant no ob tante, al re és dio al sujeto el papel _del polo mmóv~I ~!rededor del cual se mueven y se agrupan los objetos;
u imagen gnoseolog1ca del mundo e ujeto-céntrica, todo en ella gira alrededor del punto de ista de la razón. La uelta ontológica ahora reestablece
la analogía con la copemicana· inserta a la razón en un sistema d I ser má
grande que no e guía ni mueve egún ella en el cual ella más bien es lo dep ndiente secundario. Aquí se re tablece la de centralización de la imagen
del ~1undo "rrpcr~ tíµá~" (Nicolai Hartmann, MdE 286 s. ["MdE" significa
aqu, en lo s1gu1ente: "Grundzüge einer Metaphysik der Erkenntnis Berlin
5 1965'} Cf. del ~ni mo, Kant und die Philo ophie un erer Tage. En: K 111
["' Kleinere Schnften. Vol. !Jl, Berlin 1958] p. 339-345 espec. p. 342: "En
la mayoría de ca o por la pregunta por el entendimiento e impide la i ta
al er".
149

�MuW [= Moglichkeit und Wirklit.hkeit Berlín 31966] 27; sobre ello Aristóteles, Met. IV 1[ 1003 a.21 ].
5 GdO [= Zur Grundlegung der Ontologie, Berlín 4 1965] 34.

4

MuW VIL
7 !bid.
8 MuW26.
9 MuW 97.
10 MuW VIL
11 MuWY.
12 Ibíd.
13 Eso ya se expresa en el prólogo a 'Moglichkeit und Wirklichkeit', donde él
realza la esfera real frente a las esferas de lo ideal lógico y cognoscible. La
segunda parte de su libro - titulada "Moda!itat des reaten ein " - quiere er
comprendida como la "médula" del mismo (MuW Ylll s.). obre la problemática del repartimiento de las esfera cf. Heinrich Beck, Moglichkeit und
otwendigkeit. Eine Entfaltung der onto!ogischen Modalitatenlehre im
Ausgang von Nicolai Hartmann (Pullacher philosoph . Forschungen . Vol. 5).
Pullach 1961 p. 75-80.
14 MuW V.
15 MuW 11 O. - o ob tante, las inve tigaciones de Hartmann intentan también una relación fundamental de las relaciones lógicas de modalidad o más
generalmente: del problema del entendimiento. Pues al destacar una prenoción del ente e hace evidente que el entendimiento alcanza a con tituirse
iempre primero en una relación con el ser (cf. H. Beck, op. cit. [n. 13], p. 812). Según eso ha que partir de que "mientra falte el de tacar lo modos
del ser, ... no son comprensible los modos corre pondientes del reconocer"
(MuW 18).
16 Cf. N. Hartmann,
y tematische elbstdarstellung. En: K 1, 1-51; aquí p.

6

9.

Cf. MuW 226. - También un maestro de obra - para introducir aquí otra
ilustración aristotélica de la relación potencia-acto combatida por Hartmann
- no 'puede' construir realmente, a pesar de toda maestría, hasta que estén
juntas toda las condiciones reales (material de con trucción, obrero , el encargo de construir, el plano de la ca a, etc.); cf. MuW l 70 .
18 Véa e aquí
. Hartmann, Der Megarische und der Aristoteli che
Moglichkeitsbegriff. En: K JI 85-11 O; además lose/ Sta/lmach. Dynamis
und Energeia. Untersuchungen am Werk des Ari toteles zur Problemgeschichte von Moaglichkeit und Wirkli hkeit, Meisenheim a. 01. 1955, e pecialrnente p. 67-69; Ursula Wolj, Moglichkeit und ot-.: endigkeit bei Ari toteles und heute, Mün ben 1979.
17

150

Cf. MuW 119-121.
20 MuW 42. - Una articulación lógico-fonnal de la noción de la posibilidad
que _recoge los prin~ipios de icolai Hartmann y Oskar Becker y que los
precisa respecto a diferentes escalones de abstracción, en H Beck op. cit.
[n. 13] p. 23-32.
21 MuW 152.
22 lbíd.
2'
Cf. MuW 162.
24 Cf. MuW 168.
25 MuW 53.
~6 ~f. MuW_ 8_6~68 esp. p. 67: "La imposibilidad de A dice que A no puede
er · su pos1b1!Jdad que A puede 'ser'; su necesidad que A tiene que 'ser'. El
no-poder, el poder y el deber, están entonces referidos a un 'ser' que e la bae mod~l y pr~piam_ente lo principal en ellos. Sin un tal 'ser' son todo poder y
deber sm sentido· s1 es un poder y deber de nada no existe entonces nada de
nada. ¿Cuál modo tiene entonces este 'ser'? Para esa pregunta hay solo una
resp~esta: no tiene por u parte modalidad relacional - sino que el serreferido debería continuar infinitamente -· más bien debe tener modalidad
'absol~ta',_ un 'ser por antonomasia', que no sea má reducible. Pero e o quiere decir: tiene el _modo de la realidad. Y en caso negativo (p.e. en la posibilidad del no-ser) tiene el modo de la no-realidad".
27 MuW 67.
28 1bíd.; véase la cita en nota al pie 26.
29 E
' . en el filI osofar de Hartmann el entrar (desde afuera) en la
_s caractenst1~0
vanedad categonal del ente, pero esto ocurre sin llegar a aclarar (de de
adentro) por medio de determinaciones metafísico-ontológicas esto es tra cen.dentales. P~r~ poder fertilizar sus observaciones ricas y sagaces es neceano _rnetodolog1camente encuadrar la descripción fenomenológica por la
analítica trascendental. i la doctrina modal de Hartmann e clarifica a fondo en una crítica inmanente y transeúnte puede ser considerada como elemento enriquecedor de la philosophia perennis. - Explicacione metodológicas detalladas en H. Beck, op. cit [n. 13); además Alois Moslang, Finalitat.
lhre Problematik in der Philosophie icolai Hartmanns Feiburg/Schw.
1943 esp. p. 260 y 2 7ó f.
30 MdW 4; también PdN [= Philosophie der Natur. Abril3 der peziellen Kategorienlehre, Berlín 2 1980] 35 l: "Jamás ... conocemos la causa total, no podemo alcanzarla reconociendo porque ella e pierde para nuestra vi ta en el
contexto real sin orillas de las series causales que e entrecruzan. E irraciona_l a causa de su complejidad, así como es irracional por la infinitud de su
ongen".
31 MuW 140.
19

J

151

�so MuW 206.
32

Cf. GdO 55 s.
33 MuW 14 l. Hartmann está aquí claramente en la línea de los filósofos modernos lo que (má O menos explícitamente) ~ro~laman. el ~undo del de~
venir como causa suficiente de í mismo. A I dice Frtednc~ Nietzsche.
"Estamparle al devenir el carácter del ser - eso es la voluntad mas grande de
poder" achlal3 der Achtzigerjahre, ed. K. Schlechta. Vol.3, 8~5)_. ..
34 GdO 55; cf. también
. Hartmann. Zeitli~hkeit und ~ubstan_tialitat. En K
l 180-214, aquí p. 209: "Todo vivir es también un monr, n~ olo al fin_ de su
· tir ino desde el principio y durante todo su durar. Ex1 te en la _circulaexi ,
··
d nte de
ción permanente de pérdida y ga~a_nc!a" . _~\ ace~tac1on corre pon 1e
un ''equilibrio de asimilación y d1 1milac1on (lb1d., p. 21 O) y se encuentra
también en ietzsche (Nachlal3 der Achtzigerjahre, ed. K. chlechta. Vol. 3,
p. 703)· véase también Heráclito. DK B 62 YB 88.
Pd 273.
Cf. N. Hartmann, Der Megarische und Aristotelische Moglichkeitsgegriff;

'5
36

KS 11 100.
37
8

MuW 173.
N. Hartmann, Philosophi che Grundlagen der Biologie. En: K l1I 78-

185 aquí88.
.
.
Del mismo, Alte und neue Ontologie. En: K lH33~-3~7, aqut 33 4: _ea e
· Agus 1'm, De 11 atura bomi c • 24·· "[Sap1entia1 m. e manens 11100a1 contrario
vat omnia" .
~0 N. Hartmann, Philosophische Grundfragen der Biologie, K 111 88 .
41 Cf. Pd
339: "El proceso causal natural no tiene ningún comien~~ manifi sto y ningún fin ... La inversión de la relación causal en una relac1on final ,
con evidencia categorialmente falsa. La causa no produce el efecto porque
éste ya e té metido en ella como 'fin"'. Particularidades sobre este tema: H.
Beck, op. cit. [n. 13] 83-87.
42 N. Hartmann , Alte und neue Ontologie K 111 333.
43 Del mismo, Ziele und Wege der Kategorialanalyse. En: KS 1 89-122; aquí

39

p. 102.
44 PdN 349.
45 MuW 85.
46 Muw 84.
47 [bid.
48 MuW 205 [cursivas por el autor] . Cf. aquí Nietzsche, en el que la ,relación
de casualidad y necesidad se concibe al revés:" ... ~quell_a manos f~rrea de
la necesidad que agitan el cubilete de la casualidad Juegan su Juego en
tiempo infinito" (Morgenrote 2, 130 [ed. K. Schlechta. Vol. 1, 1102]).
49

H Beck, op. cit. [n . 13], p. 36.
152

N. Hartmann, Systematische Selbstdarstellung, KS I 47.
Cf. J. Kant, Werke in sechs Banden, ed. por Wilhlem Weischdel Vol. 4
Darmstadt 1964, p. 105-124.
53 GdO 55.
54 MuW 186.
55 MuW 213.
56 MuW 13.
57 Ibíd.
58 N. Hartmann, Zeitlichkeit und Substntialitat, KS I 183.
59 Cf. en particular H Beck, op. cit. [n. 13], 41, 76 s. y especialmente 96 s.
60 El 'valor 1 de probabilidad' quiere decir lo siguiente: La probabilidad con
la que acontece un suceso puede expresarse en un quebrado, que en el numerador lleva el 1 y en el denominador el número de los casos posibles (p.e.: la
probabilidad de echar un seis 1/8= 1/6). Para que un asunto pueda acontecer
en un punto dentro del tiempo del continuo mundano (espacial-temporal)
existe la posibilidad de= O, en tanto que cada finito como finito puede subdividirse y explicarse infinitamente. Desde si mismo -es decir concebido
meramente como espacial-temporal- no tiene nada, pues, por lo que podría
enir a la existencia. Un ente (contingente) existente sin causa alguna hay
que considerarlo como algo imposible. Por su mero carácter de hecho (=
realidad en el sentido de Hartmann) demuestra que precedentemente a su
existencia tiene que haber alcanzado el valor I de probabilidad. Con otras
palabras: debe haber una causa precedente que ha acumulado las po ibilidades más o menos probables hacia la posibilidad total, es decir que ha hecho
necesario al ente. Explicaciones más detenidas sobre este argumento, que
recurre a Thomas Hobbes y Alexius Meinong, que fue retomado por Nicolai
Hartmann, en H Beck, op. cit. [n. 13], 51-57.
61 MuW 168.
62 MuW 12 s.
63 N. Hartmann, Logische und ontologische Wirklichkeit. En KS III 220242, aquí 230.
64 lbíd.
65 MuW 183.
66 MuW 186.
67 MuW 120.
68 Cf. la cita de la nota al pie 26.
69 Muw 68 .
70 MuW 65.

51

52

153

�°Como el contraste de la realidad absoluta del ser sólo puede ser la nada

9

11 lb' d _ Un paso importante de ta interpretación respecto a la h_i t~ria de las
1 ·
,
T· y
l 5)· El 'esse ad alzqu1d' - lo acideas se opera ya en Agust111 (De nn . , c. - . ·
. ,
_
'dental dentro del tradicional esquema categorial de Anstoteles- se lo c~n
:~be como lo sustancial, así que la realidad trinitaria interna ahora puede rnterpretarse como ' relación sustancial '.
MuW 242.
.. \'
Cf. aquí la confrontación en Johannes f-!.essen , Das Problem de'.11 Mog 1chen. Nicolai hartmanns Modallehre in knt1scher Beleuchtung. En. Ph1losophische Jahrbuch 53 ( 1940) 145-166, esp. p. l 54 .

12

13

MuW 130.
75 Ibíd.
76 MuW 240.
77 N. Hartmann, Zeitlichkeit und Substantialitat, KS 1 187.
78 N. Hartmann, Systematische elbstdarstellung, KS 1 39 .

74

MuW 130: "Produkt '.
80 MuW 85 ; semejantemente PdN 275 .
s1 Cf. MuW. 85. Esta 'mal-noción enorm~ ~s vista por Hartmann en la suposición de un' ser absolutamente nece ano •

79

1

MuW 87.
83 H. Beck, op. cit. [n . 13] 61.
·
· bro de su condi1
84 MuW 205 : 'Toda necesidad está en os pnm~ros ~1em
cionalidad sin causa, y por ello casual como totalidad .

82

MuW 68.
Aquí habría que señalar sobre todo al estudio de Heinrich Beck, ~er Akt~
charakter des Seins, München 1965 [reimpr. aum. Fra~kfu~ .ª· Mam 20? 1.
ersión castellana bajo el título: El ser corno acto. Contmua~10~ espe_cu!at~va
de la doctrina de Sto. Tomás sobre el ser, inspirada en el pnnc1p10 d1alect1c~
de He el. Pres. por Juan CruzCruz, Pamplona 1968]. Beck ~a t~r:1ado aqu1
en unag con t·muac1·o·n de su obra Moglichkeit und Notwend1gke1t . (Pullach
.
1961) las sugestiones del análisi modal de Hartrnann en u_ aclarac1on_me~afísica-trascendental de la estructura de realidad del eren t. ~a expllcac;ones siguientes han sido estimuladas e encialmente Pº:_ello. m em?ar_g~ ~s
lt dos a los cuales llega Beck, en su confrontac1011 con el pnnc1p10 e
~:~;ann no pueden di cutirse con toda distinción en este contexto; ba ten
aquí insinuaciones y perspectivas.

85

86

MuW 240.
ss Cf. por ej. Juan Amós Comenio, Oculus fidei , Amsterodam i 1661 , 42: In

87

Deo dare et esse ídem sunt".
9

MuW 62.
154

absoluta ---el contraste de un ente de cualquier modo estaría ya desde siempre
envuelto por ella- el movimiento de expresión metafísico se puede detenninar como un salir hacia la nada absoluta, es decir como un contraste contradictorio. Lo absoluto de este contraste permite una pura auto-representación.
El salir hacia la nada relativa, en cambio, el contraste contrario como el
tránsito mediado en un medio existente previamente desde el uno hacia el
otro, si bien toma parte en la auto-expresividad absoluta, no alcanza aún en
el pleno sentido su clarificación interior.
91 Cf. MuW 186.
92 Cf. lbíd .
93 Cf. MuW 140.
94 MuW 120. Con eso se reconoce posteriormente que el análisis modal físico de Hartmann dominado por la llamada ' ley de disociación' contiene una
aplicación silenciosa de principios metafisicos (Frase de la identidad, de la
contradicción, del tercero excluido).
95 Cf. H Beck, Der Aktcharakter des eins Frankfurt am Main 22001 p.
197 y 199, nota 1.
96 lbíd., p. 196.
97 'Trans-modalidad denomina aquella modalidad por la que la relatividad
exterior' de Hartmann puede conservarse en lo interior y absoluto: ella es la
concordia que emana del ser mismo y constituye la estructura inmudable de
él, de realidad, posibilidad y necesidad, esto es la modalidad que contiene
todas las modalidades. Cf. Ibíd. , p. 163-165 .
98 Desde esa actualidad triádica se demuestra como insuficiente si Hartmann
(en delimitación de su ontología del devenir) le pone debajo a la metafisica
del ser "el ser inmó il en el ahora eterno, el parar e del proceso" (Zcitlichkeit und Substantialitat, KS I 184). El ser tri-unitario contiene en uno lo
estático y lo dinámico; es inmutable en u estructura, pero en esta e movimiento (no como actualización, es decir tránsito de potencialidad a actualidad, sino como acto puro)· como un trompo e estable en sí por el movimiento.
99 Cf. aquí la exposición gnoseológicamente apuntada en Agustín De ordine
2, 48.
' 00 PdN 274.
101 La noción de causalidad de Hartmann y sus concepciones de la finalidad
no pueden ser tratadas aquí detenidamente. Baste con mencionar lo siguiente: Hartmann prioriza el determinismo causal (Philosophische Grundlage der
Biologie KS Ill, 78-185, espec. 134-150) y atribuye a la noción final o teteológica "a propósito de su fuerza de anticipación" (lbíd .. 146) un cierto
significado 'regulativo· para la investigación causal. El pensamiento de
155

�ejemplaridad -esto que en el ente singular una esencia propia cada v~~ vie~e
a realización- se perdió en la polémica de Hartma~n contra la noc10n anstotél ica de la posibilidad. Su concepción de l_a realidad, que por e~lo se ~odría calificar como ' sin esencia se caracteriza por el desdoblamiento dialéctico y no por una armonía ilenciosa dentro de~ ser. E~to procede ~e que
ella ha perdido junto con el pensamiento de la eJemplandad el medio fo rmante.
Según Hartmann 'dynamis y energeia' de Aristót~les 'se presen~ disyunti a la una para la otra ' (Mu W 4). El ve pues ast que la _dynam1s ... puede
sólo abarcar el estadio de partida la energeia sólo el estadio final d_e ~n d ·
venir" (Ziele und Weg der Kategorialanalyse, KS I 100), que A~1stoteles,
por tanto no conoce ningún tercer modo entre amba (Der Mega~tsche und
Aristotelische Moglichkeitsbegriff KS II 86). Frente a ello enala Jo!i ef
Stallmach que Aristóteles conoce la "_unidad de las, tres , cau~a~ de ~er __
(Dynamis und Energeia [véase nota al pie 18] 180 s.): de donde, ese~c1ah
dad' 'finalidad' en un 'Eidos' (lbíd. p. 181) "origen (arché), formación ~e
sentido (morphé) y realización del fin (télos) como momentos de de pliegue de la entelecheia' (lbíd., p. 183).
La unidad de obrar triforme de causalidad ejemplarida~ finalidad con tituye el 'sanctissimum' de la metafísica especulativa rec~azada por
Hartmann . La prueba de una tradición con re pecto a e to n ?ngene , ~latino Marius Victorinu Agu tín, Proclo Buenaventura, Tomas de quino,
Robert Kilwardby icolás de Cusa Tomá Campanella Jo~ann Amo Comenius entre otros queda obviamente reservada a otros estudio .
102 Hartmann dice incluso que s un viejo arraigado error de la sistemática
filosófica el que ella ha desmembrado demasiado lo realmente dado Y 1~
idealmente exigido" (Vom Wesen si~lich~r Forderun_g ~SI, 279-311 _ aqu1
31 O). Habla incluso de !a · unión de idealidad 7.realidad (K 1 131 ), P r?
esta unión no puede ser aclarada bajo las cond1c1ones de ,su n:odo de con 1derar emplrico-categorie J. De ahí que ella pueda ser mas bien catalogada
como un postulado que surge de la cosa mi ma, antes que como ,un ~leme_nto
integral de su principio de pensamiento. i Hartma~,n habla de la 1mpoten:
cía de los valores ... frente a los aconteceres rea~es (~S I 302) queda ex
esada con e O ta desintegración de su ontolog1a de 111veles, Esto, n?, obs~:nte tiene consecuencias (que no pueden di c~tirse aquí) para su n~c1on de
la libertad. Si él determina la libertad en el ent1do de Kant como e_l plu en
· ·' (M uW 247) queda así in embargo un e. .trecham1ento
ubdeterm1nac1on
.,
·etivo. La libertad no puede constituirse aquí en la part1c1pac_1on en el ac:o
~el ser como es posible en la metafísica triádica. En u hon~ont~. - podna
formularse más puntadamente- la libertad real es la auto-reallzac1on alumbrada en lapo ibilidad ideal de la necesidad.
101 La participación analógica en el acto triádico puede comp~e~der e en lo ,
ámbitos de concreción de lo anorgánico, orgánico, antropolog1co· Cf. aqui
l56

H. Beclc, Moglichkeit und otwendigkeit [n. 13] 98-121 : Las fonnas particulares categoriales del devenir en contemplación metafisica de la posibilidad'· del mismo, Der Aktcharakter des eins [n. 95] p. 321-354: 'El mundo.
La estructura básica final y el ritmo de acto del orden del ser en consideración trascendental-categorial'.
104 Con eso queda incorporado al diálogo el problema que ha formulado
Orígenes en su doctrina de la apokatástasis'· en detalles a esto E. Schadel
(ed.), Orígenes. Die griechisch erhaltenen Jeremiahomilien Stuttgart 1980
esp. p. 307-311.
105 Franz von Baader, amtliche Werke.Vol. 8, Leipzig 1855 [reimpr. Aalen
1963], p.71: "Jedes Eins ist ein Dreieins. Dasselbe gilt für die ichtidentitat,
die Entzweiung; sie kann sich nicht erhalten ohne ein Drittes, welches die
Zweiung in ein Dreiuneins einführt. Also jedes Uneins ist ein Dreiuneins '.
106 Gottfried Wilhelm Leibniz habla en u 'Teodicea en vez de 'malum noeticum' del 'malum metaphysicum ' (Cf. Leibniz, Theodizee. Übers. v. A. Buchenau, Hamburg 1977 p. 11 O s. y 449) y determina al último a gro somodo como ' imperfección simple (lbíd. p. 11 O). A lo otros mala los define
como han sido presentados en el texto principal. Para precisar al 'malum
melaphysicum' como 'noeticum , Leibniz habría contado con todo el arraigo
necesario en la tradición metafisico-triádica. (Notoriamente rechazó en su
'Def ensio trinitatis' la crítica sociniana de la trinidad.) También conoce las
tres primordialidades de Campanella poder' sabiduría' y voluntad resp.
amor'· él refiere la primera a Dios padre, la egunda a la Palabra Eterna la
tercera al Espíritu anta (Theodizee, op. cit. p. 212). De allí el 'malum metaphysicum' puede explicarse con el malum "en general ', el cual se e pecifica en la triplicidad del ma/um 'physicum', 'noeticum' y eticum ' (o morale ).
Cf. también E. Schadel, Zu Leibniz 'Defensio Trinitatis'. Historische und
systematische Per pecti en insbes. zur Theodizee-Problematik. En: Schadel
(ed.) Actualitas omnium actuum. Festschrift für Heinrich Beck zum 60.
Geb. Frankf./M.-Bern- ew York-París 1989, p. 235-305 .
La tríada negativa se encuentra como la negación de los tres trascendentales
en Robert Kilwardby. Al 'unwn-verum-bonum' contrapone un 'multumfalsum-malum' (De imagine t vestigio trinitatis. En: Archives d histoire
doctrinale et littér. de mayen a.ge 10/ 1 l [1935/35] 324-407. esp. 342). En
efecto el nihilismo moderno
su ' dios está muerto puede interpretar e
como una desaveniencia de ontología, gnoseología y ética; cf. E. Schadel,
Prolegomena zu einer triadischen etaphysik. Eine Auseinandersetzung mit
Heideggers Nietzscheau legung. In: alzburger Jahrbuch für Philosophie
21/22 (1976177) 135-161 espe . 158 s.
107 Cf. G. WF. Hegel, Grundlinien der Philosophie des Rechts (Werke in
zwanzig Blinden. Bd. 7), Frankf./M. 1970 p. 24.
' 08 lbíd. , p. 28.

157

�109

N. Hartmann, Logische und ont~logische Wirklichkeit, KS III 220-242,

LA IDEA DE PATRIA EN SIGÜENZA Y GÓNGORA

aquíp.238.
.
.
110 J A. Comenius, De rerum humanarum emendattone Consulutato cathohca. Vol. 1, Pragae 1966, Columna 1276.

Mtro. Luis Rionda Arreguín
Universidad de Guanajuato

La vida de la ciudad de México evolucionaba hacia mediados del
siglo XVII de manera apacible y reposada. Escasos eran los
acontecimientos que significaban para ella un sobresalto que viniera a
alterar, de modo notable, el paso sosegado y lento en el que transcurría el
devenir de su existencia.
Habían pasado aproximadamente ciento treinta años de la conquista y
la nueva ciudad que se estaba construyendo de acuerdo a la primera traza
proyectada por lo peninsulares, conservaba todavía el encanto de poder
contemplarse en los lagos que paulatinamente iban quedándose sin agua. En
sus contorno e encontraban los barrios poblado de indios que, teniendo
prohibido por di posición de la ley tra poner las áreas destinadas solo a lo
e pañole violentaban sus mandatos e irrumpían en la ciudad para vender
lo productos que cultivaban.
Por otra parte, la ciudad de México fue originalmente diseñada como
si se tratara de un tablero de ajedrez con calles rectas, corriendo algunas de
ella de modo paralelo a los canales que no habían desaparecido. Según se
iban presentando las fechas de lo acontecimientos a celebrar las calles
plazas y edificios que la componían e llenaban de gente. La ciudad sufría,
por diver os motivos a conmemorar, una radical transformación. Entre las
cau a que hacían que su vida cobrara mayor intensidad y esplendor se
contaban la llegada de un virrey o de un arzobispo, las diver as fiesta de
carácter civil y religioso como la celebración de la caída de Tenochtitlán y
la avidad.
La aparición de fenómenos celestes fuero □ también motivo de
perturbación en la sociedad novohispana. Tal fue el caso del cometa visto a
fines de 1680 que hizo sentir al pueblo y a muchas gentes ilustrada la
sospecha de que era señal de grandes desgracias y calamidades. o faltaban
en la ciudad hechos que la conmovían con relativa frecuencia. El motín que
tuvo lugar en 1692, a consecuencia de la care tía del maíz fue de tal
magnitud que el alboroto producido por la población puso en peligro de ser
consumidos por el fuego lo mapas y libros en los que se guardaba el
pasado del México prehispánico.
Cronológicamente hablando se acepta que la etapa del barroco
comprende de manera aproximada de mediados del siglo XVl a mediados
158

159

�del siglo XVIll; pero alcanz.a su má imo esplendor h~cia la mit~d del XVII.
Con luido el Concilio
Tridentino, la creencrn humanista en la
perfectibilidad del ser humano fue objeto de crí~i:as po_r considerarla
opue ta a lo que en eñaba la doctrina del pecado ongmal. in embargo la
claridad humanista se rindió ante la per ecución barroca de lo e, traño
opaco y las técnicas estéticas del culteranismo y del conceptismo facilitaron
la deseada oscuridad de expresión.

Después de haber sido expulsado de la Compañía de Jesús Sigüenz.a
muestra hacia 1668 un ánimo turbado y de compuesto de idido a reanudar
los estudios teológicos y emprender otras actividades de carácter científico.
La docencia y la investigación le permiten realizarse intelectualmente. Su
interés por las disciplinas históricas se pu o de relieve en sus
investigaciones sobre las culturas del México prehispánico las cuales se
ieron fortalecidas con la adquisición que hizo de la colección de
documentos pertenecientes a don Femando de Alva lxllixóchitl.

Aquél la logró mediante el retorcimiento de la intax!~, con _pal_abras
in entada de raíces griega y latinas y figuras de xpres1on art1fic10sas·
mientras que éste, buscando la conomía verbal, ubordinó el senti_do al
ingenio mediante antítesis paradojas y juegos de palabras. ~stas com_entes
opuestas confluyeron en el estilo barroco transportando la 1mportanc1a del
contenido a la forrna 1.

Lo que convierte a nuestro sabio criollo en un hábil experimentado
e tudioso del México previo a la invasión española fu el conjunto de
documentos mapas, códices y libros que llegó a reunir y que hicieron de u
biblioteca y archi o un acervo rico en el que abrevaron diver a
inteligencias de su tiempo.

n esta circunstancia lenta y pausada con que acaecen las co as en la
capital d I virreinato de la ueva España, y__en e te ambient~ -~n que
predomina el ornato y la pompa del barroco nac10 don_~arlo ?e 1guenz~ Y
Góngora. Erudito en el conocimiento de las matemat1cas, tiene una I a
preocupación por la indagación de la historia· pero además le inte_resa 1
conocimiento científico de las cue tione a tronómicas. Su personalidad e
un fiel retlejo del ambiente cultural y acial en que e des n uelve. orno la
época en la que vive Sigüenza repre enta íntegram nte I barroco que lo
rodea.

Con frecuencia se manifiesta orgulloso de su conocimiento histórico
sustentado en el trato permanente que tuvo con la historia precolombina de
Mé ico. i ha algo que lo impulsa a conocer la historia de lo antiguos
mexicanos es preci amente el amor que a u patria tiene. La razón por la
que Sigüenza hace de la historia antigua de México el foco de su atención
es consecuencia -dice- del amor grande que me ha debido mi patria,
cuando por haberlas elegido por asuntos de mis tareas me hallo
bastantemente capaz de sus antiguas historias; razón potísima para que, in
valenne de las remotas extrañas pueda ilustrar con aquella lo que tuviera
necesidad de semejante apoyos' 3 . Criollo al fin, ígüenza muestra a través
de sus escritos una profunda admiración por el pasado americano anterior a
los de cubrimientos de Cristóbal Colón siendo esto resultado de su
inclinación por el estudio de los manuscritos y códices de los antiguos
mexicano .

Po ta culterano gusta como escritor de poner a sus libros
'larguísim s e intrincados títulos''. Autor de obras sobre diferentes
materias manifiesta en ellas siempre el modo culto, elegante y rebuscado
propio dei culteranismo. opuesto al tono vulgar del, lenguaje popular. En
efecto. este polígrafo singular congruente con su epoca, a la que supo
expresar, no podía menos que cultivar las letras a la man ra recargada del
barroco mexicano del iglo XVII puesto que 'el tono de la cultura barroca
fue preponderantemente literario·.
i bien la vida de don Carlos fue de corta duración de medio siglo y
un lustro en un aspecto más concreto fue inten a extensa en la creación
literaria el quehacer científico y no e casa tampoco de agitación, bien por
lo viaje a que le llevó alguna de sus arias especializaciones, bien por
problemas personales o por la poi 'micas intelectuales en _q~e le
en al i ron por mitades, su pasión por la verdad y su fuerte e 1rntable
temperamen to'2 .
160

El amor que tiene por la historia de su país lo mueven no sólo a
abogar en fa or de su grandeza ino a realzar sus méritos y valores. La
erudición que llegó a tener sobre la historia mexicana unido al amor que
siente por lo propio se pu ieron de relieve cuando a raiz de la llegada a
México del nuevo Virrey Tomás Antonio Manrique de la Cerda, Conde de
Paredes y Marqués de la Laguna, el Ayuntamiento le encargó el proyecto y
la erec ión del Arco Triunfal con el que e había de recibir a tan insigne
personaje.
La ocasión fue para don Carlos un auténtico desafío que en ningún
momento rehuyó. La descripción que hizo del arco fue motivo que
aprovechó para mostrar su dominio del barroco utilizando un estilo
161

�gongorino lleno de frases cultas y giros rebuscados. Pues bien, el arco
ideado y descrito por nuestro sabio novohispano dio lugar al surgimiento de
su Teatro de Virtudes Políticas, obra que tuvo como propósito mantener el
recuerdo de tan singular acontecimiento.
No fue esta obra la primera en la que se menciona 'el gran amor de
Sigüenza por las cosas y tradiciones de su patria, pues ya queda dicho que
ejemplos de ellos se encuentran en obras anteriores como la Primavera
Indiana y !as Glorias de Querétaro, pero en esta descripción del Arco
Triunfal se pone más de relieve su afán de ensalzar lo mexicano ...',4. El
virrey conde de Paredes, por quien se festejaba u arribo a la ciudad
erigiendo un arco triunfal, repre entaba el dominio del imperio español
obre una de sus colonias.
Para reclamar a su vez lo que por hecho y por derecho pertenece a lo
mexicar1os, Sigüenza no sólo iguala el pa ado de México con el de Roma,
sino que encuentra en los antiguos emperadores de México los ejemplos de
virtud que debieran adornar al gobernante español en turno. Lejos de
recurrir a personajes de la mitología clá ica que sirvieran para representar el
recto proceder que debe tener el estadista recién llegado, el sabio polígrafo
más bien plasmó, en el arco que decoró en 1681, aquellas virtude políticas
que adornan a los antiguos monarcas del imperio mexicano y que el nuevo
virrey ha de tenerlas como ejemplo de la conducta que ha de observar en su
papel de gobernante.
o obstante que sus patrone intelectuales e taban muy vin u!ados a
España, el hecho de haber entregado gran parte de su vida a! estudio de la
hi toria indígena precortesiana le dieron a Sigüenza no ólo una profunda
identidad con la cultura del México de aquella época, sino ademá una
arraigada conciencia del valor de lo me icano. Tomando en consideración
todo esto es muy probable que nuestro barroco qui iera · recordar a los
orgullosos peninsulares que el reino obre el que venían a pre idir no era un
mero anexo del imperio español, sino una tierra con rico caudal ... De
hecho el haber levantado a los caudillos paganos de los aztecas como
modelos para instrucción y ejemplo de los altivos conquistadore hubiera
parecido entonces casi nada menos que lesa majestad' 5•
Pero el México precolombino no es para don Carlos ólo objeto de
doctos conocimientos, es también sujeto de singular e timación y ternura.
Este blanco, nacido y criado en México, fue manifestando como el resto de
los criollos una oposición cada vez más visible hacia lo naturales de
E paña al tiempo que fue sintiéndose paulatinamente más como mexicano
no obstante no tener acceso a los empleos más importantes. La atención que
le merecieron las antigua culturas de México estuvo su tentada en el gran
l62

amor que por su patria tenía. En una palabra, estudia estas culturas
fundamentalmente a causa '_del amor grande que me ha debido mi patria
cuando por haberlas elegido por asuntos de mis tareas me hallo
bastantemente capaz de sus antiguas historias".
'
. ~simismo en la Libra Astronómica y Filosófica que Sigüenza
~scr~b1era par~ respon_der a l_as invectivas que contra él expre ara el padre
Jesuita Eus~b10 Francisco Kmo con motivo de la aparición del cometa de
1680 llamandolo loco y de ''trabajoso juicio", el sabio mexicano no dudó
en responder: "Además de esto, hallándome yo en mi patria con los créditos
tal:s cuales, que me ha granjeado mi estudio con salario del rey nuestro
ser~or por ser su catedrático de matemáticas en la Universidad mexicana no
qu1e~o ~ue en al~ún tiempo se piense que el reverendo padre vino desd; su
provincia de Bav1era a corregirme la plana"6•
. La rei~erada referencia a u patria son señales elocuentes del apego
que _s1e_nt~ S1güenz_a ha~ia México y a cuanto le pertenece. Hay, pues, en él
un 1_nc1p1ente nac1onalismo que se manifestó en su afán de ver en lo
mex1~?no algo peculiar _Y distinto en relación a lo español. Asunto que
tambie~ se .po~e de relieve en los juicios que expresa sobre la actitud
sobe~b1a e md1ferent~ del europeo. Para distinguir lo español de ¡0 que
cons1d_er~ como propio, don Carlos se adentra mediante el estudio en el
conoc1~1ento de la culturas indígenas, viendo en ellas un mundo singular
tan admirable como la cultura impuesta por España.
. El nacionalismo puede concebirse como la identidad que lo
hab1tan_tes de una comun~dad tienen_ c~n la cultu_ra propia y diferenciada que
ha nac1~0 del sol,ar patno. El sent1m1ento de identidad se va formando y
~ort,alec1endo e~ ~I a ,\ra_vés del amor y el re peto que siente por el pasado
111?1gena de ~ex1c~. ~1 en el presente había rivalidades entre e paño le y
cnoll~s mestizos, _md10 y negros el arraigo, el entronque que igüenza
n_eces1taba para su idea de patria había de buscarlo en lo autóctono, aunque
111 renegar claro esta, de lo español ' 7•
~a aparició~ del cometa ?esató en la sociedad novohispana creencias
contraria~ a la raz~n en el sentido de que tal acontecimiento debía ser visto
como aviso de. Dios de desgracias e infortunios por venir. Dispuesto a
pacificar los miedos causado por el fenómeno, Sigüenza ve en ellos ·'la
obra de _un Dios jus~o' que al ~rivarlos_ de cualquier significación prodigiosa
ha querido prevenir nuestra incredulidad , terminando nuestro sabio por
s?stener ~ue los cometas no son lo que la gente se imagina sino que más
bien son cuerpos tan antiguos como el mundo ... ".

163

�Corrieron por entonces noticias de que un eminente y prestigiado
jesuita europeo, el padre Eusebio Francisco ~ino, daría a l_a luz p_ública un
libro destinado a rebatir con argumentos las ideas del sabio mexicano. En
efecto a su arribo a México difundió un escrito con el título de Exposición
Astronómica alegando razones contra las ideas que Sigüenza sostenía. La
respuesta no se hizo esperar cuando el sabio me~icano, basándo e_en
demostraciones científicas y evidencias matemáticas, redacta la Libra
Astronómica que sería una refutación diligente y precisa de las opiniones
del europeo.
Frente a \a actitud arrogante del jesuita recién de embarcado de
Europa que no aprecia y mira con desdén el desarrollo científico logrado en
las colonias españolas de América, don Carlos aboga en favor del saber
científico de su patria. Lo cierto es que en esta polémica en la que el jesuita
tirolés defendia tesis opuestas a las de Sigüenza éste, al percatarse de la
poca cortesía con la que era tratado por aquel en su escrito, rev~ntó
violentamente en ira, disponiéndose a responder con argumentos de caracter
científico. "En esta controversia -apunta Samuel Ramo - Sigüenza muestra
un espíritu mucho más científico, más avanzado, en suma, más 1;1oderno, no
sólo que el padre Kino sino que el de todos sus contemporaneos. Es la
primera controver ia sobre cuestiones científicas que. tiene luga~ en
América. Sigüenza es naturalmente, un hombre de su tiempo; sus ideas
sobre el mundo astronómico están aún mezcladas con todos los errores Y
fantasías de aquel ambiente medioeval. Pero en e e hombre empiezan a
brillar ya las ideas científicas quizá las primeras en tierra americana '8 .
Forzado y sin excusa a tomar parte en la disputa, a propó ito de los
cometas por el reverendo Kino, quien habiéndole conminado a leer su
Exposición Aslronómica, le dijo además que ~o le _falt_aría "que escribir",
don Carlos dedujo de esa palabras que estaba siendo invitado por el europeo
a intervenir en una polémica de la que resultó su Libra Asrronómica. Por
supuesto que este libro fue la respu~sta d_el sabio_mex_i~ano, "por p~re~erme
-dice- el que no sólo a mí, sino a m1 patna y a m1 nac1on, desacred1tana ~on
el silencio ... supuesto que dirían, y con razón, cuantos leyesen su escnto
tenían los españoles en la Universidad mexicana por profesor público de las
matemáticas a un hombre loco y que tenía por opinión lo que nadie dijo"9 •
Por más que ambos eran personalidades de renombre y fama en el
campo de las matemáticas, sin embargo la modernidad científica del erudito
mexicano se deja ver cuando sostiene la imposibilidad de establecer dogmas
en estas ciencias. La ciencia, en su concepto debe regirse por la verdad Y la
evidencia racional· pero no por las apariencias. A su vez, su sustento no está
en la autoridad, sino en ' las pruebas y las demostraciones' . Siente el
orgullo del criollo ilustrado que disfruta saber no ólo que sus
164

observac!ones y sabiduría matemática se han divulgado por el mundo
entero, sino que_ su nombre sea conocido por los espíritus más celebres y
preclaros de su tiempo.
.
Aunque_a v~ces peca de exceso de estimación propia, hay en él más
bien un mex1can1s~o franco y abierto cuando refiere que los mayare
hombres de su siglo han enaltecido y apreciado sus observacione
conc_r~t_amente "las del cometa del año de 1681 , por haber igualado en s~
prec1s1on a las más ~xactas y primorosas de la Europa". Como buen
representante de los cnollos, Sigüenza reclama lo que por razón de dominio
pertenece a los nacidos en tierras de América.
La fama y reconocimiento que lo acompañaron excedieron las
~ronteras d~ su patri~. F~e conocido como hombre combativo y adepto a las
ideas filosoficas y c1ent1ficas de vanguardia· pero de pronto puede perder la
compostur~ ~ enfadarse si la aparición de un cometa lo mueve a desterrar
las superst1c10nes sobre los mismos y reivindicar la ciencia de su país. "Sale
entonces en defe~a de la verdad c_ientífica, presentándose como el portavoz
en la Nueva Espana de una mentalidad nueva y vigorosa ' 1º.
, Decidido a _enseñarles a los habitantes de la Nueva España cómo
deb1an ser concebidos los cometas, Kino los llama monstruos del universo
que auguran desgracias para el genero humano. No solamente declara don
Carlos desconocer los filósofos que califican a los cometas como
"apostem~s o n:ionstruos" sino que los considera fenómenos naturales que
no a~~nc1an 111 desastres ni infortunios. Frente a la condición bestial y
prod1_g1osa ~ue el padre Kino le adjudica a estos astros errantes el mexicano
enfatiza su mdole natural.
_ ~os comentarios y discusiones que provocó en la Nueva España la
apanc1on del cometa que se dejó ver hacia finales de 1680, llevó a Sigüenza
~ redactar el M_anifiesto Filosófico contra los cometas despojados del
1~pe:10 que teman sobre los tímidos, obra de divulgación dedicada a la
virreina condesa de Paredes con el fin de tranquilizar su espíritu perturbado
por lo que _µara muchos pronosticaban estos fenómenos. Este pequeño
folleto tend1a ~demás a caln_1ar el ánimo del pueblo alterado por los
nefastos presagios que, por su ignorancia, les otorgaban.
H~biendo conocido el jesuita austriaco el contenido del Manifiesto
no tardo en elaborar su Expo ición astronómica con el fin de rebatir los
ar~m~entos sust~ntados por el mexicano. Este a su vez pensaba que el
obJet1vo persegu1~0 por el reverendo Kíno al dedicarle su libelo al virrey de
Paredes era precisamente el de re catar "a la excelentísima señora del
engaño y perjuicio en que yo la había puesto, de que no deben ser temidos
165

�~ ¡
1
son prenuncios de calamidades Y
los cometas por ser 1a so e que
,,1 1
estragos .

Finalmente la obra con la que don Carlos contestó a_ lo
razonamientos del jesuita tirolés, según los cu~les los co~et~s son mali:~os
or las calamidades que vaticinan fue la Libra astronomzc~ Y Jiloso11ca
~scrito en el que apoyado en autores antiguos afirma que s1 los cometas
están formados 'de la misma manera que las estrellas volantes_ ~o es
osible inferir que produzcan algún mal o su~ongan acont~c1rt11entos
~efastos. Pero si el jesuita tirolés merece los mas altos elogio~ p_or su
heroica labor de misionero también debe re~o_nocerse que en el 1nc1dente
surgido con don Carlos de Sigüenza a propo 1to de lo cometas no tu o
Kino ni toda la razón ni toda la corrección q~e s~ría deseabl~, sobre todo
tratándose de dos persona tan ilustres, pues ?'e_n c1mentad_a era la fama que
de matemático ya traía el jesuita cuando aqu1 vino y muy Justo el renombre
•

· 12

de Sigüenza en igual matena Mientras que Kino está enclavado en la tradición, el sabio m~~icano
es una figura de tran ición. La confianza que mue traen la ob ~rvac1on Yel
método experimental para descubrir la verdad en_ el mu~~o físico , pone de
.
· 1·nac· , n por la modernidad y la ilustrac1on . Por otro lado.
re l1eve su me 1 10
. .
.
como fiel creyente en las verdades reveladas de la fe catol_ica se mantiene
anclado en el pasado. Su actitud con~i~iadora hace qu~ en ~I se avengan el
inmovilismo de sus convicciones religiosa~ ~on el caracter tnnovador de la
modernidad. 'El apego a las creencias trad1c1onale de su fe lo hac~ ac~ptar
lo sobrenatural en materia de religión , aunque su amo~
la c1enc1a l
conduce a admitir sólo lo e perimentalmente comprobable .

if

¡ desdén que el padre Kino mostraba _por las obse~vaciones
astronómica de Sigüenza es visto por éste como e'.1al del despr~c10 en que
los europeos tenían a los nacidos en América. Posiblemente ~x1 ta en don
Carlos un sentimiento de inferioridad derivado de la procede_n~'.ª europea de
Kino de ser él americano. E decir, que a pe ar de la erud1c1on de_nuestro
abio criollo esto no le daba a los ojo de un europeo el ser vt to con
respeto y co~:;ideración. in embargo Sigüenza con 1dera que lo ~uropeo
por el hecho de serlo no nece ariamente lo hace al~bable y _d1~no de
admiración, como tampoco lo mexicano por ser mexicano es indigno )
miserable.
Era tal el meno precio que lo europeo tenían por los americanos
ue don Carlos e ve compelido a precisar: "Piensan en alg~na pa~e . de
¿uropa y con especialidad en las septentrionales .. . que no solo los 1n~ 10 ,
habitadores originarios de esos países sino que los que de p_adres espa~~-le
casualmente nacimos en ello , o andamos en dos pies por d1, rna
166

dispensación, o que aun valiéndose de microscopios ingleses apenas se
descubre en nosotros lo racional" 14 • Si esto fuera realmente cierto no habría
desarrollado el sabio mexicano, como lo hizo, la ardua labor intelectual que
lo llevó a ser reconocido por su conocimientos en diversas ciencias.
Su amplia sabiduría dimana, como el mismo lo expresa del "sumo
amor que a la patria tengo". La excesiva inclinación por el pasado de su país
lo lleva a desplegar un gran e fuerzo por salvar -en medio del motín y de
las llamas- los archivos y documentos en que constan los hilo de que ha
ido entretejiéndo e la vida de su patria· 15. Las cuestiones relacionadas con
la patria aparecen en nuestro criollo tanto con referencia a los asuntos de
cometas como a los que tienen que ver con el guadalupanismo que generó
un fuerte sentimiento de nacionalidad. El guadalupanismo de Sigüenza e
según Rojas Garcidueñas, sincero y fervoroso; "... probablemente tres
factores concurren a desarrollarlo: en primer lugar el firme catolicismo de
Sigüenza, en segundo término su íntimo y arraigado sentimiento de lo
mexicano ... y por último, el haber vivido en una época de inten o fervor
guadalupano 16 . Diversas fueron las obras escritas por él que tienen que ver
con temas guadalupanos. Uno de ellos, el de la aparición de la virgen de
Guadalupe ha tenido enorme significación para comprender la historia
religiosa de México. Para Sigüenza la primera exposición de la aparicione
guadalupanas es obra de un único autor que coexiste con ellas. Con ello
desmiente la tesis de un proceso histórico aparicionista, obra de varios
autores que se fue formando a travé del tiempo de un modo gradual y
progresivo.
Las inquietudes intelectuales de don Carlos estuvieron dedicadas en
buena parte a la historia, razón por la cual hay en él una propensión natural
a conservar el recuerdo de los hechos pasados. Su ardiente y entusiasta
simpatía por México hacen que en su labor de historiador exista "un
profundo interés y amor por las cosas de u patria". Si hay algo del va to
campo de la historia que lo atraía de modo obresaliente eran las épocas
remotas de su país. Anida en su espíritu una sólida apetencia de
conocimiento que lo hacen ser un "gran devorador de libros" al mismo
tiempo que "tiene las pupilas ávida siempre y despajadas para examinarlo
todo sin prevención y por sí mismo" 17•
El asunto que mayor atención le merece es el de la patria mexicana.
Muestra en con ecuencia una inclinación hacia los acontecimientos que
conforman el pasado de su patria e decir, hacia lo mexicano. El
crecimiento de la población criolla aunado al poder que este grupo fue
afianzando hizo que los criollos urdieran un sentimiento de oposición hacia
los españoles europeo pi ovocado por la exclusión de que eran objeto de los
cargos más importantes en la administración de la ueva España. El
167

�los oídos de este literato, honor de Méx·
.
de la_ patria", la noticia según la c~:i :xc1tado del amor d_e las letras
consumidos por las llamas I
en un momento iban a ser
os monumentos m,
·
antigua y moderna de los
.
as precio os de la historia
mexicanos que se
b
c?n sus amigos y alguna gente mo~
conserva a_n en aquel archivo
d~nero, partió para la plaza ... aquellos\:::dad_a, q_u1en dio cantidad de
piezas, y aunque el fuego se pro a b
res mtrep1dos penetraron a las
asiendo de aquí y de allí los 'd.P ga ª. en ellas, en medio de las llamas
co ices y libros cap"t 1
¡
p1aza, en cuyo ministerio tan arries ad
. t u ares, os lanzaban a la
monumento de los que no habían _dg do contmuaron hasta que no dejaron
st O evorados por el fuego" .

y

fortalecimiento cada vez mayor de los vínculos entre los criollos, originado
por el menosprecio en que eran tenidos por los peninsulares los \levó a
reconocerse cada día más como mexicanos. Sigüenza no solo defiende la
historia de su país; no se resigna únicamente a lanzar lamentos y loas
nostálgicas a sus tiempos pasados; como buen criollo, no pierde de vista la
existencia efectiva de tantos miles de aborígenes agobiados por el peso de la
derrota18. Aficionado a coleccionar códices y manuscritos que hablan de la
antigua grandeza de la culturas indígenas, conoce también de las
humillaciones que sobre ese pueblo se han abatido. Con plena razón no ha
faltado quien descubra la mexicanidad de Sigüenza en el pasado indígena.
En efecto, el hijo de padres españoles nacido en América, esto es el
criollo, va percatándose conforme pasa el tiempo que la nación de donde
proceden sus progenitores es para él cada vez más ajena. De pronto España
se convierte en una realidad extraña a la nueva circunstancia que lo vio
nacer. Por ello no es casual sino algo esperado el que comience a
considerar a América como su verdadera patria. Todo aquello que forma
parte del mundo americano es visto por el criollo como algo suyo, como
algo que de algún modo le atañe e incluso le afecta. Si el europeo de deña
con su indiferencia a los hombres y la cultura de América, en el criollo en
cambio es cada vez más vigorosa la simpatía y atracción por la nueva patria
que empieza a insinuarse. Arna tanto lo que concierne a la naturaleza
americana como lo que tiene que ver con sus culturas autóctonas. Del
mundo indígena elogia fundamentalmente el esplendor y grandiosidad de su
pasado.
Habiendo sido las lluvias de 1691 muy copiosas en la zonas
productoras de maíz, trigo y frijol, sumándose a ello el monopolio que
diversas personas ejercían sobre las reservas de alimentos se produjo en la
ciudad de México una grave escasez y encarecimiento en el precio de los
granos y víveres que desembocó en una situación de disgusto y agitación
popular. Para la gente de la calle la causa de que faltara el maíz y se diera el
desabastecimiento y elevación del precio del pan era atribuido al mal
gobierno que sufrían.
El 8 de junio de 1692 la plebe, constituida de indio mulatos y negros
había invadido la plaza atestada de puestos y cajones de madera. El enojo e
irritación del populacho, que iba en aumento, dio origen al pillaje
incontenible que má tarde llevó a los sublevados a incendiar Palacio con
petates y carrizos que los indios amontonaban en las puertas de ese
inmueble. El fuego se había extendido por todos los sitios del edificio. El
rumor de que las Casas de Cabildo eran presa de las llamas hizo decir a
cierto escritor que encontrándose igüenza y Góngora en sus habitaciones
del Hospital del Amor de Dios ocupado en el estudio de su libros, llegó a
168

ª.

. . Lejos de pennanecer indiferente
d.
ind1gena que ponía en peligro d
d
y istante ante la sublevación
1
· ddd
. .
e ser evorado por el r,
.
c_1u a e Mex1co el sabio criollo no duda
.
uego_ ~ archivo de la
nesgo su vida, todo con la finalidad de en ir ~n su auxilio poniendo en
salvados y estudiados por las º
.
que d1_chos documentos fueran
• .
beneraCIOneS püStert
C
.,
acontec1m1ento Sigüenza hace
"fi
ores. on relac1on a este
mani 1esto su amor p 1
mexicana al asumir una actitud 1.
ore pasado de la patria
,
.
va 1ente cuando ve 11
.
mas_ v~ltosos dejados por los u bl
pe igrar os testimonios
preh1spanico.
p e os Y las culturas del México
Controlada la insurrección el virre sol ' . .
sobre las providencias que d b' ,
y ic1to a don Carlos su asesoría
1
-. .
e enan tomarse para
bl
po
ac1on
indígena
no
volviera
a
.
.d.
que
en
o futuro
la
· ""
remc1 1r en un lb
.
m1orme
que
presento'
al
gob
a
oroto
seme•ante
El
emante sostenía l
·d
J
·
taJante entre indios y españoles sob t d
a neces_1 ad de una separación
todo lo cual -refiere s1·g·· '
re º. o en la capital del virreinato. " Por
uenza- , temendo po ·
precisamente necesario retirarlos d 1
. . r Justo santo bueno y
México ...me parece (traza los lím"t ed º1 principal de esta ciudad de
confinarse a los indios)"1 9_
1 es e a zona en que, a su juicio, debe
Finalmente al hacer la relación de 1
8 de junio del año citado don C I
os sucesos del nefasto y fatalismo
son "gente la más ingrata desear os _dse expr~sa de los indios. diciendo que
-,
,
onoc1 a que•umbros
- .
cno, la más favorecida con . ·¡ .
J
a y inquieta que Dios
· - .
pnv1 eg1os y a cu
bm1qu1dades y sinrazones y 1
.
20
yo a ngo se arroja a
.
,
as consigue"
p
t
l
rea !zadas las investigaciones sobre el
t' . or o ra parte, una vez
conJura dirigida a producir una s bl m?_m pudo saberse que existía una
.
u evac1on de los ·10 d'
,
era consp1rar contra la dom ·mac1on
· , espanola
~ N d ios cuyo proposito
1~ conducta pasiva e indolente asumida
. o e ot_ra manera se explica
cierto es que un tumulto que d
por _la~ autoridades españolas. Lo
.
pu o ser repnm1do se
d", d
so bre e1 a causa de la ineptitud de 1
~
per to to o control
guardar el orden .
os espanoles que tenían la facultad de

169

�Sigüenza es por encima de cualquier otra cosa un intelectual, "ama a
los indios antes y después del motín, de la misma manera. Los ama siempre,
en primer lugar, como objeto de estudio; siente compasión por su miserable
estado, y hace lo que puede por mejorar su suerte. Pero don Carlos es un
criollo mexicano del siglo XVll, no un socialista de fines del XIX, y cree,
por tanto, que el indio debe estar sometido al criollo, obedecerle
sumisamente y no osar nunca subvertir una situación que el criollo creía o
decía creer beneficio a para los propios indios. Estos constituían la
poderosa razón viviente e inmediata para justificar la postura cultural criolla
- no española- de afirmación de su personalidad original frente a lo español
europeo, y apenas significaban algo más. Sigüenza y Góngora mantuvo,
como buen criollo, esta actitud y reaccionó consecuentemente, llegada la
ocasión en la cual salió a luz ... su condición de intelectual.." 21 .
Razonable resulta la apreciación del historiador Ramón Iglesia
cuando asegura que después del motín se opera un cambio en la vida del
polígrafo mexicano que lo lleva a renegar de su obra toda, que ya no será
fruto de amor, sino de "nimio estudio"22 . Ahora bien, el que Sigüenza
sostenga a raíz del alboroto la idea de fortificar la ciudad de México para
mantener a los indios separados de los españoles y evitar disturbios no
justifica que Iglesia ponga en duda la mexicanidad y los sentimientos
patrióticos de don Carlos. Este dedica gran parte de su vida a investigar los
temas indígenas animado por una actitud patriótica de alabar las cosas y lo
sucesos de su país. Tanto para Sigüenza corno para Sor Juana, su
contemporánea y amiga, Jo criollo" 'no será sólo la mera actitud
nacionalista y patriótica que adoptan sino el modo corno se revela y
expresa el mundo autóctono, la realidad americana, y la significación que
cobra a través de su pensam iento"2

•

La tierra en que se nace constituye la patria. El sentimiento patriótico
de Sigüenza se expresa no sólo en el amor que tiene por las cosas de su
país, sino en hacer posible su bien. Frente a la supuesta excelencia de la
cultura europea, sus afanes se dirigen a enaltecer las creaciones de los
hombres de América. Producto de esta actitud fue el haber recopilado
durante parte de su vida diversos testimonios del pasado indígena.
Habiendo sido mucho lo que escribió sobre temas relacionados con la
civilización de los aborígenes del México prehispánico, sin embargo no
todo fue impreso. 'Si hubiera alguien en la Nueva España -dice Sigüenzaque pagara los gastos de la imprenta ... no cabe duda que yo sacaría a la luz
varias obras en cuya composición he sido estimulado por el gran amor que
·

·

tengo a m1 patna...

,,24

certeza total sobre el supuesto descuido de d
obras fueran publicadas ma o fu I
on Carlos por hacer que sus
hicieron por rescatar s~s teyxtor e. ~ delspreocupación de los que nada
.
s ongma es y as' 1
d
beneficio.. Lo más probable es que a1 no haber 1 va
· erse e ellos
• en su
manuscritos en el momento o rt
. se ,_mpreso vanos de sus
inclinación y entrega por lo po_ uno se perdieron irremediablemente. La
.
propio nunca lo abando ·
.
esta vida; antes bien lo motivara' a enirentar
~
1o con lo nara
en suOtravesta
por
e
manera de ser impulsiva que en .
uropeo. ueno de una
los jesuitas y posteriormente co~u t:v~;tud ~ubo de toparse con el rigor de
don Carlos no elude el debate c d a anena y desprecio del padre Kino
de los pueblos héroes y monuan o dse trlata de defender la magnificenci~
.
,
arcas e a Am · ·
h' , .
biografía que sobre Sigüenza escribier F
. en~a pre ispan1ca. En la
a la actitud que el sabio mexicano a a ranc1~co Perez de Salazar se alude
su tierra y de la razón para encumbr:~:~,~~tn o se habla de la grandeza de
causa de que, despreciando las ~a·
bu1as .se haya
amor
que se.iddebe a· la patria
es
i;
buscado
1 •
con que hermosear esta triunfal portada"25.
ea mas p aus1ble
]~pulsado por el deseo de enaltecer el sol
.
. ..
necesario para lograr tal fin .
.
ar patno, S1guenza no cree
mventar mitos y fáb 1
, .
hacen
es
tergiver
ar
el
si·g
.fi
d
d
u
as
que
lo
umco
. .
m ica o e los he h
. que
indispensable hermosear con en a~
c os.
o considera
alabar el esplendor y la amab ~.
~ fa :sedad~s los arcos triunfales para
simplemente con aju tarse a la :e~ ~ e a p~tna._ Pa_ra encomiarla basta
de las fábulas que la desvirtúan. ltdad de la h1 tona sm acudir a la ficción

;º;

. Hay en él ya una clara conciencia de /
·
.
.
pendiente de no denigrar el pasad . d'
o propio en su ac'.1tud siempre
admiración y de respeto por la aso:1~r~:::\ Este ha de ser obJeto digno de
Por todo lo que aquí se ha di.ch
h u ~ura_que sus autores generaron.
o Y mue o mas S1gu..
G,
ser reconocido en su justa dimensión V I
enza Y. ?ngora merece
que lo ocuparon y p
· ª orario por las d1stmtas empresa
reocuparon es p ·
h
consideración el momento 1 . '
reciso acerlo
tomando en
ello él solo, como dijera Jen:n~;~un;t~ncias q~e lo en_volvieron. Por todo
una Universidad y a un país' L y e ayo sena suficiente para' honrar a
· o conocemos como h b d · .
.
clara y acuciosa dedicada al estudio d ! . .
om re e mtehgenc1a
la cumplió cabalmente· amo' y ho . eM~ ~1enc1a y la filosofia. Su misión
·
nro a ex1co al punto
M' ·
.
deuda con quien tanto hizo por él.
que ex1co esta en

otas Bibliográficas

.

Es cierto que si lo más relevante de su obra se ha extraviado es
imposible valorar con imparcialidad su personalidad. Si no exi te una
170

t Irvmg
. A. Leonard. La época barroca en l M, .
.
Fondo de Cultura Económica 1986 56 e ex1co colomal. Col popular.

p.

171

.

�.
1 p· d d Heroyca de Don Femando
2 Delgado Jaime. Edici~n .. estud10Ga' a
ie J~sé Porrua Turanzas Editor,
Cortés' de Carlos de iguenza y ongora.

l 960 p. XV.
. 'd d d Don Carlos de Sigüenza y Góngora,
l 1 · Ramón La mex1cam a e
3
gesta
..
ens os El Colegio de México, 1944, p. 13 .
en El hombre Colon Y otro,
ay
1 de Sigüenza y Góngora, erudito
4 Rojas Garcidueñas, Jo~e. Don
ar os
barroco. Ediciones och1tl 1945, p. 131.
s lrving A. Leonard. Opus cit· pp. 324?20NAM 1959 p.6
6 igüenza y Góngora C~rlo . Opu c1t .
,
7 Iglesia Ramón . Opu cit; p. 132 ·
,r.
M' ·co UNAM 1943 p. S1.
s
Samuel Historia de lafiloso1ia en exi · . . ',
AM
Ramos,
;
C I
L'b a A tronómica y F1\osofica.
9
igüenza y Gongora, ar os. 1 r
1959, p. 1Sl.
.
. . 0 en Sor Juana y SigUenza. Filosofia Y
io López Cámara, Franc1 co. El cartesianism
Letras 0 _ 39, Julio- eptiembre 1950. _P· 11 4.
11 igUenza y Góngora, Carlos. Op~s cit. pág. 6
11 Rojas Garciduel"tas José . Op~s ~.11 ; PP·
~ 5 ~ XVll El Colegio de México 1974,
13 Trabulse, Elías. Ciencia y rellg1on en e s1g o
.
p. 31.
.
14 Libra ... Opus c1t; p. 85.
. .
12
t5 Junco, Alfonso. Sotanas de México. Ed1tonal Jus 1955, p.
.
16 Opus cit· pp. 44-45
.
17 Junco, Alfonso. Opus c1t· p. 18.
. .
'olla en or Juana y igUenza, en
is López Cámara, Francisco. La conc1enc1a en
Historia Mexic~n~, 23, enero-marzo 1:~7¡ ~~~:\a mexicanidad de don arl?s. de
19 Informe de S1gUenza. Véase ª Ram
.g
ayo El Colegio de Mex1co,
igüenza y Góngora, en El hombre Colon y otros ens
.

3

e'

t

1944 p. 142.
C 1 "Alboroto Y motín de México del 8 de junio de
io SigUenza y Góngora, ar os.
l 37
1692' en Relaciones hi tóricas UNAM, 1954, pp,
.
21 Deliado, Jaime. Opus c_
it; pp. XLVll-XLVIII.
22 Iglesia, Ramón. Opus c1t; p. 139.
. . . lla en or Juana
igUenza en
23 López Cámara, Francisco. La conc1enc1a cno

Historia Mexic~na, 23, ener~-m:~~~ 1 ;;ó~~~~~~~~ado por Ir ing A. Leonard en "La
24 Para/so Occ1dental. -~é ico
. \'·. Fondo de Cultura Económica, 1986, p. 323.
época barroca en el ~e ico coloni~á.
La conciencia criolla en or Juana y
lS Citado por Francisco ~ópez
mara.
8
Sigilenza, en Historia Mexicana 23, 1957 . p. 35 .

LA PRESENCIA DE LA FILOSOFÍA EN LA UNIVERSIDAD
MARCO HI TORIOGRÁFICO CO TEMPORÁ EO E
HI PA OAMÉRICA (ARGE TINA Y MÉXICO).

Profra. Dra. Matilde Isabel García Lo ada
Buenos Aires Arg.
Se trata de mo trar -en y desde el marco contemporáneo de la
Historia de la Filo ofia en Hispanoamérica (especialmente no
centramos en México y en la Argentina)- cómo la reacción al
positivismo vigente en la Argentina hasta aproximadamente la
egunda década del siglo XX (su influencia ha desaparecido alrededor
de 1920) asimismo cómo la reacción al positivismo en México y en
general en Hi panoamérica ha contribuido a desarrollar y fortalecer la
presencia de la Filosofía, o mejor de la Metafisica en la Universidad.
Así a fin de mostrar cómo, de qué manera, la reacción al
positivi mo en Hispanoamérica especialmente, en México y en la
Argentina, ha conllevado el de arrollo de la Filosofia y ha fortalecido
u presencia en la niversidad se ha de centrar la atención en Antonio
Caso (mexicano) Juan Benjamín Terán y Coriolano Alberini
(argentino ). Figuras todas lla fallecidas.
Cada uno de los autores seleccionados: Antonio Caso, Juan
Benjamín Terán ,
oriolano Alberini; desde su reacción al
positivismo caracterí tica que comparten y que ha asumido una forma
propia en cada cual a través del despli gue de su pensar han
enriquecido el modo cómo en México y en la Argentina, en especial, y
en general en Hispanoamérica se ha desarrollado la Filosofia - mejor
la Metafi ica-y se ha fortalecido su presencia en la Universidad.
Antonio Ca o ( 1883-1946) 1 desenvuelve de de su reacción al
positivismo, un pensar sinuoso encamado que es e presión de su
propia índole espiritual.
La crítica d Antonio Caso al po itivismo se despliega a través de
Problemas Filo ófico (México Porrúa 1915) su primer libro· en
Filósofos y Doctrina Mora/e , (México Porrúa 1915)· a í como
también en La Exi tencia como Economía como De interés y como

172

173

�d o 1919· 2a corregida y aumentadf
Caridad (la. México Mo e~ 'p'blic~ 1943-es la que seguimos.)
México, Secretaría de Educac1on u

,

.. .
· · · 1 1t1v1smo
para exam·1nar en el plano
Antonio Caso enJmcia e _posfil , fi a pero también lo considera
1 r como doctnna t oso c
abstracto, su va oh
'do al difundirse en México.
en la forma que a asum1
, .
d, d del siglo XIX el ambiente de
~eñala que e~ l_as ult1?1as m::oasde las tendencias positiv_istas
México era pr?p1~10 al mcr:Oa de la época eran la industna el
porque las aspiraciones h~
. l Advierte : 'Domina el
.
•
el bienestar matena ·
.
comercio, la nqueza,
. (el subrayado es de Antonio

hombre prudente gJJe no se aven~w ~. J
Caso) ... en la especulación metafis1ca.
.. .
en la educación sus resultados
Una vez implantado el pos1t1v1lsmoh anidades de los estudio
t s se excluyeron as um
fueron funes o ,
. .
d. . , de la cultura mexicana.
interrumpiendo una v1eJa tra 1c10n
A t . Caso que el positivismo formó una
Hace notar
n om? .
d b' enestar material celosos de su
promoc!ón de ho,m~res a id~:ra~te ~reinta años colaboró con la obra
prospendad econ~m1~a ~ue
política de Porfino Diaz.
. . .
? nos preguntamos de de
¿Cuál ha sido la obra del pos1t1v1smo.
Antonio Caso.

.. .
) l bra de la indiferencia por el
'La obra del posztzvzsmo [es a o
'l
la Ciencia
.
b de la educación fundada so o ~~
.
1deal, la o ra_
d d ~ ó sin ju tificacwn posible, la
(educación, u~dateral lqu~ . ; ,~:Zig,iosa, histórica y humana) ".
cultura artzstica, mora , czvic '
A lo que agrega Ant?n~o_Ca o: ndena definitivamente al
"Esta experiencia h1stonca co
·d d l hombre y de

l d la estrechez de u sentc o e
positivismo, revean o
lfi
debe eliminarse para siempre
la vida. Por lo ta~to, Pª!:~e uturo
de la cultura mexicana.
.
su crítica filosófica al positivismo,
Antomo Caso en y . desde
, .
fuente válida de nuestros
1 l ciencia es la umca
. .e
1
según e cua a
d
volver un pen ar que sat1s1aga a
conocimientos, se ha propuesto esen
174

sus necesidades espirituales aquellas que suscitan su reacción a dicha
corriente del pensar. Necesidades que son también de otros
compañeros de su promoción, de su generación.

"Necesitamos de una fe ---&lt;lice Antonio Caso- para dar
pábulo a nuestra religiosidad congénita; de una ciencia para
guiar por la industria nuestro influjo sobre el mundo, de una
metafisica para justificar nuestro saber, para investigar las
condiciones de nuestro conocimiento, para legitimar y precisar
nuestro 1·deal. " 6
Detengámonos un poco y consideremos cómo y de qué manera
expresa Antonio Caso la demanda de su espíritu, y la de su
generación, que ya no se conforma con aceptar, de acuerdo al
positivismo, que la ciencia sea la única fuente válida de nuestro
conocimiento.
Así se expresa:

"Quienes piensan que la Ciencia sin fundamentos racionales,
es decir, metafisicos, puede bastar a las necesidades mentales de
la humanidad; quienes en la Ciencia fundan o creen fundar
criterios morales, religiones nuevas y límites absolutos del
conocimiento se equivocan totalmente: la historia así lo
demuestra y corrobora cuando al eñalar los desastres
irremediables de tales propósitos, comprueba concomilantemenle
la vital inquietud del pensamiento (el subrayado es nuestro), hoy
y siempre ávido de proseguir en su empeño consustancial de
verdad. "7
Corresponde destacar, llegados aquí 1 la aspiración la fuerte
aspiración de Antonio Caso a restaurar la metafísica. Cabe indicar que
Antonio Caso ha identificado los conceptos de Filo ofia y Metafísica .
Esto se advierte en Problemas Filosóficos -su primer libro-.
Ahora bien, es en La Existencia como Economía como Desinteré
y como Caridad -obra vertebral de su pensar- donde Antonio Caso
mejor expresa el modo personal en que ha concebido y asimilado el
concepto de Filosofía.

175

�fi no es un ejercicio e peculativo
Para Antonio Caso__la filoso ia af' de saber. Más que el saber
· d
l satisfacc1on un mero an
destmru o a a
. Caso el saber para vivir.
por el saber, vale para Antonio
Consideremos en tal sentido cómo se expresa:

-

d d /a naturaleza de las co as
. .
b" ·n saber
.
o odríamo vivir en cam w ,
hemo vivido siempre.
.
. . Una filosofía que
... [ 1 PPrimero
e v1v1r .
'l'
cómo e bueno v1vn ..d..e. la existencia sería incompleta i no va
teona
.
. ,, s
fiuera solamente
- da de una teoría del valor de la exr tencia.
acampana
. . d'
" ·Qué es la fHo ofta? -y
y en tal sentido tamb1en ice. ¿
. Q , e ia exi /encía ?
na doble pregunta t. ue
re ponde- La res?uesta a u .
. ? Pero la primer!l cuestión se
y ¿qué valor llene la ex1 tencw.
bordina para la acción, el
l
gunda como se su
,
d l
subordina a a se
'
fil ,ji e teoría de la dicha, e a
entendimiento a la o/untad. La i oso ,a
felicidad de la beatitud." 9
.
vés de su obra total insiste con su fras
Antonio Caso qmen a tra
. t " en y desde un pen ar
,,
la vida el pensam1en o ,
1
1
favorita: !gua a con .d
"La actividad filosófica no e . a go
vívido, encarnado co~s1 era q~e
. . del arte y de la ciencia . Es
independiente de la vida ~e accw;, ·no de las demás a tividade
or el contrario algo que czrcu a en º! .
, io
p.
.
] humana científica y art1st1cas...
(d1mens1ones
. .
d l pen ar de ntonio aso Haber seguido el desenvol_v~~1ento n: permit mostrar cómo la
en desd su reacción al pos1t1v1smol le debe a Antonio a o.
.
temporánea en genera
. d
cultura mex1cana con
ni el de pensamiento o meJor e
entr otros el hab~rse elevado a un d darlo no hubiese llegado de no
profundidad d l m1smo al qu_e, a;o l u Flo afia n la niver idad.
hab r ro diado la Pre enc1a Ue . a -~ d M xicana que se ha ido
. d l Flo ofía en la mvers1 a
Presencia e a •1
.•
d nuestro autor al positivismo Y su
desplegando desde la reacc1on _e
de la Metafísica- con lo
restauración de la Filosofía - y st que;emo ha alcanzado un nivel de
cual la cultura mexicana contemp~ranea s- no hubiese llegado de
. d d
ar al que -re1teramo
. .
profund1da e1 pen .
. l
t al e tudio de las ciencias
hab r seguido reducida umtera mene
"Sin aber nada o casi na a e

y ªz

positi as.

El pensar de Antonio aso desde su reacción al positivismo se ha
desplegado situado en una inquietud metafisica viva encamada
ustentante de su pensar ivido, encamado, un p nsar que ha
delineado al unísono de su existir y que ratifica su metafisica vívida en
y de de la cual --&lt;:on sustento en ella- Antonio Ca o "iguala con la
vida el pensamiento. "
En efecto, "iguala con la vida el pensamiento" - frase favorita de
nuestro autor- ha sido y continua siendo la in itación a un pensar
probo ervicio social del filósofo, a un pensar honrado y encamado. 11
Antonio aso ha desplegado su pensar viviendo ínlegramente su
ideas. De ahí el carácter encamado de upen ar su calidad de probo.
de íntegro de ese u pensar vívido.
Con sustento en su inquietud metafísica vívida (de de la cual
Caso ha desplegado su reacción al positivismo) ha d sarrollado su
pensar multifacético que ratifica en su desenvolvimiento a u
inquietud metafísica su tentante. Antonio Caso quien iguala con la
ida el pensamiento ha desenvuelto su pensar - insistimo - desde su
inquietud metafísica vivida y lo ha vertebrado desde ella. 12

Juan Benjamín Terán (1880-1938) 13
Nos proponemos a continuación mostrar el lugar que nue tro
autor le a igna a la filo afia en la educación.
Queremos destacar al pensador y la vitalidad de su id ario
educacional, en el cual de un modo en más o en menos explícito la
filosofía esta presente sustentando la hondura de su pensar.
Para espigar el pen amiento de Juan B. Terán -entre su
multifacética obra- hemos de adentramos en La formación de la
inteligencia argentina y otras página de rejlexián 14 compilación de
estudio relativos a su pensamiento educativo.
Además del que da nombre a la obra: "La formación de la
inteligencia argentina " (estudio aparecido por primera vez en Buenos
Aires en 1933, incluido posteriormente en la serie Di curso a los
177

\76

�argentinos, 1931-1933, T. XI, Obras Completas) integran la misma
los siguientes ensayos: Espiritualizar nuestra escuela (1932, Buenos
Aires T. X Obras Completas)' "La escuela laica" (editada por
primera vez en Buenos Aires en 1933 , forma parte de la serie
Discursos a los argentinos, 1931-1933, T. XI Obras Completas)· "El
sistema educacional americano ", pertenecient a La salud de América
Española (que publicada en París en 1926, integra las Obra
Completas, bajo el T. VII)' "La pedagogía del ocio ", capítulo de
Voces campesinas, (obra editada por primera vez en Buenos Aires en
l 925 y que integra el T. VI de las Obras Completas).

Del detalle de los dato de publicación de los estudios citados que
integran la Compilación que nos ocupa se puede colegir que dicho
estudios - si bien éditos- lo han estado hasta su primera edición como
Compilación, en el país y en el extranjero (París) un tanto

El ideario educacional de Terán· cu
.
sentido muestran los estud 'os reuru'd osyoenongen
y
la c desenvolvimiento
·1 • ,
1
ocupa; es en síntesis - he dicho en tr l
16
omp1 ac1on que nos
el blasón que estampó en el fro º. u~~ - el que se reconoce en
Tucumán.
ontispicrn de la Universidad de
En mis permanentes indag ·
.
Argentina y desde mi interé ac1~n~~ en la Historiografía Filosófica
siguiente:
vivi O por ellas señalo ahora Jo
Atender a la vertebración de la Obra
. ,
cuyas Obras Completas desarrolladas en x.';_e Juan BeDJa~m Te_rán en 1980 por la Univers1'dad
· ¡ d I tomos han sido editadas
.
ac1ona e Tucurn ·
.
centenario de su nacimiento d I
an con motivo del
ofrece u plan en la página q•u~ d:dias qu;.~~-volumen que analizamos
un hilo conductor.
caª 1 rngrafia- permit advertir

dispersamente.
Una adecuada consideración de \a polifacética obra de Juan
15
Benjamín Terán impone advertir -como lo eñala Ricardo Rojas - el
''genius loci'', es decir la fuerza del lugar que ejerce en este pensador
argentino su Tucumán natal cuya Univer idad fundara cuando
contaba treinta y tres años y de \a que fuera su primer Rector (cargo
que desempeñara ininterrumpidamente hasta l 929.)
Tenía Juan B. Terán sólo dieciocho años de edad -corría el año
1899 y era estudiante de Derecho en Buenos Aires de cuya
Uni ersidad egresa en 1902- cuando en su artículo ' Educaci · n
Superior" ya reclama la espiritualización de la en eñanza y deshe ha
la tendencia universitaria profesionalista.
Desde su concepción espiritualista de la enseñanza Juan B. Terán
exige \a formación de la inteligencia y de \os hábitos morales más que
\a mera formación enciclopédica.
Cultivarse en lo intelectual y moral no es sólo una exigencia de
nue tra condición de persona ino también un reclamo del progreso de
la ciencia de la t' cnica. Cuanto mayor e la vida útil tanto más
imp riosa es la inútil. Adviértase su vital interés por el pensar
filosófico.
178

Ju':11 B. Terán ha unido la Universidad 1 . 17
•
.
educacional sintetizado en su "Pede .
Y ª. vida. Su 1deano
personal que cedió a la Universidad s ~: terra ad s1dera_visu " -lema
metafísica vívida que lo sustenta M ~ fi ~nda_r~- permite entrever la
arraigada a un suelo Y desd 'l . e a 1s1ca vtv1da que está asimismo
y es que Juan B Terán ha de e prolyledctada abierta, a la trascendencia.
·
esarro a o un pensam · t
Tucumán natal se ha delineado con
•~n o q~~- de de su
os ha legado un ideario ed
. aplertura a la d1mens10n vertical.
. .
ucac1ona que en su s·tu . , d
cronotop1co, trasciende toda ero no top1a.
.
• ac1on e ser
obra humana
.
. educacional de
JuanSi B.la cultura
Terán esreperto
. d enton~es _el ideano
'
no e sus pnnc1pal
·d
educativa es una faz del aporte de su autor a la cultura.
es • eas
18 en materia
En efecto, desde la metafi ica vívida
educacional y tamb · ,
que sustenta a su ideario
.
ien a su Obra total Juan B · ,
,
iluminado el ámbito de la cult
. . ,
enJainm T ran ha
de la filosofia en su desenvolv:i;~:~~zandola al mostrar la relevancia
Juan B. Terán, pensador polifa 'ti
h
que; desde el despliegue de una ct~c~ a desenvuelto un pensar
mostrado y se muestra a tra . dm~ . s1ca encarnada, vivida· se ha
ves e tiempo dada su vitalidad, en y

179

�d sde u in rción en l

ernáculo como iluminante y vivificante de

la ultura universal.
e trata de un p nsar que e de en uelve su l ntado en una
metafísica i ida encarnada má que teóricamente fundada qu
de pliega e pacio-temporalm nte con ap rtura a la tra cendencia.

e

continuación queremos de tacar la figura de Corio/ano A/berini
quien desde su reacción al positi i mo ha mo trado la igni ficación

qu ha asignad a \a filosofía en la Uni er idad.
Ha ta los prim ro año d l siglo XX l ci ntificismo dominaba
todavía el ambiente científico cultural d l paí . Hacia l 91 O e inicia
la crítica y operación d l positi ismo e irrumpen la corriente
filo óficas eur pea d las última d 'cadas del siglo XIX. o po os de
lo antiguos positivista desean alir de la cri i de u filo fía.
orientándose unos hacia l cientifici mo; mo imienl qu a no niega
la metafi ica a la que c ncib omo una elaboración qu e bac con
lo últimos datos d I s ciencias• otro hacia I pragmatism d W.
Jam
otros hacia un vago e pirituali mo. Los jó · n prefier n la
filosofía idealista d sde ella inician la reacción contra la forma
m ntal del po iti i ta l clima cultural que había cread .
n dicha tar a, d critica y supera ión d l p sitivi rno. ha tenido
un pap l importan! la Facultad d Fil olía Letra d Bu no tr

fundada l l 3 de abril d l 895.

oriolano A/ber in i ( 1886-1960), figura que ha u. citad y su cita
nue tro interé a quien p rten cen lo scritos qu queremo de tacar
para mo trar su ideario ha ido decano d la Fa ultad de ·ilo ofia _.
Letra de la niver idad de Bueno ire , de la que había egre ado,
durante tre período (l 924-1927· l 931-\ 932; 1936-1940)
1c Rector de dicha ni r idad do v ce ( en l 928 1940).

la

ncama Coriolano lberini la r acción fr nte al po itivi mo en
rgentina. Esta r acción que se produce hacia l 9 l O y tá i gna a

.. a_b ta recordar
algunas del las caractensticas
.
p itlv1
en la gentin
de la pro

lae 'arrEollolde la riqueza la capit!i~c~o~nard10 Bla e cuela normales, el
cue a . Orma l de Profesores' d p e ,ueno Ai res. A traves
. d
e a generación gran influencia en la e aran~. ( ntre Ríos) ha tenido
que ha d_ saparecido alrededor de l 920ducac,on argentina influencia
promoc1on de hombres d.
. Ha sido una g neració
cultural, lambién di er a, ~rsos que ha dado lugar a una atm'¿ ;,na
esa atmó_ fera cuÍtural cabría:
a católicos a po itivi
un p ttl ismo ortodoxo, en bas o m~tices d la filosofía: de de
p ncer d E. Haeckel h t
e a ~a~ idea de A. omte d H
l Bal
r
as ª un catohct m
b
' e ·
.
mes. ambi ,n tenía lugar el
. º. a as de la filosofia de
no y otro --católic y po ·t· . escept1c1 mo de Eduardo ild
lo camb.10 cu1tural s que tab1 i istas- .estaban atrasad s re pecto de
e.
an ocurriendo n Europa.

:::::1d~

pués de 1870 · e ...
I ng 1atDerra
· Alemania,
la reacción antipoinicia
'f . en Francia,
desenvol imiento de la episte~~J~ t.a, a la que no ha ido
las ba es fil sóficas d 1
. g1_a. que posibilitaba un e
cono im1ento
· ·
as
1enc1as y e1 ana!Jsis
..
científico.
del

180

U:.~~

Italia
aj n~ e~

tud1· d
alor o dele

Aparece e ta promoción d
g neración del 80 ,
d
e hombres -lo

hombre d 1
eco · ·
-cuan la Argentin
·
e a
noi:n1co. e studian la ciencia
a mp,eza a afirmar e en lo
profes1 naliza la Univer idad.
naturale
las matemáticas y s

°

De de su
actitud
de arrolla
a de
d 191d Oreacción ante 1 positivismo· reacción
Fil ofia y Letras de Buen~mo profesor y decano d la Facultadq~
perfila o mejor se ve
. ires y n el la para todo el p ..
~
, en onolano Alb · ·
s
pr e or y al organizador.
enm el p nsador unido al

ª' •

efecto· · oriolano lb enru
. .
contrEn
· do d cididam me
a ¡ po ttlvismo
en la cátedra e ha pro nu_n ia
parte, a propósito d ct·
en us e cnt . surgidos e
la acción dand
I cur o conferencias cla
s m· . n gran
..
•
o a conoc r a
d
'
manos· y en
v1 ion s má amplias.
pensa ores que t nían de la filo fia

en fi\osofia por las t ndencia ideali tas.
s decir. hacia la primera d'cada d l siglo e bu ca fundamentar
una filo olía de mayor tra cendencia amplitud qu el po iti i mo.

.,

lo f,
a.
a g n rac'ó
moct0n
d errocarriles el de arrollo a ro e
' o que trae la inmigraci. n

18 l

�Coriolano Alberini ha dejado varios estudios sobre e~ desarrol~o
de las ideas filosóficas en la Argentina. E~~e ellos: Lt Penste
fran aise dans la culture argentine , ( 1926)
'La ~loso ia y as
rela~iones internacionales ( 1926) 20 English Influ~nc~s m Cult~e _an~
Th ht' (1937) 21 'Die Deutsche Philosoph1e m Argenttmen
1;3u~ 22 La metafísica de Alberdi, (1934) 23 "La_i~ea de progre~o en
24
( fil
la 1oso fiia argent'ma"(1943) , 'Génesis y evoluc1on del pensarmento
. ,,
filosófico argentino, (1953) 25 La cultura filosófica en la Argentina
(1935). 26

Estos escritos reunido en volumen bajo el no~b~~ "Proble~as
de la historia de la idea filo ófica en la Argentina ya han sido
ublicados por el Departamento de Filosofía de_ la_ Faculta~ de
~umanidades y Ciencias de la Educación de la Umvers1dad ac10nal
de La Plata, en 1966.27
Coriolano Alberini a través de su escritos -que seleccionarnosmuestra una de las líneas en que, de un. modo permanente,
ha
desenvuelto su pensar: pensamiento argentino.
El pensamiento filosófico -y esto lo queremos rem~rcar- forma
C Alberini la tercera dimensión de la cultura nacional. Lo que
para . l .
c1·a que nuestro autor le asigna a la filosofia en la
muestra a 1mpo
.
·· A
·
cultura. La cultura filosófica es rudición, crítica ~ creacLO_n. partir
de l 91 O se ha ido acentuando cada vr:z má~ el pnm~~ caracter y _h~y
algo del segundo. e ha ganado mucho en mfonnac1_on y en e _pmtu
crítico. y ha comenzado a despertar el carácter inventivo o creatt o de
rtan'

la filosofía argentina.
i la filosofía por su universalidad no tiene patr~a la_ tienen los
filósofos. Estima innegable la influen~i~ de la nac10na_hda~ en la
filosofía. "Existe una nec sidad cronotop1ca esto es segun tiempo .
espacio más no cabe - advierte- convertir este hecho (.. .) en esencia
d la verdad filosófica."
hacer historia del pen amiento
Cons idera que no e puede
·
··
· de la
filosófico argentino si sólo se atiende a lo ge?enc~ _Y comun .
corrientes de las ideas, a la coincidencia e identifica_cion d~ las m1 mas
con la europeas, con olvido d lo diferente y propio. O 1 e prefier ,
hay que compararlas. para diferenciar a fondo.

En tal sentido ve C. Alberini que la recepción de las corrientes
europeas en la Argentina ha dado lugar al "nacimiento de una
síntesis. Es una síntesis que por el hecho de ser espiritual ha tomado
un carácter creador es decir que esta síntesis, ya no puede reducirse a
ninguno de sus elementos.' 28
Diego Francisco Pro quien ha analizado exhaustivamente la
figura de Coriolano Alberini, 29 advierte que Alberini no se propuso
escribir estudios extensos sino sustanciales y sintéticos." Y lamenta
que no se diera tiempo para desarrollar con extensión los resultados
que alcanzó en sus indagaciones. 30
Asimismo Pró afirma refiriéndose a la significación de la Obra
de Coriolano Alberini en el pen amiento argentino: · Se puede decir
que es el primer ensayo de una historiografía interna y critica de las
ideas filosóficas argentinas.
Señala Diego Pró, en tal sentido que a Coriolano Alberini le ha
precedido una historiografia externa "a veces por falta de métodos
apropiados y del sentido de los matices otras porque~los autores]
superponían etapas del desarrollo de las ideas en el país. " 3
A propósito del juicio de Diego Pro respecto de la Obra de
Coriolano Alberin.i en
relación
al pensamiento argentino
corresponden algunas aclaraciones conceptuale . La ciencia histórica
o historiografía es posible en dos entidos. Es posible en un primer
sentido porque se funda en la historicidad de la existencia humana. Y
también es posible en el entido de que investiga y hace objeto de su
estudio a la realidad hi tórica.
La historiografía filosófica argentina o historiografía de las ideas
filosóficas es una historiografía especial.
La teoría de la ciencia histórica distingue tres formas d
historiografia : la monumental, la anticuaria y la critica. En el fondo
todas ellas se fundan en la historicidad de la existencia humana.
Si en la historiografía general la hi toriografia crítica es la más
científica e iluminadora, lo propio sucede con la historiografia de las
ideas en cuanto es una historiografía especial. El carácter externo se
183

182

�presenta en la historiografía de las ideas como glo a d doctrinas
biografias superficiales de pensadore erudición de datos sin píritu
crítico, au encia del entido de lo problema y del carácter de
de en olvimiento proce o de los mi mos
d sus olucione a
travé d I curso históric .
Coriolano Alberini cuya figura, desde nue tro con tant y
renovado interés por la historia del pen amiento filo ótico argentino.
ha su citado su cita nue tra atención .32 Revela a través de u
página relati as al p nsami nto . argentino, lo que ha ido una
cu tión permanente e inten a en u pensar: la géne is y olución d 1
pen amiento filo ófico argentino u ad uada in er ión n la cultura
um r al.
A tra és del de n olvimiento del p nsar de lo autore
seleccionado , Antonio a o. Juan B. T, rán Cario/ano Alberini - a
lo qu hemo mo trado n de de u reacción al po itivi mo- no
h mo propue to eñalar, en y de d el marco contemp rán o d la
Hi toria de la Filo ofia en Hi panoam ' rica. esp cialment c ntrado
en M · ico en la rg ntina. e· mo la r acci · n al p iti i mo ig nte
en la Argentina h ta apro imadamente la gunda década d 1 i 1
(su influencia ha de aparecido alred dor d 1920). a í como
también la reacción al po iti ismo en M ·
n general n
Hi panoamérica ha contribuido a d arrollar
cer la pre encia
de la Filo ofía o mejor de la tafi ica, en la ni er idad.

ota Bibliográfica
1( l 883-1946) ace n la ciudad de

é ico el 19 de diciembre

muere en la

mi ma ciudad 16 de marzo.
en uentra ntre lo que fundan en 1909 el Ateneo de la Ju entud. cu ·a
labor cultural e ori ntará a c mbatir la corriente po iti i ta en ex, o.
nt nio a o, quien ha sid el primer ccretario del ten
· p re
entonce us famosa conferen ia contra el p iti i mo y omieni.a a
impartir la cátedra de ociol gía en la E cuela aciana\ de Juri prudencia.
n 191 O, es el primer profe or de filo tia de la recién creada E cuela de
lt · E tudio cu. o director ha ido en aria oca ione .
a lu ha que lo aten í ta libran contra lo positi i tas que e opon n a la
fundaci · n d la niyerstdad · también ontra lo que lo acu an de
eliti mo conduce a ntonio a o a lfon o Re. e ., a Pedro H nríquez
184

Ureña a fundar en 1912 la Univer idad Po
cultura en el proletariado.
pular con el fin de fomentar la
n 1914 el Ateneo de la Ju entud se di
.
cuela acional Preparatoria ad t suel e habiendo triunfado pue la
humanidade como materia obr t ~p a un plan de estudio con las
En 1915
C
,gaonas
.
. . aso ocupa la dir cción d~ e a .
Un1verstdad Popular us cél b
ti
. misma Escuela e inicia en la
· d fi .
e re con erenc,as sob
· • .
eran e in1torias de u obra ca ·tal· L
.
re en t1an1 mo las que
de m
· t ere• y como caridad ( 1919).P1 • a ex1Stencia como
·
, como
econo,ma
En 1_921 es designado miembro de la Acade .
.
Habiendo a ocupado el puesto de e
~1a Me ,cana de la Lengua.
desde u fundación por Justo .
:retano de la Universidad de México
la Facultad de Filosofia y L t 1erraAas1 c~mo poco antes I de Director d
·
·
e ra
ntomo Caso s
b
ni er. ,dad cargo que de empeña desd 1921
e nom rado Re tor de la
1923.
se tra e . de u ida recibe A. Caso numero o anomb
a .
a ocia a alta orporacione int I
r mtentos honoríficos .
Pr fe or Emérito de la
.
.de dectuale_, entre los que de ta amo .
( AM) d.
n1 ers1 a
ac1onal Aut.
d
.
. . ire tor honorario de la Facul d d .
onoma e México
honorario de la cademia de H.
. ta e Filo ofia Letra . mi mbro
r
I tona de Buen
A'
an ,ago de Chile Miembro fundador
~ ,re_ del teneo de
dond da conferencia en su úlf
~ del _oleg10 ac1onal d México
~ o iología de Parí .
irnos ano ; ocio de la In titulo intemacionai
d el ten o de la Ju entud A t .
corrí nte del po iti i mo fil fí n on1? a o ha pronunciado ontra la
10 o ta ofi 1al du t 1
•
ten o d la Juventud
ha
h d
ran e e porfinato. De de 1
•
b..
·
rec az.a o la negació d 1
a t tam ten de la ultura clá ica.
n e a metafi ica, como
2 .A ntomo
.

Caso ha encontrado n el i . . .
pt dra de toque contra el
... ntutc1omsmo de Henri Berg on la
c ·d
po 1t1 t mo d A e
nst ramo poder de ir qu lo d·st·
. omte. En g neral
I mtos autore
He · B
gr
,
.
'
nn er on, entre otro . 0 me· or u
·. · gu trn de Htpona,
fu nte de in ita ión en el de nv 1~ . . pen ar ha ,do para Antonio Ca o
0 1m1ento de un p
Is abeI Garc,a
, Lo ada . "El ens
. C . Matild
.
.
n ar propio.
en vía de publicación.
p ar ex, tenc,a/ de Antonio aso". E tudio
3

f.. Antonio
a .O.' F1
· li.y Y Doctrina Morales é ico, Porrúa 1915.
Porfi
. o·
, oso
1
mo ta_z, militar político me icano na ido. n Oaxaca, México en
830 fallecido en Parí en 1915 p 5 .d
P ríodo J 877 18 80 1 8
· re , nte de la ación en 1876 y n lo
3
.
-1911.
aso · Fil0· OJJ
li. Y Doctrma
. Mora/e · Op. it
6 Anto010
A t .
309
lb~d~~•-~7. aso. Problemas Filosófico. Mé ico Ed . p~!a .191s, p. 81.
4

185

�.
. d I Pensamiento Filosó ,co · Mé, ico.
s Antonio Caso. Historia Antolo 1ª e 1920 . 2a Eds. Secretaría de
•
L'b
· Francesa .
1 rena
\ a Eds. oc1edad
.
l 926· Seguimos la 2a. PP·
Educación Pública y Librería Francoamencana
.
\6-\ 7.

. Morales • data cit. p. 11.
Antonio Ca o. Filosofas y Doctrm~á o en menos explícito a travé del
11 Tema que aparece en un mod? en
otro hemos desarrollado
de Antonio Caso y que no
. , El
1
d
despliegue e pen ar
G . Losada Filosofia e lntegracwn.
con insistencia: M~tilde I abel ;;;~;) 1-096-6. Eds. Alm;gesto Bueno
Filosofar como Vla • l. .B. ·
.
cap lX "El pen ar co11
'J'
.
994 113 págs en especia 1 e1
. .
º 9
Aires, Argentina, 1
S . d. d Argentina de Filosofia. a. vm. n .
·
"
probidad ". Rev1s· 1 de la ocie a259-266. La existencia como. ;ue~o
.
Córdoba, Argentina 1998. pp.
E d'
Humanístico U01vers1dad
Humanitas - Anuario del C~n~ro d;27s2tu0010os
· · Mexico,n
·
· d: data
Autónoma de uevo L eon
desinteré
como canda

9

Ibidem .

10

.ª

Cf. La existencia como econom1a como
cit. (columna erteb~a! de su odbr\t;~~\.~n Tucumán, Argentina fallece en
13
ace el 26 de d1c1em~r~ e de !938 A lo quince años ocupaba la
Buenos Aire ' el 8 de diciembre d
: dad natal En l 897 e traslada a
ecretaría de \a Socied~d Sarmiento d e ~ c1udo grad.uándo e en agosto d
Buenos Aire , a egu1r la carrera e a _ogt ara ocupar la presidencia del
1902. En 1930 se traslada a Bue~os Ailre 'e;¡odo según u co tumbre, da
d
.. y al terminar e P
,
E
¡
Consejo de E ucacion
.
l'b Espiritualizar nuestra scue a,
cuenta de la labor ~umplida ~n dsu 1 1f~~mación de la inteligencia de lo
donde insiste en la unportanc,a e a
hábito morales.
f
. , de \a inteli encía ar ntina
14 Juan Benjamín TERAN, La ormac1~nD. p· tro Secretaría d Cultura
·,
p · \ogo de Luis 1 te ·
otras página de refle ion.;.. ~?
Ed Dev nir . R. L. nº 96 de la
de la ación en coproducc1on con
A.. e
Argentina 1994 12 7 pág .
'd d
· al Buenos ir ,
•
Colección Jdent1 a acwn d · C'
B
.As. Argentina.
1981
l. .B ..:987-99186-~-7. lae s. in~e, t lY. Bueno Aire \922p.94.
,s Cf. Historia de la_Literatur~ Argen~~~~ó~ de e ta compilación, publicad en
16 Cf. Mi comentano, a la pnmera e
t de Filo ofía, Facultad de
Revista Sapiencia Organo del Oeparta1;~n ~ Argentina 1984, Uu!ioFilosofia y Letras U.. A. Buenos
ire ,
'
eptiembre) Vol. X XIX, nº 153, pp. 236-237 .

12

.
1 v ·d 1921 T V Obras Completas.
, Cf. La Univ r 1dad y a I a
· '
.
, .
isch de taca la ·'poco común'' tradic~ón
18 En tal sentido, Lucia P10s ek Preb U .
'dad Juan B. Terán ha ido
án de cuya niverst
1
1
T
d
humanística e ucum
. / desde 1921- ha dado ugar a
r
.
y
ta
que
-,wc1011a
.
f'
y
propulsor y fun dado
.
d la facultad de I1oso 'ª
37 •
Departamento de Humamdades en 19 - origen

186

Letras en 1939. Cf. Lucía Piossek Prebisch: Pensamiento Argentino; Creencias e ideas-; en especial, p.14 l y ss. Univer idad acional de
Tucumán, Facultad de Filosofia Letras, Instituto de Historia Pensamiento
Argentinos Tucumán Argentina l 988, 177 págs.
19
n: Bulletin de la ocieté Francais de Philosophie", decémbre I926
París.
20 En : Revista Verbum
Bueno Aire, \927, nº 69 . Discurso que C.
Alberini pronunció en castellano, en el 6° Congreso Internacional de
Filosofia- celebrado en la Universidad de Harvard (Cambridge) . Estado
Unido , en septiembre de 1926- al que concurriera como único representante
de la América Latina . e publicó en las correspondientes Acta
' Proceding of the ixth intemational Congre s of Phi lo ophy', 1926.
21 En: 'The Daily Telegraph
septiembre 3 1937.
22 Edic. Henrich Wilhelm Hendriock Berlín- halottenburg 2; 84 págs. 1930.
Trad. Hilda B. de chweide. El libro comprende las tres conferencias dada
por Alberini en las Univer idades de Berlin, Leipzig y Harnburgo en idioma
castellano y alemán desde enero a marzo de 1930.
23 En "Archivos de la Universidad de Buenos Aires" Año IX, tomo IX.
junio-septiembre 1943.
24 Conferencia pronunciada en la apertura de los Cursos de la Uni er idad
acional de Cuyo, Mendoza Argentina, 1943.
25 En "Cuadernos de Filo ofia". Instituto de Filosofia Facultad de Filosofia
y Letras
niversidad de Bueno Aires, fascículo 7, l 953.
ambién
Prólogo del libro de Luí Farré: Cincuenta años de Filosofia en la Argentina.
Peuser, Bueno Aires 1958, 363 págs.
26 En: diario' La Libertad
Mendoza, 16 de diciembre de 1935.
27 Con prólogo de Rodol fo Agoglia ISO págs. 2a. ed.: Coriolano Alberini .
Problemas de Historia d la Ideas Filosóficas en la Argentina . Prólogo de
Daniel Toribio . ecretaría de Cultura de la ación en coproducción con
Eds. Fraterna. nº 4 de la Colección 'Identidad Nacional' . Bueno Aire .
Arg ntina 1994, 167 pág . l. .B.. : 0 950-714-045-X.
28 Cf.
El pensami nto francés en la cultura argentina' incluido en el
fsre ente Volumen p. 94.
9 Cf. Diego F. Pro. Coriolano Alberini.Valle d los Huarpe
Mendoza,
Argentina, 1960, 536 págs. La viuda de C. Alberini- Elena uarez- le
autorizó a Diego F. Pro a publicar el pistolario' de su e poso y donó su
biblioteca al Instituto de Filosofia de la Facultad de Filo ofia y Letra de la
Universidad acional de Cuyo que bajo la dirección de Pro - actualmente
Prof. Emérito de dicha Universidad- y de de la ección d Hi toria d 1
Pensamiento Filosófico Argentino- ha ido un Centro de inve tigaciones de
excelencia en historiografia del pensamiento filosófico argentino en el paí .
De Coriolano Alberini el citado Instituto de Filosofía ha publicado en u
' Colección de Historia de la Filo ofia Argentina
erie Documental, lo
187

�siguiente : ¡¡,critos de Etica (\973); Escritos de Metafisica (\973 Escritos
de Filosofía de la Educación y Pedagogía ( l 973)" Epistolario (TI tomos)

°

1980.
Cf. Cu o . Anuario de Historia del Pensamiento Filosófico Ar entino
(publicación del Instituto de fi\osofia, ección de Historia del Pensamiento
Filosófico Argentino Facultad de Filosofía y Letras Uni ersidad a ional
de Cuyo, Mendoza, Argentina) que con \a dirección de Diego Pro ha sido - y
continúa siendo- de consulta necesaria para una visión equitativa de lo que
se ha hecho y se hace en filosofía en la Argentina.
Historia del· ensamiento filosófico Ar entino.
31 Cf. Diego F. Pro.
Cuaderno l. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo,
Instituto de Filosofia, Mendoza, Argentina 1973 229 págs.~ p. 73 .
32 Cf. nuestras página relativas a su Epistolario · (tomo l.)_. Instituto de
Filosofia, Facultad de Fi\osofia y Letras ni ersidad aciana\ de Cuyo,
Mendoza, Ar genti na \ 980, 152 pags. En : Revista Venezolana de Fi \osofia,
Uní ersidad 'Simón Bolívar Sociedad Venezolana de Filosofía, Caracas
Venezuela, nº. 14-15 (1980) 219-220 · Epistolario · (tomo Ul data cit. 263
págs. En: Loe. cit. n' 16 ( \ 982) 1S0- 1S. Asimismo hemos comentado
oportunamente Precisiones sobre la evolución del ensamiento ar entino
(Compilación de escritos de C. Alberini) con estudio Preliminar de Diego
Pró (pp. \3-4 7). Eds. Oocencia-Ci nae, Buenos Aires 19 8 \, \ 53 págs.: En
' apientia' . Órgano del Departamento de Fi\osofia, Facultad de Filosofia
Letras U.C.A. año U l986(abril-junio)nº 160 pp. 157-\58.

3

Sección Segunda

LETRAS

188

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

----2003----

�Centro de
Estudios

Humanísticos

Anuario

2003

��HUMA:--.JIT,\S - ~

�\:

FONDO

UNIVERSJ·TARI()

Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

----2003----

1 9 3 3 - 2 oo3

UAN L70

Edición 30

A NI V E R s A R I o

�Derechos Reservados ©
Por el Centro de Esrudios Humanísticos de la U A N l.
Certificado de Licirud de Tí rulo y Contenido en T d.mire
Diseño de Porrada por: Lic. Ele11l M:Htínez.
Facultad de Arres Visuales U A L
Edición, Corrección. y Escilo por:
Lic. In.el Oceguera González

HUMANITAS
A UARIO DEL CENTRO ESTUDIO HUMA ÍSTICOS
DE LA U IVERSIDAD AUTÓNOMA DE UEVO LEÓ

La responsabilidad derivada de los estudios comenidos en este Anuario,
corresponde exclusivameme a sus respectivos auwres.

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
U IVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

NUEVA ÉPOCA
SÉPTIMA EDICIÓN
Agosm de 2003 - 500 ejemplares

Director
Dr. Agustín Basave Fernández del Valle

Jefe de la Sección de Filosofía:
Lic. Cuauhrémoc Can tú

Jefe de la Sección de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríauez
HUMANITAS

Jefe de la Sección de Historia:

Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos

Profr. Israel Cavaz.os Garza

Dirección: Biblioteca Magna Universitaria "Raúl Rangd Frías''
Av. Alfonso Reyes, º 4000 Nce., Col. del orce, C.P. 64440
Monterrey, Nuevo León, México.
e-mail: ceschuma@ccr.dsi.uanl.mx

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. Ricardo Villarreil Arrambide

�ÍN DI C E
Sección Primera

F IL OSOFÍA
DR. AGUsrfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Fwulament"°s y
Proyecciones de /,a Civilizacíón delAmor ............................................................ I 3
MA. CUAUHTÉMOC CANTIi GARCÍA: La Filosofo, de la Educació11 en fosé

Vasco12celos ........................................................................................................... 29
DR. HEINRICH I3ECK: América Latina como Lugar del Encuentro
C'uftural Creativo ......................................................... ................... 47

DR. FR\VIN SCI IADEL: /_¿, Pauso.foz de Juan Amós Comenío (1592-1670)
como Com-epto de Paz Crentivtt .......................................................................... 63

DR ENRIQUEAGUAYO: !.A Filosofo, de la Poesía de Ag11St1í1 Basrwe ................ l I 1

DR. JOAQUÍN LOMBA: Palalmt y Pensamiento. Emayo dd DitÍÍOgo
!11tercu!tunrl....................................................................................................... 127

Posicio11cs Mernfísicm ante la
J'v/uerte ............................................................................................ 155
DR. ANTONIO DACAL ALONSO:

DRA.

MARÍA

Dispo11ibilidad del

LUCRECIA
ROVALETTI:
Medicalizació11 y
Cuerpo en la C11ltum Contempordnea ............... L77

D.R. LUlS RIONDA ARREGUfN: úr .Muerte e11 Fmncisco Qun,etlo ............ 185
D.R. JOSÉ RAMÓN VEGA GAlAZ: La Concepción de /11 Mente m L,,
Teorla dejho11 C. Eccles ............................................... ................... 201

�DRA. MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA: El Compromiso de/Filósofo
en un Filosofar Existencial .............................................................. 237

DR ADOLFO NARVÁFZ TIJERINA: La Pauperwuión del Empleo de los
Arquitect.os en el Escenario de la Globalización ................................................ 483
MTRO. LEONARDO IGLESIAS: Globalwición, Nació11 y Ctdtum .............. 513

Secci6n Segunda

MTRO. JOSÉ MIGUEL CANDIA: Sector Informal¿ TreintaAíws de un Debat.e

LETRAS

Bizanti1'UJ? .......................................................................................................... 533

DRA. ALMA SILVJA RODRfGUEZ: Vafores: La EncrucijadaActual ............ 251

DR ALEJANDRO GARCÍA GARCÍA: ÚJs Procesos Conzunitarios de RechazoAceptación a la Transferenc-ia: TecnoMgica para la Producción Campesina en
Nuevo León ........................................................................................................ 547

MTRA. GABRJELA RIVEROS: Sujeto y Discurso Deconstruidos para un
Cambio Am,as ................................................... •.... •.... ••.. •.............. 273
MTRA. MINERVA MARGA.RITA VlllARRFAL: Dmule Habite e/, Origen ........ 291

MTRO. JOSÉ JAVIER VIllARREAl; 1mJanim Una Lrtura ........................ 299
MTRO. ALEJANDRO DEL BOSQUE: 1A Estética del Espectáculn en la Novela
Cagliostro de Vicente Huidobro ............................................. •... •...... ••.............. 319
MTRA. DORA GONZÁLEZ CORTINA: El Criterw Semántico de los Elementos
de la Oración Granuuicaly su Trascendencia en el Discurso Literario ........... 353
MTRA. I.AURA E. GARCÍA: Classroom Discourse Anal,ysis ............................ 377
MTRA. SARA ALICIA ANCIRA ARÉCHIGA: Classroom lnteractúm &amp;
lnstru11zental Texts ............................................................................................. 393
UC. YOLANDA BACHE CORTÉS: Ad Commemorados Rnwvandosqite. Josl
María Herdi.tz y José Martí: Dos Presencias Cubanas en la Prensa Mexicana del
Sigl.oXIX............................................................................................................ 407
ORA LUDIVINA CARRERA: De Raposas y de Lobos de Antonieta Madrid o la
Teoría de la Novela úborarorio ....................................................................... 417

Secci6n Tercera

La Politica Rural en la Unión
Europea .............................................................................................................. 563

MTRA. YOlANDA TRÁPAGA DELFÍN:

MTRA CAROLINA CAMPOS CISTERNAS: Política P,íblica en Chile Frente al
Joven Infracror de la Ley .................................................................................... 587
DR. FELIPE TORRES TORRES: El Sector Agropecuario Mexicano y m Destirw
en la Eco11on1Út Naci.onal .................................................................................. 607
MTRA. LUCILA HINOJOSA CÓRDOYA: Impacto del Tratado de Lib,·e
Comercio en América del Norte ell las Industrias Culturales de
Monterrey ....................................................................................... 637

Sección Cuarta

HISTORIA
PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA: Fmucisco Javier Clavijero y su Histo1'Ía
Antigua de México ............................................................................................. 661
PROF. TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA: La Advocación y la Imagen de
MteStra Señ.ora de Monterrey ............................................................................ 681

CIENCIAS SOC I ALES

DR ERNESTO DE 1A TORRE VIUAR: La Pérdida de Libertad en los Pueblos
Prehispánicos ...................................................................................................... 709

DR ZIDANE ZERAOUI: El Pensamiento Realista de Ibn Jaldún .................. 433

BERTA VlllARRFAL DE 8ENAVIDES: Noticias de la Prensa Española sobre la
Invasió11AmericanaaMéxicoen 1846............................................................ 751

MTRA LIUANA DE ITA RUBIO: Emmamtel Levinas y la Ética de laAltnidad:
Reii,indicación del Humanismo ........................................................................ 463
8

ORA MARfA LUISA RODIÚGUEZ-SALA; juan Ignacio Ussel y Guimbarda
(1764-72), Francisco de Echegaray (1773-74) y Mechor Vida! Larca y !llena
(1774-1789) ............................ ................................... ...... 765
9

�DR. MANUEL CEilALLOS RAMÍR.FZ: Los Hospit,tles-l'11&lt;'úlo de Vi1sro de
Quiroga: U1111 Sociedt1d DesMbfe ...................................................................... 79....
MTRA. JOSEFINA MOGUEL FLORF.,\: \ 'e1111sti111w Gm,mu1 y J1111u Andreu
Alm11zdn. Dos For11u1S de Vi1/i1 ......................................................................... 811
LIC. CONCEPCIÓN HINOJOSA VELASCO: /1,uílisis Historiof.,n"4ico sobre Íll:,·
ÚtustZS que Pemútiera11 ti Ac1mmlació11 de Capiudy el D,~'lm·ollo Fco11Ó1111co t'll
/¡1 Urbe Region1011t1111t1 ....................................................................................... 835
MTRO. RODOLFO ESPARZA C-\RDEN,\S: Úl Fro11te/'lt Epiritwtf Túzsraltera
n, eLNortedel11N11evn EpaÍlll, ....................................................................... 873
UC. ERASMO E. TORRES LÓPEZ: El Lic. Don José Altja11iro Tre11i1ío
Gutiélr&lt;;&lt;- Apunte BiUíogrdjico ........................................................................ 883
DRA. SCHUl.AfvllTI l C. HALEVY: Somos Católicos Queritlt-t, pero Nuestro
Corazón es judío. Lo que Los Padres C1Jptoj1ulios fm11..m1itm y lo r¡ue su.s Hijos

E11tiende11 ........................................................................................................... 909

Sección Quinra

RESEÑAS Y COMENTARIOS
DR. VÍCTOR MANUEL PINEDA: Cenwda o la En11111cip11ción del Deseo ;z&gt;o9 3 7 ~- DRA. LU DI VI NA CARRERA: El

Ntll-rndor detrás de In Propuesta Metaficcio1lllÍ rle Carmen
Vitmti: Y la Sombra romo Siempre detl'tÍs de Sí Misma
~945-ci. LIC. GRACIELA VERDÍN ALVARADO; Sor Juana
Inés de la Cruz a través de: Primero Sueño ;z&gt;o955"""· LIC.
RAÚL SILVA MAURICIO: U11 Paraíso sin Tregua r;;.963.ef&gt;.
LIC. FERNANDO ROBLEDO ISAAC: El Hombre y la
Cultura en The Kaizo J';&gt;o969ao:,:::,, M.A. PEDRO CORTÉS
RODRÍGUEZ: La Conciencill Interna del Tiempo ~975 ~-

10

Sección Primera

FILOSOFÍA

�FUNDAMENTOS Y PROYECCIONES DE LA
CIVILIZACIÓN DEL AMOR

Profr. Dr. Agusun Basaw Fernando del \'Jlk
Oircicror dd Ctntro de Estudio1 Hununi~cicos
Üé la Univchidad Autónoma De Nuevo l.eon

S11m,tr10: 1. Bases y Proyemo11es de la Civtliuición del Amor; 2. Un N11el'() l 'ruymo ptlnl
1111 ,Y11evo Modelo; 3 La Civilización del Amor 110 es una U11;pit1 int11liuble; 4
Co11srrurc11t11 y Dej'erM de In Cwili2t1C1Ón del Amor

1. Bases y Proyecciones de la Civilización del Amor
Los hombres han querido siempre un mundo mejor, una
sociedad más justa, un modo de ser más caritativo y humano. La
idea de cambio hacia algo que mejore el mode lo .i.crual, que
invente un futuro Jiferenre, supone un proyccro de
rransformación social, económico, po lírico, ético, y religioso. La
palabra utopía que había servido, por lo menos, para mover hac ia
un mundo nuevo y mejor, se ha desacreditado y se usa
peyorat ivamente co mo algo irrealizable, quimérico, fuera de la
realidad y del mundo . ¿Cómo logrnr la real ización de idea les, la
"anticipación concreta de lo que no es pero que podn'a ser'?
Ciertamente han mueno las utopías redentoras comuniscas que
prometían el paraíso terrenal en la sociedad sin clases, ha
desaparecido el optimismo del progreso lineal en la hisroria. que
desde el siglo XV III hasta el siglo XX había deslumbrado a tanros
ilusos care ntes de una seria facultad de análisis y de crítica. Pero

u

�hoy en día que ya no se piensa en cambiar e_l mundo ,_e~ hacer la
• • y en construir un futuro colecuvo . paradisiaco,
gran
revo 1uc1on
. .
, • "L
los
¡·
óvenes
se
han
instalado
en
un
nrhdZSJno
c1111
co;
,i
parre d e
_
1 1·¡1151· '11
cuota de rebeldía que existe hoy no es acompanada por a
º
de un futuro diferente". Vivimos en un mundo que p:1rece
cansado; a fines del siglo XX, nos encontramos con muchos Y
variados síntomas de agocamienro y, en algL~nos casos. d~
aburrimiento. "No hay ilusiones" , observa Ezequiel Ander-E~~:
Los autores del siglo XX hablaron, insistentemente, del fin
de las ideologías", del "fin de la historia ", y hasta del "~in ,?e las
ilusiones". Se ha hablado, también, de la "muerte de Dios Y de
la "muerte del hombre". Lo cierto es que las ideologías no han
terminado, la hisroria sigue y las ilusiones persisten a pesar de
todo. Si Dios existe no puede morir y si no existe no puede
decretarse la muerte de Dios. El hombre no ha muerto , como
hombre en la tierra, aunque hayan muerro muchas de sus
ilusio . 1es y se haya empobrecido en algunas de sus dimensiones.
Kierkcgia,rd bus¿aba una idea. una sola idea por la cual se pueda
vivir. luchar y morir.
Esa idea, contestamos nosotros , se
en c uentra en Dios y sólo en Dios, no en las utopías que han
causado una desesperanza generalizada.
.
El porvenir no es una fatalidad, sino obra de l1berraJ )' ~e
esperanza. Si el hori1.0nte está despoblado de esperanzas y vac10
de utopías, los cristianos podemos poblarlo de espcrrnzas Y
llenarlo de ideales. "Nadie puede enamorarse de una r.,sa de
crecimiento", decían los estudiantes del mayo del sesenta)' ocho
francés, pero sí cabe enamorarse, decimos nosotros, d= "la
civilización del amor por la cual queremos luchar hasra el hn de
nuestra existencia".
Se requieren, claro csci, cristianos
comprometidos, milirantes , generosos en el impulso '!
esperanzados en la construcción de un futuro más dlido, más
humano. Si la mayoría de los seres humanos no saben hoy a
donde van, ni saben bien qué h,1cer y qué pueden hacer, vamos a
decirles que vamos -y necesitamos su apoyo- a la civilización del
amor, con el proyecto del humanismo ecuménico plenario y con
la razón, con la fe, con L. esperanza que suscita la civilización
que todos los hombres desean en su interior, aunque no lo hayan
remacizado. Es preciso sacudir el conformismo, la trivialidJd , L1
apatÍa, y el oportunismo. Empecemos por el re~pi..:to del hombre
14

por el hombre, por superar las injusticias del neo-liberalismo
para sustituirlo por el solidarismo cristiano. Dentro de la s
democracias pluralisras no cabe ser apresado por el pensamienco
único, por la reglamencación del modo de pensar y de actuar,
por la sofocación de las libertades.
Con era la globalización uniformizan te proclamamos un.1
globalización donde exista unidad en la diversidad.
El
pensamienro humano no puede renunciar a su tarea crític:i, pero
tampoco tiene por qué permanecer en una crírica destructiva,
estéril. Bienvenida la crítica, · pero la crítica constructiva. El
triunfo universal de la ideología burguesa en versión neo-liberal,
pasará a la historia, como han pasado tantas otras ideologías. Lo
que no pasa es la sed de una socio-síntesis pacífica y amisrosa
entre los hombres, el respeto a la dignidad humana que no se
reduce al valor de cambio. La rentabilidad de las empresas de los
multimillonarios no puede avasallar a los más débiles
económicamente, a los más desprotegidos. El Derecho puede
poner sirio desde su forcaleza de la justicia a una sociedad injusta
que no esrá hecha para todos los hombres.
No queremos
uniformización mundial de discursos, la imposición de l silencio
a u na crítica auténtica, la sofocación de la independencia
intelectual en aras del establishment. ¿Cómo hablar de desarrollo
integral y de enfoque unificado con un puro desarrollismo
económico, ayuno de los más altos valores de la especie humana?
El modelo vigente de la global ización no es acepcado por los
globalifóbicos y por mu chas personas más. Se busca un estilo
culcural y una mera diferenre. Hay un anhelo de recomo a la
vida sencilla, a la naturaleza respetada en su ecología. En vez de
organizar la vida en corno al trabajo, hoy se pretende, con justa
razón. organizar el trabajo en torno a l:i vida. Se busca una
cultura Je la solidarid,1d -yo diri,1 "nJturaliter" cmu:1na-, que
aspira a la autonomía de cada per~on:i ~- Je cada g-rupo , con
mayor pamc1pación de los ciudadanos para fortalec er L1
urdimbre comunitaria. Vivimos para .ilgo nd s que p.1r.1 rr;1b .1j.1r.
Recuérdese la primacía del ocio sobre el negocio ( 111·c-011111n.
negación del ocio). El misrc.:rio órfico~• el mi sterio b.íquico, los
días domingo enrre los cristianos, indic.rn c.:,.1 pr im,lLÍ,1 de:! ocio
fecundo que vuela hacia lo airo. Hablo del oci o fecundo . no de
la pereza de muchos esrudiantcs accuall's. Se: cr:1r.1 el ph11u.1
15

�.
no t:on un "p1:11~.ir pcn,.11111.:
.
nerra
con u n "¡,-ns•r
.. .. ctlcuhdor'',
·
I ~
en términos dc.- Hc1dc.ggcr. Rcsult.1 muy 1..1~~ ,1 .1 l
human,1 oh:1d:1r que codo lo que le ornrrc: .1 l:1 l 1crrJ le OlUtrtr,:
d1m11.1dJ no e u11h.1h1.:
a I os h ..IJOS d e 1,l ·1··1 e·rrJ·•
· • l .•I cx¡)lotJc:1ón
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con un p1aneta l1 , • •
·
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J
pobreza en los fines de\Íntcrc~.1dos y til1imos. ti prc:dom1n10 e
l.i rtrzón ,nsrrumoJtal debe 1.cdcr ~u puesro ,1 l I r11 .. ,m sap1, nn11!.

pc.-:•~

2. Un nuevo proyecto para un nue\O modelo
C'&gt; un,1
·
mplioda
ti
otrccer
un
rn1c,·o
provecw
p.ir:i
un.
empresa muy co
,
. .• .
en dqu1.:
nue,-:, mo d eIo. en
r. ,.¡
.. c:on1cx10 de la . ~lob.tl1uc1on
~
• •
vivimos v ante l.ts incógnit.1s de nuestro ~1glo XXI. l,1hc rcpu 1.:tr
a esos di~ses del siglo XX que ~on ,.rno ídolos: el 'frer 11: 11 rker Y
1os "mnSJ mt¿·111 " "'oh"·
•"
.. _. que perder la du~ión de c.1mh1ar, ••pt:ro
hav que fundament.irla. No tcncmo~ m.'s que un pi.meta I 1c'. r.1
" · todos somos seres-en-el-mundo.
Desde esre r1n1.onc110
~ósmico, cenemos que asumir IJ responsJbil1dad perso~Jl P?r lo
que pisa en nuestro pi.mera. Aunque nuestro esfuerzo 1nd1\'1dual
de s.ih-.ir nuestrJ
se.1 pequeno,
n0 se traca , simolcmenre
r
•
siruación individual. desentendiéndonos dtl es_tuerzo_ :omun ~
del bien público rempor.11 :--.:o creo que 'h ú_n,~a fel1C1d.1d esca
en el crear", como lo creía \;1ctisc.he pero s1 pienso que
a ser\'ir a Dios v a los propmos nos proporcion.t una lcgmma
Pª
r
•
·
• 1 .\ 1 E
fruición.
Concuerdo
plenamente con E:zequ1e
• nt e~- :gg
cuando afirma: ''I..1 únic.t feli1.:id.1d plen.t, y a la vc1. lo u~n1t:0
absolucamencc importante, es amar". Esco ~i~nd1ca csca_r a t.1,·or
de la liberc.1d, la igu.1ldad y la fracern1d.1&lt;1·_ ;•gndica . no
encerrarnos en "lo nuestro", como si pudiésemos \'l\'1r en una isla
feliz cuando millones Je seres sufren, son excluidos. no saben
·
1o min1m
· · o p·•ra
leer ni escri bir. . . en fiin. no uenen
.. ,·i\'ir con
d1gn1dad.
.
.
Vi\'ir sin amar es estar suuado en el vesubulo de: la n,1d.1. en
el umbnl de la muerte. "Aquel que c.imin t sin am.tr -nos
recordaba Walc \'X'h1tm.in- c.imina amorcajado hau.1 su propio
tunera!'.
Se formulan múltiples interrogante \'italcs ,1 nuestra
humanidad, pero la única respuesta sacisfacroria h.1 sido la de
instaurar una (1Vil1zación del ,1mor. l .t humanidad ha ensayado

Es muv f.ícil hablar de l 1mbio de es1rucrur.1~. Pero

:~cu

1(,

muchas otra~ l1vili1Jciones en todo, In~ "glo, t)llt' nm pr&lt;:lnlrn:
las ci\'ili1.1uonu de l.1 guu
l. ,o 1 , 1 ,prndl'nC1.1, l . ,lrtt' , d
cultivo de la mente, l.1 "ju\li1.:i.1 Wli.11" ... :\nte l.1 inrnmplt-iud
Je escos pretendidos \,Hisf.llt&lt;Ht''· ,cgu1mm in,.111,11.:1.lw,. Y ljt11.:
no se nos veng.1 a re1.ct.tr l.1 1.i,·T,.1li6n tec.:nolog1 ,1 .11.1u,1I. ,1\·u11.1
de brújul.1 éti'c.1, que nos h.1 ,umido t:n gcnmJJio,, hcc,Homhl·,
human,lS y terrorismos. Ls prl'ci,o c:unbiH n11e~1r,1 r.1bl.1 de
v.1lore~ p.tra poner en la cthpidc el ,·,1lor rc:ligio,o del .111101 .1
Dios y el .1mor a nuestros ,c.·mejanccs. Bien nos dict· d .1pó,iol
Ju.rn. sinceciL:rndo el mensaje de su m.1eqro Jcsuai,to: "[I I.Jllt.'
no .1m,1 permanece en la mucrrc".
En l.ts luchas, J vc1.es ,·iolenras por l.1 jumci t soua! " p'H la
justicia internacional; en l." canciones de protl'st.1 y t:n d tl.tmor
de lo~ pueblos p.1ra que cese el terrorismo I n· un.1 cs 11c.1. &lt;. d,
mensaje p.1lpicante que nos imr.1 a la nccemi.td del .1mor. F,c.·
.rn1or ,·erdadero que por no prall1urse en las rt:l.1cionn
interpersonales y en bs rel 1cione~ interr tci 11.1le1. ne, t: t
llevando a Ll aucodcH rutc1on. ¿Que.: v.1mos .1 h.1c:cr~ ,:Que
podemos esperar? Hom~res y mu¡c.res ccr\lra .. qLi .lf l l:trsc
vigoros.1menre
.11 re-descubrirnienro de su .1ucéncic.1 dignid.1d
~
~
personal de sustancia ind,, ,dual de natur.110.1 csp1rirn.1I nbicrc,1
haci,1 los demás. Hornbrts y nacione~ cient·r q 1e ,1brir e l I s
otros hombres y .1 las otras nJc1ones, tienen que .1c,1bar ton el
individualismo e ·1gerado \' co.'l el c.hJL\in \mo ,en •ob&lt;.. . l:,
que podemos y debemos hacer es enjuici.tr y di11.1mi, tr Lis
fucrz:is motrices de: nuestro ser r de nuescr.1 conducta. En mcdrn
de la confusión reinl'Ht el ''in.m ncJ· pr ,,s r de I, sero
humano~ esd ávido de escuch.tr las voces de los p1 ofet.1s de un.1
nuc,·:i era que retcc1 )nan contra •1n;1
cied.1d \'aci.1 sir r. d.t
significativo que ofre .. er a los seres hum.inos.
Es la hora del disltrn1m1cnto p;u.1 com.tr deci ionc~.
EstJmos en el limite de l.1 rc:sisccnci,1, y l.1 escruct•1ra '!lohal
empiric.imcntc consm1ida e idenr1fiCJd.1 con el nco-l1t)cr,1li~mo,
amenaza derrumbarse. La d n·c par.1 la solución de lo\ .,rohlema\
esc.1 en una educJción para el amor y no en h ebriedad de l.1
nUt\a revolución indusm,11 &lt;.ltctr &gt;ni a. No se h,1 repar.1do
suf1uencemenre que en lo má\ prolun&lt;lo y r,1dic1I dc Ll e enci.1
hum.1n.1 hay un micko de .1mor m,h hondo que.: Lis raíles
genéric.ts, .1unq11e éste míclco sc,1 \Uprasensible. Se píen .1

�ingenuamenre que la información almacenada en el D~A de
cada un a de nuestras cé lulas está albergado el secreto de nuestros
destinos personales. Pero el ser humano no se define por el
DNA si no por el amor, porque el amor es un movimienw óntico
anees de ser un sentimiento. El ens amans no puede realizarse
sino amando y siendo amado.
Hay en cada uno de los seres humanos que pueblan la cierra
cualidades posmvas, importancias objerivas, que suscitan
estimación y que pueden convenir al hombre en un promotor de
valores. Todo es cuestión de despertar el imp ulso a realizar
valo res después de reconocernos.
Esfue rzo constante para
cons trui r una civi liza ción en donde cada individuo pueda
realizarse en su ser como en su quehacer y en su propi:i
perfección. En esca civilización que esperamos con espera
esperanzada, no se descuidan los primarios valores vira les que
satisfacen los requerimientos más urgentes de las personas:
salud, utilidad, alimenco, vesrido, casa, dinero, divcnimen ro !'
ejercicio físico. Todo ello asumido de manera conveniente y
razonable. Pero no sólo vamos a realizar los va lores virales, sino
también los valores psicológicos que orientan a la perfección
personal, en desarrollo gradual: Autoestima -que no ll egue a la
sob revaloración-, serv1c10 recíp roco, comprens1on, relación
amigable, entrega desinteresada. Se erara no sólo de valores
psicológicos, sino también de valores esp irituales constituidos
por pos rulados éticos, políricos, esréticos y jurídicos.
Las personas no pueden imponer un tiráni co silencio a las
preguntas "por qué" y "para qué". Buscamos rodos un sen¡iJo
último válido para nuestra vid a personal. Sin ese sen¡ido úlrimo
quedaríamos sin respuestas satisfactorias, sin sabidu ría vir:il y sin
avecinamiento ererno . ¿Ha cia dó nde nos dirigimos? La filosofí.1
y la religión son las disciplinas que pueden darnos luces p.ira
adverrir la inspirac1on imperativa del ser humano .1 lo
trascen dente. So pretexco de la icismo escolar se ha silenciado Li
dimensión religiosa en la educación de la juventud. ¿Cómo
puede haber valores humanos .d ma rgen de los valores religiosos?
¿Cómo dar una última respuesta .1I "par.1 qué" de la exisrencia y
de la vida humana si n acudir a la religión? La verdad, t:I bien, h
belleza trascendente de Dios son y a Dios conducen. El último
fin, y no fines inmediatos, inlermedios, es el que Jebe presidir
18

todas, absolucamence codas nuestras acciones. No es posible
actuar finalísticamen te, con fines inmediaros, sin relacionarlos de
modo conveniente con el fin úlc1mo,
¿Por qué y para qué voy a actuar para realizar un fin
próximo, si esce fin próximo no se relaciona favorablemente con
el fin último? Uno de los graves defectos de los hombres es que
piensan "atolondradamente" en lo que van a hacer hoy o
mañana, sin pensar si esa conducta favorece la consecución del
fin último que es nuestro Bien sacíante. No podemos omitir los
valores religiosos de nuestra vida, porque nuestra vi da aspira al
bien supremo y ese Bien supremo se nos da en la conducta
religiosa que colabora con el auxi lio que viene de lo aleo.
Ciertamente los valo res supremos son los valores religiosocspiriruales que se realizan en la experiencia de cada cu a: en su
irinerario hacia el ser absoluto, eterno y perfecto.
Todos los intelectuales serios de nuesrro tiempo eqán
acordes en afirmar que vivimos en una sociedad estructumlmente
injusttr. Ahora bien, en una sociedad estrucruralmenre i:~ jusra, el
ciudadano no puede ser cabalmenre sujero de los más alcos
\'alores del hombre y de la soc iedad . No hay cambio en la
sociedad sin cambio en el hombre . Si la sociedad se mejora - y
todos lo deseamos- se mejora el se r humano. Pe ro, ¿cómo puede
me jorarse el ser humano sin valores que c&lt;rén en el ~mb iro
personal y social? la corrupción a rodos los niveles es la clo,ica
de.: esa histori,1 enervante y ,1ucodes[ructiva. Imposible escatimar
los valores al servicio del cambio social, si se desea, realmenre,
un mundo mejor.
Es preciso darle Ji amor su auténtica
dimensión comunitaria social. El porvenir del hombre depende
del primado de un:l. cultura ordenada que enarbole.: la pr im.1cía
del espíritu.
3. la civilización del Amor no es una Utopía Irrealizable

,Qué es la civiliz.ición d&lt;.:I amor?

Civil1zació11 s1~~11ifirn 1111
conjunro de valores y disl'rtlores que ro1~{igurr111 )' e.,pres,rn !t1
cosmovisión d&lt;' una romtntidad hun1ro111. El pcn,,.1r, el sentir, el
querer, el creer y el .1Ctll.'lí &lt;lt: una socicJ:id, configur,111 uru
civilización que puede recib:r el nomb re: &lt;le "ci11ilizt1ción Jd
amor", siempre que el afeclo vivo, benevolente ~• promoc iona ]

�que profesa el hombre a Dios y a sus pr ójimos S\.'. e11\t.:ñ or1..' \.'. d&lt;.:
esa civilización. "La civilización del ,11110r es d .inht:lo ! d
proyecto, no la utopía del cristiano. Li civili,.ación dd Amo r
-apunta el escriror Rafael Chec.i- es en definiriva el Rl'ino de
Dios que ya inauguró Jesús con su Muerre-Resurrecc ión. Si
tomamos en cuenta que la esperanza del cristi.1110 l.'.S esCJtológi1...,1
pero también histórica, es humana pero al mismo ti&lt;.:mpo
teologal, no podemos menos de suponer un compromiso sni o
para la temporalidad en l:i que se forja el Reino dt· Dios. El
cristiano se siente comprometido y empeñJdo en c~ce munJo
para hacerlo mejor"'.
En este anhelo de forjar un mundo mejor, los cristi,1110!&gt; nos
senrimos unidos con todos los hombres de buena voluntad, de
las diversas religiones que hay en el planeta y que buscan, como
nosotros, una socio-síntesis pacífica y amistosa. Sólo cuando el
amor es la cónica dominante, el ingrediente superior de una
comu.iidad, cabe decir que hemos llegado a una civilización de l
amor. Se podrá decir que nuesrro mundo es un mundo
contndictorio, exasperado por los odios y lacerado por el
terrorismo y las guerras. Pero también cabe afirmar que en este
mundo paradójico sólo ese Reino de Amor, de Justicia y de Paz,
anunciado por Jesucristo, consciruye la civilización anhelada por
todos los hombres de buena voluntad y de menee despejada. La
tarea que nos espera, en la reestructuración social cuya base está
en el amor, es muy grande. Se exigen uno~ valores del espíricu
que configuran la escala mayor. Más allá del ansia de poder, de
la fascinación del placer, de la ambición del cener, está el afán de
plenitud subsistencia!, el anhelo de perfección, el hambre de
eternidad, la sed que sólo la felicidad ulcraccrrena puede calmar.
Mientras tanto, la milicia de los intelectuales al servicio de la
civilización del amor tendrá que luchar contra la injusticia,
contra la opresión, contra la esclavirnd de coda índole.
Amemos como anhelaríamos ser amados por los demás. Si
codos somos semejanres y prójimos, iPºr qué no habríamos de
amarnos? En esca sociedad donde privan las desigualdades
sociales y la injusta distribución de la riqueza, menester es amar
a los demás, sin excluir a los enemigos, amando especialmente a
los que más sufren. El amor es un darlo codo, hasta la vida
personal, pero no solamente es un dar, sino un darse a sí mismo
20

hasra que dueb -como decía la madre Teresa de Calcuta-, hasta
el agotamienro. Un amor que no espera respuesta , que no piJe
r~comp_ensa, que da con pleno desinterés y que no mide
d1qanc1as. ¡Pobre de ~que! que no esré conven cid o de que el
v~lor supren_10 ~e la vida es el amor de Dios y del hombre! El
hielo de la indiferencia sólo se puede deshacer con un corazón
humano que ame sin Iímices y sin descanso.
Sólo en Li
civilización del amor se desvanecen los pretextos para l.1
tnJusr1c1a, caen por ticrr.1 la s barreras del odio, advirne la
fraternidad y se comparte generosamente lo que se tiene:. "El
amor ~a paso inmediaro a la justicia'', dice lumino samente Rafael
Checa.
En la base de la estructura del Reino de la. J usricia en ere los
h_or_n_bres_, escá el amor que produce la justicia.
Po rque la
c1vd1zac1on del amor ~s jusra, supe:ª las carenci:1s m.ís urgenres
del ser humano:
alimento , vemdo, salud, casa, libertad y
culrura. Urgencias que constituyen derechos fundamentales d~
l~s humanos y que emanan de los postulados básicos de la
?1mensión jurídica del hombre y del Derecho Natural, nos
rnscan a cons_rruir una sociedad sobre la base de la igualdad
humana esencial y del mundo al servicio de codos.
Tod~s los hombres somos iguales por naturaleza, por origen,
por des_r1no; po~ l? tanto no cabe discriminación racial, por color
d_e_ la piel, cond1c1ón social, posición económica, estado de salud
f1SJ_c~ o mental, situación cultural, postura ideológica, credo
religioso o posición política. Todos los bienes de la \ierra están
pues ros . por el Ser Absoluto, por la Suprema Realidad
lrrespect1va, para codos los hombres. Los bienes terrestres no
son para un Estado más poderoso o pHa una raza más fuerte. El
equil~brio entre la_creciente población del globo y la producción
de_ alimentos propios para el hombre, tiene que ser fundado para
~vitar el hambre, las masas miserables , la insalubridad, la
inculrura, que son una vergüenza para la sociedad
contemporánea, un oprobio que clama justicia al cielo. Las
carencias sociales s~ ~an porque ya no existe la vigencia de los
valores humano-cr1st1anos.
Hay que vivir esos valores y
proyectarlos después en la comunidad. Sin la promoción d~
valores
no
hay factores
decisivos
para el
cambio.

21

�Consiguientemente, promovamos los valores humano-cristianos
para instaurar la civilización del amor.
.
·Cómo instaurar el Reino de la Paz? La respuesta es sencilla:
la p~z sólo se da cuando existe un orden justo. La p~z, dicho de
orra manera, es fruto del orden justo. Todas las lamudes de la
tierra, en la globalización que acrnalmente \ ivimos, _claman por
la paz. Los pueblos de Occidente y los pueblos de Onent~ sufren
la crueldad del terrorismo y de las guerras que causan danos a la
población civi l: mujeres, niños, ancianos. En el interior, ~e la
conciencia humana, cristianos y musulmanes, no fanancos,
exigen la paz. La paz como armonía de 1~~ relacio_nes humanas
en codos los niveles: interpersonal, familiar, soc1Jl, estatal e
inceresratal. La paz como tranquilidad en el orden, como jusc,1
concordia entre los hombres, es entendimienro mutuo por
encima de diferencias ideológicas. El scr-t0dos-juncos-en-elmundo nos impone un caminar en paz para conseguir objetivos
históricos inmediacos y supremos. Colaboración, ayuda mutua en
empresas, sinceridad en las negociaciones, beneficio compartido.
rndo eso contribuye a una paz activa y duradera.
Paz como factor decisivo de progreso axiológico en lo
personal y en lo comunirario. Paz constructiva q~e concilia y no
destruye, que acepta al otro como es )' no lo odia. que busca la
felicidad para codos y no la desgracia. Hombre ): _sociedad e~r_fo
comprometidos en esta tarea que supone educac1on, salud fis1ca
y mental, integración sin marginados, hog~r para co~os, cer:~nía
del hombre hacia el hombre para construir un ambic:nce calido,
acogedor, donde cada quien puede decir su palabra leal. Si1: c:sa
paz justa, activa, duradera por amorosa, no cabe construir b
civilización del amor que rodos los hombres. díganlo o no,
anhelan desde el hondón de su alma.
No será perfecta, ciertamente, porque ninguna obra hununa
lo puede ser, pero sí será un Reino de Justicia y de Paz
incendiado por el amor. He aquí un programa completo parJ
llegar a la meca: 1) Asegurar la presenc ia de valores (entre ellos y
de modo sobresaliente la plena libertad religios,t); 2) Respeto, en
el modelo desarrollisca, a la dimensión personal que nunca puede
perderse; 3) Tutela del derecho a b vida, desde el embrión h,1sr.1
la muerre natural, 4) Prümoción de la familia amcnnada hoy en
día por dictaduras y por la falta de responsabilidad moral; 5)
22

Pluriculcuralismo enriquecedor; 6) Preservación de los
ecosistemas amenazados por la voracidad de hombres y empresas.
Los cristianos y los hombres de buena volunrad de codas las
grandes religiones podemos dar rescirnonio y consriruirnos en la
levadura de esa civilización del amor, -justa, solidaria y fraternaª la que cada uno de los habitantes de este planeta aspiran.
No hay más que un solo Ser fundamental y Íundamencance,
una sola suprema Realidad irrespectiva. A ese ser debemos darle
roda nuestro ser todo nuestro corazón y coda nuestra vida, en
alianza de amor, en entrega renovada. Llamamos ,\ nuestros
prójimos y a nuestros semejantes por amor a Dios que nos h_izo
semejanres. El llamado a la civdiz.ac1ón del amor, con opción
preferencial por los pobres y por los m,uginados puede 5er
acarado como vocación o desoído como rebeldía.
En esJ
decisión nos va nuestra felicidad o nuesrro fracaso radical. Ese
llamado a construir la civilización del amor no es un llamado
débil, ineficaz, quimérico; sino un llamado vigoroso, eficaz y
factible. Se piensa estultamenre que la violencia es el único
camino en la hisroria que logra los cambios. No podemos negar
casos ha\'a
sido la violencia la que consigue
-a
q ue en ,tlounos
b
•
'
costa de la muerte y la desolación- cambios caren ces de larido
amoroso. El hombr; no se caracreriz.a óncic,1menre por la fuerza
bruta, si no por la ra7.Ón y por el amor. Todavía no hemos
estrenado la fuerz11 del amor, /}(l dicho algún !nt1110,1menc,1110
ilustre. Ciertamente esramos rodeados de.: temores, violl'nli,h,
venganzas, descontlJnzas, pero cenemos el don de reconctli.1rnos,
de saber perdonar.
Sólo viviendo la integridad del amor
-incluyendo a los enemigos- podremos construir todos juntos l.1
civilización del amor.
En el interior de los pueblos de codas l,1s naciones 'ie adviene
un vigoroso y grande anhelo de un1d.1d, un rcrorno .1 l.1
verdadera comunidad int&lt;.:rnacion,d que delineó m.1g1:.tr.1lmcnrc.:
Francisco cie Viroria. Sólo en &lt;.:sa comun1d.1J intt:rc.:o;rJt.tl donde:
rige el bien público incernacion,11 \C pued1:n romper rod.1\ l.1s
barreras de indiferencia y de odio, sólo ,tsi '&gt;&lt;:: puede.: \.0J1\tr111r
una Organizacíón de t\acione, Unid.1s m;Ís ¡u,t.1. m,i\ ,olid.1r1,1 y
más ami~rosa. ¿Ac.1s0 la Org.1niz.1ción de l.1s N.1cione, U111J .1\,
como anres lo fue l.1 sociedad dt n.1cion1:,, no ,on un.1 \Ímpk
traducción jurídic.1 dt lo\ deseos c.h: p.t7 tJIIC albng.1 l., ,1lltl'l1l t\..l

�"República del Orbe". Con una relación honesr.l tnrre los
hombres, basada en Lt verdad, esa aurénrica libertad nos h.irá
libres. Profund izamos en la verdad sobre el hombre v .!&gt;Obre el
mundo para ser mejores homb res con los hombres y mejore~
seres en el mundo. Tom.ir los grJnde~ caminos dt: L1 hiscori.1
para forjar una civi lización del amor, es privilegio de seres
humanos cabales. No desconocemos que a rravés de roda la
histor ia del hombre se lleva a cabo una luch:i en el mismo
hombre, por el hombre y por Quien hace que h:iya \'ida y nos
trajo a la existencia por amor.
El siglo XX] sigue siendo un campo de baral la dondt: se libr,i
esa lucha entre la Ciudad de Dios -la civilización ele/ amor-)' la
ciudad terrenal que vive gravitando en torno riel r11:mpo y de !11
nada. Sólo los desagradecidos caen en la rentación de enlodH su
imagen y semejanza al creador y Redentor y de rechnu a Dios
para arrastrarse, como reptiles, con la \'Jna pretensión de morar
este cosmos como "si Dios no existiera". A pesar del terrorismo y
de la gue rra que actualmente vive nuestro mundo, nunca será
tarde para colaborar en la obra de fraternidad enrre los seres
humanos y enrre los pueblos. Juan Pablo II, desde su alto sit ial,
nos insra a construir un mundo nuevo: "Os corresponde pues, a
vosotros, la misión de asegurar en el mundo futuro la presencia
de valores como la plena libertad religiosa, el respeto a la
dime nsión personalisra de l desarrollo, la rnrela del derecho a la
vida, la promoción de la familia, la valoración de la diversidad de
culturas con mi ras a un enriquecimiento recíproco y la
salvaguard ia del eq uilibrio ecológico amenazado por pe ligros
,
S
ca d a vez mas graves .
Ciertamenre estamos rodeados de remares, violencias,
venganzas, desconfianzas, pe ro te nemos e l don de reconciliarnos,
de saber perdonar.
Sólo viviendo la inregridad del amor
-incluyendo a los enemigos- podremos consrru ir rodas juntos la
civilización del amor.
11

humanos para el cambio socia l proyectado. Anees de ese cambio
social se requiere el cambio de l hombre. Indiv iduo y comunidad
inreracn'ian en forma provcchos.1 . siempre que los sujetos de los
va lores, que son los seres hum,111os, los &lt;.'llC.Hnen y los vivan en
sociedad. Los escépticos pit:ns;111 que esa civil iz.ición del amor es
una quimera irre.dizab le. También se pensó en M ichoadn lo
mismo, cuando Vasco de Quiroga, el querido y entrañable li11t1
Vasco, emprendió su reforma, desarrollando personalmente la
Utopía de Thomas More. Lo que en Europa fue imposible, en
México se hizo realidad. Que no se nos venga a decir enronccs
que la civi lizac ión del amor es una qu imera irre.dizab le. El
hombre, ens amans, esd abocado al amor, no al odio. Só lo
cua ndo se desnarnra liza, cuando se deshumaniza, vive en una
miserable casa de l od io y del rencor.
La ci vil ización del amor se construye desde el corazón
mismo de cada persona humana que quie ra llegar a su cabal
desarrol lo indiv idual y social. Esd muy bien que se h.igan las
necesarias renovaciones de leyes, de inst itucio nes, de políticas,
pero sin el cambio en los seres humanos resultará frusrrado el
proyecrn. Confiamos más en los hombres que en las
instituciones. Las inscituciones sólo son auxiliares de las personas
honestas en la co nstrucción de la civi lización anhelada. Cada
persona tiene valores a utént icos que pueden ser aprovechados en
el esfuerzo común. Por supuesro siempre son necesarios los
líderes que animen esp irirualmente y promuevan los valores
necesarios de rea lización para llegar al modelo de la civilización
de l amor. Todos los recursos operativos del proyecto entran en
acción desde la conciencia humana que sigue el imperat ivo de
marchar hacia un mundo mejor. Los pasos de los promotores en
el proyecro de la civilización del amor son los siguientes:
l.
2.

4 . Construcción y Defensa de la Civilización del Amor
3.
Los promotores de los valores espirituales tenemos una rarea
decisiva y una colaboración importante en la construcción de la
civilización del amor. El punto de partida son los valores

4.

Conocimiento de la sociedad en que se vive.
Evaluación de los elementos posirivos y los elementos
negarivos para rescatar rodo lo rescarable.
Selección de me d ios que configuren el proyecto que
apunta al modelo deseado.
Puesta en acción del proyecto con firme y
perseverante decisión.

24
25

�Los líderes o guías que animan a los pueblos tienen la misión
de auxiliar a las personas para esclarecer su vocación, para
instarlos a que den una respuesra de fidelidad a esa vocación y
para señalarles su misión dentro de la construcción de la
civilización del amor. Vamos a empezar por apresurar en México
el momento de la venida de la civifüación del amor, parJ
proseguir, después, en América Latina y en el mundo.
Es posible que existan sueños irrealizables, pero la
civilización del amor no es un sueño irrealizable. Vivir en
suspenso atómico con el miedo prendido a las entrañas, por la
guerra o por el terrorismo, no es la única forma de vivir ni puede
demostrarse jamás su necesidad. Con buena voluntad de los
gobiernos, las industrias bélicas pueden convertirse en fábricas
de alimentos. Basta de espionajes bélicos y de satélites de
inspección, de bases espaciales de lanzamiento y de pruebas
atómicas, de fabricación de armas químicas contaminantes y de
inva:. ,rnes que vulneren el Derecho 1nternacional. El mundo
está dado a los hombres, por su creador, para que lo habiten
como hermanos, sintiéndose creaturas del mismo Creador. San
Agustín nos hablaba de la Ciudad de Dios y del hombre donde
reinaba el amor en comunión íntinu de personas y de familias.
Fray Francisco de Vitoria nos habló de la República del Orbe en
donde el mundo entero, vive csponráneamentl..'., sin
discriminaciones y sin fronteras nacionales, con participación de
codos para el bien púb lico incernacional.
La Ciudad de Dios agustiniana y la Repúblic.1 del Orbe
viroriana pueden ser llamadas, con razón, la Civilización del
Amor. En esa civilización no caben la exp loración del hombre
por el hombre, el consumismo delirante, la incitación al
libertinaje moral. Posculamos la cultura de una libertad dentro
del orden, que no se desfleca; la cultura de la sociedad p,1cífica y
pacificadora en sentido accivo. ¿Por qué no habría de haber una
unión plural, armónica, jusra, respetada y digna? ¿Es que no se
puede trabajar por el amor, por la verdad, por la justicia y por la
democracia de inspiración cristiana a nivel universal? Todos lo~
que no hemos perdido la esperanza de un mundo mejor y dl' un,1
socio-síntesis pacífica y amisrosa, sabemos que la civilización del
amor puede ser construida y preservada.

Notas Bibli ográfi cas
1L1cqu1d
/\n&lt;lcr-1:gg:
··J?efle1·101111s
en
,orno
al
Proceso
de
.\lwrdia/1:ac1ó11 (,'Joba/i:ación" Lditorial 1.umen-1 lomanitas, l'-77. Argentina. 1998.
: l:lcqu1cl Andcr-Lgg: O¡}//s ('1/ p 92.
'Rafael Checa. Coordinador di'I libro en colaboración intitulado .. /'afores llumanos.
C11mh10 Socwl. C/\'llt::aoón del ./mor" Pp 180-181. Centro &lt;le í·.s1u&lt;lios de los Valores
l lumanos A.C.. Mcx1co. 1986.
'Rafael Checa: Opus C11. p. 182.
'Juan l'.iblo 11 llomil1a en la Misa de la Asunción 15 8.91. "/-le aquí 1111 ,\uevo
1-'&lt;!llh!costé.1". en el Libro. "flahé,s n!tlhido 1111 l::spin111 de ffijos", p. 36. Servicio de
l)ocumcntac1ón No. 25. Ciudad del Vaticano. 1993.

27

�FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN EN
JOSÉ VASCONCELOS

\1 \ C11Jul1t~11111c l ·.1111u l; 11,11
&lt;. \lord 111.11lor , ,._ 1 in d,· hlu,1 ti.,
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Palabras Iniciales
L.1 educ.1ción requiere l.t rdkxion filostiftc;1 p.tr,t i1m.1L1rn: en
un.1 ,·1.s1on m.i~ lOcal e inccgr.1do1J I 11 nue~crn u&gt;ncinence u1~e un 1
filosof1.1 dr: l.1 cduLJcicín que enc.nr: los probknus f11nd.1mt111.iln de
la &lt;.:duc.1t..ió n; .1 la vc:.1.. que no pinJ.1 ubiL,1ción rnptL w .1 l.h
neu:si1.l.1Jcs de l.ts ,oc1n! 1dn l.11ino.101&lt;.:riun •~ en ,u 1ulid.1d 111.1,
hond.1 y profunJ.1.
Dig.11110.s l]lll' l.1 con\ign.t s1g11e \1endo un.1 i1lo~oi'í.1 111.1, ,·i,·.1 1.¡t1c
aciend.1 l.1 vidJ en ~u prohkm.i1iu 111.1, hu111.1n.1 y tot.d. :\,í, d r1.·t11
de l.1 c&lt;luc1cio11 cs nt1rrir,c.. de 1111.1 l1lchol'í.1 lllle~r.1Jo1.1. p.1r.1 qui: l.1
vida 1111\m,1 \l.' oriente no \0l1, cn plc11i1ud. -.omo .1 ,upn,1c11í11. \L~t'1n
Íin&lt;.:s nob les r .tito\.
José \',;scn11Ltlos liirn 111t:d11.1ei(Ín !'il°'ot"iL 1 ,11b11. 1.·I 1t1111
eduoc1vo

le

en un 1n1c1110

d1: l"l'\pnndn .1 l.1 ur1..tllht,1111..i.1

'11-inrtL,1

qu,

tol&lt;Í \'ivir. Cnmidn,11lo L:11 rn pL·n,,11n i1..·11111. o 1Tu11w1..n qw.: u1 l.1
fuent&lt;.: dc lu propio ,e pul'd1: .1bte\'.11, p.11.11..1111q11L:L1..r 11111.·\lrn p1..·11,J1

�sobre IJ filosofíJ \' eduu&lt;.:i&lt;&gt;n, Je l,lr.1 .1 un.1 épol,l c¡uc ll.1111.1 11.tll"I .1
la csperanz.t por lJ fe y el .rn10r.
L.1 consr.rnrc en IJ cl.ihor,H:ión Jd ¡1rl",1.:nce tt·xro: l·i lm tl}l.t r/1• /,1
F.duc,1rrón en Jou \ ~ucon,dos, lOrrt,ponJc .1 l.1~ 1nqu1cc11Jc, Jl· ,u,
oycmes; esto es, IJ\ .1lumn.1, di.' l.1 111.tl.'\CrJ.1 en cd11c.1ucin Jt· l.1
l:srnda de Crcnu.t) de: l.1 Ed111.".1ci6n l"ll C.1Jcn:y1J, :--..'.I .: on:nrt·,.
que: fueron Jlumn.h ,lll"lll.l\ c inyurl'tJ), IJHjUbiri,·.1, y p.1rlJlltt.",, .1
quienes cuve c.:omo refcrcnci.1 &lt;ll' co11,iJer.1ción cn l.t 1n1t·rrog.111tt· y l.1
respuesr.1, en el currn que le, d1c1Jr.1 ~obre Filosofí.1 de l.1 l·duc.1uon
en l.i presente prim.wera 2003. Así t:11 ti l0IHnlO ck un ,llldirorio,
más bien que de un "/eaono". como Jirr.1 José G.10s p.ir.1 \u1.1l.1r .1
un público lcuor, esr.i l.1 perrincnltJ del prcsuHl' nu ico \111 m.i,
preámbulo, ,·a,·.1mos pul'S por l.1 rnra que no, 1r.1u: l'I · 1n,ror1 0 d1·
Amirio1" José \':isLoncclos.
Vida y T rayecroria
Vasconc.cl0s nale en O.1xaca hJciJ 1882, cpou en c¡ue d
porfiriaco se inscauraría en la viJJ NJcronJI. Si h concienci.1 e)
rel.icrón con el mundo y escá hechJ de rm,ígenc~ que corresponJen .1
ciempo y espac.10: ¿ciules son esas primeras inugenc:s qul' ,-.rn
configurJndo la conciencia en V,1s1.:oncc:los niño? Alfonso T :1rJce11.1
señala que en Oaxac,1 vn 1ó V,1s&lt;..oncelos sus primeros ar1os en un.1
ClSJ frnca y de cechos .1lros. que \C ub1c:ib.1 muy cerca del rncalo.
Como la ciudad &lt;.:on1.1b,1 con &lt;...1lles empe&lt;lr.1das, hien se podí.1 01r el
resonar de los cascos de los uballos. ¿Acaso, por eso, pa1.1
\',nconcelos la cacegoría basic 1 del 1 re1l1daJ sea el rumo? Lo &lt;JUC ~•.
es &lt;Jlle aqudla ciudad cuna o m.Hri,, en cuanco ,1 vid,1 soLial se
enconcraba. "mrensamenre preocup,1da por /11 culrum _y todo lo que
1
fuera expre1ión artÍst1Ct1" :-!o obscante, el esp.1cio-origen ri1.:o en
colores y cexcuras, olores v sabores, .1dem.ís de los sonidos rírm1&lt;.:os,
sign1fi..:o para V.tsconcelo) niño un,1 experiencia bre\c. Su padre, un
agente Jduanal, se había crasladado con la familra .1 la e.apical de l.1
República hacia 1884, para luego, con escancias brcvisim.1s en
Ch1,1pas y Sonora. rnstal.me por un período más prolongado en
Piedras Negras, Coahuila, en 1887. En csra ciud.1d José \'asconcelos
viviría hasra los 13 .1ños, c1rcuns1anc1a personal que hab11.1 de
configurarlo como un hombre del norre, ya, por eso, die.e Josi:
Joaquín Blanco· "Creció como un miembro típico ,le la ,/me medi,1
.30

11orre1i11, ti l,r qu,· rc•prcsc111,r·. \1 í, hl'l11()\ dt llOI II lJlll" Pil"Jr"
Negr,1s, en ,1qud momento en que \'.1,-:n11Ldn, .1pc11.1s .1,om.1 ,1 l.1
con~&lt;..ien ... 1.1, e~ uud.1d frn1Hl·1.1 qm 110 1."11~111.1 Lllll t, ... ud.1 prop1.1
"ignifiu qul· \',1,&lt;..oncdo, nii'lo. drhe c1111.11 Ji iri.1mc11re el p11t."11lt'
in;t'r n.1c1on.d p.1r.1 cJu ....1rse t'll F.1gk· P.1\\, l"cx,l\. ¿htl" d.1w
brogr.ifi1..o dc.:be sn conuJo c.:n \t'.l'nt.1 p.11.1_u11endu u1 \ .1.~~0nlllo,
su 1.:ruz.1dJ l'&lt;luL,111v.1 como pol111co v sm rd&lt;: is en cdt1lJC1011 como
filosolo? ¡~k p.1re1..e que s1~ Conmkr.1mm t.ptc l.1 cxper1enc1.1 prc:vi.1
deja cn nosorros su nur....i. no ~olo c.n lo que se refier&lt;.: .1 _In qul
queremos escapar. \1110 tJmbién en .it¡ucllo .1 lo que asprr.11110~.
\'a~con&lt;..elos llego a C\Cnbir: "f. o qur tf 11/110 en rc,t!,d,td (jlllf'l"l::leulc
/,1 r111m11d,1d dt rn co11oe11ot1 01 ,t!bor,1d,1 rs u 11 /tino tl1• t'popn·,t . .\1t
inquieta s.1ber si Vasrnncclos niiio, ac,1so no \e .1limrn1.1 de: 1111
senr1m1ento ep1co, 1,111 ur.1cccnsc1co de: No, cc.1meriL.1 Lt1.1 11do ~e
educa .11 otro IJdo dt' la froncer,1 Es evrdeme qt1l' V Jsurncclos tiene
admrr,1uón por los héroes, sean mirológiLos o hi'ltóncos: Proml'tl"O,
Od1seo, l.1cob, Moises, Cortes.
Per~. no menos e, idt'11te es que V,1sconcdos se l 0 1.... ibc .1 ~í
mismo como :1lguien ,1 quien b oc,rnon ll.1mó pua un.1 haz,111,1 noble
o ser\'tcio excelso, pues ya en su momenco se auco-dcs1gnó Cl1~es;
aunque, la misma oc:1s ión o quid l.i propi 1 volunt.td esqui,-.1. no lo
ungió dl golpe como héroe, mtdiJ11te el ~1Jnirio. I::.I casu es q11e
como nmo, Vasconcelos escJ sirnJdo c.nrre lro1Hc ~1 s que son mundo~
dmincos: pero. también antagónicos-irreconciliables.
Es cl.uo que se ubico en su propio ,ímbrto culwral, pero
debariéndosc.:. digamos. en luch.1 heroicJ re~pccto al orro ambrro.
cu\·a rnl1urJ le resulrab:1 excrat11. ajena, hoscil; que. sin embargo. le
pr~porcionaba las pnmeras letra&lt;,: book, table, land, srhool,
\\:ízsh,ngro,, I 111co11, pwnee,. 111di1111. Jo e Joaqutn Bl.111co prcusa
muv bien eHa luchJ heroica en Eagle Pass, Tex.1s. cuando apunr1· ''el
nhí~ \lasroncelos que conoon sólo ~111,1gm11nnmenre su p,ttn,t, SI' 11eín
oblrgado a defenderla··, añ.1diendo: "en cla e, V,uco11celcs se 1 io
t'IWtrnando a una n,rción, de(endréndoln con sus rnalidades personales'".
Oscilar como péndulo encre do~ mundos, aÍlrmfodo~e en uno y
resistiendose :11 ocro, ,s c.onfigurauon por la cxpenenc1.1 en l.t
esrrucrura interna de b concicnci:1 en el Vasconcelos niño Es
probable que csra c.1rcunsr.111cia biográfic.a. le lle\.ma más tarde al
oscilar disrinro entre mundos el rerreno y ulrr.uerrcno. buscrndo un
Destino .)upremo, más. invencando para sí un personaje, el cual
q

�conten_ía genio por su derroche de energía, además de heroísmo por
el arro10-nesgo que era desdén anee la vid a.
" Bi_en_ lo apunra Monsiváis, cuando de Yasconcelos adulto, dice:
Se as,':1,zla a su personaje y se va rindiendo a la imagen que eI una
proyeccion de su temperamento y sus obsesiones" 5• Genialidad y
heroísmo, cualidades indi viduales para la aura-afi rmación en ~I
ámbito. de lo propio an ce el oscilar de mundos dis rinros, can
necesanas para soportar la experiencia por venir, que será una
cons_t~nre, en Yasconcelos: el desarraigo. Acaso, por eso, en alguna
ocas1on se auconombró "corsario insumiso", en quien, evidente, cabe
l~ aventura, como Ulises. Así, en 1885 Yasconcelos pasa a vivir en la
ciud_ad de México y luego a Toluca, lugar ésre en donde asiste al
Insmuro por unos meses. Para 1886, la familia se traslada a
Campeche, donde continúa sus estudios con los que obtiene el
~egu~do lugar en las pruebas finales. En 1889, ya en la capirnl, se
rnscnbe en la Es~uela Nacional Preparatoria, para pasar m;ís tarde a
la Esl uel_a de Junsprudencia hacia 190 1 y titularse como abogado en
1905. Digamos que en Yasconcelos su cielo y tierra, como ;imbito de
la ~ulrura pr?pi~, esc~ban_en México; pero, su circunsranc1a personal,
que es espac10_ v1tal, implicaba el desarraigo: Oaxaca, Sonora, Piedr;1s
Negras, la ca~1_tal, Toluca, Campeche, la capital. Solo más tarde, por
la lucha p,olmca, vendría el descierro. Pero, aq uel desarraigo lo
configurana siempre. Por eso en él, decíamos, cabía !a avcnrnra,
pero n~ _solo como personaje al que se asi milaba, también en b
1ndagac1on filosófica, específicamente ed ucat iva.
Avancemos, pues, por esr:1 rur;i.
Odiseo, en lugar de Robi11son-Dewey
R~co rdemos guc Yasconcclos fue un abogaJo gu&lt;: se: inició rn Li
filosofta por :,uenra propia, y que no se trata, como di ce P,Hrick
Romanel!, de un filósofo de tipo arrtdénúco"('. Propi,lm&lt;.:nt&lt;.:, rampoco
fu~ Ull pedagogo y solo ocasionalmente figuró como t:Juc.idor. El
mismo, ~omanell, apun r:1 d~ -~asconcdos: "en re11 /i{l,tl 110 patcncff
en e?tr,t~ a la noble trad,non de lr1 docmcia Univcnit,,n,i'' . 1-:ri

ca°:b_1~, ; 1 aparece como un funcionario qu&lt;: cjnció Jl~ll&lt;: l.1 m.ís .ilt.i
pos1~1011 . una p~lírica cduc.Hiv,1 c:n Múico dur,rntt !., &lt;•c\tió,i
p~es1?enc1al _de Al~aro Obregón. Su brev1: p:iso por J.1 f~nlÍ&lt;Ín
publica, sera suÍlc1cnrc para que V:1~conLclos figurl· como l·I
j.2

fundador de "la mística oficial de la educación popular"'', y por ello
merecer "con justicia el título de Padre de fa educación popular en
México" 'º. El caso es que la gesrió n polírica de Vasconcelos lo obligó
a pronunciarse reflexivamente anee la educación dejando en discursos
ideas dispersas en que figu ran aspectos, como: el maestro, la escuela,
la política educariva, la universidad, la educación y revo lución, la
lectura y los clásicos, la cruzada alfabet izadora , por citar sólo
algunos. Más tarde, muchos anos después, bajo otras circunstancias,
no can propicias como e! exilio, Yasconcelos intentará una unidad de
pensamiento sobre el cerna de la educación, en aquel memorable
rexro: De Robinson a Odúeo, que logró publ icar mediante un edicor
argentino en 1934. Desde luego, lo que llama la atención es el título
del referido libro, en el que descubrimos esa afición en Yasconcelos
por los personajes de aventura, o mejor: los héroes .
Consideremos que Robinson, que es personaje de novela,
primero que nada es un inglés, y por lo tanto, representante de su
propio mundo , por lo que: "poseía caudales de instrucción decisiva
para su aventura"'\ en aquella isla desierta . Pero este aventurero
inglés procede como Bacon, esto es, según el método inductivo. Así,
acumula materiales y enseguida ensambla y edifica, porque es bueno
con las manos, ya que su procedencia europea le asegura ventajas que
aprovecha: "Y por eso su suerte en la soledad es muy distinta n la que
11
hubiera sido la de un polinesio" • b cuestión aquí es que, para
Yasconcelos, ocurre que Robiwon es discípulo de la escuela activa,
cuya pedagogía es de tipo sajona y nos llega a México a través de
aurores como John Oewey, entre otros. Recordemos que la ceorÍ3
educariva de Dewey, consisre en introduci r activamencr.: al niño a b
vida, para que actúe por sí mismo dorado de eficienci:1 y sea fuenre
de progreso. Sus cu.ilidades serían: !a perfección individual y la
cooperación social. El punto de apoyo: b ciencia, el rr:1b.1jo
industria l y la democracia. El lema: Al! learning by doing. Por tanto,
el énfasis: el trabajo rnam!JI. En csre rnomcnro, podernos adivin:ir
que para Vasconcelos el tipo-hombre Robinso11, hay que comb,uir!o;
al igua l que cuando niño él mismo lo h,1cí.1, pero no anee person,tjes
de li teratura, sino reales, de carne y hueso, con quienes !leg,16.1 hasta
los puños, en Eagle Pass, Texas.
La contraparte al aventurero inglés es Odiseo, que en actitud
distinta viaja surcando mares, adem,ís de rraz:n sueÍ1os, si no es que
un Destino Supremo. L1 conciencia de Odiseo no es b del pt0neer,

�pues "su alma nueva inquiere y 110 ,o/o si• 11111e¡,,• por uJf1•ri:s t1 lo lJn,,1•¡.
~ambién._ y prmripalmmtt', por 111noS1rl,1d prt'gunt,,.. . ,\l.1~
11:
1nternac1onal, es universal, pues como vi.1je10: "r,\plort1 ¡ ,ll"tu,1.
descubre y crea, no solo con l,ts m1111ús,) 111111c,1 solo co11 lt1J nutno)" . ~u
ingc.:nio, por encima de lo solo inJuc1ivo, le vicn1: porque: e~ hc.:rnkro
de una cultura milenaria, que es anc1:s &lt;le Ihcon. c:sco e): "mutl,o m,H
a/Id de Amtóteles y de }'11j11,w11/k1,1 el h111d1í lt:g('!Jdano. t!e "101sés d
fundador de nuestra civrl,zación"".
En
sínces1s:
Robimon,
reprcsentarí.t
un,1
c:&lt;lucacion
instrumentalista, cuya filosofía pragmfoca &lt;:nf.1tiz.1 d rr.1b.1¡o
manua~
fin ucil_irarto. Od,seo, en cambio, tendría 9ut· vc:r con un.1
educac1on 1nsrrncnva, en la que se sabe:. no porqu1: ~e h,1Lt, sino.
"porque los abuelos sabían'' , y se inquiere e indaga no por el rnreres,
co~o. ~orla, curiosida_d. Así, dig~mos, Robwson nos rr.1c.: téurn...L qut
es c1vd1zac1on y dom1010 del ob¡eco; cuJndo, Od1Seo, nos llt\',1 a Li\
humanidades, que es culcura y go,e en el sujeco.
, Y si Vasconcelos co~bace al cipo-hombre Robmson, es porqU(:,
seg~n su _punto de visea, no es compatible con la culrnra
Latinoamericana. Por eso, dice: "ln mera fimdnmenr,tl del mtemn
escolar mexicano debe ser In formación del 'nuevo Odiseo •, el hombre
que no será edurndo n base de un saber de domimo, Sino q11e rec,birti. s11
rnltura pnm goz,zr de el/11 como 11n fin en sí mism11" 1•• Como la csniel.i
se l.~s debe ver con la "experienon viva"\ e~camos obligados 3
considerar la idiosincracia respecto a un pueblo. Por tanto
"imponerle patrones a una raza que no le acomodan, es condenarla ~
i~Je_rior~1~d e~ el resultado, cuando no n un fracaso agravado con el
nd1c11lo ,- As1, debe com~rse en cuenr.1, dice Vasconcelos, que la
escu~la t1po-0ewe~ se diseñó p.ua los hijos de los inmigrantes
demnados a operanos de las grandes usinas del Trus[ del acero. El
ane_xo que les daba vida era el _poderío industrial de la región de
~hic_ago. Ocurre que, como b c1rcunsrancia en ~1éxico es orra, que
1mpl1ca una distinta realidad, el sistema escolar 0ewey no procede
porque, le hace falta su anexo: el poderío industrial. Desde luego,
co~s~derese q~e Vasconcelos esrá escribiendo en 1934, cuando
Mcx1co todav1a, ~ra una economia más rural que urbana. Así.
precisa, que la er1ca de Dewey según su teoría, sería: "adaptar el
~lumno ni medio en que va a 11ivir":º_ Si el sisrema 0ewey se
implantara en Méxi~o _cal cual, se traduciría, según ap~nta
Vasconcelos, en los s1gu1enres ré1minos: "formar una poblnCtón

q;

;º~

)4

n las convemencim de lm gr,wdes empn•sm t'.\·tmnjt•rtts q11e
exploran nuestro suelo. Una rducanón pnrtl /,abit1111tfs de factoría que
ciegamente renuncuzn tl las 1t'lltll)t1S dt! u1111 culrur,1 libre, dorad,1 de
miras superiores n los ejcrc,uos de l,1 escln11itucf' . Por no, d sisrt:m,1
Dewey en f-.1éxico par,1 \'asconcelos significarí.1 suicido colecti\'O
Es interesante notar que Romanell se cuesciona si la doctrina
educ..ariva de V,tsconcelos es compatible con su idea general &lt;le.:
civilización, en referencia a Lmnoamt:ric.1 en su nccc:s1dad Je
alcanzar cieno nivel de perfeccionamiento récnico. por lo t¡uc
apunta: "Vnsconcelos sabe muy b,en que ,'1é\tCO )' el resto de lm
Naciones l.ntinoamericnnns tienen que 'aprender lincimdo '; Pero no
q111ere adm1ttrfo"::.
Sucede que para Vasconc.clos, c.omo buen filósofo, d w&lt;lo de la
realidad no se reduce al conoc1mien10 ob¡ecivo. ~u po~cura es qut: 1.1
&lt;.:iencia sabe solo lo que atañe al objeco; pero en cambio, nada sabe
acerca del Demno. Por eso, mientras solo se rr.ue de cernic1, bast,1 el
adicscramienro, porque esr.rn10s en el mundo del doing. De C\l3
manera, anee la ciencia y la técnica, se requiere de un nuevo método
filosófico, pues no basta hacer, ya que cabe reflexionar, porque antes
que el agere esta el tnteligere" .
Así, Vasconcelos habla de un,1 escuda estruccural concrari.1 al
tipo-Dewey. Si en ésta hay la relación salón como taller par.1 el
espacio de maniobra y el alumno en posición de pit, con las m,inos
ocupadas en el hacer; aquella orr:i, riene que ve1 con el auiJ que es
esp,1cio de estudio, con b,rncos p.1ra l.1 posición sencad::i de los
alumnos, los cuales escuchan y piensan. Al respecto. en objec1on a
Dewcy, apunta: "La escuela que escucha se conz 1erte en ttd 111srn11te en
escuela llctiviHma, porque pemar es vrrbo, es deCtr: acción,) ti menurlo
mrís 111tensn y vivaz que la arnón de la numo. Pam penJ11r y para
imaginar, funciones superiores 11/ nmple httcer, resulta indiJpem,1ble
esrnr sentt1dos"·'. Como se puede ver, para \'asconc.t:los, por encima
del h,1cer manual esd el otro hacer, que es el reflexivo.
Cabe agregar una cuemón en cuanto al tema del hacer.
Consideremos que el hacer humrno siempre es en rcferenci,1 a algo,
por tanto, en vista a un fin. Significa que no se hace solo por hacer.
puesro que hay algo que en el hacer se pc.rnguc, sea más .1c.i o m.í,
allá. Digamos entonces que el algo que se persigue, en algun,l mancra
debe estar denrro del .sisrema: \'J rotal. c:.lllturc1I o ~ocia! o hum,rno.
Vasconcelos advierte que el ha~er manual en la propuesta c&lt;lucauva

S1Wl1St1

1

1

�Oewey, se orienta según los fines de un sistema económico, respectO
al cual se educa para el aprovechamiento del mundo externo, donde
la iniciativa libre concurre al "engrandecimiento del _ Moloch
Jndustriat 15, que en codo caso es "Iniciativa subordznadn ni
crecimiento de una organización que endiosa el ob;et_o acumulado en
proporciones abrumadoras":,,_ Aquí, debemos me~c10nar 9ue para
Vasconcelos se puede cambiar el sisrema y persegu1r~e. el m1s.mo_ fin.
Así, apunta: "un mismo trusf puede apartarse del servmo Capi~~~1st~}
convertirse en instrumento de la economía de un Estado Soviet1co .
Pero sea como fuere, la constante sería la misma: "acumulación del
prov;cho y subordinación de /11 calidad 11 la ca~tidad'':8, que significa
va no Robinson, sino "Calibdn victorioso, lo mtsmo e~ WaLL Str~e'. que
9
~n Moscií" : • Así, porque se ensena física, rnatemáucas, mecanica e
incluso artesanía o modelado, pero dirá Vasconcelos como
"Instrumental de barbarie, si no predomina un criterio de valor unitivo
,,JO
y eterno

Pedagogía y Filosofía
Anees que una pedagogía hay una cosmovisión y una
antropología. Esco significa que la ceoriza~ión que se haga de la
educación, en gran medida estará determinada por aquello que
previamente se sostenga como visión del mundo e idea del hombre.
Después aparecerá la axiologfa en orientación a L_tn,a esp~c'.fic:i
configuración de lo social y cultural. Al final, concurma la praxis, o
si se quiere: la práctica educadora.
.
. . ..
.
En Vasconcelos, respecro a la realidad hay la d1mnc1on: cu.1ltd.1d
y cantidad. Si su caregoría b::ísica de comprensión de lo real.
decíamos, es el ritmo, recordemos que en él la supremacía ocurre en
lo indeterminado y no en lo que se mide. Desde luego, csco marcará
su antropología, pero no menos su posrnra pedagógic:i.
Así, a parcir de la supremacía de la cualidad, Vasconcelos ve en
la pedagogía imperante de su riempo, la carencia "de una concepción
31
cabal deL mundo" , pues queda suspendida en el "hilo de la
1
experiencia particular, desgenernlizada" 1, que la conduce J "tanteos y
11
análisis de pequeños resultados" • Ahora bien, Vasconcelos concede
que la mayor parre de las pedagogías se construyen sobre una
porción del panorama filosófico. Sin embargo, la consigna es por
una pedagogía que no se detenga en las etapas del desarrollo , social o
36

histórico, sino que más bien, atienda "la totalidad del destino" )". Por
eso, sosrendrá que roda pedagogía es una puesra en acción de alguna
metafísica. Y, como en cal caso el objeto de la pedagogía consiste en
"adaptar la enseñanza a un concepto dado de vida", la carea es
visualizar un concepco organizado del papel del hombre en el
mundo. Así, Vasconcelos va por una "pedagogía estructural y
estructuralista que ayuda rt consumar el propósito sensible y también el
destino invisible"3~. Por tanto, habría que combatir a los teóricos de la
urilidad, cuyo fin consiste en "LLenar las usinas del industrialismo con
operarios adaptados y conformes"·'\ que es un caso de materialismo
resulcanre de la pedagogía de mammón, la que endiosa el dinero.
Cabe recordar aquí, que Vasconcelos, contra Dewey, rechaza la
adaptación del niño al ambiente y resiste convertirlo en el modelo
establecido del buen ciudadano. Por consiguiente, debe evitarse una
pedagogía cuya tendencia sea fijar al niño-alumno; pero en cambio,
procurarse una que en lo ancropológico sí fije el tipo-hombre,
héroe-paradigma a imitarse, lo cual! por la propagación "dará el
1
resultado de crear un ambiente nuevo" • En realidad, se U::tt" de forjar
al hombre nuevo, pero en sentido místico. Bien lo señala, José
Joaquín Blanco, cuando dice: "Vasconrelos pensaba mucho en los
educadores místicos o religiosos del pasado: educadores a la manera de
los hindiíes y los pitagórhos. Su mística era realmente una mística y Los
maestros debían ser verdaderos apósroles, 11nn ::specie de maestros
orientales"Js _
En ral senrido, para Vasconcelos la pedagogía debe lograr
expandir la personalidad del nino/alumno, lo cual es posible si se
reconoce que en h propia narnraleza humana hay pote_~cialidades,
por las que "podrla conquistarse unn suerte egregia'"' . Pero, se
requeriría que la pedagogía se idencificara con la filosofía para educar
con un "sentido de perennidad'"", cuyJ implicación sería que l.i
11
existencia del educando "cumpla Írt misión rotaf' , más no solo en
extensión momentánea, sino "por indefinida prolongación s11per11tiv,1
de su personalidad'' ':. Nótese aquí, que la pedagogía no riene como
rarea llevar a b persona a plenirud, como a superación, o si se quiere:
elevación. En csre punro, como que prevalece en Vasconcclos la idea
de que la plenirud se qucd ,1 en lo remporal; cuando, la superación ,
permite cr:ispasar tiempo y csp,1cio, en cumplimiento de un pL111
superior. En rodo caso, p.ira qll(.: cl duondo alc.rnce ~ll plan
superior, se requiere la imc:rvcn ción del pedagogo, cuyu dd)1:1·
)-

�primero "es establecer el contacto del alumno con los grandes esplntus cll'
41
r~dos los tiempos" • Así, el hombre nuevo, resulranrc de IJ pcJ,1gogíJ,
digamos filosófica, sería el que riende al modelo propucsro por un.1
teoría educativa con posibilidades de vincularse .i un Destino
Supremo. Recordemos que el modelo anuopológico en una
pedagogía así, sigue siendo el héroe, pero no histórico, sino literario
o mirológico, por lo que dice Vasconcelos: "es Homero quien r1t111ó
con el tipo de hombre cabal que puede ser erigido m modelo ele
pedagogos y, a ratos, también en maestro. Y hacia un 111U'uo Odisea
debe tender la ambición viril de la época. No a Rohiwont's"' '.
Observemos que, si la pedagogía de Vasconcclos rime como fin
alcanzar un Destino Supremo, se sigue como consecu&lt;:nc1,l que el
modelo antropológico sea meca-histórico. Pero esro no puede ser
todo, pues de nada sirve el modelo, si no es que en b propia
naturaleza humana existe la posibilidad de alcanzar cal mera superior.
Por eso, la pedagogía se las debe ver con lo indererminado en el
homt" c, que consisre en su alma, lo cual sign ifi ca que en e.ida cual,
en canco que humano, hay facultades no tanro para la plenicud,
como rnra la superación.
De esta suerte, la mejor pedagogía buscará el equilibrio en bs
faculrades humanas, sin menoscabo de ninguna, para posibilirar el
~scen~o. Así, acaso la primera lección pedagógica fundamenral
consuta en enseñarnos a conocer un mundo que escapa a /11
1
necesidad,"• dirá Vasconcelos.
Por tanto, el carácter esrructuracivo de la pedagogía se consuma
cuando la educación "adiestra el cuerpo y la mente en el rnane;o de la
cantidad''~"',. ad:.'?ás de situar el "germen de indeterminación y de
responsabzl1dad' en cuanto a nuestra estrucrura invisible, en un
mundo de calidad. Ya por ello, para Vasconcelos la pedagogía más
cabal aseguraría el equilibrio activo entre las facultades del hombre
para el as:enso, q~e implica, digamos: razón, conducta y espíritu.
Po r, 1~ razon tendnamos el conocimiento objetivo que al orientarse a
la fts1ca, la resultante es la ciencia de los hechos. Con la conducta
nos enco~t_raríamos frente a valores de conciencia y problemas d~
respo_~sabd1d~d, ~or lo que surge el conocimiento ético. Más hay
tan:~1en la c1enci::1. del espíritu que corresponde al conocimienro
escenco, donde cabe la filosofía, el arte, la religión.
. S_i la pedagogía se quedara en la física para el solo conocimienro
06Jet1vo, que tiene que ver solo con la cantidad: el resultado es

Robinson. Pero si se traspasa el propósirn sensible en orientación a
un destino invisible, que es orden de calidad: la posibilidad es
Odisea. Por tanto, una pedagogía escrucruraciva, implica, dice
Vasconcelos: "Acompañar al esprntu en su maravilloso
desenvolvimiento" que es ir "más allá del adiestramiento de la
4
•
• " $ . As1,
' a1 mun do de ca1I·d ad se accede por comunión, que
czenc1a
corresponde al nivel estético, única posibilidad de superación que es
más que so la plenitud. Ya por ello, más allá de Homero, en su
orientación mística, dirá Vasconcelos: " El modelo supremo de
pedagogía estd en las parábolas de jesús", que son "símbolos de existir
49
verdadero celeste" •
En síntesis, diremos que la pedagogía vasconceliana más allá del
conocimiento sensible, subraya cuestiones éticas y estéticas con
orienración mesiánica. De lo objetivo hay que dar un paso a lo
ético, que solo resuelve la conducta en el nivel estético. De esta
manera, una educación completa o escrucmraciva, liberará al niñoeducando de la necesidad y de la maldad por la comunión estética
que es goz.o, purificación, ascensión del espíritu.
Educación, Redención y Destino
La educación en Vasconcelos tiene un ca rácter redenrnr, con
alcance social y místico. Esto es, por la educación, en la medida en
que sea completa o estructurariva, un pueblo puede lograr para sí
salvación en todos los aspectos de lo social, como también en lo
espiritual. Así, para Vasconcelos la realidad de la vida nacional
mexicana, que tenía que ver con la ignorancia, la exploración y la
pobreza, se podía corregir, digamos, por la reforma agraria y la
moral, pero no menos por la educación. Por eso, ésta no debe ser
e~cl~siva a minorías, sino más bien, extensiva a mayorías. Significa,
siguiendo a Vasconcelos, que la educación en su caráccer, más que
privado, es público, o todavía mejor: popular, que conlleva lo
gratuito. Aquí, consideremos que cuando Vasconcelos piensa en las
masas, en referencia a los mexicanos, su circunstancia es irreden ta;
por canto, requieren la educación para operar en ellas el verdadero
milagro de la salvación. Al respecrn , José Joaquín Blanco, apunta:
en su me;or momento, Vasconcelos consideró que a través de La
educación, fas masas podlan Llegar a ser mexicanos, nuevas fi1milias
decentes, nuevos ciudadanos"'º.
(C

•

38
39

�Oigamos que, como la salvación es proceso de ascensión , en _cal
caso, quien se educa se supera, al menos en la escala de lo social.
Así, por la educación se debe de acceder a la alca culcur~, verdadera
carra de ciudadanía, ya no en lo nacional, como en lo universal. Por
eso, la consigna desde un punto de visea eoucacivo, ~s por u~a
cultura verdadera, donde el mayor mal a erradicar es la ignorancia,
que es debilidad en lo individual y cole~civo.
Al 1:e~pecrn,
Vasconcelos apuntará: "lt1. ignorancia de un czudadano debdzta a La
51
nación entera y nos debilita a nosotros mismos" • Lo que ocurre es que
en la ignorancia no hay ascenso, porque es como un quedarse en lo
biológico-animal.
En cambio, la educación, dirá: "eleva el alma y
pt1.so a paso la redime desde la condición pasiva de la bema hasta la
1
tZÍtura dolorosa pero magnífica del hombre"' . Pero, elevar a las masas
mediante la educación, por el ascenso del espíritu en el ámbito de lo
ético-escérico, tenía su consigna en la cierra: crear un mundo nuevo .
Para Vasconcelos, las posibilidades estaban dadas por la revolución ,
que "ht1.bít1. posibilitado, se pensabt1., u nt1. étiCtl y unt1. estética nuevas 1ue
había que recobrar''5.J . Más se hacía necesario un proyecto educanvo
inverso al norteamericano que procuraba: "educar a los niños para su
incorporación a un modo de vida establecido"~•. México en su
circunstancia, no necesitaba la proclama de la adaptación. En
cambio, exigía la capacidad creadora para la transformación . Para tal
efecto, el reto era enderezar la revolución por un proyecto educativo,
forjador incluso de una nueva humanidad, si acaso, d_i_rá: "la
conciencia nacional sabe persistir en su anhelo de regeneración''" .
La creación del nuevo mundo tendría que ver con la
mu ltiplicación de la riqueza, que se logra por el conocimiento
objetivo y la habilidad de la mano. En tal sentido, la educación no
podría prescindir de la ciencia. Para la nueva humanidad no bastaría
el simple conocimiento de hechos, pues requiere del ascenso. Así,
"de la crueldad, de su ebria violencia, La revolución debÍtz ascender a las
5
más altas funciones humanas" 6, lo cuál era posible en un proyecco
educativo que por la estética inaugurara una nueva ética. De esca
suerte, en modo simple, para Vasconcelos la educación se refiere a
"una enseñanza directa de parte de los que saben algo a favor de los que
nada saben" 57, misma que sirve par:i aumentar la capacidad
productiva de la mano que trabaja. Se rrararía aquí de una fun ción
educadora que llanamente sum1111scra conocimiento por
comunicación y demostración, propiamente al hablar de verd:ides
40

formales y practicas. El alcance de la educación en este nivel, se
puede decir que consiste en "formar hombres capaces de bastarse a sí
58
mismo" • Pero el codo de la educación no se puede cumplir solo en
este punto, pues requiere algo más: orientar la conducta. Esto se
hace posible por el ejemplo y mérodos de persuasión , que a
disposición del maestro debe lograr inclinar el albedrío en aquellos
que se educan, en términos de la responsabilidad. Incluso, aquí, se
requiere dar un paso mucho más definitivo , ya que para Vasconcelos
el objeto esencial de la educación,. consiste en "despertar en nosotros la
porción mejor de la conciencia a fin de sa!11arla"w. En este renglón
digamos que, de la redención social que procuraba la revolución por
la educación que la endereza, pasamos prácticamente a una
regeneración espiricual. En este proceso, para Vasconcelos hay un::i
cuestión que teóricamente parece lo más sencilla, y sin embargo, es
de lo más d ifícil, que consiste en formar personas que por ese
despertar mejor de su conciencia puedan: "emplear su. energía
sobrante en el bien de Los demás"''º. logr,ir, digamos, el derroche de
energía de cada quien en procuración del bien en los orros, en
realidad exigiría un fervor de tipo apostólico cuyo carácter es
místico-re ligioso. Así. inreresante, apuncará Vasconcelos: " Para
resolver de verdad el problema de nuestra educación Nacional, va ,1 ser
necesario mover el espíritu p,¡bfico y animarlo de un ardor eviwgélico,
semejante, como ya he dicho, al q11e lfe1111ra a los misioneros por todm las
1
regiones del mundo a propagar la fe"'· • Pero, en rndo caso, st:
requeriría que la educación se colocara &lt;::n una posición de u11.1
filosofía completa, a modo d&lt;.: que no pierda el conjun¡o de l proct:so,
y así pueda: "inventar disciplinas que auxilien el crecimiento de lo
invisible deLespíritu"":.
Recordemos que para Vasconcelos lo que trasciende todos los
fines paniculares de la educaci ón, es "el dram({ larentt' e11 wd,1
concienci1z'''", por lo que se necesita un::i crianza par.1 L1 vid.1 que st:
oriente en el camino de s,1lvación. Al respecto , .1pun r.1r.í: "porque
salvación quiere decir también destino haoico, por má111r1 rlcl ripo
ordinario de la ronvi11en(//''·•. Hasra aquí, digamos que en
Vasconcelos hay el destino heroico l.'.11 l,1 tierra , que tiene ljllt' ,·er rn n
la redención social, que se h~ ve con lo ordinari o de h vid.1, l om o
puede ser la políricJ. Pero, como rn L1 rcalid .1d c 1h1: lo
exrraordinario, la posibi lidad rcrnlc ancc dl' una &lt;.:dulal ió n 11liic 1d,1e n
el conjunro del proceso e\ &lt;.:I héroe t.:on cap.1c.id,1d J e ,l \'l'lll ur,1 ¡ur.1
/¡ 1

�salvación ulrra-rerrena, por lo que &lt;lid V,tsconcclos: "L11 aluo1uo;¡
no ha de ser propiamenre ni de ayer ni de hoy, 121 ch ma11a1111, si110 l'I
proceso cabal deL destino, usando estrr prdahrn ~n su sentido 11mplio, eJ
decir, más a!Lá de la acción trmporal humana"'".
Resuelramente Vasconcelos se ubicó en concr:i Je b cdUl,tción
pragmática que lograba al tipo-Robinson, donde el niño .,prrndi,1
haciendo algo con sus manos, pero siempre en serie, que er,, un h,KL'.r
lo igual o lo mismo a lo y:i existente. Desde otro enfoque educ.Hivo,
señalaba que era posible "aprender deshaciendr/', como por &lt;:jemplu,
cuando se desarmaba un reloj. Así, en cuanco a los niños mcXicano~,
la prioridad era educar con el recurso de la in1.1gin:ición, ,, modo Je
que construyeran ·'CastiL!os de Aladino", que en cal caso es un educir,
dirá: "pf/rfl el sentimiento, el ensueño y In revelación" ·.

Consideración Final
Vasconcelos en su filosofía de la educación, me parece cíene su
vigencia para el mundo de hoy, al menos en lo que se rd1ere :il
embate de la globalización por un lado; cuando por otro, respecro a
la posrmodernidad.
La globalización, desde un enfoque educarivo, propondría hacer
de cada niño-educando un simple operario o alguien con capacidad
instrumental sin más, para los fines producrivos según una sociedad
de mercad0, que hace del dinero su becerro de oro al que se adora.
La postura vasconceliana rendría su validez en su rechazo a la
educación empírica-pragmárica, resulranre en el cipo hombre:
Robinson, cuya posibilidad alterna puede ser Odiseo, en referencia a
una educación más toral por incluir, sin rechazo de la ciencia, las
humanidades.
La posrmodernidad nos llega al continente como apatía en el
ámbito educativo, por cuanto postula la cancelación del futuro como
proyecco viable de ensueño y realización. Corno hay el desencanto
de la razón en pérdida del fundamento, ocurre que la hiscoria en su
senrido se disuelve, sin posibilidades mesianicas ni en lo rerreno ni
en lo ultraterreno. Es así que aquella apatÍa, decíamos, en el ámbiw
educativo, corresponde a una actitud nihilisca, en la que sólo cabe
vivir hoy de modo placentero porque el mañana desemboca en la
nada. Precisamente aquí, la propuesta educativa vasconceliana
tendría su actualidad o resonancia, cuando implica un proyecto
42

como redención social. Si se quiere, criticable por identificarse con la
alca cultura o lo clásico, pero rescacable corno proyecco utópico en lo
temporal; de todos modos buscando en lo propio la identidad, sin
menoscabo de lo universal. Más lo fundamental es que más allá de
lo temporal no hay disolución del Destino Supremo, pues la
posibilidad es la regeneración espiritual por la estética.
Digamos que b filosofía educativa en Vasconcelos es una
inviración a la esperanza, cuando por delante hay un futuro
promisorio: aquí, en lo más cotidiano y profano; allá, en lo sagrado
que nos trasciende por el espíritu.
En este sentido, la patria y el continente, y no digamos el
mundo, reclama pedagogos y educadores con un ánimo para
contagiar en la esperanza, que no es sino en el amor con fe. Siempre
en el ensue110 de un mañana mejor, donde no cabe el aburrimiento o
la apatía o el hastío o la dejadez, sino, más bien: la aventura. Pero,
no sólo como en Odiseo, rambién como en nuestro U/hes criollo que
a veces conraminado, aspiraba a lo Supremo.
El 30 de junio de 1959, Vasconcelos emprended~, su más
auténtica aventura: el desarraigo total, sin fatalidad y como destino,
quizá como alguna ocasión escribiera Occavi Fullar: "oteando el
horizonte por si acaso llegan las navt'S cargadas con el fuego oífmpico".
Y si acaso las naves llegaran, pero sin fuego, seguro que V:1sconcelos
las encendería con SLI genio, que era derroche de energía, pasión
in cen&lt;liaria.

Notas Bibliográficas
'. 1ar,1ccna ,\llon~o. JosJ I ,1srn11cC'los h.l l'orrúa..\k,1rn. 1990. p 1
'.Blanco. J,1,c. ,,. //1111wf&gt;a I a.1co11ce/o.1 l'on&lt;lo ,k (. ul1ura l· wnom1c1. r,. h:,1c('. 1977. r I b
· \'a,rnncdo~ .lo~.:.~ el e~¡,ím11 dt• la ( ·,11rernrlacl l J\.\r-.l. \k\ll"ll. 21l01. r 217
4
Blanco. .l(,~I.'..
Cll I' 22
'lhidi.:111. l'úc 33
" Romandl -l'a1ric~ /.t1 1·or11111ná11 t!e la \IL·111,tlul,ul lf&lt;'Hc,11111. 1-.1 ( ok;!ll' d.: \ lc,H.:,1.
~ \&lt;:\it:O. l ')54. p 10')

or

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~l'rnncro como !lector de l:i l '111\ .:r... ,dad \; ac1011al -n 1'12ll
Edui.:ac1ún Puhl 1ca en 1921
'' Blanco. Josi:, Opu, C11. p.&lt;JO
u,I,,om;mc 1l. Paim:k Opu, t ·1L r,. I 11
11
va~&lt;.:oncdo,. Jo'.&gt;~. Opu, Cit i'.'2.JX
1
~
1

Íbidl'.m.
"Íhidcm. p ~O}

1

1\1\'J!O uiino ,ccrc1,1ri(&gt; ,k

�1•

ibid..:m p 205
'íhid..:m.
1
~th1d..:m p.203
Rom:mdl. l'amd,. Opu, Ci1 p I t 3
8 Va~c.:om:dos Opu~ Cit 19
1
"Ih1dcm
:"ib1dc.:m p. 193
1
: Íb1d..:m
:: Rom..:ndt. l'atnck Opus (11 p 113
1
" Vasconcdo~ Opu, Ci1. p 228
:• lhid..:111 P:\g 2-19
:&lt;Íbitklll p. t 88
:,Íhidc.:m
1
= ÍbiJc111
:s¡b,dcm.
~QÍb1dcn1.'
;vÍbidcm. p 253
'' lhidcm.p 186
1
"Íbidcm
;;ib1dcrn
;"Íh1dc1 1 p 253
1
' Ibídem p 25-t
;~ Íb1dcm p 208
11
C11ad, ..:n Blam:o José. Opu\ cit. p. 86
-~ tb1d.:m
1·1 va~c.:onc..:ltls José. Opus Cit p '..!-17
-1u Íhidcm. p. 255
1
• ib1dcm
•:ibidcm.
-11 '
lb1dcm p. 203
'' ib1dcm. p. 205
'' Íb1d..:m. p.190
-lb ihidcm p.252
•· lbiJcm
.1~ Íbidem p.255
-1-i lb1d..:m
'· Blanco. Jos..:. Opu~ cit. p.19
:'. ~~sconcclo~. José. Opus Ci1 p.87
- lb1dc.:111 p.127
" manco José. Opus Cll p.86
q Íbidem.
'' Vasconcc!o~ José Opus Cit. p. 1-D
&lt;b Blanco. Josc. Opu~ Cit. p. 80
&lt;i Vasconce\o~ fosé . Opus Ci1 p. 8-t.
'~ i bidcrn. p.85
,,, Íbid..:m. p.250
60 '
Ibídem. p.85
61
ibídem
61
Íbidc1n. p.25-t
61
Íb1dcm
1

1

•• Íb1dcm
º' Íbidcm p 255.
"" Ibídem p.2-15

�AMÉRICA 1ATINA COMO LUGAR DEL ENCUENTRO
CULTURAL CREATIVO:
UNA VISIÓN ONTOLÓGICA

Dr H. C. Hrn1m:h lkck
Cattdr.iuw Clllt'fl!O Je ¡:¡Jmof1.1 &lt;'11 la
Urlll'cr,iJ,1d Ono-Fncdrrch.
ltuubrr¡;. :\krnania

Sum,1rio· l. lnrroducción. lnrención de ,·sta r,jlexi611; 2. La co11sflt1mó11
omológirn de la cultura latmoflmericnna, 3. La rnltura bdsJC,I' l.i i,uligen,1; 4.
La, mfluencias formatwas de lll cultura europea: 5. L,1 rnlrnr,1 ,/,erirn: espa,íol,1
} port11g11esa; 6. La cult11rn francesa. Refere11C1t1 :ambién 11 !,1 u,dwna y 11 la
alon,tna, 7. l.,1 cultura 111giern; 8. La injl11enci,1 e;p1nturi! d&lt;" l,1 rnlt11r,1 afrtrnn,1,
9. Conclwión: l.a 1mportr111cia e/e la rul111r,1 !at111oameri.:,w11 en el m11nd(I ,1Clll11I.

1. Introducción: intención de esta reflexión.

La mera de esras páginas es determinar, en un;i reflexión
filosófica-teológica, la identidad y el lugar onrológico de la
cultura latinoamericana denrro del mundo acrual. el cual escá
en un cambio radical de su estructura.
La identidad cultural de América Lacina hasta hor, se
constituye por un proceso creativo de encuentro y
amalgamiento de dístinras culrura5, que afecta a todo el
mundo. Porque América Lacina, principalmente, ha recibido
influencias culturales de Europa, de las cuales se deducen
componen tes de la esenci:1 de su cu! tura acc ual. Esr.1 esencia

�no se puede determinar abstrayéndola de su relación con
l auro-enrendímienro de la culrura
E uropa, ya que para e
larinoamericana, tiene imporcancia preguntarse ¿cómo ve un
·
' As1,' el
europeo acrual menre la culcura i beroamericana.
f
latinoamericano puede confrontarse con :al vis ión Y de inirse
en su identidad cultural.
Tal visión europea de la cultura hispanoamericana no
necesariamente implica un eurocencrismo. Pues, _aun_que
Europa ha sido el origen de impulsos esenciales y consuruuvos
de )a cultura iberoamericana, no se puede encender como el
cenrro y fin de la histor ia, sino sólo como un impulsa~or Y
servidor, en la paternidad con otras culruras. Y Europa misma,
exactamente en una paternidad y dialogo cultural, puede
definir su propio lugar y carea ontológica en el mundo.
Con esca visión, filosófica-teológica de la culcura
lat i noamericana, intentamos una reílexión ontológica, la cual
usa términos que vienen de la tradición filosófica euro.Pea;
perennemente válida como las cate?orías de _acto y porenc1a, o
también los conceptos de idenudad y l1berrad, como el
alejamiento (entfremdung), del legos y de la analogía, e~c_- Pero
éstas categorías del pensar, no son , tan . es~ec1f1ca. y
exclusivamente europeas, ya que no tendnan ningun sentido
en orros ámbitos y culruras del mundo, por lo menos en su
intención fundamental, trascendental y universalmente
humanos.
Escablecido lo anterior, podemos poner ahora , con mas
claridad, nuestra pregunta ontológica por la esencia de la
cultura latinoamericana como ente.
La cultu ra latinoamericana significa un ser, que constituye
una cierra unidad re lativa. Pero, ¿cuáles son los constituyen ces
de ésta un idad, los principios o causas constirntivas desde las
cuales emana y confluye esta unidad culcuraP
2 . La cons titución o nto l ógica de la c ultura lati n oamer ican a.

El ser de la cultura latinoamericana, en su esencia se
construye po r la confluencia de dos principios o elementos
cultura les contrarios, que en el curso de la hisroria
sucesivamente se encontraron: Uno es la cultura indígena,

48

represenrada por la mentalidad de los indígenas y sus
objetivaciones en las lenguas y las obras de arre. Se afirma que
el indígena, tanto en su naturaleza -por ejemplo, en su
apariencia física- como en su cultura, tiene una cierra
semejanza con el hombre asiático , existiendo la hipóres is, de
que los indígenas, hace milenios provinieron de Asia, a través
del Esrrecho de Bering y Alaska, siendo así orig1nariamente
asiáticos; desde hace algunos decenios, hacia var ias parces de
América Latina han inmigrado grupos de japoneses,
refrescando y aumentando así el componente asiático.
El otro componente del ser de la cultura latinoamericana
deviene de la cultura europea, que influyó en tres etapas: la
primera y más profunda influencia la ejerció la cultura de los
españoles, que dominaron y determinaron América L itina
durante trescientos años, desde el siglo XV I hasta el siglo XIX.
Después, en el siglo XIX , influiría intelectualmente la cultura
francesa , la cual representa otra cultura latina y
pseudoeuropea; y por último, en el siglo XX, vino u na fuerte
influencia de la menc::didad norre-europea, de la cultura
anglosajona, la que influyó también a través de los Estados
Unidos de Norteamérica. Actualmente esta influencia parece
aumentar, anee rodo México que geográficamente pertenece a
Norteamérica. En lo que corresponde a la parte sudamericana
de la cultura larinoamericrna, prevaleció la inrluencia de las
culturas pseudoeuropeas, incluyendo la iraliana y la aleman.1.
Así, la influencia y componente europeos hacen aparecer a
América Latina como una gran Europa, una Europa extendida
en nuevas dimensiones , el llamado Nuevo Mundo de Europa.
Debido al encuentro con las condiciones naturales v culruralcs
de América, la inmigr:ición culcura l europea ·s iempre es
desafiada y ha necesitado adaptarse, creando así, en reun ión
con las orras culturas mencionadas, la cultura latinoamcrican.1
y su nueva identidad humana. En cierras regiones, como en
Brasil, se integra una fuene presencia de la culcur:i. african.1,
aumentando aun mü su estructura compleja, r1 c 1 en
contrasres y fuerzas crearivas.
Ahora bien, ¿cómo c.ir:i. c tcrizar esras diversas culturas que ,
por su confluencia en América Larina, co nstilllren y originan
el ser de un:i. nueva c11l1ura? ¿Y cómo se proporcionan c-,cos

�componentes cu 1cura 1es e 1,, Ll u n id ,1 d nd ,lt i vJ de Li rn Itll r·1
laci noamericana?
3. La cultura básica: la indígena.

La cultura indígena, por lo gcncr,il, es !·1 b,tSl' ~l.'. la c_u lrur.1
·
·
Se desirrolló
en armon1a ·Y unidad
1..011 l,1
1artnoamencana.
·
·
·d ¡
xperimenrada
y
encendida
en
sus
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natura 1eza, e
,
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j O e e I di O s &lt;le I J 11 u v 1a. l oda t: s t.1 &lt;.: u r u r a, se
guerra, y
a ,
.¡
· ·
manifiesta como un estar e instalarse en la narnr.1 cz_a 0 1v1na ,
· ¡uyen d o u n a unidad intima Je la rel igión con Li recntca
1nc
• , el
1
arce, y la ciencia na.rural que se acentúa. _e n la ge o metrtJ y a
·
Por e¡·en1 plo , la construcc1on de las . casas , los
ascro .1 om1a.
temp los y las ciudades eran guiad.as por la~ '.11ed1d,1s d_e . ~a
consr ~laciones celestes y las proporciones armo~1ca s del_ p;11sa¡e
terrestre; la naturaleza en la polaridad de cielo y rierra es
experimentada y entendida como espacio y fondo maternal del
ser que da a luz, reina y prorege al hombre, en el que el
hombre está y se insrala.
Así, la cultura indígena manifiesta una dimensión escéticaintuitiva-espirirual, que se orienta en la Ver~ad D1v11u~ , _que
revela y refleja de la narnraleza sus proporciones y lucidos
colores. La mentalidad indígena se comporca frence a la
naturaleza en una actitud de receptividad, respern v
venerac1on, no de determinación y dominación; por eso , es
interpretada -según el filósofo mexicano José Yasconcelos- ,
como más receptiva, femenina y maternal.
4. Las influencias formativas de la cu ltura europea.

La cultura europea, por el conrraíiO, no es receptiva y
respetuosa , sino más bien determinante~ dominante. Apar_ece
primordialmence
masculina,
no
dispuesta
a
rec1btr
intuitivamente ni a reconocer prácticamente las esrrucrnras de
sentido de la naturaleza y realidad. Escas estructuras son
50

captadas racionalmente }' cransformaJas bajo el poder y
dominio del hombre. El espírirn europeo no se inccgra
inmediatamente en una arm o nía originaria -del ser, sino egresa
de la realidad experimenca&lt;la, Li trasciende , objcciv1za y
dispone.
Esta mentalidad se expresa y c ulmina en la religión
cristiana, tal como esr:í inculrnrada en Europa, en el
entendimienrn religioso rípicamente europeo. Aquí. el Ser
Divino no es encendido tanto inmanente, sin o como
trascendente de la naturaleza, y no como madre qul.'. da a luz y
es hogareña, sino como padre que crea al mundo v sé
objeriviza; es su señor y dominador. Correspondienremcn;c , l.1
ciencia europea riene como su mera apoderarse de la realidad
teóricamente, para que la técnica pueda tomarla en sus mano s
prácticamente. La misma intención y disposición del dominio
sobre la realidad, por 1a razón analizanre y ordenante, se
manifiesta en el comporramienro polírico y económico
típicamente europeos; en este conrexro, la cultura europea ha
originado el orden jurídico según el cual se conocen y
reconocen determinados derechos, deberes y competencias
para cada individuo y sociedad.
En el espíritu culrural de Europa se tiene que distinguir la
capacidad racional de analizar y ordenar las cosas, de
distanciarse y enfrentarse a ellas reflexivamenre y de proyecrar
activamente el futuro según principios inteligibles; y ésra
capacidad, en su esencia ínrima y posibilidad, significa algo
fundamentalmente positivo y constructivo, pero en su uso
concreto y desarrollo ha logrado una disposición parcialmente
negativa y destructiva. Europa, en su destino hi stórico,
representa una especial participación del logos y ha llevado su
luz al mundo. Pero, esre logos, encarnado en la cultura racional
de Europa, también se ha alejado de su Íntima esencia, lo que
ha dado lugar a algunos aspectos negativos en la cultura
europea. El Logos europeo, en su realización concreta, se ha
pervertido convirtiéndose en un habito de orgullo e hybris, no
sirviendo a las cosas, sino más bien sometiendo y
explotándolas sin respero , en un sujerocentrismo e
imperialismo de la razón, que se cierra frente a la voz de las
cosas. Hay que preguntarse, en cuanto a ciertos fenómeno.r
51

�,
e l em Pi'rismo ' el racionalismo, el
h . , · s como
europeos 1stor1~~ '
l d. l' . a se expresan en ral auto. .
lmco y a 1a ecr1c
b. .
posiuv1smo ana
. •¡·d d del /ogoJ su ')et1vo
la falta de recepti 61 1 ª
.
encerramiento y en
b. . d I Ser no reconociendo y
del hombre, frente al logoJ o '}etzvo e
'
participando de él.
'd d cional europea, que en su
b' n esta capac1 a ra
Ah
, pro f un d a lleva alao
eminentemente
. ora . .ie a ' ia y mas
o
. l
esencia or1g1n r
·¿
estadios parcia mente
d
q ue ha recorn o
pos1r1vo, pero . ,
d',
América Latina y -des e
.
mb 1en se exten 10 a
l
negauvos, ta
·¿ d de desarrollo cu lcura' pero
,
deriva una oporruni a
1· .
aqu1-.,se
. . economica,
, .
lítica , social y re. 1g1osa, que1
cns1s
po
6
tam ien una
.
l
. 1 za consigo mismo, con e
a fectan su rel ación con a natura e '
prój imo y co n Dios.

5. La cultura ibér ica: españo la y p o rtuguesa.
. ..
ahora la mirada -más diferenciada- a las tres
D 1flpmos
·
das que
. 1 s anteriormente menciona . '
culturas europeas c~p1t~ ~ ' influyeron en América Larin:i, y

en distintas etapas \stori,cas
1·efecto de cada una de e llas.
preguntémonos por e car~cter y e
.
. . de la unidad del
. .
y que pamc1pan
e n el ongen .Y consriruc1on
.
de la cultura lacinoamer1cana.
.
nuevo ser .
l
- 1
v la portuguesa, tra¡o a
L primera
a espano a
.
--1 , f
. ª , . _ l~ lógica grecolattna del pensamiento h oso_ 1co
Latrnoamenca
·r· Platón , Aristóteles,
Ploc1no,
_
d
J·urídico como se tesu 1ca en
y,
T'
d
Aquino
y
la
Escolisuca.
Pero
mee
to
Seneca, ornas e
.
¡ ·no
, ·ca el logos Divino mismo, .encarn.ic o ·,e
llevó a lb eroamert
.
Sa Iva dor , y su correspondienteintnpretauon
Jesucrisco
.
·,
,l
. l
l' .
ética Desde esra 1ncerpretac1011, e
doctnna teo og ica Y
·
d o·
· valor
. d . ·¿
mismo como imagen y ¡nzrtner e tos, nene
in¡ ,1:71 uo 1·ncang'.1ble y los sacrificios culturales de homb res y
a t1s1mo e
'
• d'
1
ot ras crueldades p racticadas por los 111 tgenas ~csu. ~an
.in¡ustos
.
- 1es por medio de la cvangel1'lJcton,
As 1, 1os espano
l .
.
·,
y'
educación
contribuyeron
J
una
u
rerior
formac1on
· d·
P
· ·,
y personJlización
Je! l 111 igena.
l.:fO,
h u man 1zac1on
·
, ·
,
0
simu ltáneamente, los aspectos. negativos d_c .~:p1r1tu curopt:l,t
se hace presentes en la conq_ u_1sta y la ex unuon ro.irci.11 de
'
cr is t i .rn o Y
cu l rnra indígena, co ntra dtuen &lt;l o e l csptr1ru

52

humano; significando desentendimiento y perversión de la
participación en el LogoJ Divino .
Sin embargo, los indígenas fueron susceptibles al mensaje
de los españoles y lo incorporaron a su religión, a su idioma y
a su estilo de arre y arquicecrura. Esro se explica, en una cierta
entrega al espíritu español, tiene también una profunda
disposición in rui ri va y estética de las dimensiones re! igíosas,
como se manifies ta en su capacidad poética y mística.
Si se quiere entender y. expresar esta encrcga a las
categorías de la ontolog ía de la tradición europea, podemos
afirmar que: La cultura indígena u comporta como la cultura
e5pañola, que entró en ella como una potencia receptiva a un acto
correspondiente añadido, por el que ulteriormente se realiza, se
forma, se perfecciona y lleva La posibilidad en su propio ser.

Vasconcelos, como ya lo hemos mencionado, compara
simbólicamente las cu lruras con los sexos: la cultura indígena
se comporta frente a la europea, como un ser femenino frente
a un se r masculino. Así que, el niño de l encuentro enrre ambas
es I a cu I tura I ar in oameri can a, la cual in cegra las propiedades
de sus padres, cambiando y elevándolas cualitativamente.
Sin embargo, hay que to mar en cuenta las deficiencias }'
carencias de las culturas qlte se encuentran. L.1 cultura
española-europe;.1, no sólo ha realizado y perfeccionado a la
indígena, sino la ha reprimido y extinguido; y no só lo la ha
elcv,1do a una forma más alta Je humanidad, sino rambién la
ha deformado y deshumanizado. Los efectos posit ivos del
encuentro cultural, en l:1 consrirución de la nueva unidaJ de la
cultura
lat inoamericana,
resultan
entonces
limit.1dos,
incluyendo contradicciones, problcmJs y tensiones en esta
cultura compleja; pero , los efectos positivos resulr.rn excitantes
y fundamen rales . ¿En qué consisten'
C i te m os so I a m e n re J os e j e m pI os : e I t i po I a t i n o a m e r i &lt;- .111 o
de la religión cristiana y el estilo latinoamericano del ,1rrc. En
c o m pa r a c ió 11 e o 11 1a es pa 11 o l.1, I J fo r m a I a r i n o a m e r i ca n ;J J e 1
culto cristiano manifiesta un.1 relación 111:Í~ profunJ,1 con la
narura le7.a física, sensori:d y espiritual, y una unión nds
integral con el principio f&lt;:menino. Por cj&lt;:mplo, lJ \'1rgcn
María de GuaJalupe rn ,\1éxico ti&lt;.:nc un.1 irr,1di.1ci6n ..importancia impo~iblcs de ignorar, por esto n un \Í111holo.
'd

�La imagen de esra virgen muescr.t ur1.t mu jn in dígen:i
morena, sin hijo en sus brnos. E! 101,os cn carn.ido . 1c~u~ri sco que ha venido y entrado por medi'o de l., cvan_gt·!11 ,l\..'. On -, n~

De ésta mane ra, en el en rend imien ro y en el cul ro
latinoamericano, la Virgen María gana una dimensión
simbólicamente cósmica, la cual no se tiene en la culrnra
cristiana españo la-europea. Es decir, el cristi:rnismo y la
espi ritua lidad latinoamericana presentan la síntesis e
integración de ambas culturas: de la cultura indígena los
valo.re_s de una inmanencia profunda en la nacuraleza y
feminidad, y de la cu lrura española-europea los valores de una
ai ra trasce ndencia de la natura leza y mascufinidacf; la cultura
cristiana latinoamericana presenta así una nueva cua lidad del
ser humano.

es visible en esta imagen , pero sin dudJ, esr.1 c111h;11.1L.1d.t ~
puesta l::i esperanza en él. Así. se .insinú,1 compr-:nd-: r ·e.s t,l
·
imagen,
en e 1 fondo de lo que anter10rmentc
_ ,
,va hcmo!&gt; d1dH)
.,
.
sobre la espirirualidad de la cultura 111d1gc_na: 'ill reunion :
armon ía con la n,Huraleza, divinamcnce ab1crc:1 y_ rn:ep rn r.1.
Por eso, según Yasconcc!os, su cufrtcr prol1111J ,rn11.:1H-:
femenino se sugiere comprender a esca mu¡~r como un.1
represencación del mundo, como porenci.1 r~c_cpt1va en ~u ac to
de disposición y esperanza, ante el sol D1v1no, par:i que el
fertilice la tierra . La Virgen de Guadalupe, aparece -al mcnoc;
subconscienremente- en la perspectiva y sucesi ó n de la
Tonatzin, la Diosa de la Tierra y del Maíz, la Virgen Y
Pequeña Madre de los antiguos azcec:1s. Así, _ahora qued.1
bautizada, crisrianamenre elevada y más personalizada - por su
relación con el Dios Cristiano, el que es sumamente personal y
que no se comunica sin ninguna º:~esidad y l~~ anóni~ia de la
naturaleza-, como lo hace el sol f1s1co y tamb1en los dioses de
los indígenas, que parecen significar nada m:ís que
imaginac iones de ene rgías y p rincipios inman~ntes de_ la
natur:.deza. Falca aún el paso a la rrascendenc1a del 010s
absoluramence personal y libre. Y así, se da una analogía de
e n trega, como la cierra se entrega al s_ol,_ esperand~ y
recibiendo de él la luz y el vigor, dando nac1m1enco a la vtda;
lo que significa la respuesta y el agradecimienro de la tierra al
sol. Esto sucede naturalmente, en un sencido personal y libre,
en la perso n a de l a Virgen María: el mundo se entrega a Dios,
se abre y dispone anee él como potencia receptiva, y recibe de
su amor l ibre la g racia de Jesucristo como hijo de Dios y de la
tie rra, lo cual significa así la plenitud de la vida, la vida misma
en persona. La Virgen María, representa en la Virgen de
Guada lupe al mundo y a la naturaleza, que en ella participa y
culmina como en su cenero persona l. Una interpretación
semejante a la de la Virgen de Guadalupe, se surge del cuico
de la llamada Pacha Mama, el cual se encuentra en muchas
regiones de Sudamérica, por ejemplo en el norte de Argentina
o en Perú.

en el arte latinoamericano. Convirtámonos pues. a esce
fen~meno. Las obras de arce latinoamericanas de arqui 1t l.'. rura
y pintura del barroco colonial se distinguen de las o bras
contemporáneas europeas por la manifestación de un vi,1or
b
má_s fuerce: cuasi vegetativo-vital. Los alta res en las iglesias
lat1noamertcanas manifiesran una energía de crec i.. ,ienro y
grandeza de expresión que muchas veces no dejan ni permiten
ninguna distancia espacial frente a sus paredes, lo que no
sucede_ en las europeas. También , los motivos de las plan ras y
de la r1erra fecunda están más vehemente presentes. Pa rece que
en el arce latinoamericano se expresa ur. logos y espíritu
p.rof_u_~damenre inmerso en la natu raleza física. En Europa
s1gnihcaría un paso ulterior al proceso de la encarnación.
Claro que una exposición más concreta y sensible del espíri t u
a L1 materia también hace al hombre mas herible, e implica un
profundo sufr imiento. El espíricu no se mantiene y asegura en
una vida abstracta encima de la materia, sino que se a rriesga
en un:1 expres ión y auroexposición mas concreta y carnal; la
e ncarnación de l amor sé continua y está en su raíz, anuncia
algo profundamente divino.
Enronces, en la constitución de la nueva unidad del ser de
la culrnra latinoamericana, por el proceso histórico del
encuentro indígena (que ciene cierra semejanza con la asiática )
con la europea, influyeron sucesivamente tres culturas
parciales europeas: la española , la francesa, y -quizás más en
el norte- la anglosajona y norreamencana; m1enrras que más
en el sur prevalecen las influencias pseudoeuropeas,

54

55

Un aconrecimiento cultural como es la religión, se revela

�.
. . a
la alemana) . La españ~la_ cu,vo la
incluyendo la nalian y
f. 'd d on la sustancia ind1gena,
or su a 1n1 a c
, .
máxima repe rcus1on P
.
. , religiosa Y esreuca;
.
1
f erre or1enrac1on
'
1
por .su, igua
mente
u
l
,
b1ºco
de
la
religión,
por
·
d. !mente en e arn
la
inílu1na pnmor ia
b.,
1 arce la arquiceccura, a
. . .
.,
ro tam ien en e
'
f
cr1st1an1zac1on, pe
, E
. fluencia europea ue,
, ·
la poes1a. sea 111
,
l
p intura, a m~s1c~, y d I
ultura latinoamericana, la mas
para la const1tuc1~n e a c
sustancial y fo r mar1va.
1

•

•

6. La c ultura francesa. Co n refere n cia tambié n a la c ul tura
italiana y aleman a.
.
o se dio inrnediatamence en la
La influencia francesa n ,
d
ya se encuentra
. d,
sino despues, cuan o
.
cultu ra 1n 1gena,
I
- ola O me¡·or dicho,
¡ ·
da por a espa 11 ·
formada y evo uc1on~
l
nidad cultural indígenaaparece cuando ya existe a nueva u
espanola.
. .
una actitud semejante a la de
Los ~ranceses _no v~:1;~~nm:r; intelectual e ideológico, P.cro
los es?anoles, su inílu¡ d',
l , bito religioso y estético,
f .
No suce 10 en e am
muy e ecc1v_o.
.
.
. rídico
olícico. Los franceses
sino más bien fdosóf1co, JU .
y p
d'f
en su
rres ond1enremenre
l erente
tiene n un acento co . p
uede verse en su
sición e interés v1tales, lo que P
.. ,
d.
1spo
Francia se encuentra en Europa en una pos1c1on
y política diferente a España, tiene más fronteras y
bica en el centro y norte de Europa.
.
,
se u
.
f
,
con su or1entac1on mas
Este pensam1enro
rances,
,
b', lJ
,.
· íl , y formo tam 1en
fi losófica-jurídica-~olit1ca que 111 u~o
. la tendencia al
cultura latinoamencana, se caracrenza poi .
1·
el
absolutismo del sujeto humano por el, raciona is_mo y el
Es tá marcado por fenomenos como.
empirismo .
.
·
el dominio de ro d a real1dad
enciclopedismo, que rnrelnra . . .
d Augusto Cornee; el
em írica po r la razón; e pos1t1v1smo e_
. t en la
P
•
d
Vol
tai
re·
la
tesis
de
Rousseat
escepricismo y are1smo e
,
b 1· . , d 1:-t
ue el hábito natural de la liberrad exige la a o ic1on .:
q d s las instituciones de poder, como el Estado y ~a Igles1 ..
ro a
. •
negativos es un
este espmtu, con sus lados _pos1t1vos. y
,
idad del
. ci io constitutivo y formativo, ulterior, e~_ la un ,
f::ndepla cultura la t inoamericana. Ella se man1f1esra :1s1 como

;::;::;~~ª

y

56

una unidad dinámica y rica de contrastes y de tensiones, que
implica sufrimientos profundos y desarrollos creativos. Por su
reunión con el espíriru indígena y el espíritu español, en la
unidad de la misma cultura, el espíritu francés en América
Latina debió adaptarse y cambiar como sus dos compañeros.
para lograr la integración y unidad culturales.
Hay que agregar que en este desarrollo -especialmente en
la parre sur de América Latina- compane dos influencias
culturales más que provienen del sur y cenero de Europa: la
italiana y la alemana. La primera conrribuye con una aira
capacidad de sentir, intuir y expresar valores escéricos y
religiosos y un particular sentido familiar, que afecta las
relaciones sociales )' políticas; la segunda implica la capacidad
de componer y pensar nuevas ideas y conexiones de sencido,
como se da por ejemplo en Moz.arr, Goerhe. He gel y
Heidegger. Alemania, por su posición en el corazón de
Europa, desde siempre tuvo que vivir entre los contrastes
culturales del norte, del sur, del este y del oeste, lo que derivo
en notables facultades de confrontación, de mediación y de
síntesis creativa. Estas disposiciones culrurales italianas y
alemanas, que también tienen sus lados positivos y negarivos
como se sabe, se amalgamaron con la españolas y la francesa,
modificando y acentuando, según sus manera!&gt; , la evolución
cultural hacia una más rica libenad humana.

7. La cu l tura ing lesa
Ahora bien, el espíriru indígena quiere esrar e insral.1rse en

la naturaleza divina, el espíriru esp&lt;11íol quiere redención y
s:1lvación de las ,limas -por ejemplo, liberación religiosa-, el
espíritu francés, liberación polírica, y ültimamerHe, un
inrervencioni sr;i espíriru inglés-americ:1110 guit:rc la libnt.td
económici.
Esra nueva orienrac1on del espír1ru inglés, no ~e
comprende sin :irender a la posición geogr.ífic.1 de Inglacerr,1
en el norte de Europa: all.í el duro clim.1 exige orra
confronración con la n.truralczJ, orro esfuerzo y- rrahajo p.ir,1
mantener l::i existencia físio. De esro rcsult.1 un capit.il1srno
individualista con un compromiso vit.1' par.1 lo~ v.do1cs tl\JL&lt;&gt;~

5-

�.. do en segun do l ugar los. ,·,1lor ...·,
. '11 ¡Jo r ¡¡,in e i a e e: n l r.il en l.1
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igualmente 1sC1nra ª ª . ,
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·
ramb1en
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eu ropeos laC1nos-,
da vez más dominante ,
o parece es ca
d
lat i noamericana y com
' 1 rens1on inmanente e su
.
do
aun
más
el
conrraste
y
a
, .
d
aou izan
d
aceprarse estos esp1~1rns
s;r y esencia. ¿Pueden enren erse y a una. nueva cualidad
tan diferentes? ¿Van a integrarse
cultural?
h
si csce proceso del
umano,
d
ad ecuado al ser
Seda .
·
gración cu I rura I -que camina a rravés
. .
l e
amalgam1enro
•, e · rnterna y cam b'10 d e las culrnras crad1c1ona es
una ada.ptac1on tnte
.
, ,·
Pues estos tres valores y
, .
L ·
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.
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en Amer1ca auna-, . .
, .
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.
.
1 religioso-esrer1co,
·¿
or1entac1ones, e
d
la esrrucrura de senr1 o
· ·
correspon en ª
individual-econom1co, d'
las rres parres del alma que
de la esencia humana: ra ican en
ya dist inguió Platón.

. es p1ritua
. . l de la cultura afri ca na .
8. La influencia
.
uestro inrenro de una visión onroAntes d e terminar n
.
h
e mencionar que,
. , . d la cultura latinoamericana ay qu
.
s1ncec1ca e
. d'
asiácico y europeo,
onences 10 1gena,
·
I
además d e os comp
I B · ¡ un fuerce impulso
.
d
como
e
rast
,
también h a ingresa o,
culcural africano.
decir que ]a cu.lt_ura
b
S 1· 0 profundizar aq_uí. podemos
·
¡
de
distanciar.
o
ieciviza r
d
africana implica la capac1da raciona

58

y dominar la re.llidad. Pero l.1 110-p&lt;.:rm,rnenci.1 en d habito
afric.1no frente al munJo, como en el h.1bico europeo,
desarrolla una conciencia no r.111ro .111alític~-disc11rsiv.1 v
voluntativa , sino más bien ~imbéilic.1-inruiriv.1 v .1r&lt;.:niv.1,
viviendo de la armonía y unid.id &lt;le! ser. En esr:1 disposición,
que ciene un.1 cierra sem&lt;.:janza y afinidad con L1s culruras
indígena y asiitica, acen1üa más la espiritualidad que 1:i
logicidad. La diferencia puede ser que en Lis rnlturas indígt:11:1
y asiática, el espíricu se dirige más h ,tci:1 adenrro y reposa c1s1
contemplativamenre en el eqL1ilibrio del ser, instaLíndose y
estando en él; mienrras que en la culcura africana, el espíriru
se dirige hacia afuera y es fundamentalmente &lt;lin:ímico y
expresivo, como se manifiesra en el movimienco rírmico de la
música, del baile)' del drama.

Continuando nuestra visión onrológica de la consticución
de la culrura latinoamericana, se puede interpretar que la
potencia recepriva de la cultura indfgena, la cual a su manera
parece más espiritual que racional, recibió el influjo racional
desde la culrura europea , y después el influjo inruitivoespirirua] y dinamizanre de parre de la cultura africana; dos
realizaciones que se penetran y amalgaman mutuamente, de
distinta manera según las diferentes regiones del continente.

9. Con clusión: La im po rtancia y la tarea de la cul t ura
latinoa m ericana e n e l m un do act u al.

América Latina experimenta. la confluencia de las culturas
de los tres continentes capitales del mundo: Asia, Europa y
África -hacia una más completa e integrada humanidad y
culrura. mundial. América Latina significa casi un modelo
ejemplar para este proceso de confrontación, penecración e
integración cultural. que en la actualidad se impone a todo el
mundo. En esce servir de ejemplo, yace quizá la importan cia y
la rarea histórica de América Latina frente al mundo: dar un
mensaje al mundo.
Hoy en el mundo encero, pero en América Latina
existencialmente más densa v lucidamenre- las diferentes
tradiciones culturales de la humanidad se pcnerran
muruarnenre, de modo comparable a una mezcltt qufmicfl de

59

�elementos generativos. Bajo la presión exterior de no poder
sobrevivir de otra manera, las tradiciones culturales son
desafiadas a un cambio, a superar sus carencias hu manas, a
actualizar sus capacidades positivas y a desarrollar nuevas
cualidades humanas, las cuales son posib!es solamente por la
complementación mutua en una digna ~arernidad. Esta nu_eva
cualidad de la conciencia humana, no simplemente deducible
de sus elementos generativos, significa una conciencia intuitiva
y espiritual-afectiva, racionalmente ordenada o ra_~bién una
conciencia Lógica-racional, intuitivamente y esp1rztuttÍmen:e
fundada e integrada. Tal estruc~ura integral d:, La conc1encra
humana significara un salto creatrvo de la evoluc1on, el_ q~e hoy
parece necesario y ya se inicia. Quiz:í los sufr1m1enros
económicos, sociales, religiosos y morales actuales de la
humanidad, los cuales radican en las mencionadas limitaciones
y fallas de las culturas tradicionales, al final se puedan
entender como los dolores del dar a la luz. una cualidad
esencialmente nueva del ser humano. Cualidad que contenga
una
inmanencia más profunda en
la naturaleza Y
simultáneamente una trascendencia más alta de ella y de cada
realidad mundana, y así una capacidad más sensible y abierta
al amor y a la libertad responsable.
Pero volvamos la mirada a América Larina, el lugar
privilegiado del encuentro de las culturas y fabrici del nuevo
hombre: ¿Cómo definir, desde nuestra visión europea, su
identidad cultural? Según lo que ya se ha mostrado, esta no
puede ser una mera continuación de ~as culturas europ~as en
América, ni algo totalmente d1sr1nco. Al determinarlo
oncológicamenre, se ofrece el concepto de una nn,zfogít1 del ser,
que viene de la tradición filosófica e u ro pea y da 1~1gar a una
propuesta de semejanza, o en otras palabras: seme;anza en !11
desemejanza y desemejanza en La seme¡anz11.
Esto se ejemplifica con nuestra comparación de la
integración cultural con una investigac1011 química: Lis
substancias generativas sufren un cambio cualitativo por su
síntesis en la unidad más rica &lt;le la nueva sustancia, la que Lis
distingue en una semejanza desemrjantt, rcvcl.índoln )'
comunicándoles su perfección. Pero, ¿cu,il e s la imponrnci,1 dl'
esta nueva identidad humana, hacia l.t cual Arnéric,1 L1rina
(¡()

parece estar en camino? Lo que implica esrá claro: un nesgo,
pudiendo también fracasar. ¿Esro es imporc.rnte para la vie¡a
Europa?
La cu!rura de Europa -desde hace quiniento s años- , ha
sido asimilada por América, bajo las condiciones naturales r
culturales del Nuevo Mundo. Pero es en América Larin;,
donde los cambios van, como hemos visto, en dirección de una
humanidad más '.nr~grada y humana, y justamente los
~onr~asres, concrad1cc1ones, tensiones y sufrimientos en su ser
1mpl_1can la oporrunidad de profundizar la humanidad. El
se nr1~0 de este acont~cimienco histórico, que significa un paso
esc_nctal en. la evolución de la vida, podríJ ser que la culrura
lar1_no~mencana dé luz y haga reaccionar a Ll vieja Europa, la
rcv1ral1ce Y la ayude a ser más humana, comunicando s11
esp_iricualidad humilde a la racional Europa, la que está en
peligro de esrancarse en su hábiro de orgullo.
:º_r último, permíraseme ofrecer una profundización
reolog1ca de nuesrra reflexión filosófica. Esre movimienro
cul:ural circular, en su egreso de la cultura europea a América
Lar1na _Y en su reac ció n y rerorno, significad, en la
profundidad de su ser, una panicipación en Li \'ida irinirari.t
&lt;le Dios: en cuanto que Dios Padre, se enunci.1 en el /o(Jos,
consriruycndo así un espacio person.d en sí mi!&gt;mo '\_.¡
enc_ucntro Padre-Hijo, y que ,1mbos cumplen ,. llenan esrc
r ~ c In ro por el de r r a ma m i en ro &lt;le I E:.s pi r i r u San ro , que e, 1.1
vida comün del Padre e Hijo.
Eu ropa, por &lt;;u disposición lógico-racion.tl, parece·
acentuar una particular p.1rricip.1c:ión ~!, rcprc sc 1n,,c ión tkl
lagos Divino, pero desde el esc:ido basra rne .1licn,1do v
perv_errido de. su racionalidad, es el / ogos cmuji',wlo. El
cam1n,o de _la libcr.1ción por l.1 razón r de la ematH.ipacion de
l a CJ_ z o n rn 1s m ~ , t e_ m a y c o n re n i do de Lt his ro r i a rn I o pe ,1 , es e 1
camino del sufrim1cnro v de lJ cruz..
América b~ina, al c~nirario, por su Jispo,ic.ión 01 iginar1,1
culrur,11, man1f1esu un,1 JLc11ruJJ,1 rd.1LÍ&lt;Ín l.Oll el Fspintu
Santo, el cual e:; el espíritu tk l.1 inrl·gr.1c:icí11 crc.1dor.1 v de 1.1
unidad. Por la entrad;¡ y rc:Lt:pción de: Li r;rní 11 •1lirn, 1d, 1
europea y de l.1 cruz, esr.i rcl.1ció11 rnult.t ser 111.Í\ profund.1.
(,!

�Y :isi, desde la pcrspccciva de un,1 ,1mpli.1 p,1rci~i¡1.1 lión dl- 1
desarro_llo cu lrnral del mundo l'.11 la vid.1 Jivin,1 rrini t.tri,t, ,n.i
conventcnrc que América Lirin.1, rl'spondicnJo ,1 ,u ,n
forma.do ~1 or la rac ion;~liJ.1d y cl logos l'uropco, comp.irticr.i '&gt;ti
esp1rirua
l1d::1d. con Europ '.
·1 Un J,· ''tl(&gt;ºO
A 111l'I'IC.l
· · • ¡ ,1[111.l
E
~
- u rop::i , as t :tccncuado, podd promover prnfund.1111cncc el
desarrollo cu l rural mundi:1I.
En es te sen t id o , se p u e d e d..,. e 1·r qut': A menrr1
· · / .t1ri1111 t.1 el
riesgo y fa espera11zr1 dt'I mundo.
LA PANSO FÍA D E JUAN AMÓS COi\t E'.':1 0 ( 1592-16- 0) CO;\I O
CONCEPTO DE UNA PAZ CREATIVA '
Dr Er\\'1íl Sch,id,·l
l'n1,·~rs id:1d de [l.1mhng. :\lcm,rn1.1

Al [&gt;,.o( Dr. /)r. h.r. f{rn¡r¡rl, Brrk p11r , 11 ~,¡ i"!Jmp!u111r

1. Prelimin ares
1.1. Datos biográficos

62

El caos político de la Guerra de lo~ Treinra Aiíos, la disgreg.ición
en el establecimiento de las cienci.1~ concempodnea~ ..1sí como l.i
pelea intraconfesional durante el tiempo de Li Comrarreform.1
provocaron J Juan Amós Comenio (en checo: Jan Amos Komensk!:)
que iniciara, con esfuerzos casi ínfatigabb, la reforma uni,·er)al de
los asuntos humanos. ¿Quién fue e~te hombre? Como human1.,td
generoso, teólogo colerante, pedagogo ~ensible ~, filó~ofo per~pícaz:
Comenio pertenece :1 los Hermanos Bohemo-i\ 1or.hos que
conc ínuaban la herencia del husismo. Comenio nació el 28 de marzo
de 1592 en Nivnice (i\forav ia); despué~ de sus e~rudios en Herborn :·
Heidelberg ( 1611- 1614) fue re~ponsab!e desde l 618 de una
parroqui:1 en Fulnek (:-..lor.1,·i;1). pero al poco tiempo se ,·io inmer,o
en los disturbios de la Guerra de los TreinCJ :\ños; por lo,
Conrrarreformadores de la dinasría de Habsburgo fue perseguido con
una orden de arre~ro. :· en 1628 fue (j unto con su cornunid.id
fraterna\) forzado a abandonar (¡para siempre!) su patria. :\
temporadas \'Í\'ió como exiliado en Leszno (Poloní.1 del Sur), donde
en 1648 fue elegido como sumo obispo de su comunidad. ln,·irado
63

�por su circulo ingb de Jrnígo.,. en 16-+ l hasc.1 el 1(H2 ,·1,,10 J.
Londres, en donde un Colegi o de l.1 Luz debí.1 Jbrirse pJra l.1
reJli2J.ción de ~u proyecrn prn~óf1co (lo que. sin embargo. fr.1C.1.só por
cau'ia:- exrerno-políríca.',). De:-de l 642 h.isca 1648 Comenío escribió
er. Elblag (al este de Gdansk) libro'í de cexto enorgado-" por el
canciller sueco Oxen)tjerna. De.',de 1650 hasta 1654 rrabajo en
Sárospatak (T ran'iih·ani.1) para reformar la escuela lacína del príncipe
Rákóczi. Después del incendio de Le\Zl10 causado por 1.i~ rropJs
polaca-" (en 1656) Comenio :,e trasladó (co n mi.-, de 300 familiJs de
su comunidad fraternal ) a Am)terdam, donde ha)ta el final de su \·ida
(el 15 de no\·íembre de 1670) 'ie implicó en impernosa.-, contro\·ersia-"
teológica.', , especialmeme con lo.', Sociniano, que cricicab.in a la
Santísima Trinidad·.
1.2. Llamado a la paz con todo y con todos
\;adíe meno) que Albert Schweiczer. premio \:obel de la paz, nos
da la siguiente apreciación de Ju.in Amós Comenio:
Él, rl primero. reconor/ó la importanna dt lo inrernanonrzl, .,11
grandfza es que es 1n_{rmgablt. Rtconoc10 los ,r,na;, dt los r¡11t l,1
_filoso_{ia debe ornparse en ti 1111111do, mimtra_; quf Írl fi/o;o_fia
corrienrt painaneúa en ocuparH de s; 11w111a. Comeruo fia ,,¡
primn filó.,o_(o quien ie sintió obligrtdo 11 ocupar.ie conti&gt;111r1m;ntt J,,
los P' ob!m1as de la paz. En él la filoso_fia ..-e mrue a ,rarar ti rimb:to
po/it;co. ÍI no Jiu ningun .roñador'.
Comenio 110 fue níngün ."1011.i.dor porque -como teólogo-,
concibió u11.1 ciencia que, consriru~·éndose desde el mundo :,en,u,d,
anJliza el mundo bJjo el Jspecto holbrico ~· por ello mediJ.nce lJ
ceoria de Ll.'I cau,a\ con~i~ue
un enrendimiemo de L1 creati\·id.1d
'inag,orable del origen di\'i 110 del ,er. Precisamente ;1 CJ.ll:,J. ele 6tJ
experiencia original e,r.í moriqdo a elab orar una pedJ.gogía que -nd,
allá de h\ b,.irrer.1, hí,córica) y junrn a una or:enr.1ció11 liJci.1 el
fururo- )in·e pJ.ra que todo_¡ los ho/1/bre_¡ (omne,) apre11dJ11 rorl,z_¡ lai
cosas (o mniJ) de una manera holí.irica (o mnino)'. Por ello ,e ,1,p1r.1
nad.1 mi, que .i.l "biene:-rJr co111C111 del gene ro humano" (DK 1'1 ,
39.25 \. ) . LJ., e., cuelJ, corre:--ponditnre:, ,e conciben corno ··r,illere., dt
la humanidad" (/111111a11itaw officinae: íb. 7 1.40 ,. ) Debido ,1 ,11

camaño universal están pensados para no dar "recetas patentes", sino
para ofrecer impulsos más efectivos para la realización de la paz
6
mundial que (según Karl Jaspers) representa la "única salvación" para
el género humano amenazado de formas múltiples.
''Salus populi sprema !ex esto" (El bienestar del pueblo será la ley
suprema). Esra frase desde el esbozo del derecho constitucional de
Cicerón (De legibus 11!, 8) también es dominante en el deseo de una
reforma universal de Comenio (CC ll, 665). Dicha frase en él se
amplía a lo cosmopolítico sin perder el contacto con la realidad. Ya
como sacerdote recién ordenado Comenio escribió Cartas al cielo
(listowé do nebe; 1619) para denunciar públicamente las
discordancias sociales de su región . En 1637 publicó, ya en el exili o
polaco, su Vía de la paz (Cesta pokoje) en la que por la disputa con
Samuel Maninus, un pastor luterano, desarrolló "los principios
básicos de una paz religiosa" '. Comenio también participó en la
preparación conceprnal y, como delegado, en la primera fase del
CoLLoquium Charitativum en el cual el rey polaco Wladislao (en 1645)
en Torun intentó reunir las confesiones protestantes, exi~l~~~es en su
reino como refugiados, con los romano-católico{
Dicho coloquio se desarrolló, sin embargo, como un coloquio
1
"irritante"· y fracasó. Comenio no se desanimó por eso. Más bien,
revisando las experiencias negativas del coloquio de Torun (y de los
otros imemos de reconciliación) consiguió con creci~nte evidencia el
entendimiento de la necesidad de una reforma universalmente
concebida. En su obra tardía Lo único necesario dice en retrospectiva:
"Un Laberinto Largo y molesto jiu mi estudio pacifista (studium

irenimm). A ello diversos trabajos se refieren los cuales elaboré en el afán
de reroncíliar (si Dios quiere) a los cristianos que luchaban, unos contra
otros, por mestio11es de la fe de manera diversa, nociva y aun perniciosa"
(DK 18, 124.24-26). Él aclara en este contexto: "La obstinación con
la que lo~ criHianos luchaban entre sí, así como la inutilidad del
esfuerzo por la cual hasta ahora ejercían la reconciliación despertaron
en mí el conocimienco lleno de esperanza de que el todo se pueda rnrar
de forma mds fácil que las partes de ese todo, así como al cuerpo,
coralmence afectado por la enfermedad, se le debe administrar mejor
un medicamenro común que una tirita en la cabeza, en el pie, en el
coscado, etcétera. Mi deseo por tanto empezó a extenderse a ar¡uello r¡11e
65

�todo rl ghuro humano (litigante, por todas partfs, ron las rosa.\', ron sí
mismo y ron Dios) se reronriliara. Y nnpeté a buscar ron la 11/sta rnedío.1
y vías ron los rnales esto pudiera realizarse" (íb. 124.38-44).
Francamente se articula aquí la aspiración a una .tclaración
holfstica y universal del problema; para lo cual es característico que
no se detenga en lo meramenre teórico, sino que siempre rambién
tome en consideración la realización práctica de lo conocido como
necesario. Es decir: Los escritos de Comenio siguen por sí mismo~
fines correctores: "metas universales que no pueden superarse por nada
deseable. A tales metas pertenecen también medios seguros y permanentes
1
que dirfctamente nos introducen en lo deseable" (DK 15 1, 107. l 6-19).
En cuanto a sus libros de texto y esrudios didácticos, Comenio
expone que no los compuso como "pedagogo", sino como "teólogo"
(000 11/4, 27); de manera semejante tenemos que suponer que su
reforma pansófica finalmente está motivada por teoremas teológico~
y, pe dio, contiene más de una teoría contractual pragmáticamente
sutilizada que intenta domar la "naturaleza de lobo" del hombre.
Corno teólogo, Co menio señala que "Dios nos llamó a la paz (1 Cor.
7, 15)" (DK 1, 32.40) que "nuestro Dioses un Dios de la paz" (CC 11,
447), que el mensaje cristiano representa esencialmente un "evangelio
de la paz" (Efes. 6, 15) (Angelus pacis, § 4). De allí es válido para él:
"Tenemus sectari pacem cum omnibus" (Tenemos que proseguir la paz
con todo y con todos; DK 14, 309.7; CC I, 76).
1 .3. Hostilidad odiosa y consentimiento alentador

La perspectiva comeniana apostrofada abarca las "cosas" (b
naturaleza sensualmente dada y las circunstancias político-sociales),
"nosotros mismos" (el alma intelectual del hombre que tiene que
educarse completamente según sus potencias comunicativas) y "Dios"
(el origen eficiente, formal y final de todos los seres). Por ello
Comenio intenta superar las estrechas interpretaciones fideísticas y
biblicísras de lo que se considera "cristiano".
De esta interpretación pansóficarnenre concebida, resulta que se
sospechó de Comenio -incluso los hermanos de su propia comunidad
1
lo hicieron º- y fue objeto de hostilidades odiosas. Samuel Maresio
(profesor de teología en Groningen y belicoso guardián de la
66

ortodoxia reformada) creaba polémica.'&gt;, con max,ma vehemencia,
conrra el anciano Comenio (de casi 80 aflos). Le reprocha a él, que se
mostrara demasiado miedoso e indeciso "en la densa de la causa de lo~
protestantes contra los papistas" (Ancirrhericu.-,, Groningae 1669, Pág.
6). Para él, Comenio "e~ un hombre que aborrece roda polémica
contra los enemigos de l.i religión ortodoxa, y que en ello - a causa de
su indiferencia religiosa (ex rno in religíone i11di/ferentismo)- a rodas
las sectas ofrece su mano a la reconciliación y a estas ofrece los signo.,
de la confoaernidad" (íb. P,íg. 11 ). Eso e~, segün Mare~io, un
proyecro que "horroriza al todo cristiano" (íb., p:íg. 69). Y no sin
malicia, Maresio adjunta: "le molesta a Comenio ff"e ms pamófiros
consejos 11anidosos y asoladores, no los apruebo" (íb., pág. 4).
Lá polémica de Maresio se opone al parecer corneniano de que
las controversias teológicas deben ejercer~e " con amor y sin amargura"
1
(in amare, sine nmarore/ • Descuida el enrendimienro que Comenio
presenta con una cita de san Ambrosio: "Una rorrección fraternal tiene
mds efecto que 11na amsarión irnpet11osa. Aquelfa provora una
consideración respet11osa, esta arnsación, sin embargo, p: :.-d11ce una
11
a11ersió11" • Maresio, haciéndose roralmenre insensible a los proyecros
pansóficos de Comenio, se convierte en un apologista ciego (y a veces
rabioso), que siempre está defendiendo fórmula., dogmática~ que
exigen obediencia absoluca en los asuncos de la fe, y que, en caso de
negación, reacciona con agresividad franca.
Tal apologética en el tiempo de la Reforma y Con crarreforma,
especialmente en la Guerra de los Treinta Años, ha producido un
desastre indescriptible lo que rambién Comenio ruvo que
experimenrar "en su propia piel". A causa del aumento de las
rendencia~ ecuménicas y del diálogo interreligioso. actualmente ral
apologética parece -¡gracias a Dios!- en general superada. En ello se
puede considerar una rehabilitación tardía del deseo reformacorio de
Comenio.
Ya en m riempo Comenio, sin embargo, ha experimentado
también un reconoc1m1enro estimulante: Los concejales de
Amsterdam financiaron la impresión de sus Opera didactica omnin,
que fueron publicados en 1658 y recibidos de manera muy acogedora
(benignissime), porque en ellos se descubrían consideraciones
provechosas no sólo para la juventud cristiana, sino también para
otros pueblos se apreciaban como fructíferas. Además dichos
67

�consejales le pidieron a Comenio que -de igual manera que anees
Hugo Grocio, pero más concisamente que él- resumiera la verdad de
la religión cristiana en su "núcleo pansófico", para que se pudiera
comunicar con los pueblos paganos y mahometanos (con los que
tenían conexiones comerciales por codo el mundo). Para que
Comenio pudiera elaborar sus estudios sin estorbo, le dier_on a él,
como exiliado, una llave para la biblioteca municipal y le pusieron un
despacho a su disposiciónu.
2. "Consulta católica" como idea directriz para propuestas concretas
de enmienda.

para que terminaran la guerra marítima entre Inglaterra y Holanda'g.
En el invierno de 1641/42 Comenio, invitado a Londres por un
círculo internacional de amigos, concibió su Vía de la luz (Via lucis);
un escriro programático, por el cual -en medio de una simbología de
la luz altamente diferenciada, y en la perspectiva. de una filosofía de la
historia- se sondean las condiciones y posibilidades de un sistema
19
universal de enseñanza • Su Didáctica magna la proyecta para la
1
juventud "de ambos sexos" (DK 15 , 35.7) corno un ''arte universal
por el cual todos los hombres puedan enseñarse por el todo"(íb.
35.2).
2.1. Duda aguda, pero no una conrinua desesperación

Una primera indicación a los planes pansóficos refor_madores clara
de abril de 1645. Comenio escribe a su mecenas Ludov1cus de Geer:
"Estoy trabajando en una obra cuyo título es: Consulta católica para
la en· :,,nda de los asuntos humanos, dirigida al género humano, sobre
14
todo a los eruditos de Europa" • En este proyecto (cuya elaboración
Comenio gestionó hasta el fin de su vida, y que fue publicado
.
!&gt;)
pósrumamenre en dos volúmenes gran dís,mos se c~ncenrra_n, c_omo
en un foco, los motivos más importantes de humanismo e iren,smo
de la modernidad temprana: Se trata aquí de la reconciliación, no
solamente de las confesiones cristianas, sino también, de las religiones
mundiales. La mejora proyectada no sólo se refiere a parres del género
humano, por ejemplo a los cristianos; rnuesrra más bien -iY en ello
consiste lo 'cristiano' consecuentemente concebido!- una dimensión
global: El hombre representa aquí, por sí mismo, el "objeto" de lo:.
esfuerzo"' de una. reforma universal; simultáneamente es, por ~u
comtirución esencial, el "sujeto" que efectúa la perfección de sí
ITIIStnO.

Comenio es también consciente de que "rodo" en ~u proyecw
1
reformJ.torio no puede lograr:,e "'¡ las "parre~" e\tán de:,cuidJda:, • Por
ello Comenio, como reólogo, \e preocupa r;.unbién. dependiendo de
sus fuerzas, de la polícicá y de la en~eilanza pública. En 1655, por
ejemplo, escribió un discutido elogio ~obre Cario~ Gusravo, rey de
Suecia, porque esperaba que con él se esrabilizaría la lib~rr,Hi religio~a
de rodas comunidJdes reformadas, que vivían como refugi:ido., en la
1
Polonia carólica ' . A la edad de 75 ailos, Comenio envió su ingrl di'
fa paz (Ange/11s pacis) a los diplomático., reunido:. en Bred:1 (HoiJn&lt;l,1),
(,H

Desgobierno y guerra, disputas estériles entre los doctos y
discordias fatales enrre las confesiones, ocasionaban (como se ha
mencionado antes), a Cornenio la iniciación de su proyecto universal
de enmienda. Con este quiere habilitarnos para recuperar "la paz con
las cosas, con los hombres y con Oros" (CC ], 35). Conductor es en
ello la reflexión, que cada esencialización de un particular
espaciotemporal, a causa de la nihilidad inherenre en ello, se hunde
siempre de nuevo en sí mismo. Todo esto se puede ilu.mar con
numerosos ejemplos de la historia universal. Con respecto a ello
Comenio considera: "En vano hasta ahora se han esforzado a1ueilos 111e
trataban de establecer un reino 11niversai para iÍ mismos o para alg1ín
hombre" (CC 11, 790). De allí resulta: "El hombre debe buscar m meta
final mds allá de lo temporal y espacial. Porque en medio de lo visible y
lo caduco, el hombre no halla ning1,n lugar en el que pueda mantenerse)'
donde pueda encontrar el cumplimiento de si mismo'' (DK 14, 27.2931).
Un diagnóstico perspicaz del mercado de vanidades humanas,
presenta Comenio (en 1623) en una obra temprana poéticamente
agradable, en Laberinto del mundo. La crítica aquí, se refiere a todas
las ocupaciones sociales: a los artesanos, milirares, nobles, tilósofos e
incluso a los clérigos. En codos se acusa, cómo la presunción
aurocrárica aislante produce consecuencias fatab para la vida común
de los hombres. Comenio con ello persigue meras semejante., como el
jesuita contemporáneo Baltasar Gracián ( 1601-1658) que en su
Crfticon azora las desproporciones en la cultura corre.,ana de la
69

�modernidad temprana de España, y que por eso_ t~~ta de
introducirnos al desmgaifo, es decir a la "liberación de la dus1on
. , an lOla
1
b
ilustración; a la desilusión (Ent-rauschung) y a la 1~sem agu_ez •
Pero -de otra manera a los existencialisras modernos - Comento no
se detiene en la mera &lt;lescripción de las deficiencias; no se abandona a
la "embiaguez de la vanidad general":, . En sus remp~ano~ escritos,
para su consuelo (especialmente en su Centro de segundad f~entmm
semrítatis} de 1633), no se entretiene con vanas promesas a¡enas al
mundo; está aquí, más bien, profundamenre m1~tivado_ y dis_pue_sto a
la enmienda universal de los asuntos humanos . El d1stanc1am1ento
de codo lo contingente en este contexto, se prueba como condición
previa necesaria para una reforma que se en:prende ~ajo el aspe,~co
holístico y con una necesidad interna. Comento acentua con ello: La
duda es el principio del saber en tanto que estimule" (no la
desesperación de lo defecruoso, sino) "la investigación de la verdad"

(CCl,813).
2.2. Auto-relacionalidad pura del ser absoluto como primordial 'de
dónde', 'en dónde' y 'a dónde' de todos los entes.

Por el distanciamiento del acto dudoso, se aclara y agudiza la
mirada a roda el ente visible. En ello se pierden opiniones triviales
(como, por ejemplo, la de que el ente espacio-temporal sea la causa
suficiente de sí mismo o nazca por un puro "azar". El sujeto del
pensar sensibilizado se hace consciente de que el ente visible no pueda
entenderse - ni según ello enmendarse- , si no está realizada la
transición interna hasta el fondo del ser incondicionado, hasta lo que
"es" puramente por autorrelacionalidad. Las fases del movimiento de
este fondo onro-a.rmónico, Comenio las logr:i exponer combinando
ingeniosamente citas bíblicas y adjuntando la tríada pitagórica de:
'principio', 'medio ' y 'fin'. Comenio aclara: "Dios ... dice a Moisés que su
nombre es 'yo soy el que soy' (Ex. 3:14); por eso indica que su ser se
mueve de sí, por sí y en sí. Porque de él, por él y en él están todas las
cosas (Rom. 11:36). Aquel por canco es de sí mismo antes que el otro
es de él; es por sí mismo antes que el otro es por él; es en sí mismo
ames de el otro es en él. Como ente primero, es naturalmente antes
que codas las cosas. Porque rodas las cosas tienen su principio, su
70

~edio.y ~u_fi11 en él; él, s_in emb_argo, posee en ~í mismo un principio
sin prtn~1p10, un medio stn medio, 1111 fin sin fin " (AS 951 ).
Segun ello, el fondo divin~ del s_er .~e presenca por un ritmo triple
q~e p uede marcarse. con el_ ~nmord1al 'de dónde', 'en dónde' y 'rz
don~e _ del ser 111cond1c1onal y que por estas fase~ de su
~,nov11~,1enro, - moviéndose- permanece idéntico en sí rnisrno. b
anres de to~as las cosas, namralrneme no en ningün senrido espacial
o temporal., s1110 en un sentido óntico-consrirucional. E:; decir: Cada
herer?gene1dad y cada alteridad (con respecto al contenido), e., d
excluida. del fond~ del ser. Este puede ser sin el enre, pero esre no ~in
aquel. En el sentido ~e esta diferencia onrológica (por la cual esrá,
concep,ru~lt11enre, eliminada la mezcla pamefsra entre Dio~ y mundo)
ha de_ decirse: El fondo divino del ser, es rrascendenre en cuanto al lo
espac10-rempora!; y permanece así, si lo deja ''ser" a cama de su
autocomun1cJ.c1011 abundante. Él es la inmanencia trascendenre
dentro de c~da ent~ c~ncretamenre dado, y puede averiguarse en éste
como la reJ.l1dad pnnnpal de roda lo dado.
~n su _Centro de seguridad, Comenio se refiere :i tales conexiones.
~e _s'.mboltzado en un árbol cómo todo lo visible asciende desde lo
111v1s1ble, y lubla en esre conttxro de un triple ''rizoma" de rodo lo
creado, cuya creatividad se caracteriza por la interpenerración distinta
de 'poder', 'sabiduría' y 'bondad (moc, rnoudrost a dobrota; DK 3,
483.33). En el Prernrsor de la pansofla de 1637, explica incluso con
res~ect? a la_ mis1.~a ~ríada (que se presente aquí por potentia.
1

sap,entw, b,onttas): Q111en conoce estos tres, lo conoce todo; porque en
11
este triple genero consiste La totalidad de las cosas" (DK 15 , 36.42 s.).

2.3. Autocerciorarse del hombre por

e

• ,

memona, 'intelecto' y

'voluntad'.
, ~a concepción mencionada arriba, pierde la apariencia de lo
mpttco , c~n pronto como se considera la significación onroanrropolog1ca. que ~omenio presenta con las siguientes palabras: ''Si
estamos en D10s y s, nos conservamos por memoria (pamér'), intelecto
(rowm) Y voluntad_ (vllle/' en él, tendremos paz y seguridad" (DK 3,
487.15 . s.). Ev1dencemenre, Comenio introduce aquí el
aurocerc1orarse del hombre, siempre perteneciente al ser de las cosas,
71

�f

. "
se uridad" con L1 participación ~ro~esal
como lo que garanma paz Y •
por cierro, no significa
1
del fondo divino del ser. Aquel a _Pª~ se_góurac,readora de la inagorable
.d
, bº 1·mplica a 1m1tac1 n
l
nada ríg1 o; mas ien
ºd
, y un ser enardecido por a
.. d d
e conmov1 o por esta
creat1v1 a , un s r
f . d por Comenio con un
realidad actuante. Eso está para rasea o
hexámetro de Ovidio {Fasti 6, 5):
, .
, "(CC 11 784)
"Ést Deus In nobís, agitánte calesnm11s tpso
' d
'')
. t as que él accÚJ nosotros nos cnar ccemos .
(" Dios esrá en nosotros; y m1cn r
. resenra en el sol externo en el cual han
Dicho enardecerse, ya se P ' d , ( .
'ta/is) un 'esplendor'
.
• der genera or VlS genz
'
de disringu1rse un Pº
, . ·ri
e (calor) (DK 4, 407.2-6).
b
d ( ¡ d ) y un 'ca1or v1v1 1cant
ilustra or sp en or
. ¡ demos decir que cada hom re
En referencia a esta analogía n~rura_, ~do d m~ntal posee una afinidad
.
· tud de su ,nrerion a
'
d
~,ngular, que en vir
·h
d
"sol interno" consciente e
·
e
que
acerse
e
un
•
al origen del ser, nen
. . . ·
mo el hombre interior
, .
E· roceso se in1c1a tan pronto co
.
"(
s1 mismo. ste P_
.
acidad, "que acoge en sí nusma por
realiza su memoria como una cap
I ente percibida~ allí las
·d
1 ) ''la~ cosas sensua m
•
I
e:.uucturas
ea es
·
.·
" (D K 15 11 195.6 s.).
. .
.. · de nuevo las remtuye
'
.
conserva y. s1 e:, necesano,
.
. la relación real y mundial
Así considerada, la memoria garanma
b.
. d d de las
•
·
.
h
ano · La ar marte a
·1
I
autocerc1orar~e
um
d
d I
e acto . e
. 11-•lmas
.
.d
,
.
.
se
evita
porque
en
e
o t eo 1og,ca:., .
comuucciones raCIO ª ·
. DK 151 ¡ 83.11). los
1
d ¡ cosas (inte!lectus rerum,
·
imetecto e llS
, .
•
..' n
resenrados de ral manera que ~on
contenidos problemac,cos edstad P_ .· . p el 'e,plendor' del incelecco
, ·
. p r ello pue e ec1r~e. or
·
por s1 mismos. 0
.
,
,c.co de la.) co,a:-.,
.
.
1 • oder generauvo
e:-.peclll
d1ferenc1ance, e P
.
.
·presividad distinta. En v
1 111emoria com1gue :-u ex ,
.
·1
almacenada:-. en a
• '
•
v
por
la
e\trucrura
rea
1
por escas. precondiciones inrra-me11::;ite~v;e;: ,11olr111tad ~orno "centro
aclarada rnrelectualmenre-, ~e co .
,
" ('b 183 12 ~. ). A la
d· . l.i accione~ humana~ 1 ·
·
d
conducror e ro as :·
d
d . "calor" se debe que lo
•
1 · ·d· d propia de la vo1unta Y t su
' ·
.d
impu
s1v1
a
.
d
¡.
da
·1 L1 J)ráctica }' ,e integra en la v1 .i
teóricamente mira o ~e era., a '
d
. d e como una
L . deliberacione, precedenr6. pue en enrtn en,
fi
.

común.

. ~~
(olo'gica .de u11.1 frase forrnul.ida en una con e-renc1JI
¡)rec1s1on
on
,
d
, 1 · .1ge11 de
, .
. b . "C dJ hombre e,ca creJ o :-.egun a 1111
ecu111en1ca, a sa er.
J
d ¡ b dJ i11u.d a
. T . o.,1, De allí puede aclarar,e que ca a 10111 re ti 1 1
D10,
rin
·
'
edio t t a
111
,
.
a
qué
época
o
a
qué
nación
pertenece-.
por
que :-.exo,
72

coherencia triádica de memoria ' real ', inrelecro 'ideal ' y voluntad
'final'; expresa uno completo en sí (y por ello un divino). (Eso ya
puede considerarse en el hablar cotidiano, fundado en la frase
elemental, que consiste al menos en sujeto 'real', predicado 'ideal' y
cópula 'final '. Por eso decimos aJ hablante anacolúticamence:
';·Complete su frase! ¡Complétela, para que podamos continuar la
conversación!")
El proceso ternario, aquf indicado aparece, por cierto, para
nosotros siempre sólo bajo la condición espacio-temporal; por su
ritmo inrradiferencial, no obstante, transciende todo lo espacioremporal. Participa de la energla creativa del "sol eterno", es decir del
acto de ser de Dios creador, que por sí mismo está más aUá de las
condiciones mundiales. Comenio, ilumina estas conexiones
estructuro-analógicas diciendo: "Oros es aquel poder eterno, que todo
lo funda y sustenta, la sabiduría, que todo lo gobierna, y la bondad,
que todo lo erige a fines saludables. El hombre, sin embargo, es una
imagen de Oros, que está dotada de un poder semejante" (a saber, de
26
una memoria real fructífera ) "de un intelecto y una vo: ....:~r:id" (CC
TI, 154).
El autocerciorarse, constituyéndose de memoria, intelecto y
volumad; posibilita al hombre, para que conozca en la naturaleza
sensible un "espejo luminosísimo del ilimitado poder de Dios, su
1
sabiduría y bondad" (DK l 5 , 57.13 s.). Es decir· De tal manera
Dios, mundo y hombre; pueden concebi rse en convenio y armonía
por medio del único acto de ser (que significa un expresarse inmanente), y en consideración a los modos del ser esencialmente diferentes.
Dicho acto de ser se presenta en "Dios como en el arquetipo (ut in
archetypo), en la naturaleza como una acuñación de Él (11t in ectypo) y
en el arce humano" (q ue reúne en sí la naturaleza a lo divino) "como
en un contraproyecto (ut in antitypo}" (DJ 15 11, 38.24 s.).

2.4 ¡Ninguna esencialización de lo negativo!
Esta perspectiva, en la cual ser, conocer y obrar son concebidos
como una plenitud actual, y que por estos momentos ha de
caracterizarse como una totalidad onto-logo-étici', otorga a Comenio
una certeza interna; dice por eso: "La nihilidad de este mundo va a
desaparecer. .. ; el ser, sin embargo, que viene de Dios, va a existir
73

�perpetuamente" (CC I, 667). Este conoc1m1enco de la positividad
pura del fondo del ser, elimina cada indiferentismo "idealístico",
según el cual el ser y la nada (así como lo verdadero y lo falso, lo
bueno y lo malo), constituyen la unidad primordial, y según la cual
Dios, debe parafrasearse como "un contrario eterno entre tinieblas y
2
luz" 8; y (desde Jacobo Bohme) el tormento (Qua!) irmadiv~~10
presenca la fuente (Quelle) de las calidades (Quafitdten) de las cosas
Comenio reprocha cal encendimiento, anotando en Jacobo
Bohme que él designe a Dios, con menor preocupación (minttS caute:
CC I 363), como el autor de lo bueno y de lo malo JO. Contra e1 puro
voluncarismo, que es característico de las construcciones sistemáticas
del racionalismo idealíscico; Comenio apunca, con respecto a lo que
resulta de una interpretación integral de la interioridad del espíritu
humano: "Querer acuñar la voluntad antes del intelecto de las cosas"
1
(y sin él) "es un juego inútil" (DK 15 , 183.14~16). Porque "lo que es
desc0,.,')cido, tampoco se desea" (ignoti mdla cupido-'1,- DK 18,
J 64.33). En un análisis más detallado esro significa: "Nada se
proyecta por la criatura inceleccual, nada que ames no estuviera en la
voluntad. Pero nada está en la voluntad, que antes no estuviera en el
incelecto; y nada está en el intelecto, que antes no estuviera en el
sentimiento. Pero nada, tampoco está en el sencimienco, que antes no
estuviera producido en el fenómeno; y nada está en el fenómeno, que
antes no lograra la existencia. Nada, sin embargo, logra la existencia,
que antes no estuviera en la esencia de las cosas. En las cosas,
finalmente, no hay nada, que antes no estuviera en el creador divino"
(CC I, 655).

2.5. Autonomía como participación cooperativa de la realidad
divina.

Dios, en este concexro se muestra como la "causa de las causas"
(íb. 652), la "esencia de Jas escencias, de dónde, en dónde y a dónde
todo se constituye" (íb. 651 ). Es el puro poder iniciativo, la pura
sabiduría de la mensura, la pura bondad completiva. Es decir, en
otras palabras: "Todo sin Dios es nada" (Omnia sine Deo nihil; DK
1511, 26.44 s.). "La criatura, como criatura, de sí misma nada tiene
más que su nihilidad. Recibe, como un arroyo de .su fuente, de Dios
su esencia, su vida, su mov1m1enro" (CC 1, 650). Todos los
74

fenómenos espacio-temporales son efluvios de la superfluidad dentro
de la abundancia divina. Al hombre le conviene en e.~te contexto
averiguar los elementos, contenidos en las criaturas, según su
constitución esencial, y ordenarlos, dado el caso, en nuevas
constelaciones (hasta ahora desconocidas). Experimenta con ello, sin
embargo, sus límites. Porque "lo que no posee una cosa según su
disposición, por ninguna fuerza puede atribuírsela" (íb. 640). El
encabritarse titánico, contra estos límires, produce la ilusión de que
todo lo puede (Machbarkeitswahn). Falsamente se supone aquí, que
Dios es un "rival" del hombre creativo; no se comprende que Dios,
desde su esencia, es "sumamente bueno y comunicativo" (Dew ... est
mmme 'bonw et comm11nicativ11s") (AS 463). Comenio acentúa: "Dios
ha creado las cosas para nosotros, nos ha agregado a nosotros, nos ha
dado a sí mismo" (se nobis dedir; CC 1, 75). A la pregunta ~Qué es la
"extrema tontería"? Contesta el anciano Comenio: "O negar a Dios o
temerlo a Él" (Stuftitia extrema quid? Aut negare, aut metuere Deum;
DK 23, 33.44
De tales deliberaciones onco-teológicas, Comenio saca la
confianza casi inagotable, en el buen éxito de su proyecto de una
reforma pansófica. Ésta se realiza "Deo duce, ratione luce, senm teste''
(DK 12, 83.3). Comenio la entiende como una "llave general" (clavis
11
generalis; DK 15 , 40.32), para la solución de los problemas
urgentes, corno una empresa que es más importante que codos los
éxitos externos espectaculares, por ejemplo, la "conquista de Troya"
((b. 29.34 s.). Por eso cada desánimo, cada desesperación, para él es
"una ofensa a Dios" (íb. 45. 12 s.). Las reflexiones arriba esbozadas le
dan a él la certeza: "Dondequiera que la ayuda humana cese, empieza
la divi na" (CC I, 655). Sabe que la teonomía, no sólo no impide la
autonomía humana, sino que primeramente la funda, así como lo
expresa, por ejemplo, el compositor Johann Sebastián Bach'j. La
conexión siguiente debe notarse: Como el Dios creador es el del mal,
por el rnaf y en el mal es todo, así la reforma pansófica se realiza luego
que "de nosotros mismos empezamos, por nosotros mismos
avanzamos, y en nosotros mismos ponemos nuestro deseo" (íb. 26.36
s.). O, dicho de manera más común: Como toda la criatura es una
obra de la Trinidad operanreJ4, así debemos aceptar que "la obra de la
restitución (opus resitutionis) necesita coda la Trinidad" (CC 1, 1221

s.t

75

�s.).

El sinergismo entre la obra divina y la humana, Comenio trata de
ilustrar por medio de una comparación diciendo: "Una campana
suena tan pronro como es rocada por la mano humana (aunq~e la
mano no es lo que suena, sino la campana). De manera semeJante
nuestro corazón se entrega a Dios solamenre, cuando es 'rocado' por
la mano divina. Y, a pesar de todo, nuestro corazón es lo que se
conviene" (por un propio impulso que lo hace 'sonar') "y" (por de~~o
al origen) "se cransfiere al corazón divino" (íb. 1225). En conex1011
con san Agustín (Sermo 169, 13) podemos decir: "Dios nos ha creado
sin nosotros; pero a nosotros no va a salvarnos sin nosotros ... Porque
en canro que no somos, no pedemos colaborar (cooperari) con Él. Lo
podemos hacer, no obstanre, porque a nosotros se nos han otorgado
el ser, la vida, el movímiemo, el deseo a lo
bueno, el juicio libre y la voluntad" (íb. 1224). De allí resulta:
Tanro san Pablo (1 Cor. 3, 9) se designa a sí mismo y a los apósroles,
que anuncian a todo el mundo el mensaje de la sal~ación'. como
"colaboradore~ de Dios" (cnivEpyoi Owú), como Comen10 ennende a
codos aquello~ que gestionan la reforma pansófica como "cooperarii
Dei" (CC 1, 77).

otorgadas a él (las reales de la memoria as{ como las intelectuales a las
de la voluntad) y, por último y no menos importante, cooperando
con el Creador Trino -se produzca a sí mismo, en un mundo pacífico
en el que, como un todo armónico, se represenra la plenitud del
origen divino. Cada uno está obligado a ello, por lo cual Comenio
formula, utilizando el medio estilístico de una alocución personal:
"Te conjuro a ti, el que lee esto, que te examines a ti mismo: ¿Si
tienes que buscar la verdad, no vas entonces a desear poder lograr las
causas de las cosas omnipotentes?" (íb. 70).
Eso quiere decir: Los especialistas científicos, los cuales eliminan
el aspecto ético, los sagaces versados, los cuales no permiten ninguna
simulación, pero, no obstante (tan pronto como se seducen con
ventajas momentáneas) "participan en rodo"J5, ya no encuentran
ninguna aprobación en la dimensión en que "la verdad universal y
común'' (DK 15'1, 46.24) se intenta. Porque ali{ se craca de una
"sabiduría completa, que en sí todo lo concluye y que es coherente en
sí por rodas partes" (íb. 15.8 s.). Según esta sabiduría, ya no se apilan
las maderas muertas, una sobre otra (como lo hacen los
enciclopedistas); la ciencia nueva que se aspira, se compara más bien
con un "árbol que crece por sus propias raíces, por sus innatas fuerzas
vitales, se despliega en ramas y broces y produce frutos" (íb. 28.30-

2.6. Condiciones de la reforma pansófica.

33).

La reforma pansófica, puede compararse con un nacimiento, con
un renacimiento o regeneración del género humano. En ello .,e
implica además una "mayéucica", universalmente aplicada, segt''.n la
cual. se exige la colaboración de todos lo~ parricipanres. Comen10 lo
ilustra diciendo: "Cuando un niño nace, eso es la obra de DIOS y de
la madre. Pero también el feto mismo debe colaborar, buscando la
salida y enconrrindola; así también la comadrona y ~lis a:,isrenres no
deben e~rar ociosos" (íb. 77).
Así también, al que Sócrate~ pregunca, está bajo la exigencia de
que por sí mismo "dé a luz" la verdad común de lo problernarizado,
así como, .,egún Comenio, todo el género humano :..ufre los "dolore~
de parro". En el conrexro de la globalización, que se inicia ahora, la
rarea inaplazable consiste en que el género humrno, aprovechando
todas las posibles fuentes de conorn111enro (la~ narurab,
inrramentales a~í como las divina~), ;1crivando toda.1 la:, capacidade~

Esta concepc1on completamente orga111ca de la realidad, se
garantiza por una reducción de la complej idad correspondiente, en
tanto que por esta la multitud de lo existente no se destruye, sino que
se presenta la constitución interna de ella. El camino que lleva a ello
es "l. Desde la confusión" (múltiple) "a través de la sencillez hacia la
Unidad" (efectiva), "Il. Desde los errores a través de la reprimenda de
las -meras- opiniones hacia la Verdad' (determinante), "111. Desde
las luchas y combates verbales egoístas a través del amor unificanre
hacia la Paz concorde" (por la cual todos se abarcan) (CC 11, 436). El
"uso ético" (DK 18, 343.35) de ello consistirá en que los hombres
"hablen y obren así como piensan, sientan y obren así corno hablan, a
hablen y sientan así como obran" (íb. 343.39-4 !). Para que ello, (por
la interpretación mutua de los realia, mentalia y verbalia; íb. 343.14
s.) pueda lograrse, tal autenticidad, codos son exhortados a que
"depongan los anteojos de ios prejuicios y así, con espíritu libre,
entren en la conremplación del teatro del mundo. St¡ juicio sobre las

76

77

�cosas no debe orientarse a lo que anteriormente se habían oído sobre
eso, sino a las cosas mismas ... Porque si eso lo dejan de adverrir, no
engañan a las cosas, sino a sí mismos; de tal manera que, el que mira
por un cristal coloreado no colorea ni engaña a las cosas, sino al
11
sentido de la vista" (DK 15 , 50.2-8).
2.6.1. Autopsia en lugar de una razón que juzga a priori.
Para la nueva era de una ilustración común, proyectada por
Comenio, el principio de la "autopsia" (íb. 21.33) va a ser
dominante. En ello, se implica que codas las cosas deban considerarse
"con ojos propios" (CC 1, 770) y (en relación continua a lo
considerado) juzgarse por la propia razón libre de prejuicios. Cada
"juramento" en las palabras de un maestro humano ya no es necesario. Comenio acentúa con ello: "En el futuro les dará vergüenza a
ellos, referirse en el ámbito de la metafísica, de la física, de la ética y
de la polÍlica; a las autoridades donde con razones se puede
11
argumentar" (DK 15 , 42.19-21). De arra manera a como la
''ilustración" históricamente realizada, que se focaliza en "razón que
juzga a priori", Comenio, supone que su "a priori" del conocimiento,
está fundado en la relación con el ser. Su pensamiento por ello es
inmune al "callejón sin salida" al fracaso que (como se puede mostrar
en Kantj6) es evidente, si se requiere una aclaración del tránsiro, desde
las categorías hacia lo empírico, desde el deber abstracto hacia lo
concreta de la vida cotidiana.
En distancia perceptible a un solipsístico monólogo, la ilustración
propuesta por Comenio, significa un "discurso libre de cada
dominación". Pone de relieve con ello: "No hay ninguna causa que
nadie deba recelar de asociar a estas propuestas. Porque él será por sí
mismo, en todo y en lo singular un agente, un juez y un testigo.
Esperamos que en este camino, se consiga un progreso. Nadie aquí se
arrastra en una selva de autores desconocidos, sino que se guía, de tal
manera, a rravés del campo abierto de las cosa.~, que con sus propio!&gt;
ojos puede contemplar y sensualmente experimentar todo. Porque
solamente las cosas, que son lo que son, no!&gt; pueden guiar a la
concordia" (CC 1, 107).
Así, el pensamiento es puesto en la condición de conseguir -más
allá de las opiniones subjetivamente reducidas-, el horizonte de lo
78

que a todos nosotros nos obliga profundamente. "Porque las co:.a!I
permanecen" (en su condición esencial) "para codos inmurablemence
las mismas, nuestros varios aspectos son insigniftcances. La tierra, por
ejemplo, lleva a todos del mismo modo, aunque preferiríamos que
devorase a los que odiamos. El sol dirige sus rayos de mismo modo y
directamente a todos nosotros; que nosotros -el uno al orro- con ojos
envidiosos nos miremos, no desempeña ningún papel. La rosa huele
tan dulce para los judíos, como para los cri!,tianos etcétera.
Igualmente Dios, es también el Dios de todos los hombres; lo que
dice, lo dice del mismo modo a todos los que están dispuescos a
escuch,ar" (CC JI, 451).
2.6.2. Descontento con los intentos anteriores de reforma.
Desde ese nivel de pensamiento, conseguido con ello, es
comprensible por qué Comenio tenía que chocar con algunos
confesionalistas como Maresio. Su aspiración a la armonía común, le
depara la ''desarmonía'' con este. Comenio - oriundo del ~i •. ~iro de la
reforma husita- pone de relieve que es una "confesión de la
imperfección'' (imperfectionis confessio), si alguien asevera que es un
'husita', un ' luterano', un 'griego-onhodoxo', un ' romano-católico'
(íb. 482). De semejante manera critica (íb.) una deficiencia en
aquellos que anuncian que son 'platónicos', 'arisro!tlicos', 'estoicos'
etc. Así, en el mismo lugar, reprocha el chauvinismo de los que se
presentan como 'austriacos', 'españoles', 'franceses', ere.
Claramente Comenio, también expresa su descontento con lo
que se logró en la así llamada Reforma; aclara: "Hasta. ahora ninguno
de los reformadores, ha recibido en su proyecto de enmienda, codos
los ámbitos para los cuales es necesaria la enmienda. La obra de cada
uno se quedó, más bien, en un fragmento. Como cada uno fue
arrojado por las circunstancias de acá para allá, como fue estimulado
por esa o aquella siruacióll precaria, así empleó sus fuerzas y su
sagacidad para poner remedio" (íb. 362). "Varios inrenros, por cierro,
se llevaron a cabo repetidas veces: en ciencia por Valla, Perrarca,
Erasmus, Budaeus, Ramus, Carcesius etc.; en religión por Waldes,
Hus, Lutero, Calvino, los anabautiscas, por Socino; del mismo modo
por el Papa y por uno u otro soberano, en los concilios de Consranza,
de Basilea, de Trenro, por el cumplimiento violenco de ellos por la
79

�espada; en política: por la eliminación de una u otra tiranía, por _la
promulgación de leyes y por la proclamación de nuevos Estados. S111
embargo, en rndo ello se debe considerar que: "solamente en casos
raros procedieron de manera pacífica. Hasta ahoa, rndo está lleno de
violencia, de sonidos de guerra y de disociaciones más grandes" (íb.).
El resumen del anciano Comenio reza: "Nadie -hasta ahora-, ha
empezado con toda la obra; todos gestionaron solamente algo
particular" (DK 23, 211.1 O s.). "Una reforma completa, hasta ahora,
no se ha relizado" (CC 11, 599). Para que la reforma se promueva
-esa reforma que Comenio proyecta y que (íb.) parafrasea como
' renovación' (reparatio), 'restablecimiento' (restittttio) o ' regeneración'
(regeneratio)- aconseja Comenio: "Un reformador, no debe ~er w1
sectario, ni un partidario de una secta, sino de la verdad uni:ersal
católica" (DK 23, 80.23 s.). Es decir: En favor de la enmienda
pansófica, cada intento de sugerencias ideológicas, tiene q~e
rech ~~-~rse. Comenio comenta: "Yo no voy a reformar a nadie;
explicaré sólo, que la reforma es necesaria para codos, entonc~s q~e
cada uno se reforme a sí mismo, cada familia a sí misma, cada 1gles1a
a sí misma, (cada) república (a sí misma)" (íb. 98.32~34).
El orientarse mutuo de los hombres, con respecto a las
condiciones ónticas de la reforma universal, no está excluido, en este
contexto, sino que debe, más bien, considerarse como comtiruyente.
Como ya ha sido mencionado, Comenio parafrasea (desde 1645), su
proyecto reformatorio como 'consulta católica' (consutatio _catholica)
definiendo: "Se dice que los hombres se aconse¡an a sí mismos, en
tanto que consideran en ello, cómo tienen que fu~1d~rse
correctamente las nuevas cosas, cómo las destruidas deben resmu1rse
y có mo las perdidas pueden . recuperarse" (CC 1, 5_6). En e~ca
consulta, ninguna cosa puede ni debe embellecerse. Segun Comen10,
lo inconveniente a veces, puede aumentar tan enormemente, que sólo
la proeza hercúlea de h "purificación" del estable de Augías" _(CC _I_I ,
407) promete una ayuda eficaz. Pero jusramenre en cal s1cuac1on
extrema, se manifiesta la urgencia de la colaboración (cooperatio).
Porque "como nosostros -uno de otro- nacemo~. a~í es necesario que
nosotros - uno de otro -nos regeneremos y reformemos" (íb. 405).
Con respecto al caso de que la enmienda pansófica - a causa de
una resignación- se estima, como irrealizable; Comeni_o pone ~u
atención en lo siguiente: "Los asuntos humano.,, por cierto, esta11
80

corrompidos, pero no (totalmente) destruidos. Porque bajo la
fermentación de los errores, vicios y desconciertos; queda conservada
perpetuamente la sustancia de la acción divina. Además, aún existen
el deseo por saber, el respeto sensible a lo divino y la tendencia a
obrar de manera tranquila. Todo eso no ha que renovarse o crearse de
nuevo; más bien, debe arreglarse y, con la ayuda divina, mantenerse a
raya" (CC 1, 68). En ello también está implicada una crítica de un
estilo de vivir demasiado despreocupado. En una evidencia, propia de
él, Comenio exhorra: "Nadie debe tomar la decisión de imitar a las
cigarras ociosas, de tal modo que brincando por los prados y cantando
dejan pasar inútilmente el verano de su vida, e inicien de tal manera
el camino de la futura falta de víveres" (CC 11, 485).
2.6.3. Cristianismo universal como participación del logos.

Ya que la reforma pansófica, sólo puede salir bien como una
empresa colectiva, Comenio insiste diciendo: "Ningún hombre, debe
ser excluido de esta consulta; ninguno se excluye a sí mismo" (CC r,
105). Porque ésta toca a todos, a rodos tiene que extenderse la
comunicación" (íb. 106). Y ya como Precursor de la pansojla formula
- lo que fue para un teólogo-, ligado a una confesión especial,
sumamente chocante y escandalosa: "Queremos que durante la
composición de las obras pansóftcas, contribuyan todos aquellos que
han elaborado consideraciones sobre el ámbito religioso, ético,
científico y también artístico. No se tome en consideración aquí, si
alguien es un cristiano o un mahometano, un judío o un pagano,
además, si pertenece a una secta entre estos, si es un pitagórico, un
académico, un peripatético, un estoico ... un griego o un romano; si
proviene de la época antigua o moderna, si es un doctor o un rabino.
Todos ellos, cada iglesia, cada sinoda y cada asamblea, tiene que ser
admitida y escuchada, si pueden prestar algo bueno" (DK 1511 , 33.1219).
Comenio se disculpa en este contexto, porque en su Sinopsis de la
flsica se dejó llevar, "por el ejemplo de fanáticos piadosos", a nota.~
hostiles sobre Aristóteles y los paganos (íb. 34.37-40). Su mirada
interior, mientras tanto, se dilató de tal modo que puede decir:
"Todos los que nacieron como seres humanos, tienen que dirigirse a
la misma mera que si rve para llegar al honor de Dios y a la propia
81

�felicidad. Nadie debe excluirse, ningún hombre, ninguna mujer,
ningún joven, ningún anciano, ningún noble, ningún plebeyo,
ningún artesano, ningún campesino ere. Todos son, del mismo modo,
el linaje de Dios (Hechos 17, 28); a todos los que les dejaron enrrar
en el teatro del mundo, se les dijo ¡Venid y mirad las obras del Señor!
(Salmo 46, 9)" (íb. 53.38-44).
Esre horizonte universal, se da para Comenio especialmente con
respecto al lagos (Aóyo~). al Verbo divino "por el cual codas las cosas
fueron hechas Uuan 1,1-3; Salmo 33, 6, 9)" (AS 67) y el que se ha
encarnado personalmente en Cristo. Comenio comenta: "Antes de su
encarnación él (el logos) jamás estuvo ausente. Y no le falta a ningún
hombre en aquello que es necesario para su salvación" (CC 1, 1283).
Según la teoría de las causas, con el lagos es concebida la causa
forma/is, es decir una estructura ideal, que desde dentro gobierna todo
lo sensible real, que ya fue investigada por Heráclito, Sócrates,
Platón, Aristóteles y que, especialmente por los estoicos, fue
parafraseada como "razón seminal" (Aóyo~ cmEpµanKó~( .
Justamenre en este lagos se funda el entendimiento, único y común,
del hombre mismo y del mundo. Con respecto a esto san Agustín
aclara: "La cosa misma, que ahora se llama religión cristiana, ya existe
en los antepasados; desde el principio del género humano nunca
estuvo ausente anees de que Cristo apareciera en carne. Desde ese
momento comenzaron a llamar la verdadera religión, que siempre
8
existió, 'cristiana'j " . Comenio participa en esta concepción y refiere
sin objeciones críticas: "San Justino (el mártir, t 165) ha nombrado a
Sócrates, que injustamente fue condenado y que sufrió la injusticia
pacientemente, un cristiano. Lo ha hecho, porque él (Sócrates) imitó
a Cristo al que, por cierto, no conoció según la carne, el que, sin
embargo, le fue conocido por la razón universal de lo bueno (in
universali ratione boni}"((b.)
Comenio por ello, anticipa el teorema del 'cristiano anónimo ',
formulado en el siglo XX por Karl Rahner39; pero a la vez lo explica
más audaz y más consecuenremenre que éste. Como se ha
mencionado arriba, Comenio, po r su concepción universal de lo
cristiano, experimenró una oposición impetuosa por parte de los
40
suyos, y rambién de una "ortodoxia inquietante" en general. Eso da
qué pensar; y en una perspectiva de la historia eclesiástica, se sugiere
un cierto paralelismo entre san Pablo y Comenio: Como el primero

"le resisd (a Pedro) cara a cara" (Gál. 2, 11 ), p.ira di~pen~ar a los así
llamados crisrirnos paganos de Lis leyes de la .,inagogJ (sob re rodo de
la circuncisión), as{ Comenio ' resistí cara J cara' el dogmari.,1110
confesionalista que encontré en ., u ciempo, para conducir el
cristianismo a su rarea verdadera: La de la reconciliación de lo.,
pueblos y de la pacificación del mundo.
La conversión y evangelización de los paganos en e.,re contexto,
no significa que algo se imponga "desde fuer¡¡ " a los pueblos pagano~.
La enseñanza, más bien, debe empezarse, en el senrido de una
inculturalización, "en las rnposiciones suyas y en la actuación rn,b
extendida de ellas" (CC II, 558). Comenio acenrúa, por ello, que san
Pablo &gt;•en Arenas empezó prudenremenre con el 'Dios no conocido'
(Hechos 17, 23) (íb.)". Y añade de forma directa: "Alguno!&gt; de los
1
nuestros no lo han imitado recienrememe en Virginiai • No
estuvieron dispuescos a enseñar a aquellos (los indios) de cal manera
que el Dios, venerado por ellos, no habitara en los ídolos, sino que
fuera el creador invisible del mundo. Negaban má!, bien
(bruscamente) que su Dios fuera el verdadero. Por ello provocaron
escándalo y los indios incluso se negaron a escuchar" (íb.).
Al convertir a los no-cristianos, por eso es abolutamente
necesario, "q ue se les abra una entrada a través de una humanidad
filantrópica, para que puedan sentir que e.stá enfrente de ellos no un
enemigo, sino un amigo" (íb.) . Naturalmente tal comporramiento, los
cristianos entre sí, lo deben revelar. Con respecto a ello Cornenio se
queja: 'Todos nosorros aceptarnos la enseñanza de Cristo en su
totalidad, pero ¡a.h!, hostilmente escamas luchando, uno contra otro, a
causa de nuestras inrerpretaciones" (CC 1, 115). Para descubrir un
camino de reconciliación, indica que "nadie peca a sabiendas" (DK
23, 80.28); y aconseja: "Si de alguna cosa nace una disensión, todos
tienen que tolerarse a sí mismos y comunicarse uno., con otros. Y en
el caso de que uno opine que ha conocido lo mejor, entonces lo
explique pacíficamente a los otros" (íb. 80.37-39). En ello hay que
tener en cuenta: "Todos nosotros somos ciudadanos de un solo
mundo. Todos nosotros cenemos la mi~ma sangre. ¡Cuánta
desconsideración es, por ello, odiar a un hombre porque nació en
otro lugar, porque habla otra lengua, porgue puede entender más o
menos que tu~ ¡Dejemos, finalmente, os lo pido, esto! Todos nosotros
somos hombres; y por ello todos nosotros somos imperfectos. Todo,

82

83

�nosotros necesitamos la ayuda de otros; por ello codos nosotros
estamos en deuda con otros'' (CC 1, 112).
2.6.4. Colaboración tolerante y llena de comp.romiso
En el ardor de la lucha de opiniones, debe tenerse en cuenta lo
siguiente: "Dios invita a todos, no fuerza a nadie, no pier~~ a nadie,
su juicio lo aplaza hasta un tribunal futuro. Nuestras hosttlidades no
sólo por la religión, con las cuales, sin embargo, nos acaloramos, unos
con otros, sino también las guerras horribles de religión- ¿qué es
todo esto, si no un indicio evidente de depravación?" (íb. 44) Y con
distinra relación a la Querela pacis de Erasmus se queja: "Los lobos y
osos... viven con co ncordancia entre sus miembros de la misma
especie... ¡Nosotros, sin embargo, las criaturas racionales, estamos,
¡ah!, siempre peleando! ¡Nosotros somos más salvajes que los ~ni_males
salvajes!" (íb. 50) "¡Bajo los ojos de los infieles, nos (los rnsnanos)
enfurecemos de manera ferocísima unos contra otros!" (íb. 9)
Con claridad, Comenio, conoce también que desde la mera
negación de lo negativo, no resulta nada positivo: "Mientras que las
hostilidades tratan de subyugarse, no se apartan de sí misma~, sino,
1nás bien, se radicalizan" (íb. 65), porque "las tinieblas no expulsan
las tinieblas, una opinión no expulsa otra opinión, una secta no
expulsa otra secta, el odio no expulsa al odio". (En tanto que, no se
agregue ningún momento positivo, resulta, más bien, que) "codo lo se
condensa en sí mismo" (íb. 14). Un remedio sólo se puede esperar si
las controversias se dirimen "de manera suavísima, pero determinada"
(lenissime r¡uidem, potenter tamen; fb. 12}.
En codas las discordancias, por las cuales la historia mundial
vuelve a ser disturbada, no hay que suponer un dualismo metafísico
entre lo bueno y lo malo. Esto resulta de la observación de que "coda.s
las guerras se llevan a cabo (no a causa de lh guerra~. sino) solamente
a causa de la paz" (íb. 21). M iencras que las guerras, si fueran un "fin
en sí mismo'' por la agresividad, dominadora en ella.,, sin demora se
aniquilarían, la paz puede ser fácilmente un ente estabilizado por sí
mismo y en sí mismo. Comenio por eso define la paz como un
"estado de bs cosas en que, gracias al orden, está rr:111quiliz.ado en sí,
de modo que todo pueda esrar seguro"".
Con morivo de esta paz, hay que aspirar al compromi.~o para el
84

cual es constitutivo que, primeramente, se venza "la ignorancia de la
ignorancia" (ignoramiae ignoratio; CC I, 11 O). Eso quiere deci~:. ~a
voluntad del comprom iso lleva a aquel que cree, en su pos1c1on
extrema, erróneamente que está "seguro", a dispersar esca ilusión para
que --en la percepción de lo que es (parcialmente) justo y fundado en
el "otro lado"- desarrolle una creciente sensibilidad para el
conocimiento del todo. El "investigador curioso de los vicios de los
4
otros" 3, nunca va a establecer un compromiso productivo. Lo que le
falta es desear conscientemente descubrir en las opiniones del
adversario un contenido positivo que tiene que mediarse -j unto con
lo que es (parcialmente) justo y fundado en la propia petición- en un
"tercero" complementario. Solameme de ello, sin embargo, nace la
posibilidad de descubrir en los "fenómenos" que prontamente
rehusamos -como en la anarquía, por ejemplo, y como en la ti raníafinal menre, cómo no, contenidos positivos: en la primera la
espontaneidad individual y en la segunda el esfuerzo por un orden
común. De cal manera -por un querer espontáneo del orden- puede
conseguirse una correlación provechosa para todas las ¡.1&lt;i, ~~s, en la
que los aspectos negativos de ambos extremos se han quitado y
vencido.
2.6.5. 'Verus Catholicismus' como alternativa del pensamiento
alternativo.
En este sentido, Comenio, trata de reducir lo que parece
irreconciliable "al centro de la armonía" (in harmoniae centrum, DK
11
15 , 46.40). Lo hace "conservando el medio en rodas las partes''
(medium ubique tenend/'; CC 11, 524). Exactamente en ello ve lo
'cristiano específico' de sus esfuer20s; dice: "¡Ser cristiano y ser
obstinado, eso pasa por una monstruosidad!" (íb. 469). Con respecto
a la pregunta decisiva del tiempo de la Reforma, "si escamo$
justificados por la fe o por las obras". Comenio no está dispuesto a
dejarse seducir, por la alternativa racionalista que separa bruscamente
una opción de otra; aspira, más bien, a una perspectiva, en que se
reúnen los elementos disyuntivos (íb. 460). Busca, en otras palabras,
una perspectiva trascendente para la solución del dilema que consiste
en que "san Pablo afirma que estamos justificados solamente por la fe
(sin las obras), Santiago, sin embargo, acentúa que estamos
85

�justificados por Las obras y no solamente por l~ fe ~Rom. 3, 28; ...
Sanriago 2, 14)" (íb. 464). En el aspecto de la h1ston~ d~ los dogmas,
Comenio explica: San Pablo atacó verbalmente a los JUd10s que sobre
acentuaban la piedad de las obras, Santiago a los paganos que mal
entendían la libertad de la ley. De semejanre manera amba!:&gt;
posiciones las ve manifestarse, otra vez, durante el_ tie~npo de la
Reforma, uniendo más a Lutero con san Pablo, y la iglesia romanocatólica más con Santiago (íb. 465). El "codo" del cristianismo, el
"verus Catholicismrts" (CC 1, 92), se experimenta solamente, si ambas
posiciones están reunidas, y se entienden como lo que se reali~a tanto
por la fe abierta a la transcendencia, como por las obras relanonadas
con la inmanencia. Comenio, pone de relieve por ello: "La fe sola...
no salva, ni tampoco las obras sin fe. Ambas han de ser realizadas
necesariamente a la vez" ((6. 1139).
De modo correspondienre, Comenio, rambién media ambas
corri"'"tes principales de la edad moderna temprana: el fide!srno que
desprecia el saber, y el racionalismo que elimina la creen~ia'. aclara:
"El saber cuanto más puro, más puramente produce el sentimiento de
la piedad" (CC fl, 1139). Caracrerísrico de la aspiración universal de
Comenio es también que él. como husita, elabora una fórmula de
compromiso, con respecto al así llamado conflicc~ s?br~ el 'Filioque',
que, en 1054, produjo la separación entre el msnan1smo romanocatólico y el griego-ortodoxo; en aquella fórmula reúne ambas
posiciones (íb. 458)45. Las potencias irénicas d~ la Trin_idad oncoarmonicalmente, concebida aquí (y en otros ámbitos) ocasionan en el
anciano Comenio la exclamación entusiasta: "¡O qué gran cosa es la
fe cristiana, si está considerada en su plenitud!" (DK 23, 175.32).
3. La reforma pansófica "institucionalizada".

La lamentación bíblica: "No conocían el camino de la paz" (lsaías
59, 8), según Comenio (Angelus pacis, § 6), debería enmudecer lo
más pronto posible por toda la cierra. Durante toda su vida, se esforzó
con instancia en la elaboración de un concepto integral, que pudiera
librar al género humano de sus "laberintos infinitos, de sus p~nas
sisiféicas y camálicas. La discrepancia entre esta meca y la realidad
irreal de las discordias existentes, le provoca que exclame de forma
desesperada: "Mi corazón se llena de gran tristeza y dolor, por que Tu
86

criatura anda errando en tanta distancia de Ti, su Creador" (CC 1,
21 ). No obstante, Comenio no llega a esencial izar las deficiencias
observadas; más bien las ve -en el sentido de una oposición
privativa- relacionadas con un contenido originalmente positivo; y
por ello aclara: "1. El poder de Dios y la debilidad humana sostienen
el mundo; 2. La sabiduría de Dios y la tontería humana gobiernan el
mundo; 3. La bondad de Dios y la malicia humana, llevan el mundo
hacia su salida final" (fb. 1O1O). Si se tratara de aislar la tríada
negativa de debilidad, tontería y malicia; sólo se observaría la
"separación estéril de la tríada eterna" (íb. 38). Un algo que,
considerado en sí mismo, resulta como puro abismo y como pura
nada. Es decir: En su "forma pura" la tríada negativa no podría
percibirse ni identificarse; porque de ella no pueda salir nada; es
"estéril" por sí. Sólo se puede observar en la periferia de un ente
positivo por sí, en el cual está "mezclada" y en el cual muestra su noser.
Y así se puede decir: Si Comenio expone, que "el mundo está
lleno de competencias por el dominio, la ciencia y la religión ({b. 33)",
esto no debería llevar, de una manera precipitada y global, a una
desvalorización cínico-sarcástica de los comportamientos humanos.
Con eso, no se ayudaría verdaderamente a nadie, ni a los actuantes ni
sus críticos. La mirada debe, más bien, penetrar más profundamente
y descubrir empácícamence lo holfstico; que se manifiesta en el hic et
nunc de una manera más o menos desordenada. Comenio comema:
"Las inclinaciones a la ejecución del dominio (del cual el mundo
siempre está lleno), las competencias de los filósofos, los esfuerzos de
las religiones (por los que el mundo está destrozado) ¿qué son, sino
una emulación de la grandeza del poder, de la sabiduría y de la
bondad?" (AS 36).
En esta perspectiva, el proceso de la historia del género humano,
se analiza como una pamc1pac1on (condicionada espacioremporalmente) en el proceso primordial del ser divino. Los hombres,
los políticos, filósofos (o científicos) y teólogos; están invitados a
"estimularse, el uno al orro, para que cada uno en su lugar, promueva
la salvación del género humano de un modo excelente" (CC 11, 533).
En analogía a las tres clases mencionadas, Comenio e~boza una
alianza mundial de los estados, en la que distingue un 'Tribunal de la
87

�Paz" (Dicasterium Paris; íb. 546), un "Colegio de la Luz" (Col~egiu~1
Lucís; íb. 539) y una unión de las iglesias y religiones, el "Cons1stono
Ecuménico" (Consistorium Oernmenimm; íb. 550). La institución
mencionada, en último lugar. se llama también "Consistorio de la
Santidad" (Consistoriurn Sanrtitatis; íb. 536). Como se verá al final de
estas deliberaciones (3.7.), Comenio, además distingue entre
Consistorium Oemmenic11rn y Concili11m Oemmenirnm, encendiendo
el último como nn gremio universal en el que las tres instituciones,
anres mencionadJs, se reúnen para dar consejo.
3.1. Integralidad onto-logo-ética, un motivo agustiniano.
Comenio, a su reforma pansófica, no la concibe como un "hecho
autónomo" ni como una "redención de sí mismo" del género
humano; ve en ella. más bien, una empresa que puede salir bien, "si
Dios colabora con nosotros y nosotros colaboramos con Dios" (íb.
703). Dicho de orra manera, Comenio no se entiende a sí misn_10.
como un organizador de la revolución mundial, sino como alguien
que exhorta, ,1. que las energías del fondo divino se respeten y se
ucilicen en una reforma que "desde dentro'' penetra en codos los
ámbitos del ser; dice: "Nadie de nosorros puede elenr el sol sobre la
cierra; quién se eleva por energía, sin embargo, puede amonestar,
excitar y disponer, para que los hombres no sigan permaneciendo en
su sueño profundo, sino para que se levanten, abran
venran~s y
ejerzan algo que es digno de la luz" (íb. 724). Con r~lac1011 a Sa'.:n.igo
4: 8 recomienda: "¡Acercaos a DIOS, y Él se acercara a vosotros! (CC
J, 1033). La cercanía de Dios implica en e.,ce contexto, una
participación en b naturJleza de la luz en la que es caraccerí~tica una
comunicación sin reservas y una multiplicación fácit.
Eso quiere decir: La· meta principal de la reforma pan~ófica
comeniana, consiste en disuadir a los hombre., a no perderse en lo
exrerno; y en exhortarlo~ a que se fortalezcan en "buscar su cenero en
sí mismos y en Dios que habira en su interior" (CC 11. 589). Aquí la
relación conceptual a san Agustín no pueda dejarse pa~Jr. Agmtín,
responde a la cuestión de los escépticos de si quizás se pueda e1_1gaí1ar:
afirmando un senrido obligatorio del ~er: "Si me engaí10, e.-asto. (S1
fallor, Sllm). Pues el que no existe, no puede e11gaí1Jrse; y por eso

!~s

88

existo, si me engaño" (De civ. Dei XI, 26). El "yo existo", así logrado,
es el punro de salida de una reflexión ontológica-trascendental.
Agustín descubre que el acto del autocerciorarse humano, representa
un conjunto elemental de 'ser' conocer' y 'querer' (esse, nosse, velle).
Cuya estructura explica de modo siguiente: "Yo existo conociendo y
queriendo; yo conozco que existo y quiero; y yo quiero existir y
conocer" (Con f. Xl l l, 11, 12). Por medio de cales formulaciones
distinro-coheremes se presenta el ser humano como una
interpretación que bate vivamente, como un "algo" que en virtud de
la necesidad sobrecontingente de su acto triplicitario señala,
permaneciendo en sí mismo, más allá de sí mismo, a aquello que es
41
"más inrerior que su inrerioridad" , es decir, a la plenirud fonral del
Dios Trino.
La rdada "esse, nosse, ve/le", de Agustín, aparece en Comenio (AS
53; CC TI, 17 ere.) como "posse, scire, ve/le". En ello el 'scire' es
intercambiable por 'nosse', el 'posse' no significa nada más que 'esse';
acentúa solamente la naturaleza efectiva de éste. Y Comenio, igual
que Agustín, llega a la concepción de que Dios, ha de interpretarse,
en su ser en sí, como una amopenetración infinita del poder creativo,
de la sabiduría directriz y de la bondad llena de sentido4R. En esta
analogía del método onto-teológico se funda la comunidad
estructural, entre la 'Ciudad de Dios' de Agustín y la reforma
pansófica de Comenio: Agustín, considerando lo divino (que para él
consiste en eternidad vigorosa, en verdad luminosa, y en bondad
abundante de felicidad), caracteriza la 'Ciudad de Dios' con un
lapidario "est, 11idet, amat'' (existe, ve, ama/\ y en ello distingue, en el
todo, una dimensión del ser, del conocer y del amar (o del wmplir).
De manera semejante, Comenio reconoce en política, en filosofla y en
teología; aquellas tres instancias, mediante las cuales la renovación
amplia de los asuntos humanos, puede cumplirse. (Dicha renovación
la ve anunciada en Apocalipsis 21: 3: "He aquí, yo hago nuevas todas
las cosas"; CC 11, 527).
3.2. Danza de las Gracias bajo el aspecto ooto-teórico.
Especialmente ha de considerarse en este contexto que Comenio,
como teólogo cristiano, no devalúa la filosofía como "sirvienta" de la
89

�teología, ~ino que la comprende -¡unto con la política- __ como
"herman.1 de igual alcurnia" de la ceología (íb. 508). Con relaoon a la
mitología griega (!)obre codo a He~íodo) llega con ello a la nocable
idea "arquetípic.1" que las rres "hermanas", la políri~a, L1 filosofí.1 Y la
reologfa {de semejance manern que las tres G racw enlazadas ~ue
Sandro Bocticelli, en 1483, representa en su famoso cuadro La
primavera') ejecuran una danza, en la cual - el sentido de la
comunicación intracrinicaria- "cada una de ellas da todo a las ocra) Y
recibe todo de las ceras (íb. 508; vé.111e también íb. 522)"'º. Por esta
danza, verdaderamente "coci-cipariva" de las "graciosas" polírica,
filosofía y teología se manifiesta en um con,ideración má_s pre~1:J
que, Comenio "establece" su reforma pansó~ca en __una d1_m~m,1011
que escá pri,·ada principalmente de cada ma1~1pulac1011 sub¡~m·_.i, _es
decir, en la dimensión de un concepro armó111co del ser. Lo 11\stnua,
encre orras, introduciendo el simbolismo del c1rpa (cirhara) "que
con~iste, por cierco, de cuerdas diferentes, pero consonanres" (íb
493t. Lo precario de una reforma concebida armónicamente se h~ce
patente, si dejamos influir la experiencia de que "una úntca
disonancia puede confundir coda la armonía" (CC 1, 130). Pero se
pregunta aquí: ¿Qué podría efectuar últimamente un co_nc~p~o
reformatorio, si en él se renuncia cacegóricamenre al princ1p10
armónico?
La dinám1c,1 interna de la aucopeneuación rocal que se muestra.
en los eres elemencos de la danza apostrofada de la:i Gracias, como el
fondo de l.1 innovaciónn reformatoria (y que. desde el trítono
senárico, se puede aclarar por medio de una meca física armónica'')
Comenio ya Li descubre en la p.1labra griega para la cama pública, en
nóJ.tc_;: inrenca deducirla de noUro (que craduce con 'yo me 11uelvo J
giro.~'; CC II, 509). Con ello podemos encender la "comb1nac1ón
trina pansófica" (syntagma pansophimm triunum; íb. 182). como la
mera de la reforma universal, no representa algo rígido ni muerto,
sino, má~ bien. algo espontáneo fluido y florido~. Comenio habla,
con respecto a ello, de una "circulación eterna de loi. principios a de
lo que desciende de escoi." (principiomm et prinripiatomm rirmlatzo
aeurna; íb.). Como totalidad, en la que l.1 unidad origin.il a través de
la aucodiferenciación llega a una perfección específica, aquella
circulación garanriza que en la multitud esparcida. puede percibir
algo constante y en lo com.rance algo múltiple. En e,ta perspectiva de

~o

~na inregr,'.dad . onro-analógica. Comenio pre~enra un ejemplo
ilustrador: El niño rodeado por el útero de la m.idre, se compom
co,_no un ~írculo menor dentro de un círculo mayor" (lb. 118). Eso
quiere decir: También el nií10 que no ha nacido. todavía e.s, como sti
mad~e, un hombre e~1rero y una persona completJ. Aunque rodavía
no piensa de forma diferente, ni obra co11crewnente, 110 obstante, no
represe~ca una "mera posibilidad''; e.s, má., bien, un .,er real que
puede ~J~cur~~ aquellos acto.s (y normalmente los va a ejecutar), segün
su pamc1pac1on del trascendente fondo creativo que le influve.
Con todo eso e~ válido: "Cada ser ,ingul.1r lleva en 1J (.según el
esc~do del aurodespl1egue e-'pecífico) una imagen del codo" (íb. 503).
La mtentada enmienda universal. se enciende como un "concierto" de
~o~alidad~~ singulare~, _q~e,, procedentes de la única y eterna
etrculac1on de los pnnc1p1os -a pesar de ~m diferencia.s esenciabson apras para una ''consonancia" tnicial, una "polifonía" expre.siva a
un "acorde final" reconciliador\~. De acuerdo a ello Comenio aduce
"que b comunidad humana, ha de compararse con un cuerpo bie~
orden~do, que se conserva por acciones armónicas y que .se: ~,ilge por
la razon. Ella (la comunidad humana) puede concebirse también,
co_rno un alma con sus ejecuciones, como un hombre con Hl.s
m1embr?~• como una familia con sm personas, como una ciudad con
sus fam_tl1as, como una región con sus ciudade.s, como un reino con
sus regiones y su~ provincias o, finalmente, come mdo el género
humtno -:-por _decirlo así, el estado mundial- con sus reinos" (íb.
429) . Dtrectrtz es, en esras evidencias, la idea de un movimiento
suc~sivo d~. despliegue que aumenta orgánicamente "desde dentro
hac1~ ~uera . Se rraca aquí de que: "1. cada hombre (se desarrolle
armon1camenre) a sí mismo; 2. cada familia a sí misma; 3. cada
escuela; 4. cada iglesia; 5. cada estado y, finalmeme; 6. mediante el
Concilio Ecuménico, todo el mundo" ((b. 431).
3 .3. Eficiencia a través de una colegialidad estructurada.
De_liberando, cómo las instituciones se constituyen que han de
perfecc1_onar armónicamente el \er', 'conocer' y 'obrar' del hombre;
Com~n,o formula el principio de rolegios poderosos (para no decir: de
~olegros de e/1te). Estos colegios proyectados tienen que conmruirse
con las penonas má.s selecra~ del género humano" (íb. ), con hombres
91

�que están acostumbrados a "llevar a cabo codo a través ~~¡ amor ,ª1
orden (ordinis amore), y a través del anhelo p~r la salvac1on, co'.~un.
(communis salutis desiderio)" ({b. 489). Comen10 ~dar~ ade~as: L~~
hombres cultos no deben obrar aisladamente (d1sper~1m), s111 º• mas
bien, colegialmente (collegialiter), estimulados por la avidez de alc~n~a~
progresos públicos. Deben continuamente, tomar en cuenta a s~s
compañeros y a las obras de ellos" (DK 14, 364.24-26). En presencia
de las numerosas "rocas de Sísifo", por las que los hombres se
aporrean en vano, recomienda: "Para qu_e los hombres haga~ rodar
aparte estos. 1· mpedimenros, son necesanas las fuerzas reumdas de
muchísimos hombres. ¡Pues, que se reúnan!" (íb. 364.26-~8). .
Ya en el mundo sensual, Comenio descubre una ev1denc1a que
hace patente que "rodas las cosas deben arreglarse por rodas la,., ~artes
1
y no , por ninguna parre. en" particular
en conext'ón (junet·m·
1 'I•
(divulsim)" (CC 11, 484). Considerando el globo expl~ca: Como ~a el
Clob~ terrestre (Terrae Clobus), representa una un1~~d. qu~ m l~s
montJ.íias ni los ríos, ni siquiera los océanos pueden d1V1d1r, smo, mas
bien, constiruyen un entero; así los soberanos y lo~ habitantes de la
tierra, tienen que formar una unid~d y crecer ¡untos, por rodas
5
parces, en paz y concordia" (íb. 483) •
3 .4. Relación perikhorética de los rres colegios básicos.
Por ello el lema comeniano: "Un hombre nos es ni11g1ín hombre;
muchos pueden mucho" (íb. 717) no es un di~curso para un. mero
pluralismo. Porque Comenio sabe mu~. bien: "Donde dom11~a la
multitud allá domina también la confus1on, hasta que e~ta multitud,
en virtud del orden, se reduce nuevamente a la unida?'' (D_~ 14,
383.33 s.}. Tal reflexión ontológica, es decisiva en la del1_beraoon de
Comenio sobre qué forma gubernativa, tendrá que aplicarse en la
enmienda universal. Para alcanzar una evalu..1ción de esre pr_oblema.
controversialmence discutido, Comenio por lo pronto dmge Su
atención a cm, posibilidade~: "1. Que el pueblo se ~~bierne a sí mismo,
poniendo de relieve en cambio los más idóneos ; 2. Que algunos
nobles gobiernen a la vez y; 3. Que un noble gobierne con el c~n~en~o
común. Aquella forma gubernativa se llama demorrana, e~ra
·
· y la u'lt·1111a monarr¡ufa
anstocraoa,
"
. La primerJ. forma e~ para el
l.)2

hombre la nut11ralísima, la segunda la segur/sima, la tercera la
perfectfsima" (CC 1, 991). En este pasaje es significativo que,
Comenio, no refuta ninguna de las mencionadas formas gubernativas,
sino que descubre en cada una un contenido po~itivo. Esce punto de
vista no es condicionado por la ingenuidad política de Comenio. Éste
conoce muy bien las depravaciones de las mencionadas formas
gubernativas: la anarquía con respecto a la primera, la oligarquía con
respecto a la segunda, y la tiranía con respecto a la tercera (íb. 992).
La aristocracia, (naturalmente no la depravación de ella) es para
él la 'segurísima' forma gubernativa, porque es capaz de rechazar las
depravaciones de las otras dos formas -la multitud 'anárquica' y la
unidad 'tiránica'-, abarcando en sí, los contenidos positivos de la
primera y tercera forma gubernativa, y haciéndolas eficientes en una
duplicidad: Desde la democracia, corno la 'naruralísima' forma
gubernativa, acepta que, todos los que nacieron como hombres, sin
excepción, han de realizar su contribución a la reforma universal.
Desde la monarquía, como la 'perfectísima' forma gubernativa, acepta
que aquella reforma -en el sentido de un aurodespliegue armónico
del ser humano-, tenga que llevarse a cabo de una manera resuelta y
enérgica. Con un sencimienro seguro hacia la~ estructuras integrales,
Comenio formula, co11 respecto al enrejado distinto del sistema
democrático, aristocrático y monárquico, la petición básica: "Todas
(estas) formas §ubernativas deben desplegarse en cada una de las tres
clases sociales"' (CC ll, 514).
En estas tres clase~ que representan un elernenro pol!tico, filosófico
y teológico-religioso, descubre los "eres remedios universales contra las
fatalidades por la,., que, hasta ahora, hemos sido golpeados" (íb. 670).
Con ello, Comenio es consciente: "Sin aquel colegio rriple el mundo
no va a enmendarse"(,() (íb. 673). La condición necesaria es,
solamente, que colaboren "sin mezclarse" (íb. 488). Es decir, aunque
sus tareas son diferentes, no están, sin embargo, separadas una de
otra" (íb. 489). "Cada clase social necesita la ayuda mucua (de las
otras dos)" (íb.). Un conAicto de interese.~ naciente debe allanarse
"por una tolerancia y por un compromiso prudente de lo~ concepro~
contrarios" (íb. 449). Por ello, Cornenio adjunta, en las listas de lo~
deberes de cada colegio, siempre la cláusula de que cada uno tiene
que dirigir su atención a "los otros dos colegio~ restantes" (íb. 545,
539y551).
93

�En el sencido de lo que la doctrina de la SS. Trinidad llama
'perikhóresis' 0 · circumincessio', Com~n10 cambien r~flex1on.1, en una
dimensión onrn-ancropológica, la 1ncerpenetrac1on de las tres
instituciones
mundiales,
diciendo:
"Un
potentado
que
simultáneamente es sabio y piadoso, va a d1rig1r meior a los poderosos,
que el que es solamente poderoso sin sabiduría y piedad" (lb. ~37).
"Un sabio que es s11nultáneameme piadoso y poderoso va a _dmgir
mejor a los sabios que el que es ,ólo s~bio" (íb.). El tercer miembro
de la argumentación, que Comen10, sin emba_rgo, _no ha formulado
debería ser, conforme al sentido onco-mad1co: Un p111doso que
simultáneamente es sabio y poderoso va a dirigir mejor a los piadosos
que el que es sólo piadoso•'·•.
Para que los tres colegios, que hacen pateme la "flor de la
excelsitud humana" (íb. 539), puedan realizar efectivamente el
intercambio perikhoréc1co, ha de obrar cada uno, en . su manera
específica, sobre los ocros dos. En ello "los poten_tados... pnmeramence
van a moderarse a sí mismos, entonces a los sabios, a los sacerdotes y,
finalmente, a codos los otros" (íb. 491 ). ''Los sabios primeramente van
a enseñarse a sí mismos, emonces a los sacerdotes, a los potentados y,
finalmente, a codos los hombres, a saber, en codo lo que es preciso"
(íb.). "Los sacerdous primeramente van a ser piadosos en su clase,
entonces van a tomar en cuenta que la piedad también entre los
sabios, entre los potentados y en codas parces se eierza" (íb.)_. Aquí "la
clase poL!tica tiene bajo su administración los teso~os de la t1erra, para
alimentarse a sí misma y -con los mismos derechos Y
provechosamente a las clases restantes" (íb. 488). "La clase de los
emditos, maesrros e inspectores escolares, va a poseer los cesaros de la
sabiduría para ponerlos a salvo ma, profundamente día rra_.s día,
desde las minas de la naruraleza, desde la e.scmura }' desde los pliegues
del espíritu humano. Y así van a enriquecerse a sí_ mismo~ y a codo el
género humano" (ib.). "La clase eclmámca adn~mmrara los c~soro.s
llenos de gracia de la salvación celestial, para eq~1pars~ má, y mas a s.'.
misma y a todo el pueblo de Dios con lo., bienes interno-eternos
(íb.).
proyectadas
Trataremos ahora de caracterizar las
insricuc1ones mundiales en ,us rasgos clemencales.

94

3. 5. los eres colegios básicos en detalle.
3.5.1. Tribunal de la Paz.
El deber de los polír1co,, que con,11cuye11 d Tribun.,I Mundr(I/ d1
la Paz, es "conservar la comunidad liumanJ y , 1¡., rnnexionn
com~rc1ales, por cada parre, estable; Jdema, tienen que tomar ., u,
medidas para que la ¡umc1a y la paz puedan exrendeN:. Je un pueblo
a _otro, sobre rod.1 la tierra. Aquí se puede hablJr u 111 b1én, de un
D1recrono de lo, podere, del mundo, de un Ser1Jdo del mundo, de
un Areo~.1go mundial. pero, de manera mJ, adecuada. de ' lren.1rca,·
de los remos. e, decir. de supremo, juece, de la p,12 .. (CC 11, 546). 511
deber, es tam61en. la in,pección de "lo, 111,cn1menw, de 1.1 igualtbd ,.
,egur_11ad publica.,, es decir de medrdas. peso, y moneda,, per~
t~mb1en, enrre ~t~as, de vía, pllbl1cas" (íb .. Como \'igilanre, dd
b1ene,car comun deben prevent1v.ime111e impedir qut&gt; ,e ,uehen ,1
prod1_1~1r ~uerr.1.s, tumultos y ase.\111,no,, o !-lis crrcun,r,rncias; pc:ro
tan~b1en rien:,n que insistir en que lo todo e,o ,e encierre en un
~Indo eterno (1b. 54:-). El derecho común que deterrn 111 a m obrar,
~e compone sólo por el derecho natural y solamente por la" leyes
divinas. Por ello. es obligacono para todo, los que p.imcipan en la
n~t.urale~a humrna y _en la luz d1v1na·· (ib. 548). Su preocupación se
dmge a que la .i.utondad de los ,irvience, de la igle"a permanezca " 11
esrorbo" cl.\Í como q~e, de igual manera, l.1, UmparJ." del globo
terresrre. . puedan e¡ecutar su servicio (dar JI mundo luz) srn
1mped1memos. Garantizan con ello, también la., condicione.,
n~cesa_n~~· para que lo" buenos libro" y otros remedio" escen J.
d1spos1c1on y se envíen, enronce~, a los pueblo'i p.tra que de,plieguen
al11, eficaz menee su verd.i.dero provecho" (ib. 549). En caso de crirn,
e~ · Trr_bunal del Orbe' (D1caster1um Orb1s) nene que "f renar la
v'.olenc1a externa del perturbador de la paz, por medio de una
v1olenc1a externa·· (1b. 671). La argumermc1011 de ello reza: "Donde
se ~an,fiesta una v1olenc1a que no puede repelene, ni por la luz de la
razon, n1 por el amor a Dios. ni por el miedo a Él. allí e, nece\ario
reprnrnrla eficazmente en , mud de pleno poder" (íb. ). Comenio sabe
por s_L~ propia expe~_ienc1a, an1Jrguís1ma, que "no hay ninguna
salvac1on en 1~ guerra (1b. 637}; pero también, le e, consciente. que
~o es posible fundir campanas de cañone," (íb. 638), ante., de que 1,1
introducida reforma pamófica esté esrablecida1••••
95

�3.5.2. Colegio de la luz.
El deber del Colegio de la luz"-', consiste en q~e "comrole las
. e emre el espíritu (humano) y el eme. EJecuta, en otra~
corre1ac1on s
h
da se
. 1 . pervisión sobre el saber cota I umano, para que na .
1
b
pa a ras, a su
·
·
.
¡ d · · del
sobre-acentüe ni se reprima ... Esco sucede, para que e omtn10 .
espíritu humano aumente sobre codas las c~sas, y para que la luz. de.la
·abiduría se extienda, se multiplique y me¡ore por todos los pueblo) y
s
esplritm (per universas gentes u mentes)" (CC 11 ' 539)
.. .' Los.
• se
• mues·eran por ello como animadas
representantes de esce co 1eg10
bibliotecas, viviemes templos de las Musa~ y verdad~ras ancorchas de
1 ., al uso
• de codo el globo terrestre (fb. 540). Con
.
D.10s encen d'da·
relación a Séneca (Epistulae morales 89, 13) los denom~,na
"pedagogos del género humano" (DK 14, 3~9.21 s.). Porque su
atención está fijada, sobre rodo. en la:-. ofictnas de la luz, en_ I~~
escuelas, para que se abran en codos_ los puebl_os y en rod:as 1~~
comunidades humanas, para que las abiertas se ~u1?en y la:-. cu,dadas
·¡
por la luz. perpema... Ello:-. (lo:-. s1rv1enres de la luz).
se I ustren
,
d I . • ·
l'r'ca
·
de las i1•lesias
y e as 1nsrnuc1ones
po •1 1 •· :i
presionan
a lo:s. •uper'iores
.,
•
t&gt; •
•
para que no toleren ningun~ cas_a, ninguna ~Idea, ,'.11nguna prov1n:1a,
donde no se ensefien las c1enc1as y la sabiduría (CC 11, ~40 ..).
Ademh de la inspección escolar. los repre!lencanres del, Colegio de_la
. de me1or:ir el método de emenanz.a, Js1 como guiar
Luz, 1ian
.
.,
l'b
('b - 39) A lo
teóricameme la composición y la 11npre:-1on de i ros i . )
.
.-.
editores tratan de "suplicarles y obligarles a que 110 aumenren el
1 ino la sabiduría, para que no aspiren ,olamence al provecho
pape'
'
.
·,
1 " ('b 544) Pa a
económico, sino también la 1lusmK1on de la, a m.is 1,.'
.· .r
ue
el
"comercio
universal
dt
los
espíritw
y
p11eb/0J
(utllYers,ile
q
. Me11t111m et emuum
· r.1_, íb • 538) pued.1
real1zar,e, .,e
commerc1um
.
gJramiza a los miembros del Colegio de la Lm l.t libertJd p.1ra v'..1¡.1r
y para moverse sin impedimentos. "Los. g;1sto~ los escabl~cen } lo:
reembols;rn -con la noticia y el consem1m1e1110 de las 1gles1as- lo.
reyes y \J., república," (íb.)
.
..
En \'Ísca de \Js íloca, de altJ nur, Comento &lt;lel1berJ:_ 1 0 es
creíble que. aquel .irre .1~ombroso de rodeJr el globo de l.1 nerr.i c.1s 1
volrndo. ,e haya Jescubierro sol.imence p.1r.1 el comercio de
, ( para que, como poseedore., del oro pern.1 11 0, 11º'
mercanc1a,
volvamos locos de alegrí.1 o pJrJ que: no\ emborrJchemo, con el
%

tabaco brasileño)" (D K 14, 328.25-27). Él objeta: "El comercio
internacional, no debe servir demasiado a la adquisición de bienes
externos, sino, primeramence, a la propagación de la luz divina" (CC
II 545). El "medio magnífico de cransporre" de esca luz será una
nueva lengua, una lengua universal, inteligible en codas parres. Esta
lengua debe desarrollarse, perfeccionarse y distribuirse entre los
pueblos por los sirvientes de la luz (íb/~. Entonces la confusión
babilónica de las lenguas será superada. La cierra se llenará con la luz
del conocimiento "como el mar con las aguas" (íb.)u.

3.5.3. Consistorio Ecuménico.
El fin preeminente de la institución mundial religiosa, consiste
en que abra y conserve cuidadosamente, un acceso al fondo creativo
de lo divino que no se acorce y no se desarregle. Comenio aclara: "El
Consistorio Santo (Consistorium Sanctum) va a curar con sal la iglesia,
defendiendo celosamente el interés de la piedad contra las faltas
morales, (no sólo contra el ateísmo, sino rarnbién contra la
hipocresía)" (CC 11, 670). El mencionado consisrorio, tiene que
cuidar que "el comercio de las almai. con Dios permanezca ileso en
cada grado, en cada clase y en cada circunstancia" (íb. 550). Puede
designarse por ello como "Consejo Católico de los Ancianos
(Presbyterium Carholicum). Asamblea del Orbe" (Synedrium Orbis),
Custodia de Sion (Vigiliae Sionis) ercérera" (íb.).
Los represenranres del Consistorio Sanco, deben ser ''la luz. del
mundo y la sal de la tierra" (Mt. 5:13.14: fb. 551). Emre otras,
tienen que erigir casas para lo:i pobres y cultivar también el concacro
con los representantes de la:-. otras dos dases (íb.). Su atención
especial la prestan a lo "que pueda fl orecer, en el jardín de la iglesia,
la piedad voluntaria sin ninguna premura" ((b. 552). En los casos
disciplinares C1enen cuidado de "que el poder de las llaves no )le abuse
por un celo exagerado o por incapacidad" {(b. 552 ., .(.
Tratando de en.,efiar a IO\ infieb, (también J los judíos y
mahometanos), saben que "nada aquí puede conseguirse por la
violencia. Porque el oficio espiriru.tl ~e dirige solamente al Espíritu
Sanco, que no socorre en la rempe..cad o el cerremoco, sino en el
susurro cierno" (fb. 556). Durante lo., diálogos de conver~ión, lo,
contenidos de fe tienen que explicarse dt: cal manera que los
lJ7

�instruidos finalmence 'entiendan' y 'siencan · que no son alumnos de
un hombre, sino de Dios" (íb. 555). En cada caso ha de mancenerse
la "libertad de conciencia" (conscienciae libertas; íb. 559).
El consistorio religioso mundial, sobre codo debe garantizar la
validez rígidamente universal de las afirmaciones de la fe (y preparar
así la reunión de todas Lis religiones). En su Panorthosia pósruma
Comenio explica con respecto a ello: "Si .tlguna iglesia o algún doctor
eclesiástico ha descubierto algo útil, debe presentarlo al Consistorio
para el dictamen, es decir, primeramente al Con~istorio local, y
entonces, si el asunco se vuelve demasiado difícil. al Consistorio
Ecuménico. En caso de que allí dé por bueno, se aprueba y así tendrá
más peso y uso que en el caso de que esté proyectado y afirmado por
un parecer meramente privado" (íb. 554). En su Prodromus
pansophiae (de 1637 /39) invita a todos los hombres, para que sometan
sus propuestas para la reforma pansófica, "sin tener en cuenta, que
uno ,,~" un cristiano o un mahometano, un judío o un pangano, que
sea un Pitagórico, Académico, Peripacécico, Estoico ... Griego o
Romano, que sea de la época antigua o moderna, que sea un doctor o
1
un rabino" (DK 15 1, 33.13-17). Como se ha mencionado arriba, esta
concepción generosa y liberal, se rechazaba por sus propios hermanos
de fe y por los confesionalistas militantes. Pero Comenio no dejaba
desconcertarse por ello. Seguía obedeciendo el impulso de su idea
reformatoria universalmente concebida; también en su Panorthosia
formula, como una de las condiciones de la renovación común, "que
todas las religiones se hagan a una 1ínica" (CC 11 , 483). Si adjunta que
eso deba realizarse "bajo Crisro, el único y oprimo poncifex", esto no
significa ninguna recaída a lo particular. Porque el cristianismo se
enciende en Comenio -en su sentido propio y universal- corno una
participación en la forma ideal arquetípica del Logos-Criscol,Ji que se
roma como base internamente precedente de rodas las naciones,
religiones y cuJturas69.

3.6. Propuestas organizativas.
Los tres mencionadas instituciones mundiales, representan
superiores asoc1ac1ones de correspondientes organizaciones
nacionales. Estas encierran -conforme al número de los ciudadanos
de un estado- "dos, tres, cuatro o más" representantes por un colegio
98

((b. 538). Cada uno de esros colegios ciene un presidente; codo~ ésco.-.,
en cambio, se corresponden con un presidence en Europa, uno en
Asia, uno en África eccécera. Escas presidenres junro.\ van a reunir.~e,
finalmente, para la constitución del Senado del Orbe (Senatu~ Orbi~;
íb.). "Se podrá, pues, efectuar'', aclara Comenio, "que lo~ miembro.-.
supremos (de aquellos colegios inrernacionales) o los delegados de
ellos se reúnan cada década o cada año jubileo·°, en un cierro lugar
para celebrar un Congreso del Orbe (Comicia Orbis), para dar cuenca,
unos a orros, sobre rodas los asuncos y para poner.-.e de acuerdo sobre
la cosecha interina de la luz, de la paz y de la gracia divina·• (íb.)
En el tiempo restante, explica Comenio en su Panorthosia, que
no es. necesario que los miembros de los colegios supranacionales
cohabiten. Pues "aunque sus cuerpos se encuenrran en diversos
lugares, pueden, sin embargo, cohabitan en el espíritu, cumpliendo
-cada uno en su lugar- lo mismo y cambiando informaciones cada
año" ((b.). Para el Colegio de la Luz, sin embargo, Comenio en su
Vía lucís, pone su atención en una ubicación; esta debe escar situada,
aclara, de tal manera, "que se puede llegar a ello desde cada región del
mundo y que desde allí todas las regiones del mundo sean asequibles.
Por tales ventajas se alegran algunos reinos de Europa: España,
Francia, Holanda e Inglaterra. Pero ahora parece ser oportuno elegir
-de codos los países mencionados- a Inglaterra para el sirio principal
de la correspondencia" (DK 14, 349.4-8). En la Panorthosia precisa
que el presidente, representante de Europa (no solamente del Colegio
de la Luz, sino también de los otros dos gremios que durante la
composición de la Via lucis todavía él no tenía en visea) debe trasladar
su domicilio "a Londres" (CC 11, 672).
Con respecro al Concilio Mundial declara Comenio: "Una vez
cada década''- y lo anteriormente citado 'o cada año jubileo' está
omitido aquí- "codos (los representantes) de codo el mundo deben
juntarse (primeramente) en un lugar en Europa, después de diez años
en Asia, después de diez años en África y después de otros diez años
en América. Cada pueblo ha de enviar allí uno o dos miembros de
cada colegio, a saber filósofos, teólogos y políticos, junco con sus
amanuenses" ((b. 67 3). En cuanco al lugar del primer Concilio
Mundial, Comenio delibera que, este lugar debe, simado bien
geográficamente, también ser capaz de recibir y alimenta r una
multitud de hombres. Toma en consideración "una ciudad cerca del
99

�mar que sea tan grande y can rica como Venecia" (íb. 662).
3 .7. Concilio Ecuménico.
El gremio supremo que ha de ervir a la enmienda universal, se
introdujo arriba como Senado del Orbe y Congreso del Orbe. En el
capítulo 25 de su Panorthosia Comenio e dedica más deralladamenre
a aquel gremio que aquf nombra como Concilio Ecuménico (Concilium
Oecumenicum). Comenio sabe muy bien, que ya existían concilios
ecuménicos en los que las cuestiones meramente teológica fueron
aconsejadas. Eso, sin embargo, no es suficiente en el horizonte
pansófico; objeta por ello: 'Un concilio verdaderamente ecuménico se
va a realizarse entonce , cuando lo hombre ilustrados que
obresalen por encima de otro mortales por u sabiduría, su piedad y
u prudencia -filósofos, teólogos y políticos- provenientes de rodo el
mundo (de rodas las regiones pobladas) se reúnan, para que aconsejen
cómo la salvación del género humano ha de mejorarse, asegurarse y
propagarse" (CC 11, 658 .) . Tal concilio mundial e convoca por "los
reyes y república del mundo cristiano ... conforme al ejemplo de
Constantino" (fb. 661).
A la pregunta si en aquel concilio lo políticos, filósofos y clérigos
tienen que tratar ms a ·unto de una manera separada, Comenio
responde categóricamente: "¡No! Todos deben ver junco las causas,
pero según e. re orden de !as co as: Primero los problemas van a
tratarse por los eruditos porque ésros son los portadores de las
antorcha. de las orras clases; segundo lo · problemas de la iglesia, es
decir, cómo uno debe conducir su vida con Dios y cómo uno debe
conversar con Él· y tercero los problemas político · porque ellos
representan la ba. e y conexión de las clases re ·cantes" (íb. 664).
Durante las discusiones cada prejuicio ha de desechar.se; una posición
imparcial debe ser tomada. En ello ninguno de los disputantes puede
referir ' e a una mera costumbre o -de manera exrerno-accionfstica- a
la 'orden del riempo' (íb. 665). "Sin estrépito y en un orden sólido"
(íb. 667) se erara aquí de efectuar "que lo bueno, hasca ahora
dispersado sobre los pueblos y cada una de las igle. ias, confluya en un
único bueno, para que todos los colegios sean capaces de aprovechar
comúnmente los bienes existenes" (íb.). "El Concilio Sanco (por ello )
100

no con iderará inconveniente para sí, que distribuya la herencia
material de los pueblo , e decir, que reconcilie los pueblos que
ejercen la navegación, y que determine dónde cada uno deba ejercer
la navegación" (íb. 675 s.).
Para garantizar la "radiación' del Concilio Mundial, es necesa rio,
finalmente, que "envíe mensajeros a todos los pueblos importantes
del globo terrestre, hombres anhelante - políticos, reólogos y
filósofo - no hombre astutos, orgullosos o altercadores, sino devotos,
humildes y pacifistas, pero, no obstante, prudentes y circunspectos"
(íb. 679). Dichos mensajero , van a ser las "comadronas" de la paz, de
la luz y de la felicidad ({b. 537); repre encan, en cierto modo , el
"alma del mundo" (Anima Mund/11. íb.). Contra aquellos que dudan
de este inmaterial y espiritual principio del movimiento (que es
constitutivo para la cosmología platónica y neo-platónica) Comenio
aduce: "Van a ce ar de dudar tan pronto como puedan entender que
estos sirvientes de la luz, de la paz y del ardor religioso están hecho s
del mismo espíritu y que inspiran al mundo la única vida salutífera"
(fb.).

"Todos los reinos del mundo se juntarán, creciendo en un orden
sólido y se acercarán a la perfección (que puede esperarse aqtd en la
tierra) " (íb. 564). El bienestar de los hombre aumentará de cal
manera "como los frutos de la tierra aumentan anualmente" (íb. 683).
Todo se realizará espontánea menee y en libertad, que es 'el bien más
agradable del hombre, que se creó con él y que puede separar e de él
solamente bajo la condición de su ruina' (íb. 482). Para objetar un
entendimiento libertino de la libertad, Comenio pone de relieve:
"Una libertad sin una completa cognición del derecho y de la
igualdad no es ninguna libertad, sino una obstinación desa.,trosa" ((6.
559). E o quiere decir: Comenio concibe su reforma en la base óntica
de la libertad razonable. Libertad significa en este contexto un
impulso internamente producido al obrar, un impulso que se origina
desde la cognición del contenido 6ntico problernarizado. Desde este
horizonte integral se hace patente por qué Comenio nombra a los
miembros del género humano enteramente reformado como
'ciudadanos del libre estado mundiat' (cives liberae Re1p11blica
Mttndana/1 ; {b. 482).

101

�4. Nota final.
En el proyecto de escas eres instituciones mundiales, se manifiesta
en qué profundidad conceptual y en qué audaz previsión, Comenio
ha dispuesto e iniciado su reforma pansófica. Los esfuerzos actuales
por una filosofía incercultural y una teología ecuménica, son indicios
de que el desarrollo, entretanto se mueve en la dirección hacia la
segunda y tercera institución mundial. A la primera, el tribunal
mundial de la paz, aspiraron (después de Ja Primera Guerra Mundial)
la Sociedad de las Naciones y el Tribunal de Arbitraje de La Haya; y
ella parece haberse realizado más o menos en la ONU que se fundó
en 1945. No obstante, la visión comeniana, en algunos puntos, aún
avanza a la "realidad". Así exige, por ejemplo, de los potentados
políticos una promoción eficaz de las ciencias, formuJando la llamada:
"¡De arsenales de armas haced bibliotecas!' (¡.Ze sbroijnic ud lejte
3
biblioték/ DK 23, 43.4).

Nocas Bibliográficas
1

Este estudio se comprende como una aportación especifica del proyecto cientilico
intercultural "Paz creativa por encuentro de las culturas mundiales" que se fundó
hace más de 20 años por HEINRICH BECK: Yéanse. entre otras, HEINRICH 8ECK /
GISELA SCHMIRBER (edd.): Krcativer Friedc durch Begegnung der Weltkulturen
(Schriften zur Triadik und Ontodynamik. Vol. 9), Frankfurt-Berlin-Bcm-New
York-Paris-Wien 1995 [una version en castellano: Maracaibo / Venez. 1996: en
inglés: Delhi 1996; en chino: Pekín 1998]: HE!NRICH BECK / lSAMEL QUILES (edd.):
Entwicklung zur Menschlichkeit durch Begegnung westlicher und ostlicher Kultur.
Ákten des IV. Interkontinentalen Kolloquiums zur philosophischen Insistenzanthropologie, 1. -6. Sept. 1986 an der Univ. Bambcrg (Schriften zur Triadik
und Ontodynamik. Vol. 1), Frankfurt 1988: UWE VOIGT (ed.): Die Menschenrechte
im interkulturellen Dialog. [nternationales wissenschaftliches Symposion. 30.6.4.7. 1997. In honorem Heinrich Beck (Schriften zur Triadik und Ontodynamik.
Vol. 14), íb. 1998: además HEINRICH BECK: Europa - Afrika - Asíen: Komplementarítat der Weltkulturen, en: E. SCHADEL (ed.): Ganzheitliches Denken.
Festschrift für Arnulf Rieber (Schriften zur Triadik und Ontodyrnunik. Vol. 10). íb.
1996, 51-82.
2
Véase J. A. C0\1ENIO: Wiederholte Ansprache an Baron Wolzogen / lteratus ad
Baronem Wolzogenium sermo. Trnd. por Orro SCl!ONBERGER, con un comentario

y una Introducción a la controversia antisociniana de Comenio cd. por E. SCIIADEI
(Schriften zur Triadik und Ontodynamik. Vol 22). Frnnkfurt-Berlin-Bcrn-Bruxelles-Ncw York-Oxford-Wien 2002: una bibliografia histórica detallada de Comento
presenta MILADA BLEKAST.\D: Comenius. Versuch cines Umrisses rnn Leben. Wcrk
und Schicksal des Jan Amos Komcnská. Oslo-Praha 1969.
3
Esta cita (de una carta c¡uc Albert Schweitzer dirigió el 29 de julio de 1965 al checo
comeniológo Josef Brarnbor.i) se encuentra en KIAL'S SCIIAl.l.ER: Herder und Comenius.
Ein Lehrstück zur Aufklarung der Auiklarung. Sank1 Augustin 1988. 75.
4
Véase KI.Aus SCHALLER: Die Padagogik des Joha1m Amos Comcnius und die Anfángc
des padagogischen Realismus im 17. Jahrhundcrt Heidelberg 1962.
5
Aquí y en lo sigtúente se usan las siguientes abreviaturas de obras de Comcnio: AS =
Antisozinianische Schrifien. Ed. por E. SCHADEL. Hildesheim-New York 1983 (el
número indica la página): CC = De rcrum humanarum cmcndatione Consultatio
Catholica. T. 1/Il, Praga 1966 (el primer número [romano} indica el primer o segundo
tomo, el segundo número [árabe} la columna correspondiente): DK = Dílo Jand Amose
Komenského. Vol. 1 ss.. Praga J969 ss. (en primer lugar está 111dicado el volumen de
esta colección de abaras, entonces la página: siguen añadidas con un punto la~ líneas
del texto citado); ODO = Opera didactica omnia. Editio anni 1657 lucis ope expressa. T.
J.IIT (el primer número /romano} indica el tomo, el segundo /árabe} la columna/.
6
K. JASPERS: Wahrheit, Freihcit und Fricde. München 1958. 6.
7
.KLAUS SCHALLER. Sicher ist unsichcr. Comenius und der Friede -zur Einführung in
die Thematik. en: GERHARD MtCHEL (cd). Comenius und der Frieden. lntemationales
Comenius- Kolloc¡uium. Salzgitter-Steterburg 1995. Sailkt Augustin 1997. 9-15. cita
pág. 9. - El te:-.10 original de Cesta pokoje se encuentra en: JAN N.10s KOMENSKY:
V~ere Spisy. Vol. XVTl, V Bm 1912, 449-l87.
~ HANs-JOACHIM MOLLER: Die irenischen Bemühungcn des Johann Amos Comenius in
Polen 1642-1645 und die Entstehung der Consultatio Catholica: in: Comenius-Jahrbuch
4 ( 1996) 59-81: además KAI EDUARD JORDT JORGEJ\SEN: Ókumenischc Bestrebungen
unter den polnischen Prostestanten bis zum Jahre 1645. Kobenhavn 1942. especialmente
377-387: 'Colloquium charitati\um in Toruñ 1645'.
9.
lb. 387.
lO AMEDEO MOLK~: Zum Theologieverstandnis des Comenius. en: KL. SCHALLER
(ed.), Comenius. Erkennen - Glauben - Handeln. Sank1 Augustin 1985. 61-72, aquí pág.
64: "Desde la ortodoxia fraternal se levantó, por ej. en 1639. la demanda de que
Comenio acabara por fin la excitación de las comunidades pPr sus ex-perimentos
pansóficos. Hieronymus Broniewski pidió al señor Manin Onninius que lúziera callar a
Comenio en esta causa. porque su enseüanza no ern ortodoxa, mezclando la luz de la
revelación con la luz de la razón".
11
J. A. Cm1EN!US: De zelo sine scientia et charitate admonitio fraterna ad D. Samuelem
Maresium pro minuendis odiis &amp; ampliandis fayoribus. Amstelodami 1669. 4.
103

102

�12

Íb. 48.
13 Véase § 128 in J. A. C0MENil'S: Continuatio admonitionís fratemae. en: COMENI~s
Ausgewahlte Werke. T. 11/1, cd. por KL. SC'IIAU,ER, Hildesheim 1976. 44 s.: a~cmas
FRANZ H0FMANN: Autobiographic als Apologie. Bemerkungen zur Lebensbcschre1bung
des J. A. Comenius in 'Continuatio admonitionis frnternae Joh. Comcnii ... ad S.
Marcsium', en: Acta comeniruia 10 (1993) 89-99: espec. 95
14 J.&lt;\: AMOS KOMENSKY..' Korrespondence, cd. A. PATERA V Praze 1892. 96-99 (carta
del 8/18 abril de 1645). aquí pág. 97: "Sub manu opus est sub titulo: De emendar,one
rerum humanarum consultatio catholica ad ge1111s humanum, ante alias vero ad eruditos

Europae".
1~ Véase J.A. cot.tENnJS: De renun humanarnm emcndationc Consultauo cathohca.
Eciitio prínceps moderante OT0KAR C!ILul'. T.I/11, Pragae 1966.
16 Véase CC ll, Sp. 1245: "Qui servare n1lt tonim, servet partcstl
11 J. A. co~1ENlllS: Panegyricus Carolo Gusta.Yo / Lobrc:.c!c auf Konig Karl X. Gusta, .
Trad. y cd. por JúRGEN BEF.R, Sank1 Augustin 1997.
1~ J. A. cm1E'.\ICS: Angelus Pacis / Fricdcnscngcl. lntrod. y ed. por W,\LTtR EYK.\L\~.
trad. por ono SCllÓNDtRGER, Würzburg 1993: también _WA.1.TER EYK:-.[,\.'-.''.\:
Friedensverkündigung und FricdenserL.iehung - ein Vcrsuch 1hrer wechsclse1ugen
Zuordnung, Diss. Würzburg 1989; JOZEF PSEMK· Die Fricdcnsbcstrcbungen des J~1
Amos Comcnius. en: K,\RLHEI~Z MACK (cd.): Jan Amos Comenius w1d die Polluk
sciner Zcit, Wien-Münchcn 1992, 85-90
1~ Véanse los detalles en UWE Vo1Gr Das GcscltichlsYerstiindnis des Johann Amos
Comenius in 'Via Lucís' als krcatiYc Synthcsclcistung. Vom Konílikt dcr E:-.1reme LUr
Kooperalion dcr Kulturen (Sch.riften LUr Triadik tmd Ontodynamik. Vol. 11 ). Frankfurt

etc. 1996.
'º Véase HCGO fRIEDRJCII : Zum Verstandms des Werkcs. en: B,\J TASAR GR.-\ClA.\ :
Criticón oder Über die allgcmcincn Laster dcr Mcnschcn. trnd. por H.\.'-~~ S11 'D\l/h.\
Hamburg 1957. 212-22ú. ciia 213.
' 1 Véase. por ej. JEAN-P,\l'LS.-\RTRt: Der Ekcl. Hamburg 1985, 152. "Todo lo c\.lstente
nace sin c;iusa. continúa por flaqueza y mucre por a,.ar".
'' E. M . CIOR.-\."..:: Vom Nach1c1l gcboren lll scin. Frankf /tvl. 1979. 91
' 3 Véase a ello KL. SCII.\LLER: Die ''Trostschnftcn" des Joh.am1 Alllos Colllcn111s. en
Comciúus-Jalut&gt;uch G ( 1998) 11-37. El conlienLo de los csfucr1.os de una refonna
universal según SCIIAlLI:.R (ib. 19) se data en 1628. el año. en el que Comenio) su
Unidad de Hcnmnos fueron dcfini11,·amcntc c:-;pulsados de su patna monh 1ca.
2•1 Con ello cYideutcmente es recibido el tcmano mental ,nemona. 111tell1ge11tia, l'olumas
de AL'GüSTI"il:S. De Trinitale X. 11. : 7 s.
15 Véase RürnGER N0LL/ STEF.&lt;\.' Vt.SPU{ (cdd.), Versohnung. Gabc Gottes und Quell
ncucn Lcbcns. Dokumcntc dcr Zwcite11 Europaischcn ókulllcnischcn Vcrsalllmlung in
104

Graz [Juli 1997), Graz-Wien-Kóln 1998, 37: además: Die versohnende Kraft der
TriJútat. Bericht der Studienkonsultation der Konferenz Europaischer Kirchen. 22.-28.
Nov. 1982, Goslar, Bundesrepublik Deutschland (Studienhefte. Nr. 15). Genf 1983.
26
Véase TH0t,,lAS CAMPA.'\'ELLA: De sancta rnonotriade. A cura di Rm-tANo AMERJo,
Padova 1958, 44: "Memoria ... potestas Joecunda est ad productionem intellectus
foecundidate, non intellcctu, licet intellcctione".
27
A eso remite también V_RA S0UDILOVÁ: Plúlosophische Grundlageu des Irenismus
bei J. A. Comenius. en: Acta comeniana 9 (] 991) 25-41: dice pág. 28: "La filosofía
teórica se transmite [en Comenio] orgáiúcamcnte a la filosofía practica; su sistema
contiene, al lado de categorías ontológicas y gnoseológicas, también categorias éticas"
(cursivas por E.S).
28
Véase G.W.F. HEGEL: Vorlesungen über die Geschichte der Plúlosoplúe III.
Frankf./M. 1971, 100.
29 Íb,
30

Véase también Jr_!NA P0PELOVA-0TÁHALOVA: Das Problem der Theodizee bei Jan
Amos Komensky. en: Acta comeniana 3 (1972) 89-105.

31

Se trata aquí de una cita de ÜVIDI0 (Ars amatoria ITl.397): véase también AUGUSTINUS: De Trin. X l. 1: "Rem proms ignotum amareomnino nullus potest".

32

Ya como un joven estudiante Comenio escribió en un libro de visitas: "Kdy_jest B_h s
nánú, kdo proti nám?" (Si Dios está con nosotros, ¿,quién está contra nosotros): \'éase M.
BLEJ&lt;ASTAD: op. cit. (nota 2) 43.
33
En el frontispicio de su Orgelbüchlein que está dedicado al "organista principiante"
BACII pone:
"'JJem hochslo, Sol/ al/e,n w UrPn I 'lJPm 'XaclisfP.n, rfraus s,c::/í w 6,/~/irenm"

(Sólo al honor del sumo Dios / Al prójimo para que pueda aprender).
Veánse las investigaciones iconográficas en ADEUIEID HElt.!A'iN: Trinitas, creator
mundi. In: Journ. of tl1e Warburg and Courtauld lnstitutes 2 (1938/39) 42-52: además
B0NAVENTURA: Breviloquium II. c. 12: "Creaturn mundi est quasi líber. in qua rclucet_
repraesentatur et legitur Trinitas fabricatrix".
35
•
..
.
Vease MA,'( H0RKilEL~iER; Uber das Vorurte1I. Koln-Opladen 1963, l O.

34

36

Véase E. SCHADEL: Kants "Tantalischer Sclunertz". Versuch einer konstruktiven
Kritizismus-Kritik in ontotriadischer PcrspektiYe, Frankfurt etc. 1998.
31
Véase a elJo por ej. MAX HEn-;zE: Die Lehre vom Lagos in der griechischen Pllilosophie, Reimpr. de la ed. de 1872, Aalen 1961.
38

AUGUSTINUS: Retract. 1, 13, 3.
Véase K. RAHNER: Die anonrmen Cltristen. en: RAHNER, Schriften zur Theologie.
Vol. 6, Einsiedeln-Zürich-Koln 1965, 545-554: además ELt,,!AR KLlNGER: Der anonvme
Christ und die Anonymitat Gottes. Wahmelunung einer Mystik des Alltags. · en:
K.LINGER, Das absolute Geheimnis im Alltag entdecken. Zur spirituellcn Theologie Karl

39

105

�Rahners, Würzburg 1994. 25-46.
40 JAN PATOCKA: Philosophie der Erziehung des J.A. Comcnius. Paderbom 1971. 36.
41 Comenio alude aqtú al intento de colonización emprendido a principio del si~lo XVII
por \a "Virginia Company of London" por orden del rey inglés_en. la cost~ oncnt~ de
Norteamérica Para la arrogancia con la cual trataron a los md1genas salvaJes .es
característico cuando el clérigo William Crashaw acentuó que les llevaron a los mdi~s
algo que es infinitamente más valioso que lo que recibieron de ellos: "1 . Civílitie for tJ~eir
bodies 2 Christianitie for their soules: the llrst lo make them men, the second (to make
them] ' h~ppy men" (CARL BRIDENBAUGH: JamestO\\TI. 1544-1699. New York-Oxford
1980, 26 s.). Los indios contestaron a esto efectuando vanas veces matanzas en
Jamcstown fundada por los ingleses. en 1607 (íb.. 178-184).
42 Véase CoMENTUS: Lexicon reate pansophicum (CC Jl. 1128): "Pax lest) status reru~1
ordinis beneficio tranquillus. ut omnia in tuto sint". En ello se muestrn una rel~c~on
evidente al concepto agustiniano (De civ. XIX. 13, 1): "Pa-..: onmium reru~n, tranqm~htas
ordinis")" además JOAClll~! LAUFES: Der Friedensgedanke be1 Augustmus.
UntersucÍmngen zum 19. Buch des Werkcs De ci\itate . Dei. \~iesbaden 1973;
STANlSLAW BUDZlK: Doctor p..1cis. Theologie des Fricdens be1 Augustmus, lrmsbruckWien 1988.
43 Véase J. A. COt-.lENIUS: Vindicatio Famae el Consc1entiae I Schutzschrill zur Verteidigung von Ruf und Gcwissen, trad.. introd. y ed. por JúRGEN SEER. Sanlct Auguslln
1994. 177.
44 Comenio se relaciona aquí. sin duda, con el concepto de ~1~crém1t;-Kon1..cption de
ARlSTOTELES; Yéase Eth. Nic. n, 2 (1104 a.15-27]; ademfls URS~ wo_LF: Ube~ den
Sinn der Aristotelischen Mesotcslehre, en: OTFRlED HóFFE (ed.): Die Niko1nachischc
Euük. Berlín 1995. 83-108.
45 Este compromiso realmente se "yerifica" en un sentido onto-armonical: Según la
concepción romano-católica se muestra que la tercera doble (4:5: 5:6) "ex ~tava
quintóque procedit". en tanto que el espacio tonal que está llenado por ~tia, es _decir. por
la proporción 4:6. representa una quinea (segunda) occav1ada. ~ q~tnta pnmera .nooctaviada (2:3) procede imncdia.rnente de la octava (1 :2) que por s1 nusma pre-conllene
todos los otros intervalos del trítono senárico (así como todas las otras estructuras
tonales). De allí se justific,1 la posición griego-ortodoxa, que no contradice ~ la
concepción. primeramente mencionada, sino gue - como aquella - ex~~sa un cierto
aspecto del todo del trítono primordial. Véanse los dct~lles en lo~ §§ 28-50 en _E.
SCHADEL: Musik als Tri1ú1atssymbol. Einführung in die ham10nikale Metaphysik.

Frankfurt etc. 1995.
46 Véase CC U, 7-ll: ,,Lumen ipsum seipsum multiplica\ fac1le"; cbd. 742: "Lucis natura
est diJJundi ... Lux enim vern colubere radios non rnlt nec scit nec potest, sed se per
vicina corpora spargens illunúnat quaecumque attingere potest. propinqua el remota".
47 Véase AUGUST!l'&lt;l.JS: Conf. III. 6. 11: "Tu autem l. deus mcus.J eras inferior intimo

!06

meo".
48

CC II 154: "DEl'S est aciema illa potestas. quac condidit el sustenta! omniét et
sapientia, quae regit ornnia, et honitas, quae in fines bonos dirigit omnia" V6lse
AuGu~mi:us: De c~v. Dei Xl 25. donde en relación a lafis,ca. a la lógica y a la ética
(las ~1enc1as pnnc1palcs de la filosofia antigua) se afinna sobre Dios que es 'aucror
ornruum
rerum'. 'dator intelligentiae' und 1in.1p,ratur amoris. que bcne bcatPnue
vivitur'.
G
~
AUGUSTIT\'lJS: _ebd. Xl, 2.+: "lnde la Trinitate in suis opcribus intima!al est civitatis
sanct~~ ... .et ong? et infor111atio et beatitudo. Nam si quaeratur 1mde sit. deus eam
condid_1t, st unde s1t sapiens, a deo illuminatur, si unde sit felix, Deo frnitur ... Ew, \lidet.
amat: tn aeternítate dei vigct, in Yeritate dei lucet. in bonitale dei gaudet".
so La
·. (X'ap1raj ·a las cuales Cü~fENro se refiere aquí se nombran en
,· s tres Grac1,~s
HESIOOO (feogorna. \'erso 909) 0éu.z1a.. Ay).aír¡ y (j)f)OcnJ\11: M..\RS[LIO Ftcr:--;o las
p~rasea con :viridi1as', '.,plendor' y 'laetitia' (poder generativo. esplendor y placer
[De a.more _Y. 2. cd. P. R BLUM. Hamburg 1994, 134]) lo que puede entenderse. como
una analogia estructural, en concordancia con los temarios mencionados en las notas 48
Y49. :ªra_FlcNo y CmtEJ\I~ csta_s conexiones son un indicio de la posítividad pura y de
la validez mtercultural del pnnc1p10 temario que es consitutivo para su filosofar.
Sl S . di
,. ~ _1~ ca aqm, la utopia plntónien del estado en la que (según Politcia 443 d-c) ta
JUSt.lCla d~ los tres ~tases (de la clase alimenticia, docente y militar) se expresa por ta
consonanc1~ porporc1onada (por la cruv-&lt;jlú.l,ia) de las tres cuerdas principales de la Jira.

Una cercarua conceptual de la doctrina plató1úca de las tres clases se manifiesta, sin
duda, en -~quello que Cm.rENTO compara la "salud'' social, en el ámbito corporal. con ta
cooperac1on m~~ian1entc provechosa del 'estómago', del 'cerebro' y del 'corazón' (CC [J.
488). Una alus1on a la así llamada sentencia de los reyesfilósofoJ (Politeia 473 c . d) se
presenta, cuando Cm.1E:-:10 (CC II. 770) habla de 'philosophi coronati'.
52
Véase aquí el estudio anterionnente mencionado en nota 45.
53

noAtco significa. sin embargo. solamente

yo habito'.

Más correctamente COMENro

(5:~ su intención proposicional) debería indicar no a 1t0Atco. sino a 1rf)..w (= 'vo sov'.

ongmalmente: '.vo me giro, me muevo) o a la fonna complementaria en el · idioi~1tl
poético, a 7lCOAto~un (véase R. KOI INER / F. Bws: Grammatik der griechischen Sprache
U2, Dannstadt_ 1966, 513 y 530). El mencionado 11'.ZA.EIV funciona en PAfillÉNIDES (DK.
Fra~1. B 6, lm~ 8) ~mo una variante de E\'ffi (= 'ser'), por el cual se designa la
realidad causal pnmord1al. Cuya estructura arquetípica PARMÉNIDES la simboliz.a con
lUla esfera (cr&lt;pa._J)a.). En ésta anali1.a (Fragm. B 8, líneas 42-44) - como estructura
holística "a priori" ~ la coherencia distinta del centro, del radio y de la superficie (de la
e~era). ~n ello, sm embargo, se hace patente lo que Comenio con su etimología de
~0)..1~ qwere afim1ar: La comunidad humana (en todos sus fomlíls y grados) debe
interpretarse en la confonnidad al ser, internamente actuante en todos los entes es decir
a la realidad principal del Dios creativo.
'
·
54

Véase CC l, 989: "In omnibus societatibus ... omnia spontanea. fluida, florida esse
107

�volumus".
.
.
, . . E $CH \DEL· Poh'Phonie als Modell für mterlntlturelles
5, Vease
1
a eso en part.tcu ar •
'
· •
·
.. d ·
UWE V0IGT (ed ) Die Menschen.rechte un
Menschenrechtsverstan rus. en
_ ·'
interkultnrcllen Dialog, Frankfurt etc. 1988. 165-20).
.
..
'6 E
t .. C0&gt;.iEJ\10 habla incluso de una "fanúlia del mundo" (mund, fanulta;
· n este con e:-.:,o •
'·
.
"
CC Il 256) lo que aparece acercarse al actual "global ,·1llage .
·
· del siglo
· XVIT. iomm
I'.
t·a aqui una perspectiva "extra-terrestre"
,, C0MENI0.
un humamsta
.
. las "'1magenes del ~acio interestelar" de los astronautas del siglo XX.
rcali
que se
zo en
= rd ¡ Assoc·· ti n
Véase la obra 'Der Heimatplanet (ed. por KEVEIN W. KELLY por orden e a . ia o
). además HEL1&gt;.IUTBACHMAIER: Weltraumbtlder - die
of Space Exp1orers, Fmnkfurt 1989 ·
.
,
¡E p
,. ti etische Erfahrung der Astronauten und die Science-fü:t10n. en: H. BACHMAIER . .
~~S~HER (edd.): Glan7. und Elend der zwei Kultnrcn. K011Stanz 1991. 157-1 79. .
.
,~ Más distinto un pasaje en CC U. 514: "En la democracia se eligen. en cambio. c,e_rtos
n reinar V uno que los guie". (Los representantes del pueblo. ele~1dos
110mbres que debe
,.
, ·
·t" , s guia un
'democráticamente'. representen. en esta Yisión. un elemento anstocrn ,co. u
elemento 'monárquico'.)
_ . . ,,
S9 El objeto de esta exigencia consiste, entre otraS. en aquello que el urai~co S101 pro
.
I
·" se trai
· 15fonnc en un integral ''.\lea ralione stet va/untas CC 11. 477)
rat1one vo unta~
F ·, ¡.,n3
En lugar del famoso "¡Divide et impera!'' (que se atribuye a LUIS ~ de rancia..
-1
"J
•¡I" porque por el puede supcr,rrse e
1483) ahorn tiene que aceptarse un i unge et regn, . .
..
, " .. n
,,
'/
r11achiavélico" (1\lacluavellisticum monstrum) que. refinendose a la razo
mom ruo
..
. . .
. . . íb) y · en particular
del estado". trata de legitimar cada acc1on arbitran~) d~spoUCl (1 . . ~
·..
VL,\Dl~IIR URB.-\NEK, J. A. Comenius' Anti-Macluvelhamsm, en: Acta Comeruana 11

se inspeccionen. Pues con ello se garantiz.a que los alevines cogidos - a causa del acopio
de los peces- pueden volver a escaparse.
63
Un esbozo (relativamente amplio) de este colegio Comenio lo compuso en 1641/42.
durante de su estancia en Inglaterra, en su libro Via lucis (DK 14, 279-385). Más
infonnaciones sobre el Co1legium Lucis se encuentran también en su obra póstuma
Panorthosia (CC U, 356-695).
64

Comenio designa al Logos-Cristo en otro pasaje {CC U, 545) como "Lux Gentium et
Mentium"; por ello hace patente que el colegio de la luz -en una perspectiva
ontotrinitaria- tiene el deber de abrir al género humano un acceso a la fonna ideal
presubjectiva del ente, es decir, al logos "por el cual todas las cosas fueron hechas" {Juan
1, 3).
65

Primeros conceptos para este lengua mundial Comenio los bosqueja en su Panglottia
{CC ll, 251-355).
66

Propuestas más detalladas para la enmienda de la enseñanza pública (hasta la regulación de los salarios de los maestros, hasta las inspecciones escolares etc.) en CC II 582598.
67

una "oficina de la piedad" (íb.) etcctern.
_
Infonnaciones mús detalladas sobre la rcfonna del orden mundial en CC 11. úl7.{i)8:
• que el tamano
- de 1os OJO
· s de las redes de los pescadores
aquí (649) se dcn1;111ct'1. por eJ.

Infonnaciones más detalladas sobre la fommción de la vida común intraeclesiástica
(por ej. un orden de lectura de las secciones bíblicas) en CC n. 598-637.
68
Véase la nota 64.
69
Véase, por ej., RAlMUNOO P.-\l"IIKKAR: The WOOI0\\1l Christ of H.induism. Towards an
ccumenical Christophany, London 1977.
70
Según Lev. 25, 8-10, cada cincuenta año (el año que sigue a1 tiempo de 7 x 7 = 49
años) ha de celebrarse como un 'año jubileo'.
71
Véase a ello HUGO GROTIUS: Argumenti theologici, jurid.ici, politici, Amstelodami
1652, Reirnpr. Aa1en 1980, 93: "Communitatem animorum facit scrvatque sapiens
Religio, quae politiae anima ... est".
72
Evidente es aquí una relación al cosmopolitismo de la antigüedad tardía. que se
elaboró en los estoicos {especialmente en EPICTETO y MARCO AURELI0) en la base de una
concepción universalmente válida del logos; véase G. R. STANT0N: The cosmopolitan
ideas of Epictetns an Marcus Aurclius, en: Phroncsis 13 ( 1968) 183-195; también M A..'\:
MüHL: Die antike Menschheitsidee in ihrcr geschichUichen Entwicklung, Leipzig 1928:
Reimpr. Dannstadt 1975.
73
Esta exclamación de CoMENI0 ya se ha realizado, en un sentido literal. en su patria.
en Olomouc, una ciudad universitaria de Moravia: Un complejo de edificios (en fonna
de un atrio y de consídernbles dimensiones), el así llamado Arsenal Teresiano, que hasta
el cambio político de 1989 fue utilizado por los soldados del Pacto de Varsovia como un
depósito de munición, hoy se está utlizando como biblioteca universitaria. En el suelo de
ambas entradas está cincelada la cita checa del te;,.10 de tal manera que nadie que entre
no puede dejar de verla.

108

109

(1995) 6 1-70.

·

1

,.
C0'l"'
'l0 dcsa·rroll::t' una concepción
"realista" de .las. vcntaJas
de· ·.a
En este contex,o
,n.. ,
• .
. . . d los poderes· A la pregunta de si los clengos deben adnumstrar 1,1JL1St1c1.1
separac1on e
·
·b ·~
l · ·1lesl
d él un clérigo m.ismo: "Ya que el absuso len caso de tn un, es cene;
rer:;n~naria. seria más segura la separación de las fun~~nes".. (CC 11. 646). es decir. la
p
..
·
· .
1 s co, t:--J IO critica tamb1cn la costumbre de los estados
instalac,on de Jueces 1mp,uci;i e · · 1 ·
.
•
b· · 1
~
d d de¡-, política en poco tiempo , a a devorar a la iglesia. as1como. aJo_e
re,omIB os. on .,
•·
·,
l· " ib
.
1a 1g
. 1es1c1
.. 11·• deYonado a la poi ítica Jt1nto con la adnrnustrac1on esco ,l.f
.
papismo.
u
,. •
645). Su comentario a ello· ". J111hos extremos deben ernncndarse (1b.).
.,.
61 Desde esta coherencia trinitaria que debe interpretarse en el scnlldo de l:i msep11rah1/is distinctio" de san Agustín (Conf. XII I. 11. 12: véanse _con respcct~ a ello las
.
. , ce 1. (138) se entienden las dcs1gnac1ones cotnC
lll,\l\aS de que
aclaraciones conc1s.1s en
_
"
.
.., ca...i .. r.1
milia
cada
comunic
b
d
doméstica
representa
un
"pcqucno
~stado
Y un.i
1
· ·•
(
•
ofíc·1) debe ser
·"pequcna
- '1
·g¡cs1
·a•" (CC 11. 5·78 s)
. . :,, de que cada escuela cns1J,1na o p,ms •

1,0

.,.,, ,=
61

�LA FI OSOFÍA DE LA POESÍA DE
AG STÍ BASA VE
Dr. Fnr iqu, A¡.:u:1 1111
E,na·h d.: Fi lo,ofi.1
ll Íl' t'í\iJ ,1d L..1 :-i.ilk

Introducción
Dentro de su vasto, sólido y profundo isrema filosótico, el
Dr. Agusrín Basave Fernández del Valle se ocupa de la esréri a, en
l.1 cual, entre otros temas, analiza el aspecto omológico (modo d-:
er) de las bellas arres: nada comunican, sino expresan ; no revelan
el ser en í de los objetos, sino orientan al hombre "a
configuraciones que alegran el corazón' 1• Eo ipso la alegría hace
importante la vivencia de las bellas artes: le proporciona dese nso
: d individuo en su lucha cotidiana por obtener diversos
sacisfaccores, a fin de evitar, en lo posible, la rutina y volver a sus
tarea con nuevo entusiasmo.
Una de las bellas arres es la poesía, expresión estética y
metafórica de los sentimientos y de la percepción del mundo de
quien la escribe. Es importante porque es expresión de lo
puramente humano: el espíritu'. En la medida que el hombre se
espiritualiza es hombre; en la medida que se sensibiliza, es
humano. Lo que la poesía expresa es alegría \ la cual hace grata la
existencia, i.e. le da, enrre otros valores , sentido a la vida. La
poesía, entonces, es una manera de oriencar la existencia hacia dos
valores excelsos: la belleza y la alegría.
111

�El Dr. Basave explica el modo de ser de la poesía. en_ un
magistral, ameno y claro libro. Lo sintetizamos en diez, incisos:
definiciones } . de filosofía de la poesía y 2. de poesia, 3. su
esencia 4. su estruccura, 5. lenguaje poético, 6. cipos de poesía, 7 .
el poer~, 8. fases de la expresión p~érica, 9. be_1:eficios de la poesía
y l O. su virrud. Añadimos una sucinta concluston.

1. Definición de filosofía de la P?esía
Ésta disciplina consiste en ir a las últimas causas y a los
supremos principios del poema. Desentraña (~l filósofo) la
significación y el sentido complejo verbal., ~scud1a, con coda la
profundidad que puede,. la pa_labra ~o~nca con su virtud
potencial, con su referencia al su¡eto amsc1co y al mundo de la
4

cultura humana.
Expliquemos. Las causas . supremas de. la poesía,. es_ decir,
aquello que la origina, so~ "las ~~ces ínnmas -sent1m1ento y
mediación-" \ es decir, la 10spiracion, de la que hablaremos al
tratar la esencia de la poesía.
.
Nuestro filósofo no expone los principios supremos de la misma.
El modo de expresar la inspiración es por medio de_l lenguaje
poético, constituido por signos-imágenes. El filósof~ e~pltca, c~mo
veremos al hablar del lenguaje, qué es éste)' qué son las imagenes. Dicho
lenguaje, propio del vate, está _vincul~ado. a sus lectores, por ende, a la
culrnra, la que también es examinada hlosof1camence.
2. Defin ición de poesía
PoesL1 es "cielo del esrucrzo humano rroc:ido -válgame la
definición que propongo- en Lenguaje rítmico, selecto J' Cfl,uti/lante
de fo significativo-emotivo, vertido en forma bella, metrzfoncfl. en
plenitud signif,cativa-exisrencifll"". An;~lice,'.11os.
., .
A nuestro juicio, B:isave lb111.1 ''cielo :il quch,w:_r pocuco por
cu:into expresa la elevación del espíritu de lo mHerial _h_aci:i ;dgo
sublime: el scnrimiento de l.1 belleza y su plas111.1c1on en la
palabra; la poesía es un:i actividad en . la q_ue el hombre es
auténticamente hombre, ya que no med1,1 1ntcres alguno. sino t:.111
sólo una actividad interior, cs pirirual y sensible, gr;tc_ias a l.1 c11.1l
el vare crea formas bellas que &lt;:xprcsan su c.:o,movisión.
11 2

Ésra se la manifiesta mediante el lengu;ije poer1co, Je! que
hablaremos dos incisos adelante.
.
Lo sign ificat ivo-emotivo son vivencias ex peri mc:n r.1d;1s e
importantes ya sea del poeta o de arras personas.
La metáfora es la "trasposición de sentido"\ consisre en
pasa r el sentido recto de algo a uno figurado, pues se re:iliza
una comparación entre el ser que posee el senrido rccro y
aque llo que lo significad de otro modo, el figurado '• . V.or .. ~I
se n tido recto es "labios rojos'' , el figurado es "labios de ;ubí"·
la compa ración es el color rojo intenso de los L1bios con c:I
rubí: ambos at raen y son bellos. Por eso se le: au-ibuve el
significado de l rubí a los labios.
·
él El vare utiliz~ p_:ilabras be llas que expresan algo vivido por
o por otros; as1m1smo esas palabras lo trasladan, a él y a sus
lectores, a un mundo distinto, el de la be lleza. Ambos lo
vivido y el tras lado, constituyen lo significacivo-existcnciai'.

3. Esencia de la poesía
"Reside en las voces ínrimas -sent1m1enros y mediaciónsuscitadas por las circunstancias"; esas voces íntimas son
expresadas mediante "un bello complejo verbal" 1º. Expliquemos
empez.ando por la circunstancia.
A) El poeta, como todo ser humano, vive inmerso en una
realidad, digamos su realidad, que puede ser amplia o estrecha.
Los seres y aconrecimientos que integran esa realidad lo rodean,
l~ envuelv_en, lo afectan, lo influyen y consriruyen su
circunstancia, la cual rransforma imaginarivamente y expresa
con be llas pa labras.
Dicha transformación emana de una percepción mi
gen~ris de su entorno: es el modo como lo piensa y, sobre codo,
lo sie n te. Esa cransformación da rá paso a expresar en metáforas
la percepción de la rea lidad .
C) Las "voces íntimas" equivalen, a nuestro entender, a la
"inspiración", al "numen", que estim ula al poeta -y al artista,
en general- a expresarse bel lamen te.
D) El sentimiento se manifiesta "en estado abstracto, separado
de su sopo rte natural", es decir, se expresa el sentimiento en
cuanto a sus valores afectivos y sensoriales separados de las causas

B!

113

�que lo provocaron 11• Ejemplo de tale~ va!ores son, a juicio nue_srro,
el cariño y el amor en la esfera afecr1va. Por eso, hay 9~11enes
eligen cortejar a la amada recitándol_e . poemas (propios o
copiados); valor sensorial es el esrremec1m1enco corpor~I, sobre
rodo si el escuchante es la materia del poema que se le reClta.
4. Estructura de la poesía

Dos elementos integran la estructura de la poes1a: uno es
externo, otro, interno.
A) Esrrucrura externa

5. Lenguaje poético

La constituyen "el metro, el ritmo y la rima" 'i _ De esta t'tlrima
hablaremos más adelante.
a) El metro -señalémoslo nosotros- es la medida del verso.
P.ej.: endecasílabo, o verso de once sílabas.
b) Rirmo es la armonía en los versos; modo como éstos se
suceden a intervalos. El ritmo tiene como función ''adormecernos
y prepararnos a las sugestiones de la poesía", i.e. represe~,rnrnos, a
través de las pa labras, la realidad caneada por el poeta con una
intensidad que raya en la alucinación". De aquí qt:e el ritmo sea
,
· ,, 13
"un elemento prepoét1co, preparacono .
B) Estrucrura interna
Es espiricual y doble: materia y forma.
a) /vfateria

Es lo expresado, próxima o remotamente, en l:1 poesía; la
materia es el asunco o rema expuesro por e 1vare " .
La materia próxima -apuntemos nosotros- es el sentimienco
del poeta (lirismo), los hechos dolorosos (dramatismo) viv.id~s por
él o por otros, etc. Remota es la materia o acontec1m1entos
históricos corno los caneados en la poesía épica.
b) Forma
Anee codo señalemos la diferencia, en el pensamiento
basaviano, entre forma y esencia. Aquélla es una esencilT en
concreto" en tanto que la esencia es universal y abstracta. P.ej.:
forma es mi alma, con mi propia capacidad intelectual (léase dosis
1

de mater_ia gris) Y mi voluntad, o sea, lo que a mí, sin considerar a
los de mas me _hace ser hombre; "animal racional", sin tomar en
cuenta las dosis de materia gris, etc., es la esencia de codo ser
humano.
En cu~~to a "~a poesía, si lo es auténticamente, debe ser la
conformac1on p_oét1ca de su materia -asunto O rema- , que no se
da cabalmen te sino por la belleza de los sentimiencos llevados a un
grad~ de absrrac~ión" "'. Dicho con otras palabras: la forma de la
poes1a es l_a modificación y expresión bella y abstracta de lo ue
conoce y siente el poeta.
q

\

1 \ /¡

Anees de estudiar el poético, veamos, sucinrame1He, el
lenguaje en cuan~~ tal. Añadimos las pecu liaridades del lenguaje
poéti co, la relac1on de la poesía con la in teligencia y con la
verdad.
A) Lenguaje

Es un "conjunto organizado de signos suposmvos,
· ·
o que
17
usamos en lugar de las cosas" • Veamos.
Signo es _aquell_o que representa al pensa'. 1ienro un objeto.
Da~o- que es_ 1mpos1 ble mostrar codos los objetos (rea les, ideales,
ftct1c 10s, pos1b_les, y demá~) conocidos, los sustituimos por signos.
_El lengu~Je es un signo por cuanto nos referimos a una
"realidad
¡ e mediante sus representaciones: pa labras · pe¡·
. ... e1 voca bl o
re érono" es signo del objeto ~
. Dichos signos están organ izados, pues expresan el orden
existente
en el pensamiento , el que , a su vez, perc1'be
, .
armon1camente la realidad, la que, de suyo, es ordenada.
1

B) Lenguaje poético
No es un lenguaje aparte, totalmente, del cotidiano, definido
anteriormente. Al contrario, el poético supone y se vale del
lenguaje común.
"El lenguaje poético opera con imágenes y figuras, con
hipérbole y con hipérbaton, con licencias y con figuras
. 1es "1ª. E·xp 1·1quemos .
gramac1ca
1l 5

�a) Una de las facultades cuya operación es predominance en el
vate es la imaginación, de la cual adviene la poesía. "La específica
vía de la imaginación no viste las ideas en imágenes conciences; se
trata, tan sólo, de producir una semiconciencia cuya materia
puede producir ideas extractadas".
La semiconciencia significa que en la conciencia del poeta hay
ideas germinales que " no son plenamente reílexivas". De modo
que "el trabajo intelectual del descubrimiento poético se hace a
19
golpes de intuiciones creacivas" • Dichas ideas germinales
provienen de la experiencia sentiente del vate, de la pureza de su
sentimiento, que le permite sentir lo que lo rodea para, después y
gracias a la inspiración, crear belleza: la poesía.
Función de la imagen es representar una realidad en su
ausencia. E.gr.: imaginar el campo escando en la ciudad, en medio
de variadas construcciones de piedra, metal, etc., pero sin
jardines, árboles y demás.
Lt imagen poética es "una espiritualización del objeto mismo,
mejorado en su sustancia, enriquecido en el contenido. Un
concq to material que se eleva -vasconcelianamente hablandoª la catego ría de concepto de espíritu. El poeta añade contenido a
la forma, la preña"'º. Nos parecen claras las palabras
vasconcelianas, empero, comencémoslas.
De suyo, la imagen es espiritual porque carece de las
propiedades de la materia y es elaborada por el alma, faculcad
inmaterial o espiritual.
Gracias a la transformación que el vate hace de la realidad, en
la imagen la cosa es enriquecida con cualidades que no tiene, pero
que, de algún modo , puede poseer. En este momento, el objeco es
espirimalizado y enriquecido en su contenido o características o
sustancia. P.ej.: el pegaso, caballo cuya suscancia fue enriquecida
con alas para imaginar un desplazamiento aéreo, veloz y con el
mínimo de obstáculos.
El lenguaje poético no prescinde del aspecro sígnico; en lugar
de "signos su positivos", se vale de "sign os-imágenes", esco es,
1
palabras ''portadoras de incuiciones íntimas": del poeca.

bellamente.
Gracias a. la ima'gen Y a Ia f'tgur.i, el .t nd1. v1duo
.
co
.
puede
nstrutr o reconstruir la realidad expresada con palJbras V ar .
Y cu~ndo lle~ue el día del último vittje
· ·::, ··
y este al partir la nave que nunca he de to1·n,1r
,~1e _encontraréis fl bordo ligero de eq111pr1je,
,
laSI desnudo, como los hzjos de la mar··'.
El modo de hablar en los verrns es la analoDÍa
entre la muerte y "la
,,
l
.
::, esr.1blc.:cida
día del , 1 .
. . , nave o nrco: nadie regresa de ayuélla. ti
e ui . u timo v1a¡e es .aquél en q ue fa11ece 1,l pnsona; lioero de
q 1 pa¡e ¡-por
, dcuanco quien muere só lo se 11.cva 1o que, d e lo
)Ul'.110 o
ma o rea izo_ L:ranre su existencia, por eso se va casi Jernudo
. c)I la h1perbole (hiper, "sobre, más alLí." Y bd/Lo "I . ")
.
E
fi.
, anz.i.r '
l Itera menee, es exageración
finalidad
.
d. ' _exc_eso. s una igura retórica cuva
de habla/sd aumentar o 1sm111u1r el rema expuesto. P.ej.: en v.ez
" .
" e un hombre o de un árbol airo, se lo califica de
persona, ' que ' J urante una conversación, exageró
dgigante
'd ; una 1·ri
os I eas, es ~a '. tcada de exagerada, de exagerar todo .
d) El h1perbacon (hiper y bainein ... ")
fi
ramatical
·
•
.
' ir
es una 1gura
que consiste en rnverrir el orden de ¡a f unc1on
. , ce
I las
g
1
b
Pª ª rasd en una oración
· 1 o en un discurso. E gr.
"B
.
gramartca
erna ene es una niña hermosa con o sin adornos"· "
....
adornos B
d
, con o sin
. - 11ermosa es
B
d ' erna ette es una niña hermosa"·, " una n1na
erna ettc, con o sin adornos".
e) L~s !i,cencias gramaricales permiren alterar la grafía y/o la
pr?nunlc1ac1o;b die algunas palabras a fin de rimarlas con otras
evitar a anr1 0 ogía
p .
,
vocablo " ara'' (" , '"e)tc. .e¡.: a~e1~tuar, ortográficamente, el
"
" p
para con el ob¡et1vo de distinguir el verbo
/arar (~ete_ner), e_n t~rcera persona de singular de indicarivo, de l
so que e ':11smo rerm1110 ~sume en cuanto preposición.
1·b f) ~eb1do a esas funciones, el poético es un lenouaje "más
1 re, mas atrevido, más adornado" que otros modos deº
·¡·
l
lengu ·
1 ·
'fi
uu izar e
aJe con:o _e c1ent1 tco; en una palabra es aníscico:1_
g) Peculiaridades del lenguaje poécico

f
b) Las figuras son modos de hablar para exp resar sentimientos
o percepciones de la realidad; se las usa p.ira decir algo

"~! co°:p!ejo verbal poético presenta plasticidad interior una

anras1_a a~t1St1ca, una sonoridad lingüística, un resul cado eufórico
yexp
eumrm1co.· La masa
sonora
-más o menos afín a la mus1ca, .
¡·
.
se
resa en rtma, a tteractón, asonancia"". Comentemos.
11 7

�a) Mediante la plasticidad interior, el poeta expresa !la reali_t ~
ara ue el receptor pueda conocerla cal como ª. perc1 _10
~?~da ~ en ~ez de decir, liceralmence, que la _amada uene o¡os
e . l .gr.. 1 bla de ellos comparándolos con el cielo o con el agua
azu es, se 1a
del océano.
d l ·
dientes centrales de
b) La fantasía artística es uno e os ingre
, d ll
, •
·
) A rraves e e a se
ual uier aspecto del arce ( mus1ca, pintura... .
..
c q
., d I
r
d d y se la expresa bellamen ce. P.e¡ ..
recrea una porc1on e a rea I a
1 «· .
d 1
en lugar de hablar de la ancianidad, se menciona e invierno e a
vida"). El modo de pronunciar las palabras es la sonoridad
•, f uerre o suave , alargándolas o
r ..c , . . es su enconac1on
ingu1suca,
. d
, .d
des acio acenruando alguna
coreándolas, pronuncian o rap1 o o
P
' .
. 'b'lo hay
.
sílaba deletreando, etc. Si se pronuncia con ¡u i ' ,'
let~a .º la m,anera de relacionar las palabras provoca armon1as
eurona;
bellas (eurrirmia), etc.
•
¡
· nto de
d) Al mismo tiempo, la masa sonora, i.e. e con¡u
palabras, puede ser rimado, aliterado o asonado.

o.) Rima es "coda forma .métrica _regular"i5; aparece cuando dos
palabras tienen sonido común. Por e¡,~mplo:
Hombres necios que acustm
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión ,
de lo miso que culpáis (. •./6.
.
·
no O varios fonemas
~) Aliteración es repew, notoriamente, u
rimados en una frase pa ra darle expresividad a un verso. E.gr.:
Porque tu sangre se sepa,
cuentas a todos, A/feo,
que eres de Reyes. Yo creo
que eres de muy buena cepa;
y que pues a cuantos topas
·con esos Reyes enfadas,
que, más que Reyes de fspadas,
1
debieron ser de Copas ·
El fonema repetido es "as" •
118

y) Asonancia es la correspondencia de un sonido con otro, de
dos o más asuntos o temas emre sí, de dos o más fonemas, y de
letras terminales de palabras. En el verso anterior hay asonancia de
"sepa" con "cepa", "Alfeo" con "creo" y entre "topas", "enfadas",
"espadas" y "copas".
~) Relación del lenguaje poético con la inteligencia
Siendo el lenguaje un conjunro de signos, para encender el
mensaje transmitido mediante ellos, menesrer es descifrarlos,
actividad, ésta, desempeñada inrelecrualmente. En efecto, sólo un
ser inteligente cambia la realidad por signos y descubre aquélla en
ésros. De allí que "los efeccos estético-formales de las palabras cuerpo lingüístico sonoro- se hallan puestos al servicio de la
inteligencia de las ideas":8•
El efecro estético formal es el placer que produce el poema. Al
comprender la expresión bel la se conoce la realidad capeada por el
poeta.
Asimismo, "la representación gráfica -signos y sintaxis- apela a
nuestro pensamiento, a nuescra fantasía, a nuestra capacidad de
9
asociar ideas"z • Es decir, medianre la escrirura [representación
gráfica], el vate presenta a nuestra fantasía [imaginació.1 ] e
inteligencia [capacidad de asociar ideas] su visión de la realidad ,
poetizada por él.
E) Relación de la poesía con la verdad
No obstante predominar el sentimiento sobre la inteligencia y
voluntad, la poesía no carece de ideas, ni es aconceprual.
"Ciertamente, la poesía no se reduce a mera figuración de
conceptos intelectuales, por atractiva que fuere". El pocra no busca
la verdad en sentido filosófico , "sino una bella posesión de la
verdad, una plasmación de una verdad que se embellece en la vida
de la forma".
Él, en efecto, está inmerso en una realidad, su realidad, la cual
conoce y, sobre todo, sienre. Ambos, conocimiento y se:nrimienLo,
engendran en él la verd:1d gue plasmad, bellamen te, en l:i palabra
poética. "Diríase que las vivencias d&lt;:'. la vida coridiana son
purificadas por la forma poética, grnando serenidad y distan cia"·".
11 9

�6 . Tipos de poesía

siento mi corazón como un temblor,
Y nace de sus ojos, porque ardo,
un deLfrioso espfritu df amor·
.
'
Y t,en e parn mí tanto unlor
que rn11ndo él llega mi nlm~ se dfwir1 ,
p1~es gozar su presencia no podria.
Siento luego surgir mtÍs de un suspiro.

Basave erara, brevemente, cuatro Cipos de poesía: lírica,
balada, épica y dramática.
A) Poesía lírica
Al respecto, nuestro filósofo acepta algunas tesis de Kainz:
La lz'rica no relata n'ada y describe muy poco. Su tema
son Las vivencias del poeta o es eL mundo, contemplado en su
aspecto sensitivo y emocional. En un presente sustraído aL
tiempo, sin sentirse vinculado a un determinado Lugar, el
poeta Lírico trata de expresar todo lo que puede mover a un
corazón humano. Amor y muerte, La belleza de la
naturaleza, la grandeza de Dios: todo visto por el lado del
• .
JI
sentimiento .

uesrro auror di e guc el O
¡
.
.1
P era 13 u 61 ima&lt;lo .1 b m u1cr "Fl
e a macena en l. memoriJ , se 1.cerca
..
en el es ·)J. . . .
expresa en versos ambig uos "·'• · o ·igamos nosorro
¡ 1 ncu r '&gt;t
Guido expresan la ideal'z . , d I
s que os verso~ de
t anon
e '.1mor Y de 1
•
1
sólo se conforma con scnrir l
·. . .
.1 mu¡er: e aman(e
amada.
e amo1 sin tener pre ente a IJ mujer
amor

C) Poesía épica
Como puede verse, el quid de la poesía lí rica es ' pobre en
contenido intelectual'', pero rica en la expresión de los
sentimientos del poeta.
Peculiaridad del aspecto de la poesía de que nos ocupamos es
"el elemento sonoro del lenguaje", es decir, el verso rimado es casi
i ndispensableJ: _
B) Poesía balada
De la poesía escrita en forma de balada, nuestro autor sólo
dice que tiene "contenido de mayor solidez" que la lírica 11 •
Añadamos algo más. El rema de la balada es algún
acontecimiento amoroso legendario y/o rradi ional cuya memoria
causa melancolía en el vate, quien a pira a vivir, en su época, lo
aconrecimienros recordados. Por lo general es sencilla, emotiva y
rimada.
He aquí un ejemplo de balada, escrita por Guido Cavalcanti
(1259-1300):
Los ojos de la bella labradora
turban de modo tal la mente mía,
que en ella solamente se emplearía
en cuanto ella me mira, me acobrtrdo;

"Es un rela ro de sucesos ' vicisi d b .
Acritud ob').ftiva anee los 5 . ·
tu e
ªJº forn .., poé rica .
.
ucesos narrados_
·c1 h
r1empo - si n de1·ar de ¡. d
l
. .
ocurri os .ice mucho
.
,l o e se nr1m1cn(O
la ·
·
•,
I
d esr1nos
humanos" ,
,
imagina ion, os
Apunrcmos aloo más· el va
exrraordinarias qu: trasce~dieron t~n c~~r:idsauc;;o~ y. vic~~ir~de
consecuentemente, se oc
d
. . os imp ica os,
re!evanres; habla de los hérupa d e acontec1m1c::uros históricos
cualidades.
oes e esos sucesos, de sus hazañas y

Ejemplo de poesía épica es la lflada de H
canra la
d T
amero, en la que
Hel ena ~~pe:r: dee Mroya, !iniciada dpor el croyano París al raptar a
•
ene ao, rey e E
.
6.,
ge ras del trovano Hécror y del gr ·e Asp~lrca , ram ,en canta la s
,
1 go
qui es.
D) Poesía dramática
Es una , especi de in tesis de , .
I' . ,,
integran "sucesos pretéritos renovadoep1ca y inca . Su tema lo
en el presenrc en forma
tensa,
cerrada,
ajustada
al
destino
.
Luc h a, conflicto enrre
v l
d
o unra es antagónicas, concentrada y
,.i' d
fuerza y belleza"r~.
agu 12 ª a, expresada con

120
121

�La poesía dramática se ocupa de asuntos _ dol~rosos, que
conmueven a quienes los padecen o los presencian. El modo_ de
cantar esos temas es diverso: en ocasiones, el drama adquiere
matices de fatalidad, por ende, los hechos narrados eran
inevitables, 0 sea, tenía que ocurrir y sucedieron; ocras veces.' s_ólo
1
se canta el hecho infausto, sin darle el aspecrn fatal. etc. ?'ill,.3111
Shakespeare, al decir de Basave, es ejemplo de poeta drarnanco

7. El poeta
Es un individuo en el que destacan la inspiración Y la
inruición: "Capta el mundo y la vida a golpes de inrnició~":
A)La incuición tiene, por lo menos, tres c_aracr_ens~1~a~:1s es
intelectual, emotiva y "reivindica los fueros de la 1maginac1on , o
sea, el contenido o materia de la incuición es procesado en
imágenes.
u•
. • ,
l\OS parece que Basave utiliza la palabra
1nru1c1on_ en su
sentido etimológico latino: in, "denr~o de ... " Y tuen (tu:or,
·t
"mirar"· intuir es mirar penetrat1vamente algo. De aqu1 su
UJ '
t U/
e-.
·'
"El, poeta recibe la realidad v nos la devue 1ve
aI1nnac1on:
,
convertida en arte. La simb'Jlización de ~n esrar-en-e_l-.1'.1u,'.1,,? º
concentra, clarifica y profundizt1 una deterrninad_a cosrnov1s1on . .
Gracias a su intuicton, el vare ve y percibe en la realidad
elementos que a los demás -que no son poe_ras- les. pasan
desapercibidos; capta "el dorso nunca visto del ob¡cro de siempre
!)

(Ortega y Gasset)

,,40

.

B) La inspiración es una gracia que Dios le concede al poeta,
quien, en un segundo momento, ~e vale de ella par: transformar la
1
realidad. Consiguientemente, smcto sen;u, l_a poes1a ~o _ema ~ de
la voluntad del poeta ni tiene el "valor _nacido P,ºr s~ m1s1;10 · Al
respecto, nuestro filósofo cica a Fr. Lu1_s de ~e?n:,,}oes1a no es
sino una comunicación del alienco celemal y d1v1no •
1~

8. Fases de la experienci: poética
Las rnma Basave de Brerrnnd. Son tres:
1~ :•y na fecu_ndidad ob~cura y dolorosa del csp1mu o del
corazon acampanada -10 siempre- de "intentos ¡umulrnosos
~girados, inútiles, de i1vención o de decisión "; 2) la luz. 1~
111s~i::ción; 3) "una Í&lt;cu~didad jubilosa del espíritu o ·una
dec1S1on alegre del coraz.én" .
Comentemos breverrente. La fecundidad obscura proviene, a
nue~tro e~tender, de l.s ideas germinales que se encuenrran
se~1consc1entes._ En u? 11omenrn determinado la inspiración las
reu~~• por dec,~lo as1, provocando la fecundidad jubilosa del
espmru que finaliza en 1~expresión mediante la palabra poética.
. El_ ,vare, en c_uanco d, no intenta comprender algt'.in suceso o
s1tuac1on, es decir, no pensa cómo se encadenan las causas y los
esfuer~os_ que ~celeran o retrasan algún suceso del que tiene
conoc1m1ento, sino sien!:'.' y percibe "el valor direcrn de rndos los
element,os" que _le prod1cen _una pura fruición al sentir aquello
que esta, de algun modc, v1v1endo. Tal valor se da en las esferas
de lo. afectivo
y de la sen.ibilidad, para lo cual aouza sus sentidos v
•
t)
sent1m1entos, Por rantc, la razón y la voluntad pasan a u~
segundo plano.
·
Menester es que el ,oeta -y su lector- vacíe su ser y lo deje
"d_ispo_nible, enreramen e receptivo" para que lo invad:i "el
mmeno de la poesía" y ;e abandone "al imperio del sentir"''. Ese
predominio de la sen;ación es la ''pureza del sentimiento"
proveniente de "una hmda palpitación del espíritu en contacto
con el universo", codo le cual es transmitido a rravés de la palabra
poética.
Del proceso antes dtscriro resulta la invención "de un mundo
espiritual" _en el que el poeta "suscita figuras radianres y felices
que patent1z.an algo susnncial y real del hombre y del universo''.
Aquel mundo broca y perdura "por y en la palabra" 1:1 cual emerge
desde lo más profuncb de su alma "en un instante feliz
inspirado"~5•
'

C) Por lo que venirnos diciendo, se ve q~e e~ el va(e
predomina "el senümiento poético_", el cual c_ont1ene una '.eltz
conjunción de inteligencia sobreexettada y _de verc~g_o mornen(aneo
del corazón y del pensamiento, con cieno lirismo de buen
gusto

n-41

123

122

�Bibliografía

9. Beneficios de la poesía
Tanrn para quien la ere.\ como par,\ el qu&lt;.: con cll.1 se dekicJ,
la poesía causa los mismos bcm:ficios:
Nos proporoona desc11mo, p11rifiwció11, ele/111rió11 espiritual
{. .. ). Nos alivia momentrineamente del fa rdo dl' Ítt esistt11ri11,
para recomenzar, reconstituidos, el ,w1Íto al jitturo (. .. ). Co1J10
todo Lo humano, la poesía es algo limit11do, f11uto pao rnfici,·11tl'
1
para atesorar lo ilimiwdo, fo i11jinito' •
Analicemos sucincamence. Lo ilimirado e infinirn es Dios. La
poesía no suple la religión, es decir, no salva'', ran sólo pl.'.rmite
entrever la existencia de la divinidad mediante \.1 percepción de b
belleza, dado que Dios es Belleza absoluca" .
Experimentar la belleza causa tranquilidad, luego, Lt poesía
engendra descanso; el espírirn humano ünicamenrc busca cener
experiencia estética de lo bel lo, lo cual es actividad exclusiva del
hombre, por eso by elevación espiritual.

1O. Vi rtud de la poesía
Es revelarle al hombre su ser y el del universo , " no como algo
sistemático construido por la razón raciocinan.re , sino corno algo
viven.ciado singularmente, como visión de la vida en el seno de un
9

lenguaje plasmado en plenicud"'

•

Basave Fernfodez del Valle, Agustín, Filosofla del hombre.
FunCÚJment~s de antroposofia metaflsica, col. Austral, No
Ca!pe Mexicana, S. A., México, 1 198 1.
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- - - ' ¿Que es la poesía? Introducción filosófica a la
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, • ., ex1co
, . T rarado de Metafísica. Te;ría de .la Habencia Ed Lim
.
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ex1co,
1982.
,
·
usa,
S A M

Notas Bibliográficas
1

: Cfr.
, . Tratado
. de Filow'ia
· ~· · p· 11 )- , •SL1b. llLICStro.
. ( 1r. t Que es la poesía:&gt;. 11. -t J
' lnid. p. -t2.
0
lbid. p. 17.
' lbid. n. 13.
: lhid. 11P· 12. :&gt;8. J9. 52 \ 326
lhid. pp. 9- 10 \ 18.
.
8
•
lbid. 11 9
'' lhid. p. 18.
11•
lh1d rr IJ, I.J
11

,

•

. lh1d. p. 2~. l.o comillado es de Ro1'.:n Salmon. lo tk r'" . , . .. .
lk a4ul·I t:scrllor.
n ,l. 1:~ tk B,1&gt;,t,c

~~1lm

-iu1c11 110

da 111,

- lhtd. fl. 19.
lhid. fl. 21 Sub. del autor
1J lhid. fl. 18.
I&lt; ( " /
i,,
_J_r ra1,'.do de .\l e1afi.11ca frmw de la l/11hc11n&lt;1. r. 192_ 'iuh del ~utor
, C._Ir. ,Que L'., /a poe1·iu:'. p. 11/. \ uh. del aulnr.
1
. f rmadn ele /ilo\O{Ía. p. 58: f'if,wifia dl'f lw111hre r ' 1 1
I rarado de met /is,ca r , ( (J ; · /
. · •
:n ~ml&lt;:,1~ ldearw 1ilo11i/1co. p -16.
11 . · · - 7 1 · 1 _ 111 l'.I II f)IWS//1 .' . p J)
11
,
¡,¡ (. (}ue es fa /Wl!SW J • p. 1(1.
lh1d. rr. .J.J--15.
""
lhi&lt;l P.
P 1 0 V·1,rnncl
·, ¡;s1,·1tc11.
·
"lbid:
e o,. Jo~~1d1rn111c·, ll,,1a~. \k\ll'&lt;I. p 57:i
I'

Conclusión
Conociendo diáfanamenre el ser de la poesía y su función, es fácil
iniciarse en su lectura o, si ya se tiene el hábito, seguir degustándola. No
se trata, como se ha dicho, de conceptuar lo expresado por el poeta, sino
&lt;le sentir e imaginar lo dicho por él; se eraca de alcanzar un estado de
ánimo alegre al percibir la belleza mediante la palabra poética; se trata de
entrever la Belleza Suprema desde la belleza creada para acercarse, por la

13. •.

::
d,•/ homhre· p ,- ·¡..¡ 1·'" 1 cr~o, ,011 de la
p l-i/11.\II/Í11
, • hl
__m,1,1 i:mcnlr ha: un cnnr 1tno!.'rali1.:o •·11 \•'t ll•· "11 ... I · '1
_. (_' '

·

,. ~

'

'

'

111,p11 llllln

. · ¡1'1.'.

1 " &lt;" \el

•➔ Ir /, &lt;Jue ,·., la /}l)('SÍ!I ' . r )(1
•
- l&lt;l,111
:&lt; lh1u fl 38.
lni:~ tk la cru,. l'n,m:i 92. 1 , 1.-1 · 1Jf,rw 1 " 111/ 'lt'/&lt;1.i.
-~: l'ior
b 1Juana
1'
1\ orma 9.J. (.'11 Onnll'. (\r l ' II

vía de la religión, a Ella.

124

&gt;.:

¡ •I ¡) ¡¡
l l'
r
.1,,1\1'

'

1 l. 1( 1 ..

\ln t~t&gt;. 1,¡,¡-

�"8

Cfr. ¿Qué es fa poesía ?. p. 10.

1
"'

ldcm.

!bid. p. 39.
. ·
A' , 1952 p -13 1
n !bid p. 11 . Kainz. Fricdrich. El'/é11ca. FCE .• Mcx1co-13ucnos 1re .
• • -·
;: lbid. p. 1O.
.
'"b ·¡ ··
JJ lb'd
1 • p. 11 . la
, palabra --halada'" dcri~a del latln. hallare, ai ar .
i, !bid. pp. 62-63 . !3asavc no da lo) datos dc la ella.
J~ lbid . p. 11 Sub. dd autor.
.l&lt;&gt; ldcm.
17 lbid . p. 235.
3 !bid. p. 18.
Jq lnid . p. l O. ub . nuestro.
4r, lh'id p 10 13asa\C no proporciona los dato · de Ortega YGas et. .
_
. d L .
- · DI.! otra manera 1:n pp. 26. -14) -18. ílasavc no ua Ia cil, d1:·I l·r. Lu1 · c con ·
, , lbid ·. p.· 20.
)U

4

lbid. p.
p. -13 .
. E·ct . ,ova. 13 ueno~- ,-ti.ir·o. 19-17 • ,..
n 103
41 !bid.
-16. 13remond. l lcnry. Plegaria y poesw.
·
.u !bid. pp. 22-23.
J' !bid. p. 32. Sub. del autur.
Jb lbid. p. 39.
47 ldcm.
JS lbid. pp. 46--17.
N lbid . p. -10
"

PALABRA Y PENSAMIENTO. EN AYO DE DIALOGO
I TERCULTURAL
Dr. Jo.1qu111 Lomba
Univnsid:id di: Zarago1~1.
Espaih

El rerm. que pretendo abordar tal vez podrá parecer a ... \;uno~ y a
prirnerJ \·ista un tanto erudito y .,in ninguna reperrn~ión en l.1 vid;1
culrural y del pen.,amienco acrnab. La comparación entre esrru rnra~
lingüísric.1., como la indoeuropea y la ~emítica, como pretendo lucer
Jhora, puede dar la impresión de esrar tefiida de un cierro romantici~mo
p,bJdo de moda y de una buena dosi., de anacronismo r11esrn g11e mucha~
de l.i:. diferencias que sepJran a m1bo., bloque,, lingiií~ricos, se hallan hoy
,uper;1do, e11 buena medida. La globalización de la comunicación, la
comunidJd de inrerese~ y el intercambio enrre pueblos han hecho que .\e
homologuen mucha-' de Lb an tigua-' diferencia., y que, en IJ pdcrica,
. ah-o algun o, der.illes, roda: Lt.\ lcngu ,1s omienen las mi.\ma., o parecida.,
est n 1cnirJ.,, o . 11 meno-' echJ.11 111:1 no de .,e111eja nte~ recu r-'o., -'endntico., !'
expre.'il vo.,.
Sin emb.1rgo, creo que -'iguen en pie mucho.\ a.,pecro, que imporr,1n
y que convie ne con. ideru ahora, ,obre codo :-.i recurrimo.\ al p,t,..1dn y
volvemo., lo., ojos a lo" orígene~ de 11t1e.,rra culrnra. En primer lt ,'.'M,
porque 110 e."rá pa.-;ado de moda, ni mucho tneno.\, cualquier di:-.cu.,ión
que :-.e em;1b le . obre /1losoffa del le11gu,1je, y m,h at'rn .\Í hace de modo
compar;Hi\'O enrre varia., lenguas. En .\tgu 11do lug.1r, porque, füll(jllt ,e
hayan homologado l.1-' form;i de expre. .ir,e lo.\ hul!lanos de l.1 m.1yor
pa rre del pLrnet.1, como he dicho ame.,, .,in emb.trgo, 1na1Hic11c11 en el
12(,

�fondo, unas profundas diferencias que nos llevan direccarnente a la
confrontación, y por consecuencia, a la comprensión o incomprensión de
las distintas culturas. En tercer lugar, es importante ver cómo en lo
orígenes, las diversas lenguas y culturas se tuvieron que enfrentar a
problemas similares pero con actitudes complecarnenre di . cincas que latían
eras sus lengua. , lo cual resalcará aú~ más la. diferencias inrerculturab.
En cuarto término, como veremos luego, incluso surgirá un momemo en
que estaremos rentados de revisar o al menos de reflexionar sobre nuestra
noción de hombre corno ½coov Aoy1KÓV, "animal racional" heredada de
Grecia y de que can orgulloso .e siente el hombre acrna1 occidental con la
cual está llegando a cotas insospechadas de recnología y de ciencia. En
quinto lugar, y como consecuencia de lo dicho, un estudio detenido sobre
el rema, nos puede invitar también a repasar, revisar y aun reformar;
cienos aspecros culrurales que hoy día nos apartan de sus verdaderos
orígenes y autenticidad. Por ejemplo, habrá puntos, como es el religioso,
entre orros, en los que las diferencias siguen en pie, latente: eras las
lenguas que los suscenran. Adelanto un problema que abordaré luego: la
Biblia y el Evangelio, esencial y radicalmente semitas en sus orígene~,
circub11 hace siglo. en Occidente basados la mayoría de las veces en el \as
versiones latinas y griegas, aparee de las traducciones a lengL1as actuales,
muy lejos, por tanto del hebreo y arameo originarios en que fueron
escritas y concebidas. ¿Se trata en esre caso de un simple hecho de
traducción? ¿O hay algo más?
De esre modo, un análisis, aunque sea breve, sobre redo este manojo
de rema. nos puede llevar muy lejos en la comprensión del pasado
culrural y de nuestra situación y confrontación acruales.
Y, para empezar, y partiendo de Grecia, aludiré a un hecho
originario apuntado ya por Aristóteles: el de la tendencia a la imitación ,
la cual es algo connatural a! hombre conduciéndonos dicha imitación,
entre ocras cosas 1 , directamente al conocer:
El imitar es connatural ai hombre desde la nifi.ez y se diferencia
de los demás animales en que es muy inclinado a la imitación ; por
la imitación adquiere conocimiento, obteniendo así placer por la
•

.

•, 2

im1taczon.
Y una de las imitaciones que el hombre lleva a cabo es 1-.i de emitir
sonidos copiando los de la naruralen o lo que a.,ernejan ella. Lo
constata Platón refiriéndose al lenguaje, cuando dice que hablar, decir
128

palabras, en general y en grie .
. , 1
. . .
hecho de imitar la real·d· d g~ en lpamc~ ar, origmanamence wrge del
.
•
'
t a
natura med1ame li·01 11'dO.\ 0110111J.tópey1cos
, .
primarios·:

Entl~nces, seg,í~, parece, el nombre fs lflltl m11tació11 con la 11oz
de ar¡11e 10 q11e se ·1,
· · J nombra con í/1 11oz Jo r¡11 ·
. .
mu a; y e¡ m11tauor
1m1ta.
·
t,
r
,

y pone
algunos ejemplos
como · po1·1 de li.¡·1z.am1ento.
. .
.
,
pew ·

crx11cr'.c;. manera de ser,

ir, imrchar.
. corre r
Srn embargo, yo añadiría alo-o
m '~· I· · · . ,
0
onomarnpévico - .
ª·· ª imirac,o n con so nidos
. . .\ seguramente que iba acom . -. d· d
.
n:odub.c1ones musicales o cuasimusicales con 1 , p,rna_J
e ~01~os , )'
c1erto.'i son idos naturales dotad . d
. . . os _9 ue, lill vez., se i nrnar1a11
carácter melódico que re11dr '· os el escals ronali~ades. Ello explicaría el
1an mue 1as engm • ( d
..
.
en ello se a. ernejan) en sus or''
, s _111 oeuropea~ y se mira:.
en la poesías L
. .
. igen~, y que se marnfesta rían especial-menee
· uego, J connnuac1on como .
. ,.
esrr cho el h· 61
.
'
e~re m:uco 11111 net1co es nrnv
ésras mediant: 1aª:~~óc1~1~;re~:~1~ª:c~:}abr~~t·me~iance la u,ni~n de :ílabas y
J
.
,
• voca icos Y co11sona11t1cos:
D
. · se ¡1aa precisamente por
. aao
d, que
l. bla imitación de la e1enc1a
med10 e sí a as y letra· .
, mm, acertado distinguir
••
.1 ¿no sera, 10
IEVCU ,

:.1mero, los elementos, lo mismo q11e quienes se dediran a loJ ritmo;
istmg11en, primero, el valor de los elementos, /rteCTO el de lar , 1 b ·_
)' ya de esta fi
6
. s11t1 m
ritmos'
orma, pero no antes, lleg1111 el/ m análi.&lt;is hasta lo:,
ás aún
· aun
, el panorama de vocablos
construye
el 1' para
b enr·116uecer rneJOr
.·
.
10111 _re pa a ra. compuestas de otras,
ciando así nuevos
s¡gnifi~~dos. Por e¡emplo: los compuestos de prepo.1icione, como riva.
urro, .f. ec'c. corno en el caso _de avácr1:am;. poner arriba. urróvo~LO .
que bse· extiende
. O Io. . que surc en con &lt;;.
· , d por debajo. E~mpw
. ' exrraer.
la
~i~1;e1d1~ac10~ e nuOme¡rales como. rn-ránoAt;, siete ciudades i;-rárropo,
1fecc1ones
os com pue~tos
. , de va nas
• palabras. ·por ·
.
·
¡S·.
KCX.AOITOl~úJ hacer I b'
.
e¡emp o.
ere.
'
e ien , que ensena el bien , amame de la sabiduría,
podr!n d:c·i~~:n;a~ª lacot11st~uccdión del la~ palabra~ grie ,as (y lo mi~rno se
mas o e cua quier lengl •·
)
d
primer estadio elemental para luego llegar a un~ c:t:1~;tj~d;;~"~~,á~r~~1;
129

�producida por !J unión de elemento~ di, er-.t),: de,de l.'1~ ,imple, '~cik·, ~consonan- ces (&lt;HOtXEta.) ha!IU l,1 fu,ián de prepo,1no11e,. p,11 ncul.h Y
otra, palabra~. Se trac.1 de una e:-rrucrnra compo,itiva del lt:ngua¡e J p.1.mr
.
.
de elemento!I pnm.mos.
Esca fórmul.i lle\',l implícico, cierto!\ .1.~peclO!I, .111:;uno, de lo, rn.1le, e,
preciso indic,tr, ;1u 11 que !IOl_o ~ea ,oineramen-1e. Ame l_o:io, quiero
subravar este carácter composttt\'O por ti cu.ti el babi.mee:- ,e ,,rn.1_;ltllc llll,l
serie ·de elemenrn., sueltos. independieme,. que ~l. a ' 11 ,llHOJO, o poi
desarrollo hi!ltórico, o por convención ,oet,tl. decide unir o sep.1r,1r. El
hombre, así. funcion.1 como un comcructor, un arqu11ecro q~1e de",ª ,u,
11
edificios a base de uno, nweriab prefabria- do!I que nwieJJ ,egu ,u
volunrJd individual o colectiva.
,
.
Por otro lado, e,ca acciwd del h.1bla11ce t!ICJ suponiendo que ,e h.1
operado una inmo,·ilización del inundo ,obre d ~ue h;1bl.i. de la p.il.1br.1
que lo significi } del propio yo que l.1 pronu11C1,1 r que ,e refie~e a e,e
mundo. i\1undo. palabra y ,uJeto~ que, por ,u yarce. Pº: e~enc 1.1 &gt;; en
contra de lo que hace el lenguaje. ese.in en cont1n~o mo\'lllllento. Nach
pernunece en el mismo estádo. rndo fluye, ~.1m~1a. ~e cr.111',form.1. Lo
lleva en sí. el mi~mo concepto de naruralez.a, ~ucrn;, ~ la que perrenece l.1
realidad de Li que se l1Jbla, el \t1jeco que pronunna la~ palabras y Lb
· . · .11 •brn~ todo lo cu.ti es parte incegr;1nte de esa nmma n.ilUrJleza.
m1~mas p ..
,
f d H ,r E
NuncJ. mejor expre\ado rodo ello que por la filoso ia e . er,1c 1to. ~a
inmovilización. récnicamenre llevJ. al concepto de subsr.1nc1J. El len¡;ua¡e

.

1

tiende subscanci.1liz.ar la realidad.
El mi~mo Platón. y en el Cratilo wnbién, lo indica,:
.
Si siempre estd rambitmdo. no podna haber sumf'e
ronorimimto, y, confonne n e.ite raz.onamiento, no hnbrí~ w S'.l)eto
n1 objeto de conocimiento. En cambio . .ii hny siempre m;eto, SI hay
ob;tto de conocimiento, si existe lo bello, lo buen~ y rada uno de los
seres, es e/Jide11 te para mí que lo r¡11e ahom dmmos noiotros no se
pnrere en absoluto al flryo ni 111 n101 1imiento'' .
De lo cual. el propio Platón se queja, pues esca. inmovilización
supone un fahe.imienco de la realidad ~iempre en c~mb10 y Auy~nte, a
cuvo eterno v constante devenir, no corre~ponden 111 la palabra 111 el yo
in~oviliz.ado~, hecho~ subscJncias fosilizadas:
.
Pero p11esto q11e ni siq111mt rabe atribuir la pennnnenoa al
múmo color blanco ya que también él cm-nbia, hmta el p11mo de que
130

de este color se da un paso y un cambio a otro rolor pnm que no se le
tome nunca en sentido estable ¿qr11én se an·e1 erd II denommar un
color con la. seguridad de hacerlo rectamnm? 1
. Si tod~ se m~m1e, roda :eJp11esta que demos sobre malqrner
ob;eto estam revesttda de la mrsma rertew. Y podremos afinnnr r¡ue
es de e~ta numera o de la otra o, si queremos, que no alcanza 11n
deten-nu~ado estado, para 110 nplirm-/e la inmovilidad con 111,e.,trm
palabras ·.
.
1

_fa. corno b forogr:ifía irmancánea de un rren de alca "elocidad en
movurnenro: no~ d1 razón de dicho tren, lo podemos conocer por ella con
rodo detalle. pero perdemos por completo de vista su realidad m:ís r.1.dical
que es la de un ser cuya esencia y razón de ser es el mover!le. Tenemo,
por ranco,_r_res pieza!&gt; fijas, inmóviles, tres llub,tancias que no, llevan a una
mayor facilidad del conocimiento de un mundo que ~e nos escapJ de fa,
manos, desde un yo que rambién cambia a cada momento y con unos
,on1do\ lingüístico:. que pueden variar de un sujeto o de un ;nomemo a
otro: el yo, el mundo y el lenguaje; que empleo para hablar de 1J
naturalez~. Y es cal_ la inmovilidad y aislamiento del yo, respecto al mundo
que: cabn~ concebir a un yo hipotético i~olado de codo y que ni siquiera
hablase. smo que sola.menee pemase. E~ el yo cmesiano.
Y e,e yo inmovilizado, ai,lado. ,11pone un.1 fractura rJdical en d
lenguaje, que sepJr:1n al yo. al mundo y al lenguJJe. El mundo. Lt
narur;1le1J, qu~da ahí a mer~ed de que ,e luble de: ella. El yo, por , 11
p:1rre .. que esr'.1 a la expecrauva para lublJr c:n cualquier mo111enro. Y el
lengua¡e, ya ft¡ado en forma de diccion.1rio uni,·er,al. a di,po~ición del
habhtnre, prét ?t porter, parJ que elija las p.1L1brJ!I v.1 N,tblecida, al efeno
)' v.ilidas par.i codo~.
·
. A~[. A_uben(]Ue dice lo si~uiente aplic,1do J Ari!ltÓceles, pero que creo
Clene .,u origen mucho anrc:-', inclu,o en Parménides'':
f&gt;arere r/11ro romo dirt' \V Jr1l'gtr, que Ari.1tót1•lr1 ha sirl(I d
primero que romper el 1•i11mlo entrf 111 pt1!t1bm )' l,1 ro,a. 1•11m· el
2oyo.,~ .Y el ov. t1.1i romo el primero qui' rlabom 1111a rron,1 tle la
sigmjir(lr:·ó11, rs derir, de ltt .•ep,mttió11 y rrlllrió11 a 1111 t1m,po run-f'
fl le11g1uye romo Jtgno )' 11)1' r romo ,ig11i/itado '.
1

'!• en dtfi1111i~J, e,tJ ,ep.irac1ó11,
un ,1J~l.11111ento r.1d1c,1I

110

lo que lb·.1 e:-, en p11111e1 lui:-:,1r. ,1
,olo dd yu rL,pecto .11 111undo y .1 e,e lt:11~u,1jl·
1.11

J

�que siempre está a disposición de cualquiera, como ~cabo de decir, sino
en relación con los demás hablantes, pues no son sino otros yoes, ocras
subsrancias inmovilizadas y alejadas de mi yo parlante y pensante, puesto
que perrenecen al mundo del que me he aislad~. ~1- problema de la falca
de intersubjetividad, de comunicación y del subJet1v1smo moderno qued.1
va planceado desde sus mismas raíces lingüísticas y habl~nces. N ~' ha_ce
·falta acudir al yo cartesiano, al robinsonismo de nuestras literaturas , n, a
la situación sociológica acrual. Por otro lado, en se~undo lugar,_ ~se
alejamiemo del yo respecto a la realidad, supone una awru~ d: dom11110,
de sometimiento de esa misma realidad y mundo a los d1cramenes del
1--.oyo~. palabra, pensamiento, razón. Hablar-pensar, se_rá, ~ parcir_ de
:.ihora hacer ciencia, dominar la realidad, no solo nacural inanimada smo,
lo que es peor, la animada incluso humana.
Por ocra parte, he hablado hasta aquí de los nombres, de ,las
partículas. Pero dejando al lado otros _aspectos que nos llevanan
demasiado lejos y que rebasarían los límttes de este ensay~, _falta me
detenga un poco en el verbo que también tiene unas caractensncas muy
especiales y propias de las le~guas indoeu_ropeas.
,
.
Al verbo se le da en gnego (y lo mismo en lac,n y en el resto de la~
lenguas accuales europeas) la doble dimensión del riempo y del asp~~to,
mediante los llamados tiempos presente, pasado, futuro, aoristo,
infinitivo, participio, imperativo etc., los modos (indicatirn, subjuntivo,
opcacivo), voces (activa, pasiva, media).
,
Pero dejando aparre la dimensión aspectual. del ~erbo, me de~endre
en la temporal pues ofrece un campo de gran 1nce~es ya que esta muy
relacionado con una característica muy propia de las lenguas
indoeuropeas, incluso con cuanto he dicho de! nombre. A _saber: su
espacialidad. Podríamos decir que no solamente d1ch~s lenguas ne,~en una
marcada dimensión espacializanre, sino que el mismo. pensam1e_nro Y
estructura interna del que habla es por esencia ropol~g1ca. Es e~1dente
que para un hablante y pensante de esca área, 110 es lo mismo ~I amb! que
el abajo, h derecha que la izquierd:.1, el delan~e y ~I d~cras, ren1e11do
siempre primada los primeros términos de los bmom10~ dicho~ sobre lo~
segundos. No solo eso, sino que h1y mulncud de v_o~ablos, incluso en
español, que suponen una escruccura rnenral topolog1ca... Por e¡emplo,
"circulación de vehículos" o "circulación de la sangre (lo mal no
significa que vaya en dirección circular ninguno de estos elemenro~).
"subir en el e\calafón", "las órdenes vienen de arriba", "oriencarse" (lo que
132

110 _indica que haya de mirarse o ir haci:1 el E~ce geográfico), "Dio\ e~r.í
arriba en los cielos y el infierno abajo", lo~ lla111ados partidos políticos 0
acritudes de "derechas'', "izquierdas", "cenero" r su~ múltiples modulaciones _de "~en~ro _derecha", "cenero izquierd;¡" e~c. Pero e., que incluso el
lenguaJe mas recn1camenre filosófico, ya de~de Grecia y Aristóteles, es un
hablar esencialn~e11te topológico: la sub.mnciJ es en latín algo que
permanece deba¡o, substantia que viene de sub-stare, y en griego lo
mismo. úno~KE1µtvov,
y así otras muchas mi~ palabras del argot técnico
16
filosó_fic_o • Incluso no_cabe duda de que IJ conceptualización categorial y
esenc1ali.sta de la realidad, no es sino una escrncturación de la rni~ma
espacializada, encerrada en unas casillas cacegoriale.s limicaclas las cuales
son susceptibles de ser vistas con el ojo de la razón o del intelecto y de ser
expresadas por palabras muy exacramence e~tablecida~.
P_ermítaseme una digresión ilusrrativa al respecto. Una clasificación
del _relllo an11nal ~n la mentalidad indoeuropea estaría regida por crirerios
esmccamente racionales, espaciales) en que cada ser vivo estaría en su
casil_la categorial correspondiente, en su lugar o espacio respectivo: aves,
repn les, peces etc., vertebrados, invertebrados, mamíferos y no mamíferos
ere. Veamos un ejemplo en que esta concepción espacializame no existe
en absolut?. Se_ trata de una clasificación de los animales hecha por una
enc1cloped1a ch1~1a, a cual, real o no, alude Borges y recoge Foucaulr.
En ~!la, el espacio e~i:a por completo ausenre, reniendo, sin embargo, un
sen~1do p!eno para quienes hicieron o se supone que hicieron esca
clas1ficac1on, ran pleno como para los que la hacen de una manera
espacial izada:
Los animales se dividen en a) pertmerientes ni Emperador, b)
fob11l~sos, r) perros sueltos, d) incluidos en esta clasificación, e) r¡11e
se a~ztan corno locos, j} innumerables, g) dibujados con un pincel
nls:mo_ de pelo de_camello, h) etcét~~a, r) que acaban de romper fl
;arron, j) que de le;os parecen moscm .

!ª

f

Pero volviendo al tema del verbo y a la concepción del riempo que
subyace eras él, podemos decir lo mismo: el riem po griego y occidental en
general es un tiempo espacializado, en el que el pa~ado resulta ser un
espacio ya recorrido, el fururo otro que nos falca por andar y el presente
aquel en el que en este momento escamo~ caminando. Y ello, visto desde
el sujeto que habla ame el cual se de~pliegan los espacios pasado y futuro
desde el punro o lugar del ahora en que habla. lo hay más que recordar
133

�la definición de Aristóteles del tiempo, b cual resulta ser una reducción
del mismo al espacio y al movimiento que se desarrolla en él:
"El tiempo es la medida del nzo11imiento seg1ín lo anterior y lo
posterior"
(Ó XPOVO&lt;; a.p18µÓ&lt;; ECHI KlV~m:ffi&lt;; KUXTU 10 TCpÓ1EpOV KU\
;
IX
; ucr-rt:pov)
En cuya fórmula, el TCpÓ'rtpov, amerior, y el ~crn:pov, posterior.
tienen un significado especialmente topológico ya que e.~ lo medido del
movimienro recorrido y por recorrer respecrivamenre. No en vano acw,ó
Bergson a esta definición como referida no al tiempo mi~mo y en ~ll m;Í~
profunda esencia, sino a los relojes, a los in.mumenros espaciales que
miden de una u otra manera, digital o analógicamente, el recorrer
ropológico del tiempo en orden a la eficacia en la ciencia. Se erara de lo
mismo que hacía el nombre: dominar la naturaleza, cronometrando al
segun~n. a la millonésima del instante de la más mínima parre del tiempo,
los aconcecimiemos, para mejor someterlos al conocer y al obrar
humanos. Y para ello, nada mejor que reducir el tiempo a espacio visual,
que es lo más accesible y fácil al conocer'''.
De este modo, y ello es una consecuencia de lo dicho, el tiempo en
Grecia es aJgo desuucror: demucror de un porvenir espacial que al llegar
y recorrerlo queda abandonado y hundido en la nada del pasado. Es nada
porque ya lo hemos recorrido y visto. El futuro no es tampoco, se nos
presenta como una nada que rodavía no ha llegado a ser, es un espacio
que todavía no es porque aún no lo hemos recorrido ni visto. El tiempo
es así, en primer lugar, un indefinible e inconcebible racional menee pLtes,
en realidad está compuesto de tres nadas: la nada del pasado, la nada del
futuro y la nada del presente que se me escapa en cuanro quiero
localizarlo. Y desde la nada, de la negación, nada se puede definir ni
pensar. Y, en segundo lugar, esta concepción equivale a devorar el
espacio y, por tanto, el tiempo, hundiéndolo en la nada conforme lo
pasamos y vivimos. El tiempo es un Ka'ta.'t~KEt ó xpóvoc;, algo terrible
como lo era el miro de Cronos que castró a su padre Uranos y de cuyas
gotas de sangre salieron las Erinias, Gigantes y Ninfas.
Por otro lado, esta espacialidad que informa y plasma al tiempo se
caracteriza por aJgo que ya nos ha salido al paso y a lo que he aludido
anteriormente: su visuaJidad. La ciencia, el saber, son un ver las cosas, el
espacio, las esencias y caregorías espacializadas y el tiempo mismo. De ahí
134

que Et◊(:) sea ver, saber, conocer y t180&lt;;, t:i8EnKo&lt;; aquello que
concierne al conocimiento de lo visto. Los mismos dioses son 8Eíoi lo
cual conecta con 8Eáw, ver y con 8tropóc;, espectador. La gran novedad
de los monoteísmos semitas (judaísmo, cristianismo e islam) comisrirá,
como veremos más adelante, en la no visibilidad de Dios, en su
ocultamiento e incognoscibilidad, porque no pertenecen a la ~úmc;. que
es lo que escapa al ver de la razón e incluso de la palabra. 11.oy0&lt;;. pues su
nombre, entre los hebreos, el de Yahweh, será irnpronunciableiº. Y ello,
porque la palabra, en el mundo griego e indoeuropeo, remire a una idea
que se tiene en la mente y a la que se ve, a la vez que a una cosa que
también se ve y experimenra. Y a Dios, que es lo que está fuera de la
~úmc;, no se le puede ver, y por tanto, tampoco nombrar.
Es el hablar indoeuropeo, por tanto, un circuito cerrado de tres
elementos separados, de los cuales cada uno lleva al otro, pero de modo
independienre. La acción será algo distinto, derivado de este
pbnreamienco visual teó rico, lingüístico, en el que, como he dicho,
adem:h, se ha abierto un abismo entre el sujeto, el objeto y la palabra.
F renre a estas estructuras ~e levanta el habla semita, de
funcionamienro completamente distinro. Para empezar, la formación de
la palabra no es a base de la consuucción de palabras a partir de elementos
con.-,onántícos y vocálicos. sino de estrucruras generalmence solo
rriconsonámica.~. sin vocab, cada una de las cuales contiene un
significado que irá variando según las vocales que se le pongan y de
1
acuerdo con los prefijo., y sufijos que se añadan: • Estas tres consonantes
base, son como una especie de ritmo que imponen un significado
elememal, como si de un ta11 tan de se tratase. En este primer esCJdio del
habla, nos hallamos po,,iblememe en el 111i~rno planreamienro inicial del
presente efüayo, según el cual, con los .,onido~ bJsico., del le11g1uje -'e
imitaría a la misma realidad.
Como ejemplo de esta emuccur.i, pondré un ca.,o elegido al azar: el
del conjunto de Lis tres consonante~ qtl que indicad en general algo
referido a b muerte. el de ktb. ,ll e-"cribir, el de j1y al ,alir.
lndicarivo de e~re valor primordial que ~e d.1 a la expre,ión
consonántica de la experiencia de lo rd e, l.i mayor c111tid,1d de
consonante.\ que tiene el árabe con ,u~ vcimioclio figura~ (el hebreo ,olo
veinrirré.-.) frente a la~ veimicinco de l.1., lengua., occidentab, tenirndo
una gran variedad de matice\ enrre elb-'.

1.15

�Por su parce, las vocales son las que ponen en mov1rn1enro esas
consonantes de acuerdo con el devenir de la experiencia de lo real, para
dar un semido más preciso. Vocales que, por otra parce pueden ser largas,
breves y dobles, dedicadas a la determinación o a la indeterminación y
otros signos que no vienen al caso pero de los que carecen las lenguas
indoeuropeas. Que no en vano las vocales son designadas con el término
haraka, que significa movimiento. Además de las vocales también habrá
duplicación de consonames-base y, como he indicado, prefijos y sufijos
que por sí mismos no tienen ningún significado y que rnodular.í.n el
sentido de las tres consonantes base. De este modo las variacione~
semánticas no se hacen de modo compositivo desde fuera añadiendo orra.s
palabras o partícula~ provistas ellas mismas de sentido sino desde dentro
mismo de la raíz.
Algunos ejemplos nada más con una de las raíces antes dichas, ktb:
kutubi, librero, kitéih. libro. kutéib. escuela corá- nica primaria. kitáha.
escritura, kutub, libriro, opúsculo. katiéiba. escuadron de caballer1a,
bacallón, maktah, oficina, maktaha, biblioteca, miktéih, máquina de
escribir, iktilcíh, matrícula, katih, secretario, ere. Basten esros ejemplos,
que se podrían multiplicar de forma casi interminable, para mosrrar e!
mecanismo interno de puesta en movimiento de una ra(z de base de rre~
letras como esta.
Por lo demás, hay muchas más maneras de modular el significado
básico trilítero como es por ejemplo asignando una estructura distinra
para las palabras que significan colores, esrados del alma, algunos plurale.~
ere. La explicación de codo lo cual nos llevaría demasiado lejos y no
pertenecería a lo que aquí se pretende.
Todo lo dicho, más lo que luego uacaré del verbo, supone de entrada
una concepción de una radical movilidad de la realidad del sujeto, del
mundo, de la palabra y del significado. No olvidemos, por ejemplo, que
la palabra griega ~úcrn; y natura latina fueron traducidas al árabe por el
término tahí'a que significa huella. La ~úcrn;: signittcaba, según
Aristóteles:
Aquello r¡ue tiene en si el principio del movimiento y del reposo,
por si mismo y no por accidente. (oo~ óucr11c; 1~~ ~úm;w &amp;px.~~

nvóc; Kai ahiac; rnú KlVE1cr8m Kai ·~pEµElV tv ·wÚ7!ÓPXEl
1tpw1:0c; Ka8 aú1ó Kaí µ~ Ka1á cruµPt:~17eKóc;)22.

136

Sin embargo, esra naruraleza era ererna, sólida. provisu de ~us leye~
causales fijas, inamovibles, a pe,,ar del movimiento que su definición
indicabi'. En cambio, la 11;1ruraleza en mano!&gt; de! ~emita. es algo que 110
tiene consistencia en sí misma, que es evane.\cenre, corno una simple
huella que no depende de !-Í misma ni riene nada por su propio derecho;
si no que está a merced de quien b imprime· '. De ahí que la teología.
kalám. as'arí, la más oficial del su1111ismo, haya concebido al mundo
como un conjunco de áromos libremente manejados por Dios, cuy:.1
relación mutua no se debe a ley alguna sino simplemente a la voluntad y
libre costumbre de Dios de que las cosas ocurran como ocurren. Por eso,
el sentido de movilid;id de la naturaleza, de la realidad es muy superior al
de la ~úmc; griega y naturaleza occidentales y, por ranro. también lo es el
de la flexibilidad radical de! lenguaje que !a expresa·\.
De esca manera, en el mundo semita el hablante se mueve él y su
lenguaje al ritmo de la realidad, fijando los sonidos y la~ palabras en
movimienro según la realidad y las necesidades inmediata:- que se le
presenran. Podríamos decir, que el lenguaje se concibe como un
horizonte de posibilidades y de organización del mundo, en sí
desorganizado, pudiendo e! sujeto siempre reorganizarlo a su manera,
frente al Kocrµoc;
griego, que, como ~u nombre indica, está
definirivarnenre organizado, siendo entonce~ el lenguaje que lo designa,
también algo para siempre esrruccurado y fijo, desci11:.1do a de.\encrañar y
hablar de eso ya dado y fijo, cual es la organización de la realidad.
Ello supone en el mundo semira, que b conciencia, naturaleza, IJ
cosa, el yo, la palabra, forman un codo único indisoluble expresivo en q11e
rodo se imerimbrica con el reMo. Podríamo.\ decir que se rratJ de una
actitud que e.\ consciente de aquello de Herácliro:
A la auténtica nat11mleza de las cosm le gusra omltarse.

($úmc; Kptm1Ecr8m ~1M1)2&lt;'.
Naturaleza que huye de la mirada humana, pero que la conciencia
rrara de desentrañar incansablemente. No olvidemos la.\ raíces oriemab
que muchos presocráricos tuvieron, sobre todo Heráclito, nacido en
Efeso.
Todo lo dicho supone la inrnen~a movilidad y riqueza de la pabbra
semita y, concretamente, de la frabe y hebrea. Ello explica que cad.1
tribu, cada país, tiene su propia forma de hablar el árabe. 1nclu.,o hoy día,
lo~ movimiemo~ de renovación islámica, ante l,1 desorienrJ.ción ,lctual, los

�literatos se refugian en la lengua árabe corno en ~u p..itria y en :.u pu11ro de
referencia único y radical. En la tribu árabe, individuo y colectividad .,e
hacen mutuamente en su murno conrra~re y confroncación. El individuo
hace la sociedad y la sociedad al individuo y un vehícu lo de cohe:.ión
importante es el lenguaje que entre los dos fabrican porque e~ un lenguaje:
en movimiento, como la misma realidad a la que alude y :,ignifica. En l.i
rribu árabe hay unidad de equilibrio en el que el individuo .',e afom,1
junro y frente al otro creando el sujeto :.u propio lengu;1je hablando con
los demás, de acuerdo con las nece:.idade:. comune:. de rodo:..
De esre modo, en el lenguaje lirer;irio la palabra árabe e:, palabr;i
suelta que el poeta modifica dándole nuevo:, sentidos y dejando abierra.,
más po~ibilidades a la imaginación tanto creadora del literaro corno
preceptora, del que oye el poema. De ahí la imporrancia que tiene en el
mundo árabe clásico (i nclt1.~o prei~lámico) el poeta y el que habla. En
definitiva, rodo cuanro he dicho indica y apunra a la e.,enci.1 mi.mu del
nomadismo y de la visión contingenre del mundo que rodea al nómada e
incluso, luego, al ¡;edemario. Es el :.encido de indecerminJCión,
contingencia y provisionalidad con que se ve la vida y el poder que :.ienre
el hombre en crear dererminacione:, movibles con el lenguaje. El :.enrido
de la:. palabras se da, no se halla ya dado. De ahí que la sociedad de
equilibrio entre el sujeto y la colectividad propia de la cribu crece
indefinidamenre hasta los límites que marcan la~ nece~idade:. biológicas y
la comunicación lingüística. Y, en esre marco, el individuo se sienre libre
desde el lenguaje. La libertad surge del individuo que habla y descubre
nuevos senridos y que los impone a la sociedad la cual lo acepta.
Si a codo lo dicho unirnos ahora la dimensión religiosa, podremos
apreciar la importancia del lenguaje, en cuanto que es la palabra de Dios.
Es la lengua empleada por Él para
dirigirse al hombre, y, por ramo, lo más bello y digno que pueda haber.
Es por esta razón, por lo que el Corán es inimitable. Aparre de que en él
se da la revelación defi niriva, rras coda la cadena profética de la Biblia y el
Evangelio. De este modo, la lengua en que está escrito y su estilo, es lo
más bello que hay:
Si los hombres y los genios se unieran para hacer algo como el
Corán serían incapaces de hacer nada semeja,ui".
Del mismo modo, la escritura árabe posee unas dimensiones casi
infinitas de posibilidades estéticas: la escritura kúfica, la nasrí, la magrebí,
138

la sufí y mil más. Todas ellas adornan las mezquitas, los palacios, lo~
monumentos como motivos decorativos de primer orden, por encima de
las imágenes e imitaciones del mundo natural. La flexibilidad de la
palabra árabe en su significado y formación, también la ciene en su
manifestación estética visual y escrira2g.
Y, en el mundo hebreo sucede lo mismo. Pues a todo lo dicho
habría que añadir un factor importanre: la palabra de los Libros Sagrados,
de la Biblia, en particular la poética; va ligada a la dimensión musical
inherente a ella. De cal modo que el significado de muchas frases y
pasajes no depende solo de las palabras (las cuales tienen la misma
flexibilidad que las dichas anees, referidas al mundo árabe) sino de la
música que se les añada, de las escansiones o fe 'anim que se les pongi~.
Hay un a.specto derivado de cuanto he expuesto que es preciso
subrayar: la fusión e identificación del yo con el mundo, con la re,1lidad y
con la palabra, a la que he aludido anres con insistencia; lleva a la idea de
que el hablar semita no me lleva direccamenre a un concepto, a un Aoyo&lt;;,
como en Grecia, sino directamente a una n:pál;,t&lt;;, acción. Como es
lógico, y:1 que se rrata de una palabra humana, está 1..lorada de
conocimienro, de ideas, pero digamos que es algo colateral, adjunto y
esencial a lo que, sin embargo es mi~ importante: la práctica. De ahí que,
por ejemplo, en el Corán, casi rodas las aleyas o versículos empiecen con
el imperativo qui, "dí" con lo que se indica que quien lee lo que sigue no
~obmenre lo escucha, lo lee pasivamente, .ci no que lo dice
comprometiéndose en lo que va a decir. De igual manera, dühár,
''palabra" en hebreo, indica la acción que hay que realizar. Y si se lee
frecuememenre en la Biblia debar Yahweh, "palabra de Dios", no ~e
quiere indicar solameme el hecho de que eso lo ha dicho el Seiior, y que,
por ranro, es digno de rodo re~pern, sino que, sobre rodo, hay que
cumplirlo, necesaria y obligaroriamence. Dice Horleif Boman
confrontando la palabra hebrea que lleva a la acción, frente a la griega que
conduce direct:irnence a la ideación:
En todo el antiguo Oriente, en Asiria y Babilonia, lo mismo
que en Egipto, la palabra, y en ptirtimlar la palabra de Dios, no em
sólo primariamente una expresión del pnzsnmiento; em una fi1erz11
poderosa y dinámica, como ha obsen,tldo Herder. la co11cepció11
ismelitt1 oriental de la palabra. es fannalrnente opuesta a In
conrepción griega. como también ha mantenido Bultmann'º .

139

�Y Mocelf Chelli, referido al árabe viene a decir lo mismo:
Las fimciones del registro de los ritnzol'. no se disú11g11en más
que por ser denominados en rflacíón con la ~~tividad en fa 1~,e ellos
intervienen: en este registro, se va de la actividad a la fimcion, y la
fimrión no tiene importancia más que en rela_ción con la ac:ividad
que le da su nombre. No es aquello que i11t~rv1~nen ~n la afftó~z _que
se nombra; es aquello que intervendría; el funnonano es ~1pote~1CO Y
saca su nombre y su malidad de la actividad en q1!e él mtermene )'
de la fimrión que ejerce en el seno de esta actil•idad'.
Ame codo cuanto he expuesto, podríamos decir que la palabra árabe
v hebrea está abierta a la libertad y a la imaginación. No \e excluye la
'razón y, por tanto, el hombre sigue siendo un animal racional. Pero se
rrata de una razón al servicio del hombre coral, al lado y codo con codo
con otros registros como son la intuición, el sencimienco, la imagin:ición,
la acción. Lo que diferencia al hombre del animal, en. esre caso, e.-.
precisamente eso: que el animal dispone de tod?s estos registros, excepto
del de la razón, que es propia del hombre, ademas de los otros.
En resumen, a manera de conclusión compa.rativa enrre la palabra
semita y la griega, diré lo siguiente, a falta de entrar en el verbo, el cu~I
nos guarda especiales diferencias: El griego bu.-.ca el orden, la armo_n,ta
(Kóaµo&lt;;) , el semita, en cambio, el movimienco, la vida, la emoc1on
profunda, el poder, la acción.
_
,
Pero vayamos al verbo y al conceprn de remporaltdad_que tras el bre
en el mundo semita. Veremos que la~ diferencias con el indoeuropeo, el
griego, el latín y las lenguas modernas occidentales, son grandes._
_
El verbo semita, árabe o hebreo, carece de temporalidad: solo
mantiene su dimensión aspectual. De modo que la denominación de
ciertas gramáticas de las formas verbales en riempo pr~rérito Y fun~ro e~
roralmenre errónea. Más bien, hay que hablar de ;1cc1011es perfewvas e
imperfectivas, siendo las primern~ aquelhs_~ue indica1~ una ac~ión _que_se
está desarrollando y las segundas, una acc1on ya terminada, bien se rrace
en ambos caso~ de una temporalidad acrnal, pa..,adJ o fucura. La
dimensión remporal vendrá señaLtda por otros elemen~o~ como son lo~
adverbios u ocras palabras que en el contexto señalan el ue111po en ~~1e_e~J
acción acabada o continua se desarrolla. Todo ello, ap;1ne del p;1mcip10 Y
del infinitivo, o también llarnado "nombre de acción", y de Lls form:1s

140

activas y pasivas, quedando el verbo, en sí mismo considerado, en codo
caso, al margen de la temporalidad en cuanro ral.
. _Por ~cr~ lado, las estructuras rrilíceras, adquieren como verbo~.
d1sn~ros s1grnficados y macices gracias a las diez formas verbales árabes y a
las s1_ece h~~reas, a veces llamadas conjugaciones. Cada una añade alguna
mod1ficac1?n a la raíz básica, dándole distintos macices significativos:
causal. de incoación, de '.ncensidad, de reciprocidad etc. Así, por ejemplo,
ech_ando mano de la misma raíz antes mostrada ktb, que significaba
básicamente el hecho de escribir, con sus variantes nominales, en el caso
~el verbo tene_mos las siguienres modalidades: Katabn (él) escribe (en
tiempo perfecnvo), yar¡tubu, (él) está escribiendo (en riempo imperfecro).
Y la~ restantes formas de tiempo perfecto que, así mismo podían ponerse
en imperfecto, pero que omito aquí: kattaba. hacer escribir, kátaha,
mantener correspon- dencia con alguien, aktaba, hacer escribir, inkatabrt,
abonarse,_iktatab~, inscribirse, istaktaba, pedir que escriba algo etc.
Lo dicho quiere decir que el hablante, cuando se refiere a una acción
verbal,. se sitúa sol_o en el presente desde el que habla, al margen de
cualquier temporalidad. El pasado o el futuro son viscos como
pro_r,ecciones del momento en que se habla. De otra manera dicho: la
~c~1on_ verbal es algo presente, a la vez que pasado y futuro, porque lo
u_mco importante es la experiencia que en un momento dado, el ahora, :.e
~1ve. De este modo el pasado se puede hacer perfeccamenre presente, al
igual que el futuro. Son seres existentes de pleno derecho desde y en el
presente, en absoluro sumidos en el abismo de la nada como ocur~ía con
el verbo indoeuropeo.
. ~e ahí el gran v~lor de la tradición, de los orígenes, del legado de la
h1sco,r'.:1. que nos enriquece el presence y que es tan real en un tiempo
pretemo como en el ahora en que se vive. Lo mismo digamos del futuro
e~ cual no es una nada que todavía no es en absoluto sino un algo que se
vive Y que se está ya_ conquistando y viviendo en el ahora. Es el tiempo
del progreso, del munfo final, de la victoria del hombre sobre sus
ene_migos internos y externos. Es el valor de la esperanza en un mundo
meJ_ºr'. en otra vida más allá de la muerte, en un Mesías que nos ha de
r~d1m1r, en un Imán, que en la sía ha de manifestarse, en un Juicio
Fmal, en un futuro en el que nos aguarda una victoria en esca vida, pero
sobre todo en la futura.
. El semita se instala de esce modo en el tiempo, lo cual fomenta la
libertad y acerca sujeto y objero, reincidiendo de esre modo en cn;111to he
141

�dicho antes del nombre. Curiosamente l.1 obr.1 de N,t~uib ,\lahíud tiene
como prougonista el ciempo vivido acru;il, en el que rodo 'ie concenrra, lo
pasado y lo fururo. No es como la de ,\ bree\ Proust, cuyo rímlo_y.1 o
significuivo de lo que el tiempo es par.1 d occidem.11, un.1 1wh olnd;id.1,
pasada, hundidJ en la nada: En bwm drl tiempo pf'rdido.
,
De este modo, Ll verdad se c.1pta parn el .\elllHJ en el 01do y por lo\
sentidos del racro, la imaginación, el sentimiento, l.i razón; percibiendo
objeros en continuo cambio. El griego habla de ., u experi~nc1.1 dd 1m_1ndo
y de su existencia reílejándolos en la ciencia, el lengua¡e y en l.1., idea~
'inrnur.ibles. El semita, se centra en el ince!-.,1me movimienro y en l.1
experiencia práctica.. Recordemos que cuando Sócrares es inrerrog_ado y
no sabe qué debe responder, se qued.1 inmóvil. Cu;indo, en cambio, se
lee el Libro Sagrado en la sinagog.1 rodos acompafon l.i lecrura con el
movimiento del cuerpo, con 1-a~ modulaciones del canco y de b voz. El
.1lmuédano, cuando, por MI parte, ll.1111a .1 l.1 oración, lo luce con l.i
palabra, 110 con roques de insrrumemos como camp:rnas o _gon~~. y ello en
una entonación especial, semi-musical, disrinc1 de la ord1nari:1 del h:.161.i
coridiana; que par.1 eso es la palabra por excelencia, h p.1l.1br.1 de Dio~.
Para el semita rodo está en eterno movimiento: Dio~, el hombre, la
namraleza y el mundo y lo reíleja en un lenguaje ta111bié11 en
movimienro. Para el griego, por el contrario, a la realidad luy que
inmoviliza1fa para nombrarla, conocerla y dominarla. En consecuencia,
para el semira, la realidad decisiva de la experiencia del mundo es la
palabra, mientra~ que para el griego es la cosa y la idea. .
.
.,
En definitiva, y volviendo al verbo, éste tiene la nmma d11nens1on
práxica y exisrenci.u del nombre, de la palabra que 1_10s sumergía
direcramenre en el devenir de la realidad que e~ramos experimentando en
un momento dado, lejos de cualquier conceptualización y teoría ideal a la
que nos pueda remitir b palabra o el \·erbo.
Y a este respecro, conviene que me detenga un momenco en el rema
del verbo '\er" en ár;1be y hebreo, lo cual nos llevad a confirmJr cuanto
he dicho v a unas conclusiones de gran utilidad en el orden teórico.
En ~riego, el verbo dvm. "~er" en i~finirivo, y en su forma
copulativa del juicio de estructura "S es P", EO"'CÍ, supone varias cosa).
Ante todo, el que un sujeto concreto ~e eleva de nuevo a categoría
inmurable, universal y necesaria, y por tanm, intemporal. por medio del
juicio en el que el ·1::cni hace las funcione~ de cópula. Y lo mismo s~ diga
del ''ese" larino o del "es", "ist", "is", "est" ere. de las lenguas román1e1s e
142

indoeuropeas. Es el caso de que un triángulo concreco y singular que
percibo sensiblemente aquí y ahora es elevado a la categoría universal,
necesaria e intemporal de una esencia cuando digo, por ejemplo que
"Todo triángulo es un figura de tres lados" o "es una figura cuya sum.1 de
los ángulos es de 180 grados". Si antes la palabra occidenral me remirfa a
una idea, ahora por el juicio y la cópula "es", dicha idealización se lleva al
extremo, inmovilizando la realidad en forma de esencias intemporales,
ajenas al devenir Auido de la realidad natural.
Por otro lado, al emitir este ju\cio vuelvo a llevar a cabo la fractu ra
del sujeto, el objeto y la palabra ante.'i dichas, pero de una manera más
radical. Porque emitir un juicio, ya en griego, supone un distanciamienro,
porque esa acción, llamada Kan1yopE1v, y su producro, Katriyopía.,
significa hablar contra alguien, censurar, acusar, hacer conocer, revelar,
enunciar, emitir una sentencia. Todo lo cual supone que el hablante se
sitúa en la acticud de un juez que, aparrado y lejos del reo, pronuncia m
sentencia que queda ahí, firme e inmutable para siempre. Es lo que hace
el hablame que emplea el juicio de esrruccura "S es P". Se .'iepara de la
realidad abriendo un abismo entre ella y su conciencia a la vez que emplea
do~ conceptos separados, el del sujeco y el del predicado, separados
además de su conciencia hablanre, la cual, luego los une medianre la
,
1 "
copu
a es u .
Má~ aún: ha proyectado sobre la realidad ese artilugio del le11oua1·e
•
b
cual es el \·erbo Etvm haciendo de esa realidad exrramenral y
exrraparlanre, un '\er" o un conjunto de "seres", óv, óvta, enre, emes.
Lo cual no pasa de ser una e.'itrJtagerna del lenguaje que, al menos, 110~
hace poner en duda la realidad verdadera y exrramemal de dichos Óv,
óv-m. ¡Son realmente las cosas 6vm. cal como los denominamos. o m,b
bien otra cosa?" Heidegger se quejaba de que b filosofía occide11CJI había
construido unJ metafísica del "ser ame los ojos" en lugar de 1111 '\er entre
las manos". Porque esa concepru.1lizJCió11 del juicio rnedianre el '·e~" y e., a
ontologización de la realid.1d nos lleva a la idea ame~ expue~ra de l.1
espacialización del lenguaje occidenral y, por con~iguienre, su
visualización. Esta Mecafoica del ~er, esta onrologización de la re.ilidad, l.1
veremos más clara luego cuando hable del \·erbo ser en Li~ lengua~
semitas. En todo caso, es cierro lo que dice A11benque al mpecro:
Si la experimcia de la dista11rir1, al sfpamr el J.oyo.; drl f.Í 11

parecía desalemar malr¡11icr proJwto de ontología, la rxperiel!ár1 dt'
l.tt com1micación 1!/lch e 11 i11trod11rir m nrrrsirlfld. Si los /;0111brt'., .,f'
1

J4j

�entienden entre sí, se requiere una base para S1I entendimiento, 1111
lugar en el que rns intenciones se encuentran: y ese lugar es el .q11e e_l
libro C de la Metaflsica llama ser (-có Etvm) o la esenruz1" (11
oucrcna.). Si los hombres se comunican, lo haren dentro del ser .
Me falca por decir que esta estructura de lenguaje y .pensamienro, a
''S es P'' con rodas las consecuencias que hemo~
·
,
· :
.
d1
,·
base de1 esquema
considerado, es la propia de la mentalidad raoon~l, e e~p~rnu
racionalista que sustenta la ciencia occidenral desd~ Grecia h~sra 1~.ue~rro~
días. Es la base de la noción de hombre como ½O)OV )..oy1K?v, alll~al
racional" del que can orgulloso se muestra ~I mund~ ocodenral. Este
racionalismo, con roda~ bs indudables ventaps que nene, .c,on todo el
progreso científico y recnológ'.co .que conlleva, acarrea cambien rodas las
lacras y ddecros que acabo de 1nd1car.
.
.
En las lenguas semíticas, por el conrr~~io, n~, ~~1sre el :erbo
· "e·" E do11de el indoeuropeo ut1l1za
el es para untr un
copu 1aovo s . 11
,
· d
.
sujeto y un predicado desde foera y a rrave~ de una sene_ e_ actos
memal~s, el semita lo hace por un mismo y solo ac~o de conciencia _que
percibe la identidad de ambos'. del sujeto y del predica?º· Este efec_r~a 1~
supuesta predicación de vanas man~ras: un~, mediante, la un,on )
yuxtaposición inmediata del ,-·usranuvo ~rovisto" de_ ,1mculo. co~ el
predicado en forma inderernunada; por e¡emplo_ el arbol. un ,.lito . en
. - d "el a'rbol es airo" Orra c1mbiando el ad¡envo por un \ erbo. en
1ug,u e
.
.
.
,
" . .
" , ·b I d . " O
lugar. por ejemplo, de "el árbol es verde d1c1endo el a1 _o ver ea . ,
también empleando el pronombre personal lmwa (él) o lnya (elb), segun
sea el género del sujeto, en l_ugar del..ver bo co~uLniv?, incerpuesro entre
el sujeto y el predicado; por ejemplo: el arbo_l, el, aleo .
. . _ .
En este caso, además y en consecuencia, no luy lugar a conflicto
alguno entre la unid:id inmovilizada de un~ substancia de_ cual s~
predican varios predicados y que hace de suieco y. la_ pluralidad _d_e_ los
atributos del predicado, puesto que no se substanc1aliza e inmovil,za la
1

b

realid;1d.
,
Este problema del verbo ''ser" como_c~~ularivo, ya se lo pl~~H~~
Aristóteb ante el rema de b unidad y rnult1pl1c1dad d_el ~er cu;indo dqo ·
Los últimos de entre los antiguo:; se f'sjor:atban nmrho pam
evitar r¡ue coincidiesen en 111U1 mismrz ca.i d lo uno Y lo múltiple. Por
eso unos mprimfan, como Lycofrón. el 1•erbo es; otr~~ ~daptaba,~. 111
expresión diriendo no quf el hombre "es blanco s1110 q1if' /,a
144

b/aru¡ueado ", no que ··es andante " sino que "anda ", para evitar
transformar lo 11110 m nníltiple 11I introducir el zrerbo 'es'.
Pero la realidad es que en Grecia y Occidente triunfó el dominio del
EtVa.t, Óv y Óvra., ílexibiliz.ando en cuanto pudo la inmovilidad del
sujeto-substancia, de los predicados y de la conciencia cognoscente.
diciendo Aristóteles que: 1ó Óv 1COAAUXW~ AEy171m, "el ente se dice de
muchas maneras" lo cual dio lugar a la posterior res1s de la analogía del
ser.
Alguien podría objetar la existencia de dos verbos, uno en árabe,
ki"i11a y otro en hebreo. haya, que podrían significar "ser". Sin embargo,
no es así, No solamente no lo es sino que precisarlo puede rener
imporranres consecuencias en ambas lenguas pero, sobre codo, en el c1so
del hebreo.
Respecto al verbo árabe ká11a, en sus diversas Aexiones resulta ser
m,ís un auxiliJ.r que un verbo propiamente tal con ~ignificado propio. Así,
se emplea con las demás formas verbales, perfectivas e imperfectivas para
dar nuevos matices al aspecto, incluyendo cieno matiz temporal. De este
modo, por ejemplo, se dice del verbo kataba, escribir (suelen enunciar:.e
los verbos en la tercera persona del singular del perfecto) kéina kataha,
había escrito, kana yaktuhu, escribía, solía escribir, yak1111u qad kataha:
habrá escrito. Ahora bien, ese maciz temporal no es sino como una
cualid:td que tiene la acción verbal que poseyó en un riempo pasado (en el
caso de indicarse un tiempo pretérito), pero, sobre todo, visto desde la
actualidad tem poral de la conciencia que habla, no desde la misma
temporalidad en sí pasada, desaparecida en la noche de la nada. Por ranro
el verbo kcína no es un verbo copulativo o existencial, sino un simple
artificio del lenguaje para hablar desde el ahora matizando la
temporalidad y aspecto de la acción de las cosas en y desde la conciencia
hablante, si nrienre, pensame.
Únicamente podría hablarse de una dimensión ex istencial en el caso
del Libro Sagrado, refiriéndose a la palabra-acción de Dios. Esa palabra.
como dije al comienzo, no es un simple nombre que conduzca a una idea;
sino a una acción real y presente. De ese modo, se lee en el Corfo, lo
mismo que en la Biblia que cuando Dios hizo el mundo y en general,
cuando quiere que algo sea "dice sé y es", k1111 (imperativo del verbo
1
kti11a). Es decir: hablando se produce, se crea, surge algo en la realidal ' .

145

�fa b razon de que el ,trabe. cuJndo qu1,o crJducir el ,erbo Et\·w, 1.:I

,:o O\. m,·o que edlJr mJno de otro, rermi110, que. por lo dtm,1,,
,uponen una, dimen,ione, merJfhic 1, complewnemc: m1c, J, ,
~ugerences. favm lo cr.idu¡o por \111ymíd, que ,1~n1ficJ enconcrJr, h.1ll.u:
y i:o ov por mcmy,id. lo lullJdo. lo enconrrJdo. Todo lo cuJI .ibre un
riquí,imo debJre po,ible v reJI ,obre lo, pJrald,,1110, e:mtt1He, e111rr el
Sem y el Dmmr heideggeriano, y d ,er tn Jrabe. B11t11.1 prueb.1 de dio
son lo, ,emin.u10, \. d1,cu'1one, lubid.i, encre Hen11 Corb111, butn
conocedor de IJ metJfí,ica mll\ulmJnJ y, ~obre rndo, sí,. y ti
ex1,cenc1.1l1,mo . fa claro que }J no ,e rrJcJ aqt11 de nuevo del ,er Jnte
lo, ojo," sino ~del ,er entre IJ, mJ110," hal!Jdo. de"el.ido, en
cerminologfa de Heidegger de la cú.fl8E1Ct, a-),t10o~. dt la ,erdad como
de~velam1enro. En codo ca,o, por no ,almne dd cemJ, con"iene rtcord.tr
Id\ palabra, de uno de lo, primero, en miliur e,ro, ternHno, 1111yiicl y
111C111 i;IÍd, al-Fa.rabi (h. 870-950):
·
Desde w crear,011. no hn; m dmbe una p,1!.tbr.1 que orupe rl
lugar del hast pma, ni del mm grugo, ni rl dr lm con-ripondimm
a mas do.1 palabras en otra.í lmg11m. 5111 rmbargo, Ntt palabr,1 ó
1mpmrmd1blr y nrrrsar,a m la.1 rimoa, uóriras J m el anr dr la
lógica. Y ruando 111 filosofla 1/rgó a lo.í árabes y los fi/ó.1ofos de lmgua
árabr y qur expresan en árabe sw 1dras filo)ófiras J lógicas t11z•irro11
nrw,dad de r/111,no mconrraro11 m la lmg1111 dmbt drsdr m
crraoón palabra alguna que pudirra traducir loi cmos m los que
,on rmplradas rstin en gmgo y luma m pma. y ponrrla m lugar
de Nas palabrm m lo, ({JjOJ m qur tllm (011 tmp!Mdas m otr(Jj
nar,onr,

..

Y propone emplear lo, término, dicho,, dando .il de ma\\yüd el
siguiente ,ign,ficado:
Con el témzino 111m1'}'IÍÚ empleado por ellos (los árabei) dr
manrra absoluta q111rrm SJgmfimr que la cosa má romplrrammu
localizada que _ce dispone de ella para lo que sr quirra y que htá
expuma a lo que dr elv1 se r,pem Cuando d,rm 'he encontrado el
ob¡tto prrd1do •y '/u encontrado lo que yo hab1a perdido' quurm
dmr que sé dónde está y que puedo dúponrr dr 11 mando quura A
vrres quieren dror tamb1l11 que la co,a llega a ser conooda.
Empleando de numera /,muada. romo mando dicen: Ju mro11m1do
146

a Zayd gmrro.10 o m aro · quirrm dmr qur hr .1 ibido q11r Zayd e,
gnuro)O amro y nada más .
1

. y a e,ra, co~,,deracione, ,e pueden a1iJd1r la, ere, form.i, que
~" 1c.en.1 (980- ~ 03 ) nene de obtener el concepto de ,er: IJ prnnerJ e,
"gu1endo a Amcoceb, por ab,cracción de lo, dem,h ,ere, exl\tence, L~
\egunda, en ?arre heredada del neoplacon1!lmo )' en parre del m"mo "IJm
como_ rel1g1on que admire un ,olo O,m (lcn 1/,¡d O un,c,d.id), por el
~náli~,.~. del concepto del Uno. Y la tercera, po, una inrro,pección e
1nru1c1on ,·ert1da ~obre la pur.i conc1enc1a en cuyo ,menor lulb.
encuentra (11 ayadu} el ,er (mm1 .l IÍd• lo hallado , lo enconrrado):
Supongamo., qur uno de 11~sotros ua errado de una ,ola z•rz y
prf_crammtt, pr,o HIS o¡os rstan o.1mrrodos y no puedm ,,e, lm
co m de /ilfra fi,r errado so,umlndo.,r m los mm o rn el zario,
para que 111 m1.1tmm1 drl aire q11r pudirra smtir no Ir llrga,·e a
1mpm1onar, s~,s mwnbro.1 man ,,parados. a fin dr que no puedan
mco11tranr III tor~1Jr Emonch rrjlr.ao 11a J se prrgrmra ,1 t&gt;fll
probada 5U rxmmna y m, dud,1r a/innará qur rxiltr 5111 rmbargo
110 ha!,rn t:1.penmtmado .111.i manos 111 .1w fff.í 111 rl inttnor de .111.1
mmm~-': m m. :ora,w11 ni ill rrrrbro 1/l nad.-, rxttnor. w 10 q11r
afinnara qur t.\Hfl' .rm afinnar m/ltf t¡ur rime 1111a lo11gi111d, 1111.1
anchura, o 111111 profi111d,d,1d' .
SJlrJ J la '".cJ e_l _PJrec1do que h t\' entre e,rJ ficción v el IIJm.ido
hombre: volante lml1iado por Du1l\ Scoco con el llll\lllO fin v que
probablemenre
romó del llll\lllO -\,·,cena ' 1, 1 como co,1 el ·l 'l~ICO
· • tí''O'
"
,t11n carte\lJl1O, ,olo que en é,re ,e luce por morivo., d" 111110,' ,. en t7n
m.irco 111teleccu.1I y culrural por completo diferente'.
·
Pero atención e.,pec1.1l merece el ocro \'erbo ,emitJ, d 1,. ,, hebn:o
9
muclu., ,·ece, erróne.1111eme rrJduCtdo por '\er'.
.Anre co_do. como ocurre mucha, ,ece, en ,ÍrJbe, ti verbo hebreo
conrn:ne ~.1,1 ,1e111¡~re un _cJdccer din.1111,co ,ncl 11 , O en .ic¡uello, e1, 1J, t·n
que "g111hc.111 cual,cbd. )en.1IJ11 ,in ducb l.1 e 11,1ccer l\rtc.1 o1t11t1tJ I ¡ .¡
\'erbo• pero, 'º bre ro d.º•en ,11 1110d did,1d de e,c.1r e,eruendo e,Jt- Cll,tlid,&lt; ld
1
~ lleg.1ndo J corl\egu,rla. -\lruno, e¡emplo, en hebrttr ·a11e¡,I,, ru ier ,
egar J tener l_1J1nb1e; wqrn, ,er y lleg.1r J ,e1 J1tt1Jno: ¡,,,.·,u¡. ,e, v llef,,:.;r
J e,car firme, h1trre. c¡ay_a, ,er y llq:ar .1 ,er ,.11uo.
'
..

�De este modo, el verbo haya no es una excepción. En efecto, anee
todo no es copulativo salvo en muy dudosas excepciones. Lo ~ue
realmente significa es: llegar a ser, producir, estar ahí de mo~o ~fecnvo,
pero teniendo siempre una unidad interna entre estos eres .s,gmficados.
Así, algunos ejemplos. Y sea el primero, como ya he .anunciado. antes al
hablar del verbo kti11a árabe en el Corán, el del Génesis en que dice: wayómer Elohím yehí 6r wa-yehí ór, "Y Dios dijo q1te La luz fuera y ~ Ít~z
fue" 41 , es decir, se produjo, surgió, la lt12. También en et mismo .~enes1s
se lee que "Abe! jite pastor de ovejas y Caín Labrador" expres1on ~ue
contiene el verbo haya en su forma yehf. significando no otra cosa sino
que "llegó a ser".
.
Y, finalmence, un ejemplo muy ,mporcame, este del Éxodo, con un
matiz fundamencal. Cuando Moisés, en el monee Sinaí uuentó conocer el
rosno de Dios, su intimidad, el Señor le respondió: "No podrás ver mi
rostro pues el hombre no puede verme y vivir"". Y, eras mucho insistir.
Moisés en preguntar quién era, Dios le respondió con ~quella frase: A111
ehyé afar ehyé, en que se emplea el verbo haya en pnmera persona del
singular y que se ha mal traducido como. "Yo soy el. que. s~i: Mal
uaducido, porque aquí ehyé significa algo acnvo, presencial, dinam1~0 en
el sentido de que Dios protege, cuida y conduce a su pueblo hacia. su
destino final. Lo que quiere Dios decir a Moisés es que el t~i~a de ~•os,
de la Alianza y Pacro suyo con su Pueblo, no es una cuesnon de ideas,
conocimientos, especulación, sino práctico y vicaL Lo único qu.e impom
a Moisés y al pueblo que conduce y dirige a la Tierra Promenda es que
está allí Dios para protegerle, cuidarle y guardar el pacto por su parre, a
condición de que el pueblo también lo guarde. Aquí no está en ¡uego el
conocimiento de cómo es Dios por dentro, sino de cómo actúa.
Del hecho de traducir esta frase como "Yo soy el que soy", nació la
idea de que Dios, el ens per se, el ens a se, el ens necessarium, el ser ~or
excelencia, siendo el resto de los seres simples posibles a los cuales Dios
regaló la existencia, es decir: Son seres contingentes que lo mi~mo que s?n
1
pueden dejar de ser o no haber sido nunca . Lo cual. n? e~ posible en D ~s
el cual es el ser necesario que no puede de1ar de ex1snr porque su esencia
exige el hecho de existir, cosa que no ocurre con las creacruas.
. ,
El resultado fue la construcción de una metafísica llamada del S1na1
en la que el ser por excelencia es Dios, predicándose e~e ser ª. las demás
creaturas que no son Él, de una manera secundana, denvada, P?r
analogía, haciendo una transposición filosófico-teológica de aquel 1ó óv

7COAAa.~w~ 11.éyrrra.1, "el !,er se dice de muchas maneras" aristotélico gue
hemos v!Sro antes.
, . ~demás, esca visión del ser ~ de Dios como ens a se supremo, tiene
sm d1~cult!d,es y, en consecuencia, sus contradictores. Ante todo, supone
p_oner ~ Dios en el 1.11vel del ser, por mucho que .~e inrenre elevarle a b
categona de neces~~10 y por 111~1~ha analogía que se quiera interponer
enu~ El Y la, creac1on. En defii.11r1va es sicuarlo en el nivel del lenguaje
humano, n:as con~retamente indoeuropeo, rebajando así su absolma
rrasc~nden.~ia y haciéndolo vi!lible de algún modo, contraviniendo aquello
del Smaí: No podrás ve: mi rostro pues el hombre no puede 1,erme y 1Ji11ir".
En consecuencia, es abrir las puertas a cualquier discusión sobre el ser y el
ente ~•. por tanto, a la larga y en definitiva, a todo oénero de
agno~n.c:smos y .aun a~eísm~s. Con ello, además, hemos puesto :1 Dios de
la1 rel1g1on,
al Dios, ex1stenc1al de la Biblia' del Evanoe1·10
y del Coran,
' en
· 1
o
e n1ve de _la teona, de la especulación, rodo lo cual va en contra de la
estructura
lrngüística,
pensante y sintienre semita· Ver a 0·10,., co1110 .a un
" "
¡
ser n?. .es ,P an~e.ar .real menee el auté·n,tico Dios bíblico y religioso puesto
que, el. ser . n~s 11'.v1ta a .la ~speculac1on, a la reflexión, miemras que el
au~enn~o Dios .nos debe inrn~r a ponernos de rodillas anee El y a tornar
una sene de a~nrudes que no nenen nada que ver con b teoría.
Es ~a razo~ de que ~nuchas voces .~e hayan levantado frente a esta
co.n~ep~1ón. As1, ~ara, el 1s!am, en cierta~ escuelas teológica.a~ y religios;is,
Dios es lo que es~a maa~ alla del ser, por encima del ser, es el inventor del
ser, no el ser .mismo ni siquiera por antonomasia. E~ el Dios oculto
ab~olutamente inaccesible al hombre incluso en la otra vida. Para alouno~
teologos. musulmanes la felicidad después de la muerte no consistid en
\'er a Dios cara a cara, es imposible, sino en senrirse queridos, amado.\,
cercanos a Él, no r~chazados y reprobados como son los condenados.
. Y den~ro ~~I JUdaí~mo'. en el cas? de Maimónides (1138-1204) por
eJem~lo, cambien han surgido. teolog1as llamadas negativas para las cuales
de Dios no podemo.s sabe r n1 afirmar nada po::.irivo sino que se puede
llegar a Él por med1? de negaciones. No podemos decir de Él que sea
bueno, po~eroso, sabio, ser, si no es negando primero, escas cualidades de
1~odo ~adJCal, al modo como las enrendemo!I en las crearuras. Así,
d.1remos, de entrada, que Dios no es bueno, ni poderoso, ni sabio, ni ser
s_111 0 ~!go m~cho más. allá de estas categorías. Y esca reología negar in
cambien ha sido soste111da no solo por algunos teólogos y filósofos judíos,

149
148

�sino también por muchos lllll5Ulnune.) y cri,nJllO.) (IJ reolo~1,1
a.11:o~a.t\Kfl, en rerm ínología del Pl!eudo~Dionisio).

En e.)ra línea de teología neg;nivJ, ha habido en el crnt1Jnismo un
ejemplo muy claro y emblemático, el de Scoco E.rígen.1 (5iglo IX). Par,1 él.
Dios no está en ningún nivel de bondad, ni de ningun.i cu.1lid.1d 111
cacegoría creada. ~obre todo del de ller, :.ino que se sitú.i por encinu de
rodas, no siendo ni poseyendo ni11gun.1 de ellas. A,í, de Dioll no podemos
decir que sea bueno Jya.0ói;. sino úm:pa.ya0o-;. llt1perbueno. es decir.
lo que no es bueno sino que esrá más all:i del bien, y N de la!- demá,
cualidades, en especial de la del ser: No podemos decir que Dios ,ea ov,
ser, sino ~m:pov. !&gt;Uperser, lo cual no quiere decir que sea una nada sino
que e:.tá por encim.1 del ,er y de IJ 11.1da.
Estas ~on, entre orras muchas, las múltiples consecuenci,1s que tiene
la consideración de las discinras maneras de babi.ir dencro dd .ítnbiro de
las disrincas culcuras, de muchas de las cuab somos herederos directos.
Bien es verd.id que muchas de esw, diferencias se han borrado a rr.1.vé,; de
los tiempos y que se ha llegado a una mayor universalización del lengu.ije,
como dije al comienzo. Sin embargo, quedan en pie muchas cue:.tiones
que nos siguen afectando de una manera muy directa como :.on algunJ.s
de las que aquí he planteado.
De esta manera, hemos dado una!&gt; breves pinceiadas .sobre el
panorama lingüístico de dos culrurJs tan di:--rimas, pero a la vez ran
próximas, y por eso mismo, ral \'eZ, tan enfrentada\, co1no son la .semírica
y la indoeuropea. Dicho de ocra manera, enrre la cultura )' mencalidad
occidental y la medio-orienrnl. Porque ya no se trata, como hemos podido
comprobar de un simple cambio de vocabularios o de distintas maneras
de construir las frases, sino de una diferencia radical de mecanismos de
pensamiento, de forma:, de ver y de enfrentarse al mundo, de concebir a
éste, al sujeto humano y a la palabra con que lo enuncia y con la que se
comunica con los demás. La cuestión, por tanro, era algo más grave de lo
que al comienzo dije. Se está venrilando, cal vez, incluso la comprensión o
110, la tolerancia o no, la convivencia o no de dos mundos, tal vez tres, el
occidenral. el árabe y el judío'~.
Y, para terminar, se me va a permitir una sugerencia que mh bien
es una utopía o un sueño en medio de esce mundo ran enervado. Hemos
podido contemplar dos modelos de pensamienro y lenguaje: el semita}' el
occidental. Cabría seguir haciendo esrudios comparativos con ocras
lenguas, mencalidade~ y culruras. como son la. hindú, la china, la

japone:.a,
las africrnJs· • 1.1.~· l lt: IJ Amenc.1
. . Pre ·ol 0·
·
·
v
imag111ar enronce.s l.i con,rrucc·ó d
e om 111.1. i podrfamo.,
no fuera el r&gt;uro r,,Jov ~oytK10· \',' ,: u_n nuevo_modelo de. hombre que )'J
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'-,
11.
. rJcio11,1I"
que ha con,rr11ido Occidenr
E ,lllllllJI. r.1 ( ion.1ris,.• .,a111111al
abierro, flexible v con rnú~t! 1 ur~pJ_,1no 1_111 se~· m'.1cho 111,Ís pUsrico,
. ..
.
ip e~ regMro, im·win.1.
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1nru1nvo!\ que funcio1nsen .
1. . , . i:, m·os, emoc1011;1le,,
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¡unro con a rJzon v q 1 ·
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Nocas Bibliográficas
Fntrl! otras cosas, porqut! una Ut! ·!la . d,
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Los anrrnal.:s
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rropos, ,m:dona. 1987
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l lu~ qui: nowr la t:\islt!ncia, por t:ji:m lo '11
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la asocuu.:1on o d1s~1ación cntr.: mu ·i ·a \ .'¡pb ~la;,. \ 10.:1:lo:-. aguus V.:r sohr.: cs11! lema de
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pu II ra Ocauhls• ' M., ,\/rmq11e d " sm, n11mq11e
• ·er ,e. ri::--s nrh:rsitu1res &lt;l.: Frc.:nc.:, Puris. 195➔
Ju palabrn cno1·1faa.
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el'Cunosamcntc
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~ Es tnlcres:1nte ons.:rntr como lu puh1bra crto • ;.
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d amb110 c1.:nl1lico \' lis1co, lo t:uutro ·I. • t~~1a._:.1gml1ca aqu1 demcntos ,·ocalícos \. c11
éllíl!, t'ut!go
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Si'.?1d~ l!S c.¡u.: d conc.:plo de naluralau, &lt;1&gt;001c lk\'é.1 • .
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151
150

�c::~lalicamentc:: conc..:bi&lt;lo. Pu..:dc:: consul1arsc Pa111kcr. R.. FI ro11apto de 11t1l11rol&lt;'=e1. :lmi!ts1s
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i : Platon Teereto, 183 u.
I) Ver de mt autona. El oraculo de .\'arc1so. /.t'ct1m1 del!'ª"""' de l'a1111e111dl'.,
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10 Ver 1:omh,1, J La .fi/osojia .-ln1·1n1c/,c-a t.l'e11sw1111·11I0 '/'o¡u&gt;lcígicoJ lJn1,·.:1s1tlad dc::
Murcia 1978 "El urg..:nt.: rc::to d..: los m1st.:no~o Rt.:lkxwn..:s c::n torno al cspacw. al 11..:mpo
y a la l1b~ruid" En Themata l.:.'studios e11 //011or del l'roji·.wr )i!sli.~. lre/la11u e11 ,11 L'\X
~111versario. S.:v1lla N" 9, 1992 Púg.s. 215-238. l lalL L fo d1111e11sw11 ornltu, s XXI. 3• hl
Madrid, 1977.
1• Foucaull, M. Las palohras y la.~ cosas. EJ Stglo XXI. Madn&lt;l ICJ78 P 1
18
Anslótt:ks, Vísica. IV.219 b 1-2
1" A .:stc:1 conccpción .:,capa la idc.i que S¡¡n /\guslln ttc::n..: &lt;lcl IÍc::rnpo. parad, est.: no es su1n
una ·'distensión Jd ,1lm.1·· ··111/hi 1u11111 est 111/11/ e.He ahllll f¡,mpus 1¡11011 dise11sio11e111
(a111n11)" (Co11fesio11,.,.1, I XI, Cap. 26) AsL d pasa&lt;lo no cs sino la prnycn:1ó11 d..:s&lt;lc:: el
presente, me&lt;lianl&lt;! la memona, de lo yu ocurrido an1.:s pc::ro quc sigue ,·1,·o ~ cx1stl!nh: ahoru
gracias a esa mc::moria'. es un "praese11s de prett.'ntis'' El futuro 1amb1&lt;::n es un pres.:nte ,·1vo
;n el ahora, grnc1as a la espc::ra1ua: es un "'pral'.mls cleji1111ní Y, tinahn..:n1c el &lt;1hora no es
sino d prescnlc 1·1v1do "pmese11s de praese11tih,1s.. En todo raso, para d . c::I tiempo s1emprc::
:;.:rú un misteno que ..:scapa al análisis racional. ··si nadie me pre¡,:1111/a, dice en las
Co11fes1011es. qué es C"i tiempo. lo sé: pero si alg11ie11 me lo pregunta, lo 1g11oro··.
1ºEn ara he, cn primt:r lugar el aut¿nlico nombn: d..: Dios solo lo conocen!mos ..:n la otra vida:
d Corún conll..:nc 99 nombr&lt;::s &lt;le la divinidad pero d c.:11t.:simo. d au1.:n11co. solam.:ntc lo
alcanzaremos d..:spués &lt;lt: la mucrtc. De ahí quo:: Ramon Uull .:scnbiesc su Cent 11oms de Déu
(Roma. 1285), aludit:nc.lo a que d ci::nl.:s1mo ..:ra d &lt;le Jesús, polc::rnizam.lo así con el islam
En segundo lugar, Allah, nombre con el qu..: aludimos a Dios mientras vil'!mos .:n estl!
mundo, no sc pronuncia como las d.:más palabras smo que exige:: una modulación esp.:cíal y
única para pronunciarlo
21 Ello no e!XclU~t! d que tambit:n haya algunas palabras. pOl:as, con .:struclura base:: J.: cuatro
consonan1i::s
12 Aristótcks Vis1ca. 192 h 20.
¡; En efecto, .:sta &lt;lclinic1ón anslotélica, aunqu..: Jiga quc:: 111 mnurakza .:s aqudlo que:: llene
en si d principio dd mol'tlntcnlo y "&lt;ld ri::poso'·, lo fundamental de la m1sn:a ..:s cl cumbio. el
movi::rs.:. El rc::poso r¡pqtia es una qmell!d provisional, abi..:rta es..:ncialmente a lu
contmwmón dd movimit:nlo Kívr¡m&lt;; por eso no cmpl.:a la palabra ÚKÍVT)Cl'l&lt;; qui:
s1g.mlica la inmo\'ili&lt;lad absoluta, la qui..:tud d..:tinilirn y c..:rrnda.
14 J loy día, por c::J&lt;.:mplo, unpr..:llla se dice con la misnw raíz. matha' a, es 1kcir, lo qui.! se deja
a manera &lt;le hudla en d papd d.:sd..: un moldo:: original
11 Esa 1:on1:t:pcion &lt;ll.! la natural.:za móvil, fracctonaua, rota, s..: L:,prc::,;;.1 igualmente c:n el art.:.
en la ruptura tk espai.:1os, &lt;le lucc::s, &lt;le:: colores. Ver: Lomba. J ··Apro:-.imación a una csl&lt;::lica

152

musulmana'', en Lafilosofia y SllS margenes. Homenaje al Pro/ Carlos Bali1ias. Universidad
~e Santiago de Compostela, Santiago de Compostela. 1997. Págs. 349-377.
Heráclito. fr. 123.
27
Corán.17, 88.
28
Kamal Bullata. "Geometría &lt;l..: la lengua y gramútica dt: la geometría'', ..:n Cuademos de la
Alhambra, Granada, 27 ( 1991 ). Págs. 11-26.
29
Ver Fubini, E. "La musíca nella lradiz.íone biblica t: talmúdica''. En Rasseg11a Mensile di
Israel. LVIl ( 1991 ). p. 348; ·'La musica ebraica tra pi::nnessi e divi..:ti nei commentari
medievali" t:n Revista espa,iola de filosofra medieval. 6 ( I 999). p. 75. Lomba, J., ·'Palabra y
;~úsica en la cultura y estética hebreas", .:n Tópicos, Máico, 17 ( 1999), pp. 101-128.
·
Boman, Th. Hehrew thought compared with greek. The Norton Libra!'\-'. New York 1960
58.
··
,
·
: Se ent_
ien&lt;le, de los ritmos marcados por las tri::s consonantc::s básica~ de toda palabra.
· 2 Chelh, M. La paro/e arabe. Une théorie de la relativité des cllll11res. Sindbad, París.
1980, _P·. 172. P_u:de _verse también: Ulli::ndorf, "What is a semillc language? A Problern of
~1ngmsltc ldc::nt1l1cat1on", en Ori:entalia. 27 (1958), pp. 66-75.
Es mleresank en extri::mo, el miento hecho por el Prof. Agustín Basavt: al querer construir
una ·'metafisica de la !Iabencia" en lugar de una ·'metafisica dd scr''. Yt:r: Basabt:. A
~'Qtado de metajisica. Teoría de la Habencia. ed. Limusa, México, 1982
· Aubc::nqui::, P. El problema del ser en Aristóteles. Opus Cit. p. 128.
3
s Aristólel.:s. Física, 1, 2, 185 h 25.
'6 Es cunoso
. t:1 pasaje
. del Corán en que se dcscribt: la concepción ,,irgiual de María cuando
el Angel le dice que va tener un hijo, Jesús, sin haber conocido ;111.:s varón alguno, la
rc::spuesla de dicho Angel, anti.! las dudas de Maria es. "Así será. Dios crea lo que quierc.
$uando_dec1de algo, le dtce tan solo: ·si.!· (k,111) y es'' (Coran, 3, 42--48).
· · Corbtn. H. ''Dt: Hc::1dcggcr á Sohrawar&lt;li'' en en Cahiers de L' Herme. Henry Corbi11
Paris, 1980, p. 23-61 .
·
·
38
AI-FiiriibI, k1tab al-lm117f. Libro de las par1íc11las. cap 15
39
lbi&lt;l&lt;.!m.
40 V.:r: Cruz lkmúndcz, M. La mtrafisica de :fricena, Grana&lt;la. I IJ49. "Lu noción &lt;l.: sc::r ..:n
Avicena'·. En Pe11samie11ro. Madrid. 15 (1959), pp. 83-98
41
Furlani, G. "A1·icc11a e il cogito ergo s11111 di Cartesio" En lslán11ca. 3 ( 1927). pp. 53-72
42
Génesis 1: J.
43
Génesis. 4: 2.
44
Exodo. 3: 14 v 33: 18-23
4\
.
Estas ideas las h..: cxpu..:sto por cxt.:nso en los siguientc::s tr.:s trnbajos: La raíz semítica ,¡,.,
lo erll'opeo, AKAL, Madrid, 1997; "Lo s.:miw mcdi.:v11I como co,;ronna&lt;lor d..: la cultura
europea·'. /!uma11itas. Anuario &lt;ld Cc::nlro dc:: E~tudws l lumanislirns de la Univcrs1Jad
Autónoma de Nuc:,·o León. N° 26 ( 1999), pp. 67-82. ··Las ·agonías· del .:urocc::1llrn-mo".
E11doxa, n·' 12. 19lJ9, vol. l. pp.79-123

l

153

�POSICIONES METAFÍSICAS
ANT E LA MUERTE

Dr.

José Antonio DJcal Alo11'0
Oir.:cción de Hum.rniJadc~
Univer1idad l.a Sall~
.~1hico

Introducción
La final idad de este ensavo
es referirme de m:inera muv.
.
general a las principales posiciones o doctri nas metafísicas anee Li
muerce. Estas pos iciones son las posturas que a lo largo dc-1 ciempo
se han elaborado por fi lósofos o cscuc.:Lis sigriif,cativ;is con las
respuestas que han dado a incerrogantcs relacionado~ con l.1
muerce del hombre, sea que afirmen que después de la muertl' del
individuo nada subsiste de él; o por el co ntrario, afirmen que .1lgo
permanece con cadcrer indestructible en el ser humano no
obstante que muere.
Una u arra postura suponen en sus defensores o en sus
oposirores una previa concepción sobre Dios, el mundo ,. el
hombre. En uno u ocro caso se afirma que uno, varios o
dos elemencos -independientemente de cómo se les concibasusrentan el ser de eso que llamamos cot:.ilida&lt;l. Por eso se puede
hablar de posiciones metafísicas, pucsco que b rdlexión va m,is
allá en sus conclusiones de lo que los d.11os scnsihlcs puedcn
revelar a la razón.
155

�Lo antenor significa que esos elementos úlrimos de
composición y sustentación de la realidad escapan a una simple
demostración sensible o empírica, no obsranre la articulan y son
reales para el que reflex iona, al tratar de determinar el ser de los
hechos.
La metafísica llamada igualmente Oncología o Filosofía
Primera como la denominó Aristóteles, se refiere a la esencia o
naruraleza profunda tanto del ser como de los entes. También se
ha entendido como Ontoteología, es decir, el escudio del ser que
es autor o creador del ser: Dios, dejando el término Onrologí:i
para referirse al análisis de las propiedades en general de todo cnce
que participa del ser, como del esrudio del ser mismo en cuanco
tal. Algunos hablan del ser en general en relación con lo común a
codos los seres en su constitución, agregan&lt;lo un análisis de seres
más complejos y específicos: Dios, mundo y alma, configurando la
Oncología o Metafísica especial, a saber: Teología natural o
Teodicea, Cosmología o Filosofía de la narnraleza y Neumat0logía
o Psicología racional, en cuanto escudian a Dios, el mundo y el
alma respectivamente.
El hombre es considerado como un ente que en su ser posee
dimensión nurerial o carnal igualmente como un ser espirirnal
que aspira a la inmortalidad, como lo ha señalado el doctor
Agustín Basave Femández Del Valle y esto por ser "ccotrópico'' y
"axiorrópico", es decir orientado hJCia Dios y los vJlores, por lo
que es distinto a orros seres, buscando una. vinculación Je su
persona hacia Dios. Por esro, la Filosofía es unJ sabiduría que se
entiende como propedéutica de la salvación, en la mcdid,1 quc el
hombre no es un ser exclusivamente nJtural.
La filosofía es un conocimicnro eminentemente metafísico,
pudiendo sc11alar de manera muy breve que la mec,1física
dominante en la ancigüedad fue de cipo ~ubst,inci:disr:1,
significando esro que a pesar de los müliiples c.1mbios Je la
realidad existe algo que permanece: la substancia. Por eso se 11:ima
oncología.
La metafísica moderna buscó explicar las rdacion&lt;..:s c11rr&lt;..: lo,
seres enfatizando el lado epistemológico e in1roducicn&lt;lo límites al
propio conocimiento humano del ser.
La mcraíísica c.:ontcmpodne:1 e.entre&gt; rn .111:ílisis c:n l.1 lit'1st¡11cd.1
del sentido del ser bas:índosc c.:11 el orden rnor.d con todo In &lt;¡11 ..•
1'j(¡

e~ro, !mplic.1 e11 !os .imbiros Sl1Ci.1k,. polít in)s, jurídiu)\ ...
h1sror1cos, prctt·nd1endo comprender t' i11tcrprct.1r el ser de lo
hum.1no de rnancr.i 110 solo m,h in111:11H.:ntc Sll10 p.1t{l(l1 l.1rn1cntc
en l.1 dimensión etic.1.

Los tres tipos de me1.1físic.1 coexisten en medio de
enormes c.1mbios y pretenden .llgun.1 reconciliación .1 tr.wés
de lo que el filósofo mex1cJno M.1uricio Beuchot ll.1111 ,1

hermené11tic,1-.1 nalágica.
Por último, en el trabJjo se pretende re\'is.n l.ls rres
grandes posiciones metafísic.is .rnre Li muerte: el monismo el
'
pluralismo y el dualismo .
Posicio nes metafísicas an te la m uerte.

La_ necesidad )' universalidad de l.1 mucrre, ha provocado en
las sociedades_ h~1'.11an.1s disrinras respucsr:is, no solamente para los
efectos de J~l1cc_1on, duelo y restablecimienco de b regul:1rid.1d de
la vida ordinaria alterad.1 por la muerce: rambién de m:rnern
particul.u para otorgar un senri&lt;lo a la vid.1 de cada persona.
Escas respuestas ante la muerte tienen contenidos diferentes
~esd~ los ángulos social, religioso, histórico. psicológico y
hlosofico; al que de manera general nos vamos a referir.
La respuesta o la actirud de los seres humanos no es solamente
en el plano de la vida social, sino en el ámbiro del m;is allá, el l.1Jo
post-morten o posterior como oponunamente :rnali,.arcmos. En
e~re sentido es una constante universal admirir algunJ forma de
vida, o _sobrevi_vencia ~lrerior _de_ la persona, salvo excepciones.
Algun ttpo de 111morcal1dad se 1nd1ca en el fondo de l.1 mavoría de
las creencias o doctrinas con relación a la persona dcspu¿s de su
muerte. En orras palabras, con la muerte no termina completamente el hombre, aunque sufra cambios o modificaciones.
Sobrevivir o sobreexistir después de la muerre, es resulrado de
una creencia o fe de tipo religioso, o producro de una
argumentación. En uno y otro caso subyace una concepción del
hombre, el mundo y lo divino que impulsa a dar una respuest,1 al
hecho de lo que parece ser un final rotal en la existencia humana.
Con relación a este asunro se presenran una canridad enorme
de res~uesras que van desde los mitos originarios, pasando por las
creencias populares y religiosas, las opiniones cienríftcas hasta
157

�llegar a las doctrinas fi losófic3s y ceológic.1s. Lo anterior se ilusrra
en lo que pudiéramos llamar la Historia d~ fas. ldet1S Sobre ~11
Muerte a Jo largo del tiempo y el espacio. H 1s con~i que abarcan.1
por igual los rescimonios orales como .los escr1ros, tatHO del
mundo Orienral como Occidental, lo mismo &lt;lesdc los pueblos
más atrasados como de las naciones más culc.1s }' civ iliz:1d.1.s , .
Un estudio compara civo que ana!izar:1 los ~:i~t.orc~ h1st0ricos,
metafísicos y religiosos de las dircrenres c1vd1zac1ones )'. su
respuesta ante la muerce y concretamente s?bre una pos1bk
supervivencia del hombre, ~sd e1~ buena medid.a por hace~~~ )'
sería sumamente útil, m:íx11ne, s1 en tal esrnd10 el contl:n1Jo
lingüístico y conceptual que subyace en la creencia o respuesta
pudiera ser mostrado en rodo~ sus alca~:es .
.
·... ·.
Ante la masa ingente de 111formac1on, su poca s1ste~n.m~.1uon
v el fin didáctico que inspira el crabajo pretendemos s1ncet1zar el
~ema poniendo énfasis en el aspecto filosófico, concrerame~cc &lt;le
la cultura occidental, lo que de entrada supone el legado ¡udeocrisciano y la cultura greco-lacina y su posterior desarroll ~, lo que
no cancela referencias a ceros ámbitos y menos s1g111fica un
desprecio O infravaloración de otras formas de cultura en torno a
la muerte.
Toda respuesta anee la muerte como ya dijimos supone una
· · n de 0 1·0 s . n1undo .y hombre , y esro a su vez descansa
en
concepcio
. .
.
una base O contenido metafísico más o menos expl1c1co. El
contenido metafísico es resultado de una especulación qu.e aspHa a
conocer los principios, nacuralez.a última de la total real1~ad, csro
' con1
• 0 , por qué .y para
es, e1 que,
. qué de la rncal realidad.. La
filosofía como metafísica, reflexiona sobre el ser de 1~ r~a~1dad
pretendiendo descubrir la esencia .de las cosas, sus p'.1nc1pios Y
causas primeras e incluso el sentido final de las mismas. Los
problemas filosóficos perma~1ecen aunque las soluciones v~ríe!1.
A continuación analicemos brevemenre las pr111c1pales
doctrinas metafísicas en relación con la muerte.

El monismo
La realidad es considerada en su conjunto en cuanro a su
·
su , manera de actuar
ongen ( ¿por qu é')
• , su naturaleza ( &lt;·qué')
• '
1. d
(¿cómo?) y hacia dónde va o su fin (¿para que?); como resu ca o
158

de un solo elemento sea material o esp iricual. Esto supone
identidad, unidad o igualdad más o menos diferenciadas. Este
principio o elemenro originario o consrirucivo como única
sustancia está presente en diferences contenidos más o menos
diferenciados o excluyendo el lado divino de la roralid ad 0
realidad (divinidad , naturaleza y hombre).
Ese principio único (por eso se le llama monismo) puede ser
de tipo espiritual o material; identificarse con el alma universal
(Arman) en cre los hindúes; el vacío (Nirvana) entre los budistas si
es de carácter espiritual; o el agull o hidros en Tales de Mileco, el
apeiron (lo indeterminado) de Anaximandro, el neuma (aire,
aliento o soplo) de Anaxímenes, los átomos (lo indivisible) en
Demócriro, limo (tierra) en Jenófanes, si posee más un cadcrer
material. Todas las cosas derivan de un elemento material, que
encre los filósofos presocráticos apunta a un contenido meta físico
y de la naruralez.a ([,sis) de todo cuanro existe. También se le
llama N11turalismo.
Heráclito habla de un Logos o Razón UniversaL y eterna que
preside los cambios. Parménides de l Ser estático. Los pitagóricos
del mímero como esencia Je rodo lo real. Plotino del Uno, Platón
de la Idea Absoluta, aunque aquí caben marices doctrinales enrre
los aucores.
En la época moderna Spinoza parre de una 1h11ca sustancia:
Dios. Se trata de un monismo espiritual, visco en la identidad que
busca la diferencia y que alcan7.J su culminación en el propio
Hegel y su tesis del Espíritu Absoluco con antecedentes en Fichtc
y Schelling.
Marx y Engels y con el los rodos sus seguidorn sostienen un
monismo material o de L 11.auralcz.1, si bien 110 ni&lt;:g.111 l.1 s
::iccivid.idcs espirituales o de l.1 concienci.1, como cpifcnómcno de
aquella.
De alguna manera al monismo se pueden rl'/"t: rir 01r.1s
pos1c10nes :rnrimerafísicas por Jeclar.1ci ó n, no por s11s
conclusiones. Tal es el caso del ro/untt1rismo Je Schopenlirner; del
vitalisimo de Nietzsche; el evolucionismo de Spenccr; algunos tipos
Je positivismo; d existl'11rialis1110 dt: Sanrc? C.1mus, el ps1co1rndlisis
de Freu&lt;l y Jung, si bien. el énf.tsis cm: p11e~to en el psiquismo de
la 1Jida como en Bcrgson, hasra llegar al f'Stmct1milismo , donde L1
realidad es vise;\ como forma o c'srrnrt11r11, cuy:1 n.Hur.110.1 e:- l(í~íu

�y en alguna manera espiricual, hisrórica y material; o en el mejor
caso, resultado de una combinación de ambos aspeccos como en el
empírio-criticismo de Avenarius y Mach, el historicismo de ~Dilthey, para quien la realidad es resultado de una esencia
espirirnal objetivada en el devenir histórico.
Un monismo especial es el de tipo gnoseológico propio del
neopositivismo y la filosofía analítica acrua . es, para los cuales la
realidad solo se determina a parcir del conocimiento bajo estriccos
criterios de corroboración o verificación, que no suelen exceder los
límites empíricos y cuyo trasfondo permanece indeterminado sea
con inclinación a un concepto de tipo espiritual o esencial lógico,
o de naturaleza material y fenoménica (materia).
Para entender implícita o explícitamente las creencias de las
doctrinas argumentativas sobre la muerte, desde la perspectiva
monista es indispensable tener presentes estos elementos del
trasfondo último o metafísico de la rotal-realidad o totalidad.
En la imposibilidad de exponer los textos parriculare de ada
autor, es conveniente referir sintéticamente y en resumen la
conclusiones legítimas del monismo y algunas de sus modalidade .
En rodas las posiciones monistas, salvo excepciones , no
existen los conceptos de nacer y morir estrictamente, sino má
bien un aparecer y un desaparecer como fenómenos accidentales y
transitorios, puesto que lo eterno y esencial es aquel principio,
origen, manera de ser que actúa con o sin un fin. Lo que es o existe
es el principio originario y final y codo lo demás on . us
manifestaciones singulares que se pierden como tales, más no como
universales o esenciales. Lo particular no cuenta , sino, lo general.
En todo caso lo importante es el proceso que se puede repetir:
Eterno Retorno, es decir, pérdida o fuga hacia la nada, o el no-ser.
De ral manera que no será extraño concluir que el ser y la n,1da e
identifiquen, sea porque la unidad originaria no es má · que
imagen sin fondo -ciertos ripos de rni rici mo orienr,11- lo que
resulta concradi rorio, o porque todo es concing nre, irracional,
relativo, caduco, limitado, fugaz, aunque renga su origen en un:i
fuente etern:i y cambiante y como tal, no deriva de ella un St'.r
propiamente, sino aproximaciones, pues, el verdadero ~cr es lo
fundante y originario. Lo contingrnte no es se r o ente lo que de
alguna manera desembo ca en la nac.lJ.

](¡()

L1 docrrin,1 hindui ·ra s hre l.1 cor .d1d.1J. l'~ 1..·11tl'11Jid.1 conw
una rc.didad rriniraria (ílr.1h111.1, \'ish1111, ,. Shiv.1). De cll. 1 ~e:
origina el mundo y l.1 vida, c.:n un.1 es¡,cci~· dl' cm,111.tuón. E.,11..
proce. o o rucd.1 de l.1 vid,1 s,1m,1r,1, .:omprcndl' el Jn.trrollo l'll el
ricmpo del mund y el h mbre · 01110 p.irtc Jl' lo crl'rno, a 11 nque
~l 1~ú~1ero de posibilidades sc.1 (iniw e 1111posibk de c.1p1Jr por 1..·I
1nd1v1duo. La resis medul.ir de csra docrrin.i es que los ere~ dl.'
roda tipo - parricularmenrc lo vivo.s- se bn dc:sprendido desde el
centro de la rocalid,1d o Uno, Arman
Alm11 en u11 .1 e ·pecie Je
caída hacia el mundo del A'anna (proce o de l.1 vidJ); rn el cu.11 n
necesario vencer muchos ob rfrulos (v1tarkr1s) par,1 reinregr.1rst: al
alma universal median re ·a minas di ver. os como el voga v su~
modalid,ldes , y Lis otras e cuel,1s de · 0110 imienro: Hi1;d~i 11~ 0 , el
Nraya, V:1isesib. ,rnkhn, Pur\'a Miman a.
El d~sprenderse deÍ ccnrro (Atman) es inevirable, lo guc
puede evitar e es no &lt;legrad.use totalmente haci.1 fornu inferiores
por parre del ser racional. En orra. palabras, si el hombre es
inreligente y reconoce esa verdad, debe inrenrar ,olver al centro,
conservando cierta identidad consigo v on Lt totalidad. Así l.1
vida )' la muerre tienen el senrid~ (Íe volver ,d hombre a su
dimensión originaria o plena reintegra ·ió n a L1 vida eterna.
i el hombre no es bueno no puede regresar ,1 I alma univer al.
Esco implica una rransmigración de lrts fllm,lS o ~ r1ms1zrt1
(metempsicosis) de un forma inferior a superior :,· vicevl'.rsa,
según la conducta en la vida temporal o mundana. No solamente
se transforma o modifica el alma, sino el cuerpo y e re rambién se
eleva o degrada como complemento del alma, según el bien o el
mal que haya realizado. De aquí, u transformación a lo L rgo del
tiempo y la totalidad, para alcanzar la liberación o moksha. l
reintegrarse al Atman universal no es un proceso sencillo, de allí
las continuas reencarnaciones , n:generaciones y renacimiento del
individuo humano dentro del proceso universal de b vida.
Tratándose del budismo , la orra gran corriente del
pensamiento hindú , e re no parte de un principio univer al y
considera que el hombre en parre no puede dejar de er, ni con 1~
muerte y debe evitar caer en e a rueda de la vida o Karma. Debe
buscar dejar de ser, perder su entidad, llegar a una especie de
nihilidad o vaciedad, esrado de Nirvana, que es el fin de Lt vida y
de la muerte. Perder cierra en ridad de se r, para Jlcamar L1
161

�plenitud del esrado de
irvana. Esca oncepc10n de pérdida de
identidad o disminuirla al máximo es muy discutida por los
budistas mismos.
Los presocráticos griegos solían preguntarse no tanto qué son
las cosas, sino de dónde proceden, de qué esdn he chas y cómo se
hacen. A esto le llamaban el prinur principio.
De conformidad con ese principio, si este es espiritu.11 en su
origen, significará que los seres singulares contienen un principio
o elemenro igual al de su origen, que permanecerá a pe ·Jr de los
cambios y la muerte. Se rrar a de una especie &lt;le inmorralidad
impersonal (sin conciencia), es decir absrracta, L otrn parre
material o física -según los casos- permanece también sin
conciencia y se reintegra al reservorio natural como el principio
anímico en el reservorio espiritual. Para escas pensadores
estrictamente no se nace ni se muere, los elemenros se mezc!Jn y
separan en cada uno de los seres y más que de nacimienrn y
muerce, se rrara de mezclas y separaciones.
En el caso de Heráclito su monisimo conlleva la oposición y
lucha de contrarios amor-odio, guerra-paz, movimiento-reposo,
vida-muerre. Tales oposiciones se resuelven a través del único
elemento eterno que es !a Razón o logos, que preside y ordena el
cambio, de ca! suerte que, no exisre propiamente nacer ni morir,
en roda caso cambio, lo que en el fondo remite a un principio
último de tipo espiritual, y la subsistencia del ser es de carácter
espiritual. Lo que realmente vive es el Logos, lo universal del ser y
no el cambio que es lo singular del ser,
aunque esre sea
propiamente lo permanente como fenómeno.
Parménides estima que lo permanente es el ser, lo inmóvil y
no el cambio que es el no-ser. En Heráclito es el movimiento o
cambio como cal el que permanece; en Parménides, lo que subyace
no es el cambio, pues no es la razón univenai, o el verdadero ser.
La muerce no es entonces más que apariencia, cambio,
movimíenro , un fenómeno , que no es el ser. En Heráclito el
cambio -la muerte- es una forma de ser. Solo se comprende por el
Logos que explica los opuestos como necesidad de expresión del
Logos mismo. En codo caso, cambio y permanencia implican
contradicciones que crararán de resolver Platón y Aristóteles.

162

Para los pitagóricos la esencia de la totalidad, es el número y la
alteración del número -po r el cambio- los lleva a pensar y admitir
una transmigración de las almas y por ende afirmar una parte
inmortal de los seres vivos, incluyendo al hombre.

~1- moni~mo de Platón, que de alguna manera recoge
trad1c1ones onencales concibe el alma humana, como una realidad
preexistente que se une a un cuerpo, en una especie de prisión 0
encarcelamiento. Esta alma, PC?r su naturaleza es inmortal y
con la muerte alcanza su liberación y retorna a la plenitud de su
ser.
En el caso de Spinoza, solo Dios es ererno más allá del
tiempo y el espacio , aunque estos formen parre de él, incluyendo
al hombre . En ese sentido no es correcto hablar de inmortalidad,
~n todo ~aso, _la menre humana (mens humana ) es una parce del
intelecto 1nfin1to de Dios (corolario de la proposición XI, segunda
parre), solo Dios es propiamente inmortal.
La natura naturata o susrancia eterna e infinita, es la que vive
y permanece desde siempre; la natura naturans (naturaleza-mundo
y hombre) es la que está en los cuerpos y posee atributos, es decir,
constituye parte de la Esencia Divina con sus modos que son una
afección o modificación de esa ustancia. En rodo caso alao del
atributo (inte lectual y divino) e lo que permanece como in1;orral.
En otras palabras, la parre divina, intelectual o menea! es la que
permanece o es inmortal en el hombre como atributo y no como
afección, nzodo o singularidad.
o permanece I unidad individuo
o sujeto humano en la muerte, en todo caso lo que permanece e
algo igual o similar al intelecto divino, una especie Je
inmortalidad abstracta y in conciencia.
En el fondo y en la misma línea han expresado lo s pensadores
d~l Idealismo Alemán, en particular, Fichte, Schelling y Hegel; si
bien cada uno a su modo, inrenta recuperar un poco m;is al
singular
(individuo o persona) sin loorarlo
dentro de su
.
b
impresionantes esquemas filosóf1cos por lo que solo Dio es
propiamente eterno e inmonal. Por lo que se refiere al hombre,
no se pronuncian con claridad respecto a su inmorralidJ&lt;l, y se
infiere que es un ser completamente morral.
,
En estas filosofía lo que cuenta es el Espíritu , lo universal.
in fin i ro y ab rracto; uno Je cuyos a ·pee tos o mo me n ros si:d L1
1(,3

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Yo Trnscendent11!

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d r ués la nadt1. La mue11t· no c.:x1 lt' prop1.1mt n tl&lt;.:. . ~ - ·1
Y
,u¡cto t
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éci a o compas1on la mi' ri a por parre del llJero o persona que
e represenra el mundo. 1ngunJ de las do . exi ce.: propiamente,
in luyendo la muerre como l:i vida. La vid:i e l.1 po ibilid.1d Jl:
aber algo de la volunrad, csd en medio de un ante y de.: un
de pués que equivale p, ra el individuo a l.1 nad.1.
Para lo virali ra como
ictz he, la LÍn1 a realidJd c. la
Vida. Lo imporranre para el hombre
rá de poJ:lr e de w,
tendencias merafí icas e inrelecruali ca p ra llegar al uperhombre,
a fin de lograr cada día crear nue os valore o forma que.:
acrecienren la Vida (rransvaloración o mutación de valores), con d
objerivo de que en la realización de roda la po ibilidade de la
vida -que es cuancirariva . finira, en unión d I tiempo que e
cualitativo y di cinco al mundo, por er infinito- e produzca el
Eterno Retorno, que puede entenderse de manera general o
aproximada, o bien, singular, con rera y cxacra de rep ri ión; e
decir, el número de combin, ci&lt;'nes posible de la vid. en el
mundo son finita y limiradas, pero como e produ e en el tiempo
y esre es infinito cabe el Ererno Rerorno de lo qu e , h, sido y
er:í. hora bien, el Ererno Retorno se puede entender como una
reperición semejante -primera inrerprcra ión- no igual; o por l
contrario, como una repetición igual y exacta -segunda
inrerpreración- de la recría del Eterno Recomo.
L muerre denrro de esra onc pc1on, e un límite: a la
po ibilidad de ere r nuev s valore que afirmen la vida, para que
en el ciclo d I e rno Rerorno é ra sea má plena, ya que e 1
único que exi ce propiarnenre. El individuo muere -como ucrpo
e o se reduce- y i po ee. lgún tipo de inmorcalidad, es la que la
vida le ororga en el rerno Retorno. n codo a
I vid e Li
rerna, pero no el singul ro individual. "Dios ha muerro", píen a
ierz che y en su lugar pone la ida orno realidad suprema.
El monismo psicoanalícico, esrima que l úni a realidad es la
vida psíquica dirigida por fuerza biológicas, in rinriva y
culrurnles. El Principio de Vida y el Principio de Muerte en Freud,
se compleran con el Principio de Realidad ( ocia! y cul cural).
Frente a la vida e alza la muere entendida omo repo o,
d can o, indeterminación o de rrucción cuya poten ia no ólo
e expre a biológicamenre -muene propiamem -; sino omo
aurode rrucción o enfermedad, que impide rodo equilibrio o

�disfrute al individuo, -

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dentro e pnnctpto d
l El hombre es considerado en esc ,1
estado de placer o alu I mdenrda .1 desarrollo biológico, históric y
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T · ' del ind1v1duo Y
cuyo fundamento se encuentra en una conc1 i.1c1on
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lo¡ intereses de la sociedad. . 1
ismo vitalisca de H. Bergson,
La muerte no cuenra para e man .
·u
r un
ra quien la realidad primaria, e.s la vida que no e rtºe
de
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. .
, .
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princ1p1~ mecan1~0 n1 e
' ,
siempre cambiante y ererno
carácter indeterminado y espontaneo,

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llamado: E/an Vita_!:
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an 1· Sesrc más orno especie
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ca o me d 10 para qu
l cultura histórica en tiempo y
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que prosegu1ra o
. . de un espíritu individual, aunque
espacio, que como expres1on
. .
éste ayude a expresar el e pírirn ob¡ettvo.

)66

En el racio-vicalismo de Ortega y Gasset, lo que cuenta, es el
sentido de la vida y no de la muerte. A Ortega y Gasset le interesa
la vi da histórica como cultura en la sociedad y no la muerte.
El monismo de inspiración existencial, pone énfa is o
privilegia la existencia individual, sobre la cual elabora una
oncología para combatir los efectos de los anteriores monismo ,
que tienden a desconocer al sujeto.
El existencialismo llamado _ateo, en el fondo parre de un
monismo de tipo parmenidio . El ser -categoría vacía- se hace
pleno con su correlato la existe ncia. No existe el creador de un
principio o causa, más allá del ser, en consecuencia la existencia es
lo único real. Esta exisrencia se expresa en el caso del ser humano
por la libertad, por la elección que no tiene otro fin o destino que
ella misma , fuera de ella no hay un sentido.
o obstante, la
muerte es un límite al proyecto de existencia personal o
individual. La muerte se puede elegir, pero en todo caso es
acontecimie nto que destruye el proyecto existencial, y fuera de
este no se da orra realidad ni otro tipo de vida o existenc ia.
En Sarrre, la clave es la libertad. En Camus, la realidad es
absurda al no existi r Dios, en consecuencia no queda orra
respuesta que la rebelión anee la muerre, puesto que el suicidio
-que no admite- es el primer gran problema filosófico. El hombre
rebelde no se entrega ni al suicidio, ni a la desesperación a pesar
del absurdo de la vida, sino a la rebeldía para crear un mundo
mejor, más justo y bello. Antes de morir el hombre debe incenc. r
un mundo mejor.
El monismo estrucruralista, explíc itamente no posee una
teoría sobre el sentido de la muerte. Foucaulc dice que de pué de
la muerte de Dios, se presenta la muerte del hombre, en cuanro
que ésre e disuelve en puras estrncturas, no sólo I ógios, ino
históricas o de génesis. Aquí la muerte no se ve más que como
acontecimiento fkrico, sin sentido, tJ11to en su cadCLcr univc.:rsal
como individual. En codo
a o, no t.: abord.1 el asunto
directamente por parre de los esrrucrnr:1.listas.
Finalmente el monismo de tipo neopositivista y el ru1tílis is
filosófico, no se ocupan por lo general del tema de l.1 muerte , y
cuando lo lucen ponen en cela de juicio el enrido o signific.1do
de las categorías alusivas a la muerte -a pccro v,ilido :,·
encomiab le- pero no a¡eno a pre¡u1c1os con relación ,1 1(),

�princ1p1os últimos, inclinándose a un materialismo irnplíciro,
cuando no agresivo y mutilador del hombre. Por lo general, la
muerte no tiene sentido, ni signífica y es un hecho más del mundo
sin trascendencia.
La accual filosofía analítica, se dirige en algunas de sus
reflexiones a incorporar el problema de la muerte en los escudios
que dedica a remas como: mente-cerebro, identidad y lenguaje
privado. conducta y libertad, norma ética y deber.
El Plu ralismo
En esta poscura al contrario de la anterior, se concibe la
realidad última corno constituida o integrada por múltiples
elemenros de naturaleza diversa. Ejemplo de lo anterior es el
griego Ernpédocles, no exento de una tendencia eclécrica -enrre
monismo y dualismo-, quien señala como elemenros últimos de lo
real: agua, tierra, fuego, aire, que se rigen por el amor y el odio; la
disgregación, la discordia y finalmente por la unión y el amor. No
existe propiamente nacimiento y muerte, sino mezcla o separación
de elementos incluyendo en esta concepción, canco al mundo
como al hombre.
Anaxágoras afirma que, la realidad última se consriruyc por las
homeomerías o elementos diversos, múltiples para cadJ especie. Las
cosas se producen po r agrupación y se destruyen o mueren por
disgregación. Todo está en roda, piensa Anax;igoras. De la nada,
nada sale.
Las cosas no aumentan ni disminuyen. Nada hay igual a orro.
La mente cósmica ha ordenado roda de esa forma. El .1parecer
como el desaparecer, el acercamienro o scpar:ición de los
elementos constituyen lo real.
El gnostícismo como forma de pensamiento de h etapa
helenística, apareció en los primeros siglos de nuestra era al
contacto del cristianismo . Es una etapa fi losóficamente confusa
como consecuencia de un munJo en transición, en donde
confluían las aportaciones de la culrnra judeo-cristiana, la griega,
la romana y otras de aquel tiempo. en panicular del mundo
mediterráneo.

168

El gnost1c1smo di stinguirá por un lado un Dios trascendente
fuera del mundo; el Mundo de las Ideas, como paradigma, modelo
de codas las cosas y el Mundo Sensible.
El Dios trascendente es perfecto, infinito, incognoscible, en
absoluta tranquilidad y casi inactivo. Entre este y el mundo, se
colocan una serie Je seres intermedios por emanac1on
descendiente que se escalonan por medio de eones (corresponde a
las Ideas de Platón y al Lagos Cristiano). El mundo sensible, es la
materia por naturaleza mala. El hombre es resulrado de dos
elementos uno malo que es la materia y otro bueno que es el
espíritu, el neuma o el alma. Esta última, es la parte inmortal. La
inmortalidad se gana mora lmente, por vía ascética, mística o por
la fe (pistis), junto con el conocimiento (gnosis), y la sabiduría
(sophia); inaccesibles a la mayoría. En la muerte -s i se alcanza el
último estadio o gnosis-, permitirá que el elemento bueno se
salve, mientras que el malo o la materia perezca.
El gnosticismo como doctrina, mezcló errores y acierros. Se
presenta en buena parre como un delirio metafísico, un sueño,
una dogmática afirmación, ecléctica, frecuentemente sin crítica
cuyos influjos negativos -dualísticos- en el mejor de los casos,
frecuentemente pluralistas, ocasionaron muchos errores en la
religión, la moral y la vida de Occidente durante siglos.
El último gran pluralista es G.F. Leibniz, para quien la
realidad esta constituida por mónadas, puntos o nociones
metafísicas, que conforman realidad última y las agrupa en una
serie que comprende desde las inorgánicas que llama imágenes ,
pasando por las mónadas de los vegetales, los animales, los
racionales, los espíritus y la mónada de mónadas o Divina
llamada: Dios. La muerte sólo afecta a los seres orgánicos,
sensibles y racionales, sólo la mónada divina es inmortal e
indesrructible. Los seres espiriruales, son inmortales desde su
creación. El hombre aspira a la inmortalidad por su elemento
espiritual.
El pluralismo como pos1c1on metafísica, tiene algunos
representantes en las figuras de G. Sanrayana, y A.
Norchwhicehead y en alguna concepción de inspiración científica.
Sin embargo, no tiene la fuerza de arras doctrinas de cipo monista
o dualista en el campo de la filosofía. En el pluralismo con la
muerte se reintegran a la macena y sus modalidades una serie de
169

�componentes del hombre, y los de ripo cspirirn.11 1ienden a
permanecer aunque sea de forma absrracra e impersonal. en u11.1
dimensión ideal o incempornl.

El dualismo
Esra concepción mecafísica considera que L1 real idad i'ilri m ,1
está constituida por dos principios o elementos distintos entre sí:
el sensible o material y el inreleccivo o espiritual.
Salvo excepciones desde sus primeras expresiones \"
desarrollos, el dualismo afirma la existencia de Dios. como un se r
puramente espiritual. Dentro de esca co_ncepción cabe~1 dos
modalidades básicamente. La primera cons1sre en co nccb1 r esas
dos sustancias: materia y espíritu coexisriendo desde la eternidad.
Es el caso en parce de Arisróteles o como la co nciben los
neo-idealistas modernos: Croce, Genrile, o bien objerivistas
realistas a la manera de Nicolai Hanmann. En ocasiones se
presentan como ceísras o areos, con _lo cual ya s~ ~cercan a cierras
representaciones mon istas estos dualismos mecaf1s1cos. _La segunda
modalidad es la más nutridamence representada. Adm1tei1 un Ser
puro espíritu que es Dios, el cual crea la m_aceria o nacura~eza y el
espíritu; este úlcimo, cuando es racional a imagen y se'.11e¡a_nza_ ~e
su aucor, es el hombre. La mayoría de los filósofos de 1nsp1rac1on
crisciana se incluyen en este grupo.
En la antigüedad se presenta el dualismo en la filosofía de
Sócrates, quien concibe al hombre con un alma inmortal que es la
única que lo lleva a la verdad, a diferencia del cuerpo que lo
arrastra a formas inferiores de vida.
Ariscóceles elabora un completo sistema dualista de gran
influencia al correr de los siglos. Distingue en el hombre la parte
sensible y la parte intelectiva, o dicho de otro moJo, hay una
sustancia simple, que equivale a lo inmóvil, incorruptible, al Acto
Puro o Dios; otra la sustancia compuesta, donde pueden estar las
celestes, que son inmutables, eternas ingcnerables e incorruptibles,
también sensibles y móviles; las susrancias compuestas terresrres
no vivientes y vivientes como planeas, animales y el hombre. Estos
últimos poseen alma aunque de distinca naturaleza.
Con la muerte se separa el principio viral, y solo la parre
·inte 1ecnva
· d e1 a1ma es ·inmona1 o a! men os. elevad~.., menee
170

espiritual, ya que Aristóteles duda de la completa inmortalidad de l
alma y mucho menos dice algo sobre la suene del alma en el más
allá o que sostenga la inmortalidad personal. Su pensamiento se
muesrra al respecto poco claro.
El dualismo estuvo presente en coda la filosofía patrística,
hasta llegar a San Agustín y en casi todos los filósofos de la Edad
Media, especialmente en su exponente máximo Sto. Tomás de
Aquino.
El hombre, en efecto, es una ,sustancia compuesta de cuerpo y
alma. Existen dos mundos: el sensible y el esp iritual. El hombre es
un ser sensible y espi ritual. Con la muerte se separan ambos
elementos, ya que el alma es la forma sustancial de l cuerpo. Esca
última, permanece por cuanto es simple e incorrupt ible,
esperando unirse al cuerpo en la Resurrección al final de los
tiempos o en la consumación de la hiscoria, conforme al dato de la
fe revelada para los cristianos.
En los filósofos árabes, en especial Avicena y Averroes,
también se da un dualismo. Con la muerte permanece el
contenido espiricual que define al hombre, concretamente lo que
se llama el Entendimiento Agente, que es eterno y que de alguna
manera asiste a su similar que porta el hombre. Con la. muerte
cesan las funciones de la imaginación y del Encendimiento Agente
al perderse la conciencia individual o Entendimiento Pasivo.
Descartes, padre de la Filosofía Moderna, tiene una
concepción dualista sobre la realidad. U na susrancia es la res
cogitans (el pensamienro o el espíritu) y otra la res extensa (la
cantidad o el mundo). Es importante aclarar que ambas sustancias
han sido creadas por Dios, si bien la res cogitans posee arriburos y
características en el hombre, similares a la res cogitans absolurn. En
el hombre es distinta, limitada y no se confunde con Dios.
Se unen en el hombre dos sustancia.s distintas ,v heteroaéneas
t)
que la muerre separa. Una por su naturaleza (el pensamiento) es
incorruptible y la otra la ex1ens.1 o co rporal (q ue es corruptible).
El dualismo cartesiano implícic,imentc, 11.1cc de una conctpción
cristiana que frente a la muerte no só lo enunci::i una respue~1a de
tipo racional, sino de tipo religi oso con base en b
y por c~o
admire la Resurrección.
En el fondo Descarres distingue entre Ll res cogitrn1s (D ios}
infinita, y la res cogitrrns finir,1 p:1rcicip,1d.1 :d hombre \º l.1 rci

rt'

�extensa propia de la naturaleza, pero que de alguna manera

también el hombre posee en su cuerpo.
Nicolás de Malebranche, contemporáneo de Descarres
presentará un dualismo de inspiración cris,tia na, en el cual se
tratan de conciliar los resultados de la raz.on -en aquella ecapa
histórica- y los datos de la fe. Cierro que M_alebranche con su
acentuado ontologismo y su resis del ocaszoruzlzsmo, parece_ roner
demasiado énfasis en la raz.óo. La muerte es la separac1~n de
ambas sustancias (pensamienro y extensión) y sólo sobrevive el
alma. Posteriormente con la Resurrección del hombre compleco
(cuerpo y alma) se consuma la plenitud de la p~rsona.
,
Bias Pascal, a pesar de moderar las preten~1ones de la r_azon, _Y
en su lugar elevar el sentimi~nto com_o definidor de la ~x1s~enc1a
humana, posee una concepción dualista del hombre, s1 _bien_ lJ
inteligencia humana no alcanc~, a ,P~netrar y dev~l~r los m1scen_os,
por eso la importancia de la I og1ca del corazon en el d~stino
humano, que se ahonda con la muerte. A~te _el hecho de mom, no
opera la 1ógica de la ciencia, sino del se~t1~1enro. "
. ,,
Para Pascal, en medio de conrrad1cc1ones y paradops
hombre debe esforzarse por llegar a Dios y obtener su gracia,
independientemente de que exisra o no la otra vida. Es el famos~
argumento pascaliano de la "apuesca'.'. Debo se~ bueno porque s1
hay otra vida, codo lo gano y s1 no existe, nada pierdo.
Dualistas serán los empiristas como J. Locke Y D. ,Hume,
quienes ante el destino último a raíz de la muer,te,_ mas bien
adoptan una postura escéptica, cuando no agnosr_1ca.. en el
sentido de que la razón y los sentidos -ambos consurnt1vos del
hombre- nada pueden decir sobre la muerte y el fin ~el ho_mbre.
Como en el caso de T. Hobbes, escos autores, pnvdeg1~n en el
nivel del conocimiento, los sent idos como fuenres primarias_ y de
alguna manera introducen una aurnlimitación a la inteligenoa, en
cuanto a la extensión de esas fuentes del saber ~n ~º:no a
cualquier problema metafísico, físico, social, ps1colog1co e
histórico. Con ellos y los ilustrados, se _acentúan los rasg~s _del
pensamiento Moderno cienrífico, indusmal, urbano, tecnolog1co,
ideológico, económico y social en la manera de ver y accuar en el
mundo. La muerte se subsume en esas concepciones y no p,u.ede
recibir tratamiento esrrictamente filosófico, y menos meraf1s1co.

d

172

Por eso la muerte se estudia por las ciencias sociales y otras de
manera muy limitada.
Kant, el gran pensador alemán, posee una concepción dualista
sobre la realidad. Por un lado la narnraleza, finita y fenomb11ca,
por otro la libertad, infinita y noúmenira que se unen en el
hombre. Dos componentes distintos cuyo origen está en Dios.
Con la muerte, ambos elementos se separan y es sabido cómo en b
Critica de la Razón Práctica, se dan por un lado el supuesto de la
libertad, sin el cual no es posible pensar, ni vivir un orden moral ,
histórico, político y social; y por otro los postulados: Dios y alma
inmortal, que no tienen demostración objeriva, pero si subjetiva,
por cuanto el cumpl imiento del imperativo categórico, exige una
retribución en relación al Sumo Bien (Dios) en b orra vida (alma
inn:1orcal). De ral manera que la persona es inmorral y no se
exungue con la muerte, y en la vida histórica se abre al reino de
los valores.
Dualista será también el pensamiento del danés S.
Kierkegaard, que pone énfasis en la finitud de la existencia
humana personal e individual en orden a la Ex istencia Absoluta,
rra~cendental y ererna que es Dios; y en la Encarnación de su Hijo
Cnsto-Jesús. Kierkegaard, ini cia el existencialismo, donde frente a
las concepciones rotalizanres y absorbentes del idealismo alemfo ,
que ignoran a la persona, él erara de recuperar en codo su valor al
individuo anee Dios, y esto gracias al acro de Encarnación y
Redención de Dios mismo en la persona de su Hijo Jesús, co;1
codo lo que esto pueda significar de "paradójico y escandaloso" a
la rnón.
La muerte será el tránsito hacia la unión con Dios, sin perder
su propia identidad la persona. Se privilegia en esca filosofía la
existencia individual, para vincularse a la Existencia Absoluta. Se
necesita reconocer el pecado y buscar la gracia y b salvación, más
allá de formas eclesiales caducas, piensa Kierkeggard, dado que el
alma es inmortal.
En la filosofía contemporánea del siglo XfX y XX, los
dualismos tienden a poner de relevancia en el sujeto humano el
elemento espiritual. Representantes de lo anterior serán en el siglo
XIX las filosofías de Maine de Biran, A. Rosmini, F. Ravaison,
filósofos espiritualistas. Los tres privilegian el pensamiento en el
compuesto humano.

�A la rendencia espirirnalisr.1 pertenecen los ~eok.lnti.1110.'&gt; d1:
la escuela de Marburgo: H. Cohcn. P. Narorp, E. C.1swer ~- lo.'&gt; Lk
la escuela de Baden: G. Windclb.111J, E. Rickert, r.rnro Jd siglLl

XIX como del XX.
En una y arra escuela, el espíritu es u1L1 espec1i.: dt: csenci~1 o
modo de ser que alcanza su mfaima expresión en el hombre. Con
la mucrre ambos elementos: cuerpo y espíriru se ~cp.1r:1n. L:i
condición del espíritu en el sujeto humano. pas:1_ a un .1&gt;1:gundo
rérmino, su objetivación es mJs bien hisrórica, soc1.1I. mundJ11.1 n
si se quiere cultural; más que algo rrascendenre y subs1srenre como
en los espirirnalisras crisrianos. En simil::ir ri.:ndenu.1 J,~currc el
francés Charles Renouvier.
Un dualismo con énfasis en el espíriru 1:st:irí.1 en el ~iglo XX,
representado por el llamado Espiriru.dis1110 Cristi.tno,_ cuy,1s
figuras más rel evames son en hanci.1 M. Blon&lt;lel. R. Le Sennc ~•
L. Lavelle y en lr::ilia M.F. Sciacca.
.
En todos ellos la muerte del hombre. no 1111pl1ca su
desrrucción rotal. por el contrario se accede a una nueva forma Je
vida singular, más perfecra, en una especie de ererno presente, en
donde la persona conserva las esrrucrnras esenciales de sl1 ser
transformadas. Además de presentar argumenccis sobre la verdad
de la inmortalidad desde la vía racional, por la fe de la Revelación
cristiana, se completa la visión de estos aucores sobre el rema. .
Caso diferente será el de los Neo-idealistas como Genrile,
Croce, A. Norch Whirehead, más cercanos a un monismo de tipo
platónico, y en los cuales lo único inmortal son cierc~s ideas,
concepcos, esencias O estructuras que ~ubyacen en la realidad. La
inmortalidad no es del individuo, sino del elemento llamado
espíriru.
.
Es también evidenre que filósofos realistas como M. Scheler Y
N. Harrmann pondrán énfasis en el ser ideal (valo~es),com_o en el
ser real. Para N. Harrmann no es posible n1ngun upo de
inmortalidad singular, lo que permanece es el espírim (ser_i~eal) Y
su correlato el mundo-hombre (ser real). El hombre pamc1pa de
esa dualidad sin aspirar, desde luego, a ningún tipo de
inmortalidad personal después de la muerte.
En cuanto a Max Scheler, su concepto de hombre y sus
· ·
(caro'l'1cos ) , le h ace11 fluctuar entre la
e1emenrns cnsuanos
admisión de la inmortalidad para la persona y en otr.1s erapas de
l 74

su pensamiento, casi al final de sus días, en una especie de
inmorralidad impersonal y abstracta. Sin embargo, no descarta
algún tipo de supervivencia de carácter psíquico-espirirual en su
obra Muerte y Supervivencia.
En el existencialismo cristiano ripo el de G. Marcel , N.
Chesrov, N. Berdaiev e incluso el de M. Unamuno, la
dualidad del compuesto humano, se unifica en la existencia
individual. Dios es una realidad independiente. El hombre es
inmortal, como unidad de exisrencia singul:ir y personal, que
con la muerte no se disuelve en los elemencos mareriales del
mundo, sino que los trasciende.
El personalismo cristiano con las figuras de E. Mounier y
J. Lacroix, estima que es la persona el punco de unión o
confluencia de ambas realidades: la materia y el espíriru, la
sobrevivencia después de la muerre sólo es posible pensarla en
función de esa unidad suprema . Aquí el concepro de
inmortalidad se desplaza, más que a uno o varios de los
elementos del compuesto humano; a su punto de unidad, la
llamada: persona, no la personalidad, aunque ésra se ancle en
aquella. La persona es inmortal. como centro de unión de los
diversos elementos que se tr:isforman con la muerte. Esto
graci:is a la fe y el senrimienco v no a una demostración
ra cional.
·
Los neorom is tas o seguidores de las resis de Ariscórelcs v
Sro. Tomás de Aquino, en épocas posteriores a la existenci:i
aquellos, defienden el dualismo metafísico, con las resis
fundamenrales de un Dios Creador, compleramente discinco
del mundo y del hombre. Este último es semejante a Dios
(analogía de acriburo y proporción) y fue creado de la nada, al
igual que el mundo físico y otros espíritus. El hombre es un
compuesto de cuerpo y alma, ést.1 t'd tima es forma rnsltu1cial,
que en la muerte se scp.1r;1 Je! cuerpo. Por su 11;1rnr.tlna es
incorruptible, no eterna y sobrevive .11 rnjuo. Por ví.1 de r;l!&lt;Í11
no se puede demos1r.1r la inmorrJlidJd de l cuerpo. Sin
e l1l ba r go, po r Ia
y l.1 Re rn r re e Ció n d e C r i s t () ' ~ (.' l d l1l i le l.1
Re surrección del hombre (de su cuerpo y Jlm,1 ) ,11 l°in.il o
consum:ición de los ricmpos. Fl homhn: se tr1111J_(igur,1 c11 su
pan e cor por a I y es pi r i r u :i I al 11 e g.1 r ,il re I n o de l.1 be: .lt i t u d en
Di os.

ie

re

�Figuras norables de esta corriente han sido en el pasado J.
Balmes , O. Mercier y más cercanos a nosorros M. Gr~bmann,
·¡
J Marechal , R. Garrigou-Lagrange A. Serollanges,
h
E . G 1 son, .
J. Marirain, J. Zaragüera Bengochea, entre orros mue os.
Conclusión

En esre ensavo la finalidad es dar al lector interesado
algunas pistas p;ra una mejor_ co1;1~rensíón del_ rema de la
muerte desde la perspecriva fdosof1ca, en pamc~l~r de su
trasfondo metafísico que sustenta las tesis y op1n1~ne~ de
pensadores de diferentes corrientes, a lo largo de dos milenios Y
medio de reflexión.
,
Se erara de una sínresis que ayude al lector a buscar mas !:is
fuentes de los autores citados. Se prerendió clarificar los
supuestos últimos de las diversas visiones, para __seña!ar los
alcances de cada filosofía. Alcances, que esrnn ya ~1¡_ado~ desde
el punto de partida, es decir, desde las bases meraf1s1ca~ por las
cua les un fi lósofo ha oprado al hacer sus planream1cnrns
. . . )'
respuestas a un problema. Esrns s_upuesr_os, son los_ p1:1n~1p'.os
que guían la exploración del est~?10s0, s111 que r_al~s p11:~c1p1os
sean objeto de una demoscrac1on plena y s~usfacroria p:ir.i
rodos. Por eso se erara de la dimensión metafísica -no por esto
menos legítima que arras-, del especular ~umano frcn_re .1
variados modelos o paradigmas epistemológicos. La rnon o
argumenco último, es que ante dcter11:inados problemas - com~
el de la muerte- la persona se Vt'. obligada -cuando menos- , ,\
otorgarle un sentido o significad~ par~ su vida , p_on1rndo e'.1
juego rodas sus facultades y su ex1srenc1a como unidad ;inrc el
horizonte del misrerio.

MEDICALIZACIÓN Y DISPONIBILIDAD DEL CUERPO
EN LA CULTURA CONTEMPORÁNEA
~bri.1 Lucn·ci.1 Rovalc-m
CONICET - UI:l:\
..."pi1r/,,-

d., rmp¡ d,1w h .rnri,w

1,rr,1/r11m/tJ rw¡,uml 1w:. r ;:¡¡ m &lt;m11· D1'()m /11//I

du -~""'',. r1111110,11()--pl,J5iolng11¡11, rur l,r¡u,·I
iÍtppmr /¡¡ ll1tYJir111r 1110rir111,," (u • füt10ll)'

El cuerpo como escenario social
Se dice que la nuesrra es una "culrnra del cuerpo". Pero aquello que
no~orros llanumos cuerpo, no e1, otra cosa sino lo que rradicionalmenre
nos "representamos" por cuerpo, y que por rnnto trasciende a rodos los
comportamientos ingenuamenre considerados namrales. ·
En primer lugar, el cuerpo al perder las prerrogativas de nuestra
voluntad, ~e convierte en esrenario de nuestros ronflirtos, donde juegan las
dimensiones ocultas y las vivencias invisibles de la "novela corporal".
En segundo lugar, el cuerpo como comtmrción sorial, es producro de
la "dependencia" de los enclaves sociales a través de su~ hábiros
corporalel Así cada grupo cuida su cuerpo de un modo panicular en el
orden de la vestimenta, la estética, la salud ...
Como rmzstmrción simbólira, la representación del cuerpo y los
conocimiento.~ que a él refieren son entonces tributarios de un estado
social, y con ello de una visión del mundo que traduce una definición
precisa del hombre. Ahora bien, la incidencia actual de la medicina 110
sólo en el cratamiemo y amre11c1a médica, sino también en la
177

�configuración de rob y p;1utas sociab de conducu~ q~e afec~~n .:1 c1,i
rodos los ámbitos de b vida soci.il, comporun 1111J "med1Cal1uc1011 de: l.1
sociedJd°'. "La medicina tiene en b culrnr,1 acruJI un lugJr de pri\'ilcgio
comparable al que ocupara en la Grecia cL.bict:" (1\lainc:ni)'. brJ
permeabilidad y este dominio del inuginJrio colernvo ~1or el .,Jber Y el
poder médico, constimyen uno de lo, .l~pecro~ 111!' ~e~tJcad?'. _:·
represenrarivos de nuestra idenridJd conten~podne.1. ~la~ Jun. el 111c:d 1co
como máximo pracrie;111te de e~ra magia moderna en que ~e h.1
convertido b ciencia, es colocado en el lu¡;.1r ~i no e.s del m:íxirno poder,
por lo menos de la mixima po~ibilid.1d'. Pos~ed~re~ de conocimie1_1ro,
' prohibidos', receptores de conbior~es, y dep~~1tar_,,os de -~e~rero~. te,t_1go,
de esa intimidad del sufrimienco fí~1co y familiar, los rned1Cos son \ 1,tos
como taumaturgos, hacedores de milagros" (o.e., 96).
El cuerpo: de la sacralidad a la manipulación
Enraizada en el dualismo y el maniquebmo, nuestra culmra se ha
visto surcada por una "somarofobia" que opone unJ psique e~piricu~I _Y un
cuerpo como "el negativo de rodo val~r". Así las tres ~rancies ~el1g1ones
de libro -judaí~nw, cri~ti:rnisrno, islanrnmo- perpetuaran el rabu sobre el
cuerpo humano, ubicándolo enrre lo sagrado y lo i1~rnc~ble.
Recién en el Renacimienro, el cuerpo d,~ooado del hombre
comienza a ser e~rudiado como realidad autónoma a través de !:is
disecciones, rodavía clandestinas por las prohibiciones de la Iglesia. Y con
Vesalio, v su De corporis h11mani fabrica ( 1543), se instalará fomemenre
el duali~mo "hombre-cuerpo" que marcará episternológicamente a
Occidence. Y será Descartes quien ratificará al hombre encumbrándolo a
LLll cuerpo considerado mera máquina, y por ello mismo, parte de aquella
"gran máquina" que es la Naturaleza6. ~or eso Merleau-Po~ry _podrá
decir que Descartes, "ha inspirado quenendo o no,_ una oenc1a del
cuerpo humano que lo descompone en un enrrelazam1ento de proce~o.-.
objetivos"' . El cuerpo ahora rele~ado a una "r_e~ exrensa",_es_ un ob;eto
regido por las leyes físicas que presiden la extens10'.1 "! el mov11rnento.
El cuerpo sometido a la meráfora mecanic1sta, desce1~rr~do del
sujeco, desacralizado y objeto de investigación aparre, es as11111bdo al
cadáver. Precisamente es expropiando el cadáver a la muerte, que la
ciencia ha construido esta representación del cuerpo~. De este modo ha
puesro fin a tradiciones mágicas y religiosas, a cultos de los antepasados Y
178

ritos funerarios, con los cuales los muertos eran presentados a los vivos en
un intercambio simbólico que no excluía la relación social.
Esta simulación de la realidad', constituye ahora la verdad del cuerpo.
El hombre cualitativo se resuelve en términos cuantitativos, y esra lectura
viene a ser presentada como obvia e indiscutible. Para dar razones del
comportamiento de una realidad compleja, el mejor modo es
descomponerla en elementos inmediatamente observables y restituir
rápidamente el comportamiento global, y así se puede determinar, a
partir de un dato roda la evolución del objeto.
En este "mente concipio" del discurso cienrífico, nuestra vida no es
regulada ya por nuestra experiencia sino por los modelos que la generaron,
y nuestro cuerpo es consrreñido a vivir una existencia fantasma en el
organismo biológico que la ciencia construye. La ciencia no describe la
realidad de mi cuerpo sino la hiper-realidad de su ficción adecuadamenre
enmascarada con el sinmlaao de la objetividtldº. El punto de vi~'ta de la
ciencia sobre el cuerpo es el resultado de una mirada, de un recorre
anatómico que ha seccionado (civn-to~U::1v, ana-comein) como se hace
con un objeto cualquiera; es sólo una definición objetiVJ que habla de
partes extra partes, en donde la t'tnica relación posible e!. aquella foicoquímica, la t.'rnica traducible en fórmulas mJ.temárica~.
El saber biomédico es la representación oficial de un cierto cuerpo,
1
el que se enseña oficialmente y en el que se J.poyan los laboraroriot .. . El
rnerpo, separado, ha perdido roda su riqueza, es sólo un conjunto de
parces, una esrructura de engranajes bien aceitados y sin sorpresa.
Ma la po.rsibilitli del/'11so strtmzenrale di questa macrhi1111automa rhe e il corpo del/'1101110, rostit11irá anche il modelo di r¡url/'
impiego tec11iro 1mi1•e1Jale del sapnr, ron mi si apre u11t1 111101 a
epom della ciuilir?t' '.
1

A partir de Bich;1t, u1u 11uey;1 di~ciplin:1 explor~t si.,remáticamc:me l.1.,
anomalía-. a travé\ de la aurop., i,t. No .,ólo en la realidad, pero u111bié11
en la fantasía, el médico roma el lug.1r de L1 muerte en unt o dt'-.111embr;i
y de~-compone el cacHver. Por e"o tendd rambién que adquirir el
dominio de los órgano" del ,enrido, 110 experi111en1.111do repugnancia ,11
conracro, y a los excremento,, no afecdnd o.,e por lo, olore, infecto., ~franque;111do IJ. barrera de IJ nauseJ. Su po~iti vi.'&gt;1110 y IJ friJ!J.id de: ,11
mirada, provienen de e~r;i ed11cació11 cenrr,1d.1 en l.1 mareri.1 111uen.1. De

�e:.re modo, permite formar generaciones de médicos irreligiosos y
agnósncos.
Como corn,ecuencia, el cuerpo que describe la medicina pierde sw.
misrerios, es una figura objetiva, neutra, extensa, meramente exrerior, un
mecanismo muerto vaciado de roda repugnancia a rravés de
preparaciones específicas. A .su vez esca mirada médica a.sí conformada
desde los cadáveres, se proyecta sobre el cuerpo viviente. No se observa
más un ser humano sino un ca.io. La neutralidad afecriva hace que el
médico se comporre del-de lo profesional, y se de.spoje de codas
las pasiones -curiosidad, voyeurismo, deseo sexual- para acabar
anel&gt;resiado por el remor a la muerte; a la que puede rraer por sus
incomecuencias, falca:., olvidos y errores. En el-ta l&gt;Ociedad medicaliz.ada.
sólo el médico tiene derechos sobre el cuerpo y sólo él puede h.1cerlo:
desvestirlo, verlo, mirarlo, sólo él puede palparlo, cocarlo, penetrarlo )'
aún desgarrar su carne, abrirlo, mucilarlo.
. .
Más aún, para la epistemología occidenral, el acce,o al conoc1m1emo
p.i.sará de modo privilegiado por la mirada, pero no la mirada de la vid.1
coridiana, l&gt;ino la analítica que guía al pensamiento r.1Cional. Aquel!J
evidencia sensorial rechazada por Descarres, luce su re.1p.1rición en los
métodos por imagen que pretenden llegar a zonas corporales inaccesibb
hasta ahora. Una imaginería de la trrm.iparmria. abre al cuerpo humano a
un número de visibilidades. El deseo de saber médico se traduce en un
deseo de ver, de rra:-.pasar al interior de lo invisible del cuerpo,
registrándolo en imágenes y no dejando nada a la sombra. De la imagensímbolo a la imagen-signo, de la evocación a la mo~cración, de lo ,dw.iYO a
lo imperativo. Y esta mirada médica se hace cada vez menos directa: :-e
pasa de una semiología rlínira topográfica a la temología de las exploraciones
indirectas de las romografías, ecografías... El paciente, a Ht vez tiene que
ver una parce de ~í mismo en el espejo objeti\'ante de Li ímt1g111erít1
mediral en el cual no puede sin embargo reconocerse.
El cuerpo como conmucción ciemífica, es un dato a 1•er, y no a
vivir, a ser representado y a ser manip11lado, y no es más nuesrro punto de
visea sobre el mundo, sino un mero objeto m el mundo perdiendo todo
lo que tiene de viviente y vivido; deja de ser reronorido para ser
reemplazado por el cuerpo ronocido y en canco r;il tramfomudo en una
taxonomía. La mirada médica encuemra no al enfermo, .,ino .l IJ
enfermedad, en su cuerpo no lee una bíografla sino u11.1 patologÍfl, donde
la subjetividad del p,icienre es puesra entre paréntesis y de,apJrece bJjo
180

los parámecros biológicos que lo susrimyen. Lt e11fe1 medad no traduce h
hisroria singular del hombre simado, .,ino la falla impersonal de una
función o de un órgano, el desarreglo de un,1 herra1111enra.
La mformación térnira de IJs prácrical&gt; complementarias - una erap.1
de la curación- reemplaza al 111ismo enfenno; y c:I médico pasa a ser un
mecánico del cuerpo, superando aün la metáfora del médico como
vererinario, cal como lo señalara Comce.
En esta era del comumo, el hombre reducido a la superficie
concreramenre observable de su comporcamienro físico, es analizado baJO
el n_1odo del tener: tiene un cuerpo reparable, de_,componible y
modificable. El cuerpo es la parce réproba de la condición humana que la
técnica y la ciencia rraran de remodel.ir, para librarle al hombre de ,u
encumbrJ1nienco. El saber médico a ,u vez, comJgra la autonomía del
cuerpo y rransforma al hombre en propietario. Se erara de hacer al cuerpo
más ef1.cienre por la sustitución de algunos de :-.us elementos, sin que ello
compone su alienación. El cuerpo pierde :-.u valor écico'\ mientras
aumenta :-.u valor técnico y comercia!1'·. En la práctica diaria, el cuerpo
denene el cuerpo del trabajo y es "subsumido por la regulación del
rendimienro, la adaptación obligada al 1110,·imienro de la máquina, e
invadido en sus aspectos más ínrimos por los ritmos de la acción
productiva" (Porzecamki, 91).
LJ medicina acn1Jl con ~us cransplanres de órganos'·. transfusión de
s.rngre, prótesis, manipulación genética'\ la procre,tción asirnda abre la
ví.1 de nuevas prácticas para las cuales se augura un fucuro pró:-.pero.
i\liencra:-. la razón analítica lo descompone en panes, el cuerpo es
reducido a un objeco disponible, a un objero de transferencia. Los pobre,
se transforman en viveros de órganos y de sangre, de cad:ívere., para la.,
faculrades de medicina excranjer.is. El cuerpo deviene un objeto de valor
inestimable.
Fragmemado el cuerpo, cada acror es promovido al rol de donador o
receptor, al rango de prótesis potencial, y para ello es preciso disolver lo:-.
l.izos emre el hombre y Mt cuerpo, convirriéndo a é:-.ce en mero
instrumento. A pesar de ello, yo no rengo derecho sobre mi cuerpo en el
sentido de libre disponibilidad (derechos subjetivos), :-.ino como un
derecho-deber de uso y cuidado diligente y re:-.pomable. Son los derecho,
de la tercera generación'',_ El cuerpo no e., unJ herr.imienra o mercancíJ
de la que dispongo. "El individuo no posee su cuerpo como un bien
!81

�alienable, divisible y susceptible de devenir objero de rranc1.,1011e,
comerciales (comercio de esperma~. óvulos, de órganos)".-".
Pero es la rnme 1·i11iente, el mnpo propio, el Láb, el que sufre Lb
imro-presiones, mienrras el médico mira, obserYJ y dirige :-us récnicJ.\ ;1\
merpo-objeto, orgttnismo, al Kó,per. Si el cutrpo-Kdrper e, :-ede de bs
relaciones fisiológicas y de b praxis médica, la carne-leib es el c"arre_fo11r
de las relaciones cargadas de deseo: es "un nudo de ~ignificaciones". El
cuerpo humano no se revela verdaderamente lusta r;1.nro no lo c.1pra1110,
como "cuerpo vivido" (c01p 11em), cuerpo ~ujeto (Leib), o mnpo propio;
es decir, como cenero acruanre, como poder de componamienro, como
instancia vivida, como sistema de ge.,cos que a su vez nos abre u1u
infinidad de gestos posibles. Y esrn es así, porque "yo soy mi cuerpo" (frh
bin rnei11 Leib). No e,,; la mano que roma una cosa, ni los ojos quienes ven
algo, sino soy yo mismo quien romo y veo algo, mi yo "en carne y
hueso", como diría Unamuno. Soy yo quien espománeamenre me ~ienro
sujeto de mis acciones corporales y espiriru;1.les.
El médico por el contrario, corno funcionario de b ciencia ignora el
merpo, porque sólo erara al organismo. A pesar de ello, la enfermedad me
hace dolorosamente conscieme, que wnbién esre cuerpo-inmumenro
(Korper) se escapa del conrrol y de la di~ponibilidad cienrifico-cécnica:
ella me confronta con la fragilidad y caducidad de mi existencia corporal.
El cuerpo es entonces el territorio donde se libran los más diversos
combates y donde los órganos parecen haber abandonado el lugar que les
atribuía la ciencia. El cuerpo objetivado, el cuerpo-insrrumemo, el
cuerpo-máquina... son otras cantas mecáforas de las antimetáforas que
experimenta actualmente mi corporeidad. Hacer coincidir la
conflg11ración de la enfermedad y el área especial de localización de la
enfermedad en el cuerpo, fue un "ideal" del que nos alejamos cada vez

conductas que afectan a casi todos los ámbitos de la vida social,
comportan una "medicalización" de la sociedad.
En :sea era del consumo, el hombre es analizado bajo el modo del
tene~: tiene un cuerpo reparable, descomponible, modificable y
manipulable; pero con ello el cuerpo pierde su valor ético, mientras
aumenta su valor técnico y comercial.
Sin embargo este cuerpo-instrumento, en su enfermarse, se escapa
del control y de la disponibilidad cientifico-récnica, y me confronta con
la caducidad de mi exisccncia corporal. El cuerpo es enconces el territorio
donde se libran los más diversos combares.

Notas Bibliográficas
'. LE r3RETON. D. Antropologie des corps et modernité. París, P.U.F.. 1990. p. 83.
· BOUR~:Ell. _P.: .. La disti11ci~11. cnlerio~ y bases sociales del gusto. Madrid. Taunus. 1988. p.
197. _
El hab1lus • en tanto sistema de signos socialmente calificados produce dist111tos t:stilo~
de ''.1d_a que pcrmi1en dibujar ··un espacio de cuerpo de clase.. más allá de los a7arcs
b1olog1cos
1 l'ORTII.LO, J.: .. La medicina: imperio de lo cfimero··. en AA VV .. la rned1cali:ocui11 di! la
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Editorial Universitaria. 1992.
~
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f·e11ome110/og1ca. Buenos /\1res, Cátcdra de Psicología Fenomenológica , Existencial de la
Facultad de Psicología (Ul3A). 1994.
•
5
PoRz~.CANSKI. T.: ··Mcdicalización} mi1ologías: Los destinos del cuerpo lisico, social"·. en
AA. VV., lo medicali:ac1ón de la soc1edod. Montevideo. ordan-Goe1hc lnstit~t 1('93
7
pp
87-106.
.
'
•
6
DESCARTES. R.: Oeuvres. Ch. Adam y P. Tannery: Paris. 1967. T l. Corres¡10,u/1111ce ((/\ni
f622-Février 1638) p. 213. Cfr DESCARTl:S. Traité de /"homme. en Ouevres /oc¡
sMERLEAU-PONTY. M. le i·isible et 1'in\1/sible. f'aris. Gallimard. 196-1. p. 46.
DESCAMPS. M-A.: L 'invention du co1ps. Paris. PUF. 1986
9

, :1

mas .
Co nclusión: La medicalización del cuerpo y la metáfora mecanicista
Como construffión simbólica, la representación del cuerpo y los
conocimienros que a él se refieren, son entonce~ tributarios de un esrado
social. La incidencia de la medicina 110 sólo en el rratamienro y asistencia
médica, sino también en la configuración de roles y pautas sociales de
conductas que afectan a casi codos los ámbitos de la vida social,
comportan una "medicalización'' de la sociedad.
182

LAD~IERE. J. : ··L'organisme et la pcrsonnc". en G. Florival. Figures de la Fi111111de. ParísLouva111 -La-Neuve. Librairic J. Vrin-Libra1ric Peetm. 1988, pp 115-141. GAI.IMIJERTI. U . //
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M. L. Rovalelti (ed.), La problematica del rnerpo en el pe11sa111ei11to ac/11111. Bucn~&gt;S Aires.
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6. 1998, pp. 24-39.
11 L A~lSCII. A.: ··La salud y la medicina en la epoca moderna. Carnctms11ca~, co11d1cwnc~ dc
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183

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13 PRINl. P.: 1/ corpo che siamo. íorino. Socictatt: Editrice Italiana. 1991. p. 10.
14Como bien lo mostraba Freud en "El porvenir de una ilusión... la anatomía~, presenta como
e:! lugar de todas las proyecciones inherentes al deseo de saba. al descubrimiento de la
diferencia. a la terrible figuración de la castración, a la pre~cncia de la muenc y a su negación
en el encarnizamiento terapéutico con el fantasma de la conser\'ación indefinida. A falta de
poder sausfaccr estos fantasmas insaciables. los m~dicos se ven lanzado~ a un inventario
interminable del cuerpo humano.
o·AGOSTINO. F.: "Etica nella ricerca scicntifica". en M. del Tacca. Mario (comp.): 1, 'etica
ne/la ricerca biomed,ca. Roma. La Nuova Italia Scicntilica. 1997. pp. 59-68.
ESCUDE CASALS. J.: "Una ética para la era 1ccnológica··. Cuadernos dd Programa Regional

da Bioética Nº 5. Dic. 1997.
F. QuERE: L'éthique et la vie, París. Odilc Jacob. 1991.
16 I3ERL!NGUIERI. G: "''El cuerpo como mercancía o como valor.. en AA. VV .. La
medicali:ación de la sociedad. Montevideo. Nordam-Goeihe lnstitul. 1993. pp. 99-126.
17 MAINETTI. J.A.: "Fenomenología de la intcrcorporeidad... en M. L. Rovalclli (cd.). La
problematica del cuerpo en el pensameinto actual. Buenos Aires. Lugar Editorial. 1998. pp.
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18 CHANTEUR. J.: ··La thérapie génique. les manipulations généliques et l'étique ... en M. Del
Tacca (comp.): L 'elica ne/la ncerco b10medico. Roma. La Nuova Italia Sc1cntilica. 1997. pp.
137-1 48
19URIBE VARGAS. D.: La troieme génerat10n des droits de 1'homme (Récucil de la Académie
du Droil lnternational), La Haya. 1984.Dcrechos de primera generación o libertad de los
modernos. de segunda generación o derechos a la igualdad y promoción. De la tercera
generación. relacionados con la calidad de vida. En este último caso. no $C trata de defender
los derechos de los individuos frente al Estado (la libertad de los modernos) sino defenderlos
frente al mercado e incluso frente a la propia voluntad individual del sujeto de los mismos.
:°TouvENIN. D.: "La disponibilité du corps humaninc: corps sujct ou corps objeC. ..Jetes des
Cahiers d'action j11ridiq11e. Nº 49.50. p. 1985. Cfr. también F. D'AGOSTINO: D1rit10 e
corporeita, Prospective filosfiche e projili della dispanib1/1ta del corpo umano. Mialno.
Yoca. 1984.
21 SIVADON, P. y FERNANDEZ-ZOlLA. A.: Corps et Théropeut1q11e. Paris. 1986. PUF. p. 217.

LA MUERTE EN FRANCISCO DE Q UEVEDO
Dr. Lui~ Rionda Arrcguin
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IX~

del

1·

l 84

�prisión, después de cumplir la condena, en _1643, dos años
anees de su muerte; pero ya sus fuerzas han sufndo una mengua
considerable. Su salud quebrantada sumada a la vejez que le
acompaña, hacen que se agudice en él la ama_rgur~ y el
desencanto que, en cierro modo, se reílejan en la H1stona de la
vida del Buscón.
Lector asiduo del escoicisrno senequisca, Quevedo supo
soporrar con serenidad de ánimo las persecucion~s Y las
adversidades. En el ascecismo de Quevedo se con¡ugan las
enseñanzas de Séneca con su formación cristiana, condiciones
que a punce escuvieron de llevarlo a abraz~r la vida religio sa.
Pero Quevedo es, además, el humanista d~l bar~o~o, pues
aún cuando España permanece fiel a sus creencias religiosas y a
los valores sobrenaturales, él no duda en alabar la
individualidad. Si en la idea queda expresado el simbolismo
interior, en la innovación y uso ingenioso de los conceptos
reside el simbolismo exterior. Esce último pone las formas que
hacen que la idea se revele cxtcrnam_enre. El conce~tismo
alcanza en Quevedo un desarrollo cuidadoso , pues le¡~s &lt;le
quedarse en el leng~aje docto, e_legan~~ y aci:a_lado, pro~'.~ del
culteranismo, prefiere la art1culac10n habd, persp1cn e
ingeniosa de las palabras. De este modo, Que~cdo hace que sus
ideas sean algo mas que ideas en su pensam_1enco y r~ngan su
fuente de expresión en el lenguaje, en la gracia del dectr, lo que
ha permitido considerarlo el genio del barroco.
Los escri ros ascéticos de Quevedo emergen, como se ha
dicho, de una fuente religiosa-cristiana que reside en el
conocimiento de las sagradas escrituras y los represencances de
la patrística, y de una vertiente filos~fica que _e~ su caso,_ se
sustentó en el estudio de las obras de Seneca, el filosofo cspanol
más representativo del estoicismo.
Sin embargo, no contcnro de ocuparse e n seí1alar las
carencias e imperfecciones de la sociedad españoL1 de su
tiempo, en su interior anidaba un anhelo fervi~nte de alc.an7..H
la perfección en la única verdad que nos cr,1sc1ende_, haciend o
que la idea de la muerte fuera en nosotros una realidad actual
en codo momento, para no olvidarnos que la muerte se 1111c1.1
en el instante mismo en que nacemos, y que somos auténtico~
cristianos siempre y cuando lleguemos a entender que realmente
186

nacemos cuando morimos, cua ndo el alma se ha sep..:: ,,lo
definitivamente del cuerpo para elevarse y unirse a Dio!'&gt;. Por
consiguiente, las preocupaciones religiosas vigentes en el siglo
XVII español repercutirán, sin duda, en el campo literario,
especialmente en el género ascetico y místico. Esto nos lleva a
reconocer con Juan M. Lope Blanch la imporrancia de la
producción filosófica y ascética de Quevedo, "de fuerce colorido
senequista. La cuna y la sepulrura, tratado de moral estoica, es
obra característica de la religiosidad barroca y representativa del
estilo contrastado, antitético de su autor".
La actitud religiosa de Epictero (50-138) se parece a la
cristiana en la creencia en un Dios personal. trascendente al
mundo , y al que los hombres pueden unirse. De acuerdo con él.
es necesario distinguir entre las cosas que dependen del hombre
y aquellas que no. Sólo si se atiende a lo que d) él depende, a
su propia voluntad, podrá el hombre alcanzar la verdadera
felicidad; en ello reside, pues. la auténtica libertad del sabio.
Por el contrario, es esclavo quien vive dominado por la
ambición de los bienes del mundo externo.
Quevedo, el
Epíctcto espafiol como se le ha llamado, no admite roralmence
con el escoicismo que el hombre sea aucosuficience si se
mantiene imperturbable anee las adversidades; mas bien el
hombre se basta a si mismo si asume una actitud activa v viral
frente a las desventuras y los infonunios. Así. la superación de
España en el orden individual, social y político sólo se logra,
según Quevedo, si se acomoda el pragmatismo moral, derivado
del estoicismo y el cristianismo, a poner remedio a los males
que la aquejan.
La manifiesta admiración de Quevedo por Séneca tien e su
mejor prueba en la traducción que hiciera De los remedios de
cualquier fortuna del filósofo cordobés.
En esta obra se
advierte cómo el injustificado temor a la muene de que hablaba
Séneca se refleja siglos mas carde e n Quevedo, en La cuna y la
sepultura. Frente a lo inevitable, lo mejor es aceptarlo:
Morirás -dice Séneca-. Esto es naturalezrt hl
hombre, no pena ... Morirás. Derecho es de ftts gentes
volver lo que recibiste ... Morirás. Dícesnie lo que si, y
callas lo que no sé, que es el cuándo"; pero más adelante
señala: "Dos cosas no le pueden faltar al hombre: si vive,
187

�muerte; si muere, sepulcro. C11rccer1ís di' H'pultur11. F.s,1 o
amenaza para In sepultunr di' n11 alma, que 1:'S 111i o,crpo:
no para mi alma. Careratís di: sep11/r11ril. F11r1•rr,ir11u•
quien me quisine bien, por honn1n11e; q11it•11 11u· qum,•r¡nud, por no vame; quien me q111S1l'rt' bi,•11, por 1u1
afligirse. CarecertÍs de sepultura. \fi¡,o /11 dl'si:o, y 11111eno
no la he menester.
El hombre es un ser en sirn.1ción, sale de una situ::ición p:ira
entrar en ocra, pero siempre se encuentra en u11.1 situ.H:1ó11
determinada. La humana sirnJ.ción consiste en estar ~iemprc en
situaciones. frente a IJS sirn,,ciones concretas nos conducimos
ya sea aceptándolas, o bien alterándolas. Ante las situ,,ciones
1ími re de la existencia huma na, acrna mos h uyc nd o de el la,,,
ocultándolas, pero jamás se pueden ev itar ni cambiar.
El miedo a la muerte en el ser humano, se pn:senta como
algo rodeado de incerri&lt;lumbre, no sólo no se sabe cuando
habrá de ocurrir, sino bajo que circunsr.incias se presentad. De
lo que verdaderamente se puede tener certeza es que la muerte,
como afirmara Aausrín
de Hipona, es lo único de lo que
el
b
.
hombre puede estar cierro en la vida. Más la muerrc es cierta
en un sentido e incierta en ocro.
Oído habrás decir rnuchas 11eces -se1íala Francisco de
Quevedo- que no hay cosa más cierta que la muerte, ni
más incierta que el cutindo. Dfgote que no hay cosa más
cierta que el cudndo, pues no hay momento que no
mueras, y que, de verdad, siempre l'SttÍ ffegando este
cuándo, que dices tú que no se sabe, y acertarás si dijeras
que no se cree. 'Para cuando guardas la risa, pues no te
ríes del que se esttÍ muriendo y dice: ¿Quién pensara que
yo me muriera en dos días de esta manera ?' Y cuando
dicen: 'fulano murió en dos días', mienten y no lo
entienden, que cualquiera, aunque muera en un instante,
muere en tantos días como ha vivido, y tantos dflls que
estaba enfermo como había que nació. ¿Tú piensas que
pasan en baldl' los días? Pues dígote que no hay hora que
pase por ti, que no vaytl sacando tierra di' t11 sepultura.

188

Esto implica que a lo largo del ciclo vi cal del ser humano'- .1
habiendo una disminución o decadencia de la vida . Vivir es ,
pues, un continuo escar muriendo. Y lo que llamáis vivir es
morir viviendo recalca el escritor de los siglos de oro español.
En otras palabras, según, hay una presencia de la muerce en
cada segundo, a tal punto que la vida se acerca de modo
apresurado y recti líneo hacia ella.
Esto vuelve a hacerse
evidente en sus Epístolas cuando expresa: Nacemos para vivir y
vivi mas muriendo...
·
El hombre no se circunscribe a contemplar el mundo, sino
que es. capaz _de hacerse así mismo objeto de su propio
pensamiento e incluso preguntarse sobre el sentido y el fin de
su propia vida. Más su naturaleza racional lo hacen percatarse
de que su muerte es inevirablc, de que inexorablemenre riene
que mori r. El que más tarde o más temprano tengamos que
morir. ineludiblemente es algo que sabernos con plena
segundad. La muerte, prendida al ánimo del ser humano,
constituye una advertencia de la finitud de su existencia. No
obstante que en los riempos actuales se manifiesta de diversas
maneras nuestra aversión a la muerce, no podemos adoptar
frente a ella una acritud de indiferencia.
Por el contrario la muerte nos sobrecoge, causándonos
miedo y temor. Pero Quevedo se pregunta:
¿De qué sir11e, pues, huir de fo que deseas, )' temer al
llegar a donde tl todtt diligencia caminas y te lle11as a ti
mismo? ¿Por qué tienes miedo a fa 1Utima hora de fil
naturaleza? Lo menos de la muerte temes, que es aquel
punto, y lo mas della, que fue toda la vida, p,wwe riendo.
Mientras no se renga una idea clara y precisa de la mL1ercc y
se mantenga como simp le hipótesis, resulta oc ioso cc:mc:rh. Y.1
Schopenhaucr comparaba la muerte con el ocaso dd sol que es ,
al mismo tiempo, el orro del sol en otro lugar.
Lo
conrradicrorio de este asumo reside para Quevedo en poder
entender can enorme confusión: pues ·•rn remes la muerte r tu
mayor deseo es que se: llegue. ¿Quiércslo ver? iEn que ~tr,1
cosa gastas la vida que en desear, sienJo niño, vc:rcc 111.rnccbo v
que llegue el tiempo de verte mayor, y luego de vcrre hombrc..'~
¿Que verano hay, que no desees que se p.1sc y qu&lt;:: llegue el

�invierno? Y siempre en todo deseas tu fin,. pues no puedes
desear que eras este instante venga otro, sin desear que se
acerque un paso más cu muerte".
. .
Si la muerte lejos de intimidar al hombre lo tranquiliza, es,
por lo canto, algo apececible. Lo que pasa es que el hombre
necesica aprender a superar el pavor que la muerte le produce.
· Por qué "co mo para saber navegar -dice Quevedo- re llegas a
'
,
.
l
los marineros, y aprendes el arce rnilicar de los capitanes, Y as
cosas del cielo y de los astrólogos, no aprenderás el modo de
vivir y morir, de los filósofos y buenos? Cosa extraña, que creas
de lo~ vivos que es temerosa la muerte,. no sabiendo lo que es.
Los experimentados gozan, eras su quietud y paz, de eterno
silencio; por esto Sócrates. dijo que. l,a muerte
un secreto
reservado y una conjetura triste ... ¿D1 ras que el anima reme l_a
muerte por sí?, no, que es inmorr~I; sí, por su ~uerpo: Senr1r
el dolor de su enemigo, excusada piedad es, y seria sentlf que el
cuerpo sea lo que es y para lo ~ue nació .. Y en lugar. de ser
piadoso, sería desagradecido~ quien le da l1be:cad,,,Y s1 el cerne
verse libre, mucho ama sus grillos, mucho su caree! .
Para el cristianismo el mundo es CREATIO EX NJHILO,
creación a parcir de la nada. Dada su. nacu:alez.a omniporcnre,
Dios 110 sólo pone al mundo en la ex1s tenc1a, sino que al estar
creando, por esa creación permanente lo con~erva en la
existencia. Por otra parre, el hombre al haber sido hecho a
imagen y semejanza de Dios, basta que mire dentro de ~í mismo
para descubrirlo reflejado en su alm~,, que . sobreviv_e a la
extinción de su cuerpo. Empero, la nocion de inmortalidad ha
tenido que enfrentarse al pensamiento cientifico moderno, q~e
ve en la muerce una simple diseminación de Li. macena
originalmente reunida como cuerpo o _mo rad_a íísica. E~ cue?o
humano es algo más que simple matena. As1 parece opinar San
Agusrín , quien define al hombre corno "el m~do c~mo eL cue?o
adhiere al alma ... " Lo mismo acontece con f om:1s de Aq ui.~o
al concebir el alma como una substancia espiritual, esto e.s la

:s.

frecuentemente aparecen en el barroco como una indagación de
lo que se oculta bajo las apariencias.
El cuerpo en la
antigüedad griega es considerado como el instrumento del alma,
sin falcar la opinión platónica según la cual el cuerpo está
condenado a ser la rumba o prisión del alma, o bien la posrnra
del estoicismo que áfirma que el alma es lo que domina o utiliza
de diversas maneras el organismo corpóreo.
Para Quevedo, el hombre debe comenzar:
con este conocimiento: y ten de ti firmemente rafes
opiniones: que naciste para morir y que vives muriendo;

que traes el alma enterrada en el cuerpo que cuando
muere, en cierta forma resucita; que tu negocio es el logro
de tu alma; que el cuerpo sirve a esa vida prestada que
gastas; que es tan frágil como ves, tan perecedero como
parece; y que es más feo que parece, y que en breve tiempo
Lo estará mds; que tu cuidado es tu alma, y que solas sus
cosas son tuyas y Las demás ajenas; que no debes trabajar
en otras sino en ésas, por estar a tu cargo ...
Pero, a su vez., Quevedo es concien re, por su formación
cristiana, que es necesario que el hombre de cuenta de las cosas
del alma al que se las dió "y que se las agradeces sólo con dársela

buena, y que el premio o el castigo se te aguarda a ti; y que pues,
ser forzoso morir para ti y a tu riesgo, es razón que vivas pttra ti y
a tu proveeh o" .

La plena y profunda conciencia que r ranclSCO de suevedo
tiene de la muerte, la encontramos presente en la literatura
española. La muerte, el sueño y la locu ra son remas que

En un sentido amplio la muerre designa una cesación; pero
en una forma limitada alude exclusivamence a la muerte
humana, porque sólo en ella el morir cobra su auréncico
significado. La muerte , en cal sentido, señala simplemente el
instan re en que dejamos de existir.
La muerte, esa ausencia siempre presente, es cesación,
trunca de tajo las ilusiones y los planes que nos habíamos
propuesto hacer realidad; de pronto expresaba Justo Sierra, su
"impía mano se adelanta repentinamente a la noche para corcar
el camino de la dicha". Solamente el hombre ha sofiado con ser
inmortal.
De allí que no sea como indica
Heidegger
simplemente un "ser para la muerte'', sino más bien un ser para
"más allá de la muerte". El crisriano tiene la plena cerreza de
que solamente con la vida eterna puede vencerse a IJ muerte.

190

191

entelequia primera del cuerpo físico orgrínico que posee La vid([ en
~

potencia".

.

�Así diría el panteisra SpinoZ,\, el espíritu humann 110 pmdc.: ,et
· 01 ,··¡ t1.g11
I
Jescruido ahsoluramence con el cunpo. "nut:,· s 11 IJHJII.'

eterno" .
Sin embargo, la muerrc: c1ene lug,Jr por ncce~1J .1d: pc.:10 ,i
aquello de lo cual se dice que es ncccsJrio lo es en v1rruJ dl
alguna ley, luego IJ mucrce resulta ncccs.n1a puesco qu~ nu
puede ser de otro modo. De \.'Sra 111.1ner.1, Qucvtdo adviene
que:

La muerte es forzosr1 porque es necesarir1. /Jí111I', ¿q11 J
descanso tuviera /ti 11id11. qué !ibert11d el e:,pírH11. qui
quietud el cuerpo, qué fin !ns 1110/estu1J de l,1 nyz.
aborrecida de sí misma, si no hubiera muerre? DirrÍJ qui.'
es dolorostl y llena de congojas)' pt1rnsismos. f&gt;ues diml'.
¿si eso no hubiera en la muerte, s,e11do tr111 desduht1d11 !11
vida, quien no Ífl tomará por sus manos? Pre11 en1d11, l,1
naturaleza la cercó de congojas y fa hizo p111'1'ccr 1rn1aorn
para que los hombres viviesen rzlgún tiempo. Y s1 hin, lo
consideras, llevando a todos y no exceptuando // 11ndie.
fuertl hacer agravio a Los que murieron para que ·ui11ifS1'S J
a los que aguardan que re vayas para venir; que ella,
llevando a unos, da Lugar a otros; y ,tsí es Ley, y no penrt,
!rt muerte.

El progreso de la conciencia histórica del hombre h.1 traído
como resu ltado la negación de una esencia human::i. inmurablc.
La diferencia encre hiscoria y naturalez:-t la enconcramos
desarrollada en el historicismo de Dilthey cuando escribe que
"La naturaleza del hombre es siempre La misma; pero Las
posibilidades de existencia que ella conung~, nos _Jm t~'.1e a luz "1
historia ... " Ortega y Gasset se muescra mas rad ical: El hombre
tiene naturaleza sino que tiene ... historia" . No es cosa, algo
110
fijo e inmutable; es un proyecro, un con tinuo escarse haciendo
libremence .
Pa ra el hombre la posibi lidad más insuperable porque no
puede eludirla es la muerte. En cuanto "poder ser" el hombre
no puede "rebasar la posibi!idad ?e_ l_a muene::- La ~uene, es
la posibi lidad de la absoluta 1mpos1bd1dad del ser ah1 . As1 se
desemboza la MUERTE como la Pos ibilidad más Pecu l ia r,
192

lrre ferent e e lrre bas able .
Inmi nencia "' .

En cuanco tal, es una Se ñalad a

En efecto, el hombre ll -:va consigo la muerre como algo
cercano, como algo que esca próximo a noso cros y nos
acompaña a lo largo de la vida, desde el nacimiento hasta el
fina l.
En el transcu rrir de la vida, la muerce está
perma nen cemence presence . Es un caminar paralelo el de la
vida y la m uerce, empiezan y terminan juntas.
Son -apunta Quevedo- la Cuna y fil Sepultura el
principio de la vida y el fin defLa, y con ser al juicio del
divertimiento Las dos mayores distancias, La vista
desengañada no sólo Las ve confines, sino juntas, con
oficios recíprocos y convertidos en sí propios; siendo verdad
que la cuna empieza a ser sepultura, y La sepultura cuna a
fa postrera vida ... Empieza el hombre a nacer y a morir;
por esto cuando muere, acaba II un tiempo de vivir y de
morir, que dura mientras dura ella; considértllo como el
plazo que ponen al jornalero, que no tiene desrnnso desde
que empieza si no es cuando acaba. A la par empiezas tl
nacer y a morir; y no es en tu m11no detener Las horas; y si
fueras cuerdo, no lo habías de desear; y ú fueras bueno, no
lo hahías de temer. Antes empiezas a morir que sepas qué
cosa es vida, y vives sin gustar della, porque te anticipan
las lágrimas a ltt razón.
Sabemos de la muerte de orros y de que todos
inJeíecrib lemente habrán de morir algün día: Cad,1 ser humano
no puede sino asum ir su propi.1 muerte, pero a la del orro sólo
podemos .lsistir a ella. "Ante la muer1e del otro penna11econos fil
el extenor, asistimos -expres11, 11g11stín BtZwue- rl SIi r1gonia peri)
no 11 s11 muerte". Cada hombre dt'bt· romar p.1r.1 ~í su propi,1
m u e re e, pe ro na d i e p u e de .lt raer ;i si Ia d \.' 1 o r ro. l..1 e u es¡ 1ó n
cons1sce en que:
Na die Puede Tomarle a Otro SIi Morir ... Tr1/ 'morir
po r... ' no puede signij,'car nuncrt que con él se le h,1y,1
tomado al otro fo mrÍs mínimo de rn 111ut•rtl'. f:'I morir. i•s
algo que cada 'ser ahí' tiene que romr1r e11 SIi ct1so whrt iÍ
mismo. La muertl' es, en l,1 metlicl,1 01 qu,· n .
esencialmente e11 ctldt1 ct1so la 111///.

�La dignidad del hombre reside en poseer un alma sern~j~nte
a Dios. Por ello, para Quevedo, ''el sabio sólo es esclavo s1 sirve
al cuerpo; si se sirve del cuerpo, siempre es libre ..._" ..E~c~s
palabras de profundo sabor estoico, puesro que es preciso :1vir
con el cuerpo, mas no para el cuerpo". ~orno los estoicos,
Quevedo piensa que el alma no debe de¡arse llevar por los
impulsos del cuerpo; pero a su vez, "~o hei:i1os de procurar que
en las cosas se haga nuestro deseo, sino a¡uscar ~uestro deseo
con los sucesos de las cosas; que así tendremos libertad, paz Y

. d... ,,
qu1etu
Frente al mundo con sus placeres y apetitos, el hombre,
según los estoicos, debe mantenerse imperturbable. Para
Quevedo el hombre posee un alma eterna semejan_te a ~ios, mas
no fa tiene ni La trata como a semejanza de Dios, ni como a
eterna, mientras La hace seguir al cuerpo y la olvida por cualquier
apetito. Todo lo haces al revés, hombre: aL cuerpo, sombra de
muerte, tratas como a imagen de vida, y al alma eterna dejas como
sombra de muerte ... Nada te está bien a tí, que eres compuesto de
cuerpo y alma ... Obedeces al cuerpo, y hallase_, indigno, c~n lo que
no es suyo .. . El alma oprimida padece, y atiende a sufnr la que
habla de ocuparse en gobernar; y cuando llega la hora postrera,
que es forzoso apartarse el uno del otro, hallas que el cuerpo te
deja y que tu mejor parte es el alma; y pMa pena tuya, conoces
entonces que te dejaste a ti, viviendo por Lo que es mortal y ceniza;
y ves tu cuerpo... que depositado en ti~rra y en poder de gusanos,
desengaña La estimación en que le tuviste, tan feo y disforme, que
la memoria de haber vivido en él castiga.
La configuración de nue srra existencia viene dada por IJ
muerte, fundamentalmente porque sin ella codo carece de
importancia.
Si bien es cierto que la muerte humana es
consustancial a la vida, sin embargo la conternplamos la
mayoría de las veces como incierta que ~o sólo n? tiene
explicación, sino que consrituye algo contrano a la ra,zon_. No
es que en el último momenro renga lugar l_a muerce. mas bien va
conformando en cada momenro nuestra vida . En suma, lo que
le confiere sentido a la vida es la presencia de la muerte.

194

El ser humano en su proceso de desarrollo necesita
múltiples cosas que le prodigan el alimento pJra sobrevivir, lo
mismo que requiere de otras que le sirvan de abrigo.
Pero, ¿qué es el hombre? En un sentido cristiano e5 una
criar~~ª hecha a in:agen y semejanza de su creador, pero
cambien es un peregnno sobre la tierra. El hombre en su corto
o largo trayecto se va consumiendo inexorablemente. Lenta o
apresuradamente sufre un desgaste que le aproxima al final. Es
como si el hombre llevara en su interior un mal que lo foer:1
carcomiendo. Así dice Quevedo:
Vela eres, luz de vela es la tuya, que va tol/sumiendo
lo mismo con que se alimenta y cuanto más apris11 arde,
más aprisa te acabartis. Considera que, sin los venenos, las
mismas cosas saludables te traen muerte: un airecillo si te
coge el cuerpo destemplado, un jarro de agua si sudas, el
baño, la comida si es demasiada, el vino, el movimiento si
te cansas, el sueño prolijo. En ninguna cow tiene segura
la salud y es necedad buscarla, pues no se puede dejar de
estar enfermo quien siempre en su misma vida tiene mal
de muerte. Con este mal naces, con él vives y dél mueres.
Dejo de contar los venenos y cosas que la n~turaleza crió
contra tu vida: sierpes, víboras, animales y peces, hierbas y
piedras o minerales que o mordido dellas o tocado,
mueres ... ¿Cual animal, por rudo que sea, -escoge el más
torpe-, es causa de sus desventuras, tristezas )'
enfermedades, sino eL hombre? Y esto nace de qu.e ni se
conoce a sz', ni sabe qué es su. vida, ni las causas de ella, ni
para qué nació.
El hombre debe comar conciencia de su condición. La
fatuidad y la presunción nunca han de ser propias de su
naturaleza; por el concrario, la acritud que necesita adoprar
frente a esa amenaza cierta que nos delimita no es otra sino la
humildad. Anee lo inmediato e inaplazable de la muerre las
il usiones salen sobrando.
No te ensoberbezcas -apunta Quevedo- ni creas que
fuiste criado para otro negocio que para usar bien de lo
que te dió el que te crió. Vuelve los ojos, si piensas que
eres algo, f1 lo que eras antes de nacer, y hallartis que no
195

�eras, que es la últim11 misara. Alir11 que erl's fl que l,,1_
poco no fuiste y el que, Hendo, eres poco, y el qul' de 1u¡1u
a poco no sertis; verás como tu vanid11d se c,1sng11 .Y se d11
por vencida.
En una palabra, la muerte va traz:rndo de con_c inuo l:t~
líneas de mi existencia. De pronto el proceso de h v1d,1 c.¡ueda
suspendido por la muerte que inrerrumpe su _desarrollo_- Le
penenece, pues, a cada hombre_ como una c~al1dad ,senc1al de
su persona. La vida no solo tiene un comienzo, sino que al
desembocar en la muerre, tiene en ésta su conclusión. La v1d.1 y
la muerce brotan unidas precisJmenre el día del nacimiento. El
que muere vive simplemente el último acco de su v!d 1. . La
muerte no es algo exterior que suspenda y rrunque l:i v1d,1, sino
que significa su consumación. El temor a_la ~ue::rcc no obedece
canro a que la vida termine, sino a la conc1enc1a de que tcnem~s
que enfrentarnos a una realid:1d que desconocemos. La an_g_usctJ
que la muerte produce es fundamentalmence la des:spcrJc1on de
quien carece de fe y piensa que la muerte ~s el final de_ codo;
pero en el creyente la angustia s~ conviene en '.es1gnada
esperanza, en expectación de la eternidad. Quevedo p1~nsa que
el pri nci pal méri co del ser hu mano cons1sce en a n 1_mar su
espíritu contra el temor de la muere~,. ~arque. esca no
viene de fuera. "Ninguno -dice- puede v1v1r sin morlf, porque
todos vivimos muriendo ... ¿Qué puede saber quien no sabe que
vivirá otra hora? ¿Qué arna en su vida quien sabe que a no
volver se ausentó la pasada, que a coda pnsa se le huye la
presente; quién no sabe si añadirá orro instante a su vida?_ La
vida no por eso se debe despreciar, antes lograrse; _Y de I,~ misma
suerce, no se debe cerner la muerte, sino prevenirse... Por lo
tanto, la muerte es un Compendio de la vida.
.
En la muerte el hombre se hace presente a sí mismo, el
pasado se hace presente, y el fururo es expectativa. El único
presente es el acto de morir. "Seame indicio desro, -apunta
Aristóteles- que codo hombre sabe que ha de morlf; ma~, porque
no sabe que su muerre está cerca, por eso no la teme . A lo
anterior Quevedo respondió:
Perdóneme Aristóteles, que no puede ignorar alguno
que tiene cerca fa muerte, pues todos saben que pueden
0

1%

morir cada instante, y deben saber que no sólo la tieuen
cerca de sí, sino dentro ... Empero la muerte no es de las
cosas que unos ni otros deben remer porque la tienen cerca:
no la han de temer, sino disponerla; no fa httn de temer,
sino recibirla. Quien la acaricia, hace fo que debe; quren
fa rehúsa, hace lo que no puede hacer.
Resulta común que el hombre moderno haga coincidir la
vida con lo que es, con la luz, con lo racional. mientras que la
muerte es igualada precisamente con lo o pues ro, esto es con lo
que no es, con la oscuridad, con lo irraci onal.
Quevedo expone las razones por las cuales no es dable
temer a la muerte:
¿Cómo puede temer la muerte -se pregunta- quien 110
teme el haber nacido? Y quien teme el haber nacido, ¿por
qué, teme la muerte?... ¿De qué sirve temer lo que no se
puede evitar? Fuerza es que quien teme la muerte tema la
vida, porque toda la vida es muerte. Teme el hombre el
postrer instante de su muerte, y ama los muchos aííos
della ... Quien teme la mu erre tiene miedo de si propio.
No es la muerte cos,z forastera; con nosotros nace, y crece, y
vive. La muerte de cada uno es su rnerpo; dentro de
nosotros habita: no hay vena, no hay miembro, donde 110
resida. Bien considerado, todo nuestro cuerpo es p05ada de
la muerte. ¿Cómo, pues, se remerrí La muerte y se a111r1rrí d
cuerpo?". Absurdo e insensato es para Que11edo r1mitr y
despreciar una misma rosa; pero "t({/ es la pasu11s1ón
bestial del pecado, que hace que tema 11ucstra 1·id11 la
muerte, cuando en j untar y 11cacar nuc.,rra m11erfl'
gastamos nuestra uida. ¿Por qué, p11es, tememos r¡11c SI'
acabe de juntar lo que c11cla día)' cada hora p111t11mos;
Hay qu ienes pretenden escLirecer el ~ignific:idu dc l.1
muer te, pero también los que tr.11.111 de ignurarl.1. !\!edio~
sobran par;i poder aplaz.tr!J, pero nJdie pucJt.: cludirl.i. ,\!i
ignorancia del mundo !' de muchas cosas es rnanitie~r.1, pno no
puedo se r ignoranre &lt;le que tengo que morir. De hecho ncoy
cieno de que moriré, pero lo que desco1101co - dccí.1 P.1 sul - "n

�esra misma muerte que no soy capaz de evitar' . Algo seme jante
se encuentra en Quevedo cuando expresa:
ELia (la muerte) se defiere, mas no se evita. Muchas
enfermedades suelen dilatar la vida en años, y muchos con
salud robusta se precipitan en la mejor edad... Sófocles
dijo ... 'que la muerte era el postrero de Los médicos'. Yo,
que el postrero y el mejor, porque de una vez libra, no sólo
de todas las enfermedades, sino de todos los otros médicos.
la muerte sola cura los males, las demás medicinas, Los
entretienen . ¿Quién temerá enfermo su postrero médico y
el mejor? Por esto dijo Séneca: 'La muerte es remedio de
todos Los males .. ¿Quién temió el remedio del mal que
padece? ... ' Según esto, el enfermo no debe temer Írt muerte,
antes estar agradecido a la enferrnedad.
Ante la decrepirud de las cosas concerniences al hombre ,
Quevedo examina el triunfo de la muerre: ésta ad m:ís de
alivianarnos quedándose con nuestros utensilios, tiene la
cualidad de igualar a codos los hombre . Con ella, todo lo que
en parce de nuestra vida nos acompañó: el reconocimiento, lo s
grados académicos , el aplauso, y la celebridad, desaparecen . En
el ueño de la Muerte o Visita de los chistes, Quevedo reseña la
visi ca que un hombre hace a la muerte, a la que le dice:
Yo no veo señas de la muerte, porque a!Ld nos la
pintan unos huesos descarnados con su guadaña ... Paróse y
respondió: Eso no es la muerte, sino los muertos, o lo que
queda de los vivos. Estos huesos son el dibujo sobre que se
labra el cuerpo del hombre. La muerte no la conocéis , y
sois vosotros mismos vuestra muerte. Tiene la cara de
cada uno de vosotros, y todos sois muertes de vosotros
mISmos.
Morir, en el sentido de dejar de vivir , con tirnye un hecho
irrefutable, una apariencia; pero no arroja certeza alguna de la
muerte.
Séneca hacia con si tir n uesrro error " .. . en c¡ue
consideramos únicamente que la muerte nos eguid, sin
representarnos que no seguirá de la mism:1 maner:1 que no s lu
precedido".
198

La poderosa influencia que esre pensador cuvo sobre
Quevedo y la fe crisciana de éste se ponen de re! ieve en un
pasaje muy elocuence del es critor español : Lo cala vera es el
muerto, y la cara es la muerte. Y fo que llamáis morir es acabar
de morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir, y lo que
Llamáis vivir es morir viviendo . Y los huesos es fo que de vosotros
deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura.
Estoico al fin, para éneca no se alaba la muerte, sino a
aquel que muere sin turbarse. ''Si e ro encendiérades - dice
Quevedo- así cada uno de vosocros estuviera mirando en sí su
muerte cada día y la ajena en el otro, y viérades que rodas
vuestras casas están llenas della y que en vuescro lugar hay
t~ntas muertes como personas, y no la esruviétades aguardando
sino acompañándola y disponiéndola . Pensái que es huesos la
muerte y que hasta que veáis venir la calavera y la guadaña no
hay muerce para vosotros". De allí que, según Quevedo , no e
está en lo justo cuando se dice morirás; "di que acabaré de
morir, y acertarás, pues con la vida empecé la muerre ".
Quevedo parece decirnos que en el interior de cada hombre
debe existir un júbilo por el temor del encuentro con la muerte.
~s tá persuadido de que nadie puede ganarle la partida, pue · ro
q_ue cada hombre está tocado de muerte desde que viene a la
v_,da . Realmente me engaño cuando pretendo escapar de ella ,
siendo como somos prisioneros de nue tra propia muerte . A lo
largo del presente e crico hemos procurado hacer ma nifi esta la
preocupación quevediana por la interioridad de la muerre , su
amago permanente y u condici ó n ineludible.

Notas Bib liográficas
1 1kt&lt;.kggcr. fortín. U Ser y el Tie111¡10 Fondo lk Cul turá Económica, ,\rio 1% '2 . l':ig 27-l
" lb1d : p. 262.

�LA CO NC EP CIÓN D E LA MENT E H UMANA
EN LA TEORÍA DE JOH N C. ECCLES
Dr. José Ramón Vtga Galai

1ntroducción
La filosofía se ocupa del estudio de la menre humana principalmente
desde dos enfoques. El primero se aproxima a ella desde el punto de vista
psicológico, es decir, analiza las diferentes operaciones que realiza la
mente humana para conocer, parriendo desde lo m,ís exterior a ella, por
medio de los canales de comunicación con el mundo nureri:d (lo~
sentidos), hasta llegar a las más airas operaciones &lt;:n bs cuales d
conocimiento humano se separa de la materia (el pensamienro abslr:icrn).
Esrudios de este género son los que ofrecen tanto los manuales como las
publicaciones científicas de antropología filosóf',c:i1. El otro enfoque es el
estudio de la mente human:i desde el punro de vist;i de b gnoseología
(teoría del conocim iento en general), o de la epistemología (teoría ckl
conocimiento científico). Este segundo modo de ex,111,inar Lt menre pone
más énfasis en el proct:so cognitivo en sí, es Jccir. su corrt·spondc:n&lt;.:1.1 con
la verdad \' el alcance real de esca verd,1d. T,11Ho en uno como en otro
enfoque se estudia el ;1spccro 111,b c:specífico del ~c:r hum.1110. &lt;:'&gt; dt:tir, \ti
mente, desde un.1 per.specriv., mec.1fís1e1.
Sin embargo, debido al aspecto corpor,11 dcl ser h11111.1no ..,l~un.1,
ramas de la ciencia experimem.11 lun esrnJi.1do l.t mt:1lll' dl'~dl' ntro

201

�punro de visra. Es aquí donde podemos ubiu r el 1r..1lu¡n rc.1li1..1do pm
Sir John Eccles, cuya teoría(. obre la mc1lfl• hu111.11u ) dcst:.1111m :111.1liz.1r.
o es rarc'.1 f:icil planccar d csu&lt;lo de b rncs1ió11 en c:I csru&lt;lio Je l.1
base corporal de la menre hum:1.11.1 Jcsde b pcrspc·u1v.1 Je L1
neurofisiología. La dit1culrad :111menta cuan&lt;lo el inccré~ l' .\ ~o bre rodo
filosófico, y se considera esrc t rn&lt;lio como un p.1.\0 pre\·io .d .111.íli\i, Je
la pcrspecriva del ser humano. Tr:tdnd )Sl' , .1dem.í. , Jl' un .lltlur
concrero no hacemos aquí un estudio gcncr.il de L1 mcmt hum.111.1. Por
r:111ro el sratus q1111cst10nis hace n:bción ·on respecw .t cr:1b,1jos si1111 ',1r1.:, .d
presenre. En la bibliografi:i repon,1mos :1.lgun.1s inve 1ig.1cionc · ohn:
nue ero autor qu califican u pensamic:nro como en conflicro con l:i.
clá ica reoría de Li unidad mrancial de b persona . Esros rr.16.:i jo \e
encuadran en un marco muy re rringido en relación rnn b pcrspcniv.1
más amplia de b bibliogr.1fía conrempodnea.
El mismo Eccles, en lo capírnlos primero y c&lt;.:m:ro de su líl[ima
obra publicada", sirú:1 su rrabajo encre orro a los que h,1cc una crírica no
exhaustiva. Así, podernos considera.r su esrudio como una alrcrnariva . 1
monismo maccrialisra o espirirualisra de csros .i.urorc .
Una visión más general de b cuesrión podemos en ontrarla en la
reciente publicación de \'Vamer', que comprende gran vJ.ricd,1d d1:
aurores, sobre rodo del ámbiro de la filosofía nglosajona. En esra obra e
plantea el problema de b menre en su relación con el cuerpo. Las
diferentes soluciones que los aurores proponen en esa obra, in discurir
inreresances observacione que algunos de ellos hacen notar, se pueden
re umir grosso modo en dos. La primera solución que prcsenran alguno
reduce b menre humana a procesos cerebrales. La orra considera 1
menre humana como una re~1lidad no marerial que produce los acros del
cuerpo humano como una causa exrrínseca: proponen un dualismo.
En esre panorama que hemos trazado a grandes líneas vemos la
cuestión at'111 abierra a orras posibles propuestas. Una de llas es la que
nos ofrece John Eccles que enseguida nos proponemos abordar.
l. Fuentes y método

En la bibliografía anorada del final s puede ver una relación de bs
publicaciones de Eccles en orden cronológi o~- Hemos urilizado

princi~almenr~ ~os obras: El yo y su cerebro' y Como el yo controla su
cerebro• Esta ulnma e una sínresis del desarrollo histórico del dualismo
interaccionista, en donde incluye la aplicación de la físi a cuán cica como
explicación más acabada, segt'111 su concepro. de la mencionada teoría
inte:accionistn. ~or tanro, codos los hallazgos anreriores de inrerés p:tra u
teona los conr1e_ne en forma resumida en lo difercnrcs capírulos. e:
puede ver, por e¡emplo, cómo rrara el rema de la evolución del cerebro
en el ~apírulo séprimo. Sobre este mismo rema ya había publicado su
Evofutton of the Bmin: creation of the Self, 1989. Por esca razón ha
resu_ltado rebrivameme encillo hacer un seguimiento de la evolución de
sus ideas a l~ largo de sus publicacione . Tratamos de recoger lo esen ial
de_ sus crabaJos, dando mayor peso a la reflexión filosófica, aungu sin
deJar de lado los resultados científicos de los cuales Eccles exrrae las
principales conclusiones de su rcoría acerca del hombre.
. El mé_todo que seguimos es el mismo que nos ofrece la filosofía. E
decir, partiendo del ser humano como objeto de estudio revisamo los
sucesivos pasos que va dando nuesrro auror en su reorización sobre la
menrc humana según su elaboración científica experimenral. Unimos a
esto _nue~rra apreciación de esos resultados basados en la propia
expenen_crn personal. Es necesario incluir algunas nocione de
neurofis1ología y física cuánrica, así como algunos conceptos de erras
ramas de la ciencia experimenral, para poder completar la visión que
propone Eccles en su teoría dualisra de la menre humana. Podríamos
~eno~inar a esce modo de proceder análisis de los escritos de Ec les y
s~nces1s alcanzada a través de ese análisis. Esca metodología la podemos
situar en línea con la definición de ciencia aristotélica, es decir, buscando
causas cierras de aquellos fenómenos que nos ofrecen las experiencias
relacionada con el ser hum:1110.

II. Algunos daros de la vida de Sir John Eccles
Nació en Melbourne, Ausrralia, en 1903. Terminó sus estudios de
~edi:ina a los 22 años; después empezó a rrabajar en la invesrigación
c1ent1fica con el Prof Sherrington de la Universidad de Oxford. En 1937
cuan~o regresó a Ausrralia fue director del Kanm111tsu fnstitute del Sidney
Hosprta/. En 1944 fue nombrado profesor de fisiología en la Universidad

202

203

�de Ocacro en Nueva Zelanda. En el período 1952-1966 se crasladó de
nuevo : Australia donde crabajó en la AustraLian Universiry of Cr1mb_e~m.
Estando allí, en 1963, fue galardonado con el Premio Nóbel de medicina
por sus escudios en el campo de la neurofisiología; ~1ás concrecamence'.
por sus escudios sobre los mecanismos elecuo:q_u1rn 1~0s al_ rn~~I de, las
·
· En 1968 fue nombrado profesor de hs1olog1a y b1ofis1ca
de. la
sinapsis.
_,
Strzte Universiry ofNew York, en Búfalo. John C. Eccles fallec10 en Suiza,
donde vivía desde hacía veinticinco años, el 2 de mayo de 1997.

III. Biografía científica'
Eccles es un ciendfico que se considera a sí mismo un filósofo. pues
desde el inicio de su carrera universitaria le interesaron esrns remas. La
decisión de estudiar el cerebro humano nació precisame~ce de su
perplejidad anee el monismo materialista, ante el cual rema muchas
reservas .
Encontró en el cartesianismo una primera respuesta ~ sus. p'.egun_r.is
so re a 1nenre h um..,"Il""· 51·11 embargo, •aún le parecían 111saus!acrnnas.

b

I

Decidió dedicarse al estudio del cerebro, pues enconcr~ba en sus l~ctur:-ts
filosóficas muchas deficiencias en el conocimienrn del sistema nervioso.
Su pregunta permanecía sin resolverse: ¿cóm~ _e~cra b ex_p~rienc_i:1
consciente en relación con el cerebro? Desde el 1n1c10 ~e Sll mnerano
·mre 1ecrua 1 se h~ce
esca precrunn
.,
o · en términos dualist.1s, es ..deetr,
considerando dos realidades que Je alguna manera enrran en _rebcto1:,. es
decir, está interesado sobre wdo en cómo se lleva a ca?o dicha unio_n .
Admite desde el comienzo de sus interrogantes una realidad no matenal
como base de la experiencia humana, motivado en gran parte por su fe
religiosa en la existencia del espíritu.
La primera publicación filosófica de Eccles fue rn el ª~-º ~_9~ 1. Pero
aún no consigue contestar a esa pregunca ~ue desde el p1 111 up 10 de su,
formación se viene haciendo, Adcm,is, sinuó desde entonces los auqucs
de los materialistas que niegan la espiriwahdaJ de la mente humana
porque reducen todo lo mental a procesos cerebrales, cosa que n:cha~~
· ,c-.co y como crC)'ente, pues se dJba Cl.,1en(;1 que
como C1ent1r1
materialismo respondía más bien a una posición ideológica 204

En ese entonces aún no había desarrollado suficientemente el
conocimiento estructural del siscema nervioso''. Realiza una segunda
publicación en 1953 como fruto de las lecciones Waynflete desarrolladas
en la universidad de Oxford'º, modificando algunos aspecws respecco a
su publicación anterior. Este inicio filosófico lo interrumpe durame un
lapso de casi veinte años, es decir desde 1952 hasta 1969. En esos años se
dedicó exclusivamente a la neurociencia. Sólo fue en el año de 1964
cuando tuvo un retorno parcial .:i la filosofía en el momento que
participó en el Simposium de la Pontificia Academia de las Ciencias en
Roma. Sin embargo, de aquella reunión los resultados filosóficos le
11
parecieron desilusionanres • En esa ocasión veía la necesidad de seguir
avanzando los estudios experimentales para poder sostener la hipótesis de
un dualismo interaccivo entre mente y cerebro, que desde el inicio
parecía ser su intención.
El progreso más importante de la neurofoiología en esos años era la
demostración de la semejanz.a entre las neuronas de la corteza cerebral y
de otras panes del cuerpo, lo cual no contribuía a la solución del
1
problema fundamental que se había planceado ). lo único que veía Eccles

en líne:1 con su búsqueda de la rebción menre-cuerpo eran los estudios
sobre la unicidad del ) 'O llevados a cabo por otros neurofisiólogos tales
como Brerner, Libec, Penfield, Adri:rn, Jasper, Moruzzi , Thorpc y
11
MacKay •
Eccles sitúa su recomienzo filosófico en el ,1110 de 1969 cuando fue
invicado a las lecciones Forestl'Y en la Universidad de Berkeley, C:-tlifornia.
De estas lecciones surgió el libro Facing Rer1luy, en el cu:d trar.1 remas
1
como el origen de nuestra conciencia y l.i relación del)'º con su cercbro ' .
En los años serenr:1 continuó en la rnisnu línea de in\'escigJción
buscando la respuesta a la pregunta inici.il de cómo se lleva a cabo la
1
interacción menre y cerebro ' . El progreso científico m.is norable en esos
años era la demostración del potenciJI de prepar.Kión en las sin.tp~is
antes de iniciar un movimienro. A este fenómeno Eccles ILum iníluencia
de la volunrad sobre la red neuronal. Le pJreció aún insacisLcwrio p.tra
explicar la relación mente-cuerpo. En p.tr1icular, no encontró cúrno
demostrar que las leyes de conservación de l.t energía no so n un.1
objeción JI duJlismo i11temcáo11is11t.

�En el congreso citu lado Estudios de filosojlt1 de la biologia ( l 972), .1l
que asiscieron dieciséis eminentes estudiosos, encre ellos Eccks y Popper.
surgió la idea de realizar junros una obr.1 en b cual ,&lt;.: expusier,l
detalladamente la doccrina interacciomsta mencionad.r. pues dur.1nce el
desarrollo de ese congreso se dieron cuenca q uc rr:uab.111 de deFl..'.nder L1
misma tesis. Hasca ese entonces no se había explicado com:ccamcnre,
según el concepto de Eccles, la unicidad del yo ni la interacción mc11Cccuerpo18. Sin embargo, él piensa que tampoco ellos pudieron lleg.1r a un.1
1

so lución sarisfacroria" •
En los años ochenta seguía su búsqued,1 de b explicación del cómo
se pueden influenciar mutuamentt.: la mente y el cerebro, l.i n:spue~ca
más cercana sólo la ve en los resultados de los experimentos realizados
0

sobre los movimientos voluncario/ •
La luz más clara la percibe por fin en una publicación hecha por
Henry Margenau: 1 en la cual propone urilizar la teoría de b física
2
cuántica a los fenómenos cerebrales i . Establece una enriquecedora
correspondencia con este físico, llegando .1 realizar el prólogo de una de
las publicaciones que Margcnau hi1.0 posteriormente.
En 1985 asiste a un congreso en Alemania, invitado por H. Haken,
donde tuvo la oportunidad de conocer a ocros científicos de disciplinas
afines a los sistemas complejos. De aquí nacen las publicaciones de Eccles
en colaboración con el físico Beck, donde trata de demostrar cómo la
física cuántica da una explicación acerca de la interacción menee-cerebro
sin violar las leyes de conservación de la energía.
A Eccles lo podemos concar entre los científicos auténticos, con
inquietudes que van más allá de los resultados que puede encontrar con
el método ciencífico, que por otro lado son bastante común a todo ser
humano, pero cobran especial peso cuando se trata de científicos, debido
a las consecuencias posirivas o negativas que pueden traer para la
sociedad. Dichas inquietudes, como veremos, son sobre todo de cipo
religioso, lo cual influye en su labor ciencífica de modo positivo,
favoreciendo una visión más adecuada de la naturaleza humana tanto
entre científicos como filósofos. Esro no lo excluye de hacer afirmaciones
opinables, las cuales trataremos de identificar, distinguiéndolas de
aquellas que son resultados seguros.

206

IV. Propuesta de Eccles
Trataremos en esta sección el lema de l.1 menee en la teoría de
Eccles. Nos proponemos explorar cinco cuesriones que nos servirán de
hilo conductor para entender cuál es el concepto de menee que nos
ofrece Eccles. Estas cinco cuestiones las podemos encontrar en cualquier
autor que trace el tema de la mente humana desde una perspccciva
filosófica, aunque es también frecuente encontrar respuestas en
disciplinas cienríficas que rratan al hombre desde un aspecro parcial. Esto
trae como consecuencia que bs respuestas sean muy variadas,
desafortunadamente en muchas ocasiones mezcladas con pseudo-ciencia
o prejuicios ideológicos que alejan de una búsqueda auténeica de b
verdad. Estas preguntas son: 1) ¿Cuál es su origen? 2) ¿Cómo se relaciona
con el cuerpo? 3) ¿Qué es la mente en sí? 4) ¿Dónde está localizada? 5)
¿Existe eternamente o es temporal? Obviamente todas estas preguncas
requieren una mayor explicación.
Ciertamente el rema central de Eccles es el de la relación menrecerebro. Sin embargo, da respuestas al resto de las preguntas siempre
basado en el dualismo interaccionista que él defiende. La cuestión menos
desarrollada. por él, dado que es un tema más filosófico, es el de la esencia
de la mente, que por esta razón omitiremos en este capítulo.
Mencionamos solamente que la mente humana es de naturaleza
espiritual según la concepción de Sir John Eccles. Es decir, una realida.d
que trasciende la materia orgánica.
Antes de iniciar con cada una de estas cuestiones queremos hacer
algunos comentarios sobre el planteamienro de fondo que emplea Eccles
en sus teorías. También deseamos incluir una precisación terminológica,
pues la variedad de usos del término mente es muy grande.

1. Planteamiento básico de Eccles
Eccles es un ciencífico que trata de responder a cuestiones filosóficas
con unas motivaciones de fondo que lo hacen muy atractivo para quien
admite en la filosofía un realismo metafísico con codos sus efectos. Este
realismo se hace más imporranre cuando se trata el tema del hombre,
pues de sus conclusiones derivan consecuencias imporrantes para otros
207

�campos del saber, sea gnoseológico, psicológico, ético e incluso de la
visión del cosmos, pues es imposible reflexionar sobre el hombre in
conrar con aquellas realidades que lo rodean. Además. las condiciones
accuales de la sociedad, en las cuales la moral pública y privada
manifiesran muchas deficiencia , se convierren en el test más claro de la
necesidad de no separar los diferentes momenros, ético, anrropológico y
merafísico en la reflexión sobre el hombreH.
Eccles se considera un realista, pero como realista un poco ingenuo
según la expresión que usa Popper en uno de sus trabajo/". E ro lo
ad¡udica a que admite como principio dos realidade divers:1s, la
espirirual y la corporal, que interactúan entre ellai~. Dicha acepración es
una h1pore is de trabajo que posteriormente trarará de demostrar con
argumentos a su favor. Esre modelo cicnrífico de hipóresis y deducción lo
considera un principio romado de la epistemología de K. Popper, quien
ha demostrado, según Eccles, la ineficacia del indu rivi mo como
mérodo cienrífico "6 .

2 . Precisación del término nzeut/'

La palabra

mente tiene su raíz en el vocablo latino rnens. El vocablo

mens no tiene raíz griega, sino que proviene del sánscrito. Sin embargo,

corresponde al término griego utilizado por Aristóteles para referirse a la
parte superior del hombre. En latín se traduce como inte!lectus, inrelt ro
en español; el rérmino mente es el preferido por b literJrura anglosajona
para referirse a lo psíquico o a lo e piritual. El diccionario Oxford de latín
reporc:i una gr:in variedad de usos distintos de este término. Uno de los
significados de este vocablo es el lug, r o el órgano de las actividades
intelectuales. También aparece en expresiones como tener algo en mente,
lo cu:il es semejanre a decir que aquella operación r alizada por el
incelecro perm:rnece en la parre uperior &lt;lcl que lo dice: en la mente.
Otros significados son los referidos a la divinidad. Expresiones de este
tipo son por ejemplo: "la Mente divina ha hecho el univcr o". A&lt;lcrn,ís
podemos encontrar el término mente p:ira designar el sentido de algo
manifestado por alguien como por ejemplo cu:rndo se habla de IJ mentc&gt;
del legislador y expresiones similare . Es decir. aquí se rrat.1 de b
mentalidad o forma de la mente o unidad de un modo &lt;le pensar. Este
úlrimo sentido no es al que nos queremo referir en esre csrudio.
208

El alma proviene del lacín anima, y del griego psique ( l/fU;(é) Este
término significa lo mismo en codas las lenguas: principio de vida. El
diccionario Oxfard de latín menciona diferente usos muy relacionados
entre sí. Uno de ellos es para referir e a la parre no material del cuerpo.
De modo similar el término espíritu tiene su origen en la palabra
usada para nominar el vienro en griego: ,rvspa, que en larín se rradujo
por spiritus. El uso de su significado es muy similar a la del aLma:
principio animador de vida. 1 espíritu es la parte no corporal de una
persona (separable del cuerpo con la muerte). Ocras acepciones en la
literatura se usan referidas a Dios, por ejemplo cuando se dice el espíriru
de Dios para recalcar su influencia invisible. También e u ado p:ua cosa
físicas como el movimiento del aire, que se uponía relacionado con b
vida a causa de la importancia de la respiración en los vivienres
su peno res.
En español la psique suele relacionarse a menudo con cuestiones
episremológicas y psicológicas; el espíritu con el Ceist del vocablo alemán
y el alma a veces con un senrido más bien religioso. D este modo la
cue tión de cómo se relaciona lo físico con lo psíquico aparece :i. \'ece en
conrrasre o comparación con b tradicional relación aLma y cuerpo,
posiblemente por la abundante lirerarnra de la filosofía de la mente que
existe en lengua inglesa (Philosophy of J.,find). Esro filósofo prefieren
usar mente a espíritu porque es menos comprometido con cuesrione
metafísicas. in embargo, b mayor rnnfusión la han introducido lo
materialistas cuando utilizan el término mente para &lt;lesionar
una realidad
ti
marerial como es el i tema nervioso d jando :,in distinción clara al
hombre de los animales~,¡.
E ele ha escriro sus obras en polémica on Jich.1 li lo:,ofí.1 Je l.1
ment/1• Además, aplica como motivación de fondo a sus mbajo el

sentido religioso, por lo cual a vece.\ utiliza el vo -ablo rtlmt1" p.1r.1 referirse
a la realidad no marcrial dt:! hombre, todo esto en d comexro JL· \ti
modo particubr de ver su rela ion con el cuerpo 11 • Otr.1 .1ec:pción que
suele urilizar es el termino yo '· , l'Oncienciti" o a11to-concíe11ria p,1r.1 n:fc:rirsc
a la parte no material del hombre. Tanro en inglés como en e p.1ñol lo\
usos de esros términos coinciden en gr.111 meJiJ.1.
Para Santo Tom:is la mmu comprrndc l.1 p.tne superior del hnmhrL·,
es decir, su memoria, imekcro ~- volunr:1J. l'&lt;..:ro muclt.1 ,·cct:\ l.1 urifo .t
2()')

�refiriéndose especialmence a la porencía inu.:kcriv.1 Y ·1 L1~ opn;t( ioi~~\
relacionadas con ella. La meme scrÍ,l entonces un.1 p,nrc del t1Ímt1. Sin
embargo, en ocasiones habla indisrinramcnre J&lt;: u11.1 u ocra J?cg,rndo .11
alma e\ adjetivo intelectiva cuando se cr.H,1 Jd hombre, _s~nslt,l\',l (u_-1ndo
se refiere a los animales y vegetativa para Lis pi.inca!&gt;. 1om.l~ uul'.z,1 el
cérmino mente con mucha liberr:id, pues co nsidcr.1 que la •·11zo 11 , el
entendimiento y L1 mmte son la mism:i pote11C1a'' • !.a rnón Sen,l el l11l!&gt;l110
. · to ·en acc·10• n. El- término alma lo usa en oc,1siom.:~ como
enten muen

d

principio de vida de un cuerpo, por ejemplo cu,indo dice:
El afmrz es la mism,1 naturaleza del cuerpo. por la rn,il se
mueve, y le da el ser narnral, y .wbri- éste' timr rns prop111s
.

opcraoones

•I

(..) en las cosas corpóreas la palabra espíritu parece indicar
cierto impulso y moción. De hecho. al aire espirado y aL viento Los
, . ¡~
¡lamamos espmtu.
En otro lugar de la misma cuestión subraya el significado de espíritu
como una realidad no material, en esre caso referida a Dios, quien es una
sustancia no evidente a los senridos:

( .. ) Porque con el nombre espíritu se indica fa inmatnialrdad
de La sustancia divina; pues eL aliento corpóreo es invisible teniendo
muy poco de material; de ahí que este nombre lo atribuyamos a
11
todas Íizs sustancias inmateriales e invisibles.

3. El cerebro

El alma intelectiva realiza operaciones que la especific111 e.le o_tro\
tipos de alma. Estas operaciones son las que realiza la 111ente,
º.
intelecto. Por ejemplo, un uso don&lt;le se ve que b mente y d 11/td uro s-:

Estamos de acuerdo con nuestro autor en la no necesidad de cener
que estudiar toda la neurofisiología para hacer filosofía sobre estos temas.
Así lo explica él:

refieren a lo mismo es el siguiente:
El mismo principio intelectual, que se Llama mmte o intelecto,
tiene operaciones por sí, qui' no comu:úca al rnerpo. Nadr1 puede
operar por sí mismo si no es subsistmte'''

Como se puede comprender en los capítulos 4 a 1O de este
libro, no es necesario para los neurofilósofos estudiar toda la
neurociencia, lo cual sería una tarea espantosa (.. .). Por eso al
inicio de este capítulo he reportado (lfgunas nociones.fundamentales
sobre La sinapsis, que representa La unidad fundamental de fa
actividad cerebral. Las secciones más diflciles sobre los aspectos de
fisica cuántica han sido reportados en caracteres más pequeños y
11
pueden ser utilizados como referencia bibliográfica. "

1:d~~,1

El vocablo espíritu es usado por Tomás según como explicamos al
principio de esca sección. A veces significa un tipo de c~erpo suc_il,' en el
contexto de la antigua física. Por ejemplo cuando explica la umon que
existe entre el alma y el cuerpo hace referencia al espíriru como un
cuerp6 aéreo no mezclado.
(.. .) el tt!ma se une aL cuerpo de dos maneras. Un modo, es
como forma, y así el espíritu (que es un cunpo constituido de ~zre)
no es un estado medio entre el alma y
cuerpo terrestre rmxto,
¡

:m

sino que se une al alma inmediatamente
Orros usos de la palabra espíritu aparecen en el tra'.a~o de la
Santísima Trinidad con un sentido más esrricramente esp'.n.rual. Un
ejemplo es la cuestión referente al nombre propio. del Espz_r~tu Santo,
relación q_ue ex1sre emre aire y espzntu, como
dond e pod emos ver la
explicamos antes.

210

Por esta razón hemos puesro buena atención a los conceptos
neurofisiológicos y anatómicos que son necesarios para entender el
desarrollo de sus reflexiones y conclusiones que hace sobre la mente
humana. Por eso también hace una exhortación a romar en cuenta la
neurociencia en las reflexiones filosóficas sobre la mente humana, así lo
expresa:

Los filósofos deberían construir sus Jilosojlas sobre la
comprensión científica del cerebro..,,
Pero en el mundo de algunos filósofos y científicos que cocan
cuestiones filosóficas no sucede así, al menos en los autores que Eccles ha
42
estudiado • Un ejemplo de esro es la sugerencia que hace a Ho&lt;lgson ,
científico que ha escrito un libro sobre la mente humana:
211

�2. La hipótesis interaccionista

En La última sesión de su libro, sobre los fines de la vida,
respeto la investigacion de Hodgson de1ic~da a fa verdad y a los
valores, pero debería haber dedicado mas tiem_p~ al cerebro, que ha
sido increíblemente descuidado por los materialistas. que del punto
de vista intelectual se demuestran bastante indolentes. Espero que
!futuro Hodgson quiera dedicnr al estudio del cerebro al menos
en e
de¿·tea do a ¡a fiSl ca
' 'nia par~e
una nuni
., del til'mpo que 11a
'
. ,
cuan ti ca.

Para comprender bien la propuesta de Ecdes debemos empezar
según el orden lógico que va desde las macro-estructuras hasta las
microestructuras cerebrales. Es decir, parriendo de la cosas más evidentes
llegaremos hasta la hipótesis de la parte psíquica que carece de evidencia
sensible y fundamenta en la física cuántica. Expondremos antes los tres
mundos de K. Popper adoptados por Eccles. Esta teoría es imporranre,
pues la interacción mente-cerebro se realiza precisamente entre el Mundo
1 y el Mundo 2, dando una idea más global de rodas las experiencias y
parces de que consta la mente humana.

Comenr rios similares dirige a ouos cíenrí~cos c?mo R. Penrnsc1: ~
filósofos como J. earle s por la escasez de espacio dedicado al estudio e
cerebro en sus recientes publicaciones sobre la mente.

Los tres mundos de K. Popper
Popper, partiendo de la teoría. de los tres mundos de Max Plank,
elaboró una teoría propia. Eccles sigue esta exposición de Popper para
explicar su teoría interaccionista. El contenido de estos tres mundos se
puede resumir según el esquema mostrado en la rabia 1.

v.

La relaci6n mente-cuerpo
l. Introducción
entra\ de la teoría de Eccles. Él prop.one un
•¿ d
· 1 d ¡ h mbre y u realidad no
interaccionisrno emre la rea!i a matena e o
. .,
material. Sin embargo, E eles admite qu esca explicac10n n~ ~
..
s e trata de un rema muy difícil de resolver )' conrmua
de fi1nmva,
pue
·
1
.· \'d- l
. ndo una cuestión abierta, al menos en uanto a lo ~ue a rJu?na i ~.t
~~imana puede alc:rnzar con sus fuerzas, sin acudir a una 1nscanc1.1
Este es el cerna

superior a ella.
.
Dadas esta dificultades algunos aurores piensan que en real1da~ e
rrata de un pseudo-problema. Uno porque la merne se p,uede _reducir 3
4o Ocres porque mente y cuerpo e can unidos en b.
los evenros neurona 1es •
,
,· , .. \'d· d .¡
o
son
dos
realidades
auronomas
. En !l.:a 1 .1 e
n
a
h
persona uman Y
·,
's
complc¡·
o
pues
antes
de
Descartes
e ra cucsuon
ma
h
61
pro ema es mue o
'
•,
h· .
en realidad no tenía mayor importanci:1. Pero con la redu c1on que ac::
Descanes deI alma al cogito ' surgen problema . para· dcomprender
¡ f¡ 1 ['
relación con la res extensa. De e te modo, en la h1stona : :1 1oso ia
ha creado respecto a la relación men re-cu rpo , el falso dilema &lt;leo~:º o
llama Bas;i1ª, enrre un monismo (materia.lista o idealista.) o un ua ismo

t

(interaccionúta o hilemórfi o).

212

TABLA l .

E QUE

!A DF lO . TRES MUA DO DE POPPER

Mundo 1

Mundo 2

Objeros y esrados
físicos (inorgánicos,
biológicos }'

Estados de conciencia
subjetiva (percepción

arrefacros)

Mundo 3

Conocimiento en
sentido objetivo
sen iciva, imaginación, (cultura, reo rías, etc.)
etc.)

Es una especie de aseen o en los grados de er aristorél icos, desde el
estado de inconsciencia de los cuerpos inem:s, pa ando por el mundo
vivo hasta los eres capaces de percibir sen aciones para finalmente llegar
a los que poseen un yo con usa.eros creativos.
Eccles adop a esra concepción Je la cnccr.1 realidad parn explicar ~u
interaccionismo. Es decir, hJce un;i correspondencia emre b mente &gt;'
Mundo 2, encre el cerebro y Mundo 1. Una sínresis que describe el
contenido y significado de estos rres mundm la. poJcmm leer en la
. .
.
s1gu1ente cita:

2U

�«El Mundo J ,, reprt·sema t'I entero mundo material del
cosmos, sea i,wrgdnico u orgánico, que comprende todos los
elementos biológicos, comprendido el cerebro humano, Y todos los
·
hechos por eI J;on·ibre· «El 1vfundo 2»
0 b1etos
. es. el mundo de, lm
experiencias conscientes, es decir de las t'-?en~nctas ~e la mentt, no
lo de nuestms experiencias perceptivas rmnedr,uns, como la
::periencia visiva, tlC/Jstim, tdctil, el dolor, la ira, la alegria, el
· J
etc., sino mmbién el mundo de nuestros recuerdos, dde la
mreao,
imaginación, de los pensamientos, de liis acciones que p_re'.enl emos
desarrollar y luego, en posición central, de nuestro yo rauco. como
sujeto de fa e&gt;,.perienria. El «Mundo 3» es el mundo rle_ In
cre,ztividad humana y comprende, por ejemplo,. los c~nte~zdos
objetil'OS de los pensamientos a la base de fas expresronfs nentíjiCtlS,
· · y l'terarias
artistrras
r
· El ]\fundo 3 es por eso. el
. , mundo de la, 1rnltura
en rodas sw manifestaciones, seg1ín la deji,11c1on de Poppfr.
Tenemos asi concenida coda la realidad posible, canco subj_eti~a
como objetiva. Pasamos ahora a h exposición de la h1potes1s

interaccionista.

Módulos, dendrones y células piramidales
· ·
d e la rel ación mente-cerebro debe
La estructura anatom1ca
encontrarse en la neoconeza, pues es en ella donde l! activida~ del
cerebro manifiesta las operaciones más altas de la menee - Una .Pº~1era
·
· , a esta búsqueda la podemos vislumbrar en la s1gu1enre
aprox1mac1on
afirmación:

(. . .) es necesario reconocer que nosotros som~s .capaces de
ejecutar, con fa voluntad, una serie inmensa de m~vrmientos !, que
por esto es necesaria una estrategia bastante compleja de s~lecczon ~e
neuronas en el drea motora suplementrtria, del enorme mve~t~no
de cerca J00 millones de células piramidales, dispuestas .qutw en
30.000 módulos (. ..). Todo aquello que nosotros ndvert~mos ;; el
modo en el cual iniciar mentalmente el movimiento finalizado.
Sólo habla de la dinámica de las sinapsis cuando se ejecutan
·
movimientos corpora les vo l uncanos
que aet·1van el área • , morora
suplemenraria. En otro lugar hablará del fenómeno de atenc1on Y su

214

repercusión en las áreas corticales. En esra sede nos centraremos sólo en
el primero.
La unidad anatómica que Ecclcs supone como lugar de la
interacción son las células piramidales. Las células piramidales son la
parte anatómica más clara de actividad neuronal. Sin embargo, dado que
existe una gran cantidad de ellas, trata de establecer unidades que
agrupen un mayor número de células. Esros grupos de células son los
dendrones, que anatómicamente forman una unidad.
Las columnas o módulos corticales agruparían un determinado
1
número de células piramidale/ . No se tiene aún un dato cuanricarivo del
funcionamiento de los módulos corticales. Tampoco está bien
demosrrado que esros módulos formen unidades anarómicas. Más bien
responden a un arreglo funcional como lo reportan los manuales de
neurofisiología fundamenral 'J_
El nombre de dendrón~• lo romó de la antigua denominación que se
daba a las dendritas en el siglo XIX y ahora en desuso.
La relación entre dendrones y módulos podemos verla en esta
afirmación:

Es importante reconocer que, como unidad anatómica
fundamental de la corteza cerebral, el dendrón comprende en la
propia región cerca de 200 neuronas. Los módulos son unidades de
transmisión definidos por las conexiones cortico-corticaLes de Íos
axones de las células piramidales y cada uno contendría cerca de
4000 neuronas, con una dimensión de veinte veres superior respecto
tl los dendrones. Hay casi 200 dendrones y 10 módulos por
milímetro cuadrado de corteza cerebral, y ctlsi 40 millones de
dendrones en toda la corteza cerebr.1!. ;s
Es decir, cada módulo concendría aproximadamente 20 dendrones.
Estos dendrones serían activados por los psicones como se explicará más
adelance.
Los micrositios
La unidad anatómica estudiada anees esd compuesta a su vez por
millones de pequeños lugares que Eccles llama micrositios. La definición
la roma del físico cuántico Henry Margenau. Eccles ve la solución
215

�definitiva a la interacción mente-cerebro en la teoría que lanzaba es~e
físico en su libro de 1984. De esra obra de Margena u recoge el párrato
siguiente:

La mente puede ser considerada un campo en el común s:ntido
físico del termino. Pero se trata de un campo no .materi_al; La
analogía más similar es quizá un campo de probabzl1dad._Este no
puede ser comparado a los más simpl~s ca_mpos_ n~ ~atenale: 1ue
requieren la presencia de materia (jlu;o h1drodznarmco ~ ~:ust1co)
[. ..} Ni tal campo debe ocuparse necesariamente una pos1cion en el
espacio. Estando a la presente demostra:ión.' no se trata
un
campo de energía en el sentido físico del termino, como ta_mbren no
es indispensable que éste deba contener energía pa~a e&gt;.plzc:r todos
Los fenómenos conocidos en los cuales la mente rnteractua con el
,1%
cerebro. (Margenau [1984}, p. 971

1:

Margenau lanzaba la hipótesis de la presen~ia de micro~itios en los
cuales actuaría la mente no material sobre el mrema nervioso. Eccles
idencifica estos micrositios con los retículos vesiculares presinápticos. Ahí
es donde los eventos no materiales actuarían, no activando la dinámica
de las sinapsis directamente, sino por medio de la probabilidad_ de una
emisión vesicular que se desencadena por medio de un impulso
presináptico de voltaje, el llamado potencial de acción.
El impulso iniciado por la mente tendría lugar sobre los recículos
vesiculares presinápcicos paracristalinos. Para obte~er decallada;1'.e_me la
dinámica de los potenciales sinápticos realrLa un anal1S1s de
f1uctuaciones 17 de potenciales exciracorios posrsinapticos (PEPS) . ~~n
este análisis es posible obtener un histograma ajustado ~ una ecuac10_n
teórica de Poisson (binomial). De la cual concluye que existe una amplia
gradación de incermitcncia, por ejemplo de 0.5 a 0.05 en cad~ bocón
sináprico. Sumando codos los PEPS con sus probabilida~es asociadas de
emisión cuántica es siempre menor a uno para una fibra singular.
De este expcrimenro realizado a través de movi~1ienros volu~ta~i;s
encuentra la naturaleza cuántica de los potenciales de cxc1tac1on
existentes en las fibras nerviosas.
Esta hipótesis de los microsítios le parece a Eccles aún poco clara. Sin
embargo ella ofrece un desafío único a la neurobiología moLecular como
un intento original que explica la interacción mente-cerebro
216

La hipótesis de los micrositios también la llama hipótesis
ulcraestrucrural pues en las sinapsis encuentra esca característica de
funcionamiento probabilística más allá de las estructuras biolóaica y
electroquímica juntas.
b
Los psicones, unidades mentales

Según E~cles la °:ente y el cuerpo se relacionan de tal modo que se
puede reducir a la interacción mente-cerebro. Así lo han aclarado
a_mpliamente la neurología clínica y la neurociencia. Es decir, el cerebro
siempre hace de mediador en el acceso que existe entre la mente y el resto
del cuerpo. Además, esa mediación se realiza sólo en los niveles
59
superiores de la actividad cerebral • Según la filosofía interaccionista:

. . _( .. ) el cerebro es una máquina de complejidad e ingeniosidad
rlimrtada y en regiones particulares, en condiciones adecuadas, está
abierta a La interacción con el Mundo 2, el mundo de La
•
•
,
60
experrencta consciente.
Escas regiones particulares son los módulos de la corteza cerebral
descri_ros anteriormente. Inreracruarían la mente y el cerebro por medio
de psicones y dendrones que conforman esos módulos corticales. Ambas
realidades pertenecen a ordenes ontológicos completamente diversos: una
realidad material y otra no material que interactúan en condiciones
adecuadas61.
El Mundo 2 no material de psicones seria de naturaleza
microgranular. Cada micrograno tendría un tipo diverso, seaún la
experiencia mental que sea evocada en el cerebror,i_ Esros podrían ser
rrnllones de tipos distintos, cada uno inreractuando con el
1
correspondie_nre dendrón&lt;&gt; • Los psicones noconsrituycn las vías perceptivas
a las experiencias. Más bien son la experiencia en su unidad v
diversidad'·•.
·

La física cuántica
Esca interacción es posible modelarla según la teoría de b física
cufotica. Con esta teoría, queda evidenciado que b lev Je comerv:ición
de la_ energía, e~ particular la primera ley Je la tcrmoinámic.t, no puede
ser violada &lt;leb1&lt;lo d la n,1tur.1le¿a cuántica de los borones ~in ápricot. L:1
razón es (1uc desde el punto dt: vista de la fisio clásica, es posible esmcfür
217

�el cerebro a nivel estructural, sin violar sus leyes, pero esca teoría cierra la
posibilidad lógica de que accúe otra realidad en el ~erebro: La menee.
Pero esta aplicación queda invalidada una vez que a nivel ulc~a~s~ructural
66
existe un comportamiento cuántico . Así, superado el pre¡u1c10 de la
termodinámica, desde el punto de vista de la teoría física cuáncica¿,5e deja
espacio con necesidad lógica, a la acción no macerial en el cerebro •

VI. Localización, temporalidad y origen de la mente humana
3. Localización
Dada la nacuraleza no material de la mente como la enciende Eccles,
debemos considerar absurda esca pregunta en cérminos físicos. Sin
embargo dada la teoría interaccionista de nuescro autor, con frecuencia
hace ref~rencia a las zonas del cerebro en las cuales acmaría la mente
auroconoente.

Podemos apreciar estas cualidades cuando escuchamos con
atención una m1foca o examinamos un bello cuadro o goza.mos de
la bellez.a de la naturaleza. Esta experiencia trascendente evocada
por el cerebro, por medio de la atención_ representa la base de
nuestro carácter y de nuestra personalidad. Nuestro yo ha
aprendido peifectamente como «jugar» . con c~a~quier pa,rte
seleccionada de nuestra neocortez.a, es un 1uego psicon-dendron.
Naturalmente no conocemos algún elemento anatómico de este
G8

diálogo entre yo y cerebro.

Esto quiere decir que el yo actuaría en los d~ndrones medi~nte
pequeñas unidades psíquicas nominadas por E~cl,es psicones. El dendron es
un elemento anatómico fijo como se explico anees. Esro se puede
inrerpmar de dos maneras; una sería la dependencia de _los dendrones
para poder realizar las actividades que refiere Eccles en el rnado text_o. ~a
otra interpretación posible es que la mente no puede loc~liz~1,se
anatómicamente y por tanto no se puede hablar de una localtzacion
física. Hasta aquí codo concuerda con la inmaterialidad de la menee
defendida por Eccles. Pero deja espacio para una incerprctación en la cual
un elemento como son los dendrones serían los lugares donde la menee
accuaría , cosa que es fácilmente reconducible a la necesidad de la materia
para poder pensar. No sería extraño. a la espiritualidad d_el yo este
fenómeno descrito al nivel de las dendmas, pues se traca también de una
218

actividad en la cual intervienen los sentidos hasta llegar &lt;l b apreciación
rrascendenre de la belleza, como lo refiere Eccles. En esre senrido , se
puede hablar de participación de b materia orgánica en los ,ictos de la
mente sin problemas para una visión adecmda de la percepción humana.
Los módulos son una agrupación de dendrones como explicamos
anteriormente. Esros los sitúa en una zona específica del cerebro, la cual
está en el hemisferio domin:rnre (izquierdo). Las razones que lo llevan a
esta localización se pueden sinterizar en dos. Una es que en esa zona se
encuentran las células que inrervicnc:n en el lenguaje , el cual es la
expresión más aira que manifiesca la n:uuraleza humana y lo pone en un:1
situación muy superior a la comunicación que los animales son capaces
de realizar. No discute que cosa sea primero, si el lenguaje o el
pensamiento, más bien busca un:1 evidencia que aumente el poder
explicativo de la hipótesis intemccionisrn.
La otra evidencia experimental es el resultado encontrado en
f,')
pacientes con conm1surotom1a .
•

•

J

Después de la intervención de conmisurotomía la mente autoconsciente está en conexión sólo con el hemisferio dominante y se ha
propuesto que el área de unión sea ulteriormente limitada a las
áreas lingüísticas en el sentido más amplio, a las sensitivas
polimodales, en particular al lobo prefontal y a las áreas ideativas,
por medio de las cuales la mente auto-consciente comunica en
formas no-verbales, por ejemplo imágenes o sonidos musicales. -o
Concibe de este modo la localización de la menre en interacción con
una zona particular del cerebro. Pero no se erara de la localización de la
mente en sí, de la cual dice que en línea de principio no se puede
responder a esta pregunta. Sería más bien de la manifestación de la menee
en decerminadas parres del cerebro. Ya que explica que no tiene ningún
sentido pregunrarse donde están localizados los sentimientos de amor, de
71
odio, de alegría o valores como la verdad, la bondad y la belleza • Vemos
en esca última afirmación gran cercanía con Aristóteles en cuanto que
considera la menee como separada, aunque el modo en que se realiza la
unión será diferente. Es decir, la comunicación de formas no verbales
entre la mente y el cerebro lo considera interactivo y no formal como es
el caso de la teoría clásica arisrotélico-romisra.

219

�Esca hipótesis de la localización de la mente en relación al cuerpo
encuentra algunas dificultades no solamente desde la unidad sustancial
de la persona, sino también dentro de las evidencias experimentales en
neurología. Una de estas es la transferencia de la zona de lengua¡e al lado
derecho cuando un niño sufre un daño en el hemisferio izquierdo. Esto
se debe a la plasricidad que muestra la neocorceza durante los años de
aprendizaje. Sin embargo, esca dificulrad la considera de poca
importancia porque en codo caso es una situación anormal, dándole
mayor importancia a las evidencias de la conmisuroromí:, que
interrumpe la comunicación con el Mundo 2 una vez realizada'·. No
obstante, debemos decir que se pierde la capacidad lingüísrica pero la
mente en sentido estricto permanece en el ser humano mientras esre se
encuencre con vida. Pero esto nos llevaría más allá de lo que queremos
exponer en esta sección.

2. Temporalidad
Eccles considera que existen evidencias en las cuales el sistema
nervioso muestra una temporalidad, una especie de desfasamiento encre
los actos mentales y los corporales. De este modo atribuye a la mente una
propiedad remporal aunque no espacial.
Esta temporalidad la explica en referencia a los experimentos del
neurofisiologo Líber sobre la anticipación. Este fenómeno consisre en la
aparición de un potencial eléctrico de preparación en la corteza cerebral,
aproximadamente medio segundo anees de iniciar d movimiento o
1
realizar una operación rncril. • Dicho potencial es posible detectarlo
mediante un electroencefalograma (EEG), en coordenadas voltajetiempo. Para detectarlo, se conectan en la cabeza de una persona los
sensores que captan ondas eléctricas. Estos a su vez envían la información
hasta un boraficador que traduce dichos impulsos en señales gráficas.
.
Antes de empezar el movimiento o sentir algo con el tacrn, es posible
detectar con los sensores un voltaje eléctrico generado en la corteza
cerebraC~.
De este modo la temporalidad la asigna al Mundo 2°\ en el cual
entran también actos relacionados con los sentimientos y no puramente
del pensamiento abstracto. En este caso sería acertado considerar una
temporalidad del Mundo 2, pero al estar dentro de este Mundo 2
también el pensamiento abstracto, da fácilmente lugar a equívocos. En
220

otras palabras, la disrinción entre la parre intelecmal, incluida en el
Mundo 2 y las potencias que se relacionan directamente con el intelecro
y tienen una base neuronal más clara, como son la memoria y la
imaginación, también incluidas en el Mundo 2 dan lugar a esca
confusión. Es decir, lo temporal es el fenómeno que comienza desde las
zonas motoras de la corteza cerebral con codos las demás parces que
median hasta llegar a la respuesta final del movimiento querido. No
pertenece esca temporalidad a la menee en sí, sólo en sentido impropio,
cuando se hablan de las acciones realizadas por los sentidos que se
comunican con la menee.
De hecho, cuando hace una reflexión más profunda de sus
investigaciones percibe un grande misterio en la mente del hombre. Esco
lo lleva a la convicción de la creación del alma por parte de Dios·6• Este
sustrato personal con el que contamos cada ser humano, lo considera
incorruptible, eterno, creado por Dios. Nuestra existencia como un yo
t'mico adquiere un gran significado teológico inestimable, pues ella
refuerza tenazmente nuestra creencia en un alma humana y en su
milagroso origen en una creación divina; un reconocim iento no sólo del
Dios trascendente, el creador del cosmos, el Dios en el cual creía
Einstein, sino también del Dios inmanenre al cual debemos nuestra
.
. n
ex1stenc1a.
Se eleva así hasta la trascendencia divina que afirma sin vacilaciones.
Por tanto, globalmente debemos considerar como uno que reconoce esta
no temporalidad de la menee humana al menos después de ta vida
corporal.

3. Origen
Se pueden distinguir en Eccles dos tipos de respuesta a esca cuestión.
Por un lado argumenta a partir de lo que et llama la hipótesis
filogenécica, es decir, desde el punto de vista científico, refiriéndose sobre
codo a la teoría de la evolución. Este tema es muy amplio para ser tratado
con detalle en esta sede, por lo ranro trataremos de exponer sólo lo más
8
esencial de las hipótesis sostenidas po r nuestro autor- . También acude a
explicaciones que podríamos llamar motivaciones de fondo, es decir,
aquellas que no proceden de la argumentación cienrífica experimental.
sino que pertenecen a una racionalidad propia del conocimicmo
espontáneo. Veamos ahora una y otra explicación.
221

�Argumentación basada en la ciencia positiva

Las investigaciones realizadas por Eccles sobre la evolución del9
cerebro le han llevado a plantear la hipótesis de un origen filogenérico·
de la conciencia. Así lo explica él mismo:
(...) La hipótesis es que, en La evofuci6n de los mamíferos, los
dendrones hayan evolucionado por una integración más 11álida de
La creciente complejidad de Los impulsos sensitivos aferentes. Estos
dendrones evolucionados poseían La capacidad de interacción con Los
psicones que nacían, y asi han dado origen al mundo mentaly han
80
of-ecido al mamífero las experiencias conscientes.
En la exposición de esta hipótesis aparecen dos concepcos
fundamentales: los dendrones y los psicones. No explica como nacían esos
psicones, supone que «aparecen&gt;, cuando la unidad anatómica del cerebro
denominada dendrón, al cual le corresponde un psicón, ha evolucionado
lo suficiente para que entren en interacción. La principal evidencia
aducida es el crecimienco en la complejidad de los impulsos aferentes de
la zona sensitiva del cerebro. Es decir, se tendría una evolución armónica
enrre lo corporal y lo mental a medida que b especie humana iba
preparando su aparición. Admite en este proceso evolurivo un misterio
1
que no es posible explicar del codoR •
Desde el punto de visra epistemológico&gt; deja ver una gran cercanía
con K. Popper, es decir, para él la ciencia debe proceder a base de
hipótesis audaces que sean capaces de d:.H explicaciones de efecms
conocidos. Esto no significa aceptar esra hipótesis como una verdad
defin itiva, al menos mientras no llegue otra que b sustituy,1. Estamos de
acuerdo con Popper en este aspecco y por consiguicnre con el modo &lt;le
formular las hipótesis que hace Ecdes. Esra convicción nace del hecho
que el intelecto hum:1110 se une necesariamente a la verd,1d una vo. que
este se da cuenta de ella. Pero también se puede uni r a un juicio falso por
ignorancia de b cuestión. En este caso, la hipótesis &lt;.:S ,ur,1uiva e
interesante, no solo por la cxplícira accpr;ición de un.i realidad no
material que aparecería en el pro.:cso de evolución, lo cual por otro lado,
según nuestro modo de ver, es la parre más vbscura ~· aún por resolver.
Veamos algunas ra1.0nes por la cual dicha teorfa rcmlca sugcrcncc:

Esta lnjJótesis sobre el origen filogenético de la conrn'11ád s1'
presenta i11terfsr111te hr90 cuatro punto, de 11ista pnnnprdC's: ( / ) St'
222

trata de una lnpótesis sobre una bme 11euroa11atóm1ca; (2) estti en
acuerdo ron la evolución biológica; (3) roca lm estructuras mtis
evolucionadas de fil cortew cerebral, con sus mecanismos
ultraestructurale~ de acción, y (4) se funda sobre principios de la
flsica cuántica.¡¡_
La base neuroanatómica son los dendrones. Estos dendrones
alcanzarían por selección natural, de acuerdo con la evolución biológica
una ventaja filogenécica como se explico anees. Pero esto sólo se: puede
explicar a nivel ultraestrucrural. Es decir, en las sinapsis, que es donde se
lleva a cabo el fenómeno de exocicosis durance los impulsos nerviosos. A
nivel estructural es posible explicar los fenómenos que suceden en el
cerebro según las leyes de la física clásica, pero es irrelevante para el
problema mente-cerebro. Por ranro, acude a la física cuántica para
funda mentar esa relación que se llevaría a cabo a nivel ultraesrrucrurals'_
Todo el interés hasta este momenro lo basa en razones de tipo
ciendfico. Acepta la teoría de la evolución, al menos en los aspecros que
poseen un poder explicativo, es decir, la aparición de nuevas especies a
partir de otras por selección narnral. No obstante, sigue buscando una
mayor certeza a través de la neurofisiología descubriendo una mayor
complejidad en el cerebro a medida que la perfección de los animales va
en aumenro. Los mamíferos en vías de evolución tendrían una venraja
filoge nética sobre los repriles, los cuales aún no tienen desarrollada la
neocorreza cerebral lo suficiente para aprovechar las experiencias globales
que activarían los mecanismos inconscientes hacía un desarrollo superior:

En La evolución darwiniana, la conciencia habría hecho su
aparición hace casi 200 mi/Lones de años, en relación a la corteza
cerebral primitiva de los mamíferos en vía de evolución. E!La
ofrecería experiencias globales de un mundo circunstante, para
orientar el comportamiento más allá de aquello que ofrecen los
mecanismos inconscientes de acción de las áreas corticales sensitivas
en sí. De este modo, las experiencias conscientes ofrecerían a Los
mamíferos una ventaja fiLogenética sobre los reptiles ,z Los cuales fes
falta una neocorteza en condiciones de ofrecer una conciencia.~•
Unida a estas evidencias aportadas por la evolución y la
neurofisiología añade también razones extraídas de la física cuántica. Es
decir, a medida que el cerebro evoluciona, la probabilidad de exocitosis

�en las uniones sinapticas disminuye. Esto manifiesta que hay un paso de
una mayor determinación, como sucede en los animales, a una
indeterminación como sucede en el hombre, el cual se mueve en un
rango preciso de probabilidades de exocirosiss'_ Si la probabilid~d de
exocicosis hubiese sido igual a uno, no hubiera sido posible concluir que
en el funcionamiento del cerebro existen indeterminaciones capaces de
ser explicadas por la física cuánricasc,_
Todo esto va haciendo su hipótesis más verosímil. Sin embargo se
mantiene siempre a ese nivel de argumenración. La novedad que rr~ta de
ofrecer Eccles respecco a la reoría darwiniana original es el estudio del
comportamiento del cerebro como órgano relacionado con realidades
suprasensibles. Es decir, dependiente de los psicones, lo cual lo _prop~~e
fundamentándolo con la teoría cuántica. Intenta hacer una amculac1on
entre escas teorías científicas que cuentan accualmence con gran
aceptación, pero lo cieno es que codo se maneja a un nivel hipotético.
El mismo Eccles admite que esca hipótesis sobre el origen de la
conciencia no se encuentra al máximo nivel, propio del Horno sapiens
sapiens. Es decir, que aún no demuestra 1~ auro-co_nc_icn~ia ~ue constituye
la experiencia única de cada yo humano . ~sra h1pore_s1s ttene un mayor
poder explicativo en el origen de los mamíkros supenores. Por canto, se
erara de una explicación posible, quizá más convincente que aquellas que
nieoan una inrervención divina en la creación del espíritu humano, pero
cre;mos que no hace falta, siguiendo el rigor científico propio de las
ciencias experimentales, afirmar o negar la intervención de Dios. No
obstante, es importante considerarlo como elección mero.dológica -~ue
motive el fondo de la investigación como explicarnos en la 1ntroducc1on,
de ral modo que esca ciencia pueda acercarse a las áreas de sentido del
saber.
Argumentación basada en la experiencia de la unidad del yo
Eccles piensa que el alma humana es fruto de 1~ cr~aci~n. divina,- Se
parte de la base de que somos sujeros de expenenc'.a u_n1ca. Dicha
experiencia se unifica en el yo personal, de modo m1stenoso para la
neuroc1enc1a.
Los materialistas no logran dar una explicación de la unidad de
nuestra experiencia. Suelen atribuirla a la unidad genética o genoma
224

único existente en cada ser humano. Pero existen evidencias que
demuesrran lo contrario. Una de ellas es el fenómeno de «interferencia en
88
el desarrollo» definido por Waddingron • Esra interferencia consiste en
la variación que muestra el desarrollo del fe notipo del cerebro que es
bastante enigmático. Por ejemplo, en unos gemelos con idéntico
genoma, muestran un desarrollo del fenoripo del cerebro diferente. La
causa que generalmente se aduce a esto es la diversidad de experiencias
que recibe cada uno a lo largo de su vida, conburando su yo único. Pero
aún es insuficiente, pues por muy bruscos que sean los cambios, el yo
sigue siendo el mismo, incluso evocando recuerdos que persisten
concinuamence en la memoria desde el primer año de edad89 • Esto lleva a
pensar la insuficiencia de la base materialista para afirmar la unidad del yo
en el genoma, y en la recepción de experiencias que recibe cada persona
del ambiente. Por esca razón:

( .. ) no es posible otra explicaci6n; ni la unidad genética, con
su lotería fantásticamente imposible, ni la diferenciación
ambiental, que no determinan la unidad de un individuo, szrw
simplemenre la modifican. ?O
Los argumentos científicos que hacen pensar a Eccles que la
experiencia del yo es única arrancan de las obras escritas por el físico
norteamericano H. Srapp. Este realizó un trabajo donde sinceciza la
teoría del psicólogo William James y el físico W. Heisenberg. Dichas
obras se titulan: Quantum Propearties and the Brain-lvlind Connections
(199Jf y Mind, Matter, and Quantum Mechanics (1993/". Encuenrra en
ellas las razones que lo llevan a fundamentar el origen de la mente
humana en la creación divina, pues las reorías marerialiscas le parecen
insuficientes como vimos antes.
La afirmación de la unidad del yo había sido considerada por W.
3
Jame/ en su obra Principies of Psychology, utilizando técnicas de
introspección. James encendió que esrc método introspectivo es difícil y
falible. Además, aparentemente entendió que no era posible explicar la
relación entre la conciencia y el cerebro por medio de la física clásica9' .
En conclusión, la necesidad de admitir la creación divina la deriva de
las consideraciones hechas an reriormente.

( .. ) me veo obligado a atribuir la unidad del yo o alma a una
creación espiritual sobrenatural (..). Es La certeza del núcleo
225

�. d'rvz'dua¡·¿
, · a que tiene necesidad de una
1 ª d unte
interior de /.a m
«creación divina" ?.i
En resumen, admite la creación divina del alma humana, y en cierro
. . , que no es fruto solamente
de los .resultados
modo asegura una conv1cc1on
.
E
.
.
.
.
h
podido
conseou1r.
n este
científicos que gracias a sus invest1gac1ones a
o
sentido condividimos lo que Artigas dice al respecto:
la afirmación de /.as dimensiones espiritual~s de la persona no
depende del origen de su organismo. El organismo de cualquier
persona procede de una sol.a célul.a que, a su vez, procede de la
unión de un espermatozoide y un óvulo; este hecho ~s seguro, pero_
J
h, no puede extraerse ninguna consecuencui, nt· favorable
ae a t
¡ ml
contraria, acerca de la espiritualidad humana. Lo rmsm~ v~ e_ en e
caso de las teorías evolucionistas científicas que, po_r _1rzn:zpro~ no
pueden llegar a las cuestiones que se refieren ,1 la espmtualrdad.
Eccles suministra nuevas luces en la cuestión del origen del cuerp~,
ero las dificultades para explicar el origen de! alma ~revaleccn. ~ec1r
p
l I a ha emergido de la materia por medio de pS1cones _que arnvan
que e a m
.
d
, 1
de una
dendrones nos parece una hipóres1s au az pero aun eJOS
demosrración cierra.
VI. Síntesis conclusiva

Las evidencias aducidas por Eccles en la defensa de su tesis dualista
interacciorzista están enfocadas sobre rodo en el experimento de lo~ _icrdos
.
.
·
,c
d an a co nocer la cvocac1on
voluntarios. Escas expenenc1as
c1enrmcas
0· h·e
actividades neuronales en determinadas zonas de la neoconcza. . ic i ,1
· da des¿~\.: e1pu11co de visea uc
. 'd d posee una narnralez.a .inderermina
act1v1 a
•
··
i ¡ , b ·o
la física. Tal indeterminación derecrada en los r~1cros1ti~s e e _ccre, t
,
ada por --lemenros menrales llamados ps1cones. Estos accuanan
sena caus
"
e
'61
or medio de un campo de probabilidad cuyo e1ecco es po~1 e
P
•f'.
por n1edio dd comporr:imiento de los poccnc1:1lcs
cuanm1car

postsinápricos.
La dualidad menee-cerebro le llc\'.1 a conjernrar l.1 ,1penura dt:
módulos corticales inreractu,rndo con d Mundo 2 en l.1 7.ona morora que
envía los impulsos eléctricos por mc&lt;lio &lt;le las fibras efercrm:s que v.111
22(,

hacia los músculos. Hace un análisis derallado del f~nórneno de
exocirosis a nivel sináptico par.1 dcmosrr.u qut l., ky Je conservación de
la energía no queda violada cuando los módulos o columnas corricaks
interactúan con el Mundo 2.
También da onas rawnes .1 fovor del inreraccionisrno. Tal es por
ejemplo, el fenómeno de anticipación, para explicar el tiempo mere d
deseo de moverse y el movimiento deccuado de hecho. Respecto al
experimento de arención sigue el mismo ,1nálisis a nivel microscópico
idenrificando la zona del hemisferio dominante como el lugar donde se
llevaría a cabo la interacción con el \,fondo 2.
De este modo, nos muesrr;1 Ecclcs b exlS[enoa de accividade~
superiores del ser humano en las zonas de la coneza cercbr.1l. Esto nos
amplia el horizonrc de la experiencia comtín de los acros ht1manos mJs
altos.

Es cierro que Eccles admire la trascendencia de la menre humana
según la hipótesis interaccionista, que nosotros juzgamos insu~cienre. No
obstante, nos pone en camino de entrar en diálogo con Lis modernas
ciencias cognitivas, las cuales adolecen de una base ontológica madura,
como la que ha desarrollado el comismo-arisrorelismo.
En nuesrra opinión, la teoría de Eccles abre el campo de la
experiencia para buscar explicaciones científicas acerca de la menee
humana. Sus resultados alcanzan un grado de cerreza muy airo en esre
nivel típico de la ciencia experimental. Es decir, en el nivel predicamenral
según la terminología aristotélica. Sin embargo, es menos completa en
cuanto que los aspectos trascendentales, como es el caso de la menre
humana considerada en sí misma, son de menor valor. No obstante,
pensamos que esto no quira valor a las conclusiones que alcanza su teoría
sobre la menee.
Si bien Eccles se considera filósofo, pues toca cuestiones que van
más allá de la ciencia, debemos decir que sus reflexiones tienen una
enorme dependencia de la neurociencia. Esto se nota sobre rodo en la
peculiaridad de sus razonamientos, es decir, a las cuestiones más radicales
suele concesrar con la convicción de que aquello es un misterio, dejando
ver que las explicaciones aportadas por la ciencia experimenral dejan aún
abiertas muchas preguntas, que solo pueden ser contestadas por orro ripo
de racionalidad que no restrinja la realidad a un determinado aspecro,
227

�como sucede con las ciencias paniculares. Esta actitud de aperrura al
misterio nos parece más honesta que negar en nombre de la ciencia,
como hacen las corrientes materialistas, una realidad como es la menee
humana con sus características peculiares, que no puede ser demostrada
por ella.
Eccles muestra una notable motivación de fondo en su labor
incelecrual: la fe religiosa. Creemos que son más imponantes las
motivaciones implícitas utilizadas por Eccles en sus investigaciones que
las conjeturas y conclusiones a las que llega. Es decir, presupone una
existencia de una realidad espiritual que defiende desde la ciencia
neurofisiológica como algo no contradictorio con su mécodo y sus
conclusiones. De este modo debemos decir con Ecdes que negar el
espíriru'es ante todo una posición ideológica más que científica.

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23
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60 6
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24

crr. ECCLES. J. .. Come /'io,... op cit., ~ecc. 1.1 dond.: cita un párrafo de la publicación :
POPPER. K. R.. 011 1he 1'1u:OI)' of 1he Oh.ws.1·i1·e Mind. &lt;1/\k1en de · XIV ln t' rn ationakn
Kongrcs. c flir Philosophici,. Vol. 1. 11 ·rder. Vienna 1968. pp. 25-53.
~• Cfr. lhid1m1

.
- , A., L 'asimmetria del cervello nezd vertebn1t1
V II ngara
G &amp; B'1sa1.1.::i.
1
. ,
'
:•
997
54-63.
[Traducción
iraliana
e
,l rev1 ca
febbra10, 1
, PP· -

~ .ª or
Le Sc1enze,

:~ Cfr. /h1de111. pr.:facio,

Scientific American).

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Debate. Black\\&lt;: • :\
d 'i.l , al ·spaiiol cuando son c11ado,
1 d' dos ·n naliano los h.:mos trn uc1 l
e:
4 Los textos de Ecc e~ e lla
'
·1
11os h.:chus cun ciias de otros autor.:~.
en el cuapo d.: la tesis. De modo ~na og.;. &lt;:1
- /lo la cual es una traducción dd onginal:
• tilizamo la edición nahana L ,o e , .rno cene

c,

h·

Br,au'. . . . e

The Sel/ Glld irs
1" con/ro/fo ¡{
Utilizamos la ed1c1on ital iana ome to
d ·l ori2inal : f/oll' 1he Se/f co111rols ,1s Bram.
"
~
-1
7 Cfr. ECCLE . J C.. (ome / 'in .. . op. cll. pp. 39-)

~

ECCLE . J. .. Come 1'io ... op

CII ·

10

cerwllo la cual

l'S

una traducción

:•, Ver por c_¡cmplo d capítulo J de ~u lihro Come/ 'io
a otros au1ores tk esta lilosolia.
En ingles el túrnino es So11/
11 cr por ejemplo la sección
identi li rnndo el uno con el otro.

0¡ 1

et / .

donde da : u upm ión re,pec10

10

2.()

Je 1h11/e111 donde s.: dnate entre usar

a/1110 o .rn

31

En inglés el termino es Sel/ 1\1.: uso del yo puede not;irsl· : a d..:sdl· los ti11do, di: sus
principales nhras .

r- -to

/b1dem. p. -1 1.

9

SI/O

:x Así. por ejemplo sugicr.: Eccks a H 13unge utililar otro rénrnno mas adceuado ni
nin 11:rialismo. Cfr. Come 1·w ... op. el/,. p. 1J 1: .. 11 pro f. (;arrido 111i ila follo notare L·he M.
13ungc ha lllili1.1ato il 1crminc c&lt;psicon.:)) nd suo lihro 7'/ic• ,\/111d-lJod\· l'roh/em (Pcrgarnc",n.
11)80). La sua ctimologia t: dcscrilla a pagina 37 Tu11avia. e sbagliato uttl111arc íl tl'nni nc
«psiconc,, (dal greco f//lJXl' m111 i111a1) o &lt;espirito»} pcr ugn, si~1c1na ncr\'0So plas11co ( Bungc.
1980 p. 56). secundo un princ1p10 puramcnt.: material isla ()ue l che !&gt;ene a l.lungc un 1cr1111 11e
che dai1 i dal greco ll'Aaaw.;o,,· («che puó cs~en: modcllaton) e che po1rchb..: ess..:r.:
&lt;c pbstone&gt;i l'crtnnlo 1!1rnge do1r.:bl'&gt;c soslilllire &lt;&lt;p:ieon..:» con c(p laslonc&gt;&gt; e las..:iarc il knnin..:
"PSil·onci&gt; pa ruso puram..:ntc mc111ale propnstu in q11..:sta s.:dc."

11

/bidem.

l~n inglés .:l 1~n11ino es Co11.1·c1ou.1·111•.1.1

11 /bldem. p. ➔ 5.

lJ. · Th l. q. 79. ;1.8. sed runlr~ -.. ( __ )Ratio i.:r_l!\l el 111t,llec1 u, L'l lllL'l1, ,unt 1111.i p111L·111i.1"
1
' /11 / Se11tent1arr1111 //l. q. 1. a.J. rc,p. 1. "1\ n1ma eni111 ..:,1na1ur;11rs111, rn1p1m,. qt1od p..:1

1'

1psam 111111e111r. rt da1 ,ihi cs,L' nalurnle. el :--up ·r hoi.: h;1het prnpn:I', opn,11 1unc,··

/brdem .
11 /brdem. p. 46.
14

!bule111.

1\

Ibídem. p. --17 ,

10

Ibídem .
lb1dem .

1

le, Cl'r. • , T/1 l. 4. 75. a 2 ri.:,¡,. "lpsum 1µ11ur 1111.:lkcl uak pr111c:1p111 111. q11od d1c1111r 111.:11, 1.:I
intl'lk-c111s. hahL·l opera11011c111 pi:r ,r. ,ui 1w11 ,111111m1111c.11 L·mr11s 0'tl11I .11111.:m ¡ 1lle,1 p.:r si:
operari. ni :i 1110d per ·e suh,1,t1t ··
17

/Je .\falo. q. lfi. a. l. ad c.¡uin1um. "( l 11111111&lt;1 rompara11ir ad i.:11rp11, dupl1cill'! , l 11,, lllod11111
fimna: CI . ic s¡11n111.1· (quod cst eorpu, arrc11111} flllll ,SI lllt".!111111 !lit 'r ,llllllldlll el l'Cllplh
1111&gt;.111111 krrc.,1re. ,cJ 1mmcdia1e 11111111r111n11ur" (1 a 1raJ11ü•1¡'111 L'' 1111..:,tra)

13

lbidem. p. 50.
¡Q Ibídem .

11

S 7h. l. q. 36. a. l rcsp.: ··¡ ... } :--;¡¡¡n IHlill&lt;'ll ,p1r1l11 . 111 rcht,, rnrporc1,. 11np11I w11rn1
quandam el mo11onL'nl s1gn 1licarr 11 tk111r. 11am llatum et 1cntu111 ,p1r1111n11101111na1m1, ..

232

23 :\

�ECCLES. J. C.. Come /ºio... op cit. , p. 85.
Cfr.
ECCLES. J. C.. L "io e il s110 cervello, Armando. Roma 1981. vol. 2. p.281.
41
42 Por ejemplo en ECCLES. J. C .. Come /"io.. , op. cit. dedica el cap. 3 para analizar los
puntos de vista de autores corno por ejemplo: Changeux. Cricke e Koch. Dennett. Edelman.

40

Searle. Sperry. l lodgson. Pcnrose y Stapp.
•l ECCLES. J. C.. Come /'lo. ., op. cit. secc. 3.6.
44 PENROSE. R.. The Emperor's Xew Mind. Concerning Comp11ters, .\/inds. and the Lows of
Physics. Oxford University Prcss. Oxford 1989. (trad. it. di L. S0s10. /,a meme n11ova
de// 'impera/ore, Rizzoli. Milano 1992).
45 SEARLE. J. R.. The Rediscove,y ofthe .\find. MIT Pn:ss. Cambridge MA 1992.

1

l'CC!
-.
. E.
·S. J. C.. Comt! /'10 . º/1•= Cfr. lbidem. p. 1-17.
•·' c1·r. /b1de111. St'CC. 6. 1.
~ Cfr. lb1de111. sece. 8.7.
•'e.
· Ir. /bide111. secc. 4.-1.
•

S. Th l. q. 36. a. l ad primum: ..(...) Quia nomine spiritus significatur immaterialitas divinac
substantiae, spiritus enirn corporcus 111visibilis est. et parum habct de materia: undc omnibus
substantiis immaterialibus et invisibilibus hoc nomen attribuirnus:·
;9

00

cll.. ~cci:.

10.2.

Cfr. lbide111 scec. .¡ 7.

º' Cfr. Ibídem scec. 3. 12.
08

ECCLES
· •J.C.. Come /'10 . op. cu.. p. 207
.
.
La conm1surotomia consiste cn la partición d, 1 • • • •• . •
umdos por el cuerpo callo~o para controlar ~ e:. os humskn~is mayor ) menor di:l ccn:bro
estos pacientes es una especi' dt'
. .orr:ia~ gra\'eS de epilepsia. El ckcto observado en
·
' ·
e:
conc1cnc1a aislad::i di\ersa d. la
Id
7~gra
percibir
los
objetos
pero
no
pucde
nombrarlos.'.
i: ' norma
onde el cnli:rmo
1

~

ECCLES. J. C. &amp; POPPER. K.. /. ·¡0 e .. op cit.. p. 455_
71

Posición típica de la teoría materialista de la identidad de Fcigl a la cual trata Ecc!es de
rnntcstar con el 111teraccio11ismo dualista. Cfr. ECCLES. J. C.. Come l 'io. .. op. cit.. sccc.

Cfr. lb1dem. pp. 455--156.
,: Cfr. lb1dem. p. 452.

IJ.4.
Así lo considera, entre otros: ARTIGAS. M.. La 111teligibil1dad de la nawra/e;a. EUNSA.
Pamplona 1994. pp. 462-463: "Pero el dinamismo de la persona es unitario y. por tanto. d
problema de la interacción entre lo espiritual y lo material responde a un planteamiento
equivocado. En efecto, supone de algún modo que en la persona humana existen dos
realidades diferentes que interactúan de modo exterior. lo cual no corrcspond..: a la realidad.
46 BASTI, G.. // rapporto mente-corpo ne/la filosofw e ne/la .scien;a, ESD, Bologna 1991.

:: Cfr. ECCLES. J. C.. Come 1·10 ... op. cit.. p. 170.
. .. p. 316-320.
, Cfr. ECCLES. J. C. &amp; POPPER • K·• ¡• ..10 e .. op. cu
1
Cfr. Ibídem. p. 456.

•&amp;

47

capitulo 2. pp. 23-6 l.
•~ ECCLES. J. C.. fome/ 'w . . op cit. sccc 1 2.

°

1

Cfr. lb1dem. sccc. 6.1
11 /b1dem. p. 11 O.
51 Cfr ECCLES. J. C. &amp; POPPER. K.. L '10 e ... op cll .. pp. 292-298 y pp. -143-449.
ii Cfr. NO13ACK CI !. &amp; DEMAREST R.. Sistema nervioso lwmano 1:1111domentos di•
neurobiología. McGraw-1lit!. Mb:it:o 1975. p. 343: ··Cada rnlunma de neuronas
elcctrotisiológ1camente definida. puede ser eonsidcrada como el último demento tk la
parcelación o división cortical. La~ columnas no son sólo ~imples arreglos geométricos. sino
que constituyen compil:jos cclulan:s y de circuitos neuronales más funcional que
anatómicamcnh: aparentes: difieren en tamatio. ) aunque una columna individual puede tem:r
una definición lisio lógica muy clara. en sentido am1tómico gcncr.1lmenh: se traslapa o imbrica
con otras columnas."
1" E\ una palabra griega que signi1"1ca árhol.
'1

1' 1

'°

F~;~;d;y

Cfr. lb1dem. secc. ¡ 0.9
82

fbidem.

83

lbidem. p. 143.

84

lbidem.

Cfr. lh1dem. sccc. 5.5.
11¡1 c t1

•

.

'

Cfr. Ibídem. secc. ¡0.2.

ECC! .ES. J C., Come l 'w . . Ofl e// . p. 129.

Cfr. Jbidem. sccc. 1.2
El"CLES. .l. C. &amp; POPPLR. K.. /. ·", t'

ECCLES. J. C.. Come I 'io.... op. cit.. p. 212.
Algunas referencias apologcticas a fa\'or de 1
.. .
limitaciones de la teoría darw1111s1 . ,
d
. ~ espmtualidad humana. que dejan ver las
S L .¡
ª
&gt; neo- arwmma de la evolución ·o
·
¡
. ... ngels. apes &amp; men. Sherwood Sugd &amp; C
.
s n por e1cmp u: JAKI.
'? La fil
" .
. . .
en
ompany Pubhshers. La Salle. lllinois 1983
t ogi:nes1s o b1ogcnes1s la propuso por primera ve E
.
como ley fundamental de la biogénetica Se ún .
z ·rnst Haeckel. También se conoce
(desarrollo del individuo de una cspec·~) gl ;ra _ha) _un parah:lismo entre la ontogénesis
especie). Como la ontogenia recapitula ia fiio a .' ornes1s (desarrollo de la correspondiente
asimismo «teoría de la ;ccapitulacióm,. Cfr.
fundam~nta,l ~1o~enéti:a es llamada
so Cfr ECCLES
,.
. J.• op. ctt.. ,oz 81ogene11ca. p. 346.
·
•J.C.. Come l 10... M.
cit. ' secc• 7' 5•
SI
,.
,8

86

Cfr. lb1dem. ~ccc. 5.2.
17 Cfr. /b1dem. secc 4.4.
~

crir. scce1on
., Q.O.

77

ss EStas serian
. entre l /4 y l /3. Cfr. /bidem p 146

1''

1

lb

p. 282

87

Cfr. lb1dem. secc. 7.5.

88

Cfr. lbidem. p. 21 ¡

89

Cfr. lbidem.

90

Cfr. lbidem.

235

�~1 fr. Jbidem. secc. 3.12.
9

Cfr. fbidem. sccc. 3.13.
_ . _ 1_ . _ tnnn a l k!.'.c.:i . pero 111a, b1..:11
~
. .,
1· 1110 l1losotin1 ·. r.1 ulll '
,n \V Jame es lOno..:ido por su pragnm ,~
1 _· 1· .. . on ·, ¡1~1..: ilógica,. pue~ en cl lonuo
·
., 1• . . , 1 ·uanw a a~ ap 1c,K I l . .
~
. 1 • .
·u prae.matismo es metouo ng1rn c1 " .
·wdo lo rc:a "~ r11~
~
•¡
r , ll[llfl,la I íU!l ~-1·llrtlll). l ·I ll ·ma hl·e..:11:11111
~
jj' 11 ·
sostiene más b1.::n una ti uso ta c:1 . . . . . • . 1-: l· RR1\ rl ·.R. J.. o¡1 cu . \O/. Jc1111eI , ,am
cional· en ·1odo lo real es pragmnurn . l ~- . -Í ·Jia R1 ·llp I omo XII l. \1adnd l 'J89. p.
También cfr. la vol James 11"1/liam. Gran . 111.:11: ll[l&lt;.:
• •
;

07 .
º~ Cfr. /bidem. se c. 3.12 y 3.13.

º' Cfr. /bidem .
~0

G

M / rntelr(;tb1/rd(ld op c11. p. -t69.
- 1.
ARTl A.. •· ·ª
,
_ .oto
. 011.1tz,i
.. rno . tradncc ion.;s al 1la 1:.ino.
·a
lilosútica
·
'
l
~1 e indican las obra, con re C\ancr
·1 .,·
el ·1rtículo lo · tntroducimns para úar
.
1
•
no fueron ull t/aull~ en
.
A\nunos ~e los tttu os. aunqu1:
_. .,. 1,., No .ponenm,
d c1cm:o ,1&lt;.:• la ~
1
1
_. , "'
¡- l I nb·i¡o her 10 por e_ c. ·
.
un; panorámica m~s amp ta t_c tr, '· .
I· " .. ue se cuentan alr1:dcdor dc 180 t\\u 1ns
.
.
,
.
ni
;d·
1
cas
pm:s
seria
demasiado
M:::º·
~;¡
&lt;t
pu bl 1cac101H:s ~
·
di tinws .

EL COMPROMISO DEL FILÓSOFO E
U FILOSOFAR EXISTE CIAL
Dra. Matilde Isab el García Losada '
Buen os Aires. Argrntina

os proponemos mostrar de qué modo I compromiso del filósofo
en un filosofar existencial, ha de ir hilando los diversos remas de un
pensar que se nos muestra desenvolviéndose de un modo sinuoso. A ral
efecto, en lo que sigue se ha de considerar el despliegue del filosofar de
Adolfo Menéndez amarl. En el constante ahondamienro en el pensar
de Adolfo Menéndez Samarl, hemos de recurrir, una vez más, a la
consulta de las fuentes primarias, es decir, a la Obra misma del auror qu
nos ocupa. Así mismo, hemos de ofrecer textos que consideramos
relevantes, significativos de entre su producción.
El método que se sigue, o mejor, que continuamos siguiendo, es el
que resulta de la correlación de dos criterios: el histórico genético y el
sistemático. Y esto es así, porque se considera a un pensar en su
de envolvimiento. En efecto, el criterio histórico-genético analiza al
pensamienro desde un punto de vista dinámico, es decir, desde la
perspectiva de un pensar en desarrollo. El criterio sistemático atiende a la
unidad, virtual, latente, de la obra de un auror o aurores. Unidad, que en
el despliegue del pensar de un autor no siempre es explícita~.
La hilación en el desenvolvimiento del pensar -un pensar
sinuoso-, hilación a veces implícita, y, otras veces explícita, ha
de ir surgiendo, iluminándose, y mostrándose también , a través
de los texros mismo del autor mexicano que hemo elegido
para ofrecer, desde él, el rema que nos ocupa. Dicha hilación ha
de ir ofreciendo, acaso de un modo implícito, latente, el
236

237

�e
compromiso d e l f ·11,oso10
en e I desarrollo de su pensar
existencial.
iQué temas, que cuestiones, se han de ir hilando, vinculando?
La filosofía, el filósofo, y remas caracrerísricos de un _filosofar
exiscencial v. gr. : El hombre, Dios, el e~isrir -o si _queremos, l_a v1d_a- Y la
muerce, y la cuestión, el tema, que consideramos, '.ncegra, e~ ilummance,
abarcador, en un filosofar existencial: El compromiso del filosofo._
,
Adolfo Menéndez Samará ha asumido a la fdosof1a
existencial como modo de expresión de su propia ~ecesi~ad
vital: "Debo cumplir conmigo"'. Desde un filoso,far _ex1srenc1al,
desde una filosofía vívida, encarnada y en los rerm1nos de ella

ha de desplegar su pensar.
la filosofía puede definirse una vez que se La ha
vivido, que se ha tenido su vivencia, aunque partiendo de

la subjetividad personal.
Considera Adolfo Menéndez Samari que: "El filósofo como
arnante de la sabiduría ha dejado de ser el descubridor para ser el
inventor (el subrayado es n_uescro) o creador, situ~ri~n que se
acerca a la actitud poética". Seguir el desenvolv1m1en ro del
pensar de Adolfo Menéndez Samará, nos lleva ~-desracar el co_n~
cálido y directo que advenimos en su expresion, en s_u dec_1r.
Quere~os hacer notar que la acritud filosófica existencial.
encarnada desde la cual nuestro autor desenvuelve su pens~~ :s
ritud desde la cual se acerca -y desde una vision
un a ac
9
integradora- a la acrimd del poeta.
Hace notar que hay pens:idores que han dedicado su
atención a la vida y a la muerte -a Dios-; y que al p~nsar a
dichas cuestiones -al pensar la vida y la muerte- las de_sz~1tr1L1zan
-el remarcado es nuestro-. Si piensan en Dios lo desdeifican -los
10
ascetas, Santo Tomás de Aquino- • Señab Adolfo Menéndez
Samará que:

,
Cuando se interroga a un poeta la causa de este fenomeno antedicho- tan frecuente, responde: 'EL filósofo con su_s rczz~nes
destruye a Lo imtzonabLe' (lo que no se puede raoonal'.z~r,
agregamos nosotros). la razón -agrega el. poeta- es la umca
culpable de semejantes err~res: La vida se ~1v_e,. en la. ~nuerte_se_
vive eL acto de morir, a Dios se lo adora ... Vivir, monr, ado,a,
-como un acto de Je amando- y creer son cosas que no p11ede11
238

racionalizarse; En c~mb;o -a?rega el poeta- un f oema encierra
esos y otros hechos mas, pero sin usar de la lógica' .
Y nos advierte Adolfo Menéndez Samará lo siguiente: "el
poeta habla de dos Lóu;cas
enl'rentando
a La... razon,
'
ó
J'
e¡
irracionalismo de su acto creador "12•
.. _Co~sideramos que en Adolfo Menéndez Samará hay una
v_1s~on integradora de la fi losofía respecto de la poesía. El
filosofo y el poeta asumen actitudes cercanas: Así concibe a la
acritud filos_ófica y _la acritud poética. Dios y el hombre, el
h_ombre y Dios han sido cuestiones "inaplazables" -latentes 110
siempre explícitas- a las que le ha urgido constantem~nte
responder a tr~vés del desenvolvimiento de su pensar.
M, problema es clarísimo -dice Adolfo Menéndez
Sa~ará- pretendo superar mi iniciación idealista que hace de
D10s una suma de los valores de la cultura, sin dar de bruces en
la p_oslción contraria el realismo que lo 'desdeifica' con
predzcados y pseudodemostraciones. Esto ya se había traslucido
en mi libro Fanatismo y Jvfisticisrno".
Acaso, desde su :icricud cercana a la del poeta, Adolfo
Mené_n?ez Samará busque, aspire a no desvitalizar a Dios, a no
desdeif1carlo. Es que a Dios se lo vive, y más aún, así, vívido
se lo adora, según Samará. No quiere el filósofo, un Dios en sí
desvinculado del existente al que sólo lo uniese la fe.
'
Desde una actitud f'.losófica exisrencial, en un sc:nrido amplio, en y
desde un tono que he calificado como cálido y directo, Adolfo Menén&lt;lez
Samará desenvuelve un pensar en que hay cuestiones que en v desde un
modo de. p~esencia latente, son constantes, permanentes &gt;. ,que en su
desenvolv1mienco se profundizan. Esras cuestiones son -insistimos-, Dios
y el hombre.
Cuestiones, temas de un filosofar existencial -entre otros-, como la
vida, o si queremos, el existir, l.i muene, ti compromiso del LJ!ósofo r d
filosofar como compromiso. Tein.is que estfo prc:srnrcs de un mo&lt;lo -- en
m~s o ~n menos- explícito a rravés del desenvolvimiemo del prn~.ir
ex1stenc1al de A. Menéndez Samará. Así se expresa:
En realidad, todos mis afanes filosóficos dcsemhornn kl
resaltado es nuestro) en dos problcmm i11apl,1zaUeJ, /),os J' el
hombre como ente colect111o' ·.
·

�En efecto, en Adolfo Mcné11Jc1. Sam.ir.í, aJcm,i~ '-k L)i us,
··
, r..
una cucsr1on
permanente, 1a\ln
l , ,,,
~- cl tema Jcl ho mbre
cons ider.1do como colec1ivid.1d. E.I hombre, el , c_x im.:ine n
rernarizado, "no como individuo, 110 co mo 1111 _Yº sino con: 0 wi
'nosotros' 0 como lo dc 11 ominr1 1'v!artí11 Bu her -dice A. Mu1cnJcz
,,, 1,
Sanurá- : 'La esfera del enrre .
,
Y concint.'1a diciendo AJolfo Mrnl'.ndez. Samara :
.
1
E n el 'nosotros', e11 el 'mtre' eL indzi id110 se dil11yl'.
.n·
desaparece, en una n 11 eva mregoría rzntroflddgicr1-metaJmw.
No se tratrt de La suma de dos o mrís 111d1v1dtioS que rll'r0]'//1 el
total 'nosotros; tr1mpoco se trata de un 'nosotros 'que se
constifliJI' como relr1ción entre el ),~' y el 'ní '; no es P~S1ble
concebir el 'nosotros' como 11nr1 espene de entes que coe.\1sten,
porque están reunidos en eL mundo _enfren:rindosc ''. éstl' co'.nº,
objeto; mucho menos es posible explicar e'. nosotros por un tu
frente a 'mi', porque también lo convertimos en o~¡eto, de n11,

como sujeto .
aucor lo establece con
Adviértase que según
insistencia:
El hombre -el existente- como yo, está onrológicamente
constituido como 'nosotros'; si no fuese (ISÍ, no podría ser
pafectible ni comunicar en el diálogo su perfe_ctibilidad; el
conocimiento es para ser comunicado; nos comumcam_os por~ue
conocemos y somos perfectibles; el 'tu' ll quien comunt_co esta en
·
tanto que sólo por eso puedo comunicarle
m1, en
. d mt.
perfectibilidad; el tú me contiene porque entten e mi
•
. • 1/,
comumcac1on .
El hombre ha sido un problema "inaplazable" ~ara Adolfo
Menéndez Samará, y también lo ha sido Dios. Ya hemos dicho en orro
lugar", que los filósofos que en algún ~1ome_nro del ~esarrollo d~ ,su
pensar han encontrado en la filosofía ex1stenc1al una v1a de expres1on,
·
· ·
ternas , como permanente el
tienen
enue sus pro 61emas, cues[lones,
problema de Dios, sea para afirmarlo, sea para negarlo •
.
Menéndez Samará ha desplegado su pensar existencial como actitud
existencial, en cuanro vívida, encarnada, más que corno un pensar
240

existencial teóricamente fundado. Su filosofa r, su pensar es existencial en
un senr1'do amp¡·10 ig.
Llegados aq uí, podemos preguntarnos desde A. Menéndez
Samará, ¿qué fi losofía existencial es la que ha desplegado,
dese nvuel to? Y nos respondemos desde su misma expresión:
Si ha de sostenerse un existencialismo - nosotros
pre ferirnos la denom inación de filosofía existenciaL- Mno
puede ser individualista, sino aquél que postule un
verdadero humanismo, es decir, una comunidad de
hombres libres en su existencia dentro del ámbito de esa
estructu ra que !Lamamos sociedal0 •

En la línea del pensar exis tencial es a Gabriel Marce! a
quie n reco noce Adolfo Menén dez Samará como el principal
representa n te d e esa corriente del pensar filosófico europeo.
Destacamos Asimismo que Adolfo Menéndez Sarnará qu iere un
"auténtico existencialismo", el que piensa al existente con
"hondura y sen tido humano" al modo de Miguel de Unamuno,
filósofo a quien A. Mené n dez Sarnará prefie re más que a M.
Heidegger - a quie n reconoce a la sombra de Soren
Kier kegaard"'.
H ace notar A. Me néndez Samará que Martín Heidegger
e nvue lve su pensa r "en un esoterismo presuntuoso y varío,,.,!_ Así
se expresa:
AqueLla frase de que eL ser del hombre es un ser pam La
muerte, es de una evidencia... (los pun tos suspensivos son del
texro de Samará) evidentísima. 'Sein zum tode ',formula
Heidegger, guiñando Los ojos despectivamente a La humanidad
estulta, pues cree que descubrió una verdad antes inexpresada;
ser-para-La-muerte, escribe eL de Friburgo, envolviendo su dicho
en un esoterismo presuntuoso y vacío; por mi parte prefiero leer a
Máximo Gorki o a Miguel de Unamuno sobre ese tema, que a
Heidegger, aquellos dicen con más hondura y sentido
humano - auténtico existencialismo- que el alemán" 13
Llegados aq u í querernos resal ta r lo siguiente:
La filosofía existencial 1' o "el existencialismo" -según lo
deno mina Adolfo Menéndez Samará- 'ha tenido un gran éxito
entre Los de habla española. Sin embargo, -señala- es de esperarse
241

�. .
'da tradicional España vuelva por sus fueros,
que Ida vre;_a,d q1;ler~duÍteraciones históricas y demagógicas, que pdor
pero espo1a a
, .
u salvación está en resguar ar
.r:
Hispanoamenca s
lo que se re;.ere a.
_
leyenda indígena y poner
su tradición colonia~ espanola, ~ne_ra~su arte y filosofía desligados
los º'J·os en sus propias fuerzas acien o
.
.is
.
, .
las germano sa;onas •
de influencias exotrcas, com~
f
.
· ¡ le ha posibilirado
.
filoso ar existencia ,
Cabe ad vertir que su
,
1 hombre concreto, a la
, d
Samara pensar a
, .
a Ado lfo Me nen ez
¿·
· ón meraf1s1ca
.
remos destacar su imens1
persona concreta, si que I
.
¡ y también, pensarla,
desde o universa •
.
d
1
y pensar a, en Y
.
comunidad sicua a
. ¡
anro inserta en una
iluminar a, en cu
N
f'I' ofo que ha desenvuelto a
.
¡ enre
uestro 1 os
,
h
espacio-ternpora m . ·
. d -encarnada, vívida- a
la filosofía exisrenc1al como acr1ru
f' .
,
d d !I
inquietud mera ISlCa.
desplegado es e e a su
resarlo -expresión en la que su
El desarrollar s~ pensar,f~~P
ha rnoscrado constante Y
.
d
·
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.
inqu1ecu existen
,
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.
·f·
d
para
nuestro
1
o
latente- h a signi ica O ·
f·¡ · f _ Lo que ha
h mbre como existente y corno 1 oso o . .
. ¡n lh
-como o
, .
¡· con su "desuno socia •
·
e
ernpo
curnp
1r
sido, a 1 mismo , 1
', d I desenvolvimiento de su pensar y
, d Sarnara a rraves e
. l
Menen
ez
., '
desde un filosofar existencia , en _un
desde su expres1on, en y
1· . o muestra su compromiso
,
menos exp 1c1t ,
.
modo en mas o en
filósofo. Y, al mismo
.
persona
y
como
f
como existente, com 0
l
fºlosofar ese su filoso ar
.
al desenvo ver su i
,
.
t1empo, muestra que
1iso· ·qué compromiso nos
se despliega también como co¿m.proln co;np&lt; ro miso que Adolfo
~ y se respon e. e
¡
l
preguncamos.
,
.d
filósofo y desde e cua
Menéndez Samara ha asum1 o corno
desenvuelve su filosofar.
·
de! filósofo y el
Querernos i nsisrir en. el cornpr_o,rn1s0 e es una de las
.
f
compromiso. Cuesuon qu
filoso ar corno .
f'
.
. l que nos inter~sa ahondar.
.
d I f \oso 1a ex1srenc1a Y
conquistas e a 1
.
del filósofo ya ha sido tratado. por
El tema del co'.11prom 1sol
bl "
promiso" desde su misma
i1 11
inemos e voca o com
nosocros . 28 urn
. "
bl1·gación contraída, empeno,
, ! '
s· "ornprom1so es 0 . ¡ fl 'sofo a cravés de su
et1mo og1a • 1 c
- d
b preguntarse si e l o
fe empena a, ca e
- d
desarrollar un pensar
h empena o en
'
filosofar acaso no se ad
1
mo expresión de su ser
honrado, probo, que se esenvue va co
como libertad.
242

Ir hilando el desarrollo del pensar del filósofo comprometido
reconocible en Adolfo Menéndez Samará, nos ofrece la cuestión
metafísica de un modo permanente. En efecto, seguir el
desenvolvimiento del filosofar de Menéndez Samará, que ha sido una
persona, hombre, inquieto, es decir, atendiendo a la etimología latina
("inquietatio-onis" ="inquietud, agitación"; además el verbo; "inquietoas-are" (a) ="inquietar, turbar"-) no-quieto, agitado, en orden a la
cuestión del Ser, del Fundamento, permite mostrar qué modo ha
asumido en este autor, el despliegue de su inquietud metafísica.
Inquietud que rarifica el pensar existencial que como -actitud- vital,
encarnada presenta en Adolfo Menéndez Samará un desenvolvimiento
de sesgos propios y que se proyecta en el orden práctico. Desde el
desenvolvimiento de su pensar en el plano metafísico, si bien no es un
desenvolvimiento sistemático, dicho pensar se proyecta en el plano
practico, el antropológico-social.
Ir hilando los temas que se nos han aparecido -a veces implícitos,
otras explícitos- de un modo constante, latente, en nuestra indagación
del despliegue del filosofar existencial de Samará, que hemos mostrado en
su desenvolvimiento también a través de sus textos significativos, nos ha
posibilitado advenir en él al hombre, a la persona y al filósofo
comprometido y a su quehacer filosófico como compromiso. En efecro,
si bien el tema del compromiso del filósofo y su quehacer comprometido
no se nos ofrece con amplios desarrollos; el rema del compromiso del
filósofo está encamado y m;is aún entrañado en el pensar de Adolfo
Menéndez Samará -quien insistimos, para la auténtica filosofía existencial
pide hondura y sentido humano-. Cabe remarcar lo siguienre. En el
despliegue de su filosofar es reconocible su compromiso como filósofo y
su quehacer filosófico encarnado, y más aún entrañado.
Menester y precisión del Ser no tiene punto final sino varios
suspensivos, porque tengo el propósito de hacer la segunda. parte
algtin día; no importa que también la escriba con premura o
intranquilidad, debo cumplir conmigo, que es al mismo tiempo
cumplir con mi destino saciar .

Menester y Precisión del Ser. He aquí si nos derenem os en el
título de uno de los libros de Adolfo Mcnéndez Samar:í, cómo
él expresa lo que es uno de sus problemas en los que
desemb oca n codos los dem:ís: el Ser. Mencm.:r y Precisión,
necesidad del Ser y de prec isa rlo, de hace rl o prec iso. He :1qu{,
2/43

�. r1e-¡ oso, fico de Menén&lt;lcz
h.
en el itinerar10
d
más que u n
ico.
. d l despl iegue de su filosofar, e
Samará. Acaso el le1v-rnouv e .
·¡ , f
comprorne(ldo.
1,
ese que h acer f t oso ico
. logi'a de los vocablos
.
1
1 d es d e 1a enmo
Nos inreresa 1acer uz
.
seleccionamos por su
"Menester". Enrre sus acepciones
. .
"la falca v
s destacar la s1gu1enrc: ,
.
referencia a lo que quer;,mo
.·,
·mera en ere las múltiples
'd d d lguna cosa . Acepc1on pn
.
'
)
necesi a
e a · 1 '.. d e 1 1attn
, 'rn1'nistenum mase ..
del vocablo. (E rnno ogia. . .
. ,. f
) la "La obligación o
. •, "(d 1 1 tín 'p raec1s10-on1s , ern.
l
"Prec1sron
e a
f
onscriñe a ejecutar a guna
'd d · d'
able que uerza y c
, &lt;l I
neces1 a 1n tsp~ ns . ,
.. , ,, Desde 1.1 etimolog1a e os
D
nac1o n conc1s1on .
' d
cosa. 2 ª
ecerm1
,
Ad !fo Menéndez Samara - e un
vocablos considerase que_ en L o.
. de la carencia y de la
, 1.
h h· bido a v1vencza
d
1
modo exp 1c ro- ª ª .
. d l carencia y de la necesida
.d d d ¡ 5 r y es a v1ven c I a e a
,
. d l
neces1 a e e •
l r·¡, f
·da a la vivencia
e a
se ha dado en e l oso o un1 .
.,
d I S
e er
bf" . , de su determinac1on.
necesidad -y de fa o zgacron.
Desenvolver un pensar
Nos interesa remarcar lo que_ sigue. y en cuanto filosofo
.
n cuanto existente
1
como compromiso e d
11 un pensar probo, honrado, o
1 que lo es- es esarro ar
1·
su
para e
I f'I
'sofo al mismo tiempo, cump lf con
1
0
cual es para e
'
.

/ u.JI

"servicio soCla ·
¡ rema del compromiso del filósofo en
Consideramos
que
e
fºI
. ·
1 oso far exisrencial es amplio y
0 de un
l
el desenvo v1m1enr
. . d
I desarrollo del mismo se
D
hí que s1gu1en o e
d
b
a arcanre. . e ª ' . .
. d un filoso far, que es e suyo,
pueda ir hilando el m_nerar1lo de
olvimiento del filosofar
ese nv
d d
H b r seguido e
sinuoso.
a e
e
M , d
Samará en y es e su
.
. 1 de Adolro
enen ez f' 1, sofo nos ha post' b'1l'1ta d o
existencia
.
o persona y como 1 o
compro miso com .
f'l
fa r que está guiado por una
d splteoue a un I oso
¡
mostrar en su e
o
, .
ue se proyecta en o
vívida inq uietu d metaf1s1ca y q
antropológico .
.
. l d Adolfo Menéndez. Samará, hi lado
El fi losofar ex1scenc1a l _e .
d sde su compromiso como
. d
desenvo v1m1enro e
d ¡
e ilumina o en su
¡ 10
, dole abarcante e
, f
h
osibilirado mostrar a
. I
filoso o, nos ª P. d l r·¡, f en un filosofar existencia .
rema del comprom iso e I oso o

244

Nocas Bibliográficas
1

Investigadora -Miembro de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico-- del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas -Conicet- Buenos Aires.
Argentina
2

Adolfo Menéndez Samará ( 1889-1954 ). Filósofo nacido y fallecido en México.
Catedrático en la Escuela Nacional Preparatoria. y en la Universidad Nacional de México.
donde ha profesado en la Cátedra de Introducción a la Filosofia. Ha participado en
Congresos Nacionales e fnternacwnales con prescntación dc Ponencias. Destacamos su
participación en el 111 Congreso Interamericano de Filosofía ( México. f 950) con su
ponencia· "De la Antropología individualista de hoy y una nueva solución colectivista"
(Incluida en su Opúsculo Esquema de un Ideario. A111igua Librería Robredo de José
Porrúa e hijos Suc. Argentina y Guatemala. México. l. D.F. 1951 . 61 págs. : pp.41-59)
De su producción seleccionamos por su referencia a nuestros fines: Dos ensayos sobre
Heidegger. Eds. Letras de México. México. 1939. 61 págs. : Fana1ismo y Misflcismo.
Mt:xico, Eds. Casa de Espaíla en México. 1940: Iniciación en la Filosofía . Eds. Antigua
Librería Robredo de José Porrúa e hijos. México. 1943. 405 págs. (Contiene abundante
Bibliografia). Menester y Precisión del Ser México. junio de 1946. Eds. Antigua Librería
Robredo de José Porrúa e hijos. México. D.F. 128 págs.; Esquema de 11n Ideario. Antigua
Librería Robredo de José Porrúa e hijos .Suc. Argentina y Guatemala . México. I.D.F.
1951 . 61 págs. - meduloso Opúsculo--.
; Matildc Isabel García Losada
"/nquierud me/Qjisica en filósofos
hispanoamericanos", En: El puesto del hombre en el siglo X'&lt;J desde América.. Colección
Perspectivas. t. VII. pp. 277-282. Eds. Sociedad Argentina de Filosofía e Instituto
Argentino Germano de Filoso tia y llumanidades. 2.001. Córdoba. Argentina "El
filosofar existencial en Adolfo Menénde: Samara ". En vías de publicación en Revista
l_ntcramericana de Filosofia. Washington. E. U.
4
C[ Diego F. Pró. His1oria del Pensamien10 Filosófico Argentino. Instituto de Filosolia.
Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza. Argentina.
1973, 229 págs.
s6 Adolfo Mcnéndcz Samará . .\fenes1er y Precisión del Ser: data cit. p. 7.
- - -- . Iniciación a la Filosojia. Data cit. p. 36.
7
----- lmciación a la Filosofia. Data cit. p. 51.
8
C[ Adolfo Menéndez Samará; en especial. .Henesrer )' Precisión del Ser. "'Prologo··:
Esquema de un Ideario. data cit. "Prologo".
9
Cf. Matilde fsabc::l García Losada. "la Fi/osojia en su i11regrac1ón a la Poesía"
"Epimelia"'. Re\ista de Estudios sobre la Tradición. Buenos Aires. Universidad J. F.
Kennedy. Departamcmo de Filosofia.
14 ( 1998) 240-245. Con inti:resa111es
esclarecimientos sobre el tema que tratamos
10
Adolfo Menéndez Samará. Menester v Prec1S1ón del Ser Data cit. p. 56.
11
Íbidem.
·
12
Íbidem.
ll Adolfo Mcnéndez Samará. Opus Cit. Pág. 7. El subrn)ado es nuestro para r~saltar lo
que se quiere significar.
14
Opus Cit. Pág. 8
15
Opus Cit. Pág 47. Donde además Adolfo Mcnéndcz Samará remite a: Martin llubt!r.
¿Que es el hombre"J Editorial Fondo de Cultura ficonómica. Mb.ico. 1949. p.157. ( l' .Ed
[hebreo)
l942: Ed. Inglesa. 1948: Akmana.1948: traducción cspa1)ola. 1949)
16
Opus Cit. Pág. 48-49.

245

�17 Matildc

Isabel García Losada. Cf. La Filosofía Existencial en la Arge111ina. - Sus
Introductores-. Bm:nos Aires. Argentina. Ed. Plus Ultra. l 999. 152 págs. I.S.8.N. 950-

21- 1352-7.
is ibídem. Ver: Introducción.
19 Íbidem.
20 Adolfo Menéndez Samará. Esquema de ... Opus Cit. p. 59 .
ll -----.Cf. Iniciación a la Filosofia. Opus Cit. p. 384.
12 -------. Cf. Menester y ... Opus Cit. p.53. Expresión qut: Menéndez Samará reserva
frincipalmente para calificar el pensar la muene en e\ filósofo germano.
3 Adolfo Menéndcz Samará. Menester y... Opus Cit. Págs. 52-53. Gorki. Máximo
(Akxei Maximovich Pcshkov 1868-1936). Nacido y fallecido en lo que hoy es Gorki.
pueblo cerca de Moscú.Uno de los más conocidos escritores y novelistas rusos.
introductor del realismo socialista Ha sido impulsor de ideas democráticas. pacifistas y
culturales. De entre su producción se destaca una gran autobiografía. Cf. Gran
Enciclopedia Ria/p. Tomo XI. Eds. Rialp. Madrid. España. 1981 .
Cf. La Filosofia Existencial en... Opus Cit. Ver
2• Matilde Isabel García Losada.

,1 Tema: el del senício social del filósofo

en
. . .
Cf. Mat1 !de Isabel García Losada F'/ ifi.
el que 111s1st1mos y que ya hemos tratado
1
11
Cit Cap. XI. . "~/ pensar co~ p~::~d~~~· -E~ Filosofar como Via-. Opu¡
Fdosofia. Opus Cit. Págs. 259-266 La F'
,st~ de la Sociedad Argentina de
Introductores-. Opus Cit. Ver en espc~ial: Pá¡~º;°f_;6_E:c,stencial en la Argentina -Sus

~:t::~?

Introducción.
2~Adolfo Menéndcz Samará. Iniciación a la Filosofia. Opus Cit. Pág.387. Libro
enriquecido por una importante bibliografía en castellano. Entre los autores citados. con
sus correspondientes publicaciones. se encuentran: Vicente Fatone y Carlos Alberto Erro.
dos representantes. entre otros. de la Filosofia Existencial en la Argentina. Destacamos el
vocablo "salvación"' salvat=liberat: "libero-as-are" a.: dar libenad / libertar/ salvar.
Acepciones que resaltamos entre otras. Cf. Luis Macchi. Diccionario de la Lengua
Latina Eds. Don Bosco Buenos Aires. Argentina. 1966. 2000 Págs. El subrayado es
nuestro, pues deseamos desde la etimología de los vocablos iluminar el texto del filósofo
que nos ocupa. Así mismo en función del pensar de Adolfo Menéndez Samará, se
considera que está pensando en Martín l leideggcr.
26 Adolfo Menénde7. Samará Menester y Precisión del Ser. Opus Cit. Pág. 7 "Prólogo".
Buenos
27 Matilde Isabel García Losada Filosofía e Integración -El Filosofar como 1'/a
Aires. Argentina. Ediciones Almagesto 1994. 113 Págs. I.S.B.N. 950-751-096-6: Ver en
especial Cap. IX: ··Compromiso del filósofo la verdad existencial y la probidad del
pensamiento": "El pensar con probidad". En: Revista de la Sociedad Argentina de
Filosofia. AñO VIII. nº 9. Págs. 359-266. Córdoba, Argentina. 1998. Además Cf. Agustín
Basave Fernández del Valle. Tratado de Filosofia. -Amor a la Filosofla como
Propedéutica de Salvación-. México. D.F. Editorial Limusa. Noriega Editores. AñO
1996. 296 Págs. l.S.8.N. 968-18-4471-8; ver en especial Cap. l. : "'Fi/osojia y Filosofar"
donde el filósofo mexicano - una vez más como a través de su prolílica Obra- ha insistido
en el tema del filosofar como compromiso. cuestión que considera una de las conquistas
alcanzadas, aunque insuficientemente desarrollada, por las diversas filosoflas de la
existencia. y que Basave Fcrnández del Valle desenvuelve en el parágrafo 7 del capítulo
citado.
28 Cf. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Espa1iola. 21 •ra Edición.
Eds. Madrid. 1992, Eds. Espasa Ca\pe. Madrid. España. "Compromiso ·· (del latín
"compromissum-i"'n.). En la acepción Iª. De este vocablo se lec "Obligación contraída.
palabra dada, fe empeñada··: bajo la acepción 2' "empeño... entre otras significaciones:
con interesantes desarrollos.
29Adolfo Menéndez Samará. Menes1er y Precisión del Ser. Opus Cit. Pág. 7.
3 Cf. J. Corominas. J. Pascual . Diccionario Critico Eumológ,co (astellano e Hispánico
Madrid, España, Eds. Gredas, 1•. 1980. Y Reimpresión 1991.

°

246

247

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>'

·\:-,;l' \RIO DEI. r:l~'.\TRO 01; FSll 'DIO~ Hl \L\'.\Js·nu l~

�HUMANrrAS
-- _..__........... '·•~ 2(JIJtl

��UANL

FONDO
UNIVERSITARIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

ARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS I-IUMANÍSTICOS

EDICION 31

�Derecl10s Reservados ©
Por el Centro de Estudios Humanísti os de la
.L.
Certificado de Licitud de Título y Contenido en trámite.
Diseño de portada por: Myriam reviño

HU MANITAS

myriamtrevino@hotmail.com
Facultad de Artes Visuales U

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTIJDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNNERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario, corresponde ex lusivamente a sus respectivos autores.

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director

Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
uevaÉpoca
OCTAVA EDICIÓN
Agosto de 2004.- 500 ejemplares

Jefe de la Sección de Filosofía:
M.A. Cuauhtémoc Cantú Garáa

Jefe de la Secció,i de Letras:
Dra. Alma Silvia Rodríguez

Jefe de la Sección de Cie1tcias Sociales:
Lic. Ri ardo Villarreal Arrambid
HUMANITAS

Corresponden ia: Centro de Estudios Humanísticos
Biblioteca Magna Universitaria "Raúl Rangel Frias"
Av. Alfonso Re e o. 4000 te., Col. Del orte, C.P. 64440
Monterre , u vo eón, 1éxico
e-mail: abasave@ .d iuanl.mx

Jefe de la Secci6u de Historia:
Profr. Israel Cavazos Garza

�ÍNDICE

Sección Primera
FILOSOFÍA
DR. AGUSTÍN BASA\1E FERN.Á.NDEZ DEL V.\LLE: Estmdura)' Múió11 de
la Universidad Vo,"i1,io11¡1/-U11irersidad)' Polítis·a-........................................................ 13
PROFR. DR. HEINRICH BECK: ¿Poder sobre el ser o Poder dude el self - Una
Refle;,:ió11 Filosófico-Teológica-......................................................................................... 31
PROFR. DR. EDU:\LDO FOfillENT: La f 'errlad e1L la Antropología
"Económica".................................................................................................................... 35
PROFR. DR. JOSEF SEIFERT: El amor ,·0!110 perfección pura. U11a mettl_[ísi,:a del
amor como hbn110 fi!,osófico del tunor..................................................................................65
DR. H.C. ERW1N Sl--LIDEL: TrrJ.J bxmr,o.r sobre/,,¡ Triadiddad del Ser................83

DR. J\!AR.L\.NO CRESPO: Nota sobre/,,¡ Tgnoranáa .............................................. 107
DR. JOAQUÍN LOMBA.- Re!tidó" e,¡tre !.a Mística C.iútia11,1. MHsulma11.a )'
Judía.............................................................................................................................. 119
J\ffRO. LUIS RIONDA ARREG UlN HI Naáo11ali.J1110 Cientifa'(} de .fosé Antonio
Al:;yte............................................................................................................................ 153

DR.,-\. H!\TILDE LSABEL GARCÍ.'\ LOSADA: A.s1mció11_y Dese11rol1i111ien10 de la
Filosf?!la Existettri11l e11 },léxico...................................................................................... 167

7

�• ffR . _·\L\ AD R 'IL\ :YRA RORE·: L; Co11tep,:uhl del ·er l11tl!la110 que
J11hJiJte m el Dismno E. e11cialir1a-E 7Jitit11ulista de Emmomrel I .edilas... .................. 193

IC.

[ · Nl ..\ B RRE ' : La emiotzi·tJ

BERTO 1
ILL JTh'l
G TAZ , IIRTIT
. 11 1 1,\ : Étn:a
1
e,1 Cie11da y Ti,71ica. - F1mdame11/os pmi lfll tnecd11is1110 de prole, VIII loJ Olyrlom
]]./!i'()J- ..... .~ ............................... ·············. ············· ........... ······ ... ········· ........... ················201

L TRA
R ORÍ U .Z: Acm.r.1mimtu Jodoái101Ü.flilo a bJJ di!t,na, del
................... ·······························-15

cción T re ra

CIE

CIA

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M.C. R G 10
TÚ
DOZA: La formación cie11tifico-timica y m
aplicadó11 itica m el ejercicio proftsio11al. ........................................................................ ..423
•\ITR.A.

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Z GO 1ZALEZ:

• ITR.. \. ARTE

. lTJL . EL\
.. , 1-IEL \ ·.\LT :\ I fü.
Y l\ITR..\. J . -. -\
RZ : L.ec111ra deLectil'esca.......................................................................................211

Libre Comer.in de DJéri.·a dtl íorte.

{I'R \.
BRJ L'\ RlYER(: Tra11sgrerió11_y la tsail11ra del;-o e11 '"El 01nm1te' de
fa, ..11ente DurOJ .......................................................................................................... 299
0

R..\
) Z.\LEZ CORTI A: . 1k,1111,11 i'OI/J·kJ11/eJ' (e,nát,~·as Cll
c;uadal11pt l.J1e;_'tJ ........... ........................................................................ ······ ···········.309
ITR MT ER\'.\ L I' .\lUT \ VlLL\RRF \L: ,¡ Ílt"t1re1 /.a eu1Jt11da: Jn.1!
·,11!,el 1'almte ,. el l.e11g1t(!Jt de !t1 dúobmo11 .............................................. •· ••···· •········ .. •··· 25

ITRO. JO É J VI
vrLLARR
: 01?Ler Vi!laJ1m1tio e11 el Cmtmorio de Ilf
aci111ie11to (1903 - 2003) ....................................................................................... •·· 3 5

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1. · P t Z L , P •Z: De la ,1uv1on

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imta11ltJ. E11s~·o JO/m el
57

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L-\: Elfemmiimo en la citt1(1.a •.•.••••••..• 87

PI.

.-\ CORDOVA El ine ,\Ie."\"Í,ano J el Tra1udo de
11 t.111áliJiJ multidiJ11n1sw11tJÍ. ...................... ..... .5- 7

DR. JO
i\1.,\RÍ-\ I 1r.~ TE: ¿fa po ibk 1111a pJltología so,1,ú
1111/fkc.1dal......................... ...................................................................................... 5 5
ITRC . J VIER ROJ
S DO AL Los Valom de la Cl(/J11ra lnd11shial
&amp;giomon/0110. ................................................................................................................ 60LIC. Rl •. \Rl)
DR. ZID.

DO\',\L .. -\L\Z. R: ,\Iorkmidad. .................................. 6-3

E Z. RJ OL:l: f'eobainJ' Dem/10 m el Jsk,m...................................... 639

ec ión Cuarta

HI TORIA
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· . I R.\EL Ci\ \ _-\Z

AR7~: l.!,/Barrio,111ti¡,11odt 1011/err~y............6?5
\ \: Í...OJ p"1noJ

8

de

LJC. ROBERTO L, PEZ J
EZ: Rupo,uabil.idad J11rídica e,1 el Ejerriao
ProfesioJlal. ..................................................................................................................... 565

1 R :\. L DI
C T , ORTIZ: N,,1,-e!t, 1YJ11m 1111be. r,ftJ 11orelt1 lírico de
,dherl() 011:e11....••...•............•.....•.•........•.......•.....•...•........ ................. •·············· •··········3-l-3

tit,npo. el upado y !ti smri/,ilid&lt;Jd m h 11m -1.a • r/,.J11do ·· de 1'iJ!Jmia II nlf... ..............

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R . LILL· ·A D • IT, \: l!.I idculpedtloogi~-o e,, kuociedtJd del co11oámim10....... 465

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Ji RO DEL BO ) •: Edu,·adón de un p1i1ttipe ,,isli.a,m de
_..Mmo: 1111 espejo ro11 in,agen p,íhli,-a..... ........................................................................ ~-1-1

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...................................................... .

PR FR DR. J R. DR. PHIL. :\ U 'IÍ, B:\' \ ~E
~ .' 1?.Ez DEL
\'ALL .: .)lig11el de Cemmtes: Li ,,,Jr a/Ja _y penl11ruble expres1011 del Szglo de Oro
Espaiiol. ................................................................................................ ·······················235

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LIC. RIC\RD
'ILL-\RRfü\L \R
fBTDE: ÁJ1/Q1UI) Gramsri. Ideología
Cie11doy Política........................................................................................................... 4 Ll

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de "1011/emr de I 91 ...... . 6 9

�1. . CUAUHTÉMOC O TÚ G_i\RCfA El prote. tm,tismo e11 Mo111ef7!Y: UJ.r
Bautistas e11 la segm,da mitad del SigÚJ XD( ................................................................. 711
(.o
UEL CEBALLOS RM lÍREZ: La histona de NJ1evo Leó11 .J' m el
romte: lsrael CauaZfJs Garzay el A1111arz'o I l11ma11ita.r...............................................721

DR.

CTRO. JESÚ CAN.ALE RUIZ: Personqjes de Cantabria en Amén~-a................731
ITRO. RUBÉ M. B RBA
: l...os tres pnmeros d1te17oJ de la boáe11do de
N/atehllala...................................................................................................................... 755
DR. DAVID PIÑER.A. Ri ÚREZ: Las U11iJl(midade. P,íblicas Eslatale.r: Fenó111c110
,-anJ..·terÍJ·fico del Siglo XX.............................................................................................. 7 9
1

DRA. fARI CRISTI
TORALE PA IIEC : Historio art.e J' det10,ió11:
jes11ita.r y .remtas. a propósit.o de la del'Oció11 a //Js Dolores de 1Waría en la T11era
Espaíia.......................................................................................................................... 799

ALBA JOS FI A GARZ..A..
i\1onte~

C

A:

iplft1tes de algm,os cemeníenos de
829

1
. . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Sección Quinta
COMENTARIOS Y RESEÑAS
Comentario al tratado de ''Filosofía de! Dmcho ' del Dr. Agustín Basave, Dr. Heinrich
Beck -873-- Ap1111tes para la histon"a de úmpazos de araryo 11evo León Profr.
Israel Cavazos -881- Reconciliar la sombra, Mtra. Elvia sthela Salina Hinojo a 887- Dos poetas en perspectiva Mtro. Abel Garza Martínez -893-- La evasión de la
11ovela tardía Rosario Rosas E colana -899- El narrador: U11a aproximació11 a la
mirada del lector, Lic. Marisa Hidalgo -907- LJJ risa como libertadora de las e¡tmct11ra.r
rígidas m la novela de Hasek, Isadora Montelongo Luna -911- Locke: Teónco del
Ubera/amo Fernando Robledo Isaac -917- ecro/ógica úopoldo Zea, Femando
Robledo Isaac -927- lmmm111e! Ka!!I 1 0-1--200-1 Femando Robledo I ·aa -

941-

10

Sección Primera
FILOSOFÍA

�ESTRUCTURA Y MISIÓN DE
LA UNIVERSIDAD VOCACIONAL
- Universidad y PolíticaPro fr. Dr. Phil. Dr. Jur. Agustín Basave Femández Del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos

Unjversidad Autónoma de Nuevo León

Sumario: llltroducción,

1.

Desideratum de la universidad; 2. Esc11elas, rmiversidades y

academias; 3. Lo que se enseifa y lo q11e 110 se enseíla; 4. U11iversidad y política; 5.
Investigacióny docencia 6. Niveles; 7. La masificación; 8. ¿Universidad opluriversidad?; 9.
Bases para la reforma 1111iver:iitmia; 10. Universidady sociedad; 11. Es1mct11ray misión de
la 111/ÍIJ(Jrsidad abierta; 12. Sig11ifzcadó11y sentido de /,a educación permanente; 13. Planeación
y administración del sistema 1mivern1orio; 14. Universidad prospectiva; 15. La universidad
contemporánea a /,a búsq11eda de ella misma; 16. La investí.gación en 1111 mundo que cambia
aceleradame11te.

¿Qué es la universidad? ¿Cuáles son sus elementos esenciales? ¿Qué tipo
de entidad le corresponde? ¿Dónde encontrarla ubicada dentro de la
habie11cia;, esto es dentro de todo cuanto hay en el ámbito finito?
La universidad no es un ser sensible -inorgánico u orgánico- por
más que sus edificios, alumnos y cuerpo de profesores sean entes
capta.bles por los sentidos; ni un ser psíquico, aunque su realidad motive
fenómenos psicológicos: pensamientos, emociones, recuerdos,
voliciones; ni un ser ideal o de pura razón, como el número o la figura
geométrica; sino un ente de cultura. Pero un ente de cultura que tiene
esto de particular: Por una parte, transmite y fotja la cultura; por otra
13

�parte, la cultura le sirve de apoyo. Hay un residuo de esfuerzo humano
anterior que es base de substanciación ineludible para conservar las
relaciones socio-culturales existentes.
Cultura es objetivación del espmtu. Espíritu es lo
específicamente humano del hombre, lo que produce el lenguaje el arte
la moralidad, el Derecho, etc. Como protagonista de la cultura, el
hombre la crea y la vive. Pero los entes culturales no on estáticos, sino
que cambian y se modifican participando en la naturaleza ineludible del
hombre. Como es~ecíficamente humana que es la cultura es el mundo
propio del hombre, su ambiente más cálido y cercano.
Desarraigada de allí donde el ser humano tiene sus raíces, la
cultura es un vano fetiche que termina por disolverse en la nada. Baste
por ahora este apunramiento preliminar. Quede para después una más
extensa dilucidación del concepto cultura en su sentido objetivo y
subjetivo.

1. Desideratum de la universidad
Pero, ¿qué es, en definitiv~ la universidad? Permítasenos
proponer esta definición: La universidad es la i11stitución de estudiantes y
profesores que, por la investigación y la docencia, se ordena a la contemplación de la
verdad, a la unidad orgánica del co11ocimie11to, al crm,plimiento de las vocaciones
personales y a la preparación de profesio11ales necesarios para la realización del bien
común.
Decir uni ersidad es decir universalidad. Cultivar las inteligencias
para que estén en condiciones de comprender todo es uno de los
principales fines de la universidad. Es preciso poner el énfasis en el
hombre. i la ciencia ni la sociedad pueden ser el objeto primordial de
la universidad. i el hombre tiene una inteligenci para conocer, es
natural que se difunda la ciencia. Pero como las facultades humanas son
-en un sentido ~ál~go co~ respecto al Creador- creadoras, se explica el
proreso de_la c_tenc1~ mediante la in estigación. o basta, sin embargo
culttv_~r la mteltgenc1a. El ser humano no es inteligencia pura, ino
tam~ien voluntad. l hombre tiende a la verdad corno al bien. e
req~iere, en_ consecuenci~ formar buenas voluntades. Y como la
sociedad e~ impre~cindible para el hombre -aunque el hombre no sea
para la sociedad, sino la sociedad al hombre- la universidad debe tener
trascendencia social.
14

La universidad exist fundamentalmente para promover el
desarrollo de lo estudiantes como seres humanos hasta su máxima
posibilidad. Cada hombre tiene dentro de sus limitaciones un conjunto
de excelencias, una porción de dones. La universidad debe ayudarle a
hacer el mejor uso posible de esos dones.
La finalidad de la educación no es conocer cada vez más detalles
acerca del mundo, sino comprender el mundo, y comprendemos a
nosotros mismos en él. La tendencia a la hiperespecialización in un
studi11111 genera/e es antiuniversitaria.
Hasta ahora se ha venido pensando en la universalidad de los
conocimientos universitarios. in mengua de tan alta finalidad, es preciso
dar un paso más y proclamar la universalidad en el ejercicio de las
facultades del hombre. o no concibo una universidad auténtica, sino
como instrumen o de cultura para el hombre. 'universidad -e.xpresa
ugusto J. Durelli- es la comunidad a la que pertenecen todos los que se
ocupan del cultivo del hombre: Desde el Rector hasta el ayudante de
trabajos prácticos, desde el egre ado de la primera promoción hasta el
último egresado de la última" 1. El Congreso Internacional de nseñanza
uperior (París;1909) pasó por alto la más importante misión de la
universidad. e habló entonces de una triple misión: 1° una misión
científica: la Investigación desinteresada y el progreso de la ciencia· 2º
una misión profesional· 3° una misión de vulgarización y de formación
del espíritu público. Pero nada se dijo de la universidad persona.lista de
la universidad vocacional.
Elucidación académica superior de las vocaciones con sentido
comunitario· difusión y creación de conocimientos· enseñanza de las
técnicas cultura, educación de la voluntad preparación para la vida,
fu~ció~ so_cial· todo esto debe combinarse armónicamente en el espíritu
um ers1tano.
ólo obre el concepto de unidad orgánica de la cultura, sin
petjuicio -daro está- de la autononúa científica y administrativa de las
facultades, se puede dar un verdadero espíritu universitario. rge
desterrar hasta donde sea posible el profesionali mo. La universidad
debe primeramente formar hombres mediante la educación superior
brindar cultura y sólo secundariamente deb enseñar profesiones.
ncasillar al hombre en una profesión equi ale a encerrarlo en un cuarto
1

DURELLI, Augusto. J. R.tt.ista dt la U11i11erndad de Buenos Aim, Tercera Época ano I , p. 15.

15

�en donde a la postre se asfixiará. Cualquie~ especiali~m? ~partido con
carácter cerrado · le viene estrecho al yo vital. Las _d1sc1plmas ~uman~s
deben agruparse en forma arquitectónica y conforme a una 1erarqwa
interna y cualitativa.

2. Escuelas, universidades y academias
Hace ciento ochenta años, aproximadamente, Schleiermacher
distinguía tres niveles en la comunicación social del saber: la escuela, la
universidad y la academia.
~
. .
La escuela es una institución donde se ensena c1enc1a hecha en
otra parte; en ella se enseña en explicación apretada y dogmática los
buenos libros de texto y no se investiga.
a academia es una institución científica en la que los hombres
de ciencia se congregan para la mutua comunicación y el mutuo
comentario de sus hallazgos.
La universidad es la institución que enseña e investiga. u
enseñanza superior se mueve dentro del saber verdaderamente actual,
problemático y creador.

3. Lo que se enseña y lo que no se enseña
El saber científico cualquiera que sea su materia -matemáticas
biología o derecho penal- debe tener un "sentido" y una "significación"
en la vida del hombre que universitariamente lo posea. Hay aquí en la
mayoría de las universidades contemporáneas, un déficit de radicalidad.
Falta, también, una educación para la libertad: suscitación y
cultivo de los hábitos por los cuales es posible una convivencia pacífica
entre discrepantes. Hay déficit de diversidad, de orientaciones actuales.
D ecíamos que es preciso poner el énfasis en el hombre. Pero
como el hombre es su vocación, la universidad debe tener una estructura
vocacional. Sé de sobra que hasta ahora vivimos bajo el imperio de una
universidad profesional. Pero me parece que en el futuro próximo -si las
cosas marchan bien- el centro de gra edad de la enseñanza universitaria
se desplazará desde la fo rmación de profesionales y especialistas a l,
formación superior de hombres a la clarificación e impulso de las
vocaciones. o quiero decir que la tarea profesional de la universidad
tenga que desaparecer. E n buena hora que se enseñen profesiones y que

se en. eñen de la mejor manera. Pero esta protes10ne deben adecuars a
la. vocaciones per onalc . Y un,1 ocación p r. onal e. más, muchísimo
má · que una profi sión.
Toda auténtica universidad a pira a integrar en la unidad d la
vi ión sapiencial, la inYestigación y la n eñanza upcri r de la , erdad en
todo· u · a ·peer particulare . Quienes pretenden meter la tarea
universitaria a la carea política, de con e n la encia de la universidad,
como organización de la culwa y deforman u fin: la bú queda y
. ometimiento a La verdad, no al g b mame de turno -que m rece de-de
luego todo re pero- elegido po · el pueblo para apoyar . fomentar 1
de arrollo uníver icario, nunca para sojuzgarlo mrnlirariamente. De de la
míe má puras de la libertad brota la xigencia de verdad rota~
proyecrándo e hacia una int gración pl naria de la exi. tencia del h mbre.
Para ati facer cst anhelo, e prcci o que exista una in titución . uperior
de la cultura: la universidad.

4. Univer idad

politica

A la uni er ·idad le compet la d ncia política pero no la
activídad política. El a1te político no c rre p nd a la uniYersidad como
corporación ni a u miembro en cuant miembros de la comunidad
académica. [ aruralmente que lo univer ·itario · mayare de edad, en
cuanto ciudadano de un E ta&lt;lo Li n n que cumplir -como cualquier
otro ciudadano- con u deberes cívicos. Existe ia n ce idad de contar
con un tipo d hombre político univcr itario.
o quererno prec riizar la wliver idad eoclau trada' dentro de
·u ciencia. Mucho meno. deseariamo · la 'univer i&lt;lad miliLame" que
Ucva a u seno lo conflictos pa~ione de la plazuela. Hay una forma en
qu I uni r ·idad, abierta a lo problema de u tiemp , participa de ia
inqui tude · ociale , aceptándolas com un tema riguro
d u
c nsideraci · n ci nrífica. Jl sce e el caso de la ' uní er idad partícipe de
la uni er idad abierta a lo~ problema &lt;l la ép ca, p ro que no confund
su tarea y u t máti.ca con la politiqu ría d facción.

5. Inve tigación y docencia

17

16

�Inveságación y docencia son in ·cindibl s. uiene ponen en el
núcleo esencial de la univer idad la docencia, olvidándo e de la
investigación propician la rutina el automatismo y el anquilo amien~o de
la cultura. Quienes sitúan la investigación en el centro y la docencia en
los aledaños de la unive r idad fomentan la di locación y la de trucción
de la vida uní ersitaria. Gracia a la inve tigación, la universidad se
renueva constantemente e mantiene viva má allá d la~ oluciones
cómodas y amurallada .
E la eterna bú q ueda de fa actividad creadora del hombre que no
reposa defini tivamente n ningún resultado cultural. ' Busqucmo ·, decía
an gu tín, como quienes an a encontrar, y encontrare~o como
quienes aún han de bu car pues cuando el hombre ha termmado algo,
entonces e cuando empieza" (De Trinitate, IX c. 1).
l e píritu hununo está iempre má allá de su obra . Rutina y
dogmatism o on dos escollos que e pued n e ítar por la invcstigaci , n.
La enseñanza, que pretende estar a la altura de oue ero ri mpo, e · una
prolongación de la tarea invc. rigadora. E preci
forjar un ambiente
espiritual vi az incitante para que fa virtual personalidad del educando
se desen\Tllelva dentro de la máxima bjeti idad, dentro de La más franca
libertad académica, dentro de la · mejores re p n abilidade culturale y
profesionales.
Tráta e de buscar la conexión de rodo con co&lt;lo, de no confinar
la erdad en ciencia algun d articular la, facultad , n h1 unidad de la
cultura d poner en movimiento fecundo las tensiones. d hacer de La
universidad la conciencia más lúcida de nue tro tiempo.

6. Niveles
Hay un primer nivel d a.ignaruras indi p n a.ble, para c¡crc ' r
con decoro t , cnico y moral una profe ión.
l segundo nivel exige una nseñanza de problema . por lo
tanto de ignorancias. Se trata ya no de a ignatura ·, sino de cur.
monográficos d seminarios. T ráta e del saber no po, eído y posible.
Hasta ahora no hall.amo en Am érica Latina, por lo meno en la fase
de la universidad c11 transfor1tJació11 en un ni el profi sional d la en eñanza.
Pero vamo hacia una universidad de fase di11ár11ica: Inve tigación y docencia
en indi oluble simbiosis.

18

7. La masificación
La muchedumbr de alumno no con uruye una suma de
inclividualidade · per onales ino una muchedumbre homogénea. La
en ñanza ha quedado uniformada al nivel de la ma a.
La profe ionalización exclu iva y primaria es un grave peligro de
la univer idad contemporánea.
La indotación y la presión de cienos hábitos aciales on ocra
Lacra . Vivimos bajo el nefasto modelo de la uni ersidad napoleónica. n
puñado di persa de e cuela con lenguajes diver os, sin articulación
alguna no e no puede ser una auténtica uni ersidad.

8. ¿Univer idad o pluriversidad?
La fragmemación d la sociedad contemporánea se refleja en la
di gre ación de la univer idad.
La univer idad ex.i te y se ju rifica n la medida que ayud al
cumplimiento de las Yocacione per ·onale . Dentro de esa, vocac10ne
deben dar e, como uno de ·u ingredi nte
las resp cri, a
especíalizacione , profesionales.
fe parece ab urdo reducir la vocación a la proD ión. Y me
parece también U!'} con a. entido reducir la uni er idad a un puñado de
compartim mos profesionales, en vez de hacer de ella una in tirución al
·ervici de las vocaciones humana . :.ntiendo por vocación un modo
peculiar de pr pender a la plenirud, un conjunto de estimacionc y
preferencias gue indj\~dual:izan a la per nas un llamado a ser y a hacer
que ·ólo el hombre siente. Lúcida clarificación de la ,Tocacionc. , dentr
de la cultura, ante que capacitación profe ional. o se puede cumplir la
e pecializació □ profe ional in un pr ,~o de cubrimiento de la vocación,
in la pléyade de valor que orientan una ida ·in ad crrir la misión
personal, única, incanjeable, in ustiruible.
¿ ,órno comprender el diálogo d la ciencias e peciale con fa
sabiduría , in el in trumental filo ófico? Las di er a rama de la ciencia
forman un "c rpu ", un co m s, un sistema articulado no por m ro
capricho fama. eo ino por íntimo requ ·cimiento d su rrucrura .
De d hace alguno años he propu sro la in tauraci ' n de
cátedras c mune, a todo lo e ·tudiantes uniY r irarios. \ ntr p logía
filo ófica Ética proD ·i nal Te ría política, Hi t ·ia de la cultura; la
19

�convivencia en las aula , de técnicos humanista · el diálogo p rmanenre
entre la Facultades; la apertura a la filosofía.
Sé de sobra 9ue ha ta ahora vivimos bajo el imperio de una
universidad profe ional. Pero me parece 9ue en el próximo futuro - i la
cosa marchan bien- l cenero de gravedad de la en eñanza univer itaria
se desplazará d la formación de profesionales y e pecialista a la
formación superior de ho1t1bres, a la clarificación e it11pt1lso de las vocaciones. o
guiero decir que la carea profesional de la universidad tenga que
desaparecer. En buena hora -lo h dicho ya- que e enseñen profe iones
y que e enseñen de la mejor manera pero e tas profe ion s deben
adecuarse a las vocaciones per onale . Porgue la profe ion - 1emprc
las mi mas- se imparten a hombres concretos con u programa
individuale de eri tencia. D ahí la importancia del plan de
personalización del e, tudiante univer itario. Ha) que tomar en cuenta al
estudiante como un individuo y no como número. Hay que saber quién
es y qué es cada estudiante en ·í mismo; de lo que es capaz, de us
problemas, de sus necesidade , de u angu ria~ y presi ne , de us
complejos y po ibilidades. ¿P r qué la univer idad no le ha de a}udar al
universitario
n u pr blema emocional s, familiare . cxuale
estudiantiles. y económico ?. a modernas técnicas p ·ico-pedagógicas
pueden conformar y valorar i el e tudiante e tá bien orientado, si
necesita alguna materias supletoria para us estudios i e, tá adaptado a
u medi social, si su in eguridad es de índole económica si conviene
que estudie tal o cual materia' a nivel elevado".
El desarrollo ocio-económico de lo
pu blos r yuier
necesariamente de la inve cigación cientifica ) tecn lógica. o se trata de
un lujo, ino de una nece id.ad. Al estado le comsponde m1lizar 1111a política de
la ciencia. Pero la cimcia tiene s11 propia a11tonomiay s11 propio ,,alor. Es uni ersal,
aunque sus cultivadores no carezcan de característica nacionales. [á
gue por la certeza de u resultad · se di ringue por sus métodos y su
fines._Marcha por un continuo proceso de hipótesis) rectijicació11 .Y 1111eva conjetura.
~ ~empre el conocimiento se craduc en inv ntos Lécnico y realidades
pr~~tlcas. Cuando a Faraday le pr guntaron ciert día cuál podría er la
utilidad de uno de us descubrimie□ r , com t ' con altivo desdén: ~E
que se pregunta c_u ál es la utilidad d un run r cién nacido? Hoy
estamos un tanto distantes de aquella "ci ncia p r la ciencia' . La ci ncia,
~orno . to~a otra actividad humana, está al ervicio del hombre. La.
.10vesngac1onc
aplicadas pueden
conducu··nc)c., a 1111portaotc.

de -cubrimientos teonco . Esramo · e n ideran&lt;l
por supuesto la
in,·estigación en el campo d L'ls ciencia. natural , . Dc ·pués hablaremos
de la investigación en el área de la¡; humanidade y de la ciencias
sociale .
uel
dj ringuir -e la Úll'fsl~~ación básica o fimdume11te1I p11ra
(c n cimiento d l univer o y de ·cubrimiento de nue o: campo d
invescigac1on in sujeción a programa impue to y sin fin práctico
e pedfico), de la i11vestigació11 básica one11lt1da ( ctor predeterminado de la
ciencia) de la investigación uplicarla (objcri,~o práctico) d las operacio11es de
pnpuración técnica (adaptación ·i temática de 1 · resultado · de la
investigación i temática a la producción indu erial) .
_, l lugru· má, adecuado para la inv ~ ·tigación e la univ r idad.
Importa que el tado consagre en la medida de sus posibilidades una
parte de . us recur os económicos a la in,·escigací ' a. Los paí:es rrui
annzad dedican no11nalmente rná del 1% de ' t1 producto nacional
bruto a la investigación. i e recorra la libre iniciativa del inve tigador, e
obstaculiza el arnnce del aber. obre todo, en la esfera de la
inve tigación pura.
i la cultura y las profi i ne, no estuviesen en un e trecho
contacto con el incc ant ferm nto d la i..twestigación, la univers.iJad se
anguilo aria mu_ pronto. ada seria la enseñanza superi r, i no tuviese
hincada · ·u á,ida raíce en el uelo nutricio d la ciencia. La
inv tigación dignifica a la wliversidad y la alva de caer en la rede de
una mecánica ciega.
Partiendo de nuestra fid lidad a las mejores e encias
univer itaruis, podemos por el espírim de la investigación henchir de
posibilidade y de realidades a nuestra Al111u l,,Jater que se renovará en
nosotto y en la generacione qu n
u edan.

20

21

r

9. Ba e para la reforma universitaria
Atorní ricamente desparramada en un puñado de e. cuelas disper a~,
la uoivcr idad d be bu car:
aber, la implantación de materias
comune. verdad_eramente mu,,crsaJe , - ntropología filosófica,
Te ría política Etica profesional Hi toria de la cultura Raíc s

1. la uni&lt;lad orgánica del

�de la civilización contempo ánea- la apenura a lo fundamento
filosóficos·
2. debe fomentar e el diálogo interdisciplinario, gue e - má amplio
en la facultad gue en el departamento per gue deb obrepa. ar
ambas unidades académicas. Por ejemplo, en materia de
educación, hay que hacer que cLialoguen el pedagog ,, el filósofo
el jurista y el historiador;
3. hay que in, taurar la dcpartamentalizacióo .in abolir la
facultades;
4. el verdadero profes r uni ersita.rio tendrá que er el profes rinv tigador. Cabe xigir inve tigaciones originales, sin caer en
burocratismo. inguoo de lo tipos de investigación -prna
bá ica orientada, aplicada- puede ser ajena a la univer idad. La
uni ersidad ha sido es y eguirá siendo I lugar má adecuado aunque no el único- para la inve tigación. En codo ca o es ella
la que forma a Jo inve rigadore . i e recorta la libre iniciativa
del inve rigador e ob'taculiza el avance del saber. obre todo,
en la e fera de la investigación pura. i la cultura y la
profesiones no e tuviesen en un e trecho contacto con el
incesante fermento de la in e tigación la un.i ersidad e
anguilo aria muy pro□ ro. ada ería Ja en eñanza superior si no
tuviese hincada su habidas raíce en el uelo nutrici de la
ciencia. La investigación dignifica a la u11Í\Trsidad y la salva de
caer en la redes de una mecánica ciega. Debe fomentars 1 cipo
de investigación gue realiza la univer idad, que e· el de
investigación JJJedia. La gran investigación la r alizan lo institutos
gubernamentales: Instituto fax Planck, In tituto Rock fcUer,
In rituto Pa teur, Con ejo
upcrior d
Tnvestigacione
Científicas y lo con orcios de univer idad ·
5. reforma d la primera y de la egunda en eñanza;
6. e tudios selccti o , al lado de CUI o bá icos, para que g rmioe la
personalidad, para que florezca la vocación incanj abl ;
7. bibliotecas ágil que permita□ eguir el movimiento actual de la
ideas en las diver a di ciplina ci ntíficas. Laborato110 ,
aparato , clínica
ob crvat rio, y c lecciones científica·
debidamente organizadas y suficiente ·
8. becas para estudiar po grado en el país y en I extranjero;

22

9. desarrollo de lo
estudios p dagógico · para preparar
debidamcnt el profesorado uni\·crsitario. l. ) . emmanos
pedagógico. de ,-\lemania pucclen e1:vir de cjcmpl~- . ,
10. ala.ria d e ro:sos que p nnitan viv1r c.l la m\·e ·og:1c10n y de la
cát dra:
11. soluci · n al problema de la disciplina;
12. educación inr gral )' atmónica despertando en el alumno el
enrido del ideal;
13. Funci 'n s cial de la nni\~er idad e mo factor de eran formación
cultural;
14. unive sidad abi rta en la socicJad de masas;
15. nece ichd de la educación pcrmaocmc y recurrenre en la ci11dod
t d11mtil•1r,
administración prud ·ncial y eficaz del
16. plancación cicnáfica
si tema uni,~er itan .
1

La autonomía universitaria e , tan sólo, un punro &lt;le partida un
medio para la reforma univer. itaria. ,\utonomia académica, aut nomía
admini trariva, autonomía legi lariva y autonomía conómica -. i se
pudie e- permiten a la univer idad en ei'iar, inves~ difundir_ la
cultura, dar e ·us propios reglamentos, organizar. e func1 nar r aplicar
sus recur. o
conómicos en un plan adecuado y libre. Llbre de
im rfcrencia e taralcs y d · cualquier o a pr i , n d grupo. La
aut n mía puede ser s carnda d sde afuera d de dentr . o basta
que e té con agrada en el papel. Es pr ciso luchar por ella, pre ervarla.
Cuando un csrudiance ingre a a la uni, er ·idad, e de up ncr que
ab por lo m n , leer un libro y dar. cuenta de lo que lee. A la
univ r idad vien a perfecci nar lo hábito · mentale de tr, bajo y
reflexión, a realizar el aprendizaje &lt;le un mérodo, a aum otar su
conocimiento obre materias concreta. a formar u personalidad ética.
e trata, fundamentalm ore, de un trabajo dirigido con Yi ta - a una
formaci , n metódica. El contacto entre mae. tro ) alumno s
indi pen 11ble en la univcr idad. ¿ ómo fomentar. ele otra man ra el
desarrollo espirirual del educando? En este sentido, le s llamados
"estudiantes libre "
los estudiante por correspondencia no son
auténtico e tucliant universitario .
Todo lo 9ue sea a abar con la inestabilidad la ioc mprcn ·ión del
ambiente y la falta de medio. para la invc. rigación, s labor univcrsitari.1.
23

�positiva de primera magnitud.
'fenester es qu los dirigentes
universitarios inco1voren existencialmente la valiosa finalidad de la
investigaci, o bumanisti.ca y científica desint resada. AJ principi de la
autoridad dogmática hay gu opon r el pdncipi de la libertad de buscar,
xponer y examinar la verdad . De 1a armonio a coop ración entre lo
filó ofos, los human.i · tas y los hombres de ciencia depende en gran
pane, la fraternidad . la paz de la naciones.
má allá d la
inve tigación local y de la investigación nacional está la colaboraci ' n
int rnacional.

10. U ni ersidad

sociedad

La uni,·ccidad pu de distanciarse d la ociedad por no adaptar e
a la realidad dinámica y p agresiva, por no superar el conservaduri mo a
u1ttanza o por profesar un progresismo deliram . La uní er idad pu de y
debe transfonnar la sociedad de la cual surge, apuntando oluciones
económicas, políticas y social '. Trátase de una función oriema&lt;lora.
Cuando la univer idad funciona bien ·e convierte en la mejor
conciencia de la
ciedad en gue , ·ve. La exten ión uni,·ersitaria
prolonga en el pu blo la acción de la universidad. La falta de a istencia
económica a la universidad redunda directam nte en el petjuicio d ésta e
indirectamente en perjuicio de la sociedad. univer idad y oci dad deben
hermanar e má allá d la t' cnica, en una fe común n el hombr para
acel rar el procc o de desarrollo -mejoría per onal y cial- dentro de la
paz, la egwidad, la ju ricia el bien común.

pract1ca lleva a la educación a persona a quiene no alcanzan las
universidades preseociale y fonnale , impane educación al meo r co to
po ibl conduce hacia objeti · o - educacionales más prácticos y con
mayor ioculación al contexto ocio-económico de los de ·tioatarios. Los
m nsaje universitarios se transmiten a dista.ocia gracia a lo nu o
instrumentos de comunicación ocial, in un jeed-back inmediato.
La p dagogía ha reforzado sus aspectos científicos, mediante un
conjunto d ciencia conexas- psicología antropología, cibernética
lingüística- que requieren, po.r parte de lo maestto o morútores más
arte que ciencia al er aplicados en lo educando . Al definir la nueva
pedagogía --&lt;¡ue propiamente debiera llamarse a.ndragogía como el
sentido del proce o cultural que bu ca la eclosión y el de arrollo de t da
las virtualidades del er hemos vuelo al sabio imperativo de un antiguo
poeta griego: "Llega a r lo que eres" (Píndaro) .

La andragogía contemporánea en.faca al hombre como orM11is1110 inteligente
q11e c1ct1ía en tm medio sociaL Se trata de q11e aprenda a aprende,: e trata de
capacitarle para la propia y permanente actualización educatiJJa. 1 de fa aje de
l s curricula escolare freot a la realidad del mundo actual· lo nuevo
m di tecnológicos que flexibilizan contenido programas y método ;
La demandas de de arrollo global económico-social de los paí es
acapara la atención de p dagogo y educadore . El teleducador no
substituye la pedagogía del encuentro pero í libera al educador de
algunas tareas agobiante en una sociedad de ma as. _, n roda ca o

i11¡porta recordar sie111pre que la sabiduría es más illlportante para la plenitt1cl de
hombres y pueblos que la ciencia. e UUCJ.a un movuru nt de lo
universitario de avanzada hacia w1a solidaridad y una cooperación

11. E tructura y mi ión de la universidad abierta

educativa internacional.

El auténtico proceso de promoción humana en lo- países
subdesarrollado , sobre tod , requiere de la univcr idad abierta para
ayudar a desarr llar las facultades pot ncíalidade personales. ~nticndo
p r ~ducaci~n _no formal la actividad educacional si. t mática y
orgaruzada, e¡erada extra-escolarm nte, para proveer t:ip cspecificos
de ap~endizaj , a bajo e sto y para ubgrupos particular
de la
co~Wll_dad. La universidad abierta comprend
compen, a la
uru ers1dad formal en un contexto iruacionai anee un gran número d
~~u~a~dos en lo lugares en que habitan y abajan. e rienta hacia la
1llJciat1vas locales y comunitarias, po -ibilita llevar el aprendizaje a la

12. Significación y sentido de la educación permanente
En la base de 1a educación permane□ te e tá la de formalización
d la e trucrura tradicionale,. e concib la educación com un
continuo xi tencial que nos acompañad sde la cuna hasta la tumba.
preciso conciliar la educación general y la capacitación técrúca.
Para eso e requieren instituciones univ rsiraria de vocación
múltiple abierta a los adultos, al reciclaje periódico, a la esp cializaci ' n y
a la investigación científica. 1lientra la educación recurr me postula la
alternancia entre estudio y trabaj , sin uprimir el si tema e colar, la

24

25

�&lt;locación p rmanenre frece la cultura durante coda la existencia
humana, como proceso d una formación integral no e c larizada que se
extiende a lo largo de la v.ida.

13. Planeación y administración del sistema universitario
La vida universitaria marcha, in ludibl mente por fase que
repiten periódicamente: 1. íote i d la
lución in titucional r Jel
e tado actual para concluir con el enunciad de pautas gue guir; 2.
Di tribución del modelo s l ccionado para planear la educación superior
con us consccu nte estrategias para implantar y 3. E quema
indicativos para lo p ogramas de realb.aci ' n próxima, relacionad con
la e tructura ) la mi ión de la universidad en ' U afán d con oLidar e.
La plaoeación e la realización constante y comunitaria de
prev1 ion, en I proceso integrado de tornar deci ione ba ada en
informe fidedigno que impactan el porvenir. abe hablar df 11na
pla11eación cimt[fica cuantitativa financiera J' amiculor. Para ello , preci. o la
medición sistemática de los hechos la s paración de lo incidental, la
fonnulación d una teoúa explicativa y la verificación de la misma,
e itando idea. preconcebidas. •ntre la planeación acomodaticia y la
planeación utópica, yo tt,e hti permitido proponer la planeación pmdmcial
i rema y subsi t ma universitario de r cur os human (planeación
selecci, n e integración, capacitación y desarrollo, notificación control de
pers nal administraci , n d u Idos) no pueden er soslayado por la
actual teoría de la universidad pero nW1ca olvidemo gu rtcurso ,
humanos y planeación wuversitaria se integran, finalmente en una
filo ofía de la planeación
infonnación del recur
humano n las
in titucione de educación uperior. ~l encido final del si tema
univ rsitario del recurso hwnano e la dialéctica d h promoción - y no
d la destrucción- del hombre con ensibilidad comunitaria r con
de ti.no trascendente.

14. Universidad pro pectiva
i irnos en un mundo qu cambia, y que cambia rápidamente.
ovilidad d individu , de masa de simaciones. Tenemos cada ez
26

meno necesidad de peone
más nec idad de inventare .
la
enseñanza . uperior debe prom ver inventor s, auspiciar la investigación
fundamental Los abere · e desga tan y e quedan má anticuado aún
que las propia máquina . Los médico de 7 años por ejemplo, qu no
po eycran má. que los conocimientos adc¡uiridos en la Facultad de
Medicina de u época, no conocerían ni la ulfami.das ni la penicilina ni
los antibiótico , ni lo tran plante de corazón ni los radioisóropos, ni
múltiple y nu vos medi de diagnóstico o de terapéutica. Por eso, e~
preci o ofrecer una educación que forme hombres con criterio ci núfico
y no una simple ciencia epocal que caducará irremi iblemente. ' adie e
hace in estigador -apunta a tón Berg r- e cuchaad conferencias, ni
iquiera manipulando a la en un rincón del laboratorio, ino viviendo
en contacto con lo hombres que saben inventar o descubrir. En la
ami to a familiaridad del laborarorio e
donde se aprend n
procedirni mos,
descubre la eficacia de los método y por encima de
todo, e adquieren la cualidade morales que forman el espíritu
científico".
ecesitamos, en otras palabras una inv stigacióo abierta y
continua. ól el tipo d inve ti.gador
abiertos y flexible puede
adaptarse a la movilidad del mundo en que üvimo .
o e trata tan sólo de prever el futuro, ino de consuuirlo. La
universidad debe promover una en eñanza ' Uperior -docencia e
investigación- abierta activa, 'pro pecti a". I ada pu d hacer e sin
valor sin lucidez y in entusiasmo. unque el mundo cambia el h robre
continúa.
La aceleración de la hi toria es alg más que una crisis. in una
antropología prospectiva no cabe preparar a lo universitario para las
circun tancias y la siruacion s en qu puedan ver e emplazados. Con
muy buen ntido, nos dice Berger qu La universidad no e un fin en sí
misma. Está hecha para la ·da y , preci o que los tudiante pa eo p r
ella para de embocar en la exi tencia que
de arrollará fu ra de la
2
aulas de prácticas . Imp na má la educación que la in trucción. Las
prepara ione
trecbament
pecializadas caducan en uno cuantos
añ . El atiborramicnto in elecrual es un despropó it . Lo que cuenta e
la tranquilidad en el dominio de la técnica la imaginación creadora
com fuerza pr pul ora y como Yirtud vital, el espíritu d equipo 2 BER

,ER, Gastó n, U11it,ersitlad 1olm 111rin_¡ política. ·d.

27

"d. ladrid, p. 59-60.

�conjugando libertad , coordinación-, la aceptaaon valerosa de I
riesgo
el spíritu de iniciativa. En la universidad, no hay que olvidarlo,
e in cota -o debiera inventar - y se ensena a in entar. En ella nacen,
se exp rimeocan se c ncretan y valorizan la vocacione .
Ca i la totalidad de la iove tigación fundamental e realiza o las
aula univ r itarias. D no er por e ta inv ' tigación fundamental, la
inve tigación aplicada -poJarizada por I fin concr e t¡u per igu moriria rápidamente. Para reno ar tod un d minio d I aber, e
requiere una investigación pura más allá de un e trech utilitari mo. e
necesita la inYención a t dos lo nivele ·. ~l ingeniero y el t!mpr ·ario, el
capataz y el técnico pu den realizar invencione, . I
mvem no van
contra la naturaleza, ino a favor del hombr .
La nueva m dicina o el radar del pilot el jet l, t levüón a
colores expresan la potencia del hombre y se in tituyen en u bendici .
Pero son lo humani ta quien , confeccionan la tabla d lo valor , y
rd nan en lo po ible, u jerarquía. Ho •
habla d un humani mo
técnico . En un mundo fa. cinado p r la técrúca I enrid d I human
r sulta más indi p n able que nunca. En e te sentido la inve rigación
hwnanísti.ca tiene una indubitabl primacía pue, to qu lo má. grav y
deci i o problema s n lo que plantea el propio er human . Las
bumanidade no son una simple posición de un va to aber, ni la pura
erudición ni la brillante ret · rica ni el imple conocimient &lt;l la, lengua
dá icas. La humanidadc n brindan el entido de lo humano o no o □
hwnanidades. Legítimamente no cabe p ner el uni,,cr o de la t , cnica al
u.niver o de la cultura.
l hablar de humanism univcr:itario n queremo referirn , ,
primordialm nt , a l · bachillerato. humaní ·rico y a la carrera
humaní rica . "l humanismo univer al n
exclu iYo d la cultura
chísica ni de la cultura m deraa. Tra cicnde a toda la cultura aunqu
e nutra de 11a } a pira a la reatizaci 'o de un áp human ideal. o
hay razón alguna para gue e prive al ingeniero químic o al biólogo, por
cjempl d una vi ión en qu pr ,·al zca el hombre obre la naturaleza
el e ptntu obr la materia. Hay ra go comunes e ociale en lo.
grande. m delo de humanidad: grand
e critore, santos héro ,
arú ta eminente pcn adore egregio, . . . e
mod lo de humanidad
no· ayudan a rec nocerno y a comprendem m ¡ r.

15. La univer idad contemporánea a la bú queda de ella
misma

28

29

La univer idad stá en cri is. Pero cri is quiere decir simplemente
eran formación, cambio profundo, revisión a fondo de viejo moldes y
e tructuras. La no edad de las circunstancias pre ente&lt;:- pued o re umir e
n 1) acrecentamiento de la ma a del aber -de cubrimiento nu as
e peciali.zacione -; 2) acr centami oto de la ma a de e tudiantes (en el
tran. cur
d una vida humana, el número de e tudiant
ha
duplicado mientra que la población sólo ha aumentado en un 25%). e
r quiere má tiempo para formar un profe or de facultad que un
e tudiante.
E preciso organizar técnica ma ivas de oseñanza: trabajo en
equipos y lecturas dirigida en lo primer s años y en lo años uperiore ,
acrecentar la part del trabajo individual re tringir la lección magistral
Pu deo y d b n e tablecer e circuito diver ificado . Lo primero más
cortos y dirigido a los mejore e tudiaotes· lo otros al gran número.

16. La investigación en un mundo que cambia aceleradamente
Lo sabere s desga tao y e quedan más anticuado aún que las
propias máquina . Es pr ci o una educación qu form hombre de
ciencia y no una imple in trucción qu depara conocirni oto de la
época. Hay qu inv otar y en eñar a inventar o de cubrir la verdad. E
preciso est:itnular la imaginación creadora. Todo Uo bre la base d una
antr pología pro pectiva y de una univcridad dinámica. El pa o por la
aula uní ersitarias no e , no d be er, un episodio pa ajero. El
univer itario lle a la marca de su A/1110 Mater, la cooci ocia de qu l
aber adquirido en la uni er idad tiene una función social e importa
r pon abilidade ineludible e indel gable . Hagamo otos porqu lo
univer itario no caigam en la de ilusión
n l vado. u per ista,
por ncima d todo lo episódic
a noble pa.ión d universitario . Que
nue tra universidad a como una antena de or enhiesta y util cuyo
ápic capte
tran mira la má d licada vibracione d la cultura
univer al

�¿PODER SOBRE EL SER O PODER
DESDE EL SER?
Una rejlexión filosófico-teológica
Pro&amp;. Dr. Henrich Beck
Catedrático Emérito de la
Universidad Orro-Friedrich
Bamberg, Alemania

El tétmino "poder", en primer lugar, es entendido en un sentido social y
político. Así, significa la capacidad de imponer su ,~oluntad en una región
social y ejercer influencia o aun dominio. En este contexto, se habla de
un « poder sobre un grupo de hombres ». Un tal poder puede servirse de
medios materiales, psiclógicos y espirituales, y se dirige al ser de estos
hombres. Pero es seguro que no alcanza -como lo hace el poder divinola existencia fundamental de estos hombres, porque no puede crearla y
no llevarla. Sin embargo, puede determinar las condiciones y la manera
de vivir de los otros, y puede cambiar su vida en un sentido decisivo.
Esto es importante: cuando el "poder sobre el ser", así
entendido, es motivado por una disposición e intención egocéntrica,
encuanto que el poseedor del poder, en primer lugar, quiere sentirse y
gozarse a sí mismo en su propia "podcrosidad"; entonces los hombres se
sienten despreciados en su valor como sujeto-hombres, y abusados
como meros "objetos" o "instrumentos útiles" para cualquier fin. E l que
de tal manera se siente como "potente", no los alcanza en su corazón, y
va a experimentar, más temprano o más tarde, el fin de su poder. Esto

31

�ignifica: cómo la es ocia más íntima de ta "por ncia" e revela una
o 'cura imp tencia.
Pero cuando el agente, en u intención capital, quiere , ervir a sus
prójimos, ntonccs no puede imponerse -en el ca ·o gu no tiene éxfro
coa u acritud dirigida al bien d l otro, ti n que a eptar su límite y su
"impotencia' . Pero a la larga, u di posición e intención pr fundam ate
buena y llena de resp to frente al otro, no \~a a quedar dada- y
entonces como el auténtico rostro de um1 cal ' impotencia' • se r v la w1a
'p tencia' much mas e encial.
e pu de decir: él tiene u poder desde el ser. Pu , él e ncu ntra
en corre pondencia y annonía profunda con el ser de su prójimo v
tambi 'n con u propio er. r\.l c nrrario, en eJ ca o primer falta ~
legitimación de de el er.
Hegel, en u famo a ' dialéctica entre el dominador v el en1dor'
,
'
ha de crit
e te hábito d
la co ·as: el dominador cuand
egocémricamenre reprime al rvidor, en realdad e el .n1&lt;lor -p rque
tiene que entir temor frente a él (y frente a u pr pia conciencia moral); y a í, eJ dominad r e reprimido por su tem r. Y d esta man ra, 1
servidor es el dominador, realm ate.
Pero no se pr duce e ta proporci 'n diaJéctica, cuando ambos
lados se re petan mutuamente y se dan a cli posición el uno al otro. Pues,
ntonc~s el domin~dor I ued er y permanecer en r alidad dominador y
el erv1dor en realidad ervidor; e decir, co--sujeto di pue, to al ·ervir.
La proporción dialéctica entre ambo
describe una relaci , n
humanament pervertida una r lación inhumana.
El ejemplo más conveniente para u □ ral ']Joder dominio reo/" e la.
relación de Dios con el hombre: Dios quiere ervir a u criatura · Él
desciende, se enaj na de ~u divinidad y
hace hombre, y acepta el
fracaso d su e ~erzo y una última impotencia uya en la cn.J.Z. Pero, por
un tal renuncia d cada imposición de . u v luntad y &lt;l cada
dcll.lostración Je &lt;le u p tencia divina motivado por u resp · to frente a
la li~e~tad del hombre, Dio gana lo. corazonc · -de ello. que saben
percibir Y concebir lo que aquí ac ntec . El poder reo/ es el poder sobre los
rorazones- en cuanto el corazón habla al corazón. Y el e.rvicio reaJ e 1
ervicio _q~ vi n del corazón en cuanto el coraz , n responde al corazón
y el ·c1V1c10 s dad con amor y libertad.
poder

y rientándo e al prójimo canto má se abre la posibilidad de
ganar la libre concordancia del otro -y por e o e pu d vol cr a i
mismo de una manera má enriguecida-. ¡ uanto má- se té di pue. to a
gre, ar y alir de -~ tanto más pr fundamente e puede regresar a ·i

mi m

mimo!
Podría ocurrir una pregunta: ¿1 o ignifica todo e t un
idealismo, lejan de cada r alidad? La xperi ncia dol r as d la pra:·ás
&lt;l I contrari , parecen confirmar esto: no ha ' algo má intclig me gue el
amor -cuando e incero--. Un "p der r al obre el er" ólo t:icne l que
ama acepta la ' impotencia del amor' . "Pod r sobrr el s r" olamentc e
po iblc como "poder desde el ser' .

Aquí se mue tra una profunda vincuL1ción . trucrural entre
er: cuanto má se abstrae de 1 mism tra cendién&lt;lo ·e a í

32

33

�LA VERDAD EN LA
ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

Dr. Eudald , Forment Giralt
acedrácico de la. Facultad
de Fil •ofia y Ll;!tras
Universidad &lt;le Barcdona

1. La economía el bien común
La actiYidad económica que abarca la producción tran i rmaci ' n y
distribución de lo, bienc · materiale: y servicio que exigen todos ello
n c arios para conscgui.r, y d una forma má. agradable, I s fin .
inmediato de la vida humana. ·e explica p r la dimen ·ión c. piritual del
h mbre. orno ha indic, J el filó ofo español Antoni Millán-Puellc :
' olamenc n virtud de gue en el hombre hay e píritu puede dar en el
ser humano una cierta necc idad de co as artifidale , o ea, de cosas que
no llegan a cxi, tir, ni pueden tampoc er u ada in que funcione el
poder de nuc ·tra razón" 1
La economía también, c m t da otra acci\ida&lt;l del hombr e ·tá
sujeta a l e piritual y por t'lnto, también a sus ley s práctica , que están
exprc ·ada en la ley m ral. u finalidad última a la gu , tán ori ntadas
t da la l ye morale , la d t rmi.nó claramente aneo Tomá , al afirmar

1 \.

\lilhín- Puellc , Uxico /ilfl,ró/ico, Rialp, ~faJriJ, 1834, p. 531.

35

�que: 'Toda la ciencias y la arte
ordenan a una . ola co a, a la
perfección del hombr que e u felicidad -~.
Al hombre concreto e individWll, cuya dignidad ·e . ignifica con el
término "persona" l único que propiamence pued . er feliz, ·e
uborclina la econ mía. :\. cada p rsona má.~mo bien en la realidad
creada.. egún el quinate, lo má perfecto que hay en toda la
natural za"3, está rcfi ri&lt;la toda acá-vidad con , mica. Por e ta finali&lt;laJ
uprema de la iencia Económica pu de hablar ·e de
crop logía
Económica' .
La finalidad e ncial de la cconomfa, como acrivida&lt;L como
ciencia e incluso com
.isccma económico, de ~en·ir a la p r. ona
humana comporta el d estar también al servicio de la ciedad y para
ello la contribución al bien común. Como ha indicado fillán -Puell . , lo
tre constitutivo e · ncial del bien común el bienc ar material la paz
y lo biene culturale estructw.-ados o informados p r la justicia social,
contribuyen a la perfección d la p r na4 .
Parte del bien pro pi de las pcr nas e ·tá incluido en el bien
común. Gracia por tanto, al bien común la per ona pued con egui.r
grado de p rfección qu fuera de la ociedad le crian imposible de
alcanzar. na d la, do fi.nalidadc esenciales de la ociedad consiste en
proporcionar a cada persona la ambieotaci · n .,,v lo. insrrumento
ncce ario para que pueda alcanzar su último fin.
Cada per, ona está ordenada a su bien, a su perfección, n senti&lt;lo
objetivo, o a u ~ licidad n ntido subjeti o. El bi o ·up ·emo o últim
lo puede alcanzar con u conocimiento v con su voluntad. Este último
fin de la per ooa e un factor de unificación social, ya que e da tien n el
mismo.
i esta prim ra finalidad de la soci dad e cá relacionada con los
concepto metafí icos y tra ·cendental de unidad verdad y bien, la
egunda c n el primer conc pro trascendental d s r. Por l ·er personal
d_ 1 hombre, la ocicdad tiene w1a ·cgunda finalidad. u exigencia no
,1ene _d t rminat_la_por la imperfección de la per ona, 9ue n cesita biene
macettaJe y e p1mual gu no puede bccncr en . oledad, sino en la
ociedad. u origen e tá por la en la pcrt cción entítarin d la p rsona.
2 .'amo· orna , /11 Metapl!J.r, Prott11., l.
3/dem. 11m111r1 Thro!Of/llt, 1, q. 29, a. 3. in c.

~~;4_·.\Wlán- Pudlcs, C..ro110111í,1 J' libtrtad, :'\ladrid. Confederación E ·pañola de (
36

. ~J:1$

de ,\horro,

La pcr~ na ce rno max.1.ma p rfección, com la :uprema pa.m 1pacion
creada en I ac o de cr, neccsira expansionarse y comumc:ir. e; e. decir,
&lt;lar e a 1 • d más. Lo hace con las relaciones inrcrpcumalc · on lo.
distioros grado. d amor que implican y con la com,ccucntc solidari&lt;lad
con la. misma en la búsqueda del tin común.
Irúcialm nte, la ordenación a la unidad, la Yerdad ) el bien se
manifiesta en la per on, de un me d 1 potencial e 1mlcrerminado. En la
inteligencia p ·e · una t1.:ndencia natural a la Yer&lt;la&lt;l ) la rnluntad una
teod ncia también naLUral ~ti bi n. Para lJUe • e c. pltciren esm tendencias
e· preciso un dificulto ·o trabajo, especialmente mrerior ya 9uc ' ras
facultades actúan de u □ mo&lt;lo inmanente e íntimo. El bien común es d
9ue proporciona l.a ap.1cla: n ccsaria. para ello.
De la economía puede decir.e, por consiguiente, que está
suborchnada a la vid, inteiior de las personas. Pr r lo mi . mo, que guarda
también una relación directa con la Ycrdad y I bi n &lt;le la pcr ona.
medio para la con ·ccución de ·u finalidad última. El aprnYeclrn.miento,
la trnn~formación , distribución Je lo bienc materiales, la produccié n
d bi ne nuevo. , ) las rchcione económi as, que fa ilirnn , u u. o,
Ue,,an, por cll , al intercambio de ,·al res humanos, l)UL ·e r Juc n
fundamenta□ en lo, trascendentales Y rdadcro y bueno.
En estas páginas, . e expondrán alguna. de las aphcaciones )
consccu ocia de la ordenación de la economía a la verdad . . \l igual lJUC
el concepto trasccndemaJ de nrdad es inmcdiatamcnk antccior y
fundant en la génesi lógica de los trascendentales al cunccpr de bie~,
los principios prácticos, qu ~ se derivan de las relaciones de la economía
c n la tendencia humana a la verdad, . on má. bá:icos y originaJc que lo.
que urgen d u relaci( o con la inclinación humana al bien.

2. La eracidad
Por er personas, por tar dotados de razón } de Yolunrn&lt;l Libre,
todos lo hombre: buscan por naturaleza la verdad 5. ' e ha Jcfintclo
inclu. o al bombr por ·u relación con la verdad en su. d1snntas facl·tas.
El bombr sería' at¡uél gue bu. ca la · rdad ,b
, \demá. el h mi re no sólo . e icntc inclinado por la naruralcz, a
la bú queda de la Ycrdad smo también impera.de por eUa. .omo explica
50ccta

ris!Óleks

lJUI'

·•rudo~ los hombres lk~c;in saber" (1\lct,qiJ1rJ, 1, 1).

~I u, n Pablo ll, / ~de.r rl mlt11 11 I, 28.
3

�anto Tomás: "Toda las cosas hacia la , que el hombre icnte inclinación
natural son aprehendidas naturalmente por la inteligencia como bu nas v
. .
7
;,
p r con 1gwcmc, como necesariamente practicable." . c mo obligados
por ellas. La erdad la ·i nte como una inclinaci · n d
u propia
naturaleza la conoce como p rfecti.n y buena para él. y, por rnnto, como
un d b r.
Por narural za, l hombre tienen la obligaci · n moral d buscar L1
Yerdad, sobre todo las verdades últimas, la gue dan sentido a u vi.da.
Está obligado asimismo, a adherirse a la verdad hallada v a ord nar toda
su vida cgún la exigencia. de la verda&lt;l conocida ·
·
,\J cumplimiento d e"ta obligación e tá ordenada veracidad.
egún anto Tomás. es una vuiud guc Ll va a decir siempre la verdad r
manifestarse al exterior tal como se e. en le i.nterioi-9- Como virtuJ !~
veracidad es bligatoria moralmente p rgue ' 1hcch de decir b ,·erdad
es un ac o bueno y &lt;.: ro e · preci amente la ,"Í.rrud" 10 .
1 acto v raz es bueno porgue sigu el orden natural de la_
co. a : que tiene su origen en Dios, autor de 1a na uraleza, pue 'el orden
e p ctal de las palabras y las accion s exige que é ta sean confonn.e · a la
realidad qu
Itas expresan, como el signo
adecua a la cosa
significada'. ~l no Yiolentar el orden o finalidad natural es un acto
bueno, porque "un de lo ele.m neos l I bien com dice an ;\gu tin.
e. el orden. De lo cual se d riva 9u un orden detenninado constituye un
b1eo d t nnioado '. A todo bien corr sponde una ,'Ít.tud, una cmilidad
que refuerza ~ inclina~ión al mi. mo. ' Luego los acws humanos que
rengan una razon esfiecia! de bondad rcqLúcren, como di p sición a ello.

una virtud especial '

1•

Para la üda económica como para toda la actí,idad . acial, la
veracid_ad -~ una_ Yirtud necesaria, ', por tanto, obligatoria. ToJa
com~n1ca_c1on ·oc1al debe estabJ cerse ·obre la ,·eracidad. cgún ~anto
Toma , tn embargo pu de plantearse esta obje ión: ' E propio de la
7 anto J'om;Í5, .í11111n1;1 rt,ea/,¡~im:. 1- 11. 9. ')-1-. a. 2, in c.
gu.~~1 füsa\'e ~crn~nJc1 del \' alli: hnhla mdu.'&gt;o de fa ' fidelidad Je la \ 1:rdad'', (IUC Jdinc
:orno. h \'Oluntana, \,tal }' ..:omplcta dCTocton &lt;le una persona a b verdad". Indica d&lt;lcrná~ ljUC:
~~'I (idchdad a la. \:erda~ incluye la soli&lt;lari1L1&lt;l con las ntras pcrson:l!i o, mc¡or .11.in. e ,n una
e ~lllltdad de pro1r~o- (,\ gustin ílasan· h:m,in&lt;lcz del \ ', lle, rm1,1Jt, ti, l-il!Jsfl/1//. l11111r ,1 ffl
It1l,i~1~1w m11:o pro~rdilrflr,1 dn,1lvació11, 1\! 'x1co, 1 oncga ~düorcs, 1995, p. 95).
·
9C~. Santo romas, fo1n11111 Thro/11gine. J f- 1l. 9. 109, a. 3, ad l
IOS~tu T más, Sm1J11111 thcolo~wc, íl- 11. &lt;], 109, a. 1, in c.
l l /bid.. ll- 11, l!· 109, a. 2, in c.

38

justicia dar a cada cual lo gue le es debido. Pero por d cir la verdad no
paree qu s dé lo debid . como e verifica en las partes de la ju ricia.
Luego la ""eracídad no e parte de la ju 'cia ' 12 . Responde que: "Por cr
animal ocial el hombre deb a lo demás cuanto
necesari para la
conservación de la sociedad.
hora bien e nece ario para tal
conviwncia el dar mutuo crédito a las palabras y creer no dicen la
verdad. Y en e te mido adguier la virtud de la veracidad ci rta razón
de débito" 13 ·
La ,·eracidad tá relacionada con la ju. ricia, la gran virrud moral,
que e define c m la p rp tua y c nstante voluntad de dar a cada uno
su der cho" 14 • La Yirtud d la ,·cracidad con j te n dar al prójimo lo
ju t 1 c.1uc 1 e'- debido.
J a veracidad sin embargo, es · lo una parte de la justicia en
cuant gu J falta alguna Je las nota de la virtud d la ju. ricia estricta.
• s una Yirtud derivada o imp r6 eta, porque no po ee el débito estricto,
en este caso en cuanto a la ,-erdad. "La v"Í.rru &lt;le la veracidad conviene
con la justicia n dos nota . na en la alteridad. Efecti amente su acto
con iste en manife tar las co a propia ideas
pen ·amicnt , a otro
hombre. La segundan ta común es e tablecer cierta ig11oldad en la cosa ;
y la veracidad en efecto e tablcce la adecuación entre la realidad y su
~igno ".
De las tre nota típicas d la ju ticia -alteridad adecuación
exacta y derecho e tricto- la v racidad sólo cumple las do primera .
' o realiza la perfecta noción de ju ácia en el carácter de débit . o es
, ste en 11 v rncidad el débito legal propio de la justicia, sino un mero
deber m raJ gu xige p r cierra hone. tidad manife tar la verdad a otro
hombr " 1 •
La obligar riedad de la veracidad e funda por con iguieore, en
cierto deber de c municar la verdad po ·ída basado, a su vez en un
der ch no e tricto 9uc ti.ene el homb ·e a la verdad guc los d más
po ccn. La limitación d e te d b r d mani6 st1r v de e t derecho
corrcsp ndi nt de conocer la verdad e explica por [; distinta. e pecies
de v rdad s 9u
pueden manifestar.

l'2.IMJ.. 11- II, q. 109, a. 3, ob. 1).
13/hid. Il- ll. q. !09, :1. 3. ad 1.
14.'am Tomás, S11111111t1 '/1Jcologr,1., Il- TT, q. 58, :i. 1. ob. J.
IS/híil, TI- 11, q. 1()9, a. J, in c.

39

�, n p.rim r lugar, la verdades universal - o científicas guc on
bienes c mun s, no son bj to de la eracidad. u verdad e m.anifie ta o
puede mani fi tar e por llas mismas, por su evidencia inmediata o
medita. o necc. ita la fi en el te timonio d l 9u la e)..'j)fesa. Corno
indica el 9uinate: "La erdad de la doctrina en cuanto e.xpo ici, n de la
verdade que son objet de determinada ciencia no pert n ce
directamente a esta virtud. i en cambio, pertenece a ella la Yerdad por la
qu 'no rnanifestamo al xterior en palabra y hechos tal como , mos
interiormente, ni má ni menos' (Ari tótel , Étira, IV, 7. 4)" 16.
n la, otra verdade las Ycrdade. ingular s y contingente que
penen ceo a la intinúdad de una persona . que n son conocida por las
d má sino sólo irunediacamcnte por quien la expr sa, y 9ue para
asentir en . u verdad es preciso creer en el qu la manifi ca hay que
distinguir. E. tas verdades pued n afectar o no al qien común. La mayo.ría
d erdade' económica.. 9ue no pertenec n a la iencia Econ 'mi~a en
cuanto tal, pertenecen a ta d clase de verdad s. •
i la verdades singulare. y contingente n afectan al bien
común, i son totalm me privadas tampoco e ·tán . ujeta a la Yirtud de la
, eracidad porque n hay ninguna obligación de manifi statla a lo
d más. Explica an o 1 más que la intimidad puede ser conocida n sí
mjsma o en el modo d 'con c r los pen ·amient conforme tán en el
nrendimiento y los af cto. como e tán en la \ oluntad r de e ·re modo
solamente Dio puede conocer lo p nsamientos de 1 . ·c raz nes r lo·
afecto de la voluntad. La raz, o
porgue la Yoluntad d la cri~tura
racional no e tá sujeta más c¡ue a Dio " 17 .
De de el ámbiro teológico, xplica amo Tomá gu : En e ra
vida, un hombr no conoce el I ensarnienro d otro, p rquc se lo
estorban do · ob táculo : la opacidad del cuerpo y la v luntad, qu recata
u, secreto . el primero d sapar cerá n al resurrección y n exi, L en I s
ángeles pero el segund permanecerá después de la re urr cción r eAiste
actualmente en lo. áng le ' 1 •
•
. . _ , lo Dio tiene el derecho y el p der a pen tra.r r juzgar la pr pia
LUnnudad de cada hombre.
har obligaci · n, p r canto de manifc · tarla.
ada pcr ona pose el der cho al re pct de su intimidad, \' no tiene
obligación de manifc tarla a lo- dcmá . Cuando
la confía a· ma3 en la
161/,it/.. 11-ll. q. 109, a. 1, ad J.
17 lbíd, l. q. 57, a. 4, m c.
18fbiii, 1, q. 57, a. 4, ad l.

-+O

confid ncia ami t s, n desaparece el &lt;ler ·ch • únicamcme ·e comparte

· . .da d 19 .
1a mtillll
Las vcrdadc ingularc · y e nringcnt s, que perteneciend a la
incimi lad personal, son rnmbién públicas. por afectar al bien común, en
cambio, están sujeta. a la \'lftud de la ,·eracidad. .\ pe ar dr :u
, ingularidad o son Yerdadc pm·adas, ·ÍJ1( públicas, por e car
c ntcnidas en el bien común. J o &lt;lcmá. Licn n el derecho de conocerla
y tiene, por canto, 1deber de darla a conocer.
_
Explica el .\guinate re. pece a es Las ,·en.Jades smgula r . y
contingcnt que p nenecen a1 bien común, lll.11.'. ' · n &lt;le tal narur, leza
qu d hombre está obligado a manife carla· c_n d m Jmenro que en ~~1c
llegaren a , u conocimiento· por ejemplo s1 afectan a la corrnpc1on
espiritual corporal d la multitud, i han de causar d, iio grave a alguna
p rsona o pre ducir algún orro fecto parecido. En estos asos, ~ Jo el
mundo está bligado a revelar el hecho. ya por medio &lt;le re. tlmomo o e.le
denuncia y la obligaci &gt;n del s cr t no puede prevalecer aquí e nrra este
d b r, porque entonce. ·e quebrantaría la fidelidad que se debe a o os '.
obre las -verdades íntimas pri,,a&lt;la , J.ice eguidamcnce: " tra ·
· ce los hecho· son d ~ 1.al índole que no hay obligación de rt:Ydarlos r
entonce puede uno estar ol ligado a silenciarln , p r cuanto qu se han
conocido bajo cerero. Y en este , upuesto nadi puede er compelido a
quebrantar el secreto, ni siquiera por precepto &lt;le un .uperior. puc to y_ue
e1 guardar la palabra e de derecho natural, y nada pt~ede . cr preceptuado
al hombr contra aquello yue es d derecbc natural''-º.
·
En e t s ca, o , la obligacion e.le procurar el btcn comun y de no
atenrar contra el mismo predomina obre el c.lebcr de la fiddiJaJ. De
manera que: ' reYelar lo . cerero~ en pctjuicio de w1a persona e~
contraria a la fidelidad, pero no i se reYdan a cau. a dd bi n común, el
cual . icmpre debe ser pr fcrido al bien particular. Y por ·co no c. licito
recibir ,ccrctn alguno contrario al bien común" 21 .
Cada per ona tiene la obligaci, n d pro urar d bien común, }
para ello, necesirn conocer los medios gue llevan a esrn fin. Pm
19 Cf. Je u: ,are.fa Li,pcz, /.as dmdu,s l111111t11ms m S1111!0 Tom,i ,Ir lqu11111. P.tmplr,na. fa111~.1. 11&gt;-9,
pp. 1.31-132 y pp. 108-21l
20. :mtv Tom:ís, J11111111t1 Tliwlor.:.111c, 11-11. (¡. ~n, ,1. 1, .111 2 l:n cambio: "\11lm .1yud)o, la hu~ (jllL
se han coufuHlo al ·accrd,1H. t·n $ uctCl e.le confr~tc'in. ,·n mam.:r:i ,il).\u!l~ Jd&gt;L cs1c prn1ar
1csamomo. putsto que: el no a ·ne coooe1mic:n1,, e.le los 1111s111t1~ como homh1 e:. ,m,, .:11mo
nurustro Je Dios, y c~ m, }''1r el ,-incu.lo e.Id sacr.um:nw que cuak¡u1tr pr&lt;'ccpt11 h1m1Jnci'' ilb1d.).
211/,lil.• 11- 11, q. 68, a. 1, ad .

-1-1

�con iguiente. n cesita con cer todo Jo qu atañ al bien común. e tiene
der cho a 1a \T racidad de los d má., al conocimi nto de la verdade que
expresan h cho
público
y que at eran al bien común,
indcpenclienr rnent que u. autore quieran o no mant nerl
en
, crcto por , u carácter ingular e íntimo. En cambio, n e ti n , tlcrech
a conocer lo que iendo privado no arañ al bien e mún, y por tanto, e.
líci o que ·e mantenga en seer to.
e ti n el d ber de rcv !arlo.

3. La mentira
El vicio por exc ·o que e op n a la ,·eracidad es la Yiolación de
1 se reto ·. El vicio por defecto es la mentira. anro Tomá rncu ntrn
tre I mento: en la mcnti.rn: " nunciado de algo fal o. volunrad de Jecir
tal falsedad e int nción de engañar".
La falta &lt;l adecuaci ' n ntr la palabra y el peo amiento del gu
habla e 1a "fa] edad material. por el dich fal
.
s t dada un mal
moral, porgu puede . er d bida a un rr r inYoluntario. o habría
entonces pr piamente mentira, ino equivocación.
l de. co de pervertir del orden natural de la · palabras que on
exprc ·ione d lo · pr píos pensami nto s la "falsedad formal porque
dice con voluntad con cient ' . En lla e tá el mal moral de la mentira.
La int nci ' n expresa d engañar a otr , que está ya impücita n l
?e ac~~rdo entre la palabra y la idea e, la ' fal edad et cÚ\'a, p r la
mtcnc1on de engañar . Para qu exista la razón fonnal de m ntira no e
nece ari t]U • · d · e ta intención, que e quiera rngaiiar e. pliciramcnre,
•~i que ésta tenga éxito, que el otro qu ·de engañad , porque ' s la
tal ~ad t rmal o la ,. lunrad e.le ounciar alg fal o la gue propiamente
con ' tttuyc la menura. De ahí la etimolo ía de la palabra m ntira: mentira
e · lo que s dice 'contra la mente' 22 .
La intención de engañar, qu , de ·prende de la mcnura es
accid mal, y como toda intención puede agra,·ar o aLenuar la
culpabilidad. per ne m di.ficar la maldad d la mentira imcmamentc.
De la_ do. intenci ne · desordenadas que s dan en la m •ntira la gue la
c nstttuye formalmente e la de "e.·prc. ar algo faL o". La era intención
' la de cngaúar otro como consecu ocia &lt;l tal falsedad ', por · r el fu~
del ag nre Y no 1 del acto no e. e. encial a la mentira. Por eso, la.

22Saoto Tomas. S11111111a Tl1t0Mp11,, 11- 11, e¡. 1JO, ,!. 1, m c.

-1-2

· tenc1·o· n de r creído, sino la de
m ntira jocosa ea ]a · qu oo h ay rn
divertir on menara ·.
i e da la prim r int oción la de di nanci,1 de la palabra. con
el entendimiento, hay ya mentira. D ahl gu
i un die una faL edad
formal con intención v conciencia d m ntir, aunque en sí • a v rdad cal
acto, desde el pumo cÍ vi, ta de la voluntad ) de la m ralidad, contienen
en , í mi! mo falsedad y ólo oca. ionalmente la ,,erdad. Pertenece: por
tant a la ·peci d mentira'. Por exi~tir falsedad formal, hay mcnnra.
En cambio n oLr ca o opuesto: i uno xpre, a algo fal o
pcr creyendo que c. Yerdad, e. una fa! edad material no f~rmal porgue
n es proferida con int nción. o alcanza, pues la razon formal d '
. '.
m nara
Cuan&lt;lo ·ólo
&lt;la la segunda intención p ro ,in la primera, in
la fal edad formal no hay mentira: "querer engañar a otro haci 'odo~e
cr er lo que es falso no e · propiamente mentira sino cierta con ecu neta
de la rrú ma' 23 . ería el ca o en el qu conociendo la de c n fianza d 1
otr
e afirma la erdad para engañarle, . a que e ab que la tomará
por fal a. o hay mentira, p ro í u consecu ncia: el ngañ . , .
La mentira e intrín camcnt mala. 1o e mala umcamente
porque e, cá prohibida, ino por u propia esencia. La menára p r
pequeña gu
ea, quebranta I rd n natural d la palabra, com
expresión d la id a, y e to e intrín ecament mal . 'La mentira e mala
por naturaleza, p rqu e un act que recae . obre mat ria indebida; puc
.iendo la palabra igno naturales d las id as, e antinatural ' fuera d I
orden &lt;l bido el ignifica.r p r una palabra o ge to lo que no se tiene en l
.
,24
pen arruent
.
xi ten otro cuatro vicio relacionado , con la mcoára. -- 1
pnmer e la imulación que consi te en "m ntir e n l hecho ' .
Explica anto Tomás qu 'Lo igno. cxteri re n
ólo on las
palabra in también l h chos.
como e pone a la veracidad el
decir una e a contra u pensami oto, que s 1 gue con tituye la
mentira, igualm me e. contrario a la veracidad manifestar con hecho
acciones lo conrrario de lo que uno en realidad I cual e pr piamente
la imulación'.

231bíd. "El de~t:o de engañar es consecucnc1a del aan de mentir, al margen de al e enc.1a de ésr :
lo mí moque l efecto no es de al tsencia de su causa" (!bid. Il- 11, q. l JO, a. 1, ad ).
24/bid., ll- 11. q. 110. a. 3, in c.

43

�En cuanto se falta a la veracidad la ·imulación e· mala. 'Lo
mismo da mentir con hecho que con palabra . Luego como toda
mentira, tanto la erbal como la de otro. signos xkrno , . ca pecado,
también toda imuJaci · n es pecado"25 . · d, ·ene, in embargo, que corno:
"La mentira se da cuando se expre a una co a fal a pero no cuando s
calla algo verdadero lo cual e licito alguna vez. Paralelamente la
imulación exi te cuando se manifiesta exteriormem algo contra lo gue
u~o realmente e pero n cuando se omite la ext riorización de algo
exist nte. Por lo tanto, e pueden ocultar lo pecado sin caer p r eUo en
la imulación (...) para evitar el escándal del prójimo'' 26

El segundo e la hipocre ía. iguiendo a an

gusún, explica el
.AglllO~te que el término proviene de la má cara gue utilizaban los
com ~han es _p ara ararentar qu eran otra p r ona. 'La hipocre ía es una
especie d 1mulaaón, per no de la simulación en g o ral sino de
aquella a particular gue finge otra personalidad distinta d la su 'ª
p~ pia, corno el malvado que quiere pasar p r hombr d bjen" 27 . La
hipocre ía puede identificarse, por ello, c n el fari cí ·mo.
El tercero es la jactan ia que con i te ca n alzar a í mismo
con , u propi~ palabras, como a los objeto que e quiere 'lanzar' 1 ¡ s
se les le a pnruerameme. El ele arsc a í mismo e realiza cuando uno
~abla de .í por ~ncima de lo gue e en realidad" . Precisa que hay do
tlpo de Ja~tanaa. _ _1~a cuando s obrepa a no el val r per ·onaJ
'erdadero, smo la op1111on que comúnmente e ti.ene de u alor (...) Otra
manera es cuando . e excede en la alabanza el valor p r. onal y
verdadero .. La jactancia en entido propio · esta en la que s guía por el
va!or prop10, p rgue "como · te último valor real e más importanre que
la 1de: que p~cden tener de uno los demás, dedúce e que la jactancia ,
da.
prop~nc~tc cua11d_o uno e n ·al.za por encima de lo que en
realidad e , mas bien que ciando se en alza y sobrepasa la opinión gue
comúnmente de él e cien " 28

.

?1ª

_ , ,,Por úl~o, el ~uano es la ironía. En eJ lcnguaj conieme, por
, tro~ e enttcnde al igual un tipo de recur o retórico que coa i te n
decu algo de tal manera que s entienda
e continué de fotma di tinta
a la que las palabras primeras parecen .indkar: el lect r por tanto debe
25/bid. ll- 11, 9. 11 ! , a. 1, tn c.
26/bíd. LI-JJ. q. 111. a. l, ad 4.
27fl¡/J. II-ll t¡. 111, a. 2, in c.
28Jbíd. 11- ll. t¡. ll2, a. J, in c.

efccruar una rnanipu1ación emanuca que le permita d cifrar
correctamente el men aje ayudado bien por el c ntexto bien p r una
p •culiar ntonación del discur o (...) a ironía pre _u~~nc siempre e~ el
de cinarari la capacidad de comprender la desV1ac1on entre el ruvel

.d

,,29.

uperficial y el niv l profundo de un enuncia o
,,
_
Coa e te significado, la ironía supone por una parte una acnrud
mental, en la gue la crítica el e. ceprici mo y la comicidad d~ ·cmp ñan
un papel impottance · por otra "J a ironía e caract riza
el aspectr _
&lt;le la simulación, a través de] cuaJ el emi or habla an e el publico como L
upiera más de lo que dice o igualmente, como i fuera completamente
ignorante' .
o puede con idera.r e como m ntira, porque c. un tropo, un
cambio de una cxpr ión p r ra. La ironía c. (...) ub ritución de la
xpr ión propia p r la con aria. e dice preci am me lo contrario de lo
que se pien a pero de t.al forma que el oyente o lector pueda reconoc_cr a
partir del c ntexto la verdadera intención &lt;lcl hablamc. Como el p bgro
d malentendid? ~ mayor, ~l au~~~lr cura indicar · ñale contexruale
para el reconocuruemo de fa Lrorua .
amo Tomás J nomina ' iro1úa" a una ·pccie de fal a humildad,
a un cipo de mentira.. fü,1Jlica que 'uno se puede rebajar a sí mi ·mo de
do modo . Primero salvaguardando la yerdad pero callando las buenas
cualidades pr pia
mani~ stand
tra de m nor .impo1tancta que
31
reaJmente po ee ' . Esta omisión no con tiruye la ironía pu s no e
miente, ioo que no e marufiesta toda la v rdad. Ya e ha dicho qu no
hav mentira 'cuando e calla algo verdad ro" 32 . Tnclus
pu de
co~ iderarse como una modalidad d ·humildad, la virtud gue mod ra el
de eo desordenado de la propia excelencia. tra vece , puede e rar en
conexión con el ici d la pu ilanimidad, una excesiva de confianza en
sí mimo.
•n cambio, con la ironía e va contra la verdad, porque no e
omite parte de lo verdad ro sino que e dice lo contrari . · mo añad
Santo Tomás, otr modo d r bajar. e a í mi mo es 'no respetando la
verdad· a í cuando
afirma d í un defecto qu n e cien realmente

?º~

29A. l\farclm c r J. r orracldl.l , Dirao11an·Q dr rr:torira. critica y !mni,10/ogia litmma, Barcd on~ t\IJCI,
1997, p. 221.
30K. 'pang, F,1,,d,m1tntfJS de ret6rica literaria ¡ /111bliataria, Pamplooa, EU1 : .-, , 199 1, 3" cJ ., p. 2 19.
31 anto Tomás, S1111111111 Th((;/ogi.i,, ll-□. q. 113, a. 1, u, c.
32/bid.. 11- 11. q. l 11, a. 1, ad 4.

45

�cuando se niega po eer una cualidad contra la realidad mi ma. Entonce
e erdad ra ironia y iempre importa pecado" 33 .
,\dviert el guinate que 'la mat ria de la mentira irónica r d la
jamancio a s la misma tanto i
oral como i e figurada, pu ~o qu
amba adulteran la verdad obre uoo mi mo. egún ro su gra,·edad
la misma. Pero frecueotement l motivo de la jantancia s mal vil por
ejemplo · el deseo de lucr o de gloria, mi nrra que la ironía pretende
evitar aunque de modo no rect la pr ten i ne· ofensi a para otro .
Por e. t (...) la jactancia e p cad má grave qu la ironía. in embargo,
puede dar e una ironía por distinto motivo, por ejemplo, para engañar y
hacer daño en cuyo ca
s pecad má. grave la ironía ,34 .
Podría parecer qu con Ja ir nia
evita la . oberb.ia, "el de o
35
inmoderado de la propia excelencia' .
es a í, porgue " adie c.lebe
cometer un pecado para evitar o o. Por lo mi mo, no • e dcb mentir de
ningún m do para evitar la sob rbia" 36 .
Ta divi ión de la mentira la realiza anro T má no por el objeto
o el fin mi mo de la acción que s iempre malo sino por la intención
que le añade el ujeto. 'Puede diridir la mentira p r el carácter que
?ene de culpa ~á_ o ~eno gra e egún la circun rancia. · el propójw
mtentado ~~ decirla. 1 profiere con I de
de daóar a otro e agrava
su culpabilidad. Tal
la mentira llamada pernicio a. n cambio, e
m nos grave cuando se ord na a conseguir algún bien va ea un bien
deleitable y entonce s da la mentira j cosa; ya . ea un , bien útil para
ayudar a otro o ~ara 'Vitar algún peligro, 1 qu puede e n guido la
mentira oficio a" 7.
n la tres clase de mentira
manci ne u carácter
intrin ecamente mal . in mbarg , con resp ero a la mentira fi.cio a,
cuya intención e, un bi n, paree que ea moral, tal como e intenta
pr_ bar en la siguiente bjeción: '
debe e ·coger I mal menor para
evitar una mal ma or, com el médico amputa un I razo para que no
eofi rm odo el cuerpo. Ahora bi n, hacer cr r a uno algo fal e un

33lbíd.. 11- Il, q. 11 3, a. 1, tn c.
lbíd, L1-íl, q. 1 l3. a. 2. m c.
35JMJ., II-íl, q. 162, a. 4, tn c.
36Tbíd., TI- TI. q. 113. a. 1, ad'.
37/bid., 11- U, q. 110, a. 2, tn c.

mal menor y_ue el homicidio. Lu go e licita la m ntira para evitar yue
alguien cometa un homicidio y para salvar al otro de la muen ' .
La objeción no e pertinente a la ilicitud de la mentira, porc.1u no
es lícito jamá elegir un mal menor para e,·itar otro ma ror. unca hay
que intentar inducir al mal. Como re pande l quioate: "La mentira
n sólo
pecad por el dañ que cau a al prójimo, ino por el d sorden
que implica eo í mi ma. Pero no e debe u. ar de un medio ilícito para
d fender lo · ínter e d 1 prójimo (...) Por lo tanto no
lícito mentir
para evitar cualquier p tjuici a tro.
pued no obstante, ocultar
prudentemente la verdad di imulánd la 39 .
Toda mentira e n í mi. ma e intrio. ecamente mala. Como lo
malo de suyo no puede hacerse jamá , independientemente del b neficio
o daño que le siga, la mentira no puede decir e nunca bajo ningún
pretexto. inguna circun rancia p rmite ju. tificar u i.ntríns ca maldad.
Ientir e ir c otra la natural za d la e municaci · n humana querida por
Dio . Por p rvertir 1 orden natural del l aguaje establecido por el
mi, mo Di
la m ntira va contra Dios. Lo malo de uyo no pu d
hacer e jamá , cualquiera t¡uc sea J beneficio que pueda brener
1
daño qu e pudi ra alejar.
Esta t .i moral · rcfi re a una v rda&lt;lera mentira. Puede haber
expresiones falsas en í misma p r que al utilizarla n se mi, ore ya
que nadie la entiende al pie de la l tra sino n otro sentido habitual que
e el que ha querido cxpr ar el que ha hablado. Tal e l ca o de la
figura retórica de la hipérb le que con ist en 'emplear palabra
exagerada para e}..-pre ar una id a gu stá más allá de lo · límite de la
ro imilitud 40· orno por ejemplo, la xpr ión: "hace un iglo que no
te Yefa .

E ta regla sobre la m ntira. iempre qu ·ea una autentJ.ca
m mira ·e basa en que lo que e· malo iotrin ccamente o por í rni-lno
no deb hacers jamás. o hay ningún fin que ju ti.fique un mal. i para
alvar a una per ona inoc ntc, ni Yitar una gran catástrofe, ni para alvar
la pr pía vida. l fin nunca justifica lo medio .
unca e licito menúr pero hay ca ione. en que e licito cuitar
la verdad, y hasta obligatorio, tal como ocurre, a ,~ ce , en la llamada
restricción mental
xi ten frase
qu
al igua) que lo términos
38lbíd.. 11- U, q. 11 0. a. 3. ob. 4.
39Jl/l(J. , 11-JI, q. l 10, a. 3, ad 4.
-m . l\larchese }' J. f-o rradellas. Oi«io11ario de nMncu. m'flra r tmm110/ogit1hitrmi11, np. iit,. p 198.

46

4-7

�equívocos pued n tener un d ble significado. Por ejemplo: 'He vi ro
comer un pollo". e denomina anfibología J e define como "un
enunciado ambiguo interpretable de dos modo
djferemc ,,4¡.
onnahnente de lo dos enti.dos uno es el má corriente o habitual. La
re tricción mental e una e pecie de anfibología 9u consiste en dar a la
ex pre ·ión ambigua con nue ·tra mente el sentido di . tinto al más patente y
usual. Por ejemplo, si a 1a frase "Te digo que no lo sé . e le da el sentido
de 'Te digo la iguieme palabras: no lo sé se hace una rc:tricción
mental.
Puede ·er de do. da es. R tricción puramente m nta~
anfibología interna, cuando no e deja ningún indicio para conocer o
de cubrir la anfibología. l ·emido qu le da 1a mente gueda rocalmente
oculto. Por ejemplo decir: 'no lo be cogido' , queriendo significar: "no
le he cogido con 1a mano izquierda . Restricción ampliamente m ntal, o
anfib l gía externa cuando el encido que
le da n sólo es interior
ino gue pu de er percibjdo por los demás porgue ólo e ·tá limitado
por la intención. Por ejemplo la fra e " l director tá en una reunión',
que puede entender e como no pu de recibirle' .
La re tricci 'o puramente mental no es nunca lícita porque
sencillamente una mentira. La palabra en este caso dejan d significar
por sí mismas lo pen ado. i fuera licita , tll re tricción e podría mentir
siempr . En cambio, la r tricción ampliamente m ntal no
lícita sin
cau a justa. La razón e porque el oyente, aunque pod1ía descubrir el
cntido utilizado, normalmente □ o presta atención y sufr un engaño. i
fueran lícitas siempre la re tricci nes m ntaJe , se baria imposibl la ,--ida
conómica y social, porqu siempre se sospecharía de engaño y de
fraude.
La restricción mental puede ser lícita, si hay una cau a ju a y
proporcionada. En - t caso e está ante una cau a buena con un d ble
efecto: uno bueno y tro malo. Hay un acto bueno la con onancia de la
palabra con el p n 'amiento, per que produce un doble efccro: uno
bueno ocultar la verdad por una cau a buena, guardar un ccreto
proE ional· y tr malo: el engaño probable del oyente. La licitud dcrí,·a
de la aplicación de las regla morales de lo actas llamad s voluntan
indirectos".
El acto oluntario indirecto o volun ari en su cau:;a es el propio
de aquella acción que siguen dos efectos: uno bu no y ocro malo. Para
llbid., p. 27.

48

que sea Lícito 1 oluntario indirecto; e · decir para 9u no ·ea imputable
el d cm malo a quien pon la cau a indirecta, deben ob ervarse cuatro
regla :
Primera: La acción áene que er buena en ·í mi. ma indifer me. Regla
que e una con ·ecuencia del sigui me principio: 1 unca es lícit
realizar accion s mala (mentir, , a hornar ...) para alcanzar
efe.eros buenos u óptimos. o e puede hacer el mal para lograr
un bien ( 1 fin no justifica los medios). Por ejemplo, robar para
dar a lo pobres.
egunda: El efecto inmediaro primer tiene que ser el bueno no el
malo. Para alguno , i . on al mi mo tiempo, con tal d intentar
el primero, son lícito . Por ejemplo al bombardear LJaa ciuda&lt;l
destruir a culpable e inocentes.
Tercera: Debe intentar. e únicament el efecto bu no
limitarse a
permitir el mal . ólo se permite de una manera indirecta . con
de agrado. i ·e intenta un efecto malo a a:avé de uno buen ,
es un acto inmoral y perver o. Tamp co es licito intentar lo
dos. , oica y exclusivamente hay que intentar el bien.
permít
el mal , porque es inseparabl del bu no per con di ou to y
de agrado.
Cuarto: Tiene que exi ti.r una proporción del bien que se quie ·e lograr y
l mal que se p rmitc. La determinación de una causa
prop rcionada que ju ·ti fique lo · fectos malo de la acci ' n,
c rresponde a la conciencia )r e el principio má dificil &lt;l
aplicar. Deb pr curarse que los daño · no sean mayores que la
ventaja que se obtiene.

1 problema de la re tr:i.cción m ntal licita stá n determinar si
ha causa ju ta y proporcionada.
la hay, uando e_ obligatorio
manife_tar la erdad, porque lo exige la justicia la caridad, la religión
ere.; y por tanto la rc · tricción m ntal e ilícita. En cambio puede . cr
má clara cuando se e tá bligado a guardar un creto, como un ccrcto
profe ional, un ccr o de confc ión, etc. n Jo otro caso no es muy
eguro emplearla~ porque e muy fácil engañar
obre la existencia d
causa que la ju tifiquen. 'ni amente es aconsejable, cuanuo, ademá de
er
rdad ramenre ju ·ta la causa, no exi ta otr procedimiento para
ocultar u □ a verdad, que a bligatoria callar.
.J.9

�4. El fanatismo
Conviene también advertir que la afirmación de la verdad de que
algo es objetivamcnt erdader , no e fanati mo. amo explicaba Jaime
Balm , el fanatism es "una viva exaltación del ánimo fuertem ntc
señoreado por alguna opinión, o fal a o xagerada". Esta definición aúna
dos elementos. Por una parte: w1 excesivo entu ia mo o apa ionamienro
por una opinión, una apreciación personal que no .implica la certeza
absoluta. Por otra, la falsedad de e te parecer o bien u verdad, pero
deformada por extremar su importancia; c n lo cual
nvucl e de
fa! edad.
· l elemento de falsedad o no corr spondencia con la realidad e
un elemento necc ario para el fanatism . Respcct a la verdad, no se da
el fanatismo, aW1que ca muy grand el entu iasmo yue su cite. Hay
entonces como indica Balme "Ent1riasmo n el ánimo y heroí mo n
la acción p ro fanatismo no: d otra manera los héroe, de todos los
tiempos y países quedarían afeados con la mancha d fanático . El
fanatismo iempre e cá conexionado con eJ error y por tanto con el mal.
Puede ocurrir también que algo verdadero vaya acompañado de
fanati mo, porque e mantenga o defienda la verdad con medios
inadecuado , como la imposición la violencia En realidad, como nota
Balmes no no encontramo con la ola verdad, porgue "por entone s
ya existirá también uo juicio rrado, en cuanto se ere qu la opinión
Yerdadera autoriza para aqu llo ' medios, e decir, que habrá error
exageración' . o hay ningún tipo de fanatismo, i lo · m di s gue e
emplean para de~ nder fa verdad, on legítimos y portunos.
Las clase de anatismo pu d o r según los diferenre tip s de
error. ''Tomado el anatismo con t da esta generalidad se extiende a
cuanto objetos ocupan al espfr-iru humano, y así hay fanátic
en
religión en política y ha ta en ciencias y literatma" 42·
o obstante, n entido propio el fanati m se aplica a lo
r ligioso. 'Por sta cau a l sol nombre de fanático sin ninguna
añadidura expresa un fanático en religión; cuando, al contrario si se le
aplica con resp cto a otras materia deb andar acompa11ado e n l
apuesto que la califique: así
dice fanáticos políticos, fanáticos n
42:Ja1111e Balme . E/ proteslu11f1Jm&lt;, mn,pmudo ro11 el ratoliríwm, en Jd1111.• Ohms rnmplcltlJ. op. ríl., mi. !\' ,
\'111. p. 81.

50

literatura y otras expr ione d este tenor '43 . La in~~ación religio a en
el hombre es de las más básicas , por ello el sentlmle□ co que produc
puede exaltar fácilmente; y, si d svía u e~ecto on más gra e gue
otro d scarríos. Declara, por ell , Balm s:
o cab duda .~u , en
rratándo ·e de mate1ias religiosas tiene el hombre una prop ns1on muy
noca.ble a dejars dominar de una idea, a exaltarse de ánimo en favor de
ella a tran. mi tiria a cuantos l rodean, a propagarla luego P r toda
partes, llegando con frecuencia a empeñar e en comunicarla a los otro
· 1 . ,,44
aunque ea con las mayores vto ocias . .
.
También ocurre n lo otro fanausmos, pero no c n la m1 ma
virulenaa. F.I anatismo n el orden religio o se di. tingu del fanati mo
en materia no religiosas. ' n co a de religión adquiei:~ el .~
. del
hombre una nueva fuerza, una energía terrible, una expan 1011 srn límit s·
para él no hay dificultade ·, no ha~ obstáculos no hay embaraz de
ninguna da. e: lo incere es matenal desapar cen enteramente, lo
mayare padecimientos se hacen lisonjero , lo tormentos son nada, la
·, agrada ble' 45
muerte misma es una il u 10n
La inclinación y la pa ión r ligio as n on malas en sí mi ma
pero sí su de. viaciooe : "Acont ce en esta pa_ión lo propio que ~n la
demás, que si producen lo rna ores mal es olo porque e extravrnn de
su objeto legítimo, se dirige□ a él por medios que no _e tán de acuerdo
con lo que dictan la razón y la prudencia, pues que bien observad_o el
faoati mo no es más que el sentimiento religiosos extraviado,
sentimiento gue el hombre lleva consigo d de la cuna ha ta l epulcro y
que e ncuentra sparcido por la ociedad en todos lo periodos de u
existencia' .
, l fanati mo afecta de una manera inmediata las facultades
superiore del hombr , al en endimiento y a la voluntad, que posibilitan
la inclinación religiosa del h mbre ya que están inclinada es ncia.lmente
a la verdad y al bien respectivamente : 'Como este entimienro s tan
fuerte tan vivo, tao podero o a ejercer bre el hombre una influencia
sin limites, apena se aparta de su objeto legítimo ap nas · d vía del
sendero debido cua□d ya produce re ultad s fune ·t "; pue que e
combinan de. de luego d s causas mu a propósico para los ma ore

43Jhitl. Vlll pp. Sl-82.
441Ml , 11 , p. 82.
45lbid , VID p. 82.

51

�desa tre
como on: ab oluta ceguera del entendimiento y ullil
irresistible energía en la olumad ' 46 .
Por u conexión con la religión, el fanati mo aparece en cualquier
religión. in embargo, 'injusticia fuera tachar una religión d fa! a . ólo
porgue en u seno hubieran aparecido fanáticos: e to equivaldría a
de charla todas pue no sería dable ene ncrar una que e ·tuvi e exenta
d cmejante plaga".
o en e da es del mi mo cip ni en idéotic grado. El hecho
e vano gún lo e la per ona en qui n
v rifica egún lo on la idea.
y co ·tumbrc del pu blo en medi del cual e realiza; pero en J fondo e·
el mi mo, y examinada la cosa en u raíz e halla qu ti nen un mi mo
origen la · vi lencia de lo sectario. de Mahoma que las extravagancias
de los discípulo. de Fox"47 fundador en el siglo
l de lo cuáqueros
que se di tinguieron por u mínima teología pr testaore, u pobreza
cultural u pacifism , u humanitari mo qu les llcrn a d f nder la
ab lición d La e daYitucl, la d feo a d la mujer la mej ra de La. leye.
penale y su crvicio activo a favor d I prójimo e pecialmeme n ép ca
de calamiclade · pública .
La te i de Balme es qu
L fanatismo e. un componente
antropológico. ·tá como n estad potencial en el actual . tado d la
naturaleza humana, porque en el fondo del corazón human hay un
germen abundant de fanati. m , y la hi. tocia del hombr n • frece d
llo tan abundante prueba que ap na e encontrará h cho que deba
r reconocido e mo má indudable. Fingid una ilusi ' n cualquiera,
contad 1~ ,'i ión más xtra agaote forjad el i t ma má desvariado· p ro
tened cuidad de bañarlo t d con un tinte religi
, y e tad seguro. qu
no os faltarán pro 'titos cntusia ra qu tomarán a pecho el ose n r
vue ero dogmas, l pr pagarlo , y que e entregarán a vu tra cau a con
una mente ciega y un corazón d fueg ·
d ·cir, tendr ' i baj yuc rra
4
bandera una p rción de fanátic "
. obre I orig n del fanati m explica Balmes que: 'Hay o la
hi tona del e píriru humano un hech univer al y constante, v
·u
vehemente inclinación a imaginar ·istemas qu
pre ci~diendo
completam nte de la realidad d La. co as frezcan tan ólo la obra de
un rngeruo que se ha propue t apartar e del camino común y
.

abandonar libremente al impul o de :us propias inspiraci ne. (...) Lo
que en un principio no rn más que un p n amienlo ingeniosos y
extravagante pasa Luego a s r un germ n del cual nacen ,·áscago. cuerpo
de doctrina y i e ardiente fa cabeza d ode ha brotado e pensamiento.
. i e tá eñoreada por un coraz · n lleno de fuego el calor prnrnca la
. , y ta. el f:anatl. mo, propaga
.
dor de e d o · los c.lcliri
ferm maaon
· .os " 49 .
\ña&lt;lc qu "acreciénrasc singulanm.:nrc d p ligro cuando d
nuevo ·i rema vera . bre materia: religio a o ·e r za con ella · por
relacione mu inmediata : en ronces la, extravagancia · &lt;lrl e píritu
alucinado e tran f, rman en in. pi.racione del cielo; la ermeocaci · o del
deliri , o una llama c.füina, y la manía de ingularizarse. en Yocación
extraordinaria".
demás muchas ,Tece "el orgullo, no pudiendo sufrir opo icion.
e desboca furioso contra todo l que encuenLra establecido, e in ultando
la autoridad, atacando todas la in. tiruci n , y despreciando la. pcr ·onas,
di fraza la más gro era Yioleocia con el mamo del celo y encumbr la
ambic1 · n con el nombre &lt;le apostolado. fá alucinado a Y e que
educt r, el mise.rabi
mantatlco llega qmzas a p r u dir
profundamente de gu son Yerdad ra u doctrina· y de que ha ido la
palabra d I ciel · y, pre entando en el fogo o lenguaje &lt;le la dem "ncia
algo de singular y xtraotdioario, tran mite a n · oyent · una parte d u
locura ) adquien: en breve un considerable número de pro. 'lito~• .
La hi roria mue tra a imi ·mo, gue ' no s n a la ,•erdad muchos
capace de r pre entar el primer papel en e a escena de locura, pero
dc-graciadamenc · lo h mbre son demasiado in n ato. para dejar:e
arra ·rrar p r el primero qu
arroje atrevido a acomeL r la empre a,
pue. que la hi toria y al experiencia hrut n tlencn emei1ado que para
fa cinar un gran número de hombr . ba rn una palabra, y qu para
~ rmar un partido pro malvado, por e trava~ancia por ndícul qu
a,
0
no e necesita má que l vantar una bandera' - .
P r con iguiente: ' o e tá el mal en que e pre cnten fanáric .·
n m di d una r ligión, ·ino en qu ella lo fom1e n qu los incite al
•I
fanati m
le. abra para él anchura a puerta ' . En te · ntid p dría
clasificar a esta últimas religi n s de fanática .

49fbid. \11. pp. 70-71.
50Ibíd, \ 11, p. 71.
51 /bíd, \'lll , p. 80.

46/bíd., \'lll, p. 82.
47/bíd., \111, p. 82.
48Jbíd., Vlll, p. 80.

52

53

�1\ pe ar de la acu acione , de d la Ilu traci 'n, de fanari mo a la
lgle ia Católica, no puede calificar. e como tal. " in duda que la Iglesia no
se gloriará de que haya podido curar toda las locuras de lo hombre y
por tanto, no pretend rá tampoco u d entre u hij
haya podido
desterrar de tal manera I fanatismo, que d vez en cuando no haya visto
eo u eno algunos fanáticos· p ro í gu puede gloriar e de que jamás
religión alguna ha dado mejor en I blanco para curar, en cuanto cabe,
este achaque del e píriru humano; pudiendo, ademá ·, a gurarse que
tiene de tal manera tomada us medida qu en naciendo I fanati mo
le terca de de luego como un vallado, en que podrá delirar por algún
tiempo, pero no producirá ei eros de con ccuencia de a. rro as' .
•n la Igle ia Católica e o extravío de la mente, esos . ueñ · de
delino que, nutrido
avivados con el tiempo arrastran al hornbr a las
mayor s extra,agancia y hasta a lo más horroroso crúnen apágan
por l común en u mi mo orig o, cuando existe n el fond del alma el
saludab]e convencimiento de la propia debilidad y el resp to y umi ión a
una autoridad infalible'.
nr fenómenos extraordinarios como visiones y revelacione , y
la · repercu iones en l cuerpo que les acompañan, como el é~ta i , que
pueden ent nder como ign
del c n cimiento contemplativo de
Dio u otro e tado místico: "mi otra todo e to tenga un carácter
pri ado r oo , e extienda a la verda&lt;le de fe la fgle ia por lo común
d1simula, tolera e abstien de entr mecer e calla, d jando a l enoco
la di cu ión d Jos becho . y al común d lo fieles amplia libertad para
pen ar lo que má le agrade. Pero ·i t man la cosas un carácter má
grave i el vi ionario enmt en cxplicacione obre al uno punto de
doctrina veréi de de lucg que se despliega. el espíritu cl Yigilancia: la
lgl ia aplica at ntamence el oído para yer i e mezcla por alli alguna ,-o%
qu
aparte de lo nseñado por el Divino 1a srro· fija una mirada
observadora obr el nuc\'O predicador p r si hay algo que manifi sce o
al alucinad y errante en materias de d gma, o al lobo cubiert con piel
&lt;le oveja; y en tal ca levanta de de lueg el grit advierte a todo lo
fiele . del ~ r o d J p ligro y llama con la voz de pastor a la oveja
descarnada. 1 sta no escucha ino qui r seguir más que u · capricho ,
entonce la separa del rebaño la declara como I bo y de alli en adelante
el rror y el fanatismo ya no ·e balJan en ninguno q~e de e p rsev rar
n el cno de la Igle ia" 52 ·
52Jbid., \1.Il, pp. 83-84.

Tarnp co e pu den tratar de fanático a lo fnndadore de la
comunidades teligi a
que, a diferencia de e tos fenómenos
particulare han tenido una gran repercu ión ocial. 'Aun cuando
pre cindiéramos del profundo respeto que
merecen u "i.rrude y de
la gratin1d con que debe corresponderle la humanidad por lo ' beneficio
in cimabl s que le han di pen ado; aun cuando diéramos por upue to
gu e engañaron en todas sus inspiraciones podríamos apellidarlo
iluso mas no fanáticos. En cfi cto, nada nconttamo en eUo ni de
frenesí ni de violencia, on h mbrc que de confían d sí mi. mo-- que, a
p ar d creer e llamado por el cielo para algún grande objeto no e
atre en a poner mano a la obra sin haber e postrado anee lo · pie del
umo Ponúfice, ometi ndo a su juicio las regla en que peo aban
cimentar la nueva orden, pidiéndole us luces sujetándose dócilmen e a
u fallo y no realizando nada sin haber obtenido u licencia ' 53
o se encuentra en ellos ninguna mejanza con eso fanático ·
qu arrastran en p s d sí una muchedumbr d furibundos gu matan,
de truyen por todas parte (...) _, n los fundadores de la órdeoe
religio a vemo a un hombre que dominado fuertemente por una idea,
e empeña en llevarla a cabo aun a co ta de los ma_,ore acrifi.cio pero
vemos siempre una idea fija desenvuelta n un plan ordenado teniendo
a la vista algún objeto r ligioso y ocial y obr todo vemos e e plan
sometido al juicio de una autoridad examinado con madura di cusión r
enmendado o retocado según par ce má conforme a la prudencia' 54 . ·
En conclu ión a cuatro preguntas fundamcacaJe que e pueden
formular las re ·puesta de Balmc ·on las siguiente : '¿Podrá negarse
que haya fanari mo, en el mundo? mucho. ¿Podrá negarse qu ea un
mal? Y muy gra e. ¿Cómo se podría extirpar? De ninguna manera.
¿ ómo e podrá atenuar u fuerza refrenar u violencia? Dirigiendo bien
55
al hombre" .

5. La intolerancia
El d recho ba ·ado en el correspondiente deber de afirmar
ab olutamcnt la verdad, no implica tampoco la intolerancia. om el
mi m Balmes indicaba, la tolerancia es "el sufrimiento de una e a gu
53 TWd., vm, p. 84.
54 Ibid., vm, p. 85.
55 lhlfl, Vlll, p. 81 .

55

�e conceptúa mala pero gue e cree conveniente dejarla ·in ca rig (...) la
idea de tolerancia anda i mpre ac mpañada de la idea d mal (...)
T lerar lo bueno, tolerar la virtud serian expresi n monstruosas.
Cuando la tolerancia es en l orden de las ideas upone también un mal
del entendimiento: el error. adie dirá jamás que tolera la verdac.1"56 .
El motivo por el que e soporta d mal o el error , porque eJ
r chazado upondria otro mal más grave que 1 sufrirlo. in embargo la
to! rancia del mal no sup ne la opción del mal m nor. o e elige u opta
por un mal, ino que
oporta el mal elegid por otro, , p rque un
juici prudencial da preferencia a la t Jerancia d 1 mismo para impedir
mayore · mal e ·.
Para comprender adecuadamente la naturaleza con sus causas y
efectos de la t lerancia, Balm s la considera primero en el individuo y
des pu , s en la ciedad.
e llama LOleran te un individuo cuando e, tá
habitualment en tal di posición de animo que ·opo11a , in enojarse ni
· ·
· a la . uya , 57.
al terar e la· op1ruone
contranas
En el lenguaje conient
e dice que hay que 'tolerar la
opuuone ~
o bstante parece que n e te caso, 1a t I rancia n
significa sopmtar un mal dejándolo in ca tigo. A
ta dificultad,
responde Balme : 'Cuando decimo qu t leramos una opinión
hablamo siempre d opinión contraria a la nue tra. En e. t cas la
· ·,
·
· · ·
59
oplnlon a¡ena es n nu stro U1C10 un error" . Por consiguiente,
t lera
algo con iderad erróneo y por tanto W1 ma(
Recon ce, ·in embargo, gue "si nuestra pinión no pasa de tal e
d cir i el juicio bien que afianzado en razone qu nos parecen buenas,
no ha llegado a una completa , eguridad cnt □ce nue tro juicio · bre el
error de lo otros erá también una mera opinión; pero si llega la
convicción a tal punto que se afirme y consolide del todo, e t e, . si
Uegamos a la cert za, entonce
taremos también cicrtc s de que los que
foanan un juicio opue, to yerran".
Hay, por anto, dos c nccpto de opinión, un implicando la
c rteza r el otro la in certeza. i e tiene la propia opinión com cierta . e
tol tarán la otras, porqu ti ' nen qu er n verdadera.
por ell ,
mala . i por el concrari la opinión propia ·e considera como inci tta,

}' por con iguient no e cree que sea errónea la opue ta no hay
tol rancia.
o ob tanre, c n e ta di, ti.ación aparece una nueYa dificulrad,
pue to que si e un deb r m ral I re p -tar la · opininne de lo demá ,
habría que respetar también en el prim r ca o, lo · rr re. . o e a í
poryue "el re petar las opinione puede tener do
entid . muy
razonable . El primero e funda en la mi ma flaqu :ta de convicción de la
p r ona c.1uc re ·peta, porque cuando sobre un punto no h mo llegado a
má que formar opinión
entiende que no hemos llegad a certeza )
por tanto en nuestra mente hay el conocimicnt de que exi ·ten razones
p r la parce pu ta. Bajo te concept podemos mu bien d cir que
re p tamo la opinjón ajena, n lo qu xpresamos la comricción de 9u
podem · engañarnos de que qui:tá n e ·tá la verdad de nue tra parte".
En e ·te sentido, no re ·pecamo el error, porque e de conoce dónde
tá. Por con iguiente, la obligación moral se refiere al segundo caso: a
re petar la· opinioue con ideradas como incierta, .
También la norma e· válida para el segund ca o, cuando se tiene
la · opinionc por rrónea , porque, como añade Balmes, "segund
respetar las pinione significa a v ce re, p car las persona. qu la
e an re petar lb
·
·
,,60. Lo qu no e
pr te
a uena ete r petar u 10tenc1on
re petar un rror.
En realidad, e ·tas dificultades surg n por la imprecisión del
término 'opinión'. a.nto Tomás al colocar l acto de creer c mo un
acto intelectual intermedio entre el pcrfi cto el imperfecto, explica: "De
lo acto que pert nec n al ntendirniento alguno incluyen firm
a ntimi oto in indagaci ' n o pen, amiento corn cuand e con ideran
las cosa que se conocen o entiend n pues e ta indagación stá ya hecha.
tro acto del entendimiento tienen peo ami nto aW1que in terminar,
y. por tanto, sin a entimiento firme. ea que no
incline a ninguna d
las parte , como es el ca o de quien duda, a qu se inclin n a una pan
rná que a otra inducidos por liger s indicios, y e · 1 cas de quien
so p cha s a porque . e inclinan a una parte pero con el te111or de qu la
contraria ea v rdadera,
stamo con llo en la pini ' n. El acto de f,
entraña adh si.ón firme a una , ola parte y co e. to c miene con el que
conoce • entiende. in rnbargo, el con cimient del acto de fi no es

5~Jaimc Brumes. l.; / pmtest,.111/ismo rompomdo m11 rl culolin.r1110, 1,p. dt., XX.XI \', pp. 3~1- 142.
57 ll,íd. , XXXI\', p. 343.
58 J;ume Balmes, /!/ protutanlit1110 c111Jtpamdn m11 ti ralo/ms1110, op. rtl., ;:..: , · :,.,:J\', p. 342.
59 Op. ÚI., c. X&gt;....."'-IV, p. 342.

56

6ll lbíd., p. 342.

57

�perfecto por n encr una vi ióo clara del objeto, y en esto último
coincide con el gu duda, o, p cha y opina •61 .
Conforme a este texto pueden da ificarse lo con curuento
incelectuales del hombre, según sean perfi cta. o imperfectas la operación
intelectual el ej rcicio del pen amienr , "indagación . ejercicio de la
certeza,
'a eotirniento" qu comportan, en icte da e : ci nci,'l, ciencia
aJquirida ign rancia duda, sp cha opinión y fe.
El conocinliento ci ntífico en u fa ·e de investigación y
adguisición po ec un p nsanliento perfecr y tma certeza perfecta. La
ciencia _a adquirida, no r qui re pensamiento porque ya
ha probado,
po ee una certeza perfecta. La fe, en cambio implica un pen amient
imperfecto en cuanto no pr porciona un conocimi nto claro com el de
·
·
la certeza es perfecta62 · Las ignorancia tiuc n es
1
a c1encia
conocimiento no po ee ni pen ·amiento ni certeza. La duda es un
peo 'amiento imperfecto porque no e ha podido realizar c mpletam nte
la indagación y una certeza por ello, imperfecta, en la que no hay
prc(erencia por ninguna de la po ibilidades. ~ n la . o pecha, también
hay p n atni nto imperfecto y cerceza imperfecta, pero c n la preferencia
a una de las posibilidade p rque . po e n eñale. de mayor certeza.
Igualmente en la opinión hay un pensamiento imperfecto una. certeza
mip¡;rfccta, con una preferencia p r una de las po ·ibilidade , per sin
rnc.hcio ', y por canto, con el temor de gue ea erdadera alguna de fas
re tanres.
El ámbit de lo opinable e muy amplio. in embargo hay
mucha ven.lades ab oluta , gu se imponen al hombre de un m d
natural, y gu proporcionan cerr za perD eta un firme a. entimient a la
verdad. Ademá, hay gue ten r en cuenta gu en el orden de lo
principio· por u inmutabilidad y pennaneocia, no son opinables. En
cambio, í se encuentra en el orden de la aplicación coocr ta de los
principio, generales. orno on di tinta. bs circun. tancias y e. po. ibl
un~ aplicación de múltiples m do ·.
ta verdaclc pracaca son
uprnablc ,_no prop rcionan una certeza perfecta y egura. La. opiniones
n son b¡ ro de la tolerancia, . ino los error . , los vicie s.

61.

iu110

Tomás, .\1111111111 T'/,rolo¡/m, 11- 11, t¡. 2, a. l.

Sa,~ Agustín &lt;lio, por dio, la s1wi1cntc dcfimc1ón d e: "ercer ·. pensar con asenrim1enro'' (, an
Agusw1, De f"'ulest111111i11111" 1t111(lom111, c. 2). bsra ccncz:t no la pruporcmna la clara ,·ts1ón dd ,1b¡ctp
mtclccnm.L Slno al ptc~1ón de la volumad. movida por la grncrn Je Dio~.

La colerancia puede con id ·ar
una ·irrud en cu~nt? . se
adquiere como un hábito. " o supone en l irn.li\~duo nueY?s p~n~~p1
. ino má bien una calidad adquirida e o la prácnca una d1, po IC1on d_
ánimo que se va adquiriendo in en ibl mcnt un hábito d sufnr
formado con la repetición del ufrimiento' . Propiamente no e una
virtud, porgue no está dirigida en cuanto tal al bien, p_c ro pu de
con iderarse c mo una con ecuencia de 1a práctica de la vutud de la
prudencia
, .
_
u 011gen e natural. "En lo oral como en lo físico el r?ce atina
el u. o gasta, y no es po ibl que nada e o tenga p r largo t1 mpo en
acrirud yj lenca. El h mbre
indignará una do,, ci n veces al oir que se
impugna su manera de p n ar; p ro no s po, ible gue ~o~tínú
indignándose siempre, y así al cabo vendrá a r ignare a la opo,1c1on, e
acostumbrará a ufrirla con templanza, · por má
agrada· qu
conccpLúe su. cr encia. e contentará con defenderlas y propagarla
cuanto le sea po, ible, y cuand no tratará d guardarlas en el fon~o de
su alma como un preciosos depósito procurando prescn•arla del vtcnto
di ipador que oye piar en us alr d dores ' 63 ·
El hombre explica Balme , con gran sagacidad "c n el traro la
expe1icncia, las conuadicciones ha llegado a po e r un conocimi nto
claro d la verdadera situaci , o del mundo, se ha hecho cargo de la
funesta combinación d circun. tancias que han conducido o mantienen a
mucho des aciados n el error, 'ab en cicrt mod e I ar e en el
lugar en que llo s cncu ntran y a í ient c n má. viveza el beneficio
que él d be a la Prm idcncia , e para con los otros más benigno e
. dulgente,,64.
111
La religión cri~tiana contribuye a la adquisición de la t lerancia
p r enseñar do. ,irtude fundamentales, propias del cri úanu:m : la
humildad y la caridad. La humildad genera la rol rancia porgu 'nos
in. pira un profundo e nocimiento de nuestra flaqueza, que n
hac
mirar cuanto tencmo c mo
nido d Di
que no nos deja
r
□ u ·tra ,·entajas obre nue ·t..ro. prójim
ino com mayores ótul de
agradecinúento a la liberal mano &lt;le la Pr videncia (...) no limirándo e a
la e ·fera ii1di\ 'dual in abrazand la humanidad entera, nos bacc
consid rar como mi mbro de la grao familia del linaje humano, caído d
·u primitiYa dignidad por el pecad del primer padre, e n mala

(i2

5

63 Jaime Bal.me , /.:,/ proll'skm1w110 comp11mdo m11 el rt1tol1Cm110, ( &gt;p. (.i!., .' X.X.l\', p. 145.
64 /bid ,. 'XXI\' , pp. 344-345.

59

�inclinacione n l corazón, con tinieblas en el nr ndimiento y, por
consiguiente, digno de lástima indulgencia en su falta y extravío, (...)
e a virtud no hace indulgentes con todo el mundo porqu no no deja
olvidar un momento qu no otros, má tal ez que nadie nccesiramo
.' de 10
. dulg neta
. " 65 ·
tambten
La caridad cri tiana e otra fu ·ntc de tolerancia, ''La caridad, que
nos hace amar a todo I s h mbrc , aun a nuc tros mayore. enemi os
qu no in. pira la e mpa i, n de . u falca y errores, que no. obliga a
mirarlo'- como herrnan y a émplear lo medios que e. tén a nue. tro
alcance para acarlo d
u mal e. cad , in que no :ca lícito
con iclerarlo privad de p ranza de alvaci 'n, miem:ras viv o s bre la
tierra (...) no ere m ni podcmo. ere r condenado a nadie mienrras
vive, pu s qu p r grande que . ea su iniguidad, t da ía on mayor s la
misericordia de Dios y el preci de la sangre d Jesucrist 66
i e examina la tol rancia en la soci dad se ncuentran las
mi mas caracterí ricas en cuanto a su naturaleza ·u orig n y fmalidad.
También en la ·ociedad, la t lera.ocia n es efcct de un principio, sino
de un hábito. uando en una mi ma oci dad viven por largo tiempo
hombres se difcr ntes creen ia~ rcligi a , al fin llegan a sufrirse uno. a
otro , a tolerar e, porque a esto los conduce el can ancio d repetidos
ch que · el deseo de un tenor de vida más cranquilo y apacible; per en
el corni nzo de esta discordancia de creencias, cuando se encuentran cara
a cara por primera vez los h robres que la: tienen distinta el choque
má o meno - rudo s i mpre inevitable. Las causas d esto e
encuentran en la mi ma natural za del hombre ,, vano e luchar e ntra
ella ,67.
' ,
R pecto a la cau a, , además de la impronta del cri. tianism ,
que ha enseñad 'la fraternidad univecal" hay que notar gu la
tolerancia e ha ido imponiendo lentamente p r la mi ·ma fuerza de las
c sa . ' a multitud de religiones la incredulidad, el indifcremism , la
suavidad d co tumbres, el can anci J jado p r las gu rra ·, la
organización industrial y mercantil que han ido a&lt;lquirien&lt;lo las
sociedades, la mayor comunicación d las pcconas por medi de lo.
viaje d la ideas d aJ pr n. a, he aquí las causas que han producido en

65 ll1fd.. X. ' XJV, pp. 43 344.
66/hid., , ' IV, p. 343.
67/hid., .'XXI\', p. 347.

Europa sa tolerancia universal gue lo ha ido inYa&lt;licndo roJo,
establccién&lt;lose de hecho donde no ha podid . cablecersc Je d 'techo''.
La tolerancia cial no es fruto &lt;le la indif rcncia por la \'crdad
del agnosti.cisrn , 1 del e cepticismo. o de la increJuli&lt;lad. ampocn L'.11
el individuo porgu en sro. ca. o lo que se bacc ante el mal l'.
p rmitirlo, pero sin querer, aun pudiendo, ünpec.lirlo. Puede &lt;lecirse qu '
hay una aprobación dd mi mo. o hay un:1 verdadera tolerancia. C ,mo
nota Balmes: "mal puede indignarse contra las docrrina · a1cn,'ls qwen no
tiene ninguna. y, por tant no encuenrra oposición ninguna (...) I.a
tolerancia en tal ca o nada tiene de extrañ , es natura~ nec ·aria. y lo que
fuera inconcebible lo gue fuera ex:rravagance y que indican, un m, l
, sen,' la rnto
. l rancia
. "6
corazon
Esta a tiru&lt;l flexible tambi 'n se da en la :-1uténrica tolerancia, p ro
la pcrmi ·i ' n no s posiUYa; se sufre por ella. ~·i no ·e impide es por
prudencia · para n acarrear un may r mal. e reconoce, por tanto, la
difcr ocia entre el bien y I mal r no e aprueba el mal, sino L]Ut.:
implemente se permite, p r n p &lt;l rlo eYita ·. De ahí LJUt la toleran ia
supone cierta blandura de :ínun LJUC, nacida del trato y c.l lo. hábitos
que é te engendra, se hermana no ob. ta.me con la: conviccionc
religio a. más pr fundas
con el c lo má. puro y ardiente por h
6
propagación d la v rdacf' .

J'

6. El diálogo
La veracidad, la p odernción, opuesta al fanatism &gt;, y la
tolerancia, qu deben regir en las relacione ce nómicas, para que é. tas
s.Í.1.Tan r almentc al hombre y a las cultura lb·an a un profundo : mido
del ruálogo. L e rt za de la Y rdac.l no lleYa al dist~nciamicmo de otra
posici n . La v rdad no reyuicrc la clausura de la relación on lcr que
no piensan igual, . ino el c.liál go. El serücio al hombr c.1 • la t.:Cl nomia
d b · ejerc rsc en un clima de diálogo cordial. l'...s muy úLil para ello tener
en cuema las lr condicione· &lt;le todo tliálogo, también in&lt;lic, da. por
Balmes frut &lt;le u con cuniemo del pcn ·amiento fil, óficu clásico r
tra&lt;licional y de la bs rvación ele la realidad "ocia! del siglo XIX, raíz ~
germen de la actual.
·

68lbíd., XX..'\J\', p. 34ú.
X.,"XJ\', p. 345.

Wf/¡itf..

6

61

�La primera condici 'o es la comprensión. En wdo diálogo, e
deben. en primer lugar, ar ncler la. otra posicione , guc tienen guc · r
conocida incluso con gran claridad tanto en ·u argumentacion ' como
en su misma fuerza convincent . · Debem
cuidar mucho de
d . poja.rno. de nue. tra id a ) afeccione y guardarno. d pen ar que
lo. demás e bracán e mo obrarfarnos no otro . La c.,pcricncia de cada
día nos n 11a gue el hombre s inclina a juzgar de 1 &lt;lemá. t mándo e
por pauta sí mismo(... ) Esca inclinaci · n e uno de los ma) re b. tácul s
para ene ntrar la \'erdad en todo lo conc rni nre a la conducta d los
hombres ' 7 Lo mism s puede decir &lt;le u m &lt;l d ¡ en ar.
o s fácil la c0mprensión &lt;l lw otrw. D sgraciadam nt , el
con &gt;cinúento de los hombre. e uno de lo e tudio. má difícile. , y por
lo mismo e: rarea espino a d recoger los dat . preciso. para acertar"7 .
no de lo · principale moti,·
es p rquc, en rnuch . de
nuc tros ra.z namicnto , rendemos a urilizar la. comparactone. y c n
resp ero a lo má. c nocido que som s no ocro. mism . . Pre tamos a
l · demá el mi. m modo de mirar y apreciar lo
bj ro. . E ta
explicación tan sencilla como fundada, ñala cumpli&lt;lam ncc la razón de
la dificultad que encontram
n de p jaroo d nu . tras id as y
s nti.micmos (... )
n nadie ,1vim má · ínrimam me que c n n otros
mismo · y hasta lo m nos amig de c ncentrar e tienen por necc ·idad
una conciencia muy clara del curso que ordinariamente iguen u
entendimiento y voluntad. Pr , énta. e un ca. , y no atendí ud a qu
aquello que pasa en el ánimo d l s e tros, como i dijés mo en tierra
extranjera, no sentim . naturalm me llcva&lt;los a p n ar que deb rá de
suceder alli lo mi. mo a cona diferencia gue hemo vi to en nuestra
. ,72.
parna
J ,a segunda condición de todo diál go es la b n Yolcncia. Debe
procurar e ·iempre e ner ha ia d ou·o
manife tarlo, un amor de
bencvol ncia. E ·te tip de amor de &lt;l nación hace, en 1&lt;.liálo , que, .in
despreciar ni humillar al interl cutor sino procurand hallar y val rar la
paite de v rdad que pre enta. ' ;uaud se trata de com·encer a tro ·, ·
preciso separar cwdado ·amente la causa de la ,. rda&lt;l d la cau ·a del
amor pr pío. Importa obr manera persuadir al contrincante &lt;le que
ccdiend nada p r lerá en r puración. o ataquéis nunca la claridad y

º.

-~!;time lhlrnei;, E/ critrrio. en Olm1uomp!tt,11, Op. iit. \ 'l l, pp. 5911--591.
~¡ IIJ//1., \11, p. 590.
-2 1/1//l, \ 11. p. 591.

62

per picacia de . u talento d otro modo e formalizará I combate, la
lucha . erá reñida y aun t ni ' ndole bajo vue cr pie y con la e pada en
la garganta no r cabarci. que
confie ,·encido". Balrocs da para ello
e te mili uno con cj práctico: Hay ci rta palabra de cort ía y
deferencia qu eo nada op n n a la verdad, en vacilando l aclvcr ario
convien no conomizarla si desdi que e dé a partido aoc . que las
co a· ha 'an ll gad a xtremidade dcsagradable ·" 73
La terc ·a condición e la ioc ridad. En I diálogo debe
xpre ar. lo propio, 1 pen ad aclarándol y al mi mo ti mpo
rno. trando "u verdad. ~I diál go no up ne la renuncia a la verdad. ~I
re pet a la pcr ona qu ticn otra posición lleva preci amente a apelar a
. u razón., para lograr el nt ndinuenro mutuo.
Las virtudes de la justicia y de la caridad obligan a e ta sinceridad.
' La caridad n s hace amar a nu • rros b rmano , p ro no no obliga a
reputado por bueno i on malos in embargo, la caridad:
o no ·
pr hfbc el o pechar el cll s cuando hay justo motivo. ni n impide
el ten r la cautela prudeot , qu de uyo ac n ja con cer la miseria y la
malicia del human linaje" 74 .
i la ju ricia ni la caridad comportan un compromiso con lo no
verdad ro, sino la audacia de juzgarlo y de proclamar clara
encillam nt la verdad, pero nunca con encon o anripatfa. .. n todo
diál g , deb procurarse tratar al otr c n indulgencia y benevolencia.
in de preciarle o herid sin hwnillarle y procurando hallar y valorar la
parte d verdad que pre enta. De este m do e le r c noce como un
ac mpañance n la bús 1ueda de la verdad.
Tanto la justicia com la caridad exigen la proclamación clara y
encilla de la verdad. J der ch que tienen lo. demás de conocer la
,, rdad comporta I deber el no encubrirla. in embargo n la
pre entación de la ,·crdad, hay qu tener en cu nrn, ad má de gu e ·
preciso evitar el nfado, la irritación, la en mi tad y el res ncimicnt .
~ demá el diálogo n
ólo d be re petar fa pluralidad ino gue
también deb
r plural. ' orno los sere se diferencian mucho entr í
en naruraleza, propiedades y relacion el mod de mirarlo y el método
de p n ar s bre ell han de er también muy &lt;li~ r nce 75 . •D ahí qu
no puedan hacer e juicios t m rari . " 1 ada má arri .gad gu juzgar
73 /bid., XI\', p. ó 9.
74 lbíd. \ 'Il , p. 592, nota.
75 lli"I.· X\', p. &lt;&gt;16.

63

�d una acc1on y sobr t do de la intención por meras apariencia · 1
cur. o ordinario de las co as lle a can complicado lo · uce. os, los
hombr
se encuentran en situaciones tan varias, obran por can
difcrent s motivos, ven lo objeto de man ra.. tan di cinca , &lt;..JU a
menudo no paree un ca till fantá tic 1 gue examinado d cerca y
con pr encia &lt;l la circun ·rancia , se halla 1 más natural lo má
l do ,,76.
s n cill yarr ·ga
Es p . ibl y n ce aii en cambi , el juicio de h po iciones. en
cuanto tale . La valoraci · n se fundam nta por una parte, en eJ
convencimient de qu el rar en la v rdad e· un bien para la p r ona.
Por otra, que G dos lo h robres cien o el deber de buscar la verdad, de
accpra.rla y vivir confi rme a eUa, y, p r tanto que tienen una
respon abilidad per nal re pecto a ella. ecesitan confi rm a u propia
dignidad humana el bi n de la Ycrdad y tienen, por ello derecho a lla.
La verdad al,ra al h mbre d · los mal s de la igo&lt; rancia y d l error en
todo los ordene teonco y ráctic
que le scla 1zan. Nec Lta
siempre de la luz : el calor de la verdad para ser libre, para vivir e m
hombre.

EL AMOR COMO PERFECCIÓ PURA
UNA METAFÍSICA DEL AMOR COMO HIMNO
FILOSÓFICO DEL AMOR

Prof. Dr. Jo. ef c1fc:11
Rccror de la Academia Tnttmacional &lt;le Filosofü1
Lit'thren.,cein ( Europa)

Trad11rdó11: Kun11 Hin1tm1rier J' Omur Cbairez
P r una meta física d I amor puede encender e una rnrie&lt;lad de tart.·a
fi.losóficas: primero, la expre ión , e puede referir a una filosofía d I er
objeti,To y . bre t e.lo m:cc ario y pur dd amor, al contrario de una
de cripción biográfica o bien empírica dt la · din:rsas exp ricncia. de
amor, como las encontramos en distinta · pers &gt;nas.
na metafhca del amor en c ·re cnt:H.lo no s6lo contra. ca con
una mera de cripci · n mpírica d la. experiencia· reales, ·mo también
con una filosofia r lati ·i ta o subj tivism, 'gún la cual la determinación
deJ amor, en cuanto a su concenicfr , ·ólo e · fruto ck la on. true ión o
e nstirución cultur~ hi tórica o d otra índole. 1•.n este sentiJo una
fenomenal gía real.e ca Jd amor e · i&lt;léntica con una meta fí:Jca del
mt m .

Una "m tafísica del amor" 1ambi1:n pucd refenrsc al intenro d,
entender el ser bj rivo del amor y su papel &gt;ntológtco para la
r alización y actualización de la p r 1)na, y '-Obre todo d pap I qut
76

/hl{/., \ · 11. p. 58(,.

64

65

�desemp ña el amor en la constitución de la comunidad y con e o en la
r alización d la manera de ser per ona como zoo11 poltiikon, un er
orientado hacia la comunidad. na m ·tafisica del am r en e te cocido
forma parte de una metafí ica d la pcr ona y d la comunidad.
na m Lafísica del amor puede dar e también a la rarea de aclarar
la condícioo ontológica bajo la cual
I amor es po ibl · y tiene
ntid : del lado del ~ujeto, acaso la libertad de aqu llos que aman; dd
lado de L'l p rsona-obj ro del amor por ejempl , ~ u dignidad, • u nJ r
objetiYo de s r amada; a. í como su manera de er. na metafísica del
amor en e t sentido también pu ·de preguntar qué clase del . er pu de
por í misma cr obj to d I auténtico amor; qué clase de -valor
e
upon n para el sentido del am r, r cuál e la realización última □ ec aria
del amor por ejemplo; i es que puede upon rse el amor realizad en l
tiempo o . , lo en una xisrencia inmortal.

posición a e. ta - p rfeccion~. puras, xist n las llamad, s
perfecciones mixta. o . ustancialm ore limitada -; por ej mpl , t das la,
e. pecics di: animalc · y ¡ !antas y su clasificaci nes má generales, o
también c ractc1i ricas como la corporali&lt;lad, el arractirn corporal, el
tener un rostrc , la capacidad de reir etc. •\n. elmo cita el ejemplo del oro.
El intelecto está por encima del oro. sin ser por sí mismo ro. o es
po. ibl decir de al s pcrfcccion s que s a absolutamente mrjor
po, ecrlas que no tenerlas; por I ontrario: aunque no ten ria. en el
sentid) del no-. er es . iempre menos bueno guc tenerla, , existen otra.
perfecciones má. alta · que l • son incompatible, . ·,I espú-i.tu, por

ejemplo no consiste en oro o es oro. in embargo,
encialmente má
perfecto que la materia y por tanto, que el oro. in duda alguna una de
las capacidades extraordinaria. de la m nte humana s reconocer tale
p rfcccí ne· pura
insuperables. Reconocer gue no e pued e tar por
encima d I er sino sólo po eerlo completamente que no hay mayor
p rfección qu L ya] r propio en í qu la importancia intrin eca -~el
val r es una perfecci, n in up rabie e inclus la ba e de cada perfecc1on
po ible. La capacidad d reconocer que no . , l la pr picdade
wú er almente pre, emes n tod enr , 1 llamado cran cend ntales
ino también pr piedades que sólo existen en alguno
nt
n el
mundo, como la vida, la conciencia, la libertad, el conocimienco, la
abiduría la justicia y muchas más on ralc perfecciones insuperables,
con tituye 11. naturaleza del cr human en realidad metafísica. El cr
humano como per ona
orienta hacia el er por antonoma ia y hacia el
ser absolut , hacia Di ·.
ta tran cendencia del reconocimiento
humano, qu
ólo
posible mediante el reconocimiento de las
perfeccione · pura , pertenece al er de la persona humana. i el intelecto
hwr-ian no fu ra capaz de r conocer tal p rfeccion s pura, también el
ser ab olut guedaria iempre como una variable d conocida la cual
podría considerar e como " r" o "no er' 'contradictorio" o 'll n de
entido" 'justo" o "inju ' to" "con ciente" o 'incon ciente" .
.. n cons cuencia d e a primera, se pre cota con lógica
irr futable una egunda característica de la pert cción pura: todas las
ped cciones pura· on c mpatibles. i no fuera a í,
decir, i p r
ejemplo, la perfección
y la perfección B
excluyeran mutuamente
sería absolutamente mejor al mismo tiempo po eer la perfección A,
icodo é ta una perfección pura,
no po eerla por r c ncraria a la
p rfección pura B, cuya posesión e buena por anton ma ia. También en
e te aspecco la. perfecciones pura presentan una difer ncia radical a la,
per6 ccione mixtas o sustancialmente limitada . n efecto, mucha de
ésta -por ejemplo, lo di er os género d anímale
planta - e
excluy n mutuamente y n pueden realizar
n un mismo ser.
na t rcera caracrerí cica aún más importante de la p rfecci nes
pura es al mi mo tiempo una caracterí ti.ca doble: p ·uncr , e ·ta
perfeccione pura pueden . er infinitas. La infinidad o contradice a u
ser. 1á aún: estas llamadas perfeccione pura ólo n ellas mi ma en
cuant qu on ab olutamente infinita e ilimitada . n r limitado no
e un s r completo, sin un ·cr mezclado con un no- er; un

66

67

in embargo en la igtúente'- página - gu remo hablar &lt;le una
metafísica del amor en un cuarto . nrido: com pregunta, _j es que el
amor e - s 'lo un fenómeno antrop lógi o, limirado a la existencia y
coexistencia humanas·
si es, lo que , \nselmo de anrerbury y Duns
Escoro JJamaron 'p rfcccioncs pura. ". La perfecci , n pura según
,\ns lmo y Duns E COLO, e: una propiedad o perfección, la cual es mejor
ro eer ser, hablando 'º términos absoluto', gue no poseerla, sea cual
. ea la razón. En ou·a palabra. , una perfección pura e una perfección
insup rabl en el sentido de que cada . uperar de ci rta fi rma de
realiza ión de tal perf cción 'lo puede
r conc bida como una
pose ión má. real, y no como una rran gresión del orden total en el cual
exi ' te esta perfccci, o. , \sí · po ibl ;upcrar un ciCLto grado d 1_er, de la
vida, del r conocimi nto o de L'l justic.in - ' 1 mediant una rcalizaci 'o
más alta de esta. perfeccione .

n

�con cimiento limitado e
o pa..rte ignorancia;
decir, un noconocimi nto; una sabiduría limitada no es una abiduría absoluta; una
felicidad limitada no es la felicidad misma. e p dría d cir que toda las
pcrfeccion s puras son ólo realmente lo que son i son absolutamencc
ilimitadas
v rdaderamente infinitas. También en este asp cto las
perfi ccione puras difieren estrictamente de las perfi ccion mixtas, la
cuale no permiten ser proyectada al infinito o er infinitas . . on
nece ·ariamente finita . n caballo infinito un cuerpo infinita, un árb 1
infinit todo esto s n c ntradiccion s. er infinito contradice a la
naturaleza de estos er y a las p rfecciones limitadas, egún su ratio
fort11cllis. u carácter fini o e~ tá in crico en u ratio fom1alis, qu lo
con tiruye formalmente como tal. Contrariamente a e to, r conoc mo
que en el caso de las perfecci ne puras la mtiofom1alis Oo que con tituy
forrnalm nce un er) no e tá u rancialm nte limitada.
Por tanto aquelio que vale en el ca o de las per.n ccíon s puras, la
11ia negahoms en su encido purament ontológico-lógico, no vale de
ninguna manera para el e.r absoluto para un ente infinitamente bueno.
Por el contrario aqtÚ
válida la via positiva má pura. En e te sen ·do,
Di e lo únic bueno, el único ent , l único abio y ju ro. o cabe
ninguna .restricción o negación de esta p rfoccion s. Di po e toda
las perfeccion pura· en u forma má ele ada e infinita. 1 Las únicas dos
n gaciones p iblcs en el caso d las pcrfeccioo s puras o niegan los
limite de nue tro reconocimiento d e ta· p rfeccion s pura (para Dio
mismo), o le niegan a Dio la formas terminables n la cuale existen
e ta perfeccione , pura n el mundo.
hora, nu tra pregunta e , si el acto del amor e tal perfección
pura, si amar o p eer una naturaleza compatibl con l amor e
ab olutamcnte mejor que no amar o t ncr una na rraleza ¿qu hace
imposible el amor como Ja de una piedra o la de un perro?. ... ·i:o s lo
qu dice .Agusún con una fuerza filo, ófica y convincent que tendrerno
que examinar. Per leamo primero su maravillo o texto:
Si q11ir dixerit: Diligo Dm111. Quem D ·um? Quarc diligimus? Q11ia ipse prior
dik_,·i1 110s, et J na it nobil diligcr . Dilcxic impíos, u faccrct pios; tlilcxit
iniusto , uc fac rct iustos· dilcxir acgr ro , ut fa cret san s. Ergo et nos
diliga11111s, q11ia ipse p,ior dile:&gt;..it nos. lnc rr ga unumqucmquc, dicar tibi si
diligar Deum. Clamat, confit tur: Diligo, ipse scit. •st aliu&lt;l un&lt;lc
inrerrogeror. Si q11is dixetit, inquir: Diligo De11111. el fratnm 11111111 od,1, 111enda.?&lt;:

!n&lt;lc proba · guia menda:· ·1? \u&lt;li: Q11i l'Jllllt """ dil~g,t 1:,1//1:1:1 ••:1~11111
111dff: Dmm qNem 11011 1idr!. r¡Nomodo pote.rl dih~~trr? · uid ergo:' (Jm 1.hli¡:¡;11
fracr m, diligit cr D um? ce . e sr l!I diligac Dcum, ncccs c cst ul
diligat ipsam dilectioncm. 1 umqui&lt;l pote~t Jiligrrc frarrem , c1 non
diligcrc dilcctioncm? Nccc~:c c. t ut dili6,ar JiJcccion~m Qu1J . erg~, qma
diligJt dikcnoncm, iJco Jiligic Dcunfr C ciquc ideo. Dilig ·nd , ltk UorKm.
Dcum diligir. •\n oblitus es quod paulo ano tlixi5ri: '?_eus d1ler_t~o rst? 1
Dcus Jileccio, quis9ui~ diltgil dílccaoncm: Dcum d1ltg1r. Diligt· ergo
frncrem, cr sccurus csro. 1 on potes diccre: Diligo fratrcm. sed non d1hgo
Deum. QuomoJo mentiris ~¡ &lt;licas: Diligo Dmm, quando non diligis
fratrcm; :ic fallen , yuand &gt; J1ci. : Diligo frarr ·m, :1 putc. quia non diltgi:
Deum. ece .e est qui dtligis frnrrem, dihga · ip.am dtlccnonenr dilrctio
au em Df11.r est. neccs~c cst erg ut Deum diligat 9ui:;c¡ui: &lt;liLt,ri.t fratr m. S1
amem non diligi fram:111 qucm ,1dcs. Dcum 9ucm non ,idt:~ quomodo
p tes diligcn:? Qua.re non vi.dcc Deum? Quia . non hab ~t tp am
clilectiooem. ldco non \idee Dcum, &lt;.¡uia non habc1 &lt;lilccuoncm; ,&lt;leo non
haber dikctioncm, 4uia nnn dihgir frarrem: proptcrea ago non \'lder
Dcum, quia non haber dilccttonern. Nam . 1 hab at Jilcctioncm: Dcwn
viJct: 4uia Oem rMctio nt. r purgatur illc oculu. m~&gt;1 magisqu1:
dile tionc, uc vid at illam incommumbilem . ub:tanuam; cuius prae cnúa
semper gaudeat, qua pcrfruarur in aetcmum coniuncru · an ·lis2•
es!.

q1te111

no11 dil~r,it Jmtn•111 s1111111 q11e111 1,idet, Dl'llm qum1 11011 u1dt'I, q110111odn
po1est diligrrd Et boc tll(111dt1i11111 haben111.r 11b ipso, "' q11i diligil De11m, tliljg,il fl
Jralre111 s1111111. \,fagmfice di ebas: D1/igo Deu111; et od · frarrem! O homicida
4uomodo dihgi · D um? 1 on audi, ti ,;upeóus in 1psa I~ristol;1: 0111 1Jdit
fratrcm m11111. honlidda e.rk Sed prorsus &lt;lihgo Dcum, t..JUaITI\is odcrim
fratrcm mcum. Prorsus non diligis Dcum, si odi fr:mcm. Et modo probo
alío documento. Ipse dixit: Dtdít nobis pmecep11u11, 11/ diligt1n111.r 11w1m11:
quomodo d.iligis ewn, cuius odisti pracccprum? Quis est qui &lt;licm: Diligo
imperarorem, sed di lcges t:ms? In hoc inrcllcgir impcratt•r -.1 &lt;lilig1s cum,
·i observenrur Icgc ctu · pcr pn vmcias. Le). 1mpcraroris quae cst?
((.i\landatum n ffum Jo vobi uc vos mícem diligarüm. Dici:i ergo Ll'
tlilig r Ch,i. tum; civa mandarum cíus, el fratrcm dilige i am rn
fraLTem n n &lt;liligi ; quomodo eum diligis, uiu mandatum comcmnis?~
Qllid mi,11

n las iguiente
l ágina , guisiera defender -corno r · is
puramente fil · fica- qu el amor es la perfección pura. ¿Es po ible
fundamentar sea afirmaci · n central de la r velación cristiana, que: lleva a
la conclusión qu Dio,
'el am r", d manera puram nte filo Mica?

2 A~1ín, omenrario a fu primera carta de 011 J11an,

' Cfr. J. eífert, "On the lnfi nite Perfocti n of God '.

6

l

lbíd., IX 11.

69

1 10.

�l. El primer argumento, qu e ' en realidad, má bien una
comprens1on inm diata, con i te ólo n tomar en cuenca las
características del am r y reconoc r, n con ecu ocia la impo ibilidad de
que un ser que no ama a má perfecto que un r que ama. _, l amor
inclu o podría con id rarse como la má , pura y alta de toda las
perfeccione puras. ólo en él afirma una per. ona el ,Talor de otra; ól
en él
entrega erdaderament en él vive una benevolencia como en
ningún ouo acto, una bondad muy up ri r a I elemento de la bondad
en otro acto de la per ona como l eJem nt de la bondad en el
respeto. En el amor e tá una fuerza unificadora como ninguna otra
acción la de arrolla a í como la creaci , n de una unidad más alca qu ól
e posible entr per ona y que supera a cualquier unidad qu
encontrarnos en seres imp r nales. El amor com donación de la
per na misma a otra po ·ee una perfecci ' n ab olutamente no _up rabie
por un er incapaz de amor. in embargo esta comprensión directa
puede er confu:m da también d manera indirecta por una serie d
argumento ·.

2. Prim ro hay que recon cer que la persona misma e una
perfección pura 4• E absolmamenr imposible que un ente o un ah oluto
que no sea per ona, que no d pierte a la conciencia d u pr pío er, ea
capaz de r conocimiento y ea Libre pueda r má perfecto que una
per, ona. De esto se pued n deducir do. argumento a favor d I amor
como perfección pura. 1 primer es 1 ·iguiente: el amor e la única
re pue ta realmenr capaz de corr pondcr a la per ona qua p r na.
Pe:wna est t1tJJtmda propter seipsam (la persona cien que cr ama&lt;la por í
mi ma), postula el pcr ooali mo 'rico polaco de un \l )jtyla o un rycz ó
coro norma fundam ntal de la · cica. ~] re peto a una per ona n afirma
a la persona n u conjunto y, sobr todo el entu iasmo o la admiración
ólo de cierto modo re ponde a una p r ona, seamd11m qHid. ólo el amor
comprende y afirma a la otra persona e11 s11 co,!)1mto. Pre umicndo que
po eer la dignidad única · el valor único de una per na . una
perfección pura, e concluye que re p nder a e ra dignidad de p r ona y
afirmarla d b s runa per6 cción pura. -&lt; gro, en fecro ólo
realiza en
1amor.

• Cfr J. eifcrt. "Esscre persona come pcrfezion.: pura'·, en: De Homine, Roma, 1994.

70

3. Partiendo del h ch d que la pc.rs na misma e una
p rfccci 'n pura, e igu otro argumento a fav r d l amor como
perfección pura. Pues sólo por y en el amor la persona e actualiza
completarn nt a í mi rna. tientra una per ona ólo r c nozca, p ro
no ame, e actualiza y acti a en cierto modo, ól u int lccto y no la
p r ona en su c njunto. La per ona que ama e realiza únicam nt
d dicándose a otra en el amor donándo e en 1 acto del amor, y en la
tra e ndencia única del amor d poder afirmar a otra p r ona por ella
mi ma. Dado que el ·er pcr onal, que por í mi mo e una perfección
pura ·ólo se puede realizar y actualizar completamente en el amor e
deduce a su vez, que el amor también tiene que ser una perfección pura.

4. El carácter del amor como perfección pura también se deduce
del hech de que otra · perfecciones puras en la per na llegan a u
realización completa solamente a trav' d 1 amor. orno primera e tá la
lib rcad.
podría decir que sólo la libertad del que ama e plena y unida
en su pr fundidad y a la vez realizada corno libertad en u entido· e
decir, en la fonna má alta d la afirmación Libre
ilimitada de una
per orut por í mi ma
bre tod de la per ona ab oluta. Mientra I
acto de la libertad ólo se refiera a cosa , o también -de manera
periférica- a per onas, in afumar el alor más íntimo de é tas la libert1d
de la p rsona e tá privada de su po ibilidad má profunda
mi
maravillosa de entregarse al ervicio del am r. o e por la mera acción
ino únicamente por la libre autodisp ·ición de la per ona que e
po eedora de í mi ·ma en libertad; ólo por la libr autoentrega exclusiva
del amor e que la libertad e r aliza en u cntido má profundo. Lo
mismo que se die d la Lib rtad, que por í mi ma e una perfección
pura y que ólo llega a r alizarsc por compl to en el amor, e die
también del papel cooperativ ele la libertad junto con el amor5, en tanto
qu éste o
ea , ólo una re pue ca de la olw1tad, sino también del
corazón. Hildebrand ha demostrado en su Ética que la actualización más
alta ólo se realiza en u coop raci, n con re pue ta de arácter donatiYo
y afectiv y sobre todo, con el amor.
S. C o t tocamo otro argumemo a favor del amor como
perfección pura. -. 1 am r no es 'l un acto del libre albedrío. Aun y
cuando el amor e mo emrega purament olunta.ria, in entimieoto, sea
5

fr. D. on Hildcbrand. Ética, ap. 20 25.

71

�una eorr ga quizá heroica d la v luocad
ria de rod · m do ,
manifi camcnte imp -ro et e iocompler e mo amor, i l corazón
qu das callado. Pu d o
de una mecafí ica d la per oaa ccncrno
qu recoaoc r aderná dd entendimiento y del albedrío, cambi · n el
corazón como de d l • ·entlITll nro.
d la re puesta. afecá a
como dimen ióo independi nt .incfu: en able para el cr integral de la
per oaa. La primera caracteri rica que distingu esencialment la
afecrividad
piritual -que tra vez ha de racado panicularm ne
Hildebrand- de la oluntad e que no e cá n nue tro pod r, in que
p ee un carácc r donatiY y que e expand en n s tr . La segunda
difi rencia
ncial n e la afectividad pirituaJ y la
luncad e el
fenómeno irreductible del ntir mi mo. Y n e re r lugar, la ·fera
a6 ti a s d una óqu za r ralm me &lt;liferenc } diferenciada por cuy
contenid e o e mo incontabJ palabra·, al e ntrario d I caráct r má ·
'lineal" · homog · neo d la luncad m cal. · amor, por el contrari .
iendo p cimentado n la fi rma irr ducribl del cntir, p . yend el
carácter d narivo de una respue ra afccci a fuera de nue tr poder po e
inclu o I carácter má afe civ entr toda la. exp ri ncia. afectiva .
lientra una p
na ·1 ·ienra r pct
enru iasmo, mientra ·ólo
i nta añoranza o ea afectada d
e nte l a la co a de tra manera,
lo má inrimo del coraz · n de la per ona queda como n realizado. Ese
caráct r únicamente afecri o del amor e e pr a con un innúmcr d
ímbol ; por cj mplo, la f1 cha que arra vi sa I e raz · n. ólo I am r
capaz de hac r realidad aquella dim n i · n espirinL1.I compl ta íntima y
afectiva de la pecona su corazón como d del entir. · l cuand
también e i ate amor, acompañado p r el encanto por la per ona
amada. tambi · o la per na mi rna pu d dar a tra en d .entid más
c mpl t y verdad ro d la palabra. 1i ncra I eotimi nto e qu d
callado e ta zona má íntima, qu
I coraz 'n, n hablará. Y aunque 1
amor qu de incomplero in la e pue ta de ,·oluncad aunqu la per na,
ca pu da afirmar a otra pcr ona con un e fuerzo her ico d la
,-oluntad y amarla o mido má pr fun&lt;l coa la voluntad tal amor
queda d I r am nt in ompl e · a í lo mí. ti , l xperimenran ·n d
estado de la . equía pirirual ' d la n che o cura del alma. Pue faltand
l amor xperim mad del corazón c m
d d la afecti,·ida aquella
dim nsi' n del er el la p r ona y del amor personal, dimen ·i · n que ' I
puede er realizada por la v &gt;Z d l e raz · n, qu a irr aliza&lt;la.

72

i, por tanto, e reconoce la circunscancia g ·neral mecafü;ica
bre la pcr ona; e, decir, L¡u ól
1 \T.'11'. afecu ' , 'lo el oraz · n
r atiza una dimenjón p rsonal ni iquicra alcanzable por la admirable
lib rcad c mo tal, v i e rec n e también qu d amor acm:tliza e:rn
dim n i ' o afe tiva del cr y hacer espiritual ele la per. ona de Lal manera
y perfección e integridad como oo l hace ninguna Olfa re pues a, nt:n ·
que er pu , I am r igualm nce una pcrfec ión pura. cuy, p . c:i 'n e.
ab olutamcme mejor que u no-p
i · n ce mu el -;cr pcr ·onal ~ la
afectividad spiriroal mi ·mo ·.
6. Hay tra con id ra i •n má muy r lacionada con lo y di h
que demu . tra I carácter &lt;le) am r com p rfcca · n pura. Ya \n tótelc:
r conoce qu I felicidad, la mdoi1J1011it, e· una perfec ión pura de la
p r na- inclu. o opina c1ue todo afán de la pcrs ma sólo úene I úmco
objerim d alcanzar la f; licidad. E ·tamo l ·j
de afumar u
udairnonismo, qu La f licidad mi ma 'S una perf; ci • n más alta qu · d
am r l ética.rnent , bueno o inclu o gue d amor -;Ól e un medio
para alcanzar el propó·iro de la fi liciclad, I t¡U • p han refutado Rob 11
pa mann o Tadeu z tyczen, a í e m
L chd "r, . ,·. ( Iild ·brnn I y
\ . Frankl. in embargo, e n mimos completam nt c n A.r:L túu~l
cuan&lt;l califica -e m lo harán má tarde \n clrnc d • Cantcrb~ o
T má de ,\quin a la felicidad com una perfección pi:rs nal pura, Mn
la cual una p rs na nunca en ontrará u úlrima r · lización. 'i rtamcnt~
l er humano también pu &lt;l
r f liz en c1 rea m •dida ·in amar. Puede
er 6 liz p r la rcalb.ac~ ' n de • u int r c. p r rec n uniento filo ·ófi o
c.l la verdad p .r • cguir . u ·e ncicncia o acmar justo, por ' U incerida&lt;l,
p r d contacto con 1 b U y e n el . rte. o ob~ranre, si ' mpr c.1u ·&lt;la
cierto qu ningún ou bien más qu l am pu el I rop rcionar a una
p r ona una felicidad tan perfecta y completa: ya cJ acro del , mor mi. m ,
la entr ga del er pr pi y d l oraz ln propm a otra persona, e. I fucon:
d una felicidad corno ningún otro acto &lt;le la pcr ·ona. ¿Cuánto má ·e
p dría decir e.Id · r- amad , de at1uella a fumación &lt;l , la pr pia per. ona
en u c njunto en u Yal r uru o e:: in. u. cituible, afirmaci :in sólo p &gt;i.;ibl
p )r I amor? ¿ Juámo má · de: la
munidad v uní · n on otra p r nna
únicamente p ibl por el am &gt;r, cu ·a aus ncia hace 1mp&lt; s1blc.: la
v rda&lt;lera feli ida&lt;l? La fu rza unificam xclu i,·a &lt;l I mor s d mu ·tra
bre d tomando en uenta que in lu la forma má alta &lt;l uruón
física, la unión • exual, arecc &lt;le roda l'irlm mlihl'll p ·rson, 1 ) LI ga a sl.'r

73

�ha ta algo ·eparador y r pugnanc s1 n s c::-..-pre ión y r alizaci , n del
amor mutuo. Aquí también e puede conocer qu la elicidad nunca
pu de · r pert ca in amor. Ver mo que t da la demá fu ntc de
felicidad del . cr humano de la persona no logran en absoluto alcanzar
é ta. Por tant , de e te argument también e igu ncce ariarn nt que
el am r e una p rfecci , n pura, p rqu la t lic1&lt;lad en su forma má, alta
e frur d l amor.

7. El aro r tan1biéo una p rt cci, o pura porque una ·crie d
tra p rfecci n pura : • I pued n llegar a motivar y r alizarsc a
rravé de él. H aquí prim r la bondad. La b ndad r pr nea, d ci rta
manera, el al r éti.c má~ cemral, la bene olencia aut, nrica hacia otra
per ona el ir.teté altrui ta afumativ ) vivo en u t licidad .
pro peridad. La Yolumad que también ri n , que &lt;lemo trar en la
acción, en el amor activo prornu ve in duda la felicidad prosperidad
de la tra p r, ona. • ta " Juntad puede er bcoév la e inclu re en e t
ca o, ya la dimen ión , luntaria d l amor.• in mbargo sobr tod
f rma part d la bondad a9u I calor d l int r · en la felicidad de otra
pcr ona y en su bien, n sól p r I Yalor intríns co de ésto. , ·ioo
también porque su felicidad y t do lo done. o un bien obj ti o para
l otro. n tra · palabra , como lo demuestra Hildebrand en el
maravill ·o capítulo VTT de u obra Li esenria del ún1or s pare d la
bondad que n ciert mod participemos en el puar má íntim d la
otra per. na al cual ·e dirig en cada p rsona inclividualment diferente,
el bien obj ti o &lt;l ·u srr. Jelicidt1d, pro penaud y bienestar. Por tanto,
mientra, una pcr na ól l haga bien a rra, portJUC sto e · por sí
mi m , ali o pero in afirmar ·n lid,'l.ridac.l amoro a su I ien c m
bien objetiv par(J ella, no p ec aquella caracterí cica d la b ndad. ele la
ben v leacia má auténuca, que '1 r ide o el am r. in mbargo
e, ta p rfección pura má~ alta entre todo los valore ' rico , guc e. la
b ndad e · e · lu i,·amcnt realizable por el am r. 'J cuando amarnos
a otra pcr · na la afirmamo n u o ajunto en su dignidad &lt;le er
amada y u precio idad s ' 1 en la transccnd ncia única d nue tra vida
ínr rior y nue. tra experiencia de la felicidad en el am r podemos realizar
la auténtica b ndad hacia la era pcr ona.
imitar es l caso d la perfecci · n pum d la misericorclia, del
an1or que p rd na
IJlltl a la mi eria del otr .
n er humano qu
carezca por completo d amor, tamp o podría s ·r auténtic:un nte
74

misericordioso. La miscrie&lt; rdia le ·ería imposibl . P &lt;lciamos cirar aquí
lo" 11111raYillosos discurso. gu ' hake. pcar hace pronunciar a di,Tcrso.
J)l'~ maje. fcmcrunc s 1.:n alguno. c.l · su. c.lrama ·; por ejemplo, a Poni~ en
t:I 1111·n-t1d1·r dr í rm'ctll, o en 1
,lllcho mido )' pocas n11eces, d nJc s logia la
p •rfección m.'Í : alta J la mi cric rdi, } s glorifica -u fuente en d , mor
libr ·. Dado que la misericordia p &gt;scc el carácccr de pcrfeccit' n pura, al
i ual ~ tal vez aún má, - que La ju. ricia, :iendo cxclusivamem po ·ible y
pe n able por amor, Uegamo nu n1mcntt: al carácter &lt;lel amor
mu
perfección pum. Parecido • el ca d w1a . erie d ntl r s concrct ·
como el pcrdc' n, la olitlarida&lt;l te.
. El rcc n cimi nto mi mo . obre r do el r conocimient d
&gt;tra persona c mo tal e1 cornpren&lt;lcr a la otra per ona tambi · n e · fruto
dd am r y fundam nrn por u parte un amor más grand · a í e puede
decir que l r conocer, p r lo m n . el r con r a w1, pcr ooa,
tampocc logra alcanzar u p rfección in amor; aun má , (JU ' finalmente
no es po.ible en lo ab · !uro como lo afirmó chder. Pero ce m el
r conocimi.emo e. una p r~ · ción pura, también el amor d b-.! ser una.
9. La ,. colá. rica también re oo &gt; que la unida&lt;l el 11m11ll. es uoa
per ección pum. ' igui ndo a Platón , Plotino, lo fil · soi ~ de la •,da&lt;l
i\[edia inclu, o d fiendcn la unidad come perfección tJU c rr p nde en
ci rta manera a t d nte. in mbargc, "unidad" e , indudablcmcnt , un
término analógic · pre ·enra una graduación n .. u er y ,·alor egún 1
ado dd ser donde e encu ntra la unidad ·u medida y u orma. Per
en el amor la unidad (el 111110N e m 1111io) al :mza una fi rma
complctam ore nuc a gue , pr bablcmeat la más perfi ta. Pues dos
per onas entre , í, al igual yuc la p rs na en ·í misma, nunca pu den
ncontrar aqueUa paz y unidad in e.ri ir únicamente realizables por el
amor. Lo mismo se puede decir de la unidad entre pers n.. qu
trataremo , más adelante. Ya Empédocles ve e ·ro, clicicn&lt;l en el fr. 423
que la co:as ·e juntan por amor} ·e paran por L'l clise re.tia.
1 o ob:taute esta unidad n e. fusi ' n, ni renuncia , la identidad,
sino la C rma más alta de la unidad qu c nse1Ya la idc ncida&lt;l
incomunicable necesaria para la pcr ona ; ·. ta, mpero n que la alg
9ue separa ino ljUc.: se con vi( rt ·n I fundam nto de la má alta
partí ·paci · n } unidad.

75

�1O. El hon11m el 1alor obre todo como preciosidad en sí mi mo
también e tá realizad d man ra única en l amor. El a t1tho11. 1 buen ,
d valor má ciar cambi 'n es una p rt cción pura }' p dcm e tar d
acuerdo con Dante en que el amor e el un
alor infinit ". :\ uí

ncontramo
tro argument
perfecci · n pura.

para d m trar qu

I am r

una

11. in mbargo, hay que desta ar en particular una p rfecci, n
gue e parte d la concepción d I r humano como persona y que
·srótele den mina c mo caráct r d la p r. na c mo zoo11 politikon
r social. La p r na no pucd entend rse implem nte com entidad
ai lada ino que tá ori ntada, egún . u naturaleza, hacia un tú, a í
como hacia un nosorro -en una palabra- hacia la comunidad. a
e n er ación el diál g , a í c roo la" inc atable forma d vida
comunitaria humana, n
ól compru ban un importante h ch
antropol ' gico . bre el humano com s orientado hacia la comunidad,
sino ta.mi ién una característica in ·eparable del er personal. Ha ta se
pued d cir que no sól la per na mi ·rna, qu
y puede considerar
c mo un mundo en sí mi mo. e · una p rfección pura, ino tambi · n la
comunidad entr p r nas por lo m n en el encid d qu com
dimen í ' n d la unidad entre per onas perteneciente a la p r na posee l
carácter de p rfección pura n ce aria para la realización d l er pcrs nal.
• to , a u ez, reconocibl n el h cho d que la felicidad d 1
persona lita.ria no e po ible ·in comun.idad.
Reconociendo e
r ulca in irnblem m I caráct · del amor
como p rfecci , n pura porgue una er&lt;ladcra comunidad entre pcr. ona.
-por lo meno el víncul -ntrc p r. cmas fi rmando un cuerpo de
c munidad, víncul qu e tá ba ·ad o xp ri ocia , má • allá de una
a ociaci ' n, w1 e tad u rras comunidacle objetiva fundadas in am rcr.ía, sin amor, impo ible
impensabl 6• P r canco también la
perfecci ' n d la comunidad confinna el carácter d I am r com
perfección pura.
12. Considcremo · finalmente un argum nt bien difcrcnt .
Rccordemo la dificultad inclu ·o imp ·ibilidad 9u cr ver Pann · nídc
para que pueda urgir a partir d un ser n cesariamcnte ·stentc
etern un mund en 1 ti mpo }' cuya xi tencia no ea n ce aria. sto
0

fr. D. von Hildebmnd. Mewplu ·sik der Geme111sd10)1

76

es r almente una ap da funda.mental &lt;l · la filo ·afia . •\unquc Parrnénide.
hubiera t mado n cuenta la única cau a r siblc de cal . urgimicn o; c.
decir, un ac libre d cr ación como tal como lo ha hecho de cierta
man ra Plac{ o en I Ti1JJoios -lo qu Gim: anni Re, 1 expone d manera
impresionam en u libro . bre Plar ' n-_ daYia le hubi r, n faltad la.
verdadera razon s &lt;le cm jante desarrollo del mundo a partir d 1 ·er
ab·oluc y divino. H gel menó na c mo apar ncement única razón
plau ible d I urgí.miento del mundo a parár del absoluto, que Dios ólo
podría ere, r el mundo - él mi m . e aur rrealiza.ra p r medio J e ta
creacton · decir i él mi ·m d , arr liara y realizara u propio er p r el
pr e so d entrar alir al mundo. l a crcaci ' n s ria entonces una , uerre
de g í mo divino o ca. una forma d aut mcalización divina.
r o ob tante, si la infinidad ab · luta d la p rfección divina la
cual p demos rec n cer p r diY r a· raz ine , pr hibe e mpr ntler la
creación del mundo com autorrealizaci · n de Dio. , ólo qu da una . ola
razón inr ligible que es capaz d explicar 1 acto libre de la creación: el
am r. E ta razón •a la toca el presocrático mpé&lt;locle para quien el
am r
d mdo m d , al lado de la di. cordia, uno d lo últimos
pnnc1p1 divino , in lo cuale no cxi te unidad alguna. ,\ún má claro
queda en te.·tos de Platón y Pl tin y de rr • filósofo d la anagüedad,
egún los cuale la carencin interior de envidia de la nanimleza di\'Ína y el
carácter de lo bueno como diff11sú•11m SIIÍ --cau a que .e difunde r xplica
por í mi, ma- . n la cau, a d la creaci ' n del mund , a partir d 1
principio fundarn mal divin . in embarg l que finalm nt explica la
difu ividad d lo bu no
el am r &lt;l un . r p r. onal· c'l ' t pu de
free r una razón por fin inreligiblc para el hecho de guc sin necesiJad
urge un mundo finito a partir dd "er remo y del Dio. nec , no
CXl t Ot •

. dcmá , sól cm jante rigen d I rnuml y obr tod &lt;le las
personas que se eocuenteran en él - un origen por amor- le conviene a la
p r na. P demo rcconoc r aguí e mo úJtimo principio metafí ico de
la au ·a del er p r nal la r i de la declaración del Vaticano contra la
pr crcaci ' n de s re hwnano in J1itro, de que · · lo ·1 amor es ri en
digno de la exi t ncia de per. na . ambién encontramos e te p incipio
en nuc tni xperiencia pcn ando en lo niño pr cread · sin am r
paternal
ac prado como m r s hecho. , inclus incómodo . ¡ ué
tragedia
encuentra en el níñ n amad ! Tant ólo e p r amor que
7

Giovanni Reale. Por 1111a 1111eva i11terp,.e1ación de fl/auiir : Barcelona. Ed11onal l lerJer. 2003.

77

�L pl:r"&lt; ,na put.:de afirmarsi: finalm ·me com pcr ona, cuanro e ·,'&gt;lo t or
d amor c.1uc pueJt.: llegar exi. ur. l1 n origen fríe y .ín amor de la
p(..rsona contra&lt;lic al s nciJ &gt;~ a la dignidad e u . r.
hlosofía \ rnelacic' nen d contexto de una metafísica del, mor
Sin embargo, n c.lebem : ha rno d la ,i:ra g rcla frente al
hecho d · que para una metafí:t a del am r t¡u re noc ·u carácter
mismo como p 'rfoc i ' n pum · e.la n importan ti.: . difi ulrac.les. Parce que
la Llhima sunpli idad, um, caracte1·istica cld ser di,·ino también
lt l nnn ida por, lgun&lt; · fil ·. , fo , ·onrradi e a una muluplicicfad, o p r l
1m·nu una dualidad J · p r:ooa:. Pero :i □ el: r suprc.:mo ce m tal sól
L 1 ·a ·rn el amor propio o el amor creac.lor de cene.lente . e impondría
1or l l i mt.:no la pregunta de ' Í l :lffiOt interpersonal que con idcramo.
1:, form a primigenia del am r, e una p rf cción pura. Pe r tro lado,
podcmo rec(ln cer l. atirmaci )11 de un niña (Pcrul et P et r ) qu
p,ua c:I amor '"ú ·nen que s r d s ', orne una \' r lackra c mpren. i &gt;n e.le
una m: 1ión mcrafL 1ca; s &lt;lecir, que el am r a si mismo de una pcr'&gt;e na
111&gt; es la fi 1ma prurngcnia , b fonna má: auténtica d I amor. ¿ ómo la
un pli 1dad c.k lo abs luto
m p rf ·cci · n pura put:c.l ente ncc
u H res¡xmdcr con el amor &lt; mo pcrfec i&lt;' n pura? 1--. la dificultad. a uya
oluc1 m conmbuyl'n en cfi·cto nuestra e n lu ion . bre cl aro ,r y la
umJad, es finalJncntc . ' Jo r . olublc por la rc\Tlación cri ruma. Pu-. . ' )
c.:sra t t' onoc ·• al nin-! má · ah &gt; de la mctafisi a, el car: ter de p rfi ion
pura J ·l amor intc.:rpcr onal, ' in lu~ 1 re ela , Di s on el nombr · d ·
amor: Om.r r,m'ta.r t'.f/ Die s · · el ame r nm me . 1
bstam ·• n:c1ia al
mi. mo lÍcmpo la uiplt.: per. onalic.lad de Dios y, n ~ rn, la comuni lady
el amor intcrpnson. len D1 .· :in 1 &gt;S cualc el am res impensabl • n u
, ·rdadtrt &gt; senu&lt;lo. \1 11lli mo tiempo, ubraya la última . impli idnd ld
·u Ji, ino y su um ic.lac.l, que, a :u vi:z, sólo e: po. ibl por la fuerza
11 nihca&lt;lorn ma sublime del amor.
En : ·m ·jantc meta ísica rcYclada, codas L1 e nclu. i n J l
l1 l11sofo a ·i:r a de la u ·tanu, lidad &lt;li\·ina · con. Cf\'an omplernmcncc.
\! rrusm( ri ·mpo, se o rece la davl· para unir las compren:inne.
normalmcntt apena · mpatibl . , yuc lll'van a una p na ca-;i impo, ibl •
de resoh cr.
anto la Yis1ón dd amor como per cci · n pura, qu tit:n su
ongen c11 la f · cri, rnrna y 111c, pm tanto, tambi •n le corre pon&lt;le a Dios
7

en í mi ·mo, e m la revelación d la di fu. ivi ad y b odad del run r,
obre todo d I amor de Dios hacia el ser human , upcran roda
ne pci · n, in lu t da id a qu se hace J fil· fo ac rea d I amor
e mo p rfecci )O pura. mza n te aspecto de una mccafí ica del amor,
xi ca la relación interi r má pr funda entre la raz, n y la fe, entr una
metafísica de índole filo ófica y L1 revelaci · n cri Liana. E · e mo ·i la
ompr nsión filo · fi a má pr funda en cuanto al amor como
p rfecci · n pura pudi ra compl tarse cxclu ivam ntc p r Ja r elación. ~\J
mism ciernp , la revelaci · n •í c ntienc. en un brillo . uperior a todo de
l que la razón humana
capaz d pcn ·ar por í mi ma. aquella
e mpren.ión m: pr funda de La fiJ ofía . obre el am r, r la coru erva, a
. aber, c mo perfi cci · n pur p r anton masía, in up rabi inclu. la
p fec ión d
da 1, . perfi ccion la ínte ·i de L1 perfeccione pura .
E te carácter del amor como p rfi cci · n pura e , ~monees, un
d lo a p ro · en lo que la inmen a gl ria de Di r pr · nea una
razón pr fund' ima &lt;l nue tra fi n J u ti to. a manera en gue ri t
· encarnacic' n del am r mi rn , que · 1 am r mismo y lo revela al
mi. m &gt; tiempo, e ta manera ,1u . up ra r da la filo fía del amor, } qu
la realiza al mism ti mp compl tament le ha reconocibl d
manera única m ·I lagos ·rern y la luz ver&lt;ladera qu ilumina a tud
s sen.:: bw,1ru10 .
La mctafí. ica del am r y l amor humano
ría extrañ i la ,·cr&lt;lad s más alta d una m tafí ica le la
p r ona y del am r no tuY:i an nada que \. r e n la filo ofía de la
pcr oua humana, con la antropología filos · fica.
n r alidad, una
fil ofía lel am r humane ~ particularmente una fiJ
fia d u forma
má, inten. a y pr funda, 1 ame r entre el h mbr · r la muj r, r:
rrechameou: r laci nada
n una m tafísica del runor. La r laci ' o
entre p r un lado, una m ·tafí ica de la per ona ,¡ am r y por otr ,
una fil offa d -l ·er human y tambi · n e.le • u corporalidad, a. í como de
la difer ncia ·ntr · l hombre y 1a mujer · una d · la. randes
nclu ione · que en ntrarno
n la ccol&lt; gia d I cu rp de l'-afol
Wojtyla del P, pa Juan Pabl TI. u e o) ·a del marrirnonio - muchas
veces calificada de on. rYadora- ' , en realidad r ,·oluci
inrerpr ta el amor human y la . L'xuali&lt;lad humana d manera única en la
historia el · ·iá cica, baje la luz de una m ·tafi.ica del am r. Puc · si la

nana

79

�realización má pr funda d la per. na . ólo e 11 ,·a a cab en la entrega
mutua d l am r, re ulta laro que e to aplica de manera particular y única
al amor human má · e mplet
l am r ntr el hombre y la muj r.
Po ·que en e t am r d man ra particular se reconoce y qu da
transparcnt I al r únic
itr perible d cada persona. El facror d la
b lleza d e t valor ele la per na amada, la fa ·cinación por u
exi teocia, a í c m una verdad ra aut ntr a, qu c mprend la
persona p r c mpleto, on o un ntid nuev y particular, eñales del
am r nupcial d una manera muy uperi r a t0do am r ami to o. De
aquí s igu también qu la r ca6 'n má pr funda d I r human es
una vo aci · n al amor que 1 ·entid má profw1d d l cuerp human
en u difi,~enciaci · n n hombr y mujer con i t en que la per, na
humana llega por ·u cu rpo, a ser capaz d dooar a h persona amada
como per ona ncarnada~ d manera má compl ta má real d lo que
se.ría po ible para el er hwnano en f rma de acto puramente
pirituale , por lo m no al nivel natural.
Por ot.r lado, e . iguc de ·de semejante punto de vi ta fil ·ófico
que el en ·do d l cu rp
d la exualidad human queda ·condid y
mal interpretado i o e c mprend prim rclialmente n el · ntid de
xpres1on realización del amor per:onal e ·pirirual. Pu . i la . exualidad
humana e entiende por ejemplo como lo hac Fr ud c m xprcs1O0
de la libido o &lt;l un afán hed ni ta ilimita I de placer e1 cu rpo propio
se cornpr nde primordialmente com fu nte d la pr pia sati facci ' n y
, oluptu idad, ) el cu rpo d la pareja de fa relación e. ual c m medí
de la pr pia atisfacción. n el mejor d los ca o· n mejante
concepto hcdoni ta de la exualidad, c1u indudablernent predomina h y
en dfa, la r !ación xual e c mprende como atisfacción rnunt , c mo
(~ois111e a de11x dentro de la cual cada uno de lo. d , e c nvi.ert en
medio del plac r propi y &lt;lel placer del e tro. J\ í, empero, e entiende
profundamente mal el sentido tant del propio uerpo c mo el del otr
así c mo la e ocia d la per na pr pia y la ajena. Porque cada relación
con tra per na que n afirma y ama a e. La p r- na p r ella mism, la
degrada in vitablemente , un m r m di lo que c ntradicc n I fon&lt;l
a la dignidad d la pers na. •sr curre ·guram nt , en ·u peo· forma
cuan lo una persona L: violada, cuando la er ona del otro s
d •, preciada deshonrada d la man ra má cruel y brutal ' es degradada
a bjero de placer. P r también i.:n aqu Ua r laciones de :, risfacción
mutua en las 9u la mujer es e n ·i&lt;lcrada p r l hombre, vicever ·a el

h mbr p r la muj r com mera fueoc del placer pr pj se encu ntra
una p
r ión bá ica de la relaci ne. incerp r onal s. El orro . , en
ci rto m do con. umido, y eJ egoc mrism de cada uno de la pareja .
conserva rranquilam nte. e ignora de manera radical el ·cerero más
pr fundo y la b ll za d l cuerpo human que · ·lo pu de rc,·cL'lr en u
r lación con el amor. Por tanto, n e · el am r humano del hombre y d
la mujer --como se lo afinna ampliam me d sde Fr ·ud- que e pu d
entender e inrerpremr bajo Ja luz de la exualidad· ino 1uc por l
c ntrari , el ntido d .1cu rp humano y lel placer s xual sól
pu d
c mprender bajo la lnz del amor, que repr ·: nta la da · para el
entendimiento verdad ro del cu rp
hnmano. Pues ·s p r el
r conocmuent mutuo de la dignidad c.l 1 val &gt;r r de la belleza d la
p rsona
de ·us Yalores spirituales y corp rales que se rc\'cla el
" rdad r carácter dona ti
d I cu q-&gt; de la pareja r · mue ·tra
particularmenr ·l cu rpo e mo m dio por d cual el na y s entrega L1
p r ona mL ma u amor el co ·az · n de de . re. human .
~ ntonce, , n d am r la persona del cmo no e degradada a un
m dio eJ pL1cer propio, in qu se com-iert 1 ·enrido mñ íntimo d
la xp ri ~ocia c rp ral pr pia en el sentid de un regalo, una entr ga al
otro un servici a su felicidad, a la afirmad · n de u per ona y n Ja
realizaci • n d una unidad c:xclusivarnente po ·ible por el amor mutuo.
ólo e. te act má e. piritual de tod
la afirmación de otra persona · la
ntrcga mutua de la pr pia rnluntacl y d l propio ntimi nt al otr &gt; por
él mismc, puede actualizar también la dimensión unificadora y pcr-;onal
d la entrega sernal. in amor, e ta dimensión 9uc&lt;la un alg cruel, algo
que vi la al e ·píritu, un, degradación de la )tra pcr ·ona y d la ptopia, de
n&lt;ler a í mi mo. J.,, to
mu stra particularm ntt: cuand ) falta todo
marc pcr ·onal ara tal cnu·ega corporal, como en la pro ·titución o en
una rel, aón periférica, quizá única, que no nace de ninguna ,inculación
p r. nal pr funda comos lo d scribc en Tomfo111 s.
~omprcmli&lt;l el ~enrid de la corp &gt;ralídad humana, c¡ue también
abarca La c mplementación del hombre y e.le la mujer &lt;le modo e pirirual.
psíquico y corp ral se d mu . tra también la pcIYer ión d la: relacione~
h &gt;mosc ua1es y lésbicas donde :e pier&lt;lc esta omplcmcnra iún mutua
de lo dos ttp &gt;: &lt;le I r: na humana, del hombre y el b muj r, \', con
e, o la fuerza L11iificac.l ra d · la e f ·ta s :rnal ced · a una acción sc):ual en
c&lt; ntra de la mnuraleza ele la orporalidad humana.
1

HI

�Sin embargo, ro&lt;lo e to no es ·uticieme para reconocer y ll vara
cab suficienlememe la aplicación compl ta de la metafisica del amor y
d la persona al matrim ni y a la familia. Pues en el núcleo íntim de la
enrr ga del hombre y d la muj r en el acto conyugal, cuyo origen no
dcb ría ser 'Ólo el amor afectivo, sino también la voluntad permanente,
el on ncimiemo y la entrega del corazón humano exi te, al mi m
nem p , un ,;íncuJ , ustancial con la fertilidad humana y con el d sarroll
d nu va vida p r nal, gue crece por la donación mutua d amor d lo
padre y es al mi mo úempo, una nueva donación, la existen ia de una
nu va per ona gue nunca puede tener u causa suficienrc n proceso
bi lógicos o en l amor de lo padre . Desd este punro d vista en el
desarroll &lt;le nu va vi.da re ide también una dimen ión vertical al rig n
suficient únicamente po ible ele una pers na, cuya alma n puede
crearse m diante cualquier causa inrramundial, al amor per. onal de Dio .

TRES EXCURSOS SOBRE LA
TRIADICIDAD DEL SER
Profr. Dr. H.C. Erwin 'cbadel
niversidad de Bamberg

Alemania
'"'XCUf'O ]:

Acerca de la tradición histórica de la tríada de los lrascendet1tales
'tmo' verdadero y 'b11e110
"' n relación con la interpretación del critici rno kanáano, e cun so
corroborar el hecho de qu Kant -a pesar de que por causa de u aporía
del "dolor tantálico" con r sp ero a su pensamiento, debía ser
plenamente con ciente del significado mcdial-integrati o d
la
triplicidad-, se cuidaba de no atribuir ningún ignificado constitutivo a la
tríada trascendental clá ica de uno verdadero' y 'bueno''. Mediante esta
triada, se menciona, d d la ontología pre y po kantiana, el ent en
gen raJ; o bien, dicho con Kant, la "naturaleza de la cosa" para er
aclarada

e. tructuralmente como una consumación de identidad
intrad.ifer ncial (es decir: como interior óntico de un 'uno' i11-sisle11le, de
un ' rdadero' ec-sistente y de un 'bien con-sistmte). -; ce mod de
preguntar te rético acerca del ser es dejado de lado por Kant guíen -en
el contexto de la comprensión m deroa de la fil ofia de la m tafí ica-

1 Ea su época pre-cdtica K;int esruJi' varias vec · el tema de la tóada 1.msccndcmal clástca, p ro
oo 9lliso de n.ingú□ modo rccoas1ruir Sll consi~renci.1 ontológi :i. éase rod,erl l--li1uke. KanLS
Weg zm· Tcan zcndeotalphilosophic, rurtgart 1970.

2

83

�consumó "el cambio hacia lo gno eológico"2; él dice: 'El orgullo o
nombre de ontología) que se jacta de dar en una doctrina si temática
conoanuentos sint¿ticos a priori de co as en general ... debe dejar el
puesto al más humilde título de simple analítica del entendimiento puro"
(KrV B 303 /
247 cursiva por E . .)3. Como consecu ncia de la aquí
implicada revolución del modo de pen ar" (Kr , B XI) Kant reduce
'los elementos de la metafísica a la lógica y incorpora por lo tanto la
ontología a la lógica"4.
Hay que p estar atención, con todo e to al hecho de que Kant
no legitin1a argumentati amente la de ti.tución de la oncología
precedente, sino que coloca sin comentario alguno "jumo" a ella su
nuevo modo de pensar. Kant cita por ejemplo el teorema escolá tico
1
'Qt1ocllibet ens es/ unum, ven1m, bont1111n sabe perfectamente que con él e
menciona el corazón de la antigua fil o fía transcendental. Pero pa ·a por
alto, a propó ito la .intención ontológica aludida en el 'eos' del mencionado
teorema, en el cual concibe '11111m1~ 'vemm' y 'bom,m' como e concepto
puro del entendimiento" (Kr , B 113).
Tal como Han Leisegang lo ha destacado con esta inofensiva
traslación de igni.ficado terminológicos e olapa una voluntad
polémica agre iva de uperación para con todo lo sido ha ta entonces.
Para repre entámoslo con otras palabras el pasaje citado " otraña un
definitivo aju te de cuencas con una parte capital de la ontología d la
escuela wolfiana montada sobre ba e escolástica, la cual forma la
primera parte de la metafí ica y que Kant estaba comprometido a
mantener tal como figura en el manual especifico de Baumganen
escogido por el mi mo Kant para u l ccione ' 5. O bien. romado d d
una perspecá a hi té.rica má amplia, 'la ' rítica de la razón pura marca
como critica a la metafí ica de la filo ofía colar en la época de la
Ilustración, la mpru.ra con una tradición que alcanza por obr la
E colástica de la época barroca y del medioevo ha ta el mismo
~iov,11111i B. Saln. Die lro11Szmden/Qle LJJ,~ik Ki111t1 1111d dif 01110/o¡je der dflltsche,, r/111/philosopbir. f. 11:
Phtlosoph. )ahrl111rh 95 (1988) 18-53, cita p. 31.
l .Resulta signífi.cati o p~r la. equedad de las declru:acioncs de Kant, d hecho d que en relación
dir~ta con la ~ta dada, el ausmo formula una frase acerca del ser actual del pensar: "P asar rs h
amon de ref~ a un objeto L, inruici ' n dada". Con lo etml -en oposición a lo que acaba de
afirmar- mantiene a la base una compren ión 011/0/ógira.
~ C.B. Sola, op. di. (n. 2), p. 37.
; H. Lti.rego,,g, ~lber die Bede11/img des schololischm Satz!s: "011odlibel rns e.,t 111111111, l'mllll, ho11mn m,
~(ll~nl'' fllld Jnf/e füdettllllt~ ¡,, NJII/J Kniik dtr rn11en 1'm11111ft. E11: Ko11!- St11dim 20 (1915) 403--421
2

.

~~~

84

p nsamienco de la Grecia clásica, c. d cir hasta \ristóteles''1' .
bre la filosofía kanciana dice Hegel que "ha ganado tantos
amigos por su alor negativo por librar e d una sola Y z de la Yieja
m ta física.~, a í e como hay gue ' mendcr' principalmcme e, te · xito: la
m tafisica moderna, a cau a d una fuerte influencia n minalista, como
por ejemplo el tipo de p n amiento concepcionalista, repar , m nos en la
realidad del s, e pero mucho más en la posihilidad de la ' ss nria. Este
'e enciali mo' abstracto que corresp ndió con 'una 011entación
conceptual t orético cogno citiva''s e difundí; (sobrt todo en d équim
de una r cepción activa de la. 'Disputaciones metaphy -icac &lt;le Franci ·co
uárez aparecida por primera vez en 1597) en la metafísica cscofar
al mana d I siglo :1.,'IT y condujo a lo que podemos dar en llamar un
' ]vicio del ·er'9: La metafísica degener · en d sgajamie□ to conceptual
" in aporte de fundamento" que se con umó en el distinguir fatuo que
a no apuntaba má a exhibir ningún significado de realidad y por anro
sólo pudo cosechar mofa ironfa. 10. Kant se acuerda de t'"La -también
para él- &lt;le ·olada ituación cuand informa yuc e: 'la moda de la época
mostrarle'' (a la mctafí i a, desde antiguo cel brada como la reina de
toda la ciencia ') ' l maror dcspr cio'' (KrV . \'1TI). E . obre todo
curioso, emper el hecho de que Kant -quien se adelanta n , nunciar un
"giro copernican ' en la c mpren ión de la metafísica (KrY B 71 .)no ólo no contraría el 'e enciali mo' (el cuaJ (por su parte) y tal como
se dijo, ha influido en el de moronamien o del p n ar merafís1co), sino
que de algún modo (a ·aber mediante un componente decididamente
ujetocéntrica) inclu o todavía lo incrementa.
.. uando Kant de cribe la metafísica como ciencia Je lo · límite.
de la razón humana ,,i como 'ciencia de lo primeros principio Jel
6 C.B. S11h1 r,p. ril. (n. 2), pág. 18.
• Yéa e ,.11".f. f lrgtl. \ nrlciiungcn iibcr die Gesch1chre &lt;lcr Phtlosophw IlI, l-rankfurt, ;\l. l971.
pág. 385
R Yéase 1·1,uh ,,il(/rml Lr111.rle, Reformwrsuche prntei.rnnnschtr \leraphi~1k 1m lcHaltcr des
Rationalismus, Augsburg 1988, pág. 292; del mu1110 m1to1; D{IJ D111J!. 1111d di, ,\1,1bod1. \ lr!hodisdu
Kn11stit1111"o11 mul (,r_~et1.r/,111d dr-r fmhm prolesl,1111ud1m ,\fr1t1ph1,.ril.., l1ig.1l/lllg /!)84: ,,dt,,10J 11' dhr/111
Schn1idt-llig(!,c111t/JJ11, Tupim [ '11¡,,,,1111/ü. EJ11t .\f11dtl/.(ud1ir/1/t' l,11mmrirt1Sd11,, 111ul h11mcl.:u lf'i.riw.rch1tjl.
H,1111'111,g, 19 3, c. pc:Q;tlmenrc pág. 191- '\01
9 l hms Sigfárd, Me,, ph) ~1k uod cillS\etgcsst:nhc11. En: K:u1r--. tuJim 61 (1%7) 209-21 (1.
to v·t-:ise par-.1 esro 1
. , !eumchton
'
.
a mo a 1nge1uusa ut'
resptctO &lt;ld mct:1ph1sico
pcn,:;amc: .'&lt;&gt;bum:nrc
lo _ab~u:aclo en: Peter Pelerrm, ( ,rschid1le de,· an;/1;/e/ürbm Jlhilrunplm 1111 pro1t.rtr111tmb111 DmtscMmd,
Lc1pzig 1921 (rcimpr. :tutt¡;,m- Bad Cannstau 1%4), pág. 521-S26
11 Véase l. Ktmt, Triiumc cinc Gel ·t~chcr (1766), 1\ 115 (\'\ 2. 983 (\X'-= /. K,1111. \X'etkt in tchn
Bandcn, ed. por Wilhelm Weische&lt;lel, Darm~t.adt 1')83)).

85

�conocuru nto humano' (KrV B 871/A 843) p n
monee en
evidencia - obre todo a partir de la última definición- u estrecha relación
con la metañ ica e colar de la época y principalm me con la
erafisica
de Alexander Gottlieb Baumga.rten obra en la cual ba aba us lcccione
de da e. Al comienzo de e ta obra
I e: ' letap/!)1s1i:a es/ sáentia prilfla
12
,-ognitio11is b111nanae principia continmi' • E r ignifica lo iguiente: en lo
que re p eta a.l conc pto fundamental d u a í pr tendido nuevo"
filo far Kant no e aparta para nada de la metafísica colar de la
época. : l toma d ella el a pecto gno eológico por bre el ontológic ·
a í e arriesga a hacer cuidado a ob rvacione obre la ' po ibilidad del
conocimiento a priori"n cu nta con la pre encía de los mernfí icos quienes le aventajan por
l hilo conduct r de u principio
oníológicos"1~- cuando o ti ne que no hay ninguna po ibilidad d
conocimiento para el r en sí upra eo oria.l por ello pretendido. ... n
este entid debería ser mencionado, pien a él. el completo fraca o d
toda, la bú quedas en la metafísica' rmtológicamente concebida'~.
Formulado de m do patétic : Kant ha lle\·ado a cab
la
liquidación del concepto ontológico de Yerdad ' 16 • Kant p ne por ciert ,
bajo la órd ne de los viejo ontólogo el peo amiento de p der de
tendencia racionali ta moderno. D de est punto de vi ta hay que
reconocer un ignificado po itivo al critici mo kantian : el haber
levantado un tipo de ' protección' (Kr , B 877 / 849) contra quienes
o tienen la opirúón d que con u interv nción racionali ta pueden
contar e n un ser en í y con un ab -olut tanto c rno con algo qu
pueda manipular 17 • a critica kantiana de la metafí ica tradicional, in
embargo paree dirigir e al hecho de que el con cimiento humano e tá
condicionado por la "inteligencia práctica de con tricción orgánica" 1
(qu e pu d encontrar ra en lo primates superiore ) y d atender "el
pue t ingular" del hombr , guíen pued percibir por la ' ruptura con el

e Yéasc J.C.. Batllllf,arlm, ,\ ktaphy ica, cd. lll, 1laL-w \!a~cbucgiae 1750, 1, pág. 1
n V&amp;.i e/. K,ml, Wclche smd die wirklichcn forschri1rc m &lt;lcr \[ caphysik? (1791; l 04). 14
5,592).
14 Véase /bid.
16
5,593 (cur.;in por el autor)).
15 Véase /1,íd. A 18
5,593).
16 Véase I f. l..d1ega11g, op. dt. (n. 5), pág. 42 .
17 \ ' éa e para esto especialmente Hei11rirb Betk. \atiirlichr fhco/Qgit.
n111dri.fi philosophi.rchtr
Goue crkenntnis, lünchcn- ' alzburg 198 , pág. 64-68.
IH Véase .H1LY Scheler. Dit Stdl,11/f, dei Ale111rht'II 1111 Kou110.r. En: Schele1,
cs.\X'crke. T. 9, Rcrnlünchen 1976, p:íg. 7-77, c1ra pág. 2 .

86

círculo del m di arnbi me' 1'), la 'apertura al mundo '~º, lo c nt nid
de ent:ido upra · n ria] de la sensibilidad inm diata, y pu d por
manife rarlos.
El 'precio" este de su e ne pto mpíric limitado lo paga Kant
con el hecho de 9u su e fuerzo (de p r vida) por encontrar la
totalidad i temática de la metafísica □ o obtuvieron nunca un re ulrado
atisfactorio. En u bú queda e manifie ta a é~ una , otra vez de
distinto modo la triplicidad (por ejemplo, en la tabla de la cat goría , en
el problema del e quemati mo o en Ja concepción de ~ tre critica , la
cua.le por í misma pre entan un e d ) . Pero, a cau a d la menciom1da
limitación del con cinúento, manifie tamente no pudo alcanzar a aclarar
peculativament el onrenido d er de la triplicidad. .. n otra palabra.,
Kant no pudo analizar la triplicidad como una plenitud di tinti ocompo itiva de identidad. Por ell , u p n amiento va a er de crit por
Hegel (y -tal como parece- no in m ti os ni derecho) como ' una
filo o fía del entendimiento plenamente de. arrollada gue r nuncia al
ámbito de la razón 21 com una filo ofía en la cual el 'wdo' integral e
mue tra en un e. quema d e piritualizado d la triplicidad":!:!.
n ca o particular pre nta en e te contexto el comentario de
Kant, acerca de que la triada de lo rran cendentale '111mm' vemm'
'bo1111111' (i.e. el 'e razón' de la metafí ica tradicional) "en la proximidad
de lo oue os tiempos e menciona lamente por razone de h n r
O B 113). D aqu Ua tríada puede b ervar, in embargo un
ionúmer de modificacione en la tradición precedente: por ejemplo:

'mútas- venias'- 'bonitas', ',mitas'- 'aeq11alilas'- 'concordia imitas'..... 'specics'- 'ordo'
tambi ' n:
'j&gt;otentio - sapie11tia - 'bonitas'
'potentia'- sapi-e11tia - amor',
etcétera.). Por mediación d autores como Agu tín (354-430), Pedr
Lombardo (muerto alr d d r d l 1160) Ricardo de t. Victor (mu rto
alrededor del 1173) Alejandr de lales (117 5-1245) AJberto Iagn
(1193-12 O) Buena entura (1221-1275) Tomá de quino (12251274), R b rt Kilwardb (muert 1279), ae tto Eckarr (1260-1327)
Raimundo de abunde (muert 1437) I ic lá de u a (14 1- 1464)
Dio□}r io artu ian (1+02-1471) ranci. co uárez (1548-1617), Tomá
ampanella (1568-1539) Johann Amo Kom n~k}' ( merúu ; 15921

1

lhidm1 pág. 33.
lhíd.
21 Véase G.tr'./•. Urge!, \'orle ungen uber die Gcsch1chtc cler Piulo ophi fll, Frankfurr/ l. 1971,
pág. 385.
:!? /bid
19

:!ll

7

�1670), Gonfried . Leibniz (1646--1716) encr otro se a a intentar
re ol er, para aquellas triadas, una interpretación onto-triádica de e a:uctura r ales positi a y principalment del fundamento ontológico de lo
divino 23 •
GJobalmem dicho, la meta de esta reflexione e el hecho de
que "en el fondo" toda realidad e presenta mediante un proce. o pleno
y diferenciad de identidad, o participa, de cualquier modo en aqu 1
proce o. La tríada de los tran cendentale
que
. acníao
diferenciant meare plenamente en í mismo mue tra algo parecido a la
annonía pree ·tablecida de Leibniz:
una in tancia de la cual proc d n
la "di onancias ' de la exi tencia humana y hacia la cual ellas e vu l en
otra vez di oluble . Mediante una concepción m tafísica que inv lucrara
la int rpenecración pr c sal d l 'uno verdadero y 'bueno ería sin
lugar a duda po ible desgajar aquella totalidad istemática que Kant
toda una ida, ha buscado de un mod má bien inruiti o'
que por
ciert , i mpre e le scapó por cau a de u falta critici ta de sen ibilidad.
u ya m ntada predilección p r la tricowmía tanto como tambi, n u
aserto de que e in ita 'a la naturaleza de la co a' (Kr\ AB LVIJ /
LV) d alli hubieran p dido mostrar su c nrenido real.
uando Kant no torna en cu nta la ya aludida tradición d una
Compárese para c::sco ea particular E. Schadel (ecl), Bibliotheca Trinirari rum. \"ol. TI,
Müncheo- ew Y rk-Loadon-Paris 1988, pág. l83 s.: especialmente también G.lf'. L.tib111z, en:
ichola ]olley (ed.), An npubli.shed Leibniz Mf on i\letapby ics. En: tudia leibnioana \'ll, 2
(1975) 161-189: página 186, línea 302: "111111m, Lffllnt, bo1111nl'; pág. 1 7. línea 61 s: • 1111itaJ.
Jt1pientia, /NJ11it,iJ'; además, J lngister rkard1u, pera L:11ioa 11. Opus Triparrirum, Prol. Ed.
Hildebrandus Ba cour, Ltp.iae 1935, pág. 1-5; Ruhmmdo dt ab1mde. Theologia narurali seu Líber
creauua.rum (reimpr. a pamr de la edición ' ulzbach 1852, :tuttgarr-Bad Cano tan 1965), pá . 7 4:
"potmlin. pmdwtia, bo11ital'. Por el Aquinate ( urna ecológica 1, q. 39 a. ) e exp ne un,
incerdependencia metodológico-si cemánca enrre las cuatro tri,,¡das 'aelemitas-¡pcms-11S11s', '1milt1Jaer¡11alitas-amrordia'. 'polentia-supmllia-honital y 'ex ips1&gt;-per ip.tum-in ipso'. egun E111crich onlh
leraphysik, lnnsbruck-Wien- Müochen 1961. pág. 377 s.) "la doctrina de los uanscendentales
de la filo ofia escolasnca ha tcmatizad us raíces histórica! por Plntó11; sq,in su d ctrina I idt.i
es cl principio la Urudad, la \ 'erdad y el Bien, y por Anstóttlt! para quien el ente es uno, ,·erdadero
• bueno. Por cierto que en Platón y ri tóteles ru el caracter tnádico es citado, m l:t
tta. cend ntalidad es concebida n7r samente como tal en e e ncido. Ya n71íc1ramt'lltC e
Agrutí11 quien mcnci na sas eres determinank uanscendema.lc del enre: ''l\'i!,i/ u/ mill'lfl me q11a111
111111n1 m/ (De mor. lamcb. II 6). '1 mtm mihi tide!tJr essr rd ff"º" ul' (; lil. 11 5). '/nqrumtun, tsl.
q1lidq11id esl. bo1111m ut' (De ~era rel. •' !, n. 21). Por cieno que los ttan ·cendentale on cracad s
primera- ) pnncipalmente en su rclac1ón sisr máoca con L-t triplicidad, tal como aparece, en
Pbrlipp,,s Ca11rrlmi11s en . u "umma de bono' (1231)". A los lugares de gu tÍo que menouna
Corelh pueden añadirse el De civ. Dei Xl1, 1,3: ' Diri1J111s ... 111com11111J,1bilt bo1ll(nt 11011 e.rsr, 11is111n11m.
uer,1111, br11'111n Dcunl'; compárese llllnbién f&gt;tter Schulthess / Jfordi lmhach, Die Philosophw de~
lareimschcn Mittelalters, Zürich 1996, espec. pág. l 7-182.
23

88

compren ión del er onto--a:iádica no es implemente por el hrcho de
gue él -re pecto a la iuvestigacionc histórico-ideológicas- p~e_da
parecer ba tamc ' rto de \1., ra '. orno filó ofo &lt;l~ la Ilu~tr~c! n
también él e tá impr gnado de lo mismos condic10na.nuemo hi tonco
del ' iglo de las ] ucc " · a aber. el sociniani,mo antitrinit.'l.ri 2". E ta
corriente e ·piritual fue e ·timulada hacia mediado. &lt;lel 'iglo ~ ~\'I, entre
otro por liguel ·erv ro, quien tildó de mera 'en, oña ion . " la.
analogías espirituale trinitari,1 · d ·an •\gu cin. • o ~an . de D~scarte
e ro condujo a reemplazar bm camente y m comentan , la
concepción agu riniana (para la cual el h mbr · repre enta n su 'ser·.
'conocer
't11J1ar' una '111NJ/!,l'II de lt1 Trinidad') p r . u 'ro que pien·a".
pinoza hace que la concepción &lt;le I tr~ cend ntal 111/l(JJJ, '::r:1111,
bo1111111 no ean r ferido. al ms, y la pr enta ~1IDplememc com un tipo
de pen amiem " (lllodw roui1t111di) siendo a. i asimilada a la cosa "impropiamente o como un mero mo&lt;l retórico de enunciarla ' (impropre ,,e/
rbetoricef'. A í I concede la paL1bra al indifi renti ·mo, 9u · m gen ral
carnet riza el pen. ar mod ·rn y pre enta para Kant la· condic10ne
hist ' ricerideológica para . u e fuerzo · por dejar la metafí ica transitar
« 1 camino seguro de una ci ncia (I(
B VII). 1 ota ·1 de e te modo
qu la tríada cJ lo · eran ·cendcntale · , maorien 'por rn ro honor' de
re peto a los manuales u ·uales de metafí ica, al modo de un objeto
heredado e n el cual uno ya n . abe qué hacer. Puesto que ~1 n se
re uelv a mprender nada por mantener a la 'Í ta su. implicaciones
te rético-holísica · (algo que, no ob ·tan te hubiera significado un "pa
adelant ·isr mático indudable), &lt;la a conocer a í que ~tá atrapado por
el e píritu general de su ép ca. na "ilu ·cración' &lt;le la llu:tración
condicionada por el ':rntitrinitarismo' ociniano 110 l re ·ulraba para nad.1
ben fi.cio a.
D mo&lt;l di tin to a Leibniz c.¡uc cuando jo,"en compu.o una
'Deftnrio T ri11itatis' en op ición al jef de lo , ocin..iano. , .\ nJrea.
is ·owariu , y también distinto a Hegel que de. cubri · n ·I a,'an e hacia

éa. e en parocular las con 1derac1unt. prclunioarc. h1stóac1&gt;-1dcolop.tca~ en: f,. \d,,rd l. h .ant~
'Tamali cher 'chmcru" \"cr. uch eincr kon~trukún'.n Kntt/J. mu:.-Mnk in outotr1.1cfüchcr

:4 \

Per.;pekúvi:, Frankf./:\1.-lkrlin-Bcrn- l'\\ \ork-Pans-\\wn 1998, p;íg. 'H-108.
&amp;nedictl(J de Spi,10'{_0. Cog11a1a mer phtrn:, l. c. 4 (Opera 1, Hc1Jclhcrg 1?1'i, pág. 245-2.J.•).
C. 11". L:ilmrz pare e " rcacc1ona.r" comra qwencs sosueucn esa '&gt;pmwn qut "la bclkza dd
uníver o y del l&gt;i ·o 9uc no. otros a&lt;ljudicam 1: ;1 la ubrn de D1 s, no scnan m;\s que ddinos de 1 1:
hombres qt11: represcnccn a su modo ,1 Dio." (Di.mur. de :-.1étaphr~1c¡ue, c. 2 11 .d. 11 Hcrnng.
1lamburg 1985, pág. 51)
!.~

WJ

�la conciencia d la libertad un ritmo trinitario fundarn ntal resulta
impo ible para I Kant ("atrincherado' en el pietism ) de cubrir una
interdcpcndiencia íntima entre la triplicidad integrativa -hacia la cual él
en u escritos e encontraba in.i tememente empujado a reconocer- y
el misterio (cri tiano) de la Trinidad. E to último e para él tabú; y habla
de él como 'de un misterio inalcanzable" el de la 'pcr onalidad triple"
d Dio 26 •
---xcurso II:
Acerca de la tradición histórica de
la trÍtida de ciencias: Jísica' 'lógica'y ética'
egún Helga 1ertens, en la filosofía kantiana se pre cota "un
de affo de la yu.xtapo ición de una preten ión si ·temática, por un lado, y
de la resolución aporética de a pretensión, por tro" tarea gue p r u
parte exig urgente laboración 27• gún las in estigaciones prec dente ,
resulta ahora claro cl b cho de que p r las pr ten ion kantianas d
istematicidad no pueda e perarse una
ati facción directa
correspondiente pue to gue la preferencia oca ional de Kant por lo
triádico e tá inficionada por un cierto afecto antitrinitario qu de de el
ociniani mo e ha infiltrado en la filosofía de la llustraci, n.
Dicho de otro modo: Kant ·o pecha la ignificación integrativo-holisica de lo triádico, pero no puede d splegarlo, porgu u tipo de
pensamiento acu a una rela ión 'pcrrurbada con la mctafí ica triádica.
E ta res rva e hacen muy manifie ta en el prólog a su PtmVéase J. Jvmt. Der 1rett drr Pakuliaten (1798), 16 ' 9,285). En ocro lugar (Amhropologic
pragmaa.chcr Hinsicht (1798). ¡\ 146
10, 531)) la 'conccprualización del m1, 1crio de la
trinidad" es cc.ms1dcrado como la cofcane&lt;lacl del alma de locura (vesanm) o birn concebida
como una imposibilidad parecida al movimiento pcrpcru o a la c.-uadracura del círculo. - La
especulación filosófica trUlltarn es rechazada en nuestro iglo p r J_jidui~ B11m¡ s suene en su
'Metafüica' ( 1ünchcn 1935, pág. 425): ' osocros dcbemo dejar para. la Dogmática ... la
fundamcncaaón &lt;le cstr concepto" (de la Pcn;ona absoluta) "en d sentido del arácrer mpcrsonal
de Dios. La trinidad no es un ob¡eco O?) de la filosofia". La teoría Jifcrcnciantr del ~cr
pencnccicntc a l lcinrich l:kck encuentra.. por el conrrario, en "rr11kdad, idra/id11d y bondad lo nudos
dentro del tritono pu d Is r'' (Dcr Akt-&lt;h:craktcr &lt;le 'cins. Eiac spekulati\'c Wcit fiihrung
dc.'i • cinslehr Thomas von quin aus cincr Anrcgung durch das dialcktisch Prinzip I kgcl ·,
•rankfurt/í\i te. 22001, p:ig. 191 s.). Para él resulta que a parnr de fundam neo. filosóficos
oot lógicos se produce una apr =ación a la documa t ológico-t.rinimria. (ílJtd., pág. 20 )- 2 3).
\ 'éase también del 111is1110 011/or. atiilichr '11,eologic. Grundci philosopnischer Gorteslelue.
fünchen-Salzburg 21988, pág. 199-205: 'El Mrrirler 1riper.r1m(1/ (Y n:rtptMd11d} d. Dio.r?'
27 Véa · , 11.
lerlMJ, Kommeatar zur Ers,en EtnleiLUng in K.anrs Kritik &lt;l r rtril k.raft, ~lún hcn,
[975, pag. 12.
26

1n

90

da111entaciótJ de la 11,etaftsica de las cost11111brd. Kant se r fi re allí a una partición p1ímaria &lt;l índole triádico para La ciencia ; y &lt;lic a í: La antigua
filo ofía griega e dividía en tre ciencias: la .flsira, La ética : la lóoica. Esta
divi ión e del tod ad cuada a la naturaleza del co a arur d r ache) y
no hay nada que mejorar en ella ante bien la labor con istirá n ll ar
ad lante l principio de estas divi ione , d m do que, por una parte, e
a egurc ·u integridad mientras gue, por otra, e puedan rectamente
d terminar la nece ·aria· subdivi iones' ( ,{ BA III).
Queda p r pregunlar en e. t texto, otre otra co a qu' pu d
haber dado a entender Kant con la expre ión 'naturaleza de la co a I ara
c n la cual la división &lt;le Las tre ciencia pueda llegar a er 'del wd
adecuada , pu to gu él al mismo tiempo se ve obligad a añadir d
principio' de la di\'isi' n. ¿ crá empero el 'principio el gue d ja urgir
algo desde sí no de m d idéntico per se con la natural za de la co a'?
·Cómo puede Kant hablar raz nablementc de la naturaleza de la co,a,
iendo que él en el mi mo e crito de donde t mam la cita conc d
'qu , p r ci no, uno debe aceptar detrá d l fenómeno algo otro qu no
e un fenómeno, a saber, la, cosas n si'' 'c as de la cuale osttene con
énfasi que no otro ' nunca podr mo ab r qué ean en í mi mas
(G [ ', B 106)?
Para poder alcanzar alguna claridad en e te planteo problemático,
tenernos que remontarnos algo más l jo
(por lo pronto
ind pendientem nte de Kant) a lo qu en la filosofía antigua se clij con
la ya aludida tripartición d las ciencias. La pcrspccti,·a a í ganada
pueden ayudarno para obten r un registro &lt;l cóm concibe Kant la
tripartición d la ciencias· n ello e pone en jueg la cohcrcnt
estructuración óntica d la tres facultades del e píritu a la, que Kant
dedicó tr s crítica y en lla oo pre entada una de.,¡)l(és d la otra (J• oo
una e11 relarió11 con la otra).
La tríada de ciencia. mencionada por Kant parece provenir de
una e tructura sücmático-probl mática qu un puede recon ·truir en la
variedad de los liálogo plat 'nico . Para Dióg ne La rcio la Ji.rica (to
pl!Jsikón) stá r presentada en el diál go c mológico 'Tirneo; la lógica (to
logikón) en lo diál go c m
ratilo', 'Parménides o I ofi ta'; la ética
(to ethikón) n la 't\p logía' en el ' ritón' en 1 'Fedro o en 1
. , con to cxto Empírico informa: 'Plat · n e
'B aoquet ,211 . En
~
reJac1on
211 Yéa e Diógmes L1mio fil, §§ 50 s.
la mcnciC&gt;nada triada se añade 1odavi,-i aciemas 1.ra •
8ubdiv·i iones, por ejemplo, b1 'política' (lo polilikó11} \' la 'mayéntica.' (lo 111aie11tik.ó11). O bien esras ~e

91

�po iblement el qu prepara el camino de ' ta e ne pci 'n (d una
filo ofía tripartita) ya que él ha aclarad mucho problema, de la física,
muchas pregunta de la ética no meno. de la lógica. ya de un modo
d l todo explícito e encu nrra n la división de la fil sofía en el círculo
de J nócrate " (uno de lo e colarca de la antigua ~\cadcmia· 396-314),
"junto a lo ' p ripatéric
y finalment junto a lo stoico " 29 • Para
ic rón no ha_ duda :
a desde Platón se admite el modo triple d l
fil ofar (philo.rophandi ratio tnplex): uno de ello traca de L'l vida y se ocupa
d las co tumbr , el tr trala de la natural za
e ocupa de las co as
ocultas 1 terc ro trata de las argumentaci ne · y se ocupa del juicio
obr lo erdadero y lo falso ' 30• Y ristótele en el primer libro d u
'Tópicos 0jbro qu permite entrever la influencia de la cadernia
platónica) d clara ~o WJ ntirni ·nt ·eguro de relacion · i temattca -lo siguiente: ' Para d cirio e gu máticamentc hay tre da e de oracione
y problemas: uno on lo éticos, orr
lo físicos y lo tercero, las
proposiciones lógicas. La - proposicione 11ca on por ejemplo, las qu
er an acerca de i n ca o de deberes nfrentado hay que obedecer a
lo padres antes que a la l e · o en ca o de la leye lógica , acerca de si
el conocimiento d lo contrario admite o no resolución y, en el ca o d
la físicas, si el mundo e eterno o no lo e ' 31 •
Lo epicúreos también conoaeron la mentada tríadas

c:ienófica 32 . En gran cantidad de enunoac10n
la triada ene mrró
atención entr los estoicos y en gu tín (lo qu . e elaborará en el
excur. o Ill). e e mprucba también en la alta y baja -. dad I dia (por
Juan d alisbury (1115-1180)3" y Girolamo a,·c nanla ( 1 ➔52-1498)'').
También se encuentra e □ 1 fronrispici de b [argarita Philo. ophica'
(1515) d Gregario Rei · cl135 . Juan Am 's omenio la recibió 36 de gu tín
con xpresa alusión. l'inalmente Leibniz menciona que 'fí ica , 'moral y
'lógica' on indicadas e mo los 'tres grand , campo ' del rnund
intelectualr.
Cuand l e, Loic
(Zcnón de 1t10 y n 1po, enrrc
otro ) divid n la filo ofia toda en física ética y I 'gica38, ntc ncc c..¡uic~ n
pre entar con U una totalidad orgd11ica. Jlo· comparan la filo. ofia con
un _ r vivo en el cual la lógica corr sp nd a lo hue o y tendone , la
ética a las parte d carne y la fLica al alma" 3•i_ O bien clic n ello que la
filosofía ería com un 'jardín fructífero': ·'la lógica correspondería a l'l
cerca. la ética al fruto y Ja física a la tierra o lo árbole »w_
En e ta dos comparacionc, se pone d relieYe una comunidad

separan bajo uo aspecto sisrcm;ícico. o bien se reduc n la ya mcnciomu:las. La 'políriat', por
ejemplo. remne a In. 'érica': la 'mayéurica', sin embargo, tiene un significado metodológico, y no
per se sisu:mático (clL1 lb·a a que la conciencia sen ibilizada e diferencie dentro mismo en el
conocimiento de la co ·a, pero no xptc a diréctamcnce nada acerca de la e trucruras de b cosa.
D1ógcnes reficr en su pre enraci, n de Platón en un ulumo lugar (W § 84 )' 90) que habría /m
tipo de ciencu (to pmk.tik,ri,, lo pomikó11. 10 tbeorrtikó11) y que Platón &lt;li tinguiru tres ámbitos del
alma (to logis6kó11. to epit{,yn1etikó11, fo 11!)'111i ó11i, por oerto que él oo e de1a seducu: por I u car aquí
un congrueoc1a ·isrt:márica.
29 ,fo:10 E111pírita, Adv. log. 1, 16 (llülscr 1, p. 16 (= Karlbt111z Hiilser &lt;ed.&gt;, Die Fragmente zur
Dialekrik der Stoikcr. l cuc SammlLtng dcr Tem: mit Jeutschcr Übcrscizuog und Kommcorar.
Tomo t .. ruttga.rt-Bad rumsran 1987, pág. 16).
111 Uaro, Academica J, 5, 19: "hiit ... taro acccpm a Platone plulo.ophand1 racin tnple:-c, 111111 de ,.¡e,
et moribus. altero de narura ec rebus occulns, lrrtifl de &lt;lis eran&lt;l e1 quid ,·crum, quid fa] um ...
iudiomdo". \ 'fase también del n1is1110: Tus ulanae disp. \', 68: • Tnplex illt 01111J1i ¡,111, r.,irtcl: 1111111 i11
rog~lo/io,~t rm~111 ¡,osili11s es/ el in cxplicatioflu flol11r11e, 11l!rr i11 tbsmpllo11e c:,,.-p,1wdom111_fri/!.tr11dommqur remm
rl III ra/1011r mwuli, lcrli11s ti, 111dicm1do, q11id mir¡11r rri sil a111ser¡rm1S, qrad rrp1~~111111s, ;,, quod i,res/ 011mis mm
.r,~bti!iltJJ disserwdi, /11111 1't:n·1,i.r Judic,;11di"; también .fo,rro, Ep1s1. 89, 9: "Philo.ropl,iot /ru portes mt
di.&gt;&lt;:en1n1z. rl 1111A"J111i ti phm111i 11urtorrs: 1110/'cJlem, 11(1/11role1JJ, roho,ro/c111. Pri1110 a1n,po11it 1111in111111. em11ik1
rmm, 11at11rn111 Jt:111/ol11r, ll'rlw propridute.r 1,erl,on1111 e:,,ig,1 rl 1/mrt11rum rt a,g1111m1/,1lio11 1, ,,e pro ,irro fi1/s11
.rribrrp1ml''.
31 \léa e , 1ristótele.r, Tópic l, 1-1 (105 b.19-25).

31 Dióge11t1 /J1trdo X.§§ 29 s.: 1:~1110111"/w,. physihí11, rthiJ:011 (en lugar de 'lógtca', . e habla füJlll con el
mismo scnndo de 'cao ' mea').
n fOdffl/U .'ittmbcne11.rif se rcfiérc a \.ru.tótclcs:
"Jud1 11 libro. componit ·t mvcnicnJi
\'era. faculrntt.:~ ere. famulaotur ci:
P1!,·sit11J es1 ,,,ore.rqu · docec, . ed Íl{(Ím semi
\ucrori sernpcr offiao a ·uo"
(Enrhl:ncus de Jogmatt phtlosophorum. \ ersc,s 823--826 Qohn of . alisbury, Cnthcacus maior
un&lt;l mtnor. E&lt;l br jan ,·an Laarhm'Cn, Leidco--r,...ew York-K beoha\en- Koln 198-. pág. 159;
véase sobre ello ~bién la nora, ibid.., pag. '311)).
14 \'bise G. Su1wu1ro/,1, 'ompcnclium logicae X:J, 15 (Scriui filosofic1. \ ni [ _\ cu.ra de C... Garfagnini e . Ga.rin, Roma 1982, pág. 168): "Phik1sophia rriplic11er d1nclidur, scilicer 1n nam.r.ilem,
011 ralcm et rn ti nnlem".
1:; \\'.-as ·obre ello: [l"j/l¡e/111 Sch111idf-B((~ttJ1111111. Top1ca unn·e.r, alis. Eiac \1odcll¡:!pch1ehtt humarn
nsch r und barucker ts~ n~chafr 11:unhurg 1983, p:ig-. 1 s.
\6 Consúltc::st: J. l. ( ,0111tmffs, Pfone der Dmge / Janua rerum. lntrod. ) 1r.1d por 1-: .• hJdd,
l lamburg 1983, pag 1-9 s.
1• G.I . Lei/miz. l ou,·cau.x E ·saL I\' c.21: "C.1 r troi.r ,spern ¡,, 'J&gt;hr11qlil 1, /,¡ '.\/o1;1/r' el i1 'ui~/1/111 '.
1011/ ro111111t lroi.r ,r1111du pmm1as d1111J le mn11de 1111r/lr,111tl''.
,11 \ 'c.-asc 01ógmt1 Lacmil \'J 1, 39 (l lülscr 1_ pag. 2).
w fbul. \'ll, 40 (l lülser 1, pág. 2).
-1t1 \'c:íse [/;id. La m1. ma comparación e encuentra también en Jc,:to l.111¡,mm.
lh- . log. l. ~l"'
(Hül.~er 1, pág. 16) } ea F,/ó11 de l/t_J1111tlri,1, De mut. nommum § "'-1-: De agnculmra § 1-1 (ambo~
lugares: 1Jülser l, pág. 18). 01igcm adiciona ·lcmcntos bíblico. a e, ra comparnaqn: él h,1hla &lt;le (,1
"viña" y de modo más próx.1.mo en rdaa ' n 011 ~-m sosuene "que b conducta que sigue d
vc:rdadcro mensa1c de ll natur:11 n da ~us frutos ea la vu-rud y C!Jl bs mc.1orcs ) bcUa~
cosrumbr •s" ( omo,_ ID .\latth. 21, 33-43 (Hulscr 1, pág. 18)). El s1gmfica&lt;lo hl'ancnéuuco Je la
triada de ciencms e~rá explicado 1:n / /(]do!. Pirm, C'11, di J. "J'(IJsre.r" dr ,\/mr l11rtlc: /1f /mir 'lofr&gt;,'
pbilosfJ¡,hiqllts sdan [pirtelc. fo: F,1111/u phih,1ophi.t111c.r 11r. 1 ( 1978) 65-83.

92

93

�e trucrural: la fi ica se relaciona (tanto como 'alma' respectivameme
"tierra o árbole ') con las forma concretas in-sir/entes. La 1' gica
c rr p nde con el perfil y forma ec-sislenle ante los ojo (tanto como
' cerca" y hue o y tendone.' ). La ética para terminar r pre ema la
culrrúnación co11-.ristenle
ví ida de lo otro menci nado ( 'partes
carno a " y "fruto '). ., n amba comparacion pu de repr sentar e la
estt.uctura de e ta calidad en d pliegue desde un interior progredient .
ualqui r e tadi n gativo no c rre ponde aguí a ningún ignificado
c n titutiv . Esto ignifica que en la repre entación de un er ivo" y
del "jardín frucúfero" e mu tra de distinto modo la p ·itividad pura
de una plenitud cl ser incr ada41 •
co Empírico umini rra una prueba indirecta d que la triada
de fisica l ' gica ética se orienta a la 610 fía en u conjunto. n • u.
E lemenc · d la cep is pirrónica este arri ·ta ' con. ecuenre d la
refutación busca d m d general y abarcador p ner en cue tión y
de truir codo filo ofar genuino. Él busca, por todos 1 , medio
exterminar de raíz cualquier incenc . i t mático de la filosofía y
principalmem por ello dirige todos ·us embat
contra la tríada
m nciooada. , 1 coocib lo mi mbro d la tríada como parado ·
n
cuya refutación habría d poder alcanzar la imperturbabilidad Qa
atraxía) e decir el estado de ·erenidad del alma p r el cual ella no
entiría el peso' de la teoría física lógica y ' rica 12 .
n el de. arrollo que hace e ·to Empírico • tá tacita mente
pr upu to I h cho de gue la tríada de física, l ' gica y ética tán
relaci nada p r U11 principio d r talidad. fa com este tal principio
p rturba la exigencia de serenidad, entonce bu ca ' I pr vocar la
contradicción y egún el principi &lt;le '~Divide el ÍlllJ&gt;era!", bu al al meno.
ir ganando la d rr ta d I todo rn &lt;liante u triunfo n etapa , br la
parte . fr nt al pr bl roa &lt;le la totalidad, que n pu de er
exp rimenrado en relación con un único lem nt ( ino con la
41

\'éase por ej. Dionisi{) 1rropt1,~ile1. De dir. nom. )\', 10: di' '{~t1/holtto1 bypcrholb, p,iHl1J11 mi, pdr,fu

poü,:· en pnrticuhir Klm,s N?mtr, Das ·• ll"11m"'" dfr roo¡,jin¡g: 'q111,1 1101111s" t&lt;tl/ ti "r¡111a t'(J/11it "!
1

Í:Í/1

Beilra_g z.11111 1 ,rh11/111is tr111 1\ 'eupk1to111s,nr,s m11/ Chrisltnlt1111 ,111/i,w d dls Pri11zjp.r ''bi11111111 e.rl diff,1.iim111 Jlli''.
n: Kurt Ha.sch (ed.), Paru:ia. rucli n zur Phil .oph1c PLnons uml zur Prc,blemgc ch1chtc de!
Platonismus. Festgabe für J hanncs Ilirs hberger, 1-rankf./ ~L l 965, pág. 241-26-t-.
42 Véase Sexto &amp;1,pirico, P) rth. Hyp otyp. 1, 18. -El annado de su esquema es concebido dcsd
aquí: D t-spués de aclarncionc generales e his1órico-61osófica de su e ceptictsmo y ele arr llo ele
elemento del argumentar céptico (I, 1 - TI,12) en pri,mr l11g{lr (T], 13 - 259) hablas lm: problc
ma lógicos, en .1tg11ndo Íl{~,,r (I Tl 1 - 167) sobre problema· físicos (cntr lo t¡uc cucnt d problema de Dios) y, en terrrr Íl~11r (I11. 168- 28 1) s bre problem. s énc ..

9-l-

interdependencia d
todo
momento · junt s) no le hac
especialmente ca o.
cament informa él que "reina un "desacuerdo
descomunal" tanto con respect al núm ro de parte de la filosofía,
cuanto (por aceptad
I número d tres) c n re pecto a la pr gunta
.
» 43
d
ál
' acerca e en cu nene u □ o que c menzar .
Las po ibilida&lt;le abierta por tal d acuerd " son, por lo
pronto muy confu as: ''Diógenes d Ptol mai comienza con la_ ~cica,
pol doro pone, emper la ética en segundo lugar ' Pana.1c1 }'
Po idonio ropjczan con la 6 ica',41 Otros (e toico ) col can la lógica
en el primer lugar la física en el segundo y la éóca en el tercero' 45 .
'Cri ipo (por el ontrario)
d la opinión d que la gente joven d bcría
n primer lugar e. cuchar sobre lógica en egundo lugar brc ética y la
final obre física" "'.
¿Qué no, queda por r tener de e ca tradicione ? · s r almente
impo. ible extra r d aquí a1g en claro, cal como l céptico xto
Empírico e apresura a concluir? ¿ o erá mejor r nunciar del todo a
una compl ta tripartición de la ciencia tal como lo hac la e. pecialización
altamente diferenciada d nuestro día ?
tal vez, ¿n
ria mejor para
virar la coofu ion
a gue com
conclu ión conduc n las
priorizaci ne · anteriore , d dicarse a e rudiar cada uno de e a ciencias
por sí mi ma sin referencia a la otra como mero teoría del er, mero
lógica mero ética?
La c mparacione. m ncionada más arriba,
r ·"º" 'jardín
fructífero" hablan por sí sola contra este intento de "ai !amiento'
metodológico d I ámbito cienáfico particulare ·. Por ello Di ' gene
La rcio acentúa: " a filo. fía) no e una única parte eparada de tra
... ; ante bien ·on la part interrelacionadas con ella, y uno la combina
entre í en la o cñanza"47 .
ri.ipo e crib en ·u manual obre el uso
&lt;le la razón c.¡uc "quien se ocup n primer lugar con Ja lógica, no deberá
d ningún modo mameners al jad d lo re tantes ámbitos de la
filo ofia, sino que d berá incluirlo en r laci ' n c n los hech s',.¡g
Pero se pregunta ah ra, cómo hay qu ju~tipreciar n í mi mas
e ta diferente c n ideracion s sobre las ubdivi ion
d los tre
41 \'éase/híd.

II. 12 s. (llülscr 1, pág. 14).
Diógpres L ,cml/ YTJ , 41 (Hülser 1, pag. 4).
-H \'éasc /bid \11,411 (H ülse.i: J, pág. -1).
-l!, V· 1. e Ph,tmro. De ' toJC. rcpugn. 9 (H ulscr T, pág. 20).
•· Véase Dióge11rs 1..lltn.ifl, Vll . 411 lülscr T, p:íg. 2 ).
4K Véa e P/111,¡rro, De Stotc. repugn. 9 (l lulscr 1, pág. 20).
-1--1

95

�ámbito filo ófico . Por cierto que de d l mi mo punto de vista no
pu den er atendido con idéntica razón, ya gue los tres pun_t _s de vista
cliferenciante tomado en conjunto sl.llI1llllstran un uruco todo
metódico. Para concebirlo de m do rná claro, no ·otro remitimos al
punto de partida señalado por Arriano· e te dice:
El terreno primero }" rruiximamemc necl' ario en la fi.losofia es la aplicación de lo principio , por ejemplo, la prohibición de mentir. El ·eguado
ámbito tiene 4uc ver con la comprobación por ejemplo, de por qué uno
no debe mentir. 1tercer ámbito a egura la comprobación y umi.ni$tra
claros argumento de ello; en este ámbito se prueba lo gue e$ n general
una comprobación lo que e una c ndu ión y una cona:adicción 1 9~
es verdadero y lo qu es falso . Pues bien, el tercer ámbito es nece. ano
•
4')
por cau a del egundo, el egundo por e1pnmero .

J

e reconstruyen de modo "anta-lógico' manifie·to las
condicion d validez para la acción ética: E t.a acción e fonda en una
demostración lógica la cual por su part no pu de fundar e de de si
misma ino que demanda el acompanamicnt de las circun tancia
pue tas en cuestión y u e rr spondient ejecución de s~r. La ética qu~ le
corre pond al hombre como lo "primero", en la media en que aqm e
hace temática la plenitud del eme en g neral y con ello también la
consumación del er del hombre, e lo 'tercero" desde el punto d visra
eo el rden d consecución reconstruido. La condición óntica de la
consumacione temática no contradictorias qu está m diada p r el
"segund
del di cur
l 'gico es el t rccro en l rden del
conocimiento que apunta al fundamento cuando un lo Ye de de el
'primero' de la perfección 'rica. onsidcrad en í é ·te
pre oca 1
primero· es el último "por qué' d t do ente.
El todo de una per p cti a cieocifica e deja apreciar e mo un
uno-en-otro p rikhorético de teoría del ser ( física relacionada e n un
ordo es. ndi') de teoría del conocimientos ('l 'gica' n la uaJ se e ·pre a un
ordo cognosc ndi') y una tcotia de la acción ('ética que toma u punto de
vista del' rd op randi').
Esto significa que cuando para algui n la 'ética' es lo "primer " y
más importante "porque perfecciona el carácter" ntonccs n pu de
dejar pasar por alto ''que n filo ofia la fí ica } la 'l 'gica' d ben

relacionarse a la ética' Sf,_ Cuando para alguien lo ' primer " y más
importante es la lógica 'ntoncc d be e, tar .iempre con ciente de la
función interm &lt;liante de e. ta ciencia (de lo contrari sería aplicable a él
la sentencia ~J"ms loRims /Jlfl'llS asim,s' 61 ). ' orno un Yallado 'UTe &lt;le
protección para las planta y las cosecha · en el campo donde lo dañ ,
malignos ll Yarian a p ·rclidas de valor, así del mismo m do, la parte
lógica de la filo fia e la cu, codia más egura de la, tras &lt;l • patT . , La
ética y la fi ica. uand la lógjca unifica. p r cjempl lo &lt;loblc entido
y las eguivocidades
uando re ·uekc (mediante argumentacione,
corr eta y prueba indubitables) la Yerosimilirud generada por fisma,
y cuaodo disuelve el engaño insidioso, es decir esa seducci, n que
oca i na I peore. daño~ al alma, entone
(sólo entonce·,) ella (la
Jógica) prepara el cspíntu, al modo de una cera alisada, para recibir
fielmente l traz cxpre ivo de la doctrina de la naturaleza y de la
doctrina de la. co, rumbres" 51 . í ahora e para algui n l. 'física' y la
doctrina del ser Lo primero y lo má. imponante pu cien en sí razón. u
pensamiento podrá obc ner plausibilidad, i pu e.le pre ·cotar ·u·
implicaci ne ' ricas por me&lt;liaci' n d la aclaracione. lógica·.
Excurso Ill:

1A s11hsisle11cia C(ltTelati11a de 'ser, 'co!IOCl'r'] 'qlll'rer'
e11 eljilosofar agmti11ia110
La sub i tencia correlativa de ' cr', 'conocer' y 'c.¡uerer, la c.1ue
repre enta un campo de experiencia en la int riori&lt;lad Jd espúitu y a
parcir ele la cual gana claridad la triada cien 'fica &lt;le 'física, lógica' y
'ética', encuentra ·obre e d en el filo ofar agu ·tiniano una de. ripción
pregnam . San Agustín con idcra tambiéo, de mod simihtr a Kant. a La
interioridad del e píritu (inm diatameote acc .ible para I pen. ar hu muo)
como punte de partida para l pretendido autocercioramierno. Pero
exi · t una gran diferencia en c:I mod según el cual st: concibe &lt;licha
interioridad J I píriru y en cómo ella se xplicita t:n su conre;:ruc.lo &lt;le

realidad 53:
511 Yfase Fi/611. De mlll. nom. • ""'5 (l lül'er l. pag. 1 ).
51 \-éase Johann
110, Comcnius. Dt m'llim Imuwm111.
l111Jlemd11J111 1660 pág. 56 (rL·impr en:
on1rm11t, · l11tís0Zf111t1111sd1r \dmjlen. J;d. por E. Schacld. l hldc~hci.m-Zünch-i\cw York l'J83. p.íg.

202)
\'éasc Ph1ki11, Di: ;4,rriculrurn §§ 15 ~. (Hülsrr l, pag. 1~20).
51 \ ' éas.: obre c~to l.!. Srh,11/tl, ~le1afis1ca 1nmt.1.I1:1 dL la persona hun1aníl. ( .nnca cons1mcm ~ Je

52
4'·'

Véase, Jm'rmo, l~pict. Enchir. 52 (l lülscr l, pág. 20-22).

96

9""'

�(l) Kant afirma apodíctica.menee: "Todo· lo pod res o
capacidad d 1 alma pu den acóbuirse a las tres las que ademá no ~
pueden derivar de un fundamento común: la capacidad de conorer, l sen/11·
placer o aversión y la capacidad de deseal' (K , BA /XTJ). Do añ~s antes
Kant había alimentado la speranza d ' llevar a ello tal ez un &lt;lía hasta
la compren íón de la unidad &lt;le roda la capacida~ de raz ~ar ~ de p der
derivar todo de un principio"
pV
162). 1 den rnJ.na mclu cal
empre a audaz como "la necesidad inevitable de ~ razón ~umana''
(íbid.)- y le era claro aún que siempre es una y 1a rrusma .razon la gue
juzga cgún principio a priori'
p\ A 21 ).
.,
qui
formula la pregunta ¿por qu' Kant en la redac~on de la
'Critica del juicio , llega a la concepción d que las rre capacidades del
alma nombradas "no pueden derivar de un fundamento común"? Dicho
de otro m d : ¿Por qué opina que no se pueda decir ni aclarar qu la
razón 1111a, la que e manifie ca en tres capacidade es n í mi ma? Kant
deja in aclarar al ser, el que
manifie ta op rándo e o la c nciencia,
pue to que él se mueve - egún podría afirmarse haciend una
retrospectiva n la hi toria d las ideas- en lo, carrile de w1 razonar que
e olvida del er v d la trinidad; razonar é te que comienza en 1
n minalism de la ' dad fedia tardía, y que por medio del ocianism ,
que a mediados del iglo r I flu)e de d Polonia hacia la .:. uropa
occid nta~ de ·emboca en la llamada filo ofia de la luces. Por ello Kant
no pu de reconocer gue las rre. capacidad clel alma a la que él ·
refiere, proYi nen de una tradici ' n de la analogía de la trinidad y gu de
allí implican un concepto de una autocomprensión clara y coherente del
píritu hwnaoo
•n 1 hecho d qu Kant dej sin r alizar el pr ccto de una
compr n ión en la unidad d toda la capacidad de la razón y -en la
redacción de us tres críticas- a la tre capacidad del alma má bien la
desintegra ant s que ntenderla en un proce.o d unidad vital, . puede
cntcnd ·r c m un "efecto tardío ' de la crítica a la Trinidad en el
·ociani ·m . I ' anr roma en u represi, n titubeante y t mero a de la
'n c sidad in vi.table' de ganar w1a compren ión de la unidad de la tres
capacidade del alma., una determinada "actitud del pen ·ar' , la que 1.:

la racionalidad ujeto-&lt;énrnca moderna fa luz de la iaccnoaclad csp111ru:il
agusúniaaa. En: ocicdad Católica Mcx1caoa de Filosofía (ed.), Actm, del II Congreso .\[undial J
filosofia Lnstiana, Monterrey, léxico, 20-24 dd oct. 1986. \'ol. 11, \iont rrcr- .\lcx.ico 1988, p1g.
555-566; lo mismo en: Estudios 1rinitario. 22 (1988) 429-437.

98

inicia -fom1ulado h.ístóricament - en c ncreto, cuando lvfigucl ervero
se burla d b analogías agustinianas d la Trinidad de. ignándola c mo
'sueños ilu orio .,"&gt;-1_ ( ómo e borra cada vez má durante la modernidad
temprana el perfil int mo en la tradición de la tres capac~~ade d I ~~na
-congruentemcorc con La reárada de una con idcrac1 n omologica
g nuina- se pu de jemplificar para el igl .,_ VJl en l pán ·_&lt;? fi J.
omenío, el gue s rienra tend ncialmenre atÍll trinitariam nter.
Com "fuente' e p cial para la conc pción d Kant de la tres
capacidade del alma aparece en consideración obr todo Johann
Teten , quien publicó en l 777 us 'Intent
filo. 'fic , . obre la
naturaleza humana'. Teten "distingu de man de la e:-..'Periencia (!) no
dos in tre capacidade bá ica del alma, a la gue nombró ·enrimiento,
razón y fuerza de actividad o oluntad" 56 • El mi roo Kam fue un lector
olícit de Tet n ' 57 · de allí que sea fácilmente po ible que él haya
t mado la trinidad d la capacidade del alma como ba e para su~ rres
crítica . lnclu o en u ab tineocia" frente a una pen tración ontológica
de la triada dada de la, capacidade · d l alma par ce ant haber e entido
'confirmado" al 1 cr a T t n :
o c n cerno, la fuerza bá ica d l alma,
porqu no tenem • ninguna jdea de 1 prim ro fecto riginarios d
·u fuerza natural''58 • En ¡r ant aparece e ·a concepción pu s en distinción
cnttasta:
o r ng ningún conocimiento d m~ como yo s~y ino
olameot como o me tFjJarezro a mí mimo" (Kr , B 158). A í como 'la
co a eo í así también el yo en sí d be estar má. allá de t da
c gno ·cibilidad. Y egún parece Kant tu o verdaderameot pánico
frente al hecho &lt;le qu en la interioridad del e píriru hwnano pudiera
descubrirse un ente su tancial. n d scubrimieot tal traería c nsigo el
que la 'apariencia ' se conciban com apariencia de algo . o más
como 'materia d calificada que está a di posici ' n para los acLOs de
54 \'éas(• por j. 1"\-I. Sen,e/o, Chnsrinism1 restiltlcio, s.!. 1553 (rcimpr. Frankf./l\l. 1%6, p:íg. 32:
" 111¡.,,st11111s ... inlemas ... Je lrinifate 1robiJ me mmliJ i//11rio11u 1011111iut''.
s, \'éase f~. d111dtl, faCtJ o (l. Be bachrungen zur Comenianis hco Rczcprwa Wld ~[ochfibuon tnniliitsmcmphp;.ischtr Terminologic: 2. as tncrnale ho112ep1 de.! omcruus). Ea: J.A.
omemus, Pforte dcr Dingc / Jaaua rcrum, llamburg 1989, pag. 209-230; :idcmá J. l. (omemo.
Wicclerholtc Ansprach an Bamn Wolzogen / Iccrarus ad Baroncm ~ olzogcnium mno. Trad.
por Orro Schonbcrgcr, con un comcntano y una t□ trocluc 1ón ,1 la conrrm·cr. ia anti!mciruarut de
'om nio ed. por E. 'chadd. l:.r:mkfurt/ f. ,:ce. 2002.
"'' Véa.e rtliur ·1pitzrd1. Di psycbologi. chen Voraus et7ungen der \rkenntni. kriuk NiOls, 1lall1:
a.d.. 1 97, pág. 19.
57 V éasc / lm11n1111 SchmilZJ W;u, wollt Kant? Bonn 1c:&gt;89 pág. 260.
~ Véase .fohmm fico/ns Trtms. Philosophische \'crsuche über die mcnschlichc I atur. \'ol 1,
Leipzig 1777, pág. 737.

99

�determinad, n de la razón de juicio a priori. 'T da la op ración de la
critica (KU BA
a travé d fa cual Kant intenta reformar el filo ofar,
e pondría con ello en cucsti' o. ¡Ello n podía y n deheríc1 ser! La
preocupación p r una ruina tal del i t ma e rasluc cuand I ·anc dice:
' na gran, . í inclu o fa única pi dra de e ·cándalo en contra de t &lt;la
nuestra critica ocurriría -i hubi , e w1a po ibilidad de demo ·rrar a pri ri
qu todos 1&gt; er pen ant son en í ustancías simpl ·· (KrV, B 409).
El hablar d 'demostrar a priori' c. en esa cica e pecialmcnte ignificantc:
Kant quier c n ello ' poner trabas a t da crítica a u cricici mo. ~ I
sugiere que no pued hab r ninguna otra fi rma de pensar más que u
"aprioristica '. Y tan pronto como alguien e adhiera in res rva, a esa
ugestión, d be admitir libr m nte que e imposible querer dem srrar un
eme en í. Pues 1 abismo entre el ent en í y la apariencia pertenece
consticutivamcnte y "en esencia" al critici, mo apri rí rico.
La pregunta e pu , ¿Puede ' algo" 'a priori en . í d mo trar e?
Los conc pto apri risticos del entendimiento ( ntr lo que e cu nea
tambi'n para Kam la 'sub,tancia') son -con iderado en í- 'to a1m nt
vacío " (Y.·'\ B 102 / A 77). u t tal vacío no permite tomar "algo' en
vi ra o inclu o qucr r demo ·trar. Pero puesto que la 'materia . e.nsible
~bid.) , e enti nde com contenido in forma en el pr es del cono r,
el que e per e (en la conc pción kantiana) un acto s11l?Jetit10 de
formación, en entido literal no ti ne nada para "decir" o para
"comunicar" no pu d realizar e un alg que es en ·í en 1 contexto del
cririci mo apriorí rico- ese alg , para d cirlo a ~ ·e "pulveriza' en el
''limite' entre la forma del nt ndimicnco , in contenido y contenid
·en ible sin forma. a compren ión d lo in alida de dicha consteL'lción
problemática in inúa l pennicir ' ncontrar e' de la forma aprioristica
(gue no se nticnde per e com sin contcnid )y I contenido apost riori.
(el que n
entiende p r e com i.n forma, ino qu él omunica
elem nto ra tros formal , a lo que la raz ' n p rcipiente c ncede
ma or explicirud). El sujeto pr det rminado apri rísitic , que e d ja
afectar p r comenidos-forma a p se riori, se aclara aquí coro la
' ubstancia o sí que impresionada por e cructura de objetividad,
e}..'Pfe a a e rructuras en cuanto gu él (ese ujeto) se difer ncia a ·í
mi mo, introducido en I c n cimiento d la, c a. real .
(2) En Agustín, de manera diferente a L nt las capacidades &lt;lel
·
lem nte, ru. e d.
alm a no s " enum ran " 5'' ·imp
e1an w1a alld
, a o de otra . •\J
5'l En la

cart.,1

a ,arl Leonhard Remhol&lt;l (28./ 31. Dic. de 17 ') (AA X (l 922) 51.J) K,111t es ribt:,
100

contrario ella se analizan más bien bajo el aspecto del ejecutar e integral
del , er en í mi mo. o puede urgir allí fonna alguna de solip i m ,
porque e pregunta en el enti&lt;l socrátic : ¿Da por po.ible el c nacer
la naturaleza del alma in ost ncr Y:íncuJ &gt; alguno c n la naturaleza del
t do 'lº on ello s formula un méto&lt;lo de trabajo que , e propone
xam.inar la e. periencias reales inc.li\,iduales de int rioridad de aguello
guc en cuanro i entidad upraindívi&lt;lual, como acto del er exi · rc
pr viam me interiormente y en cierra forma condici □ a us fa e de
rcalizaci ' n.
-..n cuanto que se parte de la 'aumconciencia como del lugar d
la e ·p riencia originaria del h mbr ' 61 ,
deb pues comunicar la
evidencia tra cendemaJ de aquello gue e el · er'. El er, gue nuestro
intd cto capta como lo má: conocido y aqu ' llu hacia lo cual él onduce
t do los conc pto·"c'1, se refiere at¡uí a 'algo Frente a lo cual lo enti.do
permanecen in sensación''63: a aquel fomlo int ügibl que como la
fi rmación del ente n . í -y de aUí también a lo ·en ibl - partiend desde
adeorr admini tra. i un e. céptico obj rn en contra de ral ·videncia &lt;le!
cr': '¿Qu · pa ·a pues si te engañas?' no hay para .\gu ón moth~o para la
in eguridad. 1 r . ponde así: "Pue. si 111e ett~atio, oy (y) ... sin duda no
me engaño en el hecho de que si que oy"6·1•
La duda de la videncia del er conduce paradojalmente hacia
una incen ificaci 'n d la mi ma. Pue. por medio de la duda . e inaugura
en el ámbito &lt;le la intcri01ida.d del píritu una distancí,1. intelecrua~ por
m dio de la cual el · pu t en cue tión llega a una mayor explicitud.
qu_e él "ahora reconoce ere. parte. de b filosoffa, cada una de las cuales oc11c su. princ1p1os a
pnon, que se pueden tfflllntmr \' c1uc se puede dl:Lcrmmar lll Amplitud del co110C1ffilt:oto po. íble de
ral manera" (cuc;i,·a por E. S.).
611 \' é-.ise Platm1. FeJo 270 c.
61 Via~e 11. Rerk., Der \k1-Chamkter des. in ., 1-r:mkfurr/ \l. etc. 20111, pág. 120; w1,. vers 1 ,n
castdlan:t de csce libe se publico b,1jo d Lindo: · 1 ser como acro, pr . por Iuan (_ ruzCmz,
Pamplona 1%R.
·
e,? :' éase Tbnn1a.; lq11111m. Ül Ye rita te qu. 1, a. 1: "ll/,1d ... (jflod fin'"'º i"lel!ut«.r rrma{'il q111w 11otissh1111m
d /11 ,p,ud 1111111e.1 w11crpl11.r rrsolril. t'II m.r:''
hl Y~-a~c Ha11s CroTJ!. Gad,1111tr, /,ur \'orgc~ch1chtc: dcr \le1.tphys1k. En: (~&lt;lamer (ed.). Um illl'
Regnn~wd1 d r \ 'or:;okmciker, D.m11siach LW.8, pag. 'IM-.Wo, pag. ¼IJ: 'El que ptcnsn asegura
algo a todo lo que e~; algo 1mp rccpoblc para los senodns, dlgo. c.¡ue es uno en todo: ser en rodas
partes de igual mcdicfa, siempre como uno \' el ,rusmo e1'1sttr".
bol \_'éase _ l11g11.rh~111.r. De_civ. Dei Xl. '.!(&gt;: •·, 11/k, i11 /,ir mu lrt1d.1111ttm1m &lt;IQ!.flll/C/1/tl /Íir111id11, dire11lÍirm:
Qm~•.o/,il/tn.rt' J, mlf/1 /allor. flflll. 1\(1111 q11i 11011 ~rl. 1//iqur ,,er (&lt;11/1 potul. 1, per 111/r s11n1. ri (t1l/11r ... Proml
d11h'.o III w qflod 111e 1101•i tm. 1w1 j,1//¡,r"; D1 lih. mi,. ll, J. 7: ''f&gt;m,s 11h.r Ir q,111,ro, 111 dr 111t1nife.rti.r.ri,11iJ
mp1111111ts_txorJ,i,,n, 11/111111 /11 ip.u s1r. 111 /11/orla.m 111rfl11.r, 111 111 h11r 1111tmgt1lio11tji1/lmis, m11111t~¡ur ri 111111
me.r,jc1/ú 011111111n 11011 posmt': De Tnn. ~\. 12. 21; 'Q11i /al/itJ1r, t'ilit".
101

�El espíritu humano se experimenta ahora con -ciente coJJ10 er com er
consciente. E decir: Po, reriormente se le hace "consciente' que ya
staba iempre en el horizonte del ser aún antes de haber comenzado a
cerciorarse de ese er que no ha causado por é~ sino que él expresa como
un proc s interior a él. , 1ser y el st1her presentan, Yi to a L una unidad
de acción la que pone como ''t rcer " a ciante la voluntad. Pue el ·aber
como tal proviene d I er (de rra manera sería éste un ab r del n enr
por tanto un no- aber), n es respecto al contenido otro cosa que e e
ser. En el entido de un pr ceso i,m,anenti s puede entender aJ saber
co1110 el ser en el modo del estar destacado de dt.: sí mismo. E to e': Para
que el ser se pueda reconoc r como er, se ' pro ecta" a í mismo en el
saber el aber, sin embargo 're-fleja' al ser. De e a "confirmación"
recípr ca de er y aber surge la voluntad. Frente al ser inicial y al saber
meditatÍl'o, la v luntad e el mom neo que completa el pr c o originari d
totalidad, 1que corn tal s cxperim nta en la conciencia humana.
Considerado en el orden origina.ria el r es lo "primero" el
aber (correspondicnt mente el reconocer) lo ' gundo' y el querer
(correspondicnt m nte obrar) lo ' tercer ' . Per c o cll no e afirma
ninguna ucc ión temporol en el enrido d un conúnuo auto-relativizarse.
La tríada nombrada e r fiere roás bien a un star en í pleno d er, que
la conciencia humana afectada por el tiempo hace vital y que en efü. se
experimenta como un pul o articulado rítmicam nte. gustín intenta
transcribir e e star en í diciendo:
o nombro ... a e os tres: ser, ab r
y querer. o sqy, yo sé y yo qHiero. o sqy e□ tanto que ·é y qui ro. o sé,
.
•
, 65
qu yo oy y que ro quiero, y yo qlllero, qu o
y se .
Dado qu el pensar del intendimiento con u conceptos que
buscan "con catar" la cosa· no alcanza a e. presar e a experiencia
original espontánea . por ello en cierta medida se encuentra frente a ella
d sconcertado Agu tín agr ga a lo dicho antetiormeote incitanrementc:
"Cómo e realiza en esa tríada una vida in ·eparable -11na vida 1111 e píriru y
tma sabiduría- cóm
e pre nta ntonc
una disti11ció11 inseparahle
(i11srpamlihis distinctio) y no ob tant r pr ema una di tinción, a e. o lo
comprende aquel qu ·esca¡ az ... si él ha encontrado algo. también lo ha
formufado, él no e · fiere a haber enconrrado aquel ser, que t's

del 111m110. Con f. :XH]. 11, 12: "Di o ... haec

1ria: me, 1111;se. 1rllt. sum cnim cr ~cio cr \•olo:
cssc et sc1rl'": De civ. Dei XJ, 26: "E1 J/ill/llS el no~
esse 1101iin111s et id es. e ac nosse 1/ilig111111;"; sobr e.llo también 'f/J0111os l lquiu,u. Comp. theologiae,
O: "In Deo ídem e-~t e.rsr. wtdfl(~ere et amanºº.

1•5 Yfase
sm11

·cien et \'okns, srw csse me et vcU • e1

1'/JIO

12

inmutable qu se sabe inmutable y que quiere ínmutable"66 •
El hablar de ' in-mutable" no debe U ar a la supo ición de que
gu tin aquí releva algo que, como realidad d principios, es en sí inmóv-il '. na concepción tal pa aria de larg-0 frente a lo que él pretende.
'Inmutabilidad' ignifica en este contexto por un lado &lt;Jo intacto 'lo ileso
en la amo-ejecución, per por otro lodo la estructuw (apriori rica) la que
fun~entalmem e sustrae a la condici n contingente del ente
espacio-temporal. El movimiento de er superior y má · puro, el qu
aparece p r "sobre ' la interi ridad humana del píriru como u base de
acóón, se refiere según ello a tre. a pecto. : 1. a realidad in-sistente del
ser n sí, el que e ofr ce espccialm nte en el espíritu humano como
'tesar? de _la memoria enriquecida por la cosas (the aurus mernoriaet
2. la idealidad. ec-sistente n interrumpida del cont nido del r que se
articula ~seoc1almente: ] a razón di.E renciante (intelligentia) 3. la
abundanaa que re ulta de ambos: a bondad co11-sistente la que s gana
en consumada conformidad (en el
pú:itu humano: la voluntad
(volunt.as) que se consuma en í misma y por ello también e capaz d
con. umar a otras ca a ) 68 .
Con ello e parafras a (de modo deficitario) la inmanencia de
acaon (no-deficitaria) del " er" que tolalmenle reposa en sí (como mjé)
del "'aber: que ale totahnente d aquel (como lógos) y del "guerer que
(como p11e11111a) se pone totalmente de acuerdo con l cr y el ,ab r como
e tructura de movirni nto del fundamento de la realidad. E te se r atiza
en simplicidad ' fluída
como armo1úa pre tablecida , --como
e tructura d ?rden, en la que no aparece primerament lo uno y más
tarde lo otro mo en la cual lo otro sale desde lo uno y junto con 'l resulta
un todo articulado. El hombre qu a razón de las e ndicionc
contingentes a la que se ve limitado su exi tir no es algo que ' ' por í

roG\''easc _,, 1t(,11slm11.r,
. Coo fX.LTI
. ~. , l l, 12: "_lo his igirur trihus quam sit inseparabilis rita et una vira

el u~a mens e1 una ssentla, q~ . dc~1que 111.Itp_orolrili.r d1.sfinctio er carncn distinctio, videat t¡u,
P_Olc l -·· ed cum wvcnent w bis aliqwd et ~xem. non mm se putci ur,cnis, e illud, quod supra
JbsiliL: ~ rncommurabtle &lt;¡uod r.rl mcommutabthrer, quod stil incommurabilirer cr Jfllll incomrnurntcr .

Véase del 111irn10. Con f. X, 8, 14; De Trin. X, 12, 22.
68 Pa-': la terna '111e111ori11'-'i11felligc11tio'-'1'1Jh111l11l implicada aqu~ cf. dd 11,is11,0, De Tnn. X 11 17·
e.~pect."l~me~te al concepto aguMiniano de la 'mcmona' lf'ell{k/i11 Sch1111dl- Dmgler l)ie :auh,
memonac' m den Konfic.ss 1onco des hl . ugusnn.
· In: 1{cv. de, emdes augusrinieones
- ' 14 (1968)
•
6?,~9; Cottlicbt ~?h1{~t11, De~ ulbau dcr augusúnischcn ,edachuuslchr ( onf. , · 6- 27). En:
c:hrigcn _Die E~elt dcr 11-tcol~gic, Miii_1chcn 1952. pág. 63-L0(); además Fr,m[f',r / l )",,te.r,
dachtru un Ecmncrn. \-Inemonik von An, to teles bi~ • hake -pecare, cínheim 1990.

' '7

L3

�. , ·ere'' r . ~ "obmcntc pan:icip en e a
ni alg qu • abe , p r .•_1 • qw&lt;lel ' pr' del . ab •r' \' d 1 \¡u rcr pl!ro,
pi nimd e. encialm nr ilimita~ la e -~u 'utur bá. i a·d 1'b luto q_uc l
e n tod limitad de m do y
•
in difi ulcadc. - puede p rc1b1r e
aru.cula triplicitariam nt - aun_que n
• • al l)c alli nu · dice
d u s r e ptntu .
,
cn la ej ucion - lem ntana
•
a í m1 ·m \ -c
, "El espíritu (humano) e lime prrse11le, . e reronoe, . l
.d 1
, \gu un:
t c n ideram . una rnrudad, c aro n &gt; e
tJIJJtJ.
uand c n. td ram :
n de Di ..1,&lt;1
Dio mism&lt; , p r ya d una unag
.
L-1 triada &lt;l
·r- m m na,
n t:. e r-ima en, qu con.1. ce n
. 1 &gt; de la
'
, de" el acm d la eluda ( me
conocer y querer,
u peo d al e ntiog ote " r-h mbr . . uand
d e. peram:a), qu a , e
acu
,u d I cual l viene u dud?;
e
"
b ) d d . se ,mi:rd,, de aqu
( l h m r. u a,
,
. uand ·¡ &lt;luda q11im t n r ert za .
do él duda reco11ocr que el duda,
.
·di d l ·le &lt;Mn:
cuan
, .·
retend dar cora¡ por me o
. :-,y así e mo en lcxic e P
,
d d cir n • t ca. o
.
d qut' u problema . e pu
. da 1
·•¡ I . ·te c. m, gran ~
. di 'd d "ue ' túa en la im non t
d &lt;l en ,Ttas a la ma et
, 7
.
1
a ague qu u a,
b . "· 1 l mbr es má . grande qu . u-;
humana pi.ritual del :er h ro r . 1 , • l
ganado imro. pecti,·, meme
· • " I•1 con cunti?mo
•
,
duda · &lt;l • peraci ne · · ,
. . .
¡
., ' noccr' \' brar
·
ti ' apnort tica e e • 1 ,
•
de la e tructura lDtegra "ª
. . citar • un·1' aut rr alil, ción
u da enrcndid con ello como conl:Ulu m

~

¿ada vc7: má int n ·a del hombr ·.
. ·conoct: '-ll. c m&lt;lici ne. el~
r.
u , el h mbrc c no e \ re
.
.1 ~n .talll qd . .Lr ma.
, alla, de c.·ll
,
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..
1 nu, tra
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fu . de no otr) m1 mo, ' 1 rt
naturaieza e c.:
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a rendcrla \' adquirirla de.: otr &gt;.
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.
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&lt;l e·u

c &gt;mpr ·n&lt;kr lo v re.ladero , como do11t111/e J · bicnL rar intt:nor, para
p d r: r feliz' 1•
hl ·cr en ·í &lt;.kl hombrt', . u conoct·r rdaci nado al . cr , , u
autocc n. umac1é n '11 d act&lt; compr n-.¡,;-o de , olunrad
de amor.
r pre. cnran en 1erra medid. la t· ·tmcrura ba. ica Lran cui&lt;.knr, 1 a partir
d la ual la triad,1 &lt;l • las ciencia. , t¡uc.: ·t rransmir en la tilo. u ta an11gua
gana ·u l ·gitim.1.cion tnc ma e mo c¡t·cucton 1.lt: rotahd u.l dar.1 }
e hcrence. El análi 1 · triadolc' gico dt la inrcriorid1J humana c.: ¡ uirual le
p :ibilita a \gu un también arr ·glar la h purn por la pnnn&lt;la&lt;l de los
miembr
·mgtil.trc d · In rna&lt;la de 1, c1rn ia (mencionada t·n el
.·cur&lt;, II). (] no ·e intr duc prop1amcn e Ln ello, pao un,1 ·olucmn
d ·1 pr&lt; blema d · prion&lt;lad e tá
menida en la arqueúpica gu él
in,·c tiga, ) que ·-1 ·:pre ·a de m do la orneo en "c.rl, l'l(/l'/, ,111¡,¡(''.
La cj cución de i&lt;lcmida&lt;l compn:n:1bl · ptr ·e d 1 ·. cr' inicial, d
'e m:idcra.r yuc &lt;l1 rin uc \ el 'amor yue unifica, prci;cnta, en orra
palabra.-, at]tt lla tríada Je pr111cip10. 1nanulablc, fa (JU • p ·rcil e en la
filo o6a annh7lta prc-agusnnwna - · 1 l&gt;1en ne, en toral lari&lt;l. d, pur lo
meno. en princ1p1 . \~u tin, con mirada reir , ·pccri,,a, 1gu rcaltz, ndo
J., ram en esa línea; el cLc1.:: ''&lt;le allí" (c.l ·1 e. t. r lln&lt; aJc.·mrc &lt;lcl otr &gt;
tripltcJtario de la · r la 1onc. dd er, d ·I conoc ·r ~ cid amar) "han
aclarad, los filó. ofo · que el . 1 ·tema Je la do mna de la . , b1duria como
articulado en cáo (puc cll , mismo. no han fi1a&lt;lo tJUc e 'lO ·ca , ·í, ·mo
(IU más bi •n lo han ncontradc om cal). L na pan puc&lt;le llamar ·e
aqw '/ístr,1: ht orra '/riokt1 •y la tt rctra 'tltm · ... o quiera dcnnu--t· d dio
&lt;¡u lo fil · ofi . en a cri-aru ula 160 al m1rmo Ulmpc hayan peo adu
en algo acle uadn a dio. d la t11111&lt;lad. o r bstani I aren: hal er :ido
Plat · n I pnmero 9u J(."cubno \ re omcndo c., dn I ion, &lt;laJ qu
para ·1 ólo pudo hab ·r ido l 10 ·1 111/or rlt tndo.r los ~ n r, 1,1i1rimt, riel
crworifllimto ) ·] }1111dt1rlrw rli / ,111Iflr. por mc&lt;l1&lt; le 11, u, I ·e , 1, 1: bil:n y
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ii /lúlrr, 1mm,k 11/ r.1t11111u/,i/i,, STIIT · -· ,11 rl./f/, 1. tt/f/, ,,1 Ju11d.1 rttll • 1 !pin/11 Jufl /, "
ltl:i

.-1111,

�n , ·sta. de la tríada de la c1cnci.a apostrofada ·eñala Theo
Kobu ch que en Agu án falta la m ta 1stca 'como di ciplioa pr pia"
pero qu parn él "la razonabilidad d las ere· di ciplinas de la fil ofia
(c n i 't ) n que ella can de naruraleza m tafí ica"7"'. E ro ignifica '11
c o xión con la discu-i · o prccedent , dicho &lt;le manera má clara:
Metafísica sci pr ente en el filo. far agu tiniano, n c nforme a la·
palabras in cgún la co a. • lla e refi r en t c nrcxto (\ , r
corre pond t talmcm al .entido aristot'lico) a una explicaci · o clara d
la realidad d lo· prin ipi s del ent . ,om m m ne c hereme del
despliegue d la ejecución d la t talidad que ua. ci nde al e. pacio al
ti mpo, se diferencian allí entr . í. el e· en í in- i t ·ate, 1 conoc r cistente, guL' ·ale Je aquel y el quer 't con- ·i ·rente. ·oncu rdan c n ell
en cructura ao::ilógica la tres di ciplinas bá ica : la física (!roda dtl ser). la
lógica (teori« del co11ocer) y la ética (teoría de la acción o del amor). l ,a
'raz nahilidad' &lt;l · e ·a di ciplina . d · 'natural za metafi i a', en tanto
qu ella , en vinculada a la razón a un . er que l · pr v1 y a un actuar

OTASOBRELAIG ORANCIA
Dr. Mariano 're ·po
Jnccmarional ,\katl mi · für Philo. ,phic
1.icchtcn ccin .!.uropa)

con ecuov .
(Nota bihliogr,!ftca: La ver 10n alcman, de este aróculo e encuentra en: E. Srhadrl. Kants
''Tantilischer hmccz '. Vcrsuch ·incr kon rrukti,1 cn K.ritizismu Knnk in onrornaJi·chcr Persp ·ktivc, Fraokf./U-Berlín-Bcrn-1 cw York-Pan - '\ icn 1998 pág. 38 -1-0 ; un pasaje ccncral de e te libro (pag. 109-1-1-2) ya e ·tá publicado bajo I útulu: b/
"do/or /a11tálíco" de K.1111/. Intento de un diagnóstic y principio J una 1erapia r · pecto a
una pcrspccava ccórica Je e ralidaJ. En: .r1Jroles del sen1i11orio di bistorid de /ilos~(Ítl ( laJrid)
0(.

fll

'11 mu,; he 111ipop11lar a11d 01(/ r¡J-d,1ü lo Itf&gt;,
b1111 do 1101 thin thaJ a scimlijii- rmilt 11'/nrb ,gil't's
l(S ll hrller ,mdmt,mdit{~ oJ tlk JJ1tJrhl .ind n1,1k.t.S 1/
flJOrt bam111111ow 111 Off/' ry1•s ¡ho11/rl be hdd
/o,nr uler.nJ //Jan, s11y, 11111m'l'11tio11 1rhicb f1'd11crs Jbt cosl o{
p,111iig roads, or 111,prorrs ho11s hold pl11mlm{i "
, \lfrcd Ta.csk1 1

l

17 (200(1) 113-147.)

-} \'éa.e l11g111tin11s. De o,. Det '\\, 25: "Hi11&lt; philosophi s,tpii:n/itJI disdpli,wnl triparli/1U11 rrrr m/11cn111t.
i111n10 triptJrti/11111 w, ,mi111adrertm pQt11rn,nt (11u¡11t ,111111 1ps1 1111tih1m111I. u/ ita m,t, rtd Í/11 r · 1 p,,1111,
im,r11m111t); rr,111s una p,,rr 11J1"llorrl11r pl,y11ta. ¡1/Jcm log,r¡1, trrtw tlli1r¡1 ... '011 q,111tl .&lt;il ro11srq1111u. uf iíll 111
/,1s trib11s aliq111d .&lt;m11ul1ffll 1/t1u11 dr Tmrilatt' rogit11vrri11f. Qu,1m11is Pla/Q pnn111s iJ/(1111 Ji1tributio11t"111 n:ptrus,
rl mf!JO/c111los.1r dfortur. mi 11rq11r 11ot1mrru111 omlli1m1 ,1urt11r 11ifi tÍ(IIS mus rJI. neq11r li1trl~et11ti111 dafQr, 11a¡11r
1
an10,i1, q1111 huir f; 11trq11e 11t"ih1r. i11Jpm1lor": 10//sc íbul. (dr1p11ü dt ki 1xplirat1on dt lo /tnttl 11,lflml.
'dortn111/. 111flll se dm:) "Pro¡,ttr ol,li11md,1111 l1tt1IIJH1 I,1,,nr 1npar1,1,, •.. "philo1oplús 1m-r11/,1 tri dm1pli1111:
11,1/ltroliJ proptrr 11al11rú111, mtio11,1h.r propt,r docln11a111. 111nmli1 propter 1m1111": adu!ltJS rbul. 1 fll, -1: ' .11111
1t11di11m .rt1pi 11tia i11 ,1t11011t rf m11/u11plu11011r l'rrsctur, muk u1111 parr d11111rlin1. ,1//cra mnlmtplatim di11 ¡,rita/
... omlkr in t1rtliw rx&lt;tl/uHsr mrninrot11r. P_y1hagoras tm&gt; 111ajl,ÍI (fllffen,Pk1tiv,1t'. q111h1,s po11111 111trl/ioo1Ji111
nribus. _in1til111Ht. Pmind, Plato lf':"""l11c im(~mdn philomphit1l!I pufensrr l,nulaJur, .¡11,1111 111 trrr ¡,,1rtr,
,lútribml: 11m1111 111~ral,1n, 1¡1111c ma:,.1111e i11 ,,rlwm 1molur. alftmt 11,1/11ralt111 qm1t mn1/c111p/,1/iom d(/111/a/11 rsJ,
lt'l1ia111 mtio11,ill'IJ1, q11n I,em111 dútrn11i11afl,r a falso ... Fort,11Jis ... q111 i'hr/011(111 r.1tltnJ phtkJJ11pl1u ,e, nti11111
/mJJ/ rrdeq~t J&gt;r,1elo111r,1 ,u11ti11.r .tlt¡llf t'tmnus i11lll/rxis t 11tq111· stmli e&lt;rt_fdJ11" rtMHiort l,111d1111/11r. ,1l1q111d /11Ú
dt Oro ;e11/11111/, 11/ 1//i1 1m,11u1llir el r&lt;11a11 s11b.tisJ,11di d r,1tio 1111dligmdi rl ordn rirwdi. q11om,n tn11111 u11um ud
m1/l(r,1/tm, 11/tm1n1 ,1d mti&amp;11a!m1, 1mi11,11 ad mor,,lrm i,1/dli¡,ilur prrli11tre ''.
1 Cf. T/1. K(JbJJJrb. J\.nículo 'i\letaph)'sik' en: Hi tnrisrht.r ll"órtrrlmr/1 drr J)l,i/os11pb1C. \ ol. 5, lh.s d• rutrgan 1980, column:1s 1196-1217; ci111 e lumnn. 120".

106

' l título de :~~ breve n ca pucd ·u itar d faL a · per pcniYa , llevar
a una e . ndu 1011 qu par ce plau il le. La primera d la m nci nada
expectativa e la iguicntc:

El au r d' a n ta e cupa en ella d form exhau ttva
&lt;le la rel vanda fil . · fi a d la ignorancia.
·s ci ·rtam nr fal, a. Hay mucho a p to relacionado
e n l. r lenrncia filo ófica de lii ignorancia, d lo · cual •s
el autor de . ra · página· no ·e va a upar n !las. D, lo

1 , \ · .farslu.
· · 'Th e ~· m:u111c Conccpaon of ·1roch .mJ thc Í'( und,mon, of Scmanucs" ( 19~} · •
Maruruch
. Pres~. , cw Y rk· l')9 1, PP· 67
in .
_
• \P
· ·,(·J
e ·) Tl'JC PI,
' 11ll•Ofl¡/J' ~¡·1.A11~11og1.
:,.ford l1111\·cr.-111

68

107

�(Pi)

que e trata implemente s d analizar qué upo &lt;le
re pu ta se pued dar a la igui ntc pr gun ta:

(EJ

· .. toda acción realizada por ignorancia una acción_ de la
~a:_ el agen e no pued ser considerado respon ablc?

E11 esta o ta ofreceré una prueba fáctica de la falsedad de (Ei.).

(Pi)

puede formular e de una fonna diferente:

(PJ

¿ 0 conocía el agente que hizo algo por ignorancia todos
los aspecto de u acción?

(PJ

lle a a una nueva y difícil pregunta:

· uál e el "min.iroo" que el agente ha d
., i
considerarle responsable de su acc1 o.

~

aber para

tien que ,rcr con la difícil tarea de esrn~l cer la
'cantidad" de c nacimiento que e oec ita para
considerar una acción como oluotaria. La rcspue ta a
e ta cue tión que en e ta nota quiero e bozar ·on las
siguientes:

(R,)

La

~1 am r de , ta nota es un c. pcrto en I problema de la
relevancia filosófica de la ignorancia.

e hecho, ello puede conducir a la conclu ión plausible a la 9ue me
refería má, arriba.

(CJ

El autor J e esta nota es un ignorante.

·,] lector decidirás bre el Yalor d Yerdad de (CJ. Yo me inclino
a pensar 9ue · cá muy cerca de ser Yerdad. De hcch , pc&lt;lilia a é ·te qu
no se sintiera muy defraudado . i no encontrara aqlú re pue ca a toda, sus
cucsri ne . i éste fuera el ca ·o. Uo con tituiría una prueba ti forli01i de
(C.).

II
E n 1 tercer libro de la Ética ,, iró111aco e. c1ibe Aristórele. que
a9uella co as gue tienen lugar p r fu rza o por ignorancia son
consideradas c mo involuntaria 3 . -., ra tesis e la conclusión de haber
analizad tr tipo d acción.

Amones !lo!tmtarias. n ac1u lla cuyo princtpi motor está
d otro del agente. e trata por tanto de acci nes qu
e tán en nuestro p der hacer no y qu las llevam a
cabo a abi ndas·1• Que el autor de esta n ta está
cscribiend una contribución -más o menos buena- obr
la ignorancia s una acción voluntaria.
AccioJJes im•ohmtari(IS. .n un enti&lt;lo ·trict . on accione·
UJYoluntarias aquellas cu ·a cau a está fuera del agente y
en las c.1uc é re n tiene parte: alguna. En un entido más
amplio, las acciones involuntarias on aquella qu · n
realizadas por temor a malc. mayorc: (por ejemplo
cuando un tLrano me ordena realizar alg moralmente
malo baj amenaza de matar a mi familia) o p r un bjet
noble. La 'amplitud' con la qu ese último tipo ele

(AJ

Un ci rto grado de ignorancia e coropatibl con una
acción moral de la cual somos re pon ables. \unque el
agente ha de r consciente de la naturaleza de su_ac~ióo
y de la posibl s consecueocias d ésta, llo n 1goifica
que haya d tener un conocimiento ''p rfecto' de ambas.
Ha algunas clases de ignorancia que o ptiYan a la
acción &lt;le su carácter voluntario y, por tanto, el agente
pu de ser considerado responsable de la misma.
Hay un 'mínimo" que el agente ha d con cer para que
sea considerado responsable d su acción; a aber, ha de
ser consciente de la naruraleza moral d la acci, n2•

(Az)

gunda falsa expectativa es la iguiente:

Cf. V. Hcld, "Can a RanJom ollccáon Be Responsiblc?" io: J May and . H ffman, &lt;..ollec/il'C
Re.rpoii.ribility. J'illf' Decades y·Debate i11 Theortticnl a,1d pp!üd Ethict, Rowman &amp; Linlefield, 1991, p.
9 ff.

2

h

108

l
4

Éhct1 tJ 1\ 'irónl(/('(}, l]J' 1, l l lOa.
1ÍroRJflro \' H 11~ e
.J:J~

É.tim ll

'

t

'

109

�.
on llamadas involuntarias hace que el ~ropio
acaone
. • d d
minarla
Estagirita dude acerca de la converuencia e en
. '
'.
l :arias". Ello l lleva a con.iderar escas a~cwnes
m o unt
d
mas a la

como "mixtas ; aunque en realida , se parecen . . .
.
la .1 tari.as (puesto que 1pnnc1p10
olumanas que a s in o un
.
l a nt
.en e
d e su roovirniento radica, en última· in tancta,
l
· ,. nadie en
· mo\ "Son pue tale accione ID o untan.a · 5 ,
nu
·1 ·
'
,
·
'
na
elio-iria ninguna de esta cosas por st 1111 m .
f
e eeto, º~
- aqu llos, que
nota "fenomenológica" que acompana a
,
la fuerza y contra su volunrad es el que lo hacen
actuan a
· d
. ho de otro m do, la pre encia e
con dolor o pesar. D lC
.
- d d
dol r o pesar constituye un indicio de la tnvoluntane a

?

de la acción.

acción, entonce es útil acudir al indicio del dolor' ~. Por
todo ello, estas acciones merecen el nombre d " novo1untarias"8•
Por consiguiente el -&lt;. stagirita ar ce rcc
en lo que respecta a la acción moral:

Ignorancia de lo que es debido bacer o es conveniente. -.. sta
ignorancia e señal d l vicio y es censurable. quí se trata
de una ignorancia en La elección, la cual no e cau a de 1
involuntario sino de la maldad.
Ignora11cia general, la cual también merece cen ura.
Ignorancia co11creta, pmtie11/ar de las cimmstancir.1s_J, del oijelo de
la acción. De la per onas que obran así, se dice que bran
in,Tolunrnriamemc. Ha. involuotru-.iedad obre todo si se
ignoran las principal , circllnstancias, a aber, la de la
acción y su fin. Por eso, es muy importante determinar las
circunstancia de la acción. Los qu obran ignorando

(1 1)

(1 2)
(13)

·

,
· El
e obra ignorantemente in
Acciones no vo11mtanas.
qu
.,
h 6 d

sentir el menor dolor o pesar por ·u acc1 o no a.º ra o
voluntariamente, puesto que no sabía lo qu h~cia, pero
tampoco involunrariamente ya que no h~ enndo re ar

alguno por lo hecho6. Ejemplo de este apo de a_c,c1one
"
, sele" a uno durante
una conversac1on
una
son e1 escapar
.
. d
información confidencial, el dispararse fortwto e un
arma cuando e mostrada a otra persona__ el dar una
bebida a alguien P n ando que es una mediana. cuand
en realidad e trata de un ene.no, etc. e trata pues de
casos en los que no hay negligencia alguna por yarte d 1
, Ari tóteles este tipo .de acciones
no
agent e. egun
.
.
pued n er con ideradas como vo_luntana - La ignorancia
indica, pues, ausencia de volun ane~ad,- T~mp co parece
adecuado denominarlas "involuntana , s1 cl ag ote _no
experimenta dolor o pe ar a1 realizarla . C mo ·enala
Antonio Valdecantos, si alguien actúa con dol ~ .Y
&lt;&lt;catnbio d opinión» o «arrepentimi nt0&gt;~, ello _es indic1_0
de que La acción e cabalmente involuntru~a. La 1gnor~c1a
es tan sól señal de ausencia de oluntan dad pero s1 lo
que e quiere es probar la condición involuntaria de la

alguna. de
compa ·ión
Aristótele ,
toda. esta

e ·ta · circun tancias merecen propiamente
perdón aunque al mi mo tiempo reconoce
es imposible p n ar en alguien que ignore
circun tancias. Los jemplo de accione
cometidas p ignorancia que aduce Aristóteles como

casos de (A3) corresponden a e t cipo de ign rancia. •1
que obra en virtud de {13) experimenta -eso s~ después

- A. \'aldccan os, "Fncre b l:,ticn y fa. Pr,éficu. (Rcspon. abwdad., fonuna e íncemdumbre egun
Anstcírele. )' en /:11rtJh,mnr30, 1999, p. 106.
M Rccicntcmcntc GJ Hughcs ~e ha referid&lt;) :ti prublcma dcrirndo de la vincuhción de la
experiencia &lt;lcl dolor o pe ar e n el carácter i.i11oluntario de la acción: 'Thm i.r ,1 sli¡,!11 prohle111.
1ho1it_h. ,Jn.rtotlt 11Ies tlit phra.re '110/ u,lli11/!/J'' In tk.r,-ribe the ,1rliQ11 ns pé,fon11ed "' tlir litm. m1d '11n11i/li1ig__fl lo
describe it i11 /he light ef //,e flgt11/ ~ r,1/1scrpw1/ nwctio11 lo wbut happc11td. Thc Jirst rlui111 is t't11')' lo difmd. 011,
co11 11úlhf'r he 111/lit('l/Y 11or 1111111illi11¡zl¡ don¡~ 10111ethi11g »-'hirh 011r is 1101 doi,¡~ {}/ f/l/, 011d Jl)bttl n11e tlomg dtpt11ds
0111vha1 u11e beúÍ've.r (I f20b20). Morrn11cr, os 11'( hmr see11, thc !mm ',villi,1g.4" {}lid uml'i!lit,g/;,' nrr lo he Jlltd oj
e1ction1 wlrich 1/11. a,~m! pnfom1ed al !he timf. Se seco11d rlaim is mther n,ort dif!imlt..ri11ce ¿J,frto!le bm d!Je.r 11JC
'1111uil/i11pjf i11 tire light r!f hindsi¡/11, d1JJpi!1 u·h,11 hr htu Jtml ,1bo11! thur tmm hti11g applicd to the r1ctio11 1u do11t
ni thr ti111t. Ptrl//Jp.r b11 llmt{f!.hl i.r th,11 (I/ tlie IIÍ11r the (IJ5fllf ll'Ollld !itJtl( hee111111mJ/i11g lo hrl&gt;mv: tJ.r hr did h,11/ hr
hfll k1101J"1. So 11i•n1 if 1/11 ,¡~mi tfo¡,¡ 110/ n'_grd ll'h,1/ !1t1ppmed om Ji11ds 0111? ,,Jm!ollr i.s stí/11101 mlli11g to .r11¡•.
e1,e11 1vilh bi11dsigh1. 1h111 thr "J!flll &lt;1r/ed 1nJ/i,!P.fY. lr'h, don Jie 110/ !mil this t✓1.rr ti/ ex,1rtb• the sn111t 1t'ay os h,
deak 111ilh th, c,m lh, pmo11 IJ'hO lntfr rrgmr ,vhtJI h11ppt'lled, ,md /mm sqy lhnl 1/Jt flllrf/JMlll/11 l{~CIII (l/f/ hr
said /r, hm,e 11rted 1.illi1¡e..Jy?''. G J. H ughes, Jrislotl,, 011 Etb,cs. Rourledgc, l .ondon 2001. p. 124.

~r

5

Ibíd.

r, J:,tim n Iicrímnro Ill, l, 1110 b.

111

11 0

rres tipo de ignorancia

�•,

9

de haber lle ado a cabo su accion - pesar Y
arrepentimiento. n caso paradigmático cría. 1de Edipo,
el cual por ignorancia mata a su padre y, po tenormentc, . e
casa con u roa dr

10

. Podría objerár enos qu (14) □ o e ino un ca O particular de (IJ.
~on rndependencia de 1~ ~acertado o no d
ca crítica, lo qu aquí no
mcere a , pon r d manifie to Ja v rdad de (Ri), (RJ y (R3).

.

11

Tra · haber analizado someramente {1 1) , (IJ e (13), cabe
preguntarse si esto tr s tipos de ignorancia agotan todos lo sentido n
que ésta es rele, ante para la acción moral. En este orden de co as los
ejemplos de ignorancia que , ristóceles no ofrece no son fallo ~e la
perceptividad o ' lucidez ' del agente en lo que e reft~re a la cu.alidad
moral de la acción sino imple "errores fácticos" r fert.do a cualidade.
no moral de ésta 11 • El rror de Edipo es propiamente d orden fáctico,
pues no ·abía que estaba matando a su propio padre y que le~ea era ~
propia madre. La cuestión, pues, que aqtú e no' plantea e 1. no sena
necesario distinguir un tipo má de ignorancia; a saber

Por u paite, , anto Tomá de Aquino di ringue una ttipl
relación de la ignorancia con el acto d la voluntad 11:
1. Si11111//c111eat1l('IJ!e (concomita11ter): . trata &lt;le la igno.rancia d lo que
e ha hecho. in embar~ ,, s1 se hubi ra abido de lo qu
realmente se trataba la acc1on e habría llevado d todas forma,
a cab . El ejemplo que da santo Tomá e muv gráfico.
P ,n emos en un hombr que de ea matar a u enemig~ y que de
hech~ le mata, pe~o pen a_o do que el ob¡etivo de ·u di •paro era
un ciervo: U na 1gt~orancrn le este cipo no causa cgún el
_\qumatc, 1nvolu □ tanedad - ru ~~ c1ue n e la cau a de algo que
repugne a la voluntad- tno n - ,·oluntari da&lt;l" . .t\. uoque e¡
hombre deseaba matar a , u enemigo, no lo LJuería ('JI ado cuando
de hecho _di _p ar' u arma pcn ando que e trataba de un ci rvo.
Por . constgweme el agente es ignorante &lt;le esta circunstancia
part:J.cular de u acción , p r tanto no se le puede hacer
responsable de haber a e inado a "u nemigo.

lg11ora11ciafr11to de la negligencia o de la culpable falta de 'lt1ci~ez"
moral del agente12 • Las acciones lle adas a cabo coa este tipo
de ignorancia merecen censura y on reprobable pue to
que son llevadas a cabo por igno.rancia de algo que el
agente moral debería saber. quí caben no olamenr la:
acciones que ignoran aspectos no morales (como, por
ejemplo el médico que receta una medicina equivocada
causando la muerte del paciente; o el ingeniero qu ignora
la resise ncia de lo materiales empleados para la
con trocción de un puente), sino también aquella. que
de conocen a pectas morales de la mi ma .

la nota anterior.
,J. Hugh s indica en el lcxto citado en la nota , podda pensarse en casos en los que d
agente al obrar por (h) no experimente -después de haber conocido la ,. ·rd:ideras
cú:cunsrancias- pesar y/o w:cpemirnienro algunos.
11 Cf. Hughes. Op.Cil., p. 127.
12 "Aforewer, nJt11[Y cose.&lt; 1vhid1 u'011/d Joll 11i/bi,1 Arú/Qtle's col(gory ef error 1n111/d /,e alff.l ~/ 11cgl(genl'I' or
rorrlesmeu¡ t~ ott ,1/1 rasa o.f 1111i11lmlional arho11, but 1101 olí '!l tbe111 11rr rases wbm- t/,e '{~fllf a111ld hope to
esrapt blame. /1 dorlor prcsrriln11g a UJ1'Q11g potion, an i11ro11,pete11/ ,ir1illery i,,stmdor 1111i11trntio11al!J di.rch//ry,i11g
111issiles: s11cb people tJrf s11rcfy ¡_11if!J, ef prr!fmio110/ mgligwre rmd desm,e mm1rr." ( . hl:nnv • .·1mMle's
Tbtol)' efthr lí7i!I, Duclcwotth. London 1979, pp. 51 -52).

2. :fohsig11ie1~/('JJ1enle (ro11seqNenle,r Aquí se .refiere anta Tomá a w1a
1gn ranCJ.a 'queci&lt;la" voluntatia. ~ ta puede aparecer de do,
~ rmas.
2.1. {wwrancia efecladfl: o qucr~mo · saber, por ejemplo, para
ten r una cxcu a para realizar un acto moraLn ntc malo.
Pode~os usar una ligera modificación ele! jemplo amcri r.
Tm~emo, 9u l hombre que d eaba matar a u enemigo
fue LO formad guc '. te podría · ncontrarsc n algún Jugar del
bosque &lt;lura,ntc la cacería. 'in mbargo d hombre no guiso
escuchar ma. acerca del paradero de ·u enemigo para así
tener .una excu ·a para a ·e, inar a su enemigo , decir
postcno1mcntc que no sabía lo guc en realidad c. raba

'&gt; \' éasc

1n Como

112

1.1

Sm11111,1T/11·0l1J.?,l11c, 1- 11 ae, g. 6, a H. c.

l lJ

�haciendo. u n sre ca 'O, el cazador pu de
re pon abl de la muerte de su enemigo.

er hech

2.2. 1onorancia vohmtaria o ignorancia "mal@ e/ectio11ir' : É ta

la
º
.
ignorancia
de cosa que d b ertamo
ab ·r i~ .
s1,, l a
ignorancia de los principios generale d la l y que l agent
~oral ha d conocer e debida a la o gligencia de , te.

3. Antecedente1JJente {antecedenter): La ignorancia e ' aoteccdent " al
acto de la voluntad cuando 'sta no e, oluntaria y sin embargo
es la cau a de una acción que el ag nte no hubiera realizad i
hubiera abido. Alguien pued ignorar alguna circun tancia de su
acción que n e taba obligado a conocer y como re ulrado d
.
.d i~
ello realizar una acción que de otro modo no hub1 ra qu n o .
n caso particular de igJJorancia e lo qu Dietrich von Hil&lt;lebrand
denominó "ceguera ante el valor moral". n caso paradigmático de · ta
es el de Patricio el padre de an gu tín el cual en i.rtud d u
consideración de los valore intelectuales como ·uperi res a los m ra.l
envió a éste a una escuela intelectualmente extraordinaria, pero que
dejaba mucho qu desear de ·de el punto de vista moral. ' ce tipo de
ignorancia no convierte al acto m ral en una acción involuntaria. La
ceguera moral no es -según Hildebrand- en modo alguno l resultado de
una mera disposición temperamental, ni tampoco e debida a una falta de
done naturales ino que e tá determinada por una det rmioada acritud,
•~ Ad q11ortt1111 Jirtfld11n1, quod ille nror q11i es/ i11 mtio11e, seamd1101 q11od aestÍlnaf /Jonum q11od 11011 1·st bo1111111.
es/ 1tmnd1m1 ig11on111bon1 eltctionis, 11I i11 J tibie. didt11r; ti harc ig11orantia 11011 c,111sal 11wo/1111t"nfl111, qma
1l(Jh111las ht{i11smodi ig1J11ra11tioc q110d11111l!10do ra111a e.rl, d11111 pauionu 11011 rohihet, q11t1 mtio11c111 111 11rsli111a11do
ab,orbl!l1f, quan1n1 rohibitio i11 potts/alt t'ohmtotis est et ideo perw11111 recte whmtall 11np11tal11r. (fo Sml. - d.
39, q. 1, ,1. 1 m/4)
Ad tertiw11 dütndi1111, q11od emr il/e ex q110 011me pccratun, promiil, es/ nror rkctiomJ, Jm111du111 q11en1

dint. f-fatc Pllúfll ig11oro11tio no11 m11sal im,o/i1111ari11111. inn1111 esf t.'&lt;: mromo/a: quia ex ipsa it1di11atio11e r:omrptae //Oh111/alis ú1 pcrrolfffll, q11ae uf prr habi/J1111 ni passio11eo1,
crmsequitur u/ hoc q11asi bon11m aliq11is eligaJ q11od 1'0h111tatipiare/: 1111dt ex fllli ig11oro11liP 11011 ditimm peccat11111
i11fili1J111:pecrnt11111 mim inJili11111 rs/ tpumdo principalis rtJflso pcccoti ut ig,11om11tiu. (111 tnl. 1 d. 43, o./ ad 3).
is "Por último la igum:ancia es anrea:dcntc con r · pecto al acto de la volumad, cuando no es
voluntaria, y sin embargo es ella la causa de querer lo que ín ella n se uerria; como cuando el
hombre ignora :1-lguna cir:cunsrancta del 11cto, que no estaba obligado a saber, y por eso hace algo,
que no haría, si la conoacsc: cal sucede, si uno, despué.~ de practicadas las debidas exploraciones,
no abieodo 9ue alguien para por el camino, dispara una flecha, con la qut da mu,:-ne a un
rranseúoce: esta ignorancia cau&amp;"l im·olumario en absoluto·•. ( ' amo Tomás de Aquino, S11111111,1
throlu¡jat, I-Ilae, q. 6, a8. e )

pbilosdflhus 011111tm n101d ignoronlem rsse
lu11tole

114

de la cual orno responsabl 16. orno él dice " 01n s ciego
·
·
a ciertos
Yalore, porque que en el modo de aproximar aquí a la r alidad domina
un punto de ista diferente d l valor a saber l punto de vi ta d lo que
atisfac nu stro orgullo, concupi cencia" 17.'
.
E n , 'te caso pu d decir que aquella per ona. que, p r
e1emplo e tan tan ocerradas d ntro de su propio mundo O 011 tan
rguUosa qu oo son capace de percibir l valor d otras p r onas on
~oralment re pon~able de esca falta d percepción. unque no on
directamente c n ·aente . on, en e t re ·pecto "ign rant s '. Pueden
'er, pue hecho · re p □ sable por e ta carencia d con cimient . sre
fenómeno inaugura la extrcmadam nre ioter sante cu tión de la
conexión entre vida moral y percepción iotel ctual de lo · valores. in
rer e~trar en un .análi i profundo de e te problema, pennítase tan
l alud.t.r a la exp nencia común d que el hombre 'bueno' el hombre
que actúa bi n, e1 hombre ,i.rtuo o, disfruta de una mayor finura
"lucidez" a la hora d percibir l s valores moral s.

9:1

Despué de haber analizado alguno ca o concretos cr
e tamo. en c ndicione de formular una conclusión.

(CJ

que

o todo tipo d ignorancia pri a a la acc1on de u carácter
voluntario. La afirmación de que la ignorancia con la que e lleva
a cab una acción priva a é ta automáticam nte de su carácter
voluntario h~ de er matizada teniendo en cu nta qu hay
accione realizadas por algún tipo e.le ignorancia y de la cuaJe
p dern ser hecho responsable .

n~ prueba de la v rdad d (Cz) l con tituye la exL rencia de l
que e n f-Wdcbrand hemos den minado ceguera al valor'. na ceguera
que, en cuanto D nna e. p cial el ignorancia proyoca qu la acción
11 Yada a cabo con ella no ea realizada por el agent de un modo
plenamente consciente. Ahora bien, el h cho d qu las raíce última. de
16 Wcirerhm muB bcr aucb eio Ir ngen am lrw11e/111m1 Yorli&lt;..-gcn, da für diese~ eioe sccre i1111trr
B_m:,lsrbt1~ d_cr _Person b dmgt E fehlr die inncre E11tschiedmheil, auf das ngenehmc: überall da,
''~ es_m1t s1ttl1chcn l lnw~rren. vcrbundcn IS I, zu 1-rrzjd,tm. \n ~telle dieser l 'erzjd1tbmitsrl,,1ji, auf
d~r . ~•ch a~ch naturgemn8 eme K,¡"'P../bm1/s, ha/i aulbaut, bcfindec . 1ch l'ielniehr ei11e J!/q/i1ek
l:.:71'(ir/r~,¡~.fl,r t1/lu / 111¡,mehlllt, dtt ':llu : l11gt11th111t ohm uHltm nillko111mM1 brijlt''. . '"· Hildcbund,
;~11ltd1kat !md et/11,rhe rr trtcrkc1111h111. b111t ( '11ter.rtlfl1111¡~ 11bl'r elhischc. tmkt11,prol,/tme /., . 54).
D. , . 1hldebrand, f:.thirs, pp. -16-47.

115

�e ca ceguera radiguen en actitud s como el rgullo y la c ncupi. c~ncia;
de cuyo fomento se es responsable hacen que de esta ausen~ta de
conocimiento debido y de la acción que en virtud de lla e realiza se
pu da hacer re pon ·able al agente. El orgull culpable pu de cegar' al
agence ante un alor como. por ejemplo, la digrúdad d la per ona, que
tiene la obligación de 'ver".
na versión diferente de (Ci) -qu generaliza h consid racione
acerca de la ceguera ante 1 valor- ería:

(C3)

Una cierta ignorancia o faJta de con cimiento
la responsabilidad por accione. moral .

en eso. momentos reparand alg p dría darse d ca o de que yo no
fu ra capaz d pr dccu- esta circunstancia particular 0a muerte del
p rar.io) pero í e tar con ci nt de la oahual za m ral de mi acto. P r
otra pan _si pulso uo inc rruptor en ca a de un amigo y como
cons ·cueoe1.a &lt;le ello cau o una explosión que provoca la de u11cción del
~tlificio todo, pu &lt;lo ·er con idera&lt;l r ·pon able de haber pul ado el
unerruptor pero no de cau ·ar la destrucción del edifici .
. oy consciente de que e ta nota conrien elemento. que
nec 1tan de un desarrollo p sterior. Por e o (EJ es fal a. La razón de u
fal edad es la fal edad de (EJ.

compatibl con

iertamente (C3) ayuda pero ' igue siendo una afirmación muy
general, que conduce a una nueva pregunta:

(Q 3) ¿ uál s el "mínimo' que el agente ha de conocer para er
con iderad respon able de su acción?
Ya he anunciado más arriba una re puesta a (Q 3) :

(A3)

Hay un ' mínim " que el agente ha de sab r para s r con. idera&lt;lo
moralmente responsable d
u acción; a aber, ha de er
consciente de la 11at11raleza moral de su acción.

Com
irginia Held pone de relie e la narural za m ral d la
acción puede ser comprendida o como la r levancia moral el l tipo d
acción d la qu el caso concreto es una in tancia, el alor moral d la
consecuencias que ésta pued traer al ser. onocer la naturaleza moral de
la acción no significa tener un conocimiento compl to. Exigir un
conocimiento completo implicaría, según Held, 'hac r resp &gt;O ·a ble a una
persona de los numerosos a pectos impredecibles d la acción que ésta
realiza" ( ... ) Lo que sí e puede requerir e "el s r consciente del tip de
acción que se e tá realizando pero no que se conozcan todo lo
a p ctos empíricos o morales de la accióo" 18 •
Si, por ejemplo anojo un explosivo por la ventana de la oficina
de mi colega como con cuencia d llo mu r un operario que estaba
18''.

lleld, Jhíd.

11 6

117

�RELACIÓN ENTRE LA MÍSTICA CRIST IANA,
M SULMANA Y JUDÍA

Dr. Joaquín Lomba
at drático Emérito de Fil sofía
uiver idad de Zaragoza

Helmut Hatzfeld 1 ha ñala&lt;lo que la mí cica cri tiana de nuc tro iglo de
ro con titurc, in eluda, el modelo y paradigma d todo tipo de mí ·cica.
Y llo por tr : razone principalment : primera, por haber unido en un
olo bloque tanto la nústica e mo !a a cética i ndo é ta cJ camino
in ludibl para aqu 'lla · segundo por haber ad ptad una filo o fía y
teología (concretament la ari totélico-tomi ta) para explicar lo
fenómeno místico · y tercero p r ten r un ocabulario extremadame□ te
prcci o y apurado con I que pre cotar una t nninología definitiva tanto
d I mund a cétic como d l núsric . Pue. bien, con re p eco a la
segunda de e ta ere característica la refcr nt a la filo fía empleada
para expli ar el misticismo hay que &lt;l cir que el judaísmo y el islam, ·i
bien no aplicaron la filo ofia aristoc 'lica, al meno, al comienzo, hasta lo.
'igl XIT y XIIT, í echar n mano de otras como es la n platónica,
con igual prcci ión y eficacia que I hizo 1a rrú cica cristiana con el
tomi mo y aristotelismo. Por lo demás la primera y terc ra n ras
señalada · p r Hatzfeld son pcrfi eta e integrament aplicable a la. tre.
religi ne p r igual.
' lo eso sin qu antes de que , halla en en la
1

l latzfeld, 11., fat/f/lio.r liter,11ios sobre 1111.rtim ap,11iflla, 1\ladml, 1955.
119

�mí tica cri tiana, e encuentran ya de modo V1·¿ente_ en la mu ulmana y
judía: la imbricación entre a cética y mL tic~ consu~yendo W:ba un
olo camino e piritual una terminología y unbologia en que cxpre an
• los d e am non
· ·d ad a an Juan
Crnz
se encuentran con mucho sig
, . de la. dí
ta Teresa ao Ignacio en la ascética y en la m1 tica ¡u a )
an
'
la
- l
musulmana oriental; pero, obre todo, en e pano a.
d 1
E te hecho plam a num ro a interrogante . una ~e- ~lla la e
porqué de tale coincidencias e idenri.dade y la d la po ibilidad de un
influ·o má. o meno directo. in embargo el tema es ~man:iente
com~licado y oscuro. Por un lado las di cu ione sobre la pnmanedad
d la fuentes de la rrú tica (cristiana, judía o mu ulmana) no l~an ce_ a_do
toda ía. Ciertas lagunas documentale , unidas al componente 1deologi~o
de los inve ·tigadore , hacen que en e te embr_ liado y comple¡o
problema de la. fuente todavía. no e haya llegado ru remotam nte, a un
acuerdo.
qu , a v ces la búsqueda de lo orígene y de
fu ote en
el fondo se convierte en una lucha ideol ' gica en la qu solo e_ busca la
pr potencia d una cultura, de unas ~de_a . religione o ~o o~ ob~e
otras. Por otr lado, sabido es que, hi roncamente, la po 1ble mflu ocia
directa del Islam y judaísmo obre lo autores cri tiaoo _e raba ~u mal
vista }1 tachada de herética por la Inquisición. Mucho libros le1do por
autore cristianos eran ilenciado por e ta razón. 1\part de ello, e muy
po ible que ciertos concepto actitud~ religiosas, p~tos de vista
·
n el amb1em y se tran rruuesen d b ca
a e , neo
y rru' o·co , circulasen
·
.
.
·
d
a oído entre lo círculo religio os 1n necesidad de l ctll!a dir eta e
obras. Por so, d jando de lado e te intrincado _ n? re. ~elto pr blema
me limitar· a eñalar los punto e, encial de c tnc1d ncia entre ~a . trc
místicas. Hay in duda, un fond común una raíz.que ui~e ~ l~ rrusuca '
cultura cri tiana judía y mu ulroana en I medie o ~ paruco y que
p rmite la po ibilidad de c¡ue haya i:1ílujo_· r ales y efcc11 .º , en el ca ·o
de qu lo hubiera. Malamente podra una 1dea, un~ filo
una cultura,
influir en otra, i no hay una base común, un f odo umco qu haga
p iblc el tra vas que haga l 'gico, viable _P?r lo menos no ab urd , el
pa O de un ámbito a otro. Y e o es lo que quis1 ra buscar: la ba e y fond

:ª

~ª-

común.
Por tra parte, n e te en ayo quisiera xpon r lo t 'rm.inos d la
cu 'tión lo má, e quemáticamente posible, en un rema que, a p ar d
haber sido nuestro e pañol, durante och intcn o. iglo. d nuc tra
historia apenas i es conocido. sí pues expondré n primer lugar y
120

bre,·emente la corriente· mí cica y a cenca del islam y del judaí'mo.
Pa aré a continuación a cñalar alguno poc
punto (de en e los
mucho. que se p drfan cxp ner) de coincidencia entre ella y la mística y
ascética cri tiana. Al final, expondré la re. i xplicaci,~a de
ín Palacio ,
la clásica y prim ra sobr l tema, jum con alguna: de la. critica que ·e
l hao hecho para terminar con un br ve e bozo de mi propio punto de
· ta obr I problema.

linea a ·c ' rico-mí cica i lámica · y judías que recorren los
.iet sigl
d dominacíón mu ulmana (d 1 711 a 1492) y durante lo
'Íglos X y 1..""\'l ha ta empalmar con la grao mística cristiana on: el
ufi m alguno poc elem ntos de shl'ísmo y l shadilismo (por la
pan musulmana) y la 'ábala (por la parre judía).
El ·ufismo adopta el nombr eguramente cJd h cho de que sus
adepto· iniciale en Oriente, durante los siglos VII-VIII v tían r paje
á pcr de lana (en árabe s1/ ·) para di ringuirse de los derná ; i bien
La

otro· píen an, con m nor fundament

que e trata de una arabización

de la palabra gri ga cro~ta. D
te término, s1?f, urgirá el con agrad
para d ignar a la mística musulmana_ a la práctica de la misma: tasa11JJ//11/;
palabra que deriva d la raíz .rmvafa qu ignifica "profesar I u.fumo· .
, , cri turariamenrc se ba a el su fi mo n la aleya primera de la
di ci ierc del orcín, dond e de cribe muy brev mente el ,iajc (ishra) d J
Pr fcta a J n1 alén, a partir de cuyo templo y ciudad e opera la ubida al
cielo (1J1i 'rtjy): •\.!abado ca quien lúzo viajar a u icJT , p r la n he
desde la fezquita agrada [la leca] hasta la 1ezguita má r mota
Oeru alén] aquella a la guc hem bendecid u alrccJedor, para hacerle
ver parte d ou tras al ya, lo . ecreto ]. ierto: Él e 1 'Cnt , el
lari id nte". E te pa 'aje su interpretación po teri r di lugar a la
tradición de gne fahoma fu monee iniciad en l
cr tos divmo .
E intcrc. ante con, tarar el hech de que ta tradición i lárnica
d 1 mi'r4J' haya ido profusamente traducida al latín r a la 1 ngua
romance en I mt:dicvo, d mod gue haya p dido llegar hasta Dante, l
cual uponc •\sin Palacios ,·crtió en su Dili11a ,01J1cdit1. De e. te modo
aparece dicha tradici , n musulmana n el capítulo quinto &lt;le la HirtOJia
arab"m del arz bi ·po ele T ledo R &gt;drig Jiménez de Rada en la róuica
Genrral d .\lfr o o el 'abio en la lnJp1111aprm de k, .reta dr Mt1bomo, d an
Pc&lt;lr Pascual · en tra, mucha. más obra. latinas y romane s. Por lo

ura

1 Adopto

Li. tra cnpc1ú11 ~impli tk ida J&lt;: los 1'·rminos 1· nombre.· árabe~ 1 hebreos, ral como ·u •k
hacerse pam comodidad de los le 1&lt;,rc..

121

�demás, e curio o que e ta a cen ión tiene u paral 1? _en el judaí mo,
con la merkabah o scala de Jacob a la que luego e aludtra.
El sentido último del ufi mo e triba en el d eo de_ll_gar al
corazón al interior a lo oculto, al spíritu de la sbarfa o ley coran1ca, a la
baqfqa O erdad r ligio a del islam, para . que, uperad el puro
cultualismo ritualismo formalismo y legali mo ext rnos, entre . el
hombre en contac ro con la divinidad, de fonna directa Y. por m, dio
nústico . Para ello el sufí traza una metodología ~ c~o lan1a, a
traYé del cual llega a ta meta. ondici' ~ ira~~ cLOdible para d1ch
··
· místico
la vía a c 'ti.ca, la punficaaon
de ,la. conducta
el
1tu1erano
.
, .
alejamiento de lo material mundano. E _te ca.a:uno ~s_cet1co-nust1co va
ligad ademá en oca iooe , a una espcae d me~afí_ tea, noi:n~ nt~
n oplatónica, h rmética llamada i,f!m. _El c?□~c~rruento rru uco , uÍl
uele llamar e 111a 'rifa, y al que sabe, al sabio ufí arif
.
,
Digo que uele ir ligado 'en oca.ione ', ª. se upo de _fil sofía'.
porque poderno. di tinguir entre un ufi mo practico popular U:clu o )
un sufismo culto, intelectualizado, coro puede er el de Ibn _al- ,\rif d
Almería (1088-1141) o Ibn ' ,-\rabi de fo.reí~ (1165-1_240). Es unport~;re
ubrayarlo, porqu el ufi mo uele u.rgt~ no -o~o- com~ r ~cc1 n
uperación e incluso protesta contra el lcgali~mo religio o mo mclu .º
contra el islam oficial de la teología (kalám) y del derecho (fiqh).
stn
embargo, a pe ar de sea enemiga antincelectual de _rig~o, adopta
también la fonna culta teórica y filo ófica que acabo de LOdicar. · un
fenómeno mu común ( 1 de la intelectualización de mo\~miento ·
aotintelectuales) en otra áreas de la cultura . oci dad y p n amiento.
·ta actitud, e obvi , le trajo al ufismo mucha incompr o ion
incluso per ecucione , pese a que fu gcncralm ore ac ptad por cl i ·lam
oficial sun.ní. Por otra parte, e ta actitud interiorista d búsqueda de la
crdad oculta hará que el ufi. m
otre en contacto ba tant
problemático p r lo demás, con l shi'frn10 del ~ue habl~_' o e~da. .
no d l _ primero sufíes de qu · t1cne o ucta
Abu az1d
Bascimi, per a muerto en el 874· tra 'l, ilu ·cr p onalidade como
al-Yunayd Hakim Tirmidi y el má importante d todo al-Hallay todo.
llos del siglo IY. La li ta podría er im rmioable, pero ól aludiré a
Ahmad a-Gazzili, hermano del conocido filósofo al- azzali ( 1 !gacel
de lo c.ri ti.anos) muerto en 1126, conocido p r haber e n a ·ad la
linea de los llamados "fieles d I amor" para lo cu.ale l últim secreto
de Dio y la única vía de acce o a ~ 1 e I amor. É t , al- ah.rayurl ' el
A

ilustr Du-J-1 un al 1i ri, del ig1o IX, influirán poder am nt en l
sufi m anclalusL . . n cualquier ca o, la figura cumbre d l ufi mo
oriental e el per a uhrawardi del sigl .., TTI autor de obra como E/
destierro occidental uhro de la sabid11ría !t1111i11os11 y otra mucha · má en la
cualc pr pugna ur.a metafí ica de la luz, fundameot de u mí cica
iluminista, up radora d la tini bla. de la imple y e cu ta racionalidad
cien úfico-lógica.
En al- r\ndalu · el primer mí tic o su fi e el insigne • crucial Ibn
la arra nacido en órdoba en 1 883 d padre muladíes ' y mu no en
1931. u pen amient fue r c n truido por , \ ín Palacios a travé. d 1
te.timooj de Jbn 'Arabi, lbn Hazm (994- 1 65) e Ibn, a'id (sigl
,
pu s de u obras qu e daban eot nce, por definitivamente perdida ,
ól
conocían I título Kitáb al-/Jrm?f (El libro de las letrclS) y el Kitáb a/1t1hsirt1 ( I libro de la explicación perspicaz) . • in embargo, en 19 2, t rn la
d cubrí , , c n lo cual p demo hoy disp ner d l p n amiento íntegro de
tan e encial figura del pensami nt y espiritualidad
pañola. Pu . ,
ci reamen te, tal como , \ ín Palacio lo a entó Ibn fa arra e el padr de
toda la mí cica po t rior no ól islámica ino también ju día y cri. tiana.
En efecto, in pirado en la filosofía n oplarónica y n la del PseudoEmpédocle (c njunto de e crit apócrifo d l filó. ofo de Agrigem ,
mpéd eles) pre enla un mundo en el que la diferencia fundamental
entre Dios y lo cread e que é te
tá compue to de una Materia
niversal mientra qu el 'r ado.r
pu.ro espíritu car nt de t da
materialidad: e_ La forma fil ' fica d di tinguir radicalmente a Di d l
mund y d a mar t ' ricament la tran -ceod ncia del reador.
ta
fat ria
ni crsal pa ará también del P eudo-Emp 'doclcs y d l
p n ami neo i lámic a la filo ofia y mí rica judía como vcremo lu o
al hablar de la ábala y e p cialment d Tbn abir l (h. 1070- 11 1) y de
u libro .L, ji1ente de la Pida, libr gu , a ' u vez, fu traducido al latín,
jerciend a í un influj exrraordinari en el mundo latino eur p o y
cri ti.ano medieval hasta an .AJb reo 1agno , anr T má d quino.
La cuela ma arrí tu o una total vigencia ha ta el final de la
hi toiia de al- \ndalus, funcionando una v e ·s bajo la p.r t cción de lo
pod r · público , y otra , en la cland ti.nidad n la. e cuela mí rica de
lmeria y Córdoba, aparte de algun
fi c má -n lo Algarb , d
P rtugal. En cualquier ca o de entr lo muchísimo místico ufie qu
podrían citar, me.recen ser nombrad
e p cialm ate d : el
' Por mulad1 . e cnncnd el cr1 nano convcrndo al •~lam.

122

123

�almerien e Ton al-· 'fe Ibn 'Arab' citados más arriba. Podemos decir,
sin lugar a dudas, que los do grand maestro, de la mística i_ lámica son
1 citad p rsa uhrawardi y el e pañ l Ibn 'Arabi. Y
prcct amem~ en
este último en quien Asín Palacios, concretamente en su bra E/ tsla111
cristianizado"', centra má su atención, a la hora de tablecer sus paralelos
con la mística cri tiana del Siglo de Oro y, en especial, de an Juan de la
ruz y anta Ter a. Recuérde que el título completo de la citada obra_
es El islan1 rristianiz{lflo. Estudio del "st1flst110" a través de las obras de Abenarabi

de MHrcia.
Ftum de esta magnífica e cuela mística e pañola, o al meno ·u
continuación e la cscu la sbádill cuyo orígenes se remontan al maestro
de lbn 'J\rab.i, Abu Madyan, perteneciente a la escuela ma,arrí de
Alm da. Pero qui n realmente dio nombr a la e cuela fu el magrebí
Abu-1-Ha an al- hadili, nacido en 1196 y muerto en 1258; y su'
representantes má sjgnificados on Abu-1-'.Abba de Murcia muerto en
12 7 en Alejandría, dond toda fa ho se , eoera su tumba n una de_ la
mezquita más bella de la ciudad, e lbo · \.bbád de Ronda, del 1glo
XI . La escuela shádilí prolonga la mí rica de lbn [a arra y de Ibn
'A.rabi, auny_ue con meno talante metafísico y má sen?do práctico J
bú queda fecti a d Dio y de unión inmediata con BI en ~ cual e
confía y entr ga el místico de tal manera gue llega a renunciar a _los
mismos carisma propios del estado de éxta is y d unión con Dio .
También sío Palacios ha estudiado a fondo e ta corriente haciéndola
precursora, junto con Ibn 'Arabi y el masarri mo d~ la gran mís~ca
cristiana de an Juan de la Cruz
anta T resa, adema de convernrse
luego, dentro del ámbito cristiano en el mi tici mo de lo· alumbrad s y
de íiguel de Molinos entre otro . Hay que mencionar a e ce propósito
la obra inacabada de
ín Palacio , Shádilies y alumbrados, que ha \'"Í.sto la
luz en la Editorial Hiparión (que ya ha publicado va.ria obras de
ín
Palacio), hace poco l año pa ado, acompañada por un estudi
iorroductori de la profesora Luce ópcz-Baralt; d la Uni ersidad de
Puet1:o Rico 5 .
La otra. v ta mística del islam es el shf'ismo. Hablar aquí d e te
complejo movimiento que ti.ene repercusiones hasta hoy día com es
bien sabido rebasaría con mucho lo limites de t en ayo. Por ell , y
porgue su incidencia en spaña no s tan importante, me limitaré a dar

ólo alguna noca e encial del mismo.
Shla significa '11 árab "parlido"; es decir: el partido lJUe surgió
ante el problema de la ucc ión del Profeta. Tra. la muerr del tercer
califa, 'Uthman, se planteó l tema de quién debía sucederle: unos
pensaron gue debía er elegido por Yotación, dentro de la inmen a
familia de lo Quraysb, la del l rofcta. É to eran lo que habrían de
llamar e s111111íes. Otro , en cambio, los shtfes, qu rían qu el sucesor
llegara al poder por riguro ·a herencia de sangre, con lo cual su único
candidato era el de cendience ,·arón más próximo a Mahoma; a _ab r:
'Ali, . u primo y yerno a la Yez. Triunfaron lo smmíes al ·ubir al poder lm
Orne as (a lo cuale suc derían despu 's, n el 750, lo, 'Abba íe ) para
1 cual a e inaron a 'Ali: de este modo pa ó e. t candida o a un mundo
de ocultamiento espidrual· con 1 cual los shtie.r quedaron a la espera de
la ven.ida d I Imrun oculto al-111ahdi al final de lo tiemp . Por otro lado
lo shtíes, al correr &lt;lel tiempo s dividieron en múltiples snbsec as, entre
las cual . destacan eres: lo, islllá 'i/ies o scpti111a11os, lo d11odecli11a11os r lo. de

Ala111/it.
E ·ta opción a primera \··ta meramente política, lleYa consigo
toda una concepción filosófica dd mundo d la histo11a del hombre y
de Dios, extrnordinariam nte compleja, rica e intere ante. Ho
conocemo, muv, bien e, te roovi.rniemo minoritario del i:lam, centrado
obre todo en l nín, gracia a lo e tuclio de Henry orbin6. 1\ modo de
, íntesis podemos decir que el p n ami neo shtí , e centra en dos
cuestiones que, como veremo , lo aproximan (no identifican) al sufismo.
Una e J.:: del binomio zcihir y báti11 (lo aparente y lo oculto) y otra la del
e acepto de JJ'aldya, o ami tad cercanía (s entiende: con Di s). egún la
primera (compartida r r el ufi mo), todo (la realidad, la hi. tocia L1
revelación) tiene un a pecro visible apar ntc, tra. el cual e e conce un
sentido oculto sot neo mistetioso.
e sentido ocul~o se le llama
haqfqa (i:·e rdad), término que ,reíamos empleaba el sufi. mo }r que se
uperp n , com en ést , a la sharf'a ley puramente xtcrna a la cual
completa y upera. Ese sentiuo oculto e con cid por los in1Jmes (que
on los equivalente q_ los califas unoitas) los cual , di frutan de la
amistad con Dios (111alf!ya), estando místicamente misteriosamente
unido a Úl. Estos unames conocen lo. divinos seer tos que van
comunicando a lo h mbres. l 1111r1111dto
la in itución gracias a la cual

4 ~ín Palacios 1\I., El 1slllll1 cristianizado. Madrid, 1981.
1 Asia Palacios, l\l.. S{Jadai/íeiy 11/m11/mrdar, Eswdio i11Jroductorio dt u1rr L.ópcZ;B11m/1. ;-.raJnd, 19\IU.

r, \'éasc, 1or CJC'mplo: C:orhin, H., hm dr I)rm. _lorr dr /'/10111111e. I li°r'lllmwllr¡11r tf w11i1111e. Pari , 1983
Ytambién 111.rloirr de li, pl,t!n;nphit 1.r/f/1JINfll(, Pan~, 1974, ,1dcmá~ de otras obra, &lt;lcl mismo autor.

124

125

�se a conociendo má, y má de 1 que había de oculto en la revelación de
Mahoma. Este complejo de idea . mucho má intrincado ' matizado de
1 que aquí he podido i quiera insinuar lle a e nsigo o conduce corn
puede ver e a una nú rica, imilar a la ufi, aunque d una mant:ra
di tinta. La filo ofía y mí cica shtí lleva implícita una onccpci, n
cosmológica, p lítica, ~ciaJ e histórica que el ufismo no tiene aparte de
la diferencias de interpretación del mundo de lo oculto y d lo e ·otéric
que ha en amba ª c rriencc . in embargo s da el mi rno e píritu de
bú queda d lo oculto y de uoi, n mí rica con el b oluto c o Di .
El shí'ismo apenas i entr , en E paña, pue: 'sra, lo mismo que
luego cuando fue cristiana, profe ará el islam má ortodoxo dt: LOdo el
panorama religioso musulmán. Al-Andalu
rá ·unnita cien por cien y
se ad cribirá al malikis1J10, la e cuela má, ore doxa ) rigorista del derecho
i lámico d pués d la ha11balí. Es inrere ante oír a ín Palacio a sre
resp cto: ''Realmente puede decirse que la E ·pana musu~nana fue,
durante u larga hi toria la tierra más ortodoxa de to&lt;la la i lámica.,
por lo mismo que era la más lejana del centro de la fi . uoque ·u cultura
literaria y teológica era un fiel rra unto de la ori ntal sin embargo, la
herejía innúmera del Oriente no encontraban aquí má que un eco ca i
impere ptible. El clero ortodox
mfili.ki comprendí, quizá
instintivamente qu la vida política del i 1am e pañol e tribaba en u
unidad dogmática e in. pirándo e, para con ervarla incólume, en un
criterio tradicionalista y antifilosófico consiguió apagar rodos lo c natos
de innovaci, n con la intolerancia más violenta. El Estado, br codo en
los primero tiempos, apoyó con u autoridad moral y coo medidas
represiva esta política del clero ortodoxo ' . pe ar de t do lo dicho (y
lo reconoced propio ín Palacio'), p netran en la Pcnín ula l ment
ueltos de shí'is1110, en forma d filo ofías llamada por A ín bdli,11íes o
e otéricas, in pirada eo la shf'a. Per sobre todo otra la EncidupedirJ de
los Her1J1anos df lo Pureza inmen a obra shl'ila de ci ncia, m tafísica,
a 'Cética y mí cica, qu tendrá un influjo in o p chado n el p n amiento
no sólo mu ulmán, sino judío8•
l impact se dejará notar, obre t do
n los autore mí tico, y a. cétic , como pu den i:er dentro del judaí m
Ibn Paquda (siglo XI) e Ibn abirol. Hay gue ubrayar la gran carga que
Asín Palacios ~L, , fb11 Mas,117'a_y s11 e.rM!a, en Obrar uro idas, Madrid, 1946, 1. I, p. 24.
Puede vcr..e: \!arquee, Y., La philosopbie des fbomi al-Jty'a,
gclia -Ullc, 19 1: Bausam, .,
L 'Enddoped1t1 dn l •"rate/li della p11rita , apolcs, 19 8; (n,wey,110 m,gli Ikhmí11 aJ 'f!lo , Roma, 11)81 . )
para su impacto m la fil sofia hispano-mu ulmana: Lomba, J.. [.:,/ /:.hro. p11m/r ,lt l:.11rvp,1.
Pe11s11JJ11i:nto n111mln1á11 y f"dío. Zaragoza, 2002.

8

126

contien
ta nciclop día d interpretación alegórica y imbólica de lo·
númer , la letras lo. astro la namraleza encera; 1 cu~ p r un lado la
acercará al efer Yesird y al Zohar d la ábala judía por otro, 6 mentará,
junto con la misma Cábala, tod el mundo de la asrrol gía, tan igoro o
en 1 ledievo y 1.::n l Renacinliento.
í pu , r sumiendo: la gran scuela mí rica e paiiola comienza
en el siglo IX con Ibn Ma arra para eguir iointerrumpidam nte
d ·arrollánd se hasta u clímax: Ibn 'A.rabi. E ta e cuela mí rica
h r &lt;lera del má ranci , ufi mo orí ntal, e e r forzada por lo r tazo
d fil
fía
océricas bátiníes shf'ilas. Po ·teriormente esta e cuela
mística andalus~ conviene en el sbddilis1110 que
xci nd hasta el ./IV
y ),._'V. Y cod e, t conjunto s11.fí-shddili, se e estr chamcnte empar ntado
con la mística cri riana p tetior al siglo .,
ha ca 160
aproximadamente . obre t do con la grande figura de an Juan d la
Cruz r anta Tcre a.
El judaísmo pañol de efarad también ofrcc u dim n ión
mL rica no men imp rtante que la musulmana y rrecham nte
mparentada con ésta la cri tiana. Ya hemo vi to a propósito del
, ufi mo y del sbf'isn10, qu lo encuentro con el judaí mo eran
inevitabl .
oncretamenre el nombre de la mí rica judía es l de Cábala
término que enhebre ignifica 'recepción' y por tanto, 'tradición". La
Encic!opediajt1daica define a. í la ábala: ' istcma místico d intcrpr tación
de la agrada E criruras tran mitido de d la época talmúdica como
a-adición otérica } &lt;le arrollado d sde el siglo XIII en combinación de
elemento fil ófic
e gre \ ajda, ilu tre inve cigad r del
p n ami mo judí e i lá.mico, la de cribe de e te modo: " o que
entiende acrualm nte por ábala e un producto que upone ademá del
antiguo esoc ri mo judío y el cu rpo íntegro d lo· e cricos talmúdico y
midrá. bico la ca.i totalidad d la, e p culacione t ológico-fil ·ófica
del período jud o-árab " 9 .
La mística y oteri mo cabalístico itúan u origen más antiguo
en el florecimiento cultural y religi o p teri r al xilio babilónico
( iglolll II a. .) tomando c mo núcleo e peculati: el relato d la
T

n breve resumen dd pcnsamimto Judío, de la Cábafa y de los influio~ postcriocc en el
pensamicnco puede hallarse en \'ajda, G., l11trod11tio11 ,i h1 J1t111irJIIII d11 M(!)'rll , J.~e, Pan , l 9r' y en
irar, C., ,¡ llirtui)' uf fmsb Phtlosopl!J i11 /he \fuldh: ,~~es. Cambridge, 19 5. También puede
consultarse pam ,·cr el pensamiento 1udío en d \.ortc de :dar-.id I el influjo de la fil ofta
iJárruca en el 1udaí mo mi libro: IA_{ilos?f,a1udía 1/,,m~l!/J&lt;J', Zarag,&gt;za, ·1988.

9

e,,

127

�cr acion en L Génesis, n las vts1ones de Ezequiel y de su escala,
111erkabab (recuérdese el paralelo ante hecho con el IJli'ray del Profi ra
f\1ahoma eo el ufisroo) y en cierto pasajes del libro de E dras. La
hi to.ria es larga compleja. Pero, a manera de esquema umament
re umido, diremos lo iguiente:
_.
.
Cuando la Cábala empieza a tomar cuerpo definitt. o ~n ~n~~t
es con la aparición del libro fundamental de la nú ma:_el Sejer 1 csm, o
übro de fa Creación . Es el libro filo ófico-místico má antt.guo en hebreo Y
fu compue to tal ez hacia el iglo VIII por un autor ru~ó~o aunqu
e atribuye a veces a Rabbí Akkiba. a ' adia Gaón lo tradu¡o al arabe en el
iglo 1 .
, n est libro aparece codo el conjun e de los sefirót o
emanacione divina con la cuale se constituy el mund a la. cuales
va asociada toda una compleja trama de símbolo. de I tras y número y
por los cuale se &lt;l cubre lo culto lo bdtin, qu lat tra lo aparente,
zahir, de la r alidad, para al final, unirse místic~~~te a la_ V rdad
uprema al Creador.
partir del efcr Yesira el fil ncismo onencal e
traspasa a Occidente, concretamcnt a •spaña, obre todo
a Francia,
Italia y Alemania.
La aparición y ap teosis de la ábala corresponde a España, a
farad, en primer lugar. r\nte todo, porque hay toda una pl' 'acle de
autores ascéticos y místicos que preparan est apogeo, entre los cuales
hay que señalar, d acuerdo con 1a opinión de ajda, a lo tudelanos
braham ben Ezra (1089-1164) y a Yehuda ha-I , - (h. 1070-1141) al
barcelonés braham bar Hiyya (b. I065 1136), p ro, obr tod , a mi
encender, a otros dos: al zaragozano lbo Paquda y al malagueño educado
y avecindado en Zarag za Ibn Gabirol. La importancia de e tos do
últimos re ide en que cJ primero, lbn Paquda, n su libro LJJS deberes de los
coraZPnes10, expone una maravillosa magnífica adaptación de la a cética
mu ·wmana oriental y andalu. í al judaísmo terminand su proce ·o
purgativo n el último capítulo d l amor di in , que i no
e encial y
formalmente mí ·rico, al menos abre de par en par las pue ta a la mísri a.
Ibn Paquda, por lo dicho, e una pieza, , mi eotend r fundamental pues
refleja a la perfección tanto la ascética mu ulmana c mo la judía que,
por otra parte coincide de manera orprcndent con lo má . eri de La

ascética cri tiana del Siglo de Or e. pañol 11 . En cuanto al ·cgundo, Ibn
abirol, tal como se dijo ame , transmite c n u Fans vitue La jilmte de la
nda traducida del árabe al hebreo por em Tob Falaquera y también del
árabe al latín por Juan Hispano y D mingo undisalvo mda la tradición
neoplatónica anterior, griega r mu, ulinana. Pero, especialmente las
enseñanza, d l P eudo-Empéd ele, concrecam nt con su eoría de la
fateria ni,Ter aJ) y, por tanto, de lbn Masarra. Como consecuencia, Ibn
Gabirol culmina u i tema filos0fico con una apocco'i. mística de coree
sufí pero adaptada al judaísmo, que habrá d ejercer un fuerte influj
emre cristiano r judío .
Por fin, en J iglo ,_' lI aparece en Ca tilla la obra cumbre de la
nu aca y ábala judía: el Zobar , cuya autoría sucl atribuir e, no e n
plena ~egurida&lt;l, a Moisés de León.
en la 'orona de __r\ragóo urgirá un
grupo Je cabali ta. urna.mente importam en
rona, aparte del gran
ma uo de la ábala, el zaragozano Abulafiah (1240-h. 1291). T do
e. to autores y obra., junto con el Sefer ~ ·esirá, con tituitán el eje y pun o
de refer ncia bligado para coda la ábala p rerior, pañ la y europea.
o quiero dejar pa ar b oca ·ión d ubrayar un hecho, a mi modo de
,,er, importante: 1 Zohar aparece n .astilla, precisamente en a a riJla,
cuna d la gran mística CLi tiana d Juan d la ruz el T r a de Je~ús,
de Lui d J,eón y de tanto má , y a la qu el pr pi
narnun atribuye
e talante tan lúspano tan mí ·rico, tan sublime propio y esencial de
nuestra hi toria. Podrá , cr casualidad (no lo parece) p ro los hechos son
exactamente éso·.
É ta e a grande, ra.gos fa hi. toria de la cábala cfardi El
impact d la mi ma en l mundo cristiano :-erá muy profund . Por
ejemplo, en Rimón Llull, el cual, a su vez también mues ·a pr funda·
huellas ~ufícs y musulmana (par ce que solam ntc abía árab y catalán).
Y, a través &lt;l I lull, obr tod , pero tambi · n &lt;l tros conducto , la
Cábala llegará a afectar muy eriamcnte a Pico &lt;le la tirándola, a Juan

Rcuchlin, a Enrique Corn li

\gripa a Paracclso }' a tr • mucho. ·má ,

aparte Je lo propio judío e pañole que la defenrueron y profe aron.
Tra, e. re breY y rápido recorrido, podemos concluir gue nue tro
ucl hi. pánico, lcsd ' el año 800 hasta 1600 fue la cuna d lo más
grand ~ mmwient místicos mundial : 1 sufi mo con Tbn [a arra y

m Jbu Paquda, Los debms de los rorozym.r, lnt.ruducc1óo, traducci n y norns de Joa4uí11 Lomba.
i\ fadnd, 199 .

11 \ 'cr, por qempln, ,ru craha¡n: "l·.spmruahdaJ y humam~mCl. Dos tc~oro- dt" la c:;pt □ tuahdad Jd
pasad : In Pa9uda e Jgna1.;10 dc Loyola", rn l-lu1111111iw11, ¡-,am el s(~!t, X.,\ 1 Ecl. \Lufa Luisa Anugu.
niver..1Jad Je Dcusco. Bilbao. 2003, pp. •P l-4T'

128

129

�el ingent lbn ·.,\rab~ el shádi!is11Jo, la á~~ y el Zoh~r. los aur re cira_d ,
y toda las escuelas a cérica
m1 nea· espan las de canneli~a •
·
do·"';nicos
¡· csuita
con
repr sentante como
anta
Tere. a,
franoscano , uuu.. ,
,
.
,
an Juan de la rnz, 'an Ignacio d Loyola, Fray Lws de Leon, . -\- lo~~o
de Orozco autor del l ' ergel de oración
del Monte de :º'~teniplaaon
Francisco de
una ·an Pedro de Al ·ánrara, Juan d
vil~ Pedr
[alón de Chaidc Diego de E tella, Juan de lo· Angel ad ma, de l s
llamados 'heterodoxos' por ainz Rodríguez, cale com Juan . d
Valdé , uguel de Molino Miguel ervet y lo alumbrad
del 1gl
}..""\TJ heredero directos de lo hadilie mu ulmanes .
.1.
'
Expon r lo
paralelo , coincid ocias
identidad
de
terminología, contenidos únbolos y actitudes entre t dos e r autores
y escuelas, rebasaría lo límite de un ensa o como este y a~ de un curs
en tero. P r lo demá ahí e tá la bra de figuel ín l'alac10s y d tanto
otros que sigui ndo us huella. han miqu ciclo te sugestivo, f. :~do
y apa ionante campo de ínve cigación. fe limit~é a dar una breVI 1IDa.
pincelada d algún pequeii aspecto d la cue non. _
.
ate todo, resulta curioso observar por e1empl , el llllSm
espíritu de concienciación de lo r ligioso en el judío zar~ozano lbo
Paquda, en su libro Los debem de los comzpncs, y en an Ignacio de L ToL1
en su Ejercicios espirituales. Ambo ponen la má férrea ló~ca deducll ~ Y
racional al servicio &lt;le la iot rio:rización de la fe de la a cét1ca y d la vida
celigio a en general. Y a.~ partiendo del ' Principio ' Fundamento ' d la
existencia d un Dio
reador, concluyen en el deb r que el h mbr
tiene contraido de entregar e por entero a · ~ c n un a t &lt;l fe ioceri r
iocera y pura y con la práctica de una vida d a. c' is que compren~
virrude tao fundam ntalcs como on el abandono incondicional en El
la pureza de intención, la humildad el arrep ntimi nto, la penitencia y el
abandono de lo placeres y bienc, mundano, para culminar, al final, n
el puro am r a Di como réplica al amor que ' l tiene al hombre. La
sh roa' Yi ra ·el judía re uena continuam nr en la página d 1bn
Paquda, con la misma fu rza gue en la obra d Ignacio J L yola:
''E.cucha lsra I el ñor, nu tro Dios e. olarnent un . ,\mará. al
eñor, tu Dio con t0d el corazón, con toda el alma, con t da · las
fuerza " (D ureronomio 6, 4-6). , re e ' quema raci nal, e ce istema
a cérico, esta culminación apa ionadameot
runoco. a
r pite
literalmente en an Juan d la Cruz en anta Tcrc a y en cualqui r a. ceta
mí. rico cri tiano. Por u parte, lbn Paqúda e , además, bere&lt;lero
0

130

indudabl de la má antigua tradición del ·ufi mo i lámico oriental: u
bra pone de r li ve, a través de roda u página la extraordinaria
información y la abundante lectura ufí de u autor. Por otro lado el
libro de Los deberes de los coraZfJnes ti.en a mi entend r varios a pecto
digno · de subra ,ar.
n de ellos e el del 'Examen de e nciencia" expue to p r Ibn
Paqüda en el capíruJo octavo de u libro y qu e halla profu amente n
t da la obra d an Ignacio de Loyola y en an Juan de la ruz. Ahora
bien . te xamcn de conciencia no lo dirige Jbn Paquda, ol )
fundamentalmente a la c rrecci · n d lo d fecr
y pecado y a la
eliminación de lo negativo d la vida moral; in , de un m do muy
dir cto y e p cial a la purificaci ' n de la incenci · n en nue tra accione.
vida. lbn Paquda define a í a la pureza d intención en el capítulo quinto
de LJJs deberes "La pureza en el obrar ante Di ' con i te n tener en la
accione la intención tanto en lo xterior como en lo interi r de
ometerse a Dio por Él mi mo, d eand únicamenr complacerlo in
qu r agradar a lo h robre' 12• De un modo paralelo a como I hace
an Juan de la rnz, en La noche osmra del alm11 13 dond dice: 'D b
pu
gozar el cri tiano, no en si hace buena obra y igue buena
co tumbre sin n i las hac por amor d Dios ólo, in otro re pecto
algun ' . Y ao Ignacio, en la Co11stit11cio11es14 por tomar un jemplo al
azar, afirma bagualm ore: 'Todo e esfu rcen de tener la imención
recta no solam nte acerca del tado dt! u Yida p ro aun d coda. cosa
particulare
iempre pr t ndi ndo en ella puramente l
rvi.r ,
complacer a la divina Bondad por í mi ma y por el amor , beneficios
tan imular
n gu no pr vino má. que por temor de p nas ni
pcranza d premio ". E el tema d 1 !Jlas o purificación interior ame
Dio , tan u ado por toda la a cécica y nú rica mu ulmana) judía.
Enfocado así el examen d onciencia, hacia la btención de ta
pureza de inrenci · n Ibn Paqüda con agra 1 largo artícul t rcero del
capíntlo ctav d Los deberes de lo corazones 15 a analizar la nada meno
qu treinta man ra que propone d
xaminar la conciencia.
no ·
cncon amo c n que n ella ca i 1 men s imp rtante es el recuento
de las falta o mecida·: . io excluir e te asp cto donde má
d tiene e

Paquda, 1.Jls deberes dr PJI rornz.oflts, "P· cit.. r- l .
":an Ju,m de la . ruz l...t11mrhr n.rmrr, ti,/ 11ln1t1. 3, 27, 4.
14 San Ign~c10 Je Lo,· ,la, C..111111tt11rtonn . n.288.
15 lbn Paqtida, Los d;bms &amp; lo.r ro,u,,.011rs, o¡,. át.• p. 249 v ss.
12 Iba

131

�en la con 1der ción d lo done · r · :ibidc de Dio , n _lo mud10 que el
hombre dcb al 'r ad r, en lo qu debe hacer p r I•J, en ·l amor Y
. ctYt io que 1• debe. r,n re. unúd.
uenta. , e rra , má bi~n d · lo
dtsámo modo dt: mcditacion y Je oración intl'ma r.10 profu:am nte
L'Xpuc t . p r nue. tr &gt; randc-, místico: y a cctas, n p, rucular por • an
Jgna io c.h: 1 y la. \ e ·re propú. ico Ibn Pa9ucfa pr p n un t tcm.1 d
oracion egún el cual ha que proc 'Uer I nramcote palad , nd ) la
palal ra la· plegarias y el mismo nombre del cñor a la manera como l
.ufi 1110 dict: que ha.' guc orar r cordando el nombre de Dt :, el dlJ1kr
,4/kíb, om Igna i &lt;le L y Ja habla &lt;le la •orac1 'n p r m1h 'liro:".
Pu , ca. a í la co ·a. , la c ndu 1ón que ·aca 1bn Paqüda de la
1 rácuca del xamcn d conci ·ocia • la . igiúent : qu ' "se &lt;lem·arán para
d espíritu e n e u ·n ia sublim · levadas, que no. ayuJarán a lo rar
coda la.- ,i.rrudc y a ce n:eguir toda la. cualidad •. ·e lenr ·. E. te
ublime rad c rn ·i tirá en la purificaci 'n de lo más preci
d tu
alma, quedando é ra limpia d la. rimebla d la tgnor, neta y n el
de ceo ·o de la luz d la cencza que expulsará el• ru e razón la · ombra.
d la duda" te,. Y an Juan d la ruz. n Dirbo.r di lr1z_y dt amor: "el alma
qu a m nudo ·xamioarc sus p n ami nto , palabra: y bra. [...1
brand por amor d Dio toda L c a , e n Irá muy el. r u cab U) y
mirarl ha el ~ p · ·u cu ll y quedará pre: n · l llagad en un &lt;lL'
m j que
la pur za d mr nción con que bra r da: la e . [...¡
toda la· obra· han Je comenzar de &lt;le lo má. aleo J 1}tm r de Dio . . i
qwi.:re que sean puras r clara ·". mor y mí cica, unid . al c:amen d
concien ia en an Juan d la 'ruz. que en lbn Pac¡úda cunbién 1 ·tán,
porgue d ·di a el capítul d ;cima de ÚJs tlehem de los romzones, al am r
cli\''Íno, v pe rqu n I mi m lugar rnado sobre el , amen de onc1cncia
e mpara a é -~ a la conci ncia, tra el examen • un , pcj yuc ha
quedado limpi , en I cual e r tleja 1 ~abi&lt;lurí.a y am r &lt;l Dio . Y 61 n
e abi&lt;lo qu el c. p j e un •ínill muy re urri&lt;lo n la mí ·ti a en ·ti, na,
e n r tam ncc de an Junn r de ' anta T r , .
La pureza d 10cención ex.tgida e tal 4m: Ucva , Ibn Payü&lt;la a
p .·rular con ·tan cm ·nte un cip Je •1y1c1 a Dio ·, t calm nce
dcsinter • ·ado. ' t • d . interé p &gt;r m&lt;l I que no a d mi ·mo i .
mmpr . ·nt tant ·n l . ufi m mu ulmán C&lt; m &gt; en 1, a: · ne, ju&lt;lía.
,\sí, Ibn Paqúda cita , • t propó. itc mulurud &lt;le , ccc: , qu 1 t .- t J 1

l~odah Ztu'tlh 1 c.¡u · dice: ' o cas, pue. , e me lo ·1en·o · qu, irwn al
tn_c r para r c1btr un . aJarin, . ino como lo: , cla,·o. lJlll rrabajan :1n
rec1b1r ~ j &gt;mar:. Ls1~ princip1&lt;1 tiene. ·u , er i •n prot ,ápi a } l.¡ ida.na
en d sha&lt;l1h lbn \bl aJ , en anta Terc:a en aquel ' ( ui ·n a Die s ril.'.nc
nada k falta, todo le obra", dtch&lt; on 1d1:nn a p,tlabra •n ambo:-.
P, rn lkgar .t t·st.1 ¡ ur ·za y d · 111tc:rc.• imcriorc ,une Oto . d
camin &gt; es laro en la mi. a a cri. nana, musulmana y ¡u&lt;lfa: la ,1s c-,1s 0
pn\'a 1 • n d ·l mundo, ck I matenal yuc en ·l 1 · la~ ad pta el rénnmo
con. agrnd &gt; &lt;l "'uhd , t1ue cc11mcnt· 1&lt;lcnri o. pa. o · procuum1 me \
nrntd1.: · en la, 1rt, formas &lt;le mL □ca. Rece rdemo.·, parn abre, iar, !~
smtc ·1s &lt;.]Ul' ha l • \ . 111 Palac1w a LstL n:specro: • tu&lt;l1an&lt;lo a lbn \fa. arra,
d '. cubr · {,l Lrn\ t: s Je ·u biúgrafo al 1-arn&lt;li) 1 ong n &lt;le ·u as cae ,
1ru ri a n &lt;ln ·utir oncntalc ·: Dü-1- ún al-M1 'ri ( ·1 cu 1 •nlaz, l;
rradicióo hcrmc1ica. la n ·opl.11 · ru a ,. la cri. tiana Je J gtpro con el 1. lam.
in ptr, ndos ,u asccttc,1 en lo · 1 1r/}(J .S, 11101mJ1 d l ,s : &gt;litario · tk la
1 ·bai~a) _} al- ahr,, uri (tnfüu&lt;lo por t I pantd ·me p •r. a r on c,,r,,cr n:.
mu) 1m1lare: a l &gt;s &lt;le I u-1 ún). Put. b1c:n, \ fo Palaci &gt;: hau· un,
d sen c1ón e.Id plan , s c.:t1co mhi o &lt;le · ·m. &lt;los mu ulmanc&lt;; on •ntale ·,
·ubra} an&lt;lo Li 1&lt;lenuJaJ J Lr ram1cnr que titnl' en lbn [a a rn. p r
nue ·tra parte, la repro&lt;lu ción &lt;ld r . to ck \ in n &gt;· tr crá a la rn •moría
asi lit ralment , rnulnmJ dt· pa a¡t·s de nu srr : mi ·ttcos lu:pano-, yue,
~ r bn:ve&lt;l. &lt;l) p r u c,1Jenc1a, no hara falta c.¡uc I rr. n. nb,. Di e el
ilu _rr ar, 1)1, ta arag né. : "I n las : nrcncia. di. per ·as que de ami
ufo:.
ce n:1..n a1~ r · ,m1cndal un método de disciplma a cénca,
b. , d : en la mornficac1on Cl rp rnl mt:clianrc ·1 , \'tmo, para repnmir la
gul. ) la lu¡una; t·n la pobreza , !u mana, contr, ·l ,; io Je la a, aricia; en
el 1lcnc10, onrra fa murmuración. Exige e de. pu ·· adyuirir la · , mu
y CUJn~hr ha ·ta lns on &lt;:fl l'\·ang&lt;.'.·licos: evitar la 1ibu:za n •glig •ncia en
1 :crn 10 d ' DI{). \ la , amdnd espiritual; pracuc, r la hwnil&lt;la&lt;l, •1 amor
d_e l~, · encmtg &gt;· ~ la pa ·1enc1a, j ·rcitar la pentt n 1.: ~ .1 ·pir. r ,11 d n de
~ nm~ , guar~ando d ¡usto cqu1lihno cntr · ·l tcm r ) la csper, nza. J.a
tnltu 1011 c,iauc,1 e. la mera d · wJo cst · amino: ·n lla el ,tima d 1. ufí
n~ ', I nmcnta en i 1111 . ma otra u1 ·,\Cton ) rlpre:c:nta 1 m lJU l. de
.L

Dios ' 1h.

.
Tra · l. pu11firac1on i111enor ) entrega c.l • uucr ·s. &lt;la , 1Creador, el
pnm ·r pa ·o par, cnrrar u1 coma l&lt; con D1 . ~ ururs · ,l Él e •l , etc d
1

11 •

lbn P qüda.. 1,,, ikbmI Je Jo.r nmr:ollts, op. fÍI.. p 2 1
13_

11,,, 11, Z m,/,, l'J ., 12.

IMA. 111 Pal.1no •

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111.1t11.lt1,

tn CJl r,1« ,,,

I.B

1il1s.

\l.1dnd, 1\1-1&lt;,. 1. l. pp. 1115 W&lt;,

�presencia. E re acto implica d
aspccto : uno, el de la coma ~e
conciencia por part del hombre de qu e tá ant Dio, , en . u presencia,
arrojando &lt;le í todo lo que no ea , 1 }' a umien~o la p quedad d l
hombre ante la diTinida~ otr , el acto por el cual D10s ·e hac ~re ente
al hombre, e ofrece y apar ce ante ' L Ambo a_d optan n arab el
mismo término: hadra o !Jttdt1r. En cuanto al pnmer asp c~o , d~ la
cuestión, hay que decir que . una con tante, expr ada con 1dent1cos
término en Ibo Paquda Ibn 'Arabt an Ignacio anca _Teresa an J~an
de la ruz. Los ejemplo p drian mulriplicarc ind fi.nidament . .\s1, la
expresión teresiana de que el alma debe "hacer cuenta de que no hay en
la tierra sino Dio y ella' y la d an Juan de qu "Vive _en sre mundo
como i no hubiera más n él qu Di y m alma nenen paral 1 "
exacto· n la literatura islámica _ judía citada . Ibn Paquda, por ·u parte
al igual que l mí ricos , a ·ceras c1istianos, insist c_o n tantemente en el
hecho de que debemos ser con, cientes de que Dios con ce ta~to l
exterior de nuestros acto , como lo más secret , oculto y e condido de
nue ·u·a intimidad: por ello el h robre deb actualizar continuam nte su
presencia en de. nud z int gral ante el eñ r. n t xto legid al a7.ar, d
entre lo mucho que hay, rcfcrcnt a la pureza que hay que tener ant
Dios, por el hecho de que Él lo ·ab todo: 'Pero l~s d bcres d lo.
corazones no es po ible que, quien los hace lo realice por amor a la
consideración y elogios de lo demá , pue to que lo tro hombre. no
conocen el interior. El que los lleva a cabo únicam me bu ca a aqu l qu
puede con cerlos· y éste e únicamente Di
n alzado ·ea, como dice el
Libro: "Yo el eñor penetro el corazón. sood las entraña "Qeremías
17 10) y 'Lo oculto es del eñ r, nuestro Dios· lo patente es nue tro y
de nu eros hijos' (Dcutcr nomio 29 28)1''.
.
Pero la pre encía de Dio en cuanto manifestación de Este al
hombre, n sol ti ne el entido de rca.poucrta. o 'pifanía divina ino
también del d los nombre divino . n este sentido e trata d una
tradición d po ible origen hermético y que arranca del P ud -Di ni ·i
de su obra De diuinis nominil}/(s. Cieno d talle y el hech d que el
número de esos nombre divino ca l d noventa y nu ve, además de
otro, el cemé irno que como cal, e el má misterio o de todos y que,
incluso, está dotado de podere
cult y e pecialcs es de tradición
mu, ulmana qu vendría a del gipcio Du-1- un. De él pasaría a lbo

fasarra y,
bre todo a Ibn ' \rab~ para terminar, finalmente n las
digflilales de Ramón Llull en el libro de · t Els cent flOtllS de Dm y en Los
nombres divi11os, de Fray Lui de León, in olvidar todo lo que la mí tica d
anta T re a y ~an Juan de la Cruz encierra sobre el tema de los nombres
divino . Recordemo que la recitación d lo · nov nea y nueve nombre
de Di con tituye una d la oracione · preferidas del mu ulmán y qu ,
en I orden teol, gico gran parte de la diferencias de e cuela e criba en
el s ntido literal simb ' lico o e oré.rico de lo nombr que el Corán da a
Dio.
Por orr lado es curio o observar el paraleli mo t rminológico
tan xacto que ha ' entr la dig11itotes de Llull y lo nombre, divinos o
hadrát d Ibn ' Arabi. Ha sido A ín Palacio quien en u llm 1asami y s11
Esc11elá2º ha hecho una tabla de tales corre pondencia . Por otro lado, la ·
rlignilales luliana a f e m lo hadrat de Ibn 'I\rabi imbolizan o
r pr entan sin duda alguna Jo modelo, o paradigma platónico ,
neoplatónicos d I mundo, ólo que n forma de at.ribut -nombre
divinos que tra la palabra oída y l ída en l Libro ant esconden un
sentid
cult0 y mi te.rio o batin que ólo se pu de alcanzar con la
intuición nú cica con el amor.
Este paraleli mo entre Ibn ' ·abí y Ramón Llull nos lleva a otro
ord n de imilitude . Decía el Prof. Gómez ogales 6r pongamo en
u pcn ·o la palabra influj ' n la I crnra del texto que v y a citar) la
iguicnte palabra , por sí mi ma locucntc : 'Pero e qu no solamente
en la cultura árabe e pu d continuar esta linea mística ha ca nuestro
día , ino gu eo el mi mo centro de Europa no ene ntramos con una
repercusión curi a de la mí rica mu, ulmana. n la mí ti.ca renana hay
un parnl lismo xtraordinario con la mística árabe. Ha ta ahora no e
había descubierto l puente gu unía a esa do mí ricas. e conocían
alguno de l , anillo, de la cad na: lbn · Arabi, o místico árab ,
antcriore , ful.món Llull, ic lá de u a y, finalmente, toda la mí tica
r nana. P ro ¿cómo se podía unir a llamón Llull con icolá de Cusa?.
He aquí uo interrogante in solución ha ta muy recientemente r cuyo
enigma ha ido d cifrad en nuestros dfa. por l profesor e pañol
u ebi C lomer. Esta ce is doctoral no permite ho afirmar que la
mística rcnana tá in ílu nciada por la mi rica á.t·a b ,"21•

;:i,

21

1&lt;&gt;

Iba Paquda, Los del,em dt los roraz.onu op. cit., p. 17 .

sín Pal:u.fos, ,\ l., l/111 ,\ lti.r,m,1J' m I :,mela. en 0!,mr Esro¡/dtJJ , 1. l, p. 208.
Gómez '\ ogal , · ., S,1bid1m&lt;1 orirll/(1/ )' Jilos11/ia ,m1h, , en Est11di11f mlm hloso/ia m 11/-, 1ndlllu.r ,

',dici · o dingtda por t\ndré · \laninez Lorca. nthr po , Barcclo na, 1990, p. 14 .

135

�o re ·i t l. rentaaon d aludir brevem ·me, para empezar a
errar &gt;st u,c, aco y ekctivo elenco de paral lo , al d l Ya í me rior, a
la indi~ •rcnci.'l ante r do lo cr ado y a la rcnun a d · lo cari. ma .
1gamos un, e7 m: a ,\ ·ín alaci h, blan&lt;l del .rhtJdilí Ibn · \bbad..2:
"E ta r nuncia aparece ejemplificada bajo únbolo div r o,· que e
reflejan en un tecmci, mu su ·cham ·nce emparentado e n I de -an Juan
&lt;l la ruz. Junto al rénnino &lt;l la a cética tradicional purgaci · n ' Ibn
·. \bbád emplea e r . tr s c.¡ue s n típic • de la e cuela carmelitana:
,·ací ", "desnudez"
lib nad": el alma debe vaciar , d . nudars y
Lib ·rtar e de tod apetito en ·ual, &lt;le rodo ·g í·m , d e da inclinaci · n:
ap . yo en la. criarura : &lt;l b ·a.hr de I c s ·• para ir a Di . ; d be marar
da iniciati,·a., e da aut n mía de . u albedrío para ncontrar el · 1 ·go,
la 9ui ' rud c:ptnruaL la , oledacJ con Di ,. qut e n i te n I
an nadamicmo, en la negación d • ·í mi. ma en d t tal abandon
&lt;l jamicnco ·.
en la mi ma e bra!.' e:ta I e un paral J ccrrnin l 'gico
•ntr 1&gt;s há&lt;lili • y an Juan d I Cnu, u • hite · prin tp le
n en
an Ju, n de la ruz: d • nude7., lib ·rrad, vacío a.lir dt: la o:::u. Y en lo
hadilic. (en la. . cm 'ncias de Ibn · \ta· \ll.1h omemac.Ja. p r lbn
· ,\bbád): ltryrid. &lt;l • nuclcz; hHnil)'d, lib 'ttad· lt1/n~ vací ; aly,m'iy n1i11 alashtih, salir. de la · e ·a . T &gt;do · t paraleü m I a mpaña \:in
Palacio dt.: una . cri • de seor ncia: d
rubo auwre que :e
rre pond n ca 1 lit ralmenL ' . •\J final de e re vacia1rúcnro renuncia y
d nudcz e U
a la nada del yo, al fimá · o &lt;l •\'an · imi nro y
aniquila ión de la pr pia p r onalt&lt;l d ) n ella, a la de e d. la · c sa ·
múltipl . ; con lo cual
e n ·igue una paz ab" luta gu · t rmina en la
unidad (de ~ &gt;rma muy p:1r cicla al Z!II) tta la ual bn.-YI ne el /}(Jqt1 •
p nnanencia· e. decir el 9uetlarse , umctgido en io c:n cuyo cno
r cup ra de nu , el y pcr rran. fi rmad en el interior de la unidad
divina. Fa11J • ? h,,qd · '-&lt; n, l ue .. lo t · nnin &gt; nsagra&lt;l &gt; &lt;ld pr c ·
mí rico mu ulm n qu tt nt.:n u. p.iralelc tarnbi · n en la mi! ri a
n aana.

\nic¡utla tó □ y pcrman ncia, apretura )' c.· pan i ·m, noche , &lt;lía
s n rambi · n r ·nrun s rcp ·t1do
n tantemente en la mísaca 1. lárruca r
ri~cia~a. omc mdica ,\ ín Pala io · la. palabra. emplca&lt;la · por lo·
. hachl1e y p r an Juan d la Cniz • m en rmcm •m par idas: en la
r. ,\ . in P,1L1c 10 . , :--1., 1rn prur1m,r hisf"1111111111r,,/11111n dr \,111 }11,111 ,/1 l., m;: en ()/,rJJ /:rmcid.1r , 1. 1, p.
25.
' IJJ1tl . p. 2 3.
16

m~. ttca mu. ulmana, pbJ. e &lt;l ·m·a ck tjítbada, que . 1gni 1 a rngu,
su1eta_r apretar wmar,
nrr, cr:c, ·ennr d1. gu to, t: ·Lar Ln t
'
expcrun mar angusaa, apretar e el ce ra:wn. an Juan d la ruz, por su
pan'. n 1 1 ocht Osmm del ,,, 1/111t1 uulva lo tt:rmmos orr , p&lt; ndicnre. ,
~aralel a lo anr ·norc .d : apncco, apretura pri ·1ón lpnmir, p 11 r en
e lI h , wn_ura, angu na, pt·n.t. ) ·l b. . t I hirme 1gmfica: •xrc nder,
e,~ an har dilarar abnr la man r mctaf( ncam nte: al an:e e tru·
com do, n:g 11ar. e, sLntir b1cnc:car, c. e r cune •nro cc¡w,·aht·ndo la
"an_chura'' d ' . itn Juan d la C.mz. Ibn Payúcla. por su• p, re. •,10 h: 11:~ Je
apn ·te ango cura pero s1 Je quiebra, fractura Jd alma, en el mi:mo 0
par tdo s ·ntido: cuando le · lm..,·1cnt.:n l hombr dc:gracia \
alruni&lt;l~d .-. entonce: yucbr. ma ·u e ·pmru \ t: humilla''.!\ cxprt ió~
que rcp1tt· a a(~a momento in ·lu ·o a uc:hendo , pa ·ajt: · dt: 1i Bihlit1,
e 1~~ • , por ciunplo d • almo 51, 19: " acnfi io para
L':p1mu qu ·bramado un corazón &lt;.JU bramado y hmmlla&lt;lo
In de. pr iar:L '.
'
Un \'CZ \'.tciad &gt; tksp ¡atlo, hbcrndo, de ·nudado d ce ra;,ón el
alma qued, _inJ1 ~ ·r ntc am · todo lo ·rcadt , a□ t toe.In I c.1u. n 'ea
D10 _- PL·rnuta t:me ha er una omparación cntr ' Ibn \bb,iJ, Ibn
~aqu&lt;la, a~, Juan tk: la ( n11 ) ·, n Ignacio de Lo~ ola, con alguno · 1e ·e .
bl p ·n. am1cnro ele 1bn .\bbad lo e. r n&lt;lrc a ml\ é del re. amomo d .
.\ ~ 1ala 10 ~~: "lbn \bba&lt;l formula uru e p c1 d · rabia c.le
pr ,t ·r ·ncia . _guc ·l alm, &lt;l be adoptar, en fa cual st ag &gt;tan la cal g ría:
le l:i pr &gt;:p ·ada&lt;l y ad, eN&lt;la&lt;l. J que a pire a la pcrfe 1ón debe pre nr
la pobreza a la nyuc%a, d hambre a l. hartura lo ba10 a lo alt la , Ll ·za .1
l n blcza, la humiJJ. ctún , b hl)nr, , la m ·e za a l, alegna.. la cnfc.mi •da&lt;l
a la salud ~ la mw.: rn: a la \'Ída. _Ln co111cid ·ncia es tan ·orprcndcnte. qlll·
ha. la 1 numero &lt;l la · attgonas ,1fc ta, . 1 61 n s n la,; e.le lhn .\bbacl
má prcc1,;a e 1rrc&lt;lu lil les l' ntr&lt;: :1 que la, Je an Iuan J l. Cruz' . I 1
t ·xro &lt;ld propio lbn PaquJa e · el igtut·nrt:: ", on ta~1bicn ·igno. d L. car
en c,;tc: dcrn&lt;lo ran,10 (&lt;lL p rfccciún): d prcfcrtr L mucrr • e tand &gt;
:i~&gt;mcndo · a f?ios, í1 l.1 , 1&lt;la le 111 umi"iHJO' t: l elegir la pobreza .·obre la
nc.1ut:z,1 la rnknnc&lt;lad ;1 la aJud, la &lt;l ·sgrarnt al btt:nc tar; d r ntn.gars
toraJmt·nre ,l lo · decn.:.t ._ &lt;le Dios, contcntándo. • con lo ljUL' f~I

~ lhn P,ll¡úd.t, l .11111I rrr
' ' \ ·10
. p•11• 1n,.
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r' 1 fJ
pp. 2(,.¡ 2h5.

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137

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1,

�.
'P r cure
l t xto de an Juan de la ruz e c mo 1gue:
q
· ·
· ' ['acu,
~• rn
· a 1o ma· dificulco .·o. No a lo
siempre mclinarse
no a lo mas
más abro o, sino a lo má.. desabrido. o a lo má gu to
sino a lo que
da
gusto.
a
lo
que
con
uelo,
sino
ante~
al
~ese
n
uel
•
a lo
0
00
que es de cama, -ino a 1 trabajos~- º. a lo mas s~o a lo m no . o a
lo más alt y precio o, sino a lo ma ba10 desprerudo. l o a lo q_ue e
querer algo, ino a no querer nada'. , por fin, _el -~e ~ _Ignaci, de
Lovola en « l Principio
undamenro de sus yema.os rspmt11~les: 'P r
lo ~ual s mene ter haccrno indifi rentes a toda las co as cnada. en
todo lo qu e concedido a la libertad d nue tro libre albcdri Y no
está prohibido- en tal manera que no qucram • d nue. tra parte n:1ªs
alud que enferm dad, riqueza que pobr za hon r que &lt;l_ hon r ,rida
larga que corta,
p r con iguientc et1 rod lo d mas; olamcnt
d cando eligiendo l que más no conduce p_ara el fin gu somos
criados . Creo que obra cualquier comcnrano ante tao parcnr
paralelismo de idea
a ece , aun de expr ·i nes. _
ería demasiado prolijo e inútil por lo ob,y10 establecer ~ar~d
entre la unión mí rica profe ada por l mu uJmane , p _r lo ¡u~o Y
por lo cri tia.nos. ste tema, a í como otro much relaavo_s al nu
e tá suficientemente e tudiado hasrn el momento por s10 Palac1 s,
Ricard, ainz Rodríguez, allegas Rocafull Hatzfeld, ,\llis n Peer-,
Andrés
atún, Cil ti, Rou elot, wietlicki, López-Balart, cmn,
uiere'

26_

:e

1:1º

hanan fatr v otro .
olam. nt diré qu la culminación mí tica vi.ene e.~r ·ada por el
término árab ittibad, que
corre pond a la unión xtática con Dio en
el cri tiani. mo tcni ndo los mi mo caracterc. en una y en otra. Hay una
diferencia: que el 1 1am usa do término : ilfihdd ittisdl El : gund ,
ignifica lo mi mo ól que únicamente lo utilizan I
fil' ~ , . La
unión extáúca en el I 1am, a diferencia d l cri tia.ni mo, e pue&lt;l I grar
p r medio de la nú rica pr piam nt tal y por la filosofía. ,\ e ·t~
diferencia que estimo d urna importancia, ' lverem . al final de m1
expo ición.
Per , ademá d e ta identidad d n mbrcs qu ignifican la
unión mí rica, ocurr que también e da un paralelism ca ·i exact entre
lo térmio s que designan lo e tado cspirirualc. (hd◊, la m radas
(111aka1JJ) lo peldaño o grado de perfección (1JJalJ{izj~ lo cari mas
(karóma), a í como las di tinta da e en que cada uno de st grupo de
~&lt;&gt; lbn Paquda.

ubdividen. Incluso hay un paralelismo ca i lit ral entre lbn · \rab~ ~an
Juan de la Cruz anta Tere, a
ao Ignacio de Loyola en la regla que
cada uno de ello dan para di cernir e pirirus y para distinguir entre los
verdad ro y los fal os cari ·ma entre los auténtico don e pccial s
dado por Dios lo que ' lo on fruto de la pr pia imaginación o de la·
uge, ti ne. del malign . Cualquiera qu · 1 a el Kitób al-ma111óqi, libro del
descenso de los astros la R.isóla ol-an1r al-n111hkam, Tratado del precepto laxa/1110 o
la Risála al-amvár, Tratado de. las ll(ces, de Ibn 'Arab~ recordará ca ·i al pie de
la I tra aquello a,i os d ao Juan de la ruz que como é te por
ejemplo, de la 11bida al 111011/e arlllelo dice: 'El alma que apetece
revelacionc d Dio. , a di minu •endo la perfección [...] abr la pu rta
al demonio para qu la engañe en otra semejante , que él ab bi n
&lt;li frazar para que le parezcan buenas". Por lo demá la. Reglas para la
discreció11 de espírit11s ignaciana , pueden hallar su co ca i idéntico n
cualquier a c ta y mí. tico, tanto mu ulmán como judío.
· n la imbología empleada para expr ar la ap t osi d la uni ' n
exrááca con Dio de la relaci ' n má íntima • radical con la divinidad,
hay rambi · n un parnl li mo . orprendenre en el que no ~ preci o me
det nga por I b,~o y en honor a la br v dad que impon o los lúnites
d
ca expo ición. Pero hay una imagen concreta qu imb liza de una
manera general la ituación de Dio en l alma que ha llamado la
atención de una manera muy particular a los e peciati ta. . ,[ refiero a la
imagen d 1 iet ca tillo. conc ' ntrico del alma, empleada p r anta
Tere a y qu se encu otra con muchísima fr cu ncia n la lit ratura
mí cica mu. ulmana. , \sín Palacio o p chó que e ·te ímbolo e taba ya
en L'l má antigua lit ratura ufi y shtidili
' lo que la prueba.
d cwnencale - fueron hallada p co de pué. d la muerte del in igne
ara bis ta. La prim rn, la encontrada por •nrico
rulli Jo. é Miguel
uñoz nclin , c nsi t nl en una traducción dd 1i'rqy o sc1111sió11 de
1aho111a que ra pr ci am nte el &lt;locument que ío Palacio necesitó
para pr bar que Dante pudo ten r accc o a la litci:atura e catológica
islámica en Florencia. El . egundo las Maqá111át al-q11Mb o iforada.s de los
comzo11es de Abu-1-Hasan al-r úri de Bagdad, del iglo D , halladas y
dita.da · p r Paul u, ia en la qu aparece dicho ímbolo de los siete
ca tillos. ifá aún athcrin wietlicki pina que también
halla n la
má antigua tractici ' n h brea. con r tamente cabalística co a que
ín
Palacio. rechaz , o al meno no admici ' o no vi .
tro muchos ·jemplo · podrían aducirs de coincidencia entre

f,os dfbtrrs dt louomzo,1es, op. cit., p. 167.
13

139

�la ascética y mística islámica y la cri tia-□ a. Concretamen~e Ló~ez-Baralt
•ubraya que a v ce
tal la coincidencia entre la_ter~n logia d an
Juan d la Cruz y el i lam que parece haber ccrudo te accc ~o a un
lenguaje mhico tan e, pecializado que lo sufie ~e~on a e 11s1der~o
ecreto", no pudiendo, por tanto, ·er empleado m untcamente por lo
iniciados, lo cual no &lt;leja de orprender ·obremanera 27•
Toda la in estigación histórica acrual vuelve lo ojo en codo
estos tema - al ilu tre arabista e paó 1 D. figu l A ín Palaci centr de
referencia obligada aún ho}7 día. n que algunas de su, te L ~ªº. ido
uperadas. La postura del maestro aragonés es en r umen la 1gwente:
l s primero musulmane oriencale, e. tuvieron en . contacto con lo.
texto cristianos de lo primero iglo y coa los mon1e y anacoreta &lt;le
la Tebaida, de Egipto de Pale tina y de la misma abia. De este modo
Asín pien ·a que el sufismo la mística i l~ca en g~?eral, ~eaen ·_u
origen o el cristiani mo. De este modo, su mterpr taaon e diferencia
claramente de la te i por ejemplo de von Kremer y ax orten que
atribuven el nacimiento del ·ufi mo al pensamiento hindú· d Izutzu,
para · quien I taoi mo y confucionismo fueron qui ne l
d sencadenaron; de Henry orbin que se centra en la . abiduría p r a y
en el maniqueísmo; de icholson y farechal, para quienes 1 ufismo
nace del -□ eoplaconismo· y de Mas ignon y la mayor parte d lo
orientali ta acruale que pien an que el mism islam tiene en í la
suficient fuerza y riqueza interiores e mo para dar lugar a un
movmuento como e I que nos ocupa ahora. Personalment me
ad cribo a la tesi de Ma ignon y e to conv ncid d que l i 1am tiene
n í los sufici nte recur o y riqueza piritual como para dar lugar a un
rnoV1Il1.l.ento ll11SIJ.co como el u:fi mo aun habida cuenta de 9ue ha ra
p elido recibir múltiple influjos posteriore, , como los reciben t dos lo
movimiento de idea culturale , religioso filo ófico .
igtúendo con la te i de A Úl Palacios, tra
te arranque desde
el cri tiani m ori ntal el ufi ·mo endria a . . spruia, enriquecido e n el
neoplatoni mo y concretam nte, con lo text del P eu&lt;lo- 'mpé&lt;locle,
&lt;le la teología J1111 'taz!lí y de cierto lement s báti11íes del shtis1110. D
ca
manera, s con tituiría la gran mística ufí andalu í d 1bn I.a arra, de
Iba al-' Acif, d l hádilismo, de Tbn ' Abbád de Ronda, Je Tbn al-, Abbar
y, sobre t do, del gran ma tro univer al Ibn ' t\rabt &lt;le furcia ( in
contar con la ábala e 1bn abir 1, qu ufri1ían l mi mo impacto).

É ta son las re ·i que. :o tiene ,\ ín Palacio, , en particular en ·u obra ,/
isla1JJ c,istianizudo y en 1h11 Afosc1n-t1_)' s11 1·sa1e/a'1·8. D aquí, de al-Andalus la
gran mí rica mu, ulm,1na t maría cl , &lt;lir ccionc, : una, la cti tiana y
occidental dando lugar a la mística del iglo de ro ( an Juan de 1~
'ruz, anta T re a, sobre w&lt;lo) al pensamiento de Ram · n Uull a toda
la mí cica uropea ) a wia bu na parte de Danc , tal com
ató d
d mo trarlo en u polémico libro La escatología m11s11!1J1at1a en la Di1•i11a
Co,11ediá1-". La era dirección seria la oriental: la gran mística ndalu í
volvería al orienrc mu ulmán de donde vin , para reútalizar el sufi mo v
l,1 mística. 1 ay, pues, do · movimient s de retoro : del cri tiani mo al
cri. tiani rn (p and por el i 1am) y de oriente a orienr (pa, ando por
al-. ndalu. ). La situaci · n la re wnc d , ta man ra: "La cadena hermética
quedaba pue ·, rerum&lt;lada por compl ro: arrancand de e te famoso
teurgo d Egipto IDu-l-1 un al Iisñ], cngarzába e mediante Ibn Ia arra
c n h batiní s e, pañole-. y a cra,Té de los ma arríes y d la :cuela sufí
almerien. e, r tornaba cuatro siglo después, coo los libros de Ibn Arabi
al ri nte de donde :ali ' . Porque bien sabido e el pléndido y ruidoso
triunfo que las obra de Ibn · /uabi obrm ·eron en l mundo oriental' 30_
El mérito indi ·cutible de Asín Palaci estriba en que fu el gran
de cubridor de multitud de autores y documento que in ' l yacerían en
el okido y n que ha sid el impulsor de nueva, inve cigacione sobre la
filo fía la mística y la ascética musulmana. Por otra parte, A ín Palacios
ha sido quien ha detectado rnulttmd de importante paralelism entr la
mística cri tiana y la mu ulman, que ha. ta entonce habían pasado por
d ·ap rcibid - a pesar d lo importante y claro que eran. P r · ·o e ,
como he dicho, el punto obligado d rct reacia en la inYc.: tigacioncs
islam lógicas y por o también e respetado y querido aun por us
detractores, que por ci rr , en alguno. ¡ unto no , on po o . En todo
ca
'º resumiría en I J: siguiente. punro: aquello a pee os &lt;le la · te. L
de A ín Palacios qu hoy han , ido upcrado · o qu rcqmercn ser
matizado aun puc.· tos entre intt?rr gante ·:
En primer lugar, , u afán de reducir 11 cri tiam mo to&lt;la
explicaci · n . obre los &gt;rígcne: &lt;le la mística islámica. I propio dom.in.ice
gipci Ana, aci y • u compañero de im·cstigacion ·s Jardct, aun
admiti ndo el intercambio que hubo entre el i 1am primittvo y I mundo
--1

1\ , 1n Palacio~. \l., &lt;J/11r1J ira¡~1,ft1r 1, pp. 1-21 (1.
Asín PaL1cio~. 1_,,, r•.r,-,1/oltW!1 lllll.flfl111m111 m !u D11111t1 ( .0111(di,1, ;\fadnd, IIJH..J
'III Asín Pal.1c1 ,~. \l., //111 \f¡¡ (/frfl } J// l:rc11r/,, ' en Obr,,~, 1 .lfl!"""'I (. l. r 150.

:?H

2&lt;/

27

López-Baml, L., Sa11 jifa// de k, mzy rl ülam , J\ladnd, 1990.

140

�cnsuano subrayan e te parádismo d don Iigu l. Claude Adda ', una de
las última gu¡ han e, crito sobre Ibn ' ·abi, 1~ die a la z ~uc lo
excu a respetuosamente: admití ndo que e el_ p1oner d__ ~ te apo ~e
esrudio. y ubrayand u mérito indi cutibl , die,~ de la \1Ston ~ue A m
tiene d Jbn -t\rabi: " onviene ubrayar que la f ,da de Abe11arah1 es ~anto
meno fiable cuanto que e tá profundamente marcada y n ocas1on_ s
deformada por lo prejuicio religio os del ~utor ~u . l~ !~~nc1:1,
ciertamente, n l dmlo mi mo de u obra: El islam nsttamzado _)_ ma
adelante die la mi ma autora: " ... tá en su derecho y tal reacc1on e,
perfectamente comprensible, ~'Uli.~nd co~o, Ylene ~e- un pia~. so
ecle iástico formado en un em111ar10 de la l erun. ula lbenca en el 1glo
propósito de e ta cristianización del iJam por parre d A ·ín
Palacio , qui i ra también proponer la cue tión que él da por egura (y
qu incide en su manera d Yer la cultura hi p_~ : ~usulroana) de l~ ba~c
y encia cristiana de la España romana y v1.s1g~o~a; lo cu~ xphcana,
para é~ qu el ufi mo (de origen a imi mo en ·uanoJ cua1ase de una
manera muy e p cial con mayor fuerza en e a ~ p~a ·upu _ t~~e:1ce
cri tiana en us origenc . sí e expre ·a el propio s10 Palac1 -: El
fenómeno d asimilación d la culmra oriental que entre lo mu ulmanes
españole· se realizaba no quebranta la 1 et rna d la continuidad Je)
pensamiento ibérico. i los pensadore ind~pendiente iban ~. buscar
fuera de la patria ati facción a los anh lo 1deal de u· e p1.mu , era
cabalmente porque en te espíritu circulaban t davia p r d baj de la
uperfi.cie po tiza
artificio a de la r ligión nueva, l instinto , la
tendencia la aptitud s ' tn.ica de un pu blo que ante de ometcrs al
i 1am había pen ad y entido otro dogma ·imilar , en el fond , p r
de un contenido m cíonal má rico y d un de arroll filosófico má.
pl no. La int nsa huella n oplatónica de la teologia cristiana, la.
tradicione, neopitagóricas y gnó ticru c.lel pri ciliani mo habían chado
hondas raices en la alma . Y e ta psicología étnica, conservada era el
umbral d la conciencia, e la que obr ,,¡ y la qu r anuda l, Yida del
pen amin to spañol e n lo mi m
caractcr de mi ·áci mo
de
austeridad, en lo emocional, y de pateni m &gt; naturali ta en 1
e peculativ . íntoma de ta bercnc~'l psICológica c. la raza de algun s
de aquello pen adore independiente unido. e n el par me c legal d
11
3?

Addas, ·., Tlm '/Jra/1i 011 la quite d11 . Q1ijrr R111&amp;r , Gallímar&lt;l, Pare., 1&lt;J'Jll, pp. ¡t) )' 2• 8.
sín Palaci , l\f., /m ,f,11mm y m F.!(1(t/,1, en O/mi.e [:.rro,~ida.r, L. 1 pp. 3 -311.
142

la clientela a familias árabes o b rberi ·ca , pero en cuya venas circulaba
angre e pañola como ocurr con 1 inaje del filó fo lbn fa arra, 1
má célebr entre lo rruí antiguo de aquellos pensad r ". Má todavía:
A ·ín Palacio liga el nacimiento d l sufismo e pañoL no ólo al
cri riani mo, sino al pri ciliani mo reinante n algun
ector
de
nue era ociedad vi ig da. in embargo, a modo de com otario, me
pregunto: ¿ e puede hoy osten r la ba cristiana d la , paña vi igoda,
con la fu rza con qu lo hac
ín Palacio ?· ,;ba ca la pre encía islámica
en la penín ula y u imp ición d tributo para xplicar la ma iva, rápida
y decidid~ cooY~~-i : n al i ·lam d lo e pañole ?· · l pequeño, inculto y
de orgaruzad ei rc1to de Tariq . d fu a on ufi.ciente para explicar
em jan~ ~ambio r~~gioso en la t talidad de L1 península? 1 t mo gue
las e nV1caon rcligio as cristiana. de la España romana y · ig 'rica no
fueran tan pr funda y inceras como A ín Palacios imagina.
En gundo lugar, e te mismo e coramicnt por parte de J\ ín
Palaci hacia el cri cianí m hizo que, en ca i n ·, deforma e un rant
su interpretaci · n de cierta · actirude y e tado de ánimo de ilu ere ufíe
mu ulmane , particularmente d Tbn \rabi, al que califica en alguno.
momento de ' p icópara' y a cuya manife tacione y expre iones
mística llama " xcravagancia · ' o c6 cto de la "patología y d la
"hi teria ' in dar e cuenta qu cualquier manife tacióo mí ·ti.ca, en
cualquier religión se presta a e te cipo d lectura, sin que ea pri aávo
del i 1am o de lbn 'Arab1.
En t rcer lugar,
to n ólo p r u per pectiva cri ·tiana sino
también por lo actuale avanc en la h rmenéutica: hoy día
abe que
ci rto términ no . e pueden traducir tal cual pr ·entan in según 1
nivel ignificativo y de cntid n que ª C dicen o e crib n.
í Ana\ at:i
ruce que no e pu de traducir alegr mente luif p r "gracia antificame",
111m11a p r "igl ia ", imdm por " ob rano Pontífic
'11/t1111d ' por
'cl~tigo ', etc. y termina con e te e menrn.rio: -. la rentaci ' n e puede
dcc1.r, de lo mej r 1Slam '1 g)
ccideocalc e p cialmentc i - n
cri rian .
tam
p nsand aquí en cien pa ·aje d
bra de tan
gran valor como la &lt;le ligue! ¡-\ ín Palacio , por j mpl ' 33_ íá aún:
cierta expre ion' que contienen término &gt;puest s e rrelativo , en
árab y n hcbr o y 'n parúcular en I u o lingüí ·ti o sufí y más en
oncrer , shddilí, n aluden al ·ignificad ai ·lado d cada uno de I s p lo.
P r separad , in a la estructura t tal d . · contrario que el árabe
\\ Gardc¡ Anawau. ,\/ystiq11r 11111mh11&lt;111r, P:trts, p. 14.

143

�llama preci amente muqábala, opuestos. E el ca o por ej~m~lo, d lo
binomio, noche-día~ expan ión-opre ión (ba t-qabd), qu~ , ignifi:a~ alg
noche el imple día o la mera expan
ma· qu la imple
..........
. 1. 100
. del
. arumo o
·
"'eparado· e trata má bien de una d1a ecoca roterna con
l

a aogusna por "

·

.

h

r sonancia significati as muy distinta más totalizad~ras en -~ a
noche significa algo en ranto en cuanto e tá al lado del dia (~curnendole
·
al · · ' día'" y la xpansióo alud a algo qu solo - urge en
10 mismo
• termmo
1
.
~ dirí
su concrapo ición a la o pre ión (y a la in er_ a) .. A todo lo dicho, ~a a
personalmente que s un error el rraductr literalmente por e¡emplo,
kalam por fe O unan, i'tiqád y sbaha~a por f, así como tro mucho
término uso.ale en el islam pu ciertamente el conc. p~o _tanto d
teología como de fe on mu di tinto en el islam y n 1en, a.arusmo.
En cuarto lugar,
íu Palacio: no tuvo_ a la mano. muchos
documento fundamentales que han ido apar Cl ndo de pue · d
u
muerte ocurrida en 1944-. , ~ por j mpl d sconoda las obras ~ lbn
Ma arra: Kitáb a/-burtij y Kitáb al-i'tibtir (conocido éste como el Kitdh altabsira) de. cubiertas en 1972, por el Dr. K'lIIlál Ibraru.r:1Ja'far Yqu el
ma tr zaragozano daba por perdida . T~mp~co po~eia lo _dato_' que
ho tenemo , obre todo la Histoire et cl,issificafl.011 de I OCJfl'fC d Ihn Arahí
de O. Yahia, ni los e tudio obre el ufismo gue hoy Len~o , como n
lo· de Fritz Meier y Henry orbin 3-I, por ejemplo. Y, stn embargo, e.
curioso por tra parte que alguna de las interpr taci ne qu~ pre enta
como ro ta hipót sis sin apoyar Jocumentalm nte hoy día e hao
podido confirmar.
En quinto lugar c mo él mi mo dice y rro _despué _de él lo
corroboran: , emejaoza y aun identidad de idea., xpres1 ne y simb?l s,
no ignifican nece ariamente la xi teocia real de influjo , ~arenales
sobre todo cuando no ha con tancia de ell s. Esto que el tiene muy
claro, a vece no lo aplica del tod . Y, pr ci amen e, , sea erá la bas de
mi visión d lo acontecimi otos: la id otidad paralelism de textos
pueden apuntar a otra · xplicacione_ ajena por completo a las de las
influencias materiale y efectiYas.
Por fin en sexto lugar hay detalle &lt;le apreciaci · n discutible y
di cutidos, como e , por jemplo, el que a lbn fa. arra se le califü.1ue
como de filósofo batitti ne platónico o 1 que 1a nota única del sufismo
p terior a lbn 'Arabi a l monismo exi tencial, o la p ca importancia
que da al impacto cabaliscic ) judío sobre detennina&lt;los punto de la
11

Véfüe, por ejcmpl , orbin, H., L 'ln111.rjnafi(III cri11Jrice da11s

144

mL tica mu ·ulmana, ntre tra. afinnacione. que se hao encargado d
rebatir tern, Gard t, orbio wi tlicki_ las ·ümon y otr .
Re pcrando profundamente la labor y tesis del mae tro A ín
Palacio , me atrevería a hacer la -iguient s sugerencias para una posible
explicación de las innumerosa coincid ocia y paralelo 9u acabamos
de det erar, de acuerdo con la actitud que expu e al comienzo de e:ta
disertación: no me rn a centrar en lo influjo, mareriale del islam y
judaí mo sobre l cristiani m (que, como elije, puede ocultar en el fondo
una auténtica guerra ideológica), sino en agu I fondo o raíz última que
hace posibl cualquier influjo, se dé éste real y efectivamente, o no.
.\ntes qu nada, com todos 1 s inYe ·rigadores r e noceo
(incluid el propio •\sin) faltan todavía muchí irnos papeles p r
rcv frer, canridade. enoone. de documento por descubrir, 1~er, csrniliar
) publicar, qu · poc:L.ían, desde dar un giro de ciento och nea grados a las
in e tigaciones acruales ha ·ta dejarla ral com e tán, confirmando o
matizando algwios punto . Pero, ea lo que ea de;; e, ta tar a documental.
qu exige muchc año , muchas per ona y mucha paciencia l cierto e
que, y . ea é ce mi primer punto a con iderar para explicar las
e incidencia. la· tres mística part n de una mi 'ma y común raíz: el
rrúsmo
:1c peo de Di s y de R elación y el mi ·mo libro--punt de
partida la Biblia. Judaí ·mo, cri tianism e islam e pre entan como
vanac1onc sobr un mi, mo tema· a saber, la reve11c1ón mo aica,
plasmada en uno libro qu , en l fondo, ti nen un espírim parecid : u.a
Dios único, abs lutamen e uruco, tran cend nre, misterioso v
dese nocido creador del mund , demente, mi e1icordio o, just~.
d nadar de un có&lt;ligo de conducra y r muneracl r en la otra , ·da.
Judaí mu cristian · mo e i. 1am son tres religione de ba ·e semita que , e
abren las puerta la una a la otra: 1 íudaísm presenta una erie de
p ofcta, que ,·ao p rfeccionand la re,·elación a ttm·és de los ti mpo .
que e ·pera la Y nida &lt;le un&lt; ddinitiv . d Me. ía ; 1 cri. ti, ni. mo, ·in
abolir la ley antigua, se pre, enta perfeccionando a ' sta y ofreciendo el
1 sía sperath · el Llam por :u parte, es la religión pretlicada por orr
profeta, el último. Mahoma ·1 cual asumiendo todo lo anterior, va a 11
cncia de lo I'(; ligio ) bíblico y cti ·tiano: al munotcL mo má · e tricto.
Para el i 1am, ·udios r cri. tiano- ·on llamad : "la genre del libro', c.
decir, ele! libr reYdado por Dios (.\ntigu Tesram neo,
ue,•
Testamento y ord11): juJí · y cristiano. , n con iderados p r el ord11
c rno los hennanos rná. cercanos del dam frente a los infieles (ateo. y

Ir 1011/i.11111 ,/ J/111 1ruhi, Pam. 1958.
145

�· ·
'
l' ·
ue se
polireí tas) . upuesta, pues esta base religi? a c mun, e ogico q _
de encadene en la, eres religione un 1Jltento d~ acce o al _10s
de conocido y misterioso, por una vía mística que lógicame~~e, habra de
cr sumamente similar en lo proc dimientos en hi. temat:1ca Y , n la
terminología. ienen muy a cuento la _p~abr~s del_ profe or . omcz
ogale , que igue eo esto la opinión del ms1gne islam log_ .or~1:°·
exto por mu , sorprendente que sea no d ja de ser una 1~orac1on para
abordar 1 tema de la a:e religione' concretamente del 1 1am d una
manera totalmente distinta. Die Gomes ogales: La conclu ·i, n a la
que llega Corbin en u Histoin de la Pbiklsophie islo111iq11e_, despué de hab~r
estudiado a los hríe los místicos persa , es que el tsbrn e una teona
gen ral de la. historia de las religiones (el ubraya~o e mío). En el
mensaje religio o de cada uno de lo profeta antenore · ~ uhamma&lt;l
del Antiguo Te tamento e incluso del mismo Jesú h~ ab1do r~conocer
lo mu uhnaPe una parte de la Lnz de la r velacioo, de D1 s ~ lo
hombre ; Dio sigue irradiando e a misma luz a rrave d_ lo libr~s
sagrado ·. Y al decir de los libro · agrados, no me refiero_ solo al .oran
ino también a la Biblia incluido el ue o Te tamcnto. 1gu hablando
D ios también a travé d la dial ' ctica del tmvhíd, s decir, de la
unificación. E ta dialéctica l · lleva a descubrir la unidad, n s 'lo en
toda las cosa· ino también a travé d toda la r ligi.on . n t da
ella abe desc~brir la mística árabe lo fundarn nral del roen aje divino.
La práctica del Janá ', del desvanecimiento, aplicada a la. rcligion , l
lleva al sabio árabe a reducir a la nada las diferenciaci ne , para, P r
medio del baq,i ', de cubrir la Luz peanan nt , que e L1 fuenre raíz de
todas las religiones. e podrian aducir para con.firmarl infinidad de
pasajes de distintos autore mí rico árabe ' 35.
· parte d
ta cues ·óa, hoy es ramo partiendo de un c ncepto
de mística y de filo ofía que, válido de graciada.mente para nu tr día ,
no lo era a í para la antigüedad griega para la Edad edia cri tiana, para
el islam para el judaí mo: filo o fía y mí rica no . on. en realidad do·
campos di tinto
het r g · neo
aun opue to , sino que on
sencillamente idéntico . La fil
fía, mendida como amor al aber, a la
sabiduría total, en loba no ólo lo tcóric
ino rambi , n l práctic · y no
únicamente lo teórico raci na~ ino también aquello a l que la razón
científica no alcanza, como e lo mi terioso lo cult . lo meta, upra,
Úmcz ogalt:s, S. S,1/1id11rlo orimtal)' stJÍ1idmia ámbt', en E.rt1u/ioJ dr _filoso/in m (I/ l111dal11.r ,
dingida por Andrés Marrincz Lor a. Barcelona, 1991l, p. 162.

35

146

1ra

x.tra
pararracional;
decir la nusnca.
n texto d l Pseudompédocle · tan citad aquí a p apósito de lo orígenes del u6 mo y de
la Cábala: 'El estudio de la filosofía e de tan aobl condici · n v de tan
ublime e imporrant rango qu todo el que a tal estudio se ·d dique
d be poseer: w1 espíritu puro, incero una sutil e timatiYa capaz de
adiYinar por indicios y además muy poca pr cupacione d la co as
d e t mundo. La excelencia n bl rango d la filosofía es tanta, que
ella misma lo demu tra por u propia es ncia definición. La filosofía
en efecto ilumina al encendimiento con la sublime luz divina para que el
cntendimi nt la bu que. La filo ofía in pira adema el anhelo de
emigrar d este mundo a aquel otro mundo [ upremo], y mueve a hi.
inteligencia y a1 alma a que renuncien a las co as de e te mundo. Ah ra
bien, no cab grad d perfección may r que e to tre grado "36_ a
h mo vi to p r lo demá , qu la cima de la filo~ofía era precisamente el
ittisal o unión mí rica, ténnino idéntico al de itti.had o unión mi cica
religio a. Y ahí e, tá toda la tradición de la filosofía oriental d al- arabi v
.Axi.c na. , por la parre occidental y la orienta~ el judío lbn Gabirol, qu~
so cien la cxist ocia de una lateria niver al, a la manera del P udoE mpédocle la cual e la que diferencia a Dios d la creaturas y cuyo
de a imiento, por tamo no' rico y moral no
itúa a cética y
nú ricamente en el .Ab luto; el mu ulmán zaragozano vempace cuya
filo fía, en otros lugares, h calificado como de racionalismo mí tic o
de mística racionali ta, para qui n también la moral, la razón ci □ tífica y
la nnión mística con l lmel ero gente constituyen 1único camino par~
llegar el hombr en olitari a la V rdad, tal com lo expon n El
Rfgimet1 drl solitana37; o l musulmán Ibn Tufayl, cuyo Robín on ayy lbn
aqzan de u ikJsofa autodidado llega por í olo a la ci ncia racional a
la unión mística; o Ibn Paqüda, canta veces aludido en e ta po ic1on;
o incluso los ari tot'lico
rroes
[aimónides para quienes la cima
del 6.1
far era la unión mística con el Inc gno cible e o L b oluto,
con el no e n Di . P rque e· n oplatoni m filo ófico, e e PseudoEmp 'docle , e e batioi m , mu' tazilismo filonismo fil sóficot ológico-mí tico p netra en forma de una ola pieza toda la
speculaci, n y en a.mi n o judío mu ulmán y cri, tiano. Hacer
di tincione dentro de e bloqu unitario entre filo ofía mtsnca, ntre
pensamiento racional y religión
proyectar burdament pr JU1C1os
16

'7

Citado por ,\sin Palacio en llm AfdJ,1m1 • r11 f.smda. en Olmu b 1rogidtis , t. l. p. 58.
vcmpacc, t:.I r(ep11m dtl solitan~, Introduca{m, rraducoón y noras de J. l .omba., fadrid, 1997

147

�ideológico del mundo actual en una época en que la vida humana era de
una ola pieza y tenía un olo entido: Yivir felices en e ta vida e. perando
en la otra a la cual e podría acceder luego tra la muerte o ahora por la
mística.
Por otra parte no es preci o qu ahora haga aquí una lccci ' n de

historia para demostrar algo tan obvio y evident (aunqu hoy p r
prejuicio ideológicos y fanatizados d
ccid nte y de E ·paña no lo
queramos ver) como e la convivencia tolerancia e interpenetración que
hubo, cuando fuimos musulman
entre cri ti.anos, judíos y
musulmanes. Hay tres hecho muy claros: uno lo expondré a tra és de
un texto de Miguel .A ín38 : Lo historiad r s de la E colá ti.ca han
xplicado en estos últimos año lo orígene de esta transfusión de las
idea mu ulmanas hebreas al mundo cristiano realizada a travé d dos
foco principale de comunicación: la cuela d traductores toledano y
la escuela de icilia. Pero tengo para mí que codavia resca por explicar
rro influjo, callado, e porádico realizado in ist ma ni plan
preconcebido a cravé de canales oculto ha ta la fe.ch · porque e
evidente que la mpresa colecti a iniciada por el arzobisp de Toledo,
Raimundo, no p día ocurrir ele a é te de un modo e pooráneo, in que
hubiesen desd mucho tiempo ante ocurrido caso aislados de
traductores y in qu la necesidad de proporcionar
traduccion
completas se hubie ya hecho entir en toda Europa por la noticia
fragmentaria vaga e imperfecta que de la. obra árabe
hebreas ll ga e
a lo m dio cscoláticos en iglo ant rior al XII.
i e explica
razonablemente que abandona en u patria desd los má remotos
país s de uropa hombre como belardo d Bath, Herman el Dálmata
Alfr do d Morlay Gerardo de remona, Miguel Escoto Herman el
Alemán, para venir a paña a procurarse versiooe de los libro árab ,
i de de mucho ames no han llegado a aquello:s paíse de d España, las
idea de algunos de esos libros, excitando en 1 s escoláscicos la
curiosidad y con ella el de eo d po eedo complero . Por eso yo
sospecho qu un e, amen atento de alguno istemas panteí tas de la
escolástica anterior a Santo Tomá , comparado c n el ufismo
heterodoxo, acabaría por r velar el nexo de unión a que m he referid ".
En efecto; movimient de traducción, como lo de T ledo,
anta 1aría d Ripoli Tarazona, Barcelona; Yiaje de extranj r
a
España; como son lo que cita \ ín y otros má , no surg n por
311

imposición ilustrada de lo gobernante sino por una previa pre 10n
vivida y real de convivencia cial, profunda y incera. Como tampoco e
e~lica in una ,~da fcctiva de .intercambio· lo que el mismo Asín . igu
diciendo n la fil ma obra, un poco más ad lame: ''Lulismo v , cotismo
n, pue. Jo dos último eco cristian
del pensamie~to d Ibn
fa arra. La Italia del renacimiento dá ico es el escenari po tr ro de u
rriunfi ... En FI r ncia en la brillant corte de Lorenzo I fagnífico,
hombres como Pico de la tirándola :Mar ili Ficino y el judío Johanán
Al~~anno, ~~munican e tudia.n y discuten obre tema filo óficos y
religi o , utilizando a Empédoclc y a Avicebrón al lado del fabuloso
Hermes, aceptando un enti.do batíni o 'Otérico en la agrada Escritura,
abu ando de la ~ábala, de la magia · de La ciencia oculta ". Y i hay
condena prohibici nes exc muni ne , proceso inqui itoriales contra
la niver idad de París· c ntra docenres univer itario , por en eñar la
filo ofía de 1\ erroe ,
porque había una pa ión y demanda por aquel
nuevo aber gu l hacía aparecer como ht noHvelle uagm del momento.
Igual e diga del bru
final d la llamada "reconquista · y de ht
e pulsíóo de 1 judío en 1492 por lo · Rey Católico ,
d lo
moriscos en l 609 por Felipe III; d lo proces inqui itoriales contra
falsos converso , contra o pecho os de seguir ideas y cr encías de
judíos y mu ulrnanes. La realidad medieval hasta aquel aciago 1492 fue la
de un sol peo amiento y una ola soci dad que dio como fruto
1•gicam nte, una sola actitud: la mística qu adopta las formas d '
cri tiana judía y mu ulrnana, de acuerdo con la idi siocra ia natural de
cada una de las trc religion .
Es p r lo d más, ilustrativo y clocuent el texto d Asín Palacio
citado má~ arriba, enjtúciando la rtodoxia y rigori. mo del islam de al, ~a!u que e _de arrolla d nrro d I má estricto ash · ari roo y
máliki mo. s d cu: que aparte de raz ne. hi tóricas hemo sido lo
mi m e. pañ les lo. qu durante ocho sigl
profesamos la religión
mu ulmana y lo que luc o no · convertimo al cri tiani mo.
fu una
guerra de ' r conqui ra' sin una 'guerra civil" entre dos grupos d
e pañolc : los del norte cristian
y lo del ur mu ulmaoc . Pero el
e píritu la sangre, la forma d ver el mundo eta la misma, solo que en
versione : la islámica y la católica. Ello explica que la reacci ' n
mteriorista mí cica y a c , tica de la religión fuera id ' n rica, obre todo
teniendo en cuenca que la tre religion s: cri tiana judía y mu ulmana,
c mo he dich an e , bebían n la misma fuent la Bihlia y que la tres

?º

sin Palacios, f., Tbn Mosarra J SI/ esC11ela • en Obra.f Esrogida.f, r.l, o. 155-156.

148

1-1-9

�habían echado mano de la misma filo ·ofía, la neoplatóni a para explicar
m tafí icament . u actitude .
Entonces identidad de sangre y de pueblo idenrida&lt;l de fuente
r ligio. a ~a Biblia y la Revelación~, id nti~ad d~ eleme~t _filo ótic~s
(n oplatonismo, p cudo-emped clismo . an _r,otcli m ), 1dent1&lt;lad ntrc
filo ofia y mística identidad o omurucacton e tre:ha ntre ~ _tre
rehgione dieron por re ultado e quema te. to , unbol , t~rmrno.
• trictamentc paralelos y aun id· ntico , in gue rengamos nece. ~dad de
acudir a influj reale y efecti: os. e trataría otonc de una 1IDple Y
necesaria coincidencia que, dada la circun rancia dicha d no habers
dado hubiera ido extraño y orprend me, la divergencia. Digam qu
no e preci a xplicación cau al alguna para el hecho que h mos
con iderado; cuando hubiera hecho falta explicación es en 1 ca o &lt;l no
hab r e dado tales identidad .
i además de lo dich tenemo en cuenta el m virniento de
traducciooe. , la tran roí ióo oral p pular el tra va e realizado por l .
conv o tanto del i 1am como d 1judaí mo, el cuadr e tará cotalm nt
compl to. o olviclcmo la tradición d que tanto an Juan de la ruz
como anta T re a pro enían d familia conver a del judaísmo. Esto
había qu callarlo a í com también había que callar las 1 cruras
mu 'ulmana y judía · que e hacían que quemar o e conder los libro n
en tian que se tenían: la lnqui ición la intran ig ncia del clero c. pañol
(ante mu ulmán y lu go cristiano) la intolerancia qu llevaba con igo la
unidad religio a española (par cicla a la d 1 • Reye Católico y a la &lt;l
los lmhoad y Almorávide ) bici ron que l d cumentos que habrían
d demostrar l . influjo reales efectiv , hayan desaparecido.
Por fin diga lo que e diga y com
a insinué má arriba a
propó ito del cast llano Zohar
, ta mí rica fue o tenida y practicada
por un mismo pu blo, hoy llamado 'E paña". Mucho
ha di cutid
. obre la exi tencia o no de filo fía y filó ofos en nue tro uelo- much
ha discurrido y elucubrado
bre el concepto de filo fía que o
España haya podid hab r. Lo cierto e que la manera d ver el mundo
d E paña y de l
españoles a tra é &lt;l toda la hi tOt'ia al 'º
excepcion s, e fundamentalmcnt mística, p ' rica, e tética, má que
e trictamente racional al m do francé , inglé · o alemán. Entonce , lo
mi mo da que e pu blo ea cristiano judío
mu ulmán: i mprc
tendrá la misma o parecida reacción ant el mund , ao el hombre '
ante 10 . 1 a sa comunidad reacti a llruném sl racial,
un n los
150

clem nto antes dicho d identidad de fuente religio a y fil s · 6.cas
má todo el ambiente de convivencia que exi ti · no e raro todo el
cúmul de coincid ncia que hemo detectado. E algo parecid a 1 que
ocurr en el seno de una mi ma familia, en la cual, por muy distintos que
ean u mi mbro , icmpr habrá un conjunt de rcacci n
y
xpresiones imilar
in gue para explicarla ea pr ci o acudir a
influjo del padre de la madre o de cualquiera d I hermanos .
P steriorrneme, el tiemp lo iglo la historia las lucha la
p r cucioo s las guerras, hao fraccionado aqu lla unidad originaiia
aquella interirnbricacióo cotr judío musulmanes y cri riano , ha ta
e rallar hoy ne e dio e incompr n ión en que vivimo ·. T nem muy
lejo aqu llo del grao mae tro sufí Thn 'Arabí que nunca com ahora
convendría repetir meditar y bre todo vivir: 'Hubo un tiempo en qu
y reprochaba a mi prójimo i su religión no estaba cercana a la mía.
Pero mi corazón s capaz de con erúr en toda las forma religio.as: es
una prad ra para las gacela el cL1u tro de un monje cri tiano, un templo
para lo ídol
las rabla de la L y mo aica l libr del orá11. o
profe o la religión d I amor.
a cual fuer la dirección que tome la
cabalgadura, el amor e mi cr do y mi fe' .

151

�EL NACIONALISMO CIENTÍFICO
DE JOSÉ ANTONIO ALZATE
Mero. Luis Rionda Arreguín
Universidad de Guanajuato

La escolástica en España constituyó ha~ta los inicios del siglo XVIII el
sopone que formaba y dirigía tanto a la ciencia como a la filosofía. La
cnseñan:r.a consistía en estudiar y asimilar de memoria el contenido de las
obras surgidas de las autoridades de mayor nombradía. Asimismo, en la
l ue,ra España repercute In situación que imperaba en la metrópoli.
La escolástica, que se había expandido de modo paralelo al
barroco en el mundo OC'vohispaoo, pierde, jumo con el abigarrado estilo
artísáco, su hegemonía hacia me&lt;liados del siglo X:Vlll con la llegada del
racionalismo y el neoclásico. El mérodo Je aprendizaje continúa siendo
el infecundo método memorístico del que no faltaban los c.¡uc presumían
de dominado, como fue el caso de un ciego de nacimiento llamado
Pedro Paz Vasconcclos, quien habiéndolo aprendido rodo sólo con oú-,
"más con cal perfección que oportunamente citaba autores, lugares y aún
páginas y ganó en oposición una cátedra de filosofía".
J,a polírica reformisra de los Barbones habrá de definir
completamente el siglo de las Luces en España y sus colonias Je
ultramar. Con ellos, ~spaña sufre una profunda 1..tansformacíón, derivada
&lt;lel influjo guc sobre la vjda intelectual ejercen la llustración y las ideas
153

�modernas. :Más que una filo o fía la Ilu tración e una di, po ición, una
visión nu a de las cosas. Pero además de una man ra nue a de ver la
co a es un mod dw rente y reformador de enfrentar al mundo a la
vida. C n la creencia en la ·razón que hizo po iblt: el progreso de la
ciencia , creció la certidumbre d 1 hombre en su p der para . dominar el
mundo natural. Lo descubrimiento de la ciencia eran n ro como
medio · útiles para olucionar los problemas y n ce idades que impedían
el desarrollo d la sociedades. Al p reatar e del r troceso que
experimentaba E paña en relación c _n la_· id a _m_oderna gu ~abía_n
penetrado n otro paí • tanto la dina tia borb ruca como _la mm na
ilustrada
pañola abrieron la puertas a la nue as idea gue
contribuyeron a la renovación y progr
de la nación.
,
La infiltración de la ciencia y la filosofía moderna en spana fue
obra de Benito Jerón.irn Feijo quien a tra é de su Teatro rftico 11i11ersal
difundió el conocimiento de la ci ocias ba ada en la ob rvación y la
expecim ntación. _.. l atra o e ignorancia en que vivía España re p cto d
las ciencia naturales era algo que no e podía ocultar. La critica que 1
benedictin hizo de la incultura y ceguera que en el terreo científico y
filosófico pr valecían lo ll varon a e mbarir la e colá rica y la en ñanza
tradicional. u lucha estuvo encaminada p r lo tanto a impugnar la
super tici 'n , la credibilidad que reinaban n amplios estratos de ~a
s ciedad. El h ch era que la Jiu tración jamá dejó enrir u influencia
en ámbito dilatados d la ociedad e pañola ino únicam nte en ci rto
círculos restringido . ólo una minoría participaba del □uevo e:píritu
ilustrado. La fla9ueza de la e colá ·rica residía - ·egún M ñendez 1
Pelayo- no en lo que en eñaba mal sino en lo que dejaba d en eñar ...
no en lle ar el error, ino en matar I germen de la curio idad y con él
mucho errore y mucha erdade .
La nue as idea hacen su arribo a la circun tancia mexicana por
medio de E paña. Con la llegada de la Ilu traci ' n aparece en la realidad
no ohi pana una vü ión r mozada del mundo, que entrará en pugna e n
la Iglesia in tituida como el u tento de la ida e piútl.lltl de la c lonia.
En el e cenario español que c mprende de 1750 a 1 1 , aparece una
actitud de ma or indulgencia para admitir y tol rar aquella, ciencia que
no tenían un conflicto d clarado con las verdad s revelada de la religión.
Tradición
modernidad e Yan pre entando en una &lt;li p ici ' n l
convi encía con el progr o de la ciencia. La~ ideas cientlfica modema

son explicadas en abierta di cr pancia por
tructura , ducativas
heredadas d l pa a.do.
La polici a ilu trada pr _id.ida por ad s IIJ alentó la enrrada en
España y su, e lonias d obra de aurore e.xrranjcro , que al er
aut rizada por la censura era □ divulgada entre la r &lt;lucida minoría
culta. Durante la segunda mitad del sigl :-VTJT e conocida en l\féxic la
ciencia y la filosofía m derna en la obra. de . u. repre. entant _ m,'Ís
influyentes. Los jesuita · criollos - Cla ijcro, Abad, Alegre, 1árquez y
u: ·- ante de haber id e.x.-pulsado a 1talia inician un movimicnro de
r noYacióo de la ,ida intelectual de I' xic . pu sto. a la en ñanza
ba ada en c rrecti,.,.o , utilizan con los jóven mexican
técnica ·
pedagógica · encaminada a per uadir u razón c n dcm straciooes
objetiva .
La e unda etapa de la Ilustraci ' n mexicana
cubierta por
Benito Díaz d Gamarra, filósofo ecl 'ctic autor de Lo Elementos de
.filosefía 111odema bra qu ncicrra lo más ' . el ero d las doctrinas d los
fiJ ' ofo moderno ... ' Jmbuido de la idea filo éticas d l
canc ianismo emprende un xamen crícico de la e colá ·cica. ,onsidcra
junt con los sabio · criollo novohispruio · d l sigl .,~VIII, que de nada
.lr\"e el ilogi. m como herramienta para conoc r el mundo natural.
Piensa que . ól es po ·ible acometer dicha tarea por m dio de 1a razón ,
la xperiencia. De ahl qu el religio o orat0riano procede corno un
auréntic talento innovador cuando cxpre a: · l Yerdadero filó ofo ólo
admit n la · ciencia narurale aquello 9ue ni la razón, ni la xperiencia
se atrev a contradecir ... ' 1•
.,\ partir del úlrimo periodo de la Ilu ·tración n 1éxico comienza
un movimiento cicnúfic y tecn lógico que e caracteriza por un afán
orientado al cultivo de la ciencia
eguid de ·u aplicaci ' n para
·olucionar los pr ! lema del paL Lo cri llo ilu trados no ólo
adqui ren conciencia de la bligaci, n de utilizar lo
nacimiento ·
científico · d ·· Yanguardia para conocer lo recurs
narurale d la
nac1 n, in también de fonnar gente competente que c peren a
d tonar el ambio gue se nece itaba.
La personalidad m duJar y ej d · este m vimicoto ci ntífico fue
José .\nt nio 1\lzate Ramírez (J7 7-1799), e ·tudiance por algún ti mpo
cl I legi &lt;le an Ildefon o donde se gradu ' Je bachill r en ai.tes y n
teol gfa, para d pués empn:nder I s studios que lo llevaron a culminar
1

154

Citado por El, de Gnnan (én) lJ, riwria m /11 1listnrill de \1i:tiro. FCE, 1963, p. 2-l5.

155

�la carrera acerdotal Juan Lui [aneiro llegó a scribir de ·_de l exili
europ O que en léxico permanecen aún jó,Tnes que han ido h _ora Y
prez de la patria y sobre ·ale otre ello Jo é ,~ate de cuyo asiduo
trabajos 00 llegan noticia a despecb del rnmen, o mar que no.
»::?

cpara .
, .
Originario del pueblo de Ozumba, estad d
Iexico, de .rn,
abuelos materno. procede u parente co con Juana de sbaje y ~mír z,
conocida en los ámbitos religioso y literario como or Juana 1ne d la
Cruz. u vida habrá de transcurrir marcada por uoa doble orieotacióo: u
formación religiosa y u inclinación científica. _º _bstante : una
per ooalidad reconocida en el campo ele la cultura oen~ca de su _epoca,
no se atribuye las cualidadc de cienúfico ino la de un simple afi.c10nado
a las ciencias natural s. Entre lo. ilustrado mexicano que comparten la ·
mi mas inquiemde de Alzate por el conocimiento d la naruraleza .e
cuentan a Joaquín elázc¡uez d León José Tgnaci ~attola~~e nt~ruo
de ón y Gama, Francisc Javier Gamboa, Jo ' 1ana focm . figuel
Hidalgo, iniciador de la indepen&lt;lencia de féxic .
iguiendo la direcnice de la modernidad s decide por la
observación y la experimentación c mo l métodos adecuados para
investigar la naturaleza, eliminando el argum nto de a~coridad . . \.sL_ la
naturaleza es, en la apreciaci ' n de lo que lo han tudiado, su ob1c0Yo
primordial de in estigación. A pe ·ar de la . uce ivas prohibici n . que
cortan la pluma de Alzar , toda su obras e rán animadas de un mismo
e píriru: preocupación por la ciencias e:&gt;..-perimemale y u aplicación a
la necesidades del momento3.
La gran aportación de Descarte · a la filo ofía fue haber h ·cho
retornar al hombre hacia í mi mo de cubriendo en u interioridad la
razón como cric rio supr m de certeza. ~l filó ofo rancés tra al
ambiente intelectual novohispano Jel iglo }._'\ II un aliento de c:eencia
en el ser humano concebido prirn rdialmente como razón. Esta e
con ierte en Alzate en W1a facultad básica en I conocimiem de la
naturaleza. iendo un personaje f tjado en el e ·píritu de la Luce no
puede má que a umir una actitud de apertura hacia la id a. ci nci6ca. y
filosóficas modernas. in embargo la fe y la razón tienen en u

2 Citado por Rafael Moreno (en) ''Lo filosojia m la
fiJosofia y Letras 1 10. 27.
}.[, 1947, p.34.
1 lbido11, P. 36.

156

i\Jtrt'O

formaci , n el papel que a cada una le corre pon&lt;lc. i p r la fe e tá
comprometido con la religión, la razón lo hac procliv al cultiYo de la
c1enoa.

a vida d ahogada de , \lzace en el a. pecto económico, aunada a
la educación formal que recibió, la ignificati,·a cantidad d información
contenida en lo libro. que con ció ... lo c ntactos y c lab racione ·
con cienófico novo hispano · y europeos , u c ng ·nira inclinación
naturalista conAuy ron en u formación inrclectual y lo erigieron en 1
mejor y má repre, ematiYo de los il trado mexicano 4 • 1 o hizo uso de
la en, eñanza en la cátedra, porqu n e pre entó el clima propicio que
lo hubiera llevado a de · mp ñar e corno crítico de la phi/os{Jphia prrennis,
que el ciernp con id raba como cierta e irrefutable, pero que era
ncce, an supt'rar.
Para ·ubsanar e ra .iwación se dedicó a divulgar cntr los
mexicanos l • c nocmuemo }' de ·cubrimientos científico, má
novedo o. de la época con el propó ito d
rvir al bien común } a la
patria. La tarea de hacer públicas noúcia de nantraleza cienófica la
realiza lzate a rra,é. de publicacion periódicas. Llevó a cabo la
edici, n del Dia,io Literario de México en 176 , d aparición s manal.
Po teri rm nt , publicó, de 176 a 17 2 lo As11f/tos vatios sobre ciencias y
arfes. uince año de pué ·, en l 8 , con agra a ·acar a la luz pública
otra publicación, a la c.1ue puso por nombre Obseroaciones sohre la Física,
Historia 11atHral )' Artes titiles. Finalmente, pone en circulación por e pacio
de ocho año._ de 1788 a 1795, us cél bre Gt:1zetas de Uterclfl(ra de México,
gue alcanzar n má d ci o núm ros. ,\demá. , colaboró n el Merc11rio
I ·o/a11te. publicado por J . é Ignacio Barcolache y en la Gazeta de Méx-ico,
de fanud Antonio V aldé .
El Real cminari d ~finería proye tado por Joaqu.ÚJ Velázquez
d L ón r Juan Luca &lt;l La saga comenz , u. labores n 1792
fungiendo como director el di t:inguido in,·e tigador e. pañol Fau to
Elhu~1ar. E ta in tirución fu creada para pr parar pr fe ional expertos
en la. faena tic.: la explotación e.le las minas y d beneficio de los metale .
El d ·acuerd urgió cuando lo cienófico · criollos, que habí,111 ideado el
erninario, al pret nder ocupar el cargo &lt;le director para encauzar su
d stino fueron eliminad
anuland
su legítima· aspiraciones.
lgualmenc , para &lt;le · mpe11ar l . cursos d mineralogía, matemáticas,

Espmia. '' Rc,1 ta &lt;le la P.tcultad de
L DI 10 ( ;,\ R(Í.\, .\lherro. Dos mnllfi@ ti, lo lh1.slr,mo11 l1i1pa110,1111,rict11111.
1990, p. 83.

1

157

'.\!11 v UAE:\L

�química y fi ica fueron elegido m ntor_ traído del viej coo?°emc.
E te h cho engendró una siruaci ' n de di gu tos .y red~&lt;: surgid~ d
los má prominente · repre entame. de la e murudad c1 nufica _mexicana
de e tiempo. Cuando .Jhuyar pretendió f czar las co a qu n~ndo qu
e aceptara 1 mét do &lt;l amalgamaci · n imp rtad ~e .\le~ania, ~ar·
e grimió e mo razone parar batir el iment del romeral gua e _pan~l
qu oo p r cratar. e d un procedimiento ur p o es lo h~aa ma
entajo qu l · que en la 1 uc a • paña ran mplcado. comunmence.
alta a la vi. ta qu hay n .\lzatc un in cele tual modero que _m tr _
de ·u 'poca oo ólo úene conciencia de que una nu ,,a parna e . ta
ge. tando ino a la qu e. ncc ari empezar a pr tcg r.
. . . .
La creación d l ' olcgio de la Vizcaína . n 1 6 , dio u11ao a un
pr ceso dirigid a lograr qu la educación en l_'xi~o ~~riera un c~áccer
enteramente lai &gt;. t\ la fundaci · D de e ta Lnstm1C1on ducaava . e
umaron tras cuatro ncauzada a la n e11anza d - la. ciencia : la R al
E cu la de Ciru 'a la Academia d Art . Je an Car!
el Jardú1
Botánico y el Real eminario de i'vúneria. En e te úlrirno ol~gi . e.la
principi por prim ra vez n Am · rica ~a n · ~am.a _de la.. c1enc1a :
matemática
fisica, química y mmeralog,a.
u
nentac1&lt; n
fundam ntalm nt ci núfica l hicieron l e tabl cimient e&lt;lucari o má
emancipad d la Igl ia· pero además fue el e ntro académic de má
alta jerarquía _ aut ridad científica d u ép ca.
Tanto p r la di er a. accion s qu de plegó al lar de u vida
com p r la iruaci n a la que tu,To qu hac r fr nt e pu de definir
a lzate como una p r na d t mpcrameot im eru s
ra un individu e:xtraordimuiamente trabajado y dedicado. 'u
trat -dice Roberto foren
d bt: hab sid difícil por qu t nía
marcada ten&lt;l ncia, a la acrirud ... M tró muy a la clara
r r traído
y nonncment engaávo. .. ra por I mismo. fuertement e ,mbaávo
y ,·iolent . . . Era un h mbre po eí&lt;lc d' tanto am r. que llpo
entregar e apa i nada dev ca ent rament 5•
Hombre de cultura i ntífica a tisima jamás renunci · a u.
in9uietude de investigaci ' n d l mundo natural. u dispo ici ' n para
c )operar por el bi a d la comunidad lo llevar n a ulti,·ai· vínculos e n
1 , repr eotant &lt;l I pod r, de lo. que n icmprc btuv el ap yo
necesario per de l que btu o exp ciencia. muy valio ·a ·. Pen ·aba
T

~ ALZ TE, J é A.ni nio. \1rmona.r t t 11S&lt;!fllS. lnU"o&lt;lucci •a de Ru 1:no \[orl'.a • pp. 5.
1()85.

158

",,\;\!_

que n la relacione · con la autoridad
nec ario conducir. e con
mod ración )'
alir bien librad . r\ egura, por
tra p ·ce, qu el ~ ·cado e aprm~echa d lo hombr
abi , n ólo
para qu l den brill v lucimiento m rambiéo el u cxp ri ncia.
cuando son útiles para u fine .
onfi rme ann7.a d i 1 ,
f, rtaleciénd e n la realidad
n Yohi_ rana la con~iencia d naci , n la idea d qu stá en proceso d
fi rma 100 una patna nu va, c n ra ·
pr pio , clifrrenr · de I d
pañ~ . . , Í, cuaod e menciona el ,, cablo an1erira110 e. tá d ignand
alg &lt;li ·crepanr &lt;l lo europeo. 1~ ro explica la tendencia del criollo a
naltccer la · rea i ne pr pia en las qu
marúfie ·ca el amor a la
p tria mexic, na.
Puc ' bien, el en ·istente nacionalismo d _\.lzat d can a •n d
pilare : ~no que tiene que ver con la divulgación d
ne cimi nto útiles
que r aliza a tra:'és de publicaci n • peri · di a , o la qu refuta lo
mbust , y m nora · que D Pa-.; , R b •rc on y rro urop os difundían
ace~ca ~e , \rnérica n l contin ntc ur p ; el rro
t ' n de . u
naaon,'lli m con 1- re n qu aplicand 1 _ r ultad . d la cien ia para
re olv r lo probl mas de 1'xico, obra llevando i mprc p r d lante 1
amor al terruño. P r e t , una de la misi ne má. importante qu
\Izar :e pr pon 'O u. ga eta , ~ defender a 1' xic
u ulrura ,
á,ili.za i, n ce ntra t d a9uell "impío. calumniadore d • u patria":on palabra. suya.-, c1ue... in haber pu to un pie n e ta ti rra
atrevían a afirmar la co ·a. rná absurdas, exa·avagante · y daño:a para la
f~a .) h nra de 1· xic
\unque la intención de E pana era aplicar la
CJ ocia para sa arle frut a la n ¡uez, . mat rial
&lt;l • ·u e &gt;l nia:, rro
ta el objeti, o oaci nalista del cienúfic m xicano: qu la abundancia d
caudales d &lt;]u estaba h ncluc.la la naturaleza n Iéxic debía
apro,·c hada cicotífi amente ea beneficio de ·u:- habitame ·.
Lo · pr bl m, . qu u ualmt.:nte e pr . entan ' n la socieJad deb n
· .r r su lto~. según \lzatc, p r la i ' ncia fundada n L, :p n •ocia
diana._ \dm1Ja la ouna orno el pu bl me;jcan hace de la experiencia
btcrud: p &gt;r la prá tica una vía . cgura de c n za. i
c.tij • e ea
\k~ai11a -apunta- que aquí infinitos . ujctos sin má in trumcnt is qu •
•u ''l t,, reconocen la ley de los mincralc. · e. toe:, _aben uáota cantidad
d, plata . e ·onn ne en determinada porción de mineral, dirían lo:
al mane. . . . L¡uc e to
impo..ible; no b ante, l. ex1 ·n ocia &lt;lia.ri

"ª

(l .

'

,

,\ \ ARRP. lkm:tbé. :ilt11r,1 mo.:J '""" mml,n1,1 tn el rr /,i X I fil. L.

\l• 1

~
.1,

P· 1 .

�.
b n con la imple vi 'ta reconocer
en eña qu lo r scatadores ... , 61 n ª
. .
_1
,
uí
la
práctica
que
es
el
eguro
mfalible
mae
·tr
'
en
ena
o
1 l
a ey · · · 9
'
1b 7 1l
b e de
uc deban ejecutar g nte que oo de la infima p e. e . . 1 m r
~enci.a por lo tanto aprende muchas co as de la xpenencta d I Yu.lgo de
la abiduría del pu blo.
, J ,
,uand nue tro criollo conoce el Tra1t1do sobre el !t1bo~10 ae 1t1s
·
de 1or~"et obra editada en 1773, confie a haber ufndo grao
tnllltJJ,
b
fu
&lt;l sil.u ión por n haber de cubierto en ella runguna m~o" ra q~e . era
dese noCl·aa para nuestro minero ·, decir, no. encontro la ma ligera
_ ,,
··
ruvie e practicada en las mma · de 1 ueva ,spana .
opera□ n qu no e
d 1 · ·,
I er lo que más oorgullec a nuestro 'infatigable o~rer
a c1 neta ,
como lo llamara don Emeterio V al erd y T llez
el haber
demostrado en mat ria de mina , que lo alemane ma qu rnae tr '
nuestros fueron nue tro di cípu.los.
imi m
1 abi mincr~l~gi ta
ur peo anunciaba en la obra citada haber de cubi_err un pr~cedimienro
, til qu consi tía n u ar el malacate movido por arumal
para
muy U ,
_ ,
dí
" . ,
acar el agua de las minas· anadía que las b mba n p a~ usar e en
países de menor de arrollo, p rque_la . vál~~a era~1 carc_o~da ~ ~ 1
vitriolo de las agua . ' ·Qu · tal? El melito v1a¡er nuneralogico ~x~rcsa
Alzate- con tan a to conocimi otos no · anuncia un descubrumenro
,
' ')
que n ue a paña tiene mas an s qu~ cana . . .
,
Por lo demá , lejo. d concebJ.I la c1enc1a como pura tcona
aqu Ua ti ne para él un s ntid minentementc práctico- e to e . d ~
la c1 neta
e tar al ervicio del hombre de la vida. En una palabra
.,10
.
bl
encierra un fin útil y practico "deb ayudar a t olvcr pro ema • 1en
u tiempo lo real , de Zacateca Pachuc~ y Bolaño e. r_aba.n en
d cadencia por encontrar e inundad_a su. ~1a
7:~re p~b!-~ca i;n el
quinto número del Diario un estudio denommad
Descrrpc1011 de 1111ª
n1áqui11a de vapor para el desc1giie de /(Is tl/~1/{JS ". • n é_l. prop n que en la
faena para extraer el agua de la rmoa . ~ utilice ·e artefacto
ubstitución del malacate. segura que e ufictcnte e n que un p_eq~eno
volumen de agua ea convertido en vapor para p ner , 'en m_ vumenr,
las banda. que extra n la agua de una profundidad d mas de cien vara •
llJ

,

'

.

.

:º

\I .Z TE, losé nromo. ' ,arra a don 1\. ~obre el e. 1ad rnnr,,¡ so en que se lulfa b pr.icnca d&lt;
la minería e~ ueva Espa1'ia '',en i\1enmri11.r y msa¡·os, i :\ 1, p. IOD.
K /MI.: p.94.
? lbítl; p.98.
111 '1\LJ\DI OC RCÍA .. . op11s at, p. 117.

160

om-encic.lo de que lo" con cimiento. producidos I or la
im~estiga ión ci ntífica son útile ·iempr y cuando puedan . er aplicad s
con r ultad p siúv para re ok r lo pr blema. y nec idadc del
ser hwnano, e fácil percibir en la obra alzatiana un vínculo muy estrecho
cntr la ciencia ' la técnica. ,\parte de haber expuesto la n e idad d
usar una máquina para deshu ar l algodón, e dio a la tarea de redactar
un e crito s bre la teca lo fa que debfa er utilizada para que el air en el
interior d las minas pudiera r ren ado, xtrayendo l aire viciado e
imroduci ndo el aire puro. ugirió también emplear un m · todo muy fácil
para e n ·en·ar lo grano. libre del gorgojo.
En fin l:r.ate no encu otra otra forma d ervir a u país que
aplicando la ci ocia al ali\'io c.l l · probl ma de la soci dad. Por ocro
lado la ciencia y la preocupación por la ciencia aplicada qu domina el
arnbient de la . egunda mirnc.l del . iglo XVITl influye decididamente en
la formaci ' n d la conciencia de la nacionalidad. Los cicntífi.c e tudian
l , fenóm no. d la patria, aplican la ci ncia a lo problema patrios y
ello, mismo. tienen c nciencia de c.1ue quiene aplican la ciencia con la
finalidad de hacer cada vez mi felices a la nación, es aman a la patria y
n útilc · a ella y a la huma1údad. Toda u actividad
cifra n e ta
11
e:pr ·ióo: ser IÍ!íl a la ptllrÍaJ' c1 la hN1JJa11idad "
El plan conc ~bido por Jo é Antonio l.zate para uperar el
pa ad cieoúfico n v hi. pano apoyado en ~ \ri tótele e n isúa en darl
una amplia difu ión a la ciencia moderna p r medio de publicaciones
periódica . La ciencia p ripatética, enqui ' tada en la
ni rsidad
Ponrificia . en lo. e legio de las órd ne religiosa , debía ·er uplanrada
por una concepción científica de vanguardia gu en esa poca
reprc. enraban De cartc , Bacon, 'alileo, Leibniz
ewton y otro . La
tar a de en e11ar n la desplcg · n la cátedra, dialogando con I s j •vene ,
.ino n lo. n:ayos cicntífic qu peri · dicamcnt publicaba. D esta
forma, .\lzate y Bartolache fuer o lo, precur r , del periodismo
cienúfic &gt; n íéxico.
'on ideraba que era imperios crear en la ueva E paña una
obra de literatura que apar ciera ce n regularidad. ... n la . egunda
publicaciún peri · dica guc dirigió: Af/111/os rmios .robre rienda y mtes,
confi.e a su limitaciones para cumplir cabalm nre con , a tar a pero al
mismo tiempo experimentaba unos vivo. dese ~ de ser útil a la patria,
11 ~I RE:\O, R. facl. "j ~, fün~ofia ·n l,
l...1trar, No. :i-:-. L N \ \l, 19-P, p. V).

ueva fop,10.1 ", en l&lt;imta d( l., T·,1m/t,11I dr /ilo.ro/it1 f

161

�porque conocía que no ólo nacimo para no~otro más tarnbi~o para
nuestros emejantes. e pregwitaba: ¿e posible que en un rern tan
abundant en sabios; en un paí en que la naturaleza se ha mo trado tan
pródiga en us produccione , se carezca ~e cscrir_os periódico
la
mayor parte de ello acarrean beneficio bien sen, tble. a 1~ aedad,
fomentan la aplicación e timulan el e tudi ' ponen en ilenc10 a lo que
careciendo de talentos necesari s intentan poner las mano en la ara de

!···

finerva" 12.

cabe duda qu ou tr abio criollo fu un hombre caritativo,
que antepuso el bi o de 1 s demás a su biene tar per onal. uando algún
proy ero uyo lo proponía a los circul~s del poder: ~oncretameot~ a la
autoridades del runtamiento de la Cmdad de Mexico y n tenia una
respuesta favorabl , no ·e de alentaba sino que volvía a pre ·cntar otro
que tuviera mejor ¡; rtuna. Fue un hombre que . dio ~orosamen e a la
ocicdad de ·u época. nimado d un de o incomeruble de · rv1c10,
pugnó porque la ciencia fu a útil, aplicándola a las nece idades de
México. I a ciencia ti ne a los ojo de Alzare un ·eotid profundamente
humano- a má de r bustecer la vida tiene el d ber de trabajar para el
mejoramiento de la ociedad.
Las novedad que en Eur pa aparecían sobre cuestion ,
cienúfica eran leídas
en ocasiones traducida por nue tro criollo
ilustrado· pero sabía que lo peor que l podía acontecer a él a ·us
paisanos era e rar reafinnando imitando icmpre la ci ocia venida del
otro lado del océano, in añadirle ninguna ap rtación propia. u
intención fue crear una ci ncia mexicana que respondiera a los
probl ma. concretos del entorno social de su ti mpo. De ningún modo
s con id ró uborclinad a lo criteóos ostenido · por lo. cienóficos
europeo . Él abía que la ciencía
univer al, p ro que no
patrimonio
de los europeos, sino que también e dada a lo, mexicanos la aptitud
para la ciencia, la obser ación y la, creaciones científica . Con
ce
criterio se lanzó a explorar muchos camp s de la realidad, c nsignicn&lt;lo
obtener estudio )' observaciones mu vali a , alguno de 1 s cuale on
válido todavía para la ciencia actual 1 •
a abundant info1mación a la que tu\'O acce o a cravé del
contacto con in tituci nes ciencifica europea , como d la lectura d
LZATE, José nronío. Obra! l. Periódicos, 1 1 i\1, 1980, p.62.
''jo.ri A 11I/J111u AIZJ111f', estudio biográfico por Juan l lcmández Luna, • ecrernr1. de Etlucacion
Pública, 1945, p. Xl ..

12

13

162

libro y revista
le p nrutlo, junto con u di po icióo a la
experim ntación pod r d cubrir conocimi nto nue, o .
u
o científico ilustrado no ólo hizo de la naturaleza u
obj to predilecto de inv tigación, ino que de ella obtuvo las en eñanzas
que orientaron u modo de actuar en materia cienáfica· esto es el
método. E l quehacer científico lo hace percatar e que el método e cJ
modo como el hombre de ciencia explica los hecho. fí ic · e d cir, el
camino de que s sirv para acceder a nueva v rdad gu lo lleven a
lograr el 'xi.to de eado. no de los ra go gu definen el e píritu
ilu trado de Jos · Antonio Izare en l a pecto científico e el haber
ncontrado en la experiencia el punto d arranque para qu la razón
pueda llegar al con cimiento de la natural za. E cima, pue , como muy
fructífero para el pro reso d la ci ocia el u o de la ob ervación y de lo
exp rrmento, .
•I nobl propo tt de que cstuY animada su existencia fue el
e parcir noneta acerca de invento ·, observacione y experimentos
cienúfic que fueran útiles a los hombres de su patria. 'La utilidad
vértebra su concepción d la ciencia, por ello , upen anúemo no o laya
ino tra ciend la id a de una ci ocia, como hoy diríam
m rameme
t nea o académica ' 14 • La filosofía es entendida p r Alzare como la
ciencia útil aquella que iendo d gran beneficio por lo problemas qu
re uelve debe pon r. al servicio del pueblo mexicano. El filó ofo no es
entonce el que e complica la cxi tencia en reflexione inútil s, sin 1
que " preocupa por la ma, or felicidad de los hombre ", poniendo los
conocimiento d la iencia "al servicio ele lo hombr s de u patria ... '
1desamparo de la filo ofía colá rica radicaba egún Alzate en
ocuparse de cue tione speculativas como era el cas del ente de razón
que e ofrecía a u ojo como algo ago, inconcreto e in ubsi tente
muy distante de los probl mas e pecíficos del mundo real. ' n cambio
una d la co a que la nue a filo fía y ci ncia traían era la posibilidad
de aplicaci ' □ concr ta d re pue ta a las co as de la realidad de lo,
cuale la e colástica parecía hab r
ido alejando de una manera
15
e candalo a" •
Por er el ente de razón un ati bo de realidad sin sustancia y
fi nonúa alguna fu ron los filósofos modernos, fastidiado de tanta
di -puta ínútile , l gu d ciclier n u muerte, uprimiéndolo de la
\DI , ·o GAR ·j ... op11rnt; p.137.
H T, 1\laur1c10. Fi/o.rojla)' nenau t11 rl Alex,ro diraochuco, U

163

M,1996, p. 97.

�esta forma la filosofía no e para él pura reflexión br lo
pri.nc1p1os
la cau a últimas de la realidad . . . sin la m ditaci , 0
sobre las necesidades concr ta d la cierra con la - la fu rza de la
razón. u funci' o con · r en preparar hombre para la vida ...
individu útile a la ociedad ' 16 •
La noticias útile que publica en la gac tas cien n el pr pósit
de hacer que la ci ncia aplicada pre te una ayuda ·alío a a la con:iunidad:
pero de ninguna manera e rán dirigidas a
facer a~ r pr p1 . _¿ ue
otra utilidad - e preguntaba- pued di frucar qt11en se dedica a
comunicar a la patria l que l
l que m día ? inguna otra
r 1,
común) que vivir atist cho de qu e epa fue un hombr qu ,º p~s
el tiempo ""egetando· pero si e t corto m · rico
u urp~ ¿no _e~a ~?u-vo
para que aca o e fru tr la aplicación d mu ha idea util _~ .' El
píritu o ·ado d Alzare unid a un t rviente afán de con.tabllll: al
b~ ne tar florecimienc de u país, fue uficienre para que la gaceta
11 varan la luces d la ciencia a lo m xican por spacio d cho años.
que nunca haya decrecido su inter' por U Yar adelante u pr yeco de
v r progresar la incelig ncia d
us c terrán
fu algo qu e tuvo
detemúna o por u re uelto an1 r a léxico.
dmirador del rden e tablecido por
paña o u c l rua ,
nsideraba qu el progre o de la ueva
paña n la gunda mitad del
iglo .1. :vTIJ reflejaba la
entajas d l régimen ilu ~ado. . ~ba
convencido de ue la tarea
mpr ndida p r el g b1erno vtrrClllal
t nía.o como obj tivo mejorar la condiciones d vida d l pueblo. om
1gobierno de la olonia, egún ,\lzar , procuraba siempre I biene tar
de sus ubordinado , haci ndo todo l posibl para que imperara la
concordia, sto ra razón uficient para er leale. _ ob di ntcs a él Por
lo que
ob. rva o hay en nu tr ilu trado e1 m nor a orno d'
impatía por v r a lo mexicano libre de la ujeción poliú a de la

ª?

metróp li.
habi ndo llevad a cab ". ervicio muy -eñalado a la
patria' que hablan d una bra científica d grao nvergsadura,
end r zada a provocar cambi • profundo en la ocieclad , lzate fu
causa de qu má tarde aparecieran opinione idea e int n i nes de
caráct r politico fa arable a emprender la lucha por la ind pcnd ocia
del país. i p r un lado cumplí · i mpre e crupulo am nre fa
16

M

RE1

'0. Rabel ... Op.

'/; p-16.

comisione - 9ue el gobierno del virreinato le ene mendaba por d tr 1
actuó com un fil'&gt; ofo pre&lt; cupad por la felicidad de lo· hombre.· en
urna pu o t do u emp 'ño en hacer realidad 1 bim co1111í11. Re ulla
fr cuente con iderar a la ciencia com una r ali&lt;lad eparad, &lt;le la
polírica, que nada ha t nid que v r on la. \ ici.itl!d s d · nu · tra
historia. in mbargo. ... si nos ituamos de di.:' una pcrpccti,·a má
amplia, la bra &lt;l .:-\lzaLe cupa un lug,u- pr minent L'n l proce o
hist 'ric Jll no lb·' a la descomp .,icióo deJ r ~gimen
1 nial y al
mo,'llili nt de 1ndcpend n ia... ' d c. te punt de ,; ta lo pnmero,
precur ore, de nuc a In&lt;lep nclcncia fuer n ,amarra y \lzatc.:, yu1em.:
parc1
... em
rros la imi me de la füo:ofia y ele la ciencia
m d
.
n decto, fuer n llo. 1 · que al hac 'r qut.· nue rn m ne
rompiera :-u · ,--fucul · con el mo&lt;l lo culmral d la ol nia.. en. ·ñaron a
lo: m xi no 1 valor d p □ ar por cuenta propia- es decir el al r de
formar e en el libre ejercici d la razón, . uperando . í el rit ri de
auc ridad. •u la ntrega amoro. a d . \Jzat a • u pa.í y a ·u
mejantc ,
1 que I impul , a valc.:r de la ci ncia y d la técru a para rcar un
ambiente de tran fi rmaci · n, qu redundara en prm· cho &lt;le lo~
m xican
De las relacione · con el gobierno extrajo cierras en, eñanza ;
entr
tra. , a imiló la comedida r c r m ni a disphc ocia Je lo
pe lüicos. Pu to que oun obtuY ayuda del gobi rno para .r ali/.at 1 ·
pro_ ect : que emprendía terminaba por pagarlo c n su propi )s bienes
' &lt;lin r ; lo únic qu 11 gó a co ch,1r &lt;l ·u rrabaj fueron frnto
amargos'. ~on l el , n miabl fue el esfu rzo que c.lesarr lló. u
virtude. · m recinu ne · le nlicron er admitJ.d por a~ c1a ·t ne
c1enrifica,
uropcas d r con cid pr rigio. El
nidio o d la
natural za m ·cana, don , \lfredo ugc , tuvo el come&lt;limi nt &lt;l darl
l n mbr d AttJ.,: Alzc1tei al insecto obr el qu realu , una
in ·stiga i ' n dcdi ac.la a lu nrar la fama
nue ·tro ·abi .
La incornpr nsi' n que lo r deab, no lo hizo J caer &lt;lt. u ·
propó iro. : ant pon r si mpre lo · im r e· d la nación a I propios.
ic.ndo u pro uc ta rt.:chazada · en ca iones y t.:n oLra ampl.i, nene
r conocida · .in embarg , p ca, ,. e l Y n i(;ron la arr ga11CLa y b
·t nea 1, n. u xil t ncia tran ·curtió d ·prendida dcl nv an ·cimic n LO
1 "}o!r. lnlf1111n 1IZf1lc'; cs1udio hu,¡,-áli n por Juan J lcmao&lt;le;,, luna. ,tLreiaru &lt;lt• Educación

P ALZA'( ',José monio. Gurrfas dt Litemt11ro de 1\lixiro, romo ll. 1831, p.ll 9.

164

Púhlic:t. 194 , pp. XXI - XXII.

165

�. .
, lo
Persuadid de que hay una liga
que lo hiciera alardear de us gr , ·.
b'
una iD\·e tigación
indisoluble entre la teoría y 1~ p~~ctJ.ca, sla HI :Jllu·ca tiene rt.: ulrado
1i
·
aphcac10n en a prac
científica es va a 1 su '
di,
ruvieron regida por una idea
'bl
Las tar as qu ero r n o
. d
l
cang:i
.
b'
r la ciencia ca aplica a en a
claYe: hacer que la erdad de cu lerta p .
realidad en beneficio del hombre y d~ la oc1edad. , . mucho meno
.. n re umen u amor a bue no menguo ru
. .. d
-a d u corazón la conv1cc1on e
. . , arque mantuvo en la en tran '
exnnguto, P
.
la
·dad de •u patria. Lo qu
qu al aplicar la ci ocia uaba¡aba para prosp ln b d , . ·er útil a lo,
hizo e ruv marcado p r el de e que nunca a an ono. s
mexicano.

ASUNCIÓ Y DESENVOLVIMIE TO DE
LA FILOSOFÍA EXISTE CIAL EN MÉXICO
ra. [atilde Isabel García Lo. ada
l1m:stiga&lt;lora- ~1iernbro de la Carrera del Investigador Científico
y Tecnológico d I Consejo acional de lave tigacione ·. ( onicer)
Buen s Aites. geoána

La asunción y de arroll de la filo ofía e · rencial en México e lo gu
n pr p nemo delinear. e torna la e pre ión • filosofía xi t ncial' en
un senlido amplio·
d cir para d ignar un pmsar existencial
desenvuelto, en rná o en rncn te' ricament y también una actitud
e:-..-í tencía 11•
n l mar de la reacción aJ p jtivi m - hacia 191 a2- , ·gent
ha ta apr xi.madamcnte la guoda década d 1 siglo ""r y n I de u
up aci , n 01acia fine de la d ' cada del 20, u influencia h, de aparecid ,
e n lo yue pucdt: hablar. e d una sup rac.i , n, en í ' xi.e , d . ta
orrient del p~n. ar fil ·ófico europeo.) e ha de arrollado la a unci ' n
de la fil sofía d la exist ncia t n éxico y su de. nv lvirni ·nto.

1(f. /üatildc Isabel G:1ma LosaJa. La h'/omfio l:.xi1tomt1l r,1/11 , l rgmfllllL J,11 l111rodlldom. bls. Plu
1hca. Buenos Aires, ,\rgcnan.1, 152 pa . . 1999. l. ·.B. • . 950-2 352-7. En . pccial,
"ln1r &gt;du c1,in".
z T' ngn e en cucnl'll ,¡uc por el ano 19118 ya estaba dcb1lilándosc el po ÍU\'1\mc, en Ju. tn '1em1 c~cmor y poliuco mc,._i , no (( ampcchc, 18-tl-! • laclrtd, IIJ 12)-uno tk los idcólügos J I porfiri mo
(Cf. Antnnm fa o. ()/m11 (om¡,lrt,11. T. JT. llnl\'cn;1&lt;l.td ',mona! \u mnoma de \léxico, D1recc111n
C,cncral de Public:ic1on :. México, 1973. Prólogo pp. &gt;.XI y X.'11).

167
166

�mo figura r pr seotati
d en · ol imiento
de la fil ofía d .la xi cencia en éxico eo el marco antedicho, hem
de considerar a Antoni
a o y dolli knéndez amará. Tambi' n,
habrem s de referimos al "Grupo filo óf.ico Hiperion".
•n
de d u r acci' n al p 10V1smo Antonio a o3 ha
desenvu lto un filo ofar exi t ncial en el d pliegue de un p osar
muo J encamado, vi rido.
; Amoni
aso (1883-1946). l ace l!ll la ciudad de :-. léxico I l 9 de diciembre y muere en la
misrna ciuc:Lid el 6 de nmrzo. H realizado us esnidios en la E cuela '!a.C1onal Prepanuona y en la
E cuela ac1onal de Jurispmckncia donde se ha lici:nciado L"tl D recho. ~e encuentra entre l s
que fundan eo 1909 el Ateneo de la Juvcnrud, cu ·a labor cultural se orientará a e mbanr l.
corriente po icivislll ea México. Enm: lo· mi mbr de dicha asociación, 1un1 a or oi .aso,
cnbe mcncion e a PeJro Hennqu •z Ureña, AJf, o o Re es y Jo.é \ 'ascoocclos. (: lccc1onamo~.
cmre los inregraotes de dicho grupo, pi:nsadores y filósofos) . /\ntonio ai,o, gwen ha ido el
primer secretario del teneo, clicra p r ese entonces sus famosas e nferenaa contra el
p s1civi mo ) e mienza a impartir fa ciredra d · ·ocio! g,a en In ~scuela aciooal J
Jurisprudencia. En 1910, es el primer profesor d fü&lt;Jsofia de la reaén creada Escuebl tle \lms
Esrudio :uyo director ha sido en Ya.ria oca ion'&lt;. l lucha 9uc lo· atcneístas libran conrea I s
Po íth'I ta que se oponen a la fundación 1 la oi,·ccsidad, y 1.unbién omr:1 lo yue lo acu :m
de cliti m , conduce a Am oio ' . o :1 AU nso Rcves y a Pedro Hcnnquez refü1 a fundar en
1912 la n.iversidad Popular, con el fin de fomentar la cultura en el prol&lt;:tariado. ~n 1914, el
Ateneo de la Juventud se cfüu h-e -habiend rríunf, tlo-pues la ◄ cuela Nacional Pr parntom
adopra un plan de c, tu&lt;lios con las hwrunidades com matcrms obligatonas. En 1915 A. ·a.
ocupa la c.licección de esa nusma E cuda e inioa en la Un1 ersidad P puL'lí . u· célebres
conforenaas sobre cri u.anil mo, la yuc serán dcfinll nas de su obra capiuu: La li&gt;:istr11d11 co,110
Eronon1i,, romo Du111ltri1 r ro1110 (,,1,idad (1919). En 1921 es dc:igoado mtcmbro de la cadtmi:i
Mexicana Je la Lengua. Habiendo r1 ocupado el pue to de Secretan,&gt; de la rnv rsidad d1.
México desde su fundación por Justo "ierra así como, p co antes, el de Ouecmr de la Facultad
de Filo. ofia í Letra , Antonio Caso es nombrado Rect r d la mYcrstdad, cargo que dcsempc..-ña
de de 1921 a 1923.
A u-av •s de su vida, recibe A. a o nurn r os nombramientos honoriftcos y se asoClll a altas
corporaciones iorclccrualcs, cnuc los que destacamos: Profci; r E.mcruo de la Uni\·crsidad
1 acional
utón lilll de Mé.xico
[); d.u:cctor honoran l d · la Facultad de Pilol'ofü ~- Letras:
miembw correspondiente de l:t Re:il cademt1 Española; emba¡adm de r.léxico ame la.
Rcpúblitlls del Pt:ni, . hile, la. rgc..-otina. el ruguar r el ílm tl; 1rncmbro honor.trio de la
cademia de !-listona d Bueno. Aires } del teneo de Sannago de hile. Miembro fundad r del
í.olegi i aoonal d México, donde da conferencia en ui- úl.rimos año ; oci d · la Iosuruto
internacional de ociologfu d París. De entre su producción cleccio11nmos: L,, Film~(i11 de /11
/n/Jiinon. México. D.l•., Ed .. " socr s", 1914; Prob/,,,,UJ Filo.r(fl(l}S. léxico, Ed,. Porrúa.. 1915
(Obras omplecas T.11.
.\t 1973); h/6.wfos.J' Dodri11as •\f11r&lt;1les. \(~ 1c Eds. Porrua. 1915 (( .
ompl 1.1s. T. ll. lJ
M 1973) L, Exulmdo ro1110 f:.mflofl/Ítl • romo t1ndad. Mbaco, D.F. Ed~.
Porrúa, 1916; L, f:..,aJ/tnCÍO (01110 Ero11om10 ,"011/0 /)rsiNlfféJ J ro11111 .,,ridi1d \'. :-.tcxico, o.r. d! .
" lbiro i\101/mio", l 'l 19; ?:'. Ec;ls. de la :crei.·ufa tle Educaaón Pública, 1943, 20 p.í~.. Ed1c1 'n
que seguimos y s~n la cual, cit:imQS. Est, ohr.l ha surgido de "una . ·rie J leccmne. '',
"conferencias", ,¡uc ha desarmllado Antonio a o durante el invicmo de 1915 en la nivcrsid:id
P pu.lar fcxtcann -in titucmn libre de en. efulll2ll fundmh1 p r I Ateneo d Mc.xico para 1.11
difusión d · la cultura. Cf. O¡,. rit. pp. 13 ) 1 ( . C. Tomo 111). l lisl1m,1 1' !1110/o¡,111 tlrl /&gt;(IIJ1J111m1to
Pilosqfiro. léxico, 1•. Ed. Sooedad y J breria Francesa, 1920, 2• Ed. Secretaria de Educación

16

El filósofo . \ntonio aso, para ttui n la intuición es l método
&lt;lcl filo far, ha &lt;le. pi gad
u fil so fía de d un intuir~ abort!ado,
ntido. 1 nt ni .a o ha enc;ontrado en el jnruici ni •mo d Hcnri
Bcrg n la P~ dra de toqu contra el p ici&gt;'i mo de \. omte. En
g, ner~
poder decir que lo , diferente. aut re . . gr.
, de nff1d ram
.gu an e 1p~na, Hcnri B rg on entre otro. o mejor, su prnsar, ha
sid para .:\~mrn
una fuente de incitación en el ~arrollo &lt;l un
p nsar prop1 .
ahondando en el pen ar d
n nio .a o c. egm.r
, onti1mar
&lt;l
ac. mpaoan o a nu stro auror en un d line inuo ·o • ,1, e l d e .arro llo
l11UO ·o .del pen '~ de Antoni
a e1 qu . dada su ín&lt;lole, no mueve a
pr fundizar, o me1 r, eguir profundizando en él.
In i t~o en la crítica de •\n onio a. o al positivismo.
nr º ,10 , o ha de.-plcgado u crítica al pu ·ici i me a tnl\ és de
Problemas filosóficos - u primer libro- (1915), en Filósofos y rlodrinas 111oralrs
(19 15)·• •a 1' coªm mm b',
·
.
1en n La e:&gt;..ulmcia
con10 eco110111íc1,
como desinterés JI
como randad (l ed. 1919 2ª ecL - orregida y aumentada-19-t.
u ·tro autor ha njuiciado al positivismo para analizar, en 1
plan~ abstracto su val r como doctrina filosófica pero también ha
e n 1derado la forma que ha a. umido al difundirse en Ie.
'xic o.
o pr guntamos de ·dt: Antoruo a o ¿cuál ha sido la bra del
p mvi m ?

t

La obra &lt;ld p sitivism [esl la obra de la in&lt;lifcr&lt;:ncrn del ideal la obra de
la eJucaaón
funJatla . ·ól11 en 1:a (',1cncm
•
(e&lt;l ucaaon
·
•
. ,
un1la11.r.11
qm.
&lt;le dcno, stn ¡u ofi ac1 n no
I ' 1bl , 111 cu 1tura artJSUC,l, mo ml , CÍ\.1Ca,
rcligi sa, h1, tónca ) bumana)" \ 1n que ana &lt;l e \nmnio Ca~o: Fsta
:i~)lJ~:l )~•1:&gt;rc~:

l·ra11co:~ea01na. l'J26. h&lt;l1c1on &lt;.jUl' ~c:guimn~.lhsmrso.r ,1 In ¡\{l(io 11 Ho.imllu.
,cim:u. . • ' I·. ~- IJh~cnJ de: Porrua 1922. 2'11 págs. htic1ún l!Ut.: t'gumin.. (0.( iomo IX
~ 11•1"0~ D,mmos ,1 fu '&gt;urw1 .\lo.it,111i1. ,\ l éxico, Ed·. Librcria Pc.:Jru Robr~-Jo.1934 211
E&lt;l1 um que seguimos.
'
P gs.
obre ,\nt m :1~u sc:I cwmamo. pnr su refen:naa a nuc~tros fine.: Aguhrin Has , e Fc.:mande~
del' &lt;•,1lle.
B l \?s/01,wliJld! ¡• L,1r1&lt;1111dllJl)J/1· l'· L·&lt;l
• · \tl.l.llUtk • ~ \ . ''- u )ccc1on Oro J~ f u1 tura &lt;,eneral
15
!J
~•entllla, l 9SR , 1~-,- p11os
j\[. . ,. • ucno~ Auc . \,..~
,,. . ( f.. ( .,•ip. '"'l\
,
, • ,\ nrmuo .a~o'' .
"atili.lc_ Isabel C,arcia Los.ida. "/j /&gt;msar l:..,úlmtit1I df l,1to11w ( .mri''. hn nas de ¡mhl.i Kt'n
• Je puhticaa m: ''/11,¡u1&lt;1ml \lr/(lfiiica II l 1lris1J/i1r
' o •
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1

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P;r '~,:::/"m~"";.r
. J_~ ·. PP '.!i

2~ 1• n: l :/ p11ulo di_! l lolfllm m r/ \¡4o X.\:./ dnd1 lnit'na , x.icJ,1J
11lusou.1_l' lmonuo .\~ nono C,enmtno 1k• F1l11s11fia I Huninn1tladcs. &lt;.olt: cu'ln
~ spcc:':"-a . T.\11. nrdoba. \rg ·nuna. ,mo 2lHll. L. .R
') 7-9280.
ll~)ruo Ca~• 1- l .a f· 1. ,~neta c:om" Fconnm1a, ·mno O~· m11:rc~ 1 como r mhtJ. tl.11,1 r,t. n
~s~ecrn.l, P· 7(1. 1ntuir e, 1:0111.&gt;ecr \'1t11do. 1-.1 rr~ali.1Jo c.:~ de \n101110 • :1so.
Cf. Dato~ c1raJo~ cnn ina~ amplttud en nota {))
11

~

169

�exp riencia hi rórica c nd na definitivam ni aJ po ·icivi m re landa la
e crechez de • u entid del hombre y d la vida Por lo e: no , para cl
fururo d be climinars para siempre de la cultura m xican~ 6-

n ideremo de qué manera, xpre a \moni
aso la d manda de ·u
e píritu u nec idad exi tencial, qu n . se ~on fi rma. e. n aceptar
lo que •e opon al po itivismo- que la c1 naa ea la uruca fu n e \ alida

:.ºº

ndiquem
también qu
t ruo
a o ha jdeocificado lo
c ncepto de fil so fía metafísica w_
abe preguntar cómo concib Ant nio
la filo fía.
La fil fía n nt ni
a o no
W1 ejercicio
eórico
p culati o d ti.nado a la ari facción de un m ro afán de . aber. Má
que el ·aber por el aber vale para Antonio a o el ab r para vivir.
on id · re e en tal en tido cómo e expre a:

d nue tr s con cimi nto .
in ·abcr nada o ca i nada de la narural za d
.1emprc.
driam . vivir en cambi in aber e' mo
buen ,1vu:
¡...J Primero e 1vir. na file. fía que fu ra sol:un UL teoóa d 1
exi cencia eru incom¡ lera si no va acompañada de una ~ oáa del alor
de la · · tcncia 11 .

?

Qtu ne piensan que la i ocia sin fundamento raci nalc ', es
ir
metafí. ico , pu de b~ car a las n cesidadc meo tale. d_ 1~ humarudad,
qui ncs en la Ciencia fundan o ere n fund:11". coten . m~ral s,
rcligione· nuevas y límic ab oluco. del conocmu nt e cqwY~an
torn.lm nce: la hi. mria a í 1 demue era y corrobora cuand al enalar
los desastres irremediabl
de mies propósito
comprueba
c ncomitamemence la vitalinqui tud del pen amiento (el r aleado e·
oue •ero) ho)' r siempre ávido d pro ·eguir en ·u empcñ consuscanetal
de verdad~.

d de u canea filo ófica al po itivi mo ntonio a , se ha
propue to de envol er un pen ar qu ati f~ a su n cesi~~d vital s
existenciales,
pirituales aquellas que u oran su reacoon a dicha
e rriente del pensar.
ce id.acles que comparte con otro con:ipan r s
de su generaci · n d u prom i • n. a las que expresa -Amoru
a o-

n tal

La respuesta a una doble pregunta ¿ ué e. la exJ 1encia:' y ¿ qué val r
tiene la extst •ncia?. Pero la primera a.ie ·áón ·e ubordioa a la egunda,
c mo e ubordma, para la acci · n, 1 coi cndiouent a la oluntad. La
filo ofia te ría de la J.icha, tic la felicidad, d la b ·aátud 12•

.,n

del m do iguient :
eccsicamo &lt;l una fe parn dar pábulo~ a nuestra religio idad cong;nira·
Je una ciencia para guiar p r la indu. tria nu tro ioAujo . o~r el ~une.lo,
de una metafi ica para ju ·cificar nue tro abcr, para in estlb&gt;ar la·
condicione de nu tr c nocimiento, para legirunar • prcci ar nuestro
Ldca19•

Llegado aquí, corre p nde de tacar la a piracióo d
Ca o fuerte a piraci 'a, a r ·taurar la m tafí. ica.

ntido también clic : "Qué es la filo ofía?' y re pende:

crav · del de envol imi nt de un pcn ar inu ·o
nt ruo aso
también expr a: ''La filo fía la xplicación &lt;l la exi t ocia' 13 •
1 filó fi mexi ano adviert c.¡ue el xi tir, la cxi tencia, pu e
e nsidcrare d sde di tinto
'punt
de vi ·ta ', de de diferent
actitud .
l existir e puede con iderar desde
l pum d vi ta d la
utilidad', 's11b specie 11tilitatis' 14• i
vi ualiza la exi tencia de de ''el
ángul de la utilidad', ent nce , de de
cri 1i ', d d e a vi ·ón d
la uLilida&lt;l e u n la
d dicho án ulo -ha e o tar

Antonio

ntorúo Caso. J•i/1/Jofos_y Dnc1ri11as .\fomlts. J\léxic EJ. Porrúa, 1915, pJOC)
Antoni Cas . Prol,k111os 171/oJiJfim. íéxi o, &amp;l. Porrúa. 191 S p.57.
~ o. intere a ilwninar el té~ino desde su etimol gia_ "Pábulo'' (del larín 'po/111/11111) ma.culmo.
"Pasro, comida, alimenro para la subs1s1cncia o con enración''/ / M t.íC m. Cualquier susreatn o
mantcnmueot en L, co a inmaterial •s". f R 1 c.·u.kaua E pañola. [)irdor,,mo d. k, Lt1,g11,1
Esp,iffola. 21•. et:!. Madrid, 1992, Ed. Kpasa alp . Madrid. ~ pai'ta.
9 Amonio .aso. Prob/r,nas Fik1Jójiros. Ed. Pocrua., 1915, p.81.

ntom a. o. L Problrn1a1 l ·ilnsó.firor, 1k11i1 al.
Antoni &lt;:aso. / /1rtnn11 'f, l11tolog1a dtl 1'111111111it11fQ l-t/016/iro Mé ico. 1•. E.ti. ·oCJ dad y Libr rfu
1-rances:L 1920; 2'. ~•cr, caru &lt;J¡ Educación Pública \ Ltbrcria hancoamcricaoa., 1 26. :.d1CJ n
qu
guimo . pp. 16 17.
•? mom
.a o. ll11d,111.
ll U/ r:,.ilft11ri11 f'Oll/0 (¡'OflOIIIÍO ((/11/f/ dt!$Íllftrr! )' (T}/110 fll/Wll(Í. 1' ,\ I'
D.F. Ed-. México
lodcmo,1919; 2•.\fé. 1co, Ed. de la: emana de hlu c1óo Pública. 1943. 203 pág. •dici ' n
qu seguun y .egún la cual, cm1m . p. 22.
14 Cf. Amomo as.o. L,, ~irtmda
ecrmo,111,1 rohlü dm11ftrisy ro1110 ,midnd; dattJ. di. p. 21.

170

171

10

11

&lt;,

1

'°"'º

�prócuca ' abarcar n la acoon con el menor esfuerzo el mayor
provecho. sto e prop~ nte l con · ~co" 15 ,,
•
.
_,
El existir ramb1 n pu de con 1derac
sub speae chantalls .
gulo' ''punto de vista" 'criterio' acritud d de la cual la exi encia
el existir, a ume 'un nu vo entido' . gún - eñala
toruo a o- ha
revelado el cristianismo.
e trata del "ángulo' d I punto de vi ta' de la acritud' opuesta"
a la anterior. 'El amor de caridad el au · otico aro r, con i te eo realizar
, .
l
h
. . ,,16
el e fuerzo maxuno con e pro ec o JD1Il1ffiO •
También la existencia puede c n id rae e d d l ángul de d
l punto de vista desde la visión del desinterés. i la exi t _ncia s_ , e n idera
de de dicha actitud de intere ada entonce e ta con 1deraaon abr la
e.xi tencia, la ilumina, en su relación con el arte.
D d Antonio Ca puede decir que la exi, tcncia el ex.i tir, al
a utnir al de arrollac la actitud e t • ti.ca, a wn c mo desinleréF.
travé del despliegue de un peo. ar .inuo o, ab rcad . eorido
tonio a o ha ahondado en l existir, en la exi tencia, a la qu ha
con iderado de d distinto punto d ,'Í ta. El filó. ofo m xicano ha
profundizado en el xi tir y lo ha visualizado d de el punto d vi ta d l
iot rés, d de la actitud intere ·ada· también ha, · ualizado el exi ti.r de d
el punto de vista del d interé ; también por último d de el punt de
, ·sta, de de la vi i · n"del a11té1Jtico att1or''-la caritas , lo que e lo mi roo n
Antonio aso d sde la vi ión, d sd la actitud d 1 sacrificio18•
Quercm
insi cir en r altar lo ·igui me. De un m d
nio a ha profundizad en la xi t ocia, en el existir
mo acrificio como am r - el alfténlico a111or' -.
or d caridad que ''e o.si t en alir de uno mismo n clacs a
lo demá , en brindars y prodigar e in mied d ufrir agotamicn '''l.
lla -la xi tencia como caridad- 'la l nitud d1: la exi tencia
'r inguna ley rige la abn gaci/ n" -advi rte
t nio a o- - . l
acriEicio es la victoria '20.

1

ce - - - - -·· Op. ni. pp.21 -22.

f.
17 Cf.
1s _f.

11,

I?
en Ant ru
:?ii

ubrayamo. no otro .
. fbidem. Resalt.'lm nosoa: ..
. Op. di. ap. rv. En especial· pp. 99- 104.
. Op. rit. págs. 22. 154.
. Op.rit. p. 155. propó no del 1 ' l citndo quctcmos de ucarlo. \ 'cm
aso, de :tlgún modo, e ta pr ente Miguel de Unarnuno.
• Op. dt. p. 164.
L

172

qul

La existencia com cariJad como •el aurenuco amor" es 'la
plenitud d la xi t ocia" la viclon(I - máxima- agrcgamo · no otro de d
1aut r , obr la vida, bre el exi ti.r21 •
"" l exi tir la exi:tencia c mo caridad -la cual se hace coJJJo la
22
,,Ji/a - c oc biela, ab reada sentida, a í com caridad como 'el
autcnttc amor" - in istam en ello- la 1•ictoria máxima brc I xistir
m roo.

H mo. ·eguido el d em·olvirnienro sinu
del fil s far de
\.nt aio a o. 1 1filos far xi t ncial d Antonio Caso -c¡u ha a u.mido
Y~ •. envu l~o en 1 mar o d la r cción y upcración d I po i ·vismo en
Iexico- raúfica a . u ro rafí ica ívida su t ntant .
, .
~n cfi cto con ·u ·tento en lla· e decir en u mecafí tea má.
\ 1, 1da que teóricamcnt d arr liada ha de pl gado
tonio ~ª 0 u
fil sofar exi t ncial Un fil ·ofac xistencial qu · de envuelve d d un
pen. ar multifac · uc
esde u metafí 1ca v1v-1da ustenta.nc
roni
as , quien
i lidia am lo l'Ída el pensallliento fra e favorita' de nu tr aucor ha
de ·arr liad - in i rimo n ello- un pen ar h nrado, probo 23. ~ \moni
Cas ha &lt;le arrollaJo u pcn ·ar u filo ofar. viviendo í11teora111cnle u
td ~· . D ahí, 1 acácter ncarna&lt;l de u p n ar y u cualid, d d prob ,
de mteg · . Lo hem 'ª advertido-'· e insi tiro s en U .
con id ra que xiste un vínculo, w1a correlación entre
fi cunclida&lt;l y probidad d l p n ar.

11 Anronu &lt;.,1so ha usadn los térnunw "11&lt;la" ¡ "t::-..Mcna.a" como eqw\'alemes. ( f ~ txiJ!tnm,
Mllfl t 01/0lm;, toOJo dr.r111/rm y cuu,a c,md,uf. r!Jlta. ni. en cspcc1:1I, págs. 99-100, 164,169.
z:, &lt;f. Op.cil. p. IW, el ~ubrn} do e dL ,\nromo .a~o.
,, T ma, que . par ce dt un modo nnual, larenrc. y en más o t·n meno~ ·plim . ~ través Jd
t.lesarrollo t.ld pcris:u t.le Amomo C: so y que no 01:«1 hem des n\'Uelto e n msr tenc1J. Maaklc
habd . cía Lu~ada hlo.rnJra &lt; 111/~ ,r,mon. 1 / T•,/q.«y,,, mn10 1 ·¡,L -id .. Alm.1gcsto, 8Ut'no. 1 Lrcl,
rg~n~. 1 , 113 p,igs. J.$.B.1'.. 950-751 -096-6. en c.p ciaL el ap. L '. 1 amb1¿n: "El pmsarro11
proNdad RL1·11/a tk l1 .\11mdad lry,umnt1 d, l'ilo1t1jl,i a.\ 111. n" 9. (, rdoba, \rgenána 1998 pp
259 266_- '7..J rx1.rt 11n11 ro1110 Jl"'.i!J''. "l /11ma,11/,tt' .\numo del xmro de Esm&lt;lios Humaní rico .
, nll'~rs1dad utonom~ de • uc\·o León. 1 ucn&gt; León, México. .., 2 . 2.000. pp. 81-91.
- 4_ [aulde lsabcl (,an;m Lo~ada. "L/ pou11r ru11 prQ/tida,I" Rcnsu d • }, ~oci dad \rgcnon:i de
Vilos,~,ª: CórJ _b_~ \rg ·nona. a.\ TI I nº Q, 199 . pp. 2 9 2(,6 "l./ ftmar (ra111J,, J, ,\J,1111,d Gonz.a!11
(,1J,1J · \,tpm1ll,1 . Dt·p,trt.1mcnto t.lc Filo~ Íla. 1,;.C ,\ . Buenos ure., ,\IJ(cntma. En \-ia~ d
pubhcac1on.

173

�La probidad del pensar de r\m nio a o conlleva la fecundidad
de u p osar. El p n ar, el filo ofar de
tonio aso es fecundo en
.
.
?5
cuanto e sugerente, 1n puantc.
r uestro autor, Antonio Caso ha asumido y ha d envuelt un
filosofar exist acial -puede decir - n un entido amplio. E to e , el
filo ofar de nconio Caso es e;..istencia/. como pensar y como actitud.
í
con iderado como pen ar, asume en u despliegue, un tono v:íYido,
encamado y en má o u m no teóricamente fundado. También puede
decirse que su filo_ o far e exi tcncial por la artit11d también encarnada
de de la cual lo ha de arrollado11'.
E] método que se sigue o mejor que se c nánua siguiendo,
el
que re ulta de la correlación de dos criterios: el histórico genético y l
ístemático. Y esto es así porque se considera a un pensar en u
desem· lvimiento. n fecro el criterio hi tórico-genético analiza al
pensamiento desd un punto de ísta dinámico; e decir, de ~ _la
perspecti a, desde el ángulo de un pen ar o desarrollo. .. ¡ cnteno
sistemátic atiende a la unidad, virtual, latente, de la bra de un autor o
autore . nidad que en el de, pliegue d l peo ar de un autor no iempre
es explicita. Hay que vincular, ba que integrar ambo crit rio 2 .
continuación hemo de considerar, como figura repre entativa
d la asunción y de en olvimiemo de la filosofía exi ·tencial en éxico a
Adolfo M néndez amará zs_
Agusón Basa e Fernandt.-z dd \'aUe. Voradin_1 Estilo dt Mbdro. -F1111!k1111t11t(IJ dt lt1 Jtxic,midadEd. Limusa, México. D.f-. 1989. 1050 págs. l. .B.r ·.968-18-3112-8.Cf. pp. 44.
' [. {atilde Isabel Garóa Lo. ada. u jilosefia r&gt;:istrodal tn kt , lzy,mli11t1 f11s lntrod11rtom-Ed. Plu
Ultra. Buenos Au:c , Argenrina, 1999. 152 págs. En e pcoal, "lntroducctón ''.
7:1
f. Diego F. Pró. Historia del penso111ienl1) filosijiro ,1r¡,mli110. Instituto de Filo ofía. Facultad de
filosofía y Lcrras. niversidad acional ele . uyo. Mendoza. Argentina., 19 3, 229 pág .
28Adolfo Menéndez amará (J 89- L954). Filósofo nacido y fallecido en :Siéxico. atedráuco en la
fücuela I acional Preparat ria y en la niversidad , acional de [é.,xico, donde ha pmfe ado en la
Cátedta de Introducción a la Filosofía.
Por su referencia a nuc t:J:os fine. ce alt.'Ull qu.: a dolfo Mcoéndcz amará pcrrcncccn los
primeros estudios rclevant
bre M. Heidegger realizado. en México, hacia fine. de la tercera
década del siglo ' X (1939). Ha participado en oogre os 1 aaonales loccrnacionales con
prcscntaaón de Ponencia,. Destacamo su participación en el lll ongre o lnreramcncano de
Filosofu. (México, 1950) con su ponencia· 'Vt lo A11hvpología mdivid11alúftl d, hqyy una 11/fett110/11drin
roltttimta" (¡ocluida en su Opúscul Esq11et11t1 dt 1111 ldtmio. Antigua Librería Robredo &lt;le José
Pocnía e hijos.• uc. Argenrina y Guatemala. féx1co, l, D.r. 1951. 61 pág.· pp.41 -59)
De u producción seleccionamos por su referencia a nuestros fin : Do.r tnS(!)'O.r ,obrt { feidtgs!.Cf. Ed.
Letras de léxico. 1éx:ico, 1939. 61 págs.; J:,an,dismoy M11tiris1110. 1éxico, Eds. asa de spaña en
féxico, 1940: l11iciutió11 t1I la Fiwsojiil. Ed . Anñgua Librcria Robredo de José Porrúa e hijos.
léxico, 1943, 405 págs. (Contiene abundante ílibliografia). menester y prttiió11 del ser. México. ¡unio
de 1946, Eds. ntigua Libreóa Robredo de Jo é P mía e lujos. féxico. D.l-. 128 págs.; bqurt11t1

:is

174

Insistimo en l que ya hemos eñalado. La a unción de la
filosofía de la exíst ocia en féxico y u de env lvimi nto se ha
despl gado en 1 marco de la reacci 'n a1 po itivi mo (hacia 191 O),
vig nt hasra aproximadamente la segunda década del ·iglo
y en el
de 'U uperación. Hacia fines d la década del 20, Ja influencia del
po itivismo ba de ·aparecido con lo que pu d hablar e de una
up ración en iféx.ico, d esta conienre del pensar filo ófic europ o.
Es en dich marco en que Adolfo eoéndez amará ha a umido
y ha de nvuelto un filo ofar exi rencia1.
Reiteramos que e torna la xpre i 'n "filo ·ofía xi tencial" en un
sentid ampli ; e decir para de ignar un pensar xisteocial o una actitud
exi tencial o amba co a (un pensamiento una actitud) a la vez29 .
El filosofar de Adolfo enéndez amará, en el que continuamo
ahondando, e existencial en un eotido amplio como ya lo hemos
hecho norar30•
do1fo M néndez amará ha de envuelto un filosofar exist ncial
como actitud xi t ncial, en cuanto encarnada vívida. Ha también en
dolfo Menéndez amará el desarrollo sinuo o de un pensar xi tencial,
encarnado y en má o en meno , teóricamente fundado.
ha d con iderar en lo qu igue, el despliegue del filo ofar de
n 'ndez amará.
En el permanente ahondamiento en el p o ar de dolfo
1enéndez amará 31 , hemos de recurrir una vez más a la consulta d la
fuente primaria · d cir a la obra mi ma de nue tro autor.
1 pen ar inuo o de _\dolfo Men 'dez amará s ha de ir
hilando.
Dicha hilación ha de ir ofreciend aca o de un modo implícito,
latcnt el c mpromiso d l filó ofo en el de 'arrollo de u pen ar
rk

1111 Ideario. Antigua Librería Robredo de José Pomia e lu¡o . uc. Argentina y
uatema.la.
~hico,l,D.r. 1951. 61 páf\S. -m duloso Opúsculo-.
2'i Cf. l\faulde Isabel García Lo ada. Li Jilosojú iste,,rial t11 lll / lr¡,e11ti11t1. .. ". dott1 di..
"lnrro&lt;lucoón".
:l&lt;• Cf. Macilde T. abe) C.lilrcta 1 . ada. "El ro111pm111iJo dd filósefo t11 1111 ji/qsofar existencit11" En vías de
publicaci · n en: "H11111a11i1,d'. Anua.no del entro de Estudios Humanísacos. niversidad
Autónoma de I ue,·o León. i\ue,·o León. ~lonterrcv, M 'x.ic .
11 :Sfaúkle lsabel ,arda Lo.a&lt;la. "lnquiet11d mtlefiJi~ m fiUsr!fns hispti11oa111crira11os''.En: El p,mto tkl
oofllbre m ti i,_e,lo , 1 rksde , Jmcnct1. Colección Perspccavas. t. \'TI. pp. _77-282. hds. ociedad
A.r¡,&gt;cnon. de F"~ solla e ln~lltuto rgcnrin Germano de Filosofia y Humanidad ·. 2 01.
·órdoba, Argcnána. · -' ron1pro111iso di/ jilósqfo en 1111 jiloso/ár exi1/f11rT111". bn \'Ía d publicacion en
ll11mm11ltJS. nuarto del entro de E.tu&lt;l.ios HumanÍ'lico . Universidad utónoma de Nuevo
León. /\loorerrey, uevo Lcon. \léxico.

175

�·
·a1. s;"';smo
esta hilación, a vece implícita y otras veces,
existenc1
..........
explicita, ha de ir surgiendo, iluminándose y_ mostrándo · , a rravé de l~s
texto mi mos del filó oD mexicano; o, 1 queremo , desde u pr pia
expresión.
·Cuáles han de er la cuestiones los tema
é

que e han de ir

hilando, vinculando?
El filósofo la filosofía, y remas característico. de un filosofar
exi ccncia~ v. gr: el hombre Dios, el exisúr -o i e quiere 1~ vid~- Y la
muerte, y la cuestión el tema que con ideramos,_ int gra, : · ilurruoante,
abarcador en un filosofar exi tencial: el compromiso d l filosofo.
dolfo Menéndez amará ha a uroido a la filo ofía existencial
como modo d expresión de u propia nece idad vital, ncarnada: "debo

.
. ,,12
ctmpl.ir commgo .
,
Desde un filosofar existencial, desde una filo ofía vívida,
encarnada y en lo términos de ella ha de desplegar u pensai:. .
'La filosofía puede definirse una vez que se la ha viv1do qu ~
ha tenido u vi encía, aunque parciend de la ubjetividad personal"3~.
Considera Adolfo feoéndcz amará qu ''El filó fo como amant de la
sabiduría ha dejado de er l descubridor para . cr el inventor_ (el
subrayado e- nuestro) o creador ituación que se ac rea a la act1tud
, ·

pocuca

,,34

.

,

,

eguir el desarrollo del pensar de Adolfo ícnendez amara ~o
lle a a destacar el tono cálido y dir eta que advertimo en su expres1on
· 35 .
en u dectr
e quiere hacer notar que la actit11d filosófica exist ncial
encarnada desde la cual nue tro autor de envuelve u pen ar, e una
actitud d;c;d la cual
ac rea - de de una , · ión integradora- a la
actitud del poeta36• Hace notar dolfo Mcnéndez amará que hay
pen ador s qu han dedicado u atención a la vi.da y a la muerte -a
Dio -; y qu al pen ar a dichas cue tiones -al p o ar la vida y la muen -

32

dolfo Menéndez Samaci. MmesltrJ' Prensión dt! Sn; Mld al. p.7.

a la Pilosoft(I. d,1/11 rit, p. 36.
l,ridadón a la Filoso/la. Mla ril. p. 51.
,s f. Adolfo lenéndcz. amará; en e pecial. Alenesler_y P,rci;ión ,:k/ Ser. fk1/(} cit. "Prologo": Esqm111,1
de 1111 fdeario, doto di. "Prologo".
16
f. iacildc Isabel García Losada. "La Ftlo fia en su Integración a la Poda''. ''Epit11dia" Revista de Esn1clios sobre la Tradición. Buen s Atrc , Argentina. ruvccsid.1&lt;l J.F. Kcnn dy.
Departamento de Filosofía. 14 (1998) 24 245. on mreresame esclarecirruemos obre el rema
que trammos.

;3 _ _ _ __.. lmria/'Í1Í11

las desvitalizan" -el remarcado es nuestro-. Si piensan en Dios lo
desdeifican, -los ascetas anto Tomás de quino-..." 37 •
eñaJa dolfo Menéndez amará que 'cuando se interroga a un
poeta la causa de este fenómeno -antedicho- tan frecuente responde":
"El filósofo con sus razones destruye a lo irrazonable Qo que no se
puede racionalizar, lo a-racional -agregamos nosotros-). La razón agrega el poeta- es la única culpable de semejantes errores: la vida se
vive, en la muerte se vive el acto de morir, a Dios se lo adora.... ". " ivir,
morir, adorar -&lt;:orno un acto de fe amando- y creer son cosas que no
pueden racionalizarse" 'En cambio -agrega el poeta- un poema encierra
esos y otros hechos más, pero sin usar de la lógica"38 .
Y nos advierte dolfo Menéndez amará lo siguiente: "el poeta
habla de dos lógicas enfrenrnndo a la razón el irracionalismo de su acto
creador" 39 •
e considera que en dolfo Menéndez Samará hay una visión
integradora de la filosofía respecto de la poesía. El filósofo y el poeta
asumen actitudes "cerca11as": así concibe la actitud filosófica y la actitud
poética.
En dolfo Menéndez Samará, Dios y el hombre, el hombre y
Dios han sido cuestiones "inaplazables" -latentes, no siempre explícitasª las que le ha urgido constantemente responder a través del
desenvol imiento de su pensar.
Mi problema es clarísimo -dice Adolfo 1enéndez Samará- pretendo
superar mi iniciación idealista que hace de Dios una suma de los valores
de la cultura, sin dar de bruces en la posición contraria el realismo que lo
'desdeifica' con predicados y pseudodemostraciones. Esto ya se había
traslucido en mi libro Fanatismo y Misticismo40 •

Acaso dolfo {enéndez amará desde su actitud cercana a la
del poeta, desde su actitud filosófica, busque aspire a no desvitalizar a
Dios a no desdeificarlo. s que a Dios se lo vive, y más aún así, vívido, se
lo adora, según A. Menéndez amará. o quiere el filósofo, un Dios en
sí, desvinculado del existente al que sólo lo uniese la fe.

,1.1 - - - - - - ~ ·

176

37

Adolfo Menéndez Samará. Menestery Pretisió11 del Ser. data rit. p. 56.

38 _ _ _ _ _ _ _ _
39 _ _ _ _ _ _ _ _
«I

Cf. Mmestery Prerisió11 dtl Ser. datiI dt. Ibídw,
Cf. Mmesltry Precisión del Ser, data dt. Ibl.dm,.
• Menester y predswn del Ser data ril. p 7. Subrayamos nosotros par:i

resaltar lo qu se quiere signifi ar.

177

�e ha dicho que el filosofar de dolfo Menéndez amará es
existencial en sentido amplio como actitud y como pensar.
Desde una actitud filosófica existencial en cuanto encamada,
ívida, y, en y desde un tono que he calificado como cálido y directo
dolfo
enéndez amará desenvuelve un penar en 1 cual hay
cuestiones que, desde un modo de presencia latente son constantes
permanentes y que en su desenvolvimiento se profundizan. sras
cuestiones son -insistimos- Dios y el hombre.
Cuestiones temas de un filosofar existencial -entre otros- como
la vida· o si queremos el existir la muerte el compromiso del filóso o y
el filosofar como compromi o. Temas que escin presentes de un modo en más o en menos- explícito a través d 1 desarrollo del pensar
existencial de dolfo 1enéndez amará.
Así se expresa: 'En realidad, todo mis afanes filosóficos
desembocan (el resaltado es nuestro) en dos probl mas inaplazables,
· y e1hom bre como ente co1ecbvo
. " 41 .
10s
n efecto en dol fo enéndez amar' ad más de Dios una
cuestión permanente latente, es el tema del hombre considerado como
colectividad. 1hombre el existente es tematizada "no como indi íduo
no como un 'yo' sino como un 'nosotros' o como lo denomina 1artín
Buber. Dice . [enéndez amará "La esfera del entre"42• Y continúa
diciendo dolfo Menéndez amará:
En el 'nosotros', en el 'entre' el individuo se diluye, de aparece, en una
n ueva categoáa antropológica-metafisica. o se trata de la suma de dos o
más individuos que arrojan el total 'nosotros; tampoco se trata de Wl
'aosotros'que se constituye como relación entre el 'yo' y el 'tú'; no e
posible concebir el 'nosotros' como w1a especie de entes que coexisten
porque están reunidos en el mundo enfrentándose a éste como objeto;
mucho menos es posible explicar el 'nosotros' por un ' tu' frente a 'mi'
pocque también lo convertimos eo objeto, de in.i. como sujeto.

El hombre - ·1 e ·i ·ccntc- c mo y1 e tá onc lógicamente constituid e m
'nos tr s': i no fu s a. i, no p Jria ser p rfcctible ni comunicar en el
diálogo u pcrf◄ ·ctibilidad; el conocimiento
para scr comunicado; nus
wmunicamos porque conocemos y somo pcrfcctibl ·.; 1 'tu' a qwen
comwuco csra n mí, en tamo que . é&gt;lo por so pu do comunicarle llll
p rfcctibilidad; ·I tú me coo ·ene p rquc encicnJ m1 comunicaciónH.

hombr ha ido un problema 'inaplazable" para .. \.doli
Men · ndez amará , cambi 'o l ha ido Di
Ya bemo dich en
lugar+i, qu
filó fos 9u en el
de arrollo de su p nsar --0 en algún lap de dicho de. en okimi mohan encontrado n la filos fía existencial una vía de xpr ión, ti n n
ntre u · pr blerrui , cu · ne, , t ma · --e m permanente- 1problema
de Di , sea para afumar! , sea para n garl .
dolfo [ n ' ndez amará ha de plegado u filo fa como octil"d
existe11cial. en cuanto viYida, encamada, má · gu como un pen ar
existencial ceóricament fundado. u .filo ·ofar upen ar
· tcncial en
un ntid ampli ~"'.
Llegado aquí, pod m
p eguntarno, d . de
Menéndez
~amará ¿gu · filo o fía cxi ·e ncial es la qu ha de plegado, d senvu lt ?
no r pondcmo desde su mi ma expresión:
i ha de so tene e un cxisteociah.sm n • tro
rd rim
la
d n mm, ción &lt;le filo ofia cxistcnclal~1- no puede er individualista, sino
a&lt;.¡uél ~1u po rule un v rdadcro humanism , c. &lt;l cir, una comunid d J ·
hombre libr
· 1 u cxi ·tcocia d ncro d I ámbito d e a e trucrura 9uc
llaman, s cicdad~-.

n la linea del pcn ar exi t nciaJ
a abri t a.red a qui o
r e noce Adolfo [ nénd z amará como el principal rcprc entante de
e a rri oc - d I pen ar fil ófi o europeo.
De. tacam a imismo que . \.d Lfo f nénd z amará quiere un
'atfléndco existcnna/ismo ' el que pi nsa al cxi t nte c n hondura y enticl

dviértase que según nuestro au tor lo establece con insistencia:

Esq,11ma de un Ideariu, dota cit.p. 8.
Cf. Esquema ik ,m ideario. data di. p. 47. Dond adem.í Adolfo
Menénd z Samará rewit a Martín Buber. ¿Q11t es el hombre?. Eds, Fondo de Cultura Económica,
México 1949, p. 157. W,Eds. [hebreo]1942; &amp;Is inglesa, 1948; alemana, 1948; irad. e pañob,
194-9).

4 1 _ _ _ _ _ _ _ _•
42 _

_ _ __ _ _ _ •

178

Ad1 1 o \len ·nd ~, · am:tri Esq11e111,1 de 11n ldt,,riu; lklltJ ni. pp 4 --49.
.\L,rikl lsab&lt;.'i Gar ·a Lo~adn. ( f. u _/ilomfi,1 cd.tlt11rit1I f/1 /,1 Aff,mll1111.-S11s l11/rod1Jd(l1't-J. Bu nos
•\ircI, Argentma, Ed. Plu., km. 199t) 152 p;igs. l.. .B. 9511 21-1352-7.
~,, _ _ _ _ _ _ _ _.C. L,, Jilb.10/ru rxJJtt11d11/"' /11 Jr¡,111t111a.S111 J,,1111dHrton.s.-Bu no ·
Aires,
rgcnnn a, Ed. Plus Ulrrn. 1999. 152 págs. 1.:.B.1 . 950-21 -1352-7. l'.n cspectal:
"l n troJ uco ' n ''.
.¡¡; _ _ _ _ _ _ _ _ • L /.() Jilosojio r:&gt;.iJ/mnal 111 la ~ 1']!,mimo. .... -; da/11 di. con · tensos
clcsarr Uos en c. p ·aal,''lnuoJuc ion".
~~ \dolí,&gt; \lenén&lt;lcz amnm. E.rq11u,111 dr un Urrlfio. d,,1,1 .-il. p. 59.

179

�de ligud de namuno fil' s fo a quien \.
M néndcz amará preficr má que a L H idegg r -a qui n r conoc a
Ja mbra de or n Kicrkegaard 18-.
., dvierte Adolfo 1 nl'.:ndez amará que fartin H idegger
'
•
,. JJ/9
envuelve, u peo ar 'en HJJ esotm.rmo pres1mft10S0)' vaao .
sí · expr a:
humano' al m d

Aqudla frase d c..¡uc el . cr del he mbre e, un er para la muerte es de una
evidencia... 11 s puntos suspensivo. son Je] cex10 de amarál
cvidentí. irna. · rin z¡1n1 todr: formula Hcid • r cr, !:,'l.lll1llildc&gt; lo o¡os
de pecrivamenrc a la humanidad stulrn, pu ·s cr e ,¡uc d scubnó un,
venlad ames incxpre ada; ser para la muerte, e ·cribe el de Friburgo,
cnvoh,icndo su dicho en un e. otcrisrno prcsuntuo o · vacío; por mi part ·
prefiero le ·r a láximo Gorki o a J\IJgucl de namuno sobre c·e tema,
c.¡ue a l lcid ggcr, aqucUo die n con ma hondura } ~cncido human auténtic cx.istcncialismo- guc el alemán.,.'.

Llegado aqul querem re altar lo iguieate: a filo ofía ex.istcnciaJ 51
"el e ·istencialismo", ·egún lo denomina dolf: M néndez amará:
ha tenido un gran éxito enrre los de hnhla e paú.ola. 'in mbargo, - cña.lac. de esperarse 9ue la , ·c¡a, querida v tradicional España vuelva por ~us
fueros pero de pojada de adultcractoncs hI Lóricas } demagógica , que
p r I t¡ue e refiere a I fi panuaménca u salvación c~rá en resguardar su
tradición colonial pañola, vcncrar u lcycoJa 1r1díg na · p ncr los ojo.
en u propias fu rza. haciendo arte y filosofia Je Liga.dos de ini1ucnaas
cxóá a , como la germano a¡ona. 52 •

-lll _ _ _ _ _ _ _ _ _ _-.Cf. lmaiJ,ilm c1 la blfl1'!fia. dula al. p. 3 .
49 _ _ _ _ _ _ _ _ _.Cf. Almult'r y prerisió11 del .in; dt1lfl al. p.53. Expresión c.¡uo: &lt;l 1lfo
erva principalmente para calificar ·l pensar la muerto: en 1 filé. ofo
~!enéndcz
gemuno.
so Adolfo Mcncndt:z amará. /01ulrr J' pmisió11 dd m: d,1/,1 n't. pp. 52 53. C.orki, la. 11110 ( k-:s.ci
i\fax1mmich Pcshko~·). (186 -1936) ac1&lt;lo y fallecido en lo que ho~· es (,orlo, put:blo cercano a
Moscú. no de los más conocido e ·cntorcs
novelistas rnso .. mtrnduccor del realism
ocialista. Ha ido impul~or de idea dcinocrátic , pacifistas r cultumk . De entre su ¡m duc 1ón
s de t;tca una gran aurobiog.nfia. Cf. Gru11 E11rirhpedi,1 Rlil/p. Tomo XJ. Ed . Rtalp. Madrid,
E ·paña, 1981.
SI Mauldc lsabcl :rarcfo. Losada. Cf. Li jilosofu c:xistmdul ttl la ¿ Jryp1tii1a -Sus illtrocl11rlom.•But::no1J"CS, Argmttna, Ed. Plus lJltta. 1999. 152 págs. l. '.B.N. 950-21 1352-7.
~n espectal:
''Tnuoducaóo".
s~ dolfo knéndcz Jmará. J,1id(rrió11 a !t1 Pilo,ofitT, Jata ril. p. 3
Ubro cnoqut:cido por una
impormnte bibli gralia en ca. tcllano, Entre 1,, ucores arad , con sus cmr . pondientcs
publicaoones. , I! t:ncuem.ran: V1cc11te huone y Carlos Alhcno ·rro, dos rcpr &gt;·enlanu::~. entre
ou s, de la Filo~ofia bustcncial en la Argcorioa.

1O

~abe advertir qu . u fiJos lfar existencial I ha I o ibilitaclo a
, \dolfo Mcnéndez amara pen. ar al hombre concreto, a la p r. ona
concreta - i queremos de tacar u dimen ión metafísica- y p n arla, n y
de de le universal Y tam 11~0, pen ·arla, ilwn.inarla, en cuant i in ·ena en
una comunidad cron tópicamenr · .ituada.
r uestro filó ofo, que ba el envuclw la ftlo ·o ía exi tenciaJ c mo
c1dil11d encarnada Yívida, , como un pl'llsar -en má
n menost óricameme fun&lt;laclo, ha de pi ga&lt;l &lt;le de ella u in9ruem&lt;l metafí. ica.
El de arr llar u pen ar, 'xprcsarlo -cxpn:s1ón ~n la que ·u
inc1uietuJ xi t ncial merafí, ica e ha m ·tra&lt;lo con mnte y lau.:nr ·- ha
ignilica&lt;lo para nue rro filó._ofo curnphr con igo -como he, mbr , c m
xL tente y como filósofo-. Lo que ha idci al mi m tiempo, cumplir
con . u "Jc:tino ·ocia[ ,~.i_ l\fcot:n&lt;lez , amar:
a tra,·és del
dcsenv lvimicnro de su pcn ·ar ) de cle ·u cxpr ·íón en _ de ·de un
filosofar exi tcncial, en un modo en má o en meno. xplícito, mu tra
:u comprmni~ como existente, como p ·rsona y como fil· ·o~ .
Y, al mi mo tiempo, mue tra gue al &lt;l .cny &gt;IYer u fil ·ofar, ese
. u fil s far Jespliega también orno ompromi o; ,;qué e mpromi. o?
cabe preguntar. e. 1 ·e re. p&lt; nde: el comproflll'- que dolfi 11 nénd z
amará ha asumi&lt;lo como
sofo ) de de el ual ele envudv su
filo ofar.
ueremo in, 1, tir en d comprorni o &lt;lcl filósofo } el filosofat
como e mpromiso, cu tión qll
una &lt;le la conquista de la filosofía
existencial que no intere a ahondar.
f~~ rema dd compromiso del filó. ofo ya ha . id
arad por

rn,

no otro •.
D1;.1acamn. d rncahlo "sal1·aoon"(Jwh1t=,M,mt; "lib,m m-,m" ,1.: dar hhcrw.J/ li:wrur/ salmr.
\ccpciom·~ que rl' ·alrarno~ l"lltrc ulra~. Cf. Lu1, l\laccb1 Diá1011,1no dt la l.i-11~11,1 l .Jti11J. 1•'. Js. l),.n
lfo. ·o. Bucnr,. \1tc ..• \r¡tcnuna. 196(,. 2( 10 pág~ ) El submado c. oucsu-n pues descamo.
Jesde L hmnlogra de h, ,-1,cahlos iluminar ·l rex10 tld filóso o que nos ocup;1, As1m1smo n
(unc16n J ·I pcn .ir de \&lt;l&lt; lfo \kncndo .'amara se e ·um:1 11ue c~,i pemanclu en \lamn
l lc1elcggcr.
'; 1\dolfo ~ lenendl·~ amar.í. \lt11t111 r ¡ pl't'rtn/J/1 del rrr.. d,11,1 ni. p. 7 "Prrilog11 ".
' 1 \l,1uld1: Isabel (,aró~ Losada. hlom/111 r 111/rer,1m,11, L/ /i/oso/arrwf(/ ,ia•. Bucno~ \1r , rglnona,
1 d.• 1\1111;1g '!-to 191)-1 113 págl;. L'.B.
95!17'íl 096.6; L·.n e~p ·c:1al L:tp. IX 1nurubdu:
"Co111pm1mso Jd 1í111sofu. 1hl verdad cxisrendil ,. l11 prolnd::id dd pensam1c111o'': Ti/ pmsar ,v1I
pm/11,laá" Fn. Rcmm de l,1 :,ic1edad \rgmnna &lt;lc r;¡Jos1&gt;fi.1. ;t \ lll. n" ?.pp.359-266 Córdoba,
\rgcnun,t, 19&lt;J . \Jcmá. Cf. \gusnn Basa,· hrnandc;, dd \' :,lle. Tmt,1d11 d, / •i/4,rn/1a - lmor" la
hlowjl/J ro1110 l'ropnli1111r11 tic S,1h,mo11-. r-kxicu. D.F. hds. Umusa oncg.1 EJium·. l 9%. 29Ci p.ígs.
1 .B.l\ . %8 \l! +P 1- : en c:pccial &lt; ap. l.· "I ilo~ofia} Filos far" donde el füós1Jfo m x1cann -

181

�Iluminem s el ocablo 'compromiso" de d · u mi ma etimología ~5.
''rompro111iso'' e obligación contraída mp ño fe emp ñada, cabe
preguntar
i l fil' ofo a traYés d su filo ofar acaso no , e ha
mp ñado en de anollar un pen ar h orado, pr b , que s descm'l.lelva
como c. pre ión d u er como libertad.
Ir hilando el de arroll del p asar del filó. ofo compr metido,
r conocible en .\dolfo Ienéndez amará, n
ofr ce la cue ti, n
mera.EL ica de un rn d con tanc , p rmanente.
En fect , eguir el de cnvolvimicmo d l filo ofar de f néndez
amará que ha id una peLona, hombr , i11q11ieto, decir, atendí ndo,
la etimología latina (' i11q11ietalio-011i.r f="inquietud, agitación '; ad ·má el
verbo; 'i11q11ieto-as-are (a) ="inquietar, turbar") 110-q11ieto, c.¡gitado n orden
a la cue. rión del er d 1 ~undam mo permite mo rra.r qué m do ha
a muid en C'tt: autor I despliegu de su inqui tud m tafí ica.
1nguietud que ratifica l pen ar cxi rcncial c.¡uc.:: como -actit/1(1- ncal
ncarnada, pres nta en J \doln f n 'nd z amará un de e □vo vimi nr
de e g • propio y que proy eta en el orden práctico.
D . de el desem· kimi nto de u pensar en el plan m rafí ·ico si
bi n oo es un de. nvolvimi neo -i r mático, dicho peo. ar pr y eta en
el plan práctico, el antr p l · gico- ociaJ.
Ir hilando los tema qu e no han apar c1do -a Yeces implícito ,
otras explícitos- de un m do e ns tan te, la.tente en nue. tra indagaci, n
del despliegue d l filos far xi rcncia.l d ' amará, qu hcm mo trad
n u d sen ol imient tambi · n a través d u propia expre ion en
alguno de sus t xto ignificaci,
no ha po. ibilicadu ad,·ertir n él aJ
hombre, a la persona y al filó ofo comprometido ' a su quehacer
fil ófico como compromiso.
f¡ y u
n fi et , i bi n el ma del compr mi ·o
9u hac r e mprometi.d no .e n ofrece e n amplio de. arr Uos· l
tema del compromi o d 1 filó fo tá encarnad y má aún en añad
1

una "ez nL'i.· como a mi,·és de su prolífi
6.t:1-ha msisa.do en el tema cld filo~o ar como
ompromi~o. cuc ción que considera Wla de las conqmsta~ alcanzada , aW19uc insu6ricnremt·ntc
d :m llaJa, por la· Jwcrsas lil . ofía. de la e..xistcoaa. y que Basa\'1: rcmánde-¡; dd \'nl!e
Je. ermu.:lvc en el parágrafo 7 del ap1rulo c11. do.
'' Cf. Real cademi.a •spru1ola. Dittim,nnri ~ la Ul(~lf(I bpmio/a; 21 '. ·ds. ,\ laJnd. 1992.
1•.ds.Espasa Crupe. Madcicl, España. "Contpromim ·• (J 1 latin "ron1prvn,1Js11w i"n.i En la acc.:pción l '.
Je cs1e vocablo se le " blig-JClon contraída, pruabr.a &lt;laJ , fe empeñada"; baj ), ,IC~·paón 'l:.
"t:mpciío", entre oua l'ignificaci ne·; con desarrollos interesantes.

12

n el p nsar de dolfi Menéodez amará -&lt;.JUien in i timo para la
a11té11tira fil ofía exist ncial pid hondura y nrid humano-.
abe remarcar l siguiem . n I d pliegue d , u fil ofar
reconocible su compromiso com fil' ofo
u quehacer filo ófic
encarnado ' roá. aún ntraiiado.
Mene ter y precisión d 1 Ser no ti n punto final ino varios
uspen iY , -die 1en 'od z amará r firiénd e a un de u libro. porque tengo el prop · ito d hacer la egunda part algún día; n
importa que también la e criba con pr mura o intrauqwlidad debo
cumplir conmigo, que e al mi m o tiemp
umplir con nú de tino
social&lt;;{,

Menester y precisión del Ser. He ayuí i nos d t nemo en el
tirulo de uno d l libr d Ad lfi f n · ndez amará como 'l xpr • a
lo que e· uno &lt;le u pr blema en l ·quede mbocan todos I demá :
el r menest r p.!.í ci ión nece idad del r d pr ci arlo d hac rl
prea o.
trata más u un hito en el itinerario filo · fic de M nénd z
amará. ca o a el leirrn áv del de. pliegu de u filo o far, de ese
LJU hac r filosófico comprometid
n id amo importanr el hacer luz desde la eám l gía de lo.
vocabl s5~:

Ímester".
leccic narno por su r ferencia
a lo qu qu r m d tacar la iguient : "La falca y n
idad de algun
c a' . .Acepción prim ra entre la múltipl del ocabJ . -. timol gía: del
laón '111i11isteri1111/ mase.). Pmisió11 ' (del latín praerisio-011is'· fem .) l. "La
bligaci · n o n cesidad indi ·pensable gue fuerza con ·triñe a ejecutar
alguna c ,a· 2.Detenninación. c ncisi' n '.
e d la rim logía de los v ablo · ·e on idera gu e □ dolfo
fenéndcz amará -d un mod
xplicito- ha babi o la lirencia de lo
co1'f!t1atJ.
de la 11eresidud del Ser ' e a i,·cncia de la carencia y d la
n ce idad del
r
ha da&lt;l en I filó ofo unida a la vivencia de la
11rcesid/Jd :Y de la obligación-de SJI deter111inarió11.
o. int r ·a remarcar l &gt; qu sigu . De nvoh· r un pen ar como
compromi. o n cuanto existeot y en cuanto fiJ · s ~ -para el que lo e «

1

"' \uolfo .\h:néndo '.unar.i.. .\fwrsltry prrd.ri1111 ,k/Jtr. Ú11"1 al. p. . Re. altam s nosotro .
' f. J. Cnromin.1s. J. Pascual. l h,rio11tJrio ,rílifll rlil11old;.:.1ro r,11tdl.111n e l11pti11iro. ,\fadr.i&lt;l. E paña, J,d .
(,redo 1'. 1980, 3'. rc:ímpres1cí11 1991.

l

�es de arrollar un peo ar probo, honrado lo cual es para el filó ofo, al
mi mo tiempo cumplir con u ''servicio social ,,s_
e considera que el tema del compromiso del filó, ofo en el
desenvolvimiento de un filo ofar existencial e amplio y abarcante. De
ahí qu iguiendo el de arrollo del mismo se pueda ir hilando I itinerario
de un filo ofar, que es, de uyo inuoso.
Haber s guido el desenvolvimiento del filo ofar existencial de
d lfo ifcnéndez amará en y desde u compromi o c mo per ona y
c mo fil' sofo nos ha posibilitado mo erar en u despliegue a un filosofar
que está guiado por una vívida inqui tud metafi ica y qu e proyecrn en
lo antropológico.
El filosofar exi tencial de d lfi
enéndez amará, hilado e
iluminado en su desenvolvimiento desd u c mpromiso como filó ofo
nos ha posibilitado mo trar la índ le abarcante del tema del compromiso
del filósofo n un filo ofar e.xi tenci.al.
E
d lfo
enéndez amará.una figura repr entativa de la
asunción y d en olvimicnc de la filo ofía exi tencial en 1éxic y n tal
entido lo hemo con iderad .
Jn i tim
n lo , iguienre. Adolfi feoéndez amará ha a umido
y ha desarrollado un filo ofar existencial -puede decirse- en un entido
amplio. Es decir el filosofar d
d lfi fenéndez amará
e:dslencial,
com actiL11d c mo pmsar. e puede decir que su filo ofar exi rencial
por la actil11d, n cuanto ha de eovu lto u filo ofar de, de una actitud
vívida encamada. imismo el filos far de dolfo Ienéndez amará es
xi t acial como pensar. .\ í con iderado, como p o.ar, a ume, en su
de arrollo, un ton Yivido, encamado y, en má ó en menos,
teóricamente fundad
Habiend llegado a e te punto, detengámonos a considerar al
llamad ' rupo filosófic Hiperión'.
Por qué no proponemos ofrecer en esbozo al 'Grupo filo ófico
Hiperi · n' . Corr pond preguntar e. Y no ocro r sp ndernos. P rqu
dicho grupo ha asumido ea México a la filosofía de la cx.i tencia, de
algún mod como iosuumento conceptual
Tema, •I del serwio J(Jdal del filósofo, en d que insisrimo ) que ra hemo. crarndo. Cf. ~!atilde
fsahel García Lo. adi. Pim(!/lo e Í1Jftgmaó11. -El jikm{&lt;,r l'Ofllo l'Ía-Bucno · Lr , Argentina, F.ds,
Almage.&lt;to 1994.113 pags. l. .B.N.95 -751-096-6. En e·pecial, Cap. XI. stmisrno: ''Elpemorro11
probidad''. En: Rcnsca d la. ociedad Argentina de Fil soffa. Córdoba, Argentina, 199
11. nº
9; pp.259-266. La h"losojia r;,;..¡,trnd11/ e,, la ,, l'l,mlina -S11.r lntrod11rtom-Bueno. Air s, Argentina, F.J.
Plu Ultra. 1999. 152 págs. l. .B.t . 950-21-1352-7.
5t&lt;

a.,

j

4

En dicho grupo 'Hip rión' algw10 ele u miembro e han
acercado, &lt;l alguna manera, a la filo ofía de la ex.i tencia a fin d laborar
una filo ofía del mexicano.
L han integrado jóvenes e. tudios
de la filosofia. Ha ido
fundado y organizado por Leopoldo Zea. hacia fine d la década del 40
(má · precisamente en 19-1- ).
no d lo integrante del grupo "Hiperión 5., Emilio ranga. ha
eñalad guc a1 abordar el e rodio del existencialismo le ha guiado 'un
afán má, bien o un proyecto: l proyecto de utilizar en un fururo que
qui iéramo que fuera inmcdiaro... us repertorio conceptual para dar
una de. cripción del hombr mexicano.,,
Con idera e te autor que lo que decid d valor del
existenciali -mo es u capa idad de dar base a una descripción istemática
de la exi encia humana, pero no d la existencia n ab tracto, ino, de
una xistencia humana , ituada, en ituación de una cxi tencia humana
encuadrada o w1 'habitar geográfico d terminado, n un medio ocial y
cultural también determinado y con un legado hist 'ric preci oGl'.
E te integrante d I grupo "Hiperióo'' Emilio ranga, a travé de
u expre ión mue era gu lo miembro del dicho grupo -algun de lo
cual s, como es u ca o, han encontrado n la. filosofía de la existencia
un medio
in ·trumento c nceprual- han utilizado es in trumemo
conceptual - la filo ofía de la existencia- con adecuación a u propósito
de e claree r e como pen" adore , como filó ofo existentes inserto en
una d rerminada comunidad c ·pacio-remp ralmeote ituada.
Hao llegado a la filo ofia de la xi tencia, n sotr preferimos
' filos fía xistencial en busca del in crumento e nccprual que
nece iraban.
na con ideración aparte cab hacer respecto del propó 1to del
grupo "Hípcrión' de elaborar una filo ofía del mexicano. Y una
' ntología del mexicano'.
En este tema estimamo reb'anre deten rno:. i e ne dem s
que la oncol gía -e tudio d I er en cuanto er- es omología sin más. 1 la
1

' ,rupn filosófico ljUl." ba trJtado de elaborar una filosofia Je! mexicano. hnm: . w; integrante~
figuran. a&lt;lemás &lt;l Le polcf., L&lt;':l. su propulsor, Emilio llranga. Joayuín :-.Iacgre.gor, RicarJo
C;uerm, Jorge Pomll~. y l .ws \ illorn, enir otros. \lgunrn; &lt;le los aule. dan a conocer a la~
úlosofias &lt;le la ~ ·ccnaa, en su \·emón fr,mcesa.
w hnulio Lrang,. (. acido cl 25 Je ag ro &lt;le 1921 } fallecido el 1! de octubre Je 198 ). U.
''/::.1/Jtl)'Q de 1111,1 011/0/~1?,111 tlel n1r:;..1em11J ''. En " _u;¡Jcrno~ \menea no ·" :-.léxico. nº 2. l 949, a.\1TI, pp.
l3&lt;i 1-IB. En speci, 1p..:rn1.

I 5

�filo ofía ver a sobre lo univcr al, 1propon r e lab rar una filosofía del
mexicano es una ' provincialización de la filos fía" en la expresión de
gu. tín Ba ave F mánd z del Valle61 •
la luz del pen ar d ste
prolífico filósofo mexicano, cuya obra ha ido y continúa i ndo
ugerente para no otro gueremo esclar cer la t mática que no ocupa.
J.o, miembros del grupo ' Hiperión", algunos de lo cuales han
ncontrado en la filosofía de la existencia una ba e conceptual adecuada,
han incurrido en una v1 10n regionalista extrema en una
provincial.ización de la filo ofía", al proponer e una "oncología del
.

elaborar una erdad univer al en una circun tancia concretamente
mexicana obre otros hombre igualmente mexicano " 63 •
gu tín Ba av Femández del Valle ha in i tido en el
dar cimiento de u pen ar acerca de la temática de la mexicanidad o i
qu remo , u filo offa de la mexicanidad.
elecci namos un texto qu
con ideramos altam"nte
ignifi.cativo:
1 m_. ·cano - [hombre y cultural in ub tancializarlo - no c. má. c¡ue una
ver t n _
de lo humano. Y esa ver. ión peculiar de lo humano sólo puedo
&lt;l ·cubrirla por lo. camin de la filo ofia de la cu1tura64 ".

,,

mexicano .
Agustín Basave Fernández del Valle quien asume una actitud
dialogal -según lo hemos s ñalado en otro lugar-62 entre la vi iones
uuiver alista regionalista extrema ha de envuelt la temática de la
mexicanidad o i gueremos los fundamento de la mexicanidad es d cir
su filosofía de la mexicanidad; -hombre }' cultura- desde la iluminación
d lo que 1hombre como per ona hac : la cultura.
De de u pensar metafísico "antropo ófi.co -centrad
n el
hombre como per ona- gustío Ba ~lYe Fcmández del Valle ha
iluminado e ilumina el árobit de la cultura. o efecto, de de u p n ar
filosófico -desenvu Lto significativamente en su eta metafí ica- a trav ' s
de u obra, y como una d las proyeccione d u filo fía, gu tín
Ba av Fernández del Valle de envuelve la búsqueda de lo fundamento
de la rocxicanidad, o si queremos, su filo o.fía de la m xicanidad.
La temática de la mexicanida~ lo hemo dich e ins1 tuno en
ello aparece en gustín Ba ave Fernánd z del alle d arrollada como
un stilo colectivo de vida, como "una ver ión de lo human " como un
modo de ser en lo universal". D de esta visión de pliega u filosofía de
lo mexicano - hornbr y cultura- o i 9ueremo ·, su filo ofía de la
mexicanidad.
Para gustín Basave ernández del Valle es po ible fi tjar 'una
filos fía con tilo nacional" en u ca o, una filo ofía univcrsalm nte
álida, construida por nacionale con el inconfundible sello o e rilo
mexican ". Y Lo , en cuanto guscin Basa e
rnán&lt;l z del \'alle
considera guc 'un filó ofo mexicano (eo su caso) c ncreto pu de

ab c l gir, entonces de de lo . eñalado hasta aquí. que en
gustín Basave u filo ofía d lo mexicau
su filosofía de la
m xicanidad co11/lem una filo o fía de la cultura.
.
.,_ \gu ún Ba ave Fernández del · allc n s ofr c -·egúo ya hemo
dicho- como una de las proyeccionc d u filo ofía u filo ofia de la
mexicanidad la cual -insi ·timo en ello- coolle a una filo ofía de la
cultura; e decir, el iluminar, l clarecer lo fundamento de la cultura
to e , la tarea del hombre coro pcrs na, lar -creación de valore .
Con ideramo importante re altar qu algunos de lo miembr
del grupo "Hip rión" -como ya lo hemos indicado- e han acercad d
alguna manera, a la fil sofía de la existencia, a fin de hacer una fil ofía
del mexicano la cual en rigor habría de haber e limitado a r una
caracterología cultural del mexicano65 •
Por gu, hemo pr sentad en e bozo, al grupo filo ófico
Hiperión ' cab preguntar e. Y no re pandemos. P rque dicho grupo
"Hip rión ' ha_a umido en féxico la filosofía d la xi tencia, d algún
modo corno m trumenco conceptual. Ha reconocido en e a linea del
pensar filo ·ófico europeo una ha e c nccptual adecuada, un instrument

Agustín Basa,e FemánJe7 del YaUe. 1 ncaao11 _y estilo de Afo.7ro. -Fmulanm1/o.r de In \fr:,.,ica11idad-.
léxico, D .F. 12 • 1989. Ecb. Limusa. 1051 pági,. l. '.B. '. 968-18-31 12-8. Cf. pp. 36-37.
62
f. nú comcotario a 1'orarión y ali/o de ,\ lb.iro.-F1111d11111e,1los de ltt ,\ltxic,inidad-. data. rit. ,n:
Sapim/itJ. Depanamenro de Filosofía. Facultad de f il ofia y Letra . L ru,ers1dad Católica
Argenri.aa. n.178 (ocHuc.,1990) p.314.

Ci. F,USán Basave Fcnándcz del \'allc. l ()(JJ(ÍfÍnJ rstillJ de Mixim. F,111d11n1mlos de lo 1\ fo.iw1idt1d-.
dota rit. p 39. demás, Marilde Isabel 711.rcía Losada. ·LJ Filosojia to111O Propedi11tir,1 de So/1!dfÍÚ11''.
1lumaniL'ls. nuario del Ceotro ele Estudio. Humanís ticos. ru\'er tdad Autónoma de I uevo
León. Momer_rev., uevo León ~léxt o. Tomo 25 (1998) pp. 611 -6 1 . ora a "Tratado dt Pilosojl,1.
-Amor ,1 la F1/osof,t1 como Proptdi11tim de n'1'tldó11" . de Agu tín 13asm-c Fcrnándci d I Valle).
¡,.¡ /\gustío Basa,e Í'em ández del Valle. l 'ocodó11 , uti/o de Mi:dm. -....-. data. :ir. pp. 111 in fioe. El
ubrayaclo es del autor.. Resalmmos en negrir.i n sotro..
6' Cf. gu tín Basa ve Fernáadez del \ allc. Trotadn dt Fiw,ofia- , 11110, ,, h, Filoso/Ta tofl/O Propedi11lic,1
dr nh•ndó11. Méxirn, D~F. 1996, Eds. Limu a. l . .B.1 96 - 18-4471-8.294 págs.• f. pp 28 1-2 2 y
ss.. •n 1al cnudo, scnala gu IÍn Basayc Pemández del \'allc que ha ido 'amucl Ramo el
iniciad r de ~a _corriente ~~ caracterología cu.ltura.l d I mextcano con u obra: f./ perji/ Jd hofllbrr f
la ml111r,1t11 Mt:-:1((). ( .oleca n Austral, B . A.. 135 págs. '. Ed. 1951 ).

186

l 87

61

63

�para e ciar ccr al exi r nce en cuanr tal , rambién en cuanto ir crt n
. .J- r n t , p1cam
.
una J t rmina a e mum.dad 1ruau;i
'O t '"'.
n la pre nt indagaci ' n hem
s guiJo la a, un i 'n Y
de en olvimiento de la filo fía xi nciaJ en [ ·xico a traYé. del
d arr llo del fil
far d do. figura r pr' cntaciva : \nr ni
)'

A&lt;lolfo Ienénd z amará.
,\ imism , hem · hozad al llamad ·• ,m¡ o Hip rión".
haber delinead al grupo filo · fic "Hiperi · n' ha re. P_ ndid a l &gt;
iguiente: el grupo ' Hip ri · n ha a. umido en 1'xico a la tilo _o fía _Je la
ex.ist n ia, d • algún m d , e mo in:trumenc e nccptua.l. En ·te l ,
dich grup ha re on ciclo n e a lín a del p n ar fil ófic ur p o s
&lt;l cir en la fil fía exL r ncial- una ba conc prual adecuada un
in ·rrumcnto acorde para e lar cr al xi tente en uant tal y también
en cuanto in. n
en una det nninada e muní&lt;la&lt;l
. pac1 tcmp ralm ·nte ·icuada.
Bfülioarafia
J

1- .294.

------------- r 'ocarió11

dt México. -h111da111e11tos de la \lexic,midad-Ed.
I..1mu a, f\féxic . D.I· 198 l. .B. . 6 -1 -311 _- .
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Porrúa 1922. \ faJ . Libruia Pc&lt;lrc Robml1 .193 .

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- ---------- - -;. I 1 J;xistmcia ro1110 T:.m110111ífl ro1110 Drs111/c1is , ro1110 mtlarl. 1'.
:\lé.·ico D.•. r~d.-.• 1·. 1 o \lo&lt;lcrnu 1919; 2•. \.fex.rcu. ~J. &lt;le la
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h&lt;lu a Hin Pubhca. 19-H 203 pag..
- -- --- ---bmr 0111plt.1,u. T. ll. ru,·cNidaJ , cional t\uconoma de
\[cxi o, Dirc cton Gen ·rnl dc Publicaciont: . ~Pxico, 19

Di·:, 1 l•. Pro. Ilis/r,nJ dd P 11st1111iento Pilosójiro A1)!,111tino. In nruro de 1%rofia.
Filo-ofia r l. ·tra . nh-t:rsidad 'a 1onal de urn. \fen&lt;loza
.
'
\rgcn □ na. 1r .

Fa ultad d

\Jixiro •\Jodemo ·, 191 ; _•. b.l . J la e retaría de •.ducaci ·m

\RCÍ \ L&lt; &gt; Al \, \lanl&lt;lc l:abd "F.I pwsar m11 pmbidt1d". Fn; Re, 1 1 &lt;l · la
o ll'daJ \rgt·11ana &lt;l • h.losoti . a. \ '11 J. n" 9 Cúrd &gt;l a, \rgcnrina, 199 .

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anahia •n csr:i 1ncfag.1nón ,1 SU$ 1nce.gra111 . , ·n pJm ul.1r

1 8

1w

I hpcnon en uanr cal.

o

-· "el Pm.r,1r Í'ramdo dr \lm111el ·1J11 ...,J/o Cútas''. 'a¡uwJi,i'.
Dep,rramcnro dt' Pilo:-nfia. l ••• A. Bu ·ne: \ir·:, .\rgenúna. l~n , fas d •
publicacroo
l

19

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E rudi s Huma~ rico . niversidad 1\utónoma d · 1ueYO
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19 9.

hí1'0 s. u . J\rg nnna
· y G uatemal . léxico

· Dos ensayos sobrr Heide

- - - - - - - - ; El pHeslo del Hon,brr efl el iglo .'OJ desd. Antbica. c,ciccl, d
rgentioa de FiJo·ofia e lnsriruto Argentim
1e.t1Tu'lno &lt;le ilo ofia y
Humanidad s. ,olección Per:pccti,·a ·. T.Vll. ór&lt;loba. rgc.otina añl 2 l.

l. ~.B.

-92
n v1as de publicación; "ll1q11iel11d .\ le/a¡isiro en Filósofos

Hisp01111a1TJerica11os '.
- - - -; ''El mn,pro111i.ro del_filós~fo m 1111 filosefar existe11dal" En ·das de
publicación ' n: 'Hu111a11i1as".
uario dd enrr de E. rudio · Humanísricn..
Univer idad ut · noma Je uevo ón. uevo León. 1 nrerrey, 1' x:ico.

------- - -----; "F.I Pensar Bxistendal de A11to11io aso':
''kto11io aso (Jextos sig11[firalivos)''.

n vfas de publicaci , n.

- - - -; ''1.11q11ietud 111etajísica e11_filósefos hispn110111nericanos': ➔ n: ""' Ipue.rlo del
hot11bre en el nglo )(XI desde A11Jérica.. Colección Perspectiva.. . VII. pp. 277-2 2.
➔ ds. ociedad Argentina de Filo fía e In rituto Ar orino ermano de
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10 ·, ' amud ·•../ pnftl del ho111lmJ lll mllura m .\Jéxiro. olccción
s. 3ª. d. 1951.

ustral, B ..

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Emilio "Ensayo de

1mc1

Olltología del n1exica110 ".

Americano.'' t\I' xi o. nº 2 1949, a.VIII '

J. C

R n 1
. J. Pa cual. Dirrionario
rítiro F,ti111ológjco r1ste/la110 e Hispánico.
fadnJ, E paña, d.. )redo: 1•. 1980, 3'. reimpresión 1991.
ds. Don Bu co. Buen . Aire:,

~

RÁ, Jolfo, "De la A11tropolog1a i11di1idflalisla de hoy y 1111a
lltfeva so/11dó11 roluti11isla" (Incluida en .u )pús ul &gt; ,sq11e111a (l 1111 ldemio. Anrigua
190

féxico,

L1brena Robredo de José Por.rúa e hijo . léxico. D. •.

-------------· Filosofa e Tntcgració11. -r'.I Filosef,;r co1110 1,,ín. fak
Almagc. to, Bueno. · e·
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É D .. Z

Ed. Letra de

------------; \d lfo, ~sq11e111a de 1111 lde"'1rio. Antigua Librcria Robrcd
Jo é Porrú, e lúj .. ~uc.
orina y Guatemala. 1 léxico 1 D.F. 1951.

---------; "La Fi/osojít1 en íll lntegrarió,, a la Po .ría·•. "Epi111elia" -Rcvi ta &lt;le
_..,stuclio. sobre la T ra&lt;lición. Buenos · e~, Arg ·orina.
ni rsidad J. l◄•
Kenned.. Departament &lt;le Filo ·ofia. 14 (199 ).

MA 111 Luis. Diccionario de lo Le11gJ1a Latina.
Argentina, 1966.

er.

191

1

n " uaclemo .

�LA CONCEPCIÓN DEL SER HUMANO QUE
SUBSISTE EN EL DISCURSO ESENCIALISTAESPIRITUALISTA DE EMMANUEL LEVINAS
lng. alvador ilYeyra Flores
fae tría en srodio, Humaní ticos
Institut T ·enológico Je
studios uperiores de 1onterre_

Emmanuel L ,'IDa. nació en Kauna , Lituania en 1906 de padre: judío .
Duraot la Primera uerra fundial cuando I jército alemán tomó la
ciudad, la familia emigró a crania. Levina, vivió en Ru ia vario al10 y
en 1923 se in taló en Francia, obteniend evenn1almente 1'l nacionalidad
francesa. 'n 192 y 1928 a i tió a la conferencias d Hu s rl y de
Heidegger o Frciburp.
La filo ·o fía de Levina · está dir ctamentc relacionada con ·u
trágica exp ciencias durante la egunda ucrra undial ya que la
familia el u mayor murió en el hol cau t , y él mi mo fue pri iooero
d guerra en \ lerrumia. e ina. murió en 1995.
Levina fu influenciado profundamente por la filo ofía de
Heidegg r y u n cionc de
r ahí" (Da-Sein) " er en el mundo" (I11Der-lf7elt-Sei11) y " er en el mundo" (Sein-211111-Tode). La bra E/ Timtpo y
el Otro 1 r úne cuatro confcr ·ncia pronunciadas p r Emmanuel Levina
en 1946-1947. Apareció publicada inicialmente n 1948 com pane d

1 Lcruias Emmanud,

U

11,111/)0 1· ti Otro. E&lt;l1c1 ncs PaidQs l bérica. S.,\ ., BarcdonaJ 99.l

19

�una obra colectiva. En la concepción antr p lógica qu Levinas xpone
en sta obra el hombre aparece como w1 ser c mplejo rico en
característica propia , de una naturaleza tanto espiritual como material.
uchas de la tesi que propone Levinas onde contenido ampli y e
refieren a hechos y ocasione importante · de la exi tencia hwnana. e
mencionan a continuación la tesi má importante de evrnas, con
relaci ' n al ·er humano y u característica .
La noción de riempo y su significado para comprender al cr
humano, es el tema preponderant ntre otro que trata Levina n e ta
obra. E ·ta noción refl. ja la infl.u ncia d Heidegger y su obra: Ser y
Tiempo.
rema de la muerte y u mi terio le a igna Levinas también un
lugar importante.
n concepto d gran ignificado, que Levina reconoce en el
hombre, es el d er una per ona, con toda las grandes implicacione
contenida en e t concepto. Levinas se refiere al hombre como er
finito al hacer. una pregunta bre el tiempo. ·• ta e una noción
acorde con la realidad l jos de una ap l gía del súper-hombre, per que
no lo reduce a algo similar a lo animale , como hacen otra
.
.
concepciones reciente .
te filó ofo percibe al h mbre c mo un er acial, que actúa
ante con el 'otro" al que LeYinas llama e plícitamente L"prójimo' . La
relación con lo otro , ocupa un lugar imp rtant n la concepción de
L vina : 'la relación con los demás, el cara a cara con l
tro. , el
encuentro con un rostro en el que el otro se da }' al mismo ti mp e
oculta. Lo otro a umido' son lo demá ... estarna rodeados de re y
de co a con la que mantenemos relacione . fcdiaot la vista, el tacto,
m &lt;liante la empatía o el trabajo en común, e tamo con tro ".
Levina expre a e to afirmando qu I hombre e tá clocado de
una ociedad, la qu
manifie ta n diver a figura como el eroti mo.
la paternidad y la re ponsabilidad respecto de lo demá . Es a í coro el
hombre d
vinas es un ser que ama, con ce el amor a tra ' del
erotismo, que ngendra al hijo, por la paternidad, que r conoce que
tiene una re pon abilidad con el o ro h mbre que encu otra a u
alrededor. 1 hombre de Levina
consciente d la diferencia qu hay
entre el "otro" repre entado por el débil, 1 p bre, la viu&lt;la y 1
huérfano"· en comparación con el uj to al x:pre ar: 'mientra que yo
soy el rico y el poderoso hace m ación d la acción virtu sa y d la
difer ncia e encial entre la caridad y la jusricia.
194

Dentro de u concepción antrop lógica, para Levinas hay un r
qu es nombrad como "lo Ab olutamente tro lo Tra cendcnte lo
Jnfinito"; calificativo mediame lo cual . ce autor hace r ferencia a
Dio . Lc,mas también s r fiere a Dio como ese Dio intelectual" v
r conoc qu el hombre tiene una relación con este ~ r.
·
tros temas importante que definen al hombre de acuerdo con
sta concepción son la ubjetividad
mundo, la oledad, la eternidad la
mat rialidad del hombre, l trabajo el dolor l ufrimienro el uicidio la
. xua~dad humana, la voluptuo idad la caricia, el goce, l¿ feme nin o la
infanaa la sahración, la expcri ncia social l porvenir lo alimento. , la
razón, la luz y el conocimiento.
on re pecto a la carencia qu e le perciben al er humano en
e ta ~onc pcíón al hombre de Levina l hace falta darse cuenta de que
no ,1Y en oledad, aunque diga: ' oy en . ol dad. Por ello el r n mi, el
h cho de que yo xi ra mi cxi rir; constitu e l elemento ab olutamente
intran iá o, alg ·in intcncionalidad in r~laci ' □". É ta
una manera
exagerada d exprc ar l hecho de gue cada er humano ti ne una
int~~ridad incomuni~able la cual no impid que pueda tener y tenga
relac1on con ·u eme1antes y con el mundo qu l rodea. 1 hombre de
L vi.nas le hace falta liberar e de alguna ataduras que le impone d
filósofo com e a tendencia a la oledad, que tiene u ba es, rná en
una literatura nihilista que en una mi. ión moral de ub istir con la ideas.
Al hombre de Levina le hace falta liberar d e e encerramiento
ob e ·i o en la relación con el otro' en el ámbito ocial, que ciertament
1mportante pero n al grado qu le confiere Levina : hav otra
relacion
imponantc para el er humano y debe hab~r una
j rarguización ntre lla . Al hombre de Levina 1 hace falta ten r en su
mente un marco de rcfer ncia más amplio comp ·ensivo e tructurado
de los valores fundamentales: la verdad el bien y la bell za; un marco
qu cont nga t i filosófica obre aspectos imp rcantes del í mismo
como hornbr de su ituación en el mund , y de u ida en sociedad·
aspecto como su puesto dentro del rden de la naturaleza, su
s njbilidad • t roa e interna u d seos e impulso , 1 pensamiento y el
1 □guaje, la xperiencia de la voluntad, la unidad ustancial de la per ona
etc. ~o poca palabra , un marco de r fcrencia que contempl tod el
hombr
onsrituido d un modo orgánico y con una arquitectura
unitaria.

195

�Entre las aportaciones al conoC1IIUento humano que se
encuentran n la concepción de evinas, e examinarán con má d talle
dos de la má importantes m ncionadas en la citada bra: la noción de
hipóstasir y la noción de hay, qu e tán estrechamente r lacionada .

La noción de hipóstasis

É ta e una noción d tipo ntológico de gran profundidad, cuya
comprensión
vuel e esp cialmente laboriosa entre las demás t i ~e
Levina en parte por el e tilo literario que emplea el autor, un e tilo
m tafórico y abundante en paradoja . Por principio el uso d la palabra
"hipóstasis" para ignificar lo que pr pon Levinas . bastant
cue ·rionabl , dado que e ·ta palabra tiene un senrido preciso no ·ól n
la 6Jo ofía, como la er ión griega de la palabra ' ub. tancia' , ino
también en r ología.
on la noción de hipóstasis Levina paree hacer un intento
heroico para de ·lindar l limit entre el exi ·tente y u exi rir para
examinar la relación entre ambo , y para explorar la po ibil.idad d una
di ·ociación o eparación entre ello . En este int nt Lcvina incurre en
alguna contradicciones con igo mismo, como e explica en seguida.
Habiendo afirmado anterionn ore que la oledad aparece como
la unidad indisoluble entre el existente y su acción de exi tir, ahora
expresa que: concebir una iruación en la que la soledad fu ra uperablc
significaría experimentar el principio mi mo del vinculo que liga al
exi tente a u existir. ignificarla acercar e al acontecimient ontológico
n 1 que el exi cent contra la existencia". En e t pum , L vi.na
formula la noción de hipóstasi.r. "Llamaré 'Hipóstasis' al acont cimiento
merced al cual exi tent e liga su exi tir' . Lo que igu on dos
pregunta que
hace Levina ·: ¿Es indi.oluble est vínculo entre el que
existe
u exi tir? ¿E po ibl r montar e a la hipóstasis? oo , 1
plantear e esta pr gw1ta Levinas ha mpezado a devaluar u
afirmación obre 'la ·oledad . P ro no
detien ahí: lo que igue es u
intento de cliso! er lo qu tan dogmáricamente llamo indisoluble.
Recurriendo a Heidegger, cita do términ s empl ados por u ma rro: el
términ femeinigkell, que ·pr sa pr cisamentc el h ch d que el exi tir
iempre e· poseído p r alguien agregand el com ntari d H idegger
encontraría absurd admitir un existir sin xistent y el t nnino
GnJJorjenheil, que suele traducir e por de amparo o abandono· Levinas
196

agrega que, de ese modo, e subraya una con ecuencia d &lt;licho cennino,
siend nccc ario traducirlo p r "d-hcc/Jr,-de-ser-tttrqjado-d la exi tencia. Y a
partir ele esa con ecuencia que e "subraya", y de · ra última a:aducci 'n,
L vinas comienza a deducir afirmacione · orpr ndente · injustificadas:
"Es como -i el exisrente no apa.recie e roa que una existencia que le
pr_cede, como i la xistencia fue e indcpendient del exi ·tente, y el
ext tente qu • halla arrojado no pudi se jamás con errir:·e eo dueño d
la cxi ·tencia. Jusram me por e o ha abandono o d samparo. E, a í
c mo toro~ cue~po la idea de un exi tir que ti ' ne lugar al margen d ~
no otro , 1n ·u1eto, un ex.i tir ·in exi ·tente". La unidad que afirmó
l e,wa, que era indisoluble. ha quedado disuelta.

La noción de hay
L ·vi.na . e pregunta: '¿Cómo aproximarno: a e t cxist:Ir sin
xistente?"· y en apoyo a esta te. is propone lo sigui nt para realizar e ta
aproximaci ' n: "lrnaginemo · el retomo a la nada d toda la co a , ere
y persona . ~ os encontraremo entonces con pura nada? Tra e ta
destrucción imaginaria de todas la co a no queda ninguna cosa, ino
s lo el hecho d que bay. La au encia de todas la. co as e convierte en
una suerte d pre encia: como el lugar en el que todo e ha hundido
como una atmó fera den a, plenitud del vacío murmullo del ,ilencio.
Tra esta de trncción de lasco as y los sere , queda el 'campo de fuerza
del existir impcr onal. Algo que no es sujcco ni sustantivo. El hecho de
exi, tir qu
impon cuand ya no hay nada. E un hecho anónimo: no
hay nadie ni nada que albergue en si esa existencia. E imper nal como
.iluev o 'hace calor'. n xi tir que re iste ea cual ea la negación que
tntent desecharlo. Trremi ibl existir puro . Y para mayor énfa i ,
LcYirias repite casi exactamente l que acaba de expr sar: "El exi tir al
L¡ue intencamo aproximara s e la acción mi ·ma del cr, que no pued
xpr sar. e mediante ningún u. tantiYo, que e. vcrb . E te exi tir no e
su cepúble de una afirmación pura y imple, pue. to que iempre ·
afirma un ente. Pero
impone porque r, ulta imposible negarlo. Tra
toda negación, r aparee · e ta aanó fcra de ser, este ser como camp de
fu rza,' c mo err no de toda afirmación y de toda negación. o e ta
nunca a&lt;lh rido a un objeto qu es, y por cUo l denominamo
anónimo" .

197

�Levina .intenta apr ximar e a e ta misma situación por otro
camino prop ni ndo para se el cas d I in mnio ~º. co~c p~o muy
tri ial como para apoyar
n l para demostrar el e~-ur stn • 1 b ~~ •
m ap , o a e ta propue ra qu ha hech . : m naona qu t~m_b1 n
podem encontrar n H idegg re ta c ~ver1on d la nada en xi
L ina continúa con su afirmactoo s orpr ndcnte a pr po u
d la hipóstasis del hqy. ' El · tir in ex.i tent~ que llamo htry, e el lugar
e va a producir la hipóstasis .
v1dem m~nte no p dem
0 el qu
e •plicar por que
pr duce' . L vi.na no llega muy le¡ con su noci ' n

ti:·.

d hipóstasis.
con es o argum mas y afumacione , Levina con,idcra que ha
qu dado demo trada . u cesi d l ·· rir sin cxisccnt. cuan el , bien
peo ad est s argumento n pa ao _de er un _gran e¡erac10 r tone ,
poco e n inc n t y qu n llega a ju ~ficar la te 1 • . I Á&gt; _q~e e d du~e de
toda e ta afinnacioo qu hace L vma e qu el . tu: e antenor al
existent , e alg "qu le preced y ·t úlrimo . urge d I prim ro en l
acontecimiento d la bipóstasi.r.
Lexistir a u Yez apar ntem nt ur~
de la nada: ' 1 hecho de exi tir que e impone cuando ya no ha ' nada ;
tras la destrucción imaginaria de toda las c as, er · y P r na_. in
duda • t e un modo in ólit que tien el ex.i tente d aparee r.
En c mparación con la tesi d Levina acerca del hc!J com ' l
llama a] xistir sin ex.i t nte t , is bastant e ca a de cont nid , . e puc
menci nar la t sis del •hrry' del Dr. Agu tín Ba a e • mánd z del Vallé
te is amplísima y llena d cont nido , que afirma que 1 campo.d~~ b,.!J''
abarca no tan ólo la co a real, ino también el m real, la p 1bilidad la
nom1atividad y el ente fic tici . o su doctrinad la 'Habenda" L''ha ',
para el Dr. Ba a,e
un conjunto indi crimin do de tod lo nt ,
todas las normatividade de t da la p ibilidad ; la forma g n ral de
preseotru: el nre la posibilidad y la n rma la estructura d ofrecimient
primordial.
'oo r ·lación a Lo r ducci nism
que ·e cncu ntran n La
concepción de Levinas, el má importante o l que in urre s la n c1 □
de ' el otro" la gran preponderancia qu le da a ta te is, o d trim nt
de ou-as t i tanto o más impor ante , en la articulación de una
concep ióo balanceada y orgánica del r human .

~ Basave h :roi ndC't d I V:ill , ,\gu rin. "Tr11tado dr jilosojid' C.1pitulo \ . Ednonlll I.JJTiu a, .,\ .

~[éxico. D.F.

19

La influencia &lt;l Heidegg r, n la ceo.tía antropológica &lt;le Levina ,
ev:id nte; ' e te últim la r con e d un modo bastanc e.&gt;..-plícito.
on algunas de -u e is, L vinas parece querer c locarse un pa o
d lant el u maes o al pum de qu e ha dicho que Levina - e un
autor qu da el iguiente pa a la noción de • Do-sein .
l a ma ria de l r duccionism · que s ob ervan en el texto d
Levinru e pr &lt;lucen p un u o xce ivo de gir metafóric . al d finir
concepto . ucho d esto. giro
o forzado y d cabellado .
citaran alguno ej mplos de reduccioni mo
implifi.cacione,
xagerada que apar c n n ca bra d Len.na :
" ...Lo ctmdenda es el potkr dumlÍr."
•• .E sld 111011ert1 de estar (JCl,Pado consigo IJliSDJO, es la 1110/cnalidad
del s1!}eto".
' ...El n111ndo es 1111 COl!Jimlo de ali1J1tt1lol .
' ... Los alí111c11to.r son lo que caraderiza nuestra cxistenda c11 el
1J11111du".
' ... I~ l11z es &lt;lql(e//o n,en:ed a lo mal hlfJ algo q11e es distintu de 111i,
prro como si de ,mte11Jano salirse de 1111".
' ... Morir es com1erlirse e11 la con1J1oció11 ilt/áfliíl tic/ solloZfJ '.
... El hecho de q11e es i111posi/Jle n1oril'.
"... I pon1e11ir es lo otro. 1A re/adán con el pon,eflir es la relacio11
11/ÍSDIO COII otro .
" ..1..a rida cutidia11a es 11110 pn:octrpación por la sakación. ,s
11111cho 111ris q11e eso, y para lllllrhos ho111brrs, es /Jll!J poco de eso'.

cgún puede apr ciar , Le\'ina convi rt la m táfora en
definicion . mo vu l lírico de una in iración p ' rica e ta fra e.
, tán muy bi n. orno cxpr ione &lt;l una fil ofía, dejan mucho qu
de ear. vi.na. le asigna papcle mu imp nance a algunas noci n
que clifícilm nt lo pu d n d empeñar y además Je crea relacione.
in st nibles con otr · concepto .
mo jempl está la noción c.l
ufrimienco: ' ... partiam . del ·ufrimienro com l ac ntecimi ot en l
que e cumple toda la ledad xi tente
d cir. toda la iot n idad d u
vinculo con igo mism , l definitivo de u identidad ...
La e ne pci , n mrop lógica de E. LeYi.na e pr nea como una
pr pu ·ta de tipo e pi.rituali ta amplia y variada en su coatenid ,
comparada e n tra
oncepcionc c ntemporán a~ muy c. tr clrn
como la de artr las de I s on&lt;luctisrn ; qu conticn r i humanista
r lacionadas e n alguno d l t mas perenn qu pre cupan a l ,
199

�hombre · como el rema del tiemp , l tema de la mu rte. Tambi ' n,
c ntiene otra t is bastante ab traer.as y poc conectada, e n la
pr ocupacione d la vida cotidiana, como la_ te is de la _soledad, la e~ is de
la /Jipóstasis, la re i del bt~y etc. __, n es ra . teslS s . apre°:1 que. Levinas ~
d dica a trabajar la aogo ta veta de la .auna filo ofica ma r cien e . ma
de moda, con la consecu ncia d gu e ta concepción
queda lcios de
abarcar al b mbre compl ro.
.
La tesi y nociones d Levina e tán n un bu n carrun para
in ralar de nuevo a la filo ofía en d up mo papel rector que le
c rre pond a e ca di ciplina ~n la existencia h_~ amt papel qu h~
perdido relevancia desde hace ttempo, por la parc1alidad y la ~ breza de
alguna d La concepciones filo óficas moderna y contemporan a .

ETICA E CIENCIA Y TÉCNICA
F NDAME TOS PARA UN MECANI MO DE
PROTECCIÓ A LOS OBJETORES ÉTICOS

uillermo M. Eguiazu. AJbeno ~forta PRO ABIE
lirrha F. Huisman Investigadora CIUR
Ro, ario - Rep.

gen una

Inttodu ción
.·i t n numero s caso en guc las per. ona n su lugar de trabajo . e
hall~ frem ~ i~acione que pueden unplicar o ·igruficar un ri sgo ya
. a directo o mc.lir cto, para las p 't ona expue ta acto · no écico qu
pued n p rjudi ar n tc.,da la ocic&lt;lad frent a los cual deben optar por
re L&lt;;tlr. e pa i,,an1cnt denunciar abíertament 1•
-f

Esto ·e da fundamencalm ~me en l

fici

cpe cien n que Yer

e n tecnologías de alro ri g ; pero tambi ' n, profundizand
n el
en que, en lo · ofi io. gm: tienen gue ver con la génc is d [
e nocimienro, creación y aplicaci '&gt;n de tecnología .
~n gen ral, est'l, persona. , cuand llegan a t.i ·1tuación limit
en que de cubren l riesgo ci _e ·n en la di yunciva d callar no;
P ro en la mayoría de lo. ca. o d ·ben callar por temor a rcpce alia 2.
: Bultmann ,\ . "G,u11.rm/qs, Gml1,1c/it" ¡..,:naur \ 'crlig l. n 1-426-~7225-6 pg. 2% 19%.
- Bultmann. A. " ltf/ tltr J/111/,mr/í.rtr 11' I( l.nlisr/4 lt 1SJt11.sd111/lrr 1111mdM g1 t1/flt'h 11'1:rdm so!IC11 "
"-naur.\ 'crhg '\49 PPi- 199'.

200

201

�Pese a la po ibilidad de represalias los acto no ético
constitu 1.:n un problema; 1 cual como frente a tro pr blernas
enfr m; a la per ona a ad ptar una actirud re pons~ble de tratar ~e
re l erlo; 0 irresponsable de quedar. e e tátic y oo atmar ~ resolved .
La actitud de r ponsabilidad ética ao ólo ~ aplica ~ _aguell
a pecto directam nte vinculad con el ser humano in cambien fr me
a probl mas que pueden significar rie g para el co .~.te~~. .
El afronrar con re ponsabili&lt;lad un acto no ea~ unplica ~- m
dij la posibilidad d repre alias· por ello, tuvo
o d_ creao?n la
Inicia · a d Protecci · n Ecica la cual es un movmu nro me mao n~I
qu ayuda a la persona~ concr tas en ·u compromiso ético in interfenr

':11~º

la vía legal

normal s:,.

I. Hi toria de la iniciati a de protección ética

La Iniciari a de Protección •rica fue r ada o Alemania por el
Dr. uenter Emd como proy et de la red I
. El Dr. • mde había
' ido in e ti.gador en una empre a que r alizaba cib rn~tica_ y en un
room nt su inventos fuer n utilizado para cabeza. uit ·üg nt d
misile _ El como pacifi ca,
a e e u ; per la eropr a re olvió
el conflicto jubil.ándol .
ucho otr caso pucd o ce citad : A
ikicin M. am.tnu
van Buit nen, I. Herb r y r\. fotta. Todos e t ca o cien n n común
per na que n u oficio n nnal dcscubr n situacione r ñida con Ja
ética que perjudican a la oci dad · e re Í~t n a f rmar p~e d ta ·
mismas por acción o por omisión, ya ea a apañarlru o a beneficiar
on
llas. •sto les reporta dificulcade d diver a índole ~dru:1entalro nt
económica al entrar en conflicto con el pod r y la autond.ad .
J a iniciativa &lt;le protección ' rica ti ne corno fin el ayudar &lt;le
cfü·etsa man ra a e ta per ona . crualmen te, ayuda a numer a
per onas de odo I mwid que han demo ·erad que u carea srá
profundaroen
relacionada con la ' cica. La continuadora. del Dr.

uentcr Emde

actual rcpr

manee d

Bultmann7•
II. La protección ética en ci ncia . tecnolo ía
La cien ia } tecnología se hallan actualmente en un pr ce. o de
aurocrírica y d sde una p tura dogmática en que la doctrina e mriana
po itiva, i bi o había su rituido a l dogmas r ligio o , habfa su cituid
a é. t s por dogma ' ci ntífico. o men e tri to y que obli an a una
adh ión ciega. e ·o tuvo a ~ el d gma d la in cuidad del obj t
t en l ' gico concreto, ba ado n una supue a infalibilidad del m ' t c.l
ci nrific empicado para g nerarlo. i apar cían colateralidad
ine perada nociva a l.a salud e las e n ideraba excepcion · a la regla.
La acumulaci ' n de ca
que c ntradccia.n est d grna 11 a a hacerlo
tambalear. r\crualmente e bu can alida má r ali ca. a la cue. tión cada
vez má candent de lo colateral inesperad en la écnica, que 11 va a
c nflicto evidente
ntr di. cinta · cuelas o m j r a í di tinto
programa. y paradigma ''. quí d b n tener cada v z má cabida lo guc
. e encarguan de e ' taS colateralidade , como objeto propio d
tudio, n
10
una búsqueda incondicional de sus cau a .
t\ ra bú qu da ha contribuid la e o aración de falibilidad del
conocimiento I grad científi.cament fundamentalment expre ado por
la cuc. ti?n ambi nta.1 J la cu . ti ' D ecn génica o t cnopatog ' nica.
Este e un ca o muy particular. en I que la persona: pu d o
ballar siruacione reñidas con la ética t:n todo el proce o que a de de la
génc i.
l con cimient , de arr llo de tecnología , prneba , difusión
ma ·iva &lt;le la mima . Exi ten con cimient
(tecnología ) que on
emplead au □ con la videncia d la e'ii tencia de acío en 1 s mism ,
acíos que pueden significar gu ea la técnica de arr liada a partir d 1
mi rno~ cxi tan d f cto que a corto o largo plazo in1pliquen un daño a
la salud para las per- nas dcfiniénd s n l cgundo ca como

7

Dcoc~-i, L Comentario m Oian·Q Li , orió11. C11ad por R ic.himan - Ro ·ario 2( N)2.
~ Hw:,mao Fuemc R. ;\-l. '·( o n1e11l1.1ril)J sobre kJJ b11 r.r tti;-,u ~ 1111t1 f011d11rt,1 tcoM.,girn111tnlr .rmlwiblr'' .
l

"R

mhicntal4: 11 -127, _001 .

, ·c1rn1cder, . . ~mdc ;,, Laufs, U., "ll"m11 du.r c1n .r.rt11 111•111 sa t-füh1sd1 /i,111dlm III drr
abht1mg,gc11 , Jrbtil-b 11 &amp;J..~l&gt;tr i11 Ko1iflil¡t1dlm". G. Emde \ 'erlag ['.\: PE. 1995.
1, Deis. ror D. "Btmftrth11dK t "crt111mr,rt1mg i11 t!tr l·o,wlJ111~·• Ln \ 'eml~. I BN
825R-31W ·

pg-s. 553 1. 1997.

l ESPE/Ed1ikschuctzinmam·c "Rm,dhmj' ,111 dit l 111ter.r!J1etzrr 1111d Sy,11p11tlri1,111te11 dtr filhikrd111rtz..
illitinli1\ ". ppg 1 4. 2lMlll.
L'lkalo 1. ''Die Mt!IH1dfl/op,1r drr 11iurn.rd1,¡fí/ithtn Fflrrd11111~S/)roJ!.rllllll!tr" I ' B. 3 528-08429 255 pgs
\ 1cwcg anJ : hn Vl"rl. g 1982.
~ Kuhn, T. . 1~, ,•r/mrhlf&lt;1 dr t,r Rrl'(Jfllrmru.r Ciwtíjit&lt;1s''. Bre \' arJOS. Funde de Cuwrn Ecooómit.1
ppg 'H9. l'J95.
111 Egw=. (,. M. } \lona,
. "fe.111,pt1/~~1110/ogl(1: l ,1,1 lo11tn1J11ai111 0 1Jripk1111r p,mJ 1m Fe11ó111um
Tra111dirriphi1,1r''. N ll mb1em.al Año 1 'º ..i . Número 4 . osm 200 1. pp 48-64. 2001.

203

�·, de onocuruento,
· ·
"t cnogenia'' 11 . E ta ap1icac1on
. re'cru·ca

m·

uficienre

e,'idcncia d ino uidad obedece al hech d pri rizar el ben ficio
económic re p et a la eguridad d la, i dad 12.
.
---inalment ya
otra n el asp et de n rmativa internaaonaL
cuando
constatan e lareralidade
vidente en determinada
r enología ; y e to no vita qu sean nviada a tra part del mundo
callando us colateralidad 13.
V mo , ent nce , gu la pe tecci 'n ética en ci ncia y recn lo ria
deb e.tar present o puede ser nece aria en r da la etapa. del
de arroll hasta la aplicación del c nacimiento; a aber:
1. gén -· del conocimiento
2. d arr 11 de t enologías

3. prncba piloto d esas tecnol ía
4. difu ión masiYa d e a e cnolo ·a.
S. detenci · n perrni o d u o o exportación al d tectars
colateralidades tardía .
-; t esquema indica en ~ rma

int · rica lo. cinco punto crítico·

en dond la prot cci 'n ética es nece aria ya qu en cada una de lla no
olo deb n realizar e esaicto. controles de calidad ino que además,
deben e ner. e en cuenta e tricto, controle éticos, a fin de qu no deba
Uegar al punto igtúent sin un e ntrol pr vio_ y, de cr p iblc, ~,ritar la
de un obj t tecnológic con p tenciales tecn patogerua . E n
alguno ca
e imposibl conoc más pese a la_ buena voluntad de 1
actore ; pero pequeñas falta" ética ll van al 061 t final que e nlleva
colateralidades inaceptable .

:R r.&lt;lit• ra l. Bi 950-67 3
Ol2-6 pgs 41 1994.
,
12 Eguiazu. ,. M. y lotr.i, \ . '7rn1o¡w1oy¡.·110/o¡,i~:. ·11J l111pliu111mJr rn _S,~/111/ ll11111i:1w J• ..l:.a,11on11ras.
Tmiogmio /U11bimk1L- '\utsidad de 111 Est11dw 'itS1m1(1Úro /J fin dt 17"1r l'mlídm f:.t0111&gt;mm11 • Realidad
Econórruai (Rensca di.' econ mía editada por el Lnsntu1&lt;1 Arg nnno para el I arroll
,conómico I DE). 1 ° Hl2. pp 94-114. 2001.
11 Eguiv.u, G.:'-,L "J.:./ Pri,,ripio 1/. I11/11m11Jnti11 1 011smlm11á1/o Prmo (PJCP) Je/ ( odJ~o tÍf (}//d//dn ,le la
/ • 10: ,urrru/,1d &lt;k 111111 t trida 11onfla 1111i1rr111/'. ., .R. ,\mbicmal 2:46:58. 19%.
11

\lotea A ''Teroogmolu¡µi 1 'trdod_r T=1r1J 1Jct1111deJ

204

m11t'f11mC1tJ1"

L,

III. La ética en el mundo científico académico: ¿e obvia, o debe
er e accament explicitada?
• s un lugar c mún qu l científico no d be mentir. El Premio
obel Dr. L I ir .i mpr rep tía a quien le preguntaba cuáJ . eran la
&lt;lotes principal . del invc úgador. Repetía hasta el can anci :
"Fundam ntalm me no m ntir". Ponía e ta, ·rrud ant • que fa vocación,
talento lab ri i ad, y n estaba errado. En la in t:igación ci ntífica
el fraud r el ngaño también pu d ne car pre. nre 14 •
Ahora bien e t ueoa mu ~ am bigu ya qu xi ten trunbi ' o
·ado e.le verda&lt;l _ m mira, y d be un preguntarse: ¿ n qué ituacione
un 1nv 'gador e conrr ta con la r ntación d m nrir? ,; 'uándo un
r sultado ha sid modificado en forma menriro. a para que no c ntradiga
al fi nómeno a la curva e perada? ¿ uánt
p c , cuánto mucb ?
¿ uándo . ha utilizad del poder que da pert o e r a una me a
c,·aluad ra para que un
u di ·cípul
ime ante del propio grnp
de trabaj obten an entaja ? ¿ uán o de ra influencia es p nnitida y
cuándo no pu c.l ·er pt:rm.i ·da? ¿ uánd
ha xcluido un traba jo
innO\·ador por sus falla
eocial ? y cuándo implement por envidia
cólera dd evaluador gu piensa: ~ Por qué no e me ocurri' a mí? ¿Cóm
d tcccar pr cozm ·ntc una falla emocional del e aluador en la e aluación?
¿ ué m cani m eficient pu de haber d ren ión r al y no
administrativa de dictám n n gatiYo ? ¿ óm distinguir cuando d
evaluador dice n porgue no implem me por e modidad o mied a 1
nue,·o y no p r ue
ncia.lmence l pr .entado ea d baja calidad?
¿ u, mecanismo diciente xi ten para come lar la calidad del acto
e aluariv ?'' ·Quién valúa a qui n y baj que pau obj rixas?
En gen ral e ta preguntas se up rúa qu se haUaban implícita
n t d a ro valuativ , y rara vcr ran explicitada .
E. fácil
tecmr o t da e tas actitud el perfil ec n · mic .
\lguna, propen n a di criminar a in stigad r gu pudieran mole tar
a íntere e e cable id · Lra , a b neficiar a algun y discriminar a otr
en la obrcnción de inccn \ , . ·ub idio. de inve. rigación, te.
1

1 ,óm ·z l lcrrera. C.. "l :l¡ra11d1 )' rl o¡gmio r11 k, imv;.I/{~11dó11 amli/ir,i''. Edimn 1
CI -- , (1). 1984.

205

�IV. El trabajo del Parlamento ueco
Paradojicamentc en uno de los país d nd se realiza la mcn r
cantidad y calidad de falla ética n ctenaa técnica urgió la inquietud
d evaluar y i temarizar las faltas más comun . Criticando d
de emp ño ético de 1 científic , realizando c mplejas di 'cu ·iou s. n
una comi ión ge. tada por d patlament u c . A ~ de ·de 1 e n c1do
fraude d Piltdown hasta los plagios rná inocentes en las pre encacion s
de tesi o te ina han id e alua&lt;los con detenimient 15

a&lt;lmini trativo, sí olament
n la p rfección formal de 1 pa. o
interm dio.
Por . t , uo
mbud man uni er itari pu d int rpr tar la
equidad de un dictamen más allá de su perfección formal.

VI. RIPCE

u objeti o en nuestro medio

RIPC ' e la organización filial de
• P • en nue tro paí
ti ne como objeto el ayudar a · bjet r
o disidenr
ético .
principalmente en ciencia y écnica. n obj tor ético n c1enaa técnica
pu _d in~ rp~ , tar e
r as manera , en t das la , tapa del proceso
d un . ugac1on aplicaaon d arroll y tapa e mcrcial de un pr duct .
.
En_la ra~a- científica, pue~e. er aqu 1 que n acepte negociar L,
bu qu da m_c ndictonal del c n cum nto en tema crítico, o que U YM
a compr m1
on el m di arnbi nt o la ·alud hwnaoa, 0 bien a Ja
~anera en qu . r sp ta la id a y la pr piedad int l ctual m ral de ]os
uwemorcs o cread
(r · t ocia a coaumria f, rzosa r part d
0
fondo no 'tico, te.).
'
' n la rapa tecnológica, aquel que no ac pt callar colatcralidad s
d l pr duct n cuesti., a p rqu e ta e op n na un negocio ma i 0 1 •
hn la etap_a de enta
com ·cialización, c.¡u l qu
b erv
fraud y adult raa . ne , aun la má comunc gu generan ituacion
para la oc1edad
re i ta a formar parte de ella .
n ca
conocidos d 1 ' whistle bloJJJer1' en mpre a. nucleare
ea U
sea p r ona llamada en inglé ethical di nler e halla in rm
~~ot a la pr ion que el medio qu e ben ficia c n el pr c d r 0
ct1co l hará n DTlalm nre a p . ar de la, pr me as de ayuda O buena
,. lunta&lt;l. e muy difícil qu de. d
1 ntomo gue cau a [
comp rtamien no étic reciba ayuda.
i no . e cambia fácilmcn e un dictamen equiv cado d buena ~
c~n ~ no
azón e lo cambiará , i e halla c mp.t m tído 0 ~
1tuac1 n s de ocuJtami nto de proc dere no ético .

? ~-

V. El Ombudsman Univer itario
. • o la niver ídad d Karl ruhe, eminenrem ne tecool 'gica, ·e
ha gestado un mbud man universitario, ya que lo perjudicados por
comp rtamieot no ético prefieren acudir al mi mo an es qu hac tlo
p r la vía ad.ministrati: a normal, ya que la mi ma n cont mpht. si la.
pr misa n las que ha ó un acto administra ti o eran correcta 100 u
perfección formal J isrema legal difícilmente da marcha atrás a
dictámene
cu stiona u idoneidad fundamental, ól le importa u
p rfección fonnal E t deja a qui n acud al mi mo en _1 m~nd
cienúfico acad · mico totalmente iuerm , puesto que las modificaaone
r ale. a dictámenes err · neo ólo e logran por acción política y to
tá ligado a la di creci nalidad en alguno ca o. a la arbitrari dad de
actos de la autoridad 16 .
Así por jempl con la siropl aplicaci, o del métod d ignorar
lo realizado hacer hincapié en lo no realizado,
n la imple ub er i -n
de otorgami nt de val re a det rminada pauta ,
pu de fra uar
cualquier dictamen de una c rrú ión valuado a ya ' ea a favor del
e aluad o en contra de él. a vfa administrativa/1 gal sól sirve pata
confirmar el dictamen, per n para ·u re · íón esencial. ol pued
r
declarad nul i x.isten errare formale n 1 e crit , pcr como un
teorema qu parte de prerrlli as fal a , aunqu codo el d sarroU ·ea
correcto el resultado será equivocado.
to o L· interesa al mecani ro

l

,., WF. "TERHOL l. B. "God std í Jmk,,i,rgM" ( ood Co uduct m Res:it-a.rch) ~lats ' . 1 lans o r,

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26

1 Pu. z1.1i. A. "Pror11d11!~l o/ llit &lt;.mffirwcr: '11111/e,'i,r.r J11r Sri111tr 11111/ bngmuniig it1 1hr 21st
.\totkhollll ht!d 111 .\1ndlm/111,S11,,cJr,¡ /.1 to /J( J11t1c ::?.000.

_07

(1111111

�VII. RIPCE

la ayuda a los investigadores en situaciones critica

abemos qu avanzar e~ 1 con cimiento e una frase muy
.
·
innumerables nbetes.
. .
amplia y qu nene
del ue decide a anzar en el conoClllllento
Aquí nos ocupruno_
~ al
l ez sin concesion ni acced r
en tema . de alto comprorruso oo y a a
a propu sta no éticas del ent~rn~di ionalmente realizar e e avance
U na persona que decide mc~n c
Hica erá norrrutlmente
en un campo e pecífico en una iorma esp . e is
.
dministrativo e aluauvo •
.
impedido P r el aparato a .
. ., ,
enseñanza es con iderada
La libertad de mve~~a~ion . Y 'fi
n alguno paí es está
~A, el mundo acadermco e1ent1 co.
fundaroenllll en
.
. . , p r e te moti.v la presión para que
a egurada en la propia ons~t\.1C1 ~ara re tringir la libertad del
determinado temas no e 10 ~ uguen p
L di criminaci' n a
.
d er realizada ab1ertam ote. a
in esugador no pue e
· ·d d
ap van en la
l de arrollo d u act1Vl a
.
in estigadores qu para ~
d
d~m;ca 'll ci orifica e da en forma
.
.
d
evidentemente
nece aria liberta aca '-'-'" ,, ·
d 'herramientas
- , · dir eta al negarle un mmuno
de obstn1coon _in _e .' . aliz~ . , de u ob·¡eto de estudi . e 1
.
la míruma ID orooon ac1on
trabajo y
.
o un marc teórico prestado .
obliga a traba¡ar en lugares y_e
,
forma directa a un
La ob rrucción casi nunca apuntara en
. . t
.
.
d t do En e tos ca. os se procede de la s1gu.1 n e
cuesuonanu nto e 00 · .
l
. i e decid in estigar un
.d
p r 1emp O tre. caso .
manera: con 1 cremo
.
·
ciclón de un ilo o
.d
de plaguicida en el polv1llo que arro¡a un
.
res1 uo
. .
lvo de carbón impregnado con benzoprreno
elevador termmal
el P .
d
d la e mbu tión- o la
· do al aire com pro ucto
d
que pue e er arro¡a
má
se pueda generar
practica de mojar el grano para que pe e

?

aflatoxina. 1 . lid d no se prohibirán en forma dir eta e tas
En a rea a
·
.
,·
al dcmo ttar que
.
. .
ue ueden tener con ecu ocia crmcas
mvest1gac1one 9 P
, .
d b O r ustituidas. Pero l
L0, 01·cas rr o' n ea o no et1.cas
rácticas
tccno
P
0
· a·
e dira' que nl
. ,,.,...,;ento -endra, en forma tn
1Iecta, ya sea porque
.
cue oooau....
. .d
O a anee en e
.
. m lo d terminar plagmc1 as no es u
el p.rimer 1e p
, .
, i
.d de crita· que el P lvo de
conocimiento porque la cecruca P 1a_ . 1 o
.
l se ndocarbóo o el benzopireno se hallan ampliamente descn~o ' enun av:Oce en
que el in tiga.r l agua de má n l grano no c n ntuye

el conocurnento porque el agua se determina simplemente con una
técnica ampliamente descrita, en el tercero.
De esta manera, lo nuclear del problema se deja de lado y se
desacredita la pregunta de fondo por evaluaciones tangenciales. El
mecanismo de exclusión consiste en dejar de lado lo esencial de la
pregunta y evaluar una suma de tangencialidades. De este modo se
ignora como inexistente el objeto de estudio y la suma de
t:angencialidades no es suficiente para otorgar el subsidio, la promoción
del trabajo, o de las personas involucradas en el mismo 19•
Por otra parte, si quien realiza un trabajo se resiste a integrar un
equipo de cortesía con investigadores poderosos que, aunque no
entiendan la pregunta, o la tomen como de interés accesorio, están
dispuestos a coautorizar cualquier proyecto, será simplemente dejado de
lado, pero no por esa razón evidente de proteger la propiedad intelectual
o moral sino simplemente por elementos secundarios como puede ser el
no contar con un grupo de muchas personas; ni la acumulación de
muchos equipos analíticos todo esto a pesar de que pueda haber
producido avances de entidad en fonna modesta20 •
Por otra parte, se niega el acceso a propios becarios, ya que se
niega la ~stencia del objeto de estudio y de esta manera se cierra el
órculo vicioso, ya que la formación de recursos humanos se permite sólo
en la disciplina de los investigadores poderosos del equipo de cortesia.
Por no acceder a amoldarse al sistema o a aceptar sus
condiciones, no se obtienen medios ni personal; y porque no se los
tienen es el argumento que esgrime el mismo sistema evaluador al decir
que "no se Clienta con s1ificiente vo/J,men de trabajo"; y por este motivo no se
otorgan medios ni personal. El sistema crea, así, un círculo vicioso.
Esta historia es común en investigadores que desembocan
inadvertidamente hacia un tema cada vez más comprometido y crítico
por su naturaleza. El sistema los excluye en forma indirecta.
o
menciona al objeto de estudio como argumento para justificar el no
otorgar apoyo al proyecto. De ser así la actitud discriminatoria podría
quedar muy en evidencia. Ahora, ¿cómo y quién los puede ayudar?
Es evidente que si ,ceden a las dos presiones: a) La de cambio de
objeto de estudio y b) a la de integrarse en el equipo de cortesía, de

- - - - - - - - - - -,-,
C d
. R . earch) Marn G. Hanssor, Editor .
• h 1m , B• ''GoJ std 1fiorsk,1i11trt11
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20 Op. Cit.

208

209

19

�ambas formas tarde o temprano su programa será "reestructurado" o
" normalizado" y no cumplirá sus objeti os primigenios. i bien habrá
posibles beneficios económicos para los participantes, el avance en el
conocimiento en un tema científico de trascendencia social será
finalmente el único petjudicado.
Aquí las organizaciones de protección ética pueden ayudar. 21
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21

210

1111d

211

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>2004</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 2004, No 31, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanidades</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor como profesión pura</name>
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        <name>Antropología económica</name>
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        <name>Ignorancia</name>
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        <name>Tradicionalidad del Ser</name>
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                    <text>����HU MANITAS

C

FONDO
UNlVERSlTARJO

ANUARIO DEL
TRO DE ESTUDI S HUMANÍSTICOS

CE TRO DE ESTUDIOS HUMA ÍSTICO DE LA
IVERSIDAD A TÓ O fA DE UE OLEÓ

Director
Dr. Agusón Basa e Fernández del Valle

Jefe de la Sección de Filosofía
. A. Cuauhtémoc Cantú

Jefe de la Sección de Letras
Dra.

lma ilvia Rodríguez Pérez

Jefe de la Sección de Ciencias Socia/es
Lic. Ricardo

illarreal Arrambide

Jefe de la Sección de Historia
Profr. Israel Cavazo Garza

�Derechos reservados ©
Por el Centro de Estudios Humanísticos
Certificado de Licitud de Título y Contenido en trámite.
Diseño de portada por. Yolanda Pérez Juárez
yolandapj@hotmail.com

ÍNDICE
Sección Primera
FILOSOFÍA

La responsabilidad derivada de los estudios conteni_dos en este
Anuario, corresponden exclusivamente a sus respecuvos autores.

DR. AGU TÍ
B AVE FERNÁ D Z DEL VALLE Edlfcación
Unirersitaria para el An1or................................................................................. 15
PROF. DR. HE RICH BECK Liberación e Identidad por enme11tro de las
Clllluras a la sit11ación1 tare_a y oportunidad de la filosefía en mén'ca LAtina, dentro
del n11111do íntelert11al actual.................................................................................. 31

1. . CU HTÉMOC C TÚ GARCÍA Filosofia y Sabiduría en José
f /asconcelos......................................................................................................... 37
Nueva Época
NOVENA EDICIÓN
Agosto de 2005 -500 Ejemplares

DR. ZID
E Z RAO I lA ciudad ideal de Al- Farabi El nacimiento de la
Filosofia Política e,1 el lslatJI......... ... ... ... ... ....... ....... ....... ...... ... .. ... ........ ... ... ... .... .. 5
JORG GARCÍA- Ó
Z PH.D La Subnrsión de la ''Gran Cost"mbre"
El escepticismo de Julio Cortázary el lelos cog11oscitil'o del ortisla literario............ 9

MTRO. CÉ R UGU TO REZ R DRÍG '.EZ Sobre El Papel De
La Historia De .La Ciencia En LA Emluoció11 De Lt, Teonr, Drl Cambio
Cientl.fico -Primera Parle-....................................................................... ........... 107
.MTRO. E1 RIQ E AG
O E/ Concepto de Filoso.fa de .·1¡,lf.rh°n Basare
Fenui.ndez Del T, 'a/le.. ........................................................................................ 149

DR. JO . A T
IO D CAL ALO
La Fom1aáó11 Humanista del
Futuro EdtJCando .............................................................................................. 167

�DR MAURICIO BEUCHOT La Filosofía Cristiana de Enrique
Ag~ayo............................................................................................................... 197
MfRO. LUIS RIO DA ARREGUÍ Maimónides Lo Indeterminado y ;I
1
Silencio ................. :............................................................................................ 2

Sección Segunda

LETRAS

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES
LJC. RICARDO VILLARREAL ARRAMBIDE Las ciencias sociale1 y las
h1Jn1anidades en el contexto tecnológico ............................................................ 359
lTRO. HUGO ART RO B SILIO OLNARES El conocimiento oijetit'o
· · · ......................................................................... • 371
y el conocimiento admtmstratrvo

RA ALMA SILVIA RODRÍG EZ PÉREZ Hacia 11na sociedad con un
D
· , h,,mano....................................................... ....................................... 229
rostro ,nas

DR. AGUSTÍN BASAVE FE
, DEZ DEL VALLE Significación y
· , cu,,,.,'12,
,,.,,.,. ,.......................... .................. .. ................. 241
sentido di
e ,1,.bro en elh onzon,e

M.C.ROGELIO CANTÚ ME DOZA La e11al11oción JI sus efectos en lo
educación superior de México .............................................................................. 395
ITRA. BEATRIZ LILW A DE ITA RUBIO Educación y sociedad del
conoci,niento. Dos tJ!opías anheladas.................................................................. 423

MTRA. MINERVA MARGARITA VILLARREAL Gabriel Zaid y e;'
J ,a
1 creaczon..........................
•,
2:,
arraigo ue
......................................... ........................
.

t;'

DR. JOSÉ JAVIER VILLARREAL La pasión con10 revelación
mundo....................... .........................................................................................z

MTRA
GABRIELA RIVERO
Lenguajes que constmyen y
desdicen.·........................................................................ ...................................... 273
MfRO. ALEJ DRO DEL BOSQUE El pensamiento inclt(Jente de Erne,rto
Sábato ................................................................................................................ Z?9

DR. LI O GARCÍAJR. La campana de Carlos Fuentes....... ,..................... 3t 7
DR.ALEJ

DRO GÁNDARA La creación: Una hipótesis................ ......323

DRA. TERESA PORZECANSKI Cambio y pem1anencia en el mito, el rito y
~,,.,, ...............................................
.. .............................................................335
l.a lbOrla
LIC. ROMÁN CORTÁZAR ARA DA ,, avier Villamttia en u;
acto ........... .............,................ ........ :............ ................. ...... ................................ 34

LIC. R1 ESTO DIEZ-MARTÍNEZ G ZMÁ1 Lo cn'sis ética de la
po1guerra y las mpt1estas ji.losoftas de la teoría critica a la posn10demidad........... 443
1ITRO. tUGUEL . G . . L G
ZÁLEZ Q IR GA 18 Razones para
e11!1diar a Estados Unidos ................................................................................. 459

DRA. THELA G TI . RREZ GARZA Reestn1ct11roció11 productiva en la
mamifactura Nuevo León, Década de los rol'enla. Región lndustnal de
1\lon1e,rry........................................................................................................... 4 3
DR. JO ·, MARÍA INFA1 1T .Desatrollo s11stentahle )' desan:_ol~
político.......................... ........................................................ •··••·•········• .......... ·· · JO:,
DRA. LILYr\ PALACIO HER A 1DEZ L.a empresa Ja1J1i!iar • las
grandes empresas regio!J/011/anas................ ......................................................... 533
MTRJ\. UD ICE R.! MO R ÍZ Lo Racio11a!tdad de las Teorías y Prácticas
del Desanvllo: Un Remen/o.............................................................................. 565
ITRO. ROBERTO REBOLLO O G'lohalizació11 )' capitalism()
(tllturtil............................................................................................................... 69

�Cuarta Sección
HISTORIA
PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA Las capitttlaciones de Luis

Caroajal ....................................................................... ...................... 611
TOMAS MENDIRICHAGA LoJ primeros vecinOJ-..¡/_e Monterrey................ 635
DR. MANUEL CEBALLOS RAMÍREZ El patrimonio histórico y cultural de
la Frontera orle de Tamaulipas....................................................................... 653

LIC. LILIA E. VILLANUEVA DE CAVAZOS Nobleza o Limpieza de
Sangre................................................................................................................-661
BERTHA VILLARREAL DE BE AVIDES TutimonioJ Epútolares del
Sitio de Monterrey ............................................................................................... 673

LlC. AHMED VALTIER MOSQUEDA Siete Cartas lnéditaJ y s11 contexto
en la Invasión orteamericana............................................................................ 693

MTRA.

Duarrolio Industrial e
Intermediación Financiera en M011temy (1930-1960): Caminos CruZf1dos......... 707
ISABEL

ORTEGA

RJDAURA

DRA. MARÍA LUISA RODRJGUEZ SALA Miguel Mauricio José Muñoz

González: Sus papeles como Cirujano Ortopedúta, Oftalmólogo, Obstetra y Político
durante las postrimerías del México ovohispano y el inició de la &amp;pública (17811846)................................................................................................................. 735
LIC. LUIS RUBLUO El México que vivió Micrós.. ................ ,...................... 749
PROF /INV. FERN DO ROBLEDO ISAAC Historia y
Feno,nenologja.................................................................................................... 771

QUINTA SECCIÓN
RESEÑAS Y COMENTARIOS

Dr. Agustín Basave Femández del Valle: Mensaje de Gratitud al Gobierno del
Estado de · 11evo León y al Colegio de otarios Piíblicos de esta Entidad Federativa
-785-. Aurora Georgina Bustos Arellano: Concepción y percepción en Platón

-793-. José Luis Cisneros Arellano: Materialismo-espiritual en una sola
naturaleza: El Humano, -803-. Maóa de Lourdes J uárez Contreras:
Exégesisy comentarios a "!..A Sabiduría de la vida" de Artur Schopenhauer-811-.
Gobirish Míreles: El olor co1J10 emblema de podery dominio en "El Perfume" de
Süskind -839-. Alberto Motta y Guillermo M. Eguiazu: Tecnopatogenología
-Tecnopatogenia, LA Quinta Aproxin1ación, -843- Lic. Odvidio Reyna Garóa
Fábulas Pánicas -861-. José Wbaldo Rivera evarez La Ct,ltura y tres
estadios de manifestación política -865-.

�PRIMERA SECCIÓN

FILOSOFÍA

�EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
PARA EL AMOR
Dr. Agustín BasaYe Fernández del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos
Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Presidente de la Comisión Doctoral de la
Facultad de Derecho y Criminología de la UANL.

La educación es una responsabilidad compartida que nos compete a
todos. Ciencias y tecnología sirven de consuno para la humanización y
personalización del educando. Cuando la tecnología educaúva entorpece
el crecimiento creador y las relaciones humanas es que los diseños y los
diseñadores han fallado lamentablemente. Las nuevas expresiones de la
idea democrática aunadas a la expansión r proliferación de los medios
masivos de comunicación nos están haciendo -y nos harán- nuevas
demandas a la educación, pero nunca a cosca de la deshumaruzación del
proceso educativo.
La dimensión educativa es inseparable de la vida humana. Emuelve a
todas las formas de la educación, codos los elementos de la población }'
todas las edades del ser humano. Por supuesto que no podemos
quedamos en la· \'aguedad -por solemne que parezca- de la frase de
René Mahieu, Direct0r General de la UNESCO, cuando le pregunraron:
''¿Cómo definiría usted la educación permanente?" Respuesta: "La
éd11cación es la disposición a aprender a ser". ¿Aprender a ser un técnico hábiJ,
o un profesionista triunfador y mundano, o un politico maquiavélico, o
un cultivador de la ciencia como vano feáche? Todo cabe en la solemne
vaguedad ideada por René Mahieu que sirvió de nombre a un Libro
escrito por varios colaboradores y publicado bajo los auspicios de la

�17

AGUSTÍN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

UNESCO: "Apprendre a étre". En primer lugar habría que advertir que
nos encontramos implantados en la existencia con una esencia de
hombres. Una existencia que es nuestra, en cuanto la vivimos y la
ejercemos, pero que no es nuestra en cuanto nos viene dada como don
de amor y que nos compromete a convivir amorosamente. En esta
convivencia el hombre está encomendado aJ hombre en un sentido
primario, radical La educación permanente nq puede desentenderse de
la otreidad esencial y de la nostreidad constitutiva. La Universidad no puede
ignorar que la sabiduría es más importante para la plenit11d de los ho,nbres y de los

investigación especulativa se da una profunda necesidad de lo divino.
Insuficiencia del ser finito, inquietud del destino humano, intuición de un
orden trascendente; todo -instinto, razón y corazón- nos llevan a la
región donde la sabiduría y la santidad están convergiendo y
coincidiendo. Educar universitariamente significa transmitir lo mejor de
uno mismo y hacer verdad en la propia existencia lo que se quiere
enseñar a otros, para que aprendan a aprender a ser hombres cabales
entre los hombres.

16

pueblos que la ciencia.
Si la educación convencional y presencial no puede formar toda la
persona humana en todo el tiempo de su vida, vayamos hacia la
Universidad permanente y abierta. Si la Universidad convencional se ha
ocupado preponderantemente, hasta ahora, de la "materia gris",
preparemos una universidad abierta, escuelas de educación elemental,
media y superior en donde todo el ser humano en todas las épocas de su
vida tenga la facultad de conocimiento para el amor. Una Universidad
abierta en donde todo el ser humano en todas las épocas de su vida sea
facultad de conocimiento para el amor. Una Universidad en donde los
diplomas no sirvan para demostrar urucamente adquisiciones
intelectuales en alguna época de la vida, sino que nos hablen de todo el
ser humano. o queremos un saber frustrante que haga caso omiso de la
cultura del corazón. Tampoco un sentimentalismo ciego, sin brújula y sin
soporte espiritual jerarquizado. o vemos imposibilidad alguna para que
la universidad siga impartiendo ciencia y técnica, pero cuidando de las
circunstancias, del medio, del ambiente en que un hombre puede
desarrollarse cabalmente como hombre y cumplir sus ideales. Si los
educandos descuidamos la tarea de transmitir, de generación en generación,
valores espirituales que den a la vida "sentido", . "contenido" y
"dirección'', solo habremos legado -a pesar de todas las teorías
esgrimidas- una herencia de vacío espiritual. Si hemos dicho que la
sabiduría es más importante para la plenitud de los hombres y de los
pueblos que la ciencia, vamos a enseñar respeto y amor por el
prójimo -especialmente por los pobres, los solitarios los olvidados, los
descarriados, los rechazados, los marginados-; admiración y entusiasmo
por la estructura y las relaciones de todo cuanto hay 0a Habencia);
adoración por el Ser fundamental y fundamentant~, por si (asddad),
infinito, Í4ffiutable, simple, uno, espiritual, eterno, omnipotente,
trascendente, indiviso, ejemplar, perfecto... En la base misma de la

La andragogía contemporánea enfoca al hombre como organismo que
actúa en un medio social. El medio -específicamente humano- continua
exteriormente al ser vivo. La inteligencia no es abstracta, sino inteligencia
de un ser biopsíquico en situación y en circunstancia. En función de la
situación y de la circunstancia se planean esquemas de acción que
aprovechan el medio favorable o tratan de superar los obstáculos.
Dentro de esa experiencia se produce el aprendizaje. Lo que cuenta no es
la acumulación de datos en la memoria, sino la resolución de problemas
vitales, la guía para la acción, la pauta de conducta para futuras
situaciones y circunstancias. La androgogía encuentra apoyo en la
psicología topológica (relaciones dinámicas y tensiones del educando en un
.campo). El término de la educación es el aprendizaje y no la enseñanza. El
eje de la universidad está en el alumno. Lo que más importa es desarroiiar

habilidades idóneas en el educando. Se trata de que aprenda a aprender. Es necesario
convertir a los alumnos en co-investigadom. Cuenta mucho que los educandos
sepan comunicarse y expresarse; que sepan escuchar y discutir; que
razonando se encaminen grupalmente al experimento y descubrimiento.
La pesquisa cienáfica delimita el problema, busca alternativas y nuevo
datos para nuevas hipótesis, prevé: las consecuencias y prueba o
comprueba las teorías en la realidad. Se piensa "para", en situación
conflictual. Y se piensa "con' los educandos, enseñándoles los fines y
dándoles responsabilidades en la ejecución. e tran m.ite una cultura
dinámica, con una gran movilidad de sus verdade en el campo científico
natural. Por eso cuentan más los principios que los detalles cambiantes.

Hqy que estar capacitado para la prupia y pen11anmte actualización educativa. '1..a
función de la Universidad -apunta Whitehead- es capacitar al alumno
para deshacerse de tos detalles en beneficio de los principios... el
principal propósito de un profe's or universitario debe ser mostrarse en su
verdadero ~arácter, esto es, como un hombre ignorante que piensa, que
utiliza activamente esa pequeña porción de conocimientos. En cierto
sentido, el conocimiento disminuye a medida que aumente la sabiduría,

�18

AGUsTiN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

puesto que los detalles son absorbidos por los principios. Los detalles de
conocimiento que sean importantes, se aprenderán ad hoc en cada
circunstancia de la vida, pero el hábito de la utilización activa de los
principios bien comprendidos es la posesión final de la sabiduóa. En vez
de una educación universitaria para la memoria y los datos, una
educación com9 actividad inteligente y búsqueda de habilidades para
seguir aprendiendo y para saber inventar. El fin de la andradogia
universitaria es interno, inmanente a la actividad ucariva. El educando
no está ejecutando 'minués intelectuales", sino comprendiendo el
sentido y la finalidad de lo que hace, en el momento -situación y
circunstancia- que lo hace. En vez de lecciones horarias, sesiones de
trabajo múltiples y variables. Más que división de materias, reunión de
contenidos en áreas o unidades interdisciplinarias de trabajo. Mejor que
examen de conocimiento, comprobación de que las experiencias tenidas
han quedado como aptitudes. Más importante que el cambio cuantitativ~
de conocimientos es el cambio cualitativo e11 la conducta. En la Andradogia
contemporánea, el profesor parece desdibujarse un tanto en el aspecto
exterior de su actuar, ante grupos de alumnos con posibilidades de
encontrar soluciones y de equivocarse.
o se ha reparado suficientemente en la riqueza etimológica que
derrama el substantivo "educatio", que proviene del verbo "educ', extraer.
Pero ¿qué extraemos del educando? o existen las ideas innatas, co~o
creía Descartes, pero si hay, en todo ser humano, un enorme potenaal
susceptible de actualización, una serie de virtualidades que por la
educación puede llevarse a su cabal desarrollo. El educando es un sujeto
perfectible que requiere oraenación de cualidades, conocimientos _pautas
de conducta... Educación es realización de pe,fectibilidodes, para deorlo en
forma lapidaria.
El hombre es contingente, imperfecto, inacabado, menesteroso.
Porque hay perfectibilidad que exige su realización, hay educación. Yo
me pregunto cómo esta contingencia hambrienta puede llegar a su cabal
cumplimiento si no se le va saturando de amor, si no ama y no se le arna.
¿Por qué las niversidades no podrían, en un nivel superior, enseñar a
los educandos a amar? Una perfectibilidad ansiosa de satisfacer su
exigencia sólo puede cumplirse cabalmente por vías de amor. Me parece
que el mundo contemporáneq no ha en ayado, a gran e cala, una
educación para el amor. Y para que el mundo sea habitable por el
hombre, requerimos una educación para el amor. Las Universidades no
han querido creer en el amor como fuente de luz y de ciencia, de calor y

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

,19

de consuelo para el hombre y la sociedad.
obran eruditos y faltan
sabios. Hay poca gente feliz. Siento una compasión infinita por ese
pequeño, admirable ser que vive y muere entre asfalto y humo, siempre
atenazado por el reloj, molesto por enfennedade que produce la
civilización, saturado de problemas, siempre a la búsqueda, pero
generalmente frustrado antes de haber encontrado el amor. Por eso les
invito, amigos universitarios, a que lean ahora en el hombre vivo, en e e
hombre que sus padres -más sabio que u tecles por la edad- han tenido
su Universidad.
e dan miedo las palabras devaluada por au encia de autenticidad.
La palabra amor ha de ser un acontecimiento en su vida. i no ocurre
seria mejor que no la dijesen y la e cribiesen. Porque la palabra genuina
es lo que somo Je ús es la palabra de Dios hecha carne y angre! Y
cuando esa palabra dicha y hecha está ausente de nue tras esmelas o de
nuestras vidas, nuestras más profundas cuestiones vitale quedan
insatisfechas, vacía . Llevar a lo hombres a su plenitud es el sueño de
hombre plenos. Porque si eres pleno -como e puede ser pleno en esta
vida- lo único que te falta es la plenitud de lo demás. ¿O e que acaso el
hombre no está encomendado al hombr ?
o quiero imponerles nada, porque la erdad no necesita
imposiciones· se impone ola. Tienen todo el derecho de pensar de otro
modo de todo lo que aquí e diga. Esto no ha de dañar la amistad entre
autoridades univer itarias, profesores, alumnos r egre ados. Me limito,
en esta ocasión, a ofrecer un mensaje sobre los hombres el mundo la
esmela y la niversidad tal c mo los veo y lo vivo. 1 o quiero hacer el
papel de profeta loco predicando utopías en un upennercado. Me basta
apuntar cosas muertas en nuestra civilización pue ta a prueba corno si
fueran los manjares del paraíso. A veces -como se diría en Andalucía'hay que varear mucho un olivo para que caiga una ola aceiruna". E
posible que mi palabras ean rotundas, drá cicas a veces. Pero tengan la
seguridad que están dicha para la luz intelectual y para ivir en amor.
L s occidentales bemo sobrevalorado morbo am nte el dinero y la
propiedad, el poder y el placer. El desplazamiento del espíritu provoca
malestar, endurecimiento, de ánimo, de esperación ... El desplazamiento
del e pfritu -crisis espirirual- e refleja en cri is económica, corrupción,
criminalidad creciente crisi en el matrimonio y la familia, guerras y
quiebras de una civilización materiali ta.

�20

AGUSTIN BASAVE FERNÁNDEZDEL VALLE

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

Como universitario e investigador, soy hombre de ciencia y de
técnica. Pero no creo en la omnipotencia de la ciencia y de la técnica.
Podemos admirar muchas cosas de la era post-industrial: computadoras
que hablan, robots que hacen las tareas domésticas, bancos de sangre y
de piel, transplantes de corazones y de riñones, pisadas humanas en la
luna, "bebés de probeta", laboratorios volantes en el espacio, cámaras de
televisión en planetas lejanos, maravillas d la electrónica... pero
deploraremos siempre la deshumanización de fa civilización: armas
atómicas en arsenales escondidos, bombas de neutrones, intoxicaciones
qui.micas, contaminaciones de mares y ríos, agotamiento de las materias
primas, ensuciamiento del medio humano, contaminación ambiental ...
La quiebra y la superviviencia de una civilización está en nuestras manos.
La sociedad de consumo piensa -estulto dogma- que con dinero se
puede comprar todo, cuando sabemos muy bien que las mejores cosas
que nos puede deparar la vida no pueden comprarse. Esta sociedad de
consumo, ayudada por una inmensa publicidad ayuna de principios
encos,
está
produciendo
corazones
humanos
deprimidos,
subdesarrollados en materia de cultura cordial.

Universidades estáticas. Los educadores transmiten formas periclitadas a
lo primero que encuentran a maoo. Diríase que nuestros educadores salvo honro a excepciones- marchan sin plan alguno, a la deriva, asidos
a la tradición alejandrina, al entretenimiento técnico o a la enseñanza
enciclopédica. Las Universidades e tán concebidas para una minoría
burguesa, como si no existiese la sociedad de masas. Organismos
cerrado de conectados de la realidad circundante. ¿ o sería hora de
pensar en Uoiver idades renovadoras que a uman la crisis y se
conviertan en medio eficaz para la lisi ?

El peligro que nos amenaza es el nuevo bárbaro computado, provisto
de saberes técnicos muy cualificados, pero apenas difereo.te de los
cerebros electrónicos del siglo XXI. Ciencia, técnica, electrónica, dinero
y bienestar son buenos. Malo es el nuevo bárbaro tecnócrata que nos
amenaza con su ciega o cínica deshumanización.
Más de 400,000 científicos altamente especializados están empleados
en la industría armamentista para mejorar armas y desarrollar nuevos
medios de genocidios. Cerebros vendidos al poder bajo el signo de Caín.
Se habla de mega-muerto -un millón de hombres por cada megamueno - por una guerra nuclear. Solo en el continente europeo existen
armas nucleares tácticas con capacidad explo iva treinta veces superior a
la capacidad explosiva T. .T. total empleada durante la egunda Guerra
Mundial. La estrategia del terror cuesta muchos millones de pesos por
minuto, mientras se deja morir de hambre a muchedumbres de pobre .
Si ya no hay amistad, si ya el hombre no cuida del hombre, de nada
sirve seguir construyendo grandes ciudades vacías de calor humano.
¿Cuál es el mundo que quere~os? Todos tenemos la palabra. Hay una
sociedad en continua reconstrucción, en cambio ·permanente. Y sin
embargo no se registra una auténtica "Universidad para el cambio".
Vivimos en una sociedad dinámica y seguimos con nuestras

21

La Universidad como ptomot ra del cambio debe, ante todo,
conectarse criticamente con la sociedad que nos coca vivir. Debe
alcanzar e una conciencia diferenciadora de lo bueno y de lo malo de lo
permitido de lo factible en la sociedad cambiante.

r

Vivimo en el siglo de la codicia agre iva }' hedonista. De ahí los
conflictos y las guerra , la corrupción colectiva , el vacío espiritual. La
política económica nacional e internacional asocial en el fondo, se sirve
de la codicia y del egoísmo como e tupefaciente y drogas aprobadas por
los poderosos de la tierra. Las consecuencias han sido catastróficas. Las
e cuelas y las universidades han callado }' se han cruzado de brazos, la
mayoría de las vece . Y no por falta de medios sino por falta de una
educación para la solidaridad humana.
Todo atentado a la vida y a la naturaleza es un atentado contra
nosotros mi mas. "La contammacióo interior, la contaminación psíquica
del hombre está en el fondo del ensuciamiento total del ambiente
humano' , como ob erva penetrantemente Phil Bo mans.
n este
sentido, el progre o occidental ya no es un verdadero progre o humano.
Hemo roto lo naturales lazo Yitale y hemos materializado nuestra
exi tcncia arrancándola de u raíces. r o olvidamos que la vida humana
es un mara illoso mi t rio y la otr gamo en hol causto para el altar dd
progreso matenal. i la tierra pudie e llorar lloraría por el destierro del
hombre. entada n los escombros de nuestra civilización , la 1mÜ'ersidad
aún es capaz, si e decide, a pon r luz de sabiduría en nue ero corazón •
amor de lo hombre por los hombre . La peor respuesta que podrían
darnos la máxima Casa de Estudios es la incitación a la violencia. Hemos de
cambiar hombre r sociedad pero no por vías de ,--iolencia, que mata a1
inocente por querer exterminar al culpable con rifle anitario. El
pesimismo extremado de la violencia es un modo de criminalidad. Detrás
de la ,·iolencia está la fuerza de trucriva del odio 9ue com·ierte a los

�22

AGUSTÍN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

hombres en cavernícolas monstruosos. "Si por tu ideología o por tu
nueva ·sociedad ha de m~&gt;Iir un inocente o un solo niño, maldigo tu
ideología y abomino tu sociedad" (Bosmans). Ciertamente la injusticia
cometida con el prójimo, eo cualesquiera de sus fonnas, es violencia.
Pero la justicia y la paz no son productos de la guerra y de la violencia,
sino del cambio en el corazón del hombre. Si Universidad de nuestro
tiempo no puede propiciar este cambio, está fracasando en una de sus
misiones primordiales. V aldáa la pena de meter esta verdad en el duro
cacumen de los guerrilleros de salón y de los predicadores de la violencia
en las universidades. Porque se quiere adecuar el ambiente a la propia
conveniencia. Se imputan todos los males del mundo a los del bando
contrario. Echar la culpa del desastre al Estado y a las estructuras es una
cómoda y farisaica coartada de los que hablan mucho y actúan poco o
nada. Sobran profetas del desastre y faltan constructores de la sociedad
humana que todos anhelamos. De la sociedad solidaria que arribe a una
socio-síntesis pacífica y amorosa
El círculo vicioso del mal que apela al mal, de la violencia que recurre
a la violencia no se rompe con la venganza taliónica sino con el perdón
cristiano. Se ha dicho -y con razón- que Mahatma Gandhi, Martín
Luther King y Maximilian Kolbe han hecho más por la habitabilidad de
nuestra tierra y por el bienestar de los hombres que todos los generales
juntos. Hay que ser más valiente para abstenerse de usar la violencia
cuando lleno de indignación se contempla una injusticia, que para dejarse
ir por el impulso de golpear o matar. En un mundo enloquecido camino
hacia la autodestrucción, cabe una revolución nueva, no violenta, que
libere al hombre de la codicia y del afán de poder.
Acaso mi tesis de una educación universitaria para el amor parezca
extraña, fuera de lugar. Pero no es así. Si el hombre necesita el amor para
hacer.se hombre, ¿por qué la Universidad no habáa de enseñarnos de que
podríamos y debiéramos estar enamorados? ¿Es que las grandes obras de
los grandes hombres no han sido obras de grandes enamorados?
¿Quiénes son, en definitiva, los que trazan los grandes hitos de la
historia: los mediocres o los amantes de la sabiduría, de la ciencia, de las
letras, del arte, de la patria y de ia humanidad? La educación universitaria
es el proceso o conjunto de actos, por los que la Universidad se
constituye en un ambiente , suscitador de conocimientos hábitos,
. apreciaciones
experiencias en los educandos quienes, al liberar
mediante el esclarecimiento superior de vocaciones, tendencias activas o
virtualidades, las transforman en disposiciones de conducta y se

y

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

23

convierten en miembros, según el modelo de valores, de esa sociedad o
institución. El desarrollo espiritual de un hombre en sociedad conforme
a valores espirituales, no puede verificarse sin una formación para el
amor a Dios y al prójimo. La individualización desarrolla las capacidades
o virtualidades singulares para el amor. A menudo esas potencialidades
humanas para el amor se encuentran obstaculizadas o reprimidas, tanto
en el aspecto individual como social. La Universidad vocacional actúa, en
estos casos, como fuerza liberadora.
o se limita. La educación auténtica a promover contenidos o
experiencias de tipo predominante intelectual: la instrucción; tampoco le
basta con sistematizar el conjunto de actos formalmente_constirutivo; ni
con tratar de que el educando se incorpore al grupo social a través de la
adquisición de pautas, costumbres, compol'tamieotos; ni con adiestrar
capacidades prácticas o capacitar en contenidos o e:\.'})eriencias que
componen un conjunto o cuerpo de caracteá cica profesionales o
técnicas vinculadas con el trabajo que el educando desemp ñar.á. o hay
que concebir a las instit11ciones educativas como unos mastodontes del sab r
y de la ciencia; sino como centros de luz, como recintos de ciencia y
cuJtura que encaminan a la sabiduria. Las instituciones educatiz.as no deben
ser fábricas de tecnócratas, esp cialistas, eruditos o peritos con tirulo
profesional. La Universidad es formadora de toda la persona humana, no
solo de la "materia gris" que llamamos cerebro. "Todo el hombre es
facultad de conocimiento para el amor. Los diplomas han de ser mucho
más que la prueba de que alguien ha demo erado en algún momento de
su vida una adquisición intelectual. Lo djplomas han de hablar de todo
el hombre. El saber solo frustra y puede mutilar mortalmente al hombre.
l desarrollo de la vida afectiva y de la vida e piritual, la cultura del
corazón, son de importancia capital n la con trucción de la nueva
sociedad. La sabiduría -afirma Phil Bosmans en palabra 9ue hacemos
nuestras- es más imp rtante para la felicidad de hombres y pueblos que
la ciencia". Está señalado, en este texto, la función del corazón en la
niversidad. r os hemos olvidado de que el amor e la base de toda
convivencia sana y perdurable. "La justicia in amor es una ucopía". El
amor sin ju ricia es una mentira. La cultura del corazón es tarea
universitaria inaplazable para la alud espiriroal del hombre y para la
-habitabilidad del planeta. Para ser hombre de verdad r formar una
comunidad, el er humano ha de volver a er humano en ~l amor de los
unos por los otro . Los educandos han ido encomendados a la
Universidad, porque el hombre está encomendado al hombre. · el

�24

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

educando que ha sido encomendado al educador no es una entidad
abstracta, una gente, sino un prójimo, un proximus sediento de estima y
de saber fecundo, luminoso, amoroso.

San Agustín apunta luminosamente que el amor es el peso (pondus) del
alma. "¿Qué os decimos, que no améis?" "¡Dios no libre! Inerte ,
muertos, miserables seríais, sin amar nada. Amad, pues, pero mirad bien
que es lo que habéis de amar". 'r o re digo que nada ame , ino que
ordenes tu amor" (Sermo Lambot 2 PLS 2 755) El ordo amoris
agustiniano nos pide usar (un) de lo medios y gozar (frui) de los fines.
puesto que _en última instancia sólo hay un último y supremo fin, el
orden no pide gozar sólo de Dios. Pero en Dios habremo encontrad
todo lo valio o.'\ ada habremos perdido y todo habremo ganado'. ,
?esde ~sta pers~e~tiva, ~e de donde hay que c?mprender ese genial
imperativo agusuruano: Ama, y haz lo que c¡meras".
lamente no
pone una condición el Santo bi po de Hipona: que amemos, que
verdaderamente amemos, porque i amamos verdaderamente todo lo
que ~agamo erá en bien de la persona amada. uprema libertad que
trasciende -no deroga- toda obligación ética.

Los maestros universitarios no deben confundir el amor con el
sentimentalismo, ni con la solidaridad, ni con el egoísmo de grupo, ni
con el reparto de ciencia y tecnología. En la estructura del amor del
educador al educando hay que dar más que lo que se posee
intelectualmente. Hay que darse a si mismo para la promoción del
educando. Es la gran proeza del corazón del verdadero maestro que no
cabe confundirlo, jamás, con el simple instructor. Esta proeza puede
cambiar el pensar, el hacer, el sentir y el hablar del educando para toda su
vida. ¿Quien inventó esta proeza? o estam s en el caso de inventos
humano . El más profundo y el más humano mensaje de todos los
tiempos es que Dios es amor. Gracias a ese mensaje, los hombres
podemo volver a ser hombres los unos para los otros en el amor. Sobre
esta base entenderemos mejor el amor a la ciencia, el amor a la técnica y
el amor a la sabiduría. Habitado por el amor, es po ible que el hombre
hable con conocimientos, y ha ta con sabiduría y e entienda con el
hombre.
Aunque el amor es sumamente difícil de definir, porque no es algo
que se tiene sino una manera de ser, ocúrreseme proponer la siguiente
definición:

El amor es un afecto vivo, benevolente y promociona/ del hombre, que se profesa a
Diosy al ser humano.
Este sentimiento fundamental e irreductible del ser humano, es la
forma más profunda y más rica de relación y de vínculo. Tiende hacia la
unidad espiritual y en el caso del amor-pasión, a la unidad física. La
sexualidad no es la única razón de ser del amor, aunque es una
consecuencia de la efusión cordial y personal. s el amor per onal el que
informa la sexualidad y no la sexualidad la que informa al amor personal.
El niño insinúa signos de afecto, que interpreta como señales de
estima hacia su propia per ona ..Pero el amor adulto, aunque conserva la
necesidad de estima, no se reduce solamente a la recepción de cariño,
sino también, y principalmente, culmina en la donación. 1 otro ocupa
para el amante d lugar central. El otro es buscado por sí mismo. El otro
es aceptado con todos sus defectos, pero con voluntad de perfección.

25

. El eros plató~;º e un afán que no e basa en la negación de lo fugaz
ru en la pose 100 de lo eterno, ino en el anhelo con tante de Jo
rra~sirorio a lo p~rmancme. ólo es capaz de amor un ser indigente que
asp1~a a _la plerutud. Una voluntad de convertir e en alg
uperior
preside siempre tod proceso aro.oro o. n el 'Banquete" Di tima
a~rma, ~ontra la opinión de sus interlocutores que el amor no es un
Dios. 1 enteramente pobre ni enteramente rico. La pobreza completa
~ la completa infecundidad; la riqueza máxima e la máxima
tndesea~_ilidad. . ._l amor es una creatura pobre y pedigüeña que aspira a la
perfecc1on, pr c1samente porque no la uene. Cuando amamos, somo
p~e- a de un entu iasmo (endiosamiento) que nos hace delirar
d1vmamente. n un primer grado amamos lo cuerpos bellos. Pero roda
procreació? de~ ~boca en la corrupción. En un eguado grado amam
la belleza 1mplic1ta que fulgura en lo e,·anc cente. Del apetito de lo
cuerpos bello hemos pa ado -purificándono - a la unidad incorruptible
de su forma (~i1os). Proseguimos la escala, y llegamos, a una tercera etapa,
~I amor e pmtual de las alma . La belleza pura -en u realidad
impersonal e inmóvil- es el último término de coda aspiración.
. El _ amor concebido a la pagana rechaza, esencialmente, la
!"lJISe~icordia, la cornpa ión, la simpa tia. El dios de griego y romano e ·
un dios que enamora· pero que no ama. Que atrae, pero que no e
entrega. 1amor era, en opinión de lo paganos, un excelente moror que
nos transportaba a la esencia lógica -logos- que era, en realidad, el último

�27

AGUsTfN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

fin. El mundo y los hombres se sentían atraídos irresistiblemente por un

percibo que me necesita.. Donde desaparece la amistad desaparece
también la comurúdad. Queda un espacio para que se introduzca el
poder disgregante del odio. La muerte del amor petrifica los corazones.
La leña seca del sistema cordial, en un odiador, solo sirve para arder. El
desamparo espiritual no puede ser más lacerante. El que endiosa a una
creatura no llega a una verdadera solidaridad con los demás. Lo más
probable es que concluya en un egoísta enamoramiento de si mismo,
obstaculizando el amor desinteresado con los prójimos. La destrucción
de los ídolos es siempre saludable. ignifica, las más de las veces, un
primer paso hacia el Ser absoluto. E1 Estado, el arte, la ciencia, la mujer,
el dinero, la voluntad del poder, son bienes firútos que no pueden
ponerse en lugar de Dios. Somos llamados por el amor. Entre yo mismo
y la totalidad de cuanto hay en el ámbito finito o cilo en tensión viviente.
Entre lo actual y lo proyectado vivo desviviéndome. Pero en esa rajadura
de la existencia sorprendo un impulso al infinito.

26

motor inmóvil.
La charitaJ cristiana redime y enaltece al hombre. No es el mundo el
que asciende a Dios, sino Dios quien desciende al mundo. El proceso
entero del cosmos está montado sobre una lucha incesante entre la
fuerza creadora del amor y la fuerza destructora del odio.

Dios es el analogado principal y en puri ad sólo de El puede
predicarse el amor. Dios -fuente de todo amor- hace que las cosas y los
hombres sean lo que son y que participen en la comunidad.
La Chantas es una especie de amistad entre el hombre y Dios. Esta
amistad recíproca del hombre y Dios se extiende necesariamente a todo
lo que procede del ser divino y le pertenece en cualquier sentido. La
corriente vital amorosa se apropia de lo ajeno o se entrega a la creatura o
al Creador. La aspiración de un ser imperfecto para llegar a la perfección,
o el descenso de lo perfecto a lo imperfecto -tendencia de lo superior
para sublimar a lo inferior- son las dos categorías del am~r q~e ~?s
ofrecen la antigüedad pagana y el cristianismo. El eros es una 10clinae1~n
natural hacia el objeto amado. El "ágape" es la entrega total del propio
ser, no por inclinación natural, sino por liberalidad, por generosidad
sobrenatural. En el eros el amante se busca a sí mismo. En el ágape, se va
al amado en cuanto amado. El eros produce ilusión de eternidad. El ágape
nos introduce en la unión con el Ser eterno.
La exigencia del amor funda su primacía en el mismo ser del hombre.

uestra contingencia radical de creaturas implica la amorosa voluntad
del Creador que nos implantó en la existencia con misión personal.
Estamos aquí, en el mundo, sin ser necesarios, por la amorosa voluntad
de Dios-Amor. En consecuencia nuestra existencia es dádiva de amor
que nos compromete a vivir amorosamente. uestra últíma visión de las
cosas se da en el amor.
Sólo se sabe bien lo que se conoce por amor. El amor es luz del
mundo. Luz que es "visión" amorosa del Amor.
Muchas cosas se compran erÍ el comercio. Pero no hay rienda en que
se vendan amigos. La amistad es benevolencia activa y recíproca, es
incumbencia cordial de ayudar al amigo en la empresa de vivir. Donde la
amistad muere, ·desaparece la solidaridad. Donde broca la amistad, ahl
surge el reconocimiento profundo de las personalidades amigas. Cuando
tengo experiencia del otro por la amistad, es cuando siento necesitarlo y

Crucificado en la cima del monte Calvario, Cristo, en el trance de su
agonía parece amar con más intensa ternura a los que deja, aún a aquellos
que le escupieron, que le azotaron, que le befaron y que le llevaron a la
cruz. Con la carne martirizada hasta el extremo, todavía puede su espíritu
implorar el perdón para quienes pecaron sin saber bien lo que hacían.
Aun en estos cretinos días en que el odio está enseñoreado, el eco
eternamente nuevo de la petición de Jesús taladra nuestros oídos semiatrofiados.
o se puede amar lo que no se conoce. En este sentido, hay un
primado de dirección -sólo de dirección-, del logos sobre el ethos. Pero el
amor abraza y excede a la verdad. Más aún, es el amor el que regula la
administración de la verdad. En todo caso, lo mejor es saber amando y
amar sabiendo.
El amor es un estado o propiedad del ser humano que se realiza en
unitaria comunión de los prójimos, por eso postulamos la civilización del amor,
que es la plena humanización del hombre. Si no experimentamos y
comprendemos el amor, perderá su sentido el problema del fin y del
destino humanos. la Universidad humanista le importa el amor porque
~e importa el hombre, porque sabe que el amor es fuerza creadora r
constructi a del er humano. Porque basta nuestro entendimiento
requiere un objeto valioso que su cite amor por conocerlo. La educación
Universitaria para el amor encamina al educando hacia la onticidad de
las cosas, por la fuente energética, que es el amor, para alcanzar la

�29

AGUSTÍN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PARA EL AMOR

perfecta ecuación del er humano. upriman ustedes el amor y todo
principio racional se forma exrrahumano e isrencialmente ineficaz. l
auténtico amor, es amor de perfección amor del bien, de la belleza, de la
sabiduúa. Y decir sabiduría e saber de salvación, encillez , piedad.
Todo -instinto, razón y corazón- nos lleva a la región donde la abiduria
y la santidad están con ergiendo y coincidiendo.

Ante los profetas del desa tre, afumamos el signo de la esperanza que
aparece en él horizonte de los nuevos tiempos. La creación continúa.
Podemos colaborat en ella, porque somos espíritu y no un simple trozo
de átomos y moléculas. Por el horizonte veo alzarse hombres de todas
las clases de todos los puntos cardinales de México, de mérica Latina
del mundo. Son ama.mes de la Civilización det Amor que llevan la Luz
del Conocimiento y del Amor. Hago otos porque no decaiga su
entusiasmo por la ida, inclu o por la vida que pide sacrificio. i son
hombres que se guían por su afán de plenitud subsi teocíal, nunca erán
hombres peligrosos. 1 o estamos aún logrados, acabado , concluidos.
Seguimos en camino, encomendados los unos a lo otros. Crezcamos
junto
formemo un mundo mejor que esté destinado a la ocioínte is p~cífica y amorosa que sustituirá a la civilización de la guerra y la
tecnocracia hueca de fermento espiritual. l sol sale en cada generación
buena que pasa por las recintos académicos. Y cuando nos hallamos
cansados de caminar hacia las estrella para buscar un poco de luz para
los hombres en la noche, repo arerno al pie de la alta montaña ilente
con la firme speranza en la venida de una nueva cierra y un nue o cielo.
Ha , en esca espera e peranzada, amor al de tino, entrega amaro a a un
orden univ r al que no tra ciende. Esa no otra es la Civilización del
Amor, que podremos instaurar si nuestro ánimo no d cae.

28

La educación se aloja en el ser sustancial del hombre como en su
propio sujeto de inhesión. Se trata de conducir la naturaleza humana a su
plenitud. El proceso educativo lleva al hombre a una maduración
cualitativa, a un desarrollo perfectivo. Los profesores debieran enseñar a
los educandos el modo de estar siempre ' enamorado "
de que se
debieran enamorar. ¿Cómo lograrlo? Primera regla:
stimular y
contribuir al de arrollo de la disposiciones fundamentales que permitan
al e cudiante prosperar en las ia del e píritu; egunda regla:
Interiorización efectiva de la confluencia educati a· Tercera Regla:
asegurar acrecentar la unidad armónica interior del universitario; u.arta
regla: que la razón amorosa -conocer amando y amar conociend
e
enseñoree de las disciplinas aprendidas.

La enseñanza para el amor se ubica d nrro d la ntropología
Filosófica.
se puede comprender cabal.mente al hombre sin una
óntica del amor. Y la ntropología Filo ófica debiera ser a ignarura
común en todas las carreras universitarias. Porque no se puede vivir sin
saber cómo es bueno ivir. y para saber cómo es bueno vivir se precisa
aber que es el hombre y cual es su úlcimo fin. Hay una profesión
universal -d.eda Guyau- que es la de hombre. orno Rector de la
Univer idad Regíomontana me propu e re tablecer el entido de 'alma
n1ater'' con asignatura comunes
universali unas -entre ella • y en
primer término, la ntropología Filo ófica-, propiciando la convivencia,
en las mismas aulas, de estudiante de la diver as carreras que imparte la
Universidad. Pero no basta estudiar la esencia y el fundamento del amor;
menester es que los maestros muestren su eros pedagógico, se entreguen a
su noble tarea de profe orcs-inve tigadore , se ganen el afecto de los
educandos y le induzcan a ªll?ªr lo erdaderameme alioso. ólo a í
habremos e atribuido a generar una educación universitaria para el
amor. Pero la educación para el amor empieza desde el hogar, la escuela
o el callee. e requieren claro está, educadore que activen esa educación
para el amor en todo los ámbito para poder llegar a la CiviliZf1ció11 del
A,nor que todos los sere humano de buena voluntad anhelamos.

�LIBERACIÓN E IDENTIDAD POR
ENCUENTRO DE LAS CULTURAS A LA
SITUACIÓN, TAREA Y OPORTUNIDAD DE LA
FILOSOFiA EN AMÉRICA LATINA, DENTRO
DEL MUNDO INTELECTUAL ACTUAL
Prof. Dr. Heinrich Beck
Catedrático Emérito de la
Universidad Otto-Friedrich
Bamberg, Alemania

Las lineas siguientes dan, de manera abreviada y condensada, algunas
observaciones y conclusiones de un filosofo de la cultura europea, que
conoce bastante casi toda la América Latina y otras partes de la cultura
del mundo, colaborando con Universidades de países mu· distintos, en
la realización de un proyecta científico internacional entorno a un
encuentro integrativo de las culturas, que abre al fururo. 1
La América Latina actual, intelectual y espirirualmente se afana en la
búsqueda de su identidad y lugar en el mundo. Lo que incluye,
especialmente, una relación que parece contradictoria con Europa.
Pues, por un lado América Latina representa un pensamiento
Vease p.e. la obra: Heinrich Beck, Ismael Quiles (Hsg): Entwichlung zur
Menschlichkeit durch Begegnung westlicher und ostlicher Kultur. Akten de IV.
lnterkontinentalen Kollo9uiums zur philosophischen in-siscenz-anthropologie, 1-6.
epcember 1986 an der
niversitat Bamberg. chriften zur Triadik und
Ontodynamik, Bd. 1 (Desarrollo de la humanidad por encuentro de las culturas
occidental y oriental) Ed. Peter Lang Frankfurt/ M-Bern- ew Cork-Paris 1998 y
Heinrich Beck y Gisela chuirber (Ed. Creativa) a partir del encuentro de las culturas
del mundo, 1aracaibo enezuela 1996.
1

�32

HEINRICH BECK

científico-técnico y filosófico que ha venido de Europa y
orginariamente es europeo; vease por ejemplo, un pensamiento en el
estilo de Hegel y Heidegger, de Marx, Freud y Nietzche, o de
Wittgenstein y Popper (sólo mencionando algunos filósofos alemanes
contemporáneos), o de una filosofía empirista, (neo)positivista y
analítica de los Ingleses (,y orteamericanos, de los influjos de los
viejos Griegos como de los Presocráticos, de Platón y Aristóteles; y
además, el pensamiento en la linea de los ~andes filósofos del
Medioevo Europeo, como S. Agusún, Sto. Tomás y S. Buenaventura,
constituye una rama muy potente del filosofar latinoamericano actual.
Todas estas direcciones filosóficas originariamente europeas, en
América Latina, pretenden ser de la misma vivencia y dignidad como
las direcciones correspondientes en la Europa actual.
Pero por otro lado, América Latina intenta rechazar esta
dependencia de la "mentalidad y racionalidad europea", en una
"Filosofía de Liberación" (p.e. de Enrique Dussel), teniendo esta
"racionalidad" como una expresión de un extrañamiento radical del
hombre frente al ser, y buscando una autenticidad autónoma del
hombre en América Latina; las condiciones de vivir bastante rrúseras en
América latina -un efecto consiguiente lógico de la racionalidad
europea- provocaría tal emancipación. De esta manera, en América
Latina se da la necesidad y ocasión a formar una filosofía no sólo
localmente distinta de la Europea Qo que sigruficaría una filosofía
localmente restringida a América, en su valor e importancia), sino --&lt;¡ue
es más- esencial111ente otn1 filosofía, que abre el camino a la identidad y
autenticidad del hombre· como ta4 superando todo pensamiento que
prescinda del hombre y explotando al ser, que es típicamente europeo.
Pero -lo que puede parecer casi como un chiste- este "pensamiento
de liberación" sucede y se realiza exactamente en las categorías de la
filoso.fía europea, en primer lugar de los mencionados filósofos
alemanes (y los representantes de la "Filo ofía y Teología de
Liberación" en América Latina, generalmente son alumnos inmediatos
de filósofos europeos, especialmente alemanes). Por ejemplo: las ideas
de la "identidad auténtica", de la 'dignidad humana" y "libertad" los
conceptos del "extrañamiento" y su "superación" (en el idioma alemán,
especialmente hegeliano: "Aufhebimg der Entfremdung ')- ¿no las son
originariamente · y auténticamente categorías de la racionalidad
·filosófica europea? (En el mismo sentido, también intentado por la
"Filosofía y Teología de Liberación", estos conceptos no ocurren ni en

UBERACIÓN E IDENTIDAD POR ENCUENTRO
DE LAS CULTURAS A LA SITUACIÓN,
TAREA Y OPOR"'iUNIDAD DE LA FILOSOFÍA EN AMÉRICA LATINA.
DENTRO DEL MUNDO INTELECTUAL ACTUAL

las culturas asíaticas ni africanas). Es decir: parece, que aquél
movimiento ideológico de 1a liberación y de la auto-identificación del
hombre, es un acto europeo en América Latina y por eso, un nuevo
acontecimiento del extrañamiento.
Para resolver la auto-contradicción aparente en la llamada:
"liberación desde el pensamiento europeo por el mismo pensamiento
europeo", y para superar el problema de la autenticidad originaria e
identidad latinoamericanas, respecto a Europa, hay que hacer unas
distinciones fundamentales, lo que exige tres pasos del conocimiento:

Primero: América, cultural e intelectualmente, tiene una semejanza
esencial con Europa. Pues, hace más de cuatro mil años, la cultura de
Europa se extendió a América, la cultura de
orte-Europa, la
anglosajona, a 1 orteamérica y · ta cultura de Suramérica y América
latina. De esta manera, aquél contraste cultural tradicional entre orte
y Sur, que determina la historia de Europa, se continúa y extiende a
América. En este sentido, América es una gran Europa, una Europa
extendida en nuevas dimensiones, dimensiones espaciales y espirituales,
bajo las nuevas condiciones de vivir americanas, que para la cultura
importada europea significan una provocación. Y así, América
compona una gradación de la cultura europea y su filosofía, tanto en
sus aspectos positivos como en sus aspectos negativos, y de aquí surge
la crisis y la esperanza de la humarúdad, que se dan en este continente.
Segundo: En la cultura Europea misma, y en su espíritu intelectual, se
tiene que distinguir la capacidad y destinación primordial y el desarrollo
y estado concreto actual; y la primera parece algo originariamente
positivo, pero lo segundo algo parcialmente negativo. Pues, la primera
es el pensamiento racional, por el que el hombre puede distinguir y
ordenar las cosas, distanciándose y enfrentándose a la realidad,
reflexivamente. Europa en su destino histórico representa una
participación especial de Logos y ha llevado al mundo la luz del Lagos.
Pero este Lagos representado y encamado en la cultura racional de
Europa, también se ha extrañado de su íntima esencia, en gran medida
lo que ímpona aspectos bastantes negativos de la cultura europea. ~ 1
lagos europeo, en su desarrollo concreto, parcialmente se ha perYertido
en un orgullo y una l?Jbris, no sirviendo las cosas sino ometiéndola y
explotándolas en un "imperialismo de la razón" que se cierra frente a la
voz de las cosas. Desde aquí, hay que preguntar, en cuanto n los
fenómenos europeos hisróricos del "empirismo", "racionalismo" ~-

�34

HEINRICH BECK

"positivismo analítico" se expresarla una cierta autoclausura y una falta
de la receptibilidad del "logos subjetivo del hombre" frente al "Logos
objetivo del ser'', no reconociendo y no participando a él. Ahora bien:
esta capacidad racional europea, que en su íntima esencia es algo
eminentemente positivo, pero que ha recorrido estadios parcialmente
negativos, también se extendió a América y de aquí se origina la última
raíz de su oportu.nidad y crisis política, económica, social y religiosa,
que afecta su relación con la naturaleza, con el rójimo y con Dios.
Respecto a la llamada "filosofía y búsqueda de la liberación", resulta,
que las categorías fundamentales de la "dignidad" y "libertad" del ser
hwnano, en cuanto expresan el sentido inmanente al ser, su disposición
y destinación p':)sitiva, originan en la capacidad primordial del
racionamiento lógico europeo; pero en cuanto faltaría la distinción
entre el sentido originario de la racionalidad y su aberración y
perversión posterior (como p.e. lo ocurre en Hegel, en su identificación
necesaria dinámica de lo positivo y lo negativo, del bien y del mal, y
semejante en otros filósofos dialécticos), en tanto, aquella filosofía hay
que corregir y desarrollar más diferenciadamente.

Tercero: Una superación de los aspectos negativos de la mentalidad y
racionalidad de la cultura europea-occidental, su purificación y
liberación a su íntima esencia positiva, en América Latina puede
suceder por un encuentro con otras culturas no-europeas, la asíaticaoriental, y la africana, que manifiestan otra actituJ y relación frente al
ser. En América Latina, la cultura africana esta presente, en primer
lugar, por los negros y los mulatos, una cultura asiática moderna por
Japoneses que inmigraron en vastas regiones del continente. Así,
América Latina es un lugar privilegiado del encuentro de las culturas
opuestas del mundo dando la ocasión de su integración a un hombre
nuevo del futuro, más humano y perfecto en su ser, que supera los ·
linútes y unilateralidades de las culturas tradicionales.
La capacidad primordial de la cultura a iárica, es la intuición de la
unidad del ser y de la coherencia de toda la realidad, como se
manifiesta en típicos fenómeno~ culturales (p.e. conocimiento de la
meditación Zen-budísta, medicina de la acupuntura, etc.); pero se
podría preguntar, si en esta cultura yace una igual capacidad y tendencia
de objetivación y distinción racional, que respecto de la naturaleza
conduce a la ciencia analítica y a la técnica moderna, respecto del
hombre a las ideas de la dignidad y libertad de la persona y de su
derecho individual, o si en aquella cultura amenace una falta de

LIBERACIÓN E IDENTIDAD POR ENCUENTRO
DE LAS CULTURAS A LA SITUACIÓN .
TAREA Y OPORTUNIDAD DE LA FILOSOF{A EN AMÉRICA LATINA.
DENTRO DEL MUNDO INTELECTUAL ACTUAL

dis~ciones necesari~s (com?, en el campo religio
cayendose en un morusmo vac10.

35

y político)

O

. e~ejante, la capacidad primordial de la cultura africana, aparece la
vivencia de la ~ohere~~a y unidad del ser, pero no por una uperación
y tr~sc~~den~Ja espmtual de la materia en la tranquilidad de la
meditac1on, sino por un llenamiento e piritual de la misma en el ritmo
de la música y del baile, el drama, en una comunicación también con
los espíritus y a~~s de los difuntos (anismo, espiritismo, rito
Ma~mba) .. U~a debilidad relativa de esta cultura, podría ser la falta de
un dis~nCJarruento adecuado de la ituación momentánea, por un
pensarruento abstracto, a poder planificar y proyectar racionalmente el
futuro.
Es . decir, to~as estas culturas tienen también las propiedade
carenc1~e menaonadas, p~ro de una manera meno pronunciada y
de~er~ada; cada c~ltura ~ene ~u carácter típico en la acentuación y
pn~1c_1a d~ su capacidad pt1mord1al y re ela as.í una dispo ición natural
Y or1gmana, una apertura óntica al encuentro con las otras culturas
enriqueciéndose y complementándose mutuamente, en cuanto la un;
pr~c1sam~nte tiene y puede dar lo que falta a la otra. Las
u_nilateralidades, debilidades y de arrollos no positivos de cada cultura
singular, hay que superarlas por una integración cultural hacia un
hombre má completo y humano en u er. La cuJruras tradkionales
se compor~an_ semejantemente como elemento chimiquos, digamos
o;,.ygemo e h1droget10, es una mixtura bajo cierta circunstancia externas
de presur~ y cemp_eratura: . on provocados a sintetizar e e integrar e a
una mat~na e pec1ficamente nueva, la ama, que manifie ta una manera
de. ~eac~10nar cualitativamente otra, no deducible de los elem m .
on?1nano . Es decir: la cultura occidental-europea, oriental-asiática ,.
africana ,· q ue e n menea
' · Laana
·
e penetran mutuamente constituyen·
una mez~La etnol~g!ca-culrural ( eguramcnte en las diferentes regio~e
del contmence, ~1st1nt~ ~n la proporción de u composición) bajo la
pre ura de las condiciones externas de viYir (r sobrevivir) e
encuentran provocadas (y evocadas) a integrar e y crear un nuevo tipo
del ser humano, cualitativamente nuc,·o.

r

. ~~rica Latina, en u destino y ucrtc histó rica, parece un lugar
pnvtlegiado del encuentro cultural-e piritual, en el qué la c,,olución de
la h~mani~ad podría (y debería) hacer un nuevo paso creativo. Analizar
Y dtagno acar e ta situación actual del er y e píritu hi tónco de la

�HEINRICH BECK

36

humanidad, y por eso favorecer a la promoción y realización d_e . la
verdad será la tarea y oportunidad única de la Filosofía en Ameoca
latina. 'Pues, según Hege~ la filosofía _de una época his~óri~~ en su
esencia es "el espíritu de esta época, racionalmente concebido •

FILOSOF(A Y SABIDURÍA EN
JOSÉ VASCONCELOS

M.A Cuauhtémoc Cantú García
Jefe de la ección de Filosofía
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de ue o León

Palabras iniciales
Recientemente, la filosofía ha tenido un resurgmuento en algunos
recintos universitarios. Ese resurgir lo debemos aprovechar para
agregarle un entusiasmo por los estudios de filosofía en América Latina,
en pen adores destacados como puede ser José Vasconcelos entre otros.
Dicho estudio ya como intento es la posibilidad para una vuelta sobre
sí, un giro introspectivo sobre nuestra conciencia americana. e trata no
sólo de entender las distintas concepciones filosóficas en nuestro
continente, sino de entendernos en la historia presente (un presente
siempre en nexo con su pasado). Desde luego, se requiere una mirada en
prospectiva para asumir retos y desafíos en términos contemporáneos.
Pero en una era tan llena de pragmatismo ¿es valido indagar
filosóficamente ·sobre temas como el mundo el hombre, la ocicdad o
Dios? ¿Puede servir de algo reflexionar sobre las ideas filosóficas y su
historia en Latinoamérica?.

Cf. Hegel, Einttitung vj. Hoffmeister, Hamb11,g 3, gtleürz!e AHjl. V. Friedr.
1959 pág. 39, 64-66.
2

icolin

Cuando México se orienta hacia una globalización, cuya preocupación
es el mercado internacional, altar ante el cual los adoradores del dios
111amn1ó11 se postran, ¿cabe la indagatoria sobre el pensamiento de un
filósofo mexicano como José Vasconcelos, perteneciente a la generación

�.39

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCIA

FILOSOFIA Y 5ABIDURIA EN
JOSÉ V ASCONCELOS

Siempre es bueno oír lo que tienen qué decir nuestros antecesores,
sobre todo aquellos que con esmero se dedicaron a elaborar un
pensamiento vivo y creador._ Pai:~ el caso de José_ Vasconcelos, su
palabra dicha tiene aún actualidad, sm negar sus desaciertos, ya tan solo
por el modo desmesurado con que se afanó para alcanzar la verdad.

frecuente, esto es, lo no extraño, aquello íntimo como afán de sínte is en
la agitada alma vasconceliaoa?

38

En ese sentir la presente in estigacíón sobre la filosofía de José
Vasconcelos e ha elaborado en el contexto ~ los cursos que dictara
sobre EstudioJ MexicanoJ en la Universidad de Monterrey (UDEM) en el
invierno del año en curso.
Digamos, entonces, que los énfasis en ~ te text~ , se debe~ a lo
jóvenes estudiantes, referencia obli~da e~ la mvesngaaon, en un m~e_nto
por responder a sus inquietudes existenciales; que en ellos son b~ao
sobresalto, una energía desbordada que requiere cauce, lo que ~~en ~e
puede lograr con la filosofía, partí~ul~en~e en es~
geruo
iberoamericano" que es José asconcelos, in 1gne e ilustre meXIcano.

Horizonte intelectivo
¿Qué elementos integran el horizonte intelectivo de a concelos?
Para cada individuo existe un horizonte que e integra como algo

familiar, porque entiende las cosas que se dan en su visión. Ello significa
que las cosas que nos resultan familiares son las que forman n~estro
campo visual, lo que entendemos como horizonte, un. honzonte
intelectivo. ¿Los animales tienen horizonte! egur~mente _lo tienen, pero
de ninguna manera se ºrrata de un honzonte 1ntelec~vo, ya q~~ _la
intelección, al menos en Vasconcelos consiste en la capacidad de análi~~s.
sí nos dióa: "hay intelección cuando el alma de comp ne la seosac1on
en fonna que la vuelva manejable, utilizabl ,,_, Por e~~• en cua~to al
horizonte intelectivo, las cosas que nos resultan familiares e_st~n en
relación con la sensación manejable, utilizable, por aquella acu 1dad dd
alma según el análisis. Desde luego, hemos de reconocer que en
Vasconcelos el alma también es afán de síntesis, que da lugar a la belleza
precisamente "cuando el alma compone la realida~ según ~orma
Placentera •.2 ·Qué es lo familiar en asconcelos segun su ho-':12onte
'
· la sensaaon_
. , mane¡a bl e o
intelectivo?, ¿cuáles
eran las cosas usuales segun
utilizable en el alma vasconceliana? O bien, ¿qué elementos mtegraron lo

Bien nos ha señalado Leopoldo Zea3 respecto al horizonte: en
primera instancia es personal, porque lo que es familiar a un individuo, no
lo es a otro· también puede ser profesional, si consideramos que lo visco
por un químico no on las cosas usuales que e un teólogo. Por otra
parte, el horizonte puede ser 11acional, ya que una nación y sus nacionales
verán los objeto que están dentr de su visión familiar. Y, desde luego,
el horizonte erá ten1poral, p r estar inscrito en una época.

El horizonte per onal de Va concelos e ubka e pecíficamente en su
vida familiar. abemos que era oriundo de Oaxaca, ciudad en la que vivió
sus primeros años la cuál en ese momento, según lo señala AJfonso
Taraceoa, se encontraba "intensamente preocupada por la cultura y codo
lo que fuera e:pre ión artística".' Como su padre era un agente aduanal,
cuyo oficio le exigía el frecuente traslado de un lugar a otro, la con tante
familiar fue un e tilo de vida en trán ito; digamos una especie de
oomadi mo que no les facilitó fijarse a la tierra r hacer raíz. De esta
manera, su primera infancia la vivió Vasconcclo en Piedra
egra ,
oahuila; circunstancia que lo habría de configurar como un
representante de la cultura norteña, según José Joaquín Blanco s lo cual le
llevaría a identificar e en us andanza políticas con los caudillos del
norte. Más tarde ·a como un joven, asconcelos pasó a vivir con su
familia a Toluca, en bre e escancia; luego, a Campeche, donde estudiaría
en el instituto de la localidad; po teriormente viviría en la Ciudad de
léxico, en la qu ingre aria a la Escuela aciana! Preparatoria y la
• scuela de Juri prudencia.

n el contexto de la vida familiar, ¿cuál e la peculiaridad pers nal en
el horizonte tntelecrivo de Vasconcelos? ¿Qué rasgo de la personalidad
marca el campo yj ual en asconcelo , que se va configurando como
íntimo, ámbito de lo u ual o frecuente? ¡ l de arraigo! a concclos no
tuvo la oportunidad de hacer raícc en un solo lugar. Por e o, la marca
peculiar de su experiencia es el desarraigo, circunstancia per onal que no
le permitiría fijarse a la tierra, y por ello, nutrirse en un suelo único que
~viera que ver con una ciudad cierto bjetos y un específico tipo de
Leopoldo, lntrod11rrió11 a la filosoj,a, ' N ~l, México, 19 , p. 18.
o, j osi L',uco11cdo1, Ed. Porrúa, México, 1990, p. l.
; Blanco, Jo é J aquín, Sr llonl(d1a L·,mo11crlos, F ndo de Cultura Econ ' mica
México, 19 7, p.16.
3 Zea,

4 Taracena,Alfon

1.
l

Jo ' Vasconcelos, 1titica, d. Bota , México, 1936, p. 212.
lbíd.

�41

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARclA

FILOSOFÍA Y SABIDURÍA EN
JOSÉ V ASCONCELOS

personas. ¿Ese desarraigo en Va concelos determina su campo_ visual?
Efectivamente, ea el sentido de ver las cosas como un peregnno, un
caminante que por no fijarse al suelo, no pertenece al mundo, porque el
mundo que ve, o al que aspira, e un supramundo.

aventura maderista, que parecía una l cura?' Una inicial respu ta puede
ser la ambición. Al menos, es lo que ve Jo é Joaquín Blanco en
Va coocelos, específicamente en u actitud incoo fonne e insubordinada
ante lo político en el p dcr (Huerta
bre · n, alles) p rque u
ambición individual exigía much má de lo que cualqui r Estado
pretoriano podia ofrecer a lo civile ".9 Per , en codo caso, e trataría de
una ambición con arr jo, que justifica lo incoherente }' contradictoria que
puede er su acción, a porque en a c ocelo ' su ló ica e la d la
aventura, y su ética y u e rética on la del aventurero: uno de 1
mayores aYemurero civiles mexicanos de de las apa ionames época de
Fray ervan do , .10

40

El horizonte profe ional de Vasconcelos se ubica en la Jurisprudencia.
Inicialmente trabajó como abogado al servicio del gobierno. Más tarde se
emplearía en un consorcio norteamericano &lt;4&gt;nde su posición era
aventajada por el dominio del inglés, idioma que había aprendido en su
niñez en la e cuela de Eagle Pass, Texas. Bien señala Richard Phillips
que después de una infancia afortunada asconcelos llegó a la edad
adulta hacia fines del Porfuiato, un orden antiguo que lo mimaba. í,
como un joven brillante y con un futuro prometedor: "[hacia 1908, José
asconcelos] trabajaba en la sucursal de la firma ~ arner, Jhonson &amp;
Galston de ueva York; sus ingresos eran tan magníficos que planeaba
retirarse de la profesión de abogado después de unos cinco años de
trabajo intensivo, para dedicarse exclusivamente a la literatura y a la
filosofía',6.
Cierto que la profesión de Vasconcelos era la de abogado; pero su
vocación estaba en la filoso.fía (que cultivó autodidactamente) y un tanto
menos en la literatura. Y, sin embargo, su pasión era la política. Por eso,
al horizonte profesional que tenía que ver en él con la abogada, se le
debe sumar la filosofía, la literatura y la política. En cada caso se trata de
ámbitos de conocimiento que se integran a su horizonte intelectivo.
¿Qué es lo que mue:ve a Vasconcelos en medio de su ejercicio
profe ional? ¿Qué lo impulsa en el ámbito de las acri idade _pr~pias de
su profesión como abogado? José Joaquín Blanco nos mdica q~e
Vasconcelos como jo en abogado era ambicioso y vanidoso. Y m
embargo, a lado de los intelectuales y brillantes jóvene de la ép ca que
se dejaban mimar por los gobiernos, aceptando puesto burocrático Y
diplomático , ocurrí.a con Va concdos que no se dejaba educir.
Específicamente, en cuanto al movimient maderista, asconcelos e
puede contar entre los pocos "brillantes-jóvene -con-futuro que
quisieron comprometer su porvenir dorado en la Revolución".1 n esre
respecto, el propio Jos · Joaquín Blanco e pregunta acerca del joven
abogado empleado en el con orcio norteamericano, en los iguiente
términos: "¿ ... por qué dejó sus enormes ganancias para arriesgar e en la

Y, en efecto, e a e la con tant en Va concelo , la aventura, cuyas
cualidades en el decir de José Joaquín Blanco on la energía y la audacia.
Pero, consideremo que olo puede er un a enturero quien e un
desarraigado, que por ello con audaz derroche pu de lanzar e al rie.go.
De e ta manera la p culiaridad del h riz nte personal en
Va concel
e e oomadi mo-dc arraig , aparece ea u horiz nte
pr fe ional, lo que va confi urando al a emur ro como peregrino, un
caminante sin ataduras al suelo. Por e o Agu tín Basave con codo acierto
nos dice de Va concelo al que reconoce como padre espiritual, lo
siguiente: "nos mo tró la dignidad de vivir y -cosa má importante aúnla grandeza de saber desprend rse d la vida terrenal' 11

'ª

iertameme a
concel lo vemo como , u·eto- m-raíz-local, que
lo configuró en la conciencia dada la circunstancia propia de u vida
familiar, la que e refiere al de arraigo. Pero ell no significa en manera
alguna que nuestro filósofo por aquello de la aYenrura, sea ajen a u
nacionalidad.
í, gu tín Ba a e no dice: ' a conc l no dejó d . er
mcxican -y gran mexicano- indu cuando su rema no era 1 1éxico' , y
añade: "en vez de culti ar I jicari mo fi lklóric ' pr fuió a imilar - in
descastarse- las má diversas savias de la cultura univer aJ''. 12 Bien
p demo decir de Va concelo que fue univer al, tan s lo en la medida
en que fue mexicano.
en cal entido dilucidó el mi terio de Dios
como el enigma del mundo y el hombre, dánd no una re pue ta que
por personal
in cribía en u horiz me naci na!.
lbíd.
!bid.
111 Jbid~. 32.
11 Ba ave, Agu tín, L1jilosojia dr.fosé Vtuco11r,/01, Ed. Diana, Méxic , 1973. p ..
I! /bid.

~

6

~

!bid. p.30
Jbíd. p.31

�42

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

FILOSOFÍA Y SABIDURÍA EN
JOSÉ VASCONCELOS

A su vez, aquello nacional tiene su enlace con lo temporal como
horizonte, cuya centralidad radica, decíamos, en la ép~ una
configuración de sucesos fundamentales humanos dentro de un periodo
de tiempo, que desde luego es histórico. ¿Qué podemos decir del
horizonte temporal de Vasconcelos, específicamente como relevante? En
este punto tendríamos que ubicar a asconcelos en la gencrnción a la que
pertenece, la del centenario, 13 más conocida cQmo Aieneo de la Juvent11d.
Antonio Ibarguengoitia 14 no eñala que el Ateneo era una agrupación de
jóvenes con distinras vocacione y diversas inclinaciones, pero que
lograron unificarse en dos aspectos: a) todos eran escritores, y b)
buscaban moralizar la vida política de México. Así, su antecedente e
ubica hacia 1906 con la revista: Savia Moderna que aunque e trató de una
publicación juvenil de poca duración, incidió, según Femando
Salmeron 15 , en el abandono de dos normas ac ptadas: el iglo XIX
francés como modelo literario, y, como modelo filosófico, el positivismo
en México. Para 1907, al desaparecer la revista mencionada, el mismo
grupo funda la Sociedad de Conjerencim, cuyo propósito era divulgar idea y
fomentar las actividade artística .16 Pero fue un 28 de octubr de 19 9
que aparecería formalmente la agrupación que llevaría por nombre Ateneo
de la Juventud, que orgaruzaban reuruones más o meno periódicas para
dictar conferencias y discutir públicamente temas filosófico , lo cual
hadan principalmente en las aulas de la Escuela Preparatoria. 17

autodidactamente y conducían a la agrupación en la reflexión de temas
filosóficos. El propio almerón nos señala, entre otros, tre elementos
caracteristicos fundamentales en las acri idade del Ateneo, que mucho
pueden ayudarnos para entender, como en nuestro caso, el pensamiento
va conceliano, a saber: Lo primero, que en todos los ateneí ta dominaba
una preocupación filosófica y social, y una convicción de que el
problema de léxico era educativo. egún almerón. probablemente esta
conviccion la heredaron de don Justo
i rra. Lo segundo,
indudablem nte el ra go más característico de la generación u
inconformidad con eJ positi 1smo.
, tercero, la vu lta a la
preocupacion metafí kas que con otro ingrediente deri ó en ' ese
tono de cri tiano optimismo y genero idad" 19.

Para una historia de las ideas filosóficas en México, los jóvenes más
destacados en tomo al Ateneo de la Juventud, según Fernando almerón, 1
serían Antonio Caso y José Vasconcelos, que cultivaban la filosofía
u As.í oos lo indica amuel Ramos en su artículo "La filos fía", en Mixico y la
cult11ra, EP, '1.éxico, 1961. p.715
14 Ibargüengoicia Amonio, 111110 Fi/01ójica Mtxicana, Ed. Porruá, México, 1995, p.
172

is Salmerón Fernando, Filmfta y Edutarión, El Colegjo

aciooal, léxico, 2000. p.

168.
16 Fernando almerón nos dice que los propósito e tablecidos como oatdad dt
Co,rjerwias, los implementaban en los battio burguese de la ciudad de México.
almerón, Op. Cit. p. 169.)
17 Hacia el año de 1910, la agrupación cambió de nombre, para llamar : Alt11eo dt

Mlxico i::n el que aparece Jo é Vasconcelo como Presidente. (Fern:lndo almerón, Op.
Cit. p. 177.)
18 Fernaodo almei:ón nos indica que otro personaje mur importante y que ha
·sido dcscuidJdo en este respecto, se trata de Ezequiel A. Chávez., aunque ciertamente
no perteneció al Almto. (Salmerón Op. Cit. p.168). Cabe anotarse que E/ Colrtfo , racio11a1
recientemente ha publicado las obras de don Ezequiel Chávez, lo que es un incentivo
en la revisión de su pensamiento para la difusión educativa en las nuevas generaciones.

43

obre esto último, almerón apunta:
La crítica no ha llamado la atención sobre este punto, pero es
indudable que el cristianismo no está au ente de la obra de ninguno de
lo miembros del
ceneo, que constiruye pieza esencial en el
pen amiento filo • fico de los más significados, algunos de los cuales
evolucionó hasta la ortodoxia católica· y, en un grupo de jóvenes liberale
tan atentos al movimiento intelectual de su tiempo, no parece explJcación
suficiente la educación familiar 20

Y, en efecto, en Vasconcelos está presente 'e e tono de cristiano
optimismo y generosidad". Pero llegó al cri tianismo más que por
evolución, por ruptura, dada su experiencia de con rsión; no obstante,
e coloca eso es lo que me parece, fuera de la onodoxia. unque, sí cabe
la explicación familiar para encender su cri tianismo lo que gustín
Ba ave no ha indicado por la influencia de d ña Carmen Calder · n, la
madre, que a su hijo José: "le inculcó la religión católica y le en eño a
rezar". 21

Hasta aquí, evidentemente, la generación que e la del le11eo, forma
parte del horizonte temporal de Va cancelo que en an meclida lo
definirá en u trayectoria de vida y pensamiento. eamo algo obre esto
último en referencia a la filos fia.

19

~eróo emando,

211

/bid p. 1 l.

11

Basave, Agusdn,

Op.

it. p. 172

Op. Cit. p. 2

�Filosofia y Ciencia
Desde niño Vasconcelos quería ser filósofo, ya porque, dice él mismo:
"la palabra filósofo me sonaba cargada de complacencia y misterio". 22 Lo
cierto es que en su conciencia pueril, caminando en Eagle Pass, le
llegaban a saltar interrogantes filosóficas, como: "¿quién soy?", '¿qué es
un ser humano?", cc¿qué es mi madre?'', "¿por qué es preciso que ella
tenga un rostro y yo otro?". Son preguntas qu nos indican ~ue aquel
niño no era común, y que sus inquietudes eran muy propias de su
temperamento. Pero, bien sabemos que en su vida adul~a V~sc~oc~los
no se formó como un filósofo propiamente en el aula uruvers1tana, sino
en modo autodidacta. Podrlamo decir que fue un filósofo por vocación
y no por profesión, que se configuró como tal en la reclusión de la
soledad, dedicado a la lectura reflexiva y meditativa de los grandes
autores y sistemas de pensamiento, tanto occidentales como orientales.
¿Cómo se concibe Vasconcelos ante sí como filó ofo? ¿Qué tipo de
filósofo es ánte su propia conciencia? Aquí quiero hacer notar que
Vasconcelos se percibe, entre otros modos, como un filósofo moderno 23 •
Por eso, atento a la época en la que vive y en la que se encuentra
inmerso, nos insiste Vasconcelos en que la filosofía es algo más que
verbalismo, y para ello, se hace necesario que el filósofo hable con el
lenguaje del tiempo. 24 ¿Cuál puede ser el lenguaje del tiempo en el que
bable la filosofía como para que no sea simple verbalismo? ¿Cuál es el
lenguaje filosófico en Vasconcelos, según el lenguaje de su tiempo? i el
tiempo histórico de Vasconcelos se refiere a lo moderno, no puede sino
filosofar en un lenguaje, a1 menos como intento, cercano a los resultados
de la ciencia. En este punto, sabemos que Vasconcelos se sentía cercano
a sistemas corno el de Bergson o Wbitehead, por la peculiaridad de
re ponder al "anhelo de una filosofía iluminada con los resultados de la
cienci~ contemporánea" .25 Y, esto es así, recordemos, porque
Vasconcelos se formó con el positivismo, la doctrina oficial del
porfiriato. Ciertamente lo resistió y combatió, pero no podía permanecer

Citado por: Fernández 1'.-1acgregor, V asconcelos, SEP, éxico, 1942, p. XI.
Dice José Joaquín Blanco, que Vasconcclos: "entre 1920 y 1924 se deja invadir
por todas las influencias: budismo, zapaósmo, socialismo, constitucionalismo, Rodó,
Lunatcharsky, Carnc:gie, Romain Rdlland, los griegos, la tradición liberal, Ruskin,
s_indicalismo, \1 alter Pater, Platón, Pitágoras, Lenoin, etc." (Blanco, José Joaquín, Se

45

flLOSOFIA Y SABIDURÍA EN
JOSÉ V ASCONCELOS

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

44

del todo inmune a la exaltación que aquella doctrina bacía de la ciencia
porque, como dice Samuel Ramos: "el plan de Barreda fue creando e~
México el cul_to_por la ciencia, y las minorías cultivadas que se educaron
en los dos úlomos lustros del siglo XIX y en el primero del XX,
adoptare~ firmemente el credo positivista"26 . Desde luego hay
constane1a de que Vasconcelos no adoptó el credo positivista. Sin
emb~rgo, por el a~bient~ q~e respiraba su época, en sus indagaciones
filosoficas no podía ser 1ndiferente a la ciencia, por lo que dice: 'el
desarrollo armónico de ciencia y filosofía es una exigencia legítima de
cada época, pero muy en particular de la nuestra, que ha hecho de la
ciencia experimental su dedicación y su orgullo".27 Precisamente, es el
reproche q~e hace ~ e~stencialismo sobre todo el de artre que no
pone, atenc1on a_la c1enc1a, porque Vasconcelos está convencido de que
el filo~of~ de?e 1?co1orar ~ sus métodos de investigación el pensar de la
expenencia cienofica. Lo mteresante es que desdeña a las matemáticas,
probab~emente por su antifenomenología. Y, no obstante, favorece más
a las _cien~ias fácticas, que en ninguna manera le basta el empirismo
pl~~st~, c1entí~co, porque su "sistema que es el de los arti tas y el de los
nusncos , segun palabras de él mismo, a pira "a una experiencia
organizada y totalista". 29
Su sistema puede ser el de los artistas y los místicos. Pero
Vasco~~e~o sigue siendo un filósofo en una época moderna, formado e~
el pos1t1v1smo. Por eso, le resulta imposible mantenerse a la distancia
ante _la ciencia y sus avances. ¿Puede lograrse una ''experiencia
organizada y totalista" desvinculados del
aber científico?
Evidentemente, un sistema por toral debe incorporar a la ciencia, por lo
que para Vasconcelos: "la tarea del filó ofo consiste entonces en crear
una co~cepción del universo con las ciencias e peciales partiendo de sus
conclusiones para consumar la concepción total de la realidad".:'º En e te
s~nti~o- Vascon~elos pretende que su pensar filosófico se arraige en la
c1enc1a reconociendo que el filósofo necesita la inteligencia forma.ti ta
para moverse en el concepto, pero a condición de que baga filosofía y no
otra co a, requerirá inmergir e en los procesos espeáficos de la tarea
uruver al: "el cálculo matemático, el instinto de la célula, el pálpito de la

22

23

asco11relo1, p. 97 .)
Vascoocelos Jo é, Eifitiía, p. 19
25 Va cnnri-lo . Lóeica. F.rl. Rnras. México. 19

llamaba

1A

. o. Lll

amuel, Hiiton'a dt lo Filosoflo m Méxiro, Imprenta Universitaria !\léxico
1943, p. 123.
2' V3sconcelos, Lo¡jra, p. 19.
28 ~asconcelos Filosojla Eititiro. Col. usttal, léxico, 1994, p. 15.
29 Vasconcelos, Estrtiro, Op. Cit. p. 14
Jo lhid. p. 24.
2G Ramos

1

'

�FILOSOFIA Y SABIDURÍA EN
Jose: V ASCONCELOS

CUAUHTÉMOC CANTÓ GARdA

46

conciencia, el deseo que angustia a los seres, el odio que los envenena, el
amor que los redime", porque, añade: "cada experiencia es como uo
sentido más del filósofo que explora el mundo".31 La cuestión es que en
ese explorar el mundo para · hacer filosofía, el camino puede cambiar
según la época histórica. Y, sin embargo, es el punto de llegada el que se
mantiene invariable, por lo que apunta: "lo que cambia con las épocas es
el método. Antes se empezaba a filosofar postulando la existencia de
Dios. Hoy se comienza con las interpretaciones científicas de lo material.
El nuevo camino también conduce a Dios; esto es lo que descubre el
pensador del siglo".32 ¿El método filosófico conduce a Vasconcelos hacia
Dios o es su fe? Evidentemente, Vasconcelos es un moderno, en el
sentido de vivir en una época moderna. Pero, como filósofo no procede
del todo como un moderno, sino más como un creyente. Marcada la ruta
que le trazó Plotino, que lo llevó desde el átomo a la divinidad, en alguna
ocasión apuntó: "Desviado, perdido en infinitos errores, creo haber dado
al fin con un atisbo de verdad. Mis premisas podrán ser torpes; de mis
soluciones estoy cierto. Y lo estoy porque ellas representan en esencia la
fe de mi niñez, o sea la certidumbre de un Dios misericordioso que nos
saca de las sombras a la claridad de la salvación".33 Precisamente, en u
espíritu ascético que lo conduce al sentimiento místico Samuel Ramos
ha visto en Vasconcelos "el mismo drama de Platón, pero sobre todo de
Plotino" .34 Se trata de un drama temperamental, expresión en su
filosofía, consistente en juzgar todas las cosas desde los valores
absolutos, ya que Vasconcelos se rehúsa renunciar a Dios y como no le
pone límites a la mente humana, sentencia Samuel Ramos: "Se hace la
ilusión de alcanzar su objetivo supliendo al intelecto con la emoción y la
fantasía" 35 Y, sin embargo, el mismo Samuel Ramos hubo de reconocer
en el pensamiento de V asconcelos "un pathos filosófico de la más alta
calidad", que con tal de alcanzar lo absoluto rompe con los esquemas de
la mente, eo el que "esa emoción tiene por sí misma un valor,
independientemente del contenido que la llena, y es lo que da un aliento
de inspirado a su estilo de expresión". 36
Bien podáamos esperar de Vascoocelos, como un moderno
preocupado por las conclusiones de la ciencia, le asignase una po ición

central a la razón en el 9uehacer filosófico. ¡Pero no es así! Pues, el
instrumento propio de la filosofía, según su sistema, se lo atribuye a la
intuición emocional. Sucede entonces que la emoción es el dato primario
de toda exi tencia, por lo que pensar una co a consistiría en incorporarla
al seno de la emoción, posibilidad dada por la intuición emocional que
nos entregaría la esencia de las cosas. Al respecto, Samuel Ramos, nos
dice: "Vasconcelos roma a la emoción, que, sin duda, puede ser el
conocimiento subjetivo del conocimiento filosófico, por el conocimiento
mismo." 37
¿Cómo entiende a la filosofía oue tro místico iluminado? Para
Vasconcelos hay preguntas esenciales que se deben responder en el
campo de la filosofía, tale como: ¿Qué es el mundo?, ¿quién oy yo?,
¿cómo se coordina mundo y yo?, ¿qué es Dios?38 De de luego, la
pregunta más importante es la que se refiere a Dios, la que contesta más
que filosóficamente, desde la teología cristiana. ostiene que la filosofía
pasa por dos etapas. La primera corresponde a la razón, que es el logos, en
el cual se maneía conceptos. La segunda, tiene que er con las funciones
que Platón designó armonía y que Va cancelo llama proporciones, que
nos sirve para, clice: "coordinar los seres con iderados como las partes de
conjuntos vivos pero parciales, así como las rdacione de estos con el
absoluto de donde todo procede" 39 Pretende una filosofía sin entes y sin
universales, lo bastante ajena al iogos y más allá del mismo, que responde
al acontecer natural, pero obedezca a cierto equilibrio, una unidad que no
sea lógica ni matemática. 40 e trata de que la filosofía pase del logos a la
armonía, a fin de qu pueda establecerse en el eros según la perspecáva
cristiana,41 por lo que apunta: "el ·problema del filósofo entonces,
consiste en coordinar las distintas e feras del conocimiento en una
ignificaci , n que las englobe y las organice segú n jerarquía de finalidad
orientada hacia lo absoluto"~2

37

32

lbíd. p. 20. .
Ibíd. p. 25

33

Citado en: Basave, Agustín, Op. Cit,. p. 60.

l4
35

Ramos, Samud, Historia tk lo Filosofla e11 México, Op. Cit. p. 145.
Jbíd.

36

lbíd.

Jb!d.

' Vasconcelos, Estética, p. 46.
39

ll

47

lbíd. p. 128.

Para Vasconcelos la unidad que pretende no puede ser la de los matemácicos,
porque éstos reducen sus elementos a un comú n denominador, que permite sumarlos,
pero los priva de su cualidad, condición de u existir autónomo. (Vasconcelos, Filosofía
40

Estético, p.131)
más el ógope y no el eros, si efectivamente la perspecti\·a es cristiana.
Vasconcelos, Filosofia Estétiro, p. 130.

~1 Procede
~2

�48

En tal entido, el filósofo, más allá de la razón y utilizando los
aparatos de que dispone la c nciencia 43 debe lograr una suprema síntesis,
procediendo como un intérprete de todas las expresione : conceptual,
pictórica musical sentimental, las cuales se derivan de la conexiones de
la cosa o el er con nuestra ida.
Para asconcelos, si una clasificación cabe acerca de la filosofia,
de pués de esa excursión de dos mil años en que la tendencia e el reino
del logoI, quedaría en los iguiences términos: analítica y intética. na
filosofia por analítica necesariamente eci desintegrante, cu ·a orientación
consiste en reducir la realidad a uno solo de su elementos, que es
sunplificar, como por ejemplo lo hicieron lo eleático . n cambio, una
fil sofia que proceda por íncesi , u anhelo será de totalidad, como bien
e puede v r en mpéd ele que s uno de los primero en intentar
explicar la realidad por combinación d factores, de manera que dirá
nuestro filósofo: "la combinación e le fuerzo pnmario de la íntesi ' 44 •
El resultado e un pen arruent coordinativo, que no da una filosofía de
lo hecho • los uce o en su realidad, que e una filo fi de cualidad.
En e ta filo ofía de cualidad o ínte is, que a concelos llamó
estética, la tarea d l filó ofo consi te en ocupar e del todo pue su hora
es la de la sinfonía, según el dictado del presente.~s Al respecto, nos
señala amuel Ramos que Va conc los ve a la filo offa como los
románticos del siglo pasado "como construcción de un gran sistema
sobre el uru er o". 46 E 1dentemente, i su filo ofía pretende la ínte is,
estaría obligada, como el propio a c ocelos lo apunta: ' a darn s una
teoáa obre el mecanismo del univer o y una vi i · n total de su
pr ce o ".~~ Lo que Agusúo Ba ave ve en oue tro filósofo e una sed de
unidad, por lo que " e afana en construir una co mo i 1ón completa" .
que por el olo empeño titánico de construir un sistema de urudad, 'José
asconcelo seóa digno de encomi ,,4~.
¿Qué entiende asconcel s por el todo, aquello en que el filó ofo
debe cupar e de acuerdo a u carea? l t do no ería un agregado como
en una -urna, pero tampoco el c acepto de un lógico," ino una realidad

0

Apriori racional, a priori étJco y a pci ri e téuco.

'4

lbíd. p.1

p.13)
◄S

as~oncclos Estihca, p.23.
m s :unucl, Op. Cit. p.144.
41
ascoocclo , Estihea, op.ctt p. 22.
• Ba ave, Agu:,tin, Op. Cll. p.50.

49

FILOSOFIA Y SABIDURIA EN
JOSE VASCONCELOS

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCIA

' e necios, Filotofta :Jtitira,

orgánica", que s conforma no tanto por la adición de sus parte , como
pcr la composición. Y precisamente, a diferencia de la dialécnca que
descompone, Vasconcelos pretende fundar su filo ofia de síntesis en la
tesis de la composición. Como la sínte is es la operación capital del
filó ofo, la filosofía aparece como una oencia de la armoola, en la que,
por upuesto "filosofar es concebu los objetos en cuartto integrantes a
un todo" ,"9 dirá Vasconcelos. Pero, ese todo correspondería a la
sustancia en el grado máximo de coher ncia y exi rencia, cuya índole,
desde luego es espiritual. Por lo tanto, una filo fia de síntesis, que es de
armonía y coordinación, debe intentar captar la calidad, cuyo resultado
nos llevaría a conectar el conocirrueoro racional con la teología. Y, como
la filosofia en su etapa final debe confundir e con la sabiduóa sucede
que:
La füosofh ticn pan Vasconcelo un entido rcligio o que la de tina
a crvic como medio de alvación, llevándonos d sde lo e tadios
inferiores dc:I er, ha m la fu 1 • n con lo divino. A í, \'asconcelo se no
aparece c mo un místico para el cual la filosofia e olo un peldañ para

a cender a Di

.51'1

Filo ofia y Sabiduría
"La admiración es la vivencia del mi cerio" decía Antonio Gómez
Robledo,51 para indicar que el hombre práctico no se admira porque la
realidad le resulta obvia. Desde luego, Jo é asconcelos no es e e apo de
hornbr práctico, sino má bien un filósofo en quien la peculiandad
personal consiste en la vivencia del mi t rio como admiración. Por eso
cuando filo ofa lo hace como iluminado, como un místico. í, se no
aparece a concelo como un filó 06 qu
e obreco
ame lo
admirable del mi terio ?

¿Pero, e propio de un filó fo admirar e anre el rrustcrio? Paul
Tillich, el teólogo protestant , incer aotemente no apunta lo siguiente:

José Ga s, Filosufa Mrxirarra de

n11r1/1rJ.I

díaJ, lmpren~

niver itaria • 1éXICO,

1954, p.129.
SO Ramos, amuel. Op. Cil. p.146.
51

Gómcz Robledo

ntonio, Filosofla, t.3, El

olegio

acional, México, 2001, p.

431

52 Cuando e cribe su estética (1936), en una e pcac de confe 1ón dice
Va concclos que perdió el ioteré por la teorías "cuando en lo que cree es en la

realidad del misterio". lnclu o interroga: "¿por qué dam
punto de no ercer en ello ?". asconcelos, E1titica, p. 9).

témuoo a esto libro ,

"ª a

�FILOSOFÍA Y SABIDURÍA EN
JOSE V ASCONCELOS

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARdA

50

"todo filó ofo creador e un teólogo latente (a vece incluso un teólogo
declarado). Es teólogo en la mcclida en que su situación existencial y u
preocupación última modelan su vi ión filosófica" 53 Digamo , que lo
dicho por el teólogo protestante se aplica a nue tto filósofo católico. En
este re pecto, bien sabemo que a e ne los fue un filó ofo creador, o
mejor dicho con genio, que como diría él, e traduce en la capacidad de
oledad. Pero, no e trata, en manera alguna, del teólogo latente, sino
más bien del teólogo declarado. Evidentemente. olo en el entido en
que u situación existencial y, obre t do, su preocupación última
modeló su filosoña.
sí, como mí rico, per
también como filósofo mod rno
Va concelos nos dirá: "mi sistema pretende con truir una filo ofía de
ba e científica per de pr yeccJOnes obrecienrificas y e piriruale '
i para Tomas de Kempis, por ejemplo, la filo ofía era inútil porque el
filósofo no pu de lo que pretende· lo cierto e que para asconcelos la
filo ofía puede er provechosa, p rque lo pretendido por el filó ofo e
no toma en po 1b1lidad alcanzable.
¿Pero, aquello pretenclido por el filósofo se logra por la razón? e
e peraria de a concelos como un filósofo moderno su cercanía con la
razón. , in embargo, e encuentra un tanto má cerca de la línea
representada por Tertuliano en aquella entencia: "mdo quia absurdum'' 55,
solo en el entido en que el misterio mostrado por el evangelio es crefüle,
cancelada la razón como vía, precisamente por absurda, que no da
como úrúca vía de sal ación la fe.
Por e a r istencia a la razón, en cuanto a la car a filo ófica,
a concelo prefirió hablar d la concienoa la que considera un
"aparato coordmador del s r",S6 que e con titu e en la e encia de la
p r onalidad qu permite al h mbre ituar e por encima de la escala
zool · gtca. De esta manera, para Va concelos vivir según la totalidad de
la conciencia permite Yivi.r un equilibrio, el cual no no proporciona la
razón
s o ación y que, por u unción unificadora r ela un p der
upersensorial
upraracional, el que no puede er natural, sin
obrenatural, p r p rtcnecer al cspfntu. 57 Pr c1 amente, p r la capacidad

Paul, T-to!ftOía
-.:. S1slc111atiro, 't.1, Ed. Arid, sMña,
r-· 19 2, P· 42 ·
· asconcelos, Ertil1n1, p. 2 .
;; reo porqu es ab urdo.
56 ·asconcelo , Fi/o1ojia Erttflro, p. 117.
S'.' / ,d.. o

53 Tilich

51

que le atribuye asconcelo a la conciencia, e que puede hablar de la
filosofia como sinfonía, a que dice: "mi conciencia iempre invaclida
par las mil solicitacione del mundo e, temo, para sub i cir nec sita
coordinar de pué d clasificar: en aci ne , idea imágcne . ¿Qué e la
coordinación? n acto irr lar, periódico, a ecc r nue, a vece
fulgurante, que e produc en mi conciencia ' e ella misma: la
coordinadora' ss Pero además, a conc l s puede pretender en su
i tema una filosofía, decíamo , e n • pro ·ecciones sobreciemíftca y
espirituale '', justamente por e apara ro que ele a a lo hombre en la
escala zoológica, pue , diría: 'hay en la c nciencia una raíz de orden
obr na cural" ,59 por lo que el logos al estilo grieg o la razón al mod
1deali ta resulcaria in uficieme paca e plicar el movimiento la vida, la
realidad.
Como la conciencia pertenece al e píricu iguieodo a

a coocelos, en

el hombre su capacidad coordinadora no solo e la tiene que ver con lo
de abajo, cligam s, lo terreno sino debe c ocurrir a un fin supenor,
osp chanclo las direcciones y mera de la eXJ cencia de arriba, como 1
e tratara de un anfibio que participa de la naturaleza s nsible, p ro
además inVI ible.~
Recordemo que asconcelo e un nómada de arraigad en qui n
domma u horizonte la act1tud del p regrioo, cuyo mundo no e puede
v1v1r ino en una e pecie de descierro. Digamo entonce que, p r u
forma d conciencia, a concclo e nos aparece auténticamente y in
fal 1ficacion s como e e anfibio, del cual él mi mo hablaba; desde lueg
en el sentido en que al fil · ofo creador I sub ·ace el teólogo, 1 que lo
coloca de lp tan cerca de la entcnc1a: credo 11/ intelligan,"1 en la línea
agustiniana de concebir a la fil ofía com a án de abtdurfa.
n irtud de que en el mund hay un orden el prop · it o func1 · n
de la filo offa con iste en de cubrir es orden, enn nd
a concelo la
füosofía cgún lo hacían los antiguo e to e , como amor a la abiduria,
estableciéndolo en lo i uiente térrrun : "p r filo ofia encendemos:
¡ ab1duria! Recobrando para la palabra su ·acepción I gíuma''.62

. Ibíd.
/bid. p. 75
u, Ibíd. p. 30. ab eñalar e que para Va concclos la conciencia e un ~n
invi iblc, como también lo es Dio r la \·ida
1 Creo para comprender
t,2 \ f asconceI J ~e,
· I.N5ua.
r ,i,, · p. •·\ , .
59

�53

CUAUHTÉMOC CANTLI GARCÍA

FlLOSOF(A Y SABIDURÍA EN
JOSÉ V ASCONCELOS

¿Cuál es la acepcion legítima de la palabra sabiduría, según
Vasconcelos? ¿Habla Vasconcelos de la hokmah hebrea o sophia griega o
sapientia latina? Nuestro filósofo anfibio, o nómada desarraigado, habla
de una suphia con raíz hebrea y en oposición al logos griego. Cienameme,
reconoce que el logos puede ser un instrumento para la filosofía, pues
corresponde al intelecto con sus leyes Oógica) aplicable al ordenamiento
formal y cuantitativo de la realidad. Y, sin embargo, no le basta a la
filosofía el logos, pues hay otros medios de conocimiento que a éste le son
insospechados. 63 Aquí cabe recordar que para el griego el lagos era aquello
que definía, describía o deáa qué eran las cosas. En ese sentido para
Vasconcelos ocurriría que una filosofía cuyo instrumento sólo sea el logos,
resultaría en una especie de logicismo o en matemáticas al estilo
Descartes o en un saber acerca del mundo de tipo abstracto separado de
1a realidad, que en cualquier caso tratariase de una filosofía incompleta.
Desde luego, esto tendria que ser así porque una filosofía según el iogos
aparecería como sin simiente, precisamente porque para Vasconcelos el
logos es "eunuco", como diría él: "un logos que por no poder amar es
infecundo".11,4

fundamentales de cada orden de los seres y de cada ser dentro de su
orden, orden físico, orden moral, orden estético',68

¿Cuándo hablamos de una filosofía completa? Evidentemente en
Vasconcelos una filosofía integral se engloba en la sabiduría. Entiende a
ésta como una ciencia de la experiencia que va desde "la percepción de
los sentidos hasta la más alta visión divina del rrústico". 65 Y, como la
sabiduría abarca la experiencia toda, resulta que el sabio es quien ensaya
una sistematización del conjunto del saber, unidad en que la parte explica
el todo y viceversa. ¿En qué consiste la tarea del filósofo sabio? Para
Vasconcelos el sabio que es filósofo tendría que superar al ideólogo pero
también al lógico, siendo capaz de discernir el sentido de la total
experiencia, que consiste en "un retorno a Sophia después del ejercicio
del logol'. 66

Consideración Final

52

¿Cuál es la etapa final de la filosofía? Aquella en que la filosoffa se
confunde con la sabiduóa, que en Vasconcelos corresponde a su llamada
filosofía estética que consiste en la síntesis de los heterogéneos67 • Por
ello, también entiende a la sa~iduóa como: "ciencia de las verdades

Ibíd. p. L Vll
Jbíd. p. XlV. En lenguaje excesivo, como surgido visccralmente, habJa
asconcelos .del /og()s como "castrado" e incluso, lo tacha de "homosexual".
65 lbíd. p. LXVI.
63

64

66
6

lbíd. p. LXI.
lbid p. LXIII.

Ha pretendido Vasconcelos hablarnos de la sabiduóa como un
filósofo; pero, lo cierto es que el teólogo subyacente en él se toma
teólogo declarado, porque, recuérdese, cuando discurre no lo hace el
hombre práctico, sino el místico. En este respecto, nos dirá que la
sabiduría se coloca más allá de lo uno como principio, tan sencillo, ya
que: "según la escritura, la sabiduría es Dios mismo"69• También ha
insistido en que la "revelación es la última filosofía" 70, de manera que,
desde su punto de vista: "por todos los caminos, el término final de la
especulación filosófica lo hallamos en el eros de evangelio"71
os es claro que la visión de Vasconcelos sobre la sabiduría es más
teológica que otra cosa. Por eso, Agustín Basave, con toda precisión nos
dice: "Digámoslo de una vez: la noción vasconceliana de sabiduría no es
filosófica como él pretende, sino teológica".72 Y, en lo dicho
teológicamente, termina Vasconcelos dándole un carácter hipostático a la
sabiduria. 73

José Joaquín Blanco74 nos dice que José Vasconcelos como autor fue
de variados contrastes, que suscita en el lector demasiadas cosas y nos
pone a vivir abigarrada y convulsivarnente.
¿Qué suscita en nosotros la filosofía de Vasconcelos? ¿Cómo nos
hace vivir lo que nos dice como filósofo? Sabemos que en muchos
aspectos el sistema Vasconceliano fue inconsistente, pero jamás su
aspiración. Por eso, tratábase él de un filósofo auténtico, ciertamente en
la medida en que auténticamente vivió su condición humana, en sus
contingencias y vaivenes, siempre asumiendo los riesgos conforme al
ideal.

68

lbíd. p. LXVl.

69

!bid.

Vascoocelos, Fi/()sefia estética p. 31 .
p. 126
2 Agustín Basave, Op. Cit. p. 87
' 3 "la sabiduría es pues, segunda persona, pero solo e11 el sentido de la Trinidad
católica, puesto que es consustancial con el creador" (Vasconcelos, Ut¡'ca, p. X11)
4 Blanco José Joaquín, Op. Cit. p. 212.
70

71 lbíd.

�54

55

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCIA

FILOSOFÍA Y SABIDURIA EN
JOSÉ VASCONCELOS

En esta manera, la configuración de su conciencia fue como nómadadesarraigado al igual que su filosofia. Persiguió en su especulación el
propósito de "orientar, fortalecer este fluir nuestro", s colocando en el
centro como problemática el tema del Destino, en la con ideración del
tránsito inevitable de la existencia en el mundo.

frontera de lo finito en aperrura de la conciencia a lo absoluto
trascendente, pero no como eros, según a concelos, sino como ágape.

Y, en la consecución de ese propósito en la filosofia la búsqueda
según Vasconcelos no puede ser otra que 'el sentido de la total
experie~,,161 _~ que nos retorna a la sabiduría.
De de luego, Vasconcelos como un hombre de su tiempo trató de
responder con su filosoffa a su circunstancia histórica. ¿Pero, tiene algo
qué decimos la filo ofía vasconceliana en el tiempo presente, el que
corresponde a la hi tona según nuestra circunstancia?
¡De de luego que íl i el tiempo de Vasconcelos tenía que ver con
una modernidad, el _presente corresponde a la denominada
posm dernidad en \~ué fu. razón está desacreditada. ¿Hoy la exigencia es
una filosofía co.Q ba e cientifica como lo pretendió Va coocelos? o
estoy eguro~ ~e ése sea el imperari o; peto lo que sí e que en medio
de una era en qu~ prevalece un nihilismo atroz, requerimos un filosofar
que privilegie la síntesis como lo hizo Vasconcelos. Pero, en la
orientación en que ha venido insistiendo Gutiécrez Sáenz77 , según el
funcionamiento de los dos hemisferios cerebrales, cuyas cualidades en
cada uno son opuestas, que sin embargo pueden ser complementarias
precisamente por aquella íntesis, resultado de la labor filosófica. ¿ n
qué término ? Bien sabemos que el hemi ferio cerebral izqui rdo es más
lógico y conceptual, orientado a la ciencia; cuando, el derecho es más
intuitivo y místico, en dirección a la sensibilidad artística. El primero
sería e crucrurado, qu bien podemo repre entar en la episteme/lógica y el
segundo desestructurado, cuya representac1on puede ser el
nous/intuición. ¿Qué e pretende aqw? na filosofía de sínt is que logre
coordinar/ armonizar la lógica respecto a la intuición ¿CuáJ seria el
resultado? Una visión/intelección más amplia en u horizonte, más total
Evidentemente la intención es que la lógica le conceda paso a la
intuición, y en el enlace esrrucru:ra y desestructura, el mundo lógico se
abra a la posibilidad de un trasmundo intuitivo, que es un rraspa ar la

,, Vasconcelo , U ka, p. "VIII
16

lbíd. p. LXI

..., Gutiérrez Sáenz. Raúl, lntrodNcción a la Filosofia.

ditorial Esfing México 2000.

Filosofía en oáentación a la abiduría&gt; una oportunidad para superar
el nihilismo de la era posmoderna en su fase de incredulidad, que no e
sino la falta de certidumbre ante el de enlace del destino final. Y en
referencia al destino personal como desenlace&gt; nuestro "místico
iluminado" en su afán de abiduría como filósofo bien p drá d cir, con
re onancia para lo áempo :

"aCtldo a la misericordia divina, sin cuya gracia esta pobre
omga que so ,ja111áJ se dese,1110/vería en crisálida"

�LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI
EL NACIMIENTO DE LA
FILOSOFÍA POLÍTICA EN EL ISLAM
Dr. Zidaoc Zeraoui'
Profesor-invc tigador del
Depto. de Relaciones Internacionales

ITES 1

Al Farabi no es un caso aislado del pensamiento islámico. e sitúa dentro
de la gran tradición filosófica del Islam medieval con Al-Kindi, v1cena,
Averroes, Iba Jadúo, etc. Aunque la gran mayoría de ello e han
inspirado de las obras griegas, en particular de Aristóteles' y de Platón,
lograron insertar los aportes helénicos a la realidad del mundo
musulmán, enriqueciendo la filosofía anterior2• Los temas de los debate
•Autor de varia obras obre el I 1am y el pensamiento mu ulmán. us últun
trabajos on Arab lm111i¡,ratio11 i11 Mtxico, Texas, Augustine Pres , 2003 r lslnn, y Politira.
Lbs proresos políticos árabrs ronl 11,porá11eos, Méxic , Ed. Trillas, 2004.
1 Dentro de e ca línea de relacionar los autores griego y lo 616 ofos árabes
tenemos por ejemplo: Abed. hukri. AriJtoltlian Lo¡/r a11d tht Arab,r Lo,w1,1¡,e i11 A(fnrafn,
University of ew York Press, 1990 o Mahdi, 1uhsin. / l(farabi's Pht/osopb of Plato 011d
Aristotlr, ueva York, lthaca Press, 1969.
2 Para e te debate de la aportación dd Islam al pensamiento filo. ófico cfr. .-\bed
Yabri, Mohamed. El lt1.ndo filosófico árabe. I Farahi, Al'tcma. Ai•tf7'Vt'S, Ál'm,pau, lbn Jald1'11,
(traducctón del árabe, o ta e índice de Manuel . reria García), Editorial Debate,
1998. "E ta obra ofrece un nuevo acercamiento a la trad,ci · n fiJ ófica árabe realizado
de de su propio interior. e trata de un eofi que que bu_ca re ponder tanto a las
~ondiciones científica actuales como a la inquietude. ideológicas, urgida del
renaámienro nacionalista de fines del XI r que han promovido la recuperación del
legado árabe. Se parte de Ja premisa de que la füo ofia árabe no con iste como la gri ga
o europea moderna }' contemporánea, en una reioterpreración ince ancemente renovada
de su propia hi roria, ino en un conjunto de interpretaciones independientes entre si,
de otra fiJosofía, la griega; interpretaci nes que subordinaron un mismo material

cogrutiYo a fines ideológico diferentes e incluso cfo·er~emes".

�58

LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI
EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POLITICA EN EL ISLAM

ZIDANE ZERAOUI

filosóficos en el Islam de los primeros siglos serán retomado solamente
hasta la ilustración en Europa o como en el caso de Ibn Jaldún basta el
siglo XIX con Engels y Marx.
Aunque el mundo islámico haya tenido una larga lista de pensadores
durante esta época, Al Farabi destaca entre todos ellos. "Inclusive para
pensadores de la talla de Avicena y Averroes, (fue) el equivalente de
Platón o de Aristóteles"3•
Al Farabi reintrodujo en el pensamiento islámico medieval del siglo X,
la filosofía de Platón y Aristóteles, demostrando que era la única apta
para explicar el desafio de las religiones reveladas al pensamiento
filosófico. El discípulo de la escuela de Alejandría, considerado como el
fundador de la filosofía política islámica, fue poco valorizado e,;i el
mundo occidental durante siglos◄.
Las concepciones griegas del bien y del mal, de la virtud y del vicio, de
lo público y de lo privado fueron trastornadas por el surgimiento de las
religiones reveladas, en particular del Islam por su visión de la sociedad
regida por las leyes divinas. Sobre las grandes preguntas de la vida
política, los teólogos y los juristas fueron indiferentes y no podían
resolver el dilema entre comunidad política (gobernada por leyes
humanas) y comunidad islámica ordenada según la revelación divina.
Tampoco la teología podía responder a la existencia de una multitud de
sistemas políticos incluso nacidos de una misma religión.
Muchos filósofos del pórner periodo del Islam habían planteado
problemas similares, pero enfocándose sobre el individuo y no la
colectividad Con el desarrollo de la filosofía política, Al Farabi podfa
responder a estos dilemas. "Tenía que regresar a los fundamentos de la
investigación filosófica para introducir la política en el pensamiento
islámi&lt;;:o y atraer la filosofía clásica hacia el Islam"5• La filosofía política

pemuna reintroducir "el espmtu filantrópico de la filosofía" según
Muhsen Mahdi, privilegiando el análisis del lugar que ocupa el hombre
en la ciudad, en la nación o en la comunidad religiosa, enfoque que
permitía reforzar lo público sobre lo privado, el colectivo sobre el
individual.
Según Muhsen Mahdi "a lo largo de los diez iglos que separan Ocero
de Al Farabi, ninguna filosofía importante logró -acercarse a la filosofía
política, como tampoco insertar en su seno una posición dominante,
central y decisiva a la filosofia política"6 como lo logró el egundo
Maestro.

1. El Magíster secundus
El Magíster secundus (el segundo maestro) de la Edad Media
(Aristóteles fue designado el Magíster primus) conocido como Al
Farabi7 nació en el pequeño pueblo de Wasij 8 cerca de la ciudad de Farab
en Transoxiana, en el 8709 (.y murió en 950 a la edad de 80 años) como
Abu asr Mohammad Ibn Mohammad Ibn Tarjan Iba Uzalagh Al
Farabi. Sus padres eran persas emigrados en el Turkestán histórico (hoy
dividido entre Turkmenistán, Kazajstán y Uzbekistán). La accual
República de Kazajstán reconoce en Al Farabi su mayor gloria histórica:
la Universidad acional del Estado Kazajo lleva su nombre y desde 1993
los billetes de más de 200 tenges (moneda nacional kazaja) muestran su
supuesto retrato, aunque la ciudad natal de Al-Farabi, se encuentra hoy
día en Uzbekistán.
·
Al Farabi, hijo de un general completó sus estudios en Farab y luego
en Bujara para después trasladarse a Bagdad para su ciclo superior. Logró
1ahdi, Muhseo. fA fondaíion de la philosophit1 politíque en el Islam ... Op. Cit.
Para tener una visión más completa de la vida de Al Farabi se recomienda el
ensayo muy conciso de Cruz Hernández, Miguel "Al Farabi", en Historia de lo filosofa
española. Filosofa hispa110-n111sulmana; A ociación Española para el Progre o de las
Ciencias, Madrid, 1957, tomo 1, págs. 73-104. Para entender el pensamiento de Af
Farabi cfr. Davidsoo, Hecbert A. Alfarabi Avicmna, and At'errots, on lnlelled - Thtir
Cosmologits, Theories oj tbe Actfrt Intelfert and Theories of Human fotellect , niversicy of
California Press, Los Angeles, 1992. .
8 Tomado de •·•A/ Farabi" en www.alahram.org
9 Mahq.i, Muhsin.
Jo11dation dt la phi/01ophit politiq,,e m Islam. Op. Ot. da la fecha
de 870 míentras que Corbin, Henry. Histoin de philosuphit islamiq11t, París, Ed. Gallimard,
1986, menciona La fecha de 872. Inclusive otros autores hacen referencia al año 864.
Cfr. Bushmiller, Paul M. "Argumen of AJfarabi' Book of Religión" e[\ Internet
tomado el O de noviembre de 2000
6

~

Agnés ''La cité vettueuse d'Alfarabi" en Le M.onde des /it,m, 26 de enero
de 2001.
4 Muhsin Mahdi ha consagrado años de investigación para hacer conocer las obras
de este erudito filósofo del Islam. Cfr. Mahdi, Muhsin. La fandah'on dt la philosophir
poli/i4Nt tn Islam. La citi verfrmm d'A(forabi, París, Ed. Flammarion., 2000. En la primera
pa.tte de la obra, sitúa a Al Farabi en su contexto histórico y filosófico, para luego
comentar su obra política }' filosófica en particular La Ci11dad virl11osa. En la última parte,
presenta La lectura de Platón y Aristóteles por Al Farabi mismo, para concluir sobre la
influencia de.\ pensador islámico en la filosofía judía elaborada por Maimónides en el
siglo XIl asj como en cl pensamiento occidental cristiano desarrollado por Santo
Tomás en el siglo XIII. •
5 Devictor, Agnés. Op. Cit.
3 Devictor,

59

u

�60

LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI
EL NACIMIENTO DE lA FILOSOFIA POUTICA EN EL ISLAM

ZIDANE ZERAOUI

dominar varios campos del pensamiento así corno de la tecnología.
Viajero incansable, recorrió varias partes del mundo islámico, en
particular Damasco y Egipto, pero regresaba regularmente a Alepo, Siria,
a la corte de Seif Ad-Dawla con el cual logró tejer una fuerte amistad. Es
precisamente en esta ciudad que su fama rebasó las fronteras del mundo
islámico.
En un primer tiempo, trabajó como q~ Guez islámico), pero
posteriormente se dedicó exclusivamente a la docencia, encontrando su
verdadera vocación.
Al Farabi hizo aportaciones importantes a la ciencia, la filosofía, la
lógica, la sociología, la medicina, las matemáticas e inclusive en la música
(Kitab al-musiqa o El libro de la música 1~, pero su mayor aporte sigue
siendo su filosofía política.
Al-Farabi viajó toda su vida de país a país buscando el contacto con
los filósofos y los hombres sabios de su tiempo para aprender más sobre
los secretos de la naturaleza.
''Ningún peligro lo desmotivó; nada pude hacer cambiar su búsqueda.
Muchos soberanos trataron de retenerlo dentro de sus cortes, pero
siempre se rehusó a descansar hasta descubrir el gran objeto de su vida:
el arte de preservarla por siglos y el arte de hacer oro hasta donde se
requería. Esta manera de vivir al final le fue fatal. Estuvo un día en La
Meca, no tanto por razones religiosas sino filosóficas, cuando a su
regreso a través de Siria, se paró en la corte del sultán Seif Ed-Dawla
quien era reconocido co~ o el protector de las ciencias. Se pre entó con
sus atuendos de viaje frente al monarca y a su corte y s.in invitación, se
sentó sobre el sofá, al l~do del Príncipe. Los cortesanos y los hombres
sabios se indignaron y el Sultán, que no conocía el intruso, estaba
tentado de seguir el ejemplo de su gente. Se volteó hacia sus oficiales y
les ordenó expulsar el presuntuoso extranjero del cuarto. Pero, Al-Farabi,
sin moverse, les pidió que quitaran su manos de encima y con toda
calma se volteó hacia el Príncipe diciéndole que no sabía quien era su
invitado sino lo hubiera tratado con todos los honores, no con violencia.
El Sultán, al contrario de la réacción que muchos monarcas hubieran
tenido, admiró su sangre fria y le pidió que se acercara aún más a su sofá

En 1:"úsica, AJ Farabi se ha destacado primero como un teórico y ha escrito
vanos ensaros obre teoría musical. Además ha construido varios instrumentos o ha
mejorado el onido de lo existentes. Finalmente fue un arásta en si mismo \' abía
tocar varios instrumentos como lo demuestra la anécdota citado anteriormente. ·

61

entablando una larga conversación sobre ciencia y filosofía divina. Toda
la corte quedó maravillada con el extranjero". 11
Esta anécdota sobre el autor muestra varios puntos: la ilustración de
varios monarcas como Seif Ed-Dawla y el carácter enciclopédico de Al
Farabi que causa admiración enrre su público.
De h cho, después de responder a toda las preguntas sobre filosofía
que se le hacía, se le preguntó 9ue si un hombre tan sabio también
conocía algo sobre mú ica. 1-Farabi, según cuenta la leyenda no
respondió, pero se puso a cocar el laúd canto con música romántica
como sonidos para bailar, dejando su audit0rio extasiado. Al finalizar el
dia, el soberano Seif Ed-Dawla le rogó quedarse en su palacio, pero AlFarabi le explicó que no podía descansar hasta encontrar "la piedra
filosofal' . atiendo de Damasco, encontró la muerte en el desierto sirio,
probablemente atacado por algunos ladrones. in embargo, en realidad
Al Farabi no murió en el desierto sino en Damasco.
Verdadera enciclopeclia (según su biografía abía etenta idiomas:
turco persa, árabe, etc)12, Al Farabi estudió gramática, filo o fía, música,
matemáticas, ciencias, etc y veía su vocación como el gran filósofo que
debía rescatar la sabiduria que nació en Mesopotamia y en Caldea,
transitó por Egipto, pa ó a Grecia y que debía volver a su tierra natal.
A pe ar de que la mayoría de sus obras se han perclido, se conoce que
escribió 117 (43 en lógica, 11 en metafísica, 7 en ética, 7 en Ciencia
Política, 17 sobre música, medicina y sociología y 11 comentarios de las
obras griegas. 13 Afpharabius (de su nombre en latín) falleció en Damasco
a los ochenta años, en diciembre de· 950 (339 h.). En Bagdad estudió
medicina al lado dcJ médico cri tiano Yuhanna ben Haylan · fue
condiscípulo del también cristiano bu Bi r !atta. demá viajó a lo
largo del Medio Oriente a la búsqueda del conocimiento. Sus trabajo
cubren una gran gama de especialidade , desde filosofía matemáticas y
medicina, pero on su comentarios sobre la obra de Platón )r
Aristótele que lo bao llevado a la posteridad. luchas de u obra han
desaparecido, pe'ro e han encontrado treinta trabajos suyo en idioma
original, el árabe, ei en hebreo y tres en latín.

_ 10

Mackay, Charle . ".\lrmoirs oj" Pop11lt1r Drsilraio11I', Vol.3 romado de lnterner.
P· Corb"10, H enry. orp. e·
?r
11.• P·--:&gt;" Cfr. "Al Farab1" en http://member .tripod.com/~ wzzz/ PARABI.hm,1.

11

�62

ZIDANE ZERAOUI

LA CIUDAD IDEAL DE AL- F ARABI

63

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOF[A POLÍTICA EN EL ISLAM

2. Un obra enciclopédica
Dentro de sus principales obras encontramos Fusus al-Hikarn que
durante muchos siglos fue la obra básica de estudios en muchas
instituciones tanto islámicas como occidentales, Kitab al-ihsa al '{Jlwn
(Catálogo de fa¡ . Ciencia/ 4 o De Scientiis en latín) que presenta de una
manera muy didáctica las distintas ciencias de la época del por qué de
su importancia, Ara ahl al Madina al-FadH.a (La ci11dad virt11osa),
contribución temprana a la Ciencia política y a la sociología.
Podemos enfatizar tres puntos de la filosofía de Al Farabi:
•

Tesis sobre la diferencia no solamente lógica sino metafísica entre

la esencia y la existencia de los seres creados. La existencia no es un
carácter constitutivo de la esencia, es un predicado, un accidente de
ésta.
• Teoría sobre el Intelecto 15: la emanación de la Primera Inteligencia
a partir del primer er (Dios) r sus tres actos contemplativos (que
generan una tríada de una nueva Inteligencia, nueva Alma y nuevo
Cielo) y que se repiten en cada una de las inteligencias jerarquizadas
hasta la décima Qa inteligencia agente). Las primeras esencias
divinas, los astros-dios en Aristóteles, se vuelven en Al Fa.rabi
"inteligencias separadas', que Avicena calificará de Ángeles.
• Su teoáa de la Ciudad Ideal 16 (o la Ciudad Virtuosa) tiene una
huella griega por su inspiración platónica 1 pero responde a las
aspiraciones filosóficas y misticas de un pensador del Islam. u
Ciudad abatca el coojunto de la Humanidad no solamente una

Cfr. Al Farabi. El ,atálogo d~ las de,uias, edki6n del texto árabe con los dos textos
latinos y traducción española por Ángel González Palencia, r ladrid, CSlC, 1932.
is Cfr. Davidson, Herbert A., Op. C,t para la discusión obre la teoría del intelecto
de Al Farabi. Davidson en su obra hace la distinción entre el intelecto potencial y el
intelecto activo como lo de arrolló riscóteles. fochos filósofo medievales tanto
musulmanes como judío , cristianos la consideraron como la llave para de cifrar la
naruraleza del hombre y del universp. Después de este análisis, David on se enfoca a
como Al Fa.rabi, Avicena y Averroes resolviecon esta problemática y en particular al
desarrollo dd intelecto activo y la e."&lt;.istencia de·varios intelectos dentro de su enseñanza
cosmológica y epistemológica. demás del impacto de sus pensamientos en los
posteriores escritos musulmanes, judíos }' escolásocos.
16 Cfr. Mahcü, 1uhsin. Op. CiJ.
14

porción de ella. Está ciudad tiene al Profeta-Imam 1 como guía
supremo, teoría que fue retomada por la escolástica judía, en
particular en Maimónides. La Ciudad Virtuosa no es un fin en sí,
sino el medio para llegar a la felicidad final de los hombres. El
interés de AJ Farabi para la realización no se limita a la salvación
individual de la persona, pero también a todo la comunidad, una
salvación social y política. Además su interés no se limita solamente
a una sola ciudad, nación o comunidad, sino a toda la humanidad
entera y a todos los hombres civilizados.
En su Catálogo de /a.r Ciencias (Kitab al-ihsa al 'Ulurn), el Segundo
Maestro preci a que "nuestro propósiro al escribir ste libt0 es enumerar
las ciencias conocida como tales, dar a conocer codo lo que comprende
cada una de ella , las parte de aquellas que la tienen, y lo que
comprende cada una de esta partes. Hemos dividido este libro en cinco
artículos: 1º, sobre la ciencia del lenguaje · sus parte ; 2°, s bre la ciencia
de la lógica y sus partes; 3º, obre la ciencia d las matemática , que
comprende: la aritmética, la geomerría, la óptica, 1a astronomia, las
matemáticas la mú ica, la ciencia de los p os ) la ciencia de ingeniería·
4º, sobre la fí ica · sus partes, y la metafísica con las suya ; 5º, obre la
política, el derecho y el Kalam (teología i lámica)".1
La concepción de la obra tiene varios objetivos según lo que el mismo
autor precisa. En primer lugar, el libro e tá destinado al estuctiante que
quiere aprender y explorar cualquiera de las ciencia de critas. De esta
manera d alumno abrá como dirigirse a donde investigar, a í que el
beneficio que podría sacar del aprendizaje de esta ciencia. En segundo
lugar, se pu de utilizar el libro para comparar las ciencia en lo que se
refiere a su excelencia, su utilidad, su pre□ sión., etc. En tercer lugar, Al
farabi trata de evaluar a los i norante que pretenden dominar una
ciencia preguntánd le enumerar la parte de la ciencia r u contenido .
El cuarto punto e refiere a la utilización que e puede hacer de la obra
para erificar lo con cimiento de alguien que sabe de la ciencia y así
determinar la profundidad de u aber. Finalmente, el libro puede serY1r a
lo que bu can una educación rápida y que quieren con ccr las grande

El l marn es el guía de lo hombres quien para Al Farabi llene toda las vi rtudes
humanas y filosóficas. n Platón revestido del Profeta ~iah ma.
1 introducción de Al Farabi. Catálo¡,o dt las Ciwrias, fadrid, C I y Edit. Deba te,
1953. Traducc ión de ngel GoruáJez Palencia quien ofrece también una versión en
latín y cl texto original árabe.
1~

�LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI

ZIDANE ZERAOUI

64

65

EL NACIMIENTO DE LA FlLOSOFIA POÚTICA EN EL ISLAM

lineas de cada ciencia e imitar a los hombres de ciencia a fin de sentirse
miembro de la élite cognoscitiva.

en los otros-, es para lo que el hombre, que busca la verdad en todas sus
especulaciones, necesita de los cánones de la lógica2°.

Su Kitab AJ-ihsa al 'Wum es una mini enciclopedia para el lector
que busca entender los principios y finalidades de la ciencias conocidas
en su época. De hecho Al Farabi advierte al lector del peligro de las
generalizaciones y de la superficialidad en la argumentación, razón por la
cual el mismo maestro recomienda que sí un let-tor requiere profundizar
en el conocimiento, debe leer su obra, pero si no quiere un saber )
solamente una argumentación de "café", no tiene por qué perder su
tiempo en la sabiduria.

En la quinta parte de la obra, AJ Farabi nos da una clara definición del
por qué el estudio de la Ciencia Política y de su alcance, además de los
fines mismos de la Ciencia política. Ésta: "se ocupa de las diversas clases
de acciones y costumbres voluntaria , de los hábito , caracteres,
inclinaciones y disposiciones naturales, de los cuales derivan aquella
acciones y costumbres; de los fines por 1 cuales e obra; de cómo
conviene que exi tan en el hombre, y cuál es la manera de ordenarlo en
la dirección en que conviene que existan en él, y la manera de
conservarlos. Di tmgue entre los fine por los cuale e realizan la
accione y se u an la costumbres (...)

Este discurso farabiano tiene una resonancia moderna como en la
obra de Luis Villoro Creer, Saber y Co11ocer19quien plantea las mismas
diferencias entre creer que es el conocimiento del hombre de la calle sobre
cualquier temática, saber que es un conocimiento má profundo por la
educación y las lecturas y conocer que implica una profundidad analítica de
los fenómenos que no se logra sino con la investigación y la reflexión.
Estas mismas diferencias encontramos en AJ Farabi en su Kitab.
Para Al Farabi, la lógica no es solamente una disciplina, sino un arte,
porque permite dar "los cánones cuyo objeto es rectificar el
entendimiento, guiar directamente al hombre en el camino del acierto y
darle la seguridad de la verdad en codos los conocimientos racionales en
que cabe que yerre; además, le da las reglas que le hao de preservar y
poner al abrigo del error y del sofi ma en las materias racionales; además,
le da las reglas nece~arias para aquilatar la verdad de aquellos
conocimientos en que cabe que el entendimiento caiga en el error.
Porque es de advertir que entre los juicios racionales los hay en que cabe
el error, pero hay también algunos en los que no e posible que el
entendimiento se equivoque en manera alguna, a saber, aquellos juicios
que el hombre encuentra en u alma grabados, como si hubiese sido
creada con el conocimiento cierto de ellos. Tale son los siguientes: «El
todo es mayor que la parte.&gt;&gt; «Todo número tres es impar.►► Hay además
orros juicios en los que puede equivocarse y apartarse de la verdad para
[caer] en lo que no es verdad: Estos juicios son los que se adquieren
mediante la reflexión y el razonamiento o sea por medio del silogismo y
la inducción. Para con eguir l~ verdad con certeza en estos juicios - y no

19

Villo ro, Luis. Crur, ahtr_y Conocer, México, iglo X..,], 19 2.

"Analiza las acciones y las costumbres, y demuestra que aquellas de
las cuales e obtiene lo que realmente es felicidad, son la obras buenas,
honestas y virtuosas, y las que no producen esto son las mala ,
deshonesta e imperfectas; que la causa de que e. i tan en el hombre es
para que los actos y co tumbres buenos ean puestos en práctica en la
ciudades y en las colectividade ordenadamente y se cumplan en común.
Demue tra que codo esto no puede adqufrir e sino mediante una
autoridad (...). Tal poder e el reino y la realeza, u otro nombre que
quiera el hombre darle; la política es el efecto de esta fuerza.
"La autoridad es de do clases: una, que hace posible las acciones,
costumbres y hábitos voluntarios, de lo que naturalmente se deri\'a lo
que realmente es la felicidad (...) y autoridad que hace po ibles a la
ciudades accione
disposiciones de· las cuales se derivan co as que
parece qu son felicidad, sin que realmente lo sean, y é ta es la autoridad
ignorante. E ta última clase e subdivide en otra mucha , y cada una de
ellas toma el nombre del fin que se propone y sirve, y serán tantas como
sean las cosas que busque en calidad de fines o intenciones; si bu ca la
riquezas, se llamará autoridad de la aYaricia; i va tra los honore , se
llamará autoridad de la vana loria; y si se preocupa de otra cosa distinta,
será nombrada con el nombre de la cosa que tenga por fio.

"Demuestra que el poder real bueno se compone de dos fuerzas: una,
la fuerza que e funda sobre las leyes univer ales; otra la fuerza que el
hombre adquiere mediante la producción de acciones civile v mediante
las prácticas de operaciones (...)

:,i

Al Farabi. Catálogo de las Cimda1. Op. Cit.

�66

LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI

ZIDANE ZERAOUI

67

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POÚTICA EN EL ISLAM

"La filosofía política da las reglas generales en todo lo que a ella toca
respecto de los actos, costumbres, hábitos voluntarios y demás asuntos
en que se ocupa, y da también los planes para medír estas acciones en
cada caso y en cada tiempo, y enseña cómo, con qué y con cuánto hay
que medirlas(...)
"Estudia también los modos y las habilidades de gobernar, y los
medios que es preciso poner en práctica, cuabqo se han convertido en
ignorantes las ciudades, para que vuelvan a la primitiva situación.
Demuestra, además, cuántas cosas integran la fuerza real buena, pues
unas son las ciencias especulativas y prácticas, y ellas tienen una fuerza
adjunta, resultante de la práctica tenida durante la repetición de los actos
en las ciudades y colectividades, y ella es la fuerza por cuyo respecto se
inventan las leyes con las cuales son posibles las acciones, hábitos y
costumbres según cada tribu, o cada ciudad, o cada pueblo, y según cada
condición o accidente (...)
"Enseña qué es lo que conviene hacer para que no se interrumpa el
gobierno de los reyes. Muestra qué condiciones y caracteres naturales
conviene buscar en los hijos de los reyes y en otras personas de esta
clase, de modo que por ellos sea digno de ser elegido un rey, después que
falte el que gobierne; enseña qué conducta debe seguir aquel en qu.ien se
hallan estas condiciones naturales y cómo conviene educarlo parz. que
consiga adquirir la fuerza real y llegue a ser un rey completo; y junto con
esto conviene que no sean nombrados reyes en manera alguna aquellos
cuya autoridad sea ignorante (...)"21 •
La Ciencia Política según Al Farabi debe ser respaldada por el
Derecho 9ue se debe distinguir del dogma propio a la religión que no se
discute y solamente se acepta porque son "las afirmaciones establecidas
respecto de Dios o de sus atributos, o respecto del mundo y cosas
semej-a.ntes; las operaciones son, por ejemplo, los actos con los cuales se
honra a Dios y aquellos otros con los cuales se obtienen las ordenanzas
de las ciudades. Por esta causa la ciencia del Derecho tiene dos partes:
una que trata de los dogmas; otra que se ocupa en las operaciones"22 .

3. La filosofia de Al Farabi
Un trabajo bastante completo para interpretar al pensamiento de AJ
farabi lo encontramos en el ensayo de Paul M. Bushmiller sobre
"Argument of Alfarabi's Book of F.eligión" 23 . Para lograr su análisis, el autor
tornó como punto de referencia a las obras de Al Farabj corno El catálogo
de las Ciencias, El libro de la Religió,14, Afaris111os seleccionado!' y El logro de la

falicidad. 26
En su obra El libro de la Religión (Kitab Al-Milla) 27 Al Farabi tiene
eres planteamientos: dos cfuec.tos y uno implícito. En primer lugar define
a la religión, como existe en una comunidad (en referencia a la umma, la
comunidad i lámica), quien fundó esta comunidad y como está dirigida.
Su objetivo es discutir sobre el orden y la prosperidad, temas recurrentes
en las obras de Al Farabi en su búsqueda constante de la felicidad,
derivados de una religión y de un objetivo comunes. Este planteamiento
viene a ser un elemento central en la concepción de nación que aparecerá
hasta los siglos
III y Xl en Europa, in embargo para nuestro
autor estos elementos son de orden divino. El argumento implícito está
en la definición de la Ciencia Políáca dentro de una grupo humano al
cual le fue revelado una religión monoteísta. sí, es la religión que define
a la comunidad y que constitu ·e el marco en el cual se desempeña el rol ,
el punto de partida de la Ciencia Política. La filosofía (de la cual la
Ciencia Política es parte en la época de Al Farabi) nos permite a través de
un proceso de reflexión conceptual encender a Dios y los objetivos de la
religión.
"La religión es una serie de opinione bien delimitados y prescritos
para una comunidad por su primer gobernante. Si éste es virtuoso
logrará la felicidad para sus seguidore . i es ignorante, buscará
solamente para si mismo ganar los bienes ) hacerlos instrumentos de su
gobierno ' 28 •

Bushmiller, Paul J\l. Op. Cit.
Al Farabi. Book oJRlligion, Traducción Chades Butten onh, Edición de I\1uhsin
Mahcli, 2000.
25 Al Farabi. SelettedAphoris,m, Traducción y edición Chacles Butterworth, 2000.
u, Cfr. Al Farabi. The A ttai11111enl of Happi11m (trans. ~lushio Mahdi) Col. Medieval
PoliticalPhilosophy d. Ralph Lerner&amp; ;,..tuhsin Mahdi, lthaca, ue,·a York, 1963.
} 7 E/ libro de la religió11 en Al-Farabi . Obras .filosófiro-polítims, Madrid, Edit. DebateC IC, 1992.
28 Al Farabi. Book of Rlligion, Op. Cit.
23

24

21 Ídem.

22

Ídtm.

�68

LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI

ZIDANE ZERAOUI

La v1s1on de Al Farabi de la religión no es cerrada. Plantea la
posibilidad de la exi tencia de varias religiones, pero el criterio no es la
Verdad, ioo la realización de la felicidad.
Para 1Farabi, la filo ofía debe entender lo que es la religión. Pero si
traca de hacerlo debatiendo con otra religión desde su propia perspectiva
religio a, este enfoque no e científico. Para entender a la religión, el
filósofo debe entender que ésta no es una ciencia ru una filo ofía. La
religión con iste en cuatro elementos: las opinione teórica , las
actividades teóncas la opuuone prácticas y la actividades práctica . n
punto de convergencia entre filosofía y religión parece relacionarse con
la cuestión de la teoría: ambo e preocupan del mundo como totalidad y
en particular de lo superior. in embargo existe una diferencia
fundamental entre ellas. La religión exprc a la verdad en término no
científicos, pero ordinario y comun.e , pero utilizando también
expres1one para designar a arios elementos de la propia religión. Dada
esta característica pensar en la creación de una religión filosófica o
cienúfica es un contra entido. Es no entender la esencia misma de la
religión.
"La utilidad de la filosofía es conocer la verdad, la religión e buscar la
felicidad del hombre. i el gobernante primero es vinuoso y su gobierno
es verdaderamente inuoso, entonces, por medi de lo que ha
promulgado lo que únicamente intenta es obtener la felicidad última y
verdadera para él y para quiene bajo su gobierno. sta religión es una
religión virtuosa" 29 •
El criterio religioso ·deja de er la revelación sino la práctica, la
bús9ueda de la felicidad. i una religión no lo logra, debe de aparecer a la
muerte del gobernante-profeta 9ue la mstaur ·.
Los biene de la ignorancia como lo define Al Farabi son la riqueza,
los placeres, el honor, la gloria y las conquista . El gobernante ignorante
los bu ca para satisfacerse a si mi mo y a veces también para su propia
población. in embargo, el líder sabio debe tender a una política
convergente con la r velación clivina. Así, la comunidad fue e tablecida
por Dios, pero la conducción· se debe a un hombre, un líder político
escogido por Dios (por ejemplo el Profeta) quien debe tener la sabiduría
de conducirla a través del tiempo y de la circunstancias, aunque ean
negativas. Es una suerte de Arte y de Gencia, pero también una forma
de la revelación.
l'I

El /ihm A, /11 rrliJ..ió11 en 1\1-F:uabi. O/iras /ilosófiro-bolíJwu. p. 3.

69

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA POUTICA EN EL ISLAM

Aquí es importante subrayar que su visión de la religión no se resume
a una erdad absoluta sino a "acciones y opiniones". La Revelación
tiene sentido y un propósito solamente en manos de alguien que renga
un alto valor de razonamiento. El fin de la acción del lider e el
establecimiento de la religión paca la felicidad del grupo, pero ésta e
entiende solamente si el credo personal llena las lineas morales
establecidas por la razón y la armonía. La religión ordena la comunidad
como el régimen político gobierna la ciudad. La razón debe ser el único
criterio de erdad y la propia religión e una simbólica representación de
ésta.

n su obra Selected Aphorisml°, Al Farabi nos pone en guardia contra
una interpretación de la felicidad como recompen a material. E un
conocimiento que deberno seguir para lograr nue tra propia finalidad.
La Ciencia Política permite analizar para él a La oci dad después del
primer gobernante. 1 primer líder, el Profeta, recibió la revelación para
conducir su comunidad. Los suce ore s n juri tas 31 dentro de un cuerp
de tradiciones que deben mantener r racionalizar para el orden de la
polis, mientras que la comunidad religio a tiene otra finalidad,
simbólicamente expresada en la pregunta: ¿Qué es r para qué e tá el
hombre?
La visión de Al Farabi s bre el papel del Derecho como un
instrumento racional de organización ocial viene de la posición de la
corriente teológica de los mutazilitas, llamados también lo teólogo
racionalistas del Islam. sta corriente, aceptada como interpretación
oficial del Islam hasta el 8 4, buscaba unir la razón con la fe. La fe no
puede ir en contra del pensamiento racional. on lo defensores de la
unicidad de Dio r de la justicia de Alá.

Lo principio

32

de los mutazilita .on:

'º Al Parabi. Seltrltd Apboris'1JJ, Op. Cit.
Al arabi cuando habla de lo juri tas hace refrrenc1 a los e rucli o de la ley
musulmana, la haria. En efecto, en el Islam, la reología no fue una disciplina
desarrollada, mientras que la jurisprudencia permitió interpretar a la leyes incluidas en
el Corán y en la unna, la tradición del Profeta. i, el primer gobernanre, el Profera, no
necesila er juri ra p r la misma revelación pero lo califa (,·icano del Pr ftta) deben
nea: ar1amcnte interpretar y aplicar la lt!y islámic ..
~ fr. Zeraoui, Zid.m.e. ls/11m y políhro. Op. Cit.
ll

�LA CIUDAD IDEAL DE AL- FARABI

ZIDANE ZERAOUI

70

71

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POÚTICA EN EL ISLAM

•
•
•
•
•

iegan a Dios sus atributos (por temor al antropomorfismo). El
Corán es Creado. Sería increado si Alá era "hablante", cualidad
humana y no divina.
Libre Albedrío.
Condición intermedia del musulmán pecador entre fiel e infiel.
Eternidad de la recompensa y del castigo.
Ley re elada versus la ley racional: la voluntad divina no puede
contradecir la ley moral racional. 1 profeta O es infalible, el
Corán E imitable, la comunidad ES infalible.

Los fundamento de estos principios se encuentran en los s1gruemes
planteamientos:
• El deber del Imán es la justicia: los musulmanes tienen el derecho
de rebelarse contra él a mano armada si no acata este deber.
• Dios no puede ser la causa del mal: es el hombre el autor y por
ende es responsable de sus actos (es el principio del libre albedrío).
• Plantean el concepto de la "gente de la justicia" (Ahl al-adl): la
razón precede al texto, en el sentido que la razón está implícita en
el Corán.
• Dio no privilegia a sus criaturas: todos son iguales en derecho
corno en deberes y por esta razón tamo el Profeta como cualquier
musulmán son iguales frente a la justicia divina.
•
iegan la intercesión el día del Juicio Final: mientras que muchas
corrientes teológicas ven a Mahoma como el intermediario en el
juicio fina~ para los mutazilitas inclusive, el propio Profeta va a ser
juzgado ese día.
Las principales figuras de la corriente mutazilita son: Wasil lbn Atta,

Amru Al-Maqsus quien fue tutor de Muawiya IJ (hijo de Yazid) quien
abdicó por estas creencias y su mentor fue enterrado v· o y Ghailan AlDirnasbqi.
Dentro del pensamiento de Al Farabi aparece claramente muchas de
las ideas mutazilitas, los racionalistas del Islam. Todos los actos del
hombre penenecen a Dios, pero el hombre tiene el potencial de la acción
que le permite tener la responsabilidad de la ejecución. El bien y el mal se
realizan por las acciones voluntarias del ser humano. Pero, la realización
de la perfe~ción no puede concretizarse por un solo hombre, solamente
la persona acruando en grupo llega a la felicidad, apartándose del error y

del mal. Esta posición también tiene un origen mutazilita en la medida
que para la corriente teológica racionalista, solamente la comunidad es
infalible, lo que implica que no puede errar.
Al Farabi diferencia la gobemabilidad del mundo y de la ciudad: la
primera es dentro del orden natural de Dios, mientras que la segunda es
compleja y sujeta a las deliberaciones políticas entre los lideres para
elaborar leyes o prescribirlas lo que conduce a divisiones dentro de la
comunidad. Esto explica precisamente según él la existencia de
regímenes políticos diferentes aunque hayan salido de la misma religión.
Pero el deber del gobernante es lograr la unidad y la armonía de la
ciudad, pero no siempre se puede realizarse. Además la virtud, según él
no es aceptada de la misma manera por todos. Aunque el gobernante
trate de inculcarla, ciertas personas lograrán intemalizar más o menos
según su propia experiencia personal.
Parece que al final de la lógica de Al Farabi "la decisión moral y del
alma se centran solamente en el individuo. Con las obligaciones hacia la
ciudad y hacia los demás miembros, su felicidad depende del
funcionamiento armónico de la Polis"33

4. La ciudad ideal
El tema central de los escritos políticos de Al Farabi es el régimen
virruoso, el orden político en donde el principio rector es la realización
de la excelencia o de la virtud humana. Concibe la ciencia política como
una búsqueda sobre el hombre en la medida que se distingue de los
demás seres naturales o seres divinos, que permita entender su naturaleza
especifica, lo que constituye su perfección y el medio para alcanzarla.

Al contrario que los demás arúmales, el hombre no puede ser perfecto
solame11:te gracias a sus atributos naturales, muy por debajo a los
animales en lo relacionado al físico. Al contrario de los seres divinos el
hombre no es eternamente perfecto, pero debe realizar su perfección ~or
medio de la actividad racional. Así, la búsqueda de la felicidad o de la
virtuosidad es esencial para el hombre.
. En La Ciudad virtuosa o La Ciudad ideal (Al madina al fadilat, es la
obra cumbre de Al Farabi que viene a completar los aportes filosóficos
Bushmiller, PauJ M. Op. Cit.
Cfr. Mahcli, Muhsio Op. Cit. y Taib, Dalila. "La Ciudad Ideal. Una lectura de Al
Farabi" en Verde Jrlam, núm. 6, año 3, 1997, publicación del Centro de Documentación
YPublicaciones de Junta Islámica, Madrid.
33 Cft.
34

�72

ZIDANE ZERAOUI

de Al Kindi. Se ha discutido mucho sobre la comparaoon entre Al
madina al fadila y La RtplÍblita de Platón. Sin embargo, el libro de Al
Farabi sigue siendo islámico en su esencia religiosa. Podemos decir que
su obra es en primer lugar islámica y después platónica. Su pensamiento
refleja una visión nueva de la realidad basada en la razón, en el seno de
una sociedad 'islámica regida por nonnas de inspiración divina, como lo
es la sharia35 (la ley musulmana).
·

La Ciudad virlllosa se divide en dos partes: la pnmera que plantea una
visión filosófica y la segunda, política y social.
"Al-Farabi lo expresa filosóficamente unificando las tradiciones
aristotélicas y neoplatónicas: Dios es el Uno, el Ser Primero, la Causa
Primera, el Primer Intelecto, el primer motor que mueve
inteligentemente el universo. Dios es el Uno, en tanto que piensa en Sí
Mismo crear por emanación la multiplicidad del universo (...). Las cosas
llegan a ser, con una razón como principio de orden. El orden del
universo es necesario para el filósofo musulmán, para poder explicarlo
en el mundo de los hombres, de la sociedad humana. Por esta razón, el
Estado tiene que estar regido por nonnas que procedan de la razón
humana -lo divino que hay en el hombre-, es decir, del reflejo o imagen
de la Razón Universal. Entonces, si el Estado está fundado en las reglas
de la razón humana, podrá ser un Estado Perfecto, una Ciudad Ideal,
donde el hombre puede acceder a Ja felicidad d..ivina" 36 •
El tema central de la Ciencia Política es según Al Farabi, "el gobierno
virtuoso", o el arte del s&lt;?berano que gobierna y preserva la ciudad o la
nación virtuosa y donde el fin es la verdadera felicidad obtenida por
actos buenos, nobles y virtuosos que difieren de los gobernantes
ignorantes que crean ciudades en donde la búsqueda de la aqueza y de la
vanagloria son declarados, falsamente, como principios de felicidad.

LA CIUDAD IDEAL DE AL- F ARABI
EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POUTICA EN EL ISLAM

73

comunitaria. La siguiente función consiste en explicar la necesidad del
gobierno de convertirse en un 'arte real virtuoso". La última función es
el contenido del arte virtuoso que está divido en dos poderes, la facultad
basada en las reglas generales y por la otra, el expertise que nace con la
larga experiencia, la observación y la práctica.
Para Al Farabi, el hombre refleja el universo de la triada: cuerpo, alma
e intelecto con dos principios: 1a materia que es el cuerpo y la forma que
es el alma. La búsqueda del egundo Maestro es la paz y la felicidad
universales, y no solamente helenísticas como lo veía Platón, pero con la
creación de lazos estrechos entre los miembros que permitan la ap1da
recíproca.
El hombre tiene un estado de perfección hacia donde debe orientar
sus esfuerzos, explorando su instinto naturales y utilizándolos. Además,
la consecución de este estado no puede ser adquirido solamente por una
actividad individua~ sino colectiva. La perfección se logra en asociación
con otros individuos, razón por la cual el hombre e un animal político
y social'.
Analizando Las leyes de Platón y en particular cuestionando el origen
divino o terrestre de las leyes Al Farabi plantea la problemática central
de la ciencia política, el mejor régimen. Para lograr este gobierno
virtuoso, articula la concepción platoniana del mejor régimen con la ley
di ina islámica y la comunidad política con la umrna, la comunidad
islámica. Así, el filósofo-rey o el profeta-filósofo es el er humano má
apto para gobernar según los principios de la virtud. Pero, como la
coincidencia entre profecía y filosofía es excepcional, el arte de gobernar
según la jurisprudencia se vuelve un sub tituto a la ausencia d la
perfecta armonía prof: ta-gobernante.

A la. pregunta sobre e,i que consiste la actividad real virtuosa, el
Segundo Maestro responde diciendo que la Ciencia Política tiene siete
funciones: las cuatro primeras se dedican a las acciones, los modos de
vida y las costumbres morales de; una manera abstracta. La quinta plantea
que estas cualidades no pueden existir en el hombre sin una práctica

Como Platón · ristóteles, considera a la ciudad como la urudad
política .d e base en la cual el hombre puede lograr la perfección poütica.
Pero se disocia de ellos cuando afirma que la polis no es la última
entidad perfecta, sino la umma. El Islam siendo univer al, las entidades
políticas gue pueden llegar a ser virtuosas rebasan a la polis y pueden
inclusive recubrir la tierra entera.

La Sharia, la ley musulmana se basa ea primer lugar en el Curán, en segundo
lugar en la Suona, la tradición profética que se divide en la Sira (camino recto o vida de
Mahoma) y los Hadiths, o dichos dd profeta y finalmente en la jurisprudencia, o la
interpretación 12nto del Corán como de la súnna.

. E ta concepción amplia de la comunidad política conlleva a l Farabi
a enfatizar que el gobernador virtuoso, conociendo la juri prudencia · la
leyes divinas, debe poseer la virtud guerrera para obligar si es necesario a
los ciudadanos fuera de la legalidad a poner e del lado de la virtud y de la
ley divina. Pero la guerra n es un fin en sí. La paz univcr al constituye el

35

36

Ítkm.

�74

LA CIUDAD IDEAL DE AL· F ARABI

ZIDANE ZERAOUI

estado perfecto del hombre, pero una guerra llevada a cabo por un
gobernador virtuoso para restablecer la ley, es una guerra justa. De esta
manera, trata con una racionalidad filosófica, justificar el concepto de
guerra justa y por ende de las guerras para llevar el mensaje islámico a
todo el planeta.
En conclusión a su obra, podemos decir que la filosofía de Al Farabi
parece ser el resultado de una reflexión realizacla a partir de la filosofía
griega, que tiene la intención de ser aplicada a la realidad vivida. u
pensamiento se nos muestra como un intento de introducir una
consideración racional de la realidad en una sociedad estrictamente
religiosa como la musulmana. Y es esta nueva apreciación de la realidad
la que podría proporcionar nuevas normas sobre las que se fundara un
orden social perfecto, el ideal o virtuoso (fadil), en el que el hombre,
definido como un ser social por naturaleza, podría alcanzar su perfección
última y su felicidad. Un planteamiento que se adelanta a la idea marxista
de la naturaleza social del conocimiento y deJ hombre, pero dentro de un
contexto religioso.
Así, su filosofía "tiene un carácter esencialmente político, puesto que
su objetivo final (...) no es otro que el de modificar los fundamentos
mismos de la comunidad musulmana, con el fin de integrarlos en otros
distintos, cuya fuente ya no serla sólo la ley divina, sino una ley
procedente de la razón humana, aunque en el fondo coincidieran ambas,
porque no serían sino dos expresiones de una y la misma ley o Verdad
(...). (ED filósofo trata de probar, además, la identidad de ambos sistemas
precisamente porque la filosofía y la religión son dos expresiones de u.na
sola y misma verdad, conclusión a la que ha llegado por su gran
conocimiento de la filosofía griega."37
Sin embargo, no es solamente en La ciudad virtuos(J que Al Farabi
plantea su visión de la sociedad. El segundo texto en importancia dentro
del tema de la filosofía política lo constituye El libro del gobierno político
(Kitab al siyasa a-madaniyaf8• En esta obra Al Farabi comienza por la
descripción del Ser Primero o Causa Primera del universo; continúa con
la descripción del universo; sigue la descripción del hombre y del alma
humana, con sus facultades, y concluye analizando la ciudad o Estado,
distinguiendo la virtuosa de las no virtuosas. sta manera de abordar la
política tiene que ver que esta última está incluida dentro de la metafisica
37 Al-Farabi. Obra1 jilosójico-polítitas, Madrid, Edit Debatc-C
cargo de Rafael Ramón Guerrero, p.XXIl , XXIII.
38 Cfr. l dt111.

. 75

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POUTICA EN EL ISLAM

por la búsqueda final de la felicidad en la política. "La felicidad es el bien
absoluto" dice Al Farabi siguiendo que "todo lo que es útil para alcanzar
y obtener la felicidad, es igualmente un bien, aunque no por sí mismo,
sino por razón de su utilidad para la felicidad, y todo lo que aparta de la
felicidad de cualquier manera es un mal absoluto". 39
Por su interés en la lógica y en el pensamiento político, Al Farabi
logra una síntesis platónico-aristotélica, pero diferenciando los aportes de
cada uno de ellos.

Conclusión
A í, Al Farabi con idera a Platón y Aristóteles como la cumbre del
pensamiento filosófico y sus trabajos se enfocan a la búsqueda de una
concordancia interna entre ambos filósofos "en línea con la tradición del
sincretismo neoplatónico. Esta labor la realiza a la vista de los textos
mismos, comparándolos con el rigor de un filólogo. El estilo de Al
Farabi e sistemático, conciso y seco. El racionalismo de AJ-Farabi será
duramente criticado por el místico Al-Ghazali (muerto en 1111), pero
deja abierto un camino que seguirán Avicena y Averroes." 40
Al Farabi no solamente logra introducir a la filosofía griega en el
mundo islámico, sino que integra el pensamiento político a la sociedad
musulmana. Trata de lograr una síntesis entre la profecía y la reflexión
filosófica.
Abriendo las puertas al estudio de la política, el Segundo Maestro se
adelantó al pensamiento de su época. .
" n análisis del término política en su sentido griego no fue posible
durante la Edad [edia latina, al menos antes de la segunda mitad del
siglo XIII. Y, aunque se hubiera dado, ni siquiera habría sido relevante,
porque ~e desconocía la realidad nombrada por ese término. Los latinos
antes de este siglo, ignoraban por completo el concepto de stado corno
conjunto independiente, autónomo y autosuficiente de ciudadanos 9ue
viven de í mismo y según sus propias leyes (... ) En rigor, no exisúa ni
problema de stado ní problema politico, término ambos que sólo
aparecieron después de que fuera descubierta y traducida la Política de
Aristóteles, ya bien a anzado el siglo XIII.

re, 1992. Edición a
Idem. p. 44.
-1o Cruz Hernández, l\liguel. Op. Cit.

39

�76

Y, sin embargo, en una época bastante anterior a ésta, el mundo
islámico ya había desarrollado ampliamente tanto una teoría del Estado,
expresada en las diversas doctrinas sobre el califato y el imamato, como,
de una manera más general, una teoría politica',41. Al Farabi es
precisamente la piedra angular del edificio de la ciencia política islámica.

Bibliografia
ABED YABRl, Mohamed. El kgado filosófico árabt. Al Farabi, Avicena, Averroe.r,
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77

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ZIDANE ZERAOUI

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFIA POUTICA EN EL ISLAM

CRUZ HERNÁNDEZ, Miguel "Al Farabi", en HiJtoria de la filosojia española.
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BUSH..\ITLLER, Paul M. "Argument of Alfarabi's Book of Religión" in
Internet tomado el 07 de noviembre de 2000
CORBIN, Henry. Histoire de philosophie islamique, París, Ed. Gallimard,
1986, menciona la fecha de 872. ·

41

Introducción de Rafael Ramón Guerrero a la obra de Al-Farabi. Obras jilo.rófico-

política.r, Op. Cit, p. X.

ZERAO I, Zidane. Islam y Política. Los procesos políticos árabes ronfemporáneos,
México,'Ed. Trillas, 2004.

�LA SUBVERSIÓN DE LA
"GRAN COSTUMBRE"
EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TELOS COGNOSCITIVO DEL ARTISTA
LITERARIO

Jorge Garda-Gómez Ph.D.
Profesor Emérito de Filosofía
de Long lsland niversity

os proponemos llevar a cabo en este estudio un análisis filosófico
sostenido de pasajes varios de obras de Julio Cortázar, el gran escátor
argentino. En particular, nos concentraremos en La vuelta al día ... 1 dada
su variedad y riqueza pertinente y su repetido intento de poetizar en
torno a los fines de la obra literaria. Y ello sobre todo porque la emplea
como instrumento sui genens y en un contexto muy especial, que son de la
mayor importancia para el hombre en cuanto taJ y para el filósofo en
especial a saber: el de la posibilidad &lt;lel conocimiento de la verdad.

Predsión a lifllÍne
En primer lugar, es menester -aunque sólo sea brevemente- hablar
del mét0do que .se va a emplear a continuación. Como se hará patente en
adelante, la textura del escrito de Cortázar e tal que reflexión y
acontecimiento no van aparte ni siquiera se presentan simultánea o
·sucesivamente, con conexión causal esta última. r o; el nexo entre ambas
dimensiones es por dialéctica circular y •funciona ad in.ftnitJm1, de modo tal
que se convierte en el constitutivo fundamental de la obra. Esto implica
1 Julio

1967.

Cortázar, LA v11elta al día en ochmla m"ndos-. México: Siglo Veintiuno Editores,

�JORGE GARCÍA-GÓMEZ

-o más bien exige- cierto modo de examinar y de exponer la misma que
sea adecuado a dicha raíz. A mi parecer, sólo el comentario cótico se
presta a tal tarea, y esto por varias razones. En primer lugar, la naturaleza
discursiva del comentario es tal que se corresponde con el aspecto de
transcurso infinito del libro; en segundo lugar, la constitución mutua que
llevan a cabo ~eflex:ión y acontecimiento en la prosa de Cortázar es tan
íntima y decisiva que sólo una mirada muy ce!'.cana y detallada -y esto es
lo típico del comentario- puede ser fiel a ere ión tal. Y sin embargo
también es necesario subvertir el comentario, pues, si su fin ba de
cumplirse (o sea, sí el significado en conmto de la obra va a hacerse
patente a través de su esfuerzo), no quedará más remedio que
distanciarse del texto, por lo cual no quiere decirse solamente el producir
esa separación que es ingrediente estructural de todo concepto . (y el
comentario es quehacer conceptual o no es nada) sino además el
distanciamiento que implica una mirada con ánimo a superar (ya se
redunde en el éxito o en el &amp;acaso). Pero ésta no es la única dificultad
del método por comentario, ya que, si bien es éste paralelo estructural de
un texto que se quiere a si propio infinito, también y por lo mismo
deviene el comentario una trama cuyo orden de grado sería superior al
del texto que intenta dilucidar. Y esto fuerza necesariamente a que el
comentario se haga selectivo (o en cierto modo mutilador), o que decida
de cierta manera ponerse fin a si propio, sin duda en algún lugar
arbitrario. Válganos de consuelo que el método escogido nos hará
permanecer en contacto vivo con el texto. Esto nos incitará a una
emulación -intencional o espontánea- del espíritu del libro, que no de la
letra, pero, eso sí, dentro.de los limites críticos con el ánimo de superar
que nos proponemos.
Introducción Premonitoria
T~átese sin duda en este libro del remolino de un tour de force, vorágine
tanto por la infinitud como por lo disímil y por las encontradas y hasta
violentas pasiones. Pudiera uno preguntarse, sin embargo, de qué género
es esta obra y se podóa responder -dada la diversidad de temas, sucesos,
personajes y situaciones y basta ·1a multiplicidad de formas, desde el verso
hasta la impresión y el ensayo2- que se trata de un collage. Pero si el colla!!
es género, es menester dar el, principio de unidad que lo establezca. Y
para esto hay que empezar por darle nombre. Creo que el mismo Cortázar
2 Vean.se, entre otros, "DQs his/Qnas z_Qo/ógicas y otro ,a.n" (pp. 109- 11 ) la antología
de poemas de otros que sigue y "EI1ació11 de la mano" (pp. 167 ss).

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
y EL TEL05 COGNoscmvo DEL ARTISTA LITERARIO

81

-con sus analogías y juegos de palabras y hasta en las ilustraciones o los
grabados- nos da la justa pauta, comenzando ya con el título de la obra y
los encabezamientos de secciones, como son "Julios en acción" y "Un
Julio habla de otro". Tomemos pues a Passepartout, e e personaje de La
vuelta al mundo, de puerta a La vuelta al día. Tomémosle hagámoslo por
doble partida: por ser principal en Veme y por aparecer ilustrado en la
obra de Cortázar aún antes de que éste hable. Acordémonos sobre todo
de Cantinflas y pensemos en Cortázar, siguiendo su ejemplo en el libro
que nos atañe. Adoptemos, en particular, el tono del aut?r a fin de
responder a esta pregunta: ¿Cuál es el fundamento de la urudad de esta
obra en cuanto collage? o es el de Passepartout, por cierto, sino el de
"todo pasa" o el de ' no importa lo que pase". E el mismo principio
-o así parece- que el de la relación de fartí con Troisk-y que expresa
"Los hachacitos de rosa"3. O en otras palabras: se trata de una parodia,
aunque en este caso a veces in referente y sin ironía. Queden corno
esbozo de ju tificación de esto la palabra del mi mo Cortázar cuand
da cuenta del título: "Lester e cogía el perfil, ca i la au encía de tema ...
Y yo pensé en Mallarmé y en Kid Azteca .. .' " e rrata pues de oquedad,
croquis y asociación de ideas. Quizá por aqui a ome u cabeza soñolienta
el surrealismo. Es así que al entender de guisa tal La vmlta al día no pasa
lo mismo que a Cortázar -dibujamos "una lección de huevas", nos
libramos del "cangrejo de lo idéntico" y nos llega "inexplicablemente" el
recuerdo de su tocayo 5. O, en otras palabras, todo vale, y nada. Es el
montón que incluye 'los peces del recuerdo"\ pero, eso sí, corno le
sucede a la esponja cuando respira; es decir, los pece entran y salen~sin
fin y sin huella y con el espíritu opuesto al de la señora seriedad . O
para decirlo de otra manera: codo da igual y ninguna cosa importa. La
falta de ironía refleja es a veces apabullante, pues, con todo, se traca de
una obra de arte que e odia y se de truye a sí misma en el mismo
plantearse, o sea, en su propia factura y no en la opinión del que juzga.
Pero sin duda no le hacemos justicia a don Julio, puesto que nos
arrebujamos con la señora seriedad y hacemos de pedantes8, aunque no
porque las cit~s nos "vistan mucho' 9, sino porque o s sentimos
l

Cf. Guillermo Cabrera lnfaote, Tm tnsltJ tigru (Barcelona: eix Barral, 1965), pp.

.227- 28

Op. Cit. p. 7
; lbíd.
6 lbíd
'lbíd.
8 p. 9.
~ /bid.

4

�82

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

JORGE GARCÍA-{;ÓMEZ

desconsolados ante tanta utileáa. ¿Sería quizá más propio -sigamos de
señora seria y pedante- juzgar a lo serio, sin ver siempre que el juego
serio es alado ingenio y no alambicado reflejo de espejo, sobre todo
cuando los espejos no reflejan o se saben a si mismos?. Cuando al fin
nuestro Cortázar llama al pan, pan y al vino, vino, nos dice que el
principio de su libro es el azal0 o la pura concurrencia en el contexto
temporal11, y, sin embargo, no hay sonrisa en..sus labios 12• i se trata del
aletear de un Cocteau ni del jugarse una carta la razón del porque no
(como en L'homme revo/té de un Camus). o hay aquí sistema que sea
nada ptolemaico ni copernicano ni siquiera gesto global a la manera de
un Einstein. Nos encontramos más bien con un retablo -aunque no de
maravillas- donde entran y salen sin ton ni son (ya que no estamos aquí
en ''el gran teatro del mundo") tanto "les admirables secrets d'Albert le
Grand" como "la de que si un hombre muerde a otro mientras está
comiendo lentejas la mordedura es incurable" y hasta "la maravillosa
fórmula 'para hacer bailar una muchacha en camisa"' 13• os res1snremos,
sin embargo, a dar la detallada receta que emule por oposición el
sortilegio de don Julio (trátese de éste o de otro Julio), pues no es
cuestión de mejorana, orégano o tomillo sino de pensamiento creador en
cuanto a la verdad, cosa bien diversa sin duda de la pornográfica
comunicación que consiste en hablar a destajo de imágenes, recuerdos o
sentimientos al tun-tún. Lo cual nos lleva por último a preguntamos si,
cuando nos habla don Julio con el gorro de la señora seriedad, habrá que
tomarlo como pedante o como ballena 14. Pero quizá no se trate en este
10

p. 9.

Cf. La nota al margen en conexión con "Louis enormírimo mJ11opio" y "La vuelta al
piano de Thelooius Monk", .úJ v11elta al día, p. 121.
12
o basta para esto, sin embargo, confeccionar creaciones realmente cómicas
(como "Grave problema argentino", pp. 29- 30) ni di cusiones un.tanto serias sobre el
humof (pp. 32 ss). Es preciso algo más, como llevar en el filo del alma el ingenio
mismo. Cf. "De otra máquina celibc:", pp. 79 ss., "Dos historias zoológicas y otra casi",
pp. 109 ss., "Del gesto que consiste en ponerse el dedo índice en la sien y moverlo
como quien atornilla y destornilla", pp. 181 ss. Y "Viaje a un país de cronopios", pp.
203 SS.
13 p. 10.
14 Por e¡emp
.
1o, en ese maravilloso ensayo - tanto por el oficio como por el amor
y la profundidad de la percepción- que dedicaca a la novela de Lezama: "Para llegar a
Lez~a Lima:•, pp. 135 ss. Sobre todo es digno de ponerse de relieve lo que alcanza
Cortazar mediante su lectura de Paradiso, a saber: el locar lo trascendente, cosa sin duda
.contradictoria al espíriru y al estilo del libro (p. 155), aunque, como nos enseña el autor,
eso no importa en última instancia. El poeta, nos dice, está más allá de la razón y debe a
veces pertrcch~rse de con~dicciones, pues se trata de entrar efectivamente en la cosa (o
sea, en su realidad y totalidad) y para esto la razón o el concepto no sirven (p. 212),
11

83

libro ni de lo uno ni de lo otro, aunque, como dijera el sabio creador del
tercio excluso, entre esto y lo otro no hay nada. Y he aqui, creo yo, la
esencia de este coilage: la Nada e/5 Qo cual no destituye necesariamente a
ninguna de las partes). Y, sin embargo o por lo mismo, las páginas del
libro van impresas.

Exempla
Con todo, no se sigue que haya que desdeñar ni la empresa de tal
escritor ni pasar por alto lo que logra, que -a mi parecer- no es nimiedad
ninguna. Quizá la más alta virtud de la obra consista en hacer aporías y
en exorbitar el proceso hasta el punto de que lo que allí se clice se hace
paradoja ante si mismo. En "Verano en las colinas", la "mujer del autor"
problematiza lo que se propone hacer cuando se pregunta si ha de ser un
. 16. y a esto respon d e el " autor,, con una negat1va
.
lib ro de memooas
pero
no por cierto porque memorias y otros recuerdos no abunden, sino quizá
en virrud de que el campo sea más vasco o, como lo pone Cortázar en
boca de Felisberto Hemández: "sus pensamientos oscilan entre el
.mfi ruto
. y e1 estornudo " 17. V ayan, como botones de muestra los
siguientes: tenemos el obispo de E reux, que es muy pájaro en su jaula
con su clieta de arañas 18 y también muy episcopal 19, pero es además
mandrágora, planta soporífica al uso de hechiceros y otros delfines. O
con la exactitud de fórmula encantatoria: "Yo tengo obispo, mandrágora,
pues "la razón es ante todo defensa" (p. 160). La poesía -tanto en el sentido lato como
en el riguroso del termino- es " de eo de posesión" (p. 212) y en ella se encuentra el
medio de superar la dicotomía de nóumeno y fenómeno que Kant postulara (p. 212). La
poesía (con lezama a la cabeza y Cortázar de enrusia ca) destrona a los comisarios de
este mundo, ya sean filósofos (como Platón) o sus ecuaces politicos, en aquel entonces
o ahota (p. 211 ). Sin negar en absoluto el importante papel que ese momento
aristotélico del tacto juega en los niveles más altos de.l espíritu Qo que llamara alguna
vez yo, ·en el campo de la poesía, el conocimiento sub ratio praesentiat), me parece que
sobre las conexiones que existen entre concepto, intuición y afectividad habda que hilar
bastante más fino que Cortázar. Cf. Jacques Maritain, .úJ poesía y ti arte (Buenos Aires:
Emecé, 1955)· Benederto Croce, Aesthetics ew York: The Noonday Press 1960, cev.
Ed.). Capítulos 1 y 2; Jorge García- Gómez, "Aproximaciones a la poesía •~ Islas
(Universidad Central de las Villas, Cuba), U, 2- 3 (enero- agosto de 1960), pp. 643 ss.
15 O , como dice después en torno a otra pero conexa cuestión, se trata de un
"monstruo en cuamo no es, en cuanto e tá ahí como una nada viva, y de especie de
vacío que abarca y posee ..." (p. 27)

11 .
lbíd.
1 p. 12.
19 /bid.
16 p.

1

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EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

JORGE GARCIA-GÓMEZ

y además las dos cosas son una tercera en forma de viejo sarmiento [?],
de unos quince centímetros de largo, con un enorme sexo confuso ... "
Esto no lo resuelve tampoco en el juego con el gato que es a la vez
felino, Teodoro W. Adorno y simplemente ado.rno 21 del estilo, ni por el
recuerdo de la "nube solitaria" c¡ue se cierne sobre el cuadro o que -da lo
mismo- va "inquietamente suspendida sobre mi mesa de ttabajo"22. o
hace al caso, por supuesto, que por éstas se interrumpa con imágenes de
otra esfera o raciocinios que justifiquen esto o lo otro. El discurso sobre
Adornos y Obispos se reanudará después, sin más 23, y volverá a ocurrir
alguna que otra vez.

20•

Pero quizá Cortázar -y por ser Caifás- dé en el clavo cuando hilvana
dos cosas: primero, cuando ironiza la «ironía de la pregunta de su mujer"
al convertirla un tanto en "nube sobre Cazeneuve"24 y al responde.1: que,
en cuanto a la posibilidad de escribir un libro de memorias "si me diera la
gana) ¿por qué no?2sy, egundo, cuando hace de historiador y puntualiza lo
que "la real gana" quiere aquí decir:
Una de las pruebas del subdesarrollo de nuestros países es la
falta de naturalidad de nuestros escritores; la otra es la falta de
humor, pues éste no nace sin naturalidad. La suma de naturalidad
y de humor es lo que en otras sociedades da al escritor su
personería; [Robert] Graves y [ imane de] Beauvoir escriben sus
memorias el mismísimo día que se les antoja ....26

Este pasaje es, por lo menos, sorprendente, ya que -a la luz del obispo,
de la nube y de Adorno y del ambiguo y arbitrario papel que juegan en el
escrito- cabria imaginarse que se trata de una entidad más en una serie
que no se cierra de meros seres de razón. Pero, si es así, no seria ya
posible tomar en serio esta tesis histórico-sociológica, aunque quizá sea
ésta la verdadera función de la formula tal y otras por el estilo, a saber: que
el contexto ironiza su intención recta pero, de tal modo, que la oblicua
no destruye lo que dice pri111a facie. Me parece que esto queda confirmado
por la frase del autor y que puede utilizarse de recurso hermenéutico (a
saber; la de "si me diera la ga_na''), y no sólo porque aparezcan en la
!bid
P. 11
22 p. 12
23 pp. 43 SS.

20
21

z4

P. 13

25

lbíd.
p. 13.

26

85

misma pagina y hasta en el mismo párrafo, sino también porque su
presencia pasa de la de entorno a empaque de la propia tesis sociopolítica de Cortázar cuando nos habla de escribir las memorias 'el
mismísimo día que se les antoja". os encontramos así con la 1.-'ersión
subjetiva del principio objetivo y dúplice que vimos más arriba (o sea, el de
"la nada es, y nada importa''), pues se trata de la noción de la real gana o
del antojo como fuente d creación y de conexión en lo creado. Aquí es
donde radica, a mi parecer, la intención informadora radical del libro ,
que quizá su máxima originalidad: la cópula de nada y pura gana está a la
base de este ejercicio que se interpreta a i mismo como fuente y fruto, a
la vez, de la imaginación creadora. Lo que no queda claro en absoluto es
si esto basta -o si no es hasta óbice- para fundar una obra de arte.
Conforme a esto, contiene este libro una incitación a que otros
escritos -de Cortázar o nuestros- lo sigan, y se convierte por ello en
regla y en recurso del método lo cual es, por lo pronto, paradoja. La
cuc tión estaría en determinar no sólo su validez en si sino hasta la
calidad misma de los resultados. Creo que tamo el método empleado
como el producto hubieran sido la delicia de don Segismundo Freud, por
cuanto el principio de 1a real gana opera como el de la asociación libre de
ideas o imágenes y los resultados muestran una plusvalia de
determinación a saber: son ingeniosas, arbitrarias nociones a la vez que
serios instrumentos de conocimiento, ya sea de la realidad actual o de la
meramente posible. Pero si tal es la situación, habáa que preguntarse por
el verdadero origen de lo creado por Cottázar, ya que no podría residir ni
el imaginar ni en el conocer y ni siquiera en el conflicto de ambos en un
mismo artefacto poético. A menos que descubramos, pues, este
fundamento de la prosa de Cottázar, no entenderemos lo que se propone
de veras ni seremos capaces de evaluar us resultados. La cuestión está
en averiguar si tal origen se da en el producto, en el texto mismo (o si
brilla allí por su ausencia). Por el momento su exisrencia verdadera y su
legitimidad aparecen en entredicho, por cuanto la naturalidad y el humor
e entienden como arbitrariedad e incoo ecuencia.
o hay aquí ni
siquiera la dimen.sión trágica de un crear y un conocer que se constiruy n
a sabiendas como lo que se quita a sí mismo y necesariamente, como
alguna vez hiciera el genial Wittegen tein en su Tractaftu cuando supo
que subir por la escalerilla del conocer exige arrojarla Lejos de si.
Pero en Julios en acción ya ha más que sospecha, pues por lo menos a
un Julio se Je sale el refajo. Alli aprendemos que hay que colaborar en
poner en su lugar al hombre, echando por tierra el antropocentrisfJlo con el

�86

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

cultivo del senturuento del absurdo. 27 Hay que poner de cabeza a
Tertuliano, porque "ya no hay que creer porque es absurdo, sino que es
absurdo porque hay que creer''. 28 Por ejemplo, pese a la multiplicidad
indefinida de partículas sub-atómicas que descubre todos los días -a
nivd de nudo y mero hecho- la física contemporánea y después de darse
como noticia en Le Monde, es posible -más aún: es imposible y a la vez
menester- decir algo as?':
-Che Coca.... , alcaozame los zapatos de gamuza que e ta tarde
tengo una reunión importantísima en la Sociedad de Escritores. Se
va a discutir la cuestión de los juegos florales de Curuzún Cuatiá y
ya estoy vc.ime minutos attasado30.

Pero quizá no e logre esto sólo leyendo los informes de la física en su
versión mundana y yendo, sin embargo, a la criolla a la ociedad de
Escritores. Es posible que se triunfe por igual haciendo literatura de ella
(sobre todo esta especie de literatura), porque no sólo "la física tiene sus
Talleyrand"31 , sino que la creación literaria tiene sus Cortázar. Al parecer,
no sólo hay que partir de lo que diría el patente de Castro (a saber:
metafísica, ¿para que?)32, sino que hay que ir má lejos y llegar a Cortázar
y por lo menos parpadear ante la pregunta literatura ¿para qué?. El refajo
en este caso tiene dobladillo doble, pues sabe a narcisismo y a nihilismo.
But then, again, what's new, Charlie?, ya que la novedosa originalidad de
ciertos poetas y escritores es eco en el silencio de un golpe con que lleva
ya cayendo el Occidente por lo menos desde principios del S. XIX.
En cierto sentido, hay semejanza o hermandad entre Cortázar y
Kafka, por cuanto ambos no sólo han experimentado una dificultad casi
invencible de escribir -juzgo no a base psicología o de lo biográfico, sino
de la textura de lo escrito-, sino que además han convertido esta
dificultad en sustancia y aporía de la obra misma. A base de este libro,
habría que dectr que Cortázar hace de lo que Hollingdale llame en Kafka
el "infinito de la frustración" la savia misma de su creación, por cuanto
27

28

p. 17.
lbíd.

Cf. El modo tan original con que se agarra con Lévi- Strauss (p. 15) Todo este
rejuego de razones y sin razones resta dialéctica de orgullo y humillación se ve mejor y
con profundidad en la pareja de nociones de la grandeza y la miseria del hombre en los
Penrie.r de Pascal.
29

p.18.
Jbid.
32 p. 17.

87

lo que crea resulta de "dar cuerpo a su propia inhibición invencible"33 •
No hay sin embargo que apretar mucho la analogía, pues, si bien en
Kafka la necesidad y la dificultad de crear y de vivir e hacen literatura,
en Cortázar la literatura se hace necesidad y dificultad ... de si misma.
Puede verse esto precisamente en que Cortázar no se atisface en llevar
una batalla a dos frentes dentro de una misma prosa, no le basta, pue ,
con hacer imaginación aporética y aporética de la imaginación (de modo
tal que prosa y teoría se fecunden y verifiquen mutuamente, lo cual ya
sería de por si hazaña considerable), sino que además quiere continuarlas
en algo hasta este punto de índole heterogénea a la naturaleza de u
texto. Se trata, ni más ni menos, de una incorporación a esta especie de
escrito de la explicación psicológica al uso especie de fil soffa
p icologizante o de p icología filosofante que e propone continuar la
aporética de la creación de una manera inusitada pue no e trata 'ª del
despliegue imaginario de la prosa ni tampoc del repliegue de la misma al
eno propio en el paradojizar teórico visto hasta ahora. A esta
constitución y re-constitución de lo e crito añade una ampliación de la
obra en dirección contraria a la ya sóüta de su obra, se va del campo del
ignificado hacia abajo, hacia los motivos y hasta las causas. Quizá se
deba esto a cierto resquemor en la conciencia del que escribe, quien, en
este caso, no se comenta con lo imaginario -obra y razón de la obrasino que busca -&lt;¡uizá en búsqueda impo ible, por cuanto e intenta
sintetizar lo heterogéneo- busca, repito, incorporar lo que va a sottovóce,
los rumores que Croce en su Estética caracteriza de lo informe o sea, de
aquello que precede y que permanece de por siempre anterior a la
creación o intuición poética. Al parecer Cortázar vislumbra la dificultad,
pues, en vez de dar simple entrada a las fuerzas psíquicas que por alli
pululan, se di pone a darle carta de ciudadarúa mediante la elaboración
que pueda suministrar una especie de razón raciocinante en poe ía, pese
a todo lo que dice contra ésta , a favor de la efecti idad (o quizá por lo
mismo): En otra palabras, en lugar de irrumpir lo inefable 1 lo
inconfesado el terror o la maravilla, hace su entrada un perro doméstico
que resulta ser la. criada respondona de la psicología. La loca de la ca a,
como llamará Sta. Teresa a la imaginación, no se sujeta a razón por ello,
sino que sólo hace mutis y queda transformada, al menos
provi oriamente, en e:xplicacione de motivo y de literaturas rnocivadas.
Oigamos, por ejemplo, algunas mue tras de estas tentativa de
mctarmofosis: "A mi esto me ocurre palpablemente, a veces soy más

30
31

33

R.J . Hollingdale, "An lnfinirv of Frustration'', Tinm ütrra9• SHpplmmtl

(Londres), 6 de [arzo de 1981, p. 243

�88

89

JORGE GARCIA-GÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TELOS COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

grande que el caballo que monto", nos dice, "y otros días me caigo en
uno de mis zapatos y me doy un golpe terrible" 34, añade a punto, lo que
es prueba fehaciente de originalidad si por tal se entiende na11ghtiness. Nos
habla aquí -como se ve de lo que antecede y sucede con respecto a este
pasaje- de una especie de sentimiento de sí mismo que no coincide con
la apariencia de la circunstancia. Este es un hecho, un hecho bruto del
sentir de Cortázar: se vive a sí mismo, de inmediato y siempre, como "una
hormiga que no cabe en un palacio"35. Pero, escritor y teorizador que es,
no le basta esto a Cortázar: hay que dar además cuenta y razón de ello,
pero, por desgracia, no es suficiente ni legítimo que en un contexto de
imágenes -al menos, en un texto que de hecho y quizá a propósito
consista en imágenes en choque- haga irrupción una mera explicación.
Y, sin embargo, eso es lo que hace. Para Cortázar, según nos cuenta, el
concepto de genuino poeta es distinto del de buen poeta, porque el gen'uino
-ya sea bueno o malo- porta como elemento constitutivo de sí el
extraiiamientr/6, en verso de Poe que cita:

sino en fracaso estético. Coloca así al poeta en compañia sospechosa
(aunque la idea sea muy romántica), pues comparte el poeta este
sentimiento de desfase que se aboca a la alucinación con humoristas,
ciertos anarquistas, no pocos criminales38 y cantidad de novelistas y
cuentistas, como él mismo nos dice 39 . Se proponen todos ellos -aunque
cada uno a su manera, y la del poeta es el poema- resistir la deformación
que impone "la cotidianidad codificada". Sjn duda, es esto requisito
imprescindible para la creación de lo nuevo, ya sea verdadero o bello, ya
lo contrario; lo que no es claro es que baste -como el mismo Cortázar
parece barruntar al llamar al sentir de que parte "sector poco
definible',.¡(}- para redundar en genuino poema o en auténtica creación
literaria. Pudiera muy bien acabar mdo en una simple decapitación a
manos de plata, para decirlo a la modernista (que quizá sea L bete noire
del autor). Esto lo sabe muy bien Cortázar y lo dice por añadidwa. Lo
que no ve -y por tanto ni sugiere- es que la incongruencia psicológica de
que habla es imposible de traducir en términos raciocinantes (que son
los que él escoge) y que, aun si traducción tal fuera en principio factible,
no podría componerse con los productos netamente poético e
imaginativos que hasta ahora eran los suyos, pues no se trata ya de
imágenes en conflicto ni del conflicto de razones que saltan de las
imágenes; nos encontramos ahora -y de súbito- con explicaciones e
rupótesis psicológicas a caballo sobre las imágenes (para invertir la
metáfora de Freud). Pero quizá ea esto lo que se propone el autor de I...o
vuelta al día (que no Cortázar mismo), a saber: no sólo trasladar el
extrañamiento la incongruencia del sótano de la fuente a la luz apolínea
de las imágenes, sino además arrimar el ·concepto a la fantasía a fin de
hacer estallar el producto de la creación mi ma desde dentro (o pese a lo
mismo). Trátase aquí, pue , no solo de la formulación sino también y
sobre todo de la consunción de una poética anarquista. En una palabra,
el lagos se convierte en ciq11ilraq11e.

... I could not bring
My passioos from a common spring
And ali i loved, i loved alone
El poema o el escrito surgen a partir de esta incongruencia por lo cual
la obra pasaría a ser interpretación de la incongruencia (entre el sentir de
sí propio que es constitutivo de lo que uno ve y lo que otros ven o la
común apariencia) o salvación intuitiva de este sentimiento paradójico.
Empero, el escrito no es eso en absoluto (aun cuando el punto de partida
consista en cosa tal); es s6lo cuerpo de la incongruencia misma, o, como
lo expresa Cortázar, los poemas son "como petrificaciones de ese
extrañamiento, lo que el poeta ve o siente en lugar de, o al lado de, o en
contra de, remitiendo este de a lo que los demás ven tal como creen que
es, si.o desplazamiento ni crítica intema"37 • A lo que bábria que reparar
por lo pronto que dicha frresolucióo del conflicto no redunda en obra
34 P· 22.
35 Jbíd.

36 Quizá nos encontraremos aqu( con una justificación a posten'ori de un aspecto de
la teoria y la práctica románticas de la literawra y que ha deveoido "tradición" en
mulcirud de "isrnos" del siglo XX y en sus varios reflejos teóricos, desde el formalismo
cl estrucruralismo. C.f. V. Shklovsk.i' El arte como artificio en Ttoria de la literatura tk lo,
fam10Jista1 nuos, Ed. T. Todorov (México: Siglo Veintiuno Editores, 3'. Ed. 1978), p. SS
ss.; Terence Hawkes, SIT'llct11rali!!II and Stmiotiu ¡Berkeley Uoivcrsity of California Press,
1977), PP· 62 SS.
31

PP· 23- 24.

Y esto va al mismo nudo de la cuestión, como Cortázar pasa a
reconocer polémicamente a continuación. ale a la Lidia con sus críticos
armado de maza y lanza Slli generis: e trata del argumento ad homine111 que
38

Cf. "Relaciones sospechosas", Li 1•11tlta al dio, pp. l59 s .

Ha examinado esto en mis detalle -y con gran origi nalidad, hay que añadir- en
"Yo podría bailar ese sillón - dijo Isadora' 1 (pp. 49 ss.), donde el título &gt;' el tema de
análisis -ostensiblemente la conexión de la locura y la creación poética- apuntan a una
dimensión necc aria (pero, con todo, in uficiente) para la creación, porque, aunque "de
poeta)' loco todos tenemos un p co", los términos en cuestión 110 son convertibles.
~0 /bid.
39

�90

JORGE GARCfA-GÓMEZ

consiste en reclamar que el desasosiego del critico lector reside en que la
obra de Cortázar causa -por lo insólito y la incongruencia de su texturaun trastueque de "la comodidad del que lee',4 1, y de una razón
raciocinante a lo Sancho Panza, o sea, a base del proverbio "palos
porque bogas y palos porque no bogas" o el de "como quieras que te
pongas tienes que llorar", cuando apunta que el deleite que ciertos
críticos experimentan al leer ciertos cuentos suyos y no "Rayuela se debe a
que, al fin y al cabo, en sus cuentos el extrañamiento se desnuda de
reflexión y se viste de señora muy decente, de lo que llama "creación
unívoca", la cual, si es bien entendida (a saber: en sus orígenes), no es
otra cosa que una disrupción más, aunque quizá la más radical, pues
consiste en parecer lo opuesto, cuando es sólo "la clisrupción en plena
apariencia univoca"42, donde hay que poner de relieve lo de apari_encia.
Pero quizá los cáticos no estén tan lejos del blanco como Cortázar
imagina. Sin duda, tiene razón cuando apunta que en cuento o novela se
trata de lo mismo, salvo que en la novela el truco no es la máscara sino
que se da en si mismo, o sea, que consiste, como él dice, en "debatirlo en
un plano dialéctico',43. Los criticas a quienes se refiere no yerran, al
menos en cuanto al sentimiento de desconcierto y de violencia que
experimentan. Es posible que no den en el clavo en su búsqueda de la
explicación de dicho sentir; es más, puede muy bien suceder que su
ceguera en el plano teórico llegue a dejar pasar -por inadvertido- lo
deliberado de la truculencia de la obra de Cortázar. Mas no por ello deja de
estar justificado tal sentir en su pura desnudez, al cual pudiéramos
aproximarnos -aunque sólo sea ligeramente- al dar por razón primicia
de ello, un concepto que Cortázar sin duda menciona y se aplica a sí
mismo, aunque sin comprender a cabalidad su significación: habla de su
propio sentir como de un collage mal resuelto44 , aunque a partir de ello y
por lo mismo debiera decir otro tanto del resultado neto de su sentir,
trátese de la apariencia de la razón o de la razón de la apariencia (o sea
de La vuelta al día o de Rayuela). Con todo, cuando el mismo Cortázar
depone su armadura y habla con la ingenua sinceridad que caracteriza al
verdadero ingenio, confiesa que la propia determinación fenomenológica
de su obra -sea novela, cuento o ensayo- es la de la reflexión, aunque
como ajusto título precisa, "esa r'eflex:ión participa menos de la lógica que
de la mántica que no es tanto dialéctica como asociación verbal o
◄l

p. 25.

--12

Ibíd ·
lbíd
p. 22.

41
4-1

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
y EL TELOS COGNOscmvo DEL ARTISTA LITERARIO

91

imaginativa',45. Y creo que tiene razón del todo, aunque no tenga toda la
razón. El escozor y la incomodidad del critico no se fundan, como cree
Cortázar, en que en su obra haya mezcla deliberada de géneros ni
heterogeneidad de propósitos y recursos en conflicto con una voluntad
(socavada o expresa) de profecía inspirada (a juzgar por la referencia
implícita al Fedro de Platón), sino más bien la incompatibilidad de
elementos (a saber: imágenes, razones y causas) que pone en el lecho de
Proteo de sus obras. Me parece que su intento redunda por lo menos en
parcial fracaso, pues muchas de las síntesis que produce se deshilvanan o
disuelven de inmediato, por cuanto lo incompatible (y no meramente lo
escandaloso) es lo que quiere fundir en su obra. Quizá encontraría
lección útil en la teoría del origen de la tragedia como síntesis de la
oposición entre lo apolineo y lo dionisíaco, sobre todo por el énfasis que
pone ietzsche en la oposición de los elementos y en la fragilidad de su
síntesis. Pero no se trata siquiera de crear un producto que sea -en sí
mismo, a modo de conciencia- expresión o cuerpo de la imposibilidad
de la síntesis, sea de la vida en general o de la poesía en particular, al
menos en esta coyuntura histórica. Si así fuera, habría un sabor trágico en
su obra, pero esto nos parece brillar por su ausencia. as tampoco nos
encontramos con esa sostenida distancia que es la ironía del eutrapelos46 y
de su obra, que pone el acento tanto en la seriedad del intento como en
la imposibilidad de la apoteósis, al menos a base de las fuerzas de la
imaginación y la razón humanas. Para eso babrí.a que tomarse lo
suficientemente en serio el extrañamiento como para llevar la sonrisa en
los labios. Y esto no lo hay en Cortázar; lo que encontramos allí es más
bien otra cosa. No es siquiera ísifo el que hace su aparición concebido
al modo de un Camus, como el que, a despecho de la experiencia, hemos
de concebir -en la imaginación de la esperanza y contra cronopios y
famas -como el que triunfa al encontrar pleno sentido en su lucha
descomunal e infinita. O en la frase de Camus: "Hay que imaginarse a
ísifo dü:hoso" 47• o; en la obra de Cortázar lo que acontece es que
Sísifo, piedra, ladera, subida y bajada se divorcian complerameme, en
rechazo de toda posible síntesis haciendo imposible comedia, tragedia o
lírica en su autenticidad. La obra de este escritor sólo pone de relieve la
piedr-a, la solitaria piedra que sube o que baja, la piedra que en la
~s p. 26.
44 Cf. Aristóteles, Ét;ca a Nicómaco IV, vüi, 112 a· Joseph Píeper, El otio y la i•ida
ir,1P/ect110/ (r\-1.adrid: R.ialp, 1962); J.C.F. chiUer, Cortar sobn lo edf(carión estética del bo111bre,
trad. V. Romero García (Madrid: Aguilar, 1962) y Hugo Rahner, Man at pi':}
.Y.:
Herder And Herder, 1967).
~~ A. Camus, El nJito dr Sisifo (Buenos Aires: Losada, 5'. Ed., 196 7), p. 96.

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EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNoscmvo DEL ARTISTA LfíERARIO

JORGE GARCIA-GÓMEZ

repetición polifacética de su ser a los rayos del sol se tomara por tanto
ingrávida e inconsecuente y, sin embargo, devoradora de Sísifo y de su
ideal. Se trata, ni más ni menos, que de un asesinato. Si no nos
equivocamos, el juego a radical que tanto complace a Cortázar -tanto en
literatura como en los arabescos de su política,- no es otra cosa que una
síntesis más que se destruye a sí misma. os hallamos al fin ante la
síntesis que es fons et origo de Cortázar mismo -canto del hombre como
del autor ínsito de la obra-, a saber. la del
rsonaje que hilvana y
deshilvana todas las noches una indeliberada Penélope. Y esto, para usar
una frase judicativa de ietzsche, es la etapa descendente de la vida, de la
vida de un Occidente burgués o anti-burgués, que e devora a sí mismo
entre salvas y protestas de salvación (ya se den tales en obra de literatura
o en congresos de partidos o en invasiones acmadas o de otra especie).
En "Del sentimiento de lo fantástico", hay momentos en los cuales el
escritor y el que hace teoóa del escribir se encuentran felizmente y se
descubren en su verdad. e trata aquí de concephlalizar la transformación
que exige el paso de la función pragmática de la memoria y de los
sentidos (o sea, del modo consueto de la vida) al de la fantástic-a o
vidente (trátese de literatura o de teoáa). Al escaparse del reino de las
"apariencias actuales" y entrar de lleno en el orbe de lo posible, es sin
embargo factible caer canto en el colmo de lo meramente fantástico
como en el del realismo o hasta en ese otro modo de poetizar que
consiste -&lt;ligamos en un cuento- en un enhebrar "más férreo 9ue la
causalidad física',411_ Se espera el desenlace incontenible, sin caer en
cuenca de 9ue con las palabras sólo se está "tapando agujeros" 49 y, de tal
modo, que se crea una tela de araña que da la impre ión de la solidez y la
necesidad de la materia. El secreto de tal incluctabilidad de la narración o
la clave de cualqwer modalidad de la creación verdadera consiste en
aprender a ver "la heterogeneidades admisibles en la convergencian50,
criterio original que sin embargo, pasa Cortázar a interpretar como el
caso, digamos, de "no tener miedo al encuentro fortuito (que no lo será)
de un paraguas con una máquina de coser' 51, por aquello de
Lautréamont y sus secuaces. o repara, con todo, en gue este punto de
Arquímedes en que tiene que aprender a descandar la mirada del que
crea auténticamente no es algo ''po11r épater les bo11rgeois" simplemente, y
tampoco vislumbra que no se trata en particular de hacer necesaria la
p. 44.
¡q p. 45'.
;o p. 47.

43

;i

lbíd.

93

convergencia de paraguas y máquina de coser, sino de librarse de la
esclavitud de la irreversibilidad deJ tiempo y de la causalidad, lo cual no
coincide en absoluto con la arbitrariedad ni con otras cosas por el estilo,
que antes bien recuerdan ot.ra forma de prisión que es función de la
pertenencia a ciertas clases sociales o a sus formas de resentimiento.
Sin duda, el erdadero sentido de su acertada fórmula reside en un
lugar "más allá de las le 1es de la ópcica"52, si por tal no se entiende la
confluencia por el confluir mismo y sí el entregarse a sí propia de la
fantasía para la creación de genuinos mundos posibles, que están más allá
de la gleba de la mera apariencia (actual o factible). Pero para dar este
paso y man.tenerse de lleno en ese máJ allá no basta --como al parecer y
con ingenuidad cree Cortázar- el "acrecer los felices riesgos, la fantasía,
el juego"53 , como nos informa " Un Julio habla de otro' . Haría falta
además -y entre otras cosas- algo que vacilo en llamar seriedad (por9ue
don Julio ha dado a este vocablo un valor de de precio y hasta de
ob táculo). Con rodo, quizá no sea tan desatinado si e ve que el conocer
-y la fil ofía como máximo ejercicio del mismo- es un juego alado pero
que -como t0dos lo juegos pero de modo especiaUsim y, p r así
decirlo por antonomasia- se hare m11y en sem. s posible que el poetizar
sea una de las más ecias actividades humanas, y puede er c¡ue lo sea por
ser máximo --&lt;)Ue no arbitrario- juego. La poesfa ' la filosofía }' la ciencia
y la ra~ruela on (o pueden er al menos) enemigas de lo que Cortázar
llama "la Gran Costumbre", en ese poema intitulado ' Aumenta la
criminalidad infantil en los Estados Unidos"~. Pero esto no hace ni gue
"la Gran Costumbre" se identifique con "/1erprit de sérieux ni que se
hermanen sin má las formas susodichas con la actividad creadora
simpliciter. Decirlo y repeti.clo -como lo hace ad 11auiean1 don Julio- no
ólo e inexacto; e ... una vulgaridad. Los verdadero "asesinos de un
•
ti cmpo proxeneta ,,55 , para usar su ¡:_
nase, no se ·tnventan a s1, rrusmos
como
unos chulos má . i no, ¡qué fácil nos cáa! Pero quizá se trate de un
error de per pectiva -a saber: mmtro error de perspectiva. Quizá
debamo prestar mayor atención a lo que hace don Julio} no tanto a lo
c¡ue dice que hace y mucho meno a u justificaciones de lo que dice
que hace, por aquello de lo que decía Aristóteles sobre los sofistas v
.también por su bon mot sobre los poetas. Con todo, no se cancela por ell~
la posibilidad de que La v11elta al día sea no más que lo que el poeta dice
p. 37.
p. 55.
j ~ pp. 5 - 58.
;, p. 5
;2

;l

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JORGE GARCÍA-GÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TELOS COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

que dice y, por consiguiente, que se instituyan por su medio modos sui
generis de proxenetismo. Lo cual, sin duda, pondáa en tela de juicio el
valor teórico de su teoría.
Pasemos, pues, a examinar la posibilidad de que la suspensión de los
nexos racionales y la abolición de la Gran Costumbre tengan lugar no ya
en una ficción narrativa o de otra especie sino en una narrativa que sea
ficción tal que se adelante como texto interpretativo de la vida consueta
mientras se vive. Sin duda, encierra esto un~adoja -la de vivir e
imaginar y su trastrueque en cotidianeidad. Si pasamos por alto además la
distancia entre narrador de tal y Cortázar mismo (la cual no es tan
infranqueable ni su término de mundo tan anodino como se piensa),
podríamos disfrutar y aprender de " oches en los ministerios de
Europa"56 • Valga como puente (que vaya del orbe de las fantasías al del
de todos los días) el lenguaje, que aparece aquí extrañado en la distancia
de lo ajeno, de la lengua extranjera: " ... hablaban lenguas que dibujaban
en el oído toda clase de objetos y poliedros inconducentes, es decir que
en general no servía de nada entender algunas palabras que luego querían
decir otra cosa ... " 57 • ¿Quién-en país y cultura ajena- no ha escuchado con
dulzor y miedo algo así como una lengua -pues la hablan- pero
desposeída de sentido, casi reducida al nivel de estructuras meramente
fónicas, con su belleza y arabescos propios, mas que están antes o
después del significante y que, cuando por ocasión hacen guiños de tales,
de pronto revelan el engaño, el malentendido. Sirve esto de súbita puerta
para cobrar conciencia de la &amp;agilidad del mundo interpretado, de eso
que va siempre entre lo arbitrario y el supuesto que hace posible la
telaraña de la vida consueta. Con eso, la lengua se desnuda y se retira y la
realidad aparece en su opacidad y en su resistir impostergables. Si ésta es
la lección, Cortázar enseña bien, y la liter-atura (tanto en este organon que
aquí crea como en esa lengua previa a la lengua en su función real a que
le conduce) sirve a lo que se propone. Y, al cobrarse conciencia tal, se
multiplican ya los supuestos que se descubren:
1. Desde la incongruencia de "la conducta incoherente''58 , a ojos de
ujieres y otros que forman parte de la trama de la vida cotidiana,
del que ni entra en los pisos u oficinas ni acaba por irse.
2. Hasta el descubrir, en su libre vagar como traductor free-lance en
los ministerios de países extranjeros y de noche, "el increíble
Cf. "En legítimo org11/lo" (pp. 129 ss.) y "La hog11era dondt arde 11na'' (pp. 157- 58).
p. 57.
58 p. 76.

juego de irracionalidades [que] había permitido a un argentino
sardónico pasearse a esa bota entre Jas perchas, abrir los
portafolios o estudiar el fondo de los sombreros" 59 , si por tales
irracionalidades se entiende sólo lo que así aparece una vez que se
declara suspensa la trama de los supuestos objerivos y en
operación que hace posible la transformación de atura a manos
de burocracias u otras manufacturas humanas. De este modo, se
hace visible el 1JJundo como tal
Me temo, sin embargo, que 'esa ruptura escandalosa de una realidad
coherente'J60 -y a la cual don Julio e aboca mediante el traspaso de la
1maginacióo de ]a narrativa a la vida de tod s los días, como 11110 de los
medios posibles y legítimos de alcanzar tales conclusiones verdaderas- se
convierte en sus manos en mucho más, a saber: en recur o universal para
pasar de la auténtica conciencia de la fragilidad y facticidad de lo humano
socio-polirico y del error a una que, por u universalidad escéptica y
relativista es gratuita. De nuevo, aunque entre onro ado y alambicados
productos del taller de e cricor, alta la real gana, donde la arbitrariedad de
su creador se transforma en crÍfJle/1 que i111j&gt;J1la al 1111mdo. Queda, por
supuesto, la posibilidad de que e trate únicamente de un experimento
controlado en robar la racionalidad del mundo como medio que permite
al escritor salvar su cordura propia.

"La caricia más profunda" quizá sea la pieza más lograda de toda La
Y lo es no sólo en cuanto al e tilo o a la consecución
narrativa Qo cual ya sería virtud suficiente) ino porque además en este
cuento encarna de manera concreta . ' elaborada la tesis -es decir, la
refutación de la tesis- que de tantos ángulo ya hemos visto. O má bien:
e trata de una hipótesis en i·erifiración 11orralita, cuyo triunfo ería no tanto la
demostración de la nihilidad e irracionalidad posibles de lo real (en este
caso el mundo de todos los dias) cuanto la de vivir egún un nuevo
principio -el que quedaría aJ quedar vacante la Gran Costumbre (al
menos, al nivel de la percepción sensible y de la convención social que en
ella se fundan, e~ decir, el esquema de mundo que se forma por consenso
e inter-subjetividad). Cortázar ha querido llevar a cabo aquí el
experimento narrarivo que consiste en ver cómo se organizan do
mundos paralelos: el consueto de codo y el del personaje de su cuento.
Y, por consiguiente, se ha propuesto determinar los puntos de contacto
entre los mismos a medida que é te se va haciendo imp ible. La ba e de
1111ella al día.

56
57

95

s9 ]bid
/bid.

(J I

�96

97

JORGE GARCIA-GÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOscmvo DEL ARTISTA LITERARIO

e.al proceder consiste en la suspensión de sólo un fundamento perceptivo,
a saber: la solidez de la materia de los suelos sobre Los que se anda. El
personaje se ve a sí mismo hundirse, poco a poco, primero los pies. y
luego las rodillas, los codos, el cuello, hasta que por fin desaparece ba¡o
los pies de su novia, en el momento culminante en que su mundo y el
común a los otros (el de ella, inclusive) se hacen del todo
incomunicantes: el silencio.

del técnico de la corrección de la experiencia consueta (que es aquí el
médico que prueba sus reflejos) o la de la indiferencia de los suyos
(quienes al parecer nada notan al estar enterrados en sus propios orbes
familiares y acostumbrados, salvo en un lugar y en un momento, al que
se refiere la narración en passant. '¿Se te cayó algo?', le preguntó u madre.
'Los cigarrillos', dijo él, alejándose lo más posible de las sandalias y la
zapatillas que seguían dando vueltas alrededor de la mesa'.6'). Es aquí
donde Cortázar -para hacer justicia a su hipótesis narrativa que le irve
de exploratoria de mundos arbitrarios y alternos- debiera haber e
apoder~do de la narración en cuanto personaje media me eJ chique de las dos
interpretaciones coincidentes y haberse preguntado (con fria lógica o
angustiada pasión o amba ) qué significa en la vida que u11a X sea a la vez
"hundir e en el suelo,, y "agacharse a buscar cigarrillos". Echarno de
menos, por ejemplo, al Sábato de E/ túnel Y, por esto, el tono del
cuento entero es no sólo el de la irorúa y el sabor del nuevo mundo (no
únicamente el de lo ambiguo), sino que además se siente la nueva
experiencia como puro hecho. El cuento deviene espectacular y fracasa. Y
quizá sea aqui donde reside la verdadera piedra de toque para decidir si
se triunfa en la superación de esa tentación que es la Gran Costumbre. Nos
parece que no basta limitarse a poner de manifiesto la facticidad de lo
que acontece y, en el sentido de mera contingencia, su ineluctabilidad.
Hay que ir más lejos para resolver la problemática misma del cuento -o
sea, es menester llegar a ser por lo menos tan raclical en la narrativa como
se postula en la reflex.ión y presentar la vivid11ra de tal mundo (como diría
el otro Castro, el bueno) a fin de determinar si el hecho es puerta de
mundo o sólo pura apariencia. A juicio nuestro, Cortázar sólo logra crear
la motivación para pensar en mundos alterno (y así llegar a concebir
narrativarnente la posibilidad de poner a la Gran Co tumbre en
cuestión), pero, en última instancia, le falta al per onaje y a u experiencia
(conforme a la débil irania y la uave ambigüedad d su vivir la ,·ida) e a
fuerza lógica de beber lo ilógico ha ta la heces y que el teórico ólo
limita a anunciar. Y quizá aquí narrador y personaje por un lado '"
teorizador, por el otro, converjan, lo que nos inclicaria que la debilidad d
la ficción corresponde a la de la reflexión. 1 · oramos la falta de
consistencia y de capacidad de explorar el nue, o mundo }' u conflicto y
diferencia con los otros en· la tarea de ver si la mera posibilidad de un
inundo así sea también real posibilidad. e trata de saber su naturaleza y
las consecuencias de ésta. 1 o es suficiente, pues, sugerirlo, despué de
sus "radicales" reflexione ; es menester ver si la Gran Cosrumbre es ólo

En un principio, las cosas suceden levemente, como si se tratara de lo
inconveniente, insólito, innegable y, sin embargo, inasequible a los ortos.
Al parecer, la medida adecuada es la de to~ar esto con curiosi~~d y
mirarlo con ironía -precisamente la que consiste en poner en cue n?_n la
mundanidad del mundo: "Dio varios pasos más y al final se encogio de
hombros y fue hasta la esquina a comprar LA razón porque quería leer la
crónica de una película',6 1• Y esta medida, que sin duda se pre ta como
entrada, no parece apropiada para convertirse de vehículo del t~no del
cuento. Y, sin embargo, así sucede. Le sirve para cornurucar la
ambigüedad de la experiencia perceptiva y la dubitabili~ad de las
creencia y de los convenios ociales que en tal se fundan. s ¡usto como
medio para revivir (desde el punto de vista del lector que, por la
distancia, se confunde con el del protagonista) la incomunicación entre
los mundos y la suave paradoja de la irrealidad de los mismos, pero no
basta para articular la vivencia de lo que con justicia expresa así el
personaje: "Pensó lógicamente que todo era -~ógico',62• El mundo que se
funda en lo infundado (o sea, en la penetrabilidad absoluta del suelo y en
el progresivo hundirse del personaje) no se presenta aquí, ni de_hecho ni
iocoadamente, por una serie de paradojas anticipatorias hacia lo por
llegar y que culmine en el acontecimiento de gue el piso lo . cubra (a~
parecer, para siempre) y lo encime del todo en su ~undo. Se pierde aqu1
una problemática cuyo dramatismo y cuya prosapia se remontan por lo
menos a Heráclito y cuyos ecos se oyen -&lt;le un modo u otro- entre
Sartre y Camus, para citar sólo algunos de los sabios contemporáneos de
Cortázar. o se pregunta tampoco (por la acción y el diálogo, e
entiende) por qué ólo la materia del piso es así y no la de las cosas
manufacturadas o la de las naturales que no se hallan en la ordenada del
movim1ento.
o ha y desarrollo de la dialéctica vivida en la
incomunicación de dos muod&lt;;&gt;s como, por ejemplo, la de la invidencia
61 o hay que abundar en lo de la selección del título del perióclico y en. la fal~a _
de
pertinencia de los hechos paralelos: el hundirse y d querer leer la croruca
cinematográfica.
C,2 p. 174.

63

p. 1 6.

�EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

JORGE GARCIA-GÓMEZ

98

eso que propugna el pensador de la Argentina o si se funda, por el
contrario, en alguna justicia (cualesquiera que puedan ser sus ilusiones y
abusos). Y, por tanto, oos desconsuela la palidez de este ensayo narrativo
ante los supuestos y los aires de tamaña reflexión. A este fin, no basta
simplemente indicar lo alterno o refugiarse en el conceil de que -por qué
no- la personalidad del personaje es débil y asistemática (o que, por lo
mismo, es reflejo o consecuencia del autor, si es que tal es cierto). s
cuestión de decisión veritativa y exigencia de verosimilitud.
Desde este punto de vista, el modo de subvertir la Gran Cosrumbre
que es característico de "Rayuela parece ser más consecuente. atemos
sólo un ejemplo y tratemos de ver cuál es su sentido en este contexto. En
el primer capitulo, pongamos por caso, nos encontramos con el
"protagonista" y su modo de vivir el mundo ~. por consiguiente, eón su
mundo sui generis) que, por contraste con los de "La caricia", son de
índole muy determinada. En primer lugar, hay un fundamento -sin duda,
irracional- para todo lo que acontece: se trata de una inclinación
subjetiva, enraizada en motivaciones psjcológicas inconfesas e
impostergables, por la cual el personaje se mueve (más aún, se ve
movido) en el mundo. os referimos a la necesidad antigua en su vida
que consiste en obedecer señales en éste: las cosas no acontecen
simplemente; vienen cargadas de destino, de algo que ha de suceder -y el
mundo aquí consiste en ser el teatro donde se desenvuelve tal-. Empero,
la ineluctabilidad de lo mundano no es ananké sino contingencia: la
paradoja se salva, sin embargo, al converrir la fábrica del mundo en
reflejo de la forma supersticiosa de vivirlo que caracteriza el personaje:
"Desde la infancia apenas se me cae algo al suelo tengo que levantarlo,
sea lo que sea, porque si no lo hago va a ocurrir una desgracia, no a mí
sino a alguien a quien amo y cuyo nombre empieza con la inicial del
objeto caído"M. Pongamos de relieve la contingencia o los aspectos de tal
que presenta el mundo a ojos del protagonista: el objeto que cae al suelo;
el personaje cuyo destino se ve afectado a base de la coincidencia en la
inicial de los nombres. Y todo esto salvo, superado mediante la
imposición de una superstición, cuyo habitáculo original fuera la mostrenca
psiquis del personaje mediante los mecanismos de la proyección y el estilo
de vida de la neurosis obsesivo-compulsiva. Más aún: el mundo adquiere
la necesidad que ha perdido desde dentro a partir de lo que viene desde fuera
(el "tengo que levantarlo ... pbrque si no lo bago va a ocurrir una
64 Julio

21.

Cortázar, F.Jquela, 20a. cd. (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1977), p.

99

desgracia ... "). La única manera de vivir -una vez que la racionalidad del
mundo queda suspensa (ya sea por disolución, como en la reflexión de
Cortázar, º. por imposibilidad psicológico-estructural, como sucede
aqw)- consiste en crearse una necesidad mcedánea Oa del orden de la
s~~ers_tici~n neurótica, en nuestro ejemplo), pues al parecer no es posible
vtvtr sm c1~rta necesidad, o sea, sin mundo u orden, aunque en este caso
resulte ser impuesta y externa y por tanto arbitraria. De donde se sigue
no que no haya mundo sino que el mundo se reduce a correlato de la
imagi~ación y. pie~de su co~sistencia real. Esto sin duda explica el
maravilloso episodio dd terron y su desenlace y exige la pasión de la
conducta del protagonista, la peculiar textura del mundo que así
"organiza" y lo extraño de éste (a ojos de los otros) y la función del
critico irónico de su m_undo (a saber, Ronald). Mas, con todo, no pasa
de ser _esto un e~~enmento de subvertirse a sí propio (trátese del
persona¡e en_ cuestton, del narrador o de Cortázar), por cuanto el saldo
de tal expenrnento (y de tantos otros) no es en verdad la subversión de
la ~ran Costumbre (según se espera) sino su reafirmación, por cuanto es
posible derruirla sólo si hay una pura multiplicidad de mundos posibles
(con-~- yo encerr~do en cada uno de ellos) y no uno que se destaque por
opo~mon al .comun y real de todos. En este sentido (y sólo en este
senudo), el 1ntento de "La caricia" es más justo y, por tanto, más
profundamente subversivo que el que examinamos en Ray11ela.
Pero quizá haya otro modo de suspender la mundarúdad del mundo
que articule esa vocación de Cortázar por "mostrar'' a toda costa que la
Gran Costumbre es sólo eso. Quizá su vida y su obra se expliquen corno
la de un Hume que de súbito haya sidó trasladado de Escocia y su siglo al
XX ~ a la Argentina, aunque, eso sí, sin dejar por ello de escribir el
Treatm y el Esst?J. Conforme a esto, la racionalidad pudiera hacer la
rabo_na por decreto y esto, nos parece, ocurre en los monólogos de
~ers10._ !ornemos c_o mo ejemplo el "C"65 . Trátase aquí de la magnífica
mvenc1on de un mstrumento que -a todas luces- determinará la
~uténtica relación entre la realidad y lo posible, a base del análisis de lo
mtermedio (a saber: la apariencia'í. sto se intenta mediante la reflexión
de Persio, esa _alucin_ada y analítica manera de vivirse que lo caracteriza y
que se anuncta vanas veces mediante la fórmula 'una vez más va a
pensar' 67 . Se propone Persio determinar -a través de ese juego que se

65 Julio

Cottázar, Los pre11Jio.r (Barcelona: Bruguera, 1980), pp. 59- 63.

6(,

p. 63.

67

\'.g., pp- 59 y 61.

�101

JORGE GARCÍA-{;ÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISfA LITERARIO

llama conocer68 y que es de índole totalmente experimental-69 si el barco
es como es o como aparece o más exactamente: si, previo a lo real o a la
pura apariencia, no hay una cosa fundamental, a saber: los "proemios de
realidad posible o alcanzable"'°. que es menester descifrar antes de cortar
el nudo gordiano de e e riesgo absoluto de la vida que consiste en decidir
entre dos opuestas y, al parecer, irreconciliables alternativas: la pura
posibilidad (del escéptico imaginativo) y la pura apanencia (que los otros
a bordo del barco habrían aceptado como comRonente "extraordinario o
casi irreal'' del mundo consueto). La reflexión característica de Persio
habrá de dilucidar, por fin las "medidas del ser" que se juegan al naipe
de la vida, de modo que le sea así posible -sin duda, por vez primeratra cender tal rie go insito en la vida, al comprender que la libertad de
vivir no es cosa que competa únicamente a la conciencia individual sino
que conlleva -esttuctural y, por tanto, necesariamente- un correlato-. •.cpara
él la acción de abrir la puerta de la cabina se compone de su acción y de
la puerta indi olublernente amalgamadas, en la medida en que su acción
de abrir la puerta contiene una finalidad que puede er equivocada y
lesionar un eslabón de un orden que no alcanza a entender
suficientememe"~ 1• O, en otras palabras, que la unidad fundamental de la
experiencia -tratese de la reflexiva, como en e te caso, o no- no es la
conciencia sino la conciencia de un mundo, lo cual implica tanto un
modo de vivir (digamos, la percepción sensible) y un punto de vis;;
como un orden que se abre y se configura de manera correspondiente .
Parece aquí que Persio se dispone a ser fiel a la totalidad de la experiencia
y a las dimensiones constitutivas de la misma y, sin embargo nada más
lejos de si. Ya va esto indicado por lo de "un orden que no alcanza a
entender suficientemente" y queda confirmado al declarar el narrador
.
. " 73 o sea, atrai'do por
que Persio es ' un rnsecto
cromo, 6ilo y a 1a vez ciego
la apariencia de lo real e incapaz empero de percibirlo, por lo que su vida
se limita a ser antesala de la experiencia, a esas dudas que -nos dicenPersio llama arte o poesía"'4 • Pero esto no debiera sorprendernos, sin

embargo, ya que, como se anunciara antes, pensar o reflexionar, al modo
típico de Persio, consiste en ir 'contrariamente a la costumbre de todo
desconcertado"75 , pues, en vez de intentar "concertar lo que lo rodea, los
faroles amarillos y blancos, los mástiles, las boyas", lo que hará será
pensar "un desconcierto todavía mas grande ... y rechazara ... todo lo que
se ahoga en formas dadas... o cree Persio que lo que está ocurriendo
. . ble: no 1o q111ere
. as1,,,16
sea rac1oana

100

b3 p. 63.
69 lbíd

·o lbíd.
71 P. 62.

Cf. Edmund Husserl, IdeaJ nlativaJ a una Je11on1enologlo pura y una jilosofia
fanofl1mológúo, trad.José Gao 2•. Ed, (México: Fondo de Cultura Económica, 1962), lll,
Capítulos Il1 y N . Implícita en esta posición está ya la superación de la irracionalidad
que muestra a continuación, pero eso no le arredra o no lo ve.
73 ]bid.
• 4 lbíd.

Cuando menos, es notable este modo de proceder, pues ¿de qué se
trata en verdad cuando Persio se pone a pensar? o de reconciliar lo
conflictivo ino de exacerbarlo por uperfetación; ni más ni menos que
llevar a sus últimas consecuencias algo que se le ha ocurrido y que no
resulta en absoluto de la experiencia de lo otro (sea real o posible o pura
apariencia), sino simplemente de los avatares de su subjetividad. Hay que
ver con claridad que Persio se hace responsable de lo que ucede dada su
decisión (aunque sólo sea en lo espectral) y del riesgo que implica esto para
la mundanidad de la conciencia, a base de una creencia y de un q11erer que
no sea la cosa así, sino de otra manera. Tenemos aquí a la nada, a la base
del ser y a la voluntad de creer (que no de poder, aunque haya un "puede
ser" -r) de fundamento de la conciencia. o es sorprendente, entonces,
que le sea imposible a Persio ejercer una fundada decisión, no solo porque
no es dado en principio "saber en qué momento la enorme langosta ha
empezado a mover la biela mayor..." 1 8, sino además y obre todo porque,
a base de creencia y volición tales, todas las gulas de resolución quedan
reducidas, rebajadas, mutiladas a priori al mismo nivel de meras
alternativas y ujetas al puro arbitrio de una imaginaria conciencia"'9_ o
hay en momento alguno ni la más mínima sospecha de que la suspensión
y la mutilación de la experiencia así perpetradas descansan en uo prejuicio
que está antes de toda reflexión y que da al traste con ésta, a saber: el que
alcanza apogeo y manifestación en la Europa fin de siede en la batalla entre
racionalismo e irracionalismo, sobre codo con opción de compra de este
último. ·La radicalidad de Persio y la de Cortazar (con el ápico desfa e
temporal entre lo que ucede en Europa y lo que viene a acontecer en
Hi panoamérica · querido tema del autor) no son tales, sino formas
demodées del pensar, por lo arbitrario · paróal de su formulación. n
momento alguno se le ocurre a Persio (¿a Cortázar?) que, para

72

15

'6

p. 61.
lbíd.

r Jbid.
' 8 pp.

59- 60.

..., pp. 61- 62.

�102

JORGE GARCIA-GÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR

1 3

Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

reflexjonar de veras, hay que ser fieles a la experiencia y no anularla de
antemano por inconfesado reduccionismo. Si esto se hiciera, habría que
e tar dispuesto - 1 pasara- a ser gwado por la experiencia misma y -caso
de que tal llegar,a a revelar e así- a aceptar que la realidad se da y que e
patencia como un orden de confirmaciones recíprocas. (Pero ya a
principios de siglo e había demostrado tal cosa) 80• j e to t&gt;S así, no nos
atisfará en absoluto tratar el barco y su aparecer o de de la voluntad de
poder o "puente de mando 81 aun cuando se esté solo en la cabina82 • o;
nos parecerá tal proceder injustificado ejercicio de escepticismo
relativismo. o se puede de ese modo determinar si lo que aparece es el
bauprés del Malco/,n o " i el Makolm, e e carguero modernismo, orgullo
de la Magenta Star, t nga un bauprés ... " 3 egún cal método, codo seria
igual y daría lo mismo, la conciencia se reduciría a un mero reparar (en
este caso, reflexivo) en una pura multiplicidad de meras apariencias
imaginaavas posibles o impo ibles. ada más falto de rigor y de hambre
veritari a. Por decreto y a pn·on lo más importante en cue tiones de
naturaleza y exist ocia se ha decidido, cuando en auténtica reflexión
seria tal cosa lo que habría que decidir y a base de lo que aparece y tal
como aparece, sin prPjuicio alguno. e trata, pues, de una mentida
reflexión r de una que linda en la frivolidad y redunda en reducir la
experiencia a caleidoscopio y al proceder en cuestión a puro recurso
cubista por descomposición y a mero paso y traspaso de cuadro a
experiencia84.
o queremos deor, por upuesto, que hacer tal cosa no sea algo
legítimo en narrativa o que ea imposible crear un per onaje uno y un
mundo uno en un caso como el de Persio. Más aún: negamos que sea
esco así y rechazamo como error interpretación tal 5• Lo que nos
preguntamos es, por un lado, si puede utilizar e la novela (u otro énero
de las bella artes) de modo que funcione como instrumento sujeto a
estas dos precisiones contradirlorias: por una parte, como vehículo de
dilucidacióo · de erdad , , por otra, como medio de di olución y
relativismo. Por otro lado, habrá que determinar si no
trata aquí
Cf. E. Husserl, lnn.rtigacio110 ligua.r, erad. M. Garda Morente r J. aos. (J\fadrid:
Rc,.•ista de Occidente, 1976) , "Prole ómt:oo "; ltkat, 113 y 13 1- 32.

a1P· 60.
lbíd
l lbíd
l!4 Por commste, veáse Aron Gurw-itsch, El caR1po de la concimria, trad. Jorge
García- Gómcz • ladrid; Alianza Editorial, 1979) Panes IV r V.
s; l bíd Parce
2b.

-como en tantos lugares- de un inconfesado renunciamiento no sólo a
pen ar la realidad completa del mundo s1110 además a intentar uperarla
mediante un radical ejercicio de reflexión y fan asía, 'ª ea en ciencia o
en filosofia o en literarura. os parece que Cortázar es un "médico a
palo , y, por tamo, un mal médico. 1 o e orprendenre, pue , qu mm
su literatura como su teorizar sobre ésta y el mundo (fí ico, políticomoral o de otra índole) adolezcan de gran incongi:u ncia y seria
debilidad. Pero volvamo por últim , a ].A mella al día. J\ v ce la
situación no es tan t rrible como parece, bre codo cuando artizar e
atiene más a imaginar a la hil ndera que a hilar u r flexiva imagmación.
En el magnífico retazo intitulado
cerca de la man ra de vi, jar de
A tena a Cabo unión", no sólo no propone una teoría de la mem ri
en el contexto de la creación p ' t1ca (que, p r cien , no e limita a la
literatura, pues cunde a en la vida de todo l día), mo que ademá
no da varia pruebas de fantasía eidética. 1 o propone que la memoria
es ya o parte integrante de la imaginaci · n o una fon11a de é ta, puc 110 no
da o umini tra un retrat fiel o c mplet del pasado. l o se trata d ue
olvidemos y de que la mem ria e té llena d agujeros, ni rampoco de que
recordar -o, m jor aún, con tituir I que se ha de recordar- inflija a lo
materiales una re-or nización -o, lo que es más grave, una condición de
recepción previa- que con i ta en esquematizar o 1dcahzar. La co a va
mas lejos, pues, aun cuando t da estas posibilidade se den, no
entrega aun p r lo mismo la verdad completa del recordar. Cortázar 1
sugiere ya cuando nos dice que ''jamá deberiamo hablar &lt;le 1111estra
memoria, porque i algo tiene e que no e nue tra ... " I¼_ El 1gruficado
aparente de e ta te i n e I in embargo lo que quiere d cir Cortazar.
o es que la memoria ea un poder anónimo, universal e independiente
que e té en mí, su ehiculo idóneo. i 1o;
qu la memori. e poder - y
poder acávo- de conformación · es, or canto no solo algo no a¡eno a la
imaginación r quizás simpl menee parte o estilo e pecial de la mi ma; es
sobre todo e ndici · n \' b
de la fanta fa. Para dem erado n s da el
ejemplo egi:egi -y de 'recio ab leogo en la crudici · n literaria- &lt;lel re~ar
de un via;e. mpieza p r afirmar qu "todo vi jero ... al narrar u penplo
lo rehace ,tP dánaono a encender que n habla de cualqui r Vl, 1et' ino
del que e nstiruye -tamo n su andar com n u reandar lo andado- el
viaje mismo; o sea, e rra a dcl viaj ro a quien el iaje no le acontece
implemente. Pero con p netra.nte intuición ve de inmediac Cortázar
que la única manera de hacer justicia a e e viajar que e rehace en el
11&lt;,

p. 59.

lf1

p. 59

�105

JORGE GARciA-GÓMEZ

EL ESCEPTICISMO DE JULIO CORTÁZAR
Y EL TEL05 COGNOSCITIVO DEL ARTISTA LITERARIO

relato (o sea, en la memoria que se instituye~, es verlo como menester
en sus vinualidades temporales. Por tiempo, sin duda, no se refiere
Cortazar al que marcan los relojes sino a la vivencia del tiempo, de su
pasar, es decir, a las diversas modalidades de vivir lo que transcurre. Así
nos dice -en fórmula poética y por e o, en e te contexto, exacta- que
hay "eres viajes en uno, el real ya transcurrido, el imaginario pero
presente en la palabra, y el que otro hará en el futuro siguiendo las
huellas del pasado y a base de los consejos del pre ente .. .'&gt;89. Y aqui hay
que notar y poner de relieve no sólo el hecho de que la ttes
temporalidades se co-determinan sino además algo má decisivo que el
tercer tiempo del ejemplo (la futuridad) no es, en este caso, una
temporalidad únicamente de aquél que recuerda y relata sino también del
que oye cuando perciba -si llega a percibir- el orbe que se delata ~hora
ante el oído de su imaginación, Surgen a i do cosas mínimas o
esenciales que aporta este aparte a la cuestión de la creación literaria: ese
relatar conforma a un lector u oidor ideal del relato, por cuanto informa
su imaginación según dos notas, a saber. la idealidad (que no e enciende
aquí en lo moral sino en cuanto a la dimensionalidad de lo no físico) y la
futuridad, determinando, con ese fundamento, el reconocimiento de lo
real que acontezca(en el marco de lo que es ahora futuro en el ámbito de
lo memoriado; o sea, cuando se vea y se oiga lo que ahora se anticipa en
la fantasía, de modo tal que la memoria de la fantasía se convierte en
condición de ocurrencia de la percepción actual (que ahora es futura). Es
de notar que, en nuestro caso, esta condición de la percepción es memoria
de otro que me conforma o, para decirlo con mayor precisión, ya que
Cortazar afirma correctamente que el hombre es de su memoria, se trata
de una memoria que se cumple en varios (v que, por tanto, e tablece la
trama apriori que hace posible la comunicación y la tradición), a saber: en
el que recuerda, en el que anticipa (o escucha al que recuerda) y en el que
percibe, a lo cual hay que añadir una precisión que la prosa de Cortázar
oscurece: que el recuerdo presente, en cuanto relato, es fantasía de lo que
el que relata cuenta para el o/ro, el que oye o lee o sea, cuando este aun no
ha llegado a experimentar en la percepción lo que el otro cuenta en
función del relato. En otras p~abra , la memoria -como "araña... que
teje telas aberrantes"90- se convierte en condición del recuerdo, de la

fantasía sen1u strido y de la percepción futura y determina, por tanto, lo
mismo al escritor que aJ lector. La memoria, así entendida (o sea, como
forma radical de la vivencia del tiempo y de la imaginación), es a germen
de la creación literaria como tal. O como dice mas tarde Cortazar en
"Encuentros a deshora' : "El tiempo de un escritor: diacronía que basta
por si misma para desajustar coda sumisión al tiempo de la ciudad { ea,
a lo que antes describía como el de la memoria pragmática y de la
apariencia actual}. Tiempo de ... encuentros en el pasado, citas del futuro
con el presente, sonda verbales que penetran simultáneamente el ante ·
el ahora y los anulan"91 • (Vale la pena leer en su totalidad la pieza a que
esta cita pertenece, por los vario Denkexperimente literarios con lo q~e
prueba en ejercicio su noción fundamental para ver cómo e hace sm
trivialidad.)

104

88 A diferencia de la pasiva, que podrá deccionar lo pennite en rdación al a
memoria ll1J?1Cdiatamente anterior ya constituida o a la anticipación automática. Pero de
esto, en fin, no habla Cortázar.
pp. 59-60.
90

p. 59.

i é ta es la interpretación correcta del enrido de Conázar en e te
retazo, se convierte el texto en cuestión en recurso de interpretación de
su anterior aserto -entonces de viso arbitrario- de que el poeta es
e.,,:trañamiento y sobre lo cual ya cornentábamo que es solo condjción
necesaria pero oo suficiente de la genuina creación Literaria. Pero hay in
embargo que leer la pieza que sigue (''Diálogo con maories") para darse
cuenta como intuiciones y hasta conceprualizaciones tan arriesgadas y
penetrante no sólo se malinterpretan sino que se triiializ.an. Cabria
preguntarse por ejemplo, cómo es posible negazse "a aceptar lo
.
" asoman do al numeno
,
[sic
. ]"91, a menos
inmóvil"9,- y poco a poco u:se
que uno se mueva en el plano de las meras palabras y ha ta del jla1t1s voás,
implemente por reparos contra lo literal en cuanto tal').¡ y por un gu co ·
un regusto de pa ar de una cosa a otra -real -0 posible o meramente
facticia-, ya sea un incidente de ómnibu , el cuento del ogro en el Goldm
Bough o las prácticas y creencias de lo maories. Cuando e llega a e to
extremos, no se trata tanto de locura o disparate como de tontería, sobre
todo c~ando se azona todo eso con un presunto interés socio-político
de reforma del ver y del hacer llámese praxis o no.

6.
p. 63.
'll p. 63.
94 p. 65.

91 p.
92

�SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA
CIENCIA EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA
DEL CAMBIO CIENTÍFICO
-PRIMERA PARTECésar Augusto Reza Rodríguez
Candidato al Doctorado en Filosofia
Por la Universidad Complutense de Madrid

Introducción
Denuo de los temas que ocupan a los filósofos de la ciencia desde la
segunda mitad del siglo pasado, uno de los más acuciantes es el de dar
cuerpo a una teoría del cambio científico que ofrezca una descripción
adecuada de la dinámica de las ciencias en, al menos, sus ramas más
consolidadas.
Prendido de las concepciones puramente epistemológicas de las
ciencias, en las cuales se asignaba a éstas la tarea de construir versiones
fieles del mundo, el modelo positivista del cambio cienáfico ofrecía la
imagen -de un desarrollo acumulativo, por el cual el progreso cienáfico
podía identificarse como el acercamiento creciente de las diversas
disciplinas al cumplimiento de aquella tarea fundamental. Una vez que ha
sido irrevocablémente cuestionado el formalismo en que se apoyaba ese
modelo, lo que ahora se discute es si las propuestas alternativas que han
jdo surgiendo socavan los cimientos de una visión auténticamente
racional del cambio científico o si, por el contrario, sientan las bases para
la emergencia de criterios de -racionalidad más acordes con el desarrollo
del proceso científico real.

�109

CÉSAR AUGUSTO REZA ROORIGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTIFICO

Dentro de esa polémica, la figura de Thomas S. Kuhn ha ocupado un
puesto central, de tal modo que los desarrollos posteriores a él se
definieron en razón de los cambios propuestos en relación con que el
modelo kuhniano. Después del impacto de su !A estructura de las
revoluciones científicas, que sirvió de estímulo a diversas propuestas de
naturalización de la filosofía de la ciencia, se cayó en la cuenta de que el
desmantelamie~to del universalismo epistemológico propio del
positivismo requería un examen más profun~ pues estaba en juego
nada menos que la posibilidad de seguir pensando en las ciencias como
ámbitos en cuya dinámica están vigentes, entre otras cosas, criterios de
racionalidad cuyo alcance está más allá de los limites de cada contexto
histórico. De no ser así, no se vería cómo cerrar la puerta al relativismo.

privilegió la capacidad de ese estilo para sugerir líneas de acción y de
debate, aunque para ello hubiera de sacrificar la presentación exhaustiva
de sus apoyos. No es que falten ejemplos, sino que no están en esa obra
debidamente representadas las diversas regiones de la actividad científica
en las cuales afirma haber encontrado confirmación de su modelo como
patrón general del desarrollo de la actividad científica en cualquier campo.
Así las cosas, tiene sentido contrastarlo con lo ue puedan informamos
al respecto episodios de aquellas ramas de la ciencia, fuera de la física,
que por su importancia relativa merecen ser traídas a cuento.

108

En este contexto, nuevos empirismos tomaron la palabra. Las baterías
se enfocaron de manera señalada sobre la noción de
inconmensurabilidad, auténtico pilar de la concepción kuhniana del
desarrollo científico. Asimilada en principio a las propuestas de
Feyerabend, se pusieron de manifiesto sus inconsistencias. Quine,
David son, Van Fraassen, Laudan, Putnam y otros más se encargaron de
refutarla. Kuhn reaccionó argumentando que había sido mal
comprendido, pues sus críticos pasaban por alto los numerosos pasajes
de su obra capital en los cuales, a la vez que destacaba la importancia de
la inconmensurabilidad para la edificación de un nuevo paradigma
epistemológico, abierto a la historia y a la sociología de la ciencia,
reclamaba para ella un alcance más modesto del que Feyerabend le
asignó en sus propias obras.
Pero no fue sólo este concepto el que avivó la polémica. Paradigma,
ciencia normal, cambio revolucionario, fueron también tema de un
amplio debate. E igual que con la idea de inconmensurabilidad, Kuhn se
dedicó a reformular estos conceptos para salvarlos de las objeciones,
emprésa que siguió hasta el fin de sus días.
De todo lo dicho por Kuhn a lo largo de más de cuarenta años, y de
Los numerosos comentarios y criticas a su obra, ha emergido una figura
que se ha constituido en punto de referencia obligado a todo intento de
dar cuenta de la dinámica presente en la evolución de las ciencias, e invita
a hacer balance de sus aportaciones, sus méritos e insuficiencias. Entre
Los segundos, yo. destacaría que Kuhn ha cambiado ya definitivamente la
manera de abordar el estudio histórico del desarrollo cientifico.

La estructura de las revoluciones científicas es una obra que tiene detrás suyo
numerosos estudios de caso. Al elegir la forma de ensayo, Kuhn

La genética, con ser una ciencia de historia muy reciente, ha
experimentado un desarrollo tan impresionante que ya disputa a la física
el papel de referencia en los estudios de historia y filosofía de la ciencia.
A ella dedicó Kuhn, en su obra capital, apenas unas cuantas alusiones
sueltas; y ahí la presenta como una de las ramas de la actividad científica
que más parecen seguir en su desarrollo un patrón acwnulativo.
Este trabajo se orienta a contrastar la teoría de Kuhn del desarrollo
científico en el período de la historia de la genética que puede ser
caracterizado como el de la emergencia de su paradigma inicial, tomada
esta expresión en el sentido originalmente postulado por Kuhn en 1962.
Al hacerlo me propongo, por una parte, ver si en efecto es el patrón
acumulativo el que mejor cuenta da de lo ocurrido en la constitución de la
genérica entre la publicación de la obra de Mendel y la consolidación de
la teoría cromosómica de la herencia; es decir, en el período que algunos
autores denominan como_ el de la genética mendeliano-morganiana. Por
otra parte, me propongo analiza.r sj el énfasis que pone Kuhn en el
carácter conservador de lo que él llama fase de ciencia normal (fase que
para Kuhn es la piedra de toque para gue una disciplina alcance el
estatuto de ciencia) se cumple efectivamente en esta disciplina; es decir,
si es verdad que la existencia de teorías en competencia es la excepción
en el comportamiento de una disciplina científica consolidada, excepción
que se presenta sólo en cortos períodos de agitación revolucionaria
separados por un largo tiempo de ciencia normal. Finalmente, quiero ver
si la inconmensurabilidad es uná categoría adecuada para dar cuenta del
corte que separa a dos tradiciones de ciencia normal consecutivas.

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRfGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

1. La Dinámica del Conocimiento Científico, en la Perspectiva De

expresar una t~oría en el vocabulario de la otra); los dos, asimismo,
rec~azaron taJantemente la dicotomía teoría- 0bservación (más
esmcta~ente, rechazaron la idea de que lo "observable" pueda ser
caractenzado y e.xpresado mediante un lenguaje teóricamente "neutro"),
con lo cual se dific~ta la posibilidad de que dos teorías rivales puedan
ser contrastadas mediante una evidencia común.

11 O

Thomas S. Kuhn

En 1962 salieron a la luz, casi simultaneamente, The Stmdure ofScientific
&amp;vomtions, de Thomas S. Kuhn (University of Chicago Press); y Realism,
Rationalism and. Scientific Method. Philosopical Papers, 1, de Paul K
Feyerabend (Cambridge University Press) 1 ~ dos de los principales
animadores de la nueva filosofía de la ciencia po q,ositivista. Con dichas
obras, ambos autores se incorporaron plenamente a la critica de la
concepción acumulativista del desarrollo científico (ya desarrollada años
antes, entre otros, por Katl R. Popper y orwood R. Hanson),
introduciendo en el debate la noción de inconmensurabilidad de teorias,
destinada a convertirse en la categoría seguramente más polémica dentro
de la filosofía de la ciencia de las últimas décadas del siglo XX, pues
estuvo asociada tanto a la emergencia de alternativas de todo tipo a la
"concepción heredada" de las teorías científicas, como a la búsqueda,
frente a las amenazas de dilución relativista que dicha noción introduce,
de un concepto defendible de racionalidad científica.
Más allá de las diferencias entre las concepciones de la
inconmensurabilidad sustentadas por Feyerabend y Kuhn (diferencias a
cuyo esclarecimiento este último dedicó una buena parte de sus
publicaciones desde La estructura de las revoluciones científicas), puede
afirmarse que el impacto inicial de estas obras debió mucho precisamente
al hecho de haber sido interpretadas subrayando las coincidencias entre
ambos autores: los dos se perfilaron hacia una reconstrucción del
desarrollo histórico de las ciencias en la cual resulta inadmisible la idea de
que éstas avanzan mediante una ampliación progresiva del alcance
explicativo del conocimiento científico (según esta idea, la aparición de
una nueva ceoáa supone la absorción -y la eventual corrección- de las
anceríores); los dos suscribieron una concepción holista del significado
(conforme a la cual el significado de cada uno de los elementos de una
red conceptual no constituye una propiedad intrínseca de los mismos,
sino que está determinantemente influido por el contexto del cual
forman parte. Por ello, los términos -todos o, al menos, los conceptos
clave- comunes a dos o más teorías científicas no significan en ellas
estrictamente lo mismo, lo que en último término hace imposible
1Traducidas aJ castellano, respectivamente, en 1971 (f. . Kuhn. u utrud1m1 dt
las m'OIHriones cienfíjitOJ. México FCE) y en 1989 (P. K. Feyerabend. Umitu de la ciencia.
Barcelona, Paidós / l. C. E.-U. A. B.).

! 11

Feyerabend orientó su escrito a mostrar lo insatisfactorio del modelo
establecido en la tradición del empirismo lógico para dar cuenta del
proceso por el cual la ciencia progresa efectivamente. Dentro de ese
modelo, ~l desarrollo de las ciencias es visto como un proceso lineal,
acumulativo, en el cual se supone rige la condición de que las nuevas
teorías formuladas en un campo determinado de la actividad científica no
deben entrar en contradicción con las teorías ya asentadas en dicho
campo.
Para el empirismo lógico 2 , la empresa científica consiste en la
fo°1:ula~ón de teorías generales con cuya ayuda pueda efectuarse la
explicación y la predicción de los hechos. Una vez formuladas, las teorías
se someten a verificación contrastándolas, una a una, con informes
observacionales recogidos en el dominio de aplicación propio de la teoria
y expresados en términos de un lenguaje teóricamente neutral. Si
representamos con O al conjunto de hechos en los cuales las
pr~dicciones de la teoría y las observaciones se corresponden (dentro de
margenes de error de medida aceptables), la teoria se considera verificada
en O, ~ proba~le en ~¡ dominio T' (O e T') en el grado en que O le preste
apoyo mducov?. S1 se presenta una ntteva teoria que aspire a constituirse
en una alternativa a la teoría vigente, esa teoría no solamente ha de llevar
a su co~frontación con observaciones de nue o tipo, sino que ha de
ser c~ns1stente con las observaciones ya usadas para verificar a la teoría
am~aor.__ En todo ca.so, la empresa científica está constituida por la
con¡una~n de dos. seaes de conquistas: la creciente ampliación de la base
ob e~•-aaona~ v~nficadora; y la extensión, igualmente creciente, del
dorrurno explica~vo de la teoría.

2 No es nuestro propósi to. ~~ar ~qui .ªI empirismo lógico. En lo que sigue nos
atendremos, por tanto, a la vers1on ma 1mphficada posible de la interpretación que de
~re _modelo está implícita en el rexro de Feyerabend, con la única finalidad de ir
s1gwendo el hilo de su argumentación.

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

Para los defensores de esta postura era imprescindible garantizar el
carácter empírico (= significativo, no metafísico) y consistente del
conocimiento científico, pues sin esas características el conocimiento no
puede ser verdadero. Por ello dedicaron la mayor parte de sus esfuerzos
a establecer mecanismos conforme a los cuales fuera posible, por una
parte, vincular la compleja organización formal de las teorizaciones
científicas con la base observacional que le sirve de apoyo; y por otra
mostrar la conexión lógica existente entre teoría ;;ucesivas. Si el lenguaje
en el cual se expresan las observaciones es inmediatamente significativo,
entonces las formulaciones teóricas de la ciencia serán también
significativas si a) es posible ponerlas en correspondencia con (reducirlas
a) el lenguaje observacional, y b) se garantiza que en este proceso no se
produce alteración del significado. Por otra parte, la continuidad de la cjencia
queda protegida si, además de lo anterior, se logra establecer una
conexión estrictamente deductiva entre una teoría científica y aquellas
que la han precedido en el campo correspondiente, de modo tal que eJ
contenido informativo de éstas (J sus evidencias confirmadoras) resultará
incorporado en (.y confirmará a) la nueva teoría.

indicaciones de los instrumentosH, escribe, "no significan nada a menos
que poseamos una teoría que nos enseñe qué situaciones hemos de
esperar que ocurran en el mundo, y que garantice que existe una
correlación fiable entre las indicaciones del instrumento y dicha situación
particular." Ahora bien, si toda descripción de experiencias está cargada
de perspectiva teórica, y puede mostrarse que do teorías diferentes
conllevan distintas formas de mirar el mundo, entonces su adopción
afectará al conjunto de nuestras experiencias. De ello se sigue que "si una
teoría es sustituida por otra con una ontología diferente, entonce
tendremos que revisar la interpretación de todas nuestras mediciones,
por muy auto evidente que una tal interpretación particular pueda haber
.
»3
llegado a ser con e1tiempo.

112

Es dentro de esfuerzos de este tipo en donde Feyerabend ubica a la
teoría de la reducción de E. agel y a la teoría de la explicación de C.
Hempel-P. Oppenheim. Ambas teorías suscriben el principio de
deducibilidad al afirmar, en un caso, que los axiomas de una de ellas Qa
teoria a reducir, llamémosla T') pueden transformarse en teoremas de la
otra (la teoría en la cual se practica la reducción, T); en otro, y por
extensión, que todo lo que la primera de ellas explica es asimismo
explicable a partir de las afirmaciones de la segunda. Ambas, también,
suponen que cuando esto ocurre las expresiones propias de la teoría
reducida conservan en T los significados que tenían en T' antes de
practicarse la reducción.
Para Feyerabend estas teorías, como en general toda interpretación de
la ciencia basada en el principio de invariancia del significado, fracasan
como representación del curso histórico de la actividad científica y no
pueden ofrecer una metodología congruente con un empirismo
razonable. Al presuponer que existe un dominio de significados
establecidos con independencia de codo contexto teórico, como sería el
caso de los resultados experimentales, permanecen en la ilusión de creer
que la conttastación de las teorías científicas se lleva a cabo en un diálogo
entre cada una de ellas por separado y una evidencia imparcial. Pero esto
no es así, pues el sigruficado de los llamados términos observacionales no
puede fijarse con independencia de los sistemas teóricos. "Las

Pero si esto es así; si los datos observacionales dejan a los científico
un amplio margen de libertad de teorización, entonces
resulta
insostenible la exigencia, interpuesta a una nueva teoría, de ser
compatible con aquellas a las que sucede, pues no habrá con ecuencias
en las cuales ellas simplemente coincidan. Los científicos, en esre punto
a lo que en realidad se ven enfrentados es a la elección entre teorías que
dibujan cuadros del mundo di tintos inconmensurables y dicha lección
no puede llevarse a cabo bajo criterios puramente lógicos. En la deci ión
de proponer o adoptar una teoría más bien que otra entran en juego
razones de todo cipo, vinculadas en parte a los hecho e instrumentos
matemáticos de que el científico dispone, pero en parte también a la
tradición en la cual trabaja, a su idiosincrasia personal, a motivo
estéticos y a otros factore de corte ubjetivo. 4
Ya en este punto, Feyerabend coma di tancia también del círculo
popperiaoo. Así como, al margen de las dificultades más básicas ligadas a
la noción de verificación, no pued aceptarse que exisra una misma
evidencia confirmadora para do teorías di feremes, tampoco puede
aceptarse que la falsación tenga lugar entre una teoría y su evidencia en
contrario, pues dicha evidencia supone u interpretación desde una teoría
rival al menos ya en germen.
Todo esto, y las consecuenoa metod lógicas que Feyerabend deriva
de ello -su propuesta de la proliferación de teorías-, está asociado a la

~

P. K. Fererabend, Un1iln ar la ciencia, p. 53.
Cfr. Feyer:ibend, oli. rit., p. 3-78.

�114

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

noción de inconmensurabilidad, desarrollada en su critica a las teorías de
agel y Hempel-Oppenheim.
Como se apuntó más arriba, los pilares de estas teorías son los
principios de deducibilidad y de in~ariancia del sigrúficado, a los cuales
Feyerabend somete a critica revisándolos en una serie de ejemplos
seleccionados, provenientes, todos ellos, de la física.
La critica al principio de deducibilidad la efectúa Feyerabend
analizando el intento de reducir la ciencia galileaoa a la física de ewton
(o de explicar los principios de la primera desde los principios de la
segunda). Un esquema válido para representar tanto la relación de
reducción como la de explicación es:

Ty6 \ - T'
donde T' representa la teoría a reducir; T, la teoría que se toma de base;
y 6, las condiciones iniciales requeridas en el dominio de T', pero
expresadas ahora n términos de T. i hacemos que T' represente a la
física galileana, relativa al movimiento de los graves en las inmediaciones
de la superficie terrestre; y T a las leyes de la mecánica celeste de ewton,
entonces no es posible, afuma Feyerabend, reducir formalmente la
primera a la segunda, pues la aplicación de T requiere tomar en cuenta
tanto la variación de la altura sobre el nivel del suelo (llamémosle h)
como el radio de la tierra (1', y aunque 6 especifica que la variación de h
es muy pequeña comparada con r, mientras h/ r"tenga algún valor finito,
aunque sea pequeño, T' no se seguirá Q.ógicamente) de T y 6". Lo que s
seguirá será otra ley, T'', la cual, aunque resulta experimentalmente
indiscernible de T', no es matemáticamente consistente con ella.s· Ahora
bien, puesto que la mecánica clásica tiene consecuencias incompatibles
con la aquí llamada física gahleana, entonces ésta y aquélla son también
; ldtm, p. 70.
• La razón de esca incoo istencia la ubica Feycrabend co el hecho de que en lo que
él llama fisica galileana vale el supuesto de que lo graves cstan ujeros a una aceleración
vertical constante, y pua conservar lá validez de tal supuesto en la teoría de ewton
tendrían que declararse nulos o ioexiscenres los efecros de toda condición (entre ella ,
por ejemplo, la rotación de la ti rra) capaz de interferir con la con tanda de la
aceleración vertical; en cualquier ca o, c1 resultado seáa un enunciado no consisteme
con las leyes de e~on. El tnteom de salvar la teoría fonnai de la. reducción afirmando
· que la füica de ewton establece condiciones límites sobre cuya base las predicciones
de la ciencia gaWeaoa constiru •en una aproximación sarisfactoria no es aceptable para
Feyerabend, pues la noción de aproximación resulta demasiado vaga y sub jeti"a como
para tener cabida en una teoria formal.

115

incompatibles entre í, lo cual implica que si la teoría de ewton
"contiene" de alguna manera a la de Galileo, la relación dada entre ellas
no se ajusta a los criterios formales de la d ducibilidad. En otras palabras:
no hace falta interpretar el desarrollo científico como un proceso en el
cual las nuevas teorías postuladas necesitan cumplir la exigencia de ser
consistentes con la conquistas pre,ias de la actividad científica para
poder considerarlas como un progreso re pcct de ellas. La ampliación
d I conoam1ento científico con iste, simultáncamenre, en una
sustitución y corrección del conocimiento anterior con la adopción de
nuevo conocimiento.
En relación con la exigencia de invariancia del significado, Pcyerabend
analiza lo que curre cuando se pretende que eries de concepto , a u
juicio mutuamente inconmen urables, pueden manejar e con idéntico
ignificado en teoría suce ivas, ·a sea porque los téanin
figuran
igualmente en llas (como es el ca o del concepto de temperatura en las
termocLinámicas fenomenoló81ca y e raclist1ca, o el concepta de ma a en
las mecárucas clásica y relari 1 ca), o e pre ume que en la nue a teoría
puede identificar e un análo o aceptable para el concepto clave de la
teoáa anterior, como ocurre con el concepto de ímpetus.
Esre concepto, introducido en la teoría ari totélica del movimiento
para caracterizar a la fuerza interna responsable de que uo cuerpo (un
móvil) continúe mm·iéndo e cuando ya no está en contacto con la fuente
inicial (motor) que lo impul ó, permitió normalizar fenómeno que en un
primer momento podáan parecer contrario a dicha teoáa, como el
movimiento de una flecha en el . aire aún después de haber sido
lanzada. i se pretende que la teoría del ímpetus puede ser reducida a la
mecáruca cele te de 1 ewton, conservando la n c1ón en é ta, el
significado que en aquélla fue originalmente establecid por sus reglas de
u o, tal asumo pasaría por una caracterización inercial del ím ecu ,
especificando que "el ímpetu de un cuerpo en el espacio vacío, que no
está bajo la influencia de ninguna otra fuerza, permanece constante. ' 6
Así formulada, de de esta "ley inercial" pued n derivarse descripciones
d l movimiento · inclu o cuantitativa menee congruente con la mecáruca
newtoniana; y sólo re taría identificar en ésta al concepto que absorbe a
Ja noción de ímpetus.

~

ldm,. p. 83.

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

116

Frente a la sugerencia de hacer del momentum el concepto adecuado
para cumplir esa función, Feyerabend considera como un grave error
creer que de ese modo se cumpliría la exigencia de invariancia del
significado, pues se pasarían por alto las diferencias semánticas
insalvables que separan a ambos conceptos más allá de la congruencia
entre los resultados que pueden obtenerse con los procedimientos arriba
indicados. Estas diferencias se hacen isibles si advertimos que mientras
ímpetus pretende identificar una causa del movimiento de un cuerpo
(dentro de una teoría que con id era al movimiento en todas sus
modalidades -incluido, pues, el movimiento constante-, como un proceso
causado por la acción continua de algún tipo de fuerza -y por tamo
como algo que reclama explicación- y a cuya extinción el móvil llega o
vuelve al reposo, que es su estado natural), momenrum designa a su
res11/Jac/Q (dentro de una teoría que, por el contrario, ve al movimiento
constante también como un estado que no requiere explicación). Más
aún: porque, como se ve en casos como éste, los conceptos están
asociados a teorías separadas por la inconmensurabilidad, es imposible
encontrar en la teoría de 1 ewton un análogo efectivo de la noción de
ímpetus.
Los conceptos no conservan intacto su significado cuando pasan de
un contexto teórico a otro (no designan exactamente lo mismo), pues
esos contextos están involucrados de manera determinante en el
significado atribuido a sus términos descriptivos. Por esta razón es
imposible relacionar teorías sucesivas exigiendo que sus términos clave
posean en ellas el mismo significado. Por esta razón, también, el
desarrollo científico no puede interpretarse como la. subsunción
progresiva de unas teorías en otras más fuertes. La inconmensurabilidad,
sugiere, por el contrario, que "la sustitución parece ser el proceso que
caracteriza la transición de una teoría menos general a otra teoría más
general, en lugar de la. incorporación o la derivación."~
Ideas muy parecidas a éstas -y en ocasiones aplicadas, como veremos
después, a los mismos ejemplos8- desarrolla Kuhn en La estructura de las
• Idtm., p. 119.
8 Podemos especular que estas coincidencias están ligadas al hecho de que ambos,
en el proceso que les llevó a sus respectivos puntos de vista, sostuvieron
conversaciones que,' según ellos mismos relataron pos1eriormente, tuvieron importancia
en la madur~ción de sus ideas. Cfr. al respecto la ampliación que Feyerabend introdujo
en 1980 a la nota 6 de la obra gue hemos comentado (p. 44-45), y la explicación 9ue
Kuhn hizo en 1983 de sus coincidencias con Feyerabend en Conu:nsurability,
Con,parabi/11]•, Codlmunirabilil)• (recogido en Kuhn, 1989, ¿Qui son la.r m·oh1ciont1 cimt(jicas?

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORfA DEL CAMBIO CIENTiFICO

117

revoluciones científicas. Pretende, en esta obra, llegar a un concepto de
ciencia congruente con el desarrollo histórico de la práctica científica
real, por oposición a versión acumulativista del progreso científico
confeccionada dentro del empirismo lógico, en la cual la ciencia aparece
como el compendio de teorías, procedimientos y hechos que
proporcionan conocimiento verdadero y el desarrollo científico como el
"proceso mediante el que Oos] conceptos han sido añadidos, solos y en
combinación, al caudal creciente de la técnica y de los conocimientos
científicos."9 Vistos desde la óptica de una nueva historiografía, ugiere
Kuhn, los registros de la. actividad científica muestran que no hay
muchos motivos para la aurocomplacencia: ni la aparición de una
primera teoría universaJmeme aceptada por los miembros de la
comunidad científica constituye el triwúo de la razón sobre la
superstición 10; ni el desarrollo de esa ciencia con isre en la ampliación y
perfeccionamiento graduales de la verdad conquistada 11 ; ni son los
científicos personajes cuya decisiones están dictadas solamente por la
actuación de criterios lógico impersonale .12 El mundo de la ciencia es,
en su despliegue efectivo, mucho más complejo de lo que de ella dice la
imagen tradicional.
La estructura de las revoluciones cient!ficas ofrece una visión muy diferente
de la ciencia y de u dinámica. Lo que en este terreno aporta Kuhn es
muy conocido.
ociones como las de ciencia normal, paradigma,
comunidad científica, tradidón de investigación, anomalía, cambio
revolucionario, son ya moneda corriente en el lenguaje de la filosofía de
Y ofroJ msayos, Barcelona, Paidós/1.C.E:.-U.A.B., p. 95-135), a tono con las palabra
finales del prefacio a La uln1ct11ra...
9 T. S. Kuhn, La utru(f1m1 de las m •ol"riones rimtíjiras, p. 21.
10 En la. historia de la ciencia tradicional, de corte positi,·ista, se presume la
existencia de una divisoria neca entre ciencia y no-ciencia, y el nacimiento de la primera
en los cfü·ersos campos del conocimiento se relata como una superación de la segunda,
en episodios en los cuales el enfoque empírico-racional rriunfa frente a ob t:iculos u
desviaciones interpuestos por el predominio de formas de pensamíenro mítico-mágicas
o por el culto a la aúroridad. Así el paso de la astronomía ptolemaica 3 la copernicaaa,
de la física acistotélica a la física de Galileo- ewton, de la teoría del Aogisw a la química
de Lavoisier.
11 En cuyo caso la historia de una ciencia consistiría en d registro de la sucesión
de aportaciones 9ue los diversos ciencificos hacen a la construcción de una teoría
cientifica o a la ampliación de su campo de aplicación.
IZ Lo cual upondria que Jo único relevante para el análisi5 de la acti,·idad científica
escaria comprendido en el ámbito de las relaciones teoría-experiencía.

�118

CESAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

la ciencia. Anotemos pues, en un mero bosquejo, las etapas que en la
~te~retación de Kuhn constituyen el patrón de desarrollo por el cual las
ciencias transcurren.

A Antes de la aparición de un primer paradigma, capaz de nuclear a los
miembros de la comunidad de especialistas dedicados a una disciplina
determinada, lo que caracteriza a una ciencia es la "competencia
continua entre una serie de concepciones distintas de la naturaleza",
todas ellas compatibles con la observación y el método científicos,
que se diferencian entre si por "sus modos inconmensurables de ver el mundo
y de practicar en él las ciencias"13 .
En ausencia de un paradigma que proporcione a los científicos
directrices para conducir la investigación y para interpretar sus
resultados, las escuelas en competencia se apoyan en una diversidad
de recursos externos al campo, que incluyen ciencias afines,
concepciones metafísicas en boga y la experiencia per onal Por ello
"no es extraño que, en las primeras etapas del desarrollo de cualquier
ciencia, diferente hombres, ante la misma gama de fenómenos -pero,
habitualmente, no los mi mos fenómenos particulares- los describan
y los interpreten de modos diferentes" 14 . Los ejemplos, aquí,
provienen también de la ffsica. Antes de la aparición de la Óptica de
Newton, que constituyó "el primer paradigma casi universalmente
aceptado para la óptica física", los científicos se agrupaban en
"numerosas escuelas y subescuelas competidoras, la mayoría de las
cuales aceptaban una u otra variante de la teoría epicúrea, aristotélica
o platónica". Todas pretendían tener la respuesta al problema de la
naturaleza de la luz, pero las opio.iones divergían. "Uno de los
grupos consideraba que la luz estaba compuesta de partículas que
emanan de cuerpos materiales; para otro, era una modificación del
medio existente entre el objeto y el ojo; todavía otro explicaba la
luz en término de una interacción entre el medio y una emanación
del ojo". Y lo que es muy importante: cada grupo podía presumir de
lo bien fundada de su propia perspectiva, pues "todas realzaban,
como observaciones paradigmáticas, el conjunto particular de
fenómenos ópticos que mejot; podía explicar su propia teoría. " 15

B. Las escuelas empiezan a desvanecerse una vez que un inclivíduo, o un
grupo, producen una realización capaz de atraer a los científicos de la
.!(uhn, ob. cit., p. 25, ubrayado mío.
fdtm.,p. 43.
15 lden,. , p. 36 y 37.
13 T . S.
H

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORfA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

119

próxima generac1on. stamo ahora ante la aparición de un primer
paradigma, el cual inaugura una tradición de ciencia normal. Como
partícipes de esa tradición, los científicos individuales abandonan la
tónica de discutir la teoría de su campo desde sus cimientos y de
aclarar su manejo conceptual. En lugar de ello pueden dar por
sentadas estas cuestiones y orientar sus investigacione dentro de
cualquiera de las lineas principales iguientcs: 1) la determinación de
aquellos hechos que de acuerdo al paradigma r sultan
'particularmente reveladore de la naturaleza de las cosa '; 2) la
reafirmación de la teoáa del paradigma mediante el e tablecimiento
de hechos que muestren el ajuste entre us predicciones r la
experiencia; r 3) la reunión de hechos que contribuyan a ''articular la
teoría del paradigma resolviendo algunas de us ambigüedades
re iduales
y permitiendo re olver problemas hacia los que
anteriormente ólo se había llamado la atención' ; labor é ta que
supone orientarse hacia: i) 'la determinación de con tante
universale ", ii) el e tablecimiento de leye cuantitath·a , o iii)
posibilitar la aplicación del paradigma a nue\'o campos de interés. En
todos estos casos, el trabajo del científico es más asunto de ingenio
que de innovación, pue el paradigma del cual parte le proporciona de
antemano criterios compartidos para decidir qué problemas on
relevantes y qué seáa una solución aceptable. 16
C. Kuhn señala, como una caracterí rica esencial de lo paradigmas, u

novedad, lo cual permite a los miembros de la comunidad oenúfica
aislarse de las disputas de e cuela.
tra caracteóstica, también
esencial, es que son suficienteme·me incompletos como para que
muchos de los problemas que alumbra estén sin re olvcr, l cual
garantiza a quiene lo suscriben un rico campo de acción. Y aunque el
paradigma, como e ha dicho, proporciona directrice para orientar la
búsqueda de soluciones a eso problemas, ello no quiere decir que
éstas estén garantizadas de antemano. 1\lli entra en juego la
competencia individual del científico. Algunos de los problema
investigados pueden volverse recalcitrantes a los intentos de olución,
en cuyo caso se reconocen como anomalía y e abandonan a la
espera de que los avances de la investigación proporcionen mejores
herramientas para abordarlos ventajosamente. Pero una acumulación
de anomalías puede empezar a indicar que algo anda mal, lo cual
16

Cfr. Ide111, p. 51 -67.

�120

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

permite a los cienóficos mirar hacia otras propuestas, basta entonces
mantenidas en los márgenes del paradigma.

D. Se impone un paradigma emergente. Se integra una nueva comunidad
científica, a la cual se convierten una parte de los miembros de la
comunidad anterior. La nueva tradición de investigación se
desenvuelve en un campo en el cual ha tenido lugar una redefinición
de los acuerdos de grupo -los cuales at ctan a la elección de
problemas, criterios, y métodos- de tal alcance que se produce un
corte radical con la tradición anterior. Ha sobrevenido una revolución
cienófica.
Quiero destacar dos aspectos de la teoría del cambio científico arriba
bosquejada, pues sobre ellos girará el análisi a desarrollar en la última
parte de este trabajo: uno, la naturaleza esencial111ente conservadora de la ciencia
nowal; otro, la caracterización del cambio de paradigma como tránsito
entre visiones del mundo incommnsurables.
Respecto de lo primero, las afirmaciones de Kuhn son contundentes,
y en polémicas posteriores las llevó a un punto extremo. El éxito de un
paradigma restringe a tal grado el campo de visión de la comunidad
cienófica que sus miembros se dedican simplemente a una labor de
limpieza; a acumular evidencias a favor del paradigma. En el período de
ciencia normal, los científicos se esfuerzan por "obligar a la naturaleza a
que encaje dentro de los límites preestablecidos y relativamente
inflexibles que proporciona el paradigma. inguna parte del objetivo de la
ciencia normal está encaminada a provocar m1evos tipos de fenómenos ... Tampoco
tienden normalmente los· científicos a descubrir nuevas teorías"; y más
adelante agrega: "La característica más sorprendente de los problemas de
investigación normal... es quizá la de cuán poco aspiran a producir
novedades importantes, conceptuales o fenomenales." 1 •
La ciencia normal convierte al científico individual en un solucionador
de enigmas, y a la comunidad científica, en administradora de la red de
compromisos que dan cohesión a sus miembros. Estos compromisos,
teóricos y metodológicos, incluyen también extensiones de carácter
metafísico, en virtud de lo c·uales el tránsito posterior a un nuevo
paradigma es visto por Kuhn como una conversión hacia un diferente
cuadro del mundo, Estos otros compromisos, de nivel más elevado,
indican a los científicos no solamente el tipo de entidades que pueblan el
mundo, sino también las que no. De esta manera, el paradigma
11

ldm,. , p. 52-53 y 68. ubrayado mío.

121

determina no solamente lo que se ve, sino también cómo se lo ve. r o
puede extrañar, a la vista de lo dicho que la ciencia normal se considere
como un espacio que deja a sus participantes muy poco lugar para la
actividad crítica.
En relación con el cambio de paradigmas, Kuhn no es menos
contundente, y justifica plenamente d que sus críticos no captaran
ninguna diferencia entre él y Feyerabend. Afirmaciones tales como:
"cuando cambian los paradigmas, el mundo mismo cambia con ellos';
"durante las revoluciones los científicos veo cosas nuevas y diferentes al
mirar con instrumentos conocidos y en los lugares en los que ya habían
buscado antes"; 'después de una revolución, los científicos responden a
un mundo diferente" 18, resultan, en este sentido, bastante ilustrativas. La
siguiente otra no deja lugar a dudas: "las diferencias entre paradigma
sucesivo son necesarias e imconciliabks... Los paradigmas ucesivos nos
indican diferentes cosas sobre la población del Universo y sobre el
comportamiento de esa población. [En con ecuencia], la recepción de un
nuevo paradigma frecuentemente hace necesaria una redefinición de la
ciencia correspondiente... La tradición científica normal que urge de una
revolución científica es no sólo incompatible, sino a menudo realmente
incomparable con la que existía con anterioridad." 19
Las implicaciones de las ideas anteriores son bastante fuertes. De
tener razón Kuhn, entonces la transición entre paradigmas sucesivos de
una ciencia no puede verse solamente como una reinterpretación de
datos, conceptos y teorías. Éste parecerá ser el efecto una vez que la
comunidad científica haya efectuado la transición. Pero no podrá
instalarse en el "mundo diferente" del nuevo paradigma sin ames haber
aprendido a "ver con ojos nuevos", a instalarse en un " nuevo lenguaje '
que le abrirá un horizonte de realidades hasta entonces invisibles; a
efectuar la conversión cuasi religiosa de pués de la cual la etapa anterior
de la ciencia sólo tendrá para ella valor anecdótico. n adelante, la
fracción de la comunidad cienáfica que haya permanecido estancada en
el viejo paradigma perderá toda capacidad de interlocución: la fractura es
insalvable; los patos y lo conejos se vuelven intraducibles. o e trata,
por lo tanto, de que el nuevo paradigma corrija (y en ese sentido incluya)
al anterior: habla de otra cosa.

1

ídem., p. 176.
165-166.

19 ldo11., p.

�122

123

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRIGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTIFICO

En trabajos posteriores, y en respuesta a sus críticos, Kuhn reconoce
que algunas de sus afirmaciones en La estructura de las revoluciones cient!ftcas
son imprecisas y de algún modo se justifica la lectura que de ellas se
hizo. 20 El alcance del concepto de inconmensurabilidad, por ejemplo, fue
planteado inicialmente de modo excesivamente amplio, al predicarse de
paradigmas y, por tanto, de modo absoluto. Pero aclara que varios
pasajes de esa primera obra reclaman para sus euntos de vista un carácter
provisional, el de anunciar un camino por el que-habría de buscarse "una
alternativa para el paradigma epistemológico tradicional". Así, si
afirmaciones como "cuando cambian los paradigmas, el mundo mismo
cambia con ellos" plantean dificultades, dice, "estoy convencido de que
debemos aprender a interpretar el sentido de enunciados que, por lo
menos, se parezcan a ésos."

Einstein e taba convencido de que el mundo clásico es la referencia
privilegiada de las teoáas físicas por lo que habáan de buscarse siempre
reglas de transformación por las cuales pudieran recuperarse la
constantes que aparecen en las leyes que describen el comportamiento de
los eventos en ese mundo. Así el concepto de masa. r :1ediante la
transformaciones adecuadas puede obtenerse la dinámica newtoniana a
partir de la dinámica relativista y preservar con ello la exigencia de que
los parámetros de la fí ica sean invariante-Lorentz. La masa en reposo
ewton) e presenta como un caso especial de (equivalente a) la masa
inercial relativista. hora bien, aún cuando sea posible obtener un
conjunto de leyes matemáticamente equivalentes a la de 1 ewton, como
"un ca o especial de las leye de la mecánica relari\·i ta, no son la leyc
de 1 ewton [pues] la referencia físicas de pos conceptos einsteiniano
de e pacio, tiempo y ma a] no son de ninguna manera idéntic s a la de
.
1os conceptos ncwtoruanos
que Uevan eI m1 mo nom bre. ,,~,
-

En el proceso de clarificación, el concepto de inconmensurabilidad se
fue deslizando hacia alcances más modestos. Primero las teorías;
finalmente los conceptos. La idea que al final queda es que teorías
sucesivas no son completamente traducibles entre sí: los conceptos
comunes a ambas no significan en ellas lo mismo, por lo que no pueden
ser asimilados unos a otros sin pérdidas o ganancias de significado. Esto
garantiza la no-vigencia del ideal acumulativo del desarrollo científico,
pues la aplicación de las teorias al mundo no se da mediante conceptos
aislados sino como redes conceptuales, por lo que éstos adquieren todas
las connotaciones que les da su participación en la estructura conceptual
de las teorías en que figuran. Los defensores de la nueva teoría pueden,
desde luego, interpretar a sus predecesores (asimilarlos), pero sólo
después de haber introducido en su equipo conceptual las
modificaciones semánticas correspondientes. Sólo un error de
perspectiva puede llevarlos a creer que los viejos conceptos (la vieja
teoría) pueden conservarse en la propia como un caso limite, haciéndolas
con ello compatibles.
Un error de este tipo, al que Kuhn dedica atención es el mismo
ejemplo paradigmático de Feyerabend: el concepto de ma a en el tránsito
desde la mecánica clásica a la mecánica relativista.

C&amp;, por ejemplo, su (1987), Comenn,rabili!J, Comparabilily, Comm,micabili!J•,
tecogido en castellano eo T. . Kuhn, ¿Q11i son las rtl'olucionu citnt[ft(Os? y otros ensayos,
Barcelona, Paidó / l. C. E. - . A. B., 1989, p. 95-135. La revisión de las tesis centrales
de L.a t1lnltt11ra... comeoz ', sin embargo, mur pronto: ya en L1 posdata de 1969
empiezan a perfilarse estas modificaciones.
20

2. De Mendel a Morgan: La emergencia de un paradigma

Los Principios {endelianos De La Herencia.
En los libros de texco obre genérica con cituye un tópico vincular el
nacimiento de esta ciencia al descubrimiento que Mendel hizo de las
leyes de la herencia22• En otros escritos -entre los que cabría destacar lo
de Carlos Ca trodeza23 y F. A. . Crew24-, en cambio, se subraya el error
de considerar la creación científica corno producto de grande
rnentalidade aisladas. Antes bien, es dentro de un contexco mucho má

21

Jdm,. , p. 163.

La única excepc1 · n que al re pecto encontre t:n la· obras de e te tipo
con uJtadas la con tiruye Juan Ramon Lacadena, quien en su (1999), Gmi1tc11 J!.Wrml.
Conceptos J1mdanm11alt1, Madrid, íme is, p. 15) señala: "e. incorrecco decir -cClmo uelc
hacer e- que la Genética nació como ciencia en 1900 cuando De Vric , orren y
T chermak rede cubrieron las denominada leye de lende!. En realidad... podría
decirse que el arco· de la Genéuca duró ochenta año. , pue to que empezó en 1 65 wn
el trabajo de Mendel y terminó en 1944 con la identificaci • n del ,\011 como el matenal
hereditario".
n todo, en e te texto sigue presente la ncgacion del e. tatuto de ciencia
para los trabajo amenores a la obra considerada fundacional.
n C. Castrodeza (19 4), "~lendcl y su enromo cienófico", recogido c::n J. R..
Lacadena (coord ..), E11 rl cmknario dr Mmdrl: L.a Grmticn '!WJ bq¡, :\ladrid, Alhambrn
(Col. xedra, 15 ~. p. 49-84.
~4 F. Crew (1968), F11nd11mrnlos dr mitiCt1. Madrid, • lhambra, Col. Ext:dra, 29.
:??

�124

CÉSAR AuGusro REZA RODRIGUEZ

amplio de problemas y discusiones donde la obra de unos y otros
adquiere el sentido que a la postre la historia le reconoce. Vistos en su
contexto, los trabajos de fendel no pueden ser vistos como el inicio de
una ciencia, pero sí como la base de un primer paradigma reconocido en
un campo en el cual -como es el caso de la genética- habóan de confluir
los desarrollos de prácticamente todas las disciplinas biológicas.
De pués de haber e tado realizando experimentos de hibridación con
di,rersas variedade del guisante (Pisum sativum) durante ocho años (de
1854 a 1863) en el jardín experimental del mona cerio abadía de Brünn
1oravia, hoy Bmo, República Checa), Gregor kndel pre entó sus
resultados ante los miembros de la oc1edad para el Estudio de las
Ciencias atu.rales de Brünn, durante las reuniones correspondientes a
los días 8 de febrero y 8 de marzo de 1865. Este informe, incluido en
las Actas de la ociedad publicadas un año después, con una tirada de
500 ejemplares, fue distribuido entre 115 insti.ruciones ligadas al quehacer
científico y académico de la época, los miembros de la ociedad, y
Mendel recibió 40 copias, la mayor parte de las cuales él mismo e
encargó de hacerlas llegar a aquellos botárucos europeos que
consideró podrían estar interesados en su trabajo. A pesar de ello, puede
decÍise que el texto de Mendel no fue considerado relevante 25 y
permaneció pracncamente ignorado hasta que en 1900 tres
investigadores: el botánico holandés Hugo de V cies, el alemán Carl Erich
Correos y el austriaco Erich Tscbermak-Seysenegg, publicaron por
separado escritos en los que hacían ver la coincidencia entre sus

Uno de los personajes a quienes MendeJ envió su trabajo fue el botánico alemán
Carl von ageli (1817-1891 ), figura de tacada en la defen a de la reo ría evolutiva, con
quien intercambió al menos diez. cartas entre 1866 y 1873, a través de las cuales lo
mantenía aJ tanto de us diversos experimentos. En la segunda de ellas, fechada el 18 de
abril de 1867, Mendel hace referencia a la "recelosa cautel:1" con qu
ageli acogió su
escnto. Cuando año después (1884), 'iigeli publica su Uno ttoria mtcá"ico-fisiológka d. la
n•olNció", al hablar d los expenmento . de hibndación no dedica a 1endcl ni una sola
mención, Aparentemente, en el ambiente científico de la época Mendel no pasó de ser
considerado uno más de los muchos que estuvieron trabajando en cruzamientos sobre
ca os muy locales. como lo evidencia también el hecho de que en los quince bceves
comentarios dedicados a trabajos de Mendel en la más importante recensión de
literatura cienó6ca sobre hibridación de ese entonces, Dit Pjla"zro-Misrhling (1881), de
'\ . O Focke, no se les otorgue ninguna especial ímportancia. Cfr. C. tern y E. R.
herwood (1973), El origm dt la gmélica. U11 libro frontal de Aúndel, Madrid, Alhambra, Col.
25

Exedra, 85, p. 59-102 • 105-108.

SOBRE EL PAPEL DE LA HISfORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTfFICO

resultados y los obtenidos treinta y cinco años antes por
reconociéndole como descubridor de la leyes de la herencia.

125

[endel :?6 ,

¿Cómo puede explicarse el hecho de que un trabajo que al paso del
tiempo habría de convertirse en piedra angular de un exitoso pararugma
haya merecido tan pobre recib1miento en el momento de su publicación?
La respuesta no es sencilla pero en todo caso, ello contrfüu 'Ó a agigantar
po teriorment la figura de Meodel, al pre entado como víctima de la
incomprensión de su tiempo.
j a umimo las directrice metodológica de Kuhn, relativas la
recon trucción del pea amiento d un autor sobre cl fondo de idea
vigente en las práctica científica de una ép ca, reconociendo a é tas
'la máxima coherencia interna ' el ajuste má estrecho po ible con la
narurnleza" 27, podremo tal vez lograr un mejor entendimiento d e ta
situación.

La actividad científica d Mendel tu\' O lugar en un amb1ence que
podemos di tribuir en dos frentes. ~ taban, por una parte, lo intento
que de de por lo menos la segunda mm1d del 1glo ~· II verúan
haciéndose por encontrar, sobre la ba e de perspectivas globales de
diverso tipo modelo xplicatt os que dieran cuenta del fenómeno de la
herencia; pero estaban también, p r otr lado, las preocupaciones
teóricas ligadas en ese entonces, desde un enfoque más experimental, al
trabaj de aquellos inve ágadores que habían egtüdo el de arrollo de lo
esfuerzos que los mejoradore de plantas hacían p rencontrar, a travé

y, La publicación en la que de Vrie reconoce ra el descubrimiemo &lt;le i\lendel
(había publicado un mes antes una nota pe liminar en d ,acle no lo mencionaba), " Das
palnmgsgesetz. der Bastarde" a ley de scgrepción de los híbridos) apare.ció en la
revista &amp;rirbt( dtr DmtJdm1 Hoto11i.scbm Gw il/Jrb,,ji (lnformes de la o&lt;:iedad Bolánica de
Alemania), el 25 de abnl de 1900; el de
rrens, ' G rt:gor ~lendel's Regd uber da
\'erhalten ·der achkommcnschaft der Ra senbastarde' (La le~ de Mendel relativa :i. la
conducta de la progenie de híbridos}, en el número de mayo de la misma revista,
aunque presemado apresur &lt;lamente a la oc1edad en . u reunió n dd 26 de abril, al ,·er
que en la noca preliminar de De Vrie éste no daba ningún credito a :-.tendel; el de
Tschermak, "Über Küostliche Kreurzung bei PismH 1ntinml' ( o bre el cruzam1enro
arti fic1al de Pininuotir11n1), apareció poco dtspu ' , también en 19 , en Zritirbrij t j,11 dllJ
landu· l 'rrwcbtu"rmt ;,, 01tumrb. ta obra on comentada por Crew (ob. cit., p. 6 --70i,
las dos primeras están rec gid.a en tern y herwoocl, ob. al. , p. 111 -122 y 123-136,
respecti\·ameme.
r Kuhn, LA u tmdHra ..., p. 23.

�126

127

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTIFICO

de la hibridación, variedades de un mayor valor comercial u
ornamental.28

lugar (especie) al que pertenecen en la clasificación de los seres vivo . La
promesa que esto ofrecía a la investigación biológica fue tan fuerte que la
posibilidad de tipificar a una especie hizo obviar el hecho de ~ue en la
mayoría de ellas muchos de sus miembros e ~partan del upo. H~y
diversidad de especies, pero al interior de cada una solamente s~ v10
uniformidad. Así las cosas, ¿qué podría llevar a pensar que unas tuvieron
su origen en otras? ta más sencillo creer que las especies habían i~o a í
desde siempre y e re1te.raban siguiendo en todo momento el_ patron de
su creación original. .. s cierto que Llaneo, a raíz de los_tra_ba1os de ~n?
de sus alumnos, Daniel Rudberg, obre una forma de Linana que exh1b1a
característica notablemente distinta a Ja de Linaria vulgariI )' p dfa
reproducirse modificó su original concepto est~tico de e _pecie para
admitir la existencia de un moderado tran fonrnsmo, considerando a
partir de entonces que en la creación de la vida la ob~a habí~ llegado
hasta el nivel de orden o de género, y que en las e peoes podían dar e
variacione mediante cruce accidentales o deliberados de los patrones
hereditario , conciliando con ello la perspectiva fiji ta con la mejora de
plantas29 y dándole más pe o a la idea de que lo emejante proviene de lo
semejante -a fin de cuenta , lo vivo de lo vi\'O-, contra lo que afirmaban
los partidarjos de la doctrina de la generación espomán a.

En tomo a la herencia, había que explicar dos cosas: la continuidad de
la vida, expresada en eJ hecho de que, generación tras generación, los
organismos conservan sus características distintivas; y la variación, que
da cuenta de la aparición (natural o deliberadamente provocada) de
nuevas formas orgánicas a partir de otras previas. este respecto, varias
escuelas pugnaban por consolidarse.
Una de esas escuelas, cuya beligerancia e extendió por
aproximadamente un siglo, fue la integrada por lo seguidores de la
doctrina de la generación espontánea. Después de que Anthon von
Leeuwenhoek (1632-1723) observara la formación de pequeños
organismos en infusiones de heno, otro muchos se dieron a la tarea de
corroborar mediante observaciones semejantes la capacidad de lo vivo
para formarse espontáneamente dondequiera que hubiese condiciones
físicas de ninguna manera excepcionales. En un ámbito en el que el
impacto de la ideología religiosa favorecía las concepcione fijisras las
ideas de Leeuwenhoek y seguidores eran sin duda un baluarte del
naturalismo que desde la física se iba e tendiendo hacia otros campos de
la actividad cieoáfica.
Pero el fijismo no estaba circunscrito al ámbito religioso, ni era
necesario ser un creacionista para encontrar buenos argumentos a favor
de la idea de que la vida no puede generarse espontáneamente, sino que
se requiere el concurso de un algo que sea comunicado desde unos
organismos a sus descendientes. Después de todo e tá en la experiencia
común el hecho de que los organismos se reproducen a partir de ocros
de la misma naturaleza, en una reiteración que permite ver a las especies
como entidades sin cambio. Además, el desarrollo de la sistemática, a
partir del sueco Car! von Linné (1707-1778), alimentó aún má esa
convicción.
De acuerdo con é ta, el conjunto de organismo que constituyen el
mundo biológico exhiben características morfológicas perfectamente
diferenciables, conforme a las c~ales puede establecerse con precisión el

U na serie de desarrollos, que fueron desde las ob er\·aciones de L.
Spallanzani (1729-1799) obre el papel de los esperma~~zoides
(descubierto alrededor de 1695 por Leeuwenhoek al utilizar el
mkroscopio en la observación del liquido eminal de macho ) en la
fecundación de hue·vos de rana; la afümación de Rudolf Virchow de que
las células -esos pequeños orgánuJo descubiertos en 1665 por Robert
Hooke
que para 1840 habían sido incorporad~s
chlelden Y
Schwann en una teoría que les a ignaba el papel de piezas tundamentales
constitutiva de todos los organismos- ólo pueden provenir de otras
células; . a lo célebres experimento de Louis Pastcur (1822-1 95),
orientados a demostrar que los hongos no pueden de arrollarse en
caldos de cultivo c nservado en mbientc debidamente e rerilizado ,
por Jo cual u aparición 'e pontánea' en líquido expuestos_al ~~e libre
debería interpretarse como consecuencia de . su ~ontam1~aoon por
microbios, proporcionar n a la p tre eV1dcnc1a ufic1~~te para
desacreditar esa d ctrina
Sta fue abandonada ya defiru□vamente

Pº:

e

Fue precisamente en el contexto de las eres conferencias internacionales sobn~
mejora de plantas y anima.les llevadas a abo en Europa y Estados Unidos entre 1899 y
1906 que, en la última de ellas, \l illiam Bareson propu o para esto esfuerzos el nombre
de Genética. Cfr. J. R. Lacadena, "Una perspecnva histórico-conceptual d la Genética",
en Lacadena (coord ..), En rl rrntmario de Aimdrl: La Cmitúa ayerJ h~, p. 103. 165, p . 105.
28

Cfr. Alberto o mis (2000), Elfimdador dt lil .r.mitica. i\ltttdd ~tadrid, • i\'Ola, Col.
Científicos para la historia, 2, p. 40 1.
:!9

�128

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTIFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRIGUEZ

alrededor de 1860) y reafirmar la idea de que la generación de la vida se
produce mediante la transmisión de algún tipo de material desde unos
organismos a sus descendientes, dando con ello cobertura a la
investigación de la naturaleza de tal material y de los mecanismos con los
cuales su transmisión tendría lugar.
Toda vez que para el siglo XVIII habían sido descubiertas las céluJas
se~ales, involuc~das e~ la reproducción de numerosas plantas y
arumales, una posible explicación de la continuidad de la vida era que en
alguno de los gametos estuviera contenido un organismo en miniatura
que, en -~ondiciones adecuadas, iniciarla un proceso de crecimiento y
madurac1on y nacería como un nuevo individuo. Esta idea, conocida
como ~reformacionismo, dio pie a la elaboración de ingeniosos modelos
para a¡ustar esas miniaturas ("homúnculos", en el caso de los seres
h~manos) a las formas conocidas de los gametos y gujar con ello la
bus9ueda de p~ebas observacionales de su existencia. Esta doctrina, y la
consecuente disputa entre "espermatistas" y "avistas" obre cuál de los
gametos era el portador del organismo preformado, tuvo su auge
~ndam~ntalme~~e du~ante el tránsito del siglo XVIII al XIX, pero su
mfluenc1a se de¡o senur hasta los años treinta de este último, cuando se
seguía discutiendo si los espermatozoides debían clasificarse como seres
vivos o eran solamente gametos.
. uevos descubrimientos hicieron que durante la segunda mitad del
s1_glo XVIII ~ buena parte del XIX cobrara actualidad la idea de que la
vida no cons1st~ en la aburrida repetición de forma preexistentes, sino
que _en un orgarusmo en 9esarrollo podían aparecer estrucruras inéditas, a
parur de estructuras previas, como resultado ya fuera de la acción de
fuerzas vitales, _como su~o_nía _e_l barón -~hristia,n von ~ olf (1739-1794)
o de la progresiva espec1alizaoon de te¡1dos y organos, como era la idea
de E~st von ~aer (1792-1876). En ambos casos, la teoría epigenética
cancelo la busqueda de un material específico en las células
reproductoras responsable de la transmisión de características de una
genera~ión a la sigujente, exaltando en su lugar Ja capacidad, concebida
~o~o ~~~rente a lo vivo, para desarrollar nuevas } nueva formas. J
ex1to IIll~al _de esta teoría e·stuvo asociado al fracaso del fijismo
preformac10rusta en lograr al menos una observación concluyente que
pudiera corroborarlo. 30

Con la publicación, por parte de Charles Darwin (1809-1882), de El
origen de las especies (1859), se dio un golpe aún mayor al fijismo, pero
también se cuestionó al finalismo epigenético. Desde la teoóa evolutiva
se esperaba que una explicación satisfactoria de la herencia diera cuenta
de la aparición de nuevos caracteres en los organismos; cambios que,
acumulados al paso de las generaciones permitieran comprender el
surgimiento de nuevas especies. En 1869 Darwin publicaría otra obra,
Tratado de la variación de los animales y de las plantas, en la cual defendía la
idea de que los progenitores transmiten a su descendencia una multitud
de gémulas, copias invisibles y exactas de cada una de las parte
estructurales del organismo, arrastradas a los gametos a través del
torrente sanguíneo, las que luego se combinan en el nuevo organismo
para dar lugar a formas que constituirán, o una suerte de retomo a
alguno de los progenitores, o el desarrollo de formas hibridas. "Cada
unidad de un hfürido, según la doctrina de la pangénesis, debe emitir una
multitud de gémulas lubridas ... ; pero, de acuerdo con la misma hipótesis,
debe tener igualmente gémulas latentes emanadas de las dos formas
progenitoras puras; y estas últimas, conservando su estado normal, deben
ser aptas para multiplicarse ampliamente durante la vida de cada hfürido.
Los elementos sexuales de un híbrido contendrán entonces gémulas
puras e lubridas simultáneamente; y, cuando se apareen dos híbridos, la
combinación de las gémulas puras provenientes de uno de lo lubridos,
con las gémulas igualmente puras derivadas de los mi mos elementos del
otro, determinará un retomo hacia los caracteres de los progenitores; las
gémulas puras combinadas con las gémulas h!bridas determinarán un
retorno parcial; y, por último, las gémulas h!bridas reproducirán la forma
lubrida."31
La teoría pangenética atrajo a Darwin, como a muchos otros biólogos,
seguramente porque pareció guardar una estrecha relación con las
concepciones evolucionistas, ya por entonces el punto de referencia
obligado de las discusiones biológicas. El cambio gradual provocado por
la mezcla de caracteres y la selección natural proporcionaban lo necesario
para explicar la' aparición de organismos nuevo . Pero esto implicaba
postular, entre ottas cosas, la capacidad de los organismos para
responder al medio ambiente evolucionando algunas de sus estructuras.
·Esto podía ocurrir, por ejemplo, como consecuencia del uso excesivo de
Citado por P. Boiteau (1964), La evol11a'ón de /aJ co11ctpcionu biológira1, México,
AM1 p. 14.
31

Cfr. M. W/, Scrick.berger (1988), Gmitica, J~ rd.(1 •. en español), Barcelona, Edic.
Omega, p. 3-9.
30

129

�130

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRIGUEZ

un órgano que un medio determinado impusiera a ejemplares de una
especie, según la idea de J. B. De M. Lamarck (1744-1829).
En la -~poca de Mendel, la pangéoesis gozaba del mayor prestigio,
pero el fi11smo no carecía de seguidores. Había quienes abrigaban serias
dudas s~brc la i:ealidad dd fenómeno evolutivo y buscaban pruebas de la
tendenaa de los organismos a revertir hacia las caracteósticas de sus
pro~nitores, con lo cual la aparición de noved~s podría ser vista como
estadios transitorios sin efecto a largo plazo sobreb conformación de las
especies. La postura de Mendel en estas cuestionas no está clara. En las
observaciones introductorias de su célebre trabajo sobre los guisantes,
despu_és de la de~ación de motivos que lo llevaron a emprender sus
expenmentos, senala muy vagamente estar interesado en "la solución de
una cuestión cuyo significado para la evolución de las formas orgánicas
no debe s~r subestimado", 32 sin dar ni ahí ni en el resto del trabajo
m~yo~es ~1stas sobre qué tenía en mente. Y en su ya referida carta a
Nageli de1a entrever sus precauciones de incidir en el debate. "Me di
~~nta", dice, "que los resultados obtenidos por trú no se compaginaban
fa~ente co~ nuestro ~onocimiento científico contemporáneo, y que,
d~b1do a las cttcunstanaas, la publicación de un experimento semejante
ais~do era doblemente peligroso; peligroso para el experimentador y
peligroso para la causa que él representaba. " 33
Cuál era la postura de Mendel es una pregunta que tal vez
perman~cerá po~ siempre sin respuesta. Lo que está claro es que afrontó
su trabajo expenmental para probar una teoría particulada de la herencia.
Sea lo que sea el material responsable de la transmisión de caracteres
éste está constituido por factores discretos que se transmiten sin cambio;
de una generación a otra. Estos factores pueden combinarse en todas las
m~e~as posibles para dar lugar a formas hi'bridas que eventualmente
exhiben caracteres intermedios a los de sus progenitÓres, pero no se
mezclan, por lo que al paso de las generaciones puede observarse la
reaparición de las formas puras.
Puede ser que entre las influencias que orientaron a Meodel hacia el
esbozo de esa teoría hayan estado presentes puntos de vista de las
escuelas beligerantes en·la época, como lo estuvieron indudablemente en
el trabajo de a~uellos hibrida,dores en cuya línea Mendel inscribe sus
32

G. Meadel, "Experimentos de hibridación en plantas" (en C. Stem y E. R.

Shcrwood, ob. cit., p. 3-49), p. 4.
"Cartas de Gregor Mcndd a Carlos

.

33

al.,

p. 63.

.
· ..
ageli. 1866-1873", Stero y Sherwood, ob.

propias aportaciones. En su Experimentos de hibridación en plantas menciona
a cinco de ellos: Kolreuter, Gartner, Herbert, Lecoq y Wichura.
Josepb Gottlieb Kolreuter (1733-1806) fue un botánico alemán que
siendo director del jardín del Gran Duque de Karlsrube a partir de 1760,
realizó diversos experimentos de fertilización y polirúzación en la planta
del tabaco, publicando sus conclusiones en Infor71le p,wio de algunos de los
experimentos y observaciones relacionados con el sexo de las plantas -fechado en
Leipzig, de acuerdo con Crew, en 1788; y según Gomis, hecho público
en varias entregas entre 1761 y 1766-. K6lreuter estaba interesado en
despejar las dudas que Linneo había tenido sobre la naturaleza de los
lubridos, convencido de que éstos no debían ser considerados como
nuevas especies, pues el orden natural no podía ser alterado a voluntad
por la mano del hombre. Creyó poder encontrar en sus experimento
argumento uficientes para apoyar la idea de que los hlbridos formados
en una primera generación filial revierten a partir de la segunda hacia los
caractcres parentales hasta de aparecer completamente, evidenciando su
incapacidad para formar una descendencia constantemente htbrida y, con
ello, nuevas especies de derecho propio.34
En la misma tónica, aunque un poco más moderado en sus
conclusiones que su antecesor y compatriota, Carl Friedricb Ganner
(1772-1850) publicó en 1849 Experimentos y obsemaciones sobre la producción
de híbridos m el reino vegetal, trabajo desarrollado en el marco de un
concurso convocado por la Academia Holandesa de Haarlem sobre el
cerna "¿Qué es lo que la experiencia nos enseña con relación a la
producción de nueva especies , variedades por medio de la fecundación
artificial de flores, una con polen de la otra, y qué plantas ornamentales y
comerciales pueden producirse y multiplicarse por este medio?".
Gartner utilizó en us experimentos el guisante de olor y el maíz y, al
igual que Kolreuter, destacó la uniformidad de la primera generación
hfürida y la reaparición de los dos caracteres parentales en la segunda
generación y subsecuentes, observando que una gran cantidad de
experimento (cetca de diez mil) mostraban que la polinización de flore
con una mezcla de pólenes no traía consigo mezcla de caracteres en la
progenie. Reconoció, sin embargo, que en algunos casos los híbridos
daban lugar a desc&lt;:ndencia constante lo cual pennitfa asumir que por
&gt;1

71).

Cfr. La obras ya referidas de Crew (p. 11), Gomis (p. 39) y Castrodez.a (p. 70-

�132

133

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTIFICO

medio de la hibridación pudieran formarse nuevas especies, pero iempre
dentro de lo limites estrechos que impone la estabilidad del reino
vegetal. 35

la de construir un modelo matemático puramente operacional con el cual
dar cuenta de los resultados experimentales obtenidos por él mismo y
por otros hibridadores sobre cuya obra estaba bien informado. Esto
explicaría en buena parte las prevenciones de 1endel sobre la publicidad
de sus trabajos: manifestaba la preocupación por no verse envuelto en
disputas que en principio le eran ajenas, y cuya beligerancia podría
oscurecer las bondades de un modelo al que podían ajustarse sin mayor
dificultad los datos disponibles. Explicaría, también, su reacción ante las
dos objeciones principales que ageli le hizo llegar disfrazadas de
sugerencias -la de tomar con cautela la identificación de los caracteres
heredados como constancia de tipo y la recomendación de no interpretar
sus expre iones numéricas como una ley natural-. En ambos casos
responde que se ha mantenido siempre en el dominio experimental Así,
por ejemplo, sobre la primera objeción Mendel responde: " [i afianación
de que de la progenie de lubridos nacen tipos puros incluye solamente las
generaciones durante las cuales se hicieron las ob ervaciones; no van
más allá de alu"'. Y más adelante agrega: 'no puedo juzgar si estos
hallazgos permitióan una decisión sobre la constancia del tipo; in
embargo, yo me inclino a mirar la separación de los caracteres parentales
en la progenie de hfüridos de Pisu111 como cosa completa y, así,
permanente. La progenie de lubridos lleva uno u otro de los caracteres
parentales, o la forma rubrida de los do ; nunca observé transiciones
graduales entre los caracteres parentales o una aproximación progresiva
hacia uno de ellos. El curso del desarrollo consiste simplemente en esto:
en cada generación los dos caracteres parentales aparecen separados y sin
variar, y no hay nada que indique que uno de ellos ha heredado o ha
arrebatado alguna cosa del otro." 38 Y sobre la segunda, después de hacer
ver que sus leyes de desarrollo expresan combinaciones constantes
observadas en el comportamiento de unos pocos caracteres diferenciale ,
señala: ' i entonce extiendo esta combinación de series simples a
cualquier número de diferencias entre las dos planta parentales, de
veras he entrado en el domiruo de lo racional. in embargo ello e
permisible, ya q~e he probado, mediante previos experimentos que el
desarrollo de
un
par de
caracteres
diferentes
procede
39
independientemente de cualesquiera otra diferencias."

De los otros tres autores mencionados por Mendel sólo hemos
podido saber, más allá de los comentarios que éste les dedica en su obra,
que M. ichura publicó en 1865 Lo polinización de híb,idos en el reino vegetal
a partir de los sa11ces; H. Lecoq, en 1862, la segunda edición de Fecundación

na/l(ral y artificial de las plan/as e hibridación considerada en relación con la
hortimlt11ra, la agriC11!t11ray la silvimltrm1; de \1 illiam Herberr (1778-1847) no
hemos podido encontrar mayores datos.
Mendel no hace referencia explicita del inglés Thomas Knighc y de]
francés Charles 1audin (1815-1899), aunque eguramente conocía sus
obras y quedaron englobados en la expresión "y otros" que añade a los
nombre de lo cinco mencionado . Los traemos a cuento porque el
primero de ellos trabajó alrededor de setenta años antes que Mendel con
Pis11m satiz•u1J1 y describió minuciosamente -en "An acco11nt of some
e.xperimenls on thefecundalion of t•egetables ", 1799- las bondades de esta planta
como material experimental y el procedimiento a seguir en su hibridación;
el segundo publicó en 1863 uevas investigaciones sobre hibridación vegetal,
obra en la cual llegó a conclusiones muy próxima a las de f ende!. Dice
ahí: "lo que se produce (en el lubrido) no e más que una amalgama de
las formas preexistentes en lo tipos paternos. El lubrido es un conjunto
de piezas prestadas: una especie de mosaico en el que cada pieza,
discernible o no, se puede atribuir a una u otra de las especies
productoras ... ; todo estos hechos están explicados por la separación de
las esencias específicas en el polen y los óvulo del lubrido. sta
separación se verifica en la amera y en el ovario. Algunos de los granos
de polen pertenecen totalmente a la especie del padre y otros a la de la
madre." 36 o considero de cabellado pensar que leer e ca obra y
confirmar la ausencia de un tratamiento estadístico de la información
haya apresurado a Mendel a presentar su informe aún cuando aJgunos de
sus experimentos e taban todavía inacabados.
Como señalábamo página ~ba, no podemos saber si en d ánimo
de Mendel estaban presenten convicciones como las de Kolreuter y
Gartner. ólo podemos especular. Carlos Castrodeza, por su parte, en su
ya referido escritc( e orienta a atrfüufr a Mendel no otra pretensión que

3

Castrodeza (J/,;d.); Crew (p. 15); Gomis (p. 45).
36 Citado en Cn:w, p. 16.

.\S

li

p. 52.

39

"Cartas de Gregor Mendel a Carlos
/bídt:nt.

ageli. 1866-1873", p. 63-65 .

�134

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ
SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

La interpretación operacional se ve reforzada si añadimos a lo anterior
un pasaje de las Observaciones firuiles en el cual Mendd afirma: ''Este
intento de referir la diferencia importante en el desarrollo de bfüridos a
una permanente o temporal asociación de diferentes elementos celulares, puede
ser de _valor, por supuesto, solamente como una hipótesis ... " 40 , pero la
ausencia de un pronunciamiento explicito no hace inviables
interpretaciones más sustantivas, más aún cuando en esta misma obra y
apartado Mendel parece en momentos estar de acuerdo con el
transformismo moderado de Gartner. Dice: "El éxito de los
e~pe~entos de transformación condujo a Gartner a disentir de aquellos
aencíficos que niegan la estabilidad de las especies vegetales y suponen
una evolución continua de las formas de la planta. En la transformación
completa de una especie en otra, él encontró pruebas i11eq11fvocas de que
una especie tiene limites determinados, más alli de los cuales les es
~posi?l~ el cambiar. Aunque esta opinión no puede ser juzgada válida
1ncondic1onalmente, es de esperar que en los experi1J1entos realizados por Giirlmr
se halle considerable conft17!Jación de la ya expmada conjetttra sobre la
variahilidad de las plantas cultivadas."41

¿~fluyó la indefinición de Mendel ante el debate entre partidarios y
opositores a las teoóas evolucionistas en la pobre estimación de su obra,
en comparación con la otorgada a otras cuyos méritos relativos son
ahora claramente menores? Una respuesta afirmativa a esa pregunta
puede . apoyarse si se contrasta con la relevancia que alcanzó
postenormente, cuando en el ambiente inglés neodarwinista de finales
del siglo XIX y principios del XX fue utilizada por William Bateson para
oponerse a los biometristas encabezados por Walter Weldoo.
. En la interpretación de Cascrodeza, Mendel disponía de una
importante ventaja sobre los botánicos experimentales que le
prece~eron y cuya obra aprovechó para orientar sus propios
expenmencos: una sólida formación científica en el dominio de las
ciencias físicas y las matemáticas, fruto de su contacco en Viena (18511853), como o ente de cursos universitarios, con personajes como
Andreas von Ettinghausen (1796-1878) -autor de dos influyentes libros
sobre análisis combinatorio y matemáticas superiores-; y esto en un
ambiente intelectual no sustraído al imperio de Adolphe Quetelet (17961874) y su convicción de que la adecuada aplicación de los métodos

411

41

" Experimentos en híbridos de plantas", p. 44.
p. 48-49, subrayados mios.

l35

escadisticos permitiría descubrir una pauta o ley en prácticamente
cualquier dominio de fenómenos. 42
Es probable que al revisar los escritos de Kolreurer y Gartner sobre
hibridación desde la óptica de su formación fí ico-matemática haya
logrado al menos un esbozo del modelo que luego da a conocer en 1865
y que éste le sirviera para dirigir sus experimentos. La teoría de la
herencia particulada puede bosquejarse si la lectura de los informes sobre
la tendencia de los hfücidos a revertir a la forma paternas y la
disminución relativa progresiva de las formas lubridas frente a las puras
se realiza interponiendo un pequeño conjunto de supuestos:
• En la reproducción sexual de las planta solamente intervienen un
grano de polen y un óvulo, independientemente de si esto ocurre por
autofecundación o por hibridación casual o deliberada.
• La reaparición de ambos caracteres paternos a partir de la egunda
generación filial indica que la desaparición de uno de ellos en la
primera generación es transitoria y sólo aparente.
• La ausencia de caracteres intermedios su~ere que lo que cada
progenitor transfiere a su descendencia permanece en ella sin mezcla al
combinar e en formas lubridas.
• La combinación de Jos factores parentales en los hibridos se realiza
siguiendo simples leyes de azar.
• ¿Cuál es el patrón estadistico que mejor puede representar lo
resultados conocidos?
Por otra parte, también es posible que el modelo ha_a brotado en
algún momento durante el análisis de los datos que los experimencos
iban arrojando; pero, en este caso, no se comprendeóa el cuidado que
Mendel ruvo desde un primer momento por Uevar un control numérico
riguroso del comportamiento de las diversas generacione híbrida . A mi
modo de ver, desde un primer momento 1endel ya sabía lo que habría
de buscar, dejando al experimento únicamente la tarea de corroborar los
resultados que · en el papel había ya obtenido ensayando modelos
combinatorios que le permitieran explicar los hecho , ya referidos por
Kolreuter y Gartner, de la similitud caracteroló~ca de la primera
generación filial (en adelante, para simplificar, representaremos --como se
hace hoy en día- con Pala generación parental y con Fl, F2, ... Fn a las
42

Cascrodeza, ob. cit.. p. 65-66.

�136

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRfGUEZ

sucesivas generaciones filiales) hacia uno de los progenitores
participantes en la hibridación, independientemente de cuál haya sido el
orden seguido al efectuarla (es decir, que el carácter expresado en Fl
corresponda a la planta productora de polen o a la de semillas) y la
reaparición a partir de F2, por sucesivas autofecundaciones, del carácter
paterno ausent&lt;: en Fl.
Si en la concepción de un nuevo organismo solamente intervienen
dos gametos, provenientes cada uno de la pareja parental, 43 entonces
cabe suponer que en esos gametos están contenidos factores
determinantes para cada uno de los caracteres constitutivos del
organismo; determinantes que en la autofecundación de las líneas puras,
al combinar elementos de la misma planta, dan lugar a caracteres
constantes.'" Si representamos esto con símbolos adecuados, asumi~ndo
que sólo está en juego un carácter, tendríamos que en el desarrollo de las
líneas puras:
Polen
Semilla
Factores determinantes:
A~ A
su combinación produce el carácter
generación.

J

.,

.o., generaoon tras

¿Qué sucede cuando se combinan mediante hibridación factores
provenientes de plantas con caracteres opuestos, si se sabe que la
generación resultante, Fl, exhibe toda caracteres cada uno de los cuales
se asemeja a sólo uno de los progenitores? 45
p

co

ÓVULOS
FACTOR

43 "Según

SE
FERTilJZAN
co POLEN

C0MBINACIO ES

137

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORIA DEL CAMBIO CIENTIFICO

A

B

AB

A

B

A

AB

A

En los ovarios de la planta productora de células germinales se
combinan ambos factores, AB, y la progenie presenta sólo uno de
los caracteres paternos. El factor determinante de ese carácter domina
al otro en la combinación. ¿Qué ocurre con éste?
Puesto que en la F2 y subsiguientes se producen plantas con el
carácter ausente en las Fl, su determinante debe estar contenido de algún
modo en las plantas de la Fl, aún cuando no se haya expresado en esta
generación. Por Lo tanto, la dominancia de uno de los factores no anula
al otro: éste permanece oculto en Las plantas de la Fl, las cuales
producirán granos de polen y células germinales que contendrán uno u
otro de los factores. La unión de un grano de polen y un óvulo provistos
ambos del mismo factor no expresado en la F1 dará lugar en la F2 a una
planta con el carácter correspondiente, exactamente como ocurre en las
líneas puras. Se trata de un factor recesivo. 46 Toda vez que ambos
factores están involucrados en la producción de variantes alternativas de
un mismo carácter (ej.: la forma lisa o rugosa de la semilla), conviene
representarlos con la misma letra: mayúscula para el dominante;
minúscula para el recesivo. Tenemos, entonces, que sus combinaciones
posibles se asocian de la manera siguiente:
LA COMBINAOÓ
FACTORES

DE

DETERMINA EL CARÁCTER

F1

A,A

A

CARÁCTER

A. a

A

a.A

A

a, a

a

RESULTANTE

la opinión de famosos fisiologistas, la propagación en fanerógamas se
inicia por la unión de una célula germinal y una polínica, para formar una sola célula.,
que es capaz de desarrollarse en un individuo independiente, por la incorporación de
materia y la formación de nuevas células." Mendel, ob. al., p. 43. Ver tambíéo la nota al
pie introducida por Mendel.
44 "Continuamente bailamos en nuestra experiencia la confirmación de que sólo se
puede formar progenie constante cuando las células germinales y el polen fecundante
son semejantes, estando ambos dotados del poder de crear idénticos individuos, como
si de fecundación normal de caracteres puros se tratara". ldtm, p. 2S.
4&gt;''En ros híbridos ... [cada uno de sus caracteres], o bien se asemeja a uno de los
caracteres de los padres de modo que d otro no aparece, o bien es tan semejante a él
que no es posible distinguirlos." ldem, p. 10.

Las combinaciones extremas producen líneas puras Qos factores se
"funden» en un compromiso total). Las combinaciones intermedias
generan planta~ lubridas Qos factores entablan un compromiso

46 " ••• a los caracteres que nada o casi nada cambian respecto de los bfüridos
(siendo por eso la representación misma dd carácter rubrido) se los llama dominanfts, )' a
los que quedan latentes al cruzar e, se los conoce por remivos. Se ha escogido la palabra
nrtsiro pcrque los caracteres designados se reóran o desaparecen totalmente de los
híbridos, peco reaparecen sin cambiar en la descendencia ... ", ldem, p. 10- 11.

�138

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTIFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

transitorio) 47 que exhiben el carácter dominante, sin importar de qué
planta provienen los factores opuestos. En la F1, todas las plantas son
lubridas: los parentales A y a producen solamente plantas Aa.
Puesto que las plantas F1 producen granos de polen y óvulos de
ambos tipos, si ahora suponemos que ello ocurre en proporciones iguales
y que en la autofecundación éstos se combinan al azar, entonces:
F2

F1

COMBINACIONES
POSIBLES E
AUTOFECUNDACIÓ

LAS PLANTAS
PRODUCEN

SE
PRODUCEN

CON EL
CARÁCTER

PLANTAS

J39

y carácter recesivo en proporciones iguales. La proporción es ahora

2:1:1 (o mejor aún, siguiendo el orden de aparición en la tabla, 1:2:1).
• "Las formas que reciben el carácter recesivo en la primera generación
[de los híbridos, F2] no varían más en la segunda [F3] con respecto a
este carácter. Perseveran conrtantes en su progenie."'49 (Retomo de la
forma pura).
• "El carácter dominante puede tener aquí [F2J doble signi.ftcadu. es decir,
el de carácter parental [forma pura: creará con constancia] o el de
carácter hibrido. En cuál de los dos significados aparece en cada caso
individual, sólo la siguiente generación lo puede decidir."50

ALAZAR

POLE
POLEN

ÓVULOS

ÓVULOS

A

A

A

A

A

a

A

a

Aa

A

A

a

A

Aa

A

a

a

a

a

a

Es decir:

• En promedio, "por cada cuatro plantas de esta generación I_F2], tres
reciben el carácter dominante, y una, el recesivo." 48 Lo indicaremos
con la proporción 3:1.

• En la F3, de las plantas que en F2 muestran el carácter dominante,
"dos partes producen descendientes que llevan carácter dominante y
recesivo, en la proporción 3:1; mostrando así exactamente el mismo
comportamiento 9ue las formas lubridas [F1]. Sólo una parte
permanece constante para el carácter dominante." 51

• El carácter hfürido no se hereda, sino que se forma por combinación
al azar de los factores determinantes.
Tenemos, entonces, que la proporción da cuenta de la presencia de
caracteres (dominantes - recesivos) en las plantas F2, mientras que la
proporción 1:2:1 indica la naturaleza (dominante - hfürida - recesiva) de
esas plantas. Así pues, "la expresión:

• En F2, la mitad de las plantas serán formas lubridas, mientras que la
otra mitad estará comp~esta de formas puras, con carácter dominante
47 "Cuando una célula germinal logra combina.rse con una célula poleo desen,qante,
debemos suponer que ba tenido lugar un compromiso entre los elementos de las dos
células que causa sus diferencias. La célula mediadora resultante se ~onvierte en la base
del organismo lubrido, cuyo desarrollo debe proceder necesariamente en conformidad
con una le.y diferente de la que rige para cada uno de los dos tipos parentales. Si el
compromiso se considera acabado, en el sentido de que el embrión lubrido está
formado por células de la misma clase, en las cuales las clifecencias son entera y
permanentemente condliadas, en ese caso se seguirá ulteriormente el que el híbrido
permanecería tan constante en su progenie como cualquiera otra variedad estable de
planta. Las células reproductoras, formadas en su ovario y anteras, son todas iguales, y
semejantes a la célula intermedia de la cual ellas se derivan. [Por el conttarioj, en los
hlbridos cuya descendencia es variab(t, ba habido un compromiso entre los diferentes
elementos de la célula germinal y la palinica, bastante importante como para permitir la
formación d~ una célula que se convierte en la base para los híbridos, pero que este
equilibno entre los elementos antagónicos es solamente temporal, y no se extiende más
allá del tiempo de vida de la planta híbrida." ldtm, p. 43-44.
48 Jde,11, p. 12.

A+ 2Aa + a
da la serie de descendientes hi'bridos relativa a un par de caracteres
diferentes. " 52
El encuentro de esta expresión debe haber producido en Mendel la
emoción de un descubrimiento. Se dio cuenta de que con ella podía
explicars.e el comportamiento de lubridos con cualquier cantidad de
caracteres diferenciales ruscretos. También, si se representan
debidamente en la expresión, el de aquellos otros cuyos caracteres
muestran variacibnes intermedias. Incluso, ella brinda una base de

Tdem, p. 15.
Ibídem.
51 Ibídem.
52 Idtm, p. 17.

49

50

�140

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTIFICO

comprensión de la capacidad de los hlbódos para dar lugar a la
formación de otras plantas igualmente h.tbridas sin que ello implique
tener que considerarlas como nuevas especies; así como de la
disminución de su número, al paso de las generaciones, en comparación
con el número de las formas puras; hechos éstos que sirvieron a
Kólreuter y a Gartner para apoyar sus convicciones sobre la constancia
de las especies. ·

Como puede observarse en las razones, aunque los h.tbridos van
disminuyendo relativa.mente a las formas puras, nunca desaparecen del
todo.
Consideremos ahora, a la vez, dos pares de caracteres opuestos: (A, a)

y (B, b):

Con base en la ley de desarrollo: A + ~ + a, presente en la
descendencia de los lnbridos, sabemos que la primera generación a que
dan lugar estará compuesta por plantas de tres tipos, en proporción 1:2: 1.
Ahora bien, si las plantas poseen todas la misma capacidad reproductiva,
entonces d comportamiento de las diversas generaciones a partir de los
híbridos podrá mostrarse en la siguiente tabla, suponiendo que .cada
planta produce el número mínimo de descendientes necesarios para que
, aparezcan todos los resultados posibles exigidos por la ley (4):

•

4

6

UNA

2

4

4

2
4

1:2:1

28

AB
•

8

16

8

3:2:3

24

28

32

120

112

480

64

32

496

•

63:2:63

u

Proporciones

DESCENDIENTES
A

Aa

1

a

A

Aa

a

2

1

2

2

6

4

6

3

2

3

3

28

8

28

7

2

7

4

120

16

120

15

2

15

5

496

32

498

31

2

31

6

2016

64

2016

· 63

2

63

zn

2

zn

n

Fl
ÓV LO
ab

aB
Ab

AB

PLANTA

AaBb
AaBb
AaBb
AaBb

CARACTERES
AB

AB
AB
AB

Si este es el caso entonces cada par de factores se comportará
conforme a su serie de desarrollo corresponcliente, y en la F2
aparecerán tantas combinaciones como resulten de la
combinación de estas series:

RAZONES

GENERACIÓN

1

ab

Bajo el supuesto que cada par de caracteres se comporte con
independencia de los demás.

2016

1984

31:2:31

15:2:15

7:2:.7

64

AB

ab

Los hfüridos muestran, para toda combinación de caracteres
opuestos, los caracteres dominantes.

Ab
aB
ab

2016

32

16

8

4

6-

32

16

1984

PRODUCE
PI.A TAS

AB

p

6

496

PRODUCE
ÓVULOS

AB
ab

ab

AA

16

8

PROD CE
POLEN

POLE

5

480

120

112

4

2
2

4

3
24

Las formas puras se reproducen con constancia.

PLANTA

GENERAOONES A PARTIR DEL 1-0BRIDO

2

1'41

-1

-t

Serie de A/ a:
Serie de B/b:

A+2Aa+a

B + 2Bb + b

Serie de desarrollo para ambos pares combinados:
+ 2Bb + b) =
AB + Ah + aB + ab + 2ABb + 2aBb + 2AaB + 2Aab + 4AaBb.

(A + 2Aa + a) (B

==

. La F2 estará compuesta por plantas de nueve tipos, agrupables en tres
categorías: constantes (4: AB, Ab, aB y ab), monoh.íbridas (4: Abb, aBb,
AaB y Aab) y dihfüridas (1: AaBb); y se presentarán en la proporción

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRIGUEZ

142

1:2:4. Es fácil comprobar que, para cada par de caracteres opuestos sigue
valiendo la proporción 3:1 de dominantes - recesivos.
Por un procedimiento similar pueden calcularse las series de
desarrollo para un número n de pares de caracteres.
Y a en posesión del modelo -o al menos, como dedamos arriba, de un
esbozo del mismo-, Mendel se dio a la tarea de preparar cuidadosamente
experimentos en los cuales probar su correcció y la de los presupuestos
que incorpora. Para ello seleccionó plantas adecuadas, en las cuales los
caracteres a analizar estuvieran distribuidas dicotómicamente, y se
dispuso a llevar un registro puntual del comportamiento de ~as diversas
generaciones bJbridas, asegurándose de contar en ~da ~xpenmento, ~o~
información suficiente para satisfacer las ex1genc1as del análisis
estadJstico. Los resultados, en cada caso, le fueron favorables. Su teoóa
sobre la herencia estaba satisfactoriamente corroborada en PiJum.
He tratado de mostrar que es perfectamente posible llegar a la teoría
de la herencia particulada de Mendel privilegiando las bondades del
modelo matemático para armonizar la evidencia experimental sobre el
compromiso en tomo a la naturaleza especifica de los procesos a los
cuales se aplica y de las entidades que en ellos internenen. Si éste fue
efectivamente el camino seguido por Mende~ entonces estarán
plenamente justificadas interpretaciones como \ª,s que Grif~~s, ~er,
Lewontin y otros ofrecen en torno a su aportac1on a la genenca. Dicen
estos autores: "La belleza del análisis de Mendel está en que no resulta
necesario conocer qué son los genes, o cómo provocan determinado
fenotipo, para estudiar los resultados de un cruzamiento y predecir los de
cruzamientos futuros, siguiendo las leyes de la distribución igualitaria y la
segregación independiente. Todo ello es posible simple_mente
representando los hipotéticos factores abstractos de _la herenaa Oos
genes) mediante símbolos y sin preocupación alguna sobre su naturaleza
física o su localización celular."53
Esto es exacto. Ciertamente el modelo mendeliano puede utilizarse
eficazmente sin necesidad de pronunciarse acerca de qué puedan ser los
factores determinantes, pero ello no implica necesariamente que eo
Meodel haya estado ausente una convicción fume sobre la existencia de
éstos y sobre la naturaleza del {enómeno hereditario.

Sl

A. J. F. Gciffiths (ti al.), 1998, Jntroducci6n al análisis genético, 2•. Edición, Madrid,

fcGraw-Hill, p. 54.

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA
EN LA EVALUACIÓN DE LA TEORfA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

\43

Mi punto de vista es que Mendel no fue ajeno en ningún momento a
las disputas de su tiempo acerca de la continuidad o variación de las
cliferentes formas de vida orgánica. He dejado traslucir, páginas arriba, la
viabilidad de atribuirle simpatía hacia el transformismo moderado de
Gartner. Creo que esta fue la situación.
o puedo documentar
adecuadamente mi sospecha; simplemente la infiero de los presupuestos
sin los cuales su modelo matemático no hubiera contado con el necesario
punto de partida. Sólo considerando que la descendencia uniforme
producida por las lineas puras obedece a fa presencia, en sus células
huevo y en el polen, de materiales afines cuyo conjunto constituye el
diseño de un nuevo organismo; que la aparición en las generaciones
bfüridas de formas puras junto a nuevas formas bfüridas habla de que la
composición de las células sexuales de estas plantas es sólo un resultado
del modo en que en ellas se combinan los materiales provenientes en
primera instancia de las formas puras; que, por tanto, es por la
composición, separación y recombinación de esos materiales por los que
se van produciendo unos organismos provistos de caracteres conforme
a los cuales se los puede identificar con otros y diferenciar de otros más,
pero que los materiales mismos determinantes de esos caracteres
transitan de unos a otros sin perder nunca su naturaleza propia en las
diversas combinaciones de las que participan; sólo así es posible concebir
la sucesión de generaciones como un proceso cuasi mecánico regulado
por leyes matemáticas de probabilidad. Mendel se manifiesta convencido
de que con un esquemi como éste se tiene todo lo necesario para
explicar el fenómeno de la herencia.54

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s4 Cfr. en Mendel, ob. át., d apartado correspondiente a "Las células reproductoras
de lubridos", especialmente las páginas 25 y 26.

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ew York.

�EL CONCEPTO DE FILOSOFfA
DE AGUSTfN BASAVE
FERNÁNDEZ DEL VALLE
Mtro. Enrique Aguayo
Facultad deFilosofía
Universidad La Salle

Introducción

Dentro de codo lo que el hombre puede hacer existe algo llamado
filosofia. Tanto la palabra como su contenido no están reservados a unos
cuanto, sino que son de uso frecuente. Así, cuando alguien dice algo
sensato o liga coherentemente sus pensamientos, si define algún tema
abstracto (amor, muerte, soledad), cuando indica normas, pautas o reglas
a seguir, es calificado, ipso jacto, de filósofo. Pero ¿por qué existe la
Filosofía?, ¿en qué consiste?, ¿qué es ser filósofo?
A estas interrogantes responde el. Dr. Agustín Basave porque es
filósofo por vocación y su propia vida le insta a filosofar. Él forja una
filosofía y la encarna, se sirve de ella y la ofrece a sus semejantes, pues
considera que la Filosofía debe estar al servicio del hombre, quien ocupa
el centro de sus reflexiones. Trátase del hombre concreto, singular, el
que trabaja, sufre, goza, se afana por salvarse: el hombre, extraña mezcla
de cuerpo y espíritu que, por su condición de espíritu encamado, no se
identifica ni se realiza plenamente como puro cuerpo o como puro
espíritu, sino que debe guardar un equilibrio de ambos componentes.
Consciente de esa situación humana, Basave elaboró una filosofía al
servicio de la existencia, o sea, encamina ésta hacia su meta definitiva: la
salvación. Así tenemos que la Filosofía que nos ofrece el pensador
regiomontano es una "propedéutica de salvación".

�150

ENRIQUE AGUAYO

EL CONCEPTO DE FILOSOFIA
DE AGUsrfN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Expondremos las reflexiones de nuestro autor en dos grandes
apartados: l. generalidades sobre la Filosofia y II. la concepción
basaviana de la misma.

l. Generalidades sobre la Filosofia
Antes de proponer su propio concepto, Basave analizal en términos
generales, la filo ofía. La a-ataremos en seis temas: 1. su oágen, 2. los
serv1c10 que proporciona, 3. filosofar para mejor vivir, 4. el
compromiso, S. definición de filosofia y 6. denominación del sistema
filosófico basaviano.

1. Origen de la Filosofia
Ella nace A) del asombro del hombre ante todo lo que le rodea, B) de
su capacidad de conocer y C) de la nece idad que tiene de ubicarse y
autoposeerse.

A) Asombro del hombre ante todo lo que le rodea
Ordinariamente leemos que la filosofía nació en Grecia, con Tales de
Mileto, en los primeros años del . Vl, A. C., o probablemente a fines del
vn. También se dice que en Oriente no había Filosofía, sino
concepciones religiosas de las que derivaban algunas verdades de ápo
filosófico. Pero Filo ofía, stritto sensu, no babfa.
Podemos preguntar, sin embargo, ¿por qué Tales comienza a
filo ofar?, mejor aún: ¿por qué el hombre hace Filosofía?, ¿qué le mueve
a filosofar? Para Basave una caracterísáca que cau a la Filosofía es el

asombro.
Es un hecho que el ser humano no está solo en el mundo, en el
universo. Hállase en compañía de sus semejantes y de ottos seres
vivientes y no vivientes. Estar en compañía significa co-estar, co-exisrir.
Co-existencia que, en un primer momento, parece general e indiferente:
todos los seres son iguales, pues co-ex:isten dentro del mismo mundo.
Incluso, éste existe conjumamence con ellos. iogún ser se cuestiona ru
cuestiona a otros.
Cuando uno .de esos co-existentes, el hombre, se da cuenta que es
distinto a todo lo que está junto a él, comienza a inquirir por u
existencia y por la de los demás, o sea empieza a filosofar:

151

El hombre se e: '/raña de las cosas que óen a su alcance, y luego se sigue
extrañando de la totalidad de cuanto hay. En e re instante, ya no cuenta
con las cosas usándola , gozándolas o temiéndolas, ino que e pone
fanle a ellas, se sitúa fuera, txJra,iado de lo ob¡eto y se pregunta con
asombro por esas cosas próximas y cotidiana que ahora, por primera
vez, se le aparecen como problemas y brota entonces, e pontánea, esta
caracceri cica pregunu: ¿qué e esto? ¡Es a í como nace la Filosoffa! [... ]
A í pues, LA FlLOSOFIA ES HIJA DEL ASOMBRO'.

B) Capacidad de conocer
Todavía podemo preguntar: ¿por qué se a ombra el hombre ante la
totalidad de cuanto ha ,? ¿qué provoca en él su extrañeza? Para responder
atendamos al con titutJvo e encial humano, aquello que lo hace er
hombre y que lo distingue del resto de los seres finitos intramundan :
su capacidad de conocer. Él e asomb111 de todo cuanto lo rodea porque
tiene la facultad de conocimiento.
s, entonce , la razón la capacidad de conocer lo que hace nac r la
Filosofía, lo que provoca que el hombre e extrañe de lo que l codea y
aun de sí mi mo. Al adoptar una actitud inquisitiva, causada por la
extrañeza que le lle a preguntar ¿qué e esm? ¿qué s lo otr ?, deja de
co-existir familiar e indiferentemente con u entom ; ya no e pierd y
confunde en la totalidad.
Preguntar conlleva la necesidad de obtener re puesta. 1 hombre e
pregunta por lo que lo rodea y por sí mi mo. De manera que las
re puestas refieren a la co as y a él mi mo.
Dada la multiplicidad de las pregunta : re puc tas, el cr humano a
a enfrentarse con una situación y c1rcun tancia problcmát1cas, pue ya no
co-existe familiar e indiferentemente; ah ra interroga) e autointerroga.
El preguntar va a pr v car el urgimiemo de la c ncienc1a
problemááca, porque el hombre e halla inmer o en esas pregunta y
luciooe que, adcmá le afectan íntimament 2•

' Cfr. Ba ave emández dd alle, Agustín, R,rn hí1toria de la Filosofa 1,rie¡,a,
Edicione Botas, féxico, 1951, pp. -8; "Filosofía y filosofar", en Hun1a11ilaJ, nuario
del Centro de E tudi Humanísóco de la Universidad de 1uevo León, año 11, i o. 2,
iéxico, 1961, p. 17. n addaote FF. 'Fil so com propedéutica de alvación", en
Filosofar Cristia110. s/ ed. o. I, Córd ba., fu orina, 1977, p. 64. En adelante FP.
2 Cfr. F . p. 32; FP. pp. 81-82.

,a

�152

ENRIQUE AGUAYO

C) Necesidad humana de ubicación y autoposesión
La persona quiere profundizar en su existencia y en la existencia de lo
que tiene a su alrededor para poner en claro el qué de los objetos y el qué
de ella misma. De aqw una causa más de la Filosofía: la necesidad de
ubicarse y autoposeer la existencia.
Se trata de saber para qué se existe y regir la propia vida. En este
sentido, es la vida de la persona la que
mueve a filosofar y a
comprometerse con las verdades que va descubriendo.
Dichas verdades no se quedan en la teoáa sino que el filósofo debe
encarnarlas, pues "esta Filosofía no es una simple abstracción; es la vida,
en su sentido radical, henchida de significación"3.

La filosofía le ayuda al hombre a autoposeerse, o sea, que piense y
actúe por cuenta propia para subsistir, ya que es contingente e
incertidumbre radical (mseguridad y riesgo le caracterizar;.).
Desgraciadamente no es posible suprimir totalmente la inseguridad y
el riesgo pero sí se puede guardar un equilibrio entre suprimir totalmente
y vivir en la incertidumbre con la ayuda de la filosofía. Por ello,
precisamente, el ser humano conoce y tiene que conocer la manera de
subsistir, de ir superando su incertidumbre, de encauzar y guiar su vida.
Estas razones son, para Basave, las que fundamentan el por qué del
aserto aristotélico: "Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de
saber' ....

EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DE AGUsTIN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

ello sabe que es distinto a los demás seres que lo circundan, y se
asombra, se extraña, se sitúa fuera de su contorno para preguntarse por
sí mismo y por lo que lo rodea. De esta manera se ubica y autoposee su
vida dentro del mundo y la sociedad, actuando y pensando por cuenta
personal para darle dirección a su vida, según, también, la concepción
que de la muerte tenga.
2. Servicios de la Fil.osofia

Al estar en el mundo, la persona tiene una tarea por realizar. Dicho en
otras palabras: tiene una razón de existir. Pero también el mundo en el
que se encuentra tiene una razón de ser. Descubrir la propia finalidad y La
del mundo le proporcionará a la persona la mejor manera de hacer sus
actividades.
Para Basave, la filosofía ayuda a encontrarle sentido a la existencia
humana y la finalidad del mundo, ya que puede responder a las
interrogantes que hace el hombre a ese respecto.
De entre las diversas preguntas que la gente se hace sobre sí destaca la
que versa sobre el fin de la existencia. Para nuestro autor es la salvación,
como veremos más adelante. Por todo ello, pues, la filosofía está al
servicio de la vida humana7 •
3. Filosofar para mejor vivir

Al ubicarse y autoposeerse, la gente orienta su existencia.
Sabiéndose mortal, la·s consideraciones hechas sobre la muerte
ayudarán a darle determinada dirección a la existencia y, por tanto, será la
forma como se actúe y se comporte uno durante su vida. Por ello, es
muy importante la reflexión filosófica sobre la muerte5.
De 'aqw la necesidad de la filosofía para buscarle y darle sentido a la
existencia: vida y muerte6 •
Resumiendo: de los seres inmersos dentro de todo cuanto hay en el
ámbito de lo finito, solamente el hombre tiene capacidad de razonar. Por
p. 1S; FP. pp. 61-62.
!bid. pp. 16-17~ FP. p. 63.
5 Cfr. Basave Fcrnández del Valle., Agustín, Metafai,a de la muerte, Ed. Jus, México,
1973, p. 14. En adelante MM.
6 Cfr. lbíd p. 21

La filosofía debe explicar la vida y- el mundo en que se halla el ser
humano. Luego, la filosofia tiene por finalidad, entre otras, servir para
mejor vivir. De allí la posibilidad de asumir una vida auténtica, i.e. ser
uno mismo: pensar, hablar y actuar por cuenta propia, sin atender a
prejuicios y costumbres elaboradas y que comúnmente se aceptan a
ciegas, es decir, sin cuestionar.

La filosofía ayuda a eliminar sombras e ilusione de opiniones
elaboradas por otros, en las que no se participa, y permite captar la
majestuosidad de lo contemplado y sobre lo cual se reflexiona, lo que
d~tará al intelecto de un espíritu crítico que facilitará obtener la verdad.

3 lbfd.
4

1 Cfr. Ff. pp. 35-36; FP. pp. 87-88. En síntesis Basave Fernández del Valle,
Agustín, ldtario Filosó.ft,o, Ed. Jus, México, 1961, p. 3.

�154

EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DE AGUsrf N BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

ENRIQUE AGUAYO

A todas las personas les gusta conocer lo que es tal cual es, sin
engaños, sin mentiras. Por eso pasan su vida buscando, de una u otra
forma, total o parcialmente, de acuerdo a las capacidades de cada quien,
la verdad.
Para Basave una vida auténtica es una vida conforme a la verdad. En
efecto, si no se vive según la verdad no se administra correctamente la
justicia, no se distingue lo bueno de lo malo, n.o se norman las propia
relaciones con los demás, etc. En este sentido, la vida es búsqueda de la
verdad, para lo cual es muy útil la filosofía 8•
Ahora bien, quien busca es porque carece de lo buscado. El
conocimiento de las propias carencias empuja a buscar aquello que
elimine total, o al menos, parcialmente, la deficiencia que viene por ser
limitados, finitos y contingentes. En este aspecto, nuestro autor dice que
el hombre está desamparado, que es indigente e insuficiente. Y, entonces,
lo que busca es disminuir, vencer ese desamparo del que es víctima.
Buscar "eso" que lo ayude a vencer su desamparo es posible por medio
de la filosofía, pues es un servicio que proporciona.
Por ello filosofar es buscar una perfección en un ser absoluto, capaz
de salvar al hombre.
Esa búsqueda es paulatina, se la va logrando a lo largo de toda la
existencia. Cuando es auténtica proporciona wia mejor forma de vida. Si
no se lleva a cabo o no es auténtica, entonces no se sabrá cómo
ampararse, cómo lograr el anhelo de perfección9•
La búsqueda de la verdad, de algo que salve de la contingencia lleva al
sujeto a asumir, con responsabilidad, aquellos logros que ha obtenido, ya
que no tiene sentido encontrar el camino o los medios para salvarse de la
contingencia y no utilizarlos. Por el contrario, al obtener aquello que se
busca para salvarse implica un cambio de actitud, un giro en la vida, pues
el individuo se está conduciendo de acuerdo al saber, a la verdad
obtenida. En este sentido, Basave habla de vivir filosóficamente, que es
la meta del verdadero filósofo: "Vivir filosóficamente es sentir en carne
viva el anhelo de conquistar . la verdad y es también aceptar la
responsabilidad hasta de un pensamiento y de una palabra ociosa".

Allí mismo, más adelante, di~e:
Jbíd pp. 26- 27; FP. pp. 75-76.
9 ldtm. FP. pp. 76-77.
8

155

Un saber de la existencia trae aparejado un consecuente modo de
ex.1stu:.
o se puede vivir sin saber cómo es bueno vivir.
Esforzamos por realizar en plenitud nuestra vocación y
conducirnos de acuerdo con el saber obtenido, es meta del
auténtico 61ósofo 10.

Basave tiene mucho cuidado al hablar de "filosofar para mejor vivir",
pues está en el campo de la Filosofía existencial.
Se trata de elaborar una filosofía que se viva, que se encame y que
lleve a tener la verdad (a esto lo denomina Filosofía existencial), pues el
ser humano debe comprenderse a sí mismo, debe ser responsable, debe
realizar plenamente su vocación personal, debe convivir con sus
semejantes. En este sentido la Filosofía es "una exigencia de orden ético"
y por ello no debe ser solamente una reflexión de la vida o sobre la vida,
lo que daría paso a wia Filosofía existencialista.
s el hombre concreto, todo él, quien decide acerca de las
posibilidades que le constituyen y elige, de esas posibilidades, las que más
le convengan. Es la orientación total de su existencia al logro de sus
anhelos, al amparo de sus deficiencias. s su total unión y aceptación de
las verdades que ha descubierto. En efecto, no es suficiente el
conocimiento si no se lo utiliza, pues ¿para qué sirve conocer algo, si ello
no tiene repercusión en la vida? Una filosofía por mera erudición, por
mero afán de saber, sin acción, sin transformación de la propia
existencia, una filosofía que no se encarna, no tiene razón de ser. Por ello
Basave afirma que filosofía y vida nó están escindidas: la vida es para
filosofar y la filosofía es para mejorar la vida 11 •
4. Compromiso
La filosofía, aplicada a la existencia para mejorarla y lograr la
salvación, implica un compromiso, pues se debe responder por las
verdades descubiertas que se están encamando.

Incluso, antes de filosofar ya existe un compromiso: la estancia del
}:iombre dentro de todo cuanto hay no es absurda, tiene un por qué y un
para qué, tiene una razón de ser: él debe realizar una tarea durante su

'º !bid. pp. 21 y 23; FP. pp. 69 y 71-72.
11 / bíd.

p. 35; FP. pp. 87-88.

�156

EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DE AGUsrfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

ENRIQUE AGUAYO

permanencia en el mundo; mientras hace esa tarea surgen los deberes y
derechos y junto con ellos la responsabilidad y el compromiso.
Compromiso, creemos nosotros, ante todo aquello que el hombre
hace y dice, o bien, deja de hacer y decir. Responsabilidad y compromiso
frente a los prójimos porque parte de la propia acción les puede afectar
positiva o negativamente. De aquí que el individuo se esté jugando, en
parte, su vida y la de sus semejantes, pues · se equivoca en alguna
decisión puede entorpecer, e incluso frustrar, la salvación de los otros y
la propia.
Pero oo solamente ante sus semejantes debe responder la perso~
sino también ante Dios, quien le puso en la existencia, pues es el Creador
de todo cuanto hay, y hacia Él se encamina el hombre para lograr su
salvación, para colmar su afán de plenitud subsistencia!.
Ya vimos que la filosofía le ayuda al sujeto a conocer y tomar
conciencia del sentido que le debe dar a su existencia y de la tarea que ha
de realizar; le ayuda a conocer cuál es el fin al que está avocado: su
salvación (él es contingente, pero anhela ser plenamente) y a elegir lo
mejor, de entre las diversas posibilidades que se le presentan, para llegar
a tal fin. La filosofía le ayuda a ser auténtico, a ejercer su libertad, a vivir
su propia vida desatendiendo a modelos preestablecidos. En una palabra:
la filosofía ayuda al hombre a ser hombre. De aquí que é~ al encamar y al
vivir las verdades que va descubriendo en el acto de filosofar, al
transformar su vida porque ha ido penetrando el verdadero sentido de su
existencia necesita estar consciente del compromiso que va adquiriendo
con las verdades descubiertas y con los cambios logrados. Así, se está
comprometiendo con su quehacer filosófico 12•
En síntesis: la estancia de la persona en el mundo tiene un sentido,
por ello actúa. Su actuación debe ser responsable y comprometida tanto
con sus semejantes como con Dios. La filosofía le ayuda en sus tareas
por realizar mostrándole qué y cuál es su fin último: la salvación. De a~uí
que la filosofía y su ejercicio sea un compromiso vital con senudo
propedéutico hacia la salvación i~dividu.al.

12 ]húi. pp. 15-16; FP. 62. El pensador regiomootano distingue compromiso pasivo
dd activo. Aquél es estar "inserto, enviado o puesto en un mundo"; d activo es el
"quehacer ...:faena vocacional- y ante el cual hemos de ser responsables,

comprometidos". Cfr. FF. p. 28;.FP. pp. 78-79.

J 57

5. Definición de Filosofia
Hay diversas concepciones de la Filoso6a que Basave unifica en una
definición que llatna tradicional: "Conocimiento científico de las cosas
por las primeras causas, en cuanto éstas conciernen al orden natural". o
r chaza esta definición, sino la considera incompleta. Recoge la
fundamental coincidencia de todos los sistemas filosóficos cuando hacen
y definen la Filosofía.
uestto autor hace dos importantes aclaraciones sobre el concepto
tradicional de Filosofía: A) no puede explicar totalmente la realidad. Esto
se entiende porque, a nuestro juicio, es imposible que exista algún
hombre capaz de conocer todo cuanto hay. B) Asimismo, la mencionada
definición es incompleta porque no alude al hombre. En efecto, él es lo
más importante de todo cuanto hay en el ámbito de lo finito. Además, él
• · 13
hace la filosofía, por ello, en primer lugar, debe estar a su seMcto
.
a definición que propone Basave es: "La Filosofta u una explicación
fandaf!Jental de la realidad en/era y una sabiduría vital de los últimos problemas
h11manol' 1., enue los que destaca la salvación.

6. Denominación del sistema filosófico basaviano
Basave denomina su sistema filosófico Incegralismo metafísico
antroposo, fi1co 15. E xp liquemos:

A) lntegralismo

•

El tema central de la Filosofía, según la de.firución recién expuesta, es
el ser humano, el cual está integrado por cuerpo y espíritu· él
experimenta angustia y desamparo ontológico y, a la vez, e peranza
afán de ser cada vez mejor, sin que uno de los dos domme
permanentemente la vida.

13 lbíd. 13-14; FP. pp. 59-60. Brevemente Basave Fernándcz. del Valle, Agusdn,
Filosofla tkl hombre. Fun~111mtos de ontroposojia n,etafi.rica, col. Austral, No. 1336, Espasa
Calpc Mexicana, S. A., iéx.ico, 31981, p. 11 . En adelante FH.
14 Cfr. Basave Femández del Valle, Agustín, Tratado de l'.fttafoica. Teoría de la
Habmcia, Ed. l.imu.sa., México, 1982, p. 269. - o adelante TH.
15 Cfr. FH. p. 15.

�158

ENRIQUE AGUAYO
EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DEAGUSTIN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

B) Metafaito
Basave no se ocupa de este o aquel hombre, sino del hombre en
general. Lo ve en su ser inteligible, en la estructura y esencia de su ser,
libre de toda fenomenicidad, ve su relación con la realidad última
meta.fisica: Dios. Prescinde -no niega- de los datos revelados para
analizar al hombre (y la realidad) racionalmente, es decir,
filosóficamente \6•

C) Antroposófico
Este vocablo no tiene denotación teosófica. Basave lo usa en su
sentido etimológico: sabiduria del hombre.
La amroposofía bu ca el

entido de la existencia humana, ve su
efectivo acontecer en la historia y sus manifestaciones culturales. Ea una
palabra: "Se trata de inquirir el principio que abarca todos los principios
particulares del ser, del conocer y del obrar del hombre" 17•

II. Concepción basaviana de la Filosofia
Antes de estudiar la Filosofía como Propedéutica de alvación,
tenemos que considerar lo que en el hombre lo mueve a buscar y
descubrir a Dios. De manera que los temas a tratar son tres:
1. desamparo ontológico, 2. afán de plenitud subsistencia! y 3. la
Filosofla como propedéutica de salvación.

1. Desamparo ontológico
Hemos dicho que el hombre busca aquello de lo que carece. El
conocimiento de su carencia le impele a buscar lo que elimine total, o al
meaos parcialmente, su deficiencia. Su vida es un constante buscar y
elegir) entre diversas posibilidades, aquello que le satisfaga. Esta
constante búsqueda tiene su fundamento en el mismo hombre, pues se
encuentra desamparado, es insuficiente y busca su plenitud.
Por su vivencia dentro del mundo, el ser humano se da cuenta que
está rodeado de seres animados e inanimados que no colman cabalmente
sus anhelos, lo que lo lleva a experimentar su finitud: allí donde se
encuentra con alguno de esos, seres, se topa con un límite. Al mismo

tiempo se da cuenta de su insuficiencia, pues esos seres no le
proporcionan "una satisfacción saturadora" 18•

2. Mán de plenitud subsistencial
o obstante, el hombre desea ir más allá de esos seres finitos, de ese
mundo material c¡ue le rodea. Por ello (su limitación y el deseo de
vencerla) él busca algo que le ayude a vencer su finitud y, al mismo
tiempo, le satisfaga plenamente, no paróalmente 19• De esta forma,
experimenta la tra cendencia a la que comienza a dirigirse: "Al
replegamos, por la insatisfacción, sobre nuestra interioridad profunda,
descubrimos el sentido de nuestros limites y palpamos nuestra finitud.
En ese mismo acto captamos la exigencia de trascendemos" 20 . O, como
dice Basave en otra parte: 'Al darme cuenta de mi dependencia de un ser
que no me supera, surge en mí el afán de independizarme de alguna
manera. Se abre entonces el camino de la trascendencia" 21•
Ahora bien, de lo que el hombre ha captado de todo cuanto hay en el
ámbito finito, nada satisface su anhelo de trascendencia. Uo le causa
insatisfacción que provoca su repliegue sobre su interioridad. En este
momento se encuentra solo.
Una soledad que es reveladora de su singularidad, de su originalidad y
que le insta a er tomado en cuenta por alguien: Dios.
Cuando el hombre se refugia en la soledad en u interioridad, es para
conocerse a sí mismo, para ver u fragilidad y u po ibilidad de acabar
con esa fragilidad; en ese momento se ·sirve de la filosofía para conocerse
y conocer su relación con Dios (relación creatura-Creador)22.
Pero no solamente está el carruno de la interioridad personal para
dirigirse a Él. También existe el camino a través de los valores. Esto s
posible porque el hombre capta, en el mundo, la belleza (parúcipe de una
belleza suprema); quiere superar lo finico y limitado por medio del
conocuruento. ~ descubriendo diversos valores que en la medida de ir
siendo más perfectos, son más completos y se van acercando al Valor

Cft. FF. pp. 27-28; FP. pp. 76-77
ldcm
20 Jbíd. p. 39; FP. p. 92.
21 Jbíd p. 27; FP. p. 77.
22 Jbid. p. 27; FP. p. 77.
18

19

p. 21.
Cfr. lrkm.

16 !bid.
17

\59

�161

ENRIQUE AGUAYO

EL CONCEPTO DE FILOSOFIA
DE AGUsTIN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Absoluto: Dios. Su experiencia de ellos le llevan a descubrir el Valoe de
valores: Díos23 .

realización del dinamismo ascencional de nuestro espíritu encarnado,
abertura y encaminamiento a la plenitud subsistencial 25 .

Ya hemos encontrado alguien que ha de satisfacer plenamente los
afanes del hombre, que le ha de liberar de su desamparo. Ahora hay que
tender hacia Él, hay que obtener de y en Él la plenítud subsistencia!. Para
lograr esto, el hombre puede valerse de la filosofía, pues elhl le mostró la
existencia de la Verdad Absoluta. Por tanto, erá ella la que le ayude a
recorrer el camino para lograr liberarse del desamparo. Pero la filosofía,
observa Basave, no salva, sólo es un medio para que la persona se salve;
sólo muestra el "para qué" de su vida, no le da en posesión a Dios en
quien se ha de salvar, sino tan sólo una abertura amorosa hacia Él. Por
eso Basave llama a la Filosofia "propedéutica de salvación"24 •

Desglosemos la definición en sus cuatro elementos para mejor
comprenderla.

160

3. La Filosofía como Propedéutica de Salvación
Desde el momento en que el hombre está sobre la tierra es para algo.
Su existencia no es absurda, sino que tiene una razón de ser, tiene un por
qué y un para qué. Esto se lo muestra la filosofía como propedéutica de
salvación.
Cuando él se da cuenta de la tarea que debe llevar a cabo, comienza a
salvarse. Dicho de otro modo: si actúa racionalmente, si busca la verdad
y los valores, si vive una existencia auténtica, en ejercicio de su libertad,
comprometida y responsable, en amorosa comunión con los demás y
con Dios, está en camino de salvarse.

3.1.1. Cabal cumplimie11to de la vocación personal
Antes de estudiar qué es en sí el cabal ... veamos A) cómo aparece la
vocación y B) qué es la vocación personal.
A) Aparición de la vocación
La vocación surge al ejercer la razón y la libertad. Cuando la persona
se da cuenta que es distinta a los demás seres que la circundan (vegetales,
animales irracionales y lo inorgánico) porque tiene conciencia de sí y
porque razona, al aprender su finalidad, el motivo de su existencia y
comenzar a buscar los medios para llegar a su fin último, aparece su
vocación 26 •
Es posible realizar la vocación por el ejercicio de la cazón y la libertad
que lleva al fin último: Dios 27 •
B) Definición de vocación personal
El hombre obtiene su fin último pues tiene la necesidad de actuar
libremente durante su existencia y por elegir los medios que considere
adecuados para llegar a su fin último anhelado. Por ello la vocación
personal es "la inexorable forzosidad de realizar el proyecto de existencia
que cada cual es"28 .
·

3.1. Dc.inición .ilosó.ica de salvación
La salvación se define tanto teológica como filosóficamente. Al
presente interésanos la segunda en la que se inscribe la definición
basaviána:

q

Realización de la vocación personal
Si el hombre va configurando su vida, si va actualizando sus
facultades a fin de llegar a ser lo que puede ser, realiza su vocación
personal 29.

Salvación es, el orden filosófico, cabal cumplimiento de la vocación
personal, fidelidad a nuestra dimensión axiotr6pica, esclarecimiento y
25

Jbíd. p. 96; TH. p. 437.

u, Cfr. FH. pp. 116-11 7.

Cfr. Jbíd. pp. 118-119.
Cfr. fbíd. 117-118.
29 Cfr. Basave Femández dd Valle, Agustín, " Significación y sentido de la vida
27

28
23

2◄

lbíd. p. 40; FP_. pp. 93-94.
Ibíd. p. 41; FP. p. 95. El estudio basaviano de Dios puede verse en nuestro

artículo "'Dios', en la Filoso6a de Agustín Basave'', en ANALOG1A, año XIV, n. 2, Ed.
CEOP, México, 2000.

humana", en H11manilaJ, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de uevo León, año 111, o. 3, Méx.ico, 1962, p. 34. En adelante SS . .MM:.

p. 42.

�162

EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DE AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

ENRIQUE AGUAYO

163

I

Basave fundamenta tal realización en los elementos de la vida moral:
cuerpo, afectos, intelecto y voluntad30 •

4) Función de la voluntad en la realización de la vocación.
personal

1) Función del cuerpo en la realización de la vocación personal

Propiedad de la voluntad es la libertad. Por ésta el hombre elige
bíenes. La elección constante de bienes crea hábitos moralmente buenos
que propician acciones buenas y evitan las malas.

El hombre es espíritu encamado. Por esa dui-unidad se dan en él la
vida física y la· espiritual. Él actúa tanto con su cuerpo como con su
espíritu, pero el cuerpo está al servicio del ~tu, pues lo menor y
menos perfecto (cuerpo) se subordina a lo mayor y más perfecto
(espíritu). Esta superioridad se comprueba, sencillamente, así: el cuerpo
vive porque el alma le confiere la animación. Por esa subordinación
menester es que el cuerpo esté ordenado, moderado en los apetitos
sensibles, de suerte que el placer físico se constituya en un medio y qo en
un fin de la vida31 •

2) Función de los afectos en la rea1ización de la vocación
personal
Para Basave los afectos se refieren a la vida sentimental (amorosa), en
la que hay un encuentro del alma con el organismo. Encuentro que hace
que aquélla experimente el amor que expresa y recibe a través del
· organismo (cuerpo) pues éste es medio de comunicación.
Según nuestro autor, los estados afectivos presentan dos aspectos:
intelectual y fisiológico. El primero por parte del alma, el segundo por
parte del cuerpo.
La razón debe dominar los sentimientos, sobre todo los ciegos, a fin

de que el amor sea desinteresado, fecundo, de entrega total de la persona
hacia sus semejantes32•

3) · Función del intelecto en la realización de la vocación
personal
La inteligencia regula los afectos a fin de que el espíritu esté libre de
las pasiones y pueda llegar a poseer la verdad: Dios33 •

30 lbid.
31 Ibíd.
)2

33

La razón debe someter las pasiones para que el ejercicio de la libertad
favorezca hábitos moralmente buenos que pennitan el desarrollo integral
del hombre34 •
En síntesis: el cabal desarrollo de la vocación personal, según Basave,
se llevará a cabo cuando el hombre ejercite su razón para ordenar y
moderar su cuerpo, por medio de la templanza, sujetando sus apetitos
irracionales y los afectos (pasiones ciegas y sentimentalismos) a fin de
que pueda ejercer su libertad para elegir, solamente, bienes, de suerte que
vaya creándose hábitos moralmente buenos que propicien el desarrollo
de su persona. Así estará en vías de salvarse.

3.1.2. Fidelidad a nuestra dimensión axiotrópica
El ser humano es axiotrópico, es decir, siempre desea y, por ende,
busca valores. Esto se entiende porque su voluntad es atraída por uno de
entres varios objetos. Por la libertad elige lo que ha conocido como un
bien, como amable. Si un objeto es amable, es valioso por lo que se le
estima y se le prefiere.
La libertad se mueve entre posibilidades. Elegir entre esto y aquello
no es arbitrario, sino se atiende a lo mejor y más valioso.

Si la voluntad ama y busca lo amable, y si la libertad elige bienes,
entonces la libertad supone el valor.
Ahora bien, la libertad es propiedad de la voluntad que es una
facultad del alma. Por ello, el axiotropismo es una dimensión del
hombre: brota desde dentro de su ser, de la voluntad que es u.na de las
operaciones intelectivas del alma. Trátase, el ax.iotropismo, de los afanes
humanos por lo valioso: la verdad, el bien, la belleza (dadores de sentido

p. 36; MM. p. 44.
p. 34; MM. p. 43.

Jbíd. pp. 34-35; MM. p. 43.
lbíd. p. 35; MM. pp. 43-44.

34

Jbíd. p. 35; MM. p. 44.

�165

ENRIQUE AGUAYO

EL CONCEPTO DE FILOSOFÍA
DE AGUSTfN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

a la vida), que surgen cuando él se aleja de las leyes cosmológicas para
encaminarse hacia las leyes noológicas35 •

que ~l hombre no es un ser salvado. Por ello puede luchar para salvarse.
Preasamente la persona que lucha por alcanzar su plenitud está abierta y
en camino de lograrla.

164

De entre todos los valores que pueden incitar y guiar la vida, hay uno
que es el supremo: Dios. Este valor dará pleno contenido a la existencia.
Por ello, el hombre debe aspirar a dicho valor. De este modo su
dimensión axiotrópica se orienta hacia Él36 •
Resumiendo: la dimensión axiotrópka se retiere a que el hombre
capta valores, a los cuales se dirige y escoge libremente. De todos ellos
uno es el máximo: Dios. Él debe ser, entonces, la mayor aspiración
humana. Así el hombre está buscando su salvación.

3.1.3. Escla"cimiento y "alización del dinamismo ascencional de nuestro espíritu
encarnado
Basave ve surgir el dinamismo ascencional cuando el hombre se aleja
de las leyes cosmológicas (físicas, químicas y biológicas) para
encaminarse a las leyes noológicas (verdad, bien ...), con el objetivo de
esclarecer y empezar a realizar su vocación personal mediante la
realización de valores37 •
Este dinamismo ascencional, que es la dimensión teleológica del
hombre, es su tendencia hacia la plenitud subsistencia! (que en cuanto tal
le es natural), hacia la felicidad absoluta en Dios, al cual es capaz de llegar
porque tiene un alma inmortal por la que aspira a la felicidad suprema.
La persona, por el amor, está constitutivamente abierta a valores,
prójimos y Dios. De allí que pueda proyectarse en un Absoluto capaz de
brindarle su plenitud anhelada. Esa intención manifiesta del hombre
hacia la plenitud subsistencia! en Dios es lo que Basave llama
"dinamismo ascencional de nuestro espíritu encamado" 38 •

3.1.4. Aberturay encaminamiento a la plenitud subsistencia/
Basave afirma: "Todo hombre, en cuanto es, tiende a ser en pknituá'39 • La
realización de esta tendencia púede o no dirigirse hacia la salvación, ya
Cfr. FH. pp. 161-162.
Jbúl p. 163 .
31 fbíd. pp. 116-117.
lB Cfr. SS. pp. 25-27; MM. pp. 39-41.
39 Cfr. MM. pp. 7 y 161 ; FH. p. 166.

To?o hombre que se esfuerza por obtener los medios que lo acerquen
paulatmamente hacia Dios, está en camino de salvarse40•

3.2. Vivencia de la Filoso.ia como propedéutica de salvadón
La salvación personal comienza cuando cada quien utiliza su razón
par~ autod~terminarse, para liberarse de los placeres sensuales y de las
pas1o~es ciegas, a fin de ejercer la libertad, de modo que pueda ir
selecc10oando ~os mejores bienes, aquellos que pongan en la vía de
salvarse y permitan ayudar a otros a hacer lo mismo.
El recto ejercicio de la razón desprenderá al sujeto de lo mundano y
temporal para encaminarlo hacia el Valor upremo, hacia el Ser que creó
todo cuanto existe y le puso el deseo de ser plenamente.
. Cuando alguien se abre, por su anhelo de ser cada vez mejor, hacia
Dios, , ~uando reconoce su insuficiencia radical y su desamparo
ontologico y busca la manera de ampararse reconociendo la suficiencia
de Dios a Quien recurre para llenar su anhelo de plenitud, está en el
camino de salvarse.

Conclusión

_D no de los medios para que el hombre

e salve, es decir, para que sea
feliz plenamente estando cara a cara con Dios, es la fi.losofia, o mejor
aun, filosofar.
Esta disciplina nos mostrará una vía para llegar a Dios, incluso nos
enseñará' su real existencia y sus atributos. Tócanos a nosotros, a cada
persona, dirigir nuestros pasos hacia Él.
Mé~to de B~save, que hace a su filosofia original, es haber
descubierto el aspecto propedéutico y ponerlo al servicio de la gente para
q~e, por la vía racional, junto a la teológica, se salve.

35

36

,1(1

Cfr. SS. pp. 41-42; 1\l!J\1. pp. 45 y 47.

�166

ENRIQUE AGUAYO

Quien no entienda a Dios, pueda salvarse por el puro camino
filosófico realizando, a conciencia y en totalidad, su vocación individual
en sus tareas cotidianas.

Bibliografia
BASAVE FERN.ÁNDEZ EL VALLE, Agustín, "Filosofia de la cultura", en
H11manilas, Anuario dd Centro de Estudios Hum 'st:icos de la Universidad
Autónoma de uevo León, año &gt;-.'VII, o. 17, México, 1976.
AGUAYO. Enrique, "Aproximación al pensamiento filosófico de Agustín
Basave", en EsTUDlOS, n. 46, Ed. ITAM, 1996.
___, "La axiología de Agustín Basave", en LOGOS, Revista de Filosofla, vol.
XIV, n. 70, año, XIV, Ed. Universidad La Salle, México, 1996.

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

_ , "La re-ligación ontológica del hombre con Dios, según Agustín
Basave", en LOGOS, Revista de Filosofla, VOL. XVII, n. 49, año XVII, Ed.
Urúversidad La Salle, México, 1989.

Dr. José Antonio Dacal Alonso
Dirección de Humanidades
Uni\'ersidad La alle

Introducción
En esta ponencia se pretende establecer algunos criterios para la
comprensión de una formación más completa de la persona en la vida
social. e refiero a la llamada formación humanista. importa dejar claro
que no se trata de una reflexión en el horizonte de la futurología -si e
que existe tal perspectiva- tampoco en sentido estricto de un estudio de
pro pectiva en el que se describan diferentes escenarios. eguramente
tiene elementos de prospectiva por lo que se refiere a algunos escenarios.
Uno de estos es el escenario probable o lógiro en el cual de conformidad a
determinada reglas dentro de un contexto -de seguir e aplicando las
reglas- se producirá un fenómeno determinado. Algo se dirá re pecto a
un escenario deseable o utópico en el cual e proponen algunas reglas
para un modo de vida. En cuanto a un escenario posible o futmible por
tratarse de algo contingente e impenetrable para la condición humana no
diré nada.
e trata de una meditación desde aquí y ahora sobre un tema a efecto
de facilitar una reflexión, un diálogo y algunas conclusiones provisionale
al escucha o al lector.
. Los puntos guías de la ponencia son: l. La cultura actual: tendencia r
contradicciones; 2. EJ humanismo· 3. La ciencias humanas; 4.
Educación y humanismo y conclu iones.

�168

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

1. La cultora actual: tendencias y contradicciones

En este apartado no se pretende ningún análisis completo -asunto
imposible e innecesario- de la cultura, sino de poner a la consideración
del auditorio algunas tendencias de la cultura para situar la problemática
de la formación humanista.

Para los fines de este trabajo, por cu/Jura se

ede entender el proceso
espedficamente humano de respuesta a múlti.pfes necesidades que se
intentan satisfacer mediante la inteligencia y el trabajo, a través de la
acción educaáva guiada y conformada por la realización de valores y
bienes.
El proceso cultural no es una enádad extraña o fuera de la perspna,
de la sociedad y la educación, pues todos estos elementos forman unidad
diferenciada dentro del contexto de la humanidad.
La educación -proceso humano y cultural- es el gran medio para
conservar, transmitir, desechar, modificar y proponer valores. Por eso
entre educación y cultura, como entre persona y sociedad, entre ésta,
valores y cultura se produce íntima vinculación que se va diferenciando a
lo largo de la historia, provocando choques, conflictos y crisis. demás
en el proceso cultural inciden factores geográficos y humanos que
pueden favorecer u obstaculizar el mismo proceso cultural.
En todo proceso cultural podemos encontrar unos valores que lo
orientan o guían. Me parece conveniente señalar algunos:
El valor de la acción como actividad y ejercicio de las potencias y
facultades del hombre para resolver sus necesidades fundamentales y
complementarlas en el ámbito corporal y espiritual.
El valor de proyectar como esfuerzo de conceptualización para que a
través ·del trabajo se pued. n resolver de la mejor manera Jas di ersas
necesidades del hombre.
Los valores de orientatión y dirtcción que guían y dirigen conforme a
metas superiores las actividades 1-lumanas que combaten el conformismo,
el determinismo, las inercias, las acti idades mecánicas, repetitivas o de
indolencia. Estos valores permiten asumir actividades, posiciones o
posturas por p~e de los hombres ante los hechos culturales: sociales,
politicos, religiosos, técnicos, científicos, etc.
El valor de la manifestación de la vida humana en todas sus facetas desde
las formas más sencillas hasta las más compleja y comunitarias, en la

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTIJRO EDUCANDO

·169

medida que todos los actos del hombre, aún los de carácter puramente
natural, están transidos de contenidos culturales.
El valor de la civilización como un vasto conjunto de bienes y valores
que le permite al hombre una vida mejor, que a cravés de la educación lo
humaniza e intenta espiritualizar a la naturaleza.
Los alares del saber, del conocer. del i11,:estigar que acompañan a todo
proceso cultural para penetrar la intimidad o el ser de diferentes ámbito
de lo que llamamos realidad.
s el saber teórico y práctico, a su vez
como valores de e..-.:periencia, ampliación y descubrin,ienlo del entorno divino,
natural y humano.

La cultura busca sih,ar o ubicar al hombre, ante distinto aspectos de la
realidad, permitiéndole encontrar su posición o idl!fltidad y al mi mo tiempo
la diferencias con los otros o igJfales, por eso e diálogo interculnu:al para
el conocimiento y aceptación de otros valores.
El de arrollo cultural establece limites en cuanto a los valores
propuestos en un contexto; y simultáneamente e os linute son el medio
o punto de impulso para traspasarlos hacia nuevas metas. e presentan
valores como la tradició11 y la in11ovació11 de toda cultura si pretende
trascender.
Estos son algunos valores que sub} acen en términos generales en lo
que llamarnos cultura; además de los mur específicos de cada sector de la
misma que no serán objeto de análisis. Lo qu será objeto de reflexión
on las tendencias que e rnanifie tan en la cultura actual.

a) La política
Frente a sistemas políticos absolutistas y por tanto autocráticos en lo
cuales el poder reside en una per ona, existen los re 'mene
democráticos en los cuale el p der -al menos teóricamente- [ side ca
todos los miembros de una sociedad.
Un i tema absolua ta, ya no monárqwco mo republicano ha
Uevado a los Estados totalitario en sus moda~dades nacional-s cialista
bolchevique o corporativista, con las figuras de un gobernante llime e
forer, o jefe; soviet, diaador o el general equis; o caudillo.
En el régimen democrático las modalidades pueden er desde la
foona pre idencial hasta la parlamentaria con u primee mini tro que
ejerce las funciones de obemante siempre que cuente con una mayoría
de votos entre lo distinto partidos que configuran el poder legi lati\TO.

�170

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

Entre absolutismo totalitario y democracia presidencial o
parlamentaria, se manifiesta la concepción ácrata o anarquista, que
propone como valor supremo la libertad pretendiendo suprimir el
Estado, sustituyéndolo por formas de estructuras flexibles de
autogobiemo, interrelacionadas y solidarias para atender diversas
necesidades, rechazando el principio de autoridad que exacerbado en los
sistemas absolutistas no tiene límites a la hora de gobernar; y en cambio
en las democracias se regula por el Derecho. bas tendencias anárquicas
no logran articularse.
Hoy asistimos al desmantelamiento del Estado que inserto en alguna
de las modalidades anteriores -excepto el anarquismo por obvias
razones-, con bases nacionalistas y patrimonialistas e restringido en u
soberanía subordinándolo a un poder supranacional cuyos ejes de acción
son las finanzas, la informática, la integración de fuerzas armadas por
bloques a otros Estados, para inducir a través de los medios de
comunicación las conductas que se estiman ' correctas y democráticas":
frente a las que se consideran "incorrectas y antidemocráticas". De un
Estado nacional, libre y oberano a un Estado dependiente o
interdependiente y subordinado al bloque de poder que la situación
histórica le asigna. De un Estado de economfa planificada a un Estado
de economía de libre mercado donde La "mano invisible", como pensaba
Adán Smiht, regulara en beneficio de todas las libres iniciativas de todos,
aunque finalmente sea de algunos grupos.
Del Estado estamental, o del partido único al Estado de múltiple
partidos. Del Estado .sin Constirución y libertades al stado con
Constitución y libertades al menos declarado formalmente. Del Estado
omnisciente y superregulador al Estado limitado y desrregulador. Del
Estado aparentemente aislado y cerrado al Estado multilateral y abierto.
De1 _E tado centralizado y autoritario en el cual el súbdito debe
"obedecer y callar', como querían los Borbones de la llustración
española, al Estado descentralizado y participativo donde quizá el
súbdjto ni obedece ni calla y todo se vuelve confusión e ingobernabiLidad
con la consiguiente inseguridad .y barbarie.

b) La economía
De los sistemas de producción esclavista, feudal artesanales se llega
a los istemas de producción de bienes y servicios de manera industrial y
hoy altamente tecnificada en parte automatizada y robotizada. Del
1

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

.171

FUl'URO EDUCANDO

trueque a la moneda, de ésta a las formas de dinero en papd y plástico,
con tendencia a sustituir ele por otras ilusorias modalidades.
De La obtención de bienes , servicios mediante la guerra, la e clavitud,
la pirateria y la expediciones de saqueo y la colonización hasta la
división intemacJonal del trabajo, gracias al dominio de la ciencia y la
técnica. Estos últimos sistemas son más elegantes y e tán auroleados
con el conocimiento &amp;ente a los antiguo procedimientos más vfolenro
frontales.

H~y a los p~se como los individuos de conformidad a ideo! gía y
paradigma de vida le on asignada cierras tareas en la producción de
bienes
erv1c10 . Todo Lo cual e acompaña c n determinad s
e úmulos a La "inteligencia v buena conducta ' de lo indi iduo ,.
pueblos. Esto e expresa m'ediante términos como "socios", o bie~
"autorización", "certificación" }' 'acreditación", entre otras modaüdade
que se di putan el motor de la producción: el trabajo humano.
s verdad que hoy e plantea -gracias al avance tecnológico- la
desapacición del empleo, más no del trabajo.
Del.trabajo bajo las modalidade de esclavitud y sen•idumbr e pa
al se~1-l.ibre _de la arte anía. Con la Revolución Industrial al trabajo
asalaaado y libre hasta el cada vez má asalariado v menos libre. Del
trabajo corno ca tigo al trabajo como bendición y fuente de todo I
bienes. Del trabajo m derado a la enajenación laboral D 1 trabajo
equilibrado para vivit y atender a la propias nece idade y de la familia a
,·_i,'": para el c:rabajo y la de inte ación familiar. Todo e ro lleva a lo que
1gmend a Hegel pued llamarse: la ' conciencia desgarrada' o el
"corazón desventurado" del individuo y con ello de la ociedad.
De una economía que privilegió La agricultura - recuérde e las res1s de
s fisi ~ e.ratas- a una economía qu ensalzó la indu triaüzación
p steriormente 1 s servicios, lo cual en el m mento acrual al vivir la
post-industrialización, tra.e corno con cuencia, para enormes cancidade
de eres humano , el hambre y la de ertificación de grandes extensiones
de tierra, haciend caer a mucho
rados en la dependencia alimentaria.
trata del "poder de los alimentos' , un poder que ya no contralan los
i'ndividuo , ni iqwera mucho pueblos r stado sino otro
cado r
entidade económJcas.
esto se agrega La dependencia de bienes ;.
materias primas con lo cual la cadena de la -ida y la upervi, encía digna
de la persona e encuentra amenazada.
s el p der de la ciencia y la
tecnología, que pera baj la má cara política del bloqueo como castigo

�172

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

173

de guerra o sanción comercial desconociendo los derechos de niños y
anaanos.

con pretensiones universitarias orientada al trabajo y la movilidad social
que desarticuló las jerarqu.izaciones del pasado.

De la economía autárquica se pasó a la economía bilateral, multilateral
y ahora globalizada. La globalización ya se dio en el Siglo XVI con el
Imperio Español y de manera restringida y analógica en otros tiempos y
ecumenes hwrtanas. Gracias a los avances de las comunicaciones e
informática hoy se quisiera cumplir la
opía del control total
electrónicamente y lo más importante controlar el patrimonio, los
ingresos y egresos del individuo no solamente en el aspecto económico,
fiscal, sino como anna política. Se cumpliría lo contrario que denunció
el filósofo francés Michel Foucault en su obra Vigilar y castigar. Allí se
estudian los mecanismos del poder no como servicio sino como miedo y
terror. En la utopía electrónica se alcanzaóa el sueño de todos los
dictadores y autoritarios: vigilar y castigar a todos. En principio tiene el
inconveniente de la desaparición del dinero -esto es un mal menor desde
otras perspectivas- aunque la ventaja del control y sanción inmediata.
Seóa el sumun de la paranoia y la esquizofrenia humanas. Una gran
tentación ya puesta en marcha en diversos ámbitos: bancario, fiscal,
registro de inmuebles, electoral, etc.

De la sociedad diferenciada por los privilegios de la sangre, el poder o
la riqueza aristocratizantes a la sociedad igualitaria, gue estimula el propio
saber y valer con tendencia a una mayor democracia en los beneficios de
la producción. Este concepto de igualdad rector de la vida humana
queda contrastado por la realidad histórica que acentúa múltiples
diferencias, que encubren servidumbres e injusticias dolorosas.

e) La sociedad
Durante milenios los núcleos humanos -la mayoría- se establecieron
en el campo y en menor proporción en áreas urbanas, las cuales no
estaban lejos de las zonas rurales. Ambas formas implicaban diferencias
en los modos de vida. En la actualidad este proceso se ha invertido y la
mayoría de la población se concentra en las ciudades, lo que sin duda ha
permitido mejorar los niveles de vida. En las wbes se han generado
nuevos problemas: hacinamiento, miseria, pandillerismo, drogadicción,
masi~cación, violencia e inseguridad, entre otros.
·
Se pasó en dos siglos de una sociedad cerrada, tradicional y
jerarquizada en estamentos sociales a una sociedad abierta, innovadora,
de clases con tendencia a la igualdad y movilidad social, hoy en
desintegración masificante y · aparición de asociaciones y grupos
complejos. De una concepción de la vida regulada por los ciclos
cosmológicos a una concepción moderna y posmoderna, regulada por
decisiones individuales y socia.les más dinámicas, donde el espacio y el
-tiempo se contraen vertiginosamente. De una sociedad con escasa
escolaridad, privilegio de unos cuando a una escolaridad más extendida,

La familia corno célula del complejo social ha sufrido profundas
tran formaciones. De una estructura ttiádica: padre, madre e hijos, con
centro de poder y subsistencia anclado en la figura masculina se pasó a la
familia univalente o polivalente, en donde la responsabilidad se centra en
muchos ca os en la figura femenina. Otras composicione se establecen
con personas del mismo sexo. De la familia dependiente
económicamente de un padre, a la interdependencia económica entre
varios miembro de la familia.
De una sociedad que era fi I a sus costumbres y con una moral
proclamada -aunque no se cumpliera- se llegó a una ociedad que
enjuicia y de deña sus costumbres y moral sustituyéndolas por otras que
juzga más adecuadas. En la moral e proclama el permisivismo, el
convencionalismo y el esceptici mo. l re ultado es una confusión que
impide una acción moral orientada. Otro tanto puede afirmar e de los
llamados valores.
Como consecuencia de los enorrn~s y graves conflictos armados t1uc
nos han acompañado a lo largo del siglo r ' , las crisis exisrencialc . e
agudizaron a ni,,e] individual y social ensayándose diver os escapes. Uno
de los más utilizados el consumo de estimulantes y drogas, unas legales y
otras no. El problema se ha convenido en un inscrumcmo de control
polícicü"-social, ademá d un pingüe negocio.
~I

Cinuias, /njii'?11ación )' C0/11,mic,wó11

De unos V'::: -· -::-:
' .-:""Un:'
:n los cuales se moclabnn
las simples observaciones ensible , juntamente con lo imaginario, la
·creencias, la fe en fuerzas oculta que e buscaban dominar o cuando
menos aplacar mediante la mag1a, se llegó a un modelo de ci ncia con
base matemática, con metodología rigurosa y experimentos controlados
9ue permitió un notable aYance en el conocimiento no sólo de la
naturaleza, sino del hombre r la sociedad.

�174

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

El paradigma áentífico de Occidente propone una coocepaon
positivista del conocimiento, es decir, sólo existe como verdadero el
conocimiento cienáfico, que se elabora a partir de representaciones que
de alguna manera llegan a los sentidos y son relacionadas conforme a
hipótesis, leyes y teorías que genera la razón para explicar los fenómenos
cuantitativa y cualitativamente. Todo lo que está más allá de la
experiencia sensible no alcanza el rango de ob)etividad suficiente para ser
considerado, si no como verdadero, al menos como válido.
Esta concepción de la ciencia facilita el extraordinario desarrollo de la
tecnología permitiendo un notable avance material y espiritual de la
humanidad. Simultáneamente corroboramos que el desarrollo es muy
desigual, tanto a nivel personal como social. Además, la ciencia y la
tecnología no son una panacea -sin mengua de sus valores y alcancestambién han generado errores confusiones. La razón no tiene una sola
vertiente como el cíentificismo a ultranza pretende imponer. Al lado de
la razón instrumental existen otras modalidades del saber. La ciencia y la
tecnología liberan aunque también enajenan en múltiples casos por: una
visión reduccionista de la realidad. La industrialización como resultado
del progreso científico provocó problemas muy diver os tanto sobre el
planeta tierra como sobre sus habitantes. Por eso hoy es necesario
reflexionar sobre los alcances efectivos del desarrollo científico y
tecnológico.
Por otro lado la información y los medio de comunicación han
tenido a lo largo del siglo un impacto y un desenvolvimiento
impresionantes. Los medios de información y comunicación rompieron
barreras físicas permitiendo un más rápido y frecuente acercamiento
entre los hombres y las sociedades. A través de esos medios se
ampliaron los conocimientos, los entretenimientos y hasta nuevas formas
de ed_ucación. Simultáneamente se producen fenómenos opuestos de
obreinformación imposible de asimilar, tedio, aburrimiento,
manipulación e inducción de las personas a través de los medios de
comunicación para orientar conductas, modos de vida e ideologías. Las
personas se sienten vinculadas y _aisladas, libres y utilizadas, acompañadas
y en soledad, alertas y confundidas, pues la cLiversidad de opiniones las
suelen identificar con la verdad, la pura subjetividad pretende encarnar la
objetiva realidad._
o se olvide que el grave problema ecológico mundial, en parte
derjva de una concepción científico-tecnológica que al no valorar al

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

175

hombre y a la naturaleza, generó daños y males -como la contaminación
en todas sus modalidades- basta grados irreversibles.

e) El artey la religjón
Hasta donde alcanza la memoria histórica, las grandes expresiones
artísticas del pasado tenían una eminente función social de integración de
un pueblo. En la acrualidad es un vehículo para manifestar la propia
individualidad, en ocasione de forma arbitraria y subjetiva. Del arte
nacido en la comunidad y alimentado en los ideales de la religión y la
belleza se ha llegado a un arte que pretende ser catar is para las angustias
existenciales de un individuo. De un arte con formas definidas y
contenidos afectivos a un arte informal e imelecrual que finalmente
resulta frío y aíeno al corazón de la mayoáa de los hombres.
El arte contemporáneo con sus experirnentali mos sin duda ha
impulsado nuevas facetas en la búsqueda no sólo de la belleza, sino
también de lo feo y sus derivados sea como medio de experimentación
teórica o de propuesta práctica, todo lo cual upone enfrentamiento
entre tradición e innovación. Los múltiples iJmos cada uno con
pretensiones hegemónicas y reducciooistas ilustran esa lucha de
contrarios artísticos y estético .
Frente a las artesanías, el gran arte o bellas artes, han surgido nuevas
modalidades que encarnan los múltiples diseños de nuestro tiempo desde
los icón.icos a los industriales, pasando por los gráfico y urbanoarguitectónicos. Estos representan la_nueva estética y arte que implica
conjunción de ciencia, tecnología sensibilidad )' entimiento que no
siempre pueden ser coordinados. El exceso de inclividualismo y estar
anclados a las concepciones cenacenri ta y barrocas de ver r sentir nos
Jo impiden.
esto se agrega la improvisación académica y cultural de
muchos .que e ostentan como arri tas.
En el ámbito de la religión hemos transitado de las sociedade de
inspiración politc;ísta hasta las teocráticas y de éstas a las ateas. En el
siglo
' hemos asistido a un ateísmo militante, po tularoáo o
simplemente existendal en que e vive sin ninguna referencia a Dios o al
mundo trascendente, se vive encerrado en la pura inmanencia.
e
transitó de la sacralización a la desacr:alización, del dominio ideológico
del clero al dominio de grupos de seglares en nombre de la libertad, la
ciencia y la ilustración. De sociedades guiadas por la fe, las creencias y
formas diver as del mito a sociedade guiadas por la fe en la razón, la
verdad de las ideologías, la doctrinas filosóficas, lo idearios politico y

�176

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

JOSÉ ANTONIO ÜACAL ALONSO

todo esto teniendo como sustrato la razón iluminada o la razón instrumental.
De la vida regida por los mitos a la vida regida por procesos de
desmitologización. Sin embargo, nuevos mitos en el mundo moderno
P?r ejem~lo: la idea de progreso y desarrollo infinitos, la de prolongar la
VJda y la ¡uventud, el de la ciencia y la técnica como liberadoras; el mito
de la razón y la absolecencia de la fe, el mito de la competitividad y con
ella del bienestar y el equilibrio social Smgen héroes micos que
encaman los artistas, los deportistas, en ocasiones -muy raras- los
hombres de ciencia, lo protagoní tas de los medios de comunicación ,
hasta lo políticos, a los que se suelen ver como prototipos de las fuerzas
demoníacas. Se sustituyeron antiguos rituales mágico-sacros, por otros
técnico-formales, sin que la catar is se pueda alcanzar a fuerza de
vaciarlos, repetirlos, colocarlos en pantallas en una nueva realidad virtual
que fusiona espacio y tiempo en una multitud de imágenes que intoxican
y enajenan a las per onas y sociedades.

j) La edt1cación
En el pasado la educación como proceso de información v
formación era tarea que desempeñaba la familia }' la clase sacerdocdl
transmitiendo valores tanto para la vida material como espiritual. Era
una transmisión preponderantemente ora~ ejemplificativa, práctica •
débilmente grafológica. Los contenido ' las formas de educar variaban
poco en el curso del tiempo.
En la actualidad la educación entendida más como modalidad e colar
~ considera como un derecho universal, indispensable para el progreso ;
b1ene tar, al menos en lo que se denomina educación básica. 1énfasi
se dio en los contenidos de conocimiento, en habilidades }' destrezas
diversas y menos en la formación ética }' en la esfera afecti ·a y todo
orientado hacia la incorporación al campo laboral. Los efectos han sido
ambiguos. Por un lado no toda las per onas encuentran ocupación en
donde se capacitaron, o se le subutiliza, o se les pide un reciclamiemo
de sus conocimientos en lo que se llama educación contrnua o
permanente, o se le pide realic::en e t1.1cio:; c:orr ~'i:,Penrnrio . Por otro
lado se sc:.ñala la deficiente formación y masificación de 1a d •cactón.
-

ce

-u:-1 . .

&lt;.

• __

¿~_.

._

• •·-·- , ..~ ,.,., u_... uon, adl, · daffilenn., y capacitación con formación o

é ta con información sin reflexionar en un proce o educatl o integral.
La tarea educativa ha sufrido los embates de las moda intelectuales y
de las decisiones politica para fines no iernpre claro ru mejores. ·

177

oscila entre educación pública o privada, escolarizada o desescolarizada,
entre nacional o internacional, entre educación para er mejore o más
productivos, entre tradición o innovación, entre repetición o cambio,
entre educación pasiva o activa y los medios tecnológicos, o por el
contrario favorece los contenidos, en uno y otro cas con menoscabo
del docente como valor humano.
Las maneras }1 contenidos del amplio proceso educati o
-particularment el que se lleva a cab en la e cuela en sentido lato- ha
sido tan cuestionado que actualmente e vive una profunda confusión
entre todos los agentes del mismo.
Todo lo dicho anteriormente no pretende examinar exhaustivamente
la cultura actual, implemente de crib1r y poner a nu stra consideración
algunos rasgos domina:1tes que expresan las contradicciones en distintos
nivele de la existencia humana. Tampoco se trata de un enjuiciamiento
de esos rasgos o de la cultura en su conjunto. ólo son alguno a pectos
relevante no son todo , ni se producen con ab oluta pureza, ino más
bien mezclado y contradictorios como uele er la realidad.
o e una
postura maniquea o uno u otro poi para encregamo como víctimas
prop1c1a tonas.

Lo manifestado a nivel de di cur o en este trabajo resulta porque esa
compleja y contradict ria realidad foona parte de nuestra condición
humana -es más, esto nos configura- en la dimensión hi tórica ·
constituye pane de nuestro ser y experiencia existenciale .
E sí, un planteamiento dialéctico que tiene u origen en la filo ofía
misma que bu ca desde sus inicios una ince i uperior, no c mo
reflexión ecléctica, sino como a unción critica para encontrar respuesta
a través de conceptos más depurados y si fuera posible nuevos, aunque
no tan nuevos que n llevaran en si algo del pa ado creador. Relación de
contrarios que sólo una razón protéica puede articular para una mej r
comprensión y búsqueda del sentido de la exi tcncia humana.
Además, me parece que no se puede hablar del humaru mo r su rarea
en la educación si no partimos de la particular iruación histórica para
reconocer y hacer re altar lo permanente y universal. e caería en un
abstraccionismo de suyo li.mitante.
o se olvide que el autor y el actor
del drama histórico -pueden ser comedia o tragedia y lo son en muchas
ocasiones- es el hombre como especie, la humanidad como idea
universal o género en determinado sentido y la pet:sona social como
individuo.

�LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

178

179

proceso de abstracción con un fundamento real como on lo individuos
El sujeto de la historia es el hombre y si hablamos de humanismo
tenemos que situamos en nue tras coordenada de tiempo-e pacio y en
tensión hacia la trascendencia.

2. El humanismo
a) Los senlido1 dtl h11ma11ismo
1 escotar romano Aulo Gelio en su obra ochts álicaJ. XIII, 7 nos
habla de la humanitas como una forma de ser hombres a la manera como
lo entendían los griegos en su proce o educativo o paidna, anclad en la
areti o virtud, como una fuerza para alcanzar un ideal, en el caso la
condición de humano.
s verdad que el concepto de humano o
humanidad aóa a lo largo del ttempo. Los filó ofo griego , en sus
reflexiones,
preguntaban por algo permanente a pesar de los cambios,
tanto por lo que se refiere al cosmos como por lo que e refiere al
hombre, interrogaban por una fins o naturaleza común a todo lo eres.
Cicerón al igual que éneca en vanas de us obras no d scriben
rasg s del hombre de la humanidad que a pe ar del nempo nos parecen
reflejar cabalmente el ser de nue trn especie, en e pecial éneca en u
amplia obra filosófico-literaria.
Por humanidad también se entiend el conocimiento de las letra y de
las lengua griega • latina.
La palabra humanismo viene de hun1a11iltJ.I-atiJ humarudad o
conocimiento de la naturaleza deJ hombre. Humanita para otros deriva
de humo o tierra, aludiendo al origen en el espacio y tiempo de los
hombres.
Con la palabra humani rno en cuanto género próximo e quiere
expre ar un atributo predicable a todo humano, es decir, de máxima
exren 1ón, pero míruma o nula compren 1ón, por cuanto desconocemos
el contenido de este ambuto. urge la pregunta ¿qué es lo specífico en
e e atributo uni crsal?
Por un lado cenemos que La noción de humanismo alude a hombre y
no-hombre, a todo lo que e encialmente es diferente a la humanidad y
que puede ser Dios }' otro tipo de seres. Entonces el universal abstracto
de humanismo e refiere al género hombre y a los particulares individuo
que llamamo hombres. El univer al se halla en la inteligencia del que
conoce al predicar un elemento común: la e encia o naturaleza humana
qu s dice de codo los hombres.
ce uruversal es re ultado del

particulares.
Lo que cru:acceriza al hombre y en ello radica su humanidad es su
condición de ser material o corporal · pen ante o racional.
sa
estructura compuesta se halla y une en el supuesto persona. El
humanismo es un re ultadc o efecto d la condición de er una persona
humana. Por re ultado se puede entender el conjunto de logros a que
lleva en el tiempo el e pacio el ejercicio de las p tencias actos de
poseer la condición de persona. E o logro se manifie tan en una
cultura guiada por val re en busca de la unidad de todo u miembro
en el conocimiento verdadero, la luntad buen , la búsqueda de lo grato
en la belleza y la p rfección de la exi cenaa que se proyecta a la
trascendencia.
Existen diver a modalidades de entender el humaru mo de de el
llamado clásico
eco-romano, iguiendo con el cri tiano-rnedie al,
pasando por el de la ciudade italiana del 1glo ..
con figura como:
Poliz1ano, Alberti alle de alli al len Renacim1enco con nombre
como loro, Erasmo
ive Valdé , Bude
otro ha ta llegar al
humarusmo de las tres últimas cenruna como el de la Ilu tración de
fuertes aceocos político- oaales, el del i lo XIX que rrans1 ó d de lo
ideale del s ciali mo utópico y el ociali mo científico la del positivismo
c mteano en el que ci ocia y la nueva humanidad eran u culminaaón.
n el iglo ' ,i., 1 iecz che con us concept s de tran valoración y
uperhombre desplazó al humani mo y lo e 1 có a la zaga de un
vitalismo.
n el iglo
e ha hablado de humaru mo de de po rora tan
dtv rsas como la fenomenología, al exi tenclaltsmo tanto en sus
ver iones ateas como cri tiana , el per onali mo, el e piritualtsmo
crisoano, el racio- itali mo de nega y Ga et, el marx.ismo-leniru mo,
el p icoanálJ i , la filosofía de la liberación y el neot mismo entre otro .
Me mteresa hacer un bre e énfas1 en las po tura d Heidegger y
significativas con

1aritain, por c'uanto representan dos po icione
re pecto al hurnani mo.

· Heidegg r e cribe: "Humanism significa ahora, en el caso de
dec1dimo a retener la palabra: la esencia del hombre, es esencial para la
verdad del er, pero de modo que, en con ecuencia no sea lo de mayor
monta precisamente el hombre ólo en cuanto tal. 1osotros pensamo

�180

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

así un humanismo de rara especie: la palabra de un título que es un lucus a
non Lucendo" 1•
Por su concepción metafísica sobre el ser Heidegger no considera al
hombre como centro de la realidad. El ser es el centro y la clave. Por
eso d hombre es el pastor o el guardián del ser, en cuanto éste es lo
originario.
Heidegger afinna que de todos los entes, ehnás difícil de pens~r es
para nosotros el ser con vida, porque de un lado estamos, eo c1erto
modo, emparentados y del otro se abre un abismo con respecto a
nosotros. En cambio la esencia de lo divino nos parece más cercana o
nos inspira más confianza.
De todas maneras es importante aclarar que al pronunciarse &amp;ente a
viejas formas de entender el humarusmo, Heidegger no hace una defensa
de lo inhumano, brutal y bárbaro. En el afán de reencontrar el ser,
tendrá que darse una distinta forma de humanismo, entendido como
aperrura o un despego del ser en el cual el hombre como tal no pretenda
reclamar para sí toda la atención, en cuanto lo preceden el ser y el autor
del ser: Dios.

Maritain siguiendo a Sto. Tomás de Aquino propone un humanismo
.integral, progresivo, cuya finalidad es rehacer las estructura~ culturales
nacidas en el clima del dualismo y racionalismo antropocéntnco. Es un
humanismo de base cristiana en el cual la persona no será desconocida ni
aniquilada ante Dios.
o será rehabilitada sin Dios o contra Dios, será
rehabilitada en Dios. Un_humanismo que promu~va el desarrollo de la
conciencia: "Los daños causados por la conciencia desgraciada y dividida
sólo pueden ser remediados por una adquisición de c_on~iencia más
perfecta y espiritual. Sólo una conciencia evangélica de s1 rrusmo puede
vencer la tragedia de la conciencia naturalista de sí mismo" 2•
La · concepción naturalista del hombre lo predispone al desorden, la
tragedia y la muerte. Para el filósofo francés, el h~smo debe
integrar las aportaciones de diferentes pe~sonas y_ soc1edad_es sm
prejuicios o segregaciones que llevan al fanatismo, la intolerancia para
quien no piensa igual que otro.

1 Jean Paul Sartre, Martín Heidegger, Carta 1obre el h11manirn10, Ed. Sur, Bs.As.,
1960, p.1 OO.
2 Jacques Maritain, Humanismo integral, Ediciones Carlos Lohlé, Bs.As. 1966, P·
p.76-77.

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

t8I

Heidegger busca un humanismo que se subordina, de alguna manera,
al dominio del ser y no excluye a Dios. Maritain propone un humanismo
que con Dios como sustento tenga por centro a la persona, con la
integración progresiva y abierta de todas las aportaciones del hombre
par.a una vida más plena.
Existe la propensión a restringir el concepto de humanismo a
determinadas etapas históricas. Sin embargo, ya vimos que existen
modalidades muy diversas, que no entendeóan por humanismo volver la
mirada de la inteligencia únicamente al legado de Grecia y Roma. Por el
contrario, se encontrarían expresiones del humarusmo en culruras
diferentes y en tiempos y espacios diversos.
El profano como el experto sienten a priori que el humanismo es una
concepción que resalta la importancia del hombre y sus obras, sin
atender a criterios exclusivamente del tiempo, el espacio, lengua, raza,
religión, desarrollo político, económico, social, personal o cultural. En
otras palabras, existen en común estructuras o expresiones de una
esencia humana propias de todos los hombres que les da no sólo el
estatuto ontológico sino similares virtualidades que los unifican e
identifican y cuya puesta en práctica se objetiva en eso que llamamos
cultura humanista.
Si se examinan con cuidado diversas posiciones en la historia del
pensamiento humano, sean teológicas, filosóficas, científicas, politicassociales, se puede encontrar -por encima de sus diferencias e incluso
sectarismos y dogmatismos- elementos de validez universal reconocible
para el hombre informado y de buena ·voluntad o disposición. Se piensa
-y no sin razón- que aquello que se estima como uno, verdadero, bueno
bello y valioso, debe ser admitido y reconocido por codos aquellos que
desde el estatuto ontológico responden a la condición de ser humano.
Si lo dicho parece ser válido desde una perspectiva teórica y
existencial, no resulta fácil su comprensión y aceptación para todos en
circunstancias espeá.ficas culturales canto de las personas como de las
sociedades a lo largo del tiempo y el espacio histórico.
o se quiere
decir que todas las expresiones humanas tengan valor cultural y en el
e.aso de que algunas lo tengan que deban admitirse sin crítica y
valoración; y aún realizada ésta que forzosamente deban ser aceptadas.
También es válido y legítimo disentir y no admitir valores, a diferencia de
principios éticos básicos.

�182

Josit ANTONIO DACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

183

FUTURO EDUCANDO

Por lo dicho, no e extraño que aparezca frente ál humanismo
situaciones paradójicas. Por un lado el humani mo conlleva una
posición de coincidencia tanto en el plano teónco o reflexivo como en el
plano de la exi tencia o historia, al r conocer como efecto de las mejore
propiedades de la esencia de quienes pertenecen al gén ro humano
determinados legados y valores;
por otro lado son esas misma
personas quienes en nombre de razone di ersas e opon n a otras
propuesta de humanismo cliferentes a su contex o cultural.
Esto lleva al tema de la verdad del conocimiento r a preci ar lo ejes
del humanismo, entendidos ésto como los concepto dominantes qu
guían y el fin que e persigue con una propue ta humanista espeófica a
lo supue tos metafisicos en que e fundan.

El trazado o conoc1miento de eso e¡es que articulan y ostienen el
humanismo en ténnioo de emiótica son la estructura sincrónita o lógicaontológica y la estructura diacrónita o
hi tórica- enerativatransfonnacional que operan conjuntamente y remiten a un análi is de la
teoría de la cau a.
Desde la perspecti a de la tau.so material todo humanismo es resultado
de la activtdad cultural del hombre para resolvec us múltipl s
necesidades. Esta propuesta conlle a el momento de la objetividad del
contenido espiritual que otocga su dimensión ceal a determinadas obras
con sus supuestos metafistco .
Por la causa fa1'111al, delmninaliva o tspetijfrali.va del humanismo, éste se
alcanza por la realización de valores ya sea que esto se manifiest n
como actos de personas, o bienes de cultura. La anedad de valore e
enorme · cada grupo humano, de acuerdo a u evoluaón cultural,
enfatiza o privilegia unos más que otro .

A travé de la causa eficiente on las personas en un contexto ocial
quienes siguiendo una tradición e innovando transforman Jo valores &gt;'
con sto el p dil humano. parecen así cultura y ci ilizacione origino/u
y fundantu qu extienden us aportaciones a va to espacio geográficos,
fermento y legado que enriquec a otras culturas.
Desde la perspecova de la caflJa final es la h rencia de los humanista
la que contribuye a la realización del ser del hombre, a travé de los
valores en su cohtexto histórico y cultural.
Un legado cultural es humanista i además de centrarse en el hombre
promu ve su lib ración y su libertad, in cerrarse e. clu ivameme en él, y

conlleva ap rtura hacia Dio ' la naturaleza. n humaru mo su tentado
en la identidad diferencia de J h rnbre que e timule su voluntad
hacia el bien su mtehgenc1a hacia la verdad, su eas1bilidad · senarruent
hacia la belleza, el mundo } Dio , s rá d ma ·or proyección uruversal
qu otro tipo de humanismos cerrados en la exclu 1va dimen ión de
algún a pecto de lo humano, de manera fragmentarta reducc1oru ta.

b) upuutos mtlaftsicos del h11manismo
Lo distinto tipos de humani mo anclan en una concepción
filosófica más o rn nos explicita o fundada que sirve de oporte e
impul o a la creación cultural.
Por rnetafí tea entendem
una reflexión obre el er r. nto en
relación a Dios, como a la naruraleza y el h mbre, que bu ca no ól
de cribir los e nrenidos ont lógico de la realidad mo ene ntrac 1
mido que para la p r na tiene e a realidad. Preguntar por la naturaleza
o e encia de la realidad y por su cau a es formular una pregunta
metafí ica o de filo fía primera com c;cñalab. An tóteles.
Es cterto que los ere humano pos emo unidad de er o e encia.
p r e o podemo hablar d humanidad, de igualdad de derechos
historia humana. tn embargo, e to no 1grufica que en el orden real n
e produzcan la dtferenc1a y ha ta in¡uscificadas di nnc1one . De allí la
d1ver 1dad y pluralidad de formas de vida · humarusrno .

La clifer nte concepcione y upuesto m cafísico n . ól . n
causa de cliver a cultur y humani m , ino de conflicto. interhurn, no~
de vanada complejidad y prop rci ncs qu \·an de de egregaci ne .,
marginacione. , xcluston , pa and p r de oerros, dep rtaci ne • ha c.
la esclavitud y finalmente la muenc d I orro, p e er eso: 1 o ro ~
aquello que no e r e noce com l difer nte, sm como I di únco 9m:
e nece an

upnmir.

Do
ande e:pre 1one de upuest metafi ic han pr vocado clt s
grande den min. cione no ólo geográfica mo culturale y p r ende
humaru ta : la oriental y la occid ntal.
n 1 oriente aparecen la grandes culturas de India, China y Jap &gt;n,
que guían e influyen en otro ) d1ver s pueblo . En lnd1 xi ttn
arias e cuelas filo ófica
edanta aokh, . Yoga, ~liman a, 1 raya,
ais ika, Budt mo, Jaimsmo y el HmduJ mo), en hma ·ao1 mo )
onfu i ni mo), en Japón ( htnto y Budi m -Zen).

�184

JOSÉ ANTONIO OACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

1,85

FUTURO EDUCANDO

Todas estas escuelas de pensamiento decisivas para entender el
humanismo de Oriente parten de una base metafísica monista en las
cuales el énfasis está puesto en un principio espiritual superior que
encierra a toda la realidad o en un principio natural o material -caso de
China y Japón-, donde se inserta el hombre. Todo el esfuerzo del
pensamiento oriental se dirige a explicar esa relación del individuo con el
espíritu o con la naÍllraleza y de la necesidad de hombre de acomodarse a
esas realidades últimas y fundamentales. En otras. palabras1 el hombre es
una parte de un todo mayor al que debe conocer y ordenar su conducta.
Un todo por lo regular impersonal del cual han emanado o se han desprendido
cuantos seres aparecen en el universo. Este todo se manifiesta
doctrinal.mente como un teísmo, frecuentemente como un panteísmo y
rara vez como un ateísmo (China y Japón).

A esta concepción monista pueden sumarse otras concepciones de
similar contenido de los pueblos primitivos, o las culturas de América
precolombina, de África y Australia, cuyos supuestos metafísicos son
similares a las posturas del lejano Oriente, aunque se manifiesten en
religión como un politeísmo.
La cultura occidental tiene dos raíces: una greco-latina y otra judeocnsoana.

En la raíz greco-latina predomina una metafísica múltiple por lo que
se refiere al cosmos y al hombre, pudiendo ser monista, dualista y
pluralista con un.a acentuación a concebir al hombre monísticamente como
una sustancia, como cuerpo o como alma -uno u otro- según que los
componentes de la realidad sean alguno de esos con exclusión del otro.
También se puede tener una concepción dual y es aquella en que lo
corporal y lo espiritual constituyen el ser de la realidad. Finalmente, se
puede seguir una postura plural y es la que considera que los principios
deteniunativos de la realidad son tres o más.
Estas concepciones metafísicas -en particular el dualismo griego-engendraron inicialmente un humanismo antropocéntrico que tendió al
equilibrio del hombre frente al -mundo de los dioses, estableciendo un
punto equidistante entre_lo infra y lo suprahuQJano, sio que el hombre fuera
dominado por la naturaleza o los dioses. Esto encuentra apoyo en
diferentes textos .greco-latinos, lo cual tampoco significa que este ideal se
lograra y menos en favor del hombre, pues la esclavitud de los hombres,
la arbitrariedad de los dioses y la fatalidad de la naturaleza también se
expresan en otros textos.

En la Edad Media el humanismo se subordina a la concepción
teocéntrica. En sus versiones modernas y contemporáneas produjo el
racionalismo, el empirismo, el idealismo, el socialismo utópico y
científico, el positivismo, la civilización urbano-industrial, científica,
tecnológica, con propensión al ateísmo y a una exaltación del hombre y
la naturaleza, los cuales a su vez -paradójicamente- son víctimas en
muchas ocasiones del ideal racionalista , liberal, que desembocan en
excesos totalitarios o individualistas, marginando o segregando a otros en
nombre de una mal llamada cultura occidental, que como afirma M. F.
Sciacca es un "occidentalismo" o las expresiones de una concepción
materialista y mercantilista. Se trata de una concepción ontológica, con
una dialéctica cerrada y excluyente que tiende a un monismo materialista
y ateo. Esta concepción se proyecta en la cultura planetaria y sus
expresiones masificantes, externa y subculrurales.
Otra raíz cultural del humanismo occidental y con diferente metafísica
es la judea-cristiana que nació en el Oriente Medio. En e e ámbito
geográfico habitan los pueblos semitas que elaboran una concepción
metafisica diferente a las anteriores. Su punto de partida e Dios, el ser
innombrable, el ser absolutamente distinto ( anto) a los demás, él es el
creador de todo. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de
Dios y ocupa el puesto más elevado en el mundo. El hombre posee
libertad y dignidad y está ligado a Dios por fidelidad y promesa. Dios y
el hombre intervienen en la vida del mundo.
Judaísmo, cristianismo e islamismo tiene su origen en la anteri r
concepción y han producido ideales . de humanismo con pretensiones
universales que proponen la perfección del hombre en la áerra y la
bienaventuranza en el más allá. Las tres grandes religione monoteísta
si bien tienen elementos en común, tampoco son lo mismo )' menos en
sus diferentes grupos: calmudistas, cabalistas, hasiditas; cristiano.
católico's, ortodoxos, evangélicos; chiitas, sunitas y sufies.
n todo.
estos grupos se presentan ideales de humanismo, aunque no rodos
tengan el mismo. rango de universalidad.
Por lo dicho no podemos tener una \'Í ióo unilateral del humani mo,
sino plural lo cual no implica escepticismo o dogmatismo, sino p r el
contrario una actitud crítica y de búsqueda de una síntesis superior.

e) Transt•aLoración y posmodemídad
Los diferentes contexto de humanismos a que se ha hecho referencia
han sufrido a lo largo del último siglo lo embate de lo 9ue iguicndo a

�LA FORMACIÓN HUMANISfA DEL
186

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

ietzsche se llama lranwaloración y más recientemente la criti,a a la

posmodernidad.
En el caso de la transvaloración no sólamente se han cóticado todos los
valores del pasado, sino que decididamente se apuesta por su abolición, o
cuando menos por la modificación de su escala o rango de validez, e
incluso tergiversarlos, desprenderlos de su base metafísica y con esto se
tiene la crisis de valores, cuyo apéndice es el "Qilúlismo. Al proponer
ietzsche el Superhombre como uno de sus conceptos fundamentales, se
refiere al hombre que abandona conscientemente todo anclaje meta.fisico
y con ello se lanza a la existencia excéntóca, cuyo único amparo será vivir
en el más acá o mediodía. Inventar todos los días valores que afirmen la
vida en el Etemo--retorno. Se trata de una aventura espeluznante como el
profeta de Weimar manifiesta, ya que el hombre queda al servicio de la
vida.

La crítica de los posmodemos como: Derrida, Vattimo, Lyotard, entre
otros, cuestionan todos los esquemas de la modernidad y con ello lo
contenidos humanistas nacidos hace siglos. in embargo, la razón que
lentamente desplazó la fe religiosa ha caído en sus propias confusiones y
excesos. En consecuencia, estos autores proponen no volver al pa ado
en ninguna de sus formas y si en cambio profundizar y reorientar las
diversas tesis que puedan estimular otras modalidades de vida. Lo grave
de todo esto es que no se ·tienen nuevas propuestas y se desemboca en
un escepticismo mayor. Además, esas críticas se hacen con un discur o
racional sin claros supuestos metafísicos de los cuales no pueden escapar.
o tiene nada de extraño. entonces que los humanismos y con ellos los
saberes y las ciencias humanas sean ho de preciado , marginado y
vistos como algo irrelevante que tiene que ceder su lugar a otro tipos de
conocimientos y formas de vida pragmáticas al servicio de la economía y
sin orientarse a la esencia del hombre. e requiere entonce referirse a
las ciencias humanas.

3. Las Ciencias Humanas
Entre humanismo y ciencias humanas existe una estrecha relación que
es de equivalencia en alguna medida. e di cute si existen las Ciencias
Humanas, ya que de acuerdo a ciertos paradigmas de ciencia las últimas
no parecen responder a aquellos y en consecuencia no tienen e tatuto
epistemológico. Incluso se estima que las Ciencias Humanas carecen de
método o en el mejor de los casos siguen diverso métodos tales como:
el racionali ta, el empirista, el critico-trascendental, el dialéctico el

l87

FUTURO EDUCANDO

dialéctico-materialista, el fenomenológico, el histórico, el formal, el
estructural, el ociológico, el psicológico y el hermenéutico entre orro .
A lo anterior e puede agregar el problema práctico de una pedagogía y
didáctica de las humanidades en el proce o educativo.

La oaruraleza de las

iencia Humana , la metodología e
investigación, la pedagogía y didáctica de las misma son temas
esuechamente vinculado que no es posible examinar aqui 3•
e aceptan en t 'rminos g nerales como núcleos de reflexión del
di cur o humanista: la filo afia, la historia, la p icología, la lirerarura, el
arre, la lingüística, la antrop logía culrural, la pedagogía e inclu o la
religión. Puede discutirse tal propuesta. De todas maneras permanecerían
1a filosofía, las letras el arte, la pedagogía y la historia. Lo innegable en
estas ciencias es que p seen métodos y 9u la razón las configura.
fétodos }' razón que no e pueden reducir únicamente a expresiones de
un tipo de ciencia pues lo conocimientos humanistas son también
científico en el sentido posiuvi ta, aunque también son algo má al
otorgar y orientar el entido de la exi cencia del hombre.
Las caracteósticas del saber humanista se pueden sintetizar así:
e trata de un saber 9ue pretende ahondar en lo más íntimo, en lo
más profundo del hombre.
na a11tognosis de la e encia naturaleza o
estroctura ontológica de la persona humana. Por tanto genera una
e pecie de arquetipo o modelo de hombre, que lo ostiene en u dinámica
transformadora d sí mismo y de la naturaleza.
Es un saber que se presenta con el carácter de orientador, guía, ruto, de
otros saberes de la conducta humana, con e.rvando y acrecentando los
mejores logros de 'sta a Jo lar o del tiempo y el e pacio que llamamo

valores.
s por tamo un saber que promueve valores fundamentales como la
vida humana. Posee elemento de e..'71/icación y compre11sió11 de es
alore
para er realizad~s y ividos en un contexto social.
l saber humani ta coordina diferente aberes p rmitiendo un má
armónico e integral desarrollo oaal ' personal aJ elaborar ínte is más

' Véase: J é ntoruo Daca! Alonso. UI naturoltz.a dt las C,mrias Hvntonas,
"Logos", 1éx.1co, 19 7; ut 1m•tsligarión y /,u 111ttodolo¡,ia1 m las Cmmo1 Hu,,,o,,as, "Lo, s",
México, 1991; PadnJ!.O)!/a )' didártica dt las buf1lm1idadu, " Log s", ~léxico, 1993. R~·i ta de
Filo. ofia, Isa.

�188

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

\.89

FUTURO EDUCANDO

o es un saber infra o supra respecto de otros, pretende la
coordinación de distintas esferas del conocimiento.

completas.

Los valores humanistas ayudan a calificar o juzgar mejor la acción y
destino del hombre, en la medida que no se olvida o posterga lo que de
más universal y permanente existe en todas las culturas.
Las ciencias humanas coadyuvan a establec_er no sólo espacios de vida
democrática, sino particulannente a conciliar el pluralismo ideológico a fin de
evitar las tendencias totalitarias, hostiles y cerradas. Son una especie de
antídoto a las propensiones disolventes de la confusión, el libertarismo y
el fanatismo. Tendencias que llevan a la despersonalización, masificación
y deshumanización en nombte de dogmas y mitos seudo-científicos.
El saber humanista no sólo analiza, también sintetiza, ordena y
sisfe,,1atiza, buscando probar, apoyándose en elementos objetivos, aún
tratándose de la subjetividad humana.
Son saberes inte,prrtativos al buscar el sentido del quehacer humano.
Ejercen una especie de control y a11tocontrol en los restantes saberes para no
incurrir en heteronomías o falacias de método, resultados o contenidos.
Permiten al sujeto del conocimiento regular y moderar sus conclusiones
y pretensiones hegemónicas absorbentes, dominantes y autoritarias a que
impulsa el celo de la verdad o la creencia de la verdad.
Es un saber critico al ju~gar y analizar con rigor, objetividad y método
la riqueza de la vida y la constante rectificación del conocimiento.
Todo el saber humanista se apoya en la metafísica y la axiología como
guías del conocimiento y·la interdisciplinariedad.

4. Educación y humanismo
o sería razonable pretender que toda persona tenga una formación
humanista profunda. La diversidad de intereses, capacidades,
circunstancias y vocación lo impiden y esto en beneficio de todos, a fin
de que cada uno, ea la medida de sus posibilidades, se dedique a una
actividad licita que pueda contribuir al bienestar común. Así como es
conveniente que todos tengamos una información y cierta formación en
otros ámbitos como la ciencia y la tecnología, es necesaria una adecuada
y dosificada formación humanista que deba abarcar las diferentes etapas
· dela vida.

La educación es un hecho muy amplio y complejo que no puede ser
reducido a la institución o escuela no obstante la importancia de la

última. Tampoco debe olvidarse que en el proceso educativo concurren
diferentes sujetos o agentes cada uno con su ideal educativo. Estos
agentes son las personas, la familia, las asociaciones, las escuelas, las
iglesias, el Estado, las nacionalidades, las organizaciones internacionales
de hoy y los poderosos medios de información y comunicación. Esta
diversidad de agentes educativos conlleva una gran conllictividad. A esto
se agrega una serie de antimomias cuando se juzga del proceso educativo.
Por ejemplo, entre autoridad y libertad, persona y sociedad, formación e
información, esfuerzo e interés, realidad e idealidad. Se generan entonces
tendencias reduccionistas, simplistas y maniqueas al analizar la
educación, esta puede ser reducida a cientificismo, pragmatismo,
indoctrinamiento, proselitismo, funcionalismo o reproducción del
sistema social. Se busca promover en los educandos tendencias
individualistas o por el contrario colectivistas.
Puede afirmarse que la educación es el gran medio que las sociedades
humanas tienen a su alcance para conservar, transmitir, desarrollar,
modificar e incluso desechar valores que configuran un ámbito cultural.
o debemos confundir la amplia gama de valores que transmite el
proceso educativo como los religiosos, estético-artístico, intelectuales,
morales, científicos, etc., con los valores específicos de la educación
como personalización, integración social y otros.
Dos sujetos son fundamentales: el educador y el educando. El
primero va a enseñar, guiar, orientar el aprendizaje de variados
contenidos: cognoscitivos, afectivos, ~e habilidades y destrezas y es el
educador. El segundo es el educando que con su disposición pondrá en
movimiento sus facultades espirituales y corporales para adquirir los
contenidos que el primero le propone. e trata de un proceso dialéctico
con fines diversos que pretenden actualizar las potencialidades de la
persona-en sociedad.
En esta etapa de la historia con grandes cambios en todos los órdenes
y el derrumbamiento de múltiples esquemas, ideas y formas de vida para
dar paso a otras que no alcanzamos a determinar o en todo caso a intuir
y vislumbrar, es necesario preguntar por aquello que pueda orientar al
hombre, facilitándole su proyecto existencial con algo más de felicidad y
bienestar.
Si el hombre es protagonista de la historia, aquello que puede
otorgarle una más adecuada convivencia con algo más de bienestar, tiene
que ser el hombre mismo con sus actos y decisiones. Estos actos y

�190

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL
FUTURO EDUCANDO

decisiones tendrán como centro de apoyo su propia condición de ser
humano. De aquí, a mi juicio, la importancia y tarea de una educación
humanista en el educando del futuro próximo.
Entre los valores de una educación humanista que tendría que ser una
tarea que se asuma por todos los agentes de la educación y
particularmente· por la institución escolar en todos sus niveles y en todo
el mundo social se pueden señalar entre otros !os siguientes:

a)

Personalización

El sujeto humano es una persona en cuanto a sus diversas
dimensiones: física, química, biológica, psicológica y espiritual, que se
identifican y unen en un acto íntimo de integración y dinamismo: la
persona.

la

El valor de la personalización supone el ontológico de
persona.
Este proceso de personalización significa que a través de la educación,
las potencialidades del hombre en todos los órdenes deberán ser
actualizadas hasta donde sea posible, tanto a nivel inclividual corno social.

b) Integración social
En una relación de la persona dentro de la totalidad, se logra en la
meclida que se equilibran en sus justas vinculaciones la acción personal y
la colectiva, en cuanto se forma una conciencia solidaria, madura, cótica
y responsable ante la organización político-social.
En este proceso de integración social participan todos los agentes de
la educación, lo que origina conflictos y desgarramientos que sólo se
podrán resolver en parte por una educación crítica, por una tabla de
valores clara, un conocimiento de la historia y adecuados programas
pedagógicos. Cuando esto no sucede se padece la imposición intolerante
por parte de un Estado o una sociedad civil a través de un patrón único
de vida, o por el contrario se cae en la dispersión que provoca la falta de
identidad y la masificación.

e) Conciencia moral

1.91

no iguales en sus implicaciones. Se debe distinguir entre usos ociales,
costumbres, normas jurídicas, valores y normas religiosas, del contenido
estricto ético, si bien la formación de la conciencia moral conlleva
otorgar su importancia a los cliversos estatutos regulativos de la
conducta.
En la formación además de atender a la correlación entre intención,
propósitos y acción particular, se debe esclarecer la importancia de los
actos h11nianos, el papel de la voluntad e-n ellos, la libertad, la
responsabilidad, preguntar por el sentido del bien, qué es el mal, en qué
consiste la virtud, el deber, a í como el contenido de los principios
generales del obrar humano y Los específicos de una ética familiar, socia~
económica, profesional política e interestatal.
Es inclispensable revisar en los planes de estudio el desarrollo y
tratamiento que se otorga a una formación moral a fin de fortalecerla, o
en su caso incorporarla a la educación.

d) Orientación axiológira
La educación muestra valores que como bienes nos lega la acción dd
hombre. Otra función significativa es guiar y orientar en el conocimi nto
y realización de valores. Tarea nada fácil por cuanta infinidad de
obstáculos impide a un proceso educativo lograr tal propósito. Entre lo
impedimentos podemos señalar las ideologías que en oca i nes
promueven el de precio, el ocultamiento y la modificación de valores.
Otros factores tienen relación con los proyectos de vida personales,
sociales las circunstancia históricas que inciden en el aprecio y
desprecio de valores. Sin embargo, uno de los fines de la educación es
orientar al educando con vertebración plural, en una gama de nlorcs
para facilitarle la vivencia y realización de aquello que anee rodo
promueven el sentido de lo humano, a través de la información,
formación y la permanente aut0formación.
Lo anterior p~itirá por un lado, reconocer los valores de la cultura
nacional y los valore de otras cultura , para encontrar aqueU que
estimulando al hombre como persona social, alcanza rango universal.

Todo proceso educativo de~e atender a la formación de la conciencia
moral del educando.

e) Creatividady humanismo

Una formación ética implica deslindar en la conducta humana los
diversos niveles o estatutos regulativos los cuales son concurrentes más

El proceso educativo tiene el reto de vencer posiciones repetidas,
mecánicas y estáticas dando cabida a otras más renovadas cambianres e
innovadoras.
o es fácil por cuanto se oscila en los extremos de la

�192

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

\93

FUTURO EDUCANDO

contradicción. Se requiere de un análisis crítico y firme voluntad para
encontrar síntesis más ricas y conciliadoras.
No se puede en nombre de la verdad impedir el surgimiento de
nuevas formas de pensar, de hacer y vivir, como tampoco en nombre de
la creatividad lanzarse a la improvisación, la imitación, la farsa y la
superficialidad. Por eso se necesita unir creatividad y humanismo. El
último facilitará la .integración de valores diversos con el afán de
perfeccionar y estimular todo aquello que promueva el desarrollo má
pleno de lo humano.
Me parece que las condiciones imperante en el mW1do actual no
facilitan ni el estudio de las ciencias humanas ni la difusión e introyección
del legado humanista. Existen políticas educativas en casi todos los
países e incluso a nivel internacional para dar un tratamiento sino
excluyente, si marginal a los estudios de humanidades y a otros valores
de la vida en nombre de la economía, la producción, la productividad, la
competencia y la globalización, en clara posición reduccionista en la cual
el individuo queda uncido al carro de los nuevos ídolqs y fetiches en
nombre de la ciencia, la tecnoJogfa y el progreso. La persona queda
subordinada a sistemas y en consecuencia es una parte de ellos. He aquí
que tanto objetividad -lo real- como la subjetividad -la existencia
singular-, se transforman en algo virtual, quedando vinculadas a un
tercer elemento; que si no las disuelve al menos las transforma en partes
de un todo o sistema que viene a ser la nueva objetividad y subjetividad.
Hay diversos y complejos sistemas, los cuales buscarían su unificación en
uno mayor de carácter planetario. Es el momento de las nuevas utopías,
sin hablar claro de opresión y menos de totalitarismos. ¿Se alcanzará este
propósito? o lo sabemos. Lo que sabemos es que una forma de vida
así resultará opresiva e jnhumana, pues una razón monomaníaca trataría
de dirigimos y guiar nuestra vida hacia nuevos paraísos. Se trata de una
visión mesiánica sin contenido trascendente. Por eso Heidegger ha
dicho en la entrevista que concede al periódico Del Spiegel publicado
después de su muerte "sólo uo dios puede salvarnos". Por eso los
nuevos y diversos movimientos ecologistas, religiosos y sociales
reivindican espacios de libertad e imaginación para una vida más
humana. Sin embargo, todos esos movimientos corren el riesgo de
politizarse y ser ·absorbidos por aJguno de los sistemas, en particular el
•científico, . el tecnológico o el comunicativo. De allí la búsqueda de
Jürgen Habermas en su obra Teorio de la Acción Comunicativo de encontrar
puentes para lograr una relación de comunicación del individuo &amp;eme a

los sistemas. La fuerza de los acontecimientos con su lógica interna, no
permite entrever elementos que moderen la deshumanización o al menos
las tendencias opresivas para el hombre en todos los órdenes donde el
darvinismo social pasará su factura con ganadores y perdedores.
Propuestas para una educación humanista:

El panorama de nuestra actual sjruación también nos revela
propuestas individuales y de grupos que no admiten un determinismo o
fatalismo hjstótíco ante el cual no podamos hacer algo o moclificar su
curso. Es posible conciliar la necesidad y la libertad, la lucha con la
esperanza en una vida mejor.
La reflexión en torno a la vida humana conlleva el fortalecimiento y
difusión de lo valore del humanismo, a pesar de lo obstáculos y
rechazos, porque los propio acontecimientos tarde o temprano tendrán
que ser corregidos e interpretados a favor de la persona-social, a meno
que una mutación biológica dejara al hombte como un momento de la
evolución o transformación, en cuyo caso ya no es asumo de nuestra
incumbencia.
Es indispensable que el ejercicio de la razón no sea parcializado al
exclusivo paradigma del conocimiento científico o de las enridade que
reclaman para si la posesión de una razón dominante o positiYi ta,
excluyente de otros modos de razonar. Por tamo en nuestra calidad de
ere pensante debemos ser más cauro
reflexivos ame tanta
afirmaciones y proposiciones que se . no quieren imponer vengan de
donde vinieren. Hay que analizar y .representar antes de aceptar
cualquier propuesta. er más críticos, más reflexivo y prudentes y esto
se logra con ejercicio, información y educación.
El mµndo actual presenta una mayor unidad e integración de los ere.
humanos y en consecuencia mayores diferencias en múltiples cocido:
razas, cultura ciencia, técnica, arte, desarrollo, patrimonios educación
etc. Estas diferencias cuando no pueden ser aceptada o conciliada , o
simplemente controlada , nos llevan a conflictos que casi iempre e
expresan con violencia. Una co a es la integración y otra el integrismo.
La primera concilia y busca soluciones, la úlama impone un ólo valor al
cual subordinar todo y son los fundamentalismos en e pecial de corte
religioso.
En un mundo plural la educación humani ta puede arudar a moderar
las tendencias autoritarias, impositivas, hegemónicas, reinvicatorias,

�194

LA FORMACIÓN HUMANISTA DEL

JOSÉ ANTONIO DACAL ALONSO

unilaterales, racista nacionalistas o autonomistas desintegradoras, como
las opuestas de carácter anarquista, laxas, heterogéneas, dispersas o
pluralistas desvertebradas que no atienden a las legítimas e inevitables
diferencias de los seres humanos para dispersarlos en ingenuos
cosmopolitismos que atentan contra la identidad y son el medio para la
psícopatología individual y social.

La educación y con ella la formación bl..lfl),anista es una tarea que
deberá comenzar en los futuros educando desde los niveles más
elementales hasta los más elevados, con la concurrencia de especialistas
de todas las ramas del conocimiento -no humanistas exclusivamente- a
fin de alcanzar la mejor integración y con los sujetos de la educación
tanto a nivel nacional como internacional. La anterior tarea no es nada
sencilla, aunque tampoco imposible.
Se requiere elaborar -aunque parezca utópico- y en especial para lo
niños y jóvenes, unas Cartas o Declaraciones de Principios sobre los temas
iguientes: ecología, moral, civilidad, política, salud y religión.
Lo anterior no es tarea de un individuo, sino de grupos
interdisciplinarios que puedan plasmar una serie de principios en esos
campos rectores de la vida humana a efecto de que se introyecten desde
los primeros años de la vida para poder admitir el pluralismo y la
presencia del otro, para facilitar la relación humana creando mejores
condiciones para resolver problemas y conflictos.

Lo manifestado no es una panacea o una utopía, simplemente una
propuesta educativa qu(: se articulará en diferentes momentos y
contenidos para facilitar una convivencia humana fundada en las
mejores aportaciones de la cultura. Para combatir los efectos dd
terrorismo, la drogadicción, la in eguridad y en general múltiples formas
de violencia, de trucción y muerte que privan en el mundo actual se
requiere revalorar y d1fun&amp; el legado humanista tanto a nivel nacional
como internacional, además de suprimir muchas causales económicas
que subyacen en la política de los Estados que on el fermento para una
v1da desesperanzada y con baja calidad. Esas CartaJ o Declaraciones de
Principios ayudarán a guiar la formación humani ta del futuro educando.
Hoy, además de la Declaración de los Derechos Humanos se impone una
declaratoria de Los Deberes H11111anos para establecer un equilibrio ante
políticas reduccionistas y unilaterales que sacrifican a las personas reales.
Sin embargo, lo más prioritario es la difusión y vivencia de los logros

rns

FUTURO EDUCANDO

humanistas a través del proceso educativo continuo, haciendo uso de
todos los medios que la civilización pone a nuestro alcance.

Conclusión
Hablar de la formación humanista en el futuro educando, implica no
desconocer los rasgo dominantes y contradictorios de la cultura actual,
por cuanto la reflexión y el quehacer humarústa no deben estar al margen
de lo que sucede históácamente.
Se debe profundizar en el conocimiento de los grandes legados de lo
humanistas canto del propio país como de otros, a fin de que sean
fuentes de valores y esúmulos para una vida más serena, reflexiva,
prudente y justa.
Es indispensable reconocer el significado que para la existencia social
conlleva el conocimiento de las Ciencias Humanas, su difusión y logros
para que permitan coadyuvar a una más plena convivencia individual y
social.
La formación humanista es parte del complejo proceso educativo que
debe
analizar el contexto socia~ político económico, científico
tecnológico, estético-artístico, religioso, ecológico e ideológico, en que se
desenvuelven las personas y sociedade para proponer valore y
alternativas de una vida con más calidad y plenitud que salvaguarde l;
dignidad del hombre como persona, sus valores y su unidad dentro de
uoa pluralidad de acciones, visiones y modos de vida cultural.

�LA FILOSOFIA CRISTIANA DE
ENRIQUE AGUAYO
Dr. Mauricio Beuchot
lnscituto de Invescigaciones Filológicas
Universidad Nacional Autónoma de México

Introducción
Enrique Aguayo se ha consolidado como un notable filósofo mexicano.
Ha cultivado tanto la lústoria de la filosofía como la filosofía sistemática.
Inclusive, la historia de la filosofía de México, en la que tiene mucha obra
escrita y publicada, y por la que es tal vez más conocido. Pero también
tiene obra sistemática, tamo en temas filosóficos como en cernas
teológicos, por lo que se puede llamar a su reflexión perfectamente
filosofia cristiana.
En cuanto a la parte sistemática filosófica, nos centraremos en la
muerte, la ética, la teología moral y la teodicea, esta última como
preparación e introducción a la teología propiamente dicha. Y de la
teología propiamente dicha, señalaremos algunos aspectos de la
dogmática, tanto del tratado de Dios uno y crino como del tratado de la
Cristología. En todos esos ámbitos se muestra fiel seguidor de Santo
Tomás de Aquino y, de modo muy especial, de Karol Wojtyla, es decir,
del Papa Juan P.ablo II. Por ello nos parece que la obra de Aguayo
responde a una intencionalidad de desplegar una filosofía crisaana, que
no niega conexiones con la teología o desembocaduras en ella.
Referente a la historia de la filosofía en Mé.xico, señalaremos sus
estuclios sobre Agusón Basave Fernández del Valle, Mauricio Beuchoc,
Eduardo García Máynez y Emma Godoy.
Antecediendo a esos temas presentamos breves rasgos biográficos de
nuestro autor.

�198

MAURICIO BEUCHOT

1. Biografia
Enrique Aguayo es Licenciado y Maestro en Filosofía por las
Universidades La Salle y Nacional Autónoma de México; es profesor en
la Escuela de Filosofía de la Universidad la Salle; en esta misma
Universidad es editor de las revistas LOGOS y VERA HUMANITAS; ha
escrito más de cincuenta artículos filosóficos en Revistas especializadas,
asimismo elaboró artículos para el Diccionan Enciclopédico de Grandes
Filósofas-, ha participado en programas de televisión y radio. Es autor de
trece libros, dos de los cuales permanecen inéditos (probablemente vean
luz pública este año).
2. Meditación sobre la muerte
La filosofía ha sido considerada en una extensa tradición como
meditaio mortis-, por eso el trabajo de Enrique Aguayo nos parece el intento
de hacemos recordar un aspecto capital del filosofar mismo1. La vida del
hombre tiene como ingrediente principal la reflexión, y el tope de la vida
con la muerte no puede sino ponerlo a pensar. Ciertamente es en buena
medida misterio, pero el hombre siempre ha ensayado el filo de su
reflexión con los misterios, por más que en la mayoría de los casos no
llegue sino a producir pequeños rasguños en ellos. Tocar el misterio, la
gran ambición -y necesidad- del hombre.
Es muy distinta la actitud del hombre ante la muerte si se tiene la
creencia en la inmortalidad (concepto, éste, que Aguayo cambia por el de
eviternidad) que si no se tiene. En caso de no tenerse, la muerte es mero
término; pero si se tiene, la vida presente continúa de alguna forma en la
otra. Además, con ello entronca la idea de que nuestro comportamiento
en esta vida tendrá repercusiones en la otra. En efecto, cuando se acepta
la idea de la inmortalidad, de inmediato se asocia con la idea de un Dios
juez, y con la sospecha de que la conducta moral actual labra en la otra el
premio o el castigo; pero esa posibilidad de ser premiado o castigado por
lo que se ha hecho reclama la creencia en la libertad. Si no hay libertad,
no hay responsabilidad, y, por ende, no podrá haber sanción alguna. Esto
verdaderamente condiciona la vida y la determina con ciertas
perspectivas.

LA FILOSOFÍA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

199

Más frente a esto pueden adoptarse varias actitudes. Dejando de lado
la espinosa idea de la predestinación, puede asumirse la actitud de miedo
y de vigilancia para no ser merecedor de castigo, por pensar en un Dios
premiador y castigador -sobre todo castigador- que está listo para
atrapar al hombre pecador en cuanto se le acabe el tiempo de su libertad
con la muerte. O se puede tener otra actitud muy distinta, la de pensar en
la otra vida como el encuentro con un Dios bueno, que ha hecho un
llamado y una invitación al hombre para que viva como hijo suyo, para
s_er después llevado a la plenitud del amor en ese encuentro gozoso con

EJ.
Se ha dicho que la muerte se ha vuelto un asunto privado, mientras
que la sexualidad se ha vuelto un asunto público (siendo que antes era al
revés). La vida sexual, las costumbres sexuales, casi de todo tipo, se
exhiben en los medios de comunicación, mientras que la agonía del
moribundo se esconde, se oculta a la vista de los demás; parece que
aterra ver el proceso del morir. Antes era casi un acontecimiento público,
que congregaba a la familia y deudos en tomo al moribundo, y ahora
sólo muy pocos soportan estar presentes, o están solamente los más
cercanos a la persona. Inclusive se ha acuñado en los hospitales la
expresión ' 1enfermos terminales" para evitar la alusión directa a la
muerte.
En ese espíritu, parece que también ahora la pregunta por la muerte
se ha querido esconder, y hasta sabotear. Sin embargo es la pregunta
más cica. Tal vez haya sido la muerte, el misterio de la muerte, uno de los
máximos factores de admiración y perplejidad en el hombre, de modo
que es lo que más lo ha movido a hacer metafísica. De hecho la
metafísjca, al ser trascendencia de lo fisico, va más allá de lo dado y
hurga en el misterio, en la posibilidad o no posibilidad de algo más allá
de la mue.rte. Ha habido épocas de la füosofia, como hace poco el
existencialismo, en que la muerte sirvió de motivo más importante del
filosofar mismo. Tanto Heidegger como Sartre vieron a profundidad el
carácter de ser-paFa-la-muerte que tiene el hombre. Pero justamente del
sentido que se dé a la muene dependerá la actitud filosófica con respecto
a esta vida presente. El propio Heidegger, a mi modo de ver, dio a la vida
filosófica una intensa peculiaridad de hermenéutica de la muerte, de

medilatio mortis.
1

Aguayo, Enrique, Meditación sobrr la m,mft. Una 11itión esjmanz.adora, Ed. Basilio
ueva Librería Parroquial de Cl.averla, S. A. de C. V., 1éxico,

úñez, S. A. ·de C. V. y

1999.

Sólo si la muerte se pone como pregunta para el hombre, como
problema y cuestión se vuelve, además de un hecho ineludible, una

�200

MAURICIO BEUCHOT

LA FILOSOFIA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

responsabilidad que afecta la vida. ¿Qué significa para mí la muerte?
¿Qué quiero que mi muerte signifique para mi? ¿Qué deseo que
signifique para los demás? Casi siempre, espontáneamente, pensamos
que queremos algún tipo de recuerdo nuestro en el interior de los
semejantes. Es el recuerdo, la rememoración y el llevar a los otros, o ser
llevado por los otros, en el corazón. Para algunos a eso se reduce el que
quede algo de nosotros después de la muene. Para otros el perdurar, el
pervivir, la inmortalidad, el inmortalizarse o er inmortalizado es el
resultado de la acción salvadora de un Dios.

3. Re.flexión sobre la ética
Enrique Aguayo tiene un texto de ética2 que es muy útil y opo~no
por varios motivos. Es una exposición bastante completa de la ética.
Creo que servirá mucho para aquellos que se inician en el difícil campo
de la filosofía moral.
En primer Jugar, expone la noción de filosofía y ubica la ética dentro
del ámbito de las disciplinas filosóficas. Después da la definición de ética,
tanto etimológica como real. A continuación explicita la moral como la
consideración de las costumbres, con lo cual ésta precede a la ética, la
que tiene ya un papel no meramente descriptivo, sino valorativo y
prescriptivo. Justamente se basa en la moral para añadir una valoración y
una obligatoriedad.
Pasa a establecer las relaciones de la ética con otras disciplinas, que
pueden ayudarla en sus ~squisiciones. Luego aborda el arduo problema
del bien y del mal, ya que es un problema ontológico, que repercutirá en
la noción de bien y de mal morales, referidos a la ética como tal
Viene en seguida la axiologfa, la que es un punto de entrada para la
ética, pues lo que vamos a practicar como ético primero lo vemos como
valioso, es el valor ético. Aquí observo un trabajo muy personal de
Aguayo, consistente en tomar varias cosas de axiólogos mexicanos, pero
dándoles un sesgo original y propio, sobre todo en las nociones de bien y
valor, tragedia, equilibrio e ideal axiológicos.
Los fundamentos psicológicos de la· ética llegan a continuación, y
están concernidos, como es ló~co, con el conocimiento y la voluntad,
Enrique, Éti,a ge11eral, Ed. Basilio úñez, S. A. de C. V. y
ría Parroquial de Claveó~, S. A de C. V., México, 2004.
2 Aguayo,

ueva Libre-

201

para desembocar en la libertad humana, única que puede fundar la
responsabilidad y, por lo tanto, la eticidad de las acciones. Veo, aquí, una
aportación original de Aguayo: los principios de la libertad que completa
con los principios de la responsabilidad.
Se concede una importancia fundamental al fin del hombre, en su
aspecto natural, que es lo que guía la moral filosófica. El fin es el bien, y
tiene grados; hay que buscar el más independiente. Éste se da en la
felicidad, pero a través de la perfección de la vida virtuosa.
También la acción humana recibe un tratamiento detallado. Los actos
del hombre, qae son neutrales, dan paso a los actos humanos, que sí son
responsables. Aguayo introduce una reflexión muy personal haciendo ver
que actos del hombre, como beber, comer, etc., se conectan
directamente con los actos humanos, ya que dependiendo de cómo se
hagan, pueden ser buenos o malos moralmente. Asimismo hay una
meditación propia de Aguayo en cuanto a los efectos de la conducta
moral, en la que considera el problema del doble efecto y del mal menor.
Pasa después a la norma ética, que es la ley, norma remota, pero
rectora de la vida moral, y a la conciencia, que es la norma próxima. En
relación con la autoridad que pone la ley es que se da una
responsabilidad para el hombre. Hay grados de responsabilidad y
atenuantes de la misma, de acuerdo con las circunstancias del acto.
Hay todo un análisis del acto moral, como la finalidad, el juicio de
valor, la intención, las circunstancias, los medios, la consecución del fin y
las consecuencias de ésta. Capítulo principal es el de los hábitos y
virtudes, señalando las cardihales como las más relacionadas con la ética.
o puede ser meno , la virtud está conectada con el valor moral; de
hecho los valores morales se realizan mediante las virtudes que les dan
alcance.
Es indispensable destacar el apartado xvm, Temas especiales de ética,
donde Aguayo aborda, con seriedad y profundidad, cuatro temas
capitales y muy delicados: juramento, mérito, promesa y secreto.
Termina con un capítulo dedicado al criterio de moralidad y con una
conclusión. La cuestión del criterio moral es algo ya muy trabajado por
Aguayo, y me parece que es uno de los capítulos mejor logrados. En las
conclusiones se nos sintetiza lo que hemos aprendido al leer y esrudiar
este libro.

�202

MAURICIO 8EUCHOT

El texto de Enrique Aguayo tiene valores muy altos. Es claro, conciso
y tiene múltiples ejemplos sacados de la vida cotidiana, que ilustran
claramente los temas tratados. Es una muy buena introducción a la ética.
Y tiene la virtud de orientar en el proceloso piélago de la acción humana,
para llevarla a un buen fin.

4. La teología moral
Nuestro autor también se ocupó de la moral en perspectiva teológica3.
Se ha dicho que la moral cristiana parte de un principio formal o
vacío: "haz el bien y evita el mal". Pues, se añade, cada quien puede
entender el bien (y, consiguientemente, el mal) como le plazca, no habóa
ninguna unanimidad. Por ende, no se podría universalizar el contenido
material de ese principio formal. Pero hay dos cosas de las que la moral
cristiana echa mano, y son (a) el estudio de la naturaleza del h?mbre y (b)
lo que Dios le reveló acerca del hombre mismo creado por EL Es decir,
se utiliza una antropología filosófica y una antropología teológica, que,
combinadas, llevan a conocer al hombre para así normar
convenientemente su conducta.
Por eso vemos en el libro de Enrique Aguayo que se conjuntan la
perspectiva filosófica y la teológica, para edificar una moral cristiana.
Ciertamente su perspectiva es más teológica que filosófica, pero no
olvida a esta última en ningún momento. Es el sentido que Santo Tomás
daba a la teología, como la utilización de la Filosofía, esto es, del saber
humano, para estudiar y presentar el mensaje revelado.
Resulta muy necesario poner los principios de la moral al alcance de la
mayoría, y es lo que intenta nuestro autor con su notable esfuerzo de
escribir una obra sencilla y comprensible. Esto encierra mayores
dificultades que lanzarse al vuelo de la especulación abstracta o libresca.
Exige remitir a lo concreto, a la experiencia de la vida. Y requiere además
una expresión que cuidadosamente evite la complejidad y la
complicación.
La importancia de dilucidar lo 'más posible un criterio de moralidad se
ve sobre todo ahora, cuando muchos pensadores han querido
convencernos de que no hay ,criterios, ni reglas, ni principios. Sólo
Aguayo, Enrique, ¿Cómo disti11g1úr el bien del mal? (F,iementos de n,oral cristiana), Ed.
Univecsidad La Salle, A. &lt;:;., México, 1997.
l

LA FILOSOFÍA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

203

existióa el punto de vista, el enfoque, la circunstancia, todo relativo a la
persona. Pero eso es dejar la moral al individuo, a sus intereses }'
caprichos. Por ello conviene, aunque sea moderadamente y sin rigideces
morbosas, plantear criterios claros y firmes. Tal vez sean pocos y muy
generales, pero suficientes para que la persona los aplique en su acción
concreta. El mérito principal del libro de Aguayo reside en esta búsqueda
de criterios orientadores a la vez que educadores de la libenad.

Él va recorriendo varias instancias de la moral cristiana que son
básicas para la estructuración de la vida moral: los mandamientos, las
obras de misericordia, las virtudes, los dones, las bienaventuranzas.
Igualmente alude a los sacramentos, que son las ayudas para recibir,
recobrar o incrementar la gracia de Dios en el hombre. Eso lo hace un
tratado bastante completo.
Una cosa que resalta en este libro es, en el apéndice sobre la oración,
la utilización de esa oración que es el Padrenuestro. uestro autor supo
partir de una breve exposición de esa plegaria, enseñada de manera
especial por Cristo a sus discípulos, para desplegar sus pensamientos
sobre el tema de la oración. También da un lugar prominente a la lectura
de los salmos como ayuda para orar.
Es muy oportuno este libro del Prof. Enrique Aguayo, porque
presenta una alternativa a las ofrecidas por los que ahora detentan la
enseñanza de la moral, que son, por desgracia, los medios de
comunicación masiva. Duele pensar en los patrones de conducta y
paradigmas morales que inculcan, por _ejemplo, el cine y la televisjón. Por
eso resulta reconfortante el ver que este libro da otro paradigma, muy
diferente, de acción moral.

5. La teodicea y la teología dogmática
Otro libro de Aguayo de filosofía sistemática es un estudio de la
teodicea de Juan Pablo TI, o bien un tratado completo de teodicea a
partir de los escritos del ponáfice4 • Es decir, es todo un recorrido por los
temas clásicos de la primera pane de la Suma Teológica de Santo Tomás,

4 Aguayo, Enrique, La ltodi,ea de Juan Pablo JI. Rtjlexio11es jilosófi,o-teoló¡j,as sobn Dios
Padre, Ed. Basilio úñez, S. A. de C. V. y ueva Librería Parroquial de Claveáa, S. A.
de C. V., México, 2004.

�LA FtLOSOFIA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

204

205

MAURICIO BEUCHOT

sobre la existencia y la esencia de Dios, aunque desarrollada en un
sentido distinto, más amplia y actualizada.
En efecto, además de tener los contenidos usuales obre la existencia
y las propiedades principales de Dios que desarrollaban lo manuales
antiguos, este libro pre enta elemento nuevos, que no eran babituale en
los tratamientos anteriores, más bien apegados a la manera en que el
Aquinate había expue to en su famosa obra. 'Thmpoco es que se aparte
de ellos, ino que más bien los añade y amplia.
Tiene partes tradicionales, como la reflexión sobre el empleo de la
filosofia en la reflexión obre Dios. También el capítulo obre la teología
y sus diferentes tipos. Lo nu mo acerca de los motivos para hablar de
Dios los modos de e te discurso obre Él ' el estudio racional de las
pruebas de su existencia, e decir, la teodicea.
Como puede verse, el umo Pontífice une dos caminos para aber
quién es Dios: la sana razón o filo ofía y la Revelación o teología.
Aquélla es el esfuerzo de la razón humana para descubnrlo a cravés de
los vesagios 9ue dejó en su creación: "De la grandeza y hermosura de las
crearuras, se llega, por analogía, a contemplar a su utor" Quao Pablo
ll). La Revelación es lo que Dios mismo dijo de í a los hombres a lo
largo del tiempo, quedando escrito en la Biblia.
nece ario reu.oir los datos aportados por la filosoffa y por la
Revelación porque el hombre, por sí mismo, descubre pocos atributos de
la esencia di .ma. fas si recurre a lo que Dios dice de í mismo, el
conocimiento obre Él será más completo, aunque no exhaustivo pue
su er e un mi cerio inescrutable: " i lo conoces no es Dios" Quan
Pablo II).
Pero en el desan:ollo de esos tema , aparecen cosas novedosas, que
vienen ya en el pensamJeoto del Papa. Por e¡emplo, recurre a las ciencia
naturales, para aportar pruebas de la existencia di ina tomadas de la
expansión del universo, d la organización de la paróculas de materia y
de la belleza del universo. Oertamente estas dos últimas pruebas tienen
que ver con la prueba tomista ·par el orden del cosmos, pero van más

allá.
Asimismo, en la parte de la esencia de Dios, esto es, de sus atributos,
. encontramos ci~amente los que se le han aplicado en la tradición como
padre, anto, bondadoso, per onal, creador, tra cendente, sabio el que
es, glorioso, e coodido, eterno, espíritu verdad, perfecto, omnipotente,
infinito omnipresente, Dios de la alianza, justo, fiel y amoroso; pero

también se añaden otros, que tal vez son complementarios de los
anteriores, mas que no dejan de tener su novedad como majestuoso,
inví ible, indulgente, moderado, paciente y ejemplar, que nos hacen ver
aspecto de Dios que son muy importantes para nuestra vida concreta.
Esto habla de la preocupación, no ólo teórica, sino también práctica o
espiritual/ pastoral, del Ponófice.
Para guayo, los atnbutos, que on la esencia de Dios, proporcionan
un "retrato" hablado de Él.
La tercera parte es una reflexión profunda sobre los vínculos entre la

razón y la fe, esto es, la filosofía y la teolo~ Se ve, por supuesto, la
armonía entre las dos, y u complementación, de modo que no sólo no
se entorp cen en sus labore propias, sino que aun se ayudan
mutuamente, cuando se usan bien. La razón puede dar claridad a la fe,
la fe puede dar profundidad a la razón. De ahí que la filosofía puede
hac r muchas aportacione a la teología, pero también la teología a la
filosofia.
n todo ca o, es muy de agradecer esta obra de] Prof. Enri9ue
guayo sobre teodicea, 1gwendo las huellas de Juan Pablo II en lo
diverso escritos que éste ha entregado a los eres humanos, como
destinatario que son de su labor y us de elo .

6. Dios uno y trino
En otro libro, gua ·o nos habla del amor de Dios, uno · trino, según
la teología de Juan Pablo ns. Como se ve Aguayo e a uno de los
mejores conocedores del pensamiento del Papa, y ahora aborda un tema
teológico 9ue es fundamental. En efecto, de de la creación hasta la
consumación en la gloria, nos enconcramos con un misterio de amor,
desplegado por Dios para con los hombres. unque a veces no se ve
muy de manifie to e e amor por la circunstancias de la exi tencia aun
allí los ojos de la fe logran captarlo.
Aguayo comienza por mostramos 9ue Dios en si mismo es amor.
allí
habla del amor como uno de lo constitutivos esenciale de la
divinidad considerado desde la unidad. a al ver a Dio como creador,
com pro idente y como p rsona, se nos presenta como alguien que
ama. Mucho más se ve esto al considerar a Dio desde la p rspecti a de
~ Agua ro, Enrique, E/ amor dt Dios Trino J

no en la teología dt )11an Pablo II (10.éd1to).

�206

MAURICIO BEUCHOT
LA FILOSOFIA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

207

la trinidad, pues es toda en sí misma un misterio de amor: el Padre ama al
H.íjo, el Hijo ama al Padre y e] amor de ellos es el Espíritu Santo. Pero
todavía se ve más a la claras ese amor cuando se lo mira proyectado
hacia los hombres. El Padre por amor ha creado, a través de su Verbo o
Hijo, todas las cosas, sobre todo a los hombres, y les difunde su Santo
Espíritu como un regalo de amor.

Por eso se trata de una obra muy buena y útil, que debemos agradecer
a la bien cortada pluma del Mtro. Enrique Aguayo, autor que ya nos ha
entregado otros libros de filosofía y de teología, específicamente
siguiendo el pensamienro de nuestro Papa actual.

También utiliza Aguayo la providencia para q__acemos entender que es
un modo del amor de Dios, un amor providente, que, a pesar de la
permisión del mal (tanto ffsico como moral), se cierne sobre el hombre y
lo protege; es que lo principal que le interesa es la salvación del hombre,
y ésta a veces requiere del dolor o sufrimiento para darse. También en la
redención se muestra el amor de Dios, aunque más intenso, pues se trata
de la misericordia con el hombre pecador; y ahí la prueba es que envió a
su .Hijo al mundo, para dar su vida en aras de nuestra manumisión del
pecado. Todo lo que hizo Jesús en este mundo: milagros, predicación,
pasión y muerte, ha sido para llevar a cabo esa empresa de amor que le
encomendó su Padre. En cuanto a la permisión del mal por parte de
Dios, a fin de darle explicación, Aguayo usa acertadamente la imagen de
Jesús como el buen samaritano de su parábola.

7. La reflexión cdstológica

De una manera especial resalta nuestro autor la ley del amor dada por
Jesucristo. El amor de caridad, que es el amor cristiano, supera al amor
humano, y necesita de la gracia para ser alcanzado, pues supone mucho
de renuncia y desprendimiento. Esto es lo que Jesús vino a enseñamos, y
hemos de imitarlo. La imitación de Cristo adquiere un lugar capital en la
ob.ra de Aguayo. Todo esto lo va exponiendo mediante la doctrina
explicita dd Papa Juan Pablo II.
También hace este autor la comparación entre el amor la justicia y la
misericordia. Estas caracteósticas están bien equilibradas y armonizadas
en Dios, aunque, misteriosamente, acaba por predominar la misericordia
sobre la justicia. Pero eso muestra más el amor constitutivo de Dios, y
nos hace darnos cuenta de que hemos de ser muy erios con Él, no
abusar de su bondad, sino ser generosos con nuestros prójimos.
Finalmente, Aguayo explicita i:leralladamente el amor de Dios por su
Iglesia. Es donde más resalta su seguimiento de Juan Pablo Il, ya que, al
ser éste el Papa actual, tiene upa conciencia especial, como ucede en
codos lo buenos i:,onáfice que ha habido, de la presencia de Ojos en la
Iglesja y del acompañamiento que Éste le da en su historia,
concretamente en el momento presente.

Tenemos ante nosotros un libro que busca, ante todo, servir a lo
demás: presentar la doctrina cristiana llevado por la mano segura y firme
del Papa. Aun como teólogo particular, nuestro pontífice se ha
distinguido por haber recibido una formación filosófico-teológica en la
Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma, dirigida por lo
dominicos, y eso se plasma en sus escritos.

Enrique Aguayo consagra otro libro al sentido de la muerte de Cristo
en la cruz según Juan Pablo Il 6• Es un tema de capital importancia para eJ
cristiano, pues en él se centra uno de los misterios fontales del
cristianismo. El misterio de la muerte de Cristo en la cruz se conecta con
todos los demás, ya que nos habla de la Trinidad, con la Encarnación,
etc., etc. Y el ser tratado al trasluz de las meditaciones del Papa hace que
el tratamiento de Aguayo tenga aun más interé , porque se traca de este
jerarca como filósofo y teólogo, no como el dirigente de la cristiandad.
La dinámica del libro de Aguayo va indicando algunas de esas
relaciones del misreno de la cruz con otros misterios del cristiani mo.
Desde el ámbito de la vida divina, al interior de la Sanásima Trinidad, se
habla de Jesús como Hijo de Dios. El Padre nos da a su Hijo, que es el
Verbo divino, la segunda per ona, que se encarna en Jesucristo. Esa
entrega fue para salvamos del pecado, el cual es explicado por Aguayo en
todas sus modalidades, y de las cuales hay 9ue resaltar el pecado original,
entendido como la pr clividad de todo hombre al mal, c¡ue de hecho e
puesta en práctica cuando se cometen lo pecados actuales.
La vida de Cristo, incluida su pasión, es, pues, un don del amor de
Dios. Se trata de· un amor misericordioso. En esto reside precisamente la
revelación y la manifestación de Dios como amor. En lugar de pedir
sacrificios de otras víctimas como en otras relig10ne y en el Antiguo
Testamento, Dios se ofrece a sí mi mo, en la persona del Hijo y con ello
6

Aguayo, Enrique, El sentido de la muerte de Cristo en la Cruz. segtin Juan
ueva Librerla Parroquial de Claveria

Pablo 11, Ed. Basilio úfü:z. S. A. de C. V. y
S. A. de C. V., México, 2004

�208

MAURICIO BEUCHOT

LA FILOSOFÍA CRISTIANA DE ENRIQUE AGUAYO

209

nos da la salvación. No es posible otra expresión de amor mayor que ésa
de la muerte de Jesucristo en la cruz.

8. Historia de la Filosofia en México

En cuanto al sentido teológico de la muerte de Jesús, Aguayo expone
lo central del misterio pascual: Cristo es el mediador entre el hombre y
Dios Padre; también promete al Espíritu Santo, y por él éste se allega al
hombre. La muerte de Jesús engendra una nueva vida en el hombre, e
incluso alcanza un nivel cósmico su sacrifici~ues renueva a todo el
universo. Además, Aguayo conecta el sacrificlo de la cruz con el
sacramento de la Penitencia y con el de la Eucaristía, pues de la pasión de
Jesús surge la reconciliación y la comunión con Él. Igualmente, en el
trabajo de Aguayo se hace ver la vinculación de la Virgen María con el
misterio de la cruz, como corredentora y medianera de todas las gracias.

Nuestro autor ha consagrado tiempo a sistematizar la obra de
filósofos mexicanos como Agustín Basave Femáodez del Valle, Mauricio
Beuchot, Eduardo García Máynez, Emma Godoy, etc.

Un capítulo muy importante es el que relaciona el sufrimiento
humano con la cruz de Jesucristo. Se nos hace ver cómo Jesús vence el
mal, tanto en su dimensión de pecado como en su dimensión de
sufrimiento. Sobre todo da sentido al sufrimiento inocente, pues él
mismo fue víctima inocente para la salvación de nosotros, verdaderos
culpables. Y es que el sufrimiento se da para crecer y llegar a la gloria. De
hecho, la resurrección es la que ilumina la pasión, le da un sentido. Por
eso para el hombre se abre la perspectiva de poder estar alegre en medio
del dolor.
Además de esas explicaciones filosófico-teológicas del sufrimiento de
Jesucristo en la cruz, el libro tiene dos apéndices: uno acerca de la
excelencia de la religión cristiana, que es muy ilustrativo; y otro que
consiste en un vocabulario, el cual resulta sumamente útil para los
lectores, pues es dificil estar familiarizado con esos términos filósofos y
teólogos. La obra de Aguayo vuelve a manifestar su espíritu de servicio,
al compilar una bibliografla muy útil sobre la temática tratada.
Sobre todo por el teID.1, tan nuclear para la religión cristiana, es de
agradecer el libro de Enrique Aguayo. Puede decirse que es una obra
clara, didáctica y con afán de servir. Eso hace de su libro algo más que
una exposición académica, lo coloca como un texto que tiene que ver
con la espiritualidad, es decir eón la vida práctica del cristiano. En esa
línea, dará orientación a muchos que buscan tomar su cruz de cada día
para llegar un día a la glorificac~ón.

Aguayo inició sus estudios sobre la filosofía de Agustín Basave
Femández del Valle con su tesis de licenciatura, mas no se quedó allí,
sino ha ido profundizando la obra del pensador regiomontano, de quien
ha publicado: La re-ligación ontológica del hombre con Dios, en LoGOS, Revista
de Filosofia, n. 49, Ed. Universidad La Salle, 1989, La axiología de Agustín
Basave, en LOGOS, n. 70, 1996, Aproximación al pensamiento filosófico de
Agustín Basave, en ESTUDIOS, n. 46, Ed. ITAM, 1996, La muerte en la ftlosojia
de Agustín Basave, en
UARIO HUMANITAS, Universidad de uevo León,
México, 1998, La ftlosofla de la educación de Agustín Basave, en LOGOS, n. 82,
México, 2000, Dios en la .filosojia de Agustín Basave, en A ALOGÍA, año XIV
n. 2, México, 2000, La pena de muerte debe ser abolida, según Agustín Basave,
en VERA HUMANJTAS, n. 30, Ed. Universidad La Salle, México, 2000, etc.
Sobre las reflexiones de quien esto escribe, Aguayo tiene publicados,
hasta el momento, tres libros: Pensamiento e investigaciones filosóficas de
Mauricio Beuchot, Ed. Universidad Iberoamericana, México, 1996, La
hermenéutica .filosófica de Mar,ricio Beuchot, Ed. Ducere, México, 2001 y La
filosofía analógico-icónica de los derechos humanos en Mauricio Beuchot, Ed.
Ducere, México, 2004.
Los estudios aguayanos acerca de Eduardo Garda Maynez están en
dos libros: García Máynez 1908-1993, Ediciones del Orto, Madrid,
España, 2000, e Introducción al pensamiento juridico-filosófico de Ed11ardo García
MáyneZJ Ed. Universidad La Salle, México, 2000.
Finalmente, las meditaciones de Aguayo sobre Emma Godoy se
encuentran en el libro intitulado El pensamiento .filosófico de Emma Godoy
Hoja Casa Editorial, S. A., México, 2000.

9. Conclusión
• Por todo lo anterior, podemos apreciar el trabajo que ha realizado
Enrique Aguayo como filósofo cristiano. Ha recorrido temas filosóficos
muy interesantes e importantes, pero no ha dejado de lado la fe y hasta
ha incursionado eo el campo de la teología. En todos los libros que
hemos comentado se nota el afán de servir a los creyentes que quieren

�210

MAURICIO BEUCHOT

ser asimismo pensantes. Su intención es la de brindar un apoyo desde la
filosofía a las doctrinas cristianas que llegan por la revelación y la
teología. Eso fue lo que hicieron los primeros filósofos cristianos, como
San Justino. Realizaban apologética, pero también una profundización
filosófica en los temas de la fe cásriana. Algunos han cuestionado la
existencia de una filosofía cristiana, y aun su posibilidad, ya que
consideran que, por estar guiada por la fe, c~ce de valor plenamente
racional; pero eso sucede si los contenidos (ie fe se toman como
premisas para demostrar lo que se desea, y no si son tomadas como
puntos de llegada en los que se desea concluir. Y esto es lo que ha hecho
que la obra de Aguayo sea claramente filosófica en muchas de sus partes,
aunque ciertamente tiene partes expresamente teológicas. De hecho, el
filósofo cristiano, aunque se distinga del teólogo, no puede dejar de
atender a la teología que lo ilumina.
Además, como lo hemos señalado, el filosofar cristiano de Aguayo
tiene la particularidad de estar muy apegado al pensamiento del papa
Juan Pablo II, quien también dedicó mucbos esfuerzos a la filosofía, ya
que es muy sabido que estudió filosofía en la Universidad Santo Tomás
de Aquino, de Roma (el antiguo Colegio Angélico), situándose en la
tradición fenomenológica, con una tesis sobre Max Scheler. Podemos
decir que esto constituye Wla filosofía cristiana, un filosofar cristiano, ya
de tradición. Y en esta tradición me parece que merecidamente se ha
ganado un lugar prominente el filósofo mexicano Enrique Agua yo.
Hay que destacar la importancia de los escritos de Aguayo sobre
historia de la filosofía cm México: sistematiza la obra de filósofos
mexicanos, por lo que cada libro de él es único en su género. Así, por
ejemplo, no conocemos un texto que presente una visión panorámica,
detallada y explicada, de la filosofía de Emma Godoy ni de la de
Eduar~o García Máynez; la obra de Agustín Basave es basta y original,
pero, que nosotros sepamos, no ha sido estudiada con el detalle que lo
está haciendo Aguayo. Por eso resulta importante ésta ardua e
interesante labor.

MAIMÓNIDES
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO
f tro. Luis Rionda Arreguín
Universidad de Guanajuato

Como tradición oral la Cábala era entre los judíos la doctrina secreta que
tenia la misión de explicar y establecer el sentido de los libros del
Antiguo Testamento; constituía, en el aspecto nústico, la raigambre del
judaísmo. Opuesta a ella se encontraba la actividad racional, sustentada
en la práctica de la filosofía neoplatónica o aristotélica dirigida a
esclarecer o demostrar la verdad revelada. Así se logró la fusión del
judaísmo y la filosofía griega, de la fe y la razón. La Cábala y el
neoplat0nismo coinciden cuando sostienen que Dios no solo rebasa a
todo conocimiento, sino que es imposible determinarlo; por consiguiente
no es cosa detettninada alguna, es "ninguna cosa".
Para Plotino, el fundador del neoplatonismo, Dios trasciende a toda
cosa. En el orden ontológico ocupa el grado mas elevado; es,
simultáneamente, el Uno, el ser y el bien. Todas las cosas provienen del
Uno po¡ emanación. Et primer grado de emanación es el Intelecto donde
residen las ideas de Platón; enseguida vienen como segunda emanación,
derivada del Intelecto, el Alma del Mundo, la cual su parte superior se abre
al Intelecto de donde se origina, y su parte inferior gobierna el mundo
material. El alma universal no solamente anima la materia sino también a
las almas singulares. Estas, a su vez, están ubicadas entre el Intelecto y
los cuerpos que informan. Finalmente, en lo más distante de la
emanación se encuentra la materia, entendida por Plotino como un
no-ser, como el ultimo grado de emanación de lo Uno.

�212

MAIMÓNIDES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

LUIS RIONDA ARREGUIN

Del Uno emanan todas las cosas; pero él mismo no es ninguna cosa
detenninada. No hay forma particular por la cual el Uno pueda ser
nombrado ya que existe en sí mismo "anterior a toda forma, movimiento
o reposo". En cuanto que para Plotino el Uno está "más allá de
sustancia", "mas allá del ser" y "mas allá de la mente", trasciende a todas
las cosas. De Dios no es posible decir ni saber nada, su esencia sobrepasa
los conceptos humanos. De Él se puede decir lo que no es, pero no lo que
es. Si algo existe después del Primer ~r -expresa Plotino-,
necesariamente ha de proceder de Él... Es necesario, en efecto, que haya
un algo anterior a todo, algo que debe ser simple y distinto de todo lo
que le es posterior; existente por sí mismo; trascendente a lo que de él
procede... Este ser es en realidad el Uno ... no es objeto de concepto ni de
ciencia, y se le denomina "lo que está más allá de la esencia". (Eneadas V,

Dios; éste además de estar por encima de predicados y nombres con los
que puede ser designado, su naturaleza esta rodeada de oscuridad y por
lo tanto, de ignorancia.
•
Una ~e las notas distintivas del neoplatirúsmo es creer que el modo de
ser prop10 ~e la trascen_dencia div~a ~s ser absoluta; por este rasgo Dios
e~ta m~s alla de cualqwer detemunación por conceptos. En suma, Dios
sie?do 10expresable únicamente se revela en el éxtasis es decir en la fase
m~s elevada de la experiencia mística, que es cuando el alma se une con
D1~s. E~ est~ punto, el alma, separándose de todas las cosas, vuelve
hacia su 10tenor en una introversión que la lleva al éxtasis. Para Plotino
la senda por la que camina el alma hacia su interioridad es la que 1~
conduce hacia Dios.
, ~uanto má entra dentro de i misma más se acerca al éxtasis. Peco
ixtam es un salto hacia J11tra, y resulta así que cuanto el alma más se
adentra hacia sí misma, tanto más cercana está de salir fuera de: sí. Pero
no para saltar hacia las cosas exteriores, sino para saltar hacia Dios
p0r~ue es Dios más íntimo al alma que ella misma. A í el éxt,asis, el salt¿

4)
Hay un conjunto de escritos que comenzaron a ser conocidos hacia
inicios del siglo sexto y cuya influencia se dejo sentir en la filosofía
medieval. Su creación es atribuida a Dionisio, personaje del que se creyó
por largo tiempo haber sido discípulo de San Pablo. Lo cierto es que
tales textos fueron compuestos bajo el influjo ejercido por e1
neoplatonismo hacia principios del siglo V de la era cristiana. Los
referidos escritos estuVieron inspirados en el neoplatónico Proclo (411485), de quien Dionisio t&lt;?mó fragmentos enteros, adaptándolos a los
requerimientos del cristianismo. Esto explica por qué a su autor se le ha
designado como el Pseudo-Dionisio. La cuestión medular que entrañan
sus doctrinas se refiere a la posibilidad o imposibilidad de nombrar
adecuadamente la esencia ·de Dios. Dionisia afirma, en su obra Sobre los
nombres divinos, que a Dios es imposible nombrarlo de modo apropiado.
"Es una regla universal que conviene evitar ~ce en el escrito referido-aplicar temerariamente ninguna palabra y hasta ningún pensamiento, a la
Divinidad sobreesencial y secreta ... ".

El centro de las especulaciones de Dionisio es Dios. Enfoca a Dios
conforme a dos métodos. El método positivo consiste en un decir, en
tanto que el método negativo se basa en un silenciar. La primera vía es un
sermo formado de afirmaciones re'feridas a Dios, el cual pude ser llamado
ser, bondad, luz, unidad. ·La segunda vía considera, por el contrario, que
Dios es un no-ser; es decir qut el más alto conocimiento de Dios es
igualmente una ignorancia mística. Según el Pseudo-clionisio, la teología
positiva procede de Dios hacia lo finito, ·disponiendo los nombres o
atributos de Dios, mientras que la teología negativa va de lo finito a

hacia afuera, es un salto hacia Dios. 1

. La libertad que existió en España durante la dominación árabe
dispuso el advenimi~nt~ de una atmósfera favorable para que tuviera ~
gran desarrollo la c1enc1a y la filosofía judia. Con Averroes la filosofía
árabe vive su_~timo esplendor; sin embargo fueron los filósofos judíos
los que la hicieron perdurar con ciertas modificaciones. La filosofía
he_brea, alejada de la mística, constituye una aplicación de la filosofía
gnega a la verdad revelada de la religión judaica. Los dos pilares en los
qu~ se_ apoya la filosofia judía del médievo fueron Avicebron y Moisés
Maunorudes. .o está de más hacer notar que Averroes y Maimónides no
solamente nacieron en Córdoba, sino que fueron contemporáneos y
sobre todo, que adquirieron fama como filósofos v médicos. acid~
nueve :i;ños_ antes de Maimónides (1135-1204) Av~rroes se distinguió
co~o el_m~s renombr~_do comentarista de Aristóteles. Por su parte el
filosofo ¡udío fue tamb1en resueltamente Aristotélico. Estaba convencido
de que a excepción de los profetas naclie ha estado más próximo a la
verdad como Aristóteles.

. La conq~!sta de Córdoba por los Almohades, en 1148, inaugura en
esta poblac1on y en toda Andalucía una etapa de intolerancia religiosa
1

Quites, Ismael. Prologo a "El alma, la belleza y la contemplación" Selección de

Lu Enfadar de Plotino. Col. Austral 985, 1950 p. 31

�214

LUIS RIONDA ARREGUIN

que perjudicó tanto a judíos como a cristianos. Este hecho obligó a la
familia de Maimónides a decidirse por el exilio dada su oposición a
renunciar a su fe y abrazar el islamismo. La primera ciudad a la que
arribó su familia después de su forzado destierro fue Fez, en Marruecos,
lugar en que simularon haberse cambiado a la religión islámica, pero
clandestinamente seguían practicando la fe de sus antepasados. Al ser
descubiertos tuvieron que emigrar a PalestiQ.a y, posteriormente, a El
Cairo, donde falleció Maimónides. La educación: 61osófica y científica del
pensador judeoespañol fue forjándose paso a paso al contac~o con
maestros, sabios e instituciones, en el prolongado y azaroso peregnnar de
él y de su familia.
Diversa y abundante es la literatura médica y teológica escrita por
Maimónides, pero su obra más sobresaliente es la Guía de /01 pe,plejo'r, en
ella pretendió armonizar las Sagradas Escrituras y la filosofía, la
revelación y la razón. Estaba seguro de la correspondencia existente de la
Escritura con el conocimiento fundado en la razón. Eleva a la categoría
de exigencia religiosa la pretensión de alcanzar el conocimiento de la
verdad por medio de la razón. El libro citado estaba dirigido tanto a los
creyentes como a los incrédulos, a aquellos que al descubrir verdades
antagónicas en los textos sagrados, no se deciden a aceptarlas por no
impugnar a la razón, pero tampoco las desmienten por no ofender a la
revelación, permaneciendo embebidos en la perplejidad e indecisión.
El filósofo judío, oriundo de Córdoba, cree que las Sagradas
Escrituras han de entenderse de dos maneras: en un sentido literal y en
un sentido alegórico. El primero se alcanza por la letra, en tanto que el
segundo se consigue "a través de las cosas ~ignificadas _por la le_~ a."
Maimónides dirige la Guia "al que haya estudiado filosofía y adqwndo
ciencias verdaderas, pero que, creyente ea las cosas de la religión, está
perplejo acerca de su sentido, respecto del cual dejan in'certid~bre los
nombres oscuros y las alegorías.' 2 Piensa que cuando la Escntura se
opone a la razón, ésta es la que debe de prevalecer, en _tanto_que aquella
debe entenderse en un sentido alegórico. Para que los mdecisos superen
la perplejidad que los domina es necesario e percaten ~ue en la Lq
existen versículos que es necesaño interpretar en un senado figurado y
no literalmente, porque "tomados en su sentido literal, encierran
contradicciones a propósito de determinadas opiniones y creencias."3
2

3

Maimónides, Moisés. G11ia de lo1 ptrpkjo!. CO ACULTA, Vol. 1, 2001, p. 48.
lbid.; p. 61.

MAlMÓNIDES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

315

Hay una teoría que Aristóteles respaldó, concretamente la que
sostiene la eternidad del mundo, opuesta a lo manifestado por la fe; sin
embargo Maimónides considera que gran parte de sus demostraciones
filosóficas están de acuerdo con las verdades de la fe. De ahí que el uso
imparcial y equilibrado de la filosofía en lugar de conducir a la
perplejidad, es el medio que sirve de "guía" a los indecisos para
encontrar el camino de la Lry. En pocas palabras, llevó a cabo la
redacción de la Guía para que los hombres, confundidos por la oscuridad
de los enunciados comprendidos en la Escrirura, retomaran el undero recto
de la fe que habían perdido.
egún Maimónides ha dos tipos de lenguaje. El lenguaje hablado o
exterior, útil para la prosperidad de las sociedades, y el lenguaje pensado o
interior, ventajoso para las creencia religiosas y la filosofía.
Trascendiendo el lenguaje admitido y comprensible, usado por la
colectividad, se encuentra el lenguaje simbólico de las palabras. Por un
lado "está lo que la palabra dice y está, mas allá de lo gue
inmediatamente dice, lo que la palabra igoifica. Pues bien, es esta doble
función del lenguaje la que esta presente eo toda la obra de Maimónides:
por una parte lo que a primera vista nos dicen los textos sagrados; por
otra lo que realmente, lo que de verdad nos clicen tanto la revelación
como la filosofía.'"'
De acuerdo con el punto de vista maimonidiano la teoría de la unidad
de Dios y la de su incorporeidad junto con la teoría de la creación,
constiruyen las teorías primordiales de la scritura. Acerca de cada una
de ellas la Escrirura no habla con el mismo lenguaje. Habla en un sentido
alegórico de Dios incorpóreo; Literalmente obre la creación. Sin
embargo, hubieses podido materialmente hablar en amba del mismo
modo, ya también literalmente de la incorporeidad de Dios, ya también
alegóricamente de la creación y faimónide no hubie e tenido que
procede"c a su labor de interpretación alegórica o podría extenderla a la
doctrina de la creación ... ¿Por qué hay en ésta letra que debe cr
interpretada alegóricamente, letra que debe serlo literalmente? ... Todo
deben de entender el lenguaje de la sagrada Escritura en algún sentido,

4

Xirau, Ramón. Palalm1y iilendo. iglo XXI EdJtore , 1971 , p. 20.

�216

MAIMÓNIDES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

LUIS RIONDA ARREGUIN

pero cada cual sólo en aquel que corresponda a su capacidad, a su
. ,
•
.
5
preparaaon, a sus merecmuentos.
Las verdades metafísicas resultan incompresibles para casi todos los
seres humanos a causa de su incompetencia e incultura, y de sus tareas de
orden familiar y social que los lleva a ceñirse a la revelación; pero
también son difíciles de captar debido a la diferencia que hay entre la
naturaleza finita del hombre y la infinitud de Dios. El problema consiste
en saber si las palabras son capaces de definir la esencia de Dios, o bien
la limitan. Para Maimónides, los verdaderos atributos no son los que se
realizan por afirmación de predicados, sino "aquellos cuya atribución se
hace por medio de negaciones ... digo: es cosa demostrada que Dios, el
Altísimo es el ser necesario, en el cual no hay composición. Solo
alcanzamos de Él que es pero no lo que es. o se puede admitir, por lo
tanto, que tenga atributos afirmativos, pues no tiene ser fuera de su
quididad...'"', o esencia necesaria.
Para Averroes la religión presenta la verdad filosófica bajo disfraces
alegóricos. Considera que mientras la interpretación literal del Corán es
propia de la gente falta de cultura, la alegórica es solamente comprensible
a los filósofos. El papel que debe de desempeñar la razón filosófica es la
de elegir el sentido en que las verdades reveladas han de ser
interpretadas. La filosofía musulmana creó el precepto de la necesidad del
ser, del que se infiere la ete,njdad del Mundo.
Lo realmente singular de Maimónides fue haber defendido que el
Mundo, aun siendo posible en si, puede en cambio ser necesario con
respecto a otro, es decir, con lo que lo hace ser, pero sin abandonar el
método demostrativo "en el que no cabe duda, consiste en establecer la
existencia, unidad e incorporeidad -de Dios por los procedimientos de los
filósofos, que se basan en la eternidad del mundo. o es que yo crea en
la eternidad del mundo ... pero por este método ... se obtiene certidumbre
compÍeta en tres cosas, a saber, que Dios existe, que es uno y que es
incorpóreo ... "7 Para probar la existencia de Dios, Maimónides acude a
dar por supuesta la existencia de algo, lo cual significa que
inevitablemente ha de existir un Ser necesario. Ahora bien, aun cuando
5 Gaos, José. Fi/01ofta de Maimónidei. Publicación Alicante: Biblioteca V1ttual Miguel
Cervantes. Obra digitalizada por d Colegio de México (antigua Casa de España en
México), p. 7.
•
6 Maimónides; Op111 r:it; pp. 202-204.
lbitf, p. 271.

217

lo que existe sólo sea como posible, sin embargo es necesario con
relación a la causa, que es Dios, el Ser necesario. De esta manera, la
existencia de Dios quedó establecida por el filósofo y médico de la
Córdoba medieval.
Suponiendo que Dios pudiera ser definido mediante la asignación de
predi~ados, el máximo representante del pensamiento judaico opina que
el atnbuto pude ser dos cosas: si el atributo es la esencia del sujeto,
estamos ante una tautología como cuando decimos que el ho111bre es un
ho111bre o que Dios es Dios; pero si el atributo es algo distinto que se
añade al sujeto, es, en suma un accidente de la esencia. Cuando la
corporeidad entra a formar parte de Dios, es decir que lo definimos
como corpóreo, lejos de definir su esencia infinita se la estamos negando,
asemejándolo al ser humano. Los que se inclinan hacia el
antropomorfismo creen que Dios es un cuerpo, mientras que
Maimónides le niega la corporeidad, así como toda semejanza con lo
finito.
Por lo demás, no deja de insistir en la unidad y e pfritualidad de Dios,
es decir que Dios es una sustancia única y simple en la que no existe
'composición ni multiplicidad". Esto quiere decir que no siendo
compuesto ni múltiple, nada finito puede definirlo. Hallándose más allá
de todas las determinaciones, de Dios sólo podemos decir lo que no es.
Dios no es ninguna cosa del.imitada. Por consiguiente, según
Maimónides los únicos atributos dignos de crédito que le conciernen son
los que se le adjudican por medio de negaciones, ya que "lo atributos
afirmativos concluyen adjudicando . a Dios imperfecciones." En
consecuencia, toda vez que a alguien le sea demostrada una cierta cosa
debe ser negada de Dios, serás por ello mas perfecto, y todas las veces
que le atribuyas afirmativamente una cosa añadida a sus esencias, lo
asimilarás [a las criaturas] y estarás lejos de conocer su realidad. El
conocimiento de Dios es un conocimiento por negaciones y el
conocimiento por negaciones es la ignorancia de la esencia''; luego, solo
llegamos a Dios por medio de nociones negativas.
El conferirle a Dios determinadas cualidades se hace con el fin de
admitir su perfección. Aquel que le concede un atributo afirmativo lo
'único que conoce de Él es el nombre, pero su esencia se le escapa. Por lo

9

lbíd.; p. 208.
Gaos,José. Op11s dt, p. 6

�MAIMÓNI0ES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

LUIS RIONDA ARREGUIN

218

tanto, Dios es, para Maimónides, lo que con palabras es imposible
describirlo. El único nombre que manifiesta su esencia es lo inefable, lo
inexpresable. Ante Dios lo mejor es "callarse". El mayor elogio que
podemos hacer de él es el silencio.
Todos los filósofos dicen: estamos deslumbrados por su belleza y Él
se nos oculta por la misma fuerza de su manifestación, del mismo modo
que el sol se vela a los ojos, demasiado débiles ~ percibirlo... pero lo
más elocuente que se ha dícho en este sentido ron las palabras del
salmista: "Pata
d silencio es la alabanza" ... pues digamos lo que
digamos con el fin de exaltar y glorificar a Dios, encontraremos en ello

n

algo que seri ofensivo ...

'º

Al poner a Dios por las nubes, ensalzándolo, lo estamos en realidad
ofendiendo, asignándole algo que no corresponde a su verdádera
naturaleza. La fi.losofia de Maimónides no solamente niega la posibilidad
de definir con predicados afirmativos la esencia divina, sino que
constituye un llamado a acercarse a Dios por exclusiones en cadena de lo
que Él no es, sin lograr descifrar lo que Él es. Dios no tiene accidentes
que pudiesen ser tomados por atributos afirmativos. Estos representan
para el filósofo judío un riesgo porque terminan confiriéndole a Dios
imperfecciones, haciéndolo un ser producto de la imaginación, o un no
ser.
Aquel que después de oír hablar del elefante quisiera conocer su
aspecto y naturaleza, otro lo confundiera diciéndole que es un animal
con una serie de atributos opuestos a como es en realidad, lo que
realmente se estaría imaginando "es una invención •y una mentira, que no
existe nada parecido y que, al contrario, es un no ser al que se ha
aplicado el nombre de un ser... Lo mismo sucede ... si decimos, entonces,
que esa esencia, por ejemplo, que se llama Dios, es _u na esencia que
encierra numerosas ideas que le sirven de atributos, aplicaremos ese
nombre a un puro no ser." 11 Es decir, que adjudicamos el nombre de
Dios a un objeto inexistente.
Influido poderosamente por el neoplatonismo, Dionisio, varios siglos
antes que Maimónides, opinaba que mientras la teología positiva se
encarga de las denominaciones y atributos que conferimos a Dios, el
quehacer de la teología negativa consiste en mostrar a Dios por encima

º Maimónides, Moisés. Op11s cit, pp. 209-210

1

11

Ibíd. ;P. 218.

.

219

del ser Y del .conoc~~to, más allá de toda afinnación O negación.
Puesto ~ue Dios esta mas allá de todo lo que es; por consiguiente, esta
mas allá de lo cognoscible. De acuerdo con el Pseudo-Dionisio el
hombre
a Dios por el camino de las atrib uaones,
· '
c
d 1puede_eaproximarse
•
uan o as p_e necaones contingentes y temporales del hombre y del
mundo a~qweren una perfección absoluta al ser atribuidas a Dios.
Resulta
para Maimónides atribuirle como suya una
rfi · , intolerable
1
pe ecc1on, so amente porque lo sea en nosotros los humanos.
. . abrás, pues, que si le, atribuyes afirmativamente una cosa
dist1nta de El, te ale!as de El bajo dos aspectos: primero, porque
todo eso que le atr1buyes [sólo] es perfección para nosotros y
seguod~, porque no posee cosa alguna distinta de É~ sino ~
contrario, es su misma esencia la que forma sus perfecciones ... i'2
As~, mis~~• Dionisio señala que Dios se conoce mejor por vía de
negaaon, clic1end~ lo que no es. Los atributos negaávos son los únicos
que cuadran , ~ Dios, porque al _eliminar todo aquello que no incluye
llevan al espmtu_a alcanzarlo,_s~n que de ellos se infiera multiplicidad
alguna. .La necesidad de descnb1r a Dios a los hombres por medio de
perfecciones humanas es lo que ha hecho que los hombres necios crean
acercarse al ser neces~o i:nediante oraciones y plegarias elaboradas por
ellos, pero que en realidad involucran imperfecciones.
, Existen pasajes_de la Guía en los que Maimónides pone de manifiesto
como to~-ª plegana, toda suplica, debe ser silencio; pero también toda
observac1on ha de aspirar hacia algo . más eminente y sublime hacia el
Amo_r. Los hombres ejemplares, para el filosofo cordobés, so~ los que
conciben la v~rd:W y la entienden, aunque no la pronuncien, son los que
observan el s1gU1ente precepto: "Decid [peo ad] en vuestro corazón en
vuestro _lecho, y permaneced silenciosos." (Salmos, IT/'.· 5).
'
Entre Dios y el hombre no bar más que la nada y el abismo.
Aban~onado en . la nada, el hombre avanzando a través de ella logra
aproxi~a~s~ a Dios. El cará~ter espiritual y contemplativo de la teología
de Maimorudes abre entre Dios y el hombre un abismo, el cual gracias al
~mor puede ser salvado, quedando así restituido el reencuentro entre
ambos. Luego, e~ ~or es, en el pensamiento Maimonicliano, el móvil
que hace que el Silencio sobre los abismos se convierta en diálogo.

12

/bid; pp. 208-209

�220

LUIS RIONDA ARREGUIN

En Maimóoides la Biblia y la Filosofía están articuladas, tienen los
mismos orígenes y se encaminan hacia el mismo objetivo; pero mientras
que la filosofía desempeña el papel del sendero, para caminarlo no hay
otro procedimiento que el de la Biblia. Sumergido en el ámbito histórico
y social en que se conectan la filosofía y la religión, Maimónides "une las
dos fuentes del saber para encontrar la verdad: razón y revelación. Lo
más importante es la verdad, si es demostrada r los filósofos debe ser
aceptada y encontrada en las Escrit11ra.r, donde se encuentra sin lugar a
dudas, si sabemos leerlas. Pero si la filosofía no demuestra la verdad que
alcanza y se queda en argumentos nada más, entonces se debe de aceptar
la verdad avalada por la revelación que no es distinta, aunque la ciencia
no la haya alcanzado" 13 En efecto, el único camino posible es el de la
filosofía; pero quién guía al hombre que camina sobre él es la Biblia. La
Sagrada Escritura se expresa literalmente porque la razón humana es
incapaz "para llegar por si sola sin la revelación a conocer que el mundo
ha sido creado por Dios."
Durante el siglo XIII, sin duda un periodo muy importante en el
campo de la filosofía, aparecen las grandes síntesis doctrinales; sin
embargo, en la centuria anterior emerge la Guía de lo pe,pltjos como una
summa de teología escolástica judía estimulada por Aristóteles y el
neoplatonismo. El texto en cuestión lo dirige Maimónides a todos los
que han sido ilustrados en la filosofía, pero están indecisos sobre el
método mejor para acoplar las verdades filosóficas con el sentido literal
de la Escritura. El pensador cristiano sobre el que faimónides ejerció
mayor influencia es Tomás de Aquino, quien al referirse al filosofo judío
lo llama Rabí Moisés.
·
Las ideas filosóficas de los árabes y judíos, concretamente de
A vicebrón y Maimóoides, tuvieron en el póncipe de la escolástica a uno
de su~ más leales expositores. egún Gilson "la filosofía de Maimóoides
y la de Santo Tomás coinciden en todos los puntos verdaderamente
importantes", salvo en haber enseñado el primero una doctrina del alma
tomada de Averroes, que lo llevó a una idea de la inmortalidad del alma
que chocaba con la concepción_tomista que afuma la inmortalidad del
alma individual. Uno y otro instauran la existencia de Dios, canto si el
mundo ha sido creado por Dios de la nada en el tiempo, corno si ba
existido desde la eternidad.

u Axelrod-Koreo~rot, Alicia. Maimónidufilosofo. UNAl\i!, 1981, p. 127.

MAIMÓNIOES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

221

A más de esto, Maimónides se adelantó a Tomás en la formulación
de las tres primeras vías para demostrar la existencia de Dios. Los cinco
ar~entos terminan con la arediad de Dios, es decir que Dios tiene en sj
nusmo la causa y el_p~ncipio .del propio ser. La primera prueba que
aducen es la del moV1011ento: s1 lo que se mueve, se mueve por la acción
de orro! y ést: _Pºr ott?• sin prolongar esto hasta la infinito; luego, es
necesano adminr un pnmer motor, que no sea movido por otro, que es
el que todo m~do llama Dios. La segunda vía que comparten es la que
nos lleva a Dios por el encadenamiento de las causas eficientes sin
extender la c~dena al infinito: todo efecto implica una causa, luego e~ste
una causa _pnmera llamada Dios. Una tercera prueba es la de lo posible y
lo ~ec:s~o en 1~ que el doctor angélico adopta también el argumento de
Maimo~des_: eXJ~ten los seres contingentes y finitos, luego existe el ser
necesano e infinito. Se puede también probar que Dios existe por la vía
de los ~~dos de perfección; a partir de lo que hay de ser, de bondad y de
perfecc100 en los seres contingentes, se infiere la existencia de un Ser que
posee en ~do s~o esta perfecciones; y a esta causa es a la que
llarnam~s Dms. F10almente tenemo la prueba extraída de la finalidad y
del gobierno del mundo: los seres privados de conocimiento no tienden
a un fin, "síno en tanto ... hay un ser inteligente, que conduce todas las
cosas naturales a su fin; y éste ser es al que llamamos Dios." 14
Opuesto aJ Aristóteles oeoplatonizado por los árabes que sustentaba
que ~~ mundo como Dios existen ab aetemo, Maimónides acepta la
creacton del ~und~ por Dios en el tiempo. Para el teólogo judío
tampoco la existenaa puede ser admjtida como atributo de Dio . Es
cieno que en las cosas creada la existencia es un accidente de la esencia·
en Dios, por el contrario, "su existencia es su verdadera esencia ... no u~
ac~ide~te ~ue le haya sobrevenido. Asi pues, Él existe, pero no por la
exutencia; uwe, pero ~o por la vida; puede, pero no por el poder, sabe, pero no
por ~l s~~er, an~~ bien, el tod~ s~ reduce a una sola idea, en la que no hay
mul_t1plic1d~d·:· .
Por consigwente, el hombre carece de capacidad se~ Maimoru~es- para aseverar de Dios atributos que no sean
n_egaavos. abemos de Dios que exi te, pero no sabemos lo que es,
simplemente porque su esencia se nos esfuma, porque rebasa los limites
4e nuestro conocimiento.

14 amo Tomás de Aquino. Suma Ttológica (selección). Espasa-Calpe, Col. Austral
o. 310, 1957, P. 41.
,
15 iaimónides, 1oisés. Op11s dt; pp. 200-201.

�LUIS RIONDA ARREGUIN

222

Así mismo, conforme se incrementan los atributos negativos respecto
de Dios, dándonos a conocer lo que Él no es, se estará más cerca de su
conocimiento, no adjudicándole "ninguna cosa como añadida a su
esencia, o como si fuese dicha cosa una perfección suya, porque lo sea en
nosotros .. .'' 16 Encontramos, pues, que Santo Tomás y Maimónides
convergen también en que los atributos afirmativos con que calificamos
a Dios en nada amplían su esencia. Por o
parte, en tanto que el
filosofo judeoespañol asegura que Dios es uno, sin que haya en Él nada
compuesto, ni multiplicidad ni nada adjunto a su esencia; para los
cristianos, por el contrario Dios es Uno y Trino. Esto es tanto como
decir -expresa Maimónides- que Dios "es uno pero posee muchos
atributos, y Él con sus atributos hacen uno." Si la esencia de Dios se nos
escabulle, los efectos de su acción en el mundo están, por el contrario,
patentes a nuestra observación. Por consiguiente, los atributos de los que
se sirve la Escritura para nombrar a Dios denotan la multiplicidad de sus
acciones, no la multiplicidad en su esencia.
La inteligencia humana carece del poder para alcanzar al Ente exento

de materia que es de una simplicidad extrema. Ser necesario carente de
causa y de afectos, cuya perfección significa negación de imperfecciones.
De Él únicamente alcanzamos que es; pero no se asemeja a ninguno de
los seres que ha producido. ''¡Alabanza a Aquel que (es tan elevado) que
cuando las inteligencias contemplan su esencia, su compresión se cambia
en incapacidad, y cuando examinan cómo sus acciones resultan de su
voluntad, la ciencia se cambia en ignorancia, y cuando las lenguas
quieren glorificarlo con atributos, toda elocuencia se torna débil
balbuceo!". 17 Si de Dios sólo es posible percibir que es (existe), pero no
lo que es; por lo tanto no hay conducto capaz de percibir su verdadera
esencia.
Para Maimónides, tanto antiguos como modernos están de acuerdo
en que las inteligencias son incapaces de percibir a Dios, únicamente Él
puede percibir io que es. uestra percepción consiste en "reconocer que
se es completamente incapaz de percibirlo." Así como al ir
incrementando los atributos de. un sujeto vamos conociendo mejor su
verdadera esencia, de la misma manera, manifiesta el pensador judío más
importante del medievo, conforme vas añadiendo las negaciones en
relación con Di9s, te vas acercando a su conocimiento, negando de Dios
p. 208.
n lbíd.; p. 206.

MAIMÓNIDES:
LO INDETERMINADO Y EL SlL.ENCIO

223

todo aquell~ que acerca de Él es inaceptable. Un ente puede ser definido
por_ sus atabutos, por el género y la diferencia especifica, como cuando
de~os que el hombre es un animal racional. Además, el atributo es un
ac~dente q~e trasciende a la esencia; por consiguiente si Dios tuviera un
atnbuto. ~ena ~l s~t~nto de los accidentes que no tiene. Según la
concep~on maimorudiana Dios es un ser trascendente; sin embargo
entre D1o_s y las ~reaturas no puede haber conexión, porque mientras
que_en Dios la existencia es necesaria, en los seres creados es solamente
pos1b~e. Puesto qu~ Dios y las creaturas no caen dentro de la misma
espe~e, no es postble asignarles, en la misma acepción, los mismos
predicados.
~stá claro, pu~s, dice M~ónidcs, para que el que comprende el
senodo d~ la scme1anza, que s1 se aplica al mismo tiempo a Dios )' a todo
lo que esta fuera de Él la palabra existente, es por simple homonimia... Así
qu~ q~eda d~ostrado de manera decisiva que entre los atributos que se
a~¡udican a D1~s y los que se conocen eo nosotros oo hay ab olutamente
~ n a especie de comunidad de entido, y que la comunidad sólo
existe en el nombre, y nada más.'ll

La repercusión de las ideas filosóficas de Maimónides en el
pensamiento cristiano medieval alcanzó a figuras de la estatura intelectual
de Albe~o Magno y Tomás de Aquino. Adoptando a Maimónides,
Albeno_ rmpugna la teoóa de que el mundo material es eterno
ntcesanamente. Así ~smo, haciendo suyos sus puntos de vista, estima
que en aquellas cuesoones en ~s que la filosofía es impotente para llegar
a.re~~tados concluyentes, debiendo mantenerse indecisa ante diferentes
viabilidades, la solución radica en la revelación. Por otra parte Tomás
concuerda con Maimónides en afirmar que la filosofía e tá impo;ibilitada
par~ comprende~ las verdades que la revelación encierra; pero a su vez la
r~zon humana sm la revelación es incapaz de conocer que el mundo ha
s1do creado por Dios.

rfaimónides ~s 1~ personalidad mas relevante del pensamiento Sefardí
de la edad medi.a, tnfluyó no sólo sobre los filósofos crisúanos de la
centuria posterior, sino que su prestigio se prolongó hasta la filosofía
m~derna, ~~ncretamente e~ el filósofo holandés, Benedicto pinoza,
qwen estudio a los comentanstas de la Biblia, entre otros a Maimónides.
Amb~s co~parten el haber sido judíos, aunque separados en el tiempo
por cinco siglos. o obstante que sus filosofías son distintas, están de

l G Ibfd.;

1

lbid-, pp. 199-200

�224

LUIS RIONDA ARREGUIN

MAIMÓNIDES:
LO INDETERMINADO Y EL SILENCIO

acuerdo en aseverar la unicidad de Dios, es decir en concebir a Dios
como la unidad absoluta; pero difieren en que el pensador medieval
subraya la trascendencia de Dios respecto del mundo, en tanto que d
panteísmo de Spinoza lo lleva a sostener que Dios y el mundo son una y
la misma cosa.

Vivimos creyendo que es necesario orgaruzar la vida alrededor del
trabajo, cuando lo que en realidad requerimos es planear el trabajo en
tomo a la vida. Vivimos creyendo que lo importante es rescatar el cuerpo
brindándole todos los cuidados, mediante afeites, ejerciaos y dietas, pero
e nos olvida el valor que significa sal ar el alma como entidad
verdaderamente perdurable. Así mismo, sobran los instrumentos
técnicos pero nos faltan los fines desinteresados, como la caádad el
sacrificio. Finalmente, cada ser hwnano vive anclado en un egoísmo
absurdo, haciendo de cada quien el fin de u propio amor, sin percatarse
que el amor al prójimo te conduce a amane a ti mismo.

Adjudicar a Dios atributos es tanto como violentar su unidad. Por lo
tanto, es necesario excluir de Dios todo lo 9.ue lleve a asemejarlo a
cualquier cosa de sus creaturas, porque simplemente Él es Él, es decir
"que no hay nada semejante a É~ de ningún modo que la idea de unidad
se añada a su esencia." Si se quiere hablar de Dios con propiedad, de
acuerdo con Maimónides, e preciso hacerlo con atributos negativos,
porque de ellos no resulta ninguna multiplicidad: no e imponente, no es
corpóreo, no es ignorante. Es imposible aplicar a Dios el poder, la
ciencia, la vida y la voluntad en el mismo sentido que a los seres
humanos, porque seóa tanto como añadirle cualidades a la esencia divina.
De esta forma, la esencia de Dios no se puede decir con palabra .
La discrepancia entre la agrada Escritura y Ja filosofía no impidió la
labor conciliadora con la que ía.imónides se comprometió. Mientras que
la primera afuma que Dios ha creado el mundo de ,la nada, la segunda
asegura su eternidad. Su quehacer filosófico estuvo dirigido,
precisamente, a ajustar la Escritura y la filosofía de Aristóteles. La
filosofía externa a la fe, a que hace alusión José Gaos, es aquella en que la
razón, siendo extraña a ,la fe, se ocupa de ésta desde fuera. La otra, la
filosofía interna a la fe es la que desde dentro de una fe, se ocupa por
medio de la razón de esta fe. Con él la filosofia ¡urna alcanzó un nivel
racional nunca imaginado; pero también es cierto que restringió el afán
de la razón de ir hacia delante. En efecto, la razón en presencia de la
Ley, puede verse reprimida por ,la religión; pero cuando la religión e
iluminada por la razón, posición asumida por Maimónides, logra su
verdaclera liberación de los mito . Asi la fe alcanza su excelencia cuando
es ilustrada por la razón.
La crisis de la época actual reside, en buena parte, en haberse
inclinado el hombre, de modo desmesurado, hacia las riquezas, los
placeres y los honores del mundo, con la consiguiente separación de sí
mismo. Precisamente, el hecho de que el hombre considere que todo
puede y debe s.er cuestionado, lo ha llevado a poner en duda todo
principio de índole político, social y religioso. Pasa la ida convencido
de haber p·erdido la brújula, de estar irremediablemente desorientado.

El problema de los univer ales fue insinuado en un fragmento de la
Introducción de Porfirio a las categoria.s de Aristóteles. En dicho texto e
expone el problema acerca de si los géneros y las especies on
substancias o ólo existen en el entendimiento, ¿están en las c sas o
existen separadas de ellas? Según el reali mo platónico los uruversales
son una realidad en í, trascendente a la cosas individuales (1mim10/ia
ante m11). Con relación a la co as ingulares, los universales on
substancias, "tanto mas reate cuanto mas generales.'' i el re ultado
final del proce o de la abstracción es lo indeterminado, el concepto
general o indeterminado por excelencia es Dios. Esta teoría coincid
con la teología negativa que sustenta que de Dios, lo indeterminado, no
pude decirse sino lo que no es.
Es posible que el hombre de nue tro tiempo, necesitado de creencias
y principios firmes en que apo arse, pueda superar su desonentación si
busca y encuentra como faimónide , el camino que lo lleve por la vía
negativa a decir lo que Dios no es, para poder establecer lo que él
verdaderamente es.

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Sabiduría Jose Vasconcelos</name>
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�Anuari_o

l-Ju1nanitas

2006

Número 33

�Centro de Estudios Humanísticos
Director

Alfonso Rangel Guerra

Jefes de Sección

Filosofía
Cuauhtémoc Cantú García
Letras
Alma Silvia Rodríguez Pérez
Ciencias Sociales
Ricardo Villarreal Arrambide
Historia
Israel Cavazos Garza

Diseño de Portada

Yolanda Pérez Juárez

�HUMANIT AS
ANUARIO DEL
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director Fundador
Dr. Agustín Basave Femández del Valle

Centro
Director
Lic. Alfonso Rangel Guerra

Jefe de la Secdón de Filosofía
M. A. Cuauhtémoc Cantú García

Jefe de la Secdón de utras
Dra. Alma Silvia Rodríguez Pérez
A

]efe de la Secdón de Ciendas Soda/es
Lic. Ricardo Villarreal Arrambide

Jefe de la Secdón de Historia
Profr. Israel Cavazos Garza

\

�Derechos reservados ©
Por el Centro de Estudios Humanísticos
Certificado de Licitud de Título y Contenido en trámite.
Diseño de portada por: Yolanda N. Pérez Juárez
yolanda.perezj@email.uanl.mx

ÍNDICE
PRESENTACIÓN .... . .......................................................11

Sección Primera

FILOSOFÍA

Centro

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario, corresponden exclusivamente a sus respectivos autores.
DR. AGUSrtN BASAVE FERNÁNDEZ D EL VALLE Fom1ación
Humanística dei Hombre ..................................................................................... 15
M.A. CUAHUTÉMOC CANTÚ GARCÍA La Fiiosofía del Quijote en
Agustín Basave Femández dei Vaile............................................ .23
PRO F. DR. ALBERTO CATURELLI Verdaderoy Faiso ecumenismo..... 37

(

Nueva Época
Décimo Número
Octubre de 2006 -500 Ejemplares

DR. EUDALDO FORMENT Fiiosofía de la Muerte en Agustín Basave
Femández Dei Vaile ........................... : ................................. 57

Al

D R. ROBERTO FRICKE Ei Papel de la R.eligión en la Ética de Antonio Caso
Andrade ............ ............................................................ 77

Ri

D RA. MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA El Pensamiento Filosófico
de Octavio Nicolás Derisi. Uneas Fundamentales ................................97
JORGE GARCÍA-GÓMEZ PH. D. Descartes y el futuro de la Filosofía

Primera en Ortega ................................... ....................... .... 109
ARQ. ABIGAIL GUZMÁN FLORES pstética como Teotia de la
Sensibilidad ....................................... .......................... ... 135

v ,

�M!R&lt;?· CÉS~ AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ Sobre el papel de la
Histona de la Ctencia en la Evaluación de la Teoría del Camino Cient[ftco _
Segunda Part~ ................................................................ 147

JOSÉ JAVIER VILLARREAL La realidad en los dos Quijotes, como atril de
una lectura subversiva............................................ ................397

MTRO. LUIS RIONDA ARREGUÍN La Filosor:a y el mundo de la
T' .
1"
ecruca......................................................................... 173

MTRA. MINERVA MARGARITA VILLARREAL La eternidad en Ía
rutina quefuga ......................................................... .........413

DR. ZIDANE ZERAOUI AI-Kindi: El ''Filósofa de los Árabes".............. 187

Sección Tercera
CIENCIAS SOCIALES
Sección Segunda
LETRAS
DR. RAFAEL ENRIQUE AGUILERA El papel de la critica literaria como
critica cultural sociopolíticay filosófica ......................................... ...421

Centro

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE Don Qufjotey el
valor de lo caballeresco ......................................................... 207

DR. JOSÉ NICOLÁS BARRAGÁN CODINA, DR. JUAN CELSO
FLORES MARTÍNEZ Administración estratégica de la Educación:

MTRO. ALEJANDRO DEL BOSQUE La mujer en la poética de
Urrea.................................................
225

Metodologías de Administración del Conocimiento aplicadas a las Redes de
Investigación Universitaria ..................................................... .435

DR. ADOL~O BEN~TO NARVÁEZ TIJERINA Del camino y el mundo
rural.· un estudio de ecologta cultural............................................. .241

DRA. MARTHA CASSARINI RATIO Las Representaciones Sociales y la
Investigación Educativa .. ~ ................................................ ......449

LIC. ANA MERCEDES NARVAEz TIJERINA El verso libre en la poesía
de Xavier Villaurrutia .........................................................259

MTRA. BEATRIZ LILIANA DE ITA RUBIO Rituales sagrados y vínculos
de identidad colectiva en tomo al Señor de la _Expiración de Guadalupe, Nuevo
1-eón ............. ......... ..................................................... 465

••••• t ••••••••••••••••••••

A

LIC. ALFONSO R.Ai'\JGEL GUERRA El naturalismo en España: La
Desheredada, novela de Benito Pérez Caldo .................. ................ .. 287
LIC. GABRIELA RIVEROS ELIZONDO Desde la ciudad, elpoeta... 305

MTRA. MIREYA GARCÍA GOVEA Retos del sistema educativo español
universitario ante la integración en el espacio europeo de enseñanza
superior....... ..................................................................487

DRA. ALMA SILVIA RODRÍGUEZ PÉREZ Lenguaje y cognieión.......315

DR. JOSÉ MARÍA INFANTE Cultura Cientijica en la Sociedad..... .....507

~ · ELB~ G. RODRÍGUEZ PÉREZ Emoeión, redes neura/es y
evaluactones ajecftvas, o!fativasy semáticas........................................339

DR. OSCAR MEJÍA QUINTANA Elementos para una reconstrucción del
estatuto epistemológico de la FikJsofía del Derecho.................................523

MTRA. ELVIA ESTELA SALINAS HINOJOSA Y MTRA. JUANA
GARZA DE LA GARZA Sene/ PaZ:· Una joya de la literatura cubana......335

MTRO. ROLANDO PICOS BOVIO La Disputa de la Razón Ilustrada;
Visiones de la Modernidad en Kant, Foucaulty Haberlas ... .....................539

VI

DR. JOSÉ LUIS PRADO 11AILLARD El pluralismo en México: una
experiencia reciente .................. ."......_................................... 557
VII

�C. DR. JULIO CÉSAR PUENTE QUI NTANILLA Perspectivas de
bienestar: Distribución del ingreso, hábitos de consumoy sustentabilidad ........573
MTRO. ROBERTO REBOLLOSO Globalización del conocimiento .......597
LIC. RICARDO VILLARREAL ARRAMBIDE &amp;flexiones sobre Cultura
Políticay Democracia........................................................ ....611

Cuarta Sección
HISTORIA

Centre

MTRO. RUBÉN M. BARBA NAVA Los Cuartos dueños de la Hadenda
Matehuala ......................................................................629

QUINTA SECCIÓN
RESEÑAS Y COMENTARIOS

JACOB BUGANZA TORIO. "Del Poder Político al Amor al Mundo" de
Dora E/vira Carda González .................................................793
LIC. MARÍA ISADORA MONTELONGO LUNA A La Feria con
Ong.............................................................................797
LIC. ALFONSO RANGEL GUERRA La Filosofía en México. Un
acerca,niento a SJI historia ...................................................... 805
LIC. GABRIELA RIVEROS ELIZONDO Presentación del libro ''Sólido
AZ141" de Felipe Montes ............ ...................... ................... ..811

PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA El ayuntamiento de Monterrey en
1776-1821..... ......... ........................................................641
DR. MAJ.',JUEL CEBALLOS RAMÍREZ Dos décadas de estudios históricos en
el Colegio de la Frontera Norte ............................................ ......653

(

DRA. VALENTINA GARZA MARTÍNEZ La migración hacia el noreste
novohispano hacia la segunda mitad del siglo XVI ...... ........................ 663

A

TOMÁS MENDRICHAGA CUEVA Los primeros vecinos de Monterrey II
(1596 -1626) ................................ ...... ························· .....721

Ri

DR. JUAN MANUEL PÉREZ ZEBALLOS, DRA. VALENTINA
GARZA Fuentes documentales para el estudio de las relaciones econón,icasy sociales
de los pobladores del Nuevo Reino de León.................................. ··~-743
DR. DAVID PIÑERA RAMÍREZ Hacia una histonografía de las
universidades estatales de México ......................... ........ ...............753
DRA. MARÍA LUISA RODRÍGUEZ-SALA La Santa Hermandady sus
Personajes durante sigks XVIy XVII Novohispanos ....................... ....763
LIC. FRANCISCO VALDÉS TREVIÑO Raúl Rangel Frías, el
Gobernador........ ... ............ ... .......... .. ............................... 781
VIII

IX

�PRESENTACIÓN
El Anuario Humanitas, fundado en 1960, llega ahora, después de varios
años de trabajo continuo, al número 33. Esta publicación ha mantenido durante todos este tiempo su concepción original, integrándose en
las cuatro secciones de Filosofía, Lengua y Llteratura, Historia y Ciencias Sociales.

Centre

A

Desde su inicio, la publicación fue animada y dirigida por el Dr.
Agustín Basave Femández del Valle como titular del Centro de Estudios Humanísticos. Sus amplias relaciones con la comunidad filosófica
internacional le permitieron obtener colaboraciones de connotados
pensadores de Europa y América. También, las otras secciones se han
visto enriquecidas con colaboraciones de primer nivel a lo largo de
todos estos años.
El número que ahora presentamos es el primero que se publica en
ausencia de su fundador, por su lamentable fallecimiento el 14 de enero
de 2006. Sin embargo, hemos pretendido mantener la concepción originalmente establecida para Humanitas, invitando a colaborar en este
número a pensadores locales, nacionales y extranjeros, de tal manera
que podemos afirmar que la obra inicialmente impulsada por el doctor
Basave continúa proyectándose hacia el futuro.
Es oportuno mencionar en esta página introductoria una partición
de las secciones que componen Humanitas, para que de forma independiente, se proyecten ahora unitariamente editando en volumen por
separado cada sección. Así, a partir del año 2007 se publicarán cuatro
Anuarios Humanitas, dedicados cada uno a Filosofía, Lengua y Llteratura, Historia y Ciencias Sociales. Se considera que mediante este nuevo
formato el Centro de Estudios Humanísticos tendrá oportunidad ·de
distribuir los ejemplares correspondientes a las instituciones y personas
que tengan interés de recibirlos por la especialidad de cada uno de los
Anuarios.
·
XI

�Para las cuatro apariciones anuales del Anuario Humanitas, a partir
del 2007~ se intentará que correspondan de la siguiente manera: Filosofía al trimestre enero-marzo, Ciencias Sociales el trimestre abril-junio,
Historia al trimestre julio-septiembre y Lengua y Literatura al trimestre
octubre-diciembre.
Mantendremos la entrega de los anuarios a las instituciones y personas que lo recibían en su formato anterior, y estaremos atentos a cualquier petición o solicitud que recibamos de instituciones nacionales o
extranjeras, para que continúe el esfuerzo de intercambio· cultural en el
. área de las Humanidades.

Lic. Alfonso Rangel Guerra

Centre

Monterrey, N.L. septiembre de 2006

PRIMERA SECCIÓN
FILOSOFÍA

,
1

1

AJ1
1

RJ

.l

�FORMACIÓN HUMANÍSTICA DEL HOMBRE

t

Dr.Jur. Dr. Phil. Agustín Basave Femández del Valle
Director Fundador del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León

Centr&lt;

L

A
1

1

as estructuras educativas de nuestro tiempo presentan una cierta
proclividad a un acentuado especialismo. El hombre de nuestros
días se ha dado cuenta de que no puede ser solo un buen especialista y por eso aspira a una mejor educación. A una formación verdaderamente humanista. No se trata de conocimientos vagorosos. Tampoco
queremos caer en el desconocimiento -nefasto, por cierto- de los principios fundamentales que dan unidad y sentido a nuestra existencia. Lo
que requieren las universidades y los institutos tecnológicos y politécnicos es una formación humanística donde las culturas no queden incomunicadas, ni el hombre mutilado en lo más hondo de su ser. Por eso he
propuesto que la Antropología Filosófica sea una materia común a todas
las carreras universitarias, a fin de que sobre esa base se exponga una
positiva teoría de la formación del hombre. No podemos ni queremos
ser engañados por el rrúto de la espontaneidad absoluta. Todas las ciencias descubiertas y desarrolladas por el hombre tienen una importancia
· de primera magnitud en la forja de la personalidad humana. No confundamos la formación humanística con la critica irresponsable de la técnica
actual, ni el necesario ocio -ocio fecundo- con la vida indolente. Me
importa preservar el amor a la libertad, la búsqueda de lo armonioso y la
preocupación por la cultura que configuran el estilo humanista. Importa,
en cualquier institución de educación sup~rior, hacer del hombre -del
hombre concreto de carne y hueso-, el valor-clave y supremo que da
sentido a la historia y a la sociedad. El hombre es a la vez -debe sersujeto y meta de la educación.

�Centr◄

FORMACIÓN HUMANÍSflCA DEL HOMBRE

La finalidad de la educación debe estar ordenada al hombre mismo.
El fin de la educación está lógicamente subordinado al fin del hombre.
En otras palabras: El fin de la educación es la perfección del hombre,
pero la perfección del hombre estriba en la posesión de su fin último. El
fin del educador tiene que coincidir con el fin del educando. La perfección primera del hombre abarca la integridad de su esencia sustancial:
Cuerpo y alma. Unidad, verdad, bondad y belleza -propiedades del entedeben resplandecer en la naturaleza humana considerada en su entidad.
La unidad nos salva del desdoblamiento y la disgregación; la verdad nos
conduce a la autenticidad; la bondad nos libera de los defectos y vicios; la
belleza nos convierte en sujetos de complacencia. Todas las potencias de
que el alma es susceptible tendrán que ser revestidas o investidas de todas las perfecciones habituales de que son capaces por naturaleza o por
gratuita donación, para que la naturaleza humana, considerada en su
esencia, adquiera un acabamiento. Y no olvidemos, tampoco que la educación tiene por finalidad servir a la proyección social y trascendente de
la persona humana, disponiéndonos al cumplimiento de la caridad, de la
justicia, de la seguridad y del bien común.

permite afirmar lo intrínseco del problema de Dios con respecto al hombre. La exaltación desmesurada de lo colectivo y el superpoderío de la
técnica (tecnocracia) son manifestaciones antihumanísticas en cuanto
deprimen a la persona humana, cercenan el libre despliegue de las facultades espirituales y llevan a la tiranía política o a la tecnocracia hueca de
fermento espiritual. El soberbio humanismo de la autosuficiencia humana -idealista o cientificista- no puede fundar por sí solo la vida moral y
social. ¿Cómo vamos a poder lograr nuestro afán de plenitud subsistencia! con el humanismo de la falsa autosuficiencia humana? Este tipo de
humanismos carece de un significado final para la existencia y de un destino para la actividad del hombre. La técnica no puede constituir un fin
en sí misma, pero puede constituirse en condición de progreso de los auténticos valores humanos. Sólo una concepción integral del hombre
como espíritu encamado puede satisfacer ese anhelo de plenitud subsistencia! que se prueba en la tierra pero que está destinado a un fin ultraterrestre.

El humanismo filosófico -objeto primordial de nuestro estudio- tiene
su centro en el problema del hombre y de su naturaleza, de su origen,
destino y puesto en el universo. Conocer el meollo del hombre, su profunda mismidad, sus poderes y sus limitaciones en el mundo que nos
toca vivir, es el tema del nuevo humanismo.

A

R!

17

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

16

Cabe hablar de un humanismo ce"ado --que aprisiona al hombre en sí
mismo- y de un humanismo abierto --que abre al hombre a la trascendencia,
al Ser fundamental y fundamentante-, para mejor comprender la disyuntiva entre el inmanentismo y la apertura a la trascendencia. Los humanismos absolutos absolutizan unilateralmente alguna propiedad humana:
La razón, la libertad o la materia. Sacrifican las restantes propiedades
esenciales del hombre, su pluiridimensionalidad, para quedarse en una
postura unidimensional que conduce al antihumanismo. Podemos aceptar la parte afirmativa de estos humanismos, pero tenemos que rechazarlos por lo mucho que niegan en la totalidad del hombre. Y lo que nos
importa es un humanismo integral que no sacrifica ninguna de nuestras
facultades. En el humanismo abierto el hombre se eleva más arriba del universo, no excluye nada que sea humano, - por eso incluye la dimensión
de la trascendencia o de la fundamentalidad de la existencia humana- ,
acrecienta el valor personal y procura el bien de todos. Por la religación
a un Ser fundamental y fundamentante, por la dimensión de la trascendencia, el problema del Ser Absoluto, por sí mismo subsistente, no es
extrínseco al hombre mismo. El dinamismo de nuestra humanidad nos

Un humanismo abierto es una "visión del mundo", pero es también
una construcción arquitectónica y operante del mundo. Estamos de
acuerdo en que más que contemplar al mundo hay que transformarlo.
Pero esto no quiere decir que afirmemos la supervalorización de la
"práxis" sobre la "theoresis': ni de la acción sobre la contemplación. Porque acción que no es precedida de contemplación, es mera agitación de
neurótico. Ante un mundo dominado por la pasión anti-intelectual y por
los instintos infrarracionales, afirmamos decididamente el valor del intelecto amoroso que postula nuestro lema comprometido: ''In amore sapere
et in sapientia amor". Sólo por esta vertiente nos libramos del cerco de la
inmanencia y de la historia.
Cuando se da valor absoluto a lo relativo se cae en mitos, en ídolos
que se suceden sobre los altares de la historia. El retorno a razones universales y eternas, la necesidad de una síntesis constructiva y comprensiva de la cultura moderna es requerida hoy por los más inteligentes y sinceros pensadores. ¿Cómo podemos tener, de otra manera, una sabiduría
superior que sea fuente de unidad y de armonía? El formidable ret~ que
nos lanza al saber contemporáneo --especializado y desintegrado-- nos
insta a la recomposición ideológica y a la reconstrucción del hombre
integral. Es la difícil composición unitaria metafísica-ética-artísticapolítica-científica-espiritual que recibe los valores esperados por el hombre como realizaciones perennes de verdad, bondad, justicia, belleza y
paz. No ignoramos la masa de los hechos, de las ideas y de las cosas
caducas que produce cada época histórica; pero consideramos posible la
realización emergente de la actividad propedéutica de salvación. El or-

�18

Centre

A

R

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

FORMACIÓN HUMANÍSTICA DEL HOMBRE

den sólo existe cuando hay convergencia y armonía en torno a un principio. Ahora bien, el principio del orden humano no puede ser el hombre
mismo, puesto que se trata de un ente contingente, caduco, finito. Nuestra vida es nuestra en cuanto la vivimos, la realizamos y la ejercemos;
pero no es nuestra en cuanto nos viene dada. Estamos instalados en el
mundo, no nos autoinstalamos. Ni yo ni los otros hacíamos falta. Como somos pudimos no haber sido. Hubo un momento dado en que no
fuimos y habrá otro momento dado en que no seremos; en que no seremos, por lo menos, como somos ahora. Nuestra vida, en cuanto nos
viene dada por quien hace que haya vida, se nos presenta como una dádiva de amor. Estamos comprometidos a vivir amorosamente con misión personal, única, incanjeable, insustituible. Si todo hubiera sido contingente, no habría habido nada. Hay algo, luego hay algo necesario. Lo
contingente implica ineludiblemente lo necesario. Este Ser necesario es
el supremo principio del orden humano que está llamado a ser, si queremos entenderlo bien, un ''ordo amoris".

exigencias del bien, es así mismo un ''ordo amoris". Dentro de este orden
de racionalidad que el amor abraza, administra y excede, encontramos al
hombre del humanismo integral como paradigma de perfección que actúa a la luz de la Verdad primera y del Bkn supremo. Para llegar a ese
fin supremo hay todo un itinerario que recorrer y una elevación humana
que alcanzar. Valores inmanentes y valores externos nos instan a seguir
el camino teotrópico. El humanismo ecuménico integral organiza la
cooperación entre los hombres, sobre el plano material, el plano ético y
el plano intelectual. El bien común aportado se traduce en un bien común distribuido. Porque la persona es relativamente para la sociedad,
pero la sociedad es absolutamente para la persona. La formación plenaria supone autoformación, autogobierne, disciplina externa y ayuda que
viene de los otros hombres y del Ser absoluto. El bien que hay que hacer
y el mal que hay que evitar, sirven como pautas para desarrollar los derechos positivos como interpretaciones, determinaciones y evoluciones de
las normas eternas y trascendentes que se reflejan en la conciencia sana y
recta. La colaboración común conduce a la perfección común. El
humanismo contemporáneo busca la unidad del hombre y de las cosas
humanas, la unidad del pensamiento y de la acción, la unidad de la ciencia y de la virtud, la unidad de la interioridad y de la vida social, la unidad
de la cultura y de la oración. La cima del humanismo contemporáneo,
término de nuestra vocación, no se alcanza en este mundo. Sembramos,
entre el dolor y la muerte, con la esperanza del crecimiento y del renacimiento. Para dar una respuesta integral a la vocación humana, para salvarnos de la esclavitud, del tiempo y de las cosas, requerimos una meta
que está más allá de todos los espacios y de todos los límites del tiempo.

En un humanismo integral y ecuménico debe existir un extenso y generoso reconocimiento de la validez de la existencia humana y de sus
expresiones culturales y políticas. Los exclusivismos son desastrosos en
el campo ideológico y en el campo práctico. No podemos perseguir
fuera de toda medida y equilibrio, con un solo valor en mengua de los
otros valores. Cuando entronizamos la libertad o sólo la justicia; sólo el
individuo aislado o sólo la comunidad transpersonal, caemos en un pavoroso caos. Todos los valores de la técnica, de la economía y de las
ciencias deben entrar en el universal campo de esa sabiduría en donde
verdad, bien, belleza y piedad se fundan y confundan.
El humanismo ecuménico integral es una síntesis personalista y comunitaria. Hay una dimensión mundana exterior, que se concreta en la
organización social, la economía, el trabajo y diversas técnicas. Trátase
del dominio del obrar que transforma al mundo, manipula la materia y
produce instrumentos felicitarios para el hombre. En el humanismo
abierto, esta producción externa tiene también como fin el ser humano
disciplinado por los hábitos de las diversas técnicas o artes y por las virtudes morales. Lo grave es que el hombre, dentro de esta postura, sea
esclavo de la técnica, de la organización o de la máquina. El artista dominador, que marca al mundo exterior con una idea que proviene de su
intimidad, infunde en la materia algo de su espíritu. En el campo de la
actividad inmanente vertida directamente al perfeccionamiento de la intimidad, el ámbito de las ciencias perfecciona la inteligencia, así corno las
virtudes morales perfeccionan la voluntad y las facultades apetitivas infe·riores. El orden de racionalidad, gobernado por la prudencia, según las

19

El humanismo como sistema de pensamiento o como programa de
acción que tiende a hacer al hombre más verdaderamente hombre nos
hace tomar conciencia de nuestra dignidad y de nuestro destino. Nicolás
Berdiaeff apunta con lúcida agudeza: "La posición del hombre sin Dios y
contra Dios conduce a la negación y destrucción del hombre... Donde no
hay Dios, no hay ni siquiera hombre: Tal es el descubrimiento espiritual
de nuestro tiempo"1• Se impone la necesidad de una trascendencia ontológica. Un humanismo abierto al cristianismo, en la sociedad contemporánea, reclama un reconocimiento de todos los valores propiamente
humanos en relación con el último y supremo destino. El humanismo
ecuménico integral, humanismo abierto, no se cierra a ninguna luz.
Habla de un conocimiento racional superiÓr, pero situado junto a las
ciencias experimentales y a las ciencias matemáticas, a la historia, a la
1

Nicolás Berdiaeff, Una Nueva Edad Medio, B. Aires, 1946, pp. 29-106.

�FORMACIÓN HUMANÍSTICA DEL HOMBRE

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Centre

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AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

litei;atura, al arte y a la religación. Debe haber relaciones y eventual colaboración entre filosofía y ciencias experimentales. Junto a la especulación de lo concreto, es preciso abrirse a la especulación de lo abstracto
que no es mera superestructura arbitraria, sino pensamiento referid~ a ~a
realidad concreta. Podemos admitir la verificabilidad de hecho, como cnteno
de certeza, para una teoría física y para toda ciencia de observación, per~
la verificabilidad no es el criterio general de toda certeza. Y cabe adverur
que si hay defectos en la deducción, también los hay -:Y _mayores aún- en
la observación. Si los sentidos son fuente de conocuruento, con mayor
razón lo es el entendimiento que reúne y unifica los conceptos que corresponden a las sensaciones y ve los caracteres inteligibles ~e las cosa~.
El principio de la complejidad de lo real nos permite concebtr una realidad de orden superior a la pura materia. "Los tiempos en que la filosofía
y ciencias naturales se obstaculizan mutuamente -advi~;te Max Pla~- se
han desvanecido y deben ser olvidados para siempre . El humarusmo
ecuménico integral que nosotros buscamos sólidamente con todos los
hombres es un humanismo abierto con una dialéctica de integración y
progreso para la humanización del mundo. La forma "hominis" universal
tiene que hablarnos y resonar en nosotros como reactivación renovadora. Conociendo y sintiendo el humanismo ecuménico integral seremos
herederos activos, forjadores de un proceso de humanización que nunca
concluye mientras haya vida humana sobre el planeta.
La sabiduría o sapiencia no significa, tan sólo, un saber de considerable extensión, profundidad y elevación, sino un orden de vida centrado
en Dios. A la sabiduría nos acercamos, purificándonos, por el dolor. Y
nos acercamos, también, por la inocente alegría de la vida, por la difícil
sencillez, por la confiada entrega, por la veneración del misterio. El sabio busca un bien cuya posesión sacie todo deseo y confiera la paz. No
se trata de una simple búsqueda existencial. La sabiduría está profundamente interesada en el destino del hombre. El '~noti se auton" socrático es
tan sólo un fin intermedio. Me conozco a mí mismo para saber lo que debo
hacerpara ser mefor, y si es factible para ser feliz. La verdad no está divorciada de la felicidad.
La sabiduría escudriña el Principio de todo lo real y se abraza a Él.
Cuando se penetra a fondo en la verdad y en el Sumo Bien, el alma espeja la Verdad suprema y se ennoblece. La sabiduría, en sentido agustiniano, no es un mero conocimiento de la verdad, sino un ''amplexus ve!itatis",
una atracción y compenetración íntima con Dios. En el sabio "todo se
subordina a la unidad superior del espíritu, allí donde la verdad y el amor
forman como la cima de una llama que puja por elevarse al cielo", obser-

va el P. Victoriano Capánaga, O.R.S.A.2 El espíritu del hombre no se
satisface con lo temporal, con números y las matemáticas, con los medios de la ciencia y la técnica; busca la plenitud subsistencia!, el fin último, el destino supratemporal. El erudito puede tener muchos datos
sobre una o varias ciencias, pero si no es sabio ignora lo que es e ignora
su destino que no puede ser otro que Dios. "Llamo sabios, no a los
hombres prudentes e inteligentes, sino a aquellos que poseen un conocimiento lo más perfecto posible de si mismos y de Dios y llevan una
vida y conducta moral conforme con este conocimiento", enseña San
Agustín en su monografía 'Ve utilitate credenci".3 En rigor, ''si sapientia
Deus est . .. vems philosophus est amalar Dei".4 Cabe hablar de tres sabidurías
distintas y jerárquicamente ordenadas: La sabiduría infusa es una sabiduría
de amor y de unión, que alcanza a Dios de una manera experimental y
suprahumana en su vida íntima y según su misma deidad. La sabiduría
teológica es una sabiduría de fe y razón, que conoce a Dios de una manera
humana y discursiva -aunque la fe esclarece a la razón, en su vida íntima
y según su deidad-, sin excluir las cosas creadas en cuanto se relacionan
con su creador. La sabiduría metafísica versa sobre la totalidad de cuanto
hay en el ámbito finito y sobre su fundamento. Sabiduría natural de razón. Su objeto formal no es Dios -aunque lo conozca como a causa de
los seres- sino la totalidad de cuanto hay en el ámbito finito (h habencia).
Cierto que el metafísico mientras más conoce el ser de los entes más
anhela ver la causa del ser (Dios).
La ciencia responde a la vocación humana de dominio terrestre. Está
muy bien amar y cultivar la ciencia, pero está muy mal amar y cultivar la
ciencia contra la sabiduría.
La sabiduría responde a la vocación humana de salvación. Saber universal vivificante y unificado, sencille-z piadosa y amor de ultimidades se
fusionan en la sabiduría. Es una inocente alegría ~e la vida combinada
con una ciencia de la realidad total referida al Ser fundamental y fundamentante.

La vida está llena de aventuras. Pero sólo hay una gran aventura: La
de salvarnos o la de perdernos. Nos perdemos conscientemente en el
mundo o nos salvamos en Dios. Entre carne - inmanencia egotista e
intr-ahumana- y espíritu - trascendencia amorosa y supramundanatranscurren los vaivenes de nuestra vida humana terrenal. Somos llama2
P. Victoriano Capánaga, 0.R.S.A, Introducción General Obras de San Agustín,
Tomo I, B.A.C.
3
San Agusún. De uti/itate credenci V. Cred. 12, 27, PL. 42, 84.
4
San Agustín. De civitate Dei, VIII, Im Corpus Christianorum, 47, 216.

�22

AGUSfÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

dos por el amor. Y cuando no descansamos en el amor se apodera de
nosotros una irremediable melancolía. Encerrados en la cárcel de la finitud, nos convertimos en esclavos de fuerzas infrahumanas y caemos en
la desesperación. El retorno hacia el impulso teotrópico nos hace salir
de la prisión intramundana para trocarnos en epifanía de la comunión
amorosa.
Si ya no hay amistad, si ya el hombre no cuida del hombre, de nada
sirve seguir construyendo grandes ciudades vacías de calor humano.
Hemos roto los naturales lazos vitales y hemos materializado nuestra
existencia arrancándola de sus raíces. Nos olvidamos que la vida humana
es un maravilloso misterio y la entregamos en holocausto para el altar del
progreso material. Si la tierra pudiese llorar, lloraría por el destierro del
hombre. Sentada en los escombros de nuestra civilización, la escuela aún
es capaz, si se decide, a poner luz de sabiduría en nuestro corazón y
amor de los hombres por los hombres.

Centn

Acaso mi tesis de una educación para el amor parezca extraña, fuera
de lugar. Pero no es así. Si el hombre necesita el amor para hacerse
hombre, ¿por qué la universidad no habría de enseñarnos de qué podríamos y debiéramos estar enamorados? ¿Quiénes son, en definitiva,
los que trazan los grandes hitos de la historia: Los mediocres o los amantes de la sabiduría, de la ciencia, de las artes, del arte, de la patria y de la
humanidad?
Aunque el amor es sumamente difícil de definir, porque no es algo
que se tiene sino una manera de ser, ocúrreseme proponer la siguiente
definición: El amor es un afecto vivo, benevolentey promociona/ del hon1bre, que se
profesa a Diosy al ser humano.

A

R

La muerte del amor petrifica los corazones. La leña seca del sistema
cordial, en un odiador, sólo sirve para arder. El desamparo espiritual no
puede ser más lacerante. El que endiosa a una creatura no llega a una
verdadera solidaridad con los demás. Lo más probable es que concluya
en un egoísta enamoramiento de sí mismo, obstaculizando el amor desinteresado con los prójimos. La destrucción de los ídolos es siempre
saludable. Significa, las más de las veces, un primer paso hacia el Ser
Absoluto. El estado, el arte, la ciencia, la mujer, el dinero, la voluntad del
poder, son bienes finitos que no pueden ponerse en lugar de Dios. Somos llamados por el amor. Entre yo mismo y la totalidad de cuanto hay
en el ámbito finito oscilo en tensión viviente. Entre lo actual y lo proyectado vivimos desviviéndonos. Pero en esa rajadura de la existencia sorpréndenos un impulso al infinito.

LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN
AGUSTÍN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
M.A. Cuauhtémoc Cantú García
Jefe de la Sección de Filosofía
Centro de Estudios Humarústicos
Universidad Autónoma de Nuevo León

Breve semblanza y trayectoria

L

a figu~~ de~ Dr; ~gus~ ~asave Fernández del ':alle siempre me
paree10 erugmat:1.ca, qwza por su gran estatura mtelectual y alta
investidura como filósofo consumado. Lo conocí hacia 1982
cuando se desempeñaba como Rector de la Universidad Regiomontana
en la ciudad de Monterrey, y yo había llegado como estudiante a la escuela de filosofía en la citada universidad.

¿Cómo olvidar la primera ocasión en que entablé conversación con
él? Lo hice en su oficina, un espacio muy reducido con mobiliario sen_cilio, ubicada en un edificio por las calles Matamoros y Bravo. El asunto a tratar era una beca de estudios que en mi calidad de alumno había
solicitado
. directamente en la rectoría. Me interrogó, digamos, concienzudamente. Su trato fue afable y después de algunas indicaciones, accedió solidariamente a la petición. Su imagen en aquella ocasión, aún la
tengo presente en mi memoria: vestido de traje con alguna insignia en
la solapa, sus hombros encorvados, notas y libros en su escritorio y,
ante todo, lo más peculiar, su mirada, una mirada penetrante. Debo
decir que esa imagen en el Dr. Basave en nada cambió, al menos en mi
percepción, cuando últimamente lo visitaba a su despacho en su Notaría, por la calle Argentina No. 2653, Col. Vis~ Hermosa.
·
En esa época en que el Dr. Agustín Basave se desempeñaba como
Rector, la Universidad Regiomontana vivió un auge cultural sin precedente. En el viejo edificio que se improvisó como un teatro que llevó

�24

Centr

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN AGUSTÍN BASAVE

por nombre Úlpe de Vega, ubicado entre Venustiano Carranza y Padre
Mier, periódicamente se celebraban conferencias abiertas a todos los
estucliantes, clisertándose sobre filosofía, literatura' hlstoria, ciencia,
educación, derecho, etc. Algo muy destacable es que el propio Dr.
Basave, dejando de lado sus tareas administrativas, se daba el tiempo
para hacerse presente en las citadas conferencias, participando en la
mesa con preguntas y, desde luego, con comentarios, haciendo conclusiones que ubicaba en el contexto de los tiempos, con atención desde
su perspectiva a necesidades e inquietudes estudiantiles.

gio Alemán y su secundaria en el Instituto de Ciencias. Para 1948 con
apenas veinticinco años de edad, se había doctorado en Derecho en la
Universidad Complutense de Madrid.

Quienes estudiábamos filosofía, hemos de confesarlo, recibíamos
un trato preferencial por el Rector, específicamente por dos hechos: A)
Periódicamente el Dr. Basave nos convocaba para asistir a charlas informales que se dictaban en el edificio de la Rectoría. Recuerdo que en
una sala de juntas, alrededor de una gran mesa, llegamos a escuchar a
personajes como José Fuentes Mares, Raúl Cardiel Reyes, Josef Seifert,
entre los que recuerdo. B) También periódicamente, aunque con interrupciones, los días viernes por la noche, un puñado de alumnos acudía
a la oficina del Dr. Basave para escucharle hablar sobre metafísica. Al
final de sus explicaciones, daba a beber vino tinto como gesto de cordialidad.
Indudablemente, el Dr. Basave fue una persona dotada de una gran
inteligencia. Sus disertaciones y escritos siempre suscitaron en mí la
pregunta: ¿nació inteligente o se hlzo inteligente? Evidente que nació
int~ligente -un día 3 de agosto de 1923, en la ciudad de Guadalajara,
Jalisco-, pero esa inteligencia la cultivó durante su vida a fuerza de
voluntad, traducida en disciplina de estudio. Desde mi percepción, su
voluntad era más vigorosa que su inteligencia, resultado ésta de aquella.
Y, por ese vigor de voluntad, puso su inteligencia al servicio de su voc~ción, forjando su sistema filosófico desde un lugar poco propicio: la
cmdad de Monterrey -donde había arribado cuando terúa quince años
de edad hacia 1938-, a la que llamaba Fenicia, por ser dada al comercio
y poco al pensamiento.
Y justo en ese ''puerto fenido"; siendo muy joven, Agustín Basave
realizaría sus estudios de bachiller en el Colegio Civil, para más tarde
cursar la carrera de jurisprudencia en la Universidad de Nuevo León·.
Previamente en su ciudad natal había concluido su primaria en el Cole-

Cabe destacarse un rasgo en el filósofo Agustín Basave, que fue una
constante en su trayectoria de vida: su cris·tianísmo de orientación católica. Antonio Gómez Robledo decía que "la admiración es la vivencia
1
del misterio" , indicando que el hombre práctico no se admira porque
la realidad le resulta obvia. Aunque Basave terúa algo de práctico, ante
todo era un contemplativo, para quien la realidad más que obvia resultaba problemática, incluida la vida misma. En esta manera, como filósofo sí se sobrecogía ante lo admirable del misterio, porque había en él
algo de místico y de teólogo, en la medida en que su situación existencial y preocupación última modelaron su visión filosófica, por usar aquí
2
el lenguaje de Tillich.

Filosofia y Salvación
¿Cómo entiende Agustín Basave a la filosofía? ¿Qué es lo peculiar en
su situación existencial como filósofo? ¿Qué preocupación última modeló su filosofía?
Para Basave, la filosofía como un saber natural y propiamente
humano, tendría como pretensión "dar una explicación fundamental de
3
la realidad entera, más aún, de todo cuanto hay" • Así, ateniéndose a la
definición tradicional de la filosofía como "conocimiento científico de
las cosas por las primeras causas"4, nos señala que la coincidencia en
todos los sistemas es que la filosofía pertenece a un orden no afectivo,
sino cognoscitivo, que quiere "saber decir las últimas razones de la
5
totalidad uníversal" • En esta manera, la tarea de la filosofía consistiría
en lograr, en la medida de lo posible: "una integral comprensión de la
totalidad uníversal',6. Desde luego, en dicha tarea según Basave "nos
7
topamos al final de cuentas con el misterio" , a condición de que la
filosofía no se limite o se frene, sino se abra a la trascendencia.

1

Antonio Gómez Robledo, Filosojia, t.3. El Colegio Nacional, México, 2001, p.

431
2
3

• Aunque en su vida profesional se desempeñó como docente en universidades
privad~, siempre se man_tuvo leal a la universidad pública, de la que había egresado,
defendiendo su excelencia, y prácticamente, dictando cátedra en sus aulas hasta el
final de sus días.

25

4

Paul Tillich, Teología Sistemática, t.1. Ed. Ariel, España,1972, p. 42
Agustín Basave, Tratado de Fi/osojia, Limusa, México, 1996, p.13

lbíd.
lbíd.
6
Ibíd.
1
Ibíd.

5

-

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CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN AGUSTÍN

Centr

Sabemos que Agustín Basave siempre insistió en que hay una simbiosis entre filosofía y vida. En tal sentido, una filosofía que no estuviera al servicio de la vida, no formaba parte de su preocupación o interés. En rigor, una cosa es la vida y otra la filosofía. Que la filosofía
se ponga al servicio de la vida, no significa que sea la vida o la vida sea
la filosofía, según nuestra perspectiva. Pero, que haya síntesis entre
filosofía y vida en la visión basav:iana, sólo se entiende por la simbiosis
entre el filósofo y su filosofía. Al respecto, Basave apunta: "yo soy como filósofo- mi filosofía, porque mi filosofía se encuentra, verdaderamente, en mi interioridad humana"8• Cabe destacarse que Agustín
_Basave reconoce que antes de que la filosofía fuese una realidad dentro
de su espíritu, como una manifestación objetiva e histórica, apunta: "ha
estado ahí, como algo existente -en libros, cátedras, sociedades y congresos-, fuera de mi", aunque como cuerpo de verdades inacabado y
no concluido. Pero, a final de cuentas, lo que insta a filosofar, dice
Basave: "es mi propia vida, con sus angustias y esperanzas"9. Y, en esa
indagación, que es búsqueda de la verdad y afán de fundamento, sentencia: "me identifico con mi filosofía".
En tal caso, siguiendo a Basave, al fondo la simbiosis es entre el filósofo y su filosofía; digamos, una identidad entre la vida del filósofo y
el cuerpo de verdades construido en su filosofía. Y, desde luego, al
identificarse con su filosofía, quedaría ya alterada radicalmente la existencia del filósofo en su trayectoria personal en la tierra y su destino, lo
que, por ejemplo, no ocurriría con el científico.
¿Es posible la simbiosis entre el filósofo y su filosofía? En la visión
basaviana sería posible, solo en términos de congruencia, traducido en
compromiso por el ideal, las convicciones, la verdad, ya que, diría: "el
auténtico filósofo forja una filosofía y la encarna". Pero, esa encarnación de la filosofía en el filósofo, no sería solo abstracción, sino: "la
vida, en su sentido radical, henchida de significación"10
Concede Basave que el filósofo como sujeto existente, antes que
cognoscente, proyecta en su filosofía el sentido de su existencia11 • Significa, desde luego, que lo peculiar en la existencia de Agustín Basave
se traduce en la configuración de su sistema filosófico. ¿Cómo interpreta Basave su existencia, que cobre significado en su filosofía? ¿Có-

BASAVE

27

mo proyecta Agustín Basave su existencia en la construcción de su
filosofía? ¿Qué aspecto de su interioridad humana se reflejó en su
filosofía?
Al hablar Basave de la filosofía como auténtica filosofía, siempre la
planteó como una propedéutica de Salva~ión12• Distinguió en la historia sistemas filosóficos de corte salvacionista, ya en un sentido o en
otro, tales como: platonismo, estoicismo, epicureísmo, neoplatonismo,
spinozismo, positivismo comtiano. Entendió que en esas filosofías o
en su propia filosofía, el afán de salvación consistía en una "experiencia
elevada a teoría"13• Evidentemente, podemos advertir en Basave que
su experiencia personal -con profunda raíz psicológica y espiritualcomo ansia de salvación, se elevó a teorización filosófica. Digamos, en
otros términos, que en el sistema basaviano se proyectó como teoría lo
que al filósofo Basave como sujeto existente le agobiaba en su conciencia: la sed de salvación.
José Gaos, hablando de la filosofía en su historia con orientación
salvadora, apunta: "más para que este concepto de salvación tenga sentido, dondequiera que sea, es menester que lo tenga previamente, en el
mismo sentido, el concepto de perdición"14• Bien se puede decir que
quien aspira a esto o aquello, es porque al fondo lo carece. Porque hay
un faltante, digamos, la existencia humana es impulso de superación.
En tal sentido, si la salvación es un afán en la vida personal, es porque
en la raíz psicológica, o en lo profundo de la existencia espiritual, está
como peso que agobia la necesidad de rescate, porque la sensación o la
experiencia es la perdición. Es así que sólo el perdido, porque se sabe
perdido, tendrá como afán la salvación; nunca el salvado, sabiéndose
salvado, tendrá como ambición perderse.
Para el caso de Agustín Basave, su afán de salvación que se proyecta
en su filosofía, le viene porque su experiencia radical como sujeto existente es la inseguridad -que él llama desamparo ontológico-, que es
sentirse o vivirse como perdido. Sin duda alguna, podríamos decir que
en Basave primero fue la conciencia de la inestabilidad y sólo después
la salvación como un afán, una aspiración. Al final, la "experiencia
elevada a teoría" resultó en filosofía con orientación salvadora. Por

8

Ibíd. p. 23
lbíd. p.14
10
lbíd.
11
lbíd. p. 24

9

12

Agustín Basave, Filosojia del Hombn, Col. _Austral, México, 1982, p. 11
Agustín Basave, Tratado de Fi/Qsojia, op.cit, p.26
14
José Gaos, Francisco Larroyo, Dos ldea.s de Fi/lJsojla, Casa de España en México, México, 1940, p.19.
13

�28

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

LA FILOSOFÍA DEL QUUOTE EN AGUSTÍN BASAVE

eso, sacando a la luz esa inestabilidad de su conciencia, con humildad y
sinceridad, puede escribir:

Desde luego, en Agustín Basave su filosofía como "propedéutica de
salvación" supone lo estable, lo consistente, lo permanente, que no
puede ser fluctuante, porque lo fluctuante es superficial. Así, su filosofía en orientación salvadora le resulta imprescindible lo seguro, que por
ello sostiene, estando al fondo porque es substante, fundamento. Evidentemente, la posibilidad en Basave no puede ser sino una filosofía
abierta a la religión; mejor aún, en apertura a Dios, por lo que nos dice:

... tengo que vivinne, en una experiencia original, como una criatura
que sintiendo su insuficiencia radical se afana, no obstante, por salvarse, por llegar a la plenitud subsistencial15.

Centr

Acerca de la perdición, José Gaos 16 ha planteado que se da en dos
sentidos: la desorientación y la fluctuación. En el desorientado, el saber puede ser sentido como orientador y salvador; cuando, en quien
fluctúa, no sabe a dónde moverse, ya porque no puede orientarse, aunque si acaso se mueve lo hace con indiferencia en cuanto a los puntos
cardinales salvadores. Si en rigor nos ajustamos a los dos sentidos de la
perdición según Gaos, como para plantearlos respecto a Basave, desde
luego, en éste no cabe la fluctuación, sino la desorientación, ya porque
el saber lo siente como salvador, o al menos como "propedéutica de salvación" en cuanto a la filosofía.
Recordemos que para Basave la existencia del hombre consiste en la
búsqueda de la verdad, por lo que afirma: "sabemos que sin la verdad humanamente hablando- no hay verdadera vida ni vida verdadera" 17•
Significa que la fluctuación se descarta, aunque bien pueda haber conciencia de inestabilidad, ya porque la certidumbre es posible, como
posible es la salvación. Y, teniendo como ruta, en medio de la desorientación, el saber, puede decir: "justamente por ese carácter de incompletud y de limitación que nos condiciona, nos vemos estimulados
y comprometidos a filosofar" 18•

j

... el hombre no puede aceptar nunca, a ningún precio, la contingencia.
Por eso, no cesa de buscar y de invocar un absoluto que lo salve, en
cierto modo de su contingencia. Y bien podríamos decir que esta búsqueda y esta invocación constituyen su humanidad misma.20

Ante esa búsqueda que es afán de salvación por el absoluto: ¿Qué
puede hacer la filosofía? Agustín Basave concede que la filosofía nada
nos puede decir de cómo sea Dios en sí mismo, en su realidad personal; además de que tampoco proporciona medio alguno para la comunión con la Divinidad. Sin embargo, como la filosofía tiene un papel
propedéutico, sí puede en cambio, iluminar en el ser humano el hambre de salvación y fortalecer la esperanza de una plenitud subsistencia!.
A fin de cuentas, la filosofía no podrá salvamos, aunque ayudará para
la salvación, pues dice Basave: "más allá de la filosofía está la amorosa
y confiada entrega creyente a la gracia de Dios"21
Pero, en el orden filosófico ¿qué se entendería por salvación? El
propio Basave nos señala que la salvación es:
. .. cabal cumplimiento de la vocación personal, fidelidad a nuestra dimensión axiotrópica, esclarecimiento y realización del dinamismo ascencional de nuestro espíritu encamado, abertura y encaminamiento a
la plenitud subsistencia!. 22

Por otra parte, el mismo Gaos nos ha señalado que un saber de salvación, sólo es posible en virtud de una absoluta substancialidad, que
de otra manera no procede, por lo que apunta:
... el saber de salvación se presenta como el descubrimiento de algosubstante a que agarrarse, a que subirse, en que echarse. Se presentacomo el descubrimiento de las substancias. La perdición sería la falta
de fondo o substancia a que acogerse. Afán de saber definitivo y salvador es afán de saber substancial, es afán de substancialidad, substancialismo. La perdición irremisible es la absoluta insust"llncialidad.19

15

Agustín Basave, Tratado de Filosofía, op. cit. p. 17
José Gaos, Francisco Larroyo, op. cit. p. 19
17
Agustín Basave, Tratado de Fi/,osofta, op. cit. p.19
18
lbíd.
19
José Gaos, Francisco Larroyo, op.cit. p. 23

29

En el orden filosófico, evidente que Agustín Basave se salvó, pues a
cabalidad cumplió su vocación, en su caso como filósofo.
Filosofía de los Valores y el Quijote
Dentro de la clasificación temática de la filosofía, Agustín Basave le
concede un capítulo a la filosofía de los valores, llamada también axio-

16

20

Agustín Basave, Tratado de Filosofia, op. cit. p.20
lbíd. p.27
·
22
lbíd.
21

�30

logía. Desde su particular perspectiva, le parece factible una indagación
axiológica, o mejor, axioantropológica, tomando como ocasión al personaje del Quijote vertido en la novela de Cervantes.
Para Basave, la axiología ha padecido una falta de claridad en aquella
explicación que tiene que ver con el nexo entre los valores y sus realizaciones en las cosas particulares.23 Así, desde su punto de vista, el ámbito axiológico quedaría inconsistente, si acaso no contara con la potencia ontológica, que corresponde al ser. En esta manera, Basave
escribe:
... de mí sé decir que no puedo concebir el valor, sin algo que valga.
¿Podria hablar de una existencia sin algo que exista? Pues bien, tampoco cabe divorciar las ideas de valor de los valores reales particulares.24

Centr

4
1

1

LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN AGUSTÍN BASAVE

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

En este sentido, como el valor es una manifestación y expresión del
ser, para Agustín Basave no cabe la dicotomía entes-valentes o el dualismo ser y valor. Ya por eso, le parecen inaceptables las posiciones de
Max Scheler y Nicolás Hartmann, que hacen de los valores esencias
independientes de las cosas reales, sin dar razón o cuenta de ello25•
En este renglón, recordemos que Basave abreva de la fuente de la filosofía escolástica, que establece la valiosidad fundamental en el ser,
por lo que todo ser sería valioso. Por eso, se orienta a reconocer que
cada ser particular comprime un contenido potencial valioso26, entendiendo que los valores corresponden a cualidades que determinan a las
cosas, con sus peculiares características, ya de polaridad, diversidad
específica y gradación jerárquica27 • Así, frente a doctrinas que disocian
valor y ser, para Basave se precisa una concepción metafísica en la
axiología, ya que, nos dice: "el valor tiene que incluirse en la estructura
óntica del ser, no en un mundo etéreo de esencias alógicas"28, evidentemente porque su soporte está en el mundo real. Desde luego, como
sostiene que el valor corresponde a una manifestación activa del ser, no
duda en plantearlo -en orientación torrústa-como una ordenación del

31

ente fundada teleológicamente.29 En tal sentido, como una cosa valdría
más, según se conforme al principio de su ordenación final, Basave nos
definiría al valor en los siguientes términos:
... aquel estadio o modo de ser que estriba en el sentido de excelencia,
rugnidad, importancia o jerarquía que le acaece en virtud de su adecuación a la ley teleológica, a la causa final que permea todo el orden ontológico.30

Digamos, por tanto, que en la concepción basaviana, los valores son
aspectos objetivos que tienen que ver con entes sustantivos, que se
ajustan al principio de finalidad, y que son estimados31• Y, como para
Agustín Basave sucede que a mayor actualidad, mayor valor, y a mayor
potencialidad, menor valor, le resulta inevitable decir: "el Supremo
valor es Dios: acto puro y actualidad suprema". ¡He aquí brevemente,
siguiendo a nuestro autor, algunas bases para una filosofía de los valores!
¿El estudio de la axiología reditúa en algún beneficio en términos
contemporáneos? Muy bien Enrique Aguayo, precisamente considerando la filosofía de los valores en Agustín Basave, nos señala que el
estudio de la axiología puede resultar en un beneficio:
... por cuanto proporciona al hombre el conocimiento, sobre todo de
la escala de los valores que pueden perfeccionarlo para que los ponga
en práctica y sea, éticamente hablando, una persona buena"32_

Digamos que la radicalidad del beneficio en el estudio de los valores
consiste en conferirle a la vida un sentido, sólo en la medida en que se
puedan vivenciar.
¿Cabe una filosofía o una axiología en referencia al Quijote? Basave
reconoce que Cervantes no se afanó en pos de la sabiduría. Como no
fue propiamente un filósofo, sino un literato, el creador del Quijote no
se propuso indagar la realidad universal por sus primeras causas. Sin
embargo, aunque no se preocupó por darnos una cosmovisión, Agustín Basave nos señala del genio cervantino que en cambio sí expresó
una visión de la vida y el destino del hombre.

23

Agustín Basave, Filosofta del Quijote, Col. Senderos, UANL, Monterrey, N.L.
México, 2005, p. 161
24
!bid. P.160
25
Agustín Basave, Tratado de Filosofta, op. cit. p. 245
26
!bid. P. 246
27
Agustín Basave, Filosofta delQuijote, op. cit. p. 164
28
Agustín Basave, Tratado de Filosofta, op .cit. p. 246

29

!bid.

:~ Agustín Basave, Fimsofta de/Quijote, p. 164 .
Agusán Basave, Tratado de Metajisica, p. 155 '
32 E .
Agu
nnque
ayo, Introducción al Pensa,niento de Ag11stin Basave, UANL, Monterrey, N.L., México, 2005 p. 282
·

�32

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA

LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN AGUSTÍN BASAVE

¿Pero, cabe una filosofía de don Quijote? Según Basave, los intentos han sido fallidos, como el de David Rubio, aún en el sentido de una
filosofía como actitud vital33 • Factible en la concepción basaviana sería
''hacer una filosofía sobre el Quijote como obra de arte"34, ya porque el
Quijote es una expresión del espíritu. Más, la genial ocurrencia de Basave, en sentido vasconceliano, como capacidad de soledad creativa,
consiste en el intento de proyectar su filosofía del hombre en el Quijote, por considerar que la novela le facilitaba esa posibilidad35•

Sin embargo, el ideal quijotesco hispano, por de pronto se torna
iberoamericano, desde luego, históricamente por la conquista, apuntando Basave:

En esta lógica, la angustia y la esperanza en su plano psicológico, o
bien, el desamparo ontológico y la plenitud subsistencial en lo filosófico, caben como aproximación-comprensión en el Quijote. Así, la certeza de Basave en su indagación filosófica es que la obra de Cervantes
entraña una axiología, con implicación, desde luego, antropológica.

Centr

}

¿Para qué puede servir un estudio axiológico del Quijote? Por lo
pronto, siguiendo a Basave, la posibilidad consiste en poner de relieve
los valores-claves de la cultura hispánica. Si el Quijote es reflejo de
España, digamos que aquel horno loquens -ente de ficción- tiene mucho
que ver con el homo hispanicus, ser de carne y huesos con proyección
histórica, social y cultural. Podríamos decir que Basave ve un paralelismo entre el Quijote y el hombre hispano, en el sentido de que uno es el
reflejo del otro. El Quijote, un hidalgo, que equivale a un hijo del bien,
debe esforzarse, "ser hijo de sus propias obras y justificarse por ellas"36•
Por eso, el mismo hidalgo manchego diría, según lo cita Basave: ''Bien
podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo es imposible"37• Y, en referencia al hombre hispano, nos indica
Agustín Basave que sus características son: "esfuerzo, coraje, ímpetu, fe
apasionada y enérgica, intensidad imaginativa, ideas que se toman ideales"38. ¿Qué es lo que verdaderamente vale para los hispanolocuentes?
En la perspectiva basaviana, lo valioso en lo hispano seria el esfuerzo y
no el éxito, pues lo importante es la acción esforzada y no el resultado,
ya que: "nuestro modo de vida quijotesco estriba, ante todo, en una
actitud proyectiva idealista"39•

33

Agustín Basave, FikJsefío delQuijote, p. 34

34

Ibíd.
35
Ibíd. p.9
36
37

38
39

Agustín Basave, Filosefio delQuijote, p.165
Ibíd. p. 42

Ibíd. p.9
Ibíd. p 13

33

... es típico del iberoamericano aceptar la pelea por una causa justa, sin
plantearse el problema del triunfo o la derrota. De antemano, está
dispuesto a sufrir el fracaso, si el honor le impone librar la batalla40.

¿Acaso, por el quijotismo, Hispanoamérica no ha tenido vocación
pragmática? Ya por ello, Antonio Caso insistía para México en un
equilibrio entre el Quijote y Sancho, a modo de tener alas para volar y
plomo para caminar, una realidad ideal y una idealidad real.
Pero, más allá de lo hispano o iberoamericano, Basave contempla en
don Quijote un símbolo de todo espíritu: "un vivo modelo de humanidad',41. Si bien es cierto que el Quijote es hijo de España y una típica
encarnación del homo hispanicus, no menos cierto es que como ente de
ficción de la literatura universal, representa todavía más, pues según
Basave es: "el hombre universal y eterno, el hombre específico cristalizado por el sublime crisol del arte',42•
¿Qué es lo esencial en ese ente de ficción representación de todo lo
humano? En otros términos: ¿Cuál es el núcleo de las acciones del
Quijote? ¿En qué consiste la radicalidad de sus actos? Para Agustín
Basave, ese núcleo del que dimanan las acciones del Quijote, consiste
en "sentirse portador de un valor personal: lo caballeresco".43 Por tanto, en la concepción basaviana, el caballero manchego no incurre en
descenso, sino que se esfuerza en ascender, en vencer obstáculos, con
tal de: "subir en la escala de los valores"44•
En esta manera, Basave quiere ver en el Quijote un anhelo de evadirse de una paradoja: " ser más que hombre, sin dejar de ser hombre"45. Y como el caballero de la triste figura sabe que su vida consiste
en algo más que ir a parar en una tumba, diría Basave que: "vive en la
esperanza de ser más',46.. En rigor, me parece que en tal caso quien
quiere ascender en la escala de los valores para ser más, no es tanto el

40

Ihíd. p.44
lbíd. p.108
42
lbíd. p. 34
43
lbíd. p. 168
44
Ibíd. p 174
45
Ihíd. p. 105
46
Ihíd. p. 52

41

�34

CUAUHTÉMOC CANTÚ GARCÍA
LA FILOSOFÍA DEL QUIJOTE EN AGUSTÍN BASAVE

Quijote como el propio Agustín Basave, que vierte sobre el person~je
-de ficción su propia esperanza o afán de plenitud, para usar su lengua¡e.
Pero, si el Quijote tiene la conciencia de ser portador del valor de lo
caballeresco, ¿en qué consiste lo caballeresco como P?rt!dor_ de valor?
Como para Basave se puede hablar de "ideales de la vtda , e 1?cluso d_e
"vida de los ideales", puesto que ideal y vida no serían polos irreconciliables nos plantea que lo caballeresco es un ideal, que en cuanto al
7
Quijo;e se constituyó en rector promociona! de su ser viviente4 •
·Qué engloba el valor de lo caballeresco? Si nos atenemos a don
QJjote, el caballero, en tanto portador
un id~al, es
hacedo~ de
bien y de justicia, que por su buena enanza sena: cortes, comedido,
oficioso y, ante todo, caritativo. En el decir de Agusún Basave, don
Quijote procede con lógica de caballero: "quiere se~ un paladín de la
justicia, no en las aulas de una facultad de derecho, srno en las llanuras
. 1o ab.1erto" 48. ·
y en las aldeas, a c1e

?e

Centr

~

·Don Quijote se hizo caballero andante por azar o por locura? Se-

~ Basave, antes de hacerse don Quijote un caballero, ya había en él
un caballero íntegro. Así, los ingredientes constitutivos del valor de lo
caballeresco, emanados del caballero de la triste figura, serían: "impulso
hacia lo heroico, sentimiento de honor, sed de gloria, amor idealizado,
49
libertad acrisolada y fervor religioso" • Y, como a don Quijote no le
interesaba el éxito, sino el esfuerzo -según nos dice Basave-, convencido de su noble misión: "ofrenda su sangre y su vida a la conquista de
un ideal"50 •
Consideración Final

J

Con mucha creatividad, Agustín Basave ha proyectado su filosofía del
hombre en el Quijote, convencido de la posibilidad de una aproximación axiológica, ya porque la novela de Cervantes descansa sobre la
noción de valor. En esta manera, la lucha dialéctica: angustiaesperanza, que Basave ve en todo hombre, también la visualiza en don
Quijote -c¡ue aunque ente de ficción, representación de l~ human~,
afirmando: "el caballero de la triste figura aspira a la plerutud subs1s-

tendal, utilizando los valores -verdad, bien, belleza- y quiere prote, . ,,5¡
gerse contra su desamparo onto1ogtco .
¿Acaso en esa aspiración de plenitud, don Quijote se salvó? En la
perspectiva basaviana, en efecto, el andante _cab~llero se salvó,y~es leal
a la vocación: "obra conforme a su conc1enc1a -norma proXlma de
52
moralidad-" • Desde luego, esa salvación es ficticia, ya que don Quijote es un ente de ficción, no obstante Basave le de trato de sujeto real
en la mayor parte de sus consideraciones. Y, si su salvación cabe en la
concepción basaviana, es porque dicha salvación corresponde a las
características propias del hidalgo andante, un sujeto que se esfuerza y
obra con voluntad inquebrantable en pos de la conquista de un ideal.
Por otra parte, el valor de lo caballeresco del cual es portador don
Quijote: ¿es anacrónico en términos contemporáneos? ¿Se puede
hablar en una era posmoderna del valor de lo caballeresco? ¿Un sujeto
posmodemo puede ser portador del valor de lo caballeresco como un
ideal?
El mismo Agusún Basave llega a hablar de don Quijote como "ana, · d el ensueno,
.
- con sus armas d esusad as" 53. Y ,
crónico caballero got1co
sin embargo, le concede el calificativo de revolucionario -aunque en
otras ocasiones se refiere a él como reformador-, porque en pos del
ideal "espera hacer fructificar su inquietud superior en el corazón
humano"54 • Así, se entiende que Basave rechace las apreciaciones del
Quijote en Angel Balbuena y Francisco Monterde. En efecto, al señalar
Balbuena que de una era de amargura -cuando la armada invencible
tocó la derrota-, en que brotó el humor del Quijote, basado en la bondad incomprensible del héroe y el ideal de justicia universal desecho a
palos y pedradas, Agustín Basave le replica que jamás los palos y las
piedras pueden deshacer el ideal de la justicia universal, "precisamente
porque es un verdadero ideal"55• Y, cuando Monterde nos dice del Quijote en cuanto a sus virtudes: valor, lealtad y amor a la justicia, que
. quien las poseía -en el siglo XVII-las malgastaba y derrochaba en
episodios absurdos y locos, Basave reacciona diciendo: "nunca son
inútiles virtudes como el valor, la lealtad y el amor a la justicia"56, aunque inútil fuera la institución de la caballería andante.
51

!bid. p. 51
lbid. p. 166
53
/bid. p. 36
54
!bid.
55
!bid. p. 90
56
lbíd. p. 47
52

47

Ibíd. p. 173
Ibíd. p. 46
49
lbíd. p 168
so Jbíd. p. 47
48

35

�36

CUAUHTÉMOC CANTÓ GARCÍA

¿Es anacrónico el valor de lo caballeresco, del cuál es portador don
Quijote? Según Basave, "anacrónicos eran sus arreos de caballero y su
57
modo de vida medioeval en la España renacentista" . Pero, lo caballeresco, como ideal, tendría vigencia para los tiempos, si acaso en la concepción basaviana hablamos de "ideales que no son, por cierto, simples
ideas, sino ideas valiosas"58•

Centr

Alguna ocasión, José Vasconcelos llegó a decir que "en cada hombre hay algo de Quijote", y que quienes poseemos el idioma de Cervantes "tenemos en el Quijote un tesoro que crea linaje de espíritu".
Agustín Basave tenía mucho de hidalgo andante, que encontró en el
Quijote un espíritu tutelar. Ya como hidalgo, tuvo en sus ascendientes
nobles causa de obligación. Siempre me pareció que el resorte psicológico en Basave consistía, precisamente en eso: la obligación - quizá,
por haber tenido un padre muy demandante, que con nada se le satisfacía, según lo relataba él mismo-. Por consiguiente, Agustín Basave
se convirtió en hijo de sus propias obras y justificó su vida por su realización. En un momento de su vida, con toda sinceridad, llegó a interrogar: "¿Quién de nosotros no ha soñado alguna vez convertirse en un
Quijote, para contribuir, en alguna forma, a la salvación de sus prójimos?"59. Lo cierto es que Basave se concibió a sí mismo, según lo anotó, como "un don Quijote, lanza en ristre y sueños en la cabeza y el
corazón"6(). Y, como buen hidalgo andante, no se concedió tregua
alguna en su camino hacia el ideal. En esta manera, concluyó sus días
un 14 de enero del 2006, sabiendo muy bien, como lo decía, que la
muerte no es fatalidad, sino destino en Dios. Por eso, en la radical
soledad en que se desvivió, al fin agotado el esfuerzo, por gracia divina,
seguro se salvó, ya no en el orden filosófico, sino por el espíritu.

f

E

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO
Prof. Dr. Alberto Caturelli
Centro de Estudios Filosóficos
Córdoba, Argentina

A la memoria de mi amigo Agustín Basave Femández del Valle
l problema del ecumenismo, aunque tenga antecedentes muy
antiguos y lógicos en la historia de la Iglesia, fue considerado de
modo sistemático por la declaración del Concilio Vaticano II
.
Unitatis redintegratio (29JCT.1964) sin olvidar la importante encíclica de Pío XI Mortalium animas de 1928. Es normal y corriente que
aparezca como un tema de fe que debe ser considerado con criterio
teológico. Sin embargo, el orden sobrenatural jamás contradice la naturaleza pues equivaldría a admitir contradicción entre la gracia y la naturaleza. Por eso, antes de tratar el tema sobrenatural del ecumenismo es
.
'
conveniente una exploración introductoria acerca del ecumenismo natural
de la ver~ad; también habremos de considerar el diálogo como presup_ue~to y como consecuencia de la investigación. Creo que este esclareCllUlento previo nos será útil para comprender el ecumenismo propuesto por la Iglesia Católica.

E

l. El ecwnenismo, vei:dad natural

1. Unidad y unicidad de la verdad.
La pe,petua memoria del ser
57 Ibíd.
58

Ibíd. p. 108
59 Ibíd. p. 95
60
Jbídp. 29

~~ el rela~vismo escéptico más radical puede escapar a una contradicClon de ongen porque, como advertía San Agustín contra los Académicos, al menos será sien¡pre verdadero que no es posible conocer lo ver-

�VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO
ALBERTO CATURELLI

38

·dadero. Por debajo de esta contradicción existe lo incontradictorio que
el buen sentido común Oa sensatez cotidiana) da por supuesto en toda
afirmación: "hoy no saldrá el sol", "te veré después", "te quiero mucho", "hasta mañana", etc.; este lenguaje cotidiano supone lo no contradictorio que siempre es pues todo lo que concibe nuestra inteligenci~ se
resuelve en el ser. Es decir, en el simple acto de existir. A este acto s1mple de existir no puede agregársele nada.
Hay una prne(s)entia inicial, originaria, que es la del ser, eso que
"hay", anterior a las cosas, a los entes (entia); este acto primero implica
una interioridad, la del yo singular sin la cual nada sería para nosotros
"objeto"; es decir ob-ieaum, lo que es allí "arrojado" ante mí y en mí
porque es el yo quien sabe de él (del ser) y de sí mismo. Es una relación
(o adecuación) a algo anterior, al ser del ente que precede a la verdad.

Centr

J.

l
1

1

39

Digo que precede no porque lo verdadero no sea idéntico con el
ser, sino porque la verdad agrega la relación del ser a la inteligencia. El
ser es uno; no hay "otro" y su presencia al intelecto (verdad originaria y
primera) es el des-ocultamiento del ser, es decir, de la verdad como lo
develado a la conciencia. Por tanto, es ineludible no el "olvido" del ser
sino la memoria perpetua del ser; por eso, pensar es pensar el ser del ente
y la verdad es lo apareciente en total, ineludible al intelecto ~umano:
"lo verdadero, dice Santo Tomás, designa aquello a lo que tiende el
intelecto"1• Por tanto, hay una adaequatio anterior a todo juicio, una
praesentia habitual del ser a la inteligencia; toda inteligencia tiene capacidad para lo infinito2• La verdad, que es el ser en cuanto pensado, trasciende siempre al intelecto que la contempla; la verdad "añade" al ser la
relación al intelecto. La expresión del escepticismo relativista: "yo tengo mi verdad, tú tienes la tuya ..." es contradictoria y absurda. Nada más
interior al hombre que la verdad, nada más trascendente a él que la
verdad objetiva.
La verdad es una: manifiesta la unidad del ser que la inteligencia intuye; trasciende al sujeto que la piensa y es inmutable:, la inmutabilidad
ontológica funda la mutabilidad gnoseológica. Santo Tomás decía agudamente que hay cierta mutabilidad ya por parte del entendimiento, ya
por parte del objeto: respecto del entendimiento, al variar el juicio sobre cosas que han variado; respecto de las cosas, al conservar el entendimiento el mismo juicio sobre cosas que han variado. Y así sucesivamente; hay pues cierta mudanza pero es nuestro intelecto el que muda,

STh., I, 16, 1; De Ver., I, 2.
2 STh., I, 76, 5 ad 4.
1

no la verdad.3 No existe una mutabilidad "absoluta" porque entonces no
sería posible sostener ni siquiera el relativismo; si no es relativo a nada
es, al menos "absolutamente relativo" (sic).
La verdad es la unidad; expresa la misma unidad del ser; tiene también unicidad que es la cualidad de lo único; sólo existe una única verdad
a la vez fundante y trascendente a los sujetos que la piensan.

2. Inmutabilidad y ecumenicidad de la verdad
La verdad, objeto necesario del intelecto humano, es como el ser, in-

agotable. La inagotabilidad y la trascendencia hacen posibles diversos
caminos de búsqueda: es decir la pluralidad de los modos de investigación es posible por la unicidad y unidad de la verdad: no es posible un
"pluralismo" absoluto que haría de cada investigación o búsqueda, un
camino sin fin, una vía conducente a la nada. El pluralismo de la búsqueda es legítimo en virtud de la unidad y unicidad de la verdad. Por
eso no toda búsqueda ha de llegar a buen fin; el error es posible y la
inteligencia, humildemente, reanudará la búsqueda de la única verdad.
La pluralidad de la búsqueda se funda en la universalidad de la verdad. No me refiero a la universalidad lógica ("el ser es idéntico a sí
mismo") sino a la universalidad ontológica de la verdad interior y trascendente que podríamos llamar ecumenicidad de la verdad. En el plano
filosófico empleamos el término "ecumenicidad" en el sentido derivado de la participación de la verdad ontológica en todo cuanto existe,
luz de todo juicio. Por eso la verdad ecuménica, develada en la conciencia que sabe del ser y de sí misma, exige la radical humildad en la
búsqueda de la verdad. La inteligencia no "pone" lo verdadero; lo verdadero se de-vela en ella y la trasciende.
Esta ecumenicidad de la verdad es presencia del ser intuido y, por
eso, fuente del diálogo originario porque la verdad se muestra en la conciencia del yo y del tú; la verdad es dialógica porque en toda comunicación (como en toda proposición con contenido de verdad) el logos es
logos de la verdad. A partir de la verdad interior y objetiva que es por
naturaleza dialógica, se funda todo otro diálogo que podríamos llamar
diálogo derivado posible a la luz de la verdad del ser.
Como resulta evidente, no son términos c~mtradictorios sino implicados unicidad-unidad de la verdad y multiplicidad de caminos de búsqueda; ecumenicidad y trascendencia, diálogo originario y diálogo deri3

STh., I, 16, 8; De Ver., I, 6.

�40

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

ALBERTO CATURELLI

vado. Esto es lo que nos revela el mismo orden natural: el ecumenismo
verdadero.

Centr

41

11. El ecumenismo sobrenatural

3. Eclecticismo, relativismo y nihilismo, negación radical del
ecumenismo y del diálogo natural

1. Verdadero y falso ecumenismo en la Mortalium animos de Pío
XI

Existe simultáneamente un falso ecumenismo que, en el fondo, es la
negación más radical de la ecumenicidad de la verdad.

El Concilio Vaticano II, al hablar de la universalidad de la Iglesia, se
hace eco de la más antigua tradición expresada en las Confesiones de
4
fe ; el tema puede s~guirse en todos los Padres (desde los Apologetas
hasta la Edad Media) y encontraremos, siempre la afirmación de la
unidad de la Iglesia como un don de Dios que ha llamado a todos los
hombres para hacerlos miembros de su Cuerpo5•

El intento de acuerdo (no de síntesis) de resultados parciales sin referencia a la verdad objetiva y única, enmascara el escepticismo; por
ello no es legítimo acudir o invocar la "universalidad" perenne de la
verdad, si sólo se "combinan" aportes hasta contradictorios entre sí
como ocurre en el poema de Empédocles (siglo III a.C.) o en la búsqueda de coincidencias y componendas en el eclecticismo tanto helenístico (siglo Il a.C) como romano. En realidad, en el eclecticismo antiguo no es posible hablar de ecumenismo sino de sincretismo como
suma extrínseca de opiniones, sin verdad objetiva y trascendente.
Esta actitud de componenda funda, en la modernidad, el conglomerado no-sintético de Víctor Cousin (1792-1867) con elementos de la
escuela escocesa, del cartesianismo y del hegelismo. Por eso tanto Cousin como sus sucesores derivaron al sincretismo que es una forma de
negación no ya de la ecumenicidad de la verdad sino de la misma verdad en cuanto verdad.
La filosofía moderna derivó, por la absolutización de la ratio, de la
experiencia y de la materia, al actual relativismo como nihilismo radical.
La actual hermenéutica (que llamo hermenéutica de la Nada-nada) es lo
contradictorio de la ecumenicidad de la verdad y cuando invoca la
"universalidad" de sus teorías, acude a un falso ecumenismo. Sin verdad objetiva no hay ecumenicidad sino silencio, ausencia total de diálogo porque no es posible el logos sin ser, sin contenido. Ni ecumenicidad
ni diálogo, sólo perpetuo conflicto y silencio ontológico.
La argumentación filosófico-natural distingue fácilmente el ecumenismo verdadero del falso y el diálogo real del silencio incomunicante.

· El Cuerpo Místico de Cristo es, por esencia, ecuménico· todo movimiento que tienda a restaurar la plenitud de la unidad de la Única
Iglesia, de modo que todos sean uno "bajo un solo Pastor" debe lla~~se ec~énico. El término oikouméne tiene el originario sentido de
~~rra habitada", todo el mundo, pues oikéo significa habitar, residir,
vi~; en la teología católica se alude a mucho más que a toda la tierra
habitada: a toda la humanidad salvada por Cristo, a una comunidad
s~b~e~atural perfecta que es la Iglesia verdadera. Las sucesivas rupturas
histoncas de aquella comunidad perfecta explican el anhelo ecuménico
de la Iglesia Católica que no cesa de abrir sus brazos a los hijos pródigos para que vuelvan a la casa paterna y a todos los hombres del mundo.
Doy por co?,ocido este tema, sobre todo en su aspecto histórico y
~elvo la atencion al mundo contemporáneo y a los documentos esenc~ale~. Existe un supuesto natural: la unidad y unicidad de la verdad,
rungun derecho del error a la existencia y la ecumenicidad natural de la
verdad interior y objetiva.
El primer documento sistemático es la encíclica Mortalium animos de
Pío XI, promulgada el 6 de enero de 1928. Es sorprendente que sea
una encíclica "olvidada" mientras se recuerdan sus otras cartas plenas
de, ~cetrina y decisión. El Papa de las misiones que tenía presente en
alt1s~o grado el ~arácter misional de la lgfesia y la necesidad de la presencia de l~ Iglesia en todo el planeta, se ocupó con total coherencia
del ecumerusmo. Para Pío XI el tema se funde con el de la unidad de la

4

1999

_ Cfr. Denzinger/ Hünermann, E11chfridium Symbolomm, 3-5, Herder, Barcelona,
5

Cfr. Lumen Gentium I' 7 .

�ALBERTO CATURELLI

42

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

Iglesia y responde también a la necesidad de corregir algunos falsos
ecumenismos de la época como por ejemplo, un ''pancristismo" que
había aparecido y preanunciaba errores posteriores.

Cent,

Pío XI reacciona ante algunos congresos sincretistas que los católicos no deben aprobar porque están fundados "en la falsa opinión (de
que) todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables".
En tales casos, no sólo yerran sino que, de hecho, "rechazan la verdadera religión"6• No se trata de "unir de cualquier manera"; la primera
norma es tener presente que "ninguna religión puede ser verdadera
juera de aquella que se funda en la palabra revelada de Dios" y la única
religión revelada es la Iglesia Católica, "sociedad perfecta externa y
visible por su propia naturaleza" "bajo la guía de una sola Cabezd' (Mt
16, 18; Le 22, 32, J n 21, 15-17), siempre la misma'. Si la verdad es una y
única, sólo una puede ser la comunidad perfecta; en el orden estrictamente sobrenatural y también histórico, sólo una y única puede ser
revelada.
Ciertos movimientos ecuménicos sólo expresan un loable "deseo y
una aspiración" aun no realizada pero niegan "la unidad de fe y gobierno, nota distintiva de la verdadera y única Iglesia de Cristo". En la medida en la cual se sostenga que de S'!JO o por su "naturaleza" la Iglesia
está dividida en partes y sobre esta base se realicen Congresos, la Sede
Apostólica no puede participar, no porque no pueda colaborar en esos
intentos, sino porque no desea dar "autoridad a una falsa religión cris8
tiana, totalmente ajena a la única y verdadera Iglesia de Cristo" • La
verdad revelada, en cuanto tal, no admite transacciones y la Iglesia Católica es la depositaria de la doctrina íntegra y sin errores.
No podrían formar una sola y misma comunidad de fieles los
hombres "que defienden doctrinas contrarias; por ejemplo, los que
afirman la sagrada Tradición como fuente genuina de la Revelación y
los que la niegan"9• Entre diversas opiniones, la unidad de la Iglesia
sólo puede nacer de "un solo magisterio, de una sola ley de creer y de
una sola fe".
Existe, es claro, un modo de unir a los cristianos: procurar "el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la
cual un día desdichadamente se alejaron". Siendo el Cuerpo Místico,
único, compacto y conexo (Ef 4, 15) lo mismo que su cuerpo físico,

"?~c~dad es decir que el cuerpo místico puede constar de miembros
~Vl~dos_ y separados; y quien, pues, no está unido con él no es miembro s190,
n~ ~sta un~do con su cabeza, que es Cristo" (Ef 5, 30; 1, 22) 1º. El futuro Concilio Vau~~o II y Juan Pablo II calificará.µ la comunión de los separad?s Y disidentes de "cierta comunión imperfecta"11; los elementos
disp~rsos e~- esas com~nidades sólo existen juntos en su plenitud en la
Iglesia Catolica; es decir, el verdadero ecumenismo trata "de hacer crecer la comunión parcial existente entre los cristianos hacia la comunión
plena en la verdad y en la caridad"? Esto se llama conversión.
Pío XI, desde la perspectiva de la comunión perfecta no puede me'
no~ qu;, c1a~ar:_ " vuelva~, pues, al Padre común"; en la única
Iglesia de
Cnsto n~die_vive y nadie persevera (mientras) no reconozca y acepte
con obediencia la suprema autoridad de Pedro y de sus legítimos sucesores"; por eso, Pío XI llama: ''Vuelvan, pues, a la Sede Apostólica,
asentada en esta ciudad de Roma, que consagraron con su sangre...
San Pe~o y San Pablo". Si aqu~llas comunidades imperfectas "imploran humil?emente las luces del cielo, reconocerán, sin duda, a la verdadera Iglesia de Cristo, y entrarán por fin en su seno unidos con Nos en
13
perfecta _caridad" _ . En el ret?rno pleno, la ecumecicidad de la Iglesia
alc~~ra su plerutud en el tiempo, encaminándose siempre a la ecumerucidad absoluta del Cielo.
2. Verdadero ecume:nismo en el Concilio Vaticano II

a) La recta doctrina
Treinta Yseis años más tarde, el 29 de noviembre de 1964 Pablo VI
promulg~ _el decreto Unitatis redintegratio sobre el ecumenis~o. El fin
d~l ~o_ncilio es "promover la restauración de la unidad entre todos los
c~~ª~?os" p~esto que es única la Iglesia fundada por Cristo; la actual
div1S1?n (escandalo y obstáculo) impresiona "como si Cristo mismo
estuviera
, adverua, Pio, XI, todos, sin embargo, anhelan
. dividid
, . o " . seguo
la Iglesia uruca y visible14.

10
6 Mortalium animos, nº 3.
10p. at.,
. nº8.
8 Op. cit., nº 1O.
9 Op. cit., nº 14.

43

Op. cit., nº 16.

ur ,11men Gent,um,
. nº lS;Juan Pablo II, Ut 1m11m-sint, I, 11.
12

Ut un11m sint, I, 14.
.·
.
o,.auum anzmos
nº 17 18 y 19
·
14
'
'
•
Unitatis _redintegratio proemi11m, 1; ~ito por Concilio Vat. II, Constituciones Decretos, deciaractones, Bibl. de Aut. Crist., Ma~d, 1965.
'
l3Af..,J:

�Cent1

45

ALBERTO CATURELLI

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

Primero debemos destacar la doctn'na católica sobre el ecumenismo;
en segundo lugar la práctica del mismo y, en tercer término considerar
las comunidades separadas de Roma.

ment~ t~da la doctrina pues "nada es tan ajeno al ecumenismo como el
falso tremsmo que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica
y oscurecer su genuino y verdadero sentido"18•

En cuanto a la doctrina, es claro que la Iglesia Católica es la comunidad perfecta, cuya unidad y unicidad fue establecida por Cristo (J n
17, 21) quien confió a los apóstoles el oficio de enseñar, regir y santificar; de entre ellos destacó a Pedro para cuidar el único rebaño. De esta
una y única Iglesia se han producido escisiones; nacieron comunidades
que aun se nutren de la fe en Cristo y que, pese a la escisión tienen
"alguna comunión, aunque no sea perfecta, con la Iglesia Católica";
pese a las discrepancias graves en doctrina, en disciplina y estructura
15
"son reconocidos como hermanos en el Señor" • Los hermanos separados "no gozan de aquella unidad"; "solamente por medio de la Iglesia Católica de Cristo (...) puede conseguirse la plenitud total de los
medios salvíficos"; el Señor entregó todos los bienes del Nuevo Testamento, "a un solo Colegio apostólico" que preside Pedro y constituyen un solo cuerpo.

En c~ar.ito ~ las con:i~dades separadas de la sede Apostólica, debemos disttngwr las escisiones de Oriente y de Occidente (Reforma).

44

Hoy, por inspiración del Espíritu Santo, existen intentos para "llegar
a aquella plenitud de unidad"; para ello se trata de eliminar juicios, palabras, actos no conformes a la condición de los "hermanos separados"
y de procurar el diálogo "entre peritos y técnicos"; todos " examinan
su fidelidad a la voluntad de Cristo con relación a la Iglesia" (una y
16
única) que "creemos subsiste indefectible en la Iglesia Católicd' • Así "guardando la unidad en lo necesario" es menester que todos observen "la
debida libertad" y "practiquen en todo la caridad" reconociendo que
tesoros procedentes del patrimonio común, "se encuentran en nuestros
hermanos separados".
En cuanto a la práctica del ecumenismo, dado que Cristo llama a la
Iglesia peregrina a una perenne reforma, ésta tiene "una extraordinaria
importancia ecuménica" cuyo camino es la conversión interior; pedimos perdón por nuestros pecados y nos esforzamos por llevar una vida
más pura, convencidos que conversión y santidad son "el alma de todo
el movimiento ecuménico"17• Aunque las oraciones comunes son un
medio eficaz, en cada caso "la autoridad episcopal local ha de determinar prudentemente el modo de obrar en concreto"; la formación de los
sacerdotes adquiere gran importancia y la necesidad de exponer clara-

-~especto de las iglesias de Oriente no hay que olvidar la antigua
uruon fraterna d~ _fe y vida sacramental? el tesoro litúrgico y el acuerdo
en temas dogmaticos (Sma. Trinidad, Encamación, Virgen Madre) y
apen~ recordar "la f~ta de comprensión y caridad" que motivó las separaciones; es aconseiable, por ello, alguna comunicación en funciones
sagradas aprobán~~lo, como es lógico, la autoridad eclesiástica"19; por
todo ello, e~ ~oncilio declara que todo aquel patrimonio "pertenece a la
pl~na catoli~idad y apostolicidad de la Iglesia" y cree que muchos
~nentales "viven ya en comunión perfecta con los hermanos que practican la tradición occidental"20•
En ~ambi~, con las comunidades occidentales (además de las discrepan~1as exi_stentes entre ellas) respecto de la Iglesia Católica "hqy discrepancias ese~aales (.) de interpretación de la verdad reveladd'21 • A pesar de
ell~s: es posi?le un diálogo ecuménico en puntos básicos como la confesion de C_nsto, la veneración de las Sagradas Escrituras, el sacrament~ del Bautismo, Y surgen también dificultades grandes como la caren~ia del sacram~nto de~ Orden y la no conservación de "la genuina e
mtegra sustancia del ffilSterio eucarístico".
Natur~ente, los fieles católicos tienen la obligación (absteniéndo:e de toda_ ligereza o celo imprudente) de que su acción ecuménica sea
plena Y smceramente católica, es decir, fiel a la verdad recibida (...) y
conforme la fa que siempre ha coefesado la Iglesia Católicd'. El Concilio se
~e~lara s~bedor que el propósito de reconciliación "en la unidad de la
unzca Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana"22•

ª

b) BalanceY rechazo delfalso ecumenismo
. DJ~engá~onos en las primeras palabras del texto del decreto: Unitatts m tntegratzo; es decir, re-integración de la_unidad de la verdadera y
1s O,p· at.,
· nº 9, 10, 11; el subrayado es núo.
19

20

Unitatis redintegratio, I, nº 3.
Op. cit., I, 4; el subrayado es núo.
17 Op. cit., II, nº 7 y 8.

15

16

Op. cit,, 3, nº 15.
Op. cit., II, 17 in fine

21

Q

22

·
'
'P· ~l.,
III, 19; el subrayado es mío.

Op. al., III, 24; los subrayados son mío,s.

�VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO
ALBERTO CATURELLI

46

uruca Iglesia de Cristo; redintegratio significa también renovación porque la Iglesia está en renovación permanente de lo invariable; es acción
de empezar de nuevo, de restablecimiento del Cuerpo; el verbo redintegrare significa renovar lo mismo, restablecer la unidad.
Se trata de uno de los fines del Concilio: la reintegración de la unidad preexistente de la Iglesia vulnerada (en la Iglesia peregrina) por
aquellos que se han separado de Ella. La doctrina se mantiene intacta:
"subsiste indefectible" como dice el texto en la única Iglesia verdadera
que es la comunidad perfecta. Sólo dejándose iluminar y guiar por la
misma Iglesia indefectible y por Pedro y sus sucesores, es posible el
diálogo ecuménico en la Caridad de Cristo. Sin la unidad y unicidad de
la Iglesia Católica no es posible el ecumenismo verdadero y fecundo.

Cent,

47

Lo contradictorio del ecumenismo auténtico es velar aquellos temas
esenciales que pueden hacer más difícil o imposible el diálogo; esto
sería una falta de fe y de confianza (una suerte de temeroso escepticismo) que anula todo ecumenismo y toda unitatis redintegratio.
También son opuestos al verdadero ecumenismo los "acuerdos"
que sólo confunden y constituyen "compromisos" equívocos: el único
compromiso vinculante es con la verdad única de la Iglesia indefectible.
Todo otro compromiso de equívoco "acomodo" denuncia falta de fe
sobrenatural y, sobre todo, carencia de verdadero amor sobrenatural
por los "hermanos separados".
Sería condenable una desfiguración (como decía San Pío X) de la doctrina esencial para lograr "acuerdos" que, en el fondo enmascaran un
irenismo sincretista que "iguala" rodas las religiones y olvida el mandato de Cristo.

3. Docencia, advertencias y precisiones de Juan XXIII y Pablo VI
.Mientras tanto, es conveniente y reconfortante, recordar la docencia de
los Papas Juan XXJII y Pablo V1 que, entre 1961 y 1964, se refirieron
al ecumenismo verdadero en diversas oportunidades.
En la Mater et Magistra (15.V.1961), al referirse a las relaciones de los
católicos con los que tienen otra concepción del mundo, aprobando la
colaboración leal, advierte: "procuren con sumo cuidado ser consecuentes
consigo mismos para no descender a componendas que en algo causen
23
detrimento a la integridad de la religión o de la moral" •

23

Mater et Magistra, IV, nº 188; el subrayado es mío

El hecho es que ante la humanidad, no aparece la Iglesia como una
por profesar la misma fe, observar el mismo culto y obedecer a la misma autoridad; por eso, ve con buenos ojos los esfuerzos de diversos
mo0-mientos por restaurar la unidad querida por Cristo; esta unidad no
serí~ ansia~a sí no la inspirara el Espíritu Santo, unidad que " no puede
realizarse smo de acuerdo a lo que predijo Jesucristo que "habrá un solo
redily un solo pastor" On 10, 16); es pues menester que todos reconozcan
los caracteres de ~a verdadera Iglesia, la distingan de las demás iglesias y
lleguen a convertJ.rse en sus devotísimos hijos"24•
En su gran Encíclica Pacem in Tenis (11.IV.1963), al referirse favora~lemente a la colaboración con los no católicos a los que llama "cristianos s~parados", advierte severamente: "los católicos procuren con
sumo cwdado ser consecuentes consigo mismos para no descender a componendas ,~ue en ~go causen detrimento a la integridad de la religión o de
la moral . No pierde el hombre errado su dignidad de persona y merece nuestr?, amo~; no así el error que debe ser rechazado25• Hoy, dice en
otra ocas1on, existen razones para creer en la restauración de la unidad:
"es necesario que de ambos lados se preparen los caminos" con mutua
caridad26•
.. También Pablo VI, poco antes de la promulgación del decreto conciliar, se refirió al ecumenismo tanto en la alocución acerca de los fines
del Concilio (29.IX.1963) como en la Encíclica Ecclesia111 suan1

(6.VIII.1964).
E~ _el primer documento el Papa presenta como la tercera meta del
Concili? _la unión con los demás cristianos: "esta unidad de que debería~ pa~~1p~r por la gracia del bautismo sólo puede serles ofrecida por la Iglesra Cato!tcd ; es lo que ellos ansían por la misma fuerza y naturaleza de
21
l~s cosas • Los mismos movimientos ecuménicos muestran que la Iglesia ~s unaY debe ser una y que esta misteriosa y visible unidad sólo puede
realizarse en.l,ª mt.sma 1e,
e en la part1c1pac1on
· · · ' de los rrusmos
·
sacran1e11tos y
en l~ cohes1on "de un único régimen eclesiástico". Con esta esperanza, la
Iglesia llama y cuenta a las ovejas en el redil de Cristo ''Ya abre las puertas, eleva la voz y espera ansioso a tantas ovejas de Cristo que no están

24

Aetema Dei Sapientia, nº 40; sobre San León Magno en el 1500 aniversario de

su muerte.
25

Pacen, in Terrú, V, nº 129 y 130.
·
: Carta Apostólica Magnifici eventus, nº 15, del l l.V.1963.
Alocución conciliar So/vete, Fratres, ll, nº 31; el subrayado es mío.

�,
el uru'·co redil"· el Concilio llama, espera y confía; pide pertodavta en
,
ºb"d 28
dón por nuestras culpas y ofrece el perdón por las ofensas rec1 1 as .

Cent;

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

ALBERTO CATURELLI

48

Para reintegrar la unidad es menester, ante todo, conservar íntegro e i~tacto el depósito de la fe (Ef 5, 20) para que todos "vengan a compartir
·os"29 Hemos de acentuar lo que nos es cocon nosotros e1 d on d e Dl
•
ún y seguir afirmando una condición sine qua non porque es la volun:d de Cristo: el primado de honor y de jurisdicción de Pedr~ Y ~u~ suceE ninguno de los documentos analizados deja de IDs1st1rse en
sores. ndi . , esencial· el reconocimiento del primado del Obispo de
esta con cion
•
Roma.
Pablo VI no duda en dirigir a los "hermanos separados" estas firmes y caritativas palabras: "Suplicamos por eso a los herman~s- ~ue no
están en comunión con nosotros, que consideren cómo. su opi~t~n carece
de fundamento no sólo porque sin el Sumo Po~tíftce ~ Iglesia Ca:olzca ya _no
sería tal sino también porque se disolvería la unidad, s1 en la Igles1~ ~e Costo faltara el oficio pastoral de Pedro, supremo, eficaz y dec1s1vo. En
30
vano se intentaría restablecer la uru.dad •··" •
Sin el primado de Pedro se disolvería indefectiblemente la unidad
que se busca.
Esta pequeña detención muestra al mismo tiempo, la abs?l~ta id~ntidad de doctrina entre Pío XJ, Juan XXIII, Pablo Vl_ y la unztatis redintegratio del Concilio que es como la coronación docmnal del verdadero
ecumenismo.
La Suma de la Tradición, las Sagradas Escrituras, los concilios.:·, Y
los últimos documentos analizados, constituyen como una prepara~1on
de la extraordinaria encíclica Ut tmum sint de Juan Pablo II que fiJa la
estrUctura esencial del verdadero ecumenismo y, _de hecho, rech_aza su
opuesto que es el pseudo-ecumenismo o ecumerusmo falso que mvade
y corrompe, confunde y disuelve.

4. Ecumenismo y diálogo verdaderos en la Unum sintde Juan
Pablo II

Treinta y un años después de la clausura del Concilio,Juan Pablo II,
con santa urgencia, promulgó la Ut unum sint (25.V.1995) que medita,
precisa, amplía y aplica la declaración Unitatis redintegratio en la gue llama a las comunidades existentes en no plena comunión con la Iglesia
Católica, "a derribar los muros de la división y la desconfianza". Este
"compromiso ecuménico" debe fundarse en la conversión y en la oradón
para abrir el camino a la "plena comunión" confiada a Pedro, desde el
comienzo31•
La división contradice la voluntad de Cristo y el único camino ecuménico es la Iglesia única y visible On 17, 21). La unidad que se busca
"pertenece... al ser mismo de la comunidad" constituida de fe, sacramentos y jerarquía; es la Iglesia Católica la que, desde hace dos mil
años, "ha permanecido en la unidad" y Ella es la única Comunidad pe,jectd'; las demás comunidades tienen sólo una comunión imperfecta o parcial12. Los elementos comunes desde el comienzo "pertenecen por derecho a la única Iglesia de Cristo" y en las comunidades "separadas"
están dispersos pero llamados a la unidad donde encontrarán su plenitud.

Supuestas la necesidad de la conversión personal y comunitaria y la
intangibilidad del depósito de la fe, "la unidad... sólo se puede realizar
en la adhesión común al contenido íntegro de la fe reveladd'; el Papa se pregunta: "¿Quién consideraría legítima una reconciliación lograda a costa de
33
la Verdad?" • ¿Quién o quiénes se atreverían? Sí sabemos quiénes: por
ejemplo Karl Rahner y Heinrich Fries que sostuvieron una pseudo
"unión" fuera y por encima de los no-acuerdos esenciales; otros no tan
notorios y algunos más o menos anónimos.
Los agentes del verdadero ecumenismo somos todos y cada uno según s11 capacidad; aunque los impedimentos no estén superados, mediante la oración estamos "recorriendo el camino hacia la unidad plena"34 y
reconocemos las condiciones para el diálogo auténtico: éste supone un
examen de conciencia (haber pecado contra la unidad) y disposición a
la conversión evitando cuidadosamente esa "forma de reduccionismo o
de fácil 'estar de acuerdo"'35•

a) El Cuerpo Místico en comunión perfecta. Las co,nunidades m comunión imper-

fecta y diálogo ecuménico

31

Ut 11nr1n1 finl, nº 1-4, San Pablo, Bs. As., 1995.
Op. cit., I, I, nº 11.
33 Op. cit., I, nº 18.
34
Op. cit., I, nº 23.
35
Op. cit., I, nº 38.
32

28 Salvete,

Fratns, II, nº 33 y 34.
Ecclesiam S11am, B, nº 53.
30 Ecclesiam Suan1, IV, nº 119.
29

49

�ALBERTO CATURELLI

50

El verdadero ecumenismo tiene sus frutos: aunque "no es posible todavid' concelebrar la misma liturgia eucarística", "tenemos el ardiente
3
deseo de celebrar juntos la única Eucaristía del Señor'' 6, por la conversión que permita la total comunión con la Iglesia plenamente verdadera
37
que es la Iglesia Católica .
El Santo Padre relata después con cierta minuciosidad su diálogo
con las Iglesias de Oriente en procura de la "plena comunión" aunque,
con las comunidades provenientes de la reforma "existen discrepancias
39
de gran peso"38, las que "ponen limites incluso a la colaboración" •
Pero todo lo puede la caridad.

b) Losfrutos del diálogo y la comunión con &amp;ma

Cent:

El mejor conocimiento recíproco y las convergencias doctrinales
"no son suficientes" para la plena unidad: de esa unidad fundamental
parcial hay que llegar a la unidad visible, de manera que "las Iglesias realicen verdaderamente el signo de aquella comunión plena en la Iglesia
una, santa, católica y apostólica que se realizará en la concelebración
40
eucarística" en la comunión "de la única Iglesia querida por Cristo" •
Hay discordancias en temas esenciales y, "la exigencia de la verdad
debe llegar hasta el fondo',41; el "diálogo de conversión" debe continuar mientras "la Iglesia Católica es consciente de haber conservado el
ministerio del Sucesor del Apóstol Pedro". No obstante la Iglesia Católica no puede renunciar a la misión de Pedro y a su primado que se ejerce en todos los niveles, sobre todo el de la unidad; de modo que la
deseada "comunión de las Iglesias particulares con la Iglesia de Roma,
de sus Obispos con el Obispo de Roma, es un requisito esencial -en el
2
designio de Dios- para la comunión plena y visible',4 • ¿Cómo alcanzar
este fin? Por la oración, con la acción de gracias, con la esperanza.
c) La confirmación del ecumenismo verdadero en la declaración Dominus Iesus
Los cinco años comprendidos entre la Ut unum sint y el 2000, contemplan la invasión progresiva del relativismo más radical que afecta
Op. cit., II, nº 45; el subrayado es mío.
Op. cit., TI, nº 47.
38 Op. cit., 11, nº 64.
39 Op. cit., U, nº 75.
40 Op. cit., IIl, nº 78.
41 Op. cit., Ill, nº 79.
42 Op. cit., Ill, nº 97; el subrayado es mío..

36
37

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

51

no poco a muchos católicos e instituciones autodenominadas católicas
q~e parecen haber perdido la fe. la Sagrada Congregación para la doctnna de la fe, en ~se momento presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI, con la ratificación y confirmación del Santo
Padre (magisterio ordinario), publicó la declaración Dominus Iesus sobre
la unicidad y universalidad salvífica de Cristo y la Iglesia Católica

(6.VIII.2000).
El diálogo natural nunca supone la renuncia a la afirmación de la
unidad Y unicidad de la verdad objetiva evidenciada en la conciencia
h~ana; del mismo modo en el Orden sobrenatural, el llamado "diálo~o 1.nterr~ligioso" no implica lá más mínima renuncia a la verdadera Iglesia de Cnsto que es 1~ Ig~esia Católica; el llamado "pluralismo religioso"
lo es de hecho, de rungun modo puede serlo de iure-.. debemos afirmar
pues, "la subsistencia en la Iglesia Católica de la única Iglesia de Cris~
to"43· Un "P1uralismo " contradi·ctoriamente "esencial" no sólo es
opuesto a la recta doctrina católica, sino, ante todo, al mero orden natural.
" El, r~la~~smo, ~l historicismo y_ el subjetivismo filosófico primero y
teologi.co. despues, han conduado al "vaciamiento metafísico del
acontecuruento de la en~arnación histórica del Logos eterno, reducido a
u~ me:o. aparecer de Dios en la historia" y así la misma Iglesia y Jesucns~~ pierden su ~arácter de verdad absoluta y de universalidad salvífica · Para remediar el daño producido por esta "mentalidad relativis~•: es necesario "reiterar el carácter definitivo y completo de la revelacion
· ,,4s. La supuesta y falsa complementación de las otras
. .de Jesucnsto
religione~ es contraria a la fe pues ninguna religión histórica absolutamen~e mng~~a, ofre~e "la verdad completa" sobre Dios s~o sólo la
Iglesia Catolica; es unprescindible mantener la distinción entre la je
teo/ooa/
· de 1as otras religiones;
.
;&gt;' y la mera ereencta
a veces se las identifica
erron~am~nte y~e olvida que la creencia en las otras religiones "es una
expe~encia religi_os~ todavía en búsqueda de la verdad absoluta y carente
todaV1a del asent1m.1ento a Dios que se revela"46•
El documento no da nombres (pero nosotros sabemos a quiénes se
refi ere) cuando dice que " en 1a reflex.ion
· , teologica
, . contemporánea a
menudo
·
, d e Nazaret como si fuese una
'
fi
. emerge
, . un acercarruento
a J esus
gura hiStonca particular y finita", apenas "uno de los tantos rostros
~3 D 1111.
mu ¡,esus,
44

°

nº 4; ed. San Pablo, Bs. As., 2000.

Op. cit., nº 4 in fine.
45 Op. cit., nº 5.

,

46Q'P· et/.,
· n o 7; el subrayado es mío.

.

�.
,,41 D
ál
que el Logos habría asumido en el curso d e1 tiempo . e an ogo
modo se niega la unicidad y universalidad salvífica del misterio de Cristo que, para la fe católica se ha cumplido para siempre en la Encamación, muerte y resurrección de Cristo':&gt;48; la Iglesia Católica no niega las
figuras y elementos positivos de las otras religiones que puedan entrar
en el plan salvífico de Cristo; corresponde, pues, investigar estos aportes "bajo la guía del Magisterio de la Iglesia".
Lejos de eliminar términos como "unidad", "unicidad", "universalidad", como quieren algunos, debemos subrayarlos porque expresan "la
fidelidad al dato revelado", como enseña el Concilio, "así como hay un
solo Cristo, uno solo es su cuerpo, una sola es su Esposa: una sola
Iglesia Católica y apostólica cuya continuidad radica "en la sucesión
apostólica"49 • Tal es la única Iglesia integralmente Verdadera que subsis te en la Iglesia Católica "gobernada por el sucesor de Pedro y por los
50
Obispos en comunión con él" •

Cent

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

ALBERTO CATURELLI

52

Las otras "comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico,
no son Iglesia en sentido propio" y sólo "están en una cierta comunión...
imperfecta, con la Iglesia"51 • En cuanto a las diversas tradiciones religiosas "no se les puede atribuir un origen divino ni una eficacia salvífi52
ca ex opere operato, que es propia de los sacramentos cristianos" •
Si bien es cierto que los no cristianos pueden recibir la gracia clivina,
sigue siendo verdad que, objetivamente, no poseen la plenitud de los medios salvíficos. La Iglesia quiere el diálogo ecuménico, pero "la paridad,
que es presupuesto del diálogo, se refiere a la iguaMad de la dignidad perso~al
de las partes, no a los contenidos doctrinales ni mucho menos a Jesucns.
,,53
to ... comparado con los fundadores dl
e as otras religtones .
La verdad de siempre, una y única, enseñada desde Jerusalén al
Concilio Vaticano II, desde San Pedro a Benedicto XVI, es reiterada
aquí. No en las otras religiones, no en las comunidades de comunión
imperfecta, sino sólo en la Iglesia Católica, Esposa una y única de Cris-

to Salvador.

Op. cit., nº 9.
Op. cit., III, n' 14.
49 Op. cit., IV, nº 15; cf. u1men genti11m, nº 6 y 8; Unitatú redintegratio, nº 4.
so Op. cit., IV, nº 16 y L11me111genhum, nº 8.
5t Op. cit., IV, nº 17; el subrayado es núo.
52 Op.,cit., VI, nº 21.
53 Op. cit., VI, nº 22,; los subrayados, salvo el témúno "paridad", son núos.

47

53

5. Falso y verdadero ecumenismo
Una mera componenda, aunque sea el resultado de una hermenéutica
fina y doctísima (pero falsa) es falso "ecumenismo"; en realidad es
opuesto al ecumenismo que supone la unidad y unicidad de la Verdad;
" ecumerusmo
.
" , aunque se use profusamente y confusamente, es una
palabra vacía que expresa el vado del sincretismo.
. S~ría imp~sible hablar de ecumenismo (carácter esencial de la Iglesia) si la Iglesia no fuese una. Los primeros Padres lo veían con absoluta claridad: San J ustino, por ejemplo, explicaba que en todas las religiones, en todos los hombres, existen "unos como gérmenes de verdad"
(spérmata afétheias)54; es decir, como una parte del lógos spermaticó;, pero
todos necesitan llegar al conocimiento y contemplación del Lógos Pantós
55
que es Cristo • Y éste sólo se revela en la única y una Iglesia de Cristo.
La infinita distancia entre las semillas de verdad (de la única verdad)
que pugnan desde la tierra del orden natural y la revelación del Lógos
total, sólo puede ser salvada por Cristo Redentor, el único mediador,
que confía a la única Iglesia, su Esposa, el sagrado depósito. Éste sí es
el único y verdadero ecumenismo.
El falso ecumenismo supone la evolución esencial del dogma (que
San ~ío X condenó en la Pascendt) e ignora el desarrollo ("evolución" si
se q~ere) homogéneo efectuado por conclusión teológica y que Santo
Tomas llama explicatio ftdei, que muestra el "crecimiento" siempre en el
mismo sentido56•

_Es falso un "ecumenismo" de componenda que suponga que es
truembro actual de la Iglesia quien no está unido a su Cabeza; la mera
s~~ º. ~di~i~n extrínseca e imperfecta de "las iglesias" constituye una
adtct~n morgamca; por eso, las llamadas comunidades imperfectas no son
Iglesza, como explica la Dominus Iesus (nº 17); esta carencia abismal sólo
se cura por la conversión.
Es fals? "ecumenismo" el que "junta" lo heterogéneo disimulando,
no exporuendo o soslayando la integridad de la doctrina; ¡cuidado! ¡no
~ea que se molesten u ofendan porque predicamos la única doctrina
lntegralmente verdadera! Sería falso ecumenismo no encarar francamente las divergencias esenciales en cuanto a la interpretación de la

48

54

Apo/Qgía I, 44, 10.
Apo/.ogía II, 7, 3.
.
56
Cf. l~ _extraordinaria obra del P. Feo. Marin Solá, O.P., La evo/11ción homogénea
del dogma cattiíico, 2 ed., Bibl. de Autores Cristianos, Madrid, 1963.
55

2

�ALBERTO CATURELLI

VERDADERO Y FALSO ECUMENISMO

Verdad revelada. Tenemos los católicos la seguridad del Magisterio que
guarda y enseña el sagrado depósito que vuelve casi ridículos los diversos irenismos. Pío XII alertaba contra el "irenismo" que se oculta a veces
"bajo capa de virtud"; quiere pasar por alto "las cuestiones que dividen
a los hombres" y así "reconciliar opiniones contrarias aun en el campo
dogmático"; hasta se quiere reformar "la teología y su método" y conquistados, dice el Papa, por imprudente irenismo, quieren restablecer la
unidad fraterna conduciendo a la ruina la integridad de la fe57• La solicitud de acercarnos a los hermanos, agrega Pablo VI, "no puede consentir el relajamiento del compromiso de conservar nuestra fe"; en el fondo, "los así llamados irenismo y sincretismo... parecen no significar
sino una especie de escepticismo respecto de la fuerza y la esencia de la
palabra de Dios que queremos anunciar"58• Lo mismo enseña Juan
Pablo II en su encíclica sobre el ecumenismo59•

que esperamos con los brazos abiertos en la una y única Madre Común, cuya Cabeza es Cristo-Crucificado en Jerusalén.

54

Cent

No hay, pues, lugar para acomodos, para "compromisos" equívocos, para componendas y respeto humanos. Veo y leo muchas veces
noticias sobre asambleas, reuniones y congresos "ecuménicos" que se
parecen demasiado a sincretismos que puedan dejarnos tranquilos (así
nadie nos persigue y todos nos "quieren" bien), pero los tales vulneran
lo esencial. Dejemos siempre que sea el Vicario de Cristo quien nos
guíe y los Obispos en comunidad con él. Ellos sabrán discernir el falso
del verdadero ecumenismo.
Un párrafo final para los "hermanos separados", los judíos y los
demás. Los protestantes son nuestros hermanos por la fe en Jesucristo
y por el Bautismo en Cristo; en cuanto por desgracia, están fuera de la
unidad orgánica de la Iglesia y no disponen de la plenitud de los medios sobrenaturales de la salvación, existen separados de la comunión
perfecta.
Los judíos pueden ser llamados, como dijo Juan Pablo II, los ''hermanos mayores" en el Señor Yahvé que se reveló a nuestro Padre
Abraham y en cuya descendencia vino el Mesías Salvador. Son, pues,
"mayores" en cuanto "nacieron" primero por la Alianza de Y ahvé con
su pueblo. No son "mayores" propiamente en cuanto a la plenitud de
la revelación en Cristo, no-recibido, no-aceptado; constituyen para
nosotros un misterio de fe o de perfidia, de salvación o de iniquidad,
de caridad o de odio, de esperanza o desesperación. Pueblo sagrado al
57

Humani GeneriI, I, nº 6, ll, nº 20.
Ecdesian, S11a111, II nº 93.
59 Ut 1m11n1 sint, nº 36 in fine, nº 38, 42, 79 y el Concilio Vaticano II que el Papa
va exponiendo: Unilatis redintegratio, nº 4 y 11.
58

55

Todos los hombres, de toda religión o de ninguna, son nuestros
~ermanos en cuant~ c~eados a imagen y semejanza y miembros potenciales ~el- Cuerpo_ Místico; ellos esperan que les sea predicada la Palabra
por la uruca Iglesia verdadera que es la Iglesia Católica.
La oración juega aquí un papel esencial.

No:,otros rogamos al Salvador q11eya conocemos por la fe y le imploramos: ''Ven
SenorJesús" (Ap 22, 20).
,
Pedimos por los hermanos ortodoxos: ¡Señor, que reconozcan a Pedro tu Vicario!
Rogamospor los ''hermanos separados'~· ¡Señor, que vuelvan a Cristo!
Rogamos por losjudíos: ¡Que te reconozcan, Senor!
Imploramos por todos los demás: ¡Que te descubrany vengan a Casa, Señor!

�FILOSOFÍA DE LA MUERTE EN
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Dr. Eudaldo Forment
Catedrático de Metafísica de la
Universidad de Barcelona

1. Basave Femández del Valle, pensador integral del siglo XX

S

in duda, la muerte del Excmo. Sr. Dr. D. Agustín Fernández del
Valle, el pasado sábado, 14 de enero de 2006, a los ochenta y dos
años de edad, después de una larga y penosa enfermedad, ha afectado y conmovido profundamente a sus familiares, como es natural, a
sus muchos amigos, entre los que me cabe el honor de contarme, discípulos, alumnos y lectores de todo el mundo de sus numerosas obras.
Filósofo, diplomático, jurisconsulto, educador y humanista, Catedrático
de filosofía y de derecho en la Universidad de Nuevo León y en la
Universidad Regiomontana, Rector Emérito de esta última, y Catedrático de Metafísica y Antropología Filosófica en la Academia Internacional de Filosofía de Llechtenstein, Basave era el Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía, miembro del Consejo Directivo de la
Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, y de varias academias de todo el mundo.
También tuvo un papel muy destacado en la organización y participación de los más importantes Congresos Internacionales de filosofía
de los últimos años. Su labor ha sido reconocida mundialmente, como
lo revelan los numerosos premios internacionales que se le concedieron y las varias condecoraciones de Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, Portugal, España y el Vaticano. Su autoridad y prestigio
intelectual en el mundo de hoy se debe principalmente a sus más de

�58

EUDALDO FORMENT

treinta obras, varias de ellas traducidas al inglés, francés, italiano, portugués y griego.
Sus obras principales son Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset
(1950); Ideario Filosófico (1953 y 1961); Filosofta del hombre (1957 y

1963); Existencialistasy existencialismo (1958); Filosofta del Quijote (1959 y
1988); Metafísica de la muerte (1965 y 1983); La Escuela Jusjilosóftca Española de los Siglos de Oro (1973); Teoria de la Democracia (1976); La cosmovisión
de Franz Kafka (1977); Tratado de metajisica. Teoría de la ''Habencia"
(1982); Filosofta del Derecho Internacional (1985); La sinrazón metafísica del
ateísmo (1986); Vocación y estilo de México. Fundamentos de la Mexicanidad
(1989); Teoría del Estado (1995); Tratado de Filosofta. Amor a la sabiduria
como propedéutica de salvación (1995); y Filosofta del Derecho. Fundamentos J
prqyecciones de la ftlosofta juridica (2001 ).

Cen

Su fama internacional como representante de la filosofía cristiana
1
actual rebasa desde hace varios años el continente americano • En esta
corriente filosófica quedó situado como afín al agustianismo, aunque se
movió con total libertad, intentando sobrepasar, no sustituyendo, sino
hondeando, el pensamiento clásico. Todas sus obras, junto con los
numerosísimos arúculos, ponencias a congresos y conferencias, constituyen un nuevo sistema filosófico, fundado en su teoría de la habencia.

1Entre la numerosa bibliografía sobre el Dr. Basave Fernández del Valle, se
puede citar: Hollhuber, Geschichte der Philosophie im spanischen Tvllt11rbernch, 1961. Munich, Reinhardt; H.E. DAVIS, utin American Thougt, Luisiana, University Press,
1972; S. SARTI, Panorama della Fiiosofia Ispanoamericana Conten,poranea,1916, Milán,
Cisalpino-Goleardica; l. QUILES, "Prólogo", en A Ba.save Femá11dez del Valle, Tratado
de Metaft.sica. Teoría de la habenda', 1982, México, Editorial Limusa, 13-23; VV.AA.:
Homemye al Dr. Agustín Basave Femández del Valle, 1984, Monterrey, Universidad Regiomontana;J. SEIFERT, "Agustín Basave: un gran hombre y un importante filósofo
de nuestros tiempos", en VV. AA., Homen&lt;efe al Dr. Agustín Ba.save Femá11dez del Valle.
En sm 35 años de investigacióny docencia, o.e., 605-616; E. FORMENT, "La metafísica de
la 'habencia' y de la muerte de Basave Femández del Valle" e n VV.AA., Filosofía de
Hispanoamérica. Aproximaciones alpanorama adual, Barcelona, ICE Universitat de Barcelona, 1987; A. GUY, Panorama de la Philosophie Ibéro-Amemaine, Ginebra, Patiño,
1989; J.R. SANABRIA-MAURICIO BEUCHOT, Historia de la filosofía tristiana m
México, 1994, México, Universidad Iberoamericana, 327-328; E. FORMENT, Historia
de la filosofía cristiana e11 México, en "Actualidad Bibliográfica" (1995), 32, 63, 146-147;
E. FORMENT, "Filosofía y salvación. El Tratado d1 Filoso.fta,de Agustín Basave Fernández del Valle, en Espíritu, 45, 114 (1996), 183-199.

FILOSOFIA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

59

2. El descubrimiento de la "habencia"
El ~istema basaviano se fundamenta en la "metafísica de la habencia"
un mtento d~ renovar la metafísica, tan cuestionada y cuestionable, ;
un esfuerzos~ precedentes por instaurar una nueva metafísica, superando la doctrma del ser, pero sin destruirla. Con el n 1 ·
"h be · "
d
.
eo ogtsmo
a neta , crea o por el nusmo Basave, se indica el universal concre~:~ edl c~njunto indiscriminado de todos los entes y de todas las posia es.

L a "h. ªbencia
· " _no es el ente, ni uno de sus constitutivos, la esencia 0
el ser, s1no el honzonte de lo que hay, donde se sitúa todo lo concreto
y todo lo abs:1acto. La habencia es, pero trasciende al concepto del ser
por~ue también puede ser, incluye el deber ser y cabe hablar de la nad;
~~a:v:. Es un concepto más amplio que el de ser, por albergar la totaa . e cuanto hay. ~a "habencia" representa un verdadero giro coperrucano en metafis1ca, porque si el ser no explica la totalidad de
cuanto hay, Basave propone que la totalidad de cuanto hay explique el
ser.
h bEl ~onocimiento de la habencia es pre-filosófico y atemático. La
a dencia se hace presente de un modo inmediato, porque estamos ins· · · , cierta que acompañada de la perceptal
. ,a os
. en ella· E s una 1ntwcion
c1on
mte
ectual
de
cinco
Pnmeros
·
• . . El pnncip10
. . . de presencia·
1
d
pnnc1p1os.
to ?, cuanto hay está de algún modo presente. El principio de partici~
p_a,cion, que afirma la inclusión de las partes en el todo por una vincula
cion esp~cio-temporal y la de entes, que son en la medida que se pare:
cen
parcialmente al Ser. Ab~~1~to. El principio
. . . de sentido: todo cuanto
ha es
y pensable con disposicion tendencial y conexa. Principio de contexto:
, . y en marco existen.al p todo
. . cuanto
.
.hay se o frece en marco logtco
Cl · . , nnapio
de smtaxis·· t od o cuanto h ay se presenta articulado en
d
fu ncion
e
algo
· .. no ruegan
.
.
. E stos pnncip1os
los primeros principios del
ente
. son su posibilidad como la
h b ' smo
. que' por suponer1os 1a habencia,
ª encia lo es de la entidad.
'
este fund
.
camDesde
o
. amento, Basave ha recorndo
todos los grandes
da I P s dedla re~lidad, proporcionando una visión unitaria, que recuergran es sistemas
, ya 1mposibles
·
.
Sonosmucha
. .' .que parecian
en nuestro tiempo.
tod , al s las posibilidades que ofrece su teoría de la "habencia"
avia gunas veces mal interpretada. No obstante, la filosofía basa2

.

AgustínLim
Basave Feroan
, dez D e·1 Valle. Tratado de mefall..;ra. Teoria de la ''Haben
cia" Méxi·c
'
usa, 1982.
,~~,
·
0,

�60

FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSfÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EUDALDO FORMENT

viana, por ser de la habencia, ofrece una perspectiva de gran profundidad abarca la totalidad y sitúa todos sus elementos en su lugar, mostrar:do su orden y la necesidad que implican. Ello es posible por _la
unidad conseguida gracias al despliegue del fundamento de la habenc1a,
3
que está así presente, en todas las cuestiones tratadas, como su trama •

3. La irracionalidad del ateísmo
Pocos años después de la publicación de su obra fundamental, T~atado
de metafisica. Teoría de la ''Habencia", apareció el libro Sinrazó~ meta.ftszca del
ateísmif'. Se evidencia en esta obra que las razones del ate1smo no son
de orden metafísico ni siquiera estrictamente racionales. El juicio ateísta de que Dios no existe es una proposición teórica, que no posee la
evidencia objetiva.

Ceo

Además de analizarse el ateísmo contemporáneo de un modo exhaustivo, se presenta la doctrina de la existencia y de la ~atural~za de
Dios. Sin negar el valor de las otras pruebas de la ~xisten;1a,de Dios, se
propone un nuevo argumento, que p~ede deno~se 'V~a de la p~enitud subsistencial". Su punto de partida es el afan de plerutud subs1stencial del hombre, que se muestra coexistiendo con el desamparo ontológico, como si fuese un contrapunto mu~ical. ~u análisis _lleva a la
afirmación de la Plenitud Subsistente e Infinita, ongen del afan de plenitud concreto y temporal.

La prueba se funda en el principio de finalida~. Si existe el afán de
plenitud subsistencial humano, que es un hecho mne~ble, es ~u~ _ha
existido y existe una Plenitud subsistente. De lo contr~no no _exist1r1an
los afanes de vida y más vida. Sin Dios el afán de plerutud, e mcluso la
misma idea de plenitud, serian un efecto sin causa. Por otra parte, el
efecto se asemeja a la causa. La causación eficiente y formal configuran
3Véase: I. QUILES, ''Prólogo", en A Basave Fernándezdel Valle, Tratado de Metafaica. Teoría de la habencia', 1982, México, Editorial Llmusa, 13-23; J. S~IFER;• "Agus-

tín Basave: un gran hombre y un importante filósofo de nuestros ~emp~s , ~n

:'1·

AA., Homenqe al Dr. Agustín Basave Fernández del Valle. En sm 35 anos de znve1h~aaon J
docencia, 1984, Universidad Regiomont.ana, Monterrey, 605-616; A. LOBATO,_ Agustín Basave y el retomo de la Metafísica", en VV. AA., Homenqe al Dr. Agushn Basave
Femández del Valle. En sus 35 años de investigación y docencia, o. c., 53~-551; E. FOR,:
MENT, ''La metafísica de la 'habencia' y de la muerte de Basave Fernandez del Valle
en VV.AA., Filos&lt;!fia de Hispanoamérica. Aproximaciones al panorama actual, Barcelona,
ICE U niversitat de Barcelona, 1987.
4Agustín Basave Femández Del Valle, La sinrazón metafísica del ateísmo, Universidad Regiomont.ana y Publicaciones Paulinas, 1986.

61

al hombre como ente deiforme. La causación final, como ente teotrópico. El argumento es, por tanto, una explicitación de la dimensión
teotrópica5.
4. Basave Femández del Valle, filósofo de México
Después de estas dos obras centrales en el sistema basaviano, que quedan situadas en el ámbito de la más alta metafísica, el Dr. Basave se
ocupó de una temática más concreta, pero sin abandonar la visión filosófica, con el rigor y la profundidad que le caracterizaban. Estudió el
misterio de su patria, México. Su obra Vocación y estilo de México, es una
visión filosófica, histórica, psicológica, política, artística, jurídica y cultural de México.
En más de mil páginas, se estudia la filosofía de la mexicanidad, la
filosofía mexicana, los rasgos psicológicos primordiales del mexicano,
el paisaje, sus ciudades y pueblos, los rasgos esenciales de las antiguas
culturas, el sentido de la "conquista espiritual" española, el humanismo
hispánico, la cultura mexicana, la lengua española hablada en México, la
filosofía de la historia de México, la religiosidad, la filosofía de la política mexicana, el sentido de la revolución mexicana, el afrancesamiento y
el ayanquizamiento, el arte, el México barroco, la literatura mexicana, la
muerte en el mexicano y el destino de México. La más importante novedad de la obra es que se ofrece una perspectiva de la realidad mexicana desde la metafísica.
Sus tesis principales se pueden sintetizar en tres. Primera: la esencia
de México se da en la existencia de los mexicanos, únicos seres substanciales. Es por los mexicanos, por lo que México existe. Segunda: no
existe una filosofía mexicana, sino varios filósofos mexicanos. T ercera:
México es un pueblo nuevo. Ni indio ni español, sino mestizo, mexicano. Debe evitar, por ello, la ambivalencia de un cierto desdén intelectualizado hacia los extranjeros, especialmente "gachupines", "franchutes" Y "gringos", y de un "malinchismo" o "la beata adoración por lo
exuanjero".

5

Véase: E. Forment, "La concepción de la Flosofia de Basave Fernández del
Valle", Córdoba, Congreso Internacional Extraordinario de Filosofia (1 987), 115-124 Congreso Internacional; E. Forment, "La metafísica de la 'ruÍbencia' y de la muerte de Basave
Femández del Valle" en VV.AA., Filosojia de Hispanoaménca. Aproximaciones alpanorama
actual, Barcelona,, ICE Universitat de Barcelona, 1987; A. GUY, Panorama de la Philosophie lbéro-Americaine, 1989, Ginebra, Patiño, 213-219.

�62

FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EUDALDO FORMENT

63

5. Filosofia y Salvación
Entre los caracteres de este nuevo pueblo, destaca las ocho siguientes:
1.

el estoicis,110 cristiano, porque el mexicano no se encuentra nunca
bien instalado en el ámbito de lo empírico;

2.

en el mexicano, vive a la vez un Quijote y un Sancho, asunción de
ideales generosos y realismo, agudo sentido de lo cotidiano y
profundo arraigo en lo real.

3.

acepta s11 vocación, llamada que viene de Dios, pero sabiendo que
necesita la invocación. La invocación, para el mexicano, es un
modo de vivir.

4.

el mexicano es archisusceptible. No es extraño que tenga un gran
sentido musical. México canta siempre. Posee además una
gran tradición cultural. Cuando en lo que es hoy Nueva York,
andaban todavía matando búfalos, en México existía ya una
Universidad, que se había fundado en 1533. México es un
pueblo que siente en indio y piensa en español.

5.

la espiritualidad me:xicana tiene una proyección histórica. "México es el

Cen

nombre de una esperanza humana", por su arraigado "personalismo trascendente".
6.

mantiene el señorío de aZfecasy españoles, que se manifiesta en su arte barroco. En un mundo alienado por la técnica el mexicano
mantiene su señorío.

7.

el mestizqje. Ese mestizaje cultural es el carácter más básico. Es
una nueva raza, que estrena una nueva alma, una alma mestiza,
que modifica lo español y lo indígena. Puede ser la base de una
nueva cultura sintética y ecuménica, cuya hora está por llegar.

8.

todos los mexicanos, mestizos, criollos, indios, además del
mestizaje cultural, coinciden en el guadalupismo. La devoción a la
Virgen de Guadalupe, popular y sencilla, está unida a la conciencia nacional, porque se estima que María es Madre de
México. Todos, incluso los extranjeros que viven México, son
cien por cien guadalupanos.6

Hace pocos años, el profesor Basave Fernández del Valle publicó Tratado de Filosofía. Amor a la sabiduría con10 propedéutica de salvación. La obra
es como una "síntesis epilogal" de todo el pensamiento basaviano. A
diferencia de las otras ciencias, la Filosofía implica un compromiso
vital, lo objetivo exige lo subjetivo. El saber filosófico así entendido
tiene una extraordinaria importancia para nuestra propia vida, y, en
parte, la vida de los otros, porque el filósofo deja de ser espectador
para convertirse en actor. La filosofía es "propedéutica de salvación"
por ayudar al hombre a conseguir su perfección natural.
La filosofía muestra el "para qué" de nuestra vida pero no el "cómo". Hace entrever la plenitud, pero sin proporcionar los medios para
alcanzarla. Nada filosófico, en cuanto tal, es salvador. Aungue la causa
del actual olvido de la salvación se haya dado en el ámbito de las ideas,
no se puede confiar en la filosofía, ni incluso en la filosofía cristiana,
para conseguir la salvación humana. Únicamente nos puede hacer recuperar la memoria y abrirnos a la aceptación del don de la salvación
divina.

La filosofía no tiene para el hombre poder salvador, pero puede ser
instrumento de salvación, que viene siempre de Dios, el único que salva. La filosofía tiene este carácter propedéutico en un doble sentido,
como contemplación de lo eterno, dimensión intelectiva, y también
dominio sobre lo temporal, disposición de las cosas materiales al servicio del hombre en su dimensión pragmática.
El problema del ser humano se aborda en su integridad, y, por tanto, con su apertura a la trascendencia. En su concepción del hombre,
Basave no se limita a describir su esencia, sino también a desvelar el
sentido de la misma vida humana y personal. En la antropología basaviana, o "integralismo antroposófico", se descubren dos vertientes de
la interioridad: la angustia y la esperanza. Esta dualidad psicológica
revela otra ontológica, que la origina: el desamparo metafísico y el afán
de plenitud substancial, que se oponen y presuponen mutuamente. El
afán de plenitud emerge de una dimensión más profunda: el teotropismo humano, que se explica porque el hombre es un ente deiforme7.
7

6Agustín Basave Fernández Del Valle, Vocación y estilo de México, Llrnusa, México, 1989.. Véase: J.R. SANABRIA-MAURICIO BEUCHOT, Historia de fa filosofía
cnstiana en México, 1994, México, Universidad Iberoamericana, 327-328; E. FORMENT, Filosofía de la mexicanidad, en "Actualidad Bibliográfica" (1990), 54, 161166.

Agustín Basave Femández Del Valle, Tratado de Filosf!fta. Amor a la sabiduria
como propedé11tica de salvación, Llmusa México, 1995. Véase: M. WEINSTEIN, "La polaridad del pensanúento filosófico mexicano de Agustín Basave", en VV. AA., Ho,f!enaje al Dr. Agustín Basave Femández del Valle. En sus 35 arios de i11vestigacióny docencia, 1984,
Universidad Regiomontana, Monterrey, 151-160; V. CAPANAGA, "Un filósofo

�64

EUDALDO FORMENT

6. Metafisica de la muerte

Con este titulo, el Dr. Basave publicó un libro sobre una temática que
ha estado presente en toda su obra8. El estudio metafísico de la muerte
del ser humano, que nuestro filósofo llama "óntica tanatológica" no es
marginal. Es uno de los grandes temas de la filosofia. La esencia de la
muerte se descubre solamente desde la consideración metafísica de la
naturaleza humana, que se logra a partir del examen de la habencia. La
muerte tiene un sentido análogo en el hombre, y, por ello, no es idéntica a la de los otros seres vivos. Por no tener un sentido utúvoco, se
plantea la muerte como problema. Para los animales la muerte es un
puro acaecer natural, para los hombres es un problema. Aunque el
hombre sabe que la muerte es algo propio y esencial de su naturaleza
humana, la concibe como un daño o un peligro.

Cen1

La muerte no supone una derrota definitiva. Los materialismos no
han podido probar que la muerte sea el fin definitivo. La esperanza es
expresión del afán de plenitud subsistencia!. Frente al ser-para-lamuerte heideggeriano, sostiene Basave que el hombre es un ser para la
salvación. La muerte se da con el concurso de la libertad. El hombre
no escoge el tipo de muerte, pero si decide su actitud en el morir: desesperación o esperanza. En el momento de morir se realiza un acto de
libertad últitna y concluyente, en el que se decide morir con amor, en
comunión con los otros y abiertos a Dios, o con odio excluyendo a los
demás y replegándonos en nosotros mismos. En egoísmo o en am~r9.
mexicano: Agustín Basave Fernández del Valle", en V. AA.,Homenqje al Dr. Agustín
Basave Femóndez del Valle. En stts 35 años de investigación y docencia, o. c., 398-399; J.
SEIFERT, "Agustín Basave: un gran hombre y un importante filósofo de nuestros
tiempos", en VV. AA., Holhmtye al Dr. Agustín Basave Femóndez del Valle. En sus 35
años de invesligacióny docencia, o.e., 605-616; E. FORMENT, "Filosofía y salvación. El
Tratado de Filosefla,de Agustín Basave Fernández del Valle, en Espíritu, 45, 114
(1996), 183-199.
8

Agustín Basave Fernández Del Valle, Metaftsica de la n,uerle, Editorial Augustinus, Madrid, 1965; 2º ed., Editorial Jus, México, 1973; 3ª ed., Llmusa, México, 1983.
9

:'Una

Vé~se: A. GUY,
visión filosófica de la muerte", en VV. AA., Ho111enqe al
Dr. Aguslin Basave Femandez del Valle. En sus 35 años de investigación y docencia 1984
Universidad Regiomontana, Monterrey, 329; ).R. SANABRIA, "Un modo de'filoso~
far", e~ Homenqje al Dr. Agustín Basave Femández del Valle. En s11s 35 años de inveshgatión
y docencia, o. c., 362-386;;E. Forment, "La metafísica de la ' habencia' y de la muerte de
Basave Fernández del Valle", en VV. AA, Fi/.osefla de Hispanoamérica. Aproxin,aciones al
~a,~oram~ a.tua~ 1?~7, Barcelona, Uni:ersi_tat de Barcelona, 151-203; E. Fonnent,
'Filosofía y salvac1on. El Tratado de Filosefia,de Agustín Basave Fernáodez del Valle
en Espíritu, 45,114 (1996), 183-199.
'

FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN 8ASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

65

Estas serían, en síntesis, las ideas principales de la doctrina basaviana que, en nueve capítulos, se ofrecen en este ?riginal libro. Tiene gran
importancia, porque, por una parte, el pensamiento mo_derno, en ge~eral ha descuidado el tema de la muerte. En .muchos sistemas filosofico; ni aparece. Únicamente el existencialismo asumió el problema de la
muerte, intentando la comprensión del carácter mortal de~ ser human~.
En el ámbito de la filosofía cristiana, el Dr., Basave es qwen ha ofreCIdo una de las mejores reflexiones y puede también decirse la más completa.
7. La muerte y el hombre

El tema de la muerte ha estado presente a lo largo de toda la extensa
obra basaviana. Aunque ésta debe se denominada como "filosofía de la
habencia", también, en segundo lugar, puede calificarse como sabiduría
de la muerte. En una de sus primeras obras, muy conocida en España,
que apareció en 1957, Filosofía del hombre10, ~n s~ capítulo XI, titulado
"Meditatto mortis'~ cuenta que tuvo una expenenaa personal de la muerte muy pronto:
Cuando era niño me tocó presenciar cierta vez la muerte de una perra
que tuvimos en casa. Fue una muert~ ca~strófica: un , automóvil la
atropelló. Con la mirada doliente, el arumalito se arrastro hasta donde
estaban sus amos y siguió luego hasta llegar al cuarto donde solía dormir. Ahí se acostó resignadamente a la espera de la muerte. El animal
parecía tener un presentimiento de su inminente morir.

Todo hombre sabe que algún día, en algún momento, morirá, pero
no sabe cuando ni el modo.
Mors certa, hora incerta, dice el adagio latino. Si se nos permite echar mano de la terminología jurídica, diremos que la muerte es un ténnino incierto, dies incertus como solían decir los juristas romanos. Término, porque se trata de un acontecimiento futuro y de realización cierta. Incierto, por lo que atañe a la época de su realización. Y precisamente es esta
incertidumbre del 'cuándo' y el 'cómo' de mi muerte, la que hace que la
tenga siempre presente, espectralmente presente, como si la parca se
hubiese empeñado en tener suspendida sobre mi cabeza la guadaña
que ha de segar - sólo Dios sabe cuando- mi vida terrestrell_

IO Agustín Basave Fernández Jel Valle, Filosefia del ho,nbre. Fundamentos de Antroposofia Metafísica, Colección Austral, nº 1336, México, Espasa Calpe, 1963, 2ª ed.
11 !bid. p. 241.
.

�66

EUDALDO FORMENT
FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Sin embargo, es conveniente reproducir figuradamente la propia
muerte.

Cen1

Unamuno invit~ al lector para llegar a encontmrse cara a cara ante
la terrible esfinge de los misterios de la muerte, a recogerse en sí mismo, a figurarse un lento deshacerse del cuerpo. Aceptemos su invitación por un momento. Imaginemos cada uno el cuadro: la luz se me
apaga, las cosas enmudecen y no me dan sonido, envolviéndome en silencio; los objetos asideros se me derriten entre las manos, el piso se
me escurre debajo de los pies, los recuerdos se me desvanecen como
un desmayo, todo se me va disipando en la nada y yo mismo me voy
illsipando en ella; y ni aún la conciencia de la nada me queda siquiera
como fantástico agarradero de una sombra ... Estoy seguro de que si
nos impusiéramos con frecuencia la representación de esta escena,
nuestra vida variaría radicalmente. Las cosas, las personas, los problemas que a illario nos absorben y nos conmueven quedaóan muy djsminuidos de importancia. Como esas cosas, esas personas y esos problemas eran ocasionales, fugaces e intrascendentes, mi atención no tenía por qué concederle mayor interés que el necesario para ir ordenando mi vida a su fin 12.

sino que siempre será verdad. Es lo que San Agustín llamaba verdad
eterna
En la muerte se experimenta la soledad absoluta.
¡Curioso destino el del hombre!: nace para vivir entre el prójimo y
muere radicalmente solo. Por esa soledad pavorosa, no hay agonía que
esté exenta de grandeza. Y no sólo se trata de que moriré terriblemente
solo, sino que mi agonía y mi muerte van a ser exclusivamente mías,
con carácter singular, intransferible, único. Toda muerte es auténtica
porque en el morir no existe rúngún uso o convencionalismo social
que nos illspense de encararnos en carne viva con el problema. Si en la
vida me pude acoger a lo que hacía «la gente», en la muerte no me podré acoger a la efigie del honorable Don Cualquiera, porque da la casualidad de que yo y sólo yo soy el que se está muriendo; y a la muerte
no se le puede engañar con disfraces; esto lo sabe mejor que nadie ei
moribundo

Y ya que como meros filósofos nos está vedado, por la pureza del
método, introducirnos en las más altas regiones de lo sobrenatural, digamos al menos, como cristianos, que la muerte es la llegada a la plena
madurez de la nueva criatura; que en este sentido la muerte no es propiamente muerre, o si se prefiere, que es sólo cambio de estado; que la
nueva vida será, por su sobreabundante y sobrenatural riqueza, esencialmente inasequible a la precaria inteligencia y menguada imaginación
del hombre de la tierra; que nuestra sepa.ración de alma y cuerpo será
tan sólo temporal porque llegará el día en que resucite la carne en
.
14
cuerpos glonosos .

La vida entera -recta y sensatamente entenillda- es una preparación de
la muerte, de mi propia muerte, segura e incierta a la vez, que está ahí
rondándome, acechando un momento de descuido para asaltarme en
embos~ada. Ante es_e peligro hay que estar prestos. Es preciso que el
falso nec~r de la ~'lda no logre embriagarnos, porque ebrios no podremos ru prever ru evitar la agresión. Lo mejor es que al fin de la jornada nos encuentre sobrios, con la mirada limpia y los ojos bien abiertos...

En la muene se ve cumplido el afán de plenitud subsistencia! del
hombre.

Lo más grave de la muerte es que es única, definitiva. Sólo morimos
una vez y para siempre. Nuestro devenir vital, nuestro yo-programa
habrá concluido, encuéntrese en el estado que se encuentre. Ya no ca?en adiciones ni reformas. Los contornos del pasado adoptaran una fi¡eza desesperante.

Lo que ha ocurrido en el pasado se ha convertido en una verdad inam~vible. Y~ no podrá cambiar, aunque no existán los sujetos que la
realizaban.
. S1 en
. una fecha del pasado llovió, aunque ahora ya no ocurre, contmua siendo verdad que llovió. No sólo fue verdad aquel día,

12 lbíd.

p. 243.

13
•

El acto de morir debe estar acompañado de la esperanza cristiana,

Se impone esta conclusión: hay que estar alerta y preparados.

La muerte, exige esta previsión, porque es el final concluyente.

67

. Mi persona -actualización de un ser-devenir que da sentido y unidad al todo de la existencia individual- no está, en su propia esencia,
abocad~ a la muerte. Su teleología consustancial estriba en su propia
perfección y en la eternidad. En consecuencia, el trance supremo de la
muerte no le podrá alterar -en lo más núnimo- su causalidad final.

En la muerte, se pasa por el grado m_áximo de desamparo ontológico absoluto. Se vive una perdida total, excepto de mi mismo, de mi fin
último, Dios, con el que estoy relacionado:

13

lbíd., p. 244.

14 lbíd., p. 245.

�68

FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EUDALDO FORMENT

dicho que le hacía gracia mi hablar y mi ser de mexicano, exclamó en
un hablar agitanado: -¡Sí! ¡Qué lástima que no seas torero! Y sonriendo
le contesté, quizás hasta acorde con un vago subconsciente: -¡Sí! ¡Qué
lástima! Eran las cuatro de la mañana. Se me vino a la mente, no sé por
qué, aquel poema de Nervo -hoy son otras mis preferencias poéticasque aprendí en mi adolescencia: «Si tú me dices: 'Ven' lo dejo todo». Y
me desprendí de golpe. Al otro día, camino a Huelva, evocaba vívidamente aquella fiesta. Y ahora, a varios años de distancia, aún sigo pensando que la fiesta es el elemento esencial del ocio. Y que el ocio tiene
primacía sobre el negocio. Y que el ocio y la fiesta tienen su legitimación y su fuente en el culto. Esto lo sabían los griegos y esto lo sabe-

La muerte no es una posibilidad remota, sino una posibilidad actualizada en tanto que posibilidad, una amenaza cierta y delimitante
que nos está siempre presente (...) La muerte, como riesgo fundamental de la existencia, es la condición de cualquier posibilidad determinada. Reconocer la muerte es reconocer la posibilidad de serle arrebatado
a la familia a los amigos v a mí mismo en mi actual situación de espíritu encfilllado. Pero la m~erte no me puede hacer perder mi religación
con el Ser fundamental y fundamentante. La muerte no me puede
arrebatar a Dios. Como riesgo ineliminable, me incita a la fidelidad
conmigo mismo y a la fidelidad con Dios. Y no puedo serle fiel a Dios
.
15
st. no me soy fie1a rru, nusmo
.

8. La muerte y el español

Cen1

Agustín Basave Femández del Valle en un libro, que posee una gran
belleza literaria, Visión de Andalucía16 y que ofrece su experiencia de
España, o mejor como siente lo que siempre consideró su segunda
patria, vuelve a reflexionar sobre la muerte y el modo como se la concibe y el papel que tiene en la cultura. Comprendió muy bien la rica
realidad española, que permite realizarse en distintos modos. Uno de
ellos, una de las maneras de ser español es la de Andalucía, que nuestro
autor, quizás por las profundas semejanzas con México, comprendió a
la perfección con una especial connaturalidad.
Cuenta en la obra:
Recuerdo una noche en Sevilla. En una esquina cualquiera me paré
a preguntar por el barrio de Triana. Al notar, por mi acento, que era
mexicano, tres andaluces -&lt;¡ue eran tres grandes estetas de la vida- me
invitaron a tomar un «chatillo» de manzanilla. Empezamos a beber y a
charlar. Nos fuimos a oír cantar y a ver bailar. Me olvidé del tiempo.
Me olvidé de todas las pesadumbres cotidianas. Y mi espíritu se preparó para la fiesta. La noche parecía eterna. Escuchaba, embelesado, las
improvisadas explicaciones que mis acompañantes hacían del baile por
«sevillanas». Mezclaban el baile con el Quijote y con la vida andaluza.
No osaba contradecirles en nada. Me invadía una felicidad secreta. Me
sentía ligado a toda esa circunstancia. «El baile refleja nuestra vida sevillana -nos decía un castizo amigo nuestro que estaba al lado-, cada
uno vive la vida como la siente y al final nos retiramos de ella sonriendo y dejamos el paso a los que nos siguen». Una morena clara, dorada
a fuego por el sol del cielo andaluz, de ojazos negros profundos y dulces, de pelo azabache, sostenido por dos nardos de perfume exquisito,
bailaba y reía conmigo. Con donaire y femineidad, después de haberme
15 Ibíd.,
16

p. 246

Agustín Basave Femández Del Valle, Colección Austral, nº 1391, México,
Espasa Calpe Mexicana, 1966.

mos los cristianos

17
·

El andaluz tiene igualmente un especial sentido de la muerte.
En la capilla del Hospital de la Caridad, en Sevilla, hay unos cuadros de Valdés-Leal que no se pueden contemplar sin un hondo estremecimiento. Todos los símbolos de nuestras grandezas humanas coronas, libros, espadas, mitras, cascos- son pisoteados por un esqueleto de huesos verdosos y de sonrisa punzante. Camina con un ataúd
debajo del brazo y una guadaña en una de sus huesudas garras. Es el
«Triunfo de la muerte». Con su pie izquierdo, el esqueleto aplasta un
mapamundi. ¿Frívola Sevilla? A unos cuantos metros de distancia está
el otro cuadro de este genio sombrío, amante de las orgías pirotécnicas, universal en su sabor pictórico, audaz en su paleta, implacable en
su temática escatológica. Dos ataúdes abiertos muestran los cadáveres,
en plena putrefacción, de un obispo y de un noble. La balanza de Dios
está sostenida, en el centro del cuadro, por una mano celestial. «Ni
más», dice la inscripción de uno de los platillos cargado de inmundicias
y desperdicios; «ni menos», son las palabras grabadas en el otro platillo
rebosante de joyas, cetros y coronas. Ambos pesan igual ante los ojos
del Infalible y Supremo Juez. Orbitas vacías, narices roídas, mandfüulas sin labios. Y emergiendo de esos cadáveres en putrefacción, una
18

gusanería viscosa y reptante. Sic transit gloriae mundi .

Estas y otras agudas observaciones le permiten concluir a Basave:
España, y particularmente Andalucía, es 'un país abierto a la muerte'.
Se recuerda, se admite, se corteja, se teme, se espera la muerte. En
otras naciones se oculta, o se disimula, o se adorna a la muerte. La
mala fe organizada trabaja para desterrar de la vida un hecho indesterrable 19.

17 Ibíd. pp. 119-120.
18

Ibíd., p. 121

19 Ibíd., pp. 127-128.

69

�70

71

FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EUDALDO FORMENT

dignidad humana, frente a las contingencias de la tauromaquia, reviste
1

Con su espíritu atento y penetrante, Basave Fernández del Valle supo ver en el espectáculo de la lidia de los toros una metafísica española
de la muerte. Sus principios generales serían los siguientes:
Vivimos -cuando vivimos auténticamente- en presencia de 1a
muerte. Contemplamos simpáticamente la muerte del prójimo y anticipamos imaginativamente 1a propia muerte. Mientras el nacimiento no
depende de nosotros, la actitud que asumiremos en el acto de morir
está en el ámbito de nuestra libertad. Cada uno se escoge a sí mismo
en el momento de la muerte de un modo singular, irúmitable, inopinado... Y no hay ulteriores opciones. Seremos lo que queremos ser. Moriremos con amor, en comunión con los otros y abiertos a Dios, o con
odio, excluyendo a los demás y replegándonos sobre nosotros mismos.
20
·

Nuestro ser adoptará su medida

El torero es el súnbolo del español ante la muerte.
El torero actualiza de manera espeluznante y elegante, a la vez, la
presencia del hombre ante la muerte. Con una capa o con una muleta
en la mano se sitúa -sólo, inerme, acongojado- frente al toro. ¿Cuál
será su destino en esa tarde de toros? No lo sabe. Él sólo advierte que
está comprometido a estar ahí, fijados los pies en la arena, en trance de
incertidumbre y riesgo, cara a la muerte. ¿Miedo? ¡Quién sabe! Preocupación -seria preocupación-, por lo menos. Alguno de los toros puede
ser un toro asesino. Hay que cumplir con el deber. Hay que tener vergüenza torera. El toro es el adversario y es el colaborador del torero.
De esa lucha y de esa colaboración tiene que surgir la belleza. Una belleza amenazada por la muerte real. En medio del terror de la cornada
y de la muerte nace la tauromaquia. El arte puede resultar trágico. Pero
ese terror y esa posible tragedia son transmutados en categorías estéticas. Y cuando triunfa el espíritu sobre la impetuosa bravura del animal,
sobreviene la «catarsis». El público observa al torero y se estremece.
Ahí está una criatura frágil, desamparada y expuesta a la muerte, que se
yergue en valiente y elegante postura. Si siente miedo, lo domina. Yo
diría que aquellas palabras atribuidas por Ángel Ganivet a Séneca se
aplican, como anillo al dedo, en el caso del torero: 'No te dejes vencer
por nada extraño a tu espíritu; piensa, en medio de los accidentes de la
vida, que tienes dentro de ti una fuerza, madre, algo fuerte e indestructible, como un eje diamantino, alrededor del cual giran los hechos
mezquinos que forman la trama del diario vivir; y sean cuales fueren
los sucesos que sobre ti caigan, sean de los que llamamos prósperos, o
de los que llamamos adversos, o de los que parecen envilecernos con
su contacto, manténte de tal modo firme y erguido, que al menos se
pueda decir siempre de ti que eres un hombre'. El torero no quiere
descomponer su figura a ningún precio. Es un hombre. Un hombre
que tiene que mantener un estilo auténtico. Y este mismo imperio de la

Cent

º lbíd., pp. 131-132.

2

un nervio ético. Hay valores que están por encima de la muerte2 -

9. La muerte y el quijotismo
Otro de los libros, que ha tenido gran éxito en España, especialmente en 2005, con motivo del cuarto centenario de la publicación de
primera parte de El Qufjote, es la Filosofía del Quijote'l2.· Para Basave, la
gran obra de Cervantes es una expresión del espíritu de los pueblos
hispánicos.
En la historia y en la conciencia hlspánica vivieron siempre los valores espirituales que encaman Don Quijote y Sancho. Estaba reservado al gerúo de Cervantes captar estas partículas de la naturaleza humana que flotaban en el cielo de España, para ennoblecer y embellecer la
vida. Pensanúento, sentimiento y acción se fundieron, con verdadero
amor y buen gusto, en esa amplia visión de la naturaleza humana que
23
•

nos ofrece el Quijote

Destaca también el pensador mexicano la profunda humanidad de
Cervantes al describir el pueblo de entonces.
Es el cortejo entero de los tipos humanos, pero visto con voluntad
bondadosa e inteligente. Quien ama la verdad, la justicia y el orden no
puede darnos una novela existencialista de lo absurdo.

ElQuijote puede considerarse como una obra de antropología metafísica, porque los grandes valores o ideales nobles y generosos quedan
simbolizados en sus protagonistas.
El valor intrínseco de los altos ideales nada sufre cuando una realidad adversa se resista a recibirlos en su seno. Cervantes, firme creyente
en la trascendencia de Dios, salva los valores enraizándolos en la Dei,dad',24•

El fin de Don Quijote no podría ser otro que la de su desaparición:
Don Quijote piensa, es un loco cuando obra. ¿Por qué discurriendo magrúficamente, las más de las veces, no puede actuar sensatamen21
22

lbíd., p. 132.
Agustín Basave Fernández Del Valle, filosofa del Quijote, nº 1289, México,

D.F., Espasa-Calpe, 1959, 1ª ed.
23 lbíd., pp. 50-51.
24 lbíd. p. 51.

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FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

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Explica seguidamente que:
te? Se lo impide su concepción metafísica de una realidad aparente Y
tornadiza, producida por los encantadores, y una subrealidad que sólo
él advierte. Don Quijote no muere; se evapora, por así decirlo. Alonso

En trance de muerte se opera una definitiva conversión, tras de
una auténtica autovaloración. Las obras pucamente egocéntricas ya no
cuentan nada. Es la hora suprema de la verdad, de la sinceridad. Don
Quijote no había sido malo. Días antes de caer enfermo le había dicho
a Don Álvaro de Tarfe: 'Yo no sé si soy bueno, pero sé decir que no
soy malo'. Siempre se pudo distinguir a Alonso Quijano 'el bueno' a

Quijano ya no quiere ser Don Quijote25.

Con notable y gran acierto, muy propio de su aguda inteligencia y
comprensión humana, Basave Fernández del Valle, apunta:

través de Don Quijoten_
El poeta no hizo que amásemos la sinrazón de Don Quijote, sino
sus ideales; y estos no muáeron. Tampoco podemos aceptar que toda
su fe y sus hechos fueron locura. Alonso Quijano, buen cristiano al fin
y al cabo, abominó los disparates y embelecos de los libros de caballeáa no los valores eternos del ideal caballeresco. La adversidad fue recibida por él, como un rayo de verdad enviado por Dios misericordioso. «Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda prisa: déjense
burlas aparte, y tráiganme un confesor que me confiese... que en tales
trances como este no se ha de burlar el hombre con el ahna». (II, 74.)
Sabía, por el barro de que fue hecho, que morir era forzoso. ¿Por qué

Ct

26
·

La descripción de Cervantes de la muerte del protagonista tiene un

valor universal.
En presencia de la muerte, Alonso Quijano sabe que su yoprograrna, que su devenir vital va a concluir, encuéntrese en el estado
que se encuentre. Ya no caben adiciones ni reformas. Los contornos
del pasado hao adoptado una fijeza desesperante. Le queda, sin embargo, un medio para abonar su vida: el arrepentimiento. Todos los
hombres -hasta los santos- tienen por qué arrepentirse

no hacer la paz definitiva con Dios?

Para determinar el sentido de la muerte de Alonso Quijano, nuestro
autor indica también que:
La experiencia histórica enseña que la cercanía de la muerte acaba,
súbitamente, con la indiferencia en materia de religión". Añade, por
ello, que: "A punto de muerte, Don Quijote -que no era precisamente
un indiferente en materia religiosa- quiere pasar el trance «de tal modo
que diese a entender que no había sido mi vida tan mala que dejase renombre de loco: que puesto que lo he sido, no quema confirmar esta
verdad en mi muerte». Contempla la vida a la luz de la muerte. Quisiera, con una buena muerte, abonar y glorificar su vida toda, aunque
hubiese sido, en no escasa parte, la de un loco. Alaba el poder de Dios,
y su misericordia, por haberle devuelto el juicio ya libre y claro. Ahora
reconoce que ya no es Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien sus costumbres le dieron renombre de bueno.

Según Basave en la muerte de Don Quijote hay un sentido de renuncia. Escribe:
Me importa hacer notar que esta renuncia tiene un sentido de donación, de entrega. Se renuncia al egocentrismo para entregarse al teocentrismo. Y para quitar cualquier sabor de conceptualismo abstracto,
digámoslo en términos más precisos: se renuncia al narcisismo del yo
para darse, generosamente, a Dios.
25

lbíd., p. 52
26 lbíd. p. 53.

Se advierte, en el último capítulo, el setenta y cuatro, de la segunda
p~e de El Quijote el carácter personal o propio de la muerte, que implica, por ello, la soledad.
Rodean a Alonso Quijano, en su lecho, sus familiares y amigos.
Con él está su buen amigo Sancho. Pero él siente que va a morir radicalmente solo. Por esa soledad pavorosa, no hay agonía que esté exenta de grandeza. Sabe de sobra, el caballero, que en el morir no existe
ningún uso o convencionalismo social que le dispense de encararse en
carne viva con el trance. Si en la vida se pudo acoger a las reglas de la
caballeáa andante, en la muerte tendrá que pasar por instantes privati28

vamente suyos, con un carácter singular, intransferible, único

•

Se cuenta en este capítulo que Don Quijote se confesó. "'Verdaderamen~e ~~ muere y verdaderamente está cuerdo Alonso Quijano el
Bue~o, dijo el cura. Muere, como la semilla, para vivir mejor. Ahora sí
despierta de su sueño. ¡No más locuras de esta vida mundanal! 'Señores, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño'. Ante la inminencia de la muerte han huido todos los pájaros. Ya no es tiempo de ilusiones vitales.
En definitiva, la terrible tragicomedia dé la obra, y de toda vida
humana, que, como la de Don Quijote y Alonso Quijano, tenga como
27

Ibíd. p. 59.

28 Ibíd., p.

60.

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FILOSOFÍA DE LA MUERTE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

resorte la bondad, queda expresada en esta sentenci~ de Sé?eca, cit~~a
por Basave: "La muerte es una necesidad i~~ ,e mvenc1ble: ¿qwen
puede quejarse de estar incluido en una condic1on que alcanza a todos?". 29

10. La muerte y Agustín Basave Fem ández del Valle
El alma de Don Quijote se descubre en los mexicanos, como_ se revelaba claramente en Don Agustín Basave y de manera parecida su
valentía y altivez ante la muerte. Dijo ya hace cincuenta años:

Ce

Nunca he podido digerir esas zarandajas inventadas por algún poeta que de improviso se ha sentido fil~so~o, a~ando que Pªr:,1 el
mexicano moderno la muerte carece de sigruficac1on, porque ha de1ado
de ser tránsito acceso a otra vida más vida que la nuestra. Según esto,
nuestra ind.ife:encia ante la muerte sería la otra cara de nuestra indiferencia ante la vida. Por fortuna, la verdad presenta otra cara muy distinta. El desprecio generoso y magnífico que el mexicano
hace
de la vida natural proviene en su más honda raíz del convencuruento de
que la vida 11af11ral es algo a tramubstanciar a sobrenaturalizar (...) no algo

ge~'":°º

definitivo y última manera de ser30 .

Si hubiera que definir a Don Agustín Fernández del Valle, en pocas
palabras, podría decirse que fue un mexicano de c~r~zón, de volunta~
y de pensamiento. Conocedor y enamorado de Mexico, del que dec1a
"cuya sola palabra me llena de amor''31, mexicanista auténtico, que contagiaba su amor a los que no hemos nacido en su tierra- pero que
hemos terminado amando a su suelo, a su cielo y a su pueblo-, fue un
gran hijo de México. Escribió:

75

tín", me causó una honda impresión. De hecho me impulso no sólo ha
mantener una gran amistad con su autor, siempre correspondida y superada, sino también a estudiar toda su obra. Las muchas conversaciones que mantuvimos personalmente y también por teléfono, carta y
últimamente por correo electrónico, me ayudaron a comprenderla, a
valorarla y a estimarla.
También he de manifestar que me quedaron muy grabadas sus últimas palabras de aquella ponencia, que transcribo como si fueran su
despedida:
Somos un prisionero cuya vida es una noche o un torrente entre
dos abismos. Pero los suspiros del hombre que cayó en un pozo encuentran eco en el Dios-verdad a quien invoca. El misterio del hombre, en san Agustín, termina en el misterio de Dios. Ama para ver las
postreras lontananzas, se siente cercado siempre por la Providencia.
Advierte la gracia del hombre-Dios y concluye por exclamar: 'He aquí
que ru estás lejos de Dios, ¡oh hombre!, y Dios muy arriba, lejos del
hombre; pero en medio se puso el Dios-hombre: reconoce a Cristo, y,
por el hombre, sube a Dios' (Serm., 82,6). Itinerario arqueópico y luminosos de un hombre en Cristo que salta, apoyado en su fundamento, a la lisis en donde todo estará a la vista en su más prístina patencia
(...) Somos amor -imperfecto, participado, enturbiado a menud~
porque nuestra vida es dádiva de amor, llamada por el amor y com3

prometida a vivir amorosamente',3 •

Amigo Don Agustín, buen amigo mexicano: ¡Descanse en el Amor
en paz¡

México, país de la luz, tierra que rinde culto a la muerte y a la flor.
Pero la flor vence a la muerte con su polen enamorado. Y aquí estamos nosotros, enamorados de esta tierra herida y desgarrada, sumados
a sus penas, a sus ansias, a sus luchas y a sus heridas...

32
•

Para terminar, he de confesar que conocí al Dr. Basave Fernández
del Valle hace ya casi veinte años, en un congreso sobre San Agustín en
Madrid. Su ponencia titulada "La antropología filosófica de San Agus29

Ibíd., p. 61.
Ídem, Filosojia del hombre, op. cit, p. 263.
31 Ídem, Vocacióny estilo de México, op. cit., p. 1042,
32 Ibíd., p. 1043.

30

33Agusón Basave Fernández D el Valle, "La antropología filosófica de San

Agusún", en Jornadas agustinianas. Con motivo del XVI Centenario de la conversión de san
Agmlfn, 22-24 de abril de 1987, Madrid, Federación Agustiniana Española, Estudio
Agustiniano, 1988, pp. 167-186.
' _

�EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE
Dr. Roberto Fricke*

E

ste estudio tiene la mira de analizar el papel que hiciera la religión en la formulación y expresión de la ética del filósofo
mexicano, Antonio Caso Andrade.

Un auto-denominado cristiano "heterodoxo," Caso bebió profundamente de las fuentes de la tradición y la Escritura cristianas. El tenía
sus propios conceptos de la fenomenología y la evolución de la religión. A menudo estas ideas le llevaban a entrar en debate con el Catolicismo Romano, la fe predominante de México. Mucho de su comentario sobre el dogmatismo e imperialismo del Catolicismo es muy severo.
Sin embargo, el pensamiento religioso de Caso se vio profundamente
influido por Tomás de Aquino, tanto como por los nústicos. Conforme a la estimación de Caso, La i111itación de Cristo de Thomas Kempis es
superada sólo por el pensamiento de San Francisco de Asís. Esto obedece al enfoque pragmático de éste de la imitación del Jesús histórico.
También, Caso ponía bastante atención a los reformadores, especialmente Lutero y Calvino. La disposición del alemán de resistir abusos en el campo de la religión llamaba la atención de Caso, pero rechazaba mucha de la teología de la Reforma. De forma enérgica Caso reaccionó negativamente ante la doctrina de la predestinación de Calvino.
• Roberto Fricke es un teólogo de origen norteamericano que dedicó la mayor
parte de su vida a la enseñanza en seminarios protestantes de América Latina, en países como: Cuba (antes de la revolución socialista), México y Costa Rica. Actualmente
retirado, se dedica a la traducción y escritura. Su más reciente libro es sobre hermenéutica bíblica.

�EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

ROBERTO FRICKE

78

79

2

Además de los reformadores del siglo dieciséis, otros personajes
protestantes le influyeron. Friedrich Schleiermacher y Rulolph Otto
son dos de las principales voces protestantes del siglo diecinueve que
encuentran eco en los conceptos religiosos de Caso. Aunque Caso tercamente se negaba a relacionarse con alguna expresión institucional de
la fe cristiana, en un momento de su vida se clasificó como un protestante liberal. Ciertamente, el liberalismo protestante del siglo diecinueve sí tuvo un efecto sobre Antonio Caso.
Como central en el sistema ético de Caso está la oposición entre el
egoísmo y el amor. Su obra más conocida, Lo existencia como economía,
como desinterés, y como caridad, es en realidad una exposición de la religión
cristiana en términos éticos. En ella desarrolla sus ideas tocantes al
ideal cristiano del amor como opuesto al egocentrismo del enfoque
"económico" de la vida. Según Caso, economía se describe como "el
1
máximo provecho por el menor esfuerzo.'' Este concepto se refleja en
toda forma del materialismo, especialmente en el Marxismo. Lo existencia fue comenzada temprano en la carrera literaria del filósofo mexicano, y su tema se reflejó durante toda su vida. En sus escritos y conferencias tempranos, Caso apelaba el lado espiritual del hombre para
combatir el positivismo materialista. En su vida posterior, él uso la misma conceptualización para formular su comprensión del humanismo
cristiano. Para Caso, el hombre verdadero era la persona que reflejaba
en su vida los frutos del amor. Así, la verdadera humanidad podía verse
en la persona de Cristo; esto obedecía mayormente al espíritu sacrificial
de Jesús.

en una vida moral. Sin embargo, este Cristianismo filosófico de Caso
no ha derivado de un análisis de los dogmas de la fe cristiana; más bien,
resulta de la observación de las vidas tanto como de las enseñanzas de
las grandes figuras del Cristianismo histórico.

El papel del Jesús histórico en la ética de Caso
En su evaluación del Jesús histórico, Caso nunca emplea las declaraciones clásicas de los credos, aunque a veces es evidente que él está
plenamente consciente de ellas.3 Una cosa es segura, no hay ni pizca del
docetismo en Caso. No hay ningún intento por elevar la divinidad de
Jesús al extremo de que se haga cuestionable su humanidad. Hay evidencias en los escritos de Caso al respecto, pues, por ejemplo, concordaba con algunos teólogos protestantes liberales del siglo diecinueve en
sus conceptos de la total humanidad de Jesús y su "influencia moral" No
obstante, en toda la historia de Caso esto no se ve hasta que él confiesa
que no se puede conocer en esencia ni a Dios ni al hombre. La ambigüedad de Caso tocante a la persona y la obra de Cristo no es mayor
que la de la mayoría de los credos clásicos.
Antonio Caso estaba plenamente convencido de que el poder inusual de Jesús no se podía achacar a ninguna especie de magia. En un
artículo titulado "Jesucristo y la magia" Caso habla extensamente sobre
las cosas básicas que la religión y la magia tienen en común. También
clarifica sus radicales puntos de divergencia. Aclara que Jesús no fue
ningún mago, sino que el suyo era un poder de otra índole.
Jesucristo, un constante obrero de prodigios, nunca se portaba como
un mago, sino, más bien, como un hombre religioso y un místico supremo. Jesús cree y obra por el amor. El rechaza toda oportunidad de
poner a un uso mágico los poderes misteriosos a los cuales, su clarividencia y santidad, son revelados. Su actitud de abnegación contrasta
con el utilitarismo de las técnicas mágicas. Por esta razón, una ciencia
diabólica que sólo aspira a la dominación y el utilitarismo nunca puede
encontrarse en el Cristianismo; por esta razón, la religión más elevada
de la historia y la moralidad más pura juntas se han basado en la enseñanza de Jesús. 4

El Cristianismo histórico y la ética en Caso
La esencia del pensamiento de Antonio Caso refleja más que sencillos
principios cristianos. Su sistema filosófico, toda su filosofía, no es meramente de énfasis cristiano; aunque más bien, su pensamiento pudiera
ser llamado Cristianismo filosófico. Es así, porque para Caso la filosofía tanto como el Cristianismo están diseñados para ser llevados a cabo
1

Antonio Caso Andrade, ''La existencia corno economía, como desinterés, y
como caridad" en Obras con,pletas de Antonio Caso, editadas por Rosa Krauze de Kolteniuk, 13 tornos (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1971 ), 3
(1972): 9. Nota: Este ensayo se basa en mi disertación doctoral presentada en una
universidad norteamericana. Las citas directas tomadas de obras publicadas en español fueron traducidas por mí al inglés. Ahora, por carecer de las fuentes originales,
me veo obligado a traducir las mismas citas del inglés al español. Seguramente, los
que tienen acceso a las obras originales verán algunas diferencias de expresión

Caso basa las susodichas declaraciones en su análisis de las historias
de la tentación de Jesús en los Evangelios y asevera que Jesús optó por
trabajar tal como hizo, abnegadamente, por el amor. Pero ¿cuál fue el
2

Femando Salmerón, "Prólogo" en Obr,; Con,pletas 4:xxi.
Antonio Caso, El cono místicoy el telescopio mágico en Obras completas 1:441.
4
Antonio Caso, JeS11cristo y la magia en Obras completas 4:239-240.

3

�origen de ese amor, ese altruismo total? ¿Era simplemente "lo divino" en
Jesús que hacía que se portara así? En cierto sentido, Caso responde a
esta pregunta con un sí. Pero es una divinidad latente en todo hombre
y accesible a él. Jesús es hombre, completamente hombre, pero también divino, totalmente divino. El es la síntesis entre el hombre y lo
infuúto.5 Jesús es lo que todo hombre debiera ser. ¿Cuál es la dinámica
que hace posible que todos los hombres emulen a Jesús? ¿Será algún
acto de la gracia divina que viene al hombre, habilitándolo para que
viva la vida moral? En este punto, Caso esquiva un poco, pero a la larga confiesa que es Dios quien hace posible la moralidad. Su agnosticismo tocante al conocimiento de lo último, el ding an sich, hace que
escoja con cuidado sus palabras, pero sí admite que la moralidad sólo
6
puede llegar mediante la intervención de Dios.

e

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

ROBERTO FRICKE

80

La descripción por Caso de cómo Dios interviene para hacer posible la moralidad, definitivamente no está expresada en términos religiosos "ortodoxos." Para Caso, Dios y la posibilidad de la moralidad del
hombre están íntimamente conectados con la persona de Jesús. Jesús
es el ejemplo y la prueba de que otro orden de existencia es real. Caso
afirma que la respuesta de Jesús a la tentación de Satanás, para que
convirtiera las piedras en pan, revela la genuina existencia de este otro
orden de vida.
"No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios" ... Habiendo rechazado el impulso del egoísmo, la invitación a cometer el acto diabólico, el Cristo pronuncia la palabra la cual
asegura que, además de las necesidades animales, existe otra vida en la
cual se vive no sólo de pan. Esta vida superior significa la absoluta
contingencia de la vida animal. Tiene que ver con otro mundo que es
superior al natural; eso es, un mundo sobrenatural. Jesús afirma por su
ejemplo y su palabra pertenecer a este mundo superior el cual constantemente limita y restringe la expansión de la vida inferior.7

Pese al concepto de Caso de que Jesús sea prueba contundente de la
existencia de lo sobrenatural, sostiene que la ética es estrictamente una
empresa humana. En su obra Doctn·na e ideas, Caso esclarece esto:
... porque la moralidad es una creación puramente humana; es decir,
una forma de existencia inventada por el hombre para realizar completamente su propia naturaleza, y la naturaleza universal. La ética es un
riesgo, un peligro heroico, una búsqueda constante de algo que existe
sólo en la conciencia del justo. Pero, una vez que alguien viva heroica y

peligrosamente para lograr la moralidad, entonces su vida llega a ser un
ejemplo; y es como que nos sentirnos humillados si no somos capaces
de vivir como los santos. Es por esto que el ejemplo es la ley moral. Ya
que Jesucristo y Sakiamuni vivieron así, ellos nos obligaron a todos a
seguirlos... Toda moralidad consiste en ser superior como los superiores y excepcional como los excepcionales. 8

La cita anterior indica bien claramente que Caso tenía mucho en

común con el pensamiento protestante liberal del siglo diecinueve el
cual recalcaba a Jesús como el ejemplo moral.
Aunque rechazaba totalmente el concepto del progreso moral en un
sentido social o racial, Caso, junto con Bergson, dice que algunos hombres aún están evoluciorumdo, desarrollando, llegando a ser lo que deben ser. Algunos están más avanzados que otros en el camino a la ''perfección' o sea, la realización de la verdadera humanidad. Es de la más
alta prioridad persuadir a los hombres a que sean semejantes a los de
niveles más elevados de existencia
Persuadir es la más alta y la más urgente de 1as ocupaciones humanas.
¿Cómo persuadiremos moralmente?... Los tratados filosóficos abstractos _no pueden ofrecerse a la gente como normas de acción; pero es
posible mostrarles que los hombres superiores son hombres mejores
que han logrado la naturaleza humana; los héroes, los mártires, y los
santos. . . No hay nada que sea perfecto todavía. El hombre aún no ha
sido completado en su creación. Hay hombres superiores e inferiores.
Los hay buenos y malos, sabios e ignorantes ... Entonces, sé tú como
aquellos a quienes tú admiras. En esto se encuentra la totalidad de la
moralidad.9

Jesús fue uno de aquellos que persuadían mejor. No era uno que enseñaba por medio de reglas muertas, esperando así que la gente fuese
moral. Más bien, su "ensenanzd' se hacía por un ejemplo perfecto en la
vida. ~l per~onificaba el amor para con Dios y para con el prójimo, lo
cual vtene siendo la esencia de la ley y los profetas. Para Caso, la caridad cristiana, personificada en Jesucristo, es un entusiasmo contagioso,
un acto de suprema persuasión. 10
Es precisamente esta disposición de dar un ejemplo como un ser
h'.1111ano, s~ que medie ninguna "coerción divina," la que hace que Jesus sea mas que buen maestro o profeta. En un artículo titulado "El
homenaje a Israel" Caso censura a la obra de Edmundo Fleg, Antología
8 Amonio

Antonio Caso, El artey la religión en Obras completas 5 (1971): 59.
6 Antonio Caso, Enst!]OJ cri6cosy polémicos en Obras completas 4:39.
7 Antonio Caso, Jesucristo y Jo 111agia en Obras completas 4:240.

5

81

Caso, La moral china en Obras compleras 4:94-95.
Antonio Caso, Doctrinas e ideas en Obras completas 4:128.
JO Antonio Caso, "La moral de la persuasión" en Doctrina1 e ideas en Obras completas 4:128.
9

�ROBERTO FRICKE

82

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

Judía, por estar dispuesto a aceptar a Jesús como un profeta y un buen
maestro pero no como su Mesías o como_ :'divino." El_
qu_e Fl~g
no está calificado para hacer esa declarac1on, porque ru el ru nadie mas
puede saber exactamente qué o quién sea Dios~ en c~~to a esto, es
imposible que ellos sepan hasta qué grado la candad divma en el alma
de Jesús haya alcanzado a aquello que es la Divinida~. El hace una pregunta muy importante para luego proceder a ampliar su concepto de
Jesús.

i:1~ª

¿No será que la absoluta perfección de Dios coincide con su caridad y
omnipotencia divinas? ... Jesús es el final y más sublime de los personajes proféticos de Israel... Empero, él no es el Mesías que la nación de
Israel esperaba melancólicamente sobre la ribera del Jordán. Su reino
no es de este mundo. ¡Es por esto que él es el Mesías de toda la humanidad!11

e

Pero Jesús es más que sólo un personaje histórico; él incorpora el
genio del Cristianismo, y es en éste que Caso encuentra el principio
eterno de la vida moral de la humanidad. Factores históricos han hecho
que el Cristianismo alcance menos de lo que hubiera hecho de otra
manera. Si la humanidad fuera a vivir aun por un día tal como aconse12
jaba y ejemplificaba, el mundo experimentaría la paz y la realización.
Según Caso,la enseñanza de Jesús era congruente con su ejemplo.
Una de las herramientas más afiladas de Jesús en su instrucción moral
era la ironía. Había veces en que Jesús usaba palabras muy duras contra
los líderes religiosos de su tiempo, pero mayormente usaba los tonos
más suaves de la ironía. Para Caso, esto enseña que hay que combatir al
mal, pero debe hacerse con la menor violencia posible. En "La moralidad de la ironía" Caso dice:
Al igual que Sócrates derrotaba a los sofistas con un gesto de ironía, Jesús confundía a los fariseos con su plácida sonrisa evangélica.
Los hipócritas, los publicanos, los esnob, todos quedaban humillados
ante la presencia de su gloria. Algunas veces el Señor se enojaba... pero, más a menudo, él hablaba a los escribas con un suave tono de ironía.
El amor cristiano, comentó Tolstoy, no impide la lucha contra el
mal; la única cosa que prohibe es "la lucha violenta" contra el mal. Los
fariseos y los saduceos repagaban las sutiles irorúas del moralista divino

11
12

Antonio Caso, El homenqe de Israel en Obras completas 4:224-225.
Ibíd. p. 225.

83

con la crucifixión. Hubiera imposible que ellos lo vencieran con su
ejemplo. 13

Puede ser que la palabra "efemplo" describa mejor la evaluación por
Caso de la obra de Jesús. Pareciera que él tomaba muy en serio las palabras de Clemente de Alejandría al decir que "El Verbo... llegó a ser
hombre para que aprendas con un hombre cómo el hombre se hiciera
Dios." 14 Esto se aclara en la última edición de La Existencia.
Jesús es el paradigma del ser humano que aspira a lo divino. Prácticamente, no hay diferencia entre él y Dios, porque ¿quién sabe qué es
Dios? ...Por otro lado, ¿quién sabe qué es el hombre?
Para poder decir que "él no es Dios; él no era Dios," se tendría que
haber descuhierto anteriormente la esencia de la divinidad. Esto es imposible; queda totalmente más allá del hombre. .. ¿Quién sabe qué tan
lejos la naturaleza humana pueda ir en su desarrollo infinito? Aquél
maravilloso que se sacrificó adrede pudiera haber sido ambos, Dios y
hombre.
Quizás poseemos un criterio excelente para probar la superioridad
de Jesucristo sobre todo ser humano; el espíritu de sacrificio, la apoteosis y la suprema negación de la personalidad. Mientras más se sacrifique uno, más libre se es. El universo entero es un esfuerzo por lograr
la libertad, la paz, la afirmación sin contradicción. Todo ser animado e
inanimado tiende a ser libre ... ¡Y sin embargo, todo el mundo es esclavo, todo el mundo obedece un mandato el cual es extrínseco a su
naturaleza! ...Solo Cristo pudo realizar su personalidad completa en la
cruz. Por esta razón, él es el modelo para todos los hombres. Por esa
razón, por siglos los hombres lo buscan, sin encontrarlo totalmente,
porque al encontrarlo, ¡uno tiene que ser como él!
Por lo tanto, la moralidad y la libertad humana deben condensarse
en la imitación de Jesucristo. Tal vez se pudiera deshacer de la ética y
la filosofía especulativa, y a los individuos y naciones se les podría decir esta palabra única: ¡Imitad a Jesús!1 5

Esta cita un tanto larga de la obra principal de Caso revela un profundo sentido de agnosticismo saludable en cuanto al hombre y Dios.
Sin embargo, el agnosticismo de Caso se detiene al afumar su creencia
de que Jesucristo bien pudiera ser la máxima expresión del esfuerzo de
la humanidad para alcanzar lo divino. Aunque la esencia de la divinidad no puede conocerse, ciertamente Jesús personificaba lo opuesto de
la naturaleza más baja del hombre, o sea, su egocentrismo. Jesús tenía
13
Antonio Caso, "La moralidad de la ironía" en Doctrinas e ideas en Obras com pletas 4:86.
·
14
Clemente de Alejandría, ''P~otrepricus" traducido y citado por Bettenson, The
Ear/y Christian Fathers (London: Oxford Urúversity Press, 1956), p. 244.
15
Antonio Caso, La existencia en Obras co,npletas 3:119-120.

�ROBERTO FRICKE

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

el deseo de sacrificarse por otros; de esta manera él llegaba al cenit de
la expresión de su humanidad lo cual es muy consonante con la divinidad; esto representa el corazón de la evaluación de Jesús por Caso.
Uno no puede sino cuestionar si Caso alguna vez leyera en los Evangelios el relato de la experiencia de Jesús en Getsemarú; una cosa es cierta, no habla de él en ninguna de sus alusiones a la literatura bíblica.
Hacerlo ciertamente hubiera puesto una sombra sobre su concepto de
que Jesús deseaba darse a sí mismo como un sacrificio. Los Sinópticos
pintan la escena del Getsemaní como repleta de ansiedad y tragedia
para Jesús. Así, indican claramente que si Jesús lograra su voluntad, la
"copd' pasaría de él. 16 Obviamente, la copa se refiere a su necesaria
muerte. Aunque todos los susodichos textos concuerdan en que Jesús
estaba dispuesto a que se hiciese la voluntad de Dios, ciertamente estiman que no había ningún placer en la contemplación de su muerte.
Jesús no sufría de un complejo masoquista de mártir. Una posible explicación del rechazo por Caso de la escena del Getsemarú es que su
Evangelio favorito es el de Juan, y esta interpretación del Cristo omite
la escena aludida.

vivientes del altruismo artístico y la abnegación moral (el amor), es la
ley y los profetas resumidos en el amar al prójimo como a sí mismo. IS

84

e

85

Otro aspecto de la evaluación de Jes~s por Caso se halla en un artículo publicado en 1924 que lleva por título "Hombre o superhombre." En
e_~te artículo Caso refuta los criterios de Friedrich Nietzche tocantes al
U~e":'ensch. El ~ósofo mexicano muestra un desdén absoluto por la
p~~dica del_aleman contra los mansos. También, Caso rechaza la opiruon de Nietzsche acerca de la moralidad del superhombre; es decir,
para Caso había más en el hombre que su intelectualidad. Caso leía a
Nietzsche como diciendo que la genuina moralidad del hombre se expresa mejor en sus facultades racionales; según Caso, el pietismo no
tenía ningún lugar en la ética de Nietzsche. Que la debilidad pudiera ser
la fortal~za del hombre nunca se le ocurrió al filósofo alemán, pero ésta
era precisamente la opinión de Caso. El encontraba en el pensamiento
del apóstol Pablo que la virtud tiene su mayor fuerza en la debilidad.19
También, en Jesús, lo que Nietzsche llamaría su debilidad o sea su auto-sacrificio, es su mayor fuerza.
'
'

Fuese cual fuese la explic~ción personal de Caso a la problemática
mencionada, él sí edifica sobre el concepto de Jesús como el ejemplo
más alto del amor auto-sacrificial. El mismo hecho de que un ser
humano, dentro de este marco de tiempo y espacio, voluntariamente se
haya sacrificado en amor, obliga que otros hombres intenten lograr la
17
misma meta.

H_ay al~o mayor en el alma que la inteligencia; algo superior, tan
s~p_enor ~s1 que es ~obrenatural, tan sobrenatural así que es divino, tan
divtno as1 que es Dios mismo, la segunda persona de la Santa Trinidad
encarnada en un miembro de nuestra raza: Jesucristo... Este misterio es
e~ sacrificio, y d divino y heroico placer de dar la vida de uno y la felicidad de uno para la vida y la felicidad de otro. Para nosotros los cristianos, éste Oesucristo] es el superhombre.20

Hasta los propósitos de la educación pueden ser realzados por la
imitación de Cristo. Es así, porque la instrucción pública, según Caso,
lucha por realizar el pleno potencial del hombre. Esta imitación, sin
embargo, no es la imitación mística de la que habló Kempis; más bien,
el ideal de Caso en la imitación de Cristo es San Francisco de Asís. En
su convicción filosófica contenida en Ensqyos críticosy polémicos nos dice:

De modo que el superhombre de Caso es el Jesús histórico quien
constantemente reta al hombre a vivir la vida sacrificial para así ser
~e_rte. Caso es un poco ambiguo en un punto crucial tocante a esto; él
10,s1ste en que, puesto que Jesús fue un ser humano histórico que alcanzo el verdader? auto-sacrificio, nos obliga a todos los hombres a que
hagam~s lo rrus11;0. En donde carece de claridad, sin embargo, es cómo, cuando y donde se dará toda esta realización. A veces él estima
que todos ~stán bajo esta obligación; otras veces él reconoce que pocos, en re~dad,_pued~n llegar al nivel de la caridad alcanzado por Jesús
en su propia existencia. Caso también sugería que la verdadera moralidad en última estancia sería realizada escatológicamente.

Por medio de la educación podemos lograr al hombre completo. Es
decir, podemos constituir una entidad ideal la cual no se ha traído a la
madurez dentro de la historia. Imitar a Cristo (no como en el famoso
libro medieval en el cual se enseña un desdén para el mundo) sino más
bien tal como lo hiciera Francisco de Asís; este es el destino humano.
Crear a hombres que sean espíritus buenos y lúcidos, aptos, centros

16 Mateo

26:39; Marcos 14:36; Lucas 22:42.

Antonio Caso, "El heroísmo de los jóvenes" en Doctrinas e ideaJ en Obras
completas 4:104-105.
17

18 Antonio

Caso, Ensayos críticosy polémicoJ en Obras completas 4:38.
Montoya, Antonio Gúoy la ,netaftsica de los valores, p. t 67.
20 Antoruo Caso, " Hombre o superhombre" en Discur:ros heterogéneos en Obras
completas 4:214.
,
19 Clotild~

�ROBERTO FRICKE

86

· La religión cristiana ubica el Bien en el mundo de la gracia lejos de
este valle de lágrimas. Los creyentes en el progreso piensan que está
siendo realizado paulatinamente aquí en este mundo desgastado; pero
ambos tendrán que concluir con el sutil moralista cuando descubre que
el mal, juntamente con la materia cósmica y la energía, según los físicos, cambian de forma pero permanecen inmutables en esencia. Tal es
la melancólica y verdadera conclusión tocante al problema de la evolución moral de la historia.21

e

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

Tal vez esta ambigüedad resulte del sentido de tensión entre lo realizado y el "aun no" del mismo Cristianismo. Las teologías Paulinas y
Jua.ninas son las que más llaman la atención a Caso, y estas son las corrientes de pensamiento dentro del Cristianismo que más se prestan a
la naturaleza paradójica de la vida cristiana. Una cosa es cierta en Caso:
el hombre contemporáneo no ha alcanzado la meta de la moralidad
cristiana, y pensar así en un über!llensch conforme a los términos de
Nietzsche es vivir en un mundo de fantasía. En realidad, para Caso, el
hombre nunca alcanzaría el ideal que Nietzsche quería sobre este mundo; de modo que siempre habría necesidad de la redención de Cristo.
En términos casi poéticos Caso dice:
Aún no podemos reproducir en cada hombre a un Cristo. Cuando lo
hayamos hecho, será la oportunidad de contemplar, si así deseamos, la
creación de un superhombre. Pero, hasta entonces, ¡la cruz es todavía
lo suficientemente fuerte como para colgar nuestro destino sobre
ella!22

Rosa Krauze de Kolteniuk resume bien el papel que Jesús de Nazaret jugaba en el pensamiento de Antonio Caso.
...ninguna otra figura como la de Cristo le cautivó, y él no amaba a nadie más con más celo. "Para mí," él confesó en una de sus entrevistas,
'1esús es el camino para resolver todo problema." Pero su amor para
con Jesús de ninguna manera lo conectaba con los dogmas de la Iglesia. Para él, el Cristianismo era el Cristianismo del primer siglo, el de
los Evangelios y, sobre todo, el del Evangelio de Juan. Si el diluvio de
ideas que el Catolicismo y el Protestantismo han agregado a través de
los siglos fuera removido, el Cristianismo se reduciría a "sus dos enseñanzas favoritas: amor para el prójimo y la vida eterna;" es decir, seáa
reducido a la caridad tal y como Cristo la vivió supremamente y la inmortalidad que sólo es lograda por el que ha seguido su doctrina. La fe
de Caso también se redujo a esto: una fe movida por su amor para con

Antonio Caso, El concepto de la historia universal (México: Ediciones Botas,
1933), pp. 32-33.
22 Antonio Caso, "Hot!lbre o superhombre" en Obras completas 4:214.

87

Cristo; un amor movido por la admiración; una admiración de su vida
ejemplar y su muerte ejemplar.23

En resumen, pues, algunos de los temas recogidos por Caso de esa
parte del Cristianismo histórico enraizado en el primer siglo, específicamente de la vida de Jesús son:
1. La plena y completa humanidad de Jesús,
2. El correcto uso de poder por Jesús en contraste con el de los
magos charlatanes; él usaba su poder altruistamente y no para
sus propios propósitos utilitarios;
3. Jesús es la síntesis entre la humanidad y la divinidad en virtud
de su perfecto ejemplo del amor;
4. Jesús, en su amor, es prueba de la realidad de "otro" orden (escatológico)el cual es superior a éste;
S. Jesús en su humanidad también prueba que la ética es una empresa humana;
6. La enseñanza de la moralidad por Jesús fue hecha por el ejemplo, no por la teoría;
7. La ética no es sólo un esfuerzo teórico o filosófico; debe ser la
imitación de Cristo;
8. Esta imitación no es mística sino práctica;
9. La verdadera fuerza ética se revela en la disposición de ser desinteresado;
10. Jesús, por su vida desinteresada y muerte sacrificial, ejemplificaba el significado de la vida eterna.

Algunos motivos Católico-romanos
En una sección anterior, se hizo alusión a las relaciones de Caso con la
Iglesla Católica Romana; esa relación se vio como mayormente negativa. Este es el caso a pesar del hecho de que la vida temprana de Caso
fue moldeada por un Catolicismo devoto personificado en su madre.
El negativismo de Caso respecto a la iglesia predominante en México
se centra principalmente en su rechazo de su dogmatismo racionalista y
su pretencioso imperialismo.
·
Aunque todo lo anterior sea cierto, la ética de Caso no habría sido
lo que es sin el marco histórico del Catolicismo Romano que Caso conocía en México. No importa cuánto uno rechaza sus raíces históricas,
siempre se hacen presentes para dar forma a los pensamientos de uno,

21

23

Rosa Krauze, La.ftlosofla deAntonio &lt;;aso, p. 109.

�EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

aunque sea de forma negativa. Este es la situación en la ética del "maestro" Antonio Caso. Abiertamente rechazaba el sistema Católico, pero,
en parte, fue infl•ndo por el mismo.

está gobernado por la caridad; la ciudad de esta tierra es la que está
dominada por el egocentrismo del hombre. Estos conceptos llegan a
esclarecerse aun más cuando uno se da cuenta que Caso los desarrolla
dentro del marco de sus ideas en torno al gobierno. Caso dice que el
Estado tiene que reconocer que la justicia, no la espada, es lo que crea
la autoridad moral. Rechazando las ideas maquiavélicas del Estado y
promoviendo las de Agusún, Caso dice:

Por lo general, la escena contemporánea Católica era lo que Caso
rechazaba; el Catolicismo histórico, tal como se contempla en los grandes personajes del pasado, luce poderosamente en su postura ética.
Hombres tales como Agustín, Tomás de Aquino, Kempis, Sao Francisco constantemente ocupan un lugar en el trasfondo de las convicciones éticas de Caso.
No sólo personas sino movimientos dentro del Catolicismo histórico figuran grandemente en el pensamiento de Caso; esto es particularmente cierto del movimiento general conocido como el ascetismo. El
mártir, el santo, y el asceta se contaban entre aquellos que servían mejor como ejemplos del logro de la meta del sacrificio, o sea, la negación
de lo económico en la existencia del hombre.

e

89

ROBERTO FRICKE

88

Es importante ver cómo algunos de estos hombres y movimientos
afectaron la ética del filósofo mexicano. Se notará que todos ellos proceden de lo que generalmente se conoce como el Catolicismo clásico o
el Cristianismo antes de la Reforma Protestante.
Fue en Agusún de Hipona en quien Caso encontró la base para la
filosofía de la historia.24 El Obispo de Hipona vivió durante el declive
del Imperio Romano, y Caso lo creía el más calificado para predicar el
culto fúnebre de ese sistema decadente. Según Caso, Agusún fue el
primer hombre en sintetizar su interpretación de la historia universal,
fundando así la filosofía de la historia. Lo que realmente distinguía a
Agustín, sin embargo, era su concepto de "la ciudad de Dios' en contraste con la decadente ciudad de Roma al estar ésta en ruinas. Para Caso,
la oposición de la Ciudad de Dios a esta ciudad del mundo establece
una base para toda la estructura de la filosofía, especialmente en un
sentido moral:

La declaración del problema que el mundo moderno ha de procurar
resolver ahora se entiende con claridad. ¿Es el Estado una entidad moral o simplemente el resultado del poder?... El poder, por fuerte que
sea, es sólo un hecho, no un derecho. 26

Caso refleja el rechazo que Agustín tenía de todo lo que simbolizaba
el Imperio Romano. Una de las ciudades sería eterna; la otra, por necesidad, caería. Este concepto, tomado de Agustín, está muy pronunciado en La Existencia por Caso.27
El pensamiento de Agustín está reflejado en la ética de Caso, no tan
sólo en el dualismo inherente en la civitos dei y la civitas temna, sino también en la idea que la bondad moral procede desde el interior del hombre. Para Caso, el hombre es libre para escoger aquello que resulte en el
auto-sacrificio, porque juntamente con lo egocéntrico en el hombre
existe también lo altruista. El Bien es un hecho en la vida del hombre-,
fue puesto allí por el Creador, y aunque Caso cuestiona el dilema en el
cual Agustín coloca al hombre al limitar su libertad para elegir,28 él
acepta el concepto cenual de Agustín de que la bondad moral no es
extrínseca al ser del hombre. Esto quiere decir que el pensamiento ético de Caso no es deontológico; es decir, el hombre no es esencialmente el ciudadano, el que simplemente obedece las leyes puestas por
ouos. En la Existencia Caso aclara esto:
El desinterés, el amor y el sacrificio no pueden reducirse a la economía de la naturaleza. Si el mundo fuera únicamente voluntad, tal como
dice Schopenhauer, el hecho que la voluntad se niegue en el sacrificio
no podría explicarse. El mundo es caracterizado por una voluntad egoísta, y la buena voluntad, caracterizada por el amor, también es irreducible y contraria a lo anterior. Esto comprueba experimentalmente que
hay otro orden, otra vida junto con el orden y la vida severamente regidos por el barbárico imperativo de Darwin, la lucha por la vida.29

La "Ciudad de Dio!' es el pensamiento que edifica la filosofía de la hístoria... Es necesario que todo lo que esté fundado en el egoísmo se
hunda y que permanezca todo lo que el amor construya.25

No es difícil ver que el dualismo cristiano de Caso tiene por lo menos una parte de sus raíces en el concepco agustiniano de las dos ciudades. Obviamente, la Ciudad de Dios es aquella esfera en la cual todo
24

Antonio Caso, La persona humana en Obras completas 7:75.

25

Ibíd.

26

lbíd p. 77.

27Antorno
. C aso, LO
T _
·
existencia
en Obras completas 3:110-111.
28
Antonio Caso, Antítesis del pensamiento rtligioso. Razón y Je, gracia y libertad en
Obras completas 1:428-429.
·
29 Antonio Caso, Li existencid' en O~ras completas 3:96.

�ROBERTO FRICKE

90

Este "otro orden" en el hombre no es, como dijera Kant, un ejemplo
de la ley de la razón; más bien, es un entusiasmo que hay en todos los
hombres, el cual algunos hombres optan por magnificar. Pero ningún
hombre es bueno porque otro quiera u ordene que así sea. Más bien,
uno es bueno, porque así quiere serlo, y porque es libre para serlo, y
porque él es bueno. Cuando esto ocurre en el hombre, él es el creador
del bien. El es el ejemplo de la ley tanto como el acto de la bondad. El
hombre puede esperar que el bien aparezca en el futuro, porque ha estado en el hombre en el pasado. Al igual que el cienúfico puede hacer
sus predicciones y leyes basadas en la observación de lo constante en la
naturaleza, el moralista puede asegurarse de que siempre habrá quienes
obedezcan la ley de la caridad que se encuentra en ellos. Caso añade:

e

El que espera sabe que hoy, mañana y siempre los hombres se sacrificarán para evitar el dolor en sus semejantes; él sabe que siempre se
llevarán a cabo las buenas obras... ¿Por qué no lo esperará, puesto que
él está consciente de su propia capacidad para realizar el bien al hacerlo?.. Uno ama, porque el amor es sobrenatural, porque el hombre es
sobrenatural...30

Para Caso, entonces, aunque Cristo es el mejor ejemplo de esta inherente ley del amor, todos los hombres tienen la misma ley dentro de
sí de forma potencial por lo menos. Lo que se requiere es un acto de
voluntad que produzca la fe, y la fe, a su vez, produce el acto de
amor.3'
Una última cosa en la que Caso se ve dependiente de Agusún es la
idea de que el amor en última instancia proviene de Dios. En un arúculo de la prensa, escrito durante el debate de Caso con el clero Católico
respecto a la existencia de Dios, Caso apuntó:
El argumento teleológico no "prueba" la existencia de Dios; pero
las armonías y las desarmonías de la vida y del mundo se resuelven para el creyente en la afirmación de una "ciudad de Dios" fundada en el
amor, no en el egoísmo: ''Dos amores fundaron dos ciudades" como
. 5an Agus11n
' ... 32
di¡era

El amor del cual hablaba Agustín no era otro sino el amor eterno de
Dios el cual fundó la civitas dei. Era eterno y consonante con el "Cristianismo platónico" que se ve en Juan el apóstol.33 Este amor divino
Ibíd. p. 103.
Antonio Caso, La perplejidad del fonio credulus en Obras completas 1:437.
32 Antonio Caso, LaJe del heterodoxo en Obras completas 1:477.
33 Antonio Caso, La existencia en Obras completas 3: 114.

?1J
31

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

91

era la misma esencia del Cristianismo. Agustín ayudó a Caso a entender
esto:
Dios es amor... La esencia del Cristianismo es el amor, la virtud del
cual es la fe y la esperanza en conjunto, el amor que es la ciencia y el
profundo deseo al mismo tiempo, pero en sus raíces es el amor divino,
porque si el darse a sí mismo pudiera explicarse como estupidez, entonces el amar a los enemigos de uno, el orar por los que hablan falsamente contra nosotros, persiguiéndonos, sólo puede ser un acto de
la gracia tal como dijera San Agustín...34

Sin embargo, hay un punto en que la opinión de Caso está totalmente_en divergencia con la de Agustín, Beach y Niebuhr35 dicen que
Agustln hace la pregunta: "¿Cuál es el bien principal del hombre?" La
respuesta es "amar a Dios." Al dar esta respuesta Agustín convierte las
virtudes griegas de la templanza, la fortaleza, la justicia, y la prudencia,
resumiéndolas en el amor. Como ya se ha visto, Caso sigue a Agustín
en cuanto a la centralidad del amor, pero el objeto de ese amor no es
igual para los dos._Para Caso, amor para con Dios no es el bien principal del hombre; stno que, el propósito principal del hombre es ejercer
el amor hacia su semejante para que la persona humana pueda alcanzar
lo máximo posible de su verdadera humanidad. En sus convicciones
filosó_fi~as encontradas en Ensqyos críticos y polét1ticos, Caso dice que el
propos1to de la educación es la plena realización del hombre; esto se
logra al imitar a Jesús de la misma manera en que lo hizo San Francisco; la acción era clave en su imitación. A estas alturas, sin embargo, es
que Caso asevera:
La cr~a~ión de hombres que sean buenos y lúcidos espíritus, aptos
centros vivientes de desinterés artístico y abnegación moral es la ley y
los profetas resumidos en el amor para con el prójimo y para sí mismo.36

Lo importante que se debe notar en la susodicha cita es que el amor
de Dios no se menciona como la báse del amor para con el hombre.
Esto es obvio al leer el gran mandamiento que se halla en Mateo 22:3740. Aunque el amor a Dios es un factor en la ética de Caso, el amor
para con el hombre es mucho más. La ética de Caso es antropocéntrica
más bien que teocéntrica.

34

lbíd.
Wlado Beach y H. Richard Niebuhr, Christian Ethirs (New York: The Ronald
Press Company, 1955), pp. 110-113.
36
Antonio Caso, Ens~os críticosy polémicos en Obras completas 4:38.
35

�Es en contraste con Santo Tomás de Aquino, sin embargo, que el
antropocentrismo de la ética de Caso se destaca con gran relieve. Uno
de los conceptos centrales de la estructura ética de Santo Tomás es su
teocentrismo. En su Summa Contra Gentiles Tomás dice:
Ahora bien, Dios es la causa productiva de todas las cosas, de algunas
inmediatamente, y de otras por medio de otras causas ... Por ende, él
mismo es el fin de todas las cosas.37

Caso, en cambio, contempla en la persona humana y su realización
· el te/os de todo esfuerzo. En E/ acto ideatorio Caso comenta:
Valores económicos, juáclicos, políticos, científicos, artísticos y religiosos se sintetizan en la persona humana. El hombre, decía Novalis, "es
una revelación en la carne: tocamos el Misterio de Dios con nuestras
manos al colocarlas sobre el cuerpo del hombre", porque más allá de
este barro espasmódico y perecedero late, como si fuera en su propio
templo predilecto, el Espíritu Santo de Dios.38

e

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

ROBERTO FRICKE

92

"Perfecto" quiere decir acabado, cumplido, realizado. Todo lo que
alcanza su meta es perfecto. Es por esto que la perfección puede
hallarse en lo humano tanto como en lo divino. Por esta razón, el
hombre es más o menos unilateralmente perfecto. Dios es así omnilateralmente. Sólo el juicio de las clases más bajas ha hecho que la perfección sea una caracteástica exclusiva de lo divino. Los grandes teólogos como Tomás de Aquino otorgan la perfección a cosas humanas.41

Empero, la realización de la verdadera humanidad es realizar la
esencia de lo divino. De nuevo, Jesús es el que mejor ejemplifica este
logro. Por amar completamente Jesús llegó a ser en sus acciones Dios
mismo. Otros hombres tienen esta misma posibilidad y obligación de
ayudar a Dios a que sea real en sus acciones; al actuar por el amor, ellos
ayudan a Dios a completar su obra en el hombre. Se vio anteriormente
que, para Caso, Dios no es estático, sino está en el proceso de llegar a
ser; los hombres, al actuar en el amor, realizan el propósito de Dios y a
su Ser. La Existencia señala esto claramente:

Carlos Escandón quiere ver en Caso una duplicación del te/os de
Tomás en Dios o la felicidad última del hombre como radicando en
Dios, y ciertamente hay pasajes en Caso que reflejan indirectamente
eso mismo.39 En cambio, Femando Salmerón dice:
Caso, de ninguna manera, aceptaáa una prédica moral sin un fundamento sólido, una sencilla perogrullada tocante al bien. Lo que él
quiere darnos en sus escritos, sin embargo, no es una clisertación religiosa sino más bien una explicación del lugar del hombre en el mundo
el cual da curso a la moralidad. Esto explica su entusiasmo sobre un
fragmento de la Tch1111g-Y11ng que él cita en este mismo ensayo, el cual,
según él, revela el papel del hombre justo en el wúverso: una especie
de "tercer poder'' entre el cielo y la tierra. 40

Aunque los argumentos dados por los dos hombres son bien convincentes por su lógica y sus citas directas de Caso, ambos no pueden
estar en lo cierto. Bien puede ser que Caso fuera antropocéntrico en su
ética en la medida en que la ética se detalla en términos sociales y
humanos, pero él está bien claro en su concepto que el hombre tiende
a la realización de lo divino. Jesucristo ha dado el ejemplo, y otros pueden optar por seguir sus pasos. En Doctrinas e ideas Caso habla de la
perfección del hombre:

Aquinas, S11m,na Contra Gentiles, III. Capítulo 17.
Caso, El acto ideatorio, p. 147.
39 Carlos Escandón, LA resp11esta moral, pp. 159-161.
40 Femando Salmerón, "Prólogo" en Obras completas 4:x.xii.

Dios no es una fórmula, una ley, un Género Supremo, tal como
piensan los panteístas. El es, más bien, una Persona, un Ser individual.
El es el más personal de toda personalidad, él es el más real de toda
realidad, él es el más existente de toda existencia.
¿Dónde lo encontraremos? En nosotros mismos. A él se le encuentra en el augusto misterio del heroísmo, en la bendita inflorescencia de la santidad, en la más sublime gloria de la renunciación de las
cosas de la vida. He aquí, el Bien. El es el Bien.42

Se vio anteriormente en esta investigación que la ética de Caso sí
ti.ene implicaciones escatológicas; es decir, aunque el hombre debe luchar por la perfección de la naturaleza humana por medio de la caridad, la total felicidad y la perfección ha de encontrarse únicamente en
otra esfera diferente que este mundo. Hay una fenomenal similitud de
esto en el pensamiento de Sto. Tomás en su Summa Contra Gentiles. El
declara: "No es posible que la felicidad última del hombre venga en
esta vida."43
•
Aparte de la divergencia teocéntrico-antropocéntrico, Caso difiere
del_ ~omismo _en su anti-intelectualismo. Para Caso, sin embargo, el
antt-mtelectualismo no quiere decir el abandono de la razón; él siempre
apelaba a la razón en sus escritos, pero sí reconocía los límites de ella.
Uno de estos límites, para Caso, era la inhabilidad de conocer a Dios

37 Thomas

38 Antonio

93

41

Antonio Caso, Doctrinas e ideas en Obras completas 4:99.
Caso, La existencia en Obras completas 3:113.
43 Thomas Aquinas, 5,,,11n1a Contra Gentiles, III, capíntlo 48.
42 Antonio

�mediante los argumentos racionales. Tomás, en cambio, sostenía que la
razón era una herramienta valiosa para conocer la existencia de Dios.
Esta divergencia de opinión se sobresale más claramente en el debate
de Caso con Alfonso Junco tocante a la existencia de Dios.
Según el Tomismo, la existencia de Dios es algo que tiene que ser
probado. No es un principio de evidencia apodíctica. Universal y necesariamente, concordamos en que el todo equivale a sus partes. Dios, en
cambio, ha de ser probado. A él no se le puede confesar racionalmente
sin pruebas. Y esto es lo que hace Sto. Tomás al formular las famosas
"pruebas" de la existencia de Dios. En cambio, el creyente no tiene
que probar lo que él admite por su fe. La gracia le ilumina y convence.
Este ínómo y sobrenatural movimiento no tan sólo accede a creer en
Dios, sino también cree en los "misterios revelados" aunque no los entiende.44

e

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN EN LA ÉTICA DE
ANTONIO CASO ANDRADE

ROBERTO FRICKE

94

Caso, pues, aunque influido fuertemente por el príncipe de los teólogos Católicos, Tomás de Aquino, especialmente en su concepto de
te/os, difiere radicalmente de él en varios aspectos. Las diferencias aparecen principalmente en sus posturas variantes tocante al papel de la
razón y el "fin" último del hombre. Aunque Tomás ve el propósito
teleológico del hombre en la felicidad de la contemplación de Dios,
Caso ve que el fin último del hombre es la perfección de la humanidad.
Patrick Romanell atinadamente nombra a San Francisco de Asís
45
como el santo patrón de Caso en lugar de Tomás. En varias ocasiones
Caso contrasta a San Francisco con el rrústico Thomas Kempis. Ambos predicaban "la imitación de Cristo," pero uno de ellos era sumamente superior al otro. En Lz Existencia Caso cita de la introducción
del libro Vida de San Francisco por Paul Sabatier para probar lo anterior.
El libro, Lo imitadón, es un cuadro de la vida del claustro en sus mejores aspectos. Empero, ¿es esta abstención sistemática realmente cristiana? San Francisco contesta ¡No! El quería, más bien, obrar cual Jesús obrara; y nadie puede decir que su vida sea una singularmente más
auténtica imitación qué la de Thomas Kempis. Jesús fue al desierto pero sólo para hallar en la comunión con su Padre Celestial la inspiración
y la fortaleza necesaria para continuar la lucha contra el mal. Lejos de
huir de las multitudes, él iba a ellas para iluminar, consolar y convertirlas.46

La razón principal por la que Caso prefería a San Francisco más que
a Kempis es que el santo de Asís era un exponente de la acción, mientras que el otro era contemplativo. Caso enseña que la verdadera imagen de Cristo se halla en la acción basada en la caridad. Comentando
sobre las palabras de Jesús, "Sed perfectos como vuestro Padre en el
cielo es perfecto". Caso define la perfección como la acción caritativa:
Sed perfectos, es decir, sed activos, amantes. Perfecto quiere decir
acabado, cumplido, realizado. Significa que todo está in act11, y nada está in potentia. Dios, según Aristóteles y Sto. Thomas, es puro acto. Sed
corno él es, dice el versículo. Sed acto puro; perfecto en el cumplimiento de vuestro propósito dentro de vuestra perfección limitada. No
tengáis nada que sea sólo potencial. Llevad a cabo vuestras buenas
obras. Proyectaos en una constante acción amorosa, tal corno vuestro
Padre en el cielo es perfecto y obra aún, según Jesús.47

Además de los personajes históricos dentro de la tradición Católicoromana ya mencionados, hay un movimiento asociado mayormente
con el Catolicismo, el ascetismo, que influyó grandemente en Caso. Sin
embargo, hay que usar mucha cautela en mostrar cómo Caso le dio su
particular interpretación al movimiento. Por las citas anteriores referentes a San Francisco y Kempis, es obvio que Caso no era exponente del
ascetismo que produjo el monasticismo. Más bien, para Caso, el verdadero asceta es el que se niega a sí mismo para el beneficio de otros. Lo
que el auténtico asceta niega no es el mundo y sus exigencias sino su
propio egocentrismo es de !o que hay que desprenderse. No es un ascetismo que divorcie a uno del mundo y sus necesidades, sino, más
bien, el asceta cristiano es uno que se niega a sí mismo a favor del
mundo. Por esta razón, Jesucristo es, para Caso, el más elevado ejemplo del ascetismo genuino y loable. La suya era una disposición, dentro
de la libertad, de darse por otros; la suya era una vida dominada por las
urgencias de la caridad. La clase de ascetismo llevado a cabo en acción
por Jesús no hacía que él se retirase del mundo; más bien, le inspiraba a
vivir, trabajar y morir por otros en el mundo. El espíritu sacrificial de
Jesús era la prueba de que la principal característica de la vida del más
allá estaba irrumpiendo en el aquí y el a~ora. Caso puntualiza claramente:
Jesús, a diferencia del Buda y otros fundadores de las religiones
orientales, puso la base para el mundo sobrenatural desde la posición
ventajosa de este mundo. Esta es su gloria- eterna: el haber probado
por el ejemplo y por haber consagrado la lucha sobrenatural y terrenal
contra el egoísmo en su martirio. Es decir, Jesús fue la demostración

44

Antonio Caso, El cono místicoy el telescopio mágico en Obras completas J:442.
Patrick Romanell, Lo fannación, p. 104.
46 Paul Sabatier, Vida de San Francisco, citada en Lo existencia por Antorúo Caso
en Obras completas 3:104.

95

45

47

Antonio Caso, Lo existencia en Obras-completas 3:106.

�ROBERTO FRICKE

96

del hecho c¡ue la inmonalidad del hombre bueno comienza en esta vida antes de morir.48

En resumen, aunque el filósofo reaccionaba contra algunos rasgos
de la Iglesia contemporánea, se ve endeudado a algunos de los pensadores principales de la Iglesia Cristiana antes de la Reforma. Entre los
más influyentes son Agustín, Tomás de Aquino, San Francisco de Asís,
y menos directamente, Thomas Kempis.
Algunos de los temas específicos tomados del Catolicismo son:
Hay un contraste entre la civitas dei y la civitas terrena en Agustín
el cual ayuda a establecer en Caso su dualismo cristiano.
La moralidad es una posibilidad para el hombre debido a una
dádiva de Dios, concepto tomado de Agustín también.
El motivo del amor en Caso es realzado por el énfasis de
Agustín sobre el mismo tema. Caso habla mucho de Tomás en
sus escritos, pero las influencias de éste son más negativas que
positivas.
Caso difiere de lo teocéntrico en Tomás respecto a cuestiones
éticas.
Sin embargo, de él recibe el concepto del te/os en la ética. El
hombre ha de alcanzar una met.a o un fin; el fin del hombre es
la verdadera humarúdad que raya en la divinidad.
Finalmente, Caso queda influido por el tema general del ascetismo del Catolicismo, pero él prefiere el de San Francisco sobre el de Kempis. Es así, porque el ascetismo de San Francisco es pragmático mientras que el de Kempis es contemplativo.
El concepto del filósofo mexicano del ascetismo, sin embargo,
lleva sus propias huellas, y se ve ejemplificado en el autosacrificio de Jesús.

1.
2.

3.

e
4.
5.

6.

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO
DE OCTAVIO NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES
Dra. Matilde Isabel Garda Losada•
Pontificia Universidad Católica Argentina
Buenos Aires, Argentina

D

es~°:ollar el pensa~ento_ fil~sófico,_ ~""mejor dicho metafísico
religioso de Oct.avio N1colas D ens1 nos ha conducido a
ahondar en la unidad de la persona, del hombre religioso y del
filósofo, del pensador que hay en Octavio N. Derisi1. De esas dos facetas enraizadas en el vivir, en la existencia de Octavio N. Derisi, en la
que hemos de insistir y que se pone de manifiesto a través de su obra
total.
El método que se ha utilizado en el análisis del pensar filosófico de
Octavio N. Derisi y que continuamos utilizando es el que resulta de
integrar dos criterios: el histórico genético y el criterio sistemático. Y
est~ es así, pues se considera un pensar en su desenvolvimiento. En
efecto, el criterio histórico genérico analiza al pensamiento desde el
punto de vista dinámico, es decir, desde la perspectiva, desde el punto
de vista de un pensar en desarrollo. El criterio sistemático atiende a la
unidad virtual, latente de la obra de un autor. Unidad que en el desplie-

. • Inves~dora (Pontificia Universidad Católica Argentina - Conicet). Buenos
Aires, Argenona.
·
1 Matilde Isabel García Losada. "Veritatem facieotes in Charitate " Tabano Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. Pontifica Universidad Católica Argentina.
48

Ibíd., p. 104.

2003. nº3, pp. 20-24.

,

�98

MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE OCTAVIO NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES

gue del pensar de un autor no siempre es explícita. Hay que vincular,
hay que integrar ambos criterios.2
Por otra parte cabe señalar, que el análisis del pensar filosófico de
nuestro autor lo desarrollamos desde las fuentes primarias, es decir, en
el contacto directo con su obra.
Continuar ahondando en el pensar filosófico, o mejor metafísico y
metafísico religioso de Octavio N. Derisi, un pensar que, según hemos
apuntado en otro lugar3, es incitante, nos conduce a contin~a~ profundizando en esa aspiración y relación con el Ser-Persona D1vma, Verdad, Bien, Amor, Sustento.

e

Desde esa Aspiración (con mayúscula) pues es la aspiración de sus
aspiraciones. Octavio Nicolás Derisi ha desenvuelto su inquietud metafísica, aquella que ha movido a Aguscin de Hipona y que éste ha expresado
al decir: "nos hiciste para tiy nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en
ti" (Fecisti nos ad te, et inq11ietum es! cor nostmm donec req11iescat in te)4. Lo
remarcamos, desde esa Aspiración al Ser, Dios, Verdad, Bien, Amor,
Sustento, que ha desarrollado Octavio N. Derisi, en y desde ella, su
vida, existencia y quehacer como filósofo que asumen unidad. Unidad,
que se nos muestra a través de toda su obra.
Seguir el desenvolvimiento del pensar filosófico de Octavio Nicolás
Derisi, un pensar sistemático, ha significado y significa para nosotros
profundizar en un pensar que consideramos aspira a sustentar, a fundamentar al Ser, Dios, Verdad, Bien, Amor, Sustento.
5

Es desde esta aspiración que -como ya hemos apuntado- ha desarrollado nuestro autor, insistentemente y permanentemente un pensar
filosófico o mejor metafísico y metafísico religioso.
Y es así que, como persona -homo viatQ- Octavio Nicolás Derisi ha
desenvuelto un pensar metafísico y metafísico religioso que incita y
mueve a su profundización.
2 Cf. Diego F. Pró. Historia delpensarniento filosófico argenti110. Instituto de Filosofía.
Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, Argentina,
1973. 229 págs.
3 Matilde Isabel García Losada. 'Veritate,n facientes in Charitate". Loe. cit. pp. 2024.
4 Aug11stinr1s. Confessiones. Liber primus Cap. l.(Cf. Obras Con,pletas de San Agustín.
Edición bilingiie (Promovida por la Federación Agustiniana Española- F.A.E.). Ed. B.
A. C. Madrid, España. 1988. Edición que seguimos.
s Matilde Isabel García Losada. 'Veritatem fadenles in Charitate". Loe dt.

99

Se considera que el pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso, sustentante, fundamentante del Ser, Dios personal, Verdad, Bien,
Amor, Sustento se ha desarrollado al unísono de su vivir, ha calado
hondo en su vida, en la existencia de h persona -homo viator- del hombre religioso y del filósofo, del pensador, para quién principalmente
Tomás de Aquino ha sido una fuente constante en la cual ha abrevado.
Al ahondar en el pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso,
permanente y latente en el desenvolvimiento de su obra, es posible
reconocer, advertir, una cuestión a la cual nuestro filósofo le ha dedicado atención: la cuestión de la Cultura.

En efecto, a través del desarrollo de su pensar Octavio Nicolás Derisi ha ahondado y ha insistido en esclarecer su concepción de la Cultura.6
Octavio N. Derisi ha desenvuelto su pensar aunado a su vivir. Ha
integrado y unido el filosofar y el vivir.7
Y así en y desde ese aunar en él, -la persona, el hombre religioso y
el filósofo- ha vivido y pensado a la Universidad.
Así es que al ahondar en el pensar ftlosófico, desarrollado con insistencia en la veta metafísica -pensar filosófico, metafísico del hombre
religioso y del filósofo aunados en Octavio. N. Derisi- nos muestra
una Filosofía de la Cultura que, como una de sus proyecciones en el
orden práctico, se desenvuelve sustentada en ese pensar metafísico y
metafísico religioso.
La Filosofía de la Cultura, en el pensar filosófico de Octavio N. De-

risi se ha desarrollado en diferentes momentos del desenvolvimiento de
su pensamiento, lo que muestra su interés por el tema y su necesidad
de profundizar en esa Filosofía de la Cultura que es proyección -en el
orden práctico- de su pensar metafísico y metafísico religioso.

6 Seleccionamos

sus obras principales sobre· el tema. Octavio Nicolás Derisi. Filosofta de la culturay de los valom. 330 págs. Emecé Editores. Buenos Aires, t 963; NatJ,.
ralezaJ vida de la Universidad. 255 págs. Bs. As. 1969 2ª Ibídem., 1972. 3•. ed. El Derecho
Bs. As. 288, págs. l 980 Esenda y ámbito de la cultura, 70 págs. Ecls. Columba Col. Esquemas. Buenos Aires, 1975.
7
Cf. Octavio N. Derisi. Filaso.fta y Vida. 66 págs. Eds. Sapientia. Col. Horno Viator. Buenos Aires, 1955. Se trata de. un meduloso Opúsculo.

�EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE OCTAVIO NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES

El profundizar en esa Filosofía de la Cultura, nos permite afirmar
que ella se esclarece y vivifica desde su autor, Octavio N. Derisi, quien
ha aunado en su vivir, en su existir a la persona homo viator al hombre
religioso y al filósofo.

El pensar de Octavio N. Derisi acerca de la Universidad es el pensar
de la persona, del hombre religioso y del filósofo, aunados en él, quien
1
ha vivido -mi vida entera ha sido la de un universitariu1 - y ha pensado la
Universidad. Así, su concepción de ella es el resultado de un pensar
vívido y teoréticamente fundado.

Llegados a este punto cabe preguntarse cuál es la concepción de la
cultura en Octavio Nicolás Derisi.
Hay, según Octavio N. Derisi, una cultura "esencial", "una creación
humana de bienes o valores permanentes en las cosas y en el propio
hombre" ... tal creación cultural esencial se realiza en múltiples formas,
en incesantes encarnaciones o culturas personales y sociales a través de
la historia.8

(

101

MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA

100

Distingue Derisi, una esencia de la cultura que permanece inmutable, respecto de su existencia concreta, que cambia, porque la cultura
"se individualiza de múltiples maneras de acuerdo al lugar y a la época"
y también conforme a las dotes, hábitos y notas propias de cada autor,
lo que constituye lo accidental, lo cambiante de la cultura.9
Siguiendo el desenvolvimiento del pensar filosófico de Octavio Nicolás Derisi, insistamos en la llamada por nuestro autor, "cultura esencial o perenne". Ella, la cultura esencial o perenne es más un ideal que
no cambia -"que alimenta, da sentido y está presente en todas las realizaciones históricas cambiantes"- que una realización determinada.
A través del desarrollo del pensar filosófico de Octavio N. Derisi es
reconocible que para nuestro filósofo el ideal de cultura -lo que se
puede llamar desde Derisi "cultura esencial o perenne"- es la cultura
greco-latina-cristiana, es decir la cultura occidental; la cual es incomprensible sin el aporte de la fe cristiana.10
Habiendo llegado a este punto, cabe insistir en señalar lo siguiente:
el desenvolvimiento del pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso de Octavio Nicolás Derisi se proyecta en el orden práctico como proyección de ese su pensar metafísico y metafísico religioso- en
una Filosofía de la Cultura en y desde la cual se sustenta su concepción
de la Universidad.

8

Cf. Octavio N. Derisi. Esenciay ámbito de la c11/t11ra. 10 págs. Eds. Columba. Colección Esquemas. Buenos Aires, 1975, p.45.
9 Cf. Octavio N. Derisi. Filosofta de la culturay de lo1 valores, 330 págs. Emecé Editores. Buenos Aires, 1963, p. 132.
1 Cf. Octavio N. Derisi. Op.cit. p. 266.

°

En efecto, consideramos que su pensar acerca de la Universidad es
un pensar vívido y teoréticamente fundado; afirmación que puede extenderse a toda otra temática desenvuelta a través del desarrollo de su
pensar. Y esto porque, como ya lo hemos resaltado e insistimos en ello,
Octavio N. Derisi ha aunado su vivir y su filosofar.
Siguiendo el desarrollo del pensar filosófico de nuestro filósofo
acerca de la Universidad corresponde preguntarse, cuál es el fin de la
Universidad.
El fin de la universidad es, en Octavio N. Derisi, la investigación científica y la docencia de la verdad. Advirtamos que en el pensar filosófico
de O. N. Derisi, resalta el fin teorético de la Universidad.
La Universidad es la corporación, la comunidad de estudiantes y
profesores que por la investigación y la docencia se encamina, a la búsqueda y contemplación de la verdad. 12
Con respecto al fin de la Universidad puede decirse, siguiendo el
desenvolvimiento del pensar de Octavio N. Derisi, que la investigación
y la docencia, como momentos primordiales de la comunidad universitaria, se vinculan intrínsecamente con el seroicio a la sociedad en la medida
en que el hombre, la persona, se realiza en distintas individuaciones y
diversas situaciones histórico geográficas. De dichas circunstancias la
Universidad no puede prescindir.

11

Octavio N. Derisi. Naturaleza y vida de la Universidad. 255 págs. Bs. As.
1969.2 Ibídem., 1972. 3•. ed. El Derecho Bs. As. 288 págs. 1980. Cf. 2ª. ed. que es
la que se sigue p. 14.
·
12 Alberto Caturelli, destaca que Monseñor Octavio Nicolás Derisi le ha hecho
el honor de proponer él rrúsmo su definición de Universidad. Cf. Alberto Caturelli.
Octavio Nicolás Derisi;jilósofo cristiano. 528 págs. Ed, E.O.U.CA. Buenos Aires, Argenrina, 1984. Cap.XI .I) en especial. Este libro contiene abundante bibliografía. Alberto
Caturelli le ha dedicado densas páginas al pens.amiento de Mons. Octavio N. Derisi
en su obra Historia de la Filosofta en la Argentina (1600-2000). Eds. Ciudad Argenrina,
Buenos Aires, 2001. 1466 págs. Cf. Op., cit. en especial pp. 808-823.
2

•

�Y la Universidad se ha de aplicar también al estudio de los recursos
materiales propios de la región en la cual está inserta; y de la historia,
las tradiciones y modos de ser sociales de la comunidad a la cual sirve.
Por eso, considera Octavio N. Derisi, que atendiendo a los requerimientos del medio se han de crear las facultades o institutos adecuados.
Desde el pensar filosófico de Octavio N. Derisi es necesario destacar que ningún aspecto de la verdad es ajeno a la Universidad; aunque
el estricto carácter especulativo de su actividad le pone el límite. Toda
verdad limitada se integra así, en la unidad de la verdad total que es la
verdad de la filosofía, la que sustenta a la Universidad.

(

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE ÜCTAVIO NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES

MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA

102

La universidad corno tal debe organizar la investigación y la docencia
en orden a la formación del hombre, la persona y del hombre cristiano;
y las facultades que forman al especialista han de encaminar su actividad hacia el conocimiento de la verdad, de los objetos propios, de las
ciencias especulativas y de las ciencias prácticas.
Se considera que llegados a este punto cabe preguntarse cuál es la
concepción de Octavio N. Derisi, no ya, respecto de la Universidad
como tal, sino con relación a la Universidad católica.
El continuar profundizando en el pensar filosófico de Octavio N.
Derisi -quien desde su pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso ha desarrollado una Filosofía de la Cultura como proyección en
el orden práctico de ese pensar metafísico que la fundamenta- nos
permite seguir, desde el desenvolvimiento de la Filosofía de la Cultura
de nuestro autor, el modo en que Octavio Nicolás Derisi ha desplegado su pensar acerca de la Universidad y de la Universidad católica.

La Universidad católica es pensada y vivida, por Octavio N. Derisi
ante todo como el instrumento idóneo, cuando es auténtica, para la
integración en una unidad de la inteligencia y la fe. Integración de la
inteligencia y la fe en una unidad, la cual es la Sabiduría cristiana.13 La
Sabiduría cristiana, síntesis integradora de fe y razón es el objetivo de la
comunidad universitaria católica orientada hacia esa verdad sapiencial
sobre el hombre, el mundo y Dios.
Siguiendo el pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso que
fundamenta su Filosofía de la Cultura, en la que se sustenta el pensar
de nuestro filósofo acerca de la Universidad, puede decirse que en Oc-

tavio N. Derisi para que la Universidad sea realmente católica, es necesario que la Teología o enseñanza de la revelación cristiana científicamente elaborada desde su Facultad o Instituto irradie y confiera culminación e información teológica -con su visión sobrenatural integradora
de la verdad- a todas y a cada una de las verdades particulares cultivadas en cada Facultad o Instituto y ya unificadas en la Facultad de Filosofía. En los teólogos, principalmente, ello supone el acatamiento al
magisterio de la Iglesia (católica).
Octavio N. Derisi es partidario de un Instituto ad hoc mediante el
cual la Universidad penetre en todas las Facultades, el cual Instituto
puede ser independiente de las Facultades o puede estar constituido
por las Facultades de Filosofía y Teología que asumen la misión de
impartir la enseñanza humanista cristiana a las demás Facultades científicas o técnicas. 14
Asimismo, la aceptación de la verdad revelada, que es organizada por
la teología, cuando informa la totalidad de la estructura universitaria, le
confiere a la comunidad de estudiantes y profesores que es la Universidad, su específico carácter de católica.
Es necesario advertir -desde el pensamiento filosófico, metafísico y
metafísico religioso de Octavio N. Derisi- que la aceptación de la Verdad Suprema, la Verdad por la comunidad universitaria no contradice
la naturaleza del hombre, de la persona porque la verdad sobrenatural y
revelada responde de una manera sobreabundante a las ansias más pro15
fundas del hombre. Ansias que han sido en Octavio N. Derisi, vívidas
y pensadas. Ansias, del Ser, Dios, Verdad, Amor, Sustento.
Habiendo llegado a este punto corresponde destacar que la cultura
greco-latina-cristiana es el ideal de la Universidad y de la Universidad
Católica.
Queremos resaltar también que a través del desenvolvimiento del
pensar de Octavio N. Derisi, se reconoce que nuestro filosofo llama la
atención respecto de la Universidad en la cual la filosofía no subsume
las verdades particulares alcanzadas en las distintas facultades científicas y técnicas. En dicha Universidad en que la filosofía no es vertebradora de las verdades particulares de las demás facultades científicas y
técnicas por falta de esa vertebración de la verdad de la filosofía respecto de las verdades particulares científicas y técnicas que se subsumen
14

13

Octavio N. Derisi. NaturaleZf1 y vida de la Universidad. 255 págs. Ed. Eudeba.
Buenos Aires, Argentina 1969, 2ª. 1972.3ª. Ed. El Derecho. Buenos Aires, 1980. Cf.
2ª. Edición, que es la que se sigue, pp. 110 y ss.

103

15

Octavio N. Derisi. Op.dt. data cit. Cf. p. 22 2'ed.
Cf. Octavio N. Derisi. Op.dt.; data cit. p. 145 y ss.

�EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE OCTAVI0 NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES

bajo la filosofía, la Universidad se diluye en un conjunto no integrado
de Facultades e Institutos.

Habiendo llegado a este punto en el desenvolvimiento del pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso de Octavio N. Derisi, queremos insistir en resaltar que en el despliegue del pensar de nuestro
autor, es posible advertir que la concepción de la Universidad y de la
Universidad católica tiene sus raíces en la Filosofía de la cultura, de
Octavio N. Derisi, la que con sustento en su pensar acerca de la persona -homo viator- es proyección, en el orden práctico, de su pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso al cual ratifica.

El ahondar el pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso de
Octavio Nicolás Derisi nos ha conducido a reconocer a través de su
despliegue, a una Filosofía de la cultura en la cual se sustenta su pensar
filosófico acerca de la Universidad y de la Universidad Católica
En y desde el desarrollo del pensar filosófico de Octavio Nicolás
D erisi acerca de la Universidad Católica -un pensar filosófico vívida y
teoréticamente fundado- se nos ha mostrado cual es su esencia, su
naturaleza.

(

105

MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA

104

Cabe ahora detenernos en la cuestión de la existencia de la Universidad Católica, tema de la Universidad católica el cual se ilumina y vivifica desde la concepción de Octavio N. Derisi acerca de la Universidad
y que según hemos señalado se sustenta en la Filosofía de la Cultura de
nuestro autor y en último término en su pensar filosófico, metafísico y
metafísico religioso.
Si se atiende a la existencia de la Universidad Católica, se advierte
que en su existencia concreta no sólo no se realiza plenamente su esencia, sino que además, en su existencia concreta, la Universidad Católica
admite distintos tipos de "Universidad Católica". 16
Desde el pensar filosófico de Octavio N. Derisi, es posible distin-

guir los siguientes tipos de Universidad Católica: la Universidad estrictamente católica es aquella en la cual se integran Teología, Filosofía y
los demás saberes en la Verdad Suprema, la Sabiduría Cristiana.
Es católica también la Universidad en la cual se dan las características desenvueltas por Octavio N. Derisi con relación a la Universidad
católica y que no pertenece a la Iglesia (católica) jerárquica.
También es católica la universidad en la cual se reconocen las notas
propias de una Universidad católica y que no obstante, no acepta oficialmente el Magisterio de la Iglesia católica pero en sus enseñanzas se
orienta hacia la cultura cristiana.
Por último, son católicas, según el pensar filosófico metafísico y metafísico religioso de Octavio N. Derisi, aquellas Universidades que al
menos admiten una inspiración cristiana.

Hemos dicho que Octavio N. Derisi quien ha aunado en él a la persona, al hombre religioso y al filósofo, aJ pensador; desde esa unión en
él del hombre religioso y el filósofo ha vivido y ha pensado a la Universidad. Insistimos en ello. Y queremos remarcar que, desde su vivir y
pensar la Universidad, Octavio Nicolás Derisi, quien ha aunado el él a
la persona, al hombre religioso -o mejor al sacerdote- y al filósofo, ha
sido fecundo. Ha dado como fruto froitivo -aunque también doliente- la
Pontificia Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires" a la que ha creado -fundado, gobernado como primer rector- y en
la cual ha profesado. 17
En ella ve Octavio N. Derisi "la obra a la que Dios en s11 providencia or-

denó mi vida. Ella es la hija de mis preocupaciones, de mis sufrimientosy sobre todo
J
&lt;,e
mz• gran amor,,.18
Desde el aunar en él, el integrar en él su vivir, su existir, como hombre, como persona -homo viator- y más aún, como sacerdote y como
filósofo, Octavio Nicolás Derisi, ha vivido y pensado a la Universidad
y ha sido llamado, vocado a crear, desde esa unidad, desde esa síntesis
integradora, la Pontificia Universidad Católica Argentina. ''Santa Maria de los
Buenos Aires'", eminente aporte a la cultura de su patria y de su época y
en y desde ella, a la cultura universal.
Seguir el desenvolvimiento del pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso de Octavio Nicolás Derisi, para continuar ahondando
en él, nos ha posibilitado desplegar un pensar que en y desde su aspiración a fundamentar aJ Ser, Dios, Verdad, Amor, Sustento, lo ha sustentado vívida y teorécicamente desde un pensar filosófico, metafísico y

17

Cf. nota 1
Cf..Octavio N. Derisi. LA Universidad Católica Argentina en el recuerdo. (A les 25
mios de 111fundación). 286 págs. Universidad Católica Argentina. Buenos Aires. 1983. p.
12.
18

16 Cf.

Octavio N. Derisi. Op.cit.; data cit. pp. 151-156.

�106

MATILDE ISABEL GARCÍA LOSADA

que en esa su aspiración ha trascendido la filosofía y se ha abierto a lo
religioso.
Y el profundizar en el pensar filosófico, metafísico y metafísico religioso de Octavio N. Derisi nos ha permitido advertir que como una
proyección en el orden práctico de su pensamiento metafísico y metafísico religioso, nuestro filósofo ha desarrollado, a través del despliegue
de su pensar, una Filosofía de la Cultura, que sustentada en su metafísica se ha desplegado y ha fundamentado su concepción de la Universidad.
Queremos resaltar, que ha sido Octavio Nicolás D erisi, quien desde
su aunar en él el vivir, el existir y el filosofar, es decir, desde la integración en él del hombre, la persona -homo viator- el hombre religioso, el
sacerdote y el filósofo, el pensador, ha sustentado, sostenido --&lt;lesde un
filosofar vívida y teoréticamente fundado abierto a lo religioso- al Ser,
al Dios, Verdad, Bien, Amor, Sustento.
(

Y desde su filosofar vívida y teóricamente fundado abierto a lo religioso ha desarrollado su Obra total en cuyo desenvolvimiento se reconoce un pensar denso comprometido y probo.
** Octavio Nicolás Derisi nace el 27 de abril de 1907 en Pergamino, Pcia. de
Buenos Aires y fallece el 22 de octubre de 2002 en Buenos Aires, Argentina. Son sus
padres José Derisi y Angela Lomanto. Matrimonio del que Octavio Nicolás Derisi es
el séptimo rujo. Cursa los primeros grados en la escuela de Aplicación de la Escuela
Normal de Pergamino.
El 20 de noviembre de 1930 es ordenado sacerdote en la Iglesia del Seminario
de Villa D evoto, Buenos Aires, Argentina.
Al terminar sus estudios en el Seminario con el doctorado y las máximas calificaciones es designado profesor en el nuevo Seminario en formación de la ciudad de
la Plata. (Prov. de Bs. As). Desde el 1º de febrero de 1931 comienza a enseñar en
dicho Seminario. E n 1935 se hace cargo de la cátedra de Historia de la Filosofía y en
1936 de Filosoña.
En 1934, sin abandonar su enseñanza en el Seminario de La Plata, ingresa como
estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Mientras cursa en la Facultad, comienza a publicar en la Revista Criterio y es llamado
po r Tomás Casares para fundar la Escuela de Filoso6a de los "Cursos de Cultura
Católica" que se habían iniciado en 1922.
En 1938 concluye sus estudios en la Universidad de Buenos Aires haciéndose
merecedor de todos los premios de la Facultad de Filosofía y Letras. El premio "Universidad" al mejor alumno de la promoción y el premio al mejor egresado de la Facultad de Filosofia y Letras.
En 1940, entretanto colabora en la Revista So/y LN11a, dc::fiende su tesis doctoral:
Losf1111dan1entos n1etafísitos del orden llloral por la que merece el premio a la mejor tesis del
bienio (1940-1941) la que es publicada, en su primera edición, por el Instituto de
Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (1941).

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO DE ÜCTAVIO NICOLÁS DERISI
LÍNEAS FUNDAMENTALES

107

En la Facultad de Filosofía y Letras no sólo toma contacto con los grandes filósofos modernos y contemporáneos sino que también establece amistad con pensadores argentinos como Coriolano Alberini, Juan Guerrero y Ángel Vasallo, entre otros.
En 1943 es designado por concurso Profesor Adjunto de Filosoña Medieval
que dicta Tomás Casares en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Al
mismo tiempo continúa con sus indagaciones. Destacamos su FikJsofta modemay fikJsofta to1JJista (1941) volumen en el que ha reunido sus reflexiones sobre el inmanentismo
moderno, al que agrega un segundo volumen (1945); obra por la que se ha hecho
acreedor al "Primer Premio Nacional de Filosofía" (1945).
En 1946 ingresa como profesor interino a la cátedra de Gnoseología y Metafísica en la Facultad de Humanidades de La Plata (Prov. de Buenos Aires) -cátedra que
gana por concurso en 1947. Asimismo en 1946 funda la Revista Sapientia cuyo primer
fascículo ve la luz en el tercer trimestre Gulio-septiembre) de 1946 y que ha perdurado regularmente hasta el presente.
En la Universidad de La Plata, Prov. de Buenos Aires, funda en 1950 la Revista
de FikJsefia, y publica otra de sus obras principales: La persona. Ocravio N. Derisi dirigirá la &amp;vista de FikJsefia hasta 1955, año que, en razón del enfrentamiento del gobierno
argentino con la Iglesia católica, debe abandonar la cátedra. La hondura de sus escritos unida a su gran capacidad de trabajo le confieren prestigio.
En 1953 el Papa Pío XII -en el siglo Eugenio Pacelli - lo designa Prelado Doméstico de su Santidad con derecho al tratamiento de Monseñor.
El 7 de marzo de 1958, festividad de Santo Tomás de Aquino, el Episcopado
argentino dispone la fundación de la Universidad Católica Arge11tina colocándola bajo la
advocación de "Santa María de los Buenos Aires" y por decreto del 8 de marzo de
1958 se designa a Monseñor Octavio N. Derisi su primer Rector. Como lo señala
Alberto Caturelli -en su libro: O&amp;tavio Nicolás Derisi; filósofo cristia110. (1984)- en la declaración del Episcopado argentino se recuerda la importanre tradición de la Iglesia
en la Argentina en el área educativa. Son antecedentes remotos de la Universidad Católi,a Argenti11a, las primeras escuelas y la Universidad de Córdoba -1613-- y antecedentes próximos la primera Universidad Católica de Buenos Aires, de 1910 a 1920 y los
Cursos de Cultura Católica creados en 1922.
Así nace la U11iversidad Cató/ita Argenti11a con las Facultades de Filosoña, de Derecho y de Ciencias Sociales y Económicas.
, En 1960 el Arzobispo de Buenos Aires, el Cardenal Antonio Caggiano -"su
alma y protector"- obtiene el reconocimiento de Pontificia. La única que tiene tal
carácter en la Argentina.
En 1970, más precisamente el 19 de diciembre, Monseñor Octavio Nicolás Derisi es designado Obispo titular de Raso y Auxiliar de La Plata.
En 1984 al aceptar Juan Pablo II la renuncia de Mons. Derisi como Obispo
Auxiliar de La Plata le designa arzobispo "ad personam" designación que significa una
muy especial distinción.
Queremos destacar que al lema de su escudo episcopal: Veritateni facientes i11 Charitateque ha sido el lema de la ,~da de Ocravio N. Derisi- y a su significación nos hemos
referido en un estudio anterior (Cf. V eritatemfacientes i11 Charitate. Revista Taba110.
Facultad de Filosofía y Letras. Pontifica Universidad Católica Argentina. 2003. nº3,
pp. 20-24).

�DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA
Jorge García-Gómez Ph. D.
Profesor Emérito de Filosofía
Long Island University (N.Y.)

(

i cupiera duda alguna de la decisiva presencia de Descartes en la
fenomenología de Husserl, bastaría tomar en cuenta no sólo el
título de una de sus más importantes obras de madurez, el de Meditaciones cartesianas, sino además consultar lo que nos dice en ella,
en particular en las dos primeras meditaciones. Allí se afirma, por
ejemplo, que "[c]asi se podría llamar a la fenomenología un neocartesianismo, a pesar de lo obligada que está a rechazar casi todo el conocido contenido doctrinal de la filosofía cartesiana..." 1• Y esto porque,
como apunta él en la Lógica formaly trascendental, desde Descartes "es un
hecho filosófico fundamental" que hay una "referencia universal a la vida
de la conciencia [...] de todo lo que un yo pueda concebir..." 2• Claro
está que, en el caso de Husserl, no se trata con esto de una proposición
de índole meramente erudita ni tampoco del simple reconocimiento de
una deuda -con todo lo efectiva que pueda ser- con el pasado filosófico aún operante en el esfuerzo presente suyo. Se trata más bien de
examinar y de justificar el significado -de tal referencia universal, lo cual

S

1

Edmund Husserl, Cartesianische Meditationen, en Cartesionische Meditationen ,md Poriser Vortrage, ed. S. Strasser, Gesammelte Werke, I, HUSSERLIANA (La Haya: Martinus
Nijhoff, 1963), § 1, p. 43. (Meditaciones cartesianas, trad. José Gaos y M. García-Baró,
ed. M. García-Baró [México: Fondo de Cultura Económica, 1985), p. 37]).
2
E. Husserl, Forma/e und transzendentale Logik, ed. P. Janssen, en op. cit., XVII,
Husserliana (La Haya: Martinus Nijhoff, 1974), § 97, p. 211. (Llgicafom1a/y légico
trascende11tal, trad. L. Villoro [México: Centro de Estudios Filosóficos, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1962], p:255).

�JORGE GARCÍA·GÓMEZ

11 O

ha llevado a Husserl, según él mismo nos dice en sus Meditaciones, al
susodicho rechazo "justamente por desarrollar motivos cartesianos de
una manera radical."3 Y esta radicalización conlleva, como lo pondrá
más adelante en esa misma obra, "un regreso hacia el yo filosofante
4
[...en el sentido del] ego de las puras cogitationel' .

(

DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA F ILOSOF ÍA PRIMERA EN ORTEGA

Ahora bien, este regreso al origen y la consecuente y exigida aclaración de la referencia universal sin duda están también en Ortega (con el
point de repere gue es el yo filosofante inclusive), y se hallan presentes y
eficaces de un modo fundamental en el pensar que este último ejerce
en filosofía primera. Cabría afirmar que tanto en Husserl como en Ortega hay una marcada y efectiva influencia de Descartes y gue el esfuerzo filosófico de ambos contiene una dimensión esencial de neocartesianismo, para utilizar el término que escogiera el propio Husserl. Pero, así como la meditación sobre el origen lleva a éste -recuérdese el
"casi" de su fórmula- a distanciarse de la mayoría de las doctrinas cartesianas, aunque no lo hiciera por prurito de originalidad sino de radicalidad, es posible preguntarse si la reflexión llevó a Ortega no sólo a
una análoga radicalización en cuanto al origen y a los resultados de la
fenomenología husserliana, sino además a diferenciarse a la vez de
Descartes y Husserl, y por motivos similares a los de éste.
Para esbozar una respuesta a estas preguntas es menester, por supuesto, volver a Descartes. Con todo, no es ésta la oportunidad apropiada para examinar, en su detalle, las investigaciones que lo llevaron al
descubrimiento del cogito, a la determinación de su esencia y a la identificación de sus consecuencias. Me valdré, en su lugar, de una distinción que Descartes mismo hizo,5 aunque sólo fuera de paso, entre cogito
y cogitatio. Según Ortega, el análisis cartesiano de la experiencia consciente lo habría llevado únicamente a una conclusión indubitable, a saber: cogitatio est, o a que un acto de pensar existe, o sea, que ocurre o
6
tiene lugar (y precisamente en el momento en que se viva). Si esto es
así, se sigue que Descartes habría logrado establecer absolutamente que

E. Husserl, Cartesianische Meditationen, p. 43 (trad., p. 37).
Ibíd., p. 45 (trad., p. 39).
s René Descartes, Meditationes de prinJa phiknophia, ii, en Oeuvm de Descartes, ed.
Ch. Aclaro y P. Tannery, nueva ed. (Paós: J. Vrin, 1964), VII, p. 27, vv. 7-17 y Méditations, en op. cit., IX-1 (1964), p. 21, 27 (22]. En lo adelante me referiré a esta edición,

11 1

el pensar existe y que mi yo consiste en tal existir pensante7• Pero, ¿es
cierto que Descartes creyó que era esto lo que había demostrado ser
indubitable? Para determinarlo quisiera retomar algunas de sus propias
palabras.
En el Discurso del método pasa Descartes a interpretar su propia conclusión en cuanto al cogito al decir que "yo era una sustancia cuya total
esencia o naturaleza es pensar, y gue no necesita, para ser, de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material.',s
Y en las Meditaciones a la vez reafirma esta posición y la amplifica del
modo siguiente:
Soy una cosa que piensa, es decir, [...] que duda, afuma, niega, conoce poco, ignora mucho, ama, odia, quiere, no quiere, imagina y
(también] siente [o percibe] 9.

En otras palabras, Descartes sostiene ahora que ha llegado a establecer dos cosas indudables mediante el análisis reflexivo, a saber:
1º. Que hay el pensar, actividad cuyo nombre se refiere a ocurrencias
tales como dudar, afirmar, negar, amar, querer, desear, imaginar, percibir, etc.
2º. Que hay un yo que existe en cuanto ejecuta actos de pensar, actos
que son distintos, sin embargo, de tal ente en cuanto les es subyacente,
y que le sirven de manifestación. Esto, creo yo, va claramente indicado
por el contraste entre pensar y cosa a que la formulación de Descartes
"soy una cosa que piensa" da expresión, así como por el empleo del
término "sustancia" (que literalmente significa "lo que subyace") para
hablarnos del yo pensante.
Pero es menester preguntarse si Descartes tenía derecho a llegar a
dichas conclusiones. A primera vista, habrá que responder que así es,
porque, como Ortega mismo reconoce, "no hay pensamiento que no
contenga como uno de sus elementos un sujeto que lo piensa, como
incluye un objeto gue es pensado". 10 En verdad, esta tesis concuerda
con la posición de Descartes, tal y como la enuncia en su respuesta a

3

4

a menos que se indique lo contrario.
6 Cf. José Ortega y Gasset, ¿Q11é es filosofia?, en Obras Co11rpletas (Madrid: Revista
de Occidente en Alianza Editorial, 1983), VII, p. 395. En lo adelante me referiré a
esta edición a menos que se indique lo contrario.

7

Cf. lbíd.

~ R. Descartes, Dúco11rs de la méthode, iv, texto y comentario de É. Gilson (París:

J. _Vnn, _1962), p. 33, vv.

4-7._ (Discurso de/método, ed. blingüe, trad. R. Frondizi [Madnd: Uruvers1dad de Puerto Rico en la Revista de Occidente, 1954], pp. 66 y 67).
9
R. Descartes, Meditationes, ili, p. 34, 27, vv. 18-21 y Méditations, p. 27 (33).
(Obras Completas, trad. l\fanuel Machado [París: Garnier, s.a.], p. 81).
to J. Ortega y Gasset, ¿Q11é esftlosoft4?, p. 395.

�JORGE GARCÍA-GÓMEZ

112

una de las objeciones de Hobbes, a saber: "No podemos concebir ningún [...
acto sin] un sujeto, v.g., un pensar aparte del que piensa, ya que [... la co11
sa] que piensa no [puede decirse que sea...] nada."
Esto sirve para dar expresión a lo que podría llamarse "reflexión de
sí'', cuya realidad hay que aceptar porque, aclararía yo, no es posible
que haya un acto de pensar en algo y, por tanto, un saber de algo si,
además y necesariamente, no supiera de mí, aunque sólo sea in actu exercito12, o sea, mientras y en cuanto ejecuto el acto de pensar. O en palabras de Ortega: "yo soy y existo en cuanto y en tanto y sólo porque
13
pienso que soy y tal y como pienso que soy". Esto, claro está, no lo
puso en duda Ortega, ya que, según él, no sólo tuvo razón Descartes
en proponer tal tesis, sino que también hay que conservarla como adquisición duradera de la filosofía moderna.

(

Con todo, no quedó Descartes satisfecho con el resultado obtenido
mediante el análisis reflexivo. Dio un paso más que lo llevó a interpretar la esencia y la realidad del yo, cuya existencia había demostrado como indubitable, a la luz de la distinción entre sustancia y accidente, o
de cosa y atributo. Conforme a ello, propuso que el yo sería el sustrato
subyacente en la actividad del pensar, que, en consecuencia, tomó de
manifestación de aquél. Pero que quede claro: antes de haber dado tal
paso, manterua que el yo era idéntico al pensar y entendía el pensar
como actividad consciente de sí, como realidad que consistiria en comparecer ante sí. En otras palabras, antes de adoptar su paradójica tesis
ontológica sobre el yo, la posición de Descartes al respecto se reducía
dos tesis: la existencial, o cogitatio est, y la esencial, o ego cogitatio est. Ahora bien, si en elplano de h indubitable la realidad y el pensar son lo mismo
y el yo en cuanto pensar consiste en ser reflexión de sí, se sigue que no
hay diferencia entre la realidad y el aparecer. Per contra, Descartes pasa
entonces a reformular su concepto de apariencia o fenómeno, ya que
no significará de ahora en adelante la "apariencia de lo que aparece en
cuanto aparecer de sí mismo", sino más bien lo que aparece mediante
la apariencia, o sea, la manifestación delyo co1J10 lo estático subyacente.

R. Descartes, "Responsio" a la Objeción 2•. a las Medita/iones, ii, "Objectiones
tertiae cum responsionibus auctoris", en op. cit., VII, p. 175, vv. 6-8; cf. Ibíd., pp. 175
(vv. 25-27) y 176 (v. 1) y "Responsio" a la Objeción 3•., p. 177, vv. 15-16.
12 Cf. Antonio Millán-Puelles, La es/111ct11ra de la subjetividad (Madrid: Ediciones
Rialp, 1967), Parte iii, Sección ii, capítulo 3 y Teoría del objeto puro (Madrid: Ediciones
Rialp, 1990), Parte i, Sección ii, § 4.
13 J. Ortega y Gasset, ¿Qué esfilosojia?, p. 395.
11

DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

113

Pues bien, ¿qué importancia tiene este paso de Descartes? Sin duda,
~o equivale a un mero y mínimo cambio en el sentido de lo que se entiende por fenómeno o apariencia, tal que lo pudiéramos pasar por alto, ni siquiera a producir un simple. añadido, cualesquiera que fueran
sus consecuencias. Antes bien, su significado no es otro que el de cancelar o anular la identificación entre el yo y el pensar que Descartes estableciera. Y en esto precisamente se cifra el carácter paradójico de la
hipótesis. Descartes ya no ve, por tanto, el yo como el acontecer del
p.ensar ni la esfera de lo real indubitable como idéntica a la de las cogitaftones o actos de pensar. En vez de eso nos propondrá que el yo sería
lo que se forma y manifiesta por medio de los actos de pensar.
Es evident': qu~ e_s ésta la interpretación que nos da el propio Descartes del senado últuno del yo (o sea, la de res cogitans o chose qui pense),
pero, como señala Ortega, es ello justamente lo que hace de la nueva
c?n~epción cartesiana una posición fallida, como puede verse por lo
s1gwente: habrá que acusar a Descartes de inconsistencia si como lo
,
'
quena su autor, suponemos que tal noción debía haber resultado de
someter todo lo que reclamara para sí el calificativo de real a la duda
universal y metódica, a fin de eliminar todo lo dudoso como posiblemente falso. Si el objetivo de la empresa cartesiana es el de cobrar acceso a la realidad indubitable, habrá entonces que rechazar la noción de
yo en cuanto sustancia precisamente porque es dudable. Al menos nos
~arece que esto es así, pues, mientras que el hecho de que el pensar
aene lugar se comprueba a cada paso sin mediación alguna y por tanto
p_osee :l carácter de lo indudable, está bien lejos de ser obvia la hipótesis _segun la cual el campo del pensar consta de actos que son manifestaciones del yo en cuanto realidad subyacente. Al dar ese paso adicional, Descartes en verdad se distancia de la esfera de lo indubitable y
?ºs propone un~ ~pó~esis que, como toda otra, es por lo pronto de
mdole dudosa, hipotes1s que, en este caso, es la de la existencia de un
yo-sustancia. Ahora bien, esta interpretación de la naturaleza y del es~tu;o ~el yo pudiera muy bien ser cierta, como podría serlo coda otra
hipotes1s al respe~to, y, lo que es más, pudiera haber para ella muy
bu':nas razones. S1n embargo, la hipóresis en cuestión implica un paralogismo que nos impide. aceptarla, pues, en el plano fenomenal en que
nos movemos_, no consutuye otra cosa que poner algo en sí inaparente
(el ,r_o-sustancia) como base de lo aparente (el pensar). Y esto no es
legttuno en absoluto, pues sólo cabe poner lo evidente como fundament~ de lo que no lo es, y no a la inversa, si es que hay posibilidad y
necesidad de una prueba. En el mejor de los casos, y como es menester proceder con toda hipótesís_que se proponga, se trataría de una

�114

JORGE GARCÍA-GÓMEZ
DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

(

hipótesis cuya verdad estaria por demostr~r y no de un ~&lt;lamento _de
demostración. Ahora bien, en consonancia con lo que exig~n los p~cipios del método cartesiano, si tal d~mostra~~ón fuera factible, habna
que intentarla a base de aquello cuya 1nd~da?ilida~ ha quedado ya establecida por el análisis reflexivo, lo cual s1gruficana ~ue se lo h~ de to~
mar como supuesto necesario y no al revés. Pero, ~1 esto e~ ª:s1, habra
que descartar, al menos al nivel de primera evidencra, las op1mone~ según las cuales "el yo es sustancia" y "los actos de pensar so~ ma°:1~~staciones O modificaciones de un yo sustante o subyacente , dec1S10~
que se encontraría plenamente justifica_da ~n virtu~ de que tale_s, opiniones no sirven para presentar la expenenoa cons~1en~e en ~cron de
sí misma y, por consiguiente, como algo aprehendido mdub1tablemente La teoría cartesiana de la evidencia exige que se excluya toda cons~cción 14 del plano de los últimos fundamentos, y el pensador_ sistemático ha de atenerse a dicha obligación mientras se mueva en dicho plano y se esfuerce por aprehender dichos fundamentos con total certeza.
y ésta es ¡ºustamente la objeción que Ortega formula contra Descartes
,
·
15
de acuerdo con los requisitos y condiciones sentados por este
nusmo.
Ortega no afirmó, por consiguiente, que el yo y sus actos de pensar no
puedan en verdad entenderse del mo~o propuesto p~r Descartes, pues
tal cosa es en principio posible y pudiera ser hast:1 cierto,, c~so de que
se produzca la prueba correspondiente ~a sea de mdole logica o experiencia!) y se haga notar el grado de cert1dumbr~ ~ue ~fecten su~ :esultados. Lo que Ortega quiso decir es que las hi~otests. en cues~on n?
eran ni necesarias ni pertinentes en esta etapa primordial de la mvestlgación en torno a los últimos fundamentos de lo real y, por tanto, q~e
son inadmisibles en vista del fm buscado, a saber: el establecer la existencia de una realidad indubitable que nos sirva de fundamento inconcuso sobre el cual poder construir el edificio de la filosofía y poseer
una comprensión absolutamente firme de lo real.
Como todo filósofo, Descartes iba en pos de lo real, es decir, quería
detemúnar lo que, con todo derecho, puede calificarse de tal, tuviera o
no éxito eventual en dicho empeño. Lo que importa sobre todo es saber qué es lo que merece dicho apelativo, al menos por lo pronto. Según Descartes, sólo lo que exista indudablemente lo merece. Ahora
bien, ¿cómo puede uno lograr ese objetivo? Diría yo que demostrando

14

Cf.

J. Ortega y Gasset, "Sensación, construcción e intuición", en op. cit., XII,

pp. 487 SS.
..
.
.
.
1s Cf. R. Descartes, Discours, i, ii y iv; Meditotiones, i y u y &amp;g11/ae ad dzrechonem mgenii, i-vi, en op. cit., X (1966).

115

que se trata de algo que se vive de tal modo que, en su defecto, todo lo
demás quedaría o aniquilado o más allá de toda aprehensión posible, lo
que redundaría en que no podría uno habérselas con el universo a base
firme. Y ese algo es el hecho incontrovertible -para seguir empleando
el término moderno clásico- de que la "conciencia" acontece y existe
como medio universal e indispensable de cobrar acceso a todo, tanto a
sí misma como a todo lo demás en el universo, en el supuesto, claro
está, de que aquélla se encuentre disponible. 16 Ahora bien, Descartes
estableció la tesis de que uno existe mientras y en tanto y en cuanto
uno piensa, condición experimental ella para poder estar uno conscien17
te de todo lo demás. Encontró en ello, por tanto, el primer fundamento indubitable del conocimiento, puesto que, a fin de merecer el
título de fundamento tal, lo que se proponga para llevar a cabo dicho
papel debe cumplir el requisito de hallarse libre de todo componente
hipotético. (Y este requisito ha quedado satisfecho sin duda). Por
consiguiente, cuando Descartes se propuso interpretar la relación entre
el yo y el pensar en función de la pareja conceptual de sustancia y accidente, fracasó por lo mismo en el intento de cumplir su propio requisito, pues, como Ortega afirmara con toda la brevedad expresiva que se
precisa, "nadie jamás ha tenido intuición de una sustancia"18•
A primera vista, n9s pareció que la adición del "soy" o "existo" que
hiciera Descartes a la proposición "pienso" no había afectado el significado de ésta o modificado en absoluto la pretensión de indubitabilidad que la acompañaba. De hecho, parecía como si la fórmula "soy''
fuera otra manera de dar expresión al mismo hallazgo indubitable de
Descartes, a saber: que soy o existo mientras y en tanto y en cuanto
pienso. Sin embargo, a la luz de los análisis que Ortega llevara a cabo
de los argumentos y reflexiones de Descartes, nos es ahora imposible
estar de acuerdo con posición tal, ya que no sólo ha cambiado el senti16

Cf. E. Husserl, Cartesianische Meditationem, i y ii.
No se tome esto, por supuesto, como si fuera ello expresión de una secuencia
temporal de condiciones o estados. Pongámoslo en palabras de Octave Hamelin (Le
rysteme de Descartes, 2•. ed. rev. [París: Librairie Félix Alean, 1921]): "No sólo es el
cogito una experiencia en el sentido de vivencia [Erlebnis]; lo es también en el sentido
de que en él algo se da [Eifahmng]" (p. 134). Y como nos había dicho con anterioridad: "[En el cogito] la cuestión es la de llegar a lg que somos en la medida en que pensamos [...)" (p. 124), y según añade poco más adelante: "Así el punto de partida del
cogito es el pensamiento y sólo el pensamiento; y, correlativamente, [el cogito] no alcanza el ser, excepto [en la medida] de tal que el pensamiento supone, ya que la cuestión de saber si la totalidad de nu~stro ser abarca algo más ha quedado en suspenso"
(pp. 124-125).
18
J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofta, p. 399.
17

�(

DESCARTES Y EL FLJTUR0
DE LA FIL0S0FiA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

116

do de la proposición original , sino que la pretensión de indubitabilidad
que se le atribuía tiene que ser abandonada, y ello en virtud de que no
es ya posible decir: 1. que "pienso" equivale a "existo en cuanto sustancia" y que, por consiguiente, los actos de pensar que ejecuto son
modificaciones de ella; o 2. que la proposición que resultaría de los
cambios en cuestión puede, sin embargo, ser considerada, con toda
legitimidad, como una verdad absoluta o necesaria. Creo, por otra parte, que el examen concluido por Ortega sirvió también para otra cosa
más, pues, a raíz de que Descartes se vio llevado a enunciar su proposición original como resultado de la aplicación del método de la duda
universal, no sería insensato que sospecháramos que la alteración de
sentido que conlleva el paso a la nueva proposición {,y, por tanto, a la
pérdida de la condición de indudable) debe haberse debido a la inclusión de algún concepto al cual sería preciso someter aún a la duda universal y metódica, concepto que, por consiguiente, cabría eliminar por
dudoso. Por tanto, habría que decir que la fórmula "soy" da expresión
a una tesis ontológica que Descartes adoptó sin previo examen, pues
parece él haberse limitado a tomar a la sustancia como evidente en
cuanto modo privilegiado de ser o existir. En efecto, Descartes parece
haber aceptado el concepto clásico o greco-medieval de la realidad, al
ser claramente incapaz de tolerar la idea de que algo pueda ocurrir y
dársenos -como de hecho es el caso- sin que precise para ello del apoyo de un sustrato permanente. Pongámoslo en palabras de Ortega: "el
pensamiento es lo único que existe indudablemente porque le basta
con ser apariencia para existir"19 , pero esta posición de Descartes es
justamente la que quedaría cancelada al pasar éste a emplear la noción
clásica del ser en cuanto sustancia, "del soporte latente, inaparente
•
»20
-una cosa que piense- .
La razón de esta dificultad o contradicción que afecta la posición última de Descartes reside, a mi juicio, en el hecho -que al parecer le pasó inadvertido- de que se valió de dos sentidos independientes del
término "sustancia". Tanto en el Discurso como en las Meditaciones, este
vocablo le sirve para referirse a un plano de lo real que yace oculto y
que sólo se manifiesta indirectamente por medio de sus efectos ~os
cuales, en el caso del yo-sustancia, serían los actos de pensar o cogitationes de éste). En otras palabras, el contraste entre el yo y un acto de
pensar suyo lo interpreta Descartes a la luz del par conceptual de sustancia y accidente. En los Principios, por el contrario, se valió de un

1 17

sentido formalmente distinto del término, pues allí nos dice que "sustancia" significa "lo que existe de modo tal que no precisa de cosa otra
alguna para existir" .21 Ahora bien, si se la entiende así, la "sustancia" no
queda identificada con ninguna especie de cosa o con ningún estrato de
lo real, sino sólo con lo que se caracteriza por presentar el rasgo vacío
de la autosuficiencia o autá,jeia. Conforme a esto, se podría afirmar sin cambiar el sentido ni modificar en absoluto la pretensión de indubitabilidad de la proposición original- que el cogito es sustancia. De
acuerdo con esta interpretación, cabe decir que el yo no se ha de tomar
ya como si fuera distinto de la actividad de pensar lato sensu, o como si
aquél fuera la base o causa de ésta y algo capaz de existir aparte de cualesquiera de sus manifestaciones o modificaciones particulares, lo cual,
en última instancia, resulta estar en perfecta consonancia con los resultados originales del análisis reflexivo de Descartes. Por consiguiente, la
cogitatio, o acto consciente de sí por el cual se aprehende lo otro en tanto que otro, es, en el orden fenomenal o de la apariencia, lo sustantivo, en el
sentido de lo autosuficiente. Se debe entonces mantener, y valga la paradoja, que, en la esfera del pensar, fa sustancia es apariencia o fenómeno,
tesis que sirve para dar expresión justa a la pretensión cartesiana -si se
la concibe correctamente- de haber dado con la piedra de toque inamovible del edificio entero de la filosofía y de la ciencia.
Desde el punto de vista de la modernidad, puede uno ahora justipreciar a cabalidad la importancia de que Descartes rechazara la tesis
fundamental de la filosofía griega y medieval. No cabrá ya en lo sucesivo dar prioridad a la sustancia cósmica, ya que no puede caracterizarse ésta de autosuficiente, por cuanto depende de que la conciencia cobre acceso a ella. La filosofía pos-cartesiana no podrá así aceptar que el
mun_d o tenga un ser independiente de la conciencia, ya que, en su esfuerzo por construir el edificio del conocimiento a base firme, tendrá
que hacerlo, a partir de entonces, adoptando como punto de partida lo
inmediato o indubitable.22
El desarrollo de la filosofía postcartesiana dependerá, por consiguiente, de aceptar la oposición fundamental que se da entre la conciencia y la realidad exterior. Por un lado, no es posible reducir la conciencia al mundo y, por otro, no cabe ir más allá de la conciencia y entrar en el no-yo o realidad exterior, ya que la esfera del pensamiento y
21

R. Descartes, Principia phikJiophiae, i.ii, 19, vv. 21-23, en op. cit., VIII-1 (1964),

p. 24: "Per s11bstantiam nihiJ aliud intelligere poss11m11s, qudm ren, q11ae ita existil, 11/ 1111/lá aliá re
19 Ibíd.
20 !bid.

pp. 398-399.
p. 399.

indegeat ad existendunl'.
22 Cf. J. Ortega y Gasset, ¿Qué esftwsofta?, p. 400.

�la de la extensión (con la cual los cartesianos identifican la sustancia del
mundo)23 no tienen nada en común.24 Por tanto, no se ~odrá a~ar
con certeza que el mundo exista más allá de mi pensarrue~to. 1:-s1, Y
como apunta Ortega, "no queda más que reconocer su ex.1stenc1a en
mí, como contenido mental".25 El mundo quedaría de ese
modo ab.
sorbido por el yo, por la esfera de los actos del pensanu~~~o y, c?,mo
resultado, se reduciría, en el mejor de los casos, a ser el sistema de
mis modificaciones psíquicas o representaciones. La teoría de 1~ conciencia sería, pues, lo mismo que la filosofía prim~ra o metafísica, es
decir, la que da cuenta y razón principales del uruve~s~, p~r lo q~e
habría que concluir que la filosofía moderna sería, en últ1ma mstancta,
idealismo.26

(

DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

1 18

A estas alturas es menester proceder con la mayor cautela. La tesis
según la cual la realidad exterior no forma parte de la conciencia no
debe malentenderse, pues no quiere decir que el mundo no tenga nada
que ver con la conciencia o viceversa. Si en realidad fueran así las cosas, el hecho de que uno supiera algo del mundo, por poco que ello
fuera sería un verdadero milagro. El descubrimiento aún valedero que
es au'ibuible a la filosofía moderna es el de que es imposible comprobar
que el mundo tenga existencia aparte de la conciencia, pero esta dependencia de la conciencia que presenta el mundo no de~e tom~rse ya
como si significara -como lo fue para muchos pos-cartesian~s- que la
realidad exterior queda absorbida por el yo o que, en el me¡or de los
casos se reduce a ser el "sistema" de nuestras representaciones. Tal
even~alidad tendría lugar si y sólo si la noción de contenido mental
fuera el concepto resultante por contradicción del de realidad exterior.
Pero esa manera de comprender las cosas, al parecer imperante durante

Cf., v.gr., R. Descartes, Principia philosophiae, ii.xxii, 45, vv. ~8~19, p. 52.
Cf. Franz Brentano, P.rychologie von, empirischen Sta11dp1mkt, u, 1, ed. O. Kraus,
2•. ed. (Leipzig: Felix Meiner, 1924); George H. Mead, 'The J?efirútion_of the Psychical" en The Decennia/ Publications, üi (Chicago: The Univers1ry of Chicago Press,
1903), ~p. 77-112; Alloys Müller, V ersuch einer phii11omenologischm Theorie des P.rychischen
(Berlín: F. Dümmler, 1927), i.ii, pp. 52-56; y J. Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?, pp.
23
24

401-402.
25 J. Ortega y Gasset, lbíd., p. 400. Para la problemática y las clificultades que
plantea el concepto de contenido mental, cf. J. Ortega y Gasset, lbíd., p. 401; Antonio Rodríguez Huéscar, La in11ovació11 metaftsica de Ortega. Críticay superación de_l idealismo,
2•. ed., ed. J. García-Gómez (Madrid: Biblioteca Nueva, 2002), Parte I; N1colas Malebranche, Rec11eil, ed. David (1709), I, p. 415, aptld Martial Gueroult, Malebranche
(París: Montaigne, 1955), I, p. 157.
.
.
.
26 C( J. Ortega y Gasset, ¿Qué es conocin1iento?, ed. Paulino Garagom (Madnd:
Revista de Occidente en Alianza Editorial, 1984), pp. 67-69 y 118 ss.

119

la etapa subjetivista final de la filosofía moderna, no es ni necesaria ni
convincente. De hecho, le fue posible a Onega rechazar a la vez tanto
la noción clásica o greco-medieval de la realidad como la solución subjetivista propuesta por los modernos a las dificultades que encontraron
con ella, pues quiso -y, a mi juicio, pudo- lograr dos cosas a simultaneo-.
por un lado, tomar la conciencia y el mundo tal y como se nos dan en
realidad y sin mediación alguna, a saber: como mutuamente irreductibles, y, por otro, dar razón del hecho de que la conciencia es el único
medio que tenemos de cobrar acceso al mundo. Del mismo modo en
que se dice, por ejemplo, que no hay concepto de arriba sin referencia
al de abajo y viceversa, Ortega afirma que, como no hay yo sin mundo
ni mundo sin yo, los conceptos de yo y mundo son correlativos, para
expresarlo en términos de lógica formal, aunque la correlación de que
trata aquí no sea ni meramente lógica ni necesariamente de índole causal; antes bien, lo que parece ser el caso es que el yo y el mundo se
constituyen en lo que son en reciprocidad o mutualidad actuosa. Pero
ya habrá ocasión de volver a esto.
Ortega está de acuerdo con los secuaces de Descartes en este respecto: que el mundo es lo que me parece ser o lo que le parece a cualquiera, al menos en el sentido de que tanto la verdad como el error son
por lo pronto pareceres que, en cuanto pretensiones, exigen además un
proceso ulterior de legitimación. No se trata en absoluto, pues, de una
vuelta a Protágoras, sino de una tesis que queda formulada así en las
palabras del propio Ortega:
El mundo no es una realidad subsistente en sí con independencia
de mí -sino que es para mí o ante mí y, por lo pronto, nada más. Hasta aquí marchamos con el idealismo.27

Pero, continúa Ortega, el "error del idealismo fue",28 al dar un paso
más allá, convertirse en subjetivismo, [... fue] subrayar la dependencia
en que las cosas están de que yo las piense, de mi subjetividad, pero no
advertir que mi subjetividad depende también de que existan objetos.29
O puesto ya sin rodeos: "Sin objetos no hay sujeto". 30 Si uno quiere,
pues, llegar a una posición teórica válida del universo en cuanto se vive
de inmediato, el indudable punto de partida a adoptar no podrá ser el
cogito tal y como lo entendieron Desca~es y sus discípulos. · Al contra27

J. Ortega y Gasset, ¿Qué es.ftlosojia?, p. 402.

28

lbíd.

29 lbíd.

30 lbíd.

�(

DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARdA-GÓMEZ

120

rio esta noción habrá que someterla a una profunda crítica Y a ~a refor'roa consecuente. A ese fin, habrá que decir que "el dato radical del
Universo"31 no puede ir ya expresado mediante la tesis cartesiana de
que "existo mientras pienso y en tanto y en cuanto lo _hago"~ ya que no
es cierto que los únicos componentes que se hallan ~e~ata Y, por
consiguiente, necesariamente involucrados en el acontecun1ento de la
conciencia sean, por un lado, el acto de pensar y, por otro, el saber de
sí que el acto de pensar posee cuando tiene lugar,_ aun cuando esta~ dos
dimensiones sean, como en verdad lo son, coextstentes una en vtrtud
de la otra. Lo cierto es que un análisis de la concienci_a que _llegue a~
resultado resulta ser inco1JJpleto. De hecho, el dato prunordial del uruverso en cuanto vivido de inmediato es un triple e indivisible concretum,
a saber: el que constituyen, primero, el mundo (o_ aspecto del mis~o)
del cual estoy consciente en un momento deternunado (y ~ue es trreductible a mi yo o conciencia y exterior a ésta); segundo, mi yo o estar
consciente del mundo; y, tercero y último, el saber que poseo de_estar
consciente del mundo. Y es precisamente a esta multiplicidad articulada a la que Ortega da expresión cuando nos dice que "[s]i exist~ el pensamiento existen, ipso facto, yo que pienso y el mundo en que pienso -y
32
existe el uno con el otro, sin posible separación."
Ahora bien, ni siquiera es la conciencia de sí posible (o sea, la que he
descrito como el saber de mí que poseo de estar consciente del mundo,
0 de una parte o aspecto del mismo), sin que esté yo con~ciente del
mundo (o hasta de que exista algún mundo). Al menos, as1 lo parece.
No puedo pensar (y esto incluye la posibilida~ ~e lle~ar a c~bo una reflexión de sí de modo explícito y hasta sistemaaco), s1 no pienso en las
cosas. Y esto es justamente lo que afirma Ortega directamente cuando
dice que "[y]o soy para el mundo y el mundo es
~i n? hay
cosas que ver, pensar e imaginar, yo no vería, pensana o 1magmana -es
.
,
,,33
dec1r, yo no sena-.

Pª;ª ~-

Pues bien, en conformidad con esta reformulación de la tesis fundamental en torno a la experiencia consciente, el yo o conciencia seguiría siendo interioridad o intimidad, aunque no ya "conciencia hermética"34 0 sujeto acósmico. Uno se encontraría, al contrario, cara a cara
con la indisoluble unidad interactuosa que mi yo y el mundo constituyen en cada coyuntura de la vida, y esto -y no el acontecer de un mero
31

Ibíd.
Ibíd.
33 Ibíd., p. 403.
34 Ibíd., p. 404.

121

acto de pensar que se sabe a sí mismo- habría de tomarse de dato básico del universo o de fenómeno fundamental e irrevocable. Y tal unidad dual, y no el cogito cartesiano, habrá de considerarse como la primerísima verdad indubitable sobre la etial habrá que construir la teoría
filosófica del universo.
Este primer dato no es, sin embargo, el resultado de abstracción
ninguna. Se trata más bien de un acontecimiento en que vivimos a cada paso de la continua y práctica interacción de mi yo y de mi mundo,
interacción que, sin interrumpirse, sabe de sí misma. Y experiencia tal
no es otra cosa, como Ortega propugnara, que mi propia vida individual. Así nos dice él:
P]o que me es dado es... "mi vida" - no mi yo, no mi conciencia hermética, estas cosas son ya interpretaciones, 1a interpretación idealista.
Me es dada "mi vida". Y mi vida es ante todo un hallarme yo en el
mundo; y no así vagamente, sino en este mundo, en el de ahora y no
así vagamente en este teatro, sino en este instante, haciendo lo que estoy haciendo en él, en este pedazo teatral de mi mundo vital- estoy filosofando.35

Esta vida mía, en cuanto realidad última o radical en el orden del
aparecer, no es, sin embargo, ni una mera cadena de acontecimientos
de conciencia (aun cuando se tratare de aconteceres conscientes de sí
mismos) ni siquiera la estructura que los enlazaría. Más bien nos encontramos_ con una estructuración (que efectúo continuamente) de mi
contraparada o complemento permanente, a saber: este particular
mundo (que se da una y otra vez pero siempre en su aquí y ahora), así
como la que llevo a cabo, conjuntamente, de mi propio yo, aunque suceda esto último, de consuelo, únicamente por complicación. De conformidad, mi vida involucra e incorpora el mundo y el yo, así como las
~ tructuras del mundo y del yo (y las relaciones de entrambos). Enten~da de esta manera, la vida se convierte, entonces, si es que no malentiendo a Ortega, en el nuevo punto de vista indubitable a adoptar en el
filosofar y, por consiguiente, en el origen propio de la metafísica.
Es éste el resultado que Ortega alcanzó al examinar los fundament?s últimos de la posición y de los análisis de Descartes (y de la filosofía ~odema en su pos) y al llevarlos, por consiguiente, al límite. La
críaca a que Ortega sometió la vena cartesiana de la filosofía moderna
~ep~esenta, a la vez, un intento, a sabiendas, de superarla y, por ello, de
Justificar y motivar la investigación filosófica contemporánea. Podría

32

35 Ibíd.

�JORGE GARCÍA-GÓMEZ

122

{

DESCARTES Y EL FLJTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

hasta decirse que las tesis y las conclusiones de Ortega concuerdan básicamente con las de Husserl, en cuanto éste ha llevado a cabo una reformulación del modo de entender el punto de partida absoluto que es
menester adoptar en filosofía primera. Como el propio Husserl, Ortega vio que el cogito o el "yo pienso" es imposible, si se lo concibe privado de un objeto que se tome precisamente como aparece o tal y como
lo pienso yo:36 Pero Ortega no se detuvo ahí. Desde 1914 se encontraba ya en posesión de una intuición que llegaría a convertir en fans et ori37
go de su esforzado intento por superar el moderno estilo de pensar,
intento que puede formularse mediante su célebre apotegma:38 ''Yo soy
yo y mi circunstancia, y si no la salvo a élla no me salvo yo". Con todo, esta máxima a primera vista no parece poder servirnos para ir mucho más allá de las posiciones que alcanzara Descartes en el Discurso y
las Meditaciones, al menos en tanto y en cuanto el propio Husserl llegó a
reformularlas con radicalidad, como puede verse, si cabe duda, en el
primer volumen de las Idee,19 y en las Cartesianische Meditationen. Pretender otra cosa podría parecernos algo engañoso o, en el mejor de los
casos, una simple exageración. Una mera comprensión nominal de la
tesis orteguiana no nos bastará, por consiguiente, para aclarar esta vexata quaestio, porque es evidente que la riqueza de tal tesis lo impediría y
nos exigiría un examen más preciso y profundo.
Ortega sostuvo que, con su tesis de que la vida de cada quien es la
realidad radical, había sido totalmente fiel a la naturaleza y a la textura
de la experiencia consciente, mientras que Descartes, pese a sí mismo,
no lo fue. Ésta sin duda es una pretensión a la vez aventurada y llena
de posibilidades; no creo, por tanto, que sea inoportuno sino necesario
hacerse cuestión de ella.
En primer lugar, hay que preguntarse cómo fue que Ortega llegó a
tal descubrimiento. Según él, lo logró"insisriendo y depurando la tesis

1 23

~dealista cuya decisiva afirmación consiste en advertir que sólo existe
mdudablemente lo que a mí me parece existir.',.w
. Pero esto quiere decir evidentemente que reconoció que únicamente
c~e~os asp_ectos d~l ~dealismo eran fundamentales y que, además, eran
válidos y ciertos, s1 bien se limitara a esto.
. ~~ segundo lugar, hay que considerar otra cuestión, a saber: ¿qué le
a. ?rtega ?e p~uta cuando se propuso llevar a cabo el análisis y la
evaluacion del idealismo? Se trata de lo que yo calificaría de p · t"rlJ •
d li' · al
nn.Tzo
n~eto o ogico, , que Ortega se refiere en diversos contextos, como, por
e!~~f~?• aquel en el que nos dice que "toda superación es conservacion • Esto. puede formularse de otra manera si decimos que a uno
n? le es rostble elaborar una critica radical de posición fundamental
~~~ si uno no se ha colocado ya más allá de ella, al menos incoada
o 1nc~~1entemente,_ ~ues, si no fuera así, la consideración de la tesis que
se c11t1ca se reducma a un mero intento de refutación. En conformidad, lo _que se _exige para. ~llo es que uno se encuentre, como mínimo,
en ca~o haaa algo posztzvo, es decir, que uno vislumbre ya una realidad posible que _trascie~~a_la que queda formulada en la tesis que uno
va a someter a dicho análisis. Esto es, sin duda, un reqwsito inevitable,
aun~ue expresar~o como tal sólo sucede por lo común aposteriori. Aho~a b1~n, esto ~s J~s~°:1ente lo que Ortega afirma haber hecho, ya que
1dent1fica la vida individual de cada qwen como "la realidad primordial,
el he_cho de todo~ los hechos, el [primer] dato para ~a construcción
42
filosofica] del, Uruverso". Por consiguiente, si Ortega tiene razón, lo
que me vendría dado -y absolutamente o sin mediación es decir ind _
dablemente.
. sería
. la realidad
, . de mi propia vida, O sea, ,:no rru· yo' solu
o,
no rru c~nc1enc1a hermet1ca, esas cosas son ya interpretaciones la in43
terpretación idealista" de lo _que se ~e da de modo primordial'y que,
por ~nto, da por supuesta, sino yo rrusmo y mi circunstancia en reciprocidad ac~osa, como ya se ha dicho.44 Pero esto es así resulta claro qu_e la pnmera tarea metafísica a cumplir será la de "defuur ese dat
definir lo que es _"mi vida", "nuestra vida", la de cada cual. Vivir es
modo de ser radical: toda otra cosa y modo de ser lo encuentro en mi
SlfVlO

si

~i

Cf. Aron Gurwitsch, "On the Intentionality of Consciousness", iv, en Studies
in Phenomenology and Psycho/ogy (Evanston: Northwestern University Press, 1964), p.
36

138.
17

Cf.

J. Ortega y Gasset, ¿Qué es ji/osofto?, p. 404 y A.

Rodríguez Huéscar, op.

cit., Parte l.
38

J. Ortega y Gasset, Meditaciones delQuijote, con un comentario de Julián Maáas

(Madrid: Ediciones de la Universidad de Puerto Rico en la Revista de Occidente,
1957), p. 43, v. 23 ("Comentario", pp. 266 ss.).
39 Cf. E. Husserl, Ideen Zf' einer reinen Phiinomenolo¡je und phiinomenologischen Philosophie, I, en op. cit., III-1, HUSSERLIANA (The Hague: Martinus Nijhoff, 1976).

40

J · Onega y Gasset, ¿Qué esjllosojia?, p. 404.
lbíd. Cf: J. Ortega Y Gasset, Origeny epílogo de la jilosofta. en
349 SS. (en particular la p. 359) y 374 SS.
•
42
J. Ortega y Gasset, ¿Qué esjiloso.fta? p. 404.
41

43 lbíd.
44

Cf.

'

SII/Jra, pp. [13-14].

op. cit., IX, i, pp.

�DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

124

vida dentro de ella, como detalle de ella y referido a ella. En ella todo
,
. "d ,~5
lo demás es y es lo que sea para ella, lo que sea como VlVl o.

como prejuicio inconsistente con la conciencia (en cuanto realidad y
vivencia indubitable) y corno algo innecesario para dar razón de ésta. 50

Ahora bien, Ortega fue de la opinión que esta tesis metafísica suya
se justifica por varias razones. En pómer lu?ar, así co~~ ~l ideali~m~
había superado el realismo al demostrar mediante un ana~s1s de~cnp~vo y esencial de la experiencia consciente que, como se ~1tara mas a~ba 46 "el mundo no es una realidad subsistente en sí con mdependencta
de' mí, sino que es lo que es para mí o ante mí y, por lo tanto, nada
más". Pero esto quiere decir, a la par, dos cosas, de acuerdo con el
principio de superación-conservación: que se va más allá del realismo Y
precisamente por descubrirse esta dependencia del mundo, p~ro ta~bién, y por lo mismo, que se "salva [... ] lo esencial de [.. .la tesis realista, a saber:] que el mundo exterior no es ilusión, [que] no es mundo
subjet:ivo'~ al menos, añadiría yo, que no lo es necesariamente o por
estatuto propio. En segundo lugar, la tarea que se propuso Orte~ fue
hacer con el idealismo lo mismo que éste había hecho con el realismo.
Y para actuar en consecuencia no le quedó más remedio que continuar
con el análisis reflexivo de la experiencia consciente que, en opinión
suya, el idealismo había iniciado pero no completado. Y para ello había
que empezar por reconocer que " ... como el mundo es sólo lo que me
parece que es, será sólo ser aparente y no hay razón que obligue a buscarle una sustancia tras de esa apariencia."48

Ahora bien, el resultado del análisis de la experiencia consciente, tal
y como lo perfeccionara Ortega, es, en sus propias palabras, el siguiente:
Hay un hecho primario y fundamental que se pone y asegura a sí mismo. Este hecho es la existencia conjunta de un yo o subjetividad y su
mundo. No hay el uno sin el otro. Yo no me doy cuenta de mí sino
dándome cuenta de objetos, de contornos. Yo no pienso si no pienso
cosas [...]51

Y esto, poco más adelante, procede a precisarlo aún más al añadir
que:
P]a conciencia sigue siendo intimidad, pero ahora resulta íntimo e inmediato no sólo con mi subjetividad sino con mi objetividad, con el
mundo que me es patente.52

7

,

(

125

En otras palabras, lo que hace falta -{l fin de dar cumplimiento a la
carea que se propuso Ortega- es hacer con la filosofía moderna o idealismo lo que éste último llevó a cabo, en cuanto a los fundamentos, con
respecto a la filosofía antigua y medieval, lo cual en última instancia se
49
reduce a la eliminación del primer sentido del concepto de sustancia

Sin embargo, con el propósito de superar el prejuicio de la sustancia
y de trascender además el punto de vista que define la filosofía moderna,53 ¿es acaso suficiente afirmar, no importa con qué garantías, que el
"dato radical e insofisticable no es mi existencia, no es yo existo -sino
que es mi coexistencia con el mundo"54? Creo yo que algo más se precisa,
porque, si no se añadiera ese algo esencial, nos sería difícil establecer la
diferencia entre la tesis orteguiana y la idealista, sobre todo cuando ésta
se reformula y refina como lo hizo Husserl,55 al dar expresión al concepto y a la realidad de la conciencia mediante la noción de la unidad

50

J.

Ortega y Gasset, ¿Q11é es ftkisofia?. p. 402.
Cf. sllj)ra, p. [13].
47 J. Ortega y Gasset, ¿Q11é es.ftlosofia?, p. 404.
48 Ibíd., p. 402. Cf. R. Descartes, Prindpia philusophiae, i, Nº'· 11 y 53, pp. 8 y
125 y Principes, en op. cit., IX-2 (1964), pp. 29 y 48; " Responsio" a la "Objectio ü" de
las "Objectiones terriae", en lbíd., VII, p. 175 y "Réponse" a la "Objection seconde"
de las 'Troisiemes objecrions", en !bid., IX-1, p. 136; ''Responsio ad secundas objectiones", en Ibíd., VII, pp. 128-130 y ''Réponses [...] aux secondes objections", en Ibíd.,
IX-1, pp. 102-103; "Raciones [...] geometrico deposirae" con " Responsio ad secundas
objecriones", Definiciones 5 y 6, en Tbíd., VII, p. 161 y "Raisons [...] disposées d'une
fac;on géometrique" con "Réponses [...] aux secondes objections", en Ibíd., IX.-1, p.
125; ''Lettre a Arnauld", 4 de junio de 1648, en lbíd., V (1974), p. 193; O. Hamelin,
op. dt., p. 128; y Jacques Chevalier, Descartes, ed. rev. y aum. (París: Librairie Pion,
1957), pp. 223, 224, 227 y 228.
49 Cf. supra, p.[10].
45

46

Cf.

J. Ortega y Gasset, ¿Q_ué es.ftlosojia?,

p. 404.

51

Ibíd., p. 403.
52 Tbíd.
53

Para una versión idealista y específicamente neokantiana de la tentativa de superar el prejuicio de la sustancia, cf. Emst Cassirer, S11bstanzbegrijf 1111d Fun/etionsbegrijf
Unters11ch11ng iiber die Gnmdfrage,, der Erkenntniskritik, 2•. ed. (Berlín: Bruno Cassirer,
1923). El esfuerzo orteguiano por ir más allá del prejuicio de la sustancia no implica
necesariamente, por supuesto, ningún compromiso dogmático con el rechazo de tal
noción. Hablando metodológicamente, quiere decir sólo que la habría de desplazar
de su posición originaria o primaria al plano de las hipótesis, ·y que, como tal, posee
únicamente un estatuto derivado que, por tanto, ha menester de prueba y fundamentación.
54 J. Ortega y Gasset, ¿Q11é esftlosojia?, p. 403. El subrayado es núo.
55 Cf. E. Husserl, Ideen, I, §§ 37, 46, 57 y 80; J. Ortega y Gasset, "Prólogo para
alemanes", en op. di., VIII, pp. 47 ss.; y A. Rodríguez Huéscar, op. tit., Parte I, capítulo 3.

�DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

126

noético-noemática.56 Con todo, está bien claro que º1:,eg-a no sólo ,distinguió su posición de la del idealismo sino que ~bien ~a expreso en
oposición a ésta cuando nos dij~ qu~ ,','[e]sa realida~ ra~cal que es ~
vida propia no consiste en "concienci~, , en B~w~sst!em, srno
una ra
dical dualidad unitaria [...que es] el diálogo d1namico entre yo Y sus
·
· ,,s7, o sea, «el puro acontecimiento de la lucha
circunstancias
. . entre un
58
hombre y sus circunstancias". Ahora bien, este descubrmuento consiste sobre todo en ver que el "absoluto acontecimiento" es, según lo pone
Rodríguez Huéscar al interpretar a Orteg-a, la "primera categoría_[._..] de la
vidd humana [... es decir, la que expresa el] encontrarme yo vtv1e~do Y
59
afanándome en un mundo de 'cosas'". Ahora bien, aunque a pnme~a
vista parezca esta toma de posición una simple reafirmación de la tesis
idealista, de hecho no lo es, y para ello no importa el mayor grado de
precisión innegable que la reformulación que conlleva pue_da otorg-ar .ª
aquélla. Antes bien, la reformul~ció~ de que se ~ata cons1~te en _sustituir un plano o nivel de la expenenc1a que es de 1ndole radical e ~ediata por otro de carácter derivado o _fundado, a saber: el de nu vida
por el de la concienci~ pura o Bewimtsem von.

~?

(

La justificación que Orteg-a nos pr~pone de haber da~~ ~ste pas? Y
de la diferenciación consecuente que tntroduce en el analisis reflexivo
es básicamente que la conciencia pura no es sino el hecho de que el yo,
aunque sepa de sí mismo, "se da cuenta [merameme_nte] ~e todo lo
demás"6(&gt;, el hecho de que, por ejemplo, "ese yo no quiere, s1:110 que_se
limita a darse cuenta de su querer y de lo querido; [de que] no siente, s1no
que ve su sentir y los valores sentidos; en fin, [de que] no ~iensa, ~sto es,
[de que] no cree lo que piensa, sino que se reduce a adverttr que piensa Y
·
,, 61
1o que piensa .
Pero es ahí precisamente donde se produce el hiato entre el concepto de "conciencia de" y la noción orteguiana de la vida: aq~él es _d e carácter meramente conte111plativo y su correlato no es la realidad s1no su
espectáC11lo, al derivarse de la reflexión62 en torno al acceso nuestro a la

realidad, mientras que la noción orteguiana da expresión a nuestro contacto inmediato con lo real, contacto que, sin duda, sabe de sí pero, por
63
lo pronto, sólo s11a sponte. A la luz de esto, nos es posible ahora justipreciar que la "conciencia del" mundo transforma a éste en "mero sentido"64 y que, en consecuencia, nuestro sentir inmediato de la realidad
se esfuma, al quedar la realidad reducida a "inteligibilidad pura',65, lo cual,
aún en el orden de la percepción sensorial, no sería por ello de índole
menos contemplativa o "espectacular',66. Por tanto, la esencia de mi
vida individual, en cuanto forma ingen11a, imflexa y primordial de la conciencia, es tal "que para ella nada es sólo objeto, sino que todo es realidad',67. Pero si esto es así, habrá que decir que la vida o '"conciencia
primaria' no es, en rigor, conciencia"68 y que la conciencia, a nivel primordial e inmediato, no se da y, en este sentido y en ese plano, no existe en absoluto.
· No sería posible, sin embargo, tomar esta conclusión como si significara gue la vida no sabe de sí y se encuentra simplemente orientada
hacia lo otro. A nivel inmediato, la vida es, sin duda, irreflexa de consueto, mientras que la conciencia stricto sens1-1 es un derivado que resultaría
de aquélla cuando haya motivo de reflexionar sobre ésta (en el sentido
propio de ese vocablo), ya sea subjetiva u objetivamente (es decir, o
noética o noemáticamente, para expresarlo en nomenclatura fenomenológica). Conforme a esto, habría que decir que "mientras este acto
de 'conciencia primaria' [que es la vida] se está ejecutando no se da
cuenta de sí mismo, no existe para sí''69, o sea, no es objeto de sí mismo, o no se objetiva, para ponerlo técnicamente. Al contrario, mi vida
-o sea, todo lo que en ella haya o se dé, ya como parte del yo potencialmente objetivante o de la cosa que vivimos y que puede ser objetivada- "es objeto en la medida en que [el pensamiento] la piensa como
no-objeto para mí sino como lo que es para sí''70• Mi vida -es decir,
63

87

A.

Cf.

J. Ortega y Gasset, "Prólogo para alemanes", p. 48.

64 Ibíd.
65

56 Cf E Husserl Carlesia11ische Meditatio11e11, ii (§§ 14 y 17-19) y iv; Ideen, I, iii, capítulo 3, §§
ss.; y
Gurwitsch, "On the lntentionality of Consciousness", pp.
138-140.
57 J. Ortega y Gasset, "Prólogo para alemanes",§ 4, p. 43.
58 Jbíd., p. 47.
59 A. Rodríguez Huéscar, op. cit., p. 126. Cf. J. Ortega y Gasset, "Prólogo para
alemanes", pp. 51 y 53.
60 Ibíd., p. 48.
6t Ibid.
62 Cf. Ibíd., p. 49 y A. Rodríguez Huéscar, op. cit., pp. 110-111.

127

Cf. Xavier Zubiri, Sobre fa esencia (Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1963), ii, capítulo 3, pp. 23 ss.
·
66
Cf. Jorge García-Gómez, "Señales de orientación en el mundo de la vida: Ortega y Schütz", Revista de Occidente, N°. 72 (mayo de 1987), pp. 63-77 y "Perceptual
Consciousness, Materiality, and Idealism", Analecta H11sserliaflf1, XXXIV (1991), pp,
299-356.
67
J. Ortega y Gasset, "Prólogo para alemanes", p. 49. ·
68 Ibíd.
69 Ibíd.
70
J. Ortega y Gasset, "Problemas",§ 8, en ¿Q11é ~s conocimiento?, p. 16. La frase
entre coprchetes es del editor.

�(

DESCARTES Y EL FU11JRO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

128

todo lo que en ella se halle sua ponte- es "una presencia del ser ante mí
71
que no es de especie objetiva, sino directamente entitativa" • Entendidas las cosas de este modo, la ceguera, por así decirlo, sería la condición permanente del vivir (y el saber de sí un hecho bruto e inexplicable de la experiencia consciente), pero sólo si tal condición fuera prerequisito de la conciencia en cuanto conciencia de lo otro, que es el
sentido sólito del vocablo. Pero no es así en absoluto pues, como indi12
cara Ortega, "ningún ado puede ser objeto de sí mismo" • Y si esto es cierto
de un acto de conciencia objetivante o motivado, o sea, de un acto de
conciencia en el sentido usual de la palabra, lo será a jortiori del acto
primordial, del acto consueto y espontáneo del vivir, como tan acerta73
damente lo denomina Rodríguez Huéscar. Con todo, un acto de la
vida es capaz de saberse, aunque lo sea de una manera distinta y más
fundamental, a saber: cuando no se toma a sí propio de objeto (para lo
cual le sería menester "mirarse" desde fuera, es decir, desde el punto de
vista de otro, el de un acto reflexivo stricto sensu), sino in actu exercito, que
es precisamente el continuo y originario modo de vivirse el saber de
uno mismo.
Consideremos por un momento el ejemplo que aduce Ortega cuando nos dice que el "acto de ver no es para sí acto [mientras tenga lu74
gar], no se sabe porque no reflexiona sobre sí'' , pero, pese a ello, sabe
de sí mientras tiene lugar y en cuanto tiene lugar. Se trata aquí de la
aporía de la cual ya nos habló Aristóteles cuando nos dijo que "a menos que un hombre pueda percibir y ver sin saberlo, el ojo debe verse a
sí .m.ismo"75• El ver ha de consistir, pues, en encontrarme a mí mismo
de modo particular, aunque sin distanciarme de mí mismo mediante la
reflexión objetivante, es decir, en encontrarme visualmente ocupado
con esto o lo otro, sea ello cosa, situación, persona o acontecimiento
en cuanto dado contextualmente. Ahora bien, si generalizáramos a
76
partir de este ejemplo, cabría decir que vivir, en cuanto encuentro
continuo y pre-reflexivo con las cosas, consiste -en todo momento y
originariamente- en ser el saber ejecutivo y no objetivante de sí mismo
y de las cosas en reciprocidad actuosa. Por tanto, el concepto de ejecuti-

1 29

vi1ad\ al definir el vivir.º la vida en cuanto acto, "supone que el acto
[digamos, el de ver un libro, en conformidad con el ejemplo aducido
~or Orte~] ~s para sí pero, a la vez, que este ser para mí [de mi ver el
libro] no s1grufica objetivación o conciencia sensu ·strido de sí mismo"78•
. ~e h~a_ría uno, pues, espontáneamente en posesión de una presen10ob1e~va del s~r que sería, según la penetrante fórmula de Ortega,
de especie [...] directamente entitativa"79• Ahora bien esto es de
he~~o, un_ modo gen~s de reflexión, por cuanto, al no ;er objeti~ante, constituye o~~anamente a la realidad misma"80 y por lo tanto no
e~ un~ mera posibilidad de pensamiento como lo es la reflexión O conc1~ncia de si, en e1 1.dealismo81, reflexión o conciencia de sí mismo que
~xige un acto d~ co~stitución explícita, sino que es, a la vez, una actualidad Y un constttuttvo _neces~o _del vivir al nivel más radical, algo "insepara_ble ?e _lo real, dimension mdefectible de ella, no añadida a ella
por rru cogtta!to"82•
~ia

:u~

Si no m~ equivoco, nos encontramos ya a punto de poder aprehender a cabalidad el sentido fundamental del apotegma que formulara
83
Ortega" en,, 1914,
' ·
" . a .saber: "yo soy yo y mi circunstancia" • T errrunos
com? yo Y ~ cir~unstancia", del modo en que son empleadas en el
predicado d_e dicha formula, n? ~an de interpretarse como si significaran, respecttv~ente, el yo ob1et:1vante y el objeto que éste constituiría
co~o tal m~a~te la ac~vi_dad que le es propia, ~ino sólo como las polandades sub1et1va y ob1enva que constituyen un continuo encuentro
84
que se sabe a sí misrno. Por otra parte, el primer "yo" del principio de
. n Cf. J. Ortega y Gasset, " Ensayo de estética a manera de prólogo" §§ 2-3 en
at.,_ yi, PP· 250 ss. _(y ~n particular la p. 252). El acto de vivir, o la vid; en cu;nto
eiec~aon, es, por c_o~s1gwente, lo con_trario de un acto de conciencia o Bewusstsein von,

0~-

en vutud de _que ·viv1r es aquella dualidad de reciprocidad actuosa entre yo y mundo
en que consiste el e~con~arme espontáneamente ocupado con las cosas, mientras
que un acto _de conc1encta o reflexión "se disocia de su objeto, y esto igualmente
cua~do el O~J~to es otro o es ella misma". O- Ortega y Gasset, ''Problemas" § 4 en
¿Q11e es COIIOCl!llletJ!o?, pp. 13-14).
'
'
78
J. Ortega y Gasset, lbúl., § 9 p. 18.

b p. 19.
'
lid.
lbíd., p. 20.
81
.
~f. lbíd., p. 19. Per con/ro, véase la noción del "yo pienso" de Kant en su KJi.
lik der reznen Vemunft, B 131-132.
82
J. Ortega y Gasset, ''Problemas",§ 9, en ¿Q11é es conocimiento? p 20
83 Cf. supra, p. [16}.
·
' · ·
84 Cf. A. Rodáguez Huéscar 01&gt;. cit. Parte II [§ 5 AJ. pp 134
'bl
.
' r
·,
. '
, ·
ss. s·J.n d ud a es
posi . e transformar respectivamente, mediante un acto de reflexión O posteriori tales
po~dades subjetiva f objetiv~ (en un momento y coyuntura determinados de '1a ex19
80

Jbid., § 9, p. 19.
n Ibíd., p. 18.
73 Cf. A. Rodríguez Huéscar, llf&gt;· cit., ü, [§ 5], pp. 130 ss.
74 J. Ortega y Gasset, "Problemas", § 9, en ¿Qué es co11ocimiento?, p. 18.
75 Aristóteles, De senm et sensibili, capítulo 2, 437 a 27-28, en Aristotelis Parvo na/11-

11

raúo, ed. W. Biehl (Leipzig: G. Teubner, 1898), p. 4.
76 Cf. A, Rodríguez Huéscar, op. cit., ii, § 2, p. 127.

penenaa cuando hub1~se moovo suficiente) en un acto objetivante y en un objeto

0

�130

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

Ortega se referiría a lo que Ortega llama "mi vida",~ mutualida~ dual Y
acontecimiento por el cual "[y]o me soy presente sm que_ ~,ec~~lt~ gercibinne"85. En última instancia, la vida no es, entonces, ru yo ru co,,
"mundo" ni siquiera la recíproca relación externa entre ambos;
sa 0
,
, 86
"
antes bien, la vida -que es, siempre y sobre todo, la rrua - es esa extraña e inevitable presencia"87 de yo y mundo entre sí o uno al otro. O
para ponerlo de otra manera en las propias palabras de Ortega:
La realidad "vida" es un ámbito de reflexión en sí, donde todo es
absolutamente "siendo-para-sí''. Yo [yo objetivante, o sea, "yo" según
su segunda mención en el apotegma ~rteguiano] no soy el lugar donde
la reflexión [pómordial] se produce, smo que me encuentro desde_ luego inmerso en ella, como una luz ~o que viene e~resado por el primer
"yo" de dicha fórmula]. La vida se alumbra a s1 rrusma_ y[tod],; en ella
tiene una dimensión de alumbrarse, de autofosforescenaa •·· •

(

Pues bien, si el análisis de Ortega no carece de buen fundamento Y
si lo ha llevado él esencialmente a término, tenemos entonces pleno
derecho a sacar ciertas consecuencias de él. Para empezar, podemos
decir que la opinión de Hamelin según la cual Des:artes fue el "verd~dero fundador del idealismo"89 es correcta, ya que este mantuvo la tesis
que funda dicha posición metafísica, a saber: que el _modo de hallarse
uno involucrado en el cogito es el de pensar, en la medida en que uno no
90
se conoce a sí mismo si no lo es pensando. En segundo lugar, y pese
a haber reconocido esto, también hay que decir que Hamelin se equivocó, pues creía, además, que "la lógica de Descartes er~ inexp~able"91, conclusión a la que llegara a base de la consecuencia anterior, la
cual sería cierta sólo si el supuesto cartesiano fuera verdadero, a saber:
que el cogito es, de necesidad, un ~c~~ de refl~xión u ~bj:tivación. Pero
esto es justamente 1~ que el análisis es~nc1~-~escnp?vo ~ue Ortega
llevara a cabo de la vida en cuanto expenene1a consciente ha proba-

sentido objetivo (que seáa su correlato), dimensiones que correspond~rí~n a las polaridades subjetiva y objetivas vividas originariamente de modo pre-ob1envo. Cf. Julián Maáas "Existencia y persona", Miguel de Unatmmo (1943), capítulo 3, en Obras de
Jt1lián Marí:s (Madrid: Revista de Occide~te? 1960), V'.. pp. 58-59; véase también su
"Comentario" a la p. 12, v. 23 de las Meditactones delQ111/ote, pp. 266-268.
85 J. Ortega y Gasset, ''Problemas",§ 9, en ¿Q11é es co11ocimiento?, p. 20.
u Cf. Martin Heidegger, Sei1111nd Zeit, en GESAMTAUSGABE, 11 (Frankfurt a.
M.: V. Klostermann, 1977), §§ 9 y 25-26.
87 J. Ortega y Gasset, ''Problemas",§ 9, en ¿Qué es conocimiento?, p. 20.
88 Ibíd.
89 O. Hamelin, op. cit., p. 128.
90 Cf. Ibíd.
91 lbíd.

DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

131

do ser falso. El cogito, tal y como lo entendiera Descartes, no puede
jugar el papel que éste le exigió, a saber: el de fundamentum inconcussum
sobre el que poder construir y elaborar la metafísica o ciencia filosófica
primera y absoluta del universo, puesto que Ortega logró demostrar,
según creo, que la objetivación -o sea, el supuesto requisito de ello en
el proyecto cartesiano- no es ni el modo primordial de nuestra experiencia del mundo en cuanto uno está consciente de sí ni el medio necesario para lograr el fin que se busca, pues la objetivación es algo que
se deriva de una vena o estilo de experiencia que yace "por debajo" de
la objetivación y que, es en ese sentido, "sustancia", "sustrato" y fundamento de ella. En otras palabras, la indudabilidad deseada no puede
atribuirse al cogito tal y como lo entendiera Descartes, lo cual, sin embargo, no implica formalmente el fracaso definitivo de la empresa cartesiana. Me parece evidente que Ortega no ha puesto en cuestión el
hecho de que el filosofar a base radical precisa de la indubitabilidad
como caracteristica experiencia! del fundamento del que ha de partirse
para ello, pero, con todo, aquello que sirva a ese fin no jugará ese papel
-para ponerlo en palabras de Ricoeur en su bello y perspicaz ensayo
sobre Marcel- "en el sentido de algo que resista la duda o que subsista
tras la duda", como lo fue en el caso de Descartes, "sino en el de una
92
presencia que excluya la duda" , como sucede con el concepto y la realidad de la vida según los entiende Ortega. Por lo tanto, la posición
cartesiana en tomo a la naturaleza del fundamento a emplear ha de rechazarse (aunque no así en cuanto a su función), como en efecto lo
hizo Ortega después de los más cuidadosos análisis, al haber descubierto que era menester descartar la tesis ontológica cartesiana cuando nos
movemos a nivel primordial, al poder serle aplicada la duda universal y
metódica, que es, como bien se sabe, el recurso máximo de evidencia
de acuerdo con el propio Descartes.
Ahora habría que afirmar, por añadidura, que, si esto es correcto, la
posición de Ortega servirá también para nulificar la objeción clásica
contra la posición de Descartes (y, en consecuencia, contra el idealismo
como tal), a saber: que filósofo de tal estilo no tiene derecho a mantener una forma espiritual de realismo93, ya que el proceso necesario para
llegar a hacerlo -un proceso que Hamelin con roda razón caracteriza

92
_

Paul Ricoeur, "Gabriel Marcel and P.henomenology", en The Pbifosopf?y oJ
Gabnef Mar.el, ed. P. A. Schlipp et aL (La Salle, Illinois: The Library of Living Philosophers, XVII /Open Court, 1983), p. 477.
,
93
Cf. Jacques Chevalier, op. cit., p. 224

�DESCARTES Y EL FUTURO
DE LA FILOSOFÍA PRIMERA EN ORTEGA

JORGE GARCÍA-GÓMEZ

132

de "salto mortal"94- le queda excluído de antemano a Ortega, ª1:1°que
no porque éste fuera idealista o adoptara ~l prejuicio de la sus~ncia. Al
contrario, y como hemos visto con suficiente detalle, se habna negado
a entrar en ese proceso por firmes razones, que cabe ahora reformular
así: no hay salto alguno que Ortega se haya visto_ forzado a dar en su
análisis de la experiencia consciente, pues es prec~s~ente ~l concepto
de so/us ipse, propio del idealismo y fund~mento úlumo de este, el que
había sido superado y reinterpretado radicalmente_ por O_rtega. A base
de los análisis que llevara a cabo éste, hay ~ue_ decir no_ ~olo que el yo Y
el mundo son diferentes y opuestos entre si, srno tamb1en que se correlacionan de modo esencial y se constituyen en recíproca apertura Ymutua disposición, ya que no hay yo (ni aspecto del mismo) sin qu~ algo
se presente y viceversa. Y esto es así,
se ha mos~ado_~ saciedad,
porque la mutualidad actuosa caractensttca de toda _si~acion e~ ~ue
uno se encuentre al ser continuamente eficaz y const1tut1va de rru vida
sua spont/5, 00 p;ecisa de objetivación alguna o reflexión propiamente
tal para ser y presentarse inmediatamente de ese modo.

c?~º

(

133

éste que el futuro de la filosofía se cifra en ello cuando se la cultiva a
ese nivel radical. Fue, pues, al desarrollo y a la presentación críticas de
esta nueva idea de la filosofía primera, concebida como análisis categorial de la vida, a lo 9ue Ortega dedicara algunos de sus mayores esfuerzos de reflexión, que dieron forma y expresión a lo 9ue Antonio Rodríguez Huéscar ha llamado, con plena razón, su "innovación metafísica", a saber: e1 descubrimiento de la realidad de mi vida como fundamentum inconmss11m de la experiencia consciente del mundo para, a partir de
aquélla, poder construir filosóficamente el universo. Ahora bien, con
ello se propone nada menos que superar y cumplir, a la vez, el propósito esencial de la filosofía moderna, para lo cual el análisis de la vida a su
base tiene que ser intrínsicamente factible, la condición mínima de lo
cual ha de ser que mi vida me venga dada, como lo pretendió Ortega,97
de modo intuitivo y como todo articulado. Únicamente entonces quedaría validada la noción de filosofía primera o metafísica corno sistema
de conceptos que, por necesidad, serían comprobables siempre y en
todo lugar98.

Ahora bien, si esta tesis es cierta, implicaría y exigiría necesariamente una transformación revolucionaria de la filosofía y del curso futu~o
de su historia%. Si pudiera decirse que la filosofía moderna es un sistema egológico en el cual se aprehende el ~o como realidad y actividad
omnicomprensivas y fundamentales, habra entonces ~ue afirm~r que
Ortega propuso colocar en su lugar el análisis categonal de la vida en
cuanto ininterrumpido encuentro interactuoso del yo y el mundo. De
acuerdo con ello, la tarea radical que se exige de la filosofía hoy es la _de
llevar a cabo y completar tal análisis para que sirva de punto de p~tida
y fundamento de toda particular consideración ulterior. En_ esto Justamente consiste el "tema de nuestro tiempo", para darle el nusmo nombre que el del célebre libro de Ortega de 1923. De hecho, mantuvo
94 o. Hamelin, op. cit., p. 128. Cf. To.ornas Hobbes, "Objectio tertiae", ii Y
"Responsio" , en R. Descartes, op. cit., VII, pp. 172 (~: 12 ss} y 174 (vv. 5 ss.) Y
" Réponse", en Ibíd., IX-1, pp. 134-135 e l. Kant, Knttk der remen Vemunft, A 349-

351 / B 407 SS.

Cf. J. Ortega y Gasset, ¿Q_11é es conocimimto?, Partes I y II; Unas lecciones de ~,etaftsica ii-v, en op. cit., XII y mi introducción a la traducción inglesa de ¿Qué es conoczmento? (What j_¡ K11owkdge? [Albany, N.Y.: State Uoiversity of New York Press, 2002], pp.

97

95

12 ss.).

_

_

"

96 Cf. J. Ortega y Gasset, E/ tema de nuestro hempo, en op. al., 111, pp. 141 ss.; Reforma de la inteligencia", en lbíd., IV, pp. 493-500 y, en particular, "Las dos grandes
metáforas" en Ibíd., pp. 387-400 (y su complemento en Meditación de nuestro tie111po,
conferencias deBnenos Aires, 1916 y 1928, ed. J. L Molinuevo [México: Fondo de Cultura Económica, 1995]).

us

Cf., v.gr., J. Ortega y Gasset, "Historia como sistema", en

op. cit., VI, pp.

13

SS.
98

Para una exposición critica del análisis categorial de 1a· vida, cf. A. Rodríguez
Huéscar, op. cit., Parte Il; mi estudio preliminar a esta obra (pp. 23 ss.), así como mis
artículos "José Ortega y Gasset's Categorial Analysis of Llfe", A11alecta Husserliana,
LVII (1998), pp. 135-173 y "J osé Ortega y Gasset", Enrydopaedia of Phenomenology, ed.
L. Embree et al (Dordrecht: Kluwer, 1997), pp. 511-512. Para un desarrollo ulterior
ba~ado en dicho análisis categorial fundamental, véa~e Julián Marias, Antropología 111ela•
finca, 2• ed. (Madrid: Alianza Editorial, 1983)), capítulo 10.

�ESTÉTICA COMO TEORÍA
DE LA SENSIBILIDAD
Arg. Abigail Guzmán Flores
Profesora de Historia del Arte y Estética
Facultad de Artes Visuales UANL
ú estética denuncia, en cierta manera,
las carencias del racionalismo, toda vez que la lógica
pierde el monopolio que poseía sobm la realidady la razón ...
el hombm olea con nitidez el horizonte estéticoSimón Marchan Fiz

Introducción

E

n la libertad que el profesor tiene para estudiar y dialogar con
los autores del pasado, a fin de encontrar nuevas conclusiones
que sean congruentes con el mundo de hoy, ha surgido este
trabajo, que propone ir más allá de la estética tradicional y apuntar a
una práctica de la estética cuya repercusión personal en el diario vivir,
se vea reflejada en el ámbito cotidiano.
Se ha definido a la estética como la rama de la filosofía que trata de
explicar racionalmente el carácter del arte. Cuando Alejandro Baumgarten la emplea en el siglo XVIII se refiere a la reflexión sobre el arte y
sobre lo bello, estableciendo que el fin de la estética es la perfección del
conocimiento sensible, en lo que consistiría la belleza. En sentido tradicional los conceptos de estética, Arte y Belleza son inseparables.
En estos últimos tres siglos la estética ha estado siempre vinculada
con la reflexión filosófica, con la crítica literaria o con la historia del

�(

137

ABIGAIL GUZMÁN FLORES

ESTÉ.TICA COMO TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD

arte, según apunta Raymond Bayer1• En los postreros años los estudiosos del tema han tratado de redefinir hacia donde debe apuntar el
estudio de la estética, cuando los cánones del arte y la literatura han
cambiado. Hegel intuyó que la espiritualidad humana tendría como
consecuencia la muerte del arte. Su concepto es que el arte había llegado a su fin como etapa lústórica o que su existencia no tendría significado lústórico. Esto, en cierta manera se vio cumplido en la posmodernidad, cuando ese arte del pasado tan arraigado en los principi~s
clásicos, en muchos aspectos murió; pasando de un arte clásico tradicional, vinculado con lo selecto, preferente y elegido, a un arte conceptual, efímero, ligero y masivo.

las cualidades de la naturaleza, del cuerpo humano, de los movimientos, de los objetos. Según Homero, la belleza se observa en los crines
de los caballos, en el vellón de las ovejas; cuanclo para Hesíodo, en el
mar y sus ondas por la línea curva que predomina2. ¡Cuánto tiempo
invertían para observar su entorno!

136

El término estética en su raíz griega abiestesis significa sensibilidad.
La idea de exponer la estética como teoría de la sensibilidad nos permite a nosotros promover la reflexión en una era posmoderna, en que
prevalece un nilúlismo y un individualismo hedonista, a fin de que
hombres y mujeres recuperen ese sentido de asombro hacia su mundo.
En esta nueva estructura de ideas que se propone en la investigación
para trabajar de forma interdisciplinaria y transdisciplinaria, mi propuesta es relacionar la estética con el mundo que rodea al hombre, tanto el mundo objetivo estudiado por las ciencias positivistas, como ese
otro mundo no menos real, en que se desarrolla la vida concreta de los
seres humanos. Se trata pues de recuperar la sensibilidad y el asombro,
en referencia a lo cotidiano.
En el itinerario que se ha seguido para el estudio de las ideas acerca
de la estética, por regla general se exalta al clacisimo francés, así como a
Kant, Lessing, Winckelmann y otros destacados pensadores. Se discute
sobre el objeto de lo estético, la obra de arte, lo bello, lo sublime y el
juicio estético. En nuestro tiempo esto se convierte en discusión estéril,
lejana, sin significado en medio de una conceptualización del arte totalmente diferente. Desde luego, esa discusión no se desliga de los
principios de los grandes filósofos en la historia
Así, hemos de reconocer que la estética se anquilosó en un ámbito
muy restringido, de lo refinado y elitista, que lleva implícito necesariamente el conocimiento del arte y la definición de lo bello.
Sin embargo, la experiencia estética no está reservada al artista, ni al
conocedor del arte. Desde la antigüedad los hombres veían reflejada la
belleza en la naturaleza: Homero, Sócrates, Hesíodo, Píndaro. La observación (Observatio, onis, atender, vigilar) les permitía percibir (recoger)
t

Raymond Bayer, Historia de la Estética, FCE, México, 1993, p. 7.

Podríamos llamar a lo anterior una estética ingenua, en tanto que los
juicios emitidos se basan en su experiencia inmediata de admiración del
entorno, que emociona sus sentidos. A este primer acercamiento de la
estética le siguió una construcción de la teoría con los planteamientos
de Platón y Aristóteles acerca de la belleza. Más tarde, la edad media
ponderó la razón y el intelecto sobre la emoción y lo sensual. En el
Renacimiento la élite, con sus mecenas, reyes y eclesiásticos, se posiciona dominando el ámbito de lo artístico. Con ello, empiezan a configurar un concepto de estética, que hace referencia al objeto artístico, a
su belleza; pero su espacio de relación es sólo para aquellos que tienen
conocimiento acerca del arte, quedando de lado el vulgo.

La Teoría de la Sensibilidad, estética de lo cotidiano
Entretejido en el urdimbre del desarrollo de las ideas acerca de la estéúca, se encuentra de pronto reflejado el término clave que se repite en
el antiguo pensamiento griego, la kalokagathia, cuyo significado deriva
de los términos ka/os y agathos: lo bello y la bondad respectivamente.
Estos términos para los poetas y filósofos antiguos se identifican como
una misma cosa. De aquí, el planteamiento acerca de la estética como
teoría de la sensibilidad tiene un fin práctico: el bien y la bondad. Así
hombres y mujeres con atención a su entorno, con la mirada hacia
arriba, percibiendo y sorprendiéndose de lo que les rodea, contemplando y contemplándose en el otro, seres perceptivos, sensibles y sensuales hacia lo c¡ue viven, no solo les provoca la obra de arte estática contemplada, sino la valoran como "objeto creado por" aquel con el c¡ue
se interactúa. Al hacer esta relación de bien y bondad, cabe aclarar la
diferencia con el concepto de Shaftesbury de mantener unidas la belleza y la bondad para dar paso al hombre virtuoso, ya c¡ue esto vuelve de
nuevo al ámbito de lo exclusivo, teniendo al hombre virtuoso como un
modelo aristocrático, aquel c¡ue gusta de la armonía) la perfección y el ·
refinamiento.
La sensibilidad, estética de lo cotidiano, se hace presente desde la
prehistoria, ya en los testimonios materiales encontrados, donde los
2

lbíd. p. 23.

�ABIGAIL GUZMÁN FLORES

138

hombres y mujeres tienen la necesidad de expresar su sensibilidad a
través de los objetos decorados. Si bien es cierto que son para ser usados en sus labores diarias (vasos, flechas, lanzas, cuchillos, puntas de
pedernal en forma de hojas) cuyo valor es práctico, lo cierto es que se
3
van transformando por el agregado de la decoración • Por otro lado,
los vestigios analizados de polen de flores en tumbas agrestes demuestran el sentimiento de los habitantes de la prehistoria, que arreglaban
con flores el lugar de sus muertos, mostrando sentimientos y valorando
lo que para ellos empezaba a tener un sentido de trascendencia. Por
otra parte, las culturas más antiguas como Egipto, China, Babilonia y
las culturas mesoamericanas, nos manifiestan esta necesidad de expresión.

(

Entre los griegos, el período llamado presocrático al que pertenecen
los poetas que algunos llaman poetas-teólogos o del período mitológico, se resalta una estética ingenua, estética de lo cotidiano. Algunos
distinguen a los poetas de los filósofos, porque en los primeros predomina el elemento mitológico, fantástico y en los segundos la razón o
logos; ya de suyo, desde aquí existe la delimitación entre lo sensible y la
razón, aunque se justifica que el método mitológico poético aporte a
los filósofos el elemento del asombro como punto de partida para establecer principios unitarios para explicar el mundo físico de forma
racional y no dejarlo solo en una cuestión mitológica. Hesíodo, por
ejemplo, consideraba que la mujer es la representación de la belleza.
Haciendo completa abstracción del atractivo sexual, agrega que es bello
aquello que asombra a la vista. Así, Afrodita es bella porque ha surgido
del mar. Esta asociación entre la mujer y el mar, el agua y la belleza, es
inseparable. Consideremos que el mar constituía un ámbito muy familiar para los griegos, cuando la belleza estaba en su cotidianidad. En
esta manera, para Homero el manantial de la belleza estaba en la naturaleza, en la figura masculina; pero no ex.is tiendo por sí sola, sino asociada a la fuerza y a la bondad: "Paris es hermoso pero cobarde'"'. Llama la atención también por su belleza ciertos movimientos del cuerpo:
la rodilla, el brazo del arquero. Además, entre este grupo de poetas
presocráticos se encontraban lo líricos eróticos, que consideran a la
belleza ligada a cualidades físicas, aunque para ellos las cualidades morales eran preponderantes. En tal sentido, pensaban que incluso podía
5
a~arse lo feo, si existía la cualidad moral de la bondad •

Jbíd. p. 10.
Jbíd. p. 24.
s Ibíd. p. 26.

3

EsrÉTICA COMO TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD

139

Esta perspectiva estética plena, no-estructurada, no desmerece su
sentido por la ausencia de una estructuración teórica. Más bien su reflexión nos impulsa a la reconsideración para valorar nuestro e~torno
partiendo de la experiencia ingenua, de la percepción, la sensibilidad. '
La estética como teoría de la sensibilidad, como estética cotidiana,
conecta a hombres y mujeres con su mundo, mediante los sentidos. A
~avé~ de estos percibimos el entorno, que se convierte en una experiencia sensual al_ sentir el olor, el sabor, las texturas, al ver las formas, y
escuchar los so°:1dos. A su vez, se transforma en una experiencia sensi~le cuando el suieto no solo conoce su mundo por referencia empírica,
smo que se complace en el.
R. K. Elliot apunta: "Para la teoría expresiva en su forma clásica 0
r~finada, el suscitar una emoción como por efecto de una causa era
s~gno de mal arte, o falta de gusto',6. La experiencia estética no consislla en reconocer que el objeto poseía cualidades emocionales sino requería_ ~ue el lector se transfiriera ; la mente del poeta y re~viera su
expres10n creadora.

Lo ~nterior, visto como parte de un concepto de la estética tradicional, pnvaba al individuo de la experiencia espontánea del asombro de
las cosas cotidianas. La propuesta de Elliot bien podría ser el privilegio
de algunos: los conocedores, los educados en el refinamiento de las
costumbres. Si esto fuera así, nos encontraríamos con que solo esos
algunos gozarían la experiencia estética.
Por otro lado, al dar lugar a la estética de la sensibilidad en lo cotidiano, tenemos que hombres y mujeres perciben mediante los sentidos
un mun~o que va ~as allá de la experiencia material sensual, pasando a
s~r sens~ble~ a su vida: el pescador que goza de la diversidad de especies; el Jardinero que planta y cultiva y el que usa las flores para dar
aroma_ y decorar ~ espacio; el niño que encuentra reflejada su fantasía
en un Juguete avena~o; el qu~ descubre el vuelo del águila o la graciosa
manera en que camma y bnnca un pájaro; la anciana que. escucha el
canto de sus aves y se alegra; el joven que descubre las estrellas en una
noche de excursión en la montaña y huele la hierba fresca de 1a mañana; la joven que arregla meticulosamente su atuendo armonizando color, proporción y equilibrio, e incluso, en una asimetría estudiada; el
hombre ó la mujer que prepara una mesa para disfrutar de una comida
en ~~rfección de formas y armonía de utensilios, contemplan con satisfaccton el resultado de su obra. En suma, los sonidos, los sabores, los

4

6

Harold O sborne, Estética, FCE, México, 1976, p. 253.

�ESTÉTICA COMO TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD

olores, las formas y las sensaciones táctiles son las que día a día conforman nuestro mundo estético.
La estética como teoría de la sensibilidad está relacionada con la vida y su repercusión en nuestro espíritu. No necesit~os ser a~stas, ni
grandes conocedores de las teorías estéticas. Más bien requenmos _potenciar la capacidad de percibir, agudizando el uso de nuestros senttdos
y abrirnos a la sensibilidad para estimar, valorar y re-conocer nuestro
7

entomo

•

El Arte como Experiencia

(

Entre los autores con los que he dialogado mediante la le~tura, con~tantemente al confrontar las ideas descubro que, como cita el sabio
Salomón: "nada hay nuevo debajo del sol". Todo trabajo ~e in~~stigación es fundamentado en otro. Es una especie de conttnuacion de
aquello que alguien más ha dejado inconcluso, ya p~rque se agotó el
tiempo y espacio. Es retroalimentación de un pe~sarruento que ha surgido en el pasado y que nutriéndolo con nuevas ideas, s,urge ~ºr:'º un
discurso pertinente al tiempo actual. Autores c~mo Platon: Aristoteles,
Plotino, Tomas de Aquino, Descartes, Kant, N1etzche, He1degge~, J?errida, giran en tomo a conceptos específicos refutánd~los o raufica~dolos. Uno de los autores, el pedagogo y filósofo, considerado pragmatico, J ohn Dewey fue en quien encontré datos que alimenta~o~ la ide~
de la estética como teoría de la sensibilidad, estética de lo coudiano. As1
como también en Edward T. Hall un "simple" antropólogo. Coincidentemente Simón Marchan hace una relación entre estética y Antropología afirmando que "La _estética no es sol~1;1ente un compleme~:º
del sistema, sino que puede mterpretarse tamb1en como una aportac1on
8
incipiente al nacimiento de la antropología." Esta observación ~e Ma~chan me hizo pensar de nuevo en la transdiscipl.inariedad en la mvesugación.
Teniendo el Contexto de Kant, Fichte, Schiller, Shelling, Hegel, me
agobiaba tanta disertación teórica, que aunque genial, resultaba muy
exclusiva. Muchos encuentran en la disertación y la teoría pura un placer estético, porque el acariciar las ideas y hacer de ellas una arquitec~ra perfecta, como creación personal, es para el intele:~al, para el filosofo, una obra de arte en sí, como el placer del matematico al encontrar
E sto puede tener implicaciones de conciencia ecológica de n~es~o entorno.
s Simón Marchan, La Estética en la Cultura Moderna, Alianza Edi.tonal, 2000, p.

7

39.

141

ABIGAIL GUZMÁN FLORES

140

el resultado del problema planteado, que también eleva el espíritu. Pero
se trata de divulgar el discurso de la estética a nuevas generaciones que
requieren traducir esas disertaciones a ideas o planteamient9s pertinentes a nuestro contexto.
Como discurso, John Dewey y Edward Hall coinciden en la relación
de los conceptos de percepción, sentidos y sensibilidad, que en conjunto considero que anteceden a la experiencia estética. En su libro El
Arte como Expenencia, Dewey aborda entre varios temas: la criatura viviente, cómo se tiene una experiencia, la contribución humana, la crítica y la percepción.
Así, el arte es una experiencia, pero no solo en sentido filosófico
como un conocimiento empírico, sino que se aplica para designar cualquier proceso consciente de nuestra vida. La estética deductiva y apriorística algunas veces pretende imponer sus ideas, aun cuando no corresponden a la realidad del arte, como sucede por lo general con las
teorías estéticas derivadas de la metafísica. La experiencia a la que se
hace referencia no está dentro del marco de un empirismo al estilo
Locke o Hume o de otros filósofos del siglo XIX. La idea de experiencia en el caso de Dewey, específicamente de la experiencia estética, es
aquella experiencia totalizadora que tiene un principio y fin sin interrupciones. La experiencia débil, incompleta, se interrumpe a la mitad
del camino o cede el paso a otras experiencias con las cuales no tiene
relación ni unidad. Las cosas son experimentadas, pero no de manera
que formen una experiencia integral. Hay distracción y dispersión. Para
que una experiencia pueda considerarse como tal, tiene que ser un
hecho completo. Podemos pensar, en las obras de algunos artistas que
dejaban sus obras inconclusas, que es como advertir una especie de
frustración al no lograr su propósito. Un ejemplo principal lo tenemos
en Buonarroti con varias obras de la Piedad, que son solo esbozos escultóricos, sin solución, que al verlos, son como fantasmas que ciertamente nos crean interrogantes, pero no logramos plenitud (plenus
abundante, lleno, entero). A nadie le agrada escuchar su música favorita, sea una sinfónica o grupo popular y de pronto interrumpir el momento, cuando nuestras emociones estaban en su punto de clímax. Los
hombres y mujeres de hoy estamos llenos de experiencias dispersas y
más específicamente estamos distraídos en-y-de nuestro mendo. Esto
nos evita construir experiencias estéticas que sensibilicen nuestra vida,
que se reflejen en nuestras relaciones con quienes nos rodean y con
nuestro entorno. La experiencia alcanza el grado estético cuando se
completa, cuando se convierte en arte en medio de la vida. Pero, hay

�que considerar, por un lado, que vivimos en una distracción que nos
deja en un estado anestésico (insensible) frente a todo lo que sucede en
nuestro mundo; cuando por otro, el hombre moderno con sus excesos
vive una hiperestesia (sensibilidad excesiva y dolorosa) "Hay un elemento de pasión en toda percepción estética. Sin embargo, cuando
estamos abrumados por la pasión, por el exceso, la experiencia deja de
ser estética"9•

(

ESTÉTICA COMO TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD

ABIGAIL GUZMÁN FLORES

142

Tres conceptos en los que concurren Dewey y Hall en relación con
la experiencia son: percepción, sentidos y sensibilidad. Por un lado,
respecto a la percepción Hall opina que a diferencia de lo que por mucho tiempo se pensó, la percepción de una experiencia recibida, por
gente de distintas culturas, es estimada de manera variada, ya que habitan diferentes mundos sensorios. Existen culturas olfativas y culturas
que han inhibido el sentido del olfato por una obsesión aséptica, exis10
ten culturas bulliciosas o silentes, culturas visuales u opacas • Algunos
autores, entre ellos Hall, se preguntan si acaso el hombre no ha perdido
con el tiempo la destreza en el uso de los sentidos, ya que la vida moderna y sus artefactos, extensiones de nuestro cuerpo, han inhibido de
alguna manera el desempeño máximo de los sentidos: "la computadora
es una prolongación de una parte del cerebro, el teléfono prolonga la
voz, la rueda prolonga pies y piernas. El lenguaje prolonga la experien11
cia del tiempo y el espacio, y la escritura prolonga el lenguaje" • Dewey, menciona que el hombre primitivo dependía de los sentidos para
su supervivencia: el olfato le era indispensable para seguir el rastro del
animal, la vista para buscar en el horizonte, el oído para escuchar con
agudeza el anuncio de la naturaleza; pero, cuestiona la dependencia que
en la época moderna se tiene de lo que Hall llama prolongaciones, sobre todo en lo que se refiere a artefactos, pues en cierto modo atrofia
12
los sentidos •

Dewey, El Arte Como Experiencia, FCE, s/f, p. 46
En el libro Intimas s11ct1fe11cia.r. Tratado filosijico de la cocina, (Editorial Ollero y
Ramos Editores, 1998) la autora Laura Esquive! nos introduce al mundo olfaávo y
gustativo que tenemos en la cultura mexicana, por supuesto reflejado en lo variado y
• exquisito de la cocina. Por otro lado John Dewey, op. Cit. p. 35 afirma "hay comidas
que se conservan como un recuerdo perdurable". Edward Hall menciona que el olor
provoca recuerdos mucho más profundos que la visión o el sonido.
11 Edward Hall, The Hidden Dit11ension, Anchor Books, 1966 p. 9
12 Cabe hacer la consideración que el hombre configura objetos pero a la vez él
es configurado por ellos; como ejemplo está la dependencia que tenemos de la computadora, el teléfono, el auto, las agendas electrónicas. A veces hasta se nos dificulta
escribir con un lápiz y no directamente con la computadora
9 John

10

143

La percepción es pues el proceso que se da mediante los sentidos en
el cual el hombre toma conciencia del mundo que le rodea, aunque no
todo lo que rodea _al_ hombre le es significativo, ya que hay cosas que
suce~~n en lo_ cotidiano y pasan desapercibidas. Considerando, que
perc1btr se denva _del latín qu_e si~fica recoger, podríamos decir que
cada perso~a segun su expenenc1a va recogiendo y conformando su
e~tado estético. Así, su sensibilidad se va transformando de acuerdo al
~umulo ~e experiencias vividas; l~ego entonces, como apunta Dewey:
la ~mc~on moral del arte es qllltar los prejuicios, apartar las escalas
q~e unp1den ver, romper los velos de la rutina y la costumbre perfecctonar el papel de percibir"13•
'
Hall _e_n su libro The Hidden Dimension, involucra también al arte y la
percep~10n al afirmar: "El arte de otras civilizaciones, sobre todo si es
muy diferente del nuestro, revela mucho de los mundos perceptuales
1
de ellos y de nosotros" 4. Así, afirma que el arte nos muestra el mundo
perceptual ~e nuestros antepasados, siempre y cuando podamos acercarnos al rrusmo, considerando que su mundo perceptual era diferente
~ nuestro, ya que estaban en contextos implantados que no son entendibles en su propia época. Sin embargo, el arte no deja de ser revelador
par~ re-conocer la pe:cepción : la sensibilidad expresada, ya que: "estudiando las producciones art1sticas del hombre es posible aprender
mucho ~:erca del mundo de los sentidos en el pasado y de cómo la
percepc1on del hombre cambia"15 •

E:1 ~:1e como experiencia, nos lleva a la estética como teoría de la
sensibilidad. Desde luego, no se trata de quedarnos estacionados en la
contemplación de las grandes o bras del pasado. Por eso, en mi caso
~o~o maestra de Estética e Historia del Arte incluyo las referencias
ln~spens~bl~s de_ obras de arte, procurando no concentrarnos en el
ob¡e~~ art1suco,. smo en sus implicaciones estéticas para nuestra percepc~on en la v~da cotidiana. En suma, la divulgación de la estética
cons1_ste_ pues, en enfatizar la importancia de ejercitar nuestros sentidos
para mcttar nuestra sensibilidad, no como una mera emoción sino _
., d 1
,
co
m~ pe~cepc1on e mundo que nos rodea, y luego, entonces, penetrar
mas alla de lo aparente 16 •

13

John Dewey, Op. Cit., p. 287
Edward Hall, Op. Cit., p.99
15
!bid. 104

14

16

Ha~ que considerar que aún para el quehacer científico eLprimer paso es perabJC el fenomeno, luego ya se da el proceso de conocerlo y explicarlo.
_ _

�Conclusión

e

ESTÉTICA COMO TEORÍA DE LA SENSIBILIDAD

ABIGAIL GUZMÁN FLORES

144

La relación intrínseca estética, arte y belleza es difícil de romper. Afirmar que la belleza se manifiesta en lo cotidiano, es una irreverencia a su
planteamiento de origen. Aun autores que pudiéramos considerar de
un pensamiento alternativo, que retaron los principios tradicionales de
la estética intentando conectarla de manera práctica con la realidad, no
dejaron de deambular en la relación de los conceptos mencionados.
Por ejemplo, Marx apuntaba: "el valor supremo de la obra de arte, su
valor estético, lo alcanza el artista en la medida en que es capaz de imprimir una forma determinada a una materia dada como resultado de lo
17
cual el hombre extiende su propia realidad" • En lo anterior se desglosa: el valor supremo, el valor estético relacionado con la obra, lo alcanza el artista. Lo nuevo es: la materia dada como resultado extiende su
propia realidad, que como ya sabemos, la implicación de esta realidad
es social según el contexto de la ideología que representa. Hubo quienes intentaron también en diferentes etapas de la historia, ir más allá de
los conceptos de la estética tradicional. Pero aún hoy, en una época de
cambios y de mente abierta, son criticados y puestos bajo sospecha.
Algunos de ellos surgieron en la época de la revolución industrial, manifestando su rechazo al abrumador mundo que se levantaba, el cual
consideraban como artificial, contrario a la naturaleza. Otros como
John Ruskin y William Morris, pertenecientes a uno de los movimientos circunscritos al romanticismo, intentaron hacer una estética de tintes sociales con el optimismo de poner al ser humano en contacto con
objetos artesanales bellos, no producidos en serie, sino siendo fabricados de manera especial, como obras individuales. Su concepto era que
el hombre sería estetizado al contacto con un entorno estético. El contacto con objetos bellos permitiría que su percepción, su mirada, su
tacto, su oído, se encontraran con cosas bellas que lo configuraran como individuo. Fue un buen intento, pero fabricar cada obra artística
individual era costoso y una vez más el movimiento solo alcanzó a la
clase burguesa. Sin embargo, lo rescatable de su propuesta es la esencia
de fondo: el objeto configura al individuo. El contacto con lo bello, sea
de la naturaleza o un producto creado, puede configurar estéticamente
al individuo, siempre y cuando exista una disposición sensible del sujeto, ya que cuando la relación es solo de manipulación externa del objeto, no se llega a dimensiones sensibles. Por eso nos recuerda Bayer:

Alfredo Gracia Vicente, Estéticay Arte, FCC Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México, 1993 pg. 11
17

145

~::~!,t~ostoievsky, lo bello no es apariencia, sino la más profunda reaLa estétic~ como teoría de la sensibilidad es un planteamiento que
h_ay que conun~ar retroalimen~ando. Pero, más allá de toda investigaaon, ~~y qu~ divulgad~ traduciendo la disertación a formas pertinentes
d_e aca~n ~a¡o el paradigma de la estética como cotidiano. Como menciona Simon Marchan, hay que otear el horizonte estético y tratar de
acabar con la hostilidad,entre el orden de la razón y el de la sensibilidad, que no ha cesado aun en nuestra modernidad.

18

Raymond Bayer, op. Cit. p. 338

�SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA
C IENCIA EN LA EVALUACIÓN DE LA
TEO,RÍA DEL CAMBIO C IENTÍF ICO
- SEGUNDA PARTE-

Mtro. César Augusto Reza Rodríguez
Candidato al Doctorado en Filosofía
Por la Universidad Complutense de Madrid

La Teoría Cromosómica de la H erencia

E

n la carta que De Vries enviara a H. Roberts en 1924, en respuesta a la información solicitada por éste con relación a la
manera en que llegó a su descubrimiento de las leyes de Mendel 1, De Vries sostuvo que él llegó por su propia cuenta a las proporciones mendelianas alrededor de 1895, así como a interpretar el comportamiento de los lubridos en términos de las leyes del azar. Sugiere
alú algo que ya había dado a entender en 1900: durante varios años
estuvo trabajando en· experimentos de hibridación a fin de obtener una
perspectiva más completa de los procesos por los cuales ocurren las
variaciones evolutivas de las especies. Guiado por su aceptación de la
hipótesis darwiniana de la pangénesis, conforme a la cual el conjunto
de características de una planta se consideraba constituidas por unidades discretas, ligadas a algún tipo de soporte material, resultaba importante distinguir entre los cambios interespecíficos producidos por las
mutaciones, y los cambios intraespecíficos que ocurren por la combinación de caracteres a través de la hibridación.2
,
1

Roberts solicitó esta información a los tres personajes involucrados en 1900 a
este descubrimiento: De Vries, Correns y Tschermak.
2Cfr. De Vries, "La ley de segregación de los lubridos", y la cart-a de De Vries a
H. Roberts; ambos textos en Stem y Sherwood, ob. cit., p. 111-122 y 139-140.

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

148

Cuando sus diversos experimentos estaban ya concluidos y se encontraba listo para publicar sus resultados, la lectur~ del texto_ de M:ndel le hizo ver que sus hallazgos se habían produci?o f~ tremta _anos
antes y se había dado de los fenómenos una explica?on _seme¡a°:te.
Publicó en marzo de 1900 Sur la loi de digonction des l?ybndes, sm mencionar a Mendel, y pocos días después, en alemán, el texto en el cual ya le
hace el debido reconocimiento.
Correns, al mes siguiente, refirió haber llegado al descubrimiento de
Mendel de un modo semejante. A la disputa de prioridad que estos
hechos generaron se sumó el austriaco ~scherrn~k, y Willian: Bateso~,
en Inglaterra, se encontraba ya en cammo de ligar su traba10 expenmental con las conclusiones de Mendel.

(

Esta situación refleja que para 1900 había una generación de investigadores ocupados en los mismos problemas y es~diándolos_ en ~a
misma línea que lo hizo el monje agustino. En el ámbito de la b1ologta
se habían producido ya cambios suficientes como para genera~ ~a
atmósfera propicia a los m_odos de abordaje del fen~me~o hereditano
ejemplificados por el traba¡o de ~endel. Ca~trod~za ubica estos c~bios en dos dimensiones; una relativa al ambiente mtelectual de la ciencia europea de la época, favorable en general a la búsqueda d~ explicaciones lo más ajustadas posible al ideal de simplicidad; la otra,_ mterna al
campo de la biología, caracterizada por los desarrollos habidos en la
citología desde 1840 hasta entonces.
Para la época de publicación del trabajo de Mendel sobre los guisantes, los conocimientos citológicos ya habían logrado establecer plenamente el concepto de la célula como unidad estructural fundamental de
los seres vivos. La idea de Matthias Schleiden (1838), según la cual los
embriones derivan de una sola célula, y los organismos de todas las
plantas están constituidos por una multitud de células individ~,ales idea complementada el año siguiente por Theodor Schwann ha~ie~d?la
extensiva a los organismos animales- , desemboca en los dos pnncipios
básicos de la teoría celular: 1) todos los organismos, animales y vegetales, independientemente de sus importantes diferencias estru~turales,
están constituidos por una o más células; y 2) la célula es la urudad estructural de la vida.' Pocos años después, en 1855, Rudolf Virchow,
opositor radical de la teoría de la generación espontánea, explicaría la

3

Ob. cit., p. 72-79.

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

149

multiplicación celular como resultado de sucesivas divisiones de células
•
4
preexistentes.
Con los adelantos en el diseño de microscopios y la utilización de
anilinas para la tinción de los tejidos sometidos a observación, fue posible analizar la estructura interior de las células sexuales y vincular
luego sus componentes con el fenómeno de la herencia. Cuando óvulos y espermatozoides fueron analizados por estos medios, se encontró
que había entre ellos diferencias considerables: mientras el citoplasma
de los óvulos es muy voluminoso, en los espermatozoides está prácticamente ausente. Sus núcleos, sin embargo, son de un tamaño muy
semejante. Si, como se creía, la aportación del óvulo y del espermatozoide a la herencia es la misma, entonces lo más probable es que los
materiales hereditarios residan en el núcleo, no en el citoplasma.
En 1873, Friedrich Schneider pudo observar al microscopio la división de células de Mesostomium (gusano plano) en una serie de etapas de
corta duración, iniciadas con la aparición de pequeñas partículas filamentosas en el núcleo celular, usualmente homogéneo, fibrillas que,
moviéndose en grupos hacia cada uno de los polos, terminaban luego
diluyéndose en los nuevos núcleos así formados. Un hecho semejante
fue reportado por Edw¡}(d Strasburger en 1875, observado en embriones de coníferas. En 1879, Walter Flemming, después de confirmar la
aparente universidad de este fenómeno, lo denominó mitosis.
En 1883, Wilhelm Roux estudiaba el desarrollo de células de batracios. Cuando observó la distribución de los materiales del núcleo en las
células formadas durante la mitosis, se preguntó qué propósito podía
guiar a un fenómeno así. Posiblemente las fibrillas eran partículas hereditarias que transmitían a las células las características por las cuales se
diferencian unas dé otras. En 1888 esas fibrillas fueron bautizadas por
W. Waldeyer como cromosomas, basándose en su particularidad de
adquirir tonalidades intensas al contacto con anilinas, a diferencia de
otros componentes del núcleo.
En su obra Elplasma germinal, publicada en 1893, August Weismann
retomó las ideas de Roux, aunque ofreció una explicación diferente.

4

Sobre este tema, es interesante el examen critico del desarrollo de la teoría celular, desde la confrontación de las teorías del cambio cienófico de Kuhn y Lakatos,
realizado por José Luis Go~ález Recio en "Elementos dinámicos de la teoría celular", Revista de Filosefla (Madrid, Ed. Complutense, 1990), 3ª. Época, vol. III, núm. 4,
p. 83-109. Los puntos de vista sostenidos ahí por González Recio fueron el germen
de la idea que me llevó a mí a desarrollar este trabajo.
.

�150

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

Las partículas hereditarias, señaló, se encuentran realmente en el núcleo, transportadas por cada uno de sus cromosomas. Cuando en la
fecundación se funden los núcleos del óvulo y del espermatozoide, se
reúnen los cromosomas de ambos en el embrión. Ahora bien, mientras
que esto permitiría esperar que la dotación cromosómica aumentara
progresivamente, se ha observado que la cantidad de cromosomas en
las células de cada especie es el mismo siempre, y distinto de unas a
otras. Por lo tanto, debe haber un mecanismo por el cual se hace posible que su número permanezca constante. Al formarse el huevo y el
espermatozoide, se debía producir una reducción de las unidades hereditarias y de sus portadores; luego, al fusionarse en el huevo fecundado,
se volvía a formar el número de cromosomas característico de la especie.
Hasta aquí hemos narrado los avances más importantes producidos
en la citología durante el período que interesa, los cuales prepararon el
terrero para la recepción de la obra de Mendel en los albores del siglo.
A falta de fuentes directas, lo hemos hecho resumiendo los relatos que
sobre este asunto se ofrecen en los libros de texto consultados. Es inevitable tener la impresión de que en esa historia todo parece haber
transcurrido con relativa placidez; uno a uno, los avances sucedían, sin
despertar alguna polémica, añadiendo un escalón en ruta hacia la mejor
comprensión de las cosas. ¿Era esto así?
Para hacernos una mejor idea del contexto en el cual se daba la
asimilación de estas contribuciones, vale la pena reproducir en extenso
el dibujo de la situación ofrecido por uno de los personajes involucrados en la aparición posterior de la teoría cromosómica de la herencia.
En 1900, en The cell in develop111ent and herediry, Edmund B. Wilson señala:
Por tanto, en su aspecto fisiológico, la herencia es la repetición en
generaciones sucesivas de formas semejanres de metabolismo, y esto se
realiza mediante la transmisión de generación en generación de una
sustancia específica o idioplasma que nos parece razonable identificar
con la cromatina. Esto es verdad, cualquiera que sea el concepto que
tengamos de la naturaleza morfológica del idioplasma (como un rrúcrocosmos de gérmenes invisibles o pangenes como el concebido por
De Vries, Weismann y Hertwig; como un almacén de fermentos específicos, como sugiere Dreisch, o como un complejo de sustancias moleculares agrupadas en rrúcelas, como en la hipótesis de Nageli). Lo
cierto es, como asegura V erwom, que el citoplasma es esencial para la
herencia; sin un citoplasma específicamente organizado, el núcleo es
incapaz de elaborl\.f fonnas específicas de síntesis. Esta objeción, que
ya ha sido considerada desde distinros puntos de vista por De Vries y
Dreisch, desaparece tan pronto como miremos al mismo citoplasma

151

del ?uevo como un producto de la actividad nuclear; es precisamente
aqw donqe el papel general del núcleo en el metabolismo es de vital
importancia para la teoría de la herencia. Si el núcleo es el centro for~dor ~e la célula y las sustancias nutritivas son elaboradas por él o
ba¡o su influencia, como si se produjeran en una fábrica viviente, ent~nces el carácter específico del citoplasma está determinado por el del
nucleo y desaparece la contradicción. Aceptando esta teoría admitimos
que el citoplasma del huevo es, en cierto modo, el substratum de la
herenc!a; p~ro sól~ lo es en virtud de su relación con el núcleo que es,
por asi ~em,, el ~bunal supre~o. El núcleo no puede operar sin un
campo c1toplásID1co en el que e¡ercer sus poderes particulares; pero este campo es creado y modelado por él mismo. Ambos son necesarios
el desarrollo; pero el núcleo sólo basta para la herencia de las posibilidades específicas del desarrollo.5

~ª~ª-

No era, de acuerdo con esto, un ambiente libre de contraposiciones.
No todos los investigadores interpretaban del mismo modo lo visto a
través de los microscopios. Faltaba, al parecer, algún modelo de trabajo
experimental _s~ficie~te~ente prometedor como para que sus presupuestos pernutteran limitar la gama de interpretaciones y proporcionarles a unos y otros un enfoque común, desde el cual se hiciera evidente
el papel ~e los cromosom~s en el juego de la herencia. Este fue el papel
desempenado por el traba¡o de Mendel: mostró el camino indicando el
tipo de experimentación que habría de hacerse y el modo de analizar
los resultados.
. Theodor Boveri había estado realizando diversos experimentos
onentados a elucidar la cuestión de si los cromosomas cumplen efectiv~e~te la función de transportar el material hereditario y, en tal caso,
decidir entre las dos hipótesis rivales que se habían postulado a ese
respecto: en una, la de Weismann, cada uno de los cromosomas contenía el ma~erial hereditario para la totalidad de las características propias
de los nuembros de la especie, en otra, la de Roux, cada cromosoma
transportaba porciones diferentes del material hereditario. Basándose
en los inf?~e_s, de R. Y O. Hertwig, quienes habían probado que la
doble fertilizac1on de los huevos de erizo de mar se traduce en la formación de un eje tetrapolar y la consecuente división del huevo en
cuatro blastómeros, a partir de los cuales se forman cuatro nuevas células, se propuso aislar los conjuntos cromosómicos resultantes de la
doble fertilización y observar los efectos producidos en el desarrollo de
los embriones a pa~ de alterar, primero, componente1¡ del citoplasma;
Y luego, las dotaciones cromosómicas. Si Weismann tenía razón, la
.

5

E. B. Wilson (1900), The Ce// in Development ~nd Heritance, N.Y., Johnson Re-

pnnt, 1966, p. 34.

,

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

152

alteración del número de cromosomas originales de un núcleo no debería tener consecuencias en su desarrollo, pues uno sólo de ellos bastaría para desencadenar el proceso de la herencia. Si Roux l~ tenía, _e~~
tonces las células hijas no podrían desarrollarse con normalidad. lruc10
6
los experimentos en 1901, y publicó un primer informe en 1902.
De sus resultados, Boveri extrajo, respecto de la primera cuestión,
una conclusión semejante a la expresada más arriba por Wilson: el citoplasma es fundamental, pero sólo el núcleo es realmente determinante para la herencia. Sobre lo segundo, se declara en acuerdo con Roux,
después de comprobar que los cromosomas conservan su identidad a
través de cada división celular, pero sólo el conjunto completo de ellos
produce un desarrollo normal del embrión.
Walter S. Sutton era por ese entonces un estudiante de doctorado
en la Universidad de Columbia, bajo la tutela de E. Wilson. Publicó dos
artículos en el Biological Bulletin de esa Universidad: uno a finales de
1902, "On the Morphology of the Chromosome Group in Brachystola
Magna"; el otro en abril de 1903: "The Chromosomes in Heredity".
Fue en este segundo texto donde Sutton argumentó la teoría de los
cromosomas que había sugerido en el primero. En ese artículo, dice:
: .. llamó la atención hacia la posible relación entre el fenómeno ahí
descrito ~a asociación de los cromosomas matemos y paternos en pares y su posrerior separación en la división reduccional (=meiosis)] y
ciertas conclusiones obtenidas en 1865 por Gregor Mendel de observaciones sobre plantas l:ubridas.7

A fin de destacar mejor el paralelismo entre las conclusiones a las
cuales llega Sutton en su texto, vamos a enlistarlas y a relacionarlas con
su interpretación en términos mendelianos.

El complejo cromosómico del embrión, antes de la sinapsis, está constituido por dos series equivalentes de cromosomas: una de ellas proveniente del padre; la otra, de la madre. El proceso de la

6 T.

Los caracteres de un organismo están
determinados por la acción de factores
aportados por cada uno de los progenitores.
Las células hfüridas se forman por la

Boveri, 1902. "Über Mehrpolige Mitosen als Mittel zur Analzyse des Zellkerns". Verhandlungen der pl:!Jncalisch-medi~nischen Gesselschajt Z!' llryrzbu1](. Neu Folge 35:
67-90. Yo me he basado en la versión al inglés proporcionada por
http:/ /www.devbio.com/chap07 /link0708a.shtml
7 W. S. Sutton, The Chromoso,nes in Heredity, Electronic Scholarly Project, 1998, p1. Edición electrónica proporcionada por http:/ /www.esp.org

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

153

sinapsis consiste en la unión, en parejas,
de los miembros homólogos de ambas
series

unión temporal de los factores vinculados al mismo carácter.

La división reduccional consiste en la
separación de los cromosomas conjugados en la sinapsis, y su segregación hacia
diferentes células germinales. El movimiento de los cromosomas bivalentes
hacia uno u otro de los polos de la división reduccional es simple cuestión de
azar.

En la formación de nuevas células
germinales (huevos y polen), los factores
temporalmente unidos se separan y se
distribuyen al azar, resultando de esto
dos clases de células-huevo, y dos clases
de granos de polen, en proporciones
semejantes

Los fenómenos de división celular y
herencia muestran que poseen las mismas características: unidades discretas
(cromosomas, caracteres) y transmisión
independiente de las mismas.

La relación de cada pareja de caracteres diferentes en la unión l:ubrida es
independiente de las otras diferencias que
presentan las dos cepas parentales originales.

Este paralelismo llevó a Sutton a sostener que "los cromosomas son
la base de la herencia de los caracteres" mendelianos y, en ese sentido,
los fenómenos descubiertos por él han de ser vistos como "la expresión de la reducción cromosómica"; de lo cual "se sigue que en las
formas en donde hay variación de acuerdo con las leyes de Mendel
debe estar presente una división reduccional."8
Ideas como éstas proporcionaban un fundamento citológico a la acción de los factores mendelianos, e invitaba por ello a pensarlos como
entidades materiales y no solamente como ingeniosos recursos analíticos. La Hipótesis de Sutton-Boveri, bautizada así por E. Wilson, representó la fusión de los estudios citológicos con los de la herencia, y sirvió de base a una gran variedad de investigaciones en el campo de la
genética.
La consolidación de esta teoría cromosómica de la herencia, delineada por la hipótesis de Sutton-Boveri, había de esperar aún unos
años más. Las pruebas más importantes para la misma vinieron del
grupo organizado en la Universidad de Columbia, primero, y luego en
Caltec, por uno de los personajes en un principio más reacios a su
aceptación: Thomas Hunt Margan.
Entre los trabajos referidos por Th. Boveri en su (-1902) figura uno
escrito en 1895 por Morgan: A Study of Variation in Cfeavage. Por ese
entonces, Morgan era profesor asociado d~ Biología en un colegio pri~ Ídetn, p. 14.

�154

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

vado, hasta que en ·1904 ingresó en la Columbia Univers!ty (N.Y) como profesor de Zoología experimental. Durante esos anos, lo_s mtereses de Morgan estaban principalmente enfocados_ :n la teo1:1a -~e la
evolución, intentando sustituir en ella la vaga noc1on de :~r_i-ac1on propuesta por Darwin y asociada a la explicación de la _apanc10~ de las
especies como resultado de la acumulación de cambios ~?n?-°uos Y
fijados por la selección natural- por el ~~~cepto de mutac1on m~oducido por De Vries -a quien Morgan v1s1to en 1903--. Co~venado. ~e
que la naturaleza produce nuevas especies de modo repen~o, tamb1en
era contrario a la idea, entonces en boga como consecuenoa del redescubrimiento de Mendel, de que las células germinales se conservan
siempre las mismas, transmitiéndose sin mezcla de generación en generación.
Su presencia en la Universidad de Columbia le permitió a Morgan
confrontar sus puntos de vista con las propues~s emanadas del grupo
de E. B. Wilson, y ello en un ambiente converndo en el punt? de ~onfluencia de los estudios más avanzados de la época en c1_tologia Y
herencia.9 Ello explica, al menos en parte, el viraje que sufneron sus
puntos de vista entre 1909 y 1910.10 Permaneció e~ Nueva Y~rk hasta
el año 1928, período durante el cual integró u~ ~qwpo de trab,ªJº al que
se debería, a la postre, el asentamiento defmrnvo de la teona crom~sómica de la herencia; dando forma a lo que en diversos c~cul~s ha~~a
de denominarse genética mendeliano-morganiana, y a la 1den_t1ficac10n
del análisis mendeliano como estrategia central en el estudio de l~s
fenómenos hereditarios. En 1918, junto a una buena parte de su eqwpo, marchó al California Institute of Technology (Caltec) para ~esempeñarse como profesor de Biología y director de los Laboratonos G.
Kerckhoff.

\

En la biografía de Thomas Morgan preparada para la ~~dación
Nobel por Edward Lewis, éste nos lo presenta como un decidido opo9 Wilson mantenía una relación muy estrecha con, entre otros, Theodor Boveri
William Bateson. Éste último, recién publicada su traducción de la obra de_ Mendel
~1902), acudió a Nueva York a ofrecer una exposición de la teoría mendeliana que
causó una honda influencia en Sutton.
_ _
10 Crew refiere: "En la reunión de la American Breeder's Assoctatton, en 1909,
Morgan puso en duda la existencia real en el cromosom~, o en cualquier otro lugar,
de las células germinales, de los supuestos cuerpos matenales responsables de _la_pro·
ducción de los caracteres mendelianos" (ob. cit., p. 72). En 1910 !"f~:gan public? Sex
limited Jnheritance in Drosophila, en el cual ya se reconocía la asoc1ac1on, en las celulas
germinales, entre los facto~es responsables de la determinación sexual y de la muta•
ción white de la mosca del vtnagre.

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

155

sitor al dogma en que se estaba convirtiendo la teoría mendeliana de la
herencia.
Estaba insatisfecho, (dice), incluso escéptico, del ·tratamiento for.
malista que la genética había adquirido en el período comprendido entre el redescubrimiento del mendelismo en 1901 y 1909. Ridiculizaba
las explicaciones de los resultados de la hibridación que postulaban
más y más factores hereditarios, sin poder nunca determinar qué eran
esos factores. Quería saber cuál podía ser la base física de los mismos.11

No sólo Morgan. En la confrontación a la teoría de Sutton-Boveri
participaban muchos otros importantes personajes de la época. Las
objeciones más importantes a esa teoría provenían del hecho de no
haber podido presentar todavía una prueba fehaciente de la localización de los genes -bautizados así los factores mendelianos por Johannsen en 1903--, lo cual permitía incluso cuestionar la existencia misma de
tales hipotéticos factores hereditarios. Y ante la imposibilidad de observar los cromosomas en interfase -el período que media entre dos
divisiones' nucleares sucesivas-, no estaba tampoco claro el que éstos
conservaran efectivamente su identidad morfológica en todo momento, con lo cual tampoco podía asignarse con certeza a cada cromosoma
una función específica en la herencia. Así las cosas, le parecían carentes
de todo apoyo cuestiones tales como el tratamiento que se daba al sexo
considerándolo un carácter mendeliano: ¿cómo explicar en el esquema
mendeliano, desde la dominancia atribuida al factor de la feminidad, el
hecho de una descendencia hembras-machos presentada en proporción
una a uno?
Alfred Sturtevant, en A History of Genetics,12 refiere la manera en
que el equipo d~ Morgan llegó finalmente a identificar a los cromosomas como portadores del material hereditario. "En una conversación
con Morgan, a finales de 1911, acerca de las relaciones espaciales entre
los genes en el núcleo, me di repentinamente cuenta de que las variaciones en la fuerza del ligamiento, atribuidas ya por Morgan a diferencias en la separación espacial de los genes, ofrecían la posibilidad de
determinar secuencias en la dimensión lineal de un cromosoma. Fui a
casa y pasé la mayor parte de la noche (al abandonar mi trabajo como
11

E. B. Lewis, 1998. Thoma.r H11nt Morgan and his Legary. Nobel e-Museum, The
Official Web Site ofThe Nobel Foundation.
·
12
Cfr. La Introducción de R. J. Robbins a Srurtevant (1913), The Unnear Ar-

rangemenl

oJ Six Sex-linked Factors in Drosophila, as· Shown l?J Their Mode oJ Association,

versión electrónica de ESP: http:/ /www.esp.org

·

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

156

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

estudiante del doc¡orado) desarrollando el primer mapa del cromosoma, el cual incluía los genes ligados al sexo _y, w, v, m y r, en el orden Y
aproximadamente en las distancias relativas en que_ellos .toda~a aparecen en los mapas usuales." Al año siguiente, él y Bndges 1denttficaron Y
elaboraron el mapa de dos grupos de factores no ligados al sexo y elaboraron sus mapas correspondientes. Un tercer grupo fue identificado
por Müller en 1914. Encontraron que estos cuatro grupos de ligamiento se correspondían puntualmente con los cuatro pares de cromosomas
de Drosophila. Cuando, posteriormente, Bridges descubrió la no di~yunción (segregación irregular) en los cromosomas sexuales, pudo mterpretarse esa correspondencia como prueba de que los cromosomas son
realmente los portadores de genes. Repasemos estos hechos.
Una de las características de los cruzamientos estudiados por Mendel es que en ellos el resultado no depende de cuál sea el parental que
13
proporciona uno u otro de los factores responsables de cada c~r~cter.
En 1906, L. Doncaster y G. H. Raynor encontraron un caso attp1co: ~n
la mariposa del grosellero Abraxas, el cruce de una hembra de la vanedad /acticolor (alas blancas) con un macho grossulataria (alas oscuras) produjo una descendencia compuesta toda por mariposas de la variedad
grossulataria, lo cual indicaba claramente que el carácter ala-oscura es
dominante. Del apareamiento entre un macho y una hembra de esta
generación reapareció, en la siguiente, como era de esperar, el carácter
recesivo ala-blanca -y en la proporción 3:1 prevista-, pero sólo en el
cincuenta por ciento de las hembras.

p

Grossulataria

o

i

LActicolor
~

Grossulataria
y ~

F1

o

!
F2

X

l

Grossulatana

o

Grossulataria

o

l
Grossulataria

~

l
LActicolor
~

13 Así, por ejemplo, si respecto de la forma de la semilla de Pisum las alternativas
son lisa y rugosa, los resultados de los cruces (polen-liso x óvulo rugoso) y (pole~rugoso x óvulo-liso) coinciden: en ambos casos el lubrido así formado produce senullas lisas.

157

Al realizar el cruzamiento recíproco, macho lacticolor con hembra
grossulataria, obtuvieron una descendencia compuesta por mariposas de
ambas variedades, pero sólo los machos (50%) eran grossulataria; y sólo
las hembras (50%), lacticolor. La generación siguiente produjo machos y
hembras de ambas variedades, y en iguales proporciones.

p

Lacticolor

X

a
X

a

1

Grossulataria

a

l

Grossulataria

l
F2

~

l

FI

I

Grossulataria
~

Grossulataria

Lacticolor
~

I l
Lacticolor

a

Lacticolor
~

No fue esta la única excepción encontrada a las reglas de Mendel.
Con frecuencia aparecían informes en los cuales se reportaban resultados ajenos a las predicciones del modelo, despertando la sospecha de
que era reducido el número de casos donde podria reconocerse una
herencia mendeliana. El modelo era, pues, en la mejor de las posibilidades, de aplicación limitada.
La defensa del modelo pasaba por el tipo de estrategias que, según
Lewis, tanto molestaban a Morgan. En casos como el de la mariposa
Abraxas, la explicación comenzaba por considerar al sexo como un
carácter mendeliano, en atención a una sugerencia que éste hizo a
Niigeli en una de sus cartas. Los cálculos que se hacían desde este supuesto solamente daban resultados congruentes con el primer experimento si se añadía la indicación de que los machos son homocigóticos
para el factor recesivo, mientras que las hembras son necesariamente
heterocigóticas. Si representamos los factores determinantes del color
de las alas con G para el dominante y g para el recesivo; y los factores
determinantes del sexo con S para femenino y s para masculino, entonces en el primer cruce (macho de alas oscuras x hembra de alas claras)
el paso de P a F1 quedaba así salvado:

�158

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

/ataría
2

p

Macho grossulataria

Ssgg

l

!
(8) macho grossulataria

+

c

ssGG

Macho grossulataria

2

d

ssGg

Macho grossulataria

a

SsGg

Hembra grossulafario

c

SsGg

Hembra grossulatafia

b

Ssgg

Hembra lacticolor

d

Ssgg

Hembra locticolor

SsGg

1

De las dos opciones para el fenotipo macho grouulataria (ssGG y ssGg), sólo la primera da los resultados
"revistos. No he podido encontrar infonnación sobre cómo se las entendían para eliminar la segunda,

Ahora bien, en el siguiente paso, para llegar a la F2 se requería otra
condición: cuando en la hembra están presentes los dos factores dominantes del sexo y del color de las alas, entonces en la producción de los
gametos esos factores deben segregar hacia huevos diferentes. Es decir,
debía existir entre ellos alguna suerte de "repulsión", de modo tal que
cada huevo producido por la hembra llevaba uno u otro de los dos
factores, pero nunca ambos. En la segregación, por tanto, las posibilidades quedaban limitadas a las siguientes:

p

Macho lacticolor
ssgg

Gametos

sg
1

Cigotos

ir~ 1t~
"

Fl

Sg

sG

sG

sg

sG

sg

1

2

a

b

e

d

Y por cruzamiento al azar, las combinaciones, fenotipos y proporc10nes:

CIGOTO

GAMETOS

¿
2

~

GENOTIPO

a

ssGG

2

6

2

(3)

1
1

1

2

(1)

Del mismo modo se calculan los resultados del cruzamiento recíproco:

Macho grossulataria

Hembra grossulataria

X

Macho grossulataria

2

(8) hembra grossulataria

ssGg

2

ssGg

Hembra lacticolor

X

ssGG*

Fl

b

159

sg
2

la
ssGg

sg
3

2a
ssGg

sg
4

Sg sG
a
b

3a

4a
lb
26 36 46
ssGg ssGg Ssgg Ssgg Ssgg Ssgg

4 machos grossulataria (50%)
Macho Fl
ssGg

Gametos

Hembra grossulataria
SsGg"'

X

1 2 3 4
sG sg sG sg

+ 4 hembras lacticolor (50%)
Hembra Fl
Ssgg

X

a

b. c

d

Sg Sg sg sg

PROPORCIONES
FENOTIPO
Fen. color
Macho grossu-

2

** F.Crew refiere un experimento de Doncaster, en el cual, al cruzar un macho
locticolor con una hembra grossulataria silvestre, en la ·progenie todos los machos eran
gross1dataria; y todas las hembras, lacticolor. Esto evidencia que las hembras son heterocigóticas para el carácter color-del-ala.

�160

CÉSAR AUGUSfO REZA RODRÍGUEZ

Cigotos

1a SsGg
16 SsGg
3a ssGg
36 SsGg
Hem.

F2

gross
25%

2a Ssgg
26 Ssgg
4a Ssgg
46 Ssgg
Hem. uctic.

1c ssGg
1d ssGg
3c ssGg
3d ssGg
Macho gross.

25%

25%

SOBRE EL PAPEL DE LA HISfORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTiFICO

2c ssgg
2d ssgg
4c ssgg
4d ssgg
Macho

lac.
25%

A partir de 1909 Morgan comenzó a trabajar con la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster. La sugerencia de W. E. Castle, de ~~rv~d,
de utilizar este díptero para investigaciones genéticas, le penruttó disponer de un material experimental que resultó muy adecuado para el
trabajo que se traía entre manos: la mosca tenía un ciclo de vida muy
corto y era muy fecunda, así que en relativamente podo tiempo dispondría de generaciones y ejemplares suficientes para analizar el efecto
de las mutaciones en el desarrollo de la especie; podrían mantenerse
convenientemente·agrupadas en el laboratorio y estudiarse con recursos nada excepcionales. Además, como ventaja adicional para lo que
vendría después, resultó que Drosophila posee solamente cuatro pares
de cromosomas perfectamente diferenciables.
Al poco tiempo, Morgan encontró entre la descend~ncia14, en un
cultivo de moscas con ojos normales color rojo, un primer mutante: un
macho de ojos blancos.

• Al cruzar este macho mutante con sus hermanas de ojos normales,
obtuvo una descendencia (F1) compuesta por 1237 moscas de ojos
rojos, hembras y machos en iguales proporciones, y tres machos de
ojos blancos, a los cuales identificó como nuevos mutantes y los aisló.
Este resultado le indicó que ojo-rojo era el carácter dominante.
• Cruzó luego ejemplares de la Fl y obtuvo en su descendencia (F2) la
proporción esperada de 3:1; 2459 hembras de ojos-rojos, 1011 machos
de ojos-rojos, y 782 machos de ojos-blancos. Al notar la ausencia de
hembras en la descendencia de ojos blancos, Morgan sospechó la existencia de una limitación debida al sexo, puesto que el carácter ojoblanco era transmitido por el macho (P) a una parte de sus nietos, pero
a ninguna de sus nietas.

14 En Lo que sigue, me baso en la exposición que hace Morgan en su 1910, "Sex
Limited Inheritance in Drosophila", Science, 32: 120-122, versión electrónica de Electronic Scholarly Publishing.

161

• Para analizar esta situación, cruzó estos machos de ojos blancos de la
F2 con hembras de ojos rojos seleccionadas de la Fl; obtuvo machos y
hembras de ambos tipos, todos en las mismas proporciones: 129 hembras de ojos rojos, 132 machos de ojos rojos, 88 hembras de ojos blancos, y 86 machos de ojos blancos. Esto le indicó que el nuevo carácter,
white, no era incompatible con la condición femenina -en este sentido
no estaba limitada al sexo- y que se comportaba de modo estrictamente
mendeliano.

• Un nuevo cruce, de hembras white con machos red de una cepa silvestre, le dio una descendencia compuesta por hembras red y machos white
en proporción de 1 a 1.
¿Por qué estos resultados? ¿Qué papel juega el sexo en ellos?
15

Grif:fiths hace referencia a la importancia que tuvo en la explicación elaborada por Morgan el hecho de que para entonces ya hubiera
sido establecida la correlación entre el tipo sexual y la dotación cromosómica. Wilson, en 1905, estudiando la chinche Protenor, observó la
correspondencia 1 a 1 entre la segregación del carácter sexual y la de un
cromosoma no apareado en los machos. A ese cromosoma lo denominó cromosoma X. El mismo año, Nettíe Stevens, encontró que en las
células de los machos y las hembras del escarabajo Tenebrio está presente el mismo número de cromosomas, pero mientras que en las hembras
todos los pares son homólogos, no ocurre así en los machos. En éstos,
una de las parejas está formada por cromosomas de diferente tamaño:
uno de ellos igual a uno de los pares de las hembras Qo llamó cromosoma X); al otro, sin contraparte en las hembras, lo llamó cromosoma
Y. Algo semejante encontró Stevens en DrosophiltT. en los machos, una
de las parejas cromosómicas era heteromorfa.
Sobre esta b'ase, Morgan elaboró una hipótesis para explicar sus datos:
Puesto que el carácter white es transmitido por un macho, el factor
para este carácter debe ser transportado por los espermatozoides; y en
tanto el macho es heterocigoto para el sexo, la mitad de los espermatozoides transporta el factor sexual X y la otra mitad no. Así, la condición
macho-white se puede representar: WXW ; y las dos clases de espennarozoides: WX - W.

1

s A. Griffiths (et al), ob. cit., p. 65.

�CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

162

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

Ahora bien, los huevos de la hembra red transportan el factor para
ojos rojos. Luego, después de la meiosis cada uno lleva un X. El símbolo para la hembra de ojos rojos resulta ser: R,'C.RX_; el de sus huevos:
RX-RX.
Para la prueba de esta hipótesis, Morgan derivó predicciones ensayando todas las combinaciones posibles y las contrastó con las observaciones. En prácticamente todos los casos los resultados le fueron
razonablemente favorables. Las predicciones correspondientes a los
datos obtenidos inicialmente fueron las siguientes:
• Cuando el mutante white se cruza con sus hermanas red, el resultado
esperado conforme a la hipótesis es:

wx - w

p

RX -

RX

(macho white)
(hembra red)

(50%) WXRX + R,"'\:W (50%)
Machos red
Hembras red
(toda la descendencia será red, con machos y hembras heterocigóticos)
Fl

•

Del cruce entre individuos de la F1 se espera:
R.,"'{

-

wx

(Hembra Fl)
(Macho Fl)

RX - W

F2 (25%) RJCR:X:-(25%) RXWX (25%) RXW -(25%) WXW
Hembras red Hembras red Machos red Machos white

\

Qa descendencia será mendeliana, en el sentido de que presentará tres
red por cada white; pero sólo en apariencia, pues el carácter white estará
confinado en los machos)

• Las redicciones ara el tercer cruce serían:

wx -

w

R.,"'{

RX

-

(Macho white F2)
(Hembra red Fl)

(25%) R.:\.'WX-(25%) \'&lt;IXWX - (25%) RXW - (25%) 'Wml
Hembras red
Hembras white
Machos red Machos white
Qas cuatro clases de individuos estarán representadas, y todas en igual
número

1 63

• En el cuarto caso ocurria una anomalía. La suposición de que el
macho red salvaje era homocigótico arrojaba una predicción en la cual
la descendencia de su cruce con una hembra white debería estar compuesta por hembras y machos -red, en iguales proporciones. Sólo asumiendo que el macho es heterocigótico se obtenía una predicción
acorde con los datos:

RX -

W:X: -

(Macho red salvaje)
W:X: (Hembra white)
W

(50% Hembras red) RXWX

(50% Machos white) WXW

Ahora bien, puesto que en las cepas salvajes el macho ha de ser
heterocigótico (RXW), de acuerdo con lo anterior, y las hembras son
homocigóticas (RXRX), pues de lo contrario no se habría mantenido el
carácter red a lo largo de tantas generaciones, la aparición del mutante
whit~ sól? se puede explicar asumiendo que la mutación tuvo lugar en la
oogenes1s: un huevo, en lugar de surgir de la meiosis como RX se
. .,
'
convlrtl.o en un W:X:. Al ser fecundado por un espermatozoide no-R y
no-X (= un Y), produjo el macho white. Esta es la razón por la cual
Morgan asume la unión necesaria entre los factores del color y el sexo
en Drosophiftr. éstos deben siempre segregar juntos.
Una vez encontradas las combinaciones correctas, desde este conjunto de supuestos, para dar cuenta de los resultados obtenidos en Drosophila, comparó la situación con la descrita por Punnet y Raynor en el
caso de la m~posa Abraxas. Encontró que su hipótesis también le era
aplicable, pero subrayando la existencia de importantes diferencias entre los dos casos: mientras que las mutaciones naturales en Abraxas
lacticolor solamente ocurren en las hembras, en Drosophikz éstas se presentan en los machos; además, la hembra Abraxas grossulataria debe ser
heterocigótica para el color y el sexo, mientras que en Drosophila es el
macho el heterocigótico para ambos caracteres.
A raíz de estos resultados, Morgan se sintió más y más atraído hacia _
hipótesis acerca de las cuales había expresado fuertes reservas. Fue en
un tiempo critico de la teoría mendeliana de la herencia, y se mostró
desconfiado hacia algunos aspectos de la teoría de la herencia. Sus descubrimientos .e n relación a la mutación white de Drosophila le permitieron reconsiderar.
,

�164

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

165

La aparición de nuevas mutaciones intensificó el trabajo de búsqueda de respuestas a las interrogantes abiertas por la tesis de los límites
que el ligamiento al sexo impone a la segregación independiente de los
factores hereditarios. En el año de 1911 Morgan publicó cinco trabajos, en los cuales dio cuenta de un total de seis mutaciones en Drosophila, no todas ellas vinculadas al cromosoma X, y de los dilemas que se
generaban al seguir su comportamiento en los cruces experimentales.
El episodio narrado por Sturtevant aparentemente consistió en esto:
Morgan sugirió que el ligamiento genético era un resultado mecánico
simple de la localización de los genes en el cromosoma, y que los resultados obtenidos por ellos al analizar varios factores mutantes -los cuales sólo se explicaban a partir de asumir que la descendencia los recibía
de distintas series cromosómicas- daban cuenta de la formación de
clases recombinantes, proceso equiparable a la formación de entrecruzamientos visibles en los quiasmas que se forman durante la meiosis.
De esta sugestión derivaron los trabajos de Sturtevant y Bridges, de los
cuales surgieron los primeros mapas de ligamiento y la tesis de la no
disyunción.

modelos teóricos que allá gozaban de un mayor reconocimiento. Las
décadas finales del siglo XIX, y primera del siglo XX, conocieron la
influencia del paradigma evolucionista en ascenso en la orientación de
los estudios sobre la herencia. Fue ese el ambiente en el cual transcurrieron las investigaciones de Mendel, y fue también el primer destinatario de sus aportaciones. El nulo entusiasmo con que Nageli siguió las
diversas comunicaciones de Mendel -según se desprende de la correspondencia Mendel ➔ Niigeli-, las respuestas de éste se limitaban a las
normas de la cortesía: unos pocos comentarios técnicos y la aportación
esporádica de algunos materiales para experimentos adicionales o alternativos- fue influida por el poco peso atribuido al enfoque mendeliano
en dirección a fortalecer la teoría evolucionista sustentada por Nageli.
Y fue también la sospecha de fijismo mendeliano, o al menos de que la
teoría de la herencia particulada pudiera atemperar la idea de las variaciones continuas -incluso a favor de un evolucionismo más dinámicolo que medió en el debate entre Bateson y los biometristas ingleses, y'
en la ponderación positiva de De Vries que supuso su redescubrimiento; así como en el rechazo inicial del mendelismo por parte de Morgan.

La teoría cromosómica de la herencia estaba ya definitivamente en
marcha.

En la caracterización inicialmente ofrecida por Kuhn del período
pre-paradigmático, en esa fase la investigación científica transcurre de
manera errática, perdida en el marasmo de observaciones que se acumulan sin mayor orden. Posteriormente, entre las varias consecuencias
de la reformulación del concepto de paradigma, Kuhn reconoció en las
escuelas en competencia propias de este período la posesión de paradigmas.16 Es una modificación importante, pues permite identificar la
existencia de principios-guía para el trabajo de las comunidades científicas que conforman las escuelas en competencia. Y también, por supuesto, extender a este período las críticas asociadas a la rigidez del
papel que para Kuhn, en todas las versiones de la noción ofrecidas en
su obra,_desempeñan los paradigmas en las ciencias.

Análisis y Conclusiones
Una primera cuestión que emerge del recorrido hecho en las páginas
anteriores es la confirmación de la existencia, en las fases previas a la
aparición de un paradigma, de una notable dispersión del campo de la
disciplina entre diversas escuelas en competencia. Durante más de un
siglo, los esfuerzos por encontrar una explicación satisfactoria al fenómeno de la herencia se encontraron mediadas por las pretensiones de
cada escuela de imponer sus propias perspectivas. Los argumentos de
unas y otras hacían acopio de evidencias, y todas podían encontrar
apoyo en construcciones derivadas de las más diversas fuentes teóricas.
Pero, como bien señala Kuhn, a falta de un paradigma unificador era
prácticamente imposible a los protagonistas del debate discriminar los
méritos de cada conjunto de observaciones como para poder hablar de
una evidencia común. Contaba, desde luego, la autoridad, pero todas
las escuelas podían encontrar alguna en la cual ampararse.
Como fuente de interpretación de los hechos valían no solamente
diversos esquemas de raigambre metafísica (creacionismo, vitalismo...);
también se apelaba a la exportación, desde disciplinas próximas, de

Paradigma y comunidad científica son para Kuhn términos correlativos. Cabría esperar, por tanto, que las modificaciones sufridas por
uno de ellos tuvieran su contraparte en el otro. Esto no es del todo así,
sin embargo.
En Segundos pensamientos sobre paradigmas, Kuhn introdujo modificaciones en esa relación, orientadas a la identificación de criterios ade16

Cfr. la Posdata de 1969 añadida a la segunda edición en inglés de La estmctura... , así como Kuhn (1978), Segundos pensamientos solm paradigmas, Madrid, Tecnos,
específicamente la nota 4, p. 13.

�166

SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

cuados a caracterizar a las comunidades científicas de los paradigmas.
Todos esos criterios: la prosecución de metas u objetivos comunes; el
seguinúento de patrones de investigación conformados a los mismos
ejemplares; la posesión de esquemas comunes para la interpretación de
los fenómenos de un campo de investigación determinado, derivados
del paso de los científicos por una formación académica profesional
similar; su integración a las mismas redes de flujo de información especializada -&lt;:ongresos y similares, literatura sobre el campo-; hacen de
las comunidades científicas núcleos de investigadores entre los cuales la
comunicación es relativamente completa. Así, las comunidades científicas pueden ser vistas a diferentes niveles de integración: desde el más
general, en el cual estarían comprendidos, por ejemplo, todos los científicos naturales; hasta los grupos más reducidos -&lt;le unas cuantas decenas de miembros- dedicados a la investigación sobre problemas muy
esotéricos.
Correlativamente a esta caracterización más precisa de las comunidades científicas, Kuhn hace la distinción entre los dos sentidos en que
quedan comprendidos los diversos usos que se hacen del término paradigma en La estructura de las revoluciones científicas: el sentido global, en el
cual se comprenden la totalidad de los compromisos compartidos por
un grupo de científicos -&lt;:reencias, métodos, valores-; y un sentido
más específico, donde se abarcan compromisos de alcance más reducido, ligados a logros exitosos convertidos en ejemplos de solución a los
problemas característicos del campo de acción de una comunidad científica. La relación originalmente establecida entre comunidades científicas y paradigmas se conserva ahora de un modo más preciso: una comunidad científica es un grupo de individuos dedicados a la investigación especializada, los cuales diseñan su trabajo siguiendo los mismos
patrones ejemplares de solución de problemas, e interpretan sus resultados aplicando el mismo aparato formal y estableciendo su correspondencia con las observaciones en función de un cuadro de analogías
compartidas. Fuera de este conjunto específico de Cü!l}promisos, los
miembros de una comunidad científica pueden discrepar sobre aspectos esenciales del paradigma, considerado en el más global de sus sentidos.
Cada comunidad científica especializada está conectada con otras
afines en la medida en que hay entre ellas compromisos de otro nivel
que integran un paradigma común; por ejemplo, teorías generales. Pero, como Kuhn ya había establecido desde La estructura... , aunque entre
esas comunidades pueda haber un mismo paradigma -en este sentido

167

también global- común a varios núcleos de especialistas, no es para
cada uno de ellos el mismo paradigma.
¿Cuál es la situación que se dibuja, vistas las cosas desde esta óptica,
en las investigaciones citogenéticas durante las primeras dos décadas
del siglo XX? El redescubrimiento de Mendel supuso la entrada en
17
juego de un ~odelo de investigación que se ensayó con éxito aplicándolo a estudios de la herencia y la variación en una gama muy amplia
d~ especies, así como ~ mejorar los métodos de control en el mejorarruemo de plantas y arumales. Ello permitió consolidar el trabajo de los
grupos involucrados en tales investigaciones, a la vez que estimuló la
creac!ón de otros nuevos. Para 1902 el número de esos grupos era ya
muy ~~ortante, t_anto en Europa como en Estados Unidos. Cierto que
análisis mendeliano no dejó de enfrentar desajustes entre las predicc10ne~ formuladas sobre su base y los resultados experimentales, pero
las mas de las veces esas anomalías contribuyeron a la apertura de nuevas líneas d~ inv~stigación, en las cuales el mendelismo se enriqueció
con las modificaciones que se le iban incorporando. Por otra parte, los
ava~ces en el_ estud!o de los c~mponentes celular_es permítió muy pronto vmcular citologia y herencia, y generar la pnmera formulación del
paralelismo entre el comportamiento cromosómico y el de los factores
mendelianos. ¿Fue el grupo de E. B. Wilson, en Columbia University,
e~ n~cl~o de la comuni~ad ci~ntífica citogenética en formación; y fue la
hipotesis Sutton-Boven el hilo conductor de las investigaciones en la
nueva disciplina? ¿Fueron Margan y su grupo miembros de ese núcleo?

e!

Uno de los indicadores de pertenencia a una comunidad destacados
por Kuhn lo constituye el cuerpo de citas contenidas en las comunicaciones que los investigadores publican en las revistas especializadas y
otros medios de divulgación de sus avances. En las obras de esta época
consultadas pára este trabajo nos encontramos: Sutton cita, entre otros
a Wilson y a Boveri; Boveri cita a Wilson y a Margan; Sturtevant, po;
su parte, hace lo propio con Margan, Boveri; McClung, Stevens, Wilson y Sutton. Sobre esta base, y algunos datos que han aparecido en el
17

En torno a la recepción de este modelo a raíz de su divulgación por De Vries,
C~rrens y Tschermack, en primera instancia, y luego por Bateson, se plantea ya una
pnmera cuestión polémica: ¿qué fue exactamente el redescubrimiento? Para unos -la
mayoría- fue el rescate del olvido de un trabajo que pasó, tal cual, como base del
análisis genético; para los menos -entre ellos Castrodeza (ob. cit., p. 76-81) - sólo en la
forma se corresponden el Mendel de 1865 y el de 1900, pues en el trámite De Vries y
Correns desarrollacon modelos que guardaban diferencias de fondos con el mendeliano, y -~e sólo por la disputa abierta entre ellos por la prioridad en su postulació n
que decidieron resolverla adjudicando el mérito a Merídel.

�168

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ

recuento de las páginas precedentes, podríamos concluir que la comunidad científica citogenética se fue constituyendo entre 1900 y 1914
como un amplio grupo de investigadores provenientes de diversos
campos y ubicados principalmente en Alemania, Inglaterra y Estados
Unidos. Morgan era en un principio un miembro marginal, para luego
convertirse en el principal protagonista.
Pero, en rigor, no me es posible responder a esas preguntas. Cabe la
posibilidad de que el paso de la hipótesis de Sutton-Boveri a los nuevos
principios establecidos por Morgan y su grupo hayan constituido cambios de paradigma y la conformación de nuevas comunidades científicas, más exclusivas. En cualquier caso, la situación, a mi juicio, es la
siguiente.
Para Kuhn, la característica distintiva de una ciencia madura es la
existencia de una duradera tradición de ciencia normal, episódicamente
interrumpida por cortos periodos de cambio revolucionario que modifican los paradigmas y provocan una nueva conformación de la comunidad científica. La empresa científica, por tanto, es esencialmente conservadora: nada de lo que ocurre en la ciencia normal está orientado a
una revisión del paradigma vigente.
Ahora bien, si como Kuhn señala, "ninguna parte de la ciencia
normal está encaminada a provocar nuevos tipos de fenómenos", entonces los esfuerzos de Morgan, en los comienzos de su trabajo con
Drosophila, por encontrar evidencias para apoyar la importancia de las
mutaciones como mecanismo de variación, dada su capacidad de producir novedades imprevistas dentro de una especie -contra el presupuesto mendeliano de que ese mecanismo está constituido por la variación mecánica resultante de la recombinación de los factores hereditarios segregados de modo independiente-, no constituyeron parte de la
ciencia normal asociable a la hipótesis de Sutton-Boveri, sino del propósito de establecer un paradigma alternativo, proveniente de una modificación importante a la teoría darwinista de la evolución. En algún
momento, dentro de ese esfuerzo de critica y orientación de los estudios genéticos en una dirección diferente, Morgan se vio "repentinamente" convertido a la teoría cromosómica de la herencia delineada
por Sutton-Boveri. En abono de esta idea está el hecho de que en
191 O, poco antes de la aparición, en Science, de su trabajo "Sex Limited
lnheritance in Drosophila", en el cual ya asumía la localización de los
genes en los cromosomas, Morgan envió otro trabajo a American Natu-

SOBRE EL ~APELDE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACION DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

169

ra/ist, en el cual se negaba tajantemente dicha relación. 18 Esto sería congrue~te con las ideas de Kuhn. El problema está en que Morgan, si lo
antenor prete_nde recoger adecuadamente su asimilación a la hipótesis
Sutton-~o:7en, y con ella al mendelismo, sólo ·llegó a asumir la teoría
cromosonuca de la herencia cuando pudo generar hipótesis correctoras
de las leyes de Mendel: los genes ligados en un mismo cromosoma no
s_e a~ogen a la ley de segreg_ación independiente. La "conversión repentina , que para Kuhn constituye el tránsito, sin mediación de un estado
~ogmá~co ~ siguiente, deja de lado, en el caso de Morga~, una posibilidad mas viable: Morgan mantuvo su postura crítica en todo moment~; su propósito no era simplemente sumarse a una idea prometedora
sino buscar en ella "huecos" para introducir su propia perspectiva d;
las cosas.
~ás aún, ese espíritu crítico no se detuvo ahí. Sturtevant en su ya
refenda A !fi!tory_ q( Genetics, da cuenta del afán de Morgan de perseguir
~n s~ trabajo mtwaones ~ovedosas y del estímulo que proporcionaba a
el nu_smo :. a los otros miembros del grupo hacia la búsqueda de evidenctas cnt1cas.
Pues bien, si lo que ocurrió en los inicios de la genética -y no sólo
en e~ período analizado, pues a la llegada de Morgan, Sturtevant, Müller
Y B?~ges a Cal~~c pronto surgieron nuevas rutas para la investigación
~enet1ca, sucediendose los cambios de manera acelerada- puede ser
~terp~etado ~orno c~mbio de paradigma, entonces la agitación revoluctonana es mas comun de lo que Kuhn supone; si, por el contrario fue
solamente la ampliación-consolidación de un paradigma, entonce; no
se cumple la caracterización de la ciencia normal como una fase conservadora.e~ la cual el científico es un mero solucionador de puzzles.
En las a~ttvi~ades de los personajes que hemos mencionado, al menos,
no era stmplemente su propia capacidad de "manejo de las herramient~~" lo que estaba en juego: las propfas herramientas estaban en cuesllon. ~as controversias que se fueron generando a raíz de los resultados
expenmentales "anómalos" no pedían simplemente la solución de dificultades residuales dejadas por el paradigma: supusieron cambios de
fo~do, q~e s~, tradujeron en la postulación de nuevas leyes y estrategias
de ~vest1gac1on. La genética resulta ser más dinámica de lo que exige el
patron de desarrollo postulado por Kuhn.
_ La insistencia de Kuhn en la inconmensurabilidad obedece al servicio que ésta presta a la crítica de la concepción acumulativista del desa18

Cfr. Crew, ob. cit., p. 107-108.

�170

CÉSAR AUGUSTO REZA RODRÍGUEZ
SOBRE EL PAPEL DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LA
EVALUACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAMBIO CIENTÍFICO

rrollo científico. Esto es importante, pero arrastra consecuencias que
no pueden aceptarse fácilmente.
A mi modo de ver, la más negativa de esas consecuencias es que
condena a las comunidades científicas a un aislamiento insalvable. En
un primer momento, cuando el esquema de Kuhn estaba centrado en
el análisis diacrónico de la actividad científica, los cortes provocados
por la inconmensurabilidad implicaban la imposibilidad de evaluar teorías científicas sucesivas con un patrón común, lo cual conlleva orientaciones al relativismo de las que el mismo Kuhn renegó. Después, al
destacar la importancia de la dimensión sincrónica, la inconmensurabilidad se convirtió en el límite a la comunicación efectiva entre los
miembros de comunidades científicas especializadas distintas: los científicos pertenecientes a ellas viven y desarrollan su trabajo en mundos
distintos porque no pueden nunca compartir cabalmente sus marcos de
significación. Cuando, desde las teorías generales que les son comunes,
usan los mismos términos, tienen de sus referentes distintos conceptos,
pues el significado asociado a ellos deriva de modo fundamental del
conocimiento tácito, intuitivo, que han adquirido en la práctica de aplicación de esos términos a los problemas exclusivos de su campo de
especialidad.

171

una idea diferente de las de Prietsley? ¿O fue derivando desde un concepto próximo a ~a teoría del flogisto hasta la identificación del oxígeno
como un nuevo 11po de gas? Kuhn se orienta por esta segunda opción.
Pero, entonces, ¿los diversos estadios de Lavoisier en ese tránsito son
inconmensurables?
En algunos ~~xtos -el de Griffiths, por ejemplo- se atribuye a Mendel la formulac10n del concepto -no la palabra- de gen. Evidentemen~e, entre el f~ctor ~e?deliano y el moderno concepto de gen hay una
unportante distancia, mcluso suponiendo que en la actualidad ese concepto fuera unívoco ¿Cómo se justifica, entonces, que los especialistas
afirmen que al u~arlo en cada etapa -o en cada campo- están hablando,
a la vez, de lo_ tn1s~o y de otra cosa? ¿Es porqué han despojado al conc_epto de su ~stona? Yo creo que no: que es precisamente por su histona que esa idea es legítima. Los conceptos - y las teorías de las que
forman parte- no son constructos rígidos: en el curso de su desarrollo
se aplican a nuevas situaciones, lo cual conlleva una continua redefinición de su significado. Esos cambios no son meramente acumulativos
(pura~ente extensionales), sino que también implican ajustes de connotacion.

Y o no alcanzo a ver cómo las metáforas utilizadas por Kuhn para
ilustrar estas dificultades y asociarlas en definitiva a limites de una traducción "sin pérdidas ni residuos" pueden ser relevantes para el análisis
de los procesos del cambio conceptual en las ciencias. Aún asumiendo
que, en efecto, la vinculación de las palabras al mundo pasa por el conocimiento tácito, no accesible desde el exterior -y por ende incomunicable-, ¿de qué manera eso impide la identificación de las transformaciones del aparato conceptual de una teoría al aplicarse a nuevos y
nuevos tipos de procesos? ¿Qué tienen de inconmensurables esas
transformaciones?

_ Tomemos, por ejemplo, el concepto de fenotipo. Éste fue introduc~do por Johannsen para ~~finir_l~s caracteres observables en los orga~smos, y e~ su formulac1on ongmal poclía aplicarse ya fuera a un caracter _especifico (c~mo los estudiados por Mendel en sus experimentos
con Ptsum) o al conJunto de todos ellos. Pero luego fue extendido hacia
nuevas aplicaciones, tales como la capacidad -o su inhibición- de un
organismo p,ara sintetizar una determinada proteína. Estos usos, y todos los de11;as en que ha aparecido, constituyen una familia conceptual;
no hornogenea, pero donde todos los usos mantienen una relación
discernible.

A este respecto, me parece pertinente un paralelo que se puede establecer entre esas transformaciones de un concepto y el proceso de
descubrimiento que describe Kuhn en La estructura de hs revoluciones
científicas. Cuando, en esa obra, Kuhn da cuenta de las dificultades para
asociar el descubrimiento a un acto único, está haciendo ver cómo la
emergencia de una idea nueva es producto de un proceso complejo, y
que entre los eventos inicial y final del mismo necesariamente se han
ido hilvanando cambios ---&lt;:aracterizables incluso como cambios de
paradigma-, asociados a la asimilación conceptual, que, a la vez que los
conectan, los separan. ¿Tenía Lavoisier, desde un primer momento,

En consecuencia, en los cambios de significado hay una conexión
que ha de ser posible identificar, o de lo contrario la dimensión histórica de los_conc~?tos se pierde. Kuhn, que ha subrayado la importancia
de esta dimens1on, la pone en entredicho con la idea de la inconmensurabilidad. Y ni siquiera el papel que esa idea jugó en la derrota final de
la conc~pción. acumulativista de las teorías científicas puede justificar
que se siga aplicando al examen del cambio conceptual.

�LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA
Mtro. Luis Rionda Arreguín
Universidad de Guanajuato

T

écnica y arte tuvieron originalmente un significado idéntico.
Comprendían a un tiempo las artes útiles y las bellas artes. El término técnica procede de techne, vocablo griego que posteriormente fue expresado en lengua latina como sinónimo de ars o arte. Cuando
hablamos de la técnica nos referimos a los artefactos, instrumentos y
máquinas producto del arte humano, a diferencia de los objetos creados por la naturaleza. Por este motivo, solamente el hombre puede
tener la calidad de homo faber, es decir de fabricante de objetos útiles
destinados a realizar determinadas operaciones. En el mundo moderno
los llamados utensilios técnicos -calculadoras, ferrocarriles, marcapasos- han determinado que los seres humanos estemos sujetos al señorío de la técnica.
Frente al criterio que considera únicamente valiosas, las acciones
humanas por la utilidad que encierran, los filósofos presocráticos descubrieron, como producto de la actividad especulativa -desinteresada-,
que el agua, los números y los átomos, eran el origen de todo cuanto
existe. Mientras que los antiguos procuraron la contemplación en la
búsqueda de la verdad de las cosas, el hombre actual, encuentra la Verdad en los artefactos que ha creado, porque son útiles para el desempeño de sus tareas. No hay duda que la técnica en la época moderna
tiene lazos muy fuertes con la ciencia, puesto que es la aplicación de la
ciencia con fines utilitarios y prácticos. Vivimos, pues, un mundo en
que impera la aplicación práctica de la ciencia. Claro que construir artefactos que le sirvan al hombre es importante, porque le hacen más fácil
y cómoda la vida; es también esencial no ren~ciar a la vida teorética,
que no está movida por la utilidad, pero que es nec~saria para la investigación.

�174

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

LUIS RIONDA ARREGUÍN

Mientras que la metafísica de Platón afirma que la essentia precede a
la existencia, el existencialismo como filosofía descansa en la expresión
de Sartre según la cual la existencia antecede a la esencia. De este modo, la esencia del hombre se apoya en la existencia. Decir que el hombre es esencialmente un animal racional, significa que el hombre es la
unidad de cuerpo y alma. El hombre decrece, desciende a la mundanidad, cuando se afirma que su ser consiste en ser-en-el mundo, cerrándole así el paso al más allá, a la trascendenda. Esto no quiere decir expresa Martín Heidegger- que el hombre sea únicamente un ser
"mundano" en sentido cristianamente entendido, esto es, vuelto de
espaldas a Dios y totalmente desligado de la "trascendencia".
Frente al panorama de una llanura poblada de plantas y pasto el
animal se conduce, opina Ortega y Gasset, con la intención de nutrirse,
mientras que el hombre por ser espíritu puede sublimar sus apetencias
y dedicarse a la pura contemplación. Por cuanto es esencialmente espíritu, el hombre puede asumir ante u.na campiña una actitud estrictamente contemplativa y desinteresada, sin propósitos de subsistencia.
Las artes, decía Aristóteles, fueron apareciendo paulatinamente. En
primer término surgieron las que son indispensables para la vida, posteriormente las de goce y agrado y finalmente las de pura contemplación.
Muy conocida es la comparación que Pitágoras hacía de la vida
humana con las fiestas de Olimpia. Había quienes asistían a ellas para
hacer negocios que les dejaran utilidades; otros para competir y obtener
los premios; por último había los que acudían solamente como espectadores. Precisamente los espectadores son los filósofos, que viven
únicamente para la contemplación, para la pura teoría. La contemplación además de ser el punto culminante del conocimiento filosófico,
constituye la felicidad del placer espiritual.

que puede constituir la felicidad perfecta del hombre, con tal que abarque la completa extensión de la vida"2
L~ vida te~rética o contemplativa se alza no sólo sobre la vida práctica, smo que igualmente está por encima de la vida dirigida por la producción o poiesis, que es una función que tiene su fin fuera de ella misma; la creación de un poema, por ejemplo, tiene su fin en el poema. El
filósofo de Estagira representa una concepción intelectualista de Dios.
El hombre no se basta plenamente para desempeñar a cabalidad una
vida teorética, porque requiere del mundo para conocerlo. El único
ente capaz de llevar de un modo suficiente una vida teorética es Dios
porque su actividad consiste en ser él mismo el objeto de su propio'
pensamiento: Dios es, dice Aristóteles, pensamiento del pensamiento. El
hom~r~ alcanzará el rango de filósofo cuando la vida teorética, que es
su felicidad, llene la totalidad de su vida.
En la Grecia Antigua, teoría era un concepto que tenía que ver con
la vida contemplativa o especulativa. Hablar de teoría significaba oponerse "a práctica y, en general, a toda actividad no desinteresada, cuyo
fin no es la contemplación"3• Si el conocimiento teórico, exclusivo del
horno sapiens, se dirige al saber, el conocimiento práctico, privativo del
horno faber, tiene como tarea el hacer. Mientras que la cienda se origina
en el conocimiento teórico, el arte lo hace en el conocimiento práctico.
Platón y Aristóteles enaltecieron la vida contemplativa sobre la práctica; pero fueron los filósofos presocráticos los que llevaron una vida
estrictamente contemplativa. Se cuenta, por ejemplo, que Tales de Mileto contemplando el cielo estrellado se precipitó a un pozo, convirtiéndose en objeto de burlas porque deseando saber las cosas del cielo
no ve lo que hay bajo sus pies. Esta anécdota viene a confirmar la idea
platónica de que la auténtica praxis de los filósofos es la vida teorética.
Hay quien ve la verdadera patria del filósofo en el estado perfecto

~fu~
Asimismo, puede sostenerse que la vida contemplativa es la única
que se ama por sí misma, porque de ella no resulta nada fuera de la
contemplación, a1 paso que en la acción práctica nos afanamos más o
menos por algún resultado extraño a la acción 1•

Los actos apetecibles en sí mismos son aquellos en los cuales nada
hay que buscar fuera del acto mismo; luego la felicidad debemos señalarla entre los actos deseables por sí mismos. La felicidad reside, según
Aristóteles, en la actividad propia del hombre. Si la actividad racional es
la actividad privativa del ser humano, podemos concluir "que es ella la
Ética Nicomaquea. Nuestros Clásicos No.3, UNAM, 1957, p. 241.

.

.

La tesis del reinado de los filósofos se desprende para Platón de la
conciencia de que la fuerza constructiva de este nuevo mundo en gestación es la filosofía, es decir, precisamente aquel espíritu que el estado
pretendía destruir en la persona de Sócrates. Sólo ella, la fuerza que ha

2 Ibíd.;

p. 242.
Abbagnano, Nicola. Diccionario de jilos#a. Fondo de Cultura Económica, 1963,
p. 1126.
.
3

1 Aristóteles.

175

�176

LUIS RIONDA ARREGUÍN

creado en el mundo del pensamiento el estado perfecto, es capaz de
ponerlo en práctica, si se le da el poder necesario para hacerlo4•

Pues bien, el filósofo es el hombre que además de anidar en su alma
la idea del Bien, reúne el conocimiento práctico y el poder de visión
para conducir el estado.
La vida más noble y elevada de los filósofos de la Grecia clásica era
la vida teorética, que era una vida de escuela, es decir una vida de ocio
y no de negocio, una vida de teoría pura, totalmente desinteresada. Los
pitagóricos eran un grupo de filósofos que al unirse formaron una escuela caracterizada por llevar sus integrantes un modo de vida semejante a la de los espectadores en las justas olímpicas: una vida teorética o
contemplativa, que los griegos denominaban bios theoretikós. El quehacer
teorético o especulativo del filósofo, enderezado a la mera actividad
cognoscitiva, no sirve a un fin cualquiera, sino que tiene su finalidad en
sí misma. En suma, la especulación es un conocimiento desinteresado
opuesto a la acción. El ideal contemplativo de la vida trae como resultado la desestimación del trabajo manual. El hombre práctico y trabajador desdeña la contemplación, el ocio de los filósofos presocráticos.
Los ociosos o escolásticos contempladores de la verdad, desde Tales,
fundador de la escuela de Mileto, convivieron en pequeñas comunidades aristocráticas, o escuelas de maestros y discípulos, de los que uno
pasaba a nuevo escolarca, durante la continuidad de supervivencia de la
escuela5•

El historiador griego, Herodoto, hace notar que los griegos y los
bárbaros coincidían en ver como siervos a aquellos que se instruyen en
el aprendizaje de una actividad que signifique vivir de sus manos; pero
tenían como hombres de bien a los que se mantenían a un razonable
distancia de los trabajos manuales. Con el Renacimiento hace su entr,a. da en el mundo moderno la idea de que el trabajo manual debe ser
visto como decoroso y digno. El hombre fue creado por Dios a su
imagen y semejanza; pero también el hombre, siendo un microcosmos,
creó a su propia imagen, mediante su laboriosidad, el mundo de la cultura, que es una segunda naturaleza. Solo por el conocimiento de la
naturaleza podemos intervenir en ella para trasformarla. Leonardo da
Vinci fue quien encarnó en el Renacimiento el ideal del espíritu univer4 Jaeger, Werner. Paitieia: Los ideales de la cultura griega. Fondo de Cultura Económica, 1985,p.658.
s Gaos, José. De antropología e hisroriografia. Cuadernos de la Facultad de filosofía,
letras y ciencias, No. 40. Universidad Veracruzana, 1967, p. 251.

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

177

sal. Juzga que el ojo y la mano encarnan la actividad del hombre dirigida a transformarlo todo: así como el ojo representa la acción contemplativa o cognoscitiva, la mano personifica el utensilio de trabajo. Todo
cuanto hay ha sido hecho y movido por el ojo. "Las obras que el ojo
ordena a las manos son infinitas ...", expresa el artista italiano en el Tratado de la pintura. ''Y así como en la pintura, el ojo contempla primero el
mundo para luego ordenar a las manos la obra de arte, así en la ciencia
el conocimiento teórico precede y ordena su utilización práctica"6•
En la naturaleza psíquica del ser humano hay una correspondencia
entre la ciencia y el arte, entre el saber y el hacer. Así como es posible
un saber sin un hacer ulterior, así también es posible un hacer sin un
saber que con anterioridad lo controle. Entre ellos no cabe el desinterés. No hay saber (teoría) que no propenda a terminar en un hacer
(práctica). A su vez, una actividad práctica será más eficaz, cuanto más
sea iluminada por la teoría. Cuando decimos que hay que transformar
el mundo en lugar de contemplarlo, no significa que estemos poniendo
la acción por encima de la contemplación.
El positivismo decimonónico conservó la explicación ofrecida por
Francis Bacón acerca del modo de ser operativo de la ciencia, en el
sentido de que el hombre obra sobre la naturaleza y la domina por la
previsión de los hechos que las leyes hacen posible. Más lo verdaderamente representativo de esta filosofía, es el ensalzamiento que hace de
la ciencia como la guía por excelencia de la vida individual y social del
hombre. Como consecuencia de su visión romántica de la ciencia, la
filosofía positivista afianzó la estructura técnico-industrial que distingue
a la sociedad moderna.
Si hay algo muy representativo en el siglo XIX que expone de manera clara tanto las relaciones como la desemejanza entre la ciencia y la
técnica, es aquel pasaje que Augusto Comte utilizó para fijar su orientación:
... el espíritu humano debe proceder a las investigaciones teóricas
haciendo abstracción completa de toda consideración práctica. Es cierto que el conjunto de nuestros conocimientos sobre la naturaleza, y el
de los procedimientos para modificarla en nuestro beneficio, forman
dos sistemas esencialmente distintos entre sí que es conveniente concebir y cultivar por separado7•
6
Villoro Luis. El pensamiento moderno. Fihsojia del &amp;nacimiento. El Colegio Nacional/Fondo de Cultura Económica, 1998, p. 39.

7

p. 156.

Cit.por L. Geymonat. Cienciay realismo, Ediciones península, Barcelona, 1980,

�178

LUIS RIONDA ARREGUÍN

El grado de evolución cada vez mayor de la técnica garantiza_ que
núcleos humanos más extensos puedan sobrevivir, además de me¡orar
en su bienestar. Bacón pensaba que la ciencia debe tener un fin primordialmente práctico: debe estar al servicio del bienestar del hombre.
Mientras que el animal, según Ortega y Gasset, está inevitablemente
destinado a vivir, el hombre, al contrario, no sólo quiere vivir, estar,
sino bien-estar.

De conformidad con lo que venirnos expresando, el ser humano
para lograr las cosas que necesita para vivir ha creado la técnica, es
decir ha creado el mundo de artefactos en los que él mismo se revela.
En consecuencia, el hombre se estaría desestimando si cometiera el
disparate de repudiar la técnica. En efecto, la técnica es, :ntr~, otr~s,
una de las formas de que se sirve el ser humano para su realizac1on; sm
embargo esa libertad está en peligro en . la actu~lid~d- al
advertir que la sociedad altamente industrializada tmpone al lildivtdu~
un nuevo tipo de servidumbre, constriñéndolo a ciertas formas de actividad en lugar de a otras orientando hacia determinadas direcciones
'
•
8
sus necesidades, sus gustos y finalmente sus pensamientos . El actual
repudio a las sociedades con un elevado nivel de industrialización, que
quieren igualarlo todo, se funda en su pretensión de hacer desaparecer
cualquier afán de libertad en el hombre individual.
Para la filosofía griega y medieval era imposible pensar el mundo
como hecho por el hombre y para el hombre; sin embargo una vez que
el hombre lo transformó, lo rehizo a su imagen, fines y beneficios. Esto quería decir que si el urúverso había sido hecho por Dios y para los
fines de Dios, el hombre como ser creado no tenía justificación alguna
para crear sus propios fines y valores. "Pero al transformar y rehacer el
urúverso para que sea mundo, y nosotros dueños y señores, tenemos y
debemos inventar, crear valores nuestros... ': 9 Mundo es, concretamente,
universo alterado, transformado -dice García Bacca- "a imagen, semejanza, planes y dominio señorial del hombre". De aquí se sigue que la
actividad de la técnica actual, por razón de la ciencia, consiste en transformar el universo de las cosas que recibirnos y convertirlo en mundo,
es decir en mundo creado por el hombre. Somos, sin duda creadores
de un mundo nuevo, el mundo de la cultura, por encima de la naturaleza.

8

Geymonat, Ludovico. Opus cit. p. 165.
.
.
9 García Bacca,Juan David.Antropologíafilosófica Contemporánea. Uruvers1dad Central de Venezuela, 1957, p.79.

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

179

Solemos decir que técnico es el que es perito, docto y entendido en
una determinada actividad práctica; es decir que tiene los conocimientos especializados de una ciencia estrechamente vinculada a la práctica.
Por eso el saber técnico es un saber para el hacer que se distingue del
saber del experimentador, que es un hacer para el saber. El que experimenta, primero ensaya y observa para obtener luego un saber, una experiencia.
La verdad, sostenían los estoicos, es la correspondencia del conocimiento con la cosa. Lo que busca el sujeto cognoscente es una adecuación entre la realidad y la idea, entre lo objetivo y lo subjetivo; luego la
finalidad del científico debe ir dirigida a representar en su mente las
cosas como son. El artista, por el contrario, lejos de reflejar la realidad
como es, la imagina y la traza de acuerdo a su ideal estético. No obstante la discrepancia gue actualmente existe entre la técnica y el arte, en el
mundo antiguo ineludiblemente coincidieron. Los productos tanto de
la técnica como del arte son productos, "radicalmente del horno faber,
del animal fabricante de utensilios, instrumentos... ornados, desde antes
o después, estéticamente"IO.
Los lazos que la técnica actual ti.ene con la ciencia moderna la distinguen de la técnica de épocas precedentes, en las que no existía dicha
ciencia. Todos los que habitamos actualmente el planeta tierra vivimos
invadidos de artefactos técnicos, a grado tal que nuestra vida es presa
cada vez más de un proceso de tecnificación. La téchne es, en la cultura
griega antigua, un producir, un saber hacer. Así, el hombre que sabe
hacer las cosas es un técnico. Más en el mundo de la técnica es necesario separar la función técnica y el artefacto como producto de esa función.
La esencia de la técrúca, opina H eidegger, es un asunto del que el
hombre ha escrito demasiado; pero sobre el cual no ha razonado lo
suficiente. El filósofo existencialista juzga lo que la técnica es en esencia " ... un modo del desocultar, es decir, del hacer patente el ente"11•
Siendo así, la técrúca hace patente, descubre lo gue hay que producir.
La técnica moderna al desafiar a la naturaleza la incita a manifestar sus
energías encubiertas, ocultas. De esta forma "lo descubierto es transformado; lo transformadó, acumulado; lo acumulado, a su vez, dividido, y lo dividido, se renueva cambiado"12•
IO Gaos,José. Opus cit, p. 201.
11
12

Carta sobre el humanismo. Ediciones Tauros, 1966, p. 39.

Heidegger, Martín. "La pregunta por la técnica", en A. Caturelli. La filosojia.
Editorial Gredos, 1966, p. 252.

�180

LUIS RIONDA ARREGUÍN

La esencia del materialismo no estriba en afirmar que todo sea materia,
sino en establecer que sólo "el ente aparece como material de trabajo".
Por otro lado, el destino de la técnica es " ...la verdad del ser _que d~scansa en el olvido". Partiendo del supuesto del pensador aleman, _segun
el cual la técnica es un encubrimiento del ser, podemos concllllr que
aquello sobre lo que se afana la técnic~ son ~nicamente ~os entes: p~ro
no el ser que queda en el olvido. Martm Heidegger relac1on~ la tecmca
con e,l nihilismo y el olvido de la existencia que c~ractenza nuestro
tiempo. El hombre ya no reconoce ni re~p~ta lo ex.1stent~ en su ~:r,
sino, que lo aborda, lo ?1anipula y lo acondiciona a sus propios fines .
El dominio del hombre sobre la naturaleza -según Augusto Co~tedebe estar soportado en la ciencia positiva. Estima que el fin _d: la e1encia es fonnular las leyes que permiten la previsión la cual diri~- la acción del hombre sobre la naturaleza. La misión de las leyes posmvas es
la previsión racional: verpara prever. La naturaleza, co~puesta de hechos
físicos y de las leyes que los gobiernan, es una r~alidad sep~a~a del
hombre imbuido del deseo de dominarla por medio del conoClffilent~.
La naturaleza es un orden regulado por leyes. Partiendo del conoc:miento de la naturaleza, el ser humano interviene en ella con el proposito de transformarla en su beneficio.
El hombre es incuestionablemente, un ser que se trasciende; pero
no sólo sobrepas; los límites de la naturaleza, sino que también tiene la
aptitud de trascenderse en los límite~ dete~~dos del mun~o creado
El hombre al crear no hace sino realizarse as1 m1smo, produciendo una
segunda naturaleza, la cultura, que está por e~cima de _la naturaleza.
Como realidad sobrepuesta, la cultura es su ámbito exclusivo.
La transfonnación de la naturaleza por el hombre es una realidad
que en el mundo actual se le adjudica, sin ~scu~ión, a 1~ ci~ncia a~lic~da esto es a la técnica. Los nexos entre la ciencia y la tecruca son mdisoÍubles, razón por la cual será un desacierto pretender confrontarlas:
La técnica empieza donde termina la ciencia. Es algo aceptado que la
ciencia se ocupa de la investigación pura de la verdad; pero el paso
siguiente es la aplicación P:áctica de dicha v~rdad científica ~ la solución de los problemas y necesidades de la sociedad. No es posible considerar la ciencia como una actividad desvinculada de las faenas y apuros de la realidad social.

13 Beck, Heinrich. "Técnica entre sentido y contrasentido", en.Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos N. 24, Universidad Autónoma de Nuevo Leon, 1997, p. 40.

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

181

El término absoluto, en su uso común como en su uso filosófico,
significa aquello que es ilimitado e incondicional. A muchas cosas suele
adjudicárseles el carácter de absolutas. Para el positivismo del siglo
XIX las leyes que rigen el curso de los fenómenos naturales son relaciones relativamente constantes, no así los hechos que son vistos como
absolutos. Ante ellos el positivista se inclina en actitud de admiración.
Si en la Edad Media el hombre vió en Dios un refugio y una fortaleza,
en el siglo decimonónico la confianza absoluta se depositó en el progreso entendido como un desarrollo lineal y continuo dirigido a una
"edad de oro", ubicada en el futuro. Es cierto que la globalización en
su afán de uniformarlo todo, haciendo desaparecer las diferencias, ha
provocado el surgimiento de un clamor a favor de una globalización
donde impere "la unidad en la diversidad"; es decir que la homogeneización cultural no signifique un detrimento de la identidad cultural de
los países. Vivimos no solamente en la edad de la técnica, sino también
en una tecnocracia, que es el dominio de la técnica sobre nuestras vidas. Cada día que pasa crece nuestro asombro ante los prodigios de la
tecnología moderna. ¿Qué haríamos si en un momento dado llegara a
faltamos aparatos de calefacción, automóvil, televisión, teléfono, radio
o el más reciente modelo de refrigerador? Día con día requerimos de
artefactos técnicos como máquinas de escribir, escaleras eléctricas,
aviones, semáforos, computadoras y tantos más. Nadie pone en duda
el valor que para la vida humana tienen todos estos adelantos traídos
por la técnica; sin embargo frente a los productos del ingenio tecnológico es necesario mostrarnos cautelosos.
Hubo un progreso cuando los cirujanos comenzaron a adaptar brazos y piernas artificiales; pero hoy en día en que no es raro encontrar
gente que vive con intestinos de materias plásticas, corazones controlados por baterías eléctricas, ojos trasplantados y riñones de hermanos
gemelos, empieza a plantearse un serio problema de autoidentificación.
¿Qué queda de mí, como ser humano, si las diferentes partes de mi
cuerpo pueden ser consideradas como piezas de repuesto que pueden
recargarse en una tienda de bicicletas? ¿Soy acaso una máquina y nada
más? 14•
Las conquistas permanentes de la técnica no constituyen razón suficiente para su endiosamiento. El que la técnica se haya enseñoreado de
todos los aspectos de la vida humana no significa tampoco hacerla
objeto de una glorificación sin límites. Suced~ que su exaltación puede
caer hecha polvo "con las devastaciones bélicas, con las armas atómi14

Leach, Edmund. Un mundo en exp~sión. Editorial Anagrama, 1967, pp. 29-30.

�182

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

LUIS RIONDA ARREGUÍN

cas y bacteriológicas. Ni regalo del cielo ni arte diabólico. Instrume~to
humano utilizable para bien o para mal. Cooperación a la obra de Dios
o medio destructivo. La libertad del hombre decide" 15•
La ciencia comenzó a desarrollarse una vez que las técnicas fueron

puestas de manifiesto por el hombre prehistórico. D~sde sus orígenes
hubo una discrepancia de la ciencia y 1a técnica. La pnmera ~e apoyaba
en el quehacer teórico y especulativo; la segunda en cambio terua su
fundamento en la actividad manual. En Grecia, las labores manuales
fueron vistas como indignas de los habitantes de las Polis o ciudadesestados, su práctica correspondía ú~camente a los, q~e est_aban s~metidos a esclavitud. Con la llegada del siglo XVII la tecruca hizo posible el
avance de la ciencia. Un ejemplo basta para confirmar lo anterior. El
telescopio construido por Galileo, fruto de la tecnología de su tiempo,
fue puesto al servicio de la investigación ci~n~fica ba~ada_ en la_ ob~~rvación y en la experimentación. El telescopio impulso la mvest1gac1on
de los fenómenos astronómicos.
La polémica en torno a las relaciones entre las_ciencias _ex~e_rimenta-

les y las ciencias del espíritu es planteada con cierta penodic1dad por
filósofos y científicos. Se habla incluso de la existencia de dos culturas:
la de las ciencias naturales enfrentada a la de la literatura. En el asunto
de las relaciones entre las dos culturas, Jürgen Habermas pone de relieve que las informaciones que provienen de las ciencias experimentales
estrictas sólo pueden entrar en el mundo social de la vida por la vía de
su utilización técnica, es decir, como saber tecnológico... sólo cuando
las informaciones son utilizadas para el desarrollo de las fuerzas productivas o destructivas, pueden estar sus subversivas consecuencias prácticas en la conciencia literaria de la vida 16•
Así que las ciencias irrumpen en la-vida social tanto por "la utilización técnica de las informaciones científicas", como por el papel que
representa el estudio de las ciencias en la formación pers_o~,al. Es más, .ª
través de la técnica el hombre provoca a la naturaleza p1diendole explicaciones. La técnica moderna, según Heidegger, no procede de la ciencia, sino de una reclamación que se hace a la naturaleza para que ceda
su energía acumulada al hombre. Con la revolución industrial en Inglaterra el vapor fue utilizado como fuente de energía. De esta forma, lo

Basave, Agustín. " Humanismo ecuménico plenario frente a )ª gl~balifobia_y la
globalifilia" en Anuario del Centro de ert11dios H11manísticos No. 29, Uruvers1dad Autonoma de Nuevo León, 2002, p. 20.
16 Cienciay técnica co1110 "Ideología". Editorial Tecnos, 2001 , pp. 115-1 16.
15

183

que en opinión de él la técnica está demandando a la naturaleza al provocarla es que libere sus energías.
El ser humano, que en su estado primitivo vivió en una naturaleza
sin contaminación y posteriormente al modificarla creó una vida civilizada de artefactos y máquinas, se preguntó si formaba parte de la naturaleza o de la cultura. El conductismo al limitar la psicología al estudio
del comportamiento, suprimiendo cualquier alusión a conceptos metafísicos como alma o conciencia, considera que el hombre es semejante
a una máquina que, ante el estimulo externo, responde infaliblemente
con un comportamiento previsible y objetivamente observable. Pues
bien, la supuesta semejanza entre el hombre y la máquina fue la premisa que hizo verlo como un ser capaz de ser substituido por la máquina,
lo cual significaba su aniquilamiento. Las máquinas cumplen su cometido en tanto que se comportan de una manera previsible; lo que nos
aterroriza es que en algún momento se diera la posibilidad de que empezaran a decidir por su cuenta. Pudiera ocurrir que empezaran a pensar, a actuar como nosotros. Y esto sí significaría que no somos dife17
rentes de las máquinas • Esto ameritaría preguntarse: ¿Sería la muerte
del hombre si llegara a ser relevado por la máquina?.
Lo cierto es que para quienes pronosticaban la decadencia de occidente, Oswald Spengler entre otros, la declinación espiritual del hombre se debía al predominio de la máquina. Lo que comúnmente se denomina tecnicismo no es otra cosa que el dominio absoluto que llegan
a tener las máquinas, los artefactos y los actos técnicos. En efecto, el
mundo gobernado y controlado por la máquina es un mundo desprovisto de alma, en el cual el apego a los valores del espíritu es suplantado
por los valores instrumentales.
Con la primera revolución industrial el trabajo muscular del hombre
fue reemplazado' por la creación de las máquinas. No faltan los que ven
en el trabajo una expresión del disgusto del hombre moderno contra
los valores del espíritu y de la vida que le han sido dados gratuitamente
como un favor; pero hay también los que sostienen que el trabajo tiene
una importancia fundamental como manifestación de que únicamente
tiene valor lo que es producto del esfuerzo humano. Una cosa es que el
hombre quiera vivir la vida y otra ser vivido por el mundo del trabajo
hasta transformarlo en alguien que obra de manera au~omática.
Para Ernst Juenger, el pensador que preparó a la juventud alemana
para el estado nazi, la guerra era la prueba cardinal en la que se mani17

Leach, Edmund. Opus cit, pp. 31-32.

�184

LUIS RIONDA ARREGUÍN

LA FILOSOFÍA Y EL MUNDO DE LA TÉCNICA

festaba el poder de la tecnología, destinada a dominar e~ mundo. ~ensaba que el hombre atado al imperio de la n_1áquin~ no atlna a do~arlo ni menos a evadirse de su poderío. Es mas, equiparado a la maqwna,
el hombre llega a considerarse como una pieza de ella: ~onsidera, además, que la voluntad de dominio se aloja en la colecuv1dad. En ella la
técnica es todo poderosa; la técnica considerada como el nuevo poder
mundial postcristiano... La nueva colectividad que está luchando por el
poder, por la supremacía, va impul~ada hacia de~t~ por_ ~a ley de la
técnica, que le es inherente; no precisa ya de una ¡ust1ficac1on por medio de los valores... El culto a la máquina ha ocupado el lugar del culto
religioso o del culto a una idea. 18 Sin embargo, el individuo pier~e su
valor cuando se entrega en sacrificio a la máquina. En lo sucesivo el
valor de la persona será una ostentación que nadie podrá darse.

limita a enfrentarse al hombre. También los hombres pueden integrarse
en las instalaciones técnicas. Eso es lo que sucede con los llamados
sistemas hombre-máquina. Dichos sistemas no constan sólo de máquinas, como en el caso de los procesos de producción automáticamente
regulados, de los que la fuerza de trabajo humana ha sido eliminada,
sino que ordenan la cooperación entre actividades mecánicas y reacciones humanas. 20

Se ha llegado a establecer incluso una relación que asem~ja el c~rebro del hombre a una especie de máquina computadora, o s1 se qwere
de modo más conveniente la computadora que el hombre ha creado es
una variedad del cerebro humano, como sostiene Medawar. La segunda
revolución industrial surgió cuando fueron creadas máquinas capaces
de gobernar a otras máquinas, lo que dio lug~ al advenimient? d_e la
llamada técnica autorregulada que desemboco en que las maqwnas
pueden gobernarse así mismas. De este hecho se ocupa, ~~ecisame~~e,
la cibernética, que Norbe~ W!~ner, su f~dador, de~o ~o~o ~a
ciencia del control y comurucac1on en el arumal y en la maquma . Mas
hay la posibilidad de predecir el comportamiento de ciertas má~uinas
cuando se les somete a un ritmo de funcionamiento. En consorc10 con
la computadora y con los complejos mecanismos de regeneración_, la
cibernética puede conducir hasta determinado nivel de automat1za19
ción... y en esta forma incrementar la productividad. Es evident~ que
la ciencia moderna no se refiere tanto a lo que las cosas son, smo a
como funcionan. Así mismo, a la cibernética como ciencia no le importa lo que una cosa es, sino lo que hace, esto es cómo se co~porta. Las
máquinas llegan a lograr tal autonomía que una vez_ construtdas y puestas en funcionamiento por el hombre, ya no reqweren de su creador,
sino que realizan sus operaciones de un modo casi independiente.
Así, las máquinas al autogobernarse sustituyen al hombre en la realización de tareas específicas. La técnica independizada, en efecto, no se

185

Posiblemente la función que hasta ahora ha desempeñado el hombre en la tarea de idear y construir sistemas autorregulados deje de ser
en el futuro una prerrogativa suya. La cuestión que alguna vez se presentó de fabricar máquinas que a su vez construyan otras máquinas, ha
quedado definitivamente decidida. Tal vez la sociedad que está por
venir se encamine, dado el desarrollo técnico alcanzado, a hacer realidad, lo que Jürgen Habermas ha llamado "el sueño dorado cibernético
de un mundo regido por máquinas y cada vez más máquinas" Lo que
en un momento dado pudo haber sido una imaginación sin fundamento, de un complejo industrial dirigido por medios cibernéticos que eximiera al hombre del trabajo físico, de daños y de riesgos, es en los
tiempos actuales un hecho que nadie discute.
No cabe duda que el progreso de la industria impulsado por el
avance de la ciencia y de la técnica ha traído consigo, como asegura
Ludovico Geymonat, una mayor confianza del hombre en sí mismo,
fomentando el espíritu critico gracias al desarrollo de la racionalidad
científica. Por lo demás, es indudable que la técnica debe dar cuenta de
sus propios actos; pero acusarla de todas las desgracias de la sociedad
es desconocer las utilidades que le ha proporcionado, liberándola incluso de poderes físicos y sobrenaturales. Dejar de reconocer que la técnica es un elemento que forma parte del hombre, es tanto como negar al
hombre mismo. De modo semejante, enaltecerla al grado de concederle un valor absoluto es también, irremediablemente, una negación del
hombre. La vía segura por la que ha de transitar la técnica no es otra
que la de mantenerse sometida al hombre, de lo que se infiere que el
hombre debe mandar sobre la técnica. Nada impide que reconozcamos
el provecho que hemos recibido de la técnica. Pensamos simplemente
en lo problemática que sería para nosotros la vida sin el reloj, el fax y el
intemet; las dificultades en que el hombre se vería envuelto si no contara con el auxilio, de la estufa, el horno de microondas, de la compu-

1s Kahler, Erich. Historia 1111iversal del hon1bre. Fondo de Cultura Económica, 2004,

pp. 517-518.
19

.
.
,
. .
, .
Schwartz, Eugene. Cambios socrales, rec11rsosy tecnologia. Editonal Pax-Mexico,

1973, p. 85.

20

p. 317.

Haberlas Jürgen: Teoríay praxis, estudios de ji/iJsofta social Editorial Ternos, 2000,

�186

LUIS RIONDA ARREGUÍN

tadora y del televisor. El hecho de la ciencia y la técnica progresen armónicamente, influyéndose mutuamente, no impide que el progreso
técnico sea determinado en ocasiones por los intereses de la industria
militar, más que por los intereses de la sociedad.
Para llegar a disfrutar de la certidumbre de una vida más plena y duradera necesitamos de la técnica, que al asegurarnos de medicamentos
que curen nuestras enfermedades, de sustancias que nos nutran y de un
alojamiento digno, podemos ver el porvenir con mayor optimismo.
Lograr una vida más confortable, disminuyendo las horas de trabajo
para dedicarlas a la diversión y el ocio, es un anhelo y un derecho que
la técnica nos garantiza en alto grado. La vida como producción, propia
del horno faber, parte del hombre hacia algo exterior a lo que le confiere
un ser separado del suyo. El hombre que fabrica se ha convertido en el
horno economicus por excelencia, estableciéndose de esta forma una relación entre la técnica y la econonúa.
Se habla de que está en marcha producir células cerebrales electrónicas capaces de pensar. Esto quiere decir que no está lejos la fabricación de una computadora que pueda volver a producirse. No hay duda
de que la cibernética, en su intento de avasallar al ser humano, ha desembocado en un amor propio desmedido. El sustentar que todo está
dispuesto para que las máquinas ocupen nuestro lugar, es tanto como
desconocer que las máquinas son parte del hombre, como lo son sus
piernas, su corazón y su cerebro. En cuanto que las computadoras
hacen lo que se les ordena que hagan, estarán, inevitablemente, supeditadas al hombre.

\

El hombre actual, influido por la tecnificación está a favor de la
pronta ejecución de las actividades productivas y de la aceleración de
su propia vida, "porque teme no tenet tiempo para hacer lo que quiere" Por está y otras razones es por lo que debemos darle la bienvenida
a la técnica, no así a la tecnocracia, que es el dominio de la vida por la
técnica.

AL-KINDI: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"
Dr. Zidane Zeraoui'
Profesor-investigador
Coordinador de la Maestría en
Estudios Internacionales del ITESM.

L

I

a filosofía islá~ca tiene una triple herencia: la teología o el kalam, la filosofía como tal o falsafa y el misticismo o tasawuf.
El kalam se refiere a la especulación teológica islámica en contraposición con el fiqh o la jurisprudencia que fue ampliamente desarrollada. La filosofía en el mundo islámico se acercó a la teología más
que a la Sharia2, el Derecho del Corán. La falsafa o filosofía en su
acepción secular, se inicia cuando los intelectuales musulmanes descubren la filosofía griega y sobre todo Aristóteles. Así para diferenciar el
pensamiento religioso (kalam) del pensamiento filosófico se utilizó el
término de falsafa que tiene su origen en la Grecia prehelénica. Final-

•

Profesor-investigador y coordinador de la Maestría en Estudios Internacionales
del,ITESM, C~pus Monterrey. Autor de varios libros sobre el Islam y el pensamiento acabe, en parncular Islam y política. Los procesos políticos árabes ronteu¡poráneos México
Trillas, 2004 (3ª Edición).
'
'
1

Cfr. Mor~wedge, Parviz "Falsafa" en Richard C. Martin (Ed.) Encyclopedia ojIslam__and the Musltm Wor/1, Vo!. 1, New York, Macmillan, 2004, pp. 247-253. Fakhry,
Ma¡1d. A history of Is/au11c Philnsophy, Nueva York, Colombia University Press, 1987.
Nasr, Sayyed Husein y Oliver Leaman (Eds). History ef Islamié Pbilosophy, Londres,
Routledge (Col. Routledge History ofWorld Philosophies), 1996.
2
Cfr. Zeraoui, Zidane. Islam y política. Op. Cit. Amstrong, Karen. Islam: A Short
History, Virginia, Ed. Modero Library Chronicles, 2005. Mumisa, Michael. Islamic LAw:
The017 an1 Inte,pretation, Nueva York, Amana Publicarions, 2002. Bakhtiar, Laleh y
Ke~ Reinhart. Encydnpedia of Islamic LAw: A compendiullf of tbe Mqor School.r, Estados
Urudos, ABC Internacional Group, Inc., 1996.

�188

ZIDANE ZERAOUI

AL-KINDI: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

mente el sufis~o3 tuvo una gran influencia en el pensamiento metafísico d;l Islam clásico. El tasawuf permitió la meditación y la especulación filosófica para buscar la verdad divina.

nible en árabe se encuentran La República, Las lryes, Timaeus y Sofista de
Platón, Órgano, Física, Metafísica, De anima y Ética Nicomaquea de Aristóteles y dos obras seudo-aristotélicas pero con contenido neoplatónico,
Teología de Aristóteles y el Liber de Causis''5•

La principal aportación de la civilización islá~ca fue el desarrollo
de una tradición filosófica que preservó y expandio m~ch_os de los ~lementos y estudios griegos y sentó la base para el renacIDllento filosofico cristiano europeo. Dentro de la tradició~ d~ 1~ _f~lsafa, del pensamiento filosófico, destaca el nombre de Al Kindi, lillciador de la f~osofía árabe por la gran envergadura de sus escritos y por sus traducciones
de las obras griegas.
1. La herencia griega
Cuando se habla de la filosofía árabe se hace referencia no solame~~e a
los árabes propiamente dicho, sino a todos los musulm~nes ~ue utilizaron el árabe para expresar sus ideas y sobre t~do pa~a discuur 12: filos~ffa griega. Muchos no nacieron en el mundo _arabe stno
~ersia (~vicena) 0 en Andalucía (Averroes), pero son vistos como filosofos arabes" por el uso del idioma. Al-Kindi es proba~l,emente de los ~ocos
pensadores del Islam clásico que realmente nac10 en el mundo arabe,
en particular en la Península ár~?e. De la disc~sió~ sobre los aportes de
los filósofos "árabes" en relacion a la filosofía gnega, se nutre el pensamiento occidental del medioevo como es el caso de un Tomás de
Aquino o de Roger Bacon.

~?

"El Mundo árabe fue introducido a la cultura griega entre los siglos
4
ocho y diez por los siriacos cristianos. Habiendo es~diado al~~ griegos para leer a las obras teológicas, los s_iriacos e~tudiaron tamb1en_ l?s
trabajos filosóficos y científicos de Grecia. Tra~u¡eron algunos al smaco y para los califas que los contrataron espec1almen~e al-Mansur ,Y alMa'amun, hicieron copias al árabe directamente del griego o a trav~s ~e
las traducciones siriacas. Entre los más importantes traductores cnsttanos siriacos, destaca Hunayn lbn Ish'aq Oohannitus) de Bagdad (8~9873), autor de la obra traducida al latín en el siglo doce com~ De_ differentia spiritus et animae. Entre las obras que los traductores haran dispo3 Schimnel, Annemarie. Mystical Dimensions oJ Islam, Estados Unidos, ~e University of North Carolina Press, 1989. Trirningha':11, Spencer J. The S11_/i Or~ers zn Islam,
Londres, Oxford University Press, 1998. Bakhuar, Laleh. Sufi: express1ons of rhe
Mystic Quest, Estados Unidos, Thames and H~dson, 2004_- .
. ..
4 Se utiliza el término de siriaco para refenrse a los cnsoanos de ato srnaco, no a
los habitantes de Siria.

189

A pesar del peligro para el Islam (y para las religiones reveladas) que
representan los escritos griegos, la corriente teológica de los mutazilitas, opuestos al fatalismo religioso, utiliza la razón y los argumentos
filosóficos para apoyar sus tesis teológicas, lo que los conlleva a acercarse a la filosofía griega y utilizarla para la enseñanza del Corán. Su
oposición liberal y racionalista a la ortodoxia permite el desarrollo de
una polémica con los mutakalimum Oos loquentes en latín) que funda la base de la escolástica islámica.
El principal mutakalim (singular de mutakalimum) fue al-Ash'ari
(873-935) quien fundó la segunda corriente teológica más importante
del Islam, el Ash'arismo, pero más conservadora que la mutazilita.
En su afán por explicar la arbitrariedad de la voluntad divina, inicia la
enseñanza de una cosmología atomista, tomada de los griegos. Su visión es que la materia está constituida por átomos separados y distintos, continuamente recreados por Dios o la voluntad divina. Según el
ash'arismo el fuego no quema los átomos, sino que Dios crea un estado de quemadura al momento que el fuego toca la materia. Así, no hay
causa externa a los hechos, sino voluntad divina que crea y recrea. El
Ser Supremo es la causa de todo.
Frente a la posición ahs'arita de dogmatismo y conservadurismo en
su pugna con el mutazilismo, la corriente mística, el sufismo, buscan
una defensa racional de la voluntad divina y no una arbitrariedad de
Dios. Los sufles buscan lograr una alianza total con Dios, una aniquilación en su ser con el recurso del ascetismo y de la remembranza del
señor (el dhikr o zikr), en un primer momento a través de una búsqueda personal y posteriormente, con la creación de la órdenes, las tariqas, desde una perspectiva comunitaria. En un inicio se trata solamente de un misticismo práctico, ascético, para _luego convertirse en
una verdadera especulación filosófica, como en el caso de al-Ghazali
(m. en 1111). Es en este ambiente de una polémica entre las distintas
corrientes teológicas, que la filosofía árabe se arraiga, sobre todo con la
emergencia de al-Kindi.

5

Zedler, B. H. "Arabian Philosophy" en N-ew Catho/ic Enqclopedia, Vol. 1, Gale
Virtual Reference Llbrary, 2003 (2a &amp;!.), Deuoit

�190

AL-KINDJ: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

ZIDANE ZERAOUI

2. El aporte de Al-Kindi
6

Abu Yusuf Yaqub ibn lshaq al-~abbah Al-Ki~di m~rió en _,873 de la
era cristiana fue llamado el "filosofo de los arabes (tamb1en fue de7
signado po/Jerónimo de Cardano en su obra D_e Subtiliate ~omo ~?º
de los 10 científicos más importantes de la humarudad). Busco concili:r
la filosofía griega con la teología islámica, crean~o la es~ue:a neoplatonica del pensamiento islámico en dónde se enfatlZa la pnondad de la fe
sobre la razón.
Al-Kindi, mejor conocido en el occidente como Alkindus fu~ uno
de los más importantes y prolífico autores del mundo musulman. Su
obra enciclopédica cubre todo el saber de su época abarcando todas las
disciplinas. Gracias a las traducciones realizadas por Gerardo de Cremona (1114?-1187), su pensamiento influyó profundamente al mundo
latino de la Edad Media.
Nacido alrededor del año 801, Al-Kindi proviene de la tribu Kinda
8
del Yemen, lo que explica su apodo (nisha ) de al-Kindi. Fue_el ~rim~r
filósofo árabe beduino de origen y cualquier referencia a al-kindi lo sitúa como el Primer Filósofo Árabe. Educado en el importante centro
educativo de Kufa (actual lrak) y posteriormente a Bagdad, logró llamar la atención del califa al-Ma'mun (786-833) quien lo nombró
miembro de la academia científica más importante de la época, llamada
Bayt al-Hikmah o Casa de la Sabiduría. A s~. muerte, el s~guiente califa, al-Mu'atasim, lo eligió como tutor de su hi¡o. Como rmembro de la

6 Tanto la fecha de nacimiento de Al-Kindi como la de su muerte es incierta.
Henry Corbin. Histoire de la philosophie islamique, Paás, Editions Gallimard, 1986 menciona las siguientes fechas 796-873. The Window Philosopf?y on t~e Internet pre~ere las
fechas de 800-873. McGinnis, J on. "Kindi, Al- (801-866)" en Richard C. Mamo (Ed.)
Encychpedia of Islam and the Muslim World, Vol. _1.,_ Nueva York, Macmillai_i ~eference, 2004 propone las fechas 801-866 para el naclllllento y la muerte de al-Kindi.
1 Cfr. .Al-Kindi en
(http:/ / www.trincoll.edu/ depts/ phil/ philo/ phils/ muslirn/ kindi.h~).
s En el mundo islámico, los apellidos no existían antes del penodo colo°:1al como todavía se puede ver en los países que no conocieron la dominación occidental
directa como Arabia Saudita o Afganistán. De esta manera las personas se conocen
por el nombre de su hijo (A.bu o padre de ... como Abu ~-anifa el fundador de la
escuela juádica del Hanafismo), por el de su padre (lbn o hi¡o de ... como se conoce
a Ibn Jaldún el fundador de la sociología), por la nisba, form_a de apodo que p~ede
provenir de una particularidad física (como es el caso del escntor y poeta al-Yahid o
el "cejudo"), de un lugar de origen (como al-Afgani_ el "afgano" que fue una de l~s
impulsores de la renovación islámica a finales del siglo X~ o de una pertenenaa
tribal (como es el caso de al-Kindi que pertenece a la tr1bu Kinda).

191

Casa de la Sabiduría, al-Kindi jugó un papel central en la preservación y
difusión de la ciencia helenística. Sus tratados, comentarios y revisiones
de traducciones de las obras griegas cimientan una interpretación neoplatónica de Aristóteles (384-322 b.c.) que dominara el pensamiento
peripatético islámico y la interpretación del pensamiento griego hasta el
surgimiento de Ibn Rushd, mejor conocido como Averroes (11261198). El filósofo de los árabes dedicó su vida a restaurar las obras incompletas de los griegos, a rescatar los trabajos helénicos perdidos, a
supervisar las traducciones de los textos filosóficos y científicos de la
India, de Persia y de Grecia y finalmente argumentó, amplió y corrigió
el conocimiento cuando fue necesario.
El ªfilósofo de los árabes" debe su nombre al impulso que dio a las
traducciones de los textos griegos9 y a su inmensa obra que llega a los
10
241 títulos (Astrononúa 16, Aritmética 11, Geometría 32, Medicina
22, Física 12, Filosofía 22, Lógica 9, Psicología 5, Arte y Música 7), la
mayoría perdida el día de hoy. Al-Kindi es considerado dentro de los
12 pensadores más grandes del Islam, pero era más enciclopédico que
creativo. Sin embargo, sus trabajos contribuyeron a la temprana difusión del aprendizaje griego y de las ciencias indo-persas. Ningún campo
del conocimiento (matemáticas, física, óptica, medicina, astrología,
geografía, música, lógica, poesía o teología) escapa a su aguda observación.
Una gran parte de su obra fue traducida durante la Edad Media por
Gerardo de Cremona. Algunas obras en latín de Al-Kindi han persistido como Tractatus de erroribus philosophorum1 DeQuinque Essentiis1 De Somno et visione, De lnteflectu, etc. En la década de los años sesenta del siglo
pasado se han encontrado varias obras suyas en Estambul y se publicaron textos como Sobre la jilosefía primera, Sobre la clasif icación de los libros de
Aristóteles y el original árabe de 5obre el intelecto.
11

Kufah, ciudad natal de Al-Kindi , era uno de los centros intelectuales más importantes de la época abasí12, precisamente durante el siglo

9

Gracias a su impulso se ttadujeron la Teología y la Metrgisica de Aóstóteles, la
Geograjia de Tolomeo para citar solamente a algunas obras.
Cfr. en particular el articulo de J . J. O'Connor y E. F. Robettson sobre AlKindi en Enryclupedia of Islam and the M11sli111 World, Op. CiJ. En la medida que sola-

'º

mente unas 40 obras de al-Kindi existen a en la actualidad. El número de tratados que
escribió es incierto, pero se sitúa entre 240 a 300 (o más) según las diversas fuentes.
11
Una buena síntesis de la vida de al-Kindi se puede encontrar en Jolivet, Jean,
and Rashed, Roshdi. "Al-Kindi" (Vol. 15, supl. 1) en Dictionary of Scientijic Biograpf?y,
Nueva York, Scribner's, 1978.

�ZIDANE ZERAOUI

192

IX cuando el pensamiento científico islámico fue sacudido por las traducciones de los textos griegos, en particular durante el reinado d_el c~lifa el Ma'mun (813-833) con la fundación de la Casa de la sab1d~a
(Bayt El Hikma), principal centro del pensamient? is~co y semillero de intelectuales. Tanto Al-Kindi como Al-Jawanzrrn (fundador de la
Álgebra) y los hermanos Banu Musa (matemáticos) fueron asignad_os .ª
la academia de la Casa de la Sabiduría convirtiendo a ésta en la pnnc1pal biblioteca del mundo de la época y hasta su destrucción en 1258
por las invasiones de los mongoles.
Al-Kindi no fue solamente un pensador, sino también un matemático, astrólogo, químico, geógrafo y músico de renombre, pero es su
obra filosófica que ha perdurado. Su pensamiento filosófico fue profundamente influido por Aristóteles (aunque no tradujo sus obras, las
revisó en particular para los conceptos nuevos en árabe) y por Platón.
Escribió muchas obras sobre aritmética, los números índicos, la armonía de los números, la multiplicación de los números, las cantidades
relativas, la medición del tiempo y de las proporciones, el espacio y el
tiempo, etc.
Su teoría sobre las paralelas sigue siendo un ejemplo de una profunda reflexión: ¿pueden existir dos líneas que no son paralelas y que
no se cruzan (o se cruzan en el infinito)?. También desarrolló teorías
sobre la luz y la visión, corrigiendo las ideas griegas anteriores. Sus comentarios sobre Arquímedes y la medición del círculo (geometría esférica) recibieron mucha atención solamente hasta 1993 cuando su texto
fue re publicado, 1000 años después. 13 Sus libros sobre el sistema numérico sentaron la base de la aritmética moderna, contribuyendo, conjuntamente con Al-Jawarizmi al álgebra. Sus ideas en química se oponen a la alquimia de su época en particular en lo relacionado a la transformación de los metales en oro, sueño del pensamiento alquimista de
la Edad Media. Sus contribuciones en la óptica geométrica inspiraron la
investigación científica de un Roger Bacon.
En farmacología, Al-Kindi resolvió los dilemas existentes en las dosis necesarias en la administración de los medicamentos, con la redacción de una verdadera enciclopedia médica.
Como músico, escribió sobre la armonía de los sonidos y llegó a intuir la transmisión de los sonidos por medio de ondas.
La dinastía abasí, la segunda del Islam, reinó durante 500 años (750 a 1258)
desde Bagdad y fue durante sus primeros siglos que nace la Edad de Oro del Islam.
t3 Cfr. O'Connor, Op. Cit.
12

AL-KINDI: EL " FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

193

Su pensamiento parte de la idea de dividir el conocimiento entre
ciencias humanas Qa lógica, la filosofía, etc) y una ciencia divina reservada a los profetas, pero son dos formas complementarias del conocimiento del mundo. La influencia que recibe de· los griegos parte desde
la Teología de Aristóteles a De Anima de Alejandro de Afrodisa texto
.
.
'
que inspira su obra Sobre el Intelecto {Ftl-'Aql), dónde divide el intelecto
en cuatro partes, división que será retomada tanto por los filósofos
musulmanes como cristianos.
Al-Kindi con sus colaboradores y discípulos como Al-Balji que sostenia que los atributos de Dios existentes en el Corán provienen del
siriaco o Al-Sarajshi autor de un alfabeto fonético y de un tratado sobre
los estoicos, sentaron la base de la filosofía helenística islámica en la
Casa de Sabiduría.
3. Faylasuf al-Arab
El "filósofo de los árabes" (faylasuf al-Arab) como fue conocido AlKindi, fue el primero de los pensadores del Islam clásico en rescatar el
aporte griego y buscar unir la filosofía prehelénica con la revelación
islámica. Su contribución afectará a todo el desarrollo del pensamiento
islámico por lo menos hasta el siglo XIII, cuando los apones de Averroes empiezan a opacar el trabajo de Al-Kindi.
"Al-Kindi y más tarde otros filósofos árabes como al-Farabi Avecena, Avempace y Averroes, se benefició del celo misionero del 'movimien~o helenifflico del mutazilismo que, en el siglo noveno, apoyó el
estudio de la filosofía y lógica griegas para combatir a los heréticos musulmanes que afirmaban un gnosticismo o un dualismo maniqueo. La
filosofía árabe, así como su desarrollo del siglo IX al XII, fue básicamente neoplatónica en su estructura e incorporó importantes porciones de la filosofía aristotélica, con elementos de la teología islámica que
no eran directamente incompatibles con el pensamiento griego" 14
Generalmente ignorados o inclusive criticados por las fuerzas islámicas conservadoras, los escritos de Al-Kindi y de sus sucesores tuvieron un profundo impacto en la escolástica europea de la Edad Media y
fueron el puente necesario para entender a los griegos y el rescate de la
filosofía de la Grecia clásica. Inclusive podemos decir que sin los traba~

14

Byers, Paula K. " AJ-Kindi, Abu-Yusuf Yaqub ibn-lshaq" en Emydopedia oj
World Biograpf?y (23 vols), Detroit, Gale Virtual Reference Library, Vol. 9, 1998 ( 2
ed.), pp. 10-11.

.

�ZIDANE ZERAOUI

194

AL-KINDI: EL º'FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

jos y comentarios de los pensadores islámicos, muchas obras griegas se
hubieron perdido para siempre. Sobre todo el acercamiento a los conceptos filosóficos y científicos de Aristóteles pudieron ser integrados a
la escolástica cristiana medieval gracias a la intermediación islámica
como fue el caso de Santo Tomás de Aquino que se nutrió de los trabajos de Ibn Sina (lo cita más de 500 veces en sus trabajos), de al-Kindi
o de un Averroes.
Al-Kindi pasó toda su vida en la región mesopotámica (Bagdad y
Basora, las dos principales ciudades del centro del Imperio abasQ pero
recibió una sólida formación académica en filosofía y ciencias tanto de
la India como de Grecia. La posición de su padre como gobernador en
el Imperio Abasí, le permitió estudiar los trabajos de la India, recientemente publicados en árabe a través de los autores persas y la filosofía
griega que llegó de las traducciones del siríaco. Todavía joven, logró
tener buenas posiciones en la corte de Bagdad por su saber enciclopédico. Se le atribuyó la traducción de varias obras griegas, en particular
las de Tolomeo, pero recientes investigaciones demostraron que el vocabulario filosófico utilizado contiene varios "siriacismos" (palabras
formuladas dentro de la lógica siriaca), lo que permite pensar que estas
traducciones fueron realizadas por siriacos cristianos, pero que muy
probablemente, la revisión al árabe fue su obra.
Aunque no fue un importante traductor de las obras griegas, movimiento que floreció en el tiempo del califa al-Ma'amun, logró influir en
la corriente grecófila de su tiempo. Su profunda formación a través de
· distintas corrientes de pensamiento le permitieron un gran conocimiento de las ciencias de su tiempo y lograr tener una posición predominante en la corte de Bagdad bajo el gobierno de al-Ma'mun y sobre todo
como tutor del hijo del califa al-Mu'tasim (833-842). Pero bajo el reinado del califato conservador de al-Mutawakil (847-861), al-Kindi cae
en desgracia, pierde su posición en la corte y termina sus días como
instructor privado hasta su muerte.
Su apodo de "filósofo de los árabes" lo recibe por su extensa obra
en todos los campos del conocimiento de la época. Se le atribuye alre16
dedor de 30015 tratados y traducciones. Como enciclopedista , escribió

En árabe, la colección más amplia de las obras de al-Kindi fue publicada solamente hasta mediados del siglo pasado, mil años después de su muerte. Cfr. Abüllidah, Muhammad 'Abd-al-Wahhab. Rasd'il al-Ki.ndi al-Fals#.yah, El Cairo, Dar Et
Tibaa al-misriya, 1950-53 que contiene 25 tratados filosóficos nunca publicados hasta
esta fecha.
15

195

no solamente sobre filosofía y lógica17, sino también sobre aritmética
geo~etría: ~stro~omía, meteorología, óptica'8, medicina, política e in~
clus1ve mus1ca. S10 embar~o, en la Europa me.dieval solamente algunas
~e sus obras fueron conocidas y ampliamente difundidas como Sobre el
intelecto, Sobre el sueño y las visiones, Sobre las 5 esencias, Introducción al arte de
la_ demostració~ lógica, La teoria de las artes mágicas y El agente en el sentido propioy en el sentido metefórico.
Para la celebración del milenario aniversario del nacimiento de al19
Ki~di, Richard J. McCarthy publicó una lista de 361 títulos que se le
atnbuye. La lista inicia con un tratado sobre filosofía y termina con
otro sobre el arte de fabri_car espadas, obra que fue publicada por pri20
mera vez en esta oporturudad • En los títulos publicados resalta además de sus obras clásicas, un tratado sobre el arte de cocina.t obrarara;nente me~cionada. En los títulos aparecen también los no~bres de
Socrates, Aristóteles, Platón, Eúclides, Arquímedes, Tolomeo, Hipócr~tes, Galeno y muchos otros autores griegos. La mayoría de sus traba¡os son 1:1'atados, algunos todavía manuscritos, muchos ya perdidos
en la actualidad y solamente pocos conocidos.
Curio~a_mente, los que existen en latín son más numerosos que sus
obras originales en árabe, lo que demuestra que sus trabajos fueron
p_reservad~s más en el mun_do occidental que en el propio Imperio abas1, en particular con el califa al-Mutawak.il (847-861). Si bien bajo alMa'mun (813-833) y _al-M~'ta~im (833-842), Al-kindi fue protegido y
apoyado en sus traba¡os c1ent1ficos, con el califato de al-Mutawakil se
da la prohibición de la enseñanza mutazilita y la restauración conservadora lo que conlleva a eclipsar a al-Kindi y a su marginación de la corte
además de la confiscación de su biblioteca. Inclusive se piensa que

h

16

Cfr. al-Kindi. _O~nvm philosophiq11es et scienti.ftqnes, París, Ed. E.J. Brill, 1997. Esta obr~ ~frece una vts1on global de los aportes de al-Kindi en muchos campos del
conocumento como la filosofía, la ciencia o la medicina.
17
Cfr. Al-Kindi. AI-Ki.ndi's metapf?ysics: A translation ofal-Kindi's treatise "on ftrst philosup~_", Nueva York, State University of New York, 19_74. "Sobre la filosofía", como
tam~1en se cono~e ~sta obra,. es un tratado esencial para entender el pensamiento
filosofico de al-Kindi y en particular su relación con las ideas aristotélicas.
18
.
Cfr.1:-indberg, David C. Theories of vision from al-Ki.ndi to Kepler, Chicago, University of Chic~g? Press, 1996: Esta ~bra resalta los aport~s de al-Kindi a la óptica y
sobre todo lo situa como el pnmer científico en este campo del conocimiento humano. Es p~ob~ble que es en el contexto del interés neoplatónico sobre los rayos solares
que al-Kindi exploró el campo de la óptica. .
19
McCarthy, Richard J. Al-Tasánif al-Mamtibah iki F'!J/asJif al-'Arab Bagdad
S/ ed., 1962.
'
'
20
Al-Kindi. An,I al-S19uj, Bagdad, S/ ed, 1962.

�196

ZIDANE ZERAOUI

mayoría de ·sus obras fueron destruidas en este periodo lo que explica
el porque de su gran influencia en Occidente (en donde se han conservado en latín muchos de sus trabajos y los más relevantes) y su marginalización en el mundo islámico. A partir de este momento, la "Casa de
la sabiduría" que fue creada por el califa al-Ma'mun entra en decadencia y es la escuela de traducción de Toledo bajo el patrocinio del Arzobispo Raimundo que florece y que permite que el "filósofo de los árabes" fuera conocido en el Occidente.
Tanto Gerardo de Cremona (m. 1187) como Juan de Sevilla (Joannes Hispalenses), un cristiano convertido del judaísmo, se interesan a
su obra. El primero en su tratado De medicinamm compositamm gradibus
investigandis publicado solamente hasta 1531 en Estrasburgo, retoma
muchos textos traducidos de al-Kindi entre los cuales unos en donde
propone su extraordinaria teoría que las matemáticas son la base de la
21
medicina y que la doxología es un arte matemático. La alquimia, entonces vista como una ciencia, es despreciada por al-Kindi porque no
cree en la posibilidad de cambiar los metales en oro. Durante toda la
Edad Media, los alquimistas han buscado la famosa "Piedra Filosofal"
que les hubiera permitido realizar esta hazaña. La filosofía que desarrolló fue ecléctica, buscando reconciliar y unificar, partiendo de la tradición neoplatónica, las posiciones de Aristóteles y Platón. En este sentido siguió a los neo-pitagóricos dándole un valor místico a los números.
Haciendo de las matemáticas la base de la ciencia, especialmente de la
física y ni siquiera excluyó a la medicina. En su filosofía moral, comparte la posición de los mutazilitas sobre las ideas de Sócrates de la vida
virtuosa y despreciaba el lujo.
21
S/a.
"Doxology"
en
Catholic
Encycwpedia
tomado
de
http://www.oewadvent.org/cathen/ 05150a.htm el 16 de diciembre de 2005: "En
general esta palabra se refiere a un corto versículo para rezarle a Dios y empieza según la regla, con la palabra griega Doxa. La costumbre de terminar un átual o un
himno con esta fórmula viene de la Sinagoga (Cfr. Rezo de Manasses: tibi est gloria in
sacula sae11/omm. Amen). San Pablo utiliza la doxología constantemente (Romanos
11:36, Gal.ateos 1:5, Efesios 3:21). Los ejemplos al inicio se referían a Dios, Padre
solamente o a El a través del Hijo (Romanos 16:27, Juda 25) y luego con el Santo
espíritu. La fórmula del bautismo (Mateos 28:19) asentó la tradición de nombrar a las
tres Personas en un orden paralelo. Especialmente en el siglo IV, como protesta contra la subordinación Aciana, la costumbre de utilizar la fórmula "Glorificado sea el
Padre, el Hijo y el Santo Espíritu", se vuelve universal en el medio católico. De esta
época se distinguen dos doxologías, la grande (doxologia 1JJaior') y la corta o menor (minor). La grande es la Gloria in Excelris Deo y la menor, generalmente conocida como la
"doxología" es la Gloria Patri". En el Islam la doxología indica el inicio de cada sura
(o capítulo) del Corán con la fórmula "bismilahu er-rahmani er-rahimi", es decir "a
nombre de Dios, el misericordioso y clemente".

AL·KINDJ: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

197

La contribución de al-Kindi es su asimilación y apropiación de la filosofía y la ciencia griegas, pero revisadas a la luz del pensamiento islámico de su tiempo, sobre todo siguiendo la visión racionalista de los
mutuzilitas que lo han influido grandemente. Logró interiorizarse los
conceptos aristotélicos como acto/potencia, forma/ materia, sustancia/relación accidental y la idea de las cuatro causas. En su obra On ftrst
2
Philosopl?/ , uno encuentra rasgos de neoplatonismo en particular en la
discusión alre_dedor del "uno" y de "varios" y su subsecuente posición
sobre el Ser Unico Verdadero. A pesar de la fuerte presencia griega en
su pensamiento, al-Kindi no siguió ciegamente la filosofía griega, sobre
todo cuando entra en contradicción con el Corán desde una lectura
mutazilita. Par{l estos últimos el texto sagrado es creado a diferencia
de la posición de los ash'aritas que plantean la increación del Corán
su eternidad. Así, al-Kindi rechaza la idea aceptada por la gran mayorí~
de los filósofos griegos de la eternidad del verbo, doctrina retomada
también por muchos pensadores islámicos como al-Farabi, rbn Sina
(Avicena) ó Ibn Roshd (Averróes).
_Su obra ?1ás famosa y que tuvo la mayor influencia en el pensarruento medieval es sin duda Sobre el inteledo. Al-Kindi escribe su texto
°:~estro para clarificar la distinción que hace Aristóteles entre la porc1on del mtelecto que recibe el conocimiento (llamado el intelecto po~ible! yla porción que crea el conocimiento reproduciendo los objetos
10teligibles (llamada el intelecto agente o activo o simplemente el Intelecto). Este último es considerado como un elemento o una sustancia
espiritual distinto del alma humana y fuera del individuo.
"Siguiendo a la posición de Alejandro de Afrodisias, al-Kindi identifica al intelecto agente con las inteligencias neoplatónicas que emanan
de Dios como efecto y sostén de la creación. Este concepto de un intelecto agente separado de todos los hombres quedó como una piedra
angular en el pensamiento de los filósofos árabes. Explica el conocimiento humano como producto de una estimulación externa y, como
la personalidad humana y el espíritu están estrechadamente dependientes de la razón activa, implica que se niegue la sobrevivencia personal
después de la muerte."23
Su segunda obra más famosa es La teoría de las artes mágicas en la cual
reaparecen los elementos neoplatónicos. Al-Kindi describe una armo-

22

Cfr. Al-Kindi. AI-Kindi's 111etap~sics: A translation oJal-Kindi's treatise "on ftrst pbi-

w1op~", Op. Cit.
23

Byers, Paula.

,

Op. Cit.

�198

AL-KINDI: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

ZIDANE ZERAOUI

rúa celestial -como emanación de la luz y del ser divino. Cada parte del
universo refleja así el orden de la totalidad.

4. La óptica científica

De aspectibus es fundamentalmente un tratado

?~ óptica. "Trabajando

dentro de la tradición óptica griega, erige una cnt1ca devastad~r~, contra
la teoría de la intromisión (de las formas) que plantea que la visto~ es el
resultado de que los objetos emiten delgadas imágenes ,de ellos rrusm~s
a través del espacio del ojo. La posición rival es_ la ~e_ona de l~, e:x:tr~ffilsion que argumenta que el ojo emite un fuego 10v1S1ble qu~ ~oca los
objetos mirados para revelar sus color~s y su fo_rma. Al-Kindi demostró que la teoría de la intromisión era mcompat1ble con las _l~yes de la
perspectiva. Si esta teoría er-a cierta, un círculo debe ser perc1b1do en su
totalidad circular, pero la experiencia demuestra que se :e com~ ~a
línea. Al-Kindi rambién argumenta que los objetos no emiten radiacio24
nes de su superficie como una totalidad" • Al c~ntr~o, cada punt~ d_e
la superficie de los objetos radia luz en tod~s direcciones. Este ~~c1pio que ya existía implícitamente en las teonas tempra?as de la op~ca,
va a ser explícitamente tratado y demostr-ado por el filosofo de los arabes.
"Uno de sus principales tratados se relaciona con l~s aspectos
geométricos y fisiológicos. Basándose en la óptica de Euclides, ~~ trabajo fue conocido en latín como De aspectibus y ampliamente utilizado
tanto en el mundo latín como en el mundo árabe hasta que fue desplazado por la obra magna de Alhazen (Ibn al-Haythem). En su tratado,
al-Kindi discute sobre el paso de la luz a través de una línea re~ta Y el
proceso de la visión directa a través de los lentes. Acep~a que ~entras
en el tacto, oído, sabor y olor, las sensaciones reciben ~pres~ones ~e
objetos externos, en el caso de la visión, el sentido _proviene ms:antaneamente y de una manera activa. En un tratado existente en latln, reconoce que el color azul del cielo se debe a los átomos de polvo Y de
,,25
vapor .
Por su parte, Abu 'Ali al-Hasan ibn al-Hasan _ibn al-Haytham (9651040), conocido como al-Hazen en la Edad Media europea, fue uno de
24 Norton, Stephen D. "Abu Yusuf Ya Qub ibn Ishaq_al-Sabbah al-~di
(Alkindus)" en Lauer,Josh y Neil Schlager (Eds.) Science and lts Times:_ Understanding th;
Social Signi.ftcance of Scientific Discovery (Vol 2: 700 to 1449), Detrott, Ed. Gale (
vols), 2001, pp. 298-299.
_
_ ,,
_
zs Cfr. Hitti, P. K. "Al-Kincli, Abü YüsufYa'qub Ibn-Ishaq en New Catholzc En~clopedia, Vol. 8, Detroit, Ed. Gale, 2003 (2a. ed), pp. 170-171.

199

los más importantes científicos árabes de la Edad Media cuyo prestigio
rivalizó inclusive con los grandes nombres como al- Kindi Averroes
'
Avicena o Ibn Jaldún. Astrónomo, médico, matemático y físico
persa,'
fue con su obra, Kitab aíManazjr (conocido en su tiempo como Optica
thesaums), que revolucionó la óptica de su tiempo y es considerado el
más importante cienúfico en este campo desde Tolomeo (segundo siglo a.c.) hasta Johannes Keplet (1571-1630). Frente a las pugnas entre
las distintas corrientes religiosas de su tiempo, llegó a la conclusión que
solamente con un conocimiento racional y a través de una investigación empírica se podía llegar a la verdad.
Sin embargo, a pesar de su genio, no pudo dedicarse totalmente a la
ciencia. Para atraer la atención del califa al-Hakim (996-1021) de la dinasúa fatimí que gobernó desde El Cairo sobre Egipto, Libia y gran
parte del Sudán actual, anunció que podía regular las inundaciones del
Nilo. Tomado bajo la protección del califato, su proyecto fracasó y tuvo que fingir la locura para evitar ser castigado, lo que conllevó a su
confinamiento en su casa hasta la muerte de al-Hakim en el 1021.
A pesar de sus problemas con la dinastía fatimí, sus trabajos sobre
óptica rebasaron todo lo que se había escrito hasta su tiempo. Sus nuevas teorías sobre la luz y la visión le permitieron articular una metodología científica con una conexión lógica entre observación, hipótesis y
verificación. En particular, logró experimentar a través de la recreación
artificial de los fenómenos, adelantándose a su tiempo en cuestiones
metodológicas. En la época de la publicación de su obra maestra, las
teorías de la luz estaban conectadas directamente con las teorías de la
,visión en el sentido que este última requiere de un contacto directo entre el órgano visual (el ojo) y el objeto visto.
En su }(itab, al-Haytham argumentó contra los extromisionistas que
ningún material que fluye del ojo permite la suficiente velocidad para
lograr una perfecta visión. Ya anteriormente al-Kindi había destruído la
teoría intromisionista en el sentido que si los objetos emiten luz en todas las direcciones, el resultado sería una visión confusa por la irradiación de todas las partes de la superficie del objeto visualizado. La solución de Al-Hazen es una teoría de la intromisión modificada. Con su
formulación de la teoría de los rayos de luz, esto le permite crear una
correspondencia entre cada punto de la superficie vista y cada parte del
ojo. Comprobó que solamente un solo rayo perpendicular a la visión
y es el que se ve, mientras que todos los demás que emite el objeto no
lo son y por ende se refractan en e~ poder visual del ojo y no son vistos.

es

�ZIDANE ZERAOUI

200

Además de su teoría sobre la luz, al-Haytham trabajó sobre la geometría de la imagen en espejos esféricos y parabólicos y observó qu_e
los ángulos de incidencia y refracción no son constante lo que le perrrutió realizar el primer experimento en el mundo en la dispersión de la
luz en sus colores constitutivos. En las matemáticas, su fama se deriva
de su sofisticado análisis de los espejos y su aporte principal es el llamado "problema de Alhazen" que busca encontrar el punto de reflexión de dos puntos opuestos de un espejo. Sus trabajos astronómicos, basados en la óptica, le permiten rechazar muchas teorías de la
época griega en particular sobre el cálculo del centro de la tierra. Inclusive logró explicar correctamente el crecimiento aparente de la Luna y
del Sol en el horizonte en términos de refracción atmosférica. También
logró calcular la densidad de la atmósfera. y su relación con la altura, lo
que le permitió precisar el tamaño de la atmósfera.
Así, los trabajos de al-Haytham sobre óptica complementaron los
aportes de al-Kindi y pasaron posteriormente en el mundo occidental
durante el renacimiento.
Al-Kindi escribió también dos tratados de mineralogía, &amp;sala.fi anwa
al-:1awahir al-thaminah wa ghqyriha (Tratado sobre varios tipos de piedras
preciosas y otras piedras) y &amp;sala .fi anwa al-hfyrah wal-:1awahir (T~atado
sobre varios tipos de piedras y joyas). Estas obras fueron las pnrneras
de su género en el mundo islámico. Además, redactó el primer libro en
árabe sobre metalurgia, Risa/a .ft anwa aisuyuf al-hadid (Tratado sobre va, . desarroll'o
ríos tipos de espadas de acero)26. En el campo de la acusuca,
un sistema para determinar el volumen y demostró que distintas notas
musicales combinadas y que producen una armonía, tienen un volumen
específico. Más aún, argumentó que el sonido es causado por ondas de
aire que golpean el oído. Su tratado fue uno de los mejores escritos sobre música.
Como médico consumado, al-Kindi tenía naturalmente que tratar la
temática de la farmacología. Según Galeno (130-200), cada uno de las
cuatro características del enfermo (calor, frío, resequedad y humedad)
puede asumir, en tiempos diferentes, uno de los cuatro grados de intensidad. Al-Kindi, por su parte, buscó cuantificar estas intensidades.
Sus investigaciones en la relación entre los distintos grados de dosificación y el efectivo cualitativo, lo conduce a crear un modelo sistemático
para determinar la composición de las preparaciones farmacéuticas.

AL·KINDJ: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

201

Por otra parte, las obras musicales árabes más antiguas que han llegado hasta noso~os fueron los cinco trabajos que al-Kindi recopiló.
~~tos texto_s c?nt1~ne~ la dete~ación de_ las pausas y una descripc1on de la nt:m.tca (1qa) que constituyen la música árabe, indican como
?1e~ una canción o una música, mucho antes de la aparición de un
mteres en estas ramas en el mundo occidental.
_En ~us ~abajos_ filosóficos, dedica muchos textos el espíritu (nafs),
la 1nteligenc1a o el mtelecto (aql) y a la relación entre ambos. Para él el
mundo como totalidad es la obra de una fuerza extema el intelecto
divino. Entre Dios y el mundo de la materia, se extiende ~l mundo del
espíritu. El espíritu humano es una emanación del espíritu del mundo.
Así, el enfoque puramente islámico no escapa a su atención27• En uno
28
de sus tratados toma la cuestión del tawhid, el dogma islámico de la
unicidad divina y busca rechazar tanto las tesis dualistas como los planteamientos de no-creyentes.
. A~í, la obra de Al-Kindi pone los fundamentos de la filosofía y de la
c1enc1a en el mundo islámjco. Todos sus sucesores van a retomar su
~reencia de que las matemáticas son la base de la ciencia. Además, el
t1po de preguntas que surgen de sus obras y la explicación de los conceptos aristotélicos en términos neoplatónicos establecen la pauta de la
filosofía islámica posterior. Al-Kindi, aunque no sea el más famoso de
los filósofos islámicos, inició un movimiento de suma importancia no
solamente en el Imperio Islámico, sino también el pensamiento europeo. Sin embargo, pocas de sus obras están traducidas al español o al
inglés y pocos trabajos se refieren a su enorme contribución al pensamiento universal.

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AL-KINDI. AI-Kindi's metapl!Jsics: A translation oj al-Kindi's treatise "on .ftrst philosopl!J': Nueva York, State University of New York, 1974.

27

A pesar de la fuerte influencia aristotélica en su filosofía, al-Kind.i sigue siendo
musulmán en su acercamiento filosófico a la natur~eza y a la relación divina.
26

Cfr. Norton, Stephen D. Op. Cit.

28

Hitti, P. K., Op. Cit.

�202

ZIDANE ZERAOUI
AL-KINDI: EL "FILÓSOFO DE LOS ÁRABES"

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                    <text>Humanitas
Alllurio del Cl'ntro dt· Estudios Hu111,111ístiros
dl' L1 Universid,HI Autl'i1w111,1 dt• Nt1t'\'1J Lec-,11

2009

Afio 36 Vol. I

Pi{osofta

UANL

�Año36
Voll

�FONóó

•lfNtVERs1t~,o

�HUMANITAS
ANUARIO
Rector
Jo é Antonio González Treviño

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍ TICOS DELA
UNIVERSIDAD AUTÓ OMA DE NUEVO LEÓ
Director Fundador

Secretario General
J e ú Áncer R drigu z

Dr.Agu tín Basave Fernánd z d I Valle
Director

Lic.Alfon o Rangel Guerra
Secretario de Extensión y Cultwa
Rogelio illarreal Elizoodo

Jefe de la Sección de Filosofía

M. A. Cuauhtémoc Cantú García
Centro de Estudios Humani tico
Alfen o Rangel uerra

Jefe de la Sección de Letra

Dra.Alma ilviaRodríguezPérez
Jefe de la Sec i6n de Ciencias Sociales

Lle. Ricardo Villarreal Arrambid
Jefe de la ección de Hi toria

Profr. lsrael Cavazo Garza
El Anuario H"ma11íla,es una publicaci 'n trime tral de humanidade edir.ada por
la niversidad ut · noma de uevo León, a rravé del Centro de tudio
Humanístico . ~t:rci.ficado ele Licitud d Título , ontenido número 04-2 7070213552900- l 02. ticina: E&lt;lificio de la Biblioteca niversitaria "Raúl Range1
Frías" a,enida Alfonso Reyes 4.000 te. Primer pi o .P. 64440, fon ter.rey . L
féxico. Teléfono y fa ( 1) 3 29 40 66. D micilio electrónic :
ce.rthl(/11 111ail.ffo11l.mx. parrado p tal
. 138, uc. . Cd. ni rsitaria, an
Ticolá de lo Garza, . . M, xico. dición: Franó co Ruiz lis. Portada:
inthia Pérez.

�ANUARIO
HUMANITAS 2009

FILOSOFÍA

�ÍNDICE

Matilde Isabel García Lozada, "A/ere Flan1111a111 Veritatti'

9

Rafael Enrique Aguilera Portales, Filosofía,
escepticismo y tragedia en el pensamiento crítico de Ciaran

17

Roberto Fricke, La ax.iología de Antonio Caso Andrade

41

Joaquín González Cruz, Anatomía del poder: Episteme y sujeto
político en Michel Foucault
79
Sylvia Jaime, La filosofía epicúrea y sus implicaciones en la
posmodernidad
101
Alberto Motta, Guillermo M. Eguiazu,
La tecnopatogenología. Otros aspectos epistemológicos y la
anomalía persistente causa de su génesis
123
Rolando Picos Bovio, Estética de la existencia y cosntrucción
de la subjetividad moderna: Polémicas de la identidad y la
diferencia en Foucault y Charles Taylor.
171

�Ramón Arturo Sáncbez Delgado , La influencia d l
liberali mo en el pen amiento político d Mariano Otero
(segunda parte)
197
Gabriel Varga Lozano, La fil ofía ¿Tiene alguna función
en la sociedad?
217
Zidane Zeraoui Ibn

rabi: El gran mae tro del mi tici mo
231

Re eñas y comentarios

269

onm moración de lo 40 año de fallecimiento
del Dr. Jo é aos.

Franci co Escorza E pinosa Pedro
y lo limite de la razón

''ALERE FLAMMAM VERITATIS'

Matilde I abel Garda Lo ada*

271

belardo

Eric J. Figueroa González, Simpatía y humanidad

273
281

ac rea de la vida y
vida fecunda del Centro de st11dios H11n1a1dslicos de la niver idad
utónoma de ue o I ón, cuy cincuenta año de xi tencia
no propon mos de tacat y e lebrar.
u fundador y primer director ha ido el insigne fil , fo
gu tín Ba a e
rnánd ez d 1 alle qui n en y d d el
de envolvimiento de u pen ar filo ófico multifacétic
con. ideramos ha encarnado el lema univ rsitari de la
niversidad utónoma de ue o León: ''A/ere lammam
' PIRA.\fO A

LDLR1\CI01 1·

l·RJ ~CF.R ALG

Veritafis '.
n efecto, a travé del de en 1 imienco de u filo ofar ha
a pirado a la erdad. Y má aún ha a pirado a la verdad - amor
}' al amor -verdad.
a verdad , el am r aunado , l ha encarnad · u tentad
teoréricamente en el de-envolvimiento de su quehacer filo ófico
a través del cual ha expresado sus con iccione .

Lnv tigad ra d J Con ejo acional de lnve ti 0 a i ne Científica y
nic
( Conicet), Buen Aire .Argentina . P ntifi ia ni e idad tólica Argentina.

9

�JI

.\ [atiltft lsab,J (,arda J,t,.r,1d,1

L aJ ntar lo flallld de la verdad, o si lo queremos en u
expre ión latina flammam veiitotis ha sido, en gustín Ba a e
ernández del all también al ntar aunado la búsqueda de la
verdad y I amor.
piración a la verdad y al amor aunad s qu
gu tín Ba ave
Fernández del ali ha desenvuelto d de un pensar filo óEico
hecho uno con su propia exi tencia.
A piraci · n a la erdad y al amor aunado qu ha guiado el
desenvolvimient del pensar filo ófico de gu tín Ba ave
Fernandez del alle y qu o su o/ere jlo111111an 1eritatis ha ido
también o/ere jla1!IJJJa11 aJJJoris.
piración a la verdad al amor
aunados qu e no muestra a trav' del desarrollo de u pen ar
filo ófico, un pen ar filó - fico encarnad vívid .
es qu
tín Ba a e Fernández del all desd un peo ar
entido, y un entir p n adoba buscado una verdad e n la que el
corazón tenga bastante. Ba ave que ha encarnado el a/erejla1J1111a,11
veritatis ha bu cado, a travé d 1de n olvimiento d us filos far
una verdad con la que el corazón tenga ba tan te o i u remos
una verdad que ati faga el corazón.
Y n u búsqueda imperio a de la erdad, una verdad con la
que I corazón tenga ba cante es d cir, en u búsqueda de la
verdad una rdad que satisfaga al corazón ha abrevado en
Agu tín d Hipona.
n fecto, n an gu tío cuyo p n amiento hemos
de envu lto en tro lugar y en el cual continuamo ahondando 2
ha p n ado el sentimi oto y ha entido el pensamiento.
Tambi ' n en gu tin Ba ave Fernández del Valle, 1 pensar y
1

Cf. ami g egura Munguía. Nuevo diccionario etimoló .ico lari110- e pañol y
de las vo e derivada . niversidad de Deu ro. Bilbao. E paña 2001 Véase vocablo
"flamma" con de arrollo de ínteré .
2 f. Matilde lsabel Gar ía Lo ada. Filoso/fa e Integración -El filo o/ar como
vta -. Ed .Almage to,BuenosAire, 19 4. 113pag .l. .B . :950751-096-6,en
especial Cap. IT.: y también mi e tu.dio intitulado "El fil ofarcomo compromi o 'en
Humanitas .Anuario del Centro de E tudio · Humaní tico . nive idad utónoma
d uevo Léon. Mom rre . éxico 200 Vol. l ecci n Fil ofía pp. 147 -L61.
1

el eotir o i queremo , el corazón y la razón, (o también /a
lógica y la cardíaca egún el decir de Nliguel de namuno) se no
mue tran aunado a travé del desea olvimiento de u quehacer
filó ofic .
Y desde el desen Jvimiento de u pensar filo · fic ha pr puesto
un filo ofar, qu en él ha sido compromi o , prop déutica de
salvación.
Como filó ofo apiente, que ha aboreado, coro fuente en la
cual abrevar el pen ami nto de gustín d Hip na, entre otro ,
, reconoce que la filo ofía por í sola, o si queremo La ola
filosofía no salva
libera al ujeto de ella, a la per na al exi tente
que filosofa, o m jor, el fil ofo.

no

Desarrollemos má
a lo ha dicho gu tío de Hipona. : la filo ofía prom te la razón
pero salva ( liberal) a poquí irnos" 3 a aquello a lo qu la ola
filo o fía no lib ra e a lo que la mi ma fil
fía queda abierta, y
abierta a otro modo de aber de saborear I Gmnd , el
Fundamento.4
La filosofía en su limite e abt a la poe ía al arte a la religión
entr tr s aberes.
gustin Basave Femández del all quien com filó ofo ha
aboreado el limi e de la filo ña ha pr pu t la int graci, n d
la filosofía a otro modo d aborear el fundamento, verdad,
amor, belleza . . .5
.. decir el filó ofo en el limite d u quehacer filo ófic

gustin ( an ) De Ordine : 11 . 16."Philo ophia rationem promittit et vic
pauci imos lib rat'· . . Obra Completa .Edición bilingüe . (promovida por la
Federación Agu tiniana Española -F.A.E- Ed. Biblioteca de Autore cr· tian ,
Madrid, España. 19 8.
4 Cf. MatiJde l abel García Losada ; Filosofía e lmegración .- El filosofar
como vfa - data cit.; y también mi libro Frui ión y Filosojfa . Ed. Dunken. Bueno
Aire .Argenlina,2009,envía d edición.
Téngase en cuenta la anonimia y poli nimia de la realidad ú]tima , E d ir,
todo lo n mbre on el nombre de lar alidad última y ningún nombre lo es.

11

�.\11111/df frabd ( ,urdu / ps,ul.1

advierte qu ha de abrir e a otros modo de acc o a1 fundamento
: a ab r La poesía, el arte la religión, la metafí ica o mej r la
antropo fía - pue to 9ue I hombre o mejor, la per ona
xi tent , e el centro de la consid ración filos' fica, o mejor
metafísica de gu tín Basave - da razón de la apertura de la
filo fía a otr modo de acc
al fundamento.
l filósofo desde u necesidad apiendal, n cesidad de saber
d saborear el Grtmd el fundament , dialoga con el po ta con 1
arri ta, con el exi tent religio
con el científico· en suma
con el hllma11ista.

l filó ofo, el xistente encarnado en él -que en tanto
libertad n el límite d la fil o fía se abre a otr s m do de aberdialoga con 1 po ta, con J exist nte religio o con el arti ta y,
e a qui n la filos fía en u límit
ofr ce como abierta a otros
modos de sab r , de saborear lo real .gr. la p e ía la religión y
el arte.

En

de de u in erción pacio t mporal, es decir desd el
, xico contemporáneo, Agu tín Ba ave ernánd z del Val] se
ha abierto a la filo ofia y en diálogo con l s di tintos modo de
saber, de abar ar la totalidad d cuanto ha . aber s di tinto
d la misma filo ofía, a Jo qu u filo ofar s ha abierto desd
una vi ióo integradora.
l Centro de Estudios Hu1J1anisticos ha sido y e ,
mejor, y
continúa iendo xpresióo de su vi ión fil ófica integradora
tambi 'n, coro su fundador, ha encamado encarna, continúa
encarnando el a/ere fla111amn1 veritatis.

Con ideramos importante re altar lo igu.iente:
El Centro de Est11dios H111JJanisticos, que a trav · de u 9uehac r
ha xpre ado y expresa la visión integradora de d La cual ha
ido concebido por su fundador, Agustín Ba a e rnánd z del
Valle, encarna , igu ncarnando el a/ere JlammatJJ veritatis.
así de de su vi ión int gradora, el alentar, la flammam
veritatis, ha ido y e al mismo tiempo haber alentado y alentar

12

fla111ma111 amoris J ' fla1m1111m p11lchrit11dinis .
d cir, el alentar la
flama de la verdad, d de una vi ión integradora e alentar la
flama de la verdad como amor y del amor como verdad. o
urna e haber al ntado alentar continuar al ntand
d la verdad- am r-belleza.

la flama

i Agu tío Ba a e Fernández del alle ha de envuelto u
quehacer fiJ ófico desde una vi i 'n int grad ra, de
la cual
ha a pirado a aber aborear I Gnmd verdad - amor, - bell za
- . . . en y de de e a a piración ha de arrollado u filosofar abiert
a otros modos de acceso al fundamento di tinto de la mi ma
filosofía vg. la po ía,, l art la r ligión, ... Y i de de u
aspiración al Gr1111d er fundamentante o fundam neo ha
encarnado n u quehacer 61 · fico el lema univer itari ''a/ere
fla111mat11 veritatis", qu alienta la bú queda de Ja erdad c mo
amor,} del amor como verdad belleza, entonce cabe t altar
que u bú queda d la verdad - amor-belleza-La qu ha a umido,
a travé del d arrollo de su filosofar la forma d bú qu da
imperiosa e insistente- la ha desplegado en y de de una actitud
dialogal y abierta que consideramos, acaso in pirada en gu ún
de Hípona, quien pareciera in itarno a a umir dicha actitud.
La verdad no es ni mía ni tuya para que pueda ser tuya
y mía. 6 ha dicho an gustín.
trata de dialo
en u bú qu da
imperio a, desde una actitud amplia abarcante.
El Centro de EstJ1dios Hm11anisticos de la Uniuesidad Autó110111a de
11evo Le.ón el que ha encarnado y ocarna a tra · d u
fructífi ra xi tencia el "o/ere flam1na111 verilatis" al igual qu u
fundador, gustín Ba a e ~ernández del Vall ha a umído r
a um una vi i , n int rad ra una actitud dialogal amplia
abarcant n u bú qu da d la rdad la qu
ha xpr ad .
expr a en la int graci · n d di tint m d de ab r: fil ofia
p ía art y ciencia humaní tica .

6
gu tín Sao). Enrr. 111 P almun 103 IJ, 11.: .. Verita n e mea it propria ,
nec tua, ut et Lua sit et mea" Cf. Obras Compleras; dición bilingüe, data cit.

13

�,\1,zJild,• /JtJh,/ ( ,,mia 1.11sad11

D de u alentar la flama de la erdad aunada al amor } a la
belleza, l entro deE studios Hul!lanísticos ha pro eguido y pro igu
ea u de envolvimi nto al ntand al r s.
al res que a umjdo por u di tinto mi mbro hacen
po ible que e te c ntr continú al ntand la luz la flama d la
verdad- amor- b lleza· luz, flama, d la verdad amor belleza ,
qu irradia de de México a los ámbito acad ' mico de t da
Hi panoamérica y del orb .
piram a gue H11mat1ilas - publicación del entro de
tudios Humaní rico - continúe iendo la expre ión de lo
id ale d excelencia académica, apertura y diálogo, ideale
fundaci nale de dicho centro, y egún lo cual
e ha
d senvuelto I continúa d senvolviéndo .
que la per ona , lo académico miembro d l entro de
tudi Hu.maní tico , entre lo cuale d tacamo a u director
el licenciado Alf. n o Ran el Guerra, de ·de u quehacer pr bo
honrad , u tenten te · rica y vitalmente es decir no ólo desde
el pen ar, sin tam bi ·n de de u propio exi tir la flama de la verdad,
lo cual ha ido el id al de su fundador.
lama de la verdad y d l amor aunad , e decirjla1nma veritatis
et fla111ma a111ons que gu tín Ba ave ernáodez del alle ha
alentad , ha dado ali nto en cuanto ha asumido u quehacer
filo ófico c rn bú qu da imperio a de la v rdad am r b lleza,
fundamento n1nd.

Humanísticos que él ha fundado y cuya f cunda exi tencia
celebramo , e un paradigma, un mod lo también como
xpresión de una visión integradora en la bú quedad la verdad.
ca o y in aca o ea el pen ador, y principalmente el filó ofo
quien de de una actitud integr,1,dora haya d alentar la bú queda
de la erdad.
Bú queda de la verdad en la qu , en tanto filó ofos
compr rn tido
habr mo de per i tir, d d una actitud
integradora y p rsistir hasta que no nos q11ede balito ...
De ll n ha dado mue tra gu tin Basave Fernández d 1
Valle, fundador y director del Centro de st11dios H11111a11fsticos,
quien ha encamado el a/ereflammam nritatú.

Bú queda de la erdad amor, belleza, er fundamentante
fundamento, Gnmd en que e ha de persi tir y qu e ha de alentar
n y d d un dialogo abierto con lo di tintos modo de aber
de aborear la realidad y con lo di tinto ab dor s léa e: poeta
arti ta exi t nt religi o ci ntífico bumani ta, filó ofo.
caso a el filó fo
n quien la inte ración
ac ·tud
u hacer al que le corresp nda in i tir , per i tir en la búsqu da
de la verdad, el amor y 1a b lleza
gu tín Ba ave Fernández d 1 Valle,
en tal sentido un
paradigma. Y en tal entido a imi rno el Centro de Est11dios

14

15

�FILOSOFÍA, ESCEPTICISMO Y
TRAGEDIA EN EL PENSAMIENTO
CRÍTICO DE CIORAN
Rafael E nrique Aguilera Portal
Amji111onos ef/ esto épora q"e posee 111s bellezas omitas
y sus poderes rorarteristicosy fasci11a11tes con,o Cl(a/q11ier
otra era, para voltmros lolol111e1111! /() q11e iomos
ErnstJünger: Los
acantilados de mó,1110/

1. Introducción
r:' L GAR A o D t\ no encontramo ante un pen ador complejo,
paradójico, aforí rico· pero, bre todo, un pensador singulllr,
único y ejemplar que con aguda perspicacia lucidez deconstru ·e
todo el complejo entramado de nuestra tradición filo ófi.ca
occid ntal. Cioran
un p n ador a i temático libre que no
deja acaparar, ncerrar o da ificar su pen ami nto en cate or:ía
imple que trat n de reducir la complejidad humana en una
fil
fía rdenada y met · dica. ada seda en e te ca o más ajen
a u di cur o apiencial d la lucidez. Rec rdemo que ietz che
spechaba en el gust p r lo i t mático una falt.a de honradez.
Lo profundo 1 mí rico l re olucionario e iempre inefable y
inexpre able y no
puede e tructurar organizar i tematizar.
ioran pretende ioquietar, c nmover agitar nue tra
conciencia acoro daticia crédulas y bienhechora , para
de cubrirnos eme tra pr pía naturaleza reli i a, animal y
0

entro de lnve tiga i ne Jurídica y rimin lógicas, UANL.

�11

r

f

Rofi1d

per er a ofreciéndono un espejo lúcid y acabado de nuestra
ociedad con u moralina hip ' crita y barata. o encontrarno
ante un Quijote rebelde y tran gresor, comprometido intelectual
y m ralmente con la denuncia del nihilismo can ino asfixiante
que envuel e nue tra civilización, una civilización carcomida
por la p reza, 1aburrimiento y la uperficialidad de e pícitu que
on la cau a profunda de la maldad y la perver idad del er
humano.
ioran e ante todo, un pensador visceral, iconocla ta
intempe tivo, insolente, rompeideas que hac del e cepticismo
una actitud vital y filo ófica una actitud que no po ibilita
acercarno má y mejor a la condición humana. orno decía el
filó ofo don 1igu l d
namuno: que no te closiftq11en· hoz como el

zorro, q11e el jopo borra s11s huellas. é ilógico a s1u ojos hasta que,
ren11nciando a clasificarte, se digan: es é~ apolodoro Carrascal. especie
rinica. é tú, trí mismo, tinico e insustituible.
2. Cioran contra Ari tóteles: el hombre como animal
metafisico
Para Ari tóteles la tendencia humana a aber no e como para
Platón, un eros un amor hacia la verdad divina, ino un apetito
natural procedente de lo ojos frente a lo demá sentido . a
filosofía comienza a partir d una od111iración ante el mund que
nos rod a. Tra iglo de tradición no
ntimo can ados,
e cépticos y miramos con de confianza. Hemo p rclido la
capacidad d a mbro o orpre a, de ver la r alidad como
rrú terio o enigma, de mara illarno ante la belleza del niv r o,
percibir la realidad c n una mirada ingenua infantil e inoc nte.
Tal v z va a iendo h ra de recuperar nue tra capacidad de
curio idad, bú queda v exploración sobre Ja cosas. Paracel o,
científico del igl
, escribió:

Quien 110 conoce nada no ama 11ada, q1lien no entiende 11ada no 1e
1

T;,1ri&lt;(11e

.,- 1,P;Uikm Pr,rtfJlr,:

nada, pero q11ien conoce , entiende oma y ve. CJ1a11to 1nás se comprende
oigo más se puede amar. Quienes desconocen q11e no todos los fmtos
moduran al mismo tie!llpo que las fresas 110 saben nada nip11eden disfmtar
verdaderaf!lente de las 11t'OS. 1

egún Ari tóteles: el ho111bre por 11at11raleza deseo saber. El er
humano nac con elimpul o de conoc r con un empuje riginario
hacia l aber in el cual no moriríamo . La mi ma tim logía
de la palabra filo fía, el amante, el que gusta de, el petieneciente al
conocimiento. La filo ofía nace del an ia, del hambre de aber,
como voluntad o apetito de conocimiento.
í p dríamo
traducirl por amor a la sobid11ría. Platón refleja magi ttalmeot
el origen de la filosofía en su diálogo El Bat1q11efe:.

el amor es hijo de Penía (la pobreza) y de Poro (el rectlrso) ' se
encuentra en la situación siguiente: en p1imer IHgar es siempre pobre, y
está 11111 lejos de ser delicado)' bello ...Más por otra parte, seg1ín ia
condición de s11 padre es i-aleroso, intrépido, y diligente· cazpdor tem;ble,
que siempre urde alg1ma trama; es apasionado por la sobid11ría y fértil de
recursos- y se enmentra en J/11 tértnino 111edío entre la sabid11ria la
ignorancia. P11es he aquí lo que sucede: 11ing11110 de los dioses .filosofa ni
dma hacerse sabio porque J'ª los es ni filosofa aquel q11e es sabio. Pero
a s11 z,e:zi los ig11ora11tes 11i filosofan ni desea11 hacerse sabios, p11es e,, esto
estribo el 111al de la ig11ora11cia: en 110 ser 11i noble ni b,mto, ni sabio ;r
te1Jer la ilusión de serlo en grado suficiente. ólo filosofan los i11ter111edios
entre 11110sy otros entre los e11ales también está el O111or. P11es es la sabM1tría
1111a de las cosas más belios, · el Amor es sie111pre amor de lo bello de
suerte que es 11ecesan"o q11e el amor seo filósofo y por ser filósofo algo
i11ter1nedio entre el sabio el ignorante.2
: Textos esencia/e . iruela, Madrid,2002,p.54.EI abio lben in tein
ofre e una lúcida interpreta ión: El hombre que ha perdido la facultad de

1Paracel

n

marai·illarse e c:omo un hombre acabado, porque la imagi11ación es más importa11re
que el saber. D todo modos. lo griego tenían una ventaja obre no otr . ello
no habían perdido el contacto con la naturaleza. la poli .el placer por el ctiál go. la
comunicación con u con iudadano . ivfan. por tanto. en un nte to natural
enonncmente bello y diferente al nu
2 Platón: El banquete. Ed. Gred

�11

Ra¡ I L1111q11

hombre nec ita saber, porqu le du l u jgn rancia; y ea
te entido fil
far s una fuoci ' o bi lógi a com el r pirar.
l ab r por tanto o
un lujo o capricho s.in una n e idad
ineludfül e ine qui abl un imp rati o que a egura el obrevi ·r.
La filo fía
una acti idad r or'tica con titutivament
n ce aria aJ intel cto.
e m d clara Ort ga · a er, e el

esfnerz.o i11teíecfl,al por excelenda ' ... ' el conoci,11ie11!0 lle1 ado al 1J1ti.v:imo
i11tento, un heroísmo intelect11al. La filo fía e reflexi · n crítica
oluntad cogn citiva a nrura int lectual, mi ión e clarecedora
1

d la realidad.
La felicidad. para Ari tóteles r "de en la función natural pr pia
del r human c mo t'll, la int li encía.
e e m d la felicidad
encu ntra en eJ jercicio d la int li ocia teórica, e to e : n la
c ntemplación c mpren i · n d l con cimiento. En gri o theorein,
d d nde pr ced oue. tr t · rmin teoría i ·fica ver. obsen'tJr.
coJ1te117Pla,; qui o elabora una teoría c n igu una vi ión de las
c sa qu upera l tado d ign rancia en l qu
taba
anteriorm nte. Para J\ri tótel , la ti idad e vida teórica
cont mplativa (bios t/Jeonitikos) exi tencia d di cada a la inve. · ción
, a t rizar.

r

1 11ilm1 Pmmlu

in mbargo decir, h ' n día, qu e d el mund por
naturaleza d ea ab r puede re ultar una apreciación ratuit .
c ntradict ria p rqu' n la prácti a p demo c rnprobar g nt
u n de a aber. éa, in. tituto. • un.iY t i ad aut · nric
de i rto , re ·¿ p r la m ri cracia
tiruticis" cr 'ni a (el are
d acumular rnuch
tírul s). o 9u r mos . aber lo que n
abemo , no qucremo ab r de qu · varno a Yivir o de 9ué
modo vamo a morir, o cuál
l tad d nu . rra . alud, cómo
va la e n mía la política o i un m t orito va a acabar c n la
vida n l planeta Tierra, i 1 final del mundo e. asado mañana.
m d cía ietz che: b/ holllbrt' sólo q11iere la ,, rdad en análogo

sentido li111itado. Desea las co11secumrias agrndabli s d la verdad, oq11eJ/as
que ronsen.•tm la vida· es i11difere11te al co11oci111iento p11ro cc11:ente de
consecnencias,y está hostilmente predispuesto contra las f'erdades que p11edat1
ser pe1jt1diciales J' deslmdit•as. 4
ioran pre a mu) bi n la paradoja del h mbre com animal
apiencjal: t:.I hombre con z·ocadó11 ,mtnftsica es flJáJ raro que 1111 monsfmo

J', sin embargo cada hombre contiene virtualmente lo.r eleJ11ento de esa
t•oració,,. Le bastó a "" p,i11cipe indio l'er a 11n inválido m, 1ie_¡o y 11n
1111urto para co111prenderlo todo· nosotros que tan1bié11 les remos 110
f(JIJ1prendemos nada, p,m nada ca1J1bia en 1111estra t ida. 5
.. n po, ici 'n a la e ncepci · n ari t téli a, poJríamos
1

[. . . /Así, co11c/11i111os que la felicidad alca11za haJta do11de lle a Ja
.famltad de pensar)' cuanto ma_)'or sea la jamltad de pensar de una persona
f!Jtryor será s11 fi licidad: 110 co,no algo accidental si110 e11 l'irt11d de Sff
pensaOJienio P"es éste es 11obk, por definición. Por ende la .felicidad tiene
que ser 1111a fon11a de co11te111pladófl. 3
•l mundo e, tan norm m nt c mpl jo y nu tra limitaci · n
del e nacimiento obre · t . tan inmen a qu la actividad
t •rica nunca tendrá fin. Per para alcanzar la felicidad n ba ta
ncia teórica , e preci a la in eligencia práctica qu
c o i te en d minar I pasi n y cons guir una rela ión
ti fact ria c n I mundo ue no r d a.

re ponde.r a ri tótele diciéndol que 1 h mbre no e rá
p
amad genética ni bioló ·cameot para 1 e n cimi nt .
o exist ninguna inclinaci · n natural hacia l c n cimi n .
P r p r upu to est n quita qu· l c n cimi nto ca uno
· re y may re
d nue a
lución, un d l
e
mara,
de nue tra h rencia cultural. o
ivim una ép ca d p br za culrural, n la que el
aber cupa p c lugar, 1 ,,al ramo realm nte poco.
mo
•
'

1

ri!.tótele : Éricoa

icómaco, d.

redo. Madrid. 19 4.

, . 117 b.

ieizscne. F.: Verdad}' mentira en el ·emido e.ttramoral. ladrid , fümza Ecl.,

19 7. p. 73.
ioran: Brei·iario de In fXJlÍredumhre

trad. F. avater), Tauros .• 1adnd. 2

p.10 .
21

1.

�tl.ajiul hr111¡11t .11 111 ru l'ort.ilu

Lo sabiduría? ing11na época est11t 0
1nás libre de ella, es decir, que nunca el ho111hreJ11 más él 111Ls-1110 · 1m ser rebelde
o la sohidmia. Traidor de la zpolOf,ío, a11i111a/ de.rconi.odo se in.ru contra
dice nu tro mae tr

ioran:

1

k, naturaleza, romo el hereje ro11tra lo tradición. Éste es pues hombre en
seg,mdo grado '.. . 6 Tal v z, frente a la época de nihili m , inanidad
incons.i tencia., inc her ncia qu ,i,mi po&lt;lam r petir de orma
ir ·nica y - c · ptica la entcncia d
i tz ch :¡Bienarenh,rados los
ado1111ilodos, porque estos se dor111irán enseguida!
3. El fin de la filo

fla: ¿lucidez, eufemi mo o r tórica acía?

ioran c m fil · o
de la . ospecha d t c la cris· d 1
p n amiento la cultura y, n e p cial de la tradición filo · fi.ca
fr ci · ad no~ un di.a ó . tico e· mplar runa actirud trans
ora.
uestro áemp e caract riza p r cier o mal tarde la cultura y
d la fil
fía. La filo fía par ce sum r ida n una curio a
nferm dad · a al mi m ti mp se xhib egura mnip t nt
i e di pu i ra a vivir una terna juv-entud. P d mo
inclu hallar una cierta imilitud re pect a te male tar de la
cultura y la fil offa, c n la tena
fí rica del i l v a.C. la
ciudad
uropea d l igl .c::vrrl pobladru de filó fo ilu tr

La cost11111bre del rozo11a111iento · de la espemlació11 es índice de
;nsuficiencio tito/ y de 11/J deterioro de la afectividad. Sólo piensan con
111étodo aquellos q11e a f01·or di .ws deftcimcias lhgar o oll'idarse de sí
1J1i111os, o 110far111or c1terpo ro11 sus ideas; la filosojla pri,,ilegio de i11di1iduos
de p/feb/os bio/ó icatne11/e s11perficiales. ~
D
t1 forma, i ran con tata qu fil ofar
evitar ,ivir el
pcnsami ne ha ta • u limit n
n la. punta · ma del
aber ni man jar idea,
m carca ru m mias e ne ptua1 . Y
d d
ta p r p cava n alza a p n ador com
i tz che o
~Cioran: Atlió a /afi/0.10.fía v orro.r 1exw• . Alianza. Madrid. l9 4, p.63.
iomn: Adiós a /afilo nji'a \' otro te.no . lianzn, Madrid. 1984. p. 41.

22

namun , Pí Baroja ue manifi tan un entimienco crágic d la
-ida.
o e tratad renunciar, egún ioran, de de una e ceptici mo
radical .. la a piración irrefrenabl de biduria d I .er human
sin a una ofi tica banal y retórica nt nclida e m m ro
en ranaje c nceptual d otro de la 1' ica acad 'mica
in cituci nal. í pu
un a la cruzada antifil ó 1ca
mprendida p r el po iti i rn
la fil ofía analítica, el
pragrnati mo p tura ci ntifici ta qu reprochan a la fil oüa
u falta de xp rim ntaci · n
su falta de re lución de 1
pr blema gra e y acuciante. c¡u atlig n al er humano. Él
m.i mo ugiere: " l odio a la fil ofía e. i mpre o p ch
"
La fil ofia o es un lujo un capricho ino una exp ri ocia
v:ital n un mundo ca · tico y ali nant · d d e t punt d
,;, ta 61 ofar e conviert n una práctica urgent in ludibl y
n e aria. La fil
fía má qu un di. cut o raci nal y t • ric ,
una actitud vital, ocaci nal, per nal una acávidad qu trata
de prop rci narno felicidad p r onal c lectiYa ·, en ci na
m elida, alud m mal para vivir e n di tancia en una oci dad
cada vez má e quizofrénica.
tipo d filó ofo : lo qu r fl xionan br la id a
lo que rcfl xi nao br 11 mi m .. La c:hl rencia d sil gi mo
d la d dich ...

Para I filósofa ol?Jetivo sólo las ideas tiet1e11 1111a biografta; para el
filósofo s11l!Jetivo, sólo lo a11tobio rafia limt ideas; está predesli11ado o
,,iJir después de las categorías o de sí. En ti/timo caso la filoso.fa es lo
meditación poética de la desdicha. 8
La tarea de la fil
fía
d mitifi ar de nma, arar,
d montar fal o ídol
h mbr , durante i l
ha cr ad
1 mpr nu
di e nu vo ab luc . ne t
nád una
acertada do i de c ptici m n ayuda corno cerapi, fil ófica
1

ioran: El crepú culo del pen omienfo. Méxi o. ue aim g n. 2003, p.7 l.

2..3

�H,1{r,e/ l.111iq11e

contra todo tipo de fundamentali mos (ideológico, político
religioso). Todos los totalitarismo a lo largo de la hi tocia han
surgido con ta pr tensión racional de querer atrapad tod
con las ideas. El mundo , por tanto plural y diver o, no unívoco.
La unicidad o uni ocidad igu iendo un int nto platónico
peligro o d implantar nuevo fundamentalismo , un intento que
estarna iendo con un regtes a la premodemidad medieval.
David Thoreau, el filó ofo de la de obediencia civil afirmaba:

' erfilósofa no consiste en el f!lero for11mlarpensa111ze11tos sutiles ni siquiera
en fundar una escuela[ .. ) consiste en resolver algunos problemas de lo
vida no en el á111bito teórico, sino en el práchco. "( Walden dos)
El pensamiento de ioran ha sido tildad , a menudo de
superficial, relativi ta y cínico; p ro como dice Fernando avater
no es extraño ni no d b de alarmar pue "la s11jmficie es el lugar

t111lrm P01tnlu

fabricado por toda la combinacion
po ible. de los
veintitanto ímb l orto áfico " y la aplica en la c n trucción
de u particularí ima biblioteca de Babel. El ingenio o critor J.
L. Borge nos contó en u relato ale órico La biblioteca d Babel
como e ta fabulo a biblioteca contenía toda la inE rmación
posible, porque cuaJqui r dato, palabra o informaci 'o , e día
ncontrar en alguna de las inagotable e tanteda . ttando se

procla1JJÓ que la Biblioteca abarcaba todo los libros, lo p,i,JJero i11,presión
jHe de extravagante ftlicidod Todos /.os ho!llbres se sintieron se1Tores de 1111
tesoro intacto y secreto. 1 o había problema personal o t11ll!ldial CJ(Yª
elocuente solución 110 existiera: en algtín hexágono. El niverso estaba
justificado, el universo bmsca111e11te Hs11rpó las di,11ehsio11es ililnitadas de
la esperanza [.. -1

11at11ral de quien está dispuesto a torpedear todos los fondos últi111os que se
fe propongan" 9 En e te entido ioran no propone un aber

4. De la re cogitans a la tes trágica

filo ófico como aber de radicalidade o ulcimidade , e decir
un saber que pretende ir a la raíz o la médula de toda nu rra
cultura ccidental de. entramándola en us falsedade fachada
y apanencia .
Desde aquí, se augura un giro hacia la literatura )' la arte . La
filo ofía goza de tan poco pr sti io y d scrédico que van a ser la·
novela , el teatro, el cine, las arte en g neral, donde e refugie la
filosofía. s por e o que n hablam
de filo fía con
mayúscula c rno tribunal puro d la razón, ino de filo ofía (en
minúsculas) como interlocutora hábil en la gran conversación mlf1frai
entre los di tinto género de di cur o.
a Ficciones, Borges recurr a la bibliot ca como una metáfora
del univer o, y de 'cualquier cosas es todas las cosa/' -reasumid del
"todo es sifllbolo ', de León Blo hace p ible que describa la
biblioteca como uoa caótica forma alternativa o u titutoria del
mundo. d más, Borg . recoge la idea cabalista del univer

La vida e por tanto exi tir tener conciencia de exi tencia
hacer e en la lucha y la libertad t nder al tod dentro d un
pr ce que no arra tra a todo y el mi mo niver o. El h mbre
vive entre la conciencia d la muert que l am naza r J afán de
obrevivir. De ahí surge el entimiento trágico de la vida· r un
lado el hombre iente eJ ansia de vjvir de inmortalidad· · po
otro lado, siente la realidad inexorable de la muerte y de u propia
contingencia. El hombr
i nte atrapad y amenazado porque
abe que su vida
finita, limitada br ve, contingent ' que la
muerte e I dato abs luto definitiv , total. De te m do el
hombre e conciencia conflicci a, contradictoria, res trágica no
res cogitans ( u tancia peo ante) c mo ya pr pu iera De carte :

1

El 1·erdadero héroe co/llbate )' 11111ere e11 nombre de s11 destino, no en
de 11na creencia. S II existmcia elimina toda idea de escapatoria·
los ca1JJi11os que 110 le llevan a lo mt✓erle fe resultan callejones sin salida¡
trab'!Ja su biografía, mida Sil desenlace)' hoce todo lo posible... Su propia

110,nbre

°

Cioran: Breviario de ta podredumbre ( trad. F.
2001. p.17 .
1

9

avater. Femando: Ensayo

obre Ciora11, Madrid, Epa a-Calpe 2002, p.34.

24

25

a aier). Tauru', Madrid,

�historia es s11 IÍnico absoluto como su 1•0/,mtad de Ira edia s" único deseo... 10
te hér e trágico y hombre auténtico e don Quijote de la
fancha, paradoja y ímbolo d un pueblo. Úrúcamente el hombre
trágico e auténtico p rque olo él ha ido capaz de tomar conci ncia
de u condición limitada e indigente, y ha a umido la tragedia • la
lucha com
encia de la vida. Lo que tienen núedo d la trageclia
son "pobm s1gerol, '-pobres soT11bras hombre cotidiano qu llevan
una vida vulgar, pobre, apariencial e inauténtica.
1oran
namun
rtega · a et
ven reflejado a í
mi mo en eJ per onaje de ervante
ven la cultura hispana
coro una cultura trágica p r excelencia. El uijote imboliza la
mí tica e pañ la lo conquistad res d
menea la
contrarreforma, el arte barroco la caballería andante con u
entimiento d lo divino. El quijoti mo e el alma del pueblo
e pañol en lucha por recuperar el pa ado glorio o y pre tigioso
de elipe II o Carlo V con u imperio de la cri ciandad. El
quijoti m e el inc o ci nte col ctivo de paña en u an ia d
gloria y renombr , pero abiéndo qu tal pro •ecto e imposible
ilu orio y fraca ado. ervante al igual qu Cioran e ríe
irónicament de la d pr porci , o d tal empr a a través de don
Quij te pe.ro ab o de un pu blo vitali ta y biológicam nte fu rte
" 1 mérito de España e pr poner un tipo volución in ólita un
destino g nial inacabado (se diría qu e crata de un Rimbaud
encarnado en una col ccividad). 11
rnand avater a evera: Don Q11[jote 110 es sola111ente 1111 personu:fe

de.ficción literario sino mt(cho más , 111ás gra/les cosas: 1111 mito 11acio11al.
un ideal irónico, la sih1eta de la concepción del JJJrmdo, el origen de 1111
acfjetivo descalificatfro, el tí/timo héroe elpri111er antihéroe. 12 Don ui j t
11 Cioran: Adi6 ala.filo ojíayorrostexto .Ahanza,Madrid. 19 4.p.40. Ci ran
admira paña por er un puebl que propone un tipo de evolu ión in ólita. un
de tino genial e inacabado fren1e a I paf e gennánico o angl aj ne .1 pueblo
hi panoamericano han abido aproximan, a lru fuente mi ma de la vida a través
de la literatura. las ane y la poe ía. tal ve1. n hayan id muy prolijo o hayan
tenido grande genio en el ámbito de la cien ia y d la te nol gfo: pero han abido
captar y entender I i ndo la ida mi ma con •uficiente abiduría y radicalidad .

26

oo e un héroe lunático ideali ta, repre enta la voluntad de
aventuras la voluntad de crear una vida fecunda el afán de
recorrer el mundo di frutarlo. La voluntad quijot ca oo rá
ligada a ideal vacío y tér o ino a la vida y a u p rfección
(e:xcelencia). Don uijore representa la lucha c ntra el
conformi m 1a rutina l e n encional lo banal, lo cotidiano.
D n uijote
ímbolo del mundo hispano y el guardián del
ecr to spañol.

5. El hombre animal indeterminado

¿De q11é depende aq11ella condición enjerJJ1iza? Pues el hoJJJbre está f!Jás
enfem10 es más inseg11ro más alterable más i11deter111i11ado q11e ningún
otro animal. 110 ha duda de ello, él es el animal enfermo: ¿de dónde
procede esto. s verdad q11e él ta111bién ha osado innovado, desafiado,
afrontado el destino 111ás q11e todos los demás animales j11ntos: éL el gran
experimentador consigo misfllo el insatisfecho el i11saciado el q11e disputa
el dominio últi,no a los anitnales, 11att,raleza_y dioses él el siempre invicto
todavía, el etemall1ente fi1111ro el que 110 encuentra reposo alg11110 e11 s11
propia fi1erz.a acosante de modo que su J11111ro le roe i1nplacableJ11ente
como 1111 aguj/ón en la carne de todo pre.sen/e. Cómo este 1alie11te ' ni:o
animal no iba a ser también él el más exp11esto al peligro el mds duradero
• hondamente enfam10, entre todos los a11itnales enjer!llos 13
1

o el pen amiento de ioran e encuentra e ta i ión
antropológica ser impr ciso animal indirecto e improbable por
excelencia conYal ciente 9u a pira a la en ermedad criatura
z avater. Femand : In rru cione para alvidnr El Quijote. Madrid. Tauru .
19 7.p.25 .
n ietz.sche, F.: La ge11ealo ía de la moral. Madrid, Alianza Editorial,1979,
p.99. El problema fundamental d la civilización occidental. para ietz che.
u
decadenciay unihili mo.dadoquelo m' alto valore!&gt;d laciviliza íón
id ntal
han perdid u vigen ia condenand al hombre a la de nudez y la intemperie m
radical ab oluta. 1problema de la decadencia de la cultura cidental re ponde a
u la indetennina ión. la alteraci n. el miedo del r humano. m I
al re
de ademe. han triunfado por doquier. Cioran eguirá el diagnó tico iniciado por F.
iet · he .
1

27

�metafísica divagant , animal perdido e in ólit . La civilización no
má que un fuerzo por encontrar remedio y salida a u tado
incurable y d eado.
Todos 1 intento de reforma y pedagogía d virtúan y
empobr ceo el p n ami nto. Por doquier aparecen lo
funcionarios del currículo oculto los sacerdotes de la reforma ,
l
valores lo nuevos tecnócrata del arte d educar: El

conocir11iettto flO tiet1e enemigo ,nás encarnizado q1Ie el instinto educador.
optimista y vimiento al cual los filósofos 110 sabrían escapar: ¿có1110
perrnanemian indemnes sm sistemas? alvo lo in-e111ediabie todo es falso·
falsa esta civilización que quiere cof!lbatirlo, falsas las verdades de las q11e
se arma. 14
La civilización no e má que un intento por dome ticar,
moldear al bombee e ún una moral gr garia, medi ere y
decadente. Todo lo 1ntento reformi ta que no partan de un
análi is de la conrución humana railical y la cultura en la que
e tamo inmersos e táo abocado al desa tre.
TaJ vez, má qu nunca tengam qu insi tir, ho en día n
ta idead que I hombre e voluntad de p d r d creación, de
uperación. farc
ur lio, mperador , filó fo romano, d cía:
'La vida e parece má a una lucha, qu a una danza'. D aquí
arranca gran parte del en rme fraca o colar que ten mo en
nue tra
cuela .
ca generación de jóven
n e tá
aco tumbrada a dominar la voluntad. in esfu rzo ruario no hay
má que chapuza
agujetas, si ndo nece ario ducarno en la
voluntad. Dice Lipo etscky en La era del vacío: ' l colegio e
paree má a un desi rto qu a un cuartel (y e o que el cuartel
ya n í un desi rt ) donde los jóvene v getao sin grandes
motivacion niint re s l· .. ] El c legio un cuerpo momificad
y lo en eñant un cu rpo fatigado incapaz de revitalizarl ." 15
1 quer m
analizar el fraca o de la civilización ccidenta1
14

ten mo que remontara a 1 orig ne. d nue tra tradición.
de la historia hem generado un duali mo pato! ' gico
que no impide apreciar la vida de forma · prima. La cultura
occidental ha e tado siempre anclada en e te dualj roo falso •
mezquino del que ten m que liberarno . n duali mo producro
del platonismo y la tradici · n judío-cristiana. Por una parte, Platón
había concebido al hombre e mo una lucha ntr razón y pa ión
como un intelecto (alma racionaJ) que lucha con una multitud
de bruto irracional , concebido éstos e mola partes int riore
corporales d tip animal (alma concupi óble, ira cibl ).
tutamente, el cri tiani moa umió . ta vi i ' ne o u.mando te
duali mo entre el cuerpo (malo)
píritu (bueno), ci lo/tierra,
agrad / profano mundo cele tial/ rnund terrenal ...
Toda cultura humana es conflictiva~ y la c nilición humana
e neurótica por definición- p r
ta neur i hace posible el
de o d ir liberándono de la n uro i . De forma imilar,
ietz che año ante , había d tacad qu 1 er human e un
animal enfermo, defi ctuos y un err r del univer o.

1 lar

Había 1-m loco e11 nosotros el sensato lo ha echado fi1en1. Con él se ha ido
lo tllás precioso que poseíamos /t; que nos bacía aceptar kzs apariencias sin
te11er ql(e practicar a cada paso esta discritmi1ación, tan ruinosa para ellas
enh-e lo real)' lo il11Soria 1\1ientms ei loco estaba ahí 110 teníamos 11ada ql(e
te111er, ni ta111poco las apariencias que milagro i11i11termn1pido, se
n,efat110,foseaba11 en cosas ante nuestros ojos. Desaparecido él. ellas pierden s11
rango_y recaen en s11 indigenci.a primitiva. I /.oco le daba sabor a la e.,istencia.
Ahora, ningún interés, 11i11gtíll p11nto de apq;·o. I verdad ti,tigo es la amencia
de l.oC11ra. Realizarse es abocarse a lo embria ttez de lo vuiltiple[ .. .)16
El hombre e un animaJ p ic afectivamente ine table: onrie
rí , llora, an io o, angu ciad , egoí ta, ebrio violento furi o
a.moro o cien n onaaoo un er expue m al error a la l cura.
Tal ez, deb ríamo u tituir la d finición tradicional d bomo
sapiens p r la d homo de11Jens. 1 ho,no sapiem rná homo denm,s

Cioran: Breviario de fa podredumbre trad. F. avaler) Tauru , Madrid.2001. p.

71.

6Ciorán. .M.: la calda en el tiempo. lonte Ávila Editore . arac . 1977. p.

1

~Lipove k.y: weradefi,a ío.Barcel na,Anagrama. J997.p25 .

1

28

1 4.

29

�&amp;fiel 1!11nq11t 4.gm/. ru J&gt;qrt,1/n

que sapiens. Lacan concluía: la esencia del hombre, no solafllenfe no
puede ser comprendida al 111arge11 de la lomra si110 q11e dejaría de ser tal
si no llevara en sí misma la Joc11ro como límite de su libertad.
in lugar a duda , l r inad del hofllo sopiens ha introducido
de orden en l mund . El orden se encu ntra en la cultura, en la
sociedad n la pr gramación ocio-cultural que impone norma
· r gla de organización. Pero YiYimo en una ociedad
tremendamen e ine table un peri do histórico compl jo
incierto ll no de luchas de poder, de truccione ma acre ,
exterminio .
Por eso los di sorclenes hist.óticos aparecen a la tie-.:z¡ C()n;O la e.,·x·Jmsión
J' el resultado de HII desorden sapiencial oriem11io. Contrariamente a lar creencias
recibidas, ha ' n1e11os desorden en la 11at11raleza q11e en la h111JJa11idad. El
orden nat11ral está "'"cho más co11troloM por la bo1tJeostasia la regulación, la
programación. n ca1J1bio, el desorden h111J1a110 nace bqjo el signo del desorden. i-

6. El hombre: animal de ídolo
Lo caracterí tico del hombre e u capacidad y exigencia de
valorar el hombr , cr ad r d valor y en romo a lo alore
jerc la voluntad d p d r.... 1 auténtic hombre es el hombre
Libre, autónom
uperior fuera de todo amae ttamiento o
dome ticación, que depende ólo de u propia voluntad. Albert
Camu decía: o me rebelo, lue o exi timo ". o grito qu no
creo en nada y cr o que tod e ab urdo, p r no pued dudar d
mi grito y tengo qu cr er aJ meno en mi pr te ta. La primera
evidencia dentro de la experiencia ab urda, e la rebeli 'n." 1~
in embargo frente a la capacidad autónoma de crear
producir entido vernos como el hombr elige el camino fácil de
imitar y v nerar dio e . 1 l hombre e animal d ídolo animal
17 Edgard Morin: El paradigma perdido.
adrid. Kairó , 2000, p. l 55. El gran
fil6 ofo y antropólogo francé de de u análi i de la complejjdad humana coincide con Ciaran en ver al h mbre de de la dialéctica apitmsldemens frente a la
tradición platónica quee table e el imperio de la razón bre todo.
1sCan1u , Albert: El hombre rebelde, Madrid. Alianza Editorial, p. 221 .

30

d v aeración y adoración animal r ligio o. D cía ioran:
o
fácil de truir un ídolo: requier tanto riemp com el qu e
preci a para promoverlo y adorarlo. Pue o ba ta con aniquilar
u ímb lo material lo que e s ncillo ino cambién u raíces
en el alma [.. .] 19
La fa cinación ideológica no atrapa r adorm ce, aquel qu
píen e que está fuera de ella se ngaña mi rabl mente porque
preci amo iempre nu vo íd lo para ,':ivir. ivirno , pue , n
la hoguera de las vanidad , lo d gma y la uperchería la
ma 1oría procedente de la gran tirana, la tiranía de la co cumbre.
uien desee liberar e d u propio dogma debe comenzar c n
admitir u propia esclavitud seamo. incero : orno e clavo .
La oci dad, de e ta forma ha ag tado al individuo lo ha
ab orbido, ha d truid su identidad per onal c nvirtiénd lo en
ma a. 'ho lo individuo
e hallan p rdido entr la
muchedumbr ' . La ociedad ha apr piado de lo mej r de la
indi idualidad, )r l p ligr qu amenaza a la natural za humana
no e ya el exce o ino la falta de impul o , preferencia
per onaJe " .20
La religión envilec de humaniza aJ hombre porque promet
una felicidad cele tia! inalcanzabl pr dica una moral d
e clavitud · umi ión ( r d 'cile , re i nado paci nte ,
IQ Cioran. Adi6 a la.filo of(a y otro ensayos. AJjanza Ed. Madrid.199 .p 24.
J hn turart Mili en u pequeñ en a o titulado O,r liberf)· no advierte que 1
verdad ro peligro de la dem ra ia no e el de poti mo: ino la tiranía de la mayoría,
La tiranía de una colectividad mediocre. La mu hedumbre con u impo ición de la
co tumbre puede empobrecer e impedir el de arrollo tl lo individuo y de un
pueblo. te nu voy rmidable poder de la ociedad puede ab. rber al indiv.idu
y acabar con toda u potencialidad. No ba ta. p11e , una imple protec ión contra la
riranfa del magi trado. e requiere. ademó , prorecci611 contra la tira11ía de las
opinione • pasione dominante ; contra fa tendencia de la ociedad a imponer
como regla de co11d11cta us ideas y co wmbres a los que difieren de ellos,
impidiendo, en lo po ible, laformación de individuo dijere/lle . Véa e Stuan Mili.
J. Sobre laliberwd, Barcelona. Ed. Orbis. 198 . p. 5. Stuart ill cree en protección
del individuo y u libertad frente a la intromisión ilegítima del tad . Per n
advierte que exi te otra intr mi i n mayor y rn peligro a: la tiranía de la pinión.
;,o ietz che, F.: E ce Homo · adrid, Alianza Editorial, p. 120.

31

�lit

R,ifad l-:.'1Tri'q11r Agpilero Port,:ilrs

humilde ) introduce el concepto d pecado verdadero atentado
contra la vida. i tzsche, como ioran prefiere un politeísmo
que no lleve a una mayor tol rancia y libertad. Esta esprecisamente
fo divinidad que existan dioses pero no un Dios. ioran cree qu el
origen de gran parte d los male qu afligen al hombre radican
en e ta necesidad de creer y ven rar:

justicia y el triunfo del bien. Hume trata de explicar el origen d
la religión a partir de estas ficciones, de enma carando así esta
falsa ilusión, a fin de poder acabar con tanto despotismos,
guerras fanati mos e imposturas, que en u nombr e han ll ado
a cabo en la historia.
xponía H.L. encken, critico literario:

Su capacidad de adorar es responsable de todos .rtrs crlmenes: el q11e
ama indebidamente a tm dios obliga a los otros a amarlo en espera de
exterfJlinarlos si se rehúsan. 21

... quienes más hicieron por la liberación del intelecto humano fimon
aquellos pícaros que arrojaron gatos muer/os en los sa11t11arios, y luego
salieron a traji11ar por los can,inos&gt; demostrando a todos los hombres que
el escepti.cismo o fin y al cabo, no mtraña riesgos: qtte el Dios montado
sobre ei altar es 11n jrai,de. Una carcajada vale por diez mil silo!Jsmos. 22

David Hume, en u análi is sobr la religión, afumaba que el
politeí mo pr cedió al monoteísmo. É e tiene el peligro de
conducirn a la intolerancia. El fanatismo y la intolerancia on
caracterí tico de la religione mon teís a , invenciones mental s
dogmáticas mientra que en las religiones naturale politeísta
impera la tolerancia. ietz che con su caracterí rico estilo agudo
e irónico, decía: todos lo.r dioses del OliV1po se han ll'lt1erto de risa al
esmchar decir a uno que era el tÍllico dios. Lo griego y los romano,
eran politeísta porque creían en una enorme pluralidad de dio es.
sto les hizo ser más tol rante
re petuo os hacia cualquier
tipo de ere ncia. in mbargo, cuando el cristianismo e extendió
y expandió en el Imperio Romano y fue declarado religión oficial
por Con tantino, e inició un p riodo hi tórico de única fe ·
creencia en toda uropa. Despué , vino la corrupción del papado,
la guerra de religione , la normes riqueza d l aticano la
compra-venta de indulgencia , l Tribunal de la anta
In qui ición ...
"' l eatimiento religioso tiene u raíz en los sentimientos d
miedo ante la muerte, de deseo de vida eterna, de terror ante lo
desconocido. stas ideas impulsan al e píritu y la imaginación, a
ptoducir otra qu compens n y r tabl zcan la c nfianza. D
aquí urgen idea de dio , hér es, anto y mito que irven a
los h robre para iluminar lo d conocido para garantizar la
11 Cioran:

Breviario de la podredumbre ( trad. F. avatcr). Tauru • Madrid, 2001. p.

54.

32

Montaigne, Voltaire, Diderot, Hume, Nietzsche Ciaran,
oucault y Derrida, con su pensamiento e céptico han tratado
de liberarnos del sueño dogmático de la razón. na razón
absoluta, hegemónica e intransigente que envilece y pervierte
cualquier individuo a travé de todo tipo de ideologías
manipuladoras. Tal vez nosotros tengamos que alir de algún
sueño dogmático de la razón. Éste es, pues, el verdadero y único
enemigo. Lo llevamos todos dentro y ttopezamo con él por todas
parte , iendo el origen de la intolerancia, el abu o de p der, el
despotismo y todo los totalitarismos.
oucault, aseveraba antes de morir: soy abiertamente pluralista.
sta fra e también la uscribiría Ciaran. u e ptici mo e
fundamenta en que ser hombre es, preci amente, no t mar
ninguna creencia o doctrina como definitiva o total. o tener
nada como ab oluto y verdadero, salvo el espíritu de inve tigación
y la curiosidad de saber. ioran es un profundo e céptico ilu tracio
al igual que lo fue Hum o Volraire, en la misma tónica militante,
combativa intelectual y, como tal, enemigo de pr jukio ,
super ticiones, fundamentali mo y todo tipo de in titucione
22 Mencken, H .L.: Prontuario de la estupidez humana, Alcor, Barcelona 1993,
p.43. e cuenta una anécdota sobre el es eptici mo de Hume. Cada domingo, iba a
la Iglesia y de pué comentaba: Es importante que haya gente que crea lo que

cuenta. Yo no creo nada, pero escucho los sermone porque me encanta ver que
1odavía hoy gente que e cree lo que le dicen.

33

�Raj.itl /:,1nq11 Agwl,m /Jortalr.s

que coacci nan a lo hombre , impidiéndoles er realmente libr
autónomo.

7. Lo nue o dioses: la profunda n ecesidad religio a del
homb re
,, 1/lletVJ

dios (l///CHfIZ(1 si.emprt e,, ,/ horizQnlt
Cioran

La tarea del filósofo es eminentemente crítica: mo trar rná que
d mo trar la fal edad de lo qu iempre e ba tenid p r verdad
incli cutible. 1hombre a pira a un mundo en donde todo fuera
permanente · eguto, bu ca fundamento ólidos seguro 1
firmes en el que apoyarse d pr ciando l de enir y la
contingencia de la vida. De aquí, vi.en el can ancio de vivir 1
de pr cio al cambio y la Yida. l h mbr bu ca tro mundo,
inventa otro mundo (mundo verdadero). i tri pensar es h, destino,

adora ese destino co11 honores diJ,inos y ofréndale lo m,jor, lo más querido.
Re ul a impo ible c mprender el pensamiento de ioran in
comprender uficientemente la revolución filosófica culrural
que supon la figura de ietz che (el fil' fo capaz de dividir la
bj toria de la humanidad en dos mitad ). I i tz che es el profeta
del fin de la m dernidad y del advenimiento del nihilismo. La
muerte de Di e el acont cimiento más deci i o e importante
que afecta al hombr y a la cultura occidental. ste hecho marca
el caráct r dramático d la fi rma de er de la cultura ccidental.
Fink no dice: El te111a de la 11111erte de Dios es estudiado desde 11110

doble perspectiva. En primer lugar se lo ve como el hecho de la
autodesvalon·zfláón de la religión, la moral ' la 11Jetafi.rica· a este hecho le
da .1 ietzsche el 110/llbre de nihilismo. Y luego, se lo ve como uno
transmutación activo I expresa de los 1•alores como critica de Los valores
supremos que ha habido hasta ahora. 23 La muerte de Dio
consuma
en la ro dernidad, aunque provi ne de anees, cuando el Dios
medieval empi za a languidec r c mo sentido últ.irn de todas

2-'

Pink, .: 1.Afilosofía de Nier- che. Madrid.Alianza Universidad. l 76. p.24.

34

las c
· entonce e u tituido por di timo ideale , rulare :
Renacinú nto (antr pocentrismo) Racionali mo (Razón),
Ilu tración (poder pueblo, E tado), P itivismo (ideal de
Ciencia). ada dios fenece y e ustituid p r tr , · re e nstante
oca de lo íd lo n lleva irrem diablem nte a un nihilismo
decadente y vaóo que se expresa n todo lo ordenes de nue tra
vida.
En principjo toda idea parece neutra pero el hombre la anima.
y proyecta en ella us llama y demencias. Hegel no hablaba de
la astucia de la razón, la razón gobernando el mund , donde lo
real e racional , vicever a, lo racional e convi rtc en real.
mi terio de la encarnación perfectamente secularizado, la idea
acampando en el mundo, regulando el mundo. Cioran c nfiesa
al re pecto:

La historia no es más que 1m desfile de folios bsol11tos 11na sucesió11
de teJJ1plos eLevados a pretextos rm envilecimiento del espfritfl ante lo
improbable. lnc/11so mando se a/ya de la religió11 el hombre permanece
s1fieto a ella· agotándose en forjar sivmlacros de dioses, los adopta después
Jebn'/111ente: s11 necesidad de ficció11 de tflitologia, tri11nfa sobre la evide11da
y el ridículo. 24
ioran abraza el ideal cínico de Diógene que bu ca con u
lint rna a un indiferent frene a l s creyen e . ""' tam ame un
e ceptici mo intelig nt
cabal, pero un escepti · mo que no
renuncia a la e p ranza de la reb lión. o escept1c1 mo qu mira
c n má
guridad a Pirrón que a an Pablo porgue coro él
no dice rma sabiduría de humoradas es 111ás d11/ce q11e una santidad

desenfrenada.
8. Apo temo por la catástrofe: eamo optimi ta
24 Cioran • . M.: Breviario de la podredumbre.
adrid, Tauru , 1997. p 165.
Lo nu -vo di e re urgen de la cenizas de lo anteri re . 1 nuevo Di · -E rado
deri ará hacía el oloniaJi mo d I iglo XI , la Gran guerra. la eguada Guerra
mundial (guerr que dejaron la cifra de ¡4- mili ne. de europeo muerto ) y la
po erior fragmentación europea bajo el telón de acero y la guerra fría. Aquí podemo
apreciar de forma clara y c nrundente la muerte de Dio
us brutal · consecuencias.
un nihili!&gt;mo aci6. can ino e incoo i tente de la ida humana.

35

�Rtg,u/ hm,¡11

Elful11ro pertenece a los barriada.r periftriau delglobo

La hi toria del siglo ' e un xten o catálogo de horrore
guerra mundial e incontable ma~acre . La filo ofía ha de dar
cu nta de e to acont cimiento sobre todo de nue tro pasado
r ciente, el má cruento. Hitler, talín, u olini fao, fao
alentaron matanza de inocente com pr fund ere eme de
un ídol lo ab oluto, qu coincidía con ello mismo . Cada iglo
tiene u borrare , pero, in lugar a duda el iglo
ha 'do
e pecialmente brutal e injusto, sobre todo e n las minoría .
Georg Orw ll, en u gran obra 1984, plantea una sociedad
futura in pirado en el régim n totalitario d la antigua U.R. . .
impue to por talin donde roda libertad individual e tá
e erament regulada y
viv; en un estado de iá p rpetu .
l Gran Hermano vigila a todo y cada uno de lo ciudadan
ar nto a cualqci r igno de rebeldía o dición. Orwell e cribió
e ta obra en 194 como crítica al talini mo y al totalitari mo.
anteriormente e cribió Rebelión en la Granja, una dura critica a
la tergiver ación d los ideale
cialista . Por de gracia, ho por
bo e ta profecía de ciencia-ficción se igue cumpli ndo.
ran
H rmano ejerc un contr l exhau, tiv obr lo ciudadano por
medio d una di tribuci, n d e lógan publicitario propaganda
comercial, ere ocias y concepcion e t r tipada del muod .
Lo p demo ver bien a tra é del d minio y manipulación de lo
m
media. La radi , la te] visión y la pren a on elemento de
multiplicación d e ta concepcione d 1mundo. eorge damer
d cía poco ant de morir. To deseo hacer pwisiones catastróficas ¡&gt;ero
110 me es dificil i111a!!Ínar 1m orden f!11mdial parnido a 1111 Estado-honJJiga e,,
el mal el ojo vigjla11te de ÍQs aparatos controlará lo que cada i11diiid110 hace o
110 hoce. Es rm escenario para la d.vilizaaón h111nat1a 110 del todo itJ1probab/e
m 1m fi1tr1ro ni sú¡Niera tan remoto.
La tergiver aci , n y d f; nnación d la raz · n ilu trada y la

frustración del proce. o emancipatorio iniciad

36

por ella on

l Nikm Portule1

nuestro preced nte ineludible. La Ilu rraci 'n creyó de cubrir n
la historia humana la hi toria d la evolución llevada por un
pro re o moral y técnico ilimitado. La Razón l jo d liberar a
l hombr d t do dominio y d t d d gma ha conducido a
las oci dade actuale a nueva
ofisticada f, rma de
d minación bajo nue
ídolo , d gma
on el nacionali mo del iglo
e creó la forma má
terrorífica del "di.os 1nortal" (Leviatán) 9ue naci · en la ép ca d
Hobbe un nuevo ab olutism má util, terr rifico y cruent .
De ahí el culto que en el siglo
T lo
pen ador s con rvadore
rindieron al idealismo romántico a la divinización d I cur o de
la hi toria, en la 9ue no y má que una gota ' fuera d la cual
no cobr ignificado al píritu d mi pueblo (volk) todo I de o
de fundir mi yo finito n el e píritu absoluco y univ r al (el
infinito). La nací · n conc bida como la verdad ra fuente y
r alización p rfecta d la vida cial.
on Heg 1 no encontramo con un pen ador de n rm
confianza en l p d r de la razón humana r la filo ofía e mo
suprema manife ración de lo racional. in embargo, u amigo
Hold rlin defendió que la v z de la erdad no e tá en la filo ofía,
sino n la p e ía, 1 ueño la imaginación. st poeta al mán
d l romantici mo uno de 1 mayore contrario al pen amiento
racionali ta h geliano e cribiría parafra eaodo a Rou eau: "El
hombre es 11t1 dios Ct1a11do st1eiia y 1111 111endigo CJ1a11do rifle&gt;.iona ". Cioran
compart e ta vi ión del ser humano Y: in lugar a duda , igue
una tradición de pen amiento crítica, e céptica . tra gre ora. Los
salo11es del siglo XVIII fueron jard1i1es de d11das. La Ilu tración, en
gran m dida fue un movimiento intelectual par-adójico ambiguo
que incentivó la duda y la crítica racional.
Diderot, pen ador ilu trado y fundad r de la b,ciclopedia de
las artesy de las ciencias, expre aba: se corre tanto riesgo en creer demasiado

r

como en creer demasiado poco. ·o hay 11i más ni fJ/enos peligro en ser
politeísta que en ser ateo· pero el esceptici.sn10 ' sólo él, es gara11tía, e11
cualquier tiempo y lugar, contra estos dos excesos opuestos. Así pue

3

�K.1

· tan,

I l rrnq1Ic

mli ru

Portala

sigw nd la tradición ilustrada e céptica va a def nder un

cep11asm c n. ecuence, m
rad y aludabl qu no libera tanto
d 1 xce dogmático como d la incredulidad má. radical. La hi tocia
confirma una y otra z e1 ceptio.smo ningún acon arruemo
. ur e d la duda pero roda la con ideraci ne
bre lo
ac nt cimi nt . e nducen a ella · al ju tifican. T.as épocas de
e panto pr dominan bre las d calma· h mbre .irrita mucho
mfu por la us ncia qu
r la pr fu i 'n d uc so · así la Hi. tocia
el . an
te
ucto de u r chaz del aburrimiento .25
En t alida
anti i mo n
· una r aco n contra
l e. c
raci nali m reinante en la filo fia. H y n día, o
nu tra
· dad el· ctica y cínica eríam má. caut
n confiar
en el p der d la raz 'n , obre cod cuando v mo como lo
irracional triunfa por toda part s.
mo d cían lo p nsad re
de la
cu la d
rankfurt: L'11 exceso de racioll(tlidad nos lleva a la
irracionalidad indudabl m nt
r fedan al e e so de la
raci nalidad in trum nt l
e trat' ica qu ri e 1 mundo
i t 'míe . al v z la irraci nalidad de la •i l ocia d l crim n
organizad , la corrupr las, el t rr ri m , l capitali. m
e p culath- c n su. gurú dirigiendo la b lsa la irraci nalidad
d l hambre fr nt al de pilfurr la d trucción de alim nt , el
n rm ga t armam nástic : militar, la irracionalidad de una
ciedad hip rr glam ntada e n u bur cracia la irracionalidad
del pro r o tecn científico con la am naza de una hecatombe
nuclear y l cambio climátic , la irraci nalidad de la ociedad de
e n um ' la de tru c1 'n d l eco i tema. La m j r conclu ión a
la qu p d mo ll • pu
, er la enrcncia gu Ci ran xpr aba
ir' ni am nt : Seal!IOS opti111istas, aposteJ//os por la catástrofe.

.: Brel'iu ·
F'it
el uempo.
e,

a podredumbre. drid,
1997. p. 32S.
t on I padre del na ·io
al mán y, on
pe
e inauguraría una nueva época en la historia de
iaJ'
IX. la fragmentaci n eur pea. La id latría a la
que derivó en la Primera Gu rra mundial la egunda Guerra
e.

··

38

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LA AXIOLOGÍA DE ANTONIO CASO
ANDRADE
Roberto Fricke

1

L PR P IT or: E E E
YO
pr p rci nar un vi tazo gen ral
de lo concepto ax.iológico de Ant nio a o. e hará también
un intento por relacionar su i tema de al re con u p tura
etica. st e crito e basa en una di ertación do toral crita en
inglé en una uni er idad e tadouniden e. La cita biblio áfica
e tomaron de fuente originale en pañ 1, iendo traducida
é ta al in l' p r el qu e crib ah ra. Ya que no tengo acce
a la fuente en e pañol actualmente me he vi t
bhgad a
traducir la cita del ingl' al e pañ l de nueY . ... lector d
t
e crito que tenga acce o a las fucnt originale de a
e fijará
n la ariación d expre ión. La traducción iempre es una ciencia
impreci a. e e pera, no ob tant , qu
comuniquen la idea
principal d a o.
an temas principale 6. tan en la axiol gfa de a . no
d · to e la relación entr la d ctrina del •er y la d ctrina de
alore
ea entre la ontología y la ruciol gía. ➔ n e ta prim ra

fo y 1 1 go norteamericano. d dicad a la en ñanza en in tJtu i ne
educativ latinoamericanas.enpaíse como.CubaCo·ta Ri a Mé:x1 .. u úhimo
Jibr es obre hennenéutica.
4

41

�Rt,J, rto f'ru.u

sección, e eñalarán alguna de las influ ncia sobre el
p n am.iento de Caso en tom a e te tema. Ca o hace la lucha
para que u postura tocante a la ontología y la axiología no reflej
extremi mo . Se abordará u particular resolución de alguna
idea conilicti a . e r calcará e p cialrnente su opinión de que
la ontología cant como la axiología tienen u fió.al expre ión en
Di . e incluirán alguna de su críticas de la axi logia marxi ta.
Otro tema que ocupa a Ca o r pee o a lo valores e la
pistemología. El intuicioni roo, tomado principalment de
Berg on, ayuda al filósofo mexicano a definir I orig n de lo
valore y cómo e conocen. e incluye una br ve di cusión de
e to también.
Está incluida en este e crito también una di cu ión de la
aparente jerarquía d valore en el pen amient de Ca o. unque
todo e to valore on significativo para él, no todos ello on
evaluados igualmente.
➔inalrnente,
analizará la relación entre la estética la ética
en u peo ami nto.
La on tología y Ja axiología
n critos previo e vio que en la parte temprana del p regrinaje
filosófico de Caso cuatr fuentes le ayudaron en su lucha contra
el positivismo: lo escritore clásico , e p cialm nte Plat · n,
B rgson, Jame y chopenhauer. El intuicioni mo d Berg on, el
pragmatismo de J am r los concepto de chopenhauer tocante
a la voluntad, ran herramienta in timabl en la lucha e piritual
d Caso contra el materiali mo. E ta cruzada demandaba lo
e fuerzo principale ha ta má o meno 1927. Ro a Krauze indica que ario factores interv nían para mol star la renidad
de Caso en e ta etapa de u vida. o ra u us conV1cc10n
básica sufrie en un cambio ino que éstas e taban ·j ndo
atacada p r varios de . us antiguo alumno . Entre ello estaban
Samuel Ramo Vic nte Lombardo 't ledao y uillermo Héctor
R dríguez. ◄ sto hombr llegaron a ser muy influy me en us

42

re pecuvo campo , y a o e taba muy enterado de u
ob ervacione . Ramo cr ía que lo concepto de a o no eran
equivocados tanto como en necesidad de modernización. in
embargo Lombardo Toledan llegó a er un declarad marxi ta
e aprovechó de toda oportunidad para socavar las idea
"espiritual.e " de su antiguo maestr . Rodríguez 11 gó a er un
partidario d l neokantiani mo, un movimiento rechazado por
Ca o. Todo lo antes menci nado hombr estaban activo en
la vida académica de la univer idad. Ya que Ca o creía
fuertement en u derecb d xpre ar sus id a , aunque é tas
e taban en conflicto con la suya él se s ntía compelido a bu car
nueva manera de expresar us idea básica . ue en 1927 que
él se armó con la filo ofías de cheler, indelband y Rick rt.
De lo tre cheler era el má influyente llevándole é ce al campo
de la axiología o la filo ofía d val res.2
ntes de 1927 y u con tacto con la filo ofia alemana
contemporánea, la idea de a o giraban en torn a do
pregunta : l. ¿ ué e el mundo? y 2. ¿Qu · valor ti ne?3 Por
a o quería decir todo lo que exi te, ea exi tencia
psicológica o existencia fí ica. Por 'valor" quería decir todo lo
que cien precio o tien algún ignificado para el b mbre.
pr.im ro era cosmología y lo gundo era la ética. omentó:

.. .además de ,ma filoso.fta nal11ral que nos dice q11e el ,mmdo e.r
necesitamos 1ma Jilosojla moral q1,e nos enserTe el significado del 1111111do.
Por ende toda lo filoso.fia puede restmlÍrse en 11110 costJJológía • uno ética. 4
En cuan o a la do filo afias no había ninguna duda en la mente
d a o respecto a la más importante. e podía vhrir toda una vida
sin aber mucho acerca del mund en u d rredor, p ro él no podía.
Ro a Krauze . La filosofía de Ca o. pp. 233-235.
Ant nio Ca o,.. na definición d la filo ofía'' en Hi roria y anrolo {a del
pen amienro fi/os6.fico en las obras completa de Amonio Ca o. 6:6 edicad por
Ro ·a Krauze de K lteniuk.
• fbid .. p.7.
2

J

43

�I{,,
conc b. d una enuina Yida humana sin aber e · m vivir la vida

con tructivament

m ral.

deslrutns

193 la

u di ha pregunta bá ica [legan a r l. · u
exi t . y 2. · ué val r tiene. • t 9ui re decir qu ah ra la
fil ofía, en lugar de componer e d · co mol gía , 'rica, e
c n tituida por la omol ·a · la axiol gía. Para
o, un cambio
de la co molo ·a a la nt lo ía ignificaba que una cue uón
relarrram nte "p c imp rtant, ' , 9uc p día r r u Ita por la
raz ' o científica (la c m lo 'a) , ah ra ha lle ado a er de
imp rtancia ital ~a m 1 'a = el e rudi del r d la última
realidad) .
t cambio n la p ici · n de a
e produjo
ma ' rm ne p r una l ctura
Hu rl, quien alber aba una
e p ranza porgue e pudiera intuir la
ncia t rna . La
filo ofía de Hu erl hizo qu
a r tomara a la on logía de
Ari tót l en much . entido :

:.n nuestro día la ftlosofta de ,mel'o regma a la 011tolo a ·hqy filósofos
como Hru,r; rl que se acercan otra toez a la jilosojla ·ego para q,,epHedan
renovar s11s pensa111imtos respecto a las e.rendas in·educibles , eternas. 5
• cambio d a
a n era d especi
sin d grndo. lienrr ame la pregunta · ác ra: ¿ ué ·gnificado
tiene el mundo?, ahora la axi logía pregun : ¿Qué al r ti
la
ont l gía.
t, cambio d énfa i hacia la axiol gía fu producto
rnay rmente p r la influencia de chel r qu tambi, · n hizo que
o
volvi
a Ari. tót l al d mir la xi l ·a com "la r alización d
um
cambi de · n&amp; · d crit ant ri rment
ra a , u
· · • bá ica· impl meo era una nu va fi rma
d xpr arla.
iendo fi ,¡ a u
eguía eJ principi d pnrs
· l re cci naba ne avam nre
destmens )' pars edifira11s:.
c ntra ci rta p
i l gí ante d pr p n r
1

ntoni C

Ro a Krauz.e, La fil

a

I

n de

bras omple

6:317 .

o fyu,

u pr pia po tura . Amba e a , 1 pars
pars edificafls
ncu ntran en cuatr d la. bra,
principal
a : El concepto de In historio 1111i,,emlfJ f.o filosojia
de los t•alores, I acto idealon"o, LA Jilosojla de la CJJllura_' el 111afi n'olis1110
histórico • LA persona h11111ana , el eslt1do lo!olitmio.
n 193
n E.I concepto de la historia 11ni1:ersal
J'olore
reaccionó e mra la t oría obj civa de
~E te filó ofo al mán cribió Introd11ccióJ1 a la Ji/oso io n 192 ,
public, nd ·
ca ver i • n e pañola p e de pu ·
o a u. · a
1üll r de p n ar primitivam me p r9ue pr curaba hacer ente "
de atribut
o cualidade . n realidad,
gún a~o, n
cfil r nciaba entr la a.xiol 'a
·. ,·cía t da la~
o a como i fue en nt 1•gica .
alore~ para I lüll r ran
~ rma d la realidad, xi ti e el hombr o no. L
,alor
n
r alidad, n tenían nada qu
r con I hombr · ·1 1 p día
recon cer. Ca o rechazaba e ta p rura afirmand que la
axiolo 'a
por lo m o parcialm ate ubjetiva, p rque e eJ
. uj t humano el que d cicle · al ti ne ,,al r no. En r alidad
argumenta a fav r de un camino intermedio ntre el ubj úvism
r el bjetivi m . Él I llama " l obi ú ·i. m
cial '. s la
uru r alidad de al
qu re lm nte lo con iert en 1
rdaderamen
bjeáv . i un bjeto e ól útil, hcrm
ant a una per na lue o e · ól ubj
mJ m
bjet
e útil h rmo,
bj t1vo. L
objeúvidad d un valor entonce
e
ura en la
col ctividad. · l bj ti i m de a.
. o ia.l, nn nt l ' gico.
1' pu d haber una xi l
·a nuina a no ·r qu ha ·a ujet
intuitivo qu encuentran valor n al col ctivamente.
,n u e ítica d l obj tivi. mo ntol · gi o a o afuma:

011Jorme a la pura 011/0/ogio, no ha tal cosa como la estético, lo élica,

(M

nl nio a , El concepto de la hi ·toria universal y la il
i o: Edición B la , 19 3 . p. 7 .

ífa d val re

�R1Jl1tno frfr

la filosofía de la religión-sólo la ontologia---todo se convierte e11 11na
"cosa 1ma entidad, una realidad sólido. ¿1 o llega a ser rep11Lriva esta
redl(cción de toda a.,'X"iología a la ontología y del pensa1JJÍeJJto a entidades
imaginarias? 8
11

Cas u aba la herramienra del ubjetivi mo en su lucha
c otra el objetivi mo d fülier, p ro tal como r chazaba l puro
objetivi mo
n gaba a aceptar la implicaci nes lógica del
puro subjetivi mo. : te ostendría qu dond no ha a un sujeto
evaluador no pu d haber valor. i no hay ningún uj to, se
de hace d l valor. Entonce , a o r chaza amba cosa , I
ubjetivi mo e1 bjeti ,i_ rno en u forma má extrema . 1á
bien ' 1 pta por la po ición intermedia mencionada
anteriorm nte. iguiend a Durkheim él decía que alor no
son platónico ino id as ociale .
L valore n on entidad s ontológica sino má bien
evaluacione aciales ideale c lecti a, nece arias, re puesta
orgánica d 1 mucho a una mi ma cau a interior o exterior.
La sociedad e, el gran ctor de la r alidad donde e con truyen
y e rganizan lo val r . Pue to que la ociedad tiene un
con tante e innegable fruto llamad cultura, lo valores on la
integracton cial de la cultura. n virtud de e t ,
,Ten como
entidade qu exi ten aparte del ujeto. Pero u realidad e 'lo
acial, no ontológica. o n idea platónica ; on idea acial .9
Para a o, lo valore no ólo son producto de la ociedad
ino s n r flejado p r la cultura son el r ultado de la intuición.

Los 1alores se 11e11 rejlejados en la mlt11ra. !los se ongitum allt'. Los
/!a/ores no p11eden den1ostrarse· sólo p11eden ,,,ostrarse. Al que ,10 los
reconoce, no se le puede mostrar m error, porq11e si no se tiene la int11ició11
dentro de sí no la p11ede conseg11ir de otra parte o por nin tÍ11 otro medio. t0
1

n ejempl de la naturaleza intuitiva de l valore dad por
Ca o mism
la belleza en el art . aso die qu no hay forma
de probar que un cuadro ea b 11 o el ame. 1á bien, e ta
elegancia o b ll za vi ne como por la magia (expresión de ·as )
desde una región de realidad qu no ea la de objeto tangible .
El arti ta e el que pu d evocar criatura vali ntes' (criatura
de valor). i se e un h ' r e se ha podido captar por la intuición
el valor que es llamado her ic . La belleza, tanto corno el
heroí mo aunque i nen de su propia región de realidad, ólo
pued n inculcar
o la soci dad a medida qu J arti tas
h 'ro d taquen os alore p r un espíritu intuitivo de la
abnegación. De nu o Caso afirma su creencia en tra e f: ra de
r alidad al hacer un juego de palabra , dici ndo que ademá de
la c a que son (ente) la ha • qu no on caracterizada por
la exi t ncia sino p r u alar· ella
n valiente ' . derruís de
la co a que son, existen 11 la que n de valor in qu t ngan
la n ce idad d
r." 12
La dimensión religiosa resalta n la axiología de a cuando
' l dice:

r

La historia es 11na ciencia cultllral. . . ada página de la historia
nos nmestro 1ma cond11cta moral que capta este eletnen/o de significado
11niversal . . .el valor "belleza" del valor ''sa1rtidt1d" .. .si el arte varía .
. .como 11na expresión histórica de cada sociedad h11111ana los valores
eternos no 1•arfan ni son cambiados. El arte egipcio, el arte griego, etcétera)
no son sino expresiones diferentes de algo captado por la intt1ició11 del
hombre· este algo es la belleza. Ioisés, Jes,ís Mohon-;a Llltero son los
persomyes históricos que poseían la ;11t11ició11 df lo santo. 13
Lo " anto" n la axiología d Cas
ubjeti o. La antidad e ubjeti a en 1

a la vez objetivo
ntido de que e uno

11 Aquí el e pañol ayuda a Caso a que ex pre e la diferencia emre lo valore
las
co a : el verbo er y el erbo haber ambo tienen que er con una forma d
exi ten ia.perodifierenen uand a ignificad .
1? Antonio Ca o, El concepto, pp. 78-79 .
ll /bid .. p. o.

~

!bid .. p. 76.
!bid., p. 84.
10 /bid., p. 73.

9

46

47

�Robrrto I m -

de
valentes", e d cir, e un juicio de valor hecho por
aquellos ujeco d tad &lt;l la habilidad de inruir e. a e era d la
realidad que a más allá d lo rdinario en l caráct r moral. La
antidad e. pr duct del compartir del gu t " r laci •o a la
moralidad. egún a o e ro significa que hay una uniformidad
de inruicióo r pecto a lo ' anta" entr aquello qu son capac
de r con cer o intuirlo.
t . lo qu hac qu un valor ubj tivo
c nvierta en bjetiv : la colectividad de la inruición. Jesú , Buda
y fah ma fu r n l
qu intuyer n el valor d la antidad, y,
d bid a u influ ocia, tr han podi&lt;l rec n er e e mi. mo valor.
La antidad, ent ncc , dentro d la o lectividad 11
a er n tan
14
ólo un valor ubjetiv sin también bj tiv .
ta bjetividad
ocial" e macla por a o de Durkheim par cía ru facerl p r e
períod ant de 1 er a Hu erl, p ro una vez que as empez ' a
leer al fí nomenólo o alemán, u po rura cambió.
En 1934, un año d pués d publicar e J::.I co11repto de la histo1ia
1111it•ersal ' lo filosofía de 1•alores a o e ntinuó u e tudio
axiológic y ntol' ico ·. Do bra imp rtante e cribi r n
baj la influenciad Edmund Hu rL Fu ron El acto ideotorio y
La filosofo de Husserl. D
tra
bra también refl jaban l
encuentr d
c n la ~ nomen l 'a: la edición en l 9 4 d

Lt e::...irtmda ron10 economía, como desinl résJ' romo caridad }1 l libr en
1941 titulado Positfrismo 11eopositizis1110 'ftnolllenologío. n 1946
I arto idealorio fue modificado de tal orma 9ue Lo filosofto de
Husserl pudiera in. ertar , r lo d
e hici r n un olo libro.
ól
omiti r n do. capírulo de El arlo ideatorio; amb s tenían
que ver e pecíficam nt con l c ncepto d Hu rl, el
haberlo dejad hubi ra ido una redundancia. La edición n 1946
d I libr e mbinado
iocluy en el v lumen i t d Lzs
obras ro111pletas de Antonio aso.
La eñal principal del cambi en la. idea d
a.
axi logía vi ca n ,/ arto ideatotio e
u red cubrimiento d do

aspect del mundo ·deal, las enc1a y lo valore y, Luis Villoro
xpre a claramence la relaci · o entre Hu
rl · e ce
redescubrimí nto:
T/iet1do 1111 psicolog,tismo q11e fácil,,, nte se presentaba co1J10

forma
de suijelitismo, valía lo pena encoflh"(Jf en H11sserl 11n llamado a reconocer
el Ju11da111e11to objetiro de todo nrdad. La de111ostrarió11 de la n1lidez
objetiva de las verdades lógicas, el redescubrimiento de las esencias
lfniversales lo i11siste11cia en la oprehensÍÓfl i11t11itiva de lo dado, la
11tiliz.prió11 de 1m nJétodo eidética1J1e11te descriph.',10 parecían i11dicar ll//a
111ejona sobre el idealismo • to111bii11 11110 resta11ració11 de 11na Ofltolo ía
clásica. De nuevo H1merl abría lo t'ent,ma a una OJJhfi'º J aba11do11oda
post11ra: el m1111do de esencias y t•alores s11bsiste11tes e11 sí 1111.rmos. 1"
Parecería, in embargo, que a deliberadamen e optó p r
ignorar el h cho que el regr o d Hu ·erl al 1deali mo platónic
era fímero , má · tarde él lo rechazaba en la egunda edición de
u UJ ical i,11•estigatio11s. 1'
Lo t¡ue aso r almeote quería ene otrar era un mundo d
\.·erdad rra. cendent válida en í mi mas e md pendi nt ·
de la conciencia del h mbr . R alment él quería de cubrir con
la a 'Uda de la fea m nol gía, el r ino d objeto ideales. En /
acto ideatorio a v ra:

A11nq11e la ciettda sostiene ... la relatiz-idad gemralizada de todos los
aspedos de lo 11at11raleza la ftnoJ11enologío 6 sus dnil'l1dos) hablafl a.e rea
de 11110 n1te1'a concepción de lo abso/Ji!O, ar umentando a favor, 1,0 tan s6lo
de las esendas, sino ta111bié11 de los t•alores. 1

" Antoni
. ·2 .
• Lui
ix- ..
1

4

oncoya Juárez opina que est' obj án rno d valore

1 tild

l?

" Jbicl., pp. 1- 2 .

11110

· . "El acto ideal ri &gt;la fil

fía d Hus rl" en

ras ompt ta~

i n" en Obra.

mpl tas de ntoni

aso 7 1972):

ill ro. "lnw du

/bid .. p. X.
Aht ni

, El aczo idearorio Mfa.ico: Editorial P rrúa., 19 4 . p. 2 3.

�que a o encuentra con la ayuda de la fenomenología, no e
otro sino los valore. etern r pre ntado p r Dios mismo.

Ueno de optimismo respecto o las acciones h11n1anas Caso dice que
aq11el que ·espera sabe q"e hqy 1JJaña11a,y sie1Jpre los hombres se sacrificarán
para ezitar el dolor de parte de sus pró;i1J1os. Él sabe q11e buenas obras
siempre se harán. Él sabe que el espítitt1 sien,pre se gastará en beneficio de
los demás q11e todo valor moral se preservará sin fallar e11 el libro de
Dios. ste es} el valor que da la base para todos los demás, porq11e los
ttalores etemos tienen por meta 110 el st!)eto mismo m quien se e11carna11
los valo-res, sino más bim su relación con el principio de s11 ser)' con todo
otro orden de i•alores. Desde este p,mto de iista oijeti.vo los valores eternos,
en .r11 p11nto más alto de condensación J' concentración tienen que ver con
Dios la base últillla de todos los vafores.19
Ca o mi mo confirma esto cuando die en La persona h11111ana
en 1941: 'Lo que s cierto para Berdiaeff, tanto como para
no otro es que in una m ta de alvación, in D i , la cultura
n e tá organizada en su harmonfa e ncial. Dios es el rein de
fin y el centro d lo valore .' 20
· o ha caído Cas en el' ontologi mo" de alor el cual él
rechaza tan fu rtemente en el · tema d
oy Iüller? ¿
ha
convertido a Dio n una de e as encia id ale platónica .
Par ciera qu no. Más bi n lo qu ha ocurrid
que a o ha
aceptad , vía Hu erl la po füilidad de intuir 1a e encia , pero
n igue que él ha_ a hecho que lo valore e conv1 rten n
ideales platónico . ill ro com nta:

I ig11al q11e las esencias los valores 110 son productos de lllis operaciones
s11ijetivas sino q,,e son oijetos i11mediatammte dados etJ tm i11tC11cio11a/
19 Clotilde Monloya Juárez.Antonio Ca o y la metaj{sica de fo , l'alore:. (México:
Edüorial R. D. oriano, 196 ), pp. 90-91.
:lO ntoni
aso.· La persona humana y el e ·tado totalitario" en Ob completa

:100.

5

acto pemliar. Caso rechaza el s11bjetivismo e11 los l'alores. Aunque 1111
valor está en 1m stgeto sie,npre se re.ftm a algo 111ás; el stgéto flO e-rea el
valor- lo reconoce e11 el oijeto. La int11ición eidética tanto co1110 la a:xiológica
se refiere a ol?Jetos qu son raliosos o tienen valor en sí mismos J' no sot1
prodJtcidos por los actos que los captan . . . e podía esperar. pues q11e
Caso arepta, co/lJO el/ el cot1ocimie11to eidético, un 1m111do platóniro de l'alores
s11bsisten.tes paralelo al de ideas. i11 embargo 110 hqy tal 21

ill ro cree qu

a o nunca fu má allá d la influencia de
Durkheim en u ' objetividad cial" d valor . La influencia
de Hus erl sobre a fue mayormente n u ontol ía. na
c a e cierta. illoro tiene razón en ñalar que Ca o terminó
u I acto ideatorio con la cue tión de la relación entre el
, ubjetivismo la otología como una antinomia irresuelta.22
1 concepto d Di como la ba de todo los alar
confirma en uno de l último libr de a , Filósofosy moralistas
franceses. n e t libr a o re eña la p ici, n de Alfon o Gratry
tocante al teísmo. a o llegó a conoc r a Gratry un filó fo y
acerdot francé (1 05-1872), por la traducción pañola de u
El conocimiento de Dios. a o resum la p sici ' n de Gratry com
si fu ra la uya propia.

Si Dios 110 e&gt;..iste, no hay 11ada q11e sea ahso/11to opermanente. Todo es
relatfro. op11ede haber valores eternos; no ha , 11ing1111a Verdad, Ni11g1111a
Belleza 11ing11na ]11sticia.
s as,] porq11e nada es 1J1ás bien, todo
sin,ple111e11te está llegando a ser perpetuamente si Dios 11(1 existe . . .Si
Dios 110 existe, se desfn!Je la razón; lo abS11rdo es la t•erdad. 23
Anteriormente Caso había dicho que lo al re · on relaciones
entr objeto y ujeto .2 En La persona humana a o dice qu
21 Lui

illor . '·lntrodu ción" en bra completa 7:v. .
!bid .. p. i.
23 monio Caso. "Fil ofo
moraLi tas fran e e " n Obra ·
l4 AntonioCaso "Elconceptodelah.i t riaunive lylafil
~

51

��llt,/,ntr, 1 rir

l 1alor económico ha de clasificarse con los otros valores de la cultura
pero éste no es como lo b1m10 lo bello o lo santo los males son
intrínsecaJ11ente valiosos. El valor económico sólo tiene valor instmmentaf.'Ml
1

Anee de Iarx, n e daba ufici nt atención a '10 útil" el
factor econ · mic . gún a o t era un gran rr r, pero d pué
de farx, t da la hi toria ha id explicada de de un punt de
i ta e_ trictamente económico. ¡ te tambi · n es un rror grave!
1 id ali mo el materiali mo tienen qu balancear e. Ti cante
a farx Caso d cía qu él:

. . .se sentí obligado a hacer de la historia 11n determinismo económico
por el ct1al el ideal siempre apareda como efecto y nunca ""ª caHsa. Pero la
ciencia, 111mca 1111ilateral si certera tiene que unir en m síntesis el
determi11is11Jo económico y el idealis1JJO jurídico, respo11die11do de esta forma
a las necesidades decisivas de la conciencia h111mma, q11e hace que las
necesidades del valor económico sean 11n simple instr111mnto de la

capitali mo -v el ociali mo, en u a pecto má
í tas son
materiali ta y, por nde contrari a lo m j re
d la
humanidad. También él eñala que el capitali m y I comuni mo
on productos del indu triali m . filó o o mexicano lamenta que
'El materialismo bj t · ric ea la verdadera t ría mí rica de e te
siglo l cual ha pue to el tener mu ' p r encima d l er tam com
bre el valor' .32
Para a o, pu , la ntol gía y la axiolo ·a e n tituyen la tarea
principal de toda filo ofía. La ci ncia del er y el e tudi de l s
valores on difer nce , p r e tán relacionado el uno con el otro.
m bo , en ciert enrido, on dependiente el un del tr per
en último análi i , lo val re on má importante para a. o
qu el er. E a í, porque lo alore má alto . n per onal d
naturaleza· e decir r qui r n que una per onalidad lo evalú .
La religión e uno d
t
alor id ale y conforme a Ca ,
ella ha de pon r e por encima de aquello valor que on sólo
de ""atural za in trum otal, tal com la anancia material.

civifiZf1ciÓt1. 31

La intuición y lo valore

EJ marxismo no era 1 único m vimiento histórico del iglo
diecinueve que ca ró baj la crítica de Ca o por u materiali mo. El
indu trialismo y la t en cracia e p cialmente l que e hallan en
Gran Br taña y lo
tado
nidos
n fu rt factore en la
oci dad moderna que han pue t el eg céntric ' ten r" o la
p e i ne obre el ser y br lo valor . unir e el mercantili mo
bajo el dominio británico con 1a r voluci · n industrial, el dinero y la
máquina llegar n a r el valor principal del mundo an lo-sajón. Al
com nzar a dominar la ola materiali ta, lo alar morale cayer n
al punto más bajo. Bretaña lo _, tado Unido. ocupan I primero

La epist mol gía de Cas durante lo añ s de u pr ductividad
lit raria ra l jntuicioni mo. ómo él lleg · a aceptar e ta p tura
y cómo la utilizaba en u filo ofía
re ·eñará en e ta ección.
ómo la intuición como una teoría pi tem lógica at eraba su
axiología rá la preocupaci n principal aquí.
a mi m habla br u p r ·naje del p irivi m al
pirituali m en el que la intuici · n ju aba un pap l tao
importante:

lugar en te nue o materiali m , ' tod l r to del mund no es
ino súbdi s bajo u nu
reinado. Ca o indica que ambo el

Al abandonar el positi1isnio pensábamos alinearnos co11 el idfali.rn10
Hegeliano, especial111e111i como éste se e11co11h"aba en la e11/011ces jaJ11osa obra de
Benedetto rore. Debido a esto Pedro Hemío11ez Ureiia al referirse a nuestras

JO Antonjo aso, Lafilosoj(a de la cultura y el maceriali mo histórico (M xi o:
Edi.cione "Alba"' asa Unida de Publicacione 1936). p. 1 .
· 1 !bid .. pp. 30- l.

110.

54

12 Ant

ni Ca . El concepto ti la hi.toria uni.versal y lajilosojfa de lo l'alore ·. p.

�l&lt;ob,rir, 1rit ':,•

roeferencias .robre el desam;llo del -positiiismo, crmrordaba en q11 b11scábamo.r
en el id alisn10 abso/1110 1111 remedio para nuestra sih1adó11 filosófica.
Pero, lll'!J pronto las obras de Bo1(/ro11x· y las de Bergson J' ja1T1es nos
comvmderon de que al lado del pnro intelectua/i.r,no se desarrollaba la ji.losojln
de In intHición. Entonces sosteníatJJOJ el i11t11iáo11is1no con t•igor,y hq;• lm grandes
obras de Husserl 'Scheler nos muestra11 que al lado del inhlidonis,no de la
ernludó11 creadora (el bergso11ianis1110) n necesa,io sostener la intrridón de esendas
J valore.r confim11e a la tesis del 111itrx/Q f e11omenQlógj,co. 13

"º

u e ntinu d bat con el po itivi mo durant el período
temprano de u vida, a ene ntraba qu Boutr u y Ber on
le ran muy útile en u defen a de la metafi ica. igt¡jend a lo
d
fil ' of &amp;anees
a o insi tía en que el d nominador
e mún de t da ciencia y el mi mo corazón de la meta Lica e
hallase en el e píritu interior del hombr . La razón por í sola no
pued er la ba e del conocimi nto; aun la razón tiene qu
r acci nar ante la evidencia; cien que reacci oar junto con ·
por la intuici' n d l hombre. as e mparaba la razón e n una
máquina; i •e retiraba l mat rial bá ic e n I cual funci naba
la máquina
t rnaba en una inutilidad.
imp rtaba cuán
bien tuviera con truida la máquina ll ga a r un, e rruca co a
inútil qu . muev con beU za sin producir el fin d ead . to
ob dec a que la ma eria prima on la que d be funcionar ha
. ido removida. A í dice a o e. la raz · n; sin u materia prima
la intuición, no pu d
r útil.
La intuición bra n la conci neja dd h mbr
s br ella
para ayudarle a qu e tabl zca un e ntact con la
parcicularidade concreta e.le la realidad. La razón ólo pued
rganizar y i t matizar la e a intuida . ~a puntualiza t canc
a la intuición:

s11pretJJas razones al igual q11e el o.rrqyo ofrece o la n1áqlli11a su poder
n1ovedor. 35
a

afirma qu todo conocimiento e mienza con la intuición
que é ta
bá i ament moral en u fundam nt . :.n un en ay
titulado 1...a moral china', incluida en Doctrina¡ r ideas a o aclara
co en algo:

El fJrienta!i al ig11al que ócrates desderia la rienda q11e no se njiera al
ho11Jbre porque sabe q11e todo conocimiento col!lienza, en la 111ás alta y más
poderosa i11tuidó11: la intuidón 1T1oraL Todo lo demás es '1kmidad de 1,wudades '.
ElJilósrfo chino parece decir: " oloqué111011os et1 el centro de la realidad.
Poflgálllonos m lo coTJtiencia de m1n1bres pe,jectos, , de.srk a//i, co1110 Jif11er-a el
p1111to de tifX!Yo 111ás jim,e, tirrmos nuestras redes pam lograr para llosotros,
por el desc11bri111iento de verdades 111enores, el conocilllimto .final de todas las
rosas." 31'
Dentr del com to de la moralidad de la intuición, ñala qu
el logr de tal intuición no es fácil ino que ~ e t ·o en cuant a
la en ·a , tada. ·n ouo nsar en Doctrinas e ideos a vera: "La
vida bu ca el placer, per tiene que luchar por l grarlo. La dicha n
e el fruto de la p r za, 'ÍnO má. bi n e el patnmoru del \·alor.""
• l intuici ni. mo también a :ud · a
a gu venciera u
agno tici m má. t mprano. ,n La existencia a habla d 1
agno tici mo en el que la filosofía e ene ntr'.lba entre lo:
pen ·ad r · del igl di cinucve. E te a :rno ticisrno e c mraba
·n la alta de habilidad de parte d I h mbre de llegar al di11g afl
sicb o ea a la e encía . E ta era una c.l la razon por I que
el p itivi mo habfa r chazado da m tafi ica. • t había dicho
que n tan 'l d
aqu ll qu ve.nía r medi d la

S11 1notetia prima es lo roncie!lcia q11e ~frm sus post1'/ados1 sus i,,timas
"/bíd.

Antonio Ca o. "Pompa fúnebre d un renegad claudi anre," él Unfrersal. 12
de abril de 1935 en 01,ra. compleUJ · 1:323.
34
ntoni a • ·• n ayo rfti o y polémico ,.. ea Obm completa. 4:20-21.
l.l

n o, "La m ral chinn" n D trinas e idea n Obras e mpl
4:96.
Amonio a o ... 1d ble aspecl de la ida." El Unil'ersal Jl,mrado. 12 de
febrero de 1918. en ··o trina e idea." en Obras complet.as.
11

�l{ob, rto Frirh

experiencia ino también negaba la p sibilidad de conocer la cosa en
si del futuro. in embargo Ca o dice qu i fu ra a admitir la validez
de olo la pura razón, él también tendóa que un.irse a la fila d los
po itivisnu:. Él no puede er positi.vi ta en su epi tem L gía, porque
iempre a la par de la pura razón tá la intuición.Juntas, la razón
la intuición . on nece aáas en una teoría del conocimient . n La
e&gt;.istencia Ca o dice:

11 s11 desarrollo la razón efecttía la co11curre11cia de las int11iriones de
objetos ,miversa!es J ' objetos individuales. Sin ellas la razón es ciega.
Carecería de '1/a 111aten"a 1' con qué trabajar, porque para poder saber aA o
racionalfllenfe, es p,ilmro 11ecesa1io captarlo aprehenderlo· e11 efecto
intHirlo. La razó11y la intuición se co111ple1J1enlan la tma a la otra. Son las
alas del espíritH humano q11e lo llevan para adqtli1ir la verdad. 38
Ca o contra ra el intuid ni mo c n alguna otr teoría
pi temológica . o particular qu ria vencer el agno tici mo de
Kant, el cual negaba la p ibilidad de conocer una c a en u encia.
Para Kant, 'lo lo · ntidos podían llevar al conocimi nto y e te
conocimiento ra d 6.nido limitad por nue tro propio molde d
p n amiento a pnon.
con cimiento adquirido por lo entid
eran llamado por Kant fenómeno ' • él distinguía é tos d lo
"noúmeno ", qu emn pura creacion de la m nte. B. G. Full r
dice tocante a la epistemología de Kant

Ca o encuentra en el pen amiento d Hus erl una r puesta al
agnosticismo d Kant. n El ado ideatono y la filosr¿Jla de Husserl
dice:

Para concluir. qrdsiérar/los caracterizar rápidamente la i11calc11lable
importancia con la que el intuicionismo de Husserl nos parece tener para el
pensa11liento filosófico especialmente para la filosefía de nrmtro tiempo.
Sócrates Descartes, Kant,y H11sserl insiste11 efl la mis111a 1•erdatl la 1·eniad
fom111lada por el orcículo délfico: nosc te ipsum .. .Kant conlit11tó la
obra de Descartes, pero la 1J111tilaba en cierto sentido al pensar que la
i11t11ición del eg e gitan nos daba la certeza de pensamiento pero 110 la
del s1geto pensante. Él no era fiel al principzo de todns los principios. Él
110 tomaba la intuición del ego cogitan tal como se da, sino más bien, él
la escogía en oposición a los datos inlllediatos de la conciencia. H11sserl
vuelve a la intuición del
cogitans, haciéndola explícito y roincidente
con la realidad ,miversa/.4º
l intuici ni mo d Edmund Hu rl, nt nce complementa
el de Berg n en el p n amiento d
a o.
tan 'l r conoce
Hu erl la intuición e térica individual, ino, junto con ch ler
le da a a o una intuición d
ncia univer ale · valore .41
stos n han de r analizado cla ificad
y ab traíd ; má
bien, la e encía y l valores han de er intuido en la exp ciencia
impl mente por tomarlo tal como
l pr enten a un :

Sin embargo, los 1101íme11os 110 agregaban nada o 1111esfro conocimiento.
Más bien ellos indica!l el límite al cual el co11ociJ1Jiento puede ir} donde tiene
que parar. Lo ,ínico q11e podemos saber de los-rosas-en-sí-11,ismas es que existen.
Có1110 son tiene q11e permanecer desconocido sien,pre debido a esas 1msmas
condiciones q11e haced po.rihle el co11ocr,nie!ILO hul)Jat10 dentro de la e.fera de la
experientia. 39

El pn11cipio de todos los principio , " poro l{Stir la expresi611 del filósofo
alemán es la intuición. Pero ¿q11é significa i11h1i1 fot11ir es saber en el ver. 11
la intuición se dan los oijetos tal co1t10 son· so11 rmlados dentro de s11 propio
estnrct11ra; no son abstraídos ni cla.reficados; sifllplemmte .son vistos)' desc,itos.
La int11ició11 de fa q11e hablamos es 11n procedimiento ligado
rigoroso111ente a la e&gt;.periem:ia. l o es nada 1JJenos que lo experiencia la

aso. "La e i teacia" en Obras omplet 3: 9.
B. A. G. uller HiJtory of Phi/o ·ophy (New Yí rk: Henry Holt and Company, 1950), ol. 2 , p. 221.

7:73.

J9

5

Ant nio Caso, ' El a ro ideatorio
•1

la tilo fía de Hu scrl" ea Obras completas

ntonio Ca o... a e · tencia" en Obra completal 3:59-6 .

59

�11

Ro rto l11

1-isió111 la ronte111pladó11 de lo dado. La ftlosojia 110 debe comenzar haciendo
11110 hipótesis, sino más bien encarando la realidt,d • describiéndola. 42
Pero d intuicíoni rn de B
on y la fenomen 1 ·ad Hu rl
n lo 11 van a cliscu ·
e · ril d la t ria epi t m l 'gica· m ·
bi
le lle an
cuenta que e o 1 verdaderamenc
human e intu ,e, ' qu cl mí rico, l ceca, d arti ta, y el héroe, y
el anto on producto d u pr pía intuici 'n. Respecto a lo artí ta
a v ra:

Los attislas siempre han smtido cierla p mliaridad en s11 ttÍda. !los
sabe11 q11e la existencia time ,m tono e¡pedal q11e les es comunicado, 1111a
vida u.i gén ri ql(e no es de todos los días ni es la 1,fda de todos los
hombres, sino de la q11e ellos partidpa11 11ot11ralmmte¡ tan naturalment,
co1110 los ordinmios hombres rom11nes participan e11 la de ellos ... Ellos
no eligieron s11 camino. Su buena fort11110 les preparó para él hadé11doselo
derecho y llano ... bllos Cltlllj&gt;len con Slf acción, s11 vida estética, impelidos
por 11n resorte omito qm los relaciona sern ta1ne11tt con las cosas; ellos
llegan a ser 11110 co11 la.r cosas; ellos ltJS pintan las esc11/pet1 tan 11atnral111mte
romo los demás ho111bres se aprorechan di ellas. . . ~ste e.r el secreto de la
i11t11ició11 estética, la int11icióJJ 111is111a.43

gigant
la humanidad . n I qu on p rqu ell .
tienen el d n d c ,n c r tal c m ven de a ir d la enaa
l val r in la inc rvención d la ra-1. · n téril. La d juntas, la
razón y la intuici · n, pr duc n I
rdader logros humano .
lotild f otoya dice:
L

T' arios foctore.r han de eJJco11trarse en el hombre; 11110 es el d I
e.-..perimentador, otro del poeta, otro di I saf!to, otro de oque/ q11e medita, el

h ·roe , el 111ístico; todos estos,' se an10/_~ama11 en 1111 diamante 111oral. ) ·
ha)' lugar m el 1111il' rso para todas estas Jaretas. e halla el error en la
•: !bid .. p. 3.
•• /bid. , pp. 70-71.

6

rree/lCÍ(I de que la razón sea el todo. Lo verdaderaJJ1e11te h11111dllO es la
ra"'Ótl la i11t1rició11 la Je · la e1ide11cit11 la cie11cia el arle1 la reli ión, ' la
111orolidad.41
La cla e má alta de la intuición e tétic -m ra1 in mbarg ,
n puede t ner e a n er qu ea acompañada por I amor. El
qu no ama no
capaz de agarrar 1 que queda má allá del
alcanc de lo sentido . ~duardo arda r fayne7 cita La existendo-.

-,J amor es 1111 hecho /algo practicado/ tanto como lo es la l11cha. To se
de11111eslra; se practica se ejerce tal como la 1tida. I 01110, represtnla otra
clase de túia. Tú 1111nca poseerás la clase de i11111ició11 q11e se opone a la
rida b;ológica 1111nca ente11derá.r la existencia en s11 e pnsión más rica,
má.r bien, 11111/ilarás la Iida sin fallar si 110 er, s carilalil'o o amoroso. Tú
tienes que vivir la i11t11ició11 fundamental. 45
n re um n, la relación ntre la intuición y l valor . es un
probl ma qu ocupaba mucho del tiemp , p o rurutm d a .
De &lt;l un temprano p itivi m , ' I a anz ' m &lt;liante B r n
ha ta Hu rl d una inruia 'n d lo particular I indiYidual
ha ta una intuici · n de l e acial , de Yalor . L e. enci, · r 1
Yalore. · l pued n inru.ir . ól la vida c mo am r
capaz
de alcanzar l
alore. más alto del h robre: 1an J la religión.
ta era una idea g rminal propuesta en la bra má t mprana
&lt;le a
re urnida en la iguient cita:
La ciencia 110 puede captar Joda la realidad. Las t·erdades rientí.ftcas,
1111iversales abstrae/as 110 so11 la v ,rlad, la realidad concreta asin11iada
colllpletaJJJente por el e¡pbitt,. . . Por esta razón estd11 lfll!J equil•ocados
aq11ellos q11e co11fiesa11 el 111ás retiente fetichismo i11teleclt1alisla, el etichis1110
~ 1 tildeM nto aJuárcz..AnwniaCa ovlamewfí:iicadelon•alorel(Mé ·ico:
Editorial R. D. oriano, 1 ), p. 149.
45
ntoni Ca o. "La e. i teacia", citada por Eduard García 1áyncz. Caw
(México: ocretaría de Educación Pública. 1943). p.41.

61

�Rob rtr, l urkr

de la ciencia la idolatría teatral tal co1110 lo 1/aJJJaría Bacon en el que el
siglo diecin11eve cqyó al pretender basar o fandatJJentar espernlaciones
sintéticas tocante al arte, la religión, y la r11oralidad en datos científicos. 46
Una jerarquía de valore
i se acepta la t i de Roman Ud gue Ca
í tiene un i tema
que no es puramente un ecléctico, y que ese istema e
básicam nt u principal obra de toda la ida, La existencia,4'
entone lo valore má altos para a o no on difíciles de
encontrar. Todo el terna de u obra mae tra es preci amente la
t n ión que exi te ntre do
al r : la vida com económica
la vida como de interé amor. La vida económica e la tend ncia
egocéntrica biológica, materialista en el hombr a buscar l más
por lo m n . La ida c mo de interé , e a fase e tética del
hombr qu re ulta en parce de un " xce de energía' y que no
corresponde a ningún deseo egoc'ntrico es un pa o int rmedio
entre la vida como económica el val r más alto, la vida como
amor. La j ratquía, entone s consi te en una escala a cendente:
la ,-ida c mo materialL ta, la vida como e tética y la vida como
l amor. La relación entr la estética ' la éticas examinará con
lu ·o de detalle en la próxima ección.
La exi tencía ufri · dos reví ion durante La vida de Ca ,
p ro no cambió de e encía. o la final edición de 194 3, agr g •
un nuev pr · logo ti.rulado 11b pecie por el que c ntempla ei
manera distintas de entend r la xisteocia. 4 Dentr d
ta
seis él encuentra tres antin mia : lo metafísico ver u lo bi rórico,
lo económico contra lo moral, y lo lógico ver u lo e tético.
Roman ll u i re qu de la tte antinomias Ca o sólo di cure
pormen rizadament lo económico v r u lo m ral. 49 s
preci ament d ntro del márco d
ta antia mia que detalla su
Ca o, "Pr blema füosófico '' en Obra completa 2:52.
RomaneU. Laformaci611 de la meuralidad mexicana, pp. 91-92 .
Antonio Ca o,'·La e i tencia", pp. 21-22.
' 9 RomaneU, Lafor111aci611 de la meflfalidad mexicana, pp. 91-92
46 Antonio

•7

62

jerarquia de alores. E de int ré e pecial notar que e te tema
de la uperioridad de l moral sobre lo económico e halla no
tan ólo en La existencia_ ino n mucha de u demá
bra .511 La
e ncia del pensami nto de Ca o r ferente a la supr macía del
altrui mo s da a continuación:

. . .la escala de valores de la humanidad es ésta: mientras más uno se
sacrifiq11e J' lllientras más dificil sea el efectuar este sacrificio de una p11ra
vido a11itn.al o los propósitos altmistas llegando así desde la co11le!11plación
estética y las simples l:me11aI obras a la acción heroica, ¡e es más noble. 51
í, para a o, lo valore más alto del hombre on acci nes
to on
lo val r que d n cesidad, tienen qu estar con tantemente
ea contradicción a la natural za egoísta · biológica del h mbre.
ólo cuando el hombre es capaz de expander e, su energía u
e fuerz
a favor d cau a altrui ta en el art , e fuerzas
humanitario que pu de llegar a er verdaderamente una per ona
humana.
Algo de sta j rarquía de valore pu de ver e en la Historia y
antología del pensamiento filosófico de Ca
o sta bra él
claram nte ubica lo alore morale
r ligi o a la cabeza de
la lista:

h roicas que reflejan un acrificial e píritu altrui ta.

Lo Jilosofto es lo teoría de la felicidad, la dicha J' lo bondad. Saber
oigo (intelect11almente) 110 significa mucho au11q11e .seo real. Elpoder significa
nz11cho} pero no es todo. Lograr la paz ''.Por dentro y por.fuera'', intu et
~ rtis, co,110 dijera La imitación de Cristo 'esto es todo. "
t10 Alguna de 1 · otra
bras que inclu en e te tema on: El concepto de la
historia tmiversal y la filo ofía de lo ,,afore:,. pp. l l0-112. 1 l -120; liJ filo ofía
dela cultura ·elmaterialismohistóri&lt;:o , pp . 12,20.22.59.1 l. 163-l64:"'Filó ofo '
y morali tas france e " en Obra completas, Vol. 2, pp. 221-223; '·La per ona
human.a y el e tado totalitari "en Obras completas, ol. 8. pp. 18-19, -51. 12512 :Ela toideatorioylafil ofíadeHu erl,pp.95-9 ,103-105.
51 Ca. o, "La e i tencia" ea Obras completas :96.

63

�Ro n I nt

Por esta ra ó,1 la humanidad, honrando todo lo S11sodicho. ha p11esto
al santo al hétYJ en la banca f!JÓJ alta, sobre el peldaño n,ás b,illante,
sobre el escabel donde ios pone su.r pies. obre un 11itiel 1111 poco i11fe1ior
il resen·a un lugar para los enios creativos de los artes liberales. Más
bqjo aun está el lu ar de los inl'enlores mecánicos y prácticos. Más bqjos
todavía estamos 11osotros los qlft somos seguidores de las pisada.r sol11odoras
de estos 'ho111bres representatÍl'os" como dijera Euierson. A t•eces Dios
mismo nos po ce s r 1111 hombre absoluto romo aqml d11ra11te el reinado
de ibe,io quien fue sacrificado por la cobardía prode11te de Pondo Pi/ato
' lo fmiosa 111alicia de Caifás/2
R e noci ndo qu lo. nlore reli ·
m rale s n I má
t ma un pa
má
a d cir qu ha · tre
man ra de
lar y
cruar t
val
· nd a
hau
·
predicar la moralidad
fácil r
m ral n la acc
e. tra e a:

'Predicar la ,noralidad es fácil; es mu · dificil J11ndan, nlorla, " dice
chopenbauer, con s11 genial sagacidad. En manto a la 111oralidad el
hofllbre p11edi pro_y dar paro sí tres designios de ralor raricmte: él p11ede
enseñarla, o predicarlo, fundada l'ivirlo. Predicar es sencillo. Fundarla
es ,m diftdl.· z•itirla es estupendo. El predirador, el 11,oralisla el santo
son tres tnoralistas helero éneo.r. 53
, 1 pr dicador, 1 fil' .o m ral, y el ant on bá icam nt
di r nte d naturaleza · r sulrnd
p rqu 1 pr dicad r 1
má bajo o la e cala de la efici ncia . egún a
dice a lag n qu ea moral in hac tl él mi roo.
p r i 1 pr dicador
y ma tr
han . ad
n ñand la m ralidad in dar jamá
u en eñanza d ntro de u propi
caracter .
~

6: .

m rali. ta ocu a un pu t un p co uperi r al d I pr dicad r,
p rqu éste procura ene ntrar un fundamento adecuado d la
m ralidad. in mbargo él también deja de pracocar I que
pr dica. El \'erdad r ant e aqu l que o tan sólo en eña ino
practica u d ctrina m ral. igw nd
má de A9uin
tá gur qu la p r cci · n en 1 m ralidad · · pu ck lo rar n
l hombr iempr qu ' t e t' di pue t
a r1 1car. 1
ufici me. • xi te una co a má. , lt qu 1 • nt qu alcanza la
p rfecci 'n ·n la m ralidad. ◄ l anto qu
a a la vez un
predicador un fiJó fo un r alizador de la moralidad. Para él,
ócrate fu uno d é to . • mpero el cri tiano ti ne otro
ej mplo. qu pu d n añadir a la vírrud d
ram:

. ·osotros los cnsfla11os b 1110.r tenido e_¡e11,plos s11hlimes de lo santidad,
.rabidmia em 110nza heroÍS!IIO. i11g1mo de ellos e.r mejor q11e 'ócrales
loca11/( o lo u11idod de lo perjección. i Jórro/es h11biert1 co11Qtido lo
mlnial!,"ez 01{2,elical del dar si b11biera co11otido el a111or di .risto el de
a,1 I m11cisco 11i11g1m hombreja111ás p11diera habi·r .rido s11 {P/lti!.'
Pe r encima del en ñ. r fundamentar, y vi ir la verd &lt;lera
m ralidad a o e I ca un cu ar y cl má. l vad c. tán&lt;l r de
m ralidad: 1 m rir p r una cau a mor l. l die : 'La
perfecci ne qu . n p ible para el morali ta s m: enseñar
fundar ) ivir la m ralicfad. x.i. t una cuarta: m rir p r 1 bien
... p r no ha ta qu qu ramo vh·ir
antidaJ. ' 5&gt;La apli aci , n
inm diata, de de luego e. a la muerte d
, craLe pero 1 ~ tono
reli ri
relacionándo
al acrifici d · J ú., difícilmenr
pa an p r aleo.
El píricu hallad
' rat y J , ú también s c:nc n rad
p r a
n algun
m ralis
francc ·e . E11 , tambi 'n
acentuaban la m ralida&lt;l n t, rmin
d la vida v acu ·idad
pr . ·nte. La . uya no ra una ética ba ada n lcye ria y

complew,

a o. '"Hi ·~ ria y nnt I gí del peo miento

s;

trio

e id

" n Obra

ompl tas 4:99 .

~

!bid .. p. 101.
lbtd .. p. 1 •

65

�abstractas o principios. u , rica e elaboraba en e1 cri l de la
expen ncra:

Los moralistas perpeflían este espíritu clásico en tiempos modemos.
Ellos son perennemente Cllriosos en c11anto a los detalles los esquinas
ocultas del espírit11. Ellos son t•erdaderalllente moralistas e&gt;..perime11tales,
pero a la vez no desdeiia11 la abstracción científica. Lo q11e no pueden
concebir. bajo nin Hna circunstmzcia, es que la /lJOralidad h11111ana se deriva
a priori de postt1lados absolHtos carentes de oportunidad y actividad de
postulados absolutos irreales más bien que ideales. Paro ellos, la vida es
a la vez acción e imperativo categórico operslfasió11 suprema, ado flloral y

ley llJOral. 56
Entonce para Ca o la moralidad es vida en armonía con el
e píritu del amor; no ba a en el ab tracto imperatiYo moral de
Kant; e el re ultad de la inspiración de adentro:

El Bie11 110 es ,m iv1perativo como pensaba Kant, sino más bien 11n
ent11siasmo. 1 o manda mmca ll!atJda, sino más bien inspira. o se
impone· no procede de afuera· procede de 11na conciencia íntima del sentir
que extiende s11s raíces hasta las profimdidades de la e&gt;..istenda espiritt,al.
tal como han visto Lotze )' Brentano. s como la ,mísfra q11e m01¡,ga
encanta: ligera espontánea íntima la cosa más íntima del alma. o es
la coerción de la p1tra razón ni de la vida exterior .. .es "lo sobreuat11ral
q11e se siente como la cosa 111ás 11al!1ral del ,mmdo.' 57
1 mismo valor altamente pirituaJ que aso encontraba en
lo· filó fo france e e e ntra ta con lo valore repr sentado
por el int 1 cm.ali m y el mal rialismo. Que
to d , el
intel ctuali mo y el materiali mo, e tuvi en int rr Jaci nad
ra una e nvicción central de
tonio Ca o. Toda u carrera e
s6 ntonio Caso. "Filósofo y doctrinas rnorale " en Obras completas 2:8 .
57 Antonio Ca , ''El acto idearorio y la filo fía d Hu
rl"eo Obras completas
7: 100.

66

dedicaba a la demo tración d la inferioridad relativa d lo
valor d e to do i tema de p nsamienco imilare . En su
11evos disCJ1rsos a la nación mexicafla, a explica lo do conceptos
divergente de la hi toria durante el i lo diecinueye: el
intelectuali mo como ,Yisco n Comte, r el materiali mo c mo
visto en Marx. , dice que tán tr chamente relacionado y
que el mat tialismo necesita del intelecruali m para e mpletar e.
Ha, una ba intel ctual para la po 'tura materiali ta de Iarx:
Bá icam nt el intelecruali mo y el mat riali mo h.i róric
e tán estr chament r lacionad el uno con l otro, p rque Ja
nece idade humana entida como d seo ólo pueden er
ati fecha p r la intelig ncia. La pr ducción d las riqueza e
ba a, obre todo en la invención.
pr r o de la t cnol gía
ve endeudado a la ci ncia y codo el difi.cio de la e tructura
fundam ntal de Marx y la d u eguid r d can a s bre el
fenómeno de la inv ncíón e imitación ... Por consiguiente i la
economía e declarada como la tructura e encial de la ociedad,
entone
I intelectualismo má pleno , tá i ndo consagrad
denrr d I materiali roo históric má puro. 58
aso e rebelaba e mpl tam nt contra I e ncepto marxi ta
de que el único valor que moldeaba la ociedad ra el ccon 'mico.
lá bien, él decía qu la opini n de .Marx iban contra todo
lo princípi de la v rdadera ont 1 gía cial porqu ella e
negaban a recon e r que había otro alor de un nivel má
alto que lo purament económico . n lugar de . ólo facto e
conomJc como determinante en la oci dad a.o decía que
la hi tocia ha comprobad qu
and geru individual , rale
como
tadistas, enerale , y r f rmador
tant c m
movimiento colectiv , han forjado I de tino d la ci dad.
n muchos ca o ell
lo hacían p e a toda con ideración
c nómica. 59
ntonio Ca ·o. llt!l'OS discur~·os a la
Pedro R bredo. 19 4). pp. 21-22
~ fbid., pp. 23-24.
58

11ació11

67

mexicana (Mé ic : Librería de

�M /77

uando el
am nazaba con , pod rar e d la
ni er idad aci nal a no p día in x~
nzar u pr t ta.
pr cupaba grandem nte que i el marxi ro ll
aa r l
factor controlador n la vida d la uni r ida , nt ne mucho
d 1 val re
1o
p rdi ran fue en ilenciado . .. tr
ocr Yalor fil ó co 9ue el temía 9u e p :tdi ran aña :

· Y serán e.'\Üadas las palabras de perdó11 de ]es11cristo de la conde11cia
de esl11dia11tes 1111iversitarios 11,e.'\icanos? . . . nfonces 1J1e ni¡go a T?co11ocer
esta perversa tmÍl'ersidad el e11en1igo de la 11/tum h11mana promraré
luchar contn1 ella con toda arma que enclfentre· porq11e lo ,ínica cosa q11e
disti.t1g11e al bo111b de la n1011ada es el ,mmdo de los 1olom, reflejados a
la luz de la i11teli encia la p11reza de s11 co11cienda y la energía de su
vo/1111/od el mal fimciona con10 "" ,, hímlo del Bie11.&lt;,AJ
1

ic nt
mbatdo ~ 1 dan un antigu alumn de a o y
un ard.ient marxi ta de la univ r idad acu ' a u antiguo ma tro
d o, tener ·clusiYamcn a la religi. · n e mo el valor má alto.
La m ti aci · n de Toledano e. n aciva d
ri n ac100, p :t
e encialment él ha l ido bien a Ca . Él d clara:

i el l't1lor eco11ó111ico ha de ser subordinado al valor reli ioso con,o
afirma A11to11io Caso, , si el conocimiento es 1m acto de la il11111i11ació11
di1ina d la co11cimcio1 I pensa1me11to acaón del bo11Jbt? 110 p11ed 11 tener
11,1 gflia 111ás elevado q11e la reli ·ón para er#ar q11e la ,ida lle ue a ser
profana (cosa q11e di sde,ia el enfluiasta fascista 111exica110, con10 se ha
visto). 61
mbard ~ ledan tenía raz 'n al b rvru: gu para a la
religi 'n era l ,·alor má alr . L t nía raz 'n al acu ar! de . t ner
la r ligión com
I únic
al r. '.[; bi n, en I concepto de la

hiJtoria 1111iarsal , la jilosojlo de los zralores cñala qu , h. y mucho
,·alar .,. t d. ell
n nec ario . Él muestra cóm , durante
cierta ép ca de la hist◊ria. ci rt ,-al re cr. o n atizado·. a
dad Iedia, p r ej mpl , t nía la pur za m ral e m el \'alor
, b lu · el Renac:imjen
ra caract rizad
r u apr ciaa n
d la e tética; eJ i lo cli anu Y repre en · a l a
t en racia y la riqueza mat rial. lndica mu) claram nt gu
e ta. 'pocas ran d fi croo a al grad qu lucí ran un ól val r
exclusivo. · a í, p rque bajo tal i tema de val r ·. el hombre
no pu d r alizarse t talm nce. 62 Para Ja o cJ h mbr nece ira
mucb val r
p r indi putabl mente entr · e to.· val r hay
algun
ti n n n má al e tima. :.1 val r qu
tien e m
debid a . u naturaleza pmruaJ
abar acl ra

. . . Lzs iglesias digan10 la orlado a · heterodoxa, la católica la
111etodista, la presbiteriana, etcétera .. .q11e represe11ta11 el fülor religioso,
el valúr más alto de la a1lt11ra ...63
m el alor má. alt d
cultura, hay qu r e rdar qu
o difi r n □ ab en r
reli ·ón y la m ralidad. La ten i · o enrr "l e n · mic '' y
caritativ '' en omrada n 1 i t ma d
· la mi ma ·
qu e~ ce entr el materiali m · l · valor ·
p1r1tuale . Lo
ctJco, para a , e lo mi mo que lo rdigio. o. Ambo., por ·u
e encía, implican un altrui m caracr rizado p r d , mor.

La e t · rica la ética
La p tura de ot nio ,, . re pect a la rética e pr dueto
&lt;:ra 1
&lt;le t da una vida d e ot mpla i · n, , tudi y nvtr.
re ulra o de cálcuJ
frí ni d in tigac1 · n ac démica. a
b.

/bid .. p. _6.
1 1cente Lombard 11 ledan • · Con~ ~jone de un ren gado", El Unil-tr 1l. l
de abril de 193 en Obra completa d Ant m
o 1: 61.

6

t&gt;.1

AnLOnio
o, El rrmcepto, pp. 1 -107.
ntonio aso. "El acto ideal rio y la fil tia d Hw.serl.. en

7:10.

9

bra · ompleuu

�Rt,be,to hir.

doctrina de la stética, para a
tenía que er martillado obre
el yunque de la experiencia. in embargo esto no quier d cir
qu otro pen adores no influyeran sobre u p nsamiento. E a
influencia e tán evidentes en u escrito pero má e idente
toda ía es el hecho qu la t' rica fi rmaba una parte central de
la ética de Ca o,
t , por n ce id.ad e ba aha en su propia
exp riencia y ntimiento. Ju tino F rnández el comen ador obre
la e térica en Obras completas dice al respecto:

La estética de Caso tiene 1m carácter de 1111a JJital e:&gt;..petimda espi,itual.
y st1 a/lloroso sentido religioso como hefllos tratado de explicarlo le da t1t1a
originalidad en contraste con las teorías naturalistas 111ate1ialistas y
sudológicas de 1111estro tim¡po. 64
na inve ti ación d lo scrito de ntonio Ca~,¡ sobre la
e tética 65 r vela mucho detall qu componen el mo aico de
su teoría del arte. o es n c ario int tizatl aquí, per los do
principale fundamento de la supere ttuctura de lo e acepto
de Ca o n ce itao abordar e porque sin ello no habría una teoría
""Justino Femánez "Prólogo'' en Obras completa de Antonio Ca o 5:lvii.
65 La e !ética de Caso pre enta un problema para el inve tigador. La f rma
predilecta de comunica ión de Caso. aparte de u comunicación oraJ en la aulas.
eran lo artículo de periódico revi ta. Esto artí ulo e e cribían a lo largo de u
carrera activad cuarenta año . y ello reflejaban lo problema y lo sentimientos
de C o del tiempo particular de su composi ión. Lo que hace que la in e tigación
ea problemáti.ca e que e to mi mos artículo má tarde eran incluido en la
obra principale que forman el corpu de la e tética. Mucho de e ta dificultad e
elimina debido al e celente trabajo realizad por la Dra. Ro a Krauze de Kolteniuk
en la col cción y organiza ión de u obra' obre la estética en I· Obras wmplera .
El tomo núm ro inco de las obras completa e dedi a a la e tética de Ca o: má. de
enta artículo , no incluido en la. tre · obra prin ipale de Ca o obre la e tética,
e hallan allí. Lastre obra principa]e que e pre an mejorla doctrina e tética del
filó ofo me i ano ·on: Dramma per mlÍsica , publi ado en 1920; Principio d
estética,publi adoen L925;y!Aexi rencia.En 1944C orepubli ólo P,-illcip;o
de e ·télica con un ubtítulo de Drama per mú i a. El ubtítulo repre entaba alguna
bras totalmente nu v obre la mú i a la cuate formaban una tercera ción del
tibro. Tod lo ·u odicho artículo · y las do obras principales e pecíficamente
obre la e tética e hallan en el quinto tomo de Obras complews.

7

g ouinam ite recon cibl . Sto on: 1 arte como de interé y
la t aria d la proy cción ntim ntal, o infiihlnng,_
l conc~pto del arte c mo de interé
halla en lo
critos
e t 'tico de a o de de el comienzo. n u · dí cur o má
t mprano , ieodo influenciado p r chopenhauer él refl ja e te
important conc pt . st mi mo c ncept llega a er el ej
bre
el cual iran u
p1n1on en La existencia. e halla en u
expre i , n má cornpl ta n su Principios de 1925.
¿ u' e lo que quier decir por l arte como desint tés.
ienarnente no qui re d. cir que un crea el arte desd una po. tura
fría y objetiva.
contrari , el d sinter ' quiere decir que uno •
pierde en 1a creación del arce al nfi car e ólo en e e prop ' ito.
~ do lo demá e exdu ' de la mente e int ré de un . E. to no
totalment original con aso tal como él mi m xplica en su
Principios. fá bien, tuvo sus comienzo en l ant iendo
p rfi ccionad
n la filo ofía voluntarista de chop nhauer y
ll gando a u clímax en enri B r n. 66
t de interé puede
llegarl al hombre ól debido a un excedent de energía en el
hombre el cual de n e idad no tá dedicad a u n c idad
egocéntrica . Tant el art como el juego o producto d e te
xc dente de energía, p ro I jue a la lar a tiene de ignio
e océntrico . El arte es 1principio del triunfo d 1hombre bre
l
al poder arre lár elas para dejar de ver la ca a.
pen and
n u alor práctico nada más. fá bien on
contemplada por el al r inher nt en ella , o . a u belleza.
t ólo puede ser h ch por una intuición de inter ada d la
cual ólo l h mbre capaz. ◄ t acto minentement e piritual
e descrit p r Ca o d la iguieme man ra:

De esta energía acmmdada durante el a,rso de las edades, de este
excesil)amente h!Joso más brillante poder de esta congestión desco1mmal.
han brotado f mios imprevistos muy exJ(bera11/es de naturalez!i. Y entre

1&gt;&lt;1

Antonio C o. "Prin ipio de e

t

Li a" en Obra completos 5: 7-9 .

�Hobtrto hu

ellos dos son Slff11a111t11te e:,.1raordinarios los cuales far111a11 la S11pren1a
disti11ció11 de JI( género: el arte J' el espírih1 de satrijirio.'•EI arte es lo separación (la nrpttm,) de los sentidos J' lo co11dmcio
basada e11 el i1111ato desi11feris; es 1100 mpt11ra contra lo ,ida romlÍn o
twlgar la mal .re los arreglo para darnos la 11at11rolezo apropiada de
inditid11os; se hace e11 m1 lengm!fe m1el'O.· el de la pintura la em1lt11ra, lo
poesía o lo 1111ísica .. .El sabio, el filósofo, el 1110/e,nático, co11om1 los
cosaspor s11s génerosy s11s especies, opor las n:lodo11es gi:neroles)' abstractas.
El artista el poeta, el 1mísico piemo int11iti1•a111e11te. 6H
En LJ existe11cia a o pone una at nción e pedal n el arte
com de int ré . •1capírul cuatr d l Libro Jleva e. tí tul . qui
él di tingue radicalmente ntre la vida bioló ·ca y egocéntrica, y
la vida com de interé .

El orle es 1111 in11oto desinterés el mol no p11ede explicar la vida. ste
requiere un enorme esfuerzo, y alfin es imílil. Las obras de arfe no sirven
la econo111ía de la e::..istmcia ... Tal romo lo menle ha dejado de proveer a
jrll'or de s11 propio Hlilidad, et favor de s11 s11bjeti1 1idad, a favor de s11
propio bieJJestar miserable enlonm ~l n11mdo p11ede m·elarse al artista en
m individualidad t"aracteristicammte prístino. Las cosas y lo.r sere.c se 11e11
mtonces no para q"e cmnp/011 mes prárticos o teóricos sino se l'en en s11
propia nat11raleza para poderlas co11te111plar co1JJ0 realmente son· mqor
todal'Ía, por conte111plarlos. Ellos lo cosas , los seres_, son tal co1110 se
,,en-1"1
◄ ! tro concepto principal d la t

ría d l arre d
as
la
pro ·ección entimental, o en el alemán injiihl,111 . El fil,
o
mexicano hace qu e te important concepto rem nt a Platón,
a·azándolo p r Pl tino ) ha ta 1 mí tico, 1 valis.

67
t.«
111

/bid., p. 79.
/bid .. p. 97.
nt nio
, ··La e.xi ten ia" en Obra~ completol 3:71-72.

72

:./ 111ístico, J ·ova/is, t.xpo11ía la idea q11e ti ho111br.• puede ser alraílW
profi111d,1menle por el placer d lo nat11raleza q11e él se .siente
ro11,plelo111e11te e,¡ am1onía cü11 ella. sí, la oposidó11 mm el yo (el e o) ·
el f/O· 'º (el no-ego) desaparece,)' el ho111bre se cumbiti e,, el objeto
co11ten,plado. •11
ltm

Asi, la pro ·ecci 'n ntirnental o la t:mpacía no e menos qu
la id nuficación inruitiva con lo contempla o dt. aquel que
contempla un obj to de b lleza. Él e pierde a I m1 mo en el
bjet admirado. •ue Rob rt Vi cher qui n acunó el términ en
alemán y e V. Ba ch quien lo define mejor t:n término
coot ·mporán os.11
in embar o e en lo
crito d The dore ·pp qu
aso
encuentra lama or afinidad con u pr pio conccpt e cante
al J:.Li,fohl,m . Lipp encu mra una relación entre la e técica y la
ética., y e t llama la at nción d
a . o e qu la d . ean
idénticas, sin que má bi n la una e nduc a la o a n \ irtud
d la mtcrv nción de la per onalidad human o u pr ' ca n
de sentimiento obre un bj t &lt;l bcU za o en él.

. . . Paro Upps, el L'tllor dt la -personalidad h11111a11a es 1111 l'lllor éliro ;• q11e
en el Lmfabl,111 ha de mro11karse la 1111".smr1 personalidad, el positit•,111m11t1
/}ll/1ta110 objeti.vo, p11ro • libn• de todo interés q11e q11etk1 f11em de la obra di
arte.''
El filós f italiano,
ned to r ce, n gaba qu la estenca
tuviera caracterí cica inh rent mente morale . u po tura era
que la e tética ólo a. umía reflejo d l.a moralidad: cualquier
moral era 'trictamenre ·uj ti a. aso rechaza la p stura
d
r ce idenrificándo ·e c n la de Llpp :

.,, Ant nin aso. ''Prin ipio de estética" en Obras completaf 5 · 100.
-, /bid.
n /hüJ..p. 102.

;3

�stan,os de acuerdo con Iipps ' contra el concepto del filósofa italiano
en que el 1111111do del arte asume rm sig11ificodo moral en todo tiempo. L.o
hoce, sin e111bar o sin propomrse tener 11na lllefa ética; todo arte
11erdaderame11/e /Je/lo es Íflcapaz de co11ta11Ji11arse con el nial :1 significa
la apoteosis de la personalidad h11111ana . . . el ado del Eínjiihhm 110 es
lógico no ético· más bien, es estético. Pero, a qm implica la plena
partitipatión de la per. onalidad h11mana al proyectarse sobre el 1111mdo
así as11n1e tonos morales ...-3
Ca o es de la opini 'o de que ' l la t 'rica conti ne un
de jncer' puro. , dj ringue entt l placent r lo útil, 1 bueno,
y lo b llo. El filó ~ eñ,'lla que l placeo ero e puro oz
uj civ
u án o e d n e idad fuera de la e era del
d int ré · hay al o innatarnent utilüarjo n ello. o útil
bviament
a una ba
céntrica. l bi n riene valor
denrr d í implica algún fin o pr pó ito p r onal. La b :U za
exclu ·vamente a ume la caract ri rica d l de interé
la t tal
car ncia d I e cén ·co. i ·end el razonamien o d
a o a e era:

E.!1 los tres 'siempre está íncl11ido el concepto de una meta, por ende, la
relatió11 de lo rozfn ron el deseo . . . por consiguiente, 11110 salisjactión en
la e.Yiste11da de 1111 objeto o de 1111a acción; es decir, cierto interés propio. "
Lo placentero tiene referencia a una inchnació11; el bien tiene refere11cia a
la estima )' lo bello tie11e refere11cio a la co11telllplación. Por co1Liig111ente
"1111 ol!Jeto q11e sotiifa a sin tener 1111 interés e océntrico es bello.' -4
La religi 'n para a o r pr ntaba uno de lo val r má
alto d la humarudad, in cmbar
no e tá ex nt d l aut int ré..
pr ce o mític y la tética difieren en qu aquel e
produc dentr de la e I ctividad, y é ta e ma rmence pr clueco
del erúo indi ·dual. "" mper , esta no e la dj fereocia principal.

Lo qu realm me ru tin e la religi 'n I arte e qu l proc o
mítico ulci.madament
má utilitario que I artístic . om
ha vi e an ri rmem el i11.fiih/1111
tá acti en la cr ación
de la religión canto e mo en el arte p r
• pr a d forma
ilifer nte . í de cribe ta djfi rencia d una arma clara:

•Iproceso 1111"/ico !el rdi oso} es una mphrro 111ás ro,JZpleta, más col!11n1
lllÚ.S i111portante mm ... más rdilitono. 1 ·¡,, una relig¡.'ón ha sitÚJ es, oja111ás
será desinteresada. r¡ lo más alta • la más noble, co1110 el B11dis/llo, irnplira
tm se11tinlie11/o d. 11tilitarismo. Cnón diftre11Je es la actih1d de aq11el q1i ora,
1JJostra11do ,ma actitud lleno de temorJ' esperanza, o lo del gran esC11ltor de
Florencia qt · 111 desp11és de HJf.ror s11 r111 obro de arte, golpeó s11 aiaturo d
,nármolco11 el ci11ce4!![ituJJdo esta si.11fjtloro.pmión: ¡Habla!" lo C11al condensa
y res1111ie el fenómeno estético de lo e11,patla C1t1ah.°1•a." 5
inalm ne hac compl ta ta di tinci · n al pr p ner tre
diferente clase d empana pr y cci • n d l ntimi nto. La
prim ra ·¡ llama la p re pci • n tran e n mal; · t e, 1
fundamento de la l 'gica r la lingüí tica. La gunda e concib
como un i,ifiih!ung e tético· ' ta
fa intuición cr tirn acuva
en todo artist.a. La última un Ei11.fiih!t111g reli ·o o por el qu la
conciencia inruy lo up roarural.~6 in mbar o nin na d ella
e 101pl m me pa iva. R 1m nt n exi t n amen que la
intuici · n crea algo. Dice: 1'La erdad ra intuición e a la v z
ex:pr i •o. . . 'l p r trabajar, forman&lt;l y pre ando, pue el
e píriru intuir. -ry La tr cha r laci 'n entre la intuición · la
expr s..ión la t mó a
r e .
n d lo e ne pto principales de a o re pee o a la estética
e que darte e tá más allá del alcanc d Ja fil ofía y la m ralidad
ci rt
ntid . ' 1 art no ab er m ral o inm ral. im l m nte b rva aquell qu
, y lo h bech d ·d la t rnic.la&lt;l

--------,s !bid., p. l 12.

n lbid.
1•

f,

)D

fhí.d., pp. 116-117.

n /bid .. pp. 123.

id .. p.

74

75

�JI

d

l&lt;.1Jbmo lm

u d sti.n la cual

í c o algun de I ' art impur ' . P r ej mplo la caricatura
y la rat ria tán p
da d pr p' ito utilitari mu' definid .
a orat ria d ea p r uadir, di uadir, o e nverti.r. Puede ni.r
un fin buen
mal . El art
rdader , la p ía p r ejemplo
' ...nunca
riñ con propó it moral
fi1 ófic , p r u
e encia peculiar n l n e ita ni 1 pr up ne." -9
unqu el arte
rdadero tá más allá del bien del roaJ
dentro de sí, í proporciona un punt int rm tlio ntre la vida
com economía (el mal) la vid coro caódad (el bi n). n I.A
existencia clarifica t :
La b lleza
p r anton ma 1a el ?alor e t 'tic . . . la belleza
cupa J punto intermedi ntr la vida (como ec n 'mica) el
Bi n. n l mundo la vida to
c nquista expan. ión L gro
l acaparar e y la capitalización d I qu llil ido adquirid .
n 1 mundo de la m ralidad, en cambio, p r lo meno. egún
el al r upremo del mund moral todo e dádi a dar y sacrificio.
l mund d la ida e e ntrípeto · J mund d l am r
centrífugo . . .

i 110s dirigimos ahora

la órbita de la pura helleza, nos parecerá
como 11110 e.rftra intermedia entre el e otismo de la 11ida ' el heroís1110
altruista. I Bien I el mal, lt1 batallo, el himifó y la derrota· todo pmde
ser 1isto desi11temada111 11te por el art . 1
c1

a mru allá de
pum en u d cripci 'o de In reli ción ntr la
tética y la moralidad· la e tética es má qu
'l un punto
intermedio entre la ida corno ec nómica y la vida e mo I amor.
~n un entido mu real n podía hab la vida com am r un
uin am r r dem r in el art . ~ n un arúcul e crit para F.ttista
/bid.,p.147.
'l'lAnloni
Pr · ·
p. 219. ta
nn
ni ni
. ·•

éti

a

b.i

de Rt1istas n 1923, incluid más tarde en la dici · n dt: 19T
Pn'ncipios de estética a ilice que el arte y la moral.H.bd on do
antigu rival El arte r pre nta la contemplación; la moralidad
repr, nta la acci · n. qu ·¡ ocu del in true 1ón; ·• ta d 1h cer.
· ci rt qu ambo on ri\·al pero n e po ibl e·ner l un n
el tr . El h mbre e, a la vez e ntem latiY y actIVo.
pued
hab r ane in la acci 'n y ci rtam nt n puedt: haber , cci · n en el
entid moral sin el arte:
'n pe11smmento 111orol sin JJJJa tapa de belh'Zfl" del Cllal habla el castellano
ció.rico posiblemente p11diera insi11uorre ,islaº en el al111a en11ito1lo de tm 11Scelo
so,nlm'o, pero n1111ca puede lro11sfam1a,r, en 1111a fllefZ!t til'iettle }' redu1/ora.
l:.s dificil lograr el Bien, lo 1irl11d dijicilísitno,.)' el heroísmo a ros/o de lo sangre
a veces. I arle abla11da la d1m!za del;usto· sumiz.a lo mergía del 1im1oso,
calma k,s heridas del sa11to presernmdo sr, l'&lt;ilor ideal. 1

·í pien, a qu el verdadero art e nece. ario para qu haya
una verdad ra moralidad. La orra cara de la moneda sm embargo
tambi ·ne
id nt . o pu d hab r ningún enuin &gt;valor ~terno
en el art ha ta qu la m raLid d U a a u c ni · l pura
contemplación e e téril a no r que r ult n la m rali ad:

Por lo to11to los artistas ha11 de saber que lo puro ro11/e,nplació11 es
estén/ J sin Jmtos. .5 i el 1111mdfJ a IJ11bi Sf' lnwi11ado de llegar a ser,
entonces podn'amos pasar m1esfrds 11id,u co11t1:111pl,í11dfJlo. Pen1 la ohm df'
Dios 110 ha ter111i11ado. La razóJJ más grande del tmb,yo es tpte la IJ1Stotia
110s quedo por de/011/e .. .el Bien , la 1erdt1d esttJfl simdo ro,,stmidos con
,m ro11ti11ge11I de peque11os t·erdodes ro11creltlS .. .1 ""'' mlt11ra es la lustre
de la inteligencia .. .el arte lS la l11stre de los smt1i111e11tos .. .el Bie11 es lt1
l11stre del t1l111a. Ediji '111' el c11erpoJ' upírit" de 11110 co11 este dimfo l111mt1110
es la 111eto de toda persof/n de buena 1'ol1111tad . .. Cuando ht!ya111osfar111ado
lo emarió11 petftcto di la ditba J lo rirt11d, srra mto11ces el tiempo pura
1

: e retaríad Edu a in, 192 ),

en Obra Completa .

en Obr~ mmplefll1 3. 2- 3.

76

1

ntonio a. o. '"D tnna~ e 1de "en Obra complecu:s 4:92.

�comenzar a conte111plar la obra h11n1a11a. Entonces el mundo será lo 111~/or
obra de arle. 2
La m ralidad en e te enrido asuro tonos religio o al seguir
Caso el concepto de Henri Ber _ n de que la bra de Dio en la
creaaon aún e tá en prog o.
to e e pecialment cierto en el
entido cultural-religio o. u Jesús mismo quien había explicado el
mist rio de la creación al decir: ' fi Padre ha ta ahora ttabaja".83
1 deb r del hombre colaborar con Dio en la complación del
acto moral:

Ayude111os a Dios en su obra. Colaboretnos con él Dios es ado, p1tro
acto co1110 dfjera11 los teólogos, sigtliendo a Aristóteles. Dios nunca descansa ·
siempre está despierto, siempre está trabajandiJ. .. Seamos así, sienzpre
creadores, siempre constmctores, nunca dest111ctores [destmidores] de las
obras que exalta11;J' seat11os así sin lf11 opti111isnio fácil) estlÍpido . . .Que
quieras decir: ~Ay11demos a Dios efl s11 obra!'' 84
Hasta aguí e ha intentado explicar los do conceptos
filo ófico c mrales de la e tética d Ca o: el arte como desinter, s
· la teoría de la empatía o Eínfiihhmg. tos dos concepto ayudan
a explicar la relación qu xi te entre la e tética y la moralidad
n el pensamiento d Ca o. E ta relación se ve como una interdependencia, aunque en t oría pueden exi tir eparadamente.
Cuando e re elan eparadamente, en cierto ntido on meno
que complet . Para aso el logro t' tico má grande es una
vida de verdadera moralidad. í, la t 'rica y la moralidad tienen
una interdependencia muy e trecha en u pensanúento.

12

1

/bid. p. 93.
Juan 5:l7.
a o. ··Doclrin

ANATOMÍA DEL PODER:
EPISTEME Y SUJETO POUTICO
EN MICHEL FoUCAULT
Joaq uín González Cruz-,&lt;

"Una culru.ra ólo se plantea aquello.
problemas que está en conclicion s ele re !ver".
"Michel Foucaul t, ,\ 1irrefísico delpodrr
"La técruca e .iempre un proyect histórico- cial
en ella , e proyecta lo 4ue piensan hacer del horn bre
r de la · cosas, una sociedad
y lo. intereses qu en ella imperan".
Ht:rben :\farcu , Éliro de la Rrvo/11áó11

1. Introducción
N o o : t. PO. 'LR POR All

en di cu ión la alidez de la recría
de Foucault o los fundamentos d u obra intelectual, qui iera
retomar a Foucault desd u mi roa per pecti a y concepción
erle fiel y hac rle un ci rto honor a u pensami oto en cuant a
u concepci n de obra , los libr
el di curso y la filo ofía.
u bra y p n amiento como él n dice no in-e para ver el
cliagnó rico d u tiempo, 1 para pod r de e ca man .ra .realizar un
RI\

•Profesor- ayudante de átedrn de Filo fía del Derc h de la Fa ultad de Derecho
Y Crimin Jogfa de la niver idad Aurón ma de uev León (México). Inv ligad r
olaborador del
ntro de lnve tigacione. Jurídi
de la Facultad de Derecho y
Criminología.
1 C RU O, P. Co11versacio11es co11 Levi- rrauss, Foucault .V lacan (trad. F.
e idea ' en Obra completas 4:93-94.

8

erra Cantarell).Anagrama, Barcelona. 1969.

79

�y actuar
mund
iempr d ntro
tilizando c m l haré n ' te breve texto
palab
c pt para mi. pr pio fin ,
pr nó tic

para cambiar el
p
u libr

ibilidad.

El p nsamient &lt;l

grande

fra

e m m r
a un Lad lo. juici

in t:rume
· pi h rrami nra.;~ d j m
val rativ o de moralidad , veam a un ◄ ucaul c mpr m tid
e n u trabaj en el cual a dejando un h riz nt ampli d
p ibilidad
r, d p n ar y r peo ar lo pr bl ma qu
plante' y que e pueden plant ar ahora n la actualid. d.
l fiche!
F, ucaulr
pens
má important . y
má influyent de
di ,
··
tró toda
una crítica de la epi
ru ·
_ r
poder,
u diferente an · · · ,
p ·
ti nen un alcance
upetlati,·o qu ·
e
.
del saber a u di
ni
l nacimi n de 1
di po itivo constituyente d una ci ncia, a la red de p
r qu
atravi an clich . di
ítivo y que runarcan su funci narrrient
en la ci da~ 011ca11/t rel'Oh1cio11ó lo hi.rto,ia, 4 a con la que Roger
harti r hi t riad r francé n
mue tra la implicaci ne
2111ose:ol ' ·cru que tien l
ami ato d
ucault a trav • del
á.em
ran ir nía tau o1 ' ca, ya qu
ucault m ' qu filo far
n us bras n mu tra un caráct r de tipo hi t, ric 61 l' ·e y
geneal 'gic que n hac a.par e r a nu tr
ntenclimient una
radicalización de las t m:íticas y m '
o que utiliz ' a l Largo d tu
toda u vida n u obra intelccrual.
ro. Pt&gt;der.
Verdad, Com·enacwne.\ con Michel Fo11ca11lt. Mate ·
7 . p. 9
3 La geneaJogí
an h -¡ de In procedencia. en
toria
el
· un
referencia y de ·
J
y cli
.
F
qui
so brillant me
uraJ
gra
Genealogía de la moral, la cual F u ul
mu
pacitar" la
iet he a I paradigmas modernos n_1uL,-,.u
mji. ÍCO del
poder.
O, . i
u e1
Glo · de
• Qu drata.
ire .
ed.). p
lib
ntie
I
llad . por
en la
parte d
a. el
I i
rin
e trabaj ya que se
utilizó
plicó como mero in rrumen
inve

ucault fu fu
ment · influid
tro d la
p cha d la hist ria, Marx, Fr ud y
tí últim d prim ra imp rtan · ya que
e n su
con el qu
ucaul inaugura } renueva un nu vo

rllil

i tz che,5

pensamien
métod de análisi dcl conocinúent 6 ·: ·¡j'élais priténflmx¡e do1111erais
ro111l/1e tim '1eral ti ce r¡11e je fois: gé11éoloi,e de la 111oml.e
Per fu la
1

:

•

pre. ncia de tr e rn BacheJard . y u ep · tem logia, qu .
ncu.enttan ·empr rna 'zando u e n truct int lcctual • así
com rambi · n lo hiz
thu
L quien in
uj m.-i qu tr
lo parad.igm mruxi, ta y u t rías del c n cimient implicadas
en eUo . in olvidar dar , al tn 'l o Dumézil'' su análisi
trucrurnli ta an pol , gico .

F ucaul

enmarca den

en amiento

d I eslmchm1/i.rmo francés, 10 dond
s O

'Pa
la política v
el pcn ami
de ligere:a.
7 Fr e
Morey. don

anti i nlffic
bra !(eneal
hacerde u
moral. MO
Muteriale. .

¡

IRA .

·

imp rtam

iet· che, re11d, M,
grama. Barcelona. 1 70.
rofund1dad del pen
ietzsche y su relaci n con
POR
.
ri
·· 1h nz nte políuc en
zs he" •n
.
(e
.), , iet.:,.1 he y el e p(riw
d. Plaza y Valdé .. 2007.
ult c n la que mi ia el e tupen
·
español
nidad coa el p n amic
che, ·u
re a antihumani . ta, al g
marle a
l. qui urg la preten. i
en la ·ual quiere
rdetoda . uobra.una
nyanálisi. dela
oder, Verrlwl, Co111"ena
lichel Fouca11lt.
.
11 a la hi roria de la filo ojia, Limu1,a, Mé ico, 2
(J

) 2• ed.), pp.
n la ent
lo influenciaron, véase e
ca11lt 1· loc-011
10 • 1e true
f
e cuela de
er
refiere a la
n
fonéticas;
de identid
n
incr nico
n
e tables .
e1labra

a quiene. tueron I pen ad re que
·erwciont!l "" l.el'i- rrums , Foua. Barcelona. 1969
ion : ling01~tru. y lonológic
ual en ·u te ría uc la lingOI
u ·ido rcprodu 1d en 1
ernatizar de a uerdo a lo pri
e en arga de e tudiar lo co
tos si&lt;;tematizados } má o
.iilenciil. igl
1,
. 1971 Cl d.). pp.

123-141; lmroduc ió11 u la Hfatnria de la ilosofta, Límusa.
cd.). pp. 502- 05 .
81

é i o.200011" )' 2

�Lévi- trau
pr cur.or · el lingüi ta aus ur
p nsador como lthu
llo d alguna
.
.
f rma ) c n r • p et a u pen amient ,
u
o en
la diver a c ntribuci ne de
mte,
·
reud,
quieoe de alguna forma eYid ociaron I
j_ tema la funcion
y 1 e tructura en e njunc c n u r laci n
inclu i ne id ncificaci n
y contracliccione .
unqu debetn preci ar qu · ucault va más 1 j . .. n prinap1
·oucault no c nsidera ni fil · t ni historiad r incl
p ne en
tela de juicio el adj tim de pen ador nue rro aur r hace referencia
11 como aquel
e.le í mi m e m arqu ól
ca ad r qu
ncuentra c n ba am m
nu YO , capa· de diferent
p
r liqui. di pe ru perclic.las en la fractura del e oocimi o .
o
últim t · rmin como enealogi ·ta analizaod la procedencias la
articulad ne entre cuerp e hi to.ria, '[ . . .] merpo il/pregnado tk
historia, l- .. ] historia co1110 destmctor del c11erpo ', 12 revi ando l
ac ntecmúen
la cfu continuidad , la pluralidad qu habitan
en nue rra idenridacl
En el siguient trabajo no remitiremos a su co n truct
epi moló ·c d p cler y &lt;l ubjetividad, 13 enmarcándol a
nivel del ab r, pa and p r la in tirución
di p itivo
di ciplinari
que p rm an la. uní cr idad
a í
mo la
relaci ne d p d r que crean ·t , .' las pr yecci ne c.:¡u ur n
n La . ci dad) t:n la c nciencia de las p r na la. cual f, rman
part fundamental yac m uj e det nta&lt;lore. del p der coro
individuo
b1ecivado , co ificado p r dicho poder. D
ta
co.ificación del indiYiduo o individuaci · n ur e I aber el cual
' aber
. ta intrín ecament relacionado con el poder; tod
corr, ponde a un discur o y tod discur corre pande a un u
del p l r e aquí d nd entra n jueg la cécnica tech11é que
11

LT. 1: Microfi ira del pocler(trad. Julia arela · ~ mand

LB NO. . Miche/ FtJ11cau/1. Glosario de aplicacio11e:., Quadrata. Bu n
( ed.). p. 15.

2

2. Foucault la crítica d la llu tración
in duda la Ilu traci , n
el pathos de la crítica.
1'

iglo

'ill

lbfd pp. 22-24.

rtu.

IMER. M. Teoría crf(
ese manti
y
1

., O.
y
e
.

·

d

..

noci
di
nto

tet

.

y Benjamín.
'tica al capitali mo. urgida de Marx. K..

ial d laalwrad F

I arez-

Uña). La P1qu ta. Madrid. 197 . pp. 7- 29.
•~

ar

i

D LEUZE. G. Fou ault. Buen s ,res. Paid s. 19 7.
C

la manif; taci' n d un tip d aber n p cial un . aber
científico que e pr nta en su calidad d inman ncia d
indi ciabilidad com u.o pr duct hi. t • ric 14 con t da u
contradiccione. r r -codificaci ne. las cual
n ru e
.u
naturaleza en si-niisl!Ja. oucault realizó trabajo de in,T sti • ci · n
y d r flexión I cual l hici r n dilucidar e. ta, conttadicci n
en la producción del p d r- ab r y u fen · meno c nductuaJ
y tecnológico o d t · cnica. n 1 qu la di ciplina. toma u
parte indispen. able c m e ·
·
m em
otr autor a lo c
ta imp rtancia n p
trabajo per tampo
focalizará en raz 'n d la natural za
del mi. m c m
arxi ta que ·igu •n el píritu
critico d 1 id
án han p rm ad toda la cultura
occidental y t do lo pr ·ect
·
ncaminado , la
reflexión de lo nu 'º paradi
n cuam a
u inv stigacion
en el
camp
crítica del
con Clffileot ' la
rmas d producci 'n
a íe m
u inc ant bú queda de las condici ne d p ibilidad d una
educación m j r y n may r rn dida d un mund m j r. 16

1

referent

E.y He l.e.ite último
el qu ino a enma ar I

upen
del ,igl

rri ru

3

�con la revolucione científica , técnica económica , sociale
y p lítica abci r n un nuevo paci en el cual la razón vio a
imperar frente a t0do u o de nu stro c nocimi nto. 1"'
La ilu traci, o e la liberaci 'n del hombre d u culpable
incapacidad. La incapacidad ignifica la imp sibilidad de ervirse
de u inteligencia in la guía del otro. E ta incapacidad es culpable
porque u cau a no resid en la falta de inteligencia sino de decisión
valor para ervirse por í mismo de ella in tutela de otro. ¡ apere
aude! ¡Ten el valot de ervirte de ru propia razón!: he aquí el lema de
la ilu tración. 1
sí s corno nt definía el e píritu de la Ilustración con gran
clarivid ocia. Bajo esta luces aparee el E11dclopedismo de Did rot
y d D' Al mb rt, mpr a int l crual maj tu a y
ambicio a que tratan d reunir t do un aber toda una episteme
(en palabra de Foucault) de aquella época con el fin de cambiar
la forma d pea ar d l b mbr ; e ta actitud ya de por í es
crítica en u mi ma naturaleza y en u con tante que-hacer.
d má de Kant, también urg n per naj d una dur za y
contundencia implacable tan original como di ver o y radicale ,
entre lo más destacados encontramo a lo empirista 19 ingle e
George Berkeley y David Hum , al romántic ginebrino Jean
Jacque Rou au y el pro r .i ta
ltair . Pero definitivamente
e Kant quien repre enta, marca y írve de índice d e te
pensamiento crítico 211 qu n una d u prerm a enunc:ta qu e

r

FO CA :r, M. Sobre la i/11 ,ración, Tecn . paña, 2
(2° ed.).
KANT. E.. ¿Qué e. la f/11stra ión? (trad. . fmaz), El Colegio de Méxic •
México. 1941. p.25.
19 1empiri m e una d ctrina fil
ófica que o tiene que las id as provienen ele
la e pcriencia sensible o de nue tr entido . y niega r tundamente la validez de la
metafísica como medio para interpretar la realidad. tr repre cntante de e ta
doctrina on Franci, Bacon, John Lockc y cierta medida homas Hobbe .
:-o éase una de las obra capitales de la E ·cuela de Frankf11r1. en donde con gran
lucidez e plasma la esencia mi ma de e ta gran c niente de pen. amiento filo ófico
o a manera de Foucauh iguiendo a Kam. la e encia mi mo de e ta gran actirud:
HORKH IMER. M.• "'La filo ofía de Kant y la Ilu tración··. Teoría r(tíca (trnd.
JuanJ.del larB.).Barral.Barcel na, 197 (l•ed.).pp.201-215.
17
1

4

ae¡e a un lado la discu ·, n acercad 1origen d 1conocimiento y n ·
-:ncaremo a dilucidar s bre el valor y los límite del conocimiento:
¿ uále on la condici n de p füilidad d 1 con cimiento
humano? e ca pregunta ' la propo ición ant ri r pasan a tra.vé del
pensamient de Foucault, y de manera univer al, traspa a codo el
pen amiento venider , d de la teorías cien tífica ~ epi temo1' ·ca
basta eJ funcionamiento de las insrituci nes ocial.e •.
A imismo, oucault, bajo el te/os del si lo de la luc hace un
encadenamiento de reflexi ne sobre la po ibilidade de la
filo o fía para pen ar a í mi ma,21 d viándo e un poco de Kant
el cual refirió a la llu tración como un e cap , como el punto
d ruptura y confrontación de un pensarru oto lán uido
e pi.ritual, confrontaci · n que no e puede dar , i no e tien una
actitud critica y e to de razón. ... 1 a enta.rniento em rgente
perpetuo de la c n tanll querella ant la inclement i
rancia.
egún "'Oucault, la Ilu, traci ·ne má, que un periodo his óric ,
má qu un punto en la incronía de la hi oria d la fil sofía
una actitud e una manera d relacionar e c n~ rm a una
situación pr s nte,
el c n cante proyecto crítico de nue tr
er-ah ra-mismo pam-.rí-mis1110 y para-con-los-otros.n Y bre e t
ntido, oucault y otro má, c m D l uze hijo d la dos
grande
erra
las ande ma acr
mi erias que trajeron
tas on l índice cl una nueva corriente de pensamient
con ello
marca un hito en la bi t ria de la idea , n la hi tocia
del pen amiento occidental, el cual p e taba b zánd se con
lo exi cencialista Heidegger, Ja per.
ferleau-Ponty, ( te
último maestro de Foucault) y ar . Todo. eU · expre an la
cri i de principio del íglo pa ado, la inconf rmidad, el
negativi m , la náu ea recalcitrante )' r v rb rante cau, ada por
un irracionali mo inhuman . Repr entan la pre cupación por
21 Para er el e celente análi i que ha e F u ault acerca de la ílustrnción. como
omplemento. crític.a re pue ta a la preguntada que Kant re ·pond16 en el iglo
XVll ver: FO C ULT. M. obre la ilus1ració11, Tccno , , paña. 2 6 (2• ed.)
22 LB
O. . Mi he/ Foucault. Glosario de uplicacione.. Quadmta. Bueno
Aire , 2005 ( ed.) p. 14.

85

�la muerte una muerte p icótica qu e e parce produciendo y
repr &lt;luciendo una angu tia por la xi tencia angustia in i tent
característica de e te p n amiento que nombró naufragio abi mo,
vací , caída e infi rn a un entimiento d abandono y desabrigo.
Así Foucault, Deleuz , Guattari, Derrida Lyotard, Baudrillard
Llpovct ky, Rorty, 23 entre tros, e unen a e e e píritu critico
penetrado por la Ilustración, n re pue ta a tod este p si.mismo
existenciali ta y decadencia ocia!, de ahí nac n y con ello e
id ntifican, pero a manera d Hegel también e ni gan y e
contraponen a ello . ue con ello e mo primeramente Foucault •
D l uze } d pués e n Baudrillard y Lyotard con lo que 1ructo
el p n ·amient po tmodern , r in taurando una nueva crítica 9u
c mo ya abemo cien u orí ne en I idealism alemán del siglo
XVIl1 d Kant y el de Hegel del siglo
· pa ando por uno de lo
filó ofo , conomú tas, ciól go antr pólogo e historiadore má
importante d l iglo ant pa ado, Karl farx su critica urcó y
frangu ó todo el ·g10
uenaa n es o .fil , ofo e , ·tal
para c rnprender u
cot
de la realidad.

3. La e cuela y us forma de control político: educación
vigilada
El jercicio d 1 contr 1 ' la di ciplina n la academias, en la
univ r.idad y en un context ma amplio d todas las e cuela
up ne múltiple di po itivo co rciti
basado n la mirada,24
en I er vi to
ntir vi to por ' tro ', un ju g de p d r con
implicaciones ontológicas y dialéctica , ya que n la m dida n
qu om determinado, p r 1otr , somo u tanciad por 1

11 Para un mayor e. rudio de la po unodemjdad y e pecial de Rony, R.. onsúl
el
agudo trabajo de Rafael Agui lera Ponale . AGUILERA PORTAL , Rafael Enrique,
"La modernidad e mo proyc t político y jurídi o um ersal''. en Universalidad de lo
derecho hw1w11os y rítica a las 1eorías de la 11amrale:a hw,wr,a en el pragmatismo de
Richard Rorty. Re i ta UT1frer ilas, 2006. pp. 71-75.
2ªFO
A LT. M. Vigilar y ca rigar. (trad. de Aurelio Garzón del Camino),
Siglo
l. Mé i o. 1976. ( ed .J. p. 175.

6

tro. 25 La técnica que on c nducta. del 'otro" reYelado en
e ta forma gracia al para- i :!6 no permite er lo et etas y
cau alidade d I p der, a í como u conc ntracione e paciale
más vi ·ibles como el alón de cla ; aunque el poder en cuanto
productor y reproduct r d aber, en cuanto a u naturaleza
positiva
mucho má util qu el pod r negatiYo, prohibitiv
exclu ivo · di criminant al que e tamos acostumbrado .
La vigilancia, c mo tipo de control di ciplinari , e con tituye
a trav ' de una r d ca i invisible, di irnulada difu ad aparato
y di positiv
qu r gulan hábitos co turnbre idea
pen ami oto y no olo lo regula ino pr duce y reproduce. to
quiere decir que lo di po itiv
on ins rtado , intemalizad
interiorizados p r qui n
on bjeto d tale t · cnicas
disciplinadoras, llevándolo a la última t rma de control: el
autoconcrol, como nos mue tra Foucault, e t aut control e un
' pr grama' . r
[.. .] a gura la elaboración del propio acto, controla d de
1 interior u desarr II y su fase [.. .] el tiemp penetra el
cuerp , · c n 1t do· lo controle minucioso del poder. 28
t pr grama interno gu se in taura d de dentro re-codifica
de forma virul nta al cuerp , la e tructura que lo mantienen
en funcionamiento de una man ra a otra· a e te "pr grama
Foucault lo ha llamado 11omializa.ción.'19 r normal ignifica, no
~ VéaseMARCU E,H," i ten iali mo''enÉri ayrevoluci611,(vcr -i nespañ la
d urelio Álvarez Rem n). Tauru , Madrid, 1969. p. 5--94: Ra-:.ón y Rel'oluci611,
Hegel y el surgimiento de la teoría ocia! (II8d. Julieta F mbona de Sucre , lianza.
Madrid, 1971. pp. 94-122; e te e un cxc lente trnbajo de Marcu referente a la
.. cnomen l gíadel píritu"enelqu haceunamagrúficarefle. i ndelaobrad Hegel.
2• Ibídem .
n FO CA LT, M. Vigilar y Castigar, 1976, p. 155 .
' Op. cit. pp. 155-156.
i!9 ~ s un término que
oucault usa para referi a todo · lo mecanism
di iplina y d control in taurado en I m nte d lo hombre; para "e ·tandarizarlo '',
creado a rravé de ciertas di ciplinru. "humani tas" que tienen porobje~ d tudi al
mi moh mbre. einventala para i nentrenonnalypatológico.MOREY.M.: exo,
Pod r, Verdad, onver aciones con Michel Foucault. Materiales. Barcelona. 197 . p.
52.

7

�r clifi rente; el que e diferent e el extrano el extranjer , el
difi rent e 1 qu preci am nce
ncu otra fu ra de la nom,a.
--. te pr ce de normalizaci, o
lo ra ól uan&lt;l ha ' una
ri de act r ect rial . -e pilar qu par cen funci nar en
c njunt , desd la admini tración del tiemp , ha ta la forma y
emplazamiem d l
. paci . I a ch u:ibución d 1 alon , la
rientación d la entrada y ·alida la di po ici · n d la füa 1
po ici n::unienro d lo reli ve arquitectónic , on ólo una
parte d tod el e quema de p der d mirada . e I da una
prepond rancia a la arquit crura 1 al di ñ encau ado al c ntrol
int rn , para hac rl apar c r a la vi ta a lo qu e ncu ntran
d ntr de la in tituci ' n. jmpi za l ju
d la abertura , de
1
pac1
d lo. pa ill y d l. tran. par ncia _31 &gt;
El i t ma celular de la pri ione y d I jércico, v pla mad
difici de la. academia . La arquit tura, el di ñ
i t mru in ormalJco la nue a tecnología qu vienen a
c
1campo de control in tirucional corporal lo
re ím ne t · cnico , conductual
todo lo m1.:cani mo
di ciplinari . , on tran polado int rcambiad , conju do · e
hablan un a tr , entr e pacio o 1::mplazamiem • , n l
cual
xi te te discur o que
pr pa
r fl ja ·
L pri i a • la in. talacion militare , 1 bo. pi tale , lo
p i uiátric , la. fabrica, · la . cu la man ti n n e ta r lación
d inrercambi . de di p .itiv y m cani m &lt;l contr l. 11 da
sta relaci ne de poder, t da c. ta rede. que e atra i san
mutuamente formando entrccruzam.ient
. tán de únada a
prop · . íto. d I cual
b n ficia la ciedad de contr l. ,
to pr p' ito · n la normaliza ión, la re ulación
·c nomizaci · n d 1 individu .

" FO
ULT. . Vig1larycasri ar. p.177;
:w.hhac referen iaal.atran i ión
qu tuvolugarenl mecanism ymod deu que I d1oalaarqui1 tura,p
do
e u modalitlad fa tu . y de vi •ilan ia ha ia el extcri r. al de vigilan ia y control
1mem .

La igilancia c m m ca.ni. m di ciplinari , la
para
de tar a . Dicha rigilancia qu
a
nar
a í · la m diante el m · todo clínic ,' 1 e
r- ab r. el qu
vi n a in cribir n lo cu rp
1 r ím n d e nrrol
di ciplmari caracterí rico. de la mi ·ma. ..
'lant co n j
clínic determina la naturaleza d 1 obj
)b. en , ci , n

a ex.amen.
· ra máquina di ciplinaria p rmit o u má leo grad de
perf ccionamient el qu una
la mirad l ,·ea t d . 1
Pan · pcico d B ntham32 entra en cenar lu icnd ·u tru tura
p rver a v yeri ta, e e j omnipre nte qu e do l&lt; ve, in que
1 v an a ·1 tra pa. a u mirada apuntalan te &lt;liri 1 nd · a l
má pr fundo d la c nci ncia. de lo vi ilado . lo. cual
tran criben el m
·
r c difican en u er, r pruduc1 nd
e con tan te
la mirada examinadora pen er a.
, n la uni er idad tenem
o rado · · ·
nu tr .
vi ·1ant
pe
ridad con
rón'
· · o-c r bral
pantalla
··
ten m
ra qu vi n pre,·aleci nd de d el
nacim.ien
h ci nd
'r ndtn '' d rurina
apuntand I
la&lt;l re, de conducta anormal ~
ejerciend pr i · n · 1 e n 1 1mpl hecb de pa r y m trar
e a paleta d madera ea d nd e cribe con minucia,
qu '

11 Paro una
n má o mpleta cread I oj
e lIDphcncio
aber y por Jo tanto en el
nacimienru de la cl(nica , Una arq11eologw de la 11 •
co de Jcrem Bentham e una e. l
pe
lar, a manera de amll .
al
·
acontral
in
mirada
a
o. 1pan
en d
in · ri
igílan1e m
1
, el pan
· rce en la
. up
as pri i • ,
er di ciplinario p
qui
e tá vigilan
n e t nue a ie
di · ipllnario.

9

be
J

ía. raíces.
LT. M. El
4-176.
qu en u
uemra una
mirada fiJa
. i ilid
ad~
a ·
b
re
an se poder

�pa a a tra,·' d . u inquisid ra mirada. Y e exactam nt o una
figura, ·ólo e ta 'ahí' en la m elida n qu pu
imb lizar aqu ll
9u nu tr r
n d · concr 1Íflt; mo reproduce u ethos n nu m
cuerpo ) ment . Lo ma tr p r tr lad
n lo pe na1e
antagónic de 1 . alwnn ; emparentad e n I JU ce con el
m 'clic , el p ic anali ta y l . capatace ," repr ntan a un ru • ·l
bi político lo nea ad r ) pro&lt;luct r d la · da p er- ab r,. rdad, ' ,!I poder prod11re· pror/J«e rralidad; prod11ce áJ11bitos de ol?Jeto y
1it11ale.r de rerdad .:w ell tien n y d t ntan parte de e te poder d
conrr 1di ciplinario e que baj este pr upu t mae rro-alumn
alta a la vista., la coacción d la técnica di. ciplinaria.
D e ta man ra, I alumn e bj t d ab r en cuant a
cada m mento el admini tra el p der di ciplinari . í u t nta
pan d I control in ·cuc1on. 1 qu tant r pr ha p r del cual
n
pu d u traer, ·a qu n s pu d liberar del c ntrol int ro
in. taurad en lo c '&gt;di
de u ethos y ~n u er n cuanto t los.
uj tO de ah r ) d po er que r pre enta 1
ag ·nt · de re -i t ·ocia ntra 1 p0d r apunta1'ldo n u per na·
d be de u ar t' trntcgia epi témica y de conciencia qu e
encu ntran umergido y r primido bajo toda a capad concr l,
r pre ión de la en eñanza informaci · n dirigida y ec n mizada. 35
be d recu erar u cam
d acci · n e m ujer p líúc y
tic int aumpir la ·xclu i 'n del , aber que realiza la instituci · n
r u di o ill\' de c ntr 1 inserta capilarmen e.

n la ciencia ociale
humana
1 m cani 10 en el cual el p t:r clisciplinari e
ancho y profundo de la vida miHna,
regi tra e e tiend1.: a 1 1
e. p cíticament · en I cu rp , y n e da la p blaci · n; n la ambici a
11. RDT.. L

2

n.

GRI. .,lmp rio (l• d.)(trad. 1·irJ Bi i ). Pa,d •

obrad Imperio e delimita mu clarament el e nstrucr, de bi poder:

RI poder se e.,presa p1m como un control q11e st h11nde en las
profundidades de las conde11cias y los merpos de la población ~ al
nlÍS1110 tie111po, pmetra en la totalidad de las relaciones sodoles. 36
e bi p der e. una an máquina da ·ficad ra que ec nza
cli crimina, para y rericula a e d 1 incli,--idu alcanzad
por el conocimiento.
un p der que o ene rig o
le
pu d ra tr ar la
celas que deja a su pa o
difuso mimético
nacli lo jerc y todos lo d t atan, los que lo aplican y a J
qui n 1 aplica
confund y a í a gura u pr alecimi neo
en l corpus bio- cial. racia a toda e ta ran cla ificación
incli idualiz ci 'n el p d r
di tribuy d man ra j rárquica
pero e ta n ción d jerarquía e compJ ja ~ ca i • i mpr n
xplica c n la figura piramidal· ta imbol ·a del p d r n 1
cual d ciend de arriba hacia bajo e franja e fragm nta a í
ola. La j rarquía
mani L ta en multiplicidad
en
d codificaci n y r t rrit rializacion · el p r . de plaza d
un . u trato a tr le confiere Yentajru: a uno y d pu·. a orr en
un c n tant ju g dialéctico n el qu p d r y r i t ocia
intercambian y coqu tean mutuam ti •
d nd alcanza su ma) r
complejidad 'div r idad en el qu el bi pod r n o ita ju tificars
a í mi m · la
cialidad } t cnicidad dd pod r lo rillan a
aut xplicar ju tificaci 'n u e realiza a tra · de la pcr n
ta
tienen un e;,:cele
de la produc ·
muy
yeclo
·
ente
pilaridad del poder, difumin
n
at
aunqo
giro muy radical
pane e
ou ault y sus
·chel
ni

. \tifilur _, cu.11i •ar. (trad. d
ureli
arz n del Camin
i •lo
l. 1faico. 1976. ( ed.), p. 19 .
T. 1: Microfísic" dd poder (erad. Julio arela y Femando Jvarczna), La Piqueta. •• fadnd. 197 . pp. 1- 44 .

90

·

· po

de

fe or
. gra

olíticru. en
y te ri o

in

rna. au

innum rab

ob

l. .. /mperio(lªed.)(trad.

Pa

91

}m
a la
uto
el

1eratura en la
idad

o con
ad d
Bi ~ ).

�r.

que n bjet de e t poder. ~ nac el /Jiosaber. r pr entado por
esta part de la poblaci, n a la qu
l aplica el pod r de contr ~
lo mecani mo di ciplinarios amodirigid . De ta manera
cr an nue o ab
, e amplían l di positivo d control y
cr an nue os r gímenes d pod r y de saber el horizonte
c n tituti
d la nue as di ciplina científica y técnica e
d ja entre er, emergiendo y afl randa su rdadero carácter de
contr 1 apolo 'rico, el cual vendrá a fundam ntar otras nuevas
forma de biopod r. 1arcu e ya 1 había planteado, pu d cía
qu l pr gre técnico di minado por toda la oci dad crea
nuevos i tema de dorninaci 'n conu 1, coordinación
admini tración, crea forma d vida y d p der. 3~ a í nacen las
ci náas humana o e o e 1 que oucaulc a.firma, la ciencia
d 1 hombr qu tratan de ju tificar un ci rto u o d p d r.
n u micr física d l poder y n u debat e n
oam
h m ky Foucault plantea aria cue tione, acerca de la
in tirucione en la que a primera ista, u intencionalidad
apar nea r lib radora, potenci naliiadora de capacidade
humana,, in. titucione ne11tras, bien, qu en u naturaleza las
emo com que no ir en a un fin e p cific , sólo o la medida
de qui ne on lo que la utilizan f usan. Pero F ucault u a d
nu vo lo que ahora me gu taría llamar ' la navaja de F ucault" 38
para d sanicular nue era ubjetividad ligada a la apari ncia, a
accident formales que parecen con tituir la instituci ne ,
a í como el cue tionamient
e u fin c m liberadore
c mo b néYol ; para dejarno caer la luz qu de ela lo fines
ultcri re de e tas in. tituci nes (c mo la e cu la, la uni rsidad
l in tituto. d inve ti acione , etc.) y con ello u naturaleza
dentro d I marco biopolitico, 'la razón tec110l6gica se ha hecho razón
-' 7 MARCU E,H.Elhombreunidimen ional(trad.
n nioElorza). ei Barral.
Barcelona, 1972, p22.
1•
e t concepto como una anal oía entre el método de FoucaulL el de
Guillenn de Ockh:tm 610 en el entido en que la ·•navaja de kham" u o como
método lógico y cienáfico para develar la verdad de lru co as. o . e debe de
entender in e tricto, ya que una omparación literal caería en ab urdo .

92

política".

rrabaj en e ta in titucione
n rma g neral
n roda la ociedad alcanza diferentes conn act ne .
e a
u vez el trabajo, el canal , el meclio por el cual e normaliza
e
in taura e te régimen pod r- ab r s dan p r s ntado la pauta
emanada d
to r gím ne y n
le. u ti na p r l
contrario e d m cratizan; toda ta ubj füidad viaja a travé
d t d 1 corpu acial tra pa a I c r bro \ la mente d
todo aquello que e tán e puest
que de al na manera e
entrelazan con la a ta red d 1 poder que recubre tocla la
9

ociedad.
El p d r e ejerce ahora a trav ' de maquinaria. qu organizan
directarn nte lo cer br } 1 cuerpo con el pr pó 1t d • llevarlo
hacia un e tado autónomo de alienación de enajenación d I cntido
de la vida 1 del d eo de creatividad". 0
ta nueva da e de poder ab orb a t do lo indiYidu
vence resi tencia que
originaban por I p der &lt;li ciplinario y
crea a u vez nu va forma y da e de re i tir;
intercambian
p der-r i tencia, entre rná
and
a el poder, má. and
rá la re i tencia qu pr fi
ará as mánd e, d jando v r u
e pectro fant'l mal ant d aparee r c m r ali&lt;lad, ant d
er r al e eo po 'bilidad pa and p r ut 'pico, Ju g p r p ible
Uegando a nece ario y por lo tanto a real. 1 • Bloch y u otología
utoptca, tabl ce lo p stulado de juicio de experiencia, en dond
enmarca de manera un tanto hegeliana, con tint d un manci mo
cálido que lo que
ta ujeto a la condicion
f rmal
experimental
p ible · lo u ta iempr n nt.acto n
la condici n mat rial de la
r al (r alidad); 4:? t
w MARCU E,H . Elhombre1111idime11 io11al (trad.Anonio I na ), ei Barral.
Barcel na, 1972, p.27.
HARDT. M.. EGRl. .,Imperio( J• ed.)(trad.AlciraB1xio), Paid , ,

2 2, p. 3 .
41 AGUILAR. L. F." El pumo de partida de la ontología 111ópica de Em t Bloc/1 ".
DI OLA, Mé ico, Ln tituto de lnve tigaci ne Filo óficas,
A l. F • 19 l.
pp. 145- 1 4.
•~ PEREZ. S . 'Heg l. critico de Blo h " , en Em.H 8/och , sodedad , política y
filo of(a. Uni er idad Autón ma Metropolitana. CIDE. Mé ico, 198 .p 53.

93

�a m1 JWO explica en gran medida (o ju tifica?) las nueva formas
de re i. tencia al poder, en e pecial al p der disciplinario en una
ociedad de control
'La forma establecída d
rganizar la
ciedad e mid
enfrentándola a otra forma po ible "Y
De e. ta manera, Marcu e explica y ofrece la ~ rma de ver
nu tras op nunidad para a1i-iar la lucha del h mbre p r la
mi ma xi tencia, en la cual la práctica d 1 hombre e mid n
por u p sibili&lt;lade hi tórica . Aquell qu en nuestra mente
se empjeza a bozar como alg po ible y e conecta con el
proyecto hi , tórico-materiaJ e puede c nvertir en real y necesario.
En e e ·entido todas la forma y u tancia , ofrecen una
re istencia o rcsi ·cencias una con otra,, cambiando de objcti o
a re istir y creando nue\Ta manera d r i t ncia. De e ta man ra
ucault a· veraba: ''Lo revolución ,umca es más q11e 11t1a to,na de

conciemia ".

44

S. Conclusión
Foucault inauguró una nueva era en el pen. amiento occidental, u
originalidad ,' , u &lt;li cur o inédito a la hora d crear conceptos
con uct modelo , atraYiesa todo nuestro pen amiento· él mi mo
viene a marcar un hito en la hi toria d la id a · él
ah ra, part
de u propia n alogía d la m ral , de p d r, ' l mism e ha
c nvertido en uj t de con cirnient
n di cur o generad r d
verdad: él e pa.rt
productor del aber. h ra, ucault forma
part de la· nueva . trat · que deberán d t mar para c mbatir
lo male de e te mund . in duda alguna c n titu e un fragmentl
y porción d la epi reme del siglo p, ad • de e te nu
iglo,
c mo ujeto de c nocimicnto , pi za de discur o , vendrá a
confi rmar nucrns mecanismo. y u o de poder. Foucault termina
"
R U .H.Elhomhreunidimen iona/(trad . Anonio I rza). ei Barral.
Barcelona, 1972. p.20.
OU
LT.M.Andlísi~deMlchelF011cault tr.id.Berta tolior)."Rc pue ta
al írcul de pi temología'·, Tiempo ontcmporán o, Bueno Aire , 1970. p. 225 .

94

por auto urnergir e en su di curs , engull a sí mismo· la ombra
que una vez llegó a r cubrir a lo peo adore po terior a él 11 gó a
cubrirlo por igual.
Foucault e actualmente una herrami nta de diagn, tico
cultural, político, ético y filo ófic d nu tr ti mp pr eme;
u obra, penetrada, influida re e tida por todo el pr , ecto
moderno de la Ilustración que no deja de er un embate a la
irracionalidad del i t ma de la ociedad, del mundo en cuanto
realidad por lo tanto n cuanto posibilidad d
r en p tencia,
e ahora má vigente y vigorosa. u peo ami oto como lo elije
antes, e un índice em rgente de las contradicci n imp rante
en L mundo; la e peranza e ha ad lgazad d, cada a década, el
igl pa ado y e te iglo e han llenad d ttag dia , de tremenda
inju ticia de descomunale de pr p rcionalidade y de mi erias·
e ahí donde urg n e a c ntradicci ne de los pro ' ctos , tico libertadores, donde debemo de olver a cue tionar l
fundam nto , cau a fine
medio de todo nu ero saber u
intencionalidad humanista; d bemo, de volv r a reapr piarno
e conocimiento velado por la jerarquización y la e pecialización, de lo proce o real qu e taban parad del sab r.
nue tra tarea la de con truir una mejor realidad, redir cci nando la producción, la forma y el contenido del sab r,
inclu ive enemo que ir aun má allá; la critica funciona como
peldaño para una concepción del futuro en ba e a u
posibilidad d l ah ra, la erdad ólo pued s r ta.bl cicla p r
la de trucci 'n de I hechos dado que aparecen como índice
po itiv d verdad, y e to ólo pu d
r po ibl mediante una
violencia crítica, 45 martillando la verdad, fragmen ándola
Jl HABERMA ,J. La /6gica de la cien ia wciale (Manuel Jiméae1 Redondo).
Teca , Madrid 1996 (3' ed.), p. 440. Para ampliar un e. ludio a profundidad obre
e te gran pea d r críú d la
uela de rankfurt, Wd., GUILERA PORT L •
Rafael ," aturaleza,justifica ión y on tilu ionalidad de la d bedien ia ivil'' en
Teoría poUtica y jurídica, Porrúa, Mé ico, 200 . pp. 75-91. También puede
on uIta en el mi mo libro el capítulo dedicado a: "Di. tinto modelo de ciudadanía
democrática y co mopolita .

95

�f

decon. truyend la: el saber

hecho para hacer tajos.

/ooq1ai1

110

ha sido hecho para comprende" sino

(, ,,llz11/r7

ru:;

Bibliografia:

46

uando e habla de p det, de aber de técnica
de
4
dispo iti
dt: contro~ e e tá hablando de política " y d 'rica·
la política invariablement se reví te y e conforma de r lacion
d p der- ab r } en una manera aun más xplícita de técnica y
d di p itivo de control, y no olamente d la política
practicada a ni el d gub rnamentabilidad ino a rnicr niv le
a a.iv le mol cular diría uattari. 48 ada per. na cada cuerpo
es revestido por la p lítica e c nformador de la política, a í
como cada per ona por u naturaleza mi ma de ser-aq11f-fllismo y
ser-con-otros, e penetrado por la ética. La política e explica por
la relacione de poder de un cuerpo y otro, y la ética por la
relaci n del ser (consigo mi mo y con otro ), así que no pre carie
at nc10n a to h cho n lo qu el p der el aber, las técnica
el c ntr I la p lítica y la ética tán i mpre li das y en la gue
una det rminan a la tra
negar la natural za d la oci dad
y por con ecueocia, negar la naturaleza ra.i ma d 1 r humano y
en consecuencia traicionar todo el pro ·ecto ilu trado. E decir,
traicionarno a no otro mismo negándole el carácter d
inmanencia y pre encía actual.

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RKHElJ\füR, I.

eolia nilica Amorrortu, Bu no

, 1968.

\ lT. E., ¿Q11é es la I/11strarión? (trad. E. Ímaz) El olegío de 1éxico,
1éxic

1 41.

9

99

�LA FILOSOFÍA EPICÚREA Y SUS
IMPLICACIONES EN LA
POSMODERNIDAD
ylvia Jaime

Preliminar
Er PROPÓ ITO DEL PRES · E trabajo es analizar el hed nismo egún
Epicuro contraponerlo con el hedoni mo que e da en la
po rn dernidad con la int nción de e clarecer qu el placer epicúreo
dista mucho del placer tal como e ve en la soci dade po moderna .
Hoy, en el cont xt del nuev mileni ]a po ·modernidad
ncuentra estr chamente vinculada a la etapa del llamado
capitali mo tard1 , expre ado como una nue, a formad concebir
un mod lo económico d corte planetari promo, ·d p r el
impacto de la gl balización y lo cambio usci ad , por la
mi ma, aunado a ello, la nueva tecnologías d la información,
la cual . r penden a la acelerada vertiente del desarrollo
del conocimiento, 9u reba a en mucho I límite d la
modernidad ilu trada } por upue to la forma d ver la moral v
u c turnbres.

• Profe. ora de la Fa ultad de Fil ofía y Letras,

11

L.

�f)·lr"'

1. Filo ofia de Epicuro
I goz.p ts el pri11cipio
eljin de 11na 11ida dichosa
picuro

•

•

acid n la i la d amo entre lo año 341- 42 a. . picuro
hubo de emigrar a t na en donde fundaría, p r el año 3 6
a. . u e cuela filo ófica qu pa arfa a la hi toria con el nombre
de 1 jardín, po · er co tumbre d u eguidores el reunir e en
l jardin s d
tena para di currir s bre su ideas filo ófica .
picuro moriría alred d r d l año 270 a. .
_, 1 epicur í m apareció en la decadencia del mundo
grecorromano. Despué de Ari tótele la fil ofía tomó rumbo
nu vo . Po terior de filo afias tan impactante de I grand clásico
(como ócrat Platón ) Aristóteles) no cau ó poco a ombro la
predica del fil ' fo de ainos en e pecial, el hecho de reconocer
simple y Uanament u interé por la buena vida placentera. o
ob tanre, u fil fia impatizó c n un bu n núm ro de eguidore
entre ello , cierto individuos p t ntad como Lámp aco, quien
había invertido su capital en la fundaci , n d E/jardín, institución
filosófica donde picuro en eñaba y practicaba u ideología a la
que tenían acce o tant hombt y muj r a quiene animaba a
vivir y studiar el plac r en u comunidad.
Lo qu impacrnba de inmediato en u filo ofia era el énfasi en la
importancia del placer ensual. El go-zp es elpni,cfpioy elfin de 11t1a vida
dichosa, 1 afirmaba Epicuro, confirmando lo que mucho habían
pen a d d antaño, per que rara vez había aceptado 1a filo afia.
Para picuro esta claro qu el equilibrio en la consecución de
lo placer r pr senta un ímb lo de abiduria. aber equilibrar
el g ce e , pu , otro de los objetivo de la filo afia.
1 Alain de B rton . Las con. olac/011e de la filosofía . Tauru . Madiid. 2000. pp.
58-59.

1 2

/11i111&lt;

Para Epicuro la filo ofía debe t ~ r un papel oteri lógico,
e to es, d be aJ ar al hombre: ¿ al atl de qué? D 1dolor, d la
desgracia, de la mi ria en que vive. na filo ofía que no cur
la h rida del alma no tiene para él ningún val r. l fin último
d la actividad fil ' fica deb er la felicidad, y todo ab r qu
no conduzca a dicha felicidad debe desterrar e. aber quilibrar
lo goces es pue , otro objetiv de la filo fía.
picuro distingue: el placer de lo encido y el plac re piritual
que produc n gozo.
Re pecto al primero (placer de 1 s sentidos) es impo ible atisfacer
t do l d s o d nuestro
ntido , pues ati fecho uno, se
engendra tpso facto otro. Lo mejor limitar al máximo tale d s o
bu cando la ausencia del dolor ensible [la aponía ~.
El placer fundainental que puede lle amo a la felicidad e pu ,
el placer e piritual Oa jara], gracias al cual conseguirem la
tranquilidad d nue tro ánim [atar~-ia Lo que el hombre d be
bu car es la paz interior, n l afán de la riqueza mat ciale gue
tanto daño han ocasionado a la humanidad. ólo así erá la per ona
verdaderamente fi liz. La única superación del placer e pi:citual e
halla en la afirmación d Ari tipo d que eJ h mbr sabio y prudente
aunqu bu qu
d ee el plac t lo domina y no llega a e tar
e clavizado por él: 'tengo, no o , tenido" (Di' en Laercio, U
75). H aqui la racionalidad d filó ofo hed ni, ta.
La mi ión d la virtud n la fil sofía picúrea e exclu ivamente la de el gir, emr lo po ibles plac re presente qu e tén
ante oosotro · el má int n o. Tal es el papel que i tipo t rga
a la phronesis 4 la prudencia. stá dar que el equilibri en la

1-

u en ia de dolor.
Ténnino qu por primera vez u ó Demócrito más tarde los epicúreo y lo
e toi os para de ignar el ideal de la imperturbabilidad la renidad del alma,
derivado del dom.ínio. obre la pa ' Íoac o de u extirpación. icolá Abb gnan .
Diccionario de Filosoj(a. Mé ico. Porrúa, 1996.
• Phr611e is del gr. Hr6nesi . Laphr6ne is desd Ari tótele algo concerniente con
el ·•saber morar· y é te, a u vez. n
un aber objetivo orno la (teklme) teklme que
limita a con tatar hech s. ino que e enfrenta a lo hecho y lo conoce porque
afectan inmediatamente [Parhó (del rathós) afección.emoción. p ión].
1
J

103

�\ ki,1 (a1w

con ecución de los placere r pre. nta un ímbol de abidu.da.
aber equilibrar el oce e , pue , tt d lo bj tiv de la
filo afia.
El epicureísmo gozó de numero o irnpatizantes entre lo
qu .e ncontraban t do cipo de per onalidade .
lot s Timócrare Hermarco !domen o Metrodoro
Hedeira eonte o y u mujer Themista (qui n s corr pond na
u primera generación).
demás, profe aban un ran r sp r por u maestro ha ta el
punro que entre llo e hizo faro a la igui nte máxima:
' ompórtate iempr com i Epicuro te viera". Dicho
discípulo
ncargaron de extender su doctrina en ia Menor
gipt Italia ,
paña. ri tipo fue uno de us máximos
difuso re quien a urnía que el ob ·etivo fundamental del er
humano radicaba en la saci facción del hombre ' todos us
sentidos. us di cípulo n sólo limitaron a c piar la te i d 1
maestro, ino que de arr liaron alguno a p cto de la d ctrina,
tal
el cas de letrodoro (íntiro amigo de picuro), que
profundizó la te i epicúrea del placer catastemático (placere
naturale y n ce ario propio de la entereza de ánimo que e
basan en la privaci 'n del dol r fí ic y moral).
o e de extrañar la frecuen e filtracione de epicúreo
renegados que nunca entendieron lo principi s 'tico-roorale
d ·u maestro tergiversando u t si . sí no encontramo con:
a. 'Timócrate h rmano de Merrodoro s ci d Epicur
propa · el rumor de que éste tenía que vomitar cl
ece al día
de lo mucho qu tragaba, aunque u comida ra ncilla
prefiri nd eJ agua al vino y e contentaba con una c mida a
ba e d pan, verdura y li a. qu ell s mi mo cultivaban.
b. Diótimo Estoico tomó la cruel iniciativa de pubjjcar
cincuenta carta ob cena que, egún decía, había e crito Epicuro
cuando e taba borracho y en pleno frene í exu.,.11. 5
~

Diógene Laer io. Vida de lo filósofos más ilustres. Porrúa, Mé ico, 1984, p.

251.

1 4

c. Ha ta el u o común ha degenerado tanto que el adjeti o
epicúreo, (ea) se incorpora al vocabulario para de ignara
''la per ona que aman lo placeres en uales". (DRAE).
egún i tZ che, su nemigo fuer o lo re pon able de 1a
ioYer ión d lo auténtic valores repre entado por la filo ofia
de lo pr acráticos e incluso, de lo ofista .
... picuro menciona cuatr cau a de la infelicidad: El rem r al
de ttno el t mor a los dio es, el temor a la muert y el t m r al
d lor.
La lucha contra e to miedos que ioguietan al ser humano es
parte fundamental de la filos fía d
picuro· a Ja cual e ha
designada como e] t:, trafármaco' o medicina contra los cuatro
miedo má general y significativo : eJ miedo a los dio , el
miedo a L1 muerte, el miedo al dolor y el mied al fraca o en la
bú queda del bien.
La bú queda del placer n debe er ci ga ino iluminada por
la prudencia (phrónesis). Para ello, nuc tro filó fo formuló lo
iguiente precepto en lo que hay que bu car el placer rehuir
el dolor de modo prudente . racional.

1. Hay qu ac ptar el placer pre ente.
2. Hay que r chazar e1 placer pre ente, i la razón prevé
que de él e derivará un dolor futuro uperior.
3. Hay que rehuir el dolor pre ente.
4. Hay qu aceptar el dolor presente i la raz · n prevé que
de él e derivará un placer futuro uperior.
" na vida abia y moderada, guiada por la inteligencia y la
prudencia, n 11 ará, in duda, a una Yida má, el Yada y
tranquila y, por el contrario, una vida de rdenada y frívola n
conducirá a mucho male ".
n una ociedad con umi ta e mola nue tra dond la vanidad
y lo ap titos de la carne e tán pr ente c.:n t do el univ r
publicitario que incita a c nducta de ordenada (el nar i i m

105

�.\'¡/ii'a /uin1c

1 ,

La palabra ami tad vien del griego philía.

Si quieres hacer rico a Pitodes,

una palabra que indica un vínculo afectivo, tiene una larga tradición en ecia d d
tiempo de Homero. Aristóteles fu uno de lo grandes filó ofo
que tambi 'n aborda el tema d la ami tad en su ' tica 1comaquea.
Epicuro exalta la ami tad entr lo
re humano como una
d la mayore virtude y un de lo mej re pi.acere d los que
puede gozar. La amistad proporciona un apoyo en un mundo
hostil y extraño.
una ayuda no tant p r lo qu lo amigo
bagan efectivam nte por uno c mo por 1 hecho d aber que
p clamo contar e n ello en caso de er nece ario. La amistad
Uev · a picuro a fundar u propia e. cuela en tendida como un
lugar de encuentro, de di frute de diálogo y de e tudio así como
de recu rd gozo o de lo amigo que , a han desapar ciclo.
El filó ofo de amo bservaba que: De todos los medios de los

110 til/tJJet1tes SIIS riq11ezas-

q11e se arf!Ja la sabid11ría para alcanzar la dicha e11 la vida el //lds

dis111ÍJ11!)'e sus deseos.
Epicuro

importante es el tesoro de la amistad. Hasta tal punto era Epicuro

exacerbado el abuso del h donismo, 1 marcado nihili mo de la
era, la sobre explotación sexual ... )
ca iona l tra trocamiento
de lo valore lo que ya e muy común n nu era ép ca. sto
on los mal tar de la ociedad c ntemporánea. e olvida o e
ignora lo que nue tro abio maestro con ideró en relación a lo
verdader placer : Siempre serán cosas de sabios.
Para Epicuro lo biene mareriales y las riqueza no bastan para
ser feliz. i recurro al médico e porque con c má qu yo d 1
cuerp humano us funcione • la nfermedad qu l agu jan.
Por la mi ma razón, cuando el alma sufr
nue tro e pmtu tá
enfermo recomienda r currir a la filo fía para bu car la paz y la
felicidad.

1.1. Lo buenos placeres epicúreos
... n una ocie&lt;la&lt;l de consu.m como la nue tra, el dinero e uno
de los principales medio para pr p rcionar el gozo y el placer
que el hombr nece ira}' adquirir biene rnateriale y sati factore
caros. En la filo ofia epicúrea no caben e tos parámetro . picuro
proponía n ñar a u s guidore a bu car y cultivar lo
"bu ·n placer • " lo placere ~ ublime , e piritual y v ncer
la tentacione concupi cent y lo· de eo Yan . ntre lo
buen . plac re "pi curo considera tre fundam ntale :
ami tad, la lib rtad y la reflexi · n.

1.1.1. La ami tad
De nadie se ha de se11tir envidia.
Pues los b11enos no lo !Jlmcen) los malos,
cuanto 111ás afarl1111ados son,
f(l11/o 111ds .re perj11dicu11 a sí misftlos.

~picur
16

partidario de la buena compañía que r com ndaba hacer lo
po ibl por no comer nunca en oledad:
Debes exa11!i11ar ro11 q11iines ro11m bebes porq11e llenarse de come sin 1111 amigo
eJ ti1•ir la vida del /eó11 o del loho.
xi timos a meno que alguien epa d nue tra exi tencia;
cuanto decimos car ce de significado hasta que algui n lo
compr nde, y e tar r deados de amigo equival a la e n tante
confirmación de nuestra identidad· u conocimienco y u
pre cupación por n otro po een ll. facultad d arrancarno de
nu tra paráli i .6
El amigo e a9u 1 qu afuma nue era exi tencia. ~ do lo que
p o amo , decimo o hacem adquiere igrúficad n tanto qu
ouo no oiga n compr nda y no ntienda, eso
lo que no
pr porciona la confirmación de id n 'dad propia.
uando platicamos e n el tr , y el tto realment no
e cucha e imere a por n sotro no importa de qué hablem
6

lain d B tton. Las onsola ion

de la filo ofía. Taurus, Madrid. 2000. p.

66.
1 7

�lo importante s que al charlar ambo n , rec oozcamo
mutuamente, po eemo un lugar n l mundo y c nfirmemo de
e ta man ra nue tra xi tencia. ¿ o es e panto o? ¿ha encido
alguna ez que aunque e tero acompañado , pued er qu
n sinramo tan olo ?
La ami tad nació d la utilidad p ro e un hi n en sí. El ami o
no
qui n bu ca i mpr 1 útil, ni qui n n lo un nunca la
ami tad ya que I primero con id ra la ami tad com un tráfico
de v ntaja , el egundo d tru ·e la confiada e peranza d ayuda
qu con tituy gran part d la ami tad. 7
n ami o v rdad r nunca n
valuará con 1 parám tr
del mund , por l c mrario, e im re ará p r 1 rná íntimo d
n . otro , vicever a. Qué peo amo , qué ntimo , cóm e. tam
erian u prioridade hacia no otro . n el lenguaje epicúreo
rico setia aquel qm tiene 11n an1igo. ue. tro filó ofo advertía qu un
puñado de amigo aut 'ntico
capaz de di p n amo el amor}
1respeto que ni iqui ra una fortuna material podría r portarno .

De todo manto la pmdenria 110.r q_(rece
poro la Jelicid(ld de lo tida,

lo '"t!J'Or es, co11 11111cho. el logro de lo amistad.
~picuro

1.1.2. La libertad
El ai lar d l r t del mundo

vivir en " l Jardín" ra una
t rma d va&lt;lir 1 ver. obligad a trabajar para g nt qu n
ra. d . u agrad ahí , lib raban de l caprich humillant d
lo patr ne y autoridade . Había qu liberarse de la cárcel de lo
mti11ay de la política y para c n eguirlo, fi rmar n una oci dad d
producción d aut c n uro como una c muna d nde aceptaban
la ,-ida simple a cambio de u indep ndencia.
e dedicaron a la agricultura, entr tra co a ·, y culti aban
{fü·er o vegetal , para su alírn ntación. u dieta no era lujosa ni
~

7

entenc1a!&gt; Vaticana . 39, 34. 81gnone. .

10

abundante, p ro si e pre cupar n por la azón, tratando de hacerla
sabro a y nutriti a. C mo 1 explicara ·picur en una. carta a u
amigo 1 n c o, el sabio de la co11Iido noprejim en abso/J,to lo 111ás ab11nda11te
sino lo 1JJás agradable. us guidore acrificaron la vida luj a, u
po.10 n dentr d la política, u relacione
oal y u
n ara d la libertad la implicidad, la eocilk:z ~ la paz.

1-!,!Je de la política co1110 d01u11a •destmclom de la tido dichosa.
La ca. a de picuro emejaba una gran familia en la gu al
par cer no había lugar para la tristeza ino tan ól para la
impatia y la amabilidad.

1.1.3. La reíle ión
La reflexión c nstituye la catar j del alma. El di. rtar . br lo
propio pr blema l traía a paz del e píritu qu el alma
nec ita.
platicaba obr ll •,
r fl xiona,
di cut n 1
pros y 1 contras y, de e ta man ra e ahuyentab, la an i dad .
eliminaba lo contingente nrs11s lo nec ari (que era el placer).
Por o era mu important la r flexión (re-flexión) qu ej reían
tanto en forma oral c mo crita d e a gimna ia r fle.·i a
re ult, r n grand e critor . gún Diógen . 1 reí , kteo&lt;lor
e cribió aJ m no d c Libr , entre lo. que fi urarían 1
d aparecido
iparato para lo sabiduría y J) la e1~fer111edad de
Epicuro. ra a ombro o er c · mo redituaban dicha. rdlexi m:
dond afloraba la inteligencia y compren i ' n d I hu ' . pedc
del jardín.
~IJt1bio debe ho.starsea si1J1ismo 'lwar lapa· ti,tnior, quees elph,cer 111,is i11tw.w.

2. Filo ofia epicúrea en el conte to d la p

m dernidad

2.1 Hedon.i mo
E1 he&lt;loni m . iemprc ha sid y erá pieza intrins ca d la i&lt;la

109

�~

del hombre. i: o
puede separar al hombre del placer, va unido
a la felicidad qu
l fin upremo de tod
er 1v1ente
[ · tótel ] .
pu
natural que e bu que el plac r · huyan
de] d 1 r: ... part de la o nduc:ta humana; la felicidad del hombre
e u fin uprem , el plac r [hedo11é}. El plac r , por con igt¡jente,
el principio , el fin de la vida feliz. El hombre tiene que co11seg11ir lo

felicidad q11e consiste en obtener la mqyor cantidad posible del placer, que
es el tinico bien;_y etitar el dolor, qm es el único JJlal.
n la edad media, el hedonismo se concentra en el placer de
1a meditación r la reflexión, en la búsqueda de Dio , Ligado a la
fe y la razón. Má tarde la ilu tración fomentó la idea del
hedoni m epicúre a través del art lo bello lo sublime la
razón- ma con el de,·enir del ti mpo la p anodernidad areciera
borrar cualquier objeci · n entre la razón el hedonismo, inclu o
la propia modernidad alim nt' la creación de t enología
consi t me en inmen o para el placer. D
ut nb gala pren a
e crita y de la televisión a Internet e han generado tecn logía
que han de embocado en alimento y e tímulo de lo sentido .
C rno pudirno ver, para Epicuro existen cuatro co a qu
n cau a de la infelicidad del hombre, las cuale ha venido
cargando t da la, ·da han ido razone importantes para llevar
una vida er na • Libre de preocupación: 1 t mor al destin , el
terno a lo di
, el cero r a la muerte y el temor al dolor.
alicemo , pue , e ta cuatr cau a, de la infelicidad que
eñala ~picuro y que la vi ión po moderna tratad evadir o b
entidade contemp ránea . Verem s en qué con i ten como
on diluida en la ociedades llamadas del capitaü mo tardío.

2.2. El temor al de tino
gún Epicur , el t m r al de tino era algo que el h robre n
p clia e ntrolar y qu trataba de disipar de mucha manera . Por
j mplo d áa:

/n,1 },111m

n el ho,11bre no hay.finalidad. no ha)' más que el azar. Por lo tanto,
q11e te111er al destino porqlle no existe. El destino es ine/11dible y
está marcado por los dioses.
ntonc para qué luchar contra l de tino: pues no hay nada
te111ible en el hecho de 11ivir para q1tiet1 ha comprendido a11ténticamente q11e
no acontece nada temible en el becho de no 1•itir.
ht!J'

110

El d stino no no
n ibl únicament
pathos) ya que l pa
qu I futuro dudo

compete, ademá
en el o del placer
hemos de bu car el placer pre ente (paron,
ado se ha de truido y no existe, mi ntra
o yno abemo con e rt za i erá (At neo,

I 544). 9
En la actualidad i odo tan inci rto el d tino, la
po modernidad hered ra del exi t nciaü mo, el pragmati mo y
utilitarismo la vida int n a, v1vida al día y in preocupar. e mucho
por el d tino. "... cada día traerá u propio afán . ,u
í que,
para qué pensar en el de tino r lo que no deparará el futuro, si
todo
tan efímero y tan fugaz, lo meno que e nece ita e
pen ar n el futuro. e ha de recordar que el futuro no es ni del
tod nu tro para no ten r la ab oluta esp ranza de qu lo ea
ni de e perar d que del todo no lo sea. 11
Lo anteri r no quiere decir que a la gent no le imp rte el
futuro. Lo qu no le interesa e pen ar reflexi nar en un futuro
racional product de ]a circun taocia y del cambio que el
individuo j rce en ella .
bu can lo horó copo que iempre
clicen co a bonitas; lo videntes, que
hacen rico c n t da
u charlatanería · el ch.amán que está de moda, entre mucho
tr p r onaje .
Por upuesto qu en la posmod rnidad farx no e conoce, no
xi re, e borró d la memoria con la caída del muro de B rlín en
198 y, la modernidad queda en l aire, en cl qu todo se desvaJ/ece.
q

Gran Enciclapedia Rialp.

Mt. 6:34. /a Biblia .
ChantaJ López y ornar Cort ' . Epic11ro. Texto!.. Primera edición cibernética.
febrero del 2004. bttp://ww, .antorcha.oet/inde bibliotcca.html
10

ánchez. An ulio. WHed ni mo digital". Etcétera, ábad , l de julio de 2006.
Véa ·e también La era de lo a/ecro en Internet. O éan , 2001.

110

11

111

�\ •/1'1.1 }illl!II

egúo nuestro filo o o:

... los hotJJbres son prod11cto de la.r drc1111sta11cias , de la educación, y
de que por ta11to, los ho1J1bres fllodijicados son prod!fcfo de dmmsta11cias
distintas )' de 11110 ed11cación modificado, olrida q11e so11 los ho1JJbres,
precisat11enle, los que hacen q11e cambien las cim111sta11cias. 12
2.3 El temor a los dioses
Quien 1111 día se olrida de lo bien q1te lo ha pasado
se ha hubo vit!Jo ese f!lismo dia.
p1curo

Epicuro no negó la exi tencia de I dio e , pero mantu ·o con
fuerza que como "ser s b lic e imperecederos podían no t a r
nada que v r e n lo, a untos humanoL, aunque gozaran
cont mplando la vida de lo buenos mortal s. L:, rerdadera religjó11
desca,zsp en 1ma cot1fen1plación similar por pa,te de los humanos de las

,,idas ideales de los dioses elevados e invisibles.
Lo di e exi ten y están c mpu t d átom a refirme, ,
mL perfecto , sutile y hermo s que 1 d lo b mbre . Habitan
en jardine hermosí imo . o forma.ron 1 mundo ni lo conocen
ni intervienen en lo a unto humano , por llo no hay que temer
a lo dio
l igual qu la fil
fía teológica de picuro, n la
p mod rnidad no xi ·t Dio ya que
una carga mu~' p ada
qu d j ' la tradici, n judeo-cri tiana y qu ha
nido
atormentando la vida del hombre.
j para :; picuro lo di e no in ter nían en la ida d la
per ona y 'lo e dedicaba a contemplarla, en la po. m d rnídad
cobran ida una gama heteróclita de dio
gu n j re n ningún
poder , in embargo, actúan obr la vida p icológica de la
p r onas.
12

Karl Marx. Te is sobre Feuerl?ach .

112

En la po modernidad e pregona &lt; j Dio ha mueno ... tod
e tá permitido' , entonce de qué pre cuparno.. r o ob tante, exi re
la má extraña exhibición d dio. e de todos colore , preferencia y
gu to . Reaparecen los cult primiti os y mucho teólogo
po moderno luchan por e tablecer un ecum ni mo qu aminore
diferencias ' conflict te 1' gico entre la clli r a religione del
mundo.
•nrr las nueva forma de religio idad flor ce el gusto por
1 e térico gue a d d lo ulgare horó c p ha ta la
ofi ticada rew Age en u bú queda afano a d olucione
alternativas en donde todo tiene cobijo.
Contamo con una nueva cultura mística donde e dan la
más diver a y e pectaculare forma d religio idad, medicina
alternativa mú ica, fil ofías ... en fin, todo un e tilo de vida
qu incluye un arco iri de modo y co tumbre para t do lo
adepto . Por mencionat cenemo :

incretismo Cuarto Camino, urtfjieff, Kan11a, I édas éspin'lislJJO,
Sincronicidad, Era de Amano Transcendencia y M1rlti-di111ensio11alidad
demás de un innúm r de mit
, misterios que envuelYen
la Yida po. mod roa aquí no tía el paao para ñalar u
caracterí cica ~ en qué con isten.
La paradoja e qu entre má incrédula ·on la
ciedade
entre má e de acr &lt;litan con u práctica , ,·ario. de lo. pilare
fundamentale de la m dernidad Qa familia tradicional, la igl ia,
lo. partid p lírico y la patria), v o ab ctado .
individuo
e vuel en má frágile , iendo fácilmente pre a de lo di cur os
y cult , promovido por mercachifl y orate . . . el cir que a
may r pluralidad aut nomía individual v
expan ión d l efírner '
,
ma 'Or interé d pierta por dotar e de Jo refe enteL mí tic .
A í 1 que dibuja claram nt e te replicante que \ repertori
de religi nes qu
tan en la ciedad p ·moderna e refl j
qu
· e ncingent porqu la e nclu iones , lo m tarrelar

113

�han dejad de tener encido para el gru o del

habitante .13

2.4 El temor a la muerte
Todo lo que co111ienza, ter111i11ü;
lo q11e pame, perece;
lo q11e aparece, desaparece;
lo que se endmde, se apaga;
lo concebido, se aborta.
ra e popular)
Epicuro le preocupaba en especial qu tanto u ami
c m él
apr ndi ran a analizar us ansi dade concerniente al dinero la
muerte y lo obrenatural. Epicuro defi odia al p n, ar racionalmente
en la mortalidad no daremo cuenta d qu nada hay ino olvido
tras la mu rte qu 'lo 9u con u presencia n mole ta sin razón
alguna hac ufrir cuand e e pera". Re ult.a absurdo alarmarse
por anticipad a cau a de un e~ tad que nunca experimentarem. s
ya que 'cuando om , la muerte no e y cuando estarna muerto ,
no.orno".
n la filo ofía epicúrea odo e tá compue to d átomo
férico li o y móvile . AJ momento de la muerte los átomo
e paran y vuelyen al torbellino d su pr pio m vimi nr . o
hay ue tem a la mu rte p rqu e una liberación d todo 1
mal . demás, nada exi te despué d
ta vida in 1 átomo
9ue
unen y e di greg-an indefinidam nt .
La muerte e , pu s, l má h rr nd d lo male , en nada
no atañe pue mientra n otro vivimo ella t davia no viene,
y cuand ella vien n
tr ya n v1v1m . í, la muerte no
contra lo vivo ni e contra lo muert pue~ en aquello toda ía
no e tá en é to, ya n e, tá.

13

recto c n cimi oto de gue la mu rt nada e para no otros
hace dich a la mortalidad de la vida no p rqu añada un tiempo
infinito, ioo porque elimina el an, ia de inmortalidad. ada
temible en efecto hay en el vivir para quien ha comprendid
que nada temible hay n el no vivir.
Frente a una cultura /i ht indolora acomodaticia n habría
por qué dejar de manife tar ante el suceso d la mu rte. JO
duda que el hecho ineludibl del fallecimiento de algún r
amado no deja d impactar a la may ría d la culturas. in
embargo, en la cultura p m derna e lucha p r r st:ru1 valor
dolor, pena e importancia a la incomodidad de te uc . Para
ello e ha producido una eri de no edade qu tratan d evadir
el dolor de la p, rdida de algún er amado y en caSI ne no t.an
amado.
Veamo a tánat en el ritual de la po mod rnidad. n la
po mod rnidad la muerte iempre rá la muerte del otro
nunca la nue tra. La parca es encillam nt ustituida p r otro
di, tractore que ayudan a di minuir la cri i provocada p r el
dece o del pó rumo. La muerte no cien e pacio en lo ti mpo
po modernos ni iqui ra pi n a n !a muerte de uno mi mo.
Ante la muerte nadie tien a egurado ningún futuro. ·ntonc
para qué pen ar en la mu rt i la vida e bella". La mu rt:J
¡va •a, qué infierno! ¿Por qué d jar atormentar por lla? hay
qu ignorarla pa arla inad,ertida brincada ridiculizarla, p ro
evitar a lo máximo ten r que afrentarla.
picuro n eñ' que la di lución del cu rp n la muerte
c nduo a la disoluci 'n d l alma que no pued ex:i tir fuera del
cuerpo , por ell no hay vida futura p ible. D d qu la muerte
ignifica la xtinción total, no tiene sentido ni para I vivo ni
para lo muerto , por lo que recomendaba:

AcosflÍflJbrate o considerar que la m11erte nada es contra nosotro ,
porq11e todo b-ie11 mal está e11 el se11tido,)' In 11merte no es otra cosa que
la p1it-ació11 de ese sentido.

n hez. Antulio. Hedonismo digital.

114

115

�1J/rtn

la 'poca d 1d pli gu de la muert
de D jo y de u con cuencia , no ólo como una toma d
p ·cióo d
ietz che ( i Di hamu to...) in como el pacio
, el tiemp d u realización en la vida cotidiana. ab mo qu
ha.e r frente a la muerte de un er querid en e to tiempo carece
d 1 ap y que ocrora brindaba Dio para lo creyente y lo no
ere ente , pues ubicar en l h rizonte de cada duel fecth·o las
con cu ncia de la muerte d Dio obre el contenido, la expr ión
, el componente real d vivir la pérdida de algo. Perder un algo del
qu 'no e ab ' a ciencia cierta qué e perdió con él o i c n esa
p 'rdida gana algo el doliente.
ue tro filó o~ era partidari del suicidio c mo una alida
cuando d plano n
p día oportar I dol r. ... n la
p modernidad e ab ga p r la eutanasia, la mu rte asistida, el
morir con dignidad · no é cuánto e 1' gane más, hasta
defiend el der cho al uicidio por cau a del d empleo. 14
El velorio e una ceremonia má en la que convive }' platica
muy am nam. ate de mil y un tema en donde el difunto no e tá
invitado a participar aunque ' t ea el pretex o para encontrar .
e erdi · la antigua co tumbe n que lo deudos y amig
cercano al difunto pa aban t da la noche (o noch ) en la
funeraria ha ta llegado el m ment del funeral.
Re pee o al funeral n hay que preocupar e hay que e
prácticos ' dejar atrá el r mantici mo de lo pant n con oda
su gama de monum ntos que e ocan la vida d l que parte y el
am r d lo qu
quedan; m jor es el uso del crem atorio. Con
e te procedimi nto e evita la mol taco rumbee de asi tira lo
cementeri
e mprar fl res hacer lápida , limpiarla y a istir en
d terminada fi ch a vi itarl . Es má cómod práctic y ha ta
re ulta má económico porque n tan · 10 economiza din ro
ino también ti mpo (que e ran entaj
para emplear e n
tras e a má alío a y r dituable ) e fuerzo qu puede
emplear en beneficio de disfrutar tu propia rida. o cab duda
1-1

Véa ·e:

i ian Forrester. El horror eco116111ico. FCE, México. 20 3.

116

J.110.

que re ulta má práctico. ¿Para qué ga car tanto? t tal el muerto,
muert e tá. Tal parece qu en un futuro no muy lejan tenderá.o
ad aparee r lo cementerio con su intere ante · monumem
de reliquias hi tórica . De e ta manera
pr . enra tónatos en la
po, modernidad.
Tal e la po m dernidad Ji era, in atadura, in exe uia in
epulcro , in panteones y haciendo a un lado tantas co cumbre ,
folcl re, trawcione etc. n nue tr f éxic 9ue es mu · dad a
burlar de la muerte no on xtrañas la 1gu1ent·. &amp;a e-:

La ,ida 110 r•ole 11ada .. .. (canción popular)
Si me han de n1atar 111a1itma qtte 111e malm de uno ez ...
-.Q11e 111e lle/le la que me trajo!
picur le pr ocupaba en e pecial gu
como él apr ndi ran a analizar u an i dad
dinero, la muerte y 1 obrenarural. Epicur
pen áramo racionalrnent n la m r alidad n
d que nada hay ino olvid era. la muerte,

presenda

110

tanto u am.J
· concerniente al
&lt;l fendía que i
daríam cu nta
que ' lo que ro11 SIi

molesta sin razón alguna hace mfrir cuando se espera".

R ulca absurdo alarmar por anticipado a cau a d un e tado
qu nunca experirn ntar mo .

2.5 El temor al dolor
Como habíamo eñalado anteri rment la bú.queda del placer
n d beria de er ci ga in iluminada por Ja prud n ia (phrónes15).
Ti do e tamo de acuerdo en qu hay qu bu car 1 placer y
rehuir el dolor prudentemente, racionalmente.
ahí que la moral
epicúrea propone las siguiente cuatro reglas de oro:
1. Hay qu ac ptar el pla r pr nt .
2. Hay ue r chazar el p.h c r pre en e, i la razón pr v ,
qu de él
d rivará un dol r futur ·uperi r.
1

Prudencia: una de las cualr virtude del alma, egún An ·LóLele .

11

�s· ¡,.,,, J,11111

3. Ha , qu rehuir el dolor pre ente.
4. Ha_ que aceptar el dolor pre me i la raz, n pr vé
qu d él e derivará un placer futuro uperior.
a po modernidad va mu de acu rd a la primera regla "ha}
que aceptar t d el placer qu e pre nte' in medir la
con ecuencrn .
En cuanto a la egunda (Hay qu rechazar el plac r pre ente,
si la razón pr vé qu de él
derivará un dolor futuro uperior)
en el lenguaje po modera diría:
o ha que rechazar el placer qu e nos pre ente, in razonar
ni pre r I dolor qu más tarde se derivará d él. Frase como
ta : "y lo bailado quien t lo quita" o "val má pedir perdón
que pedir permi o" etc. recuentem me e cuchado entre lo
jóvenes y en alguno no tan jóveoe .
Re pecto a la tercera re la (Hay que rehuir el d lor pr s nte)
por upue to qu l p m dern e tarán muy de acuerd con
reb uir al dolor pu la ,;da light, la moral e light y c mo canta
Rick , [arcin: hq;• qm vit'ir la vida loca.
Tocant a la cuarta regla (Hay que aceptar el dolor pre ente
i la razón prevé que de él e derivará un plac r futur uperior)
en cuant e té de parte del indiv:idu , hay que r chazar t do
dolor in p n ar en la razón, pue e lucha, vive, e investiga,
e bu ca y con truye una vida indol ra ética indolora. ada
de acrificio , e o e para lo t nto ' d ' la m c.lenúdad que
tamo dañ
ca ionó a la humanidad e n u rígid precepto .
l placer es hic et 111111c.
Lo tema de la mu rt la riqueza , la amistad y lo
brenarural e 11 vaban a cab con mucha cautela llegando a la
conclusión d que la riqu za no no lleva a una vida d graciada,
pues, i contam c n ella y car cerno de amigo , d lib rcad y
de una vida reflexiva, diñcilrnent eríamos felices en verdad. Y
en cambio, i faltaran la ami ta&lt;l la libertad y la r flexión aunqu
no engamo riqueza nunca erem s infelice .

11

picuro di idi' la nece idade en tre categorías con el
propósito d r ah:a.r lo e eocial para la felicidad · desi tir sin
con oja lo que no on de gran utilidad. Lo d
pu d n
er: naturaJe y nece arios, natural · no n c ario , ni natura1
ni nece arios sino que resultan de una opinión m ntido.
A t¡Hien 1111 poco 110 basta,
a ése nada le basta.
(Dich popular)

con iste l
encía! para la felicidad. Lo gu to
ncillo producen igual atisfacción que un tren de ida
untuo o, siempr y cuando ea eliminado ab olutam nte t do
lo que hace uftir por falta de aquello.

Conclu ione
ra a ignorancia sería confundir el hedoni mo n:i.lgar con
hedoni moque predicaba picuro, algo muy común n nue tro
días, debidos al uso y abu o d la m rcadot cn.ia y d l p rv r.
medio d difusión que han era tocad l v rdadero valore
por lo trast cado '\"alar de la po m dernidad.
La po modernidad con t do u. impactante de aneo
hedoní ricos no d ja de manife tar e en toda la e feras de la
cultura contemporán a: la moda , la co tumbre e pectáculos
donde impera el individuali mo exacerbado del hombre, dan un
margen muy ampli para la reflexión de nuestra ,'ida y la vidas
de lo otr (familia, amigo , conocido , etc.).
La r d d red e un enorme mall dond e ofrece d todo
para ati facci 'n del hedonista ahí pueden encontrar droga ,
di eño , tatuaje , e timulante , exo, fetiche
exuale ,
pornografía y roti mo.
La tarea e la filo o6a, iguiendo a nuestro filósofo con i t
en ayudarno a interpretar nue era confu a ensac1 n d
119

�\ /na /,mur

cong ja ' d e y librarno a i d planteamientos erróneo n
ara de la ~ licidad. Deb ríamo pr curar re pond r al prim r
impul o em c.i nal e inve ti r en cambio el grado d racionalidad
de nue tro de eo .
Epicuro prom te que la fil offa n p ndrá el camino hacia
los remedio uperiore, y d la aut 'ntica felicidad. P r forruna
para quien s car cie n de cuantio os ingre o , todo apuntaba a
que lo ingredi nte
ncial s d l plac r p r muy e curridizo
qu fu ran n
ran n ab olut oner
inacce ibles para
cualqui r p r ona. Por ningún motivo la doctrina d
picuro
pued o debe confundir e c n el h dooi mo vulgar.
Le r a picuro e reconfortar el e píritu es recrear la alegría
de ivir, el an ia de xi tir pl namente in atadura . En p ca
palabra : • u ro o aj
un auténtico cántico a la libertad. 16
orno decía Terenc.io' nada humano me ajeno', a í ucede
en lapo modernidad. Interpretar la humana conditio ha ·id tarea
d la filo fía n t dos I tiemp s.

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Diógene. Laerci : Vidas delosfilósofos 111á.r il11stres. P rrúa, 1 ft!xic 19 4.
• l libr 'e tá íntegramente d dicad a Epicuro) es el documento
má importante p rqu reprodu e part d u obra.
Epicuro: bras. dici · n d 1 n errat Jufr . .. fac.lrid, 1991.
hantal López y mar Cortés. Epimro lexto.r. Primera edición
ib rnética, febrero dd 20 4. (ttp:/ / ~v.antorcba.net/ind x/
biblioteca.httnl)

•~chanta! López.
mar C rté . Epicuro Textos . Primera edición c1beméli a.
febrer del 2004. hup://ww\ .antorcha.net/index/biblioteca.html

120

Carmen ernánd z-Daza; Epicuro. i\lá."C11101 para 1111a 1idajeliz. \fadrid
1994.

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capitale . :Madrid, 19 5.

Rafael

fá."'Ulllas

LA TECNOPATOGENOLOGÍA.

Estudios sobre Epicuro:
arda

J

e Luu;
1996.

uat Epimro.

ÜTROS ASPECTOS

Ladrid, l 985.

arcia Rúa: EJ sentido df' la naflfraleza en Epimro. Granada,

EPISTEMOLÓGICOS Y LA ANOMALÍA
PERSISTENTE CAUSA DE SU

Emilio Uedó: El epicureÍSlllo. Barcelona, 19 4.

GÉNESIS

Estudio patciale :
ilb rt Romeyer-Dherb y: El ,mmdo he/místico: d11icas,
estoicos epic1Íreos. ~fadrid, 1996.

}.fa.ria Daraki ,

B njamín Farrington: Ciencia_ypolítica e,¡ el flmndo antigHo. Iadrid, 19

.

Carlo García Gual y Maria Jesús Imaz: Lafilosofla he/mística: éticas)'
siste1J1as. fadri.d, 19 7.

Anthony . ong: Ltijlosofía Helmirtira, :Madrid, 198 .
nciré l\Iartinez

rea: Átomos, ho111bmJ' dioses. 1 fadrid 19

.

Otro libro :
ranci co d Qu vedo: Defensa de Epicuro co11tra /,1 con11m opinión. ~fadrid,
19 6. (Quevedo fue un incan ab1 traduct r intr uctor de aucore
gri go y latino. en España.)

Karl Ian:: Esc,itos sobre '.jJic11ro. Barcelona 1988. ( orresponde a la
tesis doctoral de Marx y a I materiale preví para u realizaci 'n).

Alberto Motta, Guillermo M. Eguiazu 1

Introducción
E1' \RlÍCUL ANThR.I RE publicados en e te anuario, nos e tamos
refiriendo a una nueva dí ciplina científica o ma mode tamente
podríamo decir, a un nuevo fenómeno íntimamente ligado o
inmanente a la técnica para el cual prop nemo para u estudi ,
una nueva di ciplina científica, gu h m
llamado
t cnopatogenologia.
Podríamo definirla como la ciencia qu e rodia l proc o
d e géne i detección y profilaxi d l f en 'meno d la
tecnopamgenia, e te es, los daño a la alud del er human que
no e manifie tan inmediatamente sino despué de vario año o
generacione como consecuencia de la exposición a faccore
ambientale generado por la técnica con ecuencia e to a u
vez, de defectos inmanente y oculto en la mi ma.
1 PROCABIE (Programa Calidad Biológ:i a y Bi patológica del Entorno Humano .
rNES (lnternational etwork of Enginecr and cienti t for Global Re pon ibility). [NESPE (Intemational e1work of Engineer and Scientist~ to Protect and

Promote the Ethical Engagement). Casilla de Correo º 72 1- Rep . Argentina.

122

123

-OOOWAH-Rosari

�lhr,to \ fnlta.

o h mo r ferido a las tesi po tulada que fundam ntan
el por qu ' calificar como nu vo fenómen a la tecnopat g nia
(11otta y guiazu, 2005), rambi ' n a la metodología que propon
la tecnopa~ geno1ogía para u e tudio y pre enci ' n
Iotta y
.. guiazu, 2 7) y a un pr c ncept falaz, La in cuidad del objeto
tecn lógico, al cual por at rrar e la tecnología clá ica, o tal z
por mejor decir para no generalizar, alguno tecnólogo clá ico ,
c nduce a la aparición de a pect no de ea.do en la técnica
d arr llada ( guiazu y 1 tta 20 8).
n el pre ent artículo continuar mo ap rtando a lo
a pecto epi remológico d e ta nueva disciplina a aber, u
encuadr disciplinar, i el conocimiento por ella de arrollado e
aju ta a la caract rí rica a ignada al con cimiento científic
} u ubicación n 1 i, tema de clasificación d la ciencia , con
lo cual prctendem continuar fundamentando el por 9u
decimos qu la tecnopatogenología e una nueva ciencia.
Finalm nt trataremo ad má , obre el concepto de uhn La
anomalía per i tente por la r leva.ocia que tu o en la gén i.
d e t nuevo campo d 1 e nacimiento. Describiremos cóm
• t concepto tu o una ló ica total y ha ta podríamo decir fu
c ndición sine q11a 110n para la g ' ne i de e ta nu va ci ocia. La
anomaüa p r i t nte, gún ea u a1 raci 'n pued
rtar
nue os descubrimiento
la creación de nu vo camp s del
conocimiento en la ciencia o bien l fracaso o la perperuidad
m diocr en la labor científica.
¿Cuál

el encuadre disciplinar?

C o I ya descrito en artícul ameri re podernos decir qu
11 gamo al punto en que i bi n tamos de acuerdo má
meo
de ue exi t un bj t d
tucli en la tecnopatog nia
lue d fundamentar su ex.i tencia, n no 9u daba aún claro
cómo enfocarlo o bien en donde encuadrarlo.
ntonc
sur · ero □ lo. intento por darle un hogar di ciplinar prim ro en

124

,11il/emro

\1. 1• 1/lll:;JI

lo ya existente y lueg p co a poco difer ncianc.1 un marco
e pecífico.
l d tallado análi i realizado qu
ría e&gt;etenso
de cribir en el pre ente artículo n permitió afi mar que la
orfandad cli ciplinar e la última ' mu · poco aceptada pero inevitabl conclu ión a la que e d b llegar cuando no cabe ninguna
otra po ibilidad. orno tod fenómeno d orfandad que inclu
a la rfandad del er human ab m qu
halla n un delicado
proce o cuando e le quiere dar un hogar. La caracterí tica
furura del hu' rfano dependerán de las caract d cica de lo
padres adoptiv . D la mi ma manera, la uerte del fenómeno
de la tecnopato nia, d penderá del encuadr di ciplinar bajo el
cual sea ubicado. También a í corno un niñ debería er
naturalmente criado p r su padre bioló icos siend el hogar
adoptiv una u titución tol rada pero no óprimn cabe decir lo
mi m d 1 fen ' men de la tecnopato enia.
b ·tante a í como
i para un niñ podría er contrapr ducent
r criado p r u
progenit re y la ju ticia puede disponer un ho ar adoptivo l
mi m p cierno decir d un nuevo i n ' m no. Por ejempl , la
tecnopatogenia pued
r d índol química pero no er óptimo
u tudio bajo e ta di ciplina. tro ejemplo pedag ' gic c mo
I ca o de un alumno talento o que sólo logrará e ·presar toda
u aptitudes ) no mal grar
con el mae tro adecuado, ca o
contrario e de p rdiciará. i l e tudio de un fenómen pu d
er abordado por una di ciplina e p cifica lo avances en lo
con c1rmentos br el mi mo, erán mucho mas pre i
y
ficientes que i fu ra tomado por otra di ciplina , que n e
objeto propio d u camp de e rudio a í el e rodio d la ecn paco enia erá much ma preci o y eficient i e ab rdad p r
una disciplina e pecífica que si e e tudiado p r otra c mo la
6 ica la quimica la bjología etc. ~ ta~ ól orientarán el e tuclio
d I m nci nad fenómeno de d u propia óptic que i bien
e idón a para lo ~ nómen de la pr pia di ciplina. etá iernpre
parcial al enfocar preguntas pr blema tecn pat gen 1' gicos.
c rre a í el riego de enfoqu denominado tangenciale donde

125

�1/lxrtr, \fo1Jt1, (,m/1,rn,

e confund la herramienta con la obra o bien el efecto con la
cau a. Podríamo, d cir qu el e, tudio y la profundización en la
verda&lt;l d l fenóm no "d p nd rá del col r del crí tal con que e
lo mire" o ea del ent que y de la h rrami nta intelectuale.
con que e cuente (Eguiazu y [ tta, 2 01).

¿ ué ocurre cuando no hay di ciplina de un fenómeno poc
de crit .
na xp ri naa mt re an~ e el fen ' men de enriquecimiento
por simpatía d las di ciplina. má. c rcana.. uando e trata de
inv rigar una pr gunta tecnopato n I 'gica, pu de haber varia
di cipli.na gue ap rten una parte al e clarecimient del fenómeno
per parad' jicamenc e n
e ciar c y í en cambi
apor a
a la o la di ciplioa cone ·a que continúan u de arrollo
enriquecida con una cier a cuota de renovaci 'n. E lo que
Lakato (Lakato 1 2) dice sobre lo pr gramas jóven y
en rejecido d inYesti ación. Lo programas envejecido
difícilm nt ac pten ntidad en l nuevo como programa n i
mismo, ino que int ntarán inte rarlo a lo ra xistent para
aprovechar la cuota d innovación de 1 mi m . En t trabajo
n c lab raci ' n dificilm nt el pro ama nv jecid pu da
rejuvenecer. i en cambio
guro que ~ d mora notablement
el d arroll d l nueY
má dramáric aun, lle ar a la
de trucción. La di ciplina exi t nt delimita el pr blema al
eo-6 que que lla pueden darle que
in uficience para una
pregunta c mpleja que e capa a las herramienta metodol , gicas
de la disciplina exi tente. 1forzado reduccioni rno, puede llegar
a la de trucción rn ncionada rna arriba. , to j bien un ca o
puntual fue nue tra experi ocia cuando tratamo de in e cigar
el pr blema d la rnic toxina n J • rano . i bi n el pr ,ect
no lle ó a u d trucción I fu p r el hech de que p e a la
ande, dificultad p r la que acrave am , pudimo apartamo
d la di ciplina exi rente a la cualc
no condicionaba

126

\(. f:gui,,zu

integrara para u tudio r d arrollar nu tra pr pía disciplina
y m dio para u d arr Uo.
n g n ral, el inv tigador lu go de un largo petegrinar en
di tinca di ciplin e tanca y no encontrar una di ciplina
adecuada para u tema d e cudi , 11 ga a la ituacióo limite n
que ya in ningún entido común, e inclu ·e al nue o programa,
en cualquiera de lo ya existente , e n el olo fin de btener
algún b neficio inm diato o cumplir con algún requi ito. D
negar e el inve tigador a e ta inclu ión e puria por compromiso
ético l programa qu da afu ra d b n fici
l inv ti ad r
tal vez in u b ca cargo con el cual d pende u r mun ración.
En alguno ca
la evaluación totalrneot tan enciaJ teniend
alguno dictám n de expe,tos, una gran p breza por n
rlo en
la di ciplina evaluada, a pe ar de la idoneidad iodi cutida n la
pr pia di ciplina .
l razonamiento ' rico r de entid común no dice que no
p ible hacer buena ciencia en un encuadre teórico pre tado. e
e fuerza y finge una integración q~e interiormente e
inrel ctualmente no e tiene, y cuando el problema es mu
complejo e pierde mucha energía al enfocarlo artificialmente
desde otra di ciplina. Qu da iempre en el in estigador de buena
fe la en ación d qu todo intento de encuadre del nuevo
fenómeno, fuera de la disciplina e peáfica, exi tente o por fundar
e olo un r deo qu l hace de p rdiciar innecesariamente
óemp
fuerzo para ' apuntalar otro programa o proyecto d
la di ciplina a la cual fue integrado. inalm nte es un talento o
capacidad qu
desp rdicia.
_, sta falta de Yaluación corr eta pu de 11 var n alguno
ca o i el i tema valuativo no e flex:ibl a un delin·o voluntarista.
n t ca o, el oJo h ch d qu l e .aJuadore on exp rto
en al na ciencia ya e n alidada, con pr ti io y exp riencia
lograda n la mi ma l da 1 dote de la ' omni ciencia" o
aut ridad xc iva. u dictám n
on irr futable .
to. l
11 va a v r forzadamente en el programa nue,· , una faceta d J

127

��lbertn \folt. .. C.11illm110 ,\[. l!f!,lllaz!t

i lo t cnopat ' geno incluyen tanto u tancia 9U1mJca
factores fí ico por ejemplo campo electromagnétic , factor
bi lógjco como ser organi mo moclificado genéticamente
( 1G). ¿P r qué no cada ciencia p cífica: la química, la fi ica,
la biología, , otra como la anrr pología y la filosofía p &lt;lrfan
abordar el e rodio de e te f nómeno? Al r pecto consideremo ·
el srudio del uelo o fi nómeno uelo" el cual e abordado por
la edafología.
ta no es definida com una 'multiciencia o
multiclisciplina" aunqu utiliza para el estudi de lo problema
c ncr to. , elemento
principio de las ciencia bá ica : fí ica
química biología , entr tra . i mi mo, n p d mo concebir
a la t cnopatog nol gía como una multiciencia o una
multic.lisciplina.
mene m con el análi i d e te a pecto:

Tec11opotogeno/ogío: ¿m11/tidi.rciplina o transdiscipli110?
Continuando con 1 ej mplo de la edafología, p r la
característica del u 1
te podría er ob ervado o e tudiado
com dijimo p r di tinta di ciplina : geología, química,
ent ro 1 gía, b tánica, microbiología, í ica. Pero el
inc nveni nte qu e pr nta e que, cad~ di ciplina lo hará
con u pr pia concepci 'n o formación. La química erá lo
a peer
químico y la micr biología us componente
microbiol 'gico (bacteria, y hon o del uelo) . P ro ninguna
podrá hacerlo ' como e n ce ario para u correcto tudio com
la edafología qu tiene sus propi criterio y óptica para ob ervar
en l fenómeno uelo, la entidad o ingularidad como olo e ta
ciencia pU&lt;::d ~ hacerlo. xisten difi rente tipo d u lo, per
dicha ciencia upo encon ar la ingularidad en ello que p rmitió
refi rir al uelo com un feoómen digno e er e tudiado .
. imi rn la ·ingularidad el dañ a la , alud que a largo plazo e
cau ado por diferente t ' cnica al que no referimo c mo un

13

fenómeno que llamamo tecnopatogenia no p rmite
fundamentar la necesidad de una ciencia la tecn patogenología.
Al igual que el uelo, la tecnopatogeofa ti o u propia
ingularidad.
Exi t el criterio qu , cuando un objeto e c n truido por
di tinta di ciplina , e habla d interdi ciplina. Cuando un objet
puede er ob er ado por di cinta di ciplina , e habla de
multidi ciplina. Y cuando u e tudio tra pa a el campo di ciplinar
existente, e habla de una tran di ciplina ( 1cLouglin, 2002).
En la multidiscipüna, cada ci ncia toma una parte del objeto o
fi nómeno y lo e tudia, p r el fenóm no no pierde identidad.
En la figura iguiente comparamo 1 antedicho con un
romp cab za . La figura
mue tra un fenómeno, que llamamo
rectángul ABCD en u totalidad estudiado por ocho disciplina
y en la figura B, la fracción del mismo que e tudió u ob ervó
cada una d llas.
Podemo eparar la parte que estudió cada di ciplina y
volverlas a reunir y l r ctángulo será el mismo. El fenóm n
con ervará su id ntidad.

A

D

131

�Entonces, qué ocurriría si int ntam . aplicar
cri erio
mulcidj ciplinar para un fi nóm no d carácter tran disciplinar.,
e mo dimo el ca o del fen, meno uel o en nue tro ca o d
una tecnopatogenia.
Con ideremos qu el r ctángulo AB D figura , es ahora un
fi nórnen tecnopatogénico:
A

figo,. B

B

O 1:
Figura
Repre entación gráfica de un fenómeno de e tudio
multidisciplinario. Figura : di ciplina integrada . Figura B: disciplinas
disgregada .

Podemo decir, aunque con cierto reparo que i un objeto e
construido por varia di ciplina , es decir interdiscipli.nariament ,
e t podría r evidentemente, e tudiado también de manera
multidisciplinaria. Decimo, sto ya que, a diferencia del uelo
dado como ejemplo lo objeto tecnológico , no son existentes
como el uelo y en cambi on construido por varia disciplina ,
es decir que no surgen naturalmente, son objetos que responden
a una finalidad que le da la mente humana. Es d cir son objetos
tel ológico . Cualquier fenómeno natural d ma, or complejidad
qu cualquier objeto tecn lógico con truido por 1 hombre.
ntonce por lo dicho un objeto tecn ló ic podría er
ob ervado también p r una rnultid.isciplina. E
ría ci rto i lo
que genera el objeto tecnológico final, e ola la uma de cada
una de la part que aporta cada di ciplina. Pero l problema
urge, cuando l objeto tecnológico genera elemento o
generalizando, circunstancias no pen adas. Por ejemplo, un
teléfono celular e un obj t t enológico el cual como suma d
us pat e o componente constituye un dispo itiv d
comunicacton. o ob tante hoy en día se esta considerando l
efecto en la alud qu implica la radiación electromagnética que
emite. Ademá y n meno, relevant , podemo incluir la
con ecuencia acial y/ cultural que dicho aparato da como
con ecuencia.
132

D
F1GU11&gt;,

A

Figura
ª 2: Repre entación gráfica de un fenómeno d e tudio
tran disciplinario abordado con el criterio muridi cipLinario. Figura A:
fraccione que cada disciplina toma del fenómeno. Figura B: representación
gráfica del fenómeno integrando las parte que cada disciplina ob ervó de
él.

La figura
mue ra cómo del total del fenóm no, cada
di ciplina e rodia u observa una porción. Pero aún exi" ten acío
no contemplado por cada una (la fracci ne ornbreadas).
paráramo la fracción que e rudió cada di ·ciplina - lu o
coro en el ca o aot rior volví, ramo a r unir t da la

133

�IRJcrt,1 .1ft,ttú, &lt;.,11í//4.,-,;10 •\T, [;_~1lia.,..,,

ob ervacion } aporte que realiza cada disciplina , la viéramo
en u totalidad v mo que la realidad d I fenómeno ya no e un
rectángulo perfecto ABCD, sino una figura irregular y con vado
n u interior como
muestra en la figura B. Comparado con
un objeto tecnológico no
corno en principio lo concibió la
tecnología sino y recurrí ndo a un término que a empleárruno, ,
un ' engendr ' , e d cir r currjendo a do acepciones qu
encontram en el diccionario para est término, ' un de ignio o
idea intelectual mal concebid ", y aplicando el concepto r ferido
a una criatura, en t ca o a un objeto tecnológico un " bj to
que surge con alguna malformación". j mplo de engendro
t en lógico lo ene ntram s en la agricultura con plaguicida
que luego e 1 s encontró el g nerar grave daño a la alud. n
la m dicina con el ca o de la Talido1mda que cau ó defi rrnaciones
n l nacid .
fundam ntal aclarar que cuando hablamo de
engendro no referim al obj to tecnológjco y no a la persona
que ufr el daño a su alud. •n l ca o de la Talido111ida, droga
empleada para l tratamiento d l rythema n d um lepra um,
artritis reumatoid a, ruberculo i crónica, enfermedad de Behcet,
nfi rrnedad de r hn Lupus cutáneo eritemato o div r o
tipo de cáncer, (Karrowa 2003), decimos que esta droga
un
engendro por haber .ido mal conc bida como edante y puesta
n el mercad e n un d fecto, una "malformación', tardiam nte
detectada, 9ue fue la re pon.able de la con ecuencia negativa
en la alud de lo niñ . Lo engendro in e nte , lo niñ , on
cau ado n e te ca p r el engendro tecn lógico que fue eJ
medicamento.
E int re ante de tacar la div rsidad de patologías para cuyo
tratami nto e ta droga continúa ·endo ucilizada. Ante toda e ta
aplicacion parecería er el men importanc I h cho de qu
fuera empleada como . edante o lo primer m . d mbarazo.
t\ vec , par c ría ue lo cr ador de u tancia química d
alta actividad biológica d e o cieran la mayoría d u efectos
ya s an po.itivo y ne ati o , a fu rza de pr barla , ávidamente

y bajo la pr ión d int r ses comercial s, l fueran dando un
de tino pecífico para di tintas patología . emo con e to
también la compl jidad del fenóm no de la t en patogenia ya
que com en l ca d
ta droga, el qu s a, e nfi rm al crireri
t cnopatogenológico un engendr tecnológic lo condiciona el
de tino o u final que e le a igne. Para algun d lo tr u o
puede er efectiva e inocua. emos ademá que e un a p cto
no necesariamente ligado a la toxico! gía sino al u o recnol , gico.
G n ralizando una t, cnica conforme al u final pued ll gar a
er con iderada un excelente logro de la tecnol gía o un engendr .
demá y como ya e comprenderá, la tecnopatog nología,
b erva a la tecnopatogenia como re ultado de una acti idad
t enológica, actividad que re ulta en la creación de infinidad de
productos diferente . o ob erva a cada objeto tecnológico, un
plaguicida por j mplo, e m un t nómeno aislado. ada objeto
tecnológic puede ll var 1germen que individualmente o junto
con otr u otr
bjeto t enológico de lugar al fenómeno propio
de la t enología qu llamamo t cnopatog nia.
ta última
posibilidad Ja sumatoria d factor ,
lo que le da relevancia
tecnopatogenoló ·ca a la n ce idad d e tudiar al fenómeno de
lo riesgo no e,idente de la técnica e mo un fen ' rn n global
de e ta y no limitado a cada técnica en particular. orno dijimos,
esta es la ingularidad que encontramo y e tá pr eme en toda
Técnica. s por ello que i aun e pretendiera ob ervar el fi nómeno
tecnopatogénico como una rnultidi ciplina, aun c n las limitaciooe
y la in fici ncia mencionada, deberían con ocars tantas y difer n e
di ·ciplina como ean la propia d dich bj t . La vi ión holí ti.ca
del fenómeno como tal, no exi ti.ría. Lo múltipl reduccionismos
nec ari para e ta visión terminarian men cabando la identidad
del rnism .
La t cnopatogenología e la ciencia de la t enología qu
reflexiona obre i misma y u propia falibilidad. sta ciencia
urg de la tecnología y su dinámica propia.

135

�l

La tecnopatogenología como ciencia
Habiendo fundamentado la nece idad de la tecnopat enol gía
para 1 tudio de la tecnopatog nia si realm nte e una ciencia,
vearn si r ponde a lo criterio o características que permiten
definir a una ci ocia com tal,
d cir i ncuadra en el marco
del istema de la. ciencia .
ntre otras d finici n
impl d ci ncia una se r fiere a
lla como co11ocimiento cierto de las cosas por ms p1indpios y causas
( al at, 1978). La t cnopatogenología
aju ta cumpl con
e ta d finición ya que ti ne e mo obj to d e tudio, el
c n cimiento ciert de un enómeno el cual pu d er tndagad
ha ta u principio y cau a.
nalic · m la ahora gún la caracterí rica a ignada al
conocimient científico.
r p et
indica que la ciencia e.:
a) lnve tigaci, n riguro a; b)
bjetiva· c)
rificabl · d)
ist mática· e) niver al y f) ut e rr cá,-a (Cola.cilli de [ur
197 ) .

a) La ci ncia e in e cigaci · n riguro a
e menci na qu en la ciencia e deb di tinguir al c ne to de
de cubrirnient y al contexto de ju. cificación. El prim ro hac
r f r ncia a la n cesidad de la exi t ncia del individu , el
científico qu la haga po ibl . l gundo a l re. ultado
teóric o practico lab rados p r el individu . o t úlrim
cont xto de taca qu 'el ri r objetivo exige qu
t n an en
cu nta la pre cripci ne m tod lógica qu
r fi r n n
a la ju teza de la 6 rmulaci ne teórica., ino tambi · n a la
e nfrontacióo de e a 6 rmulaci ne con lo hecho u bj to
qu cada ciencia in
· "
n l d crito e
rtícul ya publicado en e te Anuario
y l complementado n el pre m trabajo, vemo que claramente
la tecnopatogenología cumpl con e ta caract n aca. u
ampliam nt justificado u obj t d e tudio, e formular n

1 6

te ría 9u s confrontaron con hecbo 11
encontrado qu en ell también e cumplían.

e tudiado

y

b) La ciencia e objeti a
"La ciencia une a la investigación p r onal la formulación clara
y preci a de lo re ultado obt nido
o 1 contexto d
de cubrimiento informa obre e to re ultado ~· da condici n
para su verificabilidad"
La tecnopato en l gía cumpl con l cát rio d obj tividad.
Por inducción a partir de técnica , la que
involucraban en la
generación de micotoxina , las r lacionada al u o u
plaguicida , llegam a identificar un nuev feoómen ' c rno
posteriormente por d ducción, pudim
verificar la
manife tación del mi mo en otra. t · cnica . L s e tudio fueron
informado . razonabl y lógico p rar que en tra t enología
tard o t mpran pu da aparecer J fenómeno de la
tecn pat g nia. La imple obs rvación de manife tacion s
piderniológica , erifica el fenómen

e)

ciencia e verificable
Reiterando palabra citada p r un aut r ( olacilli de 1. furo
1978), vemo que Para q11e 1111 trozo de saher merezra ser llamado

cientifico 110 basta -11i siqmera es 11ecesan'o- que sea l'erdadero. Debe111os
saber. en camhio cómo hemos llegado a saber. o a pres11111ir q11e el en1111ciado
en c11estió11 es zerdadero: debemos ser capaces de e1111merar las operacio11es
(m,píricaI o racionales) por las male.r es t·erificable (confirn"1ble o
disco1ifirmable) de una manera ol!]etiva, al menos en principio.
1

n I s fundam ne
dad
n publicacione. ant riore
con id ram ap rtar L elem m
ufici nte e m para qu
qui n de ee verificar refutar nue tra po tulaci · n pueda haced .
a t cnopar genol gía e verificable. abem
in embar
que
el crit ri de erificaci · n empar ntad c n la inducci ' n e una
tapa no can completa como el criteri de fal ·ificación.

l 7

�,·1/bm" .llr,tf,1,

d) La ciencia e istemática
Según e indica, 'La formulaciones científicas no e pre entan
como un mer agregado de enunciado o colección de leyes. l
cuerpo teórico de una ciencia, e tá integrado por teoría
ci ntíficas vinculada, una a otras mediante relaciones lógicas
que le confieren carácter de ólida estructura '. " ada teoría
cienófica e también una es uctura cuyos enunciado se vinculan
entre í y e fundamentan lógicamente unos con otro ".
orno hemo mencionad , hemos publicados la te i que
fundamentan el fenómeno de la tecnopatogenia y la oece idad
de la nueva di ciplina. Para alcanzar · ostener cada te i hemo
previamente formulado hipóte i que luego de demo trar su
Yeraci ad, condujer na teorías. · oconttamo cómo las hipót si
y la teorías e vinculaban entre si- e ta vinculación que surgió
de man ra natural no forzada.
ada hipó e is, motivaba a otra. También como cada teoría
·e vinculaba con o a y daba motivo a su vez a la formulación de
otra. emos que la tecnopato enología
también in
i temática.
Respecto a e te carácter de la ciencia una definici · n nos habla
de '· co,yimto sistetJJatizado de conocimiento q11e constifl!Je 1ma ra/fla del
saber h1mu1110". _,n e e caso la tecnopatogeoologfa trata del
con cimiento real sobre un fenóm no ordenado y si tematizada,
c n. cituyendo de e ta manera una ra.rrui. del saber humano.
También podem . d cir que e trata de un conocimiento metódico
y sistemdfico al re pecto quiene no hemo ocupado de inve tigar
e te fenómeno p demós hablar de un m 'todo para adquirir
c nocjmiento deJ mi mo que no permite a anzar
si temáticamente.
e) La ciencia es uruver al
Baj e t carácter e de tacan: la objetividad científica y el grado
de generalidad de u afirmacione . ' na de la careas
fundamentale de la ciencia consi te en el establecimiento y
convalidación de le •e científicas, o enunciado uoiver ahn nte
1

13

(,1111/mll'I .\l. lw,111tJZ!I

dlidos". sta permiten: Explicar hechos singulares· declarar
circun taocia que hacen po ible a los hechos; pr decir nuevo
h chos; etc.
La tecnopatogenología ha enunciad la exist ocia de un nuevo
fenómeno que es valido aplicar o in\·estigar en todo campo
tecnológico. El conocimiento que pu d ser obt nido obre el
aú m , que e de carácter univer al, e eran ferible. on mayor
o menor nivel de de atrollo, todas la comunidades aplican
tecnología y emplean técnicas para pr ducir us bienes y a 'Í
ati facer u necesidade . Al resp cto, brevem nt pod mo
m ncionar por Í mplo I principio qu el p ligro a ociad a la
contaminación e consideraba re ervado a lo paí e d sarrollados
y algunas zona d país
o d sarrollo pero que n ob tante a
esto último, exi tía el concepto d que lo paí·e meno
de arrollado no debían preocupar e por la contaminación. La
po tura de de preocupación fue descartada, cuando en lo año
e, enta el avance logrado en lo e tudio obr la contaminación
permitieron conocer mejor las cau a de la misma lo cuaJ permitió
concluir que la contaminación afectaría a todo l s paí es ya
an o no indu trializado (F
1982).
Respecto al empleo de sustancias química e estiman en más
de 7 .O O de uso c triente. i bien tale cifra e indican para
paí e desarrollado , no e debe dese timar el riesgo para lo
paise en desarrollo para lo cuale la rganización de la
aciones nidas para el De arrollo Industrial, estima que on
muy halagüeñas las perspectivas de Ja indu tria química, induidos
los fertilizante y los plaguicidas (P
IA, 1987).
Re pecto a la aflatoxina por ejemplo el enunciado de la
tecnopatogenia permitió e q,licarlo declarar las circun tancia
que lo hicie.r n y hacen p ible. También permite predecir nuevo
hechos tecnopato énicos si e de con ideran la cirrunscancias
que pueden dar lugar al mi mo.
La t cnopatagenología e basa en principjos uni ersales los
que contribuyen a fundamentar su caráct r de ciencia. La

r

139

�; J/bert

t en patogenia es un fenóm no uni er al.

f) La ciencia

autocorrectiva
na de la caract rística del con c1m1 nt ci otífico e el d
autocorrecci 'n, Al r sp cto K Popper dice: La ciencia 111111capersigue

\lolf..,. ( ,N //, nnn

\/.

f

llO~I

·obre la fl, ra y fauna del eco. i. tema.
:rrá6camente podríamos repre. entar 1 s ejempl

la ilusoria !lleta de q11e s11s resp11estas sean definiti11as, ni siquiera probables;
antes bien, s11 alcance se e11ca11li11a hada Jllla finalidad infinita - y si11
e111bar o alcanzable - la de descubrir incesa11te111enle problemas 1111evos,
mas profundos y 111as generales. J' de s,getar 1mestras respuestas (sie,npre
provisionales) a contrastaciones co11stante1Jte11/e 1-enovadas )' cada vez 111á.s
rig11rosas ( olacilli d foro, 1978).
n el caso de la t cnopatogen logía la autocorrección tá
dada por la capacidad d recibir crítica de fondo. ntre e ta
crítica alguna ya m nci nada en un ant ri r artículo, d bimo
r cibir la d quiene plant aban la inex.ist ncia d l bj to de
e tudio y p r to lo inn e ario de la ciencia.
,i l objet d
tudio br i e a e ta críticas ,
logra
cada vez rná. un p r ccionamiento merod l ' ·co de la ci ocia,
e tam frente a la aucocorrectividad.
on referencia a la met do! ía la autocorrectividad,
permitirá la predicci, n del fenóm no con má anticipaci ' n.

TOXtOt.OGIA

ECOTOXIOOLOGIA

La tecnopatogenología y u ubicación en el si tema de las
ciencia

Figura
3. Repr entación gráfica de do nuc a · cicnci , la bioqulmica
y la e toxicología.

i bien la t en patogenol gía s una ouc\·a propu ta di ciplinar
para el e tudio de un fenómeno qu no
pudo ncuadrar n 1
marc d la ciencia exi tentes no
una ci ncia que haya
urgido de la nada. uev fi nómeno d
tudio qu
capan
al encuadr d la di ciplina xi tent
motivan la n ce idad
de d arrollar nu va di ciplina . P r ejemplo fen, meno que
n pudi r n ni pu den er e, tudiado p r pane e la biología y
la química, m tirnr n el de arroU de la bioquímica. tro ca o
e 1d la ecotoxicolo ·a, que . tudia el efecto de contaminante

\ . í mismo, la tecn patogen logia por lo descrito, surge d la
nece.1 ad de rodio de un f n · meno que c. capa a la ciencia·
, 1 ·tente .
ontinuando e n el ejemplo dcJ . urgim1wto de la
b1 química y la ecuroxicología, la tecnoparogenologia e ·capa al
tudio trict ~ :cluy nte, de la tecnología. la m d1c1na y
amr p lo ía, tom e.la inc.lep n&lt;lientem nr . 10 t:mbar r &gt; una
e mbinación de dem n o d
. ta. tre. ienci , pu de . er
con. td rada un int nto da, para re f n · meno. _\ p ar de
to n e suficiente para aprch ndt.r I uruc1dad del fen6m ·no

1-11

�Ut,,-,1,, \ fow, (,11illm,,u .\J. I ;rstít1zu

de ahí la ciencia específica. Podríamos agregar que la
tecnopatogenología u a elemento de e tas tres di ciplíoas per
lo incorpora a u dinámica propia. a tecnopatogenología u
campo de e tudio atra"\tie a o va ma allá de las tre disciplinas
mencionada .
Para l encuadre del fenómeno, hemos analizado lapo ibilidad
con di tintas di ciplinas. Pero finalmente por las caracterí ricas
del fenómeno, podemo hablar que las tres ciencias citadas, así
como la antropología cultural la tecn logia, y la medicina, on
las más cercana .
to no significa gue como un pintor gu al
no encontrar en la gama de colore gue él necesita para u obra
mezcla entonce alguno de ello , la cecnopatogen logía sea un
producto de t mar parte de la tre ciencia .
, esta e una
ci ncia independiente.

La medicina
parentemente existiendo la m dicina preventi a, la
epid miología y la toxic lo 'a, la prim ra tentación sería incluir
el e tudio de este fenómeno, el cual i evidentem nte u
rnanife tació.n e en la alud del ser huma.no en la medicina.
El razona.miento e correct , pero exi te un nuevo vacío en el
con cimiento
s pr cisament que la medicina no domina a la
técnica en particular que causó el daño no de eado a pe ar de
que lo d tecta trata d curarlo y aun má , las circunstancias
que motivaron la creación de la misma y la aplicación que la

r

misma tendrá.
s decir, la medicina detecta el daño en pri.ncipi de conocido,
que ca.u a la técnica. La m dicina de ese modo, al aplicar la
técnica desoculta la ex.i tencja de un t cnopatógeno o la
pr piedade d un tecnopatógen consecuencia de un defi cto
en dicha técnica, factor y defec o en principio descon ciclos pero
de manera indirecta ya gue primero deb manife tar el daño a
la alud. .. . to también es aplicabl a la epidemiología. La
toxicología escapa a e ca condición ya que esrodia elementos,

142

sustancia por ejemplo que podrían tnplear e o gue se
emplearán, en nuevas Técnica .
La medicina debe sperar n , t contexto que la técnica sea
empleada y que el hombr
ea el último animal de
experimencac1on. ada puede decir obre Ja po ibilidad d una
anticipación pro pecciva d Ja técnica causante ya que cada
tecnología en particular tiene u metodología. La medicina, ólo
podría conocer exactamente lo defecto de su propia técnica, o
ea una forma particular de tecnopatogenia, la iatrog nia. La
iatrogenia, í ería objeto de e tudio de quien , ré ab cado al
de arr ll de tecnología médica.
paradigmático el ca o d lo
e tróg no empleado en estado de menopausia, de amplio u o
en la década del se en ta del siglo
. En lo. año
t nta e
detectó un notable incremento en la incid ocia de cáncer d
endometcio, a punto tal, que s lo definió como una de la
mayores epidemias de enfermedade iatrogénicas" ( T , 1981 ).
1 ada puede decir respecto a la otra. técnicas particulare .
qui exi te una paradoja y
qu i bien la medicina puede
e tu.diar la tecnopato enia gen rada por cualquier otra técnica,
se le hace muy difícil ac ptar c mo obj to d
tucLi a la
iatrogenia, ya que en e t ca
e ju z y parte. E to e
particularm nte válido para la denominada medicina de e cuela
la que no ac pta con facilidad al fenómeno de la iacrog nía en
medicamento .

La tecnología
De pué d lo dicho re p cto a la medicina, podríamos
preguntarnos ¿P r qu ' entonce no e deja que cada tecnología
en particular, corrija lo defecto de. u técnicas obre la marcha
y así
re uelv el problema?
ada técnica particular está rientada a un objeriYo reducido
y lineal {Lenk, 19 7) ( Iittel tra , 19 6). Por ejemplo, la écnica
de lo. plaguicida e tá orientada a obtener usta.ncias eficaces y
de bajo c , to. La variable "de bajo rie,go ambiental" e

143

�f

I

incorpora al r de cubi tto , p st riormente
fectos
inde eado sobre el hombre
l ambiente de e ta u tancia .
La técnica farmacéutica e tá orientada al de arroU de
medicam nto eficac para el bj tivo r ducido y lineal para el
que on proyectados. Por ejemplo un analgé ico.
La variable en el medicamento 'con ningún efecto colateral
inde eado" e halla implícita, por er un medicamento, sin
embargo s un hecho la aparición de grave efecto in perado ·
en m dicamento tenid p r in cuo {Langbein fartin y Wei
1989).
Lo ej mplo pueden er infinito i lo r ferimo a la indu tria
química; veterinaria, te. (R e, 19 7). AJ mi rno tiempo, com
hemo dich para la t · cnica médica y la dificultad de autocrítica,
imilar dificultad ti n n cada una de la técnica particulares
para asumirla. i e comenzaran a agrupar, con tituirian un
abultado cúmulo de ejemplo .
D t do e to podemo. ab tra r lo siguiente:
p ar de la aplicación d la t enología ci ntifica y
los n ayo de control u uale previo al lanzamiento com rcial
de una técnica e manifie ca 1 fi nóm no de la tecn pato enia
en alguno ca o .
E te fi nóm no, no pudo er previsto o vi lumbrada por
la tecnología corr pondienre.
Debe de arrollar e otro camp del con cimiento distinto
al d la tecnología c rre pondiente, para poder pr v r la
tecnopatogenia particular .
Parecería er que la, t enología particulare por haUat e
inmer a n 1 complicado mundo de la pr ione ec nómica.
y científica para iniciar n I mercado cada técnica en particular
}/ la cancelación de la mi ma, en relaci ' n a la e mpetencia, e
hallarían aún n mayor de , ntaja para reconocer en fi rma
incipiente al fenóm no tecnopat g · nic y pret· nido. P r u
pu to que e to no de merec lo po iti,o de la formación
t cnopatogeo 1· gica para la profilaxis de la t cnopatogenia de

144

lbt110 \lllll ,. ,1nllmn11 \/ I ,,,i11:-t1

técnico dedicado a técnicas particulares.
En el e tado actual de cosas parece que el hombre debe er el
último animal de experimentación para reconocer el error o
defecto inmanente y oculto de cada técnica en particular.
La antropología cultural
Siendo la técnica un fenómeno cultutal y ya existe la disciplina
del conocimiento que tiene como objeto de e tudio al hombre y
sus obra (Herskovits, 1964), ¿por qué no dejar para la
antropología cultural el estudio de la tecnopatogenia?
La principal objeción en este ca o es que i bien la
Antropología Cultural e acerca mucho al problema de la técnica,
no puede jerarquizar entre la distintas obras del hombre y entre
ella a aquellas que puedan llevar un error o defecto inmanente
y oculto que puedan significar consecuencias adversa para la
salud del mi mo hombre que la creó. u objeto de e tudio es
tan amplio la obra del hombre on tan numero as y diver a ,
que no podría profundizar en este fenómeno. demá , exi ten
otros a pecto que hacen relevante la inclusión de e ta ciencia
en el conjunto epistemológico que aporta a la
tecnopatogenología. En el artículo donde tratamos el tema de la
metodología de la tecnopatogenología (1,Jotta y Eguiazu, 2007),
nos referimo a una etapa previa, ya que toda idea de una nueva
tecnología resulta del conjunto de conocimientos previo de que
dispone el científico. E to conocimiento previo permiten
concebir una nueva idea. También depende de su "cultura
científica" o valores, con lo que el científico encamina o rige u
actividad. si.mismo no referimo a una etapa "germinal". E to
aspectos on propios de la cultura del hombre. ¿Qué e lo que le
mueve o motiva , para de arrolla.r nueva técnicas? ¿un
Utilitarismo mercantil? ¿nece idade inmediatas? etc.
Al estar la antropología cultural centrada en el ho.tnbre, puede
aportar a la verdadera categorización de nece idad humanas
no ba ada en parámetro de naturalizado por una ciencia

1+5

�F

de humanizada.
pe ar de no poseer experiencia en las
denominadas ciencias duras aportarla al enfoque correcto del
universo en estudio.
También de de el punto de i ta etico, esta ciencia que
tradicionalmente ha estudiado la obra de las culturas o
comunidade de hombres primitivo punta de flechas,
cacharro , uso de plantas como medicina, etc. nos trae una gran
cuota de humildad al hombre tecnológico "desarrollado". os
ayuda a preguntamo en esencia que diferencia exi te entre un
cacharro de arcilla o una punta de flecha (obsidiana o pedernal),
y una sofisticada computadora moderna o una especie
de arrollada por ingeniería genética. ¿ o on a caso ambas obra
del hombre? demás existe meno riego tecnopatogénico en un
cacharro o punta de flecha o arado de madera, que en una
sofisticada tecnología moderna.
De las tre ciencia o grupos de ciencias, emo claramente
que la tecnopatogenología, como ya hemo dicho por su esencia,
tiene u lugar ontológico en la técnica, su campo de aplicación
en la alud pre entiva.
Para ejemplificar e to apoyar la idea de lo íntimamente ligada
que e tá la tecnopatogenología a la tecnología, imaginemo un
paracaidista que dentro de toda las técnica que él aprende,
debe también er experto en la técnica de abrir el paracaídas.
Esta técnica es fundamental y ustancial a toda la técnicas que
debió él aprender como paracaidista. i llega e a ignorar esta
técnica, todo el re to de lo aprendido carece de entido.
La prevención del rie go consecuencia de aprender
correctamente la técnica de apertura del paracaída
ería
comparable a la prevención del rie go inmanente y oculto en la
tecnología mediante la tecnopatogenología. El agrónomo por
ejemplo, ademá de conocer la técnica para producir materia
prima alimenticias, debe conocer sobre el modo d prevenir o
reducir lo po ibl riesgo tecnopatogénico a ellas a ociada .
Otra analogía, erla la del e tudio que t ndría que hacer un

146

A/hoto \fotta. G111Utmtn \l. l-.g11i1:J

pescador qui n a pesar de hab r aplicado toda la técnica para
una correcta pesca: utilizar la red correcta: adecuada colocación
d la mi ma· época d l año· etc. ob erva qu numeroso p ce
logran e capar e d la red. i e preguntara el pe cador ¿p r qué
ocurre e o?, tratará d n ayar di tinta
plicacione in
embargo, el e tudiar riamente e te fenómeno vitaría
numero a pérdida . El pescador comprobará qu había p ce
d un tamaño má pequeño qu él no había con id rad .
analogía e cumple también con la tecnopatog nol gía, qu ería
la ciencia para el e tudio del dañ "a pe ar ele' que e emplee la
red apar o temen te correcta. La "r d" realmente correcta la brinda
la t cnopatog nología como ciencia de y para! la a la tecnología.
E ta contribuye a evitar que e e cap n" alguna tecnología
defi ctu a en principio consideradas como egura . Lo, peces
p qu ño , on lo d f cto de la t ' cnica causal e d
cecnopatogenia .
La eYaluación d ríe go, la ge tión de rie g , por ejemplo, on
"redel' consideradas correcta que s aplican para imp dir gu
e e capen ' factore de ríe go, p ro hay "p ce " que se le.
capan.
Po ible interaccione entre la ciencia mencionadas
Por lo anteriormente indicado, la ciencia qu tuviera como obj to
de e tudio a la tecnopacogenia, dcb urgir d la tre última,
mencionada (E uiazu, 1991 ).
La medicina debe ap rtar al conocimient luego de qu el
tecnopatóg no generado por el defi cto inmanente y oculto d la
técnica, e pone en contacto con la uperficie expue ta del
hombre: pi l aparar dige tivo aparato re piratorio. ro lo logra
con la epidemiología la toxicolo 'a la m dicína pr entiYa, etc.
También en I refi rente a la t ' cnica m 'dica , una autocrítica
de aquella qu puedan ignificar un potencial ri go ele
tecnopato nía. orno dijimo e to e dificil d I grar con e ta
única ciencia.

�ti

J

¿'

La tecnología debe aportar al conocimiento de cada técnica
particular y us circunstancia de aplicación y a todo el proce o
científico que da. lugar a la creación de una nueva técnica.
La antropología cultural, debe aportar al acto esencialmente
humano pot el cual el hombre comienza a d arrollar técnica .
Desde las má primitiva, hasta las más sofi ticadas. E ciencia
del hombre y por e o aportaría al cambio de enfoque centrando
a la tecnopatogenoJogía en d hombre.
Repre entado gráficamente podría er:
MmtaNA

ROPOLOGI.A

TEcNoLOGiA

Figw:a

l'a:N)e\n:lGfN)[.OOA

4. Campo di ciplinares aproximativo de ciencia con olidadas

de lo cuale

urgieron lo fundamemo de la tecnopatogenologfa.

n el gráfico pueden ob rvar e tre círculos iguale . Ello e
a fine ilu trati o ya qu la participación o contribución de la
tecnopatogenología e diferente egún la ciencia.
En r alidad la tecnopatog nología
una ciencia 'de aquello
q11t1 110 e.ria bien en la t · cnica'
ue permite una gestac10n con
'gérmen " nocivos a la alud humana. stos gérmene on
simbólico, y e d ben entender como cau a de daño a la salud.
unque considerando que por germen e define al principio u
origen de alguna co a (Diccionario), los ya definidos
t cnoparógeno (l\focta y Eguiazu, 2005), al er el origen de
daño a largo plazo en la alud humana, no sería incorrecto
llamarlo metafóricam nte también gérmeoe nocivos generado
14

l/l1trt11 ,\ fottll,

Gm//, m11, ,\ l. l :g11i1tZ!f

por la técnica.
í como e denomina metafóricamente viru a
programas informáticos que produce □ dañ a otr pro ramas,
i la po tulación de una ciencia nueva pareciera &lt;lema iado
temeraria, no ha} má que volver a las antigua arles mecánicas.
Podremos comprender que en realidad continuamente se e tán
creando ciencias nueva o especialidade nuevas y no son má
que un fenóme□ de agrupación de ~ nómeno aparentemente
atípico o con entidad propia que no pueden er completamente
encuadrado en lo existente. J re pecto i volvernos a la
antiguas artes mecánicas, vemos que la rudimentaria clasificación
por actividad e,Tidente no alcanzaba a apreh nder una serie de
fenómenos que eran comune a varia arte mecánica . Por
ejemplo la armato,ia y la agrimllm-a, tenían en común el trabajo
del herrero para realizar espadas y arados, pero no se abstrajo el
arte de trabajar el metal como arte independiente, porque tal
vez no se veía su imp rrancia independi ntemente en relación
a la art
í exi tente d la gu rra , la a riculrura.
También, del antiguo concepto de m cánica, en
rudimentari , ra difícil imaginar e toda la disciplinas }'
ubdi ciplina p rfecrameme delimitada que fu ron urgiendo
ha ta la actualidad.
Otro ejemplo ería la biotecnología, que no hace má que dar
forma o nridad indep ndiente a una ri d pr ce. . que e
empleaban d d antigua data.
La tecnopatogen I gía e d e ta manera la di ciplina
científica ubyacente y n ce aria a la tecn 1 ·a a fin d evitar
prevenir la cr ación de técnicas particulare con defectos
inman nte y ocul o con con ecuencia adver a en la alud
del h rnbre.

n sínte is:
La ciencia con ce por reducción de la realidad r
xp rimentación. E ce conocimient e parcial de ólo la realidad
reducida.
tra parte de la realidad o totalidad del fenómeno, la
149

�-1/hm&amp; \lotta, ,1nllm110 \f. l•r,aaZN

que no fue considerada n la reducción experim ntal, p rman ce
de conocida.
Lo re ultado ex"Perimental no pued n er xtrapolado
a la r alidad in re rvas ya qu n alguno ca s la naturaleza
d 1 xp rimento altera al fenómeno exp cimentado.
La te ría elaborada luego de e te pr ce reduccioni ta
por la inducción confier una fal a eguridad, pero en realidad
nunca puede ser considerada otalmente, ya que iempr puede
aparecer parte d la realidad, no considerada en la reducción
inicial, que la contradiga.
i e realizan técnica con la parte conocida luego de la
reducción experimental la pan de conocida qu también
permanece ubyacente li ada al f nómeno e manife tará
imprevistamente.
E ta manife tación imprevi ta, pu de er neutra, positiva
o negativa para Ja alud del hombr .
La manife taci, n negativa puede er evidente no
evid nte.
i la manifestación e negaci a no evidente para la alud
del hombre e define como tecnopato enia.
La naturaleza de las nuevas art s mecánica qu
ba, an
en fenómenos nucleare (atómico o celulare ) ' en la in rc1 n
dt: u tancias intética en la natural za, acentúa l Íi nómeno
de la tecnopatogenia.
La xistencia de un camp d 1con cimient que aun no
p e ci ncia p áfica permite p rular a la tecn patog n logia
para el e tudio de e te feo, meo .

¿Qué ciencia es lo temopatogenología?
"' ste e otro intere ante a pecto en el cual debemo · detenemo
i nos es tamo refiriendo a la tecn patogenol gía como una nueva
ciencia.
Hemo definido a tecnopatogen logia entonce , como la ciencia
que indaga la géne is y enma cararniemo, ya ea voluntario o

150

in oluntario d la causa de tecnopatogenia y que apunta a
lograr u prevención o profilaxi . na definici · n ma exacta eria,
es la ciencia qu e tudia el fenómeno de la tecnopatogenia, que
abarca 1a t cnopatogénesis: conjunto d fa e suce iva o proce os
que conducen a la manife tación d l mi mo; la detección de 1
recnopat · geno involucrado n l fenómeno y que procura
medidas para u prevención. E la ciencia de la tecnología que
reflexi na obre i misma y , u propia falibilidad. Hemo vi to
también qu e encuadra en la caract rí cica a igoadas al
conocimiento científico. n e te útulo queremo referirno a qué
tipo de ciencia, sj e factible , nec ario e te encuadre, es la
tecnopatogenología.
i la tecnopatogenia on la enferm dad o daño a la alud,
tanto físico como psíquico del er humano que n ocurten
inmediatamente sino despué. d vari , año o generaciones,
como consecuencia d la xp ición a factore no evidente
generado por la t · mica, o recoopatógeno , pre entes en el
entorno, generado e to a u vez p r errare o defectos
inmanentes y oculto en lla, entonce podemos en un principio
preguntarno : ¿ . la tecnopatogenología una ciencia "básica"
ya que tudia un .Íi nómeno claro et disfincto d sconectada de una
ituación d aplicación concreta?
o podemo cante tar categóricamente esta pregunta. Por un
lado, la indagaci 'o d e mo e genera po acción u omisión una
técnica qu conlleva ' adherida" el germen potencial d una
tecnopat genia, y ta no puede de ectarse hasta qu la t •cnica e
ha aplicado y por decirlo así la leCflopatogenia metqforican1mte hablando
se s11elta de sr, escondite y se fllanijiesta, parece er la parte mas bás.ica
de u encia. Pero también hay otra faceta muy irnp rtant y la
que r fi re a la aparición de fenómen s concr to . D e ta man ra
la tecnopatogenia tiene do faceta muy claras:
a) Reflexión obre las esencia d I fenóm no, r
b) D de un efect material con catado hasta la esencia del
nusmo.

151

�lbm11

.. l ca o a) ería el má ab tracto, 'ª que e parte de la
t en patogenia com fen ' m n en i y se trata de que e mue tre
o e haga vi ible (se traca de forzar a la manifestación del
fenómeno) antes de que la técrúca haya entrado en el período
del no retomo (aplicación y u o ma ivo).
l ca o b) p dría r investigación aplicada, ya qu
trata
d un fenórnen o fen 'm n concreto o sea d la ob rv-ación.
ab mo que cuanto má tarde la t cnopatogerúa en rnanife tar e
má difícil erá el dar marcha atrá a la técnica qu la c nlleva
fundamentalmente, i e ca arroja enormes beneficio en algún
entid con gran impacto económico.
Abarcando el e p ctro de clasificación de las ciencia podemo
entonce preguntarno ; ¿ la tecnopat genolo 'a una: ciencia
dura o ci ocia blanda ciencia básica ciencia aplicada ciencia
mpírica o ciencia t rmal?
tamo de acuerd qu cualqui r científico bone to, puede
llegar implemente j pie a in traba a de cubrir la falibilidad,
finitud o limitacione de la ciencia. na vez reconocida esta
falibilidad finitud urge una n c idad.
ta e la nece idad
de una ciencia preventiva para corr gir e ta falibilidad cubrir
e ta finitud. o l ca o de la técnica la necesidad ería por las
gra e consecuencia que la falibilidad puede conllevar en la
calidad final del objeto tecnológic . n el ca o e pecífic del
t nóm no que no e mp te, cabría también que e te ci ntífico
e r alice la pregunta d ri or: · uál
la naturaleza de la
tecnopato enolo ía? ¿Cuál e u natural za dentro de la.
cat g ría. d la ciencia po ibl ? qui ab mo que exi ten
do da ificaci n muy comúnmente empleada .
na la que r aliza la divi ión en ciencia dura , ciencia
blanda .
Ciencia duras
on la que empl an un rigur ·o lenguaje mar mático que
permitiría cuantificar lo fen · m n ob er ado .
trata

fo/111,

C.utllt

\1. l. uia~

entone d la mat mática, la fi ica, la química, r con la tolerancia
de alguna ind terminaci ne también la bioquímica y la
biología.
trata p r l en ral de ciencia que dan por entado
el obj co d
tudio y n
cu tionan l origen del mismo. e
dedican a limitar y cuancificar cada vez má el fenómeno 'claro
et di cinc to" que tienen entre mano . La denominación d dura ',
yj ne de ciguro a · on la carreras que exigen una ólida ba e
matemática. En general e ta cieneí,1 erían las rectora en el
í t ma de ciencia y técnica.
le acu a de un autoritarismo
dogmático inconsciente, que la hacen er muy pocos p rmeables
a crítica de fondo. patentan · r muy liberale en la l cción
del obj to de e tudio siempre que no e aparte del paradigma
pre tablecido. uando e le hace una crítica ustancial,
re panden con un autoritarismo di ciplinar.
i bi o por , er una ciencia nueva, e difícil d ncuadrar a la
cecnopato enología, aunqu como vererno a continuación la
calificación mas aproximada ería la de ciencia básica con
ref rente a la ciencia dura qu tratamo n . e úrulo p demo
decir que · bien d de ta per p ctiva la tecoopato en logía
pu de r criticada p r n pod r cablecer aun m delo
mat matlc de preclicci · n del ri
para la p terior pr v nci · n.
Hemo. criticad al r duccioni. mo m t dol · gico n e ario
para una matematizaci ' n r e n igui nt cuantificaci · n de lo
fen · m n natural , p r emp br cer al en · m n real y ap rtar
una fal a eguridad del con cirnient . in embar o e to no
invalida que ería un fuerzo mu} po itivo lo rar m d lo
matemático para la tecnopat en l ía que permití en
cuantificar la magnitud del err r d fi cto en la ci ncia y en la
técnica para p der prev nir la magnitud del dañ p terior qu
ocurriría al er human .
obstante e
n ería aun posibl en el tado actual &lt;l
la tecnopat genol gía. o el futur , in embarg , p dría recurrir
a metodología propia de la ciencia. dura ) por ej mplo
cuantificar mat máricament cuanto del vacf e ·i, tente n la

�H

gestación científica y tecnológica corr sponde a cuanto efecto
o a cuanto dañ a la alud.
n moddo matemático para e ta pregunta podría 11 ar año,
d trabajo.

Ciencias blandas
erían aquella
cuyos enunciado
no
hallarían
matemáticament fundamentados, y dejarían un amplio margen
a la di cu ión y crítica. La humanidade e hallarían dentr de
e te grup de ciencia .
Otra da ificaci · n habla de c¡encia bá 1ca y c1enc1a
aplicada .

Ciencias bá icas
eóan aquellas que tomarían un tema de estudio in considerar su
aplicaci ne . Pueden ser abstractas o concreta . En el primer ca o,
tratan de aportar al marco t órico. n 1 egundo ca o tratan de
reducir su objet de e tudio, a un problema reducido y strictamente
experimental Por jemplo el grado de permeabilidad d la membrana
de una de ermi.o.ada célula o grado de respue ta d un det rmina&lt;lo
gen a d terminad e tí.mulo .
ta investigación pu de tener
aplicaciones, pero por lo general al científico n le interesa
inm diatamente sino ólo para aportar al conocimiento en el
feo ' meno reducido y avanzar en e e problema.

Ciencias aplicadas
ería por ejemplo investigar la permeabilidad de la membrana de
determinada célula, porque e.ii te inteté en que determina.da
ustancia tóxica penetr sel ctivamente · la de truya. Otr ejemplo
ería eJ estudio de un determinado gen, porqu claría a determinado
eta!, · logramo insertarlo en d mísmo resi tencia a determinada

plaga.
emos que esta clasificación, no no ayuda para tratar de

154

encuadrar a la Tecnopatogenol gía ya que no podemo. decir en
sentid
tricro que ea una ciencia básica, como anteriormente
n pr guncamo , ni tampoco podemo decir gu ea aplicada
en el ntido anteri r.
1 o ob tante, quizá deberíamos decir qu
i bi n n e ni una
ciencia básica ni aplicada en sentido estricto, tiene a, pecto de
ambas. ue tra experiencia d cente d much añ no permite
comprobar que la tecnopamgenología tien por u objetivos
componente propio de un.a ciencia bá ica.
Hemo dictado da e de t en pato enol gía a alumno y
graduado uni rsitario con formación diYer a: bioquímica·
méclica; tecnológica, entre otra . La aceptabilidad que hemo
encontrado, apoyaría la id a qu la tecnopatogenoJogía e también
una ci ncia básica. videntemente, la tecnopato enia es un
fenóm no no atribwble o limitado a una única técnica com la
iatrogenia a la medicina.
te e manifiesta n las má diver a
técnica y más aún en alguno ca os es el resultado de la acción
conjunta d
div rsas técnica . De este modo, la
tecnopatogen logía e una ciencia que aúna o imegra a r da la
técnica en el marco de un fenómeno que n había sido d crito.
La tecn patogenol gía corno ciencia bá ica brinda us principi
y postulad contribuyendo a la formaci ' n d profesional d
diferenc . di ciplina dando una ,-isón global u h lisrica de un
problema cecnológico de rele ancia para Ja alud humana.
También podemos decir que se puede hacer in estigación básica
en tecnopatog nología ya que u objeto de e turuo puede er
eparado d t da aplicación concreta.
Con referencia a i es una ci ocia aplicada, ese no deb er
d cartad , a que e puede e tudiar u aplicación n ciento de
ca o , cuya tecnopatogenia concreta han ido bien de. crita
y contribuir a otra di ciplina en la e aluación de rie gos, para
estimar la posibilidad de riesgos tecnopatogénico y aportar a u
eliminación o reducción. n el caso particular de la aflatoxina, la
in e tigacióo de nuev as metodologías analítica para su

155

�f

det cción, e un j mplo de inve tigaci, o aplicada. tro ejemplo
es el d arrollo del parámetr Humedad relativa del aire intergranular' aplicado en el alrnac naje de 1 grano para la prevención
no sólo de la contaminación de los mismos con aflatoxina, como
cambién para la micotoxina en eneral.
decir, nuevas
metodologías analíticas y nuevo parámetro conducente a la
búsqueda por la prevención, . on claros ejemplo de in e tigación
aplicada guiazu 1993) guiazu y rank, 1983) guiazu y Iotta,
19 6) 1otta y Eguiazu, 1991).
la altura de la circun tancias, iendo la tecnopatogen logía
una nue,Ta di ciplina si d biéramo elegir ntre las do alternativa,
preferimos decir que la tecnopatogenología e una ciencia bá ica.

Ciencias empíricas y ciencia forma.le
i quer mo mpl ar la clasificación de ciencias empírica v
ciencia formal , v mo que aquí, si bien al com nzar el análisi
de la tecnopatogenología c mo ciencia la ubicamo entre las
ciencia empírica por u objeto d e rodio no p d mo xcluir
que también pu da er con iderada, n parte, ciencia ab tracta
ya que emplea elemento d amba . El análi i de la raíz del
fi n 'meno de la ecnopatogenia, la última aproximacione al
mismo fue en un camp eminentemente ab tracto.
ue tra experiencia nos permite, mode rameoce, contribuir
con nue tra oplillon a ce complejo campo de la epi temología.
emo que la tecnopatogenología surge como con ecuencia de
la necesidad d ob ervar transdisciplinaciamente un fenóm no.
• ste fen 'm n al igual que 1 qu abordan todas las ciencia
e comp! jo pero qu n el ca o d e ta como eguramente de
otra es también de gran heter geneidad, por la di er idad de
elemento o fact r c ocurrente en u manife tación.
Por ello, en realidad quizá. má prudente que tratar de
'da ificar' y encuadrar a la ciencia tran di ciplinaria en
compartimento e tanco de básica aplicada, dura blanda, etc.,
ea má correcto hablar de calificación de una ci ncia. D

156

modo una ciencia que ur e por la nece idad de estudiar un
fenómeno con carácr r rransdi ciplinar pu de mer cer no un
único calificativo.
Entonce ¿el e tudio istemático de la t cnopato enia es de
gran utilidad e mo obj to de rudio dentro del is tema de ciencia
v técnica? í in duda, el pr blema e que a no tro nos llevó
año el de cubrirlo y tudiarlo en pt fundidad y no toda
la mentes sin dudar de la hone ciclad int lectual,
hallan
predi puesca a admitir e te estudio porque ' empleando palabras
de un filósofo ( oblot, 1943) quizás 110 se les omnirá desmhrir
tal \~ez en algún caso, sean l suficientemente oberbia como
para negarlo porque no lo entienden.
Por otro lado, en todo sistema d ciencia · técnica
hallan
lo oportunista que lo admitirán siempre que puedan obtener
,·entaja de u estudio. n ambos casos no se beneficia el e tudio
reaJ y el avance en el conocimiento en tecn patog n l a.
La "anomalía persistente" y su consecuencia en la génesis
de La tecnopatogenologia
El proce o qu condujo a la fundamentación de la t cnopatogenología e caracterizó por la manife tación de circun tancias
o ituacione que bajo la óptica en la cual la enfocarían la
di ciplina tradici nal que podría p n a e e adecuarían a u
estudio cau aban una incomodidad inexplicable en el d arrollo
de nu tra labor. ituaciones qu dificultaban el p d r avanzar
en la inve. tigación d l tema que no c mp tía.
eran m ti o
de lo. medio de trabajo, ino de la o las disciplina qu el istema
de ciencia y t 'cnica o ofreáa como pción di ciplinas que en
d campo científic , ri n 1 camino de codo inve tigador. __, a
dificultad e la que fu claramente definida por Kuhn, con l
términ anomalía, Para analizar t cerna, eam lo qu pudo
hab r ocurrido con otra di ciplina .

30

1

Tecnopatogenología. Búsqueda de ituaciones científica
imilare

IS

�llbtrfl, .\lotto, (,1till.rnlf, \/. l:guun,

n ejemplo mu , dar con el cual p demo encontrar imilitud
con el 11 en de la cecn par gen 1 gía, l hemo hallado en la
ya citada ciencia desarrollada obre el fenómeno uel (Eguiazu
y fotta, 2 O). o abemo i quién quiene la fundam ntaron
tuvieron qu pad e r un peregrinar di ciplinar imilar a no otro .
E t fenómen el uelo por u caracterí rica y constirución,
c mo rna arriba hemo m ncionado podría pen ar e que p dría
er abordado por múltiple di ciplina : ge l gía, bi 1 gía fí ica
y química. o ob tante, 1e rudio del suelo, no e una urna de
disciplina aislada y artificialmente o forzadamente inte rada·,
o por una multidi ciplina, in que lo realiza una ciencia
e pecífica: la edafología. us pi neros habrán ene ncrado
"dificulcade " qu le imp día ubicarl en alguna de la di ciplina
exi tente ,
tro ejemplo de una ínte i imilar que da lugar a la
cecnopato- enología ·a no tan empírico p r que se ba a en
evidencia empírica para e clarecer el f nómen , e la
crimin logia ciencia qu h m tomado com
jempl para
r futar la obj ción rnetod lógica d la t cnopatogenología ~focta
· Eguiazu 2 07). n e te ca a partir de la evidencia empírica
encontrada
remonta a travé de una ló ica cau al ha ta
re l er el móvil o causa del crim n.
Tal vez al método por e ta última ciencia aplicado, p dría
aproximar e la tecn patogenol gía, p r I meno n u etapa d
diago , rico y apr xi.mar
a las ciencia formal en su etapa
pro pectiva o de mejora rminal, d la técnica en cuanto objeto.
Hemo m ncionad como ej mplo do ci ncia , Ja edafología
y la crimin logia. I a pregunta que p deroo formularno e ·Cuál
e el motivo que lleva a quien o qujene están abordando el
e. tudio de un nuevo fenómeno a experim mar la n c idad d
con truir un nu vo camp di ciplinar?
A fin de re ponder a e ta pr gunta con ideramo inter ant
r currir al conc pto de Kuhn, obre 1 an malía ".
p drán
po tular otro criteri tal vez más indicado, p ro c n iderarn

l 'i

incere, ante p der pensar qu en l de arr llo de la edafol 'a o
la criminología, quiene la d arrollaron y le dieron nombre
pro pi , ,'ieron que en el fenóme.no u objeto de estudi al que
e. taban abocado
ncontrar n dificultade o empl ando ahora
el c ne pto de uhn, an malía qu no p rmitía ncuadrarlo n
otra disciplina .
V amo entonces e t concepto de T. Kuhn.

La "anomalía per i tente", la clave de la innovación
Este concepto es po tulado por Kuhn para de cribir el proce o
general de inno ación o d cubrimient . cgún el autor toda
innovac1 n
de cubrimiento nec ita pr viam nt que el
inve tigad r o d cubridor sienta la m l tia de una anomalía
que retorna con tantemente, qu p dríamo d cribir como un
osti11ato empleando un término mu ical, a u campo d l
conocimiento qu tal ·vez al principi , pret nd eliminar para
que no mole t a lo que él ta p rand v r en u exp rim oro
pero que a fuerza de apar cer alterand la te ría e pe.rada termina
por er reconocida como un fenóm no n si mismo. La anomalía
per i, tent n s nada ma ni nada m no qu I ínt ma d 1a
manife taci ' o de un fenómeno p c
nada conocid qu apar ce
e njuntamente c n uno con cid . ~ tiemp la pet i tencia de
e ta anomalía y la capacidad intuitiva d l inn vad r, para
reconocer n ta an malía algo má qu una m le tia, l ll van
a cambiar l enfoqu preci am nt hacia la an malía.
í e
produce el de cubrimi oto.
E te concepto d Kuhn, e inter ante para aplicarlo al
fenómeno de la t cnopat genia. Pod m
a í pr guntarno :
¿Cuándo
habla de "anofllalías" gún Kuhn.
Podem d cir que la ci ocia n rmal trabaja n paradigma
con cid
' r curri ndo a un paradi na al cual ya n hem
referido ( guiazu )' M tta 2
), p dem . afumar qu :
"La t enología e producto del quehacer metódico y exacto
d l científico, por e
mnocua .

159

�La anomalía qu dice uhn, aplicada a una colateralidad
per j t me que mue tra la técnica, es el fenómeno de la
t cnopatogenia, ya qu i la afirmación arriba citada fuera cierta,

la tecnopatogenia no exi tiria.
hora bien ¿qué ignifica est ? ¿Cuál es también la conc pción
intuitiva ) el ch que de generaciones del que habla Kuhn, al
referir e que el cambio de enfoque o como él l llama
'paradigma' , es fi11ol111ente 1111 proceso irracional, q11e no se da por el

discurso racionalfimdamentado, sino por el choque histórico de generaciones,
o sea entre defensores del vifjo paradigma contra los defensores del nuevo' ?
( uhn, 1995). Muy imple la concepción inicial d la idea de la
t cnopatogenia n fue fruto de lógica, ino que podríamo
calificarla ca i por intuición, idea qu luego fuera d mo trada
para algunas técnicas p r inducción de ca, os ob r ado y
p tu lada u generalidad a la técnica por deducci, n de mucho
otros caso observado . El qu ea recon cicla por la comunidad
cienúfica erá consecu ncia del choque eneracionaJ de
inve tigadores.
¿ uáles fueron la anomalía particulare que nosotros
ob erYarno y que no permitieron en un principio intuir que
"algo había' , p der d cir en el tema que e tábamo d arrollando
' aquí ocurr algo" e tá curriendo algo inexplicable con olo lo
que ten roo entre man "?
.
Coro d cribiérarnos en anteriore artícul , nue tr rraba10
c menzó hace má de treinta año con el cudio de llOa t xina,
c ncaminant carcinog · nico natural de grano g a rado por un
moho, llamad aflato::,:i110. a anomalía fu ron:
1) Vinculada al ·u trato: La diferent usceptibilidad de lo
an de girasol al deteri ro biol ' gico y a la génesi de toxina.
2) Vinculada al análi i d I contaminante: fuy pequeña
concentracione de toxina agregada d ex profeso a la mu tra
libre de aflat .xina, no aparecían en el análi i aun r corriendo a
E. ticado in trumemal lo cual permite peo ar que pequeña
concencraci ne del e maminant permanecenligad de alguna

160

manera n lo component d 1gran · que la técnica analítica
no logra extra r para la p terior cuantificación. sto ya lo
habíam
con tatad empl and una técnica c nocida
comercialm me para el análi i rutinario de afla o ina , que
también . o. layaba la contaminaci ' n de bajas concenttacione
de toxina. E t val re~ que no e p día determinar i bien muy
pequeños no permiten afirmar que la muestra ea ·egura para 1
consumo. E to n llevó a pen ar i el mi mo enómeno no e
repetiría para roda la gama de u tanda d ri go qu d bían
determinar e en el ent roo humano.
í I análi is de ustancia
de riesgo qu daban negativo, , n no garantizaban la exi tencia
de pequ ña cantidad
d la· mi ma qu continuarían
ejerciend u efecto en c njunto con la tra ciento
mile de
. usrancia de rie o.
decir qu por más que la química analítica
convencí na! haga en rme
fu rzo para perfeccionar la
técnica de derecci , n no e puede a egurar que baja
concentracione de contaminant s no queden sin er
determinadas. Esto lleva a la conclusión que no pued a egurar
la inocuidad de la técnica.
una falacia afirmar lJUe aunqu e
utilicen . u tanda d ríe g carcin geruc podem
e tar
tranquil
i de arrollamo una buena química analítica que
determine lo re idu • en medio que pueden ignificar vfa, de
expo ici · n al er humano.
3) Vinculada al encuadre disciplinar otra anomaüa que
realmente ignificó un dilema qu solo pud r
lver al d cidir
de arrollar un encuadre di ciplinar pr pi para el pr blema fue
la impo ibilidad de encuadre en el istema di.ciplinar ex.i tente
para el logro de una c rrecta lucí , n. i ndo la mic t xin
un problema íntimamente ligad al almacenaje d lo grano
pcn, ábamos que lo razonable para u prevención
ría el
abordarlo recurriend a la cli ciplina aplicada a la p t co echa
de lo grano I o obstante el enfi que bajo el cual qu riamos
e. tudjarlo, no concordaba con l · cánon , principalm me con
lo criterio de calidad con l s cual 1a di ciplina dedicada a

161

�.Alhtrto .llotta,

la p

t co echa de lo grano , rigen la orientación de l

mimo.
4) inculada al estudi de otro contaminante :
e tudiar
otro contaminante e to ·a no naturale ino de origen
antropogénico como on lo plaguicida , la an malia fue la no
relación entr rie go agudo y crónico d l plaguicida .
Kuhn e tá en lo ci rto al decir que la anomalía d ntro de un
paradigma olo pueden er uperada porque cada ez má
cienúfico "se las tolllan en serio" com
bjeco de tudio no
lo e avanza en ciencia por adhe ión al objet de e rudio y al
método e tableddo, sino también por intuicione obre la
"anomalía '. Recordemo la caja de P tri contaminada con
penicillum que i lemin hubiera ido un cienúfic p co afecto a
tomar en erío a las "anomalía , la hubiera arrojado al ce t in
bservar curio am nte el balo inhibitorio.~ mar e n erío e ta
anomalía' del cultivo n rmal, qu n la caja .de P tri e taba
ocurriendo algo', lo lleY · a ai lar la p nicilina.
on uhn podern s afirmar que la entidad de la tecn patogen lo ía e dem trará por u uperviv ncia al choque
gen racional u re i tencia hi tórica. h ra bien ¿Pu d pasar e
de un paradigma a tro uav mente in c nllicto por la ola
fuerza del ar m oto ?
Kuhn cita lo dicho por Planck en u autobiografía: Lo
cambio. . ustanciale n e l gran por convencimi m de lo.
d fen or de la vieja idea , in p r e p rar lo uficiente para
que al decir de in t in, e t
defen ore mueran ) ean
u tituido por tro. . ◄ inrere ant agr gar, que la adhe ión
ciega a la propia idea
ripie en el ci náfico. E el org11l/o
dentí.ftco d l que habla Humberto co (Eco, 2
).
í un
cienáfico puede reconocer la n cesidad del cambio neral pero
cuando e tratad ac ptar un paradigma 9u e otradic el propi ,
puede re i tir duram ote.
el ca o del mism Planck que
fue examinador d Hei enber n u d ctorad · luego de di~cutir
con é t al final e nvin en un muy mediocr ' ri e" como n ta
d d et rad o ea un aprobad con cuatro. Hei i:nb r llegó a
J

162

(,,,jlf,r,q(¡

.\l. r;e,IIIPZfl

decir qu para 9ue nue ·a idea (paradigma ) ean aceptada
·e debe cambiar la forma de peo ar de qui· n d ben ac ptarla ".
Hei. enberg fue mal calificado, per tenía un paradigma nuevo.
intetizando en el intento de encuadr di ciplinar de la
tecnopa-tog nia vimo qu existía algo xtrañ en dicho
fenómeno qu imp día hac rl .
Podem decir qu com curre en la lab r científica surgió
una inquietud, una idea p r i tente que no no dejaba en paz
retornaba continuam ntc u urrand :hay algo" y que no d ja
de can ar a que no l permite. Gen ralizand una idea ca. i
perturbadora de que en lo que s e tá e tudiando hay al
en
principio inexplicable. En nuestro ca o v lu o de abordar las
anomalías que citáramo anteriorm nte no conduj a que
finalmente por inducción y luego por deducción encontramo
que la anomalía p rsi t nt general d la t •cnica era la aparición
de efecto ne tivo a la alud cau ado por e enologías tenida
por egura la tecn pat genia y que el fen · m no no encuadraba
en las di ciplina exi. entes la que ólo daban re pu ca
parciales al mi mo.

A í entonce la primera tapa de la evoluci · o y resultante de
e. ta anomalía, fue la aceptación de la anomalía y la definición
del fenóm no y lue o calificarlo como inmanente a la técnica.
De pué , como gunda etapa l i .ió l análi i inductivo v J
d ducti
, a la e l cci · n de dat para v rificar o rech;zar
la te ría, Por último, la etapa fal ativa. ~ n ta n pr guntamo :
¿Hay al ún ca que contradi a la t ría elab rada por la
inducción d la anomalías per i tente ? i, con e rteza ha , caso
de técnica cr ada
in defecco que pu dan g n rar
tecnopatóg no . E to confirma la teoría y debemos agregar, como
hecho factibl al referirno a la actitude r p cto de la verdad
Y u e n ecuencia en la técnica (Mona 1994) que la au encia
d tecnopato nia e má con cuencia del azar qu d la
indagaci · n preci a pr ventiYa del fenómeno. .. t
ncillamente
no e. tá por azar.

163

�r
na egunda pregunta que má arriba d sarrollaremo , fue
¿Qu' no e tecnopatog nología?
La resultante final fu el urgirniento de e te nuevo campo
del conocimiento. La hi toria o el tiempo determinarán u alidez.
por el ignificado que la anomalía tuvo en nue tra labor
científica, que nos p rmitimo enfatizar lo ya enunciado en el
úrulo qu la "anomalía per istente" e. la clave d la innovación.
La anomalía per i teme y la ética científica.
La anomalía importuna v . La anomalía .innovadora
egún Kuhn, coda inno ación o de cubrimiento nece ita
previam m qu el inve ti ad r o de cubridor si ma la mole tia
de una anomalía qu retorna con tantement , como hemos
calificado: un ostinato, a u campo del conocimiento. Dijimo que
tal vez, al principio pretenda eliminar para que no mol ste a lo
que él esta esp randa ver en su experimento pero que a fuerza
de aparecer alt randa la teoría esperada, termina por er
e conocida como un fenómeno en si mi mo.
Ahora bien, ¿Por qué hablamo de una implicancia en la ética
científica? En un si tema c.ienúfico que podemo definir como
alo' mico por u característica de e tructurad , hasta lo propio
resultado de los e tudio parecería que deben er pred cible
d antemano. Es a í que cuando I inve tigador bser,P,i que
alguno datos · apartan de 'lo e perado' directamente lo
elimina a fin d que u inform no deje e idencia que ean
moti o de crítica qu no pueda explicar. Tal e a í que en toda
la literatura qu exi t en missco11d11ct ú1 ¡cie11cie11ce, uno de lo
elemento. qu s da como muy grav e el de embellecer los
re ultado quitando precisamente lo re ultad anómalo. en la
publicación de los r sultado de lo experimento o paper ~al.
i a un iov-escigador al éntic le ocurri rala ituación de Flerrun
dir ctarn nte liminaría la placa c ntaminadas para no er mal

164

evaluado por no controlar la condicione de sterilidad
n ce aria en u e tudio. Para I inv tigador al éntico, e a
anomalía on cosas mole ras, enfado a . o casos más extremo
puede llegar a destruir ha ta la totalidad de u estudio r tratar
luego d elucubrar algún ju tificativo. De un s.i t maque apela
a la lógica de lo esperado rechaza toda indeterminación por no
comprenderla, ¿qué innovación puede esperarse?
En el i t ma aut · ntico en cambio en principio 1inv stigador
puede entir e a inclinación de eliminar e a mole ta anomalía
pero que lu g 1 conduce a un de cubrimiento. Por ell , el
referirno c mo La anomalía imp rtuna v . La an malía
innm·adora. n un i tema aloéntico la anomalía . ólo e una
mole tia, un dato fuera del contexto del en a ·o, que deb
eliminar"e. En un iscema auténtico significa de cubrimient .
Como e a llamada importuna, a de hora que al cante tatla, pu de
significar una ati faccoria noticia.
O era consecuencia ya gra e en est ca o, en la 'cica ci nófica,
e que en alguno ca o la anomalía d t ctada por el científico
determina que u so tenimiento tran fotm al cienúfico en una
anomalía para l propio istema ci ntífic el cual, asi com para
tener una teoría científica pu d de char la anomalía pued
n este ca o eliminar al investigador, i e te puede hac r
tambalear la estructura del i.stema o implemente por ser una
"mole tia para el mi mo ist ma. ur a í la figura del bjet r
· tico, tema que también h mo de crito en un anterior artículo
publicado p r este anuario ( guiazu. Iotta, Hui man 2 4).

Conclu ión. La pregunta por la previ ibilidad
El objeti o de la t cnopatogenología, e la prevención &lt;l 1
fenómeno de la t cnopatogenia, fenómeno para el cual y como
h mo dicho, no h mo encontrado un encuadre di ciplinar en
1 ci ncia exi tentes. Cab aquí la reflexión, j ólo no estarna
refiriendo a un fenómen que e imposible de predecir p t lo

165

�canto t talmente aleatorio i ndo en e te ca
ólo p 'ble la
de cripci , n de u aparición sin posibilidad d prevenc1on, o
bien de un fenómen previ ibl , pero que aún la imperfección
de nu stro mét do no permit una total pr v nción. 1 o
inclinamos a ta última po ibilidad. Planteamo que exi te un
d sfa
n el de arroll del pr dueto tecnológico en si y la
aplicación del mét d para pre enir u colat ralidade con una
enorme a imetría a fayor d l d arrollo del pr dueto en de medro
del métod d pre,reoción d tecnopatogenia .
Hemo
también fundamentado que 1 pr blema
tecnopatogénico no pu d ser prevenido encuadrando u e tudio
en la ética. Pero i rec rdamo qu por ética e define Como debe
co111portarse el hoflJbre para si s/fs semejantes sin contral'e11ir su propia
naturaleza la tecn pato nol gía, r curre a e te criteri ya que
una técnica de arrollada por el hombre, que sea cau a de
tecn genia stá como die la definición contravini ndo la propia
naturaleza del hombre. La t' cnica no e tá prop rcionada al
h mbre guiazu 2 7).
•l d safió tecnológico para e te milenio
el de. arroll de
metod lo ías idónea de pr filaxis, que apunten a la matriz
germinal tecn lógica n f rma aut mática. uanro má · e
aproxim a e ta matriz má rápida y e n meno co to económico
erá la pr fila, i d r.ie go ( guiazu, 1999)
·azu y fotta,
2001 ). Tal
la meta d la tecnopatogenolo ía, d ahí y
parafra eand a un filó f, (Goblot, 1943) la calificam como
una luz en l camin del aYance r enológico.

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Jeru alén, Descl e d Br wer, Bilbao, l B
4-33 - 22-5
Dep' .ito legal: Bl. 1531 -1

DIFERENCIA EN FouCAULT
y CHARLES TAYLOR
Rolando Pico Bovio•
P \M fI I IEL Fo CAUU el ·ujeto ro derno
el re. ultado de un
complejo proceso de normalización que ha incidido en las forma
de constitución d u identi.dad; 1 en ésta n tamo forma que
a ume u propi r con cimiento c mo ujeto, e ncu ntran
p.te ea.tes, inevitabl m nt , La dimensione del pod r y del ab r. 2
in embar o aunque el diagnó tico foucaultiano re ulta r
paradigmát..ico del hombre m cierno ' e l fundament d la
• Facultad de Filo fía Lcmu,, U L.
1 "IFoucault) ... prªtende rculi1,ar una ontología del pre.ente que ponga d
manili . 10 óm nuc tra e pericncta, nue. tra propía on ·lituc1ón com uje10. .
prov1en de un acto de fuerza qu . e mat na liza en una doble opera ión de integración
y e~clusión . En tomo a lrc. elementos fundnmenmles. de los que Fou auh va dando
cuenta -. &lt;&lt; aber&gt;&gt;, &lt;&lt;poder&gt;&gt;) &lt;&lt; ubjelividad&gt;&gt;, e comlituy l:i ru.tón y e
e cluye la locura. e configura la alud y .-.e obje11va la cnfcnnedad o se nommliza la
pobla ión )' se regula la delm uen i. • ue ira-, grand C\ idenci . verdade .
nue tra propia voluntad moral. polf1ica y de aber. pro,•ienen de e te act
con 1ituti\'O. una violenta ión profunda, que e:. hi tóri a. De de e ta ptíca, e. a
partir del propio aber de la. ien ia humana. y del complejo onslitu ional
m triL de poder, en et que é ta .. urgen a omienz . del . iglo 1 -p iquiátn o.
il. árcel,e.cuel.a,ejército.taller.et .-como · C nnalae perien iapropiad 1
modernidad."'. Julián auquill . Michel Fm1ca11/t. 1111ajilawf(a dE la a.e ión. entro
de Estudio C n titu ionale. , Madrid. 19 9. p.11.
2 ·tas forma de con. titución atraviesan para Foucaull pordifereme formas de

170

1,1

�Rotmdo Piro.&lt; llr,r10

profunda crIUca a la m detnidad qu acompaña toda u
producción filo · fica, oucault mi mo no cancela la po ibilidad
d up rar te te/os fatalis a que pesa sobre el ujeto. egún lo
expresan us propio biógrafo, con difer nte matice 3 ca i al
final de u vida, el filó 'O fo &amp;aneé realiza un de plazamiento o
rep icionamieot temátic , un aju te de u propia visión obre
la modernidad qu
encu otra fuertement permeado por un
interé étic .
Para realizar e ta tarea Foucault preocupó por examinar la
condiciones n ia que
g n ra el problema de la con tituci, n
del suj to en la m dernidad, lo que le llevó a modificar
su tancialment el pr yect inicial perfilado en el primer volumen
de la Historia de la .re:,,.ualidad, (Lo voluntad de saber, 1976), en el
cual u objeto d estudio principaJ e l análi i de la práctica de
lo sujetos de enunciar la verdad de í mi mo a tra é del discurso
de la xualidad y, coo ello, asegurar el funcionamiento de lo
di po itivos d l pod r- aber. 4
n b/ mo de los placeres y Lo inquietrJd de sí, lo olúmen s II y
III d La historia de la sexualidad qu le iguieron, Foucault
ocupará del análisi y evolución de La moral greco-romana ha ta
l inicio del cri tiani mo con el fin d conocer c · mo y cuando
subjetivación del ser hllillano: ·'Qui iera decir, ante que nada, cuál ha ido la meta
de mi trabajo durante los último veinte año .( ... } Mi objeto( ... } ha consi tido en
crear una historia de lo diferente modo de ubjetivación del er humano en
nuestra cultura. Me he ocupado, de de e te punto de L ta. de tres m do de
objetivación que tran fonnan a lo · ere humano en ujeto . Primero e tán lo
modos de objetivación que tratan de otorgarse a í mi mo el estatu de iencia ( ... )
n la segunda parte de mi obra e tudié la objetivación del sujeto en lo que Uamaré 1
«las práctica di i arias». El uj to e encuentra dividido en u interior o dividido
de lo otro . E te proce o lo objetiva.( ... ) Finalmente he querido e ludiar( ... ) el
modo en que un er humano e conviene a í mi mo o a í mi ma en ujeto(.. . elegí
el domini de la exualidad-el modo como I hombre aprendieron a re onocer e
a fmi mo como« ujctosde exualidadit".Disc11r o.poder s11bjetil'iclad.1995,

p.165.
.
. .
.
éa al re pecto las contra tante per intere ame biografías de Dtdier En bon.
Fo11co11lr, 1994 y la. pasi611 de Fo11ca11/r. 199 , de Jame
iller.
-' e trata de estable er una geneal gía de lo di urso de la
ualidad que han
acompañado la moral oc id nial.

1'2

l exo se convirtió en preocupación moral en la relacione entre
ujeto y verdad. 5 Re,·i ar el ca ácter de dichas relaciones desde
u ba e moral implica para el füó ofo galo d scubrir o las
práctica de la antigüedad grecorromana · lo primero i lo
d 1cri tianismo u gen alogía y, por lo tanto u fundam nto. 6
l proyecto f ucau]tiano e dirig ent nce hacia la
problematizaci · n de la forma. de configuración &lt;le la ubjetividad
antigua de ccidente como un medio para replantear a . u ez el
problema de la ubjetividad mod rna,- e decir, la t rma de
constitución que a ume 'U identidad; los fact re qu . · a ocian a
ella ' el trabajo que el propio sujeto a partir d la preocupación por
í mi mo ejerce en u aut con tirucíón como tal.
s "Al principio [FoucaultJ iguió el programa anunciado: de ubrir en el
cristiani mo y en la doctrina de la confe ión el lugar del nacimiento del &lt;&lt;discur o
de la exualidad&gt;&gt; (... u clase en el College de France. d.urante el curso 197919 O, ver ·ru1 sobre&lt;&lt;el gobi mo d Jo i OS&gt;&gt; y tán e nciaJmente&lt;&lt;dedicada
a lo procedimiento· de examen de la alma y la confe ión en el cri tiani mo
primitivo&gt;&gt;. La pregunta que .e plantea es la siguiente: &lt;&lt; óm e formó un tipo
de g biemo d I hombre en el que n 61
e 1ge obediencia .. in la manife tación
cnun iada, de lo que eS&gt;&gt;. Foucaull analiza en ella &lt;&lt;la hi toria de la prácticas de
penitencia&gt;&gt; y la codificación del &lt;&lt;e amen de conciencia&gt;&gt; en los monasterio.
concebido como el deber de decirlo todo re pecio a uno mi mo. al anciano o al
mae tro". ribón Didi r. Foucault. Anagrama. Barcelona, 2004. p.394.
~"Pero.a raíz de e te dilatado careo on la moral cristiana, . e pee ata de que
resulta muy difí il una reflexión obre lo prim ros tiempo del cri ·tiani mo in
inv Ligar la époc anteríore . e trata de dilucidar de dónde pr venían la. ~ rrna ·
de &lt;&lt;la relaci n con uno mi m &gt;&gt; que &lt;&lt;la doctrina de la carne&gt;&gt; reclaboran y
orientan en el sentido de la teoría de la falta y del pecado. Pue lo que Foucault
descubre en u anál i is del cri tiani mo e el urgimient de una forma nueva de la
&lt;&lt;técnica de uno mi mo&gt;&gt;, much má que, como creía en un principio, la
instauración de un modo de vivir má. au tero y má riguro ·o (... Y de ahí surge
e ta nue a aventura: descubrir en la filosofía d la antigüedad lo. tema de la
&lt;&lt;inquietud por uno mismo&gt;&gt; del &lt;&lt;u o d los placere &gt;&gt;. para er cómo las
moral · del pagani mo habían con ti tui do e to modo d m limiem en f per
del de ar llo del ri. Lianismo... lbíd ., p. 95.
7 F u ault n prerend cal ar 1 principio étic
qu en u otra en la m mi antigua.
ino establecer una rea tualización de dichos principi¡ . El problema de la éti a &amp;iempre
ticn un cara ter reflexivo para el hombre y por I tant n puede fun&lt;la
bre una
baM: modélica a priori.
lrata de analizar el , ntid d las práct1
m rale y u
transfom1a ión hL tórica.

13

�D de otra per pecti a teórica que mi embargo coincide en
la preocupad, n por la fuent del yo modera el fil , ot
canadiense Chad s Tayl r plantea el problema de la identidad y
la diferencia a partir de !a realidad del multiculturali mo. Para
Taylor la e fera d con titución de la ubjetividad m erna
iempre se da en un marco comunitario y de pluralidad de val re
d ahí la importancia que ti ne el r conocimient com fuente
identitaria y la con ecuencia negati a d la proliferación del
falso reconocimiento" n el marco d l lib rali m abstracto". 8
EJ propósito de e te artículo e contra tar lo. punt de
convergencia y divergencia n la postura de ~oucault y Taylor,
haciendo e p cial énfa i en lo problema centrale de la
identidad y la diferencia a partir del reconocimiento de sí y de
lo tro ; exploran además las alt rnativas qu ambo filós fo
proponen como forma p ibl
de con trucci, n d 1a
subjetividad moderna a partir de su forma de entender la libertad
del sujeto y u pap 1 en la vida comunitaria. Finalmente, e Heva
a cabo un balance crítico d u aportacione a e ta problemática
que re ulta central n el debat filo ófico contemporáneo.

l. Sujeto e identidad
La concepción de un sujeto plural, de centrado ajen

a una
pretendida unidad e I eje d sde 1 cual e puede considerar el
planteamiento del o modern , 9 cant para fiche! oucault como
para harle Taylor.
pr ce o que en el primer implica una
8 En e te en ayo ulilizarem
como referencias fundamentale do de I textos
má con idos de Charle Tayl r: Fueme del yo, la ,·omtr111.:ci611 de la idenridad
moderna, Paidós. 1996 y El 11111/ticulturalismo y la pol(cica del reco110cimiento.
CE. 1993.
ºEl yo moderno en todo ca e el produ to de una con truccjón particular y
diferente. Alexander ehamn on idera que lo «filó ofos del arte de vivi~
·con id ranel'yo'n om unhe hodado inocomounaentidadcon truida.Lo
materiale para la con tru ión del yo son reunido . por lo meno ni principio. de
modo accidental, y e tán formado por I idea y lo u o que se 0 eneran debido
a la ircun tan i paniculare en que cada uno encuentra y que,dc a uerd on
la naturaleza del caso, on di erente para ca a indi iduo". 2006. p.16.

l74

nloración diferente del papel de la filo ofía en l análi i de
10 e 1a fu ente que Taylor toma como re6 rencia en u
.
e te u¡eto,
descripción de la identidad moderna, término que desi na: " ... el
conjunto de compren ione (ca i iempre inarticulada ) de lo
gue significa ser un agente humano: lo entido d interioridad,
de libertad, de indi idualidad y d estar encarnado en la
naturaleza que encuentran cabida en el ccidente mod rno". 11
La identidad para Taylor asume forma histórica
implica
nece ariam nt , una relación con la idea de bien: ... e impo ible
e clarececla in antes ahondar en la comprensión [de] cómo e
han de arrollado nue tras idea del bien. a identidad per onal
(.re!JboodJ ' el bien o, dicho de otra manera, la índividualidad y la
moral on tema que van inextricablernente entretejido , .12
J planteamiento de Taylor cojncid en 1 gen ral con la
apreciación foucaultiana del necesario estudio de la e olución d
las forma históricas de constitución d 1 ujeto que e encuentran
indi olublemente ligada a las formas gue a u.me u moralidad. 13 El
punto de vista antimeta.fí ico d oucault, que lo li a a un d arr ll
10 ·' •••Lo que ha e que yo no ea filó ofo en el entidocl
icodel término -quizá.
no . ea fil ofo en ab luto, en todo ca o. no . oy un bu n filó ofo-e que no me
intere a lo eterno, lo que no cambia; lo que permanece e table bajo lo cambiante de
la apariencias . me imeresa e! acontecimiento. El acontecimiento nunca fue una
categoría filo ófica. excepto, quizá. para lo e toicos,para quienes era un problema
lógico. Pero una vez má . Nietzsch fue el primero en definir la filo ofia orno
acti vidad que pretende aber lo que pasa y I que pa a ahora (. .. ) e trata de
responder a la. preguntas: ¿quiéne. orno ? Y ¿qué e Jo que o urre? que son do
cue tione muy diferente de la u tione. traclicionale : ¿qué e~ el alma? ,¿qué e
la eternidad? Filo ofía del pre ente. filo ofía del aconcecimiento. filo ofía de lo que
ocurre:·. Michel Foucault , "La e cena de la fílo ona··. en Estética, étiC(I y
hermenémiC'a'·. p.152.
11 Fue,ue del yo . p.l l.
12 Taylor. Op.Cit ., p. I 7.
11 ·• o cabe por ello sino definir las condicione en Las que el hombre problematiza
lo que e · y lo que ha e, y el mundo en el que vive. En definitiva. no e trata de
legitimar lo quc ya e sabe y aciar e con lo upuestamente pen ado. ign rando el
auténtico entido que para Fou aull ti ne la a tividad fil ófica: &lt;&lt;el trabajo rítico
del pen ami nto ' bre í mi mo&gt;&gt;··. Ángel Gabil nd , f./ dlscitr o en acción:
Fouca11/t y 1111a ontolog(a del pre eme, Barcelona. Anthropo , 1990.

175

�R11la11tlr-

d la filo ofia como ont 1 gía del present ", no admire tampoc
esa forma que a ume el bien o lo bueno de de un plano
trascendente.
o F11mtes de/y o Taylor mi mo reconoce a oucault como tlllO
de lo grandes teóric que e ocupan de la comprensión del
sujeto modemo· 14 y ubica u critica com parte de «la vertiemes
contraepifánica y de centradora de la modernidad»:
... el fallecido ~oucaul se inspira má directa.mente en
ietz che para una imagen del yo construida a trav ' de la
relacione d poder y de lo modo de disciplina. La filiación de
oucault con la vertiente antirrornántica del moderni mo se
mue tra en u crítica d la noción de que l ser tiene
«profundidad». Considera qu ésta otra noción artificial, que
p rtenec a una de la posible construcciones del yo y está
e nectada con la forma mod rna d control a travé de las
profesione de apoy , paradigmática.mente de la terapia del
psicoanáli i . Ba ándo e en una larga tradición de control a cravé
del c nfe ionari , esca forma de poder depende de la
inculcación de la comprensión que tenemos de nosotros
mismos pr fundidade qu han d er r velada ; profundidade
que enrenderoo irnperfectament y necesitamos ayuda para
de cifrarui y hacerle ju ticia. 15
Taylor ubica p rfectamente la desconfianza de oucault hacia
la profondidade del ser, mi ro.a que no lo inter a analizar en
tao.to que e , a d cit d
ehama , un repre entante de lo
«filó fo del art de vivir&gt;&gt;: "Aquell que (... ) constru ' n u
pers nalidades a uavé de la inve tigación, la crítica y la
producción d obra filo ófica ... ' .16 Foucault e pr ocupa por
•• ··E •ta cue tión. e decir. l grar e mprender las grande tran forma ione. de
nue rra culrura y ociedad en el de ar o de lo último tre igl -e ribe en el
prólogo- y, en cierto mod . centrarlo • e nlinúa preocupándono . Las obras de
grandes pen adore moderno como Foucault. Habenna y Maclntyre se centran
enello.".p.ll.
15 Op.Cit ., p.51 t. La negrita
n nue tras.
16
eham . Op.Or., p.19.

176

1',,~, /fo1111

comprender la difer nt forma que ha asumid la con tirución
del ujeto corno pr condición para qu é t pueda consrruir e
de manera diferente. 1~
El filósofo canadien e emparenta no obscant las posiciones
de Derrida (la decon trucción) y Foucault como parte d una
moda que e ba a en «cierta lectura de ietz che)) 18 y que a uro.en
la postura hermenéutica del primero excluyendo, al mi mo
tiempo, toda noci · n de bien (que para Tayl r re ulta e encial en
la telacion incer ubjetiva ). E e olvido lo ubica, egún Taylor
en el carácter de fil ofía individuali ta :
La dos filosofía pr tenden renunciar a toda noción de bien.
Lo que terminan celebrando en u lugar, no enteramente porque
a í hayan querido, e la fu rza y libertad potencial del yo. La
inruición derridiana en la ilusione de la filosofía de «pre encía&gt;,
abre el camino a un interminable jue o libre no limitado por
ningún enódo de lealtad a nada más que dicha libertad
(... ) Hay un trasfondo nietz chean en todo esto, per tambi ' n
ha , en ello un intento liberacioni, ta contemporáneo. 1
. ocavami nro de la- jerarquía paree un paso propio hacia un
mundo de iguales en reconocirrúento mutuo. 19
i el comunitarismo de Taylor mbare contra la argumentación
derridiana de sostener dicha libertad e igualitari mo ajeno a
cualquier id a de bien en la qu . , lo cuenta «el poder &lt;le la
d con uucción»,2n u crítica a F u ault tiene e m eje, la
11 ··La bra de oucaull interpreta la h1 L ria para aber quiene
om . . no ·ólo
para de cubrir! • íno también para tomar di tancia tanto de individuaci ne · com
d tot.alizacion coercitivas", Esther Diaz. Li1filo~ojía de Michel Foucault. Biblo..
Bueno Aire . 2003. p.173.
1 "E tas do filosofíru . tan diferentes entre í. se basan en una le tura de
ietzsche
que ha sido popular en Fran ia en L úlüma. década . Es una lectura que ~e centra
en la ide que tiene 1etzsche de la arbitrnriedade de la interprc1aci n. en la
interpretación como impo ición de poder. pero quepa a totalmente por ah la otra
fa eta del de concerta.ote pensad r. la visión dioni íaca del 1&lt;etemo retomo, que
ha e po~ible laengl badora afirmación del 1tdccir í», Taylor, lhld., p. 11.
19 Taylor. lbidem. La negrita!&gt; ·on nue. tras .
~ ··Para Derrida lo e. tá la decon. tru ci n que engulle la\ antigua di tinciones

�afirmaci ' n d I t t1c1 m incli iduali ta qu cr er hallar en u
e ne p · , n d la Yida como obra de art :
Parece que Foucault p r u part , aband n , la p tura de
neucrali ad al final
u Yi.da. En una &lt;l
última · ntr , i tas
abrazaba el ideal d la con trucci 'n e tética del yo e m
bra
de art . qui e presenta un hondo problema debid a la
dificultad d de p ar la n ci , n de lo est · rico d la otras
, ni me d l p n amient m d rno que Foucauk aún in i tía
n r chazar. Per I que
rpr ·nd también aquí la cla ele
libertad n r trin "da, pr fun&lt;lament au orrelaci nada, que
nttaña dich ideal. 21
¿ xplora a fond Tayl r la pr pu ta foucaultiana? unque
no cita una ibliografía mi abundante . obre J tema 22 p r el
tono de u crítica, n ◄oucault ha · un a\'anc n la pre cupaci · n
' tica pero p r iste una laguna: el supue to ' lvid " de lo
e munitario. 2' En otra parte ha eñalado L limir que cree
ría «n ni tz ch ana &gt; « ubjetl i ta &gt;) que
ub . timan l · clift:r ncia .24 ¿ to e a í. · ub ·ace en la tetJca
de la exi tencia un lvido &lt;le lo. otr ? Ant &lt;le analizar e t
la Jitcratu
ir I i_
en
eme

re y mu·
que también
. omuni
rdia. diálogo
rge de e
u
rezca
u
celebra
r
poder
reconstru rivo
odlgi
la ubjetividad par
hacer
toda I pote
nzll! que podrían \·lncuJarlo; pura lib rtad no
obstaculizada" , Op.Ci!., p.512 . Lasnegritas n nue tras.
11 lbidem .
11
íl
·
reyfu · y Rabin , • 1ichel Foucault.
.!}
central en la fil
r políli a d harle
Ta) 1
en el e tud10 de la 1den1Jdad moderna del
individuo. anicula
una polftica de reconocimiento que a ntúa
la e ·
ia
ra
· a. De e ta manera la id nlidad del
o
pan
·
1 n idad de
unidad) e i 1e una in1era ión
en
ye
que I
udad de la comunidad debe ·er
rec
a. t
I indi
, ab ga p r una políti ca de
reconocimient
·dad . .
·' .. _ partidari d las te ríru, oc niew; heanas abrigan la e pernnza d e capar
d toda e ta rn.araiia de hi
re ía redu iendo t o el unto Lel del rcc nocimiento)

· nírq · eol
podría
ign
libre/e
eñid
afirmación, } 1

11
i

•

¡¡

•

upu tos pa emo a e tablecer tra ern janza y paraleli mo
ntr la filo ofía d arnb r p et al ) y al r e nocimi nto.

II.

el reconocimiento
preocupacionc centrale d
harl Taylor en La
polítira del reco11ocillli 11to, n ólo l que implica la re!. a ' n entre
el r e n cimiento r La id ntidad ino obre todo, 1 gu implica
el faJ rec n cimienr .
La identidad definida c m : '' ... la int rpretación gu hace
una per ona d qui ' n e , d u caraccerí tica definitoria
fundam ntale como er human ' ,25 e, un el memo gu pu d
alterado manipulado. ! to que n Foucault implic la
normalizaci ' n d la formas qu a ume la ubj th idad - v la
\·erdad mi m - a través d la hi t ria · u comr l m diam · 1
difer nt m cani m d l p d r 2" pu de ser en enclid. e m la
trnpo · · '
fa! rec n cimi nto en Taylor:
La
· , que nuestra identidad
mold a n parte por el
r con cimient o p r la falta c.l • te; a menu&lt;l también por el
a una cuestión de poder y contrapoder. ~nt nce. , de I que e U'ata ya no e de
r peto . ino d tomar panid . d
Jidaridad . Pero e to n re ulta una olución
muy at'. factoria . porqu_e al tomar panid pierden la fuerza impul orad est upo
de polít1 a. qu e prec1 amente , la bú . qu dad re on imiento) d I re. pet ·· .
Ta)for, El 11111Jtic-11/r11rafümo La polítit"a del re onocimienrn. p.103.
'~ Op. it., p.4 .

. ~ ~- ·
111nü1ca

no ólo h
nacer
rm: m

O~J~lo
pagIJ1
; uj I
intent

·uJet
verd
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afirm
las a
P ra

erencia que rec
La i•erdad y las formru
• ar a engendrar dom.in
ber que
con
·ca.s ,
ha en
ujet
e
im.ient . El
10 po~ee u
·
n
uJeto coa el
la verdad mi m
u
p.1
, cua
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id
e
era-.
nte al
r: ·•
rcsante qu
a tra
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.1
n
· · mente , que
lo
a
- ·
u
y
nt
u
u
por ella...
a
n
o un mali7
1inu1dad d • e ·t
e una ertéti a de I
i ten ia .

n la Prim
a
ial
u
nt

�lv,1.-ndo Pi

fal o rec nocimi nto d otro., y así un indi ídu
un grup de
p r ona pu d
ufrir un verdader dañ , una auténtica
deformaci ' n i la gente la oci dad que lo r dean le mue tran,
c mo reflej , un cuadr limitati o o d gradante o despreciable
d í mi roo ( ... ) pued er una forma de o pre i ' n que aprisione
a alguien de un m do de er fal o, deformad y reducido. 1~
Taylor confirma la bipóte is 6 caultiana de un ujec -sujetado" 21,
cuvo modos de c n titución pueden er moldeado
qu p r lo
~to, producen efect que n ólo n di cursivo ino efect d
poder 29 d
ta man ra un uj to y una c munidad ntera pu de
ver e 6 rzada a ac ptar r les y realizar práctica ociale n I qu
no

recon c .
importante ñalar que para Ta for la lucha contra e a ima n
negativa d
í mi mo, que n
tr mo puede llevar a la
aut aniquilaci ' n del individu , no pu de dar hoy fu rn del marco
in titucional de una ci dad dem ccitica, pue e ta sienta la. ba e
del r e nocimiento igualitari y la dignidad univer. al. in embarg ,
librarse d e a id ntidad impu ta . a ume como el primer f to del
ujeto: ' ... u pr pia autodepredaci ' n
tran forma en un de lo
instrumento má pod r
d u propia opre i 'n. u primera tarea
dcb rá e n i tir en lib rar
de e a identidad impue ta y
de tructi a' .30
Librar · de una id ntidad impue ta y de tructi a
para
oucault, generar una alt rnati a contra la fragmentación d 1

--

--

Tayl r, La pcl(tica el I reco11ocimie11ro. p.44.
1s Para analizar a i ndo e ta con ep ión de Foucau lt éa e al re. pe to l s planteamient . genera le. de Ln Historia de la u1c11ra. 1961: Vigilar y Ca tigar. 1975; Y
El orden del di curso. 1971 .
~
to efecto de poder del fa! o re on imiento on palpable . entre otros
mu ho ejemplo ·, en la margina ión y pobrela de la. omunidadc indígena en
Mé ic que han dado lugar, entre tra mucha e pre ion . . a 1~ lucha ~r, 1
r con imi nt d u diferen ia en un nte to -y proye to- inclus1v de na I n.
JO Taylor. lbidem .
' 1 ·•
diferencia de la di iplina que penetra el cuerpo - afirma P ucault-, la
nueva t ni a de pod r no dis iplinaria e aplica a la vida d lo hombre . o mejor.
no e apropia del hombre-cu rpo. , ino del h mbre , iviente. E te último t rmino
17

1O

fl w

ujet a
a m delización de l
bi p d re d la
31
ro demidad.
l cuidad d í" como forma d recup raci · n
de esa identidad implícito n u estética de la exi tencia, implica
para F ucault una actitud con uno mi. mo y con otro , que no e.
regida por I caprich sino por la oluntad y la raz , n d forma
que la exi t ncia d lo uj t . adquier un valor a partir de la
tran formaci · n que ello mi roo
tabl cen en u vida.
Taylor d crib I preces de r c n cimiento de lo que llama
la «identidad individuafuada» que e enera n l -j 1 ./ VIII y
que tiene en R
au u.no de u partidario. má uerte . u
romantl.Cl m
pue ro a la fría razón del ilumini mo- hará
énfa i en la &lt;&lt;VOZ interinm del e píritu human como v hículo
d tran formaci · n ) medio de autenticidad lo gu coincide en
los término má gcnerale con el individuali mo expre ado en
Foucault:
Rou au pre ota frecuentem nt la cu ' ti ' n d la moral
corno la at nci , n qu le pr tamo a una v z de la naturaleza
que ha · d ntro d no tr . menudo ta voz e aho da p r
la pa i n s que induc nue tra dependencia de l demás, iend
la principal J a111011r propre u rgullo. ue tra salvación moral
dependerá d la recup ración de un auténtico c ntacto moral
con no otro mismo . Rou eau ha ta U ga a dar un nombre a
e. te contacto íntim c n. igo mí m , má fundamental que
cualqui r pinión m ral, y qu
fu ote de tanta , l ía ·
content : le sentitnenl de /'e ·istence. 12
El id al d aut nticidad y ri inalidad que reivindica el
individualismo modern o ·gnifica n e ariamente l olvid radical
de l extern . Taylor liga e ta dcfen a de la autenticidad a la d • la
dignidad e encial de todo lo h mbr s n la cicdad. in t!mbar ,
aunque eguir la voz int&lt;!rna e n ce. ario n hay r e n cimient

yo

apre. a al hombree píritu (... ) tra. la ana1onúa políti ad I cuerpo humano in taurada
en el iglo X lll , a finale del mi mo siglo ve apare er alg que ya no ~ una
anatomo-polfticad I cuerpo humano. ino algo que y llamaría una bi política de la
especie humana.". Genealogía del rc1cirnw. Madrid. 1992, p.2 O.
12 Taylor. Op. it .. p.49.

l 1

�&amp;,l,mdi, l'itor fj,,

po íbl in dial .cidad, in pertura a la alterid d:
i querem comprender la íntima c n ·ón que e re entre
la identidad y d rec n cimi nt - ñala ac rtadam nt Ta) 1 rt ndr mo qu ornar n cuenta un ra o deci iv de la condki · n
humana qu
ha ,~uelt ca i invi ibl p r la t nd ncia
abrumadoram nt m n ló ica d la corrient principal &lt;le la
filo fía moderna. . te ra o deci ivo de la vida humana e su
caráct r fundam ntalmenr dialógico.
tr, o formamo en
ag nte human plenos, capac , d e mprendern a no tro
mi m y p r tant d finir nu tra id ntidad p r rn di de nu tra
ad qui ici · n d
nriqueced re I
human
para
expre amo . 33
a importancia d 1 1 n , j y la
era dial 'gica e. innegabl
en la e tética d la exi t ncia: 110 somos o/ros. sin los otros. La est · rica
d la . i t ocia qu defiende Foucault com vía d alcanzar la
abiduría d I tirfe de ¡,¡,.;,., c n i te en a umir la alt ridad y la

cxt rioridad d l otro. e trata de una ética ha ada n la d fen a
de la alteridad d la dif: r ncia del tro como m di para acc d r
a la v rdad d í. ·a erda&lt;l de í qu e la fuente d • la id ntidad
d l uj to m derno.

lII. Alteridad y e t · tica de la exi t ncia
n la e tética
la . i. tencia d uj t e e nviert en bje de
ar nc1on para í mi mo lo cual n impli a ca r en el nar · ismo
n I quieci mo contempla · o. e trata d 1 uj t que trab ja
obr í, qu e modela a í mLrno qu cr a a partir d • i mi mo
un arte de vivir
p r tanb que e nviert ·u vida en una bra
de arte, pero que ti ne d r ~ r nt a lo
... El cujdado d í
'tic en ·í mi
p r implica
relaci ne compl j con l
tr . , en la m dida o qu
ethos d la lib rtad
también una man ra de ocupar d · 1
otr • (... ) El etho.r implica a. imi mo una r laci · n con lo ocro ·,

i

en la m dida n que el cuidad d í hace capaz de cupar n la
ciudad, en la e munidad o en I relaci ne int rindi idual , el
Jugar ad cuad -bi n a para
trarura o para
tener relacion de amistad-. , d má 1 cuid do dt: si implica
también la relación con I otro en la m dida en que, para cuidar
bi n d í, hay que cuchar la. l cci ne d · un ma rro.
nece ita un guía un con. ejero, un amigo, algui n que no di a la
Y rdad. \ í 1 problema d la relacione c n lo
tro . tá
pre nt , lo largo d t do e t d :moll d I ct1idado de í. ' 4
Tayl r puntualiza her nt ment el !u ar que ocupa la
comunidad en r !ación con la pr ocupaci · o d í:
e itamo
las r ·lacione para r alízarn
n a. í para definirn
o
podemo pre cinclir d la comunidad pue ella e part d lo u
reconocemo como parte d nue era 1d ntiJad, d (&lt;qui· n .
orno &gt;&gt;, i
rarlo e_ ubicarno en el ideal m n Jógic .\6
o te punto d nd e r concilia la dimcn.1 · n indi"~dual \'
colectiva en la constitución d l yo, e posibl enrone
o tenc.r
que t pr e
pu d er como la bra d are , r dirigido a un
fin e p cífic ; laborn.ción pr pia mediada p r mi r laci n
con 1
tr :
"Mi hel Foucault. "La élica del ruidado de, f 1·01110 prác1ic,1 de /(1 libertad". en
fatética. ·ti a y Hermenéuti a, Paid . , 2000. p.400.
1 ' O¡,.Cit .. p.54 .
"El ideal monol gico subestima gravemente l lugar que ocupa J dial gi en
la, ida humana. Quiere confinarlo todo lo que. ea po ·ible.a la éne ·1.·. Olvida cómo
nue tra con pci n de lru. co a~ buena, d la vida puede trans~ m1a~ r gozarla~
en común e n 1 · pe on que amamo·: cómo alguno bienes ólo quedar na
nue tr al anee por medi de e e goce en omún··. Ibídem.
· "LA Jomia mi.11na de mw obra de arre 11111 .\tra II cura ·ter{ tira de alr.:o
dirigido". Tayl r, Op. it., p.5 En otro espa 10 Fouccw/1 Jw expre ado: .. ólu e
puede derivar, en mi opinidn. ww on~ecue11 ia práctica ele 110 concebir al w, como
u11 eleme1110 dada " priori: no.1 tenem(I que crear a nosotro mi. mo c~mo 111,a
obra de arre ( ... ) ¿ o puede la 1·ida de 11ulq11ier per ·(mu com· rtir e en 11,w obrtJ
ele ane? ¿Por que 111w lámpara o una caJa p11ede11 ser"'"' ohm de art r 11r1 11m
i•idu 110? ... On the en aJogy of ethics: n Overvie, of
rk m Progre.\ . . citad
por I ehama . El arte de v1 ir. Refle 10n ~ocrática~ de Plat na u ult. 2 5,
p.274.

aylor. Op. i1 .. p.52.

182

'1/J

18

�Rn/,;,u/o /ll(o.&lt; Tfotit1

... el qu yo d cubra mi propia id ntidad no ignifica que yo
la haya elaborad en el ai la.miento ino que la he negociado por
medio d l diál
, en part abierto, n par e int rno con lo
demá . Por ello el de arr llo de un ideal de identidad que e genera
internamente arribuy una nue a importancia al reconocimiento.
Ii propia identida.d d p nde en forma crucial de mi r lacione
dial' gica con lo · demás. 38

Conflictos de la política de la diférencia
En Taylor la afirmación d la política de la diferencia atravie a
por la p lémica contra el liberali m r presentado por John Rawls.
l punto de partida d
ta divergencia. estriba en la opo ición
c munitari ta a la prioridad d lo ju to obre el bi n que deriva
de la neu ttalidad que Rawl adjudica al
tado · que en ci rto
m do lo hac perman cer al mar en de la disputa moral.
Haciénd e eco d las te i liberale Rawls di ocia la id a &lt;le!
bien el, lo fin del tab1 cirni nto de una comunidad. Aunqu
parte del r conocimienr d la pluralidad de valore y pr ci amente
por e o po rula que no e po ibl un acuerdo racional obr 1
valore qu deb
guir una comunidad. Para Ra" l la razón no
pu de establecer 1 fine moral del hombr , pue la pluralidad de
las concepci n del bien hac impo ible un acuerdo. La razón n
cambio que e atribut que e do lo hombres campan n, e capaz
de tablecer un acuerdo
bre lo que e la ju ticia y lo
procedimient raci nales para re olver lo problemas.
. . .
El punto de vi ra comunitarista repre entado rTayl r ret\'llldica
la prioridad del bien obr l ju t . iguiendo una tradici · n u_e e
inspira en Arist · tel Taylor e ubica en la idea de qu la comuru~&lt;l
procura &lt;la vida bu na". in embargo, plantear un modelo de vida
buena no puede r po ibl de d una po tura qu ignora la
particularidad d cada cultura y ciend a univer alizar 39 -y
Taylor, Ibídem.
.
,.
rib Taylor: "Con el t.nír ito del honor a la dignidad obrevrno la poht'.ca
del universali m que ubraya la dignjdad igual d todos lo~ ciudadan y el conte~1do
de e. ta politica fu la igualaci n de lo derecho y lo título ", p.60. e •~ta aqu1 del
universalismo ab tra 10 liberal que iguala a todo lo individuo independientemente
}8

l'I

1 4

uniformizar- el reconocimi nto sin di unciones:
Por contra te ( ... ) el de arrollo del concepto moderno de
identidad hizo urgir la p lítica de la diferencia.. De de luego,
también é ca tien una ba univer alista que causa un traslape
y una confusión entre amba. Cada quien debe er reconocido
por u identidad única. Per aquí el rec nocimiento significa
tra co a. Con 1a política de la dignidad igualitaria lo que e
e tablece pr tende er univer alrneme lo rni mo, una cana ta'
idéntica de derecho e inmunidade ; con la p litica de la
diferencia lo qu pedimo que ea reconocido e la. identidad
única de éste individuo o de é te mp · 1h cho d que di" tinto
de tod lo d má . La idea es que, preci amente, e ta
condición de ser di tinto es lo que e ha pasado por alto, ha
sido objeto de glosas y asimilada por una identidad
dominante o ma oritaria.411
¿
e preci amente e te e fuerzo el que de ple a oucault
al afumar la v lumad libre de configuración del uj to un alegato
a favor del reconocimiento de e ta cliferencia? in embargo
FoucauJt e acu ado d r lativi ta e incfüi.duali ta41 porqu e ha
negado a tabl cer también a priori, lo fin moral a lo que
ued · deb a irar un individuo sin d jar de r conocer u

de que en la vida ocia! 1 diferen ia i ne,
iale pcn.i tan y afecten la vida r al
de lo individuo .
40 /bid .. p.61. La negrita
oa nue 'tr ,
• 1 También es frecuente encontrar afirmaci ne. que ~o tienen que FolL aulL se
pre upa ·obre todo d la defen ad~ un Lipo de idenudad. la horno exual y. aunque
e to ea cíe . no creem · que e limiLe a un grupo en particular de ser humano.
sin que u alegato se clirige al derecho que todo lo h mbre tienen de configurar
su propm indi idualidad. 1 re. pecto e ·cribe Nehama.: ··Fou aull pensaba que
había creado un yo una ida que podría ser irnportant para otro como él. Y
aunque no e dirigió a una audiencia amplia. a todo el e tado como creí, que lo hubía
hech ócrate .e tabac oven idoque uproye todcau1ornodclación.el·cuidado
de . í'. podría . ervircomo model par diferentes grupo y tra minorío~ opnmidru.
que, por la repre ión que ·ufren en el mundo de hoy. no pueden hablar con voz
propia", Op. ir .. p.32 .

185

�Rn/11111/n PmJJ lfom

hi toricidad· esa e también la fuente d su upu to nihilisnl0. 41
Al rebatir la idea de una ju ricia neu al que se erige por encima
de la diferencia ' a partir del divorcio entre la e fera pública y
la privada, Tar lor des1JJitifica, al igual que oucault, la ba e
político- jurídica y la ideología de la ·ociedad ro derna: "Por
con iguiente -e cribe en La política de la diferencia- la ociedad
upuestamente ju ta ciega a la diferencia no ólo inhumana
(en la medida que uprime la · id ntídades) ino también, en una
forma sutil e inconscient , re ulta sumamente di criminadora".43

Ética reflexiva y estética de la e:,dstencia
En la in estigacione d la antigüedad grecorromana qu 11 \'a
a cabo para desarrollar la ba e de u estética de Ja existencia,
·chel ~oucault n pretende calcar lo principio ético que
encuentra, , ino e tablecer problematizaciones. 1 pr blema de la
ética siempre riene un carácter reflexivo para el hombre por lo
tanto no puede fundarse obre una base modélica a prio,i. e
trata de analizar el
ntido de la práctica morale y ·u
tran formación hi tórica.
Apoyado por u noción de t oda como 'caja de
herramienta " 44 F ucault e preocupa por fundamentar una
hermenéutica del ujeto entendida como la relación d 1yo con
la ,rerdad, ba · o la cual apa ecen distinta forma de
'l "Me iento muy rgull o - re ponde oucaull a su.'&gt; crítico - de uc algunos
pien en que oy un pelignJ para la salud inicie tual de lo e tudiante . Cuando en
1 actividade intelectuale e empieza a pen ar en ténnin de alud, me parece
que hay algo que e tá mal. En su opinión , a partir del momento en que oy un
cripto-marxi ta. un irracionali ta. un nihilista. soy un hombre peligro o",' erdad,
indi iduo y poder·. entr vista con Michel Fou ault, 25 de octubr de 19 2, en
Terno/ogías del yo , p.147 .
" lbíd. , p.67.
04 "La teoría como caja de herramienl, quiere de ir: a) que e trata de con msir
no un istema. ino un in trumento; una lógica pr pia a la relacionei; de poder y a
la lucha qu e compromet n alrededor de ella : b) qu esta bú quedan puede
hacerse má que poco a poco. a partir de una reflexión (necesanamenl hb,tórica,en
algunas de su dimen ione ·) ·obr ituacionesdada ... Podere y estrategia~ , 197 .
p.164. Citado por Miguel orey, Lectura de FoucaulL. 19 3, p.9.

16

ubj tivizaci ' n en la que el individuo
r conoce y e
pr blemaciza. Dicha cue ción implica al mismo tiempo una
preocupación epistemológica por la verdad, pero no en un sentido
clá ico, metafi ico ino por ' un análisi d lo jue
d verdad
(... ) a tra é de los cuale el er e con ticuy hi tl ' ricam nte como
experiencia es decir, como poder e deberse r pensado' :"5
Para realizar ta hermenéutica del yo en la anti ·· dad, ~ ucault
e cupa d las refl xi n a ociad a un tipo d práctica particular,
r pre entada a partir de la problematizaci ' n de la prácticru del
cuidado d sí'' (epime!esthai satou), entendida como un principio
filosófico que implica una práctica de la libertad ' t:ica.
Para lograr una confrontación po itiva con l afu ra con la
alteridad,
n c ario qu l
ujet d arroll n un correct
· gobi m de si".
tratad la · tecnología del y " cuya función
. encial e contribuir a dicha tran formación, 46 a una práctica ascética
por medio del cual poclam , realm m in talam en la lib nad:
... tecnología d l y que p rmiten a l individu e~ ctuar,
por cuenta propia con la ayuda d lo otro ci rto número de
operacione obre u cuerpo ' alma pen amiento. e nducta, o
cualqui r forma d
r, bt ni ndo a i una tran formación de sí
mi mos con el fin de alcanzar ci t
tad de felicidad, pureza
abiduría o inmorcalidad. 4Foucaul t parte del análi i d I concep o de placer (aphrodi.ria)
en recia y de cubre que en l mundo gri go la reflexión moral
n la atadura del individuo a un
no se centra en lo pr hibid
má bien a un ejercicio de
código de moral pr crit
y lo limites d lo placer . De
medicación en tomo a lo u

r

;i Michel FoucauJt. Historia de la sexualidad, v.2. El uso de lo pla ere , F E.
Mfaico. 2
, p.10.
• -16 e trata "de la po ibilidad d hacer d la übenad una cue. tión práctica y no
implemente fonnal. una libertad d I acto , de I imencione . del de eo, ·ino la
libertad de e. oger una manera de . r". Joh.n Raj hman, ··Fou ault. la ética la
obra•·. en E. Balbier et al. Mi hel ucaull. fil ofo. edisa, Barcelona. 1995 ,
p.213.
.-i 'li he! F u ault. Tecnologías del yo. Paid
, Barcelona. 1990. p.48.

187

�f&lt;r,/m11l11 P,,w Horio

e ta man ra la práctica de la aphrodisia e convierte n un arte y
n o un sil: tema de ujeción. El resultado
que la m tal ya no
fundam nta bajo una óptica re tríctiva, exterior, sino que parte
d dominio qu el sujeto es ablece obre su propia ex.i t ncia de
man ra activa al realizar us eleccione . dominio de í implica
un trabajo cático de amo-transformación coro condición para
la libertad, pue : ' e trata d determinar preci ament contra
qué d bemo luchar para lib ramo y ante todo para liberamo
de nosotro mi mo ". 4
La estética d la exi tencia reconoce que lo sujeto no pueden
dejar d mantener una relación de exterioridad con el poder &lt;le
los otro · in embargo, de d su pr pia condición, el uj to puede
er capaz de a umir el p der de de el gobierno de í mismo'
pues este r pre enta una práctica reflexiva de la libertad. La e fera
de la iotcr ubjetividad es a la vez la fera del reconocimiento.
El alar d e te r auténtico que implica el " obierno de si
mi mo ' atravie a también por la práctica de la verdad (parresia),
que implican I alar d l ujeto en la d fen a d aquello en lo
que ere arrie gando incluso u pr pia integridad física frente al
pod r: "La parresia, por tanto e tá vinculada al valor frente al
peligro: requier el al r d decir la erdad a pesar de ci no
peligro. en u forma e trema, decir la verdad tiene lu ar n el
jue o de la vida o la muert '. 9
La parresia e una manera, para Foucault la má auténtica, de
e cablecer nue tra relacione con lo otro . Taylor p r u parte
ha iosi ti.do en que Ja política del reconocimiento tiene e mo
precondición La verdad en la relaci nes de 1 s sujetos y de la
comunidad .
en el College de ronce, "Le courage
En el úlcim d
d la verité' (19 3-19 4), · ucaul ab rda e re a p cto com

•~ Jolrn Rajchman. Op,Cit. , p. 215.
,, Michel Foucault. Di1·c11r, o y verdad en la allligua Greda, Paidó . Barcelona.
2004. p.42.

con u tancial a toda tran formación d l , ujeto i ndo com
·eñala Rajchman, el te/os de la e tética d la exi t ncia. 50 En l
jue o de erdad por lo cual el ujeto se con ti.tuye y po ibilita
hacer de u vida "una obrad arte", la parresia aparece com la
critica · la autocríti.ca nec aria del cuidado &lt;l sí · d 1
tr

ya que:
una actividad verbal en la que un hablant expr a u
relación p r onal e n la verdad • arriesga su pr pia vida porque
reconoc l d cir la verdad com un deb r para m jorar o ayudar
a otr per ona (y también a í mi mo). ·n la parre fa el hablante
hac u d u libertad · e cog La franqu za n lugar d la
per ua i , n, la verdad en lu ar d la falsedad cl ilenci , el riesgo
de muerte en lugar d la vida y la eguridad, la crítica en lu ar d
la adulación · el deber m ral en lugar del propio int ré y la
apaúa moral. 51
, n resumen, la tran formación de f implica un nuevo art de
\1.\'ll' y una actitud ética definida en relación con las circunstancia
que r dean la pr pia · cencia, en la que el ujeto e capaz de
guiar e p r su pen amiento , definir en el ejercicio reflexivo y
en el marc de la colectividad que también l constitu 'e la
,·erdad qu da ntido a u acción en el mundo.

Iv. Entrecruzamiento finale
La afirmación del multiculturalismo como h rizonte d la
relacione humana y la defensa de la olidaridad como medi
de realización d la p t ncialida&lt;l d lo ujeto en la vida
comunitaria parecen er pr mi a c mpartida p r F ucault
Taylor.
l filó oi canadi n e ha trazado la ruta d
a identidad

r

,o "El objetivo de es1.a tr:msfonnación abierta e la práctica de decir la verdad.
que una · iedad no puede ni regular ni hacer callar. e · la beUez.a de un ne go de {
mismo. es una actitud crítica re pecto de lo que no · ocurre y &lt;&lt;un de affo a todo
fenómeno de domina ión&gt;&gt;. Rajchman. Op.Cit., p. 214.
~1 Fou ault. Discurso y Verdad en fa anti ua Greda . p.46.

1

9

�describiendo la g ' nesis de la fuentes del yo, pue considera que
ésta n o pued
er compr ndida sin relacionarla con la
valoraci ne que lo sujetos concr tos hacen d lo que consideran
la vida buena. E te principio actúa com o una fuen e que
amalgama a lo hombr en ociedad; sin embargo, Ta 1lor señala
que la filo ofía moral contemporánea se ha olvidado d e re
pnnc1p10:
E ta filosofía moral ha tendido a centrarse en lo que e
correcto hacer en vez de lo que es bueno ser; en definir el
contenido de la obligación en vez de la naturaleza de la
vida buena; y no deja un margen conceptual para la noción
de bien como objeto de nuestro amor o felicidad ( ... ) E ta
filo ofia ha atribuido una visión exigua y truncada a la moral
en un sentido estrecho y también a todo el abanico de las
cuestiones incluida en el intento de vivir la mejor d las vi.da
po ible . Y no sólo entre los filósofo profesionale , ino
también entre un público más extenso. 52
1 reclamo de Taylor a la filo ofía contemp rán a e u
de ap o de lo problemas real d l hombre de la e fera de la
cue tio ne enea qu on el marco real de u acción y de . u
convivencia con los otros. e ttata en c incidencia con lo que
Foucault xpre a de las artes del vivir. p r ro dio de la. cuales el
su j to se configura como tal que inc.lu en a umir diferente.
valoracione moral . Ta •lor menciona en forma explíci ta al
respeto a la vida, la in tegcidad y el bienestar" ,53 como un con junto
d mandato morale que persi ten en la hi toria humana y que
cumplen un papel fundamental en la interíoridad del ujeto. in
embargo Taylor no plantea en modo alguno una metafísica de la
ubjetividad o "una ontología dada de lo hu.mano". 54
no de los punto obligado a revaloración de la crítica de
Taylor a oucault s sin duda el inclividuali m au orreferencial
Fuente del yo, p.17 . La negrit
Op.Cit .. p.18 .
s.i lbld. p.19 .

si

on nu tras.

53

lCJO

qu encuentra en su isión contraepifimica de la modernidad. Hemo
so tenido que, al final d su ,;-ida, oucault realiza un
de plazam.iento en u vi ión p imi ta del yo, e e mismo qu
había di uelto en su i i · n antihumanista y que lo condenaba a
er la mera expr sión del poder. Un ac rea.miento a e ta nu va
óptica la tenemos en u en ayo ¿Q11é es la ilmtración?,55 donde a
partir de su análisi d la po tura kantiana, upera e ta noción
re trictiva de la modernidad. Al re pecto opina
bruna :
¿Por qu ' el cambio? Mi propia opinión al re p cto e qu
anteri r pe irni mo de oucault e debía en parte a u inhabilidad
para imaginar quién s beneficiaría de nue as formacione
aciales e ioclividuale . Por momento e cribió como i no
existiera ese quién tomando quizás u propia idea de la di olución
del uj ro dema iado literalmente· si los individuo simplemente
son lo juguetes del poder, nada que ellos hagan puede producir
un real · duradero cambi en la continua guerra de fuerza má.
allá de u control con ciente. 56
in embargo en los último año de su vida Foucault e &lt;ledic ·
a repen ar la idea de e t sujeto bajo la égida del p der, d tal
fo rma que llegó a descubrir en e te mi. m la fuente po ib1e de la
tran gre ión. 5~ Si la modernidad ha ejercido poder sobre la vida,
con trolándola, vigilándola, ordenándola en dü;po itivo ,
si Foucault, Michel. '·Qué es la ilu tración". en E. téüca. Ética y Hermenéutica,
Vol.íll , introducción, lraducción y edición a cargo de Ángel Gabilondo . Paidó •
Barcelona. 1999 , 474 pp.
~ ehamas. Op.Cit .. p. 272 .
"' "'Lo, último ' e crito de Fou ault-L' u age de plaisirs y Le uci de soi ( 1984)dcnotan una preocupación prá tica decidida: comribuir al po~ible e fuerzo de lo
individuo por encamar nuevas form de ubjetiv1dad, im:duc tible a I efecto de
poder. De prenderse de la formas de ubjetividad que el Estado las in titucioae
impusieronalo individuo .durante igl , hapasadoa runcomeud éti oyte ' rico
de prim r orden. Tal propuesta práctica no upone un proyecto moral univer;al sino
una sugerencia de concepción estéti a de vida. La individualidad deja de ser el con.strn LO
de rela ione extem al individuo. para ser, por el contrario. con iderada como la
materia prima de un trabaj rutí ti o infinito. cuya inag table renova ión escape a
causalidad hi Lórica alguna·· .Julián Sauquill , Michel Foucau/t, una filo.1·ofia de la Acción.
Centro de Estudfo Con titucionales. Madrid . 1989. p.39J .

19 1

�Ri,lat1dt1 Pkn.r Bo1To

reduciendo al u· to la ética ~orno arte de exi tire lapo ibilidad
d con9ui ta de la lib rtad, d ruptura con lo podere modélico :
' ... toda f rma de poder d d el nu va punto de vi ta de
F ucault -apunta 1 ehamas- conti ne la potenc1a para u propia
de tru.cción )'ª que toda prohibición (... ) crea la p sibilidad de
nuevas tran gr iones' ."'
trata n el ca d Foucault de una
fuente d ree11peració11 del uj to que no e entendido com unidad
má allá de la hi toria, sin e mo un •o cambiante un e n tructo
hi. tórico donde int rvienen diver a fo rzas }1 no ól el poder.
n ujeto qu crea por él mi mo la po ibilidade de con truir
u libertad est'ticam nte.
Ta lor y oucault pronuncian a u propja manera en contra
del uj to destncamado· e qu en la ref1 xión fil sófica m dema
para al individuo de la comunidad y lo enci ra en u propia
razón. En c ntra de e te ' male tar n la cultura" qu produce l
lvido d la ,,ida comurútaria Tayl r pr pone el horizont de la
multiculruralidad como apertura a 1 div r idad al interi r y al
exterior de la, propia cultura y propone una d feo a inclu ente,
no limitada, ni simulada como fals reconocimiento, de ahí , u
crítica al individuali mo que cree encontrar en oucault del que
ya hemos dado cuenta.
A lo larg d u ida filo ' fica Foucaulr trató de recon truir
críticamente la ba e del pro · cto m clero , no simplem nte
para d nunciar lo m do de ujeción d l yo ino para
fundarn ntar la nueva condicione que podrían a umir la
prácticas d la libertad de I s ujeto . furió ju tament cuando
el mundo comenzaba una vorágine d cambi en t do h
'rdene que, entr otro vento llevarían al replanteamiento
del probl ma de la. id ntidad s r d la cultura a ni el global. in
embargo e p ible encontrar en u text al igual que en Taylor
una defi n a férr a del derech d lo uj t a constltutr Ya
r lacionar e d una man ra no re, tricti a, d l valor d la

5

dif: r ncia su última lectura de la Ilu tración y de la propia
modernidad, a gu promeúa la «lib rtad igualdad }' fraternidad»
de lo ujeto quizá lo llevó a ello, aunqu d j • muchas pregunta ·
en eJ air que todavía e p ran re pue ta.

eham • Op.Cit., p.273.

192

193

�Rol,mdn /Jims /fo,iQ

r

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irc , -. Cielo por alto, 199 ~, l 9 pp.

, Alexander, El arte de vivir. &amp;Jlexiofles socráticas de Plutón //
Fo11c1111lt, Trad. de J rge Brío o, Ed. Pre-Texto , Barcelona, 2 S.

194

195

�LA INFLUENCIA DEL LIBERALISMO
EN EL PENSAMIENTO POLÍTICO
DE MARIANO ÜTERO

(SE GUNDA

PARTE)

Ramón Arturo Sánchez Delgado

L\ l~FLl'El-:CI,\ DEL UBERAUS~[O en el pensamiento político de
Mariano Otero se encuentra reflejada al traYés de sus obras en
cuatro aspectos muy importantes como se exponen a
continuación.

La independencia
Veinte años después de disipada la lucha por la Independencia,
en 1841, en la ciudad de Guadalajara, Otero celebra la festividad
cuando tiene la oportunidad de pronunciar el discurso del 16 de
Septiembre, el cual le hará brillar en su tierra natal por primera
ocasión. Festeja el comienzo de una nueva época para México;
una época de libertad y más justicia, donde la igualdad social
empieza a vislumbrar como un sueño que se va haciendo realidad:
Sonó pues, la hora de la libeltad de las 11acio11es hispanoavmicanas,y
e11 México el 16 de Septiembre de 1810 fue el pri,ner día en que la d11/ce
palabra de indepmde11cia resonó en nuestro oídos. (Mariano Otero II,

1967:412)
Para Otero es el tiempo en gue las naciones
hispanoamericanas, con una experiencia de coloniaje muy seme-

197

�R.11///Ífl

jant , e van acudiendo el yugo de opr ión e pañ l.
pe ar de lo enemigos d 1 movimiento, corno lo grand
funcionario ci il , el alto el ro y lo rico comerciant , la cau a
de la independ ncia era una n e idad de la gran masa de
poblaci, n qu e d ba ·a en la mi ería:

Se hacía sentir sobre esa 11111ltit11d desgraciada q11e poblaba los campos
y las cü,dades rons11mié11d0Je e11 el trabajoy en la miseria para saciar fa
codida de sus a1JJos (. . .)-y sobre la clase media de fa sociedad donde
residían fas l11ces, la moralidad, el deseo del progreso. (Otero II
1967:413)
... stas do da e , últimas para el gobierno fueron la primera
que
lanzaron a la r olución emancipadora.
Para tero libertad e igualdad n do derecho humano
fecundo que empiezan a concr tizar en el pueblo d
éxic
para eguir la marcha d lo pueblo libre
civilizado , sin la
influencia noci a de la anarquía, ni de fanati mo
Oter
con idera, in embargo el cristiani mo como una cr encia
mio ntem nte lib ral d mocrática (cuando 1 da un matiz
religio o a u di cur os) la cual es una ba e de apoyo para los
valore que e han mencionado:
La libertad, hija de fa justicia y c0t1Jen•adora del orden; fa ;gua/dad
el más precioso y jemJJdo de los derechos hHmanos, se establecerán

r

sólidamente, au iliados por el cristirJttÍSlllo, Cl!)'O espfrit11 es efJJinentef!lente
liberalJ' dtmocrático. (Otero II, 1967: 416-417)
Lo pueblos de ... uropa, mientra tanto, no han podido lib rarse
d las monarquía aristócratas y, para cuando se democratic n,
el nuevo mundo de Hi panoamérica erá repr ntant de sta
nu va etapa. En arte América ya
taba dando la igualdad
producida por elem nto fijos e incambiable .
ncluy u
discur o con esta palabra :

La libertad, hfja de las luces, es tan perdurable como el espírit11 h11111ano.
Todas las pasiones del numdo n1oral 110 podrán destruirla ja111ás y la
humanidad marcha sin tropiezo a la perfectibilidad. ( tero II, 1967:

lrt11ro \ti,1,he~ /)rbt1áo

n la ciudad de léxico a donde acude com diputado al
ongre o, tero nuevam nte deslumbra en oca ión del fe t ¡
de la lnd pendencia, el 16 d epti mbre de 1843 con un di cur o
en el cual analiza con má profundidad el magno acontecimi nt .
Trata d encontrar l principio reale y uniYer al que mu \' n
a lo er humanos a u independencia y é tos n l derecho
del hombre.
La nueva idea agitaban a uropa y, al mi mo tiempo, e
formaban tra n ce idadc qu impul aban a la lucha contra
la institucione en ejecida . Por otra parte la R forma iniciada
también en Europa, in adía el orte de nue tro contin nte
poniendo a di cusión la grande verdad s de la religión
con tituía además un impul para qu lo h mbre buscaran
in titucion política en ba e a us propio derech .
Para fariano Ot ro el movimiento d lndep nd ocia n fu
obra d la casualidad ino qu obedecía a una cau a má grand
y univer al: la emancipación de la
p cie humana. La
Independencia extinguía para i mpre la funesta di. tincione
que han dividido a lo ' pueblo en do raza la una de eñor y
la otra de esclavo .
Lo principio proclamado de d épocas remota contienen
los d r cho aut 'ntico de la humanidad, l cual s con tínúan
la rdadera cu tión de la Independencia:
La hºbe,tad del pet1sa,JJimto lo liberlad cilil. la libertad política, la

libertad religiosa· e11 1111a palabra, la libertad radical coTJJj)leta de la
especie h11t11atJa, sandonada por el dogv1a de lo igpaldad. (Otero ll,
1967: 470)
John Lockehabía analizado la unto de la libertad del hombr
en 1690 atribuyénd la a una l y natural:
La libertad natural del ho111bre consiste en no 11erse so111et7"do a 111i,g1í11
otro poder sl(perior sobre la tierra .Y etL 110 encontrarse bajo la ro/Jmtad_y

la 011/oridad legislativa de nin tÍIJ hombre no reconociendo otra I~• para
s,, conducta q11e la de la i 1at1m1leza. (L cke 1963: 49)

418)

19

199

�!{¡ 11ñ11

El p obl ma, in embargo radicaba en dar olución a lo
conflicto
diferencia que surgieran entre 1 hombres en tal
e tado de atutaleza. L cke explica que hay dificultad n cuanto
al ca tig de la tran gr ·one de lo hombre en el estado d
naturaleza cómo e ca tigarán, y quién lo hará· ante e ta ituación
expone: Concedo sin difa11ltad que el poder civil es el remedio apropiado
paro los inco1111e11ie11tes que ofrece el estado de ~afllroleza-. (Locke 1963:

39)
--. o e te ca o L cke se refi r a la libertad del hombre n
ociedad en la cual hay con entimiento de todo para organizar
al E tad aunque d t da forma d fiende que el hombre d be
r libre de todo poder ab oluto y arbitrario.
cke 1963: 50)
i concib Locke que la ociedad y el poder p Jitico se crearon
p r c n enio de todo u integran e para salvaguardar su
pr pia libertad
l derecho obre us bien .
P r u parte M nt quieu atribu e a las le 1e. qu la ci dad
ha elaborado la garanúa de la libertad , la igualdad: En la

at'l(raleza los hon1bres 11ace11 iguales- pero esa igt1ofdad no se lllantie11e.
La sociedad se la hace perder sólo vttef/letz a ser ig11ales por los f~)'eS.
( harles L uis M ntesquieu 19 5: 76)
font quieu
admira d lo, ignificado que e han dado a
la palabra libertad y d la impre ión que ha cau ado e te
conc pt al píritu human . Entr las di tintas idea que in cribe
d taca las iguiente : i.\Ítlchos entienden que es el privilegio de no ser

obernados niás que por 11n hombre de s11 nación y por sus propias fe •es.
1onte qui u 19 5: 102) Argumenta lueg qu n t entido
la lib rtad e da rná bien en la d mocracia , qu e dond el
puebl ti n má facilidad para hac r ca i d lo que quiere.
Juan Jacob R u seau d fiende que un pu blo debe recuperar
u libertad cuando la ha perdido, pue t qu la fu rza no
con tiro, ningún der cho,: nadi tiene p r naturaleza autoridad
bre u m jant
" tanto q11e 1111 pueblo está obli ado a obedecer '

obedece hace bien, ta11 pronto co1110 puede samdir el 'ligo y lo sacude obra
mefor alÍ11, pms recobrando sr1 libedad: (.. .) pmeba que Ji,e creado para

2

1rluro \antl,rz, r&gt; had,,

disfmtar de ella. (R u seau 19 5: 3)

Con e ta idea
xpre a n pro d la libertad con
da autoridad l gítima está ólo en

ind pendentista , Rou eau
la idea de qu la ba e r al de ti
la convencione Cada 11no pone en co1mít1 s11 pmona , todo s11 poder

hqjo la supremo dirección de la 1oh111tadgeneral)' cada ,11iembro considerado
como parte indivisible del todo. ou eau 19 5: 9)
Llbertad igualdad on dos concept
obr lo. cuale l
1

Liberale clá ico
ck , font quieu · Rou eau ataron de
dar una explicación amplia de de u
rígene y cómo han
influid en la
ciedade exi tente .
Ti da e ta conc peí ne n
n de, c n cicla para tero·
para él la república clero crática e un hecb con ·umado mientra
rant , el mundo feudal va quedando atrá y la democracia
empieza a e tablecer"e en la ruicione progre i ra . En • féxic
'ª no tenem ni nobl ni eñore de derech di\·in. . 1\1 finalizar
u di cur. o ter manifie ta una fe particular en el '
reador y con er ador de la
ci dad humanas' . ue rr
destin
la libertad y la dem cracia e p r v !untad divina ,z

gran designio providencial se esta realizflndo setiores, , es risible cómo lo
n1ano de Dios le1 a11ta en el 1111ero n11111do el in1pe1io de la de111ocracia • de
la libertad. ( tero Il, 1 67: 4 4)
1

in mbargo, la fe de t r
e mue tra &lt;le pr vi ta del
dogmaci mo d una i ) ia dominante en ➔ uropa. L lib rale
por lo neral, n
han pu to a creer en Di _ y en lo principio
vitale de la reli · · n pero dei ndi ron qu la forma d creer
deb
r libr (lib rtad reli · • a); e te principi finca us raíc
en la reforma religi a del siglo~'\ l.
uand
ero cribe su Ensl!J'O, n l 4_ u crib a la das
populare en ma a a fa,·or de la Independencia, p ro el
lo
opu to eran la da e alta que e manife taban en e otra La

clase 111ds 1111111erosa (... ) en C1I •a tJJl!)'Or parte e:-dstlan profimdos rec11erdos
de odio y de ,,moanza estaba si11 d11da, en e ·tremo dispuesta a lrmzarse
et/ 11na l11cha qJJe su ralor salt·aje
la /)/iseria di s11 vida 110 le hadan
teme,: ( rer l, 1967: 3 )

201

�Rawi11 Art1Hv la,uht'!(

Como contra pacte
notabl de la órdene maná cica y a lo comerciante que
ejercían el m nopolio; de tal suerte que e entabló una lucha de
lo privilegio o ntra lalih rtad· d lo poco contra una multitud
que finalmen e lle ó a la vic~ ria.

La ociedad
Para 1 47, cuand
onsideracio11es, tro n ayo
fundam ntal que n da a c n er la ituaci · n d la ciedad
mexicana de u ti mp la cual analiza de nu v el prop ' ito e
elab rar un ¡uicio má certer y ju to bre la p blaci 'n mexicana
que aquél que se había divulgado en el extranjero como una raza
degen rada y cobarde. La población d Méx.ico en u ma 'Oría
permaneció e tática ante la
rra con l E tad
nido d bido
a la circun tanda d d igualdad • desord n que pre alccían
n l intern . 1 Carian
ter 1am nea I hecb d que lo
mexicnno t da ía n n haliam pu to n paz, ni hallamo
tomad el rumbo hacia la e ne rdia y el pr r
: En los l'emte_¡r

seis 1.1.1los q11e han transmrtido desde qlfe se hizo lti Independencia se ha11
ensqJodo todas las formar de obierno; pero cov,o esos enStJJ'OS 110 han sido
real111ente sino de palabras( ... ) el país bo sido precipitado dio a dfa n m
destrocció11. ( tero I, 1967: 111)
Faltaba e ·tabílidad
cial· tal parecía qu lo me. icano
e tába.mo má d bilitad
y di\"ídid
qu I día n que n
acudimos el g col nial. • la pinión en ral n otra nací n
era qu I s mexicano n teníam la capacidad n ce aria para
bernarno por n ·otr · mism .
Para iariano t r una vez qu e on um ' la Ind p ndencia
t davía qu daba la par e más dificil de la bra que c nsi tfa en
la regeneraci 'n política de la ociedad para lo cual era
indi pen ablc organizar un obi rno que no ruviera otr prop · it
que 1 de p curar el futur bi n tar de la n ción. Habría que
ducar y m ralizar al pu bl · corregir abuso y p "vil · qu
oda, ía a ornaban del i tema e l nial; eliminar la traba a la

202

l&gt;d

1,

agricu.1 ura y c mercio, que n s entonce. e e n iderabao como
única fuente, d la riqu za r, n fiu, abrir franca un pu rta a
todo l s hombres indu tri os del mundo que quisieran ,enir a
e tabJ ·cer entren otro , bim persuadido de que lo pni,mu necesidad

de es!~ país desierto es hacer 11mir a él mltl ca11tidod dé pobladón activay
labonosa q11e, co11 stt acción · 1110,imimto hagaJmrtijicar todos los '(JlldeJ
y licos ele111entos que recibió de las 111onos del readrir de la 11al11roleZfl.
( ro I, 1967: 134)
Mariano tero nota en u E11sa •o un primer fenómeno cial,
} e la exi rencia aún de familia nobles y priYilegiada dueña
de e. n iderablcs parte d 1 territorio nacional con un p d r
eme¡ant al de la arj t era ía urc pea . on esta con. ideracióo
c m tta fond
tero pr ee una expLicaci · n . obre las das
ocia! en f 'xico en aquella ·p ca.
tero de cubre en us e tudi .
br la realidad me, -icarut
qu la clase
cial en México e cla ifican de acuerdo a la
organización de la pr piedad.
br e ce fundamento asienta • u
t i matcrialL rapara .·pli ar e la ,·olución hi tórica d ¡¡fé. ico
Y la estructur. d la oci dad mexicana. Por ejempl , h bía
propietario. de finca. ru rica que c n tituían una da. e in
influencia d bido a la p breza en qu e n ontraba la a icultura.
in . mbarg , para ter cxi cía una diferencia c n mp cto
al trabaia&lt;l r d l camp y e que n había e a di, isión d ·a allo.
r hombre libr c m e daba en • uropa, sino que la relacione
d trabajo ran la mi rna para un senur n bl qu para un
propietario d una finca. :.. d cir, no e daba e. a n·idumbre
de e clm itud que hac, de un h mbr la propiedad de otr .
ntábamo aún con un paí d ti rra fértil londc pronto 1
trabajo del labrador fue e mple amem libr . Qujenes e
ca ideraban baj útulo~ de conde , bar n ) marqu se , por
1 regular d jaban u · propiedade en man s d · admini. trador
para ir a vivir h lgadament o las ciudad capitale ) di frutar
olo la influ ncia que le daban :u renta . La ar1 e cracia
m 'XÍcana n e parecí.a en nada a la europea..

20

�/1.11111(,n

l paí contaba con otra da qu e dedicaba a la indu. tria
manufacturera, tambi , n en condicione raquítica , cuyo
capitalista p rdían influ ocia ocial.
La clase que e dedicaba a la minería contaba en u seno c n
grande capitalistas, y compr ndfa una mulcitud de graduacione
qu reunida formaban un.a de la partes más di tinguidas de los
capitalista del paí .
La clas de comerciante car da de la actividad y extensión
nece ana , pu t davía e daba 1 mon polio de la, casa
e pañola en eracruz, capulco y 1é ic , las cuale. e
encargaban de recibir lo productos d I extranjero ' surtir a los
c mcrciantes d toda parte · del t rritorio nacional.
Al igual que en otras nacione la da e m dia juega el pap l
má important , pues con tituía el verdadero carácter de la
población ademá d contar con todas las profe ione qu
g neraban h mbr int ligent y culto . ª ra la clase media la
qu tenía má po ibilidade de promov r el pr gr o y la
participación política.
ter también habla d la clase pral taria y de cribe . u
condición ocial d de u oríg n .
tas clase exi ten
hi tóricam nte de de que la población conquistada se repartió
n encomi ndas donde lo encomendados fueron destinado a
lo trabajo má p ado y cruel .
a población marginada Y
mi erabl comprendía 1 cuacr quinto del total d la República
y r pre ntaba aqu lla parte 9ue n todas la nacion e ta
de tinada a la miseria. ( cero I, 196 : 36)
L jornalero dedicado a la agricultura recibían un raquítico
salario qu lo mantenía p bre e ignorant , formando
igualmeme la parte más c n id rabl de la población en la que
entraban alguno pueblo indio .
e daba igualm nte la da e d l proletariado en la ciudade y
eran quiene ejercían la arte mecánica y • rvían en la indu tria.
u trabajo t nía un precio má alto que el d l qu e dedicaban
a la agricultura, p ro p r el atta d la indu tria p rman cían

24

.r !rt1m, \audie.:;_ /)r(et1Jq

en la mi ma ignorancia y pobreza y su residencia en la ciudad
no l
rvía má qu para contagiarse de lo - vici de las cla
alta que miraban. ( tero I, 1967: 37)
De e a forma tero d scribe l cuadro d la ociedad
mexicana. na población dividida n diversa cla~e repartidas
en tod el territorio nacional. I a con titución d la sociedad la
con idera en ba e a sus relacione materiale , e in i t n que
sin comprender e t asp cto no e pueden entend r xactamente
nue tro problemas social . ( tero 1, 1967: 37)
tero explica, de acu rdo a la or nización d la propi dad,
la con titución de las cla
ociale en [é&gt;áco. n lo países
occidentale generalm nt e J fine la propiedad c mo un
derecho qu c n i te en usar, gozar y di poner de un bi n qu e
po e. Pero te concepto encierra un era fondo filo ófic que
le dieron lo clásicos del liberalismo europeo.
Lock explica cóm un hombre común e apropia de una co a
y le da un igoo propio, que pued
r m &lt;liante el trabajo o el
esfuerzo que e le aplica Habiendo sido él ql{iell la ha apa1tado de la

condición comá11 en q11e la 11at11raleza colocó esa cosa, ho agegado a ésta
mediante s11 esfuerzo, algo que exclt, e de ella el derecho co1t11í11 de los
de111ás. (L cke 1963: SS) De e ta forma el hombre pued
apropiar e de la co as por u trabajo en la medida exacta en que
le e po ible utilizarlas con provecho aunqu eJ objeto de la
propiedad es la tierra B/ objeto p1i11cipal de la propiedad no lo constifl!Je

b'!J los frutos de la tierra y los anúnaks que e11 ella viven, sino la tierra
n1is111a, en manto a ello ettcierra , provee de todo lo demás.
ocke
1963: 5 )
Cundo 1 nce. quieu e trib
br la propiedad e manifie ta
a fa or de la igualdad y equidad n 1reparto de tierras: Era tma
b11e11a I~ para la democracia la que prohibía te11er dos herendas. Esta /~•
se originaba en la repartición ig11al de las tierrasy de las porciones coucedidas
a cada ni,dadano. fonte quieu 1985: 32)
J\unqu Montesquieu e r fier a t na la principal ciudad
de I anti
grie
, e ta e una buena lección para el re to

�R.1111tín

de lo pueblo d la antigüedad.

fonte quieu

Irlmv .\J11d

Deh,,do

preoc1..pa por

dado el entido ideológico al mmTimiemo contra J\na t~ io

la igualdad que se d be dar en el isterna de la democracia combate
la desigualdad . recomienda la aplicación de la ley ju ta para
sostener una ociedad d iguale . (Montes9uieu 19 5: 65) qtú
e refi re a la propiedad, no de la ti rra, in de biene material

Bu tamant , guien a umió la pre idencia d la República al iniciar
l año de 183 , } con una orientación con er adora v centralista
e manifi ta enemi de la .. deración. La hi tori¡ no ilu tra

para la cual apoya una ju ta repartición de la riqueza.
Rou eau igualmente va de acuerdo en que cada qui n d be
limitarse a u parte que nece ita para ubsistir y no debe e torbar
el derecho de los demá AJq11irida st1 parte debe limitarse sin derecho
a los de la con11midad. ousseau 1975: 12)
Esto concepto obre la propi dad no on d conocid para
tero quien lo lleva al plano de la ociedad mexicana y e niega
a aceptar la concentración de tierra en poca mano . Para tero
aquí radicaba el principal problema de la con titución d la, da e
sociales en féxico, plantea la necesidad de 1111 cambio genera~ J

este cambio debe comenzar por las relaciones materiales de la sociedad.
( tero 1, 1967: 55) Para tero on esta relacione la que han
decidido de nu tra ituación y qu en lo pueblo d l mundo
han producido l cliver o. fenómeno ociale .
fariano tero no ra manci ta, pero dada la condicione
ociale de México en u ép ca, tiene una coincidencia con el
pensamiento de íarx en cuanto a que plantea el cambi de la
ociedad sobre base material s. , n el terreno económico un
liberal 9u promuev la pr piedad individual pue su interé
má bien e diri e a que en f éxico
forjara una ociedad de
pequeño propi tario en el campo. Todo lo que sea aumentar el

nmnero de los propietarios partiettlares que solos fonuan la población de
la ma •or parle de las ciudades , los h,gares de la república, será dar
fim-z.o a esas poblaciones. ( tero I, 1967: 57)
La Reforma
El primer antecedente de una reforma para la ociedad mexicana
lo ne ntramo en la obra de do libl!tales puro o radicales:
alentín ómez Farfa Jo ' arfa Lui Mora. mbos habían

206

9ue mientra J\Iora era el teórico del pr grama, ómez Paría
fue el ejecutor de I que e llamó la ' Primera Reforma' .
Lo exceso de autoritarismo de Bustamante le condujeron a
u propia caída, propiciada por varios levantamiento d otro
jefe militar s.
n abril de 1833 fue elegido pre ident de la
república l g neral ntonio López d
anta t\ nna; al
re tablecers un momento de paz n el paí anta Anna ser tira
a ·u hacienda d Manga de lavo, eracruz, dejand I poder en
mano de Góm z Faría 9u.ien como vicepre id nt encabezaba
el movimiento para lle ar a la práctica, al fin, 1pro ama trazado
por el liberalismo radical. Llevó a cabo varia reforma en el
a pecto ecle iá tico educativo y militar con I apoyo del
congreso fed ral de la le islatura. de !o stado , avaladas
ca i totalment por el partid del progreso.
ntre dicha reforma. e tán la de carácter ele. iástico que
on las iguientes: Atribuir al stado el de.rcch a ejercer el
patronato d la iglc ia (derecho indefinido a ,Tirtud del cual 1~
iglesias e taban emerament ujeta a lo. monarca. español ,);
liberación del deber d pagar lo. diezmos a la iglesia, quedando
é te como un acto v luntari , uprimir la coacción civil para 1
curnplimi nto de lo voto moná rico : y la ecularización de las
mi ione d
alifornia e incautación del fondo de e. ta mi. j ne
y de la d ilipina .
menci nan también reformas de carácter
educatiYo la cuale fuer n: upresión de la Univ r idad laci nal
y del Colegio Mayor de anta Iaría d 1i d s amos; la fi rmación
de un directorio de in true ión pública para 9ue organizara la
en eñanza laica v creara una red de e cuela. de prim ta letra ·
.
'
el e tablecimí neo de una e cu la preparatoria ) de un instituto
de estudio id lógíc . La refi rma importan es de:: carácter
militar fueron: la reducción del ejército permanente· cstabl cer

207

�una milicia nacional· y la upresión de 1 fuer militar .
La reformas propue ta por ómez Farias y 11ora no llegar n
a realizar tal como fu r n plaot ada , por la accione del
general anta nna, quien e cambi' del lado de lo
c n ervad re antirradicale y centralista .
Mariano ter en lo que refiere a la reforma d la ociedad
t ca a pect s educatiY
' militares en us Conriderad011es. Trata
el cerna d l ejército como una de la cla e impr ductiva y
privilegiada aunqu refiriéndo en lo último a la cla oficial,
degradada por la inmoralidad y lo abu o que c meúan.
on re pecto al el ro tien alguna cu tion s muy
importantes qu aportar. mpieza p r el a unto d la pr pi dad
1 e en u
11Sf!JO dond trata
bre la cla
propi taria y donde
con idera al cler como un, d la cla e má p d ro a d I paí
en razón d la pr pi dad.
parte de I s edificio de tinado al
culto y de la ca a para u mini tr
el el ro era du ño en
1 29
má de diecioch millone de peso n finca rú rica y
urbana ; urna que repre enraba un capital de con id ración, y
qu staba en continuo a c n o. ( tero I 196 :29)
urna a lo
anterior la cantidad d más d e enta y uno y m di millone de
pe
por lo qu corr pondía a las diver a exaccion ~orzo ~
que imponían al puebl (impu st que cobraban por nnparur
los acram mo : una b da un bauá m etc.); c ntaba adt!má
c n otr capital d má d tre millon de p . o com producto
d liro na y obvencione parúculare ; re ultand de t d e to
qu el el ro ra l má rico propietari de la República 1 que 1
daba n v rdad una influ ncia xtra rdinaria. ( ter 1, 1967:

d

3 )
ontrario a lo que hacía la Cli pr pi taria de ai lar e en la
grande ciudad
dejando u bi o
al cuidad_ d
admini. trad re. el cler
mant nía en todas las p blacmn
grande
pequeña con u bin raíc repartid . n t do el
territorio de mod que u influencia
bacía enur en coda
pan , pue el el r maot nía en todas part . fi l repr entante

20

d

u intere

tero a r ga a la influencia anterior l hecho de qu la
educación de la juventud estaba r da en su man . La e cuelas
de in trucción primaria a d nde acudían la cla e numero a
c m única fuente d u educación, e taban rodas bajo u
dirección.
imismo la educaci ' n uperior impartida en lo
colegio ) univer idade era cliri ·da p r ello . ( tero I 196 : )
tra propiedade en mano d l clero eran las in titucione
de b n ficencia como ho picio , cole ·o y ho pitale a dond
acudían la cla e pobr . P r todo lo an erior e deduce qu el
el ro constituía un an pod r cial.
tero hace mención qu lo esca o hombre pr gre i.sta
m x.icano , al tratar de intr ducir I nu va idea qu
habían
g nerado en •uropa eran impedido por el i tema polític y
por la Inqui ición. ( t r I 196 : 3 -31)
Para Mariano ter el clero d nue era nación por u calidad
d propietario por u inten·ención en I acto civile por u
influ ncia en la población por . er encargado de establccimi oto
públic
y por u intolerancia d la ler ~ era nece ariamente
un p der político. ( t r I, 1967: 42)
Re ult ' otonc unm i\'lll1Íento complicad cuando pu
a di cu ión la relaci ne d I cler c n I p &lt;l r civil.
Primeramente s hacían fuerz por dar a la aut ridad civil 1
derecho de que antiguamente gozara d rey de E paña, c n la
pret n j - n de ituar al der en su anti a p 1c1on · pu la
ituación anterior d la r lación del el ro c n el orden político
ya n conv nía a un pu bl qu e lanzaba por el camino de la
libertad como ucede en la nacione moderna . ( tero I 1967:
42)
r eparar el poder ch'Íl del
e hacían nt ne
reli i
d jand a cada un • u campo de funci ne
indcpendient .
Por o a parte la juventud apena alida de lo c 1 10 y
enterado de lo uce
d la \.;da civil · p lítica de e t paí

209

�T

entraba bajo la influencia de las nueva idea .
d jaba de e ta man ra al cler reducido a u v rdader
p d r decir a la influ ncia m ral de una r li ·, n ublime. 10
1 fu po ibl d t n r I cur o d 1 p n ami mo mientra que
había ll gad a er en ral el entimiem de la nece. idad d una
reforma al i t ma vici o e inju t d la r caudaci, n r
di tribuci' n d la renta ecle 1á cica . ( ter I, 1967: 44)
ca era enrone la Yi ión que t nía ter d la influencia
, el der d Lcler
bre la ciedad m xicana. ' taba e n cicnt
de la n ce idad de ilu c.ra.r a la juventud para e ntrarr tar dicho
poder aunque est no ra obra de p
añ .
La influ ocia d lo liberale. clá ico de • 1ariano t ro e
cuand leem acerca de u actuación
en u ép ca n ur pa.
1 nte qui u
xpr a po ittvament d la religi ' n cri tiana,
in embar , no pr . enta La c nv ni ncia d unión
eparación
d la mi ma e n I obi rn civil, sin que aúend a la b mdad
d Ja r ligión n cualqUJcr -i tema de bi rn : L, religión mstiana.

al ordenar qll8 los hombres se alllen entre sí, quierr sin duda q11e cada
pueblo tengo lo_s mejores I~ s políticos ' las mejores le_J•es cil'i/es.
1 nt qui u 19 5: 2 7). La limitaci 'n dd p d r del clero e·
ana para cualqui ~r ci dad
gún e aut r.
tro lib ral, ' ltair , n una de u obra e r a br lo.
JruCJ
de la Ilu rracióo fome a y de 1 ~ cambi qu comi nzan
a maní e tar
n e. a
i ad: 1mo de los grandes cambios r, a/izados
(... ) en mlfsfras rost11n1bres d11ra11te el rei11ado de Luis. ' T' es el dr q11e
todos los religiosos ofllimz{m a comwcerse de q11e son s,íbditos de rrt
antes que serridores del Papa. 'oltair 196 : 17)
Rou eau pugna p runa re · · , n indi idual p rs na!, pr t ribl
a una reli i 'n d ~ tad
n dond ería mucho má cüfí il la
e I ranc±l, conc pt 9u
fi nde c n má ímpetu. Hq_y que no
hq_, 11ip11ede haber religión narional exclusiva, deben tolerarse todas atp,e/la.r
que toleran a las de111ás e11 ta11to q11e s11s do 'lllOJ 110 sean contrarios en
nada o los deberes di I ci11dada110. ou
u 197 5: T)

210

Lo liberale eur p s manifi sean l a"\"an s n cuam al
p •n amiento liberal n el . i 1 XVIII n
uj e a dogma .
. uc tr lib rale m xícan . guirian su ejemplo en eJ igl

XIX.
En Marian
tero se rec noce un e píritu críti o a.emejaru:a
d • 1 liberale eur peo autor
n el cur o dd " i Jo de la
luc s" . 'lo 9u para l tiempo de t ro Méxic ya había logrado
. u mdepcndencia política d • paña · no ra . 'lo l h cho d
actuar e n un.a p tura crítica ino plant ar con l s libcraJe
mexican · la c nveniencia de una . paración del p d r ci."il d 1
reli ·o o en razón de que e p tulaba e.:te último e mo una
cla privile ·ada _ dotada de fu r . ~1ariano ( rero denuncia
la p ición d l clero n relaci 'n e n l p d r ci jj y la conúdcra
un ob tácuJo al de arrollo d I pai en ba c al p cr conón:úco
político y cial qu había adquirid c n el tiemp .
r sulcaba
ya com· nient una v z emancipad de
pa.ña y lu haod
para conformarn e m nación, una r laci 'n qu pudiera
. upcdicarn a una e rp ración tradicional y c ll nial.
in mbar
no l tocó vi rir a tero ~¡ iguient p ·ri do
hi t · rico d la r fi rm. en • f éxico n la dé ada 185 -1
, que
daba comienzo cuando la muen lo . rprendió.
El i tema politico

Pcincipalment en u L11sa ·o fariano ter trata e n ci rta
amplitud un t ma undam mal del liberalJ m) (e &gt;m un
con ecu ocia natural muy nec aria para la lib rt, d , la
d m cracia): el · tema fi dcral.
·
H e un p co de hi totia para re rdar qu J mi. mo obi n
e pañ I r'C no ía que n era po ibl at nJ r a la n 'C · idadc
d la · pr vincias tan di tant&lt;.' d de un lo punr
r llo
e:tableci' di · r
p der . adnuni tracivo . t ro de crfü1 , e t,
•ituaci · n: d sde q11e el obiemo e..rp01iól sometió 1.1 s11 do111i11ació11 t.rl
/'asto país conoció que S1I ad1ni11islració11 local 110 podia co11centrurse e11 1111
solo p1mto, paro 11/endtr desde 11 ,1 las 11eresidodes dfrn:ras de pmtes

211

�distantísinias entre sí. (Ot ro I, 1967: 76)
na vez con umada la independ ncia lo liberale vieron e ta
n c idad indi cutible y, al fin en 1823, la nación por un
movimienr unánime y imultáneo adoptó in op ición el
obierno fed ral. ( t ro I, 1967: 76) Hay quien afirma gue
ter , como apa i nado del federalismo xageró al haber
ñalad lo ant rior · n faltó quien lo criticara. (Fray ervando

T r sa d li r)
La
n titución de 1 24 pr clamó el federalismo c n el
decidido apoyo de l lib rale . in embar o, e te pacto fue
interrumpido en 1836 despué de con tante lucha internas entre
centrali ta y f derali ta,, ha ta que un Congre o e decide a
u urpar la funci ne del p der e n tituyente cambiando la
on tituci 'n de 1 24 p r la llamada
iete Le •es' la cuale
uprimían a lo
tad
y reforzaban el p der pr idencial
re tringiend la lib rtade de lo. ciudadanos.
El bjetivo era d truir la Fed ración por el gobierno
c ntrali ca el cual acu aba como un an mal lo ga to cr ciclos
qu la mi ma oca ionaba. Pero n e olucionaba la ituación
con el centralism al contrari
os mi mo ga to aumentaron;
crecía la d uda pública; • lo mpleado de g bierno así como
el jército y lo magi trado e vieron . umido en la mi ria, al
mi mo tiempo que aumentaban la c ntribucion . ( t ro I,
1967: 7 -79)
Al aument del
to público ·e urna la crisi económica de la
que t r da cu nta; l gobierno n un intento por aliviarla aut rizó
la circulad 'n escandalo a de moneda falsa miridas por múltiples
fábrica e tablecida para e te fin. (
ro I, 1967: O)
E la ép ca cuando nu tr t rrit rio e de miembra con la
eparación d 1 territorio d Texa , cuya intención e la d unir e
c mo stado a los tado nido de orte América. Igualmente
la penln ula d ucatán hac intento de ,eparaci, n.
añ~de a
e to d órdene la interv ación francesa p r la reclamac1one
d l bi rno francé que riginó la ' uerra d lo Pa t le ".

212

tero xpon a í la nefa tas c n ecuencias de la deci.ión de
1 36 de parte d l s centrali ta quiene. proclamaron las ' iet
Leye ''.
pe ar de lo anteti r, eguía prcval ciendo en toda la
república la idea de organizar en la.r diversas seccio11es del tem'torio
autoridades mficientemenfe famltadas para atender u sus necesidades
/orales. ( tero I, 1967: l)
La poblacione de muchas partes del territorio nacional eran
consciente que para mp zar el centro e taba a una gran
di rancia de 11 · por lo mi mo ni con cía u problema , o.i
exi áa una c municación a tiemp ino muy tardía. Reconocían
entonce que su nece 'dad eran diver a. y urgent y que u
derecho era que e atendieran con el conocimiento d bid y a
tiempo, lo cual ólo era p ibl p r medio de la aut ridade
locales.
Para t ro tanto los norteamericano como nue tro lib rale
m xicano , cedieron a una ley univer al de la que hablar o lo
clá ico del liberalismo. una ley obra de la naturaleza. uestr
liberales e cogieron un modelo propio d una república libre y
civilizada que no preparaba el de tin . Para ello fue l m j r
modelo.
Lo liberal clá ic trataron I a unto d I fi derali mo con
lo cual aportaron su idea federali ta al p n ami nt p lítico
europeo, y como c n.ecuencia influyer n en nue tro autore
me:xican s c mo arian
tero.
1 nt qui u atribuye la f deraci 'n a la nec idad de
protección y eguridad d 1 s propi . tado pu . ar menta
que una ciudad in fuerza c rría grande p ligr , pero ademá
veía la ventaja que tra una fi d raci 'n: COIJIJ)Jlesta de peq11eiias

repúblicas, goZfJ la co11federadón de todo lo b11eno qm hay en cada ,ma en
lo refnwte a su gobierno interior·) respecto a lo exterior. la f11erz.a de la
asociación le ofrece las ventqjas de las gm11des 111011arq11Ías. font squi u
1985: 87)
... ntre 1 ejemplo qu m nciona d fi deraci n

213

n el mundo

�antiguo e tán

r cia y Roma: stas.federacio11esji,eron las q11e hicieron

d1m1r tQn/o las np1íblica.r de Grecia. Gracias a ellas p11diero11 los ro111ano.r
conquistar el tmmdo, y por ellas p11do el m11ndo defenderse de los romanos.
• font squieu, 1985: 6)
Por . u parte Juan Jacobo Rou eau presa la n cesidad de
que un ~ tado renga los límites que u exten ión puede tener, ya
que al er dema iado grande surgen &lt;lificultade en u gobierno,
y ·i e dema iado pequeño le ería difícil o tenerse por í mi mo.
Para Rou eau era ea en ral y pr p rci nalment má fuerte
un Estado pequeño que uno ande; uno de lo argumento que
pre enea e, que la odmi11istració11 se hace 111ás difídl c11a11to mayon:.r so11
las distancias. (Rou. seau 197 5: 25)
Pero a&lt;lemá , la acción d 1 g biemo e hace meno vigoro a y
meno rápida para hacer obs rYar la· leyes : corregir lo abu o·
en los lugare lejano , y el pueblo tiene meno afecto por us
aut ridad
quiene nunca ven por la patria
p r su,
conciudadano , a quiene tiene por extraño . Para Rou eau las

mismas leys 110 pueden connllir a tantas prol'indas q11e difieren en
cr,s/11111bres, q11e vii e11 en dinH1s op11estos J' q11e 110 puede11 s1if,ir la fllisllla
fon11a de gobierno. (Rou eau, 197 5: 25)
Iariano tero recomienda la federación como e1 i rema
1

Conclusión
Por tod lo anteriorm nte expue to concluimos que la influencia
del liberali m clásico europeo en el pen amiento político de
1Iariano tero quedó manifestada en u concepciones que
fueron expuesta en e te trabajo como las de libertad, igualdad
ocial, reforma de la s ciedad y federali mo. E principalmenc
influido en su idea políticas a e re re. p cto por lo liberale
clá ico como John Locke Chad Loui Mont quieu y Juan
Jacabo Rous eau, qui nes trataron esms cerna. con creatiYidad
en u ti mpo · baj circun tancia. propias.
Hemo acado a luz con e re trabajo el con cimiento de la
acción política y pen amiento d un ilu tre mexicano, a qui n le
coca actuar durante la primera mitad del iglo
'; época que e
reconoce com de gran ine tabilidad social, pero, con todo, la
corriente del liberali mo europe no deja de infüur en nue tras
personajes político lib rale de la mi ma época com n lo ha
mostrado l\laciano Otero en sus e crito . La utilidad de conoc r
e to hechos e. tomar conciencia del era fondo histórico que
no, ayuda a comprender mejor las tend ncia. liberale de la
política mexicana actual y la qu e pre enren n el futuro.

conveniente para satisfacer la aspiracione localc . Añade a
e ta recomendación Jo objetivo : en primer lugar, que lo, poderes
interiore y el g neral nunca puedan atacar la garantía
inclividuale · en segundo lugar, que t do lo p dere e tén de
tal forma organizado" qu tamp co sea fácil I de acuerdo ni el
choque de lo. uno. con 1 . otr . ra preci o alvar de toda
forma nuestra do grande nece idad . : el pr gre o de la
ociedad y la unidad nacional (Otero I, 1967: 9 )
Otr s do autore. en léxico coincicher n c n Mariano tero
n defensa de la federación con dos punto de vista di tintos:
un es 1iguel Ramo Arizp . llamado el padre del federalismo
m xican , el otro e en·ando Teresa de Mier en su di cur o
"Profecía obre la federación' .

214

215

�Bibliografia:

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Bueno. Aires: t-.L J\guilar, Editor, Biblioteca de Iniciación Filo ó6ca,
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de elida Orfila Re~·nal. México: Fondo de ~ulcura Económica,
19"78. 631 pp.

U o DE LO E ·:rERF &gt;TIP( que tiene una mayor rraclición para
caracterizar a lo filó ofo e que esto. pensadorc \i,1 en en el
mundo de la ab tracción y muy leja de la realidad. L curio ·o
es que han ido lo ausmos filó. ofos lo que han propiciado tal
idea. El ejempl clá ico e el que refiere Platón eo u diálogo
Teeteto, o de la cienda, cuando ócrate dice: "Ahí tiene , Teodor ,
el ejemplo d Tale , que también ob ervaba lo astros y al mirar
al ciel dio con u hue
en un poz . Y e dice que una joven
Tracia, coa ironía de buen tono, e burlaba de u preocupación
por con cer las co a del cielo, cuando ni siquiera e daba cuenta
de lo que tenia ante . u~ pie.. sta burla Yiene mu) bien a todo
aquello. 9ue dedican u vida a la filosofía". 1 Habría qu decir
• Pr fe r-in e ligador titular del Departamento de Filo. ofía de la UAM-l.
Director y fundador del entro de documentación en filo ofía latinoamericana e
ibérica (www.cefilibe.org) de ln Divi ión de Ciencias Sociales y Hurnanida&lt;le de la
UAM-1. Ex-Pre idente de la A"' iación Filosófica de México. A.C. Libro má
re iente : E bo:o históricn de la filn ·ofía en MI.tiro (siglo XX) y otro:, en. aym.
Conarte y Fac. de F y L de la U L. Monterrey. 2005 e lnten•e11cio11esfilm6Jka.
¿qué hacer con lafilowfíu en América Latina? Ed AEM. oluca, 2007.
1 Teetetoodelacienda.en Platón.Obras
omplerm. Ed. guilar,Madrid, 1986.
Traductore · vario , p. 914.

216

21 ,

�Gabnd 1111',glll 1AZflllO

que la afirmación ~ocrática como mucha de la su ·as tien un
d jo de ironía, in embargo, León Robio en u clásico libro, El
penso1JJiento griegoJ los orígenes del espíritu cient!fico.2 nos dice que sa
an ·cdota no coincid con otro te tirnonios ya que Tale , como
político trató de defender a las colonia jonia de l per a, ;
como ingeniero tuvo el proyecto de de viar un río; como
comerciame previó una alza de precios de; la aceituna y como
ob. crvador de la e trella , proporcionó importante indicacione,
a lo navl:game . Aí c¡ue independientemente d la anécdota,
no corresponde con el mfro de qu el filó, ofo es un indiüduo
qu vive permanentemente en las nube d la e peculación.
Pero ademá , podemo citar la tesis d Ari tótele , quien decía
que la filo afia era una ciencia inútil. __, n efect , despué de definir
a la filo ofía como ciencia de la primera cau a y primero
principio , de coda la , co a dice en u Aletofisica ' fue la
admiración lo que inicialm nt empujó a lo hombres a fil ofar"
(...) 'los filósofo per eguian con ello el saber
movido,
por el afán de conocer y no por fin alguno utilitario' ' y agrega
que solo esta aencia ,e tiene a ,í mima como razón de ser.
l que ocurre qu no d bemo comar ólo e ta definición
de la filo ofia :Vª que "el e ta irirn" distingue entre filo ofía
primera y filo, fía segunda. La filos ffa primera e taba vinculada
a su m tafisica ya que Di era un er inmóvil y desintere, ado
que atraía la co a hacia í por el puro p n. amiento} la filo o fía
tenía corno una d · su. caracterí rica la d er una ciencia didna.
in embargo, había una filo ofía segunda vinculada a la ética\ la
poütica v que tenía un objetiYo: lo ar la e11dai111011ía. El fin del
hombre e la f licidad en la ciudad-E tado ,, la filosofía serviría
nada más ~ nada m n s que para lograr dicha iruac1ón. , 1 fin
de lo. filó ofo clá ic s era también la paideia el de ducar al

room ,

' 1d. León Robm. El pemamiemc&gt; griego .v lol ur{~ene. del e1pfritu cienrífic-u .
hd UTHE , M xico. 1956. Trau. Jo é Almoina, p. 35) · .
Aristótelc ·. "Metafí ica". Libro L.cap. 3. Obra. omp!eta.1 Ed. guilar.Maurid.
1973. Trad. Franci co de P. amaranch. p. 912

2 18

hombr para que viví ra mej r en u , ocieda&lt;l y tamb1én para
que la . ociedad fuera mejor.
Pcr la te i de la filo ofia como ·contemplación" debe er
e. tudiada a la luz d l privilegio que tenía el hombre libre frente
al e claYo, como l fue expuc. to por Hegel en u re11on1enología
del espírilH y que configuraría una contradjcción central en aquella
figura denominada como ''dialéctica del amo y el e.cLwo". amo
e recordará mi mra el amo e dedica a 1a contemplación pierde
I rerr no de la tran formación a la que e tá dedicado el clavo.
E ta contradicción implicará qu el E píritu avance en . u
auwconocimiento a una nueva etapa. Pero quien extraerá en
forma má profunda la, con ecuencia de esta cont:raclicción ení
Marx, quien en u célebre Tesis sobre Fe11er/Jach, con, id erará que
la filo oña deb dejar de s r "contemplación" o c mo él dice
"interpretación' para com"ertir
en parte esencial de la
tran formación .' Por tamo la praxis se vuelve una xigencia
central para la filo ofía.
·Que queremo decir con t do e to? Por un lado que los
filósofo no son, por lo general eso individuos qu e tán lejo
de la realidad sino por el contrario aquello que la pien an en
forma má profunda. Pero ademá , lo, ejemplo. que pondr ' ma
ad lante m trarán que la filo ofia ha qu ri&lt;lo también de de
Tale, ha ra nue tras día participar acüvamente en la
tran, formación de u circun tancias.

Parte primera: la función y ignificado ocial de la filo ofia
en di er os momento de la historia
1) La filosofía como discur o critico
oro . e sabe a travé de todo los ti mpo. , de. d , Platón ha ta
4 Karl Marx. Te is 11
obre Feuerbach.~Lo · fil soto~ · lameme M! han dedicado :i
interpretar el mundo.de lo que~ trata esde transformarlo. Un análisi de e tas te 1s lru.
encontram · en Adolfo án hez Vázquez. Filosof(a de la praxi.1. iglo XXI Editore .
México, 2003. Ge rge Lab1ca. Karl Marx Les thése mr Feuerbach . PUF. Paris,

19 7.

219

�Kant y Hegel ) &lt;le·&lt;lc Marx ha ta I lab rmas y RawL, ánchez
Vázqucz o Ltú \'illoro, la filosoffa ha propue to, frente a las
profundas de igual&lt;laJ.es y comradiccione de la ociedad, un
ideal de ju. ricia. En otr, palabras, la filo ofia h cumplido una
función normativa al proponer las cru-actcri ácas qu debería a!:umir
l:t oae&lt;lad para podt:r organizarla de una m jor man ra. ,. ci reo
que algunos filósofo. clá ico · han propue to cierto idealc que no
van por el camino má adecuado como fu I ca de la te. i. de
Pl. tón en La Rep,íhlico n 9ue &lt;lesccib una oci dad extremadamente
rígida dirigida por un filó ofi . in embargo han eJill tido tro c.iue
han buscado , olucione mediad ra como en lo caso de A.ri tóteles
o Hegel.
Esta función general d la filosoffa, puede r eí mplifica&lt;la
de diversas maneras. He degido i. forma· que han tenido
relevancia histórica:

1.1. Soluciones particular de alcance general
.orno aberno , la filoc; fía no sólo e hace pregunta ioo que ofrece
también re pue tas a conflictos concreto . ~- te e. el ca &lt; de John
Locke, quien a t.mvé. &lt;le sw T»'O Trealises of Citil Go1"ernnm1t ' (1690)
no ólo critica, en u primera parte, las cesi de Robert Filmer en
u Pafntmha (1680) en donde pretende fundamentar el der cho
diYir1u dd poder sino que rnmbién trata de ju, tificar lar volución
de 16 8 y el a cens al p der de Guill rm de range para
ocupar el trono d lnglat rra. Locke, de d mi punto de vista
une, en forma genial, l particular (la ituación e. pecífica &lt;le
Inglat rra) con lo general Oa te rL'l &lt;lel i11snat11raliS11Jo). •I probl ma
qu trata de re. olver es el d la . ucc ión del p &lt;ler político. D
acuerdo con la tra&lt;lición, 1 monarca, en e te caso Jacob 11,
legitimado por la religión debería dejar el cargo a un heredcr ,
m embargo dicho monarc .. había dejado acéfalo el tt no d bid
a las acusacion de traición. monee
cke re-elaborando la·
s lnclufdo en Edwin
. Burtl (ed) The Englilh Phi/o. ophen. From Ba on lo
Mili Rand mHou. e :Y 1939.

220

concepcione de una corri nte qu había ido también plant ada
por l lobbe , Puffendorf, Hug
rocio } ro , fundamenta la
devolución del poder a lo ciudadanos y la necesidad de: formular
un nuern contrato . ocial. De de luego gue. lo cmru dano para
Locke on los propietario, y el nue,o contrat cría cmre el rey
, el parlam nto pero u teoría tiene la función e.le de ·truir
teóricam nte al ab,olutismo ) preparar una nueva forma de
e. tado: la mon. rquía con ticuciooali m. Aquí ten mas un ejemplo
extra rdinario en 9ue la filo ofía pre nea una solución a un
conflicto h.i tórico. E te hecho de miente las resi. dt; qu : 1) la
filo ofía e plantea ólo pregunta r 2) que reflexiona. ' lo obre
lo univer al in t car l particul.'lr.
tro ejempl e d de l legel 9uien más tarde, en l 820, bu. ca
formular a través de su filosofíu del derecho 6 por un lado una
crítica a la corriente íusnaturalista ya que, con toda razón la
considera una ficción (aun9u a mí m parece una ficción muy
importante) ) por otro, una crítica al mo&lt;l ·lo democrático
rou oruano )ª qu , para lle 1 (y en e. t también tenía razón)
no po ible mitir, en unn cultura da&lt;la, el mundo de la eticidad.
H gel propone entonce para el de arrollo dd Estado
Pru iano, lo que considera un "e cado racional". El problema de
Hegel como lo eñalaria I Iarx en su Cntico o lo Jilosoj,o del estado
de Heg,[ e. que deja indemne la te is de [onarca como el garante
) culminación del l~stado ) no considc:rn qu el poder lo tiene el
que gana la lucha en la s ciedad civil.
~ stá de má decir que ni ock ni l legel e c.¡uedan alli ya que
detrás de su. rcll xiun e encuentran conc pci ne omoló kas
r epi e mológicas qu Je m·en d fundamento. · n el primer
ca o el empiri.m y en el ·egu.ndo la dialétnca del Espíritu
ab oluto.
• G . Hegel , Fílosofíu del dereclw .
A l. 1éxi o. 1975 . lmroducción y nota
biográfica de Juan Gar.lón .
1 Karl Man..
rítica a la filo ofía del Estado Jr Hegel . Ed . Grij I o, 1éxico.
1968. Prólogo de dolfo ánchez vázquez.

221

�1.2. Soluciones para una época
Pero la filo afia no ólo irve para encontrar solucione a
problemas llli tórico. e p cífico. ino que también se pre. enta
como oluc1ón a todo un período de la hi curia. Tal es el ca o de
la Ilustración france a. Aquí los filósofo , a parcir de la critica a
la monarquía e dan a la tarea de imaginar la e tructum de la
sociedad futura. sí, Montesquieu propone la di,~isión del poder
en tre · Voltaire somete a una fuerte critica d papel político de
la religi · n; Rou eau con. id era la n ce idad de un nueyo contrato
ocia! a partir de la democracia directa· I amettrié, Didc:rot,
Holbach y otros, propu ier n toda una concepción de la ociedad
basada en la racionalidad cienúfica. De alguna manera, ese futur
e parte del imaginario actual d la ociedad moderna aunque
muchas de us tesis e encuentren ?ª en revisión o rectificación.
En léxico hemo tenido la necesidad de reflexionar obre las
institucione d 1 futuro. Alfonso Reyes a propósito del entido de
la acti,i.&lt;lad del teneo de la Juventud creado en visp ra de la
R volución Mexicana dice que a diferencia d
rancia o Ru ia,
nue trn filo afia b1illó por u ausencia en aquel momento hi tótico.
7ue tra fil afia no fue, en e e rnso, contemporánea de su bi toria.

Pero la filosofía ha reflexionado rambi ' n obr las
caracterí ricas del pensamiento utópico. Do ej mplos
importante son la bra de Ernesr Bocb o Franz Hinkelammert
quiene lo califican como una forma nec saria del individuo y
de lá sociedad de pre-ser- e aunque ya con la conciencia de que
la utopía e un m delo de impo. ibilidad. Fue Ernest Bloch quien
en u importante bra Ptincipi(}-t&gt;speranza propone una concepción
no idea1i ta de la utopía. e elimina a í el p ligro de utilizar a las
ideologías como forma ideológica ne ativa .
Las utopías en la actualidad son nece aria por do razone :
en primer lugar, para buscar una salida a la cri i de lo paradigma
ociale y en egundo para ampliar el horizonte hi tór:ico de la
humanidad c rrado por las concepcione del fin de la historia.

como fue el caso de las utopíru del Renacimiento con Bacon con su
, Tm1L'a Atltíntid«, Campanella con L, ciJ1tlad del sol Moro con la
Utopía, mediante la cuále hicieron la críttca indirecta de sus
ociedades y buscaron delinear una nueva forma que en definitiva
~ irrealizable per que abri · el horizonte del pen ·amiento hacia
una nueva forma de la ocicdad. Lo mismo ocurrió con el socialism
utópico de ain imón, wen y Fourier y también con los ra gos
utópico. de ~Iarx y Engels, a p ar e.le que qui ·eron liberarse de la
utopía.

1.4. Como grandes re puesta interclisciplinarias para la
conformación de la sociedades:
Pero cuando e rudiamo la hi toria de la filo ofía encontram .
unos pen adore que no on exclusivamente filó ofos ino
tambjén científicos sociales; anali tas histórico y político .
mi juicio este tipo de pensamiento. , de la may r importancia
ocia~ han sido descuidados en nuestra e cuela. de fil afia
por . u preferencia de una "filosofía pura" ~· alejada del
compr mi o ociaJ.
Aquí encontrarno una función má compleja: esta función
implica en primer lu ar, la creación de una ciencia para el
con cimiento de lo acial y en egundo, una respuesta :lobal para
toda una formación ocia! en crisii:. k explicaré: en el ·iglo XIX, 1-1
sociedad europea e encontraba en una encrucijada ¿cuáJ podría • er
u dirección furura despL1és de haber uperad la f; rmación anterior?
Fue por ello que tr grande. pen ·adore. ofrecen tres respuesta
diferent :
a) La re pue ta d
omte 9 implicó no sólo L'l creación de la

Vario!&gt; autores. U1opfo ,\ del Renudmiento . FCE. México, 1956. Trad . e
imroducc16n de Eugenio Jmaz..

" Vid . ugu to Cornee. Dist·urso del e.1pírit1, positivo . Porrúa. México. 1965.

1.3. forma utópica
tra forma clásica y muy importante fue la prop sición de utopías

222

22.,

�(,abml ¡ ,,l'J!.,u / .o.-,m

ociología (aquí e tá tra respue ta a la pregunta de ¿filo ofía
para qué?, e decir, la filo ofía ha dado origen a diYer a ciencias
particulare ) ino la propue ta de una ociedad científicamente
organizada. Fue por ello que Gabino Barr da, justamente en la
encrucijada de: 1867 en que triunfan la fu rza lib rale propone
para :v1éxico la educación p ·itivi ta que ub tituiría a la
educación e colástica colorual.
b) La st:gunda re pu sta fu la de J hn tuart ~lill, importante
lógico, quien propuso la confromación de una ociedad que
combinara economía de mercado ) libcrtade democráticas
aunque en t rma acotada. u. te is conformarán también el
debate obr qué debería ·er nue tro paí. en el igl XIX y ' '
c) J.a tercera re puc ta fue la de Iarx., quien dio origen a la
ciencia de la hi. toria y con id ró qu el capitali mo en u formas
má de arrollada~ no producirla una . ociedad ju ta y que . us
profunda. contradiccione lleYarían a la necesidad d la
construcción de un nuevo tipo de ciedad radicalmente distinta.
Lo qu ocurrió de pué con el sociali mo real que e trató de
de arrollar en • ociedadc atrasadas, no se encontraba en el
pr grama principal de Marx sino que el viejo topo de la hi toria
tomó otro camino. • o puedo profundizar en e te tema ahora
per e han publicado numer as obra al re pecto. En e ta
dirección mend naría el libro de Ad lfo ánchez ázquez, El
l'alor del socialis1110.
que todo e to implicaría amplia. di cu ione ac1"l!atoria
pero con ello quiero demo uar que la filo o fía ha . ervid a lo
largo de su hi tori.c'l, para orientar a la sociedad en el mar procela o
de la historia como decia José Gaos.
Tenemo entonces aquí do asp cto : por un lado, la fil ofía
com un di cur o con ra
pecíficos di tinguibl de otra·
forma. de compren ión de la realidad p ro que e a ume como
un conocimiento de ella y p r tro, una filosofía gue e integra a
otra. di cipltna!i como una re. puesta integral a la encrucijada de
una época formación acial dada.

224

1.5. Función conceptual
Pero e evident que las funcione de la filo oEa no se quedan
aquí. Hoy nos encontramo. en uno de los período más complejo
de la hi toria debid a l profundo cambio económico ,
ociale y tecnológico , la tran. ición de lo que ha denominado
con un nombre demasiado general, "la m dcmidad" (aunque
d bería hablar de la modernidades) y qu e taría iendo
ustituida por otro período que e ha denominado como
' po modernidad o tran modernidad' . ue tr gran pr bl ma e
¿cómo debemo definir este paso? ¿qué debemos abandonar ,
que dcbemo con ervar de la modernidad .' cómo puede enfrentar
nuestro país conformado por una pluralidad de culturas, alguna
de ella anee trale , a lo nuevo reto del futuro? ol la filo ofía
puede definir esto concepto y ofr cer re pue tas a e te crán ito.
demá , en nuestra 'poca tencroo nueva si :uacion como
la crisi ambiental que pone n cue tión a la racionalidad
científico-técnica como única manera de enfrentar el d arrollo;
la profundización en ciencia como la genética que implican
descubrimiento. extraordinarios pero que tienen potencialmente
el peligro de la manipulación de los sere humano · cambiando la
naturaleza humana ha ca hoy conocida· d u o de las nuevas
tecnolo ía que implican un ran a,tance pero también
tepre entan el peligro de la manipulaci ' o &lt;le l · ere human .
cabe duda que el iglo .,_ XI e inicia c n una enorme
cantidad de conflicto que r quieren el c ncur o acnv e
inten ivo de la filosofía y us disciplina .
1.6. Función democrática
Pero si esto fuera p co, diver
filó ofos de d Rou . au r
pin za hasta B bbio, Haberma o facpherson, para citar oto
a alguno. , han con iderad que la filo ofia puede promov r la
democracia. Por cierto no r d lo filó ofo fueron partidaci
de la democracia como n lo ca o de Platón,
· t ' tele. o
ietzsche. in embargo, hoy, la
O a travé de un libro,

225

�Fi/1,so 10 y d, 111ocradt1,10 considera que la fil ·ofía es e encial para
la f rmaci ' n de la ciudadanía.
En e ccto urui reflcxmn filosófica que a urna la pluralidad de
cune pcione del mundo dc los incfüiduo · la m.-ce.iclad de que
c.: tomen decisionc. colectiva para regular &lt;lc ·d aba·o la·
dt:ci ion publica podría comribuir al d ·arroll de una
mentalidad d · re pct a lo trc · us form d v1&lt;la.
D i !Ual man ra, 1\. ciacion d pr
or . d filo fía de
n ·cñanza media en ·rancia e Italia, han con iderad&lt; que la
filo ofía:
-pr mu Yc la t l rancia int rculrural.
el pensamiento ma claro del estudiante sobre u propio
potencial r . u limite ..
el arr Uo &lt;l ·l p ·n amient crítico.
-pr rnueYc re p t } tolerancia a la opin1on · d I otr
-educa en la paz y en lo ,--alore. &lt;lem crátic
-desarr lla babilida&lt;le. del pcn amiem crític y creativo.
-jl.l!! tifica pinion ·s en fi rma argumental.
-e n olida I conocimiento y el buen juici .

1-inalmcm \·ivimo en gen ral en el mundo pero en t pedal
n nu tra de&lt;la&lt;l, una cri i. d l s miel , una en. i d \·alorc.
qu , requi ·r l argumentación ,. la e nfr mación clial · ·ca que
pcrmita al individu &gt; ori ntar. c en la conflicti,, oaal.
Ti d e. t ba c.:uí, para d m trar la imp rtancia ~ n e ·idad
d la file afia n el mund d hoy.

2. Funci n legitimadora de la filo ofia
Pero la filo ·ofia, e mo hc.:mo- dicho, puede tener mmbién una funci ' n
ne , tiva, decir la d ju. tificación d l pod r político. qw eñalaría
qu · rod::i fil . fia
eptibl · de : r conn:rt1da n una 1dcol ·a
n tiYa que pued fa, n.:cer • cierta fuerza ¡x líticas.
Rog r-P I Droit. Fi/m()j1u ,. demorw ·ia .

226

. Pari~. 19 9.

: j mplo. de llo n d ari cor ' lico-wmi. mo qu fue u iliza&lt;lo
p:i.ra justificar el dominio de lo · e.pañolc n 1\mérica Latina.
Como . abcmo , el choqu de la tntcrprctaciones . e dio apena
inici da la coloruzación cmr' Bartol m · de la ~· a. \' Giné ·
ele puln:da:
·

-L1 filo ofía p :mv1 ·t que justificó el d r recnocráric · el
darwinic;mo ·ocial que ju tífica el dominio &lt;l •I mfu tu rtc;
-la concepción talini ra d la filo ofía que tran . formó a l,
filo fía maro. ta &lt;le un di cur ·o crítico ,· rc,·oluci1 nario en
lcgmma&lt;lor Jd Est. d m1caco;
·
la tran formación el la fil }S fia de • "iccz che por u hermana
para a&lt;laptarla a las ncce idaJc &lt;l I rég¡m n nazi: la adaptad ' n
&lt;le f:./ Ier_y el lie111po por Jleidcggcr t:n ·u prim ra edición para
adecuarla al nazi. mu,etc.etc.
. Low ,\Ichu . er &lt;l cú que la fil
fia era hb racorio tcórico
de la, id ol gía &lt;l bido a 9uc a ume toda. la práctica y la
fusiona o una concepci6n el mundo.
Fn alguno· ca o , • trata cl una malinterpr •taci ' n inter ada
en otro. tt:. 1 dc:I autor qu pudier n . cr utilizada -en un cnúdo
ne ativo.
• to no implica, Je, d mi puo to de \ 1 t:: que la filo. o fía al
r lacionar e n la ideo! gía · tran. f rm ._ en t de lo ca ·o.,
n u opuesto ·a 9uc la filo. o fía puede relacionar c n idc l gías
po itiva. en forma cr ati,,a.
cma fm; objct &lt;le un largo
d bate entre ánch z Vázgu z r Luí. \'illoro.U

La Jiloso.ia en la ociedad actual
Por to&lt;lo I anceri r, p. r cc muy . rraño que aguello 9u
m n . pn:cian la reíle ·ión filo. ófica para ac nruar lo recno rático
ign r n t da. ta. unc1one .. Per aderruí no enfrenta con un
gra, e problema de nuc tra. . oci dad ·: la gradual margin. ción
y u titución de la autént1 a filo. ofia p r un~ eudo-pcn ;miento.
11 \lid. ,abriel Varga. Lozano , /111errenci1111e1 film áfic,n ¿Qu h,1eer on la
filo\nfíu n 4ma,rn ú11í11u? Ed.
· 1., le ico. :! 7.

227

�C(/lm:I I á~,u I .11~am,

¿ uále son las razones el que

to ocurra?
fe r feriré a d s a pecto que on íntesi del e rodio que he
publicado en el libro ¿lncidt: la filosofta n1exica11a en la sociedad? 12
➔ l prim ro de ello e la forma en que ha sido desplazada la
filo fía en la ciedad capitali ca moderna y el . egundo es la
forma específica a. uro.ida por un capitali m d pendiente y
ubd arrolL'ldo como el nuestro.

La filosofía en la sociedad capitalista posmoderna
A mi juicio el cue, áonamiento obr la función de la filo afia
en L'l oci dad capitali ta en que vivimos e ha vuelco má radical:
e trata, n el fondo de la tendencia a ustiruir, en las mayoría ,
un pen amiento propi , critico o creativo por un modelo una
e tructura mental adecuada a la. actuales formas de producción,
distribución intercambio .v con urna de mercancía . El individuo
actual es conD rmado p r el i tema como un er co ificado y
alienado que ,ive en lo que Karel Ko. ik llamaba en u libro
., " . n· p ara
Dialéctica de lo ro11creto ' el mun d o d la p ud oconcreaon
cumplir este cometi&lt;l el i tema ha encontrado en el uso de lo
mcdi electróruco &lt;le información y comunicación, una forma
de su ·atuir en el peo amiento, la reflexión abstracta por la imagen
captada por lo, , encido . E ta última forma toca n forma más
directa al mundo de la moc1one . ➔ n otras palabras: ¿ uién va
a querer leer h y la Fe110111euología del espíritu de Hegel o El ser)
titlllpo d Heidegger .i puede ver una erie de televUón?
Es claro que e ta intención istémica no iempre logra su
objetivo ya que choca contra la complejidad de la actitude ,
deseo. idea , imaginacione, e id alizaciones de hombre y
mujere. y • obr todo, choca contra lo efeeto. de una ociedad
n cri i , pero allí entran en ju go otra formas ideológica·

.

(religio a. , müo1ógica , p lítica , cultural , ) que ofr c n
re pue ta g nerale, 9ue también ub. ticuren a una auténtica
filosofía. Por ejemplo, para dar cuenta del nuevo periodo en que
nos cnconcraríamo e habla de posmodernidad; de globalización;
de fin de la historia; de democracia o i e ponen trágico , del
Armagedón. El hecho es 9ue e ha conformado toda una
maquinaria que bu ca en forma ince ante, mediante la indu tria
de la diver ión, mantener en un e · tado de alienación a las
mayoría . st hecho e todavía rruí ev-idente en ociedade como
la nue tra n que la in5 rmación . comunicación ma iva está
monopolizada por un duopolio que define lo limites de la
información }' de la reflexión bajo la apari ncia de una e ·po ición
objetiYa.
E ta, on, a mi juicio, la cau a de do fenómeno inculado :
en primer lugar, la erradicación del pen, amiento filo ófico
auténtico (que en mi opinión .i mpre e crítico) y por ocro, la
rv.ón de fond d u p ición a él.
Lo que no dedicamos a la filo ofía, tenemo ne ne una
gran tarea: demo trar la importancia y ignificado gu ha tenido
la filosofía a lo largo de la historia; demo trar la importancia ele
la filo ofía en nue tra propia cultura y d m erar 9ue hoy el
mundo en que vi .IJ'llOS no puede er explicado sin la filo ofia.
Demostrar en urna, la necesidad de la filo ofía para nue rro
tiempo.

" abríel arga . Guillerm Hurtado. Mauricio Beuchol y Alfredo Torres.
¿/11cide fajilowfta me.,icanu en la .ociedad? Ed . Torres A ociad . é 1 o.
2008.
11 Karel Kosik. Dialécrica de lo concreto. Editorial Grijnlbo. Mhico, 1967.

228

229

�IBN ARAB1: EL GRAN MAESTRO
DEL MISTICISMO

Zidane Z raow 1

u:n Ben li Ben ~lohamed
Ben Arab11 1-Hatimj Al-Ta'i, má conocido como Ibn Arab1, e
la má. pre tigio. o figura &lt;lel pen amiento mí rico dd L 1am clá ico
y uno de los má.. grande. ,·isi nario · de todo lo uernpo .
d
teóric del monismo ontológico ~ teológico 2 y redactó la má
importante gramáuca e ot · rica i lámica. Al Sheij aJ Alroar, el
·Gran Maestro' (Doctor 1 faximu ), al lnsan aJ-Kamil (el perfecto
hombre), Lisan aJ-haqtqa (la lengua de la verdad o la palabra
verdadera) o Muhyi ed-Din (el re i.ficador de la religión) com
lo han nombrado us di cípul ,
filó~ofo, t ó-ofo y místico
musulmán y reconocido por la tradición ufí como el mayor
lLH'\1-í:D-DI

B ABD.\U. \11 J\lcJI r \.

1 Profe
r-inve Ligador del Dcpanament{) de Relacione!&gt; Internacionales d 1
Tecnológico d Monterre}, arnpu:. Monterrey y coordinador de la cátedra de
investigación '•Regionalización nuevo~ actore iniema ·ionale " . Aut r de vario
libro. ·obre el l~lam 'i el Medio Oriente. u últim trabajo e / /0111 y política lus
procesos po/fticos árabe co11temporáneC1S. Mé ico. Trillas. 200 (4" cd.) y (coed.
Árahei v mumlma11es en Europa. Hhiwria y pmce os migrarorim. an José. Editorial de la Universidad de osta Ri a. 2007.
' Para una mayor profundización sobre el monismo de Jbn Arabi e r comicnda
la lectura de Hu ami. .A.Q. The Pamhei.Hic Mo11im10 of lbn Al-.-lrabi, Lah re.
Paki tán, Ka,himiri Ba1..ar. l970.

�1/Jdm1

mae. tro d la mí tica univer_ al. Fue un moni ta int gral y
pantheí ta ) un teórico de la unicidad del er: , u obra recon ce
en toda xperiencia el rostr de Dio y en t da imag n o forma,
la huella di ina. IantuYO que el mundo e free al hombre
como la celebración p rpetua de la pre encia clivina.
'A pe ·ar de u e fuerzo por mantener e dentro dt la
ortodoxia islámica. admitió la equivalencia de todas la creencia
reli io a en cuva variedad de rituale 1 le\'e veía formalizacione ·
singulare~ d ti~adas a verbalinr el fe;,or religio o que habita
en 1 , hombre .. Al situar dicha exp ríencia religi sa más allá de
cualquier medida moral negaba de modo implicico la exi. tencia
del infiem y afirmaba que l Paraí o acog ria ternamente a
toda lab criatura. in di tinci 'n".'
E ta po ición mí t1ca de aceptar un paraíso eterno para todas las
creencia } tod lo hombr , le generó la ho tilidad de la doctrina
teológica oficial del unoi mo ) en particular de la corrientes
fundamentalistas d u tiempo como lo fue el t ólogo irio del iglo
XIII, Ibo TaymiJ, a,~ reconocido por u radicalismo religiouo,
in embargo, no olamente en la cuestión d la iot rpretación
teológica, el gran maestro
ponía a lo juri ta i. lámicos.
Tambi 'n en la propia aplicaci 'n d la juri prudencia, el d ctor
maximus criticaba a la 4 e cu la juriclicas5 del 1 1am o más
bien a la aplicación de la Sharia egún lo dogmas jurídico .
'Dio.- ha hecho de la divergencia en cuestiones legales una
Cfr. .a. •·B 1ografíru. y vida ··. hup://www.biografi yvidas.com/b1ografia/i/
1bn arabi.htm (con ultado en mayo 5. 200 ).
;-lbn Taymjyya e. reconoeid como el precur or del mtegnsmo i lámico Ya el se
debe la nien ·iaqueel ·t (ame religión y E. tado' (.. El Islam din"ª Oawl~"). En
·u obra Al-F11rc¡c1n11 bina All'aliya ir-Ra/Jma11i wa Awliya i. h- haJtan. El Cairo. Dar
El Kutub. L907. ataca a lbn Ambi como iru.pir d por ataoá ·.
Exi ten 4 escuelas a cptada y rec n ida en el 1 1am unnita: la mfu liberal.
la Hanafí hasta la má. con~ervad ra. la Hanbali la tr: d · intennedi~: la hafií
y la lalikí, sta úllima predominando en la ndalu ía del tiempo de lbn rnbi.
Cada e~cucla se aplica en un parte Jel 1und i lam1co. pero en alguno ca,o. •
como Egipt . Cl'.i\ten tanto la hafií como la Hanafí. an embargo, en l~ uni\&gt;ers1dade~
como AI-Azhar de El Cairo o la Zeituna de Tunez. e estudian la 4 e uel .

232

/.t't MÍ

miseric rclia para u siervo y una ampliación de lo que les ha
pre crito para dar te timonio de su adoración. P ro lo doctore
d la Ley de nue tra época han prohibido y re tringido para u
seguidore , l que la Ley ~agrada había ampliado en u favor.
Dicen, a quien pertenece a u escu la, i p r j mplo, e hanafita:
'no vaya a buscar una dispcn a una uavización c n hafü
acerca de c:ste problema que e te plantea. Y así para cada uno d
ell E a una de la calamidades más graves y uno de lo apremio
más pesantJ n materia de reli ·ón. Pue bien: Dio ha dicho: o
o ha impue to nada que ea dificil en la religión'. La Ley ha afumado
la alidez del e tatuto de quien hace un e fuerzo per onal de
.interpretaci ' n para él mismo y para quiene le iguen. Pero, n
nuestro día , 1 doctor de la Le,, han condenado e fuer¿ ,v
pretenden que e o conduc a m farse de la. religi 'n. E o con tituy ,
por su parte, el colmo de la ignorancia".6
En otro d u rext s, en referencia a Ila an al-Ba ri, Jgran
mí rico del siglo Vll, muerto en el 73 y c n ider.ado com el
fundador de '1a ciencia de lo corazon y de los ent.imientos"
Ibn rabi menciona qu el mi rico que daba re ularmente una
en. eñanza en público, "cuando qu ría hablar de 1 mi rerio
que n deben e tar n el camino de 1 que no on dign llamaba
a Farqad a - abaji - a falik Ibn Dinar, a. í que lo pre enteu con
una inclinación ioiciática, y cerraba la puerta a 1 s demás, y
trataba de esto tema en la intimidad. i no tenía necesidad del
ecreto no hubiera proceclido de tal manera. D la misma manera,
bu Hurayra elijo, según lo qu reporta al-Bujari en u hadiths -:
'he traído de parte d l Profeta ( ... )8 do. aco,: un lo repartí a
todo u tecle , el otro, i hacía lo mi mo, me cortarían la garganta'.

• Citado en Zayru;. Rodrig de. /bn Arabi de M11rcra . Mae.11m de amor. m11ro
l111111c111i.1w y hereje, Madrid. fali1orial lmuzara, 2007. pp. 52 y 53
Al-Bujari fue el má importan! rec pilador d lo · Haditru , lo dichos, del
profesrn Mah ma.
• e han eliminado las oracione qu e utilizan en árabe para h cr rcforcnci al
Pro eta 'que la bendición ,ea con I' y otrru fórmula . , para aligerar el tcxt

23

�De u lad Ibn bb en refer ncia al \·et, ículo ,\llah creó iete
domo cele te y la mi.,ma canódad de tierra ; el mand de acode
entre ellas' (cor. 65 12), declaraba ¡ue . i le digo la
interpretación (e otérica). me lapidanan diciendo que oy infiel'.
P r u parte, li Ben Abi Talib9 e olp aba I pech · d cía:
¡.\quí exi ten ci nci pr funda ! 1 olam nte p dia er d lo·
qu tienen la capacidad de 11 arla.'. inalment el . Iensa1 ro
d Dio ( ... )decía qu '~ bu Bakr e . upen r a ' redes no p r el
número de oracion , o d ayun que realiza, smo por algo que
cien· en ·u pecho', pero n e ·plicaba lo qu tenía en u p ch y
e callaba. Toda ciencia no deb . er . plicada por quien la po ee,
y l propio Profeta ( ... ) d cía 'habl n a I hombre
· n la
capacidad d u inteli ncia' "Y'
r ferencia directas a un e ntenid e, térico del
l p n arru m m' oco, ha l ·antad la ira d l
rt
dd 1 1am que n ac tan m' que u propia interpr tación literal
d I libr agrad e mo lo haría un lbn Hanbal, el fundad r d la
cuarto e cuela jurídica mu ulmana, , la más c n rYad ra d t xi
que se fundamenta s lamente con la lectura textual de la revelación
divina.
. í, su doctrina pr funda y n ved a aunque much de la
bra que
le atribuye fuer n ap · crifa , 11 d minó el p n--a• e hace referencia al pnm de 1ah ma y e po o de u hija Fatima · fundador
del hií mo.
'º lbn Arnbi. Le !ir~ ti l'tx1i11c1ion dan. la onremplarion ( Ki1ab alfana'fi al
m11shalrada. Lraducido del árabe. prn ntado &gt;anotado por Michel nhan). Parí..
Le Ed1lion de I' •uvre.
11 e mencionan la redac
mái; tJe 00 libros. la m rí
ale fu~ron
lo tra ·
in do. du
u e lan ia en
mencionan
ttp://w,
üttlcangel.
t
arabi.a p.
e may
t
•. in emn rabi"' de Wi
• aclarando
de u aut ría. v
·
tt .
•
"pedin.orgl
nsultado en Juli 2
)
especiah la bariano,
laude Addas.el lman al-Kamil redactó al final de u "'da una lista 'no e hau ma'
gún ,u p pia. pala ra • de u. obra.-, que . ornan 317. pero :egun el e peno
olam nte 106 lftulo pued n atríbui le mientr; que en lru. bibli tecas del mund .

2'. 4

i. l

JI p ro fu al mÍ'-mo ci mp muy
contro, ersia1 por u polémica. te ló~ca con la posición oficial.
in t:mbargo para la corrí nte . ufi, Ibn Arabi c. el heij má.
importante d I mi tici. mo iJámico, aunqu ba ·tant complejo,
p ro • u léxico ) . u vocabulari gnó tico e impu ·i ron en el
p n. anu nto mu ulmán. Tanto ad, cr ario e mo parádario.,
t do lo filó ofi , mu ulmane. retomaron su ternunol gía mí tica
que t: e m'irt:Jó n la e lumna Y rrebral de la m tafí. 1ca clásica.
E1 gran mae. tro c el pcn ador ufí occidental p r t:.·cdcncia
en contrap ici · n c n :\1- hazali, el gran mi cico d I ri nte,
p ·r lo do. difieren en u acercamiento a Dio'-. Para I primero
la Vía c nduce al r ·toro haaa Dio ) a la mclu i •n en I seno
del 11110 en \llah como umdad m1t.;ntrru qu para el gundn. el
mi tici m llc\'a a la conc mplaci · o &lt;l1,1na, l tro, a Dm ·.
tn mbar
nacid ·n la . cgunda mi ad d 1 sigl XII en
plen ap eo d la cultura i. lámica, Ibn \rabi marcó u ti mp
ndi · má allá de Andalucía, c mo l at t:1guan l
numero. o.
bren mbres que , le dio. u principalt: bras
F11tlfhtd al-\lt1kb•t1 ('La revela tone. de La [cea') ) Fmm (J/Hika11111 (conocida com La abiduría de lo. pr fi.;ta, ')
con titu) en el más importante legad para la mística univer al.
n particular d último libro l má. leíd , e con 'd rado u
t&lt;::stamenro pirirual. n d « p ne u c ne pción del univer. o
· la creación, de clara in. piraciún pantei. ta - o cxi t 010 ,
nada h.1y fuera de 1- 1 c.¡ue motiYó el rece! J lo. 1·larni. ca
má · ore do. o La g1game.ca obra de lbn Arabí, acrualmc.:nce
di. p r a ) de, e no ida en bu na parte influyó profundam -m ,
no·sólo en la cultura árabe, inu mmb1én en la Euwpa I la

mienro mí rico de d el

e. ish:n • 4

obra, que •,e ,up ne on de Jbn Arnb,. H nr orbin. espccialt,ta del
pen_ am,en~o I lam1 ·o ( f~. Corb!n. Henl'). H, wire tle la phi/0\ophi islam,que.
P m, alltmard. ol. Folio Es. a1,. 19 b. p. 407) menciona que ·'el repenono (de
Ibn rabi) qu le debcmo~ a la labor ejemplar de O man Yahrn. e mprend
6
bra , u 1 ual
5 n llegaron con el 1c 1imoni &lt;l 2917 manu. ·rit •·.
' lbn rabiF11111/wta/-Jl,JaJciyu.EI airo.Bulaq.1911 (vol tal\')) Fu malHikom •• 1adras. lndra. fohammadan Publi Library. 1 '!,7.

2 -

�l.uhu Z

E ad Icdia. D la alca consideración qu
za entre lo árabe.
da id a el hecho de que el lugar de u muerte, en Damasco donde
e levantó una mtzguita en u honor, es hoy centro ele

p •regrinación. 13

1. De Murcia a Dama co:
Al Sheij al Alchar nació en Iurcia (Andalucía i lámica) un 27 14
de Ramadán'· d l año 560 de Hégira (J d a to d 1165).
Tanto u padre como su ti paterno formaban part de la élite
teóloga de . furcia y eran rec nocidos como rudito en
cue ·tiones del Fiqh, la juri prudencia mu. ulmana que da
nacimiento a la Sharia, la 1 v religio a y a la. cuatro escuela
jurídica del 1 1am sunnita.
1 tra lado de _u familia a eYilla, capital ad mini trativa del
imperio de 1 , Almohad qu abarcaba toda A.frica del norte y
Andalucía, 1 pcrmir entrar en la. m j re e cu la de u tiempo
y adquirir una profunda y completa formación tanto literaria co~o
religio a. u dote extraordinario lo conllevan a er el secretarlo
dd gobierno en la ciudad y a ca ar • con una mujer de la nobleza
local qu según u propia palabras, repre. entaba 'el ideal de la
vida e pirirual' .1(J
la edad &lt;l 2 , ño ,~ y de pu , s de una grave enferm dad
qu casi lo 1km a la muerte, l doctor maximu encuentra u Yia
' era. Pascal "lbn rabi: un mí. tico árabe nacido en la Murcia del iglo x1r·.
niver.,idad de Murcia. Campu digital. 2004 .
14 En Wikipcdia mencionan 1 fecha del 17 de Ramadan. Cfr. Sta. "íbn Arabt" en
http:1/ n ,\\ íkiped1a. Op. Cit.
.
_
. .
11 1he ho de habcrnacido un 27 del mes d Ramadán fue LIDbóhco y prem nu no.
En ef c10, el día 27 del mes de ayuno i. l mic es llamad ·)a noche del de tino·
(Lailat al-Qadr) porque en este día Mahoma recibió la revelación profét1 a Y p~ra
J mu,ulmane. una orac1 nen e. t día el&gt; mi.:jor que •mil oracione. '. Los presagio ·
de lo~ grand acontecimient ·• egún la recn ia popular. se dan durante la noche
del 27 del me de Ramadán .
fr /a . .. lbn Arabi" . hup:/1' ,, w. 1 enn .org/lbn_Arabi .hnn (con ultado el

15 d emay de 200 ).
.
1
in embargo dc,de la adole cencia, lbn rabi mo tró una fuerte tenden u1
mi.tica. m lo mue tra su encuentro a la edad de 15 añ con [bn Ro hd .

23()

mi rica y el llamado de Dio. . u conver ión ~e r al.iza bajo la
dirección mí tica ele bu Yafar ru-'Crayoi 1 y con un retiro
espiritual de 9 me. e en la ciudad d Loulé, cerca de ilve · en
Portugal'. De. pué, de e ·ta experiencia mí rica, Ibn Arabi e
concentra exclusivamente a lo e tudios metafí.ico a la \ii.ita
de lo grande ma rro de u tiempo, a la cscntura de obra
e otérica y a difundir el pen amiento . pirirual adquirido.
tro gran Sheij que fu mae tro de Ibn Arabi e al- a ·. i.
E te mí tico fue di cípulo del anto Bumedien, gran patrono d
la ciudad de Tiemcen. 1'' .\1-Qarsi, en g · a recibir el cargo d
gobernador de Fez para dedicar. e totalm nce a la entrega divina
ejemplo que le tran mitirá a u alumno de Murcia.
c n d
gran mí tico de Tlemcen que lbn Arabi e llenara p r primera
vez de la en eñanza. ufi del tratado clá ico FJsolat td-Q11sht!)•ri.
También debemo citar a otro mae. tro mí. rico de Lisan alhaqiqa, Abu al-Hadyayi Yu uf al- hubarbuli (del pueblo de
hubarbul cerca d
eYilla) . u tendencia pacifi ta erá
absorbida pm su alumno que en varia part s de u
bra
rec rdará esta en eñanza. egún Ibn :\rnb1, al- hubarbuli, cuando
llegaban los s ldad del ultán a u cenao, d cía a u di cipulo :
Hij . mio e to Oo oldado ) on lo in trumemo d Dios
en la Tierra y trabajan para a cgurar la ub i tencia de l
hombre , a. í gu debemo. rezar por ello para que puedan hac rl
bi n y qu Dio le ayude a realizar su. tarea ''. 21 '
us aptitude mística. y u· carnctcri tica e pirituale. atraen
la atención d t da la lite intelectual de la .\ndalucía hacia 'l
en particular d ran filó fo de Córdoba, \verro , amigo d u
11 En u obra R11h al-Q11ds. [bn
rabi describe u primer encuentro con Al
· rayni: .. uandocntréen la casa del lae tro. loencon1ré ab orbido en la recitación
deldhikr(lo. nombresdivino) Entenínd d mbnccndad .mepre untó; ·e~ta
decidid a enLrar en la fa? ont • té: tu servid r lo e . pero pertene e a Dio. la
confirma ión . Me dijo. Oh hij mío. cierra la pu rta. c rta lo luo {con el mundo
mundan ), y sea en compañía &lt;l I lt . El te habla . in velo" en /a. "lbnArabi... hup:/
1www.avicenne.org, .O¡,. Cít.
• Ho) al oc,te de Argelia .
'11
rticulo d.c "lbn Arabi .. en bttp:// www.avicenne.org . Op ir .

237

�Zr

I

padre. n 'U obra F11t11hat Maki_ya Ibn :\rabi recuerda e te
encuentro eotr do hombre
pue to en u idea
bre el
mundo. El primero, ari rotélic y 1 egundo lle\'ado por u idea
e pirituale má cercano a Platon,2 1 mí rico · entregado a la da
de la rev lación diYina.
lbn .\rabi de crib e te encuentro d la iguiente manera:" n
buen día fui a · rdoba para ,-isicar al ca&lt;li • bu al-\X'alid Ibn
Ro hd. Él de eaba con cerm porqu había oíd hablar de la
iluminaci · n qu Dio me había otorgado durante nu m di ración
solitaria. e había mo. trado orprendid p r lo que l habían
dicho de mí. l\[i padre, que era arrugo uyo, me envió pu hacia
él o pr texm Je un recado cualquiera, en realidad para permitirle
entreví tar. e c nmi o. n aquella ép ca, yo era un chanl .in
barba ni tan 1quiera bigot . Cuando me introduje en u apo. ento,
el filó~ofo, de. de d nde encontraba, vino a mi encuentro con
mil demo tracione de ami tad de corre ía y, finalmente, me
abrazó. Entonce me dijo:' í' a lo que le conte ·té' í'. monees
u alegria e acrecentó al notar que le había entendido. Per yo,
al enterarme de lo que pr vocaba u alegría, añadí: '. 'o'.
Enronce , Abu al-Walid s pu t n , alter· y di la impresión
de estar dudando de lo que pensaba. M preguntó: ¿ ué upo de
o lución ba hallado a travé de la ilumi.n..'lción y la inspiración divina?
¿E id ;ntica a 1 qu nos d1. p n. a, a no. otros la reflexi 'n
culativa?' Le come té: ' í y no. Entre el sí y el no, 1 e píritu
e liberan de u materia, y lru nuca. e s paran de u· cuerpo. .' .\bu
aJ-, hlid palidecí '. Le ví temblar y usurró la frase ritual ólo hay
fuerza en Dio ' porque había entendido a qué taba yo aludi ndo".~
unque e te eKtraordinario diálogo reportad por Li an alhaqiqa e ambiguo ) puede interpr t'lr e de diferentes manera.,
r fleja do conc pcione del mundo pue tos: la rac1onali ta
averroí 'ta y la rrú tica akbariana.
21

Lo di ípulos de Ibn Arabi lo bautizaran orno lbn Aflat11n. el hijo de Platón.

d su mrada en lo qu el llama la Vía, J camino mí tico
a lo 20 año , el d ctor max.imus, dedicará el re to d u vida a
perfeccionar la búsqu da de la ' rdad divina, de la
coot mpbción mí tica y a de prender. e dL ro&lt;l lo material de
la vida. ' De de el m mento que accc&lt;lí a e ·a estación (la de la
senidumbre pura a Di ) n po. í ninguna criatura ,Th•a, ni
inclu o Jo v rido qu llev pu to , pue ola.mente llevo
aquello ve ndo pre tado. qu
me autonz, utilizar. i por
cualqui r razón 11 o a p e r a] o, me de hago de elJo
regalándolo, o dándol franquicia . i • e: trata de un . clav . Je
comprometí a ello cuand quis realizar la . ervidumbrc upr ma
hacia Di s. Ent nce se me dijo: · no te erá p .ibk mientra.
haya un lo r con derecho a reclamarte algo.' ont té: '¡Dio
mi. mo fllJ podrá r }amarme co. a alguna! e me &lt;lijo: '· e o c • m
pu de er?' onte. té: \ o se r clama ino a quien niegan no a
quien . recon cen; a quienes pret nden po er dcr ·cho ) bienes,
no a quien d clara:
o ceng der ch alguno, ni po eo parte d
3
co a alguna"'.' Tu una de nudez totru que reclama el gran rnae tro
de Murcia para p ler pretend r · tar n el otro, n Dio·.
E ta preocupación lo lleva a bu car en otra religi ne , la
da d acercamiento al má. alto' como n el crisrian.i. m , el
judaí mo
1 budi. mo. 1o . olamem trató d entender a las
lógica religio a sino a la motivaciones de los profi ta. como
Moi · , ri t 24 o Gautama 1d&lt;larth, (Buda). Inclusive, s
r monta ha ta la visión rdigi a d l Imperio J los faraonc ,.
declru:aba qu el faraón tenía ra:tón cuando decía a . u puebl~
9uc ' --•J e . u D1 . el más alto'.
1 n referencia a
ri to, el In an al-Kamil en su F11111hot
rambién relata u vínculo e n el nazareno. 'Es entr u. mano
que yo mt: conYertí- r zó por mí para que yo me mantenga firme
en la religión en este mund y en el otro,) me llamo u amadísimo.
' Za) . Op. Cit. p 40
Para el J. lam, Cnsto e un profeta al igual que Mot,e!&gt; o que Mahoma y por
ende n tiene ninguna caractcrí. tica dj, ina.
2'

e decir el continuador de u bra.
~2

7,mJq111

Citado en Zaya , Op. Cit .. p. 20.

23

239

�. I mandó practicar el renunciami mo } el de pojam.iento" y
má adelant añad que ' fu mi primer rnae tro, el a traYé de
quien hice mi retorno hacia Dio ; tien hacia mí una benevolencia
inmen a \ no de. cuida d mi en ningún momento' . ' 5
u ,·Lióo univer al incluye a tod lo profeta e inclu iYe,
canto Jt: ú como Ioi é · y Iahoma fueron egún él, us ma tro
y guía . En la m1 ma obra e refiere a esta triple imeryención
pr fética: ' Ii regre o a la Vía e efectuó a cravé de una vi. ión,
bajo la direcci, n de Je ús, Moi é. y [ohamrnad". '16
u vi i •o de apertura urúversal a las demá creencias no podía
er aceptada en el Califato de , u tiempo. En efecto, el Imperio de Jo
Alm hade se fundó • bre un regreso a una unidad divina27 y la
lirnmaaón de la llamadas harikat o asociacione al er upremo.
. bajo e ta 1deol gía qu la fu rza de los Almohad ·
rcconqui taren y unificar n un alifato de de el de5ierto del ahara
ha ta Andalucía. in embarg , no era un clima de apertura para
plantear id as hberale. y universales como a de Iba Arabi. Frente
al clima d u · poca, p c adecuado a la reflexión otérica, el gran
maestro decid abandonar el imp ria Almohade para el Mashraq:!k
en el 1202.!9
De 1202 a 1204 d~spués de cruzar gipto y PaJe tina en
donde visitó lo . antuari . agrad de Jeru alén la tercera ciudad
sanca del l 1am y Hebróo, lugar de la tumba de braham se
e tablee en la Ieca por 3 año . . En el centro e. piritual del Islam
inicia una de u obra capitale ftil"bat Makki · 'ª 30 y cuando

retira para Anatolia lo hará con 1ayd ad-Din I 'haq (I aac). El
bjjo de e te úJtimo adr ad-Din Qunawi (1210-1274) e
coovertira en u principal di cípulo e intérprete y en . u má
influyente seguid r ademá de hijastr cuando Ibn Arabi casa
con u madre ,;uda.
También en la capital espiritual del 11am conoc a un . hayj
iraní pero obre todo a u bija, que recibió "el triple don de
Dios por u belleza, u abiduría y u conocimiento ". na de
us obra má important !. Ta, •11111a11 al-Ashwak I intérprete
de lo ardiente deseo ), e. tá inspirada de izam la hija del

sheij.
no d u poema, n e ta obra enfatiza 1 amor, rema
recurrente en el peo amient del murciano.

Es pradera para las gacelas, co111 ento para los 1J101yes,
[en¡plo para los ídolos, Lo Meca para los peregrinos,
Las tablillas de la Torá J' d orá11.
O)' la religión del mt1or. J' por doquier se dinge11 sus n1011tura.r,
-1 allJor es mi religirí11 y mife. 3t
1

La sigui nt s do d ·cada. , l d cto max.imu las dedka a
recorrer el Medio riente. En el 1204, está en fo ul para obtenet
el conocimiento de la iniciación inmediata' (conocida como la

Jirqa de Jidr) de parte del gran ufi Ali Ben AbdaJá ben ami'
que con. i te en recibir dd maestro invisible didno (al-Jidr) la
~

" Zaya:, Op. Cit .. p. 39,
~ fdem .• p. 41.
•· El 1émiin0Almol:lad 1gmfica •'el que acepta la uni idad" di ina.
El Mundo Lslámico e. rá dividido en la tradición árabe entre el Magllrcb (el
Occidente ó África del n ne) y el Ma hraq (el Oriente ó el Medio Oriente)
egún 1kipedia e~ a I edad de 35 añ (en 1200) que [bn Arabi reaüzó el
peregrinaje a La Meca . Ver S/a. "[bn rabi'' en Wikipedia. Op . Cit.
..
El utulo e mplcto de la obra e AI-F111ulw1 al-Mak,yafi asrar al-rnahk1ya w,il11111/kim (La Revel, cione · de la Meca ucer a del conocimiento de 1 ~ mi t río. del
R y. Dio . y del Reino. el mund . El texto autógrafo de la gunda rc~en. i n. en 37
volumene~ fe haclOl&gt; entre 1235 y 1239. -.e conscna en el mu o E rlen d E! tambul.

2-10

cadena entera de lo iniciadore temporales dd misticismo, e
decir recibir la revelación del mi t rio el 1 es tcrismo a travé~ de
las rand figura mi tica . a 1206 regrc a a El airo con un
grupo de mí rico d
ndaluda para c nvivir en un barrio

· el má importante y má\ completo. desde el punto ele ua doctrinal y
aut biográfico. del gran maestro.
' 1 Ibn Arabí Le cham de /"ardem de.1ir (Tary11ma11 al-Ash»·ak), poem¡u;escogido ,
traducido clel árabe y pre ntad ~ por ami- li. París. indbad. 1989.
241

�/.i;/an, 7 cm

p pular, Zuqaq al-Qanadil d la capital de lo A 'Ubidas,32 pero
la acu ación de un juri ta rtodoxo lo bliga a retomar d camino
hacia La leca, para reunir e con lo ufie iraní y para qu dar e
ha ta el 121 ante de irse a Kon. a, 33 en la Anatolia (ho · al ur
de Ankara, Turquía), sede del mi tici mo de lo, derviche
danzante para er recibido por el ultan Kay-J u raw I. El
siguiente año ya en Bag&lt;lad, &lt;lirig un roen aje al nuevo . ultán
de Konya, Ka) Ka'u para e ·hortarlo a re istir a la inva ión de
lo cruzado y a pr teger la tierra del I 1am bajo u control.
A partir de 1224 y ha. ta u mu ne, el gran mae. tro e in tala
en Dama co y e alejara de la antigua capital omeya olamente
para uno corto, viaje a La _ leca y [edina
a Jeru alén.
Protegido p r el sultán de Dama c podrá completar u obra
e pirirual fall ce el 15 de nO\·iembre de 124 a la edad de -5
año . • nterrad en el mau ol familiar de Ibn Zaki en Dama cu,
en el barrio de al- alihi, a, al pie de la colina de Qa i un, su
rumba e ha ·ta el día de ho · un lugar d peregrinación de los
devoto mu ulrnane . ~ n 1517, el ulcán del Imperio Otomano,
elim I " 1 cruel", de pués de la conqui ta del Medio Oriente,
manda a con truir una m zquita-mau oleo para el ran maestro,
que e un c otro del pen amiento e piritual d L ufi m y un
lu ar de visita )bligada para tod rnístic .

2. lbn Arabi y el Tasawuf:
El Tasawuf refi r al mi neis.ro ufí, en donde Ibn \rabi es
con iderado la piedra angular en el mund i lámico. u profunda
e piritualidad ha conll vad a que. U!' obra fueran no .olamentt
traducida en ario idorna , ino comentadas por . us propio
di.cípulo .

' 2 En e te period Egipto e. tá bajo el control de los de cendienl'
Din AI-Ayubi, más onoc1do como aladino quien fundó la dinastía d I yubida
en El Cairo. En el 1206 es 1-Malik a1.· dil el soberan del paí..
Konya e la capital del ufismo de la rden de I mawlawi a, ~ onoéidos
en el mundo occidental como 1 mí ti o. dan,ames o derviche .

242

lll

En fecto, .innumerable comentano. "¡ ron d día obre u
obra , n particular por . u di cípulo . u F11J11s 11I-Hikt1m fue
magi tralmcntc interpretado en una obra al-F11k11k escrita por ·u
principal eguidor al-Qunawi. También, l alumno &lt;le este último
Mu'ayad ad-Din redactó u pr pio comeruari de b mi. ma obra,
a í que otro di cípulo Qawud :tl-Qay ari que se tran. formó en
·u má repre entari o eguidor en el mundo de habla pt:r a. tro
má han r tomad F11s11.r a!-Hika111 com \bdalá rnoli en la
regi ' n turcohablant-, Abdelghani al- abul J t:n el fedio Oricnre
o Haidar .\m li para la zona far i. e con.-idcra que cxisr n
alre&lt;led r de 50 c m otario· sobre e ta obra in embargo la
mayoría aun quedan en manuscrito ..
El gran mae tro &lt;lejará mucha mh-ima
br '-U abiduría \'
u ta asuf. "( uien su lengua e calla~ a pesar que u corazón n •
e calla, aligera :u carga; qui n u lengua y su corazón e callan
amb
purifica su 'cenero cret ' y su eñor le aparece; quien
u corazón calla, p ro u b ca habla pronuncia la. palabra de
la abiduría; p ro 9uien ni u lengua ni su corazón se callan, es
obj to de atanás ) e tá sometido a u &lt;lominio". 34 u.
n:comcndacione, Yan rant a lo. sufie c mo al hombre orwnarJo
que busca un camino rect .
Para lo. que bu can la ,~ía, 1 camin recom ndado por el
murciano e. La pureza c. piritual y e rporal y el al jamient d
la co as materiales. 'Cuando d hombre se aleja d la criaturas
as.í como de u propia alma,}' hace callar en el mi. mo la conciencia
del o para dejar olamente d lugar al con cimiento dd eñor
a. imismo cuando e de. prende de la alimentación corporal ) se
mantlenc n e cado d , igilancia mientras 1&gt;, demás e rán en
pleno sucñ , cuando puede reunir en él est cuatr elementos
. u n~turalcza humana e tran murada en 11aturalcza ang 'lica, u
erv1dumbre se cambia en señoría, ·u inteli encia es con\'crtida
lbn Arabi. La parure de, Abdal (Hilyatu ol bdal). traducido del árabe.
P;_· enLad YanoLaJ por 1i he.l alsan. Parí,. Les E_diti n, de J'u:uvre.1992.p.

243

�%id.1nr %eralJ11i

en facultad intuiriva, su realidad in isible . e vuelve manifie ta". 1'
El gran maestro recomienda siempre el silencio a la palabra y
la limpieza d 1 corazón. " uando te acue ta. no tengas en ru
corazón nada d malo hacia quien ea, ni rancor ni odio'?" E
el principio básico d la sabiduría mí cica. obre el valor del
silencio, el haij al-Akbar recomendará qu "el il ncio de la
lengua es un ras o ordinario de todos lo. hombres espirituales y
de todos lo. mae. rro · de la Via".r El énfa i del murciano es
obr la limpieza del corazón y la ecuanimidad del hombre para
evitar caer en el error.

2.1. El santo de Bugía:
u acercamiento al mi tici mo nace desde su juventud en Muraa,
pero t::n mucha de su obra Al Sheij al-Akbar se refiere a la
influencia que ha tenido de un personaje que no conoció
directamente, Bumedien (o bu ladyan), el .anto d Tlemceo38
nacido en Canúllana cerca de evilla, sino a travé de uno de
u seguidore Al-Qaysi. 19 Para el murciano el aoto Bu.medien
e el Sheij al-Mashayij, 'el mae, tro de lo maestro '. Con este
superlativo el doctor maximu bu caba no alagar a un hombre
que no había conocido, , ino a ofr cerle un tributo por su
pr minencia e, pirituru y mo. trar la profunda y incera veneración

que le tiene.
bu :vladyan bu'ayb ibn al-Husayn al- n ari (1115-1198),
nacido en una familia modesta en al-Andalus, de &lt;le joven sintió
el dese del conocimiento místico y religio o con lo que se inició
en lo estudios coránico . na vez terminada u educación eo

/dem .. p. 59.
'" lbn Arabi . Comeil a w1 ami (Wasiyat). Traducido del árabe y anotado por
M1chel alsan. Parí .Edition Traditionnelle . 1968. p.53.
" íbn Arabi. UJ parure .. . Op. Ci1, p.125.
\Jj Aunque Bu.medien e~ e nocido por
u rumba cerea de Tlemcen, es también
llamado el ~anto de Bugía por haber pasado varios años en e ta ciudad del e~te
argelino)' sobre iodo por haber realizado la mayoría de su, milagro ' en ella.
19 Cfr. ddar.. Claude ·'Abu Madyan e lbn Arabi" en Muhyiddin lbn 'Arabi -A
Commemorative Volume. Londres. Editorial Muhyiddm lbn 'A rabi , 1993 .

al-Andalu partió haaa el Iagreb para continuar c n sus e, tudio
de mano de grandes ma tro ufies. Permaneció n Bugía y en
Fez donde atendió y se formó con grandes erudito de las ciencia
islámica exotérica re oteríca como Ibn Hirzihim, Abu alib
o bu Yaza'. En este periodo e tudió la obra de lo ufíes
orientale como al -Muha ibi o al-Ghazali. Después de ser
iniciado en el ufi mo por el ma srro iletrado Abu Yaza' partió
hacia Oriente. Allí conoció al gran rnae tto AbduJ Qaclir al-Yilani,
aJ que con ideró po teriormente como uno de u grande
mae tro.
Tra la peregrinación re re. ó al 1agreb, estableciéndo e en
Bugía, donde habitaba una importante comunidad d emi ante.
andalu íes. Alli fue donde impartió u mae trazgo donde acudían
numero os buscadore (salik) de diferentes partes del occidente
i bímico. Cuentan la. narraciones que de su mano alcanzaron la
e ración de la certeza más de trescientos santo , que e
di tribureron por di.D rente zonas del mundo i. lámico. Entre
ell s de tacan bu a' far idibuna, bd-l- alam Ibn Ia hish,
Ibn Qunfud, al- fahdawi, .Muhammad ibn al-Hayyay.411
Bu.medien llamado el Sheij de lo Sheij
al-Ghawth (El
Protector) por us contemporáneo tuvo una fuerte influencia
oo solamente en Ibn Arabi, sino también en la formación de la
escuelas sufíe de la Qadiriya y de la Shadiliya. in embargo, el
gran ufi oo d jo ningún texto e. crito ino aforismos y poemas
que e tran nútieron a travé la
neracion s.41
La influencia de Abu Maydan durant u tiempo fue tan grande
gue agrupaba a mil~ &lt;le eguidores alrededor de su mezguita de
Bugía. u fuerte carisma conlleY · a las autoridade almohades a
.ospechar que el anta e taba bu cand declararse 1lahdi y levantar

31

244

~, la . "Abu Madyan" en hnp://es .wikipedía .org/wilolAbu_Madyan (consultado
el 18 de di iembre de 2008).
• 1 Una de la
principales obras es Abu 1adyan. The \Vay uf bu Mad_wm .

Doctrinal and Paetic \Vorks o/ Abu Mat~\'On Shu 'ayb ib11 al-Hu~ayn al- 11.sar1.
traducido y editado por Vinceat J. Cornell. Londres. Thc I ·lamic Texts ociety.
1996.
245

�f

la m~a para tomar el poder en frica del ort c mo lo había
hecho I propio fundad r d la dina úa, Ibn Tumart, en la primera
mitad del siglo Xl1. La reputación d l anto de Bugía ha trascendido
los , iglo inclusiyc llega a la. nueva gcneracion s p r la tran mi. ión
d su mi1agr transmiádo a tra ' d la tradición oral. Inclusive,
recientemente un cantante argelino le compuso una canción con un
ritmo moderno que I gró una gran difusi , n entre las ma juveniles.
na anecdota de u vida con su encuentro con otro gran sufí
de u áempo, bu Ya'za es contada por el propio Bumedien y
retran mitida por u discípulo Mohammed al-An arj: '' uando
llegamo al [onte yru •an, fuimo introducido en la ca. a de
6\bu Ya'za y dio la bi nvenido a t do meno a mi. Cuando la
comida fue er.ida., me prohibió comer, a í que me fui a sentar
en una quina d la ca a. igui así durant tre día , cada vez
que la comida era ervida y que me acercaba, me mandaba lejo ;
e taba ext nuad y hambri nro y me enáa humillado. Despuéd lo tre día , bu Ya'za dejó u a icnto: me enté en u lugar
~ bajé la cabeza. uando la levanté y abrí mi ojos, no v ía nada.
.Me había vuelto ciego. Durant toda la noche no podía pararme
de gritar. AJ día sigui nte bu Ya za me llamó y me dijo: Yen, alandalusí'. le le acerqué
pu o su mano en mi cara e
inm diatam nte rec brí la vi ra. Luego dio un masaje a mi pecho
con u mano. y dijo a lo pre nt : e tiene un grand tino". 2
uando el ultán almohad mandó a traer a Bumedien de Bugía
a :Marrake h, . u a,•an.zada edad no le permitió llegar a u de uno
y llegando cerca de Tlemcen, en un luror llamado bba&lt;l (el
d voto), el Gran Sheij dejó este mundo~ u tumba lo com1ruó
en el anto de su nueva ciudad.
En la medida 9u el anto d Bugía no dejó ningún texto
olamente encencia rale tran ·mitida por u. di cípulos, c.
n la obra d Ibn :\rabi que e encuentran u en eñanza doctrinal
y u maqamat, u. llamada e~raci ne . Muhyi ed-Din no
lamente retran rnite u e) per1encia, in qu bu có penetrar la

r

246

Zit!u11 7.LJuoia

naturaleza e piritual de la gracia que Bumedien portaba, a í como
u nivel de mi tici m que había lo rado.
Para llegar a encender el alma del santo &lt;le Bugía Ibn Arabi
buscó encontrar e con vario de u di cípulo , com en Pez
con \Iohamrned ben a. im Taminu o en 1193 a Túnez con
otro d us alumnos, Abdel -\ziz 1 1ahda,;.; i. in mbargo, para
e~ta fi cha . egún la biografía de Bumedien todm·ía se encontraba
en Bugía, lo que no corre p nd con la intención de ibn Arabi
de bu. car di, dpul
i d maestro todavía YiYía en u ciudad de
adopción. Debido a e. ta contradicción Vincent J. ornell no
propone gue eguramente la echa el fallecimi nt &lt;le Abu
fadyan fue anterior.
Bumedi n e Jbn Arabi ti nen en c mún vanos el m ntos: lo
do tuvieron un papel en la tradición mística de pue de u mucrt
mucho má fundamental yuc-: duramc-: u \idas, pero runguno de
lo do. p rteneció a una orden ufí en p3.rcicular. , in embarg
Bumedien fue el precur. r d la Qacliriya y el la Shadili a, sin
participar en ella . Abri r n ,;,aria ía. de pensamiento sin
impon r un camino úruco hacia la búsqw.:da de la rerdad mística.
o lo do ca. os, su di. cípulos Ue,·aroo u. nseñanza má
allá del mundo Árab , llegando hasta la India y .\. ia urorienral.
La gran diferencia corre lo. d
mí tico · e, la enorme
publicación qu logró el Sheíj al-Akbar y la au tncia total d
cnto del amo d Bugía.

2.2. La influencia de Ibn A.rabi en el Imperio Otomano:
,\l mi mo áempo que Muhyi ed-Din r corría d [cdio Oriente
a principio del siglo • ' 111, otra figura central d l mi tici mo
i lámico . e tra. ladaba, pero o ntido contrario del r hacia
d oe te, para llegar a lo. mi mo, lugar . que Ibn \rabi e taba
pi ando. En t.:fecto Baha al-Din ~ 1alad, padr • de Jala! al-Din alRumi d má grande: de lo poetas sufíes que lo reconocían e mo
Mawlana (oue. uo mae rro nuestro t::ñor), emigraba de Balj,
en el Jora ·án, alredcd r de 122 1, recorriendo Bagdad, iria, La

247

�1/_J¡/¡111 Z .w,n

leca y finalmente para instalars en Konya en 122 -29, tre
año ante de su fallecimiento.
De hecho el di cípulo de doctor maximus e hija:: tto, adr alDin al-Qunawi (fallecido en 1274). e convirtió n un compañero
de Jalal al-Din (fall cido en 1273) en Konya. in embargo,
Mawlana era en e t momento demasiado joven durante u
e tancia n Dama copara haber encontrado al Sheij al-Akbar y
no hay in ormes de alguna reunión encr do d las más
pr minentes figura del misticismo islámico. En este mi mo
periodo, canto el Imperio Nmohad como el Aba.sí entran en
cri. i y e derrumbaban l primero con la pérdida de órdoba y
evilla en 1269 y 1 egundo e n la de trucción de la capital
Bagdad n 1258 p r las borda d lo m~ngoles. Pero también
estaba urgiendo un tercer E tado, el Beylik de Othman Bey en
el 1299 , al nore te d K nra.
nacer, el nuevo reino tiene la
,
influencia de lo. textos en árabe de Ibn Arabi y obre t do de u
hijastro por un lado }' por el otro de fa~vlana que había recien
creado una tariqa un.a orden ufí, in talada en Konya. Lo
otomanos aceptan la herencia espiritual de los mae tr y en
particular las en cñanzas de Ibn rabi con una predilección por
una pequeña obra . uya o/-Shqjara al- 111 1JJát1iyJ•a ji al-Dm1./a al'Uthmani ya ('d árbol de la abundancia en l Estado otomano').
En realidad, ca obra que pr veía la fundación del Imperio
Otomano por el doctor maximus medio siglo ante , es apócrifa
y puede haber. escrito olamenre t:n el iglo ~[VI, para ju tificar
la deci ión del ultán elim I de con ttuir una tumba en Dama co

.i:

1

para el gran mi tico.
Indep ndicntemente de la veracidad o no de la paternidad de
la obra la influencia de los ma stro mi rico fue importante en
el nu " imperio. El cundo sultán otomano, rhan Ghazi,
invitó a Daud al-Qaysari (m.135 ) di cípulo d Kamal al-Din al
Qa. hani quien a u vez fue alumno d adr al-Din Qunawi, para
•
..
encargarse de la pnmera
madra a, 43· funda d a n la recten
•• e refiere a las e ·cuelas rradi ionale &lt;le! u,lam.

24

conquistada Iznik. La d . ignación de un intérprete de la tradición
mística akbariana, refleja la imbiosi ntre xoterismo
e oteri mo en el nuevo imperio.~~
La importancia de la en. eñanza d lbn rabi fue tan
importante en el califato &lt;le I tambul que eJ propio elim l,H
constructor de la rumba del murciano en Dama co a principio
del iglo
I, oücító una fatwa,¡¡' del heij al-1 1am Ibn Kamal,
mufti d la capital imperial, para imponer la idea del docror
i;naximus. Toda per ona que rechaza reconocer a Ibn Arabi, e tá
en el error. i persi te e vuelv herética. El sultán tiene la
re pon abilidad de educarlo y obligarlo a reconocer u rror.
A&lt;lerná , para la entencia religj a en la obra &lt;le lbn Arabí
aparecen e_ crito que on claro. y 9ue .iguen el orden divino
la ley pro6' cica pero sus trabajos e. térico , no s n al alcance
de toda las per ona y solamente una minoría puede tnt nd rlo .
~ n este caso la incomprehensión de lo t ·to. ne obliga a
guardar el ilencio frente al esoterismo del Sbeij al-Akbar.
Con e ta fatwa, no olameme se eleva lo aportes de Ibn 1\rabi
a un verdadero dogma clc fe ino qu hasta supo ición espiritual
y. u interpretación del text implicito dd Corá11, n aceptada
el califa e tá autorizad a obligar a lo fiele a aceptarlas ~ si no
pu den entender la parte e térica, e pr ferible n criticarla.
Ademá , el lmpeno tomano ele a los ap rte ufí a un rang
cienúfico ) conlleva a que el país, hoy día, ea un santuario del
mi. ticismo como lo e la ciudad de Konya, ya renombrada en la
época akbariana.
Todavía en la década de 1730, cuando el imperio afaví buscó
ne ciar con la ''Pu rta ublime" un acu rdo de paz d pué d

r

"'Tahmli. Mu,tafa "La influencia de Ibn Arah1 en el Imperio Otomano··. ponencia
pre entada al VI !&gt;impo,io ·"The Heritage of lbn Arabi·' de la MuhyicWm Ibn
Arab1 Society de Gran Bretaña. Oxford. 9 al 11 de abril de 1999.
' Para una ampliación de la imp nante de fbn rabi en el rmperio Otoman Cfr.
ddas. Claude. lbn Arahi et le w1yll e .rans retour. País. Editi ns du euil. ol.
Sagesse,, 1996.
Decisión,edicro relig10 o.

249

�'/.1dou Z.--raorti

la guerra cnrr sunnismo y hii roo el portavoz de lstambul
planteó la rre caracterí cica del Imperio Otomano:
1. El profeta Mahoma preelijo la coma de on tantinopla.
2. lbn rabi predijo en su obra hq¡ara al-1 11'111iw!J:ya la
ubida al poder de la dinastía otomana.
3.
•l lmperio tomano adquiere p r esto d hecho , el
derecho a la Yihad, que el afávida n pucd reclamarLe por i
.
r

nusmo.

E ta tradición de ap y yrecen cimiento al misticismo perdurará
ha ra nue ero. día en el lmpeno tomano ) po teriormente en la
Turquía moderna. L'l aceptación de Ibn Arabi reside en su inserción
total dentro del pensamiento unnita, a diferencia de otro sufies
que proYienen de la visión shiíta. Para él, el conocimiento por
experiencia e piri.tual · p r constataci 'n personal no di pe_n. a del
aber que e adquiere de la tra mi ión tradicional. Esta e.
indispensable. -~ n un documento, la i asa que redactó en Damasco
(en el 1234), el Ll an al-haqiqa anot' con umo cuidado, ame. de
hacer la lista de su libro , lo_ nombre de los maestros que le habían
enseñado las cicnaas fundamentale &lt;le la. Sharia Qe.· islám.Jca), dd
orán · la Sunna (tradición del Profeta). Alguno de e o mac tros
de la Lev también fueron de pué sus guía e pirituale en el ufismo.
E te do~ncnto mue tra claramente la pertenencia unní dd doctor
max1.mu ..

3. La obra de lbn Arabi:
Hablar de la bra de Ibn 1\rabi e prácticamente imposible. EXJ te
una ran di cu ión obre el número de e critos del Sheij a}.Ak.bar.
lucha. de las obras que e le atribuye on apócrifa en cambio
alguno trabajos uyo conocido desaparecieron. Por ejemplo,
el ran mae tro redactó un comentario del orán de 64
volúmene b , inexi t m s, ·olamente su F,111,hc,11.Wnkiya4~ tiene
37 volúme~cs: El doctor ~aximus toca una gran variedad de
"Jdem.
fr. lbn Ambi Furuhm ...• Op. it.
25 l

tema en u obras y no solamente la cuestión mística. De h cho
su bú queda
ent nder el entido verdadero de la revelación
profética: la exégesis, la tradición profética, el e·oteri mo, la
m tafí 1ca, la ética nústica, la juri prudencia y la poesía.

3.1. El pmsa111ie11lo del gran 111aestro:
Por la enorme producción akbariana, e difícil ubicar r almente
us obra . El debate ~igue permanent para definir la cantidad
de trabajo.
critos por él. .\demás, u e.-traordinaria
complejidad e inclu. o confu ión, hace que tratar de entender
su univer o mental e un verdadero reto. u amplio conocimiento
de toda la corriente religio a
cismática , el uso de una
terminolo ía amplia compleja de un v cabulario heterogéneo
marcaron rant su época c mo el mi tici mo po. terior i lámico
occidental.

y

r

podría plantear alguno. de lo punto centrale de u
pensamiento: 4q
Dios e. un er ab oluto único fuente de toda la creación,
2. El niverso tiene un er relati o, o como acto o
potencial; e eternamente xi tente en Dio ·, pero rambién
temporalmente exi t nte, e. tando fuera del Creador.
3. Dios e tran cendente e inmanente, do a. pecto de su
realidad asequibl al hombre pero d ntro &lt;le u propia unicidad;
4. El ser existe fuera ) .eparado de Dio , pero por la
rnluntad divina que tiene u propia leye , lo hace dependiente
de Allah·
l.

S.
ntes de su existencia en el mundo matenal
fenomenol · gko, lo· ere estaban c.::n el e píritu tlivmo, com '
arqu tipo. inmutable · funclidos en la e encia divina; é ro s n
intermediario entre la realidad absolurn divina y el mundo de lo.
fenómeno;
Jq Atlifi. A.E. Tlze my.11ice1/ philo.wphy of M11hyid Di11-lb1iul' Arabi. cundo por
Arbcn-y. AJ. le .w1,fiw1e, ú1111ystic¡11e de l'ülam. París, Edition~ Le Mail. 198 •
pp. 111 y 112.

251

�l,d,111t

6.
n.1 unión con Dio en el entido de un &lt;leYcnir único
con el creador es 1mp ible· lo guc exisD es la toma de con ciencia
de la ex1 tencia ele la unidad ruí5 cica con Ali~
7. El principio creador animador ) racional del univer o o
intelecto primero e la realidad (o Idea) mahometana 11 (alHaqiqa al-Muhamadiya), llamacla también la realidad de la.
realidade ·
aqiqat al-Haqa'i ; e te principio e expresa en
d hombre p rf cto (al-In an al-Kamil);s 1
8.
acla pH fcta e, un 1 o &lt;le Di s y en la cumbre de todo·
ello se en uentra, l /o~os, . fohanunad, la cabeza de toda la
jerarquía pr fética. in embarg , todo. los logo. individuales están
unido. en la realidad mahometana·
9. El hombre perfecto e. una miniatura &lt;l la realidad en la
cual e reflejan codas la. ,irtudc y lo atributo divino . De la
mi ma manera que realidad mah metana fue el principio cr ad r
del universo el hombre perfecto e la cau a del univer. o en la
medida que es la epifanía del de co de Dio de hacer e conocer.
_\sí ólo e al-In an al-Kamil puede conocer Dio , amarlo ~
ser amado de Él.
La concepción de la Wilaya de la santidad, de Ibn 1\rabi fue
ba ta.ne pertubadora · pro,·ocadora en el con erv:iduri mo de
u oempo. Parea él, todo lo pr cta. fu r n también anto.,
p ro la . ancidad cien primacía obre el carácter profético.
demás todo 1 profeta y lo anto on manifi racione, Je
la realidad mahometana, é ta iend hi roricamente la más
importante por ser el ello de la Profccía.'2 También exi. te un
'l&lt;l El concepto de la Idea 1ahometana o al-Haqiqa al- fuhamadi a. ha en ido
a lo, mhtico~ i. lám1co-. eguir ulilizand la idea de Halla . de" os y la Verdad".
pero ·in sufrir la, e n ucn ia. del mí Lico del siglo X. 1-Hallay fue acu ado de
reencarcioni&lt;,ta de cuatizado en la plaza publica de Bagdad
• 1 Pre i amente. lo. se uidore de lbn Arabi lo han denominado. entre tro~
mucho apodo • el In. an al-Kamil. por con idemrlo e mo el perfe to místico.
5? El i~lam reconoce u má d 40,000 profeta, en la hi t ria del mund . alguno~
mfu trJn~ccndcntes que tro como Cri 10. braham o Moi. . pero Mahoma
e el ello de la profe ía. el úhimo de Jo., enviado d Dios para· ·e llar' la revelación
que se dio de una manera completa en el Corán.

252

/,HU 1/1

sello d la ancidad que e la manifi ·tación perfi eta de la Haqiqa
Muhamadiya, y que nació en el iglo Xll, en Murcia. •l gran
maestro se atr ,ió a e cribir que eJ ello de la santidad nació en
su tiempo: ''lo encontr · y he vi to la marca del ello sobre él" s_;
) agrega qu ' oy inconte tablememc el ello de la antidad, la
her ncia del Ha hemita 54 y del Mesía ". 55
on su moni mo panteí ta y us pr tensione de er el ello
de la santidad el doctor maximu. ha marcado a LOda la.
g neracione p teriorc · del mi ·tici mo, pero ha gen rad
Yiolento atagu contra ·u. escritos por parte ele la teología
ortodoxa. u panteísmo l llevó a aceptar la idolatría como
&lt;:1"eación ?-1'-ina porgue roda creación proYiene de Él, pero no e
limita a EL La unidad divina e. el todo. Dio. aparece en t das
las forma. ) con ecuent ment no puede existir en el uni,ycr o
algo ajeno a Él. El propio uniYer o ei: terno ) no tiene inicio.
En la medida que e} ~cr eterno e absoluto ilimitado no depende
el nada, alYo de El mi mo. Por ende, Dio. no puede cr ar ino
u propio er. · o e la cau a ni el efecto del uniYer o es el
uniYer ·o n í mi rn .
Por otra parte, la concepción d 1hombre akbanano es múltiple
y tiene 4 categoría :

1. Al-In an al-Kabir: ·l gran hombre, el macroco mo ·
2. Al-In an as-Saghir: El pequeñ hombr , el micr co rno ;
3. Al-In an al-Kamil: El hombre perfecto;
4. Al-In an al-Hayawani: el hombre animal.sr.
El primer, e Di s que abarca todo, el universo creado con la
forma di ina . .:1 primer h mbre perfecto es ~ dán, u YiceregenL
cread con coda u cuahdade .. La miniatura del Universo e el
hombre ordinario que puede evolucionar ha ta er un reflejo d l
"fbn Arab1. AI.Futulrat.Op. Cit. p. 65.
Mahoma. por referencia a Ha hlm. u abuelo.
&lt;s Ibn rabi. Al•Futulwt .. .• Op. Cit .. p. 319.
"' Hu aini. Op. it .• p. 99 y 1g.

253

�7Jd.v,e %,ruoJU

rnacroco mo. o degenerar hacia el estado animal con forma
hwnana.
lamente p co h robre tienen la capacidad de
eliminar u ser animal y lograr la realización divina. in embargo,
la cue tión del exo es m ramente accidental } no represenca la
esencia del ser humano.
El gran mae ero part de la idea d qu "el confu o mundo de
la aparencias es en realidad perfectamente coherente) uno, como
manifi stación que e de la unidad diYina". s- En . re eotido,
solamente Allah
real y toda su creaciones, incluyendo al
hombre, son pura · aparencia . í, a partir de la idea central de
la unidad de lo corporal, el doctor maximus consjdera a todas la
religione como verdadera como lo expre. a cuando menciona
qt1e canto Moisé como ri, to ) Mahoma fueron sus propios

mae no.
in embargo, debido a e ·ta creación el er humano no puede
tener libertad propia ino 9ue la voluntad humana depende de
Allah. En I centro de upen amiento e sitúa el anto, el mae tro
sufí el 'polo' quien en cada ép ca e la guía de los hombre .
Existe para él una jerarquía estricta de los sanco eoiendo en u
cumbre al poi de lo polo ' al más excel o. on e te
planteamiento Je la creación divina de todo lo que hay en el
universo, el murciano llega a la conclusión que ha ta la idolatría
puede justificarse como parte de la voluntad y manit tación
divinas.
A pesar d la gran variedad de las obras de lbn Arabi o de las
que , e le ambuye, solamente unos 40 libro fueron erutad s de
man ra sistemática, lo que dificulta cualquier bú queda de
aprehender cabalmente su pensamiento. De hecho ha ta el pro~io
mi úco buscó dar una visión di persa, alejándose de una doccnna
sistemática porque preci amente el e oteri mo rechaza estar
encerrado en un dogma. Sin mbargo, do obras pueden

con iderarsc: como centrales en u pensamiento: Al •11t11hat a/i\laki ·a ' Fm11s al-Hikom.
El primer libro, l..As co11qllÍsfas espirituales de La Afecc1, fue e. crito
a lo largo d 3 año · . tá compuesto de 56 capítulo divfrlido
en 6 grande seccione : la d ctnna , la prácticas espirituales,
lo e tado e pirituale , la. pr piedades e pirituale , el
enfrencami neo e. piritual y las etapa e pirituale ·.
En sus fundament doctrinale , lbn Arabi re9uiere del mi rico
una ascensión hacia lo real, parti ndo de la ciencia &lt;le la letra y
número 58 y t rminando por una exposición obre lo secreto
d los rito religioso . · n toda la obra., in embargo, el gran
ma tro no • intere a en ningún momento a L1 teología ni la
e peculaáva ni la popular. Tampoco se interesa en explicar u
profesión de fe, dando com un hecho qu su público debe
buscarla en toda su obra ~ o los distinto nivele de la fe la del
pueblo, la de lo teólogo } la de los fiJó ·ofo .
Despué de la e plicación d ctrinal, el In an al-Kamil se
lanza a una sircmatización de la práctica e, piritual para los
~egui&lt;lore del mi. ti cismo ) en particular la. tapas que e deb
e calar para llegar al máximo nivd de la fe. sta étapas e tado
1rven de puntos de desean o en la agcen ión espiritual hacia El,
Allah.

La eguada obra Fus11s (I/-Hika,11, e crit.'l en Dama. co uno
diez año ante de u muerte, bu ca .·plicar a la luz dcl moni mo
pantcí ta de Mubyi ed-Din, la uce i 'n de 1 profeta, bíblicos
citado en el Corán. E ta obra fu provocativa en u tiemp y
hasta nuestro días por el hecho de replanteru· la existencia de
lo enviado de Dio , no desde una perspectiva histórica r
religio a ino metafísica y ontológica. Su expo ición por otra parte
•~En es,ra parte de su obm, e nota claramente la iníluencia de judaí mo cabalí tíco
obre lbnArabi.

17 Cuevas, Cri tóbal . El pe11so1111enco del Islam. Contenido e Historia . /11j111rnciu
en /a Mfuica española , Madrid. Edicione [ tmo. Col. Fundamento núm. 2S. P·
204.

254

255

�7.ida,, 7.mwm

tá fundada en la t oría del con cimi nto: el del er uperior el
del conocimiento n relación con el mundo exterior y finalmente
en relaci , n con el hombre u destin .
Ibn \rabi pre cupó n o1ameme de reflexionar . obre la parte
d ctrinal d l con cimiento . ino obre la práctica c tidiana &lt;le!
A

rrústico. Por e1emplo e crihió un pe9ueñ opú cul para pi· :.triru
para iete n che: y iete día 59 para poder c mpenetr,
d la gracia
divina. u Ma ·hahid al-a rar al-&lt;¡udsiya,''0 c mpue ta en Andalucía
en 1194, · una erie ti 14 yj ·i ne y repr enra uno de las más
importante trabajos de la literatura mística. ~ tas unágene
n
conYer, acione con ,\llah, intercalando sus propias vuione. que
c n;tiruycn una profunda reflexi · n interna sobre la naturaleza de la
existencia, nue tra relaci ' n con la realidad y en particular no muestra
el camino para llegar a la verdadera plenitud pi.ritual y a la felicidad
IDn.:ma.

3.2. E/ aJJZor m Ibn Arc1bi:
ln tema recurrente en el d ctor ma.-&lt;lmu e. el .\mor 61 pero no
el amor terrenal, ino el amor del ser uperior. La relación amorosa
entre D10 y el bombr , egún Ibn rabi preci. ada de d b Torá.
"El amor
una e. e.ación divina. Dios la retoma calificándo.e
a irru. mo en el
rán como el Infinitamente am ro o y amado y
en la. buenas nueYas profética el Amante ( ... ). ·n la Torá,
D1 1 habla a ! [oi é d e ta man ra: ' hijo d Adán, p r el
~ lbn Arnbt. The .,c1·enDap ofthe Heart. Praver Jortlle ight and.Da_n ofthe
\H&gt;ek (A11rad al-11 b11 ' /, ondre . nqa Publi . hing. 2000 Tradu ción de Pablo

Ben ito ) tepb o Uirte tein).
Hl lbn
rabi. !luhyidin Contemplation of the Holy M_vsterie ( lashahid ala rar al-qudsiyya). Londre. ,Anqa Pubhshmg.2001 (Traducción de Pablo Bcnei10
) ecilia T\\IOCh).
&amp;i Para un
may r profundización del on epto dd mor en lbn Arabi Cfr. lbn
• rabi . Trailé de l'amo11r. lntrodu ción . traducción y n l~ de auri e Gloton.
Parf . . Albín Michel . Col. p1ritualités v1vame-,. 1986 y . ddas. Claude "fapériem:e
et d ctrine de 1·amour cheL lbn Arabi". pon ncia presentada en el impo~io "The
,crvice of Love·• organizado por la Muhyiddín lbn Arab1 ociety, O f rd. 4-6 de
mayo de 2002 .

der ch qu te he acordado Yo te am y por el derech que Y,
tengo obre ti ámame'. El amor e mencionado en el orán y la
unna, tanto como prh·ilegio de Dio que de u criaturas". 62 En
·u Tratado
bre el mor, eJ ran mae tro no ofrec 1
fundamento, y lo efi cto del amor, para pa ar al amor di,·ino
espiritual · natural a.í como lo nombre lo ofi m , lo e tad
y lo atributo· del amor y final.menee la de ignacione del
amante.
"Por Dio iento el amor a tal punto que me parece qu 1 s
cielo '
abrirían la estrellas , e d . plomarían, las montaña ·e
derrumbarían i l confiaba mi carga (de am r): e ta es mi
experiencia en el amor'', e clamaba lbn Arabi en u utuhat
. fakiya. 63
.\ pe ar de u po ma qu on grito de amor v del énfa is en
la relación entre amado y ama.me mucho. intel~cruel oponen
el am r akbariano alrivo y ec , repre entame de una mística
e peculati,·a y ab tracta con la profundidad d un Rumí, el
ejemplo d l amor pleno. -&lt;... ta opinión e encuentra por ejemplo
en un Ruspoli uno de u más importante. traductores que l
acusó de 'imp tialismo m tafí ico'. 1'~ in ernbar o, I autor de
Turyaman al- hwaq e un enamorad n el pl no témúno d la
palabra ha bu cad retran mitir n u · obra u propia
experiencia d l amor divin .65
l amor apa ionada del murciano . e encuentra n ,·aria parte
d u exten a obra en donde el autor expre a sin t m r u pa 1 n
p r el er amado e te amor qu lo con ume totalmente e ta
aniquilación total de la voluntad n J amado:

lbn Arab1. Traiti ... , Op . i1 .. p.37.
• Ibn Arabi. Futuhat . ..Op. il .. p.455.
"' Ru poh, téphane Le LJi-re des théophanie d'/bn Arabi, Pari,. L'Harmauan .
61

2000. p. l2.
M
na intere ante recopilación d los texto~ de lbn Arabi s bre el am r pucd
con ultar en lbn Arabi al-Mahabba a/-iláhi ·ya(' El amor divrn · recopilad por M.
Ghurab). Dama~ o. Edit rial d la nive idad de Damru,co. 1983.

�/ /1 L

!l

J'

1.. {1

7.idmJr l.mwri

L

" oy el esclavo de la pasión y esclavo del amado
El Ser amado está en mi espíritu
Y la pasión tomó las riendas de mi corazón
Así, por donde volteó mi mirada,
La pasión está frente de mi". 66
tra de sus obra es testigo de esta entrega al ser amado si
profundamente enraizada en el pensamiento místico del Sheij alAkbar. "Alabado sea Dios que hizo del amor un santuario hacia d
cual caminan los corazones de los hombres con una educación
espiritual perfecta y una Kaaba61 en la cual giran los secretos de los
pechos de lo hombre con un refinamiento espiritual" ,68 escribe
IbnArabi.
in embargo, el amor hacia Dios no es compartido por los doctores
del islam ortodoxo. Según los ulama, los sabios religoso la relación
amorosa e da solamente entre los seres humanos, no con el creador.
Allah no puede tener sentimientos humanos, como el amor, no puede
amar a su criatura como tampoco ésta puede amar-al más alto. Estos
principio básico del islam oficial se oponen a Ja concepción amorosa
del sufismo que pretende llegar a enamorarse del creador.
En el capítulo 178 de su Futuhat, Ibn rabi expone largamente
los principio que están detrás de su posición mística, recurriendo
tanto al Corán como a lo Hadiths. El primer vérsiculo coránico
mencionado es ' Dí: si amas a Dios, íganme, Dios los amará"
(Corán 3, 31). De esta manera el gran maestro pone en la boca del
profeta la idea del amor, o más bien que el propio Dios le recomienda
a su mensajero de predicar el amor hacía los hombres que lo van a
eguir. También el famoso versículo (5, 54) del capítulo de al-Maida,
que todos los sufiés han retomado para justificar su misticismo, le

iD:e para enfatizar la idea amor , a: "Él hará venir a gentes 9ue Él
ama y que lo aman". De esta manera, e todo d universo que lo
ama, que ama Dios el único. ta afirmación metafísica de la única
existencia de f\llah, de que todos existimos en Él y por Él de que
todo el univer o 1 ama',
la el fundamento del concepto de
'wnhdat al-wuyud', la unicidad de . u pre encia, columna vertebral
del mistici mo jslámico.
E este acto d amor que condujo a Dios a crear el rm·ers
porque "el mundo fue creado por el amor" &lt;,9 e te amor de Dios por
si mism , de la B l1 za de Allah gu busca extenderla en el universo
y en con ecuencin, su propias criaturas la van a reflejar porque
"Dios ama la belleza· porque e ama a i mi mo. Y buscó \'erse en
otro que el mismo y por eso creó el mundo a la ima en de Su
belleza"."'O En e ta pane de u obra re alta claramente la influencia
cri tiana•1 de la idea de la creación del mundo a semejanza e imagen
del más alto.

3.3. L, herencia e.rpitit11al de Ihn Arabi:
La teoría del .er, d I conocimiento mí tico r de la experiencia
espiritual del hejj al- kba.r compone la teofanía' 2 de Ibn Arabi
y la herencia de su e&gt;.--periencia mística. La manife taciones de
Dios para mostrar u pre encia al hombre son parte de este
conocimiento e piritual y e rev lan en tres momento : la
existencia el conocimiento , la experiencia liberadora del er
humano.
La existencia de Dios se expresa a traYé u Amor, su belleza
r u perfección entre nh-eles o pre encia Orndarat). El primer
.., lbn Arabi . F1m1hut .. Op, Cit, p. 104.
ldem. p. 269.
1 Para lln mayor acercamiento a la influencia ristiana en el sufümo de Tbn Arabi
Cfr.Asin Palacio . M. L'I 1am christiani é: Étude ur le oufi me d'lbn 'Arabi de
~0

IbnArabi. Fut11ha1 ... , Op. Cit., p. 367.
Piedra Negra de La Meca, en donde durante el peregrinaje, los mu ulmanes
realizan sietecircunvalacione a u alrededor.
08 Cfr. Tbn Arabi. Tanazulat ma111siliya, El Cairo, Imprenta del E tado, 1986,
66

67

p-335.

258

Murcie, París. Editions de la ai me. 1982.
' 2 Para un mayor acercamiento a la idea de la teofanfa akbariana Cfr. Yahya.
Osman "Theophanies and light. in the Thought of Ibn A.rabi" en Joumal of the
Muhyiddin lbn Arabi Sociery (pp. 35-44). vol- JO, 1991.

259

�7.

ni,· l · b t: en ·i pur. u la teofi nía e d ·tcncial de u · ·ncia. El
eguado p. so son us atribucc o la cualidad di ·ina ·
finalm nte el cer cr ni, ·I · refi n.: a I a to .
\ i, la t ,fani de la di •ina
nci r pr s nta 1
determina ión d \llah en i mi m y para ·í mi mo en u ncia
qu • rr ci nd te &lt;l· manif . tacion fi rma. L
ncia livma •
t:I mi. tcrio e.le lo mi. t ·ric
d. ccr t d I ccr t ·.Late fanía
cJ · 1J clivino tribut s "''- l. up1.:raci · n d t da l:15 ualida&lt;lc
en la idea de la unicidad 1fo·ina que 1 s &lt;livcrso :mibut p rmiten
ne n&lt;l r u c J1npl 11d, d. Finalm1:nce la k fanía de la acción
l. e pr ·J1;n del p1 d r di ino n l. tierra el l i.:j rcici d u
,·olumad. 1 a en ia, lo. atribut r la ., ci · n n
unidad
l . r divino una m. n, i ,n del p d r } una
manifc tación de Di&gt; en I tr
1 . d ·u r: la unidad, l.
uni idaJ v la unific· ción d
, da un de l m do
nteri )re·.

\unqui.: l. icka J l. uni i ad di.Yin
un tema recurreme en
la di. u ión filo 6 1ca islámka clá ica lo qu diferencia • lbn
\rabi de lo pensadores mu ulmane c nt ·mp rán . e~ qu
para 1 murciano .-i. te un. umcidaJ &lt;lel er en la creación
mientra que para lo. file' o
i.lámico es l. n c1ón de la
multiplici I d J ·1 ·r qu prcJ min . L: Leo nía ·xi t ncial J ·
Allah refleja lo d1c,tinto yra&lt;l . y lo vario niv le. d u
. nía , kab.ui na no limic . la e era Je
i ten i. ino qu e r 1, cion, tambi · n con I c m cimi ntu
y la r alización e pirirual. 1~ ta e el origen del conocimiento
en. ible r espiritual, e la fuente principal dc u t:rnlución · el
camp &gt; &lt;le u difu ·iém .
• 1guicndo a Ph eón, lbn rabi r i. en l. u ·
el int 1 to
a enrc cau. a eficiente de las forma
d la
n u
ma . cr helénico. y tic la im le ·ción d la forma ab traer.: s,
a9udla llamada. 'intdigibl ', p&lt; r la p ci human . En cambi
parn c.: 1pt:n n-üento 11 '&gt;fic &lt;l ·u ciemp corn en ·crr es
el acto d · inreli ·r · lo d p ndfa del intelecto agente raz · n por

2GU

z

l. qu é ·te.: no era ni , ncrablc ni corrupablc. \ la inYcr a, el
pen amiento individual y m. rerial vi •e y mucre con la materia
corp ral.
P ra l fiJc' '- fo . al ori en d • t&lt; do e to. indu u del im ·lecm
eme, ·e en ucncra el pnm1.:r mot r, el 9ue mueve sin r
mm id , l io . L el fundam ·nto ab tuco de I l ·~ m rnl y fí i a,
per unque puede cr Je d
r ·u P rfi cc1 · n n •n ningún
ca o e I pu de amar de amor pirirual, r m ·no aún hacer que
fu ra objl&gt;to d una uni{ n directa y total a tr, Yé d · di ho am r.
h. preci amente.: lo lfU pretende • Iuhyi c&lt;l Dm con su am &gt;r
haci el cr • de r ,, fu jón e, n All. h con d uno.
J\ í .u te f. nía no. pt:rmite entender la naturah:za del
e n , ·1m1 nto y l:t reta ión yuc e · tablee cntr 1 .·1. tcncia y
el e n imi neo, princip:tlm me , l niYcl d la e ncli ión humana
y r p ne.le a l. preguma - bá. ica. yu ·I hombre
hace s
la intermediación entre la c:i. tcncia y 1 con cimiente , com
e nocimi nto . e tran forma en la XJ, tcnci. en ·I e raz(m del
gnó tico ) \'Ícevasa como la ·.·i ·n ia ·e eran form, n •l
e nocimi ·nto en el corazón del rnósúcr&gt;.
I: ·ta tran f rma ionc.. c.: reflejan n In yuc el ma . rm
&lt;lenomina lo di rint .· nfrck d 1, luz:
a)
ur 1- \nwar la I.uz de I lu l. ): h la 9uc pr Yicn ·
de la vcrdaJ b olu a, la luz qut: niquila el r y qu
p r ptibl ,larn me :l lo · que han logrado una trans endencia
e piritu. 1 rotal
b) .\nwar al- laani (La luz del intelecto): E la luz que
pcrm1tc , 1 hombre llegar al conocimiento &lt;le la \·crdad, de la
unicidad Jfrina acia~ al 'ojo del corazc" n ·.
t\m\ r al-Tabia ~ Lu;, de l. 1. rural za): ·e r ·ficrc l
• prendizajc r I cono imi nto 9ue 1 razón human ad9uicrc
bajo la intlu nci. del • et d1Yin ,. r~ ·n te niY 1 9u t nt d

Ir. Zaya,. Op. it. pp ::!6) ,ig .

.261

�é, tic como el filó fo r ciben la en· ñanza.
La luz como pr cnci, divin ·e convierte en la fw.:m1: dd
conocimi mo y en la cransmi. ión de éste a rran: t
emido
humano . Pero 1 c. mino hacia la di,~nidad, hacia la uni6n c:ntrc
1mi. rico Allah, e realiz a 1r:i, é d 1 . e radio. (al-Ah al)
que "ªº d I écrn i a la ani9uil ci • n d 1 r m, t rial p sand
por la el de p nar místico y I J prendimi nt tt!rr nal. La
ce pa on punto· d de an o hacia la ilumin, ci · n un refugio
para po&lt;l r
ir la a,ccn ·ión h ia lo divin , h ci l exp ricncia
lib radora llegar h ta d má lto ni\ el que e al-Fanah, la
rinci •n J 1 · r mar rial una mu rt mema! para lo rrar la fu ión
con Dio . Uegan&lt;lo aJ e t. do de ln ·miquilación en el · r .;uprcmo.
el mí tico Jcb recurrir al-Baqa. d ta.do d l. p rmancncia d
b vida e n Dios, a travé. d Él n f~I y por Ü, p r, p d r 1 lzar
&lt;l una mane~ p rmancm u
ión con b &lt;lh·inidad.
"D e. ta m. n r. el efe to de Ibn /\rabi y d u bra n pued
nunc limiLar. e r dt:t rminar e compl t. ment , p rqu igue
iend , Í\'O, et ro ) p rm nent activo y cien· un obi 1im que
m cien fin como la propia 1 lumanidad", escribi · Pet ·r Young ~
obre u legado que t d:wía igu icndo e tudiado.
•n la unidad tra ·cend nt de la c.·i tencia (
uyud) de lbn \rnbi, ~•parece la unicid. d _rcad r-cnarura que
ha d penado durante i ylo t. nta crítica contra el heij al-Akbar.
"l• n el istcma d1: lbn 'Arabi ( i bi n la e ·pr st ' n s m urada y
ce rrcct.) una prim1:ra Jic tomi. no. p rccL de lp • la qu ·
opon
\llah con 1 e cncia d la materia prima. A \llah e le
recon e la primor&lt;lialid:td (al-an,u·ali. a), la Verdad (al-Haqq)
l. Perfec i · n (K.ama/;... l m n i na p &gt;r ·• · l' (Jmwa . E cau .
J í mi m , ) c le dice rico por l I mismo (gani binali 1 . nidad
pura (Ahadiya. He unic (wahi ) trono de o,d e a por el
ali nto dc u mi cric lrdia (nafa al-Rahman1)· es alJllÍ d mdc
e c:plica u cr como clem ncc, don l la clemcnci. n lob.
71 oung. Pet r"lbn
rabi: toY.anh a unl\en,al pdnt of i.:, ". pon n i u1dada
en el impo 1um tuh)nlin lbn rabi 1uJ1 , xlonl. 1999.

2 ,2

todo. \llah e,, puc , un e.·i t "nt \ un..1 c u a de í mi:mo cuy
e. enc1a e tá n d xi:tir. En lo opue t d · lo qu , y qu · caracc rr:za lo divino e. dond hay que bu e r la maceri. prima
ubstancia primera (al-yaml1ar al-ha ..ulaniJ. \' ruda di; l. obr,
xi t ne± dorad lo divino e la naruralcnt pnm rdial (al-6tra)
cuya c. ncia e ·ta en la predi. po.ición (al-istidad) en tanto qu
ub r. nci. plá úc- (al-haba) qu1: recibirá tod. la forma . l..
mac ria prima e puc • lo que e ,;~ n de r y por ello ,;u r
continúa la po. rulaci&lt;' n aJ n -. cr".
'm mbarg , xi. t una &lt;liC rcnci, :ib.- !uta entr Di y la
matcria prim pero hay una r lación entre I s &lt;lo que e la &lt;le
cau a y efecto la creación akbarian. yue
m, nifie-.ta por la
trc et, pa p1fánica : la epi ani. d la encia di,ina en si mi. ma,
l. d 1 uru,· -r a.le ''qu es lo diYino. pre. ente c rn e njunto
de la teofaní. n r por la cu.) lo divino e mani ic ·ta baj l
l. · forma mediadora de us
mbre., b. jo la forma de lo
cualc, c. i ·te t d &gt; n el ecr t del mi tcrio ab luto. La tcrccm
teofanía e· aquella qu
cnializa en la e cncia in&lt;lividuale ·
concrct1s"." 6 \si pu . , \U h · com·icrt en la realidad &lt;l la.
r alidadcs y el mundo es un orden chvino.
Tl la. l rc. lidade, esencial on la e pr ión d la unicidad
de lo divin que cx.i. te en coda la c a . [ te p. ncd mo m ni. t
akbariano hace que la e. encia · ck lo e ·istente on toda
iJ · núcas a la e ncia livina.
''l · d Al-f'arabi, lo c ncepto · &lt;l
ce id, d y Po ibilidad
han mmado en la filo ofta. helénica del Islam un ·cntido dt·dicado
a permitir a la hl.ls;¡fa conc mbr con el Kalam.
· Jic · ecesano
lo que en í e· e ne biJo por í mi m &gt;·t u csmaa ulta por su
xi tcncia y que n e má que en u acto Je cx.i tir. Por ·t:r
idad. po ibihd·
ntingcn ·ia en lbnArabi: el
c~t.atuto d I m
..
bre d 2007 •
1 1am. 'omunidad \irtual.
http:/ , ,,, ., ebi lam.org (con u hado el I de di
d • WO ).
" ldem .
n Lafal.1afi
re a la til sofía Í\I mica he red ra del ¡&gt;en,amiemo h I nico y
el li.almn la
.

�1/.1da11r /. nmm

po ible e entiende el ser xi tenciado en l acto de ex.i tir dd
ser ece ari . E pue Po ible codo l que e y qu no tiene en í
el fundament &lt;le u propia ex:i tencia y tiene nece ·dad de otro
cr para venir a la exi tenc1a. El ser ece ario e pu , causa de si
mismo, no . iéndolo má. que por la ola nece idad d su naturaleza
y el ser Posible
el causado por tro. E ta defi.nicione d lo
ecesari y 1 Po ible ponen cada concepto a parte del otro a í
como lo conceptos de ;\llah y d l mundo e entienden en el Kalam.
• a cuanto a la definición de la 1ece idacL podemo d cir que solo
Allah es ece ario ) consecu nt mente el mundo posible. Entre
lecesida&lt;l y Po 'bilidad, la alsafa de de us principios ha eñalado
una di cinci 'n ntol 'gica fundamental que no e puede ncontrar
en lbn 'Arabi. Ibn 'A.rabi parre del h cho de que no ha · ma e encia
que la e encía de .\llah pero e ta E encia Divina e tá en la pifanía
ternaria fundada en una sub rancia plá. rica que ha creado. D donde
la doble naturaleza del mundo en tanto que divino y material. •sta
doble naruraleza hace que el mundo ea por definici 'n ecc ano y
Posible".E ta vi ión del doctor max.irnus . obre la dependencia de la
materia n relación al creador conlleva que cada cosa no tien
exi tencia sin en .Allah. El mundo de e ta forma e la materialización dinna, e la e. encia de Dio .

Q

4

Bibliografla:

Conclusión
A casi ocho iglos de fa de apanción d l gran mae ero, todavía
no e ha lo ado ni a publicar ni a traducir a toda su obra. El
murciano ha abiert Wl camin c¡ue t davia no se cierra y ha
en eñando una vía que
tá. abierta al conocimiento y al
pen amiemo libre 9u in. ufló siempre en sus escritos.
' El meo aj de lbn ,\rabi -puesto que ral men ·aje existe y él
mismo lo ha concebido como tal- no e ólo religioso, nú rico o

1·

poétic . u univer ali mo, que hemo~ calificado de humanista,
ugiere que la redención, a través de la vuelta a u stado
primordial p r parte de la e p cíe humana ha de prevalecer obre
rodo el resto, sobre coda preocupación de orden ideológico,
económico, cultural, nacional o religoso. i aceptáramo la
enseñanza impartida por Ibn 1\rabi d Murcia y i no m tráramo
c h rente , cada cual podría reinvidicar su más absoluto derecho
a la diferencia en el seno &lt;le la e pecie humana. I o cabe duda de
que e allí sobre e e punto c. encial, que aún podemo
porponernos la lecrura, y el e tudio de las obras de Ibn Arabj' .1
El gran místico de Andalucía igue revelándono su
pen amiento a p sar del tiempo y de la distancia. Falta t davía
e cribir una obra que abarqué la totalidad d us idea ) el alcanc
d u ap rte , no solamente en el mundo i lámico sino también
en la filo ofía occidental. Por ejemplo, lo texto &lt;le an Juan de
la Cruz, aunqu del siglo Vl tienen un tono netamente
akbariano, pcr I propio anta español no lo rec noce en sus
obra , tal vez por la inqui ición o ·implemente por el
eurocentri mo prevaleciente.

ldem.

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Adda.,

""Zay~. Op. Cit .. p. 1 2 .

264

265

�1/.id,111 /.

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b1ografia/i/ibn_arabi.hun (consultado en mayo 05, 2008).
/a. "lbn Arabi" en http://en.wikipedia.org/wiki / Ibn-Arabi
(con ultado en julio 25, 2
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/ a. "Ibn A.rabi", http://ww,,.avicenne.org/Ibn_Arabi.hcm
(con. ultado el t 5 d ema ·o de 2008).

/a. Citas de Ibn ,\rabi en htcp://www.on linlean el.e m / sage se/
cications/ibn_arabi.a p, (con, ultado d 20 de mayo de 2 ).
Tahrali, lustafa 'La influenaa de Ibn Arabi en el Imperio Otomano",
ponencia pre entada al • • I imp io 'The Heritagc of Ibn .,\rabi '
de la ~fuhy1ddin lbo Arabi ociety de Gran Bretaña,
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11 de abril de 1999.
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siglo XII", Uni,,er ·idad de , furcia, arnpus digital, 2 04.

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Zaya , Rodrigo d . Ibn Ambi de Afuma. Maestro de &lt;1111or, santo h"munisla
· hi:refe, Iadrid, Editorial Almuzara, 2 07.
Zeraoui, Zicbne (co ed.) ..Arabu ·n111s11hmmesen f~1m1pa. HiJtona)'procesos
111igratorinr, an Jo é, Editorial &lt;le la niversidad de o. ta Rica, 2 07.
Zcra ui. Zidane. l.rla111 ypolítica. Lospromospolilicos árabes contempor,111eos
~léxico, Trilla., 2 8 (4" ed.).

268

RE
y

CO fE TARIOS

�CONMEMORACIÓN DE LOS
FALLECIMIENTO DEL

40 AÑOS DE

DR. JOSÉ

GAOS

El pasado 1 O de junio se celebró en la sala Alfonso Reyes, de El
Colegio de México, ubicado en e] Camino aJ Ajusco Núm. 20,
Pedregal de Santa Teresa, en la Ciudad de México, una Mesa
Redonda titulada: "Tiempo y obra de José Gaos", celebrada para
conmemorar el 40 aniversario del fallecimiento del Maestro.
Además de El Colegio de México, convocaron a este acto la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional y el
lnsticuto de Investigaciones Filosóficas de la misma Institución.
En esta Mesa, el Dr. Javier Garciadiego, presidente de El
Colegio de México, dio la bienvenida a los participantes ) habló
sobre la presencia del Dr. José Gaos en El Colegio de México.
En dicha ~lesa, participó el Dr. Antonio Zirión, responsable
de la edición de las Obras Co111pletas de José Gaos, quien habló
sobre el proceso editorial de dichas obras y los tit:mpos en que
se espera terminar la edición de loe; volúmenes faltantes. Las
Obras Completas de José Gaos las edita la Universidad Nacional
en la Colección 13iblioteca Mexicana y con base en el Archivo
del Dr. José Gaos, depositado en el Instituto de Im·estigaciones
Filosóficas.

271

�/{

El egundo expo itor fue el Dr. Andrés Lira, del Centro de
tuclio Histórico de ◄ 1 Colegio de México, 9uien e ocupó de
exponer "La hi toria de nue tra idea del mundo en la obra de
J sé ao '', libro que la explica, y 9ue preci amente tien por
átulo Historia de tllfesfra idea del lll1tndo, ya incorporado a las Ohras
Cowpleta.r del aut r y que originalmente se eclitó por El Colegio
de México, bajo la propia responsabilidad del Dr. Lira.
El Dr. Alvaro i\[atute, maestro de la Facultad de Filo afia y
Letras de la niYersidad
aciana!, se ocupó del rema
"Antropología e historiografía en la obra de José Gao ",
mereciendo atención special el libro eclitac.lo por la Facultad de
Filosofía r Letra de la Uni\~er idad Veracruzana, titulado:

PEDRO ABELARDO Y LOS LÍMITES
DE LA RAZÓN
Francisco Escorza Espinoza"

.r!ntropología e hfrto,iografla.
El cuarto y último participante fue el Lic. Alfonso Rangel
Guerra, director del entro de Estudios Humanístico de la
niversidad utónoma de I ue,,o León y re pensable de la
edición del último volumen de la, Obra, Completas dejo é Gao ,
titulado: Epistolan·o J' papeles pri1•ados, 9uien expuso el tema:

Co1,gr,.1mcia y vocación

e11

la l'ida de José Caos.

Ademá · de la citada Me a Redonda, e tá programada una
egunda para el mes de ago to en la Facultad de Filo ofía y
Letra , de la l!ni,·ersidad acional y una tercera, en el próximo
mes de octubre de 2009, en el Instituto de lnve tigaciones
Filo óficas &lt;le la ni er idad acional Autónoma de México.

22

~ acido en

10 91 en Pallet, pueblo de la Bretaña,2 PedroAbelardo

fue di. cípulo de Ro celin &lt;le ompiegne3 y de Guillermo de
Champeaux , a quicne refutó u· re pectiva teoría obre lo
universales. Fundó u propia e ·cuela en 1 Ielun la que
post riormence trasladó al monte de anta Gcnoveva en lo
alrededores de Parí ,5 donde en eñó hasta 1113, año de u vuelta
*Becario del Centro de E tudios Humaní ticos. UA L.
Heinzmao, Rid1ard. Filo ofía de la Edad Media. Editorial Herder. Barcelona
1995. Pedro Abclardo. p. 259
~ Pedro Abelardo. Cana de Abe lardo y Eloísa. Editorial Alianla. Madrid 2002.
Histona Calamitatum ,pp. 37-3
·1 Ro celi11 de Compeig11e.
. 1050-1120 ó IJ25. Canónigo y maewm e11 m
dudad ru1111I ,. entre su.1 disdpulo e encontró Guille roro de Clwmpewu Ac11.mdo
de 1ritei.1·11wfiie conde11adn en el concilio de oiss,ms. Se retractó de xus errores}'
falleció e11 011 Martín de Tours. Fraile, Guillenno. Hi. toria de la Filo ofía. La
editorial Cat61ica. Madrid 1986. Segundo Tomo, lº Volumen Desarrollo de la
escolá. tica. Reali tas ) Verbal tai;. p. 391
'Gwllennode Clwmpeau.t. .1070-1121 .Mae tm e11 /.a esrnela caredralic,a de
Par[\ donde .10M111·a una /!!(Iría reufüta.EnJ113 fue 1w111hrado obfapo de hdlm1s
.1ur Mame. También fue iniciador del modmiemo e.1pirir11alfatu eir la escuelo de
an vrcror en Fru11ác1. Fraile. Guillenno. Ob. Cit. p. 3 8.
1 Pedro Abelardo Ob.
il. pp. 39-41.

2 3

�11

a Bretaií.a. 6 Estudió teología con An elmo d Laón~ de quien e
decepcionó y enemistó por unas glosa sobre la profecía de
Ezequiel.~ De vuelta en París reanudó u labor docente en la
scuela de otr Dam 9 en donde e enamoró de una di cípula,
Eloí a 10 con quien procreó un hijo, tr labio; tra su casamiento
Abelardo fue Yíctima de mutilación ord nada por un tío de
Eloí a,1 1 situación que I obligó a recluir e en la abadía de an
DionisJO a donde tiempo de pué volvió a impartir clase .12 En
1121 i:, el concilio de oi , on c ndenó a la hoguera u libro De
ni tate et Trinitate Divine 14 lo que le llevó a buscar refugio en la
diócesi de Troyes 15 lugar en el que Degó a tener numerosos
alumno y en el que e le permitió con truir un oratorio al que
llamó Paráclito, 16 mi m que en 1129 1" cedió a las monja del
convento de , \rgentuil, cuya priora era Eloí a. 1ª En 1125 19 ocupó
el pue to de bad en an ildas de Rhuy 211 donde debido a la
disciplina que aplicó fue objeto de varios atentados por lo que
hubo de huir del monasterio. 21 En 1136 volvió a la labor docente
en el monte de ama enoven,22 ha ta 1141 cuando Inoc ncio
h Heinzman. Richard . Ob. Cit. p. 260
' Anselmo de La611. Discípulo de San Anselmo e11 Bec Dirigió e11 La6n 11na
esc11ela. la c11nlji1e ce111ro ímpommre de ern,dios en lo primero.1 a,ios ele/ sigloXll.
Uamado "maes1rodemoestro.1•· y "lu-;.tle Francia }'el mundo." Fraile,Guillem10.
Ob Cit. p. 386.
• Pedro Abelardo Ob. Cit. p 43, 45.
~ Heinz:man. Richard . Ob. Cit. p. 260.
10 Pedro
bdard Oh. i1. p. 48.
1 /bid. pp. 51, 56-57.
I? /bid. pp. 58, 60.
13 Heinzman. Richard. Ob. Cit. p. 260.
IJ Pedro Abelardo Ob. Cit. p. 66.
IS lóíd. p. 70.
16 /bíc/. Pág. 72.
17 Heinzman. Richard. Ob. Cit . p. 261
1~ Pedro Abelardo . Ob. Cit. p. 81.
19 de Wulf Maurice. Hi toria d ln filosofia medieval,T.1. Ed. Ju\ México 19-1-2. p.
172.
20 Pedro Abelnrdo. Ob. Cit. pp. 78-79
~ Pedro Abelardo Ob. Cit. pp. 88-89
22 de Wu.Jf Maurice, Ob. Cit. p. 172.

274

II lo condenó a silencio perpetr,o a cau a de sus idea teológicas en
torno a la Trinidad,13 por lo que nuevamente buscó refugió e ta
,·ez en la abadía de Cluny bajo la protección de Pedro el enerable, 24 quien le con iguió el indulto del silencio pe,pet110. 2~.Abelardo
murió el 21 de Abril de 114226 en Clunyr a la edad de 63 año ,
fue epultado en el Paráclito d nde de pué sería también
epultada Eloísa. 28
Abelardo parre de la división de la filosofía propue. ta por
Boecio, quien distingue las e pecic e peculati\'a, moral, y
racional o lógica;29 de e ta tr •• el filó ofo de Pallet con idera a
la lógica n primer lugar como 11n imtnm1e11to que sirve para
resol'\'er lo problemas de la filo ofía especulativa y la moral.
De de otro aspecto la lógica, dialéctica, juega para el filósofo
un papel di tinto dado que intenta olucionar a la par el arte
formal de la discusión, así como el contenido mi mo de la
argumentaciones, lógica a la que con idera como un instrumento
con un fin propio por medio del cual puede conocerse la
naturaleza de los entes fí icos y meta.ffsico / 1 esta concepción
que tiene belardo de la lógica se refleja en la solución
conceptualista que da al problema de lo. universale la 9ue
consiste en con iderarlos como sólo vocablos que se dan a partir
de una ca11sa co1mí11 entr lo· individuos en la cual se manifie ta
tanto lo individual como lo conceptual. E ta olución dirige a la
lógica a los collcepto.r con la implicación de que ólo lo individuo
Pedro belardo. Conócete a ti ~ mo. Ed. Tecno. Madrid. E paña 1990.
rrorcs de Pedro Abelardo (Cana de un Bernardo aJ papa lnocencio íl) p. 124.
•• de Wulf Maurice, Ob. it. p. 172 .
25 Heinzman. Richard. Ob. Cit. p. 261.
21

1•

fbíd.

Pedro Abelardo. Cana · de Abelardo y Eloísa. Cana de Pedro el V1:ncrable a
Eloí. a p .292.
ª Heinzman. Richard. Ob. Cit. p. 261.
:&gt;&lt;1 Pedro Abelardo, Logica fogredie111illlls en Los fi lósvfo mediel'Clle~. el cción
de texto de Clemente Femándcz La editorial católica .A. Madrid 19 Op. 113.
jc1 Bréhicr. Émile: L'l filo. ofía en la Edad Media. U.T.E.H.A. México, D.F. 1959
pp. 81 y 85.
21

275

�exi ten, por lo cual Abelardo de.emb ca en un ubjetivi mo con
obvias implicaciones ética y también con implicaci ne en la
forma d entender la relaciones entre razón y fe.
obre la relación entre fe y razón, belard pre up ne que
lo objeto d fe pu den er comprendidos por la razón, lo rrusmo
qu 1 ob¡ t0 fí ico o metafísicos. u Diálogo e11tre un filósofo,
1111;11dío )' m, crúliono trata principalmente sobre problemas ético
a la vez que pre. enta en ~ rma explicita la relación entre razón y
fe. E crito hacia I final de u vida en 1141, e ta obra comí nza
cuando el Filó ofo clic : "D cidí examinar atentamente las
doctrinas de la diver a religione entre la cual
tá dividido
el mundo: quería analizarla y compararla para eguir la más
próxima a la razón", ' 1 afirmación que expre a el argumento del
diálog , 1 cual , un análisi de las religione judía y cristiana
que bu ca definir cuál de estos credo ea el má · acorde con la
razón n relación a sus fundamentos morale y ético . Pero la
propia r lación entre razón y fe se vuelve con fu a de ahí que el
Filó,ofo pregunte al Judío · al Cri. tiano: "¿Ha ido la razón la
que o ha conducido hacia e ta doctrina de fe o bien habéis
eguid olament la opini • n de lo hombre. y el afecto por
vue~tra estirpe:'"32 A lo qu el Judío re ponde: "
abido que
t do lo hombre. , mientra • iguen iendo niño y no están aún
en la edad de la razón, obedec n a la fe y a la co tumbres de
aquello con quiene ,·iven, obre todo, de aquellos que más
aman. Cuando después ya adultos, pueden comportarse egún
u juicio, deben con fiar en la propia razón ) no n la ajena:
nt nce es oportuno bu car la verdad, sin s guir pa ivamente
la opinión.' 33 AJ intentar conocer aJ objeto de fe por medio de la
razón dicho objet0 deja de er un a unt de fe y e convi rte má
bi n en a ·unto de razón, , ujeto a l s mi mo crit rio de verdad
de lo qu re ulta una fe incelecrualisca que termina en una
Pedro Abelard . Diálogo entre un filó ofo. un judío y un cri ti ano p. 59.
/bfd. p.63.
H Jb(d. p. 71.

~1

confu ión entre razón fe evidente cuando el filó ofo dice: "Yo
me preocupo de bu car la verdad no de hacer o, tentación de mi
orgullo no conduzco com un sofista una batalla oratoria, ino
que como v rdad ro filó ofo, voy en bu ca de razon , r lo que
es mucho má importante persig la . alYación de mi alma.''' 4
in polemizar, in hac r ano u o de la dialéctica Abelardo bu ca
razone , bu ca la \· rdad } entre dial· ctic y antidialécticos el
filósofo a ume una po tura media en la qu in negar la ezi tencia
de lo objeto de fe y in tampoco n garle el poder er
comprendidos por la razón, re ulta paradójico en que al tratar d
comprender así tales objetos de fe e to porece11 más bien perd r
u calidad de objetos de Je.
De d ~ u po tura intermedia entre dialéctico· y antidial · ctico
belardo critica a t último que ni gan que lo. objeto de
fe puedan er cornprcndid p r la razón y al hacerlo impiden su
defen a por lo que • i la argumentacione racional . no d ben
er escuchada , [ e] pr híbe con llo qu al uicn aplique
corrcctamem la raz · o n el campo de la f, en contra de la
idolatría"" Pero si la razón pudiera comprender lo bjeto de
fe así como on comprendido. lo objeto: naturale entonce
el con cimi nto que e tenga d lo primero. tendría que ser
correcto o i11correcto; también y de, de e ta persp cciva las l!erdades
de la autoridade que no son má qu opi11ione.r tendrían que er
ometida aJ examen de la razón para d terminar sí s n o no
correctas. .Abelardo n b tante, irui t n la compresión correcta. en
la nrdadera co111pre11sió11 de lo obj ro de fe l s cual
e
ncu ntran de uyo en contrapo ición murua dada las distintas
opinione. d la autoridades· de ahí que el cri, ciano quien
también o tiene qu la religión deb er di, cutida por la razón
e p reata: «que de toda enseñanza, tanto e cnta como oral
nacen controver ia . En el o tenimi nt Je la fe no importa lo
" lbfd. p. 69.

32

2i6

J~

Pedro Abelarcl . Diálogo entre un filósofo, un judío) un cri tiano, p. 163.

�qu ,

tá n la Yerdad de la co a

sino la opinión a la que . e

pu de lle ar."l&lt;, Así, la verdad y exi rencia de los objeto de fe,
n on n adas, p r la · distmtas formas de comprenderlo í
dan lu ar a opini ne &lt;li, et a que en ca o. extrcm . lle an
inclu o a negar la exist ocia mi ma d los bj to de fe. \. í,
Abelardo coloca a la razón como ju z ante dicha c nrr Yersias
para que dirima · e pa e de la mera opini · o a un c nocimicnto
certero por lo qu hace decir al filó ofo: "¿ Y qué decir de la·
que
c nsidera aurton·tates? ¿ o e verdad que en ella. e yerra
rnuchí imo?" P r sta diver idad y falta de certeza en la
opinione de L1s autoridade el hombre deb recurrir a la razón
para encontrar al meno. cierta certeza ya que "Por otra parte continúa diciendo el Filó ofo- si t dos se sini. ran de la mismas
aut ridad . no habría ranta d crnna di tinta de fe. En cambio,
cada uno decide egún su razón · elige qué autoridad eguir." Y
e que la misma contrap sición entre la di tinta opiniones
impide aceptar a toda. como verdadera porque' i no se hubiera
de anteponer I juici &lt;le la razón qu por natural za e. anterior
s deberían aceptar indiferentemente, la
pinion · d todo
e crito. También aqu lla que merecieron aut ridad adqwricron
e ta e tima por la cual e le cree porque cribieron fundándose
ólo en la raz · n."r Por tanto, la razón
ncucntra p r ncima
de la autoridad y u opinione a la razón 1 toca analizar y
determinar que tan corredas son la, opmionc . Lo qu juzga la
razón e la correcta o incorrecta compren ión que se tiene del
objeto d f; en las opini ne y al final i la opinión r . ulcara
correcta d jará de er 111w opinión y
c nYertirá en co11oci111iento
rerdadero obre el obj to de fe .
... ta po tura no fue exclu iva de belardo pue ya u
alumnos compartieron la mi ma mquictude c mo quedó
de criro en la autobiografia del filó ofo: "Razones y no palabra
-me decían-. E superfluo proferu palabra - eguían diciendo-

11

lbíd. p. 17 l.
!bid. p.165.

s1 no e comprenden. i e pued creer nada 1 ante. no e
ntiende. Y e ridículo que alguien predique lo que ni él mismo
entiende y que lo mi mo a quiene en ña no pueden
entend r."' La razón logró o l pen amiento abelardiano un
lugar privilegiad dado que egún el filó ofo la razón pue&lt;le
comprender l . objeto de fi ; sin embargo por. u conc ptualism
lógico esa mi ma razón e ve limitada en u labor crítica en cuant
al problema de la exi tencia d Lo obj to de fe, de tal manera
que los objeto de fe no quedarían completamente cubiertos por
la razón. Pero por otra part lo que se llega a comprender de los
objetos de fe l s permite a e to en virtud del sentido mi mo
que la razón le otorga, ·er con id rad verdad ro y sujeto de
verdad y fa!. edad y no ólo de opinión.
La obra de b lardo revela una Edad \Iedia intelectualmente
muy nea dond la razón bu ca con cer y comprender tanto cuanto
l ea po ibl , bajo nu 'ª per. pectiYa, de los dh·er o problema
filo ófico y con la re pectivas repercu i ne en el p nsamiento
po. terior.
• u vez, el problema de la relación entre razón · fe
continuará n u má diver as formas a lo largo de toda la historia
de la filo ofía.
rá una bú queda de lo qu c. la razón y de
cual
n , u límite .

Pedro Abelardo. Cartas d

2 8

belardo ) Eloí. a. p. 1.

279

�SIMPATÍA Y HUMANIDAD

Eric Joaquin Figueroa González

El jueve 13 de no,·iernbre del 200 , con motivo del Primer
Coloquio Internacional: Pilo. afia, Educación I Iurnanidade ,
el filó ofo mexicano León Olivé pronunció la conferencia '1,a
educación, la fi1oso6a y las humarudade en la sociedad global y
del conocimiento".
En dicha conferencia, Ofü·é enfatizó sobre do· conc pto
primordiale : globaLización y ociedad del conocimiento.
E to do concepto,, i bi n pueden ser concomitantes, pue to
que una ociec.lad &lt;lel conocimienro &lt;lebe hacer frente a la
globalización \' la globalizac1ón trae como resultad la
implicación de di\cr.as socie&lt;lade d I conocimienro .
.'\.nalizaremo. por , eparado cada uno ampliando la propue ta
problematizada por Olivé para dar pie a una critica actual y en
base a una pragmática del hombre.
En cuanto a la soci dad del conocimiem , fü·é menciona
qu la solución se halla en el aber trabajar conjuntamente con
otra di ·ciplinas. agent qut no provengan n ce aciamente de

r

ra

• lumn del Colegio de Filo fí, } Hum nidatle de la F, cultad de Filosofía y
Letra y becario del Cemro de E. ludio, Humaní~tico de la

281

�ll

alguna disciplina. Es aquí dond la gl balización interviene
pue to que los mismo avance tecnológico deben ante" que
perjudicar o mermar, coadyuvar al conocimi nto y aplicarlo por
ejemplo, a favor de la educación.
El riesgo que encuentra Olivé en tomo a la idea de formar park
de una ociedad del conocimiento es l de r más que generadore"
ólo con umidore . De ahf la importancia de la formación de
ociedade del conocimiento, mas para ello e requiere de la
.iniciativa.
Para hacer viable una ociedad del conocimiento e requiere
primero de La integración de La ociedad, por lo que en un lugar
donde e descuide al otro, resultara poco factible concretizar
una idea así. e amerita un interés por el otro, un re-conoClllllento
de lo demá . Y esto sólo s po ible a travé del sLrnpatizar, del
entir con el otro.
M nciona l\1ax cheler en u obra ''Esencia J' formas de la
siv,patia"; "La plena up ración del autoeroti mo, del
egocemri mo timético, del lip i mo real y del egoí mo, tiene
lugar precisamente en el act del simpatizar." 1
Para llevar a cab dicha transición es 11 ce ario • uperar la
apatía que impide la unión. :.fochas vec yerno un afán de
protagoni mo qu impide eJ trabajo conjunto, y esto afecta en
detrimento d la oci dad.
E n e ario lograr una apertura que de pie a un comparrir
del conocimi oto, a una ·ociedad del conocimiento en la cual,
no , olo yo , ea quien la integre, in mucho otro que a la ,ez,
in r ajeno. a rrú, formen pare de rní en un mismo sentir que,
recomando el concepto d transdi ciplinariedad, de como
re ultado un trabaj colecávo mucho má productivo.
•1p n ar la transdisciplinariedad conlleva también a cfü·ersas
problemática como la de aclarar l concepto del raci mo.
abemos que el racismo e una forma de di criminación
' cheler, Max. faencia yfomw. de la simpa/fa. &amp;l. Losada. Argentiml. 200-1. p.
129.

282

exacerbada y qué es la discriminación sino el acto de percibir y
efectuar una operación o juicio a través de La exclusión. Y esto
es tan normal en nuestra rida cotidiana. Discriminamos un cipo
de persona ideal un programa, una carrera, un color, etcétera.
hora, ¿qué es aqu Ha que da el valor negativo a la
discriminación? E to e la int nción que se Je imprima, pue e
discrimina no sólo de manera racial, sino también económica,
social, religio a, política, etc. y eJ problema sigue siendo el mismo,
el d la antipatía como opue. to de la irnpatía .
Elgen11ino al/Jor al /;(}fllbre no distin¡Jte entre compatriofa,sy e.·.,.:fr111!Jeros, el lll(llbechor

y el bneno, entre vahry no Mlor raciales, cultura e inmltura, /1111,poco mire bieTJ y
1110/,

etc. a todo.r los seres h11111a,1os abraza, t.')(:actammte romo la simpatía, sólo

porque son seres hm11onos ... ?
Olivé propone una sociedad de eable la cual se pueda
construir y no aparezca implemente como un ideal utópico.
Expresa un modelo de sociedad que sea partícipe de todos y que
permita orientar la toma de deci ione políticas, públicas, y
educativas.
En tomo al terna de la globalización, es igualmente fundamenre
contar con una visión general, en la cual se trascienda la individualidad
para tender a lo global. Para ello debemo también aclarar el
concepto de Humanidad . .Menciona Herder en analogía con la semilla
que devien en árbol, que la humanidad se encuentra en un continuo
progreso. L'lhi toria deviene como el hombre a través de su distinrn
etapa . imismo, en relación con la bi tocia, ésta atrav1e a por
aparentes momento de reposo, re oluciones, modificaaones y sin
embargo to&lt;las estas on re ultado de un progreso.
Es entonce que detenerse a problematizar en algún a pecto
como lo sería el de la globalización sin que esto implicara una
propue ta. su pendería un progre o, cuando lo que e debiera

2

lbfd. p. 129.

283

�hacer e. r maria com e, p riencia e infiltrar e en lla para
b n ficio de cod .
~n u perspecti , d la bumarudad com progr o, Herder
menciona:

falta de con,Pro11Jiso. Pet1.rt1111os eso, porq11e cJIÍTI parti111os de deter,ni11ados ideales de

.•. efectm1mmle hq)'progmo, d. rarrolkJ pmgrt:rit•o a1111q11e nadiegane indi1id11a/111en/1

lo que u110 dice 110 es más que s11 ronricció11. 1

por ello. Todo se e.rJft1fl1ifla hada la lota/Jdad, lo m111e11so_r deliene escenario de 1111a

Lu go de ello, continua hablando obre la co11vicció11 gu . i bien
radica n la particularidad, el dar pie a una apertura en la que
on d fendida y escuchada la diferente propue ta que, d . de
una per p ctin tran. di ciplinaria tal como la plantea lfré,
abordan la generalidad, a final de cuenta conciernen a la mayoría
y no termina por er tan ólo una cuesaón individual.

inte11ció11 direrlora en la tierra ...por lo 111e11os e.rta t'isión e.r más 011,plia q11c e.ra
filos'!fla q11e lo inl'ierte todo. que sit11,pre se detiene•sólo en alg1111as coef11sio11es para
red11rirlo todo

d 11n j 1,ego

de ho11J1igas, o 1111a aspiración de tendendas J' jHe'ZflS

aisladas si11 1Ji11g1111,1Jinalidod, a m, caos, donde se duda de la nrhtd.. .1

1\ e te respect
li\·é argumenta en d fen a de lo valore , que
en la globalización urge una obligación ética, misma que pone en
tela de juicio a la técnología como benéfica para todo . Pue to que
actualmente s tiende a la privatización dd conocimiento la
generación de patente con lo que
genera una cerrazón del
conocimiento.
1 sirrusmo, mediante el u o a fav r de las tecnología , surgen
a cravé de portaJe. de lm rner, comurudade de acce o libre,
como lo e. la enciclopedia ~"ikipe&lt;lia, las cuale. ienen a ub anar
el problema del conocimiento que impida el acce o libre a
investigadores }' que 1.:n cambio e abra a di ponibilidad de agenrc
d conocimi oto.
liv ' hace bien en enfatizar . to último, pue ro que a pe. ar
de que con tanteml!nte ·e critica la ·ituación po tmoderna en la
que no. cncontramo ·, la cual para muchos e sinónimo de la
rela.úvización de la wrda&lt;le , d la _inrazón. in embargo, tal
como lo plantea d filó of holandés Theo de Bo r, dicha crítica
e un rezago de la moderni&lt;la&lt;l donde la razón era la cú ·pide, y
que no por ello es po. ible sacar algo bueno.• fenciona de Boer:

J Herder. J. G. Filosofía de la hisroria para la educación de la humanidad. Ed.
NO\a . Argentina. 1950. p 62.

2 4

... m·o que es 1111 malentmdido rado11t1lirtu dedr que elpos11Jodemis1110 sig11i.fira 11nu

rado11alidad. Pero esposible pensar mlrrgá11dose lotal111eme, sohiwdo IJ/l ' bien q11e

N acionali mo
... Cflando las tendmdas 11atio11ales propias q11ese fün tra11iforma11do m 1111afelicidad
nacio11al hm, 111am1do t'Xcesimmente la dista11dt1 mlrr p11eb/oy p11eblo mira có1J10
el egipcio odia al pastor, 111 nigab1111do, có1110 despmia al gn·ego s11pnftao/. Eso
omrn: sielltpre entre dos 1111dones cr~yas te11de11ria.~)' drrulo de feliridad rhora11. Y o
eso se llaJJJa pr,j11icio, localis,no, 11arionalis1110 li111itado.~
E te . enrid nacionalista, i bien apremiant n deb lb ar al
extremo de un nactonali. mo exacerbad .. \ imismo tal como Herder
compara a los egipcios con lo. griegos, alguien podría decir que
ucede algo imilar entre mexicanos y norteamericano . Júzguese
quien prejuzga a quien . . 1a no es 1caso, si bien el prejuicio pu de
ayudar en su m mento com m nc1ona Herder, ' Ofü·é lo demarca
muy bien con la inicia ti, -a a la cual toda . ociedad debiera tend r.
"Grooc. Gcr. Adelame, Co111r idigame. Filmoj(a en co111·er.mció11. Ed. cquitur.
◄ spaña.

_oo

p. 1 9,

.~ lbícl. p. 5 .
~ Referido a Herder. J. G. Filo.wfia de la hi.l fnria para fu ed11cació11 de la
humanidad. Ed . ova. rgcntina. 1950. p. 59: El pre1uicio es acepcablc ,..,, .u,
momenro, p11t!s hace feli:.. lmp11lsa a lo.\ pueblas hada 111 cenrm. lm,fortalece en m
tronco, los hace má.\ florecie11res. en .\11 idiosincrasia, má.\ apa.1ianadm, ,\' por In
tamomásfi /ices t11 us 1e11de11cia: yfi11e..

25

�Con u triple ideal, plant a una ociedad ju ta, d mocratJca y
plural. Ju ta y democrática, en el entido que todos u miembro
puedan cubrir us n ce idade bá icas. Plural en cuant que codo ,
in imp rtar el grado di ciplinar, puedan ap rtar algo.
Y e que i bien es cierto, n palabras de ÜYé, que • i lo
problema no son visto de. d la óptica de l paciente y aunado
a e to . e ignoran us propuesta jamá podrán r resu ltos. A í
también la ,·ariedad de cultura hace nece aria la unión de.: e ta .
~ \ . te re ·pecto m nciona la fil·. ofa búlgara Julia Kri kva;
' Ten mos que atrave ar un periodo de revalorización de lo
nacional. Y i no Jo hacemo d una manera inteli ente, uce&lt;l rá
de forma ruda: con ,;olencia. ,~
La mi ma calidez de lo m xicano no constitu\' como tale.,
no queramo imitar a otro abandonando con ello lo que . orno .
La tradición, la costumbre que nos han formado e cierto, no
han ido her dada de otra. cultura in embargo lo qu p rmuca
en la hi toria e la id ncidad qu no hac continuar con una
e encia d la cual caree n e pañole o cuale quiera otro que no
ea propiamente el puebl mexicano.

todo.r 11Jenos a aquel que tmga 11na /ill(1gen ideal de 1irt11d, ded11rida del co1JJpendio
de su siglo)' la s11ficieftfe filosofía como para poder enco11/rar

e11

m, l1lgarcito

determmado del fll1mdo al ,mmdo entero •110 otro. "9

A11nq11e es preciso mmttener la id ntidad t1acio11a/, el rtnlro al 111isv10 tiempo hqy
q11e abrirlo IJJá.r hada lo periferia, allí donde .rr produce el reco11oci111iento del o/ro.
El ideal a cumplir e la unión conjunta de de la tran di. ciplinariedad, i bien empezando desde nuestro contexto pero
también con la apertura d l otro. • to e , impatizand con el
otr y en un sentido global d humanidad.
"... de.r1•i11mlt1das de lo de111ás 'n,imtras d"em1en en el corazó11 las tendmci,lf o las
faroltodes mmco se co11m:t,111 m nolidud prJdico. Por lo la11to 11110 11adó11 pmdr
tener. por 11no parte rb111du de /11 índole fllás mblilJltJ' por otro fall11s gra11du,
consfillfir exceprio,,es, pre.rml,Jr controdicciomsJ l'l1dlacio11t.r q11e .rorprendm, ,,
1

Groot, Ger. A.delante, Comrúdigame. Filo. oj(a en comer ación. Ed. equitur.

E. paña. 200 . p. 2.
8 lbíd. p. 83.

Herder. J. G. Filo ofia de la hfatoria para la educación de la humanidad. Ed.
, l\ . rgMtina. 19 O. pp. 54. 5 .

2 6

287

�Normas de publicación:
1.- El \nuari H111mmita.r r cibe contribuc1one de excelencia
académica ) de iov cigación en lo campo de filosofía, lu. toria texro
bre literatura lingili:tica y cil'ncia aciales.

2.- e recib n trabajo originales e in· clito . e resp ta la e cructura
fundamental de cada contribución o ensay , in embargo e sugiere: a)
marcar lo apartados con ubtitul ; b) en ca o de la utilización de
referenaa. numérica., utilizar el sistema d cimal; c) la cita textuales
deberán manejare con comilla y no con cursiva ; d) toda cita brc,·e
debe mantener. e en el párra donde e produzca la referencia; en el
ca o dt. cita mayores a 4 linea,, deberán colocarse a bando, a un espacio,
in comillas y sin cur i\--a .
3.-To&lt;lo trabajo debe presentars en formato electrónic Word.
La. referencias e consignarán en nota de pie Je página y en su ca o,
también la. fuente,, para facilitar la 1 ctura seguida del texto.
4.- , aceptan en ay , invesugacione. y contribucione con una
extensión miruma de 15 y máxima d 25 cuartilla , en el tipo o fuente
Time . 'e,,. Roman de 12 punto a espacio y medio para el cuerpo del
texto,) de 9 punt s para la referencia. bibliográfica . Queda a crit rio
del onsejo Editorial aprobar colaboracione con caracteri ác cliver a.
a lo aquí e tablec1do.
5.- El con j de cada área de H11111afliltu tendrá en todo momento
el derecho a ometcr a dictamen las cootribucione recibidas para su
publicación} c municará al autor sobre el procedimiento} u re ultado.
6.- La. contribuciones se rectb n por correo electrónico, por e crito
) con copia electr · nica, por ntrega personal, vía meo ajcáa, o scrdcio
po tal
.- Debe anexar e a cada trabajo una referencia breve académicobiográfica del autor, dirección postal } correo electrónico.

H11111rmilas Filosojia e terminó &lt;le imprümr en
el me de septiembre de 2009, en los talle re.
de la imprenta l ruver itaria de la
niversidad Autónoma de ~ ue,;o León.

El tiraje fue de 500 ejemplares.

����</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Hu111anísticos

Nún1. 37 Vol. I

Enero-Dicieinbre 2010

Pi{osofta

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1

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I ),rec/or.Jimdador
Dr. Agustín 13a ave I ernández del Valle

1 1c. \llonso lbn d Guura
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1 ehtor r&lt;· ·1~ &gt;n ·;1bk

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f..i . Alfon o Rangd Guerra

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fefe de la .rffció11 dt Filo.refía

L11 Adn.tn.1 1,.pc.1. \lomcm:m ,,

[.t\ ·cuauhtémoc

C ircubrnm \ .i,lmuu u. c1on
1 f11n:,u:t1,i,, m,, r, num.

, l'lll'ru ,l1c1cml,r&lt;· .lrlll I nha dl" puhht,Kro11: 1c; dl' enuu d l 21111
lit· uev1&gt; l..t'.on •., trm~ Jd

R,-.. 1. 1.1 ,111ual, etln.1,l.i ) puhhc.1&lt;.li p11r b l nin:n.1,bd \u1on, ni;,

( cmro ,k I sm,hu Hurn1rust1co Dom1uh , d la publi, .tn&lt;111: B1hlr11tc,-a Lnn· •rsrran.1 RJul
R.mgd I nas. pmnn ('1"&gt; I\', ,\lf,,n,o R,n-:. num. ,IIKKl ur,rte, ,·ni Rcwn:1, \lonrt-rn , u,•,.
l.«&gt;11, 1.-:uco, c.¡ ,,4.1,1 r ·1 ·l. { ' J ·1 ~1 41 •1.
r { 3; f•• 6, , lmp1&lt;. a r,,r. lmpr,·nUI I m
\'t•r 11.tn.1, ( r11d:1d I nrn r. uan 1. n ,- p '•&gt;-l'il, .111. ·1,·, ,la., ele tn Car-,..i, uc\·o ,,.. 111 \k ., ,
I , ·J1:1 lit ll'rm,na M1 d,· 1m¡,r ,1n11• 20 de Jicremlirl' dd &gt;ow 'líra¡l" 5m , ¡,·mpl:trc.
um,:tt•
d rcs~v;¡ de dec lio al w o, ·du I\u del niulo / l11mmatrll owiyaJ,, por I Insutut
u
,lcl Den·d11t ,le uroc: ,~, •• ,, ••Wl.?'N.?IM_, lo:!, dt' f cha lO d..- ,ep1il'll1brc dd 21w,1 • ·urn~ro dr
ccrnticado dd1utud de tu I l'OlllL'flf&lt;lu: 14,'lO'J J i-ch.1 lf J&lt;.· ag, ro ,kl IO, conccJ1do ant
L, &lt;.,1nus1on ( ahíte 1d11ra ,1 1\11,lll.K"lon&lt; 'I'" Rn 1 ta. Ilu,,1rada, d l:i • ecrctaria ,ft, ( ,.,1.J&lt;.•nu
c11 ,n 1 . ,·n tranmc R,~1,1ro de nurc..11u.: el In. muro \kJU ·,no de la Pr,,p1e,bJ lndusm.il:
l.a.s o1pm1r 111c&lt; &lt;.&lt;•nt1:.1udo npR .1&lt;10, en lo:, .nu :uln~ son n pon :tbilubd exdu,1\.1 dt lo
.1111nr,-s. l'r&lt;&gt;luh11fa b reprod1K&lt;.1on rnr.tl •, part:illl, &lt;'O CU.11,¡ui.-r t,,rma o m,-Jiu tld LOnt&lt;!fml
ctf11urul de · 1e num r
lmpr ·so t:11 1 1co.

·¡;"¡" los tl,:n:cho: re t:n~ilo.

( "P~~I

1(11.

e ·th~., m:ul. ml.mx

,amú García

Jeja de la sFrrio11 de L'lm.r
Drn. \Jma ih-rn Rodríguo Pérez
Jefe de la St'Cdo11 di Cmmas Soaak.r
Lic. RJcar&lt;l \'illarreal , rrambidl'

.J~/e. de la secdó11 de Histmia
Profr. Israel Cavazo

iarza

�~- -.....

FONDO

UNtvc:pc;tTARIO

ANUARIO
HUMANITAS 2010

Filosofía

Cuauhtémoc Cantú García
Cocditor

�ÍNDICE

RAFAEL ENRIQUE AcllLI!RA PORTALES, De111orracic1, libertad)'
h.rtado c11 la ftlosefío politicojurídica de Benito SpinoZfl
ZIDANE ZERAOUI, Al Ghazali:

AURORA GEORGINA

la Pnteba del lsla111

9
57

BuS'fos ARELLANo, D011ald Davidro11:

ronoci111imto s-i,1 represe11tacio11es

87

MATILDE lsABEL GARCÍA, bl dese11volvi111iento de la ftlos~fía e&gt;..isten-

aal fll J;fé:x.ico: José Gaos

103

Ro1AND0 Picos BoVIo, Rorory Fo11cault: com'ergmcia.r)' divergm-

cins del smtulo de la ftlosefía
Gum.ERMO NE1.SON

127

GUZMAN

ROBLEDO,

Lo diso!t1ció11 delJ'ºJ' el

smti111ie11to oceánico

149

JORGE PIX.l.EY, ¿T11110 prindpio ,111estrt, 1111h'er.rol

161

GoNZA.Lo RlvERA GuRROLA, La identidad en Ir, ed11cario11. Un
Jlflet'O

rol

GoRGIAS ROMERO GARdA,

171

Mf1rco históni:o )' filosófico del pm.ra-

llJ1e11to de lf''hitehead
CuAlll-ITFMoc ~ GA.RciA, La idea de 11a/11ralez.a

de Chardin

185
e11

Teilhard
215

�RE.SENAS Y COMENTARIOS

CUAUHTÉMOC

CANrú GAAeíA, Et1mt11Jtro de cosmología

]OSÉ filBERTO BENAVIDFS VAzQUEZ,

Fmitió11J'filosojla

Jt.íatilde Isabel Carda Losada
'

235

D EMOCRACIA, LIBERTAD Y EsTADO EN LA FILOSOFÍA
237

POLÍTICO-JURÍDICA DE BENITO SPINOZA
GoRGIAS ROMERO

GMciA, Teología de la liberación _y filosofía del

proceso

240

JosÉ ROBERTO MENDIRICHAGA,

Est11dios de filosofta en el am1a1io

Humanitas

249

José ALBERTO BHNAVIDES VÁZQUEZ,

La jilosefla de la .Jilosofta de

fosé Caos
RoLANoo Picos Bovm,

Rafael Enrique Aguilera Portales*
Facultad de Derecho, Universidad Autónoma de Nuevo León

253

Elpr&lt;!Jeclo polilico de la 1nodemidad

258

Es peligroso de111ostrar con excesim clarid(ld til ho111bre cuanto se purece n un
anit11al, sin q11e al ml.f11JI) tie11tpo se le haga n11a 111enció11 de s11 grandeza. Ta111bien es peligroso pem;itirle 1111a ,,isirí11 demasiado dora de su grnndeza sin la
11oció11 de J'ft mindad. Pero es más peligroso tadatlÍa ~arlo e,¡ lo igr1om11da de
t1111bas cosas. Por ello, es proverho.ro n1ortrarle la.r dos cara.r.
Blaise Pascal, Pe11samin11os.
Introducción
L \S ORIENTA 10 F. co LA QL'E LOS HliM os se enfrentan a la política pueden reducirse a do grandes inclinaciones o paradigmas. Los
· Profesor-investigador de teoría política y juriclica, doctor en filo ofia política y
jurídica por la Urm-er.:1dad de fálaga -E paña-, postgraduado en derecho por
la l' niversidad 1 acional de Educación a Distancia -U1 F..D-- con grado de maestría y primer ciclo de la licenciatura en derecho; es además licenciado en filo ofía,
master en ciencias de la educación por el Instituto de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Málaga, profesor y miembro de Los comités académico de
doctorado en Derecho y Ciencia política por el lnstiruto de Invesugaaones Sociales - l1nso-- de la UA L y en eJ Centro de Jnvestigacione.~ en Ciencias, Artes y
Hurnarudatle de Monterrey -CIC1\H:\f-; es miembro de la cátedra Estado de derecho de la Escuela de Graduados en Administración Pública -F.GI\P- del Instituto Tecnológico de Estudios Supeóores de Monterte} -111· M-: es miembro
del Sistema Nacional de Invesagadores del Conacyt, evaluador del PNP y PlFl. de
Conaq'ty de la EP, miembro de la A ociación Española de Filo ofia Moral, Política yJuri&lt;lic.'l, y miembro de la A ociac1ón Española de íencia Política. Sus lineas
de inve tigación se han onentado en los úlnmos años a la ciudadanía, democracia,
teoría política y consntucional. Correo electrónico: agutlera_uanJ@hormail.com

9

�Dr111ormaa, librrtad y list,rdo

eres humanos entiend n la política como una serie de interacciones
orientadas hacia fa cooperación, ba, adas en el intercambio, 1a transacciones v la n gociación para est.ableccr us diferente posicione.
sobre el uso de biene. colectivos y recursos, o por el contrario, la
entienden como una serie de interaccion s conflictiva. basadas en
el antagonismo emre valores e ideología incompatibles respecto al
uso de los bienes y rccur os del ·ístema. Por tanto, no · encontramo ante do enfóques que marcan dos tradicione, de pensamiento
político y jurídico distintas y antagónicas: el paradigma cooperativocompet1t1vo} el paradigma conflictivo de la política. Para el enfoque
coop •ratJvo, el objeti o de la polftica es mantener un orden distributivo tnediante la vía democrático-consen, u.al; para el segundo parac.ligma el objetivo es conseguir } ejercitar el poder institucional.
E. ta do. grandes concepcione. de la política -la cooperativa
y la conA.ictiva- inician con las dos grandes tradiciones de pensamiento moderno pjoo21ano r hobbe iano que configuran en realidad conjuntos compuestos, grandes modelos o teorías políticas
construidas desde enfoque. me1odológtco diferentes. En efecto, a
inicio de la modernidad el pensamiento político occidental e bifurca en dos tradicione divergentes. La primera igue la inspiración
plaróruca del E tac.Jo, justo con la exigencia constante de alcan7ar
una legitimación política del ejerc1ao del poder. E ta tradición utópica política conformada por pensadores como Rou seau, Kant,
Hegel y Iarx se ha extendido hasta nue tro día con representantes
actuaJes como Apel, f Ja bermas, Ra~ 1s y Dworkín. La segunda tradicion político-juríd1ca arranca con Calicle ) Trasímaco -movimiento . ofista-, } se sitúa en pensadorc. modernos como faquiav, lo,
Grocio, Puffendorf, J\ fontesquicu y Adam Smirh, ha ta los repreentanre conternporán os como KeJ en, chmitt v ozick.
En prinap10, po&lt;lemos entender la política co~o el e pacio público' de aparición de la libertad política, el ámbito pri,i..legiado y

Refnel bmque Ag111/era

decisirn que determina nuestra x:iscencia colectiva y personal. La
polittca e una necesidad ineludible para la ,..¡da. humana, tan~o indhidual como social, puesto que el hombre no es autosufic1ente,
sino que su exi tencia depende de otros, y el cuidado de la esfera
pública debe concernir a todos, sin el cual la conv-ivencia y desarrollo ería impo ible. En este entido, la política e, tá conformada
por un conjunto de relaciones e int racciones de poder a través de
la cuale se decide cómo e producen di tribuyen y consumen lo,
biene materiales y imbólico re ultante d la cooperación social.
Las actividades de búsqueda de coosen o y promoción de confianza
mediante la comunicación on componente' esenciales de la política. E ta actividad dialógica es una característica e. enciaJ de los isternas democrático . •l debate y la institucionalización de la di cusión
con ·áruyen el eje centraJ de toda política democrática. La técnica
del discurso ~rítico fue desarrollada por los griego para la práctica del gobierno de las ciudades-E 'ta&lt;lo, pero hasta la fecha igue
siendo la mejor técnica política por excelencia. La política es producto de la deliberación pública,2 donde todo lo actores políticos
-políticos profesionales, medios &lt;le comunicación, organizaciones
v ciudadanos- entablan interacciones y relaciones recíprocas entre
· í, y donde el debate &lt;le ideas igu siendo un referente fundamental
para la creación de un espacio público. Por tanto, la diversidad, el
pluralismo y la tolerancia son consustanciale e imprescindibles a
la ,ida democrática. La política como actividad social e tá hecha
de palabras. La argumentación e e encial para todas las etapas del
proceso &lt;l formulación de políticas públicas , ocial s.

político, _9uizá no corno carencia., sino como nea t 1-rreductlble singularidad que
nos rcmue al concepto de akn'hera política utilizado por Anstóteles en su Políhra,

cuando abonla la falta de regularidad } precisión de lo saberes -episte,11e-- que
se ocupan de cuestiones prácticas como la filosofía moral, política }' jurídica. T'id.
1J. Nus ·bawn, fj/ r11/li1v de lt1 h11111n11ulod. Una dejmsa r/á.fica de la refór1110 de la ed"radó11
liberal, Barcelona, Andrés BeUo, 2003.
2 \'ease para ampliar y profundizar obre csrn. temática Rafad Agwlera Portales.,
"Gudacl.anía, democracia y oaedad civtl en la teoria política contemporánea" en
hcdd1 Mariñez (ed.), Cie,,a,1 polífih1 e11 la art11alidad, .México, Limusa, 2009, págs. r&lt;,"; Rafael Enriyue Agwlera Portales, Twia política_rj111idica amfcf!,Portima, México,
Porrúa (Problemas actuale ), 2008; Rafael Enri9ue Agwlern Portales, J ~, rl1ldada11ía
J In pnrtinpació11 politua fil el f:.stado demomihro de derecho, Mé..x.ico, Porrúa, 201!1.

10

11

1

Agap1to .\faesrre. J ~lfsmff(ra de la pof;tica México, C'..emro Je Estudio de Política
Comparada, 2000, pág. 1 3. En esre trab,1jo se aborda la falta de exactitud de lo

�De111fJcrada, libtrlad ¡ L,tad{J

Rigr1el E11riqHe Ag111/era

En la actualidad asi~timos a un debilitamiento del civismo, lamoralidad pública) lo vínculo polfoco,. r~st fuerte d terioro institu-

La tolerancia e una de la virtudes cardinale m1pr _cindibJe )
consustanciale a la democracia. El respeto a cualquier opinión ajena o visión ideológica, la igualdad de creencia y la asunción o condcción de que nadie po·ee una verdad ab oluta son el fundamento
J la apertura de toda per ona tolerante. na ociedad democrática
, plural descansa sobr la diver idad de opiniones, crn~tumbres y
forma· de vida. El artículo 18 de la Declaradón 111Ji1 ersrtl de las derechos
b111nanos del 10 de diciembre d 1948 señala: ''Toda pcr ona rjene &lt;lerecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; e te
Jerecbo incluye la libertad d cambiar de religión o de creencia, así
como la Libertad de manife tar u religión o su creencia individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia". 4
El E tado democrático ) ocia! de derecho es un proce o de conquisca histórica de lo derecho · fundamentale expre ado a través
de reivindicaciones, lucha políticas, di 1dencia colectiva o de formas de resistencia al poder establecido. La historia europea de los
derechos fundam ntales por ejemplo, pu de ent nderse como un
proceso de aprendizaje colectivo de este tipo, interrumpido por derrotas y conqui ta . En esta línea, hoy día la tolerancia aparece como
un.a demanda política, una virtud ética y un principio con titucional
enormemente relevante y significativo para el E tado democrático
de der cho. La tolerancia configura como una , irtud pública por
excelencia del istema democrático constirucional. 5
obre todo,
allí donde no solo pu de estar amenazada la libera&lt;l de xpresión
opinión y el plurali mo político e ideológico, ino incluso la vida
de la personas a propósito de su ere ncia , costumbre o mo&lt;lo.
de vida· sea, en el eno d una sociedad que no olo la dcspre-

cional proviene del descrédito de nuestra esfera púbLica. Por tanto,
una reconstrucción de dicha esfera prov1en de forma necc aria e
ineludible de lar ruperación de una ciudadanía politica basada en
d ejercicio de la , irtude públicas. 3 La ciudadanía es un logro ético
que depende de la \'oluntad de cada cual, pero también e, cierto
que la ciudadanía reyuicre de una buena educación política y democrática y de un cierto orden mínimo social que ayude a atisbar.la.
La práctica de la virtud cívica requiere de uno, mínimo presupue
ros democráticos --educación, institucionali&lt;lad cultura política y
con ·tirucional.
La' ·ociedades occidentales están rrremecliablemente abocadas
a el gir entr la tolerancia y la barbarie. Por un lado, la tolerancia
ha abandonado su antigun condición humani ta, paternalista )
bieruntenciona&lt;la para pasar a convertir e en un imperativo a:xiológico ineludfüle ~ urgente de convivencia en los nuevos e tado
multiculturales, democráticos y plurales. Por otro lado, la barbarie
se ha aproximado de man ra inquierant a nue, tro presente hasta
constituir una amena%a real que ya no vendría del extenor, sin del
efectivo cumpluniento de lo peor de nosotros mismos. l ,a amenaza,
por tanto, no e ·tá fuera &lt;le nosotros sino en nosotro mismo . La
principal amenaza de la oc1edadc democrática, contemporáneas
pron ne de un proceso de desintegración r fragmentación moral,
,ocial y política.

;¡ La esfera públic:i c:stá fuertemente &lt;letenorada debido a la prácticas hi-tóncas
de nepotismo, clicmelismo, f:n-ormsrno, prebendas, regre. 1om:s amoritarias v corruptelas. Este fuerte deterioro de fa esfera publica no, conduce: a un aumen~o de
la desigualdad social. t¡uc contnbuyt: a un gra e dcticic de integración ciudadana
que _soai,·a a su v_ez la le_gituuidad r legitimación social del s1srerna repn.:sentam-o.
La tucrte esu,rnftcación o pnb.rizaaún social impacta de forma dtrect.a la cri.is
d" confianza~· k:p;itimación social de nut:st.ras in IJtuciont:s políticas. En grandes
s_cc1ores de la población t:xisrc una gran desconfianza hacia sus instirucionc. pohucas, ) por ou-a parte. se de conoce la importancia \ relevancia dt: las mi mas.
f ui. Rafael Eruiquc \gudera Ponales (coord.), I ~, de~11ocr11ru1 ,11 d ¡-._stado ro11sti1t1dflna/, \Jéxíco. Pomía. ::!f.Nt9.

12

1

1

Los artículos

r 19 del

Pacto 111/ernmio11al dt derechos ál'iles_)'polítiros, - ue\'a Cork,
16 de diciembre de 19'J6. Véanse los artículos 9 y IO del Crmv,mio de Ro111,1. lndu o
la enod1ca PaCt'/11 i11 tenis, del 11 de abril &lt;le 1963.
F.n este:: encido, expresa Habcrma : "El Esta&lt;lo democrático &lt;le derecho apareL8

ce en su coniunto no como una construcción acabada, sino corno una empresa
acc1demada., irntante, encaminada a , tablecer o conservar, renovar ampliar un
orderuuruc::nto jurídico lt:gíomo c!O c1rcm1stancia.s cambia.mes". tjr. J. Habermas,
foctmdad)' 1•0/itleZJ Madrid, Trona. 1998, pág. 203.

13

�Dt'111omlfit1, lihrrt,,d)' b.rtudo

Rafael Hnnque At,J1i!em

cia por er diferentes, sino que las per. i.gue por peligrosas.

sí sur-

gió esta \'lrt"ud en medio de pasad.'lS guerras d religión y reaparece
todavía hoy, aunque bajo orros rasgos, en la. llamadas ociedade.
multicuJturales. En primera in tancia podemos encender Ja tolerancia como , irtud ético-policica basada en el respeto a toda creencia,
idea u opinión ajena o diferente, pero desgraciadamente, corremo.
el riesgo de quienes no están dispuestos a respetar el valor de la vida
humana o el principio de libertad; en este entido como decía \'olta.ire, no podemo set tolerantes con lo intolerantes. La tolerancia
como principio normativo se fundamenta en la concepción de gue
no exj te una única verdad ab oluta que ~ea capaz de prevalecer sobre e1 resto de la creencias, salvo el valor a la vida y a la libertad de
pensamiento y creencias. Esta dimen 1ón epistemológica y moral dt
la tolerancia reAej:i una decidida oposición a toda forma extrema de
reJativismo ético, juri&lt;lico y cultural mu) ex:rendida actualmente por
posiciones ideológicas postmodemas contemporáneas.
El plurali mo político e jdeológico constituye el sustrato bá ico ,
fundamental de nuestras democracia constitucionales 6 construida~
} erigida obre la tradición lfüeral-democráhca. En consecuencia
nuestra. &lt;lemocracias d ben -fundamentar. e en el disenso, la diferencia y la oposición legítima e institucional siempre desd la adhesión
c?rnún a ~iertos valore constitucionales c¡ue marcan fa reglas núrumas de ¡ucgo democrático. La tolerancia exige un re peto a e o
,Talares fundamentales mientras que el pluralismo los defiende, porque a_fir~1~ que la diversidad y el di enso on valore gue enriquecen
a lo mrunduos r a las sociedades. Cn sociedades de fuerte tradición
autocrática y aurontaru1 el desafio con i. te en avanzar hacia un mayor pluralismo político e ideológico deseable desde l r peto a e,to,
valores comunes de con Tivencia democrática \' constitucional.
I ,a toJerancia es concebida como una ",;tud politi ca, moral y
epistemológica, pero es obre todo una , irtud imprescindible, melu&lt;lible y necesa11a para los ciudadano y las instituciones políticas 9ue queremo avanzar hacia la consolidación fortalecimiento

de una democracia participativa y republicana.~ La tolerancia 8 para
la tradición del liberalismo político ha ido considerada de_de una
concepción negativa de libertad como no intromisión en la creencias, opiniones o visión ideológica del otro, como sinónimo de indiferencia, conformismo y apatía. En sta linea, podemos di tinguir
do modelos d tolerancia.: la activa y la pasi\'a. La tolerancia PC1Jira
es la virtud de los pragmáticos, mientras la tolera11cia actfra consiste
en una acritud positiva, activa r deliberada que nos permite ejercer
el derecho a expresar y predi.car nuestras opiniones, conv1cc10nes r
creencias, así como practicar costumbres y discrepar con otros que
no nos parezcan.

La filosofía política y jurídica en Spinoza
En muchos sentido,, Spinoza ha ido considerado autor maldito

r marginal, oscurecido

por su reputación de filósofo: un pensador
mal conocido y poco reconocido n su faceta filosófica, política y

'' Gio,"anru artoñ, La J(lae.dad 1mi/tiltmca. Phm1/is1110, 11111/tk11ft11rali11110 _y e:..1ra,gero.r,
Madrid. Tauros. 2001; G. Pece -Barba, Los 1~1lore.r s11¡,eriores Ma&lt;li-id, 'lecnos. ¡9¡w_

- ah-ador Giner considera la tolerancia más allá de su aspecto üttl como con duela benéfica para una convivencia civilizada y la propone como una dimensión
e encía) de la concepc1ón republic-ana de la esfera publica. f 'étise Salva&lt;lor Giner,
''Verdad, tolerancia } virtud republicana" en Manuel Cruz, Toltra11cia o harbmie,
Barcelona, Gedi a. 19'&gt;8, págs. 119-140; alvador Giner. 'Las razones del republicanismo", en C/ave.r de la mzf11 prácllca, num. 79, 19'&gt;8; Salvador Giner, C.arm sobre la
democracia, Barcelona, Ariel 1996.
8 Numerosos autores como Edward Said, John Berger }' Giorgjo gambe□ han
afirmado que ésta es la gran problernácica. del siglo XX. La Organización de las
1 aC1ones Unidas
el Consejo de Europa declararon a 1995 como el A,io de la
foleroncia, reconociendo a la intolerancia como uno de lo problemas más graves
que tenemos qué resolver a colllJenzos del siglo ~.,,_l. E."'Óste un gran con'-eo o
---t, F.SCO, 1995; onferencia europea de mirustros de educación. 19&lt;&gt;4; Conejo
de Europa, 198&lt;J y 199&gt;- para reconocer el papd decis1vo que tiene la educauón
anee los problemas que existen de raosmo, etnocemrismo, nacionalismo y xenofobia. A este respecto, se entiende la educación como el 10strumeato preciso y
eficaz para combatir este upo de actirudes cada vez más manifiestas. La Derk1raaó11 de la wVf'.JCO sobre la raza)' /ospr911iao.r mna4r-1981-est1blece en el artículo
1que: "Todos los seres humanos pertenecen a la mi ma especie y llenen el mismo
Otlgen. acen jguales en dignidad y derechos y todos forman parte integrante de
la huma.nídad".

14

15

r

r

�De111nrrado. libertady Estado

jurídica. En alguna. ocasjones ha sido tachado &lt;le simple egwdor
de Thoma J Iobbes, otras de predecesor de Rousseau y del ideal democrático. 9 Pero en oposición a esta opinión generalizada debemos
afirmar que , pinaza fue un filósofo rebelde, apasionado y amante
&lt;le la razón, &lt;lefen ·or radical de la libertad de pensamiento, conciencia ) expresión, propulsor de las liberta.de inclividuales que marcaron el inicio a la modernidad política y jurídica. Y podemos atirmar
que la reflexión lmjilosóftca que realiza , obre la tolerancia tiene plena
actualidad, ob1·e todo en un momento de encrucijada, tran ición y
cambio político democrático.

En oposición aJ fanatismo religioso de distinto signo -judío,
católico, calvinista, luterano--, imperante en su época en toda Europa., pinoza defendió la libertad de expresión y opinión a pesar
de numerosa persecuciones per onales que tuvo que padecer. La
liberLa&lt;l de expresión y opinión no solo no con tituyen un peligro
ni un inconveniente para la paz civil, sino una condición ineludible,
necesaria y vital para la implantar una verdadera democracia. La
libertade públicas y lo derechos fundamentale &lt;le arrollan la cohesión, la paz la armonía ocia.!, el libre desarrollo de los pueblo )
permiten el establecinúento del Estado democrático. La democracia
es aquel sistema que implementa a través de las leyes un sjstema de
comunicaaón entre los indiv-i&lt;luos, de tal forma que permite que la
lib rtad y la igualdad avancen hacia la bú, queda dd interé, público
comun. ·u Tratado teol~efro-político y TrotadfJ político constituyen verdadero, manifiesto. en defen::;a de las libertades pública , los derecho
fundameotale y la democracia. Por consigwente, nos ncontramos
ante uno de los primeros detensores radicales d l sistema democrático a inicio de la modernidad.

r

El Estado no tiene por 6n transformar a lo hombres de seres racionales en anímales o autómatas, sino hacer que los ciudadano

de arr llcn en seguridad u cuerpo ) su e píritu, que hagan libre
q Maria José \'illaverde. ··Spmoza, Rousseau: dos cuncepcione &lt;le democracia",
ea Rctisla dt 13.studioJ Polítrcos, núm. l 16, abnl-junio 2002, págs. 85-tff'.

16

Refael Enriq11e Ag,tikra
mente uso de su razón, no se profesen odio, furia y astucia, Y □ o
se miren injustamente con ojos celosos. El fin del Estado es, pues,

verdaderamente la libcrt.ad_lº

pinoza es un Jibrepen ador racionalista, heterodoxo 5 disidente
ante las idea , prejtúc1os y convenciones de su época. o pensador
profundamente moderno que se debate entre un mundo mediev~
teocénu-ico de inspiración judeo-cri tiana y un incipiente mundo laico, libre y secularizado que stá dando sus inicios. pinoza e un
filó ofo que e e fuerza por construir una nueva vi ión del mundo
fundada sobre la razón, la libertad religiosa y política.
Benito Spinoza (1632- l 677) tuvo padres judíos sefarditas 11 oriundos de España y Portugal que se habían exiliado en Holanda para
fr(lfad(I teológico-político, ~fadnd, Alianza hditorial, 1986, pág. 211. ~
l::.stado debe posibilitar el libre desarrollo de los indwiduo ta.oto a ruvel mateoal
como espiritual, es decir, el des arrollo físico psíquico está.a interrelacmoados
vincuL'ldos, no como 1a tradición cristianD-'placónica ha tratado de separarlos en
su v1s1ón antropológica de que el cuerpo es la prisión del alma. El fin del Estado
consiste en la plena realización de la$ libertade y derecho fundamentales; el fin
del Estado consiste en implementar el constitucionalismo democrático.
11 Lo sejórdies o sefardittJJ son los judíos que habitaron la península ibéri~, en
especial sus de cendientes después de la ex-pul ióo de t492 hasta la actualidad.
Las comunidades sefardíes más unportante estuvieron en Constaoonopla y Jerusalén. En Israel viven en la actualidad un gran número de sefarditas. El judeoespañul o sefardí es la lengua materna de los sefardíes o sefaradíes -la palabra
Yrene de Sejarad, el nombre hebreo para España-, judíos españoles y sus descendientes. Como todo el mundo abe, el año de 1492 es eéiruado no solo por el
gran descubrimiento del ue,To Mundo y la elaboración de la primera gramática
de la lengua castellana, sino también por d acto anuselillta de los Reves católicos:
la expulsión de España de los judíos no conversos al cri. tianismo. Estos judíos
desterrados fueron acogido. principalmente por tres país : un pais cristiano,
Ponugat, y dos paí e 1 lánucos, farruecos } Turquía. Pero en 1497 la Corona
portuguesa decretó "o bauasmo o expulsión". siguiendo el ejemplo de España.
Muchos de estos judío español-lUS1tanos se trasladaron a Inglaterra, Boherru.a,
algunos estados italianos v obre todo a los Países Bajos. \ con la expansión de
la coloruzación, aJgunos ~efard.íes llegaron mcluso al uevo Mundo. Así es que
hasta ho~ los ~efardies se dispersan por todo el mundo; su distobución geográfica
abarca cuatro conanentes: Europa, Africa, As1a} América.
10 B. •pinoza,

y

17

r

�De111ocmaa. Jihertod_¡· Est,ulo

eludfr la per, ecución religiosa de la anta Inquisición e. pañola iniciada por _lo Reyes católicos, I abel y Fernando. uestro pensador
nació en Amsrer&lt;lam, en una próspera r floreciente comunidad juc.lia
-ghetto--. in duda, su vida personal estuvo marcada por la expulsión, la censura .} el exilio. Los judío le expulsaron de la sinagoga judía juntu con su amigo, el famo o pintor Rembrandt en 1656.
Igualmente., las iglesias cristianas le condenaron y expulsaron. ➔ue
sospechoso anre todos, lo cual le llevó a iv:ir su e'Xilio en soledad.
Una soledad impuesta que acabaría años más tarde deseando v di frutando por la oportunidad gue le brindaba para su dedicación al
estudio } la inv stigación. Sin duda, podemo afirmar qu vi,·ió en
el país más abierto y liberal de Europa, refugio de librepensadore
de la época, aunque esto no impidió su marginación ocial. Fue un
sabio au. tero, frugal y despreciador de cargo, y honore , rechazó la
oferta de ser profesor en la prestigiosa universidad alemana de f Ieiddberg, pero dedicó su vida al oficio humilde de tallador minucioso
de lentes. e relacionó con pensadores calificado en la época de herejes, perseguidos y descarriados por la ortodoxia imperante. Murió
demasiado joven, pero ello no le impidió pensar con profundidad )
radicalidad , obre el hombre, su libertad y su organización política.
,\unque vio la luz en Ámsterdam [...J, Benito Espinosa era oriundo

de .Espinosa e.le lrn Monteros [... ¡. El djsfraz 9ue se le ha echado

Refael Emu¡11e Ag11ilero
Spinoza, gue hablaba mejor el español gue el holandés, mostró siempre un interés inu itado por lo textos ibérico castellanos y hebreos
efarditas gue formaban parte de su tradición familiar, histórica y
cultural. Entre lo, libros de su biblioteca per onal se encontraban
autore que conocía muy bien, como Luis de Góngora, 1.iguel de
Quevedo, ligue! de Cervante., Baltasar Gracián y uno de u autores preferidos: el judío cordobé faimónides, del cual había estudiado minuciosamente la cábala, sus escritos filosóficos. pinaza
bebió intensamente en la. fuentes del judaísmo hi pano de faimónides, Abrabam Ibn Ezra, elomó lbn Gabiron -Avicebrón- y
León Hebreo, grande pensadores de la filosofía medieval y renacentista hebraico-española. in duda, Spinoza fu un gran amante
de b literatura floreciente del Siglo de Oro español marcada por la
influencia del estoicismo hispano y por los valores de la Compañía
de Jesús de an Ignacio de Loyola.

Fundamentos y presupuestos antropológicos del Estado
El siglo XI 11 _f11e el sigllí de la.r 111alm1áiiras, el XI 'lll el de las ciemiasJí.ricas,
e/XIX el de la biología. T11estro siglo)&lt;..,;,;_ es el siglo del llliedo. Se me dirá q11e
el 11Jiedo 110 es 11ntJ riemia. Pero ... si bten en sí 1msl1/o no puede considerarse
1111r1 cienci.a,

"º bqy duda de que si11 embargo es 1111t1 témica.

Albert Camu , C.artas a 11t1 amigo alemán.

uspensión de la "E" inicial, sustttu-

obre su preclaro nombre -

aón de la "s'' por la "z" ,. hasta ese Baruch, hebreo de Beruto-- no

Sal ·adur ~fadariaga, « •.studio intro&lt;luctono y preltmmar". en Spínoza. lflrrespondma,1, Alianza Eduooal, 1988, pág. 26.

La perspectiva antropológica es importante en la medida que nos
ayuda a fundamentar la teoría del Estado y la teoría política de Hobbe. y Sp.inoza. Toda teoría del Estado cien un correlato anterior
9ue la presupone en la teoría antropológica. El realismo político
nace frente a la convicoón maquiavélica de la "necesidad del mal",
es decir, la política debe ejecutar la tarea de contención de la negatividad humana, no puede obrar sino siguiendo la, leye con la, que
tal negatividad se presenta en el mundo sin Lograr eliminar ese mal
del que ta política misma es invadida y nutrida. El problema del pesimi mo antropológico es entendido no en entido ontológico, sino
como insuficiencia de la voluntad y la razon. En este entido, se pone

18

19

parece haberse debido a iruoativa suyas, sino al celo de los eruditos
que en toda partes han procurado de luspanizar a los prohombres

que llevaban u nombre con garbo de Casnlla. Su familia, que siempre se tla como portuguesa, era española· t.an española, que lo hizo

educar en la escuela judeo-española de Ámsrerdam, cuyo vehículo
de la enseñanza era el español u lengua. y su biblioteca españolas
era.n_ 12
12

�De111omma. lihert,ul ) Estado

de manifiesto la relación o vinculación directa entre el problema
de la decadencia de un si. tema político T el problema &lt;le la falta de conocimiento &lt;le sus causas -conocimiento inadecuado--.
El pesimismo antropológico de pinaza e funda en una atenta
obsenación y valoración de la expenencia históricas de la ,·ida
concreta/' a menudo fundadas en la fuerza, eJ fraude, la mentira
J la violencia, experiencia que nos conducen a una critica política
radical no morali ra.
Al dedicarme

a

la polínca no me he propuesto nada nuevo e im-

pensado, &lt;;ino solo demo trar con argumentos ciertos e irrefutables,
esto es. deducir a partir de la misma condición &lt;le la naruraleza hu
mana los principios yue se acuerdan perfectamente en la práctica:

y para prnceder en e. ta indagación científica con la misma libenaJ
de espíritu con la que olemos aplicarno a la matematica, me he
propuesto nuevamente no reir ni llorar por las acciones humana.

) ni siquiera dete. tarlas, sino romprmderla.t por e o he considerado
las pasiones humana. como el amor, el odio, fa ira, la envidia, la
vanaglona, la misericordia y todos los demás entimientos n como

~foel E11nq11e ,4.g,n/em

bien

~

má inclinados a la venganza gue al perdón [...]. La razón es

capaz eguramente de reprimir eficazmente r moderar la.s pas10nes,
pero hemo visto también &lt;-lue el camino indicado por la razón es
por lo menos arduo. 1-1
En la antropología filo ófica de pinoza no ha} sitio para el alma
inmortal. El alma e cuerpo que obra de forma múltiple ) diversa.
El ,1ejo dualismo platónico se convierte en complementariedad. El
er humano no e un ser dual, sin una unidad ps1co. omática: "Alimentar el cuerpo es alimentar el alma". o hay salvación con 1a.
muerte, porque la liberación no puede ocurrir allí, en un itio que
no tiene lugar y que no existe. ''El hombre libre en ninguna cosa
piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación
de la muerte, sino de u vida". El constante r permanente miedo a
la muerte en fecto ' imp~de a lo hombres saborear y disfrutar de la
vida: "El temor e sin remedio para lo necios, ma para lo sabios la
razón 9111ta todo temor; en cambio, los ignorantes encuentran gran
eguridad en u de e peración [.. .]. i queréis estar libre, de temor,
pensad que todo es de temer". 15
)

,·icio,, sino como propiedades &lt;le la naturaleza humana a ella per-

Así, no es la sana razón quien determina pata cada uno el dered10

tinentes, como son pertinentes a la naturaleza de las atmósfera el

natural, sino la exrensión de u poder y la fuerza de us apetitos, o

calor, el frío, la t mpestaL~ el trueno) cosas sunilares., las cualc , aún

mejor, de us necesidades. Todo lo hombres, en efecto, no esr.an

siendo desYenturado , on no obstante nece arios y son efecto &lt;lt:

determinad s por la naturaleza a obrar según la leyes de la razón;

causas determinadas a través de las cuales procuramos entender
la naturaleza

f... J.

todos, por el contrario, nacen en la ignorancia completa de todas

En efecto, es cierto gue lo hombres están ne-

las cosa , y por buena educación que reciban, pasan gran parte de

cesariamente ujetos a las pasiones y están hechos de modo tal de

su vida ante.s de poder conocer la verdadera manera de \ i, ir y de

compadecer a aquéllos que están mal y envidiar a aquéllos que están

adqmrir el hábito de la virrud. Están, no ob tante, obligado a vivir

y conservarse en cuanto de ello depende, y esto conformándose

13

Cario Alriru," pmoza lector de ~faqw.avelo'", eo Tafóbnm de la whern11ía: \ft,.
q11im't'/o. Hohhes, Spmozo )' o/ros n10den111s, Bueuo tu.res. El uenco de Plata, 2005.
págs. 119-146~ Robcno 1\.ramayo .,. J.L Villacañas (comps.), l 11 hemJOU de Jlt1ql(1c1·
11e/o: 111odrroidad , mh1111t1d lÍl' pot!rr. Mé..xico. F('f , 1m; véase para ampliar el traba¡o
Rafad Enrique Aguilera Portales, "Origen. evolucmn y con:ámción del princ1p10
de tolerancia en d Estado consmuciona.l'", en Aguilera Porrales. Trorít1 política... ,,p.
cit., p~g:;. 161 lll6.

20

a los olos in tintos del apetito, puesto que la naturaleza no les ha
dado guía de otra e pecie y le. ha negado el medio de ivír confor-

11 Baruch. pmoza,
1'

Tra/01l0 polítiro, Madrid, Tt:cno , 1&lt;&gt;67, págs. -l-5.
Baruch ptnoza, F.ti,a dt1110.rlrada Sif.tÍ11 el ordm geomé/Tico, ~ léxico, 1n :, 19~~. pág. 22"7.

21

�Dw,o,mci✓,,

libertadJ h.rffldo

me a la aoa r~ón,} consiguientemente no e tán má obligados a
\'lvir según la. leves de roda la raza fehna. 16

1:ho~~as Hobbe. (1588-16 7 9) nació en Inglaterra en un momento
lustorJco sumamcme inestable r frágiJ con unas circunstancias especiales. ~a a~mada invencible de Felipe ll, re) de España, que ocupaba media Europa \ toda mérica en el siglo 1."\11, e acercaba a
las ca tas de Gran Breta11.a para invadir sus 1sJas. En u autobiografía cuenta que u madre alumbró dos gemelos: el tniedo y el.
Esta anécdota expresa de forma impl cuan obse ionado estuvo
durante toda u Yida por la mseguridad y el temor ante los avatare:
político _de la l?glaterra lJUe le tocó vivir: luchas religiosa, r ciYiles,
la rebelmn de Cromwell, la insurrección de Irfanda r Escocia ,. fa
persecuci~n de los católico&lt;;.•\ Hobbes le afectó pra"ftmdame~t~ la
~erra ci\i.1 ~I~ Inglaterra debido a la revolución puritana -1642-.
fu\~O que xtliar &lt;: en han.cia como refugiado político, re idiendo en
Pans &lt;luranre once años. u obra intentó establecer la bases de un
poder político gu tuviera el respaJclo y la aprobación de todos. Lo
(.]Ut' más ~emia era el cao · y el de ·ordc:n, ) pensó gue la amenaza &lt;le
la anarguia era peor que la □ ranía. En este senlido, no dudó en acr1~car la libertad a ca°:bio de_ mayor seguridad. Tenerno gue poner
fin_ al ~esorden y a la rnsegundad mediante un pacto social --pactt,111
sor,eldtu-- gue ceda nuestra, libertades a una autoridad estatal con
uficient poder para garantizar d orden) la paz. La única finalidad
e a~egurar el orden y la ju tjci.'l cstatal. 1
El IUlcdo le acompañó en su nactmicnto, \ el miedo va a , er su
c~mpa~ero rnserarable que inspu-e toda su tc~)rÍa poli-uca v jurídica.
E -~e miedo nos puede ayudar a explicar y comprender la ~on tan te
ms1stenc1a en el establecimiento Je la paz, el orden y la eguridad en
L

16

Baruch pino7a, lmkulotf/J/qe,iro-polítiro. .\Iadricl, Alianza hlitonal 1986 p· l6•J
El
.
,
, ag. -·
· ~ensarmento polinco y 1urídico Je Thomas I Iobbes expresa claramente la
crcaC11
lJUe Jara· pa ,, a la e
· · del E, sradn
lib
al &gt;n dd 1,sta&lt;lo moderno
.
., ' una formula
.
,
reac1on
er de der~cho. l!n la _torm~J~ ¡undica t111dontt1s. 11011 l'etYlas frmt fe.gerti poJemos
apreciar el ongcn r conl-lguraaon del í•.stadu legtslati,·o Jd Juecho moderno,
pero
no
·.
,
/, el origen
. . Jd Estado constitucional de derecho. Thomas Hobbe,s, ¡ .t/J/{J
ta11, 0 '(l t1Ja/en,1,jorw,1_r ¡,odtr de 1111,1 re/)IÍb/ica edesr,í.rtim y,-¡,,,✓, México, FCh, l94u.
11

22

Rojael E11ritpfe Ag11ilera

u pen amiento político. El apetito natural -decía Hobbes- empuja al h mbre hacia un afán desmedido de dominio y honor, hacia
una lucha y superación del prójimo, pero el limite d este ap tito insaciable es el mi do a la muerte -timor niottú-, un trance d loro o
y upremo que pone en tortura la vida entera. Curiosamente, llobbe murió de una apoplejía a los noventa y u.n años, comentando a
su médico que moría contento porque al 6n encontraba un hueco
por donde escapar de este mundo.
'e uele decir que el hombre no e social por naturaleza, , egún
Hobbes, sino por necesidad d supervivencia, pero convendría aclarar más bien que el hombre es asocial en el estado de naturaleza.
Y má que asociarse tiene gue oportarse mutuamente. De todo
esto surg una v1sión negativa, peyorativa y pesimista del hombre
en Hobbe . El hombre es un egoísta universal y ma.~imizador con
un apetito ilimitado e in aciabl de poder, gloria, riqueza y placet
flobbes utilizó la metáfora ele Plauto: homo ho1J/i11i lupm, el hombre
e un lobo para el hombre.
Hobbe negaba la concepción antropológica ari totélica de gue
existan fines últimos como e1 bien , upremo o la fi !Jcidad. La felicidad del hombre se basa en el goce permanente y la obtención de
deseos, lo cual lo convierte en un eterno insatisfecho incapaz de
alir de esta rueda de deseos. 1acpherson ha caracterizado a Hobbe como el exponente principal del i11divM11&lt;1Íis!l10 posesivo o negati!'o
-"rná.~o beneficio para mi a expen a de los demás"-, frente
a otro tipo de individualismo lib ral que estaría abierto a los demás
Y conciliaría el desarrollo de las libertade -i11divid11alismo cooperati1·0-. E te individuali mo absoluto va a ser el fundamento del futuro
liberalismo económico y político en toda la tradición político-jurídica occideotal.' 8
En la actualidad sabemo gue el hombre es el animaJ má poderoso y p ligro o d 1 reino animal por su enorme capacidad de
depredación y destrucción medioambiental. En e. te sentido, para
18

Hobbes, op. cit.; C.B. ~Iacpherson, L, /enria políflr,1 del ituli1id11alis1110 pomiro: de
Hob/,es aLorke, Barcelona, Pomanella, 1970; A1fon ·o Ruiz ;\f1gucl, "La teoría política del optimt mo obsesivo: C.B. Macpher on" en Agu~tín quella, Filosqia dd dererho_1• den1ocraaa en Iberoomérica, Revista~ Ciennas Soriale.,, núm. 34-\5, págs. 186-214.

23

�De111otrar1tJ, libertad y Lstado

R.efael b11ru¡11e A 11iler&lt;1

Hobbes el hombre constituye un peligro para el hombre, por lo
que todo semejante con tituye un enemigo potencial Liobbes piensa que el hombre es un ser más pasional que racional l 9ue se guía
fundamentalmente por la ten&lt;l ncia de atisface1· sus instintos. Esta
visión antropológica negativa la fundamenta en un análisis mecanicista de las motivaciones humana,, según la cual existen tres fuerza.~
gue dominan a los hombres:

Estado. in duda, el Estado ha xiscido siempr y exi tía al menos
cuando Hobbes, pinoza o Rou eau concibieron la idea de contrato?' El pacto social es una e pecie de acuerdo de todos los hombres
gue permiten otorgar y ceder los derechos narnrales individuale. a
una autoridad superior, el Le1-iatá11, el cual garantiza la paz y tiene la
fuerza para imponer el orden. El Estado es el Leviatán, una especie
de Dios !/10,ta/, detentador de todo poder, dictador y ejecutor de leyes
y garante de lo mismo, , que a, egura el orden, la paz y la justicia
estatal. FJ Estado e crea como un producto artificial de convención
entre los hombre y la autoridad, por esa razón, para Hobbes, el
Estado va a estar representado por su más alta figura, que va a ser
el rey o monarca.
El estado de naturaleza -stat11s tJah1ralis- es un estado de violencia y guerra permanente de todos contra todos, be/'11111 ommi,11,
rot1tra 011mes. 2LUn e tado de inseguridad total, carente de todo orden
político y jurídico. En tal estado de naturaleza los individuos no
dudan en ceder sus libertades y derecho naturales a cambio de mayor ·eguridad y paz, por lo que realizan por interés un pacto social
-paclt1111 societatú-. in duda, en la concepción de derecho natural
es donde pino2a resulta ser más deudor de Hobbes; ambos pensadores reducen el derecho natural a fuerza. En cambio el pacto
social spinozista, la transferencia de derechos del individuo a la colectividad garantiza la igualdad del estado de naturaleza y pr serva al
máximo la liberrad natural.

En la naturaleza del hombre encontramo tres causas principales de

&lt;li cordia: primera, la competencia; segunJa, la desconfianza; terce-

ra, la gloria. La primera causa impulsa a los hombres a atacar e para
obtener un beneficio; la segunda, para obtener segundad; la tercera,
para ganar reputación Con codo esto se pone Je manifie to que durante el 11cmpo en gue [o. hombres viven sin un poder común que
lo atemorice a todos se encuentran en la condición o estado tiuc se
Jenomma guerra, una guerra tal c.¡ue es la de codo contra todo .1''

El pacto social como metáfora o ficción político-jurídica entre
el status nah1.ralis y status societatis
-:V.o Jmdr ro11tr11er 1111 111ovi1111e11/o de ralirzt1)'
ra11r,a, }

romo

"º

111('

11110

ligerr, .romisa anf11 s11 igno-

era q¡mo el c1rte de la g11t'rra, le hablé de ra,folles, di' tll·

kb1it1,u, dr fllf1.rr¡11e/es, mrabit1as, pistolas, halas, pólPoras, espadru, hr9011elr1J~
bat11l/2u, sifio.r, rehradas, alaq111•s, l!1i11os, co11/mt11ina.r, ho111bardf'os, ro111bates
11,waks, l111q11e.r h1md1do.r co111m 1111/lar de hou1bre.r, remA IJJtl t1111ertos e.lJ ca/41

pmtl', gelllitlos de 11101ib1111do.r, flllefllhros 1·ohmdo por todo el rlire, b11,,,o, mido,

l Ie tratado del Estado democrático con preferencia a todos los de-

co1?/ÍfSÍÓ11, 111t1er/e por aplaslm11imto bq;o

las patar d1 los cahallos, h111da1, per-

más, porque me parece el más natural y el que más e aproxima a

sermió11, 1ir!oria, r,111¡pos mbie,tos de codál'l'res qlfe sir,ren de ,,/i,mnto u perroJ;

la libertad que la naruraleza concede a cada individuo. Pues en este

loht1S)' at'es de rapí,111;piU,!Jes. dr4,o/os, est11pros, imwdios y deslmccio1J1Js.
Jonathan i\V1~, us myes de G11flil'e1:

Estado nadie transfiere a otro su derecho natural [...], sino que lo

Exi te una oposición generalizada obr cómo la teoría del contrato
social no intenta explicar el origen histórico de la ociedad civu o el
l'lH

. pag.
.
o bb e..~, op. at.,

:rn,.
24

García Leal, "La ceona del contrato social: pineza frente a Hobbes", en
Rmsta de b.shrdios Polílico.r, núm. 211 (nueva ép ca), 1982, págs. 32-57.
21
Existe un supuesta "falacia naturalista" en Hobbe al tratar de atribuir propiedades morale a la ler .na rural o tratar de deductr un deber u obligación de un
hecho a través de una lllferencia o deducción ilegítima del ser al deber ser.

:IJJ Carlos

25

�D1:1J1ocrada, libert,¡d_&gt;• Erlado

entrega a la mayor parte de toda la sociedad, de la que él es una

parte. En e te sen6do, siguen siendo toe.los iguales, como antes en
el estado natural. 22

o ob, tante, Hobbes en todo momento legitima esta violencia a favor de un orden y una paz social a costa de un alto precio: la pérdida
)' abandono de libertades. "Tenemo, la guerra' --dice Bartolorneo
Vanzetti- "porque no hemos sido lo .uficiente heroicos para tener
una vida que no reguiera guerra". De esta forma Hobbes entiende que la monarquía absoluta es la forma política más deseable v
positiva para un K tado, y va a er un firme defen or del absoluti ~
mo monárquico. En el panorama de la teoría política se destaca a
f lobbe como un daro defensor del totalitari mo político. En este
sentido, Hobbes es el gran teórico de la unidad del poder estatal en
oposición a cualquier forma de legitimación democrática de dicho
poder.

Sin embargo, los seguidores má inmediatos, pinoza y Locke,
llegaron a conclusiones políticas y democrática totalmente diferentes partiendo de las 1rusmas fórmula·. Spinoza e. un fume partidario
del pacifismo: "El lltado más deseable es aquél que recurre a todo.
los medio para evitar la guerra esforzándo, e con ardor extremo en
proteger la paz". 23

Rafael Enriq11e ,Ag1ú'kr11

.Esta posición defendida por el neop itívismo jurídico contemporáneo es calificada por Habermas como hobbesianismo jurídico.
En este entido, el célebre filósofo alemán se opone radicalmente a
una lectura literal, c rrada. ) dogmática de la legalidad -legire11tris'"o-, que atiende solo a la efectividad de las norma , la seguridad
jurídica y la razón del Estado, y desprecia el grado de legitimidad
ético-política de las norma jurídica , u carácter de justicia y los
derecho fundamentale y libertades públicas de los ciudadanos.
Habermas constata que el Estado democrático de derecho está
eng-ido y construido obre una desconfianza frenre a la naturaleza
corrompible del ser humano --concepción antropológica negativa
hobbesiana-. Al Estado le preocupa más la desobediencia al imperio &lt;le la ley que por ejemplo, si está o no bien fundamentado o legitunado democráticamente su ordenamiento jurídico, o sí se elimina
progresivamente la corrupoón de u. insti.tucione , o si consigue
ampliar los derechos y libertades públicas de sus ciudadanos. En
este sentido, un E tado de derecho meramente legalista e sitúa en
una , ituación paradójica., contradictoria y ambivalente. Este estado
de legaljdad debe ser superado por un Estado plenamente con, titucional cuyo referente último de legitimación política y democrática
viene garantizado por los derecho fundamentales.

Hobbes pensaba que eJ Estado debía dictar las leyes, y que ésta,
eran necesariamente buenas y justas: a11to-ritas non 11entasJa.cit fege,n, e
decir, la autoridad no la erdad hace la ley. El mandato e e] principio ab, olmo que se legitima en el ejercicio del poder y no deriva de
ningún orden anterior. "T ,as leyes no erian más que mera palabras
-111ord- y papeles mojado sin la · manos } la e pada -slt'ord-de los hombres". Aquí Hobbes defiende un positivismo jurídico estricto, gue iglos más tarde continuará la temía jurídica de Kelsen y
de otro. jui-istas. ; o existe le✓ que pueda ser injusta o inmoral, toda
ky es ju, ta si sale de mano del poder, aunque Rousseau replicab-.1
años más tarde: l{l fiterz.a 110 hace derecho.

En el estado natural, cada individuo e autónomo mientras pue-

_,,

forúficarse y repeler to&lt;la fuerza, de manera que puedan vivir egún

.

.

-- pmoza, op. al., pág. 34L
23 Tb'd
' 206.
l ., pag.

de evitar er oprimido por otro, ) es inútil gue uno solo pretenda evitarlo a rodos. De dond se igue gue, en la medida en que
el derecho humano natural de cada individuo se determina por su
poder

r es el de uno

olo, no es derecho alguno; consiste en una

opinión -1111/bm1 ese sed magis opi11io11e q11111 se co11stare--, puesto que
su garantía de éxito es nula [.. .]. El derecho natural, que es propio

del género humano difícilmente puede ser concebido sino allí don-

e.le lo hombres poseen derechos comuoe , de suerte que no solo
pueden reclamar tierra que puedan habitar y cultivar, sino t-ambién

el común sentir de todos. Pue cuanto rná

26

27

ean los gue así se unen

�De111ocmaa, /;bertady Estado

R,efáel Enrique Ag¡lilera

más derechos nenen t0dos juntos. Y s,, ju. tamente por esto, porque

qlllen dio tal potestad. Pero j concedió a dos o más tal p0tesrad de

en el estado natural los hombres apenas pueden ser autónomos, lo~
escolásticos qu1eren decir que el hombre es un animal acial no

vivir cada uno según su propio ent1r, d.i,i&lt;lió automáticamente el
Estado. Y si, finalmente, concedió e a misma potestad a cada uno

tengo nada que objetarle~. Allí donde los hombre, poseen derechos

de los ciudadanos, se destruyó a si m1, ma y ya no subsiste sociedad

comunes y todo son guiado por una soJa mente, es aerto qut

alguna, sino que todo retorna al estado natural [...J. Por virtud de la

cada uno de ellos posee tanto menos derecho cuanto &lt;.JUe los denm.

const:ituci.ón poütica, esté permitido a cada ciudadano vwir segi.1n

juntos, on más poderosos que éJ; es decir, &lt;.JUe ese tal no posee re,il-

su propio sentir, por canco, este derecho natural, según el cual cada

mente sobre la namraleza ningún derecho, fuera del que le otorga

uno es su propio juez, cesa oecesariameme en el Estado político.

el derecho común, ) &lt;.JUe, por otra parte, cuanto se le ordena por

Digo expresamente eo virtud de la constitución politica, porque el

unánime acuerdo tiene qué cumplirlo o puede ser forzado a ello.

derecho natural de cada uno -sí lo pensamos bien- no cesa en el

2'

estado político

La cuestión que se plantea en el fondo es el problema de la génes1s
de lo social y de lo politico, es decir, cómo regular la participación
del poder, los biene y la distribución de la potenci,'1 colectiva en el
seno de la nueva sociedad creada. La potencia individual proviene de
la naturaleza, pero la ley viene a darl~ un nuevo sentido en la medida
que configura a la ociedad política. La ley determina.la &lt;listúbución
de bienes y define qué es la 1usticia en la medida en que determina la
participación en el poder. T,a ler instaura no solo la potencia colectiva, es decir, la soberanía, , ino el ejercicio de esa soberanía.
El derecho del Estado o supremas potestades no es s1no el misrno
derecho natural, el cual viene determinado por el poder, no de cada
uno, sino de la multitud -1n1tltift1di11e-- que se comporta como

guiada por una sola mente. Es decir gue, como cada individuo en
esrado natural, también el cuerpo y el alma de lodo el Estado po-

en el politico, el hombre actúa según la leyes d la naturaleza y vela

por su utilidad_ zs
¿Por c.1ué los hombres instituyen la vida política? En la Rlica... , como
en el Tratado teológicopolitico y en el Tratado político Spinoza trata de dar
respuesta a esta pregunta fundamental. El conatt,s en la lucha contra
lo obstáculo externos calcula riesgos, beneficios, obstáculos y pérdidas de su fuerza; en u cálculo de ventajas y desventaja siempre
trata de fortal cer -o imagina gue lo fortalece-y e capa de lo que
lo debilita -o imagina que lo debilita.

Teoría del derecho: derecho natur~ potencia y génesis del
poder
El tratamiento del derecho natural -i11s 11at11rale 1miusmisq11e- constituye el fundamento de la teoría política y jurídica de Spinoza como

see tanto derecho como poder_ Y por lo mismo, cada ciudadano

conjunto de reglas que expresan en el plano existencial el carácter de

o súbdito posee tanto menos derecho cuanto más poderosa que

la potencia humana. El derecho natural no preexiste a la acción de

él es la propia sociedad. En consecuencia, cada ciudadano ru hace

los individuos, ni constituye un código originario, sino gue má bien
indica la presencia de algunas regularidade. en el comportamiento
de lo hombres. pinoza, a diferencia de Hobbe , no sostiene la infinitud potencial de la voluntad y el derecho humano - ius O!llnÍ11m in
011mi1&gt;--, sino un derecho natural humano limitado.

rn nene nada por derecho, fuera de aquello que puede defender en
vlrttld de un decreto general de la ociedad. i la soctedad concede :i
alguien el derecho ~' por tamo. la potestad de ,'ivir según su prop10
sentir, cede ipsojacto algo de su.&lt;; derechos y los tran fiere a ªlfl.lél a
24

f.. .]. Efectivamente, tanto en el e tado natural como

Ihíd., cap. IIT, pag. 281.

?&lt;¡

s.

~- , p1noza, op. rit., págs. 284-285.

28

29

�l )rmormn,1, lillfrf11d y f-..1lt1do

l.:, tcorfa del poder y e.le le, cue1vus fundamenta la práctica política para darle forma tk 11..:oría del tlerechn. "'t Jo lo 4u:. ~ cuerpo
pu de hacer __ u poder- - l'S también ·u Jen.·cho natural . 1.'~ tl'O1
&lt;l e 1l 1I,; fl'(·h() n"lur•·
..
,U dl ..·¡11n11za
. ' 1·unt con la Je I lobbes, d1l1ercn
.
l'norrm·mcnte de la ky na1ur:il de kl5 amiguos, yuiem.:. 1.:nrcnd1an
l¡ue b natural1.:za e taba oriemmla h.ana unos tine,, hacia una causa

.
n~l

la tendencia a la propi-i conservación, la ra7Ón no puede entrar en
conflicro con la pasmne . La ra7,cjn en u1a c.¡ue el m11alHS e· d de. en
&lt;le conserrnc1on, qul 1&lt;lerccho natural e la potencia individual en
cuanto parte J hi potencrn &lt;le la naturaleza entera y que "ª potencia
e una libertad natural que se extiende ha ·ta &lt;londe tiene fuerza parn

cjercer·e.

tina!

• u pnckr nnrur:1.I o u lerecho no deben . er dd1nido pllr la ra-

r 11

pmoza, l. le, tk la nan1rakza no ~e rehcrL a In hne-; o :1 ~a
pcrlt:ccion linal tk la naturalez,1, 111&lt;&gt; al de LO m1c1.1l, el apemo ma
fuerte. i.:. tk-cii, l., produCU\'idaJ dd r 1111 mo como d motor tJUe
rende t¡m.:
1
:uuma a I nuo
e ) l ¡1·. t•tir ·&lt; 1 , ,bn: d derecho- · ¡1moza pn:
_
.
·onlencemo - nuc tni rnzonamienro politi ·o dLs&lt;lc d ru\"cl ma ba10
d nue tro pmkr. ,1Jic n:1ec racional o ciu&lt;laJann, puc~t~&gt; l.JUL no
hay ningún ore.len pn.. t'ternúnad11, pret'xistcnrc o tck ,lo~caim:nt&lt;:
nrJcnado 11 p,imi t'n la soci ·Jad, . in,, &lt;.JUC 10Jo orJ~n :nnal surge '
nace ,1 p:-trtlr 1.k· l:1 ¡ otcncia ) , 11l umad dl· _In.· propios hombrc.:s. 1.-1
cnndicir',n humana :e caracteriza prt"dommantcm nte por u nu
nilie ta dd&gt;ilid,l(I. llUl' tr , pl dcr de s&lt;.:r afectados está ~olm:1:111 l'
inundado lll r:m m1.:ditb por la. pa ionl'S. E,1:1 dl' n:nta¡a pasional
de nut' tra con&lt;lió1'in paradc'1j1camt'nte es l.i ¡ o ihilidaJ Je nulSlr:I
libcrt.-td. pinoza in. 1 tt• en lllll" no c. 1 t ·n dementm t rascen:knte
n rdigic 1 , 11 c..¡ue impnn~an un nrJi:n_ s11cial. . ino solo la Iucrz:1
inmanente a nu1.: tro P' tkr que ene ·1stcn con d derecho ~atura!.
Por cnn ·iguiemc. ·uak¡u1cr concepción lk d:b r n 1~1orahclad Jrpt: ndc unicuncme de nues1ro poder y nn Ji.: nmguna tuerza externa

;,c'm, smo por cualyuicr tendencia por h l¡t1c se dl'terminan } . l.'

esfuerzan en con en~arse
ignorante,

Pue. to 9ue d humbr1.:. s1..-a sabio o

una p,trte de la natural ·za,

dl· la narurakza en la mt:dtda en c.¡ue é te pur:de ser definido p1 ir b
naturaleza de e. te o de aqud homhrc. 213

El hombre de a obrar acrecentar su capacid;id de obrnr, trabajar,
crear y ampliar u mundo. [~I co11al11S ·ería la fucr:t.a ontologica-cxi. tenc1al Je cada cr, de fuer10 por mantener nue rra propia 1..·ntidad,
individualidad ) ex 1. twcia. " ada c sa, en cuanto &lt;le ella depende,
se e fu rza en preserva d su er". Pre ervar el ser quiere decir abrir
camino y pos1bilída&lt;les, reahzar futurJble , en. anchar nue tro mo&lt;lo
&lt;le ·1.:r, amarse a í mi. mo y amar a otro 111 promesa o cálculo :1.lguno. La virtu&lt;l :uprema e 1..1 en el obrar obre el mundo. Paul R1coeur
ha denominado a e ta v1 10n del ro11t11!1s como la "éúca dd dcst·o de

·er y &lt;lel csfu rm por cxi tir". 29
Parn el hombn:, pue , nada hay má útil ym: 1 hornhr1.:: digo yue lo.

hnmbre · no pueden de ear nada má" e.·cdente para conscrrnr u
. er llUC el que todo com cngan en todo, de tal suerte que la men ·

te· \' los cuerp&lt; s &lt;lL tndos wngan a componer como una menee ,.

-;; ( ,ilk Ddlllz . \f&gt;mu.·,1 , ,/ pmblnn,1 ti, la , :pn 111, Ba.n:elon;l, ~~uchnik. 1~ _
'l ru e t \ • rra, "l •unJam ·mo J •Jerccho natural 1.'!l 11, n,1.
p,1g. .!S • \ lllllnl l

un cuerpo común, y todo. al mismo nempo. ln la medida de sus
:':8 ••

,.1 ' pm, 17.ll, r,p. 171•• pág. ..77.
• Paul fücoeur, l111rod11ctió1J o k1 s1inl&gt;ólir,1 ,l I m,11. l:\ucno.· All'e • 1 l1:g-.Íp&lt;•hs, 197\
pág. ICJ1.

31
3

todo aquello por lo c.¡u

ada mch\'lduo es determinado a actu:1r debe .-er :nnbuido :ti poder

o -cn111daria.
En :u / •tim , pm ,:,,a . e cem ra en el análisi: &lt;le la- pa iont'. i.:ntcndiémlolas ·11mo prnpinlades ~ no como victo. de la naruralez:1:
al rCtJllt'nr tJUe cada cual iga . u propio m1I,1t11s, esto e , qm: re. pete

,,,-,,.1.·UJ ¡,.,wr
,, .,.1 t1, Jl •ircdon;1, F, t:1 • • l')'&gt;-1 • I •ualmt:nll' pucdl·n con~uhar.;c los tr.i &gt;,t
nr11ir·'
,
Jr
ru,
ni \ • trra, 1 /,r/nna d, /,, ftlas1!f1,1 tf,,¡ d, rt'rhn y dd f!&lt;t,ul,,: del Rl·nae11111c:n 1•1
1
1
.1 1 a111, \ ,1 1, BihlJ&lt;&gt;ll·Ca Je la R&lt;', • L1 tle &lt;kc1dt:ml:. l.1dml.., ¡c,~~: (' Pt:c~ Barhl.
lntrod:11, (if/" /,1 jllo 0/111 dt! derribo, la lnJ Del fü, 1•
,~ Gtlle 1) t UZ( ~¡mu,za. filo ofia pn1rllrt1, Bar dona, 1u l¡ue1 :!IW.11.

¡...].

�Democracia, lihrrtad J l:.stado
fuerzas, se e fuercen en comiervar su ser, y todos al mismo tiempo
busquen la utilidad común de todos.3' 1

El cona/11.r puede er traduado como voluntad apetito y deseo, entendidos todos ellos como una actividad cognoscitJva y volitiva deJ individuo por preservar su s r que encuentra u móvil en dos pasiones
fundamentales: e1 gozo y la tristeza. La alegria acrecienta la capacidad de obrar, la virtud misma con~iste en el obrar y su premio radica
en el obrar potenciado. O gozo Yienc definido por la pasión que
'-Íente el hombre al xperimentar que aumenta u poder; en el polo
opuesto, la tristeza sería la sensación producida por la pérdida de
ese mismo poder. La teoría deJ co11a/11s se pued aplicar a la organización 'ociopolitica. Todos los indiv1duos, por derecho natural, tienen
una finalidad: preservar su ser. 1 I derecho natural es producto de la
naturaleza. La experiencia muestra ) la geometría demuestra gue el
&lt;lcr cho natural no es la razón, sino deseo y potencia, y que cada uno
tJene tanto &lt;lerecho como potencia tenga para ejercerlo, por ranto,
e] hombre e originanamcnre potencia como parte de la naturaleza
-potencia aget/fli-. La experiencfa muestra que en todas partes lo.
hombres instituyen regímenes politico. ) muestra que están Ueno!-d lucha, em'!dia 'i' venganza, al igual que concordia y seguridad.
Para pinaza la razón misma es el d techo. La teoría deJ derecho
natural , tgue así una trayectoria clara en su proceso de , ecularización, en cuyo avance pinoza ruvo, sin duda, un papel eñero. Con
nuestro autor, la ra1/.Óo humana pasa al primer plano en la generación del derecho, los hombre. igucn sus pas1one., con lo cual
obedecen aJ orden de la naturaleza, mas cuando iguen a su razon,
de:-cubren fácilmente unas norma de conducta que tampoco están
en desacuerdo con la naturaleza. El &lt;lerecho natural s, entonces, la
ley misma de la naturaleza en sn inmecliación, expresión directa dt'
la mp1ditas, prolongación y pr yección del conal11s. 31
p1noza, e··¿,
.hM e,110.rlrnda... , pág. 18.
1
A. i egn, /..o dflQQJalía sail'i!Jf: enr,50 snbrepoder ¡•pote11,w e11 Bamch Spi,,~a, Barce-

:io.
11

lona, Universidad Autónoma Metropolitana, 1993.

32

~ael bmq11e Ag11ilem

La razón nos enseña (JHC e necesario fortalecer lo gue los hombres tienen en común o lo que comparten naturalmente sin disputa,
pues en esto reside el aumento de vida y de libertad de cada uno.
pinoza propugna, junto con Hobbes, un Gobierno fuerte como
garantía de la paz social, pero, a diferencia de éste, re petando las
libertades y la posibilidad de desarrollo del , er humano a través de
un fatado democrático. Al igual que Hobbes, pinoza parte de la
mi ma visión con respecto al estado de naturaleza. El hombre se encuentra inseguro en su primitivo e ·tado natural -staf11s natflralis-,
y más , ometido aún que en l lobbes. Pero para uperar la perperua
y constante lucha e inseguridad del estado de naturaleza se ongina
el pac"!o social En el estado de naturaleza no hay ju ricia Ley ni obligación sino lucha pasional que puede mantener e1 poder de alguien
obre otros, y aquél que lo tiene, mientras lo tenga, puede ejercerlo.
Por tanto, astucia, miedo, odio, venganza y envidia habitan en el
estado de naturaleza, haciendo que todos sean en migos de todos y
que todos t man a todos según el arbitrio y la potencia de cada uno.
r o exi tiendo justicia ni ley, no existe la cláusula jurídica pacta s,1111
Ser/landa -lo · pacto deben ser obedecido - y todo compromiso
puede ser roto en cualquier momento.

En el estado de naturaleza -stut11s nat11ralú--, cada mdivi&lt;luo es autónomo -st,;jttris- mientras puede evitar ser opnmido por otro, y
es mutil que uno . olo pretenda evitarlos a todo . De donde se sigue

que, en l.a medid.a en que el derecho humano natural de cada individuo se determina por su poder y es el de uno solo, no es derecho

alguno, es decir, consiste más en una optn.ión que una realidad, por
lo I.JUe no es garamía &lt;le éxito alguna. 32
Ahora bien, esta , uprema fuerza -el Esta&lt;lo--- nace para hacer po-

sible el disfrute en paz y seguridad de los derechos naturales que lo
hombres no podían di frutar en el esmdo anterior. pmoza defiende
la auroridad del Estado y el derecho de conciencia a pensar y expre32

pmoza, Tratadopq/ífiro... , 2, 15,111, pág. 281.

33

�Delflocracia, libertad ¡• E..rtodo

Rafael Emique lg11ilera

sarge libremente, así como lo derechos cíYiles y políticos. Aún propugnando un Estado fuerte. como el de Hobbes, pinoza lo justifica
no po.r el miedo, sino median re la razón Je los hombres que ven en
él un instrumento de garantía para sus derechos y libertades indiYi&lt;luales. La libertad, eñala Spinoza, es justamente el fin del Estado.

La concepción politico-juóclica del Estado en Spinoza plantea un cierto institucionalicmo político-jurídico que no confia en el bien común
de la buena voJunrad, sino en la buena organización juriclica -rdevancia. legjslativa-, de suerte que taoto los gobernantes como los
gobernados, por voluntad o por fuerza, hagan lo que exige el interés v
bien común. En consecuencia, la política no es el reino del deber se¡,
sino la prácáca efectiva de la condición humana en u libre determinación acial. pjnoza toma elementos de1 realismo político de faguiavelo y de las criticas a las utopías políticas del siglo 1.·vrr. Por un lado,
lo. filósofos vagan alrededor de distintas utopía , anhelando una edad
de ~ro, pero con ello provocan daño e inutilidad. Lo hombres de poder intentan fundar su ciencia política sobre la experiencia humana, v
con este intento priman la praxis sobre la comprensión hermenéutic;;
é ta es la expresión más aguda de la crisis política. pinaza se sitúa en
una posición .intermedia tratando de combatir Jos do frentes , mientras gu los partidarios del absolutismo monárquico y de la razón de
Estado, como Hobbes, sfrúan la convivencia 1mmana bajo el sjgno de
la razón que nace del mjedo a la muerte, a la vez que lo políticos de
la astucia y la ,iolencia que juzgan la naturaleza humana perversa y
malvada consideran a las multitudes pasionales, supersticiosas y destinadas a ser gobernadas. Por otro lado, se encuentran los apóstoles
de la esperanza terrena, lo predicadores de la felicidad celeste que
anhelan~ paraíso social difícil de alcanzar, los pensadores utópicos
que disenaron nuevos intentos de construcción sociopolítica.

o hay nadie 9ue no desee vi, ir seguro y sin miedo mí entras puede
hacerlo, lo cual no puede . uceder mmca, en tanto que cada cual
,'ive a , u antojo s10 conceder más imperio a b razón que al odio u

a la ira [...J. Si considerarnos aclemás, que lo hombres sin auxilili
mutuo vtven míscráment y S111 el necesario cultivo de la razón

¡...],

veremo. claramente que los seres hwna □os, para llevar una vida
feli7 \ llena &lt;le seguridad, han debjdo esforzase en actuar de modo

que poseyesen en común sobre toda las cosas este derecho que
babía recibi&lt;lo cada uno de la naturaleza y que ya no . e determinase
según la fuerza o el apetito inclividualc: , sino mediante la potencia f

la ~·oluntad de todos 1untos.3J
na diferencia fundamental entre Hobbc. ~· Spinoza e gue este
últuno pensador trata &lt;le aprovechar y dtrigir la fuerza racional que
con. tituye el elemento fundamental del bombre para vivir en sociedad. A.si pues, d hombre no puede ser visto e clusivamenre como
un lobo - ho1J10 homi11i !trp,u-, sino como un remedio para el hombre. La sociedad civil fundada en la búsqueda de un interés colecu"o

es pues una manifestacion de nuestra naturaleza racional.

bres vtv1esen . egún el dictamen exclusivo ele la ra7Ón) no buscasen

hombres no pueden desear nada más excelente para con ervar su

nada má , el derecho natural, en cuanto propio del género humano,

ser que el que todo. convengan en todo, de tal suerte yue las men-

estaría constítuiclo por 1a • ola potencia Je la razón. Pero lo:- hom-

tes y los cuerpos de todos vengan a componer como una mente Y

bre se rigen más por el de eo ciego 9ue la razón, y por eUo su

un cueqx) cwnun, 1 todos aJ mismo tiempo, en la medida de sus
fuerzas, se esfuercen en conservar su. er, y mdos aJ mismo tiempo

potencia o derecho natural debe ser definido no por la razón, ino
por cualquier apetito gue los detcrrrune a la acción ) que le ofrezca

busquen fa utili&lt;lad comun de todo

un meJio &lt;le conservación. 15

u Tb1d., cap. .1, pág.
'1-I

Por canto, si L'l naturaleza humana fuese de tal manera que los hom-

P!lta el hombre, pues, nada ha) más útil que el hombre; tligo que lo

129.

_J.!

15

Spinnza, Étim demostrm/11... , pág. 111.

34

S.
Plnoza, Tmtado j)Dfílicu...

35

�DM11orrm1ú, /ih1 rtndJ bslmfo

Riifaei Enrique Ag¡nlera

El derecho civil es la potencia de la ,mtltitlld-masa de gente-. L1
multitud no es una condición negativa, sino la premisa positiva de la
constitución del derecho. El contrato e usrituye por c1 consenso, y
el método de la in&lt;lividualidad por el de la colcctivida&lt;l. La realidad
del derecho encuenrra a la vez, dentro de esta constitución, su dinámica y sus determinaciones: esto es, el derecho civil constiture lo
Justo y lo injusto, que son la misma cosa que lo legal y lo ilegal.
El delito no es por tanto concebible ino en un E. tado constituido, en d cual se decreta en base al derecho común de una íntegra
asoe1ación sobre qué es el bien y qué es el mal, y donde nadie tiene
derecho a hacer algo fuera de lo que se establece por decreto común
o consenso. De hecho, el delito es lo que no se puede hacer con derecho, o sea lo que el derecho prohibe, mientras que la obediencia
e. la constante voluntad a hacer lo llue para el derecho está bien y
que por decreto común debe hacerse. Y como el delito y la obediencia estrictamente entendidos, así también la justicia e injusticia
no pueden concebir e sino en un ordenamiento jurídico. En efecto,
nada existe en la naruraleza de lo que pueda con derecho decir e qur
sea de uno antes que de otro, sino guc todo es de todos. 36
¿Es ésta pura afirmación positivisLa ) lcgafuta del derecho? Y en
este caso, ¿c¡ué coherencia tiene con la concepción metafísica de la
porencia sobre cuva base se iniciaba el proceso? ¿Esta afirmación
del po itivismo legalista no innerte la subordinación d la ley al derecho, que parecía constituir eJ punto de vista del análisi ·?
El posicivi mo spinozista es puramente aparente si s entiende
en términos rigurosos y modernos; en efecto, es mera positividad de
La potencia. Cierto paralelismo afuma la identidad de los dos polo..
pero n.iegn absolutamente su separación. El derecho civil spinoz.ista
destruye el derecho natural de tru~e cualquier afirmación separada
dt'. la ley, reintroduc la normatividad en el orden del proceso coostitudvo de lo humano. El positivismo legalista no se da en pinoza
porgue no puede darse, porque e contradictorio y deforme respecto de todas bs condiciones del istema y de su forma metafísica_

Lo justicia del ordenamiento político y jurídico es un proceso
que la potencia constituye. Las leyes, cada definición de delito, de
lo legal y lo ilegal, son filtros formales de progresión material y colectiva de lo humano. El po itivísmo spinozL ta e la positividad de
la potencia, persigue su fuerza, organiza sus límite , , e somete aJ
antagonismo en el cual se desarrolla la potencia. El incipiente posicivi mo de pinaza surge de la creatividad jurídica, no de la ley, sino
del consenso y la relación de los individuo en la medida que jercen
sus potencialidades, por tanto no del poder que detenta el Estado,
sino de la potencia.
Por virtud del pacto social entramo en el stado civil en el que la
libertad e I fu, y la racionalidad el medio que nos lleva a ese fin. La
ley constitutiva de la asociación política es absolutamente material e
meductible a la moral y a la razón; cuando estas mismas no formen
parte del proceso constitutivo el proceso e material y colectivo. lln
régunen político -impetiu,11- no puede fundarse en la virtud individual de su administradores, no puede fundarse en un proyecto de
individualidad.

La filosofía política de la democracia en Spinoza
La organización política de una colectividad es producto de la suma
de potencias de todos los inc.liYiduo que la componen, tanto en la
medida que participan y colaboran, como en os actitudes de pasividad, hostilidad e indiferencia producidas por las tensiones políticas y sociales, rivalidades, conflictos o luchas sociale por el poder_
En este sentido, ningún ciudadano es ajeno o está excluido de Lo.
procesos de decisión política, aún cuando manifie te una actitud
apolítica, incliferente o abstencionista, pues en la medida que delega su respon abilidad política en otro cmdadano delega también su
capacidad, potencia y competencia para que otro decida por él. Esta
delegación implica para pmoza que se igue conformando la determinación de la potencia colectiva, incluso en regímenes político·
tnonárquicos, dictatoriales o arist cráticos_

E. Palomar, ( r11,1 /rct11r&lt;1 de Ítl.JlltlÍcia 1!11 Bamrb Spi11oza, 1\ fadrid, l_; ruvers1dad Complucense. 2005.

.:16

36

37

�D,-nlllmuia.

lihcrtt1d) F:,tado

&amp;fiul H.11riq11e"' lg11iltra

El hombre insisto. en ambos estados es gmado por la esperanz.1 o
el miedo a la hora &lt;le hacer u ommr esto o aquello. Pero la Jiferen

na pnnopal entre uno y otro corn;iste en que en el estado político
todo temen la m1 mas co as y todo. cucnlao con una ) la nusma
garantía de s gurldad y una misma razón de viru. Lo cual, por c1er
to, no upnme L'l facultad que cada uno tiene Je juzgar, pues qw n

decidió obedecer a todas las norm~ de la sociedad, ya ea p&lt;m¡i.11;
teme u poder o pon¡ue ama la tranquilidad, vela

10

por er la única forma política n que el po&lt;ler de la nmllill~do y el
poder de los ciudadano es idéntico: cada ciudadano
legislador,
gobernante y úbdito la potencia colectiva tiene un rigor inversamente proporcional al de los ciudadanos. La democracia spinozíana,
el gobierno ab luto d la multitud en virtud de la igualdad de su
miembro. constituyentes, se funda en el arte de organizar encuentros y propiciar la comunicación pública en la ocicdad.

duda, segun su

e podrían concebir diferenL

propio entend t, por su eguri&lt;lad ) su utilidad.'

Este derecho, definido como el poder de la multitud, e llama georralmente Estado. Y e ab olutameote control.ndo por qmen a trm·é~

¡...].

i ~te

cargo corre. ponc.k a un concilio compuesto por b multitud gene
ral, el Estado e llama entonces democracia. 18

Por tanto no e la potes/as o el poder descarnado y opre or que mantJene a los indivi&lt;luos en ituación de hostilidad, eparación y enemi tad permanente, mo el m,perim11 que posibilir.a la comunión libre
y crítica de todo con todo en una sociedad abierta. Para 'p10oza
el régimen po.l.Jtico que refleja una potencia común de afectos) la
razón es e1 sistema democrático como rcgunen absoluto ) universal.
La democrana es Uamada por.._ pinaza a!,so/111111111111petif{JJJiustamente

'\8

pmoza. fJp. al., cap. 111, pá~. 284-"i.
lhíd., cap. 11. pág. 1~.

l

o '"ºY a

analizar mas que una ola: aquélla en que todo lo habitante

Por tanto, todos contribuyen a travé de la propia potesto.r, o potencia
natural, a la determinación ) configurnc1ón de la potencia colectJrn.
La muJtiplicidad de la sociedad. e forja como una multitud, qu en
pnnc1pio e. c ntingente por cuanto 1empre está abierta al antagoni mo y al c nflicto, pero &lt;.¡ue en u dinánuca &lt;le aumento del poJer
alcanza el grado de con istencia: tiene 1a capacidad d plantear la
nortnatiYiJad . ociaJ como derecho ciYil. La multitud e la muJtipli
cación que se ha hecho fuerte.

del con ensu común maneja los a. unto de la república

cla es de democracia [...].

m

excepción, siempre que no obedezcan otras leyes más que las &lt;le su
patria, que s an independientes y lleven una vida honrada, gocen

del derecho de votar en una asamblea uprema ,. ostenten cargos
público .39

La experiencia muestra que la democracia es la forma más natural
de la polít1ca, al mism tiempo que nos arroja luz obre la. medida institucionales que los cuerpos político no democráticos deben tomar para que lo hombres no e i ntan amenazados por u
dingenre .. La sabia experiencia política consi te en aquélla que no
busca de embarazarse del derecho natural, sino que procura encontrar medio para que e sati faga, y en esta medida e , ati fagan lo,
intere es reales de la ciudadanía. Por tanto, producir es.ta convergencia o com•enienc1a mt ma . aludable para codo Estado qu ru pire
a conqui tar la democracia; el mayor logro de la política e-; lograr el
sal11s pop11li, la salvaguarda del pueblo y del bienestar popular.
la teoría política de Hobbe refleja esta defen a del Estado como
ejercicio d la potes/as únicamente, no del itJ1perir1n1, por lo que el pacto social de lo ciudadano. se reduc a una dejación o Jelcg.icíón
umisa de derechos naturales hacía el 'stado; en cambio, en la teoría
política de Spinoza el pacto social que 111st1tuye la soáetas dvllis e. un
pacto de libertad r de derecho fundamentale , pues una vez cedido proyi ionalmente e, to, derecho natural s al E. tado, l indi'&gt;'l'l'l

fb'd
·
1 ., pags. 260 y 26 l.

39

�Refae/ E11riqJ1e Ag11ilem

duo vuelve a recuperados en forma de derechos político y ciYiles
plenamente garantizado y protegidos por el Estado, es decir, en
forma de derechos po 'itivos plasmados en su legislaciones vigentes
y con tituciones políticas. ·111
En el imperi11111 de,1.1om1timr11 nadie rran fiere a los demá . u propio
derecho natural de forma definitiva, de modo tal que después rano
sea con ultado ni cuente como ciudadano. Lo absoluto de un regimen democrático, para pmoza, reside por un lado en la potencia
singular que los individuos desanoUan, como en la univer. alidaJ
consensuada expresada por Ja ley en Ja que realizan lo jura ro1m1m111ca que al núsmo tiempo anula lo rasgos antisociales r d strucciYo
de las pasiones colectivas de la propia sociedad.
Spinoza es uno de los primeros defensores de la democracia en
los inicios de la modernidad politica y jurídica. uestro pensador
considera que la democracia es una forma idónea y óptima de gobierno polfrico. Un tipo de organización política que logra sa ·sfacer
las condkiones que d be cumplir un Estado con legitimidad social
La democracia, en primer lugar, es un sistema político converueme
porque resp ta los preceptos de la razón en cuanto L'l razón busca
desarrollar lo bueno, útil y ventajoso. En segundo lugar, busca la
felicidad de todos los ciudadanos permitiéndoles una vida feliz, ordenada y en ningún caso antagónica al perfeccionamiento material
y espiritual de todos ellos. La democracia facilita una mejor calidad
de vida en la búsqueda d bienes macenales y piritual , necesario.
para el desarroUo del 'er humano. En tercer lugar, es un istema que
fomenta los derechos fundamentales 1 las libertades indiY:iduab.
El E ta&lt;lo democrático amplia y &lt;lesarrolla los derechos y libertade:
incfu1&lt;lualcs en la medida que facilita un si tem..'l de comunicación
efectiva abierta, donde todos part:mpan dél interés público y general. En este sentido, ser libre equivale, pues, a participar en las
instituciones del E tado para , u mejor dirección, sin romper la obediencia de] istema constitucional de libertades que hemo aceptado.
La libertad del pueblo, de la. multitud ha de er reaJ, e decir, en la
.fO R.

Duci□, Spli10zaJ ef p1rpel ~ la razón ef/ la C0t1Ilmcd,J11 dl'I estado 111odemo. Barcdu-

na, l ruver.:irnt utonoma de Barcelona. !9'J5.

40

posibilidad de desarrollo de cada uno. Y en cuarto lugar, el pueblo,
en su conjunto, expresa un alma o espíritu común que e maniúe ta
en la adhesión de todos al Estado y no en la decisión de cada uno.
Democracia como igualdad de género e integración frente a la
exclusión de la mujer
in lugar a dudas, pinoza es un pen ador revolucionario y premonitorio para u época; a lo largo de su Tratado político reflexiona ampliamente obre el papel de las mujere en la, distinta&lt; facetas y ámbito. de la vida humana. En e te caso, se plantea tres siglos antes d
alcanzar el sufragio universal y femenino &lt;i la mujeres debían o no
tener derechos políticos. Este planteamiento del problema merece
er destacado, pues a lo largo de la historia del pensamiento político
no encontramos autores que antes de la Ilustración se haran cuestionado dicho problema, a excepción de la Rí!fJtíblica de Platón con
su defensa de la educación y de la participación femenina en a untos
políticos r militares concernientes a la polis o ciudad- stado. Conuenza el pensador sefardita planteándose si la sumisión de lru muiere. se justifica por la debilidad de su naturaleza o por convención,
y por afirmar que i no se debiera a convención no habría razón para
excluidas del Gobiemo,41 ante lo cual defiende que la sumisión es
un mero prejuicio social que merma la potencia y fortaleza de toda
comunidad política.
Spinoza está plenamente convencido de que la democracia con tituye la mejor forma de Gobierno político y de Estado, no obstante,
ante la conYulsiones política y avatares hjstóricos que le tocó vivir
ma.ntenfa una posición moderadamente e céptica, pue la irracionalidad y el apa ionamiento de los hombres hacen que este sistema
político ea difícil de procurar y alcanzar.

41 ~

' faoa José Vtllaverde, "Spinoza, Rousseau: dos concepcione de democracia",

Rn•ista de Eitudtos Pulillcos, núm.

116, abril-JlllllO 2002,

41

pags. 85-lff'.

�Dr1Jlf11Tact&lt;1, lihl'rlad )' F.sf{ldo

Rafael Emiq"r Ag11ilero

El espacio de la acción política entre el poder y la tolerancia
Des11r111ado, desmrdo, i:11 peligro, el holllhre pri111itzvo f"e /u Jl(jicimte as/11/0
háhtl ro11Jo pt1rt1 do111i11ar t1 todos s/ls ,i1•ales nat11rales. El bo11Jbre 1J1orltnto,
J711 c111bt1rgo, ha rrMdn 1111 .rer Cl!)'tJ presenda le m/lige 1111 pmfimdo len-or: 11
et1en11go h11111,1110, s11 otro )'O poseído por otro díos, C(l1npa11ero de ri11d{ld, pera
rapaz de de.flrllfrle s,i, 1110/im ni provorarió11.
l ,ew1 1\Iumford, La r111dad en la histona.

. pinoza fue un claro defensor de la libertad de pensamiento, conc
ci ncia y expresión. En op sición al fanati mo y fun&lt;lamentalismo
religioso de distinto s16rno ~judío, católico, calvini. ta- imperante
en su época, defendió la libertad de opiruón) conciencia. La libertad
de opinión no solo no s un peligro ru un inconveniente para la paz
cidl, sino una condición ineludible y necesana para implantar una
verdadero Estado clemoccitico. La democracia no existe sin libertad
de expres1ón y pluraü, 1110 ideológico. u Ii,,tado leoló,giro-polítiro , el
Tr't1/ado político cons11tuven verdaderos mantficsto. políticos de gran
trascendencia en la hist01ia del p nsamiento políúco en defen a Je
las libertades publicas, lo derechos fundamentales y la democraál
El paradigma del pensamiento hegemónico dominante durante
la Edad Media fue el paradigma rtligioso -modelo teocéntrico-.
La Edad MeJrn se caracterizo por una fuerte v . ól.ida unidad religiosa en toda Europa. I,os príncipes tenían el JtlS refr1r1t1a11di y los úbd1
tos debían adoptar la religión de u , eñor o emigrar -111s 1mgra11di-,
s111 por llo sufrir perdida en u honor o en us bienes. Tanto la Paz
de Augsburgo de 1555, como la Paz de ~ ·estfalia d e 1648 no resolvieron el problema de la hbertad religiosa, pero í consolidaron una
mejor situacion 9ue la anterior. La toleranoa que se manifestó en la
Paz de Augsburgo fue má. un instrumento políttco de re olución
de conflicto entre los diferentes estados que una convicción éuca.
jurídica y poJíuca para alcanzar un respeto profundo a la div r id.id
relig:ro a. Pen adores como Pierre Bayle, i\nthon~ Collin
John
Locke contribureron extraordinariamente al desarrollo y expan ión
de las idea. de libertad de culto, credo} religión, urndos a la. libertad
de conciencia) pensamiento.

r

42

En Europa, la. regla del c11it1S regio il!ius religio , eguía imperando en
el interior &lt;le cada Estado-nación, salvo en ciertos paí es donde e
\1 \1.Ó cierta pluralidad religio a por razone hi tórica , como en Los

Países Bajos o en los principado alemanes. En los paí es prore~tantes el desarrollo de la tolerancia fu más factible por su propia
concepción de separación de asunto religio o y civiles bajo_una
sola soberanía. En los países de mayoría católica, por l contrano, la
iLUa.ción fue bien distinta debido sobre todo a la doctrina de control
ecle, iástico de la libertacl religio a por parte de la lgle ia.
L1 aparición del plurali mo político, ideológico y religioso 42 tiene
un origen muy pragmático: la. imposibilidad de acabar con las ~erra. de religión que . obrevineron después de la Reforma, y debido
también a la necesidad ele) soberano de imponer su poder en todo el
territorio del E tado donde e profesaban diferente religiones. La
religión había ido el elemento definitorio de la. identidad per onal
\' social durante toda la Edad fedia -paradig111a teocé11ttiro--, pero
~-1 nuevo contexto políaco exigía el reconocimiento de aquéllos que
profesaban otras religione di tinta -paradig111a antropocénhiro--. La
Reforma upuso un claro aYance en el desarrollo y reconocimiento
de las libertades de conciencia, pen amiento y libertad de culto Y
confesión.
o obstante la modernidad no e tu o xenta de grande, baños de sangre en toda Europa: durante más de un íglo, tuvieron
lugar masacre , matanzas y guerra de religión. in duda, ésta fue
una época de gran impunidad, de manes y asesmatos. ~e esgrime
el divine right qf rebellion ba ado en el derecho natural ~erech~ de
resistencia al poder tiránico-. El cao , el de. orden r la 1n, egundad
política y jurídica aparecen con un mayor aum nto y tensión entre
12

Elena García Guuán. "La repercusión polínca del plurali ·mo valoranvo" en
Pablo Baclillo O'Farrell (coord.). P/11rali.rmo, tolmmda. m11/timlhm1/islJt{,, Madnd,
Llli'l"ersida&lt;l Internacional de ,\.ndaluc1a, Akal, 2003, págs. tn~-124; Jorge Adame
Godda.rd, Dererbfl (1111dome11ffll dt lihertad r,,/igif)sa, México, 'll'l"eriadad ·aaonal
Auttínoma de ~féxico, 1994. La concepción de la Iglesia como sociedad perfecca
dificultó el desarrollo de la libertad religiosa. JJ.L Díez .Alegria, "Opción del bien
)' tolerancia mrersub1etl\"a ", en AtJlfario de Pilos'!fia del Dere,ho, 1%0; M. RodríguczPiñem \' i\,.la. F. Fernán&lt;lez, lg11a.ldad , disrri111i11adó11. l\ladri&lt;l. Tecnos, 1986.

43

�Dn11omirir1, lib1rt,1d ¡· T',S/,1du

las diferencia rdigio a . Lo grupos, faccione y sectas se combaten
los unos a lo, otros en una lucha ncarni✓. ada ~ srn cuartel bajo d
imperio de la posesión de la \'Crdad absolut.a y legítima c¡ue puede
imponerse al adversario. D1.: este modo, los católico ruegan obtd1encia a lo. nue, o príncipes prot~tante , mientras que los reformados niegan obnliencia al derecho de los reyes católicos.
l ,as contrnwrsias religiosas e ideológica. a menudo uelen conducir a los pueblos hacia guerras c1Yiles, como ocurrio en la Inglaterra del :,iglo. \ 11; egún 1-Iobbe , c. re ponsabilidad del soberano
dirirmr dichas controversia para alcanzar paz social orden político 1
seguridad jundica. Hobbe. proyectó su gran obra, el /..,e1illtá11, corno
un insttumentn para superar la persecución y muerte de la guerra
civil religiosa. Según la fórmula a11l01itas ,1011 mitas fa.di ll:P,,e,n, compct al soberano dictar cuále. confesione. religiosas son verdaderas v
cuák · falsas, "con cience noth.ing else but man's scttlcd judgement
and opinión". El Lel'latá11 de f Jobbe. ·11 parte de la legitimación del
pacto octal que configura el paso del e rado de guerra de naturaleza -stafHs 11a/umli.f- d todo. contra todo, hacia l estado social
-stah1s sorialis-. En este sentido, el E. tado adquiere pleno poder
absoluto incluso en materias eclesiástica·. 1] Estado, ba,ado en la
autoritas del . ohcrnnu, está completamente tlesvinculado de las con
Yiccioncs, creencias y ·ent:Jmiento de sus súbdito . La confesión rcligio, a es un asunto privado, no publico, ~ por tanto carente de conccuenci.as para el E ·tado. El soberano, por tanto, t:1ene facultadr
para e tablecer la paz social ~ religiosa. ~in embargo, el magisLrado
de Locke carece de ralc.:s facultadc., su deber e, . implemente tntar
de no interferir las lihcrt:ldcs religto a, de los ciudadanos.
n Thom:is l lobbes t'-. el fil{&gt;sofo c.1ue propon:iona sm quererlo la ns1ó11 esraul1 t2
que Jespoja a lo.· derecho · naturales Je su cnndic1,ín dt pn:exístencia a wJo
derecho posn.irn. La lilosofüt p111ícico-juridíca de Hobbei- . umlill ·tta, por r:11110, d
fundamento tei'mc,) de la Y!SJÚO estatalist-a al afinnar (JUt: d estado de natu.raJc7j
se caracteriza por la hel/11111 (111/lllltnl &lt;011/m r111111rs. lo yue lcgtLima l;,1 no existencia
Je runguna libertad u Jcrecho indñ·i&lt;llL'll anrc-riur al E. ta&lt;lu, antes ele las fuer7.:C
unpcratín1s , :mtontarias de las m ,nnas dd T•.. cado, la úrucas capace de tiJ,tr po
s1c1oncs suhieovas a cada uno. l lobbt!S, {/¡,. al.: ~Iacpherson, {]p. rit.; R1.11z ;\f1gul'~
Qf&gt;- di., págs. f&amp;,-214.

-14

El hombr no es ocial por naturaleza,, ino por necesidad &lt;le upetvivencia. Y más que asociarse se tiene qué soportar mutuamc.:nte.
En esta medida, Hobbe niega la concepción antropológica aristotélica que defiende que existan fines últimos en el hombre, como el
bien supremo o la felicidad. La felicidad del hombre, según Tlobbe ,
e fundamenta en la obtención de reputación, riquezas } placeres,
en el goce permanente de todo. sus d seo , lo cual lo conYierte44
en un eterno insati fecho incapa7 de salir de una rueda constante
de de eo.
La roletancia religio a apareció antes que la Lolerancia política o
moral, como virtud pública imprescindible, ineludible } e encial de
la nueva ociedad moderna. Este hecho aconteció en 1689, con la
Carta a la tolerat1cia de John Locke, } culminó con el ensayo de Jobn
tuart WL. Sobre h libe-11ad. Locke padeció en carne propja la intolerancia; u experiencia del exilio le moú o a e. cribir esta obra en Holanda a tine de 1685, ~ fue en esta obra donde r alizó una defensa
política del derecho a &lt;lisentlr en materias religiosas ) proclamar así
la liberta&lt;l religiosa.
1 uestro pensador
efardí de origen hispano, Benito pinoza, al
mismo tiempo que Jobn Lock , realizó una .reivindicación del principio ele tolerancia como virmd política fundamental del Estado democrático, pinoza defiende gue el fin del Estado es la libertad y
no la unúsión por el temor. u concepción de parto racial gue tran forma el sta!Hs natura/is aJ status soaalis es una concepción ba ada en
la libertad y en el consentimiento voluntario., no n la unusión y
dejación de derechos naturales como en Thomas Hobbes. En esta
misma linea, con pinoza la libert'ld religiosa se encuadra dentro de
la temática de la lib rtad de pensamiento; a la libertas phi/osophandi le
corresponde una análoga /ibntas mdmdi. pinoza es e pecialmente
sen ·ible a e ta problemática porque Yivió en carne propia la per e-

C.B. i\Iacpherson, The Poútira/Tbeon of Po.rsesm Indi1id1111/i1111, 196'.?, Oxford, Oatendon Pee s, 1962; Leo trauss, "On the ptnt of Hobbe · Polincal Philo~ophy"
en K.C. Brown (comp.;, Tfohbes Str,dics, Oxford, Basil 131ackwdl, 196 : O. IIueffe.
"Plurafü,mo y rolerancia. caca de la lcgmmaaón de las condictone · de la mo&lt;lcrrudad", ea E.str1dio.r sobre la leona del demho_r le1Jflsllaa, Barcelona, Alfa, l'J88.
.¡.¡

4-5

�Democracia, libertad J' Estado

cución religiosa, &lt;;obre todo, por el problema de las relacione entre
la Iglesia reformada, la socJedad ovil ) la organización del E:tado
como uno de los grandes poderes del iglo },.'"\'IJ en Holanda.
T,a tolerancia es una idea motriz-fuerza de la modernidad poJfoca
) jurídica occidental. Sus raíce~ se ncuentsan en nuestra a.-achc1cín
política ) juridica por medio &lt;le Er-al&gt;1no de: Rotterdam, Juan Luis
Vive , Francisco de 7iroria, Francisco ,uárez, 1\lichel de \Iontrug-nc, pero u conceptualización más elaboraJa, completa) explicíta
no se produce ba. ra el moi:imiento intelectual ilustrado con john
Locke -G1tta o la tolera11d-0, 1689- \'ohaire -Tratado sobre ,; tok
mnrio, 1""61---, Denis Diderol -hnci.c/qpedia, 1751-1~"'2-, y con h
morali. tas mglcses, deísta y librepensadores como Anthony Collin
- Discurso sobre el lihrepensa111imto, 1713--, .\.nthony Ahler Cooper
hafte. bury -Corta sobre el eJJl11siosv1u, r7W---, e Immanu J Kant
-Sohre el /a11ati.r1110, \"'90-. ~ ormalmenre el fanático v1.ve obsesionado por una idea, credo o concepción d~de la qu filtra, interpreta
y ob erva la realJdad tratando de imponerla a [os demá,. ¿Porgue
se da la intolerancia )' el fundamencalism ? Por debilidad mental o
impostura, responde Collins, por cobardía o pereza intelectual, m-p nderá Kant en su br ve ensayo ¿Qué es la Iluslracióll?
Locke pretende que todos los hombre puedan disfrutar de lo.
mismos derechos civiles ) políticos, , olo así se podrá conseguir una
comunidad libre y divcr a donde brille el pluralismo moral. religioso
y político. Locke, como tambíén posteriormente Kant, hace recaer
el pnncípio Je tolerancia en el reconocimienLo di: este derecho a
la diferencia -libertad de conciencia ~· culto-- que nos lleva a la
ch-versidad de opiruones, concepciones creencias.
Igualmente Voltaire (1694- 1.....,8), el filósofo ilustrado, fue un chtro
defen. or &lt;le la libertad r la tolerancia frente a las acritudes dogm:í-ticas e intran ·igent~, y solía referir: ''Detesto lo que dices, pero de
fen&lt;lcria hasta la muerte tu derecho a decirlo". in lugar a duda., un
sano y fecundo prn1e1pio de una democracia pluralista ~ toleranre.
El fanatismo religioso desencadenó en Europa en el iglo X\ 1 todo
tipo de guerras, matanza y convulsiones políticas. Para Volmire, la·
religiones son una forma de alienación si no son confrontadas con

r

46

Refoel b1riqm: Ag,¡ilera

el juicio racional y el sentido común. El triunfo de Ja .razón, pensaba,
debe iluminar a todos los hombres y liberarlos de las tinieblas de la
superstición y la ignorancia. La razón debe tr:iW1far sobre las fuerza irracionale y conducimos así hacia fa mayoría de edad. Volraire
trató de luchar por una sociedad laica, ecular, plurali ta y tolerante,
reflejo de la libertad de expresión y de pensamiento. u lema favorito era "¡apla tad al infame!", refiriéndose al o curantismo, a la int lerancia y a la e tupidez humana, que no s precisamente poca.
Hoy día, estamos viviendo un nuevo resurgir de fundamentalismos
religio os y otros tipos de dogmatismo de orden ideológico, económico y político. El a.uge del integrismo islámico, la limpieza étrúca y
cultural en la ex república yugo lava, el derecho a la cultura de muchos
pueblos indígena en América Latina y otro continentes, la guerra del
Golfo Pérsico en Irak, las condenas del escritor alman Rushdie y de
la escátora Taslima asrin, el problema palestino-israelí r los atentado terroástas del grupo integri ta Al Qa da del 1 l- en ueva York
el 2001, del 11-M en Madrid el 2004 y del 7 de julio del 2005 en Londres.
&amp;tos hechos bárbaros y bmtales nos iguen demo trando que no
han dejado de existir guerras de religiones o guerras provocadas por
diterencias religio as, culturales e ideológicas.
Las democracia lib rales occidentale on sociedades que creen
fuertemente en el pluralismo y la diversidad de creencias, id as, opinione, y religiones; son sociedades que se caracterizan por u norme sen ibilidad para detectar errores y problemas ·ociaJes: racismo,
xenofobia, machismo, terrorismo, drogas y violencia. uestra cultura occidental, si de algo puede enorgullecerse e de su capacidad
de aprender de la enorme cantidad de errores que ha cometido a
lo largo de su historia, desde la quema de herejes, persecuciones,
exclusión social, despotismos, totalitarismo, pena capitales, guerras,
genocidios, etnocidios masacres, fanatismos marginación, di. criminación, xenofobia, racismo, intolerancia, por tanto, e con.vierte en
una cultura crítica hacia sí misma, una cultura atenta, en ible y acogedora de La diversidad como valor v realidad.
Voltaire e preguntaba en el sigl; }(VIJ "¿qué es la tolerancia?", y
ofrecía u.na respuesta mur acertada: ''Tolerancia e la consecuencia
necesaóa de que somos persona fa]füles, equivocarse es de humanos,

47

�Ve111om1ric1, libertad füt{i(/o

Rajml Emu¡ue / lg11ilera

y todos nosotros cometemo, continuos errore . Por tanto, dejémono~
perdonar unos a otros nuestra necedades. É ra es la. ley fundamental
dd derecho natural". h Vo1taire ba a la tolerancia en 9ue debemos perdonamos uno a otros nuestro' errores \ tonterias. Y la tontería m:t~
extendida. frecuente} pequdicial que eXJsle es la tnLOlerancia.
T,a tolerancia ilustrada~1• s com·irtió, de e ta forma, en una herramienta eficaz e idónea de confromación thaléctica intelectual
que posibilita el pluralismo, lo activa } desarrolla, pue el pJuralJ. mo
democrát1co si no e activo cien&lt;le al conformismo, al etnocentnsmo
y al fanatismo. "f,'.n, u condicionamiento reciproco, el fanati mo ~ el
conformi nio anulan cuak¡uicr posibilidad de diYersidad, di enso ,
crítica, y así imposibilitan la aproximación vital Jel pluralismo". 4'

La CtJ1-tas persas -1721- de Montesquieu expresan una nueva
conciencia radical hacia la multitud de ideas, valores, cosmovisiones
y co tumbres, una conciencia adquirida por la memalidad europea
a tra,·és de numerosos viajes, expediciones, xploraciones, novelas y
relalos, gracias a una notable producción editorial a lo largo de los
1glos ~·vn y ),_'VIIl. fonte quieu altera. con un giro radical copemicano. t:n e ta nm ela epistolar el punto de vista del narrador, quien
ya no es un europeo mostrando lo anecdótico exuberante de otro
pueblos -vi ión eurocéntrica-, , ino un \~iajero persa que descubre lo exótico y alterno de la co tumbres europeas -visión de alteridad etnocéntrica-. Esta vi ión es aprovechada por íontesquieu
para hacer una revisión reflexiva yaurocrítica hacia las instituciones
y costumbres europeas de la época. Montcsquieu nos quiere mostrar
como una fuerte capacidad autocrítica, revisionista y reformista en
un determinado pueblo o nación puede ayudarno, a alcanzar una
soaedad má desarrollada, prospera - justa.

45 \'oltrure, Trutad11 sobn /,1 tr,/er,11m,1. Barcdnna. Crítica, l'l')2; Yéase especialniL11te la voz {e,11ald,1d, l·n "Diccionano filosófico" eu C. Pujo! (ed. ,, OlmTS ro111pl.•lm.
Barcelona, \'ergara. 1%8, p3t,&gt;s. 5"2-593; \. &lt;le Toct¡uevillc, E/ "11/fg1111 rigi111m r /J
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Frn111iico r11,íreZ&gt; núm. 2ts, t989, págs. 131-352.
11' Articulo IO J la / )l'(km1áo11 tft los def"f,IJ/J.r dP/ ho111hr,'J' el 1111d,1dt11w. Je 1""89: ", ·.1Jlc
debe cr mquictadP por su opiniones, meloso rchgmsa • en L'Ulto ...-¡ue su m:1111fr~tactón no alu:re el onkn público establecido por la ky". El artículo .1 dict&gt;:
"L1 libre comumcact,lfl dL los pt'nsamientos y Jt' bs opiniones es uno d&lt;. lo
den:chos más preciados del hombre; Lodo ciudadano puede. por tanto, hablar,
escnbir l" imprimir libremente. alvo la tt'spon abiliJad 4ul' el abu o de la libertad
pruduzca t:n los casos determinado· por la ley". \1. la Torre, "La tokranci:t com 1
princtpitJ no relatirn del ejercicio de un derecho. Una aproximaaón J1scurs1d'
en Di-rerho.r )' [_iherlath. Rn~·st,i del lllstitulo llarffJÍli111f df /,¡r Úl!o.r, núm. x, 2101, pa~
253-2,4; !·. Rubio Lloreme, "La 1gual&lt;lacl en la runsprudcncia del Tribunal (onsu
ruannal", en Rt1•1sf11 1up,uioln de 1&gt;erl'cho Con.rtrfu,-1011111. núm. J 1. '19 . pags. 11- \&lt;,; \
Ruiz \f1guel, "L1 tgualJad en b ¡urisprudencia Jd Tnbunal C.onsnrucion:il". en
Vu ~,. Rt'l~'.rtn de f&lt;ilo.wJit1 del Lhrecho, núm. I?, 19%.
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éí11d11d(lnía 111ultu11/l1m1I: 1111a leori11 líbtfdl de los dcruh&amp;s de las 111morias, Barcelona PJI

Implicaciones y consecuencias políticas actuale
La política no es el remo del deber ser, sino la práctica de la naturaleza humana en su efectividad, imnedfatez y naturalidad. pinoza
toma elementos &lt;lel reali mo político de faquiavelo, las crítica a las
utopías del siglo )..,'JI. Muchos filósofos vagan alrededor de la utopía,
anhelan una edad de oro, actitud que acumula daño, problemas e inutilidad. 1n embargo, lo, hombres políticos intentan fundar su ciencia obre la experiencia humana y al hac rlo priman la prax.ts sobre la
comprensión hermenéutica, lo que agudiza de cri. is política.
pllloza combate en dos frentes: por un lado, lo partidarios del
absoluti mo monárquico&gt; de la razón de Estado: Hobbes, l]UC pone
la com,ivencia entre lo, hombres bajo el signo de la razón que nace
del rrue&lt;lo a la muerte y del temor al poder de lo polil:l.cos de la
astucia, de la di imulación ) de 1a violencia que juzgan la naturaleza humana inmutablemente malvada y consideran a la multitude
pasionales, supersticio as y de tinadas a er gobernada . Por el otro
la&lt;lo -e encuentran lo apóstole de la speranza terrena y los predícadore de la felicidad cele te -los utópicos.

d(ÍS, 2002.

49

�1&gt;t·111omu10, lih1·rk1d ¡ B,!crdo

&amp;gñel b1riq11e .Ag111lera

El &lt;liscur. o de la tolerancia igut' &lt;;icndo plenamente actual} ne
cesario dcs&lt;le que lo abordaron con fuerza ~ pi.noza, Locke o Volt'lire en el siglo XVII y XVITT. Evidentemente ·u conteni&lt;lo ha. cambiado; en ese emonccs la tolerancia. e refería fun&lt;lamcntalmente a la
tolerancia religiosa Ho} los enfrentamientos) conflicto tienen un
abanico de causas , problema· má. complejos: los fun&lt;lamcniali·mo, religiosos , iguen act:i\ o , pero ha~ también 01 ro upo de fund.1memalj mos ideolúgíco. ) poliricos, como nacionalismo exduyt"ntes, contlic1os causados por las migraciones, las tribus urbanas, las
divislCJncs polílicm, · rerritonales. En dd-imtiva, nos cuesta aceptar
In que es diferente ) distinto a nosotros, nos cuesta aceptar la eno~me drvcrsidad ~ pJuraH&lt;lad cultural en la que e ·tamos mmcr o . El
in&lt;l.tvidualismo po es1vo moderno de nuestro 1stema productivo
neocap1tali, ta ha agudiza&lt;lo e ta tendencia generando un déficü ti.;
soli&lt;laridad ju ticia y tolerancia nece ario para construir un nuevo
Est'ldo democrático ) . ocial de derecho.
De algún modo no ,1ueremo r conocer c¡m. omos iguales, pn
a gue, desde hace por lo menos cuatro siglos, la máxima "toJu
los hombres son iguales" ha sido el punto de: partida de todo lo
derechos funda.mentales aceptados por el ·sta.do democrático \
constitunonal.~ 11 La muluculturalidad c;e ha convertido en algo :1S1
como La idea o la utopía de nue tro mundo compl jo y cfü·ersu. 1101
dia, aceptar la multiculturali&lt;la&lt;l significa reconocer la diferencia
sin ab&lt;l.tcar de la igualdad básica yue debe u.ni.roo .. 19 El discurso de

la mnlticulturalidad dice gue solo accidentalmente somos distintos
pero esencialmente jguales.
,

~~ J.a aspmtctón a la igualJad na .1Jo una con. tante humana r.an antigua co111&lt;
:u continua anulación, resmcc1ón o vulneración. CaJa t:poca histonca ha enu
do ~ definido este valor fundamental de mam:ra &lt;l1fereme. con mayor o meno!
intt:nsid:1J, cks&lt;lc una l'lll &gt;rme diversidad de e-rraregtas re toncas. argmncntaciv.is
\ Joctnnalcs, pero sin lugar a duda. desde u □a pt:rspecm·a , 1ernpre abierm, ¡¡Jll
plianJo su hon7onte de ~em.i&lt;lo r ~ígrulicaciún. Por tanto, oni: 1.'llcontramo&lt;: ,intc
un probkma complejo e irreJuctiblt:, de dificil soluc1ón, nunca agotado plt-01,
mente por los rew \' desafíos que presenta l:i n:alii.lad 'Odupolitica. un imagmino soc1()-jurid1co, un , alor nnrm.ati, o. un ideal regulador de conducta en enuJa
kantiano siempre por realizar. f id. Rafael Ennqut: .-\guikra Por~les, "La 1gua.ldid
como ,~alur normaÜ\'o, ax1ológic,, ) p• 1línc1, íundunemaJ." en Angela Fig1.u:rudii
(coord.), Ig,"Jti,,d ;¡,ara que(, Granada. Edironal Comares, 21Kl7. pá~. 15-1''·
.J'1 1lrn.:ffi:, op. ,1t.; Knnlicka, op. at., Charle Taylor, hl 11111llm1/t11rt1lijwo _)' k1 /)(lb

50

En este entido, debemos superar la concepción de 9ue la democracia50 se basa en la voluntad oberana del pueblo entenrudo como
un todo homogéneo } compacto; se debe ver a la democracia como
la posibilidad de la minoría para convertirse en mayoría, es decir,
como pl11ralisfl10 ago1Jirtico. De de este punto de vi ta., garantizar la democracia const te en . alvaguardar lo, mecanismos que permiten la
conftgurac1ón de alternativas proporcionan oportunidades a todos
los participante para poder expresar e.

r

l .a deruocracias plurali tas de Occidente e han configurado por
su cultura política que a menudo se califica, y con buen motivo, de
raci ta, sexista. e imperialista. Una cultura autocrícica r rev:L10.nista
mu\ preocupada por no er xenófoba, di crimi11atoria o totalitari~
a í como por no er eurocéntrica, de e trechas miras e intelectualmente intolerante_ llna cultura que se ha vuelto muy con ciente de
su. capacidad para la intolerancia criminal, y por ell~, más at nta a
1a mtolerancia, más sensible al mestizaje, a la de eabilidad de la diver idad gue cualquier otra cultura de la que tenemos noácia. Lo
occidentales debemo esta conciencia y sensibilidad a nuestros no\Tlista , poetas, filósofos juristas. La diversidad cultural, por tanto,
no S&lt;: encuentra en e pacios lejanos, ino en nue tra propia aldea
global; no encontramos inmersos en una época de mestizaje • mezcla e.le diversidade. , somos el r , ultado producto &lt;le un enorme
co/lage._"Por este moti-rn, de u efectiva universalización dependerá
~n l futuro próximo la credibilidad de los valores de Occidente: la
igualdad, los derechos de la persona, la propia ciudadanía". 51

r

del reruno,wm•11to' México' r""
1993
' r-,
~ ·

50

'.\me eS t e punw de ,ista pueden leerse los trahaios de hantal ~fouffe, La paf&lt;ldo_¡" de la de,nocrana, Barcelona, Paidos, 2002;John Gray, 1..a.r dos caro, del /iheraliJmo:
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· · d. !
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'
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11
datj~ma_, clase soaal, ;\fadrid, Alianza -ditorial, 1998. Desde un punto de vista 1und1co., se l,n cli h~ ºd
· · · -cm
· da darua·
... .....,gu1 o entre slatus nnlalu
~ .r/alt1J p,:rso11ae
'7k~onaltdad-. Hombre ~ ciudadano. ho,n1J1e cif'!)'t:11 conforman &lt;los clast:S

r

SI

�Rqáel E11rú¡f{e Aguiler11

lhmorradd, li/Jerlad y Eslddn

En resumen, la hJstoria Je la ciuda&lt;lania tolerante y multiculrural
nos muestra la posihilidaJ &lt;le una ciudadanía gue no sea exchtyt'ntc
y reducida; solo &lt;si somos capaces Je abrirnos a los otros, y amplian
ensanchar nuestro horizonte podremos generar una nueva ri11dad,1111a
msu1opolift1, una ciudaJ,,1.nfa multicnltur:11 cun. us propios prcsupuesrns normam·os. Considero 9ue e fundamental reactivar el concepto de ciudadanfa claramente conectado e imbricado al proceso decd11cac/fm ,itim•p(l/í/Jm si queremos edificar, renovar ) fortalecer un
auténtico modelo de democracia comtimcional Y deliberari\'a. l'na
educación para la ciudadanía debe potenciar ~ desarrollar la capacidad de aucogobierno, autolegislación ) autocontrol de las n!as
pcr onak:s Je los ciudadanos; en &lt;lehnitiva, se trata de continuar,
desarroUar el programa ilustrado moderno, corrigiendo todos su
posibles errores ) potenciando su. vi..rrualí&lt;la&lt;les para configurar una
nueva cmJadanía como reali&lt;la&lt;l fáctica y tangible.
Esta concepción, sin duela, ha de er respaldada por un modelo
d ciudadanía más ampl.10. dinámico y profundo de lo. problema~
cruciales por los que atraviesa el mundo en un proceso continuo de
crecimiento ) desarrollo: d problema de las desigualdades sociocconomicas, la profundización de los derechos fundamentales nn
solo en d sc:nudo indiYi&lt;luaL sino también en el grupal y colecm0
-ctnico, nacional, religioso, &lt;le género--. Solo de de este segundo
modelo Je ciudadanía compleja) diferencial podremos hacer freme
, resolver los enormes probkrna&lt;: de: equidad y justicia planteado
en la actualidad desde términos y cri1erios má di tribuuvos.

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54

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55

�AL GHAZALI: LA PRUEBA DEL ISLAM
Zidane Zeraoui 1
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey

A.L-G H \7 ALI ES r:o .. SIDERADO tanto por los estudiosos musulmanes
como por los europeo , en particular los de su tiempo, como el má
grande musulmán después de Mahoma. Si bien es cierto que . bu
Hamid e una de las mentes más brillantes de su tiempo, la apreciación del Occidente en el medievo se debió a un error. Antes de
publicar una de sus principales obtas sobre los filósofos islámicos
redactó un opúsculo que sintetiza el conocimiento filosófico de sus
predece, ore.. La claridad del trabajo y la lucidez de la exposición
hicieron creer que al-Ghazali era parte de la larga lista de los pensadores islámicos helenizantes. 2 En realidad su trabajo era el inicio de
un atague profundo contra el pensamiento racionalista y aristotélico
en el mundo musulmán.
Abu Hrunid luhammad ibn Muhammad ibn fohammad ibn
Alunad, at-Tusi al-Ghazali 3 al- l1afi'i, conocido en el mundo latino
1 Profesor e invcsllgador del tTF.Si\l, Campus Monterrey, v aULor de ,·aria obras
el Islam v Medio Oncote. Entre ·us últimas publicaciones se encuentran:
lslun,y fXJlilu',1. J .iJs procesos políticos áral1tJJ ro111empordneos. 4a. eJ., México, Tcillas, 2008,
J Mi!dio 01im1t::
geopolítim del potkr. Irá11 el 1111evo eqlfilibno regjo11al, San José de
Costa Rica, EditonaJ de la universidad de Costa Rica, 2009.
2
\'c.M. Watt, lslav11c Phtlo.ropf?y ond lñeologJ', Edinburgo, Eclinburgh L niversJty
Prcss, J %2, págs. 114-1 1S.
5obre

u

y

AI-Ghazzali o al-Gha.zali. Para los autores que plantean que nació en la ciudad
dt Ghazala en el Jorasán, se Jebe escnbir su nombre con una sola "z", pero
para otro~ su apudo viene de su padre Iuhammad aJ-Gha2.zab, qwen tenía una
mercería o gbazz.al. bn este aráculo \'amos a utilizar la primera transcripción más
Slll)pWicada con una sola "z", sin por esto desechar el egundo argumento.

57

�Ztd,me lerao11i

..lJ Ch,1zali: /ti Pm1iJa ,M T,l,,n,

de la EJad .0ledia como A/j!,azei, fue un teólogo, jurista, filóc:otq
psicólogo y místJco c..¡ue nació en la ciudad de Tus, cerca de la ciuda-0
sanca shiíta de \fashhed, en el Jorasán iraní en el año 1058) falkci11
en 1111. Deb1&lt;lo a su defensa de la religión contra las inAucnciai
helenizam ., se le ad1u&lt;licaron varios sobrenombre·, como LJ,q¡¡
1t!-lsla111 -La Prueba del lslam-, Zaú111 · d-din -Ornamento Jt: h
Fe-, t.t!-Sidd!q al-_,- ldhi,11-EI Gran I fombre de la Verdad-, lll1111111',
/ab! -Gufa Eterno-, etc , tera.
· Fue un defensor de la escuela jurídica del shafiísmo;' pero sobrr
todo fue el más grande místico del siglo\' de la Hégira (4Sll-50:'i) tlut'
tuvo una influencia 11lll) marca&lt;la en pensadores tanto occidemales comi) musulmane y judíos: Tomás de quino, René Descart~
.\Ia1móni&lt;lc., Ramún r...ta.rtí, etcétera.
La vida de .-\lgaz l puede ser Jivida en tres graneles periouos. 1
prímer0 es el ticmpu del aprendizaje, primero ea su casa, en Tu '
luego en Gurgan ~o Yuryan- y finalmente en i ·hapur. De,pues
Je la muerte de su mentor Imam al-I Tarnmain al-Yuwa) m, se muda
a la corte del poderoso Nbam a1-!\lulk. El segundo periodo es w12
carrera bñllantc como jurista. en la , '1zam1ya, rode-ado &lt;.k tmlos l~
honores r reconocido como una Je las mente: más brillantes dt :u
tiempo. También se dedicó a la defen. a de sus mecenas, como el Gl
li fa Je: Bagdad, frente a los a Laque. int Jectuak:s de los 1smaelitn . b
violencia politica de su tiempo lo lb·ó a abandonar su jaula dorJJ;1.
El tercer periodo &lt;le u \'tda rue marcado por una crisis existenci.~1
su retiro espirimal, mismo yue s&lt;. reberc en u obra autobiogrnhai
al-..\lmu¡idh 111i11 ril-d.ila/-·-L.11 lihermió11 rkl ermr--,1' e crica al final ti
U Yida.
La en

j

e pro&lt;lujo cuando 1\l~zcl contaba rreinra y siete 11ñ&lt;»

A\.juel flamante docror que profl'saba en h escuela Je BagdaJ Uq..
' Para las c:scuebs jurícLcas del lsbrn Jr Li.Jane lcraou1, frl,1111 ,, poknra. u¡,. al.
~ .:1.,AI-Ght1Z!Jli, ,-Jb11 Ha/J/itf (TMS-111 ), recuperado el 28 &lt;le ocrubre &lt;ll' 2t)[r&lt;l, J15
pnniblc: co: htrp://www.ghazali.org
'· u obra apan:ci{1 en una 1ra&lt;lucción espanola como al-Ghazali, C.imf,·sm11 •
st1!t~ulor del trmr, .\iaJriJ, Alianza hJitom1l l'l!l9.

58

a poner en duda ha ta las pruebas rná elementales de la religión.

'u tormento aumentaba de mo&lt;lo indescriptible, hasta que un día,
sinúendo la vacía insustancialidad dd intelectualismo én que esta-

ba sumergido, dio un fuerte golpe de timón, y prescindiendo de
pruebas, argumentos, silogismos y dialéctica, se abandonó a una

confianza irracionahsta en la bondad de Alá.'
De esta manera al-Ghazali abandonó su cátedra en la

niversidad

de Bagda&lt;l, la Niza,nfya, y se refugió en la mística sufí para entender
de ·de la ciencia del corazón la verdad.
"Era u hábito desde muy joven, de buscar la realidad de las coas", e dice. En el proceso llegó a dudar del sentido e inclusi-w de
la mi ma razón de ciertos conocimientos, y cayó en un profundo escepoci mo. m embargo, fue liberado de esto con la ayuda de la luz
divina, y recobró u fe en la razón. Luego, con su uso, examinó las
enseñanzas de los buscadores de la ver&lt;lad: los teólogos, los filósofos, los i maelíes \ lo ufíes. Corno resultado de dichos e tudios llegó a la conclusió~ que no había camjno hacia el conocimiento, salvo
a través del sufismo. Para llegar a la verdad última de los sufíes debió,
sm embargo, primero renunciar al mundo y dedicarse a la práctica
mística. Al-Ghazali llegó a realizarlo a través de un duro proceso de
decisión que lo condujo a su ruptura y ·alida de Bagdad.8

A1 Ghazali y su tiempo
Para entender la vida y obra de al-Ghazali es importante tener una
\1 jón de los acontechnientos político de su tiempo. Este periodo
fue el más turbulento de la historia del califato abasí, que no existía
más que nominalmente. En primer lugar el comendador de los creyentes en Bagdad, bu al-Qasim al- 1uqt.acli bi Amr Alá, gobernó
de 1075 a 1094 bajo la tutela de los ultan
elyúcidas, en particular
Matik hah primero y su visir izam al- 1ulk, fallecidos ambo en
1!192. Todavía, al inicio de su reina.do, las ciudade antas de La leca
Cri~tóbal _ueyas, Elpensamimlo del Islam. Co11te11ido t hislorio. l11fl11e111:ia m lo 11Ji.rlicu
!•~m1ola, Madrid, Ediciones Istmo (Cokcción Fundamentos, 28), pág. 164.
Jdem.

59

�11 Ght1Zf1h:· la Pm,/J" dd Isln111

Zida11e Zm1om

) Medina e taban bajo el cont.ruJ del Imperio shifra de los fatimíl,,
pcrn graoas a lo· sultanes sdyucidas, el uni. mo se olvió a imponer
obre todo en el ~kdio Oriente r el shiísmo fat1mí se replegó te
Egipto y · frica &lt;ld 1. ·orte.
•l triunfo &lt;le lo~ elrucidas le. p rmitiú dominar la poütica dd
Imperio abasi. D hecho, ¿.falik hah dio su hija eo rnatnmonio ;¡ al~fuyt:adi para tener una presencia más firme en el palacio dd calit~
pero la estcriJi&lt;lad de la unión no le permitio lograr sus objemns
antes d poder deponer al gobern:intc de Bagdad encontró la muL1
te envenenado.
, u visir fue asesinado, t:n su camino de bfahán a Bagdad el 1
dt: octubre d&lt;. 11192, probablemente por un miembro d la secta ck
lo. ha.rhish1)'i11 de Hasan+Sabbah" (1036- 1124). A la muerte del calm
al-\Iuqta&lt;li, en !094, u hijo, al- \Iustazhir (1094-1118) le ucuJ1ó, pero
en el contexro de una crisi del imperio, con un debilitamiento dd
dominio d los sdyúc1das ,. con una amenaza del cnstiani::.mo tk
retomar los lugares santos de Jeru, alén qu se llevará a cabo cinco
años &lt;lespués, in prkticameme ninguna reacción &lt;le Bagdad. 0
cruzado Ra~·mundo IV de Tolosa trató &lt;le tomar inclusive Ba~a~
pero fue derrotado cerca de Tokat en el norte de Ja Turguia actwl
.. in embargo, en 11198, Ant109uía fue toma&lt;la, Jem alén fue aqm~.idi
en Ul99 pur los cruzadns y iodo us habitante. fueron extermina·
dos. Frente a esta enorm tragedia para el mundo i. lámico, 1\bu Ha·
mid no reaccionó v no escnbirá prácticamente na&lt;la. us detracmr
lo acusarán de no ser lo suficientemente mtL ulmán por no halx:r
defendido con su pluma Tierra anta. De hecho, la bú ·gueda de .\J.
gazel s enfocaba más a la salvacion interna &lt;-JUC a lo territorial, &lt;.jUC
no e. má, que un hecho material.
Por orra parte, l.a. toma d la ciudad santa, nominalmente bajo d
Imperio fatinú, no provocó mavor reacción en el seno del Imperto
ab:c í a pe ·ar de los varios mm,1miemo populares parn despertar
una contraofensiva de al-\fusLazhir. L1clust\·e el qr111i1" de .\lepo, lbn
al-Jashab, movilizó a la poblacioo, tomó el palacjo &lt;lcl emperador di
1

Q

1

H,Lsan-i-Sabhah. en persa, , , Hasan hen Sahbah en arabe.
Responsable relíg10. e• d la dudaJ.: del v,&gt;cablo :;e ucri\'a la palabra ,1k1Mt.

(,¡)

Bagdad de truyendo su trono, pero no logró que el sultán selyúcida
o &lt;.jUe el califa se interesaran en mandar tropa contra los cruzados
qm: terminaron por instalarse en Tierra anta durante casi un siglo.
En cuanto a i7.am al- Iulk (1018-1092), el Orde11 del Reino, fue
gran visir 11 tanto &lt;le Arp Arslan como de Malik has pnmero. Entró
en 1061 al servicio del primer sultán selyúcida para, po teriormente a
su asesinato, ser el tutor de su hijo entronizado a la dad de 17 años.
Además de u actividad en la admini tración del imperio, e cribió un
tratado de gobierno -S!Jasat-11atJJeh-, 12 T fundó tanto n ishapur
como en Bagdad universidades ,1,fadrasot :izan1!J'o encargadas de difundir el pensarrúento unita, en las cuales preci amente al-Ghazali
colaboró como profesor y director.
Por u parte, Tfasan-i- abbah, 13 conocido como el f 'iqo de la Montmir,, se formó en la Casa de la abiduría -Dar ol-Hik111a- de El
Cairo para consolidar su conocimientos de la doctrina del hiísmo
septimano r fue fundador en la montaña &lt;le Alamut, 14 a cien kilómetros al noroe te de Teherán, cerca del mar Caspio, de un estado
i. maelita radical a partir de 1090, bautizado como la Casa del Refugio
-Dar tú-Hfym-. Fue también iniciador de una nueva prédica, adDa 'a1m al1adida, 15 y organizador de la secta conocida como de lo
hashishiyin. 1~ "A principio del siglo 1.11, mientras que lo cristianos
11

Equivalente a pnmer ministro.
Nizam al-Mulk, The hook of l:,{)tlfm111ent or RJl/es far Ki11gJ: Jfyasat-11ama. 2a. ed.,
Londr~, ¡ 978.
' Sobre Ilasan+ abbah , su ecta en Alamm, rfr. W.C. Bartlett. Los a.resú10.r, Barcelona, Cática. 2006.
•
·
12

14

Para mayor información sobre Alamut, pero desde

UlUl

perspecuva novelesca,

véase \'ladinur Banol, A/011111I, ~ fadod, El País, 2005.
1~ onocrdo como fa 'alifll o en eñanza. fue la base de una renovación del stuísmo
de este periodo. El propio Hasan-i- abbah compiló un tratado Leologtco h,s11/
111-.-'lrl,aa -Lo.r matro cr1pít11/os- que se connrueron en la base Je] pensarruento
1Smaelita. Cfr. J.A. Boyle (ed.), The Ct1R1bndge HisfolJ f ]ron, rnl. 5, Cambridge.
Relllo Cnido. 1968, pág. 433.
"'De Ia palabra ht1Jhish~yí11 se denYó la palabra francesa de ,1s.rt1s.rm.
· que wo
.1.
•
1zset1110
rn e-pañol. in embargo, el término se refiere a los fuma&lt;lore de ht1Jhúh, la man!(Uana. que ~e supone el líder de la secta &lt;laba a sus segw&lt;lore~ para poder ase:,inar

ª los hombres de Estado opuestos al 1smaelismo o al
61

hiísmo.

�7.idone lfrooui

Al Gh11zrilí: /11 Prt1tht1 dd J.rl,,111

estaban conquistanJo Tierra anta \ Siria, se toparon con los ismac11cs. :".luchos de su. h1Storiadores escribieron sobre ellos, pero daban
generalmente una mezcla de información y de desinformación"1
para referir.. a la &lt;lenominación de la secta de los a esinos.
'm embargo, \lamut no fue simplemente un centro de , iolcncia como lo describió errónea.men1e Marco Polo, quien no llegó a
conocerlo directamente, sino por los rumores Je los enemigos de
I [asan-1-Sabbah. Fue un importante lugar de culmra y educac1un.'
La biblioteca del castillo, antes de su destrucción por los mon~olcs
cenia un gran numero de libros sobre Ciencias, filosofía, religión,
etc. 1 un gran número de , abios de la época podían disponer de los
textos. 1'1 Además, la formae1.ón de los /iMJ'Ul 1 &lt;le Alarnut se enfnc:1ba
nu solamente al entrenamiento físico, sino al desarrollo de sus aputu&lt;les intelectuales en todos los campos del saber.
AJ nusmo tiempo, en el norte de &lt;\frica, el lmperio fatimí -9U9Ll71-, de tendencia . hiíta ) con capital en El Cairo, logró controlar
un extenso territorio que en su momento de apogeo llegó a don11
nar todo el norte JeJ continente y gran parte del 11edio Oriente,
inclurendo
a las cmdadcs santas &lt;le La 1\feca,. \[edina. El ~f ustanSJt
.
Billah gobern&lt;&gt; 59 años, el rná~ largo periodo de cualquier soberant'
islámico, y con el visir ,\li bin hma&lt;l Ya.rvarai le dio a Egipto una
larga era &lt;le prosperidad, hasta la muerte de este último eo el an11
I044, cuando el país caJ·o en el desorden, d caos ) la hambruna, Lle·
ga&lt;ln al poder a la edad Je 7 años, fue el Yisir que gobcrno un paí

17

Charles

r.

Nmn~ll, ''TI1e olJ man of the mountam", en Jj&gt;e.m/11111, vol. XXI~

ntim. 1, 114"', pag. "' ,.
111

Para marnr 1nform.tcmn sobre el aporte ismae.hta r/i: \\:7ilfer&lt;l .\laddung, ".\,~pec.s nt lsma'íh Throlo¡~y: The Pwphctic í.hain an&lt;l the GoJ BcyonJ lltin¡!
,.n . J 1 ~asr (ni.). l.r111E1'tli ( 0///17h11llo11s /1, Is/11nuc . .1ilt11n•, Teherán, Fd1tonal Je b
\~oaac1,ín JsmaeLita de: Tchcnm, !977.
i•i \\ lad1m1r h-annw,
1/,1111111 ,md Lt111&lt;1s,1r, Teherán, Ed1toríal de la ,\st1ciaciiín
fsmadita de Tehér,ln, l 'l(~l.
'.!\ Gumbaticntes o guern:ros. Para más detalles suLrc la.-; esrrategias de Ju,; fida11u
de l lasan-1- abhah 1/1: s.:i., ''The doctnnc of Tahm", recuperado el 2~ dt· ocCll·
brt· de. 11~1'J, disp1 irul,lc en: http://w\\/\v,ismaili.net/histrnre/hiswryll(,/hi 'Loryt,ti:-

html

sacudido por la ambiciones de los milita.res, en particular de los
mamelucos.21 El [ustansir fue el octavo califa de lo fatimíes. pero
d &lt;lecunoctavo imán ismaelita, es decir, l guía espiritual de la secta
de .\lamut. Es durante su periodo gue el Imperio fatimi perdió sus
posesiones en Medio Oriente.
A la muerte de al-Mustansir, su hijo menor, al- lusta'li, le ·ucedió hasta su muerte en el l 101. Su gobierno estuvo dominado por
d regente al-Afdhal Shahanshab. Sin embargo su hermano mayor
Ntzar, apoyado por una parte de los fatimíes como legítimo heredero, bu có tomar el poder, pero fue encarcelado y ej cutado. El
asma provocado por izar dividió a los ismaelies a partir del imán
decimonoveno, en dos ramas: los nizaríes que se impu ieron en rna
y Pers1a, y los mustalitas.

La influencia sufi
Fue en este ambiente de intriga política y de cismas que al-Ghazali
ctmó. Desde su infancia, gracias a las reuniones que su padre organizaba con los Juqaha -los juriconsultos-- y los sufíes en su casa,
tuvo una benéfica influencia jurídica que lo convirtió posteriormente en un gran Jaqih -jurista- en su región natal. Sus estudios en
Tus Gurgn y ishapur fueron sobre ciencias islámicas, así como del
Corán, la S1111ntl2 -la Sira}' los hadiths-, la J"baria, 23 la gramática, la
lógica, etcétera. El teólogo más prestigiado de la época, al-Yuwaini,
fue también u mentor hasta su muerte en el 1086.
El gran visir del Imperio de to selyuk, izam al-Mulk, mecenas
de las letras y de los pensadores, lo tomó bajo su protección y lo
nombró en el 1091 profesor de la 1'1adrasa --centro educativo-- que
había fundado en Bagdad1 la izamiya. Hasta 1096, al-Ghazali enseñó en ella y se rodeó de los más grandes sabio de la época, por lo
que quedaba muy cercano al caHa abasí.
:1

Lo~ mamelucos eran lo militares-esclaYos que concrolaron la poliuc:a interna
~! Imperio fatimí, e mclusivc wmaron el poder a la caída de este úJámo.
La !m1111a del profeta 1ahoma está compuesta por la Siro o biograffa del Após'.01 de Dios y sus &lt;lichos o hadiths.

_, ~ _rharit1 o derecho I lánuco se basa en el Corán, la S111111,1 &lt;le Mahoma y el fiqh o

la JUr:isprudencia, es dec1r, Ja interpretación de lo do' pnmeros textos.
62

63

�Zidane Zerao11í

AJ (,haz.,,li: t,, Pmeb,, dd ls/a,11

Bajo la influencia &lt;le la Liternnira ufí, al G-hazali empezo a camhtar
su e tilo dt ,·ida do. años ames &lt;le . u salida. Resoh-ió que un airo
c.:stándat· Je , 1J-a dnuosa no era compatible cun el . ervicio a lo~
sultanes, \ l'-lres ) caLifa.. Beneliciándose Je la rica elite políttc.1

rrulitar 1mphcaba una complictda&lt;l con su gobierno opresi\'O y corrupto y podía Je.c;truir c.:ualyu1c.:r búsqueda de redención en la 1&gt;1ra
uando al-Ghazali salió de Bagdad n 1095 pa.rtin a D:1J11;1.co

vida.

y Jerusalén } ¡uro sobre la tumba Je J\braham yue nunca má ,ernría

.1

la!-. autoridades políticas o en ·eñaría en la e cuelas e tatale.

¡\J hnal de u v1da decidió retirarse con los místico. sufíe de su
ciudad natal en Tus, realizando una janiqah -retiro e piritual- sin
prácticamente alirse de ella salvo para nseñar en la izamiya de
Nishapur Jurante cuatro años· posteriormente se negó a enseñar en
ninguna Madrasa del imperio, a pesar de la solicitud expresa del sultán elyuk, Sanyar quien le propu, o ser director y maestro en ella.
Lin embargo, el sufismo de Algazel no e el ai !amiento o la separación de la. cosas mundanas de la sociedad. o se trata de vivir
de la mendici&lt;la&lt;l corno algunos ascetas lo practicaban, sino involucrar e en su medio.

10 1,:rnbargo, siguió enseñando en pequeñas escuelas -zr,ll'iy,1lin:inciadas por donac1om:s pnvada . -\1 terminar u peregrinaje ro

FJ hombre es creado de manera para que no pueda vivir por

1096, al-Ghazali regreso a su pueblo natal da Dama co) Bagdad.

mismo, pero en constante necesidad de otros deseando que otro

en donde fu.mió una pequeña e. cuela pt1va&lt;la \' un convemo ~ufi

humanos como él estén iempre con él.

-]t111q11. 24

por dos razones: primero por la bú queda de la procreación y esto

ccesita de esta compañia

es impo ible in la relación exual con otra persona de sexo opues-

u cri.is personal e intelectual lo llevó a renunciar a su cargo, a su
fanuüa y a su alta pos1C1ón en L'l corte &lt;ll' L izam al-Mulk, e iniciar
una vida de: asceta errant &lt;lemro de los círculos sufíes por Oarua.ico, Jcrusalfo, Hebrón, Medina y La Ieca para volver a Hagdad diez
año. Jespués.

to, r en egundo lugar porque necesita ayuda para la preparación &lt;le
us necesidades, comida, ropa y la propia educación y crecirruento

de sus hijos [...1. Es dentro de la naturaleza de las cosas que se debe
cooperar con un amplio número de personas para el comercio y la
industria [... ]. J\ í, e to comerciant s no pueden ser independien-

H1m la pc.:regnnaóon,

ra

tes uno del otro. To&lt;lo prueba que el hombre no puede vivir olo y

u regreso dirigió su pasos a L'iria., don

necesita de la ayuda de otro a cada paso. 26

de fue respetado, mientras que en la ciudad &lt;le Damasco cstmn
Jand11 m, trucción en la mez&lt;-¡u1ta del retiro -Lawiyat al-Yan11L1uc ahora lleva u nombre en su parre occi&lt;lemal.

connnuac1on

·e dingiú a Jeru ali:n, en grn.n medi&lt;la por u propia voluntad p:111
cjt'rcer el miro v Yisito los lugarec; agrados. T.uego viaj{i a ERípto,
permaneciendo Jurante un tiempo en ,\le1andría.15

Esta cooperación entre lo ciudadano, refleja el verdadero pensamiento del I 1am relacionado con los deberes religioso.. A pesar de
u mi, ticismo, reconoce que e] aislanuento no puede ser la estructura de una sociedad, y solamente la solidaridad y la necesaria interacción entre lo seres humanos pueden o tener un E -~do.

11

S.a., ''\l-(;hazali", en \"ta,iford b1rydoperli11 ~/ Philnsuph&gt; [versión eli:ctr&lt;)OJC-J!,
recupt:radu d '.!11 Je 11ctubre de 21K~1. disponible ..:n: http: 11platu.stanford.edu
emries/,1l ghazaL/

z.~ ha1j l.(;, 1fa&lt;l&lt;la&lt;l, ·'Ayudlos yue atacan al lmam al-Gazali'', n:cupt:'radu el
&lt;le oc1ubn: dt" 21.~J'J di pomblt: rn: http://ww\\.mu~ulmanesanJaluci:s.o!)Ú

25

hi:maoteca/'l4/(;azah.hrm

6-1

21,

Har-00n Khan Shcrwa.ru., l't11dies i11 \f11s/it11 Politica!Tho11J!_hl m1dAdminirlralio11, a.
td., Lahorc, Pakistán, Ed. .H. Muhammad Ashraf, 1970, págs. 14ó+n.

65

�,- 1/ Gba:(!tli: la PmebiJ del lskJt11

... in mbargo, este •stado deb ser gobernado según regla claras,
\ no bajo el arbitrario poder de la elite.2"· Alga:1.el plantea una serit
de leyes que dt"be el gobernante tener en su mente al momento de
expedir la justicia: 1) en to&lt;los los caso el gobernante debe ponerse
en la posición de la. partes; 2) debe responder a los de eos &lt;le los
que virueron hacia él para buscar justicia; 3) la justicia es posible solamente i el gobernante no es induJgeme en lo referente al lujo en
la comida y en la ve cimenta; 4) Jebe practicar la in&lt;lulgencia, no b
dureza en sus deberes oficiales; 5) debe tratar que su súbdito. . ean
felices con la aplicación de la ley, pero 6) no debe nunca llegar ah
reconciliación a expen. a. de la ler; 7 ) debe . upervisar los asuntos de
su súbclitos como supervisa u. propios a unros per onales, y debe
tratar a lo poderosos de la misma manera l]Ue a los débiles; 8) ddi
tratar &lt;le convivir con los cruclitos como le es posible, e invitarlo
a expresarse en lo asuntos público , y 9) debe upervisar que su
sJrviente., magistrado \ otros funcionarios realicen su actividadcb1en y rap1do. 'R

\Jemás de us reflexione hacia los detentor s del po&lt;ler, Abu
Hamid jerarquiza los niveles de la importancia ocia!, colocamloa
los ul(ima, a los sabios, justo por debajo del gobernante. De hecho.
este último Jebe gobernar en función de la ley para proYeer orden,
Justicia bajo los consejos de Jo. intelectuales, quienes no deben ~ucumbir a la tentación del poder dd dinero o del lujo, como tah1p&lt;XO
·ervir a los príncipe corrnptos. Precisamente la crisis de al-Ghazak
se debió a gue su conciencia no le perrmtió eguir apoyando r ({!laborando con el poder de Bagdad, ni siquiera como respon abk
académico d 1a 1 izamiya. . pe ar de u respaldo a la política de Nr
zam al-Mulk por su posición favorabl al orden}' la ju ricia, es &lt;leen:.
una actitud conservadora para pre. ervar a la , ociedad de los exceJJ.I
de las re oluciones, al-Ghazali nunca dejó de ser una mente librt
y critica del poder. us ataques contra los 1111,tazilita? -teók~
r Para mavore. detalles sobre las ideas poLticas de al-Ghazali cfr. Hellfl LarJII!\
La politiq11e de Gba'{flli, París, Edit. Paul Geuthmer, 1970. pág. 29 y sigs.
28 ..,
cherwaru, op. {1/.,
· pag.
, 155.
29 La doctrina mutazilira fue adoprada como teología 06c1al durante 34 año.\d

66

Zuk111P Zerao111

racionalistas del Islam- por su inclinación hacia el libre albedrío se
debieron por una parte a su posición al llamado al derrocamienro
del gob rnante, y por otra debido a su libre albedrío.
En el marco de una teoría de la causalidad ) libertad ontológica,
conciben al hombre capaz de orientar us conducta con el libre
arbitrio. Esta idea

fun&lt;lament-tlrnente contradictona coo la con-

sideración que e Dios el único legislador, y de la ler revelada como
única fuente de legittmizac1ón. 111

nín la tradición i lám1ca, cada cien años aparece una figura intelecrual 9ue debe renovar el 1 1am. Preci ·amenre en el siglo v de la
Hcgtra, al-Ghazali se veía como esta luz de la religión mu. ulmana.
! lasta u muerte, cerca de Tus, dedicó el resto de u vida a la devoción, a recitar el Corán, a orar y a a5unar en compañía Je los
su fíes. lbn al-Yawzi narró en al-Tbabat foda a/-,\fa,110/ -La fir¡nez:1 en

t'I 111ommto de la 11111er/e-- retomando las palabra Je 1\hmad, el hermano de al-Ghazali: 'FJ lunes -14 Yumada al- jira31 -

a la hora

de la oración, rru hermano \ bu Hamid hizo sus abluciones oró v
luego dijo: 'Tráeme mi udario'. Lo tomó, lo be ó, lo puso ,en u~
ojos Y dijo: ' ' cuchamo ) obcdeccmo para entrar en pre enc1a

eñor', luego c.soró su pierna ·, miro hacia la qihlt:r'- y murió
antes Jel at'Udecer" ¡... ].-. e dice que al- hadhili vio en un ueño al
Je)

Profeta mostrando con el dedo a al-Ghaza!i a Moisés

r a Cristo, y

::la\bajo el m~_dato de al- famun (813-83'), aJ. J\.fo'tasim (833--842) y al-Watac¡
J. ,0s mutazilit1S plantean el libre albedrio del hombre porgue d mal no
PUt·de Pto\'Clllr d o·
.
.
e 10s, pero por e ta ITUsma libertad del er humano el mu. ullllan puede YJebe Jerrocar al príncipe injusto.
(c,;~e~lah Lalxfaoui. I11tellertneLr d'Orient, i11telltrl//tls d'Orcidmt, Parí.. l'Harmattan
11~ ~toire et pcrspecu,·e méd1terranéennes), l996, pág. 85.
12 rchere a un mes del calen&lt;lano 1·lámicn
Se refiere hacia la ilirección dt: La \Icca.

67

�AJ Chazali: la Pmebo del Islam

7itkm1 Zerao11i

les preguntó: '¿Tienen a un mi sabio en su comunidad?", a ln cwl
contc taron que no.

de los motivo de su osada postura. La sed por conocer Jas verda-

33

deras naturalezas de las cosas ha ido como un U1Stmto ) como una
predi posición innata puesta por Dios en mi naturaleza, no debida

Es en el retiro en Tus que la Prueba del Islam terminó su vida en el
ar1o &lt;le 11 t t.

EL pensamiento de al-Ghazali
.
u crisis ext ceucial} su búsyueda Je la v, rdad mue tran a un geruo
&lt;-¡ue se interesó por todas las ciencias, por la filosofía r po~ Ja mística,
pero desconfió de todos, o por lo meno criti:ó a to&lt;lo sin pr~nunctarse obre algo en particular, fuera de su te en la revelaaon. ,u
escepticismo lo llevó a reflexionar obre todas las verda&lt;le upucsmmentc e. rablecidas.
'fo, por rni

a rru elección o a industria núa, para que se me desatara el nudo de
la inutacion ciega J para que se me resquebrajaran la. creencia heredadas,

E ta aparente debiJidad de al-Ghazab por no aceptar alguna corriente filosófica o espiritual se debe a que el genio 1 lámico no quiso
pronunciarse antes de hab r examinado profundamente toda la
doctrinas. La duda metóclica, como dfría René Descartes cinco si-

glos después.
La rrayectaria vital de Algazel, recorriendo distlntas escuelas de

parte., desde que alcance Ja pubenad ante Je 105 veintt

pensamiento, parece mostrar que no podía abrazar ninguna doctri-

año , en la Aor d la vida y en plena ruventuJ, ha. ta ahora en qut

na de manera definitiva, preósamente por u naturaleza escéptica.

he pasado de los cincuenta, no he dejado de arrojarme a los abis

Ni siquiera en el sufismo pudo encontrar Ja atisfacción que ansiaba

mo de este profundo piélago y de swnergirme en su inmensiJa~
con a1rev1ID1ento, sin cobanlía ní temor alguno, adentrándome dl
toda únicbla, arremeaen&lt;lo contra todas las dificultades, lazandoJJJt
a todo precipicio, e cudnñando la creenaa de coda secta} trat:UJik1
de averiguar los secretos de la d ctrina de todo grupo para dis-

tinguir e~tre el veraz

y el mendaz, r entre el que sigue la tradtc1~

ortodoxa y el hereje que introduce nueva doctrinas. · o he dcjaJl
a níngún esotérico sm querer asomarme a su Joctrina ru a un litera. m· a un filó~of1
li ta sin desear conocer el re ultado de su creenaa,
,

y alcanzar la tranquilidad que deseaba.35

La revivificación de la religión
Li obra de al-Ghazali 36 e, muy ab-w1dante ) ha sido calculada en
unas ciento treinta obra según algunas fuente , o setenta según
otras; la mayoría. de ellas tratan sobre filo ofía religión. , us trabajo más destacados son ll!Ja al-Ub1u1 al-Di11,.c que escribió en árabe
Yluego él mismo resumió y tradujo al per a con el rítulo de KJi11ryo-

r

sin mtentar aber el culmen de u filosofía, ni a un teólogo sin esfor-

l-1

za rmc por cxamina.r el limite máximo de su

líHI.

teología y de su dialt'.'(11-

ca, ni a un ~ufí sm estar avido de dar con el secreto de su u.fisrno,lf
a un píadoso sm ob ervar qué resulta Je sus actos de de\·oc1on. ru •
un incrédulo negador de Dio

in espiar mas allá para apercíb1rnt

r ello en un tiempo todavía cercano a la niñez. 34

\l-Ghazati. C01!féno11es: el JtJI/Jt1dor del error.. Madnd. J\lianza Editonal, 1989, páR5.

l\

Rafael Ramón Guerrero, Fímsojim. árahf)'Jlldíu, Madrid, Rditoaa.l Síntesis (col.
tllosofia), '.lll!H, pág. PO.
Pat11 un mayor Je arrollo del pensamiento de: al-Ghazali if,; Montgomery Watt,
~lk:li111 lntellectlft1l- 4 ¡/1tdl' qf al-Chaz_ali, E&lt;linburgo, Edmburgh l'ruversit) Press,
"6,.

B G.F Haddad, ··Jmam al Ghazali", recuperado e! Z" de: octubre de 2009, Ji~püll"
ble c:n: http:1 W\\'\\:sunnah org/h1story/ cholars/imam_alghazali.hon

68

Al-Ghauli, lhya'
huraka'hu, J%?.

,,m,11

,11-ditJ,

5 mls., El Cairo, Mu'assasat al-Halabr wa -

69

�Al Ght1zf1/i: /11 Pme/J(J del Isl,m,

Zul,me Zerno/fi

J'C-Sa 'dat -111 Alq11imia de la Jeliridr1d--; ¡g ,A1f-Basit -I A deff,1sió11-,
texro bá ico sobre la l.ín a jurídica del shafií mo; Tah'!fill t1!-FaltJJifa
-Li ivcoherenric1 de los ftlósefos- en la que at'lca a lo filósofos en
general y a al-Farabi y a Avicena en particular obra que fue refutada
más tarde línea por línea por t\verroe en , u obra Tabafilt a/-l'ah,¡(,t
-L1 incohemuui de la mcoherencia-; Fada'ih al-Bati11irya 111a rad,i 'il 1dM11.rtazf,i1[rra -It1(a111it1 de la hatin!Ja_y la.r 11út11des de /(I 11mZfaz!m1:_l,~

Tierra anta )' después de su trabajo contra la filosofía. En estas
obras al-Ghazali muestra su apego a la tradición ash'arita;'2 frente al
racionali mo n111tazilita. Mientras que la primera plantea lo aLributos divino , la corriente racionalista niega la exi tencia de ello y los
reduce a la propia esencia de Alá. Todos los atributos on eterno y
e tán incluidos en la propia existencia divina, ademá de la imposibiLidad &lt;le entender la infinitud de Dios.

donde refuta a los esotérico n batiníes. 1' 1
Algazd es con iderado como uno de lo. mayore. teólogo. dd
1-lam y su obra es bastante amplia.,!{• lbya 'l. rl,1111 ad-Dm es con 1Jera
da como la p1edra angular de sus trabajos para el rcnac1micnto dd
pensamiento islámico de su época.

De e ta diferencia de enfoques se deriva el debate central teológico en el 1 1am entre el poder divino y los actos humanos. Para
el ah 'arismo, el infinito poder de lá conlleva que cualquier acto
humano no puede hacerse sin la voluntad divina, mientras que el
mutazilismo no puede aceptar la maldad en los actos divinos, de alli
que el hombre es respon able de su actos. La justicia es wvina, pero
el ser humano es el agente de u acciones. Al-Gbazali, para evitar
caer en esta dicotomía, admite dos podere,, el divino y I humano,
pero ambos cr ados por Alá. sí el acto humano e creación &lt;liYina,
pero adquisición humana.43 Sin embargo, tanto el mal como el bien
~on acto divinos, pero desconocemos el propósito de Dios, ya que

A tal altura fue llevada la teología 1slámica por el gigantesco impul
de ,\lgazel ~ue, n lo susrancral, ,e ha mamcnido hasta ho~ fieb
sus &lt;lirectrice .. La figura de e. te sabio genial e para el pen am1en10
musulmán semc1ante a la de Tomás de Aqwno para la filo ofla

la teología cci uana medieval. Los mm-imientos relig10s0s futurm
re petarán u concepción dogmática, bu cando la originalidad mal

bien en la moral. El edificio teológico algazcliano parece a los

no necesita tener una lógica de su acto .

0111-

Quizá ea la R.iuivijicarió11 de la.r de11cias religiosas -l!¿yc, '11/m11 ad-din--

. ulmanes &lt;lema ·ia&lt;ln grandroso y perfecto para que nadie ose cm·

la obrn cumbre de aJ-Gazbali. Escrita en los últunos año de , u

prender una renovación profunda del mi. mo:0

\ida, pret nde ser una magna íotesi -la obra constad cuarenta
volúmenes-

Al-Ghazali e cábió dos obra que tratan directamente de cuestltr
ocs teológica.: al-lqtüad ji1-i'tiqad -El.111.rto 111edio et1 la cree11cidal-Risala al-Qudrixya -Epístola ¡en1sale1JJita--; esta última fue escntJ
durante su peregrinación a Jerusalén y a la tumba &lt;le Abra baro eo

de las enseñanza del Islam uní de su época. Ln ella

afirma y argumenta de distmcos modos la absoluta compatibilidad
entre el exoterismo de la le) -JÍJaria--} el csoten mo -tariq{I~
de la tradición sufí. Rica en análi j realizados con un profundo
discernimiento intelectual, in duda e

3ª Al Ghazali, LJJ alq1111ma de k1 faliridad,

fadnd, Editorial ufi, 2002.
11
S.a., "Ciemilico. · pensadores'', Tmn _\,,n-s Agm9·, rt:cuperado d 25 ele 1 1ctul,t(
Jt: 21109, disponible en: htrp:/ /w\V\\-:!.u11a.ir/occasion/e.&lt;1 1 index3.hnn
" Para mayor informactón ·obre lo~ e critos Je al-Ghazali cfr. Geurge l louraO'The Chmnology of Gh~12ali's ~ miog.;", en J(ll(mal 1J/ the A1hmm11 Ommtdl Jn.il/A
núm. 79, 1959, págs. 22.'i ·u, v '•,\ Revi ed Chronnlogy of Ghazali's Wr1ong:,",t1
)011mal o/ lht• 111mira11 Onenl,1/ foal'f)", núm. 104, 1984. pági;. 284-_\02.
11 Cut:\·as. ,,¡,. 11/., pág. 167.
I

70

1

obra de rna\'or inAuencia

en el mundo islámico, basta el punto de ser citada ) estu&lt;l1:1da por

-------El ash'
l

(?

tu-

·

. . aasmo e a comente teológ¡ca dollllilaote que pregonaba la pn:deterlllloaaoo del hombre frente al libre albedrío de los mutazilitas, la segunda grao
tscuela teológica.
.

Jis ·ª· ~I-Cbazali, Ab11 Hm11id (1058-1111), recuperado el 28 de octubre d 2009,
porublc en: hrrp:/ /www.ghazali.org

71

�Zidút1(: Zemoui

/{/ Gh,1znli: la Pmfba del l.rlam
alguno autore shiícs. egún al-Ga7hali explica en esta obra, la~

f... ¡. Para

!untad humana. al contrario de la clivina, e tá. ubordinada al cono-

exrerno o interno trae una iluminación a Ja luz ele la lámpara de la

c1111Jento: el ser humano olo puede de ear lo que de algún modo

rITelación profética y detci de la luz de la revelación profética no

conoce: _ d I modo como lo conoce. Por eso, el grado más alto

hay otra luz sobre Ja faz de la tierra en donde la ilumtnación puede
er recibida. 41'

conoc1mtcnto humano olo puede con eguir.-e por med10 de la iJu.

lo mí rico. todo movim1eoto y todo de canso que ea

minación del intelecto, que Dio concede libremente.-1-1

La sinte is de u vi ión mi tica la encontramos también en , u, diez
re~las del ufi mo. Frente a L'l tradicion, al- rhazali diría que para él:
En u libro autobiográfico La /i/Jerarión del error, de crib preci
mente la razone. de u abandono del poder y de la nqueza ) su
bú queda de la verdad, que finalmente encontrará en la meditacioo
sufí. hn u autobiografía 45 al-Ghazali muestra claramente .u JM1c1ón del ju -ro medio. Es un balance entre lo extremos, entre lo. ljlK
bu can solamente la letra del mensaje divino y lo, que se enfocan en
el e píritu del Coran es &lt;lec1r, ntre los fundamentalistas integral
) lo místicos radicales. A í, la herencia de Algazel e hoy una hr
rram.ienta contra Jo exceso del L 1am radical. n su obra, tkspues
de responder a un colega . obre la razone d u cue tionamt ntu
constante que es "un regalo natural divino, un temperamemo y no
mi decisión o obligación", s enfoca a revisar todo. lo. tipo, de
conocimientos -teología, educación ort doxa, filosofía y misria
mo-- y Je una manera ~istemática busca el efecto de cada uno en
e. píriru rd1gio, o del ser humano. En la . ección 4, "lo camino Jd
nú ticismo'', mue tra u preferencia int lectual:
Aprcn&lt;lí que por encima d todo, para lo místicos que andan pct

el camtnu Je Dios us Yida .on la mej res,. u metodo c. el ro»
acertado, . u carácter d má puro, inclusffe son el intelecto de IO!
intelectuale , la en -eñanza &lt;lt· lo aprendido y líd re de los ac:1de'

mico , ) on versado- en la. profund1da&lt;le que revelan la wrthl

La e colá tica era poco , attsfaccona.

1

o podía curarme. E cierto

que de pués de una larga práctica, su doctores -de la ley-

bus-

caron defender la tradiaón, e erutando las realidade profundas Je
las cosas. Llevaron a cabo im·e, tigaciones obre la

w tancias, los

accidente, y sus leyes. Pero como el objeti,·o de ·u ciencia estaba

en otra parte, lo que &lt;lireron e quedó muy corto y el resultado no
logró disipar lo. o curo titubeos de las controver. ia humana .4-

También su ufismo e alejó de la via ortodoxa porque no bu caba a
un_mae tro, sino que siguiendo al Corán "tienen en el l\len ajero de
Alá un excelente modelo' .~8 Debido a u oposición a la idea general
del sufismo, :\bu Ham.id no e ubica dentro de lo. grand nu, ucos
\' generalmente no lo citan en la obras dedicada. al a. cetismo o
al . - .
mi~uc1smo. m embargo, aunque acepta la pr encía de un sheij
-guia para la aventura mí tica-, pone \'arias condJCiones a u guía:
l) haber recibido él mismo la ducación religio a requerida, 2) er capaz de proponer un mod lo moral alto a em jan7.a de lo antiguo ,
31 lom s
,
1
d
·
·
•1
ar u guia -o uz- e de la de Muhammad --el Profeta. 49

Finalmente, a niv I de la lib rtad, ,\lgazel acepta qu todo mu ulman pueda r currir directamente a las fuente originales, pero debe

;-:------f'
44

A.inru Rahman, "Muhammad al-Gazali. Anális1 de su pensamicnw y de
u-ayccwna ntal'·. en Alij Nm,, núm. :r. abril de 2tM)I,.
45 Al- ,hazali, Dehi•mmceJro111 hrror (al-M1111qidh 111i1J al-Dala!), :--Iassachusctts.1~
\'1taé, 1999.

72

Idem.

dt \l-Ghazali, Le.r dix rigl~s d11 fouftsn,e (A /Qml'tl · id-/- 'asbra) o Rr1ivificalio11 des sneflres

~ lare~e,011, Bc1rur, Le E&lt;litions &gt;\1-Bouray. 1999, pág. 52.
1'1 Alura al-J\h7.ab,

,·ersículo 21 en .a., E/ q11r'an. I lamabad, .l., .e.
·Ghv.ali, 1.es d1.v regles... , up. cit., pág. 5&lt;,.

73

�Zid,111e Zemolfi

A I Gh,,zali: la Prueba del lsk,n,

aceptar algunas reglas que dan el título a la obra y oo: 1) una voluntad fume, 2) una intención sincera, 3) el e tricto re peto a la verdad,
4) seguir ) no innovar, 5) tener una gran apertura de e píritu, 6) tener
bumildad y debilidad, 7) temer ) tener esperanza, 8) tener una continuidad en u actiVJdades religiosas obligatorias, 9) continuidad en la
auto-vigilancia y 10) conocimiento del deber iomediato.50
En los tiempos de a.1-Ghazali, de guerras y asesinatos, de gobiernos corrupto y de surgimiento de varia corrientes religiosas dentro
del Islam c1ue gritan su ''verdad" contra las demás, de ºpugnas entre
el califato aba í dominado por los selyúcidas en Bagdad y el l mperio
fatimi &lt;le El Cruro, la obra el Ornamento del lshnJ puede ser vista cornó
una hv. en el horizonle en los momentos de oscuridad y un camino
para lo que buscan escoger una vía meno azarosa.
También . opondrá de manera radical a las po icione~ de los filósofos, en particular a Avicena y al-Fara bien su obra Tahaf11t al-rala..rifa,'1
para demostrar la incoherencia de lo planteamientos de los pensadores del Islam clásico. El elem nto central de su argumentación filosófirn. es el reemplazo de "la le) de la percepción intelectual por La experiencia humana y el nivel materialista por el júbilo espiritual". 52 Para
é~ las ciencias deben ser dividas en dos grandes ramas: la conectada.~
con la religión y fa ética -meta-fí 'lea, política, ética y psicología-, y
l.ru desconectadas -las matemática, con su sub ramas, como la aritmética, la geometría y la astronomía, y la física a~ u vez con sus ramas.
como la medicina y la lógica-. A í, el filósofo debe necesariamente
pen ar religio amente de allí su "incoherencia".

de lo lilósofos". Aquí e. talla particularmente la paradoja de un alGhazali que, tan convencido de la ineptitud de la razón para llegar

a la cett1dwnbre, tiene la certidumbre de destruir, con golpe de
dialéctica racional, la certidumbtes de los filó ofi s. verroe fue
consciente de e ta autonegación: admitiendo la impotencia total de

la razón. esta impotencia se extiende a su propia negación, la que se

&lt;linge contra uno mismo. Es por esta razón 9uc vermes hará su
replica -a al-Ghazali- con la negación de la negación y escribirá
una ./"LJtfodc.rtmcrió11 de la m1rodestrucao11-Taha{t1t al-Tahaf11t. 51
AJgazel se centrará en al-Farabi, quien desarrolló w1a filo ofía sisté-

mica que desafió la convicciones de lo teólogos mu ulmanes, sobre todo en lo relativo a la creación del mundo, tal como sed scnbe
en los libros sagrados de las religiones monoteístas. 54 a discusjóo
~ alre?edor de la idea de la creación o no del mundo y de la preexistencia del uni,,erso. Para él, y siguiendo la línea aristotélica, la
metáfora de la creación del mundo como aparece en el Cordn es una
manera simplificada para explicar a la gente común la existencia divina. vi.cena seguirá esta linea, obre todo en lo tocante a la esencia
de Dios, sus acciones y el conocimiento que recibieron los profetas
de la divinidad. unque parece ser que el propio bu Hamid fue seducido por el razonamiento aristotélico y Filo ófico 9ue combatió:
Queda, in embargo, fiel al antiguo Kalm,? 5 estimando que la razón

r

humana es incapa7. de juzgar sobre la eractdac.l &lt;le un profeta par-

El senttdo de la palabra tabef,11 tiene vario matice . Fue traducida

tiendo de su mensaje, porque esto significaría que di pone de ver-

por derrumbamtemo, hundimiento, degtrucción, y má, reciente-

dades fundament'l..les con las cuales confrontar este mensaje, pero
independientes &lt;le él.¾

mente por incoherencia, rérnuno que 9ueda muy abstracto y e tático. De hecho, el stgniticado de este nommati o verbal ~ue
implica la idea &lt;le una reciprocidad ejerciéndose entre las di tint1s
partes de un toe.lo-- podría traducir e mejor por "autodestrucoóo
soTI'd
, 59.
)1 ., pag.
51 A!-Ghazali, The foa,hemJCe ef the Philosopliers / T,,bef,,t alfalastfa, ,1 Pt1rol!e/ E-11glúh./lmlnc Te\·t, tali, Br¼ham Young l niversity Press, 199.,_
5:? Sherwani, op. cit., pág. 141.
•

&gt;I

Henry Corbin, HI-Sfoire de lo philo.rophie islmniq11e, París, Gallimard (col. Folio

~sai. ). 198(,,

pag.

259.

S.a., "AI-Ghazali'', en Sta,iford F.ngdoped1t1 o( PltilosophJ• [versión electrónica},
rccu_pera do eI
de octubre de 2009, disporuble m: http:/ /plato.stanford.edu/
entnes¡ al-ghazali/
~R
.
. ,
5&lt;, azonam1e □ to onodoxo del I 1am, ligado a la ceologta ash'arita .
Dotru.nique l rvo_, Histoire de k, pmsée arabe el i.dtJn1u¡11e, París, Edmon Ju euil,
2lNl(,, pág. 425.

'º

75

�Al Gh11zt1h:· l,1 Pr11ebo del Tslom

sí, a pesar de un acercamiento intelectual, corno hombre fiel a la
doctrina tradicional, no puede concebir que la razón a p rfecra
para explicar la revelación. Los limites de la razón son los que le permiten no aceptarla como instrumento verdadero frente a la fe, que a
u vez le permite entender el verdadero entido del mensaje divino.
El verdadero conocimiento pro,-iene solamente de la experiencia
interna, que es un don de poco , "mientras gue los filó, ofos, los
jurista y los teólogos tienen soJamente un razonamiento discursivo
que a veces sir\re solamente para crear desorden r desunión".s- El
tercer ruvel es el del pueblo común, que no puede ir más allá de u
actividad cotidiana ) debe seguir la autoridad de otro .
El entorno social, político v filosófico en el que al-Gazhali e
encontraba inmerso se caracterizó por la enorme pluralidad y heterogeneidad de escuelas de pen amiento. Su reacción antifilosófica
responde a una perplejidad provocada por este panorama tan divero, en el que cada una de las escuelas de pen amiento afirmaba Je
un modo rotundo estar en posesión de la verdad. Esta reacción tan
xtrema no procedía de un rechazo carente de conocimiento, sino
que muy al contrario, al-Gazhali estuvo muy familiarizado y fue un
profundo conoce&lt;lor de todas esta e cuelas, asimiladas durante el
periodo estudiantil de su juventud y más tarde dadas a conocer durante u época dedicada a la enseñanza. Este extenso conocimiento puede apreciarse en muchas de sus obras, como en el ca ·o de
Opi11io11es de los .filhofas, en cuyo prólogo a-firma que "refutar a los
filósofos ante de haber conocido lo que piensan hubi, ra sido ciego
,
, 58
r erroneo
.
La refutación de al-Ghazali &lt;lel mmrimiento filo ólico no significa, sin embargo que rechazaba totalmente las enseñanza aristotélicas. Su crítica es mucho más complej~ e inclusive adopta varios
razonamientos helenizantes. Sin embargo:

~; Anton) Black, The Histor)' r!f ls/01mc Politit-al Tho11ght, 'ueva. York, Routled~.
2001.

7.idmre Zeroom

Los filósofo están convencido , se lamenta al-Ghazali al iruao de
su lncuhermciP, que su camino para la prueba demostrari,,a es uperior al conocimiento teológico traído por la revelación y la

tetpretación racional. Esta convicción ha llenido a los filósofos
musulmanes a ser indiferentes al falam ~ a de, cui&lt;lar los debere,
rituales y la ley religlosa. En . u --obra- se enfoca a la &lt;liscu ión Je
veinte puntos centrales de la filosofía y los rechaza como prueba de
demostración de la verdad. En u11a detallada e intrincada discusión
filosófica, al-Ghazali logra mostrar que runguno de los argumentos
a favor de esta. tesis reúne los altos estándares epistemológicos de

la demostración que los filósofo mismos pretenden. 1 contrario,
los argumentos que sostienen estas veinte convicciones se basan sobre premisas no comprobadas, aceptadas por los filósofos, pero no
basadas en la razón L- ..J. En su obra quiere mostrar que los filósofos
practican el laqlid, es decir, la repetición de las en eñanzas de los
fundadores del movimiento 59 sin examinarlo crítica.mente.@

El argumento principal de al-Ghazali para refutar a lo planteamientos de Io_s filósofos se centra en el apodebds, es decir, en la aplicación
del ilogtsmo a la ciencia. Para qu la conclusion s sean válidas no
es uficiente la validez formal del razonamiento, las premtsas han &lt;le
ser también ver&lt;laderas ) necesarias. Aunque al-Ghazali haya refutado _un cierto número de aseveraciones de los filó ofos, comparte la
v~dez de e ws conocimientos, pero denuncia la falta de demostración de los a.rgwnento .
D e las veinte posicion refutadas en su obra, d1eci éi, se refieren
ª!ªmetafísica) cuatro a las ciencias naturales. El punto central de la
discusión gira al red dor de los argumentos de al-Fa.rabi y de . \vicena , obre la pre-eternidad del mundo, anterior a la creación. En este
P~nto, el Ornamento de la fe retomó los argumento de 104 neoplatoruco sobre la imposibilida&lt;l de la existencia de una infirudad &lt;l

pág. ')'J.

58 Amrci Rahman, "Muhamma&lt;l al Gazah. \nális1 de su pu1sam1emo y de u
rrayccmria \"ita!", en Ali( _\'1111, núm. 37, abril Je 2006.

111-

1~1

e refiere a los grregos, }' c::n panicular a n tcitclc .
, .a.,"_ \1-Ghazali", en Jtmifurd...• op. ril

77

�AJ Ghnz,,li:

ft1

Prnebn del /sin"'

Zidane Zernoui

aconrec11n1ento previos al mun&lt;lo de ho}, y por ende, el universo
terúa &lt;.¡ue haber sido creado.
En particular, sobre Avicena se refuta u ba, e filosófica sobre lo
tre puntos esenciales de su cosmovisión: 1) el universo no tiene inicio ni final y no fue creado en un momento dado, 2) los conocimientos divinos se relacionan solamente con los elementos univer ales 1
no e extienden a la cosa individual o particular, y 3) después de la
muerte, el alma nunca regresa a su cuerpo. 61 'egún Algazel, esro.
planteamientos son pebgro os para la sociedad porque conllevan al
pueblo a alejar ·e de la sharia) de la religión. Como juri ta, al final de
la obra, al-Ghazali emite una/ahva o edicto religioso condenando la
enseñanza del razonamiento de AYicena por infiel ) apóstata.
El tratado antjftlosóJico de Algazel está compuesto por L.11r intmcio11es delosfilósr¿fo.r-Maqa.sid aUalasifa-, 62 parte expositiva, y por L1
mcohcrmcia de kJ.r jilósofas, 6 • parte critica en la c.1ue rebate su afumac10nes. En el mundo occidental se conoció solamente la primera parte,
lo que ha conllevado a tnuchos autores medievales a incluirlo dentro
de la línea de pensamiento ari totélico, como disdpulo de Avicena.
unque estudió los postulados n,1.cionafütas, llegó al convencimiento de la ineficacia &lt;le la tazón como herramienta de conocimiento o de comurucación con Dios; eso le hizo llegar a postulado~
místicos y a abrazar el ufismo. Para Algazel, el conocimíento debe
ser intuitivo, como resultado de una vida ascética y de la fe. Hay uoa
creencia que la Prueba del Islam regresó hacia el -final de su vida a
una posición racionalista, situando a la razón como la berrarnienta
central del conocimiento humano porque volvió a ejercer , u acri,i
dad magi. terial. in embargo, corno él mismo lo adara en su b1ogra·
fía, u regreso a las aulas se debió más a la insistencia del califa que a
su deseo de scgwr enseñando. ~ u po iclón re pecto a la docencia no
se debe a un rechazo de la actjvidad imelectual, ino a la corrupción
reinante en las mzalll{vas, fas escuelas pública · má, cencradas en ju. -

cificar al poder y su preferencia por la educación pmra&lt;la, libre de las
ataduras de Ja co.rrupcíón de la lite abasí y selyúcida de su nempo.
La obra de al-GhazaLi marcó un gjro decisivo en el pensamiento
i lámíco e impu o un fuerte sello esencíalista al Islam contra la tradición racionalista y helenizante anterior que se había impuesto con
los trabajos de al-Kindi desde el , iglo IX. u renovación espiritual de
la religión islámica, con al-l'fonqidh minal-dala!, fue a menudo comparada con la influencia gue tuYieron la Co,!fesio!les Je San Agustín
obre el pensamiento cri ·tiano del medievo.
e ha dicho de al-Ghazalj y de su obra La nwi1eficació11 de las ciencias
de la rcligió11 -Il,!Ja 1,/11111 al-Din-, que es 'uno de los más nobles y
más grande libro ", en la medida que:
1

todos los libro del I 1am se perrueran excepto c:I l~)'a, sería ·u-

fic1ente para recuperar lo que se perdió. Los que le rechazan dicen
que incluyó en e. te libro hadiths que no están establecidos como
auténticos, pero esa Jnclusión está permitida en la. obras para fo-

mentar el bien y desalentar el mal -al-tnrgib 11'0 ol-tarbib---. E1 libro
sigue siendo swnamente valioso. Fakhr Imam al-Din al-Razi solía
decir: "Era como si Alá reuniera todas las ciencias bajo una cúpula,
) las mostró a al-Gazali" o algo en este sentido.64

Este debate se refiere en particular a la dj cu ión sobre si .Algazel
renunció al final de su vida al tasml'ttf--el tn1sticismo-- que plantean alguna corriente del 1 1am, en particular los salafíes,''~ y en
particular cuando redactó al final de su vida una de sus obra claves,

Cm/ al-Fiqh al-Isla111i -Los principio.&lt; de la Ú!J' islá111ic(J--. Ibn Taymiya el gran renovador del [ 1am 5' con ervador de la escuela jw-ídica

64

haij EG. Ha&lt;ldad, t,4&gt;. dt.
' La cor□ence de los alafie --&lt;&gt; deJ regreso a los antiguo - es una tendencia
conxerva&lt;lorn del lslam que nació en el siglo XL'(, pero que encontró en el gran
teólllgo fündam1::ntalista de la Edad Media lbn Tam1ira su principal fuente de
inspiración, frente a la cruis de la rcligion musulmana ~ue buscaba regresar al
l_:&gt;ensanuento de los annguos maestros &lt;le la reugión.
6'

61

Ídem.

6

'.! Al-GhazalJ, \Joq,1.dd al-falasi/ir. la.e mtc11ao11e5 de los filósofos, Barcelona, Juan Flor.Fditm, 1%3.

63

Al-(~hazali. 'fah,f11/ al:falas,fa, Betrut, lmprimene Cathobque

78

1927.

79

�Al Ghazali: la Pmeh,1 del lsk11n

Z1da11e Zerao11i

hanbali,',6 fue uno de los más .importantes detractore del misticrsrno
de al-Ghazali y de su obra por el uso de hatliths débiles, además de

se encontraba lejos de Egipto y a cien kilómetro. al noreste de Teherán, en la parte medular del reino.

cuestionar su n:racidacl.'•-

L-ts cuestiones sobre el poder y la autoridad con tituyen el núcleo
de t1l-1'fllslazhúi. Farouk 1v1itha~ 1 expJjca claramente có.tno la obra de
Algazel nos ilustra sobre las cuestione centrales del pensamiento~!ámico medie-val, la tesi expuesta por la Prueba del Islam, su estilo
1 su argumentación 9ue va más allá de una s1mple polémica entre un
defensor del suni, mo y las posiciones ismaelie .
En este periodo, cuando ~ \lgazel escribió su fada 'ih al-Br1/i11!Ja, el
mm·imiento ismaelí ya se había divido entre los nizarie --como lo
de AJamut- y los mu tal.itas, partidarios del califa fati.mi. Precisamente es en este contexto c.1ue 1-lasan ben abbah lanza u ''nueva
propaganda" -al-Da'awa 11/-Yadida- para &lt;lefencler su ,~isión sec-

Contra lo ismaelies

En u obra al-H11staz/Jiti_Jya,'&gt;ll al-Ghazali se refiere al califa reinamr
del Imperio abasí al-Must.azhir, en opo ición a los esotéricos, e. dtcir, a los 1smae.líes. El texto de Algazel'''1 busca atacat Ja doctrina dd
Ta'ali111 LJUe de arrolló Hasao hin abbah, el líder de Alamu1. En b
Ft1s11/-i- ~-Jrba a/0 el líder de AJamut enfatiza la doctrina del i111tí11, Jd
guia de la descend ncia de t\lí, &lt;.JUe es una linea directa con el profe~
Mahoma y 9ue por esta misma razón recibe parte de la revelac1ón.
Además, en la Tt1'/i111iya ha' una insistencia en la validez de la ham
de su estricta aplicación, frente al relajamiento prevaleciente de eso.
tiempos en la corte de Bagdad.
El propó ito de su libro es el análisis sistemático para desmante·

lar b. doctnna de la trdimiya ismaelita. De hecho, e1 libro de Hassan
Ben Sabbah se inscribe dentro de la pugna má amplia que prevalecía entre el Imperio facim.1 y el califato abasi, bajo el dominio de lo~
elyúc1das. Aunque es claro que el líder de Alamut está defendiendo
las ideas del shiismo ele El Cairo, para al-Ghazal1 se trata también de
una mfiltración de la ecta Je los hashish!yin en el corazón del Imptrio de Bagdad, en Ja medida que Ja fortaleza del Viejo de la Montaña

tarista.

En su obra Algazel enfatiza que durante . u tancia en Bagdad
-Dt1r es-Salam, la Ciudad de la Paz- nunca dejó de ~er ir "a las
posicion s sagradas profética , califales del mustazhirismo' ;' 2 el
desglose del contenido de su trabajo se refiere en cada capítulo a
explicar su argumentación:
• Capítulo 1: El claro planteamiento del método que escogí para de-

sarrollar este libro.
• Capítulo 2: Explicación de los términos y refutación de la razones

66 La escuela iurí&lt;lica hanbali es la más conservadora del hlam y se aplica. en . u
versión wahabí, en Arabia 'aU(llta.

9ue los han llevado a esta propaganda errónea.

r., R

.
,XJsten cawrce recopilaciones de los hauiths dt: \fahoma, la más tmportantt'
e la Je al-Bujan -m. c:n R70--. Los dichos &lt;le Mahoma son da ifica&lt;lm como
sano. o Jébilc segun su autenucidad. m embargo, para algunos jurist.a no m:nr
rdevanna la \·eracidad de los hadith. si fomentan el h1en contra el mal

• Capítulo 3: Explicación de lo nivele de us aramañas ; revelación
de las razones que cierto hombres se Jejan engañar a pe ar de la
patente falsedad del mensaje.

• ( .apítulo

611

Al Ghazab, R1tlt11b al-B,111mn•r, IJ'O H1tlt1'il t1!-Mustu·"hm,•v11
Cruro, Dar al-Ki1:1b,
i_. -U.,
1964. l .a obra e mas conocida pur su título abrcv1a&lt;lo de AI-AluZ!az/1111ryp.
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Ismaili • ru&lt;lies, 2(H ,• .
-o J&gt;
- d.
ara protun tza.r d desarrollo de 1a doctnna cid Ta'lim-Ta'limiva- &lt;le Hasao

Bin abbah ,Jr. 'The Doctrines of Ta'lim'', recuperado el 27 de o~tubre de 2tKl9.
disporuble en: hnp:/ /,vww.ismaili.net/histo1rethistoryU6/history60l!.htm1

80

4: Presentación de

u doctrina de una manera general y

detallada.

• Capítulo 5: , obre su interpretacion literal del s1gnificaclo del Corá11 y
u argumentación obre asunto numéricos.
• Capítulo 6: Presentación &lt;le las pruebas racionales de sus enseñanzas,

-,

.

,, hrouk ~fitha, op. cit.
-véase \1-Ghazali, I ~da 'ih... , op. cit., en particular la introducción de la obra.

81

�,,JJ Ghazf1li: lt1

Prueba del lsla111

y de su interpretación de los argumentos que tratan de embellcc13

Conclusión

sus al gaciones con una prueba cumbre de la mvalidación de

.\1-Gbazali ha dejado una gran cantidad de obras, muchas muy polenlica. contra los filósofos, contra los ismaelíes, contra los cristianos, contra el poder, indu,ive. in embargo, tres trabajos Uaman la
atención ) pueden .. er considerados como la síntesis de su pensamiento. Tahefi1/ al-ralasifa puede er considerado como el cierre de
su pensamiento filosófico y la síntesis de su andar ú1telectual) de su
bú queda académica. Al-lqtisadfi'I-i'tiqad e su testimonio Je fe y su
apego a la escuela ash'adta en lo que e refiere a la cuestión teológica
\ escolastica, ) junto con su autobiografía, al-Jfrmqidh min al-dala/, se
encuentra la síntesis de todas . u obra , incluyendo las dos anteriore r el cierre del pensamiento &lt;le Abu Hamíd.
El legado &lt;le Algazel rebasa su tiempo y tiene una influencia que
llega ha ta nuestros días, sobre todo por su visión equilibrada y por
su condena de Los extremos, en un tiempo en donde los fundamentalismos se han asentado como portadores de las verdades, como lo
fue en el siglo Xll con los nizaríes.

razonamiento intelectual.
• Capítulo

7:

Refutación del argumento de la designación textual de

la mfalibilidad del imán.
• Capítulo 8: De fa necesidad de una opinión legal en relación a su
incredulidad, su error y el derrame de la sangre
• Capítulo 9: I istablccimiento de pruebas canónicas y legales sobn:
que el Yerdadero imán de nuestros tiempos e el califa al- [ustazhrr

BiUah.~1
• Capítulo LU: Sobre la persistencia de las obligaaones religiosas que
el imana.to ---califato-- continuamente se merece.,4

En el capítulo segundo, aJ-Ghazali menciona. todos los nombre. bajo
los cuales los 1smaelíes son conocidos: l) los batinitas -al-Batirmya-, 2) los qaramitas -al-Qaramiya-, 3) la qarmatiyya -aJ-Q~
matiyya-, 4) los jurramit.a, -al- Jurratmiyya-, 5) lo jurramdirut~
-al-Jurramdiniyya-, 6) los ismaelíes-al-Isma.'iliyya-, ..,) los ern·
mano ' -al-Sab'iyya-, 8) los babakitas --al-Babakiyya-, 9) la mu·
hammara o mubammi:ra -al- 1uhammara o al-Muhammi.ra-, 111
los ta'limitas -al-Ta'limiyya-. Despué de ofrecer todos Jos ~om·
bres bajo Jo cuales la secta de Hasan Bin Sabbah e conocida, AlgwÁ
expli~a cada uno de lo términos y su origen. Por ejemplo, al-Barinip
proVJ.ene del hecho tiue los ismaelíes critican la lectura esotérica dd
Corán porque se debe entender la parte interna -al-batin-, e decir.
frente a la lectura literal se debe interpretar la parte esotérica.
En el capítulo referente a los nueve niveles de sus artífices, la
Prueba del Islam los menciona y critica: 1) el astuto análisis, 2) la ti·
gereza de la argumentación, 3) la introducción de la duda, -1-) el razo·
namiento incompleto, 5) la ceguera, 6) la suciedad de la explicación.
7) la confusión, 8) e1 di'1isionismo r 9) la superficialidad.
73

ZiJam Zemo11i

Se refiere al califa abasí.
\l-Ghazali. tp. cit.

"4 ,

82

83

�Z,dafle Zm,om

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da&lt;l de Costa Rica, 2009.

lntroducción
E 11 PRI r rr TRABAJO nos enfocaremos, en un pnmer momento,
la reconslrucoón del pensamiento de Donald Davtd on, 1-ilósofo
estadounidense, 9uien a partu de lo años setentas del siglo X..'i. elaboró una interpr tación mu) distinta de la mente, la verdad el lengnajl: y el conocimiento a la establecida por la tradición l'Xlm1alista e
intm111/ista epistémica. 1 Davidson no expr ará adherencia a ninguno
1

(nn

r.\trmolmJ10

e intm1alis111n c.:piscénuco hacemos referencia a dos posturas

contrarias, y slll embargo importante · en d debate ep1sremológ1co acmal. El ex
ternalismo afirmll que la mente c.:s una entidad gnoseol0gica disunca 1· separacla
dd mundo que conoce, compuesto va . ea por percepciom:s o ideas. o obstante,
la menee puede ~rablecer una relación con dicho. producto - episcém1cos. va sea
ª ~ve de una relación &lt;le carácter empirista o mentalisra - rac1oruilismo---;
asurusmo, para una posrurn excemalista del conoc1m1ento, conceptos como la
verdad o la objetividad quedan determinados por el grado de prox.inudad entre
los conceptos mentales }' la realidad, ya que en vu:tud de la correspondencia de
lo ideado por la mente y el mundo externo es que se encuentra con la verdad.
Por otra parre, para el imernali.smo epistémico, la mente no es mdcpend1enk de
aquello que conoce, sino por el contrario, la mente decermirrn el mundo que y
por d cual conocemo , así como las ideas y las percepciones. Por otra parre. esta
postura epistémica es asociada con las denominadas kon&lt;JS tohermhsta.r de la verdad, en las cuales el concepto &lt;le verdad no con, 1sre en la corre pondencm &lt;le los
conceptos mentales con el munJo, ·ino en la postulación de creencias que ean
coherentes, o más bien, consistente . y por lo tanto carezcan de contradicción

denrro del sistema de conocimiento o creencias que ostengamos. Para una ma-

86

87

�A11rora Georgi11,1 Rus/o,

DUllald Dn11iisr111

de estos dos bando filosófico , s1no que explicará la ramne dt
porqué ambas po. turas deben ser rechazadas en favor &lt;le una iJe3
de la epistemología in ningún cipo &lt;le fundamentos basado en b
distinción . ujeto-obj to. Ya que, al recha.7ar la idea d la ext tenru
de un ujeto y w1 objeto como factores primordiale en la relac1on
cognoscible, mental ) lingüí cica, e pueden llegar a explorar Ir
verdaderos problemas de carácter epi. técnico en la adquisición &lt;lt
creencias, en torno a la teoría de la verdad y acerca de lo pron:s,
lingüístico ) comunicativos que se dan entre los individuos.
En un segundo momento no abocaremo a explorar una de w
consecuencia más importantes &lt;le la postura &lt;lavid oruana, a abtr,
la eliminación de las representacion epist, micas en ]a relación dd
conocimiento a partjr- del análisis de /&lt;1 cstrt1cft1ra esql{e11Ja-co11ftf&gt;lo en
la epistemología tra&lt;licional; desde su teoría d la interpretaci11n r
finalmente de &lt;le su postura an11-suh1et1va pistérnica.~

Conceptos fundamentale de la filo ofia davidsoniana
En la filo ofía de Donald Da·\1d. on po&lt;lemo. encontrar un tcílll
comíin, } éste e. una crítica a la concepción tradicional de las re·
laciones entre la subjetividad ) el mundo objet1vo, ya ea en el ((t
nocimiento o en el l nguaje. La pu ·tura tradicional que enfrenta es
aquélla c.1ue so. uenc la existencia de una mediación entre las condiciones subjeuyas y el mundo, ·a ea a t ravé de la autonomía de de
termina&lt;lo concepto frente al material sensible del mundo, como
lo son la. ideas en el rac1onaljsmo, o por medio de concepto &lt;-¡lié
proceden de impresione. o dato ensoriales. Davidson afirman
yor aproxunación a esta distinción en la epistemología contemporánea se puede
confrontar el texto del filósofo estadouni&lt;lewe Hilary Putnam, Reaso11. Tmth ,/JI
Hi.rtory, 1CJfül, donde hace una distmaón más clara ) con mayores implicacwnes
del extemausmo r d mternalismo.
2 1 te anális1 anci represenracionalism yue Üa\·1dson hace era rastreadu a P',utll
de tres en ayn fundamentalmente, a saher: "On the \'etJ idea of a conct:pnul
scheme", en Prnre.-din_g.r ,111d Adres,es of !he k1erira" Phílosophical .,.Lrsotiatio11. n,l. 47
1973, págs. 5-20; "E. tructura y contenido de la verdad", en Teuríar de la ,,.-,rd,ul"
el siglo X\". .\fad1id, Tecnos, 1''97,) "El rruto de lo subj1:úvo", en Mmtr, n,11mh
11cdri11, Barcelona, Pai&lt;lós, 1992, págs. 51- -,3.

88

que dicha. posturas mas qu representar una solución al problema
dt la naruraleza y justificación del conocimiento, presuponen lapo:ibilidad de distinguir entr un marco de pensamiento y un conjunto
de concepto ) contemdos no humanos que lo completan o llenan.,
ocasionando que la inteligibfüdad, tanto del empirismo como del
racionalismo hablen n términos de una dualidad entre sensaciones
ypen.amientos, qu interpreta Dandson como una dicotomia entr
menre y realidad msuperable.
E. ta crírica parte de una concepción del empirismo, la epi. ternolo~a, el materialismo y el naturali. mo, influido principalmente de la
filosofía de \'C\~ QU111e, pero que Da~dson utihza para afirmar que la
.eparJCión entre las aportaciones sensoriale ~ el esquema conceptual
que hacen tanto I empirismo como el racionali. mo no es válida.
Aún cuando el empirismo so ·tenga que el contacto con el mundo y el contenido empírico es funJamental en la con trucción del
conocimiento, el contenido . en, anal de los objeto no , e imprime
en la mente, sino que se di tribuye a trayés de toda la estructura de
conceptos } juicio , Jo que no permite e tablecer una clara distinciiin entre lo m ntal } lo . ensiblc. Asimi mo, ]a captación de dicho
cunteni&lt;lo . ensorial debe er siempre verificada o confrontada con
el mundo a rra,·és de la· experiencias futuras, por lo qu cualquier
IOresngación cptstémJCa que presuma de llamarse conccptuaJ no lo
f · 1:n su totalidad, sinn que parte d una ene de con&lt;licionam1ento
~mpírico · &lt;-¡ue deben er verificados en d futuro.
na &lt;le la~ cons cuenc1as impo.rr.antes de esta postura e la idea
de una cp1.rt1w1ología na/l(ra/izada,"' e dec1.r, la idea de que la t-ilosofía no
· l.a idea de una epi temo!ogia naruralizada es tomada por Dav1dson de Quine,
~llll'll

precisamente en . u texto "l ,p1stemología naruralizada", en Rd11111•id,Id 1JJ1lo-

k1J.1m ro/ros rmayos, Barcelon:i, Tecnos, 1992, supone t1ue existe un proceso de natu
ralii.acion de la epi ·temologia por meclio de lo análisi · de la psicología en cuanto
al ~1ud10 dd conocimiento. Dicho naturalismo permite afirmar yue es po-;ible
~dtar el ptoceso cogrum-o en d yue lo: serc. bumano , con. iderados como
u¡eto fü1co. paraapc, del m1mdu natural. on ~ámulado~ por cierra enrradas
-i11Ji111s-- controladas, lJUe cumplido cierto ciempo &lt;licho ·ujew devudn,: como
$¡fidas -011tpuls-- baje, la forma &lt;le descripción del mundo externo. La rdación
tnrre las entradas y las . alidas. o t:.11 otro término ', cñmo e rclaCJona la c.·Yillencia

89

�A11mra Georg,1110 Bustos

Do11akl Dandsrm

representa mm investigación di. tinta a b ciencia empírica en rnruo
a su carácter formal o a su objeto de estudio, ya que bajo el . entido
de que todo esc.1uema tle pensamiento está penetrado e influido dt
contenidos -;ensoriales, la filo ofía no constituida un modo de conocimiento distinto al de la ciencia natural.
Por otra parte, ·ostiene un cierto tipo de 11Jaterialis1110 filo ·ólico,
yue aunque no pre enta una tendencia hacia la eliminación del discur ·o de lo mental, a pesar de qu el materiali, mo afirma que i algo
existe, ya eao hecho, u objeto , son fí 1co ) compuesto de alRWJ
tipo de matena. I?J matenalismo de DaYid on admite que los ·entos y lo. estado. mentales put'den tener, ademá de la de cnpcioo
física, otras de. cr1pcioncs verdadera , como la. mentales o psicol~
gjcas, no menos legítimas desde el punto de v1 ta epistemológico.
Finalmente, otra idea que , e conecta con lo ya dicho sobre ernpiri. mo, cpistemologfa naturalizada y materiali mo, es la idea rru ma
del 11t1!11rali.r1}10 gu DaYtdson so. tiene ) en fa que afuma que lo se~
humano no constituyen un imperio de11tro del i11¡perio -impen11m 11
i,1rpeno-- en el eno de la naturaleza física, sino gue forman parce dé
elfo } 9ue por lo tanto, las leyes que gobiernan la conducta humana están conectadas coa antecedente físicos, así como los eYentos
mentales solo pueden ser cau a de conductas o comportamientos específicos en tanto que sean idémicos a aquellos antecedente fís1C(k'
Todas estos concepto. rán fundamentalc, para tre ideas prin·
cipales n la filo. o fía d Dadvison, a saber: la eliminación de la estructura esquema-contenido, l principio de la interacción causal 1
su teoría del significado.
Hstmdum esq11c111a-contenido

l ..a concepción de un,'t estructura que cliv1de el proceso cognoscitivo
sensible con la te, ,ría, representruía el nuevo nb¡eto de estudio para la reoría dd
con&lt;&gt;omiemu Je manera conductual, ya que se im:c. oga cómo el su¡eto hu[J'tllk
se proyecta en el mundo a partir Je estimulacinncs físicas o externas, que no
dadas &lt;1 ptimi o &lt;le manera necesaria, y yue no n:prcscntan de forma unívoca k
fenómeno. dd mundo, "ino yue ésta, pueden ,·ariar ;· ser connngeme~ en cuan!O
tJue dependen del contenido anterior alrnacena&lt;lo en los in&lt;li,,iduos -producto
de esrimulaciones anteriores-- y de su intt:racoón con el mundo.

90

y cont nidos e ba a en cierta i11co1J1plet11d que Dandsun
ru;trt'a en d abordaje epist&lt;.:mológico del empirismo clásico, y ademfu
.usriene que suponer que existe aJgo como un esquema conceptual
1· un conjunto de conterudos, separado, uno de lo, otros, es m osreniblc, ~ que condiciona la reoría del conocimiento, com. irt1éndo.e
:ei en su "tercer dogma", juntn con lo, otros dos dogma o condicionamiento. efutlado · 1or Qume, a saber, d reduccronismo y la
tlisrinc1ún entre juicios an.'lÜttcos y Juicio, .intérico .4 i\Iás aún, afirma
que: debajo de duali mo analítico-. intét::lco
encuentra el dualismo
l yucma-contcrudo. Cl pnmero e tablece que el significado de los
¡mc111 · t' tá en virtud de su e tructura, y que grao.as a su contenido
--&lt;nnceptual o mpíricn--- puede constituirse en juicio analíttco o
s11ufoco, e denr, el dualismo de lo sintético y lo analítico . un duali. mo de enunciado , que pueden ser falso o verdadero. en razón
de lo que significan y por u conrerudo empmco. Pero . i rechazamos
tal duali mo, e abandona el significado que 1mpltca, aungue no e
abandone . u contenido empírico, ya c..¡ue para él todo lo· enunciados
Uenrn alguna da. e de contenido empírico -mat riali mo-- 9ue e,
txplicado con referencia a lo~ hechos, el mundo, b expenencrn, la.
sen.aciones y la totalidad de esnmulo. ,ensoriale , } no permite establect'r una clara frontera enu-e lo estructural o mental, y lo sensiblc. 5
t'O t's4uema

Pmm¡iifl d,, k1 i11terntció11 causal
Tu te princjpio afirma que un , uceso fí ico puedL ser producido por
un ucc o m ntal, a. 1 como un suceso mental puede er igualmenre causado por un proceso físico. Es decir, 9ue tanto la causalidad
fi ica como b causalidad mental uenen la mi ma jerarquía en la formulación de creencia. intencmoes, juicios ) decisiones, los cuale
iambien tienen efecto en eventos fistco .. El principio de interacaón causal nene &lt;los impon antes comportamiento, para Davidson,
uao 1m111ológ1co ~ ero 1111ó111alo.
El primero con, i. te en que un evento mental o un e,·ento fí 1co pueden ser sub urrudo bajo gen ralizaoonc. c.¡uc expresan le4

\\.\.0. (~umc, "Tw11 &lt;l"grna. nf empiricism", en Tbe Phrlo.rophm,I Rmt1r QSJ.
Da\1d:on, ·•on rhe very idea ...", op. di.

91

�JJ,mald 0,111dso11

ye. científicas naturales, ) c¡uc al mismo tiempo lo d termina .1 lo.
hecho. fí icos o mentale pueden ser también predicho por la ley
científica. Por ocra parte, el sentido anómalo del principio de tnteracción causal se manifie, ta cuando un suce, o mental e idéntico
a un suce"o fí.1co, pero ningún ·uceso mental e deja predecir por
compl ro, por ley s de carácter pi cofísjco. Esto último e lo que
Davidson denomina 111oni.r1110 at1ó111alo, ya guc apoyado en la idea del
matenati rno de que todo suceso mental es un succ o fí ico y que
la ocurrencia de cualquier suceso m ntal determinado upone un
conocimíento de los sucesos físicos con los que se;: le identifique de
forma predictt,·a, o tiene;: que no existe una distinción real o substancial entr evento físico o mcntale ·, y por lo tanto no hay dualismo, sino monismo. Al mismo tiempo, deja abierta la po ibiliJad
de que todo suceso mental caiga bajo alguna ele. cripción, pero nQ
gue pueda . er generalizado o totalmente predicho por medio de generalizacionc. científica. determinista , lo cual tiene por consecuencia 9u los suceso menralcs no puedan . er explicados en términos
puramente físicos. Ello da el carácter de anómalo al moni mo tn
d momento determinado en t¡ue runguna le1 sobre ucc o fü;icu
pcrmfre la predicción Je un uccso mental.&lt;&gt;
'' Si uponemo gue algún succ.: o mental ha causado algún suc · o físico, entonceS
pcxlemos deducir que por la lq del carácter nomológico de la causalidad ha,· un
modo de.: describir eso. uccso , ~,ún el cual se ajustan a una le) c1enúfic.1 natu
ral, p1:ro si dichos succ o: se ajustan a alguna lcv c1c-ntífica entonces ambos deben
contar con una descripción física; este detcrmmismo Je la naturaleza part:cena
guc no deja e pacm para algún ripo de libertad humana, pero es prectsamencc ~
tra\·és dd p11nc1p10 anómalo dd mom mo yue pcrmm: 1.hcha libertad, a saber que
~Tenro · memalc.:s guc O:wid. 011 caracteriza como creencias, deseos ) accione m·
tcncu males no pueden -en su completud- ser descocos por leyes pisco fisicas.
r por lo Lll!1to es imposible predecir d pensarni&lt;.:□ to) la acción humana, ya que J.-,s
ucc,;o mcntalc pun.len ·er causa· de uccsos ti ico porgue on ucesos físJCO
de mod,, yuc: lo pen amiento v accmnc::, de una persona pueden rener etecto
en el mundo material pero lo · pensamu:nto. , acciones de un individuo rie[ldl
eficacia causal I no son exphcabl~ por ninguna c1encL'l natural. y por lo rnnto
podemos decir yue lma s1Jn libremente realiza&lt;los: "Auny_ue alguien conoo~r.i
la hisrona fis1ca completa Jd mundo v todo uceso mental fuera idénüco a ull
:uceso fí ·ico, no se cguma que alguien pudiera predecir o e:l\.'J)licar un solo suceso

92

¿

ltm,m C.,o,x111a H11.r/11.1

De esta manera, entre los acontc.:-ci1111ento · muuale. , fÍ!-.ÍC'o rn
.nin se da la rdaci(,n dt'. 111tcraccic'in cau..,al, sinfl L~mbién de iden1idaJ. a yue a&lt;.Jucllo aconrecimient&lt; 1. c..¡ue rr ,drían :-t'.r interprL·t.ido
como m ra.mcnt&lt;: mentales LJlledan subsumido. por la: le, e utntífirn. '. solo en virtud de ayuella de.·cnp1.:iones ft ·ic1s Ljtr CU'.llltÍu
\C ªP:licao a dlu r ultan Yerdadera , mremra yue le, mental. en
rend1dn como acontecimientos mcnrale: \ xclu.1,ruucme de. entos e~- té~1ninos rnenrale. no 11ueJen uhsurnir..,e h· ¡o ninguna le aentihca.
Teodt1 del S{f!.t1i/irado
1:n concordancia con el naturalismo d.n id ·onian,,, el homhrc no
rcpres_c.·~ta para nuestro hJcí. ofo má Lfllc un ~er animado LJUC habl.l
} participa, por lo tanto de dos clt.•mcnt!I · del fenr:&gt;mu111 lingtit 1ico, a abcr: de. u carácter físico en tantn t¡ue emite . 0111do \ Je ·u
caracter significauw&gt;. , 111 embargo, . partir de e, tl' último a pet 11&gt;,
e tabl_ece.· c..¡ue 1a filosoh~,
·· ud
.1
•
lengt.1a1e
Jebe- preoci1p:1rst.· no por h,
~ue :igrnfican la locuciones humanas , -.u referencia con la n:a
Udad, sino por lo que hace que una t'tni ion . l"d lKlllficari, a } ljlle
po&lt;l:unos comprender lo t¡ue otra persona nos comunica.

Pa~·a ll_cgar a esto ha) l)Ul' entender d lengua1e cnmo un pn,ccso
entre tn&lt;ll\1Juo. en el yu1.: uno de ello· juega d papel de hah!t11111 , el
otro lk mtérprde, y cuya tarea t'.. prec1 amente i11kl/lfilarla cmisi11~es
&lt;lt 1(: ha_blanre., pero ¿cúmo lleva a caho diclra i111crpre1aci1'&gt;n?
1:n pruner lugar, esta int q1ret.1cir&gt;n no deber et contund.1 la 011
una traducción, es decir, no . e traslada el contenido de un lenhru:ije
•1otro
p1Jruue
11ara
eU o ena
' neo.:sario
· conocer e1 ·1gn1fíc:id,,
·
· , fa
•
,
7
&lt;
rctercnc,a
de las o rac1on
· ...,. s ). 1as p:1 Ja1xa · con la realidad,
·
,
cosa t¡ue

el lntnpn:t_ desconoce. Por lo yuc en la interprctaciún, dice l);¡y¡J
.ºº• ~·1 que tnk'rpreta debe con truir una teoría del sign1'1cadP de la-;
1.:rnisiones •aparentem
• t1:• li ngt11s11ca.
·· · · , ]e un suwtn,
·
,
en
curo Jcnguaje lt:
e. totalmente Je conocido, pero cuyo comportamiL'n;o púbJicn no
mtntal"
D ·J
, t'.n av1 ·, &gt;n, Ers,l)'r 011.,-.l,ti,,11.r mtd l :1'r11tr. fY.Í~••'.24: ttphen J&gt;nl·st, / ronas
1;osofr,1J" dt k1 n1111te. \JaJnd, :ireJra, l'.l'JJ, pág 1
ne r, op. ni., pa~ 14(, } 1-1 •

93

�J)(llla/d D,mdso11

lo es, v por lo tanto le sirve como evidencia

A11rora (,wr¡!/"ª l!J1J/or

r contexto pam infe-

rir igni f-icados, &lt;le cos, creencias o actitudes del hablante. l\fientm

no ez.tsta una manera directa de observar lo 9ue el hablante guierr
decir toda la evjdencia requerida para llevar a cabo la comunicación debe estar disponible públicamente a través de la observación
del entorno y de ciertas actitudes públicas que permitan infcru los
evento -físicos- que causen gue el hablante mantenga que una
oración e verdadera. 11
hn segundo lugar, un problema importante para el intérprete
consiste en que no puede conocer de forma concluyente lo que la
oración significa para el hablante } lo que éste cree que significa dicha oración. Rs decir, el intérprete no puede conocer ni la creencia
ni el significado de las preferencias del hablante, a menos que éstt
presuponga qm: el patrón de oraciones al que el hablante asiente
funciona bajo la misma lógica del lenguaje que la del intérprete, 1
que las creencias del hablante son producto de un patrón raaon:tl
y coherente parecido al uyo. t\. esta estrategia la lli!ma pn"ncipio di
ca,idad, y con ella pretende separar el significado de la creencia sin
asumir ninguno de ambos como definitivos, sino como constante,
lógicas que permiten observar no 'olo las oraciones que el agent~
considera verdaderas, sino también los eventos y objeto~ del mund(,.
como causas que él consider-a a las oraciones verdaderas, &gt;'ª L(Ut: las
circunstancias observables que causan 9ue un agente acepte oracinoes específicas proporcionan la evidencia má obvia para la interpretación de las oraciones y de los predicado en ellas."
E to quiere decir gue para Davidson él habla es un fenómeno
socialrn no en su fundamento, ino en su desarrollo, en tanto que d
signihca&lt;lo de una emision no es traducible de un lenguaje a otro
por medio de elementos venficativos, sino interpretado e inferido
en términos &lt;le conducta específicas ob.ervable, que hacen má.1
nn. "The srructure and content of truth", en Joum,;/ ef Philosophy, vol. ~1•
núm. r,, 199ú, pág. 193;" ~structura v conterudo.. .'', IJj&gt;. rit., pág. 7 '&gt;.
~ D 3\'ldsou "TI1e structute-..." , 1;¡,. ,,,.,
~-, pags.
,
194-1%; "E-•strucrura y conteru.do.. ,.,
op. ni., págs. 14-7(,.
H D:rúd

to

D a,1l. 1son, ''TI1e suucture....
" op. nl,
. pag.
·

11/,,pág. M.

94

1&amp;9; •-,L
r.structura

'"
) conreru'd()..." , •r

clara la intención &lt;le un hablante en que s entiendan su p:ilabras y
~u~ condiciones de yerdad. in embargo, :=.ti,rún su perspectiv:1, esta
teoría Je la interpretación) del significaJo no implica qu la verdnd

) el significado puedan definir ·e de manera conduclual. smn

el
~1¡,rnificado de las oraciom:s está determinado medianrL la conducta dt los bablante · basaJa en patrones 9ue penniten .ti inrérprl'te
entender acciones en cuanto ht:chas f&gt; causada siempre por una
uzón. Y si el intérprete e. rnpaz de detectar en d habbnrt· la acmuJ
b:i 1ca que causa su. or:1cioncs, afirma Da, 1d. on, es entonce. capaz
Je entender . u noción de creencia su actitud cr,~11, 1scitiva. ya que
arepm que lo. cont rudos de las creenci:-1~ há. ica del uieto cst:in
detcrmmado-. por rasgos objetivos del entorno, lo l'ualcs c:111 ·,111
1licha creencias, ) LlU lo LIUe el . u¡elo considera \'erdadcro t'nÍ
umb1fo verdaJcro para .1 nusmo.
ljlle

r

Epi temología in representaciones
Para Davidson, el contenido Je las cr encias bi·icas rk lo sen.. humano 1cerca del mundr 110 está formado por reprc:sl·ntac1nne..,
mrntak!-&gt; pnvadas, sino por situaciones) c,cnt11. comune,;; L mtersubjetivos. Oich.'L situaciones o cventus comune~, constnur n 1111
!il tema de creLncias básicai dentro dl'. la vida mema! c..le In indivi
duos, de tal manera yue la conct·pción &lt;laYi&lt;lsunmn:, de la mente e
contrapone a la concepcirm memal c.u·tc iaru1 --1..um(;) un t:spacio
interior donde e representan las imág nes n idea~ &lt;ld mundo.
Para Davi&lt;lson, el planteanuento de lo mL·nral cartesiano n,, e-, el
correcto, en tanto que no ex1 ten representacionn mentrrle: intermedias entn:. el c:u1eto y el mundo, y en la medida en &lt;.JUC la ep1 temología defienda ~ just..if-iLJUC la naturale2a dL' las rq res1:maciom:s
epi t~micas t:ntrc lo mental su contenido l'.rnpínco, afirma, s 111
trod□ce má · la posibilidad del argumento escépt1cu en contra de b
)Ustificación de las tepresentaciones mentales y de la certeza.
La i&lt;lea de que las represenrac1oncs memales son el p1·ublema
principal de la epi temologfa puede ra. trearse y explicarse en la postura chw1dsoniana desde tres ángulos: desde la postura bolístu L}tu~ rechaza la estructura es&lt;.jm:ma-concepto dentro del t:mpmsmo, ucsJc:

95

�Donlllti D11ridro11

una teoría de la erdad como Leoria del significado y a partir Je mu
po tura intersubjetiva de la mente.
Desde el pnmer angulo, encontramos 9uc Davidson define .1 los
esquemas conceptuales como maneras de organizar la experit:ncu
a partir de is temas de categorías &lt;..Jue dan forma a las sen, aciema
Dichas Forma, d organización elaboran representaciones de los he
chos, cJ lns objeLo, y de las experiencia, que con ideramos como
verdaderas, sin embargo, esta manera. de organización, ) por lo
CU1to sus representac1one. no son más que puntos de vi ta intraducibles con otro punto. de vista, qu en el caso de la creencia no
permiten a lo. miliv1duos confrontadas con otros esquema, pan
verificar. u verdad o falsedad. Ello crea entonces la idea de c1ue exi ·
te una realidad relativa a cada e quema o forma de organizacrún de
la expe1iene1a sen ible en la mente, y lo que es real en un e::;9uc1112
no lo es en otro, ~ da paso entonce a una idea de relativismo radial
y escepticismo. u m embargo, afirma que si p osamos que no existe
un dualL mo ral entre las representacione, que tenemo del mundo
y el mundo como tal, sino que más bien nuestra organización concept ual y sus representacione part..iculares on producto de nuestn
interacción con un solo mundo en el que la c.listinc1ón entre esquc·
mas conceptuales y contenido sensibles se pierde, ya que los pnmeros están con tantemente "contaminándo, e de los egundos", al
mismo tiempo que el producto d lo conceptos teóricos tienen ljll(
ser constanlemente confrontado con la experiencia o el mundll
D e ta manera, la idea &lt;le representacione epi ténucas se pierdt.
porque las repre entacíones, como copia del mundo elaboradas por
la mente, no son posibles, en tanto que la interacción con el muotlo
por parte de los elementos teóricos del conocimiento es &lt;lirecta, V
no mediada. E decir, constantemente están mAuyendo en u configuración, a 1a ve7 que éstos buscan su confirmación o su desarrollo
en el mundo. 1-

.·-l11mm ,eur;e,i11,1 BHslor

Por otra parte, y en cuanto a la teoria de Ja verdad, sosoene que el
concepto de Yerdad nene una cone1tión e encial con los conceptos
de creencia ~ signjfica&lt;lo, pero guc dichas conexiones han tratado
de ·cr clarificada a través &lt;le la descripción de patrones de la funat&gt;o de verda&lt;l como un concepto fnncional-veritativo dentro de un
lenguaje naturnl cuak1uiera, pero no para todo los lenguajes, lo que

el ensaro Je W,t1~1{gstei11, Hndegi!,er)' k, mjif1Jrió11 del lmFMt l!J&lt;U. en el yue Rurt~ afirma que Davidsoa e un holi ·t.a ratlical, en cuanto
que una conducta lingfüsuca en la cual no exr ce rungún tipo de condtnonamiento
pre lingüístico nunca está carente Je rdacmncs conductuales o uucncíonales que
lmt'n &lt;le enudo todas nm:stra cn:encras. 1 al ámbito imenc1onal no furma en í
mísmu un objeto de invescigac1ón filosofic11 porque esto s1gnúicana l:t suposición
dcconet:pro fundamentale o apnorísoco. que pernman establecer la naturaleza
JcdKho objeto, smo que quetla demostrado en la configuración Je los hechos v
bspr.ícricas sociale , que no son necesamis, sino connngt:ntes. y que por lo tanto
noptrm,tcn establecer nna estructura preliminar Je las relaciones de senodo en
nuestro lengua1e o en nuestras creencias. Para Ron:y, tamo el naturalismo eprstélllk:o de Qurne como eJ holismo lingúístico r ep1stcmolówco de Dandson con ntu1i:n una concepcion en la 9ue no ·e atlrnitc::n conclinones incomliciona&lt;la o
~priori dd conocimiento, smo explicaciones cau ales &lt;le la realidad. Con esto 110
rncomrarl:tmo - objetos 1mrinsecamente unples, ni representaciones priYilegrndas del Cúnornnit:nto, sino qu tend riamos que daborar jusuttcacione - ep1sterruCJS -no basadas en concepws inescrucables, sino en proce o. de rnteracc1ón y
pcicuca, &lt;le:: lo· 1ndiv1duos con el mundo, pero que Rom entiende como rmeracoon y prácncas sodales-. l .a prerrusa de este argumento, para Rony, e. que la
~ para escapar de los problemas yue implica la concepción del conocimiento
Ollno un conjunto de rcpre.~enraciones pnvilcgiadas es t·ntcn&lt;ler d conocimiento
ipartir de la 1usoficac10n ocial y tk los procesos de conversaciún de la creen
CU. sin necesidad alguna de con iderarlas como reflejo de las repre. entac1one ·.
Liconversac1ón, corno parte del proceso ep1sttm1co, sust.ihl}e la confrontación
111 tn: crt:eacras I' realidad, lo cual dcs&lt;·arta la idea Je la mente como espejo de la
naruraleza. pero al nusmo tiempo,\' a Jifcrencia dt Da\'idson, 1mpl1ca un holismc1
IOlal que no mcluye la concepc1ón de la @osofía como una disciplina yue busca
1'trtlades apodícticas r fundamentalc. sino como pro&lt;luctc, de una práctica octal
llla&lt;i 9ue conforme con el mundo de la cultura. Con esto. e Je.s;pnja a la rilosofía
11 D an'dson, "l) n th ven te·Iea...,., up. n·¡.
de u car;'íctcr autontano o jerárc.¡uico entre el resto de las manife ·taaones huma12 E ta idea del holismo &lt;le David son, canto en el ámbito linguístico como en d
nas. t'll cierta manera ·e le rebaja, pero no de manera ne!,l'l\U...-a, stno en el intento
epistémico e retomada por d filósofo, también escadouniden e, Richard RortY. 1k ampliar la compren. ión de ésta y obre todo haciéndola una dJsc1pJina má
ljllien 1::n una de su obras principale,, L, filoso/la J' el upqo de lll nat11mleza, l\faJo&lt;l. IQl, más humana y más histórica, alejad.a de pretensiones 111alcanzables.

96

l.itL'&lt;lm, 11&gt;79, así como en

97

�A11rora Geor~Ílla fü1Stos

Uo1111/d Da1idso11

hace de esta función de la verdad algo privado r no público pan
comprender el patrón o estructura de verdad que e encuentra en b
conducta de los individuos.
Y es 9ue el patrón de verdad antes mencionado, observa Davidson, solo funciona para teorías de la verdad que consideran a éso
como un lemento ya sea pjstémico o realista de las teorías coherentistas o correspondeotistas ele la verdad re. pectivamente. us
primeras afirman que la verdad e, un concepto epistémico que iunciona dentro de ceorfas cohcrentistas, como el antirrealismo, el pragmati. mo, el realismo interno o el naturalismo epjstémico ea el queb
verdad es interna a una teoría del mundo, y por lo tanto un,1 po run
epistemológica. 1Gentras que la verdad vista desde la perspect:M
reali ta implica una teoría de la verdad como correspondencia, es
la cual ésta es completamente independiente de nuestras creencias.
las cuale podría ser exactamente como on, y sin embargo mur
di, tintas de la realidad. Para ambas po turas Davidson presenrn UOI
objeción individual y Ullil en general
Contra las teorías coherent:ista ', inquiere que creer algo no es hacerlo verdadero, porque aceptar que una creencia verdadera no ~
compromete a decir que no hay conexión entre la creencia y la verdad.
Las teorías de la verdad como coh rencia afuman que todas las oraciones de un con1unto consistente de oraciones son verdadcr~, de m&lt;.Xki
que ligan directamente la verdad con lo que e cree, sin embargo, la ob·
1eaón obvia es que existen mucho po iblc conjunto consistentt:5.X
diferente. creencias que no son consistentes entre sí, de tal forma qit
dos teorías pueden expresar en di untos lenguajes distint.a.s verdadi:s.
pero excluyent~ una &lt;le la otra gracias a la, repres ntacione. independi ntes &gt; privada:; que realizan de sus creencia! y de la verdad. Contra las t orías correspondcntistas objeta 9ue no existe nada que una 0
conecte la oraciones con el mundo, es decir, que es posible localií,r
objetos o acontecimientos individuales CUfilldo 1'ls oraciones describell
dicho · objetos o acontecin:uentos, pero las oraaones no proporcio(l311
la_ enudades de la, cuales los enunciado , oraciones o preterenciar t
derivan. i esto es correcto, Davidson afuma que la idea de representación está pu ta en duda de nuevo, puesto que i las oraoones '-'

rurresponden.. entonces tampoco repre enran. ' i abandonamo los
hecho · como entidades que hacen a las oraciones verdaderas, debeiiamo. abandonar la. r pre entaciones al mismo tiempo, porque la legitimidad &lt;le cada una Je ellas depende de la legitimidad &lt;le la otra. u
F.n ambos casos, lo que objeta no e,; que su. anrmacione obre
la verdad sean incorrecta , sino que desvinculan el término verdad,
o má bien des-vinculan a las oraciones --&lt;le la que se predica verdad o falsedad, no de las representaciones- Jel contexto público
y emántico en el que e originan olvidando así que la noción de
rtferencia ) significación de las preferencias lingm t:ica está e trechamentl' unida con la estructura de \'erdad, no &lt;le las teorías episteffilcas en primer lugar, sino de los habfantes.
E: por ello que para David on una teoría de la verdad es mfu bien
una teoria del 5-ignificado que &lt;la .enrielo a las emisiones lingüística~
de lo habbntes, en cuanto permite su interpretación -medianre eJ
principio de caridad- aproximada a partir &lt;le la observacion de los
acontecunientos públicos sobre cómo los hablantes usan el lenguaje. 14
La idea de que el contenido propos1cional. Je lru oraciones de ob·en·acíón se determina mediante lo que es común ,. obresaliente

tanto al hablante como al intérprete [...] Tient: profundas consecuencias para la relación entre el pensamiento ,. el ignjfica&lt;lo, v

para nuestra concepción del papel de la verda&lt;l, porgue no olo
asegura que hay un nivel básico en el cual los hablames comparten

us concepciones, sino también que lo que ello, comparten es una
,isión ampliamente correcta del mundo comun. La fu nre ultima,
tanto de la objctiv1&lt;laJ rnmo de la comunicación, es el tnángulo:

quL" aJ relacionar hablante, intérprete y mundo. determina lo conienido. del pensamiento y del habla. Dada e tn fuente, no hay lugar

para un concepto relati, i.zado de verdad. 1'
1

"The structure .. .'', op. cit., pág. 4?.
llistl:; Daúdson, "ni.tructura y contenido... ", ,ip. át., págs. .i11-1t.
Da\1&lt;lson
·
•.
. · •., ''The tructure... » , op. nt.,
pag.
200: «i...:.J.C.Structura } conterudo .. .' , ,

14 Davuhon,

ª1·, pag. k5.

98

99

op.

�J1,muld Pa1id,fill

Por lllri 1rn, ti ide. dd anti ubjcci\ ismo surge en Dav1&lt;lsoo como
con '1.'CUt'nli, dt· u rl'chaZl a b ilh.:a duali ·ta trn&lt;licional CJlll' \ a he
mu 1.·x¡ m: w. a :1ht'r, 1:1 1dcn11ficaci&lt;'Hl ck la ml'ntl' con l.i 111sran
cia · ubjcti ',L \ de la n:1mmlcza con lo objctiH&gt;. Por d contrano,
¡ :ir:t él · isll'O mucha· mcrncs inmersa en un. olu mum~1&gt;, \ en d
l)UC cada una le c.:lb. ncupa un nemp, , c. pac10 cktermmado que
llll e aislado de otra men11.•s , ino cornp.trtido, en 1an10 1.1ue e en
c11en1ran en d mismo mundo.
• 1n cmbarg;o, las d1fcr ·ná1s l)UC es posible yue c. i tan entre lo
·1 tt•mas de p,1. n. amH:nl&lt;, indiv,Juale no e\ ita 1.¡u • pueda lle arst: a
cabo L'I tcnrnn1.·n, k la cnmunicacic'm )ª qu -come hcmo" e. ph•
~ado
~sra no e r aliza por mecho de l.1 tr. duc ic'm el un 1 11..·ma
de nsamicnro :1 otro, o por medio de un kn,h'l.lajc :1 )[j"(), ~no
1ran: k la inrc:rprct.1e11',n de la en: nc1a. lo de t: • ) la ornuonc
le lo. hahbnrc , inclu ende nn olo. u· pre 1.r1.nc1,1g, inn t:1mbicn
·u· :1ui1uJc publirn · ) d contexto ·n d que e de arrollan: F to
ipni c:1 t¡uc nu c.: ·i t ni obicti\ idaJ ni ·ubjl.'tividad. sino un :1 tema
1111c rmbjetÍH) de omunic. ciún entn: l11. hecho , lo hablante· lo
tnttrprete que p rmit1.• ·nluci,,nar tres probkma fun&lt;lamentalc·
de la lfü i ic'&gt;n c..:nl rt· lo ohjcii, 11 1 suhjct:i ·o: ¿cómo conncem11 el
mundo e l rno?. ¿cúmo conocemos otras menle ?. ) ¿ ·úmo con,
ccmo. la propia mente?
.
P:1ra la¡ rimern \ l:i tercera pregunta, alirma que 1 tan10 rccnctai
como11raci,meso;;e111cau.adasp11raconrccimicnto ft 1co. y,i t·\ r
sa. t·tW&gt;nces no cahe prcgumar ·e obre la e ·istc:nna Je la realidad (
del con1t:niJo de la propia mente, puesto 1uc gracia .1 ·u relacion
cau al 1..¡ul'd:t demoslr:tda la realidad de amba · no cotnl in tanCUS
eparaJ:1s, sino 11110 un.1 . ola -monis1m . ~ficnrms t¡m· parad
cem&lt;1 ·im1cn1t&gt; de c&gt;tra menrc c.: ciar&lt;) yue 1.· · po. iblc a tnt\é dd
procc. o d1.· im •rpn:raciún, ) a t1uc pL rmitc la comprc..:n. ii',n tk las
actirudes inrencionalc ·, lo. de. en. \ las ·reencia dl.· lo· indh idm
, p:uúr de un come t(l n:. 1, . no de la . upo ici ·)O c.l algún 1ipo Je
harr ·ra L:pi. 1cm1ca e rd:lli\ i ta.
l) 1. ta mnnera d · ·poja :t l.t epi t 1111,lo"ia de obj 10 , ·ujcu
d e t4m ma c, ,nr ·nid ,. tiue puedan phrncar el problema Je las

r

1110

l1mm1 (,,o ma /Justnr

rcpre. cnt.1_ci11~l: · epi.'témica , } p111 lo 1:1nro, la lih r.1 dd problema
Je l.1 JU 11hcac1on. naturaleza} fund.um.:nto de L1 n:pr~sentat·ton ..
\ de la prcocup:icil&gt;n e: éptica. Pero to no igmfit:1 yue la tarea
d la t·?tstem, &gt;I( ,gía termin:~ aquí ya 1.¡ut· aunyue e agut, n 1. 1 rt prentauonl' .' sur"ell otros tipo Je problema. 9 ue no giran ol,re la
CI rr~ ra o incorrecta rcprc ·cntacion dt una realidad, 11111 obr • d
tunn m:urn1: nr, &gt; Je una racionalidad (JUl' v1 l' tnnwr :i en el munJ \
qut e cap.1z de comet r l.'rmrcs. n de •no &gt;11trar .ui 1:,c l!·&gt;n en cte.: ria crLcncia. para e, ,nsiJcrarl.1 · c11m1, ce &gt;ne 1cimie111o. Ya (!lll olo t 11
d mar o de l.1 rdacicín Íntl·r:uhje11v.1 l'll un mund,, conuín ,1 ¡ &gt; u
1·ro pueden coexi tir pcn ,Ulllcnt, ,, l.'onc pt1 ,, ,. 1 u fit ad, l'll c:1nlo yuc la po ihiliJaJ d~ la i~tcrpretacion partl'
upue 1;, lpte 1
cont(·111Jo &lt;le la. creencias ha ·1ca . on l. ento púhhr11 ob 1..·n .ihk-s
\ no n:pn:st:ntacionc: med1:idora t.'lllrc su¡ ·10 , l l inundo. y e ,isí
com 0 nue. lm conoum1e1110
· ·
p:irr1.· dl' un mund,&gt; ·publico crnnpm to
dt: mente · yue. e comunican uHre dla dl· forma 1111ersuh1l:l1va.

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l'11 r u t·olahoral 11111 en nu 4ud1arcr c'l'.1 la inH 11 •.1c-1 111 d la que e , tnd
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re n.:nL1;1 1 • &lt;:n i1111, b1hhu •ra rn de la B1l,liott: .1 e.cntml tl1 fa P &gt;utilioa I m
\rmdad C 1óhca \rgt·nuna t.'11 la fer 011,1 de u drrcuc, lrccnc ra.d·r ( hud,
h:rnai1,1t~.,, wno umhién a lo. mi lf:rant · iit' 1·s1 t· 1111" lo n:fercn r r;¡ , li
ccn 1ado lhnid Rrr.cardP, Porfirfo Mrh'l.11.11 , 1\hrt.1 kzler I J uí \k·wnr \ In
t¡uc J"re •11 tainl ién m, reconocumuuu ¡ •r 11 .wud:i al , u, r d&lt;· arCTd 1 11 n. c:n
la! pe ona de lo brhliort·c.10v. l lugn \gucm, 1Ch,1 Henuna., Rob ·rr Lmn
1 Edgardo Hncchl&lt;J, ,, a ·1 ce ,m, 1amh1i·o al &lt; ·h ,r htm mr. ca, en Ja ¡&gt;lr.on;i cl ·
• ·i:g, &gt; J', \Jmco ,. u· ce l.tboradorc
Jusé {;,11.). \ G11n7.ru('7 p, fa ha n.aado t'II ( ;y ·111 \ ·tuna, l'll l'lm, \ 1:t1k.-c11J l en
fi 1co l'n 19N). Rt.1h:t.1i u cs1ud11 supi:·m,rt en la 1 m,cn,1dad d,· \'ak•mra ·e
hct11ci11 l'II fo I nÍV&lt;.'rsrd,,d -d c \ íadnd ·n 1,, \ {' •lllrl :uumn,i d&lt;.• Jo e: ( &gt;nt • f ( '1S CI
1 &lt;l ;\fanud (,:1rc1:i ,\ lorentc. D,x:cor t:n Filw 1J1a p&lt;•r la I nrvcr,1d.1d lA·mml c-n
1'&gt;18. Pr1 • or cu la l nl\rnadad ,1 1/ü'lrag )7.a) c:n l.1 L'111wrsid.1J dc i\l,1dml, 1• l:1
lJUt h. 1J11 rl· ·tor desde 1•131, a t•n 11. Ya en lt x1co h 1d , pr) e or dl' filo utu ·11
b I nn en-1d.1d :!Clí•nal \utonom ele \IC:: ico , en el &lt;.ok'gl , d&lt;. le.xi , t,unln&lt;.n
tn la L M' :n.1dad di: 1 uevu 1-e, m ad1•mas dt , Iros cu.r.;o. 111tcrn11tuuc, ,¡u&lt;. ha

10:!

�El de.rm,lfllánnen/o de la jilo.rofía e.'--i.rtendal e,¡ Móicn

pensar de José Gaos en tanto repre entante de la asunción y desenvolvimiento de Ja filosofía existencial en México implica eguir el
despliegue del pensar de nuestro filósofo.
, eguir ·u pensamiento a travé de , u obra, es decir, de las fuentes primaria , permite reconocer en dicho despliegue un entramado,
algunos de cuyos hilos hemos de entresacar para destacar, según
nuestro propósito, su apone como figura que ha asumido la filosofía
existencial y la ha desarrollado en féxico.
El mérouo eguído re ulta de 1a correlación de do· criterios: el
histórico genético y el sistemático, ya que se considera el pensar en
su desen olvimiento. En efecto, el criterio histórico-genético analiza
el pensamiento desde un punto de vista dinámico, d de la perspectiva de □ n pensar en desarroUo. El criterio sistemático atiende a la
unidad, virtual, latente de la obra de un autor o autores, que en el
despliegue del pensar de un autor no siempre es explícita. Hay gue
relacionar ambos criterios, integratlos.'1 Se toma la expresión fikJsqfí"
e.-dstencia/5 en un sentido amplio, como pensamiento y como actit11tl
dictado fuera de México, u gr. en Venezuela y en Guatnnala, entre otros. De enrre
su producción seleccionamos por su referencia a nuestros f-ines: fotrod11ri1ó1J O bl.rer
Y el tie11¡po de Mmm, Hridtg!fl; México, la. ed., FCE, 1951, v la 2a. revisada , aumentada,
Mfa-icn. FCh, 197 1. Cabe llamar la.atención respecto de la relevanoa de esta obra de
Gao , la que, como se advierte en la edición cir:ada que eguimos, e. literalmente
única por ser idéntica la terminología de e ta expos!Ctón que hact: C'.aos de I Ieidcgger a la de L1 traducción, la primera en Iengun española -1951- que ha hecho
&lt;le Sei11 1md Zett, }' donde se muestra su profundo conocimiemo del pensamiento
&lt;le! filósofo germano; Co1ifesirme.r prefaio11ale.r, MeXlco, FCE., L959; I'ilosqfia m1ne11,po1t1nea, Caracas, 'ruvcrsidad CenL.ral de Venezuela, &amp;licione de la Biblioteca, 1%2;
Pmsan11e11ro de lmgun e.rjJmioln, México, rvlo, 1945; Jo.ré Ortega_ r Ga.r.retJ' otros wabq¡ns de
hi.rtoria de la jilos(!/ifl n1 Lspa1ia)' la /V11énc,1 esjxuiola, México, Imprenta niversítana.
19,7, rnlumen yuc incluye estudios pertenecientes a &lt;lJscimos momentos de la pro-&lt;lucctón de Gaos.
4

Diego . Pro, F-l,storiQ delJ&gt;ensn,numto ftm.rójico r1Tge11tmo, Mendoza, Argem:ina, Instttuto de Filosofía, Facultad Je Filmofía} Letras, OJ\'ersidad .1. ac10nal de Cuyo,

t•r.,.

5. La filo~ofía existencial

Asinúsmo, ténga e en cuenta según lo hemo. , eñalado en un
c. tu&lt;lio anterior,'' 9ue el marco en que e desenvuelve en [éxico la
filosofía existencial es el de la reacción al positivi, mo.
En efecto, la filosofía existencial, cornente del pensamiento europeo particularmente alemán y francés, e asumida y d senvuelta
por pensadores mexicanos ---como tambi, n en la Argentina-, en
el marco de la reacción al positivismo -hacia 1910--., y en el de su
superación. Jlacia fine de la década de 1920 ·u influencia ha desaparec1do, por lo que puede hablar e d una , uperación de e ta corriente del pensamiento filosófico europeo en Iéxico.
La reacción al positivi mo 1·ambíén se ha dado en Gaos; según lo
señala nue.tro autor ha reaccionado a su adhesión al dmtificismo. 8
Uno de lo hilos del entramado del pensar hlo ófico de José
Gaos se nos muestra en el mterés constante, latente, por desplegar
una &amp;losofía de la filosofía.. 'onsideremos cómo se expresa en tal
sentido:

todos los camino de la vida, por wdas la. experiencias capitales de mi vida, una y otra \Tez me ht! vi to, sentido, encontrado, reconducido, &lt;le\ uelto al tema, al problema, complejo de otro , de la
610 ofía misma [es decir, 9ue Gaos advierte que el problema que e
Por

ot1gea de la filosoffa existencial se remonta a oren K.íetkegaard, quJt:n lanzó
por primera vez el grito de combate: "Contra la filosofía especulativa -pnnc1pal¡nente la de Hegel- la lilosofía existencial'". on ello abogó por un "pensar
existt:naal" en el cual el su1ero que pien a -este hombre concret•~ se incluye
a si mismo en el pensar en vez de ·olo reflejar u pretender reflejar objetivamente
la tealidaJ. Qi: faúlde Isabel García ! .osada, L.a jilosofin e,xistemwl en la ~rgmtzna.
\'tis i11tmdlfrtOrfS, Buenos ,\.tres, Plus L'ltra, 1999.
: García Losada,,,¡,. di., págs. 16.,-191.
Téngase c:n cuenrn que por daño 1908 ya estaba debilitándose el positivismo en
Justo Sierra --escriror f polinco mexicano, Campeche, 18,18°1\fadnd, 1912-, uno
de los r&lt;ltologos &lt;ld porfirismo; ifr. '\ntonio Caso, Obra.r m11,pkta1, t. IJ, Mexico,
, '1\M, l973, págs. xxi-xxi.i.
8 José Gao!i., Confesw11es profa.r1011,Jles, México, FCF, Jl)S9,

es aquélla que busca la verdad no meramente pensada.
sm~&gt;- realizada en la exi.~rencia: la verdad e.&gt;.1Stfl/11t1I. Hada 1845 la lengua danesa
for¡~ el ternuoo ~istmaaf, de e e modo st: introdujo en la füosofía un nuern cipo
de discurso Jcscnptivo y lo mt:nos posible argumentat1vo, aunc¡ue polémico. El

pág. no. El cteotífiCJsmo
es el mov1micnro del pens:urut:nto que ya no lllega la metafísica, como lo hace el
posiovísmo, a la que concibe como una daboraciún que se hace de los úlúrnos
datos de la ciencia.

104

105

�,'1,1//lde I ,r1bd (,r1rm,

L-.I rks1•111•olt•11111111/0 ti,· 111 /1/1m¡/1t1 1':\·1s1t 11mil f1I 1\li.-..·m1
le ha plan11:·:idu con in,;i t\.-oc1a ha e:tado, e tá compue:to dt otro.¡.
En su :ti

parecer e ennal hi torind:t&lt;l: pr lhlema cuya solución, de

tem:rla, aun&lt;-1u1.: olo fue ·e para mi n I parece poder ser in11 una
pe ultar, una pl: no.ti tilo. oiia &lt;le b filo offa_'&gt;

Y d m,111.era concomitante e rcconocibk como otr de In: hil
dd entmmaJn del pensar tilo úfico &lt;.k Jo'-~ Gao ·, el que desarrolla
la importan ia t¡ut fanin I luJcggtr a ·ume ·n c;u formacioo como
pcn :1dor. como f-iló:nfo. Y e to porque comn él nú&amp;mo de. taca,
11

H iJcggcr lt,-. ha so/mu 11itlo)' wbn•cowdo.
Ante'- de seguir d descnvoh mucnto de la imporrnnc1a qm.: Hl'I
dcg,__e;cr ha t ·nido en d de. arrollo dd p nsar ltlo oEco de ao ·. ljlll'"
rt:mn. detenerno a . eñalar la relevancia &lt;-¡ue nuc tro autor le asi '1l2
a . oren Ku:rkcgaard, ~ cuva pre cncia adYtert en el p nsamicnto
de I ktdcggcr.
;:1os, al seguir a l te1deggcr. scnala que Kierkcggard ha . illo d
filo. ofo que en el ·1glo . ha plant ·ado xprc amente lo e.-..:i.rtmrial.
ha pen . ad prnfundam ·ntl: el prohkma tk la e. i tencia. Recon,l(C,
en lo Ljll 1gut·, al hk1sofo g ·rmano, qu KJ rkegaard ha 1tlo 4U1l'II
más ha avanzado en d análi i. dd fcnomeno Je la , ngustia.
( ,ao., ¡ut: se apn, a pnncipalm nrc l.'11 /~/ ({}llú'f&gt;lo..,de la ,111u11stif
11 (

im• , o1'1. al.. p.ig. 11·.

• aJ, t:rh:

l)UC.:

d Le tn qut' '-C publica u1 ._. ·te ,nlumcnha

iJo rnlactado par,1 kcrlo en In· cur~o · Je IO\ 1crno Je la \'acultaJ Je hlo~1l1J
1.d ril" lk la t \, l t'n lo· curso , le verano de la l lm, cr:.1daJ Je , uc,·o u:on
l'l~~-. t· puhhui . l1l rnrnlth aC1oncs en t•); para cekhr.tr 9uc &lt;º
phi', d ngc.;s1mn ,uuw ano Jd arnb\, 1· Jtn: (,aos a [é ·ico.
llq~aJo a le. 1 ll. ". u patria Je Je Uni&gt;'', en 1•1 \ • E-;ta cxpn:. 10n i.amhi~n 010 lll
que ,ao e p1cn. a 1cnll'.' tr,mrltrmrlo, expresión '-luc t'.·I mi~mo acuno, ~a &lt;¡uelll

para ,malizar a Kierkcgaar&lt;l, también como Heidc t·r:
.
en dicha ohr:1 ,_ dond d filósof J 3 ~ l
gg , a&lt;l\'1ert . yue
.,
'
m: 1, ex¡Jrl'sad1 &gt; 11'eJ·
conet·punn de la exi ttnlia. •
' nr su
Cabe &lt;.eñala
· 1era que l leidegger r ba1·a un r1oco,
. . • r t 1m:. ·,.1os con J&lt;.
un pm:¡u11m
lrce - 'la • pnrtacton
. . filo.,·
.
fica d Kicrke
1
ID &lt;lu&lt;la meno cono ·ida ha ta 19?.,"
gaart'
\nn 1111d 7.etl • &lt;-¡ue &lt;l. d ' ' - • ª°'' en lJUl' se ha publicaJ( 1
t
e. entone • O tci l 1o ca. o in
• mala lllt n
aón· .. •, ,
. 9mza. ulo con la m1c.ncion de n
b .
aponacir',n ".'~
o re.• aJar en nada u propia
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yut Hc. ¡Jtgger
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Jl'. ¡1a . obrc,·emdo
. '
GaR s:ihcmo:
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brecrnriJo ,
o , qm n e lu ntJdo "lli&lt;lo,. U·
l
. •
º .1
Je d m ido dd prole or. i,; ueh,;
fili;:s:/ IJr la exist n ia Je:
sor que ha . umicln , 1 ,
o pen aJor, y profe.
. egun o t: pn.·sa- con ntu 1.1 mo 11,
•- . ue&lt;l tro motln Je mo. trar ¡ entramad(&gt; dd peo ·ar Je· , ,.
u,1\t'
t' su obra \' 1 .,I, 1 .
'
.. o ,l
, . le ue o:- re.·tns nu:mo
,, de 1. I· .
ron de nuc tro :mror no h 1
.
•
u: ,1 prnprn e. pre
su fi10'1 f .
l ' . a &lt;. po. 1bJhtar me !-frar o ir dd111eando
&gt; ,11 -y te taGir a trnve de ·u inr . ~
1
hlo oíia dl' h hlosol~
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c.:rcs por&lt;. e arrollar una
1
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, - :u,u a. ,cnr111an11.•. ,. cgura \lun llil 1
•
•
•
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' 117'' i:n n ,·sti,11iol. B- . ,J
g · • (}/1, rrf · ' • l has11.1n "\ ar;,,1
(

1

C,a.

destemu/11, en \lt::sm.:o.
111 ( ,aos, "Í'· cit., pag. &lt;,1,.

I Re;1I \n1dlmu [ •. p,tñola. {)¡(17t)t1tmn J. /,¡ len 11,1 (J/'11'iol,1 •• [aJriJ, 22a. ed ..
\wn:,mr -;.Id hn. mp,r 111nL..--: "\ ,11:n·r
ucnh:r a&lt;ll•ma ,1 Jc.pués &lt;k (1111
· ·a;, cnu· impro\•1:amcn1c": cjr. 'ant1ago •. e ,ura \1ungwa . uet'CJ 1liaw11t1no dilfl
l,iefa, l,1fim,-erp,11wl r rl las t'flfrs rle,i1•11d,1&gt;, l nt\·crstllad le Dcusto, fülh.w, l ~

:im1.

¡, ,au tradujo Jd alemán; ,ao .• üp. dt.• pág. :;,;
];/ amteptr, d1 /11 m¡gmtr11, fadml. Rc::Hsta de ) odcnte, ¡9',(1.

1 Obra que:

106

r

,irce ona•• opcna, l'l, II.

10-

•

�hl dne11t'o!t&gt;i111imto d, k1 fi/1Js(Jf111 t.x1sle,mal et/ ,Uh.im

Matilde lsabd Garro,

ria de la filosofía e parte integrante de la mi ma filo ofía-cm: tiún
que nuestro autor de pliega y que trata de de u vital interés: el d~envoh imiento de una filo ·o fía d la filosofía.
,orno p nsador y filó ofo polifacético, sobrerogido por Heideggtr,
e ha acercado también aJ pen ar del filó ofo germano -y es ésta
otra de la, temáticas, otro de lo hilo , dicho de otra manera, qut
resaltan y . e de pliegan en el entramado del pen ar del autor, CU)O
de envohimJenro no proponemo ofrecer. Con iderem s cómo

En lo que sigue nos proponemos mostrar el
con el pen amiento de Heid
1 .
'
encuentro de Gaos
.
egger. n i tamo en cómo h U d
pen an1Jento de Heidego,er 1-fil. _
a ega o al
le ha " b
o .
osofo germano según 1
o 1:evenido ) ·obrecogido"· "l I .
'
o expresa,
wnocimiento de Heidegg "
.
acia 1930 empecé a hacer el
er .

En una ,; ita que ha hecho a Iaclr"d
bRi·1ista de Orddente ha e ch' d , d J . por 19311, en una tertulia de
L •
, .
,
cu a o ec1r a Orteg - •¡ , rI d
u li1osofia v1• ita a domi ili ,, y .
ª· Jn ei egger
""'Abra
,
e o . re alta que han . i&lt;lo la
r=
que ha 01do de rtega respecto d Heide.,
i•i prnnern
agrega nu stro autor:
gger.
Jo (Jue

expresa:
Por mi parte me de~idt a esrudiar a I I idegger, como a quien nu

reo que fue la pnmera .

a título de filó ofo del día [es decir aclaramos en cuanto filó ofo

actual] c.1ue era mi deb r profesional estudiar ) enseñar, pero tam

b1éo a útulo provisional_ 111imtms no desarrollara elprollle111a de !tJ Jilos~fí.
111is111a en toda una teoría &lt;le la filosofía

,

,

\ e7, que 01 o lei el nombre de Heidegg
o o mucho despué caí en la cuenta de
, et.
a decir de He.
.
,
.
lo que Ortega había vcrudo
1 .
tdegger. que e re hizo a la filosofía bajar d l . 1
a uerra, ha t'l hac r1a entrar en la
d I
e c1e o a
d
ca. a e o hombres. '\ parttr
e aquella noche !por 1930]
dí
,
. 1

egún la Hamé, hasta yued

conoomicnto Je Dilthe} me hizo adoptar como nombr ma pro-

con f1 .d

pio el de hlosofía &lt;le la fiiosofía. 1~

compren

e1 egger,

] liev¡po_21i

~

en efecto me hice d

qu hab1a. qué "hacer e"
.

.

.

e iru pnmer eremplar de Ser

Corresponde resaltar que a Gaos, el probl ma de la fi.Lo ofia miimll,
1de u senetaJ historicidad, . le ha presentado a travé, de su exi · Pero no aávierte que su análisis "
. ,
tencia de un modo permanente, egún lo hemos ya d staca&lt;lo.
~ar durante su pnme en seno de Heidegger ha terudo
r ano como profesor e 1\1 d .d
1i. .;,¡
t\ simismo cabe señalar el problema de la filo ofía misma, e u,; -.io profe oren fadrid d d
,
·
n ª n -Caos ha
·1 ·
· ..1, d
l ·,
es e 1933 - 1
u esencia histonaua \ la so uc1on a te probl ma: el desenv&lt;
. o propon mos a tra , d
·
.
virruento de una peculiar, personalisima filo ofía de la filosofo, el tkccionado- mo tr
l . ei
los IT,ll_ ~o texto -que hemo
.,
. ' ar e rntere \ anali-i
J al
.
la cucsuon que e le plantea com perman nte a nuestro filo oto d arrollado en to
al
,
.
.
gra u
creciente que
1,,
rno pen anuento d H d
que ella ·e enlaza a otro tema: el encuentro con el pensamiento 1J
ei gger.
r1 ideggcr y la relevancia que d filósofo germano ha tenido en b Por mi parte, m decidí a estuc.J·
iar a l-'
~e,·d eo-cger como
.
.
) agrega tamb ,
~ '
a 9u1en ma
formacion de Caos.
.
ten c1ue e ha re uelto "
,
~
a en enarlo a título de tilósofo
f...l ha profundizado en el pen amiento de fl idegger, por UOI del l lía tCOll
e ta exrreSJÓll Ga_
os e:. pre a el hecho de la acwalidad
parte ~ también lo ha n eñado } lo ha da&lt;lo a conocer, ha ido

*

introductor del pen ar del filosofo germano a era és de prim
craduccione, a la lengua castellana. 1K
~
1

18

r

lengua españ
•
.
o 1a. . os refenmos
a Martín I le1d '
.
.
co D.F. H.L 19~1 La ·d .
..
e,it{{er, hl ser ¡• t'I he11mo Ia ed
~ 1c1on ongi ial d
r ' · ·,
llfrhjiir l'hilosophit' 1111dphonommoA .' .,1, r. e ,c::sta ••hra ha ·i&lt;lo publicada en d
&lt;,ao oh ,, •
.
11gtsr1J, r 'orsw1111g. \·ol. \ m Halle \1
· r· r1,., pags. 34-40.
'
, emama.
lhd
1 ., pág. 411.

• pag.
•
· son nuestra..
,ao • fJ/&gt;- al.;
-13, 1as cu ·1,;a~
Ha sido Jo. é Gaos d autor de la pnmera traducciún del . rit1 tmd Zeil _¡qf ldem.

l08

~

'

•

J

•

-

109

�l·I dur111'tJ/11m1111" d1 lt1 filt.,wfo, · uten,wl

t,, \lr:,:r,o

.
d e I It:ll- 1egg
• erl • '•ue
l'ra mi de/le, pm/1•.r1,111al. !1.:urs1
dd pLn :1iruum,
,
va, nue .ti a 1 t:• 1t1d111·
· •\ ensenar• p ·ro también a titulo
..
. pro\l:-.1onal,

1·· ""rr)llan• el ¡,rohlema de la fil&lt;, oha mL ma l'l1 uxb
una 'tt'ona , 1l" 1a h. 1o O 1--13.. • • !Ún la llamé hasta t¡uc d cnnoanucnto dl" Dilthe, me !uzo adoptar como nom brc m·í, propio d dt
- Jl b h·1 oso ia ••l2.
''tilo olla
.
.
n11en1ra~
110

l'" ••

d : . . uc d e tmlio de I lt:iJcgg r, en lo ano. en l¡uc lo ha he
\ l&lt;: m Y
.
· 1
t 1 . Id modo 1
cho bajo d control de , ·av1er Zuhrrt "e t' pn: t:n a la l
guicnte:
\

~
en &lt;llll'
In. e,1 mht
1/ ub,ri lo interpretaba al ml'no por 1o. ano
,
. tido de yue el nudco
1letdcggL'rl ha¡,. u comro.I t:ll t:,J en
. dt

hl ' ofía era la \"erc.L-t&lt;l como l' enc1a tld hombre conn·b1Jo cor
/11n1w 11,1!11ml,. 1;) 11::-. de ,r. e1 1wm 1&gt;re 1' n 0 Oto· ·- 'a pe · ar c.h:
. lll cldl

)o

En nuc. tro propü. ito de ·cguir el desemoh imicnto del pt:ns, r
de (Jao en esta linea, que t. fa l.JUc muestra u accrcami nto, e, wdto 'profundización en d pen ·amiento de I Ieidegg r, Je mcamo
tunh1én lo l¡uc: sigue.

n&lt; &gt; Tl'Cuc:rdo

:llh irn1:
I -tgul· l¡·1c1t:nd ') -I. Cau ,¡ l¡uc l:ubtn
•
J

11 lt:i&lt;lcggcrJ d nih1lu110 lllll' en e·1

t: ¡1:1

e en

¡ -11&gt; ::,ucncrálmcnll.': anl

• pul,,
1 [Zubml
complc1arln en el cn1ido en ~uc lo hace
ma 1&gt;ten
•
·'E
• • i ¡e¡ hom b rc e•pul' nen
con u 1Jc:1 c.k- ''rdigac1on
'
.·u c1ra, 11
torno , 1probl ma J , l

)

•• 23
10 •

. . el p1.!nsam1ento
J.e He•i&lt;lelJ'ocr
( 1 , e1hlar l¡ue ,ao. e md10
bl"&gt;. bi
,a )t.:
, •
1
1,
-. ·l m:1 prola d írccc1&lt;'&gt;11 Je Zubiri, L¡uien er:i 1&gt;n 1dcrat o en -- 1 :uu e · Li. ""
·
fundo
Ct ,noccd &gt;r dd pen amientt, Je f ¡el·J eggcr, a ¡ ym, e•·tmo...,
contacto dir ·cw en. u átc&lt;lr:t .1 1cm:ma.-'•I

De modo e preso, ilice (1aos: "Pero pron1 ceJí a l:t 1rnerpre1aaon negati, a yue acabó hac1cnc.lo d ~I ll Jeideggerj un ruhilí. ta".25
lo yuc agrega yue rucha inlt'rpr 1,1ci&lt;'&gt;n negati, a, e dc ir, nihili ta,
de H idcggcr k h, llcgaJo de touo Ja&lt;lo y de. de u \'i la 1.•n E paña, } tambic.'.·n }a en , léxico.
~n diclu 1n1crpretación nihilista, la c. i ·tcnci.1 humana, c rnaalmcnre céntrica ) como entrc:gada a su propia nada t rc.:vda
como tc:mporalidaJ finita. l Iay juego mernfí ·1eo: d &lt;lesocultamiemo
del .cr. L1 ni cencia lmmanaj11t:gt1 el. r. 1 de oculta. Fl tdc"&gt;n d'-'
tondo &lt;le. u juego c.-i. tcncial la nad;1.26

Así 1.· ,·pre. a J. ao.: ''¡\[ llegaba !fa interpretación nihili. ta Je
H1edeggcrj por todo lados. &lt;lesJe las primera· t·xposi ione, ~ criticas alemana ) france a gue lcí-J I foc.:mann •. 1c . cr, ( ,un itchhasta la yuc.. me llegaron ld1ce C,ao:I va en Iex.ico n c.. pr dujeron
t'n 1\01énc1: De \\raehl ns,\\ 'tgnc..r Jl. Re} na··.
Cabe.. haccr n t. r. n e ta !mea &lt;le.. profuncLizacic'in en d pcns.1r Je
HeiJcgg r, u intmt de comprender a Hcidegg ·r hi tóriramcntl' ·
con r1sras al comc..-01 rio J .\eli, 1111d %tit -Sr J lit11tpfJ-- 1.1ue Gao.
hahna Je hacer y que &lt;le h cho ha rcalizado.
Ut·.·tro eguir ;1 C.,ao. a tnn é · J . u propia c. pre 11'.&gt;n mw.: 1m
uno de lo hil . de . u pc..n ·amienrc : el de:envoh im1ento de u penfdm1.

~ l llld, pá&lt;T. 115.

•. l"ll

11 1 . 'i(, &lt;fr. . · \li.:r /.ubm,' l•n 111rn&lt;, al prnbkm:1 Je 1)10 '
lll ·• p,1g. .
,
a 423--k . I !.n du:ha nlt J1 ,n, &lt;JU(
r.1/r-.-a hisfona [),os ~Ltdnd, t.1. t:d., 1 , p .
J l) .
,
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I' ubhca ln i.:11 l' pano
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t: la yui: e .1th 1enc uunb,~·n 11
de.· los pnnc1palt:. rtprc cmantc · J1: la tilo:o ,a l"XJStcnu.11 l':11 la \rgt-nrma:
.arll
rraJ;L , r. ,arc1a Losada nf&gt;. ,11., páJ.,rs. 1 -1&lt;,.
Gao · u¡i. ni., pág. S&lt;,.

l. ri: cnmo: ;1.José G.m. I,,1rod11rmm... , op. ni.&lt; abe llamar l.1 .uenrn,n rcspu:&lt;k la rcl1:,anua de cs1;1 obra di.' Gaw, la ljllC, como c a&lt;lHi:nc en l. cdteh)O
Clbda ljUt 1.:~uim11. t "ht1:r;1J.in ·nk um a" por ,:r 1dén11ca L1 t m1m 1, !ta de

tsta

p11 in,· 11 lJUl' hace ,a1, tic H,·1d ~cr :i la J1: tr.iJui: 1nn, la pnrnera en
panr,l,1 1'151- LfUI.' ·e ha hcch,, Je 1cm 1111,I "/.e1/ t:11 qul' 1.· mm· tra u
PtufunJ(I cunocnnienro dc:I pt:n an111:mo dd filé, , ,fo gcrm no

lengua l'

111

�\l,,tíldt fo,/,,¡ r.,,"1"

hl demm1/m111enf11 d, /,1 j1loso¡1,1 e:Jst, 1111al w Mi 1cu
sar en l. línea de la profondizaci&lt;'&gt;n Lk H rdcgg r

principalmen
del
te ·to ttm-' ofr · ·em s a continuaci ' n, la profundiza ·i \n gradual tlt
·ao en d pensamiento de I ktdcg~l'r:

te del Ht:ic.leggcr Je fo·}' h1•111po. Lorrci;pontll advertir, a tra, é

L1 c:istcncu humana. b concl·pc:ión &lt;ll' la c:&lt;l. tcnna omo mra ft111¡um1/ f111i1,r. conccpdón de la cx.i tencia ,1 í conc b1d;1 como con&lt;li
cii'&gt;n ti' po~1biudad Jd o 111oc11nil·nt1, dd s ·r... ¡lo. punto su pcn
,·o. on de ( ,ao. J to&lt;ln -

·. tá en l lei&lt;ll'ggt: r-dirigiJo a un:t mc11,

&lt;lcpen&lt;licnte stc:mpr • de su primera tormulacitin de la fe

101ml:

profe or ) como fil&lt;&gt; ofo. Vcamo. cómo smt tiza el d
&lt;ld r nsar de l Jei&lt;legger.

fflll'ntO

11 kidcmrerl
· 1 p ,r I11 • 1tmll
. . . J ,1
N"&gt;
, l lt •te mu,
.
pen ,.1r onto1ugi II nn , e
como pa ar m:ís allá de ellos !lo límue del ¡,en · ar 1.:·I . er 1sino
: r 1
&lt; inu·iend11ddar
.·
·
.
grnu;1s, poeuzando n h poc ·1:1, l)lll' es una a
de ~rncl'I . \
.
ccton
• • • r..' ymcn \":la sc.•r j. c pnguntaJ, stno a D10, :'

k\ continúa
r . con otr:1. pregunt,I......,. "J to do t·IJo cnseñ-mí otra
i mute de la filosoíía como ~icncia
.
. : .
' &lt;u-1 que
la cxi tenci-1 ,¡,. ilg I
•
_
'
'
como
r:1.zon,
pcr&lt;
rm1bién
• -,. c1ent1 11co. 1rraciona
•
I" ----&lt;.JU no e. rae ron'."•
'm.a ,l. 11'a J• '"~ll&lt;,
,
,
,u
1 ••
c.
uec1r, mas alfa. de los l1m1t•·-.. uc
.1. 1 c1
11.1.
a 11 o orn·

conccptu:11 d ser en general mcdümc un,\ conccp

¡¡',n

del 11cmpi\

&lt;lt· la T,111pomli1til. parn conn·ptuar ¡cur--i,·as nuestra ] una 1r.1slt.11
dcncia -incluso a este ticmp11. incluso al c:r - qm: ¡Ji · ( ,:11
no poJrÍ:I ser sino b. ditifl,1. pero LJUC a11url11d,, asr, omo tha a St1
conu:ptual 1;l.

,.,

r\ lo 1uc ~'Tega nue ·tro autor lo

l ~I

J)111h11

·1gt11

nt

t1.:nia e.tul' fracasar ) ceder o :1I •alen i mí. tic11,

. umo al f)1d1tm yue ·s un /J,111h11,

11,

al J),111/.:.

11

a

yue e. un [)l(hlm,

decir, a ht admac1&lt;&gt;n y a la ú,úca c.·prc iún ck 1.:sta, la poétic:1.

.,.,

,ao • op. ni.• pag. "&gt;9.
1 lb1d. l•I .ubra aJo} lo punr,) .u pea ivo. 11n tic (;ao .. \Jen~Í. p;l11
OL'l)Dr .1honJam1l'OIO 1.:n d te. lo decc1ona&lt;ln ,¡r. Ro&lt;loltn ]. , lab, Gro . nui,,
l&gt;1mQ//ano "le1.~,í11-es¡wiol, ,ol. IJ 12:1. ni. aumt'Ollllla 1\lcmama, 1%R. \'e:u1
,·ocabl1•. · did,te,r. componer n: ·o·: nmar; cultivar la po1.::ia. D ta ·amP·
entre u distintas .1ccpcic,nes. JJmkt,r. "'Pen. ar": dt111kar. 'i\gr:1&lt;lt: ·c:r. :w;r.llkdmicnto', C&lt;&gt;fl us corre rwmli1.:ntc~ Jesarrolh,·

112

,

\ t.r.wé: &lt;le lo te. tos &lt;iut· ht·mo
1. .
e tCCJonado e nos mut: ti'"
qu"" Jt, l 1e .u ttue hac rj , (
h
' -~
1n,,
J 1
'
o. t ,aos a dt'sarrollac.lo ' profundb.ado e
11
r n~ar e le1dcgger ~ ¡1
.1
• ••
•·
ª P·1 auo
&lt;¡t' J conoc11n1ento
d.¡ n · f
ermano, tal como In han entendido o .
e 1 oso o
pia, per on-tl IJ.
1
Ir&lt; . a una compr nswn pro. . cgat os a e t punto qucr
I
JCSt:nrolvimi nto d.¡ . . .
:
l'ITir&gt; re a tar, , 1~i nJo ·J
L.
t pcn ar tilo ohco d , ( ·
u.i ltniJ,, la .. ·p··n·•·nc1·• 1
.
1 l.: ,ao Y. ue nuc. tro autor
... .. " ... a ,·1n:nc1a
¡. h'
dtia/Jirton-,.1•J,d
.
• ( a ' 1onc1da&lt;l \' un, ri1•t&gt;11a;,
·
.. ar,, o l 9uer ·m
¡ I:
•
l\l'O ia d' 1 ' ,
. ~ os, le a temporalidad llltlf decisim. Dicha
e
, '_ ic 1a exp ·nenc1a dt b hi toricidad la h tenido al
. 1·,
0 nocuntt·nto

Re :tltamo la rd ·,·ancia dd te,·to LJUC hemos sd ccionado ~ 1IX1
s1h1110 · e.·prcs1on de la compren ion \ profun&lt;l1za 1 &gt;n en el ¡ cnst
miento de Hcidcggu."'
\ medida l}Ut ha profundizac.lo en el pen, ar de I Ie1degger, lo ha
·plicado, a travé de.: &lt;l1 lÍnta man1.:ras, dcs&lt;l ·u quehacer. co[OO

•

tenderlo d ,

e.le Heid.

1

¡

·

p:is,ir le

1.:gg~r ta como In han entendido tro a cnt un tn&lt;&gt;&lt;. o propio y ba.
.
'¡o e 1 mo d o d e pre1-,'1..lnta cxpre.a:

;, n es una e pcric_ncia de la hi toric1daJ má decistv:1 qut la ra regt tradas de este mt. mo o d,
.
,
de
•
r t:n, por t:r no solo un:.i t. pcrit'ncia má.
un tran ·110 de un mumcnro de la hi ·roria a o1ro inn ¡,, ,._.,, . .·
l 1l' un 1 .• .·
• 1
•
' t~ 1 ,fnt'IJat1
ian. m, . tngu ar &lt;.k- la coincidenc1a hi ióric- .

.
l&gt;er. ona 1• tJIS!ado
ínumo• l' l&lt;&gt; e

1detn. La cu~,,·
.... • s- •.•1n nut:. rra.

ID

.1

• · tb..O1UIO:'.

'

con olro a

lo

�/ :/ dM, ,m,ln111it11/f/ d !.1 ¡1/nm/i.1 e; "lilt'/1111,I m \J,:. WJ

En\ d •s&lt;ll u haber compr ndidu a 1-kiJl'ggcr Jt un mo ~" pr pío,
pcrson:11, ha tenido la l'.,p11ienrit1 de lo p11J&lt;111t1I, lo ,11.r/11do.
J lahtenJo l\eg;1do a este punto, cons1dernmos a&lt;lccuado enalar
&lt;-¡ue en d de t:nvoh·imicnto dd pensar li.lo:ófico &lt;lt: 1a &gt;ses po •~
advertir la prl' &lt;.ncia dd tema de l.1 . oledad, cue, 11on carnet n. ua
d una lilosofta cx1stencial, entre mra ..

,\ntl'S de continuar con nuesrro proposil &gt; dt mo:trar la pn: L'II
cia de rl'm:Ítica carnctl n t1c:1' dt: una lilosofta 1:x1sttncial n l lles
pliegu dt su pcn ar fil &gt; ofico, cons1dcrnmos impurtantt: destacar
ind1 ,le vital, cxi ·1enc1al, dt: su pen. :unten to.
(,ao:, l'fl t¡Utcn no interc.a r saltar d de cmokimicniu dt" 1111
pensar ,·ital, cxi ·t ncial, ha tcnklo la ·xpt..:r1&lt;.·nc1a hr, ,1sul!do al pr,,s,
dt'I ¡,nm1dflr. En tal enúdo, de taca nue-;t ·o autor, que todo lo que
entra en la ü.la del I en ador entra siendo p nsadn. El pe1ndor
todo l l 9ue viw, lo p1rnsa. El pcn:aclor concibe 1J as a part1nlcki
\7\ 1Jo r ac rea de lo \'1,~ido."
Dctat¡uL·mo lo ·i!-,ruit'nle. Pen ar lo qu se v1,·e, onccbir tdl'2S
. ohre lo \ 1vido) . parcir de I vid&lt;lo Je t.:molver un pensar \'lul.
cxi t ncial. Pen. ar ·i ·t&lt;.·ncia1, • má. aún filo o far exi tcnc1al t.¡ue
Je arrolla al füo.ofar desde d vi\ ir, Jes&lt;le lo vi\l&lt;lo.
Gao ha unido d pt:n ar y d ivir. 1-la pensado d&lt;.•-;de lo , i\ido
a partir de In ,; ido. u pensar vÍlal, c.·istencial,. nos muestra l.'íl
J, cm okimi ·neo dL ·u p n ·amiento t-ilo. ólicu multtfacéüco i.:n
tim: no. interesa re altar d d . pliegue de un pcn. ar existencial.
ln i ramo-; en considerar la pre. cnc1. dt· t ma c:uacteri 1ico. ik
una hlosofía e ·i. t n ial. En cfrcr , ·I tema de la olt'dad -:tl •~
yuc el de la compañía-, entre otros, yu constiruye un tema propl&gt;
de h f-ik o fía cxi:tcncial, e t.:ncucntra pre. ente r laten le en d
pliq~rut: d ·1 tilosofor de G.w:.
l ·,n tal cnti&lt;lo, y a propó. ito Jd tema del compartir, ad, icr11:·
ucnc un component de compañia, cambién ti ne &lt;le parrici6n.
drvi ·ión: .11 hombrL, ni L'l compañia I e· JaJa ino partida., rcp~
partJctpada por cada uno.. :·. J\ 111 &lt;-¡uc agrega: ' To ha) fonn2
lb1d., pá1:,~- 77 78.
,, llud., pag. 14~. [;, · pumu.

$U

pc1r1

11

11-t

011 dd au1 r.

\l,rtildi fo,hd f,.imu

comp~nfa, de comu,~caci&lt;ln, de identilicacic'in &lt;-¡u reduzca dd todo,
sm re 1duo, t¡ue supnma, 9ue a11iqm'/e la soledad". 16
La cucsrii'm dd compartir, J;i temática de la ·olt:JaJ - , ........... ¡ ..
de la
-..u,, )tt.:n
. ~ ,m~anta-. son t&lt;. m;íticas cara ·ttn. ttcas, entrt· otr;s, dt· una
tilo oha e ' tcnc,al;
e:tán ¡Jr.. emes. •,. l·tt•
nt~ n el d esen,
. O1,·1n11en. .
.
, •
' '- '-- L
to de. u p ·n,ar filos &gt;hco, c¡ue anali%amo. en 'U ele plit·011e •·n
,
tol
o· , '"
u.mo n.co111 &gt;c:mo. :omu repre. cntantc dt· 1.1 a. un ·ir&gt;n r de cm oh i~mo dt· la hlo olía cx.istcnci.11en l\li:xico.
·

'i,

( ~mu P n. adoq corno fil~l ·ofo ha renido la en ia, la e. penen~ de l.1 ~ol~da&lt;l la ha tema11zado.•onsider ·mo cómo se e, presa:
Ene rm. trusmc, modo Je vi,·ir la •solt·da·•
.e prcguma- ~no l'
.1..,
•u '"'15'&gt; perte tament ,l contratiempo Je ~ te mi ti ·m '- , . _.- 1
.J..
11 - ¡
·
po tan . &lt;&gt;ua , tan
uc pu &gt; tnl aJ tan Je rn a ;:;" " .
.
11 0 ' un 'ptgonn dc:l romanricis,
•
'.
•
.
'
'
·
·
•
e
1
mc,
d1: u in&lt;ll\·1dual1smo r nu-ado ti un ·iglo p ·rd1· lo
1 1
¡
.
°"' '
·
l
LO C :1g o
gwenrt.:, ,11:;.fad &gt;, solo en me&lt;lio Je e1.;tc sio-h,;.
,.
r
'-·'.
.
.
n · •·· • I ,tgrt:g,t
f ~- ta tdl'a lclc b snlcda&lt;ll cuand,, pasa &lt;lt· iJt-a '&gt; \'h encia stmplt:mentl'. puramente tntdt:crual a ser sentida, \ i\ld;1, a plena "viv ncia ..

C\ ''e· aJofn·1d1" p
. .
. ; . oryu c.

· ir
· e e. rando con los &lt;lcm:.í con b '

\'I\

ro,incr"m, con l.1 pcrccp ¡,·,n le
¡ no c.. lar, en re 1;\crun
. de cno,1venci,1
con dio • s100 en solo un:1 rd:tn6n Ut' en re. t:ncia cuasi e pcctral,
cumu t.k lJUH.:n no e para dio alma, rc:1lmcnte pre t·nte_ o J ..
,

ne.

on

-. fUlt'·

para uno fanta m:1 Jd i&lt;ll'ali.mo olip. ista.

Hab1cndu ll ª&lt;!:tu
.::i· .
,...,
' e .·ta. aJrura en 1 ,111;u1
·1s del tema de la soledad
~e pond destacar 9ut' para el autor .. ,a viYen ·, la
.,
ur la sol.
.
.
'
', , L. ptnenc1a
c:dad.
mtclectual.
llll:ntal,
csp1ri1ual"
t·.
"el
:im-j
11
,,
de un- 1 e
•. .
._
,
""7-&gt;· u meu o

desJ _' · pt.:ntncia_t¡ue

ctb;

e reuli a del intelectual en general. Pero

C,ao. • c.
de k1 .roled,1rl i11lr/i/'t11al, 111111!t1/, 1 ,pi,itllfl/. con,._ a, deg11.rtada por nuestro autor como. grio mc,,11,, c. una e:· ·p,
'"'-IICJ:¡"
·u" ,
' . ee en ·1; , ·'torzo a",) -;olo propia del Jiló.ro_Jó. 'I
1• l'll'Cllria

1

lbid l •1 cur.;1\-a e dd autor.
;b ' pá ' 1 • Lo punto su pcu r. e) s11 n ilt• ( ,ao .
id.&lt; '.111 al ;tutor• dl" ta l.·a mn. · no. otro, 1: 1ll·rmm
,
lhid.
COIIIUflOII.
• P~~ Wi-1 '&gt;.

115

�/:.J ti,;, 1111()/mm, nlo d,• la filo.-11J1,1 • frla1d,1I m \11:'\ÍfO

Por otra partl', e 1nsidera importante de tacar qu a tran:s dd
I:: :' .&gt;u ·tente ttmporal y hniro, ,,.,irt,-11rit1ta11pmulji11il,1, en el dc-rir
de phegue de u pen ·ar filo. Mico aparece de un mo&lt;lo latente el
Jt: 1~eidegg r, e I h, mbrc de carnt· y huc. n. en el Jc.:cir de I J1gud
tcnu Je la C&lt; ,n\'ic iún. 1' 1 La convicciún e en Gao una cuc tJon
Je L namuno n d c.¡ue centrn la consideración Je Jos, 1 :ios, ,
no. iemprt xplicita, per lat1..:nte y t¡ue l' despliega a prop{ sito de
JeSlle el cual d ·arrolla lo. hilos de . u pensar yue hem~,~ dc.·qa •ad;,
ta nuc tr an,ílis1 .
otras cue. 11011 .
Cabe n.:. airar lo siguiente.:. l .a tm11 11raó11 e d acto dt ce &gt;O\'i·..-ir con
Y e qu al des nvoh-cr lo hilo de. upen ·ar hlu 1'&gt;fic0, en curo
at¡udlo 4uc e cree y qu ~ objew d1..: la cn:encia. bJ a ro le con mr,
centro rccono~cm al h,~mbr , coni;id ·rado xi kntl\ kllzjlor.t/. Ji~údl" vivir con. s para t1uil'n lo vin: suf1m::nre prUt:ba tkmo _traaon
lo,) 11111 p,m,dqpco rofllo a~m~11twl1, 1-1 en d decir de ( ;ªº·. ~ ·.1. un rcpn:
deci iva d1..: at¡udlo que\ 1 ·c. I◄ srn rll1J1'lrrió11, este acto d~ m111n·1r.
5C.1ltante del de cm·oh 1m1ento dt· la file, offo •xi tc.&gt;nci;tl 1:n \IJ. ico,
famili:mdad Je com i,1 ntt: y convivido --&lt;.JU e al mismo nempo
ha d1:scnn1el10 su pensar en que ti e tá incluidu, comn existL·nte ,
e nvencimicnto, prueba ufici nte- e· fu nte para la pc:r nna, uco~o filo _&gt;fo !'~11.rl,•rrado en ~íé ico, :u patn"n dt des1Ji10, CU)O pcnJl·to &lt;le la convtcción, lkl dominio de . í mi ·ma, de u fuet7,:t ) persi · sami~?L'. _lilosohco h:t t'nri&lt;.¡ucc1do desde su l(Uehacer f-ih t',fico
tcncia interior --1avxurx-:mx-. e considera importante senabr qlf
mulufacctJc~. ~en ar hlosófico multifatetJ o en el 9ue resahami&gt;
J&lt;,:t Gaos ha -visto, ha reconocido tn la füo:ofia e~ tenc1al una V11
d dn:m·olvmuenc&lt; de un pcn. ar filo.c'&gt;hro i.'Xlstencial lJUt' ha a u·ad1..:cuaJa para &lt;le cmolver t ·orütcamentt: .u. om,cciunc .
~o de un modo per. onal )' &lt;le plcgadu pnncip:tlment :1 l. luz ele
i hemos d · in. 1 tlr en resaltar cómo ha a umido el pen.ar e
Hei&lt;lcg_?cr, en quien Ye confluir do 1111crt· lS que de ·em uclv&lt;:: un
11:nciaJ, pnncipalmenie a lravc · &lt;le H1.:1degg r, \ l ha &lt;le envud
ptflsamicnto existencial \ una filosnfia &lt;le fa fik&gt; ofía, t¡uc . una
en México, enroncc hemo. de señalar lo stgwLnlc l .a pr senca consitil:rac1ón antmp, lógica de la nu ma filcn&gt;ffa. ccnrrada l'Il d
latente,, a ,ece expr a del pen.anuc:nlo c:x.istencml en d des~ie- exJSfl'Ot temporal } 1ru1 al c.¡ue califica: "' an parad '.ljico como
Klle dd fik . o far de (rao · lo aJvcrtirnn en el de arroll de temanCJS convincent •.
caractLnstica de la lila. ofia exi. t nci.tl, ,i ,~r. d t ma dt: la mh•dmi
~l carácter exi rcncial cld pcn amiento filosófico de Gao :e
( trn caracterhica de la filo offa exi. tencial reconocil le ea el_lks- advierte egu· 1
· .i: ad
f
, , , n 1 nio. mwc. o, no o u en el pcn amic1110. mo
pliegue del pen ar del autor ~ el li/J/ro¡){J/ngi.r111t1,4~ L' decir, con. iJcn ~bien L'll la a,liltfllvital t.,iste11r''.1/de nuc.:stro filo nfo. crüud nt.il
como cu , oon centrnl Je la mt. ma tilo. ofia, al humbr . \ntrot le
e I tcncia yue s latente ~ no icmpre explicica a través del de plíe~
me I Je! p1..: n ·amiento cxi renc1al de: Y.:tos que e reconoc cn :,;u· ani gtJt: d1.: :u p nsar. ~&lt;
&lt;:is J la filn ufía de la hlosofia, la cual e una e n 1dcracion anm~
lc'&gt;gica de la lilo ofüt n una jiloso/ia a11lrnpoltí~tta de la rru rna lilosofia. 14 Cabe &lt;ll' .
.·
•.
.
•.
.
de:!
t:11 ar La u1molng1.1 Jd H&gt; ·ablet ¡,,ml(/tJjl(rl; del l:mn ¡,,m,drr.1.·,,,1-1, ~ t'st&lt;:
de g~1:go na~oofo \' Je iUt{_J(l(Ool:c,( ~ofo-: conrrano ;i fa np1m,in nmun;
.,
·
· · d l fan11l
111
l)d latín ,m111,t1n-Q,ur -de 1t111nm-, e 1 :1 to ut: v1nr con. 11111m1 :ll. •
~•pll~ton, ll~(&gt;'l: aJ laun Je, ful'r:t ~c.:. Dt:sdt· d analiMs dd ·c,cahln f&gt;t1rt1
Jad. Dt: ,,,mi11,o-cmtl'ii1-om1ic1N11l, conYencimil-nto. prueba, &lt;lcmo lr:tcwn dcLNG
· • c.:a su c.:ll~ologia st: i:sdarecc su s1gmficanon. De.: • u d1 11111 a · ,Ktpuone
efr. • i:gura :l.lun,c;ufa l,P- et!., con mti:res:ime. de. arrollo·
ll's3ltamos La~ stgt11t:nrcs: "Lqu: &lt;le la comun op1n11·,11: mespt·rad 11 · .nlmirahlt:·
11Crr1b1t:· c:-.1r nli . ,, (
S
,
•
-II (;,lf; ·. op. ni.• p3t,rs. IH 1-l'i y ·1¡;-.
_• • ao nano . /1 . egur:1 \lunguí:1 ''/'· ,,t.: r{r. Y:u;,a, ,,¡,. ni. \mba.
·P 1~·ta c.:aracti:rí nea dc la tilo ·ntfa cxisu.:nct.'ll es analin.Ja por V 1ccmc 1)I
l:lsolrcccn 1rm:rt.sanrcs dt: arrollo: dd \ocahfo.
un n:prcse11tant4,; Je ];¡ filosofia cx1stenc1:1l t:O l:t 1\~v;en.t111a. en l~11roJ11,...m,t tJ
(,a1&gt; op. r,t.' pag. 26 7.
1, I1a,1/irfflo, Bul'nos Auc . Columba. ¡q&lt;,&lt;,, pág. 54 r ·1J.,rs. Cfr. (,aria LosaJ.i,
._ .lle ·,r_&gt; autor. para expresar MI pcn~11ni1:nr, h:in: u ·o Je vcrhc s lfUC Jc;notan
x,s enudos· '!l.l ·r11
1
•
I
p~&gt;s. 111-1 lo.
• ,,
• !)ll o, n.,r,t, etcncu., \ er )CIS UUl' •• ·pr•· .tri un r
.d
CllCa
-. •
~
·n. ar , 1v1 n,
11 Ji ,sé ( ia1 •~. t i/ri.m/l,1 amtm1poI;mra, '1'· rit., p:ig. 3' 11 } . igs.
rnaJo. cxJst ·naal .fr. Gao., Gm/1'rt1JJT •.. ,ip. rrt.. pag. ll'i •~

~&gt;l:/1..

l 16

�/ • / ,/1

ro11'vln111imlo dr lu j1k1.wf1,11. uti11cr,1I e11 J\lA.1a1

. lartin l leidegger, t¡uicn k· ht1 ,·o!Jft!rt11idoJ .robrra,:_,;dr,, 1~ lrn incita
do ad scn\'ohe1 un h.lo. ofor tim· re ·ono l:111os como t·x1 tt:ncial en
un :tntillo amplio -e.· (.Íl:cir, como pcn ar como actitud.
. ue. tro fil&lt;'&gt; nfo :il llUl' no. h mol- propm.:. to h,1ct.r pr ente en
\ dt: dt el comacto din:cto con su obra y d sde su propia cxpre.100,
Íu tk:t nvudto un pensar qut consic.lcramo e.- a:unción personal
-como síntc 1. de In. demtntos dt·s k lo. t¡ue. ha de. plt.:gaJo-dc h nin ofía c.·1 tt:ncial de l ktdl'ggtr, el ual ·t mr laza, como
una de su · líneas, con . u Yivo mt ·res por lesen oh-cr en knh'll2
e panola una Jilo.ro/1t1 tf,, !t, j,/fJso/1,1, t¡ut es una cons1dua iún de:

,\l,11ik/, l 11htl Corrrt1

llegado. :1 este pumo cabe in...i. tir en lo iguicnic: habiendo rt;cunocidn Jo ·L Gao la c. enciaJ hi toricidad de la lil(I. offa, c. decir
qu a la filo otia k es t: t·ncial su bistoricidall c posibk con:iderar
qu la filo. otfa haya de asumir, ) Je hecho asuma nuc,:1 · fnrm:ts
en u dt:scm olvimiento a t rayé · de la historia. Y a í, i la filo ·o tia
concibe, . i la f-ilo. ofia es, l' rt·conocc ahitrlll \ ne r&lt;mtda en u
de arrollo, ntonn:s c. ) se com:il e come I füosofi.~ en ,au · f ..(1 t.\irfl1ttia m1110 t'r&lt;mo111Ít1, to1110 dt•smterú.r w11m Ct11idarl, obra ·tc:u &gt; rn:í ima
de \ monio Caso como a i también f) / rmtilJlimlo lr,if!/co ,/1 /,¡ ,. 'd,1,

de .ligud dt: L' namuno, o 1\/o/il'Os de J&gt;rolto Je Jo é EnnttUt Rodé,\'
filo ofía ptJrtl hrmdm·.
.
\trd1t,1t1011t.r delQ11(Jole, de .José ( rtcga y Ca. ,.~•,
·
( nn idtramo que en d h:,bcr acere.te.lo al pensanuento ck l leiCon idcram s 1mportanlc d ·racar 9m.· la. correspond1en1cs
k-g rer, hab r profundizado tn d, haberlo a umí&lt;lo de dt su pro¡»J
obra:,_con la_- qu el autor jcmplifica su conc pcii',n llhit ,111 re, pt:cio
intcrprt·t:tcion c.k la fiJn&lt;;oiía de 1[u&lt;leggcr -pnnc1palmt:ntc. nati?J
de la hlo:ofta ' su reconocimiento &lt;le la exi -rcncia de una filosnl1a
:il Heidrgr;cr de .\'en 61111po- -. ) tambien habc r 'O. l:nado a I-le1dr'
en lengua española, las han descn 'llelto ·u · autort. de J un filn 1c de su ¡uel1:1c-cr de pmfe or, toJn dlo, en su grndu~I lcsplu: ruc
sofar cx1 tencial: Antonio .a.o r ,\fi!-,:ruel dt· namuno; \' desde un
mu&lt;::tra. la pre encia !:trence r con ·tanle dt: \larun l lc1dc.:gg~r en
pensar ,11al en t¡ue aúnan pcn:amient(J ) . entrmiento: losé 1~nri&lt;lt.:senvolvimiento dd pen ar Jel fili'l ofo Iran t&lt;.:rr:1&lt;..lo · en ~lex1cn
quc Rodó r Jo
rt ga ) Ga. set.
·
Y si cguir I de cn\'oh imiento dd tilo ofa1: d&lt;.: (,ao., como re
De ·d d re:c &gt;nocim1 nt&lt; d lJUl' la filo nfía , ahitrla r no O rmdu
pre ·cntanle de la filo. ofía 1..'XÍ. ten ial en :\té:tco, e reconocer
en su &lt;lcscnv 1 'urucmo, despliega una ru&lt;..· rii'&gt;n qut· · le plantea
• del pensar l 1e 1 h·1o.• o t-o ermano, a, una o'n •\ Je c.:nrnh
.isuncinn
como poro11r1/m111a: L'l cuc.: ·tiün de l, t.:. 1 ttnci:1 \' dcst·1woh imit nto
nucnto del pcn ar de I kideggcr que e aJ,,icrte en u ohra, mas e
de una filo. nfía en lengua española. ( tn de l&lt;;s hilos yue se Jcspre amente hacia firuilcs de la &lt;lécada dl.' I9:;o ~ comienzo d~ l')hO
También c-1 rcc, ,nocer , advtnir d de nvolvimi nt, de la hlo. ofu
Amonto &lt; aso, Lar. 1.rtwcrt1 a,1110 ,am1J1111,1, ""'" a, .-i11t1•n-_1 y co111¡¡ c"mk,J, 1.1. rd .
c. i. rcncial en :\lé. ico ,; lmrér d1.: l. figura de ao ·s, a imi. mo. se Mcxin,, ,\lr.-1co MuJcm,,. l!ll'J: 2:t. cd., ~lí: llo,. 1:crctana dt blucactón Publica
guir c.·c &lt;..k pliegue latente, on tantt·, per ·i tentl' ) qm: 'l' nn. a~ lf L:t misma obra st: ·ncu ntrn 1:n Obr,IJ n·,1¡,111 r, , ol. IJI, oonlmarn ,n dt:
rece, se no. mue tra ·omo uno de lo hilo. &lt;-1uc re ·altan tn d ddi- u:mdadr: (Colee 1&lt;&gt;n nueYa b1blio1cca mt· icana) • .\íl'XJrn. l'I 2. h md tk
uno, /) / .rmflimi 11/0 tr,í 1m de /,, l'ltl,1 01 lo.r hr,111/,r, J y e,. /o, h11cblo
larna,1
l"'"Mt
•
,.
,..
. .•
caJo tntr.1111adc, del pcn ar multifac~tico de nuc ·tro: utor. en t¡utell
tclic gud ck namuno, Ohmr m,nplct,,.r, H•I. \ 11, f.JJ.rt1;o., rspm11,,,/,s, i\ladnd ,~ .
hemo. de t. cadt&gt;. u, it. l, u t'. i ten ial int ·rés por descrwnl\'er una
ridetCl. l%7;,lo t': Enriyuc: Rodú, \lnfflY!JtÍ, Prolr1~ ( Jbr,,., (.(J//1¡,!et,1,, ,,&gt;l.\ 11 f,:n,t•
filosofía de la filosofía.
( &gt;. lhrn·rrn · Ramo. l'J'il,, L--. · obra. ·it· da 011 o,n l.1 ym: tjcmphfil'"a Jo. e:
\'1 ahlo .1«.:1111:ido por l11 í: ( ;ao 1:ira d1.&gt;s1gnar su pr11p1a ·11ndic11·,11 \ la
, 11r11 pe n ·aJnn rspanok• , yul· lC1tn11 e'11·
, 1.111 en ·onu-a, I1• l -n~l~·1cosu'h
, •
r· 3!11
d&lt; Jl'!&gt;tin, ,... C.Jr Gao fJp. C11.
11 G:u,s. lntmd11 '(to// ..• , op. crl. C.iht' tlm:r c:11 CU\:111. 1,\ lr:lt1ucclf•m dt• I tuJt
cnn In ,¡11t· ha l11ntnhu1Jo ;1 d.trln ,1 1,0, t:t, , l.l profund1d.1d
men ·1on- de un pl n ·amtt·m,, til,, útico t'll lrn !U:\ pannla.

•1

! IX

su e, &gt;n ·t pcu 1n .1bicrta r~ SJX'Clu de ym ca fil,,. 1&gt;ha u rcc1 ,noc1m1t·nt,, de
e~ lcnna Je 1111.1 tilo ·offa en len •ua cspañnl,1. (,ao., &lt;ú,¡, ,mne.r ¡,rojtrin11ak.r.. ..
~ - pa~rs. l 11 114; ( /r.. Jo.~ b1m¡u1: RoJ, • \fo111v.r de Prot. i, 2a. cJ., H •rto ,
1Jhrcria &lt;le la l ' nrn:ndad, l'JIO, pa .igr.1fi, t·. . , i1 c., 1t¡m: fa c.-pc , 117~1
0n idcrada C()lll&lt;J ~une~ luz Je b c. 1. tcncia, ifr. op. ni.• para rato d q;, Jo ~
~ tga (,.1s cl. J/etlit,mo,11:r dd Oll!Jfll(, , •• eJ .• , laJúJ. 1'114. Rmden,-,., d, f.flndiar.
ti obra -la primt·ra &lt;lL· &lt;&gt;m:g:i \ C.,:is,t1- (lt:sem u ·ht un ¡x·n ;1r, it;1l.
ial)s

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/•/ d, rmn,/i71ni 11/0 di•¡,, j,lomfí11 rxi.&lt;l,1111,1I ,·11 M,: ·,ro

i:n ramad o a rra,·e·
rncan en el aL¡uibtal!o \ l1e l icaLlo

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fue trn a tr::tY ~s de la produccion en c:ca líncll, u inreré. latente con. 1:1nt ' por des1.:m·oln:r un:1 filo offa en lt:n ,a c. panola
dicho ·n general, l.' h1spanoamcrica11'.1 cn particubr. De de d dl.' ·plic~m: J1..· . u yuchacer como proh:. or ) hl6s11fo. ;ao ha dl'. n,Ut'.lto l.1 tilosoti1 en lengua L"spañola) ha contrihuido a profundizar

endla.
UcgaJ11 · ,1 e te punto, consic.krcmn la filosoffa Je la filoso ia ·n
Gao, lllll' t.n nuc. tro propósito Jl' c~ruir d clesemoh imiento de su
pen ar tilo. ófiet , a travé &lt;l Jicho de. pliegue t.: no. mue ua como
uoo Ut' lo hilo. 9ue n:. altan L.0 d 1..mranudo de :u atJuilatado pen
s.m11emo, ' una temática f,1lt11lt' ~ onstante en el dc:cm.oh imtento
dd pt:n. ar de nue tro autor LJue analizamo come repre. cnuntl.' &lt;ld
desarrollo de la hlosof1. visten ial en \I~ ·ico.
l&lt;n efecto, la til &gt;. o fía de la lilo-;ofía yuc: es una tilo ofía de la
fil ma filo ofo:¡ es con. idera, una explicación &lt;.il' la mi. ma hlosofía
C!- una 'ltl &gt;sofía antropológica de la tilo ofia ''.
Cabe preguntar ·e por yué. ·n el aut &gt;r, la lilosof1a de la fi10sofía,
que C!'. una c. plicación de la misma füo ·ufia, es una JJ/o.rojía t111lropo/rJ
fl(a ,b lc1 fi!ns&lt;?fírr. la rcpu , ra.. de ti Gao-, c. la siguiente: la fil I o fía
de la filo ofía e una filo ofía ,mtropológira de la mi. ma tiloso fía, p rque e· una onsideraci{m e la fil 1 ofía por -nosotro. ¡ rclcrimo.
aclarar · dt:cir, dt1.rdt'- d hol/Jbtí'. Con. idaa Jo. é Gaos tiue ,\1r )' //e111j&gt;o
Slgntfica el intcnt&lt; de una nue,·a filosofía de la filo.-ofía.
En rnl cmidn aJ, 1ute yue J kidcggcr en \'ei111111d hit i.: ·plica la
ontolobtia, la metafí ,ca fun&lt;l:uneotal p &gt;r la manera de cr del hom
bre )' pr I-,&gt;unta - · e prt:gunra-, ..¿yuicrcn ustcdc: yue no 11, rnclllo a é ta antr pnlogía filo_ i',lica, :ino .tnaliti a c.·i ·rc.:nciari:fr".

---De

tac.uno.·: jo. é ;a

l'ms.11111mlo nr le11gpa rp,1110/,J, k. 1co. t··ln. 194 Jo é
Lll. /&lt;,r,11 d. /,1 Jik,.r&lt;,/1,1 11 l • rp,111a )' l., lt11 nr,1 er¡1,11iol,1,
ICo, lmprema l ni,cr.-11an;1, t' 57, v11lumt•n l!lll' mclu e e rnd1u. pcr1cncotnd1srmto. mnmcnco, tic la produu.ión dd auror.
C,ac,.. ( tJllfi•s11,11, r. .. , pag. 11 • l.&lt;1 ex,s/urn,moI c. decir. lo. aractt.:rc. del cr dt:I
"yul" 1lt'idt'ggcr rn::om ·e en t:-tnto qut· lulo· condu tort· de 1 .mah11ca
stmaa -t&gt;,1sm
mundamd.1d, 1c:111poral1d.1d c ht. toncid.t&lt;l, han ·1d•J
lllstni&lt;lo f'(1r ( ,aos. c.¡utt:n lo. dcscn\'ut.:h e, c¡ut· :-tntt· la cxprc ·11'1n di' l lcidt-ggcr
anahu
i. tcnátna... pn pont: como prcfrnblc la de "analí11 ·1 dd h1,mhrc".
1.•

~ Y( "Hf I y otro.r Jr¡1/,,ff{)J d,

121

�f·I tf11, nm/Jw11r11/o ti, ¡,, /i/11.rofl,1 r.,1str11nal m \1,. 1m

·r Gao señala 9ue 1,a 1,ec110 "el e. fuL'TZO
I&gt;'-espc:cro t l J-f,.'1d••1Tg
'" '"h
'
.•. •
•
·
1
li
.
cit'in
arnropolngito
cx1stcncur1a
e
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irusrranco de dar una c. P a
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·.
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\' r /Últ
.
"
·tos
resalta
la
rekYanc1a
de
\n11
mu/
Zut
-...
t
•
1
onlo ogta ·
· · ·
¡=• oltlllc I filo.
d intento
de una
nueva uus •
.
/10--, l'O CU;JIlt(&gt; ·1·gru·1·1c"
,
~•
•
..
solta. 1~n tal sentiJo, senala lo s1g1.11entt.:.
s Hu ·ión onuca Jd sujtto&lt;k
1~1.\er li1•111po tnll'.nto mo. tr:1r en 1a con.,

la on~1logí:1 l:t condicion Je pos1hilida&lt;l de t.' tn &lt;ll la mornh1l~~•
. i.:.• I·,1 p·1rtl'
fun&lt;lamlntal Je la me1:1h.1a,
l'O cuanto 4uc la nnto1og¡a
•
•
t..
• , o. ea, una nuev·1. hin . 0111
d .:sta le &lt;ll" ·1r, Je b Oll'tafísi ·;1) tam 1JJen,

ao:ifut cahc ·enabr d cnirelaz:uruento Jt• e. tos l,jJn ) u conlluc.:n
aacn !icho entr.un.t&lt;lo e.Id p ·n ar filnsc·1fico de nue.1ro autor.
, e que. i la filo. ofí.1 de la filosofía c.· cm: ·rión lac ntt·, con tanre
encl ck etm,h imicntu del pc:n ,lr de Jao • ) ella t·s una con ider:1aon Je la mi. ma tilosofia por d homhre, la filo ofí.1 &lt;ll' la filo. ofia
como con ·idcra ·ión antropol ·gica de b filosofía o filosofía antn polog1rn de la filo:ofi.1, la ba encontrado c1 auror d un modo magi.qral l'O '.\fon in I--kidL·ggc:r.

r Ua, la liJo, otra de.: la filo:offa es ·011 1clc:ra~ «Jo m,ís VI\'&lt; , ún
dela fil,1 offa' .' Dl dL _u pensar L 'l'Ído. e:\iJlt·11aal. 1'ltt1I. no advierte
que lo más vivo, lo más Vlt.tl /()dt1t'Ít:1 de !t, 111ü11111 /ÍlflS(!/la t•r la Jilo.rr17a 1111.
., ~"
Je b hlo oha.
lropdógm, d1 /,1 jilo.rq/1ll. \hora bien, l'n l'I pcnsamienro de Ifridcggcr
-\
particularmente 11 .\"1i11 mi{/ 7,11- n:cono ·e ;ao una nu \ :1
. • J o. \'e,. ) fimmr,
de una nu va filo. ofü Je
El intento llllt: ha . .tgmhca
-r
d . l llll ►
filo ofta Je fa tilo. o fía qul' ha 1111 ntado n: &lt;,lvl·r el problema dt. la
e:. . a 1,
tilwofia ha. tan a para conceptuar1a ''como h• obra• . uma
.
nu ma tilosofía n n la rn.'l)Or profundiJad y orihrin:tlidad.
~ contempor,mca
_. . . . .,11 -'n h· Yalorac1on de u autor, ,\er )' 11w1pt. .
h,t
(1au. ad\'icrtl' yue lo 111d 1im ,11í11 de la JilfJ.ro/7&lt;1 t'J !t, Jihr~(ía a11lropolt1fJtt'tl de la filos~¡. &lt;T, la ro11J1ilt mt1011 ti, la fil,1ro(it1 por el hom brc ha
L hra maestra de la filo ofí:1 contcmpor:inea toda. por . t·r b 11'
:t o
' ·
..
·
· rol
ha replanrcaJo d probkma Je la filrnmlta nus:1u _con ma P

didaJ . h:t tratado lk re oln r 1o .on nu:

&gt;riu-1nal1JaJ,
no . olo
n

medio Ul" una ontología &lt;ld ·u1etn, mo o b re Io do, por una ontob

. ~ue 1l:1CC l id . u·1eto un . uj ·to ira:ccndental,
inw\'l&lt;lu.11, tlmpanl
,,,
finito. t.1n p.1raJ1,jio comn com mn·nte.

!1:l

t\h()r·t l)it:n en nui.::tro análi ·is del d . cnw,l\'imi neo ~id pen ·ar~
• ' hcmo. n:sallado com&lt;~ uno t._1e ¡e'. . 1u l&lt;&gt; (pnnc1Jl2b
s6hco· de Gao
ue dcli!O
&lt;ld cmramad , de :u al1uihua&lt;lo pcn. amtcnt&lt;~- Ido. oft~o 1
u lat ·ntt: imeré. por de. arrollar una filo-o fía e.le la - lo.~,_ ta~ l ue
Jel pLn. ar hln. &lt;&gt;hC&lt;. , 1
( )1 r &gt; &lt;1e e os 11ilo dl,¡ ·nm1.madn
' •
no. mue trn re .al ta &lt;l o, e:.·s c·1 qu de. em uelve ·u acercamiento
J • nu
· lLggu.
. . I- Iegad ' e te punto oi.:
dual al pcn airuent1) d, l kit

f-

( ,a, &gt;S, 11/osfl ltl (Oll/rlll/l"Y(Jll&lt;'II. op. cit.. pag. .300.
11 )1'&lt;l .• P·. ,. -,c¡c; . La cur:iva e lk l;, os.
,~, lb1&lt;l.
61

nvudro , u yucha er l1losúlico como pensador, orno filú.ofo,
cemmndo :u atencfr'&gt;n en d homhre '- i, Ll'nrc, 1 mr &gt;ral y tini10, )
"3 de. plegado su pcnsar filoscílico nnformc a , u hilo conductor,
eJ pnmt•ro yuc hemos . ñabJo, \' Je Je . u interé: \'Í1al l", i tcncial
JIOrla cncstiones 9uc SL ha planre1Jn ·e ha a cr ·ado al p nsam1en
lo exi tcncial como , fa Je e. ·pr '!iÍÓn t únca Je us
c11 &gt;ncs ,
(lnnctpalml'nte al pc:nsamjento de rfriJe ,~cr.
Cabl' a imi mo remarcar b importancia de J (,ao, omo traductor J(.· l Ici&lt;lt· er, c.:I primero en dar una ttaduccii',n a la lengua
pañola dd \",r · lit111po-19 1-.) tambicn la traJuccionls ele &lt;ll."
dalem;in &lt;le la obra Je l~&lt;lmund llus:crl y ~la. , chell't, entre otro ,
Con la. (JUl' ha contribuid&lt; 1 a dar pmfun&lt;ltdad al pl nsamiento filos,·&gt;fico n len... ua e paiiola.

Con idcramo impon. nrc re altar 1(1 ·iguicntc: el au:rc.1mit'nl1
de(,ao- al pcns:1r del lcidcggcr. l: ha dado de un modo gradual, se
:tccnruado) se ha c. plicita&lt;lo en la décadas de l 'J5ti) 1%11. \ 1llllsrno, arra, és lk u acercamit:nto • profundizucilin en el pt:n ·ar de

------llnd., pag.

lh1ci .• p:ig. 2,,1.

122

lO 1.

123

�bl dll.fem1r1l11in1ientfJ de lo ftkJsojia existencial 011 Mb.ico

Heidegger - principalmente en Seín tmd Zeit--, Gaos ha reconoodo, en el pensamiento de Heidegger, una filosofía. de la filosofía.
El amor, que e ha acercado al pensamiento de Heidegger, como
una vía de expresión teórica de us convicciones, y desde su aspmción a de envoh·er un pen. ar vívido, existencial, ha profundizado en
su peo ·amiento y ha reconocido en él una filosofía de la filosofia.
eguir a Heidegger en , u pensamiento, en especial a través de
Sei11 1111d Zeit, ha significado, el encuentro de una fuente en la L'IW
abrevar. En él ha reconocido el desenvolvimiento de una filo:ofu
de la frlosofía que le ha posibilitado desenvolver una explicación
antropológica de la misma filosofía, gue es una consid ración cle b
filo ofía desde el hombre. La filosofía centrada en el hombre yq11t
se desenvuelve desde un pen amiento existencial es m1a 6.losofu
existencial en la que el hombre, existente temporal y finito, e· concr
bklo de un modo vívido "tan paradójico como convincente".
El seguir los hilos que se nos han mostrado como resaltados en,
entramado del pensar filosófico polifacético de Gaos nos ha pos1biLitado reconocer la confluencia de ello . Hemos eguido el que Jelinea en su interés por la cuestión de la filo ofía de la @o. ofía, y el ljUC
de. envuelve su acercamiento y gradual profundización n el pe!lSlf
de Heidegger, y gue confluyen en el pensador germano. Desdet'Sl
confluencia y también reconocida la esencial hi to1icidad de la h·
losofía y, en consecuencia, la po ·ibilidad de la existencia de nueras
formas de ella, Gaos ha desenvuelto, ha contribuido a profuoclizar,•
dar la tercera dim nsión al pensamiento filosófico en Iéxico ) Jes·
de l\Iéxico ha contribuido con su aquilatado pensamiento filo óhco
a profundizar y enriquecer la filosofía sin más.
Consideramos relevante tematizar una cuestión latente y viviJi
en el desenvolvimiento de su pensar filosófico en féxico.
f Ja asumido la filo ofia exi, tencial y la ha desenvuelto en México.
como pensador, como filó ofo, además de haber d senvuelto un pen·
sar vívido, existenciaJ, también de un modo vívido, y de una manet2
constante, latente J; a veces, expresa&lt;•3 ha delineado, ha expresado su

r

63

Gaos, Cof,
- ... , op. at., pags.
· ~1-78.
11 e.rtone.r

124

ivfnti/de l.rabel G(lráa
gut11.r t1111n111S, u

gratitud, 64 y en y de de la gratitud ha re aJtado a per-

5t&gt;Oas, pensadore , grandes hombres mexicanos, y entre ellos princi¡mmente a Antonio Caso r también a Alfonso Reyes, entre ocros. 65
Yatravés &lt;le ello·, los pensadores mexicano, a quienes ha expresado
su gratitud, Gaos ha expresado tambíén su gratitud a u "patria de
destino": México, que lo ha acogido y cuyo pen. amiento filosófico ha
contribuido a profundizar, desde 5u quehacer como profesor, pen ·aJor y filósofo.
La gratitud de José Caos en la persona de sus pen adores y a
~féxico como patria de destino 7 ue es po ible reconocer implicita,
btente, a tra és del desenvolvimiento de su pensar filo ófico, vívrdo,
entamado-- e no muestra en el e11fl1Sias1J10-evflouau:xaµol;;-61. con
que ha emprendido su quehacer filo ófico; ent11Sias1JJ0 que ya hemos
señalado, el cual acaso ha aligerado su deber prefesirmal. Deberprofesio1111/ que vivido como debe,; como obligación, es d cir, como imperatiro,
como co111prollJi.ro profesional --el compromi o como filósofo- ba
si&lt;lo ejercido en y dese.le la mistocraria de J11 co11dHcfa. 6..José Gaos, el filó ofo en quien es reconocible. u gra/11.r aJJin111s,
~UJrata t'O/Jmta.r, en y desde ellos, e decir, desde su gratitud, ha delineado u obra, que aquilatada desde u desenvolvimiento en léxico,
ha legado a su "patria de d tino". Legado con el que nuestro autor
ha profundizado y ha enrigueci&lt;lo la filosofía en México y con el
que también, en y desde Iéxico, ha profundizado y enriquecido la
filosofía sin má .

wEl proponernos de envolver el vocablo gmlitnd no, conduce al a&lt;ljetivo gn1h1s-

-cfr. /!}'ates- con sus diferentes acepciones: grato, agradable, bien acogido.
bico verudo, que recibe buena acogida; reconocido. agradecido.gro/a 1'0/u11tas,gratru 1mm111s, granrud, agradecimiento. Las últunas acepc1one. son las que selt:co1&gt;llamns. Cfr. egura i\fonguía, op. ri!.
Alfonso Reyes, polígrafo mexicano. Monterrey, l 88'&gt;- l 'J59. Fue un exponente de
l. cultura hispanoamericana.
"'(
6_ fr. nota l', etimología &lt;le e11111.riasv10.
1\etmo;certtta, aristocmria, entre cuyas acepcione se encuentra: clase 110/Jlr: de
una nacton, provmcia, etcétera. Por extensión, clase noble c¡ut: sobresale entre
las dermis por algona circun t_anc1a: aa tocracia del saber, del dinero· qr. Yarza,
11-11//i

I!(!. nf.

125

�R ORTY y FouCAULT: CONVERGENCIAS y
DIVERGENCIAS DEL SENTIDO DE LA FILOSOFÍA
Rolando Picos Bovio •
Facultad de Filosofia y Letras, Universidad Autónoma de
Nuevo León

Rrc:HARD R oRTY y MrcHEJ FoucAcu hao sido, cada uno bajo su propio estilo}' tta&lt;lición, figuras filosóficas influyentes en el deYenir &lt;le
b filosofía &lt;lel siglo XX Ambos comparten además de un estilo muy
particular en la elaboración de su pensamiento, el generar polémicas
rmportaotes en la discusión fotelectual, sea en el marco de la adhesión o del disenso. Los dos filósofos citados han sido además mateo
referencial de formas de ver la filosofía, que p ese a contextos y tradiaones aparentemente tan diferentes -marco estructuralista-postestructura1ista en Foucault y tradición post-anaütica y neoprngmática
eo Rorty-, convergen en su rechazo a la metafisica - heredada del
pensamiento de Nietzsche- v en su acercamiento a la fenomenología y la hermenéutica bajo eÍ influjo heideggeriano. Ambos, finalmente, pueden ser catalogaclos sin gran dificultad como representan~
tes del llamado "giro lingüístico" en la filosofía contemporánea.
En lo que sigue exploraremos algunos puntos específicos del
sentido de la filosofía en el pensamiento de Ro.rty y Foucau14 particularmente sus críticas a las bases del proyecto moderno, &lt;lu:igidas
en gran medida a sus bases epistemológicas -su noción de la verdad- r a sus pretensiones univocistas r universalistas. Después de
una exploración general por sus ideas fundamenta.les intentaremos
tstablecer, conforme lo pretende el átulo de este artículo, las coni·ergencias y divergencias en su consideración de la filosofía.
Pcofesor e investigador de la Facultad de Pilosofía y Letras, t '.\NL.

127

�Rnr{&gt;' }' Fo"amfl

Rorty y el giro lingüístico en filosofia
El . iglo ,a;: resultó fecw1do en teorías y sistemas -filosóficos, caJa
uno de lo cuales intentó, a su manera responder a las inguíetudes
intelectuales morale de su presente histórico. La filosofía no fut
ajena a ese devenir de las ideas que cruzan la centuria: fenomenolo¡,JJa
): existencialismo, marxismo y trucruralismo, positivismo lógico.
filosofía analítica se ubican en varios puntos de análisis del hombre,
de su er y de su espacio, r constituyen en medio de lo debate 1
las polémica., "tradictone filosóficas" que intentan responder a l:t!
preguntas de su tiempo.
Al mi mo tiempo t1ue el desarrollo tecno-científico configuró d
orden racional que la modernidad hipostasiaba el camino del progre. o -con una proyección in vi table en la propia ciencia y en 1~
lenguajes de la hi tocia la econorrúa, la sociología y otras cieocu:
hwnana - , la realidad misma daba cuenta de la fragmentación Je
lo dtscursos en que se apoyaban los viejo conceptos de verdatl
d Occidente lo que es decir, la verdades que la filo offa habu
construido como parte d · , u autolegitimación. De esta manera, t11
el siglo XX, el discurso &lt;le la Al1fklanmg se ve gradualmente usoruido por la verdades de la contingencia: los propios filó. ofo. dt
la posmodernidad anuncian e inician la tarea de la decon trucción
del castillo "de la metafísica". La filosofía inicia ntoncc u ~ro

r

lingüístico.
Como parte de e a generación de pensadores que cuestionan b
arquitectura histórica de la filosofía en Occidente, Richard Rorn
-l930--inauguró la era de la post-filo ofia, 1 término gue pre up1J
ne la sup ración del u·atamiento clásico de lo problemas @o ÓhCll,
aunque no necesariamente la desaparición del término.2

Rolando Picos Bovío

.F.n LJJ filosofta y el esp~jo de la naturaleza -1979-, uno de los tra~¡os fundamentales de Rorty, la critica e dirige a los fundamentos
rptstemológicos con que la tradición de la filosofia --de inspiración
platónica, pero evidenciada en la obra d René Descartes John LocM!C lmmanuel Kant- ha constituido las bases del conocimiento de
bpropia modernidad. In talado en esta postura, señala en la introducción del texto citado:
Por lo general, los filósofos piensan que su disciplina se ocupa de
problemas perennes, eternos -problemas que surgen en el momento que se reflexiona- [...]; la filosofia, en cuanto disciplina, se
considera a sí misma como un intento de confirmar o desacreditar
las pretensione de conocimiento que se dan en la ciencia, en la
moralidad, en el arte o en la religión.'

l.a crinca a la epistemología que realiza Rorty representa no solo
bcririca a lo modelos de razón en que e sustentan Las teorías del
mnocuniento de la modernidad, ino que va más allá: es una crítica
Je las representacione y del estams de verdad sobre el que se ha
ron truido la filosofia misma. Sobre el particular, escribió en El P,iro
'l!gÑÍSftco -1967:
L

La historia de la 6.losoña c:stá punruada por revoluaones contra las
prácticas de los filósofos precedentes y por intento de transformar

la filosolia en una ciencia. -una disciplina en la que hubiera procedinuentos de decisión .reconocido universalmente para probar
tesrs filosófica -

[.. .]. En todas esas revoluciones la aspiración del

revolucionario en turno consiste en sustituir La opiruón por el co"Rurrv e e 1 e~onente ma representativo Je la filoso6a post-analioca 1\ •
nocimiento, y en proponer como significado propio de "filosofía"
queremos utilizar una exprc ion propue. ta por é~ de la post-filosofía", '11.
la realización de una cierta tarea sutil mediante la aplicación de un
Abbagnano, I listgria tÚ la Jilo..rr&gt;jla, pág. 94"'
determinado conjunto de orientaciones metódicas.~
2 ·'Pero, ocurra lo que ocurra, n hay peligro de que la filosofía 'llt:guc:: a ·u .!in
La religión no llegó a su fin con 1a Ilustración, ni la pmrura con el jmpresmnislll
unque el pe nodo que va de Platón a , 'tetzsche quede aislado r 'distancia.do'~ ~!-, habrá algo llamado 'filo ofia' al otro lado de la transición", Richard Rorty;
como sugiere He1deggtr, y aun cuando la filosofía del siglo XX llegue a pan'(d ,tlas°!aJ ~/ e1J&gt;:Jo de la nat11ra!ez.a, ~Iadrid, Cátedra, 20ot, pág. 355.
una etapa LTansttona y de relleno --como nos parece ahora la filo. offa Jd
1 ~ · tri, pag. l3.
·
Rorty, E/giro lingjiíslko, Barcelona, Patdós, 1990, pág 47.
1

128

129

�Rolando Picos Bovio

Rof'!Yy FOT1ca11/t

antes de entrar de lleno a la postura de Rorty en torno a b
mfla y sus tareas, conviene señalar cuál es el horizonte filo ófico
1ue se ubica como representante y partidario del llamado giro
üístico, cuya expresión contemporánea en filosofia se enmara
os desarrollo teórico de la hermenéutica, "esa suerte de koiwi,
ngua común de nuestra cultura occidental". 5
1 Scavino, el giro lingüístico en la filosofia es el resultado de las
turas que se han producido en la .filosofía europea a raíz de los
,ajo de Heidegger y Wittgenstein. Rorty añade a estos autores a
11ey. En su visión estos tres filó ofos serían los responsable de
1tear los nuevos sendero de la filosofia en el siglo XX, en opos1·
1 a la epistemología moderna:
:&gt;

Lo tres filósofos más importantes de n.u estro siglo [...] trataron.

Ror~, intenta superar el paradigma de la filo o.fía arutlítica que en
su opJruon no supera todavía el kan ti mo que la precede,8 y que, por

~ranto, no otorga a la filosofia una nueva a11toitllagen.
tnalítica viene a resultar:

sí, la filosofía

L'na nueva variante de la 6loso6a kantiana, una variante que se caracteriza principalmente por considerar que la representación es

más lingüística que mental, y que la filosofia del lenguaje, más que
..cóttca trascendental" o p icología, es la disciplina que presenta los
fundamentos del conocimiento

f.. .]. La filosofia analítica sigue em-

peñada en la construcción de un marco de referencia permanente y
neutral para la investigación, y por tanto, para toda la cultura.~

en un primer momento, de encontrar un nuevo modo de dar a b

todo, la filosofía analítica ha sido el resultado del giro lingüístiro:11 Ia filosofía, que es el producto de una tradición que e remonta

filosofia carácter «básico" [.. .J. \1 ittgensteio inrentó construir UJU

1Nietzsche

1ÁID

y que introduce formas nuevas de plantear lo proble-

lllas filosónco , como lo hacen Heidegger y Wittgcn tein. punta
Srm1no:
"Hablar de un 'giro lingüístico' en filosofía significa aquí
el men1aJismo; Heidegger, un nuevo conjunto de categorías filo,
~e el lenguaje deja d ser un medio, algo que estaría entre el vo v
óficas que no tuvieran nada que ver con la ciencia, }' Dewey, ullJ
!Jrealidad, y se convertiria en un léxico capaz ele crear tanto ~1 y~
versión naturalizada de la visión hegeliana de la historia.b
iOlno la rea.lid ad" ,·10 en adela ote, la 1.ab or filosofica
'
,
sera, un proceso
t Interpretación de la realidad mediada por el lengwtje. En el juicio
reflexión de estos tre filósofos conduce, según Rorty, a , u dis· ikhalor de la filosofía analítica en ese giro, expre a Rorty:
:iamiento de la noción clásica de la filosofía, en cuanto «se ernan·
m de la concepción kantiana de la filosofia como di ciplina", de
Su contribución fue [...] haber contribuido a sustituir la referencia
que "sus últimos escrítos on más terapéuticos, más consttUC·
ª la experiencia como medio de representación por la referencia al
,s, más edificantes que si temáticos, orientados a hacer que d
lenguaJe como tal medio -un cambio que, en la medida en que
or e cuestione sus propios motivo para filosofar, má que a
~
entarle un programa filo ófico".7
nueva tcoria de la representación que no tuviera nada que ver coo

~re~ _patllcular escribe Rorty en el capítulo "Yeinte años despué ", ea El

ltlllJl1nico, op. ctl.:
· ''La 1-d ea de que los problemas filosóficos pueden disolverse
lfdian

~

t

la detección de la 'lógica del lenguaje' ya me parecía, en 1%5, inso teer~ desgraciadamente estaba atado a la idea de que existía algo llamado
~ocio lin,,,.~:
l!loo
"'4:&gt;uisttco en filosofia' . •-\hora encuentro imposíble aislar taJ método"

expcesióo le fue adjudicada a Gwmi \'attimo por Dardo Scavino eo su te.®' ~~~16~

ilo.r&lt;!.fía adual. Pensar sin arkz.as, Madricl Paidós, 1999, pág. t t.
,rty, op. dt., pág. 15.
íd.

130

'

Lirt,. · U!&gt;r· al.,
.
,
pag.

17.
S(aviuo, La filosofa actual, op. át., pág. 12.

131

�Rolando Piros &amp;1110

Rorry_y Fo11ca11/t
ocurrió, hizo más fácil el prescindir de la noción misma de rcpre.,

sentacton.

r

11

puros, no empíricos. Sin la idea de la mente como espejo no se habóa abierto paso la noción del conocimiento como representación
exacta.•~

vino destaca que al giro lingüístico han contribuido por igual las
resiones de Wittgenstein en su Tractaf!IS, mediante las que señali
"lenguaje y mundo son coextensivos» en la medida en que "m1
ndo es mi lenguaje", o las reflexiones heideggerianas de que el
nbre no habla e1 lenguaje, sino que "el lenguaje habla al hom,, , de manera que lejos de dominar una lengua, como suele decir.
.
, . u
una lengua donuna nuestro pensamiento y nuestras pmcncas.
esta observación se puede constatar la importancia gradual que,
1..ttir de los desarrollos de la lingüística, va adquiriendo el aoális~
lenguaje en su dimensión semiótico-discursiva.
En la vieja concepción metafísica del lenguaje, que iniciaría, se. este enfoque en el Crátilo de Platón:

8 giro lingüístico, en palabras de Rorty, estaría representado en
~Ilas teorías --como la propia filo ofía analítica y posteriormcntela hermenéutica de Gadamer- en las que los problemas filosóficos podrían ser resuelto o disueltos, "ya ea mediante una reforma
!ti lenguaje, o bien mediante una mejor comprensión del lenguaje
que usamos en el presente". La noción de racmnalidad 15 que plantea
Rorty como caracte.ósttca del giro lingüístico no seria aquélla identificada con los discursos de la racionalidad científica elaborados por
&amp;lilosofia de la modernidad como "discursos dd saber":
La noción de racionalidad, que sigo encontrando útil, no tiene mucho

Existía una correspondencia entre las jdeas y las cosas que seiú

que ver con la verdad. 1vlás bten nene que ver con nociones como

expresada por el lenguaje a través de juicios lógicos. De modo ~ue

curiosidad, persuasión y tolerancia. Concibo esa virtudes morales

el sujeto manren.Ía una relación con toda las cosas., o con el mundo.

como las virtude de una cultura rica } segura, de una cultura que se

anterior a cualqwer nominación lingüística. 11

puede permitir pensarse a sí misma comprom tida en una aventura
-comprometida en un proyecto cuyo resultado es tmpredecib]e. rn

nejo debate en corno a la artificialidad o naturalidad del lengua~
.u:ge así bajo un nuevo punto de vista: se trata de establecer q~
stros juicios sobre la realidad atraviesan siempre por la medial del lenguaje, por lo que no podemos interpretar los hechos "121
l son", ésa sería la ilusión del espejo en la filosofía -autoírna- que denuncia Rorty:

~ aslllnÍr

concepción de verdad ''débil", una verdad no obje11\ra en el eatido de reclamar una vahdez universal, y transformarla
~ una fundamentada su tanti amente en un parámetro de utilidad,
~rty se instala de lleno en la corriente del neopragmatismo nortellnericano y se identifica al mismo tiempo con la tradición herm
Wla

;---

La imagen que mantiene cautiva a la filosofía tradicional es La de Is ~ Rony, Li jilorojia. .. op. ai., pág. 20
mente como un gran espejo que contiene representaciones divetSSS "Un discurso racional, desde la perspecnva iluminista, era aquél en que el ocdén
1
--algunas exactas, y otras no- y se puede estudiar coo métodos btonexión de las ideas fuera idéntico aJ orden y a la conexión de las cosas, taJ
~ lo había planteado Spmoza en eJ siglo X\'I l. Dada su capacidad de prever y
~nar los fenómenos fisícos, la ciencia parecía cumplir con esa exigenoa de
orty, op. cit., pág. 1(,4".
'1onabdad", Scavino, up. r:it., pág. 38.
.:avwo, up. cit., pág. 12.
"Richard Rorty: la noción de racionalidad", en Habermas, Jürgen, Rn,-ry, Kolew.
~ki. debate solm la fituación de la filosofía, 2000, pág. 114.

132

133

�Rolando PuYJs Bovio

cica, en la que e apoya la con trucción de una filo ofia ba acla en
'Periencta del mundo. obre dicho proce o apunta cavino:
De de la perspectiva hermenéunca, sin embargo, nunca conocemos
la cosa tal cual es fuera &lt;le los discursos 9uc hablan acerca de ella y Je
alguna manera la crean o la construyen. 1empre conocemo.

·egún

el lema ruetz cheano, una mterpretaoón o una versión de los hecho
1
,v nuestra version resulta a su vez una ersión de esa versión. •

ili mo, porque oada hay fuera de la interpretaoone . hsta nol, que Rorty toma de Gadamer, e opone a la certeza con la que
npre se ha instalado el modelo epistemológico de las ci ocia bula -la mtsma que f oucault acude o Las polahrasJ' las i"OS/JJ:
La hermenéutica que ·e de arrolla aquí (dice Gadamer, en fferdaJ,

método] no

[...] una metodología de las ctenetas humanas, sino un

inlento de entender qu, .oo verdaderamente las ciencia humallll
más allá de u autoconciencia mctodológ1ca. y qu la conecta con b

totaltJad de nuestra experiencia &lt;lel mun&lt;lo". 18

aso de ecWicación implica al rru mo tiempo el reconocim.Jeoto del
enromo de la cultura del ujeto y de us emejante , pero no debe
ser visto como la constitución d nuevas di oplmas:" e ·upone que
ddiscurso que edifica es anormal, que no . aca de no otros mismos
por la fuerza de lo extraño para ayudarno a converurno · en scre
llle\'OS". 21

· ñala Rorty qu la adopción del punto de vi ta de la hermeoéurica implica abandonar la concepción platóruco-a.rt ·totélica d
que la única forma de edificar la erdad e "refle¡ar lo· hecho con
ructitud": e ha pasado de una filosofia i temát:lca a una filo·ofía
-opo t-filo ofla, como Rorty gusta decir:- edificante.

Foucault: antihumani mo y filosofia como ontología hi tórica
f, f'I desmbrimiento del retorno es

""!J bien el fin de /,,¡ ftlosofia. el fin del

hombre es el re/01110 al tomz'e11z.o de la filosqfía. At111a/menle Jo/o se puede
pmsar en el t'tldo del hombn: desopcireddo.
carmár1, no pre.rmbe

lllltJ l11g1111a q11e

/&gt;11e.,

hay.1

que

este 11cmo no projimdi::;_a 11r.tJ
limar. \o es nada

pl(lJ,

11i

llatÍt, menos, qlfe el desplregue de rm espa,10 en el q11e, por fin, es poJible pr11Jt1r
di.·,me1'0.

~úchel f·oucau]t., /_11s ptJlabr.,r ) las ros,1s

adopta la Btlrl,m.e, que dc·cribe Gadamer, como una nueva forde conceptualizar una filo o.fia alternativa que se preocupa má
a "edúicac1ón" que del conocuruento en cuanto meta del conoo
nto. 11) Señala Rorty que: "Desd el punto de vista educae1onal, el1
,sición al epist mológtco o tecnológico, la forma en que e dict'II
más ímportant que lapo e ión de verdades,,?' El pro-

t}

:a~'lOo. op. al., pág. ,11.
orty, op. al., pág. '24.
,a hermenéutica., en el seotJdo que le ha dado :raclamcr, no ap1da a dista0
10s de la tradiaón filosófica fundaaooa.l, a de1ar de considerar el filosoÍJf
'. ariamcme como la bus9ueda de alguna verdad. y a hacer oua l.osa: Po'
tplo, parúopando en wia com=ación en vez de contnbuir a una bú ql)t'(b.
zás deor cosas no qwcre • 1empre dcar cómo sou la cosas" -\bbagnano, f/1

. ág. 952.

11 n,~1ón de una filosofia cue ti na dora de • u propio· fuodamenligada a u C1.tcuostancia fue plant ad.a a de manera explo iva
p.lr 1 tetz che como una crióca radical a la modernidad occidental.
~tes1. e1el

• e dmgen no solo al cue ttonamienro
pen ador aleman
~lap top.ta tradioon
. ' cu 1tura,1 1110
. a las concepc1ones que ligan us
1trdades y los discursos que dicen representar us prádlca · fun&lt;lall'Jcntal ·.

b C~n. su actitud abi_ertarncnte anti.metafísica,

ietz che antecede
PtactJ.ca de un sentido de la filo ofía di tinto al tradíoonal mar~ por un giro
. antih umarusta,
.
tal como lo expr~a en varia de
:zbra. -fundamentalm nte en J-11 ge11ealogía tk la 11Jora/ y en ,.,Jsf
Va Zarat11sfro--, en la que también aparecen como el mento
~

1bit, pág.

orty, op. di., pág. '25.

134

,26.
IJS

�Rnla11do P1tw Bono

Rorty_y Fo11ro11/I

rale los dt cursos a partir de lo cuales se interpreta la relaaón
ietz cbe ve en la filosofta~ en particuquélla ligada con la herencia platónica, la creación de rruto · que
tuyen a la verdad. Para él, por el contrario, la verdadera labor del
ofo no e encuentra en la búsqueda de la trascendencia a través
1 prédica de verdades uruversale , sino en el de velamiento de
verdad del "aquí y el ahora"; ello rmplica hacer e tallar -revomar- el enodo mismo del filó. ofo y de la filo ofía.
1 mos mencionado la ,;sión de ietz che como anteccdemc
¡ue Foucault, a travé de su propuc ta arqueológica y genealógiambién intenta un giro en el cncido de la tradición filosófica: se
1 de e tablecer ya no el al r o la legitimación del conocun1ento
) real22 -la senda epistemológica en que de cansa la filo ofia en
1dente-, ino de comprender la manera en que a travé de di·
t. práctica , se han consolidado y legitimado nuc tros sabere.:

&gt; ujeto con el mundo.

Je la hi to.tia, la política, el poder, 1, aber la exuali&lt;lad \' la , erdaJ·
Jimenstones todas constitutiva. &lt;lel ujeto, y por lo tantt;, categoría'
~ue rest'.ltan ceotrale en el aruí.li is filosófico de la e.x.penenci; de la

OXl(ltrnJJaJ.
E~ relación a dicha experi ncia v a la aportac1c'&gt;n de I •oucaul t a la
rtflex.ion fi.lo. ó f-ica contemporánea, auquillo , eñala que roucau It:
l~rctende realizar una nntolo~tia del presente que ponga de manihe. ro cómo nue tra c:xpcnencm, nue, tra propia consatuci '&gt;n como

ujctos, proncne de un acto tle fuerza que

Sl

materia.liza en una

Joblc operación de integraciún ) exclusron. En torno a tr

5

elemen-

to fundamentales, de lo. que Fournult va Jantlu cuenla _

aber,

poder\" subjem'ldatl- , . e constitu~e la mzon \ se excluye la locura,
,l

configura la alud y e ob¡criva la enlem1 daJ o se normaliza Ja

población Y e regula la dehncueacra. , -ue. trns grande. e,·tdencias
' \'erdades, nuesu-a propia voluntad moral, poütica y Je •aber pro-

La filosoffa es -junto con la literatura la historia, la religión. etc.-

nencn de este acto con titulivo, una , iolentación profunda t¡ut es

uno d 'esos grandes tipo de discurso "que la tradición aco·rum

a parur &lt;lel propto sab r Je las cien-

lmaónca. Desde e ta optica,

bró a oponer entre • í. . \hora bien, el arqueólogo pone en tela de ¡U1·

cias humanas y del comple¡o con tituc1onaJ o matciz de poder en
el l,ue
1
,
.
sla. urgen a comienzos del siglo :\1. - ps19watrtco, a tlo,

ao semejantes mdivtduahdades: esos "conjuntos de nuncianonts"
con lo. cuales l:lcne que érsela • y que no cesan de redistribtUrse v

carc 1, escuela, cjércuo, taller, etc.- c.omo se forma fa experiencia

de reagruparse n el curso de la historia. Y la filo ofia es despué~ de

propia de la modermdad. 24

todo "un hecho tlel discurso" que no e~ ·ustanc1almente cliferentr
de todo los demás, m stá má tntrínsecamente determJnadoY

Poucault
_ es uno &lt;l e lo ma, connotado. mregrantes de una poderu a
Corntnte d • p
·
, · sobr las forma n guc el pod r,
1.: eru~ento
_cnnco
¡u la filoso fu
mateaallce en un di ·curso no significa tampoco acr , _
é ta rept ente cualquier discur o, pues materializa las regiones . ave. de la trad1c1on rac10nal heredada ele la liu tración, e mant· , l:1 ¡ u1ero
·
delrt. ta en la construcc1on
de la moderruclad. •l pro&lt;luct,
)esde Pfatón y, todavía má de. de De carres, una de las cue tiones @osó~
_este proceso es un sujeto trnscend mal, univ n:;aJ \' alustónc&lt;r
irnporrante fue saber en qué consiste el hecho de IDllllI la cosas, o más b1t'II ~si/iMdo Fl
!io
:. ' ant1·h umant· mo foucauJIJano, al &lt;l clarar "la· muerte del.
r i lo que vemos es Yerdadeco o ilusoao; si estamos en el mundo de lo ~
mbre - - entencia que pr figu- ra, ietzsche en ] ·io-]o
'-''X . L1 •
'b
·"-' · , r.1 1~er conhrma 1.:n 1 , -x-, reA Iª la disolución e.le e a condición:

el mundo de la menura. L-t función de la 6loso6a es delurutar lo real de la
ón, la verdad de la mentira",, fiche) Foucault "La escena de la @o·ofía".ell

,k,.. -

t1ü2, elica hermméulu:a, Paidó , 1999, pág. 149.
-an~o1 \Vahl, "¿Fuera de la filo ofia o en la @osofüi? La arqueología del sabct
;o de los placeres. la preocupación de sí mismo", en M,chel Fo11ca11l1, (i/ó¡o/1,

::---_

lS3.. 11J95,

,.!_ulian
"Michel Í'oucault: una íJosofía dt' la acciún'' en ( ,,.,,_
Cr. auc.¡uillo.
ht .
J
,
, ,,,

'"lli/Jf

11/.f

1mona1es, \Iaurid,

1989.

pág.

1}

2 1.

pág. 74.
137
136

J. ¡,

Ut

•

.r-

�Rofu11do Piros Rovio

Rorry)' Fo1m111/t

Foucault acuña en la década del 1960 la expresión "muerte del hom-

buen filósofo-- c. que no me Lnteresa lo eterno, lo qu no cambia

bre". Este u jeto ab oluto había comenzado a desaparecer, en efec-

lo

to, 1-iaci.a mediados d l iglo XIX. Ya no puede hablarse de un sujeto

que permanece estable bajo lo cambiante de la. apariencias, me
mteresa el acontecimiento. El acontecuniento nunca fue una cate-

universal ) libre, el hombre, ino de vario ujeto relativos y ligadul

goría filosófica, excepto, qrnzá para lo est01co , para quienes era

a contextos históricos y culturales. 25

Foucauh expresa su rechazo a encasillarse en la sistematicidad de
una filosofía formal que no duda de sus propio· fundamentos,
pue el hombre que refier es un ser que fundam ntalmente está en
construcción, en devenir. I a labor del pensamiento gira entonces
obre la pregunta, la búsqueda e.le principios, el reconocimiento de
contrachccione y el aprendizaje continuo sobre las diversas dimet1·
iones del sujeto y las formas históricas que asume el acontecimien-

un proulema lógico. Pero una vez más 1 ietzsche fue el primero en

definir la filosofía como acn\idad que pretende saber lo que pa,a, \
lo que pa a ahora [... ¡. ~ e trata &lt;le responder a las preguntas: ¿qui;n~- omos?, Y ¿qué e!: lo que ocurre?, que on dos cuestiones muy
dtlercnte. de las cuc ti.ones tradicionale .· ~·qu · es el alm a.,
;:, cyue
• ' es

la eternidad? Filo offa del presente, filosofía del acontecimi nto filosofía de lo que ocurre.~
'

~uyuillo refiere que l interés de Foucault por "una filosofía del
to d su existencia.r
:e~~nte" debe mucho a la critica realizada por la epjstemología
En u te. to, es complejo hablar de un sistema foucaultiano;d
\l&lt;mca
francesa -representada, entre otros) por availles
Can
ill
'
,,,,&amp;filósofo francé ac;um una mirada diferente del quehacer filo ófico;
gu 1_em, Bachelard )' el propio Foucault- y aJ tra cendentalismo
reconoce LIU ello implica in cribir en una tradición crítica y oo
hlo·~~co-presente n la ru toria de la filo. ofía desd I ideali mo
metafí ica respecto a la filosofía y u tareas:
:torneo hasta la fenomenología de J Iuss rl, y en el racionalismo de
lll&lt;7ca~tes-_- c.¡ue _ub1_ca~a al ujcto "fuera del mundo": "La epi tel ,o que hace que yo no , ea. filó ofo en el sentido lá ico del ter
l~gia frnnce a mvtrt10 los presupuesto de la filo ofía clá ica. De
mino ---c¡u1zá no sea filósofo en absoluto, en todo ca o no so) tal
~ton a Kant había privilegiado la 1Jca, la co a n sí, la verdad el
su¡cto
·
•
. ,\' la • nociones
propias d el peo a.rrucnto
trascendent.al".2'1
25 caVlllo, op. ni.,
· pag.
, 131\.
l'.n torno a la idea de que fi'oucault no -;igue una vía metafísica
1'' Para apoyar esra concepción de L-i acúv1dad tilo. ófica en Foucault como Jllll
acti 1dad pmfund:m1ente políuca, 'auquillo ~eñala que "l:'oucault pertenece agll ~ u pensamiento, Gabilondo coincide con auquillo en el planteagenerac1on de pen adores muy conscientes de que la filosofía no goza de1' nuento de que su fil o. oua
e: es una ontologia
, &lt;lel presente un 'discurestatuto neutral. Exi te una e trecha relación entre filosofía y política, porque• lOcn acción", donde:
,
rclac1oncs de domínac10n atra'\Ít an el conjunto del tejido ocial} se consntuJG
en dato previo de la propia reAexión" cjr. op. cit., pág. 20. ta 1&lt;lea t: hallaniliesta :-.111gularmt'otc:: en una de las obras clásicas de Foucault, r/igi/(lr '(A,
1998. 1/rd. auyuillo, 11p. di., pág. 25 y sigs.
r \ figuel Morer afuma que la obra misma dd pen~ador francés ·'deriva dc i,

· 'o cahe por ello smo definir las condiciones en las que el hombre
problemariza lo que e y lo que hace, y el mundo en el que \'jve. En
definía a, no e trata Je legi.rjmar lo que ya . e abe

r saciar. e con

pensamiento que es el resultado de un apren&lt;llzaje. Y es precisamentt:. ~ontilJIII
lo upue tamente pen a&lt;lo, ignorando d auténtico sentido que para
lore,, porque su discurso consotuye un aprendizaje, por lo que ha 11:lo l:lll{lt
CUt'ntemcmte malemcndido por w; contemporáneo , que han recibido u obrJd
términos de filosofía 'adjetiva' -¿de la ciencia?. ¿de la cultura?, ¿de la políti&lt;:t..- ; : - - _ _
&lt;l e Ia eII Ioso fi'ta " , en
· cstrlm1,
1..
• •
_ • "La cSct'na
•
ttím... , op. ni., pág. 152.
cuan&lt;lo el pulso que la censa y la hace lacir ante nosotros no puede ser cná ~ F'oUcault
aut¡uillo, op. át., pág. 36.
de una filosofia · ustantiva' ", T..ectum de FrJ11ra11/" 1983, Madrid, Tauru-, p~ 1

138

139

�Rort&gt;• · Fo11ca11/J

&amp;la11do Piro.e Bovi&lt;,

Foucault tiene la actividad filosófica: "El trabajo crítico &lt;lel pensamiento sobre sí mismo? 1

Esta concepción la ostiene Foucault en i-u inrroducción al s gundn
tomo d La histo,ia de la sex11alidad. bl 11so de los placeres, pues la filo-soffa no tiene la tarea de "legitimar lo gue ya e s~be'', sino "saber
ha. ta qué punto sería posible pensar de otra manera'';' 1 pata llegara
ello e necesario plantear como tarea de la 610 ofía la genealogía &lt;k
las prácticas gue constitu) en lo qu ·orno y lo que pensamo .. ~
actividad filo ófica es dimensionada entonces d sd una perspectm
crítica opuesta a los discursos fundante. :

problemati'l.ación teórica. 3-1 Afirma asimismo que, al er u trabajo una
búsqueda constante por develar la formas hi tónca de la verdad
"la obra de Foucault interpreta la historia para saber quiénes omos,
no solo para descubrirlo, sino también para tomar djstancia tanto de
mdiv:iduaciones como de totalizacione coercitirns". 35 Esta imerprclación particular «no está exenta de a pecto controvertido. y punto.
mlnembles, pero a de pecho de ellos, brinda instrumentos de análisis
para acceder a cierto. funcionamientos sociales". Y&gt; En u próloo-o al
homenaje de Gill s Deleuze, Fo11cr1ll!t, lote} retoma la idea fou~aulnana de con ·iderar a la teoria como "caja de herramientas":
La teoría como caja de herramientas -escribe Foucault- quiere

Pero, ¿qué es la filosofía ho~ --GUÍero decir la acttndacl filo ót-ica-

decir: a) que se trata de construir no un si ·tema, smo un instrumen-

el i.raba10 crítico del pensamiento sobre í mí mo? ¿Y

to~ una lógica propia a la. relaciones de poder , a las luchas que se

s100

si 1lfl

consiste, en vez &lt;le legitnnar lo que ya e sabe, en emprender d sa-

ber cómo r hasta dónde sería po 1ble pensar distinto? iempre 111\
algo de irri orio en el discurso filosófico cuando, desde el exterior,

quiere ordenar a los demás, decirles dónde está su verdad Y cómo
encontrarla o cuando se :-ieme con fuerza para instruirles proceso

comprometen alrededor de ellas: 6) que e, ta búsquedá. no puede
hacerse má que poco a poco a partir de una reflexión -nece ariamente histórica ea alguna de -us dimensiones- sobre situaciones
dadas. 3~

t1t proceder pone el énfasis en

con positrvi.dad ingcnua.'2

uoa ,isión de la filosofía conceptualizada no a partir de la teorización de verdades eternas y trascenEl "espíritu" de la filo~ofía tampoco estará má en los grandi.: tra· dente. para explicar al ujeto,~ ino en la comprensión de su er-encados sistemático. in en el en ayo, que "es el cuerp ,,ivo de h d-mundo, de su concreticidad material r social, v de los efectos de
·
fi.losofía, i por lo menos ésta e, todavía hoy lo que fue, e decir, ull2 ~ptaxis.w
'ascesis', un ejercicio de sí n el peo a.rruento''.3ú jilosefk, de Mirhel Fo11ca11/t Buenos Aires Biblos 20(13 pag 1•
.Esther Díaz señala que este interé por el acontecimiento ror d lbE,thcr Día;:,
· m.
'
'
.' . '
. '·
id., pag.
dev; nir hace de la obra &lt;le Foucault una ontología histórica que P!l} IJ~m.
blemati7.a la realidad a partir de datos empíricos, ra. treable en do- M.t¡,'Uel \Iorey, ·'Prólogo" en Gillt:!i Deleu2e, ro11rr111/1, pág. 12. La cica Je Foucatút
cumentos y evídcnoa. que tmplican la posibilidad de stablecer Ulll IOrrt-sponJe a L'11 dialngo sohn ,¡poder, ,.\fianza E&lt;lituríal, M:ulnd. J981
En '.ººº caso este desplazamiento, surgido "aJ despertar del largo . ueño Je la
llzIJO' l . , -

"º Ángel Gabilondo. U,/ dismrYo m ,ució11: Fr111C&lt;111IIJ 1111a rmfhlog/a delpre.suúe., Barc~

a 11 tonca e mtemporal de que nos hablan Marx, N1erzsche, Kterkegaard
lrcud J ·
d
·
·
•
\mhropos, t®.
.
, a pie a un cspla2ru:rucnto posm,o. dunde "según Poucault, han apa' 1 Respecto }t L'IS tareas de la filosofía., ,,éase la presentación Je Georges ranguilhcl
"1Ji, nuevos problema : cuáles son los limites del ·aber, quiénc. son los que
al volumen C&lt; lecuvo, M1thel formlllll, filósofo, Gedisa, Barcelona, 1995.
•
~en, cómo se realiza la ili tribución del saber, cómo se situa, e forma ,, se
32 ;\ lichel foucault Hirton'a &amp; la se:,.11alidad.· d 11.ro de lo.r placrre.r)1léxi.co.. FC!i .20l3, ~
d saber ~e la ·ociedad":. auquillo. up. tit., pág. 3.l
·
Yl.
Tdem.
Idea matenali ta la remarca ~auquillo aJ hacer referencia a la influencia de

r~:~rma

140

141

�RorlJ)' Fo11M1lt

Rola11do Plms Borio

La mirada foucaultiana obliga a preguntarse si Ja visión del tih
sofo ced ante la del hi. toriador y del arqueólogo, si e tá adentro o
afuera Je la filo ofía. Conviene citar a Canguilllelm:
Í

la pregunta me,ritable: ¿fuera de la filosofía o dentro de la filoso,

fía?, alguno

e ·intieron tentado a responder: 'f-uera de la liloso-

fia, pero ¡unto a ella". Más numero os on aquéllo que con ickran

el qjllem 1g1.1al a contra, pues se mue tran sensibles a1 hecho de qll!
Foucault desacreditó las cuesciones de posibilidad trascendenr.tl
en bem:hcio de las cuesriones de posibilidad h1 tórica, condenó u
investigación de las profundi&lt;laJe. -pues le pareció muy difilil

discernir los puntos de de los cuale se perciben bien la

upcrtí

cies- y sustituvó la historia d los istemas por la h.i tocia de la:
, · 411
pro 61 cm.a1:1.cas.

Difícil determinar con precisión la respue ta. Lo que í se puttk
establecer e que u reflexión e instala en esa del~da linea ~e l:i
cri is del pensamiento occidental que ha dado origen a la. controCr
tac1ón modernidad-posmodernidad. ¿Filosofía del límite de la modernidad?, o acer~do e a_R~rt), ¿po t-6.losofía? En relación_ª=~
crisis, que es el hom:onte lustonco donde e puede contextualiz
aportación de Foucault., apunta · auquillo:

&lt;lifercnCÚJ. de lo que ocurría en el "tiempo de la metafisica', no existe
un recorrido hacia el ser y el origen 9ue no se diluya en el descalabro

de la ignificación. 41

Explorar la nueva significación de las tareas del filósofo v de la filosofía IJJlplica en Foucault pasar del a.nálisi, generabzam~ del /Jol)¡/m¡
ala concepción del s1!feto. Pero formular esta pregunta requiere tamb1cn de un nuevo método,42 donde el filó, ofo ya no sea el ''hermeneuta de ta 'primera palabra' o ecretario d 1 ~er que ordenaba un
discurso común para 1a filosofía y la ciencia en 1a que ésta quedó
sub umida"Y La nueva "hermenéutica del sujeto" no será aquélla
'.'1'e parta de la trascendencia, sino del apren&lt;lizaje y de la posterior
interpretación de la relación de esta con trucción de la subjetividad
wn el pod r que la moldea y que determina, en ese mismo momento, at¡uello que llamarnos l'erdad. 44

C.Onclusiones: ¿post-filosofia o una nueva práctica de la filosofia?

En este apartado final intentaremos realizar un ejercicio analítico
que marque las rnn ergencia y dJvergencia &lt;le] sentido de la filosofia que caracterizan el pensamiento de Rorty yde oucault. Para ello
puntualizaremos algunas de las propuesta~ particulares que hemos
desarrollado en Jo apartados precedentes, en torno a 1a concepción
del papel que pueda o deba tener la práctica filosófica.

La cris1 de la filosoña marca un apreciable grado de impotencia t'11
quehacer filosofico. e produce Ullil infl.cxjón en la hegcrnonia pr:tal-

cada por la metafisica en relación con las ciencia .. Son inútiles lo Jis
curso fundadores, la filo ofías primeras, las dialécticas totalizan~

el f-ilósofo ascético que busca la verdad\' el ser ahora vaga perJiJi~
1elZsche en Foucault: "A pamr de; la poderosa pre encía de ~ 1etzscbe, el autll
. . , o narura1·1smo, ,11 queiJ
&lt;le Ln mote d les choses rebasa toda suerte de 1dealizac1on

11
\! SauqwlJ0,

op. cit., pág. 37.

\Jorl!\' apunta al ele cribir la genealogi.a de esce método: "\ l en frenta.r aprender
r saber se critica la imagen del hombre-átomo del saber absoluto, el hombre de
laconcieuci.a soberana, para reclamar, por el contrario [...], el espado del expcrillltnto d J ·
·,
di
da ,
, e a mvenooo. u sc-uo
muerte del bornbte' encuentra así su razón
~tégic.'l: es necesar:io yue el hombre del saber muera -hombre-objeto de
her, humbre-suiero de saber- para que n;-nazca d hombre del aprender y dd
lllvtntar"
· pag.
- 17.
O
, QjJ. CII.,

sus escritos puede desprendc~se d rccha:w de cualqwet &lt;law pr:\10 ª_la~: 11 lbid., pág. 38 _
historia y al a:aba¡n uel resent:t.rrucnto y la cultura, en la produce-ion de la n:;
. "En la tercera etapa, la ética, JPouca.ult] pretende elaborar una ontología histó, del mundo objetivo", IJj). ri.J., pág. 21.
: de nuestras sub¡e~vídade en relación con estos cuescionamientos a través de
'to Georges Canguilh-elm, "Introducaón", en ,\ firbel Fom:011/t, filósofo. pág. ll.
cuales nos convernmos en agenres morales", Díaz, op. at., pág. 13.

142

143

�Rorty_y / ·0Hca11/t

Rula11do Picos Rot1Í{)

orno e vídente, canto Rorrv• como Foucault se in criben, cada
diuno de forma distinta &lt;lentro de un marco de referencia no tra
ctonal respecto a la propia concepción de filo º,fí~. Ha_) l!ue destacar
que en ambo el punto de partida es_ ant1me_taf1 1co m embargo, d
método en el que e apoyan e dt tinto: m1entra Poucault e empeña en &lt;lesentrañar el entído d~l pre t~te, de aquello qu_ pueda
llamar e ' problemática filosófica , a partir de la genealogia de las
práctica Rott) . apoya en un en~&lt;l? práctico de la verdad g~c n~
xige la correspondencia con la practica, olo el acuerdo n la mterpretacion de dicha relación.
_
, .
.
Al restar importancia a las noc1one clásica de ~ac1on,al1dad en
que se ha . u tentado la ept tem~logía tradicional, la filo _ofía en Rorty vuelve pragmática) relativista; el problem~ que wge ento~c
e el de puntualizar con claridad -ya que se h~ ~st~'ldo ,en la e. fea
de l post-filo ó6co- de qué manera la ~racnca hlo. ofica ~ut-dc
scgw.·r conservando . u matJ.z crítico -o st ola nos coloca~amos
· de un punto de llegada lilx:ral·
n una postura compren i,·a, prop1a
ironi ta-. , decir, qué aportaciones cabe esperar entonce de:
pen. amiento con esta. caracterí rica . La defensa de Rott) ante
críticos parte de reconocer su irracionali rno, pues la pregunta profunda reside en saber s1 el racionalismo ha aportado ma luces que
sombra. al conoc1miento:
¡\

°

· que aband nar e
nuestros adver arios les agrada sugenr

nue tro esfuerzos de per uasión deben adoptar la forma de progresiva penetración de una nu

argumentación directa en el interior de vieja manera de hablar. -15

El párrafo anterior sustenta la argumentación &lt;le Rorty, por la que
21irma que la nueva tarea de ]a filo ·ofía e enfocará a que us probk:mas podrán ser re ueltos o di ueltos mediant el lenguaje, n d
sentido de que e te acercamiento po ibilitará una mejor interpret:aCIÓn, superando los dualismos de la filosofía clásica. La praxi de
h füo o fía se reduce a í en el planteamiento de Rorty, a una praxis
~,wstica.

Rorty mi mo vincula la tradición relativista y antiplatónica en la
que se inscribe el pensamiento de Foucault, a quien identifica con
~ta nu va visión de la lilosofía que inició con

po t-lilosofía ni en la po t-modernidad, aunque sí cercano a la her111t11éutica:

Ha ta aquí me he referido a "no otros lo llamado re.lati\·1 tas"

'
,
y a "nosotro., lo anti platónicos". Pero ahora tengo la ncce i&lt;lad
de dar nombre..

orno elije al comienzo, el grupo &lt;le lilósofo 1..¡ue

rengo en mente mduye una ttaclicion de filosofía europea po. tenor
t \l►

a 1 1etzsche y tambien una tradioón de filo ofía norteamericana

po darwiniana, la traclición del pragmal:lsmo. l,0 grande nombre
&lt;le la primera rradición comprenden a Heidegger, artre, Gadamer
Derrida r Foucaufr. Lo grandes nombr de la egunda tradkión
comprenden a Jame,, Dewcy Kuhn, Quine, Putoam y Da...idson.

preci ·amente en respetar las di unciones entre lo ab oluto · lo re
latÍ\'O, lo de cubierto y lo mvent.'l.d , objeto y sujeto, naturalen
convcncion, realidad y apanenc1a. Lo~ pragmatistas re pon&lt;leflllll
so, no cabe duda de que orno. en \ ' t ~

Todos e tos filósofo hao ido ferozmente atacado como rclati'1.tas.~6

írracionah ·ta.'-. Pero, por supuesto, agregamo a cont1nuacion qit
er 1rracionalista en e te enudo no . ignifica er incapaz de

ietz ·che, aunque,

como hemos señalado, el filósofo francés nunca , e ubicó ni en la

cabulario es abandonar la racionalidad, 9ue er racional conststt

que s1 la racionalidad

a manera de hablar } no de una

argu-

mentar. Lo. irracionalt ta no echamo espuma por la boca ni~

;:---_

cornportamo como arurn,-ile ·. unplemente no nt:gamos a h~

Richard Rorry, "El desafío del relat:Jvismo", en De/Jt1te snhre la sit11atión de la filosode una cierta manera, de la manera platóruca. [.. -1, De modo~ !,,_ Machi. Cátedra, 2000, págs. 52-53

ldern

144

145

�Rolando Piros B(Jvio

in duda Foucault podria ser catalogado como antiplatónico, pero
su interés filo ófi.co se encuentra mediado también por su ínter~
en las prácticas históricas concreta , pero analizadas desde la microh:í toria. Dicha práctica e encuentran tamizadas por el poder, í
la recuperación que propone Foucaulr del papel qu esas prácticas
tienen en la conformación de la experiencia de los sujetos implicaría
un nuevo sentido de la filosofía: una filo ofía, como ha eñalado, dcl

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formac1on se concentran ideas y experiencia Je matriz. variada) compleja: Jebs
filosofía de i tz ·che, J le1degger, Bataillc, Blanchot o Klossow k.l a la ht t(IIII
de la medicina y de 111 11tuc1ooes como cárceles y marucom1os, de la hteratull
y la semiótica a la polemología y a la econonúa política, de la geografia [...] ab
bi ·toñografia - ·obre todo la de lo Arma/es, con su atención a la hisroru. ap:Ud'"
temen te menor, alejada de los aconttcun1entos oficiales como las "guerra5 Vbs
bacalla •·, que se ocupa, en cambio, de los aspecto colecovos y de los fenóde larga duración: h.i. toria de la mentalidad y de la sen ibilidad, de las epiJde la vanactones demográficas, Jel clima, del paisaje agrano, de la ve~cinJdlll
de los alimento ·, etc.-. Precisamente lo que qmere Foucault es ballar. a t.11~
dt la \:ru&lt;lic1on'. del rebuscar incluso en acontecuruencos marginale , la lustL&lt;!a
secreta Jel 'poder' eo sus amplias e infi.rutas ramificaciones -tema. el del pe~
que adqmrirá progresivamente un valor unificador explícito , rccoooci&lt;l(l de
el campo de sus investigaciones, tanto bajo la forma de 'gobierno de los ~

,

LaJiksf!fta J' el espqo de la naflm1leza, Madnd, Cátedra

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'

como del 'gobierno' de nosotros mismos".

146

tJCCIÓfl

14'7

�L\ or

OLUC1ÓN DEL YO Y EL ENTIMIE TO O EÁ.NJ O

Guillermo el on Guzmán Robledo~
niver idad Autónoma d Zacateca

La mutiJación de Jo dio e - del cao y la rea ión del mundo
b 11\f \ 1o I PI.&lt; 1 \11.T\ que bajo el reinado de \.abucodono or 1,
1 ·acerdotcs babilonio, reunfrron en d siglo . JI a.C. una eri de
pocm:1s cort1 is &lt;le origen umerio, yut· eran rt·citaJi 1s) e cenificaJo
Jur.inrL el cuarto dfa &lt;le los onc 9ut: tributaban a la. ccrL·monias del
~no ue,·o. El poema acabado era a la Y / una cosmogo,úa. una
lttll'orna, una antropogonia ) un tratado sobre d lenguaj y lo númm, .. L abe c.¡ue d C:l11t.ris bíhlicn dl'bt&gt; mucho dt u omposici1&gt;n
t· tructura al poema, ' es probable yuc d papel ym: éste cnnkria
1h inn,caciún y a fo pafahra nutnt:.l, con no poca intluenctJ, b
(IJnet:pciones hebn.-a ·nbr lo. ímbolos) b c-;crrtura. Esbozo una
!)lrk:

Cuando nada habü rt:cibi&lt;lo p:1!:tl&gt;r:1 l!Ut: le nombr;1. e, soln L', i~tfa
d ao acuático en 9ul" 1\p u
·I ahi~mo-) Tiamat - -d marmczdaban sus agua . En . u seno nacieron l .1khmu ~ Llkhamu, 1uc
rt·c1b1c:ron nombre)

l!Ut·

procrearon a , \n. lur - todo d ctdo---)

K.i. har -toda la nt.:rra-, De ello. prudnit:ron fa., múltiples gcncracionl' · Je Jiu

l's l)lll'

dieron mucrtl' a las tlivimJaclt:s nriginan:r a

la t1uc los babilonios rcprcsentaban ·on caractnes 111011

trui 1s1, ·.

l lahi1:ndo. t · t:ntcradn los tÜc ses jÓ\'l"nn, dt• L1 rcsolucii',n

lfUl'

,\psu había tomado de darlcs mucrte, , a yuc con u. , , 1cc · ) juego.

nd1da1., :u doctorado por la l niHrsrdad ' anunal ,\uronoma d\: l\l¿x,u,.

1-19

�T~J disol"dó11 de~ roJ' el .re,,limimto oceti111ro

G11illern10 NelsoJJ C11zF11at1 R,,bkdo

infantiles perturbaban su eterno letargo, decidieron anticipar ·e, 1

~itrto_P,ara que _el orden del universo pudiera impon r e sobre su
ilim1tac1on amorfa.

maran&lt;lolo a él pnmero hicieron con su cuerpo inerte la morada
gue de &lt;le entonces habitan. Tiamat, enterada del parriad10 comen

Tomado en un sentido alegórico, el poema nos remite entonces
a la '.~ea de la_ c~nfusión y de la unidad primordfal que debe a u
esas1on el nacmuento del hombre. ' pcnsamo. que el espacio en el
~ue com_baten l~s dioses no es otro yue el del alma humana abriendo los OJOS al discernimiento y fragmentando el caos d d
.
b n.fi. -,
on e rema
co ,s10? que antece~e a la conciencia, es claro que el obj to del

do por los d10se , decide tomar venganza y crea legiones} e¡ércitos
para acabar con ello..

Digno de recordat es el pasaje contenido en la cuarta tablilla del pnema, que narra el momento en que "Marduk --divinidad tutelar dr
es mas una alegona del origen de la conciencia que del origen
Babilonia-, al encadenar los vientos y disponer sobre su frente el
d
mu~do,
que por otra parte, olo es tal ant la mirada atenta del
relámpago, impidió que la fauces Je Tiamat lo engulleran provocanenrenclirru~nt~ humano, pues sin el acto de di cernimiento que ejerdo tempesrade~ en su interior. Después hirió con u A cha a la &lt;lio5a
cr la c~naenc1a el mundo permanece en la indiferenciación , en la
marina ) partió . u cuerpo a la mita&lt;l, crean&lt;lo con una parte el cielo\
,usenaa
de nombre. 2
con la otra para la úerra. Mezcló la tierra con la angre del clio. Kingu
dios naci&lt;lo d Tiamat para despo. arla ) dingir lo ejércitos, y con d e, Si convcnim~ en ello ~ consideramos que eJ orden de ta con.cnCJa ha eclo tonado a ra12 de la fragmentación del caos, consideamasijo mo&lt;leló al hombre para que nndiese culto y ofrendas en lo
n:mos
pues la naturaleza escinclida del hombre.
templos. 1arduk recib10 los cien nombre que lo coronan, foe exalta·
do entre los dioses ) &lt;lesde entonces gob rnó las tablillas del de.11n11
Como sucede con cualquier mito, la va ta rjqueza de s1gnitica· El de eo: la escisión originaria
dos manifiesto implíetto del poema --&lt;-¡ue aquí solo se glo~a rn La naturale_:ta de la e. cisión que da nacimiento a la conciencia es
parte- condena con justicia cualquier comentario a la apreciacion flln ~om?le1a, que me aproximaré a ella a través solo de una de u
unilateral del mismo de entre las cuales destaquemos uno que com· i~pl~cac1one que 1a manifiestan con mayor int nsidad: Ja tenaz prest0c1a del de eo.
promet a la e pecie humana: el E11111J1a Elish mue tra que para los
Recordemos que todo empeño humano está atravc ado por el
babilonio., corno quizás para todas las demá naciones, el mundoh2
~~ulso
del deseo, el cual, por una parte revela la condición insatisnacido de la mutilación del cao originario.
~ e mcluso hostil con que el pre ente e no ofrece: no brotaría
t\ los diose del caos convien la imagen del mar, pu s 1 agu;ie5
un elemento continuo en el que codo aparece 111diferenciado. Pc:tíl ~:_ma. p queño simulacro de acción si la posibilidad de un ·tado
llllitlnt · al
·
o, que e l instante
arroja ante nosotro, no no sedu1·ee l\fola cparactón del cao ong1nal en el que I mundo e hallaba sumido
torde l
• .n
es lo que da forma a éste tal y como lo concebimos ahora. El orJdl ende ~s aspira~J~~es, el deseo es el síntoma ele una ausencia, y por
dt la condtc1on desgarrada que implica.
no puede existir en l mundo amorfo\ acuático en el que no existe
siquiera el lugar. Marduk, dms de la civilización y de los nombreshi r'Jt)s
.
genera la e t:1.rpc de Jo· dioses.
debido d1\ idir con la espada el monstruoso caos original: el cuer El nombre 9ue lo babiloru · &lt;l b aJ
◄
J..1
os a an poema -hn,1111,1
blish-- era l , . .
mismo }" si ·Ji «
d
,,
e mc1p1t
po mutilado de Tiamat es lo que origina el e pacro, 1 qu debió ser
1

;lato

t

,

gru ca cuan o en o alto . Los pamcros versos dicLn asi·· "C
I .1 .
. .uano e cte o aun no habm st&lt;lo nombra&lt;lo ' y aba¡o la aer fi
1 En la Teogoní(J de Hesíodo el espacio se abre cuando en el prmc1pio era el !fl '-«&gt;1a sido mencionada con un no b " E
L.,.·'- ,
•
ra rme no
17 E
m re . .11111110 i ~ttso, i\fadml. Trotta 1994 P.
que en gnego s1gni hca bosll'Z.o, pur lo que no es descabellado asumir '-lue d IJ(II
es pre,~10. a la creación &lt;le[ ciclo } de la tierra, lo que nos s~erc ~ue
tczo dcl lcrnrgo anterior al mundo es rambién el e pacio que . e abre ) di: J&lt;~
y el exi tir e.ran una misma cosa para el babilonio.
1

en lo alt

&lt;M1
1...,,

IJOm~::

150

~j

151

�l .a diso/1Jaó11 delJ'flJ' ti SC11titnie11/o r1&amp;Mt1iro

Por eUo, no e. raro que siend fundamentalmente una forma de
au ncia, en el Ba11q11ete de Platón se hiciera a Ero. la figura encarnada del de eo, un hijo de la abundancia ) de la pobreza:

, n primer lugar -Ero - es siempre pobre, )' lejos &lt;le set
d licado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro ~
seco, descalzo } in ca a, duerme 1empre en el suel y de cubierto, e acuesta a la intemp rie en las puertas y al borde de
los camino , compañero siempre in eparable de la indigt'nd2
por tener la naturaleza de su madre. Pero por otra partt', de
acuerdo a la naturaleza de su padre, stá al acecho de lo bello

y de lo bueno.'
El nacirnicnto del de eo que Eros personifica de cribe la natur:tle7;11
incompleta del humano, pues solo puede d searse lo que no posee
mos: "Lo que desea, d ea aquello de que e. tá falto y no lo de l'a
no stá falto de ello". 4 Eros e. por ello i mpre un demon ambiguo:
viviendo en el punto intermedio entre lo mortal e inmortal, e·ª la
vez feo y bello, no e. neo, aunque nunca carezca de recurso~ Yesb
a mitad d I camino entre la sabiduría y la ignorancia.
Lejos de abanderar 11. plenitud, el de eo es ante todo carenoa:
vacuida&lt;l \ espacio a través del cual . desplazan la acoone. Ylos
empeño. Ímmanos 9ue fundan la historia ele la humanidad Yla vida
d cualquier hombre.
b
Pero la huella del de eo está anclada en no otro no . olo ¡,or
· la.r a dquiere
· para caut,varv
necesidad que un objeto del deseo parttcu
edL1c1r la imaginación de, u hué ped. La dimen ión del deseo es mu. Jar au~·enoa
cho más amplia, ) por ello no es raro gue en u part1cu
.
l
.
,
h
haya sido con ídera~a la fi _rma mtsma de acc100 urna.na. Es.111ir
;
ello quizás gue la at1sfacc1on de los pequeno de. eos y las me~
.
. d I mw1 do esta, me
. lwdoambJCiones --enrre la, que 1 1mpeno
e tá incapacitada para alcanzar lograr lo que .lIDula ofr cernos.

!

3 Platón,

•
?
Banquete, Madrid, Credos, :ztlfJ3, 203 c., pag:
A 9•

4 Jbíd., 2ou

a, pág.

24 t.

152

G11illemm 1\,'elr1111 Gnz!'IIÍII Robledo

Cierto e. que el camino por el que no llevan nue tros deseos
puede ser para mucho, el fin y no el medio por el gue accedemo a
b plen.itucl. Probablemente ~ea verdad. Pero e·o no impide que la
dificultad para alcanzar una satisfacción plena a tra,•é, &lt;le los des os
¡iarticufare nos muestre que finalmente la presenc1a del deseo nos
hahL1 de una ausencia originana: no es la falta de ésta o de aquella
mujt'r, o de 'ste o a(1uel dominio lo &lt;-]ne vacía nuestro corazón iempre anhelante, se trata más bien &lt;le una oquedad que e tá en la ba e
de nuestro propio ser ) gue en el transcur o de nue tras limitadas
licias prctendemo colmar con objetos ilusorio , que ante todo son
rntonce el medio por el que pro ectamo sobre la superficie de algo
externo! eminentemente ajeno 1a re titución quimérica de la unidad
ljlle el acto de la conciencia de sí mismo ha rolo. La plenitud que
hurta su pr encía nos rnt.:!Ye ttremi iblememe seres inacabado .
Pretendemos restituir nuestra fractura mediante un e tado o un
objeto deJ deseo que no complete, que restituya nuestra unidad que
probablemente sin percatarnos sentimos fracturada. El objeto del
deseo es siempre anhelo de re tirución, como si en algún momento
hubiese operado una pérdida un estado no quebrantado, en donde
kis lirrutes que ciñen la conciencia hubic en estado abjertos.
En h/ tJ-1alestar en h c11/fura Preud llama a ese e tado de plenitud
Stl/ti111imto ocecí11ico. Dicho sentimiento tendría lugar en el momento
previo a la conciencia del yo, que en su construcción ha debido despojarse de la identidad que para si5 el humano guardaba con todo;
es el momento en el que el recién nacido aún no logra di tinguir Ja
!tali_dad externa de la intinudad de su propia conciencia. o hay
Originalmente una barrera entte él y la. ensaciones provenientes del
lllundo externo, por lo que su· 1denti&lt;lade se confunden. E en la
~ocación de dicho entim1ento donde se explica la inclinación a las
diferente fonnas de religio idad que e , para decirlo sucintamente
hambre de totalidad.
l~s límites del sentimiento oceánico comienzan a aparecer n la
llledida en que el dolor y el hambre establecen una di onancia con el

----

:-n realidad .no podemos hablar de un «ser para í" cuando el 1•0 no ha surgido
tin. pero e Justamente por lo que tampoco hay difeceaciac1ón."
153

�TB diso/11tión del oI ,:/ smfli11imto ocedmco

G11il/mno \Je/son G1t:(!IIÓ1J Rol,/¡,do

mundo. parece entone el principio del placer cuando la urudad fTag'
mentada por el dolor se restituye con el alimento: el niño qu~ s_e alimenta del pecho de su madre traza un vínculo que une el sen11m1cnto
de placer con el yo. El placer e en un primer momento ~orma en
gue el yo se re tin,ye. Pues si el dolor hace aparecer el limite dd yu
-límite impreciso y fluctuante-, la negación del dolor que el placer
ocasiona tiende a expandir ha.cía afuera a1 yo c.1ue lo apetece.
Si el placer inmediato re tituye al yo es claro que la inclinación
natural &lt;le los individuo, hacia él tienda a aparecer por todos 101
caminos po iblc . in embargo, la. realidad impone iempre a la expansión del yo la imposibilidad de un desplie~e. ~ta.do. Parad
hombre, la inmediatez de la atisfacción del pnnc1p10 del placer entraña una fuerza c.¡ue es hasta cierto punto hostil al mundo de b
cultura, que solo puede tener lugar a partir de la limitación de dicho
principio para llevar a cabo la medración 9ue da ustento ai _mundo
del trabajo colectivo y las ventaja que éste trae. La necesidad de
pactar con los otro hace que mi placer encuentre justam nte en d
de ello, numero as fuentes de resistencia.
En el mundo natural, el límite del placer lo impone la fuerza del~
otros. Pero los hombres, que debemos someternos al mundo de
cultura, no poddamos inhibir nuestros de eos si aquélla no &lt;lespk·
. p-º~ dki
ga e un mecanismo que involucrara nuestra parte a fiectl\"'~.
el amor al prójimo es la norma que mejor condensa el pnnop'.u~
la cultura, pero aún así, en la relación con lo otros subsi te el IIIIlllf
al descncadenamienro de nue tro placer. Por ello Preud cree de~
brir otro principio separado del instinto de amor contrario _de ele
independiente: el pnncipi de muerte." Y e mediante el instmtodc
muerte que nace de los individuos r es dirigido bacía ello, m1srnol
como la agresividad nacida al interior deJ individuo pone el línutel

!ª

T

Freud, al menos en El ,m,lesl"r 1!11 la Clfll11m, no pudo de6mr mur claram::!
relación simbiótica que hay entre el amor v la muerte. De ello deriva 1a nec
de plantearlo como dos princ1p10 distintos ? autónomos. Bataillc, en El~
se e. fuer..m por mostrar cómo esos dos impul o. no on smo dos formas rn
"e manifiesta el mismo pnncip10, que aene su modelo ejemplar en el orgdJlis111'
unicelular, · que desaparece como md.r,iduo al momento en yue se reproductr'
div1 -ión de ,;u nuclco.

6

154

ru propio principio del placer. La culpa es así una su rte de suicidio
imbolico del principio de placer c.¡ue la cultura hace apuntar bacia el
tntcnor de las conciencia .
1

La escisión del entimiento oceánico que imponen el dolor v la
culpa da origen a la conciencia, es la conciencia. El yo n,1ce nec~sanamente de la fractura de la continuidad con el mundo, pues somos
roa. cientes de no otros mi rnos ·olo en la medida en 9ue dibuµmo. -aunque solo sea de manera difusa- la frontera que nos
iepara de todo lo demás.

'ubrcpticiamente, todo deseo tiende restituir la continuidad que
.nrecede a la conciencia. Proyectada sobre las veleidades que e]
mundo ofrece, carecemos de la suficiente lucidez como para darnos
ruent.a de que solo una meta -por lo demás imposible- subyace
encl fo~do de nuestras palpitacionc. . Y así, nos agitamos inútilmenreen sa□sfacer lo gue alejamos cuando buscamos su proximidad.
_La religión y la filosofía en cuanto sed de ab, oluto tendrían como
~ib¡eto directo la indiferenciación del sentimiento oceánico. Por dittrc.-otcs derroteros, hlósofo , teólogo y rrústicos han anhelado la
ru~ración de la escisión, al grndo que 1a interpretación de lo infinito
esta en la base de sus discur os.

El desprecio del cuerpo y el temor a la muerte
fue probablemente Plotino quien en la antigüedad pu. o má énfasis
enla
d
·- d 1
· ·
. ' e cnpe1on e sen11nuento de unidad, consuuyendo n torno

acl u_na teofanía que hacía derivar d lo Uno al universo. Leemos en
~qumta de las Eniadm cómo se propone mostrar la orquestación
ststcma del mundo, cuyo centro gtnerador es lo Uno hipóstaSI que en la. más completa ausencia de pluralidad no puede recibir
lllllgú n predicado: L) Uno ni e , ni piensa, ni tiene conciencia de sí
llU
sm0
_ , pue to que todo esos actos suponen ya una dualidad, una
iliSOaación que empobrecería la identidad absoluta que lo caracteriza. rO
.
bl
·
IT;¡¡J - mo es 1mpeo a e subs1 te en e1 más profundo ktargo, mosdo con ello que el solo acto de pen ·ar lo di minuye.
E lo múltiple lo que se busca a sí mismo r trata de reflexionar
de ·et
.
.
autocon ciente, mtentras que lo que es absoluta.mente Uno

155

�La disoll1ció11 del ro y el .r1:11fl1111mto oceúuiro

¿a dónde irá al encuentro de sí mismo? ¿Dónd~ tendrá ~ecesida&lt;l de
autoconciencia? Lo idéntJ.co es, por el contrano, uper10r a la auto•
conciencia v a toe.la intelección. El pen 'ar no es efect:ivame~te, ~
primario ni.por ·u ser ni por su valí~, ~ino ecundario y demado.
Plotino toma a lo Cno, al entendimiento y al alma como elemen·
tos con los que construye una reo ría d l uniYerso qu~, no ei-bozarc•
mos aquí, limitándonos a tnclicar que para él la anulac1on &lt;le la dualidad , obre la que , e cimienta la conciencia era ju to lo que nomurah2
Dios O l no, al que los hombre buscan pcrman n~ ment ~etomar,
pero que falsamente creen en ontrar en la pluralidad hacia la que

vuelcan su de t:os.
El retorno hacia lo Uno olo se pu de realizar por la ía del mtclecto, según u doctrina, pue. volcarse a comprender o satL facer:;ct.1l
los ent s del mundo aleja al hombr Jel principjo al que no ob tame
tiende. olo la contemplación del intelecto lo aproxima a lo Unu,
pue, en la contemplación del intdccto é te sería al misn,10 ucmpo
sujeto y objeto, sujeto 9ue pie~ ~ y objet~ pen_sado, sunul~aneamt11t~
duaJ v no dual. 1ucho má, proxnno a Ja 1dcnt1da&lt;l d lo L no que a
compren 1ón del mundo externo que es la cuali&lt;lad del alma'. 0 _la ·
ti. facción de los de cos corporale. que se arrojan sobre lo di. nnto.
pesar de ello, Ploüno comprendía que Ja ubsi_sten~ia del peoamiento imposibilita la unión con el L' no y que el extasts .o1°1P"
rect cuando la ombra de la dualidad ujeto-objeto desaparece. Po· una manen
driamo afirmar en virtud de ello que el l ~ no no es smo
de entender el sentimiento oceáruco.
. que wiz-~ ,n'.111
o podemo. ob,·iar, . in embargo, que e I cammo
acceder al éxtasis e. paradójicamente el emencLimieoro mismo que se
funda en d desprecio por la corporalidad } por el mw1do ext~r~o.
La vía del aseen o por meclio del intelecto tiene como pn°0 i-'
la negación Je la materia, y. obre todo aquella materia_ 4ue e : :
mete al alma, e decir, el propio cuerpo. De cierta torma
- en cierta
·
marca I principio de lo que tu.e
me d1·da la gran tendenCJI
de la metafísica en Occidente: L-1 separación del alma y el cuctP1
Tendencia que 1 -ictzsche denunció de diver. a forma.:

G11il/rr1110 1\eLro11 G11zr11an Robledo

El cuerpo es una gran razón, una pluraliJad J.ota&lt;la de 1111 tí11ico sen-

tido, una guerra y una pa.7., un rebaño y un pastor.
Instrumento de tu cuerpo es tamllién ru pequeña razón, hermano mío, a Ja que llamas "espíritu.,, un pegueiiu instrumento y un
pequeño juguete de tu grao razón.
Dices "yo") está orgulloso de esa pafabra
g-ran razón: ésa no djcc yo, pero hace yo.

¡... ¡ -

lnclu o en vuestra tontería ) en vuestro de, precio, despreciadores dd cuerpo, servís a vuestro , í-mismo.
¡1 Iundirse en u oca o quiere vue:::tro ·í-mi mo, y por ello os

convertisteí vosotros en despreciadores Jel cuerpo! Pues ya no
sois capaces de crear por encima de vosotros. 11

\iet?: che, influido por cbopenhauer, concibjo el mundo del cspiritu como una manifc tación de algo que está detrá de ella: la
roluntad de Ia naturaleza. El pen arruento, y en general todo lo concerniente al alma o p ique deriva del mundo físico.
Contra la tendencia pr valeciente de la historia del pensamiento occidental, que enfauzó clesclc Platón la dualic.lad entre cuerpo
1 alma,
ietzsche y chopenhauer intentan mostrar sus estr chos
lazos.
?errá de la razón misma e indu o de la negación del cuerpo
esta el cuerpo mismo. Ese sí tJJi.Wio real, anterior a la repre entación
al pen, amiento, es 1a vida, que no se representa a sí misma, pero
que actúa.
En este pasaje del Zararustra cuyo útulo es 'De los &lt;le preciadores ~!el cuerpo", ietzsche presenta, por otra parte, la razones psirolr¡gica del desprecio al cueTpo: eJ temor a la muen . El sí mismo
que e el cuerpo tiende a • u oca. o, es decir, envejece y muere. La
descomposición deJ cuerpo manifiesta en el cadáver hac patente la
pr~enc1a &lt;le la muerte, tiend por ello inexorablemente a . u ocaso
~ nlución. Por e o no pudo er cons1derado sino como un obslo 9uc condenaba aJ alma a perecer y quien, al no querer hacer-

;--__
- Plntmo, E11ér1&amp;1s, \',

11, \

l\fadnd, Gr-e&lt;los,

156

1998,

pág.

127.

ru cuerpo y tu

F. Nie12Sche, Arí ha/Jló 'l.omlt1stm, Madrid, Alianza. J 972, págs. 611-62.

�Lo disol11mi11 del.JO_) el se11tin1imlo orea11ico

C11illern10 'e/sor, G11zmá11 Robledo

lo debió imaginar ·e como independiente del cuerpo. Por c. o todo
intento por demostrar la inmorrnli&lt;lad del alma desde Platóo hasta
Leibniz, tiene forzosamente que recurrir a la , eparación de ambo
o incluso a Ja negación de la exi tencia d la materia.
1 desprecio de Plotino hacia el cuerpo fue de tal nrngnirud que
por Porfuio abemos que u de cuido hacia él llegaba al extremo
de no procurar siquiera su aseo, e incluso llegó a padecer enfermedades por ello. 9 Pero más imporlante que us cólicos intestinales}
, u inflamación &lt;le al\,oirui. e el hecho de que u obra confirma h
interpretación d
ietz, che.
En efecto, si Plotino con ideraba que en el Uno la dualidad dd
sujeto es necesaria hasta el punto en que pensarlo era 1mpo ible. no
vemos cómo pudo defender la sub istencia del ser individual tras la
muerte y ant la presencia de lo llno. Paradójicamente, Plotino comprendía que la subsi tencia de la individualidad del entendim1ento 1:12
un ob táculo a la plenitud de lo no, lo cual resulta extraño, pue. SI
lo que se de vanece como condie1ón de la cumbre xtática es d vt rigio de la dualidad qu implica la conciencia, no podemos 100 juzgar
contradicroria su obstinación por mantener la pervivencia del ~er tn·
dividua! ) meno preciar la corporalidad condenada a desaparecer.
El mal e, tá entonces prendido al cuerpo porque muere. Y el alma
asfixiada en la cobardía y en la impo ibilidad de a umir su propia fi.
nitud sostiene sm temores de lo que no ob tante abt gue .un d
principio d u desgarradura, en la que por lo tanto, sub 1 te.

da nacimiento al .sentido' al lugar .va la cultura no es otra cosa que la
apertura de lo OJ~S que dan claridad a las cosas en su contraste.
Pero lo despo¡us que han sido mutilados y con lo que se ha
dado forma al m~ndo provienen del caos. Sobre sus re tos, el mund~ del ord~n extJ~nde u imperio. Quizás por ello en la mitolo ·a
~.ega los titanes rnmortale olo han podid 0 er re clw.d o tras gt
un
celarco de bronce ~n el ~ár,taro. Pero obre la superficie que se abre
clandad del c1 lo qu12as s e:,
iaan escuchando su, remotas voce
que emanan de lo profundo del ubsuelo.
2

Epilogo
El mundo de la culmra guardará entone sus reservas frente a laCfr
munidad caótica indiferenciada de la que el ser humano ha ·alida
Lo· diose~ de la e cisión e han impuesto sobr las div1nidade acut
cica , mnombradas en el letargo previo a la creación, a la luz y ab
conciencia. Marduk es el igno de la ciudad, el stado y limper10.es
el , ímbolo de la vida de la cultura que debe mutilar aJ océano y abs
agua, primordiales que no pueden tener ino el semblante inhóspito
y terrible en donde no pu de po arse la mirada. lacto violento~
q

Porfirio, 1 'ida de Ploti110, 1, 2, :.\fa&lt;lrid, Grcdo l9RZ. pág. 130.

158

159

�¿Tuvo PRINCIPIO NUESTRO UNIVERSO?
Jorge Pixley"'
Introducción

ü

se puede plantear en término
mu1 sencillos. ¿Tiene sentido hablar de un principio para el universo
dentro del cual la humanidad se encuentra en un planeta pe9ueño de
msol secundario de una de tanta galaxia ? Para comenzar parece
arrogante, una manifestación de h11bris que pretendamos aber cómo
ni cuándo todo este inmenso universo comenzó. Confie o que no lo
le ru pretendo poder saberlo.
OBJFLlVO DEL PRF$F.~TE E 1S.\YO

Entonces, ¿para qué discutirlo? En este momento, tanto la tra~ción como 1a ciencia astrofísica creen saberlo. Creen que hubo
mprincipio, ya fuera un acto de creatio ex nihilo por un s r que está
t0.c1ma y afuera de nue tro utúverso, el Dio de la Biblia y delQ11ran,
0 en la explosión de u□ densLimo núcleo con una masa infinita que
envió centellas de luz que e condensaron en estrellas, la teoría del
bigba11g, muy aceptada por los científicos de nuestro tiempo.
Es decir, existe un sentido común en nues1ra época que supone
un principio absoluto para el universo. Quiero simplemente pro!Xmer que es tan fiel a la tradición bfülica } tan de acuerdo con la
ílfncia eJ argumento contrario, que nunca hubo un principio para el
lllundo. Repito, no é ni pretendo poder saberlo. Ii argumento e
:---_

Teólogo nicaraguense dt: la libemaón. De confesión protestante y doctorado
,r la 1 01,·ersiJad de Chicago, posee amplia experiencia en la lectura popular
f'luralista de la Biblta. Su más recieme libro. en que vincula la teología Je la
~c1óa con la filosofía de proceso, se titula E/ Dios liberador de la B1blio. En.sayos
lt llt;hg111 bibliro que aprot'lfthr111 lo p"lbsof,a de proceso. Managua, icaragua, Edito;tal

f1ftr.;, 2008.

161

�¿T11l'O principio 111,estro 11niverro?

Jorge Pbd_ey

simplemente que es tan racional y tan piadoso suponer yue nunca
hubo un principio. Éste e el objeto del pre ente ensayo.

La evolución
La teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin, pero hol
aceptada unjver almentc por científicos de mucha, r~a.~, es una
especie de creación ante nuestro ojos. De una espeoe ne¡a nace
una especie nueva. La espeae de los perros, hoy amiga de la espm:
humana, nació Je los lobo , que son naturalmente , o pechmo 1
hostiles a los humanos. E to sucedió hace varios milenios probablemente en Asía udoriental, cuando los lobo que v oían a robar
alimentos de los botaderos llegaron poco a poco a perder su temor
hacia los humanos y lo. humanos hacia ellos. Hoy lo humanos ht·
mos manipulado la genética de lo perro haciendo que produzcan
tipo apms para distinto placeres nuestro , ya sea como pasto~
de oveja. domesticadas, pequeños com? juguetes de nucstr~s
0 protectore de nuestras ca. as contra mtrusos. ¡En pe9~1e~1~ e.
c. to es una creación de algo nuevo que hace poco no existt1.
_
Existen hoy en bs escueh de agronomía departamentos de h·
· de cruzar_ d.1 ttntos
·
·
l mruz:•.,&lt;le
tomejoramiento una prác~ca
tipo,
e e_
3
ciruelas, de fresa o cualqU1er otra especie vegetal c.1ue nos mtcrc~
lo, humano~. Es posible procluc:ir mediante la práctica de e ta ciencia de cruce, naranjas s111 ,emillas, maí7 que r_esi~t~ las pl~ga'- 0 ~
reqt11era menos agua, fre, as más grandes o mas ro1as, et:etera. l~
surgimiento de noYedac.les donde antes había cosas anagua. Y~tablecida,. ¿Qué agncultor de hace dos siglo hubiera pensado posiblt

~=

que hubjera naranja sin semillas?
.,
Podemoi, ir más lejos que Daf"\Vin y la evolucton en la misf1ll
dirección y por msp1ración de la evolución. Hoy los geólogos sab(jl
que el cuntinen te amertcano se cparó de lo que ho) es Eurof11
Afnca. De una man ra crasa, sin ser científico, cualqmera puedeolt
servar un mapa del globo ) ver cómo la gran masa de uerra q~e sak
· · 1enc1a con la LOrma
'
hacía el mar en Brasil tiene una co10c1c
(le ,\fnCS.
que uen, una entrada del mar donde están los paíse de ;\ frie~ ,t
cidental. El terrible terremoto que azotó Chil ahora en e te ano&lt;i

162

llW, según los geólogos, movió

la ciudad costera de Concepción el

r de febrero

diez pies --aproximadamente tres metros- hacia el
oeste. Ahí vemos en pequeña escala el movimiento de un concinenre.~1 plac~s submarinas de roca se han movido una, obre otra para
.iliVJat presiones, con esL1. consecuencia en la superficie terráquea.
;En otro 111vel esto también es creación!
Ojo. o estamo hablando de creación de la nada, como la creaaon de los teólogo cristianos. Esto es surgimiento de lo nuevo
3 partir de algo preexistente.
i aceptamos que la filosofía es uoa
~n rafü:ación y sistematización a base de observaciones, y que la
prue_b~ de un sistema filosófico es su capacidad para explicar lo que
percibimos, entonce la única creación que no otros conocemos e
dee t-a especie . .., ta creación que podemo, percibir es la base para
tiptcu]a.r sobre "el principio", si es que d universo tuvo alguno.

tradición bíblica de los orígenes del todo
Con e tas observacione de nuestro entorno v , u sistematización
mla ciencia estamos listos para encender lo q~e ahora veremo, de
nacstra tradición religiosa cristiana en su libro sagrado. El surgiuestra

llllcnto deJ mundo que conocemos, que sostiene la vida, inclusive la

humana, se ve de más de una manera en la Biblia, pero casi iempre
lti1, 1
.

. en os m1tos un creador benévolo y agua.s qu resisten la acción
creadora. En el salmo 74 tenemos una alusión al mito de creación a
hase de los mares, mito conocido tanto en el h.1111111a E/ish mito babil"0 .
'
ruco preservado en varias formas de distinta épocas, como en la
iableta, de Ugarit, en lo que hoy e el Líbano -siglo ),._'JV a.C.
do
el saJmo 7'7: 16: "Cuando las aguas te vieron, oh Dios, cuanas aguas le vieron, tuvieron miedo, los profundos temblaron".
tn ~a forma má conocida del T:.111t111a E/ish, en acáclico, bs aguas
protunda son Tiamat, madre de lo. dioses. Estos, Jo dioses, nombraron a Marduk como líder en la cOntlenda contra Tiamat. Aquél
lrroiºó un gran viento
.
..1;
a·10' ej cuerpo de este monstruo de
que wsten
~d0
'
que con su lanza pudo hacerla explotar. Con su cuetpo farduk f,0 ·1
·1
.
.
rmo os c1e o y la □erra, y lo otros diose le con, 1ruyeron su
~an templo, Esagila, en la ciudad de Babilonia.

?ice

163

�¿Íf/1111 pri11cipi11 11ufftro 1111ivmot

Joru PixllJ•

Dice de manera parecida el almo 74:13-14: "Tu hendi, ce el mar
lo, aquí inexistente, es señalado en nuestra biblias hebreas por una
con tu poder, quebraste las cabeza de los mon, truos de las a~;
r.1~·a horizontal debaio de la ~, un alnqj. Pue bjen, la biblias má
ru machaca t las cabezas de l,ev:iatán }' las hiciste pa to de las he.antiguas, lo¡¡ libros bíblicos descubiertos en las cu vas de Qumrán
ras' . Y siguen mencione de la formación por Dios de la noche con
no tienen la señales vocálicas; esta son obra de los masoretas 0
sus astros y el sol para el día, &lt;le la formación de la estacione &lt;le!
rradicionalistas que comenzaron a ponerlas para pr . ervar la tradiaño. Esto ~mra en ten ión con el relato má conocido de creación
ción, según se cree alrededor del año 600 de la era común. É ta e la
en Géne.ri.r 1, donde Dios afi.rrna lJUe vio lo que había creado, y "he
opinión de Page H. Kelley.2 Los masoretas no fueron innovado re. ,
aquí todo estaba bueno". En contraste la ver ión del salmo~., mm
buscaban pr servar la tradición recibida de su - padres. La lectura de
el mundo como un contra, t r aún conflicto entre lo bueno } lo brresit sin el atnqj que indicaría un artículo, corno tal señalaría un
malo. FJ mar tiene yu ser consrantemente y repetida, veces sojuzsustantivo jndependiente es, pues, antigua, quizá tan antigua como
gado por Dio , guíen e cucha las oraciones de su pueb~~ cuando
kis manuscritos de Qumrán, aunque no lo podemos sab r a ciencia
se encuentra. en pr )blem.'ls por bra del mal, gue ramblen exi te. aerta.
E, re mito no dice naJa obre el pnncipio de todo, eJ comienzo &lt;le!
Y... ¿qué puede significar aqui un sustantivo en relación de conscosmos.
lrucción? u correlato podtía er l'\ 1;,,;1,7.1, Dios, -ir en est caso sería
Pasemo a los primeros versículos de la Biblia en el Cénms 1:1 ,; "el principjo de Dios". Es po ·ible, pero no m~y probable. Podría
estos se traduc n así en la Biblia de .fem.ralin: 'En I principio creo ser la frase ''Dios creó", y esto parece más probable. "Cuando Dios
Dios los cielos r la tierra. T,a tierra era cao y confu ión y oscuridad mmenzó a crear". Es lo que entiende el gremio de erudito judíos
por encima del ·abismo, y un viento de Dios aleteaba ~~r encima de que produjo la traducción de Ja Jewish Publicacion Societr- He aquí
la, aguas. Dljo Dios: Haya luz y hubo luz". La traducc10n es prob!c· su traducción del GéJJe.ris 1:1-3:
mática como trataremos de explicar. Gran parte dd problema radio
en la primera palabra n '.ll~i~, bere'sit qu aguí y en la mavoria de lai
Whcn God began ro create the heaven an&lt;l the eartb -thc earth
versione moderna, se traduce como en elpri11cipio. o hay dudl! que
being untormed and void, with darkn.es over the surface of the
la segunda parte de la palabra, re'sit~ significa principio. Pero hay ~!li
c.leep and a wind from God sweeping over tbe water- God said:
mo, ca en la sopa. Esta palabra ocurre cincuenta vece. en la Rib54
"Let
there be light", and there wa light
. , de es t e cas o,_ dcnll'l1
hebrea. 1 siempre, con la prnu.bL excepc1on
.
de una relación de construcción con otro su tantivo: "Princ1piu Je!
año'' -Dt. 11:12-, "primicia de ruestra cosecha" -Let•. 25:10--, Est,_ traducción está avalada por el máximo ex geta judío de todos
~ tiempos, Rashi -Rabi Shlomo ben lsaac, l.040-1I os. 3
"principio del reinado de Yoyaquim" -J 1: 27 : L-, "los p~c1~~6 Je
Como ningún traductor de cualquier época e. ignorante, debela. naciones" -Mi. 6: 1-, "la primera de las ohras de Dios ~J
mos preguntarnos de dónde procede la traducción tan común: "En
40: J9--. Es difícil creer que en un caso entre cincuenta exí, ta est2
palabra independientemente, como L'l traducción supone.
i és fuera. el caso --&lt;¡ue resiY es un sustantivo independi~olt &amp;Page H. Kelley, Daniel . Mynatt y Timothv G. Crawford. The M.as(Jroh of Jhe
-\~¡¡,, Hebra1ct1 St11ttgarlm.ria, Grand R.apids, \'{'ifüarn B. ·eroman -, 1998, pág. ¡r,_
en Génesis 1: 1---debería llevar un artículo, pero no lo lleva. El ,trtlCUtr su

r

r

-------

1

Según la concordancia de Gerhar-cl Tjsowsl,,-y, 7'onkPrda11:._

frsla11Jenl, ' ruttgart, 195-_

164

Zftnl

.
argumento mur compacto en. arameo, mezclado con algo de francés
lilll/.,ruo en Sapirstein Ra.rbi: The T(Jrab 111th "Rohi'.r Com111e11tar¡• 1i-a11.rlated, Á1motated
'1ehrái.rr/ie!1 .Ji! ~r..lritidt1ted Ma.sorah Publicarions, 1!199. El com~ntario &lt;le Raslu sobre el Gim.'siJ
:l-3 ·e encuentra en el volumen 1 --de cinco-, págs. 4-6.

165

�¿Tuvo pri11ripio 111,estro 11111/'erro?

el principio". La respuesta es fácil; é ta es la traducción de lo manuscritos del griego antiguo -Sept11agi11tt1- del siglo rn a.C., hecha
en Alejandría por judío helenizados. Como 1a lengua de su comunidad era el griego, era nec aria una versión de Ja Tor,th en ese lenguaje. Pero, ¿por 9ué tradujeron e en el p~cipio"? E_n su c_ontexto
cultural esta traducción no e para nada evidente. La filosofía &lt;lom1nante era la neoplatónica, cuyo concepto de la cosmología se toma
del Tinieo de Platón, c1uien reconoce que al hablar de cosmologfa nu
e posible hacerlo má que con mitos probables. u mit~ probable
es que un demiurgo creó el mun&lt;lo a partir de una maten~ ~reex1stente -11dé-----. Ésta fue la idea general en la cultura heleo~. ~ca pnr
mucho siglos ante y Jespué de la traducción de la Bib/,a de lóJ
LYX en el siglo tercero antes de la era común.
_
Esta magnífica, aunque no exacta traducción, es una cnal de
una acti,·iJad teológica nada común entre los rabinos de Ale1m1dria.
Ellos fueron los precw·sore de la doctrina cristiana de la trea!tn o:
nihilo, y como tales deberían ser reconocidos. Esta doctrina ap~rece
entre cnstianos por primera vez en la obra de Taciano fil Smo, 0
quizás en el Adversm haereses e.le lreneo, objspo de Lyon a finales Je]
siglo egundo de la era común. 4
nestro examen del Gé11esú 1: 1-3 y del almo ..,4 muestran 4ue
existieron en la Biblia otras maneras de concebir la creación en las
que no todo surgió de Dio , aunque suene extraño al oído crisdano
de ho\. Vimo. que en el salmo 74 -y en mucho. texto bíblico
más-· el agua es un adversario de Dios gue d be ser cooqw sta J~
cuando u pueblo se lo pJde. En el Génesis La ituación es ou-a. •\qui
el agua es parte del mundo anterior a la creación que existe en UJ1

_f07,e Pixle;·

caos - 1;-11:11 1;,,n, toh11 Wdl'oh11------. Dios no lucha con las aguas, las
pone en orden. En e1 egundo dia crea un firmamento para separar
las aguas de arriba de las aguas de abajo, y en el tercer día junta las
aguas en un lugar para que aparezca la tierra seca. Ahora donde había caos acuático hay orden, agua, de arriba ,, agua de abajo, mares
r tierta seca. Esto e creación.
uestra tradición tiene, entonces, por lo menos tres maneras de
entender la creación: creación de la nada, siguiendo a la Biblia amjgua griega que conocieron Jo padres de los igh tre a cinco; creación como la imposición reiterada de mando sobre la amenaza &lt;le
hs aguas, y creación como la imposición de límites fijos a unas agua~
rreexistentes a la obra de Dios. D s de e t.as visione de Jo que es
creación en nuestro mundo no la entienden como el principio del
mundo, sino como la imposición de orden sobre agua.e; amenazanre, ya sea una impo ición reitera&lt;la -salmo ""4--- o la imposición de
Umites permanente a las aguas, como en el Gé11esü 1.

El big bang como evento cosmogenético

~ mayoría de los astrofísicos hoy clia acepta una

teoría del big bang
corno una explicación del origen de nuestro universo. Esta teoría
formulada y divulgada o una forma popular por t phen Hawking,
supone que ante. que existiera nue tro cosmos había un densísimo
atorno de masa y in dimensiones que . e pudieran medir. sta masa
sefuc expandiendo hasta que ya no pudo mantenerse n un estado
cohesivo, y explotó en gases que se fueron condensando en las es1n:llas que podemo ver en el cielo.

Fue el destacado astrofísico sir Fred Hoyle quien bautizó la reoria en un programa de radio como el big bang. u desventaja es que
4 La invc ugacíón del surgimiento de esta doctrina, a pesar de lo que dice~ &amp;~
~ere una explo ión lo cual no es el caso. El átomo denso se fue
rt.r hebreo, pero de acuerdo con el Génens griego. e rraza en el escciro de C,erb
Dlás
bien expandiendo en forma de ga e. que e füan conden, ando
~fa,· "Creatio ex nihilo: the doctnne of 'creatton our o f noth.mg,.,• en f .11r/¡ OnI~ Jl
(11b
t,011 Thr,ugbt. &amp;linbu.rgh, T. and T. Clarkc, l&lt;J&lt;J4. :--ray muestra cómo los prun b amedida que enfriaban. Ho)le mismo no creyó que esta teoría fuera
hmejor para explicar los fenómenos que s iban descubriendo con
cnstianos., com.o se J.tce en el Gl'/lesu hebreo, r cómo mdos los mtdectuales Je
• Fue!OO
kis telescopios de capacidad cada vez mayor.
época suponian alguna L&gt;Al'j como marerm existente ante d e 1a creaooiL
_
Taciano -pensador cristiano smo que florcc1ó más o menos dtl ISO al 1 '&gt;-El primero que propuso esta teotía fue Georges Lemaí'tre. En
•. ,
.
• •
,
1
'jos Jt{IJ
luego lreneo, 9u1en escr1b10 en griego } iloreao mas o menos en~ ~s m 1927 propuso lo que él llamó ll.tla teoría del "átomo primigenio". Las
200, quienes introdujeron la rre,mo11 de lo nada en el pens3.ID..lento cmttano.

166

167

�¿T11ro pri11ap/fJ m1es/r01111i1·erso?

}orgePi-&gt;d9•

ecuaciones que usó la había formulado el ru o Alexand:r Fóedman
en l922. El famo o astrónomo Edwin Tlubble ob ervo en 1929 lo
que Lemaitre había sugerido, que la velocidad apareme de lru galaxias es proporcional a su distancia de no ·otros. E tos descubre a
tra é de la posición en la scala de luz y sus colores se_ob, ervan en
el celescopio. Para él estora probaba la teoría de ~m~tre.
.
Luego, en 1969, ]os astrofísico tephen Hawking, Georg~ EUi f
Roger Penrose pudieron reducir a ecuaciones la te~~a del b1g bang
a base de su, reflexione sobre la teoría de la relattvLdad de Albert
Ein tein. El e:pacio, el tiempo y la materia devienen a parúr de _este
fenómeno y desaparecen en los "hoyos n~gros" que. los a. tron~
mos ya habían descubierto. Hawk.mg, reduad a una silla de rueJru
e inc~paz de mover us músculos voluntarios, pudo mediante una
computadora mu) especializada hablar y ~c_tar c~nf~encta a trav:
de una sintetizadora y de esca forma esct1b.1r vanos libros de pop
larización de la teoría de la cual e · el más reconocido representante.
u libro, B,iff Hislo,y ~/ Time se ha convertido en un b:stseller en
varios idiomas, incluyendo el español -Ediciones Cris1:1andaJ-.
s un libro denso, pero que el lector disciplinado pu de leer.
· ·
Hoy es un hecho la observación &lt;lel rnoVlllllento
centn'fugo
. , veda
locísimo de las galaxias c¡ue van con ello creando un e, pacto ca
vez mayor y wi un linúte conocido. J a teoría deJ big bang e~ h
má aceptada por los científico c1ue estudian estas co as. Pero no
todos..
El famoso fí ico Roben Gentr propuso en el 2007 una alternativa. Basó su modelo para explicar lo, fenómenos qu hemos ~5111do
discutiendo sobre el paradigma de Einstein de un espacio-t1t:íllP 1
estático. Sesenta años ames Hoyle también disintió del big baog.
aunque fuera él qui n lo bautizó. Como en el Cl o del dogma de
. 'fica un consere
la creación de la nada, hay en la comum'dad ctentl
. i
obre la Yerdad científica de la teoría del big bang. Una verdad cien" ' n_ewto-áfica puede un día ser declarada falsa,
como lof u
e l aVJSton
niana de un espacio de tres dimen ione , o la confianza antenort'll
la Tierra como centro del universo. Pero es la verdad tal r como ull2
mayotía &lt;le científico la ve.

in embargo, hoy la teoria carece de apoyo unánime. Esto es lo
interesa para fines d este ensayo. uestra sociedad e sienk cómoda con la teoría de un Dios oberano y exLerior al mundo
que lo creó de la nada. Ésta es una v:i, ión tradicional pero no unificada en nuestra tradición cristiana, como hemos vi to en nuestra
exploración del génesis del cosmo en nuestras agradas escrituras.
l'n fenómeno parecido acontece en 1a comunidad científica, donde
hteorfa del big bang goza de consenso, pero sin unanimidad. n dia
me consenso puede ser superado por otra teoría.

168

que nos

Consideraciones filosófica
\1 principio de este ensayo observábamos que nuc tra única exptnencia de la creación en este cosmos es la del surgimiento de lo
nuevo, de fenómenos conocidos como perros que surgen de los
kibos, de maíz resistente a las plagas que urge de maíz susceptible
1 ésras, o un continente que surge donde no lo había, fenómeno
que podemo observar como consecuencia de un terremoto de gran
magrúrud como el que conocimo recientemente en Chile, que moílÓ la playa de Concepción.

Alfred orth \Vhitebead, un matemático d la Tniversidad de
Cambridge que se hizo filósofo en la Vniversida&lt;l de llarvard, propuso la rrea~vidad como categoría fundamental del universo que conocemos. Esta se, compone de «átomo, '' que no son de materia,
\Ulo de devenir. Estos toman sus antecedentes y lo trabajan para
pmducir algo nuevo, que pueden a su vez legar a los átomos que le
't,'llen.

W'hitehead le dio w1 lugar indispensable a Dios dentro de u concepto del universo. Dios ofrece a los eventos atómicos ideas gue
dios, los eventos, pueden Incorporar a sus satisfaccione o pueden
no hacerlo. Esta libertad es necesaria a \t'hitehead para preservar W1
ts~cio para la creatividad. Alguno de us discípulos pien, an que es
1
~ s1ble entender la creatividad sin postular un Dios. Para nuestros
fines en este en ayo no interesa. Lo que í nos interesa es que ex1 te
!!n concepto elaborado d la creación que no supone un principio a
lll!estro cosmos.

169

�¿Tlll'O principio !ll(estm 1111Ít'f!n-o?

Para \X'hitehead la creativ1daJ no tiene un principio ni rient qu[
tener un hn. E O í, constantemente camb1a, ) e o lo poJern~. tS·
perar Jel futuro. Puede suced r un día que la Tierra ya n~ otn:zca
. ·
con d1c10nes
pa ra la extstenoa de ·eres· con ,1.da ' o que L'l misma Ttt
rra deJe de existir por catástrofes có nucas no ospechadas. 1empre
lo que suceda egutrá 1emlo. un desarrollo crea~ivo de l_o que-~~~
existe, con o in vida, con o m un planeta qu gue con iegulari ·
en torno a nue Stro 01. C reo qu he demostrado lo que &lt;le. eaba litmostrar, L¡ue exi. ten alternativas al con sen, o científico Y~ C(~n~e~~~
de la tradición acerca de la creación entendida como el pnnopm e
cosmos.

LA IDE

TIDAD E

LA EDUCACIÓ .

U

NUEVO ROL

Gonzalo Rivera GurroJa'
Escuela de Ciencia de· la Educación

Antecedentes
1 LI.L,\ DE ÜE\;Cl \
DF L\ EDLí \CJÓ. es Ufia in, tituctón de
lucac1ón superior nacida el año de l 975 a solicitud del indicato
~ac1onal de Trabajadores; fue creada por re olucrón adnúrustrativa
1d Ejecutivo me&lt;liante acuerdo publicado en el Periódico Ofcia/ del
Estado el 14 de julio de 19...,6, por Jecreto del H. Congre o del E tado
P•ra fortalecer al magisterio local y del país, y profesionalizar a lo
m.1emos &lt;-1ue carecían del grado de licenciarura. Esta mstitución acrualmcnte ofrece e tuclios de posgrado Je maestría en dministraaon educativa y en Psicopedagogfa; doctorado en Tecnologías de la
l!IÍOrmacion y diplomado con acentuación en tópicos cducatl\·o
fata entidad fue ede durante lo día, del 31 de mayo y ha ta el 4 de
~nio Jel 2010, Jel \...VI ongre o mundial de ciencia de la educay tuvo por linea temática 1a identidad cultural en el marco ele la
lllun&lt;lialización: la emergencia de nuevo sujelos en la educación.
1\ la luz de esta realidad se originó la búsqueda de elemento de
,u1eio para dar vida al pre, ente documento. .t.n la brevedad del títuki pareciera que existe poco terreno por explorar para ofrecer una
00 nceptualización teónca de tal aseveración; in embargo, el mundo
debate en dj 6nros frentes este concepto h.t tónco de la identidad
CUiturai que construye sujeto con rostro que transitan u prop10
tr.lyecto de vida.

l., ;

ªº~

Ductor en filoso.fía con especialidad en e&lt;lucac1ón por la 'ruvers1dad
uevo Lean. Correo electrónico: ggurrolrus@rahoo.com.mx

i:,.. de:

17()

171

utóno-

�La idmtid,1d ,.,, /,, ed11roció11

Go11znlo Rivem G11rrola

Introducción
La educación es actiúdad e tratégjca de la humanidad, y dfa ha
apostado a su reconver 'ÍÓn a lo largo de ·u propia lu toria; incluso
en estos momento, arrecian las voces para la --de- construcción
del pensamiento pedagógíco, por abordaje. agr sivos e inva ivo
para que los actores de la educación, que no del proce, o educati\·o,
enfrenten) enfrent mo, con éxito los oleaje de saberes aerro. e
inciertos, que como barrunto. de torm ora bombardean toda líl!
aristas del ser humano y todo, los sentido ..
De esta manera, lo · estudios del fenómeno educativo ofrecen a
la luz de las conceptualizacione teórica un concepto que v1me a
esclar e r la aproximación a la idea de identidad, y que expre a: "La
ciencia de la educación e, un conjunto de conocim1 ntos ver&lt;ladtro , ordenado· y sistematizados, basados en principio~ o leve. qu
se refieren a1 proceso s ciaJ de la educación, en toda . u amplitud e
integridad".2
Aqui e v1 !umbra, a1 reconocer, e la educación como un proa: 0
social, la eXJstencia de actores con ro tro, y éstos encuentran . u legitimación jurídica en la garanóa mdividuaJ plasmada en el arti~ulo
tercero ele. nuestra Ct1da magna, al enunciar: "To&lt;lo indi\iduo nen
derecho a la educación"
T.a con. trucción del discurso educati,·o encuentra ustenco en li
política &lt;le E. tado, donde a Ja lu7 de sus elementos: pueblo, terntorio y Gobierno, aqu 'l n respuesta a un si. tema democrático com(l
forma &lt;le vida, se materializa en el er,ga 011mes conocido por codo. 1
en el eu11tes docete 011111es gentes, para que mediante él vayan a enseñaf3
roda. las g ntes; la función e tratégica de enseñar le corresponde_~
E tado pnr medio de u organos de gobierno para constituir el_ .r·
tema educativo nacional como un signo inequívoco de la ideottdad
d la educación.
El artículo w de la l ..eygeneml de ed11rarióu establece en forma prt
cisa yue la "educación que impartan el Estado, . us orgarusmo, des·
e ntralizado y lo. particulare con aut0rización o reconoc1m1eoto

Je dídez oficial de estuilios, es un senricio público. Constituyen el
1istema educativo nacional: J. Los educandos y educadore ".
La recurreocia con que se present,w en el n;enú cotidiano nuevos
conocimientos avasalla la capacidad de asimilación, tnternalización
r torna de postura respecto a cada parcda de los aberes: de la ge-neralidad se ha altado a la especialización ,. de ést1 a la micro especialización; nadie en su sano juicio podría· afumar gue abe todo
solo al menos lo suficiente para enfrentar con éxito determinados
lrunto que , on de la incumbencia deJ ujeto que los afronta v de
,prerniante respuesta.
-

• 1-lermosn, Cienoa de ed1fr//CÍ.ó11, :'.\I1:x.1cu, Secretaría de Educación Pública.111!
mtn 1-ederal &lt;le Capacitación del ..\fagiste □o, 1%0, pág. 12.

2

Creo firmemente en la utopía de la educación, no como relato
míú~o poético, ino como alternativa para eguir exploran&lt;lo nuefuentes de motivación para caminar por las entretelas del conoOllllento y para convertirla en competencias, que al fin.al son la me~ d~ nuestro esfuerzo y la esperanza de movilidad en lo~ campo~1~ mtelectual y en Jo económico; esta utopía la materializo en la
igtueme oración: "El fin último de la educación es la felicidad".
La gran tragedia de la educación es la evaluación. 'na evaluación
que e convierte en un e tigma numérico es losa pesada en el deverur de Ja e-xi tencia del . cr humano, v caracteriza la identidad de los
sujetos; esa identidad puede ser sac~amental para convivir con eJla
como una expectativa de vida, o bien como una carga emocional.

"ª

r

Planteamiento
;[.,¡ identidad en la educación, en un nuevo rol? Esta pregunta asoaa r enlaza tres conceptos fundamentale : a) la identidad ~omo rostro 9ue nos pertenece- b) la educación como forma de convivencia
annófllca, y c) el nuevo rol de Jo actore educativos: los administradores, los maestros -&lt;loe ntes- v lo, alumno .

FJ gran ausent que no conv~ca en

te concierto educativo
es_el alumno, como actor beneficiario de los esfuerws públicos )
ptlYado para la formación d sujetos itin rantes n un mundo de
tompctitivida&lt;l globalizante; dejando de largo la - diatriba, estridcn11: del cambio, la identidad en la ducación es un rostro muJucolor
í Pür lo tanto, un nuevo rol a reconocer.
'

173

�l 11 idmhdt1d m la ,d11máótr

El educador cambia de rostro al verse en el rostro del otro , en
cada uno de lo. alumno, que le c rresp nde atender, sean muje-

re. u hombres; reconocer al otro es reconocer e a í mismo como
miembro de una humanidad itmerante y doliente por la sumi ión

del poder.
~ eber &lt;lice: "FJ que la ob dtcnc.1a por di c1plina militar ca formalmen e obligada', 1rnentras la disciplina del taller e formalmente
'rnluntaria', no alrera para ruida d hecho de que la disciplina de taller
implica también sumisión a una autoridad' --dominación''.

La identidad romo rostro que nos pertenece
El destino de cada humano no es la cultura, ni siquiera estrictamenrr
la ociedad n cuanto m atución, sin los semeja11tes. 4
El ro ·tro Je la identidad mundial está constituido por in&lt;li\'idualidade. que sumadas constituyen l ro tro de la humanidad· dentro
de ese ro tro urúversal , e encuentra el gran au ente a esto foros:
el alumno, ese alumno que desconoce lo planes que tejen los planeadores y los plarn ficadore en el tramado educativo para realizar la intervención en el sujeto. ~ompete a lo pre6guradores Je
la identidad en la ducación una tarea liberadora: el mac. tro es un
promotor natural por excelencia, del set humano, porque es su otro,
su semejante.
La identidad en la educación de ningún modo ha de apartarnos
de lo. otru ) de las otras persona , sU10 fort'l1ecer los lazos_ l~
emidade qu . uman en . us haberes patrimoniales a la educaoon
como bien estratégico, todas, en suma, han de propiciar el descubrimiento de las potencialidades humana : el trán 1to Je la ignorancia a
la ciencia y Je ésta a la sabiduría no admire gra&lt;lacion.
La educación e. una acción mee.liada para la búsqueda Je ·abcres ciertos ) Juradero que habrán d d positar e por operadores
que qmeran, re peten ) amen a la humanidad, c.¡ue antepongan lo
ideales per onales para confundidos con lo de los educando. FJ
hombre tran.1ta hacia la perfección.

Gonzalo lvwra G11m,k,

El educador desde el momento que a ume el compromiso del
acompañamiento pedagógico del otro, ha de permitir que e e otro
hable; nos clice félich: "El hombre es l ser que habla. u forma de
hablar es ~u forma ~e vivir. La identidad se forja al perrrútir que el
otro transite su proprn. e periencia r perfeccione u rostro ocial con
una identidad propia.".~
f-la) frustración en lo educandos, que atisban desde la leja,úa del
aula una realidad que devora toda entraña de ilu ión por los brutal
sistemas ~conó~co que privilegian la rentabilidad, la competlfr,,iJad Y el libre flujo de ideas, y que dejan en estado &lt;le indefensión
al al~nmo que egresa de la escuela sin una identidad definida, que
debido a e to no es reconocido en el mundo de la vida.
~ identidad en la educación e forjar el rostro ajeno para hacerlo
pr~p10, p~a que ea aceptado por el otro. El grito desgarrador de
quien no tiene voz le corre ponde darlo al docente, que creo firmemente e ha de convertir en defensor natural de lo. derechos de lo
~umnos. Es tri te escuchar el di curso del docente alienado por el
luete de papel, circulares, memorándums y otros medio impuestos
por autoridades que insaculan a indolentes donde ellos mimo no
creen lo que dicen; e el grito del hambre de saber, del hambre de
decir; que roba identiJades tempranas para alinearlas a un eslilo de
vida comunitario, pero in rostro.
La identidad de la educación es un nueYo rol que tiene gué jugarse con actore revitalizados con nuevas aptitudes y actitude., sin
el descuido de la emoción para despertar a las nuevas forma. Je
concebir el mundo.

r

La velocidad supone la conqui ta Je la cercanía: cua1Jdo se tiene

suficiente velocidad se acerca lo que par ce alcja&lt;lo, e elumnan progresivamente fas distancias.

cano. Y por ello parece aJ alcance de la mano y adquiere un curioso
carácter de realidad_ Cuando . e dice que "no ha\ distancia", . e e tá
diciendo en realidad que "todo está más cerca"."

'J· i\Jelich,
,
Weber. hm11om,;1 y .wri1.•dad, ~léxíco 1-C 1', 1922, pág. 1~1.
1 F. :avatc.r, l :/ m/11r rk ed1«or. Barcdona, ,\riel, 201)", pag. JI.

3 M.

174

uando hay velocidad todo parece cer-

duopos

Totalitari.s111o_Y jrmndidt,d. La fi/o.sqffa frente,, .Ambll'itz, Barcelona, Aa-

1998, pág.

2.,.

l. lzasquiza, Filo.sojio dt'I presmll'. [ r,,a teoria di' n11e.stro tiempo, ~1adrid, Alianza En-

175

�La idmnd,ul t'II la educanó11

La lejanía en l reconocimiento del otro nos hace congr gar para la
bú queda de ese otro y de e a otra; la educación acorta la di. tanáa
para saber que el orro también tiene voz, y má cerca pudiera estar,
pues la opresión histórica ha impedido el u. o de e a voz, para que
sea e cuchada ) e. e ro rro reconocido como una parte d&lt;: nue. tra
propia identidad: e nue tro ro tro.
El tribunal natural de la educación donde asienta sus realc · e
la e cueJa ea real o virtual; ahí e cincela el ro tro de lo. . ere
humano 'iguales a ustede , a mí y a todos quiene. conformamo la
e pec1e humana, e decir por quienes habitamo. e ta porción dd
uruver. o con convivencia con otros ·ere razonable. o no; con el
mundo vegetal v mineral. pero con aspiracione de tra cendcncia:
El talante con que el hombre acepta . u m&lt;lubitable desnno r tocio

el sufrimiento c¡ue I acompaña, la forma en que carga con su CCU7~
1 ofrece una singular oportunidad - incluso bajo las c1rcunstaonas
má adversa - para &lt;lotar a u vida de un . enndo más profundo.

Gonzalo RitJ(:ra G11rrolri

L1 educación, en mi opinión, tiene como misión dar rostro al

otro. La forma más imple para dar rostro al otro e otorgarle poder para que tran ite con la herramienta necesarias para decidir su
propio rumbo. ¿Pero cuáles on esa· herramientas? ¿Exi, ten enunciadas en forma preci a? ¿ e pueden compartir? ada una de esta
pregunta conlleva una re ponsabilidad, una respuesta.
l lerramientas para con truirno . La principal, in duda, es una fuer-

te dosis de axiología, una clas1ficación precisa de lo. valore personale. y sociales, } la vivencia de éstos en el ejercicio d la actividad
ordinaria: reconocer al otro, aceptar aJ otro para no hacerle daño,
hacer crecer al otro. 8

l'n atisbo de c, mo generar una aproximación para gue la educación
propicie una forma d convivencia armónica es sin lugar a du&lt;las
aceptar que el otro tiene la intención de crecer por í mismo, acep!an&lt;lo la coparticipación del otro, y •e otto es el docente y la in titución que oporta el proce o educativo.

El rostro &lt;le la 1denttdaJ Lle la educación el rol que e juega para
e ·culpir rni propio ro tto, mi propia tdentidad; en el mar~má~um
de la &lt;le existencia, 1a contribución qu hace la escuela a esa 1&lt;lennda&lt;l
e permanente como cLrectrÍ7 de la oc1eda&lt;l; ya e dijo en el pasado:
11011 in onmia res s1mt 11erift1.r no en toda. la · co a · exi te la n:rdad.
T,a escuela como institución ba ido asaltada, pido disculpa. _,
o perclon-, por ideólogos sin escrúpulo c.1ue pululan por la entretelas del poder tnYestido del halo del "bien común"; nu es el

i queremos que se formen personas en la sooeda.d -con tdentidad-, si qu remo que exista la re. pon abiltdad, entonces no or&lt;lenemo , no man&lt;lemo , sino razonemo y dialoguemos. • o. han
dicho que hoy día saber es poder. El conocimiento es poder. Por
eso e debe facilitar el acceso aJ conocimiento a todo el mundo y no
solo a unos poco , para tratar de evitar que aquellas persona que

caso e tablecer una tipología, ) han de figurado el ro. tro tant(~ de
la educación como de los actores &lt;le la educación: admmi rrac1on,
mae, tros v alumno..

Lo ed11carió11 como fór,110 de m111il'e11cia ar1J1ónica
.
La educación es hechura humana, para lo humanos y para sen1cio
de los humano .
pág. 177.
l rank1, El hombre m bwra de smlido, Barcelona, Herder, l %2, pág. •J2.

savo.
7 \ '.

2tMI\

176

tienen más conocinuento qweran &lt;lonunar a qwene no lo po en
o a quienes todavía no han tenido la oportunidad de acercarse a
e os conocimientos.Y

\ la educación , e le ha cambiado el rostro, es otra u identidad;
es un flagrante delito el robo de identidad humana y ocíal. rge
G. Rivera, Ideario ed11cati1 10. Monterrey, TaJlere Digi-C:tt&lt;l, 20JtJ.
/11 esmek,. LosjóJJt'fleI piensan, Barcelona, Paidos, 200&lt;,, pág.

Jose Calvo, Fi/Qsq{&lt;,r en

3)3.

177

�Ú1

,dentiáad en lt1 ed11radó11

reencontrarno con nuestras profe ion s, con los arquitectos cducati: os; los conocemo , tienen nombre y apellido: son lo docentes
que aman su quehacer desde los primeros grados hasta Jo último
de la cadena de ciclo e colare .

J:,I t111e1•0 rol de la edHcación
Johann Gottlieb FiLche, en el año de 1797, en la obra lo F1111damen/0J
-del derecho 11atJ1ral, según los principio, de la doctrina ele la crencia,
trató de deducir la existencia de otros sujetos individuales como requerimiento necesario para la realización de la propia libertad. En
este ámbito, u punto de partida sosrerúa que el concepto &lt;le derecho surge &lt;le! concepto de la relación necesaria que existe entre lo.
seres libre .111
Atendiendo al estilo tornil: ta de interpretación del pen, runiento
exegético, la identidad personal e cincela con la asociación y el r
conocimiento de la existencia del otro; se da, 11tm11qT1e. por lo tanto,
un esp jismo de la realida&lt;l cuando e palpa y cuando se vi,·en las
experiencias de reconocimiento de la existencia del otro, y e conviert el encuentro en el concierto educativo, en una realidad tran. ·
formadora de la identidade de los actores.
Las voces universal s apuntan a potenciar la co,utmcción de 1111 s~jelb
re/atimmmfl' a11tó1101J10 J' a estimular la cohes;.ó11 social con una mínima
igualdad de oporru.nidade , para que los individuos de een aprendt'f
a convivir y quieran convivir con los demá .11

La virtualidad
La identidad de la educación está precisada en el artículo lO de la I IJ
general de educarió11, donde se establecen los actores del hecho educanva como actividad tran formadora y estrat 'gica de la sociedad, Yen
consecuencia su rol, donde aparece el binomio indisoluble: edue:1·
dore y educandos, pero asediados por la tecnología, donde apart;:e
un nuevo actor invisibk, pero de efecto tangibles: la virtualidad,
10

11
l

J. Petruíndez y M. oto, Hútoria de lo Jilosefia modenia, avarra, EIJ, ,·11, 20ll4.
J. Sacristan (comp.), L, reformo ntfe..fatú: miré la polílira ed11c,1lit'tlJ la prádtrtJ tscJ,,,

fac..lrid, Morata, 2006, pág. 96.

178

G®zfllo /vr,em G11rrola

entendida la virtud en relación a la semántica natural de la palabra:
··\ctividad o fuerza para producir sus efectos". r'
La virtualidad es una nue a condición de la educación, capaz de
producir efecto a partjr de la espiritualidad formativa para matenalizar e y solucionar un planteamiento práctico: la concepción de
la letra y de las ideas e construye en este nuevo espacio con otros
actores, y en con ecuencia con otros fruto qu han de converger en
li construcción del rostro actual &lt;lel hombre.
La distancia en sí misma trae como consecuencia natural la añor.lll7a de la presencialidad, un nuevo rol con el ríe go de las representaciones que se diluyen ante la escasez de contacto; la educación
en e ta diáspora humana retoma la efectividad como fruto de la
competitividad· sin embargo, la afectividad e condición si11e qua 11011
para que la humanidad se reconozca como parte de la especie.
La misión del docente, didada, pedagogo o transmi or de algo
consi, te en el hecho d , er capv. de articular y conjugar armoniosa
eínseparablemeote los lenguaje de la ciencia-.rcientia---v los de la
1abiduría -sapie11b.a--, lo cual en la práctica ignifica pla,ntearse la
ruestión: 1 osarán ser testimonio en medio de u vida cotidiana.
Es decir, er ejemplos de vida, aquí la parte central de la actuaaón de la pedagogía, a fines del siglo que recién ha concluido y del
qlle emp1eza; la vida de la e cuela desde básica hasta universitaria
tá comprometida par11 ofrecer .re puestas, con metodología~ humani tas, porque nue tro quehacer e formar humanos por humano , con sentido de sen ibilidad y responsabilidad ocial, y al1ora
con el nuevo aparejo: la calidad edttcativa.
A la educación se le ha prov.1- to de nuevas acepciones, con Ja
cuales interna dar respue ta en los campo de las disciplina vigenlc. con nuevo vocablo incorporado al quehacer educativo, entre
0tto : po tmodernidad, rentabili&lt;la~ globalizacion munclialización,
competitividad, tecnologías de la información y de la comwucación,
ge. tión, liderazgo con toda u connotaciones, competencias ,\' más·,
toda, tienen sus propio, remos, pero llevan a lu mismos destino :
Real Academia Espanol-.1, Dimo11ario tk k1 len¡/la esp01M11. 22a. ed., J\faw:id. ~KJI,
Plg. l5f,&lt;,.

179

�I ,11 1dtt1tid.1d t11 la rd11cadó11

e1 engrandecimiento y la expoliación del hombre por I hombre; la
educación apuesta por lo primero.
La id nadad de la ducación ·s fondo y forma; fondo porgue
está . ustentada en la fume convicción de la existencia del otro, )
forma porque el otro e semejante a mí. En f:/ contrato soaal de Rou, ·
seau 0-'12-1•"'8) e vi.lumbra un principio de carácter cua.i dogmático: "El contrato que funda la oci dad d be garantizar al rrusmo
tiempo la hbert:'ld individual y el re. peto de la norma, comunc •·; ·
para el ca o &lt;le la educación el rostro en nuc tro clías es real con la
pres ncia d lo. actores, } , irtual por la lejanía y la rnediae1ón dd
artefacto, pero en ambo caso mediante la mutación del contrato
educativo, donde el objeto de esrudio es cierto y comprobable, ~
rinde fruco. de identidad.
Re ulta materialmente imposible concebir a la educación . in el
educador; la. duna. de la ciencia on movedizas. El conocinuen
to . e tra lada con facilidad a lm: di. tinto destinos ) destinatario.
naciendo con e. to las línea J investigación, desde la ciencia dur.1,
pasando por la emraiia ocial, basta la ciencia del ejercicio, que interesan por igual al &lt;le~cubrimieoco del rostro de e. te nue,'o hombrt
y de e ta nueva mujer que tran. itan con nuevos atavíos.
,:Qué es entonces la identidad de la educación en un nuevo rol?
¿Qué aportación hace al mundo la ducación? f':.stas pregunta tienen asiento en el deYenir &lt;lel mi. mo hombre que ha bu cado su
perfecci ' n desde que . e &lt;lío cuenta c.¡ue es un animal pensante. El
hombre bu ca med.io que le t:ran formen el ro. tro para er aceptk
do en la. oc1edad, ) un medio comúnmente aceptado es la educa·
cion, gue ha encontrado la forma d e-xp dir títulos unff rsirnrio.
para su tituir los nobiliario. ; de conformidad con I título quinto
constitucional, aquéllos se convierten en patentes para el ejercicio
de las profesione ..
La identidad de la educación es. ocialmente aceptada con el nacimiento de la. in, titucion educatiYas y con la garantía constitucional consagrada en el anículo quinto dL nuestra Carta 111ag,1tr. ''Todo
At/11s 111111•err,1I de Jilosojra.•\f,mual didJctim di: &lt;1t1trm.r, te:xtos r.rmelas) m11ceptos filoJD/1·
cos, la. eJ., Barcelona, Océano, 21Kt4, pág. 85K.
13

180

Gonzalo Ri111:m G11rrok1

individuo tiene derecho a recibir educa.ción ', por lo canto, el rol de
la educación es g nerar identidad o los ujetos que la r ciban. La
identidad de La educación .intere a a todo el órgano de razón del
hombre, y e tutela desde la infancia hasta la edad adulta como se
posrula en el artículo quinto, "D la ley de lo d techos de las per ·onas adulta para el e tado de uevo León"; a la letra dice:
IV a.

recibir de manera prefereme el derecho a la educación t1uc

señala el artículo 3°. &lt;le la Comlifl1riót1 política de los hstados l rmdo.r

Mexicanos, de confornú&lt;lad con el artículo P de e ta le), que e tablece: "Corre poode a la ecretaría de Educación Pública garantizar a
los adultos mayore : l. El acceso a la educación pública en todos su
ruvele y modalidades j a cualquier otra actividad que contribuya a
u desarrollo intelectual y que le permita consen·ar una act:imd de
aprendizaje con tantc y aprovechar toe.la oponurudad de educación
) capacitación gue tienda a su realización personal''.

La educación en í misma no genera la identidad; la educación propicia y coadyuva a construir la identidad de lo sujeto. cuando éstos
tienen la capacidad de encaminarse por i mi mo o por tercera
persona, en el rumbo el la educación.
La violencia que hace la educación en un sujeto gue e educa
e &lt;lel tipo positivo, pero finalment Yiolencia, porque existe una
per·ona apoderada llamada docente, y exi te un ujc10 ckstinatario
de ese poder que es el ah1H1t10; e en _te entido que s con. truyc:
la identidad mediante el aprendizaje, según Klein: ''El aprendiza1c es un cambio relativamente permanente de la conducta, debido

ª la experiencia

que no puede explicarse por tm e tado tran ·itorio
Jel organismo, por la maduración o por tendencia. d rcspue tas
lllnatas". 14
De lo anterior, e de prende que l aprendizaje es un cambio p rrnanente, y en con. ecuencia genera identidad en quién lo hac suro,

,,
· Klein., .r1pretulizqe. Printipio.r_y

aplit(Jfl0llt'S, 2a.

P~2.

181

ed., México, \lcGraw-J Wl, 2mJ,

�Lt1 idmtidt1d m la edm:,záón

Go11Zf1lo Rívem G11rrola

por cansa que en la definición e ofrecen por la maduración natural
del sujeto ) por la respue ta positiva &lt;le la ac ptacióo del ujeto que
lo recibe.
El mundo reconoce que el hombre e tá hecho Je carne y espín•
tu, que e com'Íerte en potencia por la volunt.ad. Existen fra es que
han llegado hasta nuestros J.ías con la conminación para obtener
una jdentidad, tales como: esto ,,ir - é hombre-, honutJJ certar,1en
rertam -he pelead la buena pelea-, a11toritas, vcnil at De11s, solo por
citar algunas que responden a la voz del pueblo; en la primera, 13
identidad s genera mediame la obtención de la cali&lt;la&lt;l &lt;le hombre
diverso a otro ente d naturaleza; en la egunda, a la exjstencia del
ujeto a ociado al desarrollo &lt;le la tarea, y finalmente, en la tercera
acepción se reconoce que la autoridad proviene de Dios, por lo
tanto, se le atribuy una identidad: el entido de la autoric.lad u
e¡erc1c10.
La identidad es dada por la naturaleza humana· bajo el axioma de
la lógica natural e de, cendient de hombre, por lo tanto es homhre;
alú estriba la identidad huma.na pero la identidad de la educ,1ción e
la con trucción del rostro del otro por medio de la enseñanza y del
aprendizaje que &lt;le aquélla hace el sujeto que e construye, es decir..
el alter ego, quien habrá de ser con truido sin dolor y con la frescura
de la cienaa y la alternancia de la tolerancia para hacer viYiblc la
especie dentro del cont xto.

Alfonso Reyes, nuestro regiomontano universal, al dirigirse a ·u
dilecto amigo Pedro Enríquez reña el día 8 de mavo de 1914 v
dando oz al alumno expre ó: "Cuídame y constrúyeme''; es la voz
Jd que clama en el aula. T,a identidad de la educación es un nuevo
rol. Evocando a Mélich: "El hombre e un ser que habla", pido que
lo escuchemos.
El nuevo rol de la educacíón es apoderar al otro para que se construya a sí mismo, y en u oportunidad construya a otros ) evite la
diáspora &lt;le Ja humanidad. Exi, te un arquitecto natural que construye hombres, y e, e ser lo encontramos entre nosotros, quien además
de ciencia infunde valores.
;

Conclu ión
Educar al hombre e darle oportunidad para una vida útil: e. uo:1
disminución de la brecha entr el que má tiene, el que oen meno
y el que no tiene nada. El rol de la educación e un esfuerzo coro·
partido entre todo lo miembros de la ociedad para ayudar a la
construcción de hombres libres a co ta de nuestm propia identidad;
la esclavitude. al10ra son tecnológica ideológicas y por hambre;
hambr de comer y hambre de saber; el poder intelectual y el Po'
lítiw on instrumentos para hacer crecer al otro, para perfilar un
nuevo rostro de la ducación para que transite por el mundo con su
portador natural: el alumno.

182

183

�La idmtidad e11 la edr1cadó11

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r. TE TR.\B.\)O PRn'FNDE r "LABJ F&lt;.. ER L\i 1\-L-\RCU conceptual que sitúe
el surgimiento de la propuesta filo ófica de \Vhitehead. Consta de
dos grande parte complementarias: una general, muy breve y compendiada, que ü1duye con ideraciones históricas --cambios cuJ turale r científicos- y otra especifica, mucho má extensa, que yendo
Je lo general a lo particular se enfoca en con ideraciones filo óficas
--empirismo, ideali rno y neorrealismo inglese , neorrealismo norteamericano y evolucionismo---. La bibliografía utilizada e indica
m las notas.
'L'he bistorian i11 hú descriptio11 qf the past depemls 011 bis 011'11111dg111e11I as to
111hat cot1.rtit11/es the m,porta11fe qf h111J1a11 lifa.
.Alfted

orth WbiteheaJ, ./tdve11/Jrre.s q/Ide11s.

Marco histórico g eneral

Wfllbios e11 el 1mmdo
Tres fi ló ofos geniales y de marca mayor - a horcajada entre la
segunda mitad del siglo XIX y la primera del X.'&lt;.- ganaron irrenunciables horb.ontes filosóficos por parte de Francia, Alemania e
logiaterra: Henri Bergson (1859-l941), Edmund Husserl (1859-193-8)
l r\lfred orth \'(1,itehead (1861-194"'). in embargo, no bien l]ue
~ lineamiento para ello estén a 1a \'Últa, un e tudio comparativo

avater, F, Fil 1'/Jlor de ed11car, Barcelona, 1\rie~ 2007.
Weber, L, l:,cot1omíaJ' sociedad, México, FCE, 1922.

184

' u cenaado v canclidado a doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Ca1ólica de Chile.

185

�,\f,,rm histónm yJilosójit-o del pom1m,mfo de IFhilehead

C.or11,ills Rt1111ern G,miu

de: dlo e tá coJaYÍa por hacerse. Ln L"fecto, lo. do, último elogiaron explícitamente al primero por us auc.lace reflexione. . olm: la
fundamcntaci&lt; n Jel tiempo en la dmre originaria . .\d más, ambo
fueron matemáúco que &lt;lerivaroo a la filo. o fía comenzando su reflex1on en wrno a lo. fundam nto dL la matemática -Hus ·erl con

Über den Be_gn_ff dn lahl, l Talle, 1887 ,. Philosohpie der Arith111etik. Halle.
ISIJI; } \'('hit head a traYé de 011 \tt1lhe111t1/tral mmpt.r n/ tht .\faftnÍJ/ World, l ..ondres, 1906--. na ugerencia de srudio comparativo
-pero solo entre e to. do ultimo filó ufo , y no de lo tr1: · t:n
conjunto-- ha sido hecha han: muy poco por M. Bertrand 'amt&lt;..:rnin, profesor emérito en la 'orbona-Parí I\-, en su artículo
"Morphogcné. l mathématiquc du monde matériel'':
Quand on lit \X'hitehead en ayant a l'esprtt l'oeuvre del Ju snl, on

ne peut pa . 'empcch r de

re

er d'um.. rencomre entre ce· Jcw

grand, esprics. lis avaiem le meme áge, le memc gout de. matht

mariquc • la meme appréchlcion de logique. la mLme eXIgence J'un
retour aux "choses meme ". L'un comme l'autre, en un sen , ont

été célebres et ans postémé. L'\ phénoménologte, dans la sccon&lt;k
mrná~ du • · siede s'est d1ssociée de La sc1cnce; \'v'h.itehead, de son
cote, e. t tratte en ctrangt:r par k paro. an d'unc philo oplm: &lt;le:
c11.:nce "scienafo.:iue". Le moment serait prop1ce, me semblt:+il
pour confronter, a,cc un n:gard neuf et lave par le temps, ce.- Jrux

granJe ,·oie &lt;le réAexion sur l'univers. 1

Crcemo pertincnre agr gar que, d realizarse en profundidad, tal
estucho llevaría por. 1 rrnsmo a la inclusión Je Bergson. • ·o obstan·
te, como nuestro empeño e centrará solo en Wh1t head, debemos
rcgrc. ar a e e dramáuco ruce de siglos 9ue alucliéramo en primct':l
linea.
De cara al iglo XXI, cabe bien u críbir la acertada. afirmacío·
nes que h1CLera Innocenuu ~lane 13 &gt;chen ki hace má de cincuenta
1 1,¿f t/l({ks philos11ph1tptes, Paris, Pre ·se:

ruvcrs1rairc: dt: l rance,

bn: Je 2"02 (númc:ro dedicad a\\ hiteheaJ), pág. +IO.

L86

octubre-&lt;lic:tt:Jll

ano. al o ten ~r qu lo, mic10, Jd siglo .. · no olo marcaron el
comienz&lt; de una nu va época, , mo que Jeterminaron "la li9uida
aon tk toda una épo a histórica mucho mas amplia. de sueri c.1ue
nuestro pre ·ente no pertern.:ce ya , la llamada epoca mo&lt;lerna".
Hoy en efecto, cuak¡uier u.fera Je pensamiento reflexivo se vale
de la e ·pre ión posl1J/f1dl'ft1is11111 como moneda corri ·ntL -desga rada
i:1 l'O el tra iego de problunanca. tales como "la re,·olución informanca ",'lo 111t1rs 111rdid', "la ingeniería genética", "el vih'', "la bi.
horno \ transe.-ualidad", etcut:ra.-.) no vacilaría en aplaudir. ino
que encontraría inclu. o palida la ahrmac1ún que d propio Boch n ki
agregara a renglón . eguído: '' La Iran, formación reciente va más a
londo c.¡uc la c.¡ue e produjo en tiempos del Renacimiento". Vale la
pena 1n 1. tir en ello.
El niño Alfred, que creció en el apacible ambiente anglicano de
Kcnt -a carbon y con luz de YeL1. - falleao n Lstado L mdos
1rriéndos cotJdianarnente de cal facc1011 a ga. , luz electrica, t léfimo. telégrafo, radio. h., et 'tera .• y luego de haber presenciaJo)
uiri&lt;lo dos guerra mun&lt;l1ale . L\sí, mu\ 1.: de notar c.1ue Husserl
lallecíera justo antes del (0111/l'IIZO de lo. horr re. Je la · gunda ruerra Mundial y y_ue Berg. on lo lúctera a11/rs delJi11al de ella, v que -s1
h1en lo Lre, filó. ofos pudieron ari bar lo· hundimiento. Je un viejo
mundo no solo en el nau frag.to del Tilanic c:n abnl de 1912, ino n los
hórrido. cuatro año. de la Primera Gu rra • IunJial \ las no meno
fune ·tas onsccuenc1as del Tratado de \'ersalles Je l~l 9--. olamenlt W'h1tehead hubies&lt;.: &lt;le ver, de de su lejana dtedra el Harvard
-re. tdía en E taJo L rudo· e.le de 1924-; el atal.JU a Pearl Harbor
el de diciembre de l94I -"el día Je la infamia"- c.¡ue d cidiera la
l'tltra&lt;la de E. '. o la guerra, la :urocidade &lt;lcl nazism«&gt; ) del fasC1s01n, y el no menos infame bombardeo de f liroshima, L aga. ak.i
el 2 de agosto d 194 :;_
·í pu , si copie e Yalorar en término globales el cambio. ufrido por la humarudad cntre la cguncfa mitad dd .1glo XIX~ la prilllt:ra del X:.·, nuestra e, Lit-icactóo c:rta m~gat.iva, in ambage . e trata
!IUra y implemente dd fin de 'la ilu ión &lt;ld progre o operado por

�i\forro hi.rM,icoJ_filosófm drl pe11samimto de lfVhitebeod

Gow,1s RolllcrO Gt1rrÍ,1

La técnica", de la cual ·'no olo lo filó ofos sino también Jas masas
parecen curada '', expresiones de Bochenski, que creemos ampliamente compartida .' Hemo, creído oportuno recordarlo, por cuanto
una de las características singulare del pensamiento de Whiteheau
erá su vigoroso y r noYado optimismo confiado n el futuro. Un
talante que, e, cirnulado in &lt;luda por las idea del pragma tl ·mo dl'
':' illiam James, encontramos reflejado no solo en su vida personal
-----&lt;-¡ue no escapó a lo, más grandes dolores-, sino por doquier en
us p n ·amientos, ya ea livianas acotaoones al pa ar o vuelos &lt;ll'
profunda metafísica.

CatJJhio.r m ciemia
Una vertiente importante que es preci o recorrer es aquélla que, al
interior del cambio general ya e. bozado, acota la tran formacionl's
en ciencia, particularmente n física. John Passmore, en su cxcelent
libro, A Hm1dred 1éan qf Philosopl¿y, la resume en tre, :-1
1. El abandono &lt;le las nociooe de duración ) po icióo absolutas dr

Enciéndase bien_ problemas por antonomasia filosóficos desapareciefQll por avance. totalmente independiente en eJ campo de la ciencia. L'na consecuencia no menos notable - ) bten apuntada por
Passmore- será que luego de tan abrumadoras prueba , no hayan
sido los "filó ofos de libro," quienes se volvieran a la ciencia, sino
que ¡lo · científico e hayan vuelto a la f.tlosnfía!'' Ello tendrá repercusiones directas n los defen ore del Uamado 11earrealis1110 norlea111elicano. Lo veremos más adelant . Por ahora cabe señalar eo
todo caso, que tal ituación no fue unánime, pue hubo científicos
de nota corno Duhcm } fach que in i rieron en el nulo aporte filu. óEco que podrían entregar los avances realizados n ciencia, v
defendieron la separación de tale. campo de pensamiento. Otro;,
como Eddington y Wb.Jtehcad, fueron a fa vez que científicos, "metafí 1co, de tomo) lomo", en una época n que, al menos en ciertos
círculos filosófico , era prácticamente un despropósito dedicarse a
la metafísica.- Hemo Lran itado así, casi msensiblemente, hasta un
terreno filo ófico que debemos deslindar primero en sus márgenes
más amplios.

algo en el espacio y en el tiempo, a cau a de la formulac10n por parte

de Ernstem en 1905 de la Teo,ia especial de lo re/atividr,d.
2. El derrumbe del d terminismo clásico, fruto del urgim1ento de la
mecanica cuántica plru ma&lt;la en el pnncipio de mcerteza de Heisenbcrg, que luego recibió su nombre definitivo de principio de mcerci

Marco filosófico general

Bosquejaremos aquí las influencias filosóficas generales qu nos
lle\'arán a una correcta contextualización del pen amiento whiteheadiano. i bien su primera formación fue como matemáuco, ella
se inscribe en un marco filo ófi.co que, en el caso del siglo . ·1x. en

dumbre por parte de Eddington.

3. La elimu,ación &lt;le! concepto Je imultanetdad ab oluta - . upuesto

no ya del sentido común, sino de toda filosofía- por parte de Etn. ·
tein al establecer la Yelocida&lt;l de la luz como limite uniYersal.~

' Tuíd., pág. ,1.
~ John \., Passmore, l-/1111dred Yéar.r qf Philosopr. Remo

pág.

rudo, Pelican Book ·

1~

130.

., Apunto mur someramente tres conceptos -los tomo del ·'Glosario" de: 'ie,
phen fla"k.ing, Htslonn d,-/ hn11p1J. Del/,{~ l1m,g ,1 /vs aglfieros 11egms, Barcelona. RIH
Eclitores (Biblioteca Je &lt;livulgaoón científica l\.Iu) Interesante), 199l--: a) rclan
vicbJ especial: teoña de Einstein basada en la ,Jea Je que la leyes de la ci.:noi
delx:n er las misma para rodo · los ob:ervadore qu se mm:veo lihremrnre.

188

no Importa cual . t-a su velocidad; b) rdativ1&lt;lad general: teoría dt: Eu1steio ba ·a-

ua en la idea de que la· len:s &lt;le la ciencia &lt;lebcn ser las mismas para wdos los
•ibscrv:¾&lt;lores, no llllporr.a cómo e e h:n mm·ienJu. Explica b fuer/.a de gravedad to término de la cun•atura Je un cspacm-tiempo de cuatro dnm:nsione ; e)
pnnc1p10 de mcertJdumbre: nunca e puede estar totalmente eguro acerca de la

(lo. 1c1on \· la veloc1JaJ &lt;le una parncula; cuanto con más exactitud se conozca
una de ellas. con menos preCJston puede: conocerse la otra. Paca lu Jo · primero.
(!unto. puede con. ultarse también el cap. l, "Teoría general de la rclaovidaJ" en
f.;irJo · 1 opez 5., Gm1'Íft1rió11 , .-os111olog/a. Del Ci111s1J al ;-lpordlips,.r. !Y 1111it'Cno, an
llago, .onsc¡o de Rectores de la., Crüver:;1dade (]ulena • E&lt;litonal Uoivcrs1taua.
i&lt;rs, págs. 11-23.

_Passmorc, op. al., pág.
!bid.. pág. 129.

no.

189

�Mt1rro h1Jtórim y ftlwijiro dd pmsan1imlo de IFh1tebftld

Gorg1a., Ro111fro G(l1da

Inglaterra, e tá delimitado por do grande. corrientes: el empirismo
)' el idealismo.

. ,,. IO En
que de e'l d enva
· u momento veremos cómo esta. idea tendrán u r percusión en el nacimiento de la filosofía norteamericana.
Pr cisamente, van
sep -en un olvidado te ·to que no ha sido
&lt;le mucha ayuda para comprender y . ituar a Wh.itehead- ha d fen&lt;lido .la tesis de que, frente a la madre patr1a,' los . ta&lt;lo, rudos &lt;l
América tienen, efectivamente, u propia filo o fía". 11 Recordamos
e tas caract rística principales con el ánimo de hacer comprens1blc
la reacción---cn Inglaterra- del movimiento idealista del siglo. JX
que habrá, a u ,·ez, de alentar la consecuente réplica
l 1me1·0 rea/isn10 a principios del siglo XX.
En cuanto a \'('hitehea&lt;l, procede . efialar que tributa a Locke
"admiración expre a" en la primera página del pr facio de su obra
capital, Proceso_y realidad: "EJ autor gue más cabalrnenre anticipó la
principale posiciones de la filo. ofía del organismo es John Locke
en u Essqy... , especialmente en sus último. libros''. 12 El empu:i mo
de Hume, por el contrario, ya había sido sometido ~ crítica en su
punto medular --el carácter fundante de nítida irnpresion sensibles- en escritos anteriores, 13 y e examina fundamentalmente en la
egunda parte, capítulos V r Vl, d la obra eñalada.

El e111pi,is1110 it{f!,lés
orno se sabe la filo:ofía inglesa e mantien gros.ro 111odo en la orimtación empiri ta que había .eñalad Francis Bacon (1561-1626) en ·u
':\orwt11 orgaml!tl, y que, con toda. la . alv dades del ca. o, habría &lt;le
ser seguida por la. eñerru figura. &lt;le John Locke (1632-1704), Georgc
Berkeley (1685-1"35) ) Dacicl Humt: (1"'1 l-1"776). sí pue., de modo
ucmto, pueden señalar. e algunos remas o área. comunes 4ue estos
grandes pen adore. ingleses legaran a la reflexión filo ·ófi_ca durante
los siglos ~'\.'ll ~ XVIII: el sensualismo, la críttca de la racultad de
conocer extremada basta el e ceprici mo, la idea de tul rancia, lo
principio liberales, el e ·píritu de la llustrac1ón, el deísmo o rcligió~
natural y por último la llamada filo. o fía del ro1J1n1ot1 sense que h~bna
de de.embocar en el pragmatismo. 8 ] .a nítida pluma del protesor
Tiannini no. ofrece lo medular d tal orientación: "El empirismo
sostiene como test fundamental que a roda realidad del mundo externo debe correspond r una o varia , en acione posible . Y que
si no encontramos ésta , tal pret ndida realidad no exi ·te". 9 • hora
bien por lo que toca aJ pragmatismo -término acuñado a fine del
iglo XJ\: por Charles anders Picrce-, le leemos al mismo autor:
" 1 único criterio acertado para medir el valor y la , erdad de un conocimiento --de una proposición, de una idea, etc.- es a través _de
las consecuencias teóricas y: finalmente, de la significación prácttca

El idealis1110 i11glé.r: Bradll!)'
El llamado id alismo inglés predominó, principalmente en Oxford,
durant todo el iglo XIX. i bien cabe con. idcrntlo como una re:rccion frente al empiri~mo del siglo ),._'VIIT -a entado en una lógica
del fenomenismo inauguró el e tuclio de la. len::s &lt;le a ociación Je
l~G

8 Julián

~larias, Hi.rtmit1 d,; la filosq¡10,

Ha.

cd., ,\ladrid, Rcri

pág.;. 2H 2#.
9

ra

de Occidcntc., 19¼
,

_

Humberto (71a.iuuni. Hislona de 1(/ jilosoji11, .,a. cd. corregida y aumentada,, anoa·

g_l:, Edtronal Di~ny ·o&gt; l'17'J, pág. 16-. El mi~mu parccer, suavizad0 en u cond;
siun, vemo~ en l'n~dcnck: .l. ,oplt:sron, 1 ft.rtona de la jilosojl,,, de Bmtbam ,z RJISJt
vol.\ 11, Harcelona, Am:I, 1•r•1, pág. 1~1: ''Traman Ul reducir-lo. empidsr.i~
!u:, objetos fü,ico · el cntenduruento a impre. iones o ensaciones, y rccon~crutr
los luc:go recurricndc 1 al pnnc1pio de asociación de ídt:as. Esw imphcaba la tes!S
de yue básicamente c:onocemo · olo fc..:númenos, en tanto impre 1one ·, y quc,dl
1 .,
caso de t¡ue cx1 ·tan reaLida&lt;les metafenoménic, , no podcmo conocer as ·

190

.
. .
1anruru, op. al.• pag. 264.
H.B. van We ep, Jiete sabifJSJ 1111,1Jilosojifl. lli11erario del pragn1a6s1110. 1'Y(lllkli11, Em,.,-1011, ]{lnJeS, Dnn!)', \anll-l)·a11a. Peirre, lf'hilehead, Buenos ,ürcs, 1Iobbs udamericana.,
"~,s. pág. 5.
""Prefacio" en Affi-ed. orth '\ 'rutt'head, Prorm,y Re,1/id,1d, Bm:no.- Airc, Ecli11

\0nal Losada, 1956, pág. 9.

'i\rúcle on \X11itehcad", n Tlit· l;nrydopcdia q PhiltJsopbr .Ua,Millcm, vol. 8,, ueYork. MacMillan Publi ·hmg, Thc Free Press, 1972, págs- 290-296: "Tfc artacked
-in Thr Principies '!l ,1/11rol KJ101detf.f1,e and f/;, Co11cep1 o/ 1 rat11n'-- thc ultimacy
•if the humean ana)v 1s
· o t- our expa1ence
·
·tnto di tmct 1mpn::s~1ons
·
of scnsacion,
\-;¡

iucb as v1 ual sen auon of coJorcd parches".

191

�,\,farco h1.r1ó,ico

•Jilosóftro delpe11.rmnimlr1 de lf'hitehead

idea. que desembocaron en una suerte de '_'id~mo s~bjetivo"-,
que podría recibir, a su vez, el nombre de 1dealis11~0 of!Jeh1•0 -y~ que
el sujeto y el objeto erían, a la postre, marufestaaon~s ~e una U111ca
realidad ultima-; no seria ¡usto con iderarlo un movtm1ento negaht'O
puramente contestatario. En efecto, fuirbead ha señala.do que lo.
idea.Lista del siglo XIX fueron lo. heredero de una tradición platónica -los llamados "platónico ele Cambridge"- que e remontaba al
siglo XVll y que también e encontraría en _la
o~ de_ Berkeley.M
Junto a ello,,) de mayor relevancia por la unplicac1on dir~cm ~n el
periodo que no ocupa, encontramos el influjo positivo de! tde~smo
alemán en el público culto inglés a través de las fi~ras Liter~as &lt;le
amuel Tavlor Coleridge (1 T 12- l 834) y una generac1on despues, par
medio d Thomn. Carlyle (1795-1881). 1' o ob tanre, es justo en.alar
gue, a la postre, la única figura que gravitaba en las sombras era Heg el y que incluso Kant era leído, al decir d Copleston: "Con gafas
'
hegeliana
"· ello dada la enorme inAuencia que tuvo t:u:Li ng 16 Un
·
Jl egana
, ca 1_· a fin e de,
estudio indepcndient de la filoso fi a kantiana
siglo. 1~ Por último, es precis de tacar la deci iva inAu~ci.a pedagogica ejercida por otro simpatizante de la ftlosofia hegeliana, el p_rofesor BeojaminJowetr (1817-1893). que habría de formar generacio~e:no ya en Ox.ford sino incluso fuera de lo, límite de Gran Bretana ª
través de su célebre traducción de los Diálogos de Platón que sobre
seguro, a4uélla que con ultó Whitehead en us inicio .18

fil?

r,p.

ril, pag. 153. El texto de l-H. :.Iwrhead citado es Thr PMomi
lradítio11 in /!ng/&lt;1-Sa.\.--011 Philo.wp!!)·, 1931.
_ , _
15 Gnido de Ruggiero, Fihsofta..r del siglo S.,'{, Buenos A1res, ditonal Abal, ¡l).I
pág. 11 "Con reoer sus ot1genes en el romanticismo alemán, 108"1:ó ac~ata.CSe eo
Jnglaterra y exa-aer de su propio fondt) acentos peculiares y onginale .
16 Coplesron., op. át., pág. 154: «se veía en ~ r a ~un r.recursor d~ Hegel}: k
1
leía corno hemos dicho ya. con gafa hegelianas. 'o electó, en ThP Srrret oJ ~
-1~5--, de 1.1-L arhng, se defendía explícjtamente b idea de que la lilolisoh 3
•
...1..
alh ege aru~-·
de h.ant, propiamente
enten&lt;l.u.la y valorada, conduce Ullectamente
H

Copleston,

mon.

la gran obra &lt;le 8.
aird, A .rilical Arc01111t oJ the Phil&lt;1sophy of l&lt;iwt -18.,.,-, no aparecieron ha t1
una fecha considcr.ibJemente tanlía".
. ¡ecrura de Platoll
111 Que Whitehe',\J se mann1vo constamememe reoovan do :;u

P }bid., pág. 154: "Los e ruclios serios sobre Kanc, tales como

192

Gorgi&lt;1s Ro111ero Garría

Dentro de e ta caractetización general cabe señalar tres importantes consecuencias de este peculiar ideali. mo. En primer lugar, y
como podría esperarse, estimuló un resurgimiento deJ p nsar metalfoco o de la .realidad como totalidad única. En segundo lugar, u
popularidad e debió a la cercanía con el peo amiento y prácticas
religiosa como .refugio contra empiristas y agnósticos. Flnalmente,
aportando una ética propia -y aquí se di tanciaba de Hegel- que
ponía los acento en la propia realización y lo derecho, personales a cuyo servicio debfa estar el E ta.do, adelantaba características
distintiva de la futura "ilu tración norteamericana" liderada por
Franklin, Reíd, Jefferson y ... mer, oÍ¼ entre otros.
Ahora bien, de de un punto de vista netamente filosófico ---el
que importa destacar aquí-, concentran el origen de la influencia
tres grandes pensadores inglese del siglo XIX: Franci Herbert Bradley (1846-1924), Bernard Bo anquet (1848-1923) y Ellis fcTaggart
(1866-1925), todos ellos ''de cepa hegeliana', al decir de Bochenski. 19
El má, influyente en toda la hi roria de la filosofía en general, y en
el ca, o de Whitehead en particular, es sin duda Bradle,,., líder indiscutido deJ idealismo absoluto inglés. Debemo, dedicarle algunas
palabras.

,·a

Como se sabe, u obra capital -de
tisima repercusión-20
Aparienriay realidad-1893---, expone Jo medular de u .filosofía. La
estructuran dos polos de tensión que la asimilan \r diferencian respecavamente de la gran concepción heg liana: 1) la fe fume en la
ex.i tencia de un absoluto uprarrelacional, y 2) la inc.1.pacidad d l
pensamiento discursi o humano, necesariamente relacional, para
apreh oderlo.
le desprende por í mismo de la nora 3 al ''Prefacio", pág. U, de ProceS11 J' realidad:
'1..:unento que el Co1J111m1tary 011 P/uttJ'.r Timams, del profe, or A.E. Tavlor, no se
pubhcara hasta que esta obra estaba ya preparada para la impresión. ~\sí, con· la
excepción &lt;li: una ·ola pequeña referencia, no pude aprovecharlo. Es mucho lo
~lll:' debo a ottas obras del profesor Ta,:lor"
w
~
.
)i Bochen ki, pág. 48.

Incluso en estas latitudes en medio del ardiente ambiente universitario de los
años 60 del ·iglo '\'X nu tro compamota Juan Rivano la tradu¡o y publicó como
,1panmci,1 )' realidad, 2 vols., anaago, Edic10nes Universidad de Chile, 1961.

193

�í.ore/ar Ro,,,, n, r.,,m,r

.\l.im, JmMnro ) filosojuo d,1 pe11Jd111im/11 de II hildx"d

Lo ab:oluto e ha Jes&lt;lobla&lt;ln L'fl realida&lt;l y apariencia, pc:ro d
pen.arn11.:nt l humano 9ueJa ncc . ariamcntc confinad Ln d !.ido
tle ~. ta.' 1 111 entrar en ma) ore. detalles, apr iam&lt; L)llt: 'la epa
hegeliana'' ha ufrido una muraciún nada Je, pn:ciablc,) L¡ue el penac.lor in ,tés busca manll:ner la djf r ocia. E má , ya fuera de u
is1ema c. critn - como a&lt;ln:rtencia pt.:Jagógica, recomendaba alcélcbrl prof 'sor :onicn e AE. Taylor la l mra de l lcrban ·orno
''corn:ctivo" trente a b inlluencia de I Icgcl.·» \horn bien, pu ·:to
LjllC no proce&lt;le detcnu-sL a1..1uí en una ·pos1 iún &lt;l1.. la mctafüica Je
Bradley, compendian.:mus en rnc.o pumo, gcm.:rale.· aL¡néllos tjUl'
anricip, n importante. nota de la mcrnfí. ica whiteh~1Jiana: 1) Lo
objt.tos st. Ji:uclwn ·n ·u" cualkl:1dcs; 2) la· cualida&lt;le e di ·ud ,en
L'l1 rdac1on . · 1) nuc ira e ·pcricnc1a si&lt;:n&lt;lo r laoonal, pcm:nccc
la '. frra dt: la aparit.:ncm: 4) el sujet y el objeto pt.:nenect:n a la t: frrn dt: lo apare,rn:. y 5) lo absolut&lt; o la realidad e: uprnrrdacional.
,_-to a gran&lt;le líneas. \fincmn ahnrn má. el traz, d p. ra aprt'ciar la s1miJ1tud con \X'hitehLad .~rregand , cinco te is &lt;le :1.C.¡uél que
é re apnlbará. En primu lugar, su tcori, de que coda la rebrinm:
son i11temas, ,. le dt:cir con titu\'ent's de cada u¡cto en cue. tion) qu,
anticipa la noción whitche,1J1ana de a111crt'scc:IIC1fl -ffmmsm1ce-. B
h n ki da máxima imp ,rrnncia a estt:: punto y ofrece wrn concxion
li1os61ica para Lntender b 111:cc. ic.lall Je "l ) objcri ·o" en d itlealrn10
&lt;le Bradk): al ·cr cad:1 cosa . olo . us rdacioncs · di olvcrse en ella.
todo e te d,, o todo t:. mio, en uma, la reali&lt;lad c. ory.,á11ira. '' 1~ t,1 doctrina. e ncomraha ya anciupa&lt;la en una nnt:i ele .olh:ct1•d I !ss11rs /:
•
·,, (.op1c. ton, op. ni. .• pag.

IR'&gt;.

22 lliid. p:igs. l!l'J J'lo: 'H prolc:sor i\.l .. Ta ·lor cuenta yuc cuandu estu,o en
1 krwn &lt;.ullegc, Brndlc) le r, &lt;unc:ndcí yuc
·tudtarn a I Ierbarr cnmo d nwjor
LOm:cuvo parn no &lt;lc¡ar..l' ,1h. orbcr cx..1~erada1mntc p&lt; ,r las formas hl.-gdian:1 tk
pt.:nsar. Y la cornprl'n lt•ll &lt;le la int-luenci:i dt: 1-krhan cu BraJlcr ay-uth :1 110 dar
una 1mportan(Ía t: ce: tva ;1 lo demento: hcgc:lianos de su lilosu{fa ...
2. B ·ht·n ·ki. "/'· al., pá¡.\. 11-1: "FunJa . u ti.lo. oíia i,nbrc: la i&lt;lc::i &lt;lc la rd:ioortl
1nrc:rnas. ·gún a. la rcbrn 111c no e :madcn .1 la est.:ncia dé la. o as
con
ci1u1d;1s, 1110 &lt;fUC: con utu ·t:n t' ·a t' cnc1a. L ta teoría conduce, por un la&lt;ln, un
moni m,&gt; .f. rt.ilidaJ e: un t io org.in1co-- &gt;· al .-cr aplicada al conoctmtcnlO.

El
.· tcm.1: e: un organismo se Ji- univer o paren:
, .
. er un s1.
na- ' ma:. f1c~1e d caraccer e.Id yo, de la pcr onaliJad &lt;le la
:ue depen&lt;l_t: } sm la nial n1 vale nada. ,\sí una p,trte del unier, o pnr ·1 ola no pu ne
. 1 et un :-1 1 ma con .' lt:nll' portJllc
t: ta rckr1da al co n¡un
· t e ) e1cnn1unto
·
c:tá prcscntL tn dla.24
\. 1 lc~_tm &gt; , en egundo lugar, la nución Je realjdad , ' lotaLidad
~om:, ~1~t~1rn1 u organismo. En H:rccr luh"ar, con tatamo.· Ll1 Bradll'\
a nc.:gac1O0 n-pre ·a dL· la idcntificaci6n de 010 con lo al . 1
re 1· &lt;tu
•
, Jso uro
., : a .u ve:, compart1ra \\/hneb . den inop111.1dc, a ·Lrlo· "D ,
l. la cnatura ¡
· cuarto lugar, Hra&lt;lb h 1h1'·1 ·1h
·
IO
,nmorJ"ia I" . "' I ~n
J o yu • t'.
1
• • , rma•. • ·c.:. r~ntc a a unpotcn ia cid pcn. amil'nto di, cursin&gt; . e alza la
~~~"'tlt.:ncu ba t ' d un :"1'1~1;,m·mI0 dL tutaljda&lt;l vago yue notifica Je
,1 &gt;solu_10, _1cndo L tt ulnmo, ,l la postre, c:1liftcado como un ·1cto
delc:xpcn
·nc1a sen füll' infinitc ·2,, r· rn' nouon
.·. caplta
. 1 l 1L s1.11ti111i111tr,
'
l.'
i~ mg- sera r romaJ:t c. plicitamente por \'\ hitchc·td· ·•~
..
tcncia t.:n ¡ .
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. . x1g netas ) lurntaaonc 9ue amho 11n¡1tm1cn .
e yucmas c.pcculatiYos. ' \ . 1, Rrat.U,C) iec
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·
ª sus
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-lalt·1
l cnntrad1cc1on-y c. haus11, ,dad
omfJletud- 1·
1 .
,
llt·g-1r:Ul l
f .,
• as cua t·s ,ama
d _' · .ª ª per cccion poi pt:rt n cer in&lt;:\ itablemenk aJ pensar
. lscur 1\ o o apart..'11I1'. on todo, la LmprL·. a se Yerá con iantemcntc
,llrnmcla por .. ·sl' L"numiento 'ago de uniJad" uue ,·a se~1:1 .
9u · c-1
B [j .
.
,
,1 &gt;.tmos,
• c.: propio ral t) resalto n,n mmerornhlc e .pre 1( n • ·I .
f::tCJo
&lt;l' 1h . .
rJ
, c:n c.: pn:ran111r111) rt'tlilarul: "La metaff ira e d hallazcrn J.
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•
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11.1

b pag. xi,· d ·I prd: ciu.

�., forro historiro &gt;' filosójiw del pmsll!niento de Wh1telxad

En la mi ma línea afirmará Whitehead en el capítulo I, "Filo ofía
especulativa":
El ·quema filosófico debe ser coherente, lógico, y con respecto a
su interpretación, aplicable y adecuado. '\.quí, aplirable significa que
alguno casos -son1e itevu-- de la experiencia on de esta suerte
interpretables, y ademado que no hay ca os que no sean su ceptiblc
de emejante interpretación. Cohermcia, tal como aquí e emplea,
significa que las idea fuodamencal.es de acuerdo con las cuales se
&lt;lesa.trolla el esquema, se presuponen mumamente, de suerte yue

aisladas carecen ele significado. 29
En una palabra, la noción de .11ste111a u orga11ist110 cspet11!ativo.

Marco filosófico específico
Ahora vamos a fijar 1 marco de influencias más restnngido en que
e 'itúa \\'hitehead. l ,o con tituven cuatro segmentos: el neorreali mo en , u vertientes tngle a y ·norteamericana, un remanente del
idealismo y los nue,To' de arrollo que recibió la teoría &lt;le la evolución de Darwin.

Gorgjas Ro111ero Garría

glo XX para que -a diferencia del idealismo inglé · del jglo XIX que
había sido en parte una forma de reacción frente al empiri mo-- el
movimiento llamado t1eorrealisld í reaccionara fr nte a ral 1deali mo.
Y v bementement , a través &lt;le las voce de Geurge E&lt;lward i\ foore (1873-1958) y Bertrand Rus ell (1872-1970). El primero publicó en
1903 u ensayo &amp;fttll1tio11 oJ IdealisJH, y el egunc.lo dos años después
el artículo "On denoting" en !u;,,J. Consideradas las cosa. en bloque, ambos rechazaban el moni. mu absoluto) el e ·quema sujetopredicado que pre uponía el idealismo y, al decir de Burrow cton,
"con repulsión puramente emocional". 31
in llegar exigir una mejor fundamentación por parte de dicho
autor, podemo eñalar la ~oUdeza de Russell cuando apuntaba que
cuando e ha comprendido que no todas las proposiciones que expre an una relación conducen a la reL'lcióo u jeto-predicado, "1a piedra angular del monismo se viene abajo .32 En una palabra. Ru scll y
Moore proponían una concepción pl11ralfrta de la realidad que excluía
todo' los grado y jerarquía en ella. Por otra parte, las iníluencia
positiva que alimentaban e te reali mo pueden ra trearse en la doctrina que sostiene que aquello conocido por la mente existe independientemente del acto por el cual es conocido y c1ue hall.amo, ya
en rege -cuya in-íluencia e advierte en Principio Mathe111atirt,J,-, 33

E,/ 11e01realismo inglés
o obstante haber coe&gt;dstido un mov-inú nto realista con el idealismo~ incluso en la propia Oxford en el moment de u may~r
auge-, no llegó a contrapesado. 'li Habrá que esperar a inicio del 129 \'{fru.tehea&lt;l. op. di.• pág. I" Es de justicia agregar que inmediatamente a11tes &lt;l.:
Ja ex:phcactón del e quema Wlutehead había definido lo 9uc iba a entender por
:11 1erpretac1ó11: "Por e rn noción de i11tcrpretaa/Jn enucndo que cualquier co,a de
yue tengamos conaeocia porque la gocemos, percibamo queramos o pen e·
mos. deberá tener el carácter de ca o particular-partimhr i11slm1re--&lt;ld esquema
general".

.

Copleston, op. cit., pag. 36Q: "Se ha indicado ya cómo el tdealismo vino a º°!par
una pos1c100 dominante en las uru,·ers1&lt;lade británicas. especialmente ..:n O~tord.
durante la segunda mitad Je] . 1glo XlX. Pero ni siquiera en Oxfonl d rnunto d:I
1deal.lsmo fue completo. Por ejemplo, Thomas Case (1844- 1925), que ocupó lll catedra de metafísica desde 1899 hasta t&lt;JLO y fue presidente del Corpus C'.hri ri Coc¡j¡

196

llege desde 1904 hasta 1924, publicó Rí'fllim, i,1 ,\fora/s en 18~ 7 , , PIJ)'Jiral &amp;alísm en
1888". Bochenski, np. cit., pág. 64: "Ya en la Sf.h&gt;unda mir.ad del -sigl~1 XI). asomó en
loglaterra una comente realista. aunque &lt;lébil. o aboco a la formación de una
escuela ni le fue posible unponer.-e frence al ideali ·mo, entonce Jommante, de
un 13ra&lt;lley y un Bo, anquee".
· I I larry Burro\VS Actoa, «Lógica sm1bólica, pluralismo \ empirismo" en Yvon
Be[aya( (dir.), Historia de la ft!osqfk1, Siglo '\.'YI L, Jilosqfi,1 c,1 el r¡g/o \'S, ml IU, Ha. ed.,
MéX1to, 1992, págs. 24-52: "Russell y Moore compartían e ta repulsión puramente
emocional hacia el monismo".
32 •
Idem.
13 Jose Ferrarer Mora. Dircionano dt'jilosefia, r. T\~ la. ed., Barcdona, \nd, 1994,
pág. 37 55: Refuiendose ayuí a Wlutehead, "lrrArndo por Pcano, Cantor y Frege, ,
en colaboración con B. Russell. prosiguió en los P1i1Jcip10 Jlatht·111alic&lt;1 lo tmbajos
truciado ya en sus investigaciones de la lógica imbúlica ye de los ax.iomas de la
gcornetna".

19

�,Uarco hütrí,iroy jifr,.rójii:o del jn111s,1111ienlo dr W hittheml

Cor;!,ia.r Ro1J11:ro G,mia

} más atrás en [emong ) Brentano. ;.¡ Pa smore ha re u.mido inmejorablemente la caracterí rica principal de e t movimiento: 'A refusal to adrrut that an~ Lhing we experience depend for m existence
upon 1.he fact that it i experienced was to be the mo t characteristic
featun: of thc , 'e\\· Realism''-3 5 Este mi mo autor no prec1 a que
1 primero en sostener las doctrinas di..rti.ntiJ1tis del nuevo realismo
fu sir T. Percy , unn (Hnl-1944), conocido educador que, habiendo
c. crito poco en filosofía, tuvo enorme in Auenc1a tanto en Inglaterra
--en Ru s ll n parucular- corno en los
tados ' n.id -. upolénúco e critu se tirnlaba ''Are secondaq qualities independcnt of
p re ption?", so tenia allí &lt;los e j :36 1) que las Llamadas cualidad e.
primaria. y secundaria , ambas, existían realmente en los cuerpos,
fuesen percibido o no, y 2) que tale cualidadc e -j ten tal como
on percibidas.
.i\.quí e ha trastocado la misma noción de "cosa material", puesto que, po e,· ndo n sí apariencia indcp ncli nte. del perceptor, se
ha disuelto nuevamente en una col cción de ella , tal como curría
eo el antiguo empirismo mglés con la apariencias. subjetiva,. L ta
doctrina , e emparenta con el fi nomenali mo Je fach y anticipa lo
que rá d realismo norteamericano. - L os ha parecido pertinente
mencionar a unn por cuanto I propio \X'hiteh ad reconoce su
influencia en 1 "Prefacio" a Proffw )' rl'olidad: "Deb hacer especial
mención del profesor T.P. unn, de la Uni er idad de Lon&lt;lrc .• us
anaapaaones --en los Promrdmgs '!/ tbe Anstnttlia11 fociqy-- Je alguna de las doctrina· del realismo reciente no parecen ser. uficientemente bien conocidas'' ~ Lo que vamo: a preci ar ahora son la

conexiones-no e,~idenres a primera \ÍSta- tJUe hacen po, ibl una
111etajhica al interior del realismo, ) c¡ue ancionarán la filiación futura
del pen amiento whit hea&lt;.liano.
De Ruggiero39 ha destacado con justeza tres aspecros ópico. del
realismo. Lo do primero lo comparte con su antepasado, el mpiri ·roo inglé ttaclicional mientras el tercero lo aparta de él. En primer
Jugar, o tenta como aquél una tenJe.ncia c111alítim yue busca Jisolver
cualquier perc pción en data elen1e11fclles. En egun&lt;lo lugar, y también
en contraste con el i&lt;leali mo, niega toda capacidad creadora " de autonomía al pensamiento. Finalmente -y ésta e la diferencia crucial
con el empiri mo clásico--, mientras ac.1uél det nía . u aná.li. is n el
dato ubjetivo, la ensadón -y concedía con eUo preeminencia al
e píritu, ea éste lo que fu re, por obre la naturaleza-. l realismo
preten&lt;l dar una vú ión total de la naturaleza que comprenda la res
que es el espírilu. ¿ ómo? Extremando el análisis "ha. ta hallar algunos datos primordial s en lo qu e resuelvan igrlllh11e11fe lo. h chos
fí ico y los psicológicos''.~ 11 Ha quedado abierta la puerta para una
metafí ica de ht r alidad o, i molesta el nombre, para una especulaci -n integral sobre ella. in embargo, e ta caractenzación es aún
incompleta y falta todavía contrastarla un poco mi o 111 el idealismo
} . u variante neocritici rn. ,\ í, pani 1 primero --como bi n ha c11alado bbagnano--, la naturaleza si es que int re a, 1 hace solo
como t'rm.in de una actividad intelectual o espiritual, ya yue "por
sí misma, es nada". 11 Para l . egundo, por . u parte, qu acepta como
punto J partida de u análi. is gnoseológico a la ciencia de la naturaleza-y en esto delata u filiación kantiana- esta última es con id rada sol como objcro de onocimiento ci ntífico. En ambo casos
la naturaleza e ve reducida a 111ero dato de concienna. El realismo, por
el contrario, "tiende a Lomar como punto de partida Je sus especulaciones precisamente la existencia o el vwdo d1: ser de la naruraleza".~ 2

1

' 4 Passmun:., &amp;¡. ,1/, pag. 258: ··What a mmd knows, 13rtmano and ~ft:in, mg ha&lt;l
argm:tL cxists .independentl"° of the Jet by which it i known". Véase 1amh1en
J\cton. 1Jj1. dt.• pág. '.!5: "\lnnrL mmpnnía el ant1subjctivi ·mo Jt: Ru sdl Por lo
demás. en este punto. también fue influencmtlo por otro filósofo auslriaco, Fram:
Brcntaoo. En Pn"11cípi,1 l:.th,ca ( IIJ03), Moort'. expone· su punto de \.'!Sta ho. nl a to&lt;lc •
. ubjeti\'1!-mo cu.m&lt;lo habb dt: la nocic'in &lt;le ,·alrir".
35 Pa ·murt:... 1bíd.
J( ,
'ldcm.
P Ibid., p1ig. :59.
lllWl·
11ll: ht:ad., op.

.•
al.,
pag. 11.

198

e Ruggtero, op. rtl.,
· pag.
· l-t.
Tb'&lt;l
, 1s; 1a · ausn'as
.
1 .• pag.
son nua. .
·l l
icolás Abbagn:mo. fflswria de /,, jiloso/m. L, /ilosefía del Ron1tmtitis1110. l .a fi/ím/í"
mire los s,g/o.r xc1.:y X ·, t. JU, Barcelona, :\lontam:r y imnn. 19"'3, piíg. 555.
42 Ídem, las cursh·a · son mías.
·''1 0

411

199

�\Lirro histúriro y ftlrmijim del pt11.rm11iento di' ll"hitehMd

(,orgi,,s 'tvi111em ( ;,,rdt,

Dicho de otro mo&lt;lo, ésta pasa a ser lll tínicll realidad fimda111e11tal de la
y_u son par e o manifestación el propio hombre y u actn 1&lt;lades
esplriruales. Con ecuenoa nece aria de ello era que la especu.Jación

contrario a partir &lt;.k los avancl': en física a inicios dd ·iglo ·x, el
áempo forma partt.: mherenk dd si tema cósmico y con ello el elemento pnrn&lt; rdial &lt;le la realidad --en e. to van Je la mano cil'ntíficos,
rca.li. tas ~ Bcr~on- ha dejado d cr d átomo -"punte, del espacio
suspendido en una eternidaJ \ada"- 1 para ceder su puesto al el'mtrr.
un punto espacial romndo en un in ·tamL &lt;ll tit·mpo. &lt;orno consecuencia., e-1 tiempo pasa a tener la füerza de •·un \·erdadero ·inculo.
El mundo &lt;lel materialismo t\ un mundo de lo in tantánt:o, sin ayer
ni m,man,'l· en d mumlo Je los rcaJista,; d pa, aJo exi te como fuerza
propulsora tlllL empu¡a el pre entecó. mico hacin el por\"enir''. ''' Rt.:ale
~ \nusc:ri han cncontr.i&lt;lo una bella e:pn; ión po 'tic·1 p.tra est,l 1&lt;lea:
''El unr,·er.o e un orgamsmo Jonde el pasado no e olvida'·. 1

que acompañe a dicho naturali mo--otra forma de caracterizar ta
tendencia- tome la forma y nombre de una ros1110/ogío. 'erá d ca o

de·, útehead.
l Ja, a pcctos que en 1 realismo ad lantan la ideas del filó ofo
inglé, que nos ocupa. l .os realistas acogen los adelantos lkv~1&lt;lo a
cabo en física -parucularmente por l ~in tein con , u 1 caria &lt;le la relativida&lt;l- que desbaratan el materiati mo clá,1co. Lo. elemento del
mundo físko e han "de mat riruizado '' en vibración o energía indisringufüle del co11f1n1111111 espac10-temporal. · 1 0 olo e o, ino que espario
y hefl1po han pa ado a r nombr para thsánciones que realinmos en
e e co11tí111m111, • 1endo que en realJdad no pu den ·epara e porque 110 lo
estd11.H Lo propio del materialLmo clásico es disociar e pacio y ti mpo
para forjar un mundo purameme extenso co1n&lt; una prolongación de
la docmna carte,iarut Je la m e,te11so, que en últuno anális1 , Ue,·a a
u concepción de "cx.i tenc1a in tanta.nea" menesterosa del concuro creador divino pam su duración puesto que nada puede llevar de
instante a instante -lo que c:rá rebatido por~ bicehead-.~• Por el

bl 11enrre(llis1110 m,rtca11m-itmo
Pe e a yuc las raice Jt: e te brote contin ntal se hunden n el empiri. m de la i la, pr scntan un a ·pecto compl 'tamcntc par11 ular al
momento dt. su tlorecumenro, dandn lugar a b llamada ''ilu. trnción
norte,unericana" 9ue habrá dt' fructificar,. in duda, l.'11 l!Oa t-ilrn,ofia
propia.lll na pnmLra c~1rac1erislica ·· el imenr de eparar la. nrlfW ~eran nécc~sain: pour l. pro&lt;lum: -1 la cn:cr Lout Ji: n,iuvc:111, 1 dk n'étrut
po1m 1:nc11rL" 1 a comumkncia dd tl·xto brin e in upt'rable "Pcn.1m."1.1um
enim cst altcndenti ad tcmpons n,1tunur1; cad1,;m phnl \ 1&amp; acunne opus l·.· e ad
rcm l¡uam.Libet ·mgulis rnnmc:ntl. yuihus Jurat cún'-t:f\ ,tndam. yua opus &lt;, ,:t ad
t·anJcm di.' no,·o crc;mdmn s1 nondum cxistcrcr''.
1~ l.a fc:liz cxprcsi,in es d1.. Dt: Ru~tl·ro. op. ,11•• quiL·n tambien 1111. i: · 1a TU1anclo

' Richard eynman, bl 'dmrkr dt' /,JS lryts jlrir,1s, J..ditonal C01,·ersitat1a, annagu.
1973, pág. 1l7 -prenuo, obel de fís, ·a en 1%.í. l'he Ch11mrler~/ /&gt;b¡•s1t(I/ Lc1w. &lt;.ambridgl'. Mass., MIT Pres • l'&gt;6 , de las charla dadas en la L'ruver,;idad de Comc:ll
en 1%l-: ' l n -._. trata Je una ml:ra a&lt;lic1c'in artiha."ll. como la cxplicacmn que
e da en la mayoría dl' los libro · populares. yue dicen; 'Agregamo el Ucmpo al
espaoo porque no se punle so1amdlte ubicar un punto, además hay que dear
cuándo'. Eso e. ocrtO, pero no c tratarla Yer&lt;laderamente de un t!Spac10-tiempo
ter:rad.11m:nsioual: eso on haría má · gm.: ¡untar las dos cosas. El cspaao real posee,
en un enádo, la caract ·n. aca de; ~¡ut· su eXJ Lencia es mdepemlicme del punto
de vt La parucular, \' de &lt;JUC mHaJo de &lt;le puntos Je ,·1sta &lt;lifcrmtes algo 'de
addan1e-arrá ·• puede confundirse con 'iz¡_¡u1erda-derccha'. nálogamentc. :tlgo
de •fucuro-pa ado' temporal puede confun&lt;lirsL con cierra camidad de c~pac10.
E pacJO oem1 o deben cm rclazarst· por complcro ..
41 El célebre pasaje perllncnte de De cattes se encuentra en fed. m, pág. ,ti): "En
effet. c't'Sl UOt' cho e bien claire et bien é,1dcntc
tous ceux qw cons1dércront
avec aucnoon la narure Ju ccmp - , yu'une sub tanct', pour eln.• consenée dans
taus les momwrs qu'dle dure, a be ·oin du m¡;me pouvotr el de la me.me acrion

Girn':lnn.i Realt: \ Dano \nosen. J /1stmi,1 dd pm,,11111m/o filostij1ro y íl&lt;'lllifuo. 1Jd
m111t111llm1111J ht1sl11 ~CI), L 111, Barcelnna. l ler&lt;lcr l'J ', pag. --&lt;.
111 \'an \\1.:sep, ,,¡,. ni.. pa •. i;; --Al dennnunar m rti:amcnrnna a e. t:1 Jilo:ofia, no . t
ha t:nlu1dido otra cosa yue ,·erl. co11111 una C\oluaon. n10Jificada por el mar, de
algo urgido, :urrug.1Jn en l.1 madre pama, ( ,ran Bn.:tana. La (il, ofia n11rrt:, me
ncana esta con,;trwda s, 1bre la. til&lt; ,. ofias ingk:a y francc, a, pi:ro .1hnra es .1 tan
dJ.tercmL yuc P"sc~ una slarura un ~abo1· yul" lt son propí, 1 ...

200

201

r

-a

i,

en esta tihima ·inll:. i·.
11' lbid. Véa:t:: también van \\esep. r,p. ot., pag.
'.\: · Lt 1t:mp,,r:1ltda 1 ~ 1.1 LII la
·euc1a de 10 4uc onirce, \ la opcinn t· ·1a en d e •ntro de la. co:as. e necesita una
nueva metafisica, '\ · hicchc:1J u-:11a c .. n emp ·n&lt; de darnos pren amen le t· to c:n

u Pror..ro

¡·

rl!Oltrft1rf"'.

r&gt;

�Afarm hiJtórim 'filrmíjiro delp,11r,11nie11/n de W1bite/Jt'ad

Gnry,lilr l&lt;w11n, ( ,,,reía

tude puritana de u base teológica, ) en cuyo ejemplo tenemo. en
Ben¡amin Franklin, quien "e rnba com encid de que había que dar
a la moral una base utilitarista y no reológica". 49 Al mi mo tiempo,
la teona de lo derecho. natural defendida ¡ or J hn Locke n u.
Dos 1ratt1dos sobrt el e,.oh,ernu&lt;A• encontrará eco en l .bs derechos del ho111hre
de Thoma Paine y en la célebre Dec/1,roció11 de Independencia que en
, ..,..,6 redactó Thomas Jefferson afumando qu "e una verdad evidente que todos los hombre fueron reacios igual ,, t¡ue su teador les &lt;lotó de cierto derecho inauenable , entre lo cual e tá
el derecho a la ,,ida, a la libertad y a la búsqueda &lt;le la felicidad". ' 1
Franklin · J.:fferson no fueron filó ofos 'profi sionale ', ' habrá
gue aguardar al siglo . igui nt parn encontramo con la influencia
de la llamada escuela coce ·a de Thoma R id en el plano acadérruco, e exL tiendo inclu o poc;teriormente ¡unto al pragmatl mo de:
un Jame. o al idealJ mo de un Re yce. 1 P irc no ab rr' palabras de

( orre ponde ahora . ñalar h transformación quL· recib1 ' el cmp1ri m&lt; 1 i~lés --en . u ,·eruc:nte clru 1ca humeana de la doctnna de
las 1mprcsionc · y la a ociaciún de id a - con la fuerte do~i de
n:t1lts1110 4ue le moculú el rrot 1iil, to1m11n11 ff!ISt con . □ doctrina &lt;le yu
la percepción de objetos xtei-iore :

elogio para el pt1111ero.,;'
. pag.
• 254.
op1c. ton, 11p. ni.,
511 Frn I von \.' ter, Hisl11nt1 ,k 111 j,lo.mfta, annagu de Chile, Zig-L.~, 1939: "[m defensa Je la Const:Jrución liberal ingl .sa del año 1688, } contra Filmer. defens r del
remado pamarcal, del remado pnr gracia de D10 e~crib1ó us 1:ratados sobre el
Gobierno. Dos Jmtado.r solm d Go/m nw. u ideal de E. tado es la monarquía c1 l!lStltue1onal, &lt;JUe mooiante la ". cparac1ón Jt: p&lt;Kkfl:''-•·, el le.¡.{tslatJYO ~- el qecullvn -a In.
que \lonce qu1eu más tarde agrega el judicial , mediante la litrii1,:1c1ón legal de los
poderes dd pnnCl(J½ que no el.tá sobre la le\ sino bajo la ley, tleht!11de al tndividuo,
su libertad personal r ~pintual, y u propiedad C&lt;&gt;ncra las arb1tmnedades del ¡,oder
gobt:rnante", págs. 231-2. También Marias, op. al., págs. 251-2: "Respecto al E~tado,
Locke e:. el re pre c:ntantc típico de la 1Jeologfa liberal. I ·.n d m1 ·mo barco en que
Guillermo de Orange iba dt: Holanda a Inglaterra ...-iajaba Locke: con d re~ de la
monarqi.ua mi."'ta iba el teór1 o de la monarc¡wa mixta. l.ocke rech.-iza d patrtarcalism de Filmt:r \' su &lt;lOCt:nlla Jel dcn:cho dn·tno r dd absoluti mo Jt' lw reyes"
51
opkston, ~p. ril., pág. 2~&lt;,.
·
·
~2 Jostah Royce (1855-l&lt;J16), ingeniero y luego filósofo,, 1ajó a Europa · volvió a
4\1 (

1nc;cparablcmenh.' unida con la creencia en la ru1l/dad Je! 11b1c:to pcr
cibido, c. algo último, inJ nvablc: no " rcJucibk-

n1

:1 ·et Jatw de

conciencia, ni a un:1 "condusiún''; · un el ·memo n:1mral de tocla
cnncicnc1a, para la "sana razún humana•· o t·nódo comun.

4

Con dio &lt;. haLe , 1sihle -nrnomt &lt;lift:rencia a l &gt; yue ucurrio en
Inglaterra- la poca acogid., t1ue tuvo en el continent el idealismo
ahsolut• &gt;Je BraJl y.¿ P1 ,r gm~;,, p, &gt;R1ue una dnctnna yue reh:ga d yo
per onal a la Lsfera de la ar:mencia mal podría cuadrar conde. píritu qu nutría a la pujante coloma en e. p:m:ion. ~
ada ma iruc1ado el iglo ~X - marzo de 190 l - \,'\'jlliam PeppereU \[ ntague 1 ,.., -1')51), lut'go rn ocrnl re Ralph Barlon P ff) ( x-6-19,-), polemizaron-corno era &lt;lL e. pcrar- contra Royc
) u te: i. de &lt;.JUe el r ali mo de truía la po. 1hdidad dd conoc1rniento. o era. sJn mbargn. hasta nuen: años má tarde t¡ue el reali mo norteam rica.no hará ingr •so oficial l'.n la h1storia &lt;le la filo~ofía
con "The program and hr t pJarform of six rc;ili. ts"
IIJIU -. Con
tudo, d e critu definitiumente cékbr -Tb, m· KNJlio11-- llegarfa

Estados LruJos consmu ·t:n&lt;lo.L en d mi importante.. qm: separo s. ht:geliano
nont:americam ,. Enseñ , en l larvard en la mi ma facultad donde po tt:riormente
lo haría ~1úteheaJ.
53 Passmure. op. al.: " comsh ·common-s nsL pbllo ·ophy' l---l Jommatctl che
Amencan CruVLrsmes dunng me grcater part of
nmeteemh ccmury: norwas
JL emirely
•epi out of existcnce e11her by James' pragmatism or by Rovcc's iJe-

alism. Pl.'irci:. 111 takc tl1t DI&lt;&gt; l not,11 le ca t, co111mucJ to :iJmtr{ rhat • uhtlt' and
wdl hal:mce&lt;l m1dlcct, Th, ,ma - lk1d· ".
\ on ,\ kc, op. (//.. pág. 241, b~ cu1 -¡ a son 1111ao.;. Por su parte lana op. r,/,, p:íg.
256. en:lla la mlluu1cia dt· t·sia 'l' rtrl'lllt: inglt a én u pr, 1p11 • p:11 : .. ·n.1,, l,1rgo
10tlu10 i.:n f J",llllla - Rovn Collard, L't&lt;-- , t·n • pana. s1,brc: r11do en Cataluña,
donde sus hudl:, · se ath rt•nu1 en lblmc , kncndt."Z l'd:no". ,, ·11rro podría
tfü&gt;~ a •r..-gar ·10 km1)r a t•rr:11, l., acllL'li do, rnna Jt· Zuluri ·ohrL la rta/1,/11d, .. u
pn:etn111cnc1a frcn1c: al .rrrc:xpue ·ta •l11cUt·111 111i:01e tn /11tc/1f!_wm1 1111hmfe, \ladnJ.
,\hanza EJ1tonal. 1~8•).
.,'.&gt; Copltsmn, 11p. nt.• pag. 26.2.: "La íorma &lt;JUt. .1dqiün11 d 1Je:1ho.;m11 absnlut I dt'
Brn&lt;ll1: · ron d rc:lcg:muento Je la pcrsonaJ1dad a \;\ &lt;:. lúa de la apanenaa opui: t:i
a la c:sfi.:rn de la n.,ahda&lt;l. 1111 fue au,~da por t l pt nsam1t:nt,, norrt,1ment,m11".

202

203

me

,,¡

�i

\lnrro hislriricoJ' ft!osójim dd p, 11s,1mí,m1,, dt ll"hiteheod

en 1912 y provocaría una ólida réplica en 192Cl a travé de lo r.ss19 s
i11 n"tiral &amp;alis111, llevado. a luz por un grupo no meno capaz de
pensadores.
''The program ... " d 1910 fue publicado en Thc Jn11mal o( Philosup/Jy, y junto a los &lt;lo primeros aut res ya señalado agregaba
lo nombre &lt;le E.B. Holt {18"'3-1946), \ ~T. lanin (1872-1944), WB.
Pitb.in (1878-19c;;') y E. T. paulding (187J-L940), y irvio cfecuvamente de plataforma para el escrito de 1912, cuyo título completo es
The ~en, R.ealis,11: Co-operafi,,e \l11dies i11 Philo.ropl.!J. Y con justeza, pues
una d las bandera. enarboJada por e. te nuevo grupo de filó. ofos
era la roopemrió11. El e. crito . tiene una te is qu difícilmente ho)
ria posible impugnar sin recurrir, pen amo , a la 111alo fe. Puede
resumir e en tres punto : 1) escrupuloso cuidado del lenguaje como
in trumento de toda filo ofía; 2) análisis &lt;le los problema complejos
y vagos para tratarlos por eparado, • 1) a oc1ación con los avances
de ]a iencias particulares.
Todo ello ju ta.mente con d propó tto de up rar el ubj tiY1smo,
la vaguedad de pensamiento y de lenguaje y la ignoranc~ culpable
de los progreso realizado en la ciencia. ( bviamente, una tarea tal
no podía er realizada por un individuo aislado , requería de coop ración para 1a anhelada rejort11u .~mera/ de la. filo fía. sí, Pitkin
expresaba la test bá 1ca común a todo.: '·Las co a· conocida no
.on productos de lar lación del conocer ni d ·p nd n .encialmente, en u existencia o comportamiento, de tal relación", o ma elo
cuentementc, todavía por boca de paul&lt;lini cuando afirmaba que
el conocimiento era "diminable", en el ·entido de que a una cosa le
e perfectamente indiferent el er conocida o no, favoreciendo una
tendencia plu.tali ta --que}ª veiamo en 1oore y Ru sel!- frente
al monismo ideal.i. ta, y defendiendo la te i de qu t1I 111e11os lflla de
toda. las relacione posibles es nece ariamente t'."\.1en1tr. justamente fa
relación de conocimiento. E ta orientación e do matizada por la
idea, e.le Holt y Perry, que aceptaron Ja teoría del "moni mo neutral", egún I cu.al 110 h'!_)'
il/fi171a diferencir1 .r11.rtat1cial mtre ff.rpírifllJ'
molerifl. se. Y a. í, con J\l mtague en este caso a la luz de las ideas de
1

""ª

56

Passmore,

t,p. e,/., pág. 263: "The central tcachmg-s of
204

neatral monism oughc by

\\'illiam Ja.rm: , la C&lt; &gt;nci ncin p:1saba a er una li'S/J/le. J,; "/1111r1011 &lt;le un
orgamsmo fn:nte a algo: en d conocer '"no ha) nada Je c;obru1:1tural
e trascendental". En suma, lodos nchazaron la 1t:11rÍ:l de 1.1 repreentación y redujeron d ct noum1u110 ,l la. apn·ta&lt;l,t fc,tmula de una
(o-jm'St'flCJa entre cognoscente.:\' con11c'Íllo.&lt;.ahe reah?:tr In:. prcci. i, Hlc. a e 1,1 ca ac.11:rizacinn gcnt'l':tl. En
p.rjmcr lugar, desta ar uno dl.' lo: punro. Y1t:il 's de b loi:.,,íc:1 dd realismo-) l)Ul' se sHÜa cn las antípoda d la lcsi de Brndkv--: a
abu, que /odas las relacione-; on e.-1 ·rnn . \ en e, n •cfü.:nn.1 ram
bién la de conc,cer, según había add,1111ado J:11nes. ,\ í, jumo ,i fo
teoría Je la percepciún esb1)zada p11r Bergson en \l,1/iér,' ti 111h11oirr.,
Perr~ no mvo prohk·m;1. en ,1fírmar ~1ue lo t¡ue llamamus m11rio:d,1
'olo e una "re puesta intercsad:1" dl' un organi mo frt:nle :i :i lgo.w
Dicho de otro moJo, d conocer c. una peculi.tr relac11·J11 eXlt rna en
la cu.i l al mL no. uno de lo_ términos e. un ¡m,c,•.rr, orna11itú. Insistimos
en ello por&lt;.¡ue ésta eni una Je b tc.:sis e ·rr;1p1 ,bJa pt ,r \'\ hi1d1eaJ,
ljllÍén o. t&lt;.ntlrá por ·I contrario Lllll' a111ho, ti:rminn -;on pniu:. o
org-amco, ~ que todas la-; relaciones son 111/tmas.
Otro punto Imp&lt;H tantc de la: 1c ·i dt. l1Js mi
reali. 1,1•• en
segundo lugar, con. isti1) ~n sostener l)llt' los a pecto: cl:isicanwnrl'
llan1ado:,; .wljetil'Os &lt;ll' un nbjc10 - us pcr:pcc11vas lt: pertt rn.:cen
rea/1111'11/1• a él. 1\9ui I loh sígm: al pmfc or 1 u 111:

,o

Thc innumeralik• gcoml'trlcal pr11j ctirn1 o

which rlu: nen.ou. s~ Slt.'m ma\

n:ac1-

right to OL' rcgardcd a~ hdnnging

tl1e- lfL'C

h 1vt ·ach

1 , 1t C\\'O 1t

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I

-1,, an, nf

1hem ,111 n1ual
comeniull for

rrac11cal purposcs 10 &lt;lesrnhl' a cerram . h:ipt ::1s tt ' r&lt;.al sl1.1pt ... ~

be: clear 1... j: nothmg e 1sc cxcept ohtc&lt;.'ll\'t' dt·mt·ni:,·"
p:rsaje -;:un, Li uta ,11111.. ni •• lt: Pa ·~rnure
\ Lt: 11,1 I / /Je
:'\f11• l&lt;M//1111 nos hemos- ha~adu c:n ( 11pleM011, rp iit, p.tgs. ,- t,.
' Pas!-morc, &lt;1&gt;- ,11.• pág. 21,I: "Th!. pumt mn,t \ Hil m il1t lngic ol l'h , 11 /l.wh·r11.1
--that rdations :m: t:xccrn.tl Jame. had paru ul.1rh ut:•1.:d ...
'" Jbll" I., p:tg.
. 2h2,
110\\" 10

Par.1

11,J11 t'Sll'

"º Jb·1~1., pag.
. 2"4.

2115

�Marco hislÓnco y filosófico del pe11s,1111iento de Wbitehead

Gory/as HomertJ Cama

Aspecto delicado y punto de ataque por parte de lo realistas críticos
&lt;le 1920.
farvin, en tercer y último lugar en su correspondiente artículo
"The emancipation of phiJosophy from epistemology' -título singulru·, pues uno pensaría de buenas a primeras que el realismo es ruue
todo una epistemología-había impugnado la tesis-vigente desde
Descartes- de que todo conocimiento se basa en el conocimiento
del contenido del espíritu y qu , por tanto, una investigación de la
mente humana debía preceder a una indagación de la realidad misma. Por el contrario, siendo el conocer una de las tanta~ relaciones
posibles externas de toda nuestra experiencia., no hay razón alguna
para la preeminencia de la. epi temología: el metafísico ha quedado
así "emancipado' .61 Por cierto que e, necesario agre~r que para
Marvin la metafísica e comprendida como el esfuerzo de alcanzar
las más altas generalizaciones de nu stro conocimiento presente. En
lin~s generales será una clirección seguida por Wbitehead.
En 1920 un grnpo de teórico igualmente calificado, y que incluía
a D. Drake (1898-1933), ¿\..O. Lovejoy (1873-1962) J.B. Pratt (18751944), .K. Roger (1868-1936), G. antayana (1863-1952), R.W ellars
(1880-) y .A. trong (1862-1940), salió a la palestra con Bmrys in Cntiml Rea/is111: A Cooperalil'e .ftJJr/y q_/ !he Problems of K.110114.edge. Como u
título indica, buscaba criticar los puntos débiles de The e11 Realis111
principalmente uno: la negación total por parte de aquéllos de cualquier intermediario o representación entre ujeto y objeto.62 sí, alguno. postularon que los datos int11ediatos eran los estados mentales,
mientra que antayana, con una uert de fenomenología peculiar
a su &lt;loctnna, afirmaba que tale eran "las e..c:encias ' que, como puro
objeto de intuición, permanecen ajenas no solo a cua.lquier istematización, ino al "reino de la existencia" propio del di curso y
&lt;lel razonamiento.~-' En suma, los realistas críticos, no bien alvando

de todas formas la exi~tencia Lotalmenrc indepcnJit"me del ohjt"rn
frente a1 cognoscente, e taban dispuestos :i aceptar alguna forma t!t.:

1

intermediario que en cierto modo paliara ln 1.¡m: con,:idcraban una
postura tlemasiado ingenua por parte de lo, nut: o realista . ' 1

U11 remcmenfe del idealislllo a/e1JJa11: H,1ldt1t1e
Richard Burdon Iíaldane (1856-1'&gt;28) fue, cuan&lt;lo meno~ -tanto
como en Estados Unidos por la misma , poca lo era Jo. iah Royce-,
una figura histórica exótira: filósofo, estadista. ,·ii'.conJc, ad.mir, dor
&lt;le Einstein y... hegeliano declarado. En filosofía. u legado In con titu} e la obra en dos volúmenes The Path lo Rwli!)· (1901-1904). Por
otra parte, su destacado desempeño en las altas esftra' del Gobierno británico le valió la distmción honorífica d carácter político Je
vizconde de Cloan en t 911, aún cuando su entusiasta admiración por
Hegel --que en la obra citada llamara "el mayor maestro del rnetodo
especulativo de, de Ansrútelc " -65 le costara la pérdtda Je sus cargos políticos y no ser llamado a integrar el Gnbic:rn11 de 1915, dado
el tinte francamente antj germano LJUL' h;1b1an tornaJo lns acuntec1miento . Ha1dane se esfor7.Ó por demostrar LJUe la teoría de lardanidad en física no soto era compatible con d bcgdiarusm11, sino que
lo exigía. En sus escrito, propon:m una teoría de la rela11vidaJ /i/osríjica, y cuando Ein tein publicó sus e.critos snbrL 1 tema, f faldane
lo, vio como ¡confirmación!, ele su propia tuma desarrollada en T'úe
Reign qf Rdatfri[)' de 1921. Efecti, amente, al er la reafüL1J finalmcn1e
una, posibilitaba de suyo la coexistencia lebrítir11;1 de uriados punto.
de VlSta -físico, biológico, hlosóhco etcétera.- cuyo sistema. ca-

C.opleston, up. at., pág. 378: ''Pmmo acgjó un movimiento de realismo crítico,
aruma&lt;lo por c1ert s filósofos yue esrnbarr Je acuerdo con los neorrealiscas eo
rechazar d ideah mo, pero yue no se sentían capaces de acepmr .r11 total negarion riel
represcutac/Q11Ú1110" Las cursivas ·on mías.
&lt;,,· , \bb agnano, íl/J. at.,
. pag.
' 569: 'l.as esencias no se eneadenan r no consaniyen
.

un sistema. La att'nc1011, el Jigcurso, el razo11am1enrn, les 011 a11:n;1s. ªnn puro.
objetos &lt;l1.. iotwc1ón, y la inruición es la úntca cxpl·ncnt:1:i mmuliata po!&lt;1l.i!t. .\ten
c1ón, razonamiento, discurso. pn-supunen b X1s1enna, ~ la l x1stcncia c~ un r.:trn &gt;
completamente aparte del &lt;le las t:senc1a , ¡ · i d remo ~k la aca, 111, Je L1 t:nérg1a
vaal; en una palabra, &lt;le la m.item' .
64 Acton, op. al., pag. 26: "Estos liló~ofos, quL· di~rahan mucho Je comparur los
mi,;mos puntos de \'lSta, se pom:m de acuerJn, a pt:~ar d1. todo, para precontzar
llfla forma de realismu mc:nos mgenua r menoi- absoluta que la dt• lus nu 1rrea
listas"
65 Copleston, ap. al., pág. 22.9.

206

207

61

idern.

"2

�\ t,,m, hi ltín.-o jiw1ó w1 d, I pnu mimtn d,· 11 ..h,ttl ,uf

tegonales parciales ofrecían un a: p ·no r,latim d la\ cr&lt;lad, te. i lltlt:
iba Jc.: b mano, por ierto, con un e, piritu de rl' peto , tol ran ta
p r cada uno Je lo csfunzo. par 1alt:s.1 1 o, hcmo: detenido ·n
e te autnr poryue \. h1td1l'ad olía mant ·ner d1 u ion '.'&gt; tílusofica
per.rrmr1/er · n él,1•' lo cual no notifica no . olo acerca Je las esfera.
de influencia ·n las cuales s mm:fa nuestro hló. ofo sino Jt· u Cl·rcanfa cxplím:1 ·on I itk~,ili mo jnglé . Comparte t:n cfecro ayuella
\:Í iún smc &gt;pUca dt la filosofía 9u hemos aracterizado y la tesis de
HalJ, nt dt gue 'wc nught to be pn.par ·&lt;l to beht,·e in the diffcr nt
a:pccr t th · world a· it appc.:ar '."" En definitiva,\ 'hit head aceptará - ) a&lt;.¡uí la ruptura con Russ ll era dam- d principio dt· que

pui.: ,\í, 1r an l"nriende

un rnJo los rcp:1ros ym: cup1e:c hacer a
. u propuesrn- (Jlll u reorfa es un:1 hip,'1t · is amliji" yue prc1e11dc
&lt;les ·ribir lo tjllf' 1r,J/11m1/r mrnlr en d proceso l'\'olULi\l&gt;, lkgando 1l
lín111c c:xtrcm, 1 dl alirmar -y no paH ce 1r:1tar e at¡ui de una merát,,rn- que en una m1,i11i11.·,·oluci,·111 "'thc.:tt: 1 .tlW~l\ more in 1h
conclusion than j · contained in thc premist:s''. ' · n 111 ra pal ah .1
- , at1uí ac.lebnta la nncion d · .i1i1t1'!'.,Ía lllle habra de. cr cm ial para
la conocida Tum11 S!,flli r,il ,!. .ri.rt, 11111s- , 1,, yue rl' ult1 JI? un proet·so e
,ilgo 111,ís 1..¡uc d ejercicio de a9ud pre ,ceso. Cm lli 1, es posible cnkndcr t¡ue cier10, tipo l' comp,,namiento, rak:. cnmo la conc1t'nci,1
e1111 ,j,111 di.. pn ,ce e • físico 1..1nimic1J .-, 1la tdo lll'C' ano refrrir e a
~lorgan, p ljlll' u do tnna c11nsurnirú el Jrr1111t'11•or,C4 de li111, Spt111

malq11ierprop".ricirí11 se 1i'ft1 re" 1111 '"" tt no q111 e.\.-hihe ,1lwí11 1i1rt1rlt r 111, t,¡flrim gmrml, , q11e elpropio 1111tí!irir dr aqlféllu dthe dttr t1tt'11/t1 d1 aq11éL e Lrata
de la onsccucncia final de la do trina dt· Bra&lt;lle), t¡tu.: reduce toda.
la· propicJadcs a . u. r lacionc. inrc rna · e□ un i tema.

T!I ero/11cio11is111r1: ,\ Iº'J/111 ·./ lle......-,mder
Con .\' Llo,J
. Í&lt;&gt;rgan
. (IX52 19'\fi, f-ilú ofo v bi 'logo admira&lt;lc r Je la
obra de Darwin, propuso un.."l c lebrc variacion de la tt:&lt; ría de aquél
llamada 'le.oda de li1 ero/11ti1J11 1111ergmtr. un ·•cammo mt'dio" cntrt· d
mecanismo y d ,itali mo.~' 1 En efecto, no .olo rcafuma su admirnción por la obra dt' Darwin, in , &lt;-¡ue epara agua. re pecto de .Bergon; vale decir, del· genio po · tico" ~ de la mctafí ica.~ 1 Y con razón,

,, Ib1

I,_

págs.

_'&gt;9

)

" Pas ·more, op. m., pág. 331!: "\\"h1td1L·:u.l accep1l·d rlw ddinicion of pililo ·oplw
tormulitcd by rlw Id list , .md pa.rncul:ul~ by I bldarll', wnh v.:hom \\11ird1catl
11w ,1«mlonml 111 ,ürmH philnr11phic,1/ q11rslio11I'. Las ursi,·a on m1a
68 lbid. pág. 1-11.
1,11 ÍJc.'Jll.

-u lb,J., pai..u,,1: "Llonl .\lor,an hn¡x·d tn 1read ,, 111idll'l_r¡ flalh bctwccn 'ml·ch:1
n1sm • anJ \·ualism'. 1bt: rnc hanist ha&lt;l sel out ro -ho\\ rhat, 1rgamsm are 'n11th1ng bur' ph · ico chl·miral stcucrurc which h:!'.'l.• .1. sumed 1hcir prescnt shapc a.
;i rcsult ni thc opt:rallon of naruml . dcnmo. h&gt;r thc \1t.llist. on che u,mrar},
an organism pn sl.':sc , \!f,tf force': it , mJcccl a me&lt;lium through wruch ltfr
tru k ro trd ped cuon". l.1. cur.:1va~ son m1a
71 !bid .• p,ig. 2~0: "TJo J Morgao had no pam:nce ,,·nh ,·i1ali m
a biolog1rnl
thL·on. '\X nh ali due- re pe-et, he \\·r,&gt;te in !llthncl ,md E. :ptrir11 , 'for l. Ber~nn'

208

pod1t· gc111u. -riir h1s d.,c,nnc uf l.1fr 1. m, rt ,tkin to pol'lí\' than to. ntnn
h1. l:u ik cnuct m · o Dan~m· m.Prnhctnr a11d trul\ '-ti nu 1 ~ene: ah2.tl1011
un] Sl'f\'l' IO ho\\ hri\\ largl.' ;i dcgrl.'c rlw lflll·rmm:ling ,,¡ prohl ·m. 1m11h mg
the rnctapll\.JC ot our1..·~ wirh tho e.,¡ Clllllllil rmcrpn:c.1111111 111a dark n
counsd ;ind :crH' 1:nousl 10 lundl:r thc prr&gt;¿,,•rcss ol llh,lt,~\ '''.
'lb,d

ldl:m: "'l he te uJt:mt pro1:c r lll '\L'r ·nothtnl! hu,' thc pr 1c:
, 1u1, ,f ,, luc.h
11 has '\ ol ni. TilU 11 1 that m1x.le · ni IJl h:i, 111r --con c111u~ness, ortli:implc
l ,m ' lv~ om ni ph 1co-&lt;hu111cal pron ,
\lth Jllt d1tmsc:I\ hc111g r Jul
11,lt, t, 1, althnugl, lhc:!) .uc \.OOUnuous \\i!h, uch proct· l.' '.
T.:i c pr ,icín c·s Jc P.1« mnr 1h1d [ 1.1 Jtltt'rprel.ln, ,n
11 gt·nl· al u 1mp:1r11
d.1. \ c:.tst: \liba •nann, op. u/., pa~ '&gt;"4: •·\( • ;mllt:r t.:• n 1dcra L1 rtahdall ·orno un
pron· 11 &lt;lt t ,,olucr,·m •mt:rgtntt-; ·1 mundi, e ,k am 1lla a p.m1r J la pmm ra
c.ond1cionl· dcmt:ntak-. J ·I l·,p:tno \ se: compli,a pon, :t poco ron la c:mcrgu1
t 1a lt cualrdaJt· cada , a nut, .1 " l)l.. Ru •giao. (Jp. fll., p.1g. ft, .. lnh..tnll lt
t',ttegorfa. d Jewmr l'o;pano 1unp, 1r.1I "l &lt;'011c1l'l:1 J st• cspl'c1lir:1 i:11 grad, 1s dt· l.,
rc.-ahd:1d Jt' ordc:n laJ.1 H::l mas dc,.tJo \ complqo, l mtcrhgad I Je 1, I rnndu
t¡ue d rna Jito mcr c: dd 111;1 ba¡o cc,11 c:1ractcrtc p1, ,pi!I e 1rr :du 11hlc~ I• t.1
~ la d, tnna lliun,1da dl la / flt 111 rt~,/11/u,11 nd. 1 111\ d .\ 1, •Pan. / :111&lt;'zy. ,,, l •tt,/u.
/ion IIJ2) ,¡11c rc uerd 1aJ H:Z en un 1000 m n ,r: 1 / ro/11/1tm, 1/nr, tle I r. 1r,
Borhl.'nski, rip. lll., páL•. 12-: 'h 1,1 l on c:pu,10 ,ll l:1 , oluuun, c11m11 c\ "luuún
t·me •cm
~11:
11/ rn/1111,,,. • la :ncontrnm 1 1amh1c:n. \ m m,I pen knn.1 t1t
\lexamlu, c:n d rlós( to 1101 J •o 111 le·&lt; m IJ.,,d 111 •an !RS~ t&lt;J 6),, k1
~,do un:1Je.11. m;t di t uuJa., t'n l.1 fil, 1o;&lt; 11. 111gl a. ·, p 1111: . 111 duda, .11 , 1lu
1 ,ru. rno •pcuct'nano
l'sta t·rc:1 dd lx-r "-"mano".
0

�Marco históricoJJimsójrco delpensomie,,to de Whitehead

G()rgias &amp;,111trr1 Carda

and Dei!J, la obra capital75 que Samuel Alexander (L859-l938) escribiera en 1920 y cuya metaftsica realista nos permitirá afianzar el encuadre

The temper of realisrn is to dc-amhrnpomorfize to order man anJ

histórico que hemos dedicado a Whitehead. De hecho, la deuda de
éste con aguéJ reflejada en nociones cardinales tales como devenir
-beco11Jing-- y sentimiento --Jeeling- es llanamente confesada en Procesoy rea!idatC6 Valgan pues algunas palabras sobre Alexander.
Hijo del colonialismo inglés, nació en idney y se trasladó en
1877, a los dieciocho años, a Oxford, donde obviamente recibió la
inAuencia de Bradley. Espíritu multifacético, acogió también las tesis
de la teorfa de la evolución, e incluso se interesó por la psicología
empírica -una rareza en Oxford en aquella época-. Por si fuera
poco, recibió después el influjo de Moore y Russell e incluso del
neorrealismo norteamericano..,.., jerció la docencia en Manchester
y tuvo a su cargo durante los años I916-18 las Gifford lectures, cuya
ver ión pubkada tre años má tarde habría de ser Time, Space and
Dei!),, que culminando en un panteísmo evolucionista, tendría, u origen remoto -al decir de Copleston- en la filosofía de pinoza y
en el hecho de que Alexander era juclío.711 A la verdad, el realismo de
Alexander es definitivamente naturalista, y como él lo dijera con us
propias palabras:

one hand, to divest physical things of the colounng which they have

75 Desgraciadamente, este unportante Libro jamás, que sepamos, fue traduodo al
castellano.
76 \Vrutehead, op. cil., pág. 49: "Toda acruabdad última encarna en u propia esencia lo que Alexamier denomina 'principio de in9uietud' -a pti11ciple ef tmrest-,
a aber, su devenir -bero111i11g-". Ibíd., pág. 69: " te uso del término senhrfeeli11g- es muy afin -ha.r a e/ose m1a/og;&lt;- al uso que hace Alexander del término
llive,uu1--e,yqy111ent---:'. El fi.oa1 de frase merece ser citado, "r tiene también cierta
afinidad -so111e kinship- con el uso del término infllición -intuition- por Bergson".
.,.., Copleston, qp. tit., pág. 381. También, con más precisión, Passmore, op. cit., pág.
267: ·'Alexander, tndeed, was permanently influeoced by Moore's 'Refucation of
Jdealism'; although be was aLtracted by the neutral monist reduclloo of the 'mental act' to an organic response he could never persuade himself whollr to reject
the act-object analysis".
Coplesron., op. cit. pág. 385: "Alexa.oder era de origen judío y no e absur&lt;lo ver
en u idea &lt;le Dios una versión dmárruca del panteísmo de Spinoza, adaptado a la

"' 8

teoría de la evolución".

210

min&lt;l to their proper place among the worlJ of finite things: on che
recei-vcd from thc vaoit) or arrogance of mmd; on the other, to assign rhcm along with minJs theit cJue mea urc of o;eJf-extsteoce.-9

Lo 9ue es igual, el ser humano -bastante le1os de er el amo ) señor
de todo el urnver. o-- es un ser hn.ito orgánico como cual9uier otro;
nada más.AA
,,\sí pues, ¿de qué está hecho el uniYcrso? De una única usrnncia
universal o s!tt0.primorJial: el rot1tÍ!1t111/11 espacio-temporal scmo\'Íen79

Passmore, uj.i. nt.. pág. ?.6'J. La cita e tá tomada Je Tbe R,ms q/ l&lt;r,dúm; no se da
numero dt' págma.

su Ibid.: 'Tbus Rea.l.L~m, as he conce1ves 1t, is namralisúc; for it. the hwnan bcmg
is one iinite chmg amongst othcr.;, nor thc rnlct and lord of d1e finite wiivcr 'L ''.
Cno huhiese esperado 111Ji11ilr 1mi1•,-rxe. \pena · cabe decir c.1ue sea este el punlo
más repdeotc a pos1c1onci- cercanas a la tsculá l.lca. A mudo Je ejemplo, véase
Franc1 ·co u sinos RUlz, . lp1111/esJ1rm11111a t'rllomcirí11 rdlir,1 dd 1Irg,111ici.r1110 m.rnml~l!,k(I de
frh,tehmd,. alamanca, L'ruvers1dad Ponulicia de, alamanca, 1961, pag. 1 -exuact,, de h t sis doctoral: '\\ñ1tehcad: un ensayo de cc,smulog1a orgamca"-: ·Tan
exagerado inmancnusmo te-olog1co nc-nt: exigido, en la tilo~offa \.lt:I organismo,
por la despersonaluacion de Dios o, si se prefiere. por la uniwrsal per~on:tlizac1ón &lt;le todo ser actual", "es ínnegablt' c.1ue la persona ~u.rn de una tmtono1J11t1 r
de una dignidad peculrans1rna . Fs un irusmo ddm, ncg:ult' esto. atcibuws, como
rcpamrlo generosamente sobn. todo ser a(:tual". cursiva¡¡ en d ongmal. Abbagnano, op. át., pág-. c;sr;: "í .1 n:-alismo uende a LOmar como punto dL partida de
sus especulaciones prt'CÍsam1:ntc fa existencia o el mndo de ·er de la naLuraleza.
Por ello. la namraleza es la realiJ.aJ Ílruca o fundamcnral Je la yue son panc
o marufc~rac10n el propio hombre y sus acti\iJades esprriwales''. Dt Ruggit:ro,
/)p. 111., pag. l6-1~: ") la caracterísuca peculiar del reali mo se nos reYela ,llJUÍ e::n
la pn:ocupación cnnst.'lnte Je t¡ucrl-r hacer del siyelo un caso parucu1ar aunguc
importante, de una ob¡eovid1&lt;l natural yue lo ·upera pnr toda.~ partes''; ··eMa
&lt;legradacton &lt;lel u1eto cogao cente a un pe1rip1ml nvml, esto e., a un moment&lt;l del
natural devenir, dotado, por efrcr11 &lt;le una evnlur:ir'in crner¡.{1:nte, de una cualidad
comcicnte r esprriC1.rnl c1ue no pertenece a le, t radio más bajos del proces"
m1co es, como fáctlmentt se puede advernr, la parte má débil de 1oJo d isttma,
guc debilüa tambien las otra.~", lru cursiva~ en cl ongm..al.

cr,

211

�Marm hi.rronmy ftl/J.róftro del pnwmnento de IFhitehead

Gorgios Romrm Gam(I

te y autocliferenciador guc, en bellísima expresión de Alexander,
es "el cañamazo gris en gue e tán recamados los vivos colore d l
uníverso". 81 De allí van emergiendo todas la, cualidade que --en
impulso del p.ropio univer o para divinizar e -82 van reproduciendo
en cada ni,,el la relación fundamental que hay entre espacio y tiempo, que es como el espíritu del cuerpo de aquél;83 así en nosotros,
por ejemplo, que poseemos cuerpo y e píritu humanos. o obstante, si bien lo que llamamo " er humano" con tituye el estadio más
elevado de tal evolución, habrán de seguirle fatalmente ángele en la.
carrera evoJutiva. 84 Forzoso es reconocer que, no bien "desantropomorfizando", la doctrina final d Alexander es optimista.

cíón de metafísica es inaudita: "El estudio experimental o empíricc,
de lo no empírrco o ti pnon,,_ '' in embargo, debernos recordar que
él comparte y defiende fa tes1 cara a todo el mov1mienro m:onca
li ta de que el conocimiento e. "una rela H)O de en presencia o de
conjunción entre un objeto y un ser con cjente", siendo con ello
la gnoseología solo un capítulo más de la metafísica.!ll! Ln efc-ctu, d
reaLi mo de lexander es radical: como ningún intermediario puede
haber en esta conjunción entre cognosccntL· y conocido, solo cabe
9ue éste úJcimo sea contemplado } t]Ut' la cnnciencrn cid primen, se
goce o di frute en ello. Lo propio del sujeto al conocer es d goce
-l'l!}f!Vllll'flf.-, ya 9ue le está ,úhda la contemplaciún Je su propio
acto de conciencia -una conternplac1ón gozosa de si mismo cría
justo lo propio del e radio angelico inmediatamente ·uperior-.H"
Pero, notemos bien, esa fruición mema! c. d único modo Je ser
iliverso de la objetH-idad gue introduce el sujeto al e~tar coprcscnrc
a su objeto y; lo que es miis decisivo aún, se trata, a la pnstre, Je un
de doblamiento de L1. única realidad original: el to11lít1111m1 t:spaciotemporal. Cabe eñalar, por último, este monismo reali. ta ausolt1to

Dentro de e te ncuadr la metafísica es entendida de una manera completamente peculiar, ya que si bien en tanto que ciencia del
ser y de su atributo e enciaJes o categorías podría no alejarse demasiado de la definición de Ari tótele , u método es in embargo
empírico, en el sentido de que se vale de hipótesis al igual qu la
demás ciencias para de entrañar clicbas categorías que, a diferencia
de la. kantianas, son constitutivas d la realidad misma.ll5 u definí-

De Ruggiero, "P· ni., pág. 16 r 18: 'Tucos planos son Urunado , con rermniscenoa
kantiana, categonas, pero a diferencia de las categorías kantianas, no son formas
de organización mental, 'ino formas constitutivas de la reahclad nusma de lo objetos: má:; oportunamente entonces. se las habría poclido llamar ideas platónica ".
"Las categorías se transforman en formas constllUtivas y objetivas de la realidad,
independientes de nue tro pensanuento }, sin embargo, a pnon, en el sentido de

que la evolución empírica &lt;le lo~ ob¡eto. pn: upone su acnva presl·ncia".
KI, \hbaf,ttrn.no, op. di., pág. 5,2: "Es una ciencia empírica, d1lcrcn1l· Je las otras
solo por la naniralcza Je . u objt:lo: IDs c:1ractt:n:, t·stables y um,·cr ·aks de la cosas, yue \k:xander llama ,, prion " catt:gonale ·•· Copk ron, o¡,. át.• pag. lll,:
"Podemos ddirur la mctafoica como ·•et e~tudro expcnmenral n cmpí1íco de lo
no empinco o r1 priori'', ) Je los pr, 1hlemas 9ue surgen a propc",sítn &lt;le la rebci1 m
entre lo empínco \ lo" ption'', .\pan, f'it11, ,md f)Cll} l. p:íg. t
x- Copleswn, op. ríl., pág. 11Q. De Rugg1.ero, 'i/'· at., pag. 20.
88 , \bbagnano, /Jf&gt;. fll., pág. :;72: .. \Jexander nent' de la filo 11fla el mismo t:oncepto
c1ue uenl·n &lt;le d.la In. otros neorrealisras. La ~'floseologia no 1icne mnguna primacía obre la metafis1ca, sino 9ue e~ un capítulo el b metafi.'-lca 1Tlli ma•·.
8'J Passmore. op. al., pág. 2&lt;,ll: "1\cts canm,r be n,ntcmplate&lt;l, hUL onl\· "t•n¡orcd'
-'IIvecl through'. as it 1s somcrim put. Thu-.; 'our cnnsciou:sness of an ubjl.'cr'
1s never, for u., an ob1ecr of contcmplanon; \\·har we concemplare 1s rhe ob1cct..
Slmply- although we at the .ame rime i:nju, lhe act wluch i· consciuu, of 1t.
Thl mcoul act and 1ts objecr ,He .-harph sundcrcd. Ohjec1s cannot be cn¡oyeJ.
mental aus cannor hl· cnntcmplated. r-n,m 'an angel's poim of v1ew' -rhe poim
of \'1ew of a being h1gher rhan ourseh·e - our con. dous acr \\otdd hl: an ohjcn;
an angd woulJ contempla te our con -cious acr a somcthmg cnmpresent wtth ns
object".

212

211

81

bbagnano, op. rit.. pág. 57'.t Cita Spari;, TíPJe a11d Deíf)• 1, pág. 186.
82 Abbagnano, op. tit., pág. 574: "1 lay un mfiruco acmal, el uruverso entero, que
tiende a la deidad. La realidad de Dios 'ci en este tender &lt;lcl mundo &lt;lel espacmtiempo hacia una cualidad mru alta: es un esfuerzo, no una realización".
-a., De Ruggiero, op. ril.. pág. 18: "El e.~pacio, clice., se hace en el tiempo; r con una
expresión más enérgica aúu, a.firma en otra parte que el tiempo es el e píntu o
e1 alma del espacio -Sp11,r, Ti111e {l/ld Dti()' 11, pág. 39--) el espacio e el cuerpo
del tiempo".
84 B chenski, op. di.: "Hasta ahora han surgido cuatro etapas o niveles de ser: 1)
d puro movimiento, 2) la materia, ,) la vida, 4) la consciencia -111in~. Desde
el punto de vi ta de la etapa precedente., la iguiente aparece como la divinidad
-dil'tnily--; los ere que pertenecerían a la etapa quinta los denomina J\lexander

a11geles o diosel'.
85

�Mar.o birtó,icoJ filosófico del pmsamietJto de l11/11ile/Jead

volutivo que advertimo en Alexander adelanta el cipo distinti o
que presentará la metafísica wbheheadiana. cgún señala Pa' more, "one naturally compare. Process a11d Realiry with TitJ1e, Space and
Dein• which \X'h.ítehead greately praised ',''¡() y de cubre similitudes en
lo que, con lenguaje tradicional, podríamos llamar ' el objeto" que
estudian y "el método" con que proceden. En efecto, afirma dicho
autor que ambos ven como el problema central de u filosofía la relación de las co a con el espacio y el tiempo y, por otra parte proceden ambos con un método descriptivo o del ''yo le estoy contando a
u ted" dejando en segundo t 'rmino la clásica argumentación.91
Con esto creemos haber al menos bosquejado en términos generales un marco filosófico e histórico que -habiendo procedido de
Lo general a lo especifico y habiendo t nido como ejes principales
al idealismo y ncorrealismo ingle es, u contrapartida n el neorrealismo norteamericano y el aporte del evolucionismo- no pueJa
hacer más inteligible el urgimi nto de la propuesta filosófica de
\'Xlhitehead o, si e quiei-e, haber mostrado cómo devino una a partir
de muchos.

LAIDEA DE

ATURALEZA E

TEILHARD

DE C HARDIN*
Cuauhtémoc Cantó García..._
Universidad Autónoma de uevo León,
Centro de E tuclios Humani ticos,

Creo q11r la e1'0lmion sr dil~lJ/ hacia el rspÍli/11.
Creo que el 1111ireno eJ 11110 1wol11cio11.
Creo que el espmi11 -e11 el hotJJhrr- duemboca CII lo ft1'HJl/t1I.
Creo q11e lo perstJJMI .mpret110 f'.f el Cnsto-01myp.
Por mciJ11a del mJ1j1111/o ,midfl d&lt;' .rere.r y rliJe1101111:1111s,
1111a

realidad l,fobal flf}'tl cofldirioll m11s-i.11t e11 it'r 111á..- 11cn.rflrt,1,

111ás con.rislenfe, 111ás rim,

111tí.r ce,11:m 1:11 s11.r m111i1,o.r,

q11e malq11iera ríe las rosas parttml,1rn q11e t'f/1'lld11rn.

'Ieilhard Je Chardio
I

Ci L\ROI i\i nació un pnmero de
mar;:o de 1881. La. mayor parte J su formación educaciva la recib
de mano de lo jesuita , manifestando una 10clinac1ón por la ciencia
y un gusto por la cosa de la naLUraleza. Tempranamente . e volvió
un colecciorusta de rocas, explorando e indagando . obre su e truetura material. u primero votos religioso los emitió en 1901, para
iniciar poco después su estudios Je filo~ofía tomista (1902-1905),
D1 OR1c;F,N FRA CÉ ,

Ti

II H \RD Dr

lb.d
. 340; Ia cur ·1vas
.
.
1 ., pag.
son rruas.
]bíd.: "Bod1 wntcrs see m che relaoon of parucular dlings to space ancl rime
the central problern of philosopby, cvcn 1f their solutions diverge. Futther and
more importam still, the3 make use of che same philosophical method -what
\Ve might clisrespectfull · describe as the 'l 'm telling you' method. euhcr argues,
in any onhnary sense of that word. A metaphy 1cs, Whitehead wrote in Relig1011 i11
tbe Maki11g-11J2ó---, i a de ·cription: the metaphvs1cian disceros in sorne pecial
field of mterestwhat he uspects to be general characters of realiry; be sets these
ap tentativeh as categones; then he seeks to discover whether the} are in fact
general b, con:idering wbether they are exempli6ed 111 other areas of human
intere! t".

Texto leído en el Pnmer encuentro de cosmolog1a: Cardt'llal, í'hardrn ,. \\ huchead, en la L'oiver idaJ Poluécruca.. ~(anagu,1, l\icaragua, si:pucmbn: 3 dd 2oru.
' Profesor de Antropología soct:il t:n l~ Faculr.ad de Derecho y l riminología: icfc:
de la sección de Filo ·ofia del Centro de Esrudios Humauistico. de la cm ersidad
Autónoma de l\:uevo León.

214

215

911

91

�,,,,,,¡ C.,,ma

C11011hte1110,- C

I.LJ 1de,1 di· 11&lt;1flm1ltz!1 m "J'rilbt1rd de Ch(lrdú1

y más tarde los de teología, ordenán&lt;lo e c mo sacerdote en 191 l.
Pa ó por un periodo cJe estrujamiento de la interioridad aJ mo ril.izar como enfermero militar en la Primera ,uerra Mundial. Logró
licenciarse en ciencias &lt;le la naturaleza en la ·orbona hacia tlJ19, alcanzando año. de pue" el grado doctoral con , u tesis: "Los mamífero del Eoceno infi riot francés y us yacimi oto ".
lo largo de su vida, Teilhard de Charchn. e &lt;le empeñó como
investigador &lt;le campo e □ ciencias narurales viajando alrededor deJ
mundo; fungió como profe or en el área científica de u competencia, ::L umienJo en algunos periodos de su ,ida la dirección de
pue to admini ·trativo. c:n varia· institucione. dedicadas a la i-nvesttgación } d.Lfu ión d l saber científico.
Juan de ahagún 1 no refiere 4ue la carrera intelectual de Tcifüard
d .hardin se puede da ificar como 1gue: fa e de investigaciones
preliminare. obre el t rreno, 1901-1908; periodo de investigación
paleontológica en Europa, 1912-1923; etapa de exploración en Asia
Oriental y de reflexión filo ófica y te lógica, 1923-1955.
A lo largo de su carrera inrelectuaJ, Teilhard de Chardin prefirió
plasmar su pensamiento xpre ándose en ensayos breves. Claude
Tre montant nos consigna: ' Casi se podría decir que Teilhard de
Chardia no ha escrito do ciemos ensayo , ino que ha comenzado
do cicntas vece el mi mo ensayo ha ta u úlum dfa''.2
¿ 'uál es la intuiaón original que al largo de su vida Teilhard de
ha.rclin esbozó rehaciendo una orra ez un mismo ensayo? ¿Cuál
es u idea principal obre la naruraleza? ¿Cómo estructuró u pensamiento en tomo al universo?
f I mos de precisar que en Teilhard de .harclin e manifiestan
tre niveles de lenguaje. Ant tal circunstancia, alguno autore. advierten yue ~e debe tener en cuenta el género Ji terario en los es rjwg
teilhan.lianos. para una mejor comprensión de u pensami nto. Por
nuestra parte ba ta se11alar lo nivele. del lenguaje: cieotífi.co, filo-

r

, óficn y teológico, ,1ue corresponden a un lodo en u s1src:ma d
pen ·ar. Teniendo en cuenta la doble vocac,on cirnufica y rel1g1osa
de Charilin, esto es, ya como un naruralista, pero tambien corno
saccrdotL, Je antemano po~lcrnos ac.li\ inar yui: nivdcs &lt;le lenguaje
ocupan el .ir io de en idores y cuál lengua1e d nÍYel dl' primacía.

u
Muy bien sab mos 4ue la pstcología dl'. un autor está ligada :t la e. tructura de . u pen ..amrento, \' yue la af1rudad con c1enas idea., ma
allá de L'l razc'm, tienen una ba. e emoriYa. En tal sen11do, ¿cómo e
relaciona en Tcuhard de Chardm el a. pecto r- icolo_gicn de su Yida
con . u forma de p n ar? ¿D\. que manera e vincula en nue .. tro rel.tgi.oso je. uita la emoti, 1dad con su rai, mar . ohr el cnsmo,?
1 mismo Teilhard de Char(lin, en un texm temprano de l&gt;U ,•ida
que datad I año 1917, no proporciona una pi ta para de cubrir en
él la arga emonva llll guía _u pensamiento. De dt luego, no. referimos a M, 1mi1w:ro. 1:n la lm a. iniciales que explican la motivación
de este escrito, Char&lt;lin indica:' He de comenzar por c:iract nzar la
tendencia fundamental, el tahnre namral -prácticamente ureformable- Je nu espíritu". 1 cumó c.¡ue Teilhard de Chardin e v10
en la n ce. ida&lt;l de aífadir a . u. idea. alguno. csclan:címientos por
"la sorpre a. \ una cierta im.¡uietu&lt;l 4ue en mi. mejores amigos han
despertado 1111 último ensavos".4 AqLú hanlin e refiere a u. dos
ensayo : L.11 v,do ,·ós1J1ic,, ,v / ~, /11,-bo co11/ru la 11111/t. t11d. Pudnamo · tledr
que gracia. a que estos ensayos su citaron la "sorpresa y una cierta
in,1rnetud'' n. u. "mejore:; amigo '', rempranamentL en u vida TeilharJ de Chardm no mati.7.a "el taJant narural" &lt;le u e píritu, yue él
llama "irreformable'' \ qu parn nosotws mue tra la hase emotiva d
u. ideas. Veamo. in mayor demora lo que -hardin no dice:
Tan lcjc 1s como puedo retiocedcr en rrus n:cuer&lt;los --&lt;le ante. Je

los diez años-, ad\1crtn en mt la existencia de una pa
1 Juan

l&lt;&gt;ll

nera-

m ntc dominan ce: la pa icín de lo absoluto.

de ahagún Lucas I krnámJcz. 'J'etlhard dt Cbardi,,. E pafia, Fdicioncs del

2

Orto, l'l%, pág. IS.
laude Trcsmuntant, J,,1rnd11cdón ,,/ pe11sd111i,,110 dt• Tt'ilhard de ChrJrdi11, E, paña,

' Tc:tlhard Je Chardrn, 1~.rmto.r del 111·11,po dt gm-rm !.Spaña, Tau rus, 1%6, pag. 29..

Tauru~. 1964, pág.''·

·1 Cdc.-m.

216

217

�Li idea de 11a/11raleza en Tezlbard de Chardi11

Es evidente 9ue yo no daba todavía entonce e te nombre a la
inquietud que me oprimía pero hoy puedo reconocerla sin ninguna

vaa1ación.

La nece idad de poseer en todo "algo absoluto" era, desde mi
infancia, el eje de rru vida 1nterior. Entre Jos place re de esta edad, yo

no me encontraba dichoso -lo recuerdo con toda claridad- más
que por relación con una alegría fundamental, que coosi tía, generalmente, en la posesión --o el peosanúénto-- de algún ob¡eto más

C11tJ11hle111oc C,mt,í Gtlfda

de su vida como mteriondad. Bien abemos c.¡ue no hay vida humana
en solitario, pues siempre actúa el honzonte familiar, social y nacional, además de lo mundial. En esa búsqueda, Teilharc.1 de Chardin . e
movía en un tiempo y un espacio, con todo lo que ello puede impJjcar
como inAuencia o determinación. Pero como a toda busqueda s le
impone UO..'l YÍa, ¿cuál ruta siguió Char&lt;lin para re oh&gt;er su atan de
absoluto? En realidad, para él e volvió muy complicada esa búsqueda una vez que optó por la , ía de la interio11dad. Y tal pareciera que
buscando a Dio. adentro, lo encontraba afuera, en la exteriomla&lt;l.

precioso, má raro, más consi tente, más inalterable. Tan pronto se
trataba de un trozo cualquiera de metal. Tan pronto, por un salto

Ill

al otro extremo, me complacía en d pensanuemo de Dio,-E píritu

En u en ayo f A mía cósmica, Teilhard no da cuenta de esa dificultad
&lt;le búsqueda de un absoluto, comenzando por el hecho de que la
cxrerioridad gana en nuestro ser r no volcamos afuera como jalado, por una fuerza incontenible. os &lt;l.1&lt;.:e: " , os hallamos por así
decido, mucho más fuera de nosotros en el tiempo r en el espacio,
que den ero de nosotros mismo , desde el instante en que v1vimo : la
persona, la mónada humana, como toda mónada e esencialmente
cósmica". 6 Consideremos que Teilhard de Chardin es un amante d
la natura.lcza. El mundo r la materia lo cautivan. lnclu o, en a.lgún
momento planteó que la aspiración panteísta, esa fusión de todos en
todo, es un aspecto inmanent de nuc era naturaleza cósmica.
En este sentido, teniendo como fon&lt;lo aqueUa frase qu dice:
"Abandonar.lo to&lt;lo para poseerlo todo", Chardm se interroga: "¿K
que para er cristiano hay que renunciar a ser humano, humano en
sentido amplio ) profundo de la palabra, á pera y apasionadamente
humano?".- on est tema ,e perfila 1a controver,ia qu renía con
Loui Lavelle, el cual . os tenía qu era necesario c.lcsprcnderse a í
mismo de la realidad externa en función de un creamiento espiritual; Teilhard de Chardin reaccionaba advirtic:ndo ,1ue el destino del
mundo era su con. umación, pero no su abandono. 8 En ese tenor, en
La 11ida rós,nica, afirmaba: "E mi comi.cción má querida que cual-

-la carne de nuestro eñor me parecía entonces algo demasiado

frágil r &lt;lema íado corruptible.
Tal preocupación podrá parecer ingular. Repito que era a í,
decididamente. Poseía ya entonces la necesidad invencible -y in
embargo vivificante, apaciguadora- de apoyarme sin cesar en al-

guna cosa que fuera tangible y definitiva, y buscaba por todas parte
aquel objeto beatificante.
La hi toría de mi vidii interior es la historia de esta búsqueda,
que me llevaba a realidades cada vez más universale y perfectas. En

el fondo mi tendencia narural y profunda --el 11is11s del alma-- ha
permanecido absolutamente inflexible de de que me cooozco. 5

He aquí «e] talante natural" e "irreformable' en el espíritu de Teilhard de Chardin: ¡la pasión de lo ab oluto!, que ya de de su infancia, según él rni mo nos informa, consistía en "el eje de mi vida
interior". Lo que resulta muy interesante e que nos refiera que 'la
historia de esta bú queda': según lo apunta, se vincule a ' la historia
de rru vida 1merior''
Evidentemente no habla de dos historia,, ino de una única historia personal; digamos una bio ru toria, o bien una biografía que
gravitaba en un eje: el de la búsqueda del ab oluto, que es el repliegue
5

Ibíd., pág.

295.

218

¿

~ lbíd., pág. 24.
- Ibíd., pág. 26.
8 Robcrt , pe:ught, J'eilh,ml d1•C..b,,rdin, Espana, ~ al Terrae, 1972, pág. l}t.

219

�C11n11hkm11c Gmhi Gardt1

La idPa de 11,1!!/ralezri en Teilbord de Cbardi11

quier desinteré por todo lo que constituye la atracción y el interé
má noble de nu tra vida natural no puede er la base de nue. tro
de arrollos sobtenarurales".9 Pero en medio de ese despertar cósmico como exterioridad y vinculo con e1 mundo, ¿cómo experimentaba Teilhard la interioridad en la bú queda del absoluto?
La expresión que u a Teilhard para describir e a experiencia de
bú queda interior muy bien e puede ajustar a una categoría estética,
lo e pantoso, desde la cual percib la realidad que .e vuelYe estremecedora. De esta manera, no dice: •He descendido hasta lo más
escondido de mi ser". 10 En eguida con un lenguaje metafórico,
habla de una lámpara en la mano, tinieblas y corrientes de agua que
urgen d muy abajo, para luego agregar: ''Y h constatado, lleno
de espanto y de embriaguez, que mi pobre existencia formaba un
bloque con la inmen idad de todo lo que existe y de todo lo que
deviene". 11 Teilhard ha realizado su búsqueda interior del ab oluto,
una vez que lanzó su conciencia hasta la periferia de u cuerpo para
ver si e prolongaba fuera de u ser. Y ahora, aguas muy abajo en
u búsqueda interior, le obre iene 1'espanto' y la «embriaguez",
porque se encuentra en el punto de inicio, al con tatar que su 'pobre
existencia" formaba un "bloque" con el universo. e trata de una
experiencia rrústica estrujan te que mantendrá su tónica o con rante
al pa o de los años, pu má tarde, en el año de 1927, al e cribir El
medio divino, nueYamente habla de lo estremecedor en la vivencia de
interiorización, expresándos como igue:

nales yu iluminan superfiaalmente la ,·ida social, me di cuenta de
que me escapaba de mí mismo. L\ ca&lt;la peldaño 9ue descendía, . e
descubría en nú otro per ooaj , al que no podía denominar exac-

tamente,

r que ya no me obedecía, y clliln&lt;lo hube de J.etencr mi

exploración port¡ue m&lt;:: faltaba suelo bajo los pie , mt: hallé . obre
un abismo sin fondo, del que surgía, nnienJo yo no se &lt;le dónde, 1
chorro que me atrevo a llamar mí Ytda. 17

Constatemo que 't ilhar&lt;l en su bús&lt;-1ueda del ab, oluto por la 10teriorización, nu va.mente con la lámpara en mano, llega a un punto
crítico en que dice: "i\f faltaba suelo bajo los pies", expuesto a un
«abi mo in fondo" &lt;ld ljUe surgía lo que él Uama "mi vida".¿ Pero,
cómo describe su experiencia con lo ab oluto en se viaje profundo
de imeriorización? ., n la I ,da COS!I//M llegó a escribir:
Cuanto más desct n&lt;lo dentro de mi cr, cuanto

m:

multiplico las

conexiones que me vinculan a la - co as, tanto má. e trechamenre
me aprieta EI-D10s. que pro.1gue en mi la obra tan amplia como la
totalidad d los siglos, de la Encamación &lt;le su f Iijo.n

Y en El medio di,,i110 e expresa como igm:, luego Je lo e 'tremeceuor
en la interiorización:
En e re momento, como cualquiera que qmsie e hacer la misma e ·pe-

í, pue acaso por primera vez eo mi .,-ida -¡yo, que e supo-

riencia mtcaor, he sentido que sobre mi planeaba la angustJa esenaal

ne medito todos lo días!-, tomé una lámpara y abandonando la

del átomo perdido en el unÍYer u, la angustia yue: diariamente hun&lt;le

zona, en apariencia clara, de mi ocupaciones y de mis relaciones

la voluntades humanas ba10 el numLro agobiante de los \-Wientes y

cotidianas, bajé a lo m.'Ís íntimo de mí mi mo, al abismo profundo

Je los a tros. Y i hay algo c.¡ue me ha\'a salvado e escuchar la voz

de donde percibo, confusamente, que emana mj poder de acción.

evangélica garanto.ada por e ·1cos dmnos, que m decía de &lt;le lo má
profundo de la noche: ''.b_go s11111, f!Oli ti111irl' -yo so ·, no temas. 1~

hora bien, a medida que me alejaba de las evidencia convencio-

9 Chardin,

12 Teilhard

op. cit., pág. 27.

de Chard.in, l :l ,nrdio d11i110, E paña. Tau.rus,
. pag.
, 80.
np. al.,

1~Ch
, artlin,f-&lt;,smlos... ,

w fb'-1
, 37.
1u., pag.
11 Ídem.

14

220

Ch;u:UUJ.,
,1:- D/
_,. ... , op. al.,
. pag. -,-·
, ; n1ea111

221

1967,

pág. ,11.

�C11&lt;111bt&amp;11or Crmf1i Garci&lt;1

u, idea de 11ah1ra/e-{_a en Teilhard de Chardin
Al momento nos s claro que •~el talante natural'' en Teilhard de
Cbardin que ,'iene desde , u niñez y permanece "irreformable" a lo
largo de su vida, está sobrecogido de una conci ncia rrústica o religiosa de identidad cristiana en que se hace presente u mclinación
por la cosas naturales, ese vínculo con el cosmos, referido a su predilección por la ciencia, si no es que acaso a u "alma naturalmente
panteL ta" como alguna vez el propio Chardin se expresara de sí.

el punto preciso en &lt;lande convergerá, para producir en nosotros el
efecto esperado por Dio, , el conjunto de las fuerzas del universo.

La intimidad en donde encuentra a Dios lo remile a la exterioridad
en gue está la naturaleza, que a Teilhard l? estrcm~ce ~· lo estr~~a,
no solo por la imagen cósmica que va surgiendo en e~ sino tambt~n
debido al compronúso que le confiere, por lo que surge su plegaria:

IV

Dios mío, para que me halléis en todo minuto tal cual me deseáis,

¿Qué es lo indubitable en Chardin, según e e viaje a las profundidadc de su ser? ¿Cómo e le muestra la realidad? ¿Qué dato se le
manifiesta aJ fondo la conciencia? Sabemos que para Descartes Jo
indubitable era el p nsamiento. Para otros, luego d la, indagaciones
de la razón, el claro indudable aparecido mucho antes ele! pensamiento no po&lt;lria ser otro gue el yo y la cosas. Para el caso de Chardin, resulta interesan e que surja entre las agua de la profundidad
de su conciencia aquello incuestionable a toda prueba: la naturaleza
)' Dio . ¡He aquí la intuición original de la que procede la visión del
mundo teilhardiana! Por e o dice: ' uanto más desci ndo dentro de
mi ser, cuanto más multiplico las conexiones que me vinculan a la
cosa tanto má estrechamente me aprieta El-Dios"; o bien apunta:
"Como cualguiera t¡ue quisiese hacer la misma experiencia interior
he sentido que obre mí planeaba la antigua e encía del átomo perdido en el univ rso", de la que le salvaba la voz que le decía: ego s1m1
noli ti111ere. A toda luces, la exploración d la interioridad le lleva a lo
gue es .in duda, e~to e : la naturaleza y Dios, que en su conciencia
e torna lucha, para armonizar ambos polos. Así en El medio di11i110,
nos dice: 1~

alli donde me esperáis, es decir, para que me aprehendáis plenamen-

acla uru.t de nue tras vidas está como trenzada por esto do hilos: el

hilo &lt;lel desarrollo interior, siguiendo el cual e forman gradualmente
nuestra ,&lt;leas, afectos, acótudes humanas y místicas., y el hilo del

te - por el interior y por el t:xtenor de mí mi, mo- haz que jamás
pueda yo romper este doble hilo de tni vida. "'

Lo, primeras certidumbres de Teilhard de Charc~n, e_n su_ idea de
natur-aJeza, se encuentran marcada. por u expcnenc1a nusu_ca en
la búsqueda de absoluto, que en su interioridad on como Lentos
recios y torrentes de agua yue e perfilan como ~ ~lensa luc~,
digamos, contra el ángel, igual que Jacob en e1 propostto el~ que el
doble hilo" de su Yida se mantuviera anuda.do. En tal ent1do, muy
bien se puede afumar que: "La espiritualidad de Teilhard ~s c?rrelativa con su visión del mundo". 1- En otro. lérmmos: u nust1c1smo
se entrecruza con su con ttucción del unÍ\ crso, sobre el cual poco
a poco iba incorporando lo. dato, del aber biológico: ,' e que la
tarea a la que se enria llamado este sacerdote ) ~aleontol~go, en la
que se ocupó toda u Yida, no fue otra que conciliar c1e?c1a y fe, se:
!lada por una cierta actitud apolog , ri~ T hasta eYange~tzado~a. ~1,
se descubre en d pensamiento de 't ilhard de Chardin un u1tere~
por hacer compatibles los tesultados &lt;le la ciencia de la naturale%a
con la doctrina de la fe ) la teologfa.
Ya por ello, nos encontramos frente a un científico qu pregunrn
e indaga como filó ofo, pero siente v p~rcib como un nustico. En
su escrito Cott10 yo lo creo, Tetlhard nos dice:

éxito exterior, siguiendo el cual no hallamos en cada momento en
,; Ib'&lt;l
, 75.
1 ., pag.

222

16

lbíd., pág. •4.

1'

Tresmontaot. flp. rit., pág. 69.

223

�L, idm de n,1t11r,1!ezt1 m Teilhard ,lt (hrmlm
.
.1· I·,1&lt;l
La ongm;ull

&lt;lOS

Ctlllpt l.

l

J.t: mi ucencia consiste en

1•
l.' la

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lJLh.:

( litlllÓltÍJ111r ( ~'/1//¡j ( ulr/7fl

ILOI..

hahilualmcntc cons1Jcrado:

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.
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)

Lomo .11.11ag1
( .

• Jucau,m
" formaci11n inrclecnul. yo pcrienczco l-a os
1:is. p or l.'ll
•
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"hijns dd cielo". Pno por lcmpcramLnto 'por c·rud1os pro
. l.'st11·1
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1 1a tk
. ,rra ,. . , nu-ulo
asi pnr la Yllb .en ,e
n ·tl• ·s )'ll sn\ un "h110
.
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· ~-. • d . •d s mundos de los 9uc conozco, por un.a e.•x¡11.'nem11
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. la lcngu.1, )' 'º". sentimientos,•no lw Crl!,,'1l,o lbmngu
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COí'l'lOn

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. , t e,. e·l tren11.: de avance r
tua 1 con e 1 yU l'., choca • en b hora prescn

hum:1111'J aJ~II!
-!

.
•• ,ns:t!1º
. .. le
1 1a que. 11ªbb Te1lhard,
n 1a 9ue
· º
"La unidad intt.:nor
. · t:. ({·1 ·Jnhle
.
- ,,
,
1 a su gran esfuerzo pata qm: t
"trcmt;t ano , corn.:spom e .
. 1
"biliiad de rompL'.r;e.
. 1
.
lado in a pos1 l
hito·• de :u \'tua ·1gu1cra anuc
.: .
. ,. 1 l Jo contrano
u ahrn1' ' e· a smtc i. e ... caln indi, i1lu:1I"
Pero veamos &lt;.Jue en
.
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.·¡
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--ciencia v te- la pl:rci 11•ª como una re pue.
. t1. a c
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•
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·rmcntc a su nempo. l
fn:nrc a un "problema e pmtua . concc
.,. R. d-1mo: 1.1ue
. . l e1e su .. hon, prl'sente
·rn e ·c.· problem:1 ec;pmrua
• . . !' ccnr
. - ' cu~ndo
l'. '
•
·
·r,,jJharc.l
de Ch:mlin conta ba apenas con c.hecinucve
. . . :1.11o
. 1 "'I ·1uvc11
n.
·
1 t cana ,,vu- et _...,
inició el :iglo. ·x. Esa nuc\·a epoca que e 1º . . l antecedente yut'
i
•
• 1
brcs.• t'Ul
tud \'enia carg.1c.b oc
mcerttL um
, n o por
. e l , . s c;ur1ña um1
.
' tz che\ l\larx. l t:m.t,, . i:,
inarcaban en el pens:umcnto h.. •
.
· tl'üco v la rc,olucino
nm:va mcn1.alidad con el mu, tmtcnlo psteoan,d t
• g&lt;&gt; de b gran
• e,) ,am,
•
l • 1ucgo,
cil: la fí:ic1 c in. tdcrant1o, &lt;l esCl:
1:,- o l.'Stra
1 ( .itadll

• 7.,
por Tri::smomam, op. ni• .• pag.
-

22·1

:ucrra, . cguida por la co11moc1t&gt;n s,,cial de l.1 íl'.' oluciém rusa, c\·en.
ro l¡ue cimbraron bs h;tses de la viJa europea. Franklin Baumer

no. refiere :tl¡udlo &lt;.¡uc dcscribi.&gt; pll:namcntc la nueva mcmaliJaJ
tn el :-iglo X.·: ''.\lás que nada, era la conciencia de una p~rdida, la
1wrdida &lt;lt' una le t:n la trasccn&lt;.kncía ''. 1' Y Je esca manera. dice d
propio B:tumcr, 1rc. palabra· iban 1:ntrnndo cn la litcrarur;l como
te t1mnnio de esa pénüda: absurJo. angus11.1, alienaci,·111. Era así lfU
lCOntl·CÍa d ahan&lt;lono de los ausolu10.-) ~anaha la idea dl' [ kr.idi10
~&gt;l&gt;r • d contjnun camhio. L 10 había e. p:1cio para lo pennanentl',
put·:,; 1riu n faba d de\·e,lir.
V

b1 t'Sl' ·omcxto, 1eilhan.l de Chardi11, dt· una rn:mera muy personal,
cnnstruy0 una física y no propiamen1e una mctatTsica o una tcologfa.

\11-,11.ina \·e7 t. cnhifr "Yo no . oy ni un filc'1 ofo ni un tt:t,logo sino un
ludiantt dd fenomeno, un fí. ico en d , icjo cntido griego''. ¡Cierro! Pl'ro com() su percepción originaria dd mundo ern mj tica .. u
11:mología fuL• un intcrw, titánico por rl: ·ponderal "gran problema
pirnua.l" de su tiempo, yue primew se debatí,·, en el nivd m~L prnundo de ·u interioridad t·n la búsyucd,1 d absoluto, en 9uc la \·1s1ón
nnmigl'ni:1, ya como imagt"n inJudahlc era: nat uraJ ·%a , Dios. A. i,
d&lt;:sfut rzo Je :u vida, la lucha dl: :u alma, cnn ·1s1i«', en con, id ra..r
e, m¡unro de la rcalidaJ c..lcsc..11: un punto de \'Í:ta eren tífico, siswrnati7.ando los dato, encornrnJos, dc:duciendn leyes y con truycndo
. tulados, . ÍcrnprL' 1.:ompr ndh:ndu en t, )do dlo la cxistenria de
Ü10 .. Ful' coin11 anuJr' "el dobk hrlo'' de su \·ida, cuya exprc'-i&lt;"in
1 rnadun1 plasm(, ('11 hl n11i111mo h11111t111tJ, 20
1

Ln e~te cns,H·o 1t..ilh:ud l"Ofatiza t¡uc la vid. const ·te t·n wr. "\\•r
P·n·ccr", dina .• e .iguc: t¡ue el bomhrc: e contempla en el acto &lt;le
·n ar, resultando yuc n, &gt;:olo es un sen·isual,. ino esrrunurnl. De
ta manl'ra, t:'snilie: · El hombre, Centw de pcrc;pcctiva, es al proo tiempo centro dt· con ·trucci6n del univcrso .. .21 En ·I escrutinio

--

Franklm Baum~r. hlpr11,,1111imlfJ nmt/1-nm 1·11ropto. ,\Ie\,cn 11 1 19-'5, p:íg. IX&lt;,.
1har,liJ1. l:l/mó111r11(1 /111111,1110, Espana, 'laurm. !%&lt;;_
lhul,, p,ig. 14.

2...5

�Lo idea de 11at11ralez.a i:,¡ Teilhtlrd de Chardi11

C11m1hté111nc Ca11ft1 Garcí11

~eficiente, para algunos J hombre aparece como "un objetOflll, ruelta: :in avanzar alre&lt;ledor de un punto impenetrable, por lo
tlco dentro de,un mu~~o dislocado". Pero en una mejor óptia,4 ~n L1. vi~ión teilhardiana, "la c lula parn que . ea comprenhombre vendra a adgllll1.r una siruación central: "Cima momenua esto es, incorporada a un sistema coh rente del univer o, ha
de una antropogénesi que corona a su vez una cosmogénesis".colocada entre un futuro '.&gt; un pasado, ·obr una linea ele
na vez considerada la evolución de la materia v con ello1
transformación, indwda la ley de co11,pf{jificación, Ch:U:clin recomr on. 1Jtrada la extraordinaria complejidad de la estructura edu que en el plano científico hay una controversia entr materialmt Chmlin . e llega a interrogar s1 tal fenómeno acaw muestra otro
Y espirituali mo o bien, entre determini tas y finali tas, alirnmlt )&lt;lt la materia, e:;10 e, , un nuevo e&lt;:tadio &lt;l I Ufll\"erso. ~ u rcsgu él mi mo ·e ha visto ' mezclado de una manera per onal" enlli es t¡ue la célula representa ''un gra&lt;lo supenor &lt;le interioridad
lucha o controversja_ i los materialistas e ob tinan en hablarJeli r,de consciencia".26 lncorpora&lt;la aquí la evolución, se plantea
?bj_et?~ como con ~ ten tes en acciones exterior s, lo espirirualisll h rnla va hacia algo al filo &lt;le su. transf&lt; 1rmaciones. Y en la
m st stman en no salir e de una especie de introspecoón olitam,11 a ascendente a una mayor consc1enc1a aparecen lo pruna tes:
Cjue lo. ere se consideran como encerrados en sí mi mo sep P~'/11111 de pum y directa cerebralización"-2"'
sus operaciones inmanentes. Aquí, la convicción teilhardianaesqr Dee ta manera, con el . urgimiento del . er reflexivo, el hombre,
ambos punto de vista deben complementarse, por lo que e au t1rtuJ Jd repliego" . obre . í mismo, e. otro mundo el CjUL nace,
"Pronto llegarán a reururse en una especie de fenomenoJogia ok 110 un imple cambio de gra&lt;lo, sino cambio de naturaleza, refísica generalizada, en que Ja cara interna de la cosas •erá consict- o Je un cambio de estado"? 1 C n nuevo estado biologico guc
rada tanto como la cara externa del mundo" ..?J
dcl :iromo a la célula y de la célula al animal pensante. Teilhard
. egún Teilhard, e a física generalizada que complemente ma!flll- &lt;le la gran revolución que micia otra cspeCll: de , ida, "prec1lismo Yespirituali mo se haría necesaria para Uegar a una explicacd te e ta \ ida inlenor'' ,'"1 que marca una transformación que
coherente de la totalidad del fenómeno cósmico. Asi, por esu 11 al e tado del planeta entero, resultado del proceso eYoluti\'O. ~'
complementaria e sostendrá que la trama del universo indi cunlt- la grngéne is emigra a una biogéne i que l1nalm&lt;:nte es una
mente "e bifaz por estructura", por lo que ademá de un cxteid 'ne 1s, la cual igue una función más elevada, aJumbramiento
"exist un interior de la co, as". Es como Teilhard llega al tend ~arrollo del e&lt;:pmtu: la noogéllf.ris. f.stablec1do por Tetlhar&lt;l Je
la conciencia, una vez establecida la "ley cualitativa de desarrollo din que l mundo es convergente~ que ,risco ocupa el centro,
en que el univer o pasa de un e tado A, que es fi icoquímico, ai l¡ue: "La cristogénesis de an Pablo ) de an Juan no e , ni
estado R, que es biológico. En este punto no, encontramos cood ni meno , que la prolongación, a la yez esperada e mesperada,
mundo orgánico, que con el mundo mjneral vienen a hacer do ti b nooJ..,&gt;énc is, en la cual, para nuestra C&gt;-.1)enenc1a, culmina la
ra inseparable de una mJSma 'operación telúrica total". Y st bici
"la pre-vida se hallaba ya emergida en el átomo", nos dice Tew·-ar---"la vida propiamente dicha empieza en la célula",24 en qu seoed'
.
el lazo de unión entre física y biología. tn embargo la ci~ ~pag. ICl'J.
'

22
.,
-3
24

lb1ºd., pag.
, •17•
lb1'd., pag.
, 69.
Jb'd
, 99.
1 ., pag.

pag. l'/.1.
!iid., p:íg. 202.
.,pág.2tl'I.

lninde e gue ' harclin afirmó: "T .a CYoluc1ún l' ' una asccnsion a la con cien
b cual hacia delante debe culminar: "En al¡?,Una conc1enaa suprema•·.

226

�1_,(/ ,deo de 11ot11mltza en Teilbord de Chordi"

C11(ll1htéf11oc Gmhí Gurda

cosmogénesis". 31 Así, en el torbellino del proceso cósmico se rnani fiesta el primado de la vida en el universo, como el primado de la
reflexión sobre la vida. Y en el impulso hacia delante, para Teilhard
hay un polo espiritual y trascendental de con ergencia universal, por
lo que el 'punte omega" va a la cabeza del mundo.
Al momento, ¿qué tenemos? ¡ fundo y Dios! Percibiendo esa
relación: ¡la conciencia! E la visión mística originaria teilhardiam
desde la que construye su co rnología: lo infinitamente pequeño
ante lo infinitamente grande de las masa iderale . Simplicidad al
fondo r luego complejidad. Evolución y materia. E pacio y tiempo. Movimiento y ascensión. Lo infinitesimal y el todo. Pre vida,
eclosión de la v1da r supravida. Tierra y protoplasma. Mundo mineral y mundo orgánico. Energía radial y energía tangencial. Atamos,
moléculas, megamoléculas y células. PJ¿ylun,. Cuaternario superior 1
Romo sapiens. Pen amiento: "Discontinuidad de continuidad". eolítico, fuego } civilización. Ciencia y religión. Megasíntesis. Finali ·
mo. Omega.
En el contexto, la pérdida de los absolutos. Al fondo ele su alma,
la búsqueda de un fundamento y un notable optimi rno. De su corn·
trucción cosmológica, su visión antropológica fundamental:

Vigica", porque cualquier urudad posible se ha quebrado. En sentido
figurado po&lt;lríamos decir que la cuerda del arco reventado al que
haccmo referencia viene as r el 'doble hilo" del alma de Chardin
que ha c¡uedado desatado, ocurriendo que Los extremos, naturaleza y
Dio , rompieron u nexo, vínculo o unidad.
La cosmología de Teilbard de Chardin e con. truvó mstalada en
bmodernidad, ya por el sitio principal que ocupó ~ , u sistema La
razón, ¡y ele qué manera!, tratando en lo posible de mant nerse en
h lindero de su fe católica. Recuérdese que nuestro místico jesuita
ieñaló en El fenúmmo hu111t1110 que con el neolítico vino un estadio
iuperior de noosfera en gue la suerte del mundo quedó decidida:
China no construyó una física, la fndia e perdió en metafis1ca, los
mayas con ideraron el fenómeno como una ilu ión. Pero, situados
en las zona occidentales del mundo, dentro de algunos milenio
mrgirfa una mezcla favorable en que, dice, "la razón iba a saber
mgancharse a Jo hechos) la religión a la acción". 33 D esta manera
íllccde que La antropogénc i e localiza en un área geográfica, por
~ que Teilhard especifica: "Ha sido por Occidente por donde ha
pasado el eje de la antropogénesis. n esta zona ardiente de crcorniemo y re.fundación universal se ha halla.do o ha debido hallarse, al
menos, todo lo que consntuye actualmente al hombre".34
Y de plano, ya embriagado totalmente de eurocentn mo, o bien
El hombre no es eJ centro del Ufl.Ívetso, como mgenuamente St
había creído en el tiempo pasado, sino algo mucho más beilt\ d ensirru mado de etnocentrismo, nos dice: "Incluso lo que se conocía Jesde hacía. mucho tiempo no ha tomado dclinitivo valor huhombre flecha ascendente de la gran síntesis biológica. El bombo:
mano más que al incorporarse al sistema de: ideas ) de anindade.
es el último rutado, el más agudo, el más complejo, el má sutil de
ruropeas". 3S
los sucesivos estrato de la vida. Esto no es otra co a que una visuío
O sea, lo que existía fuera de las actividades europeas se infiere en
fundamentada. 32
lo dicho por Teilhard, su valor era subhumano o implemente por
subhumano carecía de valor, hasta. que llegó el momento cumbre de
V1
bantropogénesis en que la práctica europea todo lo humanizó.
F1 día de hoy la cuerda del arco &lt;;{,ue in1.pulsaba la "flecha ascendc~tc''
Baste aquí la crítica cert ra a Teilhard, en la _entencía de Joseph
de Teilhard se ha ce entado. ... n el-presente mundo contemporan_eo ~eedham:
no ba) con qué la.t17.ar al "hombre flecha" teilhardiano, " íntesis b!(}
~ !bid., pág. 215•

lbid., pág.

Jb'd
. m.
1 .,pag.
32 Ídem.

31

21 c,.

1Jern.

228

229

�1JI ideo de 71t1/11mle-{_o e,1 Teilhord de Chordin

Ct1u11htr111oc Ca11hí Carda

Oecu de una ci, ilizacióo --China- a la que debemos la tecnología
del luerro forjado ) el primer de, arrollo del reloj mecánjco

1.JUC

se

estancó de una manera persi~tente durante siglos en el neolítico, e

insi. t:ir en que "durante el tiempo 1,i 'tórico, el eje principal de la antropogéne i pasaba por Occidente" equivale a perperuar sencillamente un vulgar error capaz &lt;le producir un daño con idcrabb"

El fenótJJeno ht11tNmo no e publicó en vida de Teilhard de Chan.lin por

bfe en la unidad simplemente no cabe en la percepción del mundo
actual.
Lo ciert? es que en el iglo presente nos encontramo enlama~:nte al profundo problema de la pobreza, la crisis
de la contanunac1on arnb1ental'll&lt; ~,. la terrible de compos1c1on
· · · · soa·a1
~1rcada por la "\.'lo~cncia, ya en la: guerras O en la irrupción de cnnunale y narcotrahcante. rganizados. ''1
"El tod~" d que hablaba Teilhard que manterua la unidad, se
encuentra tragmentado, hecho añico , , propiamente la física 110
no. marca una respue ta, quizá porque la ruta sea la ética, como ha
llllentado mo, trarlo e e otro francé de origen ¡uclio-lituano Lfrji,ir encruci1a~a,

la censura procedente de Roma. Por ario frentes bubo toda clase
de reproches a u sistema de pensamiento, aunque también recibió
aceptac1on. lgunos lo veían alejado d la política; or-ro observaban ~
,
su falta de sentido histórico, cuando un sector vislumbraba aspecto
El ciem
al d pe urusmo.
·
Pero la esperanza mantiene.
po itivo , como la restauración de la unidad entre cienda Y @osofia, F • . po actu, e
.n.mcd10 de todo, me quedo con I amorgue Teilhard de Chardin
o la eliminación del duali mo materia concienaa. Itentra para
k
profesaba a la naturaleza, que hoy oo, falta ) debemos incornuunos, el mayor dcfi cto en el pensam1ento de Charclin con.istió en
rJr a l
' ·
' a practicas
cu l turale para saber-poder salvarla. También rme
la interferencia de lenguajes ajeno a la realidad aludida; hay quicnc,
consideran que u mayor mérito fue abrir una ruta para una pro· quedo con u noción de Dios, 'cr personal trascendente, centro d
yecc1ón del clinami mo inherente a la naturaleza 'hacia realizacio- centro , al que en todo caso debemo referir lo residuos , fraginen1~ a ·urnie d
·
· , . n o el compro1rn· o trente
a nue. tro prójimo, sobre
todo
ne cada ve7 má relevantes del , er hasta llegar a postular, por \'Ía
de la operación de la naturaleza mi ma, una realización divina del k;s debiles }' vulnerables, de construir un nuevo equilibro de eqUJdad
1pa%, con alcance planetano.
uníverso".r
Tcilhard de Chardin murió un JO de abril de 1955, convencido de
Con iclére e que el dinamismo de la naturaleza en Teilhard siem·
pre se aju tó a un principio de unidad n el que incorporó su fina· su ~istema co mológico) de la firmeza de sus ideas. 1Je aquí la ·inlismo. Pero bo} no hemo quedado in criterio unificador, con. u tes1. gu~ n_uestro mi tico vio como científico re pecto al cosmos y
fondo re 1dual de fragmentaoón. sí, mundo y Dio no e sost1r· que_ cauuvo el e fuerzo de u alma: "Creo que la ernlución e clinge
hacia el espíritu".
nen en la conciencia pre ente. La razon teilbardiana, que fue in ~Otra vez 1a conciencia, el mundo Dio .
mental r cuantificadora, por otra parte, ha mostrado su eficienaa
solo en la manipulación de las cosas u objetos, pero su ineficacia en
la solución de la cuestiones humanas más profundas. Y el mundo
que previó al futuro, según u cosmología, en que ciencia y religión
se fusionarían pasando a un¼ase uperior de conjunción con la
rrústica, implemente no ba acontecido. En cuanto al optimismo~e Cuosidcrese, tan solo como ejemplo el reciente acadcntt' en d Golfo de MéxiTeilhard de Chardin en témúnos de la fe en el progreso _r tarnbien to.do~de se han derramado ochoc1coto~ millones &lt;le litros de perróleo.

r

r

------

36

Citado en peaight. op. cit., pag. 44{1.

3

fbíd., pag.

Según el Centro de Invesúgac1ón de cguridad. aaonaL ea l,, que va dd sexc~gubcmamental en México, .e han IJe,.ido a rnbo vcinancho mtl asestnatw
tonados con el narcotráfico.

438.

230

231

�1., id, ,1 de 11'1f11r,1kz,1 m ·¡ 'ríh1tml de Ch,mli11

Biblio rafia

Teilhard tk· Char&lt;lin, Pierre, F:./ fell(í111e110

h11111t1110,

Madrid, Taurus,

1%5.

- - - - - - - - G'f11r-sir de 1111 pms,J111it'llto, Madrid, Tauru:;, 1w,·.

- - - - - - - , bl 111edio din·110, Ma&lt;lrid, Tauru,

1%-t.

- - - - - - - , F..lprmwirdel ho1J1hrt', .\Iadrid, Tauro, 1965.

- - - - - - - , l:scrito¡ del tiempo de ,gmrm
Tau rus, 1%&lt;,.

(!916-/919),

ladnd,

- - - - - - -, l ..t1 t1pt1rició11 del ho111lm·, Madrid, Tauru. 1%5.
Baumer, •ranklin, /.:./ pm.rt1111imto t'/fm¡,eo 111odrmo. Co11ti,111i,!t"/ y wm

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Cut·not, Uaudc, Pierre 'feilhard de 'h,1rdi11, Ln.r gm11du t'lt1f&gt;,1.r de J/1
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Lubac, 1frn ri dt\ 1!Ipmü1111ie11to l't!l{f!,ÍrlStJ delpr1drt• f&gt;il'm 'frilb,lfrl de ( rurdi11, ,\Iadri&lt;l, Tauru., 1%-.
Luca I Iernándt·z,Juan ck · ahagún~ "Ji,i/hard de .h,1rdi11, ,\fadrrJ, lki
(lrro, 19%.

Moltmann, ]urgen, ¿Q11t
me, l'JIJ2.

t.r

leolrw,it, hl!)·?, alamanca, E&lt;licionc , l¡ttlt

, outhwood, Richard, Í .Ll histon~, de k, 1 ida, Argennna, l~I A1cnt
1

211(14.

pL-aight, Robert, 7i►ilb,,rd de Chm-dm, antandu, al Tt·rr:w. 19"':!.

l rcsmontant, Claudc, lntrod11mo11 lll pe11.w111e1110 dr / nlhatd d, Char/J
i

ladrid, Tauru., 1%4.

\'\11irrow, (-,. J., l .11 1.rfmr//m1 dt'I 1mÍl'e1:ro. lntrod11ffÍÓ11 ,, fil rosn10Vl'i.f;J.
1 fé ico, I• .1:, 197,.

2.32

Reseñas y comentarios

�• TRO DE CO

IOLOGÍA

uauht · moc Cantú García

L

1\1-R.ll&gt;\D

Por.me ,

H \ DI

fe

\R\&lt; ;f \,

conjunc.mcnrt.• con

Lll ( 'larl'mom. C:ilifi&gt;rnia, orgaron el Primer encut:ntro JL o un11Jo_rías: CarJ nal, ( bardrn )
11ehead, d cual st.· vcrilicc&gt; del I al , dt.· • cp1iu11brl' dd 2 110, l ll
10 1.rlaciones JL:' la cirnda uniYer rd,ld. i.:n la cimfad di: ,\lan:tgu;t,
:aragua.

Punl'nre n ·nidn Je Jr tJmo paí. e ·. induyenJo aut0rc. nicara:n 1:, analizaron la idea t.k la naturnk7:1 1.11 la-. obras d Eme. 1&lt;,
J nal, 1i:1lharJ &lt;le &lt;.h, r&lt;lin ,v Alfrul onh \X h1t1:hcaJ.

Lo: p.micipantc \ los t1..111a e org,rn1zaron Je la . i,L,•t.iiL·nte maK lla Ltado. lfntdos- : "'Ii,da ·e, ,1 ·anta; una
sradd 'C:in1i o cosmicn' Je C~1rJcnal Je. Je la 1coh&gt;gfa de proct'
l1irrc Pi ·le, - • 1:1Jo · l 'nido. - : 'Co moln/ia hi1,Iic:1":Jorgc
•arado ILarah•1.1a- :" 1s insmuacioncs p.1r:1 int&lt;:rprcll'. de la
ntiga co m1c:1. ' de Lrne::s1n Car&lt;lL"nal"; anl\ ( ·mln o PL"n:ir.
Hr:i il
• cc&lt;l. of inmcn i1 ".
.1: &lt;.a1hcrinc

l'an1h1en participaron .1&lt;&gt; ·eph Bmckcn - l ~stados l nidos-:
ttlh:ird &lt;k Chardin, -\. . W 1i1ehcad, and nwtaphysi of smerll'Cll\'lf\ • · \ i,·ian 1\uf :rnl - Pucrt Rico-: ·'Peninencsa d la
lica md1guu1 L' ll J~rnc.:sl&lt; Cardenal"; Paula ~firanda -C.hilc-:
11 cpira a 1rofLirn: la. co mologfa del prn.:m en 'C:íntico ec', 1111
· Cuauh1émoc Cantú - , 1'·xin---: "L1 itka &lt;ll' na1ur.tlez:t e11
lharcl &lt;lL· Chardin '; Paul Jweph Gr· ·ne - 1 ◄'. tade l 'ni&lt;lo
r..-anl a whitch adian'', ,. Rosu 1:1n R:idford Rlll:thl'r -E:1.1Jo
llldu : 'Ecofemini. m&lt; ·= rcnlo~ria , étirn •.

215

�RtJMias ~ con1e11/ani1s

hl encuentro de cosmología cerró su jornada con un homenaje:
a 1-'..rne to arden.u ~ la entrega d una placa ) reconocimimto dt
parte de la ni er iJad Pofüécnica de icaragua y The Centcr for
Pr ces tuche'&gt; uf Clarcmont, 'alifornia.
Las palabra. ocasmnale, esru\'icron a cargo dd poeta nic.l!'J·
güensL _\na tasio LoYo, ) d propio brnesto ardenal e dingm ~
público a. i tente leyendo alguno. poema del ''Cánuco cnsm1cú",

MATILDE

I

ABEL GARCÍA Lo AD , FRUICTÓ
FllO OFÍA

y

on mou,o de u agradecimiento.
Jose

L-i orgaru7.ac1ón del e\'ento fue UTipccable) 1ambiente Lntrcasb
tentes y parttapante. fue de cordial!Jad, oli&lt;lan&lt;la&lt;l \ hnmand.1J.

h111.rn: 1 \Bl I G \R&lt;

lhcnn lknavidc. \ .izL¡ucz'

Lu \D,\ es doctora en I ilosofia L' lnn:s1ig:i 1ra dd L"nse10. 'ac1onal dl lnHst1gauone. Cien11fica y Técnicas
-Conicet-. u c. tudws se han centrado en la h.i ·wrioonfo
iiln...,
lica argenuna e h1spanoamedcana, lo cual SL rcfkja Ln sus obras
ioso///1 t' Íltkgracuin, Fj Jilo.rrg,1r co1110 rí{I, l ,11 Jt!o.ro/, .. t·:,:Úk11a,,I 1 ,1 lt1 ,,,.frffii11a: m.r i11trod11rtorr.r, y Fmici1h1 rfilom{Ítl, e. te tilñmo l.'S el tex1n lflll'
1·

1\

proponemos comentar.

\mame de la lib1:rtad, d hló ofu a. pirn a conon·r la realidad en
· rma integradora a parur de una .lCfllu&lt;l 1ncét1c:t cuya linaliJad ultl es el (;,mu/, d fundam nto yue connica, l l·xi:t ntc a jug:ir su
~'go (:XISL(·ncial. Esta 1dca &lt;le la e 1srencu como 1uego es un tema
retoma (,-arcía Lo aJa dl lo. tilo ofos ex1s1Lncialisra. :.trgcniiCarlos \,_trada \ \ icrnre Í'atone. Dd primero hace ll}O el conpto dej"~f!/J en tanto nue, o ex.istenci.1.rio de la e tmctur:i del /)tJrri11
t1&lt;leggcriano, pues considera quL " n la exi tenc1a humana misma
11cul1.1 un caraeter de 1uego'' que consis1e en el des&lt; cultamientc 1
,; ser Ira cuyo telón st.. encuentra la naJ:1, ''1.1 ccrndurnbrt· de su
nc1al nuli&lt;lad". E ·te jut:go cxi tt nc1al "no cunncL ningun:i etapa
bl} rraoL1uth7.adorn más a11á Je s1 mismo·, dt' modo Llue b finitud
temporaliza y 1otaliza n un di::s;1rroli&lt; lineal del exi, tente tfU t
l!X:ga a una hi toria horizonrnL
Con Vicente l·awne cumpkmcnta L1. idea dd jlft;P,o t istt11cial al
&gt;n&lt;"thir al hombre hbre comn potc:nc1:i creadc 11a, a partir de:: l.t cu:1.J
:e.in,, del Centro tle l~srudjm Human1suco~

236

2J7

�RtJi'lttlS y m,ner,/,11ioI

csre se conviene en juga&lt;lor de un "juego a lo dt\ ino" y se reconoc,
"rnpaz lk D10.-", en Lanto L ".monada como pensante, ·imientc
,·olente" para hacer de la nada . u capacidad y retrotraer e a su GTN11d,
·u f¡md(1111e11!0. I ,. te ¡uego a lo divino de:cubre u capactdáil de Dios
y la "íntima a piración humana" a trmé de la cual el humbreSt:
plenifica. , \sí, el (,nmd en tanto única libertad creadora de libertad
ammrdl(I s11ll/a ) a L'l Y z quien convoca al existente a jugar el juego
exi ·tcociaJ, en el que el Gnmd es también el;11gador cortlifll 111t1túst11Íd
que propone la úrnca regla del amor con la qu el ¡uego exi tencr.l
torna a u v z un juego de concordia ~ concordancia, donde d
existente int gra u &lt;liferenc1as.
En Fatone encu ntra, adema. dd plano horizontal de la t:Xl tenoa
que pr pone \ a-ada, un plano vertical cuyo gozne e d existen!
que en u a piracion hacia la d1\ midad se c:ncuentra con. 1go m1 roo.
go::;!lf que artimla d juego exi t ne1al en . u doble plano vutical \ hu
rizontat en el prunero e hu. ca concordar el exí tente con la concor
dia suma al a. unurla como tal, \ en el segundo e hace concordard
exi tente con el otro, con el llí cordial, 1 qu también juega su juego
e:1 rencial con el amor como úruca regla.
í, mientra· d x1.teoir
ju ga a deificar. e, el Cm11djuega a encarnar. e en el existente ydeahl
la po. ihilida&lt;l &lt;le la concordia con l otro con el IIÍ cordial
De de la mtegrac1on &lt;lel enur ~ &lt;lcl pensar ;m:gt1 el ex1stt'flte
juego ex1 tencial como 1uego a lo divino c1uc e propone de. picgarb
~erdad \ 1amor en u obrar baj l . modelo dd genio, dd .anto
del héro , l¡ue a, u ve7. repr en tan los valores intelectual, moral fb
acción, respectframente. La tarea de creación y recreación de valom
corre pnnde ·oto al hombre y la 11 \-a a cabo al encarnar los moJdos
cura ínte 1. con ·tin1vc la i~tegración ck lo valore del amor) ik
- una cultura de mtegrac1on,
· de de Jondeb
la -v rdaJ fundantes de
t:&lt;-tuida&lt;l pueda a pirar a la paz.
..
Al per oniticar n u síntcs1 · a lo modelo , el existenie tambldl
prese11tijitt1 a Dio m1 mo ideas c. ca , cuct nUCÍa l ,n ada, que en A!·
trada y Fa ton repre.enta una m1cción un modo de nJa, "hlt'fl·
t dei' dominio de: . í mismos, de u fu rza y p r.1 tencrn mterior''¡
"en con ecw:n 1a la aristocracia de la conducta".

238

L'n pcn. ar ustenta&lt;lo n la convicción. e com·iert · l'n un pL'nsar
¡,robo, en la vocación misma dd filósofo lfanudo a pensar y ac1t1ar
ronforme aquello con lo 4ue conyi\· \ l)ll upr &gt;ne i11l~f!.ndad m, &gt;ral
"porque no ha de de. cnYoh-cr un pen ar '-lue n:pu~e a u connenm"; este pen. ar probo "es la func,on -~ más aún- d 'ser ·1Gn
ial' dd filósofo cuando ofrece el "rt:sulta&lt;lo de u ser) &lt;4uehacer
liknifantl' ".
La filosofía no
suficiente para un ideal tw alto, al hlosofo k
bce falta integrar u sabt:r a otros con lo que coincide en u aspira
oón :i la unidad original ) CU) as particulan&lt;lades la complemen1an,
orno la mí cica c¡ue simk al Grm1d; la p(lv~ía cuyo lenguajC' e úmco
ti:ira t:xpre:ar su pcn ·ar la c1enc1a con la que se ht:rmana t:n la bt"1 .
if!Cda de la verdad, y la rdigión cuya omció11 es h11111/m Je Dio, '-llll'
arucamcnte puede aciar el Cr1111d como amor.
Finalmente, a la filo, o fía le corrcspnnd reconocer su. pmpia
Ínitacionc ) sclar cer la ituac1on &lt;lel xi tente: re. pecto a lo a:res que ha de integrar para retornar al Gm11d, y esce t: clarccimil'nui habrá &lt;le iluminar "la 1tuación eXJ tencial de la pers, ma en su
tdac1ón con igo mi ma, y con lo. otro. en t~rmtno lk concordia,
honcordancia, Je cor&lt;lial1dad. pue. su fundamento es el C.m11rl".
La frrnción d I filó ofo e a pirar a . abmear I Gmllfl como pre
ltncia, lo cual con i, te en Je em ol 'er con probidad u er , gu hattt filo. ofantes ~l partir de la integración de la 1-ilu ofía a L1 rru. t1 ·a,
poe ía, la ciencia } la r lJ rión.
Ma□ ldc I abel , ·cía Lo ada no propone en / n,irió11 r ji"losq/ia
rtica fundam ntante Je la cultura de 1ntegrncion que permita la
IDll\i\'cncia pacífica con el 1Jlro al rcconoCl. rlo como iguaJ ·n tanto d
T1111d ea el fundamento común de la en tencia.

�Rcmias_)' co111ent,11io.f

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN Y FILOSOFÍA DEL
PROCESO

Gorgias Romero García'
Pixley,Jorge,E/Dios liberador en la Biblia. Ensf!JOS de teologltd1ih/K11
q11e apr01'f!chan la filosefía de proceso. Managua, icaragua, E~aal
OEETS, 2008, 164 p:lg\

Er. r IBR&lt;. oc JoRGI· PLXli..Y que comentamos con tituye _un es~er,,o
pionero e inédito en lengua espai'iola que aplau~mo ~ vacilacm·
nes. Y ello por dos capítulos. Primero, por el t1po de s~te. ~ _qiie
realiza y, segundo, por la divulgación que pretende. ¿La mtei;tS~'. b
conjugación de las tres vertientes que animan su_ texto: los estu~~
bíblicos, la teología de la liberación y la filo otía de proceso. ~~
d.ivuJgación?, nos topamos por vez primera en español con el lfl·
tente de dar a conocer, en apretado campen dio, e a gran av·ntur.1
e
intelectuaJ nacida en América del orte: la filosofía de proce o. Pese
a los múltiples ,. variados datos gue condensa e posible disc~rrur
'
' clá,ICI
su cue tionamiento
básico:
dado el hecho de que la teo 1ogia
·
-y toda teología- debió alimentarse intelectualmente de una filo-

1ém1inos negativos. En términos positivo,, y en con. onancia con
9que hemos llamado 1a tre vertientes del libro, intentará d au;ir mostrar que la teología má adecuada aJ meo aje revelado es la
,logia de la liberación y su mejor soporte filosófico la filosofía de
:mceso ¿ u punto de arranque?: la lectura del texto bíblico. Ello
, claridad rn todológica, desde el principio, aJ esfuerzo &lt;l Pixley:
·~uestra interpretación es literaria y no hi, tórica; esta,11os lqn,do 111
1/ia y no especulando sobre su compos1ción"2. Ahora bien, pese a
·el libro que comentamos se presente como una erie libre de cn:ivo:,,, creemo di cernir una lógica interna cuya estructura presentaros a continuación. Descontado prólogo y epílogo, consta de ocho
:ipiru.los cuya interrelación podr:íamo caracterizar así: los cuatro
nmeros se contraponen sucesivamente de dos en dos -"Dios y
pobres'' ,,ers11s "Dios y el imperialismo" 1' "Dios e historia: un
· s perfectamente relativo" rers11s "Dios absoluto: un Dio que es
):mpre el mi mo"-; el 9uinto capítulo-" Un Dios histórico es un
lr()s 9ue perdió la inocencia"- presenta las consecuencias de las
·!fltraposiciones de los cuatro primeros y adelanta las consecuenlli ftlosrífiras que se presentarán en el sexto -"Dios el creador"-,
t0de e afirmará la categoría más radical de la filosofia de proceso:
rreathidad; en e1 capítulo siguiente -"El Reino de Dios"- tocará
fotrno de ver Jas consecuencias teo!ó.._~icas que arroja la teología de fa
ibtración frente a la propuesta de Jesús. El último capítulo -"La
uz r resurrección del Hijo de Dios"- retrotraerá las logradas tesis
l'1:1lógtca } filosóficas al dato de fe. De taquemos alguno a pectas
l:b·anres de cada capítulo.

sofía para da~ c?~sí tencia a su reflexi~~ so~.r ~l_texto revela~~
ésa resultó histoncarnente ser la filo ofía anstotelico-torrusta, .
honestamente hacerse dos preguntas: ¿es esa teología fiel al mensalt'
Dio y los pobres'
bíblico? ¿Es aquella filosofia la que mejor puede dar soporte_a ~
tesis central del Dios liberador gue alimenta rodo e te esfuerzo
que fuese una fiel t ología bíblica? Pixley dará una doble negau\'aa
electual y da titulo aJ libro se desprende del conocido pasaje: "Yo,
. te~logia
• clá s1ca_es
.
fiel al mensa ·1e, bíblico
esta interrogantes: rula
. f...r11ru

la filo ofía a.ristoréhco-tonlista es el me1or oporte filosottco.

1.- ----

P~ 18. las cur ivas son mías.
· Licenciado c.-:o Filoso6a,\ 'oonclidato a ductor en Filosorn,
c:A por ¡a Pontilic:12 LOJ·

"bf.stc capítulo }' el sio1Jiente
coostiru,•en
la asombrosa sínrtS1s ea 4,¡ páginas del ya
1

versidad de hile. .
..
_
..
. • ,,..,,_ t,J¡o
1 El texto ha ido editado cambien en Qwto, por Ediciones Abp )ala,,,,..
un nuevo útulo: Bihlia, /eologia de la liberadón.J fi/osiy,a
., r(.. proreS11a.l.•

tliire libro del mis mu autor, Historia de Tsniel desde la pe,rpectwa de h.r pobra, que ya
.r¡;¡ d
H·
de L ¡ p •t: do p /m · Pe tropo e su l!a. edición en portugués, ..t:1 tslfJna . srae a a1 1r '.f o &lt;'-1.,
Vr,zes, 2002, al cual remitimos a los lectores para abundancia de detalle.

240

241

�Reseiia.sy comen/arios
YHVI-I, oy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa dé rdlexión filosófico-teológica' c1ue introduce categorías capit.ales

ervidumbre"4. a contextualización histórica para la interpretación la filosofía de proc o: creatividad, herencia, ¡ ropósito y multide este pasaje germinal estará dada por la caracterización del llama- iJ;1J; en • urna, 11mltiplicidc1d de crefldore.r con propósito y w10 de Jo,
do "modo de producci, n asiático' o "tributario". Luego de haber e, e Dios.
entado la pre, encía preferencial de los pobre, de punta a cabo eod
texto bíblico, el profesor Pixley enfatiza provocativameote la opáiw Dio e hi toria: un Dios perfectamente relativo.
que Dio ha tomado por ellos: ¿parcialidad de Dio ? De ningún na mirada superficial a los texto bíblicos evic.lenciaque allí Dios "es
modo, puesto que el terreno de juego histórico e tá marcado porb :entado como una di,111idad que responde e incide en la historia".~
desigualdad:
por lo tanto aquí menos importante insi tir en el apoyo bíblico
11e en confrontar )' exhibir lo difícil - - Í no imposible- de coniendo Dio creador de ambo -neo y pobres-, es_¡mtoyn«lk1flll r a e e Dios con el de la reología tradicional apoyada en la ·ubque lo1J1e partido p(ir éstos, aún en lo ca o en que e tén enfrentados ocuente filosofía aristotélico-tomista ¿Qué tiene que ver el motor
con aquéllos, y esto es bastante frecuente. .íendo así las cosa 11111 mnóvil con el Dios de T rael? Es el momento, en vez tratar de corupardalidad q11e Dios defienda con especial atención a lo pobrcs.1 1lllbilizar algo imposible, de partir derechamente desde otra Jilosqfo1
1cr si Jesde allí se da más naturalmente la confluencia de amba
iaone . El profesor Pixley sostendrá que e. la visj{m dd reconoDios y el imperialismo
e trata del otro lado de la op

ición: el Imperio. Las caractt:CÍ ricas O di dpulo de \X'hitehead, Charle ílartshorne, la yue mejor se
. cali.6car d e ""nnpenos
. , a estructuras tall Ji:. ·uadra con la vi. ión genuinamente
bíblica. El tema es abordado
comunes que perrruten
.
1
E
D
-d
A
·
B
bilo0!2,
e
a
perspect:Iva
del
conocimiento
y puede condensarse así: j
versa como la unpuesta por ~gipto, e1rey avt , sma, a
nl
. .
.
, •. y Rorna son la s1penortaa,
- •J-d ntllt,ar
•r~ y la · ,mo'Sitilid O conocmuento ca111b1aJ' cifécto a qui n conoce, es lógico pcn ar
la cul tura heleruca
.
.
.
.
Ello conte.l. lle un cogno ceo re .supremo -1 ¡os ele .'pensars a s1 rru mo' _1111 único stsfet11a monetario sobre los pueblo so¡uzgados.
-,
del
d
d
d
-,
•b
todo. Dicho de otra manera, 1 el que conoce es relatJvo
tu aliza Ia lib eraaon
mo o e pro ucaon tr1 utano:
lo · conocer
.d
conoc1 o, entonce el cogno ceme supremo e s11pre111a111e11te rl'la'· Ello solo e posible en virtud de Ullil relación inlema:. aquélla que
Moisé es el libertador que guia al pueblo en u salida de Egipto¡
'"Jea la ·vez ambos extremo, de la relación } que no preexisten
en el establecimiento de un si tema de leyes fimdot11e11ta/,nenlft/ifmP
brelación. La doctrina de la. relacione, interna o conscituciva es
al egipcio. En ambos. liberación y cuerpo legal., Dios es el 41!6 piedra angular de la filoso.fía de proceso.
principal y Moi és u profeta. 6

"'-r

.

,

, _ ,

_ llio el absoluto: un Dios que siempre e el mismo
En una palabra, la instauración de un is tema de vida 111depen~ acaba de califica1·, en el capítulo anterior, a Dios como .r1,pre111aigualitario y auro~u t ntable a cargo de las tribus agrícolas te~ tlttr relativo. El uso del término ha ido explícito por parte dd
como único ey a YI-MI. e remata eJ capítulo con una expliol1 ife or Pixley; el atributo de ab.roll/to, que ta111hiét1 cabe a Dios por
"1,ho Pmpio, . erá tratado aquí. Y efectivamente, tal como la e Lruca del conocimiento ,, lo, textos bíblico han apoyado la resis de
4 Éxodo, 20:2.
5 Pág. 30, Jas cursiva son mías.
p
6 Pág. 38, la cursivas son mías.
ag 63, las cursiva, son mías.
242

243

�&amp;.retttJf t romenfuno.r

un Dios relativo también el razonamiento y nuevo te ·tos bíblicos Dio· el reador
apoyarán la tesL de un Dio ab oluto: "En algún senLi&lt;lo mas allá r c1pítulo e , 1 cabe, to&lt;lavia más pmvnca&lt;lor yu d antl'rior resde la historia". 8 ¿Cómo compatibilizar ambos atributos? Adoptando o Je la teología, tradicional. En efecto para la tl'olo.l_rfa tradici&lt;,la peculiar doctrina de la. dos 11r1/Jm1kZf1s o polos de Dios tal comob Dio, t:s un cr l'ruco) ab, ollHamente ( )mn.ipotente· ha cr~itlo
planteara Whitehead v la r cogiera Hartshorne --en terminologia J f'- mhilr, sin ninguna condición posible. Esta doctr111a, que in
whit h adiana, las naturalezas pn·111ordialy consemente de Dios.
,o ha pasado a formar parte del ·enaJo común, era unpu.e;na&lt;la
el prof sor Pixley con dato. ht tóricos con un,1 s1mpl lectura
Un Dio histórico es uu Dios que perdió la inocencia.
dosa de ciertos texto. bíbücos bien conocidos. Al rc:Yi, ar hts
Este capítulo, tal como su título lo anuncia, es quizá el má provo- - h.i tóricas del relalo del Gim.r,s no· nteraremn · guc la histrnia
cat:i.vo de todo el libro y no es extraño entonces que sea una exégeg~ la creacjón está formada con elemento toma&lt;.los dd relato h:1.d uno d Lo libro, má fa cinantes de toda la Biblia: Job. El pro- Jruco b1111111a I:Jish. De esca comparación saldrnn como fruto trc
fe or Pixley, luego de analizar el sentido de lo discmsos de Dios conrrarias a la teología ortodoxa y L¡ue se úal!t.111 pre.rmter e11 ,me.rproferido desde el huracán, adelanta dos conclusiones. Respectotk biblias-. a) la negación de la creación e.\.· nihilo; b) la presencia de
la creación de Dio : ' Cualqui ra reconoce gue es una obra que en ripb &lt;l10 es, y c) la presencia de los grandes monstruo. marínn •.
cierto aspectos está mal hecha"." Y re pecto d Job: "PiJíó jus11ct1
desprender de todo ello que la 1de:1 tradicional &lt;lé omnipot nen un sentido que no e posible en un mundo histónc donde lvs f/(I está e11 la Bihlitr. a) D10. no es cmidor de todo; b) ha, otros
agentes d lo, acontecimientos son múJtiples". iu En una palabrt
, ) c) hay I mento, en perpc-rua pugna con el orJen divino.
00
Dios f/O lo controla todo. La creación misma abriga ambigüeda&lt;le Y n:Aexión final del capítulo precisa nuevamente la noción capital
todo , e puede entender. Rec n cer lO es pasar del .rnber de~ b. filo. ofía de proce o: rreati1 1idt1d. El hombre puede conn:rur~c
al l'et; tal como Job lo reconoce 11: "Propongo que lo c.¡ue Job 11oJe mte en un colaborador de Dios tanto n el combate contra los
Dio fueron las ambigüedades de los t xtos qu nosotro hellJO' ns dio es'' -ho el consumí mo, patnarcalismo, LrmpJcza étn.ka
citado del di cur o de '11 fYH. Ahora abe que bay cosa en el mnn&lt;lc lllpeoalismo-- como en el enriyuccirmcnto de la obra creadora.
que no entiende y no pu de entender".'2 ¿De qué manera nos allll cLtramente en este punlo donde el profesor Pixley ve clarn, \
lia aquí la teología de proceso? Afirmando que la crea.uvidad es: ·nosos nexo entre la teología de pr ceso \ la reolo~a de l,1
caracterí uca 1íltiu111 de todo acontecer- 'la categoría de lo úlamo •
en terminología whiteh adiana-. Dios es creador, pero todo kxagentes ·on creadores. Repárese, todo.r } agentes vale dectr, 111111_ /i'" reino de Dio
m/idad de libe,tades, donde el resultado final, mediado por contltd~ , le mu) antiguo, Dio c. llamado ''Re)'' en la Hihlia. Pero est(,
ine\·itable dacia e ta condición inicial, jamá podrá ser determinado lica al meno, tres cosas: a) qw: todo: los pm:hlos Jeht:n ·orne. a Dios tal como en los cielo: toda su corre se omcrc a fl b)
~extensión, la h gemonfa &lt;le 1 rae! -el rueblo escog1do- sobre
&gt; lo: demás, y cJ la dt nnta orgaruzacton social del pueblo dt.·
.icl, justamente porque Dios e su Re\. Ev1dentt:men1e esto úl
implica una po. tura n.:\·olucionana contra t. l orden dd modo
Jlrouuccion asNítico o trib11tmio, ciond d rey humano tq11imll' a

con certeza.
8p-ag.
q p·
ag.
10

71.

\

911.

Íth:m.

11 ]oh, 42:S
12

Pág.

lllll.

244

245

�Re.rmar} romenlarios

Dio . Posteriormente, el Reino de Dios será central en la prédiC:1
y nda de Je ús &lt;le ; azaret qm.: lo ntcndía como realiJaJ prrm11t,
,nientras Pablo lo entendía como premio f11turo. Es aL1ui -cuando
frente a la u:ual pregunta de ~gué ·1gnil1ca para no otros h?J el Rei.
no de Dios?- 9ue el profesor PL&lt;le) introduce nuevo dt:mtnlo.
de filo ofía de proce o al ra ladar la pregunta a ¿qué es el futuro?:
'El futuro e el conjunto de las po ibili&lt;lad de herencia que se
pueden mamfestar en los evento del presente". 11 La conclusión ,w
e hace p rar: u la amttil111ció11 a la realidadfi1hm1 &lt;lel Reino de Dio
lo que &lt;la sentido a lo esfuerzos por encarnarlo. EJ futuro estar:i
siempre abierto y, por definición, no puede er realizado ahora, pem
e puede contribuir a él ,,hora sin caer en la pasiY1dad o re 1gnaaon
a que puJría llrvamo la doctrina paulina del "pr mio futuro''. Í!sle
capítulo . e cierra con una de las más bellas formulaciont~ 9ue ht!·
mos hallado en su páginas: "La lucha por perfeccionar nuestra ro
munidad da entido pleno a la vida, ) la vida plena no requiere~
ju tificacion ·. ~
1

La cruz

oos ofrece, a mi jukjo, una de las reflexiones más bellas y ·ugercnre
l to&lt;lo I libro al in ·i tir en el mmi,·tcno 1wo y ·111 xcJu. i '&gt;u alguna
fle fue la vida de Jesús: ''¿Por qué, pue ·, no decir &lt;-tuc Jesu ,,i,•ió
::\lr ouc. tro - pecaJo .. "_ ic, Por lo t¡ue toca a la Resurreccinn, Pixlcr
.!opta 11na posición claramente di\, rgente Jomk la Rt.:surrecct/i~,
bien ac ·ptada como centro no podría ser\ ir dt. fundamento a la
. E~te centro, a su vez, es entendido como s1111holo: de esperanza,
ho,•cclad y ck vida plena que s enfrenta a "L'l cruda realidad de la
:mierte impu sta por condicione inhumanas de pobreza•·. 1leOexión crítica
L:cordemos la prerrúsa m todológíca básica del libro: ' uestra inrpretacióo es Literaria y no histónca; eslt1111os leymdo la Rihlú \ no
~culando obre su compo ic1on ". 1~ \ hora bien, en lo: capínilo
.-''D10 y el imperialismo"-} 8 -"La Cruz y Re urrección del
fliio de Dios"- s o tiene cxpliota r vigoroc;:11nent la te. is de
pe Jcsú. fue cruci hcado por poner en cuestión las bases del Im:cio romano; razón por la cual la autoridad de aquél, encarnad.a
;¡¡ el procurador Poncm Pilato, habría decretado la pená extrema

Resurrección del Hijo de Dios
Tal como a lo largo &lt;le lodo el libro, se comenzará con la indag.i 1 la crucifixión como escarruo · escanmento frente a un pnsihlc
ción del significado de la xpresión "Hijo de D10, '' que apunta,cn li:lntamiento popuJar. 1\ la postre, la mu rte Je Jesú: hnbría sido
primera io. tancrn, a Da\ 1d y a su &lt;lescendencia: lo rey · de Isr.id consecuencia inevitable de su o ·adía frente al poder establcc1Jo por
declarados a í por \'HVI L Cuando dejó de haber reye en Jcrusalt.'11 ~erer in taurar en Ja tierra el Reino &lt;le Dios de los p0bre .. Cret..'mos,
se sub ntuyó por .\fmlls, el Rey Liberador. n lo. cvanp;dios, "Hr¡tl
embargo, y que&lt;le ello a juicio &lt;le lo. lenore ·, qu lo t¡ue muesr ra
de Dios" e. la de ·ignación qu Jesús recibe de de el cielo en u bau 111a lectura de lo. evangelios es un cuadro bastante cliterente, si ·s
1i mo y 1ran figuración. En los texto &lt;le Pablo, Je.Ú&lt;. pa,ará a St'f ~ no opue t a la argumentación del profesor PnJ.e). '' Dada csia
\'nlor,, .:(. fusionará el título de L'ngido -,\fesías n hebreo) X,iJ/6$ ación, ) para alvar la tesis del profe. or Pr:de), OfJ'ª wrn.ri111ilifl1d
en gri~go-- con su nombre propio bumano: Jc.mrristn. 1\I analtZ2! rimamos Íl1F/)11gt1at1do, no. parece yue cabrían do. caminos: o bien c;l."
el minislerio l'/1'0 de fe, ú., \ en con trapo 1cióo a la Joctnna pauliru
donde la obra de Je: ús ap~rec condensada n su muute,•· Pixln Pag. M•i, la cursivas son m1a..
p·ag.1~.

\

1
11

Pág-.

P;ig.

1n.\
.,

IH,

la carsrt·as son mía .

[j tlrbto de Jesus es una blasfemia n:li~osa s:in mnada c:n la Tom, rn, un 1kht1 ,

1,.ag.....
1

:J!ínco; son los juJios los lfUC lo acusan } apre ·ai 1, no lo. romano,: ru Herr ,Jes
El rexm paulino da\'e comt'fltado es: "Porque o. uansnuti, en pru11cr lap!, " Pilato tncucntran culpa en él ni menos peligro político; Pilatn incluso lt, llama
qm:: a u \'CZ recibí. t1ue Cristo murió por nuestros pecados, según las LcntUJ2S tl.i,)' c:n c&lt;msecu naa busca me&lt;lios para dej:irlo t:□ libt:rt:1&lt;l; la pena de crun~ la fij,j el pueblo y no los romanos.
1 CoritJflo.r, 15:3.
1

246

247

�lvseñas ¡• co111c11ta1ios

y

r

matizan suavizan las afi.rmaciooe de lo cap. 2 8 - 'no puede
haber duda", "vemos con toda claridad", 'no hace falta ahondar
má ", etcétera.- que al contrario, pensamos que o n tliscuribles·
o bien . e hace una excepción al principio metodológico del libro
-''leer lo que dice la Biblia"- y se agregan las fuentes e:xiemm-ta!
ESTUDIOS DE FILOSOFÍA E EL ANUARIO
como se hizo en el ca o en que e acudió al E.111111111 Elisl&gt;- qur
HUMANITAS
permiten soport.a.r dicha argumentadón. D de este punto de vis1a,
estamo convencido que una revisión o matización de la eñalada
José Roberto Mend.irichaga
te is --&lt;JUe Jesús fuera de toda duda fue crucificado por bs autonUni ersidad de Monterrey
dades romanas al poner en tela d juicio al imperialismo domin:lllC
entro
de
Estudios
Humanísticos,
l::,st11dios
de Jilosoj!a en el Atlllario
te- daría aún má consi tencia a un libro excelente y que, má alli
H11111a1útas, fonterrey, UA L, 2009, 328 pág. .
&lt;le la legítima diferencias que pueda suscitar, constituye un aporte
nuev ' genuino en lengua e pañola tanto para seglar~ y religio.o\
como para mujeres y hombres de inqu.ietude teológicas y filosófica: ilt\TRO ncr AMPLÍSfl\10 co. IJl TO DE Pl llLlC1\( IONF...&lt;; yue del 2008 al
~ realizó 1a Universidad utónoma de u vo León para conmee interesados por la aventura intel ctual .
oorar los 7 5 año de su fundación mediante más de cien libros, el
.rorro de E. tudios Humanísticos de b misma máxima ca a de cstuyue a u vez cumplió medio siglo de haberse fundado, se sumó a
lcelebración mayor de la
L con la publicación de w1a selecaón
rnsayo. publicados en eJ prestigiad anuario H1111Ja11itos, que van
ble 1960 basta 1990, época en Jaque la presenciad Agustín Basave
:rrnández del Valle, como director-fundador, e, insoslayable.
lomo ampliamente lo explica en el prólogo el co~rdinador de
1~ofía &lt;le H11manitas, Cuauhtémoc Can tú García, c.1uien e encuenen el c¡uipo directi,·o del anuario que comanda Alfonso Raogel
uerra, el libro da cuenta de una vitalidad en el cultivo de b filoso. en una entidad gue e caracteriza por u dinamismo indu tria! y
l!!anciero, conjuntando colaboraciones de autores locale , oaciooa-

Yextranjeros.
Trataré de ceñirme a los aspecto má general s de cada uno de
Hrabajos, invitando a la lectura íntegra &lt;le lo· mismo . Son cliec10J ensayos, Lo. que, para facilidad del lector, van numerados en el

t

D.1etor rn hrstoria por la L L\, Campus Ctudad de Mé.xico. Profesor de caLcdra
b I Db\f. Enseña_ entre otros, el curso de f mroduccinn a la lilusofia. E. autor

l.,;esthira dt'.fOSI'

r á.rco11relos, Monterrey, Gobierno &lt;le! Estado, 1986, prologo de

\1tl.lán Basave f'ernández del Valle.

248

249

�&amp;se,iasJ comrnta,ioI

orden en que aparecen en Est11dios de Jilosefía. l. 'B rgson en México:
un tributo a José Vasconcelos' de Patrick Romanell, italiano que
enseñó en varias un.iver ·idades norteamericanas, es un texto que revela la influencia de Henri Bergson en nuestro filósofo mexicano
Vasconcelos, demostrando gue éste tepres nta la versión tnás consistente en féxico de ese misticismo bergsoniano. 2. «Filo ofía de
1a coordinación" de José Vasconcelos, es un ensayo gue sintetiza lo
que igualmente fue plasmado en el libro. Esta filosofía es medular en
la estética vasconceliana. 3. De un profe or fundador de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad de uevo León -U, L-,
Christian Brunet, quien ·e desempeñó en Monterrey como funonnario del servicio exterior francés. se encuentra el ensayo 'Hegel
y el problema de la subjetividad", en el que el autor destaca que b
subjetividad como negación surge en e te autor como posibilidad
libertad.
4. 'En torno al valor" es un ensayo de Con u lo Botello de Aores, ex alumna de la primera generación de la FFYL de la LT"\J"L Aholl
que la axiología está de moda es bueno releer u texto, referido aloi
trabajos de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, sin descuidar~
que corrientes de pensamiento más nueva señalan al respecto.
5. ' Platón y su época" es un texto del tap~.tío ntonio Góma
Robledo, profesor de la
AM y del JTESM, en el que revalora el sentido y peso de la palabra hablada en el fundador de la cademia: ¡,,
De Fritz Joachim von Rintelen, profesor de la niversidad de Mailll
r asiduo colaborador de Humanitas, viene incluido en EstHdio.c dt fo
so.fía u trabajo, 'Lapo ibilidad de un encuentro entre la culturaSdc
los pueblos", que se adelanta en mucho a los actualmente deoonunados estudio, multiculturales, ahora tan en boga. 7. 'La ruitural~
de la valoración" corre ponde al filósofo Robert . Hartman, qinen
~uyendo del nacional-socialismo alemán y anticipándose a los hor¼re del nazismo, vino a enseñar en varias universidades ~el con·
tinente americano. Su texto promueve la filosofía de la exi~teoctJ,
donde el hombre e individuo y personalidad, dos tipos de valores.
8. De otro también asiduo colaborador deHflmanita.s, Michdeli
derico ciacca, de la niversidad de Génova, se tiene "La pérdida de

250

mrdad" ensayo gue revalora esta cuestión gno eológica y metafiadvirciendo obre e] ríe go de un prepotenre subJetiYismo que
:llSca equiparar el capncho con la ,·erdad, un.i, ersal in u tituible.
De José Rubén Sanabria, ac rdote mkhnacano que promomó
itilosofia cristiana en México, se encuentra "Meditación obre la
eran.za", donde el autor determina tre, modalidade. &lt;le la espera,
ciala11do que la última. a la que llama auténtica, e. el modo má
fundo de la entrega. que onfía en algo y en alguien. 1o. o podía
· tat en la citada antología un rexto d ,\gu tín Basave Fernández
\'alle, y éste es , obre ''Las principales corrientes filosóficas en
'siglo ~ K' . En la síntesis basaYian:i 9uedan incluidos: fenomeno~ a..,tología, empirismo lógico, nue,·a ontología \7talismo, exísrociali mo y estructuralismo. l l. "Los fundamento metafískos del
filen moral" es el texto de otro clé1igo, éste argenlino, quien afu-ma
lle la filosofía moderna se ubica bajo el signo de la inmanencia y
·es necesarjo situarla en el de la trascendencia. 12. Del periodista
bco Edmund S. Urbanski, el artículo "Hispanoamérica) anglo'rica: disparidades en la conducta social", es un material yue se
Dk bastante del corte filosófico y apunta hacia la sociología. L una
:stra de que en H11111anitas había, y ha), apertura para la publican de texto, afines.
1'. Del jesnita español Ismael Quile • raclicado muchos años
A.metica Latina, se encuentra: ''El hombre según las filosofías
Onente y Occidente''. Tiene actualidad, ahora que e tudiantes
profesionales de la filo ofía gusLan comparar estos sistem,'ls de
samiento, que no mantienen una correspondencia exacta, pues~ue su raíces y postulados . on también diferentes, peto llegan a
· hase común de humanidad.
l4. "Dos emancipadores &lt;le la filosofía en México: Caso y \'a celos", de Zdenék Kourim, filósofo checo de la LTni,-crsidad de
rdeos precisa 9ue l.a incorporación de la temática y problemática
.- cana en estos dos filósofo. mexicanos no aporta, de por . i,
Lna modificación en las estructura · de la disciplina filosófica
~o tal. l:i. n tudio comparativo es lo que realiza Judith García
liare~ de la Lniversidad Nacional de Rosario, al escribir "El

251

�Rnni,u ¡ tl1111, nl,11101

hombre y el umn.r.'o e.o la. 1vilmt ion s gnega h&lt;:brca", resultad
de u panicipacion en la Prunera . t.:mana mtt·rnacional de cultur:¡
griega efrcmada en Ouío., en l'J'i'?, rrabajo en que la filó 11fa habb
d mutua fecundación.
Y corno parte final de la antología, se encuentra el cnsa}o I&lt;,. WB
problema Je la en eñanza Je la filos fía' , d I mercedario e pano!
Alfonso Lopcz u1ma., ex profe or de la ' niYcr ·idad Co_mplu~cn·
de ~[adriJ; aqu1 se ck. tacad valor de la htrmcneut:Jrn nlo.ohcH
1.:jemplificando con 1'.tcrkegaarJ, concluy ~UL en una hum JcdN
l profe.or no puede ofrecer una e ·po 1c10n mínimamcme sau ·
facron.1 Jd pensamiento (k un autor, por lo que e impone la ,ti
"cxpcriencial -creaJora'', 9uc unplica lectura ) reflex1on por p-.rne
del alumno. I"' C ·lina Lértorn \lendoza, docentt: en \rgenuna con
"lntro&lt;lucc1ún de \ri t6tdes en O ·ford rn dic\al'', analiza bmdu. iún de las ciencias en el currícul lilosófic de e ra univcr 1daJ
mgle.a. Y 18. ' na meclitaciún obre la vi&lt;la'', Je! cuba~o H_umbeno
Piñ ra Llera, quien fuera pr fe ·oren la &lt;::\\ York L1ruver:it), rt ul
..
.
b
ta . er un t xto integrador yut.: n pa. ea de la lilo otia gnega a
tilo. ofía contemporánea. y donde revalora la antropología fil sollCl
como cla\'e para entender el mundo actual. _ o estaría co~pltta e5U
recen ·i6n in la mención de lo traductore de e tos matcn:tle ªs.iber: ,\Jb rt García Gomez, Ernesto Jaffe y Jorge: Rangel Guerr.i.
hn mte. 1 , e ta antología p rmit&lt;: a estudian~e )
d la filosoüa acceder . Le _· t s que, por la ant1guedad dt: u P
cacrón n letra impresa, ·on &lt;le clific1l con ulta, sin yul.' ~1_1 ~n~;;;r
mvahde su lectura a personas que, mantcmt.:n&lt;lo otra Jj cip
·
·
·
· · d e c:an c al·ar c·n e w saber
mclu
u 'lle,ado
&lt;ld me:· cli o umver.
1tano,
1

pro,fo-.¡ot

LA n.o

OFÍA DE LA FILO OFÍA D

Jo

É

G o

Jo ·é Albt::rto Bena idc -Vázquez

J&lt;

e;\&lt; i , nacic'1 en Gijün, \sturi:i · en l. 1in)
.'º a 1\léxico en 19'\8 entre at¡ud grupo de imdt'ctualc. t·. ili:1Jo
1e acogi&lt;·1 nue ero pa1s ~t la caída Je la República. Estudie'&gt; hin o en la L1ni,,ersi&lt;lad de ~fadnJ, donde fue discípulo de ( lrtc~a
ras ·et y de Garcfa lort:'ntt.; ·e docton1 n l'J28 con b res1s .. hl
·ologismo en l Ius erl" · irnparuo catedra en la mi. ma 111, Lituci, n
m ntrns d enseñanza ·upenor, además dt· traducir ) comentar
1rtamcs textos Iilos&lt;&gt;hco · de Huadilo, Ari. ti'1t les, 1kidcgger
lk crl cn l 9J&lt;J, a un ar1o Je , u llegada a ~Jé.-ico, ejcrci&lt; también
docencia en la nh'tf 1&lt;lacl , ;10011:11 \utónoma de ,\féxico, entre
os alumnos ligurnba 1.eopold1 &gt; .lea.

111&lt;1.&lt;&gt;1&lt;11 .. P,\:,;or

1~1

Una J ' las influencias ohr Gaus que a menudo se omirl' c. la
Xa, 1er Zul iri, con. 1derado por d mismo (1ao "ma &lt;.JUe com &gt;
mmpañero, como un mae. tro", ) agrega 1.1uc por Zubiri se interl.'
1tn b · filo ofia. de Hu ·ser!) JJc:idJegLr al grado Je dedicar dit:z
al e rucho de la fenomenología y n:rntc: ,ti e. i tenc1.ll1 mo. t11.:m1rn d qut· c.lesarrollcí ·u propia 1&lt;lea ,.k- la historia &lt;le fa til1 &gt;. o fía n
/Qj//1 dt k, j1/f).rojlrl 1 cnmn "la umc:1 ba ·e justa de toda p&lt;i ibll' 1c111le la lilnsolia''..!! 1\ J\fanut.:I C,arcía ~fort·ntc lo rc.:cono ,j{, romo
'pn,ner verdadero maestro Je 1-iln. ofi,1"' y "padre 1.:spiritual"/ 1

orgánico. El libro ,•iene en formato de 211 por 211 ce_~tímc:tro-:. Enw
página legal figuran: Jo:é Antoruo González Tn.:vmo,
·
- RCncral . Roge1JO \,.11
=I _Ehzondt
1\nccr
Rodríguez. secn:tano
1 arre..
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I
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ar·za
\cuña
JJrccwr
·ecre1.ano e · xt n 10n \ u tura; es
, , ,
,
Publtcac1one , \ \lfonso· Rangd Guerra, director dd entro Je 1 - lit" ( ,:111:, "F1lr&gt;soffa tk la tilo:ofía••. cn C.ot!fa1011,r p111j,r1011,ilff \k:\Jt:&lt;
pag. 16.
tuclio. H umamsacos. f · 1 cuidado de la obra cst.uYo a cargo dc f('lll- lhiJ., p.,g. l' J.
ci co Ruiz. olí. y d 1.fücño e d
!audio Tamez Garza.
íbid., pag. 11,. Este nombre lo :idnptú ;1 p.1rt1r d.: su l,x1ura de D1hh~ ,.
l. pag, 22.

n:cto;-J

lhiJ. p;1g.

' ~-

25.'

1 &lt; 1.

�Resnias )' mmmtarros

quien adcmá le pr sent6 a ( rtc.::ga ) Ga. et, de gu1cn c decbró
di cípulo ) 'o) l.nt perfecto '"~ hasta el punto dl. llegar a decir:' Ya
no e s1 ral idea t.¡ue ptcn,o, si tal razonamiento qu hago, .1 ul
c¡cmplo o cxpn: ión de que me irvo l he recibido [de ( &gt;rtcgaJ,
me ocurrió al oírle leerle a 1, o . e me ocurrio aparte v d pues
de la co1wivenc1.t con él",~'' D míluencia ortegu1ana es la "relaaon
·l:nciaJ"F que (,ao e tabl ce entre filo ofía y política, rdaciónque
·
1a " rnL1ica 1·msp1rnc1on
· · ' de I no
el' 01ro '' 28 en ara. de un
aca o constituya
"afan J dominación obre los ckmá f... J por muJio de la protcct~
ra mterpo ición de la. idea '','~1 por lo que Ort ga vio n la politia.
die Gao , un me Jo Je &lt;lar al_ida al a111or i11telft,rl!1tilir. ~1
Durante ·u e tancia en ~léxico ao se intere. ó n t:I rema Jcl
ptnsanm:nto htspanoamcricano, el t.¡ue aborda de de l.1 pcr. pecb\".I
dt. u de arroJlc ,, mi mo que pre cnta en di ·er. a. etapa. a partir de
la 'importación del p nsatnJento" 11 durante la Jolonia} st:guidaen
la época de Independencia de un po itiri m &gt; .mi ge11eris, 1~ que en
el ca o de ~le.·ico •-e; tra planta para 'usarlo como in trumentode
con olidac1ón Je la Reforma"; 1e te po. itJvi mo, uperado por Ull2
·•r acc1on e piri11.1ah&lt;;ta \ a úlnma hora ha ·ta religiosa•· 1 &lt;la paso a
una comente Je pen amiento fundada en la filosofía d lo. valol'l.'S.
en el c. ist nciali, mo ) n la fenomenología, ) · a partir . obre todo
J e. to Jo. ultimo. lJUC Gaos no brinda una completa ,;. ion fe
no meno lógica Je la canela como expr sión, ' 5la cual describ como
un ''pa. ar o deslizar uavementc la parre interior d los dedo ) deb

de la mano por la uperhcie de un objeto","• , CU):l plenitud
cYa "la uandad del mov1mieoto''P \ "cierta adapracic'in de la
o a la uperfici acar1ciada" 1" yue repre enta un cierto 'grndn
ermcd10 entr la cyuedad ) la humedad v un jorro] Cll'rto grado
ment inl rm dio d calor, una cierta tibieza" suficientemente
ace para• calmar ¡ ..¡ consolar j...] implorar ¡... J e. pn:sar ~ proar n:cíprocament afecto",~' finalidade cuya miz común es un
r&lt;.¡ue trasciende lo sexual y u ''complicaciones y[... ¡ rcquilonn
ro.os",' amor &lt;le la caricia que en au.encia de otra e\·id nc1a
taría lla ola "para re\'elar} probar"' la exi tencia del e. pfritu.
caricia como cualidad exclusiva humana define al hombre, lo e.··a4 \ lo diferencia de Dio ) d lo ángeles:" a yuiene por su
11Corporeidad la caricia le ería impo. ibJe. 45
Del x1 tenc1al_i mo, Gao afirma 9ue
olo compren. iblc n
relación con d e nc1alismo, aunyuc ambo. se oponen como
1:x1.tencia a la e encia y e. LJUC el esencialismo cons1 le en "la
aciún d la. . ncrn "/• lo que implica que 'la &lt;lemás cosas
1solo un, en la m elida en que 'participan' o 'emanan, de las
cía ", ,- ffilentra qu el exi Lenctali. mo com &gt; .1fumaciún Je la.
tcncia niega la e ncia, y no ob, tan , Gaoi- admite LJue tanto
teoc1alismo como esenciab mo son po. ibilidade. de er , dd . er
ti hombre, to aunque I exisknciali mo exclu\'a toda · t:ncia) d
lkncialismo la exi tencia, límit s en que ami o i.r111os serían iguallente imposible. , p ro c¡ue ea 'u onjunto r velan al hombr como
pilnt1

lhiJ.• pág.
' Jbí&lt;l .• p:íg.
'.1, lb'&lt;l
•
1 ., pag.
~

lhid.• pag. 148.

J.

ldem.

lbtd • p;ig. 61.
lb'J.
.
.,
1 ,Pªh"--61-_.

lhiJ. ,pa~.151.
,

Ídem.
lo lb'&lt;l
. 69.
'
t .. pag.

2'l

11

lbíd .. "El pensamiento h1spanoamencano•·, p~. ':IS.
. 9' l.
pag.

- lb'&lt;l
l ••
l •

11

1~6.

ldem.

~l.

lbiJ.. p~. 1ss.
lhíd., ~- 176.
lbitJ., p,íg. 1&lt;,-1.
l&lt;ltm.

lbiJ.• pág. ni.
lhit!.," -:..·1stencialismo r

IJem.
Ibíd .. pág. 1112.
'' tb·d
. ''La canc1a
. . " , pag.
. 1-15.
1 ,, pag.

34

fhíd., pág.

254

1"8.

ccnciali ·mo", pág. 1 ,.

•

255

�Rr.sMius l' ron,enlario.r

un oscilar entre los limites extremo de la e encia y la exJ tencu. y
9ue finalmente ·• lo t ndria enado una filo o fía del e encialismo
y el exisr ncialismo como [... ] p ibilidades del hombre re-velado~
Je su er".-18
A la fllo ·o fía la divide n fenomenológica o po itivista "porver
. ar obre lo fenómenos inmanentes [del] mundo, ele e ta vida","
y en metafí ica, por tratar. e de una di cíplina que . e fuer1.a en
. ab t '' obre tod&lt; científicamente, del más allá de L'l otra vi&lt;la,del
otro mundo'',',( 1 ) que culmina en teísmo ' panteLmo; el primero
concluye que ''Dios e un misterio incomprensible' ,51 ) que al ttal1T
de comprend reste mundo a partir ele la idea de Dio , el mundo
también re ulta incomprensible: el panteí m p r u parte conal&gt;e
al universo mediante "las car goría ¡...1de la rnzón", 52 lo que conduce a un idealtsmo en que el hombre " e ve abarcando, dominando el mundo",'l pero reconociendo . u fraca o en el de vclamtl.'010
del mi terio del sei:5"1, por lo que finalmente ambas visiones no~
hac n rná compr nsible el ser.;' De ahí que la metafi ica mi rnare·
:mita en un fracaso 56 en tanto e una bú 9ueda de la ' de111ostracióntit1r
tiftca de la inm rtalidad del alma d la existencia de Dio. ","- aun·
9ue ei;ra conclu:uón, clice Caos, plantea " I problema del puesto dd
hombre en el co;mo "~ y la incomprensibilidad &lt;le! entido metafi~
del hombre para .í mi n10.~9 P ro este fracaso no significa queenb
m ta física no haya 'co. a alguna aprovechabl ha, mucha , a ~a~,
toda las _fe110111e1mlógird' _w porque a partir de lo fenorneno fu
-18

Ídem.

49

Ibícl., "Discurso Je hlusofia", pág. 200.

ha dado paso a la 1m'enc1ón y a l::i exposición. ,I Y a ·í la lil1,
• se traduc en U11 nuevo pos1Livu mu''? que extiende el cnnce¡,to
hecho a los Jé11ó11m10.r de P.-perimáa/'3 ) no con. i&lt;lera lo cient1Jico
o ·'lo único r, c1onaJ e razonable","'' de cuya mcumbenc1a t:rta
·examinar y da ificar el fenóm no de cada unP de los sectore ·, "'
n :ucede con la filo o fía de la filosofía, "que t mbién examina \
1fica u propio fenóm nu, el de.: la filosofía".'~•
•
E. ta v1 ión d la filosofía s correspnnJe con su idea de la exisia como fenom 'nica r como metafL ica; a la existencia feno. ·ca la define como lo 9ue 'está presente",'•- d modo 4u su
dio "se vuelve el de la presencia",',¡¡ cuya negacion conlleva coniccion, pu s e contrndictor10 negar una pres ncia; en cambio,
o·

existencias metafísicas repr sentadas 111 mmlt.f" sí e pueden nt·sin contradicción, puesto que las concc.:bímo. con la posibilidad
·1a aparición ) desapanción" -11
:\ tra\ és de los anrer1ore textos, Gaos nos deja la idea de una
•a filo. nfía sustentada en m 'todos fenomenológico. hi torioficos cuya tar a flnal e~ una sin te is del pen. amiento a partir de
(X tenc1a } la es ncia dd
r.

50

Tbíd.
lbíd., pág. 202.
'- 2 Ib'd
. -?09 .
1 ., pag.
s, Ídem.
s.t Ídem.
'Ibíd .. pág. 2W.
51, Ídem.

kkm.

51

llíil., pag. 219.
lbiJ.• pág. 216,
!bid., pag. 218.
lbid., p:ig. 222.

~-

lbiJ.. ''1.a negación'', pág. 230.
lhid.
lhi.J., pág. 264.

lb'd
, -?11-·
J ., pag.
,11 Jb'd
, ~I
.., o.
.1 ., pag.

Si

" 9 lbíd., pág. 211.
&lt;.o lb'd
, .,-1 s.
J .• pa~

ihiú., pág. 266.

256

�Jvse11as_v cornenlorios

Las idea centrales
.,1. Lema,h.camen. desarrollada por Ho(fie on "s
cxpuestas n la llltrodncción
del
texto
por
el
fil.
.
oso fio mexicano
Le
·stavo
yva , qwen aparte d e destacar la rrugambrc
·
.
aristotélica y
nana _del _autor, encuadra I contenido de cada uno de los ensaEL PROYECTO POLÍTICO DE LA MODERNIDAD
relacionandolo~ con las problemática prácijcas del derecho ,
IUStlOa _e~ la era illte!cultur~. lo que permite al lector una mero~
Rolando Picos Bovio imlptension de las tesJs lilosofico-política de ~ Ioffe.
Otfried Hoffe, Buenos Aim. -\unque el contenido marca una diversidad de temas, comentareFCE, l1\M, 2008, 334 págs. ~U) brev, _mente tres ensayos gue nos llaman poderosamente la
□on. ~l ~~er~, que irucia el libro se titula ''¿ ilosofía práctica
arte de vtv:Jr. El e¡emplo de Aristóteles"; este texto es un acercaCoNOcroo POR
INTERÉS en los temas de la filosofía política l h nt~ ª la di cusión sobre sj s posible sostener o no --derivada
filosofía del derecho orientados desde la perspectiva de los prtl' ~ _hloso~a , moral ª~stºtélica fundamentalmente la expresada en
blemas de la ética y la filosofía práctica, el filósofo alemán Otfrietl Ftua ª ,\tcomac0-- s1 su pensamiento es sobre todo una filosofia
Hoffe - Leobschütz, Alemania, 1943-- presenta en Elprf!rerto po~ . tlca, de, rjrracla, en última instancia al logro &lt;lel ideal de vida del
de la modernidaduna erie de ensayos que,partiendo del peo amienm i&lt;:ofo en tanto el modelo del b1os theoretikó.,~ o sí, por el contrade Aristóteles y de Kant, se proyectan hacia la actualidad de los pro- '\' apelaocl~ la tradición de la propia filoso.tia antigua
orno
1
blemas de la convivencia multicultural en la globalización.
:ene, por e1empl~, Pierr~ Hadot- el modelo aristotélico puede
Especialista en la filosofía moral de Aristóteles - Praktirrlx Phii- rnto como una illVltación a desarrollar un ''arte de vida". El
sophie. Das Modell des Anstoteles, l 971-, la influencia de autores coo lam.tento puntual e ilustrado que Hóffe ofrece al lector de la obra
t~mporáneos como Habermas y Rawls es claramente percepribleeo otélica coocluye que si bien en ,\ristótele se encuentra sobre
la obra filosófica de Hoffe, expre ada en textos como J11sticio po/ib°¡¡ 1 una filosofía práctica, es viable entender que un eventual arte
f,111da1nentos para ttna Jilosofta crítica del derechoy el Estado, 2003; Kimúús· vida .e encuentra a diferencia de las orientacione mdiv:idualistas
mupolitan The01y ef Laiv and Peace, 2006; Detnocraq in a11 Age &lt;tf Globi !!e&lt;lorustas de.~tros pensadores d la antigüedad, en la importancia
zadon, 2007 y más recientemente Derecho intermltural 2008, obra domk la conSttuccion de las condiciones de la vjda buena en la comuaborda las dificultades que plantea el derecho penal internacionale!i d política, como aquellas que hacen más posible realizar el te/os
el mundo contemporáneo.
hombre, es decir, la concreción de u felicidad.
Dentro de los muchos mérito de los ensayo gue Hofk ~ Otro ensayo - fundamental de de el punto de v1 ta de su actuapresenta en Elprqyecto político de la modernidad, se destaca visibleroCJJlC
que queremos comentar lleva por nombre "La toleranc1a en
e1 e fuerzo del autor por el aterrizaje de lo grandes problernai ik pos de_ C~~füctos interculturale ". En este escrito Hoffe parte
la filosofía política y la ética en el ámbito de la filosofía prácrical)f una di ~CJo~ entre las diwrsas rumen,iones que asume la toleeste modo los catorce ensayos del libro constituyen un esfuerzor-11 aa, qu~ Lmbncan el ámbito personal, social y polítJco. Cada una
concretar situaciones y preguntas que abordan los ámbito delo!f estas dimen iones, señala el filósofo alemán, se enfrentan en e1
puede o no significar la acción moral correcta y el orden ¡ioKt&gt;JJ nd º contemporáneo, por una parre, a los desafíos de la intolcju to en el deverur presente.
ª gue busca suprimir las cultuta, diferentes a la propia, u a los

ª

258

259

�R.ise,iasy comentarioI

peligros a que, por otra parte, se enfrentan al asumir acríticamente
el relativismo cultural, donde toda las cultura - y sus prácticas, aún
las fundadas en la intolerancia- son válidas. Ejemplifica Hoffe con
un tema que en su momento causó -y sigu cau ando- revuelo en
Francia, respecto al u o público del velo en las mujeres que profesan
el islamismo, a pecto que implica la discusión sobre lo limites de
la tolerancia religi sa en sociedade , eculare . n tema por demás
actual en tiempos de fundamentalismos y fanatismos que de bordan
el espacio de lo privado.
En "De la utilidad de lo inútil", Hoffe destaca la importancia de
la filosofía en lo que denomina la era de la economización, concepto
que relaciona con el marco incuestionable de la globalización. yen
particular la que alude al escenario común europeo, que e caracteriza además por el predominio de la sociedad de la ciencia, lo qut
marca de entrada una preocupación específica por la generación de
conocinúento.
El filósofo recurre al precepto aristotélico expresado en la Afdd_física sobre el deseo de conocimiento como algo consustancial ab
naturaleza humana, y se pregunta entonces por qué en una. ociedad
de bien tar como la que e intenta construir en Europa, en lugar
de apuntalar a la filosoffa como el elemento ecul.ar que perroirira,
aparte de generar las condiciones de la ociedad del conocimiento.
consolidar la meta del estado de bienestar y la democracia que lo
ustenta la educación superior experimenta, por el contrario, una
tendencia inversa que privilegia cada vez más los preceptos neolíbetale~ en el ámbito d la investigación. Tal orientación se ustenll
en el ideal de la competencias y la administración, y conforma hoy
día los principio del Proyecto Tuning de formación universiWU
que, aplicado en las universidades europeas como politica educall\1,
se contrapone a la realidad de una Europa con una gran tradición y
prestigio filosófico. El espacio de las competencias que ahora se el!"
gen, de lógica ernpr arial profesada por los políticos a cargo de~
univ rsidade , por el contrario, pareciera orillar a otra cosa, ioclUSo
a los mismos filósofos:

Ellos consideran que la formación e inve tígación universitarias

olo on dignas de fomento cuando parecen susceptible. de comercialización; e1 presttgio académico se está nudiendo cada yez más

por la capacidad de conseguir tecur o &lt;le terceros. Esta habilidad
por solicitar y adnun.i.strar podría considerarse una competencrn
adicional que deben po e r los catcdráácos, e mcluso los hlosofos.
Lo realidad e en perjuicio de su rarea principal.~'

_0 e , bien abido, la lógica de e. te proyecto educativo suicida de
h!osofía Yla humanidades también ha adquirjdo carta de natura'ón reciente en América Latma r en féxico - -donde la cond1es di5 can mucho de la con ecución del esra&lt;lo de bie,nestar, y la
ocracia más bien muestra sus debilidades estructurales-. En la
da gue el saber filosófico se contrapon a lo criterios estrechos
rent.abilidad desde la lógica del mercado o del e. tricto ámbito de
competencias como un simple aber hacer, y que mueve, por eJ
trano, al pensamiento independiente y crítico -saber ser-, no
Ita ninguna casualidad que las autoridad s educativa e tomen
tarea &lt;le desmontar las condicione. que permiten su ~¡ cencia
el marco de la educación media superior, en un plazo no muv
0 , nos advierte Hoffe con su escrito, en la educación . uperio,r
nueStto país.

!bid., pág.
260

197.

261

�Normas de publicación:
1. El anuario

H11t11anitas recibe contribucione de excelencia acadé-

mica y de investigación en los campos de filosofía, historia, litera!Ura, língüi tica y ciencias sociales.
2. e reciben trabajos originale e inéditos. e respeta la e tructura
de cada contribución o ensayo, sin embargo se sugiere: a) marcar los
apartados con subtítulos, b) en caso d la utilización de referencial
numéricas u,tilizar el sistema decimal, c) las cita textuale deben
encerrarse entre comillas y no .emplear cursiva , d) toda cita breve
debe mantener e en el párrafo donde se produzca la referencia r
e) en el ca o de citas mayores a cuatro línea , deberán colocarse a
bando, en un párrafo aparte separado por un espacio, sin comillas
y in cut.ivas.
3. Todo trabajo deberá presentarse en formato digital de Microsoft
Word Las referencias se consignarán en nota de pie de página yen su
caso, también 1a fuentes, para facilitar la lectura seguida del texto.

r

e aceptan ensayos, investigaciones contribuciones con una extensión mínima de quince y máxima de veinticinco cuartillas, en d
tipo o fuente time!: new roman de doce puntos con interlineado ik
espacio y medio para el cuerpo del texto, y con ta.maño de letralk
nueve punto para las referencias bibliográficas. Queda a criteriodel
Consejo editorial aprobar colaboraciones con características diver·
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5. El con ejo de cada área de H111t1anitas tendrá en todo moroeotocl
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y con copia electrónica por entrega personal, vía mensajería o ser·
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7. Debe anexar e a cada trabajo una referencia breve acadéroi&lt;O-

biográfica del autor, dirección postal y correo electrón1co.

Humanitas Filosojla se terminó de imprimir
el 20 diciembre del 2010, en los talleres
de la Imprenta llniver.itaria de la
niversidad Autónoma de uevo León.
El tiraje fue de 500 ejemplares.

���</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ISSN 2007-1620

Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

Año 38. Núm. 38. Vol. I
Enero-Diciembre 2011

Pi(osofia .

���HUMANITAS

De.Je ú Ancer Rodóguez
Rector

ANUARIO

lag. Rogelio G. Garza Rivera

ecrewio General

CE TRO DE E TUDJO HUMANÍSTICO D LA
IVERSIDAD UTÓ

De. Ubaldo Ortiz Méndez
ecrewio cadémico

o

DE UEV LEÓ

Director tmdador

Lle. Rogelio Villarreal Elizondo
ecretario de Extensión y Cultura

gu tín Basave Fernández del

Dr. Celso Jo é Garza cuña
Director de Publicaciones

al.le

Director
Alfon o Rangel Guerra

Uc. Alfonso Rangel Guerra
Director del Centro de studios Humanísticos
Editor respon ablt:

Jefa de la Sección de Filosofía
Cuauhtémoc

Mtro. Franci co Ruiz olí
Corrección de estilo y cuidado editorial

antú García

Jefe de lo ecció11 de Letras
Alma ilvia Rodríguez Pérez

Lic. Juan Jo é Muñoz Mendoza/ Lic. lauclio Tamez Garza
Diseño

Jefe de la ección de Ciencias Sociales
Ricardo Villarreal Arrambid

Lic. Adriana Lópcz Momemayor
Di~tribución nacional e internacional

"11°"'º

Hum•nlru , i\ño 38, • 38. \"ol t. fí""JiM, hn&lt;t&lt;&gt;-Diacmbrt20I I, l'ech• dt r•bliuoón:
:!Ock 2012. Rcritu anU&amp;l.
cJir&gt;da T pubi,ada ror la t.:ru,...,,.Jad •\ur,ónomo de MJ&lt;YO León, • u,né, d&lt;i Ccnno de Esruc!,o, HUlllll1imco&lt;. Dooucilio d&lt;
la pubhcmán: B1b!Jotcu l rn,-.,,.,,.,u Raul lungd I· riu. pim I', •\,·. \lfuruo R&lt;f&lt;&gt;, •. &lt;&gt;- ~1,00 l', « , Col. R&lt;gin&amp;. Mootcrt&lt;r.
"""'" lzón.
&lt;:P.
1 Td + 52 1 329.¡uoo '"''· 6533. l'n: +52 1 83 ]!,}
Oll Clll 6556. Imp..,., p&lt;&gt;t ll
lmr=,. l."ru"C"IIIN. Ciudad \;w,'CfflllUU •In. P. 66451, •n '-•&lt;olu
Gun. Nuevo Lc&lt;&gt;n, Mtxiro i'tcha do,

""&gt;ICO,

Je'"'

"º

dt unprc 1hn: •go to 27 de: 21.l 1::t
Tiro¡••
500 c,cm¡,i.ut&lt;I
l'.umerodc
R,:ocn·• de Dcr«ho&lt; al 1ü0&lt;1du,wo del niulo fu,.,.,,..,.,.oc¡¡a,J., por el lnnuutc&gt; '-adoaaldd Dcm:ho de ,\uU)l'l
21Jll94J91012392000- l02.dc fcdu 10 de Scpucmbrc dc,2009. 1'.ummidc ccn1íi&lt;&gt;&lt;lodc bcirod de undoy«&gt;nttrudn, 14.9&lt;/9,
d&lt; fcchs 16 d&lt; ago.10 dt aJIO, conadído llll&lt; h, Comn1lm C.~fic■do" d&lt; Pubbc:ad&lt;&gt;n&lt;&gt;y RrVUU&gt; llunnid&gt;s de h, Scuctltia
de Gobcm.Ki&lt;'&gt;n. L&gt;S. , 211U--16ZO. R&lt;v-uod.: mamt an« d ln,unno Mt11COO(ld&lt; l.t Prop,&lt;d■d lodust.ml: 1,169,990.
fO'.[ruD.laón

La~ optniOnn )" con1cnido... c.'J;,pttttdo. en los 1n.icub ton ft'1il'On 1buKLd excl~~,,. de lm auwttt.
Pm!nbkll 1, n:prod11CC1ñá mul" pmnl, ,o cuaiqu1u futma o medio, tk1 &lt;0ntcnido cdnorllll de Hit numao.

)n,prc,o.,, ~fbtlco
Todol k&gt;s dcrtch0&lt; rc,tn•do,
- Copyright 21111
oe,rlnuda'rntil.lWU.IM

Jefa de la Secdón de Historia
Israel Cavazo Garza

�ANUARIO
HUMANITAS 2011

Filosofía

Cuauhtémoc Cantú García
Coed.itor

�ÍNDICE

Rafael Enrique Aguilera Portales, Sentido, función y actualidad

de la .filosofía política en las dmocracias contemporáneas
9
Enrique Aguayo, Adolfo Sánchez Vázquez, in 111emonofJ1

83

Mauricio Beuchot, Hertr1e11é11tica analógi.ca y ontología o metafísica

97
Jacob Buganza, Ética, evoludóny libertad. Ap,mtes para tma disct1siór,

115
Matilde Isabel Garda Losada, El desenvolvimiento de la.filosefia

existencial en México: la filosofía existencial en Ag11Stí11 Basave
Femández del Valle
137
Jorge Ignacio Ibarra !barra, Un nota sobre el estado de guerray la

posibilidad de la constmcción de un orden moral en la filosefia de H"me
159

�. J' énez Cruz IAfilosofta política y el derecho o través del
Sergio
un
,
173

cine ronte111poráneo
Ro elio López Sánchez, Cristian Alejanru:o Mer~_a do
º : , ez Añuntes y rejle:xiones en tomo al pensa1111ento politzco de
.n.o ngu . ' .,,
197
Car/ chmztl

Re eñas y comentario

Sentido, función y actualidad de la
filosofia política en las democracias
contemporáneas
Rafael Enrique Aguilera Portale

Valeria Sala Carrillo La a entura d 1 peo ar: Femando
avater.

217

Esto gente no qukrt /Jllctm ca,¡,o del gobimto,
sino dtl Depnrtomwlo de le1,g11ay lilerolura.
lrvin Howe, Soriali.rm andAnmira

Introducción
h • n DA, R1 H '\RD R Rn' o ·nruYE uno de los p nsad r
norteamericano contemporáneo má preocupado obre el
presente y futuro d la filo ofta en eJ nue o cante to cultural
un int lectual que ha tratado de formular un djagnó tico critico
• reíl xivo
bre u enrido, función • po ibilidad de u
per i encia. n la actualidad, la e cesiva acad mización,

• El pre ente trabajo constituye una reelaboración de un pequeño fragmento del
libro titulado Democra1=ia, liberali. mo polfrico y derecho h11ma110 en la Teoría
Poli11ca de Richard Rorty que publiqué n la Editorial Dykin on, (Madrid) en la
colección Filo olia del Der cho y derecho humano del Instituto de derecho
humano "Bartolomé de la casas" d la Uni er idad Cario III de Madrid.
•• Coordinador del Depanamento de Fil lia del Derecho del entro de
In e liga iones Jurídicas y riminológicas de la ni ver idad Autónoma de uevo
León, Profesor titular de teoría política y juddicn de la Facultad de Derecho y
Criminología. miembro del i ema acional de Lnve tigadore ( O ACYT).

9

�l&lt;i, ,uf E111i,¡11r Aguik,,, P"11,,t..

11

rofesi nalización y e pecialización de la Filo o fía I ha conducido
~ nuestra disciplina humaní rica hacia un callejón sin salida, un
camino sin r torno o una e pecie de torre de marfil dentro y
fue.ta de la universidad. En est entido, podemos valuar la
posición filo ófica que adopta Rort:y de de diver as l ctura e
interpretacion . Por un lado, podemo verlo com un profeta
apocalíptico de la muerte d la filos fía general y e ·~ cíficamente de la filo ofia analítica contemporánea. , especialmente
d u disolución académica en una cultura po tfilo ófica. Por
otro lado pod m obser arlo como un reformador crítico de la
filosofía no dema iado lejo de la po ición filo ófica de farx en
la 11décima tesis sobre Feuerbach 2 donde afirma: 'Los filósofas se

e tablecer entre la filo ofía con re p cto a otro mod de saber
como el lit ratio, artí rico o científico? ¿ tamo llegando a la
disolución y conversión d la filo ofia en un nuevo género cultural
~orno la critica cultural? ¿Puede ofr c r Rorty una pr puesta
mteresante para la función qu deb ocupar la filo ofía en l
momento actual? ¿Qu, po ición ocupa la fil ffa en una cultura
post-m tafisica, post-tra cend ntal y p st-po iti a com la actual?

1. Decon trucción de la tradición epistemológica
cartesiana-lockeana-kantiana
"Captar la propia época con el pensamiento
a la humanidad l que la res lucí · n de dilema e
para la ciencia ."
Rorry, R, I'ilosojloy fut11ro

han /i111itad? de interpretar el 1111mdo de diversos modos- de lo que se trata
es de transformarlo". La interrogante que inm diatamente no
asaltan on: ¿Cóm concibe Rorty el papel de la filo ofía? ¿Cuál
eria su función e pecífica en el contexto d pen amiento
postmoderno? ¿Qu , rol ocupa. l filósofo ~ro_fesion~ dentro de
la conver ación cultural d occidente? ¿Que diferenaa podemos
1 En la actualidad, la filosofia e encuentra in titucionalizada en lo
i temas
educativo , aunqu débilm nte, y e considerada un modo de conocimiento m~s que
un modo de abiduría o actitud vital. Esta disciplina ha incrementado lo medio de
indaga ión e investigación sobre muchas temática humanas. P ro la •filosofía
profe ional ' no creó nada (al contrario, de cierta forma, des-.c~eó muchas o as),
implemente procesó e interpretó la finitud de una man~ra de~ermmada. El desamparo
queda oculto o camuflado debajo de las forro profe 10~ahzadas ~e füos~fa_r tanto
en la filo ofia analítica como, por ejemplo, en los e 1ud1os de los especiali ta en
ieczsche". La fragilidad intrín eca a todo filo ofar (a todo ivir) queda di frazada
en una manera aparentemente firme, egura y técnica de' dominar lo asuntos" Y
"con truir argumento "; pero ni iquiera a I con igue la filo ofia e conder su
desamparo original.
1 Por tanto, de a uerdo con la famo a Undécima I i obre Feuerba h la filo ofia
e ha dedicado a e ntemplar la realidad y la necesidad actual radica en la tran formación radical de la realidad. La filosofía de la praxi marxi ta pretende eliminar la
ideologla desvelando la verdaderas rela ione de producción. De esta forma, el
pensamiento práctico es nece ariamente revolucionario . . n~ ~lo _ofí_a r_eal debe er
materiali ta, explicar las cosa por I mi mas y, por tanto mc1dtr d1a.le~t1cam~nt~ en
ellas -pue to que el p n amiento no e má qu otro acto de la acuv1dad practJcoproducti a. Vid. MARX, Karl, Tesis obre Feuerbach y 01ros e crito ·filo ójico ,
Méx._ico. Ed. Grija lbo, l 970, pp. 9-12.

ue tro tiempo e caracteriza por un malestar ea la culrura en
general Yd un modo específico ea la filo ofía. 3 En el momento
presente, la filosofía no e tá viviendo u m jores momento . La
experiencia de la modernidad ha ignificado que l hombr e ha
encontrado enteramente a olas en u propio escenario exi tencial
e decir que ivimos un momento de nihili mo ab oluto, radicaÍ
Y decadente.
uestra civilización4 nos ha conducido hacia un
? .I NK.IEL~UT.A.: La~errotadelpensamiento. Barcelona.Anagrama. l9 7.
m ~uda, el 1glo XX ~onsotuye un acontecimi nlo moral ingular pues Jo hecho
que dieron pon n de reheve la enorme capacidad de destrucción, barbarie y crueldad
de la q_ue~ capaz~! erhumaoo. El totalitarismo e presóy plasmó la fórmula de "todo
es posible . G~enuca,Auschwitz, Gulag e Hiro huna iguen iendo los símbolos trágico
de~ .humaru~d ~errotada, ~ indicia. ~vidida. El otro, el diferente, el extra.J~ero,
el exiliado, el 1nnu~te el JUdio ha e cnto la historia moral d Occidente. Vid.,
ZAMBRANO, Mana, La agonía de Europa, Buen Aires, Ed. udamericana, 1945·
GRAY, John.Perro_s de
Barcelona, Paidó , 2000, p. 215. Véase también GLOVER,
Jona~an. Hum~~idad e inhumanidad Una historia moral del iglo XX. (trad. Marco
Aureh~ Ga~ru), Madrid, C.átedra, 2001; FOSTER, Ricardo, "Despu · d Auscbwitz:
la perst tenc1a de la barbarie", en Cririca y o :pecha (lo claroscuro de la cultura
mod~rna), México Paidó 2003;
HUMUCLER. H. "Forma de Olvido", Penª'!11ento d~ los confm , nºI. 1995; BENJAM Walter. "Experi n ia y pobreza" n
Discursos mter111mpidos /, (trad. J. Aguirre), Madrid, Tauru ¡ 973.

P'1/ª

l1

�l f¡

,,

nihili roo que podemos expre ar como _experien_ci~_de ~d_ad,
desnudez, incon istencia e incoherencia. n nihilismo ~ebil
can ino que nos invad por todo lado en nue tras octedades
materialistas de con umo de ma as. ue tra cultura moderna se
expre a a rravés de la potencia tecnológica má in~en a ~ue ha
dejado al hombre cont mporáneo ante u~a 1tuac10~ de
indig ncia y pobreza, una situación de desarr'.11-go y carenc1~ de
entido en la vida. La filo ofía parece sumergida en una cun~ a
enfermedad una cri is peculiar p ro al mismo tiempo se exhibe
egura y omnipotente como si e di pu iera a vivir su eterna
juventud. obr e te a pecto, incluso p demos encontrar una
cierta similitud, re pecto de la culrora y la filo ofía, co~ la tenas
ofistica del iglo a.C. o las ciudades europea del siglo VIII
gobernadas por filósofo ilustrado_ . . .
,
La idea de que eJti te una d1sc1plina autonoma ~amada
"/;/, ,r; ' distinta de la relio-ión y la ciencia, con capaodad de
J'' OSO1•ª ,
t,.
emitir juicios e interpretacione obre amba posee un ongen
muy reciente. Cuando Descarte y Hobbe atacaban "lo filosofía
de /as escuelas'' no pensaban que ellos estaban sustituyénd_ol~ por
una filo ofia nueva y mejor, una mejor teoría del conoc~e~~o
ino que aportaban una contnbuc1on
0 una mejor metafísica
intelectual aliosa que nos ayuda a descifrar el univer o humano
y fí ico. En e te p riodo histórico, no se disp ~a de una idea d
la Jilosofta" roi roa n el sentido en que ~ entiende actualmen~e
y como po teriormente e con agró en el siglo
como materia
académica autónoma e indep ndi nte.
La filo ofia hi tóricamente e caracterizó por ser una
búsqueda de la verdad (metafísica) y, posteriorm_ente, por una
bú queda de cert za (episte1JJologia). En est s ntido d sde u
inicio ustituyó a la religión, la creencia popular y la co rumbre
como una garantía permanente
egura de valores
epist mológicos metañsic y moral s. La filo~ofi~ comenzó a
perder u interés por lo eterno y sagrado con Gtordiano Bruno Y
Francis Bacon, que fueron lo primero filó ofo que tornaron

12

conciencia de la pérdida de este interé . Incluso mirando bacia
atrás vemo a De cartes Hobbe como ''iniciadores de la filosofía
moderna" 5 aunque ello pen aban que u función cultural
·con i tía en liberar la filo ofía de otros abetes, la cuestión que
Locke denominó "la guerra entre ciencia)' teología" 6 Hobbes,
De carte , Copémico, Giordiano Bruno y Galileo luchaban para
con eguir un mundo intelectual má eguro y fiable., e decir,
tratar de emancipar a la filo ofía , la ciencia del excesivo poder
de la religión. La filo ofía ' la ciencia se habían convertido en
e te periodo en escla a subordinada de la teología. La
cosmovisión imperante era la religiosa por encima de cualquier
otra. La religión había constituido la fuente primordial de
con?cimi~nto la Iglesia tenía uficient 011toritas como para
realizar mtromisiones ilegítima en cualquier ámbito del
j HOBBE
Thoma leviatán, o la materia, forma y poder de una república
~cle~iásticaycivil, trad. Manuel ánchez arto, F. C. E., México, 1940 (original en
mgles 1651 ); MACPHERSO . C. B., La teoría política del individ11ali mo po esivo:
de Hobbe a locke, Barcelona, Fontanella 1970.
~ La s~par~ción entre lgle ia y Estado ayudó a generar un proce O de
des~e?crat1zac1ón del E tado, e te acontecimiento histórico supu o un momento
~ec1s1v~ en la ~o~ernidad política y jurídica occidental. El pluralismo político,
1deológ1co Y rehg10 o, fundado en el principio de la tolerancia como "valor de
convivencia política" ha encontrado u reconocimiento formal y material en la
construcción del Estado democrático de Der cho. Vid. GAR ÍA-PELAYO, Manuel
El re'.no de D~os, arquetipo político. Madrid, Revi ta de Occidente, 1959. Véa ~
también E CAMEZ eba tián, "El retomo de la tolerancia como retomo de lo
polít_ico: Libera_Lismo, plurali mo y comunitari mo contemporáneo ", en Rafael del
Ág~1la, Seb~tJán E_ cám_ez, José Tudela eds.), Democracia, tolerancia y educación
civ!cª: Madnd: Umver 1dad_ Autónoma de Madrid 2008, pp. I 6-21 O.
?1o_rdano ~i:uno ~~ el eJemplo más claro y vivo de un hombre que pagó con su
propia vida su di 1denc1a mtelectual. Acusado de herejía por ta Inquisición y encarcelad
!'°r ésta, durante lo ocho años que pennaneció en pri ió~ e negó a retractarse de sus
ideas. Mantuvo firmes us convicciones. y justo ame de escuchar la sentencia final
res_.pondía a los jueces qoe le condenaron a muerte: Tal vez pronunciái la entencia con
mas temor del que •o experimento al recibirla. orría el año 1600 cuando Giordano
B~o U'aS r~hazar a u confesor fue quemado vi o en ]a plaza romana de Campo di
F1on. ParadóJ1camente, cuatro iglos más tarde fue elevada una estatua en el mi mo
lugar, que reza: Por el iglo )O.~ por él adniinado. Galileo seria otro di idente histórico.
fume defensor de la doctrina copemicana y la concepción heliocéntrica del universo no
dudó en enfrentarse y cuestionar el poder de la Iglesia.
'

13

�Rotar/ l◄ nnq111: g11ilrm J&gt;,,rt11kr

conocirni nto human . ~ to intelectuale no se veían a sí mi mo corno p n adore que e taban proporcionando ' sistemas
filosóficos' p cífico in com constructore del florecí~ nto
de la inv tigación en mat roática astronomía y mecáruca, e
decir como liberad re de la vida cultural y ci náfica occid ntal.
Por ejemplo pen emo. olam me como I paradigma
ari totélico-ptolemaico que funcionó durante cat rce i os y
fu u rituido, po teriorm nte, por w1 nuevo paradigma ci ntífico
má encillo expLicativo y simpl como 1ro del astronómico
copernican . l Cosmo ari t télic consi áa en un i tema
cerrado finito , te l ' gicam nte ord nado. Dicho i. tema có mico
e taba impul ad por un rn tor inm ' vil qu proporcionaba un
movimiemo et rn y p rmanente. La tierra era una fera (figura
ge métrica perfecta) que cupaba el centro del uni er o •
alrededor de la cual giraban t dos lo astr .
Por tanto, la nergía d lo fil · ofi e dirigía a la demarcación
de la actividad fil sófica · científica con re pecto a la religi · n.
cuando ganó la batalla de la cularización en la investigación,
el conocimient · la unh·er idade 9 pudo plam ar la demarcación entre filo fía y c1 ocia. Po. teri rm nte, la epi temología
kantiana impu la m d rna di tincióo: fil . ofia ciencia, una
d marcad' n qu lle ó a imp ner e gracia a la idea de que 1
núcl o n urálgico de la filo ofia estaba constituido por la ' 1teorla
~ El cambi de paradigma ptol maico por el copemicano e produjo ntre otra
co . por la reduc ión d peque:ñas discrepancia que lo su ore de Tolomeo
tenían hacia u modelo teóri o, ya que la prediccion
lo álculo no eran del
todo e actos y preci o . La astronomía llego a un punto de cri i donde e podía ver
una ex.acerbación de la complejidad de la astr; n mia que suc día cada ez m
rápido con re pecto a la e actitud de esta. KUH • T. , La e lructura de la
revolucione cientifica • FC , México 197!, pp. 11 -11 · KUHN , T. la Revolución
Copernicana, Ariel Barcelona., 197 .
9 La religí n había ido el elemento definitorio de la identidad personal. ocial Y
pohtica durante toda la Edad Media (par11digmo 1eocémrico); pero el nuevo contexto
politico exigía el re onocim.i nt de aquello que profesaban otras religiones di tintas
(paradi ma u111ropocé11rrico). La Reforma supuso un claro avance en el de arrollo
r nocim1ento de I libertade de conciencia. pen amiento y libertad de culto Y
confe ión.

14

del conocimiento no una teoría di tinta d la ciencias particulares
y concreta .
n la modernidad surgió un nuevo e píritu d cambi y pro
o,
de o v dad 9u pr pició el paso hacia la revolución científica del
iglo XVI 1 el nacimiento de la ciencia modema 11 con u nueva
metodología científica. Tras el d clive del Imperio Romano la Iglesia
ocupó el vacío de poder dejado por el imperio , y de de e momem
ejerci · una upremacía política y un control id ológico espiritual
obre el pen amiento europeo. Durant la Edad M dia, el clero
monopolizó el saber e erigió a i mismo como el guardián d lo
divino ' trascendente, en t entid , no p rmitió al pu blo el acc o
directo hacia el conocimi nto ni hacia ningún texto agrado o
profano. La Iglesia romana tenía tanto poder que inclu Th ma
Hobbes en 1651 lar trató como elfantasma delfin,1do Itnperi() ro1JJa1101
coronado sobt? su tumbo. 12 En cierto entido la lgle ia tuv má
der
que el imperio; abía qu el poder de la plwna era ma or que el de
la e pada, o Jo que lo mi mo, el poder d la ideas ma or que el
de 1a fuerza; por e ta razón, r ultaba tan p ligro a ta cosroovi ióo
que defendía la nueva e tirpe d librepen adore .
10 KANT, l. Die Metáphy, ik der Si1te11 (trad.
t. Kant. l. Metaf,sica d, las
co.fn1mbre.s, trad. Cast. A. ortina y J. Conill. Tecn , 19 4, (2" ed), p. 2 O; En base a
esia distinción, Kant di tinguirá más tarde entre uso de la raz n pura o te rica (ámbito

de investigación científica y filo fica y el ámbito del uso de la razón práctica el ámbito
de la inv ligación moral y juri.dica). Con últese la magnífica obra del fil fo alemán
neokantíano HAB RM , J. El di curso d. la mod midad Tauros Madrid, 19 3.
11 El nacimiento de la ciencia moderna upuso una gran revolución intelectual que
sentó 1 bases de la cien ia de hoy n dia. Lo logro y avllJl de la astron mía lo
e ·perimentos en el vaclo y las conqui tas del cálculo, lo grande tem y I idea
centra.les d aquella revolu ión. denotaron un cambio ustancial en la vi ión que tenía
de nuestro mundo: el rechazo de la concepción herm tica del saber, los modelo d la
filosofla mecánica, la nueva imagen de Dios y la introdu ción d la dimensión temporal
en la con idera. i n de I h hos natural • entre ottas son lo un ejemplo. Y sobre
todo la concepción de ciencia como un proyecto colectivo d inad a conoc r el
mundo, a intervenir en él y a convertirse en una fuerza unificadora de la hist ria del
hombre.
11 Vid HOBB
, Thoma Lev1a16n. o la mmeria,forma y poder de una república
ecl iástica y civil. trad. armel ánchez arto, Fondo Cultura Econ •mica éxico
(onginal eningl 1651 ).

15

�o obstante, la modernidad no e tuvo exenta d grande
baño d sangre n toda Europa, durante más de un iglo, tuvieron
lugar masacr s matanza , guerra de religión. 13 in duda
ta
fue una época d enorme impunidad brutalidad asesinato . La
modernidad ha consi tido en un proce o paulatino de
racionalización · ecularización 9ue consolidó la distinción entre
las normas po itivas 9ue eran impue tas por lo obernantes y
la normas provenientes de la r gulación tradicional de carácter
predominantem nt religio o-moral. 14
" le gui.ta pensar que la per pectiva filo ófica que ugier
una
exten ión natural del pr ce o de ecularización que empezó en el
Renacimient y e aceleró en el siglo XVID. La secularizad ' n ha
incrementado la felicidad humana." 15

Immanuel Kant consiguió tran formar la concepción antigua
de filo ofía en la idea de la di ciplina 'metzo.r básica" una di ciplina
con un fuerte carácter de fundamento e decir, la concepción
antigua de filo ofía cuy centro gravitaba en torno a la metafí ica
como "reina de la ciencia ' 16 que se ocupaba el lugar de lo
má univer al y meno material. La filo ofía e convirtió de este
modo en ''saber primero•~ no n el s ntido de lo má alto, sino en
el ntido de 'subyacente" que tien que pr uponer toda
di ciplina.

1' Vid.
GUILERA PORTALE , Rafael Enrique , ''Origen. evolución y
con titución del principio de tolerancia en el Estado Constitucional" en Teoría
polÍlica yjuridica conlemporánea (Problemas actual ), Mé ico Editorial Porrúa.
200 • pp. 161-1 6.
14 Vid. DEL AGUILA, Rafael, La enda del mal: política y razón de E todo,
Madrid, Taurus 2000.
1~ R RTY, R., Filosojia y futuro , Op. cit ... p.14.
•~ Vid. KA T, Emmanuel. Critica a la razón pura, (traducci n, prólogo, notas
e indice de Pedro Riba , Alfaguara, Madrid, 1978; Véa e tambi n HOTTOI G..
Hi toria de la filo ofia del Re11acímie1110 a La po tmodernidad, Cátedra, Madrid,

1999.

16

La bi toria d l pen amiento ha situado a Kant como un
hombre que trataba de dar r pue ta a la pregunta cogno citiva
fundamental: éCómo e po ible nu tro conocimiento? Kant trató
d establecer la di tinción1 entre un uso teórico y un uso práctico
d la razón, ante la pregunta ¿Qué pu do conocer del mundo?
(u o teórico de la raz 'n) ¿ ómo deb actuar en el mundo? (uso
práctico de la razón). La filo ofía práctica o m jor dicho la
filosofía moral política y jurídica, no con tituyen un saber
d ctrinario, ideológico o programático, ino un aber crítico y
aut 'nomo obre lo fundamento de nue tro comp rtamiento y
acción humana en el mundo.
De pué de Kant, la teoría del conocimiento -alcanzó gran
credibilidad, pre tigio y re petabilidad. 1 hegelianismo produjo
una imagen de la filosofia como di ciplina qu de alguna manera
completaba • ub urnía a la demá di ciplina en vez de servirle
de fundamento y cimiento. demá , hizo a la filo ofía demasiado
popular intere ante e importante. Con el pen amiento hegeliano
no encontramos ante un m delo ab oluti ta d desarrollo lineal17 KANT, l. Die Metaph ik der Sil/en (trad. Cast. A. Cortina y J. onill Metafisica
de la costumbre , Tecnos 1994, (21 ed. . La metafi ica de la o tumbre e en
~ea!i~ad una doctrina general de lo deberes donde di lingue entre do tipo : debere
JUnd1co (Derecho) y deberes de la virtud (Moral), para Kant "metafl ica" ignifica
"conocimiento a priori", es decir, un conocimiento derivado de la razón pura e
independiente de la experiencia y todo elemento ensible. Véase también
HABERMA , J. El di curso de la modernidad, Tauros, Madrid, 1983.
11 Hegel se plantea el mismo problema en toda u-filo afia: ¿ ómo reconciliar lo
universal con lo particular? ¿Cómo conciliar lo ideale de la ilustración con lo
egoísmos particulare que le hacen caer? ¿ ómo conciliar el yo con el no-yo?
¿Cómo superar la tensión entre el er y Deber er, entre ética y polltica, entre lo
finito y lo infinito? La obra má importante de Hegel,La Fenomenología del Espíritu
1807) muestra la trayectoria hi tórica que recorre el espíritu uoi ersal Ja humanidad.
hasta qu llega a la plena autoconciencia de I mismo. Hegel habla de esp(ritu un
concepto muy utilizado en su filo ofia: el er humano e e piritu, pero el ser
hum~o e producto de la ociedad., la hi toria y la cultura: y como tal hay que
verlo mtegrado en un todo mayor. que Hegel denomina el espiritu universal. El
"espíritu 1111iver af' no un fantasma o una enl lequia abstracta, sino resultado y
slote is del "e plritu 11bjetivo" (conciencia} y "espíri/11 objeth'o •· cultura) en el
devenir hi tórico, o ea: la urna de toda la manife tacione human
u vida
idea , cultura .
'

�dialéctico• dond cada mom nto d la hi toria d la filo ofía
r ulta nec ariam nte gen rado por c1 ant rior en un proc o
d op , ición de e ta forma, la filo o fía e con ertía n
autoconciencia del 'Espíritu ab oluto'.
Tras el ideali m alemán urgió la filo ofía p itivista. n
ci rto entido la filosofía analítica con tituye una variant
radicalizada de la filo ofía racionalista kantiana, una ariante
que e caracteriza principalm nte por con id r~~ la repre ntación
lingüística prioritaria en lugar de la repre entac1on mental, y como
la filo ofía del lenguaje más qu la crítica tra c nd ntal o
psicología constituy la disciplina principal que indaga sobre lo
· ·
" .19
'fundamento de1 conoc1m1ento
egún Rorty, la imaginación de uropa e dejó dominar por
la fantasía de una concepción carte iana de verdad basada en
la bú queda de c rteza indubitable 20 una conc pción d verdad
1Q Richard Rorty ha propuesto uperar e ta dicotomía tradicional, que impu o
Dilthey en el siglo XIX, entre Ciencias del e plr!tu y iencia ~e la naturaleza_ una
distinción má p dagógica y didáctica que func1onal y ~cad _mica. El_ pensanuento
de Rorty ob erva, inclu o la ciencia como un géner? htera_no, y la hte~tur~ Y las
arte como inve tigaciones en pie de igualdad. 1 acudtmo a la b1st?na, lo
pensadores, cientifi o arti tas del ~enacimi _nto veían el Universo desd_e ~,ferent:8
prismas, enriqueciendo u percepción del mismo, ªP?rtando nueva v1 10ne mas
creati as. Leomardo da Vinci, De carte , Pascal, Gahleo. ~epler n_o er~ ho~bre
de ciencias. ni de letras. Todo ello dominaban toda las matenas con igual mtens1dad
enl ndiendo que el aber e integral, univ rsal y to~te. id., RORTY, Ric_h3:'"d,
Conringencia, ironía y olidaridad (trad. de A. E. mnott , Barc~lona, Pa1d? .
1991 • Ensayo obre Heidegger y otro pen adores com mporaneo . E cr1tos
filo ófico 2 (trad. d J. igil Rubio). BLUME GER, H .• Un en ayo obre la
metáfora, Madrid, Penin ula. La rea/idade en qu vivimo . B:ircelona, _1992,
Paidó . 1999.AGUlLERA PORTALES, Rafa l, 'Utopía liberal irom taa comJenzo
del iglo XXI" en JARA, alvador y Á C~EZ _BE TTEZ, R~bert~ (comp.)
Visione del futuro. Con ejo E tata] de la 1enc1a y Tecnolog1a M1choac n,
Universidad de alermo (Italia y Uni ersidad Mi hoa ana México).
~ te lip ¡ mo carte iano nos condu e a quedamo
lo en el pe~ien~o puro,
formal y va fo ha ido fuertemente riticado por pen d res.po ~ ~ores. S1~und
Freudponeenevidenciaqueooexi teunyoautónom . Elyop 1cologi _ocart l~~es
una ficci n. entelequia o fanta ía. El psicoanáli is n obliga a revisar ~ta v1 160
demasiado consciente del ujeto humano. a trav ' de su noci , n de inconsc, nte. Para
Freud, iodo to contenido del incoo ciente determinan y condicionan nue tra
personalidad. De te modo, el hombre e un gran desconocido d í mi mo.

identificada con la id a de evidencia entendida como claridad y
di tinción. Todo lo pi temólo o mod roo soñaban alcanzar
una filo ofía primera y fundacional má firme qu la ci ocia que
irvi s para ju tificar todo nue tro con cimiento del mundo
exterior. Richard Bern rein, p nsador también in crito en la
tradición pragmati ta ha denominado e ta vi ión la ''ansiedad
cartesiana". En te entido lapo tmodernidad decon trucci nista
no afirma que toda la filo afia ha quedado atrapada en la
"metafisica de la presencio" el ''logocenlrislllo' .

El falibili m egún Richard B ro tein, no ólo con titu e una
doctrina epi temológica, ino que c n tituye un conjunto de virtud
prácticas qu deben s r f; mentad
d arrollada en una ociedad
democrática y critica. na actitud falibilista preci ad la imaginación
para formular nu vas hipóte i y conj tura , meterla a una
riguro a v rificación y criticas pura por parte d la comunidad d
investigadores. El falibilismo necesita una alta tolerancia a la
incertidumbre y el valor d r visar, modificar, y abandonar nu trru
creen~a , má _ cara cuando esta han ido refutadas. Popp r
denorrun oa dad abi rta a la práctica de e te falibili m .
"El falibili mo e la creencia de que cualquier reivindicación de
conocimi nt o, en g neraJ cualqui r r ivindicación &lt;le validezincluidas la reivindicacion, m rale y política - e p siblc de
análisi , m dificación · crítica permanente." 21

o ob tant , e t ueñ ha id tan antigu como La &amp;pública
de Platón, y, en e te ntido, p demos tar d acuerdo con
Dewey y Freud que ob ervan como d bajo de la religión y el
21

-~ER TEI • Richard. El abuso del mal (la com,pción de la polittca 1, la
re/ig1_on de de el I 1-9). Bu no Aires, Katz editore , 2006, p.55; Véase tambié~ u
trabaJ~ BERN :"EIN, R.J.: Beyond Objetivism and Relativism, Uoi ersity of Penoyl anta Press. Filadelfia, 1~8~. En te texto Richard Bem tein desarrolla la idea qu
un_ fan~m~ recorre la tradic1 n filo ófica qu
n i t en la con epción de que no
e~, te nmgun apoyo para nu tro er, naturaleza, e decir, no e.xi te un fundamento
fiJo para nuestros conocimiento con la consecuencia de qu no podemo e capar de
la fuerzas de la o curidad, eJ cao intelectual y moral. Bemtein ha denominado a e te
fantasma "an iedad cartesiana".

19

�f

,I

plat ni mo subyacen lo mi mo impulso primordiale , un
intento con tant de búsqueda de 1 ab olut y lo trascendente.

2. Epistemología, hermenéutica

edificación

, .

ta pretensión epi temológica, egún Rorty, e ~onde el ~ropos1to
de convertir a la fil
fia una di ciplina fundaaonal y pnmera ~e
todo el conocimiento humano. A e ta concepción de filo ofía
si t mática ubyace una concepción antrop. lógica c~~ún
compartida por di tinta corrientes de pen arruento platoruco,
kantiao , analíric
positivi ta que con iste en ver: 'que el hombre
· La i,"d ea d que nue tra
tiene 11na esmcio- a aber- desCJ1bnr· esencias.
tarea principal e reflejar con exactitud, en nuestra propia _e e~~!

de vidrio, el universo qu no rodea, es el complemento a la idea._
sta concepción apiencial y teorética del hombre ha re~orndo
toda la hi toria del pen amiento filo ófico ) científico ocode~t:11ri tótele en su Metafísica había establecido la concepc1on
antropológica de qu el hombre por naturaleza desea saber. 23 El :r
humano nace con el impulso natural de con cer, con un empuJe
originario hacia el aber, in el cual inclu o podemo morirno .
La misma etimología de la palabra fil ofía, el a1JJante, el que gusta
de, el perteneciente al conocimiento. La filosofía nace. del ~ i~, _del
hambre del ap tito de conocimiento. En e te sentido, hi toncam nte la filosofía e ha traducido por amor a la sabid11tia.
Para ri tótele , la fe}jcidad, re id en la función natural
propia del er humano: u inteligencia. De este modo, la felicidad
se encu otra en el ej rcicio de la intelig ncia teórica,24 e to e : en
12

RORTY. R.. Lajilosofia y el pejo de lo naturaleza, Madri~ Cátedra, 1989, P·

323~ ARI TÓTELE , Ética a icómaco, Ed. Gredo , Madrid, 1_99~ X. , 1178 PP·
2• En griego theorein. de donde procede nuestro lénnino te01ía, 1gmfica \'er, obsen,ar,
contemplar, quien elabora una teoría con igue una "visión·•d lasco as~ su~ el
e tad de ignorancia en el que estaba anteriorme_nte. P'.1"1Ari.stóteles, 1~ fehc1~ad ~ ida
teórica O contemplativa (bio theoretikot) o ex1 tenc1a dedicada a la mvest1gac16n Y,a
teorizar. Véase el excelente y completo trabajo de RU RUFrNO alvador, la razon
con/ra /afiierza. las directric del pensamiento político deAristóte_les. Tecnos, Barcelona,
2005: JAEGER., WERNER: Paideia. lo ideal de la cultura gnega, Fondo de ultura
Económica, México 2000 (decimocuarta edición).

20

la contemplación compren ión del conocimiento. La vida
contemplativa e convierte en la parte esencial de la vida humana.
La felicidad reside en la bu ca del conocimiento y de la vida teórica.
El hombre necesita aber, por9ue le duele u ignorancia· y en
este sentido filo ofar se convierte en una función biológica vital
como el re pirar. El aber por tanto, no con tituye un lujo 0
capricho, sino una nece idad ineludible y urgente que a egura
nuestra upervivencia, un imperativo vital que no aporta
seguridad, entido , orientación existencial. n este entido la
'
filosofía consiste en una actividad teorética 25 por excelencia,
con titutivameme nece aria al intelecto. La filo ofía con cituye
una reflexión crítica y autónoma, una voluntad cogno citiva
in aciable, aventura intelectual por excelencia que po ee una
mi ión esclarecedora y orientativa obre la realidad.
o ob tante, decir, hoy en dia, qu todo el mundo por
naturaleza desea saber puede resultar una apreciación d masiado
gratuita y contradictoria, porque en la realidad podemo
comprobar cómo la gente no de ea aber ni quiere conocer. o
querernos saber lo que no abemo , no queremo aber de qué
vamos a vivir, o d qué modo vamo a morir o cuál el e tado
de nue tra alud&gt; cómo va la economía o la política, o j un
meteorito a a acabar con la vida en el planeta Tierra o si el final
del mundo e pa ado mañana. Como decía i tzsche:
"El hombre sólo quiere la verdad en análo
ntido limitado.
De ea la con ecuencia agradabl d la verdad, aquella qu
con ervan la vida; e indiferent al conocimiento puro y carente
de con ecuencia , y está hostilm nte predi pue to contra la
ls El hombre e tá menestero o del pensar. Lo má critico y riesgo o de nuestra
época e que no otro no pensamo aún obre todo, cuando vemo como el e tado
del ~undo e toma cada vez má critico. complejo y problemático. Por tanto. el
déficit no e tá en el obrar(praxis), ino en el pen ar(teoria). El hombre hasta ahora
ha tran fonnado dema iado el mundo, y no preci amente para bien; pero ha pensado
muy poco. El pensar primario e radical fundacional y en cierta medida lo que
hace falta en una era de vacío, desierto y nihili mo. Vid. H ID GG R
Ser ,
tiempo. Fondo de ultura Económica México, 1 O.
' ·

21

�,,erdad

que puedan ser p rjudiciale y destructivas. ' 26

Por consiguiente, la propue ta r rtyana pr rende uperar ~ _ra
imag n clásica de lo
r humanos d d . e_ta e n~epaon
antropol · gica teleológica termini ta y encJali ~ -qu
o
hi. tóricamente Platón y ri rót le , una concepc1on tmag n
d 1 r humano qu ha perdurad ha. ta nuestros día . na
e ne pción antropológica qu fundam nta la e ne pción
e enciali ta de la filosofía com una actividad fundam ntalment
epi t rnológica. Por canto, l intento d uperar e t enfoqu
pi t mológico y e enciali ta pr vi n de la hcnnenéutica. 27
La herm néutica filo ófica d
adamer no de emb ca en una
t oría del m · tod de la e mpren i •n, ino n una t orla de la
exp riencia humana n el mundo 28 qu _reí~dica fo~ma de
verdad que tran ci nden el ámbito de la c1enaa ) qu ll n n un
carácter pre-ci ntífic . La pregunta p r la p ibilidad del vmtehm
qu da reducida en Gadam r a l pregunta p r lo q11e aro11tece en la

d

1:"'Pº

práctica d la compr nsión.

,fi LETZ HE, F.: Verdad }' mentira en el en/ido x1ramoral. Madrid. lianza
Ed. 19 7, p. 73 En p ición a la concepción aristotélica podr~~o ~e _pond~r a
Ari tótele . dí ¡ nclolc que el hombr no está program do enenca m b1ológ1camente paro el onoc,miento. o exi t ninguna in lina í6~ n:i1ural hacia el conocimiento. Pero, por upu to, e to no quita que el conoc1m1ento sea uno_d lo
m Jore y mayore logro de nue tra e-. lución. uno de lo má ~u~lm,e Y
maravillo O de nu tra herencia cultural occid ntal. o obstante, v1 amo una
época de pobreza cultural. en la cual el aber ocupa poco lugar . lo aloram_o
realmente poco. IORA : Adió. a la filo ofla y otros texws. Alianza. Madr'.d.
19 4: JORA : Breviario de lapo lredwnbre (trad. F. a ater. Tauro , Madnd,
20 l.
- 7 El u O y e ·pan i6n del término se debe en gran parte al trabaJO de Gad8:"1er Y
u obra fundamcnt.al. 1h11h and Alethoá. G darner deja claro qu la h nn néuuca no
e un m todo. ni una di ciplina para con guir la v rdad. Vid. GADAM R, erdad
y 1étodo 11. alamanca. Edítonal igueme. 1992.
:it1 El uso de e t ténnino e debe en gran medida a la bra de H. G. Gadamer Ysu
importante obra Tnith ond Metli, en la cual deja la.ro que la hermenéutica no.e un
m todo para con eguir la rdad. Vid. G DAM R H. G., Verdad y merado.
FundametllOS d1?11na/len11 •niuticaftl()SÓjica, !amanea. iguern , 1977: RRARJ
Maurízio. la h rmemfotíca, (trad. J é Lu1 Berna! , Tauru , 1999, Mé ico.
22

Rorty e apropia del término hen11ené11tica, no dice: no
el
nombre de una di ciplina, ni d un m · todo para lograr los
re ultado qu la epi cem logia no pudo alcanzar, ni de un
programa de inve tigación. Por el contrario, la hermenéutica
una e. pr ión de la esp ranza, d que el e pacio culrural que ha
dejado la muerte d la epi t mología no sea ll nad -que nue tra
cultura e convierta en una donde a no
i nta la exi encia de
apremio confrontación"29

En u fama o libro Philosopf?y and the fin-or oj . Tat11re (19 9)
propone el intento d ofrecerno una nue a de cripción del
hombre que intenta uperar la imagen clá ica dentro de otra
concepción má abierta, flexibl
contingente. • t libro
conti ne una de la mayare crítica epi tem lógica v
re olucionarias actuales que e han realizad a la fil ofí~
p süiví ta y analítica contemporán a.
La filo ofia istemática se ha centtad hi tóricam nte n la
pi temología concebida c m una indagación uni er al d J
conocimi nto humano le ·timada n los fundamentos últim y
absoluto (id a en Platón, e ncia n Ari rótele impre i n .
en Hume, principio del en enclimi n o en
nt ... ). La filo afia
si temática e tá construida obre 1 •upuesto epist mológicos
de una concepción de v rdad e mo corr ponclencia, la
conc pci · n d un ujeto cogno cent tra cend mal qu pr vi ne
de Platón y D e rtes ha ta Kant y Heg l. ·
"La filosofia que renuncie a su mon polio algo ·1éril de la
~e ~ ne d la realidad última y ab. oluta hallará :u e mpen. aci · n
ilumrnand la. fuerza morale. qu muev n al énero humano \'
e na:ibuyend a la , piración humana de llegar a e nseguir un~
felicidad más rd nada inteligeot _' lO

~. fr. RORTY, Richard, Pl,ilo ophy and the Mirror o/ a/tire, Prin eton nivers1ty Press, 1979, p. 315.
· 0 fr. DEWEY, John. La reconstrocci611 de /afilo ojia, Bueno
irc •ed. Plan taAgo lini. 1993, p. 6 l.

23

�ropone superar e ta filos fía
En est aspecto, R or ty P
.
,.
fil
f edificante que aspue a mantener
si tematica con una oso ia
b . l
.,
ltural de género ante que a de cu nr a
una conver ae1on cu
, d
verdad. Para ello la filosofía debe adoptar el ~e_to. ~
,
•
31 frente a los planteamientos de una di c1plin
hermeneuuco
. ·
nfi
centrada en la teoría del con cimiento. La h~rmeneutlt~ c~ d
. , de confianza de que el e pac10 cultura e¡a o po
1a expre 100
·
ali
·
la epistemología erá llenado por un conver ac1on mo creaovo,

gur:

imaginativo e ilimitado.

· ·
es un deseo de
El de eo de una te ría del conoc1m1ento
,
d
. ..
un deseo de encontrar fun amento " a 1 que
con tr1cc1on •
b¡' e tos
ne que no 00 dejen extraviarno , o
p d er agarrar e, armaz
d
.
ngan a sí mismos repr sentaciooes que no se pue an
que se imp
'
,,,2
negar.

confrontados por la mente, o la reglas que constriñen la
inve tigaci ' o, n comunes a todo discur o, al roen a todo
discurso que ver e sobre un tema determinado."33

Tradicionalm nte, la epi t mología ha avanzado parti ndo de
la upo ición d que t das la aportacion a un discurso cieotífico
determinado son conmen urable . La hermenéutica, en cambio,
e combativa hacia este tipo d presupu to racional cogno cirivo.
Eo este a pecto por conn1ensurable" 34 e entiend un conjunto
de r gla neutras, superiore y obj tiva que n informan d
cómo p dríamo llegar a un acuerdo o olución cuando se produce
un conflicto entre dos paradigmas, di cur os o ocabulario . n
est entido, la inconmensurabilidad de paradigmas científico
significa la intraducibilidad d vocabularios o léxicos distinto .

"La idea dominante de la epistemología es que para

r raci nal,
para ser plenamente humano, para hacer lo que debemos, hem
d er capace de llegar a un acuerdo con orro ere humano .
Con truir una epistemología e ene ntrar la má.xima cantidad d
terreno que se tiene en común con lo o os. La upo ici · o de
que se pu de construir una epi t ro logía es la uposición de qu
e e terreno ex.i te. " 35

Ro tv n pre enta la herrn néutica comó ucesora y heredera
r .
.
.
acu·vi dad que ocupa el
le 'tima de la epi tem logia, como una
.
v! cultural ocupado en un momento_a~terior por la filosofía
centrada en el conocimiento epi temologico.
"La herm néurica e una expresión de e peranza de que el e pacio
1 al de· ad por el abandono de la epistemología no llegue a
cu~
l
cl
mh~~ooK
llenar e ,, que oue rra cultura ea una c tura
..
.
iente la· exigencia de constricción y confron~,oon. La .~dea :e
armazón neutro y permanente cuya estr11ct11ra pue e
que un
b' .
an a er
m trar la filo afia e \a idea de que I o 1et1vo que v
.. .
· , d lo comprendido no es ólo
El fenómeno de la comprens1on e mterpreta~ton . e d I spiritu. "El fenómeno
un problema e ~~cilico 1::;:~;::1
d~~~e~e~:~:ias ~uemana al mundo, sino
Jl

?¡

0

~;!

d lau:;i~~e~e~:nv:d~z propia dentro de la ciencia. y se resist~ a c~alquier in~ento
que
~
1 en un método cientifico. La presente investtgactón toma ~te en
de tran . orm~ o
dentro de la ciencia moderna frente a la preten tón de
e ta re 1s1enc1a, que e afirma . . 'fi .. cr.. G DAMER, Hans-georg. Verdad y
universalidad de \a metodolog1a c1enti tea. :/'·
método. Editorial igueme, alamanca 1 77' pp. 23-24.
.
287
i: fr. RORTY, R.: La filo ojia y el
pejo de la nawraleza, ... Op. c,t., p.
.

Alguna vece e ha im.agjnado este terreno común en el ser
en opo kión al devenir, en la forma qu orientan la investigación.
Otra vece e ha imaginado dentro de nosotro (idea del método
paro entender nuestros mentes) y la concepción de lenguaje que
)) fr. RORTY, R.: La filo ofia y el e pejo .... Op. cit., p. 2 4.
La epistemología procede desde la pre unción de que todas las contribucione
de su di curso on conmensurable • mientras la hermenéutica funciona en sentido
opue to, pue para mantener el e pacio cultural abierto e nece ario la
inconmensurabilidad de léxico , vocabulario y discursos. Vid. , BERNSTEIN Rfohard, "Inconmensurabilidad y alteridad a revi ión" en en DEUT CH, Elio1 (ed. ,
Cultura y Modr1rnidad (Per. pectivas filosóficas de Oriente y Occidente), Barcelona,
Kairos, pp.91-11 O.
Js fr. RORTY R.: La filo ojia y el espejo ... Op .cit., p. 28 .
.14

25

24

�1111

1utu. 1 !. roff.

proporcionaba un e quema univer al y básico d t do contenido.
n e te sentido, in inuar que no existe e te terreno común parece
poner en peligro la propia racionalidad.
.
.
Los tratamiento holi ta, antifundamentali ta y pragmatista
del conocimiento que encontramo n Dewe ', ittgen tein,
Quine, ellar , Da id.son son peligro o para muchos filósofos
porgue abandonan la bú gu da d conocimiento y, por tanto,
incurren o un fu rte "relal'ivis1110 epistemológico". 3'' .. ta concepción
del conocimiento pon en peligro la idea tradicional del filó ofo
como guardián de la racionalidad, buscador de esencias eterna
e inmutable que det nta el tribunal uperior de la verdad, la
racionalidad y la objetividad.
Por e ta raz · n, Rorty defiende que tenemo que uperar la
idea de que la filo afia tiene una preten ión epi cemológica como
ciencia primera fundacional de la totalidad del conocimient
humano. Esta preten ión proYien de la concepción
antropológica tradicionaP' que deb er superada por una visión
l6 El relati i mo upone d fender que no hay verdades metafísicas ab olutas Y
trascendente , pues la verdad o la falsedad no son independientes de las circunstancias
o contexto en la que son reconocidas como tales.
n Esta concepción antropológica occidental arranca del pensamiento de Platón que
di lingue entre el alma y el cuerpo. El alma está encerrada en la cárcel del cuerpo. u
pensamiento, pue , se aproxima a la concepción propia mantenida por el orfismo según
la cual el alma esta prisionera del cuerpo y contan1inada por el mi mo, por lo qu debe
purificarse para volver a u modo divino. egún Platón, el alma es la parte divina,
in.material, eterna y manda sobre e.l cuerpo, que e la parte humana. actuando como un
auriga que dirige un carro con do caballos ( "mito del carro alado"). El alma racional es
la verdadera esen ia del r humano, por eso el ejercicio de la raz n es su mAs noble tarea.
"Mientras ten gamo el cuerpo y esté nuestra alma mezclada con emejante mal, jamás
alcruuaremo de manera uficiente lo que decíamos. Y decimos que !oque declamo e
la verdad. En efecto, son un intin las preocupacione que nos procura el cuerpo por
ulpa de u necesaria alimentación· y encima, sin ataca alguna enfennedad no impide
la caz.a de la \'erdad. o llena de amores, de deseo , de temore , de irnág ne de todas
clases, de un montón de naderías, d tal manera que, como dice. por culpa uya no nos
posible tener nunca un pensamiento ensato [... ]. i no e po ible conocer nada d
una manera pura juntamente con I cuerpo, una de d : o e del tod punto impo ibl
adquirirelsaber.o 'loespo iblecuandohayamosmu rto,pue e entone cuandoel
alma queda ola en si mi ma, parada del cuerpo y no ante .' fi'. PLATO , Fedón
adrid, Gredo ·.

26

contingente, nominali ta y xistencial de hombr y del
conocimiento humano: "el hombre tiene esencia a saber, descubrir

. '.
esencias

"La hermenéutica no nece ita un nuevo paradigma
ep· temológic , lo mi moque l p n arrúento p lítico liberal n
necesita un ·nuevo paradi a de la oberanía. La h rm oéutica
e , má bien, lo que no queda cuando dejamo de ser
pistem lógico ." 38

La epistemología tradicional contiene la e peranza de alcanzar
un acuerdo o c n en o intersubjetiva como una prueba definitiva
de que existe un fundamento común. in embargo, la hermenéutica cree en la e peraoza de encontrar acuerdos en la medida que
perdure la conver ación no la bú gueda de fundam ntos comune :
"La hermenéutica ve las relacione entre varios discur o com
relacione entre ramale de una conver ación po ible, una
conversación que no presuponga una matriz di ciplinar que
unifique a los hablante , pero en la que nunca
pierda la
e peranza de acuerdo mientra dure la conver ación." 39
La teoría boli tas 40 parecen dar autorización a todo el mundo
para que construya u propio mundo- u propio paradigma, u
3 Cfr. RORTY, R.: laj/losojia y el espejo de la naturaleza. Madrid,
átedra,
1989, p. 296.
39 RORTY, R.: la filo ofio y el espejo de lo no111raleza, Madrid, átedra, 19 9,
p. 289.
◄o in embargo, el contexto ha cambiado, la interdi ciplinariedad y la n1:c sidad
de una vi íón holista urge ante la situación de incomunicación y falta de dialogo
provocado por la filo ofia po itivista. En el campo de la filo olla, la e e iva fe
po itivi ta en el ideal de la ciencia hizo tratar de r du ir toda la filo ofia a problema
lingilí ticos, e confió d masiado en que la filo ofia analítica iba a ser la qu re olvie e
de forma definitiva y ab oluta todo lo problemas filo ófi os. El cientitici mo
p~rt~ de una vi ión de uperioridad de la ciencia con el resto de aberes y conoc1m1ento . Vid. FrNKIELKRAUT, ., la derrota del pen amiento. Barcelona
Anagrama, 1987. FOUCAULT, M., El orden del discur. o. Barcelona. Tu que
1975.

27

�. ¡ue
. go linoiiísticov lu o éste e de lice progre ivamente
propio
o1,
'
.
,
.
.
La
concepción
de
como
la
ep1stemologia
en u meen r.
, es
. v1'tal y fundamental para la cultura conremporanea
necesana,
, t
confunde do funciones que puede desempeñar el filo o o.

. ,

;i

3. La muerte d e la filos ofla·· e·crepúsculo o reconvers1on.

Todos los filósafas llevamos dentro de nosotros
algo de sacerdote asa/a
Richard Rorty, Filosofíay futuro

La filo ofía no ha renunciado nunca a su papel ~-erm_en~u~co;
iempre lo ha asumido· pero, xiste una cierta ten ion dialec~ca
entre do tendenciru en l eno de la filo ofía conte1:11poranea:
los l giti.madores y los anticipadore , entre lo consolidadores y
lo decon tructore entre lo enamorado del can ~o y la belleza
de las sirenas del pasado y lo intérpretes perunaces de un
pre ente complejo y desafiante. Esta. do posicion~, confor~an
do actitudes distinta ante el problema de la func1on específica
que puede desempeñar la filosofía. La filo ofía de d es:e punto
de vi ta puede desempeñar dos papele : 1) la filo__ofta con:o
intermediaria ocrática entre varios discur o (jrmcion herme11eutica); y 2) La filosofía como supervi ora o inspectora cultural
(función epistm1ológica) .
.,
obre e te punto Rorty defiende una deco~st:'ucc1on o
di olución de la filo ofia42 como actividad hermeneutJ.ca a favor
•• E tamos creando un abismo de vacio e incompr n ióa mutu~ e~tre dos ~pos,
una hostilidad y de agrado que provienen de la falta de enten~1m1ento rec1p~o~o.
Actualmente e preciso tender un puente entre amba culturas ~1 o~ quere~os etr
e ca ar algunas de nuestra mejore posibilidade de conocm_uento_ urnver~~ y
BER TEl Richard la ree ·tn1cturaci611 de la teoria soc,al ypo/,11ca,
ho ,suco. . 19 3
BE ' TEIN Richard The new Con. tellaríon: rhe ethiF.. E.. Mé'lco.
· 1•
'
.
'
•
J' p
1 91
cal-pnlitical liorizon modernity- po tmodernity: Cam?ndge.
res~a en ~a
•~ La fiJosofia analltica y postivista ha convertido la ima~en e
ºS?
.
.
.
'fi
d
.
una
filosofia
antimetafis1ca,
antirrománt1ca
materiapropiadeuneqwpoc1enti co,es ecir:
. .
, d . ifi d
y umamente profi ional donde la metaft ica y la hteratura carec1an e ign ica o

'.P.

Vid

:o ?m
.ª

2

de una cultura po t-filo ófica. La hermenéutica no proporciona
herramientas de compren ión e interpretación pertinente en un
mundo cultural sumamente caótico y complejo. n e te sentido,
impatiza con la idea de cultura como "conversación", más que
e tructura levantada obre uno cimientos epistemológico sólidos,
permanente y estables. Por e t.a razón, plantea la contingmda de lo.
jlosojia como un producto cultural má que difumina y diluye en
un enorme collage cultural. egún Rorty ería mejor evitar concebir
la filo ofia como una "disciplina atadén,ica'~ 43 qu tiene unos '])roblemas
centrales" "contenidos esmciales" que podemo abordar y una 'Jtmción
social" que de mpeñar en la sociedad. Por el contrario prefiere
di olverla dentro de una conversación cultural caótica y d orientada
de discursos diferente y plural . La filo ofia en e te entido deja
de er "investigación" en un entido epistemológico profundo para
convertirse en diplomática protocolaria de intercambio y urbanidad.
El anarqui mo epist mológico d Feyerabend ha defendido
la concepción de de la existencia de un pluralismo metodológico 44
a lo largo de la historia de la ciencia. Por tanto, no exi te un
método único en la ciencia, ino muchos método distintos y
aleatorio . Rorty extiende e te planteamiento tanto a la humanidades como a la ciencia afirmando que no existe un m ' todo
único y e pecial que proporcione entido a la totalidad del
conocimiento humano. En este entido, concib la ciencia y la
filo ofia no como de cubrimiento, sino como con trucción ocial
no muy cliferentes a otro modo de di cur o d conocimi nto.
cognitivo y epi temológico. n este ntido, afirma: .. o tengo la menor duda de que
dentro de treinta añ I
tudio culturales serán una moda tan ieja como el lo fue el
po itivismo lógico treinta año despué de su triunfo." fr. RORTY, R., "'La fuerza
inspirada de las grand obras literarias" en Forjar 1111 país. El pensamiento de izquierdas
en lo E. todo Unidos del iglo XX. Barcelona. Paidó , 1999, p. 112.
1
• Vid. VEGA GONZÁLEZ, .: "'La función de la filosofia en el neopragmatismo
de Richard Rorty'' en Reví ta Española de Esh1dio Americano , Vol. 7, nº 12 19 6,
pp. 27-56.
~ FEYERABE O, PauJ la cienéia en 11110 ociedad libre (trad. . Elena igl
XX!, 19 2; FEYERAB D Paul, ¿Por qué no Pfató11? Madrid. Tecn , 19 5:
FEYERABEND, Paul.Adió a la razón, (trad. J. R de Rivera). Madrid. Tecno 1989.

29

�La ciencia · la filo ofia on con trucaon intelectual producto
de ci rta c munidade profesionales y epistémicas. Igualmente
Rorty comulga y impatiza con el planteamiento po onodemo de
Feyerabend y L ·otard que con id ra que no ha· régimen de
pr~posicione ni un 'nero d discur o que goc de una autoridad
universal, objetiva y uperi r. P r tanto no exi te un metalenguaj
que pueda decidir en favor de uno de lo juegos o géneros de cli cur o.
lo largo de toda la tradición occidental la historia de la
fil ofía ha pa ado por la uc ión de tre paradigma di tint .
La filosofía en su evolución y de arrollo ha pa ado de er
metafí ica (jilosojia del sery, lu go e convirtió en epistemología
(jilosojia de la 111e11te), po t riorm nt , en filo. ofía analítica (jilosofia
del lenguaje) ·, últimamente se ha producido una diá pora o
di per ión de la filo ofía con Ja cri i de la modemidad. 45 E te
último periodo viene d finido, egún Rorty, por el pap l que
adquiere la cótica literaria dentro d una cultura po t-filo ófica.
La filosofía como up n · or cultural de e ta conversación de
géneros de di curso acomet la función qu e idencifica actualmeot
con la epist m lo 'a. La idea de in pector cultural que conoce l
fundament común de codos y cada uno de lo discur o d
c nocimienco perpetúa la concepción d 1 filó ofo-r platórúco46
~ "La idea de modernidad surge al mismo tiempo que la de progre o, y está
indisolublemente unida a ella. Desde un punto de vista semántico lo moderno se identifica
con lo nu voy presupone. con ello, un principio revolucionario de ruptura; de crítica,
renovación y cambio. La rnod midad e una edad hi tórica de transformacion Y
quebrantamientos; es consustancial con la ri is. Modernidad, crisis y progreso n los
ténnin de la ecuaci n que distmgue a nue tro tiempo." Cfr. UBLRAT . Eduardo
·'Transfonnaci n de la cultura moderna" en Metam ,fosis de la cultura moderna.
Barcelona,Anthropo, 1991. pp. 127-139. Véa también HNKlELKRAUT,A. La
derrota del pensamiento. Anagrama, Barcelona, 19 7.
J6 La figura del fil · ofo-rey inspiró la olución definitiva en la República de Plat n
para alcanzar un modelo poUtico d Estado justo. E ta figura sigue permeando el papel
de la filosofia con r pecto a lo di tinto género de di urso. El mundo verdadero
con ¡ te en el mundo de I ideas. Platón di tingue entre do tipos de conocimiento: el
conocimiento intelectual (ep~teme) que versa bre I idea , un conocimiento profundo
y estable; y el con imienro nsible (do.xa). un conocimiento inauténtico, engañoso Y
ficticio, que provi n d lo ntidos y d la realidad cambiante del mundo n ible. La
opini n (doxa) está ujeta al deseo y la creen ia de I ujet • y por tanto e un
conocimiento ubjetivo.

3

que conoce el contexto último (fam10J'. esendas mente lengu(fje).
ta
segunda función corr ponde fidedignamente a la imagen d la
filo ofía ntendida como epistemología o m ta.ciencia.
La filo ofía, de de e ta per pecti a, puede desemp ñar un
pap lb rmenéutico má adecuado nece ario y vital al contexto
social, politico y cultural contemporáneo. La filo ofía como
up rvi ora o in pectora cultural (ftmció11 episte,11okJgica) parece qu
tá comenzaad una crisi irrever ible y definitiva en la cultura
occidental. La filo ofía, egún Rorty, debería bajar e d u
pede tal d arrogancia y ob rbia intelectual y comenzar a ver
a sí misma como un género d di cur ·o má entre otro .
En este aspecto, Rorty parte de su crítica a la id a d
conocimiento como r pres ntación exacta neutra y obj tiva,
entendiendo que cierto proce o cierta repre entacione son
"básicas" }' ''ptivilegiadas': por tanto, ''ti nen carácter de fimdof!lento •:
gún nuestro _autor, esta concepción equí oca , engaño a, puc
no podemo ai lar elemento básico a n er qu bus9uem un
conocimiento previo a toda la e tructura, dentr d la cual ocurren
esto elemento . uestra elección &lt;le elem nt dictada por nu tra
compren ióo d la práctica, en ez de que la práctica e té
'legjtimada" por una recon trucción racional" a partir d
elemento .».r
La h rmenéutica pragmatista rortyana e tá construida ·obr
la metáfora fundacional de 'conversació!I c11/t11ral" d nde no exi t
una estructura epi t mológica previa que 1 g1t1me un
d terminad cooocim.i nto privilegiado. En te eotido, la,
virtude que d bem privilegiar on la virtude morale en
opo ición a la virtude intel ctuales n definitin, ]a virtude
d prudencia (pronesis),4f&gt; ante que· la virtude epi temol' gica ..
7

ROR~Y. R.:_la filo ofiu y el e pejo del 11ah1raleza, Op. ir .. p. 290.
La d h~rac16n fonna parte de la prud n ia (prónesis) como la principal virtud
m~ral Ypolít1ca de la ciudadanía. En el libro exto d la Ética a Nicómaco, donde
Anstótele_ de arrolla de modo má o meno i temáti o un análi is de la phron si
0 pru_denc1a, apar:ce el ifonino 'polltica' como inónimo de la ex pre ión 'prudencia
pollt1ca'. Para An tótele , la política es, bre todo, obrar prudencial, obrar en un
:

31

�La idea de fondo con i te n ir avanzando progresivamente hacia
una cultura po t-filo ófica entendida como conver ación cultural
abierta y permanente, má que una estructura epi témica
levantada obre uno fundamentos ólido del con cimiento.
Lo filó ofo que e tán dentro de Ja corriente principal
(episte11Jología) con tituyen lo filó ofos qu Ror denomina
'sistemáticos ', mientras que lo filósofo periféricos que igueo la
concepción hermenéutica lo denomina "edificatorios". Lo
filó ofo edificatorio han aportado mayore beneficios para el
de arrollo de la ociedad democrática, qu lo filósofo
sistemático . En e ta linea D wey Wittgen tein y Heidegger
con titu en tre ejemplos claro de pensadore edificatorios y
periférico que han t nido un notable impacto e influencia social.
La filo ofía estaría enmarcada com un di curso edificatorio
dentro del amplio campo de crítica de la cultura de nuestro
tiempo un género cultural que se in cribe entre vario di cur o .
''Lo único en que yo quisiera in istir
en que el interé moral
del filósofo ha de er qu e mantenga la con er ación del
Occidente, más qu el exigir un lugar, dentro de esa conver ación,
para los problema tradicionales de la fil ofía m derna." 4Q
n e te a pect la filosofía con i te en una acti idad
edificadora cread ra de nu vas metáfora y di cur os que debe
abandonar definiti ament el carácter de di ciplina istémica de
aber orientada a la cr ación de uo vocabulario final
conmen urable uoiver alm nt . Rort:y, iguiendo el pen amiento
d Dewey con idera qu el cometid de la filo fía con u
problema y u:, tema iempre proviene de la ten i oes,
conflict y pre ione d la vida per onal y comunitaria. n
con ecuencia, la filo ofía cien la función de proporcionar nueva
1

'aquí' y 'ahora'. Jaro qu también hay necesidad de un obrar prudencial en la ida
cotidiana del ciudadano particular. pero cuando hay que poner un ejemplo el nombre
que aparece e el de Pericle , modelo de prudente en el gobierno de lapo/is. Véase
RU R Fl O, al ad r, La razón comra la fuerza. 1As directrices del pensamiento
po/ftico de Aristotele . Tecno Barcelona, 200 .
•~ lbíd., p. 3 5.

32

concepciones del mundo a partir de una re lución práctica de
lo problema vital .
El progre o filo ófico se produce siempre que encontramo un
modo de integrar la vi iones el mundo y la nuevas intuicione
moral que heredaroo de nue ttos antepa. ado con nuevas
teorías científica , o nueva teorías in tituciones ciopolíticas, o
con otra novedade ". 50

Por llo, Rorty utiliza el término edificación para referirs a este
proyecto de encontrar nueva forma d hablar que eao má
intere ante ugerenr y provecho a . Este intento de edificación
de nosotto mi mo
de lo demá con i te en la actividad
hermenéutica de e tablecer conexione entr nue tra cultura con
otra cultura . La creación e imaginación humana on más
importantes que el conocinúeot . Pero, pu de consi tir también en
la actividad poédca de elaborar nuevas meta , palabra o disciplinas.
La ironía rortyana51 implica redescribimo continuamente a partir
de la concepción de la libertad como contingencia, e d cir, qu nos
convertimo en otra per ona progresivamente, que no
trasforrnamo de forma constante que no rehace111os a no otro
mi mos al leer más, hablar má , escribir má .
En e te aspecto, Rorty con idera a F ucault como un
prototipo de filó ofo eclificante,52 no is temático que hu e de lo

'° RORTY, R., verdad

progreso .. . p.16.
El concepto de ironía es un ténnino clave en el pensamiento rortyano, ntendiéndolo
c~":1º la capac_i~d d someter a dudas radicales y pennanentes el léxico último que
~tH~ co11d1anamente. En e te sentido, la ironía expresa la relación qu tiene el
md1V1du con los val
o sea, con un léxico propio heredado. La capacidad individual
de red ripción personal. E ta tiene un gran alcance porque renueva la identidad pernal, lo valores, las ''palabras primitiv ". el lé ico antiguo. De este modo cada
i~dj iduo puede crearse a í mismo, puede renacer por í mi mo, y crearse de fonna
sunbólica. uando la capacidad redescriptiva aplica a otro, llega a redefinir su identidad
Ycambia la jerarquía de valor puede volverse cruel y producir sufrimiento. La ironla
constituye un ejercicio fundamentalmente individual.
52 Vid. , RORTY, C11idar La libertad, Madrid,Trotla. 2005 p. 3.
11

33

�TfupurrJJl(l

I IIJ.f6/ti1

grande sistema de pensamiento en favor d l análisi
tu.dios
d tallados y pro echosos sobre la cultura de la locura, de la
prisión, lo ho pitales, las escuelas, tcétera. n intelectual que
profundiza más que otros en campos in~s~tados y gener~ ~
conocimiento provechoso para otros especialistas, aunque critica
su posicionamiento político re pecto de la instituciones liberales.
"Esta propuesta vaga diletante de Rorty acerca del filósofo
edificador re ulta poco meno que utópica, pues lo presenta como
un sabelotodo que hace análisi crítico literario en la mañana,
hi toria a la tarde, crítica política por la noche ... Preferimos el
viejo ideal socrático según el cual la mera retórica y poder de la
palabras, a í como la e\-"entual contingencia de su éxita, no es lo
que ha de prevalecer.' 53

En esta linea, Rorty considera la filosofía corno una actividad
d creación privada de la misma forma que la literatura, la pintura
o la poesía. El filósofo no tiene ninguna función acial o pública,
no contribuy con ninguna fuente de legitimación democrática
ni social ino que su papel se reduce a mera redescripción
personal en la esfera privada. La filosofía como critica social no
es nece aria, ni útil, pues, para ello ) a existen otros aberes corno
la sociología, la novela, el psicoanáli i , los documentos
etnográficos el periódico e decir, cualquier narrativa que no
pro ea de alternativas para criticar y revisar la sociedad.

53 Cfr. GOMEZ. Ricardo J., ' Filosofia postmoderna: sobre muertes anunciadas
y otros menesteres' en UDLER, O. y AISHTAT. F., (ed. El filosofar hoy.
Buenos Aires, Ed. Biblo , 2003, pp, 77-91 p. 5.

34

4. Disolución de la filosofia en una cultura postmoderna
' 1odio a la filosofia
s iempre ·ospecho o"
Ciaran: El crep,ís(lf/o delpensamimlo

Todas esta definiciones están abocada hacia una deconstrucción
de la filo afia en favor de una verdadera "cztltura postfilosrfftca". En
opo ición al fracaso de la filosofía i témica, opone una nueva
concepción de filo afia diluida en una nueva cultura, que edifica y
no constituye un área profesional especializada de investigación, ni
tampoco una temática particular, o un método peculiar, único y
original. En este a pecto nos asaltan inmediatamente m.un rosas
pregunta como: ¿Cómo la filosofía periférica y edificatoria puede
sustituir a la filosofia si temática? ¿Qué papel juega la filo afia en
una cultura post-meta.tisica? ¿Cómo la nueva filosofia puede coordinar
la diferentes voce de la conversación cultural? ¿Qué función
concreta pued desemp ñar en una cultura po t-filo ófica?
Desde mucha po icione , e ha acusado en numero a
ocasiones a Richard Rorty de er un defensor claro del discur o
acerca de la "111uerle de la filusofta'. Ante dicha acu ación, Rorty
iempre ha alegado que la filosofía no e tá llegando a su fin,
igual que la religión no llegó a su fin con la Ilustración, ·no lo
que murió n ese momento fue un plant amiento concreto y
específico de religión. Por tanto, nue tro momento actual e
caracteriza por una crisi del modelo traclicional d fiJosofía. 54
s- o ob tante, la situación intelectual e tá profundam nte deteriorada por un
enconado y profundo po itivismo, un positivi moque e encuentra afortunadamente
en retirada. producto de un radical proceso de positi ación gener¡il del conocimiento
que provoca, en primer lugar, ttn abandono y de crédito de la filosofla, en egundo
lugar, una confu ión y desorientación de la misma ciencia que no encuentra su
posición o lugar en el conjunto del aber. En t rcer lugar, un pérdida del sentido total
del mundo, con una fuene ausencia de vida intelectual y reducción simplista del
~abe~ ª -~era técni~a instrum~tal. Véa e~GUlLERA PORTALES, Rafael Enrique,
Po 1b1hdad, ent1do y actualidad de la Filo oíla del Derecho ' en Teoría política v
Jurídica contemporánea (Problemas actuales), México, Editorial Porrúa, 2008. •

35

�Ru/atl I mu¡11

encontramo en un proceso revolucionari o cambio hacia
un nue O paradigma, que apena estamo e hozando o
imaginando que (lO acabamos de ati bar con claridad uficiente,
e decir, una nueva concepción de filo ofía.
0

na de la aspiracione más profunda de lo pensadore_ desde
Hegel -incluyendo a Kierkegaard, ieczsche, farx Freud Heidegger,
ittgen te.in, Foucault y Derrida - ha sido ' poner fin" a la filosofia
l• ..] Rort\' e coloca dentro d esta tradición dándole otro e go
irónico ai' ignificado d " fin de la filo afia". Esto ~~~a también a
comprender lo que e puede U~ u cripto~ 1~mo, el cual
emplea irónicamente para fines de impacto retonco.

tan

unque, Rorty argumenta que hablar del 'Jinal de lajilosojla" re ulta
fácil, huero, simple estéril como hablar del 'Jinal de la novela'~

La expre ión filo fía al igual que noYela, abarca actualmente co as
tan diferente que todo el mundo abe que ' la muerte de la novela"
00 , ignifica nada má que ''la muerte d~ un det ,rminado tipo ~~'
novela' . En entido similar los anuncio de ji11 de la .filosofia
normalmente ignifican •~¡fin de la construcción de deter111i11ados sistemas
filosó.ftcos'' o filo o femas como " 1 fin de la escolástica", ''.~ ~ d:l
em irismo", "el fin del cartesianism ''56 o "el fin del pos1t1vismo .
En pre urnen, la filo ofia sufre también ciertas crisis y rupturas de
paradigmas interno que permiten u evolución y desarro~o._ P r
tanto, ninguna definición d filo ofía" puede abarcar 1~ di un~o
sistemas d p nsarniento de Caroap Rawls, ittgenstem, Dernda
o Haberma.
El neopragmatismo r rtyano con idera que la filo ofía n~_tiene
un núcleo temático fijo, ni un contenido perenne y e table~' que
.?
ss Cfr. BERN TE , Richard, ··¿cuál es la djferencia que marca una d1'fierenc1a.
Gadamer Habennas y Rorty" en Perfiles filosóficos , México, iglo XXI 1991 , p. 101.
. fr. ·RORTY, R., • Habermas, Derrida y las funciones de la filosofia' en Verdad Y
Progreso. E critos Filo 6jico 3, Barcelona, Paidós, ~P· 3_53-354.
s1 Vid VEGA GONZÁLEZ. .: "Filo ofia e h1 tona de la filo olia en el penamiento de Richard Rorty" en Pen amiento, 182, 1990.

36

lr.lflkm J&gt;tJt1uh

pueda et de cubierto, sino má bien, consi te en un producto
cultural que puede englobar el re to d lo di curso plurales
cambiante de tipo ocial, político attí tico, religioso. En te
entido, Rorty e tá defendiendo la conting ncia relatividad de
la filosofia como un género cultural má , quepo ee una cierta
capacidad de relación y urbanidad con eJ resto de discurso 0
producto culturales.
La conting ncia y di olución d la filo ofía pret nde poner
fin a la pe ada carga y responsabilidad del hombre de bu car la
verdad a travé de un discur o final, último y definitivo. La
con truccione filosófica con tituy n un discur o culrural más
dentro de otros di curso , a vece surgidas bajo determinadas
nece idade casuales
contingente de una comunidad
epi témica concreta a la que pertenecen los distinto filó ofos.
La filo ofía no es una e pecie d aber natural, dotado de un
método propio único ydiferente para resolver determinado r
e pecífico probl ma .~8 Por tanto, no exi ten problema
autónomos y específicos qu la filo ofia t nga que de velar 0
de ocultar. Tampoco exi te un campo determinado de
inve tigación filo 'fica. El di cur o filo ófico con tituye tan ólo
uo producto de diferentes voce que forma parte del e pacio
cultural de la conver ación plural de ccidente.
" ería mejor evitar concebir Ja filo ofía como una "disciplina"
qu tiene "problemas centrale " o una " función ocia! '. ería
mejor, también evitar la idea d que la reflexión filo ófica cien
un punto de partida nacuraJ." 59

En e te a pecto, Rorty critica la filo ofia, aut rigida en juez
de la cultura, el saber y el conocimiento en general. La epi temolH VEGA
GO ZÁLEZ, erafin '·La funci n de la Filo ofla en el
neopragmatismo de Richard Rorty" en Rel'ista española ele E tudios Americano ,
vol. 7, n°12. pp. 27-56.
59
Cfr. RORTY. R.. Co111i11gencia, ironía • olidaridad, Barcelona.. Paidós, 1991
p. 101.

3

�logía como núcleo de la filosofía con ritu e un proyect~ e téril,
trasnochado y fraca ado. La filo ofía debe renunciar a la
a piración d pr sidir el infalibl tribunal ~e la razón pura.60 En
e ta lin a d be ser más mode ta humilde para entrar en la
conver ación cultural de ccidente como un género o di curso

'aceptable" por la comunidad epist · mica es d ctr un constructo
ocial intersubjeti o.

' La filo ofia, en definiri a, dejará de er investigacion en su acepción
metafí ico-epi temológica para convertir ·e en intercambio, una
cue tión de ''diplomada" y "urbanidad' _63

cultural.
"La filo o fía moral toma la forma d una respue ta a la pregunta
¿quiéne amos "nosotros"? ¿Cómo U gamo a ser lo que orno ?
y ¿qué podríamo llegar a er? Ante q~e la respue ta a la pregunta:
·qué re la deben determinar mis acaooes? n otra palabra : la
kosofia moral t ma la forma de una narraci · n histórica y de
una especulación utópica antes qu la de una búsqueda de
• . . genera1es.,, 61
pnnctp10

Richard Rorty e pre enta a í mismo como el filó ofo d la
conver ación cultural abierta, libre y edificante.62 Por tanto, lo
importante con i te en que la con ersación c~tural de . cci~ente
prosiga de fi rma indefinida ilimitada hacia toda direc~1ones
de una manera rica, fecunda y apa ionada. En este sentido el
quehac r fil sófico deb c ntrar e en la bú queda de un conse~~o
ínter ubjeti o, 0 a, intentar con guir dentro de 1~ con ~r aaon
cultural un con en o comunitario lo má amplio posible, no
olvidando nunca que lo tJerdadero" con tituye una función de lo

r,0 KA T, Em.manuel. Critica a la razón pura, (traducción, pról~go _nota e
índice de Pedro Ribas Alfaguara, adrid. 1978; HOTTOI • G.. H, ·1oria de la
filo ·ofla del Renacimiento a la po tmodernidad, áted~, Madrid, 1999.
6 1 RORTY Contingencia. ironía y olidaridad, Op. c11 ••• p. 7 ·
6l El conversacionalismo rortyano no bu ca alcanzar acuerdos o con en o
intersubjetivos re pecto a verdade última y finales sino enriquecer Y ~di~car a
los ujetos que partkipan del proceso di cu ivo apo~~do nue . as de_ npcio~e ,
interpretacione y ,ocabularios innovadore . Est~ a_ct.lVldad del~ber~h a no v_1ene
regulada por ninguna preten ión normativa. sólo el Ju_1c10 prudencial 1rve al caracter
ilimitado d la con er a i n. Rorty piensa que lo unportante e alcan_zar nuevas
de cripciones sobre no otro mi mos antes que acer~amo a ~na pr~te~s1osa verd~d
última. Vid. RORTY. R., El pragmatismo, una ver. ,ón (an11autor1tarismo en epi temologia y éti a). Barcelona. riel Filosofia. 2000.

38

Todo lo que denominamos cultura conforma un juego del
1 nguaje y práctica
ciale variadas y plurale interrelacionadas.
La fí ica, la poesía, la literatura, la filo ofía, la novela, la hi toria
forman parte de lo qu d nominamo cultura, no encontrarno
ante una actividad única, continua r in fi ura o la que la
divi ione on ólo in titucionale y p dagó ica . En e te aspecto,
Richard Rorty se autode cribía en la niver idad de Standford
como profesor de humanidades, en lugar de profi sor de Filo ofía,
queriendo pon r así de manifiesto qu la hurnanidade
conforman un todo integral,64 no esgado donde tod lo g · nero
y di curs entran en conver ación, interrelación y dialo o. n
todo común, donde no exi ten ni jerarquía de abere
diferenciado , ni cánon pree tablecido ni diferencia radicales
J VEGA
GO ZÁLEZ, .: "Filo ofia e hi toria de la filo ofia en el pensamiento de Richard Rorty'' en Pensamiento. 182, 1990, p. J 7.
• 64 El pensamiento de Rorty ve. incluso, la ciencia como un género literario, y la
hterarura y la artes como inve tigacione en pie de igualdad. i acudimo a la
hi toria lo pen adores. científico , artista del Renacimiento veían el Univer o
desde diferente pri mas. enriqueciendo su percepción del mi rno, aportando nuevas
visione más creativas. Leomardo da Vinci. De carte , Pascal, Galileo. Kepler no
eran hombres de cienci , ni d letras. Todo ellos d mfoaban todas la rn terias con
igual inten idad entendiendo que el saberes integral unive~ ytotalizante. RORTY,
Richard. Con1i11ge11cia, ironía y olidoridad (trad. de . E. innott), Barcelona
Paidós. 199 J. Ensayo obre Heidegger r 01ro pen. adore contemporáneo ~
E criro filo 6fico 2 (trad. de J. Vigil Rubio . BLUME G R. 11., Un ensayo
sobre la metáfora, Madrid. Penin ula. La realidades en que viv1mo. . Barcel na
19 2, Paidó, 19 9. AGUILERA PORTALE Rafael, "Utopía liberal ironi ta a
comienzos del iglo XXI' en JARA, alvador y · CHEZ BE ITEZ. Robeno
(comp.) Vi ion delf11t11ro, Con ejo e tata) d la ciencia y Tecnología Michoacán,
Un.iver idad de alermo Italia), Universidad Michoacana (Mé i ).
6

39

�entre los di tinto· géneros o di cur o . Incluso en el ámbito
docente Ror , de deña ser calificad de profi or de filo ofía '
pta por un término tan vag · g nerico com profe .. r de
humanidade . ta actitud tiene gue ver con u fu rt enoca al
e. ce de pr fesionalización y e pecialización que ha alcanzado
la fil ofía, una e p cie de colásri.ca del igl XIV que ha ido
recuperada p r el gremio profe i naJ.
"E. ra e peci de e colá tica es inevitable cuando un gremio
profe ional .ól ha de er ce p n abl ante sí mi m l• .. J P r
e ra razón, de de que n lo tiempo de Kant la filo fía fue
profesionalizada lo filó ofo han emplead aJ meno la mitad
de u tiemp en explicar p r qué lo problem de su colega
6"
ran imples problema. aparent

n definitiva, se pu de interpretar e te ge to como i Rorty
qui i ra dar una l cci · n de humildad a la filo ofía. n mi opinión,
e equiYoca de objetivo, tal vez debería arremeter con má
inten idad e ntra el paradigma de ab r triunfante y h gemónico:
la tecnociencia,: d jar que el conocimiento filo ófico e recupere
de u maltr cha y pobr ituación actual n el eno de las ciencia
aciales \' humanidade .
Por ~tro lad , Rorty prec níza una c nv r aci · n cultural
abierta y libre ntre tod lo géner . : di cur o d l c n cimi nto; no b tance srn conver ación igualitaria • libre parece
una utopía rortyana, no s • pr duce n la actualidad. El paradigma
de c nacimiento triunfante y h g mónico 1 conforma la ciencia,
un rn do d c nocimí nto que e impon de gradad.amente aJ
re. to de lo. di cur o . mi ntra la p ición d la ftl s fia manti ne
una p ición frá ·1 pobr y cundaria.

ciert que la filo ofía no e insp ctora o ju z imparcial de
la con er ación cultural· pero como ciencia fundacional de rod
lo sab re o ciencia madre, ocupa una po ición privilegiada capaz
e orientar ' coordinar una conversación cultural interdi ciplinaria y tran di ciplinaria. n e te upu to Rorty ha tratado de
bloqu ar cualquier u er ncia que prop n a nerar nue o
cimi nto para un nuey tip de fil ofía o pro rama de
in tigación filo ófica. lnclu o cuand elabora la diferent
di tincione entre filo ofía si temática \' edificante cenera] o
periférica, normal y an rmal, familiar y ~o familiar n realidad
e tá empleando u o r t • rico para curarno de la e peranza
cr ncia de que la filo ofía tien que r ' con tructi a".66
lnclu o, L ·otard tiene una po ición má radical guc Rorty
cuand plant a un relari. i mo epi temológic de una pluralidad
de di cu.r
de aber d con ctado enrre í. En ciert
ntido
a ume qu la ciencia bjetivadora
hunde n cierto contexto
diferent y cau al . n la investigación como en la vida domina
la cultura d la pluralidad y la div r idad. Lo ju go de lenguaj
on diferente , p ro no ti nen por qué car en lucha con tant
nrr j_ a heter geneidad de discur o no re ulta tan ab oluta
y en cierta medida, xi te un aca cer ocietari común en el
'
cual
ncuentran lo di cur o n u origen. t\.d má , los camp
de racionalidad no e tán completam nte dividido , . in que
ti nen c rre pon&lt;lencia entr í. L gén ro d di cur o no n
i la , in qu exl ten intercambio .
n mucha oca ion s, Rorty e ha autodefinido de "lwh11ia110
J
'
' ,J
,,47
"e
1zg111eruos
, en cuanto defiend la inc nmensurabilidad e
intraducibilidad de paradigma cienúficos· s a, qu n exi te
un meta vocabulario ahí tórico que no permita decidir, qu ·
TEI , Richard., Perfil~ filo ófl o ·. Op. cir .. 19 1, p. 1OO.
. La estn,cnira de I revolucione 1entificas trad. Agu tín
Contin, F. C. E., Mé ico, 2000. 19 9) ¿Qué on las revoluciones cie111ificas? y
otro ensayos, (trad. J. Romo Feitó) Barcelona. Paidó . f KIELKRAUT. A.: lo
der/'Ota del pensamiento. Barcelona, nagrama. 19 7; FOUC AULT. M., El orden
del di cur o, Barcelona. Tusque . 1975.
'6

RTY. R.. "Filo ofia analítica y fil ofia tran fonnativa" en Filowjia y
fi1turo, edi a. Barcelona. 2 2. p. H. E cierto que la tilo ofia e lá controlada por

depanamento universitario que de d u actitud gremial y c rporativa han generado
una práctica e colá tica en nue tro tiempo. E te exce o de profe ionalizacióo ha
realizado much daño a la propia fi1 ofia.

4

41

BER

KUHN. T

41

�lvr ilé! hlmq11 A uikru Portn!. .r

ll

t oria O di cur os on mejores, uno d otro y cuál d ello
legir. Con ello, no propone una co~ce_pción ~oli. ta de ~~rmas
cultural donde no exi te di contt.nUJdad m de conexi n de
di cursos frent al r lativi mo radical d Lyotard sino una
interpr tación difu a qu uper , la. di tincion s tradicional
entre ciencia y no ciencia, entre objeti o y ubjetivo, entr hecho
y valor. El pragmati mo torryano ob erva la ci ~cia c?mo un
g ' nero lit rario, por un lado, y n entido contrano la lit ~atura
y las arte como inve tigacione n pie de igualdad ~~n la 1:°ve tigacione cientlfica . Por con iguiente, Rorty e ta mcurnendo
n un fuerte relativi mo epi ternológico al afirmar que todo lo
di cur O on iguale y qu , en con ecuencia no pod mo
tablecer criterio claro y preci o de demarcación entre ello .
part de una concepción de cultura que denomina humanidad
que trata de extender a toda la acti: idade humana . E~ _e st
asp cto, pi na en 1 conjunto de la cultura como_u_n~ actmdad
única coo.únua y in fi ura , en la cual la di lSlon
on
meram nte in titucionale , académica y p dagógica , e decir,
anecdótica y ca uales. Por tanto no e isten di curso su tancialmente definido y di6 renciad
ntre la religión, la ci ncia,
Ja filo ofía. ~ do e to género. de di cur
pued n entrar en
pi de igualdad en la gran conversación cul~al. . . . .
in embargo, d contexto ha cambiado, la mt rdisc1plinanedad
y la nece idad de una vi ión holi ta urge ant la ituación ~e
incomunicación y falta de dialogo provocado por la hegemorua
de la filo ofía a~alitica y po iti i ta en nu tra univer idade .
En el campo d la filo ofía y la ciencia. aciales, la exce iva
creencia positivi ta en el modelo y mét do cienófico hizo tratar
de reducir toda la filo ofía a problemas r embrollo lingüí rico ,
d e te modo,
confió dema iado n qu la filo ofía analítica
iba a er la que re olvie e de forma definitiva y ab oluta todo
Jo problema filo ófico . El cienti mo con iste en una po ición
Paul Feyerabend, desde su anarquismo epi temológico (''a'.1yth!ng goes "), ha
insistido en la negación de un método único y común para todas las c1enc1as. Yde~e esta
perspectiva., Rorty e tiende el planteamiento de Feyerabend tanto a I humarudades

42

ideológica que valora la conquí ta d la ci ncia m d rna e n
uperioridad a la realizacion d otro aber , conocuru nto . .
En e te entido, Rorty e encuadra dentro d I movirni nto
p tmoderno que intenta d con truir la larga tradición filo, ' fica
occidental,69 una tradición qu fomentó la divi ión dá ica d gén r ·
p ro una divi ión pedagógica contingente y ca ual que d cidió
Parménid
Plat ' n y, po teri rmente se c nvirti , en canónica
in titucional.
En t entido considero importante manten r la di tincion
., • ..,o
. .
genencas entre el conoarruent filo ófico y el literario ntre el
conocimi nto científico el lit ra.rio, qu no e r duc ólo a u 0
del lenguaj , ino a apreciacion di tinta de Ja realidad que
e nforman un aber e pecífico y determinado. A lo pen. adore
decon truccionista Je gu taría ver todo l saber reducido a di tinto
u º. o ~odo d empleo del l nguaje. in embargo, no todo I nguaje
~ lit~o ' debemo diferenciar l di tinto modo d ] aguaje e
mten~one d 1 fil m
n te ntido, sabem qu xi re
un di cur o argumentati o (leng11qje filosófico) y otro di cur o
narrativo o expresivo (leng11qje literario). Por ta razón deberíamo
re petar e ta demarcacione I no ólo por su importancia
com~ a las cien i~ ~finnando que n e i re un m todo especial qu dé ntido a la
totahda~ d~I con~1m1ento. En este sentid , n habla de la cien ia y la filosofia no como
d ubrnmento, mo como constru ción epistémica, no muy diferente a otros modo de
construcción y di curso intelectual. Ea e ta vi ión comciden Rorty, Feyerabend y
Lyotard en cuant? que n_o hay régimen de propo icion ni un gén ro de discurso qu
goce de una_ autondad universal. o e iste un metalenguaj que pueda decidir en fa\'or d
uno de lo Juegos o de uno de lo género . F YERAB O, Paul. La ciencia en una
ociedadlibre(trad.A.Elena), igloXXI, 19 2, F YERABE D, P.,Adió a/arazón
(trad. J. R. de Rivera), Madnd, Tecno , 19 9.
·
f&gt;9~d., DERRIDA, J. 1A deconstn,cción en las frontera:_ d /afilo ofia, Barcelona,
lce-Pa1dó , 19 9. CULLER, Jonalhan, On de o, truclion: Theory and Critici m
afie, Stmcturali. m, ( omell University, Pres , liba a ew York, 19 2.
0
' T~IEBA~T. Carl~s, "Filo otia y literatura: de la retórica
la poéti a" en
l egoria, (Rew ta de Filo afia Moral y Política), Madrid, entro up rior de Inve tiga ion
ientífica • nº 11, 19 5, pp. 1-107.
71
.
~G_LJ~LE~A PORTALE , Rafael . " El problema epi temológico de la
mterd1sc1phnanedad entre lo di tinto g nero de di cur o'' en 01 era Romero.
Caleb comp.)Lafilo ofia expuesta, México, Edicione Jayo 2005. 3 - - 1,

43

�epistemológica, sino pedagógica y didáctica a fin de no caer en
una interpretación difu a y diluida de todo el conocimiento. En
e te ca o i o exi te para la e trategia decon truccionista
rortyana una da ificación d género de discur podemo llamar
metáfora o ficciones a lo lenguaje científico y mala novelas
a cierto tratados filosófico .
La propue tas deconstruccionista 72 de Derrida, Paul de Man
y Rorty son muy cercanas en este aspecto. stos autores otorgan
mucha importancia a l s pr ce os d significación literaria y, en
ci rta medida realizan una critica de la tradición filo ófica bajo
la o pecha de que la filo ofía se reduce sólo a un g, nero literario.
La e trategia decon trucci ni ta rortyana plantea un holi mo
indiferenciado y difuminado de lo di ersos géneros de discurso,
mientras la estrategia crítico-discursiva de Habermas plantea un
holismo diferenciador claro y preci o, donde cada di cur o opera
bre ámbito diver o de de funciones distintas.
En este aspecto Haberma ha ido enorm mente cótico contra
la nivelación de lo géneros entre filosofia y literatura73 practicada
por la deconstrucción. Y en este sentido defiende un holismo
dife enciad r que se da en los díver o discur os, mientras que en el
lenguaje ordinario del mundo de vida las pr ten iooe de validez
(verdad, corrección, autenticidad) se encuentran mezcladas e
induerenciadas. Habermas, a diferencia del intento uniformador de
discursos de Rorl); que incluye todo en el mismo cajón de astte
trata de diferenciar lo discurso a partir de sus pr tension de validez
· funcione del lenguaje pragmáticamentereinterpretadas. Haberma
apunta la xisteocia d arios niveles ámbito del lenguaje para la
determinación d

ignificado.

12 DERRIDA J., La deconsm,cción en las fronteras de lafilosofia, Barcelon~
Ice-Paidó , 19 9. CULLER, Jonathan. 011 deconstruction : Theory a11d Criticism
a/ter Structz1ralism, Comell Univer ity, Press lthaca ew York, 1982· RORTY.
Richard. Phi/osophy and the Mirror of ature. Princeton. Princeton Univer ity

Pre s. 1979.
n HA BERMA • J.. El di cur o filo ófico de la modernidad. Madrid. Tauru ,
1988.
44

"De hecho, el neopragmatismo y el deconstruccionismo serían

programa filosóficos que, paradójicamente, subordinan la
filo o6a -el estatuto de su ignilicados- a las fuerzas ignificadoras

de otro lenguaje .""'~

En definitiva, Rorty pretende la defunción y disolución de la
filosofía como di ciplina, con la finalidad de que se convierta en
un _guardia de tráfico que regule la conver ación cultural
o~c1dental._ En_ e te aspecto, píen o que la filo ofía, má que
mngun~ c1~nc~a, constitu e aquella parte de la cultura que
pr~p~r':ono ongen y nacimi nto al re to de las ciencias di cur 0
epi te~co , por lo que _pue_d: _mejor que nadie interrelacionar y
upervi ar a todas. n rru op101on, e puede interpretar la posición
Yataque_~ la filoso~a de Rorty como el intento de proporcionar
una lecaon de humildad a la filo ofía erigida en tribunal infalible
de la razón pura y práctica; p ro creo que e equivoca de diana.
Tal vez com o "kuhnian o de 12qwer
· · d a " debiera arremeter con
más _dureza e intensidad contra el paradigma científico triunfante
Yde¡ar_ que la filosofía e recupere de su débil po ición actual e~
el
de la humanidade . Y en concreto, Ia Filoso fi a
p con¡unto
..
olittca Y foralº? co~ i te ólo en una d cripción d principio
que nos a ~ re~, mo un dilucidar conceptualmente quiénes
ornos y. hacta donde queremos dirigirno . En e ta linea, Rorty
e consaent_ d la_ enorme identificación que e ha producido
entre filosofla y epi t mología desde la modernidad: ''La idea
actuales_ d lo que significa ser un filó ofo, están tan vinculada
con el mt nto kantiano de hacer conmensurable toda la
preteosione _de _conoc~ento, gue e difíciJ imaginar qué podría
er la filo ofia 10 la epistemología.' ' 5
,. T~EBA~, Cario
'Filosofla y literatura: de la retórica a la poética" en
lsegona, (Re1·1 ta de Filosojla Moral y Política' Madrid
¡
º11 19 5
1-107,p. 5.
'I•
•
,n ,
,pp.

n RORTY. R.. La filo ojia 'el espejo de la naturaleza, op. cit .. p. 323.

45

�0 obstante Rorty coincide con L 'Otard en u d nuncia d
'
.
.
la metanarrativas.-6 mbo pieo an que los sistema de totalidad
v unidad no ti nen cabida en la cultura po tmoderna. La pluralidad
~. la diversidad d juegos del lenguaj impo ibilitan un
peo. amiento global y unitario in caer en 1~ no talgia de
legitimacione perdida y ob oleta . n e t enado, re~bazan la
concepción d lo frankfurtiano crítico que con 1derao
sociedad como una t talidad. Como afirma el pr fi sor Rubio
Carracedo: "Todo parece indicar que no ballamo ante una
opción, má bien moral que epi temológica: i la filo ofía es la
re pon able d nuestro males se hace preciso liberamos de la
r flexión filo ófica tradicional. ¿ ómo? De enmascarándola a
fondo ha ta di ol erla com tal, para re mplazarla p r un
etoocentri mo aut cornplaci nte y romántic qu nos permita
reconciliarno con nue tra cultura y ac ptarla como un todo. quí
e revela el talante ''epicúre " d l tho rortyano en abierto
contra te con el ceptici mo militante de F ucault o u actitud
ambigua e irresoluta re pecto al futuro d la (po t)modernidad."""'
En e te entido existe un punto de vi ta coincidente entre
Rorty, Putnam, Heidegger Gadamer y Foucault acerca de la
literatura como preten ión y ignificación c gno citi a. La
literatura no pr porciona c mpren ión r c nocimiento d la realidad·
no ofrec una comprensión significativa y detallada al d cribir y
analizar nuevos contexto y ituacione Incluso no ólo exi te una
función pL t mológica ino 'rica y política n la literatura qu
con titu •e un razonami neo práctico moral prh·ilegiado obre
nue tras vida .
travé de ella podemo c nfrontar diferente
manera d enfrentamie-nto al problema moral d "cómo vivir'. Por
con iguiente, e to pen ad re comparten la idea d que tenemo

!ª

""LYOTARD. Jean-Francoí La condición postmoderna. Madrid. Cátedra, 1 84.
n RUBIO ARRA EOO. J., Ed11cació11 moral. po. tmodernidad y democracia,
Madrid. Trotta, 1996. pp. l 02; éase también para ampliar AGUILERA PORTALE •
Rafael Enrique, 'Biopolítica, Cuerpo , Di ur. os de Poder en Michel Fouca11lt " en
OCHOA anto , Miguel Gabriel, (Coord.), Cuerpo y modernidad Arte y biopolítica,
cole ción el jardín de Epicuro, Ed. Plaza y Valdez. Madrid, pafia, 2011.

46

que uperar la vi ión de la literatura como un di cur o fa.1 y
fanta io o o un discurso de fingimiento n afirmativo.
n t contexto d p n amiento Ror
e ha atrevido a
radicalizar u p ición atribuyendo mayor imp rtancia ,
ignificación a la literatura que a la filo, ofía. La literatura tendría
una función pública y política en la creación y eneraci · n de
valores," mientra la filo ofía e r plegaria a un e pacio pri ado
(ironi ta) de relativizar antigu léxico y poner fin al confort
metafí ico occidental que pre upone que el individuo e tá
vinculado necesariamente a una realidad supraindlvidual y
trascendent (razó11, h11111anidad Dios).
n definitiva la literatura u tituy el pap I otorgad
tradicionalmente a la filo ofia quedando ' ta relegada a un pap l
de egund plan . Rorty quier crear una cultura p tfil ófica y
po tmoderna en la que no exi tirían un s p r naj llamado
'Jilósofas ~ n dicha cultura, no xisrirían ningún tipo d e p ciali ta
ni mét do e p ciale ni "prohlentas especiales '. Y la filo ofía e
reduciría a crítica d la cultura, en una e peci de revuelto lit rario,
histórico, amropológico r político. La fil fía, por tamo con. tituy
una con ttucción cultural 79 que urge d la comunidad hi t •ric • La literatura como razonamiento moral fa orecea la apertura y amplia ión de 1
capacidades imaginativas a nivel moral, ya que no pennite en ibilizarno ame las
~feren ias qu~ hay entre I hombr • así como profundizar en la compresión d l
d1v~rsas nece 1dades qu conlleva al desarrollo d la empatía y la solidaridad para la
meJora d las condiciones d nu tras vidas. Vid., A EN J. Manuel, literatura vfilo. ofia.
Madrid, iote is. 1995.
"I La ftlosofia m que un discurso ra ional y teórico
una actirud vital, vocacional,
~rsonal, una actividad que trata de proporcionarn mayor otido y igniti aci n a
nivel personal y colectivo, sobre tOdo frente a la ituaci n actual de incertidwnbre
perpleJídad Y nihilismo. El hombre, durante igl • ha creado iempre nu vo di
:
nuevo absoluto nu vas con epci n . En te ntído, una a ertada y mod rada do is
de escepticismo puede ayudamo como terapia filosófica contra cualquier tipo d
fundamenrali mo de tipo ideológíco,jurídico, político, religioso. Todos lo totalitari m
fun~entali mo • fanati m a I largo de la hi toria, han urgido con esta preten ¡ ~
racional de querer atraparlo todo c n la idea y concepto . id.. OUILERA
PORTALE , Rafael Enrique, .. Po ibilidad, entid y actualidad de la Filo fia del
Derecho" en Teoría política y jurídica contemporánea {Problemas a tual ). México
Editorial Porrúa, 200 , pp.12-37.
'

47

�Kn ,u/ l:rm,¡,, /1•11ilm.1 J&gt;,,r1,i/,:s

epi ténúca que forman lo filósofo , y resultado de cambiantes
y contingentes ca ualidades a lo largo de la historia. Mientra la
única preocupación moral del filó ofo debe reducirse a continuar
la conver ación cultural occidental, n lugar de averiguar qué
aportaciones específica y creadoras puede añadir al diálogo
interdisciplinario. 80

objetivo que no permitan decidir quién tiene validez o prioridad
en un determinado momento.
te relativismo epi temológico
rortyano puede conducirnos hacia una mayor indiferencia y una
pérdida de interés completo por el conocimiento humano.

" u vena estetizante adopta frecuentemente un tono neoepicúreo y autocomplaciente qu le lleva a ridiculizar con
cierta de lealtad el 'e píritu de eriedad' con que los
filó ofo tienden abordar las cue tione de 'verdad',
racionalidad' 'objetividad', en ez de adoptar el realismo
gozoso d los 'poeta fuertes'. unque su 'esteticismo'
gozoso se revela a la po tre, como una apología del
'liberalismo hurgué po tmodemo' " 81

"La filosofia avanza no
haciéndose más rigurosa,
ino v lviéndo e más imaginaciva '

La filo fía no puede er una disciplina coop raúva que
pretende llegar a una conmen uración universal, ino tan ólo
una simple crítica literaria de la cultura po tmodema. n este
entido, Rorty e tá defendiendo un relativismo episternológico82
donde todos lo abere tienen eJ mismo valor ? no exi ten criterio
!O) La interdi cplinaricdad y la nece idad de una visión holi ta surge ante la
ituación de incomunicación y falta de dialogo provocado por la filo ofia po itivista.
El cientismo parte de una visión de superioridad de la ciencia con el re to de saberes.
Desgraciadamente, ltemo pasado del cientificismo positivista académico a un
relativi mopragmati takuhnianoyanarqui moepistemológicodel "anythinggo "
(todo vale). Deberiamo uperar e ta ituación para acerca.roo a una práctica
interdi c1plinar.
*1 RUBIO CAR.RACEDO, L Educación moral, po tmodernidady demacra ia,
Op. cit ...• pp.102.
~ gún Paul Feyerabend no existen criterio universal de racionalidad científica,
todo lo contrario. son diferentes e irracionales y no iguen un patrón determinado a
priori. El conocimiento humano siempre es usceptible de errore lo cual no lleva a
establecer que no ltay verdad absolutas. sino una cadena de errores una historia de la
irracionalidad. "La ciencia es mucho más mejante al mito de lo que cualquier filosofia
científica tá di pu ta a reconocer". Cfr. FEYERABE D, P., Against Method Third
dition. Ve~o. London 19 1. (trad. a t. Trmado contra el método p. 2 9.). Vid.,
FEY ERABE D. P., dió a la razón. (trad. J. R, de Rivera . Madrid. Tecn , 19 9.

48

5. La función actual de la filosofia: futuro y democracia

Rony:

erdad progmo

En eJ contexto filo ófico norteamericano del siglo ""
podemo
explicar el enorme. radicalismo antimetafísico, antifilosófico, y
anti pi temológico ronyano si tratamo de comprender la imagen
d la formación filosófica positiva y analítica que recibió como
estudiante univer itario. ue tro pen·ador sufrió una fuerte
decepción y de ilusión personal con re pecto a la filoso&amp; entendida
ólo como aber met.acientí.fico y epistemológico. Rorty observó
como la disciplina filo ófica había degenerado en los últimos tiempo
en un ex.ce o de positivi mo científico, acadetnici mo y especialización profesional en las universidade norteamericanas.
La corriente filo ófica que imperaba hegemónicamente a
principios de siglo en Estado
nido era la filo ofia analítica y
positivista de Ayer, Carnap Hempel, Tar ki, \1 hitebead,
Reichenbach y u tin. E to pensador hicieron que la filosofía
se volviese analítica, antimetafísica, antiromántica y sumamente
profe ional. 3 n con ecuencia, Rorty considera un desperdicio
La profe ionalización de la filo ofüJ ha cau ado egún Rorty mayor mal que
bien pue a supue to un proce o de e pecialización que ha olvídado en el camino
su carácter integral y talante como di ciplina humanista. En e te a pecto, Rorty no
recuerda como en los a~os e enta en la Facultades de filo ofia ya no se leía a Platón
a Santo Toma o De cartes. Vid. RORTY, R., "De pué de la filo ofia, la democracia" en Cuidar de la libertad op. cit. publicada también en BORRADOR!, G,
Conversacione filo ófica, onna, Bogotá, 1 96, pp. 155-174.
13

49

�d la int ligencia humana limit. r a problema puntual y
e pecifico obre lógica, 1 nguaj y ci ncia, de d una metodologfa ba ada en I cruras r c m ndada y ej rcici s int lectual
de lógica e im·e ti ación del lenguaj . Por con iguient
ha
potenciado una exc iva pro6 ionalización y acad mización n
nue tra unh·er idad
un ci rro talento para l análi i y la
re olución de problema lógico y analítico esp cifico de de
una frialdad ci ntífica una acti ·idad que no ha re ert1do in
embargo n d arrollar al meno un poco de talento para la
imaginación, la en ibilidad y la fantasía. El anti-historicismo
fundam ntal d la filo ofía analítica propició la vi ión de cómo
la filosofía debía convertir e en una actividad ci ntífica
' [... ) lo filó ofos analítico han allado má radicalmente
p ci amenc la m ta qu má int n arnent e p raban alcanzar:
la &lt;le querer lle,·ar nue tra di ciplina al camino seguro de una
ci ncia. Al final mostraré, in embargo, que aquello filó ofo
analítico qu no contribu, eron a socavar la exigencia científicas
d su movimiento hicieron una aportación duradera y valiosa a la
filo oña." 4

El efi cto que tu ·o el papel pr dominante de la filo ofía
analítica n to ámbito con, i tió n marginar di criminar
materia tan importante como la hi toria de la filo oña, estética
filo ofía del e píritu, ética, filo ofia política y jurídica en lo
programa de tudio filo ófico . Las Llamada "áreas nucleares ,
de la especialidad que ho e tán en primer plano en las facultade
d filosofía norteamericanas on: teoría del conocimiento, lógica,
met elogia epi remología teoría de la cien ia filo ofía del
lenguaje. n e te sentido, lo filósofos no analíticos mue tran
un carnp má. amplio de po icionamient metafilo 'fic que
lo. filósofo analítico , e decir, mue tran má inquietud por otro
RORTY. R., "Filosofia analltica y tilo ofla tran. formati a en Filosofio y
futuro. Gedi a, Barcelona, 200l. p. 56.

5

camp
rama d l conocirni nto, qu o on ' lo la ciencia.
c ncraste entre filo ofía analítica n analítica equi al al
contra t ntr la polarizad · n ntr una cultura ci ntífica
cultura lit raria ntre una ulrura e p rim ntal } cultura
humaní ·c
d ámbit
· tint . lo 'dur "yl ''bland '.
La rna, or'
fil ' oE . annanalitico ~ antip iti-d ta
e tán di pue t
mcnud d ....,.....,.,,,., d difuminar 1 límit
ntr fil afia, hi t ria intel tual, hi. t ria p lítica, literatura,
crítica lit raria , critica cultural. ◄ n te , pect , Rort:y dcfi nde
una di ciplina humani ta que e té en buena 6 rma pr p rcion
ungir hacia la literatura como fuente &lt;le in piracióo · una ma ' r
e p ranza hacia un nuevo modo d fil
far. ◄ n e te entid
nu tr autor tá más pr cupado p r 1pap 1&lt;l 1
fia n
1ámbit de la cultura n ral qu del ·al r int no propi de
la filo fia c mo di ciplina académica ·pecífica. 5 -- n primer
lugar, p . tul qu l ilo fia el lec d un encialism plat ' nic
qu d b mo • up rar en fa ·or d un funci nali m pra
y humani ta. La filo ofía ri ne p c qu
r c n la
midad el
c nocimient .' la perman ocia . o cambio í tiene que ver
mucho con el futuro la e p ranza 1a imaginaci · n; pero . br
todo la filo ofía pre up n la con tataci • n perman nt d qu
iempre ha al o má n la vida qu
tá por d cubrir.
analít:ic mu tran un gama má amplia de
1ci nrunient m taftlo · · fico que 1 61ó Íi analitic . . P r
h blancl n términ
g n ralc , 1 c nlra t entre la fiJ . fia
··
ana.li ·
quival má o men al contra. te que
idad

1R
ha h
tudi

..

.

na

i

la

f

entus
·

uando

RT .
Barcel n . Paid • 1

1

de izquierdas en 101 fütadm

4.

51

�R;,t, I

c. tablece C.P. now entre cultura científica y cultura lit raria,
deor, el concrru e entre &lt;li cur o "duro" "blando" o "técnic "
o "e ·ponjoso."86

En e t
mido, R rty e nstata cóm última.mente la filosoña
en I ➔ tado Urud . de América e tá realizando una revoluci · n
d paradigma, caminando pr gre.1 am nt del p sitivi m lógic 1
nalicico hacia p 1c1onami nt
e mo la decoo trucc1 ' n
po. tmoderna, e d cir d I cientifici mo po itivista e. cesivam ntc
académico al r l. t:ivism pragmati ta mucho m, humani ta qu
pat ncia l . di curso de gén o. n te entido exist un cr fond
person.-tl n torno a ta actitud filo ófica,Junger Habermas apunta
rambién ·ta decepción fil · fica per onal del joven Rorty:
''El uasfon&lt;lo exi cenc1al del neopragma · mo d Rorty e tá
e n tiruido por la rebelión frent a las falsas prom
d una fil 6a
que., c n lo t órico, prct ocle poder &lt;lar at1 acción a a cesidad
tan e. téñcai; c m moral En u m ment la metañsica bu caba
iniciamos en el ejercicio de una purificad ra conc mplación de lo
bueno )' lo bello. Pe cl j ven Rorty que
nrusiasmó con Platón
J\ri tótele y Tomás de quino, pa a por la d loro a e.'&lt;PC-Dencia de
compr lY.ir qu aquel contacr a la Yez extasian.te y rec nciliador
con la realidad de lo extraordinario que prometía la te ria, n el
' RORTY, R., "Filo ofia analiuca y lilo ofla eran formativa"' en Filo ofia &gt;
faturo. Gedi Barcelona. 2002, p. 5. En u libro n w Las do cultura y la
revolución ci ntifica ( 1959) expre a la unión Ínterdisciplinar no e natural y re ulta
siempre ombigua y problemática. Las ciencias no e con tnuyen de de una continuum de lo real. sino desde la di continuidad de lo punto de v1 ta raciona le que
estatu en lo objeto · teórico diferenciale . En un polo t nemo los c1entífic en
entulo puro en el otro lo humani ·ta . con un distanciamiento exi tente entre la
· cultura científica" y la "cultura human! tica" e ha producido p r tanto, una
ruptura y paración de la cienci natarale y I ciencia
iale o rn rale , con
el c n iguiente de pre ligio de e ta última. Hab nnas e prop ne uperar dicha
rup ura elabora una teoría del n cimiento c mo la te ria d la oc1 dad. Vid.
G ILERA PORT L , Rafael, '' El problema epi temol6gico de la
interdi. cipLinariedad enlre I di 1into géneros de di cu o" en Olvera Romero,
Caleb (comp.) lafilosojia . p11e. ta, Ediciones Jayo 2005, 35-51.

52

mej r d I casos sólo pu d alcanzar e m diante las forma má
ólida. de oración pero no p r ,ia filo ófica.''

La e. c i a confianza po itivi ta n 1 ideal de la ciencia y,
con ecuenternente, l llamado giro lingüí rico ' trató de reducir
la filo o.fía a una t, cnica aclaratoria d re lución de problemas
de lógica epi temo! gía y lengua·e. n
moro nto e lle ó a
creer qu la filo ofía analítica iba a r el modelo qu r olvi se
de forma definitiva abs luta todo I problemas filo ófic a
rravé de la construcción de un lenguaje lógico perfecto.
n
ello e alb rgaba la e peranza de qu 1 s filósofo llegu n a er
capa.ce , mediante la inv tigacióo pacient
cooperativa de
añadir má ladrillo al inm n o edifici d l conocimiento humano.
'Lo que distingue la filo o fía analítica de otras iniciativa filo ófica
del. iglo •
la idead que e e giro (giro lingüí rico), junto con
el u o d una lógica imbólica moderna, hac posible o a1 meno
facilita, e m·ertir la fil . ofía en una disciplina científica."

En término nietz cheano p driamo ecir que l ca o de
lo ídolo 9 e mayor, cuanto ma ·or e. la cr encia • confianza
qu ·e d po ita en ello .
ob tante, e ta d cepción o d ilusión
de la filo fía que . ufrió Rony per onalmente no de carca rJa
.,HABERM , J.: "El giro pragmático de Rorty" (Trad. Per Fabra) en R vi ta
lsegoria aº 17, 1995. pp. 5-36, p.5; Véa e igualmente ea HA.BERMA • J0rgen "El
giro pragmático de Richard Rorty" en RORTY Y HABERMA , Sobre la 1•erdad:
¿1•alidez 1miver al o justificación?, Madrid, Amorronu d11ore • 2007, p. 81.
RORTY. R.. "Filo ofia analítica y filosofla tran fonnativa" en Filo ofia y
futuro. Gedi a. Barcelona, 2002. p. 57.
1problema fundam ntal de la civilización occidental, para ietzsche, consiste
en u decad n ia y u oihili mo. dado qu lo valor más alto de la ci iliza i n
occidental han perdido su vigencia condenando al h mbre a I de nudez y la intemperie
más radical y absoluta. Portan to. e preci o uperar e e nihilismo débil y decadente
con u:oa bú queda de metas que puedan redimir a la humanidad como un todo hacia
nuevas promesas de futuro. Vid., AGUILERA P RT. LE Rafael Eoriqu , "El
horiz nte político en el nsamieoto de i
h "en a tilla, Ant nio (coord. ,
'ierz. che y el espíriru de ligereza, Méxi o, Ed. Plaza y ald · , 2007.

53

�llll.it

m JJ

1Jo

/J 11

como una actividad intelectual valiosa, universal e
interdisciplinaria. El pragmati mo ironi ta rortyano gira o torno
al papel que juega la filosofía dentro del nuevo contexto cultural,
qué función ocupa é ta ante la pérdida de su antiguo papel
epistemológico y cómo e dilu e en una amplia conver ación
cultural donde e mezclan difi rente voc · género de discur o.
" fieottas l filó ofos no estemos dispuestos a aceptar una cierta
desprofesionalización, a adoptar cierta de preocupación respecto
a la cue tión de cuándo hacemos filo ofía cuándo no, la filosofía
no desempeñará el papel modesto; no oh taote esencial que
Dewe le asignó, y en consecuencia también fraca ará en tomar
en erio d tiempo. Debemo dejar de pr cuparnos por la pureza
de nuestra disciplina y de hacer autoescenificaciones, no solo en
la forma pompo a en que sabían e ceoificarse Hegel y Marx,
sino incluso en la forma meno e pectacular en que lo hicieron
Russell y Hu serl."90
Los profesore d filosofia, según Rorty, se encuentran ante tres
tentaciones que debemos de evitar: en primer lugar, el impulso
revolucionario que ve la filosofia más como una h namienta para
producir cambio sociales y político , pero no corno un medio de
integración o reconciliación: el egundo impulso e colástico de
retirar y per!Th'll1 cer dentro d lo límites d la propia disciphna y
el impul o chauvinista d mirarno al ombligo de d nuestra
apiencia originaria , fundacional. Esta tre t ntacione han de er
superadas si queremos ver un papel relevante de la filo ofia en el
nuevo contexto cultural.

RORTY. R., Filo ofla y futuro, Gedi a, Barcelona, 2002, p. 27. Rorty quiere
dar una lección de humildad a la filosofia con mayú cula y reducir e ta a m ra
coord1oadora protocolaria y diplomática de lo di tinto g nero de di curso. V a e
para ampliar 'Concepto, entido y utilidad de la Filo ofla del Derecho".

54

R ure.ll

1mq11

l('J11~m Pt11tuli. r

" ue tra función es ervir como hon t s intermediarios ntre
la generacione , entr lo diferente ámbitos del acontecer culrutal
y entre la tradicion ."91
Históricamente, 1punto d partida de la fil
fía ha ido el
intento d refugiar e en un mundo córn do d idea , e encia y
valo~ _trascendent y confortable dond nada cambfa; por
cons1gw nte de lo que se trata
gún Rorty, e de tratar de
comenza: a tom~- .º erio nuestra identidad, c ntingencia,
temporalidad y dirigir nue tra speranza. hacia el futuro de
nuestro pequ ño mundo.

'La filo ofia
arro ó la función de demo trar la e.'{.Í cencia d
una realidad era c ndente, ab oluta o íntima y de cubrir al hombre
la natural za y las característica de e a realidad última v má
levada. En con cu ncia, ha o ten.id que ella e ncuen.cra en
po e i · n de ~ ó~gano ~~l conocimiento má elevad que el qu
em~lean la cr~nc1a p s1t1va y la exp riencia práctica corrí nt ;
. ostiene también que está rev tida d una dignidad , de una
importancia superiore preten ión e ta que e indiscutible ¡ la
filo ofía lleva, en efecto, al h mbre a la demo tración v a la
intuició~ ~e una realidad que está más allá de la que alcan~an la
vida cot.I&lt;liana y la ciencias e p cale .' 9~

~n e te a p cto, Rorc:y tá r alizand un llamamiento h n to
Y _mcero para que teconozcamo nue rra finitud e hi. toricidad,
~si corno para qu abandonemo el faJ o "cot1melo 111etofísiro
interesado" que tá in talad en el en de nue tra cul ura
filo ófica contemporán a. ' , Jo d pués d haber renunciado a
la e peranza de alcanzar l conocimient de lo t rn , lo filó fo
comenzar n a proy ctar imágene de futur .' 93 En e r
ntid
:'. RORTY. R., Filosofia y futuro, Gedi a, Bar el na, 2002, p. 24.
· ~ _WEY. John. La reconstn1cció11 de /afilo ojia, Bu n Aire d. PlanetaAgo llru 1993, p. .
'
vi RORTY, R., Filo. ojio y /11t11ro, Gedi a Barcelona, 2002, p. 15.

55

�Pnrmks

admitir la e
práctica
ciale que nos han
conf rmado com ere human n ignifica nece ariamente
admitir la arbicrancdad en nue tras vidas ino asumir un e tilo meno
ab oluto y radical qm.: puede reg nerarnos d forma continua y
paulatina hacia otras forma de exi tencia y convivencia.
"La labor moral del filó ofo o del crítico cultural e defender el
caráct r abj no de la conver. ación human, contra todas aquella
t ntaci ne. y am naza reate que bu. can la cerrazón -mantener
abi rto el " pacio cultural que ha dejado la muerte de la
epi te mol gía.'· 4

Por canto ante la ra,·e iruación que vive la filo ofía, much
nos eguimo preguntando: ¿qu · pued hac r la ilo ofía en uo
mundo cada vez má fragmentado y dividido?, ·cabe r &lt;lucir la
función d la filo ofia a imple lucha contra el confi rt metafísico?,
¿cual e la mi ión o el papel de la filosofía en un mundo
globalizado?, ¿cómo ncontrar la lla\·c o un punto d referencia
a un mundo cada vez má escmdido y roto?, ¿quiéne pueden
alumbrar umidamenk un nuem rumbo?¿ ómo. ñalary pred cir
lo qu vendrá y acontecerá? El problema de entido no \'1..1 lve
a a ttar, 1 s mido el la hi cort,, e1 sentido de la política, 1
ntido de la ciudadanía, el entido de la filo ofía:
En te a. eco, picn o que la filo ofia, má que cualquier
otro m:ro p
e una po ición úmca para poder ac rcar e
compr ndcr y r lacionar la pluralidad de di. cur os y géneros de
c nocmucnto :istentcs. o e traca, por tanto, d volv r a una
vi ión unitaria de la modernidad &lt;J; ni al tribunal último de la
BF.Rl TE ,Richard. ..¿cual e ladif renciaquemarcaunadiferencia?Gadamer,
Habcnnas &gt;Rort) ·· en Perfile. filfüóf,co • México. iglo ' l, 1991, p. 104.
'"'El iro lingilí uco de In filo fia realizado hace un siglo e reveló ca i tan
fundamentali ta {fil fla analítica y po itivi ta). como el giro epistemológico d la
modernidad (fil . fia raci nali ta.
an • • Ldbn.iz. Pascal) e n la filo fia de la
e n ii!:ncia. n en ntram en un m m nt d en rucijada red finición d I paradigma
que d be ocupar la fil fia en el momento ctual. Vid., LYOTARD, Jean-Franc i •
¿Porquéfilo ojar'/. Barcel na.Paid 1 9.

56

razón teórica. o práctica, in de interc nectar y acercar diferentes
gén r de cliscur o. n e ca lío a, pien o que la filo offa como
di cur o autónomo difer ociado puede englobar el re to de
discur o plurale cambiante d áp . ocial, poütico, artístic ,
religio o de d u po tc10n pecifica. n e t a pecto con idero
que Rorty está d cartando la enorm función m ral ocial
poütica qu la fil afia cien dentro d una conver ación cultural
plural y abjerra de los di tintos én r d dJ cur o.
' El . entido falta, &gt;e e ta car ocia la que de encadena todas las
forma )' toda la figuras deJ de eo, la impaciencia y la v; Juntad
carte iana , la fru traci · n humeana la iosati facción kantiana, la
agitación fichteana, la d dicha hegeliana, la fi br ni tzscheana, la
angu tia kJ rkegardíana la hi t ria marxiana, el ila11 b
owano,
la int nción hu erliana [... )'

P r c n igu1 nte R rty incurr en una

ne pci · o
reduccioni ta d l e ne pto d filo ofía d e n cu neta
gravcm nte perjudiciale . unque tambi · n, deb m afumar que
pe e a u contradiccion y ambi al ncia nu ero p n ador
sigu aportando num ro a. id~ y ugerencias critica que no
permic n reflexi nar ac rea de la situación actual de la filo ofía
y obre t do d la nec idad cada v z má ur eme de una
educación cfrica • moral pr funda que p rmita m jorar nu tra
ociedad. in mbargo debid a te carácter reci nt d
fragmentación, la fil ofía, a difi r ncia de tro m delo d
conocimi nto, i e g zand d un carác er únic y di, cinto para
poder interrelacionar diver o éner
di cur
culturale .

"La filo o "ía con cimiento del 'niver o [ ... ] i: 1á qu leer la
fil ofía, hay que d leerla; es decir, peo ar cada frase, romperla
en vocabl l- .. ] tirar de cab za d otro d ella. de c nd r a u
JEA -L

anc '. El oMdo de /afilo ofia. Madrid,

35.

57

rena Líbr , 20 , p.

�/ [u

r itnJ

11/. I

'/ti

entraña significativa[... ] La lectura horizontal (el impl patinar"
mental) deb ser sustituida por la lectura vertical, la inmersión en
el pequeño abi moque e cada palabra, fértil buceo in escafandra

[... ]" Q
El tra fondo del neopragmatismo de Rorty, según Habermas,
consi te en una revuelta contra la fal as premisas de la filosofia, 98
una filo afia que ha pretendido históricamente er capaz de satisfacer
las necesidades e tétieas y morale al atisfacer la teóricas, una
filosofía que adoleáa de nn intelectualismo moral propio y que qui.ere
contemplar la visión del bien en la belleza; pero pese a su posición
Rorty cree que !.a filo ofia todavía tiene alguna misión actual.

7. Filosofia, democracia y liberalismo político
Ciado la libe,-tady la
verdad Je c1iidará a sí misma
Richard Rorty, For;ar n11estro país

n este sentido, Rorty e acerca a pensadores como Popper
91 ORTEGA Y GASSET, J. El tema de m1e.srro tiempo Alianza Editorial, Madrid,
1982, p. 67. El filósofo español José Ortega y Gasset inició una tarea de renovación
filosófica imponante para el mundo hispanoamericano despertando numerosas
vocacion filosófica , Xabier Zubiri, Maria Zambrano, José Lui Aranguren Julián
Marias, Tierno Galván, José Gaos, Luis Reca ens Siches, Garcla Máynez Javier
Xiraux, Jiménez Azúa. Como dice ietzsche: los fil6sofos del futuro: búho del
trabajo, inclu o en pleno día. '"El intelecto e esencialmente afán de capturar el todo
como tal todo. Por eso mismo, este afán de bu car el ab oluto no lleva a reconocer
nuestra incomplerud y defi iencia. Es el echar de menos lo q11e no omos,
reconocernos incompletos y manco . El mundo no explica a i mismo; al contrario,
cuando no encontramo leóricamente ante él nos es dado como problema. Porque
e to es filosofar: buscar el mundo u integridad, complerarlo en Universo, y a la
parle con lr11/r/e 1111 todo donde se aloje y descanse. "Cfr. ORTEGA Y GA ET, J.:
¿Qué es filo ofía? Alianza Editorial, Madrid 1982, p. 82.
98 HABERMAS, Jürgen "el giro pragmático de Richard Rony" en RORTY y
HA BERMA , Sobre la 1•erdad: ¿validez u11íl'er al o justificacíón?, Madrid,
Amorrortu Edito re , 2007, p. 81.

5

Oakeshott, Kolakowski, ozick, que afirman que el intento de
fundar una t oría politica 99 con teorías abarcadoras de la
naruraleza y el hombre ha producido má daño que bien a la
humanidad. "La filosofía no debe ser p usada constituyendo un
fundamento de la política ni tampoco e mo un arma politica." 100
o ob tante, entre lo pensadores que rn.á han influido n u
pen amiento político ha ido John Rawls a través de la con ttucción
de una teoria política alejada de todo vestigio filosófico. in duda,
John Rawls ha contribuido positivamente a in istir que en las
sociedades democráticas, en las que no existe un bien común y único,
sino que lo central con jste en el pluralismo ideológico, religio o y
político. na concepción política de justicia no puede deri ar d
una conc pción religiosa, moral o política particular de vida bu na.
En este entido, lo pensad re c munitari tas se quivocan en tratar
de fundar una. comunidad política unificada p r un ord n moral
objetivo. La teoría de la justicia tiene un irnportant papel que cumplir
en e e fu rzo, porque, como eñala Ari t ' tele : "la participación
en una comprensión común de justicia e lo que con tituye una polis
(ciudad- stado) .100 De e ta forma podemo reconoc runa visión
del ciudadano ari totélica como zoón politikó11 in asumir
nece ariamente una concepción política esencial.i. ta, organici ta
biol gicista y teleológica a.ri totélica.
La teoría política debe a pirar a ofrecer una hegemonía d
valores, proporcionar un ideal orientativo determinado d
ciudadanía dentro del plurali mo político e ideológico caracterí tico de la d mocracia. Y tratar de moderar la difer nt
interpretaciones del ideal democrático de libertad e igualdad para
99Michael Oakeshott sostiene que la flosofía política cop tituye una fonna de
investigación puramente explicativa y se burla de la opinión de que pueda entrañar
recomendaciones prácticas e insiste en que el filósofo no es un teórico. Cuando un
teórico se inmiscuye en cue tienes metafísicas ólo e interesa sobre la
caracterlsticas generales y permanentes de la totalidad de la experiencia y de precia
lo acontecimiento concretos y particulare como la polítlca. es decir. cuanto má
filosófica e vuelve más e aleja de la polftica real.
100 RORTY, Pragmatismo y política (trad. Rafael Del Águila), Paidó . Barc lona.
1998, p. 17 .

59

�Ru/tr, I huiqlf,, lr.mlcrn Port.iles

a rudarno a ampliar y consolidar la democracia de de la praxi , o
ea, profundizando en ella y extendiéndola a todas su pcicticas
posible . En e te sentido egún Ra" Is el objetivo de la teoría
política consiste en proponer "una concepción política de justicia
que no ólo pueda proporcionar fundamento público a la justificación
de las in titucione política , sociales y económica , sino que
contribuya también a asegurar la e tabilidad de una generación a la
siguiente[... ]."101
o importante para Rawl , consiste en la creación de una
unidad ocia!. Una unidad social que no se puede alcanzar obre
el valor de lo fines de la vida, pero sí sobre un consenso
superpuesto de de una concepción razonable de justicia. Y en
e te sentido, la tarea de la filo ofía es proporcionar elementos de
aglutinación ocial que permitan un con enso acerca de los
valore mínimo que debemos utilizar en una democracia liberal.
" ólo una sociedad sin política -es decir una sociedad en mano
de tirano que impiden que, ea general, se produzcan cambios
sociales y culrurale - a no necesita de la filosofía." 162

· En ociedades libre y democrática la filosofía ocupará un
º ARl TÓTELE : Política. Madrid. Gredas. 1994, Libro l, cap.2. 1253 a15.
Aristóteles traduce el concepto de poli:; por autarquía o autosuficiencia (todo aquello
que e necesita para vivir bien). El hombre es por naturaleza un animal político (zoon
politikon). de aquí. que aislado no es auto uficiente y, portan to, no se basta a sí mi mo.
La comunidad polftica es concebida como algo natural. no artificial ni conven ional. J/id,
RUS RUFINO. Salvador, La razón contra la fuerza. Las directrices del pensamiento
politico de Aristóteles. Tecnos, Barcel&lt;ma. 2005. Históricamente, se dio una tran ición
del concepto de "ciudadano'· poliré. griego al ctves latino, del zoón politikón al homo
lega/is, como afinna Pocock. El ciudadano romano un sujeto de derecho en terreno
familiar, económico,judiciaJ, religioso (C01pus luris Civilis). La república era definida
por icerón como asociación de hombres unidos por an ordenamiento jurídico; pero
aunque encontremos las raíces de la ciudadanía en Grecia y Roma, el concepto actual de
ciudadano proviene con mayor fuerza d la modernidad y, más concretameme, de las
revolucione inglesa francesa y americana. Vid MA.RSCHALL, Th. H., Citit:Jenship
and Social Class. J 950, (trad. casi. MARSCHALL, Th. H, y Bonomore, T. Ciudadanía
y clase ocia/, (trad. Pepa Linares), AJianza Editorial Madrid, 199 .
to! Cfr. RAWLS, J., El liberalismo politlco, Barcelona,
rltica, 1996, p. 127.
11

60

puesto de relevancia e importancia política obresaliente pue to
que los vocabularios se hacen antiguo y obsoletos y, por tanto,
deben ser renovado conúnuamente. La tarea actual que
desempeña la filo ofia sería de redescripción y renovación del
léxico político liberal antiguo por un léxico nuevo.
"En ociedades libres, en cambio, siempre rui.brá una necesidad de
u servicios, pues estas sociedades nunca dejan de cambiar y por
eso nunca dejan de de ga tar y hacer in ervibles los viejo

-vocabulario " 103
Es probable que la vieja idea de Platón del filósofo-re que
pusiera en práctica algunos plane cuidado amente pen ados ea
un cuento de hadas in.ventado por la ari cocracia terrateniente
ateniense. 1114 En e te caso
mos con cientes de que existe una
e idente desconexión entre teoría y praxi , en cuanto a u
pla mación ' realización práctica de ciertas vi iooe teórica,.
Pero si ob ervamos toda la revolucione política a lo largo de
la historia verificamo como é ta han surgido de plane
racionale , idea , sueño , emocione , pa ione , qu evidenciaron
en su momento la nece idad de un cambio de rumbo. Por tanto
no podemos obviar que las idea filosóficas han ejercido y ejercer
un notable influjo en Ja historia produciendo acontecimiento
hi. tórico , político y social relevantes. La historia mue tra la
conexión e implicación profunda que e.xi te entre la di tintas
formulaciones filo óficas como el movimiento intelectual de la
Ilu tración y su realización ociopolitica e hi tórica c ncreta en
acontecimiento como la Revolución gloriosa ittgle.ra (1688), la
Revol11ción francesa {1789) ' en la Revoh1ció11 americana (177 6). 105
Cfr. RORTY, R. Filo ojia y futuro, Barcelona, Gedisa, 2002, p. J7.
Cfr. RORTY, R., Filo ojia y futuro, Gedi a, Barcelona, 2002, p.17.
ios LEWI • ian, ews and Sociery in the Greek Poli (Srudie in the Histary of
Greece 011d Rome). The Univer ity of onh Carolina Pre s. Chapel Hill, 1996.
VERNANT, Jean-Pierre, y Pierre VlDAL- AQUET, Myth and lragedy in ancient
Greece, trad. Ing. Janet Lloyd, ueva York, Zone Books, 1980. BLOOM. Allan,
The Republic of Platon, ueva York Basic Book • 196 .
mi

i11,1

61

�En con ecuencia, no p demo negar que la con truccion
t ónca
int l ctuale han ej rcido una influencia histórica real
y e ncr ta obr la r alidad • ciop lítica.
1 · o ob tante el pragmatismo rorty no con idera qu d bemo
de char el niv l de ab tracci ' n y • peculación alcanzad por
la teoría. política clá ica ) contemporán a , porqu e t
int nto de querer ju cificar y fundamentar la actitude y
po icionamiento polític c n rituy una tarea inútil y e t 'ril.
· ·
,.
&gt;106
"de nganchar de la práctica produc al uanaaon teonca .
Hilan· Putnam ha d finido 1 pragmati roo c m "la pn111ada
del p1mto. de irista del s11.1eto actit•o" ,o~ donde la práctica con titu •e
un compon nt fundamental y d ci ivo para cualqu.i r teoría.
n e te ntido la práctica e alúa c n tantement
la t orla.
Dewey al igual que Iarx n u L 11décin1a tesis sobre eyerbach
a. urnió la primacía d 1 práctico ) la tran. fi rmación ocial. 1
pragmati mo y üb rali mo p licic de D w y c n tiru ·e una
r puesta práctica a la formulaci n . te' ricas que realizamo .
E t rec nocirni mo
la principal virtud de 1 miembro d
una oci dad lib ral, • qu la cultur de a ci dad d b ría
ten r com obj tiv-o curarn de "nue tra profunda nece idad
m rafí ica."H
adrid. hanza. 1979. (e. original;
niver tt · of Pen ylvania Pre . In . 1971);
con últese u otro trabajo BER TEI R. J., la re tnicturacion de la teoría
ocialypolirica.Mé I o Fond d ulruraEc n'mtca. 19 3;HABERMA .Jürgen.
"D recbo natural y revolución" incluido en ·u Teoría y praxi . Estudios defilosofla
ocia/. Madrid. Tecn , 1997 (38 d. ).
11,.. Cfr. R RT . R.: Pragmati mo ·polí,ica, Barcelona, Paidós, 19
, p. 47. En
ta línea, podemo ob ervar e ta rnterrelación entre teoría y praxi en la propia
bi toria politica occidental La historia no demu tra ta cone ión e implicación
por ejemplo. entre la llu trac16n como mo imicnto intelectual y polílic~cultural
con sus re pectivas realizacion oci poliúca a tra\é de la Re,·ofución Fran a
( 17 9) y en la Re1·ol11: ión americana ( 1776) toda I revolu ione liberale e
Independ nti tas de la Aml!rica e paftola y portugue a. Rorty apoyándo e en
Dewe.
1' Htlary Putnam e
onsiderada en la a tualidad e mo una d~ la filó fa má
imp rtante. de la tradición pragmática norteamericana qu defiende el pragmatismo
como una fonna de pen amiento que basada en la 1gu1ente t is o po tulado . n
Praxis ami Act1011) Pen ylvania:

62

Por e ta razón R rty con id ra I xce de t oría com
principal mal ndémico dt: la i1.9uierda nort amencana. La
izqui rda d b de prender e d lo pr upue t fil , fico ,
acom t r una acción p litica má inclu iva · real.
ng d
propu tas br cómo 11 Yar a cabo e ta tran ición. La prim ra
s qu la izqui rda d bería e ne der una moratoria a la te ria \'
deb ría de pr nder · de 1 hábit filo. ófic . La egunda ·
que la izquierda deb ria pon r en acción l que queda de ou tro
orgullo e tad unid n e."1otl
Pero por otro lado, en la realidad no podem n gar qu la
con truccion s teórica ejercen un influjo práctico ) tan ibl
s bre la realidad ocíopolític . La hi tort humana :rá
fuertemente intlu.ida p r un d arrollo e impacto fuert &lt;l c n cimiento hum no
n e t a p cto con id r que guimo
nece itando una fundam ntación · ar mentaci · n t - rica qu
legitim y ju tifiqu nue tra m titucion p litica ·. 1 ' u tra
in tituci ne política preci an ad lec n d un ado roa, r d
legitimidad. La Legalidad p r í mt ma no ba ·ta
no , vü.:n
acompañada d legitimidad moral · l itimación democráti a.
·n te ntid la filo o a política, m ral , jurídica pre nde
ervir d in tancia fundamentad ra d nuestra in tiruci ne
política . Per , e ta p ición intelectual no nen nada que ver
c n la bú qu da d un fundam nto firme, tra cen&lt;l me n
human o una c ne. i ' n con la naturalcz. última la nrdad un
p der n humano tra cendental.
m titucion política · no
con tiruy n ej mplific cion concr ta d ·erd des ideal
·mo
instrum nto práctic qu iff n para articular, orgaruz, r y
primer lugar, antie cepticismo qu
stien que la duda requiere di! j~tificaci · n
com de creencia. por otro lad . falibt lismo: 1
m
una garantía ab oluta y cierta de nu Lr ono
l
g r.
pragmati mo co
la dicotomia fundamental
último.
la p
ae
c1al para la filo ofi
l Hilary. lfonl.
und Lije.
bri
a
arvard niven,ny P
1 Jr.
RTY. R.; Co
encía ironía .l o/iJun a . arce lona, Paidós, 1 91
p. 65.

63

�Iv, // rmt¡u

pla mar una det rminada conc pc100
libertad. .. n · te entid , e n id r qu
rortyana de e munjdad lib ral c ntin
democrática ntenclida e m e. pcrim nt
n ce anarnente e n una fundamemac1 'n
áen e m funci · n la ori n aci · n cial

p litica d ju uc1a '
la e ne pci · n p lítica
nt
la conc pci · n
n on in mpatibl
t · rica aut críáca, que
y política.

r

"La fil

fia no pucd t rminar mi mra n terminen l
cultural · y e m l r t del mundo, vo e p ro qu e.
continúen. hn consccu ·ncia, i mpr habrá nte c¡u

cambi
cambi
in entará
fu i n I Yl j c n 1 nu ,. . Plat · n intentó unir las cualidad
m:i adecuada d I di e. de H ·í d c n la pr pi dad
má ad cuad de la geom tría axiomáuca. O , •e · hiz el e fuecz
&lt;l urur a He 1con Darwrn . .\nner Baier ioc nta unir a Hume
f--fardct Tayl r e n Freud. '""

Hab ·rma en , u e oda cial ctítica 111 h. tratad d
una unidad entr e ría y praxi . D
i l am H
pr clamad la rc.:ahzaci · n hi e • ric. d 1 . 1dc I d
}j re. d n u an obra la I· 11on1mologfo d I 'J/&gt;Íri/11. •n e. t
Hab rma n de e n e 1a dificultadc intrín, e qu
1 int nt de t nd r pu nte. ntr teoría y praxi . u

cli eñar
1 había
razón
entid
e nll \

°Cfr. R

RTY, R.: Fmjúr un pc1i . El pen um11:fll0 ,¡, • izq · d, er, lru E.1tad11
nido. del .uglo XX.
ona, Paid , 1999, p. 6. R
Y. R.. '"Filo ofTa
anahti
fil tia tran
u, a"' en Filo o ,a fuwro. Ge
, Barcelona, 2002,
p. 72.

1
nte d sarr liada por H rkheim r, Marcuse,
la e
a, bárbara e inhumana ,ivida durante 1
undí .
por tant , que la te ría e · ·
·uftad
1mient ant e
y humano
·e•· in
n la hi l ria de la humanidad Vid. Me
illcu
\ocia/ de Hahcrmm , d Tecn . 1adnd, 1 7 ; M
.. La
teoría crítica de la oc1t•clucl de Hahem,a . d. Tecno
d, 1
1

críáca compr n iva d
ciedad e m un pr ecto umam ne
ambici
ne t pun
ívam nce critic cuand
cue ti na l precen ·o
d inspirad · n kanáana
e m Hab rma qu tratan d ene ncrar un puot d v-i ta que
r ncima
la p litica para
··
antizar la
11
idad d l
m crátic .
or , cr
qu
o
•ril, porque nu
dem ra
U
en un ún.ic ·
·
p ible ntre
r t
útil
argumem qu n
an cont
die
cntid
n
po.ible derivar una fil ofía p líúca uni er ali ta d la
fil
fia d J Jenguaj e mo int ntan
erma . a
bú qu dad una fundam n ·
ad lib rnl y
dem crática en · ·e una c ' m d
"da d
úemp . Para
roa rnrere ant
ntar la
ciedad d m
· lib ral p r
· valor mtern }
d jaro d d carla d '1'mda111enlos filosóficos" 11 ·1 p rqu d tarla
de fundam e
er y
r un rd o n. turaJ
a la con rontaci ' n
· d • l ' ·co
de u pragmaci m
e nv r aci nali ta una ci dad liberaJ e aquella que . e limita

bj ti

prioritario e n I en lab rar un marco teórico que.: pu da n ·ir
d orí ma 1· n para el t 61 c1m1 nt d un modelo p lícic
democrático y liber 1. u pr y et pret nd de arr Uar una te ría
11

,u/n'il }' rt.i

11

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• J., ( 1 4) Falmzitiit rmd ellung. 8Nrei e zur Di lr.ur. th ort
d•mokrati. chenRech. tuats. Trad. ·pañ I Fa tu:idad •i-al,dez.
bre el d rec/1 y I E lado demoaó11co d, d rec/&gt;0 i:n t ·rmiflo d teoría d, /
adricL Trotta, 19

6

�a Uamar nrdad" al re ultado d combate int I ctual y
acad 'mico ea cual
, 1 r ultado obtenid .
e pr enta má: m d rado al re. pecto
0 ob tan te, Rawl
qu Haberma y con ell
al ja d l marco univ r ali ta e in i t
1
n I marc "situatio11a/ ' 114 d u te ría d la Ju ricia. Ra-.. 1 , de
ta fi rma
ac rea al cont ruali m rortyano; pero sin caer
n una cruzada anti-t 'rica, anti-metafí ica antifil ófica.
Rawl y Haberma han de tacad
lo
lem ne s
proc dimen cale 115 que favorecen la prioridad de la ju ticia obr
el bien, o com la cu tione d ju ricia ( "lo que e.r bffmo para
todos ) e tán eparada d aquell
precepto ético
concepc1on del bien particular ( "lo q11e es bueno para 111i opara

nosotros ")
Para R r • n hay nada n la naturaleza del 1 nguaj qu
pueda rvtr de ba para ju tificar la uperioridad de nu era
in titucion política y jurídica com la democracia lo d r ch
humano , la divi ión d poder . . . Y obre te punto, in i t
mucho en el pro recto ab urdo de tratar con ctar racionalidad r
d m cracia d sde la per p cciva del e\'olucioni mo cultural,
c mo si la d m cracia fue la olución raci nal al probl ma d

la conviv ncia humana. Y la onc paon p
ra
11
qu otr pu blo Uamado ' uraci nal
' c.
ad ptarán la d m cracia cuand d jan de er ''i"acionales". ◄ n
d fond , lo que
. tá d bati nd nad ti n qu v r e n la
raci nalidad ino qu
rrat d un cu ti · n d ere ncia.
compartida . La acción d m rááca n requi r d una e ria
de la v rdad · n don c m inc ndicionalidad
·alid z
univ r al in má. bien una Yariedad de práctica } movimiento
pra máti o d tinad a p r uadir a la ntc 9u • mplí u
camp d compromi o c n l d má de fi rma u p d mo
e n truir una comunid u má inclu iva. E ta
la raz · o p r la
qu r ulta falaz , téril uplantar 1 acci · n p lítica )' ciaJ I r
int nt d fundamentación t ' ric d 1 d r ch human ,11 •
la. lib nade pública y la d m era ia.
P r
ta razón, el pra
· m r rryan
importancia a lo
abul
partido para a
de
lo d r cho humano qu
enro ofi cicaclo. d la
t oría políti
jurídic c nt mporán a uni\er ali_ ta
racionali ta .
rdad r canuno por t nt , no e n j t
encontrar argum mo qu ju ti 1quen la r, cionalid d y la
Ro
ne 118
d ir, q
huma ·
e con
no ot
vida
europe
n tra
d
i
re
c
arte
11 1 Ro

ruc1urali
· · ta de L
referencia cultural privilegi

1'

RA L • J.. A Theory of Ju ti e, Oxford, 1972; Trad. Ca t. Teoría de la
ju t1cia. M.d. González). é ico. F E, 1993 p. 175. Ra I evoluciona hacia una
1: oria Politica de laju ticia que toma en cu nta el "plurali mo ocial razonable'' d
la soci dad cont mp ránea hacia u gunda gran obra RAWL , J., El liberalismo
político, Barcelona, rltica, 1996. En e te entido. e produce un giro político de u
pen amiento hacia un gundo Rawl . En di ha ociedades plurales e preci o y
nece ario una oncepción políti a de JU licia que u l nte el r gimen politico y
e n titu ional.
115Rawl en su obra El l,beralúmo polhico pre
entr Las nocion de bien y la idea de justi ia. qu n t rmino lib raJ , podemo
entender como el contra te entre I funbito pri ado y ámbit público, la e fera ética
y la e fera política. 1id RAWL , J.• El libera/i mo politico, A. D ménech (trad.),
Barcelona. rítica. 1 96, pp.165 y . RAWL . John, ··Ju rice Fairn : Political, n t Metaphy ical", Phi/o ophv and Publi Affair , 1990 14, 1. pp. 223-251.
éa e también eba tián E CÁMEZ
A ··El Estad de la vinud. obre la
noción de tolerancia n el liberali mo politi o d John Ra 1 ", 1 egoria, núm. 31,
diciembre 2004, pp. 7-7 .
11 •

66

río.

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h
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I

1 ·

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~p~cl

prom ve
humano . V
retórica a la
Madrid, 'JC, nº 11.

El hombre
o
·en
pr
un
e
,y
uhura que
la vid • la
tnocéntricn
rogrc. d
y antiprogrcsiva.
torga la vida. en

e

q

o

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y

~

.

dere h
literatura: d la
moral _ política).
d

7.

6i

�univet. alidad de lo der cho human y la democracia, ino
crear • d arrollar un ethos democrático en nue tro contexto
políti.c particularc . n ethos democrático qu impulse acoY
una m Yilización de pa iones y entimi nto , una multiplicación
de pcictica institucione y juegos de lenguaje.
lucho r órico lib ral obvian e t tipo de refl xión
proc dimentali ta, 118 pue part n de una e ne pción metafí ica
que e n id ra al individu e rn previo a la ciedad, po e dor
de derech naturale , uj to racional auto uficiente, aislado de
la relacione ociale , un uj to c n tituid p r un p der
lenguaje cultura que con tru re socialmente. En e te aspecto,
Rorty comhat
t tipo d liberalism político qu bu ca una
ju tificaci ' n racional y univer al • con idera qu la in tituci ne
dem crática on má e table i puede pr bar e que fueron
le idas por indi iduo raci nale bajo el velo d ignorancia
awl ) o n una ituaci ' n de comunicación no di tor i nada
(Hab rma ). l t órico polític lib ral e tá bligado a bajar al
terreno de la práctica cotidiana , 1 pr blema de la
dem cracia para con truir una ciudadanía democrática má
inclu jva • t lerante.
Por t.ant , el d acuerd entr Rorty, Habermas y Rawl e n i t
en una diferencia má teórica (búsqueda d fundamento ) que
política (proyecto mod m ); 119 pu arnb pen adore comparten
el pr yect politic d la llu tración, la cultura d I derecho
humano y la dem cracia; pero di ieoten drásticamente n la vi ión
que tienen d c , mo el b roo. realizar }' alcanzar dicho proyecto
mod rn . J\l re p eta, Rorty afirma que: "la diferencia entre
11 A UILERA PORTALE , Rafael, "Ciudadanía. democracia y
iedad civil en la
Te ria Política ontemporánea" en MARIÑEZ. Freddy cd.), Cíencia Políhca en la
actunliclad, México L1musa. 2009,pp.37-67: éasetarnbién RI MALOO ADO.
Manuel, Sueño y mentira del ecol.ogismo. aturaleza. socíedad. democracia. Madrid:
iglo l. 200 .
11 Vid BER
VILLALlBRE, odesto, Debateentomoalapa tmod midad.
Madrid, dil rial int i , 199 . Rorty, R.: Forjar un país. E/pe mniemode izquierdas
en lo. Estada Unidos del iglo XX, Barc lona, Paid 1999.

6

Haberma yyo n rien cons cuencias en la práctica: ambo renern
la misma utopías en mente y amb n e mpc; metem en el
mism tipo d política democrática." 120
Para Jünger Habermas, t nemo que cons rvar al meno un
eje eguro para no aband nar la critica racional tk las i11stitJ1ci.011es
existentes, 121 c n iderand qu t d l qu aband ne e te nfoque
irracionali ta · relativi ta por u de echa la nocione que
· han utilizad para ju ti.ficar las diver
r forma d la hi toria
de la dern cracía occidentale de d la Ilu traci , o ha ta
nue tt días. n con cuencia, t d intento de abandonar a
p r pectiva rmiversalista con ticuye una traición a la e peranza
cial que han ido nudeare en la p lítica democrática lib raL
n e t aspecto Rawl ocupa una po ición intermeclia entr
Hab rma
R rty.
Rorty pr h.tbe cualquier intent de emprender una critica d
la forma de vida en u conjunto.
igue una lectura int re ada y
t r i er ada d l
ittgen tein d lo jue
del l nguaj ,
Jyidándo de cómo e t rn tr , u d aprobaci , n · repul a al
c ajunto de vida c nacida en ran Bretaña. .. o e te entido
p dem calificar la p ición de R rty de sumamente con ervadora. in una t orización global , tructural no pu d n concebir,
l:?O Vid. RORTY Richard· universalidad. y verdad" en RORTY y HABERM
obre la W!rdad: ¿va/id - 1mirer al oju tificación 1 • adrid morr nu edil re,
2007, p. 30.
,n 1 Teoría ocial critica de Haberma e n i te en el permanente fuerz en
nue 1ro tiempo de de enmascarar la realidad y liberar al hom re de la alienación
1dc lógica, politica y ec n mica a la que ha id
metido. La nueva forma
ideología d nu ero tiempo on utile , an nima y anesté ica, tras I pretendida
ra ionalidad leen rática
uIta un 1 t ma de poder mvi ible que uIta al hombre
uverdaderanarumleza. inanatemizarelprogr t ni o-cientifico,ene ea pee!,
considero que una liberad n pro r ~iva de la oci dad ex.ig un cieno progre o
e munica1ivo, es d cir, un progr o moral hacia una Visión politica deliberntiva.
Vid., HABERM , Jürgcn: Problema · ele le ilima ión en el capitalismo tardío,
(trad. ca t. de J. L. tcheverry) Bu n
ire . m rrortu. 1975: La reconstrucción
d I mareriali. mo hi tóri ·o, (trad. cast. de J. icofá MitillZ y R. García otarelo)
Madrid, Tauru 19 1; la nec idad de rel'i. ió11 de izquierda. adrid. Tecno ,
1991.

69

�J funld,r. !,

f Ú(I

O

comprender e interpretar el conflicto de inter
plurales que
urgen en una sociedad compleja. La lógica d intere es exige un
tipo de crítica social política más general.
í de esta forma,
rupo o da e oprimida muj re proletariado, inmigrante ,
minorías étnica , pueblo colonizado , ... no se pueden ntender
in una compren ión t órica de u propja ubicación en un i t ma
social y político má amplio. Todas e tas luchas plurales y
parcial s no podrían percibir e en un interé esp cifico por la
emancipación. Por con iguiente es falso contraponer intere e
locale a la totalidad gl bal. En este entido d b mo buscar
una base racional que pueda articular la pluralidad de intere es
ocial s contrapue tos. orno diría Rawl apelando a un
sentimiento de justicia más amplio 122 y univer al que todos lo
ciudadano poseen y una concepción política de justicia que no
aglutine ocialmen te a todos para impuL ar un modelo de tado
social o de bienestar.
egún Richard Rorty no nec itamos una crítica d la
ociedad liberal" lo que nec itamo son más sociedade
democráticas ley s liberale en vigencia más movimiento
pragmáticos que amplíen nue tra olidaridad formas de
inclusj 'n frente a otro , e decir, s ciedade democrática y leye
efecti a que regulen lo. mecanismo de interacción ocial y
generen cauces de participación y realización política. n este
. entido no plant a que l pen amiento filo ófico eur peo igue
dominado por la noción marxista de 'ideología", 123 y p r la noción
romántica del filó ofo e mo la per ona qu p netra detrás d las
apariencia de la institucion s ociale para llegar a su verdadera
realidad. Rorty de e nfía ampliamente de amba nociones y
concepa n qu pr vienen del p nsamiento cial europ o.
Vid., RALw John., El liberalismo polltico A. Dom nech (trad.), Barcelona
ritica, 1996. RALw John, 'Ju tice a Faüne : Political. not Metaphy ical". en
Phi/o ophy and Public Ajfair. . 1990. El enfoque contractuali ta rawl iano in iste
en el proceso de delib ración pública de todo Estado con titu ional.
111 Vid.. MUGUERZA, Javier: ·Laaltemati ad I di enso" en Elfimdamenrode
derechos humano . adrid, Debate, 19 9.
122

RI1111cl 1•nriq11

Jr!,flllem f&gt;r,rt,1

'!

in embar o Ror • e mue tra ciego e in nuo al pen ar qu
las oci dade liberal
la leye liberale urgen e pontáneamente a través de un mí.rumo conver aci nal. lgualm nte la
ima en de la ociedad que e pone Rorty elud 1 conflicto y el
clisen o como fi rma d m jora cial y política. La clave de la
ampliación, exten ión y desarrollo d la clero erada lib ral •e
debe a la crítica de las in titucion
ocial exi tente . 1 o
ob tante, el di en o la objeción de conciencia, la des b diencia
ci il con titu en forma política de participación r
tran formación cial 124 • política, a la v 7 que con titu ·en la
encia de toda democracia. La di idencia p lítica con tiro ·e
una virtud pública por exc lencia para la democracia. Hoy en
dia, definimo democracia liberal como dem cracia plurali ta y
toda democracia plurali ta admite la diferencia lo di en o y
la oposición como la fuerza que activa, desarrolla mejora la
propia democracia. En este entido, tanto Rawl como Haberma
hacen una defen a de la de obedi ncia civil, como una vía
alternativa de participación política en la ida pública y como
manifestacion s política de perfeccionamient del i tema
democrático. La de obediencia civil constüuye una forma
democrática d lucha para el recon cimient d determinad
libertad pública
derecho fundam ntal .125 ,l ' n
ero "
etnocéntrico r r ano en oca i n elude omit l pluralismo
politic y el conflicto r al exi tente en la. ociedad lib rale ,
desde una autocomplaciencia bobalicona d 'qu bi n no va" a
la dem cr cías rica del tlántic
orte, qu pu de equivaler a
expre ione como ' qué uert h roo t nido de n ser africano
•~~ Vid., AGUlLERA PORTAL • Rafael Enrique. 'La
n tituci n y la
de bediencia éivil como proce o en la defen a de los derechos fundam nial ., n
Criterio jurídico Uni ersidad Javeriana. antiago de Cali. olombia. vol. VI, 2006,
pp.93-115.
m v;d. E TÉ EZ AR
JO J. A., la co11stítució11 como µrote .10 .l la
de obedie11cia cwil fadrid, Trolla, 1994: MA LEM
A, J. .. Concepto y
1ustiflcac16n de la de obediencia civil. d. Ariel, Barcel na, 1990: P · REZ, Jo é
Antonio, Manual prá tico para la de obediencia cfrif, Pamiela. avarra. 1 94.

�Rr!f,1el hm,¡ur

Nlot1'1.I

o as1at1co ', expre ione in duda xenófobas r raci ta que
esconden un profundo etnoceotrismo europeo y norteamericano.
in duda, la mayor parte de los teórico políticos liberales
han construido categoría , hlpótesis figura intelectuales que
pret nden fundamentar la democracia en muchos caso ,
categorías ociopolíticas como contrato ocíal" que han ervido
hi tóricamente para fundamentar un modo de legitimación
democrática de nuestras institucione política . Eo esa línea,
mucho lib tale ban defendido concepcione como contrato ocial,
estado d naturaleza, derechos naturales, Estad social o de
biene tar. Toda estas idea son pre upuestos teóricos ficticio ,
concepcione metafísicas que tratan de fundamentar la democracia
liberal. Por upuesto no exi t el indi idu como previo a la
ociedad, ni poseedor de der cho naturaJe aislado de la relacione
sociale de poder y de toda interacción social. Tampoco exi te en
lo plam amiento liberales neo-contractualista actuale de Rawls
y Ha berma ,126 ni el velo d ignorancia, ni la posición original o
situación comunicativa no distorsionada.
to constructo
intelectuale constituyen fórmulas metafí ica provi ionales e
hipocé is p lítica imaginativa que tratan de hacer explicable y
ju tificable un modelo idóneo de dem cracia radical. n cierta
medida, podemo admitir que estas concepcione adolecen d una
fu rte dosi de raci nali mo ilustrado; pero con tituyen fórmula
prácticas y funcional s a la hora de tratar de construir un sistema
oci -político.
En re entido, pod mo e tar de acuerdo con Rorty que
debemo abandonar una cierta concepción antropológica
fuertemente racionali ta, individuali ta y solipsi ta que presupone
Para ampliar, puede consultar e la abundante literatura critica: ÜARGARELLA,
R., las teorías de laj11stic,a de pué de Rawls, Barcelona, Paidó 1999; V PARIJ ,
P., ¿ Que e una ociedad justa?, Barcelona, Ariel, 1 93. VALLESPI , F. Nueva
reorías del contrato ocia/: J. Rawls, R. ozick, J. Buchanan Madrid, Editorial.
19 5; KYMLICKA. W., Filosofta politica contemporánea, Barcelona, riel 19 5;
SAHUl MALDO ADO. lejanclro. Razón y e pacio público. Arendt. Habermas
y Rawls México Edicione Coyoacán. 2002.
12 •

2

J11"'1v PorttJlr.r

el valor de autonomía política qu propone el ilumini mo
moderno. El individuo cootemporáne no es precisamente reflexivo
ni crítico, ni racional. El rnovimi ne ilu trado e ha quivocado en
proponer una época libre de ignorancia y estupidez humana.~27 La
modernidad ha sido un producto que ha urgido a través de metanarraciooes: u.na emancipación de la humanidad realizada a tra '
de una racionalidad triunfante 128 y una visión teleología del e píritu
cercana al idealismo e hi torici mo. Lo sistemas de t talidad o de
unidad ya no tienen una razón de ser en la cultura postmodema.
Hoy por hoy, e te modelo de racionalidad uniforme ., homogénea
moderna ha ido fuertemente cuestionado· no obstante, est h cho
no upone que debamos rechazar el universalismo ético y político
ino particularizarlo en una sociedad global, c ncretarlo tratar de
articular o reconciliar lo universal c n lo particular.
La propuesta pragmática de Rorty de eparar el liberalismo
político ilu trado del racionalismo ilu trad c n titu ·e un intento
difícil, arduo y contradictorio. En e t a pecto píen a que
deberíamos desprenderno del racionalismo ilu trado residual
una herencia moderna d l movimiento ilu trado que no nos
permite de pegar hacia una cultura lib ral p erizada. Por lo cual,
Rorty comparte y intoniza c n la ideol gía po tmoderna de la
o pecha 129 y e acerca n este a pecto hacia otros autores como
Derrida, Foucault, attimo y L 1otard, que llevada a u máxima
radicalidad temen que cualquier principio universal esconda
preten ione totalitaria e imperialista , y que todo intento de
Cfr. RORTY, R., ·'Filó ofo . noveli ta y comparacione interculturale :
Heidegger, Kundera y Dickens" en DE T H. Eliol (ed.), C11/1t1ray Modernidad
(Per pectiva filosóficas de Oriente y Occidente). Barcelona, Kairos. pp. 19-37,
p.35.
128 Vid., THlEBAUT, Cario • la herencia ética de la 1/11 /ración. Barcelona,
Crítica, 1991.
129
ietzsche y Heidegger son precursores de la postmodernídad porque en
ambos desaparece la idea de fundamento. La modernidad ha e tado regida por esta
idea de bú queda de fundamento. Igualmente ambos pensadore e mueven en el
horizonte del nihilismo conectado a la ausencia de fundamento y, en último lugar,
ambos desechan la idea de subjetividad e historia.
121

73

�Jl!i

•

r

fundamentación con tiru un intento d in tauración de la
metafi ica e ncialista ' obj ti a.
'"'n e te entido, e acerca a la tradición d pen ador s
comunirari. ta c mo Alasda.ir Macln r :fichael andel, Charle
Taylor, Robert B llah. E to au re rechazan igualment el
racionali mo iodi~-iduali ta de la Ilu tración y la idea de d recho
ahist, rico p r , a ciID reacia d l pragmati ta como Rorty,
pr tenden cue ti nar la in tituci o y la culru.ra d l lib ralism
político actual. Para alguno d é to pen adore e ca
in titucion no breYivirían al oca o d la ju tificación fil ófica
que la Ilu tración había proporcionado. 130 Rorry, sin mbarg
in i t y de taca qu e po ible una d m cracia lib ral in
ju tificacion filo ófica . Como bu n pragroati ta, e tá col cando
la política n el primer plan , mientra ubica a la filo afia en un
gundo plano. u intento pragmático rortyan con iste en liberar
la cultura política de lo malentendid filo ófico e imponer
límit a la ju tificaci, n teórica. De e te m do, tendríamo una
política d pojada de toda con xión crítica y teórica.
l pragmati mo rortyano insi t mucho en la di rinción entre
la metafí ica ilu trada r praxi d mocrática. n cierto ntido
pad cernos un norm la tr metafí ic del racionali mo
ilu trado, pero, por un lado no r ulta can fácil d shacerno de
sta metafi ica p lítica ilu trada cuando e ta impregna y contagia
nu tras c ncepcione de ciudadanía, dem cracia y
tado de
131
der cho. , por tro lado la Ilu tración como m vimiento
uo GUILER PORT LE , Rafael Enrique, "El debate iu filo ófico
contemporáo en tomo a la ciudadanía entre liberal , comuoitari ta y republicano "en Anuario de Derecho Univer idad de Alcalá de Henare • niversidad
lcalá de Henares. adrid, _006, pp. 6-44.
mEn 1944, Adorno y Horkheimer publicaron en colaboración u gran obra la
Dialéctica de la llu: tración. donde analizan el concept de ..razón ilu trada". La
tesis central de ta obra e presa como la dinámica de la ra ionalidad moderna aboca
irremi iblemente hacia una autodestruccion como la que e expresó en uschwitz,
una •·nueva uerte de barbarie". ADO O, T. W. Y HORKHEIM R, .: Dialéc11ca
del/Luminismo, Buenos Aires, ur. 1947. La Ilustración cr yó d ubrir en la hi toria
humana. la historia del progr so llevada p r un pr greso moral técnico ilimitado.
La razón lejo de Jíb rar a lo hombre de todo dominio y de todo dogma ba
4

lvya I f:.nnq11

político p sibilica una reo vación y r visi ' n con cante de léxico
y prácti a lingüí tica y polícica . Por con iguience c n l
modernidad ilu erada no
ncontramos om defi nd
Hab rma , ante un pro cero incompler e in cabado, m n
concluid .
n c ns cu ncia, xi t una t ndencia c mún en auc r
c m R rty D leuz D rrida y Foucault debid a la influ ncia
d I pen ami nto ni tz ch an cuan pr t n n mcluir t &lt;la 1
hi t ria del p n ami nt n el mi m cajón d
l t ni rn ,
te logia tradicional, llu tración). Para e t
e ca mani~ caci n c inciden en una "nsión transcendmte"
parecida a la del pen amiento platónico enciali t .
a pece , 1 pragmati m d Pumam ba atacado ta isión de
cómo xi t una t ría etic e n truida d gmáricarn ne p r
ad lantado qu o t l ra I plurali m ni la difi r ncia. Por canto
para Putnam
n c ari v 1 et al an val r ilu . trad d la
e l rancia 133 qu pr up n l re p to hacia 1 particulanda I y
di ersidad d la tradición ccid ntal.
o ob tant R rty de i te del léxico y herencia ilu trad qu
con id ra caduco · plantea una rede cripci ' n e ré ·c d I
conducido a I oc1edad actual a nu v y m sofisticadas fi rm de: domm i n,
bajo oue o dogmas y mito . rtega Gas t opinaba qu con el "siglo e/. /a.1
luces" el hombre tenla la lillpr ión de haber cons guido por tin ver laro y
comprobar la extinción de la ignorancia. e percibe rodeado d tinieblas y ·cundad.
y ant
nue
ituación. la que ufri ron aqu lla per ona del iglo \lll y la
que bo no e familiar. "falto de uel finne no . entimo caer en el vacío". Y
pa eam d a á para all nu tro "per. anal ~frir" y, onfundido • frustrado }-.
en cierta m dida, d carriad , vivimo "la de
n de · perdimient ", u ·¡mand
por la luz erdadera. Vid. V LT IRE· Cándido o el optimi.\mo. Ed. Bruguera.
Bareelona. 19 7: UBI T , E.: la i/us/rac,ón in uj1cíente, Tauros. 1adr1ll, 19 l .
,:rz Haberm dice que toda pretensión de validez del habla tiene un momento
trascendent de \'alidez uni ersal que hace e·tallar tod prov1nc1am mo, adem de
u rol estratégico en una discusión determinada por un contexto. Vid..
HUI
ALDO ADO, lejandro. Razón e pacio público. Arenclt, Hahermm ~· Ra"'/5,
Mé ico. dicione oyoacán, 2002.
AM. Hilary, La Re olución France a y el holocau to:¡ Pued la ética
er ah· tórica?" en DE T H. Eli t erl.). u/tura y modernidad (Persp ·ctiva
filo óficas de Oriente y Occidente}, Barcelona, Kair . 2001 , pp. 237-2-3. p.24 .
75

�11111a1

h'A&gt;J u

liberalismo político a travé de la culrura liberal poetizada. En
mi opinión soy ese' pt:ico de que una culrura poetizada y romántica
logre convencer a los nazi ultraderecbista , marxista ortodoxo ,
integrista o fundamentalistas religio os del privilegio moral de la
libertad e igualda~ sin acudir a estrategias de persuasión, reflexión
critica argumentación racionale . El fundamentali mo encuentra
demasiado cerca de no otro , demasiado ce.tea de nuestra cultura
occidental y nuestra tradición, aunque hayamo alcanzado ciertos
niru de plurali mo político y democrático en nue tra ociedades.

8. Ideología, política y persuasión en la sociedad
contemporánea
n referencia al análisi de las ideologías, Rorty se in cribe en la
corriente política postmoderna que defiende el ' fin de la
ideologías", que suele concebir las ideologías como algo umamente
irracional o excesivamente racional n e te enrido, no creo que el
fin de las ideologías con iga aglutinamos a todo en un acuerdo o
con en o democrático. Lo acuerdo o con enso políticos suelen
girar en tomo a uno valore político y éticos uperiores que regulan
nu tta conveniencia democrática que constiruyen una fuente
ide lógica del propio Estado. Por tanto, esta ideología postmoderna
del 'fin de las ideologías" 134 no conduce a una mayor apatía e
indifer ocia política y una creciente de politización de la sociedad.
"~ En la a tualidad existe una ideología postmodema y tecnocrática que mantien
la idea de que no existe una distinción entre partido de izquierda y derecha. Esta
ideologia de la de aparición de la ideologia modernas no deja de er una nueva
ideología má , que in duda puede ser cuestionada. Bajo una cierta visión tecnócrata
y po tmodema de la politice se ha pretendido pronunciar el fin de la ideologias. En
este entido, con idero que el concepto marxi ta de id ología iguesiendo útil para
desenma carar formas de dominación actuales. Marx entendía el concepto como
falsa conciencia. invertida o deformada de la realidad que no impide una correcta
interpretación de la mi ma. Desde te concepto podemos desenmascarar los
in ter ses de dominación que subyacen en la condición humana. Vid. EAGLETO
Terry: /deologia. Una intmducción. Barcelona, Paidó , 1997: Vid. HABERM
J., Cien ia y técnica como ideologfa, Tecnos, Madrid, 1968; HABERMAS. Co110ci'miento e interés, Ecl Taurus. Madrid, 1968.

6

/{,¡/,ir/ b1,,q11, le_lllÍtm A,rtali ·

La política busca un e pacio público 135 donde la libertad apar ce

como elección en la contingencia, un ámbito decisivo y privilegiado
que determina nuestra existencia comurúwia y per onal. La política
está conformada por un conjunto de relacione e interaccione d
poder a era é de la cuales e deciden cómo se producen, distribuyen
y consumen lo bienes materiales y simbólico productos de la
cooperación ocial. Las actividade de bú queda de consen o y
promoción de confianza mediante la comunicación son
componentes e enciale de la política. E ta acti idad dialógica
con tituye una caracterí rica esencial de lo sistemas democrático .
El debate ) la in tirucionalización de la discu ión con rituyen el eje
central de toda política democrática. La técnica del discurso crítico
fue desarrollada por los griego para la práctica del gobierno de la
ciudad -E tado; pero hasta la fecha actual sigue siendo la mejor
técnica p lítica por excelencia. La política surge como un producto
de la deliberación pública, 136 dood todo los actores político
(político medio d comunicación organizacione , ciudadano)
establecen interacciones y relacione reáproca entre í r el debat
de ideas sigue ·endo un referente fundamental para la creación d
un espacio público. Por tanto, la diversidad, e1 plurali mo y la
tolerancia son con u tanciales e impre cindibles a la vida
democrática. La política como actividad ocial está hecha de
palabra . La palabra e ncuentra el centro de t da actividad
dialógica y discur iva. La argumentación 137 con titu e un
componente esencial del proc o político.

m MAESTRE. Agapito, La escntura de la política, Centro de Estudio de Política
Comparada.. México, 2000, p. 33. En este trabajo aborda la falta de exactitud de lo
politico, quizá no como carencia, sino como rica e irredu tibie íngularidad qu no
remite al concepto de akribeia política utilizado por Aristótele en u Política cuando
aborda la faltad regularidad y preci ióo de lo saberes que se ocupan del.as cu tiooe
prácticas como la filo ofia y ciencia política y el Derecho político.
116 HABERMA , J., La i11&lt;:l11sión del otro, E.lwdios de reoría polhica Barcelona.,
Paidó . 1999.
m MAJO E, Giandomenico, Evidencia, argumentación · persuasión en la
fonnula ión de políticas (estudio introductorio de LuisF.Aguilar), México. F E. 2005.

.,
1

�1

•1

Rorty ha in i ciclo mucho en tratar de sup rar la dicotomía
tradicional entr form racionales e irracional de per uasión,
diálogo ocrático r u tión hipnótica, entr lavado d cerebro
y medio publicitario . En e te a pecto, Ror ' s in crib dentro
de la corriente po tmoderna de pen amient que afirma que n
hay di tinción entre di curso e ideología forma racionale e
irracionale . n otra po 1c1on
ncuentra Haberma que no
está di puest a difuminar la línea de eparación entre
conocimiento e inter' ,1· comunicación e ideolo 'a, pr tensione
de valid z univer al r di tor ión c municati,,a. o b tante,
R rt}, radicalizando u 110 ofía de la ospecha de. confía
abiertamente de noci ne. c mo: ' razón" u 'obligación moral
univer al" 'preten ión de validez univer al", vocabulario que
no ayuda a estudiar ' explicar el fenóm no moral político.
Rorty está partiendo d una concepción ru tz cheana y
h ideggeriana del hombre el mundo y el conocimiento. Tanto
en iecz che c mo en Heidegger ob ervamo que somos sere
practic ante que reóric y la. noción d desinter ' intelectual
con tituy por í mi ma Ullil forma culta de int r · una forma
r ncoro a de malicia in rrum nt de aquéllo que on cobarde
para vivir. Por tanto t do peo amiento e "ideológico"y constituye
una má arra de lucha vial ncia r dominio. 1 ietz che tá
d enmascarando t d el eclificio int lectual de Occidente. Las
concepcione teórica no on más que racionalizacione
inter e oculto . 139 Como d cía
engaño a de pa ione
, Jilrgen. Conocimienro e interés, Madrid, Tauru , 1982.
La aclitud d ietzsche hacia el conocimiento y la verdad con i te en una
a titud de ospecha, es d cir, desenmascaramiento del conocimiento como un modo
de engañ e ilu i n. 1conocimiento e fundamenta n el no aber, que arraiga en lo
in tinto . en el in n cierne. el d eo y la pasione más pod ro as. porqu el
nhelo por el conocimiento arraiga en la creencia de una po ible verdad, donde la
v rdad no e más que una cn.-cncia convencional begemonica y dominante la verdad
con tituye un con tructo ocial inventado que esconde iertas pa ione . Vid.,
GUIL RA PORTALE , Rafael Enrique, "El horizonte politico en el pen amiento
de I ietz.sche" en a tilla. Antoni (coord.). , iet= che y el e. pírih1 de Ji ereza.
Madrid, d. Plaza y ald . . 2007.
ll'I

ietz che: El hombre ólo qui re la v rdad en ahál go ntid
lirnicado. Desea la con ecuencia , gradabJ d la verdad,
aqu llas que con ervan la vida;
indiferenc al conocimi aro
puro y carente d con cu ocia , y está ho tilmente predi pue t
contra la v rdad que puedan er perjudiciale d tructiva ." 140
í mismo, tanto
rty como i tz. ch , no exíst po ibilidad
de di tinguir un con cimien o verdad r (episteme)y un n 1m1 nt
aparente (doxa). Todo conocimiento con tiruye un con cimient
de apariencias, un intent de dobl gar y humillar e hacia al no
humano qu e ha impue to históricamente a era é d la moral de
escla o cri tiana. n con cu ncia, debaj del pragmati mo
rortyano ubyace la concepción ni tz chcana s br "c , mo I mund
verdad ro acabó convirtiéndos en fábula." 141 ~ n con ccuencia, para
Rorl)', no exi te nada má allá d lo condicionado r exp rimental d
la vida humana: lo ere human no pu d n a.ber nada. , n e te
entido la filo ofia pued con iderarse coro una bú qu da u· ril
del incondicionado, l infinito, lo tra cendem· y l ublim un
inclinación humana natural de bú u da d l ab. luto
nt al
devenir la e nringencia de la r pia vida.
Rorry igu de cerca I di cur o pi cem lógico d ocault
Lyotard cuando critica el conc pto de ideo! gfa. 1 c ne pro de
id ol 'a pr upone la distinción o diferencia cradici na1 entr epistem
1 NIETZ
HE, F.: Verdad y mentira en el se1111do e:ctramoral 1adrid, lianza
Editorial.19 7,p. 13. oquerem saberloquenosabemo .noqu rt:mo saberdequé
vamos a vivir, o de qué modo vamo a morir. o cuál es el estado de nuestra salud, cómo
va la economía o la política, o i un metoorfo va a a bar con la \ida en el planeta Tierra.
o si el final del mundo pasado mañana.
141 La tarea d l filósofo ietzsche
emincntement critica, mostrar más que d mostrar
la fal dad de toque i mpre ha tenido por verdad absoluta e indi uúble. EJ hornb
aspira a un mundo en d nde tod fuera perman nte y eguro. bu ·ca fundamento ·
sólido seguro y firme en el qu apoyarse. y d pre ia el d -.enir la conlin •encia de
la vida. De aquf viene el cansan io de viV1r, el desprecio al mbio. 1h robre bu otro
mundo, inventa OlrO mundo (mundo verdadero cel tial bre I mundo . nsibl aparent ).
Vid. l TZS HE.Eccehomo. adricL Edicion Busma, {lrad. F. J. arret ro M reno ;
KAUFMA , aher, 'ietzJche. Phi/o opher. P. ycholo •i11 cmd Ali hrist, Princeton
and L nd n, Princeton University Pre . l 950; DEL UZ
. Niet:.sche y lafilosojia,
Barc lona.An grama. 1

79

�H.cr úcl f ,llrit]Jlt'

11 tw,1mi lJ J lo 1Jjl.

y doxa, conocimiento auténtic y conocimiento aparente y engañoso.
Este concepto o noción no no irve para nada en la construcción
de una s ciedad democrática. 142 En este entido, exi te una
vinculación e interrelación mutua entre la relacione de p der
(u o di ciplinarios) y los discur o de aber (epi témico ),
aunque no existe sub unción del poder por el aber ni vicever a:
ambo on autónomos y co-relativos. Lo discur o de verdad
(di cur o epistémico ) en el campo in titucional forman parte
d l control ocial con titución de los individuos (u os
disciplinarios). 1 concepto de poder de Foucault presta mucha
atención a us dimensione producti a en la medida en que
actúa a travé de acciones para vi ionarnos a no otro mismo
en lo di tinto discur os de saber como la criminología,
sexología, medicina, psicología, sociología ... El poder, por tanto,
circula a ttavé de las prácticas in titucionales lo discurso de
la vida cotidiana. El poder con titu e una estrategia relacional,
ante qu un foco in titucional. El poder no encarna el mal, ino
que con tituye una fuerza generadora, creadora productiva.
Por con iguieme, podemos e tar de acuerdo con ietzsche
F ucault obre cómo el poder e tá en toda partes, y todo
c n cimiento humano incluye cierto poder ínter e ; pero e to
no significa que debamo renunciar al concepto de ideología
como concepto indi pen able para la hi toria del pensamient ,
pue igue iendo un in trumento pertinente para desenma carar
y evidenciar lo intere es ocultos.
Inclu o, Haberma de enma caró n su libro Conocimiento e
interés. 143 la visión positivi ta de la ciencias ociales ynaturale cuando
afumó que el conocimiento nunca n utro, objetivo, ni puro, ino
que e halla regido invariablemente por algún tip de inter, qu l
•.e FOU AULT,M., Elorrlendeldiscur. o, Barcelona Tusquets, 1975. Lo di tinto
di cursos de saber se originan por las di tintas prácticas de poder y del micropoder,

tale como el saber sobre la criminalidad, la infancia, el crecimiento demográfico la
frecuencia estad! tica ... El objetivo de estos saberes no orienta hacia el estAblecimi nto de verdades cientificas, sino hacia la legitimación del ejercicio del poder.
143 HABERMA . Jürgen. Conocimiento e interes.
adrid, Tauru 19 2.

8

1,111/m, Pmt11k.r

condiciona ocialmente. En e te aspecto Habermas disiente d la
Po ición epi t mológica de ietz che cuando contempla cómo ha
psicologizado excesivament la conexión de conocimiento e inter ' ,
negando la fu rza de la reflexión de de los m dio de la reflexión
misma. 1.w En re umen al negar t do intento de reflexión la filosofia
carece de función ocial específica. La verdad tanto en ietzsch
como en Rorty e tá ometida a pul iones, pasione y afect human
y ól puede er planteada en el ámbito de e tas pasion no en el
ámbito de la racionalidad.
'La fuerza del término ideología r ide en u capacidad para
discriminar entre aquella lucha de poder que on de alguna
manera centrale a toda forma de vida ocíal y aquella que no lo

on.'

i ◄s

o ob tante, a diferencia de Rorty, podemo con iderar qu el
conc pto manci ta de ideología i e iendo útil para d enmascarar
nuevas formas de d minación actual . Marx entendía el concepto
coro fal a conciencia, inv rtida o deformada de la r alidad que
no impide una correcta interpretación de la misma. Indudablemente,
hoy en día, iguen exi tiendo nueva forma má ofi ticadas de
dominación ocial política. Por tanto, de de e te concepto podemos
de enmascarar los inter
de dominación que ubyacen en la
condici, n humana.
Lo pen adores frankfi rtiano han defendido que el hombre
moderno e encuentra alienado en u propia ali nación
(reduplicación de la alienación) ,1 46 es decir, inmer o en la
I-M RORTY, R . "Un filósofo pragmático" en Revista de Occidente. Madrid, Marzo,
2000, nº 226, pp.142-153.
14' EAGLETO , Terry, ldeología. Una introducción, Barcelona, Paidó • 1997,
p.27.
1* Como afinna el profesor Juan Cado VELA CO ARROYO: " u teoría crítica
manifiesta do aspectos básico de su teoría social: tanto a la hora de e tablecer un
adecuado diagnó tico de las patología sociales de la modernidad como en el momento
de ofrecer urur terapia oportuna, mediante la propuesta democrática de un ámbito de

81

�1111 ,

111:

11/i Jn/it1

irracionalidad de una ociedad patológica. Y para salir d e ta crisis
social y p r onal sólo po eemos la reflexión crítica como in trumento
gue no ayuda a poner de manifiesto esta alienación. En este sentido
• necesitamo una crítica de la razón in trumental. El progre o
científico-técnico ha legitimado la explotación o dominación de la
sociedad y l.a naturaleza. sta dominación e ha convertido en una
dominación más sutil, anónima y racional. Hoy en día, la ciencia y
la técrúca constituyen las nuevas fuentes ideológicas del capitali mo
avanzado, la nuevas verdades incuestionable y dominantes. 14 La
ciencia y la técnica en la actualip,ad avalan nuestros mod lo de
crecimiento político y económico. Para Habermas es nece aria una
critica racional de la ociedad actual y de las instituciones políticas
exí tentes. Y abandonar e ta perspectiva política 'univecsalista" nos
conduce a traicionar las e peranzas ociales gue on vitales en una
sociedad democrática.
in embargo, Rorty está de cartando todo intento de emprender
una crítica de las formas de vida acruale y de la sociedad liberal
actual. En e te sentido muestra una enorme irresponsabilidad moral
y política. La teoría política crítica de Habermas e propone, por el
contrario construir un aber acerca de la soci dad gue trat d arrojar
la luz a la racionalidad de los procesos ociales, desenma carando, a
u vez, lo que existe de irracional en ellos. El papel hermenéutico
de la teoría crítica reconoce qu una soci dad emancipada será
aquella en la cual los sere humano controlen acti amente us
propios destinos, gracias a una amplia comprensión de las
circun tancias sociale y política .
comunicación y discusión libre de coacciones. 'Cfr. VELASCO ARROYO, Juan Carlos,
·'Estudio preliminar'' en Habermas, J., la i11c/11sió11 del otro (Estudios de teoría po/itica).
Paidó Barcelona, 1999, p. 13. Véase también WlITHNOW, R., HUNTER, J. D.,
BERGERS , A., KURZWEIL, E., Análisis cultural, (la obra de Peter L. Berge,;
Mat}' Douglas, Michel Foucault y Jiinger Habermas), Barcelona. Paídós. 1988.
1• 1 Habermas, en su trabajo Ciencia y técnica como ideologla publicado en 1968, y
dedicado a Marcuse revisa y e amina las concepciones de Marcu e, Horkheimer, y
Adorno acerca de la ciencia y la técnica. El punto de partida de u reflexión es la
completa irracionalidad y alienación en la que se halla umida la sociedad contemporánea,
por un exceso racional tecnológico y económico. Vid. HABERMAS, J., Ciencia y
técnica como ideologia, Tecnos. Madrid, 19 9.
82

Adolfo Sánchez Vázquez, in m emoriam

Enrique Aguayo

léxico, D. F.

Introducción
oo Y om:. JE ·o J,.A BR. de un intelectual se lo
mantiene vigente; a su vez, el mejor modo de homenajear a un
pensador es leyéndolo detenidamente. Éste e nuestro objeti o:
con e te pequeno texto sobre lo concepto de filo ofía y d
valor, extraído de tre libro de dolfo ánchez ázquez, lo
recordamo y homenajeamo .
xp ndremo tre tópicos: I. Biobibliografía del autor; II. u
concepción de la filo ofia; ID. u idea obre el ·alor. Añaclimo
una breve conclu ión.
LO E TLDI

l. Biobi bliografia
Ad lfo ánchez ázquez nació n Algeciras Cádiz, paña el
17 de eptiembre de 1915. Inició su e tudio de filo ofía en la
niversidad entra! de Iadrid y lo e ncluy · en la niver idad

• niversidad La alle. Coordmaci6n ditoriaJ.

3

�1:.nm¡ur A 1m u

Jls11n11111/aJ I tlo.ro 111

r acional utónoma de México, pue en 1939, durante la Guerra
ivil, emigró a 1éxico.
impatizó, de de joven, con los movimiento revolucionario
socialistas que lo llevaron a e tudiar y aceptar el pensamiento de
Carlos arx. Pero Sánchez ázquez no e limitó a repetir y a difundir
el marxismo sino que lo llevó a ámbito no considerados por Marx,
como el arte y la ética. Por ello, nue tro autor es neomarxista.
De su exten a y profunda producción bibliogcifica de tacamo :
Las ideas estéticas de Marx, 1965, La filosufta de la Praxis, 1967, Ética,
1969, Estética y marxismo, 1970, Del socialismo científico al socialismo
tttópico, 197 5, Fi/JJsofta y cimmstancias, 1997, F.emerdos y refle.,v:iones del
exilio, 1997, Poesía, 2005 , tica y política, 2007.
Atendiendo a e o libros, nos parece que la aportaciones
enriquecedora de ánchez Vázquez a la filosofía marxista están
en la estética, en la ética y en su peculiar vi ión de la filosofía de
la pra.x:is. De de luego su poesía refleja aspecto de sus más
íntimo p nsamiento y sentimientos.
Falleció el viernes 8 de julio de 2011.

11. Concepto de filoso.ia
Desglo e en dos ubtemas de las nociones de filo ofía: 1. marxi ta
y 2. sanchezvazqueziana.
1. Noción marxista de la Jiloso.ia
uestro autor tiene una noción marxi ta de la filo ofía que ' e
concib a í mi mano ólo como interpretación del mundo, sino
como elemento del proceso de su trao formación". 1
. Tal idea viene, sin lugar a dudas, de la décimo primera
tesis de Marx contra Feuerbach: Los filósofos no hao hecho
más que interpretar el mundo d diver a maneras, pero de lo
que e trata e de transjormado". 2

B. ánchez Vázquez no niega la interpretación, pues de ella
se sigue la explicación racional del mundo. Inclu o, la filosofía
marxista revela ' teóricamente lo que la praxj es, eñaJa las
condiciones que hacen po ible el tráosit0 de la teoría a la práctica,
y asegura la unidad íntima d una y otra". 3
C. lá aún: lo propio de la actitud filo ófica es el 'plano
reflexivo". 4
2. Noción sanchezvazqueziana de la filosoJia
Basado en lo antedicho, nuestro autor propone su propia
"concepción filosófica inmanentista r racionalista del mundo y
del hombre en la que se eliminen in tancia o factore
extramundano o uprahumanos, e irracionales". 5
se concepto tiene do tema del filo ofar: el mundo y el
hombre.
. Respecto del mundo, nuestro autor no acepta lo
extramundano o suprahumano porque e irracional. E o
e.xtramundano o uprahumano es el ámbito de lo inmaterial o
e piritual que, a u vez es irracional porque l hombre no tiene
la po ibilidad de explicado cabalm nte ya qu no es objeto de
experiencia humana, s decir al o que t d y cada uno de 1
sere humano puedan experimentar y v rificar de algún modo.
1 aspecto o dimen ión inmanenti, ta e refiere a lo que
permanece dentro del mundo y por ende, puede ser explicad
racionalmente pue e verificable de algún modo.
B. La "conc pción filosófica del hombre [e ] una i ión total
de éste como er ocial histórico y cr ador' .6
a). En efecto tres peculiaridades del ser humano son la
mencionada en ese concepto. studiada cada una n u
p culiaridades propia , in desgajarla del hombre concreto o
/bid., pp. 29-30. un;iva aue tra.
' !bid., p. 34.
5 Ética, p. 26 .
6 !bid., p. 27.

J

de la pra:c.is, p. 29.
! Cfr., idem, p. 30. ánchez Vazquez cita a C. Marx "Tesis obre Feuerbacb·, en C.
Marx. y F. Engel lo ideología alemafla tr. W. Roce , Montevideo, EPU, 1959, p. 635.
1 Filosofia

84

85

�H mm , hlflrotn

sea, in universalizarla y convertirla en abstracción, es tarea
exclusiva de la filosofía.
b). La visión inmanente del hombre significa que éste existe y
actúa (praxis) dentro del mundo y pueden ser explicado , él y su
hac r, in recurrir a eres up riore extramundanos.

111. Filosofia del valor
También llamada axiología. (de axios, en griego valor), la filosofía
del valor e una di ciplina que e pecula obre el valor en cuanto
tal. La e tudiaremo en cuatro temas: 1. ubicación de la filos fía
del valor en la obra de dolfo ánchez Vázquez; 2. e encia del
valor, según el marxismo; 3. descripción de alor; 4. postura
axiológica de oue ero autor.

1. Ubicación de la filosofía del valor en la obra
sanchezvazqueziana
Al exponer sus cavilaciones éticas, e ocupa d 1 valor, Juego la
ax:i.ología e ubica en la ética.
El motivo e claro: ''t do acto moral entraña la necesidad de
elegir entre varios actos posibles". Ante de elegir mene ter e
conocer diversos valore de entt lo qu se escogerá y, de pué
e preferirá alguno de llos. ada má se prefiere lo valio o. í,
'tener que elegir upone, pues que preferimos lo má valio o a
lo meno valioso moralm m ' .

2. El valor según el marxismo
Al re pecto, e tudi mo do tema : 1. esencia del valor; 2. u
relatividad y objetividad.
2.1. E encia del valor
El término 'valor' [... ] pro iene de la economía". 9 Esto no
/bid., p. 113.
/dem.
9 lbid. p. 116.

1

6

ignifica, de de luego, que lo filó ofo no ha)ran hablado del
contenido del alor, i.e. que no tratarán lo valores específicos
como la ju ricia, la honestidad etc. Lo qu nuestro filó. ofo
quiere decir e qu el vocablo "valor" lo importa la filosofía de
la econorrúa.
ue Marx el qu al analizar el valor económico e tudió,
así.mi mo, "los ra go e enciale del valor en general destacando
"su ignificación social, humana".
ánchez Vázquez pre enta en apretada ínte j el examen
marxista del valor "con re p cto a un objeto económico como la
mercancía".
É ta, de cualquier tipo e útil porque satisfac n ce idade
humana . De allí que posea un valor de uso. Pero e útil porque
tiene algunas propiedade sen ible o materiale --que satisfarán
las carencia humanas- y en la cuales se encu ntra
"potencialmente" l valor que e hará presente o exi tirá 'cuando
el objeto e u ado' .
Como puede vers , l valor incluye una doble relación:
a). Con la propiedades materiaJe del obje_to ( in ella el valor
de u o no exi tiria potencial ni efectivamente); b). on el ujeto
que lo usa o consume ( in él tampoco exi tiria el valor ni pot ncial
ni efectivamente, aunqu no por ello 1 objeto dejaría de tener
una exi tencia efectiva como tal objeto material).
i el objeto que tien valor de u e [inter]carobiado, e
convierte en mercancía, con lo cual, ahora, tiene do Yalor ,
independientes entre í: el de uso y el de cambio. · te ólo lo
tiene la co a si cumple tr exigencia·: a). Qu sea re ultado del
trabajo humano; b). Que e lo equipare a otros productos· y c).
Que e dé "en una relaciones sociale [...] trazada en la propi dad
privada obre los medio de producción .
La ind p ndencia de lo valore d uso y cambio e parcial: el
egundo e independiente de la capacidad que tenga el obj to
para atisfacer nece idade humana . in embargo, ólo e posibL
canjear biene útile por otro

7

�I1111

El valor de cambio puede er ocultado ya que en una sociedad
d mercado e produce para vender, no para atisfacer necesidades
reale humana . n consecuencia, la co a pierde su significación
humana, con lo cual 'el p oducto del trabaj humano e vuelve un
fetiche" porque e ajeno al hombre.
e to arx -dice ánchez
Vázquez- lo denomina 'fetichismo de 1a mercancía".
nue tro entender, larx denomina fetiche a e e tipo de
mercancía por dos motivos: a) es artificial en el eotido de no
ati facer n ce idade bá ica · reales del hombre. b) Su
pr ductor convierte en objeto de adoración el beneficio que le
va a reportar la venta de sa mercancías: dinero (fetiche). Por
e o mucho pr ductore fabrican co a para vender, sin
importarle 1a nece idade que colmarán con e os objetos. á
aún: crean nece idade (ficticia , de de luego) para vender más.
De t do lo anterior ánchez
ázquez obtien do
condu ione :
a) el valor de cambio -como el d u o- ólo lo po ee el objeto en
su relación con el hombre como una propiedad humana o ocia!
uya, aungue e ta propiedad valio a no e pre ente en el objeto (en la
mercancía) con la claridad , ttan parencia con gue se da en ella el
valor de u o; b) gu el ,-alor de cambio-e roo el de uso- no exi te,
por tanto, en si sino en relación con la propiedades narurale , fisica ,
del objet gue I oporta. y en relaci · n también con un ujeto -el
hombre ocia!- sin el cual tal objeto no existiría potencial ni
efectivamente, como objeto vali o. 10

2.2. Rel.atil'l'dad JI objetividad del valor

A. Relatividad
Tanto el valor d cambio como l de u o oo relativos aJ hombre.
a) El de u o por cuanto la co a valiosa ati face alguna nece idad
humana. Dado que pued er utilizado por mucho hombre , el
valor de u o tiene denotación ocia!: me e útil a mí y a ti; a él y
al de más allá ...
b) Con base en el valor de u o e fija el valor de cambio. , te
se realiza por una unidad de intercambio: el dinero. Establecer
una cantidad d dinero, como in trumento de cambio para adquirir
un valor de uso depende de la deci ión de propietario d l objeto
con valor de u o y e quien eñala la cantidad de dinero que, a u
juicio, vale dicho objeto. Por e to, el valor de cambio a no e
tan claro y tran pareme como el de uso.

B. Oqjetividad del valor
El objeto o c a tiene en sí, algo qu lo hace alioso • pod r er
usado cambiado: u propiedade naturale , fí ica ".
Tal objeto igualmente e relaciona con 'el hombre ocia!"
en cuanto al valor: allí donde hay un ser humano, lo objeto a
su alrededor on valio os; no ha hombre, ha co as, p ro no
vatio as. i eo e e mi m lugar hay animales, hay cosa pero in
valor porque el animal no es libre, no prefi.er ni escog . Tan
sólo e atraído por lo inmediato (instinto) para colmar u
n ce idades. uego el valor e únicamente para el hombre.

3. Descripción de vafor
ue tro filó ofo de cribe e1 valor d l iguiente modo:

De la palabra inmediata anterior
xtraemos, fácilmente, do
peculiaridad del valor: e relativo y objetivo.
10 /bid., pp. 116-11 . De otro modo en Ideas
téticas de Marx pp. 92-94; 187188; 193-194. Cita El Capital, tr. Wence lao Roce, Ed. F.C.E., México, 1 1959, r . 1,
pp. 3-6 y 47. Fetiche viene del franc fétiche, derivado del latínfactici11s, • artificial ficticio". A u vez,facriciu · deriva de/acere, "hacer' . De modo que el primer
significado de fetiche es artificial, despué hacer ídolo algo o alguien.

88

el valor 110 lo poseen los objetos de por si, sino q11e iftos lo adq11ieren gradas o
s11 rtladó11 ro11 ti hombre como ser social. Pero los objetos o su t'eZJ sólo
p11edm ser valiosos mondo están dotados efectiva111ente de dertas propiedades
objelit•os. 11

11

/bid.• p. 118. Cur iva del autor.

9

�/ fo 'lfllll

1 /

,fq

Id

Para examinar la definición, la dividiremos en dos partes.
Iniciaremos por el objeto que po e propiedades objetivas y
seguiremos con la atribución d valor que el hombre 1 confier
a ciertos obj to .

. El oijeto, para ser valioso, debe poseer algunas propiedades
El vocablo 'objeto" (también llamado por ánchez ázquez
"bien" y co a") alude a la r alidad considerada en su doble
a p cto de natural y humana. quélla lo conforma todo lo que
no es creación del hombre: minerales, vegetales, etc. La realidad
humana -dice el autor- son las obra de arte un código de justicia,
un tratado de zoología una silla, una máquina, etc.
Para que el obj to sea valio o debe, en primer lugar, po eer
'propiedades reale " que le sean inherent . sas propiedades
' u tentan el valor' y 'sólo on valiosa potencialmente". Para
que dicha propi dades adquieran, n egundo lugar valor el
hombre ocial debe relacionar e con el objeto que las tiene. 12
uestro autor enfatiza el aspecto acial d I hombre porque
nada más lo concibe viví ndo y realizando diversas actividades
n relación con otro . De modo que -en lo valioso- algo vale
para mi y para ti. Pueden variar la nece idades circunstancia ,
etc., pero lo que val para mí también es valioso para los demá .

B.

I hombre le atrib19·e 11alor a ciertos o/jetos

Cuando el objeto e relaciona "con el hombre ocial con u
intere es o necesidade ' se actualiza 1 valor. 13 í, el objeto
poseerá do tipos de propiedades: a) la oaturale , que ti ne en
I mi mo· y b) las "humanas' que le confiere l hombre cuando
e relaciona con el objeto, al er ' c ntemplado, utilizado o
cambiado por él'. Por eso una co a "vale no como objeto en í,
ino para el hombre".14

ánchez Vázquez hablad l hombre ocial porque con idera
que el individuo e por e encía, un r ocial". sto e así porque
el hombre, de de que nace, encuentra dentro de una sociedad
a la que no puede e capar: de lo padres, del medio escolar, de
lo amigos, de las co tumbre y tradicione arraigadas del ámbito
profesional d lo m dio ma ivo de difusión (cine, ', pr n a,
radio, etc.), etc.". 15 Ademá mucha de us accione a ctan a
los demá miembr de la comun.idad. 16
El ejemplo qu da nuestro filó ofo, para apoyar u definición
de valor, e con un mineral: la plata. u propiedade natural
son brillo blancura, maleabilidad y ductibilidad' . obr é ta
aparecen las propiedades vali a cuando se r laciona con el
hombr quien la "human.iza ' al conferirle belleza (propiedad
estética), u arla con alguna finalidad como cubierto para comer,
c nicero (propiedad práctico-utilitaria) o ·i la u a como
instrumento de intercambio (propiedad económica). 1'

4. Postura axiológica de A dolfo Sánchez Vázquez
Para él lo alores no on ni subjetivos ni obj tivo, , , ino que
"po een una objetividad peculiar".' Por o denominam s u
p sición axiológica con l nombre 'objetividad". eamo lo qu
die de aquéllas, para luego exponer u po tura.

11/¿jetivis,no ~iológico
•
De do modo pu d er llamada e ta po tura: ubjetivismo o
psicologismo. Este último apelativo deri a d con iderar I val r
corno resultado d e tado p íquico o vivencia del ujeto.
Los defen ores d 1 subjeti i mo afirman que la. co a valen
"porque yo -coro ujet empírico, individual- la d . eo, y en
e te caso sería mi deseo, necesidad o ioteré lo que ~e 1confiere
/bid., p. 62.
Cji·.. ibid. p. 59.
11 yr., ibid., p. 114-115. Cursiva del autor.
18 lbid., p. 123.
11

Cfr. ibíd.. pp. 113 y 11 .
13 Cfr .. ibíd., p. 11 .
1• !bid., p. 115. Cur iva del autor.
12

16

90

91

�JI11t11t111 1 , 1 '/o.rr, u,

su valor". De allí que algo vale "porque lo deseamo o lo
nece itamo "; porque la pre encia del objeto nos afecta de algún
modo. . gr.: Esto e bello [...] en cuanto que me afecta en
cierta forma, al suscitar e en mí una reacción placentera
de sin ceresada".
Sánch z Vázquez considera que el ubjetivismo axiológico
tiene tesis rescatables y rechazables.
a. Acepta la afirmación de que 'no hay objeto valioso de
por sí, al margen de toda relación con un u jeto valorizante".
b, Empero, el subjetivismo "yerra al de carear por completo
las propiedade del objeto -ya sean las naturale o las creadas
por el hombre- que pueden provocar La actitud valorativa del
sujeto". Este aserto lo fundamenta en un hecho de experiencia
cotidiana: "¿Cómo podría explicar e que distintos objeto
usciten diver as actitudes valorativas en un mismo ujeto,
aunque ello no quiera decir qu la relación sujeto-objeto tenga
un carácter estrictamente individual?'
La respuesta es clara: la co a posee, en sí, algunas propiedades
que provocan diver as actitudes en un mismo individuo. Dichas
propiedade llaman su atención a la vez que causan sus
valoraciones. ánchez ázquez recalca, en la pregunta, que la
relación del hombre con el objeto no sólo es individual ino
social en virtud de que iempre se encuentra en una época
determinada, una sociedad en la que hay ciertas relaciones, con
una cultura, norma , criterio , valore , etc., ya e tablecido .
u conclu ión obre e ta primera tesis axiológica e la
evidencia "de la existencia de propiedades objetivas distintas
[que] c ntribuyen a de pertar reaccione diversa en el mismo
sujeto". 19
B. Objetivismo axiológjco
Sus partidario afirman la existencia de "objetos valiosos en sí

(es decir, al margen del ujeto)".
19

El objetivismo axiol 'gico (de idealistas alemanes como fax
cheler y ikolai Hartmann) e define en dos tesis esenciale : a)
'Separación radical entre valor y realidad, o independencia de
lo valore re pecto de los bienes en que e encarnan". E ta
tesis pued exponer e en ei puntos:
1. Los valores con títuyen un reino propio, ubsi tente por sí
mismo. on absolutos, inmutables e incondicionado .
2. Los valores se hallan en una relación p culiar con las ca as
reales valiosa que llamamos bienes. En lo bienes se encarna
determinado valor: en las cosa útiles, la utilidad; en la cosas
bella , la belleza, y en lo actos buenos d lo hombre , la bondad.
3. Los valores on independiente de lo bienes en lo que e
encarnan. s decir, no necesitan para existir que e encamen en
la cosas reales.
4. Los bienes dependen del valor que encarnan. ólo on
valioso en la medida en que soportan o plasman un valor.
S. Los valores son inmutables; no cambian con el tiempo ni
de una ociedad a otra. Los biene en que lo valore e realizan
cambian de una época a otra; on objeto reales, y como tale ,
condicionados, variable y relativos.
6. Lo valore no tienen una exi tencia real; u modo de exi tir
es -a la manera de la ideas platónica - ideal.
Esto último explica el id ali mo objetivo axiológico: la belleza,
la utilidad ... , exi ten en í mi mo e independiente de cualquier
objeto útil, bello ... E el mundo de la ideas, en este ca o de lo
valor , de Platón.
b. on independi nte lo valore 'de to.do ujeto". uestro
autor de compone e ta t i en su cuatro ra go
enciale .
• Los valore existen en sí y por í al margen de toda relación
con el hombr como sujeto qu pueda conocerlo , aprehenderlos
o valorar lo biene n que e ncarnan. on pue , valore en í,
y no para el hombre.

!bid., pp. l t 9-120.

-92

93

�Emit¡ur A

• Como entidades absolutas e independientes, no nece. itan
ser pu tos en relación con lo hombres, de la misma manera
que tampoco nece itan relacionar e con la cosa (encarnarse
en biene ).
• El hombre puede mantener diver as relacione e n lo
valore : conociéndolos -es decir, percibiéndolo o captándolo ; produciendo los biene n que se encarnan ( bra de arte, obj to
útiles, acto. bueno , acto jurídicos etc.). Pero lo valore exi ten
en sí, al margen de las relacione qu lo
re humano puedan
mantener con ello .
• Pueden ariar históricam nte las forma de relacionar e los
hombre con lo valore (las forma de aprehenderlos o de
realizarlos); pu d n inclu o er ciego para percibirlos en una
época dada. in embargo, ni la ignorancia de un valor ni lo
cambios hi tórico. en u conocimi nto o u realización afectan
en nada a la xi tencia de lo valore , ya que é to exi t n de un
modo intemporal, ab oluto e incondicionado.
C. La axiologín oijetiva pec11liar de Adolfo

ánchez T/ázq11ez
Él con idera que 1objetivi mo reci 'n de crito cae en el ab urdo
porque epara al ujeto del objeto o bien.
Por ejemplo: ·qu' sentido tendría la .olidaridad, la lealtad o
la amistad como valores si no xi ti ran lo ujeto human
que pueden r olidarios, leales o ami o ? ¿Qué solidaridad p dría
existir -aunque fuera idealmente- i no exi rieran lo ujeto
que han de practicarla y us acto
lidari ?
ue tro filó fo dice que todo val r iempre está en relaci 'n
con algún ujeto. iá aún:
El hecho de que ni siquiera podamo imaginar un valor que no
exija e a relación o d que no podamo concebirlo al margen de
ella ¿no es una prueba de qu carece d
mido hablar de un valor
existente en í y por ~ que no exijan ce ariament
r pu sto en
relación con l hombre, como fuente y fundamento d ellos?
Los valore id ale ólo existen coro cr aci , n o invención

94

11m1J

del hombre, por eso no on indiferente a u realización. Tal
creación se da a la par de la pr ducción de bienes (obj tos, co, a )
que los encarnen o "para apreciar la co a r ale conforme a
ello ".20
E p culiar la t i axiológica de nu ero filó fo por cuanro
toma en cuenta tanto al objeto, en u caracterí rica natural
fí ica qu lo hacen valio o corno al ujet u hombre cial que
se relaciona c n I objeto para hacerlo valio o. no que falt y
no ha valor.

Conclusión
La concepción de La filo ofía de dolfo áncbez Vázquez e
práctica porque sólo considera lo po itivo
ea lo pu to allí:
el mundo fí ico y el hombre concreto. · te al ingr ar en aqu '1
le confiere un rasgo humano: val r; al entrar en J mund , el
hombre lo hace valio o. En e te entido, ánchez Vázquez da
un pa o adelante de Martín Heidegg r para qui n el Dasein
(hombre) está arrojado en el mundo. También coloca adelante
d Jean-Paul artre para qui n e ab urd haber nacido y
absurdo tener que morir. cept mos, in discutir ambas tesi . .
ue tro autor las d~ hac : l hombr
tá arr jado en I mund ,
al cual, por u ola pre encia, lo hace vallo o por ende, tar en
el mundo no e ab urdo. D aquí
igue qu el entid de la
vida e coov rtir n vaLio o l qu no r dea. Lueg , l valor l
da sentido a la vida.

~ Jbid..

pp. 120-122.

95

�TlH111,

11/f,IJ

1 '(}&lt;O/i,I

Bibliografía:
ánchez Vázquez, Adolfo, Filowfía de la praxis, . XXl, ditotes,
de C. V., México 2003.
_ _, 'Ética, col. 'Ttatados }' manuales", s/n Ed. Grijalbo,
Iéx.ico, 1984.
_ __, Las ideas estéticas de Marx, Ed. ~ra, México, 1980.

. .,

Hermenéutica analógica y ontología o
metafisica
Mauricio Beuchot
f

Introducción
Co, 1 CTE, TE DE J
EC !DAD que tiene la hermenéutica de una
metafí ica, me doy a la tarea de reflexionar us condicione . Un
poco parodiando lo que decía Kant, eso de las condiciones de
po ibilidad para toda metafísica futura. Y es que tendrá que ser
una metafi ica que haya pasado por las saludables cri is recientes:
la de ietzsche, que exige una metafísica que acoja el devenir y
dé cuenta de él; la de Heidegger esto es, que rebase la ontoteología; y otras más, como la del positivismo lógico, etc.
Por otra parte, la eterna pugna en la hermenéutica se ha dado
entre el entido literal y el entido alegórico. La ontología, que
trata de decir el er, el cual según algtrnos sólo e puede mostrar,
ha de u ar lenguajes que puedan significar lo que no se puede
significar. Por e o ha de usar tanto el sentido literal como el
s ntido alegórico, y quizá en una mediación analógica, que
poderno llamar lenguaje imbólico. E o nos daría una ontología
en el re quicio, una ontología analógica.
• Profesor de la

96

AM.

97

�l llllll/I! i/,1; l fi

Esto erá po ible p r una hermenéutica analógica, también;
ella erá la condición de po ibilidad para una ontología analógica.
s preci o abrir un poco el e pectro de la discu ión actuaL que
ya se halla muy entrampada en la polémica entre univoci tas y
equivoci ta , que n , alen a ningún lado. e requiere una opción
nueva, que nos abra el camino hacia un entorno analógico, que
ha ido dejado de lado ya por mucho tiempo y es conveniente
recuperarlo.

La ontología puede u ar un lenguaje simbólico.• Tendrá que
hacerlo con mucha discreción, inclu o delicadeza, para no perder
su amarre con la objetividad. Pero e la ha acostumbrado a usar
un lenguaje dizqu cienáfico, y e o la ha matado casi, de aridez.
E que la ontología tiene que decir algo al hombre, y no hay
in trumento mejor para ello que el símbolo.
En efecto, el símbolo es lo rná cargado de sentido, y, por lo
mismo, también de referencia. o habíamo quedado en una
ontología referencialista, la de la modernidad, que acaba
muriendo por d ma iado rígida, por inanición de sentido. Pero
ahora no hemos pa ado a una ontología in rd reacia, con olo
sentido, y e o también la mata, por explosión, por difusión,
dilución de sentido y falta de referencia. Tanto la falta de entido
como la falta de referencia matan a la ontología.
l demasiado entido y la demasiada r ferencia dejan al
hombre en el desconocimiento. ría como el caso de Dio , que
d suyo reba a el conocimiento humano. Por o se necesita que
el írnbolo atenúe tanta cogno cibilidad, para poder adecuárnoslo.
Algo parecido ocurre con el er, r con lo entes, que tienen
d masiada lumino idad, y tienen que ser acondicionados
(tematizado) por el símbolo.

Aun a I, c n esa disminución de cogno cibilidad qu hace
del r el imbolo, é te cien mucha ignificación. focha carga
de ignificado. Por e o puede recoger bastante de la
ignificatividad que tien n el er y lo ent . e comprende por
qué Tomá decía que el et, 1actus essend1~ ólo se puede conocer
por lo ente , indirectamente.
De hecho, el írnbolo no hace c nocer, no hace pa ar,
tran gredir, lo qu
no pone como cerca.
hac r ba,ar d
plano de lo fenoménico para acced r al de lo nouménic
o
hace pasar de lo nt aJ ser, al acltlS essend;.
un rito d p o,
de iniciación, d tran gre ión d lo dad y efímero.
sí como en la religion s el símbolo hace pa ar d lo . n ibl
a lo uprasensible, así en la filo ofía hace pasar de lo empírico a
lo trascend ntal, y en ontología d lo empírico- n ibl a lo
trascendental-univer al; de lo particular a lo cat gorial ), obre
todo, a lo tran -categorial o tra cendental. o empuja a 1 conceptos má generale (cat gorías y tr cendentale,). Del orden
categorial, qu e ya mu alto no conduce al orden tra cend ntal
de lo conceptos tra cendental , que son los má universale
d todo . Ha ta alli llega nue tra reducción, re olución o análisi .
La función principal del únbolo la de unir, comunicar. Por
e o puede comunicarn
o conectarno con I uoiv r al y
tra c ndental.
la a tucia d la razón, de la qu hablaba Heg 1:
cuando el individuo actúa pen ando que cumpl u inter e
particulare en realidad e tá cumpliendo lo del g ·n ro humano. 2
P n ando ati facer lo particular, e tá llevando a cabo la obra de
lo univer al.
í, l símbolo, aun cuando ti ne carácter particular y
pert n ce a lo coocr t
n a particularidad y c ncreci · n no
pr nta lo universal y ab tr cto. R aliza una obra d ab tracci, n,
a partir d las cosa particulare r concreta , obtiene lo uni Ter. al

1 M. Beucbot, Herme11éutica analógica, símbolo yomologia. Toluca: Universidad
Autónoma del Estado de México 201 O.

2 G.
. F. Hegel. Filosofia de la hi. torio unil'erwl, Madrid: R vi ·ta de O cident •
1974 (4a. ed.) p. 92.

Hacia una ontología analógica

9

99

�l lumm11t11. I r!UJo

y abstracto, que es el análi i espectral (por a j decir) que efectúa
de la realidad. os dice cuále on los con tiruti os más básicos
de todo lo que existe.
obre codo, el hombre e el ímbolo del er (por e o Heidegger
lo puso como el er-ahí el Dasein). El hombre e el análogo del
er, su ícono. Por eso es visto como el rnicroco mo . E el ente
que simboliza el er, no el ente al que se reduce el er. Es el
botón de muestra que tiene al ser, para hacer e con ciente de sí
mi mo.
la rn táfora del er en funciones de metonimia, porque
en la parte no muestra el todo. n e ente e congregan todo lo
entes, y en u er todo muestran u er. Él nos exhibe lo del ente y
lo del ser. Y lo reúne y congrega en un olo ente, corno su er.

La equivocidad radical de lo aparente
La señal o prueba de que la realidad no es unívoca, de que padece
cierta equivocidad, es la proliferación de ontologías negativas, que
se niegan a hablar del ser, que se abstienen de mencionarlo. Pero
eso e dema iado, es mucha equivocidad. Por eso hace falta
reducir esa equivocidad, llegar a la analogía (sin pretender
alcanzar la univocidad).
e necesita una ontología que recupere el devenir, que
reconozca el proce o el fteri. (Como quería ietz che.) Pero no
puede ser una ontología dema iado negativa, equí oca; por
upuesto que tampoco unívoca, porque ahí no cabe má que lo
fijo estable; tiene que er analógica, pero que no incluya un
movimiento tan difuso, en la equivocidad, de modo que todo se
diluya.
sí como el hombre es el símbolo del er, por er análogo e
ícono de todo lo entes, así el ser es un concepto simbólico
representante de todo lo que existe. El ser e símbolo de los
entes y el hombre que es un ente, es el único ente que alcanza
a ser símbolo del ser por etlo de los demá entes. Y por ser el
que es consciente de er. Ente prototipico, mue tra del ser,
experiencia del existir, acceso al actus essendi, ólo indirecto y

100

\ f,mmu, limr/)(JJ

tJ

reflejo. (Por ello Tomás decía que el exi tir sólo e puede conocer
indirectamente, por r flexión obre él, tras. la experiencia atenta
de nuestra propia exi rencia.)
Hay una experiencia analógica en la experiencia del existir.
Es una experiencia ontológica, al modo como J. B. Lotz llama
experiencia tra cendental a la del conoc r, obre todo la del
conocer el conocer, la de la epistemología o teoría del
conocimiento. 3 De m do emejante la experiencia del exi tir
cuando e con ciente
bi o llevada, e una experiencia
ontoJógica propiamente dicha.
e una e,-q,eriencia analógica,
de la analogía pue ta en práctica, por la que e conoce el er, que
es análogo. Experiencia profunda del er, como la llamó Lui
Cencillo 4 y que aquí se nos presenta como ab tracción
penetrativa que cala hondo en lo emes en busca del ser, algo
que aritain llegó a considerar una intuición del ser que, por
fuerza, tendría que ser una intuición abstractiva de t do modo .
Con arreglo a esca sirobolicidad del er, la ontol gía pu de usar
la metáfora. iertamente usa la. metonimia, pero é, ta tiene mucho
de explicativa y de uni er atizadora. Pero también u a de la
metáfora, ya que hay cosas que sólo así pueden decirse. La m táfora
es una de la formas de la analogía; y el ser, que e analógico mucha
veces tendrá que decirse con esa voz analógica qu
la m táfora.

La unidad analógica oculta de lo real
El ser, que es analógico, e dice p r analogía con el ente, con lo
emes, en los cuales e una propiedad, la d exi tir.
vece u
aaalogicidad e quedará n analogía metafórica, sin alcanzar esa
analogía metonímica que se da en la phró11esis. El er e parece al
ente sólo de manera metafórica, o sólo de man.era metafórica el
ente no remite al ser.
J. B. Lotz, la experiencia zrascende11tal, Madrid: BAC. 1982.
• l. Cencillo, Experiencia profunda del e,: (Bases para una ontología de la
relevancia) , Madrid: Gredo , 1959.
1

1 1

�\l,11ma1J B,11d10/

Por e o e posible hacer ontología a partir de la poesía. En el
poema se encuentra sedimentado un depósito de experiencia del
ser. Por eso es preciso explorar en la poesía, que el filó ofo sepa
acar el contenido ontológico depositado en el fondo de la poe ía.
Tiene, claro está, que elaborarlo, pero allí encuentra mucho
material en estado bruto.
Ya que ha que hacer una ontología ignificativa para el
hombre, por supue to que para el hombre de hoy. Esto lo puede
lograr orientando la ontología hacia la antropología filosófica o
filo ofía del hombre. De hecho lo má lo rado o acabado de la
ontología es la ontología de la per ona, que es lo más perfecto
en el orden del ente. Y esto se aprovecha en la antropología
filo ófica, la cual desarrolla este núcleo ontológico. Eso
conceptos ontológico sirven para dar estructura expre ión a
la experiencia de las co a humanas.
erdaderamente, la ano: pología filosófica sirve de material a la
ontología, en cuanto le pre ta apo o para muchas reflexione obre
la exi tencia (como decía san Alberto Magno, esse 1ive11tibus est vi1 1ere) 5
y a u vez, la ontología aporta la categorías y concep os para
vertebrar e a reflexión. Asimismo la lleva a sus más hondas raíces,
y con ello e cumple lo que deda Heide er, que la ontología e a
la vez, lo más profundo lo más elevad para nosotro .
El mismo Heidegger vinculó la ontol gía con la hermenéutica
al decir que la ontología era una hermenéutica de la facticidad. 6
Ciertamente es una hermenéutica, o por lo meno e basa en
ella. Pero ha, que tener cuidado con las berro néutica unívoca
la equívoca , que no harán ino dañar a la ontología. Una
hermenéutica unívoca por lo rígida llevará a una ontología
unívoca, e clerótica y anquilosada que e de lo que e acusó a la

r

r

1 L. B. Geiger, "La vie, acte essentiel de l'ame; 1 esse, acte del 'essence d'apre
Albert le Grand''. en Études d'histoire !illéroire et doctrina/e, Montréal: Tn titul

d' Études Médiévale - Pari : Vrin, 1962, p. 50.
• M. Heid gger, Ontología. Hermenéutica de /afaclicidad, Madrid: Alianza
1999.

102

ontología de la modernidad. Pero una hermenéutica equivoca
llevará a una' omología quí •oca, ambigua, d masiado
fragmentada ydi uelta, como es 1a que e tamos viendo en mucho
ámbitos de lapo modernidad. Hace falta una h rm n ' utica
analógica, que propicie una ontología analógica, entr la do
anteriore , como mediación que no ten a la tr ch z d la
unívoca moderna, pero tamp c la apertura d me urada de la
equívoca po moderna.

Ontología y dialéctica: re catar el devenir
E , ademá una ontología dialéctica. sí ha tratado de er la de
Eduardo icol,"' pero también y otras. Pero é ta, aunqu
acompaña a la analogía,
una dialéctica extraña, diferente. o
e la dialéctica hegeliana, qu e cierra en í misma que lleva los
opue to a la reconciliación, que concluye en una íncesis qu
los rea ume y upera. o. quí no hay e a intesis ni e a
reconciliación. s una dialéctica in síntesis, abierta y fragmentada (o fracturada como la llama Ricoeur). Es una dialéctica
que e tablece entre lo
pue to , un equílibri frágil, una
conciliación efímera p ro suficiente.
En ella lo opue to no llegan a una síntesis, pero viven en la
ten ión, exi ten por su stiramiento, y e o pre. erva d movimiento,
el devenir, el fteri. in embargo, se ll an a un punto d
conciliación, no completa ru plena, pero . í capaz de hacer qu
convi an, que haya entre ello coexi tencia pacífica, y que aun
entre ello mismos, a p ar de su opo ición (oh paradoja), e
ayuden y promu van.
Y el símbolo mi mo es algo muy analógico y dialéctico.
Analógico porqu , gún d cía ya Kant, el ímbolo sólo se conoce
por analogía, d manera analógica , con alcance analógico. D
modo que la analogía e su propio limite. Dial ' ctico, porqu
apro echa a di ten ión, inclu o e a paradoja, Je aca provecho
7 J. González. La metafísica dialéctica de Eduardo
19 l.

103

icol, México: U AM.

�I

a la antinomia. egún decía el propio Kant, e llega a antinomias,
tanto en la razón pura como en la razón práctica. Pero nos queda
el símbolo la razón imbólica, que tiene como uyo romper la
paradoja, re quebrajar la antinomia; y, a í, ale al er y lo atrapa.
Kierkegaard habla del tedio del hastío, que de embocó en la
náusea de artre, como aquello que carece de entido. Por e o
hemos de buscar símbolos para nuestra ontología y ontología
para nuestros símbolos. Porque el símbolo hace superar la
angustia, la que nos sobreviene ante la nada, a í la nada misma
puede er atrapada en concepto. Ha I aquí una cautela. Lo que
mejor nos manifie ta la exi tencia., y nos previene contra la nada,
e el amor.
í como Platón y Lévinas han dicho que hay que
trascender el er, la e encia, e ir al bien, unir el valor al er (a
pe ar de la crítica que Heidegger hacía a ietzsche, de haber
cambiado la ontol gía en axiología o, por lo meno de haberla
contaminado).
El símbolo
lugar de encuentro de diálogo, que e otra de
las experiencia privilegiadas del exi tir del er. sí la ontología
dejaría de er tan esencialista, por adquirir un matiz ex:i tencial,
de verdad. E encia y existencia, ente y ser, tal es la verdadera
diferencia analógica. Diferencia ontológica e verdad, pero, obre
todo, diferencia analógica, p rque en una ontología univoca (o
equívoca) no e da, e pierde. En cambio la analogía e la que la
conserva o la recupera la que brinda esa di posición e la
hermenéutica y la ontología de la diferencia. Porque la diferencia
c mo }'ª lo dijo Foucault, no e puede conocer en sí mi ma, e
tiene que con cer por la mediación de la emejanza, de la
analogía.
N hacer ontología, no hay que quedar en el entido literal,
hay que pasar al alegórico. o hay que tenerle miedo a la alegoría,
p ro í tener cuidado con ella. Lo que supera el peligro de la
mera alegorización es el símbolo la simbolicidad. La alegoría es
metáfora continuada, metáfora continua· necesita el otro polo
que la detiene: la metonimia. l ímb lo algo analógico, tiene

104

.\fmmttv B 11d I

l,

como do caras la m táfora y la metonimia. on los e ti.los de la
ontología. La metáfora la abre, la expande. La metonimia pone
límite a la metáfora, impide que se de parrame, que e despeñe;
y la metáfora distiende a la metonimia, evita que e anquilo e.
La metonimia va a la referencia· la metáfora al entido. Por
e o la ontología que a pira a referirse a la realidad, tiende a la
metonimia. Pero i va a ella demasiado, e rigidiza· se vuelve
dura y fría, e eca, e vacía d contenido. Por e o hay que
expandirla e iluminarla con la metáfora, para que muestre el
entido. in embarg , no hay que exa erar n ninguna de las dos,
metorurrua metáfora, sino guardar un equilibrio (equilibrio
difícil, débil, frágil, pero suficiente).
La metonimia va de los efecto a las causa ; explica. También
va de la parte al todo; universaliza. t oc; explica lo particular con
l univer al. La metáfora no hace comprender el traslado de las
palabra de un sentido hacia otro. Por e o hemos menester de las
do ; porque la metonimia, sin la metáfora, e queda en lo fáctico;
pero la metáfora, sin la metonimia, e queda en 1a pura interpr ración. Y la ontología es las do co a : interpretación y hechos,
hermenéutica de la facticidad. 1 o
ni mero hecho ni sólo
interpretación e hecho interpret.ado, interpretación que no hace
comprender los hecho . De ahí la uperación de las lecturas
parciale e incompleta de la fra. e de 1 'ietz che: " o hay hecho ,
ólo interpretacione ".
Jo hay hecho . ólo interpretacione . ' ésta e otra má ",
añade. ietz che, burlándo e. 8 Con ello declara u interpretación
com otra interpr tación. con ello también la declara un hecho.
ituación paradójica con la paradoja que he mencionado, de
una dialéctica inconclusa pero que une lo opue to y lo hace
convil.'ir, e mo aquí a la metáfora y la metonimia hermana
rivale (o hermano : Dioni o y polo). 1. 1 0 en endran nada nuevo
F. ietzsche, 'achgelas ene Fragmente, 1 [50]. en Werke Kritische
Geo;amtau gabe, hrsg. G Colli und M. Montinari, Berlin - 1ew York: Walter de
Gruyter, 1967 ., VIII, 1. 299. 1
1

�l l;n.

mu/aJ

I 1/a

ru s1.metizan, pero í se concilian en el limite, hacen la coi11cidentia
oppositorttni (de Cusa), y colaboran, se ayudan mutuamente.
Por eso hace falta una ontología analógica, que conjunte al
limite m táfora • metonimia. in la rigidez de la metonimia, que
llegaría a rigor mortis, ni la flojedad d la metáfora, que llegaría a
ser disper ión sin cauce. fejor algo intermedio, analógico. (fal
vez eso quiera decir una ciencia jovial, una gaya ciencia, nombre
antinómico.) En ella no se discµte si no hay hechos ino ólo
interpretacione , pues e sabe que hay hecho interpretados, que
siempre van los dos junto : los hechos y la interpretacione .
Puros hechos, no· tampoco puras interpretaciones; en ambos
casos la ontología se muere; en uno, por inanición, en otro, por
los exceso .
Leyendo m tafóricamente la metonimia es como desconstruimos ( egún quería Derrida) la oncología. Y si leemos
metonímicamente la metáfora, también. Haciendo coincidir el
momento metonímico y el momento metafórico de la ontología
e como en verdad podemos de construirla, incluso mejor que
lo derridianos, pues conservará en una cierta dialéctica, su cara
metafórica y su cara metonímica, sin qu desaparezcan; sólo
mitigándola un poco haciendo un poco que la una sea la otra, y
con ello llegarán a comprenderse y a aprov charse mejor la una
d la otra, y la una a la otra se ayudarán de mejor manera, erán
paradoja, má allá de la opinión (para-doxa).

Habitar en el horizonte
na ontología así, habita en el vacío, vive en el vértigo· pero no
e cae. e da en la fractura del yo y el mundo, en el ínter ricio.
P ro no e derrumba, porque la analogía e equilibrio, proporción.
A í como lo camino eran tierra d nadie, lugar de nadie; ahora
tenemos tiempo que no es de nadie, tiempo acio, que hay que
llenar de algo, entretenerlo. Por e o en nue tra posmodernidad
todo es di ertimieoto diversión, desvío. Pérdida, inclu o, para
no pensar en que ya el camino (y el tiempo) estaba perdido.

106

linmrio 13 'JJ,h&amp;t

"

Tiempo perdido, el nuestro, ni siquiera nue tro. de nadie, que
tenemos que hacer tiempo recuperado, por la ontología del í
lill.SffiO.

Por eso tantos posmoderno han hablado de Proust, han
recurrido a él, para recup rar el tiempo para recuperar el camino.
i queremo recoger el camino, como las hormigas, renemos que
reconstruir nuestros símbolo y darle simbolicidad a la ontología.
t ietz che d cía que sólo el arte da sentido por e o qu ría una
metafi ica de artista. Heidegger y adamer dijeron que el arte
e imbólico,9 que tiene una capacidad de r unir, d convocar,
de hac r que las subjetividades coincidan, no por mera
coincidencia, sino por objetividad (reflejada en la
intersubjetividad). Por eso hay que hacer ontología simbólica ()
no nece ariamente simbología ontológica), si quererno. que la
ontología tenga esa capacidad d convocatoria como la que tiene
el arte.
egúo Derrida, la metafí ica, la ontología, es la mitología
blanca, la occidental. Trata de cumplir la donación de entido
que hacían los mito . Por eso Gusdorf die que la metafí ica es
la mitología segunda así como el mito fue la primera metafí ica.
Ahora hay que hacer que la oncología sea mitología egunda,
qu r cup r esa fu rza o capacidad de dar sentido. E lo que
en el fondo, bu caba Heidegoer: el sentido del r no u mera
refer ocia· pero e a búsqueda era propia de la t ología, como
sancionó tanl y Ro en. tu
ha vinculado la filosofía y, por lo tanto, la ontología con la
melancolía. Ari tótel s decía qu la m lancolía era un desarreglo
de la m nte, del cerebro, que exaltaba La fantasía y producía una
fuert n cesidad de placeres. Por e. o e pensaba que la remediaba
la filo afia qu
rganizaba el conocimi nto · apartaba de lo
' M. Heidegger, "El origen de la obra de arte", en el mi mo. Arte y poesia,
México: FCE, 195 , pp. 40 ss.; H.-G Gadamer, La actualidad de lo bello. El arte
como juego, ímbolo yjiesra. Barcelona: Paidós, 199 (reimpr.). pp. 3 .
'º . Rosen, The Que tion ofBeing A Rel'er. al ofHeidegger. ew Haven and
Londoo: YaJe University Pre 1993, p. 211.

107

�J Í14PIUIIIÍ(I.(

/

i/nfQ/lt1

deleites terreno . Esto uena a nue tra posmodernidad, con
exacerbada imaginación y con un hedonismo galopante como
lema.
la depresión con angustia, que caracteriza nuestra época,
a la ez muy suicida y muy temerosa de la muerte. Pues la
melancolía se asociaba al miedo a la muerte a la angustia frente
a la nada. Pero también era afán de estudiar, como la representa
Durero. era, además de locura, genialidad. Corno en el Quijote,
loco y genio, melancólico. De él dijo Foucault que había sido el
último análogo. 11 Ser analógico, hfürido, mitad genio, mitad loco,
mezclaba la fanta ía y la realidad, la fábula y el mundo.
Por eso necesitamo la ontología. Gabriel Marcel dijo una vez
que, sin ontología, la filosofía era una fábula contada por un idiota,
según el título de una comedia de Shakespeare. Sin pies ni cabeza,
carente de coherencia. El propio Aristóteles decía que la filosofia
curaba la melancolía, mitigaba su delirio lo ajustaba a la realidad, al
mundo. Porque la filosofia quita el deseo de placere y acomoda la
depre ión. Que es lo que se necesita en este tiempo de posmodernidad, tan dado a los placeres y a la depresión.
E s la ontología la que levanta de eso, la que orienta al hombre,
pues le da un mapa de la realidad, le proporciona un itinerario. Y
con ello le muestra el sendero, le señala el camino, esto es, le da
un sentido.
Por e o se necesita la ontología para construir la ética, y, por
consiguiente, para desplegar la política. Porque, en su aplicación
como antropología filo sófica, corno filosofía del hombre, la
ontología le da elemento al ser humano para todas esa con trucciones. Y la ontología e coloca al lado a la hermenéutica, porque
la ayuda a construir, para que le sirva de peón, para que le
suministre el apoyo que nece ita.
Hemos hablado de que la ontología tiene que recuperar el
devenir, el Jieri el movimiento. E s lo que pedía ietzsche.
ue tra ontología analógica puede h acerlo, pue la analogía fue
11

M. Foucault., Laspalabrasy lasco as. México: iglo XXI, 1978 ( lOa. ed.) p.

53.

108

pensada para dar cuenta de lo vivo, de lo orgánico. El univocismo
e pura estaticidad fijeza· no puede abordar el movimiento· el
equivocismo e puro devenir sín freno tampoco puede ervir.
La analogía r coge el devenir pero tambjén la fijeza· sujeta el
devenir con la fijeza, pue el devenir olo es inexistente al igual
que la fijeza ola.
1 í corno Heidegger gui o unir el er y el tiempo, e to es,
señalar al ser su tiempo, su historia, su temporalidad o
historicidad, así renemo gue eñalar al tiempo u ser u
condición de posibilidad su sustento por no decir su fundamento.
A i, la ~encia es condición limitante de la existencia; la substancia
lo e de la relación. Aunque deseemos una on ologia existencial,
no una' existencialista", en el mal cntido de negar lo esencial,
la esencia. unque de ecmos una ontología relacional, no una
relativista en sentido exce ivo, pu niega la ub tancia, y la
r !ación no puede darse, inicialmente, en otra cosa que no ean
substancia ; la relación, en primera instancia, relaciona
substancia ; ~a despué podrá, a partir de ella , r lacionar otras
relaciones. Pero no ha relacione (externa verdaderas
relaciones, como aquellas por las que pelearon Moore y Rus el,
contra el hegelianismo inglé ) ino entre substancia , o que no
partan d las substancia .
Cuando la ontología a ume el tiempo (la historia), comienza
a dar cuenta de lo humano. Deja de er puramente ab tracta e
ilumina lo concreto. Es el uni er al concr to del que hablaron
Hegel ~as irer Whitehead y Han
rs von Balthasar. 12 Y e que
la ontol gía es lo rná universal ' abstracto, pero radicado en lo
má particular · concreto, que es el ente individual como el
individuo humano. El . er humano está inrner o en el mundo de
la vida, allí tiene su contexto, ' allí es donde adquiere sentido
(pue ya tiene dada u referencia). Por e o la ontología tiene que
apuntar hacia allá, tiene que llegar a e e ámbito de ·entido en el
1' E.-M. Faber, "El unil-er ale concremm en Ballhasar", en Proyecto (C E
Bueno Aire , X/3 1998), pp 223 ss.

109

�J /11111,m1t.u l 1'h1

t.1

que el hombre puede mover e, habitar vivir, re pirar.
El símbolo tiene una parte de ente otra de igno. na parte
ontológica y otra parte hermenéutica. Por eso aquí e conjuntan
la ontología y la hermenéutica. ca o coinciden, quizá hasta e
mezclan. Allí se reúnen la ubstancia y la relación, en el símbolo,
pues su parte de ente e ub tancial y u parte de signo es
relacional. ( egundidad y terceridad, según Peirce.) Preci amente
el signo es relación (de ignificac::ión). En la ignificación ponía
Peirce la categoría de la relación.
Y es que ubstancia y relación on opuestos, e contradicen y
pelean. Y a veces la sub tancia devora a la relación, en las
ontología univocistas, y a veces la relación devora a la
substancia, en las ontologías equivoci tas. Pero i de aparece la
ubstancia desaparece la relación- por ello tienen que aprender
a coexistir, a velar la una por la otra, a ayudarse mutuamente.
ada má relacional que la analogía, que es una relación de
relaciones. Destaca la relación, pero mantiene la substancia. E
preponderantemente relación, pero que no acaba del todo con la
substancia. Ante bi n, reconoce que nece ita de ella, la reconoce
a ella misma. Y la do conviven y coexi ten. dan apoyo mutuo.
Hay e encia o naturaleza , no tan rígida p ro tampoco tan
blanda como quiere attimo. 13
También interviene la noción de causa de causalidad (noción
que también rechaza Vatúmo · quiere una ontología sin
estructuras, sin esencia ni causa ). o cau a uni oca , p ro
tampoco equívocas. on causas analógica . Tienen una cau alidad
dife{enciada, una cau ación múltiple. Pero hay una linea causal,
una cau alidad que re ulta uficiente. au alidad material
cau alidad formal, cau alidad eficiente y cau alidad final. La
materia e sustrato o receptáculo; la forma
e trucrura o
determinación. El eficiente e el que pone en acto hace la obra.
la finalidad es lo que mueve la cau ación. s la que hace que
u G. attímo, "Po modernidad, tecnología, ontología", en ihili mo y
emancipación. Ética, política, derecho, Barcelona: Paídó . 2004 pp. 19-37.

110

las causas ean causa . 1o causa el ser, sino el ser cau al, de
causa; no causa el gue sean pero cau a el que an causa . I la ,
una teleología, un propósito una intencionalidad. E tan
importante y decisiva la causalidad final qu de ella depende el
dinami mo que e pone eo ejercicio al causar.

Conclusión
Llegamos, así a una ontología colocada en el precipicio, habitant
del horizonte, que vi\~e en la mediación. Pero no se cae, no se
derrumba al vacío. Da cuenta del movimiento del devenir del
'
fieri; pero no e queda, como para Bergsoo · Whitehead, en el
olo mover e, en el puro hacerse, sin sustancia. Conjunta u tancia
y relación, esencia y existencia. También tiene causa , que on
los principios del er, alguno como elemento uyos, otros como
términos de su trayectoria.
En e te viaje de la ontología el hombre-microcosmo aprende
a leer el libro del mundo a interpretarlo con lo do entido ,
literal y alegórico, mediados dialécncamente como eo tído
simbólico (o 1cónico paradigmático). Viaje dificil, porque tiene
que vivir a la intemperie, dejar e afectar por las cosas, adquirir
experiencia profunda del er. Y en codo ello I re guarda el
símbolo, que e la guarida semántica frente a la r alidad. E sentido
de lo analógico. Y es lo que nos puede amparar frente a la crud za
de lo univoco y la ambigua di persión de lo equfroco.
e trata de una ontología analógica, que e acompañada y
hasta preparada por una hermenéutica analógica. e ha creído
que la hermenéutica tiene la obligación de debtluar a Ja oo tología,
por la carga de nihili moque hereda de ietzscbe y H eidegger.
Pero esto no tiene gue er así. Antes bien, la hermenéutica puede
favorec r a la ontología o metafísica, con tal que asuma u la bor
de m diadora entre la fenomenología y la ontología. D e e ca
manera podrá una hermeneutica analógica propiciar una ontol gía
analógica que re ulte intere ante para el hombre de hoy, in el
univoci roo de la modernidad pero también in el equivocismo

111

�•\lt111rit11) Hmr. ,r1/

de la posmodernidad. na ontología nueva, ayudada por una
hermenéutica diferente. En todo ca o, habrá que hacer un
e fuerzo para ir má allá de la pugna entre estos do extremos,
que ya resulta poco interesante, y hay que buscar nuevos
derroteros.

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e

Haven

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emancipación. Ética, política derecho, Barcelona: Paidós, 2004.

,

Etica, evolución y libertad. Apuntes
para una discusión•

Jacob Buganza
1

1. 8'\Y DO PROBLEt.L FU1 D :\ffi, iT,
a lo que se enfrenta el
filó ofo al con iderar el hecho de la evolución en el campo de la
ética. El primero e el de la ética evolutiva, que con idera que lo
moral debe er una continuación, tal vez má compleja de lo
mecani mos con los cuales e explica la evoluci 'n d las especie.·
en te ca o se ha ostenido como mecani mo evoluti,;o
acep ado casi univer alrnente, el darwini mo. El egundo
problema e de corte antropológico-étic , y consi te en
alvaguardar la lib rtad del h mbre como fundamento del actuar
moral; una antropología reduccioni ta no p rmite o tener la
libertad como con tituti o ontológico del hombre y por lo tanto,
derrumba a la moral y, con iguientemente, a la ética.
E,;identemente lo do problema e tán emparentado
íntimamente, ' en e te trabajo e verá la continuidad que hay
entre uno y otro.

•Doctoren lilosofla. ln titulo de Filo ofía. Universidad era ruzana.

114

115

�•

2. f uñoz Rubio, 9uien ha dedicado aria de sus inve tigacione
a la ética evolutiva, afirma que: ' na con ecuencia inmediata
de po rular una naruraleza humana acorde con lo principio de
la teoría de la evolución e el de la formulación de una nueva
teoría ética, la cual e impone de de el momento en que la teoría
evolutiva traca continuamente sobr supervjv ncia y extinción,
vida r muerte, éxito reproducti o e inadaptaciooe ".2 i e plantea
que la teoría de la evolución permea toda manife tación
ontológica, incluyendo aquella e fera que con ideramo
genuinamente humana , e concluye que lo único que re ta al
hombr e una ética evolutiva que, al final, e autode truye. En
efecto, la cue tión que plantea la ética naturalista alimentada
por la noción de evolución biológica (ética evolutiva) es la
iguient : la dimen ión moral, ¿es una dimensión má del bagaje
biológico del hombr ? Lo alores ético y las accione que los
manifi tan,¿ on el resultado de la evolución biológica? obre
e tas pr gunca pueden Y rter e, al menos, tre posici ne generale . La primera afirma que on irrel vante para la ética lo
resultados de la biología evolutiva; la segunda o tiene que la
et1ca
una rama d la biología; la tercera con, idera qu : los
resultad s de la biología e olutiva d b n tomar en cuenta, mas
no n d t rminant s para la ' cica, qu mantien u autonomía.'
3. nte de entrar al terreno qu plant an la cu tione de rsúa,
hay qu detener e un moment a reflexionar sobre lo que on la
moral y la ética. La ética a má allá d la moralidad, pu e ta
última puede e tar upeditada al devenir, al movimiento, y puede
hablar d ella en entid volurivo, como e fecalcará má
adelant [n. 7]. n cambio la ética busca el fundamento de lo
1 Agradezco profundamente al profe or Julio Muí'loz Rubio el que haya leído
previamente e te trabajo.
z Muñoz Rubio, Julio, ·'La ética sociobiológica: ideologla de la enajenación
humana", en: Lud11 1/ali , IV/26, 2006. p. 251.
1 Ursúa, icanor, ·• onocimiento y ética: una relación nece aria de de un punto
de ista naturali ca··, en: Ludu Vitali · Xl /25, (2006 , p. 267.

11 6

moral,4 la base o oporte t órico-práctico que funge como raíz
del fenómeno moral, el cual para existir, tequi re de un ujeto
capaz de autodeterminar e Oo cual lleva a la egunda d la
interr gantes planteada al inicio de e te trabaj ). Evidentemente
la cue tione prov niente de la biología evolucioni ta o la
ociobiología, así como de otras di ciplina , tienen un impacto
mayúsculo en e tas cue rione pue conllevan inclu o, la duda
en la capacidad humana para alcanzar la fundamentación de la
moral e decir, para lograr hac r ética. Empero el término
"capacidad" puede emplear e en do sentidos. apacidad" pude
er una potencia humana, potencia qu se refiere a que el hombre
puede o no reflexionar sobre lo fundamento de la moralidad ,
obre i pu de o no inda ar sus ba es, etcétera. " apacidad'
también puede ignificar que el hombr ea apto para alcanzar,
en alguna oca ión, un fundamento último para la moralidad. i
se da lo segundo, lo primero también debe darse nec sariament
pues no podría alcanzar e el fundamento último de la m ralidad
si no tuviera el hombre la capacidad de elevar a tale cumbres.
Alcanzar e ta cumbre significa, imple y llanamente acceder
al conocimiento de lo que iempre debe hacerse con independencia de la ituación, d l lugar y el tiempo e decir al conocimiento objeti o del fundamento ético del actuar moral, que e
el actuar que puede calificar e o valorar como bueno o malo
~ Una cosa e la normatividad moral, como código de conducta e tablecido , de
una forma u otra, lo que da lugar a una cultura e pecífica, y otra e el ejercicio ético.
uelen tomar e como inónimo lo concepto de normas éticas y normas moral e .
ma pueden distin_guirse en uanto que las egunda on las que, de/a 10, s iguen
en una cultura, mientras que las normas éticas, i e que hubiera alguna. rfa una
formalidad_, lo cual no equivale a o tener que no pueda contener alguna materiaHdad,
al menos virtual, como acontece con el principio que afinna que debe hacer e el bien
Yevitar el mal. Luca puede apoyar e ta idea. pues e cribe: 'fai ten, ciertamente
~uch~ difer~ncia_ en la valoración d lo que e bueno o malo. condicionadas por 1~
Situ~ciones hi tóncas y por la cultura. Pero que hay una diferencia profunda entre
el bien Yel mal, ~ntre ju ricia e inju licia entre accione que se deben hacer y otras
que se deben evitar, e un dato fundamental' . Lucas, Ramón, Horizonte vertical
BA , Madrid, 200 p. 163.
'

11

�f /11/DII/IÚ( J

de acuerdo con la norma moral a cimentada. l esfuerzo de
muchos filósofo moral s ha brindado corno r ultado cliver a
teoría.s acerca d tal fundamento: hay quiene han propue to
mat rialm nte como criterio objetivo 1 alor de la per ona; hay
qui n ha considerado que lo bueno
halla en la intención del
agente qu obra d acuerdo con lo que debe hacer e; también e
han propuesto j rarquía o éticas materiales d lo valores
obj tivos indepencliente de la experiencia etcét ra. Por tanto,
la capacidad humana para acc der a un conocimiento de te
tipo está má que probada, conocimiento qu es específicamente
filosófico con el cual pu de estar de acuerdo o no, pero ya
implica otra cue tión. D no set por 1 e tudio de lo
fundamento , la filo ofía hace tiempo debió er ab orbida por
otro tipo d cli ciplina . En el ca o de la ética, hace tiempo que
debió absorbida p r la biología; pero como el conocimiento
filosófico que implica a la ética, e genuino en cuanto estudio de
lo fundamento , e igue qu no pu d er ab orbido por otra.S
di ciplina . Por lo tanto so tenerno que la ética mantiene u
autonomía con respecto a otra di ciplina , lo cual no cancela lo
que digan estas otra , pues e tudian algún a pect del hombre que
s en quien e da el fenómeno moral. Por ello, la ética debe e tar
abierta a los re ultado de la biología, pero no e diluye en ella.
4. Por u parte, yala sitúa también con tino el problema de la
ética evoluci: a o naturalista [n. 2]. E crib que 'La cue tión de
i el comportamiento ético e tá biológicamente dete~rninado
puede de doblarse n lo do problema igui nt s: 1) ¿Está
determinada por la naturaleza biológica del er humano la
capacidad para la ética -la tendencia a juzgar la accione
humana como buena o mala-?· y 2) ¿están determinado
biológicamente lo si tema o código de normas ética aceptadas
por lo ere humanos?". 5
evidente que la primera pregunta

j

Ayala, Franci co, La namraleza inacabada. alvat, Barcelona, 1989, p. 246.

11

Jarob lJ a,,,

d

es más fundamental qu la egunda, pue lo códigos o norma
depend n d i eJ er humano bi lógicamente está det rm.inado
en cuanto a su capacidad para actuar moralmente. Ayala o tiene,
con respecto a la primera cue tión, que el r humano un er
ético por u naturaleza biológica; juzga como bueno o malo
alguno acto como con ecu ocia de u ' emin nr " capacidad
intelectual, que "incluy • la conci ocia de í mi ma" y el p nsamiento abstracto" [n. 5]. on re p cto a la egunda pr gunta,
o cien yala que la norma con la cuales ju7.ga el comportamient on producto de la e,·olución, p ro no biológica, ino
cultural. El argumento para o tener la dj tinción ntre la
evolución biológica y la olución cultural lo brinda clararnent
Ayala: "La norma morale on independientes de e to comportamiento [ e refiere a lo "comportamiento humano biológicamente d t rminados'1 en tant que algunas pueden no
favorecer - dificultar- la uperviviencia y reproducci · n del
inclividuo y us g ne - up rvi encia y repr duccióo que on
objeti o de la evolución biológica" 6 [nn. 3 y 7: e p cíficam nte
la di tinción de cheler].
5. dentrémono con ma or profundidad al prim r problema
9u se refier a la ética e olutiva [n. 1]. Con re pecto a lo
mecani mos evolutivo y su relación con la norma morale ,
parece que e ta última han guid camino que di tan d las
propue tas darwinista tale como la upervivencia d l más apto
o la_ guerra de la biósfera (fhoma Huxl y ha ugerido ya d de
el siglo XIX, esta po kión). 'Porque la evoluci , n haya eguido
un determinado camino no
sigu qu e a trayectoria a
moralmente buena o d eable. La ju tificación de la norma
ética a partir de la volución bi 1'gica, o de cualquier proc o
natural, ólo pued eguir mediante la intr ducción d juicio
de valor, preferencia humanas p r uno u otr obj to o proce

6

!bid. p. 247.

11 9

�La naturaleza biológica es, en í mi ma moralmente neutra".~
En efecto, una co a e la evolución y lo proce o que la explican
y otra la evolución de las norma morale (objeto de la ociol?~ª
propiam nr , y que en la filo ofía ha adquirido, en la tradioon
de chel r, el nombre de "jerarquía dominante' [n. 7]), que e
de prenden d la constitución g nuinamente humana que se ha
denominado inteligencia. De acuerdo c n la sociobiología, seria
posibl explicar la norma moral a partir de la ba e biológica,
especialmente en la relación que e e tablece entre el ser humano
y lo anímale . El programa d la sociobiologia consist~, en
resumen, en ' De cubrir la ba e biológica del comportam1ento
acial humano a partir de la inve tigación del comportamiento
acial de lo anímale ".
o pu de negar e que hay una cierta
continuidad entre los anímale y el h mbre· e má los clá ico
veían al hombre como una e pecie animal lo cual e tá acorde
con lo de cubrimientos actuale d la biología ' la genética. En
te sentido pu de .aceptar e que ha una base biológica para
varias de la norma motale , como la que protege la vida de
cada individuo humano. E ta norma tiene una base biológica (e
inclu o ontológica) que e. asienta en la tendencia natural a
mantener la e}Ú tencia e decir a mantener el acto de er. E ta
tendencia a mantener el actru essendi no e exclu iva del hombre,
ino que la compart con lo viviente en gen ral. Pero no puede
aceptar e que toda la norma m ral
ean continuidad_ de la
pura biología, pue to qu el hombre no ólo puede explicar e
mediante tal per pecti a, ino que requiere vislumbrar e de de
otros ángulo , que podrían denominar e ultra biológico , es decir,
que e tán má allá de la biología. n este encido, la evoluc~ón
de la norma morales debe relacionar e con un paulatino
Jbid. p. 256.
• Jbid. p. 257. Ene to término lo explica Barriga:

. .
.
urge la Soc1ob1ologtaco~o
ciencia que tntenta establecerse estudiando las base biológicas de la conducta social
tanto animal como humana··, Barriga Jiménez il erío," ociobiologia evolutiva: la
socialización: ¿proyecto inútil?' . en: E h1dio de p icologia, o. 1O ( 1982), PI04.
1

120

esclarecimiento de la naturaleza humana fundamento próximo
de la dimen ión moral. Lo qu ucede es que i aceptan lo
po tulado de la oci biología que pretenden explicar la
dimensión moral a partir del comportamiento animal, entonce
no hay manera d fundamentar el acto propio de la libertad que
es la deci i , n. De de lo postulado de la ociobiología el comportamiento humano
reduciría a una capa up rpue ta má
sofi ticada colocada sobre la animalidad, con lo cual la elección
ería una mera ilu ión pues lo que ucedería realmente e que
dicho comportamiento estaría determinado biológicament por
diver os mecanismo , entre ello genético que harían superflua
la manife tación po terior de ati facción o insati facción peronal en tomo a lo act realizado pue no erían otra cosa
que acto motivado por pulsione biológicamente determinada .
Barriga cribe que 'La ociobiología infra alora el legado cultural en l hombre al re alt'l! u determini mo genético. Y, in
duda, todo nue tras proyecto humanitario , profe ional e
inclu o familiare pu den entirse re quebrajado p r el
planteamiento hipotétic de la ociobi logía". 9 Para librar el
ob táculo, hay que recurrir a la capacidad genuinamente
humana cuyo fundament último no pued
r lo material, pue
entonce la p ición ociobi lógica t ndría razón en u
afumacione .
La pregunta obre el fundamento último de la capacidade
genuinamente humanas puede aclarar e mediante un análi is de
lo acto que e denominan ' genuin s ' en el er humano. ue tra
tesis e qu las capacidade genuinamente humana son la que
fundamentan la dimen ión moral. on genuina en cuant que
el ser humano es el único ente cuy actos pueden er calificado
moralmente. Las capacid.ade qu hacen p ibl la dimensión
moral son las que e engloban con el término inteligencia'. o
ínte i , la inteligencia s el fundamento de la dimen ione
propiamente humana dond e a ienta la m ralidad. Alguno
Ibídem.

12 1

�I ,

Jm;/, 1311• mz.11

de esto acto o capacidade enuino que referimos on la
formación de concepto unjyersale la volición de biene
intangibles y la libre elección de los biene que conduce~ al
perfeccionamiento del hombre en cuanto hombre ~~ue ena la
perfección moral, pu en lo que converge la perfecoon de todo
los hombre no e en un bi n re tringido como er músico o
pintor, ino en el bien moral). .. n pri~er lugar, la for~ció~ de
concepto univer ale exig una capacidad que vaya mas alla de
lo particular; implica la interrogante por la naturaleza d l
pen amiento. obre e ta última cue tión se puede resolver el
problema del fundamento último de la capacid_ade_ hu1:1ana :
i el pen amiento e material, entone la . oc10b1~logia Y_ 1
determini mo tendrían la razón; i el pen amiento es mmatenal,
ntonce el fundamento bu cado no puede er ino ultramaterial,
pue lo m nos no da I má . Ha ta l rnom neo, y hasta dond
lo conocimiento de quien esto escribe llegan, no hay una
demo tracién fehacient de la rnat rialidad del pen amiento
humano. o e ha podido d mo erar dónde e "localizan" lo
concepto ; J que se ha podido e determinar qué zona_ d 1
cerebro on estimulada al realizar una actividad denommada
intelectual' . o rechaza que eJ cer bro e condición necesaria
para el pen amiento, mas no par ce uficiente. En s~gundo lugar,
la volición de bienes intangible es un h cho eYtdente: el er
humano quiere objeto no tangible , coro la ju ticia el amor,
etcétera. La quer ocia de tale objet , mo trado mucha v ce
como ideal
y con. tructo del entendimiento humano,
d mue tta iguahnente la exi tencia de algo ultramaterial ~n el
hombre. Por último, la libertad no puede dar e s10 la
ultramaterialidad· el argum nto puede r el que igue: l material
puede determinar al menos tocá ticamente, mi~~tta qu . la
libertad humana e capa a dicho cálculo d probabilidade . 1 el
hombre estuviera determinado por el istema limbico, entonces
I cálculo estocástico tendría t da la razóo de er, pu n habría
más que recuperar las variable para determinar, probabilística-

menee, lo que un sujeto 'elige" (utilizando con reserva este
último término). Un ejemplo puede aclarar la vi ión estocá cica
del a unto: un observador extern podría determinar de acuerdo
con el cálculo de probabilidade , qué haría un individuo ituado
fuera de u ca a en cierta circunstancia , con cierto medio a
u disp ición, etcétera. En cambio, lo cierto es que, para
no otro , par ce impo ible d terminar mediante el cálculo de
probabilidad , qué elegirá un agente libre: puede reingre ar a u
casa y ofrecer como penitencia u hambre, o bien alir corriendo
al aeropuerto y embarcar e en un viaje al extranjer . erfa
superfluo continuar. En definitiva, no hay manera ele d t rminar,
en el ca o humano, la elección que el agente pued llevar a cabo.

122

6. fichael Ru e divide la evolución, para u e cudio, en tr _
comp nemes di tinto , aunque relacionados: 1 hecho de la
evolución la enda que é ta iguió y lo mecani mo o cau as qu
' empujan" a lo viviente por tal nda a tra és del tiemp . De
acu rdo con él, lo primero do comp neme no son adecuado
para comenzar a plantear Ja discu ión entre evolución ética.
Pensamos qu no lo son porque la ética hodierna no pone en duda
la evolución y tamp co di cute la enda qu é ta ha eguido puc
no implica fi rzo amente a la lib rtad d la inr ligencia, p r lo que
no tiene injerencia directa. n cambio, el tercer el mento í es
importante: ' qui parece que exist n má, esperanzas de encontrar
las afirmaciones que, colectivamente forman un si tema ético
u tantivo ba ado en la ev lución''.'º Lo , pen amo porque lo
mecani mos biológicos podrian ervir, de acuerdo con alguno como
fundamento d I actuar moral del hombre. En otra palabras, que el
actuar m ral no ria otra co a que una mera continuaci 'n de lo
mecani mos puramente biológicos. Esto in1plica en el fi ndo un
problema antrop lógico rnayú culo. n efecto, una ca a
la
evolución como teoría científica y otra aplicarla a todos lo
10 Ruse Mi hael, Tomándo ea Dan1•i11 en erio (traducción de Margarita Vicedo ,
alvat, Barcelona, 1987. p. 91.

123

�fenómen humano , incluido el moral, que ería un mero co11ti11uu111 de lo que e prop ne en la e fera biológica. plicar los
mecani m s por lo cuales se explica la e olución de la especie
al ca o moral como un co11tin11111n, implica una antropología
filo · fica de cuño reduccioni ta. Ahora bien, una t oría evoluti a,
en cuanto qu brinda argumento para explicar lo m cani mos
de la evoluci · n e la datwini ta, cu o ello di tintivo e la
selección natural" o " upervivencia del má apto" l cual
implica la lucha por la vida. 1 darwini rno e introduce en el
campo de la filo ofía moral al e n id rar que el hombre e un
ente puramente biológico y, por ello, e deja guiar por la fuerzas
evolutiva e ·pre ada en lo m cani roo antedichos, sólo que,
parece, de un m do má ofi ticado. Es lo que en varios ca os
acantee en el darwini m ocial penceriano, pue e sigue que
'Al nivel u tantivo [el autor entiende por ello una suerte de
ética general] la moralidad debe er dirigida hacia la producción
protección de aquello sere que constituyen la da e más
elevada '. 11 También eapr cía en~ illiam Graharn umner, quien
bu ca las guía morale en l
mecanismo centrale de la
lección natural, justificando la posición en término del "mundo
orgánico": "De e ta forma, cl éxito in traba de lo que triunfan
e con id rado una co a moralment buena. De forma anál ga,
la con cuenda de astro as de la vida para lo qu pierden
n e n id rada , en el p or d lo ca , una maldad n ce aria;
en el mejor de ell , una limpieza aludabl de la specie humana.
Y todo e da por correcto en I nombr d la e oluci · n,
.
f
,,,,
e pccialment u tado pre ent y la exp ctatlva utura -.
•n otra palabra , una ' tica olutiva que considere que lo m raJ
deb
guir lo m cani. m con 1 que e explica la volución
cancela elimina la moralidad mi rna. fá adelante Ru e explica
lo que él con idera el núd o del dan ini mo ocia! a prop, ito

de umner: ' n la lucha de la vida por la existencia, sin
interferencia activa, alguno ere humano tendrán éxito y otros
erán dejado de lado probablemente per cerán. El darwini mo
ocial mantiene gue
correcto y apr piado que e to uceda. E
más no otros mismo debe:áamo pemútir (y quizá potenciar) qu
ocurra tal lucha, porque así la naturaleza''. 13 Por un lado, tal parece
que al decir ' sin interferencia activa" ugiere qu n hay que poner
mano a la obra para que lo débil perezcan, para que la lucha por
la exi tencia continúe ejerciendo y potencie u criba; rna , por otro
lado, parece que algun s danvi.ni ta ociaJes o tendrían que el
hombre activamente, debe participar del pr ce evolutivo como
ucede actualmente con la manipulación genética qu potencia el
proc o biológico-evolutivo a dimensione ante insosp cbada .14

7. La te is d

fichael Ru e en torn al mecani mo evolucionista
de la moralidad e la iguiente. Plantea, primero, gue la moralidad
evoluciona, y toma como ejemplo el ca o del "altruismo" de la
cebras, trabajado ya por Al&amp;ed Ru sel Wallace (code cubridor
de la selección natural). lato que esta afirmación no e clara
porque puede referir e a dos realidades. La primera es la moral
como conjunto de norma. que permiten dirigir y calificar un
acto humano como buen o maJ ; con e ta r ferencia, la te i
no tiene ninguna objeción pue e con tata a menudo que la
costumbre , uno de cuyo asp cto e la moral, evoluci nan.
fendonam anteriorment que en ética ha adquirido el nombre
de "jerarquía dominant " [n. 5).
cudriñaod má en e to
último ha ', como dice Max cbeler, jerarquía d minante en
la diversas ép ca : la jerarquía dominante en e tética e denomina
'e tilo" y la jerarquía dominante de la regla práctica e
denornma
· mor aJ .1s La egunda es la moral como algo que apar ce
lbid. pp. 104-105.
f. Buganza Jacob," ue tione filo óficas acerca del darwini mo·•, en: Stoa.
Revista de filo ofia, 1/ 1. Ln titulo de Filo otia. Uni ver idad Veracruzana, (20 t O).
• 1' Cf. cheler Max Ética. Nuevo ensayo defundamemación de 1111 perso11a/i mo
erico (traducción de Hilario Rodríguez), aparró • Madrid, 2001, p. 70.
13

14

" Jbid. p. 96. De acuerdo con Ruse. "El darwini mo ocial (aunque n con e te
nombre parece di frutar de un renacimiento''. p. 1 O.
I? /bid pp. 99-1OO.

124

125

�1111,

IU

S

li/,

en el hombre con un oporte biológico, ea dond s sugiere que
se da un cierto contim111m entre la animalidad la humanidad [n.
6]. Aquí e necesario matizar la afirmación, pue , por un lado, la
ética no puede ne ar que, debido a que el hombre es un ente
vívieat , tiene como parte fundamental de su er lo biológico.
1 h mbr
un ente biológico y, por ello, lo qu acaece en ese
aspecto no puede permanecer sin motivar una cierta inclinación
con respecto a lo acto humanos. Pero, por otro lado, no puede
reducirse la e t ra moral a lo purament biol ' gico, pues s corr
el riesgo de eliminar el libre arbitrio, con lo cual la moralidad y,
por consiguiente, la · cica, desaparecen, como rná adelante
discutir mos. Lo que e llama moral sería el modo de llamar a
imple impul o biológicos y no algo que pueda calificar e como
bueno o malo moralmente pu , como in i t Muñoz Rubio,
elimina la po ibilidad de que 1 hornbr pueda definir u
intencione y re ponsabilidad s a partir de su conciencia. L6 to
en razón de que Ruse die qu ' • lógico suponer que la elección
natural pro oqu lo que lo biólogo denominan altrllismo [... ]
El mecani mo qu genera las interaccione de cooperación entr los ere humanos e denomina a/frl(ismo recíproco [... ] La
caracteri cica distintiva rná importante [del altrui mo recíproco,
qu también pu de ocurrir entre humanos y lo mi mbro de
otras p ci -] e la que, aunqu e pr ta ayuda, de uno u otro
modo e e tán anticipando la comp n aciones". 1 in embargo,
t davía no e llega al meollo d 1asunto.
éste arriba cuando
e cribe Ru qu la acción e tá configurada por un lenguaje especial: ' ! lenguaje de lru reglas epigenética , la inrerm diarias entre
1 gene y el pen amiento y acción humana ' .18 n e te . enrid ,
"La volución ha adoptado una olución int rmedia dotándonos
con e glas pi n ' cica que no inclinarán hacia las acciones que
Cf. Muñoz Rubio, Julio. · La ética ociobiológica" an. ciL. p. 253.
Ruse, Mi hael, Op. cit. pp. 287 y 2 9.
lk [bid. p. 291. A pesar de esto, Ru e también pre upone la libenad, pero titubea
al momento de" ituarla •. Cf. pp. 341-346.
1•

11

126

on (~~~e no lo~ pam s) altmirtasen el ntido biológico". 19 Esta
soluaon 10termedia es la moralidad. 20 De e ta suerte la evolución
ha dotad~ al hombre d la moralidad, moralidad que se expresa en
el lengua¡e de las regla epi néticas que pr vocan que é te actúe
de una man~ra de otra. Para comprender mejor u peo amiento,
expone lo 1gwente do ejempl

?

o e trata ólo de que no no apetezca ir a la cama c n nue tro
herm~o . o hermana [se refier a copular con ello ]. Tenemos
el entlmlento de que no debemos tener relacione sexualc con
ello~ o ellas. Ten~mos una tendencia tan grande a copular en
part1cular con cas1 t dos los miembro, del exo opuesto con lo
que nos encontramos que nec itarnos (biológicamente) algo muy
fuerte para refrenarnos. La moralidad cumple esa función. O
un modo ernejante, a la vista de nue tm inclinación g neral a
comp rtar~os ~e- un modo egoí ta, la moralidad (mecliada por
la regla ep1genet:1ca ) ha tenido que de arrollarse para reconducir
Yfortalecer la voluntad, dado que no es biológicamente ventaja 0
ayudar y co perar. o movemos por altruismo g miino y no
metafórico. 21
l

Pero continúa Ru e a quien, para no e r in¡u
· · to , bay que
citar nuevamente:
Lo crucial de la p ición darwinista e qu nuestro entido moral
e una adaptación biológica [... ] La elección natural no ha
dotado de las regla epig néticas que o proporcionan el entido
de la obligación a cau a de u vnlor adaptati 0 ,22
~ n otra palabra , se actúa conforme al d b r, e acnía bien
moralmente, porqu La evolución a í lo indica. E to con tituy
" lbid. p. 292.
Cf. !bid. p. 292.
11 lbid. p. 292.
'.!l !bid. p. 293.
20

127

�ll11'11c

o l

un r duccioni rno, pue reduc , preci amente lo moral a lo
biológico. Pero al reducir el problema a lo purarnent biológico,
no explica cómo e que el hombr puede actuar p r el deb ro
por el bien honesto má que recurriendo a una ' entidad ' como
' la elección natural". La reglas epigenéticas han ido colocadas,
por d cirlo a í, por la evolución.
on é ta la que ' Ejercen
influencia obre el pen amiento · 1a c nducta d lo hombres -e ra
ez en el ámbito ocial y moral-" .23 E ta te is concuerda con la
pr pue ta d la ciobi 1 gía y la p icología evolutiva pues ~o
opinan qu ' ue tra conducta ' las normas morale qu 1a ngen
tán det rminada por nuestro er biológico 'e encial",
e pecíficamente por lo g n , que re, ponden a lo principio
evolutivo de la elección natural". 24 Pu de ace?tarse, al parecer,
que lo gen s j rzan un 'e trecho control" obr la conducta de
lo animal , y los hombre pertenecen a tal género. Por e o, puede
decirs que mucho de los acto que realiza el hombre son in tintivos,
y eguramente e to último re ponde a lo genético.25 Pero de ahí a
afirmar qu todo lo que el ~ombre realiza está mediado por las r~!
epigenética (como la entlende Ruse), hay un trecho muy amplio.
lo es porqu a nue tro juicio los acto genuinamente morales ~o
on determinado por la carga genética, sino que hay algo especial
en ello y e el hecho d er realizado libremente. o e niega que
ha •a regla epig nética entendida como linea generale_ o
directrices que inclinen hacia un lado u otro al hombre a ~ealiz~
cierto acto , pue tale regla con tituyen parte del patrunoruo
genético del h mbre mediado por u interacción con 1ambiente. 27
u /bid p. 294.

Muñoz Rubio, Julio "La ética ociobiológica", art. cit. p. 252.
~s f. Ru e Michael Op. cit. pp. 295 y 299.
.
,6 Darwin ya plantea, en El origen del hombre. que el er humano ólo tiene una
diferencia de grado con re pecto a otro mamíferos uperiore : C~. Buganza. Jacob,
art cit. E 10 e identemente, lleva a una antropología reducc1om ta.
'ri Muñoz.Rubio. Julio. "Una crítica a la ociobiologla y a u reivindicación de la
e ca ez. ta amoralidad y la coerción en la conducta exual humana" en: Bláz.quez
onna y flo~ . Javier (ed .), Cien ia, tecnología y género en lberoamérica.
AMI
Plaza y Valdé , México, 2005, p. 406.
1•

128

/m b H" t111"'t1

Pero no pueden er determinante , pue de lo contrario
cae
en un det rmini mo biológico in alvable para u tentar el bien y
1 mal morale , consecuentemente la ética.
8. Contra la ética evolucioni ta y la ociobiología, Muñoz Rubio
brinda do argumento . o relación a la ética evolucionista
pretende que El origen de todos lo val re es natural y que
todos van guiado por el in tinto de upervivencia · la nece idad
de la reproducción [de tal manera que] u tra a la ética el
elemento ubjetivo, de truye cualquier intento de re tituir al er
humano una e fera propia d construcción de u vida, en particular de u normas de convivencia". 28 En relación e pecíficamente a la ociobiología De carta móvile de conducta que
pongan el acento en lo ubjetivo o que con tru •an una realidad
autónoma con re pecto a la realidad enética '. 29 Por otro lado
arguye c ntra la ciobiol gía la mu • e n cicla falacia naturali ta
de foore, la cual considera que no e posible deducir el deber
ser a partir d 1 er. E ta falacia e vuelve clarividente en e te
cante to, pue c mo explica ~Iuñoz Rubio ' o es lo mi mo 1a
corni ión de e ta falacia en un contexto en el cual lo ere
humano pueden modificar u conductas a uno en el qu no
tienen ninguna po ibilidad de hacerlo"·J&lt;• en otro términos si
la tesi de la oci biología fueran cierta e igue que lo que de
hecho e da en el er es lo qu debe hacer e, lo cual de taj elimina
la moral entendida como la norma a la qu puede ometer e
o n el hombre· ' pued ometer e a dla debido a u libertad.
9. Para tratar el eguado probl ma qu s r fiere e pecíficamente a la antr p logía filo ófica en u relación con la ética a
travé de la libertad [n. 1], con ideramo portuno 1n1c1ar con
las palabras que e crib r úa apoyándo e en Kanit cheider: "La
2 Mui\oz Rubio Julio, ··La ética ociobiológica", art. cit. p. 253.
~, /bid. p. 253.
)-0 /bid. p. 254.

129

�ll

euca, como el conocimiento humano, ti n n un oporte
biológico-evoluti
y no exi ten tan olo como di ciplinas
de criptiva , ino qu implican también una función críticonormativa. En lo que atañe a la ética, el u trato fisiológico de la
decisión moral debe radicar con toda probabilidad en el si tema
límbico d nde se itúan lo inlúbidore y estimuladore
genéticamente d t rminad que repre entan la ba e d la d cisión
ética. En el si tema limbico entontramo el mento motivadore
congénito que dirigen nu tra ori ntacion e piriruale I nuestro
fundamentos ético ".31

1O. Hay q~e analizar frase por fra e lo que escrib r úa. Primero,
afuma que la ética, como parte del conocirrúento human , tien
un oporte biológico-evolutivo. n efecto, no puede negar qu
el conocimiento ri ne un oporte biológico. Pero hay que
distinguir entre conocimiento en orial y conocimiento
intelectual. En ambo hay un oporte biológico, pues para que
e dé el conocimi nto en orial e r quieren lo. órgano
en oriale mientras que para el conocimiento int 1 ctual e
requiere, n ce ariamente, del c rebr el cual ha ido producto
d la ev lución bi l 'gica. in embargo, en el ca o del c nocimiento intelectual el cerebro no pa a d er un opone, c mo
dice el propio r úa. Tí n , pue un op rt biológico-evolutiYo,
rna la biol ·a ola no p rmit explicar algun acto peculiar s
d I hombre c mo la reflexi · n con la cual el hombr vuelve
obre í mi ·m , lo cual e impo ibl mar rialment hablando,
pue la mat ria n pued volver obr í mi ma; o bien el con cimiento de
ncia un.iver ale post rem la cual
aplican a
tod lo individuo qu &lt;;omparten tal e ncial [n. 5].32
to
Ursúa icanor, art. cit. p. 268.
ctualizand el argumento tradicional (ari totélico. en cuanto que el alma e
todas la co ), cribe Lucas: "la inteligencia humana puede conocerla naruralez.a,
la enc1a, de todo lo cu rpo • por tanto e necesario que no tenga ninguna de ella
en la propia naturaleza, porque tal naturaleza impediría el conocimiento de_la
demás. Por tanto, para que la inteligencia conozca u objeto propio debe estar hbre
11

hace que la de cripción de la ética n su funci ' a crítico-normativa
ea irrelevante en la argum ntación de r úa. Está pu
d
má . Segundo al con iderar rsúa que todo elconocinúeoto humano
e resultado del soport biol ' gico-evolutivo, no le queda má qu
concluir lo que de facto e cribe: qu la ética cien un ustrato en el
i tema limbico que
parte de la tructura cerebral, la cual
"g tiona' la re pue ta fi iológicas a 1 s e tírnulo ernoci nale
El i terna limbico, como dice rsúa, e la ede d lo inhibidor
y timuladore genéticamente determinado que representan la bas
de la deci ión ética'. Los términos citado no hacen má qu
explicitar la incongruencia de la po tuta, pu utiliza los término
"genéticamente determinado " y d cisión' en el mismo plano con
lo que la contradicción se vuelv fragante. En efecto lo que e tá
"determinado' no puede 'decidirse : o e e tá det minado para
algo o no. i e e tá determinado no hay decisión; i hay d ci ión,
no e e tá determinad . o pueden acompañar e, en l mi m nivel,
lo dos concepto . Ahora bi n el concepto antropológico que re ulta
er bas de la ,rica es la hb rtad cuyo acto principal es la 'deci ión"
o ' elección' . i l hombre no puede decidir, entonces no es libre ,,
v,
por lo tanto no puede haber ética. Por e o, la conclusión de rsúa
igu · lo n cuanto a u forma, no en cuanto al cont nido, pue
a ienta que "En el . i tema límbico encontramo elem nto
m ti ad res con énitos que dirigen nuestra orí ntaciones
pirituale y nue tro fundament ético . D acuerdo con la
antropología que su tenta u visión, habría que decir implement
qu el modo en qu acnía un individuo tá det rminado por 1 s
' lement rn ti adore congérúto ", qu darían razón del actuar
human . La ética queda de más en tal conclu ión.
11 . Hem dicho qu la ética no e tá completamente parada
de lo biológico [n. 3] per confundir un y otr plano pu d

1i

130

de toda materia. i e tu,iera um rgida en la materia, erla pri ionera de ta
particularidad de u materia; coooceria lamente bajo un a pecto determinado como
en lo entido , in poder llegar al univer al''. Op. cit., p. 123 .

131

�re ultar p co pro echo o no sólo de de el punto de vi ta teórico,
sino también de de el práctico, pue la normatividad, a pesar de
que rsúa intenta alvaguardarla e diluye ha ta desaparecer
debido a que no e puede normar lo que e tá determinado. 1á
bien ólo re taria de cubrir la leye que gobiernan el comportamiento humano. De de el punto de vi ta práctico "dar razón"
del actuar "moral" de un individuo e reduciría a explicar qué
sucedi · limbicamente. in embargo resulta moderado asumir
que, en efecto, lo biológico juega un papel muy importante en el
acruar auténticamente humano. rsúa apunta que 'En nue tro
cerebro se encuentran preprogramados programas que influyen en
nue era percepci · n, en nuestro pensamiento y en nuestro comportamjento ético". De tacando lo último, parece razonable
admitir que lo biológico inff11_ye en el comportamiento ético· pero
e di tinto afumar que algo 'influ a" a que "determine'. on
diferente ub tancialmente, pues el primero predispone ' el
egundo dispone definitivamente. n efecto, lo biológico influye
en I actuar metal, mas no lo dispone definitivamente.
ucediera esto último entonce ucede lo antedicho [n. 10}.
12. Parce que yala puede ayudarno , nuevamente, a e clarecer
el problema dd comportamient moral del hombre. Él considera
que hay tr condicione que, en conjunto, e vuel en uficientes
para hablar de e te comportamient . n primer lugar, la capacidad
d an icipar la con ecuencia de la acciones propia ; en
eguado, La capacidad de hacer juicios de valor; finalmente, la
capacidad de e co er entre lineas de acción alternati a . stas
tres capacidades, de acuerdo con yala, on con ecuencia de la
capacidad intelectuaJ del er humano. egún este autor la
capacidad para anticipar la con ecuencia resulta 'esencial" para
el comportamiento ético; parece que ólo i el ag nte e tá dotado
d la capacidad d aber qué puede suceder con us actos e que
pu d alabar e o vituperar e su acruar. egún Ayala ''La elección
na rural e timuló la capacidad intelectual de nue tro antepa ado

132

bípedos porgue una mayor inteligencia facilitaba la percepción
de los útile como tales y, por tanto, u construcción y empleo
con la con iguiente mejora de la supervivencia y la reproducción
. l'ogicas
. " .33 Con respecto a la capacidad de hacer juicio de
b10
valor, o valoración encillamente, con idera yala que con i te
en 'Ver en ciert objeto o actos algo má de eable que en
otros' . La capacidad para hacer juicio de valor depende, a su
vez, de la capacidad ab tractiva. Por último, la capacidad para
elegir entre distintas acciones, que no son otra co a que opciones
o alternativas. La clave d e ta capacidad está en la 'elección",
que remite irremediablemente al libre albedrío. ''La tre
condiciones nec aria para que exi ta el comportamiento ético
son manife tación de una aptitudes intelectual avanzada , y
yo &lt;liria -e cribe yala- que el objeti o de la elección natural
fue el de arrollo de tale aptirude ". 34

13. En efecto, la tre capacidade que yaJa atribu e al hombre
y que lo dotan de condiciones uficiente para hablar de moralidad
on, ciertamente, elementales. demá , es cierto que tales
capacidades on con ecuencia de la capacidad intelectiva del
hombre. Con re pecto a la capacidad de anticipar la
con ecuencias d La accione , e cierto qu al hombre perten ce
tal potencialidad· in embargo, no es condición nece aria para
hablar de moralidad n t do lo ca o po ible , pue el agent
en realidad, ólo puede proyectar un aproximado de la
con ecu ncia que se a ecinan de actuar d cierta manera. Pero
re ulta valioso que como bien re cata yala, el ag nte moral
puede en cierto modo anricipar lo que ucederá s.i actúa en cierta
línea, como aquel que aprieta el gatillo y di para a una persona:
puede prever qu , apretado el gatillo la bala impactará al tr y,
a í, causarle una le ión e indu o la muerte. Por otr lado parece
innegable que el juicio práctic o alorativo que trae a colación
33

3"

Ayala Franci co, Op. cit. p. 248.
/bid. p. 249.

133

�H"

11

ala e fundamental para hablar d l acto moral, en cuanto es la
conclusión de la delib ración y
vuelve un con ejo para la
oluntad, que puede o no guir el juicio práctico. demá , la
libertad, que yala explica con el acto de elección, e también
piedra angular d la ética. in embargo, la xplicación d
yala
paree que tra tabilla al agregar el siguiente texto: "El excepcional
de arrollo d 1 cer bro ha dotado al r humano de los pod re
intel ctual que hacen p sible 'la ab tracción y la conciencia de
sí, e decir, la obj ti ación dd ujeto pensante, la capacidad d
un individuo para verse como objeto' .35 yala exige al cer bro
acto que, por definición, sobr pa an las capacidades de lo material, como la ab tracción y la e ncieocia de sí, p r lo antedicho
[o. 10]. Hay e ntradicción ntre el acto de ab traer, la conciencia
• el libr arbitri con r pecto a . er acto exclusivo d l cer br ,
que e un · rgano material, pue lo material e d t rmina de
acuerdo con algo del mismo género.

ino que ti ne un con titutivo ultrabioló ico; iv) n e t
con ritutivo ultrabiológico ti.ene u a idero, propiament , .la e fera
moral, en cuanto implica la libertad humana encendida como
principio de autodeterminación; v) la capacidades que entran
en juego al momento d actuar moralm nte no e tán, n último
análisis determinadas; v,) la m ral, y con iguientemente la ética
también, no responden, n cesariament al plano biológico
aunque tal plano puede influir ma no determinar el actuar
mmal.
'

14. De lo anterior pued concluirs que para mantener una po tura
equilibrada frente a tos probl ma , hay qu recup rar aquello
que la ciencia , p cialment la bi logía, hao propuesto para
comprender al hombr . Per hay qu intentar darle u ju ta
proporci · n, y sto
tarea de la filo ofía n su rama de
antropol gía y ética por mencionar la má preclara . n fecto,
una antropología filo ófica (n unidimen ional) que no reduzca
la libertad a puro proc o biológico (fí ico-químico ), que la
vol erían innece aria, pu de guir su tentando 1 principio de
indeterminación human , principio bá ico de la ética. En re umen,
pued decir e: z) d de el punto de i ta de la · rica, e verdad
que la moral evoluciona, ma e ta afirmación roza ólo el
problema; il) la ' tica tiene u ba e en lo bi lógico pero
r motamente, en cuant qu lo biológico e parte d la naturaleza
humana· üz) la naturaleza humana no e reduc a lo biológic ,

" !bid. p. 251.

134

135

�Bibliografia:
yala, ranci co, La nafllraleza inacabada, alvat, Barcelona, 1989.
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1 6

Matilde I abel García Lo ada·
I ET

o

PR P , ' EM

I , 'DA , R El

o•r

'OL\'I~IJE

ro del pen ar

filo ófico de gu tín Basave Fernández del alle en relación a
la filo offa existencial, indagación 9ue se enmarca en nue tra
inve tigación de la recepción y desarrollo de esa corriente del
pensar filosófico europeo, en féxico.
través d nue tra indagación a piramo a m trar en el
desenvolvimiento del filosofar de
gusán Basave Fernández
del Valle I la pre encía de l1llil. filo ofar exi tencial.
· Doctora en filo ofía. lnv tigadora - miembro de la carrera del Investigador
Científico y Tecnológico del on ejo acional de In e rigaciones Científica y
Técnica . (Conicet) Bueno Aire , Argentina.
1 Agustín Ba ave Femández del Valle nació en Guadalajara - Jali co- México el
3 de agosto de 1923 y falleció en Monterrey. uevo León, México el 14 de enero
de 2006. e licenció en Leyes por la Univer idad Autónoma de uevo León,
Estudió Humanidades en la Uní ersidad Hi panoamericana de anta María de la
Rábida Huelva, España; se doctoró en leye por la niver idad Compluten e de
Madrid, y e ha doctorado en Filo ofia por la Universidad de Yucatán. Ha
profesado en las cátedras de metafisica y antropología filo ófi a en universidade
mexicana y en la Academia mtemacional de Filo ofia de Liechten tein. Ha sido
miembro fundador de la ociedad Mexicana de Filo ·ofia y Miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua; rector emérito de la Urnver ídad Regiomontana y profe or
emérito de la Universidad Autónoma de uevo León. Monterrey, México.

137

�J/111111/,:Jf.lo

W

El método qu eguimo en nue tra indagación es el que resulta
de la correlación de dos criterios: el hi tórico genético y el sistemático.
esto e. así, porque se considera a un pensar en su
desea olvu:niento. En efecco, el criterio histórico-genético analiza
al pensamiento d de un punto de vista dinámico es decir, desde la
perspectiva de un pensar en de arrollo. El criterio si temático,
atiende a la unidad, virtual, latente, de la obra de un autor o autor .
nidad, que en el de pliegue del pensar de un autor no siempre es
explícita. Hay que relacionar ambos cdteá s, integrarlos.
simismo nue tra investigación se centra en l análisis de la
fuentes primarias e decir, en el análi i de la obra misma de
gustín Ba ave Fernández del alle, en cuya indagación
conrinuamo ahondando. 2
A propó ito de proponerno mostrar la pre encia de un
filo ofar exi t ncial en gusún Basave Fernández del Valle,
también e nue tro interé , el delinear lo rasgo de la Jilosofta
existencial positiva 3 de nue tro amor, prolífico filó ofo mexicano.
llo, no ha de permitir dar razón de la inclusión de Agustín
Ba ave Fernández del Valle entre los autores repte entantes del
de envolvinúento de la filosofía xistencial en México.
Autor polifacético y prolifico, de entre u vasta producción, por u referencia a
nuestro fine , seleccionamo : Existencia/is/a y exislenciali mo. Ed. Atlántida.
Colección Oro. Bs. A . Argentina, 1958. 179 pp. Tratado de meJafisica .Teoría de
la habencia. Prólogo de I mael Qui le . Ed. Limu a. México, 19 2,444 pp. Vocación
y e tilo de México . Fundamento de la mexicanidad. Ed. Umusa. México, 19 9,
1050 pp. Tratado de Filosojia. Amor a la sabiduría como propedéut'.ca de alvaci~~Limusa, oriega Editore . México 1996, 293 pp. ¿Qué e la poes.1a? lntroducc1on
filo ótica a la po tica. Ed. Fondo de Cu hura Económica. México 2002. 361 pp.
J Cf. Matilde 1 bel Garcia Losada. La filo ofia como compromiso y proped u.tica
de alvación en Agu ,n Basave. pp. 259-26 . En "Vida y pensamiento del Dr.
Agustln Basave Femández del Valle". Edición de Homenaje: o_m~iladore . lf~n o
Rangel Guerra et al. la. ed. 2007. C ntro de Estudio Humarustlco . Universidad
Autónoma de ue o León, Monterrey. México. pp. 259-26 .
3 Agu tln Ba ave Fcmández del Valle. Tratado de Filo olía. Amor a la abiduria
como proped utica d alvación. Limu a. oriega Editore . México 1996, 293
pp. f. p. 22. Ténga e en cuenta que e trata de una filosoíla 'e istcncial. no
exi tenciali ta" egún nue tro autor lo ha e clarecido a travé de u Obra . Cf. Op.
Cit. pp.21 y iguiente .

138

. ltmldt l1t1hd ( ,,m1il L.;11.itlM

En principio, no interesa destacar lo igui nte:
gusán
Basave considera que "todo auténticofilósofa forja Hna filosofía , la
encarna". 4 Lo que indica la índole existencial de upen amiento
filo ófico.
Es decir, que en gu án Basave, el filó ofo, n cuanto filó ofo
que desarrolla un filosofar exi tencial de envuelve un filo ofar
que éJ rni mo de pliega de un modo original, y Jo realiza en el
existir, lo encama en u existencia.
A imismo, en Basave Fernández del Valle, todo auténtico filosofar
es 1111 esjl(erzo má&gt;..·imo de co11gr11encia y de ltiZJ' 5 y de congruencia del
pen amiento con la vida misma.

Es decir que en el filosofar de gustín Basave Fernández del
Valle, el mismo filosofar e encarna en la exi tencia del filó ofo en
su búsqueda y a piración a la t'et'dad e.,,"&lt;Ístenda:. to , el filo ofar de
Agu tín Ba ave encarna en la mi ma existencia en y de de la
aspiración a la verdad, no meramente peo ada sino c~mo verdad
existendaL decir, como verdad realizada en la exi tencia.
Considcremo que I filo ofar en Basav implica encamar la
verdad a la que e a pira. e trata, entone , de un filo ofar
encarnado, e inclu o, entrmlado existencial.
imismo cabe resaltar que, en Agu tín Basave ernández
del alle aparece, el e ne pto de j11ego &lt;, i bien no hay en u
filo ofía un de arrollo de e ta cuestión. En gu tío Basave
aparece vislumbrada la cue tión del ju o como juego
existencial. Esto e , qu el exi ten e en tamo que tal j uega la

libertad que él conto existente es.
Téngas en cuenta que el j11ego ha ido r conocido como
existencian·o, e decir, como uno de los caractere del er de la
exi tencia humana como lo . on . gr., la hl toricidad la
temporalidad - por fartín Heid
er, y ante gu él ha llegado a
◄ Agustín Bas ve Femández d I Valle. Tratado de Filosofía. data cit. Cf. p. 2 2.
s Agu tln Ba av Femández del Valle. Op. cit cf. p. 22.
~ Agu tín Basave Femándezdel VaJle. Tratado de Filo otia. Amor a la sabiduría

como propedéutica de al ación. Limu ·a,
pp. Cf. p. 2 2.

139

oriega Editore . Mé ico, 1996. 293

�¡

rec n cer el juego como existenciario el filó ofo argentino arlo
strada. 7
Dice gu tín Ba ave, en mi filosofar n1ej11ego;8 gustín Ba ave
desennielve un fil ofar en que él mi mo sejttega. E to es en u
filo ofar reconoce que
juega él mi mo· se ju ga de d la
libertad qu él como existente e . Y la libertad que el exi tente
e la juega, en el juego que e u exi tir; la exi tencia humana
mi ma advierte, pre enta un carácter de juego.
imi mo, reconoce que la filo ofla existencial pide testimonios
a diferencia de la filo ofía clásica que ha pedido pruebas.
Hemo analizad
n un medulo o e tudi anterior la
vinculad · n entre co11//icción y verdad existencial 9 hemos eñalado
que la convicción encuentra expresión en la verdad exi tencial a
la que el fil · ofo com filó ofo comprometido aspira.
i convicción es aquello qu e vi e y aquello con lo cual e
convive· 10 entonce a esta altura de nue tro análi i podemo
~ ( J 94-1970) Aporte a la e tructura del Dasein que destacamo , y con el que el
filósofo argentino e ha adelantado a u mae tro, quien llega aljuegoen las obras del
"Ultimo Heidegger": El concepto de juego de empeña un papel importante en ¿Was
hei t D nken?. (195 )· en el en ayo obre "La co a.. ( Das Ding ; en orrrage und
uf: atze • 1954 · y en , Der atz vom Grund ( 1957) (trad. española : El principio
derazón.19 8). te filo oforepresentante dela filo ofiaexi tencialenlaArgentina, llega al juego n u obra El juego exi tencial. Cario A trada ha aportado el
juego como exi tenc1ario del Dasein en El juego e istencial: 193 ; obra que e
prol ngaen ljuegometali ico· 1942. f.Matildel abelGarcíaLosada La Filo fía
Ex_i tencial n la Argentina. u introductore . Ed. Plu
ltra, Bueno Aire • L999.
152 pp. en e pecíal , Cap. l.
Cf. Agu tín Ba ave Femández del Vall . Tratado de Filo ojia; data cit. p. 91.
f. Matilde Isabel García L ada. " onvicci6n y Verdad xi tencial'·. En:
Revi ta de la ociedad Argentina de Filo ojia; año
III n" 19 2009; pp. 231-243.
6rdoba Ar encina.
1 'Convicción", del latín "con icti -oni ·•. De u acepcione destacamo : (de
convivo}''el a to de vivir con intimidad, familiaridad"; 2•. de con inco, con ici,
convictum ..convenc1rruento, prueba, demo tra ión deci I a". Y también del griego
"sugkratew": '"conten~ junto gobernar, retener el aliento"; y ..eglcrateia" ="dominio
d si, que tiene de i mismo la fuerza y la persistencia interior''. f. antiago egura
unguía. uevo diccionario latín-e pruJol y de las voce derivad . Universidad de
Dcu to. Bilbao, spaf\a, 2001 . f. eba tián Yana. Diccionario griego-espaf\ol.
Barcelona. E paña. d . opena. 19 . con interesante de arrollo .

14

pregunrarno cuále on Ja conviccione gue u tentan el
filo ofar ex.i tencial de gu tío Ba ave fernández del Valle.
Conviccione que encuentran en u filo ofat exi tencial una
adecuada vía de expre jón y ustento teórico .
Digamo , en principio Jo iguiente: Él ha vivido y convivido
con la vivencia del filosofar como compromi o· Y en cuanto
filó ofo e ha abid , e ha saboreado filó ofo· e decir ha vivido
con la vivencia del compromi o. De ahí gue con id remo que
ha tenido la vivencia de í mi mo como filó ofo comprometido
r ha convivido con ella.
En tant ha vivido y convivido con La vivencia del filo ofar
como compromi o podemos a everar que su filo ofar e
entrañado y vivido como compromi o, vivencia con la cual ha
con-vivido, ha ido com•1i:ción en él.
imi mo, reconoce re pecto de Ja cue tión de Dio que
é ta e una cuestión para ser vivida. Dio , en el p nsamiento de
A. Basave Fernández del alle es vivencia; e d cir, un algo o
mejor un alguien que e vive· y vivencia con la cual e con ·ve
e decir que Dio es convicción. Ha reconocido la posibilidad de
vivir y convivir con la vivencia de un Dios vi
un Dios viviente
que inhabita en cada quien en cada exi tente.
E e Dio vivo el que como vívido; un filo o far aJ que reconoce
como vía adecuada para el de envol imient teórico de u
conviccione . 1 Dios vívido el Dio vivo e de nvuelto
teóricamente como er undamentant
Fundamento.
Llegado a este punto cab gu n detengamo a con id rar la
concepción antropo-metafi ica de gu tin Ba av Fernánd z del
Valle.
Ténga e en cuenta que su m taff ica está centrada en el hombr ,
o mejor i quer m la p r on~ de ahi qu su m tafísica ea
antropo ófica.
El ex.i tent es un er afin a k; diiino. El exi tente que e un s r
capaz de Dio , e un exi tente deiforme. Ahora bi n, el exi tent
deiforme en su juego existencial ;11ega la libertad que él, como
existente, es.
141

�\l,,t¡/tfe 1s btl (

abe advertir, egún ya hemo eñalad qu el tema del juego
exi tencial si bien no ha sido desarrollado por Agu tín Ba ave, e tá
indicado; y a tra és del desenvolvimi nto de su pen amiento, nu tto
filó fo ofr ce elem nto. mcttacion para su despliegue
El existente e un ser deif011ne un er afin a lo divino y un ser
axiotrópico, rientad hacia lo valore }' hacia Dio - el Val r de los
valor -. u axiotropi mo, e d cir, u orientación a l s ·valor
es
tamb~ ' n teotropisn10, rientación á Dio .
n e axiottopi mo qu
e también teottopi mo el existent juega la lib rtad que él como
exist nte e , y la ju ga en la dimensión ertical con el er
Fundamentante o Fundamento.
En e t entido pu de decir qu la filo fia del autor nos ofrece
lementos como para eñalar que el jt,ego de la libertad qu el existente
juega en la dimensión v, rtical con el er Fundamentante, lo juega
en y de d u a piración al Fundamento la cual aspiración no es
iempre sabida, saboreada (del latín sapere) por el exi tente en cuanto
él es un existente deiform . Y el exi tente, la libertad qu él es, la
j11ega con un tú, en la dim nsión horizontal, d I juego existencial.
En e te punto corre ponde preguntarse ¿ uál e en el filo ofar
de Agu tín Ba av,e ernández del Valle el temple de ánimo desde el
cual e de nvuelv la exi tencia como libertad orientada hacia los
val re , y hacia Dio ? e decir lib rtad a."&lt;.iotrópica y teotrópica.
R pondemo : el temple de ánimo d d el cual e de envuelve u
fil far e la •peranza. trata de la e peranza en el orden filo ó.fico,
en tanto ten,ple arúmico ( timn111tig) po itivo.
i al exi tir, si a la ida, como qu hacer corresponde la
e peranza a la .ínte i exi tencial p r parte d 1 filó ofo, d u
., 1a esperanza. 11
er y quebac r filo ofante corre pon d tam bten
11 La e peranza, considerada filo ficam nte, corresponde a un ámbito, a una región
media entre la esperan1Jl "natural" y la "sobrenatural". Hacem n tar que la esperanza,
ntendida filo · ficamente. no exig la trnnSici n a un plano teológico. La esperanza.
objeto legítimo de consid ración filo ófica, a ume un ignificado especial en la
confrontación con las formas nihilistas de la fil fia. Cf. Otto Friedrich. Filosofia de /.a
esperanza. Bueno Aires, Argentina, 1962. ompañía General Fabril editora. 224 J&gt;!'·
título original alemán: eue Geborgenheit, 1955, erlag W. Koblhammer). Cf. Agustín
Basave Fermmdez del Vall . Tratado de Filo ofia; data cit. cf. p. 284 Ysiguiente .

142

nrrra l 111ad11

Cab ad ertir que la esperanza - entendida fil óficam nce e para Gabriel Marc l - cuyo pen amiento ha a umid Agu tín
Ba av - "la in talación de la xistencia o un tiempo abierto
opue to, al tienipo cerrado de la d esp ración' .12 La esp ranza e
"un impul o hacia la trascendencia" 13 y en tal entido libera e
salvadora (del lat. liberare). 1
jda esperanzada, exist ncia e peranzada , vida xi tencia
creadora; e decir, vida, exi tencia, cuya uc sióo temporal
halla abierta· a la novedad.

E p rar, e

'istir ea un tiempo ahierto a lo nue o,
lo creativo-creador.

15

abierto a

e ha de tener n cuenta la indi oluble conexión m tafí ica
existente entre la esp ranza y la lib rtad. ólo pu de esp rar una
existencia libre.

In talado en u libertad el hombre, el exi tente cr ati,·ocreador y esperanzado confía en la cr atividad d un Tú ab oluto
que activam nte yace en el fondo mismo de lo real -en tanto
realidad última- y e e existente e peranzado entrevé c mo
po ibilidad la uperación de u deficiencia.
La zona de la speranza -ent ndida filo . óficamente- en
cuanto corre pond a una r gión m dia entre la e p ranza natural
y la e peranza obr natural,
también, c particip de la zona
d la plegaria.
Según farce~ 'la zona de la esperanza es también la zona de la

plegaria'.
Gabriel Marcel. f ~forno Viator. Prolegomene a une metaphy ique de
1' e pérance (Pari l 944). Traducción e pañol a: Prolegómeno para 111,a metafísica
de la esperanza (19 4) p. 71. 1~.Ed. en español. Ed. ova, Bs.A .1954. 275 pp.
f. Agu tln Basave Femández del Valle: Tratado de Filosofia; data cit. pp. 22- 23,
2 1 y iguiente .
11 Gabriel Marce!. Cf. Etre et
oir. Parí 1935. f. p. 115.( ontinuación del
Jou.mal metaphisique)
1• Cf. Op cit. p. 110.
• 15 Gabriel Marce!. Cf Horno Viator. Prolégomen
a une metaphy ique de
1espérance (París 1 44 . Traducción spañola: Prolegómenos para una metafi. ica
de la esperanza (1954). 11 .Ed. en español. Ed. ova, 1954, 275 pp. cf. p. 72.
12

143

�1-l1rmt111/t1s

f i

í

dvi 'rtase que en Agustín Basave Fernández del Valle,
ue abreva en el pen amiento de Gabriel [arcel, la esperanza
ntendida filo óficamente está íntimamente relacionada con la
e peranza obrenatural que tiene como objeto a Di
y con el
16
ámbito de la plegaria.
i la zona de la e peranza, e tambjén para 1farc l la zona de
la plegaria e porque arcel se abre a lo religio o, en y desde el
reconocimiento de la índol precaria del existente. El existente
un ser precario. '"' n y d de u condición precaria acaso, el
existeot , sabiéndolo o sin saberlo, (del latín ''sapere": ' aborear')
inroca llama, eleva u plegaria.
Llegado a e te punto, cab re altar que, en de de La
e peranza entendida filo óficamente, el existente se de envuelve
eo u axiotropi mo; es decir, en u a piración a lo valore .
El filó ofo y el existente encarnado en él, de envuel e su
filo ofar existencial, eo , de de el reconocimiento de que el
filo o far e ha de ordenar, a e clarecer un mejor vivir, una mejor
exi tencia.
orre ponde una pregunta: ¿El filosofar, por i ólo puede
su tentar conceptualmente conforme el filo ofar de . Basave,
una bú queda inqui itiva, que en cuanto tal e un e fuerzo de
congruencia , de luz, de congruencia del pen amiento con la
vida, con el exi tir?
Re pondemo : l filosofar egún . Ba ave Fernández del
alle, i bien puede u tentar conceptualmente una bú queda
inquisitiva e in uficiente para ati facer el anhelo del exi tente
como er capaz de Dio como er afín a lo divino. Por ello es
que gustín Basave Femández del alle en el límite del filo ofar,
un filosofar que no salva (liberal), s abre al ámbito religio o. En
1~
Cf. Pedro Laío Entralgo. La e pera y la esperanza. Historia y teoría del
e perar humano .Ed. Alianza Universidad. Madrid, Espana. 601 pp. 1ª. ed. 1956.
11 f. antiago e gura Munguía. uevo diccionario latín- e pa,iol y de/~ voc~s
derfrad .Universidad d Deusto, Bilbao Espana, 200\. Con desarrollo de mteres.

Asimi mo. f. ReaJ cademia Espanola. Diccionario de la Lengua E pañola. 22ª.
edición. Madrid, España 2001.

144

.\ lr1J1/d1 l1a 1cl Cinrfo Jmr1tÍi1

d

gu tío, para quien
''la filosofia promete la razón pero salva a poqt1ísin1os''; 18 a aquello a
lo que la filosofía no libera e a los que la mi ma filosofía se
abre, queda abierta. Y la filosofía que e en gu tin Ba av ,
en eñanza preparatoria para la alvación pero no e salvífica,
e to, sigue, o si queremo ha eguido a an

entonce e abre, dialoga con La religión, en cuyo ámbito el
exi rente asume una actitud abierta, de diálo o invoca a Dio ,
reconociéndolo como u tento, invoca al Dios Vivo; al Dio
que no hace vivir.
De de una actitud religio a y con su apertura a la religión el
existente, que corn filó ofo saborea que la filo ofía promete la
razón, pero salva, libera a poquísimo , según ha eñalado an
gu tín aborea, al Dio vivo, vivi nte, como u tento en de de
una actitud de apertura, en la cual el exi t nte evoca mvoca,
al Dio vi o.
Y el ex.i tente que saborea, abiéndolo o sin aberlo, al Dio
vi,~o e quien lo invoca.
lo invoca también en de de la
plegaria, en y de de su condición precaria.
Con ideramo importante apuntar lo iguiente: hay una
relación entre el existent en tanto el "'ª u plegaria, en tanto
orante y su condición de existente precario.
l existente
un ser "precario". In is tamo en ello. n y
de de la condición de u existencia precaria, e decir: aca o in
aberlo o sabiéndolo l exi tent llama, invoca, eleva u

plegaria".
Consideremo el vocablo "precario" desde u etimología. El
vocablo "precarios" - a- un, ('prex')" -del latín- e un adjetivo,
que entre sus acepciones reconoce la iguiente : "obtenido con
ruegos / dado concedido por benez·olencia." demá , otra d u
acepcione que de tacamo e 'precan"o poco seg11ro inestable,
pasajero". on sinónimos de "precario': 'frágil", ' ttan itorio".
f. . gu tin. De Ordine, 11, 16. '·Philosohia rationem promittit t vix
pauci imo liberal'' Cf. Obras Completas. Ed. Bilingüe. Ed. Biblioteca deAutore
Cri tiano . Madrid, E parla. 19 .

145

�\ la11ldt l.,11 1d C,,mw I.J' "d"

Por otra parte apunterno. que el nombre el ustantivo latino
"precatio- onis" (precory (fem). ignifica 'ruego sríplica, plega,ia". 19
Consideramos rele ante re altar la r laciórr, del existente,
como existente preca,io y su carácter de ser un xistent invocante.
El existente, insistimo n ello sabiéndolo o sin aberlo, e el
sujeto de la plegaria.
Agustín Basave Fernández del Valle quien ha reconocido en
gustín de Hipona motivo de incitación para de envolver su
pensamiento, también como an gu tin ha buscado al er
Fundameotante por todas la ía po ibles. Y e e er
Fundamentante, a quien también llama, Dio , o Fundamento e
le muestra como no accesible por una única vía, de allí la
in egración que propone d diferente vías.
Téngase en cuenta que ha sido san gustín, filósofo, quien
en y de de un modo intimista de _d esarrollar u pen amiento
exi tencial, también ha reconocido que Dio , la erdad, no es
accesible por un único modo, el que ha emprendido u bú queda
por todas las vía posible .
De ahí que en la Plegaria a Dios" de sus Soliloq11ios Agustín
de Hipona, a í e exprese:

" ; fide te inveniunt qui ad te refir¡j1mt,_fide111 da; si 11irt11te, 11irt11ie1JJ;
si srientia, scientiam '. 20
Y eJ filo ofar de gu tín Ba av
abre en el limite de la
filosofía también al arte. Y así el ex.i t me como capaz de Dio ,
como er afín a lo divino, rec noce al er undamentante como
belleza.
En cuanto abierto el filo

far e abr en

gu tín Basave a la

19 Cf. Cf. antiago egura Munguía.
ue1·0 diccionario latín- español y de las
voces derivadas .Universidad de Deusto, Bilbao, España, 2001. Con de arrollo de
interé . Asimi mo. f. Real Academia spañola. Diccionario de la Lengua E pañola.
22ª. edición. Madrid, E ·paña ,2001.
?ll Augustinus. oliloquia ( íl, 5): " i con la fe llegan a tí, los que te buscan, no
me niegues la fe; i con la irtud, dame la virtud, si con la ciencia, dame la ciencia"
f. Agusún ( an Obra:. completas. Edición Bilingüe, (Promovida por la Federación
Agustiniana E pañola). B.A.C. Madrid, España, 19 8.

146

poe ía él a ume la visión integradora del filó ofo argentino,
Vicente Fatone 21 a quien tiene pre ente. 22 El filosofar , el poetizar,
considera Agustín Basave son compl mentario y com'ergente .
De lo desarrollado, surge que este filosofat e un filosofar
abierto e integrador.
ttavé de u filosofar integra, o mejor, ha integrado la filosofía
a la religión, al arte, y a la poesía. Y esto es a í, en virtud de que
el filosofar e insuficiente para satisfacer la necesidad apienciaJ
del existente. De ahi que, en límite de la filosofía, el filo ofar se
abra a otro ámbitos.

Y el filosofar se abre· a otro ámbito distintos de la mi ma
filosofía para aquellos a quiene la filosofía no Libera, n alva.
En efecto, a aquellos a quienes la filo o fía no salva, no Libera e
para los que la mi ma filosofía se abre e ofrece, en su limite,
como abierta e integrable a otro ámbitos distintos de ella.
El autor, muestra principalmente la relación de la filo ofia
con la poe ía - y el ámbito de la religión, que e el ámbito de !.a
invocación, de la plegaria.
El exi tente como libre vocación otant - , , ya n el ámbito de
la religión y por qué no de la rrústica 23- voca e invoca llama v llama
'
.
en y desde su lib rtad y desde u existir, su existir precario, en u
insuficiencia y carencia, a e e Tú, en e] cual desean a en último
término la esperanza del existent . Esperanza que despliega el
existente en cuanto humo viato,; hombre en vía· hombre, existente
en camino, y que camina en po de un Tú; al que reconoce y abe,
en y de de la filo oBa, la poe ía, el arte la religión y también la
mí rica, a las que ha integrado el autor.
]t 1903-1968) Es una figura representativa de la filo olia de la e&gt;.i tencia en la
Argentina. f. Matilde I abe) García Losada. La filo afia e.xi tencia/ en la Argentina. Su i11tl'Oductores. Ed. Plus Ultra B . As. 1999 152 pp.
~ Cf Agustin Ba ave Femández del Valle. ¿Qué es /u poesía? lmrodi1cl'ión
filo ófica a la poética. Ed. Fondo de ultura Económica. México. 2002. 361 pp. En
especial pp. 328 -329 en que e refiere a Vicente Fatone.
23 La integración de la filosofía a la mística no ha ido desarrollada por Ba ave
Femándezdel Volle, quien ugiereelementos para su de envolvimiento.

147

�1F,1111.11,t.

r,w~t;,1

existente y el filó ofo enc:ru:nado en él, voca e invoca. Y
voca e invoca al Tu, al que sabe, en y desde la integración de su
saber que es también sabor (de sapere). Uo Tú al que el existente y el
filó ofo encamado en él, en y de de la esperanza, abe saborea) como
sustento. 2~
gustín Basa e Fernández del Valle, que ha desenvuelto un
filosofar existencial integrador, abierto, se ha abierto en el limite de
la filosofía, al arte, a la poe ía a la religión y a la rrústica Y en esa
aperru.ra ha reconocido al Ser Fundatnentante o Fundamento, como
Tú, como su tento.
Agustín de Hipona, fuente en la cual ha abrevado
gu tín
Ba ave, invoca, o mejor, oca e invoca. Agu tín de Hipona en y
de de u necesidad apiencial, invoca eleva u plegaria a Dios, Y
es que Agustín de Hipona, en y de de u necesidad sapiencial aspira
a la Verdad, al saboreo del 11aJJ1plex11s T7eritatis" ('abrazo de la Verdad").
Y ,mca e inv ca abedor de la integración de lo real y; en y desde su
'Vi ·ón de O tia", 2S en la que e pacentiza su nece idad sapiencial.
o y desde _u ' isión de Ostia' , en la que se no mue tra la
nece idad sapiencial de an gu tín, el mae tto de Hipona, desde
u necesidad apiencial, e ha abierto, en el limite de la filo ofía,
a otr ámbito di tinto de ella: al ámbito de la religión ' de la
mí cica a los qu considera integrables a la mi ma filo ofía, de de
u reconocimiento de la integridad de lo real.
:1 4 Ténga e en cuenta la anonimia y polionimia de la realidad última: todos los
nombres y ningún nombre es el nombre de la realidad ultima. Así, la realidad última
e abida como ustento ...
~ Augu tinus. Confessiones, IX. 23-24 in fine)" ... vita apientia est"."Et dum
loquimur et inhiamu illi, attingimus eam modice toto ictu cordis". (Confesioneslibro lX/ ap.X ,23-24:-nacemos notar que lo número arábigos indican el marginal de los párrafos: •· .. .e la vida la abidurfa". "Y mientras hablábamos y
uspirábamos por ella, llegamo a tocarla un poco con todo el ímpetu de nuestro
corazón" El re aliado en ba tardílla es nue tro. u "Visión de Ostia' permite hablar
en Agustín de un momento "mlslico", e to es un momento "que incluye misterio o
razón oculta'" Cf. Díccionano de la lengua espai'iola. Rea/Academia Española. 21'
ed. Madrid 19 2, 22•. ed. Madrid 2001. aa Aguscin, Obras Completas. Edfoión
Bilingüe. (Promovida por la Federación Agustiniana Española Ed. Biblioteca de
Autore Cri tianos. Madrid, España 198 .

148

Asimismo nos interesa resaltar que en el autor el filosofar es
conipro111iso. Véase aquí otra caracteci tica que pertenece al
filo ofar existencial: la cue tión del filosofar como compromiso.
Advierte que la cuestión del filosofar como compromi o es uno
de los aporte de la filo ofía existencial a la filosofía, aunque
esta cuestión ha sido insuficientemente desarrollada.
Hemos señalado y destacamos que Agustín Basave ha vivido
y convivido con la vivencia del filo ofar como compromiso· Y
en tanto filó ofo se ha abido, e ha saboread() como filósofo
comprometido; es decir, ha vivido con la vivencia del compromiso
y ha con-vivido con ella. De alú que consideremo gue ha tenido
la vivencia de sí mismo como filó ofo comprometido y ha
convivido con esa vivencia.
En tanto ha vivido y convivido con la vivencia del filosofar
como compromiso podemo afirmar que el filo o far entrañado y
vivido como compromiso ha sido convicción en él. El filosofar es
compromiso y el filósofo es un comprometido, que como tal juega
su libertad, se juega a si mismo de manera integral, como
existente entero integro en el desarrollo de u quehacer filo ófico.
También corresponde enalar que el filosofar de envuelto
como un esfuerzo máximo de congruencia y de luz, congruencia
del pensamiento con la vida es un filosofar que e tá al servicio
del ex.i tir, y de uo mejor existir. E decir no sólo e trata de
encarnar el pensamiento en el exi tir, de de la bú queda y
aspiración a la verdad exúte11cial, la verdad no meramente pensada
sino realizada en la existencia; sino qu también e a pira a que
esa verdad esté al servicio de un mejor vivir, de una mejor
existencia.
Y a f el filosofar aunado al vivir, es, ha sido para Agu tín
Basave Fernández del Valle, un vivir entusiasmadan1e11te lo que se
filo ofa. En tal entido dice:
ado pues de 'til'Íry despuésfilosofar · sino de12vir m profimdidadfilosofando
y filosofar en profimdidad viviendo ent11nasmadamentelo qt1e sefilosofa. Esto
es, en elgentil decir de nna voz espa11ola, elgra11 111ote heráldicoJ' co11,pron1endo

149

�11

t sl

de mifilnsofta (Pedro Caba).

26

í el filo ofar e desenvuelve aunado, hecho uno con el vivir.
trata de un filo ofar, unido al vivir, en y desde la esperanza, n
ara de de plegar una m j r existencia.
Consideramo importante r altar lo qu reconocemo en el
filo o far de . Ba a e como convicciones qu es po ible dilucidar como
tales en el desenvolvimiento de u pensamiento filosófico existencial.
on ellas: la convicción del filo ofar como co,,,promiso y del filó ofo
como comprom ti.do a pensar como exi tente entero, integro·
comprometido a p nsar con probidad En el filo ofar, Dio , vívido
y encarnado, e vivencia con la cual el existente vive y convive,
abi 'ndolo (o sin ab rlo) D ahí que e Dio vivo que inhabita n
cada
n, n cada existente, ea co11vicdón en Agu tín Basave.
-. n él reconoabL asimi mo el de envolvimi nto de un filo ofar
exi tencial, enc.'lrnado vívido qu ha aspirado a aunar a u exist ocia;
un filo ofar desde el vivir. desd un exi tir ncarnado y un filo ofar

qui

para 1,ivir y para m jor VMr.
abe a la luz de u obra, qu hemo analizado con insistencia,27
con iderar que ha tenido la vivencia, como filó ofo de un pen ar
encamado y má aún entrañad .
p demos d cir que la índole encarnada del pen ar, y má aún,
el entrañamiento 2 del pen ar y má aún del filo ofar, ha sido vhido
!b Agustín Basave Femandez del Valle. Tratado de Filosofia. Amor a la sabiduría
como propedéu¡jca de alvación. Limusa oriega México, 1996. 293 pp. Cf. p. 117.
11 Matilde Isabel García Lo da La filo
fia como compromiso y propedéutica de
salvación en Agustín Basave. pp. 259-26 . En: Vida y pensamien10 del Dr. Agustín
Basave Femández del Valle. Edición de Homenaje: CompiladoresAlfonso Rangel Guerra
ei alii. Ja. ed. 2007. Centro de Estudios Humanístico . Uni rsidad Autónoma de
uevo Le n, Monterrey, México. pp.259-26 . 366 pp.
.
%1 Etimología de "entrañado". De "entraña' (del lat 'interanea· neutro pi. del adJ
··¡nteraneus'=intemo); "entrañar'·: tr. •·introducir en lo más hondo. llevar denll'O de i"':
d signa metafóricamente "lo más oculto y escondid~·; ~•10 ~n~9 has~ lo.~
íntimo del coraz n . f. Coromin J. Pascual, J. D1cc1011ar10 Critico Ehmolog,co
Castellano e Hi -pánico.lª. ed. 19 O; 3ª reimpresión 1991. egura Munguía, antiago.
ue o Diccionario Laún-Español y de las Voce Deri adas. Univen;idad d Deusto,
Bilbao, E paña, 2001 .

15

\lotil. , babel arri11 l ..1Jti11!.1

por nuestro autor, ha sido viv ncía con la cual ha vivido , con
la cual ha con-vivido. el entraiia111iento del p n ar del filo ofar
con el cual ha vivido y con-vivido ha id entonces, en tal medida
co1111icción en él.

E rele ante d tenem
en ere lo que

a considerar la relación que existe
. Basave denomina integralismo n;etafisiro antroposójico

J' s1, filosofza existencial positit·a.
osotro con ideram que te modo de filo ofar e lo que
no permit reconocer en él un filosofar exi tendal. El filo ofar
e existencial en cuanto actitud filo ófica y también como

pensamiento.
La actitud y el pen amiento de Agustín Ba ave on
exi tenciale .
e filo ofar exi tencial e de emruel e de de
una acritud exi tencial, vívida en cuanto el filó.ofo se incluye a
i mi mo n la cue tione que plantea.
Y de. d una actitud exi tencial ha d envuelto un filo. ofar
exi t ncial, un pensam.iento existencial de _e go propio. n el
cual e reconocible, la influencia de gu tío de Hipona, de
Martín H idegger y de Gabriel Marce!.
en el des nvolvimi nto de su filo ofar existencial, de u
filo ofía exi tencial po itiva d sarrolla u pensamiento d un
modo int grador, integral.
e fil ofar que e dese-nvu lve
principalmente en la veta metafi ica tiene como centro al
hombre. De ahí, que Agu tín Basav con idere a su pensami nto
filo ó.fico como integrali mo metafí ico antropo ófic . 29
Cabe a e ta altura de nue tro análisi t ner n cuenta 1
igui nte.
Lo real -la totalidad de cuanto exi ce-, e funda en el er
Fundamentante o Fundamento. La dimensión horizontal y la
clim n ión vertical d 1 real
ordenan, y se int gran , quien
integra la totalidad de cuanto exi te e el exi tente el e&gt;.istente
deiforme, segó.o eñala con in i tencia . Basavc a trav' del

2'l

Agustín Ba ave Femández del alle. Tratado de Filo ofia .. .; data cit. p. 2 3.

151

�11111,

11 IIIJ

11

11

de envolvimiento de su pen amiento filosófico. Existente
deiforme que en cuanto tiende al valor, e decir, en cuanto es un
existente axiotrópico tiende como aspiración máxima, al Valor
de los valore , al Ser Fundamentante o Fundamento.
Y es el existente deiforme, quien integra las dimensiones
horizontal vertical de lo real. La rnetafisica del autor, centrada en
el hombre, en el existente, , egún ya hemos señalado antropo ofia,
metafísica antroposófica. Y esa rnetafisica antropo ófica, en 01anto
centrada en el exi tente, de envuelve, mue tra al exi tente como
integrador de las dimensione horizontal y vertical de lo real, en
tanto como ex.i tente axiotrópico, a pira a los valores; y en y desd u
necesidad sapie11cia aspira al valor de los valore , al er Fundamentante
o Fundamento. piración al valor de lo valor s en y desde la cual
el exi tente se muestra e patentiza como lo que metafisicamente
es, existente deiforme.
Queremos destacar que la integración de lo real, que el e._'&lt;..istente,
con idera A. Basave, de eovuel~e abiéndolo o sin saberlo, es decir,
saboreándolo o sin saborearlo, esta integración, la integración de lo
real, la de arrolla y u tema conceptualmente a travé del despliegue
de u filo ofar exi tencial.
remarcamo : desenvuelve su tenta
conceptualmente la integración de lo real en y de de u filosofar
existencial. lo de envuelve en y desde u sér de hombre •~ntero •~
'fotegro'~ 30
Es decir que tambi 'n a travé del sustento teórico, conceptual
qu ofrece u filo ofar, para de arrollar la integnºdad de lo real, e
reconoce que este d pliegue del pensar re p eta de la integración
de lo real e a,ma c n la integridad, la probidad del filósofo.
Entonces, a propó ito de e "te tema, aparece corno el "testimonio '31
10Agustin Basave Fem!ndez del Valle. Cf. Tratada de Filosofla ... data cit. pp.
282 y SS.
31 Con iderarno importante analizar la etimología del vocablo ~testimonio". del
latín te timonium- .i (n) de "testi - testis (m): te tigo·'y del verbo 'te tor-ari, atus
um tran . ''Declarar corno te tigo, manife tar. demostrar". De entre su diver as
acepcione por u referencia a nuestros fines eleccionamo también la siguiente
acepción del término: "Prueba argumento, justificación y comprobación de la

152

.\ 1,llildl' /s11brl &lt;,,Jli.1d IJ1ltíiÍ.1

de las convicciones que ha sustentado en y desde u fil sofar exist ncial.
La filosofía existencial pide testimonios a diferencia de la
'
'
filosofía clá ica que ha pedido pmebas. El filó ofo que ha
reconocido en la filosofía existencial una adecuada vía de
expresión teórica de us convicciones, a través del
desenvolvimiento de su filosofar - un filosofar existencial- ha
de envuelto lo qu ha sido convicción en él · de lo cual su filosofar
e testimonio. Y testimonio de la verdad exi tencial a la que ha
aspirado y gue ha aunado a u existir.
esta alrura de nue tro análisi corresponde detenemos
en mostrar que la filosofía exi tendal po itiva de Agustín Basave
Fernández del Valle e proyecta en el orden práctico como
filosofia de la cultura.
Y esa proyección práctica del filo ofar existencial a ume la
forma de una filo ofar acerca de México. Como una proyección
de u filo ofía, desenvuelve la búsqueda de los fundamentos de
la mexicanidad, o si queremos, una filo ofía de la mexicanidad.
.. ¡ interé de nue tro filó ofo por de envolver una filo ofía
de la mexicanidad lo encontramo fundamentado en que
Ba ave ve en el filosofar ' 11111 imprescindible 111e11ester de 11bicación y
a11toposesió11'82 • de de su impre cindible mene ter, necesidad de
ubicación y auto po esión nos ofrece, en cuanto filó ofo
mexicano, su filo ofía de lo mexicano, del hombre r de la cultura
proyección práctica de u filo ofía existencial po itiva.
Para Agu tín Ba ave es posibl forjar una ' filo ofla con estilo
nacional", en u caso 'una filo o fía univer aJmen te válida
con truida por nacionales con el inconfundible sello o estilo
mexicano" Y lo e , en cuanto considera Basave que ' un filósofo
mexicano (en su ca o) concreto puede elaborar una verdad
verdad o certeza de alguna co a". ótese que quien e testigo, quien te 1imonia
manifiesta, muestra, demue tra. Aqu!, en el contexto de nuestra indagación, nos
interesa Lamo tración teórica y vivida de la verdad. Cf. con de arrollas de interé .
Santiago Segura Mungula. uevo diccionario etimológico latín -español y de la
1•oces deri11ada . Universidad de Deusto, Bilbao, España 2001.
12 Agustín Basave Femández del Valle. Tratado de Filo ojia ... data cit. pp. 282 .

153

�\ !an7d, Lrab I Gam,1 I n. ª" ,1

universal desde una circunstancia concretament mexicana y
sobre otros hombre igualmente mexicanos". 33
Cabe eñalar que frente a la cuestión de lapo ibilidad y entido
de una filo ofía iberoamericana A. Basave Feroández del Valle
a ume una actitud dialogal, que bu ca establecer un equilibrio
respecto de la visione , regionali ta universalista extremas
defendida en dicha cuestión.
La temática de la mexicanidad aparece en gustío Basave
d sarrollada como un e tilo colectivo de vida, como "una ver ión
de lo humano", como' un modo de ser en lo universal".
De de e ta vi ión despliega su filo ofía d lo mexicano, del
hombre y de la cultura mexicano , o si se quiere, u filosofía de
la mexicanidad.
Digamos que la filosofía de la mexicanida.d es la proyección
en el plano práctico de la metafísica que u tenta . Ba ave
Femández del alle y a la cual ratifica.
En e ta filo ofía de la cultura e reconoce al existente como
deiforme, ser afín a lo divino y er axiotrópico, esto e , orientado
hacia los valores entre los que re altan los valore de Jo heroico,
de la verdad y la belleza· valore , entre lo cuale e reconoce al
er Fundamentante q undamento como el alor de los valores.
La filo ofia de la cultura que d envuelve desde un filosofar
integrador, reconoce como sujeto de la cultura al exi tente
deiforme, que se de envu lve de de la libertad qu e en u
a piración a lo valore y en últim término, en su aspiración
saboreada, o no sabida o no, al er Fuodamentante o Fundamento.
El filo ofar exi tencial de gustín Ba ave Fernánd z del Valle
que a ume la forma d un filosofar para vivir y para un u1'!)or
vivi1; se ordena a la exi t ocia, tiene como centro al existente
que es libertad, libertad deiforme, e de envuelve bajo el temple
de la e peranza , se de arrolla como juego; el juego e.,yistencial de

un existente deiforme que juega su libertad con otro existente
igualment deiforme en su aspiración - abida o no, degustada
o no- a un er Fundamentante o Funda.mento, 9ue en y desde la
filosofía xistencial que , abre a otro ámbitos di tintos de la
mi ma filo o fía, e reconocido no ólo com er Fundamentant ,
sino también como Amor, como u teoto. 34
... 1 .filo ofar exi tencial qu nue tro autor ha de nvuelto a
travé del desarrollo de u filosofar un filo ofar probo, aJ que
ha desplegado desd el haber encarnado el pen amiento en su
propio existir e no ofrec como l de pliegue teórico de lo
que ha sido en nu tro filó ofo convicción.
gustín Ba av ofrec en el de envolvimiento de u
pensamiento un filo ofar exi tencial que e el de en olvimiento
teórico de lo que ha sido convicción n él.
i la filosofía exi tenciaJ a pira a la verdad no meramente
pensada, sino a la verdad realizada en la existencia la erdad
existencia, dicha verdad se aúna, e hace una con la existencia y
e a dicho aunamiento, o si qu remos,
a la verdad existencial,
como xpr ión del aunami nto en el existente del p n amiento
filosófico y de su xi tir, a lo que aspira el filós fo. Y, es a la
verdad exi tencial, encarnada, ntrañada, h cha una con la propia
existencia a lo que ha a pirad I autor, 9uien ha r conocido en
la filo ofia exi tencial una vía ad cuada de e)..'J)resión teórica de
lo que ha ido convicción en él. Conviccione que ha d arrollado
teóricamente a tra é de u filosofar exi tenciaJ; de de su filo ofar
existencial un filo ofar den o comprometido ) probo.
Con id ramo d suma importancia u de arroll
y
ugerencia en cuanto a desenvolver el filo ofar existencial en
tanto ablert .
de env lverlo abierto e integrad a la religión y a.ca o a la mí rica- al arte y a la p esía.
eguir el de envolvimiento de La filosofía exi tencial n u

Agustín Basave Fernández del Valle. Vocación)' estilo de México. Fu11damentos

"'Téngase en cuenta la anonimia y polionimia de la realidad última; e decir,
todo los nombre y ningún nombre es el nombre de la realidad última: uslento,
Amor, er Fundamentante.

r

ll

de fa mexicanidad. Ed. Limusa, Mé ico, 19 9, 1050 pp. Cf. pp .. 39 y 111 Y fine

con desarrollos de interé .

154

�nl)J

,

pen amiento filo 'fico de no ha po ibilitado ahondar en u
metafísica antrop sófica centrada en el hombre, que e no
ofrece c mo una fuente de incitación inagotable.
El filo ofar exi tencial de gustín Ba ave Fernández del Valle,
en tanto de envuelto, en de de el temple de la esperanza, se
no ha mo trado como un filosofar abierto y enriquecido en u
po ibilidad de que el filo ofar e integr a la religión - y también
a la mí tica- al arte y a la poesía.
En y de de el reconocimiento de la integridad de lo real, ha
de plegado un filosofar exi tencial abierto a otro ámbitos
di tintos de la misma filo ofía, un fil ofar exi tendal de e gos
propios que ha de envuelto desde el reconocimiento del existente
com libertad-creativa -creadora que e despliega como ser
fundamentado en el Ser undamentante o Fundamento dimen ióo vertical de juego existencial - abiéndolo o in aberlo
(e decir saboreándolo o sin saborearlo). e e te er Fundamentado
al que aspira el filo ofo el que en tanto rec nocido como Su teoto
es u tentado teóricamente a travé del de envolvimiento del
fil ofar exi ceocial. El er Fundamentame en tanto reconocido
coro
u tento funda al exi tente, que en tanto existente
deiforme, de envuelve u libertad creativa creadora y la
de envu !ve n ólo en la dimen ión ertical, in también en la
dimen ión boriz ntal del juego existencial con un tú.
El exi tente, que e en su er mismo libertad,;úega la libertad
que es • la jue a,
juega en la dimen ión horiz ntal del jüego
existencial - con un tú - en minú cula.
1 filo ofar exi tencial del autor e no mue tra com el
tesli11Joflio del juerr de la libertad que el filós fo ha desenvuelto
en rant libertad cr ativa -creadora-amaot y libertad ere ente
ha de envuelto en u doble dimensi · n horizontal y vertical en
u a piraci · n al Fundamento, al ustento.
el filó ofo en y desde el desenvolvimi nto de u filo otar
existencial ha de arrollado un filosofar que es a jmi mo el s11stento
teórico, especulativo de ese u tento, de e e undamento al

156

\lutild, Isabel (,111 1w l.bs.,da

que ha aspirado en u búsqueda de la verdad existencia. Y que ha
reconocido y saboreado en desde el desarrollo de su filosofar
existencial abierto e integrador.
Desde su filo ofar existencial un filo ofar existencial e
integrador, Agu tín Basave ernández del alle ha contribuido
a dar profundización hondura a la filo ofía en México, y, en }
de de México, a la filosofía uni ersal.
A través de nue era indagación hemos mo trado en el
de en olvimiento del filosofar de Agustín Ba ave Fernández del
alle la presencia de un filosofar exi tencial.
Lo reconocemos como un representante de la filosofía
existencial en México, ha asumido esta corriente del pensamiento
filo ófico europeo y la ha de envuelto con se go propios. La
pre encia, en el filo ofar de gu tío Basave Fernández del Valle,
de un filo ofar exi tencial e mue tra de la a unción y
desenvolvimiento en México, de e a corriente del pen amiento
filosófico europeo.

15

�Un nota sobre el estado de guerra y la
posibilidad de la construcción de un
orden moral en la filosofia de Hume

Jorge Ignacio Ibaua lbarra'

L

Introducción
L\ fil ALID1\D DEL PRESENTE TRABAJ e realizar una aproximación
aJ problema de la guerra como estado de anulación del pacto
social y la posibilidad de la continuación de un orden moral
ante una ituación de ,anarguia ocial y política. Revi aremo a
continuación parte del obra del filó ofo inglé Hume al re pecto
con la finalidad de dar cuente de alguno argumentos que pre enta
en cuanto a una moral ba ada en la experiencia orientada hacia
una univer alidad que pueda zanjar las diferencias entre sujeto
y poder alcanzar un umbral de orden po ible, veremos en e to
comentario , como el inglé trata de alguna manera dar una
posibilidad a La tolerancia y la felicidad de lo. e e humano
aún en situacione de de trucci' n como lo e la guerra.
Concluimos anotando como la guea:a sigue siendo un horizonte
indeseado para cualquier tentativa de orden pero que e de eable
en cambio persi tir en anhelo de la bú queda de tal orden ioduso
en tal estado de confrontación.
*Profesor investigador de la Facultad de Filo oíl a y Letras de la

159

A L.

�l l11mair/la1 f

I

IO

1. El planteamiento moral en David Hume y su cótica por
parte de Kant
La investigación sobre la moral, la disciplina de las costumbre
públicas y privadas, tiene como eje en Hum la utilidad o la
comprobación de lo atisfactorio como un re ultado de una
práctica que ha re ultado exito a o b né:fica para quien la práctica
y para quien la recibe. La motivación de Hume al escribir u
obra obr el tema, ha sido la per ecución de una razón fundamental para circun cribir el tema de la felicidad humana como
central en la existencia del hombre y dilucidar cual es su razón
para er considerado como tal e decir como feliz. Existe en la
palabras de Hume un gu to por la calidez o la proximidad de lo
corpóreo, la consideración de que nuestro juicio morales e
inspiran en una razón inconvertible o punto máximo: el cuerpo,
la ensibilidad, a í por ejemplo, a la pregunta de donde encontrar
el fundamento de lo agradable y de agradable, Hum responde
con imágene tomadas de la campiña: "Aun en el caso de que
recomendamo un animal o una planta como útil o b néfico,
clamo un aplau o y una rec mendación adecuada a su naturaleza.
í como por otra parte, la refl xión sobre la perniciosa influencia
de cualqujera de to sere inferior nos inspira siempre
sentimientos de aversión. El ojo se del ita ante el paisaje de lo
crigale y de la viña ubérrimas, lo caballo que pacen, lo
rebaño que pa tan, pero hu
la vi ra ante la zarzas y
carnbron s, guarida de lobo y serpiente ' 1 El referent último
es entonce la percepción agradable o de agradable con ello
Hum
plantea el a unto de la moral de d un hedoni moque
atravie a por la consideración de la utilidad. A fin de cuenta
dice Hume, coda la accione loables on vista si rnpre de de
su utilidad pública en su rechazo o aceptación de u.
consecu ncia 2 La utilidad moral cue tionada profundam nte por

1

!

Hume, David. Jnve ligación obre la moral. Argentina, Lo ada, 2004, p. 36.
Op Cit. p. 3 .

160

j 01 '( Jg,n,;ao Jhum, l bam1
Kant, quien esgrime argumentos basado en la pr tensión de
objetividad racional, véase por ejemplo su posrura respecto a la
tesis humeana obre la impo ibilidad de la cau a, que por otra
parte e aplicable a la cuestión de la moral aquí tratada por lo
cual la reví aremo brevemente en lo que sigue. En dicha cuestión
Kant cree demostrar que efectivamente es posible hablar de una
cau alidad desde un punto d visea trascendental con lo cual se
brinda una certeza a la razón y se upera el escepticismo del
inglés, por lo cual concluye de la siguiente manera: Pero resultó
de mi inve tigacione que lo objeto con 1 s cuales e tamos en
relación en la experiencia, no on de ninguna manera cosas en sí,
ino mero fenómenos, y que aún cuando en las co a en sí
mi ma no e puede ver inclu o e impo ible comprender como,
pu to A, debe er contradictorio no poner B, que es totalmente
diferente de (la nece idad de conexión entre A como causa r
B como efecto), en cambio puede er perfectamente concebible
que, como fi nómeno , d ben e tar de un cierto modo (e.g. en
cuanto a las relaciones de tiempo) nece ariamente en contacto
en una experiencia no pueden er eparado sin contradecir
aquella conexión mediante la cual e posible la experiencia en la
que ellos son objetos r únicamente cogno cibl para no otro ."
3
l éxito que Kant dice anotar e con e ta demostración de la
primacía del principio d la realidad objetiva obre la exp ti ocia conlleva a la demostración de la incapacidad d l empiri mo
para explicar una exp ciencia en su totalidad, labor concedida a
la operación del ent ndimiento puro. j bien ant reconoc
alguna dificultad en cuanto a la aplicación de tales objetos a la
realidad, se encuentra plenamente convencido de que su hallazgo
reditúa en un triunfo d finitivo obr Hume y los adversario de
la razón pura. fás aún que este objeto puro puede llevar e hasta
lo deseos má particulares y concreto de la vida cotidiana. un

3 Kant, Emmanuel. Crítica de la razón práctica. México, F. .E.2005, p.63.

161

M-

M

�1111111111 I,

J

J&amp;,Y/ Ig1111a11 fh trm lbt11r.1

T !J.J 1,1

y cuando peo amos en la practicidad de la vida que engancha las
deci ione de la voluntad del ujeto a fines tangibles e ta dice
Kant, se encuentra bajo 1a clir cción de una objetividad pura
que e refiere a un mundo fuera de la experiencia pero que in
embargo se concretiza en la voluntad práctica Así en urna, de
una manera cond osada que podemo resumir el principal argumento que Kant e grime contra la filo ofia de Hume.
El famo o principio de Hume, por otra parte, de la causalidad
visto de de esta perspectiva kantiana podría quedar refutado de
esta manera, sin embargo para no otros el plantea.miento de la
causalidad, importante para el tema que nos ocupa, ofrece
a pecto problemáticos que deb n desarrollar e aún.
el ca o
de la percepción ingenua o la vi ión del objeto sin experiencia
anterior condición die Hume en todo ca o hipotética. En Kant
eocontramo que aún en e e ca o contaríamo con un marco de
referencia pr exi tente bien categorial que nos permitiría ajustar
la experiencia po ible . La suce ión en el tiempo y lo ad •acente,
do condicione que Hume marca como fundamentales para la
con trucción de una idea de cau alidad deben complementar e
con la condición de una experiencia previa la cual posfüilita la
seguridad para afirmar qu un suce o se rep tirá de la_mi roa
forma. Para Kant ta última condición no e necesaria pue
como s mencionado todo encuentra olución en el ámbito de
la razón pura. Remarcaremo aquí el factor experiencia como lo
ha tratado Hume al principi de su tratado de la natutaleza del
hombre 5 en la cual efectúa una distinción entre la percepciones
imple y la percepciones complejas. La primeras d~ce el inglé
son aquellas que n admiten paración 1 la compleJa aquella
que la admitenGLa cu stióo para Hume al hacer ta clistinci?~•
e d mostrar cómo la experiencia es fundamental para la creac1on
de ideas incluso en aquello ca os donde no tenemo una
4 ídem. p. 65.
. .
.
s Hume. David. Tratado de la Na1uraleza Humana. Me,uco. PoITUa, 2005.
6 Ídem. p. 17.

162

experiencia previa. Y aquí upon mo gue la eliminación de esta
condición en Kant tiene como con ecuencia una anulación del
mundo real al meno provisionalrnen e; no así para Hume, que
e apega a una realidad ineludible. El punto de partida es entonce
para Hume, esta exterioridad, y de ahí la explicación de que exi te
una manera de añadir a la experiencia nuevo objeto no pre entes
aun, partiendo de la percepción má elemental.
Puesto que al tener nosotros una idea imple de un objeto
(para Hume, indudablemente exi ten objeto equivalentes a una
idea, o bien impre iones simples que tienen como cor elato una
idea imple) y el conjunto de las mi ma componen las
impre ione complejas así como la ideas compleja , e motivo
para pensar que si alguien no posee la impresión de un objeto
que nunca ha visto (Hume ejemplifica con los colore , en este
caso el ca o de un color que nunca e ha vi to) podrá e tablecer
una idea de tal color gradas a la información recibida del re to
de lo colores·. sí mismo en la idea que urgirian ante nosotro
como de ciudades o mundo c n caracterí cica nunca ant
percibida por lo entidos, podrían er recreadas por la conexión
entre do idea preexi tente .
La conexión, o puente, entre dos ideas originada en la
experiencia contiene una po ibilidad que hemo de e tablee r
como problemática en el entendido de que puede originars o
no. Decir por ejemplo gue entre do colore existente , de los
cual.e tenemo 1a una e&gt;..7Jeriencia previa, derivamo un tercero
no existente, e también una posibilidad y ¿que nos da garantía
de que se e tablecerá de una manera adecuada? pue puede
considerar e gue e ta "creación puede tener un carácter
especifico que no e ubica dentro de la dirección o características
de lo dos colore experimentados y conocido . ¿D bemo pen ar
con Hume que la e:x-periencia no brinda entonces una uerte de
dirección predeterminada? En todo caso para nu e tra
• lbíd. p. 19.

163

�Tfo

,•,i •

Jk

investigación es patente que la cue ción no debe permanecer en
la puta especulación teórica obre el conocimiento, an es bien,
la reflexión se hace con vista a la mejor dilucidación del
probJema moral Aquí por ejemplo, e po ible entrever que la
consecuencias del pen amiento de Hume en tal entido, avanzan
hacia a la construcción o bien la elaboración de una moral que tiene
como objetivo el e."&lt;l)licar la raíz o razón de la felicidad y el bien. En
contra punto con el filósofo de l onisberg, Hume avanza en el
entido de la explicación de Jas co as en sí, fuera de la causas, o
bien la cau alidad. Al igual que en el problema de la ideas, nos
situamos ante la consideración d que exi te algo, un elemento o
condición que no impele al juicio moral en tal o cual sentido.

2. El utilitarismo de Hume y su idenúficación con un
principio de exterioridad
Dice Hume por tanto, que la moralidad e ante todo una inve tigación obre el placer o displacer qu encontramos en la cosas
del mundo. El rechazo a las consideraciones metafísica es más
que patente cuando establ ce que e trata d una cuestión que
ma qu cocar el lado puramente ubjetivo o re.ligio o es una
cue tíón que debe abordar e de de el punto de vista del intelecto
o bien la razón. orno ilu ·trado Hume a ume claramente una
postura a fa,ror de La legitimidad de la razón en la tarea de
e."&lt;Plicarnos el por qué del bien o del mal, o aquello que podamos
llamar felicidad. ún y cuando esta posrura que denota una fume
convicción en el poder de la razón y u posibilidad para dar al
hombre una ba e firme pu da ser cuestionada desde la crítica de
a razón partir de u ujeción a condiciones concretas que
relativizan el acto moral. En térnúno humeanos la moral debe
ocupar e casi exclu ivamente de estudiar conducta determinadas
y e pecíficas o bien hábho que tienen consecuencrns r ales tanto
para el individuo que las práctica corno para aquello con los
cuale convive 8 De nue o la ob rvación patente, o bien la

exclusión de la razón anterior a los hechos. na acción es buena
o mala, porque e agradable o desagradable, eguo Hume. Dentro
de las ideas centrale de su inve tigación dirige su atención
hacia la búsqueda de un método para definir las experiencias
que pod rnos juzgar como agradable o de agradables. En e te
punto la reflexión bumeana e enfoca en el método una manera
eficaz de juzgar lo objeto . sí apunta: 'Para lograr e te fin
trataremo de seguir un método muy imple: aoalizaremo la
complicación de cualidades mentale que constituye lo que en
la vida diaria llamamo mérüo personal; consideraremos los
atributo de espíritu que hacen a un hombre objeto de la e tima
y el afecto o de odio y de precio, todo hábito o entimiento o
facultad, que, referido a una per ona implica alabanza o censura
y puede integrar un panegírico o bien una átira de su carácter y
co tumbre " 9 En dicha operación e nece ario dice el inglés,
utilizar Ja razón para evaluar La conducta pero aún lo que es
necesario e la introspección corrH? una manera de experimentar
en ment propia lo agradable y lo rechazable o bien de los atributos
aprobatorio o reprobatorios de cada caso. 10 El filó ofo dice
Hume experimenta en un ca o particular si su conducta será
blanco de comentario calificados como aprobatorios tanto si
ello provienen de amigos como de enemigo , si con ergen en
unanimidad serán tomados como agradables. De tal manera que
si eguimo el método planteado por Hume tenemo d caso de
un hombre que se ha suicidado trataremos de experimentar en
carne propia como si fuéramos el uicida y despué ondear la
opinione posibles que sobre no otros recaerían. í el con en o
hacia una acción en un' entido u otro conlleva definir a tal acción
como agradable ella misma.
La 'epi temología de la moral" así planteada, nos posibilitaría
la reformulación de nuestro juicio (mucho de ellos planteados
por la costumbre, al decir de Hume) así como de posibilitar la
9

M

Hume, David. Jnve.~tigación sobre la moral. Argentina, Losada, 2004, p. 27 .

164

ibíd. pp. 29-31.
idem lnfra.

10

165

�Hkt/lQl/1/(

111'10 lll

elaboración d nu vo juicio ante nu os hechos u obj to de
juicio . Para Hume, p r otra parte, innegabl el hecho de que
exi ten accion o conductas qu merecen nu srra atención in
lugar a dudas como el patriotismo o la olidaridad, conducta
die el inglé que nadie duda en calificar como agradable II El
entido común prevalece aún n Hum , no hay una intención
velada por destruir la cr encias fundada en siglo o bien que la
tradición proporciona a tra ré d la literatura filo ófi.ca como
literaria, en e te punto la po ición d Hume permanece fiel a un
spíritu filo ófico ilu trado amante del ord n y la ju ricia. Pero
in embargo su consideración d que algo 'puede r alabado en
término de u b nevol ncia n est mom nto bien puede er
rechazado má tarde por ser consid rado fu nte de vicio (el
ejemplo predilecto aquí el lujo de lo corte anos y del r ,) lo
cual nos lleva a c n iderar que Hum pi n a n un relativismo
moral. Un relativi mo moral p ro in embargo como hemo
dicho, todavía matizado por la pr ocupación por el con en o
público. ¿Qué implica un cambio d punto de vi ta obre La moral
según us con ecuencias? La con ecuencia más inmediata e la
negación de una moral fundamentada en la identidad del acto
moral, una negación de aquello que e p dría identificar como
lo p rmanente a todas luce .
La i~ación hipotética que Hum plant a para argum otar a
fa or de una moral d e te rip se refiere a lo entido como
una fuente d agrado y d a rado, p r ello una ociedad como la
de lo cuentos fantá rico o br el orig n de la humanidad
dibujan una felicidad p rfi eta debido a la au encía de todo dolor
0 de agrado. 12 encillamente, la bondad e ncontraria p r doquier
in nec sidad de yugo o normatividad. 1 e tado real no lleva
dice Hume a tener pr cisament lo contrario: una eri de leye
o r gla confeccionada para la mejor con ivencia emr lo
hombre , pue urge in duda el afán d difer ncia opo ición
11

11

!bid. p. 34.
Jbld. p. 47.

entre lo hombr s. Planteando igualmem un e tado opu to al
anterior, imaginado en la literatura mitológica o bi n como tado
de excepción la guerra o la anulación de toda conviv ocia humana
implica que en el inicio olam nt
podía e nfiar 1 hombr a
su propio poder igualmente i de un tado civilizad , el hombr
ha pa ado a un tado al aje caracterizad p r la vi 1 ncia y la
brutalidad,' 3 la norma o la leyes , a no funcionarían. Lo
tad
hipotético de Hume ir en n todo ca
para ilustrar los
extr mo de la conducta humana en lo cuale, p demo n a ·ar
la utilidad o inutilidad de la moral para manten r al hombre en
convivencia y alejado del dolor.
El factor de exterioridad e patente en la fil ofía moral de
Hume al con iderar que el camino de la independencia total del
er humano e imposible a principio de cuentas por ncontrar e
in erto en una red de relacioo s acial s qu impiden e ta
incomunicación. Igualmente una situación de pod r ilimitado
entre los eres humano , en la cual un ser humano sea más fu rte
que otro por la naturaleza tal podría er el ca o de lo hombre
sobre las mujeres o bien en un caso má radical el de lo hombr
sobre los animales o bien el de alguno hombres sobre alguno
hombres como el ca o d lo europe contemporáneo de Hume
sobre lo aborígene d distintas parces del mundo, re ulta
impo ible problemática como ituación normal. De la primera
iruación dice Hume, tenemos que la ociabilidad t impone y
e impo ible evadirla ¿Quién podría plant ar una xi tencia
in nec itar de lo demás? O bien ¿Quién podría plantear e una
exi tencia ai lada? Para lo e ntemporáne . partidario, d la
filo ofía budi ta o la meditación d influencia oriental, la
autonomía total del mundo xt ri r r u1ta ] camin
num y
único para la felicidad humana. in d t n rno a plant ar la
veracidad o coher ocia de d ctrina de e t tipo, pod mo
comentar sin embargo que en la · poca de Hume corno en la
nue tra obran l argum nto tanto venido d la filo ofia como
13

166

ídem lnfra.

167

�1!11m11

/tJ');t'

de la imaginería popular a favor de una independencia total del
hombre.
Por r.ra parte, el egundo punto, e to e el referente a una
naturaleza que dispon de hombre ab olutamente upeciore
que ola por e mpasión o auroconttol se detienen ante el débil,
implica también un ab urdo, pue , podemo decir, ¿Qué impedirá
que lo p clero o no se de truyan entre sí? bien ¿Podrá este
dominio incont table refrenarse a í mi m ? De ser a í ¿Qué
razón ene ntraría para hacerlo de esa manera? Hume di pone de
tal manera u argumento que fácilmente a entimo con él que
lo actos orale deben encontrarse n relación directa con el
con n o o rusenso de oue tr congéneres y de ninguna maneta
bablamo de moral en un ámbit de puro egoí mo.

3. La guerra como principio ético moral en Hume
Ha ta el m meneo podemo emr sacar do conclu iones de lo
antes con iderado:
a. E evidente que la moral e refiere a una exterioridad
material al cr generada por lo polo placer/ displacer, en que
l bll,eno será identificado con el placer y lo malo con el displacer.
Por eUo toda moral deb ustentar e en una reflexión sobre las
consecuencia d l acto . i e to es a í decimo qu ola tiene
moral aquel acto verificable bajo la p r p cti.va de los sentido .
b. inguna moral puede dejar fuera la exterioridad e to e , la
realidad de que no ene ntramos en relaóón con otro
la
felicidad no puede er un asunto exclu ivamente nue tro.
El ca o del estado de felicidad absoluta o d guerra ab oluta
platean la direccione que pu de tornar la moralidad: u
desaparición por la felicidad o u de aparici ' n por u inutilidad.
El primer ca o e por mucho lejano por no decir que impo ible
en u r · alización ¿pero que del egundo? La guerra con u
ecu la de de trucción r .alvaji mo e una ituación que . e
plantea de continuo n la humanidad al meno ha r.a ahora, y
tenemos obradas razone que e mantendrá de esa forma durante

168

lgnam, 1/iurrtJ lbarm

mucho tiempo má . Al parecer Hum considera que exi te una
naturaleza humana proclive a la inju ricia, el dolor y la inequidad,
por ello nos e dado más hablar de guerra que de felicidad, más
bien esr.a última e la excepción.
Ahora bien, no interesa explorar aquí cual es el concepto de
guerra en Hume, o más precisamente el significado ético -moral de
guerra, para ello hemos de considerar que la filo ofía del ingle
considera este fenómeno como una ituación puramente hipotética
y le sirve para ilu trar su utilitari mo. o otro , consideramos que
se encuentra por dilucidar lo que u reflexión sobre la mi ma puede
ofrecer a una teoría ética en el pen amiento de Gille. Del uze.
El estado de guerra permite, dice Hume, un cierto nivel de
entendimiento o bien un mínimo de moral, así entonces: 'La
naturaleza humana no puede uh i tir de ningún modo in Ja
a ociación de lo individuo , y esta asociación no podría
efectuarse jamá i no se re p tasen la leye de la equidad de
la ju ricia. El d orden la confusi , n, y la guerra de todo contra
todos son la con ecuencia necesarias de una conducta tan
licenciosa ' 14 Hume ha di cutido ya que la ju ricia , las leye. se
consideran nece aria para la convivencia humana, son pr dueto
de la nece idad, para no caer en la "de neración' o la
destrucción mutua. on loable toda la acciones que e di.ri en
mantener un rden entre l
eres humanos aún y cuando este
requiere variación egún la circun tanda 15 Lo diferente
contexto exigen moralidades determinadas, de acu rdo a la
utilidad pública. La guerra entonce será aquel e tado donde tal
utilidad pública ha di minuido o de aparecido el seguimieoto
de norma o leye deja de cobrar sentido al uno y no
umergirno en la anonúa.
La upervivencia d un orden implica un cierto apego a la
moralidad un mínimo de entendimiento dice Hum y en ello
igue p rfectamente la ética socrática, pues ejemplo dice el inglés:
lbid. p. 64.
u !bid. pp. 65-66.

1'

l69

�IJ1111w,

I ,t. rq 1

" ún en la sociedades e tablecida sobre lo principios má
inmorale y más d tructores de lo intere e d la ociedad
general on necesaria ciertas regla que lo miembros de la
ociedad observan impul ados como por una especie de fal 0
honor y también por egoí mo. e ha hecho notar frecuentemente
que los ladrones y los pirata no podrían mantener sus perniciosa
confi deracione ino e tablecieran una nueva ju ricia di tributiva
entre ellos y no volviesen a hacer uso de las leye d equidad
que han violado para el resto de la humaoidad" 16 Por u parte
Gille Llpovestky ha establecido el término ' ' cica minimalista'
para acordar el e tado de la
ociedad
indu triale
contemporánea qu e caracteriza por un u o re tringido de la
normatividad moral a favor del egoísmo y el placer del ujeto;1'
igualmente, en nue tra ociedade e notable el rechazo a todo
aquello que implique 'dolor1' o bien acrificio dice el francé ,
aún más lo qu priva es este de eo de no estar sujeto a ningún
control moral o cultural. La ob ervación sociológica puede
ejemplifica.roo obre una t ndencia particular y su expre ión en
el tiempo nos muestra p r lo demás un a pecto particular que
puede tomar la conducta humana cuando obte viene un cambio
drá tico es por llo que ob rvamo en el análisis de Llpovetsky
sólo aquello qu puede ubicar e justamente como univer al en
cuanto a conducta o comportami oto humano, la caracterí ricas
especiale
e pecífica que puede reve tir e te cambio lo cual
e claram nte coyunrural. La ética indolora o moral mínima on
producto in duda d sociedade en las cuale ha dejado d tener
vigencia de algún modo el conjunto de norma qu regulaban .
orientaban la ida d lo uíetos. tra ociedad por el contrario
perpetúan e t conjunto manteniéndolo firm mente, inclu o con
el uso de la füerza.
Para tod ca o el efect de la ausencia de rec nocimiento de la
norma produce e a situaci , n de mínimo moral que Hum ilu tra
J&amp;
17

Ídem. lnfra.
Lipoveslky, Gille . Le crepúscu/e du devoir. France, Gallimard 2000.

170

}un't l?,n,mo lborm lb, 1111

con la guerra. Per la guerra no podrá er entendida olamente como
aquel evento en el cual e dan profusamente la de trucción y la
mortandad, sino también aquel uceso que e encuentra esparcido
en toda sociedad humana manifestado aderná. en las accion
particulares de lo ujetos. Ll vado a la guerra en d entido bélico o
bien por condiciones de otro tipo el hombre se encuentra enfrentado
con una ituación en la cual pierde la referencia m ral
provi ionalmente. Hume no ahonda en tal ituación ino la hace
ver pteci amente como algo pa ajero, algo que ha de uced r pronto.
in embarg si no detenemo en e e momenb , pod mos entrever
que la importancia que el asunto guarda para el planteamiento d
una reflexión profunda obre la posibilidad de tabl e r un entid
adecuado a una situación caótica.

Conclusión: es posible el orden moral en la guerra
En tal sentido e que concluimos que la gu rra en Hum

e
encuentra e tablecida como una situación provi ional en la cual
quedan anulada las ventaja de una utilidad bien público a
fayor de una reformulación de la definición de tales v ntaja . La
guerra ademá pensamos, d be ser extrapolada a ituacione. más
amplias que el caso bélico y ntendida n todo caso como
situaciones que implican la violencia en mucha e ' pre ione . ' l
utilitari mo de Hume incluy un fundamentación a priori para
centrar u atención en el cont xt n el cual e dan la accione
o e ta toman entido como buena o mala -. El e aflicto o guerra
upondrá también que e p r igue una condición que permita
r e rablecer de nuevo lo marco en lo cuale eran Yálido lo
argumentos o bi n crear uno nueYo
ada ociedad, die Hum
elabora su definición del mal o del bien en la ba e d lo 9u es útil
para todos en dicha oci dad, si e t e a í, la utilidad debe r
proví ta también de una mudanza, una variabilidad conforme a
nuevas condicione a las cuale ella adapta. Pr ci amente en e te
entido comrien insertar en e ca conclusión la ob n--aciones de
Kau d.1· re p cto a la ética en el capitalismo:
on el d arrollo

171

�1l

de la ocicdad mucho más que la intensidad cambia el ámbito
dentro d J cual actúan lo instinto sociale . La ética tradicional
ve en la ley moral que regula la accione entre lo hombre .
om part del individuo · no de la ciedad, omite por completo
el hecho de qu la le moral no regula la relación del hombre
coro otro hombre in de lo hombre e n lo h mbre de su
mi ma ciedad." 18 La vi ión materiali ta de arr lla el entido
de c ntext n un entid e pacial ame que imen o o interior.
En el mi mo pa aje, K.au tky eñala e ' mo cierto perro de lo
barrio de on tantin pla atacaban a lo perro intruso in
de truirse ello mi mo . La borda también, generalmente us
miembro on fiero y despiadados hacia' afuera" con lo u jeto
d la otra horda tal y c mo podem encontrarlo en el relato
de Thomas de Quincy bre lo tártaro .19 La validez del acuerdo
cial o bien la n rma moral e encontraría dispue ta lo para
quien pertenece a la sociedad. La cu rión que Ka.u tky introduce
en el razonamien euco el espacio, motiv pasado por alto por
Hume, qui n c n ·&lt;lera la guerra entre nacione como un pacto que
deja de tener vigencia al encontrar sin utilidad el mismo. Lo que
suc de entonce
que la utilidad no pu de fijarse por much tiemp&lt;\
inclu o pod mo
ten r qu tanto la hordas como las nacione si
a pode11
no ncuemran raz •n para detener u d minio obre
l tro i no hay una efi ctiva razón para hacerlo. La reflexión de
Hum rá válida n un mundo como el nu tro donde ene nrram
un límite a la ambici ne y el poder, pero en una ituación de guerra
ilimitada h ta la arúquilacióo o el d minio total e lo que no plantea
dificultade de otr tipo. o queda por tanto sostenerno en la
esperanza de un agotami nto de las part en disputa, y añadir con
Hume, qu la refi rmulaci · n d lo int r e e llev a cabo lo má
pront po ib'e.

La filosofia política y el derecho a
través del cine contemporáneo
Sergio Jiménez Cruz
I--l
( nkunte11k r11u11do s, pirro. lodo, u tJ librt para ludJtJr.
El c!L1b de la lucha (1999)

Algumu frif,¡¡na/11 n/JTftumeriranosJ'&lt;I han
rtro1"xido .J nplir,liÍIJ kgaln1enlt e.rt podrr inqlfisilorial
dtl dnt11141ógm o (. .. ) un i11ttrrog11lorio 1NOstroria
/11.r inq11irt11du, rurilario11ts y an1itdoder dtl inmlpado,
b, pu, rl ro,,trorio. la sorp,r1ll, !,, sf!,1,rid,ui,
la inq1ttbro1ttub/, indi¡¡zarió11 dt
1111

J.

mrJ«tflt 11t1Js11do por error.

•.psicin, Lo mimo d. J áne, 195,

A1hnü1110 ton1idtrll11101 fllÍ (OrtuplD
tMIO "ti dmirrollo dt! diu11m,
tro1udüripli11,1r" en /11 ,YJn • rgmda de
/a Ílll'l!1/Í!/Jrion e11 ti ar/,, /a dtnda, l,1
tmwlogta )' la rontienát1.

Basnrab,

ic:olescu, i\lanijntD of
Tr,mdiscipli11únl]. 2002

Todos drhm mMO(tf que un j11iáo 1obrr '4 btlkza
!11 ti (l(ai n nu'-,!la ti n¡,ís ligpu intrris,
es parrinl, J' 110 M 1111 Jllido del gusto.
l. l&lt;.aot, Critira drlj11Írio

1. Un enfoque inte.rdisciplinar
1 Kau Lk.y. Karl. Élica &gt; co11cepc1ó11 materialista de la hi torio.
éxico.
uademo del Pasad y del pre ente, 19 O, pp. 103-104.
1 De Quincey. Th más. la rebe/ió11 de lo, tártar()S. Mé ico grupo editorial
Mileni.

1 2

1 PRETE DE..\!O PO

'L\R QL. _ El ARTE

lruve.rsidad Hispalen e( edila, • paña),

173

el derecho y la política

�l I.11

,WJIIIIJ

l lo o

están desvinculado , como en otrora hiciera el po itivi mo inclusive la filo ofía de la ciencia erificacionista del iglo XX,
no hallamo en un erio aprieto ya que a continuación,
mo traremo que tal a everación e má bien una falacia y que
tal independencia s, propiam nte, má conceptual que real.
La acción humana, u imbricación causal y ca ual de de el
punto de vi ta p lítico-jurídico adquiere el status de experimento
mental cuando exploramos cierta obra fílmica cuya. metáforas
teatrales scripts, banda onora y performance abordan
experiencialmente la complejidad de la acción libre y us
consecuencia en obra meritorias, como El Efecto mariposa (2004)
o Destino fatal.· 11: 14. La punición y la re pon abilidad on
tratada o relación al determinismo lo agravante o atenuante
que supone el conocimi nto de un delito a realizar, como en
linoriry Report (2002). La desigualdad y la injusticia social no
e capan a la problemática d las ár a económicamente
deprivada n Bra il y los re ultado h roicos por alir de la
pri ión de las favela y la delincuencia, aspecto crudamente
tratado en Ciudad de Dios, (2002). De de otro punto de vi ta,
icol no alerta de una ciencia moderna qu inventa un
metarrrelato jurídico-científico que ju tífica y legitima una
práctica legales aberrante contraria a la libertad del ciudadano. •
n drama exi tencial bien reflejado en Gattaca (1997), a
colación de lo progre os de la ciencia genética. Con todo, obra
del pa ado como Los niiios del Brasil (1978) ya han alertado obre
los rie go d a ociar de forma cau al la identidad del Yó y lo
genes e má , tal noción e torna peligro a cuando predice
nu tra accione futura y, bajo criterios eug né ico ju tífica
la e terilización forzo a de poblacion como práctica preventiva.
Tal ituación e de crita en TomorrOJJ/ 's Children (1934), una
violencia jurídica en plena regla, que r 1 ga a los meno
Cruz, ., La Filosofia en el cine de ciencia ficción, Ph. Doctoral,
ED, Madrid. 2010, p.344-362. Véa e también Jim nez ruz, S., E tética
cinematográfica y Cognición, ltsimagical, Al merla, 201 O.
1 Jiménez

174

favor ciclo social y económicamente a u desaparición y cuanto
meno , inhib la e casa libertad que la ocie&lt;lad le otorga: la d
repr ducir libremente. En otro ca o el trabaj d cum ntali ta
e hace co de la pri ación de terrenos comunale y la privatizaci, n
que implica la acción obre terreno públicos baj la expl tación d
las multinacionale como en el ca o de la perca del ilo bi n de crita
en el docum atal crítico Le ca11chemar de Dami11, La Pesadilla de
DanJJin (2004), de Hubert auper que analiza ocio- conómicam nte
la géne is de la pobreza de lo centroafrican ; probl mática qu
también e profundizada en Pla11eta en vento (2 1 ) re pecto a la
venta de terrenos agrícolas a empre a, extranjera , n st ca o,
Da woo re p cto a ladaga car, quien ya a ti ba el n gocio
alimentario en tiempo futuro d uperpoblación • ca ez de
recuro.
orno podemo ob ervar la obra filmica no n ajena a la
filo ofía política r a la legitimación d d t rminada regula ion s
jurídica en ara de un mayor control ocial y autoritarismo en
contra del individuo ( éa Hijos de los hombres, 2 6). n ta
linea, la abundante producción d obra futuri ta no consi t
en má qu una excu a para cue ti nar la I gitimación del p der
político, donde la e capatoria hacia un futuro próxim de carga
al director d 1film de la cen ura in titucional para expre ar su
idea , y del la tre de lo políticament incorr cto. · n este context ,
la soci dad se pre ta al análi i d la ob ranía &lt;l las democracia
moderna y la reflexión en torno a la Ju. ricia. bra, utópica ,
como Mi11ority Report (2002), ~hrenbeit 451 (1966),
Robot
(2004), nos p rmiten comparar y analizar críticam nr la
influencia de la tecnología y la con mía n nue tro estad d
derecho acru.al · la incidencia el •stado de Biene taro We(fare.

ro.

2. La legitimación del poder tra é del cine
Cada fil1J1 convi rte lo encubi rt n r al y present · d vela una
probl mática diferente con una interpretación también p culiar,
una formad mirar e interpretar el mundo que mue tra la filo o fía

175

�del dir ctor y el guioni ta. n e ta linea cabe de tacar Ágora
(2 9), de A.menazar, que aborda el tema del fundamentali_ mo
religio en el mundo antiguo, o L.os Borgia (2006), gue descnben
históricam nte la práctica que faguia elo acon ejaba en su
obra el Príncipe. rente a la obra hi tórica, la ficción ci orifica de
Los Visitantes M (2 9), refl ja, en igual forma las práctica
maquiavélica de uno alienígena cierna iado human en u
lucha por el p der, centrada en el per onaje de Ana cu a
metáfora reptiliana connota a uno lidere político con los
en cimiento humarútari de un lagarto pero e o sí muy a tuto .
De de otra p r pectiva La G11e"a de los mundos (1953), de H. .
ell tanto el film clá ico como el remake del (2005), y la erie
B (2008), apelan a la teoría de la evolución de Darwin y la
selección natural para parodiar el conflicto armamentí rico entre e p cíes en un hábitat compartido, como también sucede en
k li11e (2010) o Monstruoso (2008), donde con una técnica de
ha11d ca111 evoca una vi ión reali ta realizada a tra é de un vídeo
domé rico. Tale en oñacione fílmica , o mejor, tales pe adilla
apuntan a una vi ión naturalista del poder legitima_do por la
fuerza, en una linea sofí rica a prefigurada por alicles en el
Gorgias de Platón. ran part de la ficción fílmica apunta a la
crueldad del má fuerte como legitimación del status político de
una civilización. in embargo, ha que eñalar que de entona en
e ta per pectiva la obra de ene Roddenberry tartrek T
(1966-1969) 1ª temporada, quien analiza ari~ up~est~s: una
ociedad fatalmente organizada por la máqwna , sm libertad,
(El retorno de los Archo11s, 1ª cap. 21). La ociedad de los Orgian,
regulada con unos criterios ciale no-violento , a pe ar del
con cimient científico-tecnológico: (Tentativo de alvamento 1\
cap. 26); o La conciencia del~ (la, cap.13)
l conflicto por el poder y la interpretaci ne política
divergente n e tán reñida con una emotiva pue ta en escena,
coro aparece en 13 Rosas (2 7) que, ademá , r trata. el papel
de la mujer en el bando r publicano. En otras ocas1on
la

176

de cripción narrativa de los hecho obre la revolución cubana ,
como Che Guevara (2008) pone de manifie to los últimos intento
del marxismo de imponer la dictadura del proletariado. Aunque,
frente al totalitari mo, por el contrario El h1mdiffliento de cribe la
agonía d Hitler y el i tema nazi.
Tanto en la recreación hi tórica del pa ado como en la creación
fantá tica del futuro la práctica de lo valore democráticos es
cuestionada. sí por ejemplo n Distrito 9 (20 9), la humanidad
y la compa ión con lo sere diferent mu tran l intere es
oculto de una p eudo-democracia y la carencia d e crúpulo
ante lo d recho humano . En e te film, en udáfrica, reducen
a un campo de concentración a lo no-humano , simplemente
porque no on per ona . D e te m do e hac más fácil ejercer
la vi lencia obre los inferi r y bre u cría , n nue tro ca o
alienígena venido a meno que han perdido la fuent ener ética
de su na e y que tra vagar depauperado han retomado a un
e tado de barbari . Ante ello, el propio protag ni ta, un periodi ta
que e humano, deja d erlo era un contagio y empieza a s r
tratado com un puro objeto in derecho naturale . n taljil111,
bajo la metáfora de los alienígena venidos a Jlle11os el racismo , la
deshumanización del Apartheid en udáfrica aflora como una
problemática tangible. La fealdad de un alii!nígena bípedo emicru táceo repre cota la imagen dí cor ionada d un er humano,
a ojo de lo que p een el pod r político, que ya n e tal ino
que, perdida u identidad como humano, y pue to qu ha d caído
en u derecho naturale ' político , a no es un ciudadano ino
un objeto de e plotación comercial , como tal, con tale ojo es
vi to c rno un animal. Por l que e tratado jurídicamente como
un obje o tal y como uced en Gia.diator, (2 O ). Distrito 9 (2009)
con una impre ionante pue ta en e cena , dramati mo y una
ubr pticia reflexión ntre mi eria cial y carencia de control
en la fuerte ener ética , no reenvía a otro d clá ico : La
lisió11(19 6), donde Ja probl mática del Padre la a a y l
pre upue to cri tian
del derecho natural aparecen en un

1 7

�conflicto personal entre la necesidad de u ar la violencia y la
opción pacifi ta para defender la ju ricia. Tale opciones dibujan
un dilema que, nuevamente, e tematizada en Gandhi (19 2),
donde la fuerza de la paz puede construir una nación.
En Distrito 9 de una forma mu ' interesante, el director plantea
un cambio de per pectiva política en el personaje que, al igual
que el protagonista de La Metamo,fosis de Kafka, empieza a sentir
como son tratados los extranjero -aliení nas. o hallamos en
un alegato contra la xenofobia y el raci tno que incide sobre el
sentimiento de empatía. El in: entido de nue tra política pública,
su carácter p icopático y patológico y la militarización, de nuevo,
aparece criticado en lti111át11t11 a la Tierra cu 'ª producción en
blanco , negro, de 1951, cue tiona el armamentismo y la
animalidad de nue tra política global, muy lejo del remake d
2008. En e ta línea antib licista, obse.rvamo una refl xión moral
sobre el absurdo de la 11 1 en la obra de A. icol el eñor de lo
Guerra, que se incardina en un mundo posterior a la caída del
muro de Berlín. Por el contrario ]FK (1991) intenta retratar el
marco del crimen del pr idente norteamericano como una
ituación d crisi de las democracias moderna-, donde lo
presidente reb ld
on condenado y a e inados.
o ólo ht.s obrru de ciencia ficci · n o la filmografía reciente
afrontan e ta problemáticas. a Metrópolis d . Lang de crib n
la deshumanización del trabajador, como l hace C. Chaplin en
Tiet11pos Moder11os o bajo la megalomanía del Gran Dictador.
También Espartc,co (1960) muestra con cierto optimi mo el éxito de
lo di idente anarqui ta c ntra el imperiali m Romano un
precur orhistóric fllmico d P. K.rotopkin, genialmente in rpretado
p r Kirk Douglas. ta expl ración del anarqui mo ya de arrollado
p r Bak7lilin aflora nuevamente en .ftlms como El Clt1b de la I.J1cha
(1999), en la cual un protagonista perturbado lucha contra el istema
aniquilando los centro del poder financiero. llí'edchmen (2 9), por
el contrario de cribe la mirada po tmoderna, can ada, de 1 héroe
épicos que han perdido el deseo d luchar.

178

La lucha de lo nuevos movimiento de izquierda también
son reflejado en Ghosf in the he// (1995), y tand okme Coniplex
(2002), que profundiza en la figura del hacker frente a la jacuzzas,
o también la poliédrica obra The 1at,ix (1999) muestra un alegato
contra un mundo que e ha vuelto ficticio y alienado, tal y como
ucede al protagoni ta en el Sho1» de Trt(fna11 (199 ). orno
propue ta política, el hacker es idealizado prefigura modelo
políticos parecidos en el mundo de la ficción al activi ta de
Wikileaks Julian
sange, un e tereotipo que e descrito
ancicipatoriament en Hackers Piratas informáticos.
La ociedad d J conocimi nto y la información parecen un
arma con iderable, la única que po een lo rebeld . Per la
informática e cierne como un peligro como aparece en Wa1Ga111es
(1983), o ]11egos de guerra, donde la 3ª Guerra mundial e producida
por un error en el ord nadar central. l conflicto bélico fue un
clásico durante la IIGM, durante la guerra fría, como en la obra
de . Kubrick Teléfono &amp;jo Vó/a111os hacia A1osc1í (1964) y, en la
actualidad tematizada en la superproducción Peor/ Harbor (2001,)
y en la última de Jam s Camer n, A11a/ar (2 9), que ap la a un
ecologismo new age, donde los extraterrestre encarnan lo valore
de lo indio ma ac~ad
por la conquista de lo anglosaj nes
puritano en el contin nte nort americano. ¿Tienen, pues, alguna
solución lo clásico problema ético-político como la guerra,
la violencia, la injusticia y la opre ión dictatorial? Alrededor de
ta cuestión El setior de los moscas (199 ) reflexiona en un curio
experiment psicológico, que también e tratado en clru ico com
El experimento (2001 ), donde los role de amo y e clav s on
permutado o también en el clásico de Kubrick Lo 11ara11ja
Mecánica (1971).

r

De de e ta óptica ci l 'gica d los D recho Human
no
podemos olvidar Ci11dad de Dios, un clásico sobr la ociedad d
las favela en Bra il, o el pai aje hindú de ltm,dog lillio11aire
(2008)
in olvidar la impactante
olidaria Amar
peligrosa11m1te(2003) de Ang lina Joli , y también la dictadura

r

19

�H '"' •mi, r ,/o O/JJ

islami ta de Irán reflejada en Persépolis (2 07).
Con una problemática má concreta,
icol, en el eñor de
la Guerra (2 05), muestra un intere ante e irónico guión que
describe el tráfico d arma pero que úmidamente alude a su
cau antes último al final del film.
bra también relacionada
con Dialllantes de angre (20 8) la Pesadilla de Darwi11 (2004),
que describe la vigencia del imperio Colonial en África en el
iglo
La teoría de la con piración' hunde u raíce en la llamada
filosofía de la o pecha, del siglo XIX, con F. ietz che, K. Marx,
y en el siglo
, . Freud. En e ta linea cabe destacar El día que
Nietz!che Uoró (2 07), donde el director repre enta el ch que
entre la mentalidad individualista del filó ofo frente a lo criterio
pequeño-hurgue e de Bruno Br uer, en cu 10 film aparece la
metodología de una filo ofía 9ue e cudriña lo motivo oculto .
como diría el peo ador vitalista: C11ando el ,mmdo verdadero se
J)J(e/ve 1111a fáb11la. o iempre la di ertación obre lo Derech
Humanos y la democracia tiene que er dramática. na elección
adecuada de capítulo de lo it1,pso11 (1989-2007), 011th Park
(1997), utura111a (1999) American Dad (2005), y Padre de fav,i/io
(1999) de de un en foque humorí tico, rememora la liberación
de la mujer • las e tructura democráticas, los problemas del
n oliberali mo económic la política y la interrelación ocial.
n tra ocasione el género de ficción científica apela al
conflicto entre i tema democrátic
absoluti tas, como La
Gllerra de las Galaxias (1977), o la erie Andrómeda (2 -2 05).
En ouo ca os, la exploraci ' n de nuevo modelos utópico )'
di t, pico dispara la imaginación de lo posible y lo ímpo ible en
Sliders (1995-2000) y Más allá del límite (1995-1998). A vece la
descripción de los totalitarismos e dramática, como en Lo lista
de chi11dler (1993), el pianista (2002), Gladialor (2 O), La vida es
bella (1997)
la producción e pañola El ni,io con el pija1110 dt
rayas (2 ). La lista de obra e inabarcable pero podem s
atender a la influ ncia d una política reaccionaria, como Ca1JJi110

1O

(2 08), o surreali ta El laberinto del fa1mo (2 6) para de cribir
la brutalidad de acción repre iva del franqui mo, a veces
fantasio a como en el eñor de los Anillos (2 1).

3. Temáticas políticas a través de la cinematograffa
Las temática inducida a través de las obra oo di pare : lvftllion Do/lar baby (2 4) · Q11iero ser como Bechka111 (20 2) apue tan
por un modelo de mujer auto uficient , en tanto equivalentes
en igualdad laboral y conómica. En otra oca ione la apue ta
consi t en una liberación de los arguetipo machi tas y la
igualdad exual, como en Sexo en N11eva York (2008). La cue tión
relativa al maltrato adquiere relevancia en Antoma (1995) y Solas
(2000), donde la mujer de crita entendida como objeto, iendo
un tema también tratado en Un B11rka por Amor (2009)y Persépolis
(2007). De mayor actualidad Los hombres qHe no amaba11 a las n11!Jeres
(2009) describe una ociedad occidental su ca que , no ob tante'
apela a lo malo trato,. La problemática interracial aumenta en
o sin mi h!Ja (199 ), y la temática ocial y hµmana fr ntc a la
maternidad
interpretada de forma diferente n Juno (2007) en
una joven adole cente o existencialm nte, en la protagoni ta de
La l'ida sin mí (2 2). in olvidar el clásico Thelma J' Lmse (1991)
para mo trar el de pertar d la autonomía , la independencia
femenina que, en e te film ti.en un de enlace trágico, quizá el
del precio de la libertad , la reafirrnación ho til contra el ,,arón.
Otro de lo reto de la cinematografía e afrontar la uperación
de prejuicios, que, en Plata Quemada (2 O) u pon una reflexión
del cine argentino obre la tendencias exuale . Ea otra obras
dramática como R.ojo Amanecer. pr ducción m xicana d J rg
Fons, 1989, describe la Matanza de Tlatelolco en Ciudad de
1éxico 196
in olvidar en e ta línea la obra de . Ripstein,
Jaime Humberto Hermosillo que implicaron la apertura ante
obras p ütica controYertidas como La Tarea (1990) o la Sombra

del Caudillo (196 )
Inclu o en

con una afianzada cea ura in titucional en

1 1

�JI /L171t11ult1, 11 ,r0 111

la época del 111ccarthismo, en la obra 11, dos tres, (1961) de Billy
ilder,
muestra una sátira política frente a la guerra. fría. n
ocasiones apreciarnos intento d mo trar lo derroteros de la
política, como ConspiraC)' Theory, (1997), qu con una. genial
interpretación de Mel Gib on no adentra en la experiencia de
los !K- ltra, una temática ya tratada n el Candidato Manchutia,
(1961), obra censurada a poco de e trenarse por su analogía
con la muerte de J.F. Kennedy, y en el mnake má moderno d
2004, El mensajero del Miedo.
Con má frecuencia, ante la multiculturalidad como un hecho,
los valores humanos, la solidaridad aparecen reflejado
brillantemente al retratar una oci dad mulriculturaJ y racista
como Gran Torino (2008).
dit rencia d h,mican Histo,y X
(1998) que conducía el problema d la xenofobia a un callejón
siri salida, la obra de Clint Ea two d ofr ce un retrato trágico
pero esperanzador d gran poder axiológico, que upone una
apue ta por la tolerancia. quí el protagoni ta e cuestiona el
entido de la vida con aJenúa, al igual que ugiere en su última
producción Hereaftero Más allá de la 11ida (2010). La conflictividad
ocial también emerge en Celda 211(2009), pero abre una puerta
olidaria en Cadena de favores (2000) y E11 b11sca de la felicidad
(2 6) o también la e pañola Planta 4" (2003).
De de una perspectiva difer ote, la obra magi tralMarAdentro
(2004) plantea la muerte el derecho a una muerte ju ta, como
una opción juridicam ate aceptable cuando la vida no met ce la
pena er vivida. En otro ca os como La Isla (2005), la muerte
no e una opción sino el destino de lo ujetos qu .i.rven de
miembro de repue tos para los eres origina.le , de donde e
han extraído una copia o don, propiamente lo ere vivo que
viven en la isla. De ma or profundidad en sus diálogos E/ sexto
Día (2000) combina acci' n n, rgica con la pr blemática d 1 u o
d la genética y la terapia genética en torno a la noción de
identidad d l ser humano y la noción cristiana de persona. unque
e en Gatacca (1997) donde la eugene ia afronta temas legales y

182

,\ 'J?O /llll I{ '\

n,z

existenciale má profund , gue ya en clá ico como ],fez Dredd
(199 5) y oylen Gree11 (197 3) ugi ten la utanasia programada
desde el
tado.
on re pecto a la punición y el castigo, la p na de muert y la
cadena perpetua destacan n obra como La lllilla Verde (1999),
qu plantea el sin nti.do d la pena de muerte, y Cadena Perpetua
(1994), gu d cribe las deficiencia d un i tema qu no
reinserta ocialmente. 1 amor r la relaciones humana , la
eparación o el di orcio on otr s de lo tópico Hollywoodense
gu ya no retratan a familia clásica fi lizment ca atlas, sino a
héroes individuales qu tienen la custodia los fine de emana.
bajo un ambiente d ~ pación y ho tilidad ¿ uál e l significado
del amor humano? E ta e quizá la t mática má caracteri ti.ca
del cine que o cila d de interpr tacione opuesta . D . de 1
amor romántico de Titanir (1997) El Diario de Toa (2004),
pa amos a la dificultades de la vida familiar en Famify 111a11 (2
)
y La últinia ca11tió11 (2010). En Minori!)• Report (2002) y Señales del
jitt11ro (2009) lo protagonista aron s han p rdido a , us familia
en uceso trágico . n otras ocasione el amor e propue to
como esperanza de una vida mejor, Pretor lf/0111an (1990) en
realidad una ver ión para adulto del cuento de la cenicienta y el
príncipe azul. n una obra , la conflictividad d role y exo
cuestiona la viabilidad d I matrimonio como en La Guerra de los
Rose (1989) o Lunas de Hiel (1992) de Roman Polansky, donde
la ruptura e la única alida. o b. tant , la normalización de
la familia ree tructuradas parece r la temática más reciente,
en un clima d conciliación y acuerdo pot y para lo hijo en las
obra Los Visitantes (2 09). Una conciliación jurídica qu no par ce
er siempre ecuánim ya qu l s hombres, ajenos a la cu todia
compartida, vagan p r lo fil111s como la mbra de lo que fuer n
-padre - qu
n la obra cinematográfica. , muestran a er
enajenado o de e p rada . n otra , la des p ración .aboca a
la viol ncia de 'nero , , en particular, al homicidio, como en la
intrigante Ventana Secreta. D de una interpr tación no 'ª

183

�llw.11a

,IP!

f'llOJfl m

psicoanalítica sino p icologi ta, Ongen (2010) aborda el tema de
los recuerdos y la con trucción de la identidad de la pareja.
Aunque, de una forma encilla El Diario de Ana rank (1959)
desvela lo miedo y enti.mientos, lo afectos de una adolescente
sin futuro en un mundo que no e merece. Los dilema éticojurídico aparecen con frecuencia en 7 almas (2008), y 1entes
criminales (2 05), planteando problema relativos a la educación
y la convivencia ciudadana. En otro ca o , El jorobado de otre
Da1!le (1996) apela al rechazo social del ser diferente y Salvar al
soldado Ryan (1998) el verdadero significado de la guerra.
En igual forma, la cuestiones ex.istenciale , como el sentido
de la vida humana, adquieren un sentido e piritual en S11pemum,
el regreso (2 6), donde el uperhér e adquiere el rol de alvador
cristiano. En otra obra , in alvadore ni profeta la
cinematografía de f. Haneke de cubre las mi e.ria de la vida
normal de la hurgue ía alemana en toda su crudeza en las obra
El séptimo continente (1989), El tiempo del ubo (2003) 1m1!J Games
(1997) o I video de Ben'!} (1992),ftlms que sugieren el sin entido
que a había analizado la Escuela de Frankfurt. Frente a la
seriedad del enfoque expresionista alemán, sin olvidar a W
Herzog, con Teniente Corrupto (2009) en una trama de corrupción
policial, o Invencible (2001). La cinematografía cubana apela a la
hi t ria en 638 maneras de matar a Castro (2 06). Por el contrario
la upervivencia en alvaje (2003) de Jean an Claude, significa
una apuesta por la valentía la lucha. n otro extremo, i Valle
lnclán había dibujado lo e perpentos del iglo XIX, el cinismo
má descarado aparece en las produccione de antiago egura
como To"enle (1998) que de una forma maleducada y grote ca,
dibuja el antihéroe más cínico y amoral pero que, en un enti.do
más profundo, apuesta por una de confianza frente a la norma y
una reafirmación anárquica, ánica e individualista. s decir,
frente a una regulación dond la ociedad civil no e ve
id orificada, la conducta anómica, la opción a- ocial de sálvese
q11im p11eda, parece la única alternativa frente a las colas del paro

184

de España y a lo alojamiento gratuitos de la cárcel.
i pretendemo , de una forma más amplia investigar la
relevancia filosófica del derecho y la política en ciertos fthns, es
posible distinguir una erie de tratamiento de los probl mas
jurídico , la actitude dvica y la democracia, , e pertinente
considerar una erie de temáticas recurrente :
a) Uto pía 7 di to pía
b) La noción de ciudadanía y democracia
c) El papel de la educación
d) Libertad y alienación de las libertade ci iles
e) La idea de progre o ilustrada y el escepticismo
posa:nod rno
f) Filo ofía de la técnica la intuición de futuros alternativos
g) El concepto de ser humano y el d recho natural:
h) ambi en lo role sexuales del hombre y la mujer y
cambio en el concepto de conciencia e identidad
i) Problema ético , políticos jurídico , ecológico
j) Modelo democrático versu¡ totalitario : Fundamento de
la democracia, legitimidad r totalitarismo
k) Poder y imulacro: las nueva forma de gobierno
1) ¿Globalizadón económica o imperiali mo neo-colonial?: la
Cri is de la obei:anía nacional y la globalización
m) Eugene ia r raci mo
n) Mujer y discriminación socioeconómica
o) uperpoblación r regímene aut ritario
p) Progreso en genética y dilema jurídico :

n e ta línea proponemo un listado de obras significativa
ademá de la ya e mentada .

4. Análisi de la filmog rafia política
n ínte i hemo ob ervado como el derecho no es ajeno a u
interpretación cial y artística. De e te modo,
ora Lt,tero

185

�1 J fllJlfllaI

~• 111 1

(2003) o Galileo (1969) se posicionan en la influencia de
posiciones dogmática fundamentalista y us efecto l gale y
ociales, en e te ca o, la violencia fundamentalista cri tiana, el
negocio de las bulas del aticano o la condena de Galileo
re pectivamente. Como abemos, la filó ofa Hipatia, notable
astrónoma y política, consejera de reste fue víctima de la
conjura y condena de Sao Círilo quien destruyó gran parte de la
biblioteca de Al jandría, y condenó a lapidación y
descuartizamiento por asebeia es decir impiedad, una condena
que también reflejaría con maestría R. Ro sellini en la obra

Sócrates, (1971)

'

Las producciones bi panas 13 Rosas (2007) y El laberinto del
fauno (2006) no son nada neutrale y realizan una interpretación
vivencial de la represión de la libertades civiles y la tortura en
el marco de la Dictadura e pañola. También, de marcado
contenido hi tórico-político Che G11evara pretende hi torizar el
pasado vivo del nacimiento del régimen cubano. En esta _línea
JFK (1991) de liv r tone, escudriña lo orlgene del cr~en
del presidente John. F Kennedy sin arrojar una luz compromenda
dentro d una maraña de dato .contradictorios. En una óptica
critica contra el nazismo .resulta oh io que gran parte de lo
productore norteamericano ean de etnia hebrea lo cual
explicita su lucha en contra del antisemiti roo, ya ea en La Lista
de Schlinder (1993) el pia11ista (20 2) La vida es bella (1997), el
Gran Dictador (1940)
Tiempos Modernos (1936) de C. Chaplin.
De hecho la censura contra el autor de Mein Kamp aparece incluso
en M11tallte X IV (2011 ), donde en tal film d ficción e realiza
una manifi ta t rgi •ersación d la historia en u interpretación
del bloqueo a Cuba, una crítica implícita al racismo y al
ami emitism , baj la metáfora d la mutacione , y de forma
imilar, re alta un manifie to complejo de uperioridad del pueblo
judío que e e c nd de f rma ubrepticia aludiendo
indi.rectamen e a lo eres uperiore pero difer □ t s,
decir el
pueblo hebreo metaforizado en lo M.11/antes X. En una línea más

186

~teresante de reflexión sobre el derecho natural _ la igualdad
mna~ A11mica11 History X (1998) y Gran Tori110 (2008) apuntan a
un discurso humanizador y critico como ya lo hiciera La Afisió11
(19 6) hace una década o Gladialor (2000).
En e te contexto resulta intere ante que la crínca al modelo
democrático y us in ufici ncia aparecen veladas,
probablemente fruto de la censu.raínscirucional y lo policicament
c?rrecto, que da carta blanca para censurar el nazi mo y los
s~tema totalitarios pero que e restrictivo resp cto a lo
sistemas democráticos. Bajo tal tónica Distrito 9 (2 09) en una
metáfora alienígena encuentra el di fraz perfecto para manife car
el incumplimiento de lo Derecho Humano en udáfrica. n
igual forma El club de la lt1cba (1999) elude las referencias al
anarquismo y al marxismo y a imi mo, apela aJ propósito de la
locura para intentar justificar la acciones anti-sistema. Por lo cual
la reacción de lo movimiento anti-globalización d p nderíao,
implícitamente, de una e quizofrenia individuali ta má qu d
un de aju te económico de la propiedad privada en ti mpo d
apropiación y robo a mano de multinacionale y banco , qu
actúan de forma aparentemente legal y hone ta pero no, por
ello de una forma bienintencionada o ju ta. Sigui ndo e ta tónica
del enma caramiento, la obra de Fritz ang, 1etrópolis (1927) s
incardina en un futuro robótica donde lo proletario on tratado
como co a , en clara alu ión al si tema oviécico y al capitali mo
monopoli ta. n otros caso , la erie Los 1isitantes (20 9) realiza
un e tudio p icológico brillante de la lid r p eud -demócrata
Ana, que raya en la ps.icopatología y la m galomanía, como antañ
Jo hicieran los lídere hi tórico reale (Stalin, Mao,) y de taca
por • u car ncia de escrúpulo para utilizar la ma carada
democrática, que oculta bajo el control de los mas -media uno
propó ito totalitario . derná de la metáfora alierúg na para
describir la intrigas palaci gas con frecuencia, 1 cine histórico
explora la di ociación entre ética y política, con una
fundamentada in piración en / pti11cipe de J\faquiavelo tal y

17

�corno aparece en la producción española Los Borgia (2006), que
frente a la erie B, producción de 2011, recoge los aspectos
amorale de la conducta de la familia, sin el filtro puritano que
caracteriza a la producción oorteamericana. En oca iones en tal
cine, en vez de hablar de autores anarquista prohibido por el
vi ceral anticomuni mo, como fijail Bakunin, Piort Kropotkin,
o lo ocialista utópico como Charles Fourier u Robert wen,
es mejor, retrotraemo a un momento donde no exi cían tale
ideología , como el mundo romano, pero en el cual los
movimiento sociale contra el imperiali mo eran intenso corno
en el clásico Espartaco (1960), donde para el director, sin aludir a
principio de izquierdas apela a una liberación del pueblo bajo
la acción de un líder carismático. Con idéntico perfil, pero situado
en el futuro, The 1atrix (1999) dibuja un mundo postmoderno
in pirado en Jean Baudrilla:rd donde el pe o del cambio e
intensifica en una per ona eo. La interpretación individuali ca
de la ociedad no deja cabida para el análisi de las condicione
cio-económica que generan la desigualdad, ni la importancia
de la acción solidaria del grup frente al individuo. D e una forma
má e piritual, en El ·e,ior de los Anillos (2001) el problema político
es temati.zado de de un enfoque religio o, en la medida en que el
anillo del poder, en clara alusión al anillo de Gizes 9ue aparece
en La Rep1íblica de Platón, e una entación irre oluble para el
individuo que exige una persona e pecial para cambiar el estado
de depravadón y de fealdad moral, ejemplificada en sere
horrendo p r fuera y por dentro 9ue per onifican e ta saga
épica. En otra ocasiones una invasión tan de humanizada como
la acaecida en lrak e dificil representar de forma realista. E más
fácil recurrir a ere amorfo y frio, como lo de Slgli11e (2 10) o
1011stmoso (2 8) para mo trar la de azón de un pueblo invadido.
1á reciente la metáfora de una especie lejana e precisa para criticar
la ilegitima colonización de colono sobre el pueblo indio, como
Avatar (2009), en un alegato anti-etnocentri ta y ecologi ta.
. . n otras oca iones, lejo de la metáfora e afronta con tono

documentalista hi tórico la dramática realidad ya hablemos de
El seiior de la guerra (2005), Hotel Rwanda (2004), Diamantes de
angre (2006) Amar peligrosamente (2003), o Persépolis, donde se
escenifican lo efectos trágicos, má que e investigan la cau a .
En otra oca ione las produccione muestran cómo se infligen
los derechos humano d una forma descriptiva, ya sea en Ciudad
de Dios (2002) o l111ndog Millionaire (2008). En oca iones nos
alertan obre lo riesgos futuros de privación de libertades civile
bajo manipulación científica y técnica y la con ecuente
subver ión, como en War Gan;es (1983), Hacktrs (1995), Piratas
informáticos, 1984 (1984), Fahrenheit 451 (1966), o Brave ew World
(1980), sin olvidar E/ bo111 de Tmman (199 ). n otra
producciones no alertan sobre lo riesgos de la energía atómica,
como Teléfo110 Rojo, Volamos hacia foscú (1964) de tanley
Kubrick, o ltimafllm a la tierra (1951). De de un punto de vista
juódico 'Tomorro1JJs Children': Los niños del mañana (1934) expresa
lo riesgos de la legitimación científica de la eugenesia y su
aplicación jurídica aplicada en U A, en má de 24 e tados
durante el primer tercio de siglo un claro precur or del tan
criticado nazi mo alemán, en tierra norteamericana y en u.o
periodo anterior.
demá de lo films analizados en conveniente profundizar
en otro que, por razón de e pacio no podem profundizar o al
meaos parafra ear, sino implemente aludir. i atendemo a la
temática , no debemos obviar obre:

Golpes de estado
*Títol 1mifo11ne Missing (Film) Títol Mi ing [Enregi trament
vídeo] / dirigido por Co ta-Gavras &amp; Donald prod. nited tates
of America: Polygram Filmed Entertainm nt, 1982.
Guerra fría
* Dr. Strangelove or.How I learned to stop worr ring and /ove the
bomb, nited tates of America: olumbia Pictur , cop. 1964.

189

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Conspiracione
*The Comtant gardener, Germany: Potboiler Production , 20 S.
*The Manchurian candidate nited tate f America:
nit d
ti
cop. 1962.
*Rising s1111, nited tates of America: Twentieth Century ox
1993.
"'The ieg , nited tate f America: Columbia Pictures 199 .
i atendemo estrictamente a cue tiones jurídica más qu
políticas es conveniente no pre cindir del iguiente material
cin rnatográfico:

Problema judicial.e
Intolerancia (1916), El chico (1920), La huelga (1924) Lo pasión
de ]11a,1a de Arco (1928), M. I vampiro de Dusseldoif(1931),

191

�l T11,11

,la

F-71,,

~ d

Sca,jace el te"or del hampa (1932), Sqy 1111 fugitivo (1932), El secreto
de vivir (1936)
uria (1936) El joven Iincoln (1938), Es,neralda,
la z!ngara (1939), El forastero (1940), El as1111to del día (1942),
IVilson (1944), Ladrón de bicidetas(194 ) , Las ag11as bajan negras
(1948), Uamad a c11akjuierpuerta (1948), La costilla de Adán (1949)
Drat11a en presidio (1950), Yo confieso (1952), LA furia de los j11stos
(1955), 1ás allá de la duda (1956) Doce hombres sin piedad (1957),
Falso mlpable (1957), Senderos de gloria (1957), Testigo de cargo
(1957) Chicago, ario 30 (1958), El pisito (1958), ,Quiero vivir!
(195 ), Anatomía de un asesinato (1959), Impulso criminal (1959),
El sargento negro (1960), La herencia del viento (1960), El hombre de
Alcatraz (1961), ¿Vencedores o vencidos? Eljuido de uremberg (1961),
El cabo del terror (1962), I IJOtllbre que mató a Liberty Va/anee (1962),
El proceso (1962), Matar 1m mise,ior (1962), Rebelión a bordo (1962),
alvatore Gi11/iano (1962), El infierno del odio (1963) El verdugo
(1963), Reyy Patria (1964), na mestión de honor (1965), En bandeja
de plata (1966) La batalla de Argel (1966), La jauría h11111ana (1966),
Un hon1bre para la eternidad (1966), A sangre fria (1967) Los
malvados de Firecreek (196 7), Detenido en espera de j11ido (1971), Johmry
cogió su f11sil (1971), La naranja mecánica (1971), Perros de paja
(1971), accoy Vanzetti (1971), lj1'ezde la horca (1972), Proceso a
un estudiante acusado de homicidio (1972), Elj11ev el asesino (1975),
Taxi Driver (1976), Queridísimos verdugos (1977), El expreso de
medianoche (197 ), El cn·fl/en de Cuenca (1979), Justicia para todos
(1979) Kramer contra Kramer (1979), Desaparecido (1981) Blade
R.tmner (1982), El smtido de la vida (1982),l..a balada de araya,na
(1982), Veredicto final (1982), Losjueces de la ley (1983) Stico (1984),
Al filo de la sospecha (1985), / señor de las t11oscas (19 9),l..a coja de
mtísica (1989) El prado (1990), Las cartas deAl011 (1990),Matri111011io
de com enúnda (1990) ,Pres11nto inocente (1990) ,La estrategia del caracol
(1993),Philadelphia (1993), La n111erley la doncella (1994), El corredor
de la 11111erte (1995), Pena de muerte (1995), El escá11dafo de Larry
Ffy11t (1996),En el nombre del hijo (1996), Esperanza fmstrada (1997)
Acción civil (1998), Antz/Hormigas (1998), Regreso al paraíso

(1998),Subjudice (1998), La viuda de Saint-Pierre (1999), Las normas
de la casa ~e la sidra (1999),Lo espalda del mundo (2000), La tt1adrilla
(2001), Unico testigo (1985).
5. A modo de síntesis
Hemo rec rridos los principales hitos cinematográfico del iglo
y comienzo del XXI para mostrar la relación entre la
producción cinematográfica y el derecho y la política no con la
intención de realizar un análisis exhaustivo de cada una de las
obras, sino con el ánimo de mostrar el panora.ma de problemáticas legales políticas que impregnan los jihm citados y no son
ajenos al arte. Invitamos al lector a inve rigar y xcraer sus propias
conclu ione a partir de tan vasto material sobre el cual es
necesario una inve tigación d sde múltiples enfoque }' per pectiva enriquecedora , canto jurídica como política y filosófica .
na metodología per pectivista que, por cierto hubiera ido del
agrado d
rtega y a set y que tamp co hubiera disgustado a
una interpretación del sjgnificado textual y i ual, como la
propue ta en el círculo hermenéutico por Henry Gadamer.

1

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195

�Apuntes y reflexiones en torno al pensamiento político de Carl Schmitt

Rogelio López Sánchez ·
Cristian Alejandro Mercado Rodclguez ··

L

Introducción
o DE LO TF...r. PRlNCTPALES acerca de lo que se trata lo político
es la e encia de lo político, así como su fundamentación y
elementos.
pesar d esto, cuando e intenta dar respuesta a
estas interrogante se le da una importancia mayor a otra ciencias
que a la misma ciencia política, es decir, e evocan elementos de
lo que e vale lo político pero no la verdadera e encia de esta.
Por e o, uno de los trabajo más importantes de la época del
siglo 7 ha ido el elaborado por Carl Schmitt su planteamientos en torno a la cuestiones referida, con antelación. ab
mencionar que este ilu tre pen ador era un fu rte segwdor del
estatalismo, el cual era concebido como un modelo fuerte de
gobierno en eJ que la autoridad máxima tomaba las decisiones
en los casos más extremos:

· Profesor de derechos fundamentales en la Facultad de Derecho y Criminología,
de la Uni er idad Autónoma de uevo León.
·• Asi tente de Cátedra de filo ofia del derecho en la Facultad de Derecho y
Criminología, de la Universidad Autónoma de uevo León.

197

�11NIHl/lu/&lt;11 1i/lJ.tU 10

La época de la escatalidad esta ya arribando a su fin: sobre esto
no correspond derrochar palabras. Con ella desaparece la
e tructura integra de concepto relativos al e tado erigida por
una ciencia dd der cho d I e tado e internacional de carácter
euro céntrico, en el cur o de un trabajo conceptual de cuatro
siglo . El estado como modelo de la unidad política, el estado
c m titular del ma xtraordinario d todo lo monopolio ,
ó ea el m nopolio de la decisión política, esa brillante creación
del formalismo europeo y del racionali mo occidental, esta por
er destronado. Per us conc ptos perduran y on ahora vistos
como clá icos i bien el termino clá ico suena ho meno

chmitt r aliza una tipología sobre el
cado: ubernativo
legi lativo, jurídico adrnini trativo. El .. tado d normalidad
e genera por m dio de la deci ión d I soberano y la leye quedan
contenida com una impl herramienta en 1a cual 1 oberano
puede basar su criterio para manten r un margen de estabilidad
o como mejor lo diría chrnitt un tado d neutralización.
La n rmalidad e la plena vi encia del E tado de Dcr ' cho y en
general de cualquier orden jurídico. Ello upon , desde el punto
de vi ta Legal, el funcionamiento normal de las in titucione. , y,
de de el punto de vista empírico, la exi teocia d paz interna y
e terna. La normalidad implica la ob ervación de la Legalidad
una soci dad en la qu imp ra el orden, en cuanto l1a funciona
de acuerdo a lo que las Leyes pre crib n. 2

equivoco y ambi alente, pór no decir irónico. 1

En su teoría afuma el pensador alemán, que lo político precede
a lo estatal, tomando al Estado como la institución máxima en
la cual repo a la sob ranía, para poder tener un orden
institucionalizado y desicioni ta y crear con esto un estado de
normalidad o neutralización de los conflicto suscitado por la
diferentes lucha de clase . Por tanto, de pué de e ta definición
lo único que queda, es resaltar a la soberanía estatal, lo cual,
para nue tro autor s aquello que hace que el E tado se enaltezca
por encima de todas la demá in titucione , es decir, la capacidad
tener el poder supremo sin restricción ni intervención tal cual
eíamos en lo Estados dictatoriale , poder que e le otorga al
oberano para que éste pueda tomar decisiones que lleven al
E tado a una n rmalidad en la que no exista el plurali mo de
idea y no se gen r n conflictos interno que puedan ll var a
una lucha interna de clases y debilitar a í al L viatán.
Pero el riesgo qu e corre al dar a una sola per ona el poder
total de d clarar la normas y dar decreto con carácter de orden,
e otorgar el calificativo de autocrático al Estado, en el que lo
único que e logra e enfurecer al Leviatán. Por tanto lo que
chrnitt bu ca en el stado es generar un estado de normalidad.

1 SCHMITI

Carl, El concepto de lo político, Mé ico. Folios Editorial, 1984, p. 4.

198

Pero como puede verse, el a pecto negativo de esta fac ta
re ide en qu el poder e centraliza, a que e imposibJ que
pueda influir de manera contundent en codo lo asp cto
sociale , porque lo social reba a en complejidad a lo estatal.
unque haciendo alusión a la idea de chmitt, j le quitáramo
esa capacidad al stado r e callera en un populi mo (a lo que
Sdunitt conoce como
tado 1 gi lativo), el E tado obtendría
una verdadera 'omrúpr , encia' pero con sto, emp zaría a perder
su verdadero p der de d cisión, y e emp zaría a c n ertir poco
a poco en un in aumento para el juego de 1 ínter e pri ad
de la diferente e fera política..
Otra de las críticas lanzada por el di tinguido pr fesor al mán
es que la probl mática del Estado y el juego de la diferente
esfi ras de lo p lítica, convertida en un mero in trumento para
llenar todo lo intere e privados d e to . E to _e &lt;lesarr lla
principalmente en lo partido político o lo parlam ntos en lo
que lo incere e privados no p rrniten ue e logre el verdad ro
fin de e to , qu con iste en tratar de llegar a un acu rdo para el
1

HMITT. Car!, Teología política, Bueno Aire Editorial truhan &amp; Cía. p. 25.

l99

�JI

llt11

I

bienestar mismo del Estado, sino que terminan por impon r u
propia regla para beneficiar e, lacerando por con iguiente al
tado con e ta deci ione . com diría el mimo chmitt, en
los partid p lítico com en el parlamento, ya no e da un
ejercicio del dialogo y argumentación, i no que hay negociación
para pod r tomar J nece ario para u bien.
simi mo, dentro del concepto de normalidad al que hacía
alu ión chmitt, también ex.i te l conc pto de
tado de
exc paon.
e tado de excepci 'n es "aquella e entualidad o
contingencia que no e ta de crita ni previ ta por el orden jurídico
vigente y que puede definirse como un ca o d nece idad
extrema de peligro para Ja existencia del cado", 3 la excepción
e má int r ant que la norma. a norma no prevé nada, la
excepción todo, confirma tanto la norma como u exi tencia,
qu deriva olo d la excepción- en la excepció~ el poder d la
vida real rompe la corteza de un mecanismo que e torp por
recepción. 4
uando e to ocurre ( cado de excepción), e evid nte qu
tado ub ist el der cho pa a a egundo término.
Como quiera qu el e tad excepcional ea siempre cosa distinta
de la anarquía y del caos en enndo jurídico siempre sub i te un
orden aunque e te orden no
jurídico. La existencia del E cado
deja en e te punto acreditada , u uperioridad obre la validez de
la norma jurídica. La deci i 'o e lib ra de t da las traba
normativa
e coma ab oluca, en encido propio. Ante un caso
xcepcional, el E tado uspeod el Derecho p r virtud d l
der cho de la pr pia e n ervación. Lo dos lemeot qu
integran el concepto d orden jurídico
enfr ota el uno con el
otro y pon n d manifi to u independencia conceptual. i en
lo ca
normales cabe reducir al mínimo el elem nto aut 'nomo
de la deci ión, e la o rma la que en el ca o de excepción se
aniquila. in embargo [ ... ] ambo elem nto - la normas la

mientras el

deci ión- permaoec n demr del marco del D recho. 5

Como o tiene el Profi r Lui
ro Tapia: ' ara qu una
ituación ea calificada de excepcional, no ba ta con qu e
pre ence un ca o no previ to por el ordenamiento in tituci na!.
demá
n ce ario que e de en un contexto d una lucha por
el poder d tal magnitud que ea capaz de agrupar a lo op n nces
en enemig o amigo '. 6 Dicha dialéctica amigo-enemigo la
encontram s pre ente en lo texto de chmitt y u teoría del
d ci ionismo p lítico.

l. Deci ioni mo chmittiano
l concepto de legalidad que concede chmin fu c ncedida
por l violento que fu u ida en la madurez, en la republica de
\; imar donde la I galidad ap n logro contener Ja continua
gu rra int rna y la conflictividad ubyacente d ' tas. P restos
motivo
chmitt . 1 nta u te ría n ba e a te mi mo mi do v
al trauma cau ado iendo la ha principal para su t nrar ¡l
decisioni mo en la oberanía, y a i cambiar el conc peo de
1 lidad p r uno más fuerte, que e el d legitimidad del p der.
n e te eotido la leye on emanada por el p der sob rano
para con ervar el e tad d norm lidad ante m nd nado, p ro
cuando e. ta ti n n una verdadera coercitividad pueden llegar a
r tomada como una verdad ra herramienta deci ioni ta. Pero
aquí hay una gran cli crepancia entre lo qu e el d ci ioni mor
llegar a un acuerdo d la fundamentación de la ley. fucha aurore
llegan incluso a pen ar que el deci i ni rno e. aquel que finaliza
un rema, pero e to no e a í I deci ioni. mo n
ba a en
fundameotacione lógica,, jno que lo, pre upue. t
de
racionalidad r univer alidad de la I y oo remplando p r la
deci ión particular &lt;l una Y Juntad que se ·pre a dando órdenes
24.
ritica de chrnill al liberali mo ", Revista Es111dio

s
3 ídem, pp.16-17.
• ídem, p. l .

.

6

Público.

,

201

�Jf:JJW. Jni/,l; / I

f'

especificas. Las decisioo s e di ringuen así de las leye . Mientra
las leyes, en tanto norma univer ales valen en tiempos normale ,
la decisione en tanto mandato e pecífico , ordenes, medias
o decreto , on lo in ttumento jurídico del e tado de
excepción.
El hecho de qu una decisión haya sido adoptada por la in tancia
competente hace a esa decisión relativamente, y, en ocasione ,
absolutamente independiente de la razón de u contenido y corta
en ec cualquier di cusión obre i e o n dudo a. En un in tan te
la deci ión e hace independiente y adquiere valor propio [... ].
ormativam nte con idera, la decisión nace de la nada. La fuerza
jurídica de la decisión es harto di tinta del resultado.'

Otro punto primordial para lograr entender el desarrollo de

e ta teoría es aber cuál e el fin del deci ioni mo y porque e
tan importante poderlo encontrar en una ola per ona ... 1
decisioni mo ba ado en una per ona significaría que ella ería la
encargada de 11 nar lo hueco de lo politice. Pero a los ojo de
un critico de la t oda totalitaria o dictatoriale como la que
maneja chmitt, e p dría pensar que lo E tados e tán aba ados
en la má pura de la fuerza , del temor en ez del consenso,
además que la falta de Estado es la legitimidad inviable para
nue tra época8• continuación, baremo una breve ínte i en
torno a la tipología de Estado egún el mismo pen ador alemán.

11. Los Estados de Schrnitt
chmitt divide a los -i stado en 4 diferente tipo de acuerdo
con su role con respecto a lo político y u poder oberano:
gubernativo, legi lativo, jurídico, administrativo. Al primero que
haremo mención,
el scado gub rnativo.
7 FLAX, Javier la democracia atrapada, una crítica de/ de.sicioni mo. México,
Editorial Biblo , 2002, p. 79.
CHMJTT, arl Ob. Cit., pp. 87- 8.

202

Ro rúu I .Aprz

lm,d.Jtz..

Cnrllan ll.7andro \I mido Rodrigu

El EsttJdo G,,bemativo e 1a modalidad de organización e tata! donde
la obe~anía con erva su atributo de poder indiv· ible y concreto,
u cepa ble d encarnar una autoridad per onal , o el caso más
puro el jefe de gobierno e , a la vez el legi lador supremo y
co~3:°dante en jefi del ejército· la ultima fueot de 1a legalidad ,,
el ulttmo fundament de la legalidad.''
·

E te primer E tado es el " •stado clásico Europeo", que al
parecer, e el más uúlizado por chmitt como modelo de lo
corr~cro en lo políti~~- . basa según él, en la legalidad (norma )
del 1stema y su legmrrudad (autoridad), lo cual ignilica que la
'legalidad denota el a pecto formal de la ley, esto e la n rma
que _no configuran el orden jurídico; mientras qu 1a legitimidad
rerrute a la deci ión de la voluntad qu e u tenta la validez de
la norma en su poder (lo que ·e ha llamado el entido político
de la ley)". 10
l segundo E tado enunciado p r chmitt e el Estado
Legislativo que su principal caract riza es diviclir el poder soberano
en dos: la capacidad legi lativa por un lado y la parte coacuva
por la otra. u tro país se encuentra n este tipo d E tado, el
u_ de la teoría chmittianas no ayudaría a lle ar al iguieme
ruvel al paí como crió.ca constructivista. A imi mo, chmitt alega
que ~st modelo trata de reprimir lo qu es la legitimidad a la
legalidad, encerrando a í el espíritu del Leviatán, por meclio de
estas d limitacione tan ab tracta que d jan d masiado huecos
en la soberanía que el juez debe de llenar con us decisione~.
Pero el tipo de modelo que ha dado má auge entorno a la
evolución política e la d mocracia, que en los último tiemp 5
empezó . u a enso ~acia a su principios de igual, liderazgo y
paternalismo p ro sm ca r en un conflicto ma. or para e te
9 ERRA O Gómez. Enrique, Consenso y conflicto chmitt, Arendty defimción
de lo político. México. epcom, 199 , p. 26.
10 Ídem ., p. 28.

203

�lw11dlo l .6f1 •\ linche- ,(. ris/11111 All ,111dro \1r1r,1du Rvdni,11

modelo ''la legalidad consiste en la adecuación a una ley vigente
o a una deci ión gubernamental, la legitimidad va rna allá del
ordenamiento jurídico vigente eñalando u correspondencia con
un sistema de valore sociale o moralidad pública".' 1
El tercer e el Estado j11risdiccional que e caracteriza en que
"la labor del gobierno queda sup ditada a un juez que actúa en
nombre del derecho". 12 Finalmente, el cuarto, es · el Estado
ad111inistralivo, en el cual egún chmitt "la burocracia puede llegar
a convertir e en la elite política, con u propia autoridad y
legitimidad, capaz de tomar las decisione política ."13 E te es el
modelo que ma critica hace chmitt porque r duce implemente
al
tado en un benefactor al ervicio de los intere e públicos.
Pierde totalmente su fuerza empieza a verse en La impo ibilidad
de convertirse en este benefactor por la mismas regla que on
impue ta por los privado , que on ahora lo reguladore de lo
político.

111. La teoría constitucional de Carl Schmitt
chmitt puede jactar e de ser uno de lo pionero eo tratar de
de arrollar lo que es la Teoría Con titucional, en virtud del cual
el poder oberano e autolimita ' otorga a los ciudadano
d recho ubjetivo . Por otra parte en ntido material, e refiere
a cierto elemento u tanciale . Con e to puede d cir e qu
chrnitt con su d ci ioni mo, ponía com única constitución al
oberano y al pueblo en el que recaería el p derío, del mismo
soberano, para crear el tado de excepción erfa sung). Pero
hi tóricamente, abemo que los principale nemigos de e te
tipo de gobierno (autoritario), iernpre ha ido la burguesía y
que, conform con el crecimiento de u riqueza y el debilitamiento del poder oberano cau ada por la di tintas guerras
11 AGUILERA PORTAL E , Rafael Enrique, Teoría política del E tado constiwcional. Mé ico, Porrúa, 2011 p. 3.
12 ERRAN O Gómez, Enrique, Ob. Cit .. p. 27.
13 Loe. Cit.

204

entablada para p der con rvar el e tado de normalidad, e ha
visto a recurrir al oberano a pre tamo hechos por parte de lo
hurgue e a cambio de conce ione hasta un punto en que la
hurgue ía tuyo tanto pod r como para hacer que el re o oberano
tomara medida y e ba ara en una constitución, creando un
parlamento y e o conformaría un debilitamiento del poder
oberano, pero la apertura también al humani mo y a la grande
teoría corno el
tado de Derech que e lo qu no rige
actualmente.
La con titucióo no e , pue , cosa ab oluta por cuanto que no
urge de í misma. Tampoco vale por su ju ticia normativa o por
virtud de u cerrada sistemática. o e da a í mi ma, sino que e
dada por la unidad p lítica concreta.
hablar e tal vez po ible
decir que una onsticución e tablece p r í mi ma sin qu la
rnreza de esca expresión ch que en _eguida. P ro una con titución
ue e da a sI mi roa es un ab urd manifie to. La con titucióo
vale p r vfrtud de 1, v Juntad p litica xi. tendal que la da. Toda
e p ci de norma jurídica también la norma con ricucional,
presupon una tal Yoluntad c mo exi tente. Toda ley, como
regulación normativa, r también la Ley con titucional necesita
para u validez un último términ , una deci ión política previa
adoptada por un poder o autoridad existente. Toda unidad poütica
existente tiene u valor y u razón de xi cencia no en la ju ticia o
convivencia de normas, si no en u ex.i tencia rnisma. 14

IV. El pensamiento político de Carl Schmitt en torno a su
dialéctica amigo-enemigo
Mientra que lo político queda reducido implemente a la
manera de tratar con lo demás e tado ob ran , como llegar
a acu rdo con ello , e ahi donde e de ata una d la teoría de
mayor interé de chmitt, la de amigo-enemigo. E ta teoría trata
de reducir a do lo tipos de relación política que hay con lo
" CHMIIT Carl. Ob. Cit., p. 25.

-?

:,

�l l11J11a11J/ns I lu ,, o

demás e tado oberanos: o son amigo , o e convierten en enemigo . on esta teoría e ju tifica el concepto de conflicto,
porque egún Schmitt, mi otra se trate de liminar el conflicto
e tratara d bu car un fin último, Ld un biene tar n general,
y por ende se creara un camino hacia lo que se definiría como lo
ju to. sí seria fácil crear un camino antagónico con las per onas qu no comparten nuestro mi mo ideal hacia lo que es justo
0 verdadero a nuestro ojos, y bu caríamo erradicarlo por
cualqui r m dio, porque é tos representarían a nuestros enemigos que van en contra de nuestros principios. Aquí e donde e
enmarca lo má polémico de e ta teoría, en la posibilidad de una
guerra, para tratar de erradicar fi icamente ese mal.
Pero definamos un poco más qué e el enemigo de la teoría
de chmitt· un enemigo no es cualquier adver ario privado, o
por aqu I individuo que intamos desagrado, sino que debe de
ser un "conjunto organizado de hombres que se opone de manera
combativa a otro conjunto de hombres igualmente organizado" 15
Y no nada más esto se nece ita, ademá que ea de manera pública
y que la po ibilidad de eliminación o erradicación ea de manera
definiti: a. sto da la po ibilidad utilizar la fuerza y la violencia
como v rdadera herramientas de pacificación".
n migo e oJo un conjunto de hombre que al menos
virtualmente, o sea dentro de una po ibilidad real, combat y e
contrapone a otro agrupamiento semejante. Enemigo es solo 1
enemigo público, puesto que todo lo que e refiere a emejante
agrupamiento y en partículas a un pueblo integro, por el mero
hecho de serlo e convierte en público. El enemigo es el ho tis,
no el inimicu en entido amplio' 16

Gracias a esta distincione , y má e pecifico, al poder definir
al enemigo como aquel que bu ca conjunto de hombre
1$

l&lt;.i, •e/in l .óp,:z \muhr:¡ .&lt;.m11a11 A/9,mdro .\lnmdo /{i;dn

organizado qu pret nden la aniquilación fí ica de otr grup
de hombre , da como posibilidad de la guerra. Entonces s podría
decir que la guerra e l fin último d la p lítica de pacificación.
P ro para poder declarar la guerra s ti oe que recon c r la
exi tencia de otro Estados, quien tambi ' n tien n su obe.ranía,
p ro se pueden llegar a acuerdos exístenciale para obrevivir •
sobrellevar el conflicto, porqu hay que reconocer qu la
existencia de otro estado que me apoye, eria benéfico, pero
in j tir en u aniquilami nto ignificaría perjudicarme in
r tribución.

1 único órgano que ti n la facultad para tomar la deci ión
de guerra e I stado (ius belli).

La guerra no e sino la pro ecución d la politica con otros medio,.
La guerra es mero instrument de la p lítica. Y ciertamente La

guerra es también o; lo que ocurre e que u ignificación para
el conocimiento de la e encia de lo poüti.co no se agota con e a
proposición. Y a í
mira más atentamenc , tampoco para
Oau ewitz es la guerra una má entr lo diYer os in, rrumento
de la política, ino que constitu~•e la ultima ratio de la agrupación
egún amigo y en núgo . La guerra po. e su propia gramática
(sus propias r glas técnico militares), pero la política e y sigue
siendo su cerebro; la guerra no po ee u lógica propia w

En la clicotorrúa de las relacione del Estado entre ami$oenernigo, si e analiza de una manera verdadera el autor olo
denota claramente quien e el enemigo el cual e da de una
manera muy uperflua ) recaerá únicament como amigo aquel
que no e enemigo. sto trae consigo un conflicto que
n Jo
que e ba a principalmente e te autor, e decir, no recae en la
po ibilidad de la amistad para llegar a mejore cammo y a una

ERRANO GÓMEZ, Enrique, Ob. Cit., p. 56.
O, Jo é, El concepto de lo polltico. 3• ed. Folio Editorial, 1984, p.XJV.

16 ARI

206

11

27

�l l1111111mtn1 1ilo.ro¡111

moralización internacional que de de nuestro punto de vi ta es
imposible, pues siempre nos enfrentaremos ideológicamente con
otra per ona . Además Schmitt enmarca con qué intensidad puede
existir la enemi tad, y en qué medida deberían de tomarse para
eliminar ese conflicto, aunque según él, el método más factible es la
eliminación física, per no analiza hasta que punto hacerlo.
V. Crítica al pensamiento político liberal
egún chmitt, el libera.ti mo corrompe todo el equilibrio del
conflicto por que empieza por negar la categoría amigo enemigo.
Tratando de crear relaciones única y una paz basada en la
igualdad de lo hombres. Pero lo único que hace es elevar el
verdadero termino amigo enemigo, a los conceptos bien y mal, y
conceptualizar el término de lo justo. Y lo ju tos discriminarían
a los que no pueden compartir su causa porque para ello , lo que
es justo, para los otros no lo es, entonces, los que no van con
nue tra causa, e vuelven la magnánima repre entación del mal
y e ju tifica cualquier tipo de iniquidad y de violencia para
elinúnar ese mal y llegar a lo ju to y verdadero.
Uno de lo principales crítico al liberalismo e el propio Carl
Schmitt, por que el liberalismo niega de manera contundente la
existencia del conflicto, alegando la igualdad de los hombres,
tratando de crear un gobierno en el que todo los individuos
ean iguales, pero alcanzar esto e verdaderamente impo ibl ,
sino que e ta on aspiraciones o fines último de realización y
no punto de partida como lo con agran muchas 'declaraciones
de Derecho Humano ' inspiradas en el liberalismo político.
El iglo pasado fue uno de lo m.á angóentos en todos lo
términos, y estas guerras fueron justificadas por el hecho de llegar a
un bienestar mundial mayor, e as matanza de gran envergadura
nos llevarían al mejoramiento del mundo y a una paz mundial. La
imposibilidad de los stado por solventar las necesidades de una
buena comunicación y el aber llevar de mejore maneras la
relaciones con lo demás Estado han desatado todas estas crisis. La

20

Ro lio Vtf' -. .\ f11(/J

, .m/ia11

lli:¡rmdn., \len-ud11 R1,d11~11,.z

falca de criterio y de control obre el mismo por su debilitamiento
ante lo social, únicamente nos llevaría a uno enfrentamientos aun
más grande , pero abanderados bajo el mástil de la libre competencia.
El liberali mo toma como iguale a todos los hombre in
jerarquizacione , en la que la razón pura gobierne y no exista la
nece idad de un mando i no únicamente leyes por encima de la
razón humana. A lo que la democracia se divide en do grupo
en el demos y en lo gobernante a lo que le da la capacidad de
gobernar por medio del contrato social. monee , e genera la
premisa de que la democracia trata a lo igual como igual, y a lo
de igual de forma de igual. n nuestra época es imposible lle ar
a una igualdad de persona a per ona. litemos una definición
más clara de la igualdad que nos daría el liberali mo político
con un ejemplo del ·a conocido libera.ti mo económico.
El liberali mo económico li.b rala barrera del mercado para
una Libre competencia un mejor intercambio de biene y
facilidade de negociación entre Estado . lo único a lo que
lleva el liberali mo económico actualmente e a la de igualdad,
p r qu can solo b neficia a aquellos que ti nen la capacidad
para realizar e a verdadera competencia. 1 poder d 1 stado
entonce e convierte en un mero instrumento de los intereses
privado por que ea a det riorad la ima en d 1 gran leviatán.
ctualmente la forma de gobierno que ha logrado romper todas
la barr ras es la democracia que ha tenido un gran aug en el
desarrollo d l presente siglo mediado del anterior, por lo
concepto d igualdad qu da, el gobierno del pueblo y para el
pueblo. monee lo atractivo de e te rn delo
q11e los actores sociales
y políticos represmten las reglas del juego democrático el cual, es lo base del
podery lo obediencia o los /~es q11e proviene •Je sttstenta en el acuerdo como
también en q11e acaten las decisio11e1 política, porque lo sociedades i11stit11ciones
deben someterse o/ mandato de representación político. 18
18 AGUILERA PORTAL E , RAFAEL ENRJQ E, "Legitimidad del poder, democracia y vici itude de la gobernabilidad en Mé leo··_ En AGUlLERA
PORTALE , Rafael Enrique. La tra11Sformaciones del derecho, el Esrado y la
polÍlica en el m,e~·o contexto global. Oficio Ediciones, 201 O, p. 16 .

209

�llf , 1 /¡¡¡

J ÚOJfHa

Para qu se cumpla la función específica del stado lib ral
éste debe otorgar protección a lo individuos, una esfera de
protección erdadera, inviolable ya que el Estado actual, tiene
como función, procurar el bien del mi mo. Entonce ahí es donde
el poder del leviatán e empieza a limitar por que ahora tiene
que ejercer u poder, pero sin violar lo derecho que el mi mo
concedió. Es decir, e ahí donde el Leviatán se empieza a
convertir ya no en una gran Institución que instaura el orden, si
no en un mero instrumento de negociación, tanto en lo político,
como en u organización. Uno de lo principale autore que
Inspiraron a chmitt fue Thorna Hobbe , inclu ive el mi mo
chmitt lo afumaba, tomando las idea de Hobbe de un ser
maligno en bu ca de atisfacer us propia necesidade expondré
lo siguiente acerca de la divi ión de poderes.
La divi ión de p deres e eneró con el fin de crear un
equilibrio de los tre poder ~ que ninguno tuvie e má poder
que el otro ino que cada uno
quedara en su jurisdicción.
Pero si tomamos la idea del hombr como un ser maligno y al
Leviatán (Estado) como un ser magnánimo qu iempre buscar,a
salir y volverse a imponer como el máximo jerarca, afirmaría
que habría una lucha interna entre e o podere para poder ganar
aun ma poder y el Leviatán se empezaría a liberar de las atadura
que lo envuelven. Durante años sea querido llegar a un estado
de paz, pero ahora que e tamos en aras de eso, e empieza a
extrañar a la anteriore forma de gobierno.

Reflexiones finales
En México, la democracia e aco tumbra a identificar legitimidad
con el proceso formal democrático, en e pecial con la eficiencia
y eficacia de la in titucione pública y lo distinto órgan s
que conforman el tado, la legitimidad en t ca o, e refiere a
la aceptación del poder p ro no a una cualidad de ju ricia.
En México lo que ha generado el deterioro de la instituciones
y por ende u poca eficacia e : la corrupción de lo sistemas.

21 0

RI/ du, 1Á/'"' 1,mrh,-z.. n t1on 1/r:¡,mdm \fm.rdo Rodri~ur.._

Como diría el rnismo chmitt, en el parlamento no ha , di cu ión,
pero si negociación y aju tes de intereses entre los partidos que
tienen repre enración parlamentaria. En su libro, sobre el
parlamentarismo menciona: Los partido se relacionan entr sí
como podero os grupo de poder ocial y económico, calculando
los mutuos intere e y us posibilidades de alcanzar el poder r
llevando a cabo desde e ta ba e fáctica comprorni o y
coaliciones. 19
Esto ha generado en la población una cierta desconfianza en
las diferentes in tiruciones, además de que la corrupción del
sistema genera una polarización tremenda en la sociedad v no
cumple con su factor de benefactor social, qu es para lo, que
e tá constituido, ino que e benefactor de intere es privado .
La de igualdad proviene fundamentalmente de una mala pé ima
di tribución d lo recurso y bienes fruto de la cooperación
ocial. 20
Es por eso que e nece aria la búsqueda de solucione.
alternativas a las vici itude de La gobemabilidad democrática
en México, ya que e to proviene de un análisi de múltiples
factore como la reforma democrática de la in titucione el
fortalecimiento de la ociedad civil, la po ibilidad de ejercicio
de d recho y libertade públicas, el desarrollo amplio de una
cultura política y la formación de políticas pública que generen
una ciudadanía ocia) como igualdad de oportunidade
económica frente a la enorm
desigualdades soci ecooórnica .21

SCHlMTT. Carl. Sobre el Par/omentari mo. 1990, p. 25
AGUILERA PORTALE , Rafael Enrique, Ob. Cit .. p. 179.
21 jdem. p. 16 .
,q

20

211

�JI

t,

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212

213

�RESEÑAS Y COMENTARIOS

�La aventura de pensar: Fernando
Savater
Valeria Salas Caróllo*

Fernando Fernández-Savater Martín nació en San Sebast:ián, España,
el 21 de junio de 1947, estudió filosofla en la Universidad
Complutense de Madrid, y se ha destacado como activista, escritor
de novelas y obras de teatro, y periodista, oficio del gue dice
"clisfrutar más". 1 Su tendencia filosófica es "vit'llista e ilustrada"!
él mismo se considera kjano al filósofo académico y más bien se ve
a sí mismo como un "filósofo de compañía'',3 cuyas influencias más
notables son Spinoza, Nietzsche y Gorao.
El libro La avent11ra de pensar surgió de una serie televisiva de
divulgación filosófica, en la que Savater emprende un viaje a través
de la historia de la filosofia a partir de una exégesis del pensamiento
de veintiséis figuras, desde Platón hasta Foucault, para establecer la
diferencia entre el filósofo clásico y el contemporáneo, y as~ mientras
el filósofo de la aoágüedad só/tJjilosqfaba, es decir, hacía de "la filosofia
una forma de vida",4 el filósofo actual "es un profesor que enseña a
*Becaria del CEH, estudiante del Colegio de Filosofia y Humanidades, FFL, UANL.
1
Http://www.savater.org/biografia.htm
1
Ibídem.
1
Ibídem.
• Femando Savater. la aventura del pensar. Debolsillo. España,2009. p. 10.

217

�otros profesores".5 Por la fuerza de pensamiento de los filósofo
antiguos, Savater eñala que durante siglos hubo siempre alguna
figura que desempeñó un papel pontifical en la filo ofia,6 pero que
"tras la muerte de Sartre ya no ha habido má papas." 7
En LA avent11ra de pe11sar aparecen Platón y Aristóteles como
los primeros exponentes del pensamiento filo ófico. Platón, dice
Savater, era un filó ofo de conciencia y exigencia política por lo
que "no buscaba una mera reflexión sobre el mundo",8 sino una
reflexión que "permitiera mejorar la convivencia y la organización
de los seres humanos." 9 Como muestra de e ta conciencia
política están lo viajes a iracusa y su intención de influir en
Dioniso Il en aras de acabar con la tiranía. De Aristóteles, exalta
Savater su ' espíritu práctico" 10 que propone a la felicidad como
finalidad de la vida humana 11 a través de la virtud, que e "lo que
aumenta nuestra fortaleza y por lo tanto nuestra capacidad de
ser felices", 12 por eso su ética es "una reflexión sobre la acción
hum.ana" 13 y no una mera ética del deber. Por todo lo anterior el
autor considera que la importancia de esto filósofos es tal que
"todos los hombre o omos platónicos o aristotélicos", 14 como
Tomás de quino, uno de los grandes gigantes del pen amiento
occidental",15 al que e tiene por santo/ 6 con aportacione que
d la mano del Estagirita, intentaron probar racionalmente la
existencia de Dio ;1' un Tomá que "entendía que no e podía

renunciar a Ari tótele sino que ólo había que corregirlo y
depurarlo' 18 y cu a gran tarea con i tió en la tentativa de
conciliar fe y razón. avater continúa por la modernidad época
de manifiesto interés político y ético, repre entada en gran parte
por filósofos como Hobbe y su temor ante la idea d que 'el
hombre es como un lobo para el hombre'\ 19 y d u propuesta de
E tado como freno para los apetito violento que vuelven al
er humano peligro o para la sociedad,20 o com pinaza, CU}a
visión armónica del universo se refleja en una sociedad
políticamente regulada,21 o un Locke pionero de los derechos
h11tnanol2 y base del liberalismo político,23 que advierte que lo
hombres " aben que han nacido todos iguale "24 y cuyo objetivo
al crear el Estado, fue 'garantizar ciertos derecho personal s
que ya exi tían en el estado de naturaleza". 25 En e te recorrido
hi tórico- filosófico también pone de reli ve la figura de Hegel,
que no concibe la eticidad "má que en el eno de un . . tado",26
mientras Leibniz afirma que lo óptimo ería la unificación del
Estado con la religión. 27 Pero al U gar a Kant}' Hume nuestro
autor s ñala cómo la organización acial ya no ocupa un lugar
central, pues lo fundamental para el primero e la ética del deber
er a travé de una conducta que e debe adecuar a una máxima
racional que se pre enea como imp rativo car g ' rico",2 en tant
para Hume la motivación del comportamiento e reduce a "la
impatía que s ntimos por nuestro emejantes".~9 De René

~

Ibídem.
Ibídem .
' Ibídem.
Ibídem . p. l .
9 /bídem.
'º Ibídem . p. 30.
11 Ibídem. p. 36.
11 Ibídem .
13 Ibídem.
1• Ibídem. p. 29.
15 Ibídem. p. 53.
16 Ibídem . p. 43.
" Ibídem. p. 4 .

ibídem.
Ibídem. p. 55 .
io Ibídem . p. 56.
11 Ibídem. p. 9 .
~ Ibídem. p. 91.
2J Ibídem. p. 84.
1• Ibídem. p. 88.
Ibídem.
-u. Ibídem. p. 14 .
::1 Ibídem. p. 107.
2 Ibídem. p. 137.
29 Ibídem . p. 123.
11

6

19

,s

218

21 9

�1J,m ,IR!f,u I h ~l,i

Descarte Savater de taca u visión moral que e di ringue por
er un brar del hombre como con ecuencia del conocimiento
ordenado de la ciencia metafí ica , fí ica , mecánica
médica.
nseguida, a la ép ca contemporánea la aborda Savater desde
do figura cu as notas caracteri ricas on el tono emocional y
el e piritual de u filo ofía : chopenhauer 1 Kierkegaard; del
primero resalta u manera de e cribir 'vigoro a lúcida" 31 pieza
clave del interés filosófico literario con que se leen sus textos/?
y de Kierkegaard admira su lenguaje que oscila "entre la ética
que le atormentaba, la estética que le tentaba y la religión que le
prometía alvación."33 En contraste de cribe a per onaje como
arx hasta oucault, como prolifero repre entante de una
época ignada por el cambio, l4 y ubraya la participación de e to
filó ofo en otra disciplina y campo vitales. Por esto afuma
que el pensamiento marxista e podria reducir a una frase: 'lo
filó ofo no han hecho más que interpretar el mundo· de lo que
ahora se trata e de transformatlo'',35 y con idera nue tro autor
que la labor de [arx como peri di ta fue fundamental en el
de arrollo de o idea de transición. imilare en u v r atilidad
presenta a i tzsch , filó! go y Bergs n, literato; o Dewey,
qu influyó 'no olarnente en la filo afia, sin en general en la
vida cial'',3&lt;' debido a u actitud progre ista en el campo de la
educación, y a ~ ittge tein filó ofo formado también en la
ciencias matemática .
1 filó ofo que avater con idera vital para la época
contemporánea, e un estimulador de la rejlexió11 r que además
Ibídem. p. 75.
Ibídem.
12 Ibídem.
n lbldem. p. 166.
.M Ibídem. p. 173.
" Ibídem.

cultive la literatura el peri di rno, y e involucre en asumo de
interés sociológicos económico ,38 figura que el autor encu ntra
repre entada en Foucaulc a quien de cribe como ' ran e critor
un e tili ta ingular, un finísimo minucia o analista de idea }'
detalle profund ' 39 e to a má de activi ta político
comprometido con las nue as problemáticas del sigl
· cuya
actitud filo ófica e la de un eterno preguntar e ' seguro -dice
avarer- de que no encontraré nunca la re puesta'' 40 pero ante
tal p simismo Foucault Jo mi mo que a, a ter insi ten en que
'e o no quiere decir que debamos r nunciar a plantear la
pregunta" ,41 lo que equivale a pro eguir in fin la aiie11t11ro de p 1uar.

30
11

· Ibídem .

Ibídem. p. 204.
n Ibídem. p. 294.

3•

39

Ibídem.

"8

lbldem.

u fbldem.

220

221

�Normas de publicación:
1.- El Anuario Hu111anitas recibe contribuci ne de excelencia
académica y de investigación en los campos de filo o fía, historia, textos
sobre literatura, lingüística y ciencias sociales.

2.- e reciben trabajos originales e inéditos. e respeta la estructura
fundamental de cada contribución o ensayo, sin embargo se ugiere: a)
marcar los apartados con subtítulos; b) en caso de la utilización de
referencias numéricas, utilizar el i tema decimal; c) las cita textuales
deberán manejarse con comillas no con cursivas; d) toda cita breve
debe mantenerse en el párrafo donde se produzca la referencia; eo el
caso de citas mayores a 4 líneas, deberán colocarse a bando, a un espacio,
sin comillas y sin cursivas.

fú1111anitas Filosofia se terminó de imprimir en
eJ mes de agosto de 2012, en lo talleres
de la Imprenta oiver ita.ria de la
niversidad Autónoma de uevo León.

El tiraje fue de 500 ejemplares.

3.-Todo trabajo debe presentarse en formato electrónico Word.
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y con copia electrónica, por entrega personal, vía mensajería, o servicio
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7.- Debe anexarse a cada trabajo una referencia breve académicobiográfica del autor dirección postal

correo electrónico.

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                    <text>ISSN 2007-1620

Humanitas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos

Año 39. Núm. 39. Vol. I
Enero-Diciembre 2012

Pi{osofia

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Humanitas Filosofía 2012

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CAPll1/-\_lfONSINA

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FONDO
UNIVERSITARIO

Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Rector

HUMAN ITAS
ANUARIO

Ing. Rogelio G. Garza Rivera
Secretario General

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
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Editor responsable

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Lic. Adriana Ló pez Monte mayor
Distribución nacional e internacional
Humaa;us, Año 39, N 39, Vol I FiJ.s,jia. Encro-Dicicml&gt;r&lt; 2012. Fecha de publicación: abnl 30 de 2013. Rcv6U anual.
cdita&lt;b y publicada por b Universidad Autónoma de Nuevo León, a mwis del C.C.ntrode Estudios Humanísticos. Domiciliode
la publicación: Biblioteca Universiuru Raúl Rangcl Frias. piso 1 • Av. Alfomo Reyes, No. 4000 Nte., Col Rcgina. Monterrey.
Nuevo l.eón, Mfoco, CP. 64440. Te l.+ 52 8 1 83294000 &lt;XL 6533. Fax: +52 81 83 29 40 00 &lt;XL 6556. Impresa por la
Jmprenu Uoivemuna. Ciudad Uruven,uria s/n, CP 66451, Sao Nícol.is de los Garza. Nuevo León, Mwco. Fecha de
termtrucM&gt;n de impresión:2-11 de ou.yo de 2013.
TITTI)(: 500 c;cmpbrn

N Umero de Reserva de Derechos aJ uso c:.xdusivo del titulo l lllhfa,111asoto1g.ada por el ln.stinuo NacKmal del Oerteho de Autor:
04-2009-0910 12392000-102, de fech, 10 de Septiembre de 2009. Número de certificado de licitud de titulo y coot&lt;rndo: 14,909,
de fedu 16 de ago,ro de 2010, coocedido ante la ComulÓn Calificador. de Publicac.,ncs y Rcvisw llusiradas de b Secretaria
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Todos los derechos reservados
@ Copyrighl 2012
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Ricardo Villarreal Arrambide

Jefe de la Sección de Historia
Israel Cavazos Garza

�ANUARIO
HUMANITAS 2012

Filosofia

Cuauhtémoc Cantú García
Coeditor

�ÍNDICE

Rafael Enrique Aguilera Portales, La desobediencia civil como
instmmento de transformación político-democrático para la ampliación de
los derechos humanos
9
Mauricio Beuchot, Ontoklgíay metafísica en la era del análisisy de
la hermenéutica
37
John B. Cobb Jr., La contn"bución creativa de Whithead

51

Matilde Isabel García Losada, La fiklsofta existencial en México.
Conviccióny verdad existencial
75
Juan García Ramírez, Elpensamiento fiklsóficoy estético de Heidegger
101
Guillermo N elson Guzmán Robledo, Ontoklgía de la parodia.
Georges Batailley el no saber
119

�Georgias Romero García, Renatus Des Caries (1596-1650).
Aspectos de su vida
137
Susana B. Violante, La tradición dialéctica aristotélica en Otfoh de
San Emeramo
147

La desobediencia civil como
instrumento de transformación
político-democrática para la
ampliación de los derechos humanos
Rafael Enrique Aguilera Portales*
Universidad Autonóma de Nuevo León

¿Pues a quién le agradaría un Estado sin Jves?... ¿Acasq
vas a evitar las ciudades con. buenas Jves? Y si haces esto
¿te valdría la pena vivir? Platón, Critón, 53 a-d
"[..] pueden darse razones éticas (fundadas) para el
Cllmplimiento del derecho; pero por s11J&gt;11esto pueden darse
razones éticas para su no c11mpli,11iento, es decir para la
desobediencia al derecho"
Ellas Díaz, De la maldad Estataly la Soberanía Popular

l. Delimitación conceptual preliminar: obligación moral,
obligación política y obligación jurídica
Sin lugar a dudas, la objeción de conciencia, la desobediencia
civil y el derecho de resistencia actualizan el problema clásico
de la obediencia al derecho, así como cuestionan la compleja
relación y demarcación existente entre derecho, política y moral.
En primer lugar, conviene precisar que tanto el derecho, la política
* Docente-investigador del Centro de Investigaciones Jurídicas y Criminológicas
de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Doctor en Filosofía Política y Juádica por la Universidad de Málaga
(España), Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de Salamanca
(España), miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT), nivel U.

9

�como la moralidad se ocupan de imponer normas de conducta
sin las cuales difícilmente podría sobrevivir la humanidad o
cualquier tipo de comunidad política.
Los distintos conjuntos normativos como la moral, el derecho
y la política implican distintas formas de obligación; pero
debemos delimitar y demarcar estos dos campos claramente
diferenciados como son la obligación política, la obligación
jurídica y la obligación moral. No entendemos lo mismo cuando
hablamos de "deber" que de "deber sel' . El deber ser ético implica
que uno mismo a través de su razón, su emotividad o su
conciencia individual se da sí mismo unas normas. KANT
diferenciaba claramente estos dos ámbitos afirmando la
heteronomía del derecho en oposición, a la autonomía de la moral1
El Derecho pertenece en rasgos generales a un ámbito externo,
heterónomo y coactivo, mientras la ética pertenece a un ámbito
íntimo, autónomo y voluntario. Las normas morales imponen
obligaciones en sentido distinto a la obligatoriedad impositiva y
estricta de las normas jurídicas. Por tanto, es imprescindible
realizar una distinción clara y distinta entre obligación moral,
política y obligación jurídica para abordar el problema de la
legitimidad democrática que puede tener la desobediencia civil.
En un primer momento, los problemas que se nos presentan
son: ¿por qué debemos obedecer las leyes del Estado?, ¿por qué
son necesarias las leyes?, ¿cuáles son las razones que nos obligan
a obedecerlas?, ¿cuáles son las razones fundadas que posibilitan
su desobediencia?, ¿en qué casos es legítima su desobediencia?
En primer lugar, debemos establecer una clara diferenciación
entre dos tipos de obligación. En la obligación política a una ley
' KANT. lnmanuel. Die Metaphysik der Sitten, (trad. Cast.) Kant. L. Metafísica
de las costumbres, trad. Cast. A. Cortina y J. Conill, Tecnos, 1994, (2ª ed.); Para un
estudio más amplio sobre la diferencia entre obligación moral, política y jurídica
puede consultarse el artículo así como el libro del profesor RUBIO CARRACEDO.
J. L.. "Paradigmas de la obligación política", en Sistema. nº 85, 1990, pp. 89- )06.
Recogido en su libro, Paradigmas de la política. Del Estado justo al estado legíti11w
(Platón. Marx, Rawls. No:ick), 1990.

10

proviene de la legitimidad institucional basada en procedimientos
democráticos (parlamento, leyes, tribunales ...) para hacerla
cumplir. Mientras que la obligación moral responde proviene de
foro interno o su conciencia moral. Para una posición legitimista
democrática,2 las leyes son expresión de la voluntad mayoritaria
en una democracia, es decir expresión de la voluntad del pueblo
a través de sus representantes, y por tanto, todos estamos
obligados a obedecerlas en cuanto pertenecemos a esa
colectividad. En este sentido, la posibilidad de desobedecer al
derecho legalmente puede significar un síntoma de debilidad,
fragilidad y vulnerabilidad de nuestro sistema democrático y
Estado de derecho regido por el imperio de la ley. El principio
de legalidad sigue siendo un pilar básico de la concepción de
Estado de derecho. En primer lugar, porque rompe con las reglas
procedimentales del juego democrático, en segundo lugar, porque
atenta fundamentalmente el principio de seguridad jurídica como
pilar básico del Estado de derecho.
El problema de la obligación de obedecer a las leyes nos remite
irremediablemente a las fuentes de la legitimación política del
poder. El sociólogo alemán Max Weber estableció la distinción
de tres formas históricas de poder político, aunque en la realidad
empírica se dan corno formas impuras y mezcladas de poder
~~tico. La primera es de legitimidad carismática donde una persona
md1vidual es reconocida como líder y jefe por sus cualidades
ejemplares, acciones, heroísmo (carisma). La legitimidad tradicional
?asada en la tradición, la costumbre, la creencia en las
instituciones y el reconocimiento de las personas que la
representan. La tercera forma es legitimidad legal-racional
(democrática) basada en un conjunto de leyes que configuran la
legalidad establecida (C.Onstitución) y que dan poder y autoridad
2

YALLESPIN, F., "la democracia como provecto inacabado" en Claves de la
Razón práctica, nº 13, Junio, 1991, pp. 44-47; MACPHERSON, C. B., la democr~cia liberal y su época, Alianza, Madrid, 1987; HELD, D., Modelos de democracia, Alianza. Madrid, 1991.

11

�1{r{ft, 111 flJ 1 /i, ~ ,,,

a los gobiernos nombrados conforme a un procedimiento
democrático. "Hqy, por el contrario, tendremos que decir que Estado eJ

aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio, reclama
con éxito para sí el monopolio de la violencia legítima. Lo especifico de nuestro
tiempo es que a todas fas demás asociaciones e individuos sólo se les concede el
derecho a la violencia física en la medida en que el Estado le permite. El
Estado es la única fuente del ''derecho" a fa viokncid'. 3
Históricamente, podemos encontrar dos posiciones teóricas
de justificación del poder político, por un lado, una posición de
positivismo jurídico que mantiene que la obligación de obediencia
a las leyes proviene de los mecanismos que fuerzan a obedecerlas
independientemente del grado de legitimidad ética que posean
Bajo esta posición, toda obligación política de obediencia a las
leyes es incondicional y absoluta. Normalmente, esta concepción
de obligación política suele responder a una modelo de Estado
legicentrista y formalista. Mientras, para una postura legitimista
democrática, la obligación de obedecer las leyes proviene del
consentimiento libre y voluntario de los ciudadanos a través de los
procedimientos formales. La obligación política es, por tanto, relativa
pues depende del respecto al conjunto de valores constitucionales y
derechos fundamentales de los ciudadanos. La obligación política,
en este caso, es condicional y relativa puesto que depende del avance
y ampliación de derechos fundamentales y libertades públicas que
el Estado va conquistando.
El profesor Ellas Díaz mantiene una posición intermedia y
· moderada entre un positivismo jurídico estricto y un
iusnaturalismo radical afirmando ''que pueden darse razones étic(JJ

(fundadas) para el cumplimiento del derecho; pero por supuesto pueden
darse razones éticas para su no cumplimiento, es decirpara la desobediencia
al derecho" .4 En oposición a esta visión el profesor González Vicén
3

WEBER, Max, El político y el científico, Alianza, Madrid, 1989, pp. 83-85.
DÍAz, Elías,De la maldad Estatal y la Soberanía Popular, Colección Universitaria.
Editorial Debate, Madrid, 1984. p. 79. Vid. PÉREZLUÑO,A. E., "¿Qué moral? Sobre
la justificación moral de la obediencia a1 Derecho", Sistema, nº 102,1991, pp. 83-97:
GARCIA COTARELO, Ramón, Resistencia y desobediencia civil, Madrid, Eudema.
4

12

Rafael I 1111que (~11:/ero Porta/e,

afirma que ''Mientras que no hqy fundamento ético para la obediencia al

derecho; si hqy un fundamento ético absoluto para su desobediencia'~ 5
Para éste autor, la ''obligación" en sentido riguroso sólo puede
hablarse "cuando nos referimos -dice- a los imperativos de fa conciencia
ética individual No hqy obligación de obedecer al Derecho, si tomamos fa
palabra obligación en sentido estricto, obligación ética. " 6 Al derecho se
le obedece por multitud de causas prácticas y funcionales, pero
no por vivencias éticas. No obstante, esta separación radical y
drástica entre derecho y moral puede generar numerosos
pr~~lemas, pues en última instancia, los fundamentos y principios
leg1tunadores del derecho siguen siendo los valores de justicia,
no sólo experimentados como vivencias procedimentales, sino
también como vivencias éticas.
Evidentemente, la obligación ética y política no se agota en
la obligación jurídica. El derecho positivo es limitado pues no
puede imponer todo lo bueno, ni prohibir todo lo malo. Todo
ordenamiento jurídico de un Estado democrático se configura
como un sistema de reglas que sirve a intereses permanentes de
estabilidad, seguridad y fluidez de los intercambios sociales de
una determinada comunidad.

"Los deberes mora_les no se agotan en losjurídicos,y losjurídicos conciernen
ª una efera de actuación exterior donde muchas veces sólo importa precisar,
organizar, siguiendo fa máxima eficacia y el mínimo apasionamiento. Allí
donde el derecho positivo sabe que no puede imponer todo fo bueno, niprohibir
todo lo 111alo, se co'!ftgura como un sistema de reglas que sirve a intereses
jJermanentes de orden y de fluidez, en los intercambios sociales. " 7
~i~ión d_~ la Univ. Complutense de Madrid, 1987; MALEM SEÑA, J. F., Concepto y
Justpcacwn de la desob~diencia civil. Barcelona. Ariel, 1988.
?0NZALEZ, VICEN, Felipe, "La obediencia a1 Derecho" en Revista de Estudios
F,t~sofía del Derecho, T~nerife, Universidad de la Laguna, 1979, p.388; Véase
m~ien GONZALEZ VTCEN, F. "La obediencia a1 Derecho. Una autocrítica", En
Revista Sistema, nº 65, Marzo, 1985, pp. 1001- 106.
6
re G?NZALEZ, VICÉN, Felipe, "Obediencia y desobediencia al Derecho. Unas
p flex1_ones", sistema, nº 88 (enero), 1989, pp. 105-9; Vid. Lloyd, The idea ofLaw,
e~gu10 Books, Middlesex, England, 1979, p. 57.
Cfr. ESCOHOTADO, A., "Moral y derecho" Revista Sistema, Madrid, nº 67,

!

13

�11·

'

'

El profesor Eusebio Fernández ha mantenido la necesidad de
reivindicar "la importante función histórica del Derecho Natural'~ ' s11
aspiración ética'~ su comprensión como "ética juridica material" ,8 la
idea del Derecho natural deontológico como Derecho justo con
una serie de funciones de control y vigilancia del ordenamiento
jurídico, de fundamentación de los derechos humanos y de puente
entre la moral y el Derecho.
El modelo de integración relativa defiende un iusnaturalismo
moderado y crítico que rechaza tanto la tesis que propugnan la
separación radical entre el derecho y la moral (iuspositivismo
extremo), como la posición iusfilosófica que postula una
integración total (i11snaturalismo radica~. E I representante de esta
tesis es Ronald Dworkin, quien propugna que todo ordenamiento
jurídico se halla integrado por un conjunto de principios
(principies), medidas o programas políticos (poiicies) y reglas o
disposiciones específicas (mies).
Las tesis iusnaturalistas extremas y radicales entrañan una
visión ideal y abstracta del derecho, una visión ahistórica y
permanente, mientras que para Dworkin el derecho y sus valores
se sitúan en el plano de la práctica política y jurídica. Dworlcin
nos habla de principios que tienen su origen no tanto en alguna
decisión particular de algún legislador, sino convicciones,
prácticas, intuiciones profesionales y populares entendidas en
sentido amplio. Y además los principios tienen una peculiaridad:
"son proposiciones que describen derechos": 9 Los derechos, que
son descritos a través de los principios pertenecen en parte, no
al sistema normativo jurídico, sino a la vida y la cultura: es decir,
pp. 121-13S, p. 122.
8 FERNÁNDEZ. Eusebio. "El iusnaturalismo" en GARZÓN VALDÉS. Ernesto
y LAPORTA Francisco José (comp.) El Derecho y la Justicia. CSIC, Madrid, 1996.
p. 267. FERNÁNDEZ. E., Teoría de la Justicia y Derechos humanos, Debate.
Madrid, 1984. p. 41-42. FERNÁDEZ, E., Estudios de Ética jurídica, Debate.
Madrid. 1990. p. 41-44.
'' DWORKIN. R.. Taking Rights Seriusly, Duckwonh, London, (trad. Cast. u.1s
derechos en serio, Ariel, Barcelona, p. 307). La teoría de Ronald Dworkin opefl
abiertamente dentro del Derecho norteamericano y su filosofía jurídica pone de

14

Ru¡ail l:1111t¡u, lg111/m, Porwles

a la moralidad de una determinada comunidad. El iusnaturalismo
moderado de Ronald Dworkin, 10 por tanto, trata de recuperar la
idea de la existencia de unos derechos morales, naturales, previos
al Estado y que, en todo caso, sirven de módulo justificador
para su operatividad y eficacia práctica, creando una protección
de los ciudadanos frente al gobierno. Estos principios morales
son vividos por una determinada comunidad y a ellos puede
acudir un juez para decidir ante los casos diflciles.
Dworkin defiende la prevalencia de unos derechos morales fuertes
(strongs rights),11 derivados de la tutela de los principios básicos, el de
la dignidad humana y el de la igualdad política, que no pueden ser
desconocidos por los poderes públicos. Dworkin sostiene la existencia
de derechos preexistentes, sin defender una teoría metafisica
concreta. 12 Los individuos tienen derechos, aún cuando éstos no
están positivos en ningún texto legal Por tanto, al lado de los derechos
legales existe otro tipo de derechos cuyo fundamento jamás será el
consenso social reconocido en una norma sino, según le hemos visto,
manifiesto y evidencia la enorme vinculación que existe entre Derecho y moral, en
!odo sistema jurídico existen principios inmanentes que de alguna manera fundan la
interrelación entre Derecho y moral. Estos principios extrajudiciales operan en la
mterpretación y aplicación de la norma jurídica que realiza el juez en su casuística
contextual ordinaria y fáctica. OWORKIN, Ronald, Ética privada e igualitarismo
político. Barcelona. Paidós, 1993.
. '°DWORKIN, R., El imperio de la justicia: de la teoría general del derecho e
interpretación de los jueces y de la integridad política como clave de la teoría y fa
práctica. Barcelona, Geclisa, 1998.
''. La concepción iusnaturalista de Dworkin se enfrenta a la posición positivista que
SOS~ene que sólo son normas juridicas aquellas que son reconocidas por su origen
fáctJco y perfectamente distinguible de las normas morales. Su posición se apoya en la
admisibilidad de ciertos tipos de estándares morares como parte del Derecho, el alcance
de la discreción judicial y la posibilidad de justificar proposiciones jurídicas sobre la base
de ~ticas sociales. Estos tres elementos se enfrentan radicalmente a la visión positivista.
Vease al respecto el trabajo Carlos Santiago Nino "Dwordin y la disolución de la
con~versia positivista versus iusnaturalismo" en SQUELLAAgustín,Ronald Dworkin,
Revista de Ciencias sociales, Universidad de Valparaíso, Chile, n°38, pp. 49S-528.
12
DE ASIS ROIG, Rafael, "Dworldn y los derechos en serio" en SQUELLAAgustín,
Rona/d Dworkin, Revista de Ciencias sociales. Universidad de Valparaíso, Clúle, nº 38,
pP. 225-267.

15

�Ra/tirl l ,11ru¡11c l~1riltr l'urtuL s

un cierto tipo de moralidad básica. Los derechos humanos tienen
un marcado carácter moral que posibilite su fundamentación para
la teoría y práctica jurídica, por el principio de justicia que tienen de
forma inherente. En este sentido, Dworkin habla de los derech~
fuertes contra el Gobierno (rights agaimt the Govennent), es decir
derechos 13 cuya violación admitiría y justificaría unos actos de
desobediencia frente al gobierno. Estos derechos no son derivad~
del propio ordenamiento jurídico, sino derechos morales delindividoo

2. Rasgos diferenciales y específicos de la objeción de
conc1enc1a
La desobediencia civil y la objeción de conciencia hacen una
referencia explícita a la posibilidad de que un ciudadano se oponga,
de forma justificada, a las leyes vigentes de un determinado pak
Sin duda, la desobediencia civil no presenta problemas cuando las
leyes han sido promulgadas por un dictador o por procedimient~
no claramente democráticos. En este caso, nos encontraríamos ante
un autoritarismo o legítimo derecho de resistencia al poder. La
desobediencia puede adoptar diferentes y variadas formas políticas
como insumisión al servicio militar obligatorio, objeción fiscal cortes
de carretera, encierros, asentadas, manifestaciones, plantones,
huelgas de hambre, encadenamientos públicos. Este tipo de actos
morales y políticos no deben ser considerados peligrosos para b
democracia, 14 sino al contrario son acciones políticas que implican
rasgos básicos de un sistema democrático plural siempre que
cumplan determinadas condiciones básicas necesarias. Ü)mo afirma
' Vid. DWORKIN. R: Freedom 's la¾'. The Moral Reading of the Americoa
Co11sritutio11, Harvard Univers1ty Press. Cambridge. Mass. La teoría de Ronald
Dworkin acerca del Derecho y la Justicia es una postura antipositivista en el sentido
que sostiene la existencia de derechos preexistentes al reconocimiento legal y positivo
del ordenamiento jurídico.
14
Vid. SINGER, P.. Democracia v desobediencia, Barcelona, Ariel. 1986:
GASCÓN ABELLÁN, Marina. Obediencia al Derecho.\ objeción de co11ciencio.
Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1990; PECES BARBA. G
"Desobediencia civil y objeción de conciencia''. en Anuario de Derechos humanos.
Madrid. nº 5. 1988. p. 179.

16

la profesora Adela O)rtina dependiendo cómo consideremos este
delito, 15 tendremos en buena medida un indicador efectivo para
saber el grado de democracia alcanzado en un determinado país.
Por tanto, la desobediencia atiende a criterios de legitimidad
democrática lejanos a cualquier forma de legalismo autoritario y
como afirma Habermas constituye un "patrimonio irrenunciable
de una cultura política madura". 16
Normalmente no suele distinguirse la desobediencia civil de
la objeción de conciencia; pero existen numerosos aspectos
diferentes entre ambas posiciones que nos permiten realizar una
clara y explícita demarcación. En primer lugar, la objeción de
conciencia se apela a motivaciones de índole moral o religiosa,
por tanto, privadas, mientras en la desobediencia civil los motivos
han de ser de naturaleza política y, por tanto, pública. En segundo
lugar, la objeción de conciencia no necesita ser pública porque
no pretende modificar ningún programa de gobierno o ley que se
considere injusto. El objetor de conciencia simplemente busca
no someterse a una ley porque considera que atenta a su
conciencia moral personal y en ese sentido no pretende cuestionar
el carácter de justicia del ordenamiento jurídico específico que
pretende eludir. En muchos casos la objeción de conciencia suele
estar contemplada jurídicamente bajo ciertos supuestos, por lo
que no necesariamente es un acto ilegal. Tal es el caso de aquellos
países democráticos que admiten leyes generales de objeción de
conciencia al servicio militar y, en su lugar, proponen un servicio
social o civil sustitutorio, es decir, la posibilidad de servir de
forma civil al Estado en necesidades de orden social. O en los
casos en los que una ley del aborto posibilita este supuesto de
objeción de conciencia al personal de servicio médico que lo
15

CORTINA, Adela. Ética sin rrwra~ Tecnos. Madrid, 1999; CORTINA, A., "La
calidad moral del principio ético de la universalización", Sistema. n°77. Marzo. 1987.
PP- 111-120; MUGUERZA, J.. ··La altemaliva aJ disenso" en PECES-BARBA, G
(ed.). El fundamento de los derechos humanos, Madrid, Debate. pp. 19-56.
16
HABERMAS. J.. "La desobediencia civil". en Leviatán. nºl4. 1983. p. 101;
Véase también HABERMAS. J.• Ensayos político.1, Barcelona, Península. 1989.

17

�R,gád Lnriq11e Agml,mi Po,tales

desee por motivaciones religiosas, ideológicas o filosóficas. En
consecuencia, cuando hablamos de objeción de conciencia no
necesariamente estamos hablando de un acto ilegal, cuestión
diferente cuando nos referimos a la desobediencia civil.

aquellos que comulgan de un modo acrítico con el modelo
democrático: mientras que un régimen autoritario la
inobservancia a la ley puede ser fácilmente justificable, en un
sistema democrático, nunca es posible. Esta posición podríamos
denominarla conciencia jurídica hobessiana.18 Esta conciencia
jurídica, restringida a los Estados democráticos de derecho,
consideraría que la paz interior y la seguridad jurídica son los
dos grandes bienes juridicos por los que debe velar el Estado.
Las cuestiones de legitimación se reducirían a lo puramente
procedimental y el único gran problema sería la consolidación
de la legalidad, pues si la ley perdiera su vigencia los derechos de
los ciudadanos desaparecerían. La disyuntiva sería clara: ley y
orden, como garantía de los derechos individuales o caos, guerra
civil, ley del más fuerte. En este sentido desde una conciencia
jurídica hobbessiana, la ley es siempre moralmente buena y justa
puesto que surge del Estado. 19 Nos encontramos ante el
neopositivismo jurídico que prima la eficacia, seguridad y la
efectividad de la ley por encima de su validez ética, legitimidad

3. La desobediencia civil como instrumento transformador
en un Estado democrático
Mi propósito en este ensayo es demostrar que la desobediencia civi
lejos de significar un atentado, peligro o riesgo para el Estado
democrático de derecho, en la medida en que apela a principios
constitucionales y cumple con ciertas condiciones básicas supone
un refuerzo complementario extralegal al sistema democrático. Es
más, la desobediencia civil constituye una llamada de atención hacia
ciertos errores e injusticias que ocurren con demasiada frecuencia
en nuestros sistemas democráticos erigidos sobre la regla o juego de
mayorías.
En la actualidad, como instrumento político, es utilizada por
infinidad de movimientos sociales, pacifistas, ecologistas, feministas,
de objeción de conciencia, minorías étnicas para reivindicar y lograr
una mayor transformación social, política y jurídica.
Domingo de Soto, Francisco Suárez, Bartolomé de las Casas, Grocio, Puffendorf,
"En la adt1alidod no son los partidos clásicos, sino los nt1evos movimientos sociah
-pacijistas, ecologistas,feministas.. . los verdaderos artffeces de un cambio raditJ
de la anq11ilosada estmclura representativa en la q11e el sistema organizado /:u
convertido a la democraci.a. La desobediencia civil es una jonna democrática 11
!t«harpor el reconocimiento de determinados derechos hasta conseguir que se'1
reconocidos por la comspondiente leg,islación. Desde esta perspectiva, se podríl
tifírmar que el Estado comienza donde empieza la obediencia, mientras q11t t,
democracia comienza donde lo hace la desobediencia." 17
Al acercarnos a la problemática de la desobediencia civil es
inevitable enfrentarse a un prejuicio que se extiende entre todos
17

Cfr. PÉREZ José Antonio Manual práctico para la desobediencia civil. Pamiela.
Navarra. 1994. p.85. El derecho de resistencia al poder tiránico ha sido recogidoJ
estudiado a lo de la historia del pensamiento jurídico por numerosos pensadores,
San Agustín, Santo Tomás, Duns Scoto, Guillenno de Ockham, Francisco de Vitori&amp;

18

Iohn Locke, David Hume, Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Kant, Hegel hasta el
pensamiento contemporáneo. En cierta medida, la desobediencia civil sigue el legado
de legitimidad moral y política señalado por estos pensadores en la historia.
18
La formula Auctoritas, non ve ritas facit legem aparece en la obra leviatán de
Thomas Hobbes, en ella se expresa la afirmación deL monopolio estatal de
producción jurídica y por tanto del principio de legalidad como norma de un Estado
válido que responde a la visión ideológica del positivismo jurídico actual. Podemos
apreciar el origen y configuración del Estado legislativo de Derecho moderno, pero
no el origen del Estado constitucional de Derecho. Vid. Hobbes, Thomas leviatán,
0
la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, (trad. Manuel
Sánchez Sano), F.C.E., México (original en inglés 1651 ), 1987. Vid. KELSEN, H.,
Teoría general del Estado, México, Editora Nacional, 1985.
19
En términos generales, podríamos considerar que lo legal es considerado como
buen~ Y justo, mientras que lo ilegal es sinónimo de malo e injusto; sin embargo la
hiSlona humana nos demuestra que esta inferencia lógica es errónea, falaz y peligrosa.
A ~nudo, el carácter de justicia no necesariamente coincide con el derecho positivo
Yvigente. En este sentido, la legalidad no es sinónimo de la moralidad de forma que
decidir que algo es legal no significa que haya de ser obedecido, pue~ todo sistema
de legalidad, como dice Hart, ha de de estar sometido en última instancia al escrutinio

19

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jurídicas concretas, sin poner en cuestión la obediencia al
ordenamiento jurídi&lt;;o en su conjunto. Y requiere también que
el desobediente admita las consecuencias que acarrea la violación
de la norma jurídica.
La desobediencia civil es una apelación al sentido de justicia
de la mayoría por parte de una minoría y un recurso estabilizador
La desobediencia civil es un acto político que está justifica~ del sistema constitucional. En primer lugar, pone de manifiesto
por unos principios morales que definen una concepción m las injusticias (violación de derechos humanos), colabora con la
sociedad civil, política y bien público. La desobediencia civi erradicación de las injusticias con su denuncia, a la vez que
por tanto, no es un acto arbitrario que busca interés propio o m perfecciona el sistema democrático como garante de las libertades
un grupo. Esta debe descansar en una convicción polítia y derechos fundamentales de los ciudadanos.
fundada y es una apelación al sentido de justicia de la mayo!Ú
La primera característica básica de la desobediencia civil
Esto ayuda a demostrar a los ojos de la mayoría que ci consiste en ser un acto i/.egal, esto es que viola una ley vigente o
verdaderamente sincera y hecha en conciencia. Las noti una decisión legal obligatoria. Este desacato legal no puede ser
destacables de la desobediencia para ser una desobediencia civl arbitrario, subjetivo o caprichoso sino que debe estar
son: es un acto público y un acto político consciente, que utifuJ fundamentado moralmente en una fuerte conviccióh de
el método no violento, contrario a la ley y con el propósito ~ transformación o emancipación legal y política. En la
cambiar una ley o programa de gobierno. Dicho acto ha de esti desobediencia civil deben estar en juego derechos fundamentales
dirigido a cosas muy concretas de injusticia manifiesta, donde si de las personas que pueden ser desconocidos o vulnerados por
hayan agotado todas las posibilidades legales.20 Y otro requisita el gobierno, casos claramente injustos.
indispensable es que la desobediencia esté moralmentt
En segundo lugar, son actos públicos y abiertos. El acto de la
fundamentada, aunque supone una violación de las normi desobediencia civil se ejecuta de forma trasparente y pública
tratando de llegar a las esferas políticas, ejecutivas y judiciales
moral. _Igualmente, de forma contraria podemos considerar que Jo bueno a más altas de la sociedad, apelando al gobierno para que
nec~a_narnente legal, y que por tanto, lo malo debe ser ilegal, como por ejemplo epi reconsidere sus decisiones, a la oposición parlamentaria y
los v1c1os como la mezquindad, la codicia, la avaricia, la soberbia o la cobardía delXS
partidos políticos para que se posicionen al respecto con la
ser incluidas en los distintos Códigos Penales. Vid. LAPORTA, Francisco. Entrt
finalidad
de generar opinión pública. Por tanto, es un acto político
Derecho y la Moral, Fontamara, México, 3° ed., 2000, Véase igualmente HART.R
L. A., El concepto del derecho, (trad. De G Carrió) &amp;l. Nacional, México, J96 en la medida en que va dirigido a la mayoría gobernante para
BEC~ARI~, Cesare,Dei Delitti e delle pene, 1764, (trad. De los delitos y las pe~ que reconsidere sus posiciones o cambie un determinado
Madrid, Alianza, 1968. ): BENTHAM. Jeremy, An lntroduction to the Principies
Morals and legislation (original del789); FULLER, L., La moral del dereclt,, programa o ley que se considera injusta o discriminatoria. La
moral o su razón de justicia. Para este pensamiento iusfilosófico•
seguridad jurídica basada en el principio de legalidad o imper.atiw
de la ley es un bien fundamental que debemos velar y proteger pi
encima de cualquier otro. Desde este punto de vista la desobedieoo
civil no es un intento desestabilizador del ordenamienh
constitucional

(trad. Cast. De F. Navarro), Trillas, México, 1967; SINGER, P., Ética práctíc,,
Ariel, Barcelona, 1984.
20
Un requisito fundamental de la desobediencia civil es agotar todos los reclJl'Slf
legales que no~ ofrece el Estado democrático de derecho por vía institucional, aun~
somos conscientes de que en muchas ocasiones no bastan sólo los cambi
institucionales o constitucionales si éstos, a su vez, no van acompañados de camb~
20

de hábitos, mentalidad, usos sociales, o sea. una vivencia de los valores
con~titucionales que posibilite una auténtica convivencia democrática Vid. MALEM
SENA, J.F.: Concepto y justificación de la desobediencia civil, ed. Ariel. Barcelona.

1990.

21

�R,;/aRI k.111UfUe ,,lg11ilm1 Porta/u

desobediencia civil no es una simple y secreta evasión de la leJ
en este sentido, no constituye un mero fraude a la ley o mu
desobediencia criminal Su finalidad es realizar una mejora en b
sociedad, para realizar, cambiar o frustrar alguna ley política o
decisión del gobierno. La publicidad del acto indica una profunda
convicción moral de quien lo realiza, constituyendo una pruehl
palpable de los principios de justicia que guían la acción dt
disidencia. Cuando Martín Luther King organizaba manifestaciones o marchas ilegales para defender los derechos civiles di
la minoría negra no sólo planificaba las marchas,21 sino qlK
notificaba a las autoridades el recorrido de las mismas; pese 1
que fuesen ilegales. Quien desobedece civilmente no sólo desei
persuadir a los gobernantes, sino también influir en la opinión pública
El fin de la publicidad no es coaccionar a la mayoría, por parte di
una minoría, sino tratar de persuadir a la mayoría poniendo dt
manifiesto que los canales democráticos normales están bloquead(I
por un grupo y que esto afecta a la vida democrática.
En tercer lugar, son actos voluntarios y conscientes porq11
parten de la libertad del desobediente aún cuando puede evitarl&lt;l
También son conscientes porque el desobediente civil asume
acepta las consecuencias jurídicas del incumplimiento de la leJ
o sea la sanción o castigos que conllevan su acción disidente. E
desobediente acepta el castigo impuesto por las autoridades, ~
cual proporciona una prueba de honestidad e integridad mol1
21
Del mismo modo, Martín Luther King, defensor de los derechos civiles de~
norteamericanos anfroamericanos propugnó la desobediencia civil contra las le)O
segregacionistas y discrimjnatorias que apartaban a la población negra. En plell
siglo XX, años 50 y 60. en EEUU estaban vigentes en los Estados sureños de kl
EEUU legislaciones segregacionistas anticonstitucionales que establecían
separación de la población negra en escuelas, parques, transportes públicos
restaurantes. El abolicionismo de la esclavitud en EEUU no era necesariamei,
integracionista, con frecuencia se declaraba la doctrina "iguales pero separado/.
Vid. LUTHER KING, Martín:¿ Por qué no podemos esperar? Sígueme, Salamanl1
1975; igualmente puede consultarse la obra que realiza un estudio pormenorizal
sobre este tema ESTEVEZ ARAUJO, J. A., La constitución como proceso)"
desobediencia civil, Madrid, Trona, 1994.

22

de sus propósitos y comportamiento. Gandhi solía decir: "hqy
que estar dispuesto a sufrir alegremente h prisión".
En cuarto lugar, son actos no violentos22 que implican siempre
una resolución pacífica del conflicto. La participación en actos
violentos, del mismo modo que injuriar o dañar es incompatible
con la desobediencia civil como medio de reclamación política.
No se puede solucionar una injusticia con injusticia y violencia.
El carácter no violento brinda calidad, validez y legitimidad a la
acción. Cualquier interferencia con las libertades civiles de los
demás, tiende a oscurecer y deslegitimar la propia acción
disidente. El adjetivo civil que lleva la desobediencia apela al
carácter simbólico y no violento de la acción.
En quinto lugar, la imposibilidad de utilizar los medios
normales de participación polítjca-jurídica. La desobediencia civil
debe ser ejecutada como último recurso, una vez que se hayan
agotado todos los canales jurídicos y políticos para propiciar el
cambio político o eliminar la injusticia. En este sentido, la
desobediencia civil es el último recurso a realizar una vez que se
han utilizado todos los mecanismos adecuados para exigir justicia
Yreparación de los daños causados ante los tribunales.
"El problema de la desobediencia civil taly como yo la interpretaré, se
produce sólo en un Estado democrático más o menos justo. Para aquellos
ciudadanos que reconocen y aceptan la legitimidad de la Constitución, el
problema es el de 11n conflicto de deberes. ¿En quépunto cesa de ser obligatorio
el deber de obedecer las Íl!)es promulgadas por una mt9oría legislativa (o por
22

La utilización de la violencia o el uso de las armas implica una desobediencia
revolucionaria, en ella se pretende cambiar no una disposición legal o programa de
gobierno, sino todo el ordenamiento político vigente, sin lugar a dudas este tipo de
desobediencia es ilegítima y peligrosa en un Estado democrático de Derecho. La
desobediencia civil no aspira a cambiar el orden constitucional, sino reforzarlo y
fortalecerlo con el ejercicio de los derechos fundamentales, una vez que se han
agotado todos los cauces legales posibles. Nos encontraríamos ante intentos de
reforma parciales y locales del ordenamiento existente, no ante intentos de cambio
lota) del ordenamiento jurídico y político. Vid. GARCIA COTARELO, Ramón,
Resistencia y desobediencia civil, Madrid, Eudema Edic. de la Univ. Complutense
de Madrid, 1987.

23

�R,1,u1

actos qect1ti11os adoptados por tal mq_yoría) a la 1rista del oponemos a
úyushcia? Este problema implica la meshón de la nat11raleza_)' lí111ites dt
regla de 111qyoría!'23

Como señala Javier Muguerza,24 las distintas formas de
desobediencia civil no cuestionan el principio de legitimidad dc
la soberanía popular residente en el parlamento, sino que viene1
a poner de manifiesto la insuficiencia de dicho principio. La va
electoral en la actualidad resulta demasiado estrecha, limitadac
insuficiente para canalizar el pluralismo cultural, ideológico
político existente. El sistema de mayorías, ignora la diversidad de
grupos, tendencias y opiniones que conforman el mosaico ideológico
y cultural de una sociedad democrática. La tendencia creciente a
bipartidismo excluye por vía electoral a voces disidentes al sistem1,
a minorías étnicas y políticas cuyos puntos de vista son diferentes.
Igualmente, la manipulación ideológica de los medios de
comunicación de masas y el control unilateral por el gobierno dc
estos, junto a grupos de interés político o económico también poo:
de manifiesto las deficiencias del sistema democrático actual
Históricamente, el reconocimiento explícito de los derechos humaoo
ha revestido formas de desobediencia civil.
El sistema democrático no es una garantía absoluta de justicia,
sino que en muchos casos supone atropellos, vulneraciones J
conculcaciones a los derechos fundamentales y las libertades públi~
En este sentido, Habermas es consciente que el sistema democrático
1

RAWLS. J., Teoría de la justicia. F.C.E., México. 1978. p. 404.
MUGUERZA, J....La alternativa del disenso" en PECES-BARBA. G (ed
El fundamento de /0.1 derech&lt;'.I humanos. Madrid: Debate, 1988. pp.19-56. Y!1
obra recopilatoria Muguerza. J.• Desde la perplejidad. (Ensayos mbre la ética.
ra~ón y el dialogo), Madrid, FCE. 1990. Conviene distinguir la desobediencia cid
de la disidencia individual o desobediencia ética (objeción de conciencia). ambas SC'
actitudes ét1co-polítrcas que pueden asumirse ante leyes o programas de gobielll
que se consideran injustos; pero una diferencia cualitativa importante es que mientdl
la objeción de conciencia es un acto individual privado donde se produce un conflidl
entre Derecho y conciencia, la desobediencia civil es un acto público y polílld
sustentado en un concepto de justicia comúnmente aceptado y planteado por l
Constitución, norma máxima.
'

1 11

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es el menos malo, no el mejor o ni el más perfecto, por tanto, un
sistema que debe estar siempre alerto yvigilante ante posibles abusos
de poder o conculcaciones de derechos fundamentales.
De este modo, la desobediencia civil se convierte en un
instrumento necesario y útil para todo Estado democrático y social
de derecho con sus respectivas crisis de legitimación social La idea
de revolución (desobediencia revof11cionaria)25 en estas sociedades
capitalistas, como antaño propuso Karl Marx es impensable y
peligrosa; es decir, es una concepción que ya no tiene lugar en nuestros
modelos de democracia representativa; pero si caben pequeñas
luchas parcial, local y concreta que permitan cambios cualitativos y
mejoras en la sociedad. "La desobediencia civil, como práctica
emergente, a cargo de grupos minoritarios de carácter sociaL
económico y político, se constituye hoy en el único medio razonable
de cambio de las sociedades"26
La desobediencia civil aunque en principio se sale del proceso
democrático parlamentario por considerarlo insuficiente, sin
embargo, apela a principios constitucionales legitimadores del
sistema político constitucional. Habermas reconoce que la
desobediencia civil es un método legítimo moralmente, aunque
no jurídicamente. Desde una estricta lógica jurídica no es posible
defender la legalidad de la desobediencia civil, pues esto supondría
una grave contradicción. En este sentido, ésta es una propuesta
moralmente fundamentada en cuyo origen no tienen por qué
encontrarse tan sólo convicciones sobre creencias privadas o
intereses propios; se trata de un acto público y simbólico que,

z.o

24

25

MALEM SEÑA, J F., Co11cep10 y justificación de la desobediencia ciril.
Barcelona, Ariel. 1988. La desobediencia revolucionaria nada tiene que ver con la
desobediencia civil puesto que la primera aspira a subvertir el régimen político
mstitucional completamente. cambiarlo completamente. mientras la desobediencia
civil aspira a transformar la sociedad a través de pequeñas y parciales luchas muy
concretas y específicas.
'" Vid. GARCIA COTARELO. R.• Resiste11cia y desobediencia ciril. Madrid.
Eudema, Univ. Complutense de Madrid. 1987, p. 133; Véase ta,mbién TORRES
DEL MORAL. Principios de Dereclw Co11stitucio11al Español. Atomo ediciones,
Madrid. 1988.
'

25

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11,f" /

1

Rafoe/ t:.nrique A,P_11ilera Poda/e.&lt;

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por regla generaL es anunciado de antemano y cuya ejecución es
conocida y calculada por la policía.
En 1983, Habermas invocó el derecho tk resistencia simbólica en
oposición al estacionamiento en Alemania de armas nucleares de
alcance medio; la posición de desarme tenía una clara minoría en d
parlamento. Estas manifestaciones pacifistas del otoño de 1981
contra la instalación de "euromisiles", alimentaron un importante
debate moral y político que dividió la opinión pública alemana
Habermas participó en dicho debate y expresó su convencimiento
de que la desobediencia civil es un indicador de madurez cívicopolítica y cuando es moralmente motivador representa el guardián
último de la legitimidad del Estado democrático de derecho.
"El concepto de desobediencia civilimplica una violación simbólica de la 11011M
como medio último de apelación a la mqyoria para que ésta, Cllando se tra/4
de una cuestión de principios, tenga a bien reflexionar una más sobre si
decisionesy a serposible, revisarlas" 27

entendida como deliberación pública siempre brinda la posibilidad
de cambio de opinión o voluntad política. La minoría espera
poder convencer a la mayoría en una competencia libre y pública
de opiniones para que su opinión se convierta en mayoritaria.
Sin este procedimiento discursivo, para Habermas, no hay
formación democrática de la voluntad común.
La desobediencia civil es un instrumento válido en el proceso
de la formación democrática radical de la voluntad política.
Habermas la considera un elemento normal y necesario de la
cultura democrática, un instrumento para la realización de los
fines del Estado democrático de derecho, una herramienta para
el aseguramiento y fortalecimiento de los derechos constitucionales y una fuente de participación política verdadera de los
ciudadanos.

uez

"Todo Estado democrático de Derecho que está seguro de sí mismo,
considera que la desobediencia civil es una parte componente normal tk sus
Los desobedientes justifican su protesta recurriendo a los c11/t11ra política, precisamente porque es necesarid'.29
mismos principios constitucionales a que la mayoría comúnmente
recurre para legitimarse. Según Habermas no siempre 01
Las nuevas formas de protesta que se han dado en Alemania
usualmente mayoría política y verdad coinciden necesaria y se inspiraron en los modelos norteamericanos, en especiaL en
forzosamente.28 La mayoría no tiene porqué llevar la razón y esl2 aquel acto ejemplar de desobediencia civil en Arbor cuando 40.
decisión mayoritaria puede ser revisada en un proceso públicoy estudiantes de la Universidad de Michigan ocuparon el 15 de
discursivo de formación de la voluntad común. La democracu octubre de 1965, la oficina de reclutamiento local como protesta
27

HABERMAS, Jurgen. La necesidad de revisión de la izquierda, Madrid
Tecnos. 1991. Para un estudio más detallado y profundo puede acudirse también a
su obra Habermas, Escritos políticos. Ed. Península, Barcelona, 1988. ~
55.Habennas, en gran parte, ~coge las teorías de Rooald Dworkin y, especialmenlt
de John Rawls respecto al posicionamiento sobre la desobediencia civil. Y ace~
plenamente la definición de desobediencia civil dada por Rawls en su famosa olll
Teoría de la Justicia. el libro que, de manera significativa, revolucionó la filosofí
política y del derecho en el siglo XX.
28
PÉREZ, José Antonio, Manual práctico para la desobediencia civil. Pamiel&amp;
Navarra, 1994, p. 54. Véase también ESTRADA MICHEL, Rafael, NÚÑS
TORRES, Michael, "Una asamblea constituyente para México (consideracioneset
tomo a las relaciones entre ciencia, historia, política y normativa constitucio~
con especial referencia al caso de la transición mexicana)", en Estudios en homerw1

26

ª don Jorge

Fernández Ruiz, Derecho y Política, CIENFUEGOS SALGADO,
David y LÓPEZ OLVERA, Miguel Alejandro, (cord.), 1.1.J., UNAM, México,
2005, pp. 189-220.
29
HABERMAS, J., ''La desobediencia civil: piedra de toque del Estado de Derecho"
en Ensayos políticos, Ediciones peofusula, Barcelona, 1988, p.75; HABERMAS, J.,
Faktizi.tiit und Geltung. Betreige zur Diskurstheorie des Rechts und des +demokratischen
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demOCrático de derecho en ténninos de teoría del discurso. Madrid, Trotta, 1998.
HABERMAS, J., "Derecho Natural y Revolución" en Teoría y praxis. Estudios de
filosofía social, Madrid, Ed. Altaya, pp. 86-116. Véase igualmente AGUILERA
PORTALES, Rafael, ''La Constitución y la desobediencia civil como proceso en la
defensa de los Derechos fundamentales" ea Criterio Jurídico, Universidad Javeriana,
Santiago de Cali, Colombia, Vol. VI, 2006, pp.93-115.

27

�contra la intervención militar estadounidense en Vietnam.
En este sentido, somos conscientes que desde los años sesenll
se ha producido un aumento espectacular de la desobediencu
civil en el seno de los Estados democráticos de derecho. En b
actualidad, estamos viviendo una enorme regeneración y
revitalización de la sociedad civil debido a los distintos proces&lt;X
de democratización política y social en los países del Este y ck
América Latina. Los movimientos sociales se están convirtiendo
en nuevos sujetos sociales que inyectan con un nuevo impulso
ético-político a la sociedad civil (movimientos políticos,
organizaciones no gubernamentales, asociaciones comunitarias.
vecinales, campesinales). Estos movimientos socio-políticos1
tratan de impregnar y regenerar de valores perdidos la deterioracb
y desacreditada esfera pública, en este sentido, pretenden cambial
las relaciones existentes tradicionalmente tanto en la sociedad
como la política caracterizadas por la verticalidad, unidirección
autoritarismo, prebendas, corrupción, sumisión, docilidad, tráfico
de influencias. Estos nuevos movimientos se inspiran en valores
constitucionales fundamentales como la solidaridad, la justicia
la libertad; valores que no pueden estar sometidos a b
racionalidad instrumental o estratégica que gobierna nuestras
deficitarias democracias representativas formales. Los movimientos sociales de oposición surgen en los límites de las tradicionales
organizaciones políticas (partidos políticos y macrosindicat~
corporativos y hegemónicos) que, hoy por hoy, han perdido
fuerza moral, transformadora y emancipadora en una socied~
tecnificada postmoderna.
4. Legitimidad política y constitucional de la desobediencil

civil

La desobediencia civil hace referencia a actos formalmente
ilegales; pero que se realizan invocando los fundamentos
legitimadores compartidos de nuestro Estado democrático de
derecho; es decir se fundamenta en principios y valores
axiológicos superiores inherentes y explícitos en la propia
Constitución.
No obstante, un cierto sector del colectivo de juristas,
académicos y miembros de la judicatura sostiene que la
resistencia al derecho no sólo es punible, sino moralmente
reprobable, no tomando en cuenta el carácter no violento de la
d~idencia y despreciando sus motivaciones socio-políticas. Esta
posición iusfilosófica cercana al neopositivismo jurídico es
calificada por Habermas como "hobbesianismo jurídico".31 En
este sentido, el célebre filósofo alemán se opone radicalmente a
esta lectura literal de la legalidad, que atiende sólo a la efectividad
de las normas y del aparato del Estado, y desprecia el
cuestionarniento y la valoración de la legitimidad ético-política
de las normas jurídicas y su carácter de justicia.
Habermas nos ha puesto de manifiesto como el Estado
democrático de derecho se ha erigido sobre una desconfianza
frente a la supuesta naturaleza corrompible del ser humano. Al
Estado le preocupa más la desobediencia al imperio de la ley
que, por ejemplo, si está o no bien fundamentado o legitimado
democráticamente su ordenamiento jurídico o se va eliminando
progresivamente la corrupción de sus instituciones. En este
sentido, un Estado de derecho meramente legalista se sitúa en
una situación paradójica y ambivalente.
El Estado constitucional ha sido resultado y producto de una
serie de conquistas y reivindicaciones históricas expresadas a
31

Esta posición de "hobesianismo jurídico" atiende exclusivamente al aspecto
VALENCIA, Ángel, "Nuevos retos de la Política: Los movimientos sociales pro_c~dimental de las normas jurídicas, no importa el grado de legitimidad o
el ecologismo en DE ÁGUILA, Rafael, Ciencia política, Trotta, 2003, pp. 451-4'/i legitimación social que posean estas, sino la primacía del principio de legalidad y
PÉREZ, Juan Carlos, Rebelión en la sociedad civil. Ed. Flor de viento, Barcel()lj seguridad jwidica que caracteriza al Estado liberal de derecho en oposición al modelo
1999; CLAUSS OFFE, Partidos políticos y nuevos movimientos sociales, Sistepj de Estado constitucional que prima los derechos y libertades por encima de la
efectividad legal.
Madrid. 1988; ARENDT, H., Crisis de la República, Madrid, Taurus. 1973.
30

28

29

�&amp;fati t11ri,p;r (P,m/er,1 Port,1/e_¡

través de distintas formas de desobediencia civil y política ante
el poder establecido. La desobediencia civil, por tanto, constituye
una forma de expresión política a través de la cual se han ido
conquistando progresivamente derechos fundamentales. El
Estado democrático de derecho32 por tanto no es una formula
estática y acabada, sino un proyecto político y jurídico colectivo
en constante revisión, renovación y ampliación de su
ordenamiento jurídico. En este proceso democrático el conjunto
normativo siempre debe estar cotejado y contrastado con su
carácter de legitimidad moral y jurídica.

este modelo de ciudadanía constitucional como "la sociedad abierta
de intérpretes constituciona/el'. 34 Cualquier actor político o ciudadano

realiza una interpretación constitucional amplia cuando actualiza,
ejerce o reivindica un derecho fundamentaL en este sentido, la
desobediencia civil constituye un verdadero test social y político
de participación democrática y práctica constitucional.
Una limitación que plantea Habermas a la desobediencia civil
es que dicha disidencia política tiene que mantener un mínimo
de lealtad constitucional o aceptación de la legitimidad del
sistema democrático de derecho. Por tanto dicha disidencia
requiere una condición importante: nunca debe ejercitarse fuera
"El Estado de derecho no es sólo una cosa de juristas, única y del ámbito constitucional. Los valores constitucionales reflejan
exclusivamente una cuestión jurídica. En él como siempre tendril Yfijan las posibilidades legítimas y límites inviolables en un
que ser, el derecho y el Estado no son sino medios oportuno~ Estado democrático de derecho.
puede que imprescindibles, para un fin más esencial: no se hizod
En resumen, pertenecemos a una comunidad científica libre,
hombre para ellos, sino ellos para el hombre, para los seres plural y crítica donde las visiones dogmáticas nos impiden
humanos. A quienes el rigor más importa que aquél exista, funcioD! alumbrar soluciones flexibles a los retos y problemas actuales.
y sea real y gobernantes sino a los ciudadanos, a sus derechos,1 La desobediencia civil conlleva una actitud política decidida en
sus libertades y necesidades; y muy especialmente les interesal 1~ contribución y defensa de los derechos fundamentales y
aquellos que pueden protegerse menos, o nada, por sus propi(»
libertades públicas sobre todo en aquellos sistemas políticos que
medios, empezando por los de carácter económico" 33
los impiden, aún siendo sistemas democráticos. Las concepciones
del derecho y opciones político-jurídicas son plurales, distintas
La 0:mstitución, por tanto, no como un documento estática Yvariadas. Se trata de abrirnos a la imaginación intelectual con
fijo e inerte, sino expresión abierta y plural de un proyecto dt auténtico espíritu de investigación para dilucidar cuales son más
sociedad justa que señala el horizonte de expectativas, anhel~ idóneas a nuestras circunstancias históricas concretas.
y esperanzas de una determinadas comunidad política donde sd Bibliografia:
miembros a través de su participación política realizan diferentes
lecturas abiertas y públicas. El profesor Peter Haberle denomúv
J.I
32

HABERMAS, J., Facticidad y validez, Madrid. Trotta, 1998. p. 203: Wi
OLIVAS, Enrique, Problemas de legitimación en el Estado social. Madrid, Trotll
199 l: FERRAJOLI, Luigi. ·'Pasado y futuro del Estado de Derecho.. d
CARBONELL. M .. Neoconstitucionalismos, Madrid, Trotta, 2003: DÍAZ, ELÍ~
Estado de Derecho y sociedad democrática, Tau rus, Madrid, 1998 (3ºed. ).
33
DIAZ, Elías, Filosofía del Derecho: legalidad y legitimidad. Madrid, Fundacid
Juan March. 1999 p. 135.

30

••

. H~BERLE, Peter, El Estado Constitucional (estudio Diego Valadés)
u_nivers1dad Nacional Autónoma de México, 2001, p. 149. HABERLE defiende
como la teoría de la interpretación constitucional ha estado demasiado centrada en
1
ª, "sociedad cerrada" de los intérpretes jurídicos de la Constitución, observando
solo la perspectiva de competencia constitucional del juez especializado y el
procedimiento formal. El diagnóstico socio-jurídico actual nos hace replantear la
~estión de participación amplia, pluralista abordada desde la teoría de la ciencia y
ademocracia.

31

�¡

•

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y,

Ontología y metafísica en la era del
análisis y de la hermenéutica

Mauricio Beuchot*

Universidad Nacional Autónoma de México

Introducción
ME DEDICARÉ AQUÍ A RECORDAR cómo fue el decurso de la ontologíametafísica en la filosofla analítica, que fue primero de un gran
rechazo, hasta llegar a ser de aceptación plena y cabal. Desde el
neopositivismo vienés hasta el esencialismo inglés debido a la
lógica modal, con sus ontologías de mundos posibles y de
esencias, etc. La filosofla analítica llegó a ser la más metafísica
de nuestro tiempo.
En esa época de filosofia analítica intenté vertebrar la noción
de analogía en la lógica y la filosofia del lenguaje, haciendo una
lógica analógica, con sus consiguientes sintaxis, semántica y
pragmática de esa índole, para llegar a una ontología analógica,
pero me vi llevado por la fuerza de los acontecimientos filosóficos
a la hermenéutica, por lo que dejé ese intento y me concentré en
edificar una hermenéutica analógica (la cual, por cierto,
conduciría a una ontología analógica también).

*Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.
36

37

�I IV/1 úl I

JI

La ontología en la filosofia analítica
Después de las críticas neopositivistas a la metafisica, sobre todo
de Rudolf Carnap y Alfred Julius Ayer, la ontología se cultivó en
la filosofía analítica. El propio Carnap acabó aceptando b
ontología, una ontología relativa a las teorías, pero ontología~
fin y al cabo. Después de él, fue célebre la postulación de b
ontología por Willard Van Orman Q!iine y la metaflsica por Peter Frederick Strawson. Ambos tenían en común d carácter
trascendental de sus propuestas, en línea kantiana, esto es, como
categorías del ser a partir del pensamiento (a través del lenguaj4
Ya que en 1973-1974 había estudiado en la Universidad de
Friburgo, Suiza, con l. M Bochenski y con Guido Küng filosofia
analítica, y de ellos había heredado el problema de los universale~
que era sumamente ontológico o metafisico, me inicié en estas
lides examinando las críticas de Carnap a la metafísica; de hecho,
mi primer artículo filosófico fue sobre este tema. 1 Asimismo, tn1
segundo artículo versó acerca de la reivindicación de la ontología
por Qiine, precisamente a través del problema de los universales.1
Los dos trabajos eran de 1975. Ese año había conocido, en b
UNAM, a Mario Bunge, quien retomaba la defensa de b
metafisica a partir de Qiine, y la aplicaba a la ciencia; por eso,
después de estudiar y discutir con él sus planteamientos, en 1971
publiqué un artículo sobre su reconstrucción. 3 Por ese entonces
yo enseñaba filosofia analítica en la Universidad Iberoamericana.
y sobre todo me centraba en el desenvolvimiento de la metafisica
dentro de esa corriente, en la que ya había ganado un espacio!
En 1979 ingresé como investigador al Instituto de Investiga1

M. Beuchot, ''R. Carnap y la metafísica", en Revista de Filosofía (UIA).I
(1975). pp. 351 SS.
2
El mismo, "Los universales en W. V. O. Quine". en Teoría (UNAM). 1/l
(1975), pp. ) 5 SS.
3

EI mismo, "La metafísica científica de Mario Bunge", en Revista de Filosofa
(UIA), 10 ( 1977), pp. l 91 SS.
• El mismo, "Estructura y función de la metafísica en la filosofía analítica".lf
libro Anual del ISEE (México), 8 ( 1980), pp. 249 ss.

38

,\Jauncio llmrhot

fJJfJl/1

ciones Filosóficas, de la UNAM, donde se cultivaba ex prefesso la
filosofía analítica. Allí conocí y traté a Carlos Ulises Moulines,
quien también rescataba la ontología, en forma de ontosemántica.
Él plasmó esa idea en el prólogo que hizo para mi libro Elproblema
de lus universales (México: UNAM, 1981), y también discutí con
él el problema del estatus ontológico de la materia.5 En ese último
artículo en realidad yo defendía la postura de Moulines, por eso
nos aliamos para defender la ontología, y, aun cuando él no
compartía mi realismo aristotélico sobre los universales (él era
platónico-fregeano), escribió un alentador prólogo a mi libro
acerca de ese tema. Para ese libro conté con la ayuda del filósofo
analitico australiano David M. Armstrong, quien leyó el capítulo
relativo a su propuesta de solución y estuvo de acuerdo con la
mía, pues tenía una postura aristotélica.
Escribí también a propósito de la metafisica descriptiva de
Strawson, aunque prefería la metafísica prescriptiva de Rom
Harré, más realista (es decir, menos kantiana).6 Me acerqué a la
idea de esquema conceptual de Donald Davidson, con quien
tuve ocasión de discutir ese tema, en un coloquio del Instituto
de Investigaciones Filosóficas en Xalapa, Ver., el año de 1984
(aunque las actas se publicaron mucho después, hasta 1992).7
Por ese entonces (1984) trabajé la relación de la lógica con la
ontología, que era un tema típico de la analítica.8 En 1985 tuve
un diálogo con Strawson acerca de la noción de verdad, para un
volumen compilado por Carlos E. Caorsi (el volwnen en que se
5

EI mismo, "Sobre el conocimiento de la materia", en Crítica (UNAM), XIII/38
(1981), pp. 97 ss., también en J. Esquivel (ed.), la polémica del materialismo,
Madrid: Tecnos, 1982, pp. 146 ss.
6
_

El mismo, "Wittgenstein, Austin y Strawson sobre la ontología de los
ruversaJes", en Revista de Filosofía (UIA), 13 (1980), pp. 155 ss.
1
EI mismo, "Breves consideraciones sobre el problema pensamiento-lenguaje en
D. ~vidson", en E. Villanueva (comp.), Quinto Simposio Internacional de Filosofía,
Mex1co: lJNAM, 1992, vol. I, pp. 73 ss.
'El mismo, "La correspondencia entre categorías lógicas y ontológicas", en
Humanidades (UJA), 8 (1984-1985), pp. 99 ss. y "La relación de la lógica con la
metafísíca", en Teoría (UNAM), 2 (1987), pp. 431 ss.
0

39

�\ f,,un 10 Remhr,t

contiene se publicó mucho después).9 En su respuesta Strawsoo
me decía que él era más realista de lo que yo lo hacía, lo cual
abonaba mi postura. También me centré en el tema de las
categorías, que en la filosofía analítica habían alcanzado lilll
importancia grande. 10 Igualmente, discutí con el filósofo analítico
español Lorenzo Peña acerca de la distinción entre esencia y
existencia. Peña se había distinguido como cultor de la lógica
paraconsistente, pero además había hecho varios trabajos de
ontología analítica. Sólo que no distinguía entre esencia y
existencia, sino que los daba como idénticos en la realidad. 11
Ya a comienzos de la década de los 90, el año 1991 también
discutí con Karl-Otto Apel acerca del realismo a partir de b
pragmática. Aunque se decía pragmatista, y había estado en las
filas de la hermenéutica, sostuvo diálogos con los filósofos
analíticos mexicanos. Y o dialogué con él acerca de la posibilidad
de sostener la referencia en semántica, para llegar a un realismo
que repercutiría en la ontología, además de hacerlo en b
epistemología (la discusión se publicó años después de haber
tenido lugar). 12 También seguí defendiendo la posibilidad y validez
del discurso metafísico ante algunos que se resistían a ella,
alegando argumentos ya pasados de los positivistas lógicos. 13
Todo eso me sirvió para discutir, por ese tiempo, con Hilary
Putnam el tema de los conceptos y la conceptualización, así como
el del realismo que él llamaba metafisico y el interno (al que fue
9

El mismo, "La teoría de la verdad en Strawson", en C. E. Caorsi (ed.), Ensayos so/111
Strawson, Montevideo (Uruguay): Universidad de la República, 1993, pp. 7 ss.
'º El mismo, "El problema de las categorías en Aristóteles y Gilbert Ryle,., en Rel'i\Sl
Latinoamericana de Filosofía (Buenos Aires). 12 (1986), pp. 193 ss. y "Sobre b
distinción entre 'esencia' y 'accidente"', en Contextos (Universidad de León, España).!
(1986), pp. 7 SS.
11
El mismo, "La esencia y la existencia en el sistema ontofántico de Lorenzo Peña·.
en Cuadernos Salmantinos de Filosofía (Salamanca, España), 16 ( 1989), pp. 255 s.o;.
12
El mismo, "La verdad hermenéutica y pragmática en Karl-Otto Apel", en S.
Arriarán - J. R. Sanabria (comps.), Hermenéutica, educación y ética discursiva (en to,a un debate con Karl-Otto Apel), México: UlA, 1995. pp. 55 ss.
13
El mismo, "Lenguaje y metafísica en Alfred J. Ayer'. en Logos (ULSA), 19/:/J
(199 J), pp. 9 SS.

40

dando otros nombres, incluso llegando a llamarlo aristotélico,
aunque, a mi modo de ver, de una manera un tanto anómala),
centrado en las clases naturales, pero comparándolo con lo que
hace Aristóteles con sus predicables o categoremas, que es toda
una teoría de los tipos lógicos. 14 Fue en un coloquio organizado
por el Instituto de Investigaciones Filosóficas en Taxco, Gro., en
1992 (el artículo se publicó, pero no las respuestas que nos dio
Putnam).
En 1995 discutí con el filósofo analítico mexicano Adolfo
García Díaz, radicado en Venezuela, sobre el problema ontológico
de los universales. 15 Él visitó la UNAM, y nos pidió a mí y a José
Antonio Robles que le replicáramos a su ponencia.
Así, con mi experiencia de la filosofia analítica desde México,
he visto cómo ella se fue abriendo a la metafisica. Desde una
postura anti-metafísica en el neopositivismo, que también la
tuvimos acá, pasando a la ontología, con los seguidores de Quine,
que eran varios, y después a la metafísica misma, como se vio en
el caso de Bunge y quienes lo seguían aquí. Puedo decir que la
ftlosofia analítica se ha vuelto una de las más metafisicas. Claro
que ha adoptado diferentes formas, incluso rivales, pero ha
aceptado la ontología o metafüica como estudio del ser y de sus
categorías y sus principios (causas).
Por eso creo que la tradición de la filosofía analítica ha servido
de mucho a la ontología-metafísica, sobre todo para darle una
condición de ser muy crítica y cercana a la ciencia. Se tratan los
temas desde el lenguaje y desde la ciencia, pero siempre bajo el
Prisma de la lógica, lo cual la hace una ontología muy cuidadosa
Yexacta.
Ya que en la filosofía analítica no había problema con la
ontología-metafísica, lo que traté principalmente de hacer fue
,i El mismo, "Realismo, epistemología y clases naturales en Hilary Putaam", en
Diánoia 38 ( 1992), pp. l 07 ss.
15
El mismo, "Individuos y universales en Adolfo García Díaz", en Diánoia, 41
0995), pp. l SS.

41

�Uwt1,1talt1&lt; 1 :/Qro¡,a

introducir la noción de analogía en ese ámbito. Ya había esfueoo
anteriores para hacerlo, como el de mi maestro I. M Bochenski, d .
de James F. Ross y el de Stanislas Breton. Los reuní en una obra
posterior, donde traté de la lógica, la sintaxis, la semántica y b
pragmática de la analogía. 16 Pero ya desde antes había preferido
aplicar esa noción a la hermenéutica, y no a la filosof.ta analítica dd
lenguaje. Por eso pasaré ahora a señalar lo que he trabajado en una
hermenéutica analógica para una ontología analógica.
Así, pues, siempre defendí la ontología-metafísica en mi
experiencia dentro de la filosofla analítica, frente a los que fueron
sus negadores positivistas lógicos, o empiristas lógicos, y traté de
desarrollarla con los que la aceptaban y cultivaban. Esto lo recogí
en años posteriores, en un libro publicado por el Instituto de
Investigaciones Filosóficas, dependencia de la UNAM en la que
tuve contacto con filósofos analíticos de muchas partes. 17 Las batallas
por la metafisica y el realismo se habían ganado solas, por la fuem
de los acontecimientos, es decir, por la necesidad de la ontologú
que señalaban las ciencias y la filosofia misma.

Ontología y hermenéutica
Del lado de la hermenéutica también ha tenido la ontología sus
vicisitudes. Como se sabe, después de Schleiermacher y Dilthe~
es Heidegger el que recupera la hermenéutica, precisamente en
el seno de su ontología. Lo hace en El ser y el tiempo, obra en b
que hay una intervención de la hermenéutica en aras de la
ontología muy importante. Incluso ve la ontología como her·
menéutica de la facticidad. 18 Pero se desencanta de la ontología
y da una vuelta (Kehre) hacia un pensar más original, que
encuentra en los presocráticos, en los poetas y en los místicos.

,\Tammo Reuchot

Junto con la ontología, también abandona la hermenéutica. Por
eso con él la hermenéutica y la ontología quedan atrás.
Sin embargo, H.-G. Gadamer rescata la metaflsica, después
de que su maestro Heidegger la abandonó. Llega a decir que allí
ya no lo sigue, sino que se va por la senda de la metafisica, que
responde a preguntas que son perennes en el hombre. 19 Por eso
en Gadamer puede hablarse de una hermenéutica ontológica,
porque recoge la ontología y se hace acompañar de ella. Y no
como en la versión que Gianni Vattimo hace de su maestro
Gadamer, que es más bien posmoderna y no-realista,20 sino como
la que hace otro discípulo gadameriano, Jean Grondin, para el
que se trata de una hermenéutica realista, e interpreta la fusión
de horizontes de su maestro como la verdad correspondentista
de Aristóteles.21
Asimismo, Paul Ricoeur, a pesar de que reprochaba a
Heidegger haber tomado la vía corta de la epifanía ontológica, y
dijo que él prefería la vía larga, que pasaba por los productos
culturales del hombre, como los mitos y los símbolos, a la postre
llegó a aceptar la rnetafüica, e incluso la ontología. Defendió la
ontología frente a su amigo Lévinas, que prefería la metafisica,
por considerar que la ontología tenía la marca de Hegel de ser
una totalidad o sistema cerrado, mientras que él buscaba la
apertura al infinito. Ricoeur le opone, en Sí mismo como otro, el
que no hace falta abandonar la ontología en aras de la metaflsica,
sino que basta con hacer que la ontología general tenga esa
apertura que se desea. 22 También Lévinas dejaba de lado la
ontología porque inevitablemente le recordaba la ontología
19

20

16

El mismo, Temas de semiótica, México: UNAM, Sistema de Universidi.l
Abierta, Facultad de Filosofía y Letras, 2002, pp. 63-76.
17
El mismo, Interpretación y realidad en la filosofía actual. México: UNAM.
1996.
18
M. Heidegger. Ontología. Hermenéutica de la facticidad. Madrid: Alianza.
1999.

42

H.-G Gadamer, "Fenomenología, hermenéutica, metafísica", en El giro

hermenéutico, Madrid: Cátedra, 1998, pp. 33-34.
G Vattimo, "Comprender el mundo - transformar el mundo", en "El ser que

puede ser comprendido es lenguaje". Homenaje a Ha11S-Georg Gadamer, Madrid:

Síntesis, 2003, pp. 59 ss.
21
J. Grondin, "La fusión de horizontes. ¿La versión gadameriana de la adaequatio
rei er intellectus?", en M. Aguiler Rivero - M. A. González Valerio (coords.),
Gadamer y las humanidades, México: UNAM, 2007, vol. I, pp. 23 ss.
?2 P. Ricoeur, Sí mismo como otro, México: Siglo XXI, 2003 (2a. ed.), p. 373.

43

�1111/l//Jl/l!a.

l

fundamental de su maestro Heidegger, que había servido~
nazismo.
Por su parte, Richard M. Rorty ha sido uno de los más críticos
de la metafisica y del realismo. Sostuvo que lo que en realidad k
preocupaba era la justicia y la democracia, a eso apuntaba su
filosofía, y era lo que le interesaba más que la filosofla misma
De ser filósofo analítico pasó a ser, ya a finales de los 60, pos~
analítico, y a finales de los 70, se hizo pragmatista o, como decía
éL neo-pragmatista. Dejando de lado a Peirce, se adhirió a James
y a Dewey. En seguimiento de James, su noción de verdad se fir
debilitando hasta que se diluyó. Instaba a abandonar la preocupación
por la objetividad y la verdad (por ende, por la metafisica y el realismo1
para buscar la libertad y la justicia. Sin embargo, siempre estuvo a
vueltas con la noción de la verdad. No sólo en muchos de sus hbros,
sino cuando lo conoc~ en un coloquio organizado por el Instituto
de Investigaciones Filosóficas, en 2005 (es decir, dos años antes de
su muerte), donde dio tres conferencias, una de las cuales estaba
dedicada a ya no hablar de la verdad. Representé como en un hiki
su trayectoria, siempre negando la verdad pero siempre hablando
de ella. Me hizo pensar en lo que dice B. Russell en el prólogo~
Tractatus de Wittgenstein: que este último se las había ingeniado
para hablar mucho de cosas de las que decía que no se podía hablat
Rorty dice que el metafisico es alguien que busca un orden
exacto e inmóvil para basar la existencia humana, es decir, busca
un punto inmóvil en medio de un universo en devenir; por esob
metafisica es "una matriz a-histórica, transcultural del pensar,
algo dentro de lo cual todo puede encajar, independientemente
del tiempo y espacio en el que nos situamos".23 Todo esto nos
recuerda a Nietzsche, que no tanto negaba la metafisica sino
que deseaba una metafisica que diera cuenta del devenir, que no
lo dejara afuera, porque era lo más real y lo más importante pan
el hombre. También las crítica de Rorty a la metafisica están en
23
R.M. Rorty, Cuidar la libertad. Entrei•istas sobre política y filosofía, Madrid
Trotta, 2005, p. 66.

44

\f um,'" ll, , bol

1/1,JSO/lt,

la línea de la acusación de onto-teología que lanzaba Heidegger
contra todo el pensamiento occidental de confundir el ser con
Dios y, por lo tanto, con un ente, el ente supremo, olvidando la
diferencia ontológica entre ente y Ser y, en definitiva al Ser mismo.
Pero ya muchos se han opuesto a esa crítica de Heidegger, desde
el propio Gadamer, quien la ve como una mala comprensión de
Platón y de Aristóteles.
Y, en cuanto a esa acusación de Rorty de que la metafísica es
un saber pretendidamente a-histórico y que olvida el devenir, no
es del todo cierto. En primer lugar, es una caricatura de la
metafísica, que no da cuenta de lo que han buscado todos los
que se han empeñado en ella, grandes pensadores; en segundo
lugar, la metafisica misma intenta ser significativa para el hombre
estudiando en él esas condiciones del movimiento, del tiempo y
de la historia.24
Gianni Vattimo se ha hecho famoso en el ámbito de la
hermenéutica por proclamar el pensamiento débil. En esa línea,
acepta la ontología, pero débil, esto es, sin estructuras: sin
~sencias ni causas. Con ello nos queda una metafísica bien magra.
El dice que eso se debe a que la hermenéutica, tras Nietzsche,
lleva una carga de nihilismo que, al ser inyectada en la ontología,
la debilita y le quita su prepotencia y su violencia.25 Lo malo es
que nos queda una ontología tan débil que acaba por evaporarse.
He discutido varias veces con él y no logro hacer que acepte que
en el fondo es relativista, por más que él sólo se profese
heideggeriano en este punto.

En cambio, otro que, al igual que Vattimo, ha sido alumno de
~adamer es Jean Grondin. Pero, a diferencia del posmoderno
italiano, él tiene una interpretación realista del hermeneuta
alemán y además defiende la metaflsica. En un libro reciente,
14

J. A. García-Lorente, "Richard Rorty y la metafísica". en Filosofia Oggi, 34/
(2011), pp. 135 SS.
25
G. Vattimo. "Metafísica, violencia, secularización", en el mismo (comp.), La

f-l]

secu/arizaci6n de la filosofía. Hennenéutica y posmodernidad, Barcelona: Gedisa.
l992. pp. 63 SS.

45

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hace la historia de la metafísica (esa historia de la metafísica interpretar la realidad, sino también transformarla. Mas para eso se
cuya destrucción tanto pidió Heidegger). Sólo que, en lugar ck necesita una realidad que interpretar y que cambiar.
destruir esa historia, saca partido de ella, y concluye en u
Ü&gt;n esto se ha llegado a una confluencia de la hermenéutica
necesidad de volver a levantar la metafísica, una metafísica y la ontología, semejante a la que se había dado en la filosofta
nueva.26
analítica entre la filosofla del lenguaje y la metafisica. Pero ahora
Por su parte, otro que se distinguió en la hermenéutica, sobre conviene plantearnos el problema de qué hermenéutica le
todo por hacer su historia, aunque ahora se inclina más a b conviene a esta ontología e incluso qué tipo de ontología
fenomenología, es Maurizio Ferarris. Él es de los que más han queremos.
pugnado por levantar la ontología, por reconstruirla. Se aprovecha
de la ontología de la actualidad de Vattimo, heredera de u Hermenéutica analógica y ontología analógica
ontología del presente de Foucault y Deleuze, y va mucho más Yes que puede darse una ontología unívoca que proceda de una
27
allá. Abandona las hermenéuticas relativistas y la deconstruc- hermenéutica también unívoca. Es lo que ocurrió en la
ción derridiana, para refugiarse en un objetivismo fenomenológico modernidad. En el ámbito analítico esto se dio con la ontología
y en un nuevo realismo.
demasiado dura y pretenciosa del positivismo lógico. Cuando
Este breve recuento de la historia reciente de la hermenéutica Putnam habla del realismo metaflsico, dice que piensa en Wilfrid
nos habla de una recuperación de la ontología en su seno. Incluso Sellars, pero también, cuando los posmodernos hablan de
de una interpretación no posmoderna de la hermenéutica, como ontología fuerte y violenta, piensan en los filósofos analíticos.
fue, por ejemplo, en Vattimo. Autores nuevos y connotados en Mas no por evitar esa hermenéutica y esa ontología unívocas
esta rama, como lo son Grondin y Ferraris, nos muestran ese hemos de caer en una hermenéutica y una ontología equívocas.
giro ontológico de la misma hermenéutica y de la filosofia en De hecho, aunque una hermenéutica equívoca es la que se ha
general. La hermenéutica da, pues, cabida a la ontología o dado más en los relativismos posmodernos, una ontología
metafüica, como un acompañante ideal para ella.
equívoca es algo casi contradictorio, casi un oxímoron, pues es
Todo indica que la hermenéutica está abandonando las filas tan ambigua, relativista y débil, que acaba desapareciendo.
del pensamiento débil, con su ontología débil, tan débil que no
O!ieda como opción una hermenéutica analógica y una ontología
podía sostenerse por sí misma, se caía y se disolvía en la nada, analógica también. La noción de analogía fue relegada por la
en el nihilismo. Franco Volpi y el mismo Ferraris denunciaron modernidad; la posmodernidad la tocó de pasada, pero no le hizo
este nihilismo vacío de muchas maneras, hasta que parece que caso, pasó de largo. Cerca de ella estuvieron Foucault, Deleuze y
se ha caído en la cuenta de que no conduce a nada. Los ideales ' Derrida. Foucault, en el segundo capítulo de Las palabrasy las cosas,
sociales y los logros políticos que prometía ese nihilismo posmodel1Xl donde la trata y la considera; Deleuze, en el capítulo primero de
no se han realizado. Por eso se insta a volver a un realismo, en Diferencia y repetición, donde la rechaza (siguiendo a P. Aubenque),
ontología y epistemología, que pueda hacerlos realidad. No sólo pero se proclama univocista-equivocista, lo cual viene a ser lo mismo
que analogista.28 Y Derrida al hablar de la metáfora, en el capítulo
26

J. Grondin, lntroduction ii la métaphysique. MontréaJ: Les Presses de
l'Université de Montréal, 2004, pp. 363-364.
n M. Ferraris, Sans papier. Ontología dell'attualitii, Roma: Castelvecchi. 2007

46

28

G. Deleuze, Diferencia y repetición, Madrid: Júcar, 1988, pp. l33 y 475-476;
A. Badiou, Deleuze. El clamor del ser, Buenos Aires: Manantial, 1997, p. 44.

47

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.)

t

J

(¡

.l

"La mitología blanca" de Márgenes de la filosqfta.
.
Por eso ahora toca recuperar la noción de analogía, y potenciarla
para ser usada en la actualidad, tanto en la her~ené~tica como
en la ontología o metaHsica. Así como la analogia evi~a cae~ e~
la univocidad y en la equivocidad, una ontología analógica evtta~a
el extremo vicioso de una ontología unívoca, con la prep?t~ncta
y la pretensión excesiva de identidad en el ser, en los d~~tos
modos del ser, que serán modos sólo de una manera ficucia. ;
evitará también el otro extremo vicioso de una ontologia
equívoca, la cual diluye el ser en distin~os modos _irred~ctible_s e
incompatibles, sin ninguna unidad conceptuaL _smo d1Stendido
en la diferencia completa y el relativismo excesivo.
,
Una ontología analógica empezará por plantear la a~alogia
del ser, esto es, del concepto de ser no como un género o s1Ste~a
cerrado, sino como un trascendental con modos diversos. Pote~cia
y acto, esencia y existencia, substancia y accidentes, matena ,Y
forma, causa eficiente y causa fmal Y tendrá tanto la anal~?ia
de proporción como la de atribución. S~gún la de proporc1on,
esos modos del ser son iguales proporcionalmente, solamente
as~ pero eso es suficiente para que todos sean seres, modos del
ser. y según la analogía de atribución unos serán más seres que
.
.
.
'
la
los otros: el acto más que la potencia, la ex1Stenc1a mas que
esencia, la substancia más que los accidentes, la forma más que
la materia la causa fmal más que la causa eficiente (puesto que
· ' les, e1
la mueve 'a causar). Todo esto es recuperación de Amtot~
cual va conforme y coherente con una ontología analógica, ya
que él fue el maestro de la analogía.
.,
y sobre todo, así como lleva una analogía del ser, tambien
lleva' una analogía del acto, en la que tiene primacía la persona
humana que es agente de manera principal De otra manera, b
'
.
b
analogía del ser pone como principal ser a la substancia, pero
· · I entre las
analogía de la substancia pone como 1a prmcipa
- W Norns·c1ke
substancias a la persona. Esto es algo que senala
. ~r '
el cual toma inicio en la substancia, pero siempre en relacion, Y

48

con eso llega a la persona humana, la cual tiene un lugar de
excelencia en esta ontología analógica, realista.29 No es puramente
substancialista ni puramente relacionista, sino que da prioridad
a la substancia sobre la relación en el orden de la constitución,
pero da primacía a la relación sobre la substancia en el orden de
la estructuración; la misma analogía es una relación a saber
'
'
una relación de relaciones.
Con ello vemos que la ontología analógica será realista, pero
abierta, dinámica. Tendrá en· cuenta la dinamicidad el deverur
·
'
el fier~ pues la analogía está pensada para los procesos. No será'
fijista sino dinamicista, como quería Nietzsche; pero también
tendrá en cuenta la substancia, sólo que como algo dinámico y
que cambia. Con ello dará cabida al tiempo junto con el ser,
como quería Heidegger, meterá a la historia en el ser, en la
persona humana. Y será una ontología del presente y de la
actualidad, como pidieron Foucault, Deleuze y Vattimo. Es decir,
será una ontología que se habrá beneficiado de las lecciones
aportadas por la filosofia reciente.

Conclusión
Todo i~dica que hay un rejuvenecimiento de la ontología o
metafís1~. Prefiero seguir hablando de ontología, además de
metafísica, a pesar de que algunos lo consideran incorrecto,30
porque ha creado toda una tradición. Ciertamente fue Wolff el
que la puso en circulación (aunque el nombre era anterior a él),
Yes verdad que le dio una connotación especial, como parte de
~ metafísica, por lo cual no es coextensiva con ella, no son
mtercambiables o convertibles. Pero es lo más central de la
metafísica. Además, para la filosofía analítica suelen tomarse
como lo mismo ambos términos.
29

W. N. Clarke, Explorations in Metaphysics. Notre Dame. IN: University of
~otre Dame Press, 1994, p. !02.
v "'P. Gilbert, Voila pourquoi je ne suis pas ' ontologue···, en Forum philosophicum,
ol. 16, n. 1 (2011). pp. 29 SS.

49

�// llnlliif1'-' /

/, J

Lo importante es que la ontología-metafisica renace, hay un
florecimiento de la misma que parece anunciar un giro ontológico,
que ya se esperaba después del giro lingüístico (tanto ~e b
filosofla analítica como de la filosofla posmoderna). Se siente
una renovación en ese sentido.

La contribución creativa de Whitehead.
Introducción elemental
a su filosofia 1
John B. Cobb Jr.x•
Claremont School of Theology

l. El dualismo en filoso fia (materia-me nte ) y ciencia

(partícula-onda): intentos de alternativos de superación
La cuestión central para la filosofía tradicional consiste en
determinar las clases de cosas que hay y cómo se hallan éstas
relacionadas unas con otras. Poseemos dos claves o indicios
principales para responder a esta cuestión. Podemos mirar al
mundo de palos, piedras, montañas y árboles, animales y cuerpos
humanos e intuir alguna noción de materia o substancia. La otra
posibilidad es que reflexionemos sobre la naturaleza de nuestra
propia experiencia consciente e intuyamos alguna noción de
mentalidad. Por supuesto, las nociones de materia y mente varían
ampliamente y hay otras posibilidades también, pero es mucha
h füosofia que puede ser iluminada con esta simple dualidad.
Dada esta dualidad, uno confronta la cuestión de la relación
entre las cosas materiales y las cosas mentales. ¿Son ellas
fundamentalmente diferentes una de la otra, de tal suerte que no
hay una comprensión más inclusiva acerca de qué realidad es la
'Traducción de Gorgias Romero G.
*Profesor emérito, Claremont School ofTheology, C.A.

50

51

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J-t/1, ;;TI,

/ohu H. ( obb /,:

que sirve para explicarlas a ambas? Esto parece razonable, pero
conduce a problemas filosóficos agudos. Nuestra experiencia
mental parece estar altamente correlacionada con los
movimientos de las cosas materiales que hay tanto dentro de
nuestro cuerpo como fuera de él. ¿Cómo puede ser esto? ¿Pueden
las mentes influenciar los cuerpos materiales si ellas son
completamente diferentes de la materia? Esto querría decir qir
la causa del movimiento de la materia podría ser algo de un orden
completamente diferente al de la materia, y eso parece
intrínsecamente extraño y desconectado con lo que descubre d
fisico. O, inversamente, ello querría decir que las mentes escin
determinadas en su comportamiento por causas que son de un
tipo enteramente no mental. Este dualismo ha jugado UD
importante rol en el sentido común, pero la mayoría de 10!
filósofos ha tratado de superarlo. Hay tres maneras principales
en que esto puede llevarse a cabo.
Primera. Uno puede comprender la materia como ulll
apariencia para la mente. La justificación de este punto de visb
es que cuando consideramos cuidadosamente la base de nueslll
noción de materia, ella acaba poc ser enteramente una func~
de la experiencia sensoria. Pero nosotros sabemos que esi
experiencia es fundamentalmente mental esto es, que es propÍI
de la mentalidad el poseer experiencias conscientes. Y de aqll
que la noción de materia podría ser reducida a la noción de~
agrupación de cualidades sensorias. Aparte de su plausibilidai
filosófica, el sentido común y la ciencia de los siglos XVII, XVB
y XIX ignoraron ampliamente esta sugerencia. La gente es·
muy segura de que tenía que habérselas con algo distinto a
propia experiencia, y esto distinto parecía ser lo material.
Segunda. La segunda solución al problema planteado por
dualismo tomó esta materialidad como su clave y sostuvo
las mentes eran funciones de la materia. Es posible sostener q
las mentes son epifenómenos. Las causas reales de todas las co
son vistas en el comportamiento de la materia, y la experie

subjetiva es considerada como un producto de fuerzas materiales
carente de toda influencia independiente sobre aquéllas. No
obstante, un materialismo total es tan difícil de aceptar como un
mentalismo total. Incluso si la experiencia mental es un
epifenómeno, todavía parece ser, y a nosotros los humanos nos
parece bien importante. Parece, por ejemplo, que son nuestras
mentes las que están preguntándose acerca de sus relaciones con
la materia. Incluso si pudiese probarse que todos nuestros estados
mentales son causados por estados materiales, ello no nos diría
todavía qué es la mente o cómo opera aquella causa. De aquí
que se recomiende una tercera posibilidad.
Tercera. Subsumir la dualidad bajo alguna unidad más
comprensiva. Esto podría querer decir que un cierto tipo de
realidad subyace tanto a nuestros estados mentales subjetivos
co~o a aquello que parece objetivo a ellos; esto podría querer
decrr que toda realidad participa a la vez de mentalidad y
materialidad sin ser de hecho ninguna de las dos. Esta tentativa
de encontrar un único tipo de realidad explicativa de lo que
llamamos mente y lo que llamamos materia ha tomado muchas
formas. La filosofia de Whitehead es una de ellas.
En el siglo XX las ciencias fisicas se abrieron a la idea de que
la noción de materia no era, después de todo, iluminadora
respecto de lo que ellas investigaban. Esto sucedió de varios
modos, pero será suficiente con detenerse en uno de ellos a modo
d,e ilustración. Durante todo el tiempo en que lo que llamamos
·
atomos fue considerado como el componente último del
lilllverso, la noción de materia pareció apropiada. Los átomos
parecían funcionar como pequeños trozos de material
llll~netrable y se les podía considerar como poseyendo "una
localización definida y moviéndose continuamente a través del
espacio. En términos generales, se podía emplear modelos
me ' ·
carucos para comprenderlos. Otros fenómenos que no podían
ser comprendidos de este modo podían ser imaginados como si
fuesen las olas del mar. Algún medio tal como el aire era

52

53

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/

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]oh11 B. Cobb Jr.

comprimido y extendido: ondulaba. Y así, se supuso por ejemp~ abandonaron la tentativa de responder las preguntas de la
un medio apropiado para la transmisión de la luz extendido a ftlosofía tradicional y se dedicaron al estudio del lenguaje.
través de todo el espacio y se le llamó éter.
Algunos, sin embargo, rehusaron aceptar la ininteligibilidad
Sin embargo, cuando se descubrió que el átomo no era ~ última del universo y continuaron buscando modelos en términos
último y que más bien estaba compuesto de electrones, protones de los cuales se pudiese comprender su extraño funcionamiento.
y "espacio vacío", comenzaron a surgir los problemas. Al Uno de ellos fue Whitehead.
principio, uno trataba de comprender a estas nuevas entidades
Ni la noción usual de materia ni la de mente ayudaban a
como partículas de materia, y para algunos propósitos esu comprender esos eventos discontinuos que parecían ser las
representación funcionó bien. Pero en otras situaciones resultaba entidades últimas del mundo natural. Pero había otras ideas
que funcionaban no como partículas sino más bien como ondas. acerca de la mente, o más bien acercá de experiencia humana,
La evidencia para una dualidad similar en el funcionamiento de que eran mucho más sugerentes. William James, por ejemplo,
la luz y que ya había intrigado largamente a los investigadores, había argumentado que la experiencia humana crecía por brotes
se volvió más insistente. Parecía como si las entidades últimas o gotas en vez de desarrollarse como un terso proceso indiviso.
de las cuales estuviese compuesto el mundo pudiesen funcionar En un solo segundo habría una serie de tales ocasiones de
algunas veces como partículas y otras como ondas. A este experiencia. Esto permitía sugerir que podría haber, después de
inquietante hecho se agregó el de que ellas también parecían ser todo, algo que fuese común a la mente humana y a las entidades
capaces de moverse desde un lugar a otro sin pasar a través dd encontradas en la naturaleza por la füica.
espacio que había entre medio. Además, quedó claro qm
De un modo u otro, cualquier modelo que intente comprender
electrones y protones no eran cosas que portaban cargas b realidad o alguna parte de ella, tiene que surgir de la experiencia
eléctricas, tal como un modelo materialista habría requerido, siJMJ h~ana. Es que simplemente no hay otro lugar adónde acudir.
que más bien ellos mismo eran cargas eléctricas. Parecía qut Sm embargo, las cosas dadas en el flujo de la experiencia sensoria
sucedía algo, ora aquí, ora allá, con una conexión definida entn no sugieren más modelos que los formados por partículas y ondas,
un evento y el siguiente, pero sin un movimiento continuo entn los cuales ya habían sido considerados inadecuados por la ciencia.
ellos. Las cosas sucedían a estallidos y sacudidas y no en un f11'! El único modelo prometedor, entonces, es la experiencia humana
constante. Uno podía pensar en una cinta de película, la cual (k como taL Además, problemas filosóficos que son insolubles si
hecho es únicamente una sucesión de fotografías discontinua.i. se~uimos insistiendo en que la experiencia humana y la naturaleza
Debido a éstos y otros misterios todavía más desconcertanteS. flsica son de un carácter radicalmente diferente, se vuelven mucho
muchos científicos abandonaron la idea de que la mente humaDI más manejables si podemos hallar algún género común al cual
pudiese forjar noción alguna respecto de la naturaleza de las cosas ambos puedan pertenecer. Nuestra actual convicción acerca de
El esfuerzo por representarse la realidad fue ampliamen que los seres humanos y su mentalidad han evolucionado por
abandonado y se propusieron nuevas teorías que er ~rgos períodos a partir de formas naturales muchísimo más
completamente incomprensibles para nuestra intuición pero q Sllllples, también sugiere que hay alguna conexión familiar entre
sin embargo eran exitosas a la hora de explicar o predecir b b experiencia humana y las entidades del mundo natural. En
resultados de los experimentos. Como regla generaL los filóso cualquier caso, Whitehead se lanzó denodadamente a la posibili-

54

55

�Jo!IJI l&lt;. (

dad especulativa de que la experiencia humana como tal fuese b
clave de la naturaleza última de las cosas. Los eventos
electrónicos han de ser pensados como ocasiones de experiencia
electrónica. Su mutua desconexión puede ser concebida como
similar a la desconexión que exhiben las experiencias humanas
sucesivas.
Whitehead jamás sugirió que las experiencias electrónicas
pudiesen ser, de modo alguno, similares a las humanas. Loi
electrones no poseen experiencia sensoria, ni consciencia ni
imaginación. Si" experiencia" es algo que necesariamente implia
todas esas cosas, sin duda que entonces debería haberse
encontrado un término más genera~ pero Whitehead consideró
que la noción de experiencia podía servir por sí misma. Despub
de todo, nosotros hablamos de nuestra "experiencia
inconsciente".
La insinuación de que las entidades naturales han de ser
pensadas como perteneciendo a la misma categoría de existencu
que la experiencia humana habría sido de muy poco valor si fXI
condujese a explicaciones más exhaustivas. Si la conjetura
especulativa primaria posee mérito, entonces los filósofos tienen
que proceder al análisis exhaustivo acerca de cómo acontece b
experiencia humana. Ellos podrían encontrar, en su nivel m~
primitivo, factores que podrían ser generalizados de tal suertt
que pudiesen iluminar también a las entidades últimas del mundo
fisico. Este proceso de análisis fue llevado a cabo por Whitehead
con increíble detalle y dio como fruto numerosas sugerencia!
acerca de cómo habían de ser comprendidos ciertos fenóme~
fisicos específicos. Ofreció también una base para la comprensióB
de espacio y tiempo y las diversas geometrías con las cuales ~
científicos modernos se aproximan al mundo. Es, además, rico
en insinuaciones para la estética, ética y religión. En realida4
hay muy pocas áreas de interés humano en las cuales el análili
de Whitehead no derrame alguna luz.

56

{Jb/1

/r.

2. Un ejercicio de "fenomenología" whiteheadiana: análisis
de una ocasión de experiencia
Whitehead, en cuanto matemático y lógico, confirió gran
distinción a su labor. Su proceder, no obstante, no fue lo que
uno podría esperar sobre la base de una comprensión usual de
tales disciplinas. Incluso lo podríamos llamar "fenomenológico",
con salvedad de que en ningún momento apartó de su pensamiento el conocimiento relevante acerca de la fisica, fisiología
y psicología. Quizá lo mejor sería decir que él comenzó con la
experiencia humana tal como todos nosotros la conocemos y
como la comprendemos posteriormente a la luz de la ciencia, y
que luego propuso la interrogante acerca de cuál debía ser la
situación para que esta experiencia pudiese ocurrir.
Ya hemos notado que lo que debe ser supuesto para que la
experiencia humana (y las partículas últimas de la naturaleza)
pueda ser comprendida son sucesivas "ocasiones actuales" de
experiencia. En vez de ser un flujo continuo, la experiencia acaece
en unidades discretas indivisibles. Estas ocasiones momentáneas
se suceden una a otra con una rapidez que excede cualquier
captación por parte de la atención consciente. El análisis directo
de una ocasión de experiencia singular es imposible (en términos
técnicos, Whitehead afirmará que ninguna ocasión puede ser
consciente de su propia satisfacción). La dificultad o imposibilidad
de focalizar la atención sobre una ocasión individual no nos
impide llevar a cabo un análisis acerca de qué contienen estas
ocasiones, ya que podemos asumir que cualquier cualidad que
advirtamos que posean en la experiencia en absoluto, se obtendrá
también en las ocasiones individuales. La única excepción está
dada por el fenómeno del cambio, ya que éste equivale a la
diferencia entre sucesivas experiencias momentáneas cada una
de las cuales es, en su propio ser, inmutable. Podemos tomar
una experiencia simple de un segundo o algo así y analizar qué
contiene de diferente a lo que depende de sucesión temporal y
luego asumir que una u otra de las ocasiones dentro de ese

57

�1111,namkJJ J iloso ra

John B. Cobb Jr.

segundo - y quizá todas- tengan aquellas cualidades o para la comprensión de lo que está ocurriendo en cualquier
características. Tomemos un ejemplo.
ocasión de experiencia. Es así que el simple mirar una corbata
Supongan que estoy mirando una corbata verde pero queriendo verde se revela como un asunto de complejidad considerable. Se
que hubiera sido café. Analicemos los ingredientes de esu origina en un proceso complejo e indirecto en el cual las
experiencia. La experiencia sensoria juega allí un rol considerab~ moléculas de la corbata hacen una impresión sobre el sujeto
pero debemos tener claro desde el comienzo que para Whitehead experimentador. Éste experimenta casi inmediatamente los
no juega un rol fundacional Él nos muestra que el suponer qur eventos en el cerebro, pero estos redirigen al sujeto los eventos
lo dado en la experiencia sean sólo los datos sensorios es alg-0 en el ojo que a su vez apuntan más allá de sí mismos a su causa.
desastroso para la ftlosofia. Ciertamente, ello acabaría con toda Millares de eventos han ocurrido, poseyendo cada uno eficacia
posibilidad de hallar aspectos de la experiencia humana atribuibles COI/sal sobre su sucesor. Todo esto equivale al impacto fisico del
a también a los electrones, ya que sería absurdo suponer qut mundo sobre la ocasión de experiencia. Whitehead llama "polo
esas partículas subatómicas gocen de visión o tacto. Hay, por físico" de la experiencia a aquel en virtud del cual nos
supuesto, la experiencia de la mancha verde. Pero hay tambiéB experimentamos a nosotros mismos como relacionados a eventos
la experiencia de una cosa que es verde y que ocupa una región de nuestro pasado reciente, y a nuestra experiencia como
de espacio con una relación geométrica particular respecto de derivada de aquél.
mi cuerpo. Esta experiencia de "coseidad", insiste Whitehead
El polo físico de nuestra experiencia puede ser analizado en
no depende de un proceso de aprendizaje. Nosotros no "prensiones"2 o "sentires" físicos (la única diferencia entre ambos,
experimentamos primero sólo datos sensorios para luego aprenda en lenguaje técnico, es que sólo se llamará "sentires" a las
por experiencia que éstos representan entidades. El más simpk prensiones positivas. La idea de prensión negativa - negaciones,
animal actúa como si estuviese consciente de estar ente cosasf omisiones, descartes, supresiones, etc.dada la complejidad
no entre simples datos sensorios. El sentido de que hqy 11na realih que introduciría, no será tratada aquí). Cada prensión física es el
distinta a nuestra experiencia dada a nosotros en esa experiencia ~ sentir que tiene una ocasión momentánea de otra ocasión
absolutamente primitivo. Ciertamente, nuestro conocimiento de b momentánea. Es de importancia capital para la comprensión de
fisiología nos muestra (si es que no lo hace nuestra introspecciól la ftlosofia de Whitehead el notar que la ocasión que es sentida está
inmediata) que la experiencia sensoria es el factor secundario dt siempre en el pasado de la ocasión que la siente. La causa siempre
la experiencia y no el primario. Veámoslo.
precede al efecto. La relación de prensión es siempre asimétrica.
De acuerdo a la flsica y a la fisiología, sabemos que un ra)'l La ocasión previa posee eficacia causal sobre la segunda y ésta
de luz proveniente de las moléculas de la corbata golpea nuestJO
ojo y activa ciertas células que a su vez redirigen este impacto• 2
Whitehead utiliza la expresión "prehension" deliberadamente para eludir toda
lóbulo occipital. Es únicamente después de que todo esto bl referencia a "aprehensión" o captación consciente ya que ésta se refiere sólo a las
ocurrido que nosotros experimentamos la mancha verde fases superiores de la experiencia y Wbitehead busca situarse en la base común más
proyectada de vuelta aproximadamente sobre la región de espaell general posible. Podemos decir que ud. ·•prehende" estas ideas más o menos como
el imán "prebende" el hierro. El Diccionario de la Real Academia Española incluye
donde aquellas moléculas están localizadas. Whitehead nos ins~tr la~stupenda palabra "prensión" que hemos escogido: "acción y efecto de prender;
en que debemos tomar en serio este conocimiento y emple asrr, agarrar, sujetar algo". Como sinónimos de "prender" tenemos asir, aferrar,
sujetar, coger, agarrar, aprisionar, detener, atrapar, apresar, capturar.

58

59

�l tum 11ita , ,1,mfi"

Jolw H. ( obb /r.

prende a la primera. Esta secuencia no puede ser reversada. En consciente la mancha verde nos es presentada como si fuese
otras palabras, no existe relación causal entre ocasiones contemporáneas. simultánea con la experiencia que la ve. Whitehead llama
La profunda y arraigada opinión del sentido común de que b inmediatezpresentacional a esta dimensión de nuestra experiencia
causa y el efecto son a menudo, si es que no siempre, simuJtáneos, total. Siempre que tratamos de enfocar clara y distintamente
se deriva de experiencias que acaecen a nivel macrocósmicoy nuestra atención, nuestro sentido flsico del pasado (la experiencia
no se aplica al mundo de las entidades microcósmicas. Es a nivd en el modo de la eficacia causal) se diluye en el trasfondo y pasan
macrocósmico que da la impresión de que la presión que ejel7.0 a predominar los elementos de nuestra experiencia en el modo
sobre el lápiz causa el movimiento del lápiz simultáneamentt de la inmediatez presentacional. Los aspectos más prominentes
con la presión que ejerzo más bien que después de ella. A este de la experiencia bajo este modo son los datos sensorios. Esto es
nivel la mecánica newtoniana se muestra totalmente adecuada lo que ha conducido a los filósofos interesados por ideas claras y
Pero fue justamente la incapacidad de los modelos derivados dt distintas a tratar a esos datos sensorios como primarios. Pero
nuestra experiencia de objetos tales como lápices para tratar con cuando reflexionamos con más profundidad sobre nuestra
el mundo microcósmico, lo que causó el colapso de la vieja visión experiencia nos damos cuenta de que estamos constantemente
del mundo. Por lo demás, al menos retrospectivamente, poderoo asumiendo que son cosas reales y no datos sensorios las que
observar que la idea de que la causa y el efecto eran simultáneffi constituyen nuestro entorno y las que son causalmente efectivas
acarreaba agudos problemas filosóficos, porque en tal caso tooo respecto de ella. Es nuestro deber tomar con toda seriedad la
nuestro sentir de la influencia del pasado sobre el presente St explicación científica acerca de cómo opera esta eficacia causal.
volvía prácticamente ininteligible. Todavía, sin memoria dd Una vez que lo hacemos, el problema es comprender, en nuestro
pasado (lo cual es fuera de toda duda una in.fluencia importantt ejemplo, cómo es que la mancha verde llega a predominar en la
del pasado sobre el presente), ningún conocimiento en absoluto mmediatez presentacional; esa mancha, tan diferente de las
sería posible. En cualquier caso, al estudiar a Whitehead, tenem&lt;» miríadas de moléculas que hacen repiquetear desde allí la luz en
que tener siempre en mente que las prensiones físicas son. dirección de nuestros ojos.
únicamente y siempre, prensiones del pasado; sobre todo.
La única fuente inmediata para esa mancha de verde tiene
prensiones del pasado inmediato. Los eventos en el ojo sucedierOI que estar en los eventos que tuvieron lugar en el ojo y en el
a los eventos que hubo en el espacio entre la corbata y el ojo,J cerebro. Ellos contribuyeron con su multiplicidad de datos a la
éstos a su vez sucedieron a los eventos moleculares que hubo el experiencia humana. Alguna cualidad presente en aquellos datos
la corbata. Los eventos en los nervios conducentes al cerebIV es la que tiene que ser abstraída y transformada en lo que
sucedieron a los eventos en el ojo y fueron a su vez seguidos¡# llamamos "verdoso" (Whithehead habla de "transmutación").
eventos en el cerebro y finalmente por el impacto sobre la ocasiót Ella es luego retro-proyectada su vez hacia una región de espacio
de experiencia humana consciente. Se requirieron millares tk co~~emporánea fuera del cuerpo, más o menos hacia aquella
prensiones fisicas sucesivas para que los eventos moleculard region en la cual las moléculas reflejaron luz hacia el ojo. Este es
que había en la corbata tuviesen su eficacia mediada hasta el SC1 un proceso tremendamente complejo, y omitiremos aquí la
humano q~e tenía la experiencia.
mayoría de los detalles. El punto clave es que este proceso de
Lo que ordinariamente nos engaña es que en la experienct transformación de los muchos datos recibidos en una mancha

60

61

�/-fat. ui, lu,

1 ,lo Ol',

John R Cobb Jr.

de verde es una operación mental que envuelve la introducción
Cada aspecto de lo que acaba de ser descrito está acompañado
de alguna cualidad no presente en aquellos datos. Esto es, que de un tono emocional. El mero esto de la corbata conlleva su
diflcilinente puede suponerse que la cualidad visual de verde tono emocionaL la mancha de verde otro, la memoria de lo café
conscientemente experimentada sea disfrutada por las células un tercero, la idea de la corbata como verde un cuarto, su idea
del cerebro precisamente de aquella manera. Tiene que haber como café un quinto. Todos estos tonos emocionales son
alguna cualidad, de alguna manera análoga a lo verdoso, que llamados por Whitehead las "formas subjetivas" de las prensiones
ellas posean y contribuyan a la experiencia; la ocasión humana que son las experiencias de las entidades en cuestión. Algunas
empero, está introduciendo aquí un elemento de novedad. Esta de estas prensiones tienen como sus objetos a otras ocasiones
originalidad de la ocasión de experiencia, que no deriva de b actuales, y a éstas, como hemos visto, las llama Whitehead
cosa experimentada pero es contribuida por el que experimenta, prensiones f'tsicas. Otras son prensiones de formas, relaciones o
es llamada por Whitehead el "polo mental" de la ocasión. Esta cualidades en abstracción de cualquier corporización particular.
originalidad juega un rol en la experiencia sensoria en el modo Whitehead "objetos eternos" a las entidades sentidas en estas
en que se ha indicado aquí, pero también lo hace en niveles más prensiones. Los objetos eternos no son entidades actuales tal
primitivos de experiencia. Su más asombroso rol está en el como lo son las ocasiones de experiencia. Ellos son posibilidades
pensamiento imaginativo.
puras ~ara realización en cualquier experiencia en absoluto,
En este ejemplo estoy concibiendo la posibilidad de que b concebidas totalmente aparte de cualquier realización como tal
corbata fuese café en vez de verde. Asumamos que en este Cada ocasión actual es la realización de algún número limitado
momento no estoy viendo ningún objeto café. Estoy recordando d_e tales posibilidades. Cuando consideramos una posibilidad tal
algún objeto café que vi ayer, o mejor todavía, estoy recordando sm referencia a si acaso ha sido encontrada en su forma
precisamente su color. Esto implica que alguna ocasión pasada corporizada, tenemos una instancia de lo que Whitehead llama
"
.,
de mi experiencia está también contribuyendo con algo a b prens1on conceptual". Una prensión conceptual es una prensión
experiencia presente. Desde el momento en que esta ocasión de un objeto eterno como tal Así como las prensiones flsicas
pasada es una entidad diferente a la que está acaeciendo, ésll componen el polo fisico de cada ocasión actual de experiencia,
constituye otro sentir flsico para la nueva ocas.ión. Y sin embargo las prensiones conceptuales constituyen su polo mental.
la cualidad de lo café fue parte de la experiencia mental de aquella
T~davía estamos lejos de haber agotado la complejidad de la
ocasión previa. Whitehead llama "presión lubrida" a la prensión ~ron de experiencia. Por una cosa: la totalidad de la experiencia
ftsica de lo que fue mental en la ocasión prendida. La prensión&lt;k está gobernada por algún propósito. Probablemente yo no habría
lo café, derivada de esta prensión lubrida, es ahora mantenida eP de_s~ado que la corbata fuese café a menos que tuviese alguna
uti]jz . ,
contraste con lo verdoso que es parte de la mentalidad de esU
ac1on de ella en mente. Qyizá pretendo vestirme para salir
ocasión. La comparación o contraste de los dos colores es otra park esta ~oche y deseo combinarla con un traje nuevo. Hay algún fin
más compleja de la experiencia, y la idea la corbata como café, qtt e_n vistas, y es parcialmente a la luz de él que las prensiones
es llamada por Whitehead "sentir proposicional", es todavía o~ tien~n la fuerza particular que presentan y las formas subjetivas
Toda esta complejidad pertenece al polo mental del la experiencJ asocradas a ellas. Whitehead afirma que este elemento prepositivo
mtenciona1 o deterrrunativo
· · esta' presente en cada ocasión
· y es'
Pero todavía hay más que esto en aquella experiencia.

62

63

�J/

/J.~,;~

1

t w (,

lo que él llama su "aspiración subjetiva".
En adición a ello, nos damos cuenta de cuánto hemos abstraído
de la concreción de cualquier experiencia, cuando la describm
únicamente como "un deseo de que una corbata verde fueSt
café". Ya he sugerido alguna idea de usarla con un traje ~
contraste con alguna otra posibilidad de no poder llevar ese tra,
preciso; quizá una referencia todavía más, ~~usa a los planes
para esa noche (lo que requeriría un anahs1s _enormementr
complejo en términos de recuerdos que se combman par~ ha~
posibles tales expectativas); otras numerosas_ expenencw
sensorias presentes aparte de la de la corbata; sennres corporales
( tal vez de hambre o vaga incomodidad); y una penumbra !k
recuerdos del pasado... cada uno de ellos juegan su papel en cada
momento de la experiencia. Cada uno puede ser analizado en 1m
datos fisicos y conceptuales desde los que surgen y en los patr~ne!
complejos formados a partir de esos datos y sus respecuvas
formas subjetivas. Y quizá más importante que todos ellos W
la continuidad inmediata con el momento precedente de
experiencia, lo cual es otra prensión física con su forma!
aspiración subjetivas repetidas en gran parte en el present~. Li
ocasión de experiencia tomada como un todo es una síntesJSlk
síntesis de síntesis de los elementos simples a partir de los cuaki
está compuesta. Whitehead llama "satisfacción" a esta síntesl
'
("¡O.Jal'a que esta corbata fuese care.
e, '") •.y r,
final momentanea
obstante, si preguntamos cuánto le toma ocurrir a una expene[l(I
semejante, veremos que todo lo que acabo de descn·b·ir pueck
· OJOS
· se posaron sobrek
suceder en el primer instante en que nns
corbata. Basta una fracción de segundo.
,
Este es un análisis de una experiencia humana bastante coro
Tal vez en detalle se diferenciará de cualquier otra experiencia,
en sus estructuras más generales, sugiere Whitehead, podemos
allí una pista que nos lleve a la naturaleza de la experiencia en ge
(a) Hay una recepción de influencia desde el pasado (o lo
Whitehead llama "prensión füica"). Esto envuelve la efica

64

/oltl /l. ( n/,h Jr

causal del pasado completo para la nueva ocasión, mediado
largamente por las ocasiones adyacentes, pero reflejando
finalmente el curso total de los eventos pasados. (b) Hay alguna
forma subjetiva de estas prensiones que puede ser poco más que
una repetición del modo en que sintieron las ocasiones pasadas.
(e) Hay alguna reactualización, recreación o reconstrucción de
los datos recibidos del pasado con la posibilidad de desviación o
novedad en la prensión conceptual. (d) Y todo esto es gobernado
por alguna aspiración subjetiva para lograr una satisfacción que
tendrá valor para la propia ocasión y una influencia apropiada
en el futuro. En estos términos de máxima generalidad, cree
Whitehead, todas las ocasiones de experiencia son similares.
En la descripción de esta simple experiencia humana he usado
el relativamente neutral término "evento" para caracterizar los
otros acontecimientos de los cuales la ocasión de experiencia
humana depende para la mayoría de su contenido. Ya hemos
v~to en nuestra discusión previa acerca del problema mentemateria que la única pista que poseemos para la noción de los
eventos microscópicos parece ser la experiencia humana como
tal Ahora estamos listos para considerar si acaso este análisis de
una ocasión humana de experiencia es capaz de iluminar la noción
de los eventos microscópicos. Si es así, debemos considerar la
hipótesis de que todos esos eventos naturales sean también
ocasiones actuales de experiencia. Por supuesto, cuando la
descripción de las estructuras generales de la ocasión humana
de experiencia se aplica al reino de las entidades subatómicas,
t~os los términos empleados deben ser despojados de cualquier
atisbo de consciencia ¡Pero esto ya es cierto en la propia ocasión
humana! Nosotros no somos conscientes de las prensiones de
kis eventos que ocurren en nuestro cerebro. No somos conscientes
de los tonos de sentir individuales que constituyen las formas
subjetivas de aquellas prensiones o de los elementos individuales
~u~ entran en la composición de nuestra mentalidad. Somos
Utucamente conscientes de las síntesis de muy alto nivel de estos

65

�john B. Cobb Jr.

11,1111t1mlm l donfia

datos simples y que son efectuadas en las fases avanzadas del
devenir de la ocasión. En este punto, la vasta multitud de
prensiones individuales ha sido simplifica~a en unos
contrastes generales y sintetizada en una urudad. Una ocasmn
de experiencia que jamás fuese más allá de la recepción de datos,
su reproducción y comunicación al futuro, permanecería sin duda
totalmente inconsciente.
Whitehead muestra que la transmisión vectorial de energía a
través acontecimientos discretos sucesivos puede ser explicada
en términos de prensiones físicas. Muestra que cuando
comprendemos a las entidades como actualizaciones de
experiencia, se puede dar cuenta de sus dos características
opuestas de partícula y onda. Muestra cómo las ocasiones actuales
pueden considerarse agrupadas en ~ociedades de diversos grados
de organización y unidad y por qué las leyes fisicas poseen ~
carácter estadístico como una función de tales sociedades. Sm
embargo, no me considero competente para comentar en ma)Ul
profundidad acerca de la aplicación detallada de sus categorías pan
la interpretación de los fenómenos fisicos. Esto debería bastar,
empero, para sugerir la íntima relación que hay entre nuesuas
experiencias humanas y los acontecimientos microscópi-cos.
El único concepto que este análisis intenta iluminar es de b
ocasión actual de experiencia, porque es clave para la propuesb
cosmológica de Whitehead. Éste, referido indiscriminadamente
como" ocasión actual" o" ocasión de experiencia", es equivalente
a "entidad actual". La única distinción que Whitehead hace entre
"ocasión actual" y "entidad actual" es que él usa únicamente
este último término cuando se refiere a Dios. Las entidades
actuales son las cosas finalmente reales, los individuos últimos.
Aparte de ellos no hay nada en absoluto. La filosofia, como uB
todo es un análisis de tales entidades y sus relaciones recípr~
Cicla ocasión actual llega a ser contra el trasfondo del pasatli
entero del mundo. Este pasado está compuesto de innumera~
ocasiones actuales que ya han tenido su momento de "inmediateZ

Una vez más, esta libertad no es un asunto de consciencia. La
libertad o autodeterminación de la ocasión ocurre primero. En
k ocasión humana puede o no haber alguna consciencia de ello.
Una d · ·,
·
. ec1s1on claramente consciente podría ser un caso muy
especial de la decisión considerada en general. Whitehead atribuye
atod 1
·
as as ocas10nes, cualesquiera sean, algún elemento de

66

67

Pº~?s

subjetiva Yhan "perecido". Una vez perecidas, ellas no se han vuelto
una simple nada. Ellas tienen más bien su propio modo de ser y que
Whitehead llama "inmortalidad objetiva". Esto quiere decir que ellas
son ~ora efectivas como objetos para ser prendidos por nuevas
ocas10nes. Ellas son las causas eficientes que explican por qué
bs nuevas ocasiones corporizan las características que, de hecho,
~seen. Por ejemplo, alguien que quiera explicar mi experiencia
bene que apuntar hacia mis experiencias pasadas y a los eventos
recié~ ocurridos que han estado aconteciendo en mi entorno y
en m1 cuerpo. La influencia de este pasado para determinar lo
que he llegado a ser en el presente es tan vasta que muchos
psicólogos se han inclinado a suponer que es total Algunos creen
que si pudiesen conocer cada detalle de mi experiencia pasada,
b fuerza _del pas~do más amplio encarnado en mi herencia y
todas l~s influencias que ahora me está afectando, ellos podrían
predecir exactamente cómo tendría que ser mi experiencia. Contra
e5to, ~tehead mantiene el universal supuesto práctico de que
s~~os libres. Puede ser que no seamos capaces de enfocar
VIVtdamente en nuestra consciencia un acto particular de libertad,
pe~o esto no es diferente de la situación respecto de las prensiones
fisicas. Nuestra vaga y persistente experiencia es que somos a la
vez determinados por nuestro pasado y también libres. Esto es
bdetermmac1ón
· · por parte del pasado es real pero no absoluta.'
Lo que yo he s1'do en el pasado y lo que el mundo como un todo
ha sido, pue den lim'1tar estrechamente lo que puedo llegar a ser
en el
· ·
momento s1gmente. Pero dentro de aquellos límites es
todavía · J · · ,
'
mz ueczszon, en ese momento, la de cómo reaccionaré a
todas esas fuerzas que están afectándome.

�/0/11

autodeterminación o decisión. En un vasto de número de
ocasiones, esta libertad es utilizada únicamente para reactualiz.ar
el pasado. Y sin embargo, hay signos en física moderna a fav&lt;X
de una espontaneidad última en la base las cosas. No sólo es
claro que en principio jamás podemos prever el comportamiento
de los electrones considerados individualmente, sino qll!
también lo es que la razón del éxito de nuestras predicciones,
cuando tratamos con entidades de mayor tamaño, es que está
implicadas allí muchísimas de esas entidades actuales últimat
Cuando la cantidad de individuos implicados es suficiente, incluso
la pura casualidad o espontaneidad por parte de cada individoo
puede permitir gran precisión para pronosticar el comportamiento
del grupo. No hay base alguna para predicción exacta respecto
de individuos. Y por esta razón, la atribución que hace Whiteheai
tanto de libertad como de la vasta influencia causal del pasaoo
sobre entidades diminutas tales como el electrón, parece estJ
de acuerdo con el mundo revelado a nosotros por la ciencia.

R. ( "''"

1r

lo floja que aquella interconexión pueda ser. Cuando un nexo
está caracterizado por algún rasgo común ejemplificado por cada
uno de sus miembros en dependencia de algunos de los otros, el
nexo es llamado una "sociedad". Puede haber sociedades de
cualquier grado de organización o especificidad (Whitehead
afirmará que nuestra "época cósmica" es una vasta sociedad
electromagnética). Sin embargo, él no deduce la existencia de
tipos más especiales de sociedades a partir de la idea general de
ocasiones y sociedades. El universo podría estar compuesto de
un nexo de ocasiones que incluso careciese de orden sociaL o
podría haber apenas un matiz de orden social y nada más. La
única razón para afirmar que hay tipos más especiales de orden
social es que, de hecho, encontramos entidades que poseen un
orden semejante.

C.Onsideremos, por ejemplo, un electrón. Si lo único que
ex~tiese fueran ocasiones más o menos aleatorias, no podríamos
de ninguna manera hablar de é~ pero, de hecho, somos capaces
de identificar un electrón singular a través de un largo período
3. Sociedades de ocasiones actuales: nexos, sociedadeJ. de tiempo como el mismo electrón. Por cierto, nos vemos tan
objetos perdurables, sociedades corpusculares, "espacie impresionados por su propia identidad a través del tiempo que
vacío", vida, personas
se requiere de considerable reflexión científica y filosófica para
Las entidades finales indivisibles con las cuales está hecho d persuadirnos de que no se trata de una gota de materia inmutable
mundo son las ocasiones actuales de experiencia. Pero esta! que padece de relaciones cambiantes con el mundo externo.
ocasiones existen sólo momentáneamente gozando de un efüneiu Whitehead nos ha enseñado que en verdad no se trata sino de
instante de inmediatez subjetiva antes de transitar hacia el pasa(» una sucesión de acontecimientos electrónicos, aunque él todavía
Estas ocasiones individuales son detectables sólo mediante U11 tiene que dar cuenta del hecho de qu; hay una conexión especial
introspección intensa o por medio de instrumentos científ~ entre esos acontecimientos que nos permite identificar un
Ninguna de las entidades de las que somos conscientes en• ekctrón singular como perdurando a través del tiempo.
experiencia diaria es una ocasión individual, e incluso en 11 Un "objeto perdurable" es una sociedad de ocasiones actuales
ciencias sólo aparecen raramente. En su mayor parte, nueslll que son temporalmente contiguas y sucesivas. Whitehead describe
experiencia consciente tiene que ver con entidades que sos ªtales sociedades como poseyendo un orden serial o personal.
agrupaciones de ocasiones en vez de ocasiones individuales. En una sociedad tal no es posible la coexistencia de dos ocasiones
Todo grupo de ocasiones caracterizado por una intercone ., ~ mismo tiempo; pero en cada momento acontece una ocasión
real cualquiera en absoluto es llamado un "nexo", sin imPo que prende todas las ocasiones precedentes de la sociedad, que

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69

�Jobn H. Cobb Jr.

reactualiza sus características definidas y que media este patrón
Q!úzá la sociedad más importante que no calza en ninguna
a sus sucesores. El electrón, en la extrema similitud de las de esas categorías sea la célula viviente. Dentro de ella hay
ocasiones sucesivas que lo constituyen, es un objeto perdurabr objetos perdurables tales como moléculas. Pero hay también
típico. Whitehead muestra que esto es causado por 11 mucho espacio no ocupado por tales objetos. Normalmente se
incontenible preponderancia del polo füico o los sentires ftsic(l considera vacío este espacio, pero es en este "espacio vacío"
Cada ocasión siente y reactualiza los sentires y reactualizacioll! donde ocurren aquellas ocasiones que constituyen la vida de la
de la ocasión precedente, y así indefinidamente. Las ocasiolll célula. A primera vista, esta asociación de "vida" con "espacio
sucesivas son alteradas relativamente poco por las otras ocasiolll vacío" podría parecer extraña; de aquí que convenga alguna
pasadas y la novedad de la nueva ocasión es, a la vez, trivial ei explicación.
sí misma e inefectiva para el futuro. Los objetos perdurables Tal como hemos visto, para Whitehead cada ocasión posee un
proveen de estabilidad a las cosas del mundo.
polo fisico y uno mental Esto quiere decir que cada ocasión prende
Hemos notado ya que en la vida diaria apenas tratamos con ala vez ocasiones pasadas y objetos eternos o posibilidades. Esta
ocasiones individuales (Whitehead dirá que en los rarO! premión de objetos eternos introduce la posibilidad de novedad,
momentos en que creemos ser conscientes de una mentali&lt;bl esto es, la posibilidad de que la ocasión que está acaeciendo corporice
ajena es cuando siquiera nos aproximamos a una prensióa alguna cualidad no recibida de su mundo pasado. Según el grado en
consciente de una entidad actual singular). Ahora tenemos q11 que esta posibilidad es actualizada ya está presente el germen de la
reconocer que tampoco tenemos mucho que ver con objet~ vida. Pero en las ocasiones moleculares, tal como generalmente
perdurables individuales. Nosotros tratamos con mesas y piedra1 ocurre con las ocasiones que componen objetos perdurables, la
Estos objetos, lo sabemos, están hechos de numerosas moléculas oovedad es y tiene que ser trivial Para perdurar se requiere de repetición.
que a su vez están íntimamente relacionadas. Un cuerpo de esr Son estos objetos perdurables y las sociedades corpusculares
tipo, analizable en objetos perdurables, es lo que Whitehead llallll compuestas de ellos los que son objeto de investigación por partes
una "sociedad corpuscular". No obstante todo lo anteri~ de nuestros órganos sensorios e instrumentos. Donde tales
tenemos que ser extremadamente cuidadosos y no tomar, dr sociedades no están presentes, nada podemos detectar. Y sin embargo
ningún modo, como rígidas a estas clasificaciones. Una socie~ sabemos que importantes eventos acaecen en ese "espacio vacío";
puede estar compuesta de muchas ocasiones actuales de las cuaki así pues, tenemos que dar la misma importancia a las ocasiones que
algunas están organizadas como objetos perdurables y otras !MI haya allí.
De acuerdo a la predominancia de uno u otro tipo de ocasión,b Ahora, hay bastante más vida en la célula que en las moléculas
sociedad será más o menos corpuscular. Por lo demás, los objetd que hallamos en ella. Por tanto, esta vida tiene que hallarse en el
perdurables varían en cuanto a la importancia de sll! espacio no ocupado por esas moléculas y, específicamente, en
características definidas y al carácter decisivo de su herenc~ 1 las ocasiones localizadas allí. Éstas, de ben tener como
partir de los miembros previos del objeto perdurable en cuescióa característica mucha más novedad y mucha menos continuidad
Hay una infinita variedad de grados de orden entre los cuales¡, con el pasado que las ocasiones que constituyen a la molécula.
dos instancias del objeto perdurable y la sociedad corpusculi La célula entonces, considerada como un todo, combina la
sobresalen con una cierta claridad simple.
estabilidad de los objetos perdurables y la vida primariamente

70

71

�lollfl 1&gt;. rob Ir

mental - y por tanto no físicamente detectable- de la
ocasiones que hay en ella.
Las células, a su vez, están organizadas en compleps
sociedades de células tales como vegetales y cuerpos animab
Nuevamente, no hay una línea de división nítida entre esta
grandes familias de cosas vivientes. Sin embargo, hay importanla
diferencias entre los miembros más plenamente desarrolla&amp;.
de cada clase. Los vegetales, nos dice, son "democracias"; ca
tanto los animales poseen miembros "reinantes" o "dirigentes'
En los primeros, ningún miembro singular de la sociedad a
esencial para el bienestar de ella, mientras que en los animm
existe un miembro con tales características. Whitehead lo llaim
la ocasión "dominante", la que "preside" o el "perceptor final'
La ocasión dominante de nuestros cuerpos es la que conoce[l}(I
de modo más inmediato en la introspección consciente.

gozando de "inmediatez subjetiva" cesará en un momento de
poseer tal subjetividad y se volverá un objeto para nuevas
ocasiones de experiencia. Los objetos que está experimentando
en este momento son, en sí mismos, nada más que sujetos
pasados. Si mantenemos claramente en mente que la eficacia
casual es siempre la eficacia del pasado, y que en tanto pasada
una ocasión ya no es más sujeto, podemos ver que las causas son
siempre objetos para efectos que son siempre sujetos. La
cahalidad del análisis epistemológico de la experiencia de acuerdo
alesquema sujeto-objeto no implica una autorización para tratar
ontológicamente a los objetos como si fuesen de un tipo distinto
al de los sujetos salvo con la excepción de la diferencia entre pasado y

pmnte.
S~g1111do, el autor nos muestra que los gen11inos oijetos de la
o:periencia no son las sensaciones presentes o las entidades conte111poráneas
mlas regiones sobre las cuales prqyecta111os las sensaciones. La mayoría

4. El esquema sujeto-objeto y el aporte genuinamentr del pensamiento tradicional acerca de objetos ha cometido el
nuevo de Whitehead
error de pensarlos como contemporáneos con los sujetos y como
La distinción entre entidades actuales individuales y s11 dados en la experiencia sensoria. Este error ha constituido la
agrupaciones en tipos de sociedades diferentes nos ha prep~ raíz de la casi toda la dificultad con el esquema sujeto-objeto. El
para comprender la contribución creativa de Whitehead ab correcto reconocimiento de que el mundo de las sensaciones
cuestión del esquema sujeto-objeto, tan agudamente critic- penenece a y corresponde con el mundo del sujeto ha conducido
en la filosofia reciente. Whitehead cree que el esquema su~to- erróneamente a la conclusión de que la experiencia no tiene objeto
objeto es fundamental para la experiencia. Toda ocasión de et en absoluto. Whitehead es capaz de hacer justicia a la vez a la
periencia es un sujeto en relación a otras entidades que 5" ob~tividad del mundo real y a la totalidad de la experiencia de
objetivas para ella. Sin embargo, varios rasgos de su anális~ 11 inmediatez presentacional de quien se halla en medio del mundo.
ubican en oposición diametral a la interpretación tradicionallk Tercero, expone que nuestra comprensión de los sujetos y
aquel esquema. Ümsideremos tres de ellos.
objetos ha sido confusa debido a nuestra incapacidad para
Primero, un análisis exhaustivo de las entidades actu~ &lt;futinguir entre individuos actuales y sociedades formadas de
experimentadas como objetos revela que en su propia naturaleJJ tales individuos. Los filósofos han sido especialmente propensos
ellas también son sujetos. La diferencia entre un sujeto y un objelll 3tratar las sociedades corpusculares como si fuesen individuos.
en la medida en que nos enfocamos en individuos YIII Desde el momento en que correctamente nos resistimos a la idea
sociedades, consiste únicamente en que el stgeto es presente} de que los palos y las piedras como tales posean subjetividad,
oijeto es pasado. La ocasión actual de experiencia que ahora esti llOs hemos visto conducidos o bien a negarles cualquier status

72

73

�l l11111t1n1/t1 J lloso/1,1

de independencia respecto de nuestra experiencia o bien¡
considerarlos como objetos en un sentido ontológico. Whiteheai
nos muestra que son sociedades de s19etos. La sociedad, como 11
todo, no tiene subjetividad; pero es así porque posee sólo b
individualidad de una forma o patrón particular y no la de um
genuina entidad individual. La inercia o pasividad del palo ob
piedra en tanto sociedad corpuscular no nos otorga una bal!
para postular una inercia y pasividad similares para ocasiore
protónicas y electrónicas que la componen. Es a éstas, y no a b
palos y piedras, a las que se refiere como sujetos en su mornent(
de inmediatez y como objetos para nuevos sujetos cuando e11
momento ha pasado. Nuestra experiencia de sociedades derivi.
en último término, de esta experiencia primigenia de ocasio!X!
individuales de experiencia ya pasadas.
Concluyo así esta breve introducción elemental a la filoso&amp;
de Whitehead. Mi principal preocupación ha sido tratar ~
comunicar alguna noción de lo que él entiende por "entidado
actuales" o "ocasiones actuales de experiencia", cómo 11
relacionan unas con otras y cómo se agrupan en sociedada
Obviamente, muchos aspectos importantes de su filosofia hit
sido completamente omitidos.

La filosofia existencial en México.
Convicción y verdad existencial
Matilde Isabel García Losada*
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

EL INDAGAR LA RECEPCIÓN y DESENVOLVIMIENTO de la filosofia
ex~tencial en México, a través de quienes consideramos figuras
representativas -Antonio C-aso, Adolfo Menéndez Samará, José
Gaos,Juan David García Bacca y Agustín Basave Fernández del
Valle- nos ha permitido advertir que el tema de la convicción
está presente - de algún modo en ellos, a los que consideramos
representantes del desenvolvimiento de la filosofía existencial
en México y en general en Hispanoamérica. 1
Habremos de detenernos a considerar el tema de la convicción.
Yesto es así pues el tema de la convicción es un tema, una
cuestión que hemos analizado en su relación con la verdad
e~tencial y nos proponemos continuar ahondando en la relación
convicción -verdad existencial en cuanto es un tema vinculante,
*Dra. en Filosofía, especializada en His1oriografía Filosófica argentina e hispanl'Qmericana. Investigadora - miembro de la Carrera del Investigador-Consejo NacioaaJ
t't Investigaciones Científicas y Técnicas - Conicet- Buenos Aires, Argentina.
&amp;to lo decimos en especial pensando en Juan David García Bacca que ha
ltlen\uelto y proyectado su filosofar existencial más allá de México -v.gr. Vene«Jela- si bien nosotros lo considerarnos especialmente en su desarrollo en y desde
dicho país donde ha sido relevante.

74

75

�f fom,mu. l.f

t 1/ú,r,/ia

\tatdde l,,ú,d Can .1

1 JJ.

da

constante y latente en los distintos filósofos representantes de osinsaberlo, en cuanto reconoce en el filosofar existencial, una
filosofía existencial en México.
madecuada de expresión teórica de sus convicciones.
Los distintos autores que han asumido la filosofía existe De ahí que consideremos que la convicción es promotora del
Y la han desenvuelto en y desde México, de un modo en más o '5envolvimiento del pensar del filósofo.
·
3
menos explícito, o de un modo latente han reconocido en Téngase en cuenta lo siguiente. Atendiendo a su etimología
filosofía existencial una vía de expresión adecuada desde la kconvicción es el acto de con-vivir con aquello que es objeto
sustentar teóricamente lo que ha sido convicción en ellos. H vivencia. El acto de convivir, de vivir con, es para quien lo
Seguir el despliegue del pensamiento filosófico existencial en me suficiente prueba, demostración decisiva de aquello que
autores citados, nos ha posibilitado reconocer a través lll'e. Este acto de convivir, esta familiaridad de conviviente y
desenvolvimiento de su filosofar cuáles han sido las conv· · mivido -que es al mismo tiempo convencimiento, prueba
que han sido promotoras del desenvolvimiento de su pe lhciente- es fuente para la persona, para el existente, sujeto .
filosófico.
rla convicción, del dominio de sí mismo, de su fuerza y
Y esto es así por que si el filosofar existencial es un ftlos ,~~tencia interior (egkrateia).
en el que se busca no sólo la verdad teórica, en el que se aspin Puede decirse que lo que es convicción en el filósofo se
la verdad especulativa, pensada, sino que también se busca, apresa teóricamente, se desenvuelve especulativamente en y
aspira a realizar esa verdad en la existencia; entonces la ve pele un filosofar existencial. Y la verdad existencial a la que
existencial en cuanto expresión del aunar en ella; la aspira fpira el filósofo, se expresa teóricamente en y desde el filosofar
del filósofo a la verdad teórica y a la verdad vívida, ene
imtencial, encarnado, vívido de ese filósofo.
esa verdad existencial a la que aspira el filósofo que aúna enSJ Si avanzamos más, puede decirse que el filósofo testimonia y
verdad teórica y vívida, en cuanto verdad existencial, ene
testimonio en y desde su filosofar, y en cuanto_ aúna en s~ Y en
, vívida - Y no sólo especulativa- es buscada, es aspirada por llfilosofar su aspiración, su búsqueda de la verdad teórica y
filósofo, en Y desde su quehacer filosófico. Lo que he mida, de las convicciones que ha sustentado, y sustenta
desarrollado en otro lugar. 2
tóricamente desde su quehacer filosófico.
Y el quehacer filosófico del pensador, del filósofo También nos proponemos mostrar, al hilo del despliegue del
desenvuelve su filosofar, en y desde un filosofar existe · iosofar de los distintos autores a los que consideramos
encarnado, según lo hemos apuntado, lo desenvuelve, sabién Spresentantes de la filosofia existencial en México, que en ellos,
tdesenvuelve su filosofar en y desde una "necesidad sapiencial"
2

Cf. Matilde Isabel García Losada Convicción y Verdad Existencial".
mayor. Revista de la Sociedad Argentina de Filosofía. Año XVIII nº l9.Có
Argentina, 2009, pp. 231-244. Donde nuestra propuesta temática se ha enm
"Convicción", del latín "com•ic1io-onis" De sus acepciones destacamos. (de
en el marco de nuestras investigaciones en la historiografía filosófica hispan
~vo) "el acto de vivir con. intimidad, familiaridad": 2ª. (de com•i11w. com·ici.
cana en general; y así, hemos considerado las convicciones que resaltan en A
ictum) ·•convencimiento, prueba, demostración decisiva". Y también del griego
Caso, Y en los "transterrados" José Gaos y Juan David García Bacca. Acerti
tew '": ·•contener junto. gobernar. retener el aliento": y "egkrateia'· = "dominio
tem~ de la :°nv~cción ~n Agustín Basave Femández del Valle, otro represent·
sí.que tiene de si mismo la fuerza y la persistencia interior'". Cf Santiago Segura
la ftlosofia existencial en México, Cf. Matilde Isabel García Losada.
guía. Nuevo diccionario latín-espatiol y de las l'Oces deri1•adas. Universidad
desenvoh•imiento de la filosofía existencial e11 México: - La filosofía existencid, Deusto, Bilbao, España, 2001 .Cf. Sebastián Yarn. Diccionario griego-espaiiol.
Agustín Basave Femández del Valle-. ". 24 pp. Estudio mayor. en vías de publi
lona. España, Eds. Sopena. 1988.

76

77

�TJuh, ,ul.1W f In

.r.

l

.\fati/de liabel Gama I .Dsrida

como la hemos denominado a esa inquietud metaflsica que oo
encuentra satisfacción en el sólo campo de la filosofía. Una inquietu!
metafísica, en aras de la cual, en el límite de la filosofia, algunos 1t
sus representantes se han· abierto a la poesía, al ámbito de lo religm
y también a la mística, en y desde su aspiración al fundamento.
Y en los que más lo hemos advertido y en quienes está mái
desarrollado esa apertura desde el filosofar, al ámbito de b
religión, la mística y a la poesía, es en Juan D. García Bacca,y
en Agustín Basave Fernández del Valle. En Antonio C.aso esb
presente implícitamente. En José Gaos, está expresa en sm
estudios sobre la filosofía en Hispanoamérica. Y en Adolfo
Menéndez Samará también está presente esa necesidad sapiencál
que lo ha conducido a un filosofar integrador.

propósito de resaltar, lo que ha sido convicción, en los filósofos
que han asumido la filosofía existencial en México, detenernos
en considerar a Antonio Caso. 4
Señalemos que el orden en que tratamos a los distintos
representantes de la filosofla existencial en México responde a
un criterio cronológico.
Antonio Caso, desde su reacción al positivismo en México ha
desenvuelto un filosofar existencial, encarnado, vívido, que ha
aspirado aunar a su existencia; y así ha propuesto un filosofar
dt.Ideel vivir, un filosofar desde un existir encarnado, y un filosofar
para vivir y para mejor vivir.
Cabe a luz de su Obra que hemos analizado con insistencia 5

En nuestra indagación de la filosofía existencial en Méxiro •Antonio Caso (1883-1946). Nace en la ciudad de México el 19 de diciembre de
analizamos el desenvolvimiento de esta corriente del peDSI 1883ymuereenlamismaciudadel6demarzodel946.EstudióenlaEscuelaNacional
filosófico europeo en su desarrollo a través de los que ~oriayeolaEscuelaNacionaldeJwisprudenciadoodeselicencióenDerecho.Se
b eocuentra entre los que fundan en 1909 elAteneo de la Juventud, cuya labor cultural se

consideramos figuras representativas, en tanto O han asumidO llintará a combatir la corriente positivista en México. Entre los miembros de dicha
filosofía existencial, o lo han desenvuelto ese filosofar en 111 ~ cabemencionaraPedroHenríquezUreña,AJfoosoReyesyJoséVasconcelos.
período del desarrollo de su quehacer filosófico. Como es el C3lO Antonio Caso, quien ha sido el primer secretario del Ateneo, dicta por ese entonces
1111 famosas

conferencias contra el positivismo y comienza a impartir la cátedra de

de José Gaos Y principalmente en Juan David García Bacca. Six:iologíaenlaEscuelaNacionaldeJurisprudencia
Lo que consideramos importante resaltar es que los distinta En 1910, es el primer profesor de filosofía de la recién creada Escuela de Altos
representantes de la recepción y desenvolvimiento de la filosoÍI &amp;1udios, donde fue director en varias ocasiones.

La lucha que los ateneístas libran contra los positivistas que se oponen a la fundación
~la Universidad, y también contra los que los acusan de elitismo, conduce a Antonio
!:aloa Alfonso Reyes y a Pedro Henríquez Ureña a fundar en 1912 la Universidad
Popular, con el fin de fomentar la cultura en el proletariado.
Enl914,elAteneodelaJuventudsedisuelve, habiendotriunfado,pueslaEscuela
Sa:iooal Preparatoria adopta un plan de estudios con las humanidades como materias
~gatorias. En 1915 A. Caso ocupa Ja dirección de esa misma escuela e inicia en la
Umversi_dad Popular sus célebres conferencias sobre cristianismo, las que serán
.
',
del ~tonas de su obra capital: La Existencia como Economía como Desinterés y como
de la In1Sma filosofia Y a los que los filosofos representantes
Caridad (1919). En 1921 es designado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
filosofía existencial en México, se han abierto en el límitedd wegodeserdirectordelaFacultaddeFLlosofíayl..etrasysecretariodelaUruversidad
filosofía, en y desde una actitud integradora. Así indicaremos ~México desde su fundación por Justo Sierra así como, poco antes, el de Antoruo
.
.
,
h b" rtO laloes
nombrado rector dela Uruversidad, cargo que desempeña desde 1921 a 1923.
1
actitud mtegradora, que desde el quehacer filosofico se a a ie
Matilde Isabel García Losada. "Asunción y desenvolvimiento de la filosofía
la poesía y si queremos a la religión y también a la mística.
existencial en México". Humanilas. Anuario del Centro de Estudios Humanísticos,
Llegados a este punto consideramos importante, para nues N' 31. pp.167-191. Centro de Estudi_os Hu~~oísticos, Universidad Autónoma de
Suevo León, Monterrey, (Nuevo Leoo) Mexico. 2004.
_ ..:.1.

existencial en México es que de alguna manera todos han reconou•
a la filosofia existencial como un filosofar abierto, y en algunos i
ellos, ese filosofar abierto, de un modo más o menos explicito, se~
· ·
d
d d b d b
l eal,t
reconocido mtegra o a otros mo os e sa er, e sa orear º. r.
si se quiere, a otras actitudes posibles de apertura a lo real, dIStuO
de la actitud filosófica. Modos de saber de saborear lo real dis~

78

79

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.,,

\f,¡f Ir Ir,,/ I (,a, o ./ , rl.

11111

y en la cual continuamos ahondando, considerar que Anto111
Caso ha tenido la vivencia, como pensador, de un pensa
encarnado y más aún entrañado.
Podemos decir que la índole encarnada del pensar, y Dll
aún, el entrañamiento del pensar, y si queremos mejor, del filosof~
ha sido vivido por Antonio Caso, ha sido vivencia con la cualla
con-vivido. Y el entrmiamiento del pensar, del filosofar de A. ~
con el cual ha rivido y con el cual ha con- vivido ha sido, entollCCI,
en tal medida, convicción en él.
Consideramos que ha sido su vivencia del pensar, un pema
entrañado; su vivir y convivir con dicha vivencia - con la vivem
de un pensamiento entrañado - lo que explica el desenvolvlllldl
de su filosofia.
El filosofar existencial. entrañado de Antonio e.aso, desde elcm
ha igualado con la vida el pensamiento, ha sido el testimonio, b
manifestación, de que su filosofar ha sido un filosofar, desde 11
compromiso como filósofo, en el que el vivir, el existir, ha
saboreado, degustado, o si queremos, sentido y pensado, como•
pnmero.
Veamos cómo se expresa:
"Sin saber nada o casi nada de la naturaleza de las cosas hetllOS 1áil
siempre. _'\~o podríatJ1os vivir en cambio sin saber cótJ10 es bueno 1i1ir 1
.Primero es zivir. [ Tna jilosefia q11e fuera solan1ente teoría de la e:xisfftllM
sería incoll7pleta si 110 va acompa,iada de una teoría del zralor de la e."l.isted-

desde su filosofar existencial, teóricamente, una mejor existencia.
Yasí ha proyectado luz en el plano práctico delineando una
filosofta de la cultura sustentada en valores encarnados. Y· valores
encarnados y en grado máximo, en el sabio, en el santo, J' en el
/iroe, a quienes ha propuesto -, a cada uno como existente, y
romunitariamente, o mejor si queremos, más precisamente, al
pueblo mexicano - , como modelos a ser imitados. 7
Desde el considerar al tema de la cónvicción como tema,,
vinculante, y que es presente y latente en distintos 1a\it:ores
representantes de la filosofia existencial en México, analizamos, a
continuación, el tema de la convicción en Adolfo Menéndez Samará.
Nos proponemos en lo que sigue mostrar cuales han sido las
convicciones que ha promovido el desenvolvimiento del filosof1
existencial de Adolfo Menéndez Samará ( 1889-1954), 8
representante de la filosofla existencial en México.
Insistimos en señalar que la recepción y el desenvolvimiento
de la filosofia existencial en México, ha tenido lugar en el marco

80

81

so

Antonio Caso. Discursos a la Nación Mexicana México. 1922. Ed. Librería
Hornía Hnos. 252 pp Cf. p. 242. En tal sentido dice Antonio Caso: "Imitad a
bssabiosen la prudencia; a los héroes en la fortaleza: a los santos en la virtud" Op.
C1I. data. Cit. p. 243.
1
Hemos anah1a&lt;lo a este autor como representante de la filosofía existencial en
México, Cf. Matilde Isabel García Losada ··Asunción y desenvolvimiento &lt;le la
loo5ofíae)(istencial en México". Humanitm. Anuario. nº 31. pp.167-191. Centro de
6
titudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey. (Nuevo
Y de aW, según se advierte en el texto que hemos seleccio~ 111loon)Múico. 2004. Adolfo MenéndeL Samará ( 1889-1954). Ha nacido y fallecido
México, Catedratico en la Escuela Nacional Preparatona. y en la Universidad
que su filosofar encarnado, se haya ordenado a saber cómo es bid ~onal de México. donde ha profesado en la Cátedra de Introducción a la Filosofía.
vivir, existir; y de alú también, que su filosofar se haya desenvueÍ Por su referencia a nuestros fines resaltamos que a Adolfo Menéndez Samará
como 1111jilosefarpara rivir ,J' para 1111 mefor ,,izir, una mejor existeoel. )leltenecen los primeros estudios relevantes sobre M. Heidegger realizados en
MéKico. hacia fines de la tercera década del siglo XX ( 1939). Obra: Dos ensaws
Antonio Caso ha sustentado desde un filosofar encarna• robre Heidegger. Eds Letras de México. México. 1939. 61 págs Fanatismo _,
lllsticismo. Mé)(ico. Eds. Casa de España en México, 1940; Iniciación en la Filosofía.
&amp;Is. Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos. México, 1943. 405 pp.
6
Antonio Caso. Historia y Antología del Pensamiento Filosófico. México. !Contiene abundante Bibliografía). Menester y precisión del Ser. México. junio de
Eds. Sociedad y Librería Francesa. 1920.2a. Eds. Secretaría de Educación Públ" 1946. E&lt;h. Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos. México. D.F. 128 pp.
Librería Franco Americana, 1926. pp. 16-17. Incluido en Obras Complt/14 &amp;quema de 1111 ideario. Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos Suc.
Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1973.
~entina y Guatemala. México. 1. D.F. 1951. 61 pp. - meduloso Opúsculo-

�H11111a1uta J ilo,o/ia

\fotz!d, l&lt;ab f G,imn /,0.r,l(/,1

de la reacción al p&lt;YSitivismo, según lo hemos señalado et presencia explicita. Puede decirse que en su filosofar la cuestión
estudios anteriores. 9
ae b convicción asume un modo de presencia latente.
En y desde la reacción al positivismo se ha asumido 1 Si convicción es aquello que se vive y aquello con lo cual se
desenvuelto la filosofia existencial en México, y en generalm convive, entonces cabe preguntarse cuales han sido las
Hispanoamérica.
convicciones con las que Adolfo Menéndez Samará ha vivido y
En efecto, la filosofla existenciaL corriente del pensamiemo convivido.
europeo particularmente alemán y francés, ha sido asumida,1 Atendiendo a su etimología 12 la convicción es el acto de condesenvuelta por filósofos mexicanos -como también ha suce&lt;Mi rivircon aquello que es objeto de la vivencia. El acto de convivir,
10
en la Argentina -en el marco de la reacción al positivisroo- ilevivir con es para quien lo vive suficiente prueba, demostración
hacia 1910, y en el de su superación.
decisiva de aquello que vive. Este acto de convivir, esta
Hacia fines de la década de los 20 su influencia hi familiaridad de conviviente y convivido -que es al mismo tiempo,
desaparecido, por lo que puede hablarse de una superación 1M convencimiento, prueba suficiente- es fuente para la persona,
positivismo en México, y, en general en Hispanoamérica.
para el existente, sujeto de la convicción, del dominio de sí
Hemos reconocido el tema de la convicción como tell ~mo, de su fuerza y persistencia interior (egkrateia).
vinculante, presente y latente, en distintos autores representan!CI Llegados a este punto consideramos importante insistir en lo
de la asunción y desenvolvimiento de la filosofia existencial11 s~wente.
11
México.
La unidad que se da en el existente, sujeto de la convicción,
Si nos preguntamos respecto del tema de la convicción11 de quien vive la vivencia, y de aquello que vive, es decir, la
Adolfo Menéndez Samará - entonces cabe decir lo siguiente. unidad de conviviente y convivido en el existente, consideramos
En el desenvolvimiento del filosofar existencial de A que encuentra una vía de expresión filosófica adecuada, en la
Menéndez Samará, el tema de la convicción no tiene 1181 verdad existencial; pues la verdad existencial es, en cuanto tal,
expresión de la unidad, del aunamiento de la aspiración teórica
9
CT. Matilde Isabel García Losada. "El Desenvolvimiento de la Filosofía ExislfllÍI del füósofo, quien aspira a vivir conforme a la verdad que busca,
en México: José Gaos". Anuario Humanitas. Sección Filosofía, Centro de &amp;blil ya bcual, consecuentemente, aspira a sustentar no sólo concepHumanísticos. Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, Nuevo Leíl tualmente.
México (Estuclio mayor). Nº 37. Vol. I (2010).
El fiil, e
·
· 1
·
1
dd ·
'al y
·
'º Cf. Matilde Isabel García Losada. La Filosofía Existencial en laArgen/Ílfl.
osoro existencia asptra a a ver a extstenc1 . asptra
Sus Introductores. Eds. Plus Ultra. BuenosAires,Argentina, 1999, J52pp.
abverdad existencial en cuanto ella es expresión de la unidad,
11

Cf. Matilde lsabel García Losada. "Convicción y Verdad Existencial". E,gij
mayor. Revista de la Sociedad Argentina de Filosofía. Año XVIII nº I9.Cóid(jl
Argentina, 2009 pp. 231-244. Donde nuestra propuesta temática se ha erunad
en el marco de nuestras investigaciones en la historiografía filosófica hispanoan#
cana en general; Y así. hemos considerado las convicciones que resaltan en Ame-.
Caso. y en los "transterrados" José Gaos y Juan David García Bacca. Acerca
tema de la convicción en Agustín Basave Femández del Valle -otro represen
la filosofía existencial en México. Cf. Matilde Isabel García Losada.

""Convicción", del latín "convictio-onis ". De sus acepciones destacamos: (de
&lt;~rfro) "el acto de vivir con intimidad, familiaridad"; 2ª. (de con vinco, convici,
//l!victum) "convencimiento, prueba, demostración decisiva". Y también del griego
!lgbarew: "contener junto, gobernar, retener el aliento"; y "egkrateia" = "dominio
iSí.que tiene de si mismo la fuena y la persistencia interior". Cf. Santiago Segura
ijunguía. Nuevo diccionario latín-español y de las voces derivadas. Universidad
desen~olvimiento de !a filosofía exi~!encial en Mé~ico: Lafilos~fía existe~cilJJ iDeusto, Bilbao, España, 2001 .Cf. Sebastián Yarza. Diccionario griego-español.
Aguslin Basave Fernarulez del Valle. . 24 pp. Estuclio mayor. en v1as de public.J llarcetona, España, Eds. Sopena, 1988.

82

83

�u f

I Ii

del aunamiento, de la aspiración teórica a la verdad y deL
aspiración -del filósofo- a encamar esa verdad en la existeooa.
Si la unidad de conviviente y convivido -según hemm
desarrollado en nuestro meduloso estudio Convicción _y Vniil
E.'\istencial u - en el filósofo, en tanto existente, sujeto de
convicción, se expresa y se aúna en la verdad existencial a
que el filósofo, en tanto filósofo existencial, aspira; entonca
corresponde preguntarse cuales han sido las convicciones qa
se expresan y se aúnan en la verdad existencial a la que Adolfl
Menéndez Samará ha aspirado través de su filosofar existen
Consideramos que A. Menéndez Samará ha vivido y cm
vivido con la vivencia del filosq/ar co1110 compro1111so. El filosofi
vivido y con-vivido como compromiso ha sido com11mó11 enü
Y más aún, ha sido su convicción el filosofar como compromiio
y también su compromiso en cuanto filósofo.
A. Menéndez Samará se ha vivido a sí mismo, se ha saboread\
filósofo, y en tal medida, en tanto filósofo existencial, ha vivÜJ
y convivido con la vivencia, no sólo del filosofar LOIIIO
compromiso - uno de los aportes, aunque insuficientemeit
desarrollado, de la filosofia existencial a la filosofia - sino de
compromiso en tanto filósofo.
Y el filosofar que ha sido desenvuelto desde la convicción lkl
compromiso, se ha desarrollado asimismo en nuestro autor, de 11
modo sinuoso, y en cumplimiento de un "destino soaal". 14
Adolfo Menéndez Samará ha desenvuelto su filosofar asumie!d
que tiene una función social. Y es que el ftlosofar es también•
senicio soda/, según lo hemos analizado con insIStencia. 5
Y el filosofar como función y servicio social ha sido prmalA
'' CL Matilde Isabel García Losada "Convicción y Verdad Ex1stenl.1al... fallii
mayor. Red.11a de la SnciedC1d Argentina de Filosofía. Año XVIII nº l 9Ccírdok
Argentina. 2009 pp. 231-244.
14

Adolfo Menénde, Samará. Menester r Precisuí11 del Ser 1946. Ed. An~
Librería Robredo &lt;le José Porrúa e hlJOS. \-léxico. D.E 128 pp Cf. p.7.
5
' Cf. Matilde Isabel García] .osada Fr111ció11 y Filosojíll. Prólogo de Callllll
Bal1er. Ed. Dunken. Buenos Aires. Argentrna. 2009. 136 pp.

84

\/ ,td. 1

r

- , de ahí que pueda afirmarse que ha sido en tanto vivenciapensada - con la cual ha vivido y convivido - ro111imo11 en nuestro
¡utor.
Llegados a este punto, ahondemos más.
El filosofar existencial de Menéndez Samará en su despliegue
ha sido sinuoso. Sinuosidad del filosofar de nuestro autor a través
del cual es reconocible una actitud abie,ta. Ha desplegado un
filosofar abierto e integrador. Ello se reconoce a través del
desenvolvimiento de su pensamiento filosófico, y desde sus
inicios. Piénsese en su obra fr111atis1110 y M1stzcis1110 6 {1940) en
que apunta -aunque no desarrolla- posibles vínculos de la
mística, el arte, la poesía y la religión.
En el desenvolvimiento del filosofar existencial de A.
Menéndez Samará filosofía y poesía, consideradas como
"actitudes cercanas" se integran, o mejor, son integrables.
A. Menéndez Samará, que ha reconocido a Gabriel Marce! como
el principal representante de la filosofía existencial; y a Martín
Heidegger a la sombra de Kierkegaardt7 ; ha contribuido a dar a
conocer y difundir en México el peruamiento de M Heidegger. 18
Apuntemos que Miguel de Unamuno también ha sido asumido
por nuestro autor, según lo hemos señalado en otro lugar. ·
Seguir el despliegue del filosofar existencial de A. Menéndez
Samará nos ha posibilitado advertir en nuestro autor
convicciones, que latentes, resaltan en el desenvolvimiento de
su pensamiento filosófico.

'Cf. Adolfo Menénde, Samará. fanaiismo r ,'&gt;l1.11ici11110. México. 1940. 1•. e&lt;l.
fondo de Cultura Económica. Méx 1co. 151 pp.
'Cf. !niáarnín a lafilo.1ofía Ed. Antigua Librería Rohredo. ~léxico. D.F.. 1943,
405 pp. C'I p. 384.
En tal sentrdo resaltamos su Opúsculo '"f)o.1 ensayos whre lleidt'gga. &amp;l.
letras de :'li1éxko. México. 19W. 61 pp. Con el cual nuestro autor ,e cu.:nta entre
los primeros que ha contribuido. en México. a &lt;lar a conocer su pensamiento.
Cf. Nuestro estudio sobre Adolfo Menén&lt;lct Samara. que hemos citado.
Consideramos que A . Menén&lt;lct Samaní ha asumido el pensamiento de Miguel &lt;le
Unamuno. lo cual se adnerte en punto al tema de Dios. entre otros.

85

�f fllfll(llll/as f UOsO/l(l

.\f(l/ilde

Isabel C(lrdo

Losada

Si ha reconocido en la filosofia existencial un vía adecuada existencial, desde su acercamiento y profundización en el
de expresión teórica de sus convicciones; entonces, ellas de 11 ~osamiento de Heidegger, en especial, el Heidegger de Sery Tiempo.
modo no siempre explícito sino desde un modo de presew
Cabe destacar la relevancia de José Gaos como figura
latente, han de suscitar el desenvolvimiento de su filosofar. Y representativa del desenvolvimiento de la filosofla existencial en
de lo que se trata es de advertirlas, en tanto promotoras dd México.
despliegue de su pensamiento.
José Gaos, se ha adentrado en el pensar de Heidegger y desde
El filosofo existencial aspira a sustentar teoréticamente b su profundización en el pensar del filósofo germano, en especial del
que es convicción en él.
Heidegger de Sery Tiempo, lo ha traducido y lo ha dado a conocer.
En el desenvolvimiento del filosofar de A. Menéndez Samaú, Ha contribuido a la difusión y esclarecimiento de su pensamiento
se despliega con insistencia en la veta metafisica, reconocible 1k en lengua española. 22
un filosofar abierto e integrador. Seguir el desarrollo del filosofar Haber analizado el desenvolvimiento del filosofar existencial
de este filósofo mexicano, nos ha posibilitado destacar com, en José Gaos,23 nos ha posibilitado reconocer lo que ha sido
convicciones, el filosofar como compromiso y la función -y más aún convicción en él. La convicción, que no es en tematizada de un
agregamos nosotros- el servicio social del filosofar.
modo expreso, tiene en este filósofo español "transterrado" en
A continuación, consideremos a José Gaos,20 filósofo espaoo, México, según su propia expresión, una presencia latente.
21
transterr~ en México que ha asumido y desenvuelto la filoso&amp; Convicción ha sido en J. Gaos, /a soledad -tema característico
20

José Gaos y González Pola ha nacido en Gijón, Asturias, en 1900 y faUecidori
México en 1969. Realiza sus estudios superiores en 1a Universidad de Valenciayt
licencia en la Universidad de Madrid en l 923, como alumno de J. Ortega y Gasset yit
Manuel García Morente. Doctor en Filosofía de la Universidad Central en l9li
Profesor en la Universidad de Zaragoza y en la Universidad de Madrid de la que ha sii
rector desde 1936 a 1939. Ya en México ha sido profesor de filosofía en la Universidal
Nacional Autónoma de México y en el Colegio de México, y también en Ja Universidal
de Nuevo León, además de otros cursos intermitentes que ha dictado fuera de MéXÍOI
v. gr. en Venezuela y en Guatemala entre otros. De entre su producción selecciooa!Df
por su referencia a nuestros fines: Introducción a El ser y el tiempo de Martín Heide~
Fondo de Cultura Económica,!ª. ed. México, 1951: ~ revisada y aumentada,Fondoik
Cultura Económica, México.1971, 151 pp. Cabe llamar la atención respecto de~
relevancia de esta obra de Gaos, la que, como se advierte en la edición citada qt
seguimos, es "literalmente única" por ser idéntica la terminología de esta exposióí
que hace Gaos de Heidegger a la de traducción, la primera en lengua española, ( 1951 )lf'
ha hecho de Sein und z.eit y en que se muestra su profundo conocimiento del prt
samiento del filósofo germano.
Confesiones profesionales. 1959; Ed. Fondo de Cultura Económica, México. 11
pp. Filnsofia contemporánea. Universidad Central de Venezuela Caracas. Edicioneslk
la Biblioteca 1962, 335 pp. Pensamiento de Lengua Española. ed. Stylo. Méxia
1945, 355 pp. José Ortega y Gasse1 y otros trabajos de Historia de la filosofía"
España y la América Españo/,a. Imprenta Universitaria. México, 1957. 406 pp.
21
Usamos la expresión acuñada por él mismo para significar su modo de existe!llll
fuera de España: transterrado ya que no "desterrado", ctice Gaos.

86

de un filosofar existencial - . Hemos analizado en otro lugar el

pensamiento de José Gaos, 24 y desde nuestras indagaciones
podemos señalar que la soledad ha sido convicción en nuestro autor.
En efecto, el tema de la soledad (al igual que el de la compañía)
entre otros, que constituye un tema propio de la filosofía
existencial, se encuentra latente y presente en el
desenvolvimiento de su filosofar.
En tal sentido corresponde destacar que para José Gaos "la
12

Ha sido José Gaos el autor de la primera traducción del Sein undz.eit (1927)
ca lengua española. Nos referimos a Martín Heidegger. El ser y el tiempo Ed.Fondo
itCultura Económica, México. D.F. lª. ed. 1951, Prólogo y traduccion de José
~- 510 pp. La edición original de esta obra ha sido publicada en el "Jahrbuch
fwrPhilosopphie und phanomenologische Forschung", vol. VIIl (Halle, Alemania)
tonel título de Sein urui z.eit.
n Cf. Matilde Isabel García Losada. El desenvolvimiento de la fi/nsofía existencial
°'México: José Caos, Anuario Humanitas 2010. Centro de Estudios Humanísticos.
Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México. Nº.37 .Vol I. pp. 103125.

~ Cf. Matilde Isabel García Losada. "El desenvolvimiento de la filosofía
txisteocial en México: José Gaos", data cit.

87

�1111n1c11111,u

1 ,lr,sofía

vivencia, la experiencia de la soledad, intelectual, mental, espiritual.a ambién transterrado en México, que ha desenvuelto su pensar en la
_"el agrio meollo" de una experiencia que es "específica"¡ !bofia existencia], en y desde su acercamiento y profundización
mtele~tu~ en general. Pero, desde G aos, caber remarcar, cnel pensamiento de Heidegger principalmente - aunque también
; sta mvena~ de la soledad intelectual, mental, espiritual, concebi't mmenor medida de Miguel de Unamuno, entre otros - ha
degu~tad_a "por nuestro autor como "agrio meollo" es II rontribuido a la difusión de su pensamiento en México, tomado
expene~cia ~sencial': 'Jorzosan, y, sólo propia del filósofo. 21 ¡mocularmente, y en Hispanoamérica, en general. 28
1 ~ : 1vencia de la soledad con 1a cual G aos ha vivido, Corresponde señalar que la convicción, aunque no expresamente
convwido; Y, a la que ha analizado en el desenvolvimiento du malizada por Juan D. G arda Bacca, se encuentra en el desarrollo
filosofar, nos permite afirmar que la soledad ha sido convicci irsu pensamiento filosófico, de un modo latente.
en José Gaos. El filósofo ha tenido la ''experiencia''; ha asistido¡ Asimismo es posible afirmar, según lo hemos hecho en otro
pensar del pensador, en tal sentido destaca nuestro autor, i,i ~ar, l'I que Juan D. García Bacca ha encontrado en la filosofla
todo lo que entra en la vida del pensador, entra siendo pe~ ailtencial una vía adecuada de expresión teórica de lo que ha
~l pensado~ todo lo que vive lo piensa. El pensador coIICI silo convicción en él.
ideas ª partlr de lo vivido y acerca de lo vivido.26
Juan D. García Bacca, ya lo hemos señalado, a propósito de
Cabe destacar lo siguiente. Pensar lo que se vive, concebir ib un estudio anterior, destaca y desenvuelve desde distintos ángulos
s?bre 1~ vivi~o, Y a partir de lo vivido es desenvolver un pemr bc11estión de la infinidad para la que considera esta hecho el
vital, eX1Stencial Pensar existencial, y más aún, filosofar existeo:d a~tente.
que se desarrolla al filosofar desde el vivir, desde lo vivido.
_ !osé Gaos ha unido el pensar y el vivir. Ha peµsado descH .JJOs-prime~~men~e a Ecuador, luego a Méxi~o. desde 1941 .ª 1946, donde como
VMdo y a partir de lo viv·d
S
•ta1, .
iaJ,
'oans1errado continuará su quehacer filosofico; y, postenormente a Caracas.
1
.º· . u pensar VI ex.IStenc se OJ lirezuela. Ha desempeñado una intensa y prolongada actividad académica en diversos
mue~tra,c?mo el desenvolvlffilento de su pensamiento filosÓÍII ,ai&lt;,es. Ha sido profesor de Filosofía, Lógica-Matemática y otras disciplinas en la
multifacetico en el que nos interesa resaltar el despliegue de I lruversidad de Santiago d~ Co~postela_ ( 1932-1939); en la ~e. Quito. Ecuador
filosofar existencial
ts11e 1939 a 1941; en la Universidad Nac10nal Autónoma de Mex,co desde 1941 a
Co ·d
. .
.
!~. En la Universidad Autonoma de Nuevo León, ha dictado durante 1944 un
IlSl eremos aslffiISmo a Juan David García Bacca, 27 filós&lt;Í lllo.el cual se materializará en su Ubro "Nueve grandes filósofos contemporáneos
111 temas. En 1947 trasladado a Venezuela ha profesado en la Universidad
Jose Gaos. Confesiones Profesionales.1959. Eds. Fo d d C
Ec _,.,., Ctn1ra1 de Venezuela, de Caracas. La Universidad de San Marcos de Perú le ba
, .
n o e uItura OIMJP l......d
. C
H "d
. b d d"
Mexico,
181 pp. cf. pp. 145-149. Esta obra ha sido incl 'd
XVII ..~ "-'1111 o con el título de Doctor Honons ausa. a s1 o m1em ro e 1versas
UJ a en e I tomo
, lió en,.;.,.
,•
M, ·
E - d
Obras Completas de José Gaos. Universidad Autónoma d M, . M, . 1i_e -_.des. entre ellas: de las Sociedades de Matematlcas de exico y spana; e
eXJco;aJ. bSoc· ,
, . .
.
d I S . , E
,
d C I
d 1
Cf- Matilde Isabel García Losada ''El desenvolv;m;e t de ex1co,
fil f' .
1ete pour I H1stoire des Sc1ences: e a oc1ete
uropeene• e u ture; · e a
, .
·
um n o e Ia I oso 1a ex1s
1...:. ,
.
en MeXJco: José Gaos" Anuario Humanitas 201 O. Centro d Es di H
'std ..:iete des Amis de Bergson, de París; de la Soc1ety for Human Rights; del Instituto
.
"d
e tu os umam
!).....__
•
d dd E .
l , d A
.
Uruvers1
a~ Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México. Nº 37 Vol l. pp. lf '""llllencan_o de Cultura y de la ~~~ie a .e p!stemo ogia e rg~n_t~aa. , .
125. Loe. cu. El subrayado es nuestro.
. Juan David García Bacca adqumo la nac1onahdad venezolana y v1v10 los ult1mos
: Cf. José ?aos. Confesiones Profesionales; data cit. pp. 77_78 _
~de s_u vida en Ecua~or. patria ~e su esposa, :ª~ny Palacios.
,
.
.
Juan David García Bacca nace en Pamplona Es - 126 d . . d J!il Matilde Isabel Garc1a Losada. El desenvolv1m1e11to de la.filosofía ex1stenc,a/
· Ecuador el 5 de agosto de 9 ' Estpana
e
e Jumo e i. !.f'ex1co:
·
" Es ct·
, de ect·1c1·6n en Anuano
·
Y ,.,aJIece en Qwto
1 92. ud"ia ea 8 arce1oaa ('..i
'
,
0111P u
. J110n Dawd García
. Bocea ,. . tu 10 en
. v1as
.
,
se ha orde_nado sacer~ote. Posterionnente abandonará el sacerdocio) y ha contind I/IJanuas. Cen~o de Estudios Hu~~mst1cos, Universidad Autonoma de Nuevo
sus estudios
en, Paos. Munich• Bruselas y zun·ch . AJ te'rm·mo de 1a gue...
...., Cl1'
~ ltón.
Nuevo
Leon, Monterrey,
Mexico.
_
~
•
,
,
espanola, Garc1a Bacca llega a América Latina- como otros intelectuales repAt
Matilde lsabel Garcia Losada. lb1dem.
25

88

89

�flJll7ull/ ltJJ

r tlo.&lt;Olitl

Señala García Bacca, "la filosofía clásica pedía fl!!!1l1J,
demostraciones; Heidegger pide testimonios, (Bez.eugen); y el testimoni,j
dan los sentimientos. La angustia, el sentimiento de soledad, .. .qm ■
sobreviene cuando queremos quedarnos, tercamente solos a solas con 11(}JfÍII
mismos, cada uno con suyo a cuestas, testimonia, con el testimoniojeham,,
realY sentido de hs sentimientos, que el hombre tiene que estar Sllslell/tl
por una itifinidad para poder ser Jinito". 3º

\ltJti!de !Jt&gt;htl (,,mM

11¡

r º' ,da

mar. El desenvolvimiento de la cuestión de la trans_finitud

«bexistencia humana, o si querernos, el terna de la fimtud de

bexistencia humana sustentada por una Infinitud, por parte de
~- D. García Bacca, se ha desplegado, hilado, en el entramado
su pensamiento existencial.
y la transfinitud de la existencia humana sustentada por una
Infinitud, corno navío en el mar, se ha hilado, se ha entramado
Insistimos en señalar que García Bacca, destaca y desenvueltr con el tema de lo divino, o mejor, con la cuestión de Dios, un
desde distintos ángulos la cuestión de la infinidad para la (ji Dios personal, cuestión-· que es en García Bacca, o mejor, que
considera esta hecho el existente.
lL! sido, más para vivirla que para pensarla.
Consideramos importante resaltar lo siguiente:
De ahí que en Miguel de Unamuno haya encontrado J. D.
Qye el existente este hecho para la Infinidad, que el existentesa García Bacca motivos de incitación para el desenvolvimiento
sustentado, esté sustentado por una Infinitud, corno navío end ~ su pensamiento filosófico existencial, principalmente, en
mar es algo que es vivencia en nuestro filósofo. Vivencia conb ?Jllto al tema de Dios, lo divino. 32
cual convive. De ahí que pueda decirse que es convicción en éL
Juan David García Bacca, que ha desenvuelto un filosofar
J. D. García Bacca que ha encontrado y reconocido en la ftlosof¡ existencial de sesgos propios, según hemos señalado
existencial una vía de expresión adecuada de sus convicciones II sintéticamente, ha reconocido en la filosofía existencial una vía
desenvuelto su pensar de un modo sinuoso.
~ expresión teórica de sus convicciones.
31
Según lo hemos ya indagado en un estudio anterior, lo qir Se considera importante resaltar el carácter integrador del
ha sido en nuestro filósofo convicción, lo ha desarrollado Garca filosofar de García Bacca.
Bacca desde un filosofar existencial, en el cual su pensar senOOI En efecto, el filosofar de García Bacca es un filosofar
vívido ha encontrado una adecuada expresión teóriu integrador. Juan D. García Bacca ha integrado en el
San Juan de la Cruz Y Martín Heidegger, son fuentes enll desenvolvimiento de su pensamiento existencial, una ·actitud
cuales nuestro filósofo ha encontrado motivos de inspiraciil filosófica, a una actitud mística, y poética. En el desenvolviha abrevado en ellos, para desarrollar el terna de la Infinitud miento de su pensamiento existencial ha abrevado en místicos Y
La existencia humana desde un pensar sentido y sentir pens~ p:letas, ha encontrado en ellos, en místicos y poetas, una fuente
ha de sentirse y pensarse sustentada por una Infinidad como 11111 de inspiración para el desenvolvimiento de un filosofar
30
•
•
exiltencial de sesgos propios.
· Juan David Garcta Bacca. "La importancia de ser filósofo": En Filoso!.
,
·
·
h b.
' ·
Letras. Revista dela Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autó- Su pensamiento filosofico existencial se a a 1erto a rrustI~os
de México. Nº 37, enero-marzo, 1950 pp. 63-85. Cf. p. 78. Artículo citadod Y!lOetas; apertura desde la cual nuestro filósofo ha asunudo
nuestro es~dio en vías de edición, sobre el desenvolvimiento el la filosofía existetd una actitud filosófica integradora.

«

en este filosofo cf. p. 14. de nuestra indagación.
,
· ·
.
3
' Matildelsabel García Losada. "El desenvolvimiento de la filosofía existeld
Juan D. Garcia Bacca se formula la s1gmente pregunta.
en México: Juan David García Bacca". Estudio en vías de edición en Anuai
Humanitas. Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuetl - - - - - - - León. Monterrey, México; en especial p. 32.
~ Matilde Isabel García Losada. Loe. cit. en especial pp. 32-33.

90

91

�\f

''¿Quien será capaz, libre de trabas de lrab~s do,g111áticas, dt
interpretaciones escolástims ra11,plonas)'palabreras, de mcorporar a nuestro
. .
'ti I' 33
filosofar las ,~randes e.-.:pmenaas lt/JS cas. ·

En el desenvolvimiento de su filosofar muestra, García Bam,
que se ha dejado inspirar por los místicos. En efecto nuestro
filósofo, ha filosofado libre; ha dejado. "respimderos", en el
desarrollo de su filosofar. Y así ha desplegado un filosofar
existencial, a través del cual su pensar sentido Y sentir pen~ado,
se ha ejercido en libertad. 34 Su filosofar existencial, es deetr, un
filosofar que no sólo ha buscado la verdad meramente pensada
sino también la verdad e&gt;.:istmcial, es decir la verdad enca~nada,
realizada en la existencia, se ha abierto a la mística- o me1or, se
ha dejado inspirar por los místicos- y a la poesía. Y ha
desenvuelto un filosofar integrador.
Miguel de Unamuno 35 y principalmente, Martín Heidegg~r, en
la medida que también ellos como existent~s y como ~tl~sotos, Y
desde un pensar vívido, existencial se han abierto a la mtSttca Yab
poesía, son fuente en la cual ha abrevado nuestro filósofo. '°

(.

Consideremos cómo se expresa García Bacca respecto del
poetizar, o de la verdad poética.
"l A tierdad poética es 1111a de las pocas formas q11e la virk, ha cot1.r~~11ido
dar a la t'ffdad para q11e ella le res,t!te ritible •:

Es decir, la poesía, la verdad poética, es una de las formas, de la
verdad que hacen vivible, la vida, el existir. Y a ella, a la i•e,'fiad
Jxilira - una de las "pocas formas" vivibles de la verdad y, forma
que el existente, en cuanto poeta, logra dar a la verdad - al ~etizar
es a lo que se abre el filosofo, en el desenvolvimiento de su filosofar
desde el reconocimiento de un filosofar abierto a otros modos d;
acceso a la verdad distintos de la misma filosofia.
El filósofo abierto a otras formas de acceso a la verdad
~~intas del mismo filosofar se abre en cuanto existente a las
mcitaciones del poeta, del místico, en cuanto reconoce la
~si?ilidad de la literatura - y por tanto de la poesía - y de la
Ol!St1ca, de integrarse a la filosofia para ennquecerla.
Y, a la verdad poética se ha abierto García Bacca, en cuanto
la ha reconocido como una de las "pocas formas" vivibles de la
. , de~
verdad, en el desenvolvimiento de su filosofar existencial.
n Juan David García Bacca ...El sentido de la nada en la funda~entacion
metafísica de Heidegger y el sentido de la 'nada' como fundam~ntac16n de lacxz
Y en San Juan de la Cruz, también se ha inspirado,]. O.García
·
· m'st· ca en San Juan de la Cruz" En C11ademos Amencarws. Umver..t
nenc1a 1. 1
.
_
11 º61f Bacca, también como poeta pero principalmente en tanto lo ha
Nacional Autónoma de México. México. nov-d1c. 1944. ano III, Vol. XVl , n
reconocido como místico.
87- 100 Cf. p. 99.
3 'l781f
~ Cf Juan David García Bacca. Siete modelos de filosofar. 2ª ed 196 · cf pp. 188-189 y cf. p. 190; lllviwció11 a filosofar; data cit. cf Prólo~o
Juan David García Bacca. N11ei·e grande.\ filó.10(os contempora11eos )
temas. 11 Volúmenes. 1947 [Esta Ohra proviene de un curso dic~ado ~r el_
0
la Universidad de Nuevo León. México en 1944] . Para ~u_cs~ mvc~11ga:1°_
1
especial interés el vol. l. 336 pp. Puhlicación del _Mm1steno d~ Edu1:al:_ ~
47
Caracas
VcnetUela.
Edición
que
seguimos.
Cf.
capitulo
dedic
aracas. 19 .

En cuanto a M Heidegger, queremos hacer notar, que si bien
noes un místico se ha mspirado en los místicos, y principalmente
~utor: en Meister Eckhart, a quien ha considerado 111r1estro del pemar ;·
dtlvirir.· ,., E ne fiecto, M. He1'degger para expresar su pensamiento
emplea, a veces, un lenguaje que toma prestado de los místicos.
.bd Juan D. García Bacca a lo que ha aspirado, según se puede

e

Migllel de Unamww 2•. redición. 1990 Ed Anthropos. Barcelo_na.
., Cf. Reiner Schurmann - John D Caputo. Heidegger v la M1st1~a Eds. Li

ameif

·. 1995 Córdoba. Argentina 168 pp. En esta obra se anal11an los
Pa1·deta
.
.
·
..- · . ··Meil'paralelismos entre Eckhart y el último Heidegger (Cf. en especia1acap1te. ~ ~an .?avid García Bacca. "Comentario~ a la c-..:ncia de la Poc,ía Je Manín
Eckart y el último Heidegger.. ): asimismo se señala que s1 la\ refe~nc1as de ~e::;) ~ l,!ér ( lí parte). En Revi.\/a nacional dernlt11ra. Mm1stcnode f-:duea1:11ín. Carneas.
a los escritos de Eckhart son algún indicio, entonces su mteres por el _m1s11':tqtla. ~• 115. mar,w-abril de 1956. a. XVHI. pp. 108- 115. Cf. p. 115.
l. Remer Schurmann - John D. Caputo. Up c11. p. 99
siglo XIV, nunca se ha diluido. Cf Op cit. principalmente. pp. 98 Y s1gu1en

92

93

�-r

H11mt1n,'ttt I zloso/10

\ Jatilde lwbl!I C.amo Í A.rada

advertir, a través del desenvolvimiento de su pensar filosófico
existencial es a desenvolver su pensar, un pensar sentido, un
pensar vívido, encarnado y a desenvolverlo como expresión de
su ser como libertad.
Hemos resaltado la vinculación que nuestro autor establece
entre filosofar y mística- lo cual también es reconocible en Martín
Heidegger.
También, como Heidegger, se ha inspirado en místicos y poetas
y ha recurrido al lenguaje de los místicos y también a los poetas,
•
39
para expresar su pensanuento.
O:mesponde asimismo, según ya hemos señalado, insistir
en lo siguiente.
Entre las traducciones que J. D. García Bacca ha hecho de
Heidegger se cuenta: "Hólderlin o la esencia de la poesía". 40
En el desenvolvimiento de su filosofar existencial se reconocen
distintas fuentes de incitación para el desarrollo de su filosofar,
entre ellas, a Miguel de Unamuno y principalmente a Martín
Heidegger; y también, a San Juan de la Cruz, más como místico
que corno poeta.
Así el seguir el despliegue de su filosofar existencial reconocemos la int~gración de la filosofia con la mística y con la poes~
Desde dicha integración ha desarrollado su filosofar existencial
abierto.
Habiendo analizado el tema de la convicción desde el considerar
y reconocer su relevancia y presencia - latente y presente- en distin~
autores, que en y desde México han asumido y desarrollado b

filosofia existencial; consideraremos en lo que sigue, el tema de la
convicción en Agustín Basave Fernández del Valle.
Nos proponernos resaltar las convicciones, que corno tales
se destacan a través del desenvolvimiento del filosofar en Agustín
Basave Fernández del Valle 41 (1923-2006), prolífico filósofo
mexicano que ha asumido la filosofía existencial y la ha
desenvuelto con sesgos propios, en cuyo pensamiento
continuamos ahondando.
Según lo hemos señalado en un estudio anterior 42 Agustín
Basave ha tenido la vivencia, como filósofo, de un pensar
encarnado, y más aún, entrañado.
Podemos decir que la índole encarnada del pensar, y más aún, el
entrañamiento del pensar y más aún del filosofar, de Agustín Basave
~ sido vivido por nuestro autor; ha sido vivencia con la cual ha
mido y con la cual ha con-vivido. Y el entrañamiento del pensar ha
silo vivencia con la cual ha vivido y con la cual ha con- vivido, de alú
que entonces en tal medida haya sido convicción en él
"Agustín Basave Feroández del Valle nació en Guadalajara. Jalisco, México el
lde agosto de 1923 y falleció en Monterrey. Nuevo León, México el 14 de enero

&amp;2006. Se licenció en Leyes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
t!ludió humanidades en la Universidad Hispanoamericana de Santa María de la
Rábida, Huelva, España; se doctoró en leyes por la Universidad Complutense de
Madrid, Yse ha doctorado en Filosofía por la Universidad de Yucatán. Profesó en
las cátedras de Metafísica y Antropología Filosófica en Universidades mexicanas y
l'lllaAcademia internacional de Filosofía de Liechtenstein y fue miembro fundador
&amp;la Sociedad Mexicana de Filosofía y miembro de la Academia Mexicana de la
lengua;. Rector emérito de la Universidad Regiomontana y Profesor emérito de la
u.
Diversidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México.
Autor polifacético y prolífico, de entre su vasta producción por su referencia a
~~s- fines. seleccionamos: Existencialistas y existencialismo. Ed. Atlántida.
de cion Oro. Bs.As. Argenuna. 1958, 179 págs. Tratado de metafísica. -Teoría
lucia habencia-. Prólogo de Ismael Quiles. Ed. Limusa. México, 1982 ,444 pp.
ación Y estilo de México-. Fundamentos de la mexicanulad-.Ed. Lirnusa, México,
989,1050 pp. Tratado de Filosofía.-Amor a la sabiduría como propedéutica de
salración-. Limusa, Noriega Editores. México. 1996. 293 pp. ¿ Qué es la poesía?
0
ducciónfilosófica a la poética-.. Ed. Fondo de Cultura Económica. México.
-OUL. 36) pp.

39
Cf. Matilde Isabel García Losada. Fruición y Filosofía. Ed. Dunken. Buei:
Aires, Argentina, 2009, l36 pp., en espec1aJ, Cap. V, donde se muestra que
Heidegger ha buscado corroboración en J. Holderlin y en R.M. RiJke.
40
Juan D. García Bacca traduce de Martín Heidegger: Von Wesen ~es G~
( 1929) traducción española : La esencia del Fundamento (1944) y Holder/in_ ;
das Wesen der Dichtung" , (1936); traducción española :Holderlin y la esencl/J
la poesía ( l 944). Ambas obras con Prólogo y Notas de García Bacca se bll
reun.ido en una cuidada edición bajo el título "Holderlin y la esencia de la fJOdl
Eds. Séneca, México 1944, 182 pp., y constituyen la primera edición en Jeogll ~ Matilde Isabel García Losada. El desenvolvimiento de /,a filosofía existencial
española. la cuaJ se ha publicado en México.
1- /,ffrico. -Agustín Basave Fernández del Valle. 24 pp. En vías de edición.

¡

:!,'

94

95

�(

En el despliegue del filosofar de Agustín Basave hemos
reconocido un filosofar existencial, encarnado, vívido, que ha
aspirado a hacer uno con su existir, o si queremos, aunar a su
existencia, y así ha propuesto un ftlosofar desde el vivir, un ftlosofar
desde un existir encarnado , y un ftlosofar para vizir y para mejor

vivir.43
Ha pensado lo vivido y a partir de lo vivido. Lo vivido y con
lo cual ha convivido, en cuanto vivencia pensada ha sido
convicción que ha aspirado a desenvolver teóricamente.
Asimismo Dios, un Dios viviente, vivo, que inhabita en cada
existente, ha sido vivencia con ha vivido y con-vivido; y en
consecuencia ha sido con-vicción en él. Y también se ha
vivenciado a sí mismo, en tanto existente y en tanto filósofo,
como existente deiforme, existente afin a lo divino.
El existente que es en su ser mismo libertad, es un existente
capaz de Dios, un existente deiforme. Y en tanto deiforme el
existente, en cuanto ser capaz de Dios, es un ser axiotrópico,
orientado hacia los valores y hacia Dios - el Valor de los valores.
Y a través del despliegue del filosofar de Agustín Basave
Fernández del Valle hemos advertido y nuevamente lo
resaltamos, la cuestión del filosofar como compromiso -que
constituye un aporte de la filosofia existencial a la filosofiaaunque insuficientemente desarrollada.
El filosofar como compromiso ha sido vivencia en A. Basave;
y su compromiso en cuanto filósofo también ha sido vivenciado
por nuestro autor. De ah~ que pueda afirmarse que en cuantO
vivencias con las cuales ha vivido y con- vivido el filosofar
como compromiso y también su compromiso como filósofo h2n
sido sus convicciones.

'

/

Si el filósofo ha asumido la ftlosofla .
.
reconocido en la filos f'
.
. existencial en cuanto ha
.,
o ta ex1stenc1al un , d
expres1on y sustento teo' . d
. a v1a a ecuada de
neo e sus co
.
través del despliegue de
fiil r
nv1cc1ones, entonces, a
su oso1ar -un fil f
.
que hemos advertido la uú1
d
oso ar extStencial en
uenc1a e A t , d
Heidegger y G M
d
guS m e H1pona, de M.
. arce1, y e sesgos
h
sustentado teóncame t
~rop1os-, a expresado y
n e sus conv1cc10
l
asumen, también un
d d
nes, as que resaltan }'
,
mo o e pe
· 1
desenvolvimiento de su fil
r H r sen~1a atente a través del
1 osorar.
a asum d la fil
•
y la ha desenvuelto con ses os ro .
. I o
osoha extStenciaI
reconocimiento de 1a fil gfl· p p1os, ~ ha desarrollado desde el
.
oso ia extStencial co
, d
expresión y sustento t , . d
mo v1a a ecuada de
eonco e sus co . .
1
nv1cc1ones. Su filosofar
desenvuelto con instS. ten .
.
Cla en a veta m t fí
exIStente, se ha desarrollad .
e a ~1ca y centrado en i
o mtegrado y ab
JCceso a lo real El fiilo r
.
.
ierto a otras vías de
sorar existencial de A B
Yalle se ha desarrollad .
d
. asave Fernandez del
o mtegra o y ab · t la L . ,
a la mística - al arte . la
,
ier o a re g1on - y a acaso
Y a poesia.
De lo desarrollado sur e
1
Fernández del Valle ;s g fiue e filosofar de Agustín Basave
fdosofia 1a religión I un osofar abierto e integrador de la
y '
, , a arte, y a la poesía.
. esto es asi, en virtud de ue el fi
.
satisfacer la neceri Jad , ,p.
lq d 1 ~osofar es msuficiente para
e_·
, a, .,a 1e11aa e e t
D
unnte de la filosofla el fiilosor
bx1s ente. e ahí que, en el
de Ia misma filosofla.
'
rar se a ra a otros am
, b.1tos distintos

y el füosofar se abre a otros ámb.
. .
fdosofia en aquellos a uienes l fi
it?s dts~mtos de 1a misma
efecto, a aquellos a q~ien la f~osoha no libera, no salva. En
para los que la misma fiil esfl a osofla no salva, no libera es
e
oso 1a se abre s f¡
omo abierta e integrable a
, . , e o rece, en su límite,
Nos interesa resaltar loº;rs amb'.tos distintos de ella.
likisofia en su límites b
gu1ente. Acaso en tanto más la
41 Apuntamos que coincide en esto con Antonio Caso-también nombrJdode
e a re e mtegra a ot
d
Antonio Caso Andrade- al que también hemos analizado como representante de•
saber, también el saber se h d·
ros mo os de saborear,
filosofía existencial en México Cf. Matilde Isabel García Losada. "Asu~ se enriquece, al acceder
a on, a y~ en y desde su integración,
desenvolvimiento de la filosofía existencial en México'". Huma11itas, Anuanoil lilosofia.
a otros amb1tos distintos de la misma
Centro de Estudios Humanísttcos. Monterrey. Nuevo León. México. año 2004,
167- 19 L especialmente cf. Loe. cit. p. 171.

96

97

�/ / 'IIM/ll/tl.J

f

I

••O/, I

Los filósofos que han asumido la filosofia existencial y la han
desenvuelto en y desde México: Antonio Caso, Adolfo Menénda
Samará, José Gaos, Juan David García Bacca y Agustín Basave
Fernández del Valle, en mayor o menor medida han asunwo
como temple de ánimo, desde el cual han desenvuelto su filosofar
a la esperanza. La esperanza como temple anímico positivo'"ha
sido promotora de su filosofar. Un filosofar existencial de sesgt»
propios y que han desenvuelto de un modo integrador.
Los representantes de la filosofla existencial en México, cada
uno, en más o en menos, han reconocido la integridad de lo real
y desde el reconocimiento de la integridad de lo real - en lo qtr
encontramos coincidencias con filósofos existenciales argentinos,
principalmente con Vicente Fatone, han desenvuelto un filosofar
existencial, y abierto a otros modos de saber distintos de la misma
filosofía.
Y al desenvolver su filosofar existenciaL en y desde el tempk
de la esperanza, han desarrollado un filosofar existencial, abierto
que ofrece al existente el sustento teórico en y desde el cml
sustentarse, sostenerse en su existencia, en su vivir - en cuanto
libertad creativa creadora - y que al desenvolverse en y desde b
esperanza se reafirma como existente en lo abierto.
Los autores analizados, quienes han reconocido que d
filosofar es compromiso -nota existencial de su filosofla - y qit
la cuestión del filosofar como compromiso es uno de los aportes
- aunque insuficientemente desarrollado - de la filosofü
existencial a la filosofla. 45 Desde ese reconocimiento del filosohl

\Jati/d Isa/; I ( , 11~ la 1.,, r111l1

como compromiso han desenvuelto un filosofar existencial
abierto a otros saberes distintos de la filosofía y desde ese saboreo
integrador, en y desde la esperanza (temple positivo) han
111Stentado teórica y encarnadamente, desde su filosofar encarnado,
il existente corno libertad-creativa -creadora; existente que, en
ydesde la esperanza, se reafirma- o si queremos se afirma
doblemente -como existente y como esperanZfldo-, en lo abierto,
en lo creativo-creador.
Nos interesa remarcar lo siguiente:
Los distintos representantes del desenvolvimiento de la
lilosofia existencial en México, quienes han asumido la esperanza
como temple desde el cual han desarrollado su filosofar, desde
besperanza que ha sido temple desde el cual han desenvuelto
rn filosofar existencial han reconocido al existente inserto
doblemente en lo abierto; es decir, como existente y en tanto
emtente esperanzado, y así su filosofar se ha desenvuelto, y nos
sigue interpelando, como filosofar existencial doblemente
desenvuelto en lo abierto, en lo creativo creador.

.., Un desarrollo de la esperanza considerada filosóficamente. es decir cOII!
temple anímico positivo, puede verse en Matilde Isabel García Losada "Filo.1&lt;!'
y Esperanza". Estudio mayor; con el que he sido invitada a disertar en el Congid
lntemacional de Filosofía y Multidisciplinario. Sociedad Argentina de Filo~ofllJ
Sociedad Argentino - Germana de Filosofía. La Falda, Sierras de Córdoba, Argft
tina 22 al 26 de noviembre de 2010 (septiembre de 2010). Será publicado.:nb
Revista de la Sociedad Argentillll de Filosofía durante 2011.
45
Cf. Agustín Basave Fernández del Valle, Tratado de Metafísica. data cit. Of
l. parágrafo 7.

98

99

�I 1 , ul

u

I

ve, t

El pensamiento filosófico y estético de
Heidegger

Juan García Ramírez
Univers idad Autónoma de Nuevo León

de mayor resonancia en la
filosofta contemporánea, cuya interpretación es a la vez la más
controvertida, tanto por sus numerosos seguidores como por sus
oo pocos críticos y adversarios. Expresamente sigue el método
fenomenológico, aunque con senas modificaciones, pues no
tepta la epo/!- del ser de las cosas, que es el tema central de la
lilosofla. Su intención es tratar el ser, en toda su amplitud y en
CUanto tal En ese sentido dice no pertenecer al grupo de los
MARTIN HEIDEGGER ES H PENSADOR

' l'ANL. Candidato a Doctoren Ciencias Humanísticas y Educativas CHermctlitii.·a), por la Universidad Autónoma de Zacatecas.

La fenomenología es una ciencia fundamental. y por lo mismo, es una filosofía

.-unem &gt; fonornenología

trascendental. es fundamental porque trata de dar los
~filemos del quehacer científico. Es filosofía primera en cuanto que ofrece los
illlctp1os sobre los cuales se asienta la fundamentaci&lt;ín anterior Es fundamental
tls.:endental pues lleva a cabo las dos mencionadas funciones, ya que en esta forma
t;q))osible el quehacer científico y la captación de las esencias mostradas en los
~nos_ Dicha postración se hace para la conciencia pura.
Segunda etapa del método fenomenológico de Husserl - la reducci '-n-. consisle
~IXlncr entre paréntesis dclermmada existencia, negando su valtde.t en ese
ltlnento; este dudar momentáneo es lo que har.í posible que después lleguemos a
IIS'-"¾s mismas.

101

�}Hall GardrJ

filósofos existencialistas, cuya sola preocupación es la existencia
humana. Sin embargo, la única parte publicada del Sery Ti~
es todo un tratado sobre el ser del hombre.3
Al leer sus obras, pareciera que se trata de un autor ateo, pues
Dios no figura en su filosofla. Cuando fue cuestionado sobre el
tema de Dios, contestó que ése no es problema de su filoso/la,
dado el método fenomenológico que ha adoptado. C.On todo, en
los últimos tiempos declaró estarse dedicando al estudio de~
sagrado y lo divino. Su primer currículum de estudios lo describe
él mismo en la disertación doctoral: Die Lehre vom Urteil i11
P.rychologismus (La doctrina del juicio en el psicologismo):

R,1111irez

iksencadenado por ella misma; Heidegger sin haber sido alumno
ile E. Husserl -se acerca a él a los 27 años-, pasa a ser su asistente
en la Universidad de Friburgo (Brisgovia), donde se encuentran el
ieólogo protestante R Bultmann y el filósofo N. Hartmann; en 1928
sucede a Husserl en la cátedra de Friburgo. En 1923, en pleno
ilesarrollo del nazismo, Heidegger llega a ser rector de aquella
universidad, y en el discurso rectoral se adhiere abiertamente al
lllCÍonalsocialismo, a diferencia de K. Jasper, que es jubilado, y de
K. Barth, que debe abandonar la cátedra de teología de Bonn y
volver a Basilea. Al final de la II Guerra mundial, a causa de su
oolaboracionismo, Heidegger se ve privado de la cátedra por las
litizas de Ócupación francesas, pero consigue obtener una pensión.
Después de la guerra ha dirigido seminarios de filosofía y algunas
ronferencias importantes, pero sobre todo se ha dedicado a la
publicación de sus cursos inéditos dedicados a los problemas
fundamentales de su pensamiento. Muere el 26 de junio de 1976.

"Yo Martín Heidegger, nací en Messkirch (Baden) el 26 dt
septiembre de 1889, hijo del maestro barrilero Federico y de so
mujer Juana, ambos de religión católica. Frecuenté las escuelas,
elemental y media de mi pueblo, el gimnasio (bachillerato) des&lt;k
1903 al 1906 en Omstanza y después la segunda superior end
Bertholdgymnasiurn. Una vez superada la prueba de la madurez LEl pensamiento heideggeriano
(1909), asistí a cursos de teología y filosofla y, desde el 1911, El hombre se ha planteado y seguirá formulándose infinidad de
sobre todo de filosofia, de matemáticas y de ciencias naturales; problemas; algunos científicos, otros no; varios se refieren al
en el último semestre, también de historia ... ".4
hombre, otros a los demás seres; muchos son auténticos
problemas, otros más aparentan serlo: ¿Q!1é es la materia y cuáles
Ingresado en la C.Ompañía de Jesús como estudiante tuVOb ion ~us últimos constitutivos? ¿Q!1é son el espacio Y tiempo?
oportunidad de acercarse a la filosofía aristotélica y a b (~e es el ho~bre, cuál es su origen Y cuál es su destino? Todos
escolástica, de nuevo en auge en Alemania por los estudios def. ~~oblemas tJ.enenformade pre~ta,yparecen~ue las principales
Bretano, como se prueba sobre todo en Realitátsproble111 in 14 [l) s
se refieren al hombre; sm embargo, s1 las observamos
Philosonhie. Apenas un año después del doctorado obtuvo en 19il • at:ncmn nos damos cuenta de que todas ellas interrogan por
1
-r
d
"de al'
la habilitación
como profesor, con H. Rickert, presentando f) eser 0 la"
. manera e ser
gun ente, pero no se preocupan
Kategorien- und Bedeuttmgslehre des Duns Scottls (1916).
l\)reiser rrusmo. Se advierte que, por debajo de todos los problemas
Fue declarado no hábil para el servicio militar y al final de k ~_se P~tea, el hombre, hay uno que le sirve ,d~ soporte y ~s ~l
guerra 1915 -18 cuando Alemania es derrotada en el conflictO ~~te. {O!ie es el ser? E sta pregunta es ontolog1ca y es la pnna_ _ _ _ _ _'
_
__
I"', mientras que las demás son ónticas, y son secundarias:5

°

3

q~:

GUTIÉRREZ SAENZ, Raúl. Historia de las doctrinas filosóficas. Esfisf ~,-,- - - - --

México, D. F. p. 202.
• P. Hünerfeld. In Sache Heidegger.

102

Ontico, relativo a propiedades empíricos de un objeto; difiere de lo ontológico,
!!ese refiere a la esencia de Jo existente.

103

�Humumt,1s f foso/111

" el progreso filosófico en la comprensión del problema del
ser no está en - contar cuentos-, es decir en determinar un ente en
cuanto ente reduciéndolo a otro ente como su origen... el ser en
cuanto es aquello de que se pregunta, requiere, por ende una
forma peculiar de mostrarlo, que se diferencia esencialmente del
descubrimiento de los entes ... "6
Heidegger trasciende al ente y le interroga formalmente, desprende
las características factuales de éste para intentar conocerlo tal cual
es. De aquí surge la cuestión: ¿Qyé significa el ser? Heidegger declara
que el ser no puede tener para él el sentido escolástico ni el hegeliano;
es fenomenólogo, porque se pregunta no qué es el ser, sino qué
significa; progresivamente desemboca en una filosofia del no-ente
de Parménides, pero el primero adopta un método ontológicofilológico para aclarar la cuestión del ser:
"Ser es el más universal y vacio de los conceptos. En cuanto
tal, resiste a todo intento de definición. Este, de los conceptos el
más universal y, por ende, indefinible, tampoco ha menester de
definición" .7

r

De este principio Parménides deduce todo su sistema. Si sólo
el ser es, entonces debe ser: único, increado, inmóviL inmutable,
continuo, indivisible, finito. El análisis sobre las mencionadas
características del ser, señala Parménides, se descubre mediante
b vía de la verdad, o de la razón, que es la única vía correcta de
investigación:

"Ven, ahora pues quiero decirte... las dos únicas vías de
investigación que se pueden concebir; una es que el ser es y es
imposible que no sea, es la vía de la creencia porque la verdad es
su compañera; la otra es que el ser no es y no es necesario que
sea... éste es un sendero por el que nadie puede aprender nada".9
Heidegger señala que la metafüica termina con Platón, los
füósofos posteriores se ocuparon más del ente que del ser.
Heidegger deconstruye la metafisica tradicional para darle un
nuevo giro al pensamiento ontológico basado en la filología.

2. El ser y el tiempo
Heidegger retoma el pensamiento de Parménides, el primer ~l :olumen Sein und Zeit (El Ser y el Tiempo), indicado como
~nmera mitad" (erste Ha!fte), tiene por tema al hombre y a la
metafísico de la escuela eleática y del pensamiento filosófico.
Parménides señala que lo último que puede decirse de las cosas vida humana, cuyo ser es el tiempo, y ve al hombre como el ente
en generaL o sea de lo reaL es que es ser. Siendo esto as~ b que está abandonado al ser, es decir, como una esencia que decae
primera connotación del ser es "que elser debe ser". Posteriormente, en la nada: por tanto, un nihilismo óntico-fenomenológico como
como punto de partida para toda su teoría, formula el siguiente quizá no se encuentra otro en la historia del pensamiento.
Heidegger señala que no es posible preguntarse ¿Qyé es el
pnnc1p10:
ser?, sino en una situación determinada; y puesto que tal situación
"El ser es y necesariamente que sea; el no-ser no es y es
condiciona no sólo la pregunta, sino toda posible respuesta, la
imposible que sea".8
consideración de la misma forma parte esencial de aquella
pregunta y; por ello, de la ontología. Heidegger distingue por
6
HEIDEGGER, Martín. El Ser y el Tiempo. Traducción: José Gaos. Fondo de
esto
en toda pregunta:
Cultura Económica. México, D. F. 1983. pp. 16, 17.
7

8

!bid. p. 13.
CHÁVEZ CALDERÓN, PEDRO. Historia de lasdoctrinasfiloMficas. P ~

México, D. F. 1998. p. 34.

' Parménides. Poema sobre la naturaleza.

104

�U11m,mtt,i., f ;/oso/ía

. Lo que se pregunta: es el ser mismo.
. Aquello a lo cual se pregunta o que es interrogado: el
ente, ya que el ser es siempre propio de un ente. _
. Lo que se encuentra preguntando: el senado del ser. ,
Supuesto lo anterior, el primer problema de la ontolog1a
consiste en determinar cuál es el ente que debe ser interrogado Y
a cual se dirige específicamente la pregunta sobre el ser. Esta
pregunta es el modo de ser de un determinado ente, que es el
Hombre, este ente adquiere un primado sobre los demás, de
manera que recae sobre él la elección del interrogado:
"Este ente que nosotros siempre somos, y que tiene, entre otras,
la posibilidad del preguntar, es lo que nosotros entendemos con
el término del ser ahí (Dasein)" .1º
El análisis del modo del ser-ahí es, pues, esencial, y preliminar
para la ontología, ya que sólo preguntando a este ente particular,
se puede buscar qué es el ser y encontrar su sentido ~d~ental
Pero el modo de ser del "ser-ahí" (hombre) es la ex1stenc1a:
"El ser mismo relativamente al cual puede conducirse y se conduce
siempre de alguna manera el ser-ahí, lo llamamos existencia... la
existencia se decide exclusivamente por obra del" ser ahí" mismo
del caso en el modo del hacer o el omitir" .11
El análisis de este modo (existencia) de ser será una existencia;
la analítica existencial es la determinación de la naturaleza de
aquel modo particular de ser que es propio del hombre. Es
simplemente preparatoria para la determinación del sentido del
ser en general, término final de la ontología.

La existencia como trascendencia
La existencia es el modo de ser del ''.rer-ahí" (Heidegger, 1983).

flldh

Su primera característica es que ella se propone necesariamente
el problema del ser en relación con el ser mismo. El intento de
relacionarse con el ser, de comprender el ser, constituye la esencia
de la existencia:
"El ser-ahí se comprende siempre a sí mismo partiendo de su
existencia, de una posibilidad de ser él mismo o no él mismo.
Estas posibilidades, o las ha elegido el ser-ahí mismo, o éste ha
caído en ellas o crecido en cada caso ya en ellas" .12
Etimológicamente existencia (ex sistere) es constitutivamente
indeterminación e inestabilidad (potencia en Santo Tomás). Está
constituida por posibilidades que forman su misma realidad actual
en su concreción e individualidad. Frente a estas posibilidades,
el hombre puede escoger activamente o dejarse llevar por ellas,
tal como vienen. De aquí se deriva la comprensión óntica,
concerniente al ente singular que es un determinado hombre y la
comprensión de las estructuras fundamentales ontológicas.
P~esto que la existencia es siempre individual y singular, es
evidente que la analítica existencial se enraíza en la condición
existentiva u óntica del hombre:

'J\.l ser-ahí le es inherente ser en el mundo... su primera preeminencia
es óntica... la segunda es ontológica... y la tercera es la ónticoontológica de la posibilidad de todas las ontologías". 13
El análisis de la existencia se debe tomar como método propio
el fenomenológico; el fenómeno del que predica la fenomenología
no es apariencia, sino manifestación o revelación de lo que la
cosa misma es en su ser en sí. Heidegger toma el significado
auténtico de fenómeno (Phanomen) como - lo que se-muestraen-sí-mismo, lo patente. 14 En este sentido, el fenómeno es el
12

10
11

HEIDEGGER, Martin. El Ser y el Tiempo. pp. 21-24.
/bid. p. 22.

106

C~t11L1a l&lt;.a1111rt ~

13
14

lbidem.
HEIDEGGER. Martín. El Ser y el Tiempo. p. 23.
/bid. p. 39.

107

�1 illn1umfu

~ hso/1L1

desvelarse del ser, más aún, es el ser mismo en cuanto es estado Heidegger le llama deyección (la caída del ser del hombre al
manifiesto y no disimulado. De aquí surge el pretendido retorno nivel de las cosas del mundo) y forma parte esencial del ser del
de Heidegger al significado arcaico de verdad (logos) como -no hombre. 18
ocultamiento- (alétheia-Un-Verborgenheit) y del ser (tó einai dt
Heidegger, en su opúsculo Sobre la existencia delfimdamento (Vom
Parménides) como presencia, que había caído en el olvido debido ll'ísen des Grundes, Halle, 1929) define a la trascendencia como
a la tradicional definición de verdad de Aristóteles y Sto. Tomás, un superar: es trascendente lo que realiza este sobrepasar y se
como relación o -adaequatio intellectus et reí (adecuación del mantiene habitualmente en él. En este sentido la trascendencia
intelecto con la cosa). 15
es, para el hombre, su constitución fundamental. El hombre
trasciende hacia el mundo, luego, la trascendencia puede ser
definida como un estar-en-el-mundo. Como mundo se designa
"El - ser verdad- del logos quiere decir en el como sacar de su
bestructura relativa que caracteriza la existencia humana como
ocultamiento al ente de que se habla y permitir verlo, descub~
como no-oculto... no puede considerarse justamente al logos trascendencia. Trascender en el mundo significa hacer del mundo
como el lugar primario de la verdad ... se define a la verdad coDXl mismo el proyecto de las posibles actitudes y acciones del hombre,
aquello que conviene propiamente al juicio... es una mala éste último se encuentra sometido y limitado por las condiciones
del mundo:
inteligencia del concepto griego de verdad" .16

r

De fenómeno y logos surge la esencia de la fenomenología. El
cometido de la fenomenología existencial u ontología
fundamental es así desvelar la existencia, desenredar del ovillo
de la realidad del ser del existente en su originaria
problematicidad.

"La trascendencia significa el proyecto y el esbozo de un mundo,
pero de manera tal que quien proyecta está dominado por el
reino del ente que él mismo trasciende, y ha sido ya
anticipadamente puesto de acuerdo con su tono" .19

La trascendencia es un acto de libertad, para Heidegger es la
"La esencia de la fenomenología consiste en hacer que el ser deb libertad misma; pero es una libertad que, en el acto mismo de
existencia se revele y se muestre al análisis en sus estructun! manifestarse, se condiciona y se limita en todas las posibles
fundamentales, sin alteraciones, añadidos o correcciones... en~ direcciones:
sentido la filosofia es la ontología universal y fenomenoló~
que parte de la hermenéutica del ser-ahl". 17
"La libertad se revela como aquello que hace posible a un mismo
tiempo el imponer y el sufrir una obligación. Sólo la libertad
Ahora bien, el ser del existente se nos revela como ser-ahí,UI
puede hacer que para el hombre un mundo reine y se realice
ser aquí, alli, ahora; la condición inicial del existente es la de
como mundo". 2º
encontrarse siempre limitado y como en estado decaído, a esK
15
16
17

/bid. pp. 233-252.
/bid. p. 44.
HEIDEGGER, Martín. El Ser y el Tiempo. p. 49.

108

' /bid. pp. 195-200.
:·, Sobre la existencia del fundamento (Vom Wesen des Grundes. Halle, 1929).
' lbidem.

109

�1l11t!1amta: I ./w,t1n

Si el hombre es libre en el acto de proyectar su mundo, este
mismo proyecto inmediatamente subordina al hombre a sí mismo,
haciéndole indigente, dependiente y, por tanto, finito.
El hombre tiene necesidad del mundo y de las cosas que~
constituyen y que son la realidad-útil (Ztthadenheit), los
instrumentos de su vida y de su acción. Estar-en-el-mundo
significa para él cuidarse de las cosas que le acontecen,
cambiarlas, manipularlas, repararlas, construirlas; y éste cuidane,
que es constitutivo del ser propio del hombre en cuanto está en
el mundo, determina también el ser de las cosas del mundo.

actúa necesariamente en relación a la trascendencia, se revela a
1i misma que tiene necesidad de la -comprensión del ser- , por
medio de esta indigencia le viene procurada (ge-sorgt) la posibilidad
de realizar algo como -la realidad de una presencia- esa
ixligencia es la finitud más íntima, aquella que toda existencia
humana lleva consigo, y que la reúne en una unidad de estructura
11ascendental llamada S orge, equivalente en castellano al tuidado, preocupación, solicitud-. Por medio de la Sorge, el ser
del hombre se encuentra recogido en sí mismo, en cuanto a partir
del mundo se realiza el volver-sobre-sí-mismo; en otras palabras,
bexistencia auténtica no se actúa más que como repetición
La existencia inauténtica, auténtica y el vivir para la muerte (W1iederholunJD.
La forma inmediata y espontánea de existencia es indicada La purificación que conduce a la existencia auténtica llega
por Heidegger con el término de -cotidianedad- (alltaglichkei* ¡xir la superación de unas etapas o momentos, a través de los
~ue el ser disperso en la cotidianedad se va recogiendo
progresivamente, estos momentos son: el hablar (Rede), el ser
"Es el reino de la verdad óntica, no es todavía la verdad ontológica decaído (Veifallen), la experiencia afectiva (Befindlichkeit), el
a la que el ser se eleva sólo con la dialéctica existencial: a la primen comprender (Verstehen). El momento más alto es -el comprenderse llega con la fenomenología descriptiva, mientras que ab que es preparado por la experiencia afectiva, más concretamente
segunda se accede con el instrumento de la hermenéutica IX)r la actitud originaria afectiva que mira al futuro y que es el
existencial".21
ientimiento de angustia (Angst), como disposición afectiva
originaria. Su objeto es el futuro que -viene delante- en el
En efecto, en el mundo la conciencia siempre tiene frente aSI trascender mundo y tiempo en su intrínseca finitud. En la
algo en torno a lo que se ocupa, lo que se encuentra -a mano- ingustia el Dasein manifiesta la naturaleza de su ser como
(ein Z11handenes) y le ofrece los -instrumentos- (Zettge) para b ¡xisibilidad, revela que es -ser para el futuro o para el fin- (Sein
acción, en la que el ser del hombre se historifica y asume d ?In Ende), que es -ser para la nada (Sein zuJJJ Nichts), ser para un
carácter de finitud trascendental, que constituye su más ínÚJIU fin que se presenta como la nada; todo esto se resume en: ser
estructura. Por tanto, la ontología existencial descriptiva. !)ara la muerte (Sein znm Tode). El ser para la muerte es el
partiendo del análisis de la cotidianidad, tiende al fin precisof lllomento central del análisis de la existencia como temporalidad:
único de poner de relieve en el hombre la unidad de la estruct\112
primitiva (Urstrokt11r) trascendental de la finitud, que se hact
"El angustiarse abre original y directamente el mundo como
historia en el tiempo. Pero la existencia humana en cuanto 51
mundo... la angustia no es solamente -angustia ante-, sino, en
cuanto -encontrarse- (al par)... la angustia pone al ser-ahí ante su
21

HEIDEGGER, Martin. El Ser y el 1iempo. pp. 142-1 47.

110

111

�Ju

r, , •

fv

1

-ser libre para- la propiedad de su ser como posibilidad que éla l. El pensamiento estético heideggeriano, el viraje del
siempre ya... la angustia saca de nuevo al ser-ahí de su cade111r Heidegger de la posguerra
absorberse en el mundo" .u.
Este viraje (Khere) se caracteriza por el creciente interés hacia el
problema de la metaflsica y por el influjo de filósofos esenciales
En la angustia, y sólo en ella, conseguimos abrazar la totalidad como: Kant, Hege4 Holderlin, Nietzsche, etc. Bajo el influjo de
del conjunto estructural de la realidad humana; esto implica qir Hólderlin, el ser del ente en su representarse es llamado - lo
el ser puede, de algún modo, anticiparse a sí mismo (Sich1~ abierto- (das O.ffene) y la verdad es fundamentada en su -aptitud
y esto lo hace cuando la angustia realiza lo que Heidegger llama de ser abierto- (ojfenbarkeit), y se da en la apertura (OjJénheit).
- la experiencia fundamental de la nada- ( Grunde,jahrung Jn
Nichts). En efecto, nuestra vida, aunque esté fragmentada y
disipada, nunca se dispersa por completo y está siempre ~
dispuesta a recogerse en sí misma.
El hecho de que el hombre, arrojado a vivir en el mundo,cs
lanzado en el tiempo hacia la muerte (trascendencia del ser~
hace que su existencia asuma un carácter histórico (historicidad).
De este modo, el ser es tiempo, y el tiempo es necesariamentt
finito para cada existente, por lo tanto el ser es finito. El tiem¡x,
se temporaliza o estructura en su finitud como pasado, presentt
y futuro, Heidegger le llama Ex-stasis del tiempo, y esos son los
momentos de su salir fuera de la nada. Esta estructura extáti3
del tiempo es la que posibilita la Sorge y, por ella, la angustia. Por
medio de la estructura extática del tiempo, al instante presentt
le incumbe siempre el porvenir que, en su posibilidad extrema!
fata4 es la nada y la muerte. El sentido de la historicidad del stt
humano queda expresado en la siguiente fórmula:

Locósico
Heidegger sostiene que conocemos la obra de arte, en primer
ligar como cosas; pero: ¿Qué es lo cósico en una obra?, para
explicar la cuestión señala:
"Queremos tocar la realidad inmediata y plena de la obra de
arte. Entonces, debemos desde luego hacer visible lo cós1co de la
obra. Para esto es necesario que sepamos, clara y suficientemente,
lo que es una cosa".24
La filosofia Occidental (de Platón a Nietzsche) ha promulgado
diversos conceptos de cosa, pero Heidegger los reduce a tres:
"La cosa es, como todos creen, aquello en torno a lo cual se han
reunido las propiedades (el núcleo de las cosas) ... la cosa es lo
perceptible a los sentidos por medio de las sensaciones ... la cosa
es una materia formada, con la síntesis de materia y forma se
encuentra el concepto de cosa que conviene igualmente a las cosas
naturales y a las de uso" .25

"Un ser auténtico en el tiempo es sólo aquel existente que, en!I
tiempo -en cada instante-, se pone en relación esencial al futuJO De las anteriores citas se deduce que lo cósico en la obra de
y, libre para la muerte, asume sobre sí la posibilidad de la pérdíli llte es la materia de que está hecha. La obra de arte .rniala sin
de sí mismo" .23
alcanzar jamás a hacerlo suyo hacia un ámbito que no puede
~enir: la tierra, elemento que rehuye la claridad del discurso y
22
23

Heidegger, Martin. El Ser y el Tiempo. pp. 207-209.
Heidegger, Martin. El Ser y el Tiempo. pp. 402 y ss.

112

:, Ibídem.

~ HEIDEGGER. Martin. El origen de la obra de arte.

113

�1l11n1,m11a, f 1/u;o/1,1

"En la obra no se trata de la reproducción de los entes singulares
las exigencias de la significación. La tierra es la physis de los
existentes, sino al contrario de la reproducción de la esencia en
presocráticos, la naturaleza que al desplegarse también se oculta
general de las cosas" .27
y se retira. La obra de arte, en tal sentido, no es técnica, sino b
tensión que se produce entre el elemento terrestre y el elemento
de la luminosidad que querría ponerlo siempre de manifiesto siJ Si la verdad fuera adecuación podría retornar aquí la teoría
perderse en ella.
platónica de la imitación; pero Heidegger subraya que la verdad
oo es adecuación entre una imagen pictórica y un objeto real la
Lo útil, la obra y la verdad
1erdad es desvelamiento o desocultamiento del ser por el ente
La tercera interpretación de la cosa afirma que lo permanente como verdad. La desocultación no depende de que alguien la
de una cosa es la forma (la materia se una a la forma); entonces mnifieste: es ella misma la que se manifiesta. Heidegger define
esta interpretación de la cosa se fundamenta en la utilidad de b bdesocultación como:
cosa, por ello Heidegger estudia lo útil de la utilidad: la utilidad
de la cosa.
"Uno de los modos como acontece la verdad es el ser-obra de
la obra. Estableciendo un mundo y haciendo la tierra, la obra es
el sostener aquella lucha en que se conquista la desocultación del
ente en totalidad, la verdad".28

"La utilidad es ese rasgo fundamental desde el que estos entes
nos contemplan, esto es, irrumpen ante nuestra vista, se presen1111
y, así, son entes. Sobre esta utilidad se basan tanto la conformación
como la elección de materia que viene dada previamente conelb
El desvelamiento de la verdad conlleva a simplificar la obra;
y, por lo tanto, el reino del entramado de materia y forma. Lo!
entes sometidos a este dominio son siempre producto de um entre más pura aparezca la fuente en su esencia, se hace más
elaboración. El producto se elabora en tanto que utensilio para ente todo lo existente:
algo. Por lo tanto, materia y forma habitan, como determinacioris
de lo ente, en la esencia del utensilio".26
"Así se alumbra el ser que se auto-oculta; la luz de esta clase pone
su brillo en la obra; el brillo puesto en la obra es lo bello; la
La utilidad (ser a la mano) debe, en consecuencia, trascender
belleza es un modo de ser la verdad" .29

a la contemplación (ser a la vista); el arte logra esta contemplación.
muestra el fundamento de lo útil. Sólo en y por la obra se hace
Este desvelarse del ser exige que el hombre se abra al ser y se
visible el ser de lo útil (los "zapatos" de Van Gogh). Según
liaga disponible para él; el desvelamiento presupone la libertad.
Heidegger señala que en la obra hay una realidad que se patentÍ7J.
Verdad y libertad se identifican en cuanto para el hombre ser
en la cual se pone en operación la verdad del ente (esencia dd
iire significa -abandonarse a la revelación del ente en cuanto
arte). El arte no es una copia o imitación de lo real: es una realidad
develada:
, HEIDEGGER, Martín. El origen de La obra de arte.

26

~ Ibídem.
~ Ibídem.

lbidem.

114

115

�f /11111,111 /a

1 ,/;,so/1,1

tal. Gracias a esta desvelación, el hombre es el ente que es, ei
decir, se encuentra a su vez comprendido en la verdad del ser.
La desvelación es un don del hombre e iniciativa del ser, esta
iniciativa tiene como trámite necesario el lenguaje:

/11, 11 (,J

l

Rum n:

"La esencia poetizante del arte hace un lugar abierto en medio
del ente, en cuya apertura es distinto que antes... todo arte es en
esencia poesía... el arte como poner-en-obra-la verdad es
poesía".32

El arte, particularmente la poesía, desoculta la verdad a través
"El lenguaje es la casa del ser y en esta morada habita el hombre..
del ente. La belleza es uno de los nofJlbres del ser, la p11esta m obra
el lenguaje es el que lleva primero al ente como ente a~
del ser. Es su esplendor, allí donde emerge directamente de lo
manifiesto" .30
lllCOnmensurable. Esa emergencia es, a la vez, una ruptura del
orden mundano una cesación del ámbito de la técnica y de la
La poesía
Lo abierto es lo que proporciona las relaciones en las que cada cultura, un descentramiento que hace saltar lo siniestro en el
corazón mismo de lo más habitual. La belleza se hace presente
cosa real puede encontrarse. Es lo abierto lo que da, a cada cosa,
¡x&gt;rque
la verdad lleva implícita la belleza; ésta sólo la contempla
en primer lugar el espacio en el cual las cosas se pertenecen
mutuamente. Sin embargo, lo abierto es lo insólito, es un chispazo ti hombre auténtico.
o destello que desgarra el velo que envuelve la totalidad del ente;
este chispazo, según Heidegger, no es patrimonio de la cienc~
ni siquiera de la filosofia tal como se presenta en la actuali&lt;bl
en Occidente, sino más bien de la poesía y, precisamente de b
poesía de los poetas esenciales como Holderlin.

f.onclusión
Heidegger parte de la fenomenología de su maestro Husserl, pero
para encaminarse a la ontología. El ser no puede tener para él el
sentido escolástico ni hegeliano; es fenomenólogo, porque se
pregunta no qué es el ser, sino que significa-. cuestión oscura; lo que
oos es más próximo es al mismo tiempo más oscuro.

"La poesía no es un adorno que acompaña la existencia hum~
ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión.
La poesía es el fundamento que soporta la historia, y por ello!13
es tampoco una manifestación de la cultura, y menos aún la roen
"expresión" del "alma de la cultura... la verdad como
alumbramiento y ocultación del ente acontece al poetizarse".3

Preguntándose siempre, y buscando un fundamento ulterior
de lo que va encontrando en cada respuesta, se adivina que
Heidegger tiene que desembocar en una filosofla del no-ente.
Progresivamente se aleja del ámbito intencional-fenomenológico
de la conciencia, para adoptar un método-filológico; y, dejando
1tm lado la erlebnis estética, hace de la belleza una manera de ser
Heidegger reduce todas las artes a la poesía, la deducción es de la verdad, y la verdad la concibe como un desvelamiento del
obvia: si el lenguaje es constitución del ser, la poesía desveb ser; la belleza es, pues, una manifestación de esa verdad.
Heidegger actualiza la vieja definición de lo bello como (desoculta y abre) al ser por el lenguaje:
esplendor del ser.
30

HEIDEGGER, Martín. El origen de la obra de arte.

31

Ibídem.

' Ibídem.

116

117

�l lu1J1,1111/,zs 1 ,/o,ofia

Ontología de la parodia. Georges
Bataille y el no saber

Guillermo Nelson Guzmán Robledo"·
Universidad Autónoma de Zacatecas

LE) juego de la parodia
;Qyt DEQR DE UNA OBRA a.NOS DESLIZAMIENTOS continuos se ofrecen
msuma como un exceso que bien podría aceptarlo todo, salvo
dempobrecimiento que conlleva reducir a una medida común
bproliferación de imágenes que la pueblan? Probablemente no
liaya nada más irritante que pretender ofrecer la lectura de una
:ora cuya aspiración fundamental sea la de resistirse a la voluntad
~s~tema, exponiéndola bajo la forma de una articulación cifrada
muna unidad que por principio aquella desdeña. Encerrar en
lllla serie de conexiones coherentes el conjunto de inquietudes
~ un autor que desde un comienzo manifiesta su predilección
por la irresolución y la paradoja, implica rebajar los
tstremecimientos dispersos que enriquecen su escritura a aquella
nomogeneidad que es ante todo el objetivo central de su
renuncia.
Un sistema de pensamiento parte siempre de la inclinación a
!Xlstular una perspectiva que de manera general abarque un
'Doctor en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor
tia Universidad Autónoma de Zacatecas.

119

�11«mtJ11ifa l

,!lJsO/N

conjunto de cosas que caen pretendidamente en su d()minio. Se
confía en una jerarquía de ideas que sitúa algunos conceptos comJ
medida común de las cosas, para asumir desde ellos el punto de
vista más alto, como si se tratase de un palco cuyo privilegio consiste
en mirar de frente tanto el escenario como los rostros que en su
proximidad o lejanía sólo observan las cosas desde una perspectm
incierta. En la medida en que la diversidad de fenómenos inclum
en la esfera de su interpretación puedan ser reducidos a un úni:o
concepto (o a lo sumo a unos cuantos), un sistema se toma así
mismo como el medio para comprender cabalmente lo real, juzgaoo,
que la verdad se encuentra en la síntesis ofrecida.
Frente a esta voluntad de sistema, la escritura de Georges
Bataille se negó desde sus comienzos a confiar en la unidad dd
concepto como medio para generar una perspectiva que articuk
el conjunto general de las cosas. Lo que para él muestra b
ingenuidad inherente a la actitud de síntesis estriba en no caer
en la cuenta de que cualquier principio puede ser desplazado
por otro como punto de partida para interpretaI un conjuntode
fenómenos o incluso la totalidad de los seres, es decir, que todo
principio es por pri11cipio arbitrario.
Esta reserva frente al sistema es notoria ya desde la redacción
de L'.Annr,s so/aire, uno de los primeros artículos escritos par
Bataille en la década de los veinte, 1 en el cual denunciaba b
arbitrariedad subyacente a la formulación de cualquier
fundamento que funja como elemento disolvente del resto de
las cosas. Esta arbitrariedad se hace patente cuando toman!m
conciencia de que cualquier otro concepto también puede
tomarse como punto de partida para interpretar los demás, de
tal modo que "el oro, el agua, el ecuador o el crimen pueden ser enuncia/#
indiferentemente como el principio de todas las cosa.?'.2
1
Escrito ea 1927 y publicado en 1931 por la Galerie Simon con un tiraje de llll
ejemplares, es junto a Sacrifices, uno de los primeros textos escritos por BatailkCfr. OC. 1, p. 79.
2lbid, p. 81.

120

e wL' :110

' \d

,, ( ,11 .,,,,, 1&lt;"1,fr "

Un sistema de pensamiento, al situar unos princ1p10s
mtepuestos a los términos que explican, no por lograr abarcar
mvirtud de su amplitud o flexibilidad un conjunto más amplio
tle fenómenos u objetos, impide que otros principios sean
¡x¡stulados en un sistema diferente para ofrecer una interpretación
ile la realidad que muestre un escorzo distinto de las cosas.
En todo caso, los principios que guían cualquier explicación
o interpretación del mundo se introducen para desplazar la
llíllediatez bajo el cual se nos ofrece. Toda interpretación es ya
¡x¡rello una duplicación de la realidad que interpreta, duplicación
¡x¡r la que unos términos explican a otros ocupando su lugar.
Debido a esto, el acto de presentar un fenómeno remitiéndose a
otro implica para Bataille el ejercicio de la parodia, la puesta er
111.archa de un simulacro que desplaza al mundo con la imagen
que de él nos ofrece.
Pero debe aclararse: el hecho de que toda interpretación
¡parezca como un juego paródico no disminuye la necesidad del
oombre por interpretar las cosas. Y dado que esta necesidad se
~ muestra como inevitable, inevitable es también que su vida se
•ea por ello impulsada a la parodia. Más aún, el carácter
oeluctable de la parodia se nos ofrece cuando, más allá de la
tcesidad de interpretación del mundo ínsita en el hombre,
mnsideramos que el mundo mismo es paródico, puesto que al
rAiservarlo percibirnos cómo las cosas toman siempre el lugar de
otras, cuando el devenir pone en juego sus identidades y las
b-ansforma.
Está claro que el mundo es puramente paródico, es decir, que
cada cosa que miramos es la parodia de otra, o incluso la misma
COsa bajo una forma engañosa [... ].
Todo el mundo está consciente de que la vida es paródica y
tcesita de una interpretación.
Así, el plomo es la parodia del oro.
El aire es la parodia del agua.

121

�/-

"

I ,

(,

El cerebro es la parodia del ecuador.
El coito es la parodia del crimen.

3

Tanto en el tiempo como en el ejercicio del entendimiento, unos
seres reemplazan a otros y los suceden, razón_ por la que cada _cosa
que nos representamos bien puede ~er considerada la pai:od.ia de
otra. La posibilidad de asociar los dwersos aspectos u obiet~s de
nuestro pensamiento da cuenta de la facultad de desplazanuento
por el que todas las cosas están en el mund~ para ser re,mplazadas.
Desde esta perspectiva, un sistema filosofico ve~dna a ofrecer
Para Bataille una serie de relaciones que dan cabida a la formad
• laero) mas
, ema
_e_, ti
del desplazamiento (de stmu
~a, pues preten
, e lae
conferir identidad a las diversas cosas que as~~1a. A traves dible
identidad se articula un andamiaje cuya cohesion se hace pos d
mediante la cópula verbal, en la que dos co_sas o
as pelitos.,:
una misma son unidas por el lenguaje. Debido qU1Z_a~ as~ unc:ola
de cópt1la, es que el verbo ser ha tenido ~n papel pnvilegiad~ e de
historia del pensamiento, ya que en el se ~unda la relacion
·dentidad de las cosas en el seno del lenguaje.
i Desde que las frases circiJ/an en _los c_ereb~~s ocupados ::
.
se ha procedido a una identificacion total, ya q.
re f1ex1onar,
con la ayuda de una cópula cada f~ase liga una_ cosa con otra,
todo estaría visiblemente ligado si_ se descubnes~ con un~~~
mirada de su totalidad el trazo deiado ~or un ~ilo ~e Ana
conduciendo el pensamiento en su propio laber~to.
b
Ahora bien la reflexión que en L'A11nus so/aire confiere_ a
'
.
,
parodia una extensión
tan amplia
no podna
teners~ ,ª si' _m1sma
d
• paro,d.tea. por ello, esa reflexion sirve
sino siendo ella !1Jts111a
f¡ e
preámbulo que justifica el simulacro que posteriormente ~. rece,
cuando en las siguientes páginas se e~saya l? que podr~a:;
tener como la parodia de una cosmologia. Mediante la asocia

?~s

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1/rr: o \

ro

(

1!'11

I{,,

,

caprichosa de la cóp11la verbal (medio por el que el pensamiento
discursivo efectúa la parodia) con la cóp11la de los cuerpos, el
coito se ofrece como la parodia del pensamiento, que vincula las
frases como aquél une los cuerpos: "Sin fmhargo, fe¡ cópula de los
lirn1i110s 110 es mmos esti11J11lante qHe la de los merpos. }' mando grito:
JO)· él, SO!.,, lile sohre,•iene 1ma erección ro!lpleta p11fs el verbo ser es
el l'thíat!o del fre11es1 amoroso."5
Partiendo de la parodia que la cópula sexual hace de la verbal,
Bataille nos ofrece entonces el cuadro de una cosmología, en
donde el siste11Ja del Universo es descrito como s1 se tratase de
una org1a violenta: el motor del mundo vendría a tener su origen
en la transmisión del movimiento circular de rotación terrestre y
el movimiento rectilíneo de penetración en los actos sexuales
que se realizan en él (cuya relación compara con el de una
locomotora compuesta por pistones y ruedas); ya que todo
movimiento, incluso el de los sistema planetarios, «es laJig11ra del
al!lor mcapaz df detenerse m 1111 ser partimlary pasando rtipida1J1en/e de
6
1111 ser a otro.» Bajo esa perspectiva, decididamente ficcional y lúdica,
hs árboles se muestran como falos, las nubes son asociadas con los
temperamentos pasionales, la lluvia con la fecW1dación, la marea
con el onanismo, el Sol con la desnudez que el pudor prohibe a los
oios, etc. Las asociaciones arbitrarias no dejan de ser sisle111áticon1entf
atr,wesadas por la figura continua de unión que nos remite al amor
en su más obscena y cruda expresión.
La arbitrariedad de las imágenes que se despliegan tomando
como punto de partida el coito, que imita al pensamiento
discursivo, muestra que la presencia del elemento paródico en
su obra está casi siempre ligada con una crítica al pensamiento
sistemático. Dicha crítica, en tanto se impone a sí misma la
ausencia de seriedad, no sólo le dirige un ataque dentro del ámbito
5

/dem.

'!bid. p. 83.
Algunos autores han puesto particular énfasis en la parodia como índice de su
llletpretación de Bataille. Fran~ois Warin, al abordar las relaciones del pensamiento
tBataille con el de Nietzsche postula la relevancia que en ambos tiene el Juego de

3

/dem.
'ldem.

122

123

�fl

111t111 ,,,

I

to,0/,.:1

del discurso, sino que se propone romper el marco de sus reglas,
como una risotada frente a la seriedad de un orador, que no podría
conservar su carácter irrisorio si se la obligara a explicarse.8
La reflexión y el ejercicio de la parodia presentes en L/-ln1111J
so/aire describen una tendencia general de su obra: la critica del
pensamiento discursivo desde fuera de los límites que sus cód~os
imponen. Por ello, la miscelánea de estilos y temas en su obra resulta
tan amplia, que podemos afirmar con Denis Hollier que el
pensamiento de Bataille carece de forma,9 ya que la parodia es ante
todo, socavamiento de las formas a través de la mímesis. Si su
relación con Nietzsche es menos la de asumir la posición de un
intérprete de su obra que de "ser Nietz,sche', 10 si se interroga sobre las
consecuencias de mimetizar el saber absoluto hegeliano,11 o llega a
proyectar una obra titulada el sistema inacabado del no saber, 12 es ante
todo porque su obra entera está impregnada por el carácter lúdico
de la parodia que deliberadamente se desiste al empeño de concebir
un mundo subsumido a la identidad o a la síntesis.
Por esta razón debemos destacar el hecho de que las reflexiones
la parodia (recuérdese la mimesis entre Nietzsche y Zarathustra). cuyo principal seotitb
es el de resaltar la profundidad de la apariencia sobre la identidad de la esencia. qr.
Nietzsche et Bataille. La Parodie a/'infini, Presses Universitaires de France, 1994. p.21.
passim. V. et, Dennis Hollier, La Prise de la Concorde, Gallimard, París, 1993. p. 139.
8
El tema de la seriedad y el juego aparece profusamente en la obra de Bataille. Uti
artículo especialmente dedicado a dicho tema es «¿ Sommes-nous la pourjouer 011 potlf
etre sérieux?»,OC. XII. pp. 100-125.
9
Denis Hollier. Op. cit. p. 54.
rncfr. Frani;ois Warín. Op. cit, pp. 15-16. La mimesis de Bataille con Hegel Y&lt;X11
Nietzsche en Bataille no pueden considerarse idénticas: La primera consistiría en~
asimilación de sus conceptos y problemas desde una óptica distinta, rnientraS que la«
Nietzsche, sería comunidad. comunicación íntima cuyo significado es a grandes rasgOI~
posición de llevar la vida hasta el límite. Bataille habla de Hegel pero asume la locura«
Nietzsche. Cfr. Sur Niet;,5che, OC, VI. p. 33, Cfr. también Den is Hollier «De /'au-dda
de Hegel al 'absence de Niet-;,sche» en Bataille, U.GE.• París, 1973, pp. 80-83.
11
L'Expérience intérieure,OC, V. p. 127.
12
En el plan de publicación de la Sollune athéologique. surgido con motivo ~b
reedición en 1954 de L'Expérience intérieure, Bataille pensaba componerla de dJICO
tornos, cuyo quinto volumen comprendería una obra aún no redactada titulada /J
Systeme inachevédu non-savoir(Cfr. OC, VI, p. 362-363). Dicha obra nunca fueescfill
y. en opinión de los editores de sus Obras Completas, fue absorbida por Le IY

124

C.11dkm11 \d , (,,, ,.,, 11

l{u111c ,,,

sobre la parodia vertidas en I ,'Anm,s so/aire, ejemplifican ya un
rasgo notable de la escritura en Georges Bataille, un rasgo que
encontraremos atravesando por vías distintas no sólo en sus
escritos más afines, como los redactados durante los años veinte
(UJ;i/ pineal, Sacrifices o L'Histoire de l'f%i~ o principios de los
treinta (en los que destacan sus colaboraciones en la revista
Domu1ents y especialmente el Dictionnaire cn'tiq11e redactado con
¡yuda de Michel Leiris), 13 sino incluso en las obras que acusan
una mayor sistematicidad. Dicho rasgo es la idea según la cual la
j)aíodia penetra toda interpretación, incluso la que subyace a la
rigidez del sistema, que por lo tanto no puede ser tomado sino
como otra forma de simulacro. La disposición a asumir la parodia
como recurso se expresa entonces no sólo en el rechazo a unificar
bajo la labor de síntesis la comprensión del mundo, sino en la
simulación del sistema emprendida por su obra, que se reviste
también de la imposibilidad para hacerse de un punto de vista
serio, al que contrapone fundamentalmente el juego.
Por esta razón sería un error considerar que esta ontología del
Hooherir y por Tl1éorie de la Religion que conformarían el torno IV y V respectivamente
lffr. OC. VIL pp. 598-599).

'· La revista Documentsfue una publicación mensual en la que Bataille fungió como
la.Telario general y que fue financiada por el coleccionista y editor de arte Georges
IVildestein. Fue publicada durdllte los años 1929 y 1930 y tuvo un total de quince
IÍlncros. sin tomaren cuenta otros dos únicos números que aparecieron en 1932 y 1933
Jen los que Bataille ya no aparece como miembro del consejo editorial (Cfr. Bernard
~l. «Sur Documents». en Georges Bataille. Documents. Mercure de France, Pans.
1968. pp. 11-12). Documents es la primer revista en que Bataille colabora asiduamente.
illnando más de 30 artículos de diversa extensión entre los que se encuentran las
'-'ciséis entradas del Dictionaire critique en los que junto con Leiris desarrollaba de
11.1nem lúdica los aspectos inusitados de los términos que más que definir. daban
ll:asión a una reflexión sobre los aspectos simbólicos que encierran. V. Michel Leiris.
cDe Batai/le /'impossible al'impossible Documents». en Hommage á Georges Bataille.
Crilique, Nos. 195-196. Aoílt-septembre 1963. pp. 685-693. Una recapitulación de la
liior de Bataille como editor de revistas se encuentra enDominique Lec&lt;XJ. «Dornll'lu\, Acéphale, Critique: Ba1aille autour des rel't~es». en Yersteg. Jan (comp.). Georges
&amp;iiail/e. Actes du col/oque imemational d'Amslerdam. Rodopi.Amsterdam. 1987. pp.
117-130 y en Michele Richman. «La Signification de la reme Critique dans /'rl'u1·re de
Gtorge.s Bataille», ibid, pp. 131 -146.

125

�I fo111t111•IOJ f

1/0,0/111

juego (fórmula con la que ha descrito Robert Sasso el pensamiento
paradoxal de Bataille), 14 lo inclina a una dispersión caprichosa
que sólo deja al azar o a la ocurrencia la disposición de su escritura
Si Bataille asume la vo/11ntad de stterte en su obra, no se debe a
ninguna incapacidad para articular un pensamiento cuyo rigor
pueda declararse ausente, pues sería ingenuo pensar que el
desorden de sus obras carece de una intención deliberada.
La irresolución a que conduce el pensamiento paródico, está
lejos de manifestar ausencia de rigor. En L'Expérience intéritllf'I,
por ejemplo, el rigor mismo es considerado como el motor que
guía la obra en la negación de un fin a cuyo orden pueda
restringirse el pensamiento: «el aparente relqjamiento del rigor p~
no expresar más que 11n rigor mqyor.» 15 Hay en ello ciertamente una
paradoja, pues la renuncia al pensamiento sistemático o al espíritu
confesional implica el abandono del pr&lt;!Jecto, al que sin embargo
su propia búsqueda de dispersión parece no poder hurtarse
«Principio de la experiencia interior: salir merced a un pr&lt;!Jec!o del domillÍ4
del prf!Jecto.» 16 Pero esa paradoja es la expresión misma del rigor.
ya que frente a la tranquilidad que implica anteponer al
pensamiento un fin al que se le subordina y por el que está de
antemano resuelto, lo que verdaderamente resulta dificil es asumii
la irresolución que no cede a las respuestas previamente
dispuestas, por cuya subordinación los sistemas de pensamiento
son sólo el rodeo que demuestran las verdades que prefiguran.
El pensamiento riguroso sólo se encuentra en el inacabamiento
y la desesperación que le sigue: "Entre más rig11roso es elpensamitl!I,
más se intensijica la amenaza" .17 Por eso es que si Bataille afirroa
simultáneamente el rigor de su pensamiento y el desorden de su
exposición, se debe más a que su obra pugna por mostrar b
14
Robert Sasso, Georges Batail/e: le Systeme du rwn-savoir. Une ontolol(it•
jeu. Les Éditions de Minuit, Paris. 1978. p. 250.
' 5L'Expérience intérieure, OC, V, p. 196.
16/bu/, p. 60.
'' Le Non-savoir, OC. XII, p. 278.

126

( 11ilkrtto \e/son GN':;fl! ,n Robledo

precariedad inherente al pensamiento sistemático que por .
n:apacidad o frivolidad.
Por otra parte, su rechazo al sistema es evidente en el desorden
le la escritura que penetra obras como L 'Expérience inténe11re, Le
ÚJ/lf!able o S11r Nietz.sche. En ellas la misma fragmentariedad de
roescntura deja constancia inmediata del rechazo por la voluntad
le síntesis. Una miscelánea de estilos atraviesan estas obras (el
furio personaL el aforismo o el poema) sin que medie coherencia
msu exposición, así como los diversos temas y autores en torno
1los cuales orbitan (el misticismo, HegeL Proust, Nietzsche, la
comunicación, la dramatización, el silencio, etc.) crean un tejido
ll~arrado, que dificultan al lector percibir el fondo común de
IUS elucubraciones.
Pero si su desdén por el sistema es notorio en sus escritos
iorísticos, no es menos cierto que también forma parte inherente
t aquellas obras (cronológicamente posteriores) que contienen una
mayor coherencia formal y que a continuación pasamos a comentar.
t La parodia del pensamiento sistemático
las reservas que Bataille dirige al pensamiento sistemático
IX!eden despertar mayor inquietud si comparamos los escritos
¡ue asumen con notoriedad la forma de la parodia o la
&amp;agmentariedad con aquellos que guardan una coherencia mucho
llás pronunciada y un andamiaje más ordenado, pues en los
~eros el desdén por el pensamiento serio aparece directamente
tn el estilo bajo el que están redactados.
Resulta cierto que para una lectura atenta, las obras
'sistemáticas" no son en ningún sentido opuestas a la
tterogeneidad y al desorden de composición que destacan a
~era vista en otros de sus libros o artículos. Las mismas
~eocupaciones aparecen a lo largo de toda su obra, en ocasiones
ttnpleando la misma terminología y en otras adoptando un
'OCabulario distinto para remitirse a nociones más o menos
1
imilares. Así, pese a la diversidad de formas expresivas y

127

�l111m111titas hlu:o/itl

procedimientos escriturales, podemos encontrar un hilo me/ódw
que penetra su obra entera (empleando la imagen con que Miguel
Morey nombra el trasfondo de la aparente dispersión de la obra
batailleana),18 tanto en sus escritos aforísticos o deliberadamente
ficcionales, como en aquellos que se nos ofrecen cada uno como
un entramado integro.
«L'Érotisme», «La Part maudite», «La S ouveraineté»o«Théorie tk la
Re/igio11» son las obras principales en las que encontramos una
escritura que proporciona un andamiaje conceptual sistemático.
Lo cual no debe confundimos, pues aún con su arquitectura sólida
y coherente, subyace en ellas también el esfuerzo por socavar el
principio que guía a todo sistema de pensamiento: la búsqueda
del saber. Lo anterior nos arroja entonces a una interrogante: ¿en
qué sentido las obras "sistemáticas" de Bataille se hurtan al saber
y lo rechazan?
Las razones de ese rechazo están expuestas a lo largo de su
obra y son múltiples. Aquí destacaremos cuatro de ellas: a) b
necesidad de la experiencia interior como objeto de su atención
principal opuesta a la objetividad exterior de las ciencias; b) b
tendencia a pronunciarse contra el plano discursivo del lenguaje
como consecuencia del uso servil bajo el que su obra misma lo
interpreta; c) la confesión del inacabamiento de su propio
pensamiento y d) la introducción en sus análisis de nociones que
atribuyen a la conciencia una posición limitada frente a lo real y
que sólo pueden concebirse negativamente. Todas ellas remiten
a un fondo común, a saber, el aspecto inefable de los principios
que cimientan sus investigaciones. Poner como principio de UD
sistema de pensamiento nociones que se hurtan al saber Y~
discurso ciertamente puede ser visto como una paradoja (ya que
lo inefable no puede ser el axioma del saber y por lo tanto UD
principio), pero ese mismo carácter paradoxal es lo que se
constituye en última instancia como el rasgo central del
18 Miguel Morey, «Excessere omnes ... Invitación a la lectura de Georgti
Bataille», en Pequeñas doctrinas de soledad, Sexto Piso, Madrid, 2007, p. 122-

128

(.

~nificado que para Bataille tiene el no-saber.
C,on respecto al primer punto, Bataille nos advierte en el primer
apítulo de L'Érotisme su ren uncia a asumir un punto de vista
~etiro, exento de la experienaa it1terior que la vida erótica
iepresenta y cuya ausencia confiere la sistematicidad que el
~abajo de los etnólogos o sociólogos precisa. Esa ntimidad ala
¡ue conduce la experiencia íntima no puede ser evadida ni
restringida por los datos exteriores asumidos desde un punto de
rista supuestamente objetivo. 19
Frente a la arbitrariedad que el deseo bajo cuya forma se reviste
bexperiencia erótica, la actitud del científico o del filósofo
11uestra la necesidad de imponer límites claros al objeto de sus
lldagaciones. Los límites del discurso guían el entramado por d
~e las propos iciones que fundamentan la descripción o
aplicación de un objeto de conocimiento tienden siempre a un
fin al que son tributarias. En el discurso, el lenguaje se articula
con miras a un p royecto, «el ,mmdo del discurso es el 11JH11do del ser de
pm/,ibido»,20 un medio útil o sm•il que Bataille siempre insistió
mrechazar. E l objeto de sus indagaciones - como la sobmmía o
drnrta11t1:- es justamente aquello de lo que no se puede discurrir
~do que siempre escapa al dominio servil del conocuniento. El
~curso es a éste lo que la operación útil al traba10: un proceso
'1e justifica su presencia por la subordinación a un fin puesto
mla espera.

Hegel ha visto bien que, habiendo accedido de una manera
definitiva e incluso hasta su meta, en el fondo el conocirmento no
se nos da sino desarrollándose en el /t1'11¡po. Él no es dado en una
repentina ilwnmación del espíritu, sino en el di.ramo, que se articula
necesariamente en la duración [... ].
Conocer es siempre esforzarse, trabajar, es siempre una operauón
'Cfr.L"Érotisme. OC. X. pp. 38-39.
Ph1llipe Sollers. «Le Toit». Te/ Que/, no. 29. Paris. 1967, p. 29

129

�[ / m 11111lu

l ¡lo,o¡i,z

servil, indefmidamente reanudada, indefinidamente repetida.11
Así, la necesidad que el pensamiento discursivo tiene de
establecer límites claros al entramado de sus reflexiones es
impuesta por el principio de utilidad, al que Bataille asocia siempre
la conducta servil y a la que procura hurtar su obra.
El conocimiento, al ser siempre un medio y no un fin en si
mismo, obedece en todo caso a una encomienda que lo rev~te
de dirección y de sentido, trátese de la defensa del bien, de b
argumentación a favor de la necesidad del saber o simplemente
a la búsqueda de la verdad. As~ el pensamiento que cae bajo b
perspectiva del sentido traza de antemano un fin al que el sistema
sirve como un simple medio.
El pensamiento sistemático debe excluir de su discurso
aquello que amenace su cohesión. Y así como el trabajo exigió
la introducción de prohibiciones que excluyeran las conductaS
violentas, el discurso exige la exclusión de las expresiones que
pongan en riesgo su sentido. El desorden y la dispersión de sus
obras aforísticas es así una expresión de un pensamiento que
violenta el orden del discurso. Ya que si la de Bataille es una
obra que acusa de servilis,no al pensamiento discursivo, procurará
no limitar el juego de su pensamiento a esa precariedad que ella
misma denuncia. De ahí sus constantes reservas a someter su
obra al principio de utilidad, para revestirla del cariz de b
soberanía, la cual emerge sólo si se prescinde del fin y del sentido
que hacia él se proyecta. 22
En tercer lugar, si se prescinde de un fin, entonces el sistema
carece de realización. Por ello es que encontramos en una de sus
obras más "sistemáticas" la advertencia ante la imposibilidad de
consumar un sistema. La fragilidad del pensamiento muestra su
rostro en el momento en que se toma conciencia de su ineludibk

vm. pp. 252-253.
.
La renuncia a la subordinación es lo que desde el Méthode de méditatio11Ba131Ue
designa ya como pe11Samiento soberano, Cfr. OC, V, pp. 217-223.
11

( IL rno

\ /,o

&lt;, ,,,, J ,

130

Ju

mcabamiento. Dicha advertencia la encontramos en la
otroducción a Théorie de la religion, donde Bataille declara en sus
¡nmeras páginas la ambigüedad de la obra: "«Esta Teoría de la
leligión esboza lo que sería 1m trahqjo acabado: he intentado expresar
• pmsaviiento móvil, sin buscar s11 estado definitivo." 23 Al respecto
uy que resaltar la paradoja que entraña la afirmación de que
!rata de un "esbozo", es decir de un trabajo inacabado. Considerar
fJe el libro constituya el "esbozo de 1111 trabqjo acabado" es así un
oxímoron que expresa su resistencia a asumir el punto final del
~nsamiento.
Es entonces un acto de conciencia, no sin llevar la elucidación al
límite de las posibilidades inmediatas, no buscar un estado
defmitivo que no será nunca dado (... ] Paralelamente, el rigor
exige una confesión acentuada de estas condiciones.24
La irresolución permanente del trabajo filosófico no sólo
romprende la presencia de lagunas en su discurso, de vacíos que
dteriores investigaciones podrían complementar, sino que
~oviene de la toma de conciencia de los límites infranqueables
ti saber. Bataille no sólo asume esos límites, sino que convierte
~ vacío del saber en el centro principal de sus indagaciones.
Nociones tales como in111ediatez o i11111a11encia desempeñan en su
~ra un papel relevante que remiten a una esfera que escapa a la
conciencia, al menos en cuanto a un sentido positivo pudiera
referirse, ya que ésta es concebida en su obra por la mediación o
'1asrmdencia, a los que inmediatez e inmanencia se oponen. As4
binterpretación que Bataille ofrece de la conciencia y de todos
hs elementos de la vida humana que se derivan de ella, parte de
'&gt;&lt;:iones a las que se oponen y que entrañan ellas mismas la
lllpasibilidad de ser concebidas.

La Souveraineté, OC,

22

{,, ~

¡¡Théorie de la religión. OC. VH. p. 287.
~'/bid. p. 288.

131

�H

r.:

I 1 ,;, ,..

lfl (I

(,

I,

I

n.

I

Podemos indicar por el momento que la noción de inmanencia
muestra las reservas de Bataille frente al pensamiento sistemát~
co. Para ello podría bastar señalar que la inmanencia no es otra
cosa sino el supuesto de la ausencia de conciencia o de
subjetividad.
Imposible para el pensamiento positivo, la inmanencia, es sin
embargo el marco bajo el que la conciencia puede ser
interpretada, pues ésta, entendida en el sentido de "discontinuidad", exige como medio de contraste lo que en principio escapa
a su dominio. Para poder introducir la "anomalía del yo personal
puro" es necesario indicar aquello que la conciencia 110 es. As~ h
inmanencia se plantea como el estado íntimo de los seres que se
mantienen en la ausencia del desdoblamiento de lo real que
supone la conciencia. Sólo a partir de la escisión que tiene b
identidad del yo frente a las diversas formas de alteridad, puede
interpretarse el acto de la autoconciencia, que es por lo tanto, h
desgarradura por la que el ser inmanente pasa a lo que Bataille
denomina discontinuidad o trascendencia.
Pero el esfuerzo de concebir negativamente aquello que b
conciencia 110 es implica introducir en el pensamiento una noción
inefable (ya que el acto de nombrar es ya un acto de la conciencia).
Carecería de sentido hablar de la inn1anencia si el hombre no
tuviera en su vida íntima experiencias que lo vinculan de cieru
forma con ella. Pero es justo esta esfera la que define el aspecto
sagrado que el hombre opone al mundo profano cuyo principio
está dado en la utilidad.
Si analizamos cómo Théone de la religion se propone elucidar el
significado de lo sagrado en la experiencia humana, vemos que
Bataille lo interpreta a partir de lo que podríamos considerar una
genealogía de la conciencia que toma como punto de partida aquello
que por principio se plantea como imposible al pensamiento, ya
que en la descripción de su origen encontramos una fu~n~e
heterónoma que por naturaleza se resiste a caer bajo el do[lllllll
de la conciencia.

~ Jacques Demda. "De la economía restnng1da a la ewnomía general. Un
tgeliamsmo sin reserva". lA escritura\' la diferencia. Anthropos. Barcelona. 1989,

132

133

Así entonces, el edificio que representa el pensamiento de
Bataille se encuentra suspendido sobre un terreno hostil a la
¡xisibilidad de articular un sistema acabado del saber, pues la
¡Jemisa de la que parte señala de antemano la falta de soluc1on
kacia donde se dirige. De este modo, todas las obras de Bataille
irvestidas con la forma del discurso entrañan un deslizamiento
i¡ue pone en relación la presencia del sentido con su ausencia.
Puede así extenderse lo que Derrida ha escrito a propósito de la
rMJOf!IÍa general en un marco más amplio que incluiría todas las
obras de Bataille: "110 es la pérdida del sentido, sino, acaha!llos de
tirio, ''relación con la pérdida de sentido''. 1bre la r11estió11 del senttdo.
~·o describe el no-saber. " 25
En resumen, aún las obras en que Bataille se impuso una
rscritura coherente, no dejan de ser en cierto sentido paródicas.
la parodia ocurre aquí en el deslizamiento del sentido hacia
-iuello que lo excede, que sólo la expe,iencia puede ofrecer y que
le resiste al acabamiento del discurso. Así entonces, si en estas
fibras la escritura se mimetiza con el sentido, es para mostrar
tJtÍf él su propia imposibilidad. El pensamiento de Bataille se
IUtre así del temblor violento que bajo sus pies muestra la
fragilidad del sistema que construye, que se edifica con el único
fm de mostrar el borde donde él mismo desaparece.
foheranía, e.\.penencia mterior, i111na11enrza, todos los conceptos
tn torno a los que orbita su pensamiento, remiten a lo que está
fuera de las posibilidades de discurso. Ese deslizarruento hacia
binaprensible manifiesta ciertamente la facultad del pensamiento
~r la cual guarda la posibilidad de mmarse a sí mismo.
.L

No podemos «discurrir» sino de cosas, pero el pensamiento no
se limita de ningún modo a las cosas, puede con ayuda de la
cosificación maniobrar, aunque no está limitado al maruobrar:
puede también destruir en él mismo esa posición de una cosa

~372.

.

�11 m ,,

I rlu1 /,u

que le ha permitido la maniobra, es decir, ?ene el poder - ~unqu~
podría también decirse que tiene la necesidad- de destruirse a s1
mismo.26
Lo que sorprende entonces de la escritura de Bataille es que a
pesar de optar por el no saber, no deja por ello de ofrecer una
interpretación del hombre que en muchos aspectos descnbe ~on
minucia algunas de las conductas humanas que bajo las ~r~pecavas
del saber quedan mutiladas. Así por ejemplo, el sacrificio ~o es
reducido como en otros a mero intercambio de usura con los dioses,
sino que encuentra su razón en el componente irracional de la
conducta humana. El no saherenfrenta entonces el pensamiento ª,la
posibilidad de interpretar aquello que en el hombre carece de razon

la econo~ía general, como la descripción negativa de la
mmanencia, etc.) descubre ante el pensamiento el trasfondo de
la vida humana que se oculta a la perspectiva del saber. Se abre
una ~area de interpretación de aquellos elementos que son
exclmdos de todo sistema, ya que al postular la irracionalidad
inherente al mundo que escapa al principio de utilidad, esos
elem~~tos qued~n al descubierto. Así por ejemplo, el erotismo
man~f1esta la identidad de tendencias que pudieran ser
consideradas desde un punto de vista racional - es decir desde
el punto de vista en que el entendimiento considera seres
aislados- como excluyentes: el deseo sexual y el deseo de
28
muerte, que reunidas en la transgresión dan cuenta de la
disposición a hurtarse al principio de utilidad que es el
fundam_ento de las prohibiciones. También pudiéramos agregar
como eJemplos de la irracionalidad, el ongen y corrupción de la
foberaníacomo negación de la angustia por la muerte29 o la necesidad
de la pérdida expresada en algunas instituciones de las sociedades
tradicionales como el sacrificio o el potlarh. 10 La descnpc1ón de
todas Ja_s_ conductas humanas que se hurtan al principio de razón
Yde utilidad (que por su parte son solidarios) sólo pueden ser
comprendidas si el "sistema" que las describe se sostiene sobre
principios que no toman como fundamento la racionalidad.
Pero además de ofrecer perspectivas que bien pueden emplear-

y que sin embargo lo mueve.
.
~
2
Se abren así dos caras simultáneas de su escntura. • Por una
parte, a través de la parodia del sistema, numerosos dat?s de la
existencia social quedan descritos desde una óptica que
difícilmente pudiera ser asumida por todos aq~ello_~ que
anteponen un fin y un fundamento racio~al_ a la edificac10n de
sus sistemas. Si el fin de un sistema es consutmrse como proyecto,
es decir adecuarse al principio de utilidad a cuyas demandas _da
'
·--sille
respuesta, la parodia es la :iol~ción d_e ~s~ pnnc1p1,o. ata e
descubre así que la inobed1enc1a al pnnc1p10 de razon (que s
manifiesta por diversos medios en su obra: como invoca_c~ón ª Li
experiencia íntima, como superación del principio de utilidad en

!.! Tanto en Más allá del principio del placer (en Psicología de masas. Alianza.

Dossier du ,Pur Bonheur». OC. XII, p. 536.
. ...
También es cierto que el aspecto ·•sistemático" y el '"fragmentan o llenen un
e'nfas·,s distinto en el transcurso de la vida Bataille, teniendo la obra madura una,
·
• 11•'aneas don
aa
inclinación mayor hacia el primero que la de las obras amenores
o s1mu
Segunda Guerra Mundial. para esa relación Cfr Koichiro Hamano. lA Perte. le
1
, . Umvers1ta1res
. · · de D1Jon.
·· o··1Jon. 2004. PP· 202-213 · Al respet,
et f'écriture, Editions
... º
13
también cabe recalcar que esta diferencia no implica una toma de postura d,sun
r arte de Bataille. ya que como ha señalado Roben Sasso: «la sola d,!eren_cllJ.
poue
q ~ería la de una exposición afoóstica y "literaria" para la Somme atheolog•~~
. no 1mp1
· ·dro• nunc·a a Bata""
v de una expos1ció11 discursfra para La Part maud 1te,
~/anear yuxtaponer el todo en una sucesión orgánica» (Op. cit. p. 39).

~dnd. 1974, pp. l 18 135) rom_o en el Malestar en la cultura (Alianza. Madrid,
_s. pp. 106-112) Freud consideraba dichas pulsiones como recíprocamente
lltonomas Y por lo tanto como opuestas. S1 bien tienen vínculos estrechos. no son
como en Bataille expresiones de un único impulso. lo que implica identificar los
IOJ~lsos de amor y muerte. que el emendimienlo pone como contradictorios.
· Y cuya reducción histórica al principio de utilidad queda explicada confrontando
!11 ~i;r•a teona de la soberanía c~n la dialé~tica del Amo y el Fsclavo de Hegel.
potlach es una forma de mtercamb10 de los ind1~s del noreste amen cano
llar¡
por Marc~I Mauss en su , E.uai sur le don,, (en Socwlog,e et A111hropolog,e,
i'.c.~: Presses Umvers1taires de France, 1950. pp. l 96-267) que influyó de manera
;•va desde t'.na época temprana en Bataille } cuya máxima expresión tendrá
en la Teoria de la econonua ¡:eneral expuesta en La Par/ maudite, Cfr. OC.
••l.p. 71 n.

134

135

26

27

~--ni!

~

�f-lr.lJUII la } I &lt;u/1

se como punto de partida para la interpretación de las conductas
humanas, la obra de Bataille se abre a otro problema ligado con
la dimensión por la que su escritura misma pretende escapar del
dominio posible del discurso y que, como hemos anticipado, se
plantea siempre como el punto de partida que hace posibles tales
interpretaciones: la pretensión de Bataille de propiciar que su
obra misma exprese un pensamiento soberano.
Por eso es que a pesar de que las obras que revisten un carácter
aparentemente más sistemático pueden ser tenidas como una
parodia. 0:&gt;mo una construcción que exige salir fuera del dominio
de su propia cohesión, salida que constituye el núcleo mismo de
sus aspiraciones. El pensamiento en Bataille pugna por escapar
de sí mismo y constituye el entramado de un pensa,niento ,io/ento.
Es debido a ello que su obra no debe considerarse tan sólo
como una interpretación de la esfera de lo sagrado, de la violencia
o del erotismo, sino que, al construirse tomando como punto de
partida la irracionalidad misma de las que tales conductas
participan, su pensamiento queda asociado a la intimidad que
ellas entrañan. En este sentido, su escritura misma pretende
ingresar al territorio soberano que describe.
Así, pese a que sus obras no dejan de mimetizarse con el
pensamiento discursivo, la irresolución a la que nos arroja b
introducción de nociones que sólo la intimidad revela, las exime
de la subordinación a las limitaciones que la conducta servil
manifiesta en el pensamiento sistemático.
.
Así pues, considerando lo anterior, no debemos omitir que si
Bataille logró articular un "sistema" de pensamiento, éste se
expresaría como el sistema inacabado del no saber, es decir, como~
parodia del sistema cuya tensión y gravedad en última instancia
desembocan en el silencio que tienen como principio.

136

Renatus Des Cartes (1596-1650).
Aspectos olvidados de su vida
Gorgias Romero García*

Pontificia Universidad Católica de Chile

_/afllÓ.r Je podría i11suhr bastan/, 11í e:-.po11rr ,on
la snfirimte a111pli111d la 11mon
e¡emda por es/e ho1J1hrr sohre s11

l/1•111¡,n

y sohrr el desaTTOllo de la Jiloso¡ia ,n ge11eral

Hegel
~ABIDO ES QUE LA PRIMERA FUENTE PARA LA BIOGRAFÍA de

Descartes
es Baillet y mal puedo agregar nada nuevo al respecto, lo que sí
puede ser de utilidad en aras de una mejor comprensión de su
~nsam1ento es destacar y relacionar algunos momentos de su
vida que he hallado dispersos en la bibliografía consultada.
Renatus Des Cartes fue el tercero de cuatro hermanos y
~rtenecía a una familia de médicos. No obstante no haber
seguido la profesión a la edad correspondiente,2 la presencia del
1

*Doctor en filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile.
FRAILE Guillermo O P: Historia de la filosofía Lomo ITI Del humanismo a la
'11tración (siglos XV-XVIIl) BAC Madrid MCMLXVI. ·'La primera fuente biográfica
~la del abate ADRIANO B.\TLLEf ( 1649-1706). La ríe de /Honsieur Descarte.\ 2
~s. (París 1691) resumida en un volumen ( 1693 ). "( 480).
1
Historia de la filosofía siglo l'eÍ11/111110: Volumen 6 Racio11alis1110 Empirí:imo
l.straáo11 Bajo la dirección de Yvon Belaval. 8ª [;d Madrid. rspaña 1985 Extractos
tlcap. l DESCARTES. CARTESIANOS Y ANTECARTESLANOS FRANCESES a
~o de Genevieve Rodis-Lewis ."No parece que se sintiese entonces atraído por los
l'.ludio:, de medicina. a imitación de su abuelo pat.:mo."(J 2J
137

�/ l,1t&gt;1&lt;11/l ,1 1 /n,n/la

a;

arte médico al interior de su sistema filosófico maduro (donde
constituye una de las tres ramas principales del tronco de la flsica
que enraíza en la metafisica3) y sus propios trabajos anatómicos
dan fe suficiente de que la semilla se propagó en su persona.
Como se sabe, Descartes siguió la carrera de las armas y, aparte
de explicarse ello por el inicio de la Guerra de los Treinta Años
que convulsionó a toda Europa, arraiga sin duda en el hecho de
que su tutor Miguel Ferrand pertenecía al mundo castrense siendo
la única figura masculina decisiva desde su más tierna infancia.
En efecto, suele pasarse por alto el hecho de que Descartes no
conoció a su madre, por cuanto falleció de parto al año siguiente a
su nacimiento y poco después su infortunado hermano. Así, todo
lo que refiere haber heredado de su madre proviene de lo que la
familia le dijo al respecto.4 Su padre Joaquín alcanzó a elogiar la
precoz agudeza de Renato5 y no bien haberse casado nuevamente,
murió joven. Así entonces, aparte de la influencia de su hermana
mayor Juana y de su abuela Claudia, la imagen masculina de
Miguel no tuvo contrapeso. 6 De todas formas, la vida familiar
fue breve ya que entre los 8 o 10 años (hay discrepancias entre
los biógrafos y los posibles datos) ingresó al recién inaugurado

7

colegio jesuita de La Fleche donde, a causa de su débil salud, se
rpermitió un régimen especial: tener cuarto aparte y levantarse
da hora que deseara.8 Es importante notar cuan pronto hallamos
tstas dos características tan distintivas de su personalidad -el
ensimismamiento y el ocio- 9 que lo habrían de acompañar al
resto d~ su vida y que trasuntan su exposición filosófica. La
Fleche, como buena institución jesuita, era, según decimos hoy,
'progresista" y no cabe pasar por alto la singular situación de
que bajo sus arcos se declamara un poema, el 6 de junio de 1611,
para celebrar el descubrimiento de las lunas de Júpiter por parte
de Galileo. 10 Q!ie Descartes fue un alumno destacado queda
iestiguado de sobra por el hecho de que se le escogió para recitar
un poema de elogio ante propio Rey Enrique N cuando visitó el
colegio. 11 Posteriormente recibió la educación correspondiente a un
~tilhonm1e aprendiendo música, danza, esgrima y equitación,
~enciándose en derecho civil y canónico. Así pues, alrededor de
bs veinte años tenemos a un Descartes formado en un ambiente
religioso y con un bagaje teológico del cual después iba a hacer gala.
Antes de proseguir quisiera notar que su dominio del arte
musical le acompañó durante toda la vida, ya que si bien muy
Pven escribió un pequeño tratado al respecto 12 no es menos cierto

Historia de la .filosofía siglo veintiuno: "En el prefacio a la traducción de 10'&gt;
Principios, afirma que el árbol de la filosofía tiene su raíz en la metafísica. Ytres
3

ramas principales parten del tronco de la física: la medicina, la mecánica Y la
moral."(28).
4
WILLIAMS Bemard Arthur; Desearles: el proyecto de la im•es11gación puro.
UNAM 1995."Su madre murió de parto un año después del nacimiento de Descartes:
y él decía que había heredado de ella la tos seca y la palidez."( 15).
5
FRA[LE. Op. Cit. "'El pequeño Renato reveló un talento tan precoz, que su
padre lo llamaba «mon petit philosophe» por las mucha~ preguntas que hacía. Y
solía decir que su hijo valía para encuadernarlo en piel de becerro." (481 ).
6 RJVAUD Albert; Historia de la filosofía tomo 3 La época clásica. Editorial
Kapelusz S.A. Buenos Aires 1962. "Joaquín Descartes tuvo cuatro hijos: un hijo.
Pedro ( 1591 ), una hija, Juana ( 1593), Renato Descartes nacido el 31 de Marzo de
1596 y bautizado el 3 o el 6 de Abril; el cuarto hijo nació a comienzos de Abril de
1597 y sólo sobrevivió algunos días a su madre, muerta durante el parto (... 1Al
quedar viudo en 1597, Joaquín Descartes volvió a casarse y murió joven. Renato
Descartes se crió en el campo, junto a su tutor, Miguel Ferrand, teniente general de
Chíitellerault, y a su abuela, Claudia Descartes que aún vivía en 1610." (73).

138

·wlLLlAMS. Op. Cit.. "Durante mucho tiempo tuvo miedo de morir joven."( 15).
'WILLIAMS. Op. Cit.. "En 1604 ingresó al colegio jesuita de la Fleche de Anjou.
dcual fue inaugurado ese mismo año. El rector conocía a su familia, y por ello se le
ltnnitió tener su propia habitación y levantarse cuando deseara." /bid.
'RUSSELL Bertrand; Historia de la.filosofía. Editorial Aguilar Madrid l 973"No
!t.!laborioso: trabajaba breves horas y leía poco."(493).
'º WILLIAMS. Op. Cit. "Aunque Galileo no era en ese momento el centro de la
illnlroversia. como llegaría a serlo después. es muy revelador que en el colegio se
tclamara un poema, el seis de Junio de 1611, para celebrar su descubrimiento de
lllunas de Júpiter:· !bid.
'1-l~AILE Op.cit."En una visita de Enrique IV al colegio. Descartes fue encargado de
ltitarun saludo en versos latinos." (482).RIVAUD Op.ci1. "Fue designado para recitar
kenhorabuena en versos latinos presentada a Enrique rv, en oportunidad de la visita del
'Y a La Fleche." (73 ).
12
RIVAUD Op.cit. "Descartes redacta [circa 1616] para su uso personal. con ayuda
t lo!. libros que puede consultar. un manual de esgrima y un tratadito de música." !bid.

139

�H11

11,; •

t· .nrr: ,,

que muy poco antes de morir la Reina Cristina le encargó la
composición de un ballet1 3 (algunos autores vacilan en afirmar
que se trata sólo de la letra14 de un ballet). Q!ie tampoco perdió
el dominio de la composición poética que de niño aprendiera lo
demuestra el poema que, a instancias de la misma Reina,
compusiera para celebrar el Tratado de Westfalia. La cuarteta
deja entrever picardía y buen humor:
Qui voit comme nous sorrunes faits
Et pense q11e la guerre est bel/e
011 q11'e/le va11f mieux que la paix
Est estropié de ceroelle" 15

Volviendo al joven Descartes, quisiera detenerme en un episodio
olvidado - anterior o quizá contemporáneo a aquél de sus "sueños"
o "visiones" en el cuartel de invierno el 10 de Noviembre de 1619
y su consecuente promesa de peregrinación al Santuario de Nuestra
Señora de Loreto en Italia y que autores tan diversos como Hegetf

(,

,-;

l&lt;bTll r,, ( , ,Ti •

fdliams, 17 Abbagnano, 18 Maritain, 19 F raile,20 Rivaud21 y Hoffding22
consignan (salvo Russell que omite todo el episodio y Genevieve
Rodis-Lewisn que suprime inexplicablemente el voto de
peregrinar pero incluye los sueños)- me refiero a el de sus
posibles relaciones con la Hermandad Rosa Cruz. Que tal
situación es bastante más que un malintencionado rumor o
suposición capciosa lo muestra el acucioso cap. VIII Descartes et
uRose-Croi'\.· (pp. 117-141) además del apéndice Le Roman RosiCmcien (pp 150-157), ambos de carácter marcadamente analítico
ehistoriográfico con abundante profusión de notas y remisión a
fuentes, que le dedica Henri Gouhier en su libro Les Premieres
Pensées de Descartes (París, Vrin 1958). Se sabe que el nexo posible
habría sido el multifacético Johan Faulhaber (1580-1635),
matemático, alquimista y rosacruz, con quien Descartes habría
mantenido correspondencia durante el año 1619. Sea como sea,

''WILLIAMS. Op. Cit. "Viajó por Alemama y el 10 de No\'iembre de 1619 le
lkedió algo asombroso. qu11.á en Ulm. Junto a una poele. o estufa para calentar la
abitación, tuvo una visión intelectual de la ciencia matemática, y la misma noche
13
Historia de la.filosofía siglo veintiuno, "La reina le pidió que escribiera un ballet llvotres sueños más. los cuales le revelaron. según su interpretación. el destino de
para celebrar la paz que ponía fin a 1a Guerra de los Treinta Años."(30). FRAILE Op.ciL aearuna scientia mirabilis. Hizo la promesa solemne a nuestra señora de Loreto de
"Su buen estado de ánimo [al llegar a Estocolmo] se manifiesta en que compuso ve$. ~i,.ar una peregnnación a su santuario; posteriormente la cumplió."( 16 ).
una comedia y un ballet." (485). RIVAUD. Op. Cit.. "En&amp;tocolmo, Descartes mantuvo
"ABBAGNANO. Op. Cit.. ·1uvo el IOde Noviembre [ 1619] la gran inspiración
pláticas con la reina. generalmente muy temprano. en todo tiempo. Compuso para ella tsudescubrimiento fundamental. Fue una propia y verdadera crisis de entusiasmo
algunas composiciones en verso y hasta una comedia y un baile/." (77 ).
~ iilduJo al filósofo a hacer voto de ir en peregnnación al santuario de Loreto."( 154 ).
14
1
WlLLIAMS. Op. Cit. "Se le solicitó [por parte de la Reina Cristina]. entn:
~ MARITAIN, Jacques: El sueño de Descartes y otros ensayos Biblioteca
otras cosas absurdas, escribir versos para un ballet (la naissance de la pait. acerca Mueva. Buenos Aires 1956.
de la paz de Westphalia y el cumpleaños de Cristina)."(23 J. ABBAGNANO Nicolás:
lJ FRAILE. Op.cit. (483).
11
Historia de la filosofía tomo II, 2da edición española. Montaner } Simón S.A
RIVAUD. Op.cit. (75).
1
Barcelona MCMLXIV. "Las últimas obras del filósofo fueron una comedia francesa
!HÓFFDfNG Harald. Profesor de la Universidad de C'opcnhage: Historia de la
(que se ha perdido) y la letra de un ballet, El nacimiento de la paz. destinado a ilosufía modema tomo primero. Dante! Jorro edt1or. Madrid 1907. "Tuvo sueños
celebrar el tratado de Westfal ia."(155).
ntravagantes, y al día siguiente de uno de ellos prometió a la Madre de Dios hacer
IS ABBAGNANO. /bid.
Ita peregrinación a Nuestra Señora de Loreto. a fin de que ac11vase estos
16
HEGEL, G W. F. Lecciones sobre la historia de la filosofía (tomo 1ll_l· "8samientos. Sin embargo. no cumplió este voto hasta que se le presentó una
Traducción de Wenceslao Roces. FCE México 1955. "Pero su afán por el esnidiO lta.\ión favorable." (239).
hízose aún más vivo y poderoso en los cuarteles de invierno de Neuburgo. e~el
:.Hiworia de la filosofía siglo veintiuno, "El mnemo le obligará a permanecer en
Danubio. donde sintió revivir en él con más fuerza que nunca el impulso deabn~ llledad; prosigue entonces sus trabajos,} el JO de :'l'o\iembre [16191 tiene tres
nuevos caminos en la filosofía, mediante la transformación de esta disciplina: hllll !leños decisivos para adquirir conciencta de su verdadera vocación: ve a su alcance
a la Madre de Dios la promesa de ir ea peregrinación a Loreto si le hacía triunfaren bposibilidad de unir ciencia y sabiduría. esperando vencer los scuetos de la
este propósito y le volvía con bien a sus estudios y afanes."(255).
l¡\iraleza mediante la llave de las matemáticas."( 13).

140

141

�(

el encuentro entre ambos habría tenido lugar en Ulm en 1620.
Dejando por descontado la seriedad de Gouhier, respetables
autores24 refieren como verosímil e incluso cierto este hecho.
Sea como sea, sí podemos afirmar que ello no fue óbice para que
posteriormente cumpliera su voto de peregrinación y jamás se
apartara de la Iglesia católica.
Otro hecho estrictamente personal que me interesa destacar
es su experiencia como padre. Se sabe que durante su larga
estadía en Holanda (con una decena de domicilios conocidos),
específicamente en Sandport,25 tuvo una apasionada historia con
su criada Hélene Moetjens de la cual nació F rancine, la amada
niña que, fuera del matrimonio y bautizada el 7 de agosto de
1635 por un ministro protestante,26 habría de fallecer a los cinco
años de edad. Por lo que se sabe del carácter de Descartes, es
justo pensar que se trataba de amor, por pasajero que fuera, ya
que no nos encontramos frente a un adolescente desenfrenado
manejado por los impulsos de la vida juvenil sino frente a un
2
•

MARITAIN, Jacques. Op. Cit. "Sabemos, no obstante, que durante todo el
invierno de 1619-1620 Descartes estaba en estrecha relación con el matemático
Faulhaber, un profesor de Ulm. Ahora bien, Faulhaber era un verdadero y ardiente
Rosacruz, y es justificable suponer, a pesar de las refutaciones de Baillet. que
Descartes halló en él al hombre que buscaba y que por medio él trabó contacto
directo con la atmósfera intelectual de los Rosacruces." (12). [verla detallada nota
1O en p. 134]. FRAILE Op.cit. "Según Baillet, Descartes durante su estancia en
Alemania, hizo un viaje a Ulm para visitar al matemático y alquimista Johan
Faulhaber ( 1580-1635), con quien mantuvo correspondencia en 1619. el cual le
habría puesto en relación con los caballeros Rosa Cruz." (483). RIVA UD. Op. Cit.
"¿A quién vio Descartes durante esa estada en Alemania? Baillet consigna que fue a
Ulm en 1620 para encontrarse con el matemático Johann Faulhaber ( 1580-1635),
con quien estaba en correspondencia desde 1619. Eso parece probable, pero no
seguro. En todo caso, Faulhaber, personaje bastante extravagante. alquimista.
rosacruz, fanático del simbolismo de los números, apenas podía instruir útilmente
a Descartes. Baillet también refiere que Descartes trató de infonnarse sobre los
rosacruces, acerca de los cuales habóa podido orientarlo Faulhaber. pero lo que
supo de ellos lo decepcionó." (75).
2., FRA[LE. Op. Cit. "Sandport, donde tuvo una hija natural -Francine- con sU
criada Elena Moetjens." (484).
6
~ MARITAIN. Op. Cit. "habiendo hecho bautizar a Francine por un minisUO
protestante."(144 nota 83 ).

142

,,..

) '/ 'lt'rtJ (,

,,,

liombre de cuarenta años y, lo que es más, frente a un Descartes
ile cuarenta años.2· En todo caso la relación, a lo que sabemos,
oo prosperó. Incluso el hecho de que le tomara nodriza (cosa
totalmente innecesaria frente a una "hermosa criada holandesa")
hace pensar que haya tomado directamente a su cargo la crianza
de la ruña. Si recordamos que Descartes no conoció a su madre
ydamos fe de que consideró la muerte de la pequeña como "el
golpe más fuerte de su vida", no será dificil evocar su ánimo
1batido por tal desgracia.28 Algunos autores, como Reale &amp;
Anúseri,29 quizá acertadamente, han querido ver un reflejo de
todo ese dolor en las Meditaciones. Han exagerado sin embargo,
cuando han señalado que ello habría afectado el pensamiento de
Descartes y que en este libro podemos apreciar un "ánimo lleno
de angustia". Qye, en generaL el tono del las .\1editaciones es menos
,ivial y optimista que el del Discurso, es algo que podría aceptarse,
pero nada más. En todo caso, se trata de una profunda y dolorosa
experiencia de vida que hubo de sufrir nuestro autor. Jamás se
casó y sólo se le conoce posteriormente el intercambio epistolar
con Elizabeth de Bohemia y su relación con Cristina de Suecia.
Nada parecido a amor ni menos a pasión salvo el título de su
'RfVAUD. Op. Cit. "A comienzos de su estada en Sandport (1637), a los
ruarenta años bien cumplidos. Descartes tuvo una pequeña aventura, un amorío
con una hennosa criada, Hélene Moetjens, de la que tuvo una hija, Francine, a la que
)llso nodn1.a y cuya muerte prematura le causó profundo pesar" (76). La fecha que
ia Rivaud parece incorrecta.
"WJLLIAMS. Op. Cit. refiere que "Descartes le dijo a Clerselier (IV 660) que la
10a fue concebida en Amsterdam el IS de Octubre &lt;le 1634. Su hija murió en
-'mersfort el 7 de Sepllembre &lt;le 1640: se dice que Descartes resintió esto corno el
!Olpe más fuerte de su vida." ( 17).
:,¡REALE, Giovanni y ANflSERI, Dario: H1srona del pensamiento filosófico y
Otntífico. Tomo segundo. Del humanismo a KanL Editorial Herder. Barcelona 1988 "Se
ltrnonta a este peóodo su amor por Helene Jans. con la que tuvo a Francine. la hijita que
l1ló con ternura y que murió cuando sólo tenía cinco años. El dolor causado por la
p!nlida de la niña afectó profundamente su ánimo y. en parte. también su pensamiento.
•bien sus escritos siempre fueron severos y rigurosos. Reemprendió la redacción del
Tratado de Metafísica. pero en fonna de Meditaciones. escritas en latín porque estaban
'5ervaclas a los doctos, y cuyas referencias a «la enfermedad y la debilidad de la
lilturaleza humana» dan testimonio de un ánimo lleno de angustia."(310).

143

�l ltin1,mit11s h/,1 :1H11

último libro: El tratado de las pasiones.
Por último, quisiera destacar un aspecto rara vez se señalado
con la debida precisión, me refiero a la condena de los textos de
Descartes por parte de la Inquisición. Primero, las fechas. Muy
es de notar que hayan estado en el Index ¡hasta comienzos del
siglo XVIIIPº Y, segundo, que los textos condenados hayan sido
sólo el Discurso y las Meditaciones y no los Principia. En efecto,
cualquier estudioso de Descartes sabe que la misma doctrina es la
que alienta los tres libros. ¿Por qué la Iglesia no condenó este
último? La verdad es que sólo cabe suponer que por impericia
de los censores que, extraviados por la forma que tiene este último
tratado, lo hayan considerado inocuo y ortodoxo.31 Descartes sabía
muy bien que la agudeza no era el fuerte de tales teólogos y se lo
expresó abiertamente a Huygens señalando que allí, con otro
ropaje, había presentado el Tratado del Mundo que se había
abstenido de publicar al saber de la condena de Galileo en 1633.31
Cosa sabida es que era una secreta aspiración suya el reemplazar
con su S11n1ma la enseñanza de Aristóteles en las escuelas;33 lejos
30 FRAILE. Op. cit "La autoridad eclesiá5tica puso en el índice de libros prohibidos
el Discurso del método y las Meditaciones( 10/10/1663; 20/11/1663; 22/05/1720)."

(544).
31

HÓFFDING Op.cit. "Más tarde expuso (verdad es que bajo una fonna
embozada) su teoría de la génesis del mundo (en los Principia philosophia! ). Como
dice su primer biógrafo. ciega con polvo los ojos de la Inquisición.·· (241).
32
WTLLIAMS. Op. Cil "Le había dicho a Huygens (31 de Enero de 164'.!. ID 523.
K 13 l) que su oculto Tratado ya había aparecido, pero había estado "enseñándolo
a hablar en latín; le Uamaré Summa Philosophia, para que sea más familiar a los
escolásticos. que lo persiguen e intentan sofocarlo antes de su nacimiento, tanto los
Ministros como los jesuítas". Estos eran Los Principios. que contienen por tanto
bastante de Le Traité du Monde." (21 ).
3
~ WILLIAMS. Ibid "al mismo tiempo, Descartes esperaba que "pudiera usarse
en la enseñanza cristiana sin contradecir el texto de Aristóteles". ABBAGNANO
Op.cit. "La obra está compuesta [los Principia Philosophiae] de breves artículos
según el modelo de los manuales escolásticos de su tiempo. porque Descartes quiso
precisamente dedicarla a las escuelas, donde hubiese querido que sustituyera a la
enseñanza aristotélica todavía predominante."( 155). FRAJLE. Op. Cit. "Contienen
[los Principia] sustancialmente las mismas doctrinas que las Meditaciones. pero en
estilo más breve. conciso y directo, en forma de artículos claramente formuladOS,
con el propósito de suplantar la filosofía aristote1ica." (484).

144

&lt;

m

,, Vlr.'l .

(,

,;

de ello, quien en otro tiempo hubo de recitar ante el rey, el amigo
de cardenales y formado por jesuítas ahora enemigos, fue
castigado con la prohibición, no ya de su enseñanza,l4 sino incluso
del discurso funerario póstumo.35 Sus seguidores hubieron de
padecer pronto la abierta persecución, y con tanta violencia, que
¡Jgunos se exiliaron de París y otros renunciaron a la propia orden
~suita.36 Renato Descartes, que se marchó de este mundo al
amanecer del 11 de Febrero de 1650 "contento de la vida" 7
musitando Ca 111011 Jme ilfa11t partú;38 no fue testigo de la guerra
filosófica que había desatado luego de haber festejado, él mismo,
el fin de las guerras de religión.

"VON ASTER, Emst; Historia de /a.filosofía. Editorial Zig-Zag Santiago de Chile,
1937. "El mayor peligro para la nueva filosofía fue la enemistad de los jesuítas, que en
daño 1662 lograron que los escritos de Descartes fueran incluidos en el Índice, y poco
iklplJés que Luis X.IV prohibiera en lru. Universidades de París y de Angers la enseñan,.a
it las teoría~ cartesianas." (210). La fecha que da el autores errónea.
· FRAILE. Op. Cit. "El canciller de la Universidad (¿París?) se disponía a
iniounc1ar la oración fúnebre, pero tuvo que suspender porque llegó una orden de
lacone prohibiendo hacer públicamente el elogio de Descartes.·· (485).
~Historia de lafi/nsofía siglo 1·ei11tiu110. ..A pesar de su insistencia en el acuerdo
entre la nueva filosofía y las verdades de fe, Descartes es puesto en el Indice en
1663. Muchos religiosos que. en colegios y universidades. enseñan los principios
cartesianos son objeto de suspensión u obligados a exiliarse. Entre los perseguido,
kls más famosos son: Bemard Lamy. oratoriano. cuyos cursos en la universidad de
~gers fueron prohibidos y que. al resistirse. tuvo que exiliarse al Delfinado ( 1675 );
P'ierre Cally. antiguo rector de la universidad de Caen, la cual promulgó en 1677 una
Píohibición similar de enseñar el cartesianismo: Cally fue relegado a Montdidicr
IIOco má5 tarde. En 1671 el re} invitó a la universidad de París a tomar parecidas
hedidas" (.. .)"'Cuando en 1678 la asamblea general del Oratorio. de acuerdo con los
l!Sui1as. impuso el retomo a Aristóteles, los padres Duguet y Quesnel abandonaron
~Orden para unirse aAmauld en Bélgica"(36J.
,. Historia de /a filosofía siglo veintiuno. --según testimonio de Chanut, que le
blmpañó en sus últimos momentos." (30).
~ WTLLIAMS. Op. Cit. (23).

145

�Bib liog rafia:
ABBAGNANO Nicolás; Historia de la filosofía, tomo II, 2da. edición
española. Montaner y Simón S.A. Barcelona MCMLXIV.
FRAILE Guillermo O.P.; Historia de la filosofía, tomo III, Del
humanismo a la Ilustración (siglos XV- XVIII), BAC, Madrid
MCMLXVI.

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Otloh de San Emeramo
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Traducción de Wenceslao Roces. FCE México 1955.
Susana Beatriz Violante'·

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Ilustración". Bajo la dirección de Yvon Belaval. 8g Ed. Madrid, España
1985. Extractos del cap. I Descartes. "Cartesianos y antecartesianos
franceses" a cargo de Genevieve Rodis-Lewis.

HÓFFDING Harald, profesor de la Universidad de Copenhague; Histmia
de la filosofía moderna tomo primero. Daniel Jorro editor, Madrid 1907.
MARITAIN Jacques; El s11eño de Descartes y otros ensqyos. Biblioteca
Nueva, Buenos Aires, 1956.
REALE G iovanni y ANTISE RI, Dario; Historia delpensan,ientofilosójiro
y científico. Tomo segundo. Del humanismo a Kant Editorial Herder.
Barcelona, 1988.

RIVAUD Albert; Historia de la filosofía tomo 3 La época clásica. Ed~
torial Kapelusz, S.A. Buenos Aires, 1962.
RUSSELL Bertrand; Historia de lafilosofía. EditorialAguilar, Madrid, 1973.

Universidad Nacional de Mar del Plata

la incredulidad sobre los
principios básicos del cristianismo a la lectura de Aristóteles (siglo
N a. JC.) y a sus seguidores en la dialéctica. Una incredulidad
que se incrementa durante el siglo XI y genera dudas sobre las
prohibiciones hacia ese tipo de lecturas. Buscando el por q11é,
encontramos al monje benedictino Otloh de San Emeramo,
nacido en Ratisbona en 1010 y muerto en 1070.
La aplicación de la dialéctica a la lectura de los textos sagrados
genera ataques que se cruzan, entre dialécticos y antidialécticos,
en enfrentamientos que superan el ámbito monacal. El rechazo
viene desde muy antiguo en autores como Tertuliano (siglo IIIII);2 o en la regla de San Benito (siglo V), o en el mismo siglo XI
DURANTE MUCHOS SIGLOS SE ADJUDICÓ

'Doctora en filosofía por la Universidad de Barcelona, España. Profesora adjunta
medieval y seminario de filosofía medieval. en la
Umversidad Nacional de Mar del Plata.
' La presente comunicación toma un aspecto de mi artículo publicado en 2009:
•Aristóteles en la tradición dialéctica del siglo XI» en Mediaeval Sophia - Studi e
ricerche sui saperi mediemli. Italia. No.6.julio-dicembre 2009. pp. 110-124.
'Tertullianus. Quinto Séptimo Florente: De praescriptio11e aduersus haereses
lllnnes, capítulo 7, 1. Introducción, texto crítico. traducción y notas de Salvador
Yicai.tillo. Madrid. Ciudad Nueva.2001.
1cargo de la asignatura filosofía

VON ASTER Ernst; Historia de lafilosofía. Editorial Zig-Zag Santiago
de Chile, 1937.
WILLIAMS Bernard Arthur; Descartes: elPTf!Yeclo de la investigación p11ra.
UNAM ,1995.

146

147

�[ / tl//ulll/'1

f IIOS0/1'1

Manegold de Lautenbach; Pedro Damiano y sus seguidores. Pero
también encontramos posturas algo más flexibles que promueven
su uso. Por ejemplo en los padres Capadocios y Clemente de
Alejandría (siglo 11).3 Más adelante en Escoto Eriúgena {siglo
IX),4 Gerberto de Aurillac o Roscelino (siglo XI).
Ellos son sólo algunos pensadores que hemos seleccionado
como un sucinto ejemplo de lo que antecede al siglo XI, y que
nos permite comprender la aparición de contradicciones en
muchos monjes, como parece ser el caso de Otloh quien distingue
los ámbitos de aplicación de la dialéctica para que ésta no
destruya el dominio de la fe, sino que, pretende, se supervise su
aplicación para que ésta no sea imparcial. Su aceptación/ rechazo
de la ciencia permite a algunos estudiosos considerarlo antidialéctico. Pero nosotros lo ubicamos en un espacio intermedio: dado
que niega el uso de la ciencia cuando va en contra del dogma Y
cuando los impíos la utilizan en la defensa de actividades ilícitas
como la simonía. Leemos que la ataca, por ejemplo, en su obra
temprana De doctrina spiritr1ali, escrita apenas superadas sus
propias y traumáticas experiencias de negación absoluta de la
~xistencia de Dios y de la verdad de las Sagradas Escrituras. Se
siente incómodo de haberla redactado en forma poética, un gusto
derivado de sus lecturas de los poetas romanos y le sugiere al mon~:
"Evita los libros que ofrecen los conocimientos carnales para que
puedas sentir las palabras de los libros sagrados" .5 Desconoce
3
Clemente de Alejandría: Stromata VIJI. 4, 27. 6. Introducción, traducción Y
noras de Marcelo Merino Rodríguez. Madnd. Ciudad Nueva. 2005.
• Iohannis Scotus Eriugenae: Periphyseon (De Divisione Naturae). Líber f,i,nJAJ
et secundus. Edición crítica colección Scriptores Latini Hibemia. Dublín. TCL. 240
olim C. 1.21, ff. lr-200v. Edited by l. P. Sheldon-Williams. L. 1, 1978. L. Il, 1983.
«Nemo intrat in coelum nisi per philosophiam», en Annotationes in Marci(JIIJIIII
Capellam, Edition C.E. LutzCambridgeMA. 1939: 57, 15; pp. 64-23, y Periphyseon.
V,4,869A.
.
5
Otloh de San Emerarno: De doctrina spirituali liber metricus c11111 a/iis dfrersz
generis carminibus. En Patrología Latina (En adelante PL) Tomo 146. París. JacquesPaul Migne. 1853. Columnas: 263A-297A. Recurso electrónico: Chadwyck-HealeY,
1995. Columna 27OA.

148

'¡quiénes son Sócrates, Platón, Aristóteles y el propio Cicerón?"
l3ll alejados por cultura, tiempo y pensamiento, a quienes había
considerado maestros y que le llevaron a padecer tan terribles
risiones.6 Acusa a los monjes que aplican la ciencia diciendo que
eran:
"Dialécticos tan ingenuos que estimaban que todos los dichos de
la Sagrada Escritura debían ser sostenidos de acuerdo con la
autoridad de la dialéctica, y en muchas sentencias le creían a
Boecio7 más que a los santos escritores".ª
Defiende la dialéctica como una herramienta útil para
escudriñar por sí mismo las Escrituras. En el liber proverbioru111,
que escribe como un manual para la formación de los jóvenes
monjes, dice que no hay nada más excelente en el mundo que la
dialéctica, porque les permite distinguir la verdad de la mentlra
yafirma que los monjes ignorantes en estas artes no deberían ser
recibidos en ninguna orden.9
Agradece la aceptación y recepción de los conocimientos
paganos por la comunidad cristiana con una comparación:

'De doctrina spirituali, 279B-C.
'Boecio: Líber de persona et duabus naturas contra Eutychen et Nestorium. ad
loa11nem diaconum eccfesiae romanae. PL 64. París. Jacques-Paul Migne. 1850
Columnas: l 338C- l 34I By l342C- l 343C. Recurso electrónico: Chadwyck-Healey.
1995. Aristótelis Opera edidit Academia Regia Borus.1ica, Berlín, 1831 1870. por
August Immanuel Bekket: Cmegorías. la; De illlerpretatione., 16a. Aristótefis.
También en Recognovit brev1que adnotatione critica instruxit L. Minio-Paluello.
0xonii: Clarendoniano. 1966. Colección Scriptorum Classicorum Biblioteca
Oxiniensis. Y en Tratados de l,ógica (Organon) Introducción, traducción y notas
~ Miguel Candel Sanmartín. según las normas de la B.C.G Traducción revisada
i-ir José Montoya. Madrid. Editorial Gredos. 1994.
'Otloh de San Emeramo: Diafogus de tribus quaestionibus En PL 146. París.
lacques-Paul Migne. 1853. Columnas: 59-103B. Recurso electrónico: Chadwycklleaicy. 1995. Columna 608.
'Otloh de San Emeramo: Liber prol'erbiorum. En PL 146. París. Jacques-Paul
lligne. 1853. Columnas: 299B-338A. Recurso electrónico Chadwyck-Heale). 1995.
Columna 306C.

149

�l

{1111m111/as

l i/o;o/ltl

\11rana

llt 'trtz ' utant,

"Así como los hijos de IsraeL al dejar Egipto, despojaron a los
egipcios de oro, plata y prendas valiosas y, llevándolos con ellos,
los emplearon para honrar a Dios; así también cada uno de
nosotros, convertidos de la vanidad del mundo a la pureza de la
vida espirituaL debería hacer igual: Tomar el conocimiento de los
textos seculares, elegir las cosas más valiosas entre ellos, esto es
tomar las palabras que acuerden con la vida espiritual, y trasladar
estas cosas al elogio de Dios... Como hicieron muchos padres
venerables y santos ..." 10

Esta_girita, sin olvidar que recién a finales del siglo XI se
comienzan a traducir y a reproducir sus obras.
El Venerabilis Otlohn11s utiliza la dialéctica como parte de la
filosofia y como herramienta aplicable al discurso sagrado. En
De S11is te11tationib11s muestra cómo llega él a descubrir el camino a
seguir. Aristóteles le ayuda al poner en un mismo plano del
discurso el polémico, el probable y el dialéctico, y al afirmar que
oo dan un conocimiento fundamentado porque su resultado no
es ciencia ni certeza sino, simplemente, verosimilitud. Esta
similitud en el planteo parece tenerlo muy en claro el emerarniense
Los ejemplos abundan y entendemos que más que una
contradicción, Otloh establece una posición bastante tajante, porque no habla de un discurso único sino que, para él,
cverdaderos» serían todos aquellos que nutrieran a la persona en
un criterio de demarcación entre la sabiduría pagana y la cristiana.
bperfección espiritual al igual que los discursos diferentes de la
Nuestro monje se educa en estas artes. Lee a Lucano (siglo!),
Biblia. Y pregunta si: "¿No es que para esto a cada uno Dios le
Virgilio (siglo I a JC), Horacio (siglo I a JC), Terencio, Juvenal
ha ~oncedido el ingenio y la ciencia liberal, para que se esfuerce
Fedro, Marciano Capella (siglo 111)... Platón y Aristóteles. Éstos
mmducir a la virtud a otros?" .13
últimos a través de las traducciones y comentarios de Boecio,11 o los
Tanto dialécticos como antidialécticos, parten del pensamiento
florilegios que se encontraban en las bibliotecas de los monasterios
de Aristóteles vertido en el Organon llamado Logica Vet11s, y en el
por los que había transitado. 12 Es esta una influencia que le otorga
pensamiento de Agustín de Hipo na y su fides quaerens i11tellect11111• 14
la capacidad de elaborar argumentos conflictivos en la época Y
Este común punto de partida en la tiene una importante
aceptar la duda como algo humano, de la que nadie puede escapar.
relación con el diálogo puesto que articula íntimamente el fogos
Veremos al menos un aspecto acerca de cómo leyó Otloh al
con aspectos ontológicos, componiendo un medio a través del
10
Otloh de San Emeramo: Sermo de eo quod legitur in psalmis, PL 93. l 116B. cual las posturas se argumentan, se contraponen, se enfrentan.
11
Otloh de San Emeramo: Lo cita, por ejemplo, en De suis tentationibus y en De Se trata de una elaboración intelectual que nos remite a un «decir»
tribus quaestionibus. Ubellus de suis tentationibus, varia fortuna et scriptis. En PL
~paz de describir «la esencia de ... », anulando toda posible
146. París. Jacques-Paul Migne. 1853. Columnas: 29A-58C. Y De suis tentatio11ibus.
l'ariafortuna et scriptis. Obra de Othloh, monje benedictino del monasterio de San diferencia entre el pensamiento y la realidad en quienes siguen a
' 'des. En camb'10, s1. nos detenemos en algunos enunciados
Emeramo de Ratisbona. Zamora. Ediciones Monte Casino. 2007. Traducción de Parmeru
Santiago A. Bazzano, estudio preliminar de Susana B. Violante.
sofí. tSt1cos,
·
encontramos un uso del lenguaje replegado sobre sí
12 Estas obras se encontraban en la biblioteca del monasterio de San Emeram&lt;&gt;•
llUsmo
más
que abierto a la realidad, con lo cual lo que es en el
Información que nos proporciona la Monumenta Germaniae Historica, Aonalesel
notae S. Emmerammi Ratisbonenses et Weltenburgenses. Edidit Philippus Jaffé: pensamiento no tiene por qué ser idéntico a la realidad sino
ss, t. xvn, pp. 567-568 que reproduce el Catálogo del año 1000. Menciona, además producto de una, tal vez, inexplicable mediación. Una posible
de los libros de san Agustín, las vidas de los Padres; los misales; Rabano Mauro:
Marciano CapeUa: Sedulio: Eutoquio; Cicerón; Prudencio; Boecio; Prisciaoo: I)ona!O;
Catón; Aviano; Juvenal; Séneca, la Gesta Karoli; Alcuino ... y muchos títulos más.
Esta enumeración nos ofrece una idea de lo rica que era esta bib]ioteca en autores
paganos, además de los religiosos.

150

"De suis tentationibus, 34D.
fo"s·•e~do las obras más leídas de Aguslín: De Doctrina Christiana, De trinitate.
llfesswnes, De ci1•itate Dei.

151

�l-lum11111/11s 1 1//J.&lt;o/ftJ

distinción que nos señala las posturas enfrentadas.
La argumentación dialéctica permite mostrar que, aunque se
niegue lo que supuestamente es verdadero, no por ello se
contradice lo que se pretende afirmar sino que, aquello que se
pretende señalar es que, lo que se considera verdadero, tiene
varias interpretaciones posibles y que pueden ser aceptadas más
de una, o bien ninguna, esta acción polisémica, flexibilizaría las
posturas. 15 La dialéctica intenta inteligir un enunciado al desarmar
su complejidad, y discriminar las proposiciones entre sí sin que
se confundan. Un ejercicio que realiza Otloh en De suis
tentationibus, De doctrina spirituali y en De tribus quaestionibus, Yle
permite admitir varias formas comprensivas de la verdad
aceptada por las autoridades religiosas, sin considerar a ninguna
absoluta, sino mostrando las razones de su conveniente
aprobación. En el diálogo De tribus quaestionibus, Otloh se muestra
sumamente enfadado a raíz de una crítica que le hiciera un
dialéctico boeciano. Sostiene que lo que es se dice, como pretendía
Aristóteles en sus Categorías, de muchas maneras y que no todas
ellas son verdaderas. De aquí derivamos su defensa para que la
variedad discursiva no entorpezca el desarrollo espiritual y poder
distinguir la vía apropiada.

Aristóteles a través de Boecio
A Otloh lo reprendieron quienes decían seguir a Boecio,
pretendiendo que modificara su conocimiento dialéctico por~ue
utiliza el término 'persona' aplicado no a «alguien» singular smo
al universal 'sustancia racional'. La concepción de Boecio sobre
la aplicación del término «persona» la extraemos de su tratado
contra Eutiques y Nestorio. 16 Dice:
"Si la persona se refiere solamente a las sustancias y concretamente

Remitimos a Aristóteles Op. Cit: Categorías, 1a; De interpretatione., J6a.
El tratado Jo escribe compaginándolo con la redacción del primer Y segundo
comentario al Peri Henner,eias de Aristóteles y su De syllogismo hipotético.
15
16

152

\11,,111,,

/l, ,tn::;_ [

w/,111/r

a las racionales, y si toda sustancia es una naturaleza que no se
desarrolla en los entes universales sino en los individuales, entonces
hemos encontrado la definición de persona: "La persona es una
sustancia individual de naturaleza racional". Om esta definición
hemos delimitado aquello que los griegos denominan l?Jpóstasis" .17

Ahora analizamos, muy brevemente, cómo Boecio comprende
bdefinición de Aristóteles de 'sustancia'. El filósofo griego
sostiene que la sustancia segunda, en tanto categoría, no es la
especie, el género, o sea el predicado universal que se dice de un
sujeto individual, sustancia primera, la pregunta es ¿qué es el
universal? Q}ie predica la sustancia: ¿cosas? (tá prágmata),
¡palabras? (phonat) o ¿conceptos? (tá noeta'). El filósofo romano
~ga a la respuesta dada por Aristóteles oponiéndose a la
11terpretación de Porfirio. 18 Boecio tiene una postura incl11siva del
universal, para él no sólo subsiste sino que es una formación en
d pensamiento, in intellecttts, extraído de «una sustancia in re»,
porque lo toma del individuo singular en un camino de ascenso
desde el singular al universal. A cada distinción del pensamiento
~ corresponde algo en la realidad. De esta controversia entre
111iz-ersal y singular, siniplicidad y n1ultiphcidad, surge en Boec10 una
crítica distintiva y excluyente del vínculo ontológico entre s11stancia
Y 1111iversa/ porque la realidad ontológica del universal no se
conoce, sólo se conocen singulares. La sustancia es singular, lo
ljUe hace a un individuo ser lo que es, y no puede ser universal.
Por eso, a mayor sustancia se dará menos tmiNrsal, mayor
"Boecio. Libe, de persona.... caput III, 1343D.
11
Porfirio: Isagoge. Madrid. Tecnos. 1999. Introducción, traducción y notas de
'Jfonso García Suárez, Luis M. Valdés Villanueva, Julián Velarde Lombraña. Esta
~ra de Porfirio es excluyente porque no considera que el universal pueda estar
•inlellectus, si está en el intelecto no puede estar, a la vez. en la realidad. En su
4rbri/, escribe que para Aristóteles los conceptos van de lo universal a lo particular.
lll una realidad descendente: estudia en la lsagogé las quinque voces en que se
!lede predicar un sujeto y que, para él existen ame rem. Porfirio sostiene que el
litado ontológico de los universales. es el de ser reales incorpóreos. mbsistunt.
ltfJarata, ame rem; i11corpora/ia, no i11 ser,sibilibus.

153

�fltt/TtJ/llfh

I

fosr,fia

especificidad y viceversa. Entonces, la 'sustancia' para Boecio
ha de ser conocida in re y existe el universal siempre y cuando
existan individuos singulares que permitan formar en el
pensamiento un universal. Por eso: "Persona es sustancia
individual de naturaleza racional".
De haber tenido acceso al Libro Z de la Metafísica de
Aristóteles, posiblemente Boecio se habría evitado algunas
discusiones porque allí el Estagirita, dice que el «universal» nunca
puede ser sustancia y en los Analíticos segundos, afirma que el
hombre tiene la percepción del singular pero la aprehensión
intelectual del universal, por lo tanto la interpretación de Boecio
del 1111iuersaf está en concordancia con Aristóteles y no con la
interpretación de Porfirio.
El pensamiento de Otloh considera el término 'persona' de
acuerdo con Boecio -y, por lo tanto, con Aristóteles-, aplicable
a todo tipo de realidad porque dice que lo emplea para «nombrar
o mostrar no importa qué cosa»:
"Cuando al pronombre gramatical y al verbo le atribuyen tres
personas, como: Yo, tú, éL y leo, lees, lee, de éstas, la primera Yla
segunda persona propiamente convienen a la sustancia racional,
porque nadie puede decir: Yo; nadie puede entender: Tú, si no es
racional. Pero la tercera persona, que se dice: éL ella, ello, puede
decirse respecto a cualquier criatura irracional e insensible como:
aquella fuente, aquella agua, aquel río fluye".' 9

Con esta aplicación Otloh está transitando tres órdenes: el
füico, el gnoseológico y el del lenguaje, porque la mente humana
organiza el conjunto de datos que puede observar en la realidad,
piensa sus características, les otorga un significado, un nombre Y
una clasificación que puede expresar a través de categorías
lingüísticas y esto es lo que eleva a universal Pero esta formación
del 'universal' acarrea un problema gnoseológico, como pretendía
19

De tribus quaestionibus, 62 B.

154

\11s"n" /!eatnz [ 10/ante

Boecio, porque será necesario determinar si porta consigo, en la
aplicación a un ente particular, conocimiento o no. O sea, Otloh
quiere saber si al decir 'persona' se le está dando un contenido
iooseológico a aquello a qué o a quién se le aplica. Si la palabra ya
line en sí el significado o es una mera palabra vacía que adquiere
~cación cuando se adjudica a determinada realidad. Para Otloh,
este universal adquiere su significado al término de su construcción
yse aplica a entes en los que se ha observado esa cualidad.
Por lo tanto, aquello que el intelecto encuentra presente en
os universales, se alberga en la sustancia de los particulares.
Esto es lo que analiza Otloh en relación con el término «persona»;
mcuanto concepto universal se aplica a varios individuos con
características diferentes, ya sean racionales, irracionales o
divinas, haciendo la distinción entre la primera y segunda
'persona' gramatical y el pronombre demostrativo de tercera
persona, que se puede aplicar a cualquiera. En este sentido
¡xidemos decir que sigue a Boecio exponiendo la diferencia de
aplicación para las tres personas. Habría en Otloh un sentido
móvil del universal Por ejemplo, se puede decir que al sujeto
redro' le cabe el universal 'ser viviente' y también le cabe al
llljeto 'árbol', y también al stefeto 'Cristo', pero no al sujeto 'piedra'.
Con lo cual expresa que los universales pueden ser aplicados a
•arios individuos de diversa especie y que, un 'universal' no es
sólo una distinción lógica impuesta a un ente, sino gnoseológica
rontológica, porque necesitamos saber qué es en este caso 'ser
riviente'. Aplicado a varios individuos, 'personas' o 'sujetos',
refiere en ellos el sustrato que contiene los accidentes (dicho en
krminología aristotélica). No es un universal ante rem sino in re
porque hay una realidad a la que le corresponde determinada
~tinción de pensamiento.
Como dice Aristóteles: nada del universal expresa una
IUstancia, porque el universal no lo es. Y agrega que "el nombre
15 un sonido vocal significativo por convención", "porque ningún
nombre lo es por naturaleza sino cuando se convierte en

155

�.\USflnü

símbolo" e indica tanto señalar, presagiar, como interpretar,
significar, conjeturar. Por lo tanto, al utilizar un nombre aparece
junto a él el sentido de mediación, de señalamiento.20
Aquí emerge la 'duda' acerca de lo que el hombre hace cuando
nombra, enuncia, afirma, etc. Pues -como afirma Aristótelesni siquiera 'ser' o 'no ser' es un signo de la cosa reaL ni aún si se
dice, meramente, 'lo que es'; pues por sí mismo no es nada; pero
significa, señala cierta composición que no puede pensarse sin
los componentes.21 En consecuencia, el 'vocablo', 'nombre',
'palabra', está ligado al sentido, a su significación que es una
convención, una interpretación generalmente aceptada. Las
«palabras no designan por sí mismas», son un enig111a, algo para
descifrar, hem1eneia. Qyienes sostienen que designan la esencia
de la cosa elaboran «formalismos», una consideración estácica
de su uso basada en la 'abstracción' en lugar de basarse en la
configuración que la persona realiza de las imágenes que recibe.
Se mantiene así la incógnita sobre la posibilidad cognoscitiva
del sujeto -creado e iluminado por Dios-, en su relación con la
cosa. Otloh reconoce una significación conjetural. El deseado
sentido unívoco se escabulle, no puede especificar lo que el
'nombre' señala, tampoco el nombre 'Dios', dado que adhiere a
la teología apophática. El desconocimiento es total. De este modo,
Otloh se queda sin verdad absoluta y con una verdad resultado
de un análisis exegético, amparado en una cierta confianza en
las escrituras sustentada en su accionar dialéctico.
Entonces, la reprensión que el gramático le hizo a Otloh habría
sido, desde todo punto de vista, injusta y por este motivo, el
emeramiense le increpa a que modifique, censure y enmiende
otros nombres y palabras que se hallan en sus escritos que estén
usados de modo diferente a como la dialéctica enseña, si es que
puede encontrarle errores.22 La reacción del monje de Ratisbona
20
21

22

Aristóteles: Peri Hermeneias. Op. Cit. Capítulo 2.
Aristóteles: Peri Hermeneias. Op. Cit. Capítulo 3.

De tribus quaestiombus, 60C-61A.

156

¡¡

tnz l

olank

hacia el dialéctico, deriva en un ataque a la filosofla y nos redirige
auna realidad flsica, sensible, que nos distancia de la realidad de
Dios ya que la dialéctica desfrt!JC para constmir. Al final del texto,
nuestro amator dubitationis toti11s, se defiende del dialéctico con
marcada ironía porque reconoce que: "Aunque no puedo
d~tinguir según la sutileza del arte dialéctico, pues no he
merecido tener conocimiento del mismo», que no se desprecie la
dialéctica «por causa de la rusticidad de mi palabra» ya que «en
algunos autores así se encuentra como ha sido dicho por mí" .23
Uno de estos autores es Boecio que explica aquello que
desconocía del Estagirita.

Conclusión
Consideramos que la tradición dialéctica aristotélica inspira al
monje de San Emeramo de una forma directa, a través de la
iiterpretación de Boecio; e indirecta, a través, incluso, de algunos
neoplatónicos como Dionisia y su traductor Escoto Eriúgena,
quienes señalaron la imposibilidad de aplicar las Categorías del
ser, explicadas por Aristóteles, a Dios, en la aceptación de la
fto/og,ía negativa24 y afirmar que la investigación racional brinda
un aporte indispensable a la vida religiosa. Entonces, si la
Filosofia es imprescindible para la religión, no habría motivos
para condenarla.
No todos pudieron ver que la dialéctica fuera una herramienta
para que la verdad religiosa fructificara porque, en el mismo momento
en que el pensamiento dirigido y reflexivo ordena el mundo y afianza
bfe, lo desordena al mostrar su intrínseca complejidad.
La dialéctica fue el arte de conducir bien el razonamiento, de
daborar fructuosas y adecuadas relaciones. Fue una ciencia
Porque proporcionó un método por el cual la razón podía
d~tinguir la verdad de la mentira.25 Y también pudo entenderse
'' De tribus quaestionibus, 103A- B.
'' Periphyseon L 14,461 B-C.
?:S Ver Agustín: De doctrina christia11a 2.32.

157

�f [11 'l 11U1 ' J lnrufia

como una disciplina por cuanto poseía un ámbito de
conocimientos específicos. Si se la tomaba como una ciencia
con un método por el cual la razón pudiera descubrir la verdad
absoluta, la dialéctica amenazaría a otros saberes pudiendo
establecer un estándar de verdad independiente de las Escrituras
y de la divina revelación, desafiando las enseñanzas tradicionales
de la fe. Este sería el sostén para muchos de opinión antidialéctica.
Creemos habernos introducido en algunos desarrollos
conceptuales del monje de Ratisbona relacionados con los
problemas planteados desde el conocimiento que se tenía del
Estagirita. Las contradicciones están en su mano. Otloh alaba y
utiliza, a la vez que busca destruir la cultura pagana cuya
desaparición implica la pérdida de un conocimiento que había
sido parte del nacimiento del cristianismo y fuente para su propio
pensamiento. Algunos monjes y autoridades estaban convencidos
que esos desarrollos del entendimiento no eran los correctos
porque hablaban de otros dioses, no citaban la 'Escritura' y sus
libros enseñaban a conducir la mente por unos derroteros que
llevarían a la destrucción de la fe. Afortunadamente éste no fue
el caso de Otloh porque los monasterios en los que estuvo no
tenían una estructura tan rígida, poseían grandes bibliotecas en
cuyos anaqueles había libros de índoles diversas que podían leer.
Una diversidad que, unida al deseo de saber de Otloh, le genera
una imagen del mundo bas ante diferente a la de aquellos que
impedían su lectura. El monje de San Emeramo luchó en favor
de la alfabetización, para que cada persona fuera docta e
interpretara desde sí las Sagradas Escrituras y los escritos de los
santos padres como así también pudieran distinguir el valor para
la fe de algunos escritos de filósofos no cristianos.

158

�Normas de publicación:
1.- El Anuario Hufl/anitas recibe contribuciones de excelencia
académica y de investigación en los campos de filosofü, historia, textos
sobre literatura, lingüística y ciencias sociales.
2.- Se reciben trabajos originales e inéditos. Se respeta la estructura
fundamental de cada contribución o ensayo, sin embargo se sugiere: a)
marcar los apartados con subtítulos; b) en caso de la utilización de
referencias numéricas, utilizar el sistema decima~ c) las citas textuales
deberán manejarse con comillas y no con cursivas; d) toda cita breve
debe mantenerse en el párrafo donde se produzca la referencia; en el
caso de citas mayores a 4 líneas, deberán colocarse a bando, a un espacio,
sin comillas y sin cursivas.

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extensión mínima de 15 y máxima de 25 cuartillas, en el tipo o fuente
Times New Roman de 12 puntos a espacio y medio para el cuerpo del
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del Consejo Editorial aprobar colaboraciones con características diversas
a lo aquí establecido.
5.- El consejo de cada área de Humanitas tendrá en todo momento
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publicación y comunicará al autor sobre el procedimiento y su resultado.
6.- Las contribuciones se reciben por correo electrónico, por escnto
y con copia electrónica, por entrega personal, vía mensajería, o servic!O
postal.
7.- Debe anexarse a cada trabajo una referencia breve acadérrucobiográfica del autor, dirección postal y correo electrónico.

Humanitas Filosofía se terminó de imprimir en

el mes de abril de 2013, en los talleres
de la Imprenta Universitaria de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

El tiraje fue de 500 ejemplares.

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>MARoUÉRITE L. DREVET, Bibliographie de la Littérature franfaise, 1940-1949 (Geneve,
Librairie Droz, 1954) .
ALBERT J. GuERARD, Conrad the Novelist (Cambridge, Harvard U. Press, 1958).
IRVINO HowE, "Joseph Conrad, Order and Anarchy: the Political Novels", The Kenyon
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464

Sección Tercera
HISTORIA

�ALGUNAS CARACTERISTICAS DE LOS POBLADORES
DE NUEVO LEON, EN EL SIGLO XVII
ISRAEL CAVAZOS GARZA

El poblador de la parte septentrional de la Nueva España tiene
características particulares, en relación al de otras regiones del
interior. El medio geográfico y diversas circunstancias especiales
contribuyen a ello.
El norte no ofrece atractivo alguno a los criollos o peninsulares
residentes en el interior de la Nueva España. Traspasar la frontera chichimeca, significa renunciar a las comodidades de que disfrutan. Se impone, con todo, el espíritu de aventura, y el hombre
blanco se int&lt;;rna en estas soledades.
La entrada de Alberto del Canto ( 15 77) primero, y la de Carvajal y de la Cueva ( 1581 ) después, marcan el principio de la
población del noreste.
El cronista Alonso de León es crudo al analizar la causa de este
entusiasmo: " ...hacían entradas -dice-, sacaban gente, que se
vendían bien, cebo con que acudían más soldados, que llovidos
aventureros". 1
En la antigua ciudad de León (Cerralvo), llega a haber hasta
doscientos hombres. Las prohibiciones oficiales tendientes a contener este exceso, traen como consecuencia la despoblación.
La tercera etapa de población ( 1596) acaudillada por Diego
1

ALONSO DE LEóx, Historia de Nueuo León. .. Librería de Ch. Bouret. México,
1909, págs. 75 y 76.

467

\

�de Montemayor, hereda este pernicioso "entretenimiento", que ha
de convertirse después en el sistema de las encomiendas, que reciben
aquí el nombre de congregas. El cultivo de la tierra y el descubrimiento de algunos yacimientos minerales, suavizan un tanto esta
situación.
Los primeros pobladores, ante el enigma de lo desconocido,
echan a volar la fantasía y forjan las famosas Siete Ciudades, la
Gran Quivi!a o la Fuente de la Eterna Juventud. Los colonizadores del Nuevo Reino de León acarician también la posibilidad
de descubrir algún día el cerro de la Plata, " ...incógnito a los
que hoy viven, . .. es hacia el norte". 2 Se organizan dos jornadas, una en 1644, otra en 48, al mando de Juan de Zavala; pero
los temibles alazapas impiden siempre llegar al maravilloso cerro
de la Plata, que sólo existe en la imaginación;
Arriba en 1626 el gobernador Martín de Zavala. Todo cambia
a partir de entonces. Hombre activo y diligente, han pasado apenas diez días de su llegada y ya dispone la repoblación de la ciudad de León, el 4 de septiembre, con el nombre de villa de San
Gregorio de Cerralvo. Se observa un inusitado movimiento minero. En el Archivo Municipal de Monterrey se conserva por lo
menos un centenar de registros de vetas, en un término menor de
diez años. El propio gobernador Zavala se establece en Cerralvo,
a fin de vigilar este auge, del que depende, en gran parte, la estabilidad, tan difícil, de los pobladores.
El buscador de metales es terco. Penetra a lugares increíbles
en pos de vetas argentíferas.
~n este tipo de pobladores se encuentran personajes interesantes. Juan Alonso Lobo Guerrero entra con más de diez mil pesos de avíos de minas, ropa y otras cosas adherentes de sacar plata; sin los ganados mayores, esclavos, etc.
Andrés de Arauna, "con buena ynventiva, yngenio y artificio", 3
• /bid., p. 84.
' MS., Registro de Invento. Archivo Municipal de Monterrey (Se citará en lo sucesivo: AMM.) Leg. 2, Exp. 11, fol. 39, 14 de mayo de 1636.

468

crea en 1636 un molino que simplifica el beneficio de la plata,
acabado con arte y absolutamente original.
En Diego de Ayala, criollo del Nuevo Reino de León tenemos
uno de los ejemplos más claros de las actividades mine;as. Veamos lo que dice al solicitar ~n 1666 cierta merced:
". • .truje a esta villa maesos de carpintería, herreros albañiles
con sus oficiales; y para avío y fomento de dicha haci;nda y labor de; minas metí cien yeguas, ochenta caballos mansos y sesenta bestias mulares de carga y silla; con más cien cabezas de ganado mayor, sesenta vacas y cuarenta novillos y toros, y doscientas
cabezas de ganado cabrío y ovejuno; con cuatrocientas fanegas
de maíz y trigo, y veinte arrobas de tabaco; una parada de fuelles alcribís, dos paradas de cañones, guijo y tejuelo y veinte lía-··
chas Y siete barras de hierro, una azuela, sierra, escoplos, barrenas,
~on ot~as herramientas y pertrechos necesarios; con lo cual y mi
mdustna y ?uen agasajo, por medio de intérpretes, ... se redujeron a e~ta villa todos los más indios chichimecos de naciones aguanas Y lzsguegues, con todas sus familias de hijos y mujeres..." 4
, ~uran~e el auge m~ero de Boca de Leones (Villaldama), en la
ultima decada del xvn, acuden otros individuos interesantes. Antonio López de Villegas entra en 1696 procedente de San Luis
Potosí, "con una cuadrilla de mineros de tierra afuera, que se compondrá de más de trescientas personas". Con ellas funda haciendas de beneficio en dicho lugar y en el real de las Sabinas esta
última "una de las mejores que hay en todo el reino" -dice. 5
El adelanto relativo de la minería, trae consigo el movimiento
comercial. El madrileño Juan de Espíndola es de los primeros
en entrar periódicamente con su tren de carretas. Trae a vender
efe~tos que van desde el chocolate de Soconusco y prendas de la
Chi~a, ha~ta esclavos e implementos de minería. Se le guardan
cons1deraci~nes ~or el beneficio que reporta a esta provincia, y
goza preemmencias de vecino.
En igual caso está Francisco de Iribe y Vergara. Entra y sale
: MS., Vista de ojos.. . AMM, Civil, Leg. 6A, Exp. 11, fol. 35; 15 de dic. de 1666.
MS., Encomienda AMM, Civil, Leg. 3, Exp. 4, fol. 41, 11 de enero de 1700.

469

�cada año con mercaderías. No es vecino, pero se casa aquí con
una hija de Blas de la Garza y hasta llega a ser electo alcalde ordinario y teniente de gobernador; acudiendo, además, a las jornadas contra los indios.
Monterrey va creciendo. Al finalizar el siglo cuenta con poco
más de mil vecinos, y ya se ven gentes de oficio: carpinteros, espaderos, barberos, ensambladores, sastres, etc. Aunque los hay también de estancia ilegal y "sin oficio ni beneficio", como todos los
paniaguados y parientes, que viven a expensas de los señores, o
como Francisco Arenas, natural de Osuna, quien declara en 1635
que él vino en la flota de Tierra Firme, y que en ella "vino por
llovido y que no trujo licencia". 6
Ganaderos y pastores
De tiempo de Zavala data el incremento de población hacia el
sur del Nuevo Reino, antes infranqueable. Fray José de San Gabriel entra en 1626, desde el convento de Charcas, y establece la
misión de San José de Río Blanco, hoy Zaragoza, N. L. Viene
luego fray Juan Caballero, procedente del mismo convento, y funda la de Santa María del Río Blanco, hoy Aramberri. Estas poblaciones son mantenidas después por el capitán Fernando Sánchez de Zamora, sobrino del gobernador.
Es muy conocida la referencia de la entrada de Antonio Leal,
vecino de Huichapan. Atraído por la fertilidad de los pastos y la
abundancia de tierras salitrosas, introduce, en 1635, sus haciendas
de ovejas. El gobernador, a partir de entonces, merceda grandes
extensiones de tierra a criadores de ganado menor de San Luis
Potosí, Zacatecas, Querétaro y México. Hacendados hay que
traen a pastar hasta 60,000 ovejas. Al tiempo de las trasquilas
estos ganados vuelven a sus lugares de origen.
El auge ganadero es verdaderamente prodigioso. A fines del

,
'

xvii, pasa del medio millón el número de cabezas de ganado menor que entran a pastar, de las provincias del interior.
Casi toda la nobleza criolla tiene aquí sus latifundios, en los
siglos _xvii y xviii. Los marqueses del Castillo de Aysa, de San
Francisco y de Buenavista; los condes del Álamo, de Penalva y de
la Canal, etc., poseen dilatadas posesiones. Algunos pasan aquí
grandes temporadas. El conde de Penalva llega a ser gobernador
del Nuevo Reino. Otros jamás conocen sus bienes. Todos tienen
sus mayor?omos y administradores, y los cascos o casas grandes
de las haciendas, se van rodeando cada vez de chozas y viviendas
de pastores.
Aunque el beneficio económico del Nuevo Reino de León por
este c~ncepto es nulo, los derechos de 1ana y pieles se pagan en
la capital de la Nueva España, o en los lugares de procedencia de
los pastores. El único beneficio que recibe, es el de esta población
rural de mayor~omos y pastores, trashumantes al principio, pero
que llegan por fm a tomar asiento definitivo.
A principios del siglo xviii, la ganadería ha llegado a su mayor a~g;. El gobernador Barbadillo hace un cómputo y resulta
u? n_iillon de ~abezas. El hecho llama la atención del gobierno
virremal. El o_i?or Francisc~ Picado Pacheco propone al rey, en
1717, la ereccion de un obispado. El millón de ovejas procrea
300,000 cabezas al año. De éstas, 30,000 corresponden al diezmo
Y su va!or asciende a 15,000 pesos. Igual suma producen la lana
Y las pieles. Con 30,000 pesos anuales, de sólo este ramo de ing_resos, bien puede sostenerse una institución piadosa tan necesaria, por lo apartado de los obispados de Guadalajara y Michoa7
cán. El _obisp~do de Monterrey no es creado sin embargo, hasta
sesenta anos mas tarde. Los productos del Nuevo Reino de León
siguen siendo centralizados por el virreinato, sin provecho alguno
para Monterrey, cuyos templos y edificios públicos son por ello
los del más pobre villorrio.
'
'
La cría de ganados mayores~ reses y caballada, da origen a otro
: MS. Proposición del oidor don Juan Picado Pacheco.. . Arch. Gral. de Ja Nación

• Declaración AMM, Causas, Vol. 1, Exp. 16, fol. 4, 11 de sept. de 1635.

470

Mex. Reales Cédulas, Vol. 43, Exp. 24, fol. 31, 31 de mayo de 1717.

'

471

�tipo de poblador, estudiado por Chevalier admirablemente: el
hombre de a caballo. 8 El hombre recio y valeroso, que sabe soportar largas jornadas de camino en las campañas de guerra. El
hábil jinete que luce su habilidad y gallardía en los rodeos, que
· desde muy a principios del xvii se observan en estas regiones. El
hombre de a caballo, que ha de decidir más tarde batallas y
combates en los días de Ayuda y de Reforma, la Intervención
Francesa y la Revolución Mexicana.

Hidalguía
Entre la masa general de mineros · y pastores, soldados y mercaderes, se nota cierta clase social de hidalgos auténticos, de gente noble que se ufana de su origen y que, en habiendo ocasión,
lo manifiesta.
Ser de los primeros pobladores ya otorga, de suyo, cierta categoría. El Título 100 de las Ordenanzas de Nueva,s Poblaciones,
dadas en Segovia por Felipe II el 13 de julio de 1573, establece:
"A los que se obligasen a hacer la dicha poblazón y la hubiesen
poblado e cumplido con su asiento, por honrar sus personas y descendientes y que de ellos, como de primeros pobladores, quede
memoria loable, les hacemos hijosdalgo de solar conocido a ellos
y a sus descendientes legítimos, para que, en el pueblo que poblaren y en otras cualesquier partes de las Indias, sean hijosdalgo
y personas nobles, de linaje y solar conocido, y por tales sean habidos y tenidos, gocen de todas las honras y preeminencias, y puedan hacer todas las cosas que todos los hombres hijosdalgo y caballeros de los reinos de Castilla, según fueros, leyes y costumbres
de España, y puedan y deban gozar".
Los descendientes inmediatos reclaman con frecuencia estos privilegios, y hacen alusión constante a los servicios prestados por
sus mayores. El que llega más tarde y se casa con hija de pobladores y conquistadores, pasa, de facto, a disfrutar las mismas pre8

FRAN«;o1s CHEVALIER, La Formaci6n de los Grandes Latifundios en México.
México, 1956. Cap. III.

472

eminencias. En las peticiones de mercedes que hemos manejado,
es argumento que se encuentra en abundancia.
Las tierras y aguas, o las encomiendas de indios, se piden:
" ...por ser persona de toda calidad y buena sangre, y cargado de
muchas y honradas obligaciones"; (Sebastián Flores de Abrego) . 9
O, " ...para el sustento de mi persona y lustre della"; (Bernardo
García de Sepúlveda). 10 O, " ...para mantenerme con Ía decencia que a mis obligaciones es forzosa"; (Manuel García de las
Rivas) . 11 O, " ...para mantener la calidad de mi persona con la
decencia que pide mi conocida nobleza" (José de Benavides). 12
De este grupo selecto, salen aquellos que han de desempeñar las
comisiones o empleos honoríficos; los que forman las cofradías y
hermandades, y los que ejercen los cargos de república.

SEÑORES "FEUDALES"

Otra clase social es aquella a cuya hidalguía se unen el poder
y el dinero. Señores de un carácter semifeudal, que logran señorear en vastas extensiones de tierra y que se rodean de multitud
de sirvientes, esclavos, parientes, criados y paniaguados, logrando
ejercer cierto influjo patriarcal en la vida política y social del
Nuevo Reino.
Bernabé de las Casas, por ejemplo, puebla sobre el cañón de
las Salinas, infestado por los temibles cuanaales. En las dos primeras décadas del xvii, crea un latifundio que, partiendo de las
inmediaciones de Monterrey, alcanza a llegar a los límites actuales
de Coahuila. Está casado con doña María Navarro. Su hija mayor, doña María de las Casas, contrae nupcias con el noble cordobés Juan Alonso Lobo Guerrero y recibe en dote la importante
hacienda de San Francisco de las Cañas, que habrá de convertir• MS. Merced de Tierras. AMM, Civil, 1706, Leg. 6, Exp. 3, Fol. 23, 29 de Nov.
de 1700.
"' Merced, lbid, Leg. 3A, Exp. 48, Fol. 16V, 12 de Nov. de 1640.
11
Merced, lbid, 1703, Exp. 12, fol. 151, 25 de enero de 1705.
" Merced, lbid, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol. 93, 27 de abril de 1707.

473

�se, al correr de los años, en la villa de Mina. Otro de sus yernos,
Diego de Villarreal, entra en 1608, procedente de San Miguel el
Grande. Está casado con doña Beatriz de las Casas, y puebla otra
estancia minera que da origen al actual municipio de Abasolo. Doña Juliana de las Casas, esposa de Diego Fernández, tiene su hacienda de beneficio de metales en la que habrá de ser después villa del Carmen.
Es Bernabé de las Casas uno de los vecinos más poderosos del
reino. Protege a numerosas gentes que le rodean, y es señor que
se hace acompañar ordinariamente de regular número de pajes
y criados.
José de Treviño, avecindado en 1604, es quizá el hombre más
acaudalado que asienta vecindad en el Nuevo Reino de León.
Viene con familia noble y numerosa, y considerable número de
esclavos y sirvientes. Trae, además, diez carretas y dos mil vacas;
así como gran cantidad de implementos agrícolas. 13
Bias de la Garza puebla en 1607 la estancia de San Francisco.
Bajo su protección viven sus padres y los dc- su esposa, así como
sus hermanos y cuñados y las esposas y los hijos de éstos. Tiene
casa fuerte o torreón, a fin de protegerse en las incursiones de los
bárbaros, y para servir de frontera o defensa a la ciudad. De su
propio peculio mantiene, durante cuarenta años, un cuerpo de
doce hombres, con sus armas, caballos y bastimentas; " ... para
salir a la hora que fuese menester". 14
Organiza campañas de pacificación, "con gran gasto de carne
y caballada", y puede enviar quince hombres en auxilio de doña
Isabel de Urdiñola, por el asalto de los indios al puesto de Parras;
y pacificar también el de Mapimí, su lugar natal. Envía mensajeros a los indios de la región, y a base de granjerías "de sayal,
frazadas, pisiete y otras dádivas", logra atraerlos. Provee, sin interés alguno, de herramientas a los mineros pobres. "Soy -dice en 1653- uno de los vecinos que mayor lustre y aumento ha
Mercedes a Joseph de Treviño, ! bid, civil, Leg. 4, Exp. 23, 5 de abril de 1604.
Merced a José Eugenio de la Garza Falcón, ! bid, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol.
111; 25 de junio de 1707.
u

11

474

dado a este reino, pues en él hoy tengo once hijas y hijos casados
y que viven de por sí, con sus casas, de que proceden más de
treinta y seis ñetos y ñetas, que aumentan el crecimiento de esta
ciudad y reino sin cinco doncellas que tengo para dar estado". 15
Femán Blas Pérez, poblador del norte del reino, hacia Lampazos, ayuda al rey con trescientos caballos,16 y sostiene a su costa,
cada vez que se ofrece, pequeños ejércitos de veinte o más hombres.
Juan Alvarez de Godoy: entra a la fundación de la villa de Cadereyta con cinco españoles casados y setenta y cinco indios naboríos de diversas edades, y negros esclavos. 17
Remando de Mendiola, "hombre rico y poderoso", viene también "con intención de perpetuarse en la tierra". Trae 30,000 ovejas, cuadrilla de carros, numerosos esclavos y muchos adherentes
para fundar minas.
"Y viendo el gobernador ( Zavala) poblador de tanta consecuencia, y que entró con tanto aparato y prevención; en consideración a lo mucho que a su sombra se podían fomentar otros
vecinos, y el acrecentamiento que se seguiría a este reino por la
numerosa familia que metió, que fueron más de cincuenta personas, le dio facultad para que escogiese el puesto más de su agrado, a la otra banda del río de la Pesquería, donde edificó casa
opulenta y molino de fundición de cuatro hornos".18
Luis de Zúñiga Almaraz, viene también ( 1638 ) con su numerosa familia y parientes, y trae "quinientas vacas y 16,000 ovejas
y 500 yeguas de vientre, y cuarenta indios naboríos, con sus hijos
y mujeres", y funda, además de sus haciendas de labor, un obraje
de telas para el avío de éstas. 19
Sebastián de Villegas, fundador, después, de Linares, mantiene
la campaña permanente contra los indios de Tamaulipas, "con
,.
"
"
'"
,.

Encomienda. ! bid, Vol. 8, Exp. 20, fol. 18 ; 10 de marzo de 1634.
Merced de Tierras a José Pérez. !bid, 1703, Exp. 12, fol. 129, 28 de julio de 1704.
M erced de tierras. !b id, Lcg. 3A, Exp. 42, fol. 3, 16 de abril de 1635.
MS. Litis sobre tierras. !bid, Leg. 8, Exp. 10, fol. 9, 18 de Feb. de 1690.
MS. Merced de tierras. !bid, Leg. 2, Exp. 13A, fol. 5, 16 de abril de 1635.

475

�prevención de soldados a mi costa -dice- y más de ciento cincuen. d as d e oveJas.
. 20
ta caballos", protegiendo 1as h acien
Carlos Cantú Francisco Báez de Treviño, Juan Esteban de Ballesteros y otros ~uchos vecinos pudientes, organizan también_ cuerpos hasta de treinta hombres; y, sin costo alguno de la real hacienda,
verifican campañas de pacificación que se prolongan por tres o
cuatro meses.

SOLDADOS

Fue siempre el Nuevo Reino de León "tierra de guerra viva";
esto es, de lucha continua contra el salvaje. Las campañas son ininterrumpidas en toda la región. Las hay que duran hasta oc?o
y diez años, manteniéndose "a sangre y fuego", hasta lograr qmetud relativa.
Los lapsos de paz son brevísimos. Lorenzo Díaz expresa en un
escrito de 1636: " ... agora por estarlo pacificados y quietos (los
.
,,..21
indios), dan lugar a que 110s ocupemos en la 1ab~r d.e 1a tierra
Hay que acudir también en auxilio de la provmc~a
Coahmla, y que participar en las expediciones de descubrimiento y pacificación.
El niño aprende la doctrina cristiana con los franciscanos, Y
apenas si recibe los más rudimentarios conocimientos de lect~ra
y escritura. Vicente de Treviño es maestrescuela por muchos anos
en la segunda mitad del xvii, pero ha de dejar su noble labor frecuentemente, a fin de acudir a las campañas que constantemente
se organizan.
.
No hay aquí centros de estudios superiores. Ya e~ las postn~erías del siglo se ve que algunas familias logran en~iar a sus hiJ~S
a cursar la carrera eclesiástica a México, GuadalaJara o San Miguel el Grande.
Apenas puede un niño empuñar el arcabuz, y ya participa en

?e

combates y asonadas. Juan Martín de Lerma participa en la defensa de su casa, "siendo muy muchacho". 22
Juan de León y Pedro Botello de Morales, son soldados desde
los quince años. Juan Bautista de Ruiz, asiste al primer encuentro
con los indios cuando tiene catorce. José González de Quintanilla, refiere que él ha combatido desde los trece años. Nicolás de
la Serna ha cumplido apenas doce años y ya sale a las campañas; y José de la Mota, Francisco de la Garza, Diego de Villarreal y Antonio García de Sepúlveda, asientan haber concurrido
a éstas, "desde que tuve uso de razón". 23
Puede decirse que no hay un solo vecino, en el siglo xvii, que
no haya tenido vida militar. Aquel que por su posición social o
por sus enfermedades no lo puede hacer, proporciona un segundo
que lo haga, o brinda ayuda de otro género.
Y se ejerce la milicia por servir al rey "como buen soldado y
fiel vasallo suyo". La real hacienda apenas si sostiene los escasos
presidios (destacamentos militares), de Cerralvo y Cadereyta, de
quince o veinte hombres cada uno. Los demás vecinos, hacen
siempre las campañas "a mi costa y mención, y con mis armas y
caballos". El constante ejercicio de las armas, llega a darles basta experiencia en el conocimiento de la tierra y de las costumbres
de los indios.
"Los soldados ( del Nuevo Reino de León) -dice el Cronista
Anónimo (Juan Bautista Chapa) - no saben volver la espalda al
24
riesgo". El Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria, en carta dirigida al virrey Duque de Linares, esto ya en 1712, dice, refiriéndose a los servicios del capitán Juan Guerra Cañamar: "Sus acciones no tienen más desgracia que no haber .sucedido en Flandes".
Hay tipos cuya trayectoria militar tiene antecedentes muy interesantes. Juan Esteban de Ballesteros es mosquetero más de cuatro años en la Armada de Barlovento, y cabo, poco después, en la
22

MS. Declaración. Ibid, Causas, Vol. 9, Exp. 122, fol. 6V, 17 de Oct. de 1657.
MS. Merced de tierras. Ibid, Civil, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol. 91, 27 de abril
de 1707.
" Historia de Nuevo León, p. 313.
21

,. MS. Merced de tierras. [bid, Leg. 80, Exp. 52, fol. 5, lo. de Feb. de 1699.
1
•
MS. Información. ]bid, Leg. 3A, Exp. 47, fol. 14,_ 12 de Dic. de 1645.

476

477

�Escuadra de Guzmanes. Combate a los piratas de Lorencillo en
Campeche; pica la peste en la Armada y queda enfermo en Veracruz, en 1684. Viene luego a Coahuila y participa en las campañas contra los tobosos. Como alférez real y reformado, combate a los coaruamas y, hecho capitán de arcabuceros de a caballo, pelea contra los janambres. Se casa en el Nuevo Reino y aquí
permanece como labrador y encomendero y criador de ganados
mayores y menores, ocupando, además, diversos cargos de república.25
Vecinos hay que han asistido a más de 30 jornadas peligrosas,
o que, "en servicio de ambas majestades" (Dios y el rey) han
consagrado veinte, treinta y cinco y hasta cincuenta años de su vida.
Una de las épocas más brillantes en la historia militar del Nuevo Reino de León, es la de las célebres expediciones a Texas, hechas por el general Alonso de León, en el último tercio del xvii;
unas a proteger a los misioneros, otras a combatir a los franceses
que se habían posesionado de aquellas costas.
Sólo los años y el agotamiento físico dan quietud al reinero, que
vuelve a labrar la tierra. Gaspar de Treviño, ya viejo, en 1705,
nos dice: "El ejercicio militar es rigoroso (sic) y precisamente,
con el tiempo, por golpes, lluvias, nieve y otros contratiempos,
aminoran las fuerzas y descomponen la salud y robustez de la naturaleza"; ( y pide por ello nuevas mercedes al gobierno). 20
A otros soldados se les ve decir en sus escritos: " ... me hallo
viejo y cargado de obligaciones" (Tomás Pérez); o, " ... me hallo cargado de años y sin poder trabajar, por lo quebrado que
me han dejado la salud la continuación de las campañas" (Mateo de León) .
El problema de las incursiones de los salvajes, continúa durante todo el siglo xviii, y se proyecta hasta el xix. En los días de Ayuda y la Reforma, lipanes y comanches, son el azote constante de
los pueblos fronterizos. Juan Zuazua, en el norte, y Mariano Es-

cobedo, en el sur, forjan combatiéndolos, su pericia militar. Zaragoza y Quiroga, Treviño, Garza Ayala y muchos otros, inician
su vida de soldados en estas campañas.
Muchas otras observaciones podrían hacerse en torno a los pobladores del noreste de México, y que explicarían el carácter y
la idiosincrasia del norteño de nuestros días.

"' 'MS. Merced de tierras, AMM., Civil, 1703, Exp. 12, fol. 149; 5 de enero de 1705.
"' MS. Merced de tierras. !bid, 1703, Exp. 4, fol. 56, 30 de mayo de 1703.

478

479

H31

�POR QUE SE VINO A VIVIR A MONTERREY
EL DR. DON JOSE ELEUTERIO GONZALEZ
CARLOS PÉREZ-MALDONAOO

TREs HAN SIDO LAS BIOGRAFÍAS que se han escrito del sabio filántropo Dr. don José Eleuterio González: las dos primeras por uno
de sus más queridos discípulos: don Hermenegildo Dávila, y la
otra por el Sr. Lic. don Santiago Roe!.
La primera edición del Sr. Dávila se publicó en el año de 1869,
dedicándola a su maestro, y en su ofrecimiento le decía: "Que siquiera sirvan mis líneas para que otro escriba de una manera
brillante sobre la vida de usted, que ciertamente puede servir de
modelo al que se proponga ser benéfico, virtuoso, sabio y filósofo;
al que se proponga alcanzar por medio de la ciencia, un cariño profundo de sus conciudadanos y un laurel que conserve su nombre".
En aquel tiempo don Hermcnegildo Dávila no era más que un
humilde estudiante del Colegio Civil.
En 1888, poco tiempo después del fallecimiento del Benemérito
Doctor, el mismo don Hermenegildo, ya entonces abogado, continuó aquel estudio biográfico de su maestro y en el mismo año
dio a la publicidad su obra completa, tan interesante y bien documentada, dedicándola al Sr. Manuel González, hijo del General del mismo nombre.
Por último, en el año de 1938, con motivo del quincuagésimo
aniversario de la muerte del Dr. González, el Sr. Dr. don Amado
Femández, acucioso historiador de grata memoria, y el que esto
481

�escribe, lanzaron una iniciativa proponiendo que los restos del Benemérito y su monumento, fueran trasladados al nuevo Hospital
Civil "José Eleuterio González" que estaba ya próximo a terminarse en el extremo poniente de la Avenida Madero.
La iniciativa tuvo magnífica aceptación y bien pronto se constituyó una Comisión para que se encargara de la organización de
los diversos homenajes que deberían de rendirse a la memoria de
tan insigne sabio.
Uno de los acuerdos que se tomaron, fue el de auspiciar la publicación de unos "Apuntes Biográficos" que el referido Sr. Lic.
Roel había preparado, debido a que la obra del Lic. Dávila se
encontraba completamente agotada desde hacía muchos años.
Todos los datos y relaciones contenidas en estas biografías son
de mucho interés e importancia, pues nos dan a conocer en todos
sus detalles la vida ejemplar del hombre civil más grande que ha
pisado tierra neoleonesa.
En los archivos de mi familia existen documentos muy interesantes : unos pertenecieron al mismo doctor González y otros a
su hermano político, el Sr. Lic. don Félix Pérez-Maldonado, Diputado al Congreso de la Unión por el Estado de Jalisco, de 1849
a 1851, y quien posteriormente cambió su residencia a Monterrey. Estos documentos, como he dicho, contienen datos muy interesantes relacionados con la vida y actividades del ilustre Doctor. Además, incidentalmente cayeron en mis manos unos artículos publicados en el año de 1913 en el periódico local La Ley, los
cuales seguramente se dieron a conocer en ocasión al centenario
del nacimiento del Dr. González.
No me ha sido posible hasta ahora saber quién recopiló estos
datos que había escrito el ilustre Doctor en 1884, pues la serie de
recortes de dicho periódico no está completa y, en consecuencia,
falta el final con el nombre del recopilador y comentarista. El
único dato que trae es que aquellas notas fueron dedicadas al Dr.
don Juan de Dios Treviño.
De estos papeles se deduce que el Benemérito Doctor vino a

Monterrey en fecha anterior al 18 de diciembre de 1833 que es la
señalada por sus biógrafos. Además, su accidentada venida no había sido previamente planeada, pues mediaron diversos acontecimientos dignos de relatarse y que puede decirse que son casi desconocidos, pues es la creencia del que esto escribe que solamente
fueron publicados en el mencionado periódico, cuya circulación
era muy limitada.
Pero veamos lo que el mismo doctor González nos dice en relación a este asunto:
"Estudié latinidad y retórica en el Colegio Seminario de Guadalajara, mi patria, y no queriendo seguir la carrera eclesiástica,
dejé el Colegio Seminario y pasé a estudiar filosofía al Instituto
Literario, que era la antigua Universidad, y allí mismo seguí estudiando medicina.
"En el mes de enero de 1830 estudiaba fisiología y a ·la vez era
practicante en el Hospital de San Juan de Dios, cuando la Providencia quiso (ella encadena siempre los acontecimientos humanos
con amor y suma sabiduría) que llegara a ese lugar, a donde se
acogen las humanas dolencias, un joven sacerdote originario de
esta ciudad,1 muy enfermo, víctima de incurable mal. Se llamaba
Fray Gabriel María Jiménez, hombre de severísima moralidad,
muy inteligente y dado al estudio y a la predicación.
"El Padre Jiménez, Franciscano, estaba destinado a las misiones de California, pero debido a la enfermedad que padecía, no
pudo ir al lugar de su destino". Para esto, el Dr. R. Bustamante
había dejado al joven estudiante de medicina, un tratamiento por
escrito para atender a aquel religioso y, en esta forma, le fue tomando particular estimación y cariño.
"Yo conocí -continúa- la amistad que me había inclinado a
él, porque sentía verdadera pesadumbre al considerar que aquel
hombre tan bueno y que tan útil podría ser, había de morir dentro de muy poco tiempo.
"El Padre Jiménez había tomado la determinación de cambiarse a San Luis Potosí, creyendo que sería más benigna la tempera1

Se refiere a Monterrey.

483
482

�tura para sus dolencias. Sólo siento ( me decía el Padre) irme
sin compañía tal vez a morir sin que nadie me vea; yo me llamaría dichoso si tú te fueras conmigo, pues tú has estudiado bien mi
enfermedad, la has visto tratar y has aprendido el método que en
mí ha seguido el Doctor Bustamante. Tú, para enseñarme a tener
paciencia rrie has leído el libro de Job, y para alentar mi esperanza
los salmos de David; tu me has aliviado mis padecimientos en
cuanto has podido. ¿ Qué más podría yo desear en la condición
en que me encuentro, sino es tener un amigo que me asistiera con
caridad y endulzara mis últimos instantes? Mira, en San Luis
podrías muy bien seguir tu carrera. Y o tengo allí muy buenos
amigos, sobre todo los médicos del Hospital son muy buenos y
muy amigos míos; son también los catedráticos; con ellos te recomendaré y te aseguro que conseguiré en aquel hospital un destino
con un regular sueldo".
Ante aquellas súplicas y, dados los sentimientos humanitarios
del Doctor González, era imposible negarse a los deseos del religioso. Por otra parte ( y esto sí lo relatan sus biógrafos), como residía en la casa de su hermano político que ya he dicho era el
Sr. Lic. don Félix Pérez-Maldonado, quien estaba casado con su
única hermana mayor, doña Josefa González, y tenían numerosa
familia, su extremada delicadeza, al no poder contribuír a los
gastos domésticos, fue otro de los motivos que decidieron al joven
estudiante de medicina a tomar la resolución de acompañar a
Fray Gabriel. Para ésto había consultado previamente con el Prior
del Hospital, Fray José Guerrero, quien aprobó la decisión del
sabio, y así salieron de Guadalajara el día 29 de Septiembre, llegando a San Luis Potosí el 6 de octubre de 1830. Para entonces
nuestro biografiado contaba solamente diecisiete años de edad.
El trayecto que separa la Perla de Occidente de San Luis, lo
hicieron a caballo, y ya podemos imaginarnos las penalidades de
Fray Gabriel durante aquel largo y pesado viaje, y la solicitud de
su compañero para atenderlo en tan precario estado de salud.
Una vez en San Luis Potosí, visitó a los Doctores don Pablo de
Cuadriello y a don Pascual Aranda, del Hospital de San Juan de
484

Dios y, sin tropiezo alguno ni mayores dificultades, continuó el estudio de su carrera, y es fama que se acarreó tales simpatías, que
para fines de aquel mismo mes de octubre fue designado Practicante Segundo del referido Hospital, con veinte pesos de sueldo
que le fijara el Secretario de Gobierno, don Eusebio Salazar.
Por desgracia los males que aquejaban al Padre Jiménez se
recrudecieron en San Luis, pero ésto no era motivo para que él
descuidara sus obligaciones ministeriales, principalmente como
orador sagrado. Tratando de aliviar en parte sus dolencias, decidió venir a Monterrey a pasar los meses de Diciembre y Enero.
El joven González, fiel a su obligación y no queriendo separarse
del predicador, logró le dieran una licencia de tres meses, y así
fue como llegaron a Monterrey a fines de Noviembre de 1830,
permaneciendo en esta ciudad hasta principios de Febrero, pues
Fray Gabriel, a pesar de haberse sentido mejor en este clima, se
empeñó en ir a predicar la Cuaresma siguiente a San Luis y, por
lo mismo, nuestros viajeros llegaron a esta última ciudad, de regreso, el 12 de Febrero de 1831.
Por el mes de Julio de 1833 sobrevino el cólera morbus, y todo
el tiempo de la epidemia lo pasaron allá. "El Padre Jiménez se entregó de lleno al cuidado de los coléricos, diciendo que los que
estaban buenos exponían más que él al atender a los apestados;
"ellos exponen -decía- la salud y la vida, mientras que yo sólo
la vida, pues la salud no la tengo". Era de verlo montado en la
burra que le daba la leche con que se alimentaba, recorriendo
las calles de San Luis y lugares circunvecinos. Tanta abnegación
y caridad las respetó la enfermedad".
"Ya que Dios no quiso que muriera del cólera -decía- claro
es que quiere que yo muera de consunción. Me voy a Monterrey; es
el temperamento que más me conviene; yo no quería ir a morir
allá para ahorrarle a mi pobre madre el disgusto de verme morir,
pero bien pensado ésto, considero que más pena le daría que yo
muriera lejos de ella, y que yendo allá le quedará el consuelo de
haberme dado los últimos cuidados, e ir cuando ella quiera encomendarme a Dios sobre mi mismo sepulcro. Conque, hazme este
485

�último servicio -le decía a su compañero-- ya que me has servido tanto: acompáñame a Monterrey para que allá entierres mis
huesos".
Y en esta forma emprendieron de nuevo el viaje a nuestra ciudad, llegando el día 12 de Noviembre de 1833. ~l comentarista
refiere "que la noche de ese día acaeció el curioso fenómeno atmosférico, o meteoro luminoso llamado 'lluvia de estrellas', pero
en tan grande abundancia como no se había visto cosa igual. Llamó la atención a todos, ignorantes y entendidos, y suscitó los más
curiosos comentarios".
Fray Gabriel había traído cartas de algunos religiosos de San
Luis Potosí, recomendando al joven González, dirigidas al Sr. Obispo de esta Diócesis, Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. don Fray José María
de Jesús Belaunzarán y Ureña, y en una visita que hizo este ilustre
prelado al Padre Jiménez, le dijo: "Dígame Vuestra Paternidad,
¿este es el niño médico de quien tanto me hablan en sus cartas
Fray Matías Gómez y Fray Cayetano Salazar?". "Sí, Ilustrísimo
Señor" -le contestó el Padre-. "Mucho me alegro --dijo el prelado-- de que se hayan venido entre nosotros, yo haré por usted
cuanto pueda y e~pero en Dios que se ha de hallar bien en Monterrey".
Para entonces el humanitario y caritativo joven no traía más
título que el certificado que le extendió el Profesor en Cirugía! don
Pablo de Cuadriello, Director del Hospital Nacional de San Luis
Potosí, en el cual hacía constar que había practicado cirugía por
diez y siete meses bajo su dirección en aquel hospital, "en cuyo
tiempo desempeñó con exactitud y aprovechamiento todos los oficios que se le encomendaron". Este certificado tiene fecha lo. de
Noviembre de 1833.
El recopilador y comentarista de los rasgos biográficos que vengo apuntando, refiere que a los pocos días de haber llegado el
joven González a Monterrey, fue a visitar el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, y que ya no encontró al médico guineo que
hallara en su primera estancia en esta ciudad. "Ya el negrito Reyes -así le llamaban- había sido sustituído por un boticario de
486

nombre Ignacio Zendejas, de Guanajuato. Empezó desde luego
a practicar la medicina y cirugía, siendo el primer caso que se le
presentó, la amputación de una mano, determinación tomada en
contra del dictamen del boticario Zendejas, pero el éxito dio la
razón al joven cirujano, y al infeliz paciente le salvó la vida".
El lo. de Mayo de 1834, por disposición del Señor Obispo Belaunzarán, nuestro biografiado quedó encargado de la dirección
del referido hospital.
"Entre tanto nuestro Padre Jiménez se desmejoraba cada día
-sigue diciendo el Doctor- y, sin embargo, todavía así predicó
la cuaresma de 1834. El último sermón que predicó fue el de San
Juan Nepomuceno, en la fiesta que le hacía el Lic. Juan Arizpe".
"Llegó el 28 de Febrero de 1835: comprendió que le llegaba su
última hora: la veía llegar con toda tranquilidad y toda calma:
hablaba de ella como de un paseo que fuera a dar por su gusto;
hizo le cantaran el Credo y, a los pocos momentos después murió.
El primero de Marzo amaneció tendido y al día siguiente me fui
a vivir al Hospital".
"Tal fue el hombre que trajo al sabio filántropo -dice nuestro
comentarista- tal fue el instrumento de que Dios se valió para
traer aquí a un hombre que tanto había de contribuír para el bien de
esta porción de nuestra querida Patria. Al Doctor González, pues,
lo trajo la amistad; lo arrastró la compasión, y preso lo tenía la
ternura de esos dos corazones que tan bien se ent"endieron y unieron".
Estas fueron las causas que determinaron la venida del sabio a
Monterrey, y ahora veamos los verdaderos motivos por los cuales
decidió quedarse aquí y que él mismo nos lo dice: "Desde que
yo vine a Monterrey compré una Constitución para estudiarla.
Yo ya había visto la Constitución de Jalisco, la de San Luis, la
General de la Nación dada en el año de 1824, y la de la Monarquía Española publicada en 1812 ... " "En Nuevo León -me decía yo-- el que no es patriota, el embustero, el injusto y el egoísta,
pueden ser acusados y perseguidos por infractores a la Constitución. Además, aquí puede uno aprender y enseñar cuanto quiera,
487

�sin más restricción que la de que lo que se aprende o enseña sea
cosa honesta; este país es, pues, un verdadero paraíso".
Por lo tanto, lo que retuvo al Benemérito en esta tierra, fue una
sabia legislación.
Los demás aspectos de la luminosa vida del Dr. don José Eleuterio González como historiador, humanitario, educador y filántropo son ya conocidos y están muy bien descritos en las biografías citadas al principio, y termino con las frases que dijera don
Guillermo Prieto al referirse a nuestro Benemérito: "Es un luminar para la ciencia, para la juventud un tesoro, para la humanidad doliente un tierno y generoso consuelo, y para Monterrey
un justo título de orgullo".

VOCABLOS DE LA LENGUA QUINIGUA DE LOS INDIOS
BORRADOS DEL NORESTE DE MEXICO
A la memoria de mi padre.
EUGENIO DEL HOYO

l. JUSTIFICACIÓN
EN EL CURSO DE UNA INVESTIGACIÓN realizada en el Archivo Municipal de la ciudad de Monterrey en busca de documentos sobre
encomiendas y esclavitud de indios en el Nuevo Reino de León,
tuve oportunidad de recoger una gran cantidad de vocablos -no
menos de tres mil- de las lenguas habladas por las bandas nómadas del noreste de México. Todas estas lenguas se habían extinguido ya a fines del siglo XVIII y no queda de ellas más rastro
que las palabras por mí recogidas en documentos de los siglos
XVII y XVIII. Se trata, pues, de lenguas verdaderamente "muertas". En algunos de esos documentos tuve la fortuna de encontrar
la tradución a nuestra lengua española de algunos de esos vocablos.
Frente a esta riqueza de material lingüístico, en su mayor parte
inédito, no pude menos que sentirme emocionado y, lo confieso,
no pude tampoco resistir la tentación de organizarlo e intentar su
análisis. Confieso también que enfrentarme con semejante problema, ha sido un acto temerario, ignorando, como ignoro, los
principios elementales de ia lingüística; por eso, si se me pregunta
cual fue el método que seguí, tendré que responder, no sin cierta
vergüenza, que el método lo fuí inventando a To largo del trabajo;
488

489

�método que con toda sencillez, someto a la crítica de los especialistas.
No pretendo ofrecer mi trabajo como algo cuajado y definitivo,
ni creo que los resultados de mi análisis sean en todo satisfactorios
y, tal vez, nunca hubiera tenido el atrevimiento de publicarlo si no
hubiese contado con los consejos valiosísimos y el estímulo cordial
de un notable lingüista, el Dr. Mauricio Swadesh y, más tarde,
con la crítica inteligente y autorizada de la Sra. María Teresa F.
de Miranda, reconocida autoridad en estas disciplinas. A ambos
quiero expresar mi gratitud y manifestarles que sin su ayuda y estímulo no hubiese tenido valor de dar a luz este fruto de mi audacia.'
Considerando, además, que el problema lingüístico y etnográfico del noreste de México no ha sido resuelto, ya que todo lo que
se ha dicho no pasa de ser hipótesis y conjetura, creo que cualquiera aportación, por humilde que sea, será bien recibida y servirá
de estímulo para ulteriores estudios que vengan a esclarecer punto
tan oscuro y harán posible llenar ese lunar vacío de datos - terra
ignota- que existe aun en el mapa etnográfico y lingüístico de
América.
Uno de mis proyectos, el más ambicioso, es trazar ese "Mapa
lingüístico y etnográfico del noreste de México" y hace ya algún
tiempo que vengo colectando y organizando material con
.objeto; mi trabajo está muy avanzado y, ahora, como un ant1c1po,
ofrezco a los especialistas este intento de vocabulario de la lengua
"quin1gua" o "borrada" que hablaron las bandas nómadas del
noroeste de Tamaulipas y la parte oriental de Nuevo León.

es:

II. Los BoRRADos
En el extenso ámbito geográfico de aridamérica habitaron, hasta principios del siglo XIX, multitud de pequeñas bandas nómadas de cazadores-recolectores, belicosos, desnudos, hambrientos,
crueles y que vivían en un horizonte cultural comparable, si es
490

que son lícitas tales comparaciones, con el paleolítico del Viejo
Mundo. Los españoles, siguiendo en ésto a los aztecas, los llamaron con el nombre genérico de "chichimecas", que en la lengua náhuatl viene a decir "de linaje de perros", como traduce don Wigberto Jiménez Moreno. Al avanzar hacia el norte la conquista española, se fueron conociendo los diferentes grupos indígenas y,
por razones obvias, hubo necesidad de diferenciarlos, no bastando
ya el término genérico de "chichimecas": de algunos de estos grupos se pudo averiguar el nombre que a sí mismos se daban en su
lengua : otros se conocieron por los nombres con que los llamaron
los mexicanos y tlaxcaltecas que acompañaron siempre a los españoles en este formidable avance hacia el norte y que, en ciertos
casos, era la traducción, a lengua náhuatl, del nombre que ellos
se daban en su propia lengua y, por último, muchos fueron bautizados caprichosamente por los españoles, traduciendo a nuestro
idioma, algunas veces, la palabra aborigen y, otras, las más, apodándolos simplemente. En este último caso están los grupos nómadas del noreste, donde los españoles encontraron muy generalizada la costumbre de pintarse o tatuarse el rostro y el cuerpo con
gran diversidad de rayas y dibujos. Y como observaran que todos
los componentes de una misma banda o ranchería se pintaban o
tatuaban de la misma manera y que las pinturas o tatuajes variaban de unos grupos a otros, de ello tomaron base para diferenciarlos: Llamaron "pintos" a los que se pintaban el rostro y el cuerpo
con rayas muy anchas y separadas; "rayados" a aquellos que.
usando también rayas anchas, estas no lo eran tanto como en los
"pintos" y que, además, formaban figuras muy diferentes a las de
éstos; dieron el pintoresco nombre de "aculibrinados" a los que
se pintaban rayas ondeadas o en culebrilla y "blancos" o "blanquillos" a los que no acostumbraban pintarse ni tatuarse y que
eran los menos. Los "barreteados" eran aquellos que tenían el rostro
y el cuerpo cubiertos de finos tatuajes en forma de rayas muy finas
y paralelas. En otro grupo podríamos considerar a los "pelones",
que eran todos aquellos que acostumbraban raparse parcialmente el cráneo en formas por demás variadas y pintorescas; los
491

�había de "corona de fraile", que traían completamente rapada la
"calota", dejando largos mechones al rededor; otros llevaban una
especie de cresta que terminaba hacia atrás en una larga y bien
cuidada cabellera, rapándose ambos lados de la cabeza; los había
que sólo conservaban un largo mechón sobre el frontal, atado
como cimera en lo alto de la frente; en fin, había 'pelones' de muy
diversas hechuras y maneras.
Para pintarse usaban tierras de muy diversos colores, principalmente en la rica gama de los ocres; el empleo del almagre estaba
muy extendido, lo mismo que el del "tezcatete" -yeso o alabastro
calcina~os-; usaban mucho de un color azul que no he logrado
averiguar, hasta ahora, de dónde lo obtenían; el color negro lo
sacaban del carbón vegetal mezclado con sebo de venado y, algunos grupos cercanos a las costas del Golfo, empleaban el chapopote. Las tierras y carbones, finamente molidos, se aplicaban al
cuerpo untándolo previamente de sebo de venado, que era lo más
frecuente, o de agua, saliva, sumo de tuna u otros sumos o pegamentos vegetales y hasta algún otro líquido menos limpio; sospechamos que utilizaron también para pintarse la cochinilla del
nopal. El color se aplicaba cuidadosamente con el dedo o con finos
pinceles. Los "barreteados" obtenían sus tatuajes abriéndose las
carnes con peinecillos hechos de dientes de ratón sujetos a una
pieza de madera mediante un fuerte pegamento que obtenían
mezclando la baba podrida de ciertas viznagas con ceniza de zacate, este pegamento en lengua náhuatl se llamaba "chaute" o
"chautla". Dentro de las heridas introducían fino polvo de carbón
para obtener cicatrices realzadas y de color azul oscuro.
Para ilustrar esta nota que he formado a base de datos de archivo, pondré aquí tres citas de tres notables cronistas que escribieron en tres siglos diferentes. Son ellos Gonzalo de las Casas, autor de La Guerra de los Chichimecas, el capitán Alonso de León
quien en su Relación y Discursos nos ha dejado el más completo
y valioso estudio sobre los indios del Nuevo Reino y Fray José de
Arlegui cronista de la Provincia Franciscana de Jalisco. Dice Gonzalo de las Casas: " ... para que mejor se conozcan (los que ha492

cen la guerra a los españoles) doy unas señas que son las muchas
rayas y pinturas de la cara, que estos tales afirman los que lo saben que son de la laguna grande o de los confines de la florida
o de la tierra donde anduvo el gobernador Francisco Vázquez Co~
ronado ... " y en otro lugar nos dice: " ... usan mucho invixarse
que es, untarse de colores con almagre colorado y otros minerales'
dellos n~gros y amarillos y casi de todas colores. Su luto es tresquilarse y tiznarse de negro, y tráenlo por algun tiempo, y para quitárselo, hazen fiesta y convidan sus amigos y acompañados van a
labarse. : . " Gonzalo de las Casas escribió su obra por el año de
1570. Oigamos ahora lo que nos dice el capitán Alonso de León.
agudo observador y profundo conocedor de los indios nómadas deÍ
noreste: " .. .píntanse las caras, en general cada nación con diferentes rayas, y otros todo el cuerpo, a la larga, atravesadas, derechas las rayas, u ondeadas, cual suele estar la tirela (una clase
d~ tela) ; No, ~/fieren las indias de ellos, en las rayas muy poco,
m en lo demas . Y, en otro lugar, nos entrega esta magnífica nota
sobre 1os " pe1ones" : " ... a1gunos tienen,
·
de la coronilla a la frente, pelado y rayado, que nacen las rayas de las narices: llámanlos
calvos o pelones; y esta parte pelada, unas naciones la tienen más
ancha que otras, pero todas muy lisa, de arte que, apenas apunta
el vello, cuando lo quitan, que parece según está aquella parte,
que el artificio ha convertido en naturaleza y que no podrá nacer cabello; más nace, si lo dejan". D. Alonso de León escribía
estas palabras por el año de 1648. Oigamos, por fin, lo que nos
dice el Padre Arlegui un siglo más tarde, su crónica fue editada
el año de 1737: "Para distinguirse éstas (las naciones del Nuevo
Reino de León) entre sí, usan unas señales o rayas que se hacen
en el cuerpo y en las caras, para lo cual luego que nacen sus hijos, con rústicos, aunque afilados pedernales, les rajan sus rostros
Y pechos, y poniendo carbón molido sobre las recién (sic,) heridas, como lo negro se reconcentra, quedan para siempre estampadas". "yo he visto varias veces, cuando salían en la Vizcaya a
recibirme visitando la Provincia, a los indios envijados de esta
forma, y aseguro que son unos espectáculos tan diformes, que
493

�pueden retratar al vivo a los demonios, porque como son adustos,
me~br~dos y denegridos, pintados de colores pálidos y adustos,
con unagenes tan feas y horribles, causan pavor a los que los miran, y aun las bestias mulares tiemblan y se espantan con su vista, y lo p.eor es que juzgan que se les infunde el valor y ponzoña
de los arumales que llevan pintados en sus cuerpos, y así procuran que sean de los más feroces. Estas y otras figuras sacan en
sus batallas, indignas que se refieran ... "El traje y gala con
que salen a batallas es también digno de risa, porque buscan barros de diferentes colores, de que hay abundancia en estas tierras
,
'
y emb arrandose con ellas sus adustos cuerpos, se pintan en ellos
sierpes, víboras, sapos y otros inmundos animales, poniéndose en
las cabezas plumas de varias aves y colores, y esta es la mejor
gala y el mejor adorno para sus ojos".
Dentro de este criterio de clasificación, se llamaron "borrados"
a los indios que se pintaban el rostro y el cuerpo con rayas "menudas", es decir, rayas muy finas, paralelas y muy próximas unas
a otras; la palabra "borrados" tal vez se refiera a que la multitud
y proximidad de las rayas les "borraba" las facciones. De los documentos consultados se desprende que los "borrados" eran más
dóciles y un poco menos belicosos que sus vecinos guachichiles y
alazapas y, por lo tanto, fueron víctimas predilectas de los cazadores de esclavos y encomenderos; en algunos documentos la palabra "borrado" parece ser sinónimo de indio no belicoso.

III.

AREA GEOGRÁFICA

El área habitada por los "borrados" no he podido fija.r ia aún
en forma detallada; pero, tentativamente, y por lo mismo, sin la
precisión deseada, puedo decir que los "borrados" se extendían por
una faja de terreno orientada sensiblemente NNE-SSW, entre la
Sierra Madre Oriental y Tamaulipa la Nueva (Sierra de San Carlos), limitada al norte por el Río Bravo y al sur por el Río del
Pilón Grande; aunque pensamos que entre el Río Grande y las
494

rancherías de "borrados", se interponían bandas de indios "pelones"; y en el sur, al establecerse las Misiones del Río Blanco, se
incorporaron a ellas, junto con los "vocalos'' y "negritos", algunas bandas de "borrados" que, huyendo de las encomiendas del
Nuevo Reino de León, habían emigrado de su antiguo habitat en
la Región del Pilón Chico ( Montemorelos) . Esta zona, según datos tomados del magnífico trabajo del Ing. D. Isidro Vizcaya Canales: "Agricultura en Nuevo León", corresponde al "pied de
mont", con altitudes entre 200 a 300 metros sobre el nivel del
mar, con temperatura media anual superior a los 22º C., y con clima BShw en la clasificación de Koeppen, o sea clima caliente y
árido con la mayor precipitación pluvial en verano, con una vegetación constituida principalmente por arbustos espinosos con extensiones cubiertas de hierbas y zacate, que, antes de la introducción de los ganados de ovejas, en el siglo XVII, ha de haber
cubierto casi toda la zona. A pesar de su carácter semi-desértico,
la zona está irrigada por numerosos ríos y arroyos de márgenes arboladas, principalmente de sabinos, y que forman ciénagas de
abundantes lampazos, carrizos y tulares. Para cerrar esta breve nota de localización geográfica, pondré aquí algunos de los lugares
que aparecen en los documentos como habitat de los "borrados"
y que son fácilmente localizables: Salinas de San Lorenzo, Valle
de las Salinas, Río San Lorenzo, Valle de Apamona, Río del Pilón
Chico, Río del Pilón Grande, Sierra de Tamaulipa la Vieja, Río
de San Juan, Valle de los Canainas, Agualeguas o Gualeguas.
IV.

EL PROBLEMA LINGÜÍSTICO

Me parece que uno de los datos más importantes que se obtuvo
de esta investigación de archivo, es que los diferentes grupos formados atendiendo a sus pinturas o tatuajes: Borrados, pintos, rayados, pelones, etc., corresponden a diversos grupos lingüísticos.
De los documentos consultados se desprende que los "rayados" eran
de lengua cuachichil, los "pintos" hablaban la lengua alazapa,
495

�los "borrados" la lengua quinigua, etc. Mi ignorancia en la lingüística me impide saber si estas diferentes lenguas podrán reducirse dentro de un solo grupo; pero el carácter general de los
vocablos de los diversos grupos, me lleva a pensar que se trata, no
de simples diferencias dialectales, sino de lenguas diferentes.
Que el problema de clasificación de las lenguas del noreste de
México no ha sido resuelto, se puede constatar sencillamente siguiendo en forma cronológica, las opiniones más autorizadas.
En 1864, en su Geografía de las Lenguas y Carta Etnográfica
de México, D. Manuel Orozco y Berra, partiendo de un dato geográfico por carecer de datos lingüísticos, incluyó nuestra zona en
la familia Tamaulipeca. Al año siguiente ( 1865) D. Francisco
Pimentel en su Cuadro Descriptivo y Comparativo de las Lenguas
Indígenas de México, optó por dejar en blanco la zona. En 1888
D. Antonio García Cubas en el Atlas Pintoresco, siguiendo a
Orozco y Berra, los llama Tamaulipecos. En 1908 D. Nicolás León
en Familias Lingüísticas de México, los incluye en la Familia
Athapascana. Cyrus Thomas y John R. Swanton en Indian Languages of M exico, etc., en 1911, vuelven a llamarlos Tamaulipecos. En 1920 Walter Lehmann deja en blanco la zona. En 1924
Paul Rivet vuelve a llamarlos Tamaulipecos. En 1926 Walter
Schmidt los incluye en el grupo Hoka. En 1929 Edward Sapir
señala dentro de la zona a las familias Tamaulipeca y Janambreña. En 1934 Alfred Kroeber en Uto Aztecan Languages of Mexico los incluye en el grupo Atapascano. En 1938 Trager-WolfMcQuown dividen la zona en Tamaulipeco y Janambre. En 1937
Miguel Othón de Mendizábal y Wigberto Jiménez Moreno en
Distribución Prehispánica de las Lenguas Indígenas de México
insisten en llamarlos Tamaulipecos por la misma y única razón
geográfica que tuvo para hacerlo Orozco y Berra en 1864. En
193'9 J. Alden Mason en The Natives Languages of Middle America, los incluye en la familia Hokana. Por último, Mauricio
Swadesh en 1959 en Mapas de clasificación lingüística de México
y las Américas los clasifica dentro del grupo macro-yuma, subgrupo cuahuilteco-karankawa.
496

Del examen de la lista de arriba, encontramos que ia mayor
parte de los autores incluyen a los "borrados" en la familia Tamaulipeca siguiendo a Orozco y Berra; pero oigamos lo que él
dice respecto a esa denominación: "El resto de las tribus (del
noreste) tenían habla peculiar, que tal vez se diferenciaría más
o menos en algunas comarcas, cosa que no podemos asegurar careciendo de datos; tampoco sabemos cómo se llamaría, mas para
poderlo distinguir le decimos Tamaulipeco. Otros de los autores
mencionados incluyen a los "borrados" en la Familia Athapascana;
juzgo que se trata de un error de carácter cronológico, ya que
los Apaches, que pertenecen a esa familia, incursionaron a través del territorio de nuestro estudio, desde el siglo XVIII, pero
sin tener nada que ver, desde el punto de vista lingüístico, con
los antiguos habitantes de la zona. Por último, algunos autores los
incluyen en la Familia Hokana. Oigamos lo que nos dice John
R. Swanton en Linguistic Material from the tribes of Southern
Texas and Northeastern Mexico, comentando un trabajo de Sapir:
"Professor Sapir has also suggested a much wider connection
for the old south and central Texan tangues, aligning them
as he does with the great Hokan famili of the Pacific coast.
This contention has still to be placed beyond reasonable doubt,
but there are certain considerations which lend considerable
color to the idea. W e note that, north of M exico, there are
two regions of high linguistic complexity. The better known
area is, of course, California and Oregon, but the lands about
the northwestern angle of the Gulf of M exico exhibit a similar condition, yet one which has been obscured to some extent
by the fragmentary charecter of the material from this
section. lt is not only that we have a number of small linguistic
stocks but that there is evidence of very considerable divergence among the dialects of those stocks. Now, between the
Pacific and Gulf areas are, or rather were, two great f amilies,
one of which, the Athapascan, appears to have intruded itself
497

�from the north at a relatively late period while the other,
the Uto~Aztecan, seems to have moved in a northsouth direction one way or the other considerably earlier. M ay it not
be that the aboriginal Californians and south Texas represented remnants o/ carlier waves, aplit in two by these later comers and driven west and east respectively?". Opinión que
en 1959 sigue sosteniendo Swadesh en Mapas de clasificación
lingüística de México y las Américas, al incluirlos en el grupo que él llama macroyuma.

Una de las razones que me movieron a publicar, sin la depuración crítica necesaria, este material lingüístico, fue el deseo de
ponerlo cuanto antes en manos de los especialistas, con la esperanza de que este apasionante problema pueda ser resuelto.
1
1

v.

EL MATERIAL

El material lingüístico que aquí publicamos fue recogido, casi
en su totalidad, de documentos inéditos que se guardan en el riquísimo Archivo Municipal de la ciudad de Monterrey, y muy
especialmente del Ramo Civil, habiendo examinado sistemáticamente ciento cuarenta y cinco volúmenes que van desde 1596 a
1799, recogiendo cuidadosamente los vocablos indígenas en ellos
contenidos.
Los documentos que proporcionaron material más abundante
y valioso fueron las solicitudes y mercedes de encomiendas de indios, las ipformaciones testimoniales en las muchas y diversas guerras que los españoles sostuvieron contra los aborígenes y, en forma muy especial, por la calidad de los datos, los pleitos sostenidos por los encomenderos sobre la propiedad de rancherías de
indios.
El trabajo con este material presenta una serie de problemas
de gran dificultad e interés.
498

El primero, para mí sin solución posible, es mi desconocimiento de los métodos de la lingüística. Por eso deseo entregar cuanto
antes mi material, clasificado y situado geográficamente, a los especialistas para que trabajen con él, _seguramente con gran fruto.
Pero, además de este primero y grave problema, que no intenté
resolver, quiero señalar otro tipo de problemas que se han presentado en esta investigación.
En primer lugar, quienes redactaron los documentos no conocían la lengua ni tenían la menor noción de la fonética y transcribían los vocablos muy a su manera y así se encuentran variantes que mucho desconciertan.
La fuente principal fueron las solicitudes de encomiendas y los
pleitos sobre indios. En las primeras se exigía el nombre de la
ranchería, su significado y el lugar donde residían y era frecuente que los intérpretes diesen el lugar de residencia como significado del nombre. En otros casos el nombre de la ranchería era
muy largo y complicado y el solicitante tomaba sólo una parte
de él dando el significado del todo. En los pleitos sobre indios se
encuentran informaciones testimoniales que muchas veces aclaran algunos de estos problemas; pero, que en ocasiones los complican, ya que cada una de las partes del litigio da diferente nombre a la ranchería o, para el mismo nombre ofrecen diferentes
significados y, caso muy frecuente, los informantes, intérpretes o
testigos, eran indios aleccionados y amenazados por el encomendero. En otras ocasiones hay confusión acerca del grupo a que
pertenecen: así se habla de "alazapas-borrados", o de "borrados
que llaman pelones", o la ranchería, que en un documento aparece como de "borrados", otro la señala como de "alazapas", etc.
Otras veces se dice: tal nombre que en nuestra lengua castellana
quiere decir tal, "o la significación que resultare porque no se
pudo averiguar bien por ser tan bozales dichos indios" y, ¿cuantas veces no se inventaría un significado para cubrir el trámite
legal?
499

�Sin embargo, creo yo que un cuidadoso estudio de los vocablos
y de diferentes grupos con ellos formados, puede conducir a resultados bastante satisfactorios. A este grupo de vocablos de la
lengua "quinigua" de los indios "borrados" con significado en español, que ahora ofrezco a los estudiosos, he aplicado la crítica
más rigurosa así como el análisis paleográfico más cuidadoso.
VOCABLOS DE LA LENGUA GUINIGUA DE LOS INDIOS BORRADOS
11

Abasusiniguara
aguariguanapao
aguariguanaguapao
aguecapan quedejeños
aguispisguaras
aguiquegua
agustiguaras
ammgurra
amachuchiniguara
amalcuaperco
amacualperco
amapanamas
amaquiapinimen
amaugtiguara
ambara y guimo
amiguara
amiguas
amoquamaray
amosisiniguaras
a¡npapa caene amiguas
amapapanauco
anagmane
anagua
anaguíguas
anaiguigas
aniguaras
anipigua
500

tierra colorada.
loma espinosa.
loma espinosa.
come mezquite y nopal.
carrizal.
carrizo que está en el agua.
cerrito puntiagudo.
cerrito agujereado.
tierra colorada.
gusanos revolcados en el zoquete.
gusanos revolcados en el zoquete.
pescado grande.
patos que andan en el agua ¿borrados?
tierra blanca.
peñasco blanco.
aletas de pescado - pescado que abre las cola y
las aletas para nadar.
pescado ?
gente que come puerco.
tierra colorada.
que se untan con almagre y comen pescado ¿borrados?
coje narices.
chaparro espinoso que da frijol colorado amargoso.
anacuas ?
un arbolito espinoso que da una frutilla.
arbolillo espinoso que da una frutilla.
flechas.
vara de flecha.

anipiguaque
anicapanes
aquispisguaras
arichimamoica
airiñiguara

ariscapanes
aútecapaguame

ayanguara
ayeriguara
ayesiguara
ayirañiguaras
ayrañiguara

ayundiguiguara
ayuniguile
ayuniguira
bayaguaniguara
bayagueras
bayamiguara
boiguaras
cachupiniguara
caguarañiguara
caguiamiguara

caguijamiguara
caguiraniguaras
caguirañiguara
caguiyacana
caguiyamiguara
caiguara
caijuaniguaras
canaina
canapanama
canaraguayo

varas de flecha.
comedores de gavilanes.
carrizal.
comedores de gavilanes.
monte de álamos u otros árboles de junto al agua,
porque eran naturales de un montecillo de éstos
árboles junto a una ciénaga.
comedores de gavilanes.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del
río - pájaros que viven en la orilla de un río
donde hay muchos árboles que llaman sabinos
y en el plan hace una piedra resbalosa.
monte sin espinas.
mucha gente.
mucha gente.
monte grande.
gente que vive en un gran llano en una ciénaga
junto a un montecillo y que no sabe de que
árboles es el montecillo ...
cerro agujereado.
agujero donde hacen mezcal.
cerro agujereado - agujero donde hacen mezcal.
que viven en unas barranquitas.
pies de venado.
gentes que viven en barrancas pequeñas.
pie de venado.
tierra blanca.
liebre de las orejas grandes - orejas de liebre.
gente que vive junto a unos sabinos - agua entre
sabinos - un sabino grande, beben en un ojito
de agua y viven en unas salinillas.
que viven junto a unos sabinos.
pajaritos pintillos ?
orejas de liebre ?
sabino grande - sabino grande donde beben agua.
sabino grande - sabinos grandes de muchas raíces.
mucha gente ?
cabecita de conejo.
carrizo que está en el agua.
comedores de gavilanes ?
caracoles.

501

�canaynas
capanamas
carama
caramaperiguancananaréchecanano
caramapama
caramapinguan
caramariguanes
caramaperiguancamanichicanano
caruncapanos
cayuiguara
cguiacana
cothoayaguala
cotoayala
cotoguayagua
cotoyaguala
cuidajos
cunpanama
cunpanamoquiniapin
guarastiguara
guarauctigua
guareytigua
guareytigua puniapatama
guaripa
guayatiguara
guimo aiauco
irapaguines
maapiguara
macatiguire
manigua
mapi
mapique
mapiniguara
maupanama
milantiguas
minaguaguapo
miñaguapa
macoápanamas

502

carrizo que está en el agua.
come cochinos ?
perro
perros que entran por una cueva y salen a otra perros que entran por una boca y salen por otra.
come perros.
¿ ... ?
¿ .. .?
perros que entran por una cueva y salen por otra.
perros que comen pescado.
mucha ge~te.
sabino grande donde beben agua.
árboles grandes que tienen pastle.
árboles grandes que tienen pastle.
pastle o heno.
árboles grandes que tienen pastle
chupa tabaco.
come conejos.
come conejos y gente de la frente grande.
agua limpia.
agua blanca.
agua clara del río.
agua clara del río y tule ancho.
¿ .. . ?
que viven en la orilla del río.
peñasco blanco.
espina de nopal.
mezcal del que tiene espinas por los bordes.
río que lleva fuerza.
estero (significado muy dudoso)
¿ .. . ?
¿ . . .?
¿ . .. ?
come venados.
come tunas.
chaparro espinoso que da un frijol colorado espinoso.
fri jolillo.
come cochinos ?

opaguiguara
paacarañiguaras
pacacnomo
pacacnomo
panamiguara

pantiguara
pantiguaras
passa-guaniguara
patiporas
pelicaguaro
pioguani conpagua
pioguara coapagua
pixaguaniguaras
punia patama
quedejeños
quiáguechamqueguexosmapi
quiapanama
quidajos
quídeclapos.samalpa
quereas
quiniapin
quitamocapanama
quitamoquapanamas
saractigua
saratiguacaramanigua
upahuiguaras
xinipiguara
yminiguaras
ypantiguaras
ysmacurapemue

ciénaga de mucho tular - "que por vivir en una
ciénaga de mucho tular se llaman así".
agua que llueve.
que viven junto al agua bañándose empinados que viven en el cerro de las chorreras.
cara lavada.
agujero donde se entran las liebres y ratones, que
van de huída, y allí cavan y les pr:enden fuego
y los sacan de allí.
tierra colorada.
untados de almagre - que viven junto a una cueva o mina que de ella sacan almagre.
están pintados como chapules.
tierra amarilla o parda.
piedras coloradas:
tacopates.
tacopates.
unos peñascos altos y al pie de ellos hay unos charcos de agua que no corren.
tule ancho.
nopales ?
sapos unos y otros berrendos.
comedores de sapos ?
chupa tabaco.
come chapotes y bebe en la orilla del agua.
hombres de la frente grande.
que come muchos javalines.
come javalines - come puercos.
que viven en un estero hondo en que hay zacate
cortador y en él habitan muchas palomas.
estero donde habitan palomas.
ciénaga o carrizal.
matorrales chiquitos.
cerrito.
tierra colorada.
pajaritos colorados copetones.

503

�ANALISIS DE LOS VOCABLOS DE LA LENGUA GUINIGUA DE
LOS INDIOS BORRADOS
abasusiniguara
aba-susini-guara
aguariguanaguapao
agu-ari-guanaguapao
aguariguanapao
agu-?-guanapao
aguecapan quedejeños
agueca-p-an-quedejeños
aguispisguaras
agui-s-pi-s-guaras
aguiquegua
agui-que-gua
agustiguaras
agu-s-ti-guaras
airiñiguara
ai-riñi-guara
aiuniguira
aiu-ni-guira
amachuchiniguara
ama-chuchini-guara
amalcuaperco
ama-1-cua-perco
amacualperco
ama-cua-1-perco
amapanama
ama-p-anama
amaquiapinimen
amaugtiguara
ama-ug-ti-guara
amabara y guimo
amiguara
ami-guara
amiguas
ami-gua
amoquamaray
504

tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
loma espinosa.
cerro-?-espinoso.
loma espinosa.
cerro-?-espinoso.
come mezquite y nopal.
mezquite-quien-come-tunas?
carrizal.
carrizo-?-vara-?-gente.
carrizo que está en el agua.
carrizo-está?-agua.
cerrito puntiagudo ?
cerro-limpio-que está-gente.
monte de álamos u otros árboles - junto al agua.
cerro-álamo?? ?-gente.
cerrito agujereado ?
cerro-chico-gente.
tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
gusanos revolcados en el zoquete.
tierra-?-agua-gusano.
gusanos revolcados en el zoquete.
tierra agua-?-gusano.
pescado grande.
pescado-quien-come.
patos que andan en el agua ¿borrados?
tierra blanca.
tierra-blanco-que es-gente.
peñasco blanco.
aletas de pescado - pescado que abre la cola y
las aletas para nadar.
pescado-gen te.
pescados.
pescado-gente.
gente que come puerco.

amoqua-ma-r-ay
amossissiniguara
amo-ssissini-guara
ampapacaeneamiguas
am-pa-pa-caene-amigua
amapapanauco
ana-gmane
ana-gmane
anagua
ana-gua
anaguíguas
ana-guí-gua
anaiguigas
ana-i-gui-ga
anicapanes
anica-p-anes
aniguaras
ani-guaras
anipigua
ani-pi-gua
ani-pi-gua-que
anipiguaque
arichimamoica
arichi-ma-moica
ariscapanes
arisca-p-anes
aútecapaguame

javalí-come-?-mucho?
tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
que se untan con almagre y comen pescado.
tierra-muy parda-?-pescado-gente.
coje narices.
chaparro espinoso que da frijol colorado amargoso.
arbusto-frijolillo - colorín.
frutilla comestible.
arbusto-frutilla comestible - anacua.
un arbolito que da una frutilla.
arbusto-?-gente?
arbolillo espinoso que da una frutilla.
arbusto-?-?-?
comedores de gavilanes.
gavilán-quien-come.
flechas.
flecha-gente.
vara de flecha.
flecha-vara-gente.
flecha-vara-gente-que hace??
varas de flecha.
comedores de gavilanes.
gavilán-come-?
comedores de gavilanes.
gavilán-quien-come.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del

río.
ayanguara
ay-an-guara
ayeriguara
aye-ri-guara
ayesiguara
a ye-si-guara
ayirañiguara
ayi-rañi-guara
ayrañiguara
ay-rañi-guara
ayuniguile

monte sin espinas.
cerro-desnudo-gente.
mucha gente.
muchos-que son??-gente.
mucha gente.
muchos-que son??-gente
monte grande.
cerro-grande-gente.
gente que vive en un gran llano en una ciénaga
junto a un montecillo.
cerro-grande-gente.
agujero donde hacen mezcal.
505

�ayu-ni-guile
ayu-n (d) i-gui-le
ayuniguira
ayu-ni-guira
ayu-n (d) i-gui-ra
a yundiguiguara
ayu-ndi-gui-guara
ayu-ndi-gui-guara
bayaguaniguara
baya-gua-ni-guara
bayagueras
baya-guera
bayamiguara
baya-mi-guara
boiguaras
boi-guaras
cachupiniguara
cachupini-guara
caguarañiguara
cagua-rañi-guara
cagua-rañi-guara
caguijamiguara
cagui-ja-mi-guara
caguirañiguara
cagui ?-rañi-guara
caguiyacana
cagui-ya-ca-na
caguiraniguaras
cagui-rani-guaras
caguiamiguara
cagui-ami-guara
cagui-a-mi-guara
cagui-yamiguara
cagui-ya-mi-guara
caiguara
cai-guara
caijuaniguara
cai-juan-ni-guara
canaraguayo
canama

506

'I

cerro-chico-?
cerro-agujero ?-muchos-?
cerro agujereado - agujero donde hacen mezcal.
cerro-chico-gente?
cerro-agujero ?-muchos-?
cerro agujereado.
cerro-agujero ?-muchos-gente.
cerro-chico-?-gente.
que viven en unas barranquitas.
barranca-agua-chico-gente.
pies de venado ?
barranca-gente ?
gentes que viven en unas barrancas pequeñas.
barranca-chico-gente.
pie de venado.
pie de venado?-gente.
tierra blanca.
tierra blanca-gente - tizate - tiza.
liebre de las orejas grandes - orejas de liebre.
liebre ?-grande-gente.
oreja?-grande-gente.
que viven junto a unos sabinos.
sabino-grande-pocos ?-gente.
orejas de liebre ?
sabino?-grande-gente?
sabino grande donde beben agua.
sabino-grande-agua- (bebe?).
pajaritos pintillos ?
sabino-grande-gente ?
gente que vive junto a unos sabinos.
sabino-pescado ?-gente.
sabino-?-chico-gente.
sabino grande - sabinos grandes de muchas raíces.
sabino-grande-pocos ?-gente.
mucha gente.
cabeza ?-gente.
cabecita de conejo.
cabeza-conejo-chico-gente.
caracoles ¿borrados?
carrizo que está en el agua ¿ borrados?

canapanama
cana-p-anama
canaynas
capanamas ?
ca-p-anamas
carama
caramapama
carama-p-ama
caramapinguan
carama-pinguan
caramariguanes
carama-riguanes
caramaperiguancananaréchecanano
carama - periguan canana - réche-ca nano
caruncapanos
carun-ca-p-ano
cayuiguara
ca-yui-guara
' .
cgmacana
cguia-ca-na
cothoayaguala
cotho-a-ya-guala
cotoayala
coto-a-ya-la
cotoguayagua
coto-gua-ya-gua
cotoyaguala
cotoya-gua-la
cuidajos
cui-d-ajo
cunpanama
cun-p-anama
cunpanamoquiniapin
cun-p-anamo-quiniapin
guarastiguara
guara-s-ti-guara
guarauctiguara

comedores de gavilanes ?
gavilán ?-quien-come.
carrizo que está en el agua ¿ borrados?
come cochinos.
?-quien-come.
perro-?
come perro.
perro-quien-come.
¿ ... ?
perro-?
¿ ... ?
perro-?
perros que entran por una cueva y salen a otra.

perro-entra?-cueva-sale ?-cueva.
perro que come pescado.
perro-pescado-quien-come ?
mucha gente.
agua? o pescado?-mucho-gente.
sabino grande donde beben agua.
sabino-agua-bebe.
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-árbol?
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-?
pastle.
pastle- agua ?-grande-gente?
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-gente?
chupa tabaco.
chupa-tabaco.
come conejos.
conejo-quien-come.
come conejos y gente de la frente grande.
conejo-quien-come-gente de la frente grande.
agua limpia.
agua-limpia-que es-gente.
agua blanca.

507

�'I

guara-uc-ti-guara
guareytigua
guar-ey-ti-gua
guayatiguara
gua-ya-ti-guara
guimoaiauco
guimo-aia-uc-o
irapaguines
maapiguara
maapi-guara
macatiguire
ma-ca-ti-gui-re
manigua
ma-ni-gua
maupanama
mau-p-anama
milantiguas
mmaguaguapo
mina-guaguapo
miñaguapa
miña-guapa
mocoápanamas
mocoá-p-anamas
opaguiguara
opa-gui-guara
paac
paacarañiguara
paac-a-rañi-guara
pacacnomo

pac-ac-nomo
panamiguara
pantiguara
pan-ti-guara
panti-guara
pantiguaras
patiporas

508

agua-blanca-que es-gente.
agua clara del río.
agua-claro-que es-gente.
que viven en la orilla del río.
agua-grande-que es-gepte.
peñasco blanco.
?-cerro-blanco-?
espina de nopal {borrados?
mezcal que tiene espinas por los bordes.
mezcal-gente.
río que lleva fuerza.
fuerte-agua-que es-mucho-?
estero?
?-?-agua.
come venados.
venado-quien-come.
come tunas { borrados?
chaparro espinoso que da un frijol colorado espinoso (sic).
fri jolillo-espinoso.
frijolillo - colorín.
frijolillo-espina.
come cochinos.
cochino-quien-come.
ciénaga de mucho tular.
tule-grande o mucho-gente.
agua que llueve.
agua que llueve.
agua que llueve-?-mucho-gente.
que viven junto al agua bañándose empinados que viven en el cerro de las chorreras - cara
lavada.
agua que cae-?-?
agujero donde se entran las liebres y ratones que
van de huída, y allí cavan y les prenden fuego.
tierra colorada.
colorado-que es-gente.
almagre-gente.
untados de almagre - que viven junto a una cueva o mina que de ella sacan almagre.
tierra amarilla o parda.
·

pa-ti-poras
pelicaguaro
pioguani conpagua
pi-o-gua-ni-conpagua
pioguara coapagua
pi-o-guara
pixaguaniguaras
pixa-gua-ni-guaras
pi-xa-gua-ni-guaras
punia patama
quedejeños
queguexosmapi
quiáguechamqueguejosmapi
quiapanama
quiá-p-anama
quidajos
quid-ajos
quídeclapossamalpaquereas
quiniapin
qui-niapin
quispisguaras
(a) qui-s-pi-s-guara
quitamocapanama
qui-t-amoca-p-anama
qui-t-amoqua-panamas
qui-t-amoqua-panamas
saractigua
sarac-ti-gua
saratiguacaramanigua
sarac-ti-gua-caramamani-gua
upahuiguaras
upa-hui-guaras
xinipiguara

almagre-?
piedras coloradas.
tacopates - palo de que hacen barretas o catanas.
vara-?agua?-chico- ¿ ... ?
tacopates - bastones arrojadizos o catanas.
vara-?-agua? o gente? ¿ ... ?
unos peñascos altos y al pie de ellos hay unos charcos de agua que no corre.
peñasco?? ?-agua-chico-gente.
vara-carrizo ??-agua-chico-gente (¿gente que vive
entre los carricitos ?) .
tule ancho.
nopales.
berrendos ???
sapos unos y otros berrendos (mapi ¿ come sapos?
sapos ?-quien-come.
chupa tabaco.
chupa-tabaco.

sapo?).

come chapotes y bebe en la orilla del agua.
hombres de la frente grande.
grande-frente?
carrizal.
carrizo-?-vara-?-gen te.
que comen muchos javalines.
muchos-?-javalines-quien-come.
come javalines -

come puercos.

muchos-?-javalines-quien-come.
que viven en un estero hondo en que hay zacate
cortador y en él habitan muchas palomas.
hondo???-que es-agua.
estero donde habitan palomas.
hondo ???-que es-agua-perro????-estero.
ciénaga o carrizal.
tule-mucho-gente.
matorrales chiquitos.
509

�xi-ni-pi-guara
yminiguaras
ymi-ni-guara
ypantiguara
y-pa-n-ti-guara
ysmacurapemue

carrizo-chico-vara-gente.
cerrito.
cerro-chico-gente.
tierra colorada.
?-tierra colorada-que es-gente.
pajaritos colorados copetones dos?

chivos? ¿borra-

VOCABULARIO DE LA LENGUA GUINIGUA DE LOS INDIOS
BORRADOS DE NUEVO LEON

aba
agu
aguari
agueca
agui
ai
aiu

ajo
aJU

am
ama
ama
amapapanauco
amaquiapinimen
ambara y guimo
ami
ami

amo
amo
amoca
amoqu
amoqua
an
an
an
ana
anagua
anaguígas

tierra.
cerro.
loma.
mezquite.
carrizo.
cerro.
cerro.
tabaco.
tabaco.
tierra.
tierra.
pescado.
coje narices.
patos que andan en el agua.
peñasco blanco.
pescado.
cochino? pamoranos.
tierra.
pescado.
javalí.
puerco.
javalí.
desnudo-que es ?? pamoranos.
come.
come.
arbusto.
anacua?
arbolito espinoso que da una frutilla.

anagmane
anaiguígas
anama
anamo
anana
anano
ane
aru

anica
ano
aparcum
apino
aqui
anguanaguapao
anguanapao
arichi
arisca
aútecapaguame
ay
ay

aye-ri
aye-si
ayi
ayu

axi-te
baya
boi
ca
ca
ca
cachupini
cacomarpa
cacumarpan
cad
cagua
cagua
cagua
cagui
cagui
cagui

frijoli!lo - colorín.
arbolito espinoso que da una frutilla.
come.
come.
cueva.
cueva.
come.
flecha.
gavilán?
come.
un palo de que hacen barretas o catanas - tacopates pamoranos.
que se amarran colas de venado.
carnzo.
????-espinoso (muy?).
????-espinoso.
gavilán.
gavilán.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del río.
cerro.
mucho.
muchos.
muchos.
cerro.
cerro.
carrizo.
barranca.
pie de venado.
agua.
cochino????
pescado.
tierra blanca?
cardenales (pájaros) pamoranos.
cardenales (pájaros) pamoranos.
chupa.
que les gustan sur de Texas.
liebre?
orejas??
liebre???
orejas???
sabino.

511

510

�1

i

cai
cana
canama
canana
canano
canaraguayo
canayna
carama
carama
carama
carán
carún
cgma
chuán
chuchini
coapagua
conpagua
cotho
coto
eran
cua
cuid
cun
( e) clapo
ey
eyti
gmane
gua
gua
guala
guapa
guara
guara
guanaguapao
guanapao
guera
gui
guira
hui
512

cabeza.
gavilán??
carrizo que está en el agua.
cueva.
cueva.
caracoles.
carrizo que está en el agua.
coyote pamoranos.
perro.
perro.
perro sur de Texas.
perro.
sabino.
conejo alazapas.
colorado.
tacopates - barreta - catana - coa??
tacopates - barreta - catana - coa??
pastle.
pastle.
perro pamoranos.
agua.
chupa.
conejo.
chapotes.
claro?
que es claro.
frijolillo - colorín.
gente.
agua.
árbol???
espina?
gente.
agua.
muy? espinoso.
espinoso.
gente.
muy o mucho o grande.
gente?
muchos.

irapaguines

ja
juan
ma
ma

maapi
macati
maguacata
mau
ffil

palo ;urojadizo
palo arrojadizo

milantiguas
mma
miñaguaguapo
miñaguapa
mocoá
na
na
ndi
n (d) i
Ill

niapin
ña
ñejau
ñexo

opa
p
p
pa
paac
paac
pac
pachale
pan
panamiguara

panti
pau-xi-an
pelica
pelicaguaro
perco

espina de nopal.
grande?
conejo
come
fuerte?
mezcal.
que es fuerte.
semilla comestible del ébano.
venado.
chico.
come tunas.
fri jolillo.
fri jolillo (espinoso) .
fri jolillo (espina?) - colorín.
javalí - cerdo.
bebe??
frijol??
agujero??
chico?
chico o poco.
frente?
frijol??
chupa pintos.
chupa pintos.
tule
quien (relativo) .
quien (relativo) pamoranos.
amarillo, colorado o pardo (almagre) .
agua que llueve sur de Texas.
agua que llueve.
agua que llueve.
nopal podrido ¿ ... ?
amarillo, colorado o pardo (almagre) .
agujero donde se entran las liebres y ratones que
van de huída y allí cavan y les prenden fuego
y los sacan.
tierra colorada (almagre) , amarilla o parda.
barriga-carrizo-come?? Coahuila.
piedras coloradas.
piedras coloradas-gente.
gusano.
513

�periguan
pi
pixa
punía patama
que
que
quedejeños
queguexos-mapi
qui
quiá
quiáguechamqueguexosmapi
quiapanama
quid
quídeclapo
quianapin
qui-t
rani
rañi
réche

ri
riñi
s
sti
sarac
Sl

s-pis
s-pi-s
ssamalpaquereas
ssissini
sti
ta

tati
ti
uc
ucti
ug
ugti
upa
xi
ya

514

entra????
vara.
peñasco??? (pi-xi - vara de carrizo ?) .
tule ancho.
que hace????
está ???
nopales.
berrendos?? (berrendos?-mezcal).
mucho.
sapo??

ya
yati
ymi
ysmacurapemue
yui

corre???
que es corriente ( del verbo correr) .
cerro.
pajaritos colorados copetones - chivos {borrados?
muchos.

sapos unos y otros berrendos.
come sapos???
chupa.
come chapotes (quid-eclapo) - chupa chapotes.
gente de la frente grande.
muchos-?
grande.
grande-mucho.
sale???
que son????
álamo???? (rañi - grande ?) .
limpio.
que es limpio.
hondo?
que son???
varas ( montón de varas ?) .
matorral?
que beben agua en la orilla del agua.
colorado.
que es limpio.
gordo.
que es gordo.
que es o que está.
blanco.
que es blanco.
blanco.
que es blanco.
tule.
carrizo.
grande.

515

�LA CONSPIRACION DEL PADRE ARENAS
JORGE FERNANDO lTURRIBARRÍA

Con este nombre ha pasado a la historia, con más sentido convencional que histórico, la primera coalición intentada contra el
estado mexicano desde la consumación de nuestra Independencia,
para restaurar el régimen de la Colonia.
Por haber sido descubierta la conspiración en una época de
gran efervescencia política -la lucha entre las logias masónicas
por la conquista del poder público- los historiadores contemporáneos a los sucesos los han expuesto con cierto deliberado propósito de introducir elementos de confusión. Esta tendencia ha
influído en su esclarecimiento, demorándolo en el ya bien largo
período de cerca de siglo y medio que va transcurrido desde 1827
a la fecha.
Resulta curioso advertir cómo de la confrontación de estos sucesos a través de las versiones encontradas de sus expositores, según el partido a que hayan pertenecido y en ocasiones pasando
como por entre un aro de fuego, prefieren mantenerse en discreta reserva, desde el ángulo neutro de enfoque, dejando a la obra
del tiempo su decantación.
La razón no puede ser otra, si bien se medita en este desistimiento, que el escrúpulo bien explicable de precaver la pluma ante
el peligro de incurrir en juicios ligeros, porque se llegó a observar
que del debate histórico podrían surgir serias imputaciones casi
igualmente atribuibles a los representantes de los dos bandos irreconciliables, dado el clima de exaltación, de virulencia política
517

�y de pasión en que se descorre y baja el telón de este drama nacional salpicado de sangre.
La conspiración adquirió perfiles de escándalo nacional, tanto
en su aspecto de conjura contra la soberanía nacional, como en
sus consecuencias probables, en la secuela procesal y en su trágico
y precipitado desenlace.
Los sucesos principian en 1827. Estaba aún fresca la sangre
de Iturbide y reciente la permanencia de las tropas españolas en
la fortaleza de San Juan de Ulúa, bajo el sucesivo mando de los
generales realistas Dávila, Lemaur y Copinger, hasta la capitulación de este último, el 15 de septiembre de 1825. Cuba era la
avanzada de España sobre las costas mexicanas en el afán de retener su dominio sobre la liberta Colonia, cuya independencia política negábase a reconocer Fernando VII.
Descubierta la conjura en término tan próx,imo de aquellos
acontecimientos, la excitación se justificaba, incluso contra los españoles iturbidistas, militares o civiles, señalados como candidatos a la expulsión.
En los diversos procesos que fueron\ incoados con motivo de la
conjura figuraron cuatro generales: Gregorio Arana, Miguel Negrete, José Antonio Echávarri e Ignacio Mora; seis frailes: J oaquín Arenas, Francisco Martínez, Rafael Torres, Manuel Hidalgo, Diego de San José y Margarito Morán; cinco funcionarios públicos: el general Vicente Filisola, el coronel José Antonio Fado,
José María Bocanegra, don José María Tornel y don Francisco
Molinos del Campo. De estos dos últimos, e1 primero era diputado por Veracruz y Secretario Particular del Presidente Victoria,
y el último, gobernador del Distrito Federal. Además cinco civiles, y tres militares retirados.
De estos procesos, uno tuvo lugar en la ciudad de México y los
otros dos en las de Puebla y Oaxaca, respectivamente. Como resultado de las sentencias dictadas, fueron fusilados el general Gregorio Arana, veterano español del extinto ejército realista; los
eclesiásticos Arenas, Martínez, Torres e Hidalgo; los civiles David, Zaleta, López de Castro, Prado y Puebla, y los militares Cam518

pos, González y Ortet. La pena de destierro, tras larga prisión,
aplicóse a los generales Negrete y Echávarri. Más tarde fueron
fusilados en la Ciudad de Oaxaca Fray Diego de San José y Fray
Margarito Morán, según el historiador Olavarría y Ferrari.
Todos los diversos incidentes de la conjura causaron honda conmoción y suscitaron encontrados comentarios entre los secuaces de
los partidos yorquino y escocés, cuando la política era dirigida
por las logias masónicas. Era presidente de la República el general Guadalupe Victoria y vice-presidente el general Nicolás Bravo, ambos antiguos y ameritados insurgentes, pero divididos y enemistados por la obra de las mismas logias. Victoria militaba en el
rito yorquino; Bravo acaudillaba la facción del escocés.
Desde las ejecuciones de religiosos ocurridas en la lucha de Independencia, éstos son los primeros frailes y clérigos que en México van al patíbulo.
La conjura, sus consecuencias y epílogo eran interpretados en
diverso modo, según la militancia política de sus comentaristas.
Los yorquinos, que ocupaban los puestos clave del régimen, ponderaron la gravedad de un atentado inaudito contra la soberanía
nacional, y se empeñaron en probar, aunque con no muy legales
recursos y valiéndose de estratagemas indignas, que los conjurados
actuaban como agentes de los borbonistas, tramaban la muerte
de la república y el restablecimiento del dominio español. Aseguraban, y esto sí parece bien probado en autos, que para estos
planes había negociaciones con Fernando VII a través de la capitanía general de Cuba. Se relacionaba este intento con el que
había sido liquidado en 1824, en Padilla, encomendado al exEmperador Iturbide.
En cambio, para los escoceses -en cuyo grupo militaban varios
de los conjurados-, ex-realistas despechados por la Independencia, la conspiración sólo era un pretexto urdido por los yorquinos
para desplazarlos de los cargos civiles y militares y propiciar así su
expulsión del país. Señalaban al general Manuel Gómez Pedraza,
a la sazón Ministro de la Guerra, como el autor intelectual de la
maniobra.
519

�Por otra parte, la verdadera opinión pública del país, la ajena
a las pasiones políticas, aturdida por tan opuestas versiones, sólo
presenció espectante sus episodios sin llegar a formarse juicio del
drama.
Confusa y alarmada veía, por una parte, la necesidad de precaver al país contra cualquier intento de reconquista, y por la
otra, los graves males derivados de la multiplicación de las sociedades secretas, y se anonadaba al meditar que, ya fuese en manos
de yorquinos o de escoceses, la dirección del país se desviaba por
cauces ajenos a los intereses nacionales.
El descontento público causado por varias irregularidades en
los juicios de los generales Arana, Negrete y Echávarri llegó a la
representación nacional, y un grupo de senadores exigió responsabilidades al Ministro de la Guerra. Se hicieron apreciaciones desfavorables de los funcionarios judiciales que actuaron en el proceso, se declaró que obraban por estricta consigna y se precisaron
detalles reveladores de que., actuaban con parcialidad.
En sus Me morías don José María Bocanegra, en prenda de que la
conspiración del padre Arenas no fue estratagema de partido o producto de fantasía, inserta una gacetilla que apareció en el número
249 del Diario de La Habana, correspondiente al martes 6 de
septiembre de 1831. En dicha nota se condena la Independencia
de México, tildándola de absurda y torpe, se asegura que la Nueva España siempre fue devota de "su amado monarca Femando
VII", pues desde 1808 hasta 1821 "se celebraron tratados reducidos a que fuera a reinar en México un príncipe de la augusta
Casa de Borbón". Esto no fue posible, se aseguraba, porque España estaba oprimida, y los peninsulares tuvieron que desistir de
sus proyectos en favor de la reconquista. Prosigue la gacetilla con
esta afirmación que corrobora la presunción de que existían planes siniestros contra la república: "Mas no por eso suspendieron
un momento sus tentativas dirigidas a restablecer el gobierno legítimo de un rey, y más de una vez estuvieron a punto de conseguirlo durante los años de 24 y 26, si no les hubieran faltado los
520

auxilios ofrecidos, cuya falta costó la vida a muchos buenos españoles, que expiraron en los patíbulos".
La existencia de la conjura se confirma con la siguiente exposición del arzobispo de México, Dr. Manuel Posada y Garduño,
diocesano durante los sucesos de la conspiración: "En mi último
viaje a Nueva Orleáns el año de 1834, supe algunos pormenores
por haber tenido oportunidad y haber visto el informe que hizo a
la Corte de Madrid el comisionado regfo · sobre la revolución conocida entre nosotros por del padre Arenas: advirtiendo que este comisionado regio fue D. Eugenio de Aviraneta, residente
siempre en el Estado de V eracruz. El informe fue copiado horas
antes de darse a la vela el buque en que iba. Que la división y
complicación de las ideas y opiniones de los mexicanos, principalmente entre los dos ritos masónicos de la República, fue el medio
entre otros, el más eficaz de que se valió el comisionado. Y hablando con el religioso franciscano fray Rafael Torres, que fue
en la revolución el discípulo del presbítero don Manuel Hidalgo,
de Puebla, le ratificó lisa y llanamente su cooperación, siendo presente el Sr. magistrado de la Suprema Corte de Justicia D. José
Domínguez Manzo; asegurando, por fin, dicho padre Torres, que
sus conocimientos en el plan y combinaciones para llevarlo a efecto, no eran tales que le asegurasen y le diesen una instrucción
exacta, ni mucho menos completa de cuando se obraba, y de los
enlaces y ramificaciones que existían; pero se aseguraba (decía
el padre Torres) que él hacía por su parte lo que le correspondía
como a un agente subalterno que reconocía, obedecía y obsequiaba órdenes superiores".1
Para descargo de su conciencia, el general José María Torne!,
que tal directamente participó en la celada puesta al padre Arenas, reprodujo la anterior exposición del arzobispo de México en
su Reseña histórica (p. 113), seguida de interesantes consideraciones acerca de la verdadera identidad de Aviraneta y de la secreta comisión que trajo a México.
Antecedentes de la conspiración del Padre Arenas, y como ac' Publícala Bocanegra en sus Memorias.

521

�titud de represalia, puede considerarse en el caso la conducta del
general Victoria, al promover oficialmente el apoyo militar de México en favor de la conjura descubierta en Cuba para independizar la Isla de España. En efecto, para formalizar el descabellado proyecto, el presidente Victoria presentó una iniciativa al Senado el 8 de octubre de 1825, que fue desechada lógicamente porque carecíamos de barcos para emprender esta aventura, y porque tendría que considerarse la actitud de México como poco
amistosa de parte de los Estados Unidos, pues bien conocido era
su empeño de impedir que la colonia antillana quedara bajo el
radio de influencia de otro país que no fuera precisamente nuestro vecino del norte.
Entremos en materia: el día 25 de enero de 1827 debía estallar simultáneamente en México, Puebla, Tehuantepec, Acapulco,
Durango, Cuernavaca y Tampico, la conjura militar contra el gobierno de la República, encaminada a restaurar el dominio español, con el apoyo de Fernando VII.
Parece haber sido uno de los principales conjurados el general
español retirado Gregorio Arana. Fue capturado el 4 de febrero
del mismo año, y ejecutado en Mixcalco, el 5 de enero de 1828.
El agente más activo de la conjura fue, sin duda, el fraile dominico Francisco Martínez, que se dio a conocer entre los comprometidos con el título de Comisfonado regio, bajo el nombre de
Juan Clímaco Vásquez, aunque usó indistintamente los de Manuel Cervantes, Rómulo Porter, Luis García y Benito Sánchez.
Español por nacimiento y realista intransigente, tan pronto como,
en 1821, fue consumada la Independencia, salió del país por iniciativa propia. Fuése a La Habana, en donde aprovechó todas
las oportunidades a su alcance para conspirar contra la autonomía de México, ponderando lo fácil que resultaría a España reivindicar la perdida colonia. Esperó el resultado de la ocupación
de S. Juan de Ulúa por las fuerzas españolas y cuando el general
Copinger capituló en septiembre de 1825, lejos de desistir aquél
de sus proyectos, logró interesar al gobierno español para que se
reemprendiera la reconquista con medios más eficaces. "México
522

-decía- no anhelaba otra cosa que ver restablecido el régimen
español".
Impresionado el gobierno español, en buena parte, por la dialéctica persuasiva de Fray Martínez, accedió a ensayar otros planes, y después de algunas consultas con el gobernador de Cuba,
se dieron instrucciones al capitán Eugenio de Aviraneta. Hombre
capaz de todas las audacias, Aviraneta había llegado a Veracruz
desde 1825, probablemente en combinación con la expedición
española a Ulúa de ese año, para agitar a la población del puerto en favor de la reconquista.
Aquí se impone una digresión. ¿ Quién era Aviraneta? Este
hombre que impresiona por sus perfiles novelescos tuvo una vida
agitada y extraordinariamente pintoresca. Hecho a todos los peligros, metía las narices y también el sable y los puños donde quiera que se conspiraba contra algo. Intervino en infinidad de complots, conjuras, escaramuzas, asaltos, fugas, comisiones arriesgadas,
rescate de prisioneros, etc., etc. Se jugó la vida en España, Francia y México, y siempre resultó más o menos bien librado.
Aviraneta nació en Madrid, el 13 de noviembre de 1792. Era
de origen vasco, aunque tenía sangre francesa por su padre, que
venía de los normandos. Aprendió el francés en Irún, en casa de
su tío Fermín Esteban Ibargoyen. Allí se hizo masón escocés, y
así comenzó a relacionarse con algunos republicanos franceses y
emigrados españoles en tiempos de Carlos IV. En Irún fundó una
sociedad secreta llamada "El Aventino", de la que fue presidente,
con 27 afiliadas. Con motivo de la invasión napoleónica en España se enroló en las famosas guerrillas del célebre cura de Villoviado Jerónimo Merino, contra quien años más tarde peleó. En
este grupo de franco-tiradores realizó hazañas que revelan gran
audacia y valor personal. En esta misma época estuvo a las órdenes del notable guerrillero Juan Martín, "El Empecinado".
Concluida la guerra de invasión, de 1814 a 1820, Aviraneta viajó por distintos países, y al retornar a España tomó partido en la
conspiración de Richart. Fue a Francia, y comisionado por las
logias conspiró para apoderarse de Valladolid, lo que no tuvo lu523

�gar por la sublevación del coronel del Riego y la proclamación
de la Constitución de Cádiz. Tuvo relaciones con los carbonarios
de París, y en dicha ciudad hizo su presentación en el Gran Oriente del rito masónico escocés. En la Venta Carbonaría conoció a
Cugnet de Montarlot fundador de las sociedades secretas de Francia y se hizo correligionario de los grupos franceses que pretendían
organizar una legión francesa en Zaragoza y otra inglesa en Galicia, para defender la Constitución gaditana después de su abrogación por Fernando VIL
Estuvo del lado de los constitucionales con "El Empecinado"
y contra los realistas. Es objeto de pintorescas aventuras, cae preso de los realistas en 1823, se escapa y va a Tánger; de allí pasa
a Gibraltar, donde se embarca para Alejandría con la ayuda económica del tío Alzate e Ibargoyen, que vivía en México y que le
envía 5,000 pesetas por conducto de los banqueros Benolié y Cía.
En el Cairo es nombrado jefe de escuadrón, se aburre y marcha
a Grecia, en donde se hace gran amigo de Lord Byron y, siendo
huésped suyo, le asiste en su muerte. De Grecia parte a Marsella,
y de allí a Burdeos, en donde se encuentra con el tío "indiano",
que lo convence de ir con él México. Este encuentro no parece
casual, sino parte de la combinación tramada para que se sitúe
en Veracruz, en su plan de apoyar las operaciones militares de la
expedición enviada a Ulúa.
Para disfrazar sus intenéiones, compró Ibargoyen en Burdeos
un cargamento de mercancía, con destino al referido puerto mexicano: sedería francesa y cajas de vino de Burdeos, y Champagne.
Asociados tío y sobrino, llegan al embarcadero del Río Alvarado a fines de abril de 1825. En Veracruz la dragonea de comerciante, embozado en un oficio por el que no tenía la menor vocación, y luego se une a los masones escoceses, enemigos del gobierno de don Guadalupe Victoria y se mete a redactor de El
Veracruzano Libre, órgano presuntivamente fundado por él para enfrentarlo a las publicaciones de los yorquinos El Sol y El
Mercurio. No parece casual que hubiera en Alvarado una imprenta nueva y empacada, tan a la mano, recién traída de los
524

Estados Unidos, con destino a un periódico que se iba a fundar
y no se fundó. El encargado de ella era un español emigrado de
La Habana, don Tiburcio Campe, "insigne impresor y antiguo
periodista que me debía muchos favores por géneros que le había prestado para venderlos en aquel puerto". 2
El decreto de expulsión de los españoles ( 20 de diciembre de
1827) lo obligó a salir anticipadamente rumbo a Nueva Orleáns,
en compañía del Padre Diego Miguel de Bringas, ameritado en
la evangelización-de una parte de Texas y muy conocido en aquella provincia; . de varios frailes y de un grupo numeroso de connacionales suyos. Tan pronto como llega, se relaciona con un acaudalado español, comerciante y naviero de Nueva York, de apellido Fernández, conocido en los Estados Unidos por "Peter Armony", y busca contacto con la colonia española de Nueva Orleáns.
Sin pérdida de tiempo, el Padre Bringas empezó a conspirar en
la organización de una incursión a México, que penetraría a Tamaulipas por el puerto de Matamoros. Se planeó reclutar 150
hombres, comprar 500 rifles, 1,000 puntas de lanza y 1,000 sillas
de montar, con sus arneses, fletando para su transporte un vapor
y dos corbetas de guerra. Aviraneta dice en sus Memorias que
rumores de una próxima guerra entre México y los Estados Unidos, por el asunto de Texas y la existencia de buques de guerra (?)
mexicanos en la bahía de San Bernardo hicieron fracasar la incursión.
Finalmente Peter Armony retiraba su compañía porque no quería arriesgar sus intereses y reputación, y todo el plan se desarticuló.
Entonces se decidieron Aviraneta y sus secuaces a que se redactara una Memoria dirigida al rey de España, enumerando ·en
ella los sacrificios que se hacían por la reconquista de México, · y
se convino en que la llevarían Aviraneta, el Padre Bririgas, un tal
Irigoyen y ocho misioneros de los colegios de Querétaro y Orizaba; El 28 de febrero de 1828 embarcaron, y luego de llegar a La
• EUGENIO DE Av1RAN ETA E IBARGOYEN. Mis memorias íntimas ( 1825-1?29). Don
Luis GARCÍA P1MENTEL. Prólogo de D. Luis GoNzÁLEZ OBREGÓN. México, 1906.

525

�Habana visitaron al gobernador y al capitán general Vives, dándole cuenta de su Comisión. Ponderaron a éste lo fácil que sería
intentar la reconquista, lograron convencerlo, y Aviraneta redactó,
para interiorizarlo de la situación, una Memoria sobre el estado
actual del reyno de México, y el modo de pacificarlo.
Vives, impresionado por los informes, resolvió organizar la expedición de reconquista. Pensó confiar su dirección al brigadier
Antonio de la Oliva; pero, teniendo que dar cuenta al general
de Marina Angel Laborde, para la habilitación de los barcos,
éste, por viejas rivalidades con aquél, se negó, alegando que se lo
prohibía la Ordenanza. Escribió Laborde a Madrid y secretamente obtuvo que el mando de la expedición se confiara al general Barradas, hombre impulsivo, cruel y al mismo tiempo indeciso, sin el valor ni las condiciones requeridas para tamaña
empresa. Bien conocido es el fin de la desastrosa aventura.
Fracasada la expedición, Aviraneta volvió a La Habana, en
donde vivió de su pluma, escribiendo en los diarios, hasta que fue
llamado a España para participar en la conspiración liberal de
don Francisco Espoz y Mina, en lo que ya no tuvo oportunidad,
por la derrota de los liberales. Así continúan sus aventuras llenas
de lances y episodios pintorescos. Ingresa al partido de los carlistas; después, reniega del aspirante al trono español y se torna
a la sucesión de Fernando VII, combate a "El Empecinado",
entra en una conspiración para secuestrar a don Carlos, en Azcoitia; en 1837 fue comisionado por el ministro de la Gobernación
para marchar a Francia e introducir la discordia en la facción
carlista, y al año siguiente emprende la misma encomienda y logra, por fin, que se firmen los convenios de Vergara, que restituyen la paz en España y acaban con el aspirantismo de don Carlos y con la prolongada guerra intestina.
Aviraneta casó el 4 de noviembre de 1852, y hasta en este episodio de su vida es desconcertante: actuaba en Madrid una compañía de Opera y en ella una cantante, Josefina de Esperamons,
de 26 años, tan mala como diva y actriz que exasperó al público
y fue víctima de una silba tremenda. Lloraba desesperada en su
526

camerino porque el empresario le había rescindido el contrato.
Aviraneta, que era espectador en el teatro, sin conocerla, fue a
buscarla. No se le ocurrió cosa mejor para consolarla que ofrecerle matrimonio. Naturalmente, ella aceptó, y Aviraneta se dejó
poner la coyunda.
Volviendo al punto de nuestro relato, es ya oportuno aclarar que
la desaprensiva alusión con que Aviraneta se refiere en sus Memorias al caso del padre Arenas, parece demostrar que, o no tuvo
participación en ella, o, por no comprometer al gobierno español,
prefirió omitir cualquiera referencia personal.
Sólo dice: "No contentos los yorquinos con abatir de este modo
a los escoceses, urdieron una diabólica trama para envolver en ella
a los generales Bravo, Marqués de Vivanco, al Obispo de Puebla,
a varios senadores, al alto clero, a los regulares y a todos los españoles en gener'al. Representaron la ridícula farsa del padre Arenas,
frayle inmoral que se prostituyó a los yorquinos, denunciando a los
generales Negrete, Echávarri, Arana y a los demás españoles, dando por positiva la existencia de una horrorosa conspiración, con
un comisionado regio al frente, que suponía debía estallar a favor
del gobierno español, para destruir la república y la independencia Mexicana. 3
Sin embargo, en la hoja de servicios de Aviraneta, hay un hito
que se puede seguir, pese a su laconismo: "Por la guerra de América -dice-, con arreglo a la Real orden de 30 de abril y sus
aclaraciones del 23 y 24 de Octubre de 1835; duración, dos años,
un mes y quince días". 4 Estos dos años, un mes y quince días, ¿ a
qué período de tiempo se refieren? No, desde luego, a los cuatro
meses y medio transcurridos desde la llegada al puerto de Alvarado -fines de abril de 1825- hasta la capitulación de Ulúa, el
15 de septiembre de ese año; tampoco a los tres meses, de julio a
septiembre de 1829, que duró la expedición de Barradas, desde su
salida de La Habana hasta los convenios de Pueblo Viejo. Indudablemente comprende un período más largo que abarca ocho meses
ª Ob. cit., pág. 251.
' Pío BAROJA. Aviraneta o la vida de un conspirador. (Apéndice colecci6n Crisol).

527

1134

�de 1825, desde fines de abril o principios de mayo, fecha, la primera, de su llegada al puerto de Alvarado; más los doce meses del
año de 1826, que presuntivamente dedicó a preparar la conjura,
y cinco meses y medio del siguiente de 1827, hasta mediados de
junio, en que, anticipándose al decreto de expulsión de los españoles, se embarcó para Nueva Orleans, como ya se dijo. La suma
de estos períodos de tiempo coincide con el lapso de la hoja de servicios de Aviraneta, en que éste aparece comisionado en la guerra
de América.

•
El programa proselitista de la conjura ajustábase en su organización a la técnica de las sociedades secretas. Cada comprometido
debía conquistar a otro, y así sucesivamente. El seductor y el seducido se conocerían convencionalmente como "maestro" y "discípulo", respectivamente, cuidando del incógnito, para garantizar la
discreción necesaria. Parece que sólo Aviraneta, fray Martínez y
el padre Arenas conocían los hilos de la conjura.
Parece ser también que el primer paso de los conspiradores para
contaminar al ejército, fue catequizar al general de brigada en retiro don Gregario Arana, conocido en el plan bajo el pseudónimo
de Jerónimo Gangoiti. 5
Otro de los cabecillas importantes fue Jacinto Pérez Uride, que
actuaba con el nombre supuesto de Manuel David, y fingíase comerciante. Fue "discípulo" del general Arana y, a su vez, "maestro" de Fr. Rafael Torres. Este religioso franciscano vivía en su
convento de la ciudad de Puebla y pasaba amparado por el nombre de José Cisneros.
Seguían después, en orden de importancia, el presbítero Manuel
Hidalgo, Manuel Segura, Juan Bautista Zuleta (conocido indistintamente por Antonio Miró, Juan Arnés del Portal y "El Niño de
Dávila"). Ramón López de Castro, Benvenuto López, Santiago
Prado, Policarpo Puebla, el subteniente Juan Ortet, el teniente
• Tenía un primo: Miguel Gangoiti, que aparece como su encubridor y cómplice.

528

Juan González y el coronel Miguel Campos, los tres últimos militares retirados.
De todos los conjurados y cómplices los únicos que se libraron
del patíbulo fueron el propio Aviraneta, Manuel Vega, Miguel
Ibáñez y Francisco Caride. Aviraneta se escapó, inexplicablemente, hasta de figurar en el proceso. Es verdad que Fr. Martínez, el único que conocía su verdadera identidad, no lo denunció, pero resulta increíble que la policía militar del gobierno del general Victoria no hubiese sospechado de su conducta.
Vega, Ibáñez y Caride se salvaron de la muerte, el primero, por
que sólo sirvió de amanuense para copiar el plan, "obrando maquinalmente y para ganar algún dinero", el segundo, porque sólo
sirvió de conducto para entregar el plan a Manuel David, de manos de Policarpo Puebla, a fin de propagarlo en Cholula, y el tercero, por ser único cargo en contra suya el de haber mandado llamar
al propio David, su dependiente, por encargo del presbítero Hidalgo.
La primera víctima fue Segura, fusilado el 7 de abril de 1827.
El padre Arenas fue ejecutado el 2 de junio, cerca de Chapultepec,
a la vera del puente de Tacubaya; el general Arana, el 5 de enero de
1828; Fr. Francisco Martínez, el 29 de Marzo del mismo año, en
la plazuela de Mixcalco; los otros: Manuel David (o Jacinto Pérez Uridi), fray Rafael Torres, el presbítero Hidalgo, Zuleta, López de Castro, Prado, González, Ortet y Puebla fueron pasados
por las armas en la ciudad de Puebla, donde radicó su causa y se
les sentenció, en los primeros días del mes de septiembre de 1829.
En Oaxaca la conspiración estuvo encabezada por el fraile franciscano Margarita Morán y por el carmelita Domingo de San José. El foco se hallaba en J amiltepec, de la Costa Chica. Descubiertos, fueron enviados a la capital del Estado y detenidos en el convento de Santo Domingo, de conformidad con los privilegios
eclesiásticos. Morán logró seducir a su custodio, que le proporcionó
un traje de arriero, con el que se fugó la noche del 19 de agosto de
1827. Tan pronto como se halló libre, fue al cuartel del Batallón
Activo de Tehuantepec a soliviantar a la tropa, al grito de "Viva
529

�España". Avisado el comandante de las armas, llegó al cuartel en
los momentos en que el fraile arengaba a los soldados, y así pudo
escuchar los detalles de la frustrada revuelta y reaprehender al
audaz clérigo.
Ambos frailes fueron ejecutados a principios de enero de 1828
frente a las tapias del convento de Betlemitas, en la propia ciudad
de Oaxaca.
Los generales Pedro Celestino Negrete y José Antonio Echávarri fueron arrestados como sospechosos de colusión en la conjura,
por las declaraciones de los detenidos en Puebla. Se les condujo
en reclusión muy severa a puntos distantes y diferentes: Cueinavaca, Lerma, Tacubaya, Atzcapotzalco, y posteriormente fueron
confinados en el edificio de la antigua Inquisición, en la capital
del país.
El 16 de junio de 1828 se inició el Consejo de Guerra de Negrete y concluyó. . . ¡ al día siguiente! Al ser requerido para designar
defensor, dijo con sorna: "Nombro a los editores del Correo de la
Federación" que lo habían llenado de insultos. Lo hizo después
en la persona del coronel Cirilo Gómez Anaya, que actuó con imparcialidad. Ambos, Negrete y Echávarri resuitaron absueltos contra el paracer de los yorquinos, que se reunieron en la casa de don
José María Bocanegra para maniobrar en favor de su condena.
Como no lo consiguieron, enderezaron sus gestiones a obtener, como sucedió, que se los desterrara. A Negrete se le dio pasaporte
para salir del país, con la condición de que lo hiciera por Acapulco; después se le permitió el destierro por Veracruz. Echávarri
murió en los Estados Unidos, después de larga enfermedad y agobiado por la miseria. Fue atendido en sus últimos momentos por
la viuda de don Agustín de Iturbide, "que con la magnanimidad
de una princesa le socorrió en su dolencia". 6 Negrete permaneció
desterrado varios años en Burdeos, y más tarde fue reincorporado
al ejército con su grado.
La saña contra ambos militares se atribuye al general Manuel
Gómez Pedraza que, aunque no era yorquino, trataba de formar
• ÜLAVARRÍA Y

530

FERRARI.

Episodios Históricos M exicanos. Tomo 11-ps. 339-40.

un nuevo partido y creía poder tener en Negrete y Echávarri dos
fuertes opositores.
¿ Cómo buscó seducir el padre Arenas al general Mora, comandante de la guarnición de México? Oigamos las declaraciones de
éste al fiscal de la causa, el entonces coronel José Antonio Facio,
de funesta recordación: "Después de haberle escuchado sin contradecirlo, me mostró el plan que llevaba consigo, él constaba de
dieciocho artículos. El primero era relativo al grito que debía pronunciarse, y era el de '¡ Viva España, viva la religión de
Jesucristo!' Los otros, no podré afirmar su enumeración, pero
comprendían el arresto del E. S. D. Vicente Guerrero, el del E. S.
Bravo (D. Nicolás), por consideración a la generosidad que usó
con los prisioneros (realistas) en otro tiempo. Que las rentas de la
nación continuaran en la forma en que están, igualmente que los
que las manejan y demás empleados. Que se repondrían a todos
los europeos en sus respectivos empleos. Que a los cónsules y comisionados extranjeros no se les incomodaría ni se moverían hasta
nueva disposición, entrando en esta providencia los que con el carácter de comerciantes existen en el territorio".
"Seguidamente le pregunté -continúa el general Mora- que
era necesario saber con qué clase de gente se contaba para semejante operación; qué caudales y qué seguridades; me dijo entonces
que había un comisionado regio cerca ,:le la capital, el cual estaba
completamente autorizado por el rey (de España) para conceder
amnistías, gracias, etc. : que si yo me decidía ya en este caso me
aclararía toda duda y vería la cosa en su verdadero punto de vista.
Que al hacerlo quedaba bien secreto, que nadie llegaría a presumirlo, y que desde luego me pondría en comunicación directa con
aquella persona. Que se contaba con todos los cabildos eclesiásticos,
con los mismos eclesiásticos particulares, con todos los pueblos, y
últimamente con el comandante general de Puebla, con su obispo
y demás personas de influjo".
"Visto todo -añade el declarante-· le dije que el asunto era
delicadísimo, y que era preciso me concediese algún tiempo para
pensar resolverme, a lo que dijo que era ejecutiva mi contestación
531

�por no dar ya tiempo la ejecución proyectada, pues debía darse
el grito el día sábado 20, o bien mañana. En tal aprieto, le dije
volviese hoy para darle mi última contestación: se fue en ello,
asegurándome antes que, si como esperaba, no revelaba el secreto
que me había confiado, nada tenía que temer, porque estaba bien
segura mi persona; pero que si, por el contrario, hacía uso de
ello, éLpodría.ir a un patíbulo y algún otro; que por eso no dejaría de hacerse la revolución y yo sería asesinado. En efecto, se fue
y en seguida pasé a dar cuenta al E. S. presidente, quien impuesto
de lo ocurrido me ordenó tomase la providencia de hacerle reiterar su exposición en forma, y que pudiese ser oída y entendida de
las personas que se nombrasen al efecto. Con este antecedente dispuse que a las cuatro de la mañana se hallase en mi citada casa
el señor diputado D. José Maria Tomel, el señor senador D. Francisco Molinos del Campo y el teniente coronel D. Ignacio de la
Garza Falcón, nombrados por S. E., y además, dos de mis ayudantes, D. Joaquín Muñoz y D. Francisco Ruíz Femándéz a los cuales
los coloqué en una pieza inmediata para que pudiesen imponerse
de lo que deseaba".
•
"Colocados allí -prosigue-, llegó la hora citada, y sin falta
se presentó el referido padre Arenas, a quien con modo le hice
volviera a reproducir lo principal de su comisión, logrando vaciara
todo el objeto de su misión, y que a tiempo de que yo, formalizando
ya, le reprendiese su infame proceder, saliesen y reprendiesen los
ocultos a este padre, como en efecto se verificó. A presencia de
ellos volvió a ratificar en todo lo que había dicho, asegurándonos
que si lo conducía al patíbulo, iba contento porque moría por la
fé de Jesucristo".
·
"Entonces lo conduje hasta el arresto en que se halla, y de allí
se tomaron las más providencias de que tengo dado a V. S. conocimiento en el otro (oficio) mío, fecho hoy, al que le acompañaba
las pistolas, puñal y papel~s que se le encontraron en la celda".
El proceso del padre Arenas adolece de muchas irregularidades -menos, desde luego, que el del infortunado general Arana
y más que los de los otros comprometidos-, lo que despierta la

sospecha de que hubo consignas para mover la maquinaria de
la judicatura militar. El padre Arenas propuso varias veces delatar a los demás conjurados, a condición de serle concedida la
gracia de la vida y de protegerlo de las posibles represalias de sus
correligionarios. Mas se rechazó la primera oferta, y sucesivamente fueron denegadas las siguientes, por considerarse "que nada
faltaba por descubrir".
Su delator, el general Mora, siguió al frente de la guarnición
de la Plaza de México, a pesar de su notoria intervención oficial
en el proceso del Padre Arenas como funcionario del fuero de
guerra, influyendo decisivamente con su asesoría para el rechazo
de sus peticiones; lo que dio pábulo a la versión de haberse deveras comprometido en la conjura y de ahora estar temeroso de
ser, a su vez, delatado por el preso. Más tarde éste pidió al presidente Victoria, por escrito, la expedición de una amnistía general en favor de todos los comprometidos: "Si no se concede
-advirtió- yo voy al suplicio y no declaro lo que sé, y quedará
un germen en la República difícil de a pagar ... " En acuerdo de
7 de marzo, el presidente comunicó la determinación de su negativa. Viendo el Padre Arenas inminente el desenlace, el 2 de
abril ofreció revelar, a cambio de su vida, quién era el sujeto de
primera jerarquía que le encomendó entregar el plan general de
la conspiración al general Mora, bajo la garantía de que había
más de veintemil hombres alistados en las diversas provincias. Esta vez también negó el asesor, y el general Mora ratificó la denegación.
Marchando el proceso a su fin, al serle solicitado al prelado
provincial la degradación eclesiástica del reo para que pudiera
ejecutarse en él la sentencia de muerte, y volviendo aquél la oración por pasiva, reclamó al tribunal la irregularidad del proceso,
preferentemente la de que el general Mora "no ha podido ejercer
las funciones de comandante general y juez de la causa, por haber
sido propiamente el que denunció al Padre Arenas, y haber servido de testigo en el proceso, en donde aparece su declaración".
Más tarde, se formalizó este incidente de incompetencia judicial
533

532

�del general Mora, con intervención del cabildo de la Iglesia Metropolitana. Terció, entonces, el ministerio de Justicia, pidiendo al
obispo de Puebla, don Manuel Ignacio Campillo que, en defecto
del arzobispo de México proveyera a la degradación, pero también se negó por motivos que se omiten en el proceso, aunque se
admitió por buena la excusa.
Entonces, se pensó recurrir al obispo de Oaxaca, don Manuel
Isidoro Pérez; sin embargo, después se desistió por motivos de distancia, aunque habríase obtenido el mismo resultado. Mas Pérez,
con excelente olfato, temeroso de verse compelido, pidió licencia
ilimitada a Roma y, mientras le era proveída, discurrió emprender una larga visita pastoral por la sierra oaxaqueña, donde no
le alcanzaran las comunicaciones del gobierno. A su regreso, puso
de por medio el océano, y se fue a radicar a Guadalajara, España, su tierra natal. Renuente a regresar, fue compelido por el
Papa Gregorio XVI, a instancias del Arzobispo de México, para
reasumir la jefatura de su abandonada diócesis. Optó por la dimisión irrevocable, que suscribió el 27 de diciembre de 1831.7
Resuelto -aunque extra juri- el moroso problema de competencia, para que la excepción opuesta no se tradujera en demora -lo que supone espíritu de festinación-, le fue notificada
la sentencia de muerte al Padre Arenas. Se previno a la escolta
que el reo no saliera "al patíbulo con el hábito, sino que a las cuatro de la mañana del día de la ejecución se le quitará y se le pondrán botas, pantalón, levita y corbata, negro todo, y un lienzo
de la misma color que cubra la corona, sin taparle el rostro ... "
" ... y que se le ponga en el pecho una tarjeta que diga: Por
traidor a la nación, con letras muy perceptibles, y permanecerá
con ella el tiempo que quede expuesto el cadáver".
Estos hechos ocurrieron en la madrugada del 2 de junio de
1827. En el camino al cadalso, cuando la escolta pasaba por el
bosque de Chapultepec, Arenas pidió vehementemente que se detuviera el coche que le conducía, porque quería hacer una importante revelación a cambio de su vida. Aunque al principio el
' EuTIMIO

534

PÉREZ,

El episcopado oaxaqueño, págs. 95-96.

jefe de la escolta, teniente Francisco Mejía, se negó a transmitir
la petición al fiscal, lo hizo después. Mientras tanto, se entabló
allí un patético diálogo entre reo y custodio, del que resultó -si
la transcr~pción es exacta- que realmente el Padre Arenas ignoraba los hilos de la conspiración y hasta la identidad del comisionado regio, aunque sí sabía que la cabeza visible de la conjura
era el fraile dominico, Francisco Martínez; de todo lo que resultaba ser Arenas sólo responsable del delito de encubrimiento, e
inocente el general Mora. Según esta misma declaración, el dominico había fraguado la conjura en su parroquia de Chimalapa,
Oaxaca. Los veintemil hombres aludidos en el proceso referíanse a
supuestos adictos en Colima y Durango, a los peones de las haciendas del español Gabriel del Yermo -de triste memoria-, más la
guarnición de Perote, que se reputaba por dispuesta a la sublevación, según los propagandistas del movimiento. Del general Arana
dijo que había sido personalmente seducido por el fraile, y que por
eso, cuando él le trató el punto mostrándole el pl_an, respondió
que ya lo conocía. En cambio, de la responsabilidad de los generales Negrete y Echávarri, dijo desconocerla en absoluto.
Después de suscrita esta declaración por el reo, el fiscal y el
secretario, bajo el testimonio de los oficiales de la escolta, continuó ésta su marcha con el reo al lugar del suplicio por el rumbo
de Tacubaya. Desahuciado Arenas y visiblemente desesperado por
no haber logrado siquiera un aplazamiento, mientras el coche se
iba alejando de la zona urbana, bien amanecido como estaba y
con algún tránsito de población madrugadora, gritó con acento
de profunda convicción: "¡ Todo lo que he dicho es mentira, es
mentira!" Repetido con voz trémula y angustiada, alarmó a la
escolta y al piquete de la ejecución que, a pie unos, y otros a caballo, custodiaban el coche, porque la gente deteníase y comenzaba a formar corrillos. Pero la inquietud de los guardianes subió
de punto cuando el preso comenzó a arengar a las gentes para
que combatieran sin descanso a las logias masónicas, enemigas
de la religión y de México. ¿ Fue éste su recurso póstumo para
535

�escapar, si el pueblo, llegando a contender con los soldados le
propiciaba la ocasión de perderse por aquellos arrabales o entre
la arboleda del cercano bosque? 8
El 15 de marzo de 1827, en Ayolotepec, Miahuatlán, del Estado de Oaxaca, a varias leguas de su parroquia de Chimalapa cayó en poder de sus aprehensores el fraile dominico Francisco Martínez. Conducido a México, le fue destinada por prisión una pieza
del Palacio Nacional, inusitado lugar de cautiverio que hace suponer que tratábase de un preso de importancia excepcional o
que iba a ser interrogado por altos funcionarios públicos. Podrían
ser ambas cosas, pues no se excluyen. Aunque, al declarar fray
Martínez se mantuvo en una cerrada negativa, luego, y contrastando con su discreta actitud, procedió con visible imprudencia
en su comportamiento con el teniente José María Velasco, su defensor de oficio, pues tan pronto como lo visitó éste en su calabozo del Palacio Nacional, para el desempeño de su oficio, trató
de catequizarlo en favor de la conjura. Le hizo tentadoras ofertas y, aparentemente admitidas por el mílite, el preso le expidió
despacho de "Teniente Coronel efectivo del Primer Escuadrón de
la Fe". 9 El teniente Velasco era un joven de 31 años, de buen
parecer, muy valiente y reservado, pero de pésimos antecedentes.
• La historia del Padre Arenas, fraile dieguino descalzo, es de lo más aventurera,
proteica y turbia. Cuando, antes de la consumación de la Independencia, fue capellán de las compañías presidiales de Chihuahua y trató de asesinar al obispo de Durango, el Marqués de Castañiza, bajo cuya jurisdicción se hallaba, fue enviado a
México y procesado por intento de homicidio con vías de hecho. Purgado su castigo,
fue a Durango durante el Imperio y allí se dedicó al comercio "en compañía de la
modista baronesa que hizo los trajes imperiales para la coronación de Iturbide". Comprometido desde allí para participar en la conjura, se trasladó a la capital del país
y estableció "una fábrica de moneda falsa, disimulada con el nombre de fábrica de jabón,
cerca de la Capilla de la "Candelarita". ZAt.1Acots. Historia de México. T. II; c,

XII, pág. 626.

• He aquí el texto del curioso despacho, según textualmente aparece en el proceso:
"Juan Clímaco Velasco, comisionado regio, inventor del proyecto, primer miembro
de la causa y director de sus operaciones, etc. . . En atención a los méritos y servicios
de D. José María Velasco, hechos a la causa, he tenido por justo el concederle el
empleo de teniente coronel efectivo del primer escuadrón de la Fé, y en uso de las
facultades a mi concedidas por el Rey de las Españas e Indias, que Dios guarde. -En
México, a las sombras de un calabozo y a los veinte días del mes de mayo de mil
ochocientos veintisiete.-Juan Clímaco Velasco.-Valga por sello mi firma secreta".

Años después apareció complicado con el robo y asesinato del
coronel español Lorenzo Guardamino. V elasco fingió aceptar con
fervor de convencido el grado que Martínez le extendió; y tan
pronto como tuvo aquel documento en sus manos lo entregó a la
comandancia militar, pero ante el preso siguió fingiendo sus simpatías por la causa de la conjura, interesado en conocer algunos
detalles comprometedores para revelarlos al gobierno. Por estas
circunstancias debe suponerse que Velasco haya sido especialmente escogido por su falta de escrúpulos, para jugar tan bajo papel.
Ante la lectura de este documento se tienen que suponer dos
cosas: o el Padre Martínez estaba loco o, conociéndose perdido
y fracasada la causa tomó actitudes ostensibles de autor y cabeza
de la conspiración sólo para ocultar y salvar a don Eugenio Aviraneta, cuya verdadera identidad debía mantenerse en el más impenetrable secreto, a fin de garantizar el éxito de la comisión.
El 12 de marzo de 1828 fue consignado llanamente el reo y
entregado a la jurisdicción militar, después de su degradación
real. Agotada la averiguación, fue declarado convicto y confeso
del delito de traición a la patria y sentenciado a ser fusilado por
la espalda. Esta sentencia fue cumplida a las once de la mañana
del 29, en la plazuela de Mixcalco, frente a las tropas formadas.
El cadáver estuvo expuesto al público, y al día siguiente fue recogido por los religiosos de la Orden de Santo Domingo y enterrado, en secreto, en la capilla de las Animas de su iglesia.
Igual que lo hizo el Padre Arenas, al caminar al patíbulo fray
Martínez exhortó a los curiosos y circunstantes a que detestaran
de las sociedades secretas, e hizo el vaticinio de que serían la
ruina de México.
En cuanto al infortunado general Gregorio Arana, basta un vistazo a su proceso para convencemos de la iniquidad que se usó
con él y de la increíble festinación con que se le llevó al suplicio.
Según algunos historiadores como don Carlos María Bustamante -insospechables de conservatismo- la pena de muerte a que
se le condenó fue un asesinato legal. Don Lorenzo de Zavala
opinó en su epílogo en el cadalso, que no merecía, fue "un ase537

536

�sinato político", y que toca al licenciado Bocanegra, asesor de la
causa, "justificarse ante la posteridad de este hecho tan grave".
Por otra parte, el fiscal de la causa paladinamente advierte en
la parte conducente de sus conclusiones que ha procedido a pedir la última pena para el reo con base en catorce indicios y presunciones, pues "si es cierto -dice- que la prueba de indicios y
presunciones no lo es legalmente, sino suplemento de ella; pero en
los crímenes de tanta gravedad como el de lesa nación, en los que
el principal objeto es ocultar la materia de que se trata, para realizar los planes sobre seguro, los indicios y presunciones bastan por
ser el único modo que la ley tiene para evitar el trastorno del
gobierno y precaver las ruinas de la nación ... " " ... y como en
el 'caso, reunidos los catorce indicios de que hablé, precisan a que
el entendimiento crea que Arana es reo de los dos delitos porque
se le ha procesado, es necesario convenir en que efectivamente
lo es . .. "
El galimatías jurídico a que condujo al fiscal la falta de elementos para configurar los delitos atribuidos al general Arana,
evidencian que tuvo que proceder por consigna, y que esta consigna venía de las más altas esferas de la política.
Don Enrique Olavarría y Ferrari afirma haber tenido en sus
manos, para hacer un estracto, un manuscrito que don Carlos
María Bustamante pasó al padre de aquél, conteniendo una versión memorizada del historiador oaxaqueño sobre la conspiradón
del Padre Arenas, para que Olavarría padre la revisara y dijera
si faltaba algo en ella. La parte conducente del manuscrito, relativa al proceso del general Arana, dice: "No me ocuparé en
hablar de su causa, porque su defensa corre impresa y da la más
completa idea de la injusticia con que fue inmolado. La dureza
de sus jueces no se limitó a este general, extendiose a su defen. sor, que por haber llenado su deber y explicádose con la libertad
que para tales casos garantizan las leyes, fue condenado por la
comandancia general a sufrir un arresto de seis meses. Este hombre de bien -prosigue Bustamante- fue el capitán D. José María Antepara, de claro talento y de feliz disposición para la poesía".
538

Conviene aclarar, para conocer el mar de fondo de este proceso, que operaba en contra del general Arana la inquina del
partido yorquino, porque dicho militar estaba afiliado al escocés,
y los contrarios no podían olvidar que el general José Manuel
Montaño, correligionario del acusado, se había pronunciado en
octubre de 1826, pidiendo el exterminio de todas las sociedades
secretas, la renovación del gabinete del presidente Victoria -golpe dirigido contra el general Gómez Pedraza y don Miguel Ramos Arizpe, ministros de la Guerra y de Justicia, respectivamente- y la expulsión del funesto Joel R. Poinsset, enviado plenipotenciario de los Estados Unidos, cuya verdadera misión era dividir a México promoviendo y patrocinando la fundación de logias masónicas, germen de discordia que desangró al país hasta
madurarlo para la guerra de Texas y la invasión norteamericana
del 47.
En efecto, la vindicta pública exigía razonablemente la depuración del equipo humano coludido con los intereses políticos del
partido entronizado en el poder para llevar a un hombre al suplicio sólo por simples presunciones. En realidad, los escoceses sólo se anticipaban a pedir lo que más tarde harían los propios
yorquinos, nulificando la elección presidencial de Gómez Pedraza, y luego, en desquite, harían a su turno los mismos escoceses, al declarar a su sucesor, el general Vicente Guerrero, "imposibilitado para gobernar", sin antes declararlo fuera de la ley,
para luego hacerlo víctima de una abominable celada, llevándolo
al cadalso después de una farsa de proceso, con irregularidades
iguales o parecidas al que sufrió el del general Arana.
Convertido en lamentable instrumento de Poinsset, el gobierno
del general Victoria no fue capaz de ver adelante, siempre ofuscado por las pasiones de partido; ni menos lo que fuere de reparar -como, en cambio, sí lo hizo Alamán- en que el enemigo
eficaz y peligroso ya no era España, sino los Estados Unidos.
En la misma memorizada versión de don Carlos María Bustamante se puede leer el relato de los últimos momentos del general Arana, víctima expiatoria de la discordia de los partidos,
539

�al que primero se le calumnió y luego se le llevó al cadalso: "Marchó al suplicio con serenidad, y no se le notó la menor turbación,
excepto en el instante en que le quitaron el uniforme y la banda
de general, mostrando con esto que era un oficial pundonoroso y
caballero. Pidió agua, porque dijo que se le abrasaban las. entrañas, pidió también que no se le fusilara por la espalda, pero se
negó a concedérselo el fiscal, que hasta ese punto llevó su saña.
Luego que cayó muerto lo rodearon muchos espectadores, y una
malvada mujer pisó su sangre y dijo que tenía a honra el hacerlo por ser la sangre de un traidor: a imitación de esta harpía,
algunos arrojaron piedras sobre el cadáver ... "
Los sucesos relacionados con la conjuración del Padre Arenas,
probados históricamente como tentativa de España para reivindicar su perdida colonia carecen, en sí, de cualquiera significación que no sea la de un nuevo intento fallido, que pronto habría
de repetirse, en 1829, con la fracasada expedición de Barradas en
Tampico; pero el suceso nos ofrece valiosos elementos de información para penetrar en el corrompido ambiente político infestado
por la lucha de facciones y enardecido por la pasión, en una época
que influyó decisivamente en el futuro de la patria; porque es
indudable que los hechos ocurridos entonces propiciaron, en gran
parte, el ambiente favorable para que los Estados Unidos actuaran en el desarrollo de su política de absorción, que culminó con
la mutilación territorial impuesta a México en la jornada del 4 7.
Del relato anterior, se desprenden las conclusiones siguientes:
1a. En 1826 España intentó promover una insurrección en México, para reincorporarlo a su dominio, después de la capitulación de la fortaleza de S. Juan de Ulúa.
2a. La fundación de sociedades secretas fue arma política de
dos facciones irreconciliables, dirigida a la conquista del poder;
pero, en el fondo, sirvió de eficaz instrumento a la táctica norteamericana de absorción del territorio nacional.
3a. Prohijada por ese clima de antagonismo, existió la llama-

da conspiración del Padre Arenas; aunque torpemente concebida y desde su inicio condenada al fracaso.
4a. En el supuesto caso de que los expedicionarios españoles
hubieran triunfado, esto de nada les habría valido, porque los Estados Unidos terminarían por expulsarlos del país en corto o largo plaro, con tropas filibusteras o de voluntarios, como lo hiw
después en Cuba; pero entonces el vecino país habría hallado una
excelente oportunidad para fundar en México un protectorado, a
pretexto de la Doctrina Monroe, y modificar nuestra línea divisoria territorial hasta donde les hubiere placido.
Sa. Las pasiones del partido impidieron ver al régimen del general Victoria, que no radicaba ya en España, sino en los Estados
Unidos, como lo proclamó don Lucas Alamán, el futuro peligro.
6a. El gobierno nacional sabía que la conspiración era ya un
movimiento definitivamente abortado, sin peligro para la soberanía del país; pero lo presentó a la opinión pública con todo
el aparato teatral que necesitaba entonces su partido para dar la
impresión contraria, capitalizando así los resultados en favor d~
la corriente política que pedía la exclusión de los españoles de
los cargos públicos y creaba el clima propicio a su próxima expulsión.
7a. Condicionados los procesos a esta finalidad política de facción, fue preciso que el régimen forzara los débiles cargos contra
el general Arana, víctima propiciatoria por su condición de soldado del viejo orden, llevándolo con preconcebida intención al
suplicio.
8a. El plan llamado de Montaña señaló oportunamente al gobierno del general Victoria sus más visibles y graves errores, y
fue saludable advertencia, que se perdió en la algazara de los
odios de partido.
9a. Se advierte un táctico consenso en los historiadores -incluso en los menos sospechosos de conservatismo-- al estimar que
541

540

�la condena del general Arana asume las características de un
típico asesinato político.
10a. A la concurrencia de un conjunto de fines inconfesables
y de intereses discutibles, que parecen concitarse contra México
en una época en que pudo haber alcanzado envidiable prosperidad, y a la participación que tuvieron en este drama ameritados próceres de la Independencia Nacional, puede atribuirse la
actitud piadosa con que nuestros historiadores han vuelto esta
dolorosa página de la vida nacional, página que casi han dejado
intacta, aunque no invulnerable a la crítica histórica y a la censura moral.

Sección Cuarta

NOTICIAS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

542

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos; Editorial Jus</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                    <text>y puede llegar por este camino a establecer las ·relaciones que reúnen no sola-

mente esos aspectos diversos, sino también las ciencias particulares que los estudian. Todas, aunque a menudo se contradicen, tienen por objeto al hombre;
pero s6lo la ciencia literaria es capaz de integrarlas confiriéndoles su natural
jerarquía.
Le es prácticamente imposible al investigador reunir todos los conocimientos que exige una ciencia literaria completa. Puede sin embargo desearse que
todos aquellos que se ocupan de literatura tomen conciencia del problema. Se
vería entonces instaurarse una estrecha colaboración entre los diversos sectores de esta ciencia. Psicocrítica, estructuralismo, estilística, etc., son destinados a completarse, y en la medida en la que cada uno tenga conciencia de los
medios y límites de su propio método, sabrá reconocer el valor y lo bien fundado de los sectores vecinos. Del lado de las ciencias naturales, funciona una
colaboración semejante desde hace tiempo. Al conocimiento del mundo exterior se agregaría entonces un conocimiento equivalente del ser humano, y el
abismo que separa todavía a las ciencias naturales de las ciencias humanas
terminaría por reducirse.
Pero la voz siempre única del poeta ¿no correría el riesgo de ser ahogada
bajo tanta ciencia? ¿ Quién, no obstante, se preocupa por ésta en las aulas de
nuestras universidades? O bien ¿ en cuál de las innumerables obras, de día en
día más eruditas, suena todavía ese famoso canto? Es precisamente por no
haberle reservado su verdadero lugar por lo que la ciencia, con todo lo que
ha emprendido hasta hoy, lo desconoce. Mientras que cada uno de los especialistas pretenda a la exclusividad de su método, no puede sino ignorar lo
que por fuerza ha de escapársele: El canto siempre singular del poeta. Sólo
una ciencia honrada y consciente tanto de sus medios como de sus limites, podrá garantizar el respeto para todo aquello que siempre la superará, permitien~
do finalmente percibir ese canto en la pureza de su brote, después de haber
vuelto transparente todo lo que lo empañaba.

434

Sección Tercera

HISTORIA

�LA OBRA FRANCISCANA EN NUEVO LEóN

lsRAEL CAvAZos GARZA
Univenidad de Nuew Le6n

'TODAS LAS VECES que a westra majestad he escrito he dicho a vuestra alteza el aparejo que hay en algunos de los naturales de estas partes para se convertir a nuestra santa fe católica, y he enviado a suplicar a vuestra cesárea
majestad, para ello, mandase proveer de personas religiosas de buena vida y
ejemplo. Y porque hasta agora han venido muy pocos o cuasi ninguno y es
cierto que hay grandísimo fruto, lo tomo a traer a la memoria de vuestra alteza y le suplico Jo mande proveer con toda brevedad" .1
El párrafo anterior, corresponde a la cuarta carta que Hemán Cortés dirigió a Carlos V, con fecha 15 de octubre de 1524. Es indudable que, obedeciendo a una de ''todas las veces que a vuestra majestad he escrito", hayan )legado, en mayo de ese mismo año de 1524, los doce primeros religiosos que, trayendo como superior a Fr. Martín de Valencia, iniciaron la conquista espiritual de México. Hubo algunos precursores, seglares o de la misma orden; pero a estos doce pertenece el haberla emprendido en fonna sistemática.
Pronto el territorio de la Nueva España se ve surcado por su huella, y en
los lugares más increíbles se percibe el influjo de su obra, El norte, sin embargo, permanece inculto, y es hasta el descubrimiento de Zacatecas cuando
vienen. Y es entonces cuando -como comenta Jiménez Moreno "renace ...
aquel celo evangélico que historió Mendieta y comenzaba así la grandiosa
epopeya de la colonizaci6n deJ norte, en la que, al lado de los grandes capitanes (Ibarra, del Río, Urdiñola y Oñate) actuaron infatigables los frailes, y se
consolidó la obra definitivamente con la venida y asiento de los tlaxcaltecas".•
1
ar. llic.w,, RouRT. La Coq•ista Espiritual 41 Mimo. Ed.
xico, 1947; p. 88.

Jus,

Ed. Poli,, M6-

• Jr11É.Ngz MouNo, W1011uTO. EsluditJs d, Historio Coloraiol. INAH, Máico,
1958; cap. IX, "Lo. Origencs de la Provincia Francilcana de Zacateca.. , p. 135.

437

�Fr. Pedro de Espinareda es el primero en emprender la conquista espiri•
tu.al del norte. Fundador y guardián del convento de Nombre de Dios, primero, y de Zacatecas después, hace, desde allí -hacia 1567- las primeras
entradas a lo que hoy es Coahuila. Fundada Saltillo, otro religioso insigne, Fr.
Lorenzo de Gaviria, logra fundar convento en esta villa, en 1582. Asolado por
los bárbaros, se ve precisado a retirarse a las minas de Topia. En el mismo
año Fr. Esteban del Castillo ha fundado el convento de Sta María de las
Charcas, que tan importante ha de ser en la historia de la evangelización de
Nuevo León. El arribo a Saltillo de las familias tla.xcaltecas, hace posíble la
fundación de otro convento en el pueblo de San Esteban, en 1591. Con ellos
ha venido Fr. Juan Terrones.3
Veinte frailes, por lo menos, han regado con su sangre los desiertos del norte, para cuando llegan los primeros a Coahuila.
Alberto del Canto, fundador de Saltillo, hace expediciones al noreste. En
diciembre de 1577 funda, junto a los ojos de Santa Lucía, una población con
este nombre. ¿ Vienen franciscanos con él? Fr. José Arlegui, cronista franciscano de la Provincia de Zacatecas, señala como f1mdadores del convento de
Monterrey a Fr. Andrés de Le6n, Fr. Diego de Aracaya y Fr. Antonio de Zalduendo.4 Alonso de Le6n, nuestro exacto crorústa, no los menciona. Asegura,
en cambio, que es el clérigo Cebrián de Acevedo quien pide, en 1600, religio.sos de an Francisco. Tres años más tarde -añade- "se libr6 mandamiento a
los oficiales reales de Zacatecas para que diesen limosna a Fr. Lorenzo González, el viejo y Fr. Martín Altamirano. Fueron los primeros de esta conversión" -afirma-.'

En una junta a que convoca Diego de Montemayor, para acordar el aviso
que ha de darse al virrey de la fundación de Monterrey ( 1600) , se encuentra
presente Fr. Cristóbal de Espinosa, guardián del convento de Saltillo.8
El erudito Jiménez Moreno asienta que el convento de Monterrey se fund6
en 1603, "pero parece existía desde 1602".i
Los padres González y Altamirano, se internan a lugares peligrosos. Fr. Martín Altamirano, quien ha entrado descalzo y a pie, "despuebla de indios los
1 Auss10 RoBLES, VITo. Coahuila y Tuas ,n la Epoca Colonial, Ed. Cultura,
Máico, 1938, pp. 126 a
' Aau:our, FR. JosÉ. Crónica d, la Proviiicia d, N. S. P. S. Francisco de Zacatecas.
Reimp. por Cumplido, México, 1851 1 p. 126.
• LEÓN, ALoNso DE, un autor anónimo (JUAN BAUTISTA CHAPA) y el Gral Fu.NU,oo SÁNcHEZ DE ZAMORA. Historia de Nu,vo León ... Documentos Inéditos o muy
raros para la Historia de México. Ch. Bouret, Mbcico, 1909, t. XXV, p. 101.
• Le6N, op. cit., p. 100.
' Jno1ÉNU MokENO, op. cit., p. 146.

438

campos y llena de cristianos los pueblos".ª Un mal día en 1606, es muerto en
unión de tres nahuatlatos que le acompañan. Arlegui sitúa el suceso en el lugar llamado La Silla. La graútud confunde el sitio y erige un sencillo monumento a la falda del cerro de este nombre. Don Vito Alessio Robles aclara que
el martirio de este celoso lego, tiene lugar en Coahuila.ª
Anda por ahí el dato de que para esos años se habían empadronado aquí
35,000 indios bautizados; cifra increíble e inaceptable.
El convento de Monterrey sirve de sepulcro al fundador de la ciudad. Al
entrar el gobernador Martín de Zavala, en 1626, es aún guardián Fr. Lorenw
GonzJlez. El edilicio tiene entonces ''Santisimo, pila, cementerio, torre fuerte
y buenas campanas", 1° En él se refugian los vecinos de los asaltos de los indios. En el albazo del temible Huajuco, también los religiosos participan en la
defensa.
Hasta la erección canónica de la parroquia ( 1624) tienen a su cargo la administración espiritual de indios y españoles. En su calidad de doctrineros,
emprenden los frailes largas caminatas. Visitan las estancias de los encomenderos, donde imparten la enseñanza y administran los sacramentos. Estas actividades tienen que hacerlas a campo abierto o en chozas miserables, Fr. Juan
de Salas pugna, en 1656, porque los encomenderos construyan enramadas o
capillas decorosas. 11

Las misiones de Río Blanco

Toca a la misma provincia franciscana de Zacatecas, emprender la evangelizaci6n del N. R. de León, por el sur. Del mismo modo que los religiosos de
Monterrey recorren los alrededores, los de Sta. Ma. de las Charcas lo hacen
en aquella regi6n. Fr. Lorenzo Cantú, su guardián, acude a doctrinar a los
indios de Matehuala. Advierte entre éstos algunos extraños. Los acaricia y les
regala "cosillas menudas". Son indios negritos bozalos, emparentados con
aquéllos; pero habitan a dos días de distancia. Con un puñado de granos de
arena, dan a entender al padre la multitud de los suyos. Fr. Lorenzo decide ir
con ellos. Llega, en 1626, a un valle maravilloso al que llama San José. De
las rocas brota un torrente espumoso que da origen a un río abundante, que
• ARL!OUI, op. cit., p. 228.
• Aussto RoBLES, op. t:it., p. 168.
"' GoNZÁLEZ, J. Eu;UTERIO. Apunt,s para la Historia Eclesiástica... (d,l) Obispado de Linar,s ... Tip. Relig. de J. Chávez, Monterrey, 1877, p. 20.
u MS. Archivo Municipal de Monterrey. (En las notas siguientes AMM). Ramo
Civil, 1658, vol. 8, Exp. 34.

439

�"bautiza" con el nombre de río Blanco. Los indios le rodean, y "en señal de
amor y obedecimiento le besan el hábito". Vuelve a Charcas Fr. Cantú, a
traer ornamentos, y, aunque les ofrece volver, no lo logra. 12
Cinco años después, en 1631, entra el padre Valverde. No sabemos su nombre. Y, poco más tarde; en 1633, proba.})lemente, Fr. Jerónimo Pangua. De
este religioso Arlegui nos da noticias muy buenas. Vizcaíno de origen, estudia
en Bilbao y pasa al convento de Vitoria. Viene en misión a la Nueva España,
en Zacatecas, ''Trata a todos con singular blandura y mansedumbre"; menos
a sí mismo. Aprende cinco dialectos indígenas. Ello le hace ser querido y
respetado entre los bárbaros. Interviene en sus luchas intestinas y les quita
las armas. Es fundador de algunos conventos en la Nueva Vizcaya. Alterna
las actividades evangélicas con las profanas y descubre el riquísimo mineral
de Cuencamé. Por su dominio de la lengua cuachichila es destinado a Charcas. El mineral está en decadencia y protege a los pocos vecinos que quedan.
Ora por ellos y tiene una revelación. Cavan a media legua, frente al rostro
de Nuestra Señora de Charcas, como les indica, y encuentran vetas inagotables. Días después fallece, y el vecindario cuenta de él cosas prodigiosas.13
Después de Fr. Pangua viene a Río Blanco Fr. Juan García. Se siente
impotente ante tanto que hay por hacer. Se halla a la sazón (1648) en visita
pastoral el Ilmo. D. Fr. Juan Ruiz Colmenero, obispo de Guadalajara. Van
a verle a Matehuala tres de los caciques principales. El prelado resuelve
pasar a esta región. Le acompañan Fr. García y Fr. Juan Caballero, procw-ador de 1a Provincia.
Recorren caminos jamás andados. Hacen numerosos bautizos y confirmaciones. Los capitanes indios, de 70, 90 y 100 años, se casan. Faculta a Fr.
García para la administración, y le ordena hacer un jaca.Ji "en conveniente
forma y decencia", para que sirva de iglesia. Como han llegado al lugar el
2 de agosto, es puesto bajo la advocación de Santa María de los Angeles
de Río Blanco. 14
En 13 de junio de 1650, el obispo escribe a Fr. García, avisándole tener
cédula real ordenando la confirmación, de acuerdo con la Real Audiencia.
Surge, sin embargo un conflicto. El 29 de marzo del mismo año de 48,
habían entrado Fr. Francisco Villaseñor y Fr. Luis de la Parra, de la Custodia de Río Verde, llamando San Cristóbal a San José. Por largos años ha
de haber diferencias entre unos y otros.
" LEÓN, op. eit., cap. XLII {escrito por SÁNcH.&amp;z DE ZAMORA).
11 ARLEGlJI, op. eít,, pp. 306 SS.
1t Visita del Ilmo. Sr. Colmenero, Obispo de la Nueva Ga/icia, a las Conversiones
de Matehuala y Rfo Blanco. P1m.i:o FELICIANO VELÁZQUEZ, Colecci611 de Documantos
para la Historia de San Luis Potosí. Imp. del Editor, t. IV, 1899, pp. 366 a 378.

440

La nueva conversión es puesta al cuidado de un religioso celosísimo: Fr.
José de San Gabriel, "lego de vida ejemplar'' -tlice el cronista Fernando
Sánchez de Zamora. ¡ Y vaya que si era ejemplar su vida! Héla aquí, en
esbozo imperlecto.
Vasco también, como Fr. Pangua, se llama en el siglo Gabriel de Herregoitia. Joven y pleno de ambiciones viene a la Nueva España. Lleva una
vida licenciosa, y, por lo mismo, ninguno de sus paisanos le tiende la mano.
Aventurero y andariego, llega a Mazapil, entonces en auge minero. Hay
carencia de trabajadores en las minas, y se recurre a la violencia para tenerlos. De Zacatecas y San Luis los traen a la fuerza, a modo de leva. Después de la dura jornada, son cautivos en oscuras cavernas. Gabriel de Herregoitia tiene este oficio abominable. Ha de eludir a diario la real justicia.
Enfermo de gravedad, durante una cuaresma confiesa a un religioso "con
copiosas lágrimas". Al borde de la muerte, recupera la salud. Va a Zacatecas y, ante el asombro de quienes conocen su crueldad, toma el hábito de
San Francisco. Su nueva vida, de penitencia y mortificación, llega a ser edificante. "En la humillación de su espíritu, en la sumisión de su voz, en la
modestia de sus ojos, en lo consumido de sus carnes, en lo lloroso de sus
mejillas y en la amarillez de su rostro, traía dibujada al vivo -dice Arlegw- Ja imagen del pecador arrepentido". El mismo cronista le compara
con San Pablo: "Vutud heroica en lo que había sido monstruosidad".
Quienes antes le odiaban, han llegado a venerarle. Sus compañeros le
encuentran en oración constante. Aseguran, además, haberle visto padecer
"violentos raptos y levantarse en el aire". Reclama los oficios que otros
desdeñan, y a todos sirve con semblante alegre. Flagela su cuerpo con punzantes disciplinas, de tal modo "que deja la tierra regada con su sangre".
Bajo el tosco sayal, a _raíz de las carnes, trae siempre burdas cadenas y cilicios.
Sus ayunos son continuos y viernes y sábados los pasa a pan y agua. Duerme
sólo dos horas y le parece holgazanería. Una sola ambición alimenta: dar
la vida evangelizando.15
Al fin le es concedido pasar a San José de Río Blanco, con Fr. Juan Caballero. Catequiza y doctrina innumerables indios. Como ellos, se alimenta
de hierbas y raíces del campo. El gobernador Zavala les socorre con frecuentes limosnas. No salen ellos a pedirlas, porque, ausentarse, significa el
atraso de su obra. Por otra parte, "a veces gastan más en el viaje que lo
que recojen".
La misión progresa. Ha venido a poblarla un hombre generoso: Fernando
Sánchez de Zamora. Militar valiente, podríamos llamarle misionero seglar.
11

Alu.:&amp;om, op. cit., cap. XII, pp. 322 a 327.

441

�Al principio se siente tentado de irse. La gente se halla en el estado más
primitivo y anda completamente desnuda, cosa por él nunca vista, Decide
quedarse y ha de ser, hasta su muerte, el protector más eficaz.
En 1660, la misi6n se establece definitivamente en Santa María, punto
estratégico para nuevas conversiones. Allí construyen "iglesia de terrado,
fuerte y muy linda, y celda de lo mismo". Y, "pareciéndoles que era ocio•
ciclad estar s6lo conservando lo que se tenía obrado", entran a fines de enero
de 66, a los llanos de San Antonio. Allí fundan San Antonio de los Llanos
(Hidalgo, Tamps.). Por llegar el 2 de febrero, llaman al río Purificación.
Avanzan, al año siguiente entre los janambres, y fundan San Bemardino. 18
Fr. José de San Gabriel se vuelve a San Antonio. Le ayuda Fr. Salvador
de Barragán. Es éste un fraile compasivo con los enfermos. Enseña pacien•
temente a los niños. Estos le procuran mucho, porque les guarda mendrugos
de pan en las mangas. A veces los azota, "pero es con amor, para que asistan
con puntualidad a la misa y doctrina".
En 1670, es nombrado primer presidente de San Antonio Fr. Antonio de
Velasco. Tanto incrcrnenta la misión, que "parece pueblo antiguo". Separa
las familias en barrios. Hace que construyan de adobe. Los obliga a barrer
y a dormir en tapextes o camas altas. Recorre a caballo las milpas, cccomo
solícito mayordomo"; y s6lo se interna a los montes, en busca de los que
huyen. A su muerte ( 1677), los indios le lloran a grito. Va Sánchez de
Zamora a consolarlos y se pone a llorar con ellos. 11
La maldad de un español provoca la rebelión de los _janambres (1673),
y el gobernador Azcárraga dispone despoblar. Zamora le pide quedarse en
Santa María. Envía a los indios un papel con una cruz y Fr. Caballero su
capilla, y, por medios suaves, los someten. Un año antes, había muerto Fr.
Gabriel. Fr. Caballero muri6 en 77.
Santa María de los Angeles, es, de las misiones de Nuevo León, la en que
más perdura la Orden. Erigida en parroquia el 19 de junio de 1868, todavía
en 62 vemos en ella a uno de los últimos franciscanos, Fr. Guadalupe Lo.
melí. Por desgracia su archivo ha desaparecido. En uno de sus poquísi•
mos libros, hemos visto el A.uto de Visita del Ilmo. Martínez de Tejada
( 17 53) . Entre otras cosas dispone que si el misionero sale a los pueblos en
cuaresma o a celebrar, "se le ha de dar 4 reales para comida y 4 para cenar,
si fuere hora11 ; y si a confesar, se le de, del común del pueblo, "una gallina
asada o cocida y tortillas, y lo mismo para cenar. Y si fuese a hacienda
o rancho, el dueño está obligado a darle chocolate, o de comer o de cenar", 18

op. cit., p. 355.

11

LEÓN,

11

/bid.
MS. Libro d, Bulas, 1753; fols. 119 a 125. Archivo Parroquial de Aramberri,.N. L.

u

442

Cerralvo y Cadereyta
Don Mart'm de Zavala entra a Monterrey el 8 de agosto de 1626. En su

Capitulacióri con Felipe IV y que presenta al Ayuntamiento de Monterrey,
aparece la cláusula primera, en que se compromete a fundar dos villas. Y
en la cláusula segunda se lee: "ltem. Os obligáis a que proveeréis las dichas
poblaciones de religiosos de la Orden de San Francisco y otros sacerdotes
que pareciere a dicho mi virrey y sean necesarios para la doctrina, conserva•
ción y enseñanza de los indios y administración de los Santos Sacramentos;
porque esto ha de ser a vuestro cargo y por vuestra cuenta" .19
El 4 de septiembre de ese mismo año funda la villa del Sr. San Gregario
de Cerralvo. El convento, sin embargo, es establecido años después. Arlegui
da como fundación: 1630. Añade que tiene dos religiosos, uno con colación
para administrar españoles. Es puesto bajo la advocación de Nuestra Señora
de la Concepción. La geografía es entonces alarmante. El mismo Arlegui
asienta que "por parte de esta villa o presidio es el término del Nuevo
Mundo, porque solamente dista del Golfo Mexicano 20 leguas". En 1632,
Fr. Francisco de Ribera escribe allí su erudito "parecer' sobre la guerra
justa contra los indios, y se lamenta de que en dicha villa no haya libros.io
La otra villa fundada por Zavala es la de San Juan Bautista de Cadereyta.
(22 de febrero de 1638). El P. Provincial de Zacatecas nombra, con fecha
lo. de junio de 1640 como primer presidente del convento a Fr. Francisco
Lavado; "religioso de prendas, virtud y lelras,,. El 12 de agosto del mismo
año toma posesión y elige para iglesia y convento la cuadra norte de la plaza.
Ya Fr. Diego de Arag6n, guardián del convento de Monterrey, había tomado
posesi6n de este predio. Había levantado una cruz y puesto el convento bajo
la advocación de San Lorenzo Mártir.
Diez años despu6, 28 de febrero de 1650, es nombrado cura doctrinero
Fr. José Cortinas, previo examen de sinodales en el idioma mexicano. En el
acto de posesión, efectuado el 21 de marzo, Fr. Agustín Ponce "le tomó de
la mano, le entró por las puertas de la iglesia, las cuales abrió y cerró; y tocó
una campanilla e hizo oración, con otras señales de posesión.
Cuando, en 1654, el Lic. Bemabé Isassi,
terrey, pretende tomar posesión como cura
bildo protesta; alega los dieciocho años de
despoblar la villa, si los retiran. Interviene

cura y juez eclesiástico de Mon•
beneficiado de Cadereyta, el ca•
labor franciscana y amenaza con
Zavala y ordena que "no se per•

" MS. Del Cabildo de Cader,')lta Vs. el Lic. Bernabé de Jsassi. AMM. Ramo Civil,
1654, vol. 7, Exp. 16.
ª LEÓN, op. cit., p. 273.

443

�turbe el derecho de los religiosos ... mientras se define por letrado".21 Los
franciscanos se quedan. En 1719 se les da la propiedad, con colación canónica, y en 1737 administran todavía a las naciones de rayados, dispersas en
labores, haciendas y rancherías.
Conviene referimos al primer presidente de Cadereyta, Fr. Francisco Lavado. Alonso de Le6n dice que "mision6 en la Florida, Vizcaya y N. México (y que) en la sierra de Huazamota destruyó ídolos". Estando en la
misión de San Francisco de Jos Conchos, hacia 1645, los indios se rebelan.
Fr. Tomás Zigarrán y el P. Lavado quedan sitiados. AIU les encuentran al
día siguiente; al primero con cinco flechas en el coraz.ón y a Fr. Lavado con
catorce, desde los pechos hasta las rodillas. Ambos tienen la cabeza machacada con piedras. El convento y celd;u han sido quemados, "sin quedar un
pedazo de lienzo con que cubrir el rostro difunto". 11

Otras misiones
Vaga por el sur de Nuevo León una tribu inquieta. Ha dado muerte a
Nicolás de Vázquez y capturado a Agustina de Escobedo, su mujer, y a sus
hijos. Salen fuer7.a5 de Monterrey a su castigo ( 1655) y logran someterla. u
El gobernador apadrina e] bautizo de su capitán y le llama Martín Hualahuís.
Por esos años, 1664 probablemente, establece con ellos una nueva misión:
la de San Cristóbal de los Hualahuises. Al ,isitarla el gobernador, marqués
de San Miguel de Aguayo, en 1685, encuentra en ella !'iglesia pequeña techada de jacal",2' atendida por Fr. Juan de Menchaca. Repoblada con
tJaxcaltecas en 1715, tiene el carácter de pueblo y misi6n.
En 1662, los franciscanos fundan la misión de Santa Teresa del AlamiJlo
próxima a Cerralvo. El gobernador Zavala, la impulsa más que todas. Hay'
en ella "iglesia comenzada, de tres varas de alto y celdas bastantes, y todo
está en fonna de convento". Cuenta, además, con troje, jacal, dos galeras
y 49 ranchos de indios. En el año 65 la habitan sólo 80 indios, pero, en
tiempo de cosechas, pasan de 200. Fr. Nicolás Gago, su doctrinero y el protector José Barbosa son activos, y la misión produce mucho. En 1664 se
levantan 300 fanegas de maíz y 240 de trigo. Tiene la misión, como todas
las demás, sus implementos agrícolas: 71 bueyes, 12 rejas, aperos y acequia
caudato a.
11

MS. Not.1 19, ibid,

n SARA11A, ATANASIO.

Los Muion,roJ MuertoJ ,n el Nort, d, la Nu,ua España. Ed.

Botaa, MExico, 1943, p. 97.

ª

CAvAzos GAuA, lsRAJtL.

" GONZÁLBZ,

op. cit., p. 45.

Mariano Escobedo. lmp, Ríos, Monterrey, 1949, p. 5.

Diariamente, al ponerse el sol, manda el religioso tocar la campana, "a
cuyo tañido acuden todos los indios, indias, muchachos y muchachas ... Y se
hincan de rodillas delante de la iglesia ..• y les enseña a rei.ar las cuatro
oraciones, que rezan con mucha devoción; y, acabado, le besan la mano
con muy gran reverencia".15
A la muerte de Zavala, Santa Teresa del Alamillo tiende a despoblarse.
Los indios se han disgregado. Otros, más dóciles, están en poder de los
encomenderos. Fr. José de Arcocha, comisario visitador, denuncia, entre
éstos, a Antonio de Palacios. Los tiene "a título de compra", y por más de nueve
años "los ha tenido a su servicio valiéndose de su sudor y trabajo, sin vestirlos ni darles estipendio alguno ... " Clama el fraile con energía porque los
restituya al pueblo, y que de aquí salgan a servir s61o mediante pago. 28
Esta despoblación da origen a otra misión: la de San Nicolás de Guale~s. Se encuentra de visita el Ilmo. don Juan de Santiago de León y Garav1to y dispone su fundación en 1675. Fr. Diego de Vázquez la mantiene
con celo admirable por más de medio siglo. El culto a Nuestra Señora de
Agualeguas (la Purísima Concepción), le da gran fama. Despoblada por
largos años es convertida en pueblo de españoles, en 1772; pero sigue administrada por franciscanos.U
La obra de la Provincia de Zacatecas ensancha sus limites. Al norte de
la misión de Río Blanco, es fundada, en 1678, la conversión del señor don
Pablo de los Labradores (Galeana) , con indios cuachichiles. Esta prevalece
hasta 1714. Se ha transformado también en pueblo de españoles, y le ha
sido asignado un cura secular en propiedad.
La Provincia de Querétaro

Al emprenderse nuevos avances de la conquista civil hacia el norte, el
fervor evangelizador cobra el vigor de los primeros tiempos.
El norte de Coahuila es impulsado por un neolegionense insigne: el general Alonso de León. La orden franciscana tiene allí campo propicio para
sus tareas apostólicas. Del convento de la Santa Cruz de Querétaro parte
la nueva cruzada hacia estos rumbos. Fr. Juan de Larios es el alma de esta
u MS. Visita a la Misi6n d, Sta. Tema, por el Cap. Nicolás L6pu. Pritlo, comisionado por ,z gobernador Le6n d, Alza: 23 dt mayo dt 1664. AMM, Civil, 1665; Leg.
5, Exp. 38.
" MS. Causa Civil Vs. Antonio d, Palacios. AMM, Civil, 1676, vol. 13, Exp. 13.
tT CAl&gt;ENA, PaOTASIO, Reuña Hi.Jl6rica, Social, Eeon6mica )' Gtogrdfica dtl Munieipio d, Agual~guaJ. Monlerrt)', 1942.

444
445

�empreaa, y pronto esta región se ve poblada de misionee. Todas son paupérrimas. Viven de la herencia que les dejó el 18Jlto de .Asia. Alguna wz, para
recibir a un prelado, saJe el má.c anciano de b frailes, ''sin más ornamento
que una estola al cuello y una auz de can'ÍIO en sus manos".11
El Nuevo Reino de León~ también el fruto de los padres de Querétaro. Los tlaxcaltecas han fundado en 1686 el puebJo de San Miguel de
Aguayo (Bustamante). A elloa se debe la colonizaci6n del norte de Nuevo
León, antes impene~le. El lugar está al cuidado de un religioso franciscano.
En 1698 viene Fr. Francisco Hidalgo, acompañado de otro fraile muy
activo: Fr. Diego de Salazar. Salen al norte y se detienen en el ojo de
agua de San Diego. El 12 de noviembre funda Fr. Salar.ar la misión de
Nuestra Señora de los Dolora de la Punta de los Lampazos, con indios tlajahuichcs y tlaxcaltecas. Fr. Salazar "es el puesto avamado de la civilización en estos lugares, y el primer llelDbrador y cultivador de la fecunda
lelDilla .. ·"
Es la de Lampazos una de las misiones más importantes. Su iglesia y
convento, actualmente en ruinas y en el abandono más lamentable, debiera
conservarse como monumento a la evangelización. Ya existe para 1727. El
visitador Fr. Miguel Sevillano de Paredes informa: "se ha hecho una iglesia
muy linda, una saaistía muy clara y decente, un bautisterio muy bueno. Hase
hecho el convento, con un claustro, tres celdas, una oficina, portería ... " etc.80
Usan los frailes, al principio, el catecismo del Padre Castaño. Luego lo
sustituyen por el de Ripalda. Lo enseñan mañana y tlrde, "con la claridad posible y t&amp;minos a la suma rustiquez de estos indios, que son los más
bozales de esta presidencia". T1ene el mismo sistema de comunidad que las
demás misiones. Matan dos reses cada quince días. El misionero reparte
de acuerdo con las familias. Lo mismo se hace con las semillas. Siembran
también sandias, calabazas y melones, pero éstos no se dan más que a los
asiduos a la doctrina. El rey asigna al misionero cierta cantidad anual. Es,
de hecho, un bur6crata; el más digno de todos. Si toma algo del común,
tiene que pagarlo. El síndico vende a los indios sayal, palmilla, paño, bayeta,
rejas, tabaco, pita, rosarios, avalorios, etc. Al religioso le trae también, cuando lo pide, chocolate, jabón, piloncillo y sal Todo se adquiere con el valor
• AJ.a■sro Roaus, op. eil., p. 267.
DilCUnO pronunciado en Lamparoa, el 12 de noviembre
de 1945 (in&amp;lito).
• Visiia d, Fr. Mi¡u,l S,rnllano d, Par,d,s, Comisario Visitador d, las Mision,s
lid Rlo Grand, tl,l Nort,. LaoPOLDO NAaANJO, LA11P.uo1. Sm hombres. Su tiempo.
Su obru. Pr61o¡o de E. ZuTVCB&amp;. Tallem J. Cant6 Leal, Monterrey, 19,., pp.
S9 a 42.
• ZuTVCHB, EaNBSTO.

446

del mm aembrado. A veces se levantan huta 600 fanepa. Si aobra, se
les vmde a los aoldadoa presidiala; no por dinero, sino por telaa, para vestir
a b indios. El establrr:imieato de praidioa o destacamentos militares, auD.
lia mucho al misionero. Está en la obligac:i6n de los soldados protegerlo, e
imtruir a loa indios en lo temporal.11
Dura la misión de Lampuoa casi medio aiglo. La colonización de Tamaulipaa, trae como consecuencia la desbandada de los bárbaros hacia el norte.
Estos asuelan la misión, y el virrey acuerda la f undac:i6n de una villa de
españoles. El 2 de diciembre de 1746, .Fr. Juan Salvador de Amaya, último
misionero de Lampazos, hace entrega del templo y del archivo al Br. Rodrigo
Flores de Valdés, cura de Boca de Leones.11 En 1752 Bernardo de Posada
ha concluido las tareas preliminam de fundaci6n de la villa de San Juan
Bautista de la Punta de los Lampams.

Diez años antes de la fundaci6n de la misión de Lampazos, o sea a fines
de 1687, habla entrado por primera vez Fr. Francisco Hidalgo, en compafifa
de Fr. Francisco Esteves. Con 40 indiof alazapas fundan, a inmediaciones
del pueblo de San Miguel de Aguayo, la misión de Boca de Leones. Permanecen en ella hasta 1691. El descubrimiento de los minerales da origen
a la fundación del Real y Minas de San Pedro de Boca de los Leones, y la
misi6n desaparece.
Esta fundación coincide con Ju expediciones de colonimci6n de Texas. A
la acción militar se une la tarea evangelizadora de aquella provincia. Fr.
Damián Mazanet, primero y Fr. Antonio Margil de Jesús, después, son 101
religioeos más destacados en esta obra. El nombre del padre Margil está
estrechamente vinculado al de Boca de Leones. Su vida es muy conocida.
Nace en Valencia en 1657. Sigue los pasos del "poverello" de Asís, y viste
su hábito a los 16 años. El Nuevo Mundo es el campo propicio para sus
propósitos. Las playas veracruzanas sienten su planta el 6 de junio de 1683,
al desembarcar con el grupo que preside el V. padre Fr. Antonio Linaz.
Hacen a pie el trayecto a Querétaro, asiento del Colegio de Propaganda
Fide. Su huella ha de quedar marcada a todo lo largo de nuestro territorio.
Heraldo de la fe, anuncia su entrada a cada pueblo con el cántico del
Alabado. Yucatán, Belice y Tabasco escuchan su palabra. Tres años es
guardián de Guatemala, donde funda el Colegio de su Orden. Andariego
eterno, se interna en Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Vuelve a la Nueva
España. Funda en Zacatecas el Colegio de Guadalupe, en 1706. Hace una
entrada a Nayarit. Atraído por el Norte encamina hacia acá sus pasos.
• [l,itl.

• Lihro d, Baatinnos, No. 2; fol. 56. Archiw Parroquia] de LamJ&gt;Ui01, N. L

447

�Ejemplo vivo de humildad, irradia siempre santa alegría. Se vuelve niño
para aprender de éstos los difíciles dialectos de innumerables tribus indígenas. A su paso por San Juan del Río, clava su báculo en el huerto. La piedad
popular afirma que de él han brotado suaves renuevos de oloroso limonero.
Como el Santo de Asís, reprende a las aves que causan daños a los campesinos, y éstas le obedecen. A los beneficios de su palabra, une los de su
mano taumaturga. Flagela su cuerpo con duros cilicios. Ayuda a los indios
a labrar Ja tierra. Emprende largas jornadas. Las selvas y el desierto le
ven pasar con su hábito deshecho, zurcido con espinas.
Es preciso llevar al norte las verdades eternas. Viene a Coahuila en 1713.
La vieja calle Real de Monterrey, siente su planta bendita. Va hasta el
valle del Pilón y a la recién fundada villa de Linares. Predica en Hualahuises, y una cueva del Valle de Huajuco le sirve de templo improvisado
para celebrar el santo sacrificio. Lleva siempre consigo un crucifijo del padre
Linaz y toca con él la imagen del Cristo de la Expiración, del pueblo de
Guadalupe. Va a Cadereyta. Pasa a Santiago de las Sabinas. Funda la misión de Nuestra Señora de Guadalupe, junto al río Salado; y se detiene algún
tiempo en Boca de Leones, en 1715, a remediar los males que ocasiona la
fiebre de riquezas.
Su meta es Texas. Muchos de sus compañeros han pasado ya, llevando
la luz del Evangelio. Los vecinos de Boca de Leones socorren con largueza
a estos peregrinos de la fe. A trueque de ello, fortalecen la suya. Prosigue
el padre Margil su marcha infatigable por los áridos desiertos texanos. Su
celo apostólico le lleva desde las misiones cercanas al río Grande, hasta las

más septentrionales, en los límites con la Louisiana. Vuelve a Zacatecas en
1721. Ocupa la guardianía del Colegio, y, en uno de sus viajes a México,
le sorprende la muerte el 6 de agosto de 1726; a los 69 años de su vida;
53 de religioso y 43 de constante labor evangelizadora. Ha muerto en olor
de santidad. El virrey asiste a sus funerales. Promuévese el proceso de canonización, y la Iglesia le ha declarado Venerable. En Boca de Leones, además
de fundar la primera escuela, ha erigido un Hospicio, albergue de los misioneros que pasan a Texas. 83

Tiempos tormentosos
La obra franciscana recibe un descalabro mortal, en la segunda mitad del
siglo xvm. El obispo Camacho y Avila, durante su visita pastoral de 1712,
dispone la secularización de las misiones y curatos.
Esta medida, que el doctor Gonzále.z califica de impolítica, tiene consecuencias funestas. Las misiones se despueblan; las odiosas congregas weJ.
ven a estar en su apogeo, y el Nuevo Reino de León se convierte en un
verdadero caos. 3'
Algunos ayuntamientos indígenas van a pie a México, a presentar al virrey
sus quejas. · Lo mismo hacen muchos franciscanos, y el problema cobra proporciones alarmantes. El gobierno del duque de Linares convoca a una junta
de guerra y hacienda, y resuelve enviar, con facultades omnímodas, a uno
de sus ministros más prudentes: el Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria.
Llega, procede con energía implacable; decreta la abolici~n de las congregas, y emprende la pacificación de los indios, por los medios ~ás suaves.
Encuentra la oposición más abierta entre los encomenderos. Aqw se sustenta la tesis de que "los indios sólo por miedo se sujetarán al rey, al trabajo,
a la cristiandad y la religión, y no de otra suerte". 85 "Me dan más guerra
los españoles que los indios, afirma Barbadillo en carta al virrey. Los reli•
giosos han dejado sus templos, pero no su actividad. Remontados en las serranías conviven con los indios. "Muchos días pasaron entre los bárbaros -dice
Arlegui- sin más abrigo a la inclemencia del tiempo que el descubierto
cielo; si tal cual vez se acogían a las aberturas de algún peñasco o tronco".
Fr. Juan de Loza.da y Fr. Tomás del Páramo están entre éstos. 36
Auxiliado por el capitán Juan Guerra Cañamar, cuyas hazañas "no tienen
más desgracia que no haber sucedido en Flandes", sube Barbadillo a la sierra
con los misioneros y logran bajar a los indiós. Se afirma que éstos pasan de
5,000. Repuebla las misiones y establece dos nuevas: las de Purificación y
Concepción, en la ribera del Pilón; y funda la de Guadalupe, al oriente .de
Monterrey, el 4 de enero de 1715, poniéndola al cuidado de Fr. Sebasttán
de Torres.
Durante su estancia en Nuevo León, interviene en la fundación de San Felipe de Linares. En esta villa es establecido también un convento del que es
primer presidente Fr. Juan de Lozada.
Purificación y Concepción, desaparecen hacia la consumación de la Inde-

op. cit., p. 65.
MS. Represenlaci&amp;n que hac,n loJ vecinos de esta ciudad ( dt Monterrey) contra
el Alcalde de Corte. AMM, Protocolos, 1715, Exp. s/n.
• ARLEGUl, op. cit., p. 110.
" GoNzÁLEZ,

Fr. Margil de Jesús, Apóstol de América. Ed. Ant. Lib.
Robredo de Porrúa e hijos, México, 1941.
• Ríos, EouARDO ENRIQUE,

11

448
449

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�guardián de Querétaro, Oaxaca y Guanajuato, y el mismo que libra a esta
ciudad de la orden de degüello dada por Calleja.
El tema sobre la obra franciscana en Nuevo León, da material para un
libro precioso, que espera desde hace mucho una pluma capaz e inteligente. Con excepción de Santa Teresa del Alamillo, existen, transformados
en villas o ciudades, todas las misiones y conversiones fundadas por ellos
en Nuevo León.
Ningún elogio nuestro sería adecuado a exaltar su obra. Recurro, por lo
mismo, al que les tributa el maestro Jiménez Moreno:
"Asombran, sin duda, los éxitos de este puñado de héroes que, impelidos
por "la fe que mueve montañas••, a través del calor y la sequía, y en medio
de la soledad y la zozobra, allí donde los nómadas extintos por su inadaptación a la vida urbana no hay otra imagen que la que hoy sugieren los palmitos
de enhiesto penacho -que semejan bandadas de cuachichiles apostados en
los páramos- hicieron surgir algunas de las más opulentas ciudades en el
Norte Incógnit-o" ..»

DON MARTlN DE ZAVALA
Jos:É P. SALOAÑA
Monterrey, N. L.

MERECE DON MARTÍN DE ZAvALA muchos calificativos laudatorios. Con parquedad en las alabanzas puede decirse de él, que fue valiente, desintere!ado,
enérgico y al mismo tiempo, prudente. Cualidades que ya quisieran para s.í muchos gobernantes destacados.
.
Correspondió a don Martín gobernar al Nuevo Reyno de León, en circunstancias por demás difíciles. Apenas habían transcurrido treinta años de la fundación de Monterrey, y bien poco, o nada, se había organizado.
Muerto don Diego de Montemayor, el poder quedó en manos de Tenientes
de Gobernador que, aunque de méritos propios, ni tenían los elementos necesarios para organizar el gobierno, ni las condiciones e intranquilidad constante permitían desarrollar trabajos constructivos.
Vino don Martín a sentar las primeras bases de lo que fuera, andando el
tiempo, el Poder Público de Nuevo Le6n .

•
Quién era don Martín

Para cuando llegó a Monterrey tenía ya su historia.
Hijo de don Agustín de Zavala, rico minero de Zacatecas, tuvo oportunidad de significarse en puestos de importancia al servicio del Virreynato.

• ]IMÉNEZ MORENO,

452

op, cit., p. l 50.

Pero antes, digamos algo de don Agustín. El Virrey, don Diego Femández
de Córdoba, Marqués de Guadalcazar, en 1613 design6 Gobernador del Nuevo Reyno de Le6n a don Agustín, tomando en cuenta sus grandes recursos
económicos y su bien ganada fama de hombre prudente y emprendedor; pero demasiado ocupado en sus negocios mineros, en las sierras de Zacatecas, no

453

�tuvo oportunidad jamás de venir a encauzar los trabajos del gobierno en esta
Provincia, ejerciendo el poder por medio de personas de su confianza, con el
carácter de Tenientes de Gobernador, como don Diego Rodríguez, don Cristóbal de Irrureta, y don Alonso Lucas, el bueno. Aun cuando don Agustín se
esforzaba por dar impulso a los asuntos del Nuevo Reyno de León, no pudo
realizar obra alguna perdurable, a pesar de haber empleado en ello buena
parte de sus caudales.

•
La Capitulaci6n
Volviendo a don Martín, lo encontramos en el otoño de 1625 como estudiante
en la Universidad de Salamanca, España; en donde hizo formal solicitud al

Rey Felipe IV para explorar, pacificar y colonizar el territorio del Nuevo Reyno de León, casi abandonado en virtud de que el Gobernador, don Agustín
de Zavala, no podía atender, en debida forma su ministerio, por radicar en
Zacatecas y dificultarse mucho los medios de comunicación.
Obedecía esta determinación, particularmente, a las instancias que don
Agustín había hecho cerca de su hijo, don Martín, para que asumiera la responsabilidad de tan delicada encomienda.
La empresa era ardua y grande la responsabilidad; pero don Martín era
hombre de acción y resuelto a afrontar todas las dificultades que se presentaran, sabía que haría honor a su nombre.
En extenso documento se hizo constar la capitulación, con la misma extensión de terreno, que comprendía la otorgada a don Luis de Carvajal y de la
Cueva: 200 leguas de longitud por 200 de latitud.
Como base de la gubernatura se hacen constar los siguientes requisitos:
"1.- Primeramente vos el dicho D. Martín de Zavala os obligáis a que dentro de cuatro años, que han de contarse desde el día en que os hiciereis a la
Vela en uno de los Puertos de San Lucas de Barrameda o Cádiz para ir a la
Nueva España, poblaréis en el Nuevo Reyno de León dos Villas, en la parte y
lugar que os señalare mi Virrey de la Nueva España, que la una tenga cuarenta vecinos y la otra veinte, todos casados.
··2.-Item os obligáis a que proveeréis las dichas poblazones de religiosos
de la orden de San Francisco y de otros sacerdotes, los que parecieren al dicho
mi Virrey ser necesarios para la doctrina, conservación y enseñanza de los in-

454

dios, y administración de los Santos Sacramentos, porque esto ha de ser a
vuestro cargo y por vuestra cuenta.

"3.-0s obligáis que meteréis todo el ganado mayor y menor que al dicho

mi Virrey pareciere ser necesario y para el sustento de la gente

y cultivar

la

tierra y doscientas cincuenta rejas de arar.

"4.-Y así mismo os obligáis que meteréis cien arcabuces de rastrillo con
sus municiones y las demás armas para defensa y seguridad de aquella frontera.

"5.-Y porque cumpliréis lo susodicho os ofrecéis que luego que llegaredeis
a la Nueva España daréis fianzas legas, llanas y abonadas a contento de mi
Virrey y Audiencia que reside en la ciudad de Mé.xico hasta en cantidad de
ocho mil ducados, lo que guardaréis y cumpliréis lo que por este asiento sois
obligado, so pena de pagar con los ocho mil ducados dichos para nuestra cámara y fisco.

"6.-Y porque el dicho asiento y capitulación, he mandado tomar con vos
con presupuesto que de ejecutarse, ha de resultar el ser Nuestro Señor servido y mi renta y l?atrimonio real acrecentado para que de ello no se siga inconveniente alguno, luego que lleguéis a Nueva España y antes de comenzar la
dicha poblazón y pacificación, habéis de ser obligado a representar ante el dicho mi Virrey, al cual mando que en lo que no tuviere inconveniente considerable ordene que se ejecute y en lo que le tuviere le suspenda hasta darme
aviso de ello con su parecer, para que visto se provea lo que convenga.

"7.-Y para que con más comodidad, voluntad y ánimo vuestro y de la
gen te que con vos fuere se pueda hacer y haga la dicha poblazón y pacifica~
ción, y que os podáis sustentar en aquella tierra os hago y ofrezco hacer merced de las cosas siguientes.
"8.- Primeramente os mando dar título de Gobernador y capitán General
del Nuevo Reyno de León incluyéndose en él todo lo que hoy tiene el dicho
vuestro padre y lo demás que le tocare, poblaréis y pacificaréis en lo que no
estuviere incorporado y adjudicado por mis Virreyes o Audiencias a otros gobiernos, con que no pasen vuestros límites y jurisdicción de doscientas leguas
de latitud y otras tantas de longitud, por todos los días de vuestra vida y después por la de vuestro hijo o heredero vuestro, el que vos nombraredeis, con
dos mil pesos de minas de a cuatrocientos y cincuenta maravedís de salario en
cada año, los cuales habréis de cobrar en los frutos de la misma tierra, y no
los habiendo, no he de ser obligado a mandaros pagar cosa alguna del dicho
salario"
455

�•
Por este orden se puntualizaban todos Jos derechos y obligaciones del señor
Gobernador y Capitán General, siendo más éstas que aquéllos; pues el Rey se
reservaba cuanto significaba hegemonía sobre los terrenos, gentes y cosas que
le pertenecían a la Corona.
Se habla en la capitulación del reparto de indios, guardándose las ordenanzas que a ellos se refieren ¡ de las concesiones de tierras para la agricultura; del
trabajo de las minas; de la ministración de la justicia; y una vez cumplidos los
compromisos por don Martín, con testimonio del Virrey y de la Audiencia de
Guadalajara, dice el Rey, "os haré merced de un hábito de Santiago", dignidad de un alto aprecio en aquellos tiempos,

•
La capitulación quedó firmada el día 3 de abril de 1625.
Se detuvo don Martín en México el tiempo indispensable pa¡a acreditar su
nombramiento, recibir las instrucciones del Virrey, Marqués de Cerralvo, y
alistar a algunos hombres de experiencia en la conquista de nuevas tierras, así
como proveerse de elementos de labran7..a, animales, vestuario y comestibles.
Entre tanto, en la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, con la noticia
de que se aproximaba el nuevo Gobernador, se había cobrado confianza. Los
espíritus, agobiados por tantas calamidades, reaccionaron y todos los habitantes, bien pocos por cierto, se dispusieron a recibir dignamente a don Martín.

El día 2 de agosto de 1626 celebró sesión solemne el Ayuntamiento, con la
asistencia de Fr. Lorenzo González, guardián del Convento de San Francisco,
capitán Alonso Lucas, el Bueno, Justicia Mayor, capitanes Bernabé de las Casas y Gonzalo Fernández de Castro, Alcaldes Ordinarios, capitán Josef de Treviño, Alcalde de la Santa Hermandad, y los Regidores; Fernán Blas Pérez,
Juan Buentello, Francisco Martínez Guajardo y Pedro Romero, con asistencia
del Secretario del Cabildo, Pedro Monsón.
Levantada el acta de rigor se hizo constar que durante más de cuarenta
años se han proveído ayuntamientos para el gobierno de la ciudad con dificultades inmensas aJ grado de que "ha ya tres años que se ha continuado, 1a dicha guerra sin cesar un punto, haciéndose tan notables daños, robos, e incendios que nos han puesto en el extremo de haber de comer de limosna" ...
Se hace constar que no obstante tan crítica situación se ha mantenido la
obediencia al Rey, se ha procurado no abandonar los campos, y cuidar de más

de doce mil cabezas de ganado mayor y menor, después de pei:derse cantidad
semejante por la rapiña de los indios.
. . .
.
Por último se toman los acuerdos necesarios para recib1r dignamente a qwen
se considera salvador de la provincia.

•
Llegada de Zavala

En la alborada del 24 de agosto de 1626 se hicieron los aprestos para el recibimiento. La calle Real, hoy de Hidalgo, fue adornada con banderolas, flores y ramas verdes. Las autoridades civiles y eclesiásticas, encabezaron la manifestación formada por todos los españoles residentes aquí, así como por
centenares de indios amigos.
A la altura de San Jerónimo fue encontrado don Martín de Zavala, prorrumpiendo todos en vivas al Rey de España, al Virrey y a1 festejado don Martín· hechas las presentaciones de rigor se emprendió la marcha al centro de
la ;,oblación, en donde se habían arreglado algunos estrados para el esparcimiento del pueblo.
.
Ese mismo día don Martín dio a conocer al Ayuntamiento y clero los documentos que lo acreditaban como Gobernador y Capitán General de la Provincia, disponiendo que se les diera lectura públicamente para que se le tuviese con la autoridad de que venía investido.
Se levantó un acta de todo ello para enviarla al Virrey, como comprobante de que la Autoridad se había restablecido en el Nuevo Reyno de León.
Principiaba una nueva etapa, que habría de prolongarse ~r _largo tiempo,
y que serviría para asentar con mayor firmeza las bases consbtuhvas de Nuevo
León.

•
Primeras disposiciones
Sin pérdida de tiempo Zavala procedió a poner en práctica sus planes de
gobierno.
.
R ·6 los indios predicándoles, como le fue posible, sus deseos de buen
euru a
• b di
·
entendimiento, de respeto a sus derechos y pidiéndoles en cambio o e enc1a
a sus mandatos y disposición para las prácticas religiosas.
A los españoles les hizo entrega de útiles de labranza y semillas para la

456

457

�•

siembra, así como de ganado, proveyéndolos también de ropa y de objetos necesarios para el bogar.
Tuvo especial cuidado de estimular los trabajos de las minas, distribuyendo
barras, fuelles y otras herramientas. Exploró el cerro de las Mitras y visitó toA
dos aquellos lugares en donde se trabajaban minas.

•
Fundación de Cerraluo
Despachados los asuntos de mayor urgencia sali6 rumbo a la ciudad de
León, fundada por don Luis de Carvajal, con el propósito de dar cumplimiento a su compromiso de constituir una de las dos poblaciones a que se había
obligado.
Por varios años León había estado abandonada debido a los constantes ataques de los indios. Un año ante., del arribo de Zavala, don Gregario Salduendo y Evia, con varias familias de españoles, se había radicado en aquel lugar,
con el fin de trabajar las minas de San Gregario.
Reconocida la autoridad de Zavala por los vecinos de León, ordenó éste se
hiciese un censo de habitantes, levantándose un acta, con fecha 4 de septiembre de 1626, en la que se estipula la fundación de la Villa de San Gregario de
Cerralvo, nombre adoptado en honor del Virrey, don-Rodrigo Pacheco y Osario, Marqués de Cerralvo.
Con fecha lo. de noviembre del mismo año, compareció ante el Virrey, el
Lle. Fortino del Portillo, presentando el acta mencionada~ la que fue confirmada en todas sus partes, autorizándose, a nombre del Rey, el uso de tierras
y aguas en la forma y cantidad señaladas por Zavala.
A pesar de los esfuerzos de Zavala, la Villa repoblada no adquirió auge
digno de tomarse en cuenta. Pocos eran los vecinos, pobres las minas y escasas las siembras. Ni siquiera logró formar el Ayuntamiento; pues se carecía
de los suficientes individuos capacitados para tales dignidades.
Sin embargo Zavala le tenía cariño al lugar y Je dedicaba tanta atención
como a Monterrey.

•

458

Alzamiento de los indios
No había logrado el Gobernador Zavala afianzar los trabajos de las minas
en León, cuando la guerra de los indios puso a todos sobre las armas.
Hacía tiempo que el descontento era incontenible. Subía a medida que los
encomenderos aumentaban su mal trato y ambici6n. Las llamadas congregas,
que no eran sino crueles redadas esclavizantes, adquirían cada vez mayor fuerza y en la misma proporción aumentaba el odio de los indios hacia los españoles.
Los trabajos en la mina se interrumpieron para atender las necesidades de
la guerra. A don Martín le ayudaban eficazmente el capitán Alonso de Treviño y el sargento mayor Jacinto García de Sepúlveda, quienes a su conocimiento del terreno, unían su pericia militar y su valor a toda prueba.
Pero no era cosa sencilla. Apenas se derrotaba a una partida de nativos
cuando ya estaba en acción otra y otra. Así transcurrieron cerca de diez años,
sin que cosa de mérito alguno pudiera hacerse en el devastado y dolorido
territorio del Nuevo Reyno de León.
Sólo la paciencia, el celo y la abnegaci6n sin línútes de los sacerdotes Franciscanos, ponía en aquellos tiempos de odios la luz de la piedad y del amor.
A pesar de la guerra sin cuartel entre indios y españoles, a pesar de los peligros que significaba predicar a los salvajes, los frailes se aventuraban en largas expediciones sin más armas que la cruz y el catecismo.
Y en esa cruzada algunos perdieron la vida como Fray Martín de Altamira,
muerto a flechazos por los mismos indios a quienes pretendía llevar la luz del
entendimiento.

Guerra y trabajo
Sin desmayar en su labor don Martín seguía trabajando para poblar el territorio a su cuidado. Dio en merced grandes extensiones de terreno, con la
obligación de que fueran cultivados, Jo mismo en Santa Catarina, que en Pesquería Chica, Salinas y Cerral\1-o .
A don Antonio Leal y a dos hermanos de él, ganaderos de empuje, les dio
en propiedad amplísimos terrenos para sembrar y apacentar a miles de ovejas que trajeron a estas regiones, animados por los magníficos pastos salitrosos
que aquí encontraron.
459

�Los empeños de Zavala por lograr la paz: en el territorio a su cuidado no
daban resultado alguno. La guerra continuaba sin cesar.
En tan desesperada situación el Ayuntamiento de Nuestra Señora de Monterrey, el Justicia Mayor y el Regimiento de la ciudad, enviaron a Zavala, con

~~ha 2~ ~e ~yo de 1632, un ofi~io conteniendo ~spetuoso, pero enérgico
requenrruento , para que emprendiera general batida contra los indios por
los "notables y crecidos daños" que venían haciendo.
Recibió el comunicado_Zavala encontrándose en Cerralvo y considerando
que el "requerimiento" implicaba una gran responsabilidad, por más que es.
taba convencido de la irreductibilidad de los indios, resolvió consultar el caso con el gobierno religioso de la provincia, así como con varios teólogos residentes en San Luis Potosí, enviándoles al efecto copias del "requerimiento".
Las contestaciones coincidían en que, no pennitiendo los indios con su actitud combativa el "servicio de Dios" y en cambio "menospreciaban la santa
fe recibida Y arrancaban las cruces puestas por los españoles" debía comba~eles con energía, cuidando de que las mujeres y los niños no recibieran perjui-

cios.

Para fundar es~ conclusiones los frailes citaban la autoridad de Teólogos,
Reyes y Papas, haciendo largas disertaciones.
En poder de Zavala las autorizadas y eruditas opiniones, emprendió fonnal
campañ~ :ontra los indios, sin perder por ello las cualidades de prudencia y
magnanumdad que Je eran propias.

•

don Alonso de León, uno de los hombres mejor preparados, militar e intelectualmente, que por aquella época se avecindó en Monterrey.
Don Alonso de León sitv:iendo al Gobernador Zavala, puso su espada a su
servicio, sin restricciones, y su pluma, ágil y verídica, y gracias a él contamos
con una crónica de los sucesos acaecidos en el Nuevo Reyno de Le6n, desde
la llegada de Carvajal y de la Cueva hasta el rulo de 1649. Crónica que sitve
de cimiento a nuestra historia.

Terribles inundaciones

A mediados del año de 1636, cuando se esperaba una era de trabajo por
haber terminado la guerra entre indios y españoles, cayeron prolongados aguaceros durante varios días, produciendo inundaciones terribles, tanto en Monterrey como en Cerralvo. En una y otra parte se derrumbaron todas las casas.
. .
Las pérdidas materiales fueron muy grandes, al grado de que en la JUnsdicción de Monterrey más de siete mil cabezas de ganado menor fueron arrastradas por las corrientes,
A pesar de los trastornos enormes que significaba la catástrofe, Zavala no
desmayó y sacando fuerzas de flaqueza animó a los desalentados y ayud6 a toda la población con cuantos elementos tenía a su disposición, procediendo desde luego a reconstruir las ciudades arruinadas.

Larga fue la contienda; pero al fin pudo establecer condiciones propicias
al desarrollo de la agricultura, la ganadería y la minería.

•
Obras de administraci6n
Empeñosamente Zavala procuraba que la paz se tradujera en bienes para
el país, preocupándose por que los españoles dieran trato humano a los indios
y pudieran éstos llevar una vida quieta y satisfactoria.
El tiempo que le de~aban sus atenciones directas con los colonos y los indios,
lo ~pleaba en orgaruzar la administración pública. Dispuso que se arreglara ~w~adosament.e el archivo, ya mermado por los incendios provocados por
los tndms, y gracias a tales preocupaciones se logró que muchos importantes
documentos existan todavía.
Para tal fin tuvo Zavala la suerte de contar con la cooperación del capitán

46()

•
Fundaci6n de Cadereyta
Un poco tarde se dispuso Zavala a cumplir con una de las cláusulas de su
capitulación, fundando la segunda Villa.
,
Encontrándose delicado de salud comisionó para el efecto a don LuJS de Zúñiga y Alrnaraz, y al Escribano de su Majestad, don Alonso Gutiérrez de Pimentel, para que demarcaran la extensión de la nueva Villa, los sola~es destinados a la plaza, iglesia y edificios municipales, así como las posesiones correspondientes a los primeros colonos.
Hechos todos los preparativos del caso, el día 12 de marzo del año de 1637,
se llevó a cabo la fundación legal de la Villa de San Juan Bautista de Cadereyta, en honor del entonces Virrey, don Lope Diez de Annendáris, Marqués
de Cadereyta, Para el caso Zavala rehusó que la dicha Villa llevase su nombre como reiteradamente lo propusieron sus capitanes.

'

461

�La ceremonia de fundación fue solemne. Reunidos los futuros colonos, representantes del Gober~or ZavaJa, y una compañía de soldados, fue paseado por e~ lugar e1 Pendon de España, se hicieron nutridas descargas de arcabuz, s~ d10 lectura al acta de fundación, y en medio de la alegría general, se
repartte~on los solares para iglesia, casas reales, plaza pública y después para
los particulares.

Al recibir Zavala el informe respectivo sintió gran alivio; pues en esta forma cumplía uno de sus más importantes compromisos.
DeJignación de Ayuntamiento en Cadereyta
Ap_e~as restableci_do Zavala de sus dolencias fue a la nueva Vill:ii con el
proposit? de examinar por propia vista cuanto se habfa hecho y disponer lo
que d~~la llevarse ~ cabo para el mejor logro de sus propósitos.
Ratificó las posesiones otorgadas a los vecinos; "demarcó el terreno para Ja

pl~, la iglesia Y_ las casas reales, ordenando que ha de quedar inclusa en el
t~rmmo d~ esta di.~ª ciud~d, viniéndose encaminado al rancho donde el capitan D. Lws d~ Zun~ga le bene, y de allí distando siempre jguaJmente tres leguas de esta rucha cmdad hasta las Aldas de la Silla, y por Ja .Boca del Portero grande que va hacia la Boca del Colmillo, todo lo que alcanza de distancia
de esta dicha ciudad hasta la boca que llaman de rucho Colmillo de suerte
que se ~ntienda que lo que de dicha boca hubiere hacia la Villa de 'cadereyta,
que está fundada en el Valle de San Juan, se entienda caer en su término y jurisilicción."
Para el fin de señalar limites precisos fue comisionado el Lic. Juan López
de Sigüenza, Teniente de Gobernador y abogado de la Real Audiencia de 1a
Ciudad de México, quien, acompañado de don Bartolomé García Regidor de
Mon~errey, y del capitán don Blas de la Garza, Procurador Gene:.u de la misma cmdad, se transladaron a los lugares citados por Zavala y construyeron las
mohoneras respectivas, haciendo constar todo ello en las actas de rigor.

•
Primer Ayuntamiento de Cerralvo
, Por este mismo ti~mpo se dio forma legal a la autoridad de Cerralvo, desig,
nandose el Ayuntam1ento, que se integró en la sigwente forma: Primer Alcald,e Ordinario, el sargento mayor Jacinto García Sepúlveda; Regidor, el capitan Pedro Buentello de Morales; Procurador General, don Francisco Pérez de

462

Escamilla; Alguacil, el alférez don Diego de Villarreal; Escribano de Cabildo,
don Diego Caro de Vivanco; y Secretario de Gobernaci6n, don Juan de AbregoDisfrutándose ya de una paz relativa, suficiente para intensificar el trabajo
en las minas y las cementeras, el Ayuntamiento pudo influir en el ánimo de los
pobladores para que sin descanso laboraran reporuendo e~ tiempo P:rdido durante el largo periodo de guerra, y así fue como en poco bempo volvió la prosperidad a este lejano Reyno.

TiempoJ de auge
Pronto cambió la faz de la situación. La ganadería se extendió, tanto en ganado menor, como n1ayor, incluso caballos y mulas. La agricultura tuvo éxitos
importantes; pues se satisficieron las necesidades locales y hasta pudo enviarse algo fuera. También la minería tuvo su auge,
Los comerciantes de otros lugares vinieron a operar vendiendo telas de Castilla y aún de China, vinos, perfumes y toda clase de baratijas, comprando en
cambio los productos de la región.
Ya los designios de Zavala se estaban cumpliendo. Mucho había sufrido;
pero el destino no quería dejarlo en paz, más y más dificultades habrían de
poner a prueba su indómito carácter, su capacidad de gobernante y su no
desmentida fe.

•
Versiones falsas que ocasionan trastornos
Por el año de 1643 dos individuos, acosados por la necesidad o por la ambición, y conocedores de las debilidades humana~i prop~Iar~n la intencionada
versión de que en la villa abandonada de Almadeo hab1a mmas de plata muy
neas.
Hasta el Gobernador de la Nueva Vizcaya, don Luis de Valdés, llegaron los
rumores, y sin pérdida de tiempo, considerando la región dentro d~ su territorio nombró al capitán Mateo de Arredondo, Alcalde Mayor y capitán a Guerra' de Almadén, con órdenes de repoblarla y trabajar las minas.
Noticias de todo ello llegaron a don Martín quien, ya por el celo de cuidar
lo que consideraba suyo, o porque le moviera el ánimo la versión de 1~ ~cas
minas, nombró al capitán Diego de Villarreal, Alcalde Mayor y capitán a
Guerra, también de Almadén.

463

�En cumplitniento de las órdenes recibidas el capitán Villarreal, con regular
fuerza, se presentó en Almadén aprehendiendo a Arredondo y dándose a conocer como legítima autoridad. Sabedor de que fuerzas del Gobernador de la
Nueva Vizcaya se acercaban, envió correo a Zavala pidiéndole refuerzos. fo.
mediatamente salió en auxilio de Villarreal el capitán Alonso de León comandando una compañía bien armada.
'

No habiendo resultado cierta la proximidad de fuerzas de la Nueva Vizcaya, el capitán _de León regresó a Monterrey, trayendo prisionero al capitán
Arredondo, qwen fue puesto en libertad por órdenes de Zavala.
A pesar de que la versión sobre las ricas minas de Almadén resultó falsa
se empeñó Zavala en su repuebla y partió para aquel lugar, levantando
acta con f~:ha 14 de_ abril de 1644, en la que se hace constar que en amparo
de l~ ~os~~on y pro~1edad que sus antecesor~ adquirieron de la villa, para su
reed1f1caoon ha designado persona que la administre, siendo ella el Lic. Mar-

ur:

tín Abad de Uría, clérigo presbítero, al Padre Fray Tomás de Contreras de la
Orden de San Francisco, para el gobierno espiritual, señalando los límites en
forma tal que colinden con el Saltillo, Monterrey, Patos y Mapimí y Boca de
Leones.

. A la actit~d de Zavala _contestó el Gobernador de la Nueva Vizcaya, que.
J~~~ose al Vtrre'.' y _éste dispuso que la provincia quedase en tercería a dispostc1on de la Audiencia de Guadalajara
Principió el papeleo; pero entre tanto Zavala continuó ejerciendo actos de
dominio sobre la villa en disputa
Prudentemente la Audiencia de Guadalajara alargó el procedimiento y las
cosas siguieron en la misma situación, sin que se tengan noticias de si alguna
vez emitió su fallo.
El cronista, capitán Alonso de León, protagonista en esta aventura, deja el
amargor del desencanto en los siguientes renglones de su crónica: "Y es cosa
d~ notar que dos hombres pobres tuviesen tanto ardid, que sustentasen casi
seis años un embuste que bastó a poner dos reinos en armas y otros dos en
consultas, para el remedio del daño que podía acaecer, en que se causaron de
daños más de veinte mil pesos, sin la pérdida del tiempo; y porque su gloriosa
memoria quede a los venideros, para escarmiento, pongo aquí sus nombres, que
son: Alonso Guerrero y Pedro López Zurita".

•
464

Nuevas inundaciones
Las dificultades de uno o de otro orden nunca faltaban a Zavala, _sin que
pudieran doblegar su entereza. En septiembre de 1644 nu:vamente ~ m~ndaron las poblaciones de Monterrey y de Cerralvo, derrumbandose vanas fmcas,
perdiéndose algunas cosechas y muchas cabezas de ganado menor.
En cambio la minería cobró auge, tanto en Salinas como en Cerralvo, así
que, con la ayuda personal de Zavala pudieron compensarse los perjuicios ocasionados por las inundaciones.
.
A Jo anterior había que agregar las enfermedades de Zavala que lo ~posibilitaban casi por completo para andar, haciendo muchas de sus exc~ones
en litera; pero su indomable carácter no le permitía estar en su casa mientras
urgencias del servicio requerían su presencia en algún lugar.

•
Expedición a T ampico

A principos de 1645 pensó Zavala en ponerse en_ comunicación co~ los colonos de Tampico, y para el efecto comisionó al capitán Al~nso de Leon. .
Se organizó la expedición con 25 soldados montados y. bien arm~dos; treinta mulas cargadas de harina; suficiente impedimenta; arneros expenmentados;
municiones pólvora y bastimento para largo tiempo.
Dieciséis'dias fueron suficientes para salvar la distancia de Cerralvo a Tampico. Se hizo a los expedicionarios magnífica recepción, encabezada por el
Gobernador, los alcaldes y autoridades eclesiásticas.
Cambió el capitán de León la harina y plata que llevaba por telas, pescado,
vinos, aceite y otros artículos escasos en los dominios de Zavala. Mu: complacidos quedal'on los comerciantes de Taro.pico y no m~nos las ~~tondades, ~e
manera que trataron sobre la conveniencia de regulanzar las visitas comerciales procurando establecer un efectivo intercambio de productos de uno a otro
lugar.
Después de algunas peripecias, propias de los tiempos, regresó e_I, capitán de
León a Cerralvo, siendo recibido con señaladas muestras de regoc1J0, tanto de
parte de Zavala como de toda la población.
.
Con tales antecedentes llamó poderosamente la atención que al orgamzarse
en abril del mismo año de 1645 nueva expedición, fuese despojado del mando el capitán de León y aprehendido.
.
, . .
Poco duró la extraña situación; pues Zavala, hombre reflexivo y Jt1St1C1ero,

465

H.30

�investig6 detenidamente la denuncia que había recibido sobre la conducta del
capitán de Le6n, y descubriendo que todo se debía a intrigas le ratificó su
confianza.

Nuevo Reyno de Le6n sino promesas que jamás se cumplieron. Continuó la
situaclón como siempre a cargo exclusivo de Zavala.

•

•
Embajada a la Corle de España

Visita del Obispo de Guadalajara
Un suceso de resonancia fue la visita que hiw a todas las poblaciones del
Nuevo Reyno de León, el Obispo de Guadalajara don Juan Ruiz de Comenero. Llegó primeramente a Monterrey a mediados del año de 1648, enterándose de la situación que guardaban colonos e indios y disponiendo se aminorara el rigor con que los encomenderos trataban a los esclavos, origen de tantos males que se sufrían. Así mismo promovió la construcción de la Iglesia
Parroquial, bautizó a numerosos indios y estimuló a los colonos para que continuasen laborando por el engrandecimiento de la región.
Duró un año aproximadamente la visita del Obispo sin que pudiera apreciarse mejoría alguna en cuanto a la cruenta lucha entre españoles e indios.
Con pequeños intervalos la guerra no cesaba a pesar de los escarmientos terribles impuestos por los españoles, que muchas veces significaban el exterminio
de rancherías.

•
Embajada a México
Habiendo agotado Zavala su hacienda, pues había empleado más de quinientos mil pesos, en servicio de la provincia, pens6 en mandar una embajada al Virrey para que se le explicara circunstanciadamente cuanto significaba
su gobierno, y la necesidad de una ayuda inmediata.
Para el desempeño de esta delicada comisión designó al capitán don Alonso
de León, quien salió a la ciudad de México a principios de 1649.
Con toda clase de datos y documentos el capitán de León inform6 al Virrey de la labor hecha por Zavala durante 23 años de gobierno, lo que había
invertido de su peculio particular, las fatigas que había pasado, los peligros
constantes en que se encontraba, y el deseo de recibir ayuda de hombres y de
dinero para continuar la obra.
El capitán de León fue recibido con toda clase de atenciones y no trajo al

466

Pasaron siete años más de fatigosa \'ida, y considerando Zavala que insistir
r.on el Virrey sobre la ayuda que necesitaba su dominio no era más que perder
el tiempo, dispuso que la nueva embajada fuese directamente al Rey de España.
Nuevamente la comisión recayó en el capitán de León, por ser el más preparado, por su conocimiento de la provincia, de los merecimientos de Zavala,
y además, por poseer la cultura necesaria para el fiel desempeño de tan delicada comisión.
Resuelto el viaje procedió el capitán de León a redactar, de acuerdo con
1.avala, un Memorial que debería ser puesto en manos del Rey Felipe IV. De
acuerdo en los puntos principales se expresaba que Zavala había cumplido en
todas sus partes la capitulación y aún se había excedido, ya que en lugar de
dos pueblos había fundado seis; que durante 28 años de gobierno no había
real&gt;ido un solo centavo de los veinte mil pesos que cada año debía invertir
el Reyno en ,el dominio de la provincia, y además tenía gastados como quinientos mil pesos del "grueso caudal de su padre y del corto suyo"; que se le había
ofrecido el hábito de Santiago y dos mil pesos de renta, sin que se le hubiese
cumplido; y pedía, a cambio de cuanto había dado, que se le hiciese merced
del hábito de Santiago, que se le otorgara el privilegio de añadir en un cuartel de sus annas, un le6n rampante de oro, para significar la conquista del
Reyno, que se le permitiera una escolta personal de cuatro soldados pagados
por el Rey, y por último solicitaba mercedes diversas para los capitanes que
le venían ayudando en su empresa.

•
Alonso de León en la Corte
Vencidas las dificultades propias de la época, el capitán de Le6n llegó a Madrid, siendo muy bien recibido por la Corte.

Logró llegar pronto a presencia del Rey haciendo entrega del memorial que

llevaba, y además, expuso verbalmente cuanto consideró de orden en e] desmipeño fiel de

IU

comiai6n.

�Presentó además copia deJ diario que se llevaba en la provincia con la relación de los acontecimientos de mayor significación, y con muy interesantes
anotaciones sobre el clima de la tierra, flora y fauna, así como sobre los habitantes autóctonos, ríos, montañas, bosques, frecuencia de las lluvias, riquezas
naturales, y en fin, aparecía una descripción minuciosa de cuanto pudiera interesar a la curiosidad de quienes estaban lejos de imaginar lo que hubiese
por acá.
Magnífica impresión causó al Rey y a la Corte el informe del capitán de
León, disponiéndose desde luego el estudio de todos los problemas con la fi.
nalidad de resolverlos de conformidad.

•
Triunfo de Zavala
Pasados los trámites de rigor se embarcó el capitán de León en Cádiz de regreso a su provincia, y no obstante las molestias de seria enfermedad que padecía dio feliz término a la encomienda.
Informó a Zavala de todo, con la satisfacción de quien ve cumplidos los deseos tanto tiempo acariciados. Por fin se atendían las justas peticiones del abnegado gobernador.

nada pidió para él ni para sus hijos, no obstante los grandes méritos que para ello tenía.
La vida del capitán de León fue de constante fatiga y su enfermedad se
manifestó cuando efectuaba una expedición a las salinas de San Lorenzo.
Quedó paralitico y poco después expiró.

•
Muerte de Zavala
Tres años después de la muerte del capitán de León lo siguió don Martín
de Zavala, quien dejó de existir el 8 de agosto de 1664.
Durante 38 años había gobernado esta provincia, correspondiéndole la época más difícil. No omitió esfuerzo alguno para dejar cimentado lo que habría
de ser con el tiempo uno de los Estados más progresistas de la Nueva España.
Es preciso abonar a su memoria el desinterés con que dedicó toda su vida a
esta labor y el amor que tuvo a "su tierra" como él la llamaba.
Quede constancia de todo ello con la admiración que merece quien entrega vida y hacienda por el bienestar de la comunidad.

Se autorizó el pago de los sueldos de Zavala con· cargo a 1a Real Caja de
San Luis Potosí, de donde poco tiempo después se le entregaron más de cien
mil pesos. Por cuanto al hábito de Santiago se corrieron los trámites para que
se Je enviara, y por cuanto a las demás peticiones, resueltas de conformidad,
se ordenó que el Virrey de la Nueva España, procediera a cumplimentarlas,
dando cuenta oportuna a la Corona.
Todo cuanto obtuvo Zavala lo empleó en servicio de Ja provincia; pues para él nada quería, ya que su mayor satisfacción radicaba en ver prosperar la
tierra que consideraba como propia .

•
Muerte del Capitán de León
En el año de 1661 muri6 el capitán Alonso de León, causando el suceso gran
consternaci6n. Para Zavala fue rudo el golpe; pues tenía en de León al mejor
de sus capitanes, por su valentía, desinterés y lealtad. Se recordaba que habiendo estado en la Corte de España tratando los problemas de la provincia,

468

469

�MtDICOS Y HOSPITALES EN EL NUEVO REINO DE LEÓN
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleoncsa de Historia, Geografia y Estadistica

SUMARIO: l. Antonio Marchena, primer cirujano de Nuevo León.-lI. ¿ Otro médico
en Cerralvo?-111. Juíln Femández, Matlas de Silva y Diego Gonzálc.z, "personas que
curan".-IV. Una "providencia" desconocida.-V. Dos maestros de cirugía a mediados del siglo XVII.-VI. Los nombres de otros facultativos.-VII. Fray Antonio de la
Vera y Gálvez.- VIII. El primer hospital de Nuevo León.-IX. El Hospital de
Pobres de Nuestra Señora del Rosario.
APENDICES: "Providencia" del Capitán Lucas el Bueno Justicia Mayor y Capitán
a Guerra del Nuevo Reino de Le6n. Año 1626. Informe médico del maestro de cirugía Juan Martínez de Frw. Afio de 1640.

El Archivo del Ayuntamiento de Monterrey, del que ha dicho con razón el
historiador doctor Silvio Zavala que "es, efectivamente, de valor singular ... '?
se fue integrando a partir de los últimos años del siglo XVI. En él se encuentran, entre varios miles de documentos, muchas noticias desconocidas sobre los
primeros médicos y hospitales que existieron en el Nuevo Reino de León. Ahora ven la luz en este breve ensayo, haciendo notar que en su mayor parte estas
noticias proceden del Ramo de Causas Criminales.

J.

ANTONIO MARCHENA PRIMER CIRUJANO DE NUEVO LEÓN

El cirujano Antonio Marchena es el primero de quien tenemos testimonio
fehaciente que practicó su noble oficio en el actual Estado de Nuevo León.
Hacia las dos de la tarde del 14 de septiembre de 1626 el Gobernador Mar1 Un tuoro de cultura regiomontana, en el perj6dico El Por111nir de Monterrey, del
sábado 8 de febrero de 1941.

471

�tín de Zavala recibió en la villa de Cerralvo, por entonces "cabecera de la Gobernación del Nuevo Reino de León", la noticia de que habían tenido un
duelo en aquella población el capitán Martín de Aranda y el soldado Alonso
de Ifüguez, del que había salido peligrosamente herido el citado capitán.

El gobernador' Zavala inició enseguida la causa criminal en contra de los
dos enardecidos contendientes, quienes "con poco temor de Dios Nuestro Señor y en menosprecio de la Real Justicia -como dice la cabeza del proceso,
habían salido a reñir y habían tenido cuchilladas". Además ordenó el Gobernador que se tomara la confesión al capitán Aranda y que "declare el maestro de cirugía que le ha cw-ado la gravedad y peligro de las heridas".
Para cumplir con Jo anterior, el abogado de la Audiencia de México licenciado Juan Ru:iz, quien también era "asesor de la guerra"' del gobernador Zavala, y el Escribano Juan de Abrego se presentaron en la casa de uno de los
más prominentes vecinos de Cerralvo, el capitán Juan de Taranco Vallejo,
en donde se asistía al herido. Ahí encontraron al capitán Martín de Aranda
acostado en una cama y, a su lado, curándole las lesiones, al cirujano Antonio Marchena.
El capitán Aranda declaró con bastante dificultad, pues tenía una herida
en el cuello, que unos ocho días antes, pasando frente al soldado Alonso de
Iñiguez y "pareciéndole" que no se había quitado el sombrero en su presencia, le había reclamado. Había surgido la disputa y, "en esta razón, habían
tenido palabras de pesadwnbre". Agregaba el declarante que '"hoy ( 14 de
septiembre), después de mediodía, se habían encontrado y metieron mano el
uno y otro a las espadas, y riñendo como hombres de bien le habían herido
(el soldado Iñiguez) de un golpe en dos partes que eran: a un lado de la
barba y en la olla por el gaznate a un lado. Y asimismo había sacado de la
dicha pesadumbre una herida pequeña en el dedo de en medio de la mano
izquierda ... " Finalizaba su confesión el capitán Aranda diciendo, en un ras•
go de hidalguía tan común en la época, que·"no tiene que pedir ni hacer querella contra el dicho Alonso Iñiguez porque, como tiene dicho, riñeron honradamente . .. "
En seguida, el licenciado Juan Ruiz hizo comparecer ante sí al maestro de
cirugía Antonio Marchena, quien declar6 brevemente acerca de la situación
y el peligro de las heridas. Su declaración, íntegra, la insertamos en seguida;
es un lacónico parte médico, el más antiguo que conocemos. 2

' Este breve expediente de tres folios se encuentra en el Ramo de Causas Criminales,
volumen 1, años 1620-1635, del Archivo Municipal de Monterrey con el siguiente titulo: "Contra Alonso d, Iñigu,:c por haber r,ñido con Martín de .A.randa y dddol, cuchilladas".

472

El Parte Médico
"Y preguntado declare las heridas que tiene el dicho Capitán y si le curó y
1626 L para la dicha averiguación hizo parecer ante sí (el licenciado Juan
Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México) a Antonio Marcbena, cirujano que curó al dicho capitán Martín de Aranda de las dichas heridas. Y
se le recibi6 juramento y lo hizo por Dios Nuestro Señor y por la señal de la
Cruz en debida forma.
"Y preguntado declare las heridas que tiene el dicho Capitán y si le curó y
el riesgo de ellas y, ajustando la declaración, dijo que curó una estocada a
un lado de la olla ( en el cuello), penetrante, la cual le parece de riesgo y un
rasguño en el dedo (de enmedio) de la mano izquierda y otro en la barba.
Y esta es la verdad so cargo del juramento que ha hecho y lo firmó de su
nombre".
DoN MARTÍN DE ZAvALA

ANTONIO MARCHENA

Veinte años después, el 14 de marzo de 1646, el citado Juan de Abrego actuaba como Escribano de Gobernación, Justicia y Guerra del Nuevo Reino de
León, declaró en Monterrey que en una desastrosa inundación ocurrida poco
antes en la villa de Cerralvo, se había desplomado la casa donde se guardaba el archivo, perdiéndose los libros de Gobierno y otros valiosos documentos. Quizá en esa ocasión, o en alguna otra calamidad de las que ha
sufrido la antigua villa de San Grcgorio de Cerralvo, se perdieron para siempre los documentos que podrían dar alguna luz sobre la personalidad del
cirujano Antonio Marchena, quien seguramente vino a estas tierras acompañando al ilustre gobernador Martín de Zavala1 cuando éste entró a mediados del año 1626.

II. ¿Ono

MÉDICO EN

CERRALvo?

En un juicio promovido a fines del mismo año 1626 en Cerralvo por Rodrigo de Aldana contra el capitán Gonzalo Fernández de Castro, quizá se
alude al mencionado Antonio Marchena1 en la declaración de un testigo. Aunque también puede ser otro médico.
En efecto, el capitán Lucas García declara en los primeros dias de enero de
1627 que el c~pitán Diego Rodríguez, "luego que vino de la ciudad de México, quedando en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, le señaló y
dio al dicho Rodrigo de Aldana todos los indios que por suyos tenía de la na-

473

�ción tepehuana. Y esto en remuneraci6n de haber ido el dicho Rodrigo de Aldana de esta dicha villa a la dicha ciudad de México con él y haberle sustentado en la enfermedad que tuvo en ella. Y hoy, actualmente, lo está haciendo
(así dice, pagando las medicinas y médico que le cura •.. ,, en la villa de Cerralvo.1

mo español Juan de Zavala, lesionado de un machetam "por entre las costillas del lado izquierdo''. Diego González, por último, siendo el encargado de
la cárcel de Monterrey en 1636, cur6 en esta ciudad a un negro, herido de
una puñalada que "fue de mucho peligro,,.

IV.

111.

JUAN FERNÁNDEZ,

MAriAs

"PERSONAS ~UE Cl.1llAN,,

El historiador liberal licenciado Santiago Roel ( 1885-1957), afirma que
"puede considerarse (el franciscano andaluz Fray Antonio de la Vera y Gálvez) como el primer médico práctico que hubo en esta Provincia''.' Este religioso fue traído por el Obispo Verger al Nuevo Reino de Le6n a fines del siglo XVIII, asistiendo con gran celo a las víctimas de la terrible peste de viruelas que asoló esta región en 1798, pero no fue, como hemos visto, el primero que practic6 la medicina en estas tierras.
Aún más. Existen documentos en el Archivo Municipal de esta ciudad que
prueban que, desde la primera mitad del siglo XVII, había en el Nuevo Reino de Le6n médicos prácticos. Eran individu011 que sin tener los grados académicos de maestro de cirugía o doctor en medicina, realizaban con todo éxito
complicadas curaciones. Los nombres de algunos de ellos aparecen en tres expedientes del Ramo de Causas Criminales, y como ejemplo, los citamos en seguida:
l. Juan Femández, en 1629.
2. Juan Fernández y Matfas de Silva, en 1629.
3. Diego González, en 1636...
El primero, quien fue Procurador General de Monterrey en 1624, 1627 y
1628, curo en mano de 1629 en la hacienda de la Magdalena del valle de las
Salinas al sevillano Matías de Silva, herido de una puñalada por debajo del
omóplato. En ab~ de ese año, en la misma hacienda de la Magdalena, Juan
Fernández o Heinández y Matías de Silva atendieron y sanaron al mayordo• Ramo Civil. Volumen 2. Afios 1596-1630. Expedientes 22 a 41. Folio 5. Archivo del Ayuntamiento de Monterrey.
•

• Nrur,o L.6n. A.junus mst6ricos. En la primera edición (Monterrey, 1938) no aparece el dato; aegunda edici6n, tomo 1, pqina 70; tercera, pAgina 60; cuarta quinta y aexta ediciones, pqina 58.
'

474

UNA "PROVIDENCIA" DESCONOCIDA

DE SILVA y DIEGO ÜONZÁLEZ,

En general, se puede decir que los conquistadores y pobladores del Nuevo
Reino de Le6n sabían curar y se les debe considerar también como médicos
prácticos. El benemérito capitán Pedro Botello de Morales, natural de la villa de Valverde en Extremadura, de quien proceden casi todas las familias
que hoy llevan los apellidos Botello y Buentello, entr6 al actual Estado de Nuevo Le6n en 1620 y vino de las minas de San Luis Potosí. En 1647 declaro en
la villa de Cetralvo lo siguiente: ce •••• y en este tiempo le dieron al dicho indio
Cebrianillo las viruelas. Yo, vistole huérfano, le metf en mi casa y le bauticé,
siendo su padrino. Y le curl el dicho mal de que Dios fue servido que sanara,
y lo doctriné y enseñé la doctrina cristiana, criándolo como a hijo ... " 1 En el
Archivo Municipal abundan estas declaraciones.
Un caso más antiguo, ocurrido a principios del siglo XVII, nos relata el
Cronista Alonso de León. En 1604 o 1605 el conquistador y poblador Domingo Manuel cura a un indio, quien poco después, en pago, lo asesina. El
texto del Cronista, aunque algo confuso, es de gran valor y lleno de sinceridad: "En el puesto que llaman de Camacho, abajo de la labor que es hoy
de Santa Catalina (o Santa Catarina), estaba poblado Pedro Iñigo, primer
Alcalde Ordinario de Monterrey, y los indios le mataron ain causa.
"Algunos d1as después, donde hoy es la labor de Juan Cavuos, la tenla
Domingo Manuel; allí le mataron lastimosamente sus indios en esta forma:
hablan éstos llevado una manada de yeguas; salieron Domingo Manuel Y
Juan P&amp;ez de los Ríos siguiéndolos y, alcanzándolos, hicieron (en) ellos
gran destrozo, matando (a) uDOII y trayendo (a) otros, y haciéndolos huir
a todos. Volvieron las yeguas y después el capitanejo de la ranchcrla con
seis u ocho heridas, quejándose que los habían ido a maltratar -como si no
hubieran dado causa para ello.
"D. Iñigo Manuel (asi dice) le decla que aquel hombre que babia ido
con él era malo, que no tuvieren pena, que él lo curaría; replicó el indio:
si tú no lo llevaras, no fuera él Al fm, cur6lo, y ya que estaba convaleciente,
• Ramo Civil. Volumen 6. Afiol 1640-1650. Espedientes 25 a 51. Afio 1647, Legajo
3. N6mero 36. Folio 61 vuelta. Mmno Archivo.

475

�le pagó el trabajo con venir un día a horas de comer, él y otros dos; pusiéronse en la puertecilla, y al tiempo que el pobre le iba a dar una tortilla al
herido, le dio o~o con una macana en el brazo, que se lo amorteció. Cogiéronlo entonces sm defensa, desnudáronlo y pusiéronle una soga en el pescuezo
Y flecháronlo y colgaron de un hoyo grande de que habían sacado tierra~
robaron y destrozaron todo lo que había. 6
'
Sin embargo, el documento oficial más antiguo que he encontrado referente a este tema inédito hasta ahora, es una "providencia" expedida en 1 Monterrey el 16 ~e abril de 1626 por el capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia
Mayor y capitán a guerra "de este dicho Reino y sus Privincias por Su Majestad". En este curioso documento se condenaba a la persona que de ahí
en adelante arrojara de su casa, estancia o hacienda a sus indios enfermos
a perder para siempre el derecho que tuviera sobre ellos, "sin que le valga .. :
merced que tenga ni haya tenido de ningún Gobernador ni persona que la
haya hecho, aunque sea de Su Majestad, pues no permite que se use mal
de el~• • •" Se . h~e notar que los indios, "viéndose así desamparados, buscan quién de m1Sencordia cure sus enfermedades, como algunas personas lo
~ ~echo Y hacen ... " 7 Estas personas eran, en otras palabras, médicos
pracbcos.

v.

Dos

MAESTROS DE CIRUGÍA A MEDIADOS DEL SIGLO

XVII

Los nombres de dos maestros de cirugía que se ejercitaron aquí, a mediados del siglo XVII, en el noble arte quirúrgico, aparecen en los tomos tercero Y cuarto del citado Ramo de Causas Criminales; fueron ellos Juan Martínez de Frías y Juan de Munguía.

1. El nombre del primero se encuentra en un voluminoso expediente de
cuarenta y seis folios. Fue levantado a raíz del asalto a la hacienda de San
Diego, del capitán Hemando de Mendiola, en el valle de las Salinas; consumado por los feroces indios alazapas la noche del sábado 18 de agosto de
1640. Sangriento capítulo de la rebelión alazapa que, a mediados del siglo
XVII, según el Cronista Alonso de León, "dio harto cuidado, gasto y tiempo
• Relaci&amp;n del citado Cronista, publicada en 1909 por Gl!.NAllO GARCÍA en el tomo
XXV de los Documentos inéditos o muy raros para la Historia dt México, páginas 102
y 103.

' Ramo Civil. Volumen 1. Años 1596-1630. Expediente 1 a 21. Áulos del Cap.
Alonso Lucas el Bueno, Justicia Mayor de Monurrey. Número JO. Folio 11.

para el castigo" y acabó con "mucha cantidad de bueyes, vacas y caballada
sin número".ª
El cerco de los ala.zapas a dicha hacienda, dice el mismo Cronista, duró
tres horas de esa memorable noche, distinguiéndose por su bravura una
hijastra del capitán Mendiola llamada Antonia de Palacios, quien ante el
intento de los asaltantes de quemar la vivienda "con una asta, a un lado de
la puerta, desbarataba la lumbre y echaba fuera la materia que ponían".
No anduvo menos arriesgado el septuagenario capitán Mendiola. AJ volver de la hacienda de Santa Clara de su amigo el capitán AJonso de Treviño, acompañado de un mulato de su seivicio, encontró su casa sitiada por
los temibles alazapas y echando pie a tierra se arrojó, decidido, a romper el
bloqueo. Tras violento combate recibió un flechazo en la cabeza que lo
derribó, no sin antes haber degollado a un indio de tremendo golpe dado
"con los últimos tercios de la espada".
Después de un rato cesaba la resistencia. Varios cuerpos yacían irunóviJes y los naturales se alejaban creyendo que habían aniquilado a los defensores, pero un negro siervo del capitán Mendiola, habiendo salido milagrosamente ileso de la refriega, corría a galope por el llano a pedir socorro
a las haciendas vecinas de los capitanes Pablo Sánchez y AJonso de Treviño,
a donde llegó "casi sin resuelld' en la madrugada del domingo 19, según
cuenta un testigo.
Organizose de inmediato el auxilio en la hacienda de Santa Clara, a tres
leguas de la de San Diego, hacia donde salieron a las seis de la mañana,
alertas y bien armados, el citado Alonso de Treviño, Gabriel Aguado, Juan
de Bermeo y el cirujano Juan Martínez de Frías, a quienes acompañaban
tres individuos cuyos nombres no se mencionan en el expediente consultado.
El maestro de cirugía practicó las primeras curaciones a los heridos. Unos
días después, el 23 de agosto de 1640, el Justicia Mayor y Capitán a Guerra
de la ciudad de Monterrey y su jurisdicción, Gonzalo Fernández de Castro,
llegaba al frente de un destacamento compuesto de veinte soldados y cuarenta indios amigos a la hacienda de Santa Clara para iniciar las averiguaciones.
A la mañana siguiente, día 24, cinco testigos declararon exactamente sobre
el hecho ocurrido. EJ último de ellos era el cirujano Martínez de Frías.
Fue interrogado por el Justicia Mayor Fernández de Castro acerca de "las
heridas que tienen los susodichos y en qué partes y si son de riesgo o no";
su declaración equivale a un interesante informe médico, que aparece al final
de este trabajo como apéndice.
• Obra citada, páginas 157 y 158.

476

477

�2. En la ciudad de Monterrey, en junio de 1644, el cirujano Juan de Munguía, "maestro de su arte", dio fe de la herida causada a Bartolomé González, "vezino desta dicha ciudad, hombre tan quieto y querido de todos",
a quien "le dieron una estocada por los gaznates, peligrosa, de que le sali6
copia de sangre". González fue lesionado en una esquina de las Casas Reales, ahora Palacio Municipal, cuando intervino en un duelo para poner paz
entre Francisco Sánchez de la Barrera, Escribano del Cabildo regiomontano,
y los hennanos Andrés y Juan Serrano; el primero de éstos era ayudante de
Sargento Mayor por nombramiento del Gobernador Martin de Zavala.
El maestro de cirugía, ante el juez, ' le desat6 las vendas y paños con que
la tiene (la herida) cubierta y ligada. Y está como dedo y medio abajo
de la quijada del lado izquierdo, más a la parte de adentro del tragadero
que a la de afuera .. . " Acerca de la herida eI cirujano Munguia declar6
"que por haberle metido tienta juzga ser penetrante y que puede correr
riesgo y que mediante a haberle hecho tres curas y juzga que por lo que
ha demostrado no afluyó sangre adentro y no tiene estado de peligro ... "
Agregada al proceso se halla una carta del cirujano dirigida al juez de
la causa capitán Martín de Aldape, Justicia Mayor y Capitán a Guerra de
la ciudad de Monterrey y su jurisdicción, donde afirma Munguía que está
"de concierto asentado con el señor Gobernador (Martín de Zavala) y algunos vecinos de la ,illa de Cerralvo por barbero y los demás curas y sangrías
que son necesarios en la dicha villa ... " Añade que Bartolomé Goniález,
el herido a quien cuidó días antes, "san6 de la dicha herida quedando sin
riesgo de ella ... ", por cuya asistencia exigía más de cincuenta pesos de
honorarios. El juez condenó a .las partes a pagar treinta pesos al cirujano.
Un año después, en noviembre de 1645, Juan de Munguia cura a Pedro
de Medina, criado del Alférez Vicente de Vozmecliano, herido en una riña
callejera que tuvo por escenario la villa de Cerralvo. l:l maestro de cirugía
fue citado para que "declare la calidad de la herida", siendo muy breve su
respuesta: "una herida de puñalada que tiene en las espaldas al lado izquierdo, la cual al parecer no es penetrante. Y en ella le dio dos puntos; no sabe
quién se la dio y puede ser de riesgo ... " Sin embargoJ Munguía era un
hábil facultativo, como los otros que ya mencionamos, y aunque el herido
"tenia cortado cuero y carne", ocho días después se asentó en el proceso que
Medina "está sano y fuera de riesgo y levantado .. . '' 9 Como se ve, los infor' Lo relativo a Martinez de Frlu se halla en un expediente de cuarenta y aeia foliot
del Ramo de Causas CriminalCJ, volumen 3, años 1639-1641, año 1640; el parte mMico en los folios 14 vuelta y 15. Todo lo referente a Munguía se encuentra en el citado
llamo de Causas Criminalet, volumen 4, año 1644, número 41, folios 2 y 12; adenw
en el afio 1645, número 48, folio 4 vuelta.

478

mes médicos son tan escuetos, tan concisos, que nada nos dicen sobre el tra•
tamiento quirúrgico seguido por el médico.
A mediados del siglo XVII, en algunos juicios criminales contra indios,
aparece Juan de Munguía como "defensor general de los naturales en todo
este Reino". En 1656 Munguía era vecino de Cerralvo y tenía título de
Sargento; dijo ser de 46 años de edad Por último, a fines de enero de 1682,
en una partida de matrimonio del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey, figura como testigo un Juan de Munguia; quizá no sea el maestro
de cirugia, sino un hijo o nieto suyo.
En fm, en otras ocasiones y debido a la falta de un médico, eran las propias autoridades de los valles muy distantes de la ciudad de Monterrey o
de la "illa de Cerralvo, quienes daban fe de las heridas. Podríamos citar
muchos casos.
Por cierto, el Cronista criollo Alonso de León, en su famosa Relaci6n, describe los estragos causados por una peste de viruelas que, a mediados del
siglo XVII, prácticamente diezm6 la población: "El año de cuarenta y seis
{1646), por noviembre, entró de fuera un mancebo, hijo de un vecino de
esta villa (de Cadereyta), convaleciente de las viruelas que había tenido en
la Nueva España; apestó la villa y todo el Reino, de manera que en todo el
año de cuarenta y siete, murieron más de quinientas personas de todos géneros y edades, españoles e indios; era compasión y lástima ver tantas muertes que cas.i quien enterrara o llevara a las iglesias no había. De algunos
que, heridos del mal, se fueron a sus tierras, cundié, en ellas, que despobl~
rancherías enteras; duró hasta los principios de cuarenta y ocho, que punfic6 Dios los aires ... " 10 No conocemos la actuación de algún médico en
el transcurso de esta epidemia.
VJ, Los

NOMBRES DE OTROS FACULTATIVOS

Dispersos, entre miles de documentos del Ramo de Protocolos de Instrumentos Públicos, se encuentran otros nombres desconocidos. En la segunda
mitad del siglo X'VII Melchor de los Reyes: originan~. de la ~illa Y, ~al de
San Miguel, valle de la Magdalena, en la ueva Galic1a, e hiJo !~tuno_ de
Melchor de los Reyes y Catalina Ponce, vecinos que fueron de dicha villa,
declara en una cláusula de su testamento, fechado en Monterrey el 17 de
agosto de 1672: "ltem, mando se le den al Alférez Agustín de la Vera,
• Obra citada, pigina 148.

479

�cirujano que me ha asistido y está asistiendo a mi cura poniendo los medicamentos, diez y ocho pesos de mis bienes". u
Diez años después seguramente que no habfa en todo el Nuevo Reino de
Le6n un buen facultativo, ya que el 28 de noviembre de 1682, "a causa de
grave enfenncdad y estar oleado y sacramentado el señor Gobernador de este
Reino (don Juan de Echeverría), como es público y notorio, hizo ausencia
a curane a la villa del Saltillo •.. " 11 Otras noticias sobre la enfermedad
y fallecimiento del Gobernador Echeverría se encuentran en el mismo expediente, folios 30 vuelta y 33, y en las páginas 288 y 289 de la Historia del
Nuevo Reino de León, desde 1650 hasta 1690, por un Autor Anónimo, que
lo fue el capitán genovés Juan Bautista Chapa, identificado en 1953 por el
historiador don Israel Cavuos Garza.
A fmes del mismo siglo aparece otro médico: Juan Antonio García "el
cirujano", quien es mencionado dos veces en el testamento de Pedro de
Salas, vecino de Monterrey, fechado en esta ciudad el 10 de julio de 1698.11
El 30 de marzo de 1745, ante el Gobernador don Pedro de Barrio Junco
y Espriella, otorg6 testamento en Monterrey el francés Pedro de Fee, "ziru.
xano", originario de los Estados del Duque de Lorena, aunque en la partida de su casamiento dice: "natural de la ciudad de Turena en el Reino
de Francia", e hijo legitimo de Pedro de Fee y Ana Piturel. Este facultativo contrajo matrimonio aquí, en la iglesia parroquial, el 11 de febrero de
1720 con Gertrudis Rodríguez de Montemayor, de antigua familia del valle
del Guajuco. En el citado testamento declara que con su oficio de cirujano
"he mantenido mi familia". Muri6 en esta ciudad a principios de abril
de 1745.H
Sabido es que el primer Obispo del Nuevo Reino de Le6n Fray Antonio
de Jesús Sacedón falleció en una celda del Conyento de San Francisco de
Monterrey a fines de diciembre de 1779. Pues bien, en una carta dirigida
desde Saltillo el 16 de enero de 1780 por el confesor de este santo Obispo a
Manuel Silvestre del Conde, vecino de San Luis Potosí, Je dice: " ... en dicha
ciudad (de Monterrey) no hay ningún perito (en Medicina), y aunque Su
Ilustrwma traía en su. compañía un buen facultativo, qued6se éste algo
indispuesto en esta villa (del Saltillo) al tiempo de nuestra partida¡ cuando acordé llamarlo para su asistencia, ya dicho médico había muerto".11 Sin
u

Protocolo d1 Instrum,ntos P4bücos. Volumen 3. Añ01 1650-1680. Folio 192, v.

u Protocolo d, Instrumtntos Públicos. Volumen 4. Años 1681-1690, Folio 25, v.
11

Protocolo d, lnstrum,ntos Pibücos. Volumen 6. Años 1695-1699. Folio 110.

Volumen 14. Años 1743-1747. Folio 186, v.
Da. JosÉ Euvna10 GoNzÁuz. Obras Com¡l,tas. Monterrey, 1885. Tomo 11. Pá-

embargo, en las diligencias practicadas por el Gobernador Coronel Melchor

Vidal de Lorca y Villena, a raíz del fallecimiento de este prelado, se menciona al m&amp;fico Joaquín Burguete, "cirujano aprobado y examinado que
traía en su compañía el mismo ilustrisimo y Reverendísimo Señor". Burguete fue quien declaro, bajo juramento, que el Obispo Saced6n "efectiva
y realmente es difunto".19
Años después aparece el nombre de otro "médico": José Antonio de la
Paz, "inteligente en la cirugía", quien dio fe de la herida qu~ tenía un
maestro zapatero, lesionado en riña el 26 de julio de 1785 por cierto maestro de sastre "en los confines de la Calle Real", hoy avenida Morelos; un
testigo dijo que "advirtió que tan ebrio estaba el uno como el otro". El
facultativo declaro que la herida, "aunque tiene dos dedos poco más de
hondo y pulgar y medio de boca abajo de la tetilla izquierda, según su experiencia no es de peligro ... " Al final de la declaración se asentó que "no
firm6 el cirujano porque dijo no saber ... " 17
El tercer Obispo del Nuevo Reino de Le6n Dr. don Andrés Amb~o de
Llanos y Valdés, quien hizo fundación en el año de 1793 del _Hospital de
Pobres de Nuestra Señora del Rosario, trajo al médico José Vicente de la
Peña y al boticario Francisco García, "ambos gachupines", según el doctor
González. El doctor Peña se hizo cargo del hospital, pero no fue "el segundo médico que hubo aquí", como dice el licenciado Roel.19
Por último en unos apuntes manuscritos del doctor José Eleuterio Gonzále7., propiedad del industrial regiomontano don Jesús Guzmán, figuran 1~
nombres de otros facultativos. El citado autor menciona a un lego franC1Scano, Fray Benito de Austria, quien vino a Monte~ a p~ncipi~ del siglo
XIX y "se fue antes del año de 1820". Y agrega: En el mmno tlempo que
vi ía aquí Fray Benito, hubo otro leguito médico llam~d~ Fray Bias; no sé
cuándo se fue". En 1803 residía en Monterrey el c1ru1ano de las tropas
veteranas Francisco Alenis. En 1814, "que vino el general Arredondo a establecer aquí la Comandancia General, trajo de cinijano de la tropa a un
don Fulano Pagés y de practicantes a don Francisco Arjona Y, d~n José María Reyes. Todos los citados antes eran españoles men~s el ul~o que era
negro guineo". Sin embargo, en el libro 8-9 de casarmentos, folio 148, del
• Protocolo d, Jnstrum,ntos Públicos. Volumen 19. Años 1780-1785. Folios 110 Y

vu~lta.
11

Protocolo d, Instrum,ntos Públicos. Volumen 19. Años 1780-1785. Folios 306 Y

u Protocolo d1 lnstrum,nto, Pl,bücos.

vuelta.

»

11 Nu,oo L,6n. Apvnt,s hist6ricos. Segunda edición (Monterrey, 1944), tomo 1, pigina
70; tercera edición, pigina 61 ¡ cuarta, quinta y sexta ediciones, página 59.

gina 300.

480

481

H. 31

�Archivo Parroquial de Catedral, aparece la partida de matrimonio de Reyes,
donde está registrado como indio "natural de la ciudad de Veracruz".
En los mismos apuntes manuscritos dice el doctor González lo siguiente:
"Antes del establecimiento del Obispado de Linares ( en el año 177 7) no
he hallado noticia alguna en los archivos de que en Monterrey o en otro
punto del Estado hubiera algún médico": Ya hemos visto que antes de
esa fecha se habían ejercitado aqw en el noble arte quirúrgico Antonio
Marchena, Juan Martínez de Frías, Juan de Mungu1a y otros que, en realidad, eran muy hábiles médicos empíricos.

VII. FRAY ANTONIO

DE LA

VERA

y ÜÁLVEZ

Por Jo anteriormente expuesto podemos afirmar que no fue este religioso el "primer facultativo en Medicina, de que se ha recogido el nombre,
que haya ejercitado esa ciencia en Monterrey ... ", 19 como dice el historiador David Alberto Cossío ( 1883-1939), pero sí dejaremos asentado que es
una de las más relevantes figuras de nuestra historia regional. Los dos autores citados, Roe) y Cossío, seguramente tomaron del historiador y doctor
José Eleuterio González ( 1813-1888) esta noticia inexacta, En efecto, el
doctor González dice en sus apuntes manuscritos: "Con el ~eñor Verger,
segundo Obispo, vino en el año de 1783 en calidad de médico de cámara,
Fray Antonio de la Vera y Gálvez. Este es el primer médico de que hay
noticia auténtica; vivió en Monterrey hasta fines del siglo, y se fue a su
Colegio de San Fernando. Era lego franciscano".
Fray Antonio era español, nativo de la villa de Palma del Río, en la Andalucía Baja, Obispado de Córdoba, según declara .•él mismo, "en donde se
crió y estuvo hasta el día lo. de enero de 1770, que se embarcó para esta
Nueva España en compañía del Ilmo. y Rvmo. Sr. Dr. Fray Rafael José
Verger (segundo Obispo del Nuevo Reino de León), quien venía de Comisario de una misión de cincuenta religiosos para el Apostólico Colegio de
San Fernando de México, a donde llegaron a mediados de abril del mismo
año. Y el día 30 de junio tomó el santo hábito y profesó de religioso laico
por el mes de octubre de 1771. Tiene de edad cuarenta años y desde que
entró en la Religión lo ha ocupado la Obediencia en la asistencia y curación de los enfermos, cuya facultad y ejercicio tiene hasta el presente ... "
Agregó el padre Fray Antonio que, "habiendo salido de la ciudad de México el d:ía 29 de julio de 1783, en compañía de dicho señor Ilustrísimo, de
u

482

Historia de Nuevo L16n. Monterrey, 1925, tomo III, págína 263.

su médico de cámara, llegaron a la villa del Saltillo, primer lugar de su
Obispado, el día 17 de octubre del mismo año y estuvieron hasta el 19 de
diciembre que detenninó pasar a esta capital (Monterrey) ... '' 20
Fray Antonio tenía casi quince años de residir en Monterrey cuando, a
principios de 1798, recibió una carta de su Superior, el P. Guardián del
Colegio de San Fernando de México, ordenándole que volviese. El Ayuntamiento reinero promovió una información para conseguir que se quedara
aqui. Coincidió con estos hechos la aparición en el Nuevo Reino de la
peste de viruelas.
¿En qué se había ocupado hasta entonces Fray Antonio? Un testigo de
la época responde: "en curar toda suerte de enfermedades acontecidas a
estos habitantes". Otro testigo dijo que "de público es manifiesto en esta
ciudad que desde que entró en ella el dicho Hermano Fray Antonio (en diciembre de 1783) se ha ejercitado en curar todas cuantas enfermedades
se han ofrecido, pues aunque a los principios se excusaba, pero advirtiendo
el Ilustrisimo señor Obispo que varios ocurrían a preguntarle, y muchos
pobres, y que no había otro facultativo, le permitió él que curara y que
saliera fuera de su palacio siempre que lo llamaran, ya fuera de día o por
la noche, como así lo hacía ... " Por boca del mismo testigo llega hasta nosotros una valiosa noticia: una vez al año el Obispo Verger mandaba comprar medicinas en San Luis Potosí, llegando "se ponían las medicinas en un
cuarto separado que se destinó para Botica ... " en donde se surtía a los
pobres sin costo alguno, "aunque tuvieran con qué poder costear los medicamentos". A la muerte de este Obispo, ocurrida en julio de 1790, Fray
Antonio se fue a vivir al Convento de San Francisco, donde hoy está el
Círculo Mercantil Mutualista. Poco después volvió a su Colegio de San
Femando de la ciudad de México, pero el tercer Obispo del Nuevo Reino
de León, Dr. don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés lo trajo a Monterrey
a fines de 1792, "no obstante que traía médico y boticario para el hospital".
En efecto, este prelado trajo en su compañía al doctor José Vicente de la
Peña, quien quedó al frente del Hospital Real fundado en esta ciudad en
1793 por el citado Obispo. El doctor Peña se fue luego a Saltillo quedando
encargado del hospital Fray Antonio.

Es prácticamente imposible transcribir en este breve ensayo todas las noticias que contiene el grueso e interesante expediente "movido por el Ilustre
Cabildo de esta Ciudad" para lograr que el hermano lego Fray Antonio se
• Ramo Civil. Volumen 147. Año 1791 Expedientes 21 a 32. Testimonio de las
diligencias practicadas . .. sobre el paraje donde se podrá poner la capital d, est, Obispado ..• .-Folios 22 y 22 vuelta.

483

�quedara definitivamente en Monterrey. Por lo tanto, dejaremos que hablen
algunos de los que conocieron a este var6n ejemplar. Manuel Antorúo de la
Rigada e Inda, Regidor Honorario y Procurado1 General del Ayuntamiento
regiomontano, dirigiéndose al Alcalde Ordinario más antiguo, que lo era
José Joaquín Canales, en carta fechada el 3 de marzo de 1798 le dice: "Su
celda es como un pequeño Seminario donde diariamente enseña a muchos
rúños pobres la doctrina cristiana, leer, escribir, contar y sobre todo el santo
temor de Dios". Otro vecino distinguido añade: "es constante, y que todos
lo ven, que en su celda tiene muchos niños pobres a quienes enseña a leer
y escribir, educándolos en cristiandad y hasta instruyéndolos en el canto por
la inteligencia que tiene el dicho Hermano Fray Antorúo". El citado Regidor Honorario, en un breve interrogatorio sobre la conducta de Fray Antonio, pregunta al P. Guardián del Convento de San Francisco de Monterrey Fray Francisco Máynez, si es cierto y le consta que "en su celda siempre hay una porción de muchachos pobres a quienes sin interés alguno les
enseña la doctrina cristiana, leer, escribir y contar y a algunos el canto llano
y tocar el clave (o clavicordio) ... " Por último, Fray José Frayre, Comisario de Terciarios, dijo entre otras cosas: "jamás se verifica que salga de
su celda si no es a ejercer su ministerio de curar a los enfermos, empleando lo restante del tiempo en enseñar a muchos niños pobres la doctrina
cristiana y primeras letras con el mayor tesón y cuidado y a algunos música
y canto llano. Y también he oído decir que se debe a su curiosidad la ins-trucción de los primeros músicos de esta Santa Iglesia ... " 21
El programa pedagógico de Fray Antonio no podía ser mejor, puesto que
estaba fundado en las materias tradicionales de la enseñanza primaria. Sin
embargo, no faltaron envidiosos que hicieron lleg:.v su protesta hasta el Real
Tribunal del Protomedicato, con sede en la ciudad de México, alegando
que ejercía la medicina sin título. A esto respondió un testigo: "es cierto
que no es facultativo de profesi6n, como él mismo lo tiene confesado repetidas veces, pero con la experiencia de quince años que cumplirá en diciembre del presente, que se ha ejercitado en curar en esta ciudad todo género
de enfermedades, tiene acreditados sus aciertos siendo temeridad el asegurar
lo contrario contra la misma experiencia. Que a no ser así considera el que
declara que es hacer agravio al señor Gobernador de esta Provincia, a los
Alcaldes Ordinarios de esta ciudad y aún al Ilustrísimo señor Obispo y su
,. Todo lo relativo a Fray Antonio y la epidemia está contenido en tres fuentes:
1) Ramo Civil. Volumen 161. Año 1798. Expedientes 1 a 7. Número 7.
2) Ramo Civil Volumen 162. Año 1798. Expedientes 8 a 20. Número 11.
3) Actas del Ayuntamiento. Años 1795 a 1813, Año 1798.

Venerable Cabildo, sujetos todos de instrucci6n y que saben muy bien la
atención que se merece la humanidad ... "
La terrible peste de viruelas se asom6 a Monterrey a principios de 1798.
Repetidamente se asienta el hecho de que, a fines del siglo XVIII, aqtÚ
sólo había un médico: el P. Fray Antorúo de la Vera y Gálvez. Así, en una
brillante exposición para prevenir la epidemia, los vecinos Pedro Manuel
de Llano y Manuel Antonio de la Rigada e Inda dicen al Ayuntamiento el
18 de enero de ese año, que Fray Antonio es el "único facultativo que tenemos en esta ciudad,,.
Pedro de Herrera y Leyva, hermano del Gobernador, en carta fechada el
22 de mayo y dirigida al mismo Ayuntamiento se refiere a nuestro personaje
cuando trata de "el médico único que tiene la ciudad".
La ciudad se dividió en veintid6s cuarteles o barrios, cada uno a cargo
de uno o dos vecinos antiguos y distinguidos, entre quienes se encontraban
el capitán navarro Manuel de Sada, natural de la villa de Santa Fe de Caparroso y fundador de su apellido en Nuevo Le6n; Andrés de Ayarzagoitia,
también genearca de su apellido y originario de Durango en el Señorío de
Vizcaya; Forilán de Mier, ilustre reinero hermano de Fray Servando y José
Joaquín Canales, Pedro de Elizondo, Fernando de Uribe, José Joaquín de
Ugartechea y otros conocidos caballeros. Había un capellán para uno o
dos barrios.
Durante esta epidemia se abrió a extramuros de Monterrey, el 6 de abril
de 1798, un Hospital Provisional de Viruelas que se clausuró el 9 de agosto de dicho año. Fue administrado por Pedro de Herrera y Leyva teniendo
a su cufiada la Gobernadora Josefa Krickdale y a una junta de señoras en
la dirección de las salas de mujeres contagiadas. Fray Antonio, como hemos
visto, dirigía el hospital fundado cinco años antes por el Obispo De Llanos
y Valdés, del que luego trataremos. El Gobernador Teniente Coronel Simón
de Herrera y Leyva y el Ayuntamiento regiomontano insistieron en la permanencia en esta ciudad del hermano lego, a quien dieron también la direcci6n del hospital de virolentos. En la ingente documentación aparecen
noticias tan curiosas como ésta: aunque los dos hospitales tenían buenos botiquines, había que surtirlos frecuentemente "en la Botica del P. Fray Antonio", instalada seguramente en el Convento de San Francisco. No está
claro si el Hospital Provisional de Viruelas se instaló en el edificio que
después fue del Colegio Civil, hoy sede central de la Universidad, o en la
antigua Ciudadela.
Con sorpresa notamos que cuatro folios del libro de actas del Ayuntamiento que abarca los años 1795 a 1813, que quizá contenían datos muy
importantes sobre esta epidemia, fueron arrancados con navaja.

485

484

�En acta de 21 de mayo se asienta que desde el día 6 de abril anterior se
presentaron los dos primeros casos de viruela en un barrio a extramuros de
la ciudad. Eran dos muchachos pobres que inmediatamente se internaron
en el Hospital Provisional. Fray Antonio, "advirtiendo que eran las viruelas
de buena especie, dispuso con acuerdo del señor Gobernador se inoculase un
hermano y hennana de uno de los referidos enfermos, de edad de seis a siete
años, con el fin de que estos dos inoculados se sacasen puses o materias para
seguir esta operación con todos los que quisiesen adoptarla ... 11 En la misma
acta de Cabildo se dice que "deseoso el señor Gobernador de dar ejemplo
y animando a los demás vecinos a que abrazasen una operación tan benéfica, que les era desconocida, resolvió que se inoculasen inmediatamente sus
dos hijos e hija y toda la familia de su casa ... " Luego, el 25 de abril, hicieron lo mismo los vecinos más prominentes y sus familias, siendo secundados
por todo el vecindario reinero.

Así fue como se atacó el peligro: por medio de un procedimiento de preservación contra las viruelas llamado de "inoculación", anterior a la introducción de la vacuna en México. Las estadísticas demuestran que este procedimiento tuvo un éxito completo como veremos más adelante. (Hasta 1804
el doctor Francisco Javier de Balmis, comisionado por el Rey Carlos IV
implantó en la Nueva España el uso de la vacuna descubierta a fines deÍ
siglo XVIII por el médico inglés Eduardo Jenner).
Ya controlada la epidemia, en acta del 9 de septiembre el Cabildo regiomontano hace mención a "el incesante trabajo que ha tenido (Fray Antonio)
en la asistencia diaria de clicho hospital, y a los vecinos en particular en sus
propias casas, todo lo cual ha hecho voluntariamente y lleno de caridad y
amor y con tan buen éxito como se demostrará al fin de esta razón ... ", añacliendo que este religioso lego "de nadie toma «.itipendio por curarle". En
efecto, seguidamente, en acta de Cabildo del 12 de septiembre se anotó una
interesante estadística: fueron inoculados 2,100 personas, muriendo solamente 11 j padecieron las viruelas naturales 466, de las cuales murieron 32. Entraron en el Hospital Provisional, inoculadas, 101 personas y fallecieron únicamente 2, y con viruelas naturales 80 de las cuales murieron 6.
fray Antonio de la Vera y Gálvez fue autor de un Método de curación
,, asistencia de viruelentos, escrito a instancias del Muy Ilustre Cabildo de
Monterrey, que desgraciadamente no conocemos. Esta instrucción fue repartida a los jefes de cuartel o barrio. Al margen, en acta del Ayuntamiento
fechada el 17 de enero de 1?98, dice una nota: " ... se archivó el ejemplar.
También dio (Fray Antonio) la minuta de medicinas".
La deuda que tiene Monterrey con el humilde lego franciscano se puede
deducir del párrafo siguiente, tomado de una carta dirigida el 4 de octubre

486

por Pedro de Herrera y Leyva al Muy Ilustre Cabildo reinero. Le ~ce:
''Debo recomendar a Vuestra Señoría el gran mérito contraído en dicho
hospital (de contagiosos) por el Hermano Fray Anto~o de. la V~a Y_Gálvez,
que asistió a los pobres con el mayor amor, celo y cand~d sm estipendio ~guno, por lo que se hace digno hasta de que se le recolll.lende al ExcelenttSimo
Señor Virrey, pues ha conservado la vida de tantos vasallos,.. Y agrega:
''También debo recomendar a Vuestra Señoría al practicante don José de
Lamadrid y a la mayordoma doña Josefa de Ayala, que por un corto salario
asistieron con la mayor caridad a tantos pobres".
Hay estadísticas muy interesantes de todo el Nuevo Reíno de León, que
incluyen noticias muy curiosas. Por ejemplo, Vicente Vedia y Pinto, Teniente del real de San Carlos de Vallecillo, inserta en su inf01me la nota
siguiente: "Dos de los tres inoculados que fallecieron tengo noticia de haber
causado su muerte el mojarse las manos poco después de ser inoculados".
En Ja villa de Cadereyta, de 1,540 personas que padecieron las viruelas naturales, murieron 164; allí fueron inoculadas 277 y entre éstas no hubo falle:cimientos. En la villa de Cerralvo y su jurisdicción sólo se inocularon 2,
que luego sanaron, pero de 1,453 gentes que tuvieron viruelas naturales murieron 77. En Linares no se practicó la inoculación y de 1,012 personas que
contrajeron las viruelas se registraron 78 decesos.

VIII.

EL PRIMER HOSPITAL DE NUEVO LEÓN

El ya citado historiador licenciado Santiago Roel afirma en su obra Nuevo
León. Apuntes hist6ricos, que el Hospital de Nuestra Señora del Rosario,
fundado en esta ciudad en 1793 por el tercer Obispo del Nuevo Reino de
León doctor Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, fue el primero que existió, aunque no aclara si en la ciudad o en todo el Reino.
El dato, asentado invariablemente en las cuatro primeras ediciones de la
obra, es inexacto. 22
El día 10 de diciembre de 1651 se presentó Diego de Ayala, prominente
vecino de la ciudad de Monterrey, en la villa de San Juan Bautista de Cadereyta y le pidi6 al capitán Alonso de León, Justicia Mayor y Capitán a
Guerra en ella, que se sirviera darle copia de una antigua merced que poseía
11 Primera edici6n, tomo I, página 69 ¡ segunda, tomo I, página 72; tercera, página 63 y
cuarta, página 61. En la quinta edici6n, publicada en 1954, y posteriores e1 citado autor
ya no incurre en error, debido a un trabajo de rectificación que publiqué en el número 137
del semanario Vida Uni1msita,ia (noviembre 4 de 1953).

487

�y que, "por estar maltratada, muy vieja y que las letras se iban consumiendo",

había el peligro de que se perdiera. El Justicia Mayor accedió a la petición en vista del estado del documento, ordenando a Juan de Abrego, Secretario de Gobernación, Justicia y Guerra, que se sacara en seguida la
copia o testimonio de la merced.
El documento consistía en una merced de ocho caballerías de tierra, otorgada por el Gobernador Diego de Montemayor medio siglo antes, el 5 de
junio de 1600, en la ciudad de Monterrey a favor del conquistador Juan
López. El original, que como hemos visto se encontraba muy deteriorado
en 1651, seguramente ya no existe, pero la copia o testimonio mandado sacar
por Diego de Ayala en la villa de Cadereyta se encuentra actualmente en
el segundo volumen del Ramo Civil del Archivo del Ayuntamiento regiomontano. De él hemos tomado un corto pá1Tafo que prueba la existencia
de un hospital en Monterrey, ciento noventa y tres años antes que el citado
por el historiador Roel.
¿Quién era Juan L6pez? Este viejo conquistador declara en su testamento, fechado en Monterrey el 8 de noviembre de 1634, ser originario de la
ciudad de México e hijo legítimo de Pedro López y Cecilia López, "vecinos
que fueron de la dicha ciudad". Estuvo casado con Magdalena de Avila,
ya difunta, y fueron sus hijos legítimos Juana, casada con Juan de Montalvo, Melchora, esposa de Leonardo de Mendoza, y Bemabé López.
Desconocemos las primeras actividades de Juan López. Lo cierto es que
ya venía en la famosa y malograda ex-pedición del portugués Carvajal y de
la Cueva, cuando este valeroso capitán se internó en lo que hoy es el Estado
de Nuevo León a fines de 1580 o principios de 1581. Lo dice él mismo en
la merced que comentamos, al afirmar que se le habían dado algunas tierras desde "la primera vez que se vino a poblar''.. Y lo expresa más claramente Bernabé López, único hijo varón del conquistador, al declarar en
1635 que su padre, quien ya había fallecido para entonces, fue "persona de
las primeras que entraron en la población de dicha ciudad ( de Monterrey
o villa de San Luis), que entró con el primer Gobernador de ella, Carvajal ... "
Ocho o nueve años después, al hacer Diego de Montemayor la nueva
fundación el 20 de septiembre de 1596, con el título de Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, aparece Juan López como uno de
los testigos que firman el acta levantada en tan memorable ocasión.
Al conquistador López, por sus grandes méritos y servicios a Su Majestad,
se le concedieron las mercedes que solicitó. En la petición de ocho caballerlas de tierra que hizo en Monterrey el 5 de junio de 1600, y que es el
motivo de este comentario, decía: " ...parezco ante Vuestra Señoría (el Go-

bemador Diego de Montemayor) en la fonna que más a mi de~c~o. conven a y digo que yo tengo necesidad de un solar para casa de mt v1V1e~da
g l en-alo y es desde donde está la cruz que está frontero del hospital
e1 cua s
.
'b
,,
hacia el río (hasta) donde alcanzare desde la acequia para arn a.,.·
Monterrey no tenía aún cuatro años de fundada, pero ya contaba_ con un
hospital en el año 1600. Casi dos siglos después el de Nuestra _Senora d~l
Rosario abrirla sus puertas. El convento franciscano de e_sta cmdad se~.ia
el Cronista P. José de Arlegu1, aunque el mf dado hasta 1603 serrún
un
' 0
•
"
• tía des
signe historiador Wigberto Jiménez Moreno dice que parece ex1s
•
de 1602".23
Por los años de 1600 a 1605 el Obispo de Guadalajara don ~on~ de la
Mota y Escobar recorrió en una visita pastoral la extensa d1oces1S. a . :u
cargo. En ella estaba incluido el Nuevo Reino de Leó~ y, en su Descnpcwn
Geográfica de los Reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya_ Y Nuevo L_e6n,
al referirse a nuestra ciudad, escribió que era "un lugarcito de espanoles
de hasta veinte vecinos escasos, que llaman la villa de Monterr:y ... " ~l
santo Obispo añade: "Los vecinos son sumamente pobres qu~ ~un no _nenen casas de adobes, sino de palizadas embarradas; sus granJenas connenzan a ser algunas labores de maíz y trigo que hasta ahora no son de consideración".
.
,
Unos años después el misionero cannelita andaluz Fray A_ntoruo _Vazquez
de Espinosa, en su obra Compendio y De.scripci6n de las Indias ~ccident~les,
t b l siguiente: ''Doce }eguas adelante (de la villa del Salt1llo) esta el
ano a a .o d Santa Lucía que se va al presente descubriendo y poblando;
nuevo remo e
,
_
hay en él una villa (Monterrey) con treinta vecinos espanoles Y un ~onvento de San Francisco. La tierra es de gran recreo, de buen temple, ,º~ne
un río abundante de pescado regalado Y es camino para el Nuevo Mexico,
aunque no se ha descubierto".
Estas dos "Descripciones", escritas por la época en que se _l: otorgó la me_rced de ocho caballerías de tiena a Juan López, nos dan notlCla de los humildes orígenes de esta ciudad. Sin embargo, no debe sorprend emos que en
aquella incipiente población ya hubiera un hospital, pues bien sabem~s que
con la conquista espiritual y material de estas tierras asoladas por los nomadas
entró también la civilzación.

11

Estudios de Historia Colonial. MWco, 1958, página 146.

489
488

�IX.

EL HOSPITAL DE POBRES DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Dice el doctor González en su Colecci6n de Noticias y Documentos para
la Historia del Estado de Nuevo Leó,i (Monterrey, 1867), que el licenciado
Fermín de Sacia, cura del Sagrario de la Catedral de Monterrey, le contó
en cierta ocasión que el segundo Obispo del Nuevo Reino de León doctor
Rafael José Verger había dado "muchas disposiciones acerca de la erección
de la Catedral, del Colegio Seminario y del Hospital de Pobres, cuyas cosas
no llegó a ver cumplidas por haberle sorprendido la muerte en su palacio de
la loma de Vera el año de 1790".24
En efecto, fue el tercer Obispo doctor Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés quien abdó el 15 de agosto de 1793 1 "bajo el patrocinio de María Santísima del Rosario,,, el proyectado hospital. La institución se estableció
desde ese día, "en que se celebra la gloriosa Asunción a los cielos de la Soberana Reina de los Angeles, la Santísima Virgen Nuestra Madre y Señora",
en la antigua residencia del Gobernador Ignacio Usel y Guimbarda, para
cuyo fin había sido comprada. Esta mansión, que hoy está en el más completo abandono, la conocemos con el nombre de Casa del Campesino y se
encuentra en la esquina sureste de las calles de Abasolo y Mina. 35
En el inventario de los bienes que dejó dicho Gobernador, aparece una
interesante descripción de aquella residencia que fue asiento del hospital
por espacio de sesenta años. Según la reseña, el vasto edificio de sillar, cal y
canto y laja tenía un remate de dos varas de a1to (1.68 m. aproximadamente)
y lo coronaban ciento sesenta almenas de barro de colores en el frente y
noventa y ocho almenas en el resto. La puerta principal, "de clavazón grande, cerraje de hierro y postigos", daba acceso a •un amplio zaguán desde el
cual se podían contar veinticuatro o veinticinco habitaciones. Más adelante,
en medio del extenso patio, había una noria con su brocal, marco y carrillo.
Cuatrocientas ochenta y cinco vigas de buena madera sostenían los techos
y eran los pisos de ladrillo, excepto en la cocina, trascocina, caballeriza, cochera y carpintería. Veinte grandes ventanas ''voladoras de bolillo de madera de mezquite, nuevas ... ", doce pequeñas de pino y seis medianas con
vidrieras, dábanle un aire señorial a la antigua residencia del Gobernador
Ignacio Usel y Guimbarda. Aclara el documento, por último, que era "el
fondo en circuito de dicha casa de doscientas cincuenta y tres varas (algo
Obra citada, página 107.
PbEz MALDONADO. Docum,ntos Hist6ricos á, Nu,vo L,6n. Monterrey,
1947, tomo l. Página 135.

más de 212 metros) en lo labrado por una parte y otras tantas por la
otra ... ,, 26
Al Hospital del Rosario se le llamó también Hospital Real Provisional,
por estarse construyendo el Hospital Nuevo, que sería el definitivo y que por
cierto nunca se terminó, en donde fue el Colegio Civil y ahora se encuentra
la sede central de la Universidad. Así aparece en el plano de Monterrey levantado por el arquitecto francés Juan Crouset en 1798 y publicado por
primera vez por el historiador, ingeniero y general Vito Alessio Robles en
su obra Monterrey e11 la historia y en la leyenda (México, 1936).
Hace unos afias encontré casualmente once libros de administración -seis
del hospital y cinco de su botica- en un viejo armario abandonado del templo del Roble de esta ciudad. De su consulta se deduce que en este nosocomio debieron prestar sus servicios muchos médicos, a través de más de
medio siglo de existencia. Pero lamentablemente, los libros donde aparecen citados algunos facultativos corresponden a épocas recientes. Como esto
excede los límites de nuestro ensayo, solamente los nombraremos: el médico
más antiguo que se menciona es José Cornelio· de la Vara, quien se retiró
por enfermedad el 29 de agosto de 1825, siendo sustituido, interinamente, al
siguiente día por José María Morales, aprobado en el cargo el 11 de septiembre siguiente. Durante todo el año 1827 ocupó el honroso cargo de médico
cirujano del Hospital de Pobres el cordobés Francisco José Arjona, dejándolo
el 27 de septiembre de 1828. Este mismo día entró en su lugar el doctor
italiano Pascual Costanza, contratado en la ciudad de México por los representantes federales de Nuevo León y a instancias del Gobernador del Estado
Joaquín García para que fundara la cátedra de Medicina en dicho hospital.
Sustentó la cátedra por espacio de dos años y al fin presentó "seis de sus discípulos en examen público", dice el doctor José Eleutcrio González. En realidad, aquí está en embrión la futura Escuela de Medicina.
El doctor Costanza renunció, yéndose a vivir a Pesquería Grande, hoy
Villa de García. En 1832 ocupaba el cargo de médico cirujano del hospital
el veracruzano José María de los Reyes, quien lo dejó el 7 de enero de ese
año. Al día siguiente entró Agustín de Aresti1 traído de la ciudad de México por el sexto Obispo Belaunzarán, pero sólo estuvo veinticuatro días;
renunció el 31 de enero. Fue sustituido por el doctor Santiago Cullinam,
quien apenas duró doce días y medio. Al siguiente, 14 de febrero de 1832, el
mencionado obispo reunió las plazas de médico y boticario en el boticario
del hospital José Cristóbal Garfias, quien también había venido con el mis-

14

" CARLOS

490

11 Protocolo dt Inst,umtntos Públicos. Volumen 17. Años 1771-1773. Folios 378
\'Uelta, 3 79, 39 l y siguiente,,

491

�mo prelado. El 22 de junio entró como médico interino del Hospital de Pobres un farmacéutico de Guanajuato, Ignacio Zendejas. Casi dos años después, el lo. de mayo de 1834, entregó al joven José Eleuterio González la dirección del nosocomio que había de manejar durante diez y nueve años hasta
su extinción. Este benemérito doctor, quien fundó alú mismo la cátedra
de Farmacia en 1835 y la de Anatomía en 1842, afirma que la benéfica
institución cerró sus puertas definitivamente en el año 1853.

•
Roe! asienta que el hospital ''desapareció por la época de la Invasión Americana" 27 y Pérez-Maldonado dice que "fue clausurado en 1855" / 8 pero el
doctor José Eleuterio González, su último director, aclara: "el Gobierno
Eclesiástico, por falta de fondos, extinguió el Hospital de Nuestra Señora del
Rosario a principios del año de 1853". 29 Poco tiempo después se instaló en
aquella noble mansión el "Colegio de Niñas" a cargo de las Hermanas de la
Caridad de San Vicente de Paúl, que fueron expulsadas de nuestra patria a
fines de 1874 y principios de 1875 por inicuo decreto del Presidente Sebastián
Lerdo de Tejada. El Obispo Montes de Oca sostuvo de s~ peculio un nuevo
colegio de niñas que tenía como directora a "la benemérita Lupita Treviño",
como la llama con justicia Alfonso Junco, quien fue designada por el propio Obispo en 1881 para ocupar el cargo, según José P. Saldaña. 30 En 1887,
por gestiones del décimo Obispo y primer Arzobispo doctor Jacinto López y
Romo, ocupó la finca el ilustre "Colegio de San José" de las Hermanas de
la Caridad del Verbo Encarnado. "Cayó sobre nuestros días -dice Alfonso
Junco-- la vergüenza de su despojo, y la entrega.a no sé que oficial destino". 31
Hoy se conoce la antigua residencia del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda con el triste nombre de Casa del Agrarista o del Campesino.

APENDICE 1
Providencia del Capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia Mayor y Capitán a Guerra
del Nuevo Reino de León. Año 1626.*

"En la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey del Nuevo Reino de León, en diez
y seis días del mes de abril de mil y seiscientos y veinte y seis años, el capitán Alonso
Lucas el Bueno, Justicia Mayor y Capitán a Guerra de este dicho Reino y sua Provincias por su Majestad, dijo: Que a su noticia ha venido que en este Reino suele
suceder y puede que estando algunos indios e indias sirviendo a los vecinos, así en sus
caw como en sus estancia! y haciendas y estándolo, se dejan servir de ellos todo el
tiempo que tienen salud los dichos indios o indias para poderlo hacer, y sí en algunos
aciertan a tener alguna enfermedad de fonna que no estén con agilidad para continuar el dicho servicio, ha sucedido y sucede que los desamparan y echan de sus
casas y, viéndose asl desamparados, buscan quién de misericordia cure sus enfermedades, como algunas personas lo han hecho y hacen. Y curados se procura luego el
derecho que se tiene a los dichos indios para volverse a servir de ellos, cosa contra
razón y justicia, pues s6lo los quieren en salud, siempre siendo sujetos a enfermedades.
Y el que se quisiere servir de los dichos indios e indias esté obligado a curarlos, por
tanto para que esto tenga el remedio conveniente y nadie se atreva a desampararlos,
asi enfennos como sanos, ordeno y mando en nombre de Su Majestad que cualquiera
penona que se sirviera de alguno y en la enfermedad que tuviere le despidiere para
que otro le cure, que en tal caso haya perdido cualquier derecho o acción que a él
tuviere, así de encomienda y merced como el de otra cualquiera manera y sólo le tenga
aquella persona o personas en cuya casa hubiere sido curado y recibido salud y no
otro ninguno y este tal solamente le pueda pedir o sacar de poder de cualquiera persona, sin que le valga para ello merced que tenga ni haya tenido de ningún Gobernador ni persona que la haya hecho, aunque sea de Su Majestad, pues no permite que
se use mal de ellas; puea el dia que le dejó de curar y despidió de su casa sin misericordia no sólo perderá el derecho pero es delito por donde merece ser castigado. Y
desde luego en el dicho nombre ( de Su Majestad) les desiste y aparta de cualquier
derecho que a los dichos indios tuvieren el que incurriere en lo susodicho y se le da y
concede al que los curare, como dicho es una y muchas veces. Y esto mando y firmo
y que se pregone públicamente a la puerta de la iglesia para que venga a noticia de
todos".
ALONSO LUCAS EL BUENO

Por su mandado
PEDRO MONZÓN

Escribano de paz y guerra

DR. JosÉ ELEUTERIO GoNZÁLEZ. A.puntes biográficos. Monterrey, 1938. Página 7.
" El Obispado. Monturey, 1947. Página 150.
11

• Apuntes manuscritos ya citados, en poder de don JesÚJ Guzmán.
• Estampas Antiguas de Monterrey. Monterrey, 1942. Página 212.
st Sotanas de Mljico. México, 1955. Página 141.

492

• Ramo Civil, volumen l, años 1596-1630, expedientes 1 a 21, Autos del Capitán
Alonso Lucas el Bueno, Justicia Mayor de Monterrey, folio 11. Archivo del Ayunta•
miento de Monterrey.

493

�APENDICE 2
Informe m&amp;lico del

maeatro

de c:inigfa Juan Martfnez de Fria,. Año 1640.•

"En la hacienda (de Santa Clara) del capitán Alomo de Treviño, de beneficio de
•car plata en Cite valle de las Salinu, en veinte y cuatro dfaa del mea de agoato de
mil ICÚcientot y cuarenta añ01, el dicho Julticia Mayor (capitán Gonzalo Ferúndez
de Cutro) para la justificaci6n de esta causa mand6 parecer ante af a Juan Martines
de Frias, maatro de cirugta, para que como peraona que como tal cirujano ha curado
a b dkh01 capitán Hernando de MenclioJa, Juan (esú cquiwcado, a Francitco) M~dez de Cancio '/ Jo, demú heridos, y actualmente los e,ti curando, debajo de juramento que para ello haga en forma baatante, d ~ las heridu que tienen los IUIOdich01 y en qul panes y IÍ aon de riesgo o no.
''Y estando presente dijo que juraba a Di01 y a una Cruz de decir verdad de lo que
aabe y conforme a su ciencia y experiencia ae le alcanzare.
''Y aaf dijo que el ábado puado, que se contaron diez y ocho de ate preaente mes
(esú equivocado, fue el domingo 19), como a las ICis de la mañana, catando cate declarante en esta dicha hacienda (de Santa Clara) en compaiifa del capitán A1oruo de
Treviño, le dijo el dicho capitán re lirvieae de ir con B y otroa compañel'OI a la hacienda (de San Diego) del capitán Hemando de Mendiola, que esd como (a) trea
leguas de esta hacienda, para que curara al dicho Mendiola, FranciJco M~ndez de Cancio y otros heridos que lo estaban de fleclwos que los indios les hablan dado la noche
antes (ábado 18 de agosto de 164-0), según habla tenido avi10. Y• que este declarante fue luego al punto con el dicho Capitán y llegó a la hacienda del dicho Mendiola
y en ella hall6 herido al SUJOdicho con un flechazo atraveado en la sien izquierda, que
fue milagro no morir, y aunque le tiraron otros flechazot por la defensa de la cota no
Je hirieron, de que csti hoy mejor mediante las curas que te le han hecho. Y a Francisco Mmdez de Cancio con tres heridas: la una en la mejilla derecha y otra herida en
la ceja izquierda y otra en los lomos, todas penetrantes, que hoy están sin ri~o mediante loa medicamentos hechos. Y a Juana, india ladina, con una herida y flechuo en
la ceja dCJ'l!cha que le pas6 hasta d oido, muy pen~e, y que 1e le qued6 el pedernal adentro y csti hoy muy mala de ella. Y a un negro llamado Manuel, esclavo del
dicho Mendiola, con un flechazo en la mano dCJ'l!Cha de que esti hoy mejor. Y asimismo a un mulato esclavo del dicho Mendiola, llamado Juanillo, le halJ6 y cur6 tres heridas: la una en el lado derecho por el lomo, que lo pasó de banda a banda, y otra herida en la espaldilla izquierda, que le entró mú de tres dedos, y otra herida en la
mano izquierda, toda, de muy gran riesgo. Y hoy, Dios mediante, y las curas que le, ha
hecho e hizo deade que los vio, están ya todos con mejorla. Y que cato es la verdad y
lo que con su ciencia alcanza para el juramento que hecho tiene y aaf lo declara y firma de ,u nombre con el dicho Juaticia Mayor, de que doy fe".
GONZALO fUNÁNDIZ DI C,UTllO

JUAN MAJtTfNIZ DI

FafAs

LOS COMIENZOS DE LA COLO IZACióN ESPAROLA EN EL

NUEVO MUNDO
DR.

ILVIO ZA.V.ALA

U. N. E. S. C. O. Delepci6n Permanente de Mmco, Paris

CaJsroBAL CoLÓN puede verse c6mo los antecedentes
l. EN LA CAIUWlA DB
d 1 · ·
rtugueses por el
mediterráneos se enlazan con la experiencia e os VUlJCS po Yáñ p:--L
• andaluces como los hermanos . ez mzun,
Atlántico, y con la de mannos
.
Al efectuane la unión de las coronas de Arag6n y Casti.!la ~ªJº el ;:nado
de los Reyes Católicos (1469}, se incorporó a la monarqwa hispana
1
. y comerao
• de los aragone9e5 y catalanes enI ta1·
e
práctica de navegación
tffl'áneo desarrollada sobre todo en los tratos con la Perúnsula
~ y
•
'
de Andaluda comerciaban con los del Levante ~ o ,
Sidlia. Loa
puertos
otros
sostenían relaciones con las .ISias Ba1cares, las costas de Afnca
y~y
. La
dici6n marítima y los recursos forestales de los
y las islas Cananas.
tra
.
·
facilitaron otros coneblos del norte de España, en particular de V1Ztaya,
· ·6n
pu
llo de centros mercantiles como Burgos (la orgaruzaci
tactos y el desarro
.
.
rtancia en la historia del comercio de lanas,
de su consulado, que tiene unpo
da d C tilla babia
data de 1494) y Bilbao (Consulado de 1511): ~ arma
e . asd f co..
en la edad media en algunos episodios de la contten a ran_
~articipado
rtaci6n de la lana contribuyó al fomento de la navegaa~n
mglesa.
La
expo
.
bios entre .el comemo
hacia Flandes e Inglaterra. Hubo tamb1ºén mtercam
hanseáti
el de la Península. Todo esto explica por qué un remo con cenco
y
•
tro en una meseta •mtenor,
como el castellano' pudo f ~ destacadamente
•
•
1
en el comienzo de la expaiw6n ultramanna.

!:.

Doy f, d, ,llo
FuNcrsco Mbo1z DI CANcro

ücribano de Gobernación

• Causu criminales, volumen 3, años 1639-1641, año 1640, folio 14 vuelta y 15 Archivo del Ayuntamiento de Monterrey.

494

. Cuwo FsaNÁNDllZ Duao, Armada Es,a' Ea inútil comultar a es~
lilla d, A,a1611 Madrid, llivadeneyra, 1896,
lola, ,¡11,¡1 la uni6n d, los mnos d, asM clri~d 1926 2 'voh.). J. FrNOT, EtutÚ lais(h
edici6n, llivadeneyra, a
'
'
M
A
2 vola. ay otra
naJ,
I la Flaad11 ,1 rEs1agn1 au oy,n 11,
sv, l,s
eomm,r
Emlir, i• tia, 01" World au
Paria, 1899,
ll. r1'4lúms
B. MaunrAN,
Tia, R~&amp;SI o , S"anüla
,,

respect

lorit••

"'1",,.

495

�Desde el siglo XIV comienza a manifestarse el interés castellano por las
islas Canarias. A principios del siglo XV había amparado el rey de Castilla
una expedici6n de normandos con destino al archipiélago. Rivalizaron portugueses y españoles en su ocupación, y quedó finalmente en manos de éstos,
primero por medio de concesiones señoriales, y después como posesión de
la corona. En las expediciones a las islas Canarias participaron con sus recursos algunos señores de la nobleza, soldados, mercaderes (algunos de ellos
genoveses) y el tesoro real.
Desde la península y las islas Canarias partieron e.xpediciones con destino
a las costas de Africa.:

2. En la empresa de Col6n que condujo al descubrimiento de América, y
en otras que se organizaron posteriormente para explorar las nuevas rutas y
conquistar los territorios ultramarinos, la corona participó en los gastos; sin
embargo, el costo de la mayoría de las expediciones recayó sobre los particuthe New, New York, 1918-1934, 3 vols. J. G. Ku.lN, The Mesta, ..4 Study in Spanüh
Economic History, Cambridge, Mass., 1920. Ctt. Vr.RLINOEN, "The Ri~c of Spanish
Trade in the Middle Age", Economi, Hütori,al Revi~w, X (Londres, 1940), 44 y ss.
R. S. SMITH, Th11 Spanish Guild Mtrchan.t . .A. History of the Consulado, 1250.-1700,
Nurham, N. C., 1940. E. !BARRA y G. Roo.RÍouEZ, "L03 precedentes de la Casa de
Contratación de Sevilla", Revista dt Indias, II, 3 (Madrid, 1941) , 85-97; 4, 5-54;
5, 5-38. J. PIERNAS HtraTADO, La Casa de la Contratación d, liu Indias, Madrid,
1907. R. CAR.ANDE, Carlos V y sus banqu11ros, Madrid, 1943, cap. XI. Entre otros
aspectos {p. 243) señala la importancia que tuvo Vizcaya en el ramo de las construcciones navales por contar con robledales y mineral de hierro y tradición marinera
( carrera de Tcrranova, en busca de ballenas y b3calao, carrera de Flandes para conducir lana, relaciones con Inglaterra y Francia). FLORENTINO Pwz EuBID, El .Almirantazgo de Castilla hasla las Capitulacíonts de Santa Fe, Sevilla, 1944. }AI:w!. V1cENS
VTVEs, "Precedentes Mediterráneos del Virreinato Colombino", Anuario de Estudios
Americanos (Sevilla, 1948), 571-614. Juwo GoNZÁLEz, "Origen de la Marina Real
de Castilla", Re11Üta de Archivos, Bibliotecas y Museos, 54 (Madrid, 1948). R. KoNETZRE, El imperio español, orlg1111s y fundamentos, Madrid, 1946. Los estudios de
Earl J. Hamilton que cito en mi Programa, p. 67. ANTONIO BALLESTEROS, La Marina
Cántabra y Juan de la Cosa, Santander, Diputación Provincial, 1954. C. V1ÑAs Y
MEv, "La Economía Marítima de Castilla en el Atlántico durante la Baja Edad Media", en X Congreso lnte111azionale di Sci,mze Storiche. Roma. Florencia, 19551 VII,
231-235. JuAN Pwz DE TunELA BUENO, "Castilla ante los comienzos de la oolonizaci6n de las Incfüu", Revista de Indias XV. 59 (Madrid, enero-marzo, 1955), 11-88.
Del mismo, Las armadas de Indias y los orlgenes de la polltica de colonfraci&amp;n, Madrid,
Instituto Gonzalo Fernández de 0,.-:iedo, 1956. H. SANCHO, Historia del Puerto de
Santa Maria, Cádiz, 1943.
1 Vfase FLORENTINO Pruz Eu.BID, Los descubrimientos e11 tl Atlántico y la rfoalilidad castellano-portuguesa hasta el tratado de Tordesillas, Sevilla, 1948. (Publicaciones
de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla).

496

lares. A veces eran señores de España los que aventuraban sus recursos bajo
la esperanza de multiplicarlos en las Indias Occidentales, como ocurre con
D. Pedro de Mendoza que había hecho su fortuna en el saco de Roma y la
invierte en el Río de la Plata, y con el adelantado D. Alonso de Lugo que
deja su posición en las Canarias para pasar a la Nueva Granada. Los caudillos que habían reunido su riqueza en el Nuevo Mundo costearon usualmente otras expediciones, según se ve en los ejemplos de Hemán Cortés, Pedro
de Alvarado 1 Diego de Almagro, Sebastián Benalcázar, entre otros. Los funcionarios encargados de administrar las primeras posesiones españolas, los
soldados que deseaban mejorar de estado1 los mercaderes, pusieron en común sus recursos para armar jornadas por mar y tierra. 3 En todas estas empresas, el premio obtenido por los conquistadores y pobladores no provino
del tesoro europeo de la monarquía sino de las riquezas halladas en las tierras de América y del trabajo de los nativos. La ambición de los exploradores giraba en torno del oro1 la plata, las perlas, las esmeraldas, ya que las buscadas especias del oriente no aparecían. Los esclavos indios constituyeron otro
de los renglones de riqueza en los comienzos de la conquista. Entre las mercedes estables e importantes figuraban las de índole señorial: marquesados,
encomiendas. Y las grandes concesiones de tierras -haciendas, estancias-en donde quedaron adscritos sirvientes indios.

La corona, que recibía a poco costo el beneficio político y económico de
la incorporación de los nuevos reinos ganados por sus vasallos, reconocía la
obligación de otorgarles mercedes para el aprovechamiento de los recursos
naturales y humanos de las Indias Occidentales; pero los religiosos señalaban
a los reyes el deber de conciencia de evangelizar y amparar a los indios. La
copiosa legislación de Indias ensaya un equilibrio difícil entre los intereses
de la Igle ia, la corona, los colonos y los nativos. Por una parte. los españoles de América y sus descendientes son considerados como la guardia cristia•
na que asegura la posesi6n de los nue,·os reinos y permite evangelizarlos. Por
otra, la corona mira con recelo la posibilidad de que surja en las tierras distantes una poderosa nobleza independiente, que oprima a los nativos y sea
desleal al lejano monarca. Los religiosos procuran valerse, en ocasiones, de
los señores españoles, y en otras, del monarca y sus funcionarios, para ade•
lantar la catequesis de los indígenas; o bien aspiran a crear una comunidad
misionera de religiosos e indios con ninguna o escasa ingerencia secular.
En las cr6nica1 de FnNÁNnEZ D&amp; Ovn:no, B:ERNAL Dw, L6uz DE G6K.A1l.A. y
muchos otros quedaron constancias del sistema de costas privadas. El primero notaba
que: "Casi nunca sus majestades ponen su hacienda y dinero en estos nuevos descubrimientos, excepto papel y palabras buenas". Cit. y estudio por R. CA.a.A.r.'DE, Carlos V
)' rus banqu~ros . .. , 1943, pp. 304-305, 332.
1

497

H. 32

�El oro, la plata y los productos de América permiten hacer envíos impor•
tantes a la metrópoli, hay asimismo capitales coloniales que se invierten en
la minería, en la construcción y el ornato de las ciudades, en el comercio
interior o exterior. En Europa, esos tesoros contribuyen a provocar la revolución de }oi; precios y atraen el interés de banqueros y comerciantes de
otros países (las casas geno\'e~as, las alemanas de los Fugger y los Welser).
La corona regula el comercio transatlántico sin excluir de él los intereses de
los particulares. La fortalei.a de la posición política y religiosa de España en
Jas contiendas europeas depende, en buena parte, de las riquezas que recibe
de las posesiones americanas.• El ataque a las comunicaciones y posesiones
ultramarinas por las naciones rivales extiende el campo de la lucha europea

al mundo colonial.
Los impulsos terrenos que llevan a los capitanes, soldados, mercaderes, labradores y artesanos a las Indias son de aventura, ascenso social y afán de
riqueza.
Los caballeros e hidalgos emplean sus personas y bienes en la conquista por
sen-ir a Dios, al Rey, y obtener honra y provecho1 "que pocas veces caben
en un saco", según el agudo comentario del cronista Gómara. Después de la
guerra desean señorear y fundar linajes, como en la edad media europea.
No obtienen todo el poder y la riqueza a que aspiran, pero sí crean ·una sociedad jerarquizada en la que ocupan un lugar privilegiado. 5
Hay pasajeros que embarcan con anhelos más llanos, como los labradores
que quieren dejar a sus hijos en "tierra libre y real'', es decir, emanciparlos
de la servidumbre de los señores de España.
Hombres de oficios "mecánicos" (a diferencra de los liberales de la tradición aristotélica) también se dirigen al Nuevo Mundo desde los primeros
tiempos; el trasplante aviva en ellos el impulso de ascender socialmenle, Y a
• Hay muchos testimonios de época que revelan la conciencia que se tenía de esta
situación. Por ejemplo, se lee en el MunorÍill, informe y manifiesto.• . , de Fray Bu!.NAVENTUV. DE SAUNAS v CÓRDOBA (O.F.M.), impmo en Ma~id en 1645 o _46:
"La 'ueva España y el Perú son dos pechos donde Roma, Castilla, Nápoles, Milán,
Flandes, Alemania, La China, cte., y las demás provincw del mundo, se surten de su
sangré convertida en leche de Oro y Plata". Cf. R.H.A,, 40, p. 439.
.. á
.
• Oecla birn de ello9 Gutiérrcz de Santa Clara (1,200) que ~ s se presnan t~~r
una lama en mano, y una adarga ante pechos, peleando conLra infieles y en scrnc10
de Dios y de su Magcstad, que no traer un arado en las manos, labrando los campos,
porque 00 estarán hechos ni habituados a ello". Cit. con comentarios por G. FRIEO~R'.cr,
op. cit., J, 527. La Historia de BERNAL DíAz es rica. en ejem_plos sobre e~ desuno
de los conquistadores al término de la guerra, y no olV1da a quienes rcnunctan a los
bienes y concluyen su1 dfas como ermitaños o religiosos mendicantes..

498

menudo no quieren continuar desempeñando el trabajo artesanal. Repetidas leyes mandan a las autoridades que los constriñan a ejercer sus oficios.
La emigración posterior a la del agitado período de la conquista ha de
acomodarse a una sociedad colonial ya establecida; adelante veremos que.
se ad\iertcn cambio:c; considerables en los móviles y en la condición de estos
cmígrantcs, sobre todo en el siglo XVIII.
El espíritu de cruzada )' evangelización se proyecta sobre América como
una prolongación de la lucha secular que se había librado en la Península
contra el Islam. Los primeros conquistadores de Canarias y de América suelen
considerarse a sí mismos como soldados de la cristiandad que amplían el do•
minio de la fe frente a los enemigos de ella o que ayudan a ganar las almas
de los infieles no contaminados por la secta de Mahoma.º
Las relaciones entre cristianos e infieles habían merecido una atención particular durante e1 medievo. La seriedad de la amenaza sarracena, las cruzadas, las disertadon&lt;'s sobre la sumision de infieles en los tratados teológicos,
canónicos y jurídicos, así lo revelan. Con mayor razón esto ocurría en la
Península Ibérica, que era zona de contacto de la cristiandad con el Islam.
El adoctrinamiento y la esclavitud de los canarios fueron objeto de largas
controversias; la distinción entre infieles mahometanos y otros solamente
idólatras comenzó a ganar ascendiente. En lo que toca al Nuevo Mundo se
disputaría si los indios podían ser sometidos por vía de guerra o sólo por el
convencimiento apostólico, si eran racionales o bárbaros, si debían ser gobernados como libres o dependientes. Las ordenanzas de de~cubrimientos y
poblaciones iban registrando los cambios que se operaban en la ideología de
la conquista, la cual evolucionaba hacia metas de pacificación y tutela de los
naturales.
Las bulas papales encomendaban a la corona la evangelización de los hombres recientemente hallados. Cuando sobre"icne la csrisión re(jgiosa de la
• LÓPEZ DE GóMARA escribe, a mediados del siglo XVI, con su habitual conci5ión:
"Dos cosas notaremos aquí: una, que con tan poco cauda] se hayan acrecentado las
rentas de la Corona Real de Castilla, en tanto como mlen las Indias· otra, que eu
acabándo!c la conquista de lo! moros, que había durado más de ochocientos años se
comenzó la de los indios para que siempre peleasen lm españoles con los infieles y enemigos de la Santa Fe de Jesucristo" (cd. Vcdia, p. 166). Las Casas censuraba la
''ceguedad'' de los conquistadores y de sus defensores que no percibían la incongruencia que entrañaba el usar vias de armas para difuncfu la doctrina cristiana de paz.
Este es un aspecto en el que la interpretaci6n de G. FRIEDERICI, op. cit., II, 12, no
parece haber captado bien el espíritu de la época: "es war dahcr eine geschick.te
Taktik ... " Ci~rto prejuicio religioso, unido a la inclinación a descubrir astucia o hipocrcsla en el planteamiento de la conquista, impide ver la dualidad existencial que
surge en esta ocnión, romo en tantas otras de la historia.

499

�cristiandad europea en el período de la Reforma, la conversión de la grey
indígena es vista como una compensación a los quebrantos que sufre el catolicismo en el Viejo Mundo. Y los ojos de los misioneros católicos se fijan
también en las poblaciones de Asia como un atractivo campo de ampliación de sus actividades. Las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, agustinos, mercedarios) y la Compañía de Jesús contribuyen activamente a la difusión ultramarina del catolicismo. El clero secular atiende a las necesidades de conciencia de la población de origen europeo y también incluye paulatinamente dentro de su jurisdicción a la población indígena convertida por
los misioneros. La propagación de la fe cuenta con el apoyo político y económico de la monarquía, interesada en mantener la unidad religiosa en sus
dominios.
Desde el punto de vista político, la empresa americana despierta las ambiciones nobiliarias de la población europea que sojuzga a la indígena. De otra
parte, a pesar de la distancia y la dificultad de administrar las nuevas posesiones, se hace presente la tendencia que ya impera en la metrópoli hacia Ja
constitución de la monarquía absoluta. En virtud de la lealtad que el va~
sallo debe a su señor, aun los reinos ganados a costa de los particulares pasan a incorporarse a la corona. Los conquistadores quieren predominar en
la nueva sociedad y ven con recelo el arribo de los funcionarios reales con sm
criados) que vienen a quitarles la autoridad y las riquezas que han ganado
con la espada&gt; a su "costa y minción". El siglo XVI americano registra conflictos entre los conquistadores y el poder real, y entre unos y otros conquistadores, a veces con la intensidad que alcanzan las guerras civiles del Perú. De la contienda entre los señores y la realeza sale triunfante esta última)
no había. ocurrido en la metrópoli, y una poocrosa burocracia -de capa y espada y de letrados- tennina por administrar el estado y sus rentas .en nombre del rey.
Como institución de rrugambre vecinal existe el municipio en las Indias
españolas, que acompaña a las primeras penetraciones y fundaciones de poblaciones por los conquistadores. Como en la reconquista peninsular, que sirve de antecedente y preparación a la conquista indiana, las labores de la
guerra, del señorío sobre los indígenas y de la fundación de las primeras poblaciones, están estrechamente enla.1.adas. Las capitulaciones y ordenanzas de
lo~ descubrimientos contienen disposiciones sobre la población. Llegó a existir bastante uniformidad en la planta rectangular de las ciudades españolas
del Nuevo Mundo, así como en la composición y el funcionamiento de los
municipios de un extremo a otro del dilatado imperio.
El mito, la credulidad y la curiosidad contribuyen a excitar la imaginación
de quienes se lanzan a descubrir y explorar las tierras nuevas.

500

Los trabajos de los cartógrafos, las descripciones de viajes y provincias, el
estudio de las plantas, los relatos sobre descubrimientos de minerales, las primeras crónicas, revelan el asombro que embarga a los españoles ante los "secretos" del Nuevo Mundo, Nuevas epidemias y nuevos remedios atraen la
atención médica.
Un conjunto de conocimientos físicos, botánicos, zoológicos, etnográficos,
contribuye a modificar la visión europea del mundo. Las obras españolas son
leídas y traducidas en otros países. Y, desde fines del siglo XV, comienza a
fonnarse una cartografía y una literatura general en Europa acerca de las
cosas, los hombres y los acontecimientos del Nuevo Mundo.
En la historiografía se refleja la oposición que existe entre el interés de los
conquistadores y pobladores y la doctrina de los religiosos que critican la
guerra y la explotación de los nativos. Al tomar parte los extranjeros en la
polémica de la conquista, se convierte ésta en una honda preocupación española. Los defensores y los opositores de la leyenda negra crean una literatura abundante que acompaña habitualmente a la crónica de la expansión
en el Nuevo Mundo.

3. Los viajes de Colón conceden a España una ventaja considerable en la
ocupación del Nuevo Mundo. Los europeos comienzan a habituarse al clima tropical y a los alimentos nativos en las islas Antillas¡ ellas sirven asimismo
de asiento para propagar los primeros ganados venidos de Europa. Unas veces directamente desde la Península, otras con apoyo en el archipiélago o en
puntos del continente, se organizan expediciones que llevan a cabo la exploración y la ocupación gradual de la tierra.
Toca a los españoles ser los primeros europeos que avistan el Pacifico a
la altura de Panamá ( 1513) ; este hallar.go influye considerablemente en la
ocupación española de las costas occidentales de América.
Desde las Antillas se lleva a cabo el descubrimiento de las costas de Florida, Yucatán y el este de México. Los españoles procuran asegurar estas
posesiones que, junto con las islas, les dan el dominio de una importante región alrededor del Golfo de México, que es la puerta de entrada o clave septentrional del imperio. México, a partir de Ja consumación de su conquista
en 1521, se convierte, a su vez, en centro de irradiación de ex'J)Cdiciones que
se dirigen a Guatemala, Honduras, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya, Nuevo
México, Texas, California, Filipinas.
En los primeros años habían llevado a cabo los españoles la ocupaci6n de
las costas de Venezuela y Nueva Granada. Por breve tiempo actuaron los
alemanes en la primera de esas provincias, por concesión que hizo Carlos V
a sus banqueros, los Welser ( 1528-1546) ¡ pero quedó después en manos ~501

�pañolas como las demás provincias del imperio. En la meseta bogotana se
encontraron dos e.~pediciones que venían de las costas del Atlántico ( las de
Federman y Jiménez de Quesada), con una que llegaba del lado del Pacífico
(la de Benalcázar, 1539).
Desde Panamá había embarcado hacia el sur del Pacífico una corriente
de conquistadores españoles que! a través de varias etapas y ramificaciones,
llevó a cabo la ocupación de Perú ( 1533), Quito, Alto Perú, Chile y el norte
e interior de la actual Argentina.
Los españoles exploraron el curso de los grandes ríos sudamericanos; el
Magdalena, el Orinoco, el Amazonas, el Plata.
El estrecho que une al Atlántico con el Pacífico fue descubierto por Magallanes (1520) t'Stando al servicio dr España, c·n su famoso viaje de circumnavegación que termina Elcano (I 522) .
La penetraci6n por el Río de la Plata conduce a la malograda primera
fundación de Buenos Aires ( 1536) y, aguas arriba del Paraná al asiento en
el Paraguay ( 153 7) ; con la segunda fundación de Buenos Aires ( l 580), se
abre a esta colonización la puerta de la tierra hacia el Atlántico. Algunas veces por mar y habitualmente por la ruta terrestre se mantienen comunicaciones entre Buenos Aires y Chile. La ruta maritima poi· el Cabo de Hornos
fue ganando preferencia desde el siglo XVII sobre la del Estrecho de Magallanes, dadas las dificultades que ésta solía ofrecer a la navegación. Una lar- ·
ga vía terres1re unía a Buenos Aires, a través de Tucumán, con el Alto Perú.
Esta intensa acti\'idad descubridora y conquistadora, que es llevada a cabo fundamentalmente en el siglo XVI, permite a los españoles crear un vasto imperio alrededor del Golfo de México y el Caribe, con apoyo en las
islas mayores de Antillas y cl Istmo de Panamá; incluye asimismo )as costas del Pacífico desde el extremo septentrional explorado a partir de Nueva
España hasta el austral de Chile; y grandes extensiones continuas de tierra,
continentales en México, América Central, Venezuela, Nueva Granada, Quito. Perú, Alto Perú) Chile1 Tucumán y Paraguay hasta la desembocadura del
Rfo de la Plata. Las conexiones a través del Pacífico con el oriente quedaron
aseguradas merced a la concepción de las islas Filipinas ( 1564).
La rapidez y la extensi6n fueron salientes en la formación de este imperio.;
Aunque la bibliografla sobre la expansión española queda registrada en 1aJ contribucione.i; de Picón Salas y Zavala al Programa, conviene recordar aquí las presentaciones
sintéticas debidas a CARLOS PERE'iRA, Las huellas de los conquistadores, Madrid, 1942,
y La obra de E1paña ,n A,n¿,i,a, Madrid, 1920. F. A. Kr.RitPATRlCK, Tht Spanish
Conquisladors, Londres, 1946 (hay traducción al español).
1

502

Como se vería más tarde, 10$ puntos débiles consistieron en el vacío que
quedaba al norte y que comenzaron a colonizar en el siglo XVII los franceses, suecos1 holandeses e ingleses, con amenaza para el sistema defensivo y
las fronteras del imperio español; en la falta de ocupación de islas menores
de las Antillas que tentaron a otros colonizadores europeos y en la pérdida de
algunas débilmente pobladas, como la de Jamaica conquistada por los ingleses ( 1655), y la parte occidental de Santo Domingo ocupada por los franceses ( 1697); en la insuficiente defensa de trechos de costas continentales, como se observa en Honduras Británica y Mosquitos; y en el reparto de las
Guayanas entre franceses, holandeses e ingleses. En medio de las posesiones
españolas de Sudamérica qued6 enclavado .el extenso núcleo lusitano del
Brasil.
Habiendo ganado el imperio hispanoamericano la primacía y la extensión
que lo distinguieron, era comprensible que su tarea posterior fuera sobre todo
defensiva.
Sufrió pérdidas y amenazas de consideración en Florida, Luisiana, Honduras, las islas antillanas ya mencionadas y Curazao y Trinidad, la margen oriental del Río de la Plata, las Malvinas, Nootka, sin olvidar la captura temporal
de La Habana y Manila por los ingleses en 1762.
Pero a pesar de la distancia, de las guerras europeas y rivalidades coloniales, y del decaimiento de la metrópoli española al finalizar el siglo XVII,
ésta logró conservar sus principales islas y posesiones del continente. Todavía
apoyó en el siglo XVIII movimientos de expansión y consolidación en Alta
California, Texas, el Nuevo Santander, el Orinoco, Montevideo y el sur de
Chile.
Los territorios de la colonización sirvieron de base a las naciones hispanoamericanas sin pasar a depender de otras manos metropolitanas europeas, no
obstante los ataques que persistieron hasta el fin del período colonial, como
lo atestiguan las invasiones inglesas en el Río de la Plata en la primera década del siglo XIX.
4. Las expediciones españolas que Uevaron a cabo la conquista y penetración de América se compusieron de algunas centenas de hombres entre caballeros y peones; rara vez sobrepasaron el millar de hombres. Estaban regidas
por una disciplina militar que concedía a los capitanes facultades de justicia,
que a menudo ejercieron con rigor. El prestigio personal era un factor poderoso y surgieron banderías y rebeliones antes de que el poder monárquico
llegara a prevalecer. Los caracteres de los conquistadores, sus penalidades, sus
hazañas y excesos han quedado descritos, en ocasiones con maestría, en las
cr6nicas de la época.
Habitualmente mediaron capitulaciones o pactos entre la corona y los

503

�caudillos de las conquistas¡ se aplicaron también normas jurldicaa y económicas consuetudinarias. Los intereses particulares que intervinieron en la organización de las expediciones, asi como )os premios o ~ que se otorgaron a los conquistadores, dejaron huellas en Ja estructura jerárquica de
la sociedad indiana.

Los religiosos procuraron Ja propagación del cristianismo desde los prime.
ros tiempos. Mientras se ventilaba la frondosa polémica teológica y jurídica
sobre Ja conquista y eJ apostolado, ellos precedieron, acompañaron o siguieron a los soldados, mediaron en el trato con los indios, fundaron misiones
entre tribus gentiles y sustentaron comarcas limítrofes. La organización eclesiástica de las provincias y los vínculos de la Iglesia con e) Estado contribuyeron a dar mayor cohesión y uniformidad a) imperio, aunque no faltaron
las particularidades regionales, explicables en esta nueva y dilatada cristiandad.

Además de los soldados y de )01 religiosos, figuraron los oficiales reales, encargados de administrar las rentas de la corona, en Ja primera penetración
española del Nuevo Mundo. La presencia de funcionarios reales de gobierno,
justicia y fisco respondfan aJ prop6sito de administrar tan vastos territorios
desde la lejana corte europea.
Entre )os participantes de las expediciones que tuvieron ocupaciones especiales se encontraban los pilotos, )os marineros, los curanderos y los artesanos
(carpinteros, herreros, sastres) .
El examen de las recreaciones y de la imaginación de los conquistadores
-libros de caballeria, romances, juglares, bufones, naipes, cañas- ayuda a
comprender la atmósfera de estas empresas de penetración.
En el pequeño mundo de cada expedi~n se hallaban representados, en
forma embrionaria, casi todos los elementos que contribuirlan a integrar las
futuras sociedades indianas.

Los instrumentos de la conquista fueron la carabela, el bergantín, el caballo, el perro. Junto a los cuerpos militares avamaron las manadas de
puercos y eJ ganado que se destinaba aJ consumo y a la reproducción. Las
armas incluyeron espadas, lanzas, ballestas, arcabuces, tiros de artillería, armaduras de hierro.
El indio servía voluntaria o forzosamente a la penetración y a) establecimiento de los europeos en calidad de aliado, auxiliar y proveedor.
Los hijos de los primeros conquistadores, ya criollos, ya mestizos, tuvieron
ocasión de participar en expediciones y fundaciones que siguieron a la primera
penetración europea, y en el mantenimiento de las fronteras.•
• Ea lo que ocurre en la, fundacionet llevadas a cabo desde A.unción del Paraguay.

La expami6n de la conquista estuvo a-ociada a Jaa formas de la vida seño-

rial. ya que vastas poblaciones nativas quedaron JOJDetidas a un corto número
de conquiitadores. Los pretendientes que a-e«tiaban a los gobernantes en 101icitud de mercedes hubieron de engancbane en nuevas expediciones, en las que
e,peraban obtener para sí preeminencias econ6micaa y sociales semejantes a
Ju logradas por los primeros conquistadores.
Por tratarse de empresas guerreras, no tomaron parte en ellas habitualmente las mujeres españolas, aunque su temprana presencia es indudable en
algunos casos.• A medida que la conquista condujo a Ja fundación de poblaciones, aument6 e) número de familias que llegaban de &amp;paña; además, de
Jaa islas y de las primeras posesiones establecidas en el continente partieron
algunos movimientos de población con destino a otras provincias de ~rica.
F.t corto el lapso que media entre las conquistas y el arribo de pobladores
que no habían tomado parte en )os encuentros; esto contribuye a diversificar la naciente sociedad. En ella se advierte un ajuste dificil entre los conquistadon:s, los pobladores, los descendientes de unos y otros, los funcionarios reales y sus criados, y los emigrantes de varia condición que continúan
am'bando de Europa, a más de la presencia de indios y negros, y de los mesmos y mulatos que nacen de los cruces con la población de origen europeo.
En las regiones pobladas por indios sedentarios, Ja conquista y el asiento
teiioria) de los españoles pudieron realizane en un plam relativamente breve.
Mas quedaron otras tierras habitadas por nómadas donde la penetración fue
lenta y el avance tomó caracteres de hostilidad fronteriza, como en eJ norte
de México, en la zona oriental del Perú, en eJ sur de Chile, en Ja pampa rio-

platense.
Las últimas empresas de expansión de la colonización hispánica se llevaron a cabo en el siglo XVIII y comieDZo! del XIX, para asegurar fronteras,
El lerVicio en las fronteras de aüle y el ll1o de la Plata ofrece otros ejemploa. El
Diario de Aguirre, 1783-98, en Anaus d, la Bibliot1e11, VII (Buenos Aires, 1911 ),
p. 183, le6ala en fecha tan avanzada que: "Fuera de la Tropa veterana mantiene el
ley un cuerpo de 500 hombret con el nombre de Blandengues. Tod01 1111 individuoa
11111 hijos de la tierra; excelentes ginetet de poca düciplina y que mú ae acomodan
a la lan2a, bolas y 1am, que al fuego. .. El destino principal de esta sente ea la
c1lltodia de la frontera". V&amp;le el estudio de lloaaaTo M.uPANI, El ""''º tl, Blnüap,s, Buen01 Aires, 1933.
• V&amp;.e C. FaaNÁHDu Duao, "La mujer española en Indias", en MlfMlic d, le
R,.Z Aeunnü, tl, la Hinoñ., XII (Madrid, 1910), 157-195; en Bokúr&amp; tl1 la R,al
AetuÜmit, tl1 la Hinoria, XLI (Madrid, 1902), 437-444 y en R,r,ina tl, Dnieho,
Himric 7 L,tTas, año IV, t. XIII (Bueaoa Aira, 1902), 165-182. Tambim es de
hueria a este rapecto el ettudio de W. L. Scauaz, Tlüs N,111 World. Tia, Cmluanoa
of Lctia Amni&amp;a, New York, 1954, cap. VIII, pp. 276-332.

504

505

�redondear posesiones, poblar tierras hostiles o amenazadas por rivales europeos. Estas expediciones ya no tuvieron la misma fisonomía que las de las
centurias anteriores; el interés estatal era más visible en ellas. En relación con
las cuestiones de límites es de señalar la presencia de comisiones demarcadoras y de personas instruidas que realizaron trabajos apreciables (Az.ara, Pichardo).
5. No obstante el carácter miJitar de las primeras expediciones de ocupación de América por los espafioles, no faltó el aspecto de emigración y
colonización. 10
Desde el comienzo de la colonización española se tomaron medidas para
que los pasajeros a Indias quedasen registrados en la Casa de Contratación.
No siempre se aplicaron rigurosamente estas disposiciones, pero se conservan
muchas de las listas que han permitido observar que los emigrantes provienen de varias provincias españolas, que pasan gentes de diversas clases y
oficios, que se inscriben famiJias y no sólo hombres solteros. En fin, que
existe una corriente pobladora que sigue de cerca a los primeros conquistadores de las tierras de América.
El propósito de convertir a los reinos de Indias en colonias de población
se encuentra bien definido en las leyes españolas del siglo XVI. Estas ordenan la construcción de casas de piedra y la concesión a los vecinos de mercedes de solares y tierras, obligan a los maridos a enviar a buscar a sus mujeres a España, requieren el matrimonio de los encomenderos y mueven a los
pretendientes de mercedes a mencionar en las relaciones de méritos y servicios a sus hijos e hijas necesitados de socorro para casarse. Las autoridades
intentan regular el movimiento de la pobtación de unas regiones a otras,
como ocurre cuando se despueblan visiblemente las islas al difundirse el rumor
de las riquezas halladas en tierras del continente.
El envío de labradores y artesanos, semillas1 aperos y ganados, tiene por
objeto facilitar la vida de los nuevos centros de población. También es importante la presencia de mineros, arrieros, comerciantes y otros agentes de
las actividades propias de la civilización europea.
Aunque dentro de algunas reservas, se ha estimado que la población cristiana y morisca del reino de Castilla, hacia 1541, era de 6.271,665 habitan10

Tenía vigorosos antecedentes en el movimiento de repoblación de la Península
que se desarrolla a medida que avarua la frontera cristiana frente a la islámica. Buen
planteamiento de ello y de las repercusiones en el Nuevo Mundo se encuentra en C.
SÁNCHEZ ALBORNOZ, España y el Islam, Buenos Aires, 1943. Véase tambifo la obra:
La reconqui.rla española y la repoblación del país. Zaragoza, 1951. (C. S. J. C. Instituto de Estudios Pirenaicos y Escuela de Estudios Medievales).

506

tes. Agregando Canarias, Cataluña, Valencia, Navarra y Aragón, llegaría a
7.414,970. 11 Entre 1509-1558 se encuentra un registro mínimo de 20,047 pasa-

jeros a Inclias. 12
López de Velasco menciona en 1574 la existencia de 32,000 casas de vecinos en 200 pueblos de españoles fundados en los varios reinos de Indias. Esto
parece arrojar una cifra de población europea, o descendiente de ella, de
unas 160,000 personas. Era el núcleo europeo de colonización más numeroso en el siglo XVI en todo el continente.
Al fin de la época colonial, la población blanca hispanoamericana sería
de tres millones y medio de habitantes.
Siempre fue motivo de preocupación en las leyes españolas de indias la
pureza de religión de los pasajeros. En general la emigración qued6 restringida legalmente a los españoles que tenían a orgullo considerarse como cristianos viejos por "los cuatro costados". Se preocupaba impedir, aunque sin
lograrlo completamente, el paso de judíos, moriscos, gitanos y herejes. Las
persecuciones contra judaizantes fueron intensas. Algunos extranjeros católicos, por ejemplo irlandeses, vivieron en los reinos indianos, mas no en número considerable1 y esto contribuía a hispanizarlos. La desconfianza hacia
el extranjero, que se confundía con la que se profesa al hereje, es un reflejo de las contiendas del catolicismo europeo, de los ataques al imperio
y del relativo aislamiento en que solían vivir las poblaciones coloniales. Pero
hubo excepciones en casos de visitantes o emigrantes individuales, en algunos
puertos y comarcas que practicaban el contrabando (Buenos Aires, v. g.)
y en ciertos períodos en que la propia corte española recibía con mayor
favor las influencias exteriores (misiones de mineros alemanes bajo Carlos III,
visitas de La Condamine, Humboldt, por ejemplo).
No hay que olvidar que la conquista y primera población de Hispanoamérica fue obra, sob1-e todo, del siglo XVI. Cuando la vida urbana y provincial se estabiliza, se ven llegar nuevas corrientes de ~gración española.
Estos pobladores se suman al grupo colonial antiguo, pero no corresponden
por su género de vida al tipo del conquistador. Los establecimientos de
comercio de Lima y México, por ejemplo, reclutan sus empleados entre esos
emigrantes. En el siglo XVIII hay emigración de colonos canarios a regiones que, por intereses políticos, se querían consolidar (v.g. Texas, Venezuela,
u

R.

CARANOE,

Carlos V. . . ( 1943), p. 42.

Esta materia viene siendo estudiada y revisada por J. FRIEOE. Véase por ejemplo,
"Algunas observaciones sobre la realidad de la emigración española a América en la
primera mitad del siglo XVI", Revi.rta de Indias, XII, 49 (Madrid, ·1952), 467-496.
11

507

�Montevi,deo) ; u es un movimiento semejante al de los grupos de azorianos

que envia la corona de Portugal al Brasil.
L~ oposición entre el español europeo y el español criollo o americano
surgtó pront?, y tuvo grandes repercusiones en la vida religiosa y en la civil.
La poblacion blanca se mezcló en diversos grados con la india, dando origen a la población mestiza.
En regio~es de mano de obra negra hizo su aparición el mulato, y había
una población de color emancipada junto a la que permanecía en estado de
esclavitud.

LA PATRIA LEJANA

. ~as mezclas en el nivel popular entre las varias razones produjeron Ja apanc1on de cast:1-5 que hacían más compleja aún la composición de Ia sociedad.
La presencia de sangleyes y tagalos dio un matiz oriental al mes~: ·
F'li .
.
uZaJe en
1 pmas; lo propio ocurre en casos individuales en Hispanoamérica como
resultado de la introducción de inmigrantes por la vía del galeón de Manila.

Abog.

RoDOLFO

Ruz

MENÉNDEZ

Uni.versidad de Yucatán

podríamos decir su esencia o su síntesis, que es una
realidad viva para todos nosotros y que está siempre presente en nuestras
mentes y en nuestros corazones. Pero el detalle, sus aspectos más peculiares
que caracterizan algunas de sus regiones distantes, escapa generalmente a nuestra comprensión y constituye esa Patria lejana, confusa, vaga y contradictoria
donde nuestro amor filial fallece por falta de adecuada información, ya que,
para amar, es preciso conocer primero. Yucatán es quizá el prototipo de
esa Patria lejana, cuya verdad es sólo patrimonio de los peninsulares y difusa
idea, cargada de conceptos más o menos erróneos, para todos los demás mexicanos.
HAY ALGO DE LA PATRIA,

í

u Cf. FRANrusco MoRALEs PADRÓN, "El de.,plazamiento a las Indias desde Canarias"
El Museo. Canario,
~
·'
. XI, 33-36 (1950), 1-24. "Colonias canarias en Indias", 11nuano
d Es d
t
tu 10s A.mencanos, Sevilla, 1951, VIIT, 399-441.

508

V amos pues a tratar, en breves líneas, de que los esfumados perfiles de
ese rincón de México se recorten para mostrarnos su realidad.
La península yucateca, dedo pulgar de México que apunta al Norte y se
contrapone al índice de la Baja California, ha venido emergiendo del mar
desde los más remotos tiempos. Su suelo plano, calcáreo, sin ríos y poblado
de monte bajo, allí donde la mano del hombre no ha dejado su fruto, simula
un gigantesco espejo que devuelve a lo alto la luz del sol. La tierra drl
Mayab es una tierra luminosa, de un cielo de intenso azul que contrasta a
veces con las nubes blancas que, en caprichosas formas, se desplazan con
majestuosa lentitud. La naturaleza la ha dotado de tres encantos: sus playas
de arena blanquísima y de tranquilo mar, sus cenotes o grutas escondidos en
las profundidades del suelo, por donde corre el agua dulce de las filtraciones pluviales y sus noches, siempre frescas por la proximidad del mar y que,
por su transparencia y luminosidad permiten ver las estrellas como si se estuviera en el interior de un maravilloso y gigantesco planetario.
La península entera está sembrada por todas partes de los vestigios de la

509

�esplendorosa civilización maya. Basta abrir un camino para que vuelvan a
la luz interesantes piezas de cerámica, idolillos, osamentas de los antiguos
pobladores o bien edificaciones enteras de una piedra tan blanca, como s6lo
se ve en Yucatán, siempre ricamente labrada.
Los mayas se llamaron a sí mismos Los escogidos (de ma=no y ya=muchos)
y en cierta forma lo justificaron como los griegos entre los pueblos de la Antigüedad. Grandes matemáticos, astrónomos y constructores estupendos pasman hoy día al turista con las ruinas de las que fueron sus ciudades: Chichén
ltzá, Uxmal, Kabá, SayiJ, Lahná, Tulum y tantas otras menos afamadas, por
ser poco conocidas debido a su acceso difícil.
Colón en su tercer viaje trabó contacto con los mayas al encontrar una
canoa indígena que hacia eJ comercio con el sur. Unos náufragos, Gerónimo
de Aguilar y Gonzalo Guerrero, fueron los primeros blancos que llegaron a
sus tierras. Las expediciones de Francisco Hemández de C6rdova, Juan de
Grijalva y luego la de Cortés salieron de Cuba y recorrieron las costas de
Yucatán en ruta hacia el Imperio fabuloso de los Aztecas. Hemán Cortrs
derribó los primeros ídolos en Cozumel para plantar la Cruz y recogió al
náufrago Ger6nimo de Aguilar, que le fuera tan útil por sus informaciones
y como intérprete, gracias a que la Malinche hablaba la lengua maya que
Aguilar había pacientemente aprendido durante su convivencia con los nativos.
Uno de los capitanes 9e Cortés, don Francisco de Montejo, auxiliado por
su hijo del mismo nombre y por su sobrino, intentó la conquista de Yucatán
que logró al fin tras largos años de tanteos y de luchas.
Los falsos indigenistas que achacan a España el crimen de haber destruido
la cultura azteca se quedan sin argument~_por lo que a la maya respecta.
En efecto, a la llegada de los españoles, la decadencia total del pueblo maya
era evidente y sus grandes ciudades se encontraban ya en completa ruina y
abandono. Por otra parte, en esta tierra sedimentaria marina, ni el oro, ni
la plata, ni las piedras preciosas, pudieron tentar la codicia de los conquistadores.
La ciudad de Mérida, fundada por Montejo el Mozo el 6 de enero de
15421 fue un regalo de Reyes hecho al viejo Mayab por la potente raza
nueva que ahora lo poseía. Las formidables ruinas mayas de la antigua Th6
o Ixcansih6, asiento de la nueva ciudad, hicieron recordar a los españoles
las construcciones romanas de su Mérida y, el nombre evocado, desde luego
se impuso a la hora del bautizo.
Los trescie~tos años de la Colonia transcuqieron lentos y fecundos no obstante Ja pobreza de la tierra que mal oculta la laja, la roca, a pocos centímetros de la superficie del suelo y donde, apenas si algunos cultivos, como
el del maíz y el del algodón, daban escaso sustento a la población, algunas

510

veces víctima del hambre y de la miseria más espantosa. (El henequén aún
no se había convertido en el oro verde, que enriqueció a unos cuantos hacendados y políticos) .
Llegaron los franciscanos, levantaron sus conventos y evangelizaron al indio.
Vinieron más tarde los jesuitas y fundaron su colegio del que ha derivado,
al través de diversas metamorfosis, la actual Universidad de Yucatán engendrada por José Vasconcelos, cuando hacía milagros desde la Secretarla de
Educación Pública.
Diego de Landa, Gaspar Antonio Xiu, Cogolludo, Lizama, entre otros,
se esforzaron por conservar la historia de la península. Landa, tan discutido, escribió la Relación de las cosas de Yucatán, fuente insustituible para el
estudio de los mayas, a manera de reparación por el Auto de Fe de Mani
que no le perdonan quienes no pueden comprender que, para Landa, era
más importante la salvación de las alnw de los indios, que todos los tesoros
de la historia o de la arqueología convertidos por la ignorancia en objetos
de culto idolátrico.
Gobernadores excelentes, como don Lucas de Gálve-z, que hizo tanto por
Yucatán como el Segundo Conde de Revillagigedo por la Nueva España,
o como el Mariscal de. Campo don Antonio Figueroa y Silva que batió victoriosamente a los ingleses en Belice, dejaron huella profunda y su memoria
es todavía venerada por el pueblo.
La fachada de la Casa de Montejo, de estilo plateresco, la sobria Catedral
románica de Mérida, empezada y terminada en el siglo XVI, el monumental convento franciscano de bamal, las murallas y fuertes de Campeche, asi
como numerosos edificios eclesiásticos y civiles son muestra del legado material de la Colonia. Una nueva raza, una nueva cultura, un nuevo idioma y
una nueva religión constituyen el legado espiritual.
¿Fue la Capitanía General de Yucatán parte integrante de la Nueva España? Mucho se ha dicho al respecto en pro y en contra. No puede negarlle que la conquista de la región se hizo con recursos propios y según capitulaciones especiales celebradas con el Rey, quien designaba directamente a la
máfflna autoridad de la Colonia, ni la dependencia en lo judicial, en un
principio, de la Audiencia de Guatemala; pero tampoco puede negarse la
posterior sujeción a la Audiencia de la Nue\'a España, ni la prepondcración
que iban tomando los Virreyes en los asuntos de la península.
La independencia de Yucatán se realizó en forma pacífica y democrática,
cosa verdaderamente rara en nuestros turbulentos pueblos de América. El
último Gobernador y Capitán Genera"1 don Juan Ma. Echéverry, convocó
a las fuerzas vivas del país, en Cabildo abierto, y les propuso estas tres alternativas: seguir sujetos a :España, o bien ser libres y constituir una pequeña nación
511

�o unirse a México, que fue la decisión irrevocable adoptada por el pueblo
entero de Yucatán. Este bello ejemplo de civismo y de amor patrio no se
conmemora nunca y ni siquiera se menciona en los textos de historia para
fomentar la unión de todos los mexicanos. En cambio, en muchos de ellos,
por no decir en todos, se exhibe a los yucatecos, haciéndolos aparecer como
traidores, únicamente porque en 1841 y en 1846 defendieron el Régimen
Federal, tan esencial y verdadero para Yucatán cuanto falso y artificioso
para otras regiones del pais. Entonces la península se separó de México,
constituyéndose en República independiente, en tanto volviera a regir el Pacto
Federal que todos los mexicanos habían jurado obedecer. La propia bandera
del Estado, confeccionada para aquella ocasión, tenía los mismos colores del
Pabellón Nacional en distribución diversa: una franja verde vertical, adornada con cinco estrellas blancas y tres franjas horizontales, blanca la de en
medio y rojas las de los extremos. De todo esto ha surgido la leyenda denigrante del separatismo y toda suerte de burlas hirientes que dividen y crean
rencores.
La guerra de Castas, lucha del indio salvaje contra la civilización blanca,
atizada por intereses extraños, estuvo a punto de borrar todo vestigio de
cultura, devolviendo a la barbarie la península entera. Poblaciones importantes fueron tomadas y saqueadas y hubo enorme merma de la población
hispánica, que constituye precisamente el fermento civilizador. Esta guerra
cruel, cuyas consecuencias aún se stÚren, se prolongó por más de cincuenta
años, aunque con grandes sacrificios se logró rechazar a los rebeldes a las
selvas de Quintana Roo, desde el primer lustro de lucha. La habilidad
diplomática de don Justo Sierra O'Reilly,.padre del ilustre maestro campechano, supo enfrentar los intereses de las dos grandes potencias anglosajonas y salvar a Yucatán de la dominación extranjera y al país entero de que.dar aislado de los pueblos hermanos del sur.
El Imperio dejó a Yucatán el recuerdo, un tanto melancólico, de la visita
de la Emperatriz Carlota, cuyo retrato conservan todavía con amor algunas
antiguas familias. Poco antes, Yucatán había sufrido su primera desmembración al surgir el Estado de Campeche. Más tarde, a principios de siglo, se
crearía el Territorio de Quintana Roo dejando al Estado de Yucatán reducido a una mínima extensión dentro de la Península y con las tierras más
pobres y más reacias al cultivo. Sin embargo, el desastre económico quedó
aplazado de momenro, ante la aparición de la industria henequenera, que
constituyó la riqueza de Yucatán por casi medio siglo.
Tres grandes figuras simbolizan la presencia del pueblo yucateco en los
destinos de la patria durante el siglo XIX: Andrés Quintana Roo, el coronel
Crisóstomo Cano y Cano y el jurista Manuel 0rescencio Rejón.

512

Quintana Roo combatió con su pluma y con su talento por la independencia del país. Vicepresidente del Congreso de Chilpancingo, reunido por
Morelos, encarna, en cierta medida, el espíritu de libertad anhelada por todos.
Cano y Cano, glorioso defensor de Chapultepec contra el invasor Yankce,
ofrendó su vida a la patria para dejar siquiera a salvo el honor de la nación.
Poco antes, en Cerro Gordo, había vencido en un encuentro, cuerpo a cuerpo,
al teniente Ulises S. Grant.
·
Rejón, creador del Juicio de Amparo, institución legal netamente mexicana, que supera en su técnica y en sus efectos protectores al famoso Habeas
Corpus anglosajón, ha puesto en manos de cada ciudadano la mejor arma
para defender sus garantías individuales, sentando en el banquillo de los acusados a cualquier autoridad del país que las viole.
La industria del henequén surgió gracias al esfuerzo y al genio creador del
pueblo yucateco. La maquinaria indispensable para transformar la penca en
fibra. dorada y resistente, fue tocia de invención local. Las grandes haciendas
henequeneras comenzaron a fonnarse, cada una con su propia planta desfibradora, movida primitivamente a vapor. El monocultivo se impuso con éxitoi ya que el agave vive a maravilla sobre la pelada roca y pronto, su verde
forma, constituyó el paisaje característico de la vieja tierra del Mayab, iluminado a trechos por el rojo flamboyán, y enmarcado en el recuadro de las albarradas, con la silenciosa figura del indio, vestido de albo traje, moviéndose
entre las filas apretadas de pencas, que semejan agudas lanzas que apuntan
al cielo. La riqueza afluyó a unas cuantas familias, cuyos hijos se educaban en
Europa y que conocían Paris antes de haber visto la ciudad de México.
Acaba de conmemorarse el cincuentenario de los sangrientos sucesos de
Valladolid, Yucatán, que ·fuera el primer brote de nuestra Revolución Social,
aplastado por la dictadura con celeridad de rayo .
Deshecho al fin el régimen decrépito, el oro del Estado, entrado a espuertas por causa de la Gran Guerra, voló rápido hacia la hambrienta loba,
que todo lo devora, incluso a sus propios hijos. Se creó el ejido, a costa del
latifundio y se pensó que el indio había sido emancipado. Pero el henequén
es un cultivo singular: desde que el vástago es trasplantado definitivamente,
hasta que pueda cortarse la primera penca, para transformarla en fibra, pasan siete años, durante los cuales es preciso limpiar de yerbas constantemente las hileras interminables, para evitar que perjudiquen a la planta. El tren
de raspa representa siempre fuerte inversión y el costo de su mantenimiento
es elevado. Esto explica, en parte, los graves problemas planteados por la reforma agraria, que fraccionó las haciendas, pero dejó en manos del antiguo
propietario el equipo industrial. Y así el indio ha pasado de la Encomienda a

513

�la tutela del amo y de ésta al anónimo patronato de Henequeneros de Yucatán y luego del Banco Ejidal.
Pronto el henequén dejó de ser patrimonio exclusivo de los peninsulares y
su cultivo se extendió al Africa, a Sumatra, al Brasil, donde los salarios son
bajísimos y por ende el costo de la producción mínimo. La industria yucateca, manejada por la burocracia, ha tenido que competir en condiciones desfavorables, con las empresas comerciales extranjeras y, al producirse el colapso económico, ha venido la miseria que busca en vano su puerta de escape en la industria cordelera, el turismo, la cría de aves, la apicultura o
en alguna otra labor.
Durante siglos la Península vivió aislada y distante por causa de la Geografía y esa ininterrumpida endogamia, combinada con la falta de contactos
e intercambios ajenos, ha creado ese clima tan peculiar que la ha convertido
en "el país que no se parece a otro".
La fiebre amarilla, endémica en la región hasta principios de siglo, era
mortal, casi con seguridad absoluta, para el foráneo, lo que fue barrera formidable contra toda penetración.

'
Hasta hace muy poco el único medio de comunicación
que tuvo Yucatán
con el resto del país fue al través de la vía marítima, sujeta a las inclemencias del Golfo. Actualmente el avión sitúa a Mérida a sólo dos horas de la
ciudad de México y el ferrocarril y la carretera, hechos ya realidad, simulan
venas y arterias gigantescas que traen y llevan la sangre que ha de vivificar
a este extenuado miembro.
Generalmente se califica a la Península Jlamándola con la ambigua designación de "el sureste de México11 • Pero muchos, sin duda, quedarán sorprendidos al comprobar en el mapa que Mérida se encuentra situada más al norte que la propia capital de la República. Y, como ésta, habrá otras sorpresas
para el mexicano que, con afán de conocer su propia patria, se llegue a la
Península y la recorra.
El yucateco es trabajador y exquisitamente amable con el foráneo, pero
carece de espíritu gregario y ésta ha sido la mayor de sus debilidades. Pacifico por naturaleza y culto por el estudio, es también limpio en su cuerpo y ordenado en sus costumbres. No bay que olvidar que Yucatán tiene el más bajo índice de criminalidad en la República y que sus campos son tan seguros
como sus ciudades.
Puede decirse que todos los habitantes de Yucatán no duermen en cama,
sino en elaborada hamaca de hilo inglés, las gentes de posibles, o de mecate
o de cáñamo, los humildes. El yucateco ama su hamaca que le da un dulce y
fresco sueño y no puede explicarse que, en zonas tan calientes como las de

514

Veracruz, por ejemplo, sea necesario tenderse sobre un colchón a echar sudor por todos los poros del cuerpo.
Quien contemple desde una altura el panorama de la ciudad de Mérida,
quedará pasmado ante el impresionante número de veletas o molinos de aire; veinticinco o treinta mil, que semejan e.xtraordinario y apretado bosque.
La razón de su presencia debe avergonzarnos a todos, porque cada uno de
dichos artefactos mecánicos parece decirnos que, en esta región de México
civilizada y culta, no hay agua potable y es preciso utilizar para el aseo aguas
contaminadas que se extraen de los pozos de cada predio, no muy profundos,
porque la ciudad se eleva a sólo ocho metros sobre el nivel del mar. Se bebe
agua de lluvia que hay que hervir primero, colectada de las azoteas en aljibes subterráneos o en depósitos metálicos o de mampostería. Y así como no
existe agua potable en las poblaciones de la Península, tampoco existe un
sistema de cloacas o alcantarillas que recojan las aguas negras, por lo que
también cada predio debe tener su sumidero o fosa séptica cuyas filtraciones
contaminan el agua de los pozos. La Comisión del Agua Potable de Mérida
lucha desesperadamente por solucionar cuanto antes estos dos graves problemas, causa de elevada mortalidad infantil entre los humildes y peligro constante para el viajero no advertido.
El español que se habla en Yucatán ha sufrido una doble influencia por
parte de la lengua maya: una en el aspecto semántico y otra en el fonético.
Ese hablar pujado que caracteriza al peninsular inculto y que lo hace objeto
de burlas, se debe precisamente al influjo de la lengua maya. El hombre de
la altiplanicie tiene también su acento, lo mismo que el de la costa, que se
come las letras de las palabras.
•Mérida, la limpia y la blanca, con sus doscientos mil habitantes, ya no es
más la quinta ciudad de la República, ni Yucatán el emporio de riqueza que
antes fuera.
Esta Patria lejana que ha prnducido poetas de fama y hombres egregios
por su .saber y por su tes6n en luchas constantes contra un medio adverso, que
creó sus propios ferrocarriles, editó su enciclopedia y que en otro tiempo supiera defender valientemente sus libertades, trata ahora de mantenerse a la
altura de su tradición cultural y de consen·ar la dignidad en medio de su
pobreza. La nación debe hacerle llegar su impulso vital, para que se recobre
de sus quebrantos y brindarle la comprensión y afecto que cualquier parte
de México se merece.

515

�EL PESIMISMO MEXICANO A LA MITAD DEL SIGLO XIX
XAVIER TAVERA .Al.FARO

Univenidad de Veracruz

Mwco

los treinta primeros años de su vida independiente y ya el desaliento cunde por todas partes. Ha de afirmarse que
M&amp;ico es una naci6n "que ha Uegado de la infancia a la decrepitud sin haber
disfrutado más que un vislumbre de la lozanía de la edad juvenil". 1 Aquel
país que pudo haber sido grandioso, faro de ejemplo y virtudes en el Nuevo
Mundo, llega a la segunda mitad del siglo XIX, a juicio de algunos contemporáneos, como el más oprobioso de los pueblos. Respaldado, como lo estaba,
por un pasado de gloria y opulencia; por una tradici6n de optimismo que arranca desde los días de la conquista y se acrecienta con el orgulloso siglo XVIII 2
y los escritos del celebrado viajero Humboldt,ª habría de producir una amarga decepci6n el hecho de que apenas alcanzada la independencia el país
cayera en un estado de anarquía casi completo, se viera envuelto en guerras
externas y por último, a consecuencia de la emprendida con los Estados Unidos, perdiera más de la mitad de su territorio original Terrible golpe debe
haber sido para aqueUa sociedad envanecida el despertarse un día para asistir al Santo Sacrificio de la Misa y ver ondear en las astas de los edificios públicos de la "opulenta y grandiosa" ciudad de México la bandera de las hamu y estrellas. Y más terrible aún si tomamos en cuenta el rancio engreimiento de los mejicanos, heredado del tradicional orgullo novohiipano, que
los había Uevado a creerse otrora la "joya más preciada de la corona de España" y el pueblo elegido por Dios para grandes y maravillosas empresas, a
APINAs s1

HA

SOBREPASADO

ALAIIÁN, LuCA.s, Historia d, Mlxico, M6üco, ]111, 19♦2. 5 vob. V. 834.
Vid. GoNzÁuz Y GoNzÁLu, Luis, "El Optimismo Nacionalista Como un Factor
de la Independencia de México" en Estudios de Historiog,afla d, la Nu,aa Es,aña.
1

1

M&amp;ico, El Colegio de México, 1949.
1

Vid.

HUMBOLDT, AllJANDlto DE,

Ensayo Polltico soln, ,I R,ino d, la Nu,aa Es-

,Cia. Máico, Robredo, 194-1, 4 vob.

517

�gra~o tal de haber permitido, en su Infinita G~andeza, que su madre se apareciese en el Tepeyac y su imagen santa quedara grabada indeleblemente en
la tilma del indio Juan Diego en diciembre de 1531.
México que "al separarse de la Madre Patria, se presentaba con grandes elementos para figurar en el mundo y llamar la atención de los pueblos civilizados" ' era, al principiar la segunda mitad del siglo pasado, un país condenado ~ desaparecer como consecuencia de los graves errores cometidos por los
mexicanos en esos primeros treinta años de vida independiente. Por eso se
diría que entre "los cargos que nos hace el mundo y que nos hará también la
historia, el más severo de todos es la facilidad que hemos tenido para ser
grandes y felices, sin aquel esfuerzo extraordinario que necesitan los hombres
cuando encuentran una naturaleza pobre y estéril, o una situación tal que
presenta obstáculos insuperables". 6 En cambio, en tanto que México iba por
un callejón sin salida, la nación vecina en el norte había florecido a tal grado, que en el "corto período que lleva de emancipada se halla al tanto del
país más adelantado de Europa. Todo el país está cruzado de ferrocarriles y
canales, Ja actividad comercial de las ciudades asombra, el movimiento industrial es grande, y los capitales en continua acción".ª

¿ Qué es pues lo que ha ocurrido en México? ¿ Por qué razón ha caído tan
bajo el nombre y el prestigio de la nación? Las respuestas que se dan son múltiples, y todas ellas son, desde luego, la consecuencia de un diagnóstico que
lleva a cabo el mexicano del medio siglo. También, debemos decirlo, el diagnóstico varía no sólo en relación con las ideas fundamentales que sustentan
los autores, sino en relación con la preparación intelectual de los mismos. Podemos anticiparnos y afirmar que si revisamos las ideas que entonces se expusieron y los remedios sugeridos se podrán reunir en dos grandes grupos :
uno que considera que todo está perdido; otro que entrevé aún luces de esperanza. Podrá, a simple vista, parecernos extraña esta discrepancia de opiniones bijas de una misma época, pero no debemos perder de vista que el
mexicano de entonces -tal vez como el de hoy-, atravesaba por una grave
crisis que ha de intentar resolver en el período conocido como la Reforma.
La crisis no era nueva, es decir no era reciente, la crisis está planteada en
la historia mexicana desde la época de la lucha emprendida para obtener la
emancipación política, y, a medida que transcurre el tiempo sin que se resuelva tendrá que ir tomando un cariz de verdadera gravedad. Es por ello
que la vida en México durante los primeros cuarenta años de vida indepen• CUEVAS, Luis G., Porvenir de México, México,
CmwAs, Lurs, G., op. cit. 13.
' El Siglo XIX, agosto 11, 1849.

Jus,

1954. 11.

diente -como toda vida en crisis--- es dual en su raíz misma. Por un lado es
persistencia del pasado colonial o, dicho con mayor rigor, supen-ivencia. Por
otro es germinación oscura de vida nueva.
Un grupo de mexicanos, así como mttltiples aspectos de la vida económica,
social y política de México están profundamente enraizados en el pasado
colonial; en tanto que otro grupo y algunas formas de vida se oponen a ese
pasado.
A la mitad del siglo XIX los dos más típicos representantes de la primera actitud a la que nos acabamos de referir son: don Lucas Alamán y don
Luis Gonzaga Cuevas. Uno y otro coinciden en cuanto que piensan, y así
lo e,.-ponen, que después de treinta años de vida independiente el país está
condenado a desaparecer, a menos que un verdadero milagro venga a salvar
a México en las tinieblas en las que se halla. Empero el tono que uno y otro
emplean para decir tal cosa es diferente. Más elegíaco y apasionado en don
Lucas que en don Luis, en quien se observa un mejor estado de ánimo o un
mayor equilibrio en sus juicios.
El tono de Al amán, desgarrador y doloroso, nos recuerda el de los profetas
judíos de los días de cautiverio en Babilonia; y aunque doloroso es también
el tono de CuevasJ no llega a los e.xtremos de Alamán.
La imagen que Alamán nos da del medio siglo no puede ser más desesperante:

Méjico como nac,01i ha perdido desde que se hizo independiente:
más de la mitad de su territorio; una deuda extranjera de 52 millones;
la nacional debiera estar muy disminuida ci&gt;n los muchos negocios en
que se han dado créditos como dinero; las rentas reducidas a la mitad y
el ejército a la nada . .. 7
Pero este cuadro trazado así por don Lucas se amplía mucho más cuando
nos dice:

Al ver en tan pocos años esta pérdida inmensa de territorio; esta ruina de la hacienda, dejando tras sí una deuda gravos!sima; este aniquilamiento de u11 ejército florido y valiente, sin que hayan quedado medios
de defensa; y sobre todo, esta completa extinción del espíritu público,
que ha hecho desaparecer toda idea de carácter nacional: no hallando
en Méjico mejicanos ... parece que habrá razón para reconocer con

1

518

: Auw, LucAS, op. cit. V, 877.

519

�el gran Bolívar que la independencia se ha comprado a costa de todos
los bienes que la América disfrutaba ...
Pero don Lucas no se detiene en estas reflexiones sino que se plantea uno de
los problemas característicos de aquella crisis. "Estos funestos resultados -dice- han dado motivo para discutir, si 1a independencia ha sido un bien o
un mal y si debió o no promoverse ... ,, 11
Imaginémonos la impresión que en un lector común y corriente de aquellos días habrán producido estas líneas. Pensemos un poco en la desesperación, en la angustia que sufrieran algunos de aquellos lectores que fueron
testigos de la entrada del Ejército trigarantc a la ciudad de Méx.icoJ que temblaron de espanto en cada uno de los motines o asonadas ocurridos, que perdieron sus deudos o fortunas en alguna de las revoluciones pasadas y que un
dfa oyeron la atronadora fusilería del ejército Jankee. ¡ Cuánto dolor! Por
todo esto, en la República Mexicana se había pasado ''de unas ideas excesivas de riqueza y poder a un abatimiento igualmente infundado". 9 Y aquel
pueblo del que se había dicho que su "clima, territorio, situación geográfica,
supremacía entre todos los esta.dos hispanoamericanos, y una comunicaci6n
por ambos mares, que podía ser activa y extenderse rápidamente, anunciaban su independencia como un acontecimiento de grandes consecuencias pa•
ra el comercio, la industria y la política", 10 a la mitad del siglo no le quedaba ya "nada que esperar".u
Se seguía creyendo en la leyenda de la gran potencialidad económica de
México, se seguía pensando en que México era un país de "prosperidad"J no
en balde pesaba una leyenda trisecular; México seguía siendo aun en Alamán
y Cuevas, como en tantos otros contemporáneos suyos, el legendario cuerno
de la abundancia, pero, en cambio, ya no se creía en el mexicano.
Aquellas virtudes que todavía en 1821 adornaban a la sociedad mexicana,
que aun cuando "'se resentía de todos los defectos de la educación que había recibido. . . hacía notar tan bien los rasgos de lo bueno y noble que habían impreso en ella el carácter y las virtudes de los españoles",12 habían
desaparecido para dejar en su lugar tan sólo vicios y gérmenes de disoluci6n. Por eso, aunque México era sin duda un "país de prosperidad, porque
sw elementos naturales" se la proporcionarían, no lo era "para las razas que
ahora lo habitan'', pues parecía destinado, decía Alamán,
• Al.AMÁN, LuCAs, op. cit. V, 834.
• ALA»ÁN, LuCAs, op. cit. 876.
11 CUEVAS, Luis G., op. cit. 11.
11 AL.uú.N, Luc:As, op. cit. V, 876.
" Cu11vAs, Luis G., op. cit. V, 14.

520

... a que los pueblos que se han establecido en él en diversas y remotas épocas, desaparezcan de su superficie dejando apenas memoria
de su existencia; asf como la naci611 que construyó los edificios del Palenque '1 los demás que se adivinan en la península de Yucatán, quedó destruida sin que se sepa cuál fue ni c6mo desapareció; asi como
los toltecas perecieron a manos de las tribus bárbaras venidas del Nor~
te, no quedando de ellas más recuerdo que ·sus pirámides de Cliolula
y Teotihuacán; y así como por último, los antiguos mejicanos cayeron
bajo el poder de los españoles, ganando itlfinito el país con este cambio
de dominio, pero quedando abatidos sus antiguos dueños; así tam•
bién los actuale.s habitantes quedarán arruinados y sin obtener siquiera
la compasi611 que aquéllos merecieron, se podrá aplicar a la nación mrjicana de nuestros días, lo que un célebre poeta latino dijo de uno de
los más famosos personajes de la historia romana STAT MAGNJ NO.
MINIS UMBRA ... JJ
¡ Qué tremenda condenación para los mexicanos! Y, llevando a sus extremos
las conclusiones a las que invita A1amán a sus lectores, éstos no podrán, lógicamente, sino pensar que lo que encerraba este vaticinio, esta temible profecía
era que el pueblo que gozaría de los bienes que la Providencia había puesto
en el antiguo territorio de la Nueva España serla, tarde o temprano, pero inminentemente, la nación que mediante la anexión ya había empezado a usufructuarlos. Sólo un milagro podría evitar semejante catástrofe, por ello Alamán, invocando a DiosJ ha de exclamar:

¡Quiera el Todopoderoso, en cuya ma110 está la roerte de las naciones, y que por caminos ocultos a nuestros ojos las abate o las ensalza,
según los designios de su Providencia, dispensar a la nuestra la protección con que tanta.s veces se ha dignado preservarla de los peligros a
que ha estado exp,wta!"
E.xiste pues, todavía, una posibilidad de salvación para esta desdichada nación. Hay una hendidura, un resquicio por el que se filtra la luz que anuncia
no ser todo tinieblas. Todavía, en última instancia, está el Todopoderoso que
puede, "según los designios de su Providencia", dispensar a México una ve-.l
más, quizá la última, la protección necesaria para salir del caos. Pero no es
sólo la Providencia quien debe intervenir, es también el hombre, el hombre de
u ALA11Á111, LuCAs,

op. cit. V, 878-879

" lb.

521

�México, el que con su voluntad pueda dar el primer impulso que saque al
país de la situación en la que se encuentra. Pues aunque los hombres "propendemos a disculparnos con sucesos que nos parecen conformes al orden establecido por la Providencia. . . no advertimos que el poder que hemos te•
nido para evitarlos, y la libertad de que gozamos para elegir siempre entre
el bien y el mal, nos hacen responsables de aquello mismo que juzgamos sujeto a consecuencias desastrosas e infalibles". 15 Por esto, aunque en el último
momento tenemos que esperar los ocultos designios de la Providencia, el hombre, nosotros, podemos actuar y elegir, como ya lo ha dejado establecido la
doctrina agustiniana, entre el bien y el mal. Así pues, si es la Providencia
quien en definitiva decide, el hombre puede también elegir, escoger entre uno u
otro de los dos grandes caminos que se ofrecen a los hijos de Eva en este "Valle
de Lágrimas". De aquí se sigue que si en los primeros treinta años de vida independiente mexicana el mexicano ha caído en el error que ha conducido a su patria al caos, es él el responsable del caos y de las desgracias en las que se encuentra hundida la en otro tiempo más próspera y bella región de América.
Así vistas las cosas, todas esas desgracias que se ciern.en sobre el pueblo
que otrora fuera el más dichoso de la América, tiénen su origen en los errores cometidos por los mexicanos después de haber obtenido su independencia.
Las asonadas, motines, revueltas, golpes de mano, cuartelazos, etc., que han
sumido al país en la anarquía, la miseria y el oprobio; la guerra con los Estados Unidos de Norteamérica y la concomitante pérdida de enormes riquezas, no son sino la consecuencia lógica del error en el que ha vivido México
desde la consumación de su independencia; y, en el plano metafísico, el justo castigo que el Todopoderoso inflige a la nación mexicana por haberle vuelto
la espalda, pues los mexicanos

Hemos vivido treinta años haciendo una constante oposici6n a la verdad, no alimentando nuestras espera111:as sino con las ilusiones que siempre no, hace farmar el delirio de los partidos, reduciendo las mejoras y
progresos a vanas palabras y a teorías que no satis/acen ninguna de las
necesidades públicas . .. "
A todo esto se debía, afirmaba Cuevas, la inestabilidad de las administraciones públicas, que sólo había servido para presentar un espectáculo bochornoso de confusi6n, desconcierto y anarquía, con el que fue insostenible el
"buen nombre de la nación", y con el cual el país no pudo llegar a consti-

tuirse "convenientemente". Y así, con todos estos extravíos políticos vinieron
los sociales, pues

... una vez desconcertados los gobiernos y paralizados los resortes de
la ley y del orden, la sociedad debía conmoverse, y la masa proletaria
buscar en la propiedad, en las clases productivas y en los rangos más
o menos elevados, todos los goces que ha podido vislumbrar en las ofertas con que se ha estado adulando a lo que se llama pueblo, sin defi11irlo y sin conocerlo.'1
Pero no sólo estos hechos provocan el desquiciamiento social, sino que "para acabar de extinguir todo buen sentimiento", y apoyando el desorden político y social se echó mano de la indiferencia en materias religiosas con lo
que se privó al pueblo de la benéfica influencia consoladora que siempre "ha
tenido la religión" al conservar "lo que es digno de veneración", haciendo,
desde luego, que sean "más augustas las funciones de la autoridad civil". De
tal manera que al dejar de derramarse por todas partes la palabra de Dios,
cesaron de germinar las "semillas de la virtud", desapareciendo con ellas los
"bienes inmensos de la caridad evangélica" .18
Todas estas desgracias fueron un signo inequívoco&gt; una "señal segura" del
"aumento de riqueza y prosperidad territorial de los Estados U nidos", como
quedó comprobado con la guerra invasora.
Todas estas desgracias no podrán tener remedio en México, nos dirá don
Luis, establézcase el gobierno que se establezca, ya que la "inquietud, la discordia y la desconfianza" son funestas y causan la ruina de cualquier gobierno, pues mientras subsista la falta de equilibrio "entre la libertad y el orden,
vanas serán todas las reformas y todos los cambios que pudieran emprender•
se, y no podrán remediarse ni con grandes ingenios, ni con grandes proyectos, ni con grandes ejércitos, sino con una moral sana que zanje los cimientos de la gloria de un pueblo sobrio y virtuoso". Todo lo demás, diría Cuevas,
no es sino "buscar la felicidad en aquello que la contradice" ,1n
Y Cuevas, como Alamán, está seguro del inevitable fin del páis si éste
persiste en sus mismos errores, si los mexicanos, empeñados en oponerse siste•
máticamente a la verdad, continúan con la espalda vuelta a su tradición. Cada día, cada minuto que transcurre se abrevia la vida de México como nación, como país independiente. Lo que presencian don Lucas y don Luis es
la agonía de u.na luz que se apaga para no encenderse más.
" CuEvAs,

1.0

CuEvAs,

"' CUEVAS,

522

Lurs G., op. cit. 13.
Luis G., op. cit. 1.

Luis G., op. cit. 5.

" lb.
11

CUEVAS,

Lms G., op. cit. 7.

523

�En ese paralelismo que ofrecen los pensamientos de Alamán y Cuevas, advertimos una nota de gran similitud; la desesperanza, el pesimismo del medio siglo. Uno y otro han de preguntarse llenos de zozobra e inquietud, si el
mexicano es o no capaz de autogobernarse, si, como se preguntaba Alamán,
no hubiera resultado mejor permanecer atados a la corona de España. Estos
dos homb!'cs estaban seguros, como Bolívar lo estuvo en su momento, de que
toda la empresa de la independencia era como haber arado en el mar.
Este pueblo ha perdido la luz, está condenado a perder su nacionalidad e
independencia, desaparecerá de la superficie de la tierra, como desaparecieron los antiguos pobladores, sin dejar más huella que la de la ignominia
y la indignidad. Sólo hay una esperanza, que el Todopoderoso, en su infinita Misericordia, se apiade de esta desdichada nación; que el mexicano recapacite sobre sus errores y vuelva sus ojos hacia atrás. Pero el mexicano no parece entender. ¿ Qué hacer entonces?
Alamún y Cuevas dejan planteada la pregunta: "¿ qué será de mi patria?
¿ Cuál será mi suerte y la de mis hijos?" .2~ No son ellos, desde luego, los que
darán la clave para resolver el tremebundo problema. Ellos tan sólo hacen
el diagnóstico y los posibles pronósticos, y aunque, podemos decirlo, insinúan
la terapéutica, no se atreven a formularla abierta y francamente.
Si el mexicano es incapaz de autogobernarse, como con hartura lo han probado esos treinta años, y si resulta inminente la pérdida de la nacionalidad
e independencia ¿cuál es el remedio? Y el remedio, dentro de esta corriente
de pesimismo nacional, lo ofrecen el padre Miranda, Almonte, Hidalgo y
todos los intervencionistas mexicanos: un gobernante ell..1:ranjero, mas no el
sometimiento al extranjero.
Entre estos pesimistas mexicanos del medio siglo y los inventores del segundo .Imperio Mexicano no hay más que un paso y breve. Estos pesimista~
representan muy señaladamente una de las dos corrientes en contradicción,
en perpetuo choque y pugna que le dan a la primera mitad del siglo XIX
mexicano, ese aspecto de crisis permanente. El pesimismo de estos hombres
no es sino el fiel reflejo del anhelo de persistir en el pasado colonial en vías
de liquidarse.

= CuEvAs,

524

Luis G., op. cit. 6.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�DE LA GUERRA Y DE LA PAZ
Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMn

Univenidad de Nuevo León
Sobre las tumbas 11ciJn abi,rtas s,
tantan siempre nueoas cancion,s ••• 1

PREFACIO

EL TÍTULO DE NUESTRO TRABAJO no es nuevo: como fácilmente se comprende hay obras meritísimas que lo llevan; sólo que el tema infortunadamente,
pertenece, más que a un autor determinado, al hombre de todos los tiempos.
El problema de la guerra y de la paz, considerado bajo su necesaria dualidad,
es, en el primero de los casos, una cuesti6n que data de los orígenes mismos
del hombre, ya que la violencia y la fuerza han determinado la solución de
la mayoría de todos sus conflictos, como así lo dicen las páginas de su propia historia. De su lectura es posible observar, también, la siempre creciente
evolución y perfeccionamiento de los medios empleados por el hombre para
producir muerte y destrucción; los que van desde los más primitivos hasta
los de nuestros días, en que la imaginación no concibe del todo su terrífico
poder de aniquilamiento. En realidad, el problema de la guerra y de la paz
debe constreñirse a la primera, ya que, si consideramos Ja paz como "el
esplendor del orden", o bien, en la definición Agustiniana: "Pax Est Ordinata
Concordia"; la paz es la concordia en el orden y por el orden, ya que el
orden engendra la paz, 2 ésta, por sí misma, jam~ ha sido problema. Sí lo es,
en cambio, su obtención y más aún su conseivaci6n, por lo que será pertinente referirse al problema especifico de la guerra.
1

Doctor AausrlN BAsAVE FERNÁ:m&gt;zz DEL

VALLE,

Filosofía dtl Hombrt. Fondo

de Cultura Econ6mica, p. 100.
1

Citada por

ALPREP

Vuoaoss, D1r1eho lnt,rnacional Público, p. 16.

527

�Las circunstancias sociales y políticas, así como el notable adelanto científico alcanzado por el hombre, lo han colocado en paradójica, cuanto grave
situación: en un aspecto, casi ha llegado al completo dominio de la materia,
al menos en el descubrimiento y dominio de fuerzas que permanecían ignotas y, en otro --el más trágico-, en un estado de evidente postración moral y espiritual que parece conducirlo hacia su propio fin.
Con la conquista material y la posesión de una nueva técnica bélica,
ciertamente el hombre ha alcanzado niveles de poderío como jamás pudo
soñarlos en ninguna otra etapa de su historia. A desemejanza de otras empresas acometidas por él en el pasado, como por ejemplo, las Cruzadas de
la Edad Media, que desembocaron a principios del siglo XVI en las guerras
de religión. Fue el hecho cumbre que dominó la política europea. Las relaciones entre los Estados estaban alentadas por motivaciones religiosas. Así
la religión llegó a ser l'elan de la vida intemacional,8 así lo expresa el
propio título de la célebre obra de Pedro Dubois (1250-1323): Recuperatione
Terrae Sanctae (1305). Hoy, para desgracia de la humanidad, el hombre
emprende otra clase de empresa, como la sombría de cavar su propia sepultura, en un mundo revuelto, impregnado de problemas y dificultades, por lo
que podría preguntarse en el caso de la probable verificación de una guerra
¿ cuál seria el ideal o los fines que animarían al hombre a llevar a cabo
tan macabra tarea?
Frente a ese porvenir incierto y aterrador, resulta interesante escuchar la
voz de un tratadista que alejado de filosofías enfermizas o de simple existencialismo abstruso, deja oír su mensaje de hondura y de vivificante actitud.
"En estos mezquinos tiempos -nos dice el doctor Agustín Basave Fernández del Valle- de agitación sin sentido, en que la locura de las ambiciones
terrestres esclaviza a los más de los hombres, he podido, con la ayuda de Dios,
guardar lealtad a mi vocación filosófica. No vivimos en épocas propicias para
filosofar y, sin embargo, nuestro mundo requiere -hoy más que nuncade la filosofía. El adelanto técnico, se ha utilizado para devorar al hombre
en los campos de la economía y de la guerra, porque el pensamiento ha
perdido el contenido moral que lo arraigaba a la comunidad. Echemos una
ojeada al ámbito del espfritu humano y nos sentiremos conmovidos por su
desesperación y su angustia provocadas por el maravilloso avance de una
ciencia sin brújula, que, hace ya un siglo, cava el alma del hombre hasta
dejarla sin contenido. . . En el vacío y en la ausencia de convicciones en que
vivimos ha sentido el hombre, por fortuna, horror a ese vacío, ya retoma
1

FRANCISCO SuÁRU,

Espasa Calpc, p. 18.

528

Guerra, folervenci6n y Paz Internacional. Colecci6n Austral.

con su cansancio y su melancolía letal a regiones donde "súbitamente, con
la gracia intacta de una casta virgen, emerge a sotavento el acantilado de
la divinidad ... " '
"La actuación hlstórica -prosigue el autor citado, en otra parte de su
obra- parece desarrollarse sobre campos malclitos. La humanidad ha vivido empleando constante e inevitablemente, maniobras y procedimientos cliplomáticos de mera apariencia y de positivo engaño. Desde la primera dinastía egipcia hasta nuestros días, la historia nos muestra el predominio total
de la mentira y de la astucia en toda política fuerte y el consiguiente aforismo de que "el fin justifica los medios". No ha sido la moral el fundamento
de las políticas nacionales; ha sido la guerra, de todos contra todos y la desconfianza ilimitada de las multitudes del dogma de los Estados".~
La gravísima experiencia que tendrá que arrostrar el hombre en el caso
de que se decida a llevar a cabo una guerra, la que sería totalmente distinta
de cuantas haya realizado en épocas anteriores, supone un hecho nuevo y
trascendental, ya que el mundo presente ha entrado a n~evas condiciones
sociol6gicas, lo que entraña circunstancias extrañas. Tal es el caos de ]a
iniciaci6n a la Era Nuclear, lo que indudablemente exige una revisión total
'
s1 no es que una verdadera revolución en todos los órdenes de la vida humana
con la natural adaptación del Derecho de la Guerra (Jus in bello). ¿ Cómo'
se aplicarla, por ejemplo, el tradicional principio axiomático del empleo de
la fuerza, en legítima defensa, conferido por la ley natural y que no es
solamente un derecho inclividual, sino estatal, en el evento de realizarse
una guerra, cuando este principio, ha llegado a consagrarse nada menos que
en el artículo 51 de la Carta de las Naciones unidas? 9 Rudolf Pannwitz,
en estudio reciente, ha dicho: "El hombre s6lo abandonará lo orgánico e hist?rico, heredado en forma de cuerpo, alma y espíritu, que constituye su mejor
riqueza y su mejor valor, por una situación superior· de carácter asimilable
general, pero nunca por conquistas técnicas o mecánicas. Si se Je habla
de una Era Atómica, contestará: "Yo sigo viviendo en la era del hombre
Y deseo y espero que mis hijos, mis nietos y todos mis descendientes, no c.omprendan nunca que se haya querido vivir en otra era que no sea la del
hombre, ni crean que ello haya sido posible".1
Ciertamente ninguna descripción podría acercarse a esa realidad, que es

.

º"·

ril., p. 24.
O¡,. cit., p. 270.
• "A s1, ,e expuca
,: que el ar tí culo 51 de la Carta de la ONU califique la legítima
' DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,

1

defensa" ("right of self-dcfense") de "derecho inmanente" ( "inhercnt rightº "droit
")
,
nature1 . . . ALFRBD VERDROSS,
cit., p. 35.
' Runou• PANN'WTTz. La Múi6n de Europa. Revista Humboldt, p. 2, n. l.

º"·

529

n. 34

�la guerra moderna, porque sus consecuencias, magnas en lo material, en lo
espiritual resultarán indescriptibles. ¿ Cómo hacerlo con el dolor de una
madre que pierde al hijo en el combate? De los escombros, la mano del
hombre reedifica, ¿pero cómo rehacer las heridas del alma?
Este Preludio del Apocalipsis -que sería, como ha sido- el empleo de las
armas nucleares, es bastante signuicativo como para que el hombre reflexione hondamente en el contenido del término PAZ y permita que su símbolo
se pasee perennemente sobre la faz del mundo; si bien, el olvido y el desdén
por parte de éste, hacia los principios religiosos, filosóficos, jurídicos y poüticos, que por siglos han venido informando a las instituciones que le han
permitido sobrevivir, ha producido la situación anómala de su dominio material y de su pauperismo espiritual, habida cuenta del saldo incalculable de
los millones de vidas humanas cegadas por el odio fratricida.
Quincy Adams, en su Estudio sobre la Guerra, nos habla de que en un
período que va qe los años de 1840 a 1941, hubo doscientas sentent_a y ocho
guerras, a razón de tres, cada cinco años, sin considerar los conflictos que
hubieron de registrarse posteriormente, los que fueron extinguidos, sin que
llegaran a convertirse en conflagraciones mundiales, como en el caso de la
guerra de Corea.
No está por demás, escuchar ahora la voz de un psicólogo: se trata del
doctor Antonio Prado Vértiz, quien en reciente publicación diarística ha
establecido que actualmente se observa "una angustia que se manifiesta por
una intensa inquietud y por una constante tensión en el individuo. Es una
enfermedad psíquica que muy pocos Mmbres, quizá ninguno, haya dejado
de sentir alguna vez, ya que, por desgracia, vivimos en un mundo lleno de
agresiones, de egoísmo y de odio".
A su vez, el internacionalista A. F. Feller, no deja tampoco de señalar
que "bajo la capa uniforme de una aparente unidad de la civilización industrial, yacen ancestrales intereses, costumbres y pasiones que dividen a los
pueblos y tienden a perpetuar todos sus co,nflictos, a la vez que éstos se
han ido haciendo más complejos por las nuevas ideologías surgidas a causa
de ciertas circunstancias y por adquisiciones de poder con que antes no se
contaba. A la vez que el progreso material ha ido avanzando, han ido profundizándose, en determinados casos, las diferencias de idioma, religión, aspiraciones, tradición económica, siendo precisamente estos factores los que
hacen más difícil alcanzar la colaboración internacional que conseguir cierta cooperación dentro del ámbito nacional". 8
Sin caer en un pesimismo exacerbado no obstante, no es un misterio, y
• A. H.

530

FELLER,

Las Naciones Unidas y la Comunidad Universal, p. 13.

s~ una ventaj~ el reconocimiento de que el mundo ha llegado a ser demasiado ~omp1eJo y, por tanto, duícil de encontrar la o las causas que han
dete~mado el momento angustioso histórico que nos ha tocado vivir, ya que
la vanedad de factores que han intervenido en su culminación son de diversa
cuanto múl~ple natural~. Tomando esto en consideración, y para los fi.
nes ~e estu~1~, hemos estunado conveniente hacer un agrupamiento temático,
p~endo basicamente del hombre, en la siguiente fonna: 1) de lo moral ind1V1dual; 2) de lo moral nacional; y 3) de Jo moral internacional, siendo
de observarse, desde luego la concurrencia y determinación de estos factores
a lo que parece inevitable: la guerra.

1. DE

LO MORAL INDIVIDUAL

La guerra no es un hecho cuya causalidad sea extraña al hombre· si el homb~- está en. conflicto con sus semejantes es que ya de por sí el h;mbre es un
v~eJO c~nflicto, que vive en perpetua tensión dialéctica y de su insuficienCJa radical, que al tratar de colmar, ya de facto, origina las guerras, que
tal es el estado actual del hombre. Resultaría, por tanto, sin fundamento,
el tratar de establecer una teoría de la guerra sin la base previa de una
filosofía del hombre. Este nuevo aspecto del humanismo --como una necesidad- empieza ya a delinearse en obras como la que escogimos y que explica
con bastante profundidad, el problema del hombre moderno: tal es la Filosofí;
del Hombre, del Dr. Agustín Basave Femández del Valle. Otros autores
también se ocupan del tema, si bien no lo explican en su totalidad debido
a la complicada existencia del hombre mismo, que actualmente es ei "horno
faber".
_Rudolf Pannwitz -por su parte- al referirse al punto central del hombre
afuma: "La Idea Europea" se formula en cuatro palabras: la primacía deÍ
hombr~. Es. decir que todo lo que se piensa y se hace no puede proceder prunordialmente de las cosas, sino que parte del hombre y se dirige al
ho~brc, para lo cual debe tenerse en cuenta que este hombre no es un
su¡eto romántico o moderno, sino un ser que ha de responder ante si mismo
~e un mundo objetivo. La primacía del hombre tampoco es un programa,
smo m~s. bien una trayectoria firme para toda su conducta. Esta trayectoria
servira d_e punto de partida para reconquistar el valor interior y la segundad extenor, a pesar de estar hoy más amenazado que nunca. Nada de
e~to es irrealizable, ni ha de pagarse por ello un precio exagerado. El individuo ha de saber evaluar lo que se debe a sí mismo y estar convencido de
que todo lo que consigue, incluso lo más insignificante o inseguro, tiene un

I?

531

�valor. Con ello no se alude al individuo, a la Nación, al Estado, ni .ª la
Humanidad, sino a todos y cada uno, tal y como lo expresa el pensarruento
de Nietzsche: a todos y a ninguno. En todo caso, no se trata de la colectividad, ni de un indh,iduo aislado, sino del tipo representativo, determinado
por la historia, que se abrirá paso en la época que se ª;'ecina. No es una P_:r·
sona particular "existencial" de hoy, ni tampoco un ideal de pas~do manana. La responsabilidad que habrá de asumir equivale a una reacción contra
las fuerzas temporales".º
Sin embargo, no es ciertamente simple la magnitud que enc~erra el t~tar
de conocer al hombre, el que resulta complejo e incomprensible, espeoalmente el de nuestros días, ya que todo el peso de su propia historia parece
agobiarle y su vista no alcanza a penetrar en la muralla de los ..becer~os de
oro" que son los dio es modernos. En los negocios de este mundo, a Juzgar
por el aforismo de Protágoras -rectamente interpretado- de que "el hombre es la medida de todas las cosa.,;, de las que existenJ por la manera como
lo son· de las que no existen, por la manera como no son", precísase el tratar
1
de ace rcamos a él para comprender, hasta donde ello sea permisible, el gran
"porqué" explicativo del período crítico actual.
Hay un pasaje en la obra Guerra y Paz, de León Tolstoy, y ~ue cit~do p~r
el escritor Edmund Walsh., S. J., nos muestra a no muy leJana d1stanc1a
temporal del hombre contemporáneo --consi~erand? las nat~ales ~alvedades circunstanciales- a otro que no guarda diferencias de cons1derac1ón con
éste. "Tolstoy pinta un espécimen de cuerpo entero en el Príncipe Andrew
Volkonsky, el escéptico orgulloso frío refina.do. Yaciendo herido en el campo de Austerlitz, el príncipe contempla el cielo y medita: "Ese cielo ~tan te,
tan alto tan alto, allá arriba, eterno. . . Ah, si pudiera decir, 'Dios, apiádate
de mí'. 'Pero, ¿a quién he de decírselo? ¿Al Poder Indefinido que es inaccesible y a quien ni siquiera puedo definir con palabras; al Gran Todo de la
Gran Nada, o es el Dios que está contenido en este encanto que me ha
dado María.- .. ? Nada es cierto excepto la Nulidad de todo lo que puedo
concebir y la majestad de algo que no alcanzo a comprender''.10
Pero si el hombre actual no se diferencia, en lo materialista e irreligioso,
•cuál debe ser el criterio que podamos utilizar para obtener un resultado
~ás O menos aproximado de ese hombre complejo que parece ir irreflexivamente a una nueva catástrofe bélica? Acaso, ¿habrá que esperar la llegada de un hombre nuevo y superior, o bien conformarse con los residuos del
mismo que queden después de haberse consumado una guerra atómica o hidróLa Misión en Europa, op. cil., No. 1, p. 3.
A. WALSH, S. J., Imp,rio Total, p. 56.

• RuDoLF PANNWITZ,
11

532

EoHUND

gena? Tal es el probable dilema que pesa sobre la humanidad, pese a cualquier optimista actitud, que sobreestimc esta realidad no deseable.
El doctor Agustín Basave Fernández del Valle, en la decisiva aportación
que ha hecho al pensamiento filosófico moderno, en su obra La Filosofía del
Hombre -ya mencionada- la que nos ha servido de guía, nos presenta ideas
que nos permiten, desde nuevos ángulos, acercarnos a ese hombre de quien en
realidad poco conocemos. Conveniente es aclarar, que para los propósitos del
tema de estudio, no es indispensable hacer un análisis exhaustivo sobre el
hombre mismo, objeto de la filosofía del hombre o Antroposofía Metafísica,
como así le domina nuestro autor, ya que, en síntesis, es la especie humana
quien determinará o eludirá la verificación del drama futuro en el caso de
una guen-a, la que nos sirve de fundamento en el somero análisis interpretativo que verificamos.
Aclarado lo anterior, y con ejemplos ilustratiyos, hemos creído oportuno
citar lo que el doctor Basave Fernández del Valle, intitula las "Visiones de
la Historia" que nos han brindado diversos pueblos, a través de la Historia,
desde sus albores, citando en primer término la "Visión Hebrea de La Historia", la que nos muestra interesantes aspectos que nos permiten asomarnos
a ese mundo complejo que el hombre trata de interpretar, ya desde el punto
de vista de un grupo social.
"Los hebreos -escribe el autor citado- concibieron la historia como un
tocio. Los acontecimientos históricos eran un camino hacia una meta y tenían
el sentido de una lucha por una decisión definitiva. Esta meta -centro de
gravedad de su vida espiritual- no era el destino individual del hombre, sino el destino del pueblo elegido. El reino de Dios lo esperaban realizar aquí
en la Tierra. Esta idea no era simplemente mundana o secular, sino religiosa,
teocrática. El reino nacional israelita ardientemente soñado, les impidió reconocer la cruz ofrecida por el Mesías ... " 11
En relación con la posición adoptada por los griegos, en su visión de la historia, nuestro autor dice: "Para los griegos y romanos, el orden histórico era,
pese al reconocimiento de cambios temporales, de una regularidad periódica
inviolable. El último significado de la historia estuvo ausente en la especulación grecorromana.
"La constancia y la inmutabilidad pervivían poi debajo del crecimiento y de

la decadencia. Si alguien les hubiese hablado de una filosofía de la historia,
griegos y romanos tal vez hubieran sonreído pensando en una contradicción
en los términos" .12
" Dr. AousrlN B.-.s.-.va
11
Opus cit., p. 219.

FERNÁNOEZ DEL VALLE,

op. cit., p. 216.

533

�El genio griego se esforzó sin descanso --0bserva Joseph Bemhard- en
eliminar el antagonismo "esencia-evolución" (Dios-Historia), y, aun cuando
no tuvo éxito en la solución lógica, no fueron vanos sus trabajos, porque la
lucha en tomo de ella dio otros frutos muy sazonados que fueron de gran
importancia para la vida religiosa y moral y hasta para el progreso científico.
Los dioses -ex1&gt;resa Jenófanes- nos enseñan a los mortales de buenas a
primeras todo lo que pueden aprender. Dejan que ellos vayan conociendo lo
mejor poco a poco, valiéndose de la investigación personal; Dios, que es único y que, en cuanto a la forma y al pensamiento no tiene semejante entre los
pobres mortales, es todo ojos, todo oídos, todo espíiitu, es un ser que pennanece invariablemente, porque no es decoroso en El, el continuo moverse de
un lugar para otro.
Aristóteles, agudo observador de los entes concretos y de la evolución de
la naturaleza del hombre, vio la tendencia finalista del cosmos. Un motor divino que no es movido y mueve no por impulsión sino por atracción es la
causa primera de la realidad escalonada, en la cual Eros arrastra todas las
cosas hacia los confines de sus perfecciones. Pese a los esfuerzos del mundo
fenoménico por llegar a Dios; resulta a la postre, que la divinidad es inaccesible y que el mundo se queda en una evolución constante. Aunque Aristóteles no haya construído una filosofía de la historia, nos legó un con junto de
conceptos que pueden servir de base para la edificación de un sistema. Válganos como ejemplos, su doctrina del acto y de la potencia, y su definición
del movimiento.
Sin negar el valor de las enseñanzas de-la historia - juicios de pronóstico
útiles para la vida humana-, los griegos no llegaron a sentir por la historia
el aprecio que tenían por otras disciplinas. ¿ Razones? Es que la historia no
es un saber demostrativo. La historia no puede ser ciencia". 13
En la proyección histórica que nos ofrece el autor de mérito y para los
fines de estudio propuestos, destácase, por lo trascendental de su contenido,
el capítulo relativo a la ''Visión Cristiana de la Historia", cuando escribe:
"La Visión Cristiana de la Historia converge hacia un hecho central: la llegada de Cristo". La figura histórica de Jesucristo es "la síntesis de la aproximación entre el ser y el evolucionar, entre Dios y la Historia". El tiempo anterior a la llegada del Mesías tiene el sentido de una preparación y de una
espera. La historia posterior a la muerte del Salvador cobra signiíicado por
la dirección religiosa que asume la Iglesia fundada por Jesucristo. Esta fuerza dirigente de los destinos humanos hace inteligible el sentido de la historia. Nos guía hacia un "obrar cual corresponde al que se halla en presencia
u DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,

534

op. cit., p. 221.

de Dios". Con San Agustín, los cristianos vemos en la historia el espectáculo
de la educación del hombre por Dios, pel'o también la tragedia de la limitación por el hombre de la voluntad salvífica del Ser supremo. No se trata ya
de ningún movimiento circular ni de ningún proceso continuado y perenne.
Todo lo que acontece en los tiempos -ritmo y sucesión- es presencia constante de la eterna sabiduría de Dios. En este valle de lágrimas se busca la
felicidad y no se la encuentra, porque "no hay más que pecado y corrupción,
amor falso y apostasía", dice Bernhard. En el escenario de la tierra están en
lucha los dos campamentos existentes. Pero vendrá el día de la separación
entre uno y otro campamento. Nuestro Creador y Redentor será, también,
el Juez de los acontecimientos históricos.
Pendientes del Juicio Final, los hombres tenemos, mientras tanto, un módulo, un sentido y un objetivo en nuestra vida: la instauración del reino de
Dios. Aunque tenemos asegurada la victoria final de nuestra causa, como
soldados del reino debemos conocer "la confusi6n caótica de este mundo"
que contrasta con la "tranquilidad serena del otro ... " "El verdadero universalismo de la humanidad -agrega- aparece con la venida de Cristo.
Sin la conciencia religiosa y universal del cristianismo se cae en el particularismo de la religión de los pueblos, de los Estados, de las razas. Sabemos que
Dios se revela adaptándose a nuestras facultades: per modem recipientis,
como diría un escolástico. Pero lo sobrenatural, aun tomándose vida del hombre y uno de los factores esenciales del proceso histórico, sigue siendo divino
por su naturaleza sobrenatul'al. Verdad eta historia, por eso, no la hay sin el
cristianismo. Todo lo anterior no es sino preparación para el gran hecho de
la redención. Los cambios, las oscilaciones históricas, representan las alternativas de aceptación y de repulsión de lo divino que desciende a nosotros
y en nosotros se incorpora.
"La Historia es una búsqueda de las huellas de Dios. En el zigzagueante

vivir de los hombres sólo cabe buscar la línea recta de Dios ... " u
Al señalar la trascendencia de la presencia del cristianismo, no hacemos sino corroborar la comprensión de este hecho por parte de los más brillantes
expositores y tratadistas, que en todos los tiempos se han ocupado del tema.
Así -en nuestros ellas- ha dicho el escritor Edmund Walsh, S. J.: "Con
toda seguridad el nacimiento de Cristo señaló una de esas encrucijadas en
la historia, al introducir, como introdujo, una profunda transformación espiritual y cultural en el antiguo mundo del paganismo. Su advenimiento hasta llegó a dividir el calendario en dos épocas del tiempo reconocibles. El hom-

bre emergi6 de la masa de la humanidad indistinguible como una personali,. Op. cit., p. 227.

535

�dad investida de una dignidad individual desconocida para las priuílegiadas
castas paganas de las civilizaciones precristianas, a pesar de que Platón y
Aristóteles habían llegado al margen de la revelación. Era el punto en que
cambiaba de curso la historia espiritual de la raza, era la fusión de lo completo con lo incompleto que reconciliaba la libertad del hombre con la soberanía del Omnipotente".15
En el breve repaso hecho a estas "Visiones Históricas", se observa cómo
la humanidad, tomando las más importantes manifestaciones de diversos pueblos, naciones o Estados ~ olvidar su evolución y las consecuencias históricas inherentes a los mismos- ha tratado de encontrar el camino, esencialmente con la ayuda singular del cristianismo, para alcanzar su propia dignificación y elevación, así como para hacer permisible )a coexistencia con los
demás hombres, al tenor de aquellas palabras profundas de la moral cristiana, que, por desgracia el hombre actual, no quiere ya oír ni comprender:
"Amarás a tu pr6jimo como a ti mismo", considerando que el hombre
desconocía la idea de una fraternidad, basada en el amor y en la caridad, a
contrario sensu del concepto romano, que concebía al "extranjero" como a
un "enemigo". Mas a pesar de lo sublime que encierra el contenido de la religión cristiana, no sólo para "otra vida", sino para la presente, el hombre al
pretender ignorarla, desdeñarla u olvidarla, ha obtenido como consecuencia, la trágica e.xperiencia del pasado y en lo referente a lo venidero, al menos, no ha podido impedir o frenar, las circunstancias que con diabólico dinamismo convergen a originar un posible conflicto bélico. Es también de
mencionarse que otros caminos -fuera del religioso- han resultado ineficaces, para prevenir tales conflictos, es el caso de instituciones jurídicas de carácter internacional, como la Liga de Naciones, y actualmente, la Organización de las Naciones Unidas, las que, en el caso de la primera, pese a la nobleza de sus prop6sitos, fue incapaz de detener la verificación de la Primera
Guerra Mundial, y en lo que respecta a la segunda, justo es reconocer sus
esfuerzos en la prevención y mediación de problemas que hubieran constituido el principio del fin, pero cuya propia existencia ha tenido grandes peligros.
A pesar de lo dicho por Jaspers, en el sentido de que ''el hombre es más
de lo que se sabe de él'\ es posible localizarlo -en planos sociológicos- desde su nacimiento, desde los tres círculos fundamentales de su existir: la familia, la sociedad, la nación o el Estado.
En lo relativo a la familia, cuya importancia como institución fundamental, es evidente, los tratadistas, sociólogos, así como autoridades eclesiásticas
,. EDKUND WALSB,

536

S.

J.,

Imperio Total, p. 39.

y civiles, convienen en señalar que su naturaleza ha perdido sus virtudes mo-

rales fundamentales, debido a poderosos factores disolventes que la han venido debilitando. La situación ética, religiosa, social y jurídica, que guarda
la familia moderna, es un reflejo natural de los factores de descomposición
que operan en el mundo moderno, con la ayuda de formidables y decisivos
medios inmediatos de difusión de lo inmoral, de lo intrascendente y de lo
vulgar, creando mentalidades enfermas, al hacer hipócritas panegíricos del
mal, en vez de estimular las virtudes morales y cívicas. La televisión, el radio, el cinematógrafo y la proliferación de "obras", de contenido morboso,
así como la infiltración de costumbres perniciosas, han contribuido también
a formar el medio ambiente del hombre moderno. El mecanicismo -otro
agudo problema actual- ha precipitado al hombre en dos corrientes: al
desplazamiento y a convertido en sólo una parte de la gran maquinaria, que
son las colmenas humanas, sujetas a un ritmo temporal inflexible, en el que
las "cosas" del espíritu han sido desplazadas, ya que el "ocio" -tomado en
su más alta y noble significación- de otros tiempos, que permitía el cultivo
del intelecto, se ha convertido en una "cultura prefabricada", insubstancial y
folletinesca.
La educación, necesariamente ha recibido el impacto de las corrientes de
pensamiento que políticos oportunistas han querido revestir de pseudo-filosóficas, lográndose así una serie de conocimientos truncos, apegados, no a la
objetividad cienúfica y pedagógica deseable, sino a una proyección del educando a la supervivencia inmediata y mediocre actual. Al generafuar, cabe hacer la distinción natural, de que la institución fa,;niliar tiene sus peculiaridades de nación a nación. La familia, sobre todo en Iberoamérica, difiere en condiciones y en situación ética, así como religiosa y sociológica, de la familia europea, presentando una mayor cohesión y consistencia, aferrándose, pese a los
elementos perturbadores .y disolventes, a la tradición histócica ancestral, propia de los pueblos de esta estirpe hispánica.
"Nuestro tiempo es de neurosis -nos dice Agustín Basave-, sus más agudos intérpretes reflejan el enojo y el desencanto de vivir. Los europeos, sobre
todo, encaman la crisis actual. Las generaciones de la postguerra padecen deseos de placeres raros y complicados que la vida no da, anhelos de nuevas emociones, tristezas de la carne, afanes inútiles y dolorosamente paradojales de
querer espiritualizar las sensaciones más fisiológicas.
"Todas las épocas fatigadas de culturas fetichescas son pródigas en angustias y tormentos que hoy nos parecen nuestros. Una nueva Roma viciosa y fatal aparece en los modernos escenarios de los Sartre y de los Camus. Las más
de las voces poéticas contemporáneas son voc5 cansadas, voces que no se sos-

537

�tienen. Sus imágenes -de tan rara belleza- acusan pereza intelectual de expresi6n ... " 16
En nuestros días, el viejo ideal de muchos pensadores, de que América y
Europa constituyan, junto con las demás entidades humanas, un solo conglomerado, no es ya una quimera, sino una realidad, gracias a los modernos y
\'eloces medios de acercamiento. Bien lo ha dicho -al referirse a ese ideal, el
estritor Lewis Munford, así como a la trascendencia de la conquista de América, al escribir: "La conquista de América fue en sí misma el acto que permitió a la humanidad, por primera vez, ponerse en contacto y reconocerse como
una unidad común, como la 'HUMANITAS' soñada por los fil6sof os estoicos.
La que antes se llamaba la raza humana era tan sólo una metáfora europea,
pues para los europeos no entraba en sus cálculos la mayoría de las otras razas. El mundo ya no sería un desordenado conjunto de retazos, de paisajes y de
ciudades, que terminaba repentinamente a pocas millas de distancia.,. . El
globo en sí, sería el símbolo de una unidad en continua integración y evoJuci6n" .17

Mas si la situación del hombre europeo, a través de la amarga experiencia
que hubiera de sufrir con la última guerra, es desalentadora, es grato obser-

quizás también de consolidar el germen del que habrá de salir el hombre de

mañana ... " is

Mas si en el círculo de la familia el hombre ha sentido el impacto de la inmoralidad reinante, en lo social su reflejo no es menor. No viene al caso tocar el tema de la sociabilidad del hombre que ha sido ya ampliamente estudiado desde todo tiempo. "Por su desamparo ontológico y por su afán de plenitud es el hombre -ha dicho Agustín Basave- un ser esencialmente social.
Su situación indefensa e inerme frente al resto de los animales, y sobre todo, el
sentimiento religioso de plenitud substancial que brnta de su naturalez.a y se
confirma en la elevada revelación del cristianismo, patentizan de una manera
clara que el ser humano no sólo es apto para la vida social sino que está conformado y dotado para ella". 19
Pero el animal político, de Aristóteles, al congregarse, ya en sociedad, lejos
de pretender el alcanzar el "Bien Común", vive en una que sigue los lineamientos de relajamiento que priva en el medio ambiente, en general observándose
el avance de instituciones, tanto de tipo social, como asistencial, que van minando la fundamentación familiar para ceder ante el avance estatista tutelar.

var cómo dentro de los residuos de desilusión y amargura, el espiritu del hombre europeo, emerge, para proyectarse en el futuro.
Así, el escritor Rudolf Pannwitz, que ya hemos citado, dice: "¿Puede hablarse de la misión de Europa, cuando ésta no ofrece sino una imagen desgarrada y turbia, en vez de representar un conjunto histórico enérgico y consciente de su cometido? Sin embargo, Eur~pa existe como parte inalienable
del mundo, portadora de la historia de nuestro universo, y hay europeos percatados de su responsabilidad. Para éstos Europa vive y tiene una misión que, no
sólo es política, sino que lleva en sí el espíritu heredado de una civilización antigua. Este solo hecho permite a Europa sobresalir y la hace digna de ocupar
un lugar preeminente en el mundo.
''Las misiones de Europa -prosigue este autor- son infinitas, pero se condensan en una sola. Es indudable que Europa únicamente puede contar consigo misma y extraer sus fuerzas de su pz:opio seno, ya que no existe ninguna
construcción externa sólida, si no se regenera interiormente. Europa está todavía ofuscada con su historia, pero sigue unida a sus raíces y es capaz de comprender el presente como si ya fuese el pasado, de enlazar el principio con el
fin, de integrar al hombre eterno dentro de los limites del hombre de hoy y
" Da.
n

538

AousTÍN BAsAVE FeRNÁNDEZ DEL VALLE,

op. cit., p. 167.

Citado por el DR. JosÉ A. MoRA, Discurso Washington 1956. Discurso.

2.

DE LO MORAL NACIONAL

LA NACIÓN, coMo UN TIPO sociológico diferente por sus características, nos ofrece una masa coherente, psicológicamente afín, en su origen y en su comunidad,
con grandes elementos de constitución que hacen, en su realidad, individualidades nacionales. Las nacionalidades, que hablando propiamente, no tienen una
larga vida, ya que a partir de 1830 a 1832, se desarrolla el principio de las
mismas, tiene, sin embargo, este hecho -el de su creación- una gran trascendencia, para la configuración de las diversas nacionalidades, que habrían
de multiplicarse prolíficamente. "De hecho, el principio de las nacionalidades
-en la opinión del tratadista Verdross- transformó completamente el mapa de Europa surgido del Congreso de Viena. En 1830-32 se reconoció a Grecia como Estado Nacional, nacido de un movimiento nacional de liberación.
La oleada nacional triunfó también en Italia y en Alemania, conduciendo a
la implantación del reino de Italia (1861) y del Reich alemán (1861), así como a la secesión de Noruega, antes incorporada a Suecia ( 1905). También los
pueblos cristianos de los Balcanes, y Albania lograron, tras duras luchas, la
independencia nacional (1878-1913). Los mismos Estados Pontificios, de veu RUDOLF PANNW!TZ,

Misi6n de Europa, op. cit., p. 2.

" Op. cit., p. 203.

539

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�sus semejantes a través de veloces y poderosos medios. La distancia, que mantuvo a muchos pueblos a vivir en un ritmo distinto de civilización y de cultura
actualmente, casi ha sido eliminada. Tales medios han estrechado a los pue~
blos a un
tal, que la convivencia internacional es cada día más intensa.
?onsecu_enc1a de lo anterior es la multiplicación de instituciones y organismos
mternacmnales, que agrupan a diversos Estados, en ambos lados de los mares.

&amp;:ªªº

Están lejanos los días en que el hombre iba, armado caballero, acompañado
de su escudero, por los caminos de Dios para "desfacer entuertos y rescatar viudas"; agrupado en grandes porciones estatales ha llegado a esa etapa -agudamente señalada por Agustín Basave- de los "dos campamentos existentes"
q_ue se aprestan a singular combate. En nuestros días, Jas banderas de las na~
cwn:s se agrupan en la magna síntesis que son la Democracia y el Comunismo:
dos ideas y dos doctrinas.
Necesítase, sin embargo, lanzar una mirada retrospectiva que nos permita obt~er un concepto más claro del mundo actual, advirtiendo la presencia -a traves de sus obras- de eminentes pensadores quienes señalaron derroteros luminosos a los hombres, sin importarles, su color o su credo.
En el campo del Derecho Internacional -fundamento jurídico en que descans_a_ 1a verdadera convivencia de los pueblos- destácase --entre otros- por
la mudez de su ~ensamiento y por el profundo contenido de sus enseñanzas y
como creador mismo de esta ciencia del Derecho, Francisco de Vitoria (18401546). La auto_riza~a pluma de José M. Gallegos RocafuJI, nos permite acercarnos a. ~e. fraile _smgular, cuando escribió: °'En esta época, 1526-lj40, la RoIJ_1ª pon~1c1a ha sido saqueada, Francisco I,-llecho prisionero, Barbarroja, vencido, Viena, defendida y los príncipes alemanes, derrotados. Ya Cortés h b'
· do M'exico
• y los Pizarro el Perú .
a 1a
conqUISta
. "En esa época también explica teología en su cátedra de prima de la Universidad de Salamanca, Francisco de Vitoria. Comentaba de ordinario nominalmente, por la disciplina universitaria vigente, Las Sentencias de Pedro Lombardo; en l~ realidad, por afán de sinceridad científica, la Suma T eol6gica de Sant~ ;ornas; ~r~, pues, por ~rofesión un teólogo. Pero era también un español, que
:viv1~ la c?tidiana angusua de su pueblo, poniendo en ella todo el fervor de su
:ntehgencia, como su peculiar y propia contribución de sangre a la causa espanola. Era costumbre entonces que de vez en cuando los maestros más famo~os ~icieran disertaciones o conferencias ante su facultad O ante toda Ja
Umvers1dad sobre puntos especiales, más o menos relacionados con el curso
gen~ral de sus enseñanzas. El P. Vitoria aprovechó la oportunidad, cuando Je
toco su turno, para analizar una vez, el 19 de julio de 1539, la licitud de la
guerra que estaba haciendo el Emperador; otra, el lo. de enero de 1539, la de

542

la conquista de las tierras de América. En otra nación o en otro tiempo, hubiera parecido punible desacato esta osadía con que un catedrático de Teología se
exponía a desaprobar la politica y conducta de su rey, pero en España imperaba entonces una democrática libertad, de cuyo uso y elevación son buena
prueba e~tas Refecciones del Padre Vitoria. Escandalizaron a los regalistas y
basta es muy probable que algún letrado ambicioso denunciara al Emperador
como e...:cesiva o imprudente la libertad que se tomaba el Padre Vitoria. En este
mismo año de 1539 escribió Carlos V al Prior de San Esteban, que era el convento en que residían los profesores dominicanos de la Universidad, mandándole hacer una información sobre lo que hubieran enseñado sobre 'el derecho
que nos tenemos a las Indias, islas y tierra firme del mar Océano', y que se
les prohibía 'de nuestra parte y vuestra que agora ni en tiempo alguno. sin expresa licencia nuestra, no traten, ni prediquen ni disputen de lo susodicho, ni
hagan imprimir escritura alguna tocante a e11o porque de Jo contrario yo me
tendré por muy deservido y lo mandaré poner como la calidad del negocio lo
requiere'. Pondría sobre su cabeza el buen Prior la carta de Carlos V prometiendo darle eficaz y sincero cumplimiento; pero ello no fue óbice para que
copias y apuntes de las conferencias del Padre Vitoria siguieran circulando entre profesores y alumnos, y de ellos pasaran a letrados y nobles, los cuales acaudillados por el condestable de Castilla Don Pedro Fernández de Velasco. se negaron en las Cortes, apoyándose en la doctrina del Padre Vitoria, a dar al Emperador los subsidios que pedía para seguir luchando con Francisco I de Francia. El Emperador no destituyó al fraile, sino que quiso ponerse a su altura y
fue a sentarse, como un alumno más, en los bancos de su aula, cuando el azar
de sus viajes le llevó a Salamanca.
"No em·aneció -prosigue- este triunfo al Padre Vitoria, como tampoco lo
hubiera arredrado la persecución y la destitución. ¿ Acaso no sabía él que su
voz era la de la conciencia española? ¿ Qué poder de este mundo podría imponerle silencio? Haciéndola oír cumplía su función de intelectual, e1 deber de su
magisterio, como el labrador cumple el suyo abriendo el surco o el menestral machacando el hierro. ¡ Tanto peor para el príncipe si no le agradaba su doctrina!, aún en la enormidad de la guerra, conocer y cumplir la
voluntad de Dios. Quiere Dios por ley natural y por ley de gracia que el
hombre ame al hombre: por encima o por debajo de las leyes positivas que
han separado a los pueblos, está la comunidad natural de todos los hombres,
cimentada en el hecho de que todos tienen la misma naturaleza, y fortificada y desarrollada por la redención universal de Cristo. Este español de la España imperial no se deja desvanecer por las glorias patrias: Carlos V tiene
el imperio más vasto que jamás hubo en el mundo, pero aún es más amplia la humanidad y el español no puede olvidar que él es ante todo ciuda-

543

�dano del mundo. En la Roma imperial había sostenido el cordobés Séneca
que él no se encenaba en las fronteras del imperio, porque quería estar jun.
to a todos los hombres para ayudar a todos; en la Salamanca del gran iJD.
perlo españo~ este fraile traspasa también las fronteras .imperiales y reconoce
una sociedad humana de la que se derivan derechos y obligaciones para todos los hombres. Como nace de la naturaleza, es anterior a toda 1ey y subsiste siempre, aunque no tenga un 6rgano político que la exprese .•.
"Rehuye, pues, el padre Vitoria el camino fácil, abierto en la Edad Media
y tan grato a Dante, de admitir una monarquía univenal, que estableciera
la paz y la concordia entre todos los hombres. Ha de haberlas entre ellos
sin duda alguna, pero no impuesta desde fuera por la coacción de la Jey,
sino que ha de brotar desde dentro por un imperativo de la conciencia. La
innovación de Vitoria, Jo que le sitúa ya fuera d&lt;' la Edad Media y en plena
modernidad, es que le ha quebrado aquel orden medieval, fundamentalmente divino y no humano, en que naturaleza, sociedad y gloria estaban
por sí mismas escalonadas como tres aspectos o etapas distintas de la acción
de Dios fuera de sí mismo: como el orden está ya hecho, la funci6n del hombre es simplemente acomodarse a él. Al perder su vigencia esta idea, Vitoria
acude a la de la conciencia, guiado por la cual el hombre tiene que hacer
un orden en la naturaleza y en la sociedad, con la conciencia y con la Jey.
La ley no suplanta a la conciencia, que ha de mantener su imperio lo mismo
dentro del derecho positivo, dando validez en el fuero interno a sus disposiciones, como oponiéndose a él cuando conculque abiertamente la justicia.
No es el Emperador el Señor del orbe, 9ue aunque lo fuera no dominaría
a la conciencia del hombre, que en este mundo recoge la voz de Dios y a
Dios ha de comprender en el otro, de lo bueno o malo que haya hecho. En
nombre de Dios y de la conciencia, como te6logo, por lo tanto, y no como
político, habla el padre Vitoria de la guerra. La hacen los militares, la declaran y la dirigen los juristas y gobernantes, pero aquéllos y éstos tienen una
conciencia, que les impone la obligación de proceder con justicia, no ya tan
sólo en la manera de hacerla sino hasta en la misma idea que de ella se
formen. Si no tienen en cuenta más que las disposiciones del derecho positivo no llegarán jamás a su entraña más vital, porque esos hombres que guerreando matan y mueren son todos hijos de Dios y llevan en ellos, como
prueba de su filiación, la luz divina de la conciencia. Le viene, pues, su
fuena -tal vez, también su debilidad- a la doctrina del padre Vitoria de
su amplia visión del hombre, que no le permite encontrarlo, como si le contuviera por completo, dentro de la categoría de súbdito de un rey o ciudadano
de un imperio: el hombre es ante todo hombre y, como tal, hay que reconocerle unos derechos y unos deberes, cuya raíz última está en Dios que lo creó

y lo redimió. Fiel a esta idea, el padre Vitoria basa toda 111 teoría tanto del
ancho politico como del derecho internacional en la conciencia del hombre.
.Reconóce pueblos y naciones con penonalidad propia, de la que emanan
derechos y deberes: admite y se somete a un bien común, que está por encima
del interés y del provecho de los particulares· pero rechaza la razón de Estado
o cualquiera otra forma de endiosamiento del poder público, que le autorice
a imponer trasnormas de justicia que las válidas para el individuo.,.. Vasta
la guerra, con este criterio, mucho más la guerra entre pueblos cristianos,
es una monstruosa aberración o como dice el padre Vitoria con felicísimo
acierto, un escándalo, que es, según los te61ogos, la ocasión o causa del pe-

cado ... " n

La idea de comunidad internacional, debida a Vitoria, entre otras pode!OIU razones, ha nacido como consecuencia tambim de la guerra. Sobre
todo, la intensidad y duración de la primera guerra mundial, "impulsó poderoeamente los esfuerzos encaminados a promover la organización de la comunidad internacional, para evitar a5Í o matar en germen, nuevas guerras.
Esta idea penetró en las cancillerías cuando el Papa Benedicto XV y el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wi/son, la hubieron adoptado'\ nos
dice AHred Verdross, si bien resultaría prolijo hacer la historia de la evolución de las instituciones de carácter internacional hasta nuestros días, no es
posible soslayar la importancia que ha tenido la constitución de la Sociedad
de Naciones, como antecedente de la Organización de las Nacio~ Unidas.
La moral es un elemento fundamental en que descansan las relaciones de
los diversos Estados que integran la comunidad internacional. El internacionalista mencionado anterionnente establece: "Dentro de las normas sociales
suele establecerse una distinción entre las normas de la moral (concretamaite de la moral social), del derecho y de los llamados usos sociales o reglas
de la cortesía. También en la vida internacional encontramos estos tres grupos de normas, y aunque el derecho internacional sea el más importante,
rigen a su lado normas de moral internacional y de cortes[a internacional.
La obligatoriedad de la moral para los Estados fue expresamente reconocida
por la resolución de la 37 Conferencia Interparlamentaria, celebrada del 6
al 11 de septiembre de 1948, cuyo artículo lo. establece que 'las relaciones
entre los Estados se rigen por los mismos principios de moral que las relaciones entre los individuos'. Un ejemplo más antiguo de norma moral internacional consiste, por ejempló, en el deber de auxiliar a otros pueblos en caso
de escasez, como ya señaló Vattel'9. Agregando: "Si por un lado la moral
social existe junto al Derecho Internacional, por otro ciertas normas suyas
• ]od M.

GALUOOS ROCAPULL,

El Hombr, y ,l MtAndo d, los T,6logos Españous

544
545

�van unidas al Derecho internacional por el hecho de que éste haga referencia a ellas. Por ejemplo, la Carta de la ONU reconoce la moral internacional
al prescribir, en su preámbulo, en el artículo lo., párrafo lo., y el artículo
2o., párrafo 3o., que en la soluci6n de los litigios que surjan entre los miembros se tendrán en cuenta, no sólo los principios del derecho, sino también
la justicia".24
Sin embargo, la idea de que la moral, sirve de base al Derecho internacional, es evidente en el curso de las mismas relaciones interestatales. "Esta necesaria conexión -escribe el tratadista Verdross- con la moral se da también
con el Derecho Internacional. Incluso cabe afinnar que dicho vínculo se
manifiesta aquí con mayor claridad que en el derecho interno, toda vez que
éste suele aplicar toda una serie de órganos hasta que el 6rgano límite entre
en función, mientras que el acervo de que dispone el Derecho Internacional
es mucho más reducido. En el viejo Derecho Internacional, 110 organizado,
la fórmula del precepto jurfdico es pura y simplemente ésta: si el Estado A
no se atiene en su conducta a lo que el DI establece, el Estado B, por él perjuiciado, puede (no: debe) reaccionar recurriendo a sanciones (represalias,
guerra). En esta fórmula, sólo queda sancionado el comportamiento del Estado A; en cambio, el deber del Estado B de aplicar la sanción únicamente
si ha sido antes víctima de una infracción del DI, se funda en la norma
moral de la buena fe, carente de sanción". En este sentido, ya Bynkershoe
subrayó que el DI se funda en la fuena fe: "Pacta privatorum tuetor jus
civile, pacta Principum bono fides. Hanc si tollis, mutua inter Principes
commercia. . . quin et tollis ipsum jus gen!ium". Si hacemos abstracción de
este principio moral, el DI cae por su base. 25
Ahora el mundo -para finalizar nuestro breve estudio- se encara a dos
realidades: comunismo y capitalismo. Esto, brevemente dicho, es, sin embargo, la síntesis de dos mundos que con distinta ideología, se encuentran ya
en dos barricadas. Se habla del mundo occidental y del oriental. Dos ideologías, con dos sistemas diametralmente opuestos de contenido filos6fico, cuyas
divergencias tan opuestas y marcadas han separado a la humanidad en dos áreas.
11
En 1927 una delegaci6n de trabajadores norteamericanos visitó al señor
Stalin en Moscú -nos dice el escritor Walsh, ya citado- e intercambi6 con
él puntos de vista sobre la posibilidad de emprender una cooperación real
con Rusia Comunista. Durante la entrevista Stalin expuso con franqueza
la futura sinuosidad de la política soviética, añadiendo una profecía dirigida
a los Estados Unidos. ' ... Así, en el curso del próximo desarrollo de la Red• los Siglos d, Oro. Editorial Stylo, M~xico, pp. 27-30.
" ALFHD VUDRoss, op. cit., p. 25.
• Op. cit., p. 25.

wlución Internacional', predijo 'se formarán dos centros en una escala mundial .. . La lucha entre esos dos centros por la posesión de la economía mundial
decidirá el destino del capitalismo y el comunismo en el mundo entero' ". 21
Si "la guerra sólo puede ser un medio para la paz'' -en la concepción
Agustiniana- la humanidad ha tenido ya su experiencia amarga ya que
los conflictos bélicos en que el hombre ha luchado no fueron por el restablecimiento de algún orden de justicia, sino para frenar ambiciones de poder
y de dominio; no lo fueron tampoco inspiradas en alguna doctrina que llevara alguna fónnula o doctrina de paz y alivio a la propia humanidad: el
egoismo, la soberbia, la incomprensión, fueron los principales móviles, que
sumados a otros inconfesables, armaron la mano del moderno Caín en contra
de su hermano. Mientras la humanidad no aprenda a comprender y a practicar una moral inspirada en Aquel que dej6 como preciada herencia las
palabras: j PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD! todos
los esfuerzos por impedir la guerra serán inútiles, como inútiles han resultado
los intentos para prevenirla o evitarla.
¡ El día que el hombre tenga paz en su corazón, tendrá paz en el mundo!

11

E. A. WALsH, S. /., lmp,rio Total, p. 157.

546
547

�LA FINALIDAD EN EL DERECHO
Dr. Luis REcAsÉNs SICHES
Universidad Nacional Autónoma
de México
1. La finalidad en la vida humana, en términos generale.,.-2. La finalidad
en lo jur!dico.-3. La finalidad en la Teoría General del Derecho.-4. La finalidad
en la Estimativa Jurídica.-5. La finalidad en la ciencia dogmático-técnica del
Derecho y en la práctica jurídica.

St1xAR10:

l. U

FINALIDAD EN LA VIDA HUMANA, EN TÉRMINOS GENERALES

Los PUROS fen6menos de la naturaleza, contemplados exclusivamente desde
el punto de vista de su realidad, constituyen una experiencia de hechos ante
nosotros, pero carentes de toda significación. Por ejemplo, la percepción de
un color nos da intuitivamente la apariencia de ese color. Un color es algo
ante nosotros, que vernos, pero que no tiene un sentido, que no está dotado
de una significación. La caída de una piedra constituye otra experiencia sensible. Frente a ese fenómeno ante nosotros, podemos preguntamos por su
dependencia de otros fenómenos, esto es, por sus relaciones de causalidad (causas y efectos), pero no podernos preguntarnos qué signüicación o sentido
tenga, sencillamente porque no lo tiene, como puro fenómeno natural, al
menos para nosotros. Los hechos y los objetos de la naturaleza constituyen
exclusivamente experiencias sensibles, pero no son cosas «inteligibles", no
tienen significaci6n, no "expresan" nada.
Frente a los objetos de las ciencias de la Naturaleza (Física, Biologia, etc.),
éstas tratan de averiguar las relaciones constantes entre los fenómenos, es decir,
las causas y efectos de éstos.

Hay, por el contrario, en el mundo muchas otras cosas, las cuales, además
de sus componentes sensibles, cuando los tengan -no siempre los tienen como

549

�sucede con las ideas puras-, poseen otra dimensión, que es esencial a ellas,
la dimensión de sentido o significación, por ejemplo: ideas, palabras, gestos,
muecas, exclamaciones, pensamientos, estados sentimentales, apetitos, deseos,
propósitos, acciones, costumbres, libros, estatuas, cuadros, artefactos, etc. Salvo
las ideas puras -abstraídas de toda forma verbal hasta donde esto sea posible,
si es que lo sea-, todas las demás cosas mencionadas, y un sin fin de otras
de análogo jaez, además de sus componentes sensibles, tienen la dimensión
esencial de constituir expresiones de algo que es inteligible, comprensible, translúcido para nuestra conciencia, de algo que nos es homogéneo. "La palabra que oímos no es más que un ruido; una sacudida material del aire.
Sin embargo, no pretende absorber nuestra atención sobre esto que ella es,
sobre ella misma como sonido, sino, al contrario, nos invita a que reparemos en ella tan sólo lo preciso para que la entendamos. Mas lo que se entiende de la palabra no es un sonido (fenómeno de la naturaleza) que sólo se
oye; lo que se entiende es el sentido o significación que ella expresa, que ella
representa" (Ortega y Gasset) .
El reino de los objetos o hechos esencialmente dotados de sentido es muchísimo más extenso y variado, que el campo de conductas en las que el
sujeto de ellas pone un sentido intencional.
Así, por ejemplo, la expresión de la cara, de la mirada, ciertos gestos o
muecas emocionales, los semblantes, los complejos (en la acepción del psicoanálisis), los hábitos, los resentimientos inconscientes, caen bajo el concepto
de "obrar humano" con sentido.
Es error dar por supuesto, que sentido.o significación sea equivalente a un
pensamiento de finalidad, a una posición de fines y utilización de medios.
Cierto que muchos obrares humanos, y entre ellos muchos obrares sociales
-la mayor parte de ellos-, constituyen acciones enderezadas a la realización
de fines. Esas conductas son las que tienen mayor importancia. Pero no son
los únicos obrares humanos con sentido o significación. Hay otros obrares
con sentido y significación, llenos de sentido, los cuales sin embargo no representan una acción dirigida al cumplimiento de fines, sino que constituyen
reacciones sentimentales o estados anímicos frente a determinadas situaciones -por ejemplo, un movimiento de odio o de resentimiento; la expresión
de un alborozo sin finalidad concreta, como ciertas danzas; una reacción de
miedo ante un peligro, real o imaginario; etc.-; la comunicación simplemente por sentir la necesidad de comunicarse con el prójimo, aun cuando
ya sepamos que él sabe lo que vamos a decirle; la conducta de resentimiento
motivada por complejos o factores inconscientes; etc.
Cierto que las leyes de la naturaleza (física y biológica) tienen que influir sobre lo humano, ya que el hombre está en la naturaleza y participa de

550

ella; pero 110 explican su/icíentemente lo humano, porque el hombre es
algo diferente de la naturaleza. El hombre participa en la naturaleza, pero
a la vez está por encima de ella. Su conducta tiene sentido o significación,
está inspirada en finalidades, y se orienta por estimaciones, es decir, por referencias a juicios de valor. El hombre tiene historia, por virtud de su capaci~
dad para aprovechar las experiencias propias, y las de sus semejantes, pretéritos y contemporáneos. Así, pues, ninguna ciencia pura de la naturaleza,
puede, consiguientemente, entender los hechos humanos en su auténtico ser.
Claro que además de los sentidos, en los hechos humanos hay también
causas y efectos. Pero sucede que incluso las conexiones causales están interferidas por la acción psicológica que mana del sentido significación de la conducta humana. Hay una diferencia esencial, dice Maclver, desde el punto
de vista de la causación, entre un papel que corre impulsado por el viento,
y un hombre c¡ue corre perseguido por una multitud. El papel no conoce
el miedo, ni el viento conoce el odio. En cambio, sin el odio de la multitud
perseguidora y el miedo del hombre perseguido, ni éste correría ni la multitud lo perseguiría. Si tratamos de reducir el miedo a sus concomitantes corporales, entonces lo que sucede es que hemos reemplazado la realidad miedo
por esos concomitantes corporales, con lo cual ha desaparecido precisamente lo
esencial del hecho que queríamos estudiar. Cuando se trata de conocer hechos
que tienen una raíz interna, psíquica, es necesario estudiarlos a la IU2 de esa
raíz. De lo contrario no podemos conocerlo adecuadamente, sino solamente
lograr un conocimiento de factores antecedentes, concomitantes, o subsecuentes, el cual nada nos dirá sobre la realidad específica de aquellos hechos; es
decir, conseguiríamos sólo un conocimiento de los factores biológicos y físicos,
pero ninguna idea sobre el hecho /zumo.no, en cuanto tal.
Mientras que el hombre frente a los objetos y fenómenos de la naturaleza
se halla frente a algo externo y extraño a él, en cambio, el sujeto frente a los
hechos humanos -propios y ajenos- y frente a los resultados objetivizados
de éstos, es decir, frente a las obras efectuadas por las acciones humanas, se
encuentra con algo que le es homogéneo, afín, frente a algo que es c:i:presión
de vida humana.
En efecto, es característica de la vida humana que ella, sus acciones y sus
obras, pueden ser entendidas o comprendidas.
Lo inteligible o comprensible no es solamente el reino de los hechos humanos . Lo son también las ideas puras: las leyes lógicas, las conexiones matemáticas, los valores, etc. Esto último ha sido bien sabido desde que la filosofía fue iniciada en la Grecia antigua. Lo que se ha empezado a descubrir desde fines del siglo XIX, y se ha ido analizando cada vez con más
rigor, es que el logos no se agota en la lógica y la matemática, en la razón

551

�pura de tipo geométrico, sino que tiene otras provincias, entre ellas el logos
de lo humano. Por eso, Jo humano -p.e., una acción heroica o un simple
ademán de entusiasmo, el Quijote o una interjección de disgusto-, es inteligible, es comprensible, porque es logos, aunque se trata de un logos diferente de la razón matemática. Se trata de sentidos humanos, de sentidos
vitales, de estructuras de vida humana, entre cuyos elementos se dan conexiones de significaciones referidas al sujeto, al mundo concreto en que él está,
a la relación del sujeto con éste, a su modo de reaccionar frente a éste,
a la relación del sujeto con sus semejantes, a la relación del sujeto con su propio pasado y con el pasado de los demás y de los que fueron en otro tiempo.
Ahora bien, puesto que esas estructuras entre los componentes de un hecho
humano resultan comprensibles, podemos decir que presentan conexiones congruentes, o, lo que es lo mismo, se puede decir que hay un lagos de lo
humano. Cuando conozco todos los antecedentes y todos los componentes
de una determinada situación humana, puedo entender la conducta del sujeto o de los su jetos implicados en tal situación, como algo lógico desde el
punto de vista humano, como algo "razonable". Lógico no quiere decir aquí
racional en el sentido de la razón matemática, sino sencillamente "comprensible", "'inteligible", ccrazonable".
Dentro del campo de la conducta hu.mana hay una inmensa parte de ésta
que tiene una estructura finalista, que consiste en proponerse algo y poner
en acci6n aquellas actividades que conducen a la obtención de la meta o del
resultado propuesto. Se trata de lo que puede llamarse hacer humano.
El hacer humano, como tal, no consiste..en la actividad de sus procesos fis.iológicos, ni tampoco en la de sus mecanismos psíquicos ( de imaginación, pensamiento, percepción, emoción, voluntad, etc.). Tanto esos mecanismos psíquicos, como los resortes corporales, son meros instrumentos con los cuales
el hombre efectúa sus haceres. La esencia del hacer, de todos los humanos haceres, no está en los instrumentos anímicos y fisiológicos que intervienen en la actividad, sino en la decisión del mjeto, en su determinación, en
un puro querer, previo al mismo mecanismo volitivo. Ese puro querer, esa
determinación radical y primera, pone en funcionamiento los mecanismos, ]as
actividades de que el hombre dispone (su imaginación, su voluntad, sus brazos,
etc.). Tanto es asi -que no se confunda el hacer humano con sus medios
o instrumentos-, que decimos: ponerme a razonar, ponerme a imaginar, ponerme a andar, etc. Lo que radicalmente procede de mí es el ponerme a hacer
todas esas cosas, y no esas cosas (el razonamiento, la imaginación, el andar1
etcétera) que son mecanismos, actividades, instrumentos. La vida radica en
la decisión mía.
Ahora bien la estructura del hacer consiste en que se quiere hacer lo que se

552

hace, por algo (por un motivo, que es una urgencia, un afán) y para algo
(con una finalidad, que es el resultado de la actividad, esto es, la obra) . Así
pues, la vida humana, es decir, lo que el hombre hace, se califica por tener
un por qué (motivo) y un para qué (finalidad), lo cual constituye un sentido, un poseer sentido.
Conviene huir de una interpretaci6n harto simplista de la estructura teleológica o finalista del humano hacer, que fue corriente en el pensamiento del
siglo pasado. Según ese pensamiento, que debemos desechar -por insuficiente-, se entendía la finalidad como inve1siót1 mental de la causalidad: se pensaba que el fin era el efecto deseado, que se anticipaba mentalmente: y el
medio era la causa, que se buscaba como adecuada para producir el fin (efecto) apetecido. Yo no diré que esto sea inexacto; pero sí que es insuficiente,
porque en tal explicación no aparece la auténtica raíz humana del proceso
teleológico o finalista. Por deba jo y antes de ese esquema de anticipación
intelectual del proceso causal, hay una específica raíz humana, un motivo,
un pernliar por qué (que en ese caso no significa causa) que consiste en que
el hombre siente una urgencia, una pem.uia, Wl vacío, un haber menester,
que le invita a buscar, a imaginar algo, con lo cual puede colmar esa apetencia. Esto es lo que constituye el por qué inicial del hacer, verbigracia, el
hombre siente miedo de los animales salvajes, y esto le incita a buscar, a imaginar algo que remedie esta penuria: una cabaña. El por qué de lo que va
a hacer consiste en la penuria que trata de colmar. Ya ha imaginado que
construyendo una casa satisfará esa urgencia.. Pues bien, la casa imaginada,
propuesta, constituye el para qué o finalidad de su hacer. Y determinado
esto, buscará las actividades (fuerza de brazos, por ejemplo, etc.) y los materiales (piedras, etc.), para construir su cabaña. Esas actividades, empleadas
sobre esos materiales, constituyen los medios para llegar al fin propuesto
(constituyen las causas eficientes cuyo efecto será la finalidad deseada). Ahora bien, nótese que el esquema fin-medio (causalidad invertida mentalmente:
efecto-causa) sólo entra en escena después de haber producido el hecho pura
y típicamente humano anterior: el motivo (por qué) y el fin al servicio de
éste (para qué) . Sólo después de esto es puesto el fin como tal y se buscan
los medios para producirlo efectivamente, para realizarlo. De suerte que
resulta que el esquema medio-fin, se apoya y queda inserto en un supuesto
más radical que consiste en la conexión motivo-fin.
En lo humano hay naturaleza: hay cuerpo y hay alma; pero la esencia
propiamente humana no es nada de eso, sino la d~cisión de ponerse a utilizar los mecanismos y elementos que le ofrece el mundo, respondiendo a la
necesidad que le estimula para hacer lo que se propone con fin. Era habitual desde Aristóteles contestar la pregunta ¿ por qué hace el hombre algo?,

553

�mostrando la existencia de los mecanismos en cuya posesi6n se halla y que le
sirven para ello. Así, a la pregunta ¿por qué habla el hombre? solla responderse diciendo que lo hace porque tiene un aparato vocal para ello. A la
pregunta ¿ por qué vive el hombre en sociedad?, se respondía: porque tiene
el instinto de la sociabilidad. Pero tales respuestas distan mucho de acercarse a la verdad, o al menos quedan a gran distancia de la auténtica e.xplicación. Poseemos a veces trebejos que no utilizamos, capacidades que no
ponemos en práctica, sencillamente porque no sentimos la necesidad de emplear ni aquellos utensilios ni esas aptitudes. En cambio, cuando sentimos un
vacío, una oquedad en nuestra existencia y hemos imaginado algo con lo que
pudiéramos calmar esa penuria, nos lanzamos a un quehacer congruente, tanto si tenemos a nuestra disposición un mecanismo adecuado como si no disponemos de él. En este último caso, cuando no poseeemos un aparato adecuado, fabricamos el que nos sea posible hacer, o echamos mano de otro,
aunque no resulte tan apto. El hombre no habla porque tenga instrumento
vocal, sino porque siente la necesidad de hacerlo. Y si es mudo, entonces
acude a otros medios de comunicación; por ejemplo, señas. El hombre no
realiza actos sociales porque tengan la aptitud para ello, sino porque siente
la ineludible urgencia de la sociedad.
De todo lo dicho se desprende otra de las características esenciales de la
vida humana, a saber: que cualquiera de sus haceres necesita justificarse, ea
decir, que constituye un problema. Vivir es ocuparse en algo "para" algo.
En primer lugar, tengo que decidirme entre las varias posibilidades -pocas
o muchas, por lo menos dos- que me ofrece la circunstancia en la que estoy
alojado. No tengo por fuerza que hacer esto concreto y nada más, sino que
puedo hacer una cosa u otra. Claro que esas posibilidades son limitadas en
número; si fueran ilimitadas no serían posibilidades concretas, sino pura indeterminación; y en un mundo de absoluta indeterminación no cabe decidirse
por nada. Para que haya decisión tiene que haber, a la vez, limitación y
holgura. El mundo vital es constitutivamente circunstancia, algo cerrado y,
a la vez, abierto, es decir, con hueco interior donde moverse.
Para decidirse por una de las varias posibilidades que se ofrecen es preciso elegir; y para elegir es necesario preferir, es necesario un acto de preferencia a favor de esta posibilidad, sobre todas las demás. Pero una preferencia sólo es posible en virtud de una estimación, es decir, en virtud de
que se valore esta posibilidad y de que se le estime más que todas las otras.
En suma, para decidir es preciso elegir; para elegir es necesario preferir;
y para preferir es ineludible que sepamos estimar o valorar.
Así pues, el proceso finalista empieza con un motivo, con la conciencia de
una necesidad insatisfecha. Luego la imaginación se lanza a pensar algo

554

con lo cual se pudiese satisfacer esa necesidad, pensamiento en el cual va
ya impücita una valoración.
Cuando se decide por algo imaginado que aún no existe o que si existe
no esté ahí a su mano, entonces el hombre, con esto, se propone un fin (un
resultado o efecto todavía no producido), concibe un propósito. Seguidamente, también con su imaginación busca qué clase de actividades que, en
combinación con cosas u objetos de los cuales ya dispone, habrán de producir el fin propuesto (el efecto apetecido), es decir, buscar los medios (causas)
conducentes al logro de la meta, operación en la cual intervienen también
juicios de valor sobre la adecuación de los medios pensados, sobre su oportunidad, sobre su bondad, y sobre su eficacia.
Todo esto aplicado a la acción social finalista que se emprenda por una
0 varias personas, lleva a lo que hoy en día se llama formulaci6n de una
politica, o de un proyecto de conducta.
Considero que la formulación y ejecución de una política ordinariamente
consta de cuatro elementos: a) la determinación de los valores en que la
acci6n se debe orientar; b) el estudio a fondo y minucioso de la realidad concreta con la que uno se enfrenta, y sobre y con la cual se tiene que trabajar;
e) el escoger ya concretamente los propósitos o fines determinados que se
trata de alcanzar en esa realidad concreta; y d) la selección de los medios
mejores, mejores tanto desde el punto de vista ético, como en el aspecto práctico de eficacia, para conseguir el cumplimiento de los fines o propósitos
que se escogió.

2. LA

FINALIDAD EN LO

JUJÚDICO

La finalidad es la creadora del Derecho, dijo Thering como lema de uno
de sus grandes libros que lleva por título precisamente El fin en el Derecho.
A esto se debe añadir otra observaci6n: en la estructura finalista, el Derecho
(se entiende, el Derecho positivo, obra humana) pertenece al concepto del
medio, con el cual los hombres tratan de realizar algunos fines, algunos resultados o efectos en cuya obtención están interesados.
El Derecho positivo es siempre una obra circunstancial, es decir, que el
Derecho positivo no puede ser jamás un conjunto de verdades, o un conjunto de aproximación a unas verdades, sino que, por el contrario, el Derecho
positivo es un conjunto de instrumentos fabricados por los hombres para producir determinados efectos en la realidad social, precisamente los efectos que
,e reputan justos, 'Y útiles para el bien común de una determinada situación
social. Las normas del Derecho positivo son las respuestas que el legislador,

555

�la sociedad (por vía consuetudinaria), o el juez dan para satisfacer determinadas necesidades sociales, para resolver ciertos problemas o conflictos de la
convivencia y cooperacíón humanas, tal y como éstos se presenta~ en un lugar y en un tiempo determinados inspirándose para ello en Jas valoraciones
que es~im~ correctas._ Con estas normas positivas, sus autores se proponen
la reahzac1on de un fm o resultado, cuyo cumplimiento representa el modo
que se entendió como el más valioso en una circunstancia, para satisfacer
aquellas necesidades o para resolver aquellos conflictos. Además, las normas
jurídico-positivas contienen los medios que se estiman adecuados y eficaces
para la realización de aquellos fines.
Claro que mediante el Derecho, al igual que mediante otros productos
culturales, los hombres tratan de llevar a cumplimiento ualores los cuales
tienen una validez ideal. La cultura, por lo tanto, trasciende el'área de 1~
actividades humanas que la producen, para conectarse con valores ideales.
Sin embargo, aunque la cultura posea una dimensión que trasciende las
realidades particulares en que se gesta, la cultura surge por el estímulo de
necesidades que los hombres sienten y con el propósito de satisfacer tales necesidades. Además, la cultw-a se desenvuelve como un conjunto de funciones
de la vida humana; y tienen su sentido primordial dentro de la existencia del
hombre y para éste. La cultura es algo que el hombre hace en su vida; y que
lo hace ~o por accídent~ ni por casualidad, sino porque le viene suscitado por
l~s necesidades de su vida. Con el lenguaje, el conocimiento, el arte, la técruca, el D_erecho, etc., los _hombres satisfacen o tratan de satisfacer urgencias
que expenmentan en su vida. Claro quejo que le viene impuesto es el tener
que hace1lo, en tanto que funciones de su vida; pero no el modo concreto 0
singular de hacerlo en cada caso, ni lo particular que haga en cada caso. EJ ·
hombre en su vida desenvuelve siempre las mismas funciones, pero las desenvuelve .si~pre de diferente manera, o, dicho con otras palabras, las desenvuelve h1stórtcame11te, esto es, de modo vario y cambiante.
Ahora bien, aun _habiendo reconocido que las obras de la cultura ( ciencia,
arte, Derecho, técruca, etc.), apuntan esencialmente a la realizaci6n de los
valores, ellas no son en sí mismas valores puros, sino que son obras del hombre, mediante las cuales éste trata de satisfacer necesidades de su vida bien
que dirigiéndose por criterios de validez trascendente.
'
~6tese que ~ bien en términos de generalización podemos hablar de tipos
vanos de necesidades humanas -por ejemplo, las que motivan el hacer conocimiento, el elaborar Derecho, etc.-1 en la realidad, todas las necesidades
senti.das por los hombres son concretas, nacen en una cierta situación, se
manifiestan en condiciones particulares, tienen a su alcance medios determinados, etc. O, expresado en otros términos: todas las necesidades de los hom-

556

bres, y consecuentemente las actividades y obras que éstos producen para
colmarlas, son hist6ricas. Por lo tanto, esas acfrddades y esas obras, aunque
orientadas hacia valores objetivos, están condicionadas por la situación histórica singular de la cual surgieron y a la cual se dedican. Así pues, las ciencias de la cultura tratan de obras humanas (Tfcnica, Derecho: Arte, Lenguaje, etc.), que fueron elaboradas por unas gentes bajo la incitación de determinadas necesidades sentidas en un cierto tiempo, y en una situaci6n hist6rica concreta. Esas obras humanas representan la consecución de una finalidad
con la cual dichas gentes intentaron satisfacer aquellas necesidades: y esas
obras fueron llevadas a cabo utilizando ciertos medios que se estúnaron como adecuados y eficaces para la producción de tales obras. Toda obra cultural (por ejemplo, una ley o un reglamento) tiene una significación circunstancial, es decir, ha nacido en una situación histórica y vital concreta, para
obtener mediante los efectos que produzcan la satisfacción de unas necesidades humanas también concretas. Cierto que las obras culturales pueden y deben inspirarse en valores objetivos; pero aquí no se está hablando de ideas
puras de valor, sino de otra cosa: de obras humanas en las cuales se trata de
satisfacer unas urgencias humanas con referencia a unos valores. No ~e trata de valores ideales, sino de realizaciones humanas que apuntan hacia unos
valores. Por eso todos los objetos culturales son circunstanciales, esto es, fueron creados por el estímulo de una determinada circunstancia, para ser vividos o aplicados en esa circunstancia. Tienen ciertamente sentido, significación. Pero tal sentido o significación no es una idea pura con validez necesaria, sino que es un sentido humano, una significación referida a un determinado problema en la existencia de unos hombres.
El hombre experimenta no sólo el dolor de la inseguridad frente a la naturaleza, sino que también se plantea análogo problema respecto de los demás
hombres; y siente la urgencia de saber a qué atenerse en relación con los
demás: de saber cómo se comportarán ellos con él y qué es lo que él debe y
puede hacer frente a ellos; y precisa no sólo saber a qué atenerse sobre lo que
debe ocurrir, sino también saber que esto ocurrirá necesariamente; esto es,
precisa de certeza sobre las relaciones sociales, pero además de la seguridad
de que la regla se cumplirá, de que estará poderosamente garantizada. Necesita saber qué es lo que ocurrirá con el ganado que apacentaba o con el
árbol que cultivaba, cuando esté durmiendo o se ausente; qué es lo que le
pasará a su compañera, cuando él no se halle a su lado; en suma, tiene la
necesidad de saber qué podrán hacer los demás respecto de él, y qué es lo
que él puede hacer respecto de los demás; y no sólo esto, sino que también
precisa tener la seguridad de que esto será cumplido forzosamente, garantizado, defendido de modo eficaz. El derecho surge precisamente como ms-

557

�tancia detenninadora de aquello a lo cual el hombre tiene que atenerse en
sus relaciones con los demás -certeza-; pero no sólo certeza teorética (saber lo que se debe hacer), sino también certeza práctica, es decir, seguridad:
saber que esto tendrá forzosamente que ocurrir, porque será impuesto por la
fuerza, si es preciso, inexorablemente. El Derecho no es puro dictamen, mera
máxima, sino norma cierta y de cumplimiento seguro (de imposición inexorable), norma garantizada por el máximo poder social, por el Estado, a cuyo
imperio no se podrá escapar.
Desde luego que con la certeza y la seguridad no basta, pues la certeza y
la seguridad deben darse en normas justas; pero certeza y seguridad constituyen el sentido formal de la función del Derecho.
Los valores superiores que deben inspirar al Derecho se refieren a los fi.
nes que mediante él deben ser cumplidos; y claro es que un ordenamiento
jurídico no estará justificado, no será justo, sino en la medida en que cumpla los valores que deben servirle de orientación. Pero lo jurídico del Derecho
no radica en esos valores, sino en la forma de su realización a través de él. O
dicho con otras palabras: lo jurídico no es un fin, sino un especial medio
puesto al servicio de la realización de fines varios. Hay fines sociales que en
principio bien pudieran ser perseguidos por medios ajenos a lo jurídico: educación, apostolado, propaganda, iniciativa individual, organización social, etc.
Ahora bien, cuando a una colectividad le interesa asegurar de la manera más
firme la realización de determinados fines, entonces los recoge en normas jurídicas, esto es, impone su cumplimiento de manera inexorable, por ejecución forzosa. Así, siempre la función det Derecho es seguridad, aseguración;
lo mismo en un régimen tradicionalista que en un régimen revolucionario,
pues, tanto en un caso como en otro, se trata de asegurar la realización eficaz.
Lo que acabo de e&gt;..-poner no implica de ninguna manera la indiferencia
de los fines. En modo alguno. Desde el punto de vista de la valoración, de la
Estimativa Jurídica, se debería distinguir entre fines malos y fines buenos; y
aun no todos los fines buenos podrán ser perseguidos jurídicamente, pues hay
muchos valores -por ejemplo, los morales puros- cuya realización no es
lícito promover mediante el Derecho, ni tiene sentido que así se pretenda.
De suerte que en la Estimativa Jurídica (esto es, en la Teoría de la valoración jurídica, de los ideales de· Derecho) se determinarán las directrices que
deben orientar al Derecho, los criterios para su perfeccionamiento y para su
reelaboración progresiva; se esclarecerá cuáles son los supremos valores que
deben ser plasmados en el Derecho y se establecerá qué es lo que puede justificadamente entrar en el contenido del Derecho y qué es lo que no puede lícitamente constituir objeto de normas jurídicas (por ejemplo, el pensamien•

558

to religioso y e] científico, frente al cual el Derecho no debe sino garantizat
su libertad, pero de ninguna manera regularlo taxativamente; por ejemplo,
tampoco la pura moralidad, que en modo alguno puede ser impuesta por el
Derecho, etc.)
Aquí lo que importa es mostrar cJaramente que la juridicidad, lo jurídico,
no es e:,...'Presión de determinados fines, sino sólo de una especial manera o
forma de realizaci6n de fines sociales. Ahora bie~ claro es que a la luz de la
Estimativa no será indiferente el problema de cuáles sean los fines sociales
que puedan y deban ser perseguidos jurídicamente, ya que no todos los fines
sociales podrán lícitamente ingresar en el mundo del Derecho; y, en cambio,
los hay que deberán necesariamente ser objeto de regulación jurídica; mientras que respecto a otros muchos, según las circunstancias, será conveniente o será no conveniente que se articulen jurídicamente.
Lo que importa aquí es, como se indico ya, mostrar una serie de fines cuya consecución puede intentarse por varios medios. La regulación jurídica es
uno de esos medios, pero no el único. De sue1te que lo jurídico no consiste
en este o en aquel contenido, sino en la forma de normaci6n impositiva e
inexorable que pueden adoptar los más diversos contenidos sociales. Así, por
ejemplo, la tarea social de socorro o ayuda a los necesitados ha sido muchas veces confiada a la libre iniciativa de la generosidad individual; .otra~ veces, a puras organizaciones sociales ( no oficiales) de beneficencia ; pero cuando la colectividad ( representada en su supremo órgano, en el Estado)
ha considerado como de todo punto necesario el asegurar la plenaria realizaci6n de este fin, entonces ha convertido la asistencia social en una institución jurídica, la ha sujetado a normas de imposición inexorable (para los
funcionarios que se encargan de ella y para quier.es deben forzosamente aportar una contribución) . Así también la función de la enseñanza ha sido confiada en algunas épocas a la iniciativa particular, a instituciones sociales libres; pero cuando el Estado ha estimado que la colectividad precisa que se
asegure en forma irrefragable el cumplimiento de dicha tarea, y que ésta se
efectúe sobre determinadas bases (por ejemplo, sobre la base del fundamentalísimo principio de la libertad de pensamiento, etc.), entonces ha organizado
jurídicamente la función pedagógica, Así también, ha habido épocas en las
cuales se ha estimado que el bienestar de las gentes era asunto que éstas debían realizar en virtud de la acción individual y de la acción espontánea de
los entes sociales libres, pero que de ningún modo era tarea del Estado, y que
al Estado no le competía nada más que garantizar la libertad y la justa aplicación de ella; y de tal suerte, en alguna manifestación del liberalismo del
siglo XIX se decía que al gobierno no se le ha de pedir que haga la felicidad
de los ciudadanos (que es asunto propio de ellos), sino tan sólo que sea justo

559

�y respete la libertad. Pero, en cambio, después se abre camino en la sociedad
la convicción (que ya en otros tiempos existiera también) de que al Estado
compete también la misión de realizar en la mayor cuantía posible el bien
general de sus miembros, y que, por tanto, debe intervenir en lá regulación
de la economía y en la realización de una serie de finalidades de bienestar,
porque es preciso asegurar el cumplimiento de dichas tareas, las cuales entonces quedan jurificadas, es decir, pasan a ser enmarcadas en normas jurídicas. Así también obsérvese que, en otros tiempos, se consideró que era necesario para la sociedad asegurar impositivamente la vida religiosa (lo cual
es un máximo error y una monstruosa aberración, pues la religión sólo puede
fundarse en la libre adhesión, en la sincera convicción) o también una doctrina científica (lo cual es tan equivocado como lo anterior, y es, además,
una estolidez), y se convirtió tales funciones en algo jurídico, se las sometió
a una regulación perceptiva, taxativa, mediante normas de Derecho. Pero,
en cambio, cuando se abre paso un sentido humano, la hberación de la conciencia -sin la cual no puede haber auténtica cultura- se sustrae al imperio del Estado) esto es, al imperio de una regulación jurídica, el contenido de
la conciencia religiosa y el del pensamiento teórico; y1 entonces, lo que importa es asegurar la libertad de conciencia y de pensamiento1 Y1 a tal fin, se
impone i¡iexorablemente a todos, a los funcionarios y a los particulares, el

pleno respeto a la inviolabilidad de la persona.
Adviértese, pues, cómo lo esencialmente jurídico no está en el contenido de
las normas, sino en la especial forma de imperio inexorable, pues es lo que ca1-a.cteriza al Derecho. El mismo contenido de una norma jurídica puede ser
contenido de una regla del trato social o de una máxima técnica, o de un
consejo. Si fuera cualquiera de estas cosas y nada más, la norma seguiría diciendo lo mismo, pero no sei;ía Derecho. Lo que una norma jurídica tiene de
jurídica no es lo que dice1 sino la manera como lo ordena: impositiuamente,

de tipos contrarios, tales como el anhelo de cambia, la aspiración de mejora
y progreso.
En efecto, sucede que si bien por una parte el Derecho sirve a un propósito de certeza y seguridad. por otra parte sirve también a las necesidades
suscitadas por el cambio social y por los deseos de progreso. Así pues, el Derecho, por una partei pretende ser estable, mas por otra parte no puede permanecer invariable, sino que, por el contrario, debe ir cambiando al compás
de las nuevas circunstancias y necesidades sociales. La seguridad perfecta
equivaidrla a la absoluta inmovilidad de la sociedad. El cambio constante
sin ningún elemento y formas estables1 haría imposible la vida social.
'
Para comprender y explicar el proceso social de fonnación y de desenvolvimiento del Derecho, es preciso tener a la vista dos aspectos: el hecho de
que los hombres al producir Derecho tratan de dar certeza y seguridad a
determinadas relaciones interhumanas; y el hecho de que, a pesar de que el
orden jurídico tiene una funci6n estabilizadora de determinadas relaciones socíales, sin embargo, no puede substraerse a las necesidades de modificación
suscitadas por el cambio social, por el nacimiento de nuevas necesidades, por
la transfonnaci6n de antiguos menesteres, y por la aparición de nuevas circunstancias.
La finalidad en el campo de lo jurídico y en el estudio del Derecho se manifiesta en tres aspectos, o a tres niveles diferentes, a saber: a) en Ja esencia
de lo jurídico, y, por tanto en la Teoría fundamental a general del Derecho;
b) en la Estimativa o axiología jurídica; y c) en las normas jw·ídico-positi~as, Y, consiguientemente, en la ciencia dogmático-técnica del Derecho positivo y en la práctica juódica.

3.

LA FINALIDAD EN LA ESENCIA DE LO JURIDlCO Y EN LA TEORÍA ~UNDAl\lENTAL

DEL DERECHO,

con pretensión de mando inexorable.
No debe entenderse esta función de certeza y seguridad en términos absolutos. Por el contrario, hay que pensarla sólo con un alcance limitado Y
relativo. Esto es así por las siguientes razones:
lo. Aunque los hombres elaboran el Derecho positivo movidos por el deseo de obtener alguna certeza y seguridad en determinadas relaciones socíales, lo que les importa no es cualquier certeza y seguridad, sino precisamente
certeza y seguridad en lo que entienden como pautas de justicia.
2o. Aunque el deseo de seguridad es uno de los afanes fundamentales de
la vida humana, no es el único de éstos, sino que coexiste con otros deseos

560

EL CONCEPTO UNIVERSAL de lo jurídico, o sea de la esencia del Derecho no
puede contener ninguna determinación concreta, pues entonces no sería el
concepto universal del Derecho, sino que sería el concepto de un determinado Derecho ( antiguo o moderno; civil o penal; justo o in justo; etc.) Por esa
razón, el concepto universal, o de la esencia, de lo jurídico, debe ser formal,
esto es no debe albergar dentro de sí ninguna especificación particular, ninguna detenninaci6n concreta. Ha de ser una noción universal, dentro de la
que quepan todas las manifestaciones de lo jurídico. El concepto universal
del Derecho debe abarcar dentro de sí todos los Derechos que en el mundo
han sido, todos los que son y todos los que puedan ser. Este concepto debe

561

11. 36

�damos la esencia de lo jurídico, pura y simplemente, dejando a un lado todos los calificativos específicos e individuales que correspondan a manifestaciones jurídicas de diversas clases. Debe ser un concepto que sirva lo mismo
para el Derecho civil que para el penal, el procesal, el constitucional, etc.;
que sea igualmente aplicable al ordenamiento e instituciones de un pueblo
primitivo y al Derecho complicado de un Estado civilizado de Occidente; valedero tanto para el antiguo como para el medieval, el moderno y el contemporáneo. Y por tanto, también, que comprenda igualmente las normas jurídicas justas como las normas juridicas injustas.
La pertenencia de una obra humana al campo jurldico no se decide por
la consecución efectiva de justicia que haya logrado encarnar, sino por la
posesión de una serie de caracteres formales, que son los que determinan o
constituyen la esencia de lo jurídico.
No se crea que al incluir en la determinación de la esencia de lo jurídico
sus finalidades funcionales, con eso se ha mutilado la universalidad del concepto. Algunas escuelas contemporáneas de Filosofía del Derecho habían sostenido que dentro del concepto universal de lo juridico no podía entrar ninguna idea de finalidad, pues se decía que de incluir una idea de finalidad,
como quiera que los fines son siempre particulares propios de una determinada comunidad o momento, o propios de una doctrina valorativa, resultaría que ya no obtendríamos un concepto absolutamente universal, sino tan
sólo el concepto de determinados ordenamientos históricos, o de determinado criterio estimativo; y, entonces, ese.concepto ya no podría aplicarse a todos los Derechos que en el mundo han sido, son y serán. Pero este argumen•
to en nada afecta a la doctrina que yo e.xpongo. Efectivamente: la inclusión
de la referencia a un fin concreto invalidaría la universalidad del conet'pto,
su pretendida esencialidad; pero aquí yo no incluyo ninguna idea de fin concreto, sino unas ideas de finalidades funcionales, las cuales son por entero
formales, plenamente universales. Lo que varía, en la historia y en las diversas doctrinas filosóficas y políticas, son los fines asegurados; pero, en cambio, hay finalidades funcionales constantes. Variará el contenido de esas fina•
lidades en cada sistema de Derecho positivo; pero las funciones son perma-

nentes a fuer de esenciales.
Entre las notas formales y esenciales del Derecho figuran varias dimensiones de finalidad funcional, que no restan de ninguna manera universalidad
al concepto esencial, porque pertenecen a todo Derecho, a todas las manifestaciones de lo jurídico. Tales notas o dimensiones de finalidad funcional
son las siguientes:

562

1. La re/erencia intencional a valores, la mención intencional de la justicia.
Todo Derecho es un propósito de Derecho justo. Tal propósito podrá resultar logrado, más o menos logrado, o fracasado. La idea de la justicia (y de
los demás valores por ésta implicados) no pertenece al contenido del concepto universal de lo juridico. Pero, en cambio, la referencia intencional a la
justicia (y a los demás valores por ésta supuestos) es una de las notas form:ales de todo Derecho, y, por ende, del concepto universal o esencial de
lo jurídico.

2. La función de seguridad y de certeza en determinadas relaciones sociales, en el cumplimiento de aquellos fines que los miembros de la sociedad de
un determinado lugar y un cierto tiempo consideran de indispensable realización. La seguridad puede establecerse respecto de los contenidos más dispares -como nos muestra la Historia del Derecho-; pero dondequiera que
haya Derecho reconocemos éste por constituir una función aseguradora de
que una determinada conducta, independientemente de la voluntad hostil
que pueda hallar, será impuesta y realizada, y de que los comportamientos
contrarios serán hechos efectivamente imposibles.
3. La función de resolver los con/lictos de intereses.
Hay competencia y conflictos entre los intereses de los varios seres humanos. En este sentido se entiende por interés la demanda o deseo que los seres
humanos tratan de satisfacer, bien individualmente, o bien a través de grupos y asociaciones, en sus relaciones con los demás, puesto que la satisfacción
de todos los intereses de todos los seres humanos no es posible, por eso hay
competencia entre los hombres en cuanto a sus varios intereses concurrentes;
Y esa competencia da origen muy a menudo a conflictos.
En principio no hay más que dos procedimientos para zanjar los conflictos
de intereses: o bien la fuerza -triunfo de' quien sea más fuerte, por su vigor
muscular, o por las armas que tenga, o por su astucia-, o bien una regulación objetiva (es decir, que no derive de ninguna de las partes de conflicto, sino de una instancia imparcial, y que sea impuesta a ellas por un igual),
la cual sea obedecida por los antagonistas.
Las normas jurídicas positivas representan precisamente la adopción del
segundo tipo de procedimiento para resolver los conflictos de intereses, es
decir, el camino de una regulación objetiva que se imponga por igual a las
partes en oposici6n, con el fin de evitar que sea la fuerza la que decida tales
conflictos.
Veamos de qué modo opera el Derecho positivo, para zanjar los conflictos

563

�de intereses entre los individuos o entre los grupos. E1 Derecho positivo obra
de la siguiente manera:

que llegaría tan lejos como llegase la influencia efectiva que ejerciera en
cada momento sobre sus súbditos. La existencia de ese poder no organizado

A) Clasifica los intereses opuestos en dos categorías: intereses que merecen protección e intereses que no merecen protección. B) Establece una es-

y s_u alcan~e en cada momento dependerían exclusivamente de cuál fuese
la influencia que de hecho ejerciese en cada instante sobre la conducta de
las gentes, p~r e~c~a de las cuales tratase.de imperar. El alcance de tal poder no estar¡,a limitado nada más que por los limites de su propia fuerza,
llegaría en cada instante hasta donde llegase esa fuerza¡ en ocasiones serí;
tal ":ez abrumad~r, y carecería de límites; otras veces, cuando fallase total 0
parcialmente su influencia,
afectiva o llegaría a no existir en aquel momento,
,
1
d
o. su, .a canee ven ria a ser muy corto cuando fallara en parte . La orgamzac1on
· ·,

pecie de tabla jerárquica en la que determina, respecto a los intereses que merecen protección, cuáles intereses deben tener prioridad o preferencia sobre
otros intereses, y los esquemas de posible armonización o compromiso entre
intereses parcialmente opuestos. C) Define los límites dentro de los cuales
esos intereses deben ser reconocidos y protegidos, mediante preceptos jurídicos
que sean aplicados congruentemente en caso de que tales preceptos no sean
espontáneamente cumplidos por sus sujetos. D) Establece y estructura una
serie de órganos o funcionarios para: a) Declarar normas que sirvan como
criterio para resolver los conflictos de intereses (poder ejecutivo y administra•
tivo) ; y b) dictar nonnas individualizadas -sentencias y resoluciones- en
las que se apliquen las reglas generales (poder jurisdiccional).

J~dica del poder ~ota a éste de una mayor estabilidad, de una mayor regulandad; ~ero al. IllliIDO tie~po limita el alcance de ese poder, porque tal alcance
· ·
. está defirudo,
. determmado
.
' deslindado por el Derecho, y, cons1gu1entemente, no puede rr más le1os de lo establecido en el Derecho, en tanto quiera
~rmanecer como poder juríwco y no quiera intentar ser un poder arbitra-

no.

4.

La función de organizar el poder político.
El Derecho, para zanjar los conflictos de intereses, necesita no solamente
un criterio para resolver tales conflictos, sino que además necesita estar apo•
yado por el poder social que quiere ser más fuerte que todos los demás pode•
res sociales, es decir, por el poder político, o sea por el Estado, Ahora bien,
el Derecho satisface también la necesidad de organizar este poder político,
esto es, el poder del Estado. El Derecho precisamente organiza la serie de ór•
ganas competentes que hablan y actüan en su nombre. Ahora bien, si por
una parte el Derecho positivo vigente es realmente tal Derecho positivo vigente de un modo efectivo, porque y en tanto lo apoya el poder del Estado,
por otra parte acontece también que el poder del Estado está organizado y
ungido por el Derecho, o, rucho con otras palabras, el Derecho es uno de
los ingredientes más importantes del poder del Estado. En efecto, el poder
del Estado se apoya sobre una serie de hechos sociales; es poder estatal, pre•
cisamente porque es el resultado de los poderes sociales más fuertes; pero, a
su vez, el Derecho da al poder del Estado su organización,

5. La función de legitimar el poder político.
El Derecho no sólo organiza el poder político, además lo legitima.

6. La función de limitar el poder político.
La organización del poder por medio del Derecho implica una limitación
de ese poder. En efecto, un poder no organizado, no sometido a determina•
das formas, no especificado en una serie de competencias, sería un poder

564

4. U

FINALIDAD EN LA ESTIMATIVA JURÍDICA

Para que .determinado resultado) efecto sea establecido como finalidad debe. cumplir
· 'tos: pnmero,
·
.. dos requw
que eso aparezca como valioso. es' deClf, _todo tm debe justificarse por un juicio positivo de valor; y, segundo) que,
habida cuenta de la realidad humana en la cual se trata de cumplir aquel valor, el_ fin ~ropuesto resulte adecuado a dicha realidad a la luz de una correcta estimativa.

Per0 aqm' 1O que precrsa
· ante todo es darse cuenta de que toda finalidad se basa sobre una estimación, trata de justificarse a la luz de un J'uicio
de valor.

_El ~roblema de los fines en Estimativa jurídica presenta las sigwentes implicac1ones.
Por una parte, preguntarse por Jos fines últimos del Derecho es decir por

1os.f~es a los que el Derecho trata de servir como medio de realización
'
' impo51tiva inexorable, equivale a preguntarse por los valores que deben orlen~ al Derecho. A título de mero ejemplo, pues el presente artículo está de~cado a la finalidad en el Derecho en términos generales y no a la indagación sobre los valores jurídicos, cabría dar a esa pregunta la siguiente respue~ta: 1) El Derecho debe cumplir siempre una finalidad de certeza y seguridad en aquellas relaciones y situaciones sociales reputadas por las gentes
de una detenruna
. d a socie
· d a d como de aseguramiento deseable. 2) El Dere-

565

�cho debe ser el medio de realización de la justicia y de los valores por ésta
implicados o supuestos, como son, por ejemplo, la dignidad de la persona individual, los derechos básicos de libertad del individuo, los derechos de paridad, no sólo ante la ley sino también en cuanto a las oportunidades, los derechos democráticos, la proporcionalidad en las relaciones económicas -salario justo, renta justa, precio justo, distribución justa, etc.-. 3) El Derecho debe servir como instrumento para el bie11estar general~ como instrumento de cooperación, en la medida en que no se interfiera con las libertades
fundamentales del individuo, para aque11as empresas cuya realización esté
más allá de las posibilidades de los individuos o de los grupos sociales particulares.
Pero, una vez sentadas las directrices generales sobre los fines del Derecho,
-por ejemplo, en los términos generales de una estimativa o A.xi.ología humanista, como lo he apuntado en el párrafo precedente ( es decir, considerando que el hombre -al igual que todas las instituciones- no ha sido hecho para servir al Estado, sino, al contrario, que el Estado ha sido hecho para servir al hombre)-, entonces además habrá de plantearse el problema de
los fines respecto de cada institución y de cada norma jurídica particulares.
Hay algo que precisa no perder de vista, a saber: el carácter circunstancial
de todo Derecho positivo.
Uno de estos puntos es el siguiente: las normas jurídicas no son, no pueden pretender ser, no pueden ser, proposiciones con intención científica, de
las cuales quepa predicar los calificativos de verdaderas o falsas. Las normas
jurídicas son actos de voluntad, y son instrumentos creadog- por la acción, es
decir: utensilios para producir en la vida social, de una determinada sociedad en una cierta situación, unos especiales efectos, a saber: los efectos que
el legislador considera que son los más justos en la medida de lo posible.
El Derecho positivo es siempre, por esencial y necesariamente, una obra
circunstancial, en un doble sentido o dimensión, y en la acepción filosófica
estricta de esta palabra. Las normas jurídicas son gestadas y elaboradas bajo el estímulo de unas ciertas necesidades sentidas en una sociedad y en una
época determinadas, es decir, al conjunto de las urgencias de una cierta circunstancia social. Pero esto no es todo, pues hay una segunda dimensión circunstancial; esas normas jurídicas que se configuran bajo la presión de una
circunstancia social están destinadas a remodelar o estructurar dicha circunstancia social, es decir, están pensadas para producir en esa realidad social
precisamente unos determinados resultados, y no otros.
El reino de lo humano no es una especie de celeste imperio de valores puros, es el conjunto de esfuerzos realizados por las gentes en el curso de su
historia para plasmar concretamente en la vida las exigencias de aquellos va-

566

l~res. Los _valores puros -por ejemplo, la idea plenaria y perfecta de justiCla- son ideas; pero, en cambio, las elaboraciones de Derecho positivo llevadas a cabo por los pueblos en su desenvolvimjento histórico, son obras hu~anas _que surgie~on al conjuro de una urgencia, de una necesidad, de una
1IDpres1ón de sentirse menesteroso ante un problema que la naturaleza no nos
~ resuelto de modo automático por vía de instinto, como le ocurre al animal,
~mo que ha _de s:r enfocado y resuelto por cuenta propia por los hombres, baJO su exclUSJvo nesgo y responsabilidad. Para ello, el hombre hace uso de sus
facultades imaginativas, con las cuales busca algo que, 0 bien no existe todavía, o si existe no, está ~í al alcance de la mano, mediante lo cual se pueda
colmar aquel vac10, satlsfacer aquella urgencia, cubrir aquella necesidad.
Este pr~blema de _los fines puede ser considerado desde otro punto de vista, entendiendo los fmes a los que el Derecho debe servir como intereses dignos de la ~rotección jurídica, en los términos en que Roscoe Pound expone
esta matena.
A esos efectos, Pound define un interés corno "una demanda O un deseo
que _los_ seres humanos, o bien individualmente, o bien a través de grupos 0
asoc1ac1ones .... trat~, de satisfacer¡ demanda o deseo1 que tiene que ser
tomado en coDS.Jderac10n por la ordenación de las relaciones hwnanas y de la
conducta humana".
Surgen conflictos ¡&gt;0rque hay mutua competencia entre los individuos y
sus grupos.
Nótese que el Derecho no crea esos intereses. Los encuentra ante sí clamando por pro_te~ción y por seguridad. El Derecho clasifica esos interese~, y presta reconocuruento a un determinado número de ellos, mayor O menor. Dete~ina los límite~ dentro de los cuales el Derecho se esforzará en proteger
los mtereses seleccionados por él; delimita la esfera de validez de unos intereses frente a la esfera de validez de otros, así como también la prioridad de
unos sob_re otros. Estas tareas requieren un pleno conocimiento (sociológico)
de eso~ intereses, así como también requieren ideas claras sobre las pautas
valorabvas, para determinar cuáles deben ser los intereses protegidos en qué
medida, y de qué manera.
'
La noción de interés implica la nota de demanda, de pretensión, de deseo.
Por lo tanto, no debe confundirse esa noción de interés con la noción de interés dada por los economistas, la cual implica tan sólo el hecho de una ventaja o de un beneficio.
~o~viene advertir que la tarea del orden jurídico, consistente en reconocer,
delllllltar y proteger eficazmente los intereses reconocidos en la medida en
que lo estén, no puede considerarse nunca como definitivamente terminada.
Los intereses no reconocidos siguen ejerciendo constantemente una presión

567

�para obtener mañana el reconocimiento que ayer no consiguieron. Los intereses que fueron reconocidos sólo parcialmente se esfuerzan por ampliar el
ámbito de su protección. Viejos intereses en el pretérito, aJ cambiar las circunstancias parecen perder volumen e intensidad, o perder título razonable
para ser protegidos. Al correr de los días surgen nuevos intereses, aparecen
nuevas demandas presionando al legislador, y a los jueces. Al transfonnarse
las realidades sociales, quedan a Yeces modificadas las relaciones entre los diversos intereses concurrentes; y esa modificación afecta a las consecuencias
que se siguen de aplicar los criterios estimativos o pautas axiológicas. Por otra
partei ocurre frecuentemente que la solución dada por el legislador o por los
jueces a determinados tipos de conflictos, al ser llevada a la práctica, se muestra produciendo resultados contrarios a los que se quería, o resulta simplemente ineficaz, lo cual plantea tanto al legislador como a _los tribunales el problema de rectificar !os criterios que antes establecieron.
El legislador y también el juez se hallan ante el conflicto entre las fuerzas que desean conservar lo que llaman el Ol'den social --el cual suele ser
una especie de cuadro idealizado del orden del pretérito-, y las fuerzas que
pugnan por establecer un nuevo orden social, más de acuerdo con las necesidades del presente y con las tareas a cumplir en el próximo futuro. Se trata,
en suma, del conflicto que ya había estudiado Ihcring: el conJlicto entre los
que luchan por la perpetuación del Derecho que fue, y los que luchan por
la implantación de un nuevo orden jurídico que estiman debe de ser; entre
los que luchan por el Derecho de ayer y los que luchan por el Derecho de
mañana.

5. LA

FINALlllAD EN LA CIENCIA OOGMÁTICO-TÉ.CNICA

DEL

DERECHO

V EN LA PRÁCTICA JURÍDICA

Las normas del Derecho positivo, las leyes, los reglamentos, etc., pretenden
ser sólo instrumentos para la acción, y, además, son instrumentos ocasionales,
circunstanciales, cuya validez y alcance depende de las urgencias o necesidades de la situación. Por haber olvidado esto los juristas del siglo XIX
tomaron los artículos de los códigos como si fueran verdades definitivas y
enchu.faron en esos artículos el mecanismo del silogismo y empezaron a sacar
consecuencias ilimitadamente. Además, se pusieron a elaborar edificaciones
doctrinales sobre la base de los artículos del códjgo, y comparando una serie de artículos con otros, buscando ajuste, construían el perlil y consiguientemente el concepto de las diversas instituciones: la compraventa, la hipoteca, la representación política, etc. Ahora bien, esos conceptosJ que en el
568

fondo trataban de ser tan sólo medios fáciles para aprehender, para captar
el sentido de unas obras humanas, fueron fodebidame11te absolutizados. Una
vez que .se había construido el concepto de una institución&gt; por ejemplo, el
de la hipoteca, se olvidaba, incluso los artículos del código, y se aplicaba
a ese concepto de hipoteca el proceso del silogismo para sacar consecuencias no sólo de los artículos del código, sino de ese concepto establecido por
los juristas teóricos. Olvidaban que esos conceptos eran, como se ha dicho
atinadamente por algunos jurisconsultos alemanes de la jurisprudencia de
intereses, y norteamericanos de la jurisprudencia sociológica, sólo etiquetas
clasificatorias para una buena ordenación en el conocimiento jurídico; pero
no idtas con validez esencial en st y por sí. Por eso los contenidos de las
normas jurídicas no pueden ser tratados como verdades mediante el instrumento de la lógica de lo racional. Por eso hay copiosísima e..xperiencia de
cómo, en una enorme multitud de casos, el empleo de la lógica tradicional
en la interpretación del Derecho conduce a tremendos desaguisados e incluso
a injusticias monstruosas. El aspecto funcionaJ y práctico del Derecho no
siempre ha sido tomado en la debida consideración. La falta de atención
dedicada a esa función práclica del Derecho, en algunas épocas, se debe a que
cuando el Derecho se sistematiza partiendo de principios y normas generales
cobra un aspecto de organización lógica alejada de la realidad. La forma
imperativa de mandato y de prohibición, las e.xpresiones htal cosa será así,
y de esta manera ... " despiertan casi necesadamente la pregunta: ¿ Por
qué?" Esto es lo que sucede cuando contemplamos una sentencia o una resolución individualizada. Pero, en cambio, cuando las reglas de Derecho aparecen generalizadas bajo el aspecto de ideas o de funciones jurídicas, entonces
se ha solidado atender más a su valor lógico que a su utilidad práctica.
Otro de los errores consiste en suponer que deba considerarse un orden
jurídico positivo como emanación deductiva de una idea o de un plan,
olvidando que el hec:ho de que las ideas se articulen compuestas de tal o
cual modo no depende de exigencias lógicas, sino que depende precisamente del hecho de que en el modo como se presentan puedan satisfacer las necesidades de la vida social. Y acontece frecuentemente que el libre desenvolvimiento lógico de muchas máximas jurídicas tiene que ser suspendido
o contrariado, precisamente para satisfacer de modo adecuado las necesidades que la vida social plantea.
Ningún código, ninguna compilación, ni ninguna ley, de una época o
de un pueblo cualquiera, podrán ser suficientemente comprendidos sin el
conocimiento de las condiciones sociales efectivas de ese pueblo y de esa
época. Sólo por \'Írtud de este conocimiento podemos explicarnos la existencia de esas normas de Derecho y comprender su significación.

569

�1

'

El Derecho, tal y como ha llegado hasta nosotros en sus fonnas legislati.
vas, viene a ser como el diseño de una máquina. Ahora bien -observa
Ihering-, una explicación cabal de esa máquina, así como una crítica de la
misma, no podemos obtenerlas por la mera contemplación de aquel dibujo,
sino solamente por la observación de cómo Ja máquina funciona de hecho.
Al verla en acción, nos damos cuenta de la gran importancia que tiene un
resorte que nos había pasado inadvertido; y entonces caemos en la cuenta
de que una rueda que parecía de importancia principal se muestra como
inútil. El motivo de la existencia de la institución y de su forma se halla en
el fin que se propone lograr, relacionado con las necesidades de una época
determinada. Así pues, en las características de una cierta situación social
concreta y en las necesidades que broten de las mismas, todo lo cual cambia en el transcurso del tiempo, se halla la razón por la que una cierta institución ha sido menester, y la razón por la cual otra institución se ha convertido en superflua o contraproducente.
Es necesario tener en cuenta, observa lhering, que los conceptos abstractos y generales no han constituido el punto de partida en la elaboración del
Derecho positivo. Por el contrario, las más de las veces, la creación de Derecho ha tenido a la vista determinadas situaciones reales; ha concebido
como fin ciertos resultados para tales situaciones; y ha buscado los medios
eficaces para realizar tal propósito. S6lo después de todo eso es cuando se
forman conceptos generales para la mejor ordenaci6n y el mejor manejo de
1a materia jurídica. Ahora bien, tales conceptos abstractos y generales no son
los padres, sino que son más bien los hijos del razonamiento que presidió
la creación de Derecho.
En contra de la idea que preside la jurisprudencia conceptualista, de que
hay un mundo de conceptos propios, con contenido determinado, elaborado
a priori y sin contradicciones, mundo en el cual podría encontrarse la regla
suprema para el ordenamiento jurídico, Ihering sostiene que los contenidos
de las normas juridicas son de índole alógica.
El criterio o medida que sirva para juzgar el Derecho 110 es un criterio
absoluto de verdad --dice Ihering- sino que es un criterio relativo de finalídat!. De esto se sigue que el contenido del Derecho no solamente puede
ser, sino que debe ser, infinitamente vario. Y aquí lberíng repite casi en la
misma forma un argumento que había sido ya desenvuelto por el P. Francisco
Suárez, S. I. en su tratado De legibus. Este argumento consiste en observar
que así como el médico no prescribe la misma medicina a todos los enfer•
mos, sino que ajusta su receta a la condición concreta de cada paciente, así
tampoco el Derecho puede hacer siempre y en todos los lugares la misma
570

regulación, sino que, por el contrario, debe adaptarse a la situación concreta del pueblo cuya vida trate de nonnar, tomar en cuenta su grado de
civilización, y sobre todo atender a las necesidades de la época.
Eso es lo que debe ser; pero además esto es lo que más o menos de hecho
ocurre, pues no podría suceder de otra manera.
Según la Escuela alemana de la Jurisprudencia de Intereses el fin último
y el sentido esencial de toda legislación consisten en regular de modo adecuado las relaciones interhumanas. El legislador trata de llevar a cabo este
propósito, por medio de la delimitación de las varias esferas de intereses
protegidos. Realiza esta delimitación, valorando los diferentes intereses opuestos, a la luz de la idea del bien común. El juez debe guiarse, más que por
las palabras del legislador, por las estimaciones que inspiraron a éste. Las
palabras y los conceptos empleados por el legislador son tan sólo medios
para llevar a cumplimiento los resultados que manan de aquellos juicios de
valor o estimaciones.
Mientras que las escuelas tradicionales del siglo XIX concedían ma.'llma
importancia a los conceptos generales, como base de las normas jurídicas,
por el contrario la "Jurisprudencia de Intereses" subraya especialmente el
análisis de los varios intereses en juego o en conflicto en los problemas jurídicos. Al juez no le compete crear libremente un nuevo orden juridico, sino
tan sólo colaborar, dentro del orden jurídico vigente, a la realizaci6n de
los ideales e11 que positivamente se inspira éste.
Las escuelas jurídicas predominantes en el siglo XIX sostenían la tesis de
que la función del juez debe consistir en conocer las normas jurídicas y en
subsumir bajo éstas los hechos pertinentes, siguiendo en tal proceso las
reglas de una operación lógica. Según aquellas escuelas, el juez tenía que
aplicar el Derecho de acuerdo con los principios de la lógica cognoscitiva.
En caso de lagunas, el juez debia llenarlas por el procedimiento de interpretar "conceptos". Puesto que se suponía que las normas jurídicas vigentes eran
deducciones de un concepto fundamental, se consideraba que un conocimiento
a fondo de éste suministraóa las nuevas reglas que fuesen necesarias. Este
era el método llamado de la "construcción'', un método que operaba con
fórmulas. Tal método consistía en destilar primeramente un concepto derivándolo de las normas jurídicas existentes, y en deducir después nuevas reglas
de ese concepto.
Tal método no manejaba los conceptos generales clasificatorios como meras
condensaciones, sino como entidades independientes que existiesen por sí mismas, como cuerpos jurídicos con forma definida, análogos a los cuerpos naturales. Cada concepto tenía que ser determinado exactamente en cuanto a su
estructura. El jurista debía tratar muy en serio 1a autonomía de los con571

�cuatro partes. La primera, a su vez dividida, contiene inicialmente veinticinco

sonetos y después diecinueve poemas varios.
Estos veinticinco sonetos casi podría decirse que forman un cuerpo aparte
en la poesía de Blas de Otero, y no creemos equivocarnos a] pensar que la
misma intención del poeta los ha reunido. Los catorce versos de cada uno
abrazan, con un lenguaje rudo y a veces delicado, la honda emoción humana
del hombre frente a Dios, a su Dios, que sabe suyo pero que sin embargo nunca ve ni escucha. En altibajos, idas y venidas, ascensos y descensos sin fin,
se pasea aquí como enjaulada la angustia del hombre que se siente solo,
rodeado de injusticia y de silencio de Dios.5
La ~oledad surge frecuentemente en la poesía española y ya Karl Vossler
estudió el tema en un libro valioso. 6 Siguiendo sus pasos encontramos que no
puede hablarse de soledad, en singular, sino más bien de las soledades, distintas y variadas, que en diferentes épocas aparecen en la poesía españo]a.
Aquella soledad del humanista solitario, que "aplica al mundo la medida de
su elevado yo", o esta otra soledad sosegada que "se convierte en una especie
de estilo", nada tienen que ver con la soledad en los romances o con la que
nos ofrece Góngora envuelta en su lengua je barroco. Estas soledades que van
surgiendo en la poesía española se identifican con las actitudes de la época,
conforme a concepciones circunstanciales que van modelando tipos fielmente
recogidos por la poesía, gran depósito de las íntimas vibraciones del espíritu
humano.
La soledad de Blas de Otero, es otra, más trágica y por. eso, creemos, más
humana. Para entenderla habría que ubkar al poeta en el tiempo y en un
pedazo de tierra que se llama España. Es la soledad del que sufre s:u condición humana sujeta y limitada, incapaz de romper las ataduras que Jo condenan a no ver más que lo que compone su propia circunstancia lústórica
inmoclificada. Por este camino, el poeta se identifica con el hombre moderno
falto de asideros, lanzado, ubicado involuntariamente en una existencia c1ue
el tiempo extermina lentamente, acercándose desde ahora a Jo que llama "]a
inmensa mayoría". Por el otro camino, se enfrenta a su propia realidad nacional, como se enfrentaron Machado y Unamuno en una época que resulta
• Para DÁMASO ALoNso: "Si la poesía no es religiosa, no es ~esía. Toda poesía
( dircctísimamente o im;lirccwjmamente) busca a Dios". ( Ob. cit. p. 333 ) . Y Max Aub,
refiriéndose a los nuevos poetas, entre ellos a Bias de OterQ, dice: " ... ¿ qué entienden
por Dios estos poetas bla-sfemos?, ¿contra quién se rebelan?, ¿a quién piden cuentas?
A la Nada. A la Nada que equiparan a Dios". (Una nueva poes!a. española t950-1955),
p. 62. Imprenta Universitaria., México, 1957.
• KARL VossLn, La. pHda dt la soledad en España. Traducci6n de Ramón de la
Sema y Espir,a. Ed. Lo1ada, Buenos Aim, 1946.

272

clave para comprender mejor la conclici6n de España. Peto antes de llegar
a estos dos grandes puertos de su poesía (pueblo y España) , encontramos
a Blas de Otero enfrentándose a Dios en los veinticinco sonetos arriba seiíalados. Esta lucha, en la que vencido cae para levantarse de nuevo y seguir
su monólogo interminable, aunque pueda tener antecedentes en la poesía e~
pañolaJ alcanza con Blas de Otero una fuerza taJ y un clima tan señoreado
por la angustia, que no vacilamos al afirmar la posici6n solitaria de este
poeta fieramente humano, cuyos poemas, como él mismo se encarga de decírnoslo:

... Muerden la mano
de quien la ¡,a.sa por su hiuJiente lomo.

•
El primer soneto se titula La Tierra. Recinto del hombre, Jugar hennoso
hecho de tierra y mar, de fuego y sombra pura, la tierra, girasol, poma madura, es sólo el camp0 de batalla donde se sufre el golpe de las manos de
Dios. Pues.tos sobre la tierra, los. hombres sucumben silenciosamentt, y Otero
termina su poema con un llamado que recuerda la voz de Whitman:
Pero viene un mal tJiento, un golpe frfo
de las manos de Dios, y nos derriba.
Y el hombre, gue era un árbol, ya es un río.
Un río echado, sin rumor, vacío,
mientras la Tierra sigue a la deriva,
roh Capitán, oh Capitán, Dior mío!
La tierra no es lugar de reposo. Sorda ante la angustia y la soledad del
hombre, gira su inmensidad sin que el llanto humano la desvíe. Si en el primer soneto Blas de Otero nos habla de la condición del hombre, sujeta a las
manos de Dios, ahora se pregunta el porqué del nacer y del morir. Todavía
sin subir la voz, desde su quieta soledad, demanda unas respuestas que aligeren el peso ( Pero sé que se muere si se nace / y se nace, t por qué? ¡ por
quién que quiso?). El silencio que lo rodea es también respuesta y así comprende que el vivir y el morir están más allá del hombre, fronteras de lo
ajeno que le dejan amuralfo.do, vivo y mortal. Los tres últimos versos de este
segundo soneto nos ofrecen la imagen definitiva que campea en la poesía de
Otero:

273

n. 11

�en que se emite la legislación; que el juez en los casos concretos sometidos
a sus conocimientos se halla frente a conflictos singulares o particulares de intereses, sobre los cuales debe decidir con un espíritu igual o análogo al que
tuvo el legislador cuando dictó las normas generales; que en caso de que no
haya ley que hubiese contemplado en términos generales tal tipo de conflicto, debe el juez realizar en términos concretos y singulares respecto del pleito
sometido a su jwisdicción las mismas operaciones ( sociológicas y estimativas)
que incumben al legislador; que, consiguientemente en todo caso, el juez
debe proceder a un estudio sociológico de los factores implicados en el litigio, y debe también aclarar el criterio axiológico válido, conjugando su sentido genérico con el sentido singular del problema concreto; y que la observancia de esos métodos representa wia ruta no sólo diferente, sino también en
ocasiones contraria, a la vía tradicional de la lógica deductiva.
En principio todo eso ha sido visto de modo muy certero por las dos escuelas referidas, y también por otras análogas. Sin embargo, aquellos ilustres
autores, de quienes desde luego he aprendido mucho, no lograron llegar al
verdadero meollo de la cuestión, no consiguieron explicar suficientemente
por qué la lógica tradicional falla tantas y tantas veces como instrumentos
de interpretación jurídica; ni llegaron tampoco a precisar con rigor los límites del empleo de la lógica tradicional; ni descubrieron cuál es la índole auténtica de los tipos de razonamiento que proponen como métodos de interpretación correcta.
La lógica tradicional, sobre todo en sus ulteriores desenvolvimientos modernos y especialmente en los del siglo XX, constituye nrt instrumento indispensable para conocer y comprender la esencia del Derecho, para aprehender
y entender el a priori formal del Derecho, o sea las formas universales y necesarias de lo jurídico.
La lógica tradicional además debe ser usada por el jurista dentro de límites perfectamente delimitados y circunscritos, en ]a medida en que tenga que
irúerir consecuencias necesarias de aquellas formas a priori, por ejemplo, no
puede habei· un derecho subjetivo sin un deber jurídico correlativo. El jurista debe servirse de la lógica tradicional también cuando se trate de sacar
consecuencias de la identidad de dos situaciones: tendrá entonces necesariamente que regirse por el principio de identidad y no contradicción. Tiene
que emplear asimismo la lógica tradicional cuando haya de proceder a la
mensura material o a la cuantificación de realidades físicas o de expresiones
de tipo matemático, verbigracia: cuando tenga que medir la extensión de un
predio o cuando tenga que contar cabezas de ganado o de dinero. Pero el
razonamiento jurídico de contenido deberá, en cambio, regirse no por la lógica
tradicional, sino por la lógica de lo humano.

574

Son los puntos de vista y jerarquías de carácter estimativo las directrices
básicas sobre las cuales se desenvuelve la lógica de lo humano. Y a esas
directrices básicas se añaden las apreciaciones sobre la congruencia y la eficacia de los medios para lograr ciertos fines, así como las enseñanzas que
sobre este punto se desprenden de las experiencias de la razón vital y de la
razón histórica, esto es, de las experiencias vividas por los hombres individual
y colectivamente.
La lógica tradicional no le sirve al jurista para comprender e interpretar
de modo justo los contenidos de las disposiciones jurídicas; no le sirve para
crear la norma individualizada de la sentencia judicial o decisión administrativa; pero tampoco le sirve al legislador para su tarea de sentar reglas
generales.
Para esos menesteres, que tratan con los contenidos de las normas jurídicas, sea para elaborar esos contenidos en términos generales mediante la legislación, sea para interpretar las leyes en relación con los casos concretos y singulares, sea para elaborar normas individualizadas, es necesario ejercitar el
logos de lo humano, la l6gica de lo razonable, y de la razón vital e histórica.
El logos de lo humano, la lógica de lo razonable, no aconseja ni aconsejará nwica al juez que salte por encima del orden jurídico establecido, que
desconozca las normas formalmente válidas y que sean aplicables al caso
planteado. De ninguna manera. Nada de eso en absoluto. Lo que el lagos
de lo humano o lógica de lo razonable enseñara mejor al jurista es a conocer auténticamente cuál es el orden jurídico positivo, qué es lo que el orden
jurídico positivo quiere respecto de una determinada situación; así como le
enseñará también cuál es la función, aunque limitada, importantísima, que
le corresponde al órgano jwisdiccional en la elaboración de ese orden jurídico positivo, a saber en la elaboración de las normas individualizadas o concretas de la sentencia y de la resolución administrativa. Le enseñará a interpretar mejor, diríamos en términos metafóricos, la auténtica voluntad del
orden jurídico positivo en referencia con cada uno de los casos concretos o
singulares sometidos a su conocimiento.
Así pues, hoy se ha conseguido demostrar cuán erróneo era aquel mito de
algunos juristas, especialmente del siglo XIX -aunque algunos del XX reincidieran en este dislate- de suponer que la jurisprudencia maneja conceptos
tan exactos como los de la matemática.
Cierto que hay conceptos puros en la Ciencia del Derecho: los conceptos
esenciales a priori --concepto del Derecho, nociones básicas de deber jurídico, derecho subjetivo, relación jurídica, supuesto, consecuencia, persona,
etc.-, conceptos formales que pueden y deben ser tratados por métodos de la
lógica de lo racional.

575

�Pero, en cambio, los conceptos establecidos y manejados por los c.ontenidos
del Derecho positivo son históricos, empíricos, de finalidad concreta, cargados
de doble circunstancialidad. En primer Jugar esos conceptos cobran una dirección inicia! de sentido en el conrexto de la frase de la norma; pero cobran
su sentido pleno en cada caso particular en el contexto de la situación real
a la que se refieren instrumentos de acción para conseguir la realización de
determinados resultados, a saber, de los resultados que constituyen el fin de
la norma jurídica en cuestión, la cual es sólo un medio para el cumplimiento
de tales metas. Por eso, hay que entender siempre la norma jurídica como
un utensilio práctico cuyo sentido se orienta en cada ca.so a la realización del
propósito en que se inspiró.

LA JUSTICIA DISTRIBUTIVA

Lic.

DEsIDERJO ÜRAUE

Nos PROPONEMOS HACER EL ANÁLISIS de la justicia distributiva siguiendo para
ello los lineamientos que de su estudio nos marca Santo Tomás de Aquino:
quien la examina principalmente en sus Comentarios a Aristóteles, en la Suma,
en las Eticas y en las Políticas.
Hace Santo Toinás grandes elogios de esta que denomina virtud y la
señala como la del jefe, e indica que su papel es preponderante en todo juicio
y que es superior a la conmutativa. A pesar de los elogíos de que la adorna,
no le da el lugar de preferencia, sino que trata más extensamente de la
conmutativa, lo que le atribuyen sus comentaristas al hecho de que el Santo
vivió en la Edad Media, en la cual vi.o florecer una sociedad de base contractual. En efecto, para los hombres del medioevo la esencia de dicho régimen era el lazo o liga contractual ya que toda la vida feudal giraba sobre
una dependencia contractual. En ella no se ve la relación del todo con las
partes; del Jefe con los nuembros de la sociedad, sino la relación del señor
feudal con cierto y determinado individuo. El siervo así ligado, presta homenaje a su señor no en carácter de miembro de la comunidad, sino como un
contratante, obligándose a determinadas prestaciones para obtener de él ayuda
y protección. Se trata, pues, de relaciones de justicia conmutativa, no distributiva. En este cuadro contractual vivió Santo Tomás y naturalmente, tenía
que estar influenciado por él, convencido incluso de la preeminencia de la
justicia conmutativa e insistiendo en ella en su obra.
La justicia es un "habitus" (cualidad, disposición, habituación, afecto, inclinación) según el cual se da a cada uno su derecho para una perpetua
Yconstante voluntad. El derecho es por tanto el objeto de la justicia. Corresponde a la noción de justicia establecer una relación entre su sujeto y
otra persona. Su sujeto lejano es el hombre (ya sea la comunidad o el particular); su sujeto próximo lo es la voluntad. La justicia se divide en jus576

577

lL 37

�ticia legal o social y en justicia particular según la relación qu: se con~de~e.:
relación con otro considerado socialmente, o con otro constderado md~vidualmente. Dicho en otra forma: dar a la comunidad lo que le es debido
es practicar la justicia social; dárselo a una persona privada es p~cticar justicia particular. La materia de la justicia particular son las acciones Y las
cosas exteriores: "la compra, la venta y todas las acciones de ese género. Por
este motivo la justicia y sus ramas tienen como materia propia las acciones externas". Son estas acciones y estas cosas "consideradas bajo un ángulo
objetivo especial, es decir, en tanto que por ellas se pone a un hombre en
relación con otro".
A causa de este contenido, el "justo medio" (medium) de la justicia será
diferente del justo medio de las otras virtudes morales. Pu:sto que su materia es una acción exterior, que por sí misma o por la reahdad que emplea,
implica una proporción a otro, el justo m~dio de la justicia c~nsistirá en
una igualdad de proporción de la cosa extenor con el otro.' ~ª. 1~alda~1 es
realmente el medio entre el más y el menos; por ello la JUSttcia tiene un
justo medio real" (Mcdium rei). La forma de la justicia es 1~ igualda~·.,
El acto principal de la justicia es el juicio, el fallo, la sentencia, la decmon,
la detemrinación de lo que es justo y su definición.
Sin embargo, la justicia no se realiza si no cumple su cometido prop~o que
es el dar a cada uno lo que le pertenece. La justicia como hemos visto se
divide en social y particular. Esta última consjdera a las personas privadas,
Jai; que tienen con la sociedad relaciones análogas a las que ~:enen las _partes con un todo· ahora bien toda parte tiene una doble relac1on: en pnmer
'
1
•
lugar aquella relación de parte a parte, a la cual corresponde en la ~oaedad la relación del individuo con el individuo. Es este orden de relaciones
que controla la justicia conmutativa que tiene por objeto los múltiples intercambios entre dos personas; en segundo lugar, la relación del todo con
sus partes, a la cual corresponde aquella relación ?e la sociedad con c~da
uno de sus miembros. Este segundo orden de relaciones pertenece a la JUS·
ticia distributiva, que es la encargada de repartir p_roporcion~en~e. el ~i~
común de la sociedad entre sus miembros. Si se obJeta que la JUSllcia distn·
butiva es una justicia particular, se puede responder diciendo que está "en
relación con otro", que es por tanto el término "a otro" (ad qu_em), el que
hay que tener en consideración y este término es una persona pnvada.
La justicia distributiva es definida por San Juan de Santo To~ás, de la
siguiente forma: "Es una especie de la justicia estricta. y ~~rtlcular, que
impone a aquél que distribuye los bienes comunes, la obhgac1on de hacerlo
proporcionalmente a la dignidad y a los méritos de cada ~o". El padre J.
T. Delos, nos dice: ''La justicia distributiva asegura al paracular una parte

578

del bien común, distribuida proporcionalmente a su valor como miembro del
cuerpo social y al rango que ocupa en la sociedad".
Existen dos especies de Justicia. El derecho mismo es diferente en una
y en otra especie. En efecto, la función de la justicia es dar a cada uno
lo que se le debe, lo que le corresponde, y lo que a cada uno corresponde
no es lo mismo en la justicia distributiva que en la conmutativa, por tanto los
dos difieren en especie. En efecto: una cosa puede pertenecer a un hombre en dos fonnas: o bieni simplemente porque la posee a nombre propio,
o bien y en cierto modo porque le pertenece en tanto que la misma pertenece
al todo, del cual él es una parte. Lo que pertenece a1 todo) pertenece en cierta
forma a las partes. Por tanto, la naturaleza misma de la deuda de la justicia
varía, y por tanto las virtudes tendrán que ser también diferentes. A pesar
de ser diferentes, esta diversidad no las diferencia al grado que no puedan
ambas completarse, fonnando dos partes subjetivas de la justicia particular,
la que reglamenta la atribución de las cosas externas a las personas privadas.

Ambas justicias establecen de modo diferente la igualdad y por ello cabe
también distinguirlas. Cayetano fija con precisión lo que es una en relación
con la otra y lo que ambas son en relación con la justicia particular, diciendo: · "La justicia conmutativa es una especie especial.ísima. La justicia distributiva es otra especie especialísima y por la misma razón, ya que realiza
su forma de igualdad particular fonnalmente diferente de la igualdad conmutativa". El sujeto pr6ximo de la distributiva es la voluntad, lo mismo
que el de la justicia en general. Su sujeto lejano, es la persona a quien
incumbe la distribución de los bienes comunes, es aquél que administra esos
bienes; es el jefe del Estado, de la ciudad, pero también puede ser una persona privada: jefe de un grnpo social, o un padre de familia o el administrador de una sociedad comercial o industrial. La justicia distributiva puede
Y debe ser practicada en toda comunidad, agrupación o sociedad formada
por la voluntad de los contratantes. Si la virtud de la justicia reside en el
jefe de la comunidad, los que están sujetos a su autoridad también deben
practicarla "mostrándose satisfechos si la repartición es justa". Se practica
la distributiva aceptando una distribución justa, pero existe, por el contrario, el derecho de rebelarse para obtener lo que no se ha recibido) pues ello
está de acuerdo con el bien absoluto, sin doblez, "simpliciter''. Como hemos
dicho el objeto de la distributiva es el derecho, sin embargo este derecho
no es el mismo en una que en otra según explicamos.
Si ambas, distributiva y conmutativa son diferentes por su objeto, también
lo son por su forma. La forma general de la justicia es la igualdad, en la
que runbas se unifican, pero en la distributiva esta igualdad se establece
según una proporción geométrica, mientras que en la conmutativa se esta579

�blece por una proporc1on aritmética. Ambas realizan el justo medio real,
pero de modo distinto. Por esta razón la llamada ley de la reciprocidad (contrapasum) no tiene lugar en la distributiva, ya que no se trata de una igualdad proporcional de cosa a cosa, o de una acción a una reacción, sino de una
cosa a una persona.

Sin embargo, aunque difieran en su forma, ambas justicias tienen la misma
materia o sujeto lejano: cosas, personas y trabajos, ya que "las cosas pueden

ser ya sea sustraídas de un conjunto común para ser distribuidas a personas
privadas, ya sea intercambiadas de una a otra o también puede emtir un
cierto intercambio de trabajos penosos". Por el contrario, la materia pr6xima, el uso de estas cosas exteriores, es diversa en ambas justicias: la distributiva reglamenta la repartición en tanto que la conmutativa reglamenta
los intercambios. Ambas realizan el acto final de la justicia: dar a cada
uno lo que es suyo, lo que le pertenece, pero cada una lo hace a su modo.
Con las consideraciones anteriores es posible distinguir la justicia distributiva
de la conmutativa y de la social
Pasamos ahora a examinar las características muy especiales de la distributiva para resolver las objeciones que se le han hecho en el sentido de
que no es una verdadera justicia. Estimamos que si hallamos que en ella
se realizan plenamente los postulados, las cualidades esenciales de la justicia, podremos afirmar que la conmutativa sí es una verdadera justicia.
La unanimidad sobre el concepto de justicia es casi perfecta entre los
filósofos antiguos y en lo que respecta a los teólogos, tanto antiguos como
modernos, también existe unanimidad al respecto, pero ·para nuestro fin debemos entresacar de esas opiniones aquellas que nos parecen más adecuadas
para fijar primero los atributos esenciales de ella y para aplicar después esos
atributos a la distributiva.
Santo Tomás de Aquino nos dice: "la noción de la justicia consiste en
esto: dar a otro lo que le pertenece según la igualdad" (Ratio vero justitiae
consistit in boc quod alteriter datur quod ei debetur secundum aequalitatem:
Ila, Ilae, Q. LXXX). Consiguientemente, las virtudes encauzadas, dirigidas, encaminadas, al prójimo, a "otro" que sean deficientes en lo que respecta a la igualdad, es decir, en lo que respecta a lo que a ese otro le es
debido, le pertenece, no son más que partes potenciales de la justicia.
De la distributiva se ha dicho que no está encaminada, dirigida, encauzada
a otro, es decir, a otra persona distinta realmente de su sujeto; que su objeto
es un derecho moral y no un derecho estricto, y por último que su igualdad
geométrica no es una verdadera igualdad.
Aunque parezca que esta discusión puramente teórica no tiene ninguna

580

conclusión práctica, podemos afirmar lo contrario si consideramos su importancia desde un punto de vista de aplicación social.
En efecto, si la sociedad, la comunidad, la familia, los grupos sociales
(obreros, campesinos, comerciantes, etc.) no pueden ser verdaderos sujetos
de derecho, caeríamos en un individualismo absoluto; si por otro lado el
derecho de la distributiva no es un verdadero y estricto derecho y sólo se le
considera como un derecho moral, el ciudadano no puede tener ningún recurso contra los abusos, contra las cargas, e incluso contra las exacciones
del Estado; si por último, la igualdad de proporción que establece la distributiva no es una verdadera igualdad, deberíamos admitir el igualitarismo
revolucionario y juzgar a todos los hombres iguales, no ya por su naturaleza,
-5ino en toda otra forma, cualesquiera que sean sus valores intelectuales o
morales, o los servicios que presten a la sociedad o el rango que ocupen, la
influencia que ejerzan o sus méritos propios, es decir, en última instancia
si la distributiva no es una verdadera justicia caerían por su base todos
aquellos valores que sostienen actualmente a las sociedades civilizadas y cuJtas,
y deberíamos admitir la desaparición de los regímenes democráticos y liberales
que prohijan dichos valores, que los protegen y defienden contra las agresiones de ideologías extrañas y de regímenes totalitarios, ya se llamen éstos
fascistas o comunistas.
Trataremos pues de demostrar que la justicia distributiva es una verdadera justicia, pues reúne las tres cualidades que a la misma le hemos atri~
buido: que está encaminada, dirigida, encaU2ada al prójimo, al "otro"; que
su derecho es un derecho estricto y finalmente que establece una verdadera
igualdad.

1.

LA

JUSTICIA DISTRIBUTIVA ESTÁ ENOAMrNADA
AL PRÓJIMO, AL

"oTRo"

Aunque muchos autores modernos enumeran las tres notas características
de la justicia, sin embargo, no admiten que la distributiva las posea todas.
Prümner, afirma que la distributiva no establece una verdadera igualdad y
lo mismo opina Billuart. Vermeersch, nos da una definición precisa: "Las
cualidades propias de toda justida, dice, son: l. Que esté en relación con
otro, con el prójimo, es decir, que satisfaga el derecho que reside en otro
en tanto que es una persona cüstinta; 2. Que cumpla su cometido, es decir,
que_ baga lo que debe hacer; 3. Que cubra su deuda según la igualdad, es
decir, que dé tanto como debe de dar,,, Otros autores como los de la Escuela de Malines: Waí!elaert, Pottier, e1 padre Cathrein, consideran única-

581

�mente a la conmutativa como justicia propiamente dicha, y a las demás las
llaman justicias por analogía, diciendo que la legal y la distributiva no están
encauzadas a "un otro,, perfectamente distinto. El padre Merkelbach, juzga
sin embargo, con Santo Tomás, que hay que reconocer en estas virtudes la
verdadera noción de justicia: la sociedad es, según él, una persona moral
distinta de las personas privadas que son sus miembros. (B. H. Merkelbach.
O. P. Summa Theologia Moralis, II, página 256). Tanquerey, por su paite,
afirma, que según el Cardenal Lugo y otros teólogos, solamente la conmutativa realiza la noción perfecta de la justicia. Sólo ella está perfectamente
encauzada a otro, pues existe entre dos términos iguales e independientes
uno del otro; sólo ella cumple con la igualdad aritmética y sólo ella obliga
a la restitución, y agrega, que la justicia social que reglamenta las relaciones
de la sociedad y de sus miembros, se refiere a términos que no son ni distintos ni independientes, es decir, rehusa a la distributiva la cualidad de estar
perfectamente encauzada al prójimo, pues reglamenta las relaciones entre la
sociedad y sus miembros. Podemos convenir con Tanquerey que para que
la justicia distributiva esté perfectamente encauzada a otro, debe existir en
términos iguales e independientes. Puesto que a la justicia le corresponde
rectificar los actos humanos, debe de ser practicada por seres capaces de obrar
por sí nrismos. Santo Tomás llama justicia metafórica a aquella que establece la igualdad entre los varios principios del alma humana y hace notar
que esa no es la distributiva. Las acciones emanan de la persona y del todo,
por tanto la justicia propiamente dicha requiere la diversidad de los sujetos.
J. Delos, explica esto con una frase afortunada: "La justicia estricta no se
aplica más que entre los seres que pueden recluirse en la torre de marfil de
la personalidad" (J. T. Delos: La sociedad i11ternacional y los principios de
derecho). Examinemos si en la distributiva encontramos la aludida diversidad de sujetos. Si la justicia rectifica los actos humanos, los sujetos de
que trata, no pueden ser otros que personas humanas físicas, pero también
personas morales. Las acciones las realizan las personas y los conjuntos o
"todos"; concluimos que los sujetos (término a quo y término ad quem de
la justicia) pueden ser personas morales, comunidades, grupos sociales e individuos. Santo Tomás a este respecto expresa: "La justicia tiene por fin
reglamentar nuestras relaciones con el prójimo, y ello se realiza en dos
formas: sea con el prójimo considerado individualmente, sea con el prójimo
considerado socialmente" (Santo Tomás: lla. IIae. Q.: "Justitia. . . ordinat
hominem in comparatione ad alium; quod quidem potest esse dupliciter: uno
modo ad alium singulariter consideratum; alio modo ad alium in com.muni").
Es así que tanto la distributiva, como la justicia social, se refieren a s\ljetos
reales; en la justicia social el término a quo es el individuo y el término ad

582

quem es la sociedad; en la justicia distributiva es a la inversa. Sin embargo,
lo que nos interesa analizar no es el término ad quem que especifica el movimiento, sino el térmnio a quo, o sea el sujeto en el cual reside el derecho
(la persona privada en la justicia distributi\'a) y no el sujeto en el cual radica
la obligación de la impartición de ella. La definición de justicia se refiere
al primero, o sea al a quo, ya que está encauzada al prójimo.

Pero no son bastantes dos sujetos, ya que hemos hablado de que la justicia propiamente dicha requiere la diversidad de los sujetos, según lo expr~a
Santo Tomás. (Justitia ergo propria dicta requirit diversitatem suppositorum)
y lo comenta Juan de Santo Tomás explicando que: "La justicia verdadera
y estricta debe ser encauzada aJ prójimo, a otro, como sujeto distinto, distinto no sólo físicamente sino moralmente, de modo que no pueda estimarse
que el uno sea moralmente algo del otro, como el hijo es algo del padre" (Juan
de Santo Tomás, Cursus Teolog. VIII. Q. I. d. 2. art. 2: ''Vera et rigorosa
justicia exigit quod sit ad alterum tamquam ad distinctum suppositum: nec
solum quasi physice distinctum, sed quasi moraliter: ita quod secundum moralem aestimationem non reputatur unum tanquam aliquid alterius, sicut
filius est aliq uid patris") . Esta definición se refitre a un artículo en el cual
Santo Tomás se pregunta si es necesario distinguir el derecho del padre del
derecho del patrón. La palabra "prójimo" puede entenderse en dos formas:
por una parte lo que es absolutamente otro y completamente distinto, como
lo son dos hombres independientes uno del otro, pero sometidos al jefe de
la sociedad; entre ellos se establece el derecho absoluto; por otra parte, "el
otro", el prójimo, no es otro absolutamente sino que, por así decirlo, forma
parte de aquel con quien está en relación, como sucede en el caso del hijo
respecto del padre, o como en la antigüedad podía establecerse en la relación
entre el esclavo y el dueño, o entre el siervo y el señor feudal en la época medieval.
Esta diferencia entre los dos prójimos, la resume Santo Tomás en la si_guiente forma: "porque entre un padre y su hijo, la relación no es aquella
que se establece entre un ser cualqui'era y otro, ni por consiguiente su derecho
es absoluto, sino relativo, es decir paternal, de manera semejante entre el
señor y su esclavo y por la nrisma razón, aquí existe un derecho especial de
dominación", No podrá habér por tanto verdadera justicia distributiva en
la familia, entre el jefe de ella que es el padre y el hijo que es un miembro
de la misma; realmente no son dos personas absolutamente distintas como se
desprende de lo anteriormente e.'\.'J)Uesto. Es decir, en cierto sentido no puede haber justicia propiamente dicha entre un padre y su hijo, porque ellos forman una unidad. Es como si alguien se diera a sí mismo algo que le pertenece, alli no habría derecho. Si pues, no existe entre el padre y el hijo un de-

583

�recho absoluto sino relativo, esta relatividad, aunque debilite la noción del
derecho, más bien aumenta la noción de la obligación y de la virtud natural. Se puede admitir por tanto que la justicia distributiva practicada en la
sociedad familiar no es una justicia perfecta, ya que no está perfectamente
encauzada, dirigida a un otro absolutamente ajeno, pero la observación es
igualmente válida a la justicia social y a la conmutativa en las relaciones del
padre y del hijo. Sin embargo entre padre e hijo como personas humanas, se
establece una relación de. justicia. Es decir, ambos están bajo el dominio de
un derecho absoluto al ser considerados, por ejemplo, como ciudadanas, no ya
como miembros de la misma familia. Por todo ello concluímos que en la familia,
la distributiva como toda otra justicia, no puede alcanzar la noción perfecta
puesto que se establece entre personas que no son completamente distintas.
El mismo razonamiento no se puede seguir en el caso de marido y mujer, entre
los cuales se dan otros aspectos en los que no podemos extendemos por ahora.
No solamente la distributiva está encaminada al prójimo en la sociedad fa.
miliar, como hemos dejado e&gt;..1)uesto, sino también en la sociedad política
en la que se establece entre dos ténninos absolutamente distintos: sociedad
de una parte y ciudadano por la otra. En efectoi la sociedad es una persona
moral y constituye un todo: puede ser sujeto de derechos y de obligaciones
como cualquier ser humano. Por otra parte cada uno de sus miembros es una
persona física, y ya hemos visto que el hombre puede estar relacionado a otro
en dos formas: sea a otro considerado individualmente, sea a otro considerado socialmente. La sociedad y el ciudadano son por tanto dos sujetos susceptibles de tener una telación de justicia distributiva. L'a sociedad es un todo
moral incapaz de existir' sin los ciudadanos, es el producto de su asociación y
no constituye un todo físico, pero no posee la unidad real y distinta de una
persona moral. El ciudadano no se puede comparar al hijo frente al padre:
el ciudadano está unido a la sociedad por un lazo de dependencia moral, social, que en nada altera su personalidad distinta de ella. Vemos pues que
existen dos personas distintas, de un lado la sociedad, de otro el ciudadano.
Santo Tomás dice a este respecto: "Omnes aliae diversitates personarum quae
sunt in civitate, habent immecliatam relationem ad comunitatem civitatis, et
ad principem ipsius; et ideo ad eos est justum secundum perfectam rationem
justitiae". (Ha. llae. Q. LVII. Art. 4. ad. 3). Por tantoJ como hemos dicho,
en la sociedad política, la justicia distributiva se establece entre dos términos
completamente diferentes, absolutamente distintos.
En la sociedad internacional puede también establecerse una justicia distributiva entre personas distintas. En ella cada estado aparece desde luego constituído como un todo, como una persona moral, es decir representa cada uno
el término ad quem, ;i quien debe ordenarse, atribuirse, la distributiva. La

584

teoría del derecho internacional presupone que es dicho derecho esencial y
e."&lt;clusivamente el de los Estados, los cuales son personas morales, soberanas
y sometidas al imperio del derecho, en tanto que por su libre consentimiento
estén conformes en reconocerlo como obligatorio. La persona moral es pues
completamente independiente y el término ad quem de la distributiva se realiza plenamente. La soberanía es el poder más completo que se puede imaginar. Esta noción de soberanía aplicada a una voluntad humana -dice el
autor M. Politis-, significa el derecho que tiene de no determinarse jamás
sino por sí misma. Por las consideraciones anteriores se puede decir que el
derecho se aplica a la comunidad política en todo rigor de justicia y lo mismo se puede decir en teoría de la sociedad internacional que existiendo de
derecho tiene una justicia distributiva internacional que reglamenta las relaciones de la sociedad humana con cada uno de los Estados.
Podemos, pues, concluir a la primera pregunta, que realmente la justicia distributiva está encaminada al prójimo y por ello contiene la primera cualidad
para ser una justicia perfecta.

2. EL

DERECHO DE LA DISTRIBUTIVA

ES UN VERDADERO, ESTRICTO
DERECHO:

REcoaoEMOs QUE LA NOCIÓN de justicia consiste en dar a otro lo que le pertenece según la igualdad, y habrá justicia real, estricta, si lo que le pertenece es
legal.
Santo Tomás en la Cuestión LVII (de jure) de la Ila. Ilae. Tesis, estudia el
derecho, objeto de la justicia, el debitum. En las respuestas a las objeciones
del artículo lOo. habla de los sentidos derivados; en los artículos 2 y 3 se refiere al derecho natural, al derecho positivo, al derecho de gentes, pero no se
refiere al derecho activo o a la facultad moral; es hasta el artículo 11 de la
misma Cuestión que hace la siguiente alusión: "Se dice que una cosa pertenece propiamente a determinada persona, cuando le pertenece o le es debida, según una igualdad de proporción. Es por eJJo que el acto propio de la
justicia consiste en dar a cada uno lo que le es propio, lo que le pertenece, lo
suyo". (Hoc autem dicitur esse suum unicuique personae quod ei secundurn
proportionis aequalitatem debetur; et ideo propri us actus j ustitiac nihil aliud
est quam reddere unicuique quod suum est). Santo Tomás no habla de derecho estricto, ni de derecho real y personal. Sin embargo, en su estudio
bre las partes potenciales de la justicia, dice: "Para una virtud que se refiere al prójimo, hay dos maneras de alejarse de la verdadera noción de justicia:

so-

585

�faltando a la igualdad perfecta o no observando la estricta no~ión del der,echo. El debilitamiento de la noción del derecho puede ser considerado seg~
la distinción existente entre el derecho moral y el derecho legal. Por ello Anstóteles en el libro VIII de las Éticas, Capítulo 13, indica los dos aspectos
del de;echo como sigue: "el derecho legal es aquel que se e~tá oblig~do _observar en virtud de la Ley, y este derecho es el objeto propio de la JUStlCla ~ue
es la virtud principal. El derecho moral es debido a causa de las converuenc·as de la virtud". Después enumera las partes potenciales de la justicia, cuyo
1
• d, 1ª. ~
.
objeto es lo debido moral: "La verdad, la gratitud, la liberaltda
tad". Por tanto, vemos que aun cuando Santo Tomás no haya hecho disttn~o
especial entre "lo debido moral" y "lo debido legal", se refiere en este estudio
de la justicia y de sus partes subjetivas, a un solo "debido" y ~ un solo d:recho ''el legal". Asimismo, al no colocar entre las partes poten':ales de la_ JUS·
ticia (es decir aquellas virtudes que no tienen toda la ~ten~ d~ la_ v1~ud
principal, que no realizan su definición perfecta) a la J_us~cia. clistnbuuva,
podemos concluir que él considera que el derecho de la d1stnbut1va no es un
derecho moral, sino un derecho legal.
Otros textos tomistas aclaran el punto que estudiamos: cuando el Doctor
Angélico examina la cuestión de la preferencia de las personas, que constituye el pecado opuesto a la justicia distributiva, dis~gue dos modos de dar:
uno proviene de la justicia por la cual se da a algwen lo que es _suyo, lo que
se le debe de dar, y es ahí que se puede encontrar la pref:rencia a las personas (es decir, dar a una más de lo que le corresponde, mas de lo que s: le
debe dar) ; el otro acto proviene de la liberalidad en la cual ~e da gratuitamente a una persona lo que no se le debe. Siendo la preferencia de la~ personas el polo opuesto a la justicia distributiva, es por ello que esta vutud se
opone a la liberalidad y sobre todo es su derecho el que se compara al derecho de esta parte potencial. La liberalidad tiene por objeto un derecho m~ral
y al oponerse al derecho de la justicia distributiva, el derecho de ésta tiene
que ser un derecho legal.
Otro tex'to tomista apoya estas conclusiones: En el comentario a la E~ístola a los romanos dice: "La preferencia de las personas se opone a ~ JUS·
ticia. Se comete también en las cosas que son dadas porque s~n deb1d~ Y
ello concierne a la justicia, pues no es en virtud de una deuda, smo gratuitamente, que Dios llama a los pecadores a la penitencia". Aunque aquí no aparezca para nada la palabra legal es fácil c~m~r,ender ~ue se trata de establecer
que Dios no tiene para con nosotros obligac10n estncta.
.
.
.
La distributiva como noci6n de derecho, se opone a la hberal1dad regida
por el derecho moral; por tanto la distributiva tiene por objeto el •derecho

.ª

legal.

586

Comentando a Santo Tomás, nos dice Cayetar.o: ''Puesto que la preferencia de las personas es un pecado en tanto que se opone a la justicia y ya que
la justicia no se ocupa más que del derecho, de ahí que la preferencia de las
personas no se comente en los dones gratuitos. . . dando dinero gratuitamente, en tiempo y lugar inoportunos y por motivos injustificados, yo peco contra la liberalidad aunque no haga mal a nadie". En lo que se refiere a las
partes potenciales de la Justicia, Juan de Santo Tomás nos proporciona más
detalles. Dice: "En verdad tratan de realizar la noción de la justicia, ya sea
dando lo que es debido, sea siguiendo la regla de la igualdad, pero no lo
consiguen, pues no observan, ni el derecho rigw·oso ni la igualdad perfecta;
la justicia en efecto, tiene por objeto propio dar lo que es debido según la
igualdad. De ahí se sigue que la justicia rigurosa y propiamente dicha es
aquella que considera el derecho riguroso y propiamente dicho y establece la
igualdad. Se tiene la costumbre de llamar también riguroso, al derecho legal, porque es él, el que está establecido y es 'debido' en virtud de la ley
o de la adecuación misma de la cosa".
Parece pues establecido que el derecho de la justicia distributiva es un
derecho legal. Toda argumentación nos lleva al derecho, objeto de la justicia, a lo debido, al débitum, pero el derecho, lo que es debido a alguien, y el
derecho moral son correlativos. Diremos pues que lo que se debe y el derecho de Ja justicia son un deber y un derecho legales.
Santo Tomás en la Cuestión LXI de la Summa, nos dice: "La justicia distributiva y la justicia conmutativa no se distinguen únicamente por su objeto,
uno y múltiple, sino también por la naturaleza misma de la deuda que les
concierne: deber a alguien un bien común es diferente de deberle un bien
que Je es propio". Este párrafo que ha dado margen a multitud de comentarios, es analizado por Juan de Santo Tomás quien establece: "El autor indica
la diferencia de la deuda y del deber en una y otra justicia. El derecho o la
deuda de la distributiva concierne a un bien común que se reparte entre los
particulares, no como precio de un trabajo, o de un objeto, sino como una
recompensa o como obligación de dar según la dignidad, el mérito y la aptitud de cada uno en esta función, y teniendo en cuenta a los otros que deben
de participar también en la distributiva de esos bienes ... el derecho de la distributiva es un derecho fundado en la dignidad y aptitud a los bienes comunes que deben distribuirse según una proporción así establecida".
Según esto, la ley del bien común distribuído es el fundamento de la distributiva. Recordaremos que en ella el término a qua, aquel a quien incumbe
el deber, la obligación, es la comunidad o el jefe que la representa; y el término ad quem es aquel en quien reside el derecho, la facultad mora] de exigir
algo, es el miembro de la comunidad. Ahora bien, frente a estos dos térmi-

587

�nos debemos preguntarnos: ¿Cuál es el fundamento de la obligación de la
comunidad y cuál es el fundamento del derecho en el sujeto? y ¿ cuál es la
naturaleza de esta obligaci6n y cuál es la naturaleza de este derecho?

viduales, se Je llama justo medio racional; si se establece por comparación de
una cosa a otra, o bien por la proporci6n de una cosa a una persona que no
sea el sujeto, es e! justo medio real (medium rei)".

Es Juan de Santo Tomás quien responde: "La justicia distributiva se refiere a un derecho y a un deber fundados no sobre una cosa recibida o dada
por otro, sino sobre la razón natural del bien común". Esta es la respuesta a
nuestra primera pregunta, puesto que como fundamento tanto del derecho
como de la obligación da la razón natural del bien común. Respecto de la
segunda, nos dice: "Bástale a la justicia establecerse entre dos personas diferentes como entre dos extremos. En cuanto a !a razón y fundamento de este derecho o de esta deuda, no es necesario que residan en una persona o
causa del derecho de otra, por cuya razón esta última obligue a la primera
Es como hemos dicho, una condición de la justicia conn,,utatíva y no de
la distributiva, en la cual toda obligación nace de la exigencia del bien
común, En efecto, la obligación nace de la exigencia del bien común,
pero esta misma exigencia incluye la obligación de dar a tal o cual persona
en razón de su situación en sociedad. Ya que la justicia distributiva está encauzada a otro, es necesario que la obligación sea considerada en el término ad
quem. En la justicia conmutativa, el derecho se funda en la persona, que es
el sujeto de este derecho en la distributiva. Es un derecho estricto también,
pero diferente de aquel que reside en el término ad quem de la conmutativa.
Este último es un derecho real o un dominium. En el caso de la distributiva
el miembro de la comunidad es el sujeto de un derecho personal. Por todo ello
se puede contestar a la segunda pregunta planteada, -diciendo qu.e el deber,
o lo debido, es un deber legal; el derecho de la distributiva es un jus ad remJ
derecho persona! que confiere una acci6n personal a1 sujeto que lo posee.

Este segundo caso es el de la justicia, su materia es la operación externa
"que por sí misma o por la realidad que emplea, implica una proporción dada con otro. Ahora bien, la igualdad contiene realmente el medio entre el
más Y el menos. El punto medio de la justicia es por tanto real u objetivo''
(unde justitia habet medium rei).

Habiendo así analizado dos de los presupuestos que habíamos tenido en
consideración para catalogar a la distributiva como una verdadera justicia:
el que esté encaminada a otro y el que su derecho sea un estricto y verdadero derecho, réstanos ahora analizar la última cualidad de la justicia, la igualdad; que dé a cada uno lo que es suyo y si encontramos que la distributiva
cumple con ella, podremos afirmar que en efecto se trata de una verdadera
justicia.
La igualdad se puede definir como el justo medio de la justicia. Nos serviremos de la exposición que del justo medio hace Silvius, para empezar el
análisis de la igualdad. Este autor dice: "El medio es lo que se encuentra
entre dos extremos, y en las realidades morales los extremos son el más y el
menos entre el exceso y la carencia; el justo medio de la virtud es el bien
que mantiene a igual distancia del exceso y de la privación. Si es sólo la
razón la que fija este justo medio, teniendo en cuenta determinaciones indi-

588

. S~. emb~go, este justo. medio real es diferente para las dos partes de la
JUsbc1a debido a las relac10ncs que cada una de ellas considera. En efecto
la justicia conmutativa, regula Ias relaciones de una parte del todo co~
otra parte del mismo todo, de un miembro de la sociedad con otro miembro
de ella, mientras que la distributiva norma las relaciones de la sociedad, del
todo, con sus miembros y distribuye además proporcionalmente los bienes comunes. Por tanto Ja primera, la conmutativa, establece la igualdad de una
cosa con otra, es decir, que según ella, una persona que depende del bien
ajeno, deberá re.stihlir de él, tanto como detente más de lo que de él le pertenece. No_ sucede lo mismo respecto de la distributiva: Ella obliga a una
persona privada a dar una parte de los bienes comunes en tanto que lo que
pertenece al todo se debe a otra persona y esta deuda hacia la otra persona
es tanto más grande cuanto que dicha persona tenga un lugar más elevado ·
de más consideración en la sociedad. Por ello a este respecto dice Santo T~
más: 11Es por lo que, en la justicia distributiva, el justo medio no se determina por una igualdad de cosa a cosa, sino según una proporci6n de las cosas a
las personas; de tal modo que si una persona es superior a otra lo que a
élla se le dé, debe de sobrepasar lo que es dado a la otra". (Sa~to Tomás
Q. LXI. Art. 2: "Et ideo in justitia distributiva non accipitur medium secundum aequalitatem reí ad rem, sed secundum proportionem rerum ad perso~as, ut scilicet sicut una persona excedit aliam, ita etiam res quae datur
uru personae excedat rem quae datur alii").
Las dos partes subjetivas de la justicia observan el justo medio objetivo. Una
Y otra toman en consideración la cosa debida, pero para la conmutativa el
cumplimiento de este justo medio objetivo se hacf' según la igualdad absoluta,
en tanto que para la distributiva se hace según la igualdad de proporción. Santo Tomás nos lo define así: (Q. LXIII. Art. 1). "La igualdad de la justicia
distributiva consiste en atribuir bienes düerentes a las diversas personas proporcionalmente a su dignidad".
La justicia distributiva establece por tanto el justo medio según la diferente dignidad de las personas consideradas. Pero cabría preguntarnos ¿ acaso la
conmutativa no opera de la misma manera? La conmutativa considera tam-

589

�bién las personas, por ejemplo al imponer las penas: se castiga más severamente a aquel que golpea o lesiona a un gobernante, que a aquel que golpea a un simple ciudadano. Esto es cierto, pero lo que sucede es que en las
acciones y en las pasiones la condici6n de la persona sujeto de ellas influye
sobre el valor cuantitativo de la cosa considerada objetivamente. Es en efecto más grave injuria golpear al Rey que a uno de sus súbditos, nos dice Santo Tomás (IIae. Q. LXI. Art. 2.) Pero no sucede igualmente en las otras
situaciones de la conmutativa, por ejemplo: si se compra un caballo, no se
pagará más por el hecho de comprarlo a un noble que si se compra a un campesino, pues la calidad del vendedor no influye sobre el valor del animal
que se compra. Es decir que mientras que la justicia distributiva considera la
dignidad de la persona por sí misma, la conmutativa sólo toma en cuenta
dicha dignidad si influye sobre el valor de la cosa.
Comentando a Santo Tomás sobre este particular, el autor Cayetano expresa: "Estas dos partes de la justicia difieren en lo siguiente: para establecer
su forma de igualdad, la conmutativa no toma en cuenta la condición de la
persona sino que basándose tanto sobre el valor que tiene la cosa cuanto en
el hecho de la persona y en otras conjeturas, tiende a hacer equivalente cosa con cosa; la distributiva por el contrario, al fijar su forma de igualdad,
considera las condiciones de las personas como medida de la igualdad de
las cosas". (Iguala en efecto una cosa a otra porque dichas cosas tienen entre
ellas la misma relación que tal persona con tal otra) . Cayetano. (Comentario
a S. Tomás. Ua. IIae. LXI. Art. 2). La justicia conmutativa considera la
dignidad de Ja persona para establecer la materia· de la igualdad, es decir,
para fijar la cantidad de la cosa; la distributiva considera la dignidad de la
persona para fijar la forma de la igualdad. Si la justicia conmutativa, a veces se basa en la dignidad de la persona para determinar la materia de la
igualdad, la justicia distributiva que considera a la igualdad para establecer
la forma, no tiene en cuenta para nada la calidad de la cosa. En la justicia
distributiva no tiene lugar la reciprocidad (contrapassum) que involucra compensación igual de la reacción a la acción que la ha precedido. La distributiva en efecto, no establece la igualdad proporcional de una cosa a otra cosa,
o de una acción a una reacción, sino establece la igualdad de las cosas con
las personas. (Santo Tomás: Ila. IIae. Q. LXI. Art. 4). Es más, en la distributiva, se descuida a tal punto la igualdad entre las cosas que sobre este
particular observa justamente Domingo Soto: "Aunque los ciudadanos no
hubieran aportado nada al Estado, sino sólo su honestidad, se daría a cada
uno según sus méritos ... sin comparar las cosas entre ellas" (DoMrNoo SoTO:
De Justitia et Jure, III. Q. V. Art. 4).
Debemos tener en cuenta que la justicia distributiva distribuirá según su

590

propia función, y en virtud de esta proporción tanto las de los bienes las
ventajas, como también las cargas, las obligaciones, las desventajas, )as pérdid

as.

Si por un momento abandonamos· el aspecto teórico del problema y Jo trasladamos al terreno de _la práct.i~a ~ lo _analizamos en su expresión jurídica podemos ve~ cómo funciona la d1stnbut1va en algunas instituciones. Por ejemp~o, estud1e~os el, contra~o de so1~iedad y enfoquemos hacia él lo expuesto:
Biliuart defme as1 la ~c1edad: el acuerdo tenido entre dos O varias per~nas
pon~r sus bienes -~n común, en vista de un uso O de una ganan.
c1a comun, segun la proporc10n de sus aportaciones". Ruggiero la define como: "La :15ociación de dos o más personas que ponen en común una O varias
cosas, capitales o ~réditos ~ la propia actividad personal, tiene por objeto obtener un~ ganancia, constltuyendo ésta la finalidad y el contenido del contrato social. Responde tal contrato a Ja insuficiencia de las fuerzas individuales para ejercer 1~ industria o el comercio y para el mejor disfrute de una
cosa~ de un pa~unoni?; por ello quien carece de capitales y sólo posee una
cnergia. de trabaJo_ o viceversa, se asocia a otros que completan los medios
econ?rruc_os,. reparttendo con éstos las ganancias O pérdidas de la empresa".
Plaruol sigwen~o a Aubry y Rau dice: "La sociedad es un contrato por el
cual do_s o vanas personas convienen en fonnar un fondo común, mediante
apo~ac1ones de cada una de ellas, con el fin de dividir los beneficios que
pudieran resultar". De la sociedad mercantil, Rafael Rojina Villegas al habla_r de las obligaciones y de Ios derechos de los socios dice: "Una tercera relaoón de los socios para con la sociedad se establece al determinar los derechos Y utilidades que deban conesponderies. Los socios son libres para estable~r el po~centaje, d~ distr~bución de las utilidades y la forma en que deberan repartlr las perdi~; sm e_mbargo esta libertad no es absoluta; no puede pactarse q~e ~etemunad~ socio o socios perciban las utilidades y que otros
reporte~ las perdidas; la sociedad que se constituya en estos términos se reputa leonina Y ~~nsecuentemente nula; fuera de esta prohibición, sí existe libertad .para f11ar la fonna de distribución de utilidades o pérdidas sujeta a
detenrunado porcentaje o proporción, ya que cuando no exista disposición alguna en la escritura cons~tuti~a para regular este punto, entonces la ley suple la voluntad de los socios fiJando reglas de equidad de los industriales. Se
establ:c_e como p~er pri~cipio1 que a falta de convenio la distribución de
las ~tilidades sera proporcional al valor de las aportaciones; en el mismo
sentido: la obligación de reportar las pérdidas estará de acuerdo con el va-

Pa.:a

lor de _las_ a~ortacion~~; también se establece que cuando sólo haya pacto

para. distnbw.r ~as utilidades, ese mismo criterio se aplicará para fijar las
pérdidas, es deor, la misma proporción convenida para las utilidades se en-

591

�tiende para las pbclidaa, aún cuando no se haya expresado convenio en
te último sentido". (RAFAEL ROJtNA Vil.LEGAS: D11echo Civil. Contra
Tomo l. pág. 482 y 483. Editorial Jus, M~co.). El tratadista francés
Thaler (Traiu d, Droil Commercial. pág. 158 y siguientes), hablando de 1IOCiedad mercantil expresa sus ventaju: " .•. le resultat avantageux que
nera le contrat lerVÍra a la fois l'interet de tous les adherents. Entre les
il y a confraternité, dissaient les Romains. Tous pour un, un pour tous.
interet, saos doute, peut se trouver en conflit par rapport au mode de répall!
tition du bénefice, oú a certaines clauses de nature accesoire. Mais daos l'ea..
Rmble, la réussite de la societé dépend d'un ensemble d'acoords et d'
marche d'explotation aux quels les sociétaires visent para una neme ~
Ceux-ci savent que le bien de chacun d'eux est solidaire de celui de tous".
seguida al analizar la legislación francesa nos refiere el articulo 1832 del
Código Civil francés que dice: "La societé est un contrat par Je quel deux Olli
plusieun pel'IOnnes conveniennent de mettre quelque chose en commun, •
la vue de partager la bénéficc qui pourra en résulter''. Nuestro c.6digo Cid.:
de 18M tom6 esta disposición y expres6 en su articulo 2219: "Se llama ac,..
ciedad el contrato en virtud del cual los que pueden &lt;lisponer libremente de
IUS bienes o industria, ponen en común con otra u otras penonas esos bi
o industrias, o los unos y la otra juntamente, con el fin de dividir entre si el
dominio de los bienes y las ganancias y pérdidas que se obtengan, o s61o llJ
ganancias y pérdidas... El artículo 2276 del mismo Código de 1884, fija la
manera general de repartir las ganancias y las ~rdidas en la siguiente forma:
"La parte de los socios en las ganancias o pérdidas será proporcional a sut
cuotas, si no hubiere estipulación en contrario; si sólo se hubiere pactado la
parte de cada uno en las ganancias, será igual la de las pérdidas y viceversa•.
Nuestro Código Civil en vigor no reprodujo la disposición del de 1884, pues
1uprimi6 parte del mismo al establecer en su artículo 2688 : "Por el contra,
to de sociedad los socios se obligan mutuamente a combinar sus recW'IOI o
sus esfuerzos para la realización de un fin común, de carácter prepondCl'allttemente econ6mico, pero que no constituya una especulación comercial" J
como la misma definici6n se refiere a sociedades civiles diferenciándolas de
las comerciales a que se refiere el Código de Comercio y la Ley General de
Sociedades, ya no repite el artículo del Código de 1884, relativo a la repetici6n de los beneficios y de las pérdidas, sin embargo, establece un princ:i,.
pio de justicia distributiva en su artículo 2693 en el que establece que "para
el caso de sociedades constituídas para un objeto ilícito, despu6s de papdas las deudas sociales, conforme a la ley, a los socios se les reembolsará lo
que hubieren llevado a la sociedad" y además en su artículo 2697 dada Ja
naturaleza puramente civil de la sociedad a que el mismó ordenamiento •

ie&amp;re, estatuye que ''No puede cstipuJanc que a los socios capitalistas se
)a restituya su aporte con una cantidad adicional, haya o no ganancias".
Par Jo demás no es necesario insistir IObre la noción de sociedad y su relación
can la distributiva, pues la misma ya se encontraba perfectamente delineada
en el derecho romano el cual establecia que una sociedad "Es un contrato
ele derecho de gentes, nominado, de buena fe y signalagmático o bilateral, por
el cual se obligan las partes a divicline con igualdad proporcional la ganancia o p&amp;dida de una cosa o negociación honesta". (Dg. Lib. 17. Tit 2; Cod.
Lib. 4. Tit 37).
Si examinamos el derecho sucesorio también encontramos en él disposicio111!!1 donde la distributiva ejerce su influencia pues en general el heredero sopertará las cargas de la sucesión proporcionalmente a la parte que reciba o
que deba recibir. El Código Civil para el Distrito y Territorios Federales de
1884, en su artículo 3434 refiri~ndose en especia) a los legados decla: "Si toda Ja herencia se distribuyere en legados, se prorratearán las deudas y gravámenes de ella entre todos los partícipes a proporción de sus cuotas, a no ser
que el testador hubiere dispuesto otra cosa". Nuestro Código Civil vigente para el Distrito y Territorios Federales, en su artículo 1411 reproduce literalmente la anterior disposición, y agrega en su artículo 1420 que es copia literal del artículo 3357 del Código de 1884: "Si el legatario a quien se impuso
aJg6n gravamen no recibe todo el legado1 se reducirá la carga proporcionalmente, y si sufre evicción, podrá repetir lo que baya pagado". En materia
del pago del impuesto que se causa sobre herencias y legados el principio de
la distributiva, para el pago de dicho impuesto, se ajusta totalmente a los
)JOltulados, pues el pago está proporcionado a lo que cada heredero o legatario recibe.

En el caso de las sociedades anónimas se establece con claridad el mismo
sistema de la distributiva ya que en ellas, el derecho esencial de todo asociado es el derecho de participar en cierta medida determinada por la ley, en los
beneficios y en el manejo y control del negocio social. Esta repartición de
beneficios, de pérdidas y de autoridad tiene como correlativo el reparto de
b riesgos, y es propiamente dicho una de las características específicas del
mntrato social. Por fin, en el Estado, cada ciudadano deberá recibir los beneficios comunes según su dignidad, pero también según ella deberá cubrir
lu cargas y las obligaciones.
Insistiremos sobre este tema al final de este ensayo y por ello no nos extendemoa más sobre el mismo.
Después de haber bosquejado la noci6n de la igualdad de proporción, de~ estudiar c6mo funciona, cuál es su mecanismo, cómo establece las re-

592
593

H. SIi

�laciones proporcionales entre las personas, y por fin las relaciones de ellas con
los bienes a distribuir.
Ya hemos dicho que la distributiva funciona con una igualdad geométrica;
ésta consiste en que tanto cuanto una persona sobrepase a otra en dignidad,
la ventaja que a ella se le atribuye debe sobrepasar a la que se otorgue a la
otra, en tanto y cuanto la sobrepasa en dignidad. No se trata pues de una
proporción arjtmética como en la conmutativa, en la cual yo devuelvo diez
pesos porque recibí die-.t: pesos, proporción en la que no hay más que dos términos.
En la proporción geométrica no hay dos términos sino cuatro: seis es a
cuatro lo que tres es a dos. En esta relación no encontramos una igualdad
cuantitativa, sino una igualdad proporcional. Seis es más que cuatro en la
misma proporción que tres es más que dos, pero la diferencia es igual solamente en proporción y no en cantidad. En efecto, seis sobrepasa a cuatro en
dos unidades, tres sobrepasa a dos en una unidad. (lla. I!ae. Q. LXI. Art.
2. Corp. Santo Tomás).
Si aplicamos esto a la distribución de los bienes entre las personas, tendremos lo siguiente: Sea "A:' un término, por ejemplo, cien pesos; Sea "B" otro
término, por ejemplo, cincuenta pesos; sea "C", por ejemplo, una persona,
Gabriel, que ha trabajado dos días, y por último, sea "D" otra persona, por
ejemplo Ignacio, que ha trabajado un día. Ahora bien, lo que "N' es a "B",
"C" lo es a "D", pues de ambas partes se encuentra la proporción de dos a
uno; por tanto lo que "A" es a "C", "B" lo es a "D", es decir lo que son
cien pesos para Gabriel que trabajó dos días, •10 son cincuenta pesos para
Ignacio que trabajó un día. (Comentarios a las Éticas. LV., 1, 5.)
Esta proporción establecida entre "A" y "C" y entre "B" y"D" se encuentra en el total "A" más "B" para uc" más '"D". Esto quiere decir que la pro•
porción: cien pesos son para Gabriel que ha trabajado dos días, lo que cincuenta pesos son para Ignacio que ha trabajado un día, se vuelve a encontrar en el total ciento cincuenta pesos y tres días. Supongamos ahora que se
trata de una negociación que ha distríbtúdo ciento cincuenta pesos según el
trabajo desarrollado por sus empleados: Gabriel que ha trabajado dos días
recibirá cien pesos, Ignacio que ha trabajado sólo un día reCJbirá cincuenta
pesos. Esta es la forma de establecer proporcionahnente el justo meruo de las
distribuciones a que se refiere 1a justicia distributiva.

Para explicar esta proporción, Juan de Santo Tomás da como ejemplo al
padre de familia que mstribuye ropa a sus hijos: no dará la misma ropa a
todos ellos, sino que a los pequeños les dará ropa pequeña y a los grandes,
ropa grande, según la talla de c.ada uno de ellos, y el mismo autor recuerda
a aquel rey al cual se refiere Cristo en los Evangelios, que da dinero a sus

594

criados, a uno cinco talentos, a otro dos, y al tercero sólo uno, pero reparte

a cada uno según su capacidad. Es decir, distribuye igual en proporción mas
no igual en cantidad.
Hay que considerar también en la distribución la relación de los que reciben con los objet~s que reciben. Comentando al Doctor Angélico, Juan de
Santo Tomás arroJa luz sobre este particular: "El problema -dice-, que se
pla~tea en la justicia distributiva no es aquel de la igualdad que tiene que
realizane entre lo que alguien recibe y lo que alguien le obsequia sino en
fijar 'lo debido', según la condición de las personas" (Ila. lilas. Q. LXI. Art.

ªª·

4.. 2:). ("In. distribu~va enim justitia non attenditur aequalitas ejus quod
qws acc1p1t ad id quod 1pse impendit, sed ad id quod alius accipit secundum
utriusque personae modum").

La distributiva no considera la igualdad de lo que se da y de lo que se recibe, sino la proporción de la persona tanto respecto del objeto que a ella se
le atribuye cuanto respecto de los demás beneficiados con la distribución:
"Ut sicut illae suo modo, et pro sua proportione rccipiunt, illa et iste pro suo
modo, ut compara.to ad alias" (Juan de Santo Tomás, III. Q. -'CXI, Disp. 6.
Art 4. pág. 542). Hay por tanto, dos puntos que considerar en la distributiva : la relación de la persona con lo que ella recibe y su proporción con los
demás partícipes en la distribución. El primer punto lo trata Santo Tomás en
las f:ticas, si invertimos los términos en los cuales se expresa y decimos: Gab~el que ha trabaj~do dos días es a Ignacio, que ha trabajado un día, lo que
cien pesos son a cmcuenta pesos; es decir, aquí establecemos la proporción
de las personas entre sí, pero la proporción: Gabriel es a cien pesos, Jo que
Ignacio es a cincuenta pesos, considera la relación de la persona con lo que
ella recibe.
Juan de Santo Tomás hace el análisis de estos dos elementos en la siguiente
forma: ''He aquí en qué términos Santo Tomás exige que se tome en cuenta
la proporción de un beneficiario en comparación con los demás: es necesario que cada uno reciba según su medida y su proporción y que de esta forma la justicia rustributiva considere los respectivos derechos de las diversas
personas en una distribución, de modo que una reciba tanto como lo exijan
sus aptitudes, no en igualdad con otra, sino según sus respectivas proporciones".
Hasta aqui hemos analizado el primer punto. Pero la justicia distributiva
considera asimismo la proporción de la persona que recibe con la cosa
atribuída, de manera de darle lo que le es proporcional. El que distribuye
deberá tener presente ante todo, que aquel a quien se dé, tenga las aptitudes
requeridas y sea digno de lo que recibe, de la recompensa que se le dé, o bien
que reúna los requisitos necesarios para soportar la carga u obligación que

595

�se le imponga. Si en la atribuci6n de un bien 1e toman en cuenta ci'rcwld
ciaa, condiciones, que no se refieren a la causa por la cual el que
bien es digno de recibirlo, seria faltar a Ja distributiva, sería preciaa:IDllli
cometer Ja preferencia de las personas, que es lo opuesto a Ja virtud de
justicia distributiva. Atn'buir un bien a una persona sin que dicho biea.
corresponda por ru6n de su dignidad, es precisamente pecar contra la
tributiva, es dar preferencia a las personas, y por ello la virtud de la ·
butiva debe considerar IIOhre todo las condiciones que enttan en juego y
porcionaJmente a la recompensa o don que se va a distribuir, y no
tener en cuenta aquellas circunstancias que sirven de comparación con
demás sujetos llamados a participar en la distribución.
Juan de Santo Tomás se plantea el problema de si la justicia distribu
para ser una verdadera justicia, debe referirse forzosamente a varias
nas y a sus respectivos derechos. Responde recordando que la imperl
que se ha atribuido a la distributiva, es el hecho de estar ligada por si •
y como virtud y en su forma a las varias personas a quienes distribuye, es
cir, que la distributiva ''proprie et per se", no considera la proporción
una persona a la cosa que a ella le es asignada, sino la proporción en
paración a otra persona que participa también en la distribución. Añade
la distributiva observa la proporción geométrica, proporci6n de dos o
penonas respecto de una cosa. iega la imperfecci6n a que bacemo1
rencia diciendo: "Esta imperfección como otras, no forma parte de la
ci6n formal e intrimeca de la justicia distributiva, 'secundum se'" y
ye: "La noci6n de Ja justicia distributiva no incl..ye la división efectiva
un beneficio social según las proporciones de varias personas, sino que
realizane aun cuando no exista más que una persona". La proporción
tre las personas es un elemento esencial y el mismo autor lo indica, según
demos apreciar, aunque no expllcitamente, pero la proporción de cada
110na a las cosas o a la cosa por distribuir, también es un elemento
Prueba de ello es el caso de que aunque existan varios candidatos para
ticipar en la distribución, &amp;ta puede no llegar a efectuarse si ninguno el&amp;
chos candidatos es digno de recibir.
De lo expuesto 1e puede concluir que la justicia distributiva establece
verdadera igualdad, aunque distinta de la que establece la conmutativa.
ce Santo Tomás: ''La fonna general de la justicia es la igua]dad, tanto
la justicia distributiva como para la justicia conmutativa, pero en la p ·
se establece según una proporcionalidad geométrica mientras que en )a
gunda se establece según una proporcionalidad aritmética". &amp;to indica
existen dos formas diferentes de justicia, pero ello no presupone que una
inferior a la otra. Hay autores como Billuart que dicen que el justo
596

r

¡¡¡bjetivo DO es igual entre las dot
ob, .
,paJdad absoluta, en la otra es
iJeUVU de la ~Ulticia: en una es la
liendo :.......,_ tocl
igualdad de proporaón. A ello ae objeta
OI Jos hombres no hay que comiderar difemJciaa
• ellos, pero II eato es_ cierto, aunque todos seamos iguala
en~ haber y habrá 11empre desiguaklades individuales por naturaleza,
Jll'lllflDtel aquel que distribuya los bienes comunes Este ~ debed tener
~ puar desapercibido. Ya León XIII en III Enclclica R no puede dem: "Cualesquiera que sean 1aa ••• des
,,.,,. Novarum,
iaanas de gobierno habrá .
Yicwtu
por 1aa cuales atraviesan 1aa
de coodi •
. '
llallpre entre b ciudadanos estas daiguaJdadea
IUl Jas cuales una sociedad DO puede ni existir ni ftll■~

-e-:-

--i.:../'::ua

'lllUU'óQIMMI •

,

~ la'

Para IOI católicos y los cristianos en
• por naturaleza sino también
;.....~ los hombres DO s6lo son iguatocb
son - &amp; - - dentro de la fraternidad . .
hermanos en Jesucristo y dentro de dicha 1-._:.a_.a
C!'lltiana,
en ~enta desigualdades y se procura hacerlas u-.uuu.: .e. rehusa tener
~ 11 ello se realizara,
la verdadera igualdad
~ , reinada enton...-a
.
' la númerica y cuantitativa. Ha
como Sertillanges que respecto de ata confraternidad ....:..:..-- ali y
• que no es un igualiºtarismo •
.
.........,. ardeJan
.
.
, m que Cristo
sea un Partido: "La .
de Dios; la igualdad frente al destino último y la igualdad igualdad
• ahí~nace,
todo eso no implica de .
fo
.
.
moral que
pa niveladora"; "admitimos dice lanmgunaigualdadrma, dice Sertillanges, la uto.1..:-...
1.a-..1
'
,
mora'
-&amp;IMIAUIU funcional y repudiamos la
. ., pero mantenemos la
•

.

.
estrecha vutud mmercial la cual
rcdUClr la sublime noción de justicia".
a
El IDIIIDO Santo Tomás dice· "La · • .
.
~... u_.a (igualdad
. . . . Justicia mantiene este género de des·~
cuantitativa e igualdad de
.
te que el desorden y la conf '6
establ propora6n), pues no penniUSI n se
ea:an mezclando todas las
líbU con º~· La justicia conserva así a todos los seres
, sus
~
como Jo reqwere Y lo exige la naturalei. de cada
,.
segun
espeaea,

qUW:C

m

~-

• establece el
-...r_autor J. T.. Delos indica c6mo la distribº utiVa

rden la
- . • en la 80C1edad.· "La J'ustt'cua
. wauwutiva
.a:~L . se • ira
o
y ar&amp;.igualdades sociales, para substituir al i ali . msp _paso a paso en las
1 de la igualdad h
.
.gu tarismo la idea de proporción
.
~ que permte baJO las desigualdades IOCiaJes,
a cada audadano condiciones de vida plenamente h
y para
cuales tenga derecho en t~rminos de justicia distribu .
~ ' en
llltura1 de las
,.
tiva a la 1gualdad
personas.
Según lo analizado, la justicia distributiva establece
dad, igualdad d
.
una verdadera igua]. . e propom6n basada tanto en la proporci6n entre las
811 que participan en la distribución como en la proporción de
penoaspecto de los bienes distribuidos. Esta dobJe proporc1º6n se establece
esas penonas
según

:utizar

597

�la dignidad de las penonu, dignidad estimada de diveno modo según

grupos sociales.
"
•
El mismo autor J. T. Delos dice a este respecto: Ea J1eD1pre por a
maci6n que se precisarán las deudas del cuerpo social respecto de cada ciudadano". Se discutirá largamente antes de ponerse de acu~o sobre el mon~

de los derechos sociales de los ciudadanos de cada clase IOClal; pero estas ctis.
alimentarán muchas luchas po11ticas y reivindicaciones . antes de • que
C1Jll0DeS
se llegue a determinar la justicia; "pero la dificultad de apreaar ~ utua,.
ci6n de hecho y apreciar las relaciones de derecho que ella ~ aparejada ••
.....,.¡.. 1 de la justicia distributiva". Experimentan esta dü¡¡¡es un problema ~
.
c:ultad tanto acreedores como deudores en la justicia conmutativa Y •~ aneglo O acuerdo IIObre la valorización de un daño o de una deuda, no es siempre
ni tan rápido ni menos tempestuoso que las lu~ q~e se ven en ~ cl~ se,.
ciaJes: para ellas también la evaluaci6n, valoruación y determmación
derecho no se hacen a menudo sino por aproximaci6n.
Respecto de los actos propios de la justicia distributiva, se puede decir ~
mo aftnna Faidherbe, cuya obra so~ la justicia ~butiva nos ha ~~
de gula en este estudio, que es superior ª. la conmuta~va, pues ea la JUStlC1l
por excelencia, ya que atribuye a los pamculatt$ los bienes comunes, ya que
concierne a las relaciones de los superiores con los inferiores, porque ademú,
es la virtud del jefe, tanto en lo particular COIDQ en el Estado, y porque et
la justicia divina o sea la justicia propia de Dios.
. .•
•
Juzgar es el acto más importante, más excelso de la Just1aa, ~ det~
nar lo que es justo, es el acto que restablece la_ igual~d, es ~1én -el eJer
ciclo de la funci6n judicial que es la prerrogauva de la soberama, Y es pre,,
cisamente la virtud opuesta a la negaci6n de la justicia, Y opuesta a la pieferencia a las personas, que consiste en darles aquello que no les pertenece.
a lo que no tienen derecho.
..
El juez ast, el intérprete de la justicia, el que la debe encauzar al ~r6J
administrándola con equidad; el juez tiene por lo tanto el ~apel nusmo ~
distribuidor y practica la justicia constantemente, pero tamb~_n Y desgraciadamente ello sucede a menudo, puede viciarla, puede subvertirla y con ello
la aniquila. El juez la practica tanto cuando hace respetar el derecho del
• J como cuando hace respetar y valer el derecho del Estado.
parbcu ar,
. . . distrib . debe
con,
Por todos sus caracteres y atributos, la 3ust1cia
unva
ser
siderada como la guardiana del orden social establecid~,
tal de que •
orden haya sido establecido teniendo en cuenta los pnna~1os Y las no~
moralts y atribuyendo a cada uno, por un lado las ventaJas, los beneficial
y por el otro lado, las cargas, las obligaciones que merece ~ am!&gt;°5 ~
por su situación, su rango en la sociedad, pues de no ser au, la distributlVI

~º?

598

lejal de ser una virtud conservadora de los valores sociales» le1'á la principal
)JIIIIIIOtOra del prograo y de las reformas IOciales, ya que tendrá que adecuar
la Jálidad IOcial al ideal de justicia. Por ello, el estudio a fondo y el análisis

de la justicia distributiva compete tanto al estudioso del derecho como al
abogado propiamente dicho y sobre todo al estadista.
Por último, la justicia distnoutiva como carácter propio, lleva implícita la
obligación de la restituci6n cuando ha sido mal aplicada.

NOI parece oportuno tener en cuenta también, como lo hace J. T. Delos,
que la justicia distributiva, salvo cuos excepcionales, .no consiste en repartir
aun proporcionalmente una realidad homogénea y cuantificada, como una
IUIDa de dinero o una porción de tierra, o bien los actos o los servicios en
masa. Es necesario pensar siempre que su verdadero objeto es dar a cada
une su parte del bien común, es asegurar a cada uno su parte de seguridad,
ele orden, pero también establecer la vigencia de un estatuto jurídico y social,
de condiciones económicas, intelectuales y morales favorables a su desarrollo.
Todas estas condiciones le son debidas a cada uno en justicia y por ella le
pertenece, pero son bien distintas de una cantidad especifica que debiera repartine entre ellos.
Ya desde 1892, León XIII en la Encíclica Rerum Novarum recordaba
que: " ... Entre los graves y numerosos deberes de los gobiernos que quieren
pmveer como es conveniente el bien público, el que domina a todos, consiste
en cuidar por igual todas las clases de ciudadanos, observando rigurosamente
Jas leyes de la llamada justicia distributiva".
Tal desiderátum ya ha sido puesto en práctica en algunos países. En Francia, los dirigentes del movimiento social católico en una de sus más ~lebres
manifestaciones, la declaraci6n de los derechos de la familia, de diciembre
de 1920 y también en el C6digo Social de Malines, publicado en 1927 por
la Unión Internacional de Estudios Sociales, afirmaban: "La familia tiene
cleftcho, en el seno de la sociedad civil, a la justicia distributiva. Los impuesb, las cargas, las tarifas, las subvenciones, las pension~ de invalidez, deben
• atablecidas, no s6lo en funci6n del individuo, sino también en función
de la familia" y expresaba: ''En tanto que el bien común lo permite, la justicia distributiva demanda que el impuesto sea proporcional".
Refleja as{ la justicia distributiva su importancia en variad1simos aspectos
de la vida social, tanto en la moralidad de las disposiciones testamentarias,
en Ja legialaci6n sobre el trabajo, en la legislaci6n sobre asistencia y prevención
IOCial, en los seguros sociales, en la repartici6n de las riquezas nacionales y
en el' UIO de los recursos nacionales en beneficio de los ciudadanos, así como
ea la imposici6n de los impuestos y en el voto del sufragio.
Los principios que la rigen, han inspirado las reformas sociales y agrarias

599

�en todos los paí~es, incluyendo las de México, y toda la legislación del trabajo que en nuestro país se de1iva del artículo 123 Constitucional, así como
las más recientes reformas al Estatuto Burocrático y su inclusión en la Carta Magna.
La justicia distributiva es además el principio organizador de toda una
rama de las ciencias jurídicas: nos referimos al derecho administrativo que
asegura la ejecución de los servicios p(1blicos, así como la repartición equitativa de los impuestos y íinaJmente, las instituciones del Seguro Social y de
beneficencia. Sin embargo, no debemos olvidar que la justicia distributiva
está ella misma gobernada por el bien común y subordinada a la justicia legal
y social. La justicia legal coloca al hombre, al ciudadano, en estado suficiente de satisfacer las necesidades y los derechos de los demás1 pero si lo
hace de una manera inmediata en relación con el bien común, también lo
realiza de una manera mediata en relación con el bien individual. Por ello,
afirmamos que el bien común es el que debe ser asegurado ante todo.
La justicia distributiva no s61o tiene importancia dentro del ámbito particular del Estado, sino que presenta también repercusiones en el orden internacional, en las relacione~ entre los Estados y entre los individuos pertenecientes a diferentes Estados.
En efecto, J. T. Delos, a este respecto afirma: "No es esta forma de justicia la que nos da cuenta de la naturaleza propia del derecho internacional.
Este derecho internacional reposa esencialmente sobre las dos formas de justicia que suponen la existencia de la sociedad y que no pueden nacer sino
en el seno del cuerpo social: la justicia social internacional y la justicia distributi\'a internacional". Las dos especies de justicia social que acabamos
de enumerar, constituyen el fundamento del derecho y de la justicia naturales, que forman la base del derecho internacional. Los órganos encargados
de aplicar la distributiva en el orden internacional son los tribunales internacionales, que en los momentos de agitaci6n poütica internacional, ejercen
su función a cada momento y que hoy día toman un incremento cada \'ez
mayor con la conciencia de que los conflictos deben resolverse no por el uso
de las armas, sino por el imperio de la justicia.
La índole monográfica del presente ensayo, no nos permite, desgraciadamente, extendernos en más consideraciones, pero un rápido vistazo a las
numerosísímas cuestiones sociales en las que interviene la justicia distributiva
y de otras en las que por su propia naturaleza debiera intervenir, así como
las pretensiones que tiene la justicia distributiva de dirigir algunas ramas de
las ciencias jurídicas, son aspectos todos que abren a nuestros ojos un campo
de acción muy amplio para que otros mejor preparados los estudien y traten
de obtener los beneficios sociales por los que claman los desvalidos.

600

LA TENENCIA DE LA TIERRA EN LA CUENCA
DEL BAJO PAPALOAPAN

Dr.

Wn.LIAM

M.

W1NNIE

Facultad de Economía de la
Universidad de Nuevo León

de toda comunidad agrícola,
dos fen6mcnos íntimamente relacionados entre sí destacan sobre todos los
demás, en sus implicaciones para el bienestar del hombre común. Tales fen6menos son, la naturaleza de los derechos de propiedad sobre la tierra ( tenencia de la tierra) y la distribución de las propiedades entre la población rural
(extensión de las propiedades). Este artículo se consagra al estudio del primero de estos dos aspectos en la organizaci6n social rural de los pobladores
de la Cuenca del Bajo Papaloapan, en los Estados de Vcracruz y Oa."&lt;llca,
ENTRE LAS CARACTERÍSTICAS soc10-EcoN6MtCAs

México.
Los sistemas actuales de tenencia de la tierra en la Cuenca del Bajo Papaloapan. son el producto de la incompleta fusión de los sistemas agrarios,
tanto indígenas como españoles. Por espacio de cuatro .siglos, el sistema indígena de la propiedad comunal y el usufructo privado de la tierra dedicada
a la ¾«ncultura de subsistencia, han coexistido con el sistema español de la
propiedad privada de la tierra, que en la mayoría de los casos se dedica a la
ganaderfa extensiva. Ambos sistemas se han influenciado mutuamente: la
práctica principal adoptada es de origen español, y más aún romano, de
acuerdo con la cual se permite a los pequeños agricultores utilizar una porción
de terreno dentro de una gran hacienda para la producción de sus cosechas de subsistencia; pero al mismo tiempo, estos pequeños agricultores deben
encontrarse disponibles para trabajar como jornaleros en la hacienda. En
el último medio siglo, y principalmente en los últimos 25 años, la situación
se ha complicado más aún, por el programa de reforma agraria de la Revolución. Todo ello ha dado como resultado, la formaci6n de un gran número
de ejidos en todas las partes que componen la Cuenca del Bajo Papa!oapan,

601

H. 39

�y en muchos lugares ha conducido a su retorno a algo que debe ser muy
similar al sistema precolombino de la tenencia de la tierra.

de apropiaci6n, para hacer una distribuci6n equitativa de la riqueza
pública y para cuidar de JU conservaci6n. Con este objeto, se dictarán
las medidtli necesa;ias para el desarrollo de la pequeña propiedad agrícola en explotaci6n; para la creaci6n de nuevos centros de población
agrícola con las tierras y aguas que les sean indispensables; para el fomento de la agricultura, y para evitar la destrucción de los elementos
naturales )' los daños que la propiedad pueda sufrir en perjuicio de la
sociedad. Los núcleos de población que carezcan de tierras y agua, o no
las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población,
tendrán derecho a que se les dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña propiedad agrícola en
explotación".

Las bases legales de la tenencia de la tierra.'
La propiedad de la tierra en México, tiene su base jurídica en la Constitución Política de 1917. Esencialmente, la tierra se posee sin especiales
limitaciones; pero ciertos derechos -además de los que son usuales en la América Inglesa- han sido reservados a la Nación. Sólo la superficie y sus accesiones, pueden ser objeto de apropiación privada. Al igual que en muchos
otros países, el gobierno retiene los derechos de tributación y de dominio eminente; pero el concepto de utilidad pública, base de este último, se interpreta
en fonna más amplia de lo que es común en otras partes, y la expropiación
es un procedimiento más administrativo que judicial. Entre otras cosas, la
concentración de demasiada extensión de tierra, en manos de una sola persona, se considera motivo de expropiación. Es de notarse, además1 que la
explotación de la tierra se ha convertido en un elemento importante para
decidir los derechos del propietario en algunos casos. El artículo 27, de la
Constitución de 1917, expresa, en la parte en que más concierne a la tenencia
de la tierra, lo que sigue:
"La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional corresponde originalmente a la nación, la
cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los
particulares, corutitu,•endo la pro piedad privada.
"Las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública
mediante indcm11izaci6n.
"La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés p,íblico, así como el
de regular el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles
E~te tema ha sido considerado con profundidad en ,•arios estudios, entre otros:
L. WHETTI.IN, Rural México (Chícago. University of Chica1to Press, 1948)
)' Evtea N. Stm&gt;SON, The Ejido: Mexico's Way Out (Chapel Hil1. U~versity o{ No~
Carolina Press, 1937). El desenvolvimiento de la tenencia de la tierra en Mwco
ha.Ha la Revolución se ha resumido con notable claridad por GEOJtGB M. McBlllDB,
e.n Lo.nd S&gt;1st1ms of M,xico (New York: American Gcographical Society, Reseai:ch
Seriea No. 12, 1923). JosÉ M. ÜTS CAPDEQUÍ, El R'gimen d1 la tierra en la A.mine,
Española durante sl p,rlodo colonial. {Ciudad Trujillo, R. D.: Editorial Montalvo,
1946), es un estudio sint~tico de este aspecto en los sistemas de la tierra en las colonias, hasta su independencia.
1

NATHAN

602

Este artículo establece la estructura legal para la dotación de tierras a los
ejidos y para la obtenci6n de tales tierras de las grandes haciendas cercanas.
Los procedimientos vigentes para la dotación y expropiación de las tierras
citadas, se reglamentan en el Código Agrario. 2 Grupos de 20 o más personas, elegibles, pueden integrar un ejido y recibir tierras, de acuerdo con
esta ley.• Para tener derecho a recibir tierra en un ejido, el individuo debe
ser mexicano por nacimiento, varón1 mayor de 16 años, si es soltero, o de
cualquier edad, si es casado; o mujer de quien dependa una familia, sea
casada o no; debe haber vivido en el ejido del que se pretende formar parte,
por lo menos desde seis meses antes de que se formule la solicitud, a menos
que forme parte de un grupo de individuos que, viviendo en lugares clislintos, formarían un nuevo ejido, si se concecliese la dotación. No se debe poseer
una extensión de terreno equivalente a la que se recibirá en el ejido ( usualmente 20 hectáreas en la Cuenca del Bajo Papa loapan), y es necesario trabajar personalmente la tierra, como ocupación habitual. Ni se debe tampoco
poseer bienes de industria, cuyo valor alcance los 2,500 pesos, ni bienes agrícolas cuyo valor exceda de 5,000 pesos. Los peones y otros trabajadores en
las haciendas se incluyen especfücamente entre los capacitados para recibir
tierras.•
De este modo, el trabajador agrícola carente de tierra y el pequeño agricultor con una muy pequeña propiedad, pueden participar de los beneficios
de una concesión ejidal.
Al mismo tiempo, en el Código Agrario y en el artículo de la Constitución
Lt'jts y c6digos d, M,xico: C6digo .dgra.ri&lt;&gt; (M6:ico: EditoriaJ Porrúa, 1955),
"Código Agrario de los Estados Unidos Mexicanos", págs. 7-124.
1 lbid., articules 46-47 y 50-52.
' lbid., articulo! 54 y 56.
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603

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��de los "obreros" en el censo de población, y b) a la práctica de anotar las
tierras de propiedad colectiva como una sola explotación, en vez de hacerlo
como las varias explotaciones que son en la realidad en la mayor parte de
los casos, en los censos agrícolas. De este modo, muchos directores agrícolas
que trabajan en tierras no ejidales poseídas en común se anotan en los censos
mencionados, en último término, como "otras" personas ocupadas en las ex•
plotaciones de cinco o más hectáreas. Tanto de la observación directa en el
campo como del análisis de los censos agrícolas y de población, aparece que
'
,
el promedio de trabajadores agrícolas por director, es más alto en las areas
de agricultura comercial, particulannente en las de monocultivo de azúcar.
Posiblemente, hasta la mitad de los que son jefes de familia y que viven en
tales áreas, sobre la base de un ciclo anual, son primordial o exclusivamente
trabajadores agrícolas. Además de estos trabajadores permanentes, varios mi•
les de trabajadores estacionales son importados de la altiplanicie y muchos
más vienen ae otras partes de la Cuenca cada año para trabaJar en la za1ra
azucarera. Un movimiento similar de trabajadores estacionales ocurre hacia
las zonas piñeras durante los meses de verano, cuando la cosecha empieza a
ser recolectada.
Fuera de aru, el número de jefes de familia que laboran f undamentalmente como trabajadores agrícolas sea con probabilidad relativamente pequeño.
La mayor parte de los hombres que laboran como trabajadores, son tam•
bién directores en grado apreciable. Posiblemente la mitad o aún más de
los jefes de familias rurales en las re~ones de agricultura de subsistencia y
ganadería pueden ser clasificados apropiadamente _en un grupo que abare_"
aquellas personas que son directores agrícolas en alguna parte de sus actJvidades y trabajadores agrícolas en otra. Sólo una parte de los ejidatarios
y otros agricultores que explotan las tierras que de hecho se poseen en común
pueden ser adecuadamente considerados como siendo primordialmente direc•
torcs agrícolas. La mayoría, si no es que la totalidad, de los propietarios-directores de pequeñas explotaciones pueden incluirse en esta última clasificación.

c) comunidades no ejidales. 18 De los tres, únicamente los ejidos se reconocen como diferentes de las propiedades individuales en los censos agrícolas;
los otros parecen haber sido tratados como unidades agrícolas singulares,
clasificando a quienes las explotan en la categoría residual de "otras per•
sanas ocupadas en el predio". La explotación en todos los casos típicamente
se lleva a cabo en forma individual. En la práctica, los condueñazgos y las
comunidades no ejidales, son esencialmente la misma cosa desde el punto de
vista de su explotación. Difieren de los ejidos en la naturaleza de los derechos del miembro individuo de la comunidad sobre el terreno que él explota
directamente.

Ejidos.
En la Cuenca del Bajo Papaloapan, en conjunto, había unos 500 ejidos en
1950, con un total de 28,000 ejidatarios, de los cuales 26,000 poseían tierra
en los ejidos.1' Así, alrededor de dos quintos de todos los jefes de familia
son ejidatarios. En conjunto, los 500 ejidos tenían 4,900 kilómetros cuadrados de tierra, de los que aproximadamente la mitad se clasificaban como
de labor. 18 Esta superficie era más o menos una cuarta parte de toda la
tierra registrada en los censos agrícolas, e incluye casi tres quintos de la
tierra de labor registrada en la región.
Estos datos tienen significación principalmente como un índice de la importancia del programa de la reforma agraria, puesto que en la práctica, los
ejidos no son homogéneos con respecto a la tenencia real de la explotación
individual. En la maror parte de ellos, la tierra cultivable ha sido dividida
entre los ejidatarios individuales en parcelas de hasta 20 hectáreas de superficie, pennaneciendo como de propiedad común los pastizales y los bosques.
En estos casos, los derechos del ejidatario en su parcela no difieren significativamente de los de los propietarios privados en cuanto concierne al usufruc11

Formas de te11e11cia colectiva.
Las formas de tenencia de la tierra en las que los derechos de propiedad
se otorgan a la comunidad, y no al individuo o a la familia, s~n muy comunes en la Cuenca del Bajo Papaloapan. Desde el punto de vista legal, tales
posesiones pueden dividirse en tres grupos:
a) ejidos, b) condueñazgos o tieuas de propiedad común de los. herederos de algún ancestro común, que fuese el único dueño de la propiedad, Y
608

Dit LA PEÑA, ob. cit., págs. 135-140.

" Los datos sobre el número de ejidos, con toda probabilidad, son los únicos, de
los censos agrícolas, que se pueden tomar al pie de la letra. Los relativos a la cantidad de tierra perteneciente a los ejidos, son casi exactos; pero también existe la
posibilidad de que el número de ejidatarios se haya exagerado en demasía. GUITERAS
(ob. cit., pág. 47) informa que el Ejido Jaltipan, según el censo, tenia 600 ejidatarios,
cuando en realidad tenía únicamente 135.
11
La clase de "tierr.u de labor", está sujeta a dudas aún f!layores, con respecto
a au contenido, en la Cuenca del Bajo Papaloapan, que en México, en general. En
la Cuenca, este concepto aparece acercarse más a la tierra laborable o tierra cultivable,
que a tierra de labor, en el sentido de tierra de bajo cultivo, en un tiempo determinado,
o tierra de bajo cultivo, la mayor parte de los años.

609

�to, pero no puede legalmente vender ni enajenar de ningún otro modo la
tierra. 19 Además, las parcelas individuales no pueden subdividirse por herencia o por otros medios. 20
En algunos ejidos la tierra no se halla formalmente dividida entre los
ejidatarios. Aquí, y probablemente en muchos otros ejidos donde la tierra
ha sido parcelada en teoría, el individuo puede cultivar su labor en cualquier pedazo de tierra que todavía no se encuentra en explotación. En algunos ejidos los originales ejidatarios trabajan en sus parcelas individuales,
mientras sus hijos adultos y otros miembros nuevos del ejido cultivan sus
labores en las indivisas áreas boscosas.in En otras palabras, el sistema es
esencialmente el mismo que prevalece en las tierras colectivas no ejidales,
y de hecho parece coexistir con él en alguna medida. Guiteras anota que en
el área de Acayucan, los ejidatarios trabajan a menudo tierras no ejidales,
debido a la mejor calidad de las tierras de propiedad privada, a la tendencia
de continuar utilizando tierras que ellos mismos trabajaron antes de la dotación ejidal, y a prácticas inequitativas dentro del ejido. 22

Otras formas de tenencia colectivas.
En muchas localidades de la Cuenca del Bajo Papaloapan no está muy
desarrollado el concepto de la propiedad privada. Los miembros individuales de la comunidad pueden cultivar sus labores en cualesquiera de las
tierras comunales que no estén siendo utilizadas por otros miembros. En
Sayula, y posiblemente en otras comunidades, una vez que alguien ha desmontado un campo determinado parece tener prioridad, pero no derecho exclusivo, a su uso para cosechas subsiguientes. Lo anterior subsiste aunque se
abandone temporalmente el terreno para dejarlo "descansar" por algunos
años. 23 Los derechos individuales son tan informales que un observador hubo
de anotar: "en la práctica no existen los derechos de propiedad sobre la
" Sin embargo, en Chacaltianguis muchos de los ejidatarios que ya no explotan
sus parcelas, las han vendido. Citado por FERNANDO CÁMARA BARBAOHANO, Chacaltianguis: Comunidad rural ,n la ribera del Papaloapan. (México, Gobierno del Estado de Ver:acruz, 1952), pág. 39. Además, algunos de los ejidatarios que han per•
manecido, a si mismos se consideran ya en la condición de pequeños propietarios.
(Ibid., pág. 72).
20 Este arreglo está previsto en las leyes de la reforma agraria. Hay que tener pre•
sente, sin embargo, que consideramos los arreglos de hecho y no los de derecho, en
relación a la tenencia de la tierra, si bien ambos son iguales en muchos casos.
n CÁM.AllA, ob. cit., pág. 39.
= GmTEaAS, ob. cit., pág. 48.
ea ]bid., pág. 41.

610

tierra, desde que nadie tiene limite, tanto en lo que respecta a la cantidad,
como a la localización de la tierra que pueda cultivar". 24
Sayula es la comunidad más grande de las que todavía tienen una cantidad sustancial de tierra comunal no ejidal. Los sayuleños han tenido siempre tierra suficiente para sus necesidades, y casi toda la gente cultiva sus
labores en las tierras comunales o en tierra propiedad de sus amigos o vecinos. Son más los que cultivan tierras comunales que los que siembran en
tierras privadas. 2 ª
Este sistema de tenencia de la tierra es probablemente muy similar al que
prevaleció en las sociedades precolombinas de la regi6n. Hoy queda limitado a áreas en las que la agricultura se orienta a la producción de cultivos
alimenticios para el consumo directo. En la práctica, es idéntico al sistema
que se encuentra en muchos ejidos, con la única diferencia de que en este
último la comunidad ha llenado las formalidades necesarias para hacer que
las tierras que Je pertenecían de hecho se le reconozcan en derecho bajo las
leyes de la reforma agraria. Es imposible determinar la proporción de agricultores o de tierra agrícola de la Cuenca del Bajo Papaloapan a quienes se
aplica este sistema de tenencia; lo único que puede decirse es que tal proporción debe ser grande por todas las partes del área en que la agricultura de
subsistencia, ya sea sola o en combinación con la ganadería (esta última,
en propiedades privadas explotadas sobre bases individuales), es la base de
la economía.

LA

TENENCJA DE LA TIERRA EN LAS PROPIEDADES
PRIVADAS EXPLOTADAS INDIVIDUALMENTE

Propietarios-directores.
El manejo directo por el propietario es, por mucho, la forma más común
de tenencia de la tierra en las propiedades particulares explotadas individualmente, en la Cuenca del Bajo Papaloapan. Tanto en las propiedades
grandes como en las pequeñas, es lo más común que el propietario dirija
personalmente la empresa agrícola. Donde la tierra cultivable de un ejido
ha sido parcelada entre sus miembros y cada persona cultiva únicamente su
14 JUAN B. Fmaao, ALFONSO MARQ.UEZ L. y ALFREDO ÜRTIZ D1! ZÁRATE, "Informe
agrícola económico de la Zona Norte de Acayucan, Ver.", manuscrito inédito .e n los
archivos de la Dirección de Economía, Comisión del Papaloapan, Ciudad Alemán,
Veracruz, 1949.
20

Gu1TEAAs, ob. cit., págs. 37-38.

611

�I

propia parcela, los ejidatarios son muy semejantes en muchos aspectos a los
pequeños propietarios que eJ.'Plotan directamente sus tierras.

Administradores _y mayordomos.
La direcci6n de las explotaciones agrícolas a través de administradores o
mayordomos se advierte en todos los municipios y es muy común en algunos
de ellos . Este rasgo se asocia con la existencia de explotaciones que son
en promedio más grandes que las dirigidas por sus propietarios. De las 5,000
explotaciones privadas de cinco hectáreas o más anotadas cm el Censo AgrícolaGanadero de 1950, cerca de una cuarta parte eran dirigidas por administradores, mientras un poco menos de las tres cuartas partes eran dirigidas
por sus propietarios. Aproximadamente la mitad de los directores anotados
eran administradores en siete municipios: Acula, Angel R. Cabada, Chacaltianguis, Tlacojalpan, Tesechoacán, Tenejapa de Mata y Playa Vicente. La
dirección por un administrador no parece estar íntimamente relacionado con
el grado de comercialización de la agricultura; este hecho ocurre en algunos
casos en haciendas comerciales y en otros en propiedades de prestigio; muchas de estas últimas se dedican a la ganadería.

Otros tipos de directores.
Otros tipos de directores alcanzan hasta el d~ez por ciento del número,
total solamente en cuatro municipios. En Chacaltianguis y Tesechoacán, propietarios y administradores alcanzaron el 85 y 82 por ciento de los directores
agrícolas anotados, respectivamente. En Hueyapan de Ocampo y en el ExDistrito de Choapan, Oaxaca, sólo alcanzaron un tercio del total. Sin embargo, en estos dos últimos casos el número total de directores agrícolas anotado es pequeño. En Hueyapan de Ocampo, los arrendatarios manejaron
25 de las 43 explotaciones registradas. En Choapan, 41 de las 63 propiedades registradas, de más de cinco hectáreas, eran dirigidas por personas
que fueron clasificadas en la categoría residual, la mayor parte de las cuales eran indudablemente lideres de comunidades, reportando _la propiedad
común de éstas.
Desgraciadamente, los censos agrícolas no aclaran algunos de los arreglos
de tenencia más importantes encontrados en el campo. Una práctica que
parece estar muy generalizada aún en las zonas de agricultura comercial es
el "préstamo de tierras". Bajo este sistema, una familia sin tierra recibe
"en préstamo" hasta una o aún dos hectáreas de tierra de propiedad pri-

612

vada para la producción de cosechas de subsistencia; muy comúnmente el
propietario recibe también permiso para construir una vivienda en cualquier
otra parte de la tierra del dueño, sin pagar por estos privilegios nada en efectivo, bienes o trabajo. Cuando el propietario necesita trabajadores, sin embargo, se espera que el prestatario trabaje para él por un salario que no sea
ni mayor ni menor que el \igente en la regi6n. En áreas en las que la ganadería es importante, tales préstamos se hacen comúnmente por un período
de dos años, al final del cual se espera que el prestatario siembre pastos en
la tierra que ha estado utilizando, o que al menos lo deje para que crezcan
pastos naturales. En este caso parece ser que trabaja s6lo en raras ocasiones, si es que lo hace, para el propietario, a menos que acontezca que tenga
el carácter de empleado regular de la explotaci6n. 24
lntimamente relacionado con el sistema de préstamo de tierras se encuentra el sistema de colonos, tan común en muchas partes de la América Latina. 2;
Ambos son tan similares gue el sistema de prestar tierras puede considerarse
s6lo como una variante local de aquel modelo más común. 28 La principal
diferencia reside en el hecho de que la relación es un poco más formal en el
caso del colono. Muy a menudo las casas de los colonos, más comúnmente
conocidos como peones acasillados en México, se agrupan alrededor de la
del propietario o administrador, formando una ranchería. Desde el punto de
vista del propietario de la tierra, los colonos son trabajadores residentes permanentes, pero tienen derecho de cultivar una milpa, por su propia cuenta,
de comtruir una vivienda y de tener unas pocas cabezas de ganado, todo
ello en las tierras del dueño, como parte de su remuneración. Parecen tener
menor libertad de elección en sus propias labores agrícolas que los beneficiarios del sistema de "préstamo", y probablemente invierten más tiempo
• Este sistema, en la forma en que se describe para lai; regiones dedicadas principalmente a la ganadería, es probablemente, menos común en la Cuenca, que en el
norte de Veracruz, en donde el prestamista cultiva la tierra sólo un año y tiene,
además, la obligación de sembrar semillas de zacate, al mismo tiempo que siembra
maíz. DE LA P1tÑA, ob. cit., pág. 149. En los huizachales y en otras tierras parecidas,
de la Cuenca, el prestamista explota la tierra durante dos años y, en muchos casos,
ni siquiera siembra zacate despu~ de levantar su última cosecha.
tt

Ver ScnuLMAN, "Toe Colonos System ... ", ob. cit., y "A proposed Schema ... ",

ob. cit.
• El sistema de prestar tierras, con toda posibilidad, se desarrolló tomando como
modelo el siJtema de colonos, como uno de los cambios producidos por la Reforma
Agraria. De LA PEÑA (!bid., pág. 149), advierte que, antes de la Revolución, los
campesinos trabajaban por cuenta del dueño, un día a la semana sin remuneraci6n,
a cambio del usufructo de estas tierras. En la actualidad, el sistema más liberal que
se observa, tal vez se produjo por el hecho de que los campesinos pueden obtener tierras, tanto bajo la Ley de Tierras Ociosas, como en los ejidos.

613

�trabajando para el propietario. Probablemente debiera consíderárseles trabajadores agrícolas, mientras que los "prestatariosº debieran clasificarse más
lógicamente en la categoría de trabajador en parte y director en parte. Desde
el pUDto de vista del "prestatario" o colono, ambos sistemas son muy similares a él de tenencia comunal de la tierra examinado antes. En Sayula,
el préstamo de tierras existió juntamente con el sistema de propiedad colectiva por algún tiempo, pero recientemente se ha cambiado a un sistema de
renta convencional.
El arrendamiento
probablemente mucho más común de lo que aparece
en los censos agrícolas, en la Cuenca del ~ajo Papaloapan. Gran parte de la
producción de piña en las regiones de Loma Bonita e Isla se hace en tierras
rentadas; en Isla, aun los ganaderos propietarios de gTandes haciendas toman
tierras en arrendamiento para el propósito mencionado de producir piñas.io
Los indios de las tierras altas rentan tierra para sus cosechas cerca de Palmar, en la parte baja del municipio de Zongolica. El arrendamiento de tierras de pastos parece estar generalizado. En la ex-Hacienda de Nopalpan,
muchos campesinos rentan cien o doscientas hectáreas y cultivan una pequeña fracción, dedicando el resto a pastizales. M:ís a menudo, las tierras ganaderas se rentan sobre la base del número de cabezas que en ellas pastan~
dependiendo la cuantía de la renta de la calidad de los pastos, y de si el
terreno se encuentra cercado o no. 31 Muchos de los ejidos rentan parte de
sus tierras de pastos a personas ajenas, práctica que no se indica en modo
alguno en los censos por estar legalmente prohibida. Hubo un tiempo en
que nadie en Sayula pagaba renta ("paisaje" o."piso") por el uso de tierra
privada. Esta práctica se desarrolló cuando se puso en claro que ciertos
terrenos tenían propietarios, probablemente entre 1926 y 1928 cuando El
Aguila, compañía petrolera, rentó gran parte de la tierra en el área. Hoy,
la distinción básica se hace entre tierras de propiedad privada cercadas, y
otras tierras. En el primer caso debe pagarse una renta convencional de 800
mazorcas de maíz por milpa por la cosecha de la estación lluviosa, o 400 mazorcas por la cosecha de la estación seca. El monto de la renta no varía por
la calidad o la localización de la tierra. S6lo en el caso de una cosecha
escasa se modifica la renta, reduciéndola a la mitad o pidiendo únicamente
"lo que puedas dar". Si se practican otros cultivos diferentes al maíz, la
renta es pagada en este mismo cereal. Los miembros de la comunidad que
rentan tierras, en vez de cultivar las tierras comunales, dicen que lo hacen
así porque el terreno rentado se encuentra más cercano a su casa o porque

es

están acostumbrados a cultivar precisamente allí y no les agrada buscar nuevas tierras.12
Contrariamente a lo que sucede con los arrendatarios, los aparceros pueden registrarse en forma aceptablemente exhaustiva. Este tipo de trabajo
agrícola, o de dirección agrícola si es que el aparcero loma una parte suficientemente importante en la dirección de la explotación para considerarse
director, parece haber desaparecido casi por completo en la Cuenca del
Bajo Papaloapan, ya que únicamente poco más de 300 aparceros se registraron en el censo de explotaciones privadas de cinco o más hectáreas, y
ninguno se encontró en el campo.

RESUMEN

En suma, es impráctico analizar la tenencia de la tierra en la Cuenca del
Bajo Papaloapan en términos de la usual dicotomía de director-trabajador
agrícola, ya que la mayoría de sus moradores son directores, a la vez que la
mayoría son trabajadores agrícolas. Tal vez la mitad de los jefes de familia
dedicados a la agricultura asumen ambas funciones en grado importante,
aunque muchos de ellos no poseen tierra propia. El resto está probablemente dividido por partes iguales entre directores y trabajadores agrícolas.
La mayor parte de los directores son dueños del usufructo de la tierra que
cultivan, ya sea como propietarios o como ejidatarios. Estas personas su.man
probablemente !as tres cuartas partes de los directores agrícolas.
Prácticamente todos los demás son arrendatarios o administradores en grandes haciendas.

., Dato1 proporcionados por el Sr. Edward Hughes, por largos a:ños residente en
Isla. 1955. Cf. DH LA PHÑA, ob. cil., pág. 150.
n ]bid., págs, 149-150, 517.

614

ª

GutrERAS,

ob. cit., p!gs. 37-40.

615

��Hermanos" ("Societies of Brothers"); 2 en los Estados Unidos, "Los Cuáqueros" ( "Tre Quakers"), "El Servicio de la Comunidad" ("Community
Service") 8 Ma.ry P. Follet,4 así como otros que introdujeron la misma clase de
ideas.
En Holanda es muy conocido el pedagogo Kees Boeke, no sólo por el hecho
de que la Reina Juliana enviara a sus hijos a su escuela, sino también por sus
notables ideas en el campo de los estudios humanísticos, filosofía/ relaciones
sociales, etc.
Kees Boeke estaba tan posesionado de esas ideas, que excluyó de su sistema
educativo el gobierno de la mayoría y lo substituyó por un nuevo sistema de
gobierno, por comunidad, que él llamó "Sociocracia". Boeke sustentó conferencias sobre esta materia en todo el mundo, las cuales le dieron la impresión
de que muchas personas han empezado ya a ver los puntos débiles en el existente gobierno de las mayorías. Sin embargo -'-Concluyó- esas personas no
ven otra posibilidad y aceptan el principio parlamentario con su sistema de
mayoría de votos, como un gran adelanto, comparado con el viejo sistema autocrático.
¿Cuál fue el sistema que presentó Kees Boeke en lugar del sistema de gobierno de las mayorías y que le llamó "Sociocracia"?
La Sociocracia se basa en los mismos principios de la r~rrulación comunitaria, como acontece en el sistema familiar. El punto principal de esta política,
es que en una buena familia sus miembros llegan, por regla general, a un acuerdo, como resultado de la mutua consulta, esto es, contrariamente a la adopción
de las decisiones basadas en la mayoria de votos.
En un examen más concienzudo de este sistema sociocrático, surge el problema de que estos principios de mutua consulta y unanimidad, de acuerdo con
los cuales se gobierna una familia en armonía, pueden quizás ofrecer una solución a nuestras dificultades al presente. Hay grupos en los Estados Unidos
que han llegado a la conclusión de que, a la manera en que se gobiernan las
familias que viven en armonía, se puede encontrar una solución a muchas dificultades. Los "Hombres de Buena Voluntad" ( "Meo of GoodwiU") / por
ejemplo, han dicho acerca de esta materia: "Las naciones del mundo deben
considerarse como una gran familia humana en el futw·o". En Tite Fellowship
of the Picture, Percy Dearmer 1 dice: "La vida de la comunidad, en el fuTen Years of Community Living; The Plough Publishing Housc.
ª ARTBUR MoRGAN, Th11 Community o/ the Futur11 and the Futur, of Community;
Community Service Inc. and The Small Community by the same author.
• MI.RY P. FOLLET, The New State.
• KEEs BoEKE, Kindergemeenschap, págs. 41 y sigs.
• The Techniques of Goodwill, cap. l, pág. 6.
' Cotnmunity Service N~ws, marzo-abril de 1952, págs. 48 en adelante.
1

618

turo, será meramente una prolongación de la vida familiar, una mejor vida

familiar, en su nivel más alto11 •
En Inglaterra también se han observado ideas similares. En una declaraci6n oficial de una industria inglesa, por ejemplo, se dijo que: "Las raíces espirituales de la sociedad están formadas en las buenas relaciones sociales ...
La vida espiritual debe comenzar literalmente en el hogar, en la farnilia" .8
Aparte de esta mutua consulta y unanimidad, el sistema sociocrático se
basa en un cambio interior del hombre, es decir, que todos los miembros de
la comunidad deberán tener más interés y benevolencia por sus compañeros.
Solamente en el caso de que la idea de la comunidad sea realmente apreciada como una verdadera y común solución que se adhiera rígidamente a nuestras propias ideas y pequeños intereses, se podrá substituir el sistema del principio de la mayoría de votos, por una política más sociocrática.
¿ Por qué deberá la minoría estar sujeta a las decisiones de la mayoría, y
por quéi esta minoría, tiene que aceptar la decisión como nonna, en contra
de su voluntad?
Rousseau, 9 al contestar esta pregunta, llega a una construcción demasiado
sofistica.da, la que no proporciona una contestación satisfactoria. Subraya
que la validez de la decisión de la mayoría se ha alcanzado, mediante un
acuerdo y cuando éste ha sido aceptado, presupone unanimidad.
Kranenburg,1° acepta el principio de la mayoría, "porque en la práctica
es muy dificil llegar a un acuerdo y de cualquier manera, una decisión tiene
que ser hecha, bajo pena de causar un grave perjuicio, o aun la ruina del

grupo'&gt;.

La sociocracia está basada en la suposición de que tan pronto como el
cambio interior del hombre se haya realizado, entonces será verdaderamente
posible llegar a un completo acuerdo. Esta opinión está basada en la experiencia práctica obtenida con este principio de unanimidad.
Una de las objeciones a las decisiones basadas en una mayoría cuantitativa, es el hecho de que presupone que la mayoría abarca las mejores y más
talentosas ideas que muy pocas veces pertenecen a personas de los grupos de
la minoría.
Dlmcan Black 11 y Kenneth J. Arrow,12 indican que en caso de hacer la vota• Statement o/ Policy of Scott Bader and Co., Ltd. Wollastan, Northants, published
in Community Servke New of Sept.-Oct., 1952, pág. 1 LO.
' Du contrat social ou Principies du droit politique, libre IV, Ch. II, Des suffrages.
11 Algemente Staatsleer ( General PoliticaJ Science), 2nd. ed., pág. 138.
u DuNCAN Bu.cK, On the Rationale o/ Group Decisio11-Making, Journal of Political
Economy, vol. 56, feb. 1948, págs. 23-34.
u KP.sNuB J. Aiul.ow, Social Clioiu and Individual Values, 1951 1 págs. 2 y sig.

619

�ción de acuerdo con el principio de mayoria, dependerá de la manera d,
votar, cuál de las varias alternativas se selecciona. La tan llamada Hparadoja
de votación" ( es decir, que en caso de votar de acuerdo con el principio de
mayoría, se puede obtener un resultado contrario, puesto que hay más de
dos alternativas) puede ser explicada como sigue:
Supongamos que hay tres individuos, l, 2 y 3, y hay tres alternativas, A, B
y C, y el individuo No. 1 prefiere A, en lugar de B y B, en lugar de C; el individuo No. 2 prefiere la B, en lugar de la C y la C, en vez de la A, y el individuo No. 3 prefiere la C, en lugar de la A y la A en vez de la B; habrá entonces
una mayoría a favor de la A, en contra de B y de B en contra de C, consiguientemente, de A en contra de C, pero también habrá una mayoría a favor
de C en contra de A.
Puesto que hay más de dos alternativas, lo que generalmente será el caso,
podemos obtener una mayoría a favor de uno y a] mismo tiempo, uno a favor
de la posibilidad contraria. Esto depende del orden en que se distribuyan las
proposiciones.
De lo anterior¡ se desprende que el sistema de llegar a una decisión de
acuerdo con el principio de mayoría, es muy imperfecto.
La sociocracia se propone encontrar una solución, basada en un intercambio de ideas, lo cual es aceptable a la comunidad en su totalidad. En concreto: una síntesis de las ideas opuestas surgidas de la comunidad. Por lo
tanto, el propósito de cada miembro no deberá ser el de imponer su opirúón
sobre los demás, sino el de buscar conjuntamente la mejor solución para la
comunidad. La mutua oposición se convertir~ en cooperación armoniosa. Esto se puede llevar a la práctica, según Jo prueba lo siguiente acerca de las
"Comunidades del Trabajo" en Europa, en las cuales sus miembros tienen
diferentes conceptos de la vida ( católicos romanos, protestantes, libre-pensadores, comunistas), pero las cuales siempre funcionan satisfactoriamente.13
En todas partes se hacen esfuerzos por obtener un mejor orden social Se
han hecho detalladamente muchos planes para obtener un mejor orden social y de acuerdo con los mismos, se han formado muchos grupos, los cuales
tratan de darles una ejecución práctica. Se observa un cierto crecimiento
histórico sobre esta materia ( la abolición de la esclavitud, el socialismo, el
comunismo, la lucha. por una verdadera hermandad, ya sea basada en la
religión o no) .
La Segunda Guerra Mundial, ha sido un gran incentivo a estos esfuerzos.
Un ejemplo de este empeño para obtener un mejor orden es el de los "Seguidores de Bellamy". El propósito de este sistema es el de que el individuo re•
u Roon DU TEU., Communauté de Travail; l'explrience revolutionnaire. de Mare,l
Barbu. Presses Universitaires de Francc.

620

nun~ie de sus medios de p~oducci6n y trabajo, durante un cierto período de
su vida, a favor de la nacionalización de la industria. Con estos factores se
formará entonces una máquina productora. Después de esta renuncia cada
indi~d~o tendrá el derecho vitalicio de disponer de un poder de compra
eqwtat1vo; el valor total de este poder adquisitivo iguala el valor total de
los artículos disponibles y servicios.
Sin embargo, no se podrá introducir este sistema gradualmente. El mismo
se refiere a muchos de estos sistemas, los cuales se basan en ideales de mucho
alcance, los que no se encuentran en la práctica, y muchos de ellos terminan
en fracasos.
El sistema sociocrático, aunque en pequeña escala, ha sido llevado a cabo,

Y ~ basa po_r lo tanto 11en experiencia práctica. Se realizó durante un gran
penodo de ttempo en Werkplaats Kindergemeenschap" ("Taller de trabajo_ de la comunidad de los niños''), en Bilthoven, Holanda, en varias indus~ en Fr~cia, Suiza y Béigica, y en algunas comunidades religiosas e idea-

lísbcas y sociedades, como los Cuáqueros, la Sociedad de Hermanos, en Inglaterra, etc.

Capítulo II
Parte

Los

I

PRINCrPIOS SOCIOCRÁTICOS

KEEs BoEKE 11 DEFINE LA concepción de la Sociocracia como: gobierno y
control de una comunidad, a través de la misma comunidad, obteniendo así
la auto-disciplina de la propia comunidad.
Claire Huchet Bishop,15 introduce la concepción de la "Sociocracia11 en
los Estados Unidos. Especifica que esta concepción es original de Kees Boeke
Y la define como sigue: "cooperación entre aquellos que están en contra de
SÍ mismos". La esencia de este sistema es que verdaderamente la "oposición"
coopera, ya que ningún grupo se excluye; ni las clases pobres, ni las adineradas.
La diferencia de lo que generalmente conocemos como democracia, es que
• H Kus BOl!.KE, Redelijka Ordening van d, Men.sengemeenschap (Regulación Raaona) de la Comunidad del Pueblo), pág. 6.
• CUIRE BucHn B1sno, Ali Things Common, 1950, Harper and Brothers New
York, pig. 215.
'

621

�en una democracia las minorías comúnmente se excluyen del gobierno, mientras que en la Sociocracia se incluye la comunidad íntegra en el gobierno.
Este sistema salva muchos obstáculos y dificultades porque los oponentes
discuten los puntos sobre los cuales no están o no estarán de acuerdo. Esto
previene un mal entendimiento y crea una atmósfera de comprensión para el
punto de vista del oponente.
La sociocracia, por lo tanto, es una cierta forma de regulación de la comunidad. La regulación de la comunidad, debe entenderse incluyendo tanto a
la autonomía, como el auto-gobierno. Este sistema de regulación de la comunidad puede aplicarse a varias clases de comunidades, como escuelas, industrias, vida familiar, sociedades, comunidades políticas como el Estado, el
municipio, etc.
El método de la regulación de la comunidad, designado como sociocracia,
se caracteriza por los tres siguientes principios:
1) La comunidad se gobierna por la comunidad misma (autonomía y auto-gobierno) .
2) No habrá votación, pero los miembros o participantes, obtendrán una
decisión por mutua consulta, la cual será aceptable para todos. Por lo tanto,
no habrá oposición ni minorías oprimidas.
3) Estas decisiones se pueden obtener solamente, si todos los miembros o
participantes se ajustan, por sí mismos y con plena convicción a la causa
común, renunciando a sus propios intereses y puntos de vista. Es una necesidad, por lo tanto, el que todos los miembros adopten una actitud positiva
hacia el objetivo principal, y para obtener!~ es imperativo un cambio o ajuste interno.

11
LA APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS

SOCIOCRÁ.TICOS

ban en las clases, estaban separados de acuerdo con la edad, pero en salones escolares. Los mayores y los menores trabajan aquí como resultado d
.
'
e
1o cua1, se suprinuó
una separación eslricta de los niños y niñas menores y
mayores.1 6
''l\uestro objetivo\ dice Boeke, "es ayudar al niño a llegar a ser lo que
él es"; 17 y se puede formular, también, de la siguiente manera: "el objetivo
es un libre desarrollo del individuo hacia un miembro de la comunidad interiormente obligado".
Nadie, ~ice ~ees Boeke,18 se puede convertir repentinamente, para que
todo cambie en el en forma inmediata y desde ese momento sea una person
diferente. Precisamente, allí comienza el período de lucha y tensión sin e~
cual no es posible ninguna conversión. La afirmación del poder de
voluntad no es suficiente. La perseverancia y la paciencia son igualmente necesaria~, y esta es, dice Kees Boeke, la razón por la cual debemos educar. Debemos. de tratar de cambiar, durante un gran período de tiempo, la parte más
amugada de la personalidad, con devoción y perse,•erancia.10

l;

"No queremos -continúa posteriormente- preparar al niño para esta
socie~d, sino para vi¿r: Consiguientemente, con relación a la educación y
ensenanza, nu~s~s obJetlvos no son vagos y teóricos, sino que siempre conducen
a una, pos1C16n
en el campo de la práctica. Porque la vida exiae
reclama.
.
o
aones practicas. zo
"En el Taller de los Niños, se les ensefia, entre otras cosas, lo siguiente: responsabilidad, iniciativa, el plan de trabajo de un grupo, la consecución de
una ~olución aceptable para todos, el fomento del orden, sin obligación; el
traba.JO constante y progresistai sin supervisión, etc. Porque estas características Y otras similares, forjarán en el hombre una personalidad y lo harán un
miembro estimable de la gran familia que es Ja bumanidad". 2 1
Una característica esencial del sistema, referente al "Taller de Trabajo",
es el hecho de que la mayoría tiene la responsabilidad por la propia vida de la
comunidad, así es como el sentido de la responsabilidad se fomenta en todos.

POR EL "TALLER DE TRABAJO DE LA
COMUNIDAD DE

Los NIÑos",

EN BILTHOVRN

CoMo RESULTADO oE LA aplicación de este sistema al "Taller de Trabajo"
no hay ninguna tensión, ni descanso, como se observa en la mayoría de las
escuelas. El objetivo principal, en este taller de trabajo, es: una comunidad
en la cual los niños se puedan formar y educar por sí mismos.
El "Taller de Trabajo", puede considerarse que está en el mismo nivel que
las escuelas elementales y secundarias. Originalmente, los niños no trabaja•

622

11
KEEs BOEKE, Eén Kindergemeenschap in J&gt;laats van vele scholen (La Comunidad
de los Niños, en Jugar de muchas escuelas), pág. S.
• " KEEs BOEXE, Kindergemeenschap (La Comunidad d~ los Niños), pág. 38. También, Education for Community (publicada por Cornmunity Service Inc.), pág. 7,
donde apareren ideas similares.

: Kns
Kus

K'.ndergemee11schap (La Comunidad de los Niños), pág. 30.
Kmdergemeenschap (La Comunidad de los Niños). pág. 31.
Se pueden encontrar ideas similares en Vi'~r. CuYToN BowE.R, Moral and Spiritual
V~lues in Education (Kentucky Depto. of Education, Frankfu.rt, Ky. Educational Bulu

BoEKE,

BoEKE.,

letin, vol. XVII, No. 11, enero, 1950).
11

Ktr;s BoEKE, Killdergemunschap (La Comunidad de los Niños), pág. 47.

623

�Kees Boeke especifica "que el arte y trabajo de la vida en la comunidad
se deben aprender. A la humanidad la amenaza la ruina porque este arte se
ha olvidado. Generación tras generación) crece sin enfrentarse con este problemaJ ni siquiera una sola vez, y no se indica ningún camino en el que se
pueda encontrar la solución. 22
Con relación a la compulsión Kees Boeke dice:

dualmente su capacidad de gobernarse a sí misma, de acuerdo con las reglas de la "Sociocracia".

III

23

UN EXAMEN MÁS CONCIENZUDO DE LOS PRINCIPIOS SOCIOCR.tTICOS

"Probablemente, no hay muchos que tienen conocimiento de los hechos
siguientes :

l. La ausencia de compulsión, causa la solución automática de muchas dificultades físicas.

PoR KEEs BoEKE

EN su PUBLICACIÓN Redelijke Ordening uan de Mensengemeenschap (página 20), Kees Boeke proporciona cuatro principios básicos para ser adopta-

2. Si alguien (en nuestro caso, un niño) ha estado bajo compulsión durante un largo período y entra en una atmósfera, sin ella, se conducirá excelentemente. Pero, después, seguirá un segundo período en que comienza a
descuidarse y después de esto, movido por un impulso interior, empezará a
ordenar su vida.

Se debe hacer un esfuerzo por cuidar tanto los intereses de cada individuo, como Jos de cada grupo, por igual.

3. Si se crea el orden, bajo compulsión, al principio se estará muy a gusto,
pero más tarde será muy dificil; si no se ejercita la compulsión, será lo con-

2. Cuando el interés del individuo se opone al interés de todos, este último, se deberá dejar en una posición subordinada.

trario".
Con la fuerza de lo anterior, Kees Boeke ha planeado su "Taller de Trabajo para Niños", de tal manera, que es una comunidad en la cual, por ejemplo, los niños se llaman "trabajadores" y los maestros "colaboradores, o compañeros de trabajo". Los "trabajadores", gozan de más libertad que en otras
instituciones educativas y los "compañeros de trabajo" se esfuerzan por que
los niños gobiernen la vida de 1a comunidad ellos mismos, tanto como sea
posible, en lugar de ejercer autoridad.
Muchos años de experiencia han mostrado que este sistema "sociocrático",
puesto en práctica, ha producido ventajas importantes.
La pequeña comunidad que es el "Taller de Trabajo" de Kees Boeke, prueba que se puede obtener cierta "auto-disciplina, de la comunidad". Por lo
tanto, dice Kees Boeke, en su Redelijke Ordening uan de Mensengemeenschap (páginas 8 y 9), una comunidad de niños como ésa, "ofrece todas las
posibilidades para el aprendizaje del vivir y trabajar conjuntamente, y de
que si la enseñanza y la educación se proporcionaran en estas comunidades
de niños, en lugar de hacerlo en las escuelas, la comunidad total probaría gra•
22

KEES BoEKE,

Kindergemeenschap (La Comunidad de los Niños), pág. 62.
pág. 61.

» Ki,:zs BoEKE, Kindergemee11sc/1ap (La Comunidad de los Niños),

624

dos por cada grupo, ya sea pequeño o grande, que desee empezar a trabajar,
de la siguiente manera:

1;

3. En cada aspecto se deberá buscar la solución con la cual todos puedan
estar de acuerdo. El resultado es de que tan pronto como se haya logrado
un acuerdo, puede continuar la acción colectiva.
4. Debemos apegarnos a los acuerdos que nos hayamos hecho a sí mismos,
a los que fueron hechos por aquellos en quienes hemos depositado nuestra
confianza, mientras estén en vigor.
Kees Boeke no ve la solución de nuestras dificultades políticas actuales en
una dictadura, ni en un sistema parlamentario, sino en un sistema que él describe en detalle, como sigue:
El critica el sistema de votación actual y el sistema parlamentario de mayoría de votos. Estos deberían ser substituídos por un sistema original, mucho
más al estilo clásico, el que está basado en el principio de auto-disciplina y la
cooperación de oponentes eventuales.
De acuerdo con Kees Boeke, el sistema de partidos de representación proporcional, como el de Holanda, debería ser substituido por un sistema geográfico, como en el sistema distrital, para que la población pueda tener influencia en un cuerpo representante, de una manera diferente.
La comunidad, entonces, no se dividirá inmediatamente en partidos polí-

625

�ticos, como sucede actualmente, sino que la población se dividirá en "vecindades". Los habitantes de una ,·ecindad ( de 100 a 150 personas)~ deberán
efectuar regularmente una junta, llamada "Junta de la Vecindad".
En cada junta, de esta clase, después de mutua consulta, se deberá nombrar por unanimidad un delegado para que repx:esente "la wcindad., en una
junta de distrito.
Un distrito tendrá un promedio de 6,000 personas aproximadamente. Si en
el transcurso de una junta de vecindad, los miembros no se ponen de acuerdo para nombrar un delegado, esta vecindad no será representada en la junta
de distrito.
Los representantes de 40 distritos, aproximadamente, formarán una "J unta de Dístrito", la cual actúa a favor de 240,000 personas aproximadamente.
Amsterdam, la capital de Holanda, tendría en ese caso cuatro ''Juntas de Distrito".
Finalmente, tendrla que establecerse una "Junta Nacional". Suponiendo que
todos los distritos hubiesen encontrado una persona de la confianza de todos
en el distrito., los intereses de todos los distritos tendrían que manifestarse
durante la "Junta Nacional".
Kees Boeke lo explica así:
"Tenemos que acostumbrarnos a la idea de que un delegado, de hecho,
tiene la confianza del grupo entero". "Una condición esencial de la Sociocracia es que d delegado posea la confianza de todos". 2~
Además de este sistema geográfico, se deberá efectuar un segundo sistema
de representación, viz: "La Representaci6n Funcional". Las diferentes industrias y profesiones envían delegados a las "juntas" primarias, secundarias y terciarias, si fuera necesario. Los delegados de estos diferentes cuerpas
de trabajadores en cada campo, deberán siempre estar disponibles para ofrecer su experimentado consejo al Gobierno, además del consejo de los delegados del distrito.
Contrariamente a lo que sucede en nuestro parlamento actual, en el que
rápidamente son tomados los votos tan pronto se observa que no hay una
unanimidad, de acuerdo con los principios sociocráticos, la votación no deberá efectuarse, sino solamente en casos e..xtremos.

IV
LA BASE

DE LA SoCJOCRAClA

No PUEDE OBTENERSE una solución que sea aceptable para todos y con la
que todos estén de acuerdo, si hay pocos votos solamente o bien cuando no
haya votación. Este medio de mutua consulta, deberá ir conjuntamente con
una disposición diferente de aquellos que fueron consultados. Los miembros
deberán apegarse más al objetivo común, y más a los intereses e ideas de sus
compañeros. En relación con esto, es interesante señalar la indicación hecha
por Arthur E. Morgan,2 5 entre "tolerancia y comprensión, en un aspecto, e
indolencia o compromiso, en el otro". Cuando se busca una solución a los
problemas, no se debe de tender a contraer un compromiso. Si es así, cada
quien tiene la impresión de que se han exchúdo algunas de sus buenas idea,¡
y, sin embargo, se adhiere a sus propios puntos de vista. El punto esencial es
que nuestras ideas no son óptimas y que nos podemos equivocar, así como de
que las opiniones contrarias deben complementarse y enriquecerse, unas con
las otras.
Una parte esencial de la sociocracia, es que ésta debe desem:se, en otras
palabras: que el hombre debe querer un cambio en su conducta y portarse
de una manera diferente frente a su semejante. Esta otra actitud hacia su
semejante, no es otra cosa, en esencia, que la renovación de la concepción
cristiana, tomada de los principios básicos del Evangelio: el amor a nuestro
prójimo, la solicitud para servirlo, la estimación y apreciación de la opinión
de los demás, la formación del sentido de la comunidad, etc.
La base cristiana del sistema sociocrático, es tan extensa y de un significado tan general, que puede igualmente expresarse en otros conceptos religiosos o términos humanísticos. Podemos decir que la sociocracia no está basada
solamente en el cristianismo, sino que descansa en una base más amplia, que
también la hace compatible con otros conceptos religiosos o humanístic.os.
Ya que la sociocracia debería abrir sus puertas a todos y desea ampliar ]a
cooperación entre todos los c¡edos e inclinaciones, podríamos decir que: la
sociocracia une a aquellos que no están unidos por ciertos vínculos de fe o
de inclinaciones políticas.
La sociocracia, considerada desde un punto de vista puramente práctico, es
un sistema en el que los intereses de cada quien se posponen y en el que, cada
individuo puede encontrar apoyo en el equilibrio armonioso entre el indivi-

!•

KEES BoEKE,

Redelijke Ordening van de Meruengemeenschap (Regulaci6n Ra-

cional de la Comunidad en el Pueblo), págs. 34 y 35.

626

" ARTHUR E. MoRGAN, Elements o/ Community Life, publicado en "Community
Service News" de mayo-junio, 1944, pág. 4,

627

�duo y el colecúvismo, entre el "yo" y el' ñosotros11 • Seg,m dice Mary P. Follet,2'
no deberíamos hacer ninguna diferenciaci6n entre el egotismo y el altruísmo: "Una acci6n hecha para nuestro propio beneficio, puede ser social y una
para otro no puede serlo".
El que una acci6n sea social o no, es muy importante. La sociocracia fo.
menta la sociabilidad con el propósito de que el miembro de la comunidad
actúe en forma más sociable.

V

LA.

TI.CNICA DE LA

de \'ez en cuando, pemútir a alguno de los mi
con los otros que haga lo qu
.
la embros que no esté de acuerdo
'
e meJor 1e p 1.ea De t
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oposición y sucederá que después d
·
es a manera se CVIta la
algún tiempo él . '
e que su plan haya estado en vigor por
, nusmo se retractará.
'
El procedimiento precedente será naturalmente más fá ·1 d 11
en una co~unidad de niños, que en una de adultos.
c1 e evar a cabo
.Con el f m de dar un ejemplo más de cómo se ractica
.
.
phcaré en seguida el sistema de juntas
,
ll p
la SOCJocrac1a, ex•
Trabajo de la Comunidad de los Niñ~'~;~th eva a
en el ''Taller de
su Ita se puede tratar lo siguiente:
'
l
oven: n una junta de con•

;bo

A: Proposiciones
B: Problemas

OCIOCRACIA

LA EXPERIENCIA nA demostrado a Kees Boeke, en la larga práctica de un
grupo que trabaja de acuerdo con lo reglamentos sociocráticos que se han
llegado a instituir ciertas reglas que, prácticamente, han probado ser necesa-

. se perdena
• muhLas. proposiciones se tratan primeramente, de 1o contrario
e o tiempo con los problemas y no habría tiempo suficiente para las .
ras.
pnme•

rias.

Para tratar lo relativo a las proposiciones' primero se Ieen. ..,
n..-.
..~yu és se con1
testan as preguntas. En seguida, se hacen las reformas. De
llega
•, .
esta manera se
ª una so1ucion, s1 todos están de acuerdo· La d..,.;..:6
'-'""" n comprende:

i en el transcurso de una junta los miembros no pueden llegar a un
acuerdo en ciertos puntos y
necesaria una solución, deberán decidir con
un procedimiento específico. En tal caso, los Cuáqueros por ejemplo, continúan su discusi6n hasta que hayan obtenido una solución. El sueño, el tiempo y el hambre, pueden agregar ciertos puntos de q_ivcrgencia.
Si es inevitable la votaci6n, como último recurso, en una emergencia, e requerirá una mayoría de 2/3, 70, 80 o 90)~Sin embargo 1 tendrá que permanecer como una solución de emergencia.
Uno puede ponerla así: Con el procedimiento actual el punto vital es la votación, mientra que con el procedimiento sociocrático, la vital está ,en la mutua con. ulta considerando la votación como una nue,•a excepción.
En caso de haber decisiones que tengan que ser aplazadas, por no habere logrado la unanimidad, uno puede aplicar el método de posponer la deci•
sión hasta que se llegue a un acuerdo.
Otro problema es el de saber cuánto tiempo será válida una decisión con
la cual ya se esté de acuerdo. En mi opinión, la solución más práctica parece
ser en el sentido de que la decisión permanezca válida, hasta que se refor•
me en una junta posterior, a menos, naturalmente, que se haya incluído el

l. Qué !&gt;e tiene que hacer;
2. Quién tiene que hacerlo;
3. Cuándo se tiene que hacer.

~ués que se ha hecho la decisión, se hace un informe, con el cual deberan estar todos de acuerdo.
, La deci ión puede er gerzeral o personal, si se refiere a un individuo, espe•
cificamentc. También puede referirse a un experimento.
haCuando se tratan los problemas, primero, se deben formular. Después se
cen preguntas a~crca de
mismos para entender y aclarar mejor el pro,.
blema. Después, sigue la ultuna formulación del problema. Los miembros
se pueden llevar el problema para estudiarlo en su casa o bien empeñarse
en obtener una solución inmediata. Todo depende si el problema puede ser
resuelto rápida y fácilmente.

!~

factor tiempo.
Es C\'Ídentc: que en la sociocracia no haya opo ición. in embargo, en algu·
nas ocasione será muy difícil alcanzar este e tado. ~imismo, será práctico,
• Th, Neu. Stat,, pág. 56.
1

628

629

�VI
SocrocRACIA y DEMOCRACIA

APARENTEMENTE, DE LO ANTERIOR, puede parecer que por "sociocracia" entendemos una forma de regulación comunitaria, en la que, ya sea directa o
indirectamente, la comunidad se gobierna a sí misma, de tal manera que
se obtienen las decisiones por unanimidad.

En mi opinión, "democracia" denota una forma de regulación comunil:iria, en la que la comunidad, ya sea directa o indirectamente, es gobernada
por aquellos que forman parte de la misma. En este caso, las decisiones pueden ser obtenidas, ya sea que estén basadas o no en la unanimidad. La sociocracia, por tanto, es más o menos una cierta forma de democracia.
La sociocracia es una forma de democracia que se empeña en obtener la
unanimidad; la importancia radica en la consecución de iina solución basada en mutua consulta, con la cual todos estén de acuerdo.
Otros autores, como es natural, tienen una visión muy amplia de la democracia. El profesor Kranenburg, en su "Algemene Staatsleer" ("Ciencia Política", en general, 2a. ed. pág. 80), trata de la división de las diferentes formas de Estado, en Monarquía, Oligarquía y Democracia. Como característica de esta última, indica que toda la gente l el pueblo) lleva el peso de los
interese.5 colectivos, respecto de los cuales tiene el de1·ccho de decir o manifestar su opinión.
En los Estados modernos y de gran extensión geográfica, no es posible obtener una forma pura de Estado Democrático. Solamente conocen formas
mixtas, democracias moderadas :

da en manos del pueblo. Si aceptamos el concepto mencionado, entonces,
al parecer también comprenderíamos al concepto "sociocracia".
De acuerdo con el profesor Kohnstamm 27 , la "democracia,, es una idea,
es un ideal por realizarse, que debería gobernar nuestra lucha en el orden social. Considera a la democracia como una tarea infinita a la que solamente
puede acercársele.
"Las dos reglas principales, en una democracia, son en el sentido de que
cada individuo debería tener influencia en el Estado, y de que cada uno debcrJa ser responsable del progreso de las cosas. Y nadie debería tener poder
sobre otros, a menos que fuera claramente especificado, en qué modo y de
quién es responsable. Eso no quiere decir, por supuesto, que todos deberían
tener el mismo poder y que no debería de haber líderes".
Estoy de acuerdo con el punto de vista del profesor Kohnstamm de que en
una democracia ideal, como en la sociocracia, no se puede abolir el liderato.
El liderato debe representar a la comunidad. Todos, sin embargo, son responsables de la misma. La sociocracia reconoce la inigualdad del hombre en
el sentido de que uno es más capaz de ocupar un puesto directivo que otro.

Mary Follet, 28 cuando trata de la democracia nos da una concepción de
ellaJ que comprenda a la sociocracia. Esta autora le da importancia vital al
concepto "hacerlo uno mismo" : "Siempre ser el actor y nunca el espectador,
es el reglamento de la nueva democracia". "La democracia es todo construyendo solamente una vida, no mi vida y otros, no el individuo y el Estado,
sino mi \Ída vinculada a la de otros, el individuo que es el Estado, y el Estado que es el individuo". 29

VII

1. El gobierno de los representantes del pueblo, con sistema parlamentario (Inglaterra, Francia, los países Escandinavos, Bélgica, Holanda1 las Posesiones Británicas) .
2. El gobierno de los representantes del pueblo, con separación de Poderes (Estados Unidos, y los Estados modelados siguiendo este ejemplo).

3. El gobierno de los representantes del pueblo, controlado por influencia
directa del pueblo (referéndum e iniciativa del pueblo) (Suiza).
Como última característica de la "democracia", el profesor Kranenburg
considera el hecho de que, en el último recurso, todo el poder decisivo que-

630

SocIOCRACIA y ARISTOCRACIA

Sr COLOCAMOS EL CONCEPTO de "sociocracia", contra el de "aristocracia", tendremos que definir primero el último. El historiador griego Polybios, 30 nos
proporciona una teoría del origen de la aristocracia. De acuerdo con Polybios,
21

lfandelinge11 van de Verenninging voor Wijsbegeerte des Rechts (Procedimientos
de la Sociedad de Filosofía y Letras), IX, 1925, pág. 1l.
~ MAav Foun, Th11 New State, pág. 243.
211
MARY FOLLET, The New State, pág. 156.
• Tomado del profesor KRANENBURO, Algt1mene Staatsleer ("Ciencia Política en
General''), 2a. ed., págs. 82 y sigs.

631

�la monarquía absoluta (autocracia) es la forma más antigua de organización
constitucional lo cual debería considerarse como un punto initial.
Los más v;lientes y los más fuertes, tomaban los puestos y de este liderato
• se desarrollaba gradualmente el reinato. Mientras que estos reyes atendieron
a sus súbditos propiamente, esta forma de gobierno funcionó sin ninguna
f ricci6n. Sin embargo, los sucesores de los primeros reyes fueron los que satisfacían más sus necesidades materiales a costa de sus súbditos. Esto ocasionó
una envidia creciente, vejaciones, odio y, finalmente 1 venganza. El reinado
entonces degeneraba en tiranía, causando la rebelión de sus súbditos. Esta
rebelión no se originaba entre los plebeyos, sino entre la nobleza, entre los
más soberbios y más valientes, porque ellos eran los que menos podían soportar el engreimiento de los gobernantes. A causa del disgusto general, ocasionado por el gobierno degenerado del rey, estos rebeldes dirigidos por el mejor
(el "aristoi") , finalmente, obtuvieron el suficiente resp~d~ de las masas; a
tal grado, que la monarquía absoluta fue abolida y substJ.twda por el gobierno de estos "aristoi", la aristocracia (igual a gobierno por el mejor).
En mi opini6n, la "aristocracia" se puede definir como la forma de ~obierno de la comunidad, en la cual las decisiones fundamentales, con relac16n
al gobierno de la comunidad, están en las manos de un ~upo_ pe~ueño, el
cual, como tal, en virtud de su origen o facultades, ha sido hist6ncamente
determinado.
La diferencia entre Sociocracia y aristocracia es que un gobernador arist6crata se elige él mismo, en vez de ser elegido, y que no abdica cuan~o la
comunidad ya no está de acuerdo con su gobierno. En tal caso, el gobierno
de una comunidad sociocrática desaprobaría esta política rotundamente. Además, los gobernantes aristocráticos, generalmente, se han otorgado más ~er
que el que se les ha conferido a los gobernantes en un Estado democrabc~
(el derecho a declarar la guerra, etc.). La comunidad no está muy f~miliarizada con el sistema aplicado en la aristocracia, por lo tanto se evitan
las tensiones en esta forma de Estado.
Si la dirección está en buenas manos, la aristocracia es verdaderamente una
buena fonna de gobierno. Sin embargo, si el pueblo no está de acuerdo con
la aristocracia, es porque sus deseos no se toman muy en cu~nta, no se
puede llevar a cabo esta forma de gobierno. Está basada especialmente en
la confianza.
La aplicación de la Sociocracia, de hecho, combinaría la aristocracia Y ~
democracia como así conocemos estos sistemas, puesto que los lideres elegt•
dos de ac;erdo con la Sociocracia, muy frecuentemente tienen los mismos
poderes que los líderes aristocráticos. Por otra parte, te~drían que_ dar
cuenta de sus acciones a la comunidad, si se hubieran elegido ellos IIUSmOS

632

en una manera democrática, y tendrían que renunciar tan pronto como perdieran la confianza de la comunidad.
En nuestra literatura, no es nueva una síntesis de la democracia y la aris.
tocracia. De acuerdo con Ed. van Cleeff 31 "es deseable que en la sociedad
el verdaderamente mejor (el "aristoi"), esté en el control, es decir, aquellos
que superan a otros en el campo de la religión, ética, discernimiento y energía. Llamémosle el "principio aristocrático". Por otra parte, sin embargo,
si se acercaran tanto como fuera posible a la libertad del Reino de Dios,
sería necesario que estos líderes concedieran a los otros miembros de la
comunidad, la influencia más grande posible en el gobierno de la misma
("principio democrático"). Por lo tanto, el ideal es, ni aristocracia, sin más
(la cual conduce a la aristocracia), ni democracia, sin más (la cual conduce a] gobierno por las masas o anarquía respectivamente), sino "aristo-de•
mocracia" (que es la síntesis más precisa entre el principio aristocrático y
democrático") .82

Mary P. Follet, en su publicación The New State, pág. 157, hace la
siguiente consideración :

"La idea de democracia como representativa del deseo de todos, nos da un
nuevo concepto de aristocracia. Creemos en los pocos, pero no como oponentes de los muchos, sino solamente en conjunto con todos. Creemos también en la influencia de los buenos y de los inteligentes; pero éstos deberían
ejercer su influencia dentro del progreso social; debe ser por acción y reacci6n, debe ser por una perspicaz penetración, debe ser por el instinto deportivo de recoger la pelota que alguien haya tirado".

VIII
SOCIOCRAOIA Y AUTOCRACIA

La concepción de "autocracia" puede definirse como una• forma de regulación de la comunidad, en la que las decisiones fundamentales, con respecto
al gobierno de la misma, están en las manos de uno o varios líderes, quienes
se han constituido a sí mismos como tales.
En una autocracia, como sucede con la aristocracia, el gobierno está en
11

Eo. \'AN CLEEFP, Social-economische Ordening, págs. 23 y u.
• MRs. A. E. TALENs-EBBENS, Van Democratie tot A.risto-dentocratie, publicada
en "Door Inzicht tot Daad" {Manndblad van de Broederschaps-federatie), 1946.

633

H.41

�las manos de uno solo o unos pocos, mientras que el pueblo no tiene voto,
aunque muchas veces parezca que lo tiene. En la autocracia, existe el peligro de que a la larga la gente pierde la confianza en su gobierno, pero esta
falta de confianza siempre es justificada. Cuando un aristócrata se puede
referir frecuentemente a su linaje, un autócrata se lo adjudica, sin miramientos. No obstante que la afirmación de que un aristócrata siempre será
más capaz de gobernar que un autócrata, es discutible, pues se dice que un
aristócrata, como resultado de su educación y tradiciones familiares, ha tenido más oportunidades de adquirir las facultades que se necesitan para ~
bemar debidamente.

.

Comparada con la autocracia, la Sociocracia ofrece la ventaja de que 1a
gente, no solamente tiene confianza en el gobierno sino que, en esta última,
el pueblo mismo ayuda a formar el gobierno y a hacerse responsable de él,
al pueblo le agrada que se le haga justicia, previniendo tensiones fatales, las
que suceden muy a menudo en la autocracia.

Capítulo III

1

1

,,
VENTAJAS DE LA SOCIOCRACIA

Si se llegara a introducir la sociocracia, habría menos tensión entre los directivos, y los miembros de la comunidad, porque esa dirección trataría de realizar aquellas ideas que ya existen en la comunidad. Al mismo tiempo, habrá
menos oposición, porque ésta sería más o menos eliminada.
En segundo lugar, habría probablemente un aumento del sentido de comunidad porque se haría hincapié en el sentido que enlaza a los individuos
y no en cl que los divide. ConsiguientementeJ se construiría un puente entre

los diferentes grados políticos y las diferencias de clases y posición.

El sistema sociocrático tiene en común, con otros sistemas autocráticos,
que comprende la representación funcional (el concepto corporativo). ~a
habido oposición de este concepto porque también se propagó por los socialistas y fascistas nacionales.

En tercer lugar, en vista de que un grupo más homogéneo adoptaría una
det~~ada política, que no está basada en un compromiso de cada grupo
político, frecuentemente opuesto, se podría seguir una política más liberal
de la que se haría completamente responsable el grupo que está en el pode/
La política sería menos "parchada", porqué habría menos política oportunista.

Sin embargo, hace varios siglos, ya se había propagado por unos cuantos
que conocían las ventajas de la representación funcional.

Por lo que se refiere a la población, en la sociocracia, el énfasis debería
de substituirse de la cantidad, a la calidad de los electores.

La sociocracia nos hace pensar, en algunos de sus aspectos, en los sistemas autocráticos, los cuales -teóricamente.- contienen muchos conceptos apre•
ciables, los que no se aplican en la práctica y los que, en sí mismos o junta•
mente con ideas valiosas, acarrean resultados peligrosos. Como así sucede,
por ejemplo, en el caso de ciertas teorías nacional-socialistas. 33

Todas estas ventajas de la sociocracia son, en cierto modo, las mismas ventajas de que se vanagloriaba el socialismo. Es gracias a estas ventajas que
se le puede considerar bastante importante, y por lo que al principio muchos
cooperaron con la misma.

La sociocracia fomenta ciertos conceptos de tales sistemas (el reconocimiento del sentido de justicia en el pueblo, la representación funcional, la abolición de partidos políticos, promoción del sentido de comunida~, y el s_entido
de la solidaridad), sin estar sujeta, sin embargo, a las perspectivas peligr~
de tales sistemas (igualdad de partidos políticos, por presión de los de ~ha, opresión de las minorías, la imposición de una opinión pública, la ven•
ficación bajo presión de ciertas ideas políticas, supresión de libertad de expresión, etc.} .
~

~ las

Sin embargo, las objeciones relacionadas con el nacional-socialismo a causa

cuales este sistema estaba destinado a perecer, no son, ciertamente las
nusmas de la sociocracia.

Capítulo IV

DESVENTA] AS DE LA SOCIOCRACIA

Al tratar las desventajas de la sociocracia, surge el problema de ver si existe
11

634

ÜTTO KéiLLREUTER,

Grundriu der .Allgsmeinen Staatslehre.

y.na base universal para la vida de la comunidad verdadera, entre la gente
varias clases sociales y convicciones. Porque, si esta base no existiera,

de

635

�significaría que el sistema sería muy ineficaz para llevarlo a la ~ráctica. Si
analizamos más la base común, observamos lo siguiente: cuando mngún cred?
común puede ser la base de una comunidad, debería haber un concepto uruversal o una fe muy arraigada para substituir este credo común.
Los Cuáqueros se pueden citar como un ejemplo de esta comunidad sociocrática, si bien tienen un credo como base. Es muy dillcil reconocer un ~redo
común en la humanidad, puesto que muchos están separados por naciones,
partidos, religiones o ideales específicos.
,
.
.
Para comenzar la base común podría ser el interés comun. La sociocrac1a
podría ser del m'terés de todos, puesto que realmenle la prosperidad de la
comunidad es ventajosa para el individuo. Se podría desarrollar gradualmente una base más concreta, la base de la cual es la confianza común con
la posibilidad de trabajar con el pensamiento de unanimidad.
En segundo término, hay una oposición puramente práctica. ~i no se
llega a ningún acuerdo, habrá muchas discusiones, y la gente discute de
propósitos contrarios para luchar por obtener una solución aceptable para
todos.
Esta puede encontrarse por las tendencias idealistas de la prepara~i~n de
los miembros de renunciar a sus propios puntos de vista con el propos1to de
. .
.
obtener conjuntamente una solución satisfactoria. A~~smo, existe, como
una última posibilidad, la aplicación del sistema de votac1on co~o una emergencia en caso de que tenga que resolverse un problem~ ~ráctico dentro de
W1 determinado límite de tiempo. En lal caso, se requenna una gran mayoría de, digamos, 2/3, 80 o 90%.
)

Para los problemas que no necesiten una solución inmed~ata no :s ~ecesario este último recurso. En casos similares se podría aplicar el siguiente
método: los miembros se llevan el problema a su hogar y meditan sobre él
hasta que posteriormente, en otra discusión se obtenga unanimidad.
,
, " il
Otra desventaja de la sociocracia, sería que a la larga la mayona s enciosa" predominara, porque la gente más sensata es~a~ía preparada más
pronto para ceder en sus puntos de vista con el propos1to .de obtener. u_na
soluci6n co:mún. La minoría, la que, como suponemos, tlene una meJ0f
comprensión, finalmente, dejaría a la mayoría que act~a seg~ su_ voluntad. Este no es un peligro imaginario, principalm:nte s1 esta .~nona, mucho mejor preparada, renunciara a sus puntos de vista con facilid~d.
Otro peligro parecido, es el de que al tomar deci~iones, los meJores argu~
mentas no pesen en )a balanza, sino el poder convincente con que se pre
senten. El que habla más convincentemente, al último, obtendrá el apoy~
de la comunidad y aquellos que tienen proposiciones con mejores argumen·

tos, pero que no los pueden presentar con el mismo poder de convencimiento
no lo obtendrán.
'
No obstante, esto se puede aplicar también a un método de trabajo no
sociocrático. En caso de votación, el que tiene poderes más persuasivos, como
de ~~tumbre, o~ti~ne más votos aunque los argumentos a favor de otra propos1cmn sean mas nnportantes.
Ya se ha especificado, en lo anterior, que una tendencia hacia el idealismo ocasiona que los miembros tengan discusiones con muy pocos resultados
y, por consjguiente, con muy pocas soluciones. La organización se entotpecc
mucho, como sucedi6, por ejemplo, en el caso de la Liga de las Naciones,
antes de la guerra, en la cual, también para algunos asuntos la unanimidad era
necesaria.
Esta falta de idealismo suficiente, así como la ausencia de cooperación,
puede presentarse en otras formas también y puede aún conducir a cierta
clase de sabotaje, como así ha sucedido en la Organización de las Naciones
Unidas ( del así. llamado "derecho de veto" en el Consejo de Seguridad).
En las comumdades muy pequeñas, y solamente en donde se toman decisiones de menor importancia, será posible eludir la desventaja que presenta
la sociocracia, así corno el que algunos individuos ejerzan su voluntad usando
su veto, con lo cual la vida de la comunidad sería más o menos saboteada.
Sería posible dejar al recalcitrante que haga Jo que le parezca. La aplicación práctica de sus propias .ideas obtendría resultados indeseables.
~in embargo, hay algo que aminora esta clase de "sabotaje" y es lo si?'"ent:: en el caso de que estos individuos, por su obstinación, den una
unpresión desagradable y en muchos casos, hasta ridícula, motivará el que
no se les vuelva a elegir. Como las personas elegidas tratan de justificarse
_ante quienes los eligieron, en Ja medida de lo posible, ciertamente no desearían ser desagradables o parecer ridículas. Esta sería una razón suficiente
para cooperar en la obtención de una solución aceptable para todos.
Otra objeción de la sociocracia es, que mientras que en el caso de un sistema de partidos que votan, todos saben el programa del partido, en la sociocracia, un miembro de la junta de la "vecindad", en vista de la consulta
~radual, no sabe qué plan será ejecutado posteriormente y existe la posibilidad de que, al final, se adopte una política con la que él no esté de acuerdo.
Puede decirse que Jos lemas del partido, en la solidez de los cuales son
inducidos los electores a votar a favor de cierto partido político, por lo general, sólo permanecen como lemas, los que raras veces son llevados a la práctica.
Por lo tanto, esta última objeción, no pertenece exclusivamente a la sociocracia, sino también a todos los sistemas democráticos.
Una característica esencial de la sociocracia es el deseo de cooperación.

637

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos; Editorial Jus</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>escenografía rural. Su presencia en las peñas del vemlltantos está ya revestida de leyenda. Algo había de magistral sin "magíster" en su acercamiento a los nuevos para otorgar1es su propio don, en su implícita capacidad de
calar con un método nuevo en las superficies oscuras entre las que nos movemos sin problematizarlas. Macedomo poseyó la bondad, la reserva, la pericia morosa del verbo, el arte de quebrar todo hieratismo, de poner auténtica humildad en los más evidentes aciertos. Debió gozar sin duda de la felicidad y de la responsabilidad de ser escuchado con amor. Criollo a contrapelo de una república feliz, pensó, ironizó, poetizó, en actitud de veracidad
total. Su palabra se levantó llena de pasión, de íntimo y humano calor. Por
eso, como los payadores de ley y según la poética y melancólica metafísica
suya, debió morir con la dulce y absoluta convicción de que la muerte no
existe.
Los cantores crioUos, cuya rusticidad escondía una herencia intelectual de
centurias, en sus contrapuntos sometían la realidad a un agudo tratamiento
subjetivo. Partían de las cosas, de aquello que es corriente y común, pero buscaban su intimidad y recorrían, ascendentemente, el sentido de las palabras
fundamentales. Observaciones graves o risueñas se saturan entonces de originales inferencias plá ticas, trágicas, metafísicas. La palabra sorprende como revelación en la que se funda decisivamente todo destino. Macedonio,
como los payadores, tiene la intuición del hermetismo alógico que impulsa al
acontecer. El arte vale así como total expresión de vida. En esto Martín
Fierro, idealista absoluto, anticipa a Macedonio, a quien se aproxima también por la constn1cción enigmática, oracular, en que Ja palabra parece vencer la finitud. Con infatigable empuje su voz se abre a la existencia.
El gaucho, hombre-esencial, y Macedonio, sienten idéntica fe en la palabra
que da a ese mundo una particular necesidad y cercanía. "La obra hace a la
tierra ser una tierra" (Heidegger). En Macedonio sentimos culminar un largo
hábito poético que ha olvidado lo ins61ito en su remotis.imo origen y que, sin
embargo, alguna vez asaltó al hombre, asombrando su pensamiento. Vive
así la antiquísima experiencia poética del gaucho, sin traducirla literalmente.
Acaso el primer terreno firme del pensar argentino empiece en estas determinaciones de la ontología de Macedonio Fernández, que recoge, en su comportamiento frente al mundo, no un subjectum sino una substantia argentina.

328

Sección Tercera

HISTORIA

�lNDICE DE REALES CÉDULAS RELATIVAS A NUEVO LEÓN
1651-1820
ISRAEL CAVAZOS

GARZA

Universidad de Nuevo León

EN EL ARcmvo GENERAL DE LA NACIÓN, de la ciudad de México, existen,
entre otros, los ramos de "Reales Cédulas" y ''Duplicados'', o "Real Acuerdo";

con todas las disposiciones procedentes de la corona, o emanadas de la Real
Audiencia.
Del extenso catálogo de la primera de estas importantes secciones, compuesto por varias decenas de millares de tarjetas, entresacamos las que, directa
o indirectamente, se refieren a Nuevo León.
Muy pocos de estos documentos obran también en el Archivo Municipal de
Monterrey. En su mayoría son desconocidos, y aportan valiosas noticias sobre
la historia nuevoleonesa.

REALES CÉDULAS. SIGLO

XVII

Vol. 4, Exp. 56, J f.
Ordenando se mande por separado el azogue, para las minas de Almadén.
23 de noviembre de 1651.
Vol. 4, Exp. 59.
Que se cobren, por cada quintal de azogue, 15,000 maravedís de plata,
Y que se envíen para beneficiar las minas de Almadén. 23 de noviembre de
1651.

Vol. 9, Exp. 21, 2 fs.
Sobre gue se restituyan a las cajas reales, las libranzas del virrey conde de
Baños, pagadas a don Martín de Zavala. 21 de enero de 1666.
331

�Vol. 10, Exp. 106.
Ordenando cobrar las libranzas que de orden del conde de Baños recibió don Martín de Zavala. 9 de febrero de 1669.
Vol. 10, Exp. 125, 3 fi.
.
Sobre que se reintegren a las cajas reales las cantidades ~ue el virrey conde
de Baños hizo pagar a don Martín de Za,·ala. lo. de septiembre de 1669.
Vol. 11, Exp. 92, 1 f.
Se piden informes sobre si conviene aumentar el sueldo a don Juan de
Vergara, oficial del Tribunal de Cuentas. (Gobernador, después, del Nuern
Reino de León). 5 de julio de 1670.
Vol. 12, Exp. 66, 2 fs.
.
Que pague don Nicolás de Azcárraga, gobernador del Nuevo Remo de
León, 500 pesos, por la mala 1·csidencia que tomó a don Martín de Zavala Y
a don León de Alza. 16 de junio de 1671.
Vol. 13, Exp. 31, 2 fs.
.
Sobre que se saquen a pregón los oficios de república en el Nuevo Remo
de León, y concediendo escudo de armas a la ciudad de Monterrey. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 36, 2 fs.
Con copia del despacho que declara las penas impuestas al ~o~ernador del
Nuevo Reino de León, si permite que se hagan esclavos a los md10s, y lo demás sobre ello. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 38, 2 fs.
Sobre que se introduzcan en el N. Reino de León los derechos de alcabalas
y media anata. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 39.
Sobre que las minas del Nuevo Reino de León, paguen los derechos por
el plomo que producen. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 40, 2 fs.
Que la conversión de los indios se haga por predicaciones, congregándolos
y repartiéndoles tierras. 9 de mayo de 1672.
Vol. 14, Exp. 107.
.
Que se ordene la reducción y administración de los indios de Coahu1la Y
Nuevo Reino de León. 15 de febrero de 1675.
Vol. 17, Exp. 31.
.
Prohibiendo averiguar por indios a las puertas de la iglesia. S/f.

332

Vol. 18, Exp. 159.
Pidiendo infonnes acerca de la proposición que hace el gobernador del Nuevo Reino de León, para que se agregue la villa del Saltillo al lugar citado.
31 de diciembre de 1681.

Vol. 19, Exp. 51, 1

f.

Que por muerte del gobernador don Domingo de Vidagaray, se nombró a
don Juan de Echegaray (sic por Echeverría); mientras S. M . lo provea. 2 de
octubre de 1682.

Vol. 19, Exp. 78, 12 fs.
Que los oficiales reales de Veracruz, devuelvan a don Juan Pérez Merino
los donativos que dio, si falleciere antes de recibir el gobierno de la Florida.
Agregado el título de gobernador de aquella provincia. 30 de diciembre de

1682.
Vol. 19, Exp. 90, 2 fs.
Participa haber nombrado a don Juan Pérez Merint&gt; gobernador de la Florida, y lo que deberá ejecutar según indicación. 16 de febrero de 1683.

Vol. 19, Exp. 113, 2 fs.
Que informe de la pretensión de la ciudad de Monterrey, sobre que no se
nombre gobernador, sino juticia mayor y capitán a guerra; cuyo nombramiento
lo hará la Audiencia de México. 9 de julio de 1683.

Vol. 20, Exp. 73, 24 fs.

Que conforme a los papeles que remitió, se ponga remedio a la reducción
de indios del Nuevo Reino de León. S/a.
Vol. 21, Exp. 14, 2 fs.
Participa haber nombrado gobernador del Nuevo Reino de León a don
Juan Pérez Merino, y ordena que se le recoja lo demás, que queda nulo. 7 de
mayo de 1686.

Vol. 22, Exp.

104.

Que se averigüe lo maltratados que son los indios por los dueños de otras
haciendas, de las provincias de Río Verde, Taro.pico y Nuevo Reino de León.
25 de mayo de 1689.

Vol. 23, Exp. 93.
Sobre lo mismo.

Vol. 26, Exp. 143.
Ordena que se nombre capitán y gobernador del presidio de San Francisco
de Coahuila, a don Francisco Cuervo de Valdés. 30 de agosto de 1695.

333

�REALES CÉDULAS. SIGLO

XVIII

Vol. 3, Exp. 97, 2 fs.
Que se averigüen los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila
y Nuevo Reino de León. 12 de mayo de 1703.
Vol. 28, Exp. 69.
Sobre el modo de castigar a los indios en las provincias de Coahuila y N uevo Reino de León. S/a.
Vol. 32, Exp. 200.
Relitivo a las misiones de las provincias de Coahuila y N. Reino de León.
1705.
Vol. 34, Exp. 49, 2 f s.
Encargando cuiden mucho de la manutención y aumento de los indios y
buen t1·atamiento de los naturales. 20 de julio de 1709.
Vol. 34, Exp. 52, 2 f s.
Que se remitan a España los 8,000 peso&amp; con que ofrecieron servir a S. M.
Juan de Valdés y Cristóbal de Villarreal. 20 de julio de 1709.
Vol. 35, Exp. 22, 2 fs.
Sobre que se avisó a don Francisco Cuervo de Valdés, de la falta de ministros en el Nuevo México. 16 de febrero de 1711.
Vol. 30, Exp. 59.
Sobre fundación de misiones en Coah.uila y Nuevo Reino de León. 1701.
Vol. 36, Exp. 45, 2 fs.
Sobre destierro de los chichimecas que no se conviertan, en Tamaulipa y
la Sierra Gorda. 14 de agosto de 1713.
Vol. 36, Exp. 153, 1 f.
Que se intervenga en los abusos que cometen con los indios los escribanos
de cámaras y oficiales reales. S/ a.
Vol. 37, Exp. 57, 2 fs.
Aprueba la atención que se presta a los indios enfennos. S/a.
Vol. 37, Exp. 75, 3 f s.
Agradeciendo el interés en la reducción de los indios chichimecos. 10 de
febrero de 1716.
Vol. 40, Exp. 63, 1 f.
Recomendando la forma de reducción de los indios.
334

Vol. 40, Exp. 128, 4 fs.
Sobre consulta de la Sala del Crimen (de la que era alcalde el Lle. Francisco de Barbadillo Vitoria), para castigar a los salteadores de caminos. 14 de
noviembre de 1719.

Vol. 40, Exp. 162.
Disponiendo que los protectores de indios no tengan haciendas, comercio
ni estancias. 16 de diciembre de 1719.

Vol. 43, Exp. 10, 3 fs.
Sobre competencia entre franciscanos y jesuitas, para la convel}i6n de los
indios. 1722.

Vol. 43, Exp. 24, 11 fs.
Copia de la representación del oidor don Juan Picado Pacheco, sobre la
erección de obispados en Sonora y el Nuevo Reino de León. 22 de mayo de

1722.
Vol. 44, Exp. 124, J1 fs.
Solicitando que se informe, con autos, de Jas muertes ejecutadas por el gobernador del Nuevo Reino de León. 11 de diciembre de 1724.
Vol. 45, Exp. 108, 21 fs.

Solicitando que se informe, con autos, de los crímenes cometidos por el gobernador Francisco de Ilarbadillo Vitoria. 2· de junio de 1726.
Vol. 46, Exp. 91, 4 f s.

Aprobando la fundación del presidio de Boca de Leones, en el Nuevo Reino
de León. lo. de octubre de 1727.

Vol. 47, Exp. 106, 137 fs.
Relativo a la representación hecha por don Nicolás de Villalobos, sobre las
injusticias y muertes que sufren los naturales del Nuevo Reino de León, por
falta de protector. 2 de octubre de 1728.
Vol. 50, Exp. 89.
Acusando recibo de los mapas de las provincias internas que se han formado
en estos reinos. 1o. de agosto de 1731.
Vol. 55, Exp. 98, 4 fs.
Nombramiento de capitán de compañía del presiruo de San Gregario de
Cerralvo, hecho en Juan Antonio de Ochoa. 11 de octubre de 1735.

Vol. 56, Exp. 74, 3 fs.
Concediendo a los vecinos de Santiago de la Monclova, que siga de gobernador don Blas de la Garza Falc6n. 14 de octubre de 1736.
335

�Vol. 59, Exp. 65, 135 fs.
Ordenando se forme una junta que acuerde la forma de reducir a los indios. Incluye cartas de don Antonio Ladrón de Guevara, can informes sobre
la región. 10 de julio de 1739.

Vol. 61, Exp. 59, 4 fs.
Establecimiento del presidio del Sacramento, por don Bias de la Garza Falcón. 19 de julio de 1741.

Vol. 63, Exp. 38, 14 fs.
Que se ponga en ejecución la reducción de los indios del Nuevo Reino de
León. 13 de junio de J743.
Vol. 73, Exp. 10, 4 fs.

Enterado del aumento de poblaciones y reducciones de indios, conseguido
por el marqués del Castillo de Ayza, en el Nuevo Reino de León y Tamaulipas. 29 de enero de 1753.

Vol. 75, Exp. 86, 3 fs.
Pide informes de los procedimientos y excesos de don Francisco Gómez de
Algarín y don José Manuel de la Garza Falcón, oidores de la Audiencia de
Guadalajara. 18 de diciembre de 1755.
Vol. 79, Exp. 50, 2 fs.

Su Majestad aprueba las diligencias mandadas practicar en el nuevo mineral ( de la 1guana?), en el Nuevo Reino de León. 29 de marzo de 17 59.
Vol. 79, Exp. 60, 2 fs.

No se acepta la asignación hecha a don Manuel de Bahamonde, como capitán de infantería. 20 de abril de 1759.

Vol. 80, Exp. 23, l f.
Ordenando tome posesión de la alcaldía mayor de Chiclúcapa, Zimatlán
don Carlos de Velasco. (¿Quién después fue gobernador del Nuevo Reino
de León?). 7 de septiembre de 1760.
Vol. 81, Exp. 62.

Enterado del mejoramiento del mineral de la Iguana, y espera avisos relativos a este asunto. 19 de enero de 1761.

Vol. 81, Exp. 67, 1 f.
Ordenando se investigue si el gobernador del Nuevo Reino de León no ha
corregido sus vicios. 10 de febrero de 1781.
336

Vol. 82, Exp. 4, 2 fs.
Que se evite la despoblación del Nuevo Reino de León. 12 de enero de
1762.
Vol. 85, Exp. 267, 3 fs.
Aprobando las medidas tomadas para corregir los abusos con los indios, en
las misiones del Nuevo Reino de León. 24 de diciembre de 1764.
Vol. 85, E.«p. 247, 5 fs.
Relativo a los abusos cometidos contra los indios, por el corregidor de Santiago de los Valles, capitán Antonio Ladrón de Guevara. 3 de diciembre de
1764.
Vol. 93, Exp. 1, 2 /s.
Sustituyendo en el corregimiento al capitán Antonio Ladrón de Guevara con
don José Ordobas. 3 de julio de 1768.
Vol. 95, Exp. 65, 4 fs.
Pidiendo informes sobre las instancias del gobernador del Nuevo Reino de
León don Ignacio Wssel y Guimbarda. 8 de octubre de 1769.
Vol. 96, Exp. 93.
Pidiendo informes de las causas que hubieron para que no diera fianza el
alcalde mayor Antonio Ladrón de Guevara. 15 de abril de 1770.
Vol. 98, Exp. 15, 2 fs.
Que se dé cuenta de los empleos de oficiales que se provean para los presidios internos. 14 de enero de 1771.
Vol. 98, Exp. 108.

Enterado de que se concedió a don Antonio Ladrón de Guevara y a su hijo,
se posesionasen del corregimiento de Santiago de los Valles sin las formalidades
de estilo. 2 de mayo de 1771.
Vol. 100, Exp. 89, 1 f.
El gobernador de Coalrnila pide aumento de tropas para contener a los indios de esta provincia y del Nuevo Reino de León. 16 de marzo de 1772.
Vol. 103, Exp. 84.
Creación de una escuadra para contener a los indios de Coahuila. S/a.
Vol. 102, Exp. 108, 6 /s.
Ordenando que se erija en el Nuevo Reino de León el obispado, con el nombre que se cita. 25 de enero de 1773.

337
H22

�Vol. 103, Exp. 14, 1 f.
Que por lo informado a favor del teniente coronel don Francisco de Echeagaray, servidor interino del gobierno del Nuevo Reino de León, proponga a ese
oficial a lo que sea acreedor. 13 de julio de 1773.

Vol. 103, Exp. 121, 1 f.
Se concede el pase al visitador del Colegio Apostólico de Pachuca, don Fr.
Rafael Verger. 4 de noviembre de 1773.

Vol. 103, Exp. 122, 1 f.

Vol. 112, Exp. 158, 1

f.

Aprobando la Administración de Alcabalas del N. R. de León, en don Juan

María Rocicler. 21 de diciembre de 1777.
Vol. 114, Exp. 94, 1 f.
Recomendando que se dé empleo proporcionado a don Manuel de Santamaría y Escobedo. 2 de junio de 1778.

Vol. 115, Exp. 58, 1 f.

Aprobando la refonna del presidio de Monterrey, en el Nuevo Reino de León.
6 de noviembre de 1773.

Concediendo cuatro mil pesos a Fr. Antonio de Jesús Sacedón, obispo del
Nu'evo Reino de León. S/a.

Vol. 107, Exp. 279, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a] gobernador del Nuevo Reino de León,
don Melchor Vida) de Lorca y Villena. 28 de junio de 1776.

Pidiendo informe sobre si será conveniente que se establezca la catedral del
Nuevo Reino de León en la villa de Sta. Rosa, o en Linares. 1779.

Vol. 96, Exp. 11, 1 f.
Aprobando que se hubiese nombrado gobernador de la Colonia del Nuevo
Santander a don Vicente González de Santianés. 24 de enero de 1770.

Vol. 110, Exp. 157.
Que se mande relevar al gobernador Vicente González de Santianés. 18 de
febrero de 1777.
Vol. 110, Exp. 184, 1 f.
Relativo al nombramiento de gobernador de la provincia de Sonora, en don
Francisco de Echeagaray. 12 de mayo de 1777.

Vol. lll, Exp. 39, 5 fs.
Título de ciudad a la Villa de San Felipe de Linares, en el Nuevo Reino de
León. 19 de mayo de 1777.
Vol. 111, Exp. 45.
Referente al título de ciudad de la villa de San Felipe de Linares. 24 de mayo de 1777.
Vol. 111, Exp. 61, 2 fs.
Que se saquen en pública almoneda los oficios de regidores que se creen en la
villa de San Felipe de Linares, del Nuevo Reino de León, con motivo de habérsele concedido el título de ciudad. 19 de mayo de 1777.
Vol. II2, Exp. 84, 1 f.
Aprobando el gobierno conferido a don Francisco de Echeagaray, en la Colonia del Nuevo Santander. 15 de octubre de 1777.

338

Vol. 116, Exp. 64,

f.

2.

Vol. 116, Exp. 132, 1 f.
Que habiendo terminado su tiempo en el gobierno del Nuevo Reino de León,
don Melcbor Vidal de Lorca pase a España a terminar su mérito. 16 de marzo
de 1779.

Vol. 116, Exp. 229, 2 f.
Aprobando se restituya la compañía antigua para contener a los apaches, y
señalando sueldos. 9 de mayo de 1779.

Vol. 117, Exp. 70, 2 fs.
Que se dé posesión del gobierno del Nuevo Reino de León al teniente don
Vicente González de Santianés. 29 de julio de 1779.

Vol. JJ7,Exp. 163, 1 f.
Pidiendo infonnes sobre la instancia del coronel don Melchor Vida} de Larca, para que a su hijo don Manuel se le haga oficial. 29 de septiembre de 1779.

Vol. 117, Exp. 208, 2 fs.
Que se dé posesión de la alcaldía de Taxco a don Manuel de Santamaría y
Escobedo. 10 de noviembre de 1779.

Vol. 119, Exp. 28, 1 f.
Que se atienda a don Manuel de Bahamonde Vlllamil, alcalde mayor de Sayula. 3 de mayo de 1780.

Vol. 118, Exp. 89, 1 f.
Enterado de que se ha establecido el nuevo obispado en el Nuevo Reino de
León. lo. de febrero de 1780.

339

�Vol. 118, Exp. 102, 1 f.
Ordenando que a don Melchor Vida) de Lorca, que fue gobernador del Nuevo Reino de Le6n, se le conceda el grado de coronel vivo. 8 de febrero de

1780.

Vol. 124, Exp. 40, 2 fs.
Que al juez de la Acordada don Manuel de Santamaría, se le auxilie con
lo que necesite para el desempeño de su obligación. 31 de octubre de 1781.

Vol. 124, Exp. 69, 1 f.

Vol. 120, Exp. 74, 1 f.
Referente al nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León. expedido por el virrey a favor de don Vicente González de Santianés. 17 de marzo de 1781.

Que se informe sobre las milicias levantadas en Guadalajara y en Puerto
de la Navidad por el alcalde mayor de Sayula, don Manuel de Bahamonde.
18 de marzo de 1783.

Vol. 120, Exp. 98, 2 fs.
Encargando pase a formar las milicias de Sayula el alcalde mayor capitán
don Manuel de Bahamonde Villamil. 20 de marzo de 1781.

La Regencia de Guadalajara pide se aclaren las dificultades sobre los grados que han de tener Bahamonde, Mena y Sánchez. 27 de marzo de 1783.

Vol. 120, Exp. 113, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a don Vicente González de Santianés. 25
de marzo de 1781.

La Regencia de Guadalajara dio cuenta al virrey, del expediente formado
a resultas de un oficio del coronel don Manuel de Bahamonde, pidiéndole
declare a los oficiales del Batallón de Milicias Provinciales los fueros de la
Real Ordenanza. 27 de mano de 1783.

Vol. 120, Exp. 161, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a don Manuel de Bahamonde Villamil. 15
de mayo de 1781.
Vol. 122, Exp. 131, 2

fs.

Negando (?) el grado de coronel aJ alcalde mayor de Sayula, don Manuel
de Bahamonde. 27 de abril de 1782. (Le había sido concedido el 15 de mayo
del año anterior; véase Vol. 120, Exp. 161 ).

Vol. 124, Exp. 110.

Vol. 124, Exp. 111.

Sobre lo mismo del anterior.
Vol. 124, Exp. 128, 3

/s.

Concediendo al electo obispo del Nuevo Reino de León, Dn. Fr. Rafael

José Verger, 4,000 pesos de ayuda de costas; sobre el producto de la vacante
de dicho obispado, para los fines que se expresan. 5 de abril de 1783.
Vol. 125, Exp. 118, 2 fs.

Vol. 123, Exp. 16, 2 fs.

Sobre las deudas de don José Antonio Vázquez Montero a don Manuel de
Bahamonde. 20 de julio de 1782.
Vol. 123, Exp. 200, 2

Vol. 124, Exp. 109, 3 fs.

fs.

Sobre la solicitud de don Melchor Vida! de Lorca, sobre milicias. 8 de
diciembre de 1782.
Vol. 123, Exp. 214, 1 f.

Desaprobando el sueldo que se pagó al coronel don Manuel de Bahamonde.
15 de agosto de 1783.
Vol. 125, Exp. 136, 1

f.

Que, atendiéndose a los méritos del coronel Melchor Vida! de Lorca, se le
pague el sueldo de coronel vivo; o, en su defecto, se remita a España. 20 de
agosto de 1783.
Vol. 125, Exp. 151, 1

f.

Concediendo el grado de teniente coronel reformado a don Pedro de Barrio
Junco y Espriella, alcalde de Jilotepec. (Ex-gobernador del Nuevo Reino de
León). 27 de diciembre de 1782.

Relativo a los despachos de los alféreces de las Compañías Presidiales del
Nuevo Reino de León, a favor de Félix Ramírez y José Antonio de Urresti.
25 de agosto de 1783.

Vol. 121, Exp. 158, 4 fs.
Mandando se nombre juez de Acordada a don Manuel de Santamaría y
Escobedo. 31 de octubre de 1781.

Vol. 125, Exp. 237, 1 f.
Que se informe qué empleo es conveniente para el coronel Melchor Vidal
de Lorca. 30 de septiembre de 1783.

340

341

�Vol. 126, E.t p. 44, 2 fs.
Aprobando la erección de una ayudantía para instrucci6n de la tropa en
el Nuevo Reino de León, nombrando a don Manuel de Cueto. 24 de octubre
de 1783.

•

Vol. 126, Exp. 73, 1 f.
Negativa a la solicitud que hace doña Francisca Gertrudis Bosio, viuda de
don Francisco de Echeagaray, gobernador que fue de uevo Santander (y
de Sonora y el 1 uevo Reino de León), de la cuana parte de su ueldo. 7
de noviembre de 1783.
Vol. 124, Exp. 208, 2 {s.
Que el alcalde mayor de Sayula, don Manuel Bahamonde, sati faga la deuda. 18 de mayo de 1783.
Vol. 125, Exp. 172, 1 f.
Que se obligue a don Manuel de Bahrunonde, a pagar lo que deba a don
José Antonio Vázquez. 7 de septiembre de 1783.

Vol. 127, Exp. 64, 1 f.
Contestación sobre la deuda de don Manuel de Bahamonde, alcalde mayor de Sayula, con don Francisco Fernández Rábago, previniendo evacúen las
reales ordenanzas el expediente de Baharnonde. 18 de mayo de 1783.
Vol. 128, Exp. 20 (ó 120).
Aprobando el nombramiento de administrador de la Aduana del
Reino de León en don Francisco Ruiz de Tarifa. 8 de mayo de 1784.

uevo

Vol. 128, Exp. 53, 2 fs.
Declarando libre del derecho de media anata al gobernador y capitán general del uevo Reino de León don Vicente González de Santiané. 18 de
mayo de 1784.
Vol. 130, Exp. 178, 2

fs.

Aprobando la remisión de pistolas al
Nuevo Santander. 22 de abril de 1785.

ucvo Reino de León y Colonia del

Vol. 132, Exp. 6, 1 f.
Concediendo licencia para que se case, al capitán del uevo Reino de
León don Manuel Cueto, con doña Rosalía Quintana. 2 de
ptiernbre
de 1785.
Vol. 132, Exp. 37, 3 fs.
Acompañando la solicitud del capitán Manuel Gueto, para el grado de
teniente coronel, en las tropas del uevo Reino de León. 21 de ptiembre
de 1785.

342

Vol. 135, Exp. 5, J f.
Prorrogando por seis meses la licencia conque se halla en estos reinos don
Manuel de Cueto, capitán de las milicias del uevo Reino de León. 22
de septiembre de 1786.

f.

Vol. 133, Exp. 87, 1

Aprobando nombramientos en don Francisco Ruiz Tarifa para administrador de alcabalas de la villa de Atlixco, y para las del ue o Reino de
León a don Gaspar González. 11 de febrero de 1786.

Vol. 134, Exp. 134, 2

f.

Previniendo se promueva el cobro que resulta en contra del doctor Antonio
Bustamante. siendo gobernador del obispado de uevo Reino de León. 30
de julio de 1786.

Vol. 132, Exp. 44, 3

fs.

Acompañando la instancia del gobernador del Nuevo Reino de León,
don Vicente González de antianés, solicitando el grado de brigadier. 23 de
septiembre de 1785.

Vol. 136, Exp. 3, 1

f.

Que más adelante se atenderá a don Vicente González de Santiané , gobernador del uevo Reino de León, con el grado de brigadier que solicita.
13 de enero de 1787.

Vol. 139, Exp. 5, 1 f.
Que se informe qué empl o puede darse al coronel Manuel de Bahamonde,
como premio a su mérito y aptitud. 8 de enero de 1788.

Vol. 139, Exp. 52, 1 f.
Que se nombre en el gobierno del Nuevo Reino de León al coronel Manuel de Bahamondc, cuando se provea; o en otro que Je sea proponionado,
&lt;le acuerdo con su petición, ');7 de enero de 1788.

Vol. 132, Exp. 215, J f.
Aprueba se u pendiese el cumplimiento de la real orden que mandaba
colocar en el gobierno de Veracruz a don Jacobo Ugarte y Loyola, y en el
de Puebla a don felchor Vidal de Lorca. 27 de dlciembre de 1785.

Vol. 136, Exp. 125, 1 f.
Nombrando gobernador del
Lorca. 13 de marzo de 1787.

ucvo Santander a don Mel hor Vidal de

3'1-3

�Vol. 137, Exp. 66, 1 f.
Que se dé pose ·ión del gobierno de uevo Santander a don Melchor Vidal
de Lorca, supliendo al coronel don Diego Lozaga, capitán de granaderos del
Regimiento de la Corona y gobernador en comisi6n. 7 de junio de 1787.
Vol. 141, Exp. 104, 1 f.
Que se releve del gobierno del Nuevo Reino de Le6n al coronel don Vicente González de Santianés, y se nombre en su lugar al coronel don Manuel
de Bahamonde. 20 de octubre de 1788.

Vol. 142, Exp. 66, 1 /.
Aprobando los retiros concedidos a Antonio Puga, lldefonso de la Gana
y Manuel Goo.z.ález, de las milicias de la Colonia del Nuevo Santander. 17
de febrero de 1789.

Vol. 142, Exp. 74, 1 f.
Concediendo agregación en el Regimiento de Puebla, a don José María
de Echeagaray, capitán de una compañía volante del
uevo Reino de
León. S/a.

Vol. 143, Exp. 17, l f.
Disponiendo que a don Melchor Vidal de Lorca, se le coloque en la primera vacante que se presente en algún gobierno. 8 de mayo de 1789.
Vol. 144, Exp. 163, 4 fs.
visa lo resuelto en orden a la división y adjudicación del territorio del
uevo Reino de León; formación de estatutos para el gobierno de aquella
mitra; asignación y dotación de prevendas; situación de la silla episcopal; y
demás en los nueve puntos que comprende. 11 de noviembre de 1789.

Vol. 145, Exp. 9, ¡ f.
Concediendo a don Manuel de Cueto el hábito en la Orden de S ti
4 de enero de 1790.
an ago.
Vol. 145, Exp. 179, J /.
Ordenando. q~e se continúen los autos seguidos contra don Antonio Bustamante, canorugo de la Iglesia de Puebla, por el descubrimiento que le
resultó cuando fue gobernador del Obispado del Nuevo Reino de Leó 3
de marzo de 1790.
n.
Vol. 14-0, Exp. 11, l

Vol. 148, Exp. 267, J f.
De ente~ado sobre los autos contra don Antonio Bustamante, ex-gobernador del Obispado del uevo Reino de León. 7 de abril de 1791.
Vol. 148, Exp. 19, 1 f.
Concediendo a doña María Francisca Martín z, viuda del coronel don
Melchor ~dal de Lorca Y Villena, gobernador que fue del uevo Santander
una pem1on del Ramo de Vacantes Mayores y Menores. 9 de enero de 1791:
Vol. 148, &amp;p. 37, ¡ f.
Conc~diendo 400 pesos anuales de pensión a doña Maria Francisca Martinez, viuda de don Melchor Vida] de Lorca y Villena. S/a.
Vol. 149, Exp. 44, ¡

Vol. 144, Exp. 191.
Remitiendo la real cédula sobre el obispado del Nuevo Reino de León.
11 de noviembre de 1789.

Vol. 145, Exp. 18 (o 48), 2 fs.
Aprobando que los vecinos del uevo Santander paguen el 2 ¼ %, así
como los vecinos del Nuevo Reino de León; pero en calidad de aumento,
cuando cesen las hostilidades de los indios. 9 de mayo de 1790.

Vol. 143, Exp. 36, 1 f.
Que e informe sobre la solicitud de don Manuel de Cueto y Vicdma,
capitán de una compañía provincial de Río Salado, en el Nuevo Reino de
Le6n, para que se le conceda la merced de hábito en la Orden de Santiago.
13 de mayo de 1786.

344

f.

. Que co~ la mayor eficacia se continúen las diligencias para hacer efecuvo el remtegro del alcance del canónigo de Puebla, don Antonio Bustamante, e.x-gobernador de la mitra en el ucvo Reino de Le6 7 d
de 1790.
n.
e mayo

f.

B R«:111itiendo despacho de primer teniente de la Cía. Volante de San J
aubsta, en el uevo Reino de León, a don Juan Ignacio R ó 14uand
mayo de 1791.
am n.
e

Vol. 149, Exp. 62, ¡ f.
?onced.iendo al alférez de una de las compañías refonnadas del N
Remo de L , d J
1 R . . on, on uan de Valenzuela, pase a continuar su méritouevo
en
e egun1ento de Asturias. 19 de mayo de 179 l.
Vol. 152, Exp. 287, ¡ f.
Avisa
. el rec1'bo de 1a carta en que se dio cuenta del nomb
·
d
promor d I e dral d
ram.iento e
•
, e a ate
e Monterrey hecho en el Dr. don Antonio Ramón
Gómez de Canalizo. 15 de agosto de 1792.

345

�Vol. 153, Exp. 178, 1

f.

Concediendo licencia al capitán reformado de Ja comparua del
uevo
Reino de Le6n, la agregación en su clase al Escuadrón de Dragones de la
Habana. 13 de diciembre de 1792.

Vol. 142, Exp. 2, 2 /s.
Recuerda el crédito de 41 1000 reales que tiene don José Antonio Vázquez
contra don Manuel de Bahamonde, que es gobernador del uevo Reino de
León; )' previene se le estreche a satisfacci6n. 4 de enero de 1789.

Vol. 143, Exp. 136, 1 f.
Aprobando que se haya nombrado gobernador del ruevo Reino de León,
al coronel don Manuel de Bahamonde. 22 de julio de 1789.
Vol. 146, Exp. 172, 1 f.
Para que se dé pose í6n al coronel de milicias don Manuel de Bahamonde,
del gobierno del
uevo Reino de León, que se le ha conferido. 13 de
agosto de 1790.
Vol. 154, Exp. 295.
Que el gobernador del Nuevo Reino de León, don !anuel de Bahamonde,
pague lo que debe a don José Antonio Vázquez Valdovioos Montero Mayor
de Lugo. 9 de abril de 1793.

Vol. 140, Exp. S, l

Aprueba el nombramiento de gobernador poütico y militar de las Fron~
teras de San Luis Colotlán, en don Sim6n de Herrera y Leiva, capitán de
infa.nteóa de Zamora. 5 de mayo de 1788.

Vol. 141, Exp. 29, J f.
Sobre los hombres del Regimiento de Zamora, que fueron a la Habana
en la fragata de guerra "Santa Lucía". 17 de septiembre de 1788.
Vol. 144, Exp. 201, 1 f.
Niega a don José Simón de Herrera y Leiva el grado de teniente coronel,
que solicitó. / a.

Vol. 155, Exp. 7, 1 f.
Negando a don José Simón de Herrera y Leiva el grado de teniente cor~
nel. lo. de mayo de 1793.

f.

Concediendo licencia a Fr. •Juan Antonio de la Pareja,1 del Colegio Apost61ico de Propaganda Fide, de Pachuca, de la Orden de San Francisco,.
1

Vol. 157, Exp. 261, 1 f.
Que en vista de que el coronel Manuel de .Bahamonde1 se casó sin la licencia correspondiente, siendo gobernador del uevo Reino de Le6n, ce e
en su empleo y se proceda en su contra; nombrando en su Jugar a don José
Simón de Herrera y Leiva. 22 de abril de 1794.

Vol. 158, Exp. 208, 3

fs.

Participando lo representado por el obispo del
uevo Reino de León,
prefecto de misiones del Colegio de Pachuca, sobre la erección de otro en
la ciudad de Monterrey. 28 de julio de 1794.

Vol. 158, Exp. 242.
Que e le abonen los sueldos de capitán de caballería a don Manuel Cueto

de Viedma, del tiempo que permaneci6 en la Habana, siendo capitán presidia) del uevo Reino de Le6n. 14 de agosto de 1794.
Vol. 153, Exp. 127, 3

fs.

Participando haberse resuelto se fije la silla episcopal del

uevo Reino

de León en la ciudad de Monterrey. 10 de noviembre de 1792.

f.

Vol. 157, Exp. 197, 1

para colectar 40 religiosos sacerdotes, o diáconos te61ogos. 22 de mano

de 1794.

Había estado con el Ilmo. señor Vergcr en Monterrey.

Vol. 153,

Exp. 158.

Remitiendo el real despacho sobre que se fije la silla episcopal en Mon-

terrey. S/a.
Vol. 153, E.xp. 197.
Sobre el establecimiento de la siJla episcopal en Monterrey. /a.

Vol. 157, Exp. 263, 1 f.
Que el gobierno político y militar de las Fronteras de San Luis Ocotlán
~lará a cargo de don José Asencio de Uriarte, por promoción de don José
Sl.lDón de Herrera al gobierno del uevo Reino de León. 22 de abril de 1794.

Vol. 158, Exp. 186, 2 fs.
Ordenando que se dé posesión del gobierno d I uevo Reino de L 6n a}
capitán de infantería don Jo é Simón de Herrera y Leiva. 21 de julio de 1794.

Vol. 161, Exp. 36, 1 f.
Conced~cndo el grado de teniente coronel de infantería aJ gobernador del
Nuevo Remo de Le6n, don imón de Herrera y Leiva. 16 de mayo de 1795.

346
347

�Vol. 155, Exp. 32, 1 f.
Acompaña el real despacho de teniente segundo de la Compañía Volante
de San Juan Bautista de Horcasitas Punta de los Lampazos, del Nuevo Reino de
León, para don Juan de Castañeda. 13 de mayo de 1793.
Vol. 155, Exp. 251.
Despacho de alférez segundo de la compañía de San Juan Bautista, para
don Antonio Treviño. 16 de agosto de 1793.
Vol. 158, Exp. 214.
Despacho de segundo alférez de San Juan Bautista para don Angel Bochar
D'Oris. S/a.

Vol. 159, Exp. 189.
Previniendo que se coloque a don Angel Bochar D'Oris, en el Cuerpo dr
Ingenieros de las expediciones científicas. 24 de noviembre de 1794.

Vol. 161, Exp. 216, 2 fs.
Despacho de ayudante para el ingeniero Angel Bochart D'Oris, alférez de
la 2a. Cía., de la Punta de los Lampazos, en el Nuevo Reino de León. 10
de agosto de 1795.
Vol. 160, Exp. 74, I f.
Despachos para don Manuel de Santamarfa y otros militares. 4 de febrero
de 1795.

Vol. 161, Exp. 227, 1 f.
Concediendo al capitán del Regimiento de Infantería de Nueva España,
don Manuel de Santamaría, la merced de hábito en la Orden de Santiago.

13 de agosto de 1795.

Vol. 162, Exp. 67, I f.
Recomendación a favor del Dr. don José Ignacio de Arancibia, provisor y
vicario general de la Puebla de los Angeles, a fin de que se le nombre para
doctoral de aquella Santa Iglesia. 21 de octubre de 1795.
Vol. 162, Exp. 123, 2

/s.

R. de León, en favor del deán de la iglesia don Andrés Feliú y Tagores.
27 de enero de 1796.

Vol. 163, Exp. 69, 3 fs.
Enterado del expediente promovido contra el Dr. Fr. Servando Teresa de
Mier, religioso dominico, por haber predicado ·un sermón escandaloso el 12
de diciembre de 1794, en la Colegiata de Guadalupe. 10 de febrero de 1796.

Vol. 164, Exp. 218, 2 fs.
Participa haberse resuelto retener el expediente relativo al sermón que predicó en la Colegiata de Guadalupe Fr. Servando Teresa de Mier, y ordena
que se deposite en su archivo el papel o tratado de geroglíficos de José Ignacio
Borunda. 10 de febrero de 1796.
Vol. 164, Exp. 253.
Incluyendo el despacho anterior.
Vol. 164, Exp. 86, 2 fs.
Enterado del estado que guardan las cuatro compaiúas volantes del Nuevo
Reino de León y Colonia del Nuevo Santander, cuando las revistó el teniente
coronel Calleja; y concediendo gracia de inválidos en la clase de sargento al
cabo Margil González, por ser el único a quien corresponde. 28 de mayo
de 1796.

Vol. 164, Exp. 335, 2 fs.
Comunica haberse remitido al intendente de San Luis Potosí, el título de
escribano público de Cabildo, minas, registros de Real Hacienda y caja
marca de la ciudad de Monterrey, del Nuevo Reino de León a favor del
Lic. Mateo Lozano. 27 de agosto de 1796.
'

Vol. 146, Exp. 261.
Empleo de coronel del Regimiento de la Corona, a don Nemesio Salcedo,
teniente coronel del Regimiento de Navarra. S/a.
Vol. 155, Exp. 233, I f.
Concediendo a don Nemesio Salcedo el grado de brigadier. 6 de agosto
de 1793.

Participa haberse aprobado el nombramiento de gobernador de la Mitra
del Nuevo Reino de León, hecho a don Gaspar González Cándamo, canónigo
de Guadalajara; así como también la asignación de renta que se le señaló
con este motivo. 30 de octubre de 1795.

Vol. 164, Exp. 137.
Concediendo licencia al brigadier Nemesio Salcedo, para que vaya a España.
27 de agosto de 1796.

Vol. 163, Exp. 39, 1 f.
Remitiendo despachos de nombramiento de comisario general de Cruzada,
subdelegado de este ramo en segundo lugar, de la diócesis de Linares o N.

Vol. 167, Exp. 70, 3 fs.
Sobre la instancia de don Ramón Lazo de la Vega, demandando al coronel
Manuel de Bahamonde la alimentación de su hijo Manuel. Remite la co-

348

349

�pia de la instancia de don Ramón contra su yerno Bahamonde, sobre los
18,000 pesos que le debe por alimentación de su hijo. 22 de mayo de 1797.

Vol. 170, Exp. 20, 1 f.
Enterado del arreglo de las milicias provinciales y fijas de la frontera del
Nuevo Reino de León, y aprueba los nombramientos hechos en los mismos. 12
de junio de 1798.

Vol. 172, Exp. 5, 2 fs.
Indultando a don Manuel de Bahamonde, por la falta que cometió al casarse sin licencia cuando era gobernador del N. R. de León. 9 de enero de

1799.
Vol. 172, Exp. 23, I f.
Enterado de permanecer tranquilas las fronteras del N. R. de León y Nuevo
Santander de los indios lipanes y bárbaros. 9 de abril de 1799.

Vol. 170, Exp. 62, I f.
Comunicando las promociones de don Ramón Gómez de Canalizo y de
don Andrés !más de Altolaguirrc, para arcediano y chantre de la Iglesia del

Vol. 173, Exp. 61, 1 f.
Sobre lo mismo. 2 de junio de 1799.

Nuevo Reino de León. 23 de junio de 1798.

Vol. 173, Exp. 95, 1 f.
Sobre lo mismo. 10 de junio de 1799.

Vol. 170, Exp. 23S, 1 f.
Despachos de teniente de milicias del Nuevo Reino de León, para José
Cipriano Arizpe y Vicente Ved.ia y Pinto. 7 de agosto de 1798.
Vol. 170, Exp. 2S6, 2 fs.
Suspendiendo la pensión que tiene de vacantes mayores y menores la viuda
de don Melchor Vida! de Larca. 17 de agosto de 1798.
Vol. 171, Exp. 55, 1 f.
Comunicando haberse conferido la magistral de la catedral de México al
Dr. Gaspar González Cándamo, de la de Guadalajara. 26 de septiembre de

1798.
Vol. 171, Exp. 57, 1 f.
Confiriendo la dignidad de tesorero de la catedral del N. R. de León al
Dr. D. José María Gómez de Castro. 26 de septiembre de 1798.
Vol. 171, Exp. 134, 1 f.
Promoviendo a D. José Francisco López Portillo, racionero de la catedral
del N. R. de León a la dignidad de maestrescuela, de nueva creación, y colocando a D. Juan Ignacio Campos en la vacante del primero. 24 de octubre
de 1798.

Vol. 171, Exp. 245, 1 f.
Comunica el nombramiento del Lic. Miguel Ignacio Gárate, presbítero
abogado de la Real Audiencia de Guadalajara, a la canongía doctoral de la
Sta. Iglesia del N. R. de León, que se hallaba vacante por falta de D. Pedro
Ignacio Salazar. 22 de diciembre de 1798.
Vol. 171, Exp. 245, 1 f.
Concediendo dos canongías de mercedes, para don Juan Isidro Campos Y
D. José Vivero, en la Iglesia del N. R. de León. S/a.

350

Vol. 172, Exp. 276, 1 f.
Avisa que concedió una canongía en la catedral del N. R. de León a D.
Juan Antonio de la Peña. 24 de abril de 1799.
Vol. 173, Exp. 296, 1 f.
No concede al coronel Manuel de Bahamonde, que fue gobernador del N.
R de León, el sueldo que solicita; sino únicamente que se le coloque en
empleo arreglado a su categoría. 31 de agosto de 1799.
Vol. 174, Exp. 42, 2 fs.
. _R~mitiendo representaciones del obispo del N. R. de León, y cabildos ecle'SlaStlco y secular de la ciudad de Monterrey, tocante a la traslación de la sede
episcopal a la villa del Saltillo. 20 de septiembre de 1799.

Vol. 174, Exp. 160, 1 f.
Aprobación de que se haya conferido la Cía. de Dragones Provinciales de
Cadereyta a Pedro de Herrera, declarándole segundo comandante de las
Compañías Milicianas del N. R. de León; pero le niega el grado de teniente
coronel. 17 de noviembre de 1799.
Vol. 174, Exp. 170, 2 fs.
Pidiendo informes acerca de la prórroga del teniente coronel Simón de
Herrera, en el gobierno del N. R. de León, según Jo solicita el Ayuntamiento
de Monterrey. 23 de noviembre de 1799.
Vol. 174, Exp. 182, 1 f.
Concede retiro con goce de fuero y uso de uniforme a D. Antonio de Rive~ capitán de las Milicias Provinciales del Nuevo Reino de León, como lo
sohc1t6. 3 de diciembre de 1799.

351

�Vol. 175, Exp. 124, 1

f.

El Rey ha visto con satisfacción la prueba de fidelidad que ha dado el
chantre de la Iglesia Catedral del N. R. de León, Dr. Andrés Imás y Altolaguirre, y manda se le den expresivas gracias por su servicio. 30 de agosto
de 1800.
Vol. 176, Exp. 93, 1

f.

Se nombra a don Manuel Salcedo comandante general de las Provincias Internas de Oriente, en lugar del mariscal de campo don Pedro de Nava. 29
de agosto de 1800.
Vol. 178, Exp. 17, 2 fs.
Previniendo que se miren con atención y preferencia los recursos del Ayuntamiento de Monterrey, acerca de las frecuentes censuras que fulmina el obispo del N. R. de León por cualquier leve motivo. 22 de febrero de 1800.
Vol. 178, Exp. 20, 1 f.

Previene que se espere, por término que no exceda de seis meses, la posesión del racionero de la catedral del N. R. de León, D. José Ma. Ortigosa, a
causa de sus enfermedades. 22 de febrero de 1800.

Vol. 184, Exp. 3, 1 f.
Comunicando que se tenga presente a don Simón de Herrera, gobernador
del Nuevo Reino de León, para el grado de coronel, que había solicitado.
8 de enero de 1802.
Vol. 184, Exp. 7, lf.

Comunicando estar enterado de las novedades con los indios, en el Nuevo
Santander y Nuevo Reino de León. 12 de enero de 1802.
Vol. 184, Exp. 35, 1 f.
Concediendo agregación al Regimiento de Infantería de la Corona en
clase de teniente coronel, a Joaquín de Arredondo, primer teniente que1 fue
de las Guardias Españolas; indultándole del crimen de haberse e-asado sin
real licencia, ni la de sus padres. 11 de febrero de 1802.
Vol. 187, Exp. 295, 2 fs.

Relevando de secretario de la Comandancia de las Provincias Internas de
Oriente a don Manuel Merino, y nombrando en su lugar a don Bernardo
Villamil. 8 de noviembre de 1803.
Vol. 188, Exp. 251, 2 fs.

Para que don Bernardo Villami1, capitán de la Segunda Cía. Volante de
REALES cÉDULAS. StOLO XIX

Vol. 179, Exp. 144, I f.
Concediendo al obispo del Nuevo Reino de León, don Primo Feliciano
Marin de Porras, 4,000 pesos del ramo de vacantes mayores y menores. 28
de dicembre de 1801.
Vol. 182, Exp. 58, 2 fs.

Participando lo resuelto en la instancia del Cabildo de la Iglesia del Nuevo
Reino de León, acerca de que se suspendiera la suspensión de prebendas de
aumento, y ordenándole disponga la dimisión de los últimos cuadrantes de
aquella mitra, con lo demás que expresa. 10 de junio de 1801.
Vol. 182, Exp. 65, 1 f.

Comunicando el nombramiento de don Agustín Madrigal, para una ración
de la Catedral de Monterrey. 24 de junio de 1801.
Vol. 183, Exp. 85, 1 f.

Nombramiento de comisario subdelegado de Cruzada, de la diócesis de Linares o Nuevo Reino de León, para don Andrés !más y Altolaguirre. 4 de
febrero de 1802.

352

la Colonia del Nuevo Santander, suceda a don Manuel Merino en la secre-

taría_ de la C~dancia de las Provincias Internas de Oriente, jubilado por
25 anos de serv1cio. lo. de noviembre de 1803.
Vol. 188, Exp. 202, 1

f.

Señaland~ el haber de que deben disfrutar los sargentos, cabos y soldados
de la Colorua de Nuevo Santander, Nuevo Reino de León y Baja California.
24 de agosto de 1803.
Vol. 190, Exp. 53, 1

f.

De acuerdo con el Consejo, se remite real despacho de 16 del corriente
mes~ en que se ordena dé cuenta de las providencias que se hayan tomado con
mo~ivo del extraordinario temporal que se expresa, en el Nuevo Reino de
Leon. 22 de junio de 1803.
Vol. 190, Exp. 1 IS, 1 f.

Avisa el Rey haberse concedido en la Santa Iglesia de Linares, una ración
al Br. don José Alejandro Vicente de la Garza. 24 de octubre de 1803.
Vol. 190, Exp. 141, 6 fs.

_Al virrey de Nueva España, participándole lo resuelto acerca de los valores
asignados a los oficios de regidores, de los ayuntamientos de San Luis Potosí
353
H23

�v Monterrey; con las declaraciones y lo demás que expresa. 28 de cliciembre
de 1803.
Vol. 192, Exp. 14, 2 fs.
No aprueba el nombramiento de provisor y vicario general de la diócesis
del Nuevo Reino de León, en el Lic. Fermín de Sada. 24 de febrero de 1804.
Vol. 192, Exp. 27, 2 fs.
Aprobando lo dispuesto en el descubrimiento que resultó al Dr. Antonio
Bustamante, cuando gobernó la mitra del Nuevo Reino de León. 24 de marzo
de 1804.
Vol. 192, Exp. 54, 4 fs.
Declarando que el virrey, como tal, debe conocer privativa y exclusivamente
de las instancias de los indios sobre su fundo legal, sea cual fuere el fuero de
los colindantes. 14 de mayo de 1804.
Vol. 192, Exp. 77, 1 f.
Avisando que están presentados a la cámara don Antonio Martín Fajardo,
teniente de cura de la vHla de Hincha (sic) y otros, para una ración de la
Catedral de Monterrey. 23 de junio de 1804.

Vol. 193, Exp. 70, 1 f.
Admite a don José Manuel Tamayo, racionero de la catedral del Nuevo
Reino de León, la renuncia que hace; conservándole los honores que solicita.
14 de octubre de 1804.
Vol. 194, Exp. 27, 1 f.
Negando el grado de teniente coronel del Regimiento de Infantería de la
Corona, de este reino o en el de México, o en último caso el sueldo de su
grado, a don Joaquín de Arredondo. 2 de febrero de 1804.
Vol. 194, Exp. 101, 3 fs.
Sobre el nuevo sistema en que deben gobernarse las Provincias Internas
y comunica que S. M. está conforme con el plan consultado por el señor generalísimo. 18 de mayo de 1804.
Vol. 194, Exp. 157, 1 f.
Ordenando que se tenga presente al teniente coronel Simón de Herrera,
gobernador del Nuevo Reino de León, por sus méritos. 31 de agosto de 1804.

Vol. 197, Exp. 278, 2 fs.
Nombrando capitán agregado al Cuerpo Volante de Caballetla de la Colonia de Nuevo Santander, al capitán Bernardo Villamil. 10 de diciembre
de 1806.
354

Vol. 199, Exp. 17, 5 /s.
Aprobando las providencias para el establecimiento de una nueva población, en el Nuevo Reino de León, con el nombre de San Carlos de Marín, y
haciéndole las prevenciones que se expresa. 16 de julio de 1807.
Vol. 203, Exp. 32, 1 f.
El Rey Fernando Vil, por conducto del Consejo de Regencia de España e
Indias, conformándose con el parecer del Supremo Consejo de Guerra y
Marina, en que se aprueba la licencia que el virrey concedió al teniente coronel agregado del Regimiento de Infantería de la Corona, don Joaquín de
Arredondo, para casarse con doña María Guadalupe del Moral Huidobro,
con opción de los beneficios del Montepío Militar. S/a.

Vol. 204, Exp. 39, 1 f.
Aprobando el permiso concedido al teniente coronel don Bernardo Villa.
mil, para casarse con doña María Josefa Gándara. 3 de febrero de 1811.

Vol. 204, Exp. 65.
Sobre lo mismo. 22 de febrero de 1811.
Vol. 204, Exp.

4{), 1

f.

Concediendo la viudedad que le corresponde en el Montepío Militar a
doña Antonia Artazo, viuda del coronel de milicias de Tlaxcala don Manuel
de Bahamonde. Febrero de 1811.

Vol. 204, Exps. 41, 42 ,, 43.
Sobre lo mismo.
Vol. 204, Exp. 94, 1 f.
Que se conceda una vacante en la renta del Tabaco a don Melchor N úñez
de Esquive}, en la de Monterrey. 9 de marzo de 1811.

Vol. 204, Exp. 69, 1

f.

Mandando el despacho para segundo oficial de la Oía.. Miliciana del Nuevo
Reino de León. S/a.

Vol. 204, Exp. 245, 1

f.

Que en vista de las .razones que expone el que fue gobernador del Nuevo
Reino de León, don Simón de Herrera, se examine si conviene que vuelva a
su destino. 15 de julio de 181 l.

Vol. 205, Exp. 120, 1 f.
. I~sertando la real orden comunicada al comandante general de las Provincias Internas, brigadier Nemesio Salcedo, sobre algunos asuntos relativos

355

�a la agregación de las mismas al virreinato de Nueva España. 26 de octubre
de 1811.

Vol. 205, Exp. 121, 2 fs.
Sobre lo mismo. S/a.
Vol. 205, Exp. 278, 1 f.
Confirmando el nombramiento de alférez, concedido por el virrey de la
Nueva España en el Cuerpo Provincial de Caballería, del Nuevo Reino de
León. 19 de diciembre de 181 l.
Vol. 206, Exp. 15, 1 f.
Que se expida el real despacho de 2o. alférez de la Compafiía de la Punta
de Lampazos, concedido a José Ma. Sánchez. 3 de enero de 1812.
Vol. 206, Exp. 44, l f.
Remitiendo real despacho de retiro, concedido a José Ramón Fernández,
teniente de las milicias del Nuevo Reino de León. 18 de enero de 1812.
Vol. 206, Exp. 264, 1 /.
Remitiendo despachos correspondientes a los individuos nombrados por el
viney, en la Cía. Volante de la Punta de los Lampazos. lo. de mayo de 1812.
Vol. 207, Exp. 145, 1 f.
Confiriendo el grado de coronel al teniente coronel Simón de Herrera, gobernador del Nuevo Reino de León. 24 de septiembre de 1812.
Vol. 207, Exp. 242, 2 fs.
Aboliendo las mitas o repartimientos de indios y todo servicio personal que
bajo de aquellos y otros nombres presten a los particulares o del gobierno; asi
como también concediendo otras ventajas a los naturales. 13 de noviembre
de 1812.
Vol. 208, Exp. 30, 2 fs.
Mandando se tomen todas las disposiciones convenientes, para el efecto de
población de Texas, poniéndose de acuerdo con el comandante general de las
Provincias Internas, y con el obispo del Nuevo Reino de León. 15 de febrero
de 1813.
Vol. 214, Exp. 109, 2 fs.
Que se informe si convendría establecer Audiencia en Saltillo. 27 de sep•
tiembre de 1816.
Vol. 214, Exp. 170, 1 f.
Enterado de la recomendación que hace el virrey, del coronel don Bernardo
Villamil. 4 -de noviembre de 1816.

Vol. 214, Exp. 192, 1 f.
Concediendo al sargento mayor Pedro de la Garza, licencia para ir a la
Península. 18 de noviembre de 1816.
Vol. 215, Exp. 263, 1 f.
Previniendo que se infonne de la representación que hizo don Miguel Angel de la Garza, en la que se queja del destierro que sufre en el castillo del
Morro, de la Habana. 17 de junio de 1816.
Vol. 216, Exp. 59, 3 fs.
Se remite donativo de don Primo Feliciano Marín de Porras, obispo del
Nuevo Reino de León, por 50,000 pesos, en calidad de préstamo, con motivo
de las urgencias actuales. 8 de febrero de 1817.
Vol. 216, Exp. 62, 1 f.

Se aprueba la jubilación hecha en don Alejo Ruvalcaba, contador de diezmos del Nuevo Reino de León. 8 de febrero de 1817.

Vol. 216, Exp. 77, 1 f.
Contesta el rey la instancia que hizo don José Alvarez, cura que fue de
Ciénega de los Olivos, en la Nueva Vizcaya, solicitando que la canongía que
se le concedió para la Iglesia de Monterrey, se extendiese a Durango y Guadalajara, por lo nocivo que le era aquel clima. 12 de febrero de 1817.
Vol. 216, Exp. 309, 1 f.
Concediendo licencia por un año para pasar a España, al coronel don Bernardo Villamil. 14 de junio de 1817.
Vol. 217, Exp. 43, 1 /.
Aprobando
la licencia que se concedió a don Diego Cenobio de Lachica ,
.
teniente de escuadrón veterano presidia! de caballería, de la provincia de
Texas, para contraer matrimonio con doña Toribia de la Garza· pero sin
opción de ésta en los beneficios del Montepío Militar. 19 de julio d~ 1817.
Vol. 217, Exp. 139, 2 /s.
AJ virrey de México, para que tenga entendido la declaración que se ha
hecho, con respecto al ceremonial que ha de observarse en la Catedral de
Monterrey, con los comandantes de Provincias lnternas de Oriente cuando
asistan a las misas solemnes. 10 de septiembre de 1817.
'
Vol. 217, Exp. 218, ¡

f.

Concede el rey el retiro a don José Domingo Castañeda, capitán de Dragones Provinciales del Nuevo Reino de León, con el grado de teniente coronel
goced : f uero enroma
· · J y uso de uniforme
·
de retirado; con licencia para regresar'
a Espana c-0n su familia. 5 de noviembre de 1817.

356
357

�Vol. 234, Exp. 237, 1 f.

Vol. 217, Exp. 249.
Sobre lo mismo. S/a.

Vol. 219, Exp. 17, 2 fs.
Suprimiendo las canongías de las catedrales de Durango y Nuevo Reino
de León; así como la de la Colegiata de Guadalupe; previniendo que quedan
a beneficio de la Inquisición. 10 de julio de 1818.

Vol. 219, Exp. 321, 1 f.
Aprobando el nombramiento de ayudante inspector de las Provincias Internas del Nuevo Reino de León y Santander, concedido a don Antonio
Puertas. 14 de noviembre de 1818.

Vol. 219, Exp. 263, 1 f.
Concediendo a don Pedro José Morales, la plaza de oficial primero de la
Contaduría de Diezmos, de Monterrey. 14 de diciembre de 1818.
Vol. 223, Exp. 120, 1 f.
Que se expida despacho a Francisco Goru:ález, como jefe de la Compañía
de Milicias de Infantería del uevo Reino de León, destinada al servicio de
artillería. 31 de mayo de 1820.

REALES CÉDULAS.

VARIOS

A-

os

Vol. 229, Exp. 77, 3 /s.
Participando lo resuelto al aumento de prevendas de la Catedral de Monterrey, y ordenando información del monto de diezmos. 18 de diciembre
de 1797.
Vol. 233, Exp. 14, 4 fs.
Remitiendo cédulas en que se presenta a los religiosos de la Orden de
San Francisco, en la Provincia de Zacatecas, para las doctrinas de los pueblos
aquí mencionados. 9 de diciembre de 1649.

Ordenando que se remita, con autos, un infonne sobre la conducta de
Francisco Gómez Algarín y José Manuel de la Garza Falcón, oidores de la
Audiencia de Guadalajara. 22 de noviembre de 1757.

Vol. 234, Exp. 344, 2

fs.

Comunicando estar enterado de las diligencias practicadas por el virrey de
la Nueva España, sobre el descubrimiento del mineral de la Iguana, en el
Nuevo Reino de León. 29 de marzo de 1759.

Vol. 234, Exp. 391, 1

f.

Comunicando estar enterada la reina madre, del descubrimiento de un mineral en la sierra de San Antonio de la Iguana, del Nuevo Reino de León. 23
de septiembre de 1759.

Vol. 235, Exp. 150, l. f.
Concediendo el grado de coronel de infantería, a don Melchor Vida) de
Lorca. 23 de junio de 1776.
Vol. 221, Exp. 312, 1 f.
Resolviendo que al gobernador del Nuevo Reino de León, don Bernardo
Femández de Villamil, coronel del ejército, se le proponga por la Cámara
de Guerra para los primeros destinos que vaquen en España. 8 de diciembre de 1819.
Vol. 221, Exp. 339.
Resolviendo que a don Bernardo Fernández de Villamil, se le proponga para algún puesto de categoría, que vaque en España. 19 de diciembre de

1819.
Vol. 238, Exp. 268, 1 f. Comunica haber aprobado el nombramiento de administrador de alcabalas del 1uevo Reino de León, para don Juan María Rocicler. 21 de diciembre de 1777.

Vol. 234, Exp. 89, 3 fs.
Ordenando informe reseivadamente sobre los procedimientos y excesos de
Francisco Gómez de Algarín y José Manuel de la Garza Falcón, oidores de
la Audiencia de Guadalajara. 18 de diciembre de 1755.

Vol.234,Exp. JOO, I

f.

Empleo a Francisco de Echegaray y otro
gones de Veracruz. lo. de marzo de 1755.

358

I

de teniente de alférez de Dra-

359

�LA VERDAD SOBRE LA VILLA DE CERRALVO
EuoENIO DEL

Hovo

Instituto Tecnológico de Monterrey

EL DIEZ Y NUEVE DE JULIO de ese año de mil seiscientos veinticinco, salió
don Martín del puerto de Cádiz en la flota que venía al mando del general don Lope de Hozes y Córdova; 1 pasó de Veracruz a la ciudad de México para presentar sus provisiones al Virrey, que lo era don Rodrigo Pacheco de Osorio, Marqués de Cerralvo, y siguió a la ciudad de Zacatecas
para desde allí organizar, con la ayuda de su padre, su entrada al Nuevo
Reino de León. Viniendo por Mazapil y Saltillo, hizo su entrada solemne
a la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, el día veinticuatro de agosto de rm1 seiscientos y veintiséis. 2 Dice Alonso de León refiriéndose a este acontecimiento: "Entró en la ciudad de Monterrey a veinticuatro de agosto, el año de veintiséis, prevenido de gente, ropas, rejas, herramientas y todo lo demás necesario a una nueva población; fue recibido con
Jas demostraciones de alegría que a una persona tan deseada podía causar (?), que siempre las novedades de los gobiernos agradan. Enteróse de
las cosas del reino, de las calidades de la tierra, proceder de los españoles,
condición de los naturales: principales fundamentos para un buen acierto.
Repartió a los vecinos labradores cantidad de rejas, que las más de ellas hicieron comales; a otros dio herramientas y, a todos, aquello que les faltaba,

---

' JUAN Dmz 011 LA CALL.E, Descubrimiento, población y pacificación del Nuevo Reino
d, Le6n, pág. 229. En Memorial y Noticias Sacras, etc. Máx.ico, 1932 (Edición de la
Sociedad de Bibliófilos Mexicanos). La primera edición es de Madrid, 1646 y lo referente aJ Nuevo Reino de León ocupa las ff. 1040, 108.

• ALONSO DB LEÓN, Relación y Di.scursos del descubrimiento, población y pacificación
d, este Nu.,vo Rllino de León, etc. (1649), pág. 126. En Genaro Carda (ed.) Historia
de Nuevo León, México, 1909. Documentos inéditos o muy raros para la hutoria de
México, 25. Acaba de aparecer una segunda edición prepaxada por Israel Cavazos
Garza y editada por la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1961.

361

,

�hasta ganados¡ mandó juntar todos los indios que se pudieron, a quie?es,
después de haber dado a entender que venía sólo para su fomento Y bien,
y que viniesen como debían, acudiendo a la doctrina ~e los padres de San
Francisco y al servicio de sus amos, que él les amparana en todo lo que se
les ofreciera, les fue repartiendo con larga mano la ropa que metió y harinas, enviando a pedir más a Zacatecas, con que se.. podía pensar se6., aseguraba una perpetua paz en esta gente, a no ser tan inconstante. Envio a ensayar Jas minas de la redonda de Monterrey¡ subió a la de San Antonio, esfuerzo prodigioso; subió por una peña casi tajada a la región del fuego, que
tal es la altura de las Mitras: todo era traba jo y con poco fruto. Despachó
al capitán Martín de Zavala (su sobrino) a la Villa (sic por ciudad) de
León; pobló otra vez las minas; tuvo muchos rebatos; sustentó la población
con harto trabajo; relevó con su venida a S. M. de más de veinte y cinco
mil pesos de soldados, ropa y bastimentas, con nin_g ún fruto. Alzáronse los
indios de todo el Reino, generalmente; hubo quien dijera que ocasionados
de algunos españoles que como estaban hechos a vivir licenciosamente, llevaban mal el gobierno poütico, que aumenta las repúblicas y las conserva
en paz. Los indios dieron continuos diez años guerra, haciendo tantos daños
. ,,, 3
y muertes, como ade1ante se dira .
El mismo día de su llegada, don Martín se present6 ante el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad Metropalitana de uestra Señora de Monterrey para tomar solemne posesión de su cargo, como se desprende del acta de cabildo de esa fecha:
"En la ciudad de uestra Señora de Monterrey del Nuevo Reino de
León, en veinticuatro días del mes de agosto de mil y seiscientos veinte Y
seis años, estando en cabildo en las casas reales desta dicha ciudad, según
y como lo tienen de costumbre la justicia y regimiento de esta dicha ciud~d,
don Martín de Zavala gobernador y capitán general de este uevo Remo
de Le6n y sus Provincias por su Majestad, presentando una su Real Cédula con el despacho que el Excmo. Señor Marqués de Cerralvo le hizo y dio
en ejecución y cumplimiento de la dicha Real Cédula, el dicho {sic) justicia, cabildo y regimiento, vista, leída y entendida la dicha Real Cédula, la
tomaron en sus manos y besaron y pusieron sobre sus cabezas y dijeron que
la obedecían y la obedecieron como carta de su Rey y Señor natural, Y en
su cumplimiento dieron y entregaron las varas de la real justicia al dicho señor gobernador y capitán general y mandaron (que) de la dicha Real Cédula, asiento con su Majestad y mandamiento del Excmo. Señor Marqués.
de Cerralvo, Virrey de la Nueva España, se ponga un traslado de todo, autorizado en pública forma en este dicho libro de cabildo, y para que de
' Ibid., págs. 126 y 127.

362

ello en todo tiempo conste, lo firmaron de sus nombres el dicho cabildo, justicia y regimiento de esta dicha ciudad, ante mí el presente secretario, asistiendo en este dicho Cabildo, el Lic. Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de la Nueva España y Juan de Abrego.-AJonso Lucas el Bueno.Licenciado Juan Ruiz.-Gonzalo Fernández de Castro.-Fray Bias Pérez.
Juan Buentello.-Franci co Martínez Guajardo.-Pedro Romero.-Ante mí,
Pedro Monzón, secretario de cabildo.
"Certifico yo Pedro Monzón, secretario de cabildo de esta ciudad, que en
cumplimiento del obedecimiento que hicieron el justicia mayor y el capitán
Bernabé de las Casas y el capitán Gonzalo Fernández de Castro, alcaldes ordinarios y el capitán José de Treviño, alcalde de la Santa Hermandad y Juan
Buentello Guerrero, alguacil mayor, entregaron las varas de la Real Justicia
a dicho señor gobernador, el cual las recibi6 en señal de posesión y, atendiendo a calidad de las personas, servicios que tienen hechos a su majestad,
las volvió a entregar para que usen sus oficios hasta el día de año nuevo, y
para que de ello conste, por su mandado, puse el presente en este dicho libro de Cabildo y lo firmó de su nombre, que fueron en veinticuatro días del
mes de agosto de mil y seiscientos y veinte y seis años.-Don Martín de Zavala.-Doy Fe a ello.-Pcdro Monzón, secretario de Cabildo".*
Todos los historiadores que se han ocupado de este período en la historia
del Nuevo Reino de León, afirman que don Martín de Zavala sólo permaneció unos pocos días en la ciudad de Monterrey pasando a la antigua ciudad
de León o minas de San Gregario para fundar allí, el día 4 de septiembre de
aquel año de 1626, la primera villa de las dos que se había obligado a fundar por sus capitulaciones, que fue la Villa de San Gregario de CerraJvo.
Esta con tante afirmación es s61o un error de interpretación que se ha venido propagando, pasando inadvertido, de historiador en historiador. La verdad, como vamos a demostrarlo, diliere mucho de la citada tradición: don
Martín de Zavala permaneci6 en Monterrey y fue en esta ciudad y no en
las Minas de San Gregario, donde fund6, por primera vez, la Villa de Cerralvo; en otras palabras: don Marón cambió el nombre de Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, puesto por Diego de Montemayor en
1596, por el de Villa de Cerralvo, de donde resulta que, a lo largo de su
historia, la ciudad de Monterrey ha tenido cuatro diferentes nombres: Villa de los Ojos de Agua de Santa Lucía, con que la bautizó Alberto del Canto en 1577; villa de an Luis Rey de Francia que le diera don Luis CaivajaJ
Y de la Cueva en 1583; ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey con que la agraciara, proféticamente, don Diego de Montemayor en 1596
• Archi\'O Municipal de Monterrey, Actas de Cabildo. Acta del Cabildo del 24 de
septiembre de 1626.

363

�y Villa de Cerralvo que le impusiera don Martín de Zavala en 1626 y que conservara hasta el 31 de agosto del año siguiente ( 1627) en que, por orden del
Virrey, se le volvió a llamar Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey. 5 La persistencia de este error se explica por varias razones: No era de esperarse que don
Martín fuese a cambiar de nombre y categoría a una población que tenía treinta años de historia y que, además, era la única en el Nuevo Reino de León; dada la personalidad de don Martín no era de esperarse que intentara engañar
a la corona con tan burdo artificio como fue el de hacer pasar una fundación
ya consolidada, por una de las dos a que estaba obligado por sus capitulaciones;
la existencia, a lo largo de la historia del Nuevo Reino, de otra Villa de Cerralvo, la cual ha conservado este nombre hasta nuestros días; y, lo que es
más importante, la existencia del acta de fundación de Cerralvo, firmada
por don Martín y fechada precisamente el día 4 de septiembre de 1626 en
el paraje de la Antigua Ciudad de León Minas de San Gregario; 6 y, por último, d hecho de que los más antiguos cronistas Alonso de León, Juan Diez
de la Calle y Fr. José de Arlegui, parecían confirmar, aunque en forma vaga y confusa, la falsa versión tradicional. Pero, como me imagino que a algunos de mis lectores les puede interesar el proceso de investigación que
me llevó a dilucidar la verdad, me voy a permitir presentarlo a grandes rasgos: el 4 de septiembre de 1626, que es la misma fecha del acta de fundación, don Martín de Zavala ordenó que se levantase una información testimonial sobre "el estado en que halló y se tiene esta dicha Villa de Cerralvo,
el número de vecinos casados que en ella asisten de ordinario en su habitación
y casa, el número de ellas, orden y policía que tienen sus calles y el modo de
república que al presente en ellas hay, y distancias de unas casas a otras, etc" .1
Desde que conocí este precioso documento tuve el deseo y la esperanza de encontrar otro similar que se refiriese a Monterrey y me dí a buscarlo infructuosamente; desde un principio me chocó la frase "estado en que se halló", sabiendo,
como sabía, que la ciudad de León había quedado despoblada desde tiempos de
Carvajal y que algunos intentos que se habían hecho para repoblarla, habían
fracasado; 8 además, como ya lo habían hecho notar don José Eleuterio González y David Alberto Cossío, 9 la lista de los vecinos de Cerralvo que figura en el
testimonio, es casi idéntica a la que aparece en el Acta del cabildo de la ciudad
de Monterrey de 2 de agosto de 1626 o sea, el informe que la ciudad presentó
• No conocemos este documento pero conjeturamos su existencia.
' DAVID ALBERTO Cossío, Historia de Nuevo León, vol. I, págs. 212 y 213. Monterrey, 1924-1926. 6 vols.
' JosÉ ELEUTERIO GoNz.Áuz, Lecciones Orales de Historia de Nuevo León, pág. 57,
Monterrey, 1887. En el vol. III de hu Obras Completas.
' ALoNso DE LEÓN, Relación y Discurso1, págs. 104 y 105.
' JosÉ ELEUTERIO GoNzÁLEZ, Lecciones Orale1, pág. 68.

364

al gobernador del estado del reino en esa fecha; 10 sin embargo, cabían dos explicaciones que podían conjugarse: en la ya citada acta de fundación de Cerralvo, se dice: "Pasamos a estas tierras a donde se han congregado varias familias
de españoles que truxo a estas minas ( de San Gregario) el señor don Gregario
Salduendo y Evia el año pasado de 1625",11 &lt;!,demás, traté de explicarme la
frase desconcertante así como la presencia de los mismos vecinos en Monterrey
y Cerralvo como un ardid jurídico del gobernador que, para aparecer ante la
corona como cumpliendo con sus capitulaciones, habla dado solares y mercedes de tierras e indios y barras de minas a los pobladores de Monterrey, Teconociéndoles vecindad en Cerralvo, caso por demás frecuente en la colonización
del norte de México; pero, ya puesto en el camino de la duda, seguí tropezando con datos sospechosos y desconcertantes: en los primeros documentos firmados por don Martín de Zavala, se menciona Cerralvo como "cabecera del
R'
·
.
1emente de un cambio de capital; pero, en
emo"ª
, pod'
ria tratar.;e
sunp
otros se dice "en la Villa de Cerralvo Ojos de Santa Lucía" l 3 y esto sí ya
no tenía explicación satisfactoria: Ojos de Santa Lucía era Monterrey ¿ querría significar esta frase que la misma jurisdicci6n comprendía las dos poblaciones?; por otra parte era cosa sabida que Cerralvo, siendo •&lt;cabecera del
Reino" y residencia del gobernador, no tuvo autoridades municipales sino hasta el año de 1638, doce años después de su fundación; H para explicar este
hecho completamente inusitado dentro de la historia novohispánica, se aducía la guerra de diez años contra los indios que se inició al llegar don Martín al Nuevo Reino. Con el presentimiento de que algo andaba mal volví
a estudiar cuidadosamente los documentos conocidos referentes al te~: de
los cronistas no saqué nada en claro; don Alonso de León sólo dice: "Despachó ~l capitán Martín de Zavala (homónimo y sobrino del gobernador)
a la Villa de León; pobló otra vez las minas; tuvo muchos rebatos susten~ la población (¿cuál?) con harto trabajo, etc.",1 3 y más adelante, menClOnar fecha,_ añade: "Salió el gobernador de esta de Monterrey para la de
Cerralvo, deJando Alcalde Mayor en ella (en Monterrey) y la instrucción

:in

'" Archivo Municipal de Monterrey, Actas de Cabildo, Acta del Cabildo del 2 de
agosto de 1626.
n Ver nota 6.
u Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. 1, Exp. 10: Martin de Zavala,
Contra Alonso Lucas el Bueno. Se piden documentos que faltan en el Archivo. Villa de
Cerralvo (Monterrey), 5 de septiembre de 1626.
u Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. VIII, Exp. 21: Martín de
Zavala, Nombramiento de Depositario. Villa de CerraJvo, Ojos de Santa Lucia (MonlCil'Cy), 15 de septiembre de 1626.

"A LONSO

DE

LEON,
, Relación y Discurso1, pág. 127.

" lbid., pág. 127.

365

�•
de su gobierno; fundó su villa (Cerralvo), sin nombrar por entonces cabildo por los muchos embarazos. Nombrólo el año de mil y seiscientos y trein•
ta y ocho, etc."; 18 pero, en un comentario sobre la enemistad que algunos
españoles tenían para el gobernador "que, como estaban hechos a vivir li. cenciosamente, llevaban· mal el gobierno político" ... "hubo quien escribiera
a México la asistencia que habia (sic por hacía) en Monterrey, no concluyendo las poblaciones ofrecidas" ; 17 dice el cronista, aportando un dato muy
valioso a nuestra investigación: don Martín asistía, en esos primeros tiempos de su gobierno, en Ionterrey y no en Cerralvo y no había concluído las
poblaciones ofrecidas. Diez de la Calle es muy confuso y mezcla lo falso
con lo verdadero: "Llegó al Real de las Minas de San Gregorio en 24 de
agosto de 1626 (falso: ese día llegó a Monterrey) . De allí pasó a la Villa
( falso: era ciudad) de nuestra Señora de Monterrey (Diez de la Calle habla de una repoblación y de la creación de un Ayuntamiento en Monterrey,
lo que es también falso). Desde aquí fue al sitio de las minas de la Frontera de an Gregorio, que le señaló el Virrey, Marqués de Cerralvo, para la
fundación de la primera Villa y la pobló, como cabeza del Nuevo Reino de
León en 31 de agosto de 1627, etc.". 18 Como se ve, Diez de la Calle, parece
confirmar la tradición constante en todos los historiadores, sólo que discrepando en la fecha de la fundación: en lugar del 4 de septiembre de 1626, él
pone 31 de agosto de 1627. En Arlegui no encontramos nada que sea digno de transcribirse. Pasemos a examinar las otras fuentes: en el acta de
fundación de Cerralvo, bien leída, se encuentran datos importantísimos:
allí no se habla para nada de una Villa, sino de un "pueblo con el nombre
de Señor de San Gregorio de Cerralvo" y, aunque había vecinos españoles,
era un pueblo de indios y por lo mismo no tenía cabildo, que ha de haber
tenido un gobernador indígena y sus alcaJdes, indios también; dice el documento: "pareció en nue tra presencia ( del Virrey) , don Fortino del Portillo, quien como procurador general que es de los naturales del Nuevo Pueblo de San Gregorio de Cerralvo, etc.",19 además, en dicha acta se señalan
tierras de comunidad y no propios; por último, ninguna de las personas que
figuran en el acta de fundación, excepto don Martín de Zavala, aparecen
mencionadas en el padrón de vecinos de la Villa de Cerralvo. La incógnita
empezaba a despejarse. Al estudiar la descripción de la Vtlla de Cerralvo
contenida en la información testimonial del 4 de septiembre de 1626, atrás
mencionada, encontramos otros muchos datos que aclaran el problema; pe,. lbid., pig. 127.
" lbid., pág. 127.
Ver nota l.

.

ro, s6lo mencionaré los que se refieren a las estancias o haciendas de labor
que pertenecían a la jurisdicción de la Villa de Cerralvo. Como el precioso
documento anota las distancias a que se encontraban de la dicha Villa, pudimos comprobar, sobre el mapa, que esas distancias resultaban bastante
aproximadas referidas a Monterrey pero, de ninguna manera, referidas a
San Gregario de Cerralvo: por ejemplo, ''Bemabé de las Casas, español, viudo, tiene su hacienda en el puesto de las Salinas, siete leguas de esta dicha
Villa"; "en el puesto de los Muertos, ocho leguas de esta dicha Villa, vive
en su hacienda de labor Alonso Diez de Camuña". 20 Había logrado despejar la incógnita: don Martín de Zavala el día 4 de septiembre de 1626,
en la ciudad de Monterrey, había fechado y firmado dos importantes documentos: el acta de fundación del Pueblo de indios de San Gregario de CerraJvo y la información testimonial del estado en que encontró a la dicha
ciudad de Monterrey a la cual, cambiándole el nombre, él intitulaba Villa
de Cerralvo. He aquí el origen de tan notable error histórico: don Martín,
tal vez para congraciarse con el Virrey, había bautizado a dos lugares diferentes del Nuevo Reino de León con el título de su excelencia. A mi entender, todo estaba ya perfectamente claro. Sin embargo, la rectificación
histórica era tan importante que, para justificarla, había que demostrarla
plenamente, sobre firme base documental; no bastaban las conjeturas, por
sólidas que pareciesen. La Providencia que guía al investigador, vino en
mi ayuda y, al fin, después de revisar acuciosamente todos los documentos
de la época, que pude recabar, di con el dato concreto tan deseado ¿ dónde?
allí donde menos podía esperarse: en el nombramiento dado por el Virrey al
Lic. don {artín Abad de Uria como cura "de la Villa de Cerralvo, que
(se) ha de fundar en el Real de San Gregorio" y que está fechado en la
ciudad de México el 31 de mayo de mil seiscientos veintinueve y que, en
lo conducente, dice así: " Por cuanto su Majestad fue servido de mandar
tomar asiento con don Martín de Zavala, gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León, para que fundase en él dos villas de españoles en
la parte y lugar que por mí e le señalase, la u.na de cuarenta vecinos y la
otra de veinte, todos casados, en cuyo cumplimiento le señalé para la primera, que se ha de llamar Villa de Cerralvo, el sitio de Santa Lucia, en
que la empezó a hacer, y la fue continuando, hasta que, habiéndose entendido ser población antigua título de Ciudad de Monterrey, le mandé cesar
en ella, y que la dejase en el estado en que la hall6, sin obligar a ningún vecino a que la desamparase ni mudase su vivienda a otra parte, y que fuera
de sus términos y estancias, me propusiese sitios nuevos para dichas pobla-

11

" Ver nota 6.

366

'" JosÉ Eu:.UT.1?.RlO GONZÁLEZ,

Lecciones Orales, pág. 64.

367

�•
ciones como lo hizo proponiéndome para la primera el Real y Minas de

San G~egorio en que i'e permití poder hacer la dicha priffi:era f~da_ción, etc.". 21
D bo decir que lo que más me movió a llevar esta investigación hasta su
último término fue justificar plenamente el utilizar en mi trabajo la detallada descripción de la Villa de Cerralvo así como el completo pa~n de sus
vecinos refiriéndola a Monterrey. Una vez demostrado que esa Villa de Cerra]vo ~o es otra que la ciudad metropolitana de ucstra Señora de Monterr y, sabemos que era de dicha ciudad y quienes la habitaban al tomar posesión del reino su gobernador don Martín de Zavala. En el ac~a de fundación del pueblo de San Gregario de Ccrralvo, que es de la m1Sma fecha
que esta descripción, se menciona un mapa que acompañ~a al documento;
conjeturamos que con mayor razón debió levantarse también el d; M~nterrey y sus estancias y no desesperamos de llegar a encon~arlo al~un d1a.
Por su importancia indiscutible dentro de nuestro tr~bª!?• pubhca~os fo.
tegros los dos documentos atrás mencionados: La descnpeton de la Villa ~e
Cerral\'0 {Monterrey) y el acta de fundación del pueblo de San Gregono
de CerraJvo:
Descripción de la Villa de Cerralvo (Monterrey) en 1626.
"En la Vi1Ja de Cerralvo, cabecera del Nuevo Reino de León, en cuatro
dias del mes de septiembre de mil y seiscientos veinte y seis años, el señor
don Martín de ZavaJa, Alguacil Mayor y Gobernador y Oa~itán G~~eral de
dicho Nuevo Reino de León y sus provincias, por su Ma1estad, d1Jo: que
a su seivicio, y para en guarda de su derecho, convenía que el pr_ sente ~ecretario dé por testimonio el estado en que halló y se tien~ esta dicha. V1l~a
de Cerralvo el número de vecinos casados que en ella asisten de ordinano
en su babi~ción y casa, el número de ellas, orden y policía qu~ tien~n sw
calles y el modo de república que al presente en e!Jas hay,. y d1~tanc1as ~e
unas casas a otras, el cual mand6 de visitar primero con as1Stencia del Lic.
Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México y s_u asesor y la. del
Capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia fayor que ha sido de este d'.cho
Reino y testigos que para ello llevé, todas las casas de i_norada de la__dicha
Villa de Cerralvo, para que conforme al dicho testimonio y decla~cion de
testigos, en todo tiempo Conste el estado y vecindad, casas, comerc10 y república que tenia esta dicha Villa aJ tiempo y cuando entró en ,ella por _tal
su gobernador y Capitán General, el cual mandó ~ recib~ y de, en debida
forma con citación del procurador general de e ta dicha V1Ua, as1 lo p~oveyó, mandó y firmó con su asesor de la gobernación y de este auto y testnnou Archivo Genrral de la aci6n. Reales Cédulas. Duplicados. Vol. IX, Exp. 15:
Rodrigo Pacheco de Osorio (MarquE1 de Cerralvo) Nombramiento del Li,en,iado Martln Abad dt- Urla como cura de la Villa d, c,,,,afoo. féxtco, 31 de mayo de 1629.

nio. Le ponga en auto en el libro de mi gobernación. Don Martín de Zavala.-Lic. Juan Ruiz.-Ante mí Juan de Abrego, escribano de gobernación,
justicia y gucrra.-En cinco días del mes de Septiembre de mil y seiscientos
y veinte y seis años, yo, el presente Secretario leí y notifiqué el auto de atrás
al Capitán don Pedro Romero, procurador general de esta Villa de Cerra!y dijo: que lo oye y se haHará presente a la vista de ojos y testimonfo
que con su asistencia se manda dar, siendo testigos Francisco ánchez el Lic.
Juan Rui2. el Capitán Hemando de Ugarte y la Concha, vecinos y estantes en esta dicha Villa v lo firmó.-doy fe de ello.-Pedro Romero.-Juan
de Abrego, escribano de gobernación, justicia y guerra.-En cumplimiento
de lo mandado por el señor don Martín de Zavala, Alguacil Mayor, Gobernador y Capitán Genc-ra] de este reino y sus provincias, en el auto de
cuatro días de este presente mes y año, yo Juan de Abrego, secretario de gobernación, justicia y guerra, dor fe y verdadero testimonio, de c6mo habiendo citado al capitán Pedro Romero, procurador general de esta Villa
para Jo en el dicho auto contenido y yendo en mi compañia el Lic. Juan
Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México, el Capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia Mayor que ha sido de este dicho reino, el Capitán Fernando de Ugarte y la Concha, Francisco de Avila, alférez real. Pedro Romero,
procurador general, Juan Buentello, alguacil mayor, Francisco Sánchez, Ambrosio Briwela y otros muchos testigos, haciendo vista de ojos de las casas y
vecindario que en ella halló el dicho eñor Gobernador, hall~ haber en esta
dicha Villa de Cerralvo, las casas y vecinos que se siguen:
Primeramente una casa que está enfrente del Convento de San Francisco,
cineuenta pasos de di~tancia donde vive el Capitán Diego Rodríguez y Lucas
García su hermano, que no tiene ca,;a en esta dicha Villa, y al presente no
se halló en ella con u mujer ni hijos, y en esta dicha casa hay dos aposentos
fuera de ella nuevamente hechos, con una torrecilla alta en que vive Miguel
de Montemayor, yerno de dicho Diego Rodríguez con su mujer e hijos.
Item a cuarenta pasos de distancia de la dicha casa sin calle ni contigüedad,
está otra casa pequeña sin corral, donde vive Antonio Durán, con su mujer e
hijos en una sala y aposento que 1 sizve de cocina. sin haber otra casa.
Item a cuarenta pasos de distancia de la casa de dicho Antonio Durán, está
la casa de Juan Maldonado con una sala y un aposento en que vive con su
mujer e hijos.

"º•

Item en distancia de un tiro de arcabús, poco más o menos, está otra casa
en que ,ive Juan de Solí. mulato, casado con una india de Coahuila, y en
ella hay dos apos ntos por un Jado de la dicha casa en que vive Diego de
Solís, mulato casado con una mestiza, y Leonardo de Mendoza, soldado de
la Compañía del Capitán Hemando de Ugarte y la Concha, con qujen de
presente está de partida dejando en dicha casa a su mujer.

368
369
H2&lt;1

�Item a un lado apartado de la dicha casa, poco trecho, está una sala grande, cubierta con paja, en que vive Juan de Montalvo, mestizo, casado con
una hija de Juan López. y en su compañía vive dicho Juan López.
Item en distancia de veinte pasos poco más o menos, está una pared vieja
y maltratada, sobre que está una cubierta de paja en que vive Juan Hernández,
soltero, y en su compañía Alonso García, soldado real de los que el Capitán
Hernando de Ugarte y la Concha trajo a su cargo, con quien de presente
está de partida, dejando a su mujer en la dicha casa.
Item en distancia de un tiro de arcabús está una casa, una sala con aposento y una cocina en que vive Juan Pérez de Lerma con su mujer e hijos, y
linde de esta dicha casa en dos aposentos, vive Domingo de Avila con su
mujer, hija de dicho Juan Pérez de Lenna.
I tem en distancia de un tiro de arcabús, poco más o menos, está un apo'
sento pequeño,
ahora nuevamente hecho en que vive Francisco Sosa, mulato
libre, casado con una india, y así, a un lado apartado, está otro aposentillo
pequeño en que vive Juan de Sosa, casado con una india, hija de dicho
Francisco Sosa.
Ilem, en distancia de más de cincuenta pasos, está otro aposento ahora
nuevamente hecho, en que vive Pedro Rangel, soltero.
ltem, en distancia de la casa arriba dicha, y a cincuenta pasos, está un
aposento ahora nuevamente hecho, en que vive Bartolomé García, soltero.
I tem, en distancia de la casa arriba dicha, más tiro de una arcabús (sic),
está de la otra parte del río apartado de esta dicha villa la casa en que vive
Domingo de Morales, casado con una india.
Itero, en distancia que mide más de un tiro de arcabús una casa con una
sala grande en que vive Diego González con su mujer e hija, y fuera de dicha
casa, linde de ella, un aposento en que vive Pedro Belada.
Itero, de la otra parte del río, está un aposento de unas paredes muy viejas
en que vive Juan Pérez de los Ríos, con su mujer, madre y hermana, viuda, y
(a)partc de la dicha casa, en un jacal, vive Leonor, india viuda de Bartolomé
de Charles, con sus hijos.
Item, apartado de la dicha casa, de otra parte del río, más de cincuenta pasos, poco más o menos, está otra casa nueva, que no tiene más que un aposento cubierto en que vive Francisco Martínez con su mujer e hijos.
Itero enfrente de las casas del dicho Francisco Martinez, está otra nueva
con una' sala y un aposento cubierto en que viene a pararse el Capitán Josef
ele Treviño, cuando viene a misa, cuya casa él no habita.
I tem, poco más de un tiro de arcabús, hacia la Iglesia de San Francisco,
está otra casa nueva con una sala y dos aposentos que ha hecho Pedro Romero, donde vive, y en su compañía, Diego de Avila vecino de la Villa de

370

Saltillo, el cual es soldado de la compañía del Capitán Remando de Ugarte
y de la Concha, con quien de presente está de partida y lleva a su mujer.
Itero, en distancia de cincuenta pasos, poco más o menos, está otra casa,
con una sala, dos aposentos y una cocina en que vive Pablo Sánchez, soltero.
ltem, a cuarenta pasos, poco más o menos, de la casa del Capitán Pablo
Sánchez, está otra con una sala y dos aposentos que compraron Blas de la
Garza y Alonso Treviño para sus viviendas con sus mujeres e hijos, y no la
habitan por vivir en su estancia de labor que tienen en el puesto de San
Francisco, tres leguas de esta dicha Villa.
ltem, detrás de la casa de dicho Bias de la Garza y Alonso Treviño, está
un jacal de carrizo cubierto con zacate, en que vive Pedro Botella de Morales,
en que vive él y su mujer e hijos, y a un lado está un aposento pequeño ahora
nuevamente hecho.
ltem, a un lado del Convento de an Francisco de esta dicha Villa está
' en
una sala nueva con su casa y un aposento con siete ventanas y puertas
que vive el señor Gobernador, que parece son casas reales sin haber habi;ado
(sic) otras ni cárcel ni prisiones.
T~as las cuales dichas casas, están distantes unas de otras, según y como
se refieren en este testimonio sin orden ni contigüedad unas con otras sin
calles, policía ni comercio ni modo de él, ni república; y así mismo, do~ fe,
que fuera de las casas en este testimonio contenidas, hay, y viven fuera de
e_sta dicha Villa en las estancias, las personas casadas, solteros y viudos que
Siguen:
Go~lo ~emández de Castro, casado con hija del Capitán Diego Rodríguez; ",ve ~•ete leguas de esta dicha Villa: en su labor y en su compañía
Juan de Olivares y Alonso Carrasco, españoles y solteros.
En es~ mis~ hac_ienda vive Rodrigo de Aldana, español y soltero.
Bias Pe:~, vtudo,.~ene su hacienda de labor cinco leguas de esta Villa, y en
su compania a su hiJo Antonio Rodríguez.
~ma~ de las Casas, español, viudo, tiene su hacienda en el puesto de las
S~lmas, siete le&amp;uas de esta dicha Villa, y en su compañía están sus hijos Do~go González, español, soltero, y Francisco Báez de Benavides con su muJe~; Ya un tiro de arcabús de la estancia de dicho Bemabé de las Casas viven
Diego de Treviño, viudo y Francisco de la Garza, viudo, y José de Treviño
YPedro de la Garza Y Marcos y Bemabé González, todos hennanos, españoles
Y solteros.
~n el puesto de los Muertos, ocho leguas de esta dicha Villa, vive en su
hacienda de labor Alonso Diez de Camuño.
Miguel Sánchez Sáenz, casado con hija legítima de Josef de Treviño en
su estan~ia de labor, un cuarto de legua de esta Villa, y en su compañía Juan
Y Francisco de Treviño, sus cuñados, solteros.

371

�Diego de Montemayor, soltero, español, ticn
gua de esta Villa.

·u

tancia un cuarto de le-

brosio de Brizt1ela testigos que se hallaron presentes al ver dar fe y testimonio
de verdad ~e las cosas c~ntenidas en dicho testimonio de estas fojas y jupor D10s Nue~u-o Sen~r y por la señal de la Cruz en forma de signo (sic),
que ~o Jo conteru~? e~ di~~o testimonio que ha dado Juan de Abrego, Seaetano de gobemaCJon, JUStlc1a y guerra, en dicha Villa de Cerralvo, es cierto
y verdadero como en 'I se contiene, porque al verlo dar de la cosas en él
referidas y a todo ello fueron presentes, y para que de eUo conste y ser la
verdad, so cargo del juramento que tienen fecho en que se afirmaron e ratificaron y dijeron no haber sido a ello compelidos ni apremiados por el dicho
señor Gobernador sino a ruego de pedimento. Y lo firmaron de sus nombres en presencia de mí el presente Secretario, de que doy fe.-Llc. Juan
Ruiz.-Hernando de Ugane y la Concha.-Ante mí.-Juan de Abrego es•
cribano de gobernación, justicia y guerra"."
'
Este importantísimo documento nos permite saber cómo era la ciudad de
Monterrey a la llegada del gobernador don Martín de Zavala:
Muy poco había cambiado el aspecto de la ciudad en 20 años: • Todas las
cuales dichas casas están distantes unas de otras, según y como se refieren
e? este tes.timo~io, sin orden ni contigüedad unas con otras, sin caUes, policía,
ru comercio, ru modo de é), ni república". 2 Se menciona el Convento Fran~ano de an Andrés que, por el acta de cabildo del 2 de agosto de ese
an? de 1626 t~nía: "pila de bautismo con su bautisterio, muy grande cementeno para enllerro de naturales, torre fuerte en la dicha Iglesia muy bue.nas
campanas"/' la lgle ia Parroquial todavía no existía ya que ,;o fue sino a
fmcs de ese año cuando se construyó a costa de don Martín. 2~ Frente al Convento, a cincuenta pasos de distancia, la casa del Capitán Diego Rodríguez
Y en ella ~os ~poscntos nuevos con una torrecilla alta y, a un lado de dicho
convento esta una sala nueva con su casa y un aposento con siete ventanas
Y pue~, en que vive el señor gobernador, que parece son casas reale sin
haber SJdo otras, ni cárcel, ni prision s". 2 Mucha de las casas, formadas' por
dos o tre cuartos, eran de muros d adobe y cubierta de terrado• pero el
d~umento menciona tambi n techo· de zacate, viejos par done 'con cubierta
de paJa
· Y hum1·¡d e· Jaca
· ¡es. Muchas de aquellas casas eran de construc.
ción recirnte. Es muy importante advertir que la ciudad ocupaba ambas márraron

OLTEROS;

Juan Buentello, Eustacio Zambrano, Alonso de Molina, mulato, Bernardino de Molina, hijo del susodicho, Antonio de Villa-franca, mestizo, Juan
Martín, mulato, viudo, Bemabé López, mulato, Lucas de Montcmayor, mesticillo, Andrés de Ugartc, me ticillo, ebastián de Solí, mulato criado de Josef
de Treviño.

I

010

LAeoRÍo

Francisco, Juan Bar as. André ,. Franci co, Don Gaspar, Gobernador de
ésto.
Y por que de ello conste de mando de dicho Gobernador y Capitán General de este reino y su provincias. doy el presente, cierto y verdadero, y lo fsr•
mé de mi nombre en esta Villa de Cerrah·o, donde se fechó en siete días del
mes de septiembre de mil y seiscientos y veintiséis años, siendo testigos de todo
lo en él contenido, los te tigos en el auto ref eridos.-En testimonio de verdad.-J uan de Abrego, escribano de gobernación, justicia y guerra.
En la Villa de Cerralvo, en iete días del mes de septiembre de mil y
ciento y veintiséis años. el señor don Martín de Zavala, Gobernador y Capitán General en este Nuevo Reino de Le6n y sus provincias, por su Majestad, dijo: que por cuanto a ver darese testimonio arriba contenido, y
hacer la vista de ojos, fueron pre ntes los testigo en el auto referido , mandaba y mandó parezcan ante su merced y con juramento declarado si fueroa
presentes al ver, dar y a lo demás en el clicho testimonio contenido, porque
así conviene para en guarda de su derecho, y lo más que fuese necesario aJ
sen,jcío de su Maje tad. Así lo proveyó y mandó y firmó con u asistencia.Don Martín de Zavala.-Llc. Juan Rui7..- nte mí.-Juan de Abre~o, etcribano de gobernación, justicia y guerra.
En la Villa de Cerralvo, del Nuevo Reyno de León, en siete días del JJd
de septiembre de mil y scisciento veinte y seis año , en cumplimiento del
auto arriba referido, ante el dicho señor Gob mador, parecieron el Lic. Juat
R Ruiz, abogado de la real Audiencia de México, su ase or, el Capitán Alomo
Lucas el Bueno, el Capitán Hernando de Ugarte y la Concha, Francisco ele
Avila, alférez real, Juan Iluentello, alguacil mayor, Francisco ánchez, AIJ),

seu-

372

• MARTÍN op; ZA-VALA Reconocimirato, recuento y descripción de la Villa d
Ctnalvo tMo.ntcm•l l \
de Ccrralvo, 4 d septiembre de 1626. En José Elcuterio Gon~1twonti Orales, pigs. 57-67 y en David Alberto Cossío, Historia, vol. J, p,gs.

·ma

.. //,id,

" Vrr nota I O.
: ALO.Nao Dr. LeÓ¡,.;, R~loción y Discursos, pág. 108.
Jou: EtEUTERlo GoNZÁLEz, Luciones Orolts, pig. 63.

373

�genes del río formado por los Ojos de Agua; la parte norte, abandonada por
1a inundaci6n de 1612, se había vuelto a poblar.
El documento es en realidad un padr6n detallado de la ciudad y arroja
los siguientes datos: había en Monterrey veintisiete casas, sin contar el Convento, doce de las cuales estaban al lado Norte del Río; en ellas habitaban
cuarenta y ocho personas, sin contar niños, jovenzuelos y doncellas; anotamos
31 españoles aun cuando tenemos dudas bien fundadas de que algunos de
ellos fueran mestizos o mulatos, lo hacemos así porque el documento no lo
aclara; de estas diez parejas de casados, siete de ellas con hijos, seis solteros,
tres viudos y dos viudas; cuatro mulatos libres casados con indias y además,
una india casada con español; un mestizo y una mestiza y, por último, tres
soldados casados de la compafüa del Capitán Hernando de Ugarte y la Concha.
Las estancias que había en términos de la ciudad, en un radio menor a ocho
leguas, eran siete y en ellas habitaban 42 personas, sin contar los menores; los
españoles eran 5 parejas de casados, tres de ellas con hijos; 15 varones solteros y cuatro viudos; trabajaban en ellas, sin contar los indios de encomienda,
cinco mulatos, tres mestizos y cinco indios laboríos, todos varones. Lo que nos
da para Monterrey y las estancias de su jurisdicción, un total de noventa personas, sin contar los menores ni los indios chichimecos.

linderos hagan uso de todo su caudal sin que nadie fuere osado de impedírselos, ni molestarlos o estorbarlos.-Y yo el dicho Gobernador y testigos de
identidad firmamos la presente acta de fundaci6n ante el suscrito escribano
que doy fe.-Don Martín de Zavala.-Juan de Villarreal, testigo. Pedro de
Evia Montemayor, testigo.-Ante mí, Tristán López de Alzures Escribano
Real y Público".
'
"At:TO.-En la Gran Ciudad de México, cabecera de la Nueva España a
1
los diez días de_! mes de N~viembre del año del Señor de 1626, pareció en
nuestra presenCJa don Fortmo del Portillo, quien como Procurador General
que es de los naturales del Nuevo Pueblo de San Gregorio de CerraJvo en
el N~evo Reino de León, presenta la anterior Acta de Fundación y nos r~ega
coniu:zncmos, como confirmamos en todas sus partes la dicha fundación y
autonzamos en nombre del Rey nuestro señor el uso de tierras y aguas en
la forma Y cantidad que les fue mercedada por nuestro Gobernador del uev_o Reino de León.-Ansi mesmo, mandamos a nuestro Juez privativo de
berras Y aguas pase a dar la posesión legal dellas, en la forma y ceremonias
acostumbradas, dándome cuenta dello para proveer lo conveniente. El Marq_u~s_~e Cerralvo.-Por mandado de su E..-ccelencia, Pedro Valver de Longona .-·

Acta de Fundación del Pueblo de San Gregorio de Cerralvo.
"Don Martín de Zavala, Gobernador de la Provincia del uevo Reino de
Le6n, a los que la presente vieren, sepan, cómo en esta tierra que llaman de
Señor San Gregorio, al norte desta mi Provincia y a los cuatro días del mes
de Septiembre de 1626 años; gobernando la España e Indias Occidentales la
cat6lica Majestad del Señor don Felipe IV, y en su real nombre esta Nueva
España el Excelentísimo Señor don Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de
Cerralvo, y asociado a los testigos de identidad, y por ante mí, Tristán L6pcz
de Alzures, Escribano Real y Público, pasamos a estas tierras a donde se han
congregado varias familias de españoles que tmxo a estas minas el Señor don
Gregorio Salduendo y Evia el año pasado de 1625. Y estando en nuestras fa.
cultades para formar Pueblos y Villas en este Reyno de León, y mercedar'
las tierras que a ellos fueren necesarios, acordamos hacer la erección de dicho Pueblo con el nombre de Señor San Gregorio de Cerralvo, y mercedar,
como mercedamos las tierras y aguas que se expresan en el mapa que se adjunta en estas diligencias cuya extensión agraria es de seis sitios de estancia
de ganado mayor, más treintaidos caballerías de tierras con el uso común y
general de todas sus a_,auas, pastos, árboles, zacates, y demás de suyo contenido dentro de sus pertenencias y de lindero a lindero.-Ansí mesmo hacemos
merced del agua del Río que llaman de Sosa y del Arroyo que llaman de
Atepetla que pasa pegado al Nuevo Pueblo, para que dentro de los dichos

374

Ce:

MARTÍN DE lJ._vALA, Acta de fundaci6n del Pueblo de San Gregario d, Cerrawu.
alvo,
4 de septiembre de 1626. En David Alberto Cossfo. Historia de Nuevo León
L
vo 1, págs. 212-213.
'

375

�BREVE RESEfM DEL ARCHIVO P RROQUIAL
DE LA CATEDRAL DE MONTERREY
To.MÁS ME DIRlCHAGA CUEVA
Sociedad 'utvoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica,
Monterrey, N. L

EN EL VERANO DE 1949 inicié la investigación sistemática de este important
archivo eclesiástico, que se encuentra instalado en un cuarto contiguo a la
Notaría del Sagrario. Desde entonces he ido anotando algunas observaciones
acerca de estos registros parroquiales, que constituyen una fuente indispensable
para la elaboración de los trabajos genealógicos. Los libros de admini tración
de sacramentos que comprenden la 'poca virreinal, en que nuestro Estado
era nombrado ucvo Reino de León, son 42: 19 de bautismos, 10 de casamientos y 13 de entierros. Por ahora sólo trataré de los libro l y 2 de bautismos, que abarcan 35 años, desde la segunda mitad del siglo XVII hasta
principios del XVIII. Otra fuente que he consultado de de fines de 1950
hasta hoy, con el prop6sito de escribir una historia de los apellidos nuevoleoDC$CS y probar su hidalguía. ha sido el valioso Archivo del Ayuntamiento de
Monterrey.

Lniaos

DE BAUTISMOS

I

Y

2:

NO\'TE fBRE DE

1667 -

DICIEMBRE DE

1702

Los dos primeros libro de bautismos que existen en e te archivo se encuentran encuadernado· en un solo volumen. Erróneamente, en el lomo de este
volumen, aparecen las fechas siouiente : "1688 a J 702". Sin embargo, el libro
1-2 de bautismos comprende los años de 1667 a 1702.
Señalaré algunos problemas con que tropieza el investigador aJ consultar
estos valiosos registros.1
1

El historiador don

tTo Au:ss10 Roaus dice, inexactamente, que "los libros

377

�LIBRO

1:

NOVIEM.BRE DE

1667 -

JUNIO DE

1678

Los primeros tres folios del libro primero de bautismos se encuentran muy
destruidos y no están en orden cronológico, ya que el segundo debe ir aJ principio. Este folio es el más antiguo que existe y contiene las primeras partidas,
que son de noviembre de 1667. 2 Los tres folios son el 5, 4 y 6. Los dos siguientes son el 7 y el 8; aunque menos dañados, éstos tampoco tienen marcado el
número del folio por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho. Por tanto sólo faltan tres folios en este libro, ya que el siguiente es el
9 y de ahí en adelante, hasta el final del libro, están completos y numerados.
El primer libro de bautismos termina en el folio 49 vuelta con una partida
fechada el 5 de junio de 1678. Al final dice una nota: Passa a otro libro nuevo.
En este libro están registrados los bautizos que se efectuaron en la iglesia
parroquial de Monten·ey (hoy Catedral), en las capillas de las antiguas haciendas de San Francisco (Apodaca), La Pesquería (villa de García) y Santo
Domingo y en el valle de las Salinas. Debo aclarar que en muchas partidas
se asentó que los bautiws se efectuaron "en la capilla de San Francisco'': esto
quiere decir que se hicieron en la capilla de la hacienda de ese nombre, hoy
Apodaca, y no en el Convento de San Francisco de Monterrey?
Aparecen cuatro bautizos hechos, con licencia, por el P. Fray Juan Cavazos,
que fue el primero o uno de los primeros nuevo leoneses que vistió el humilde
hábito de San Francisco, en los folios 8 (diciembre de 1668), 10 y 10 vuelta
(ambos en diciembre de 1669) y 17 (marzo de 1673). 4
parroquiales más antiguos son del año de 1692 ... " (Bosquejos Históricos, México, 1938,
página 455). Lo mis:rno había escrito medio siglo antes el doctor don J osÉ ELEUTERIO
GoNzÁLEZ: "Lo más antiguo que hay en el archivo del curato de Monterrey es un
libro de partidas de casa:rnientos, que comienza en el año de 1692 ... " (Obras Complelas,
Monterrey, 1887, tomo III, página 368).
, La fe de bautismo más antigua que existe, por cierto muy deteriorada, es de principios de noviembre de l 66 7: es el bautizo de un hijo de Nicolás Cabrera. Están
registrados solamente nueve bautizos de este año de 1667: siete de noviembre y dos
de diciembre.
Al margen de cada partida se 11not6, además del nombre del bautizado, la calidad
que tenía, es decir su raza o casta.
.
' Sin embargo, sólo como excepción, están registrados tres bautizos, dos en el folio
24 vuelta y otro en el folío 26 vuelta, que se hicieron con licencia en dicho Convento.
Cuando aparece mencionada "la hacienda del Capitán Juan Cava,:os", se trata de
la misma hacienda de Santo Domingo.
• Fray Juan Cavazos, "religioso de Nuestro Padre San Francisco", fue cura doctrinero de los indios de la víUa de Cerralvo desde mediados hasta fines del siglo XVII.
Naci6 en el Nuevo Reino de Lc6n seguramente después del año 1630. Era hijo legitimo del Capitán Juan Cavazos y de doña Elena de la Garza. Este benemérito con-

Se pueden consultar con provecho los bautizos de los primeros nuevoleoneses que llevaron los apellidos Alan.ís, Arredondo, Caballero, Flores, Galván,
Guerra, Gutiérrez, Longoria, Lcnano Martínez, Ochoa, Osuna, Peña, Rangel,
Sema y otros. También aparecen registrados los nietos y bisnietos de los conquistadores y pobladores más antiguos, que difundieron aquí los apellidos
Ayala, Cantú, Cavazos, Garza, Montemayor, Quintanilla, Ríos, Sepúlveda,
Tijerina, Treviño, Villarreal, etc. Aquí vemos inscritos los bautismos de algunos criollos, originarios del Nuevo Reino de Le6n, que años después ocuparían importantes cargos públicos.
En este libro primero constan 366 bautismos sin numerar. Están registrados
indistintamente los "españoles", o sea los criollos, junto a los mestizos, los
mulatos y hasta algunos esclavos, y no por separado en libros independientes,
como era la costumbre. También $e encuentran asentadas las partidas de bautismo de algunos "hijos de la Iglesia" o expósitos, pero no aparecen indios,
ya que éstos estaban registrados en "la iglesia parroquial de los natw-ales de
esta ciudad y los de las rancherías de su jurisdicción, sita en el Convento del
Señor San Francisco (de Monterrey) ... "G Estos libros de administración de
sacramentos ya no existen. 8

PÁRRocos

Y FRAILES

Todas las partidas, hasta el 6 de junio de 1673, están firmadas por el licenciado Francisco de la Cruz, cura beneficiado, vicario y juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey y del Nuevo Reino de León. Desde la siguiente, fechada el 9 del mismo mes y año, aparece bautizando y firmando "como teniente de cura de este partido" el licenciado José Guajardo. Luego se alternan los autógrafos de ambos, pero después son menos frecuentes los de aquél.
El último autógrafo del licenciado De la Cruz está al calce de la partida del
15 de noviembre de 1676.'I Sólo hasta que el licenciado Guajardo empezó a
q~stad~r. Y poblador, originario de la villa de Santa Maria en Castilla la Vieja e
hiJo lcg1ttmo de Gabriel Cavazos y Simona del Campo "vecinos que fueron de dicha
"illª''.• entró en el Nuevo Reino de León hacia 1628 y fue el genearca o fundador del
apellido Cavazos en Nuevo León.
• Auto de vi&amp;ita del Bachiller Rodríguez de Salamanca. Mismo libro primero de
bautismos, año de 1673, folio 20.
• El archivo del convento franciscano de Monterrey, que debi6 ser ríquísi:rno, seguramente se perdió para siempre.
' El licenciado Francisco de la Cruz murió en Monterrey el dia 16 de enero de
1684, pero antes "confes6 y recibió los Santos Sacramentos de la Eucaristía y Extre-

378

379

�firmar las partidas se asentó el importante dato de que, la mayor parte de los
bautizos, eran "en la parrochia de esta ciudad (hoy Catedral) ..."
Algunos bautizos fueron hechos, con licencia, por los siguientes: el P. Guardián del Convento de San Francisco de Monterrey Fray Juan de Salas, Fray
Francisco de Zamora, el citado Fray Juan Cavazos, Fray Juan Muñoz, el
licenciado Alvarez de Godoy, el P. Guardián Fray Sebastián de Torres, el
P. Guardián Fray José de Paz, Fray Gerónimo de Talavera, el licenciado
Pedro de Arcaraz y Fray Luis L6pez, quien fue también Guardián "del Conv.to
del S.r San Fran.co de esta ciudad .. ."

de la iglesia. que halló acabada y cubierta de teja y con puertas de madera,
encalada hasta en medio la sacristía, levantadas las paredes, eJ bautisterio acabad~ y empezada la torre de las campanas. Y mandó Su Merced se continúe
en d1ch~ obra Yse ~~be con 1~ _br~vedad posible .. .." (Mismo folio 18 vuelta).
Otr~ ~portan;e_ auto de v151ta aparece en los folios 34 vuelta y 35: es de
Su Senona Ilustrmma el señor doctor don Manuel Femández de Santa e
O~is~- de Guadalajara, quien estuvo en Monterrey en su visita pastora~~
pnnc1p10s de febrero de 1676.

LmRo 2:

PADRINOS

En tres bautizos aparece como padrino don Nicolás de Azcárraga, C aballero de la Orden de Santiago, Gobernador y Capitán General del Nuevo
Reino de León (folios 8 vuelta, 9 vuelta y 15 vuelta) . En el folio 11 vuelta,
en una fe de bautismo de principios de abril de 1670, aparece también como
padrino el primer "maestrescuela" de que hay noticia cierta que existió en
el Nuevo Reino de León: Vicente de Treviño. Anotemos, por último, que
en varias partidas figura igualmente de padrino el famoso "Cronista Anónimo" Juan Bautista Chapa, en compañía de su esposa doña Beatriz de Treviño, su hija doña María de Chapa y de otras damas (folios 8, 17, 26 vuelta,
28 vuelta, 45 vuelta y 48).

Auros

DE VISITA

Hay un interesantísimo "auto de visita" del Bachiller don Bartolomé Rodríguez de Salamanca, abogado de "las Reales Audiencias des tos Reynos", en
los folios 18 a 21. Este Visitador General del Obispado, quien vino al Nuevo
Reino de León a mecliados de 1673 por encargo del Ilustrísimo señor doctor
don Francisco Verdín y Molina, Obispo de Guadalajara, ordenó entre otras
medidas que "cuanto antes se ponga la pila bautismal en el bautisterio (de
la parroquia, hoy Catedral) por haberse reconocido se hacen los bautismos en
una pileta de barro portátil y sin la reverencia necesaria . . ." (Folio 18 vuelta).
En el mismo auto hay una breve descripción, hasta hoy inédita, de la antigua
iglesia parroquial: "visitó ( el Bachiller Rodríguez de Salamanca) lo material
maunci6n; enterr6se en la parroquial de esta ciudad .. ." (Libro I de entierros, años
1668-1692, folios 116 vue1ta y 117. Mismo archivo).

JULIO DE

1679 -

DICIEMBRE DE

1702

Al p~ncipio d: este libro hay un rótulo que clice inexactamente : "Libro 2

de _Bautism~s. ~os de 1691 Y 1692". Esta nota es de escritura relativamente
ree1ente y solo sirve para desorientar al investigador.
En este segundo libro faltan las partidas de los meses de 1·ulio a dia" b
·c1 ·, d l7
. . .
emre,
m us1-.e, e 6 8 y de enero a Jumo, mclusive, de 1679.
Los folios, en general, están numerados del 24 hasta el último,
·
que es el
144. Los anteriores tienen consumidas las esquinas.
En este libr~, lo mismo que en el anterior, los primeros folios están destroza?os_ ~ cambiados de su lugar. Las primeras partidas que aparecen son de
pnnopios del a~o 1680, pero difícilmente se pueden consultar por encontrarse ~uy det,enora~as. El segundo folio debe ir al principio, pues contiene
las partidas mas antiguas, que son de julio de 1679. El tercer folio está mal
~olocado, ya q~e es de feb:ero y marzo de 1682. Los tres folios siguientes conbenen las partidas de mediados y fines de 1680, completas y en orden.

1:.t

tes
c~atro folios en ,que aparecen las partidas de bautismo corresponclien.
. ano de 1682, están mal colocados en este libro 2: el cuarto folio debe
~ pnmero, el tercero debe ir enseguida en segundo lugar, el segundo folio debe
tr en tercer lugar Y el primero debe ser el cuarto y último que es donde aparecen las últimas partidas de 1682 y las primeras de 1683. Pero antes de
estos _cu~~o folios debe ir el que ya mencioné, que se encuentra mal colocado
al pnnap10 de este libro.
d Los dieciocho folios siguientes, del 24 al 42, que comprenden los bautismos
escle el 22 de febrero de 1683 hasta el 19 de agosto de 1685 están e
_
dernad
¡
,
,
ncua
os a reves, aunque en correcto orden cronológico, excepto el 38 y el
~qu: ~e encuentran mal colocados, quiero decir que empiezan a ]a vuelta
paginas está~ foliadas, menos las cuatro últimas. Hago notar que entr~
:tas fal~a un folio. Aunque el folio 39 no tiene número y está destruida Ja
tad, sm embargo se encuentra en su sitio ; es imposible consultar tres de

380

381

�las partidas. Por fin, del folio 43 al 144, que es el último del libro, están foliadas casi todas las páginas, menos los folios 63, 65 y 109, que no tienen
número por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho, aunque
se encuentran en su lugar.
Entre los folios 86 y 87 hay dos folios sin número. El segundo es el 88, aunque está mal colocado y empieza a la vuelta, con la partida fechada el 10 de
enero de 1693; el primero es el folio 90 y también está mal colocado, ya que
empieza a la vuelta. El folio 89 se encuentra más adelante, sin numerar, en
medio de los folios 108 y 109.
En este segundo libro de bautismos faltan los folios 128, 129 y 130, que
correspondían al mes de enero de 1701. La mitad de los folios 138 vuelta y
139 están en blanco. El libro termina en el folio 144 vuelta, como he dicho,
siendo la última partida la que está fechada el 19 de diciembre de 1702.
En este segundo libro aparecen, indistintamente, además de los criollos,
mestizos y mulatos, los bautizos de muchos indios tlaxcaltecas, "coyotes" (hijos
de barcinos y mulatas), negros y esclavos. Hay un "morisco" (hijo de mulato
y española) y un "lobo" (hijo de 'salta atrás' y mulata).

CURAS Y TENIENTES

Desde el principio del libro 2, en julio de 1679, todas las partidas llevan
el elegante autógrafo del licenciado Joseph Guaxardo hasta mediados del año
1687, en que hay algunas partidas firmadas por el P. Marías del Castillo,
"como theniente qe soy desta feligressia ..." De ahí en adelante las firmas
del licenciado Guajardo aparecen intercaladas con otras hasta octubre de
1701, en que rubricó por última vez una fe de bautismo. 8 En efecto, desde
mediados de 1688 hasta septíembre de 1689 aparecen varias partidas firmadas por el P. Cristóbal de Estrada Bocanegra. Luego, a partir de julio de
1691 hasta enero de 1701, hay muchas más que tienen el autógrafo del Ba• El licenciado José Guajardo, hijo legítimo de don Juan Martínez Guajardo y doña
Isabel Flores, vecinos prominentes que fueron de la villa de Santiago del SaltiUo,
test6 en Monterrey el 22 de diciembre de 1703, "como a las onze de la noche", ante
el Sargento 'Mayor Pedro Guajardo, Alcalde Ordinario de esta ciudad y Justicia Mayor
-del Nuevo Reino de León. Su testamento se encuentra en el Archivo dd Ayuntamiento
regiomontano; Protocolo de Instrumentos Públicos, volumen 7, años 1700-1704, folio
214 vuelta y siguientes.
Al licenciado José Guajardo, "cura que fue deste Reino", se le dio cristiana sepultura
en la Iglesia de Nuestro Padre San Francisco de Monterrey el 25 de diciembre de 1703
y "recibi6 todos los sacramentos... " (Libro 2 de entierros, años 1692-1717, folio 26.
Archivo Parroquial de Catedral).

382

dúller Lorenzo Pérez de León, "como theniente de cura desta ciud ...", quien
desde marzo de 1697 también firmó así: 13' Leon. A principios de julio del
mismo año 1697 aparece por primera vez la firma del doctor José Guajardo,
homónimo del licenciado, quien también firmaba así:. D.º' D. 0 Joseph Martfnez Guaxardo. Por último, a partir del año 1701, las partidas de bautismo
se encuentran firmadas, sucesivamente, por Jos curas Buenaventura Méndez
1'ovar, Domingo Guerra, el dicho licenciado José Guajardo y Gerónimo López
Prieto.

IlA UTISMOS CON LICENCIA

Otros que aparecen en este libro 2, que impartieron el bautismo con licencia, fueron: el licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, el bachiller José Moreno, Fray Diego de Evia, Fray Nicolás Recio de León, Fray
Francisco Guadiana, el bachiller Nicolás Guajardo, el licenciado Juan Bautista de Cepeda, el licenciado Francisco de Meneses, Fray Tomás Veliz, Fray
Pedro de los Santos, Fray Juan de Ortega, el Guardián del convento franciscano de Monterrey Fray Luis Camacbo, el P. Ministro Fray Juan de San
Martín, Fray Francisco Llaveros o Llevero (aparece escrito en las dos formas)
el P. Ministro Fray Juan de San Martín y Bértiz (seguramente es el mism~
ya citado) y el P. Lector Fray Miguel (así dice). A un niño "le echó el agua el
P. Fra~ Luis Guaxardo en caso de necesidad ... " y a otro, por igual motivo,
el hach,ller Juan Antonio Jiménez.

Están registrados más de 900 bautizos sin numerar. Estos bautizos se efectuaron en la parroquia de esta ciudad (hoy Catedral) y en las capillas de
las antiguas haciendas~ ya citadas, de San Francisco (Apodaca), del Capitán
Juan Cavazos (Santo Domingo) y de la Pesqueria (villa de García). También
en_ e! real Y minas de las Salinas y en las capillas de algunas haciendas, que
eXIs~eron en los valles del Carrizal (hoy Marín), de Pesquería Chica, del
GuaJuco ~villa de Santiago) y uno en San Pedro (Garza García). Hay anotados _vanos que se hicieron en las haciendas de San Diego y del Capitán
Antoruo Cavazos y uno en la del Capitán José de Ayala (El Topo).

TLAXCALTECAS

~fuchos otros bautizos se efectuaron en Ja iglesia del Pueblo de Nuestra
Senara de San Juan de Tlaxcala, que aparece nombrado de diversas maneras:
San Juan de TJaxcala del Carrizal, Tlaxcala del Carrizal y Pueblo de Tiax-

383

�cala. Por cierto, entre los indios tlaxcaltecas de este puebl~ había, algunos que
llevaban apellidos castellanos, tales como García, Gonz~lez, Per~ R~mos,
R · Sánchez etc. y que dejaron numerosa descendencia. En la 1gles1a de
utz,
•
'
· G
dicho
pueblo que,
según
el doctor don José Eleuteno
, onza'Iez, f ue .f undado
por el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n Marques d_e San M1g~el de
Agu;;Lyo, recibieron el santo sacramento del bautismo, por igual, lo~ lu1os de
los pobladores tlaxcaltecas y los vástagos de los conquistadores criollos. En
este libro quedaron inscritas, junto a la fe de bautismo del tlaxcalteca la del
"español", sin que nada las distinga a las unas de las otras.

l. El Capitán Antonio García de Sosa, bautizado el 6 de junio de 1680,
quien fue Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de la viJla de San Felipe de
Linares, Procurador General del Ayuntamiento regiomontano en 1711 y Alcalde Ordinario de esta ciudad de Monterrey en 1714 y 1720.
2. El bachiller Santiago García Guerra, bautizado el 2 de agosto de 1683,

fue cura vicario y juez eclesiástico de la villa de San Felipe de Linares.
3. El Capitán Pedro García Guerra, bautizado el 29 de febrero de 1689,
fue Alcalde Ordinario de Monterrey en 1730 y Alcalde Mayor de la susodicha
villa de Linares.

ALGUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES
PRoou&amp;ADORES

En una fe de bautismo fechada el 27 de mayo de 1680 aparece como P~·
drino el Capitán Diego Ramón, benemérito conquistador y poblador de Coahw•
la y Texas.
de
En el folio 25 vuelta se encuentra un importante documento: la fe_,
bautismo (31 de mayo de 1683) del P. Ignacio de Treviñ~:. de la Comparua
del General Francisco Báez
de lTrevmo
Y. de, su esposa
d e J esús, hiJ"o leuítimo
o·
. ,
.
doña Catalina de Maya y Treviño, que fue qmzas e p~er JCStuta nuevcr
1 ' L partida va como apéndice al final de este trabaJo.
eones. a
d • li d 1684
En el folio 33 vuelta, en un bautismo celebrado el 23 e JU o e .
en
la capilla del valle de las Salinas, aparece como padrino el Gen_eral Diego de
Villarreal, que fue uno de los primeros nuevole~neses que obtuV1eron este alto
grado militar en los reales ejércitos de Su Majestad. . . ,
.
En la fe de bautismo de Gregoria, hija legítima del Capltan Ignacio Guerra
y de su segunda esposa doña Catalina Femán~ez, fechad~ el ~8 de 1:1ª~zo ~
1690, eJ cura licenciado José Guajardo anoto entre parente:1s 1~ s1gu1e?te.
"y fue Ja que estrenó la pila bautismal que está en el bautlsteno de dicha
iglesia (parroquial) ... " (Folio 73 vuelta).
Otra fe de bautismo notable (3 de marzo de 1698) es la de doña Maria
Margarita Buentello de Morales, hija legitima del Capitán Pedro Botello Y
doña Josefa González. Doña María Margarita, "que nació. a quince_ de
brero de dicho año", iue la esposa del Escribano Real Fran~1sco de Mier_ N"
riega, "hombre de noble esplendor y natural de los Remos de Castilla ,
fundador del apellido Mier en Nuevo León.

f:

Los bautizos de tres destacados nuevoleoneses aparecen en este libro. Fueron
hijos legítimos del Capitán Pedro García, también nombrado _don Ped_r? :
Sosa O don Pedro García de Sosa, y doña Elena Guerra, a qwen tambten
conoció con el nombre de doña Elena de la Garza:

384

El Alférez José Antonio de la Serna, bautizado el 28 de enero de 1680 e
hijo legítimo de José de la Serna y María BoteJlo, fue Procurador General del
Ayuntamiento de Monterrey en 1717.
El Alférez Nicolás Lozano, hijo legítimo del Capitán Pedro Lozano y doña
Mariana de la Garza, bautizado el 10 de octubre de 1680, también fue Procurador General del Ayuntamiento reinero en 1723.

.El Capitán Lucas González Hidalgo, hijo legítimo de otro Capitán Lucas
González Hidalgo y doña Micaela García de Avila, bautizado el 25 de junio
de 1684, fue asimismo Procurador de esta ciudad en 1724.
Por último, en el folio 77, al margen, aparece anotado el bautismo ( 16 de
enero de 1691) del Alférez Real José Félix de Almandoz, hijo legítimo del
Alférez Real Pedro de Almandoz y doña Isabel de Treviño, quien fue Procurador del Ayuntamiento reinero en el año 1713.

APELLIDOS

En este libro 2 aparecen los bautizos de los primeros nuevoleoneses que
llevaron los apellidos Ballesteros, Elizondo, Guajardo, Iglesias, Quiroga, Sáenz,
S~lazar, Santos, Tamez, Torres, Vallejo y Zambrano. También aparecen registrados los bautizos de algunos nietos y bisnietos de antiguos conquistadores
del _Nuevo Reino de León que vivieron en la villa de Cerralvo (Aldape, BeDaVldes, Botello, BuenteUo, Hinojosa, Sepúlveda, etc.).

385
825

�EVOLUCIÓN DE ALGUNOS APELLIDOS

En este mismo libro se aprecia la transformación de algunos apellidos que

eran compuestos en su origen (Báez de Benavides, Caballero de los Olivos,
Femández de Tijerina, Flores de Abrego y Flores de Valdés, García de Quintanilla y González de Quintanilla, García de Sepúlveda, Gutiérrez de Castro y
Gutiérrez de Lara, Pérez de Escamilla) y que adquieren, desde la segunda
mitad del siglo XVII, su forma actual: Benavides, Caballero, Tijerina, Flores,
Quintanilla, Sepúlveda, Gutiérrez y Escamilla.

AUTOS DE VISITA Y EDICTOS

A fines de diciembre de 1681 hay un extenso "auto de visita" del Obispo
de Guadalajara don Juan de Santiago de León Garabito. Este prelado "estando en su actual y general visita", ordenó que "se ponga razón clara en
todas las partidas (de bautismo) expresando en ellas de cuántos días es nacido
el que se bautiza ..." Así se adelantó la Iglesia casi dos siglos al registro civil
de nacimientos. 9
Este Obispo, al visitar "lo material de la dicha iglesia parroquial", seguramente que tuvo una desagradable impresión, ya que encontró "estar maltratado el techo de ella, la sacristía por techar y el bautisterio...", en vista de
lo cual mandó que "se teche de nuevo la dicha iglesia y la sacristía de ella y
el bautisterio y se acabe la torre que está comenzada y en el dicho bautisterio se ponga la pila bautismal para que esté con toda decencia..." Los datoS
documentales más antiguos que se conocen sobre el primitivo templo parro•
quial, son éstos que aparecen en los autos de visita de 1673 y 1681. Estas noticias inéditas de la antigua parroquia, hoy Catedral, se publican ahora por
primera vez.
En el mismo auto de visita de 1681 se encuentra la raz6n de que ningún
bautizo, efectuado en el Convento de San Francisco de Monterrey, se halla
asentado en este libro: porque en dicho Convento era en "donde se admi•
nistra tan solamente a los indios (naturales) ..." El textq completo de la
importante disposición del Obispo Garabito, que aclara este asunto, es el
siguiente: "Item, mandó Su Señoría Ilustrísima que en la iglesia parroquial
del señor San Andrés, que está a cargo de los religiosos del señor San Fran-

cisco. de (Monterrey),
donde . se administra tan solamente a Jos m
• dº10s, no se
_
bauttcen
espanoles
(
o
sea
cnollos)
mulatos
mestiz·
os
·
·
di
'
.
.
,
,
ru m os na bonos,
y
s1 alguna vez sucediere hacerse, sea no sólo con licencia del cura beneficiado
.
.
'
a quien pert~necen, smo con su asistencia personal O de su teniente, asentán~olo e~ .los libros d;. la administración de la parroquia de esta ciudad, lo cual
SJ se .hiciere sea ransrmas
· que cada uno se
. veces y con urgentísun· a causa, smo
baubce en su parroquia como debe".
El Obispo Garabito confirmó en la iglesia parroquial de Monterrey a 576
personas "de. t~as ~~acles y calidades", o sea "trescientas y ocho pertenecientes a la a~istrac1on d_el cura beneficiado secular y los doscientos y sesenta
y (ocho) mdios pertenecientes a la administración del cura doctrinero regula r,
l li
que constan por e bro en que se escribe".
En los folios 28 a 29 vuelta aparece, en testimonio, un edicto del mismo
prelado,. e&gt;..-pedido. en la c~udad de Guadalajara el 19 de octubre de 1683.
Otro edicto
·
. . del citado Ob!Spo, dado en la misma ci"udad d e Gua da la1ara
e¡
30 de diciembre de 1683, se encuentra en los folios 35 vuelta y 36.
.En los folios 103 vuelta a 106 se asentó un "Edicto General de Visita Pública de este Obispado" del Obispo de Guadalajara Fray Felipe Galindo o p
fechado en esa ciudad el 31 de octubre de 1696. En los folios 106 y 106 vu~lt~
hay un "d~pacho" del mismo benemérito prelado, expedido en la villa de
!anta ~ana d~ l~s Lagos (hoy Lagos de Moreno) el 3 de diciembre del
cho. ano. Por últuno, en el folio 107 aparece un brevísimo auto de visita del
mencionado Obispo, fechado en Monterrey en enero de 1697.

INDICE

Aunque en este archivo hay un "Indice de Bautismos de los - d 1668
a 1717" h
anos e
. , echo a máquina, lo cierto es que el c,Jtálogo no llega sino hasta
mediados de 1688 y en él está registrada una partida del año 1667.
(Breve Reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey).

• A partir de esta disposición del Obispo Garabito se asentó en las partidas de bau•
tismo, además de la fecha de bautizo, el día del nacimiento en la siguiente forma:
"que nació a doze de dicho mes y año ... "

386

387

�APENDICE I

Los nueve bautismos del año 1667
NOMBRE

1. . . .

PADRES

FECHA

Nicolás Cabrera

Principios de
noviembre
1O de noviembre
1O de noviembr •

y (Teresa Fernández)

2. Juan
3. Ana

4. Maria
5....

6.

Juan*

7. Juan
8. Juana
9. Bemabé

Hijo de la I lesia
(Juan) de la Garza y
Agustina de Be ( lmar)
Gregorio Fernánd z
y ( Ana Correa)
( Hija de ) la Iglesia
Nicolás Cantú y
~icaela Martínez
Diego Rodríguez de
Montcmayor e Iné de la Garza
(Hija) de la Iglesia
Bemabé .. .
e Isabel de la Garza

HO, IBRES DE UEVO LEÓN Y COAHUILA EN LA DEFENSA DE
Pt:EBLA Y PRISIONERO. E FRANCIA EN 1863

13 de noviembre
FRANCISCO

13 de novirmbre

R.

ALMADA

Chihuahua, Chih.

20 de noviembre
29 de noviembre

LA

4 de diciembre
29 de dici ·robre

la guerra de independencia )' arudiz.ada por la serie de convulsiones que
se sucedieron hasta la Guerra de Tres Años, determinó al Congreso de la
Unión a expedir la ley de 17 de julio de 1861, que su pendió los pagos de

Notar Lo qu~ ,·a l'nlrc paréntr.su l's lo que falta en las partidas, por estar muy drte. rioradas v que he: podido completar con otras investigacione~. Lo~ puntos 1u1•
1
pensivo, índir.an que el folio est6. destruido, siéndome imposible llrnar ria
laguna.
• No está claro si el nombrr. es Juan o Juana.

APENDJCE 11

srruACrÓN DEL ERARJO CENERAL,

venida a menos progresivamente desde

la deuda exterior mexicana por el término de dos años.
España, Inglaterra y Francia fueron los pruscs principalmente afectados
por la medida legislativa anterior y sus respectivos gobierno nombraron representantes diplomáticos que se reunieron en la Ciudad de Londres para
deliberar sobre el particular y acordar la medidas coercitivas que más convinieran a sus interes . Como resultado de estas deliberaciones se firmó la
Convención de 31 de octubre del mi mo año, por la que resolvieron ejercer una acción conjunta sobre el gobierno mexicano para obligarlo a cumplir con su~ compromisos económicos.

A pesar d que el mismo Congreso de la Unión derogó cuatro me es desFe de Bautismo del P. Ignacio de Treviño,

. J.

Al margen: Ygnacio Mi~el español
_
En treinta y uno de Mayo de mil y seiscientos y oche~ta y t7res ~os ~o la
Parrochial de e ta ciudad Baptize y puse los santos ohos a \ gnac10 M11;Uel
spañol que nacio a ocho d dho (dicho) m . hijo de fran. 00_ tremiño vaes _Y
de Catalina de Maya. fueron sus Padrinos el alferez Antonio Gonzal~~ hidalgo y Juana d Maya su muger a quienes adverti el parentesco pmt.~al
y la obligacion que tenían de enseñar la doctrina "'-pña ( cristiana ) a su a1Ja•
do=y para que conste lo finne ut supra=
Joseph Guaxardo
388

pués el mencionado decreto. en el me de diciembre desembarcaron fuerzas
españolas en el puerto de Veracruz, que previam nte había sido desalojado
por el general Ignacio de la Llave, obedeciendo instrucciones de la Secretaría de Guerra y Marina. Pocos días después desembarcaron igualmente tropas inglesas y francesas, constituyendo estos hechos la iniciación de la guena de Intervención Francesa y el Imperio, que duró cinco años, . eis meses y

trece días.

La acción armada que ejecutaban las tres potencias asociadas en conlra de
nuestra patria debe estimarse, justamente por lo que toca a cada una de las
signatarias de la Convención de Londres en la fonna que a continuación se

expresa:

E paña reclamaba el pago de las cantidades que se le adeudaban por nues389

�tro gobierno, una indemnización por los asesinatos de varios súbditos españoles
en Cuemavaca y Chiconcoac y el cumplimiento del Tratado Mon-Almonte,
ajustado durante la administración conservadora del general Miguel Miramón; pero su gobierno acariciaba además la ilusión de colocar a un príncipe
de la casa de Borb6n en el trono de México, dentro de la intriga monarquista que se venía gestando desde la última dictadura del general Antonio López de Santa Anna.
Inglaterra cobraba los abonos vencidos de la deuda inglesa. Se confonnaba con que le pagaran principal, intereses, réditos de réditos y más réditos y
pretendía que se respetara la impunidad de los contrabandistas ingleses, marinos y comerciantes, que operaban en los puertos de ambos litorales, apoyados
por sus respectivos cónsules.
Francia reclamaba el pago de la deuda francesa, que era la de menor cuantía; pero el emperador Napoleón III, que era el principal actor de la intriga
intervencionista, proyectaba fundar en México una monarquía aliada a fin de
establecer sólidamente su influencia sobre nuestro país, colonizar el Estado de
Sonora convirtiéndolo en una colonia o protectorado francés, poner sus minas
en estado de ex-plotación y extender las redes del comercio marítimo hasta el
Oceáno Pacifico.
Sin descubrir abiertamente su juego sobre la ocupación del noroeste de México antes de llegar a las vías de hecho, tuvo de aliados a un grupo de conservadores y elementos del clero católico, mexicanos, expatriados unos y desterrados otros después del triunfo del partido liberal a fines de 1860, que se sumaron a la aventura bonapartista quizá sin conocer el verdadero fondo de ella.
Estos últimos, que habían ido en actitud suplicante ante las cortes europeas
pidiendo un rey para su patria, se conformaban con que se estableciera en México un gobierno monárquico de acuerdo con su ideología y la consecuente restauración de fueros, privilegios, prerrogativas y tribunales especiales que los habían favorecido sobre las demás clases de la sociedad mexicana desde la época
de la colonia y de los que habían sido despojados por la Constitución Federal
de 1857 y las Leyes de Reforma que establecieron la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
La intriga francesa que se venía desarrollando hacía varios lustros en contra
de nuestra patria, tuvo el origen que en seguida se relata y diversas manifestaciones anteriores a 1861 en que se firmó la Convención de Londres, pasivas o
violentas, que deben resumirse así:
La facilidad con que el gobierno mexicano, a causa de su debilidad, sopartó
en 1838 el bloqueo de los puertos del Golfo de México, el bombardeo de Vera•
cruz y la exigencia de pagar a Francia la indemnización que quiso para poner
término a la injusta guerra de los pasteles, hizo que el gobierno del rey Luis

390

Felipe concibiera el proyecto de colonizar el noroeste de México, al sur de las
posesiones rusas, inglesas y americanas, y extender su influencia política y económica hasta aquellas apartadas regiones.
El primer ministro francés, mariscal SouJt, a fines de 1839 nombró a Mr,
Jufret de Mofras, perteneciente al personal de la ~bajada en Madrid, para
que se trasladara a México en misión secreta para tomar los informes indispen-·
sables encaminados a las finalidades apuntadas con anterioridad, examinar la
importancia y las condiciones de las costas mexicanas en el Océano Pacifico, al
norte del Golfo de California, y las ventajas y facilidades para la fundación de
establecimientos franceses en dicha zona, a fin de intensificar su comercio exterior, extender las lineas marítimas necesarias a este objeto y llevar sus productos manufacturados hasta Japón y China con apoyo en las nuevas bases.
Mofras terminó sus investigaciones, regresó a Francia y en el año de 1844 se
publicaron sus puntos de vista, favorables en todo al proyecto que había concebido su gobierno.
La correspondencia diplomática del ministro de México en Londres, Dr. José
María Luis Mora, correspondiente a los años inmediatos posteriores a la misión
de Mr. Mofras, informan sobre la antipatía de Francia hacia el gobierno mexicano, el propósito de contrarrestar la influencia inglesa en nuestro país y el
proyecto de establecer una monarquía aliada como base de sus acciones futuras.
. La guerra entre México y los Estados Unidos de América, originada por la
incorporación de Texas a la Unión Americana, que culminó con el Tratado de
Guadalupe Hidalgo que, además de Texas, nos arrebató California Nuevo
México, Arizona y la Apachería, y la caída de Luis Felipe del trono fr~cés en
1~ mismos días, modificaron los planes anteriores y Luis Napoleón Bonapartc,
P:llllero como Presidente de la República y después como emperador de Francia, heredó Y reanudó la intriga mencionada, enfocando su acción en contra de
Sonora y Baja California.
~n 1849 el gobierno del Estado de Sonora otorgó concesión a un grupo de
e~grados fr~n~es procedentes de Alta California, encabezados por Carlos
Prmday Y OliVIer de Lachapelle, para colonizar las tierras del viejo pueblo
de Cocóspera, Distrito de Magdalena.
Por. la misma época ocurrió el robo del expediente de las antiguas minas
de Anzona, substraído del archivo de la Secci6n de Fomento de la Secretaría. ?e Gobernación por dos empleados infieles, que dio origen a la organizacion de la empresa denominada "Compañía Restauradora de las Minas de
Arizona"
· · al acc1orusta
· ·
. , que tuvo d e pnncrp
al tenebroso judío suizo Juan
Bauti~ta Jecker. Estas minas estaban rodeadas de una aureola de leyenda
pareada a la de los placeres de California y a las minas de plata del Potosí
como consecuencia de su intervención por las autoridades españolas en el
segundo tercio del siglo XVIII, de su abandono poco después a causa del

391

�peHgro de los apaches y de la organización de varias expediciones armadas
sucesivas en la primera mitad del siglo XIX, para localizarlas y volverlas a
explotar.
Muy poco después de su constitución la "Compañía Restauradora" logró
obtener una concesión de parte de la Legislatura de Sonora para ocupar y
explotar todas las vetas, mantos y criaderos minerales que se localizaran entre
el paralelo 30º de latitud Norte y el río Gila que señalaba entonces el limite
septentrional de aquella entidad. Un verdadero monopolio minero.
Casi al mismo tiempo, en abril de 1850, la Legislatura de Chihuahua otorgó otra concesión al súbdito francés Hipólito Pasquier de Doumartin para
construir y explotar un ferrocarril que partiendo de la frontera chihuahuense
con los Estados· Unidos. fuera a terminar al puerto de Guaymas.
Ambas concesiones fueron declaradas nulas y sin ningún valor por el Gobierno de la Federación en virtud de que ninguno de los dos negocios era de
jurisdicción local y las Legislaturas habían obrado fuera de la esfera de sus
facultades legales.
La "Compañía Restauradora de las Minas de Arizona" logró obtener nueva concesión del Gobierno Federal, para localizar y explotar, de acuerdo con
las Ordenanzas de .Minería, las viejas minas de A.rizona. Al mismo tiempo se
le autorizó para que pudiera armar un núcleo de ciento cincuenta hombres
para atender a la defensa de sus intereses y empleados, a causa del peljgro que
existía de parte de los apaches y comanches.
La Compañía tuvo buen cuidado de interesar como accionistas a Mr. Andrés de Lauvcusser, Ministro de Francia en México, y al Lic. José de Aguilar,
Gobernador del Estado de Sonora. Este renunci6 abierta y claramente sus
acciones en cuanto oli6 los propósitos siniestros de Jecker y sus socios.
Los directores de la empresa contrataron al Conde Gast6n Raousset de
Boulbon, aventurero francés radicado en California, para que organizara el
cuerpo de ciento cincuenta soldados armados que se le habia autorizado, pe·
ro en lugar de este número, se presentó en el puerto de Guaymas con trescientos extranjeros, en su mayoría franceses procedentes de San Francisco. Desde
que el turbulento Conde desembarcó en territorio mexicano comenzó a tener
rozamientos con las autoridades militares, a las que acabó por desobedecer. En
el pueblo de Sáric, Distrito de Altar, proclamó la independencia de Sonora,
tomó la Ciudad de Hermosillo por medio de las armas, poco después se vio
obligado a replegarse a San José de Guaymas, en donde los filibusteros fueron
obligados a capitular y regresaron a California por la vía marítima por donde
habían llegado.
A mediados de 1854 tuvo lugar la segunda invasión de los filibusteros f ranceses al Estado de Sonora, encabezados por el mismo Conde Raousset de Boul-

'392

bon, quienes fucrnn vencidos por las tropas mexicanas que comandaba el General José Maria Yáñez en el precitado puerto de Guaymas. El epílogo de
esta invasión fue el fusilamiento del Conde el 12 de agosto de dicho año. Con
.estos acontecimientos aumentó la fantasía legendaria de las minas de Arizona.
Dos años más tarde el Presidente de la República, General Ignacio Comonfort, otorgó una concesión al mismo judío Jecker para que deslindara los terrenos baldíos existentes en el Istmo de Tehuantepec y en el Estado de Sonora.
La presencia de una brigada de ingenieros extranjeros en esta última entidad,
por cuenta del concesionario, d.io origen a un conflicto internacional en virtud
de que el Gobernador del Estado, General Ignacio Pesqueira, obligó por medio
de la fuer✓.a a dichos ingenieros a salir de su jurisdicción.

La siguiente intromisión de elementos franceses la ejecutó el Teniente de
Navlo Víctor Le Coart de Kervegnen, que comandaba el buque L' Amiral y
-surcaba las aguas del Océano Pacifico. Por instrucciones del Ministerio de
Marina de su pais, con focha 17 de noviembre de 1858 levantó una acta a
bordo del mismo buque en la que "declaró y proclamó que desde ese día pertenecía la plena soberanía de la isla de Cliperton al Emperador de los franeeses, sus herederos y sucesores". Esta isla desde tiempos inmemoriales había
reconocido la soberanía de los Reyes de España y la de México a partir de la
.consumación de la independencia. En esta forma el gobierno francés dejó
orientada una punta de lanza en contra del Noroeste de nuestt·a patria.
El precitado Jecker en octubre de 1859 celebró un convenio leonino con el
gobierno conservador del General Miramón, por medio del cual se obligó a
entregar un millón cuatrocientos mil pesos en vestuario, equipo y dinero para
las tropas dependientes del mencionado Gobierno y, en cambio, recibió quince
millones de pesos en bonos de la Tesorería General de la Nación.
Triunfante el partido liberal a principios de 1861, el Presidente de la República, Lic. Benito J uárez, prevfo acuerdo aprobado por unanimidad en Consejo de Ministros declaró nulos los contratos y concesiones que había obtenido
Jecker, mencionados con anterioridad, y lo expulsó del país por extranjero pernicioso, con apoyo en los preceptos del Art. 33 de Ja Constitución Federal.
Este individuo se trasladó a Francia, asoció en sus negocios turbios al Duque
de Morny, medio hennano del Emperador Napoleón III, éste le otorgó carta
de ciudadanía como súbdito de aquella Nación y las reclamaciones de Jeckcr
en contra del Gobierno Mexicano fueron incluidas, por el Ministro francés en
México, Conde Dubois de Saligny, como renglones de la deuda de su pa1s.
Bajo los ante1 iores auspicios se inició la acción .intetvencionista europea en
.contra de nuestra patria, que había tenido de botafuego la ley de suspensión
,de pagos de la deuda exterior a que me referí antes.
El Congreso de la Unión invistió de facultades omnímodas al Presidente de

393

�Ja República a fin de que pudiera dictar cuantas medidas estimru:a ne~s.arias
para hacer frente a la situación y desde lu~~o ~s~e a~~rdó las providencias que
creyó oportunas para resistir aquella agres10n mJustificada.
.
El Gobierno Federal se apoyaba en aquella época en fuerzas armadas irregulares formadas por voluntarios, guardias nacionales y soldados forzados
cogidos de leva por los jefes liberales durante la Guen-a_ ~e Reforma, que
constituyeron lo que el General Santos Degollado denommo pomposamente
"Ejército Federal".
El General Jesús González Ortega, que había sucedido en el mando de
dicho ejército a Degollado, venció a las fuerzas cons_ervadoras del ,Ge~eral
Miramón en la batalla de Oalpulalpan, ocupó la capital de la Repubhca a
fines de diciembre de 1860 y el 27 del mismo expidió un decreto que dio de
baja al ejército permanente, por considerarlo eJ. principal_ responsable de los
desórdenes, cuartelazos y defecciones que se hab1an sucedido desde la cons~mación de la independencia y del cuartelazo de diciembre de 185 7 para abolir
la Constitución Federal.
Considerando que las tropas existentes eran insuficientes para hacer frente
a la ao-resión extranjera, el Presidente Jaárez expidió el decreto de 17 de
diciembre de 1861 que señaló el contingente de Guardia Nacional que los
Estados y Territorios debían poner a disposició~ de la Federació~ para que
participaran en la defensa naci~~al. En t~tal cmcuent: '! dos ~l ~1-~ados,
que deberían organizarse y rcrrutlrse a la cmdad de ~eXJco a dis~os1c1on de
la Secretada de Guerra y Marina. De éstos correspondieron dos mil hm~1bres
al Estado de Nuevo León y Coahuila que entonces fonnaban una sola entidad.
Confonne iban llegando estas fuerzas a su destino, eran despachadas a
la región oriental del país, en donde quedaron a las órdenes del General Ignacio Zaragoza, Jefe del "Cuerpo de Ejército de Oriente", que tenía su cuartel general en la ciudad de Puebla.
Algunas secciones de fuerzas conservadoras que quedaban en pie de lucha
en contra del Gobierno Nacional se ampararon bajo la sombra de la bandera francesa haciéndole el juego a los invasores. En cambio otros jefes como
Negrete, Be~vides, Manuel González, Salazar, Félix Díaz, Lama_drid Y Alatorre pertenecientes al antiguo ejército, se presentaron a las autondades constitucionales, acogiéndose a la ley de amnistía previamente expedida por_ el
Congreso de la Unión, a fin de tomar parte en la defensa contra el enenugo
extranjero.
Mientras se verificaban los preparativos de defensa a que me he referido,
el Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Manuel Doblado, marchó a entrevistarse con los representantes de las potencias invasoras aliadas. El resultado
de estas conferencias fueron unos convenios firmados el 19 de febrero de 1862

394

en el pueblo de La Soledad, Estado de Veracruz, conocidos con el nombre de
"Preliminares de La Soledad", por medio de los cuales los mencionados representantes se colocaban en el terreno de las negociaciones diplomáticas y
desistían del apremio de la fuerza armada en contra-de nuestro Gobierno. Este, a su vez, les permitió que estacionaran sus tropas en las ciudade,s de Córdoba, Orizaba y Tehuacán, a causa del vómito que azotaba a Veracruz y, en
caso de un rompimiento, se obligaban a que retrocedieran hasta el expresado
puerto.
Napoleón III desaprobó los convenios de La Soledad en una forma completamente injustificada, pues no tuvo ninguna razón moral o diplomática que
le sirviera de fundamento o de pretexto y confió a las annas la resolución de
sus asuntos pendientes con el Gobierno Mexicano, sin previa declaración de
guerra. Los representantes de Inglaterra y Espafia desaprobaron Ja conducta
falaz e indigna de los delegados franceses y se retiraron rumbo a Veracruz y
embarcaron sus tropas con destino a sus respectivos países, en espera de una
nueva oportunidad para hacer efectivas sus reclamaciones en contra de Mé.xico. En cambio los representantes del gobierno francés, Conde Saligny y
Almirante Jurien de la Graviere, atendiendo las instrucciones recibidas se
negaron a volver sas fuerzas a sus posiciones primitivas y emprendieron' el
avance sobre el interior del país.

AJ provocarse el rompimiento de la Convención de Londres como consecuencia del desconocimiento de los Preliminares de la Soledad por los franceses en abril de 1862, el Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Doblado, en
no~br: de nuestro Gobierno dirigió a los representantes de las tres potencias
la sigwente nota: " ... En cuanto a la incalificable conducta de los Señores
Comisarios del Emperador de los franceses, el Gobierno Mexicano se limita a
repetir en esta vez lo que ya en otras ha protestado: México hará justicia a
todos Y satisfará todas las pretensiones justas y fundadas en el derecho de
gentes, pero defenderá hasta el último extremo, su independencia y soberanía, Y sin aceptar jamás el papel de agresor que nunca ha tenido repelerá la
f~ei-za por la fuerza y defenderá, hasta derramar la última gota d: sangre mexicana, las dos grandes conquistas que eJ país ha hecho en el presente siglo: la
Independencia y la Reforma".
Las tropas invasoras francesas, bajo el mando del General Carlos Fernando
de La trille ( Conde Laurencez), prosiguieron la marcha sobre la ciudad de
P~ebla; se verificaron la escaramuza del fortín en donde el Coronel Félix
Díaz q
, lo
·
uemo s pruneros cartuchos en la guerra de Intervención Francesa y
el I
· J
mpeno, e combate parcial de las cumbres de Acultúngo y la batalla del
5 de mayo _de 186~, en la que el General Zaragoza, al frente de un cuerpo de
tropas meXJ.canas 1mprov:isadas, derrotó a los invasores en los cerros de Loreto
YGuadalupe de la ciudad de Puebla.
)

395.

�En esta memorable batalla, que encendió el entusiasmo nacional de uno a
otro coniín de la República, tomaron parte los siguientes jefes y oficiales del
Estado de uevo León y Coahuila:
Coronel Lázaro Garza Ayala. ació en Monterrey el año de 1828, según
su expediente personal existente en el archivo de la Secretaría de la Defensa
acional, e hizo estudio profesionales de abogado. Causó alta en las filas
liberales el 4 de octubre de 1858 como Teniente de artillería; al iniciarse los
acontecimientos de la Intervención era Coronel y Jefe de Estado Mayor del
General Zaragoza, a cuyo lado estuvo en las acciones de Acultzingo y 5 de
mayo; después de la muerte de este jefe se le dio el mando del ler. Batallón
de San Luis Potosí, que fonnó parte de la II Brigada de la II División del
"Cuerpo de Ejército de Oriente" y tomó parte en la defensa de la plaza de
Puebla. Quedó prisionero de i,ierra, se fugó en Orizaba yendo a presentarse al
Gobierno, el 18 de junio de 1863 se le concedió el grado de General, volvi6
al Norte a luchar contra los franceses, obtuvo patente de General de Brigada
el lo. ele agosto de 1865 y militó en las fuerzas republicanas hasta la caída del
Imperio. Fue Gobernador de su Estado natal en 1869, 1871 y 1887, se le
concedió el retiro del ejército en 1899 y terminó sus días en Monterrey el 4
de mayo de 1913.
Mayor Adolfo Garza. Originario de Nuevo León, su expediente personal
no expresa edad ni lugar de nacimiento. Comenzó la carrera militar en las
tropas del General Juan Zuazua, en clase de cadete, ascendiendo progresivamente hasta Capitán en 1860; en la bataJla del 5 de mayo era Mayor del
cuerpo de "Carabineros a Caballo" que mandaba el Coronel Antonio Alvarez; en seguida causó alta en el Estado Mayor del General Zaragoza, a la
muerte de éste pasó a la escolta del Cuartel General asistiendo al sitio de
Puebla y quedó prisionero al rendirse la plaza. e fugó días después volviendo
a empuñar las armas contra los franceses, ascendió a Teniente Coronel el 12
de agosto de 1863, a Coronel el 25 de mayo de 1864, mandó el 7o. Batallón,
habiendo asistido a las acciones de Ledezma, sitio de Matamoros y Sat1ta
Gertruclis y se retiró del ejército con licencia absoluta el 31 de octubre de
1867. Fue muerto en duelo poco después por el Coronel Enrique Mejía.
Comandante Pedro Martínez. Nació en Galeana el año de 1835, causó alta
en las fuerzas liberales de su Estado a la edad de diecinueve años y alcanzó
el grado de Mayor durante la Guerra de Reforma. Se incorporó en 1862 al
Ejército de Oriente con una sección llamada "Cuerpo de Guías y Exploradores", formada por soldados nuevo leoneses y asistió a las funciones de armas
de Acultzingo, 5 de mayo y Orizaba. A fines de año cambió de nombre a su
ección y se llamó "Exploradores de Zaragoza", habiéndose dedicado a hostilizar los convoyes franceses, estuvo en el sitio de Puebla y quedó prisionero

396

al rendirse la plaza. Logró evadirse el 2 de junio, se le concedió el ascenso a
Teniente Coronel, se dirigió al Estado de Veracruz, en donde reorganizó su
cuerpo, y Luchó con los contraguerrilleros franceses de Dupin. Pasó a Ta.maulipas y Nuevo León, ascendió a Coronel el 16 de mayo de 1864, se incorporó
al Ejército del Norte que mandaba el Genera] Escobedo, participando en las
operaciones de éste hasta la caída del Imperio y se le expidió patente de General
de Brigada el 5 de septiembre de 1867. Dos afios después se pronunció en contra
del Gobierno Nacional en San Luis Potosí, participó igualmente en la rebelión de La Noria, amnistiándose después de la muerte de Juárez, y en 1876
defendió al Gobierno de Lerdo de Tejada Más tarde reingresó al ejército y
tuvo el mando de la 111 Zona de Gendarmería Fiscal hasta su fallecimiento
ocurrido en Monterrey el 16 de noviembre de 1891. Los oficiales subalternos
del ''Cuerpo de Guías" que asistieron a la batalla del 5 de mayo fueron :
Capitán Francisco Martínez, Teniente Teófilo Martínez y Antonio Dávila y
Subtenientes Fermín, Juan y Jesús Garza.
Mayor Tranquilino Cortés y Teniente Antonio de León pertenecientes al

Estado Mayor del General Zaragoza.
Mayor Ildefonso Serna miembro del Estado Mayor del cuartelmaestre del
ejército, General Ignacio Mejía.
Teniente Florentino Valencia, de la segunda compañía del batallón "Re-

forma" que comandaba el Teniente Coronel Modesto Arriola.
Teniente Pablo D. Mejía, agregado a la Plana Mayor del mismo batallón
"Reforma". Los datos de estos últimos cinco jefes y oficiales. figuran al final
de este resumen, por contarse entre los prisioneros deportados a Francia.

La derrota que sufrieron las tropas francesas en la plaza de Puebla hizo
abrir los ojos a Napoleón III, quien hasta entonces se dio cuenta de que el
pueblo mexicano y su Gobierno, subestimados injustamente, eran capaces de
d~fender la soberanía e independencia de la ación y que no era un paseo
triunfal el que habían emprendido dichas fuerzas, como le habían hecho entender sus ,ª1·1ados mexicanos.
·
· tan sencilla
· la empresa de conquista en
No v10
que se babia embarcado y .ma.I)dó grandes refuerzos militares para aplastar )os
obstáculos que se les presentaron en el camino de Veracruz a México.
Pero al mismo tiempo el Gobierno Nacional acumuló nuevos batallones de
G~a Nacional que llegaron a la capital de la República procedentes de
~ todos los estados de la Federación. El "Cuerpo de Ejército de Oriente"
~ reforzado, quedó a las órdenes del General Jesús González Ortega al ocurrir el deceso del General Zaragoza en septiembre del mismo año. El cadáver
fue conducido a México por una fuerza mandada por el Coronel Mariano
Escobedo Y depositado en el panteón de San Fernando. Lo acompañaron
tarnbién hasta su última morada tres militares de origen nuevoleonés que per-

397

�tenecían a u E tado Mayor: Coronel Garza Ayala, Mayor Cortés y Teniente
Valencia.
.
En el "Cuerpo de Ejército de Oriente" figuró el Coronel Mariano Ese':
bedo con el mando de la II Brigada de 1a II Di\'i ión, integrada por los siguientes cuerpo : 1er. Batallón de an Luis Potosí. Coronel Lázaro Garza
Ayala; ler. Batallón de Aguascalientcsl Coronel J . ús G6mez Portu?~ _Y ter.
Batallón de Chiapas, Coronel José Pancalcón Domínguez. En la D1v1.s16n de
CabalJería (O'Horan) del mismo Cuerpo de Ejército se contó u~a unidad de
esta arma llamado "Legión del ortc", bajo la jefatura del Teniente Coronel
Eusebio García, con un efectivo de tre jefe.~, dieciséis oficiales y ciento ochenta
individuos de la clase de tropa. Con dependencia directa del cnartcl general el
escuadrón de "Exploradores de Zaragoza" mandado por el Comandante Pedro Martínez, con doce oficiales } etenta y nueve soldados. Estos dos cuerpos
procedían del Estado de ue,·o León y Coahuila.
Casi al mismo tiempo que el nuevo jefe militar francés, General Elías Federico Forey, asumió el mando de la tropas invaso~· fue~t~mente reforzadas,. se
constituvó en la ciudad de 1éxico una nueva umdad mthtar que se denomm6
"Cuerp~ de Ejército del Centro" bajo el comando del General Ignacio Comonfort. E te e había prc:-scntado rn el campo de la lucha al frente de la
"Di"isi6n del , 'ortc", constituida por Guardias Nacionales que procedían de
los Estados de Nuevo León y Coahuíla, Tamaulipas y an Luis Potosi.
En la I División de este Cuerpo de Ejército se contaron las siguientes corporaciones del primero de los tres Estado citados: ler. Regimiento de uevo
León y Coahuila, Coronel Julián Quíroga; ''Lanceros de ucvo Le6n y Coahuila" Comandante Piñón. 3er. Regimiento de "Riflero de uevo León Y
Coah~ila" Teniente Coronel 'icolás Gorostieta y "Regimiento Ligero de la
Frontera'', Coronel Francisco O. Arce. Además el 2o. Batallón de San Luis
Poto í, C;ronel Luis Legorr ta y "Lanceros del Río Bravo", Teniente Coronel
Juan N. Cortina.
.
Los seis cuerpos fueron abanderados el lo. de noviembre .de 1862 en_ los
llanos de la hacienda de La Conde a y figuraron como padrinos, respecuva•
mente: el Presidente Juárcz; el Ministro de Guerra y Marina, General Miguel Blanco; el • fini. tro de Hacienda, Lic. José Higinio úñcz, el_ D'.putado
Manuel ilicco, el Diputado Leandro Cuevas y el General Pedro HmoJosa,
Las operaciones militares de las tropas invasoras sobre la plaza de ~~e?la
se iniciaron el 16 de marzo de 1863, habiendo quedado el "Cuerpo de E1ei:1to
&lt;le Oriente" dentro del recinto fortificado y fuera, con el carácter de auxiliar,
el "Cuerpo d Ejército del Centro" que había i~o movido ~e su b~ inicial
A las ocho y media d la mañana el General Felip B. Bernozábal, Jefe de la
I División d I ler. Cuerpo, anunció por telégrafo de de el fuerte de Guada·
lupe que los franceses avanzaban sobre la plaza por el camino de Amozoc Y

doce minutos después un cañonazo anunció a los defensores que el enemigo
ataba a la vista. La tropa fonnó en batalla, el pabellón mexicano fue izado
&lt;:on los honores de ordenanza y e lanzaron vivas a México, al uprcmo Gobierno y al Ejército de Oriente. Había comenzado el sitio de Puebla.
A continuaci6n relato en forma somera la participación que tomaron en la
lucha, dentro y fuera de la plaa, los soldados pertenecientes a las fuerzas de
uevo León y Coahuila.

A partir del día 18 la a\'anzadas del "Cuerpo de Ejército d 1 Centro" se
tirotearon diariamente con los invasorc y el día 21 se registró la primera
baja, corre poncliente al cuerpo denominado "Rifleros de uevo Le6n y Coahuila", habiendo resultado muerto el ~oldado Pablo Ramirez, originario de
Montemorelos.

Se festejaba en la ciudad de México el cumpleaños del Lic. Benito Juárcz,
Presidente de la República, con una comida a la que asistían us principales
colaboradores y amigos, cuando el iinistro de Relaciones Exteriores y Gobernación, Lic. Juan Antonio de la Fuente recibió un tele~ma fechado en
San Antonio, firmado por el General Comonfort, que decia: "Parece que el
enemigo me ha percibido sobre las lomas y despliega una columna dr caballería
e infantería sobre nmotros. Se trata de un ligero combate con los "Rifleros de
ue-.·o León", el fuego se aviva y los nuestros avanzan sobre el enemigo. Este
hace también un empuje sobre ellos; d enemigo retrocede habiendo tenido
por nuestra parte un soldado muerto del 3er. Rc~mirnto y algunos heridos
de "Lanceros de uevo León". Sensible es la pérdida¡ pero más glorioso para
aquel a quien ha tocado la surrte de ser el primero en derramar u sangTe en
honor del mismo y de la independencia de la patria".
Se comentó ampliamente el caso de sobremesa, se pidió por la misma vía
el nombre de aquel heroc anónimo y ~e abrió una sub~ripción entre los
presentes, a favor de la familia de Ramí1 z, que arrojó la cantidad de $309.75
Y se situó al mismo General Cornonfort para que la hiciera llegar a su destino.
La esposa, que lo seguía con la abn gación propia de la soldadera mexicana,
había quedado desamparada con do. niños pequeños en el cuartel del cuerpo
a que pertenecía.
A la hora de los brindis el Ministro de la Fuente dijo, entre otras cosas:
". • .Brindo por la 1doria de ese soldado muerto, anuncio de otras mayores para
la patria ..•"

La musa del poeta popular Guillcnno Prieto improvisó lo iguicnte:
Brindo, señores por que alumbre un dla
en que di~a el francls que nos destroza,
en la tierra de ]uárez, Zaragoza
quebranl6 la e:rtranjera tiranla.

398
399

�Un brindis por la chinaca

que a los guapos de Crimea,
les ra.sque bien la salea
hasta que clal•en la estaca.
Que rl partido de Apodaca
comience a tener pavor,
por que al sentir t&gt;I calor
digan los pobres y ricos,
venciendo son buenos chicos,
mas de mala.s, mucho peor.
Brindemos de corazón
en patriótico concierto,
por ese soldado muerto:
"Riflero de Nuevo León"
El día sigwentc 22 de marzo, e verificó un combate parcial en las i~e•
diaciones del pueblo de Cholula entre las focr1.as d 'ucvo León y _Coahmla
mandadas por el Coronel Quiroga }' una columna francesa perteneciente a la
Brigada del G neral Mirando!. El parte del jefe mexicano expresa lo que
enseauida copio: " e me dio parte que en Cholula e encontraba _una fuena
en miga de cosa de cuatrocientos hombre~. En el acto y ~r yendo_ dich~ fuerza
de traidores, como se me había a egurado que eran, crei conve01e~te ir a reconocerla para evitar que a nuestra vi~ta se incorporara con los mvaso:es Y,
para este objeto, marché con mi fuel'ül para aquel ~u~to, en cuyas mm~diaciones se me echó encima una f ue17.a francesa de ISClentos caballos Y mil
infantes, mas como el punto en que se hallaba mi fuerza era un carri_I algo
estrecho y que no tenía más salida que al frente en que se encontraba nu fuerza, no pude menos que cargar haciendo retroceder al enemigo, que de pronto
se retiró, trabándose entonce un reñido combate ha ta el grado de re,•olveroo5t
mas considerando nuestra d ·entaja, tanto por el número iníerior de mi fuer•
za, que .se componía de cuatrociento caballos, como por el mal terreno que
ocupaba, me vi preci ado a hacer fuego en retirada. en la que por lo fatal ~e
mi5 caballos, tuve de pérdida veinte muertos. otros tantos pri-;ioneros y die•
ciséis heridos y la falta de un jefe y dos oficiales cuyo paradero se igno~a,
pudiendo asegurar que el enemigo sufrió mucho mayor número de baJas
entre muertos y heridos, habiéndole quitado doce caballos árabes".
Las bajas registradas por las tropas de Quiroga en el combate de Cholula
fueron las que a continuación se enumeran, entre las que füruran héroes des-

conocidos que perdieron la vida en defensa de la patria y de las instituciones
republicanas:
"Jcr. Regimiento de Nuevo Le6o y Coahuila". Muerto : Soldados Cannen
Villarreal, d El Carmen, Indalecio Martlnez, de . Villa García, Oionisio Ledezma de Monterr y, Antonio Ortiz, de {ina, Domingo Guerra, de Marín,
Demetrio Salinas, de Cadereyta, Jim~nez y Dolores Montes e Isabel Uribe, de
Montemorelos. Heridos: arg nto 2o. Gregorio Quir6s, Cabo Andr' Castañeda, soldados José María Recio: Mucio Villarreal, Crescencio García, Juan
Peña, Felipe Cárdenas, Gabriel Alan(s y Jesús olis, todos le ionado con bayoneta, excepto Castañeda que recibió un balazo y Peña varios golpes contusos.
Prisioneros: Cabo Ramón Villanucva y soldado Jesús Tijerina, Luis Cantú,
Francisco Avendaño, Pedro Castro, Antonio Rodríguez, Diego Ortiz, Victoriano Dávila, Rómulo Villalobos y Antonio Peña.
"Cuerpo de Lancero de 1 uevo Le6n y Coahuila". Muertos: Capitán Jesús
Gonzált&gt;z, Cabo Manuel Barragán, de an Luis Potosí y llC&gt;ldado Antonio Vega,
de Allende, MarceHno Sierra y Ascensión Palacio , de Montemorelos y Antonio
Cavazos, de Monterrey. Heridos: argento 1o. Patricio Barreda, argento 2o.
José María Almendáriz, Cabo Abundio Alonso con dos herida de arma blanca y un balazo y soldados Jesús Iluenrostro, Refugio Briseño, Antonio Hernández, Simón Gonz.i.lez y 'cmesio Martínez, lesionados con arma blanca
excepto Hemándcz que lo fue de un balazo. Prisioneros: Sargento los. Gregorio Verástegui y Julián Contreras, Cabo Pa cual Durón y soldados Victoriano y Félix Castillo.
"3t&gt;r. Regimiento de Rifleros de Nuevo León". Muerto: Teniente Luis SepúJveda. Heridos: Teniente Coronel i.colás Goro tieta ( pris.ion ro) y soldado Manuel Vázqucz.
"Regimiento de Lanceros de la Frontera". Heridos: Sargento 2o.
Sánchez y soldado Agu tín Castañeda, ambo con bayoneta.

fariano

El "Cuerpo de Ejército del Centro" formado por cuatro Divisiones mandadas por los generales Miguel M. Echeagaray, Angel Trías, Félix Vega y
Juan José de la Garza y varias secciones de cabaUería a las órdenes de los generales O'Horan, Aureliano Rivera, Rafael Cuéllar y otros jefes, que tenía
por misión principal proteger a la plaza de Puebla, sostuvo una serie de escaramuzas y combate parciales con los franceses y sus aliados.
El 6 de mayo fuerzas pertenecientes a la I División y a la caballería de
Rivera~ apoderaron de la linea avanzada del enemigo en Barranca Honda,
frente al cerro de la Cruz, distinguiéndose el ler. Regimiento de Quiroga y
Rivera que resultó herido.
El 8 siguiente, a la hora del alba, de diez n doce mil soldados franceses , auxiliares dirigidos por el General Francisco Aquiles Bazrune emprendieron el

400
4-01
H26

�ataque sobre las posiciones que ocupaban los republicano - en San Lorenzo,
pertenecientes a la misma División, con un total de 2,800 soldados y oc~~ cañones. Dos fuertes empujes hicieron lo invasores para escalar 13:5 ~1c1ones
contrarias, siendo &lt;'n ambos rechazad , y al fin lograron su O~Jet.J~·o en la
tercera carga. Acosados lo mexicanos por el frente y el flanco 12quierdo las
fuerzas beligerantes e re\'olvieron a la bayoneta trabando un com~ate f_uerte
y desigual en el que el número del enemigo se impuso sobr~ la r sislenc1a de
los nuc~tros. El Cuerpo de Rifleros de Nuevo León y Coahwla que cargó con
300 hombres, regresó con 22 y su bandera, perdiendo cl resto entre muertos,
heridos, prisioneros y dispersos; los coroneles Legorreta del 2o. Batallón de
San Luis Potosí, Montenegro del So. de Jalisco y 6stcnes Rocha del de ~pador cay ron pri ioneros a la cabe7.a de us respecti\'os soldados. Posesionados I~- franceses del cerro de San Lorenzo, coloca.ron allí su artillería y
lanzaron un vivo fuego sobre la I División, que se retiró en desorden )' comunicó é te a la II, haciendo imposible que ésta pudiera auxiliarla. El General Comonfon rehizo su línea en la Venta del Capulín, fue rota nue\'amente
y el "Cuerpo de Ejército del Centro" lu,·o que retirarse, quedando el campo
en poder de los invasores. Lo. nuestros perdieron 1,800 hombres entre muertos,
heridos, prisionero y dispersos y ocho cañones, habic~d~ llevado_ la p or parte
la J Brigada del Coronel Quiroga. Setenta jefes y of1CJales ~CXLCanos que_daron prisioneros egún la relación que formó el Coronel Luis Legorreta, Jefe
de ma}·or graduación, habiéndose contado entre ellos el Capitán. Feliciano
Guerra del 3er. Regimiento de uevo León y Coahuila y los subtementes To, ":
ribio Gómez y Luis González de "Lanceros de ue,·o L. eon
En la contestación que el Ministro de Guen-a y Manna dio al General Comonfort sobre el parte de la batalla de San Lorenzo, e e. ·presa: " ... El C.
Presidente de la República tiene, sin embargo, que congratularse del d~n_u_edo
manifestado en el combate por los ciudadano que componen la I Dl\'1s1ón,
como por el orden y la regularidad con que todo. el Cuerpo de Ejér~ito emprendió la retirada a la vista del enemigo, perscgwdo por él y conteniend? su
avance, dispuesto a continuar el combate si su contrario, orgulloso de su triunfo se empeñaba en derrotarlo ... "
1
La "Legión del orte" que mandaba el Teniente Coronel Eusebio García pennaneció dentro de la plaza de Puebla desde el 16 de marzo en que
el General Forey se presentó frente a ella, jniciando las operaciones, hasta ~
J3 de abril siguiente en que la División de Caballería rompió. el sitio para JJ'
a incorporarse al "Cuerpo de Ejército del Centro" por instrucc1one~ de_l C_uartel General. La causas que determinaron e ta medida fueron: dismm~1~ el
consumo de víveres y forraj dentro del recinto fortificado, ayudar a hosnhzar
a los sitiadore. y a los convoyes que les llegaban procedentes de Veracruz Y
cooperar con el General Comoofort en la tarea de auxiliar a la pl.a7.a.

El parte rendido por el Coronel Joaquín Téllez, jefe de la I Brigada de
la expresada División el 14 de abril, fechado en Santa Inés Zacatelco, e.xpresa lo que sigue: "El Teniente oronel Eusebio García, Comandante de
la Legión del orte, con esta fecha me dice lo siguiente: 'Participo a Ud.
que la noche del 13 del corriente, a la cabeza de mi cuerpo, logré romper la
linea enemiga sorprendiendo una avanzada de treinta y dos hombres pertenecientes al 810. de Línea que estaba ituado a inmediaciones de Santa Maña,
quedando en el campo tres muerto y en mi poder un prisionero llamado Peltier Juan Félix, quien ha declarado que pertenece a un batallón de seiscientas
plazas que esti situado a ocbociento metros del camino. Además recogí dos
rifles rayados'. Lo que tran cribo a Ud. manifestándol que la importancia
de este suceso no consiste en el número de prisioneros tomados al enemigo,
sino en la firmeza y decisión con que la Brigada que tengo el honor de mandar
marchó a paso de carga sin detenerse un solo momento, arrollando a un enemigo dispuesto a impedirle el paso y cuyo número y posiciones eran absolutamente desconocidas para nosotro . La justicia exige hacer público el buen
comportamiento de los ciudadanos jefes, oficiales y tropa que forman la I
Brigada y yo siento positiva satisfacción en manifestar a Ud. que la "Legión
del orte", "Lanceros de Toluca", "Carabineros de Oaxaca", ''Guerrilla González y González", "Guerrilla Esparza" e "Independientes de Puebla", cumplieron con su deber; ayudándome eficazmente a conservar el orden en la
marcha de la columna en el momento de mayor peligro el Coronel Mayor de
Ordenes, Remigio Yarza, quien lo mismo que el Teniente Coronel Eusebio
García, dio pruebas de serenidad e intrepidez". La División de Caballería tomó parte en las operaciones exteriores de Puebla hasta que ocurrió la derrota
del "Cuerpo de Ejército de] Centro" en la batalla de San Lorenzo.
Tanto la "Legi6n del Norte" como las fuerzas que formaban la Brigada
Quiroga se reconcentraron a México, y los restos de esta última fueron refundidos en el ler. Regimiento de Nuevo León y Coahuila y en la mencionada
' Legión, por instrucciones de la ecretaría de Guerra y Marina, a fin de que
el cuadro de jefes y oficiales de cada cuerpo, volvieran al Estado a reponer
sus ríectivos. El Bo/etin Oficial del Gobierno de uevo León objetó esta determinación y el General Miguel Blanco, titular de dicha Secretarla cuando
Je habían dado las expresadas órdenes, hizo las aclaraciones correspondientes.
De México los dos cuerpos reforzados se dirigieron a San Luis Potosí en cuanto
el Gobierno acional abandonó la capital de la República.

El escuadrón de "fu.-ploradores de Zaragoza'' desde fines de 1862 hasta principios de marzo de 1863 estuvo acuartelado en Tepeaca. Participó en la guerra
de guerrillas ho tilizando constantemente a los jnvasores, su avanzadas, escoltas Y convoyes y !e tiroteó en Tecamachalco, El Palmar, San alvador Seco,

402
403

�EJ Ingenio, Maltrata, Cañada de lxtapa, Chapulco, Quetcholac, Santa Maria
y Amozoc.
Cuando se cerró el sitio de Puebla el mencionado escuadr6n qued6 dentro
de la plaza y el General Francisco de P. Troncoso, en la página 132 de su
Diario del Sitio de Puebla, detalla así su participación en la defensa de la
Penitenciaría de San Javier tomada por los francese el 29 de marzo: " .. .La
Legión del Norte (Explorador de Zaragoza) que estaba en la Penitenciaria
con el Comandante Martínez (Pedro), los Capitanes Garza (Basilio) y Treviño (Ger6nimo) }' Teniente Naranjo (Francisco), se bate d esperadamente
y logra retirarse la mayor parte saltando el parapeto y perdiendo el tercio de
su gente; pero causando grandes bajas aJ enemigo con las buenas punterías
de sus hombres. U nos ocho soldados de esta Legión con el Capitán Gana, no
pudo retirarse con los demás, sale atrevidamente por la puerta que cubria la
luneta de la plazuela) atropellando a los soldados enemigos que aJll estaban.
Su salida fue tan violenta que no pudieron oponerse a su paso y lograron
escapar. Al día iguiente \'i al Teniente aranjo, quien tenía su sombrero con
dos agujero de bala y algunos rasgone en Ja blusa. Me elijo que no era el
único a quien le habían inutilizado su vestido".
Entre las bajas que tuvo "Exploradores de Zaragoza'' durante el sitio de
Puebla que pude verificar se contaron los soldados Jesús G6mez y Jesús Villanueva que re~ultaron heridos y el Subteniente Matías de la Cruz, argento
2o. Hermenegildo Fañas y soldados Dionisia Rosales y Antonio Mier que cayeron prisioneros en la toma de San Javier. Los tres últimos fueron filiados
como soldados forzados en las tropas aliadas de los invasores que comandaba
el Gen raJ Leonardo fárquez y el día 6 de abril siguiente se desertaron y
fueron a presentarse aJ General Comonfort en Ocotlán.
El agotamiento de las provisiones de boca y de guerra en la plaza de Puebla después de sesenta y dos días de sitio y la derrota del General Comonfort
en San Lorenzo que quitó toda posibilidad de recibir auxilios del exterior,
obligaron al General González Ortega a entregarla aJ jefe invasor el día 17
de mayo, sin capitular ni peclir garantías, después de haber inutilizado su
armamento y clavado sus cañones. Con este motivo dirigi6 al General Forey
la siguiente comunicación: " 'o siéndome posible seguir dcfendiendo esta pla·
za por la falta de municiones y de víveres he disuelto el ejército que estaba a
mis órdenes y roto su armamento, inclusive la artillería. Queda, pues, la plaza
a las órdenes de V. E. y puede mandarla ocupar tomando, si lo estima conveniente, las medidas que dicte la prudencia para evitar los males que traería
consigo una ocupación violenta, cuando ya no hay motivo para ello. El cuadro de Generales, Jefes y Oficiale de que se compone este ejército y 1ol
individuos que lo forman, se entregan prisionero de guerra. No puedo, Seó«
General, s guir defendiéndome; si pudiera, no dude V. E. que lo haría".

404

Todos los jefes militares, en todos los países del mundo, cuando se ven imposibilitados para continuar la lucha, buscan en la capitulación la garantía
de la vida y otras \'entajas propias de las circunstancias. S61o González Ortega se entregó a discreción de los franceses en mayo de 1863, sin capitular ni
pedir garantías.

El Congreso de la nión honró a los deíensores de la ciudad de Puebla
por medio del decreto que sigue: "Art. lo. El Ejército de Oriente, en la
defensa de Puebla de Zaragoza, ha merecido bien de la patria. Art. 2o. En
el sal6n de sesiones del Congreso de la Unión se colocará esta inscripción: 'A
los defensores de Puebla de Zaragoza en 1862 y 1863, el Congreso de Ja Unión'.
Art. 3o. Las familias de los que hayan fallecido o fallezcan en la presente lucha contra el enemigo extranjero, disfrutarán por pensión vitalicia el haber
integro que corresponda aJ grado inmediato superior respecto del que tenía
al morir la persona que representa, cualquiera que haya sido el grado de éste en
el ejército. Art. 4o. Igual grado se concede a los mutilados que se inutilicen para
el sen-icio o para sus ocupaciones ordinarias. Art. 5o. Quedan exentos de cualquier contribución directa personal, por toda la \·ida, los individuos que se
hallaban en Puebla de Zaragoza los días 24 y 25 de abril del presente año
defendiendo la ciudad con las armas o prestando algún servicio en eJ ejército.
Art. 6o. Este decreto se publicará por bando nacional en la capital de la
República y en los Estados".
Como resultado de la rendición de Puebla quedaron prisioneros de guerra
en poder de los franc
veinte y seis generales, trescientos seis jefes y ochocientos dos oficiales, con un total de mil ciento treinta y cuatro hombres. Faltaron entre ellos los generales 'egrete, Régulcs y Ghilardi y algunos jefes y
oficiales, quienes lograron ocultarse o fugarse, faltando al cumplimiento de
las órdenes del Cuartel General mexicano.
Entre los primeros figuraron los siguientes, que habían pertenecido al escuad_r6n "Exploradores de Zaragoza": Mayor Pedro Martínez, Capitanes Victonano Valle, Francisco Martínez y Francisco aranjo, Tenientes Florentino Valencia y Victoriano Gana y ubteniente Juan Gana. El Capitán Gerónimo
Treviño no figuró entre ellos en virtud de que se había salido con la caballería
el 13 de abril anterior.
. También se contaron entre el crecido número de prisioneros los jefes y oficiales. nuevoleoneses que siguen: Coronel Garza Ayala, Ma)'or Adolfo Garza,
ocho Jefes y oficiales que figuran al final de este resumen y el General Mariano
Escobedo, ascendido a este grado el 25 de abril de 1863 por su participación
en la defensa del fuerte de Santa Inés.
El General Escobedo nació en el pueblo de Galcana el 16 de enero de
1826 Y fueron sus padres don Manuel Escobedo y su esposa doña Rita de la

405

�Peña. Comenzó la carrera militar en 1846 para combatir a los americanos,
habiendo participado en las operaciones contra las tropas del General Taylor
en Nuevo León y Coahuila y ascendió hasta Teniente Coronel en la Guardia
Nacional de su Estado, habiendo luchado con los bárbaros, con partidas de
filibusteros texanos y con los defensores de la última dictadura del General
Santa Anna. Durante la Guerra de Reforma militó a las órdenes del General
Degollado, quien lo ascendió a Coronel, siendo confirmado su despacho por el
Presidente J uárez; cayó prisionero al rendirse Ja plaza de Puebla, se evadi6
días después volviendo a empuñar las armas para combatir a los invasores,
operó en Oaxaca subordinado al General Porfirio Díaz, regresó al Norte iniciando en febrero de 1865 la organización del "Cuerpo de Ejército del Norte",
ascendió a General de Brigada el 30 de noviembre y a Divisionario el 2 de
noviembre de 1866 y dio el golpe de muerte al Imperio en Qucrétaro el 15
de mayo de 1867. Tuvo el mando de la III División Militar, fue Gobernador
de su Estado natal y del de San Luis Potosí, defendió al Gobierno de Juárez
durante la rebelión de La Noria, al restablecerse el Senado fue electo para
ocupar un asiento por los Estados de Querétaro y San Luis Potosí y fue su
primer Presidente. Ministro de Guerra y Marina durante los últimos meses del
Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; durante el régimen tuxtepecano no
tuvo ningún mando militar, aunque desempeñó varias comisiones de importancia, así como los cargos de Diputado y Senador y falleció en México el
22 de mayo de 1902.
El General Gerónimo Treviño nació en 1836 en Cadereyta Jiménez y comenzó la carrera militar el 15 de enero de 1858 como Subteniente del ler. Regimiento de uevo León. Hizo completas las campañas de la Reforma y la
Intervención Francesa en las filas liberales, habiendo asistido a las acciones de
guerra de Acultzingo y Orizaba y a numerosas escaramuzas contra los convoyes franceses, estuvo en el sitio de Puebla, ascendió a Mayor el 8 de abril de
1863 pasando a la "Legión del orte ' y después de la derrota de San ~
renzo se retiró rumbo al Norte. Siendo Teniente Coronel asumió el mando
del cuerpo de "Lanceros de San Luis Potosí", con el que fue hasta Oaxaca,
ascendió a Coronel el 16 de septiembre de 1864, volvió al Norte sumándase
a las tropas del General Escobedo, asistió a las acciones de armas de Santa
Isabel, ganando el ascenso a General, Santa Gertrudis, San Jacinto y sitio de
Qucrétaro, donde tuvo el mando del "Cuerpo de Ejército del Norte" y ascendió a General de Brigada. Enseguida fue electo Gobernador de su Estado,
defendió los planes de La Noria y Tuxtepec, ascendió a Divisionario en 1877,
tuvo el mando de la III División y fue Ministro de la Guerra de 1880 a 1881.
Falleció en Laredo, Texas, en noviembre de 1914.
General Francisco

406

aranjo. Nació en Lampazos el año de 1839 y a los die-

ciséis años causó alta en las filas liberales como soldado del Regimiento de
Caballería de Lampazos. Ascendió sucesivamente a cabo, sargento 2o., sargento lo. y el 23 de septiembre de 1856 era Subteniente del mismo Cuerpo.
Promo"ido a Teniente el 19 de junio de 1858, sií\iÓ en el 2o. Regimiento de
Nuevo Le6n, pasó al escuadrón de "Exploradores de Zaragoza", se le expidió
despacho de Capitán el lo. de diciembre de 1862, tomó parte en la defensa
de Puebla, se fugó después de la rendición de la plaza, ascendiendo a Mayor,
y volvió al mencionado escuadrón. Subió a Teniente Coronel el 17 de junio
de 1864, siguió al Gobierno Nacional basta la ciudad de Chihuahua, ya con
grado de Coronel se incorporó a Escobedo desde que se iruci6 la organización
del Ejército del Norte, mandó el Regimiento "Carabineros de Lampazos", después la segunda Brigada, ascendió a General con motivo del triunfo de Santa
Isabel e hizo toda la campaña contra el Imperio hasta la ca1da de Querétaro.
En su hoja de servicios tiene acreditadas cincuenta y tres acciones de guerra
durante el período de la Reforma y setenta y siete en el de la Intervención
Francesa. General de Brigada el 4 de septiembre de 1867 y Divisionario el 4
de octubre de 1882, tomó las armas en defensa de los planes de La Noria y
Tuxtepec, fue Ministro de la Guerra de 1881 a 1884, poco después se retir6
del ejército inconforme con la política reeleccionista del General Díaz y en
1894 ofreció sus servicios con motivo del conflicto con Guatemala. Murió en
México el 23 de junio de 1908.
El General Francisco O. Aice procedía de Guadalajara, en donde nació en
1831, y a los dieciséis años empuñó las armas para combatir a los americanos~
habiendo sido herido en la defensa de Churubusco. Con grado de Teniente
figuró cuatro años en el Contra-resguardo Fiscal de Chihuahua, fue ayudante
del Presidente Comonfort, durante la Guerra de Reforma militó en las tropas
liberales de Chihuahua y Durango, alcanzando el grado de Teniente Coronel;
en 1863, con el empleo superior inmediato obtuvo el mando de uno de los
batallones de Guardia Nacional de Nuevo León y Coahuila y asistió a las
funciones de armas de Cholula y San Lorem.o. En 1867 ya era General, mandó una Brigada del Ejército del Norte durante el sitio de Querétaro, fue Gobernador de los Estados de Guerrero y Sinaloa, Senador al Congreso de la
Unión y Ministro del Supremo Tribunal Militar. Falleció en México en 1903.
General Julián Quiroga. Era originario de Nuevo León, no habiendo podido precisar su lugar de origen. Desde la Revolución de Ayutla milit6 a lasórdenes del General Vidaurri, de quien fue uno de los hombres de confianza;
en el período de la Reforma ya era Coronel y mandaba un Regimiento llamado "Legión del Norte", cuya jefatura entregó en Encarnación de Díaz
el 20 de agosto de 1859 al Coronel Miguel Blanco. Después de la batalla de
San Lorenzo volvió al orte, a principios de 1864 secundó a Vidaurri en el

401

�conflicto de éste con el Gobiemo Nacional, concluyendo los dos por reconocer
al Imperio; fue Caballero de la Orden de Guadalupe, ascen~i6_ ~ General de
Brigada el 29 de marzo de 1867, logró salvarse cuando se nndto la plaza de
México .,. se refugió n los Estados Unidos. En 1871 secundó el Plan de la
Noria, d~pués del fracaso de éste volvió a territorio am~cano Y ~ fines de
1876 se presentó en Monterrey al General Miguel Palacios, ofreciendo sus
servicios para combatir al Plan de Tuxtcpec, en defensa del Gobi~mo de Lerdo
de Tejada. A la caída de éste recibió orden de las nuevas auton?ades d~ entregar las armas, licenciar sus hombres y permanecer en l_a ca~1tal a disposición de la autoridad militar. Bajo los cargos de haber bccnciado su gente
sin haberle recogido las armas previamente, haber salido para su rancho sin
permiso y haberle detenido dos cartas dirigidas a los generales Plácido Vega
y Juan . Cortina en las que los invitaba a revoluci_onar en contra del n~evo
régimen, fue aprehendido y consignado a un ConseJo de Guer"'.', sentenciado
a la pena de muerte y fu~ilado en Monterrey a las cuatro y media de la tarde
del día 11 de enero de 1877.
Lo datos biográfico de Garza Ayala, Pedro fartínez_,:, Adolfo G~ ya
están consignados con anttrioridad y del Comandante Pmon y del _Teniente
Coronel Eusebio Garcla no pude obtener ninguno , dado el breve tiempo de
que di puse para escribir este resumen.
Vuelvo a ocupanne de la r ndici6n de Puebla: Reunidos lo prisioneros
tomados por lo franceses en los combates parciales de la ~laza y
alrededores, los de la acción de San Lorenzo y los que pertenecieron al Cuerpo
de Ejército de Oriente", umaron más de mil trescientos. El General Forey
pretendió que firmaran un compromi. o obligándose a no volver a tomru: las
armas ~n contra de la intervención de Francia en nuestros asuntos domésticos,
a residir en los )uaares que les señalara la autoridad militar y a no comunicane
con nadie, ni co~ su familiares, sin previo permiso de la misma autoridad.
Por unanimidad rechazaron la imposición, subscribiendo generales, jefes y ofi•
dales el siguiente documento: "Cuerpo de Ejército de Oric~te. Prisionc~?5 _d,
Guerra. Lo militare. pri ioneros que subscriben, perteneoentes al EJcrc1to
Mexicano de Oriente, no firman ·el documento que se les ha remitido en la
mañana d hoy del Cuartel General del Ejército Franc' , tanto porque las
leyes de su país les prohibe contraer compromiso alguno que_ ~enoscabe _la
dignidad del honor militar, como porque se los prohiben tamb1en sus convicciones y opiniones particulares".
Ante esta negativa tan categórica el jefe invasor resolvió deportarlos
Francia a fin de alejarlos del teatro de los acontecimientos y de sus respecuvas zoo~ de influencia. Muchos de ellos se fugaron en la misma ciudad dt
Puebla y otros cu el camino de allí a Veracruz, burlando la vigilancia de las

~:15

.ª

408

tropas que los conducían y fueron a presentarse en México o en otras poblaciones a la autoridad militar correspondiente, con objeto de continuar la
lucha en contra de los inva. ores.

En cambio trece generales v inticuatro coroneles, veinticinco tenientes coroneles, cincuenta mayores, ciento treintidós capitanes, ciento cincuentinueve
tenientes y ciento treintisiete subtenientes, con un total de quiniento cuarenta
que no lograron las condiciones favorables de los primeros para evadirse, fue-ron embarcado en Veracruz en los buques Darien y Ceres, con destino al
puerto francés de Brest. Los generales, sus arudantes y los coroneles en el
pñmero y los demás, de subtenientes a teniente coronel en el segundo y e
hicieron a la mar el 9 de junio bajo el mando del capitán Lefcbrc.
Los generales y sus ayudantes fueron confinados en Evreux, excepto el General José 'María González de fendoza y los miembros de su Estado Mayor a
quienes se permitió pennanecer en París; los coroneles, tenientes coroneles y
mayores en Tours y los oficiales distribuidos entre Clennond, Ferrand, Moulins.
Blois y Bourgcs. Se Jes hizo firmar una obligación en sentido de no salir del
lugar de su respectiva residencia sin pcrm~o previo de la autoridad francesa
y se les asignó una modesta pensión para que pudieran subsistir con su carácter de prisioneros de guerra.
Inmediatamente comenzó el apremio de las mismas autoridades francesas
para que reconocieran el régimen imperialista impuesto en México por la
intervención extranjera. La nostalgia de la patria, el recuerdo de su familias
abandonadas y in recursos para subsistir, la pobreza de la mayoría de ellos,
rayana en la miseria en virtud de que habían perdido los equipajes en la
travesía de Puebla a Flancia, no teniendo muchos de ellos ni segunda camisa
ni cobija para abrigar5e y el abandono casi completo en que los dejó el Gobierno . acional a causa de la penuria en que se debatía por la misma guerra
internacional, comenzaron a debilitar su resistencia ante la imposición de la
fuena y su fe en su propio destino y en el de su patria.
A través de cuatro apremios sucesivos lograron que eis generales, cuarenta
jefes y trescientos scsenticinco oficiales finnaran la umis.ión exigida. El último
apremio se hizo bajo la amenaza de ser puestos en libertad, expulsado de
Francia en un término perentorio y abandonados a su suerte en Europa. Para
obligarlos a ceder se l ofreció la repatriación por cuenta del gobierno inv~r, que señalaba el término de u pro ccipci6n, de sus ufrimientos y de
la miseria, la vuelta a su patria después de un año de ausencia y la posibilidad
de regresar al seno de su familias abandonadas.
El documento firmado por cada uno de ellos bajo la presión de la autoridad militar francesa, e.xpresaba lo que sigue: "Ministerio de la Guerra.
Prisioneros de Guerra Mexicanos (texto en español): Yo, el abajo finnado,

409

�antiguo oficial del Ejército Mexicano, internado bajo mi palabra de honor
en Evreux como prisionero de guerra, me comprometo sobre mi honor, en
caso de que obtuviere mi libertad por la gracia de Su Majestad el Emperador
de los franceses, a no combatir jamás, por ningún medio, cualquiera que
sea, la intervenci6n francesa en México y a permanecer extraño a toda tentativa política opuesta al gobierno establecido en aquel país. Evreux, 14 de
octubre de 1863. Francisco de Lamadrid, General de Brigada".
En cambio siete Generales, cincuenta y nueve Jefes y sesenta y tres oficial~
con un total de 129, haciendo honor a su fe de me.'&lt;icanos y a su dignidad
de soldados, se negaron terminantemente a firmar aquel documento, aceptando todas las consecuencias derivadas de su condición de prisioneros de
guerra, antes que suscribir una sumisión que consideraron humillante y deshonrosa. La mayoría de ellos no eran militares de carrera, pues pertenecían
a las Guardias Nacionales de los Estados.
Obtuvieron la libertad el lo. de julio de 1864, fueron obligados a· salir
de los dominios del Emperador de los franceses en un breve plazo, sin más
auxilio económico que el valor del pasaje hasta la frontera, muchos de ellos
tuvieron que trabajar en rudas tareas a las que no estaban acostumbrados
para · poder subsistir, soportando e toicamente la pobreza, el destierro y todas
las consecuencias de su triste situaci6n. En su mayoría volvieron al país tan
luego como se lo permitieron sus circunstancias económicas, unos por Tabasco, otros por Acapulco, aquéllos abierta o clandestinamente por Veracruz
y los últimos por la frontera septentrional, presentándose cada uno en su
caso, personalmente o en cortos grupos, a la primera autoridad militar republicana para combatir nuevamente al Imperio de Maximiliano y a la invasión francesa.
Quince de los deportados murieron en la prisión en Francia, en el destierro o en la travesía y apenas uno de ellos, e1 mayor Pedro Barrón, originario
del Estado de Zacatccas, mereció la justicia de que su nombre se hubiera
inscrito con caracteres permanentes en el Escalafón General del Ejército Nacional con la siguiente anotación: "Sucumbió por salvar a su patria, prisionero en Francia", de acuerdo con la ley general de 18 de julio de 1862'
que estableció este homenaje en honor de los mexicanos que perdieran la
vida en la lucha contra los invasores. Los catorce restantes están sepultados
bajo el polvo del olvido y del tiempo transcurrido a travé de un siglo que
nos separa de aquella época.
Entre los ciento catorce militares re,tantes que no s juramentaron en
Francia, héroes desconocidos y olvidados de nuestras guerras internacionales,
dignos de que se les recuerde eternamente a través de las páginas de nuestra
Historia como un ejemplo de patriotismo y de pundonor militar. se con-

taron ocho que procedían de la Guardia Nacional del Estado de Nuevo
León y Coahuila, que a continuación se enumeran:
_I. Cortés, TranquiJino. Originario del pueblo de Galeana, nació por el
ano de 1828; en la Guerra de Reforma militó en las fuerzas liberales de
Es~do, alcanz~ el grado de Mayor, que le fue ratificado por el Presiden:~
Juarez en septiembre de 1861 y el 3 de diciembre siguiente se incorporó al
Es~do Mayor del General Zaragoza. Como ayudante de éste asistió a Jas
acciones de. guerra d~ Acultzingo y el 5 de mayo, a la muerte de su jefe
pas6 a servir a las ordenes del General Domingo Gayosso, quien tuvo el
~do de allos fue:tes de Loreto y Guadalupe en eJ sitio de Puebla. Cayó
pnsmnero
rendrrse la plaza, siendo deportado a Francia e internado en
Tours. Después ~ue obtuvo su libertad reg1.-es6 por la vía de España y Nueva
~ork, se presento al General Escobedo, quien le concedió el ascenso a Temente Coronel, _participó en las operaciones del Ejército del Norte hasta Ja
caída del Impeno, obtuvo su baja al triunfo de la República y volvió a radicarse en su pueblo natal. Fue electo Alcalde Constitucional para el bienio
de 1868 a 1869 y falleció el 2 de marzo del último año siendo sentido por
todas las clases sociales.
'

II. ??rostieta: Nicolás. Nació en 1827 en el pueblo de Sultepcc, Estado
~e MeXJco, habiendo causado alta el 15 de marzo de 1847 en el escuadrón
Santa Anna" , para coro babr
· a Jos invasores
•
americanos y estuvo en los
combat:~ ~e Churubusco, Casamata y Chapultepec. Desde entonces sirvió
en el EJercito, fue enviado al Norte y en 1854 contrajo matrimonio en Monterrey con doña Soledad González, hecho que desde entonces lo ligó al
E5tad?, Durante la Guerra de Reforma militó a las ó1·denes del General Vi~un:1 alcanzando el grado de Teniente Coronel y figuró en el "Cuerpo de
témto del _Centro" con el mando del regimiento de ''Rifleros de Nuevo
ón Y Coahuila". Prisionero en el combate de Cholula detallado antes fue
llevado
a Francia
· e mtema
·
do en Tours. Una vez libertado regresó por
' la
,
via de España Y Estados Unidos. En Laredo, Texas, se uni6 al General Escobedo.: en febrero de 1865 iniciaron la organización del Ejército del Norte.
A~endio a Coronel. falleció en Monterrey el 21 de junio del mismo año y
alli quedaron sus descendientes.
III. ?uerra, Feliciano. Originario de la ciudad de Monterrey nació en
1837 e mgres'O a 1as f uerzas de G uardia Nacional de su Estado en' diciembre
d
e 1861 como Subteniente del cuerpo de "Lanceros de
Ja" A
d',
ue\·o León y Coahuiel
scen ~o .ª Teniente, en octubre de 1862 pasó a prestar sus servicios en
Lo er. Rcgmuento del mismo Estado, cayó prisionero en la batalla de San
renzo, fue deportado a Francia e internado en Blois, habiendo figurado

3

410
411

�como jefe de este grupo. Regresó por la vía de España y Nueva York, presentándose al General Escobedo en noviembre de 1865, ascendió a Mayor y
causó alta en el Regimiento de Parras que mandaba el Coronel Emiliano
Laing. Después del triunfo de la República obtuvo la confirmación de su
grado, se le encomendó la pagaduría del mismo Cuerpo y lo desempeñó hasta
principios de 1869 en que fue licenciado. Un año después se sublevó con el
General García de la Cadena en contra del Gobierno Federal. Cayó prisionero en la batalla de Lo de Ovejo y escapó de ser fusilado por sus antecedentes de veterano del sitio de Puebla. Radicado en su ciudad natal, obtuvo
más tarde la Administración de Correos y concluyó sus días en enero de 1882.
IV. León, Antonio de. Nació en la ciudad de Monten-ey el 25 de marzo
de 1831 y comenzó la carrera de las armas en la Guardia Nacional de su
Estado a fines de 1855, habiendo militado en las filas liberales. Sirvió como
Teniente en el ler. Batallón de San Luis Potosí y de allí pasó al Estado
Mayor del General Zaragoza, a cuyo lado estuvo en las batallas de Acultzingo
y del 5 de mayo. Ascendió a Capitán; después de la muerte del expresado
General se reincorporó al mismo Batallón de San Luis, tomando el mando
de la, segunda compañía y participó en la defensa del sitio de Puebla hasta
la caída de la plaza. Deportado a Francia fue internado en Blois; cuando
obtuvo su libertad regresó por España, Nueva York, La Habana y Panamá
e ingresó al país por e1 puerto de Acapulco, yendo a incorporarse al General
José Maria Arteaga en Tacámbaro. Este lo ascendió a Mayor. Habiendo militado en el "Ejército del Centro", pasó en seguida al del Norte, obtuvo el
grado de Teniente Coronel; después de la caída de Querétaro se le concedió la baja y se radicó en su ciudad natal. A fines de 1871 se sublevó a
favor del Plan de la Noria con el General Treviño, ascendió a Coronel y
encontró la muerte en el combate de Topo Chico, luchando contra las tropas
federales del General Diódoro Corella, el 30 de mayo de 1872.

V. Mejía, Pablo D. Nació en el pueblo de San Buenaventura, Estado de
Coahuila, ~l año de 1830 y comenzó la carrera de las armas el 28 de junio
de 1855 como Subteniente Ayudante del General Valentín Cruz; ascendió a
Teniente el 2 de agosto siguiente y, durante la Guerra de Reforma, militó
a las órdenes del General Vidaurri. En diciembre de 1861 se incorporó al
Batallón "Reforma" y asistió a las funciones de armas de Acultzingo y del 5
de mayo. Estuvo en la defensa del sitio de Puebla, ganando el ascenso a
Capitán; después de la rendición de la plaza fue deportado a Francia e internado en Bourges. Quedó en libertad sin condiciones, habiendo regresado
por España y Nueva York y el 10 de mayo de 1865 se presentó al General
Francisco Antonio Aguirre, continuando la lucha en contra de los invasores.
Obtuvo patente de Mayor, participó en las operaciones del Ejército del Norte
412

hasta la caída de Querétaro y en seguida fue comisionado para custodiar a
los prisioneros imperialistas enviados a San Luis Potosí. Sirvió varios años.
en Pagadurías, volvió al activo del ejército y falleció siendo Coronel poco
antes de noviembre de 1899, pues en esta fecb_a su viuda, doña Carlota Benavides, solicitó una pensión al Congreso de la Unión, en recompensa de
los servicios que había prestado a la Nación.
VI. Romano, Leopoldo. Nació en la ciudad de Saltillo el año de 1842
habiendo ingresado al Colegio Militar en los últimos meses de 1860 y muy'
pocas semanas después quedó libre para volver a su casa por haberse clausurado temporalmente dicha institución al triunfo del partido liberal. El 2
de enero de 1861 logró colocación como Subteniente del 5o. Batallón de
Zacatecas, ascendió a Teniente asistiendo a la derrota del cerro del Borrego,
con grado de Capitán pasó al 3er. Batallón del mismo Estado que comandaba González Cosío, a cuyas órdenes asistió al sitio de Puebla. Ascendió a
Mayor; a poco de la rendición de la plaza fue deportado a Francia e internado en Tours. Después de haber obtenido la libertad regresó por la vía de
España y Estados Unidos y a fines de 1864 se presentó en San Fernandode Rosas al Gobernador del Estado de Coahuila, Coronel Gregorio Galindo.
En seguida se incorporó al Ejército del Norte, participando en las operaciones
de éste hasta la caída deJ Imperio; después del triunfo de la República siguió en el Ejército; en 1882 alcanzó el grado de General de Brigada y falleció en la ciudad de Tepic el 14 de mayo de 1897, siendo Jefe Político y
Comandante Militar del Territorio de Tepic.

VIL Serna, lldefonso. Nació en la Villa de Mar.ín el año de 1836 y en
mayo de 1855 causó alta como soldado en las fuerzas que el General Vidaun-i
organizó para combatir a la última dictadura del General Santa Anna. El
mismo año obtuvo los grados de Subteniente y Teniente y al siguiente el de
Capitán_; _militó a las órdenes del General Zuazua y en 1860 fue a prestar
sus servtc10s en las tropas del General Aramberri. De allí pasó al 1er. Batallón de San Luis Potosí que comandaba el Coronel Escobedo y más tarde
al Estado Mayor del General Ignacio Mejía, con cuyo carácter estuvo en
las acciones de Acultzingo y del 5 de mayo. Ascendió a Mayor en enero de
1863, pasando al Estado Mayor del General Lamadrid; participó en la de~ensa de Puebla y quedó prisionero de guerra. Deportado a Francia fue
internado en Tours. Cuando obtuvo su libertad regresó por España y Nueva
York; en abril de 1865 se incorporó a las fuerzas republicanas del General
Treviño; obtuvo el grado de Teniente Coronel e hizo toda la campaña en
las filas del Ejército del Norte. Después del triunfo de la República se retiró
ª su Estado natal y falleció en el Rancho de La Uña, Municipio de Cadereyta Jiménez, el 28 de mayo de 1874.
413

�VID. Valencia, Florentino. Vio la luz primera en la ciudad de Monterrey
el año de 1836 y comenzó la carrera militar a los diez y seis años como soldado de la Guardia Nacional de su Estado. Sirvió en el "Escuadrón de
Guías" que mandaba el Comandante Pedro Martínez, siendo Teniente pasó
a prestar sus servicios en el Batallón "Reforma" y participó en la acción
de las Cumbres de Acultzingo y en la batalla del 5 de mayo. Se reincorporó
al cuerpo de "Guías" que en seguida se llamó "Exploradores de Zaragoza",
estuvo en la defensa de Puebla y quedó prisionero al rendirse la plaza. Llevado a Francia fue internado en Bourges, obtuvo su libertad sin condición,
regresando al país por la vía de España, Nueva York, La Habana, Panamá
y Acapulco; se presentó al General José María Arteaga en Tacámbaro,
siendo ascendido a Capitán; figuró en el Estado Mayor de este jefe, pasó a
prestar sus servicios en el Batallón del Coronel Cosío Pontones, asistió a los
sitios de Querétaro y México; al triunfo de la República fue licenciado y se
estableció en Monterrey. Reingresó al Ejército en enero de 1882; meses después obtuvo patente de Mayor de Caballería; el 10 de octubre de 1901 se
le concedió retiro a dispersos y subsistió en estas condiciones hasta la disolución del Ejército Federal. Murió en su ciudad natal el 27 de junio de
1915 y fue uno de los tres últimos supervivientes de los prisioneros llevados
a Francia que no se juramentaron.

EVANGEL1ZACióN EN DURANGO
JosÉ foNACIO GALLEGOS
Durango, Dgo.

c.

en Durango, es hablar de los hijos de San Francisco de Asís y de los de San Ignacio; es hablar del siglo XVI, de ese período fundamental de nuestra historia en el que se funden y amalgaman
los elementos americanos y las aportaciones españolas; de esta unión había
de nacer la personalidad de México tal cual es hoy en día. Con peso abru~dor, dice un historiador, gravitará el siglo XVI sobre los siglos subsi~entes
en ciertas ocasiones éstos serán una evolución natural de aquel
·siglo prenado de porvenir.
HABLAR DE EVANGEUZACIÓN

!

Dice Alfonso Toro, que fueron los Misioneros los verdaderos civilizadores
de los indios y que la sociedad colonial se ordenó y desarrolló a la sombra de
1a Iglesia.
La labor Misionera en México estuvo encomendada a tres Ordenes Mendicantes: Los Franciscanos, cuya labor principia en mil quinientos veintitrés
~ Fr. Pedro ~ Gante; los Dominicos que llegan en mil quinientos veintiséis Y_ los ~~tlnos en mil quinientos treinta y tres. Los Jesuítas que llegan
en ~! quinientos sesenta y dos tienen un espíritu distinto y preocupaciones
pr~pias, no es que hiciesen a un lado a los indios, pero sí en la Nueva Espana la Compañía había de consagrarse con especial esmero, a la educación
Y robustecimiento espiritual de la sociedad criolla naciente en nuestro País.
De las cuatro Ordenes Religiosas citadas, sólo dos aparecen en nuestro
Estado: Los Franciscano y los Jesuítas, pues de las otras dos ninguna apa.rece_ como Misionera, aunque los Agustinos vienen a mediados del primer
temo del siglo XVU, no aparecen con ese carácter; de los Dominicos no
tenemos ninguna noticia de que hayan venido.
Por eso en este trabajo de carácter histórico, vamos a ocuparnos de las

dos Ordenes Re¡·1giosas
·
·
que tuvieron
a su cargo la evangelización de los
414

415

'

�.
indios y que pusieron
las b ases de la educación
, en Durango, y que fueron,.
1 F ciscanos y los Jcsmtas.
como ya dijimo ; os ran d
te de cada una de ellas.
Vamos a ocupamos separa amen

Los

FRANCISCANOS

- de mil quinientos cincuenta
. era vez en e1 a.no
d YA!tis.
Aparecen por prun
b
te Misionero en el pueblo e ca• d'
d T · Se encontra a es
con Fr. Juan e ap1a. . .
sabedor de un numeroso pueblo de ID IOJ
poneta de la Nueva Gahoa, y
. .
_, de otro religioso cuyo
que había en sus ~]anos, hizo el v1a.Je en compama
nombre se ha perdido.
febrero del año dicho, el invierno era de lo
Era en los meses de enero y 1 11
c·1tados había que atravesar la
,
11 " hasta os anos
más crudo y para eºar
á difícil la que se encontraba neSierra Madre Occidental en su parte m s
'
, 05 que la cruzaban.
,
.
d
vada y congela os sus n
11
. to de cuerpo y sin mas eqwb d erro y ama. en JU
.
Pero a aquel hom re e 1 ,
h, hacia su meta. El invierno, la nieve,
paje que su íe, nada le arredro, marc 1o d tienen y llega hasta los llanos por
los ríos crecidos, son detalles que
o Fe
. o que son los mi mos que
11 mó de an ranc1SC
lo
1
él tan buscados a os que a
d G diana donde se encontraba el pueb
!barra bautizara con el nombre e ua
'

r

ººs

y

de indios tan buscado. . . ,
b .
según Torquemada más de do mil
Allí establece una M1S1,on, y autiza.tl lugar de su procedencia.
quinientos indios y desp~es se r~gresa
ronunciara en el ancho Valle de
Fue Fr. Juan de Tapia e~p:1mero dqu~/ antísiroa Virgen, que debe haGuadiana, los nombres de n to y e b
Lo indios no pudieron haber
bc.rse estremecido al ~scuchar ~tos nom 1:es~nseñanza dada por aquel ejemrecibido mejor herencia en su vida, que
piar Misionero.
. t an- os todavía se escucha en el
,
.
d ués de cuatroc1en os
Seguramente que esp
.
d 1 ·mer Misionero que vtno a
Valle de Guadiana, la palabra ardiente e pn
estas tierras.
.
, al luo-ar de su procedencia y después p~ al
Fr. Juan de Tapia se :eg~o Gua.dalajara, desde donde cscribi6 al . ,rrey
Convento de an FrancJSCo.. e
. .
1 Valle del Guadiana, siendo
la carta en que le da nouc1as de su v1a1e a
esta la única prueba que tenemos_l Ar h. o de Indias f uc escrita
.
. . al conocimos en e
e iv
Esta carta cuyo origtn
1 lvid6 a su autor fijar el año.
un jueves siete de mayo, pero se e o.
í ham en su obra FranEste error se ha prestado a con~us1onesdi pueqs e ~:e escrita en el año de
cisco de ]barra and thc Nueva Vucaya, ce u

416

mil quinientos cincuenta y ocho, Mendieta dice que es del año de mil quinientos cincuenta y seis y Ricard en su obra La Conquista Espiritual de
México, afirma, al igual que este último, pero e basa en lo siguiente: el
siete de mayo cayó en jueves en el siglo XVI en los años de mil quinientos
cincuenta y seis y mil quinientos sesenta y dos, pero en e te último año
celebró la fiesta de la Ascensi6n, particularidad que un religioso no podía
dejar de consignar al escribir su carta. El que esto escribe también es de
opini6n que dicha carta no puede ser de mil quinientos se enta y dos, porque para estas fechas ya se encontraban los Franciscanos en la Misión de
Nombre de Dio. y r.n el Valle de Gua.diana todo era actividad por las conquistas de !barra, lo que tampoco podía dejar de con ignar Fr. Juan de
Tapia en u carta, si hubiese venido n el citado año de mil quinientos sesenta y dos.
Después, d bemos hacer mensión de la llegada de los cuatro primeros

Frailes Franciscanos y de la Fundación de la Primera Misión en el noroe te

del país, al quedar establecida en el Nombre de Dios.
Dice Ibarra en su Informaci6n de Méritos, que encontrándose en San Mar-

1ín en el año de mil quinientos sesenta y uno, llegaron hasta él cuatro
Misioneros Franciscanos que eran Pedro de Espina.reda, Gerónimo de Mcndoza, Diego de la Cadena y el lego Jacinto de Portillo, quienes llevaban una
carta del Virrey don Luis de Vela.seo para el propio Ibarra, a fin de que
los ayudara en la fundación de la Misión.
Ya para entonce , con motivo de los viajes de Ibarra, se tenían noticias
en la capital del Virreinato, del descubrimiento de la parte nor-oeste de la
Nueva España, donde se sabía de la existencia de grandes pueblos indígena ,
los que urgía evangelizar y correspondió a la Seráfica Orden echarse a cuestas
C!te trabajo.
!barra recibi6 con mucho gusto a aquellos Misioneros y se permitió acompañarlos, llevando unos cuantos soldados para mayor seguridad. Anduvieron
por varias regiones como el Valle de Gua.diana, y el río de las Nazas, pero
como estallara la rebelión de Jos Zacatecas, tuvieron que suspender su viaje,
reanudándolo cuando ésta terminó. Fue entonces cuando los PP. Franciscanos escogieron un sitio donde había una belicosa tribu Tcpehuana y alli
fundaron su Misión, la que según Torquemada, por haber sido la primera
en la parte noroeste de la Nueva España, fue fundada "en el nombre de
Dios", y de allí u nombre, el que qued6 en el pueblo que naci6 a su alrededor y con el que es conocido todavía.

La fecha de la fundación de la Misión del

ombre de Dios permanece
oscura: ha habido grandes contradicciones en ella, pues Arlegui n sus confusas Crónicas, fija la fecha de mil quinientos cincuenta y cuatro, Herrera

417
H27

�en sus Décadas fija lo~ años de mil quinientos sesenta o mil quinientos sesenta
y uno, y nosotros, fundados como ya dijimos en la ~orma~i~~ de Méritos
de !barra así como en la carta que Fr. Jacinto de Portillo, dingi.6 al Rey en
agosto de1 mil quinientos sesenta y uno, hemos fijado la de este úl~o año,
0 muy al principio del siguiente. Nos resistimos a creer que haya si~o antes,
sobre todo en la fecha fijada por Arlegui, por encontrarla contradicha por
todos los documentos que sobre el particular existen.
De los cuatro Franciscanos fundadores de la Misi6n, s6lo dos permanecieron algunos años en ella, pues los otros dos, Gerónimo de Mendoza_ y Diego
de la Cadena, salieron, el uno para México llamado por su Superior, y el
otro para fundar la Misión de San Juan Bautista. .
. .
Tal era la confianza que había en las altas autoridades vu-remales por la
Orden Franciscana, que al darle el Virrey su nombramiento de Gobernador
de la Provincia de la Nueva Vizcaya a !barra, se le manda llevar adelante
su labor de conquista, pero debía de acompañarse de Sacerdotes Franciscanos.
Cuando Fr. Diego de la Cadena llega a los Llanos de la Gua~ana, ~ ~undar
la Misi6n que llamara de San Juan Bautista, ya no va al mismo sitio que
escogiera Fr. Juan de Tapia, porque éste había sido provisional, sino que
ahora busca un lugar donde fundarla en forma definitiva.
Como se diera cuenta que los indios que iba a doctrinar, no sabían cultivar la tierra, se propuso escoger un sitio a donde fácilmente llegase el agua
que procedente de los ojos de agua que había al poniente del Valle, regasen
las tierras que se iban a cultivar.
Creemos que ésta fue la razón fundamental para que Fr. Dieg~ de la Cadena escogiera el sitio donde fundara la Misión de San Juan Bautista.
Por las mañanas, después que el buen fraile concluía el ejercicio de su
Ministerio Sacerdotal, se iba a los campos inmediatos a su Misión a enseñarles a los indios cómo se trabajaba la tierra y por las tardes, sentado en
algún poyo que habia en el atrio de la Misi6n, no sólo 1~ enseñaba ª. rezar
sino también a leer y escribir; Fr. Diego no sólo fue el pnmer evangelizador
de los indios, sino también su primer Maestro.
En los años de mil quinientos sesenta y uno o mil quinientos sesenta Y dos,
tres sacerdotes Franciscanos llegaron a orillas de un río caudaloso donde había
un pueblo de indios zacatecas, por lo que estos religiosos, que era~. Pedro
de Heredia, Juan Terrones y Francisco Santos, fundaron en aquel sino una
Misi6n que llamaron de San Juan del Río.
.
Otro pueblo zacateca que recibiera los beneficios de los PP. Franc1SCan~
fue Cuencamé, que en el año de mil quinientos ochenta y tres, fundara ~
Fr. Gerónimo de Panger una Misi6n que llamaron de la Purísima Concepción.
Ya sabemos la importancia que en la historia pre-hispánica tuvo el pueblo
de Topia. Este lugar, el más importante de la regi6n oeste de nuestro Estado,

fue habitado por la tribu Acaxees, la más civilizada de las que habitaron nues'10 Estado y que estaba emparentada con los mexicanos, teniendo los mismos
usos, costumbres e instituciones de éstos.
Su pueblo principal era Topia, nombre que en Aca.xees quiere decir "jícara",
y que se lo atribuyen a una tradición. Refieren que una india antigua que
llevaba este nombre, se convirtió en piedra que qued6 en forma de jícara,
que en su idioma quiere decir "Topiau.
La fecha de 1a fundación de T opia se pierde en la oscuridad de los tiempos,
s6lo podemos decir que en el año de mil quinientos sesenta y tres, fue visitada por el Capitán don Francisco de !barra que llevaba como Misionero a
Fr. Pablo de Acevedo, pero éste no evangelizó y años más tarde, en mil quinientos noventa y uno Fr. Lorenzo de Gavina llegó y fundó la Misión de San
Pedro y San Pablo.
A fines del siglo XVI fue fundada por PP. Franciscanos la Misión de San
Francisco del Mezquital, en una zona donde habitaban los indios Tepehuanes.
A principios del siglo XVII, por el año de mil seiscientos cuatro fue fundada la Misión de Huazamota, en el corazón de la Sierra Madre Occidental·
fue la Misión más aislada, pero la más necesaria, porque los grupos de indí~
genas eran muy numerosos y vivían eternamente aislados.
Como consecuencia de la sangrienta rebelión Tepehuana a fines del año
de mil seiscientos dieciséis, las Misiones desaparecieron, los Misioneros fueron
sacrificados y toda huella de civilización cristiana parecía que se iba a perder.
Pero aquellos santos varones, sobre las ruinas humeantes de sus Misiones
fundaron otras y volvió a poblarse la región arrasada, y en los Llanos de la
Sauceda, los PP. Franciscanos fundaron el año de mil seiscientos veinte una
Misión que llamaron de San Diego de Canatlán.
'
Desconocemos el nombre del Misionero que la fundara, sólo hemos en¿
C()~o un documento del año de mil seiscientos veintitrés que habla de dicha
Mision, a cuyo frente estaba Fr. Diego de Espinosa.
. La Obra Franciscana en Dw·ango está tinta en sangre, algunos de sus Mirustros cayeron víctimas del odio de los indios, pero también está salpicada
de poesra
' con mouvo
· de las leyendas que tuvieron su origen en ella.
Entre esas leyendas podemos hablar de dos: la del Cristo del Mezquital y
la de la Virgen del Hachazo.
. Nacieron en la insurrección tepehuana del mil seiscientos dieciséis. Los veCllloS del Mezquital le tenían mucha devoción a dos imágenes que había
en el templo, una era de Cristo y otra de la Santísima Virgen.
?on motivo de la sangrienta insurrección ya dicha, los vecinos del Mezqwtal se ~eron obligados a abandonar su pueblo, y cuando la insurrección
pas6,volvieron a él a ver qué babia sido de aquellas imágenes tan veneradas.

419
418

�Y se encontraron la imagen de Cristo, según refiere el cronista francisca.
no, tirada en el suelo y con una rodilla herida a consecuencia de un flechazo, y
en la herida había una gota de sangre aún fresca. Esto bast6 para que la vene.
ración que por esta imagen sentíanJ aumentara, y decidieron traerla a la
ciudad de Durango, tratando de levantarla un sacerdote secular, que no pudo
con la imagen. Como algunos vecinos le prestaran ayuda, y ni así pudieron, parecía que la imagen se encontraba clavada en el suelo.
Visto esto por un sacerdote franciscano que se encontraba pr sente tom6
al Cristo y lo levantó con suma facilidad, como i fuera de paja.
Junto con esta imagen t•staba la de la anúsima Virgen que aparecía con
un hachazo en la quijada. Los vecinos que igualmente sentían una gran veneración por eUa, trataron de componerla y cuantas vece lo intentaron, la
huella del hachazo no se borró, por lo que optaron por traer dichas imágenes a Durango y llevarlas al templo de San Francisco.
Por haber sido derrumbado este templo, las imágenes pasaron, la de Cristo a la Parroquia del Sagrario, y la de la Virgen al templo de San José, donde aún se encuentran.

Los PP. jcsuítas .se establecieron en Durango como educadores y como misioneros.
Poco tiempo después de su Uegada, fundaron un colegio en un sitio alejado del centro de Ja Villa, pero después se cambiaron al lugar que hoy ocupa el edificio central de la Universidad de Durango, donde se establecieron
en definitiva.

Alumnos de todas las ciudades circunvecinas venían al colegio atraídos por
su fama.
Todo el s.iglo XVII trabajó el colegio de los je I.Útas con plausible éxito,
tanto que el edificio resultó de p queñas proporciones para el número de
alumnos que había para el siglo XVIII, por lo qu a mediados de este siglo
se empezó a demoler el viejo edilicio y a construir el actual, que no lo vieron terminado lo PP. je I.Úta por la expulsión de que fueron víctimas en
el alio de mil seteciento sesenta y siete, correspondiéndole a la Sagrada Mitra de Durango, darle fin.
A la vez que los PP. je uítas fundaban su colegio en Durango daban principio a su labor misional.
Desde su residencia en Durango, atendian las misiones que tenían esta-

blecidas en Sinaloa, al norte de la ciudad de Durango y las fundadas en
Los JEsuÍTAs
Dice el P. Deconne en u libro La Obra de los Jcsuítas Mexicanos en la
época colonial de 1572-1767, que desde mil quiruento sesenta y cuatro, llegaron los primeros je uítas a la Villa de Durango, siendo éstos lo PP. Hernando Suárez y Juan ánchez que misionaron por una larga temporada y
se fueron, no regresando hasta el año de mil quinientos ochenta y nueve en
que vi,1ieron los PP. icolás de Arnaya y Gonzalo de Tapia; que este último en compañía del P. • fartín Pércz, regresó en mil quinientos noventa
uno, ca.mino a Sinaloa, donde perdiera la vida, y finalmente al año siguiente vinieron los PP. Juan de Velasco y Alonso de antiago.
El gobernador de la provincia de la Nueva Vizcaya, don Rodrigo del Rio
y Lossa, dándo cuenta de la actuación tan interesante de los PP. jesuítas,
se dirigió al general de la Compañía de Jesús, pidiéndole mandase alguno1
sacerdotes a Durango para que fundasen casa, y éste ordenó que 1a casa que
tenía establecida en Zacatecas se pasase a esta de Durango, donde quedó
establecida en definitiva.
Desde mil quinientos noventa y tres los PP. jesuitas se establecieron definitivamente en Durango, según se de prende del documento qu se encuentra
en el Archivo G1:neraJ de la aci6n, Fondo--Cosío.

la región Lagunera.
En el año de mil quinientos noventa y cuatro, el P. Gerónimo Ramírez,
va a Cuencamé donde pasa una temporada. haciendo viajes a distintos lugares de la región Lagunera.

Los PP. Gonzalo de Tapia y Martín Pérez, vienen a la Villa de Durango, el año de mil quinientos noventa y uno, de pa o para Sinaloa, donde el
primero encontrara la muerte a manos de los indios de aquella región. El
P. Tapia es el primer mártir je uíta que cae en la

ueva Vizcaya.

El P. Gerónimo Ramírez, despué de recorrer la re!!ión Lagunera regresa a Durango y se establece en la Hacienda de la Sauceda, desde donde empezó a recorrer la región norte del E tado, dándo e cuenta que era muy poblada de naturales y que nece itaba una urgente evangelización.
El año de mil quiniento noventa y sei , el P. Ramírez lo emplea en estudiar }' aprender la lengua tepehuana y al siguiente, ya se adentra n la
región y fonda en el mes de mayo la Misión de Santiago Papasquiaro, y el
dieciséis de julio la de Santa Catalina de Tep buanes.
Mientras por el norte evangelizaba el P. Ramírez en unión del P. Juan
Fonte, por el oriente otro jesuíta, el P. Juan Agustín de Espinoza, funda las
misiones de Mapimí, Cinco cñores y Parras.

La acthidad misionera a cargo de lo PP. jesuítas aumenta a principios
del siglo XVII y se establecen misiones en el Zap , en Guanaceví, y en

420

421

�Topia y las tribus Acaxees y Xixim{es son evangelizadas por el P. Hernando de Santarén.
La illllurrección Tepehuana de mil seiscientos dieciséis detiene tem¡»,
ralmente la labor evangelizadora de los PP. jesuítas pues son arrasadas las
misiones de Guanaceví, el Zape y Santiago Papasquiaro y sacrificados ocho
sacerdotes que e encontraban al frente de ellas.
En el año de mil seiscientos veinte, \'uelven los PP. je uíta a entrar a la
zona devastada y nuevamente fundan sus misiones en los mismos sitios en
que habían estado, y la evangelización de los indios sigue adelante.
Desde mediados de) siglo X'VII disminuye la labor evangelizadora en
Durango. El Obispo Fr. Diego Evia y Valdés eculariza muchas misiones y
los primeros que las abandonan son los franciscanos.
En el año de mil etecientos cincuenta y tres los PP. jesuitas entregan a
la Mitra de Durango las misiones de Cinco eñores y Parras y así poco a
poco se van extinguiendo las misiones, que fueran centros de cultura y civilización.

MAGDALE . A, LA INGRA VIDA
DANJF.L

Cossío

VTLLECAS

El Colegio de Mixico

México, D. F.

EL CASO MÁS NOTABLE DE UNA opimon pública desviada, sin embargo, es
el de la bahía Magdalena: hasta el día de hoy, y lo mismo se piense en el juicio especial del historiador, que en la opinión ilustrada del hombre culto y
sensato, o en la reacción espontánea del pueblo, Porfirio Díaz compr~metió el honor nacional en este asunto; Estados Unidos abusó de la complacencia del régimen al apoderarse de la Bahía y, a la postre, Porfirio Díaz
cayó del poder porque en un acto tardío de contrición se negó a venderla.

Desde luego, el caso de la balúa Magdalena no fue único: Estados Unidos tuvo de 1861 a 1924, es decir durante sesenta y cuatro años, una autorización para crear y mantener en la bahía de Pichilinguc, próxima a La

Paz, una estación naval carbonera. En este caso -que no ha trasa:ndido,
aun en el día d hoy, a la opinión pública, ilustrada o no-, el gobierno
mexicano, dada la autorización, obstaculizó, consciente o inconscientemente,
su uso. La resolución sobre los permisos que pedía el gobierno de Estados
Unidos para hacer cualquier reparación en el muelle, almacén o coberti7.0S, se posponía una y otra vez sin motivo o explicación aparcnt'es; las autoridades de La Paz exigían que todos los materiales para hacer esas obra
debían ser conducidos allí para su inspección, y, desde lu go, las autoridades federales tenían que aprobar cualquier variante en el plan de trabajo y
transmitir la aprobación a las autoridades locales de La Paz. En 1924 el
embajador mexicano Manuel C. Téllez hizo al Departamento dr Estado
una historia muy sumaria del asunto: la autorización de 1861 no se había
conformado con las leyes me:cicanas, pues fue el jefe político de Baja alifomia quien la concedió originalmente; es verdad que el ejecutivo federal
la confirmó en 1867 y que en 1900 se prorrogó. En esta fecha, empero, la
prórroga se condicionó al derecho de México de revocar la autorización en

·122
423

�cuaJquier momento. En esas condiciones, México solicita &lt;Jue en un plazo
no mayor de seis meses se clausure la estación carbonera de Pichilingue, solicitud, sin embargo, que no debe considerarse con un sentido hostil o de
desagrado. La secretaría de Marina de Estados Unidos, que no debió haber tenido a esta aJturas ningún interés en conservar una estación carbonera tan de trasmano, aceptó sin reparo la solicitud de México, pero no sin
ugcrir al departamento de Estado que, en compensación, intentara asegurar algún "privilegio'' en la bahía Magdalena. El embajador heffield, acatando esas órdenes, conversó el 31 de diciembre de 1924 con el ministro de
Relaciones de México, quien le dijo que su gobierno "estaba dispuesto a
considerar" el asunto.
La historia de la bahía fagdalena es más larga, y, desde luego, más expue ta al error o el prejuicio. El 29 de enero de 1833, el secertario de la
1arina, W. E. Chandler, pidió aJ departamento de Estado que ge tionara
con el gobierno de México pcnni o para crear una e tación carbonera en
bahía Magdalena que aprovisionara a Ja Escuadra del Pacifico, y para desembarcar libres de derecho lo materiales y el equipo necesarios para construir un almacén y un buen muelle. El ministro de la farina explicó que,
según un reconocimiento hecho por un oficial de marina, "parecía haber"
en la balúa un excelente Jugar para e. a e~tación. Los terrenos pertenecían
a un ciudadano norteamericano, dispuesto a cederlo para ese objeto aJ gobierno de Estados Unidos, y está a unas doce millas al noroeste de la bahía;
en el mapa hidrográfico de la Marina se le conoce con el nombre de Man-

of-War Cave.

El secretario de Estado Frelinghuysen le ordena a su ministro en México que haga la gestión, recalcando, sin embargo, que eso terrenos están
dentro del territorio nacional de México. Morgan la hizo escribiéndole a
Mariscal una nota muy fonnal el ella 23 de febrero; pero como para el 17
de abril no había recibido contestación aJruna, lo comunica aJ Departamento por si cree necesario darle nuevas instrucciones. Frelinghuysen Je ordena, además de insistir en la petici6n1 expresar el deseo de conocer lo más
pronto posible la deci ión del gobierno mexicano; presintiendo, quizás, un
desenlace desfavorable. pocos días después envía a Morgan los antecedentes
de la "concesión" de Pichilingue. o era -como lo había dicho el embajador Téllez- un permiso en regla: el jefe político de La Paz había autorizado al cónsul norteamericano de ese lugar para desembarcar carbón destinado a las unidades norteamericanas de guerra de Pichilingue "u otro
puerto de propiedad nacional", sin pagar impuestos.
Morgan se r olvió el 5 de mayo a "Uamar la atención" del ministerio de
Relaciones sobr la respuesta a su nota, pendiente bacía dos largos meses.

El ministro Fernández todavía se tomó un par de semanas, pero, al fin, contestó. El Presidente González, "después de haber coruagrado un estudio detenido y amplísimo" al asunto, había resuelto desestimar la petición. Tenía
el temor de que una conce ión de esa naturáleza creara dificultades prácticas "sin solución p05ible", además de creer que darla no cabe en rus facultades ni en las de ningún poder público. Las dificultades no serán tan sólo
para el gobierno de México, sino para el de Estados U nidos, pues bien podía
una tercera potencia solicitar de ' te lo qu Estados Unidos había solicitado de México. Limitándose, sin embargo, a su propio caso, México debía
prever que, concedida la autorización, otra potencia le pidiera una concesión semejante, que no podría negar una vez otorgada la primera. En esa
forma México se colocarí en una situación tan embarazosa lo mismo cuando negara que cuando accediera. Al ministerio de Marina le sentó claramente mal aquella negativa: no se limitó a acusar recibo de la comunicación del Departamento en que se le dio a conocer, sino que e.,-¡&gt;licó que si
bien no insistirla "por ahora" aprovechaba la oportunidad para hacer constar que de nin~na manera admitía las "aprensivas" considerciones del gobierno de México: i, por ejemplo, un tercera potencia le pedía una concesión semejante, lo aconsejable seria influir en él para que la ne~ara.

Así parecen haber quedado las cosas por catorce largo años, hasta que
vino el primer de liz. El 5 de enero de 1897 el ministro de la Marina d E .
tados Unidos din instruccion directas al capitán J. P. Harri.on, comandante del Oregon, para trasladarse al puerto de Acapulco y permanecer allí un
tiempo corto antes de regresar a San Franci co California. e le orden6 que
durante el viaje sujetara a la oficialidad y tripulación a un programa completo de adiestramiento, incluyendo ejercicios de tiro al blanco. o especificaban las instrucciones el Jugar donde éstas debían tener lugar, aun cuando se
le decía que por lo menos la mitad de ello d bían hacerse con el barco anclado Y que tuviera mucho cuidado de comprobar lo blancos logrados. El con~mirante L. A. Beardslce, jefe de la Flota del Pacífico, a la que pertenec1a el Oreoon, se clirigió poco despué a Acapulco en el barco insignia Philadelpltia, y él y Harrison desembarcaron para hacer una visita de gran gala
al comandante militar del puerto, Eduardo Berm(1dez, hombre afable y coo~escendiente. El contralmirante se animó a sugerirle que le pidiera al Pres'.dente Díaz permiso para que el Oregon, en su viaje de regreso a San FranClSCo, hiciera ejercicios de tiro al blanco en bahía Magdalena. El 27 de enero_ de 1897 Bcnnúdez tuvo la satisfacción de comunicar por escrito al contralmtrante norteamericano que babia recibido ese ella un telegrama urgente de
la secretaría de Guerra y Marina concediendo el permiso. Añadía que como carecía de medios de comunicación directa con el jefe de la aduana de

124
425

�bahía Magdalena, única autoridad federal del lugar, !e ~~ba esa c~municaci6n escrita como comprobación de que. existia la autonzaoon. E~ capitán Harrison, por su parte, infonnó también directamente al e~retano de la M~rina que, de acuerdo con la autorización del Presidente Diaz, su barco habia
hecho ¡05 ejercicios de tiro al blanco de 5 a 11 de. febr~o de 1897, con el
esultado de que había agotado en ello toda la ración tnmestral de proyecConcluía su infonne asegurando que la bahía ~daJena ~ra una "lá. d agua perfectamente adaptada" para la pr.icticas de uro de todas
mina e
.6
h h
las armas. El departamento de Estado, en cuanto conoc1 esto~ ec os, se
apresuró a ordenarle a u encargado de negocios Sepúlveda que diera las gra.
' ".
cias al gobierno mexicano
por esta "cor tesia
.
.
Dos años más tarde, la seer taría de Marina de Estados Unidos informa
al Departamento que aun cuando hacía "algunos años~' ~~ía estado despachando unidades d guerra a fagdalena para esos e1erc1c10s, n~ encontraban en sus archivos constancia de que el gobierno mexicano hubiera concedido alguna vez un permiso formal. Y como el lowa y el Philadtlphia iban ya
en camino con ese objeto, se lo avisaba "para los efectos del caso". El Departamento instruyó telegráficamente a su embajada parai ·'c?,~º ~n. otros
años", solicitar las facilidade y cortesías necesarias para los eJeroc1os de
tiro y maniobras de tierra".
.
. .
El ministerio de Marina debió sentir tardíamente la nece! 1dad de Justl·
ficar de algún modo la petición de un permiso pedido en forma tan desap~
siva y perentoria. Por eso comunica al departamento de Estado su creenaa
de que el gobierno inglés goza de una franquicia semejante, según una comunicación del comandante de la Escuadra del Pacífico, donde informa que
al llegar a San Diego con el Iowa y el Philadelphia, el comandante del Marblehead le contó que dos barcos de la ei cuadra británica, el ~h~esan Y ~I learus acababan de zarpar hacia la bahía Magdalena a hacer practicas de ~iro durante una semana. Tanto para no coincidir con ellos como porque los ingleses
se proponían usar los blancos que ello habían dejado el año pasado, ha _resuelto perman cer en San Diego, "lugar excelente para muchos de los eJercicios, de modo que no se perderá el tiempo".
.
El embajador Clayton avisó que el día mismo en que recibió l~s in. truc~•ones
telegráfica había presentado el asunto el ministro de Relacione , ~U1en Je
ofreció considerarlo de un modo inmediato; pero diez días de pués infonna
que apenas acaba de recibir una nota donde Mariscal le informa que_ ~bia
tran. crito la de Clayton a la secretaría de Guen-a y Marina. Vuelve a vi itarlo
para decirle que presumía que el asunto tenía alguna urgencia porque se le
dieron instrucciones telegráficas; le sugirió, en urna, la necesidad de q~e se
enviaran las órdene a las autoridades locale • de modo que no suírleran

;iles.

retardo los barcos después de llegar. Impaciente, el Departamento telegrafió
a Clayton el 4 de enero de 1900 informándole que los barcos estaban deteni-

dos en San Diego porque nada e sabía del permiso. Clayton se puso en actividad otra vez hasta que obtuvo el permiso oficial. Sintió la necesidad de
excusarse informando confidencialmente que la amnesia de fariscal hacia
cada vez más difícil conseguir la resolución oportuna de los asuntos.
El ministerio de la Marina y el departamento de Estado quedaron tan
complacidos por un éxito así de fácil, que a la ocasión iguienlc pidieron.
por una parte, un permiso de dos meses para dos barcos-escuela, y, por la
otra, uno tan fcstínado, que denunciaba la seguridad de que no causaban violencia alguna en la autoridades mexicana y quizás ni molestias. El 7 de
marzo de 1903, por ejemplo, la co.a había llegado a estos términos:

Si no htI)· objeción gobierno mexicano, obtenga permi.so para que Escuadra Pacifico, ya en camino, visite bahía Magdalena donde hará ejercicios, tiro y maniobras que durarán uaritl$ semanas. Telegrafie.
Clayton pudo cumplir esta vez con instrucciones tan apresuradas, a pesar

de la amne~ia de Mariscal.
Las solicitudes comenzaron a menudear: menos de dos meses después,
se presentó una para que los barcos-escuela Mohican y Adams hicieran de la
bahía su cuartel general durante dos meses mientras maniobraban y practicaban al tiro. El gobierno mexicano comenzó entonces a frenar aquella actividad, y lo primero que se le ocurrió, visto que el tiempo pedido era tan

largo, fue prohibir que las tripulaciones bajaran a tierra. Clayton, pensando
en la crueldad de que cientos de hombres quedaran atrapados en un barco
durante dos meses, creyó que Ja oposición de la Secretaría de Guerra era a que
levantaran campamento en tierra; pero se le confirmó que la tripulación no
podía pisarla sjquiera. El resultado, no obstante, fue el contrario del esperado:
tres meses despué.~, la petición incluía expresamente la autorización para que
la tripulación del Mohican bajara a tierra a ejercitarse en el tiro al blanco
con armas menores, entre las cuales se incluía la artillería ligera.
IC

En esta vez Mariscal contestó la solicitud usando la autoridad del presidente Díaz: no había inconveniente en conceder que e] barco-escuela hiciera
los ejercicios de tiro; pero lo negaba para que la tripulación bajara a tierra
e hiciera en ella maniobras, pues el permiso para hacer esto último sólo
podría darlo el enado. Clayton debió sentir que en algún aprieto lo colocaban tan frecuentes instrucciones, de modo que al recibir unas nuevas, pide
que se recuerde que la validez de cada permiso se limita a la visita para la
cual se pide, y que el gobierno mexicano había negado ya la autorización

1-26

427

�para el drsembarco de las tripulaciones. Así, el Dcpar~mento e vio obligado
a traspasar al ministerio de la Marina esas advertencias.
El mini terio de la Marina, no tenía, precisamente, una gran sensibilidad
diplomática: menos de tres meses después pide un permiso para que la tripulación del Mohican haga en ti rra maniobras y ejercicios con armas menores. El Departamento, olvidando las advertencias de su embajador, le ordena a éste, además de hacer esta petición, una nueva en fa\'or de la oficialidad y tripulación del Adams: que se les autorice a desembarcar para
cazar patos. El gobierno mexicano se hizo fuerte y neg6 por segunda ,,ez la
autorización para que la oficialidad y la tripulación del Mohican desembarcara a hacer maniobras de infantería; en cambio, flaqueó ante las ambiciones
cinegéticas del AdamJ. Aun así, hizo un esfuerzo por dar a entender que todo
aquello le creaba problemas y molestias innecesarias. El Presidente Díaz -dijo
Mariscal-, deseoso de conciliar las pre. cripciones constitucionales del paí con
aquella solicitud tan singular, había acordado conceder el permiso para tirarle a Jo patos de bahía Magdalena, pero a condición de que la cacería no
se hiciera en grupos y que en ella se emplearan sólo escopetas. El secretario de
Estado Hay pareció entender la galantería excepcional de la autorización,
pues ordenó a u embajador agradecerla.
En agosto de 1904 se pide permiso para que todo el Escuadrón del Pacifico
haga prácticas de tiro, y se concede, pero reiterando la prohibición de desembarcar. En vista de esto, a los tres meses, el ministerio de la Marina pide no
sólo esa autorización, sino otra para levantar en tierra campamentos. El gobierno mexicano. como en el caso de lo patos, tuvo que hallar una transacción: los hombres podían bajar a tierra y podían también levantar campamentos; pero deben estar siempre desarmados y no izar bandera o insignia
alguna.
Para fines de 1904 parecía haberse llegado al límite, por una parte, de la
desaprensión del ministerio norteamericano de la Marina, y, por otra parte
de la obsecuencia del gobierno mexicano. Pronto, sin embargo, hubo una petición más y una trasacción más: las maniobra de otoño y primavera de la
Flota del Pacifico -y alguna vez de ésta y la del Atlántico-- fueron requiriendo dos y aun tres meses. Entonces se convino en que cuando excedieran
de uno, el enado debía dar la autorización.
El problema de los permisos para las prácticas de tiro se complicó muchí·
simo en 1907, cuando el ministerio de la Marina pide al departamento de
Estado que consiga del gobierno mexicano una autorización para estacionar
en bahía Magdalena dos carracas carboneras de 2,500 toneladas cada una,
que provean a las unidades de la Escuadra del Pacífico mientras hacen sus
prácticas de tiro. El Departamento, sin vacilar, ordena al embajador Thomp-

son que hag~ ~s gestione..~. Este quiso ~lar seguro de lo que debía pedir, y por
1 se trataba de un permiso permanente; pero como no se Je

eso pregunto

c~ntesta pronto, ini.ci~ sus gestiones aun sin ese dato. Le llega poco después
sm embargo: el m1ruster10 de Ja Marina desea, en efecto, una autorización
pcnnancnte porque, además de abastecer de carbón a la Flota del Pacífico
du~;mte sus maniobras de primavera y otoño, quiere hacerlo también con las
unidades que vayan a las Américas Central y del Sur o que rcgr en de ell
El emb~jador, Thompson, tr~ ~e un mes de afanes, tuvo que infonnar q::
el penmso se_~ia por un mes uruc.o, pues de lo contrario, tenía que . ometersc
a la aprobac1on del senado mexicano.

~J ministerio de I~ Marina demostró la misma determinación en este negocio que en el antcnor: en vista de que su deseo inicial era una autorización
permanente de q~e el gobierno de México sólo lo daba por un mes, se conforma con etnco anos. El embajador lo pidió en e a forma; pero como para
entonces _la pre~sa comentaba el asunto con asombro y reproche, pero siempre con mexacutud, el presidente Díaz optó por llamar a Thompson para
confiarle que ~un cuando quizá se pudiera prorrogar después, peruría al Sena~o un pe1:°1so. por tres años nada más: plazo que le faltaba a su actual
penado presidencial. ~ún así limitado, y, como si dijéramos, con la garantía
de su persona, el presidente Díaz creyó que se protegía mejor si se Je daba al
~lo un carácter recíproco; pero cuando Thompson comunica a sus supen~res esa co~dici~n, el Departamento pregunta sorprendido qué entiende
Méxi':° por reciprocidad. Mariscal se lo explica a Thompson: tener dttrante
tres ~os el derecho de estacionar barcos carboneros en cualquier puerto norteamencan~, para u~ de su :arma d~ guerra. El departamento de Estado acepta
0ces t:'teg6~~e~te la reciprocidad pedida, que a Thompson le pa. na exigencia IIllmma, dado que Mé.~co carece de marina de guerra y
110 digamos de carracas para abastecerla.
'

r

:eton

190°;5Pués de. ~ueve meses, el ~ l o se consumó el lo. de diciembre de
M : y concluma, en consecuencia, el lo. de diciembre de 1910; pero todavía
~ l luchó para aplazar algo más su ejecución re.al. Para ello pidió que
: ~ ieran los nombr~s~ ton_elaje, dimensiones, medios &gt;' vías de ab~tecimiento
no
~cas, ~I 1J1Jrusteno de la Marina dio entonces una gran sorpresa:
Lo ~ta dar la información pedida porque todavía no las había comprado
cierto es que un año después de hecha Ja petición seguía en las mismas ·
El 7 de noviembre de 1907, The Mtxican Huald hizo a sus lectores ia

!

:;aonaJ revelación de que los gobiernos de México y de Estados Unidos
a ian celebrado_ un "contrato" acerca de la bahía Magdalena. El Tiempo
ª caza d~ cualqUJer desliz internacional del gobierno, sobre todo en cuanto ;
SUs relaciones con Estados Unidos, expresó primero su extrañeza de que aquel

428
429

�periódico diera una noticia que por su ~t~ral~. Y magnit;id debier~~ haber
dado O el periódico del gobierno, El Diario Oficial, o su organo oficmso, El
Imp;rcial. Después, existe una contradicción entre el, 1:erald, que d~r por
consuma do el "contrato" , y las informaciones cablegráficas
., de Wasbmgton,
., .
.donde se pinta al embajador Cree! encrespado de indi~nacion patnotlca: protestando por las pretensiones del ministerio norteamericano de la Manna, ~
,
·
·
do, ret1'rándolas. La primera versión .parece
a este,
1mpres1ona
. "la exacta, SJ
se juzga por los detalles que en ella abundan, tal el rec1tat1vo cláusula, ~r
cláusula del contrato", hasta llegar a la compensación risi~le de que ~e,uco
pueda apostar su formidable marina de guerra en S~n Diego, por e3emplo.
De todo ello, y con su característica ordinariez, El Tiempo sacaba esta condusión:

Nosotros creemos que el verdadero objetivo es que, cuando las escua~
dras •ya~quis, jadeantes por la persecuci6n de los japone.~es, no tengan ni
con qué alimentar su respiraci6n de leviatanes, o en donde rep~;ª' sus
corazas maltrechas, la bahía Magdalena les ofrezca una estacwn ~arbonífera a la vez que un astillero y un punto de apoyo estratégico.
El Imparcial, deliberadamente parco, aseguró que el gobierno mexicano _había concedido pemúso para que algunas unidades de guerra de Estados u,rud~
hicieran prácticas de tiro, pero _que no h abía :•~edido" nada_ ?e la bah1a, m
tampoco el gobierno norteamericano hab1a solicitado esa cesi~~- . ,
Poco después El Imparcial se creyó obligado a dar con antlc1pac1on la noticia del arregl; sobre las carracas carboneras. El Tiempo creyó ~ue su col_ega
no decía la verdad, o, al menos, toda ella. Desde luego --:reflexiona-, mientras Estados Unidos se había apresurado a señalar la bahía Magdalena como
el puerto donde haría uso de su derecho a estacionar barcazas carboneras,
México se queda mudo, señal de que aquella famosa reciprocidad ~~ pos~
simple mampara para ocultar 1o que en realidad resulta una conces1~n unilateral y gratuita. El Tiempo hace ahora una consideración ~~ sen.,,a: ¿qué
tipo O clase de instrumento jurídico tiene ese arreglo o entendmuento. Porque
si es un tratado formal, tiene que hacerse público al convertir:se en ley después de su ratificación por el Senado. Como no ha sido así, debe haberte
hecho el arreglo en alguna otra forma, y, en ese caso, su validez legal es más
que dudosa. Pero El Tiempo da un traspiés al afirmar que, "en último caso,
sólo los estados de la Federación podrían dar esa autorización", y, desde luego
-agrega-, no se las han pedido. En fin Jas dos grandes fallas ~el arreglo
-eon independencia de su forma jurídica-, son que Estados Unidos no lo
respetará y que México es impotente para hacerlo respetar:
1

430

.. .de concesión en concesi6n, llegarán los Estados Unidos a hacer su
entera voluntad en México. Y a tenemos el depósito de carb6n en la
isla de Pichilingue, ya el tiro al blanco subrepticio en la Magdalena, y
ahora tendremos esos dos carboneros ( que se multiplicarán como los
panes bíblicos porque no alcanzarán para una flota tan grande y durante cuatro meses) . .. Si así seguimos, (.°dónde vamos a parar?
El Tiempo transcribe poco después un telegrama de alguna agencia informativa donde se dice que e despachan de Boston a la babia unos torpedos
-cuyo procedimiento de fabricación es ultrasecreto- para que los pruebe la
Flota del Pacífico en sus próximas maniobras. Es evidente que esos instrumentos infernales van a ser desembarcados en territorio mexicano para armarlos y ajustarlos antes de ser puestos a bordo de los barcos que iban a
usarlos. El suelo mexicano -de nuevo- está convertido en un campo de
maniobras y de experimentos de una potencia extranjera.
La defensa del gobierµo estaba confiada para entonces a El Imparcial,
un periódico industrial, de factura material moderna y más barato, pero aJ
que le ocurría la tragedia de que entre más se le leía, menos se le escuchaba.
Era, además, torpe: se encastillaba en la afirmación de que si fueran ciertas
las intenciones aviesas atribuidas al gobierno de Estados Unidos, si sus fines
fueran, en efecto, quedarse con la bahía, no se hubiera dirigido tan "correctamente" al de México, s.ino que se habría posesionado de ella manu militari.
De allí la conclusión fatalista:

Si antes podíamos hacernos ilusiones de que la si.tuaci6n delicada de
México frente a su vecino podía sostenerse por un tiempo indefinido,
ya no podemos forjarnos ninguna, y no nos queda más remedio que prepararnos para cualquier emergencia y armarnos hasta los dientes para
que el conflicto no nos coja desprevenidos y al menos caigamos con honra
Y después de haber causado al enemigo todo el mayor daño posible ...

1:°5 comentarios de la prensa crearon la impresión de que, por lo menos, el
gobierno de Estados Unidos se hallaba en serias dificultades para conseguir

lo que_ deseaba. Por eso, algunos ciudadanos norteamericanos, poseedores de
conceSiones de terrenos en la bahía o en su vecindad, se los ofrecieron en
El subsecretario Adee vio en seguida la falla de una solución semejante·· la adqwstcion
· · · , de b'tenes raíces no confiere la soberarúa sobre el suelo·
s6Jo la cesión de territorio puede dar a Estados Unidos la jurisdicción sobr;
la superficie que hayan adquirido sus ciudadanos. La otra forma sería un
arrendamiento con privilegios de jurisdicción, cómo en el caso de la base

;enta.

431

�naval de Guantánamo. " i una ni otra cosa - e lamentaba Adee- puede
esperarse de íéxico". Adee ufrió enseguida otro asalto má. tentador. L. F.
Kwiatwoski le informa que una corporación tiene hace tiempo una opción
obre toda la costa de la Baja California. incluyendo bahía • iagdalcna; puede
pues, convertir ésta en una estación carbonera pa5ando sobre la oposición del
gobierno mexicano. La corporación es jurídicamente nacional; pero en realidad, todos sus accionistas son norteamericano . El; en persona, ha tomado
muchas fotografías de la costa entera de la Baja California, y basta de su
interior; también posee un mapa con todos tos campamentos, caminos y aun
las brechas de la Península, y ha hecho un catálogo de u principales re•
cursos naturales.
Entonces algunos periódicos de Estados Unidos lanzaron la \'er ión de que
México se disponía a reformar u constitución para hacer una venta legal a
E tados Unidos de bahía Magdalena y quizás de toda la Baja California,
Adee
creyó obligado a hacer una declaración, que resultó inexacta:

El único fundamento de esta noticia es que México acaba de autorizaf
a Estados Uriidos a que mantenga permanentemente un barco carbonno
para proveer de carbón a las unidades de guerra que hacen allí SUS
prácticas de tiro. No ha habido cambio en un arreglo qut! tiffle años,
excepto que desde ahora se dejará en la bahla un barco carbonero.
Desmentida oficialmente la versión de la venta, otro periódico americano
aseguró que el verdadero fin de la ge tión era que Estados Unidos artillara la
bahía para la mejor defensa de sus costas. Todos estos enredos le dieron esperanzas a Mariscal de que c1 Senado norteamericano desaprobara el arreglo1
o, por lo menos, que se negara a reconocer los derecho recíprocos que México había pedido; duraron, sin embargo poco.
El ministerio de la Marina, a su vez, se creyó obligado a fundar aquella
obstinación en usar una bahía ajena y no alguna de las muchas propias: la
de Magdalena tiene una amplitud desusada, que permite a la Escuadra hacer
cualquier evolución; sus aguas son tranquilas, goza de un clima e.xcelente Y
la costa está enteramente dcspablada, de modo que es posible hacer cualquier
clase de tiro, aun los más lejano , y e o a cualquiera hora del día o de la noche. Así, el comandante en jefe de la Flota del Pacifico la declara fuera de
toda competencia o comparación.
El subsecretario de Estado Huntington Wilson le refirió al asesor juridiCO
del Departamento, James Brown Scott, que el embajador de México le babia
sugerido que, dado el carácter ya sensacional de los comentarios de la prensa
mexicana, el Departamento y la Embajada hicieran declaraciones a la prensa

destinadas a ~ner las cosas en su lugar. Para formarse una opinión le pide
una breve resena del asunto. Brown Scott le dice que en diciembre de 1908
ae obtuv~ ~¡ último pennis~ para las prácticas de tiro de abril de 1909, y que
las c:ond1aones son las mismas de siempre: no disparar hacia la co!ita, no
desembarcar a tierra gente armada y no desplegar en los campamentos banderas o insignia . De alli u opini6n:
S~ ve claramente que el permiso es temporal, y que se concede con [a 1
debidas precauciones para que no se viole el territorio nacio,1al. Los
ejercicios se han reali.:ado siempre con una autorización previa, y lejos
de tr~arse de un asunto de dudosa integridad, es inofe11siuo y limitado,
ademas de. probar la relació,i amistosa y la confianza mutua entre los
dos países.

Si ~a ésa l_a situación, ¿par qué diablos repelan tanto los mexicanos?
Hu_ntmgton W1lson le pasa el 12 de julio de 1909 un memorándum al secre•
tano ~ox: por lo_ ~isto -dice-., los mexicanos creen que nos hacen un
favor mme~•so· J&gt;CJ:,111t1éndo_n? los ejercicios de tiro en bahía Magdalena; erá,
pues, más digno n~ ~ohotar un nuevo permiso, y, para ello, sugi re que
~ hable con el mmislro de la Marina a fin de dar con otro lugar semeJ8Dte. Pe~ después de un amen "serio", el ministerio de la Marina llega a
~ conclusión. ~e que "ningún otro lugar de la costa del Pacüico llena tan
bJCD ~ requ1 1tos" para los ejercicios; el Golfo de Fonseca, por ejemplo, es
~emasiado estrecho y tormentoso. El embajador Francisco León de Ja Barra
un en_ibargo, perseveró proponiéndose tratar esta vez directamente con el se~
cretario K_no~ ~ quería sugerirle una declaraci6n del Departamento, entregada
para su dilusion a la Prensa Asociada, en la cual e explicara la naturaleza
verdade_ra de los dos arreglos y se dijera que no había habido ni e contemplaba run
modif_1cac1"6 n: entre otras razones porque las autorizaciones para_ los e1erc1c10s de tiro hab1an concluido y la de las carracas carbonera termmaría el 30 de noviembre de ese año de 1910.

. ~°:'"

De la ~arra fracasó en el sentido de que Knox no r soh,i ó por í mismo el

,º

: • 510

que lo volvió a poner en manos del subsecretario Huntington

..º• Y e5le, a su vez, le pidió su parecer a Thomas C. Dawson 1·efe de Ja
Di
·
·
' Dawson,
losvwón. de
. As un t °~ L atmoamencanos,
creada recientemente. Para

periócbcos enerrugos de Estado Unidos
empeñan en dar un carácter
~ n t e a los _arreglo , a pesar de que Estados Unidos nunca los ha pedido
y men~ México ha concedido una autorización indefinida. Los permisos
han
se
cad ~o
- y se wwtan
,:_:
Esto no pedido
.
al tiempo especificado en la solicitud.

.ª

qwere decir, sm embargo, que el "hecho de que siempre se haya per433

432
1128

�mitido, da derecho a creer que no se negará cuando se vuelva a pedir un
rmiso" \ ilson le ordenó entonces a Dawson que redactara un proyecto
pe
·
" ·
sean conde declaración según las sugestiones de De la Barra, s1 mpre que
secuentes con nuestros intereses". El proyecto de declaración _fue entrega~o a
De la Barra, quien lo sometió a la aprobación de la Secretana de Re~aciones
Exteriores. Hecho esto, el Departamento lo dio a la prensa norteamencana el

2 de marzo de 1910:

El gobierno de Estados Unidos ha solicitado 1m nuevo permiso paro
hacer · ejercicios de tiro en la bahía Maodalena durante un mes. ~si,
pumiso se ha co 71 ccdido anualmente desde a_n~es de 1906. ~s~ados U~1do1
no Jia solicitado ningún cambio en las condiciones q_ue Mexico connd_era
prudentes para garantizar la seguridad de los habitantes de la reg16n,
y 110 existe ningún acuerdo entre los dos gobiernos que afecte ~ ~a bahía.
Lo dicho por varios periódicos acerca de este asunto debe calificarse d,
inc:cacto con entera confianza )' autoridad.
La declaración convenida no correspondió ni a la atmósfera política ~
México ni a lo de os de su gobierno, excepto en el punto de que no se babia
hecho ningún arreglo que afectara la ituación jurídica de la. babia. Era adecuada, además, en el sentido de que se desmentían las versiones propal~
por Jo periódicos de ambos países, agregándo~e, a~emás, que_ el mentiS de~
tenerse como fundado y autorizado. En cambio, le10s de decirse que los ~
misos de tiro se habian concluido ya y que los de los barcos carboneros tenm-narían a fin de año, se habló de que se acababa de solicitar uno nuevo, lo
cual hacia sospechar que podían seguirse renovando, y que lo más natural
era que ocurriera en el futuro lo que ya había ocurrido en el pasado. De los
barcos carbonero no se dijo una sola palabra. La falla mayor de la declaración )a más inadecuada para el fermento político interno que era ya tan
patent~ en marzo de 1910, fue hablar de condiciones que el gobierno de México consideraba prudentes para garantizar la seguridad de los habitantes de
la región. De las limitaciones reales que lo permiso llegaro~ a tener, s6lo
una, la de no disparar hacia tierra, tenía relación con a segundad. Las otraS
dos: que no desembarcara nunca gente armada y que en los campamentos no
se desplegaran banderas estandartes o insignias, nada tenían que ve~ _con ella,
v sí con el fondo del problema, la ocupación y el uso por fuerzas m1btares ex·
~anjeras de las aguas territoriales y aun del suelo nacional.
La opinión pública no se calmó, pues, y quizá fuera imposible esperarlo
cuando la oposición al régimen de Díaz era ya abierta y o~ganiza~a. Por eso,
De la Barra recibió instrucciones de conversar con el propio presidente Taft.

434

Le dijo que una 'pequeña pane" de la prensa mexicana censuraba injustamente al gobierno del gen ral Diaz por haber consentido en la "permanencia"
de los barros carbonero y en las maniobras de tiro al blanco. Taft no ofreció
ninguna solución inmediata, limitándo a lamentar que una prensa poco
informada, o que con mala intención manejaba datos falsos, le hiciera oposición a un presidente tan patriota como Díaz; asimismo, de que esa misma

prensa despertara en las clas

bajas mexicanas mala voluntad hacia Estados

Unidos. De la Barra. sin embargo, se resolvió a decirle que los permiso no
debian renova~e en uno o dos años, tiempo en el cual podfa esperarse que la
opini6n pública se calmara. Taft, entonces, le dijo que compartía con él esas
opinione . De la Barra conversó entone con el secretario Knox, a quien le
sugirió que le dirigirla una nota oficial informándole que el plazo había terminado, y que K.nox contestara que ' daría órdenes para el retiro de los barcos
carboneros". El 8 de diciembre de 1910 -México, por supu to, en plena
rewlución- De la Barra pudo telegrafiar la noticia de que el presidente Taft
había convenido en el ' retiro inmediato" de lo barco .

De la Barra, en efecto, despachó la nota convenida a Knox el 7 de diciembre, pero con el único resultado de comunicarle después de una semana
que la había transcrito al ministerio de la Marina. Lo fantástico fue la respuesta de este ministerio: hacía mucho tiempo que no había usado de la
autorización de emplazar dos barcos carboneros en Bahía Magdalena para
abastecer durante sus maniobras a las unidade de la Flota del Pacifico, y
como también hacia tiempo que los ejercicios de tiro se hacían en altamar,
"ya no deseable" tener alli aquellas barcazas. El Departamento de Estado
sacó entonces una conclusión desconcertante de estas opiniones: "no se trata
de que ahora nos retiremos porque ha tenninado el permiso". El 14 de enero
de 1911 Knox da una respuesta formal a la nota de De la Barra en que reitera
el carácter de r ciprocidad y de temporalidad que el convenio había tenido
siempre, y le ruega expresar al gobierno de féxico el agradecimiento del
de Estados nido "por esta cortesía a sus unidades navales temporalmente
estacionadas en la bahía Magdalena".

Más fantástica todavía fue la confirmación que dio el jefe de la aduana
de bahía Magdalena a la S ci·etaría de Hacienda: no habían vuelto barcos
~neros norteamericanos desde bacía más de dos años, e decir, del 30 de
DOVJembre de 1909; el 24 de abril de 1910 fonde6 el crucero Buftalo, pero
s6lo para exhumar los resto de cinco marinos que habían fallecido al Jlc11ar
la Escuadra del Atlántico; cumplida su misión, zarpó al día siguiente p:ra
San Fr~cisco.
·
Tres días después fondeó el carbonero Saturn para recoger las
herramientas y útiles que no habían podido llevarse antes, pues el comandante de esa embarcación había explicado que se las Uevaba porque no re-

435

�gresarla ya al puerto ningún otro barco de la Flota. Y el aduanero decía entonces filosóficamente:
.. .lo cual parece confirmado, pues hasta la fecha no ha uuelto a fondear ningún buque de guerra de nacionalidad americana.

Es una ocurrencia diaria la desemejanza entre las versiones que da de un
sucedido callejero cada uno de los testigos que lo presenciaron; sin embargo,
las variantes no suelen ser tan grandes que en una aparezca el agresor como
agredido y en otra se cambien diametralmente estos dos papeles. Lo común
es, además, que la verdad se abra paso, y justamente cotejando esa diferencias, con el resultado de abreviarlas o hacerlas desaparecer, al menos en lo
esencial. Por eso es impresionante el caso de la bahía Magdalena, porque c:s
enorme el trecho que separa el hecho del dicho.
No parece que deba ser indiferente recordar que el relato de las página&amp;
anteriores es el primero que se ajusta a la verdad comprobada por documentos, cuya localización y consulta, por otra parte, lejos de envolver dotes
o artificios misteriosos, pueden hacerse en cualquier momento, por cualquier
persona y a plena luz del día. Tampoco deja de ser significativo que este
relato aparezca cincuenta años después de que el problema de la bahía quedó
para siempre liquidado. Y todo esto en contraste con la perseverancia de la
versión caprichosa que dio, por ejemplo, Francisco Bulnes hace cuarenta añoe,
y que han seguido cuantos se han ocupado, así sea de una manera incidental,
del asunto.
Para Bulnes, la diplomacia porfirica debió haberse dedicado a conservar intacto el apoyo "ultraamistoso" que Estados Unidos había ''concedido" a Porfirio Díaz. Bulnes no dice de modo explícito si Ignacio Mariscal lo coruigui6
en algún momento de sus treinta años de ministro de ReJaciones; pero afirma
que Enrique C. Creel, durante los nueve meses en que lo fue, "hizo mexicanismo diplomático de explosiva calidad", con el resultado de que Estadol
Un.idos acabó por "apoyar descaradamente" la revolución maderista que
tumbó a Porfirio Díaz. Y uno de esos "mexicanismos diplomáticos" de Creel
fue su negativa a "consentir por otros tres años la ocupación de la bahía Magdalena". Como suele pasar con Bulnes, rectificarlo significaría enderezar no
sólo la idea misma, sino todos y cada uno de los términos con que la expresó.
Nada de lo que dice en este caso es cierto; pe.ro sólo interesa la idea y la
palabra ocupar, que quiere decir tomar posesión o apoderarse de una cosa.
Pues bien, a la vista del relato de las páginas anteriores, puede decirse con
toda 5eoo-uridad que la marina norteamericana jamás ocupó la bahía Magda,,
lena; jamás el gobierno de Estados Unidos quiso o pidió ocuparla, y, desde

436

Juego, jamás de los jamases el gobierno de México consintió en que fuera
ocupada. Los casos extremos fueron dos: las maniobras conjuntas de las flo•
tas del Pacífico y del Atlántico durante dos meses en un año, y las maniobras
de la Escuadra del Pacüico dos veces al año, una en primavera y la otra en
otoño, cada una con una duración media de dos meses. Jamás, tampoco, estuvieron de manera permanente, ni siquiera por los tres años a que Bulnes se
refiere, las carracas carboneras, a pesar de que, en principio ese fue el entendimiento. Cada una de es.as maniobras, sin excepción alguna, se hizo al amparo de un permiso formalmente solicitado por el agente diplomático norteamericano en México, y la autorización era también concedida de manera
formal cada vez, sea por la Secretaría de Guerra y Marina, sea por el enado.
La oficialidad y la tripulación que bajaba a tierra estaban desarmadas, y no
ejercían, por supuesto, acto alguno de autoridad en el suelo mexicano, en el
cual, además, jamás ondeó pabellón o insignia extranjera.
Estos son, fuera de toda duda, los hechos; pero no dejan de ser hechos
también otros dos que deben ser considerados ahora para tener una pintura
completa. Uno es la pasmosa, increíble desaprensión del gobierno de Estados
Unidos, y otro, la falla inevitable que acaba por tener un régimen dictatorial
como el de Porfirio Díaz. No se ha encontrado un solo papel de ministerio de
la marina de Estados Unidos que indique ni remotamente siquiera que a la
bahía Magdalena se le diera algún valor estratégico, como precaución conua
la escuadra japonesa, según dijo con frecuencia la prensa norteamericana y
la de México, sobre todo. La perseverancia indelicada de ese Ministerio no
tenía como origen, pues, una necesidad de vida o muerte, de seguridad nacional suprema. La marina norteamericana no quería usarla sino para fines de
ejercicio o adiestramit'nto, maniobras en general y en particular tiro al blanco.
Esto explica, más que nada, por qué Estados Unido nunca apeteció "ocupar''
la bahía Magdalena; pero también revela la magnitud de esa perseverancia
indelicada para usarla en fines que pueden con justicia llamarse menores. A
la marina norteamericana simplemente le resultaba cómodo usa.ria para maniobras y ejercicios de tiro; la agitación, el ruido, los peligros, las molestias,
en suma, se llevaban a la casa ajena para no tenerlas en la propia. La solución era tanto más cómoda cuanto que la casa del prójimo era del próximo,
siendo, además, casa desierta, de modo que, en rigor, a ninguna persona Císica concreta se molestaba. Añádase que la bahía era amplia, tranquila y con
un clima excel •nte; así llegó la marina norteamericana a la conclusión a la que
se aferró: la bahía era un lugar incomparable, en verdad ideal.
En Estados Unido parece haber la ere ncia de que su marina sobre todo,
claro, los jefes y oficiales, tienen un tacto diplomático rara vez superado por
los funcionarios del Depa1tamento de Estado. La triste hi toria de la bahía

437

�Magdalena no abona esa creencia, pues durante los veintisiete años que duró
este negocio, jamás dudó por un instante de si no crían -para decir lo menos- impertinente sus instancias. En vario casos las unidades de guerra se
hacían a la mar de San Francisco o San Diego y el Ministerio pedía al Departamento de Estado que se las arreglara para conseguir el permiso en 101
dos o tres días que debió durar la travesía. Plantear el problema de las carracas carboneras como una autorización permanente, ofr cérsele una por
un mes, no confonnarse con menos de cinco años, aceptar enfadada la tranacción de tres, y después de tanto tiempo, de tanta ida y venida ¡ salir con
que no las había comprado! Cuando el secretario de Estado informa al ministro
de la Marina de la re istencia de México a que se renueven los pennisos y que
desde el punto de vista de Estados U nidos parece más digno prescindir de
ellos, el ministro se empeña y sostiene que no hay sustituto posible e imaginable de la Magdalena. y esto, cuando, en realidad, hacia ya más de un año
que no u aba la bahía para los ejercicios de tiro ni para el aprovisionamiento
de carbón.
La marina, sin embargo, no tenía una obligación profesional de ser delicada
y sensible; u deber profesional era ejercitar e y estar lista para cualquier
emergencia, y tras de eso f uc con gran perseverancia. Otro es el ca o del Departamento de Estado y de .sus agente diplomático .• ro fue hasta 1910 cuando el subsecretario Huntington Wilson, abrumado por los comentarios de la
prensa de su país y de México, reaccionó. Su reacción no fue, desde luego,
la de pena por ha~r puesto en un predicamento a un gobierno y a un pals
amiuos; fue de enfado ante la pretensión e túpida de los mexicano : creian
los muy tontos que favorecían enonnemente a Estados Unidos con intiendo a
la Escuadro del Pacífico en la bahía de ·ierta y sólo por uno o dos meses al
año. inguno de los agentes diplomático de Estados nidos en .1:é.idco per•
cibió que tras las dílaciones y el estira y afloje de Mariscal y de Díaz podía
haber repugnancia por conceder los permisos, y ninguno informó a sus superiores de los comentarios adversos de la prensa mexicana. Apena! si el embajador Clayton se atrevió a recordar a sus superiores que el gobierno mexi•
cano había negado ya la autorización para que desembarcaran oficialidad 'f
tripulación; pero cuando el mini terio de Ja farina insistió, el Departamento
de Estado no recordó aquella advertencia de su embajador y le ordenó pedir
así el permiso. La reacción del misml imo pre idente Taft no fue ni noble ni
acertada: le dalia que la prensa mexicana fomentara en las clases bajas del
país animadversión hacia Estados Unidos. Y la declaración pública en la que
al fin consintió el secretario de Estado Knox fue, como en el caso de su jefe,
poco noble y muy desacertada. El broche de oro fue e!-3. declaración: darle w
gracias al gobierno de México, no porque había sido conde ccndiente con el

438

gobierno de E tados U nidos, sino porque fue cortés con la marina norteamericana. Y no diga Ja graciosa tesis de Oaw~on: el hecho de que el permiso se
haya dado \'arias \'eccs, da derecho a e perar que no se negará en el futuro.
En cuanto al lado mexicano, lo primel'o que llama la atención es que en
1883 se negara el permiso tan redondamente, pues la icuación política del
gobierno de Manuel González en aquel momento era precaria al lado de la
de Porfirio Diaz en 1897, cuando se da el primer permiso. 1883
además, el
punto ál~ido de la construcción de las vías férreas, con la dos línea troncales
al orte; México necesitaba, y más aún Manuel González, de una opinión favorable de E tado · U nidos. En 1897 todo e o liabía quedado realízado, de modo
que puedr. decirse que el punto de mayo!' fuerza del porfiriato e alcanza entre
1895 y 1900. 'o puede, pues, suponerse que Díaz diera el permi o de 1897 para
alcanzar un fa\'or norteamericano, y menos que lo necesitara con urgencia o
para algo decisivo.
Parece, puc-, que Díaz dio ese primer permiso por imple complacencia y
sin pesar mayormente las comecuencias que podía tener. Así lo revela la prontitud (do día ) con que fue otorgado y el telegrama urgente de la Secretaría
de Guerra para el comandante Bermúdcz. Creyó, sin duda, que era un permiso
ocasional, dado por una única vez y a un barco determinado, que quería
aprovechar el viaje de regreso a su base deteniéndose en la Balúa para hacer
unos cuantos di ·paros. Cuando fundándose en ese permiso ocasional se pidió
uno nuevo, ya de carácter formal, es indudable que Díaz no negó el penni o, sino que decidió regatear los que fue dando, quizás con la esperanza de que el
gobierno de Estado Unidos advirtiera su re istencia y decidiera desistir por sí
mismo. Si e to peró, Porfirio Díaz, sin duda, cometió un error; pero no ocurrió
lo mismo en cuanto al fondo del problema, a saber, que lo permisos no comprometían la soberanía nacional ni que entrañaban un ri sgo importante para el

país.
En lo que i se equivocó redondamente fue en lo efectos que u complacencia iba a producir en la opinión pública nacional, y, má que nada, en el
juicio que haría de él la posteridad basándose en un episodio limitado de su
larga vida de gobernante. Díaz, como todo hombre fuerte, como todo dictador,
despreciaba la opinión pública coetánea, y en cuanto al juicio de la posteridad,
como él iba a ser eterno, y, en último extremo, si alguien lo uccdía sería hombre de idea. engendradas por él, nada había que temer.
La opinión pública coetánea fue en general adversa a la ascendencia norteamericana en México; pero en la medida en que se manifestaba en forma
pública, no fue ni más perseverante, ni más general, ni más incisiva, al principio que al fin del porfiriato. Tampoco se concentró de un modo discernible
en el asunto de la balúa !agdalena. ¿ Por qué, pues, Porfirio Díaz cedió a

439

�de Estada&amp;
ella el final de su régimen hasta reso lverse a p1antear al gobierno
. .,
, .
,
•
.
? No ha sino una explicaoon: su reg1men
Unidos el termmo de los pernusos.
y
l d d 1900 a 1910
se fue debilitando internamente, y de una manera ace era a e
'
decir cuando el negocio de la Bahía cobró vuelo. El repro~e, entonces, que
: un ;rincipio pudo verse con el desdén de la luna que mrra un_ pen:o ladrar al final golpeaba penosa, interminablemente, en la conaencia nusma,

~

ahu;entando todo sosiego y aun el sueño reparador.
fl "6 . la censura
. . . d e la posteridad' cabe hacer una- re, eXI n .
En cuanto a 1 3u1cio
'6 las
la o sición a esa ascendencia norteamericana las se~o, las man~J y
yencendio
~ la prensa cato·1·1ca, Y d e ella, no de la fuente
, . liberal, abrevo la Revolución para sepultar el régimen de D1az en el descred1to.

SE IBLANZA DE FRAY JOSEPH ARLEGUI
JOAQUÍN MEADE

San Luis Potosi.

JosEPH ARLEour, nació en la Villa de la Guardia, corte de los reyes de
Navarra, de la Provincia de AJava, en los Reinos de Castilla por el año de
1688. En la Provincia de Cantabria tomó el hábito de la Orden de San Francisco, a principios del siglo XVIII, pasó a la Nueva España y siguió directamente a Zacatecas, en donde dice, leía Teología en 1718. En 1719, se publicó en México, su Elogio de Nuestra Señora de Aranzazú, es de suponer
que fue un sermón predicado en Zaca tecas; asistió en ese año a la edificación de la capilla de una Hacienda, de don Domingo Tagle Bracho. Debe
haber estado durante la cuaresma en Fresnillo y, sin duda, fue capellán de
la Hacienda nueva de don José de Urquiola, conde de Santiago de la Laguna, de quien refiere tenía mil pesos diarios de sus haciendas de sacar plata.
FRAY

Estuvo los seis años siguientes en el convento de Durango, donde leía Teo-

logía; durante su estancia lo transformó en monasterio amplio, de cinco
celdas que tenía, lo dejó con amplitud para quince frailes; cuando menos
doce residían allí, dedicados a las letras, leyéndose Teología, Escolástica y
Canónica, Gramática e idioma mexicano, se administraban además tres pueblos indígenas y se enseñaba la doctrina. Tuvo diversos benefactores que lo
ayudaron para la obra material especialmente el obispo doctor don Pedro
Tapiz a quien menciona como ''mi muy amado señor y padre". En 1724, era
el guardián del convento y trabajó de sobreestante al ser reedificado el santuario de Nuestra Señora de los Remedios con la ayuda pecuniaria del teniente de capitán general de la Nueva Vizcaya y síndico general de la Provincia, don Manuel de Lizá.rraga. Estuvo presente al morir el doctor fray
Juan de San Miguel, que de memoria se · sabía la Biblia y era tan escrupuloso
que para sí todo lo rechazaba y fray Josepb Arlegui le tenía que enviar diariamente para el desayuno, una tablilla de chocolate. Fue en esta época cuando
estuvo en contacto con fray Antonio Margil de Jesús.

440

441

�Facslmilt de la firma de fray Jouph Ari,gui.

Por la aviciad del año de 1724, e celebraron las fiestas de proclamación,
jura y coronación del rey Luis I, con este motivo fray Joseph A.rlegui pronunció un sermón que fue impreso en Mé.xico, en 1725 intitulado: Elogio d11
Luis primero de España, en las fiestas con que celrbr6 su coronación la ciudad

de Durango.
En el capítulo celebrado en San Luis Potosí, el lo. d septiembre de 1725,
fue electo provincial para regir la Provincia de San Francisco de los Zacatecas y dice: "¡ Oh! Dispanga la Providencia Divina que, agradeciendo tantos
beneficio., lave con mi re ligio o proceder los pocos )' malos paso que en d
camino de la observancia de mi instituto be dado". E taba obligado a visitar
toda la Provincia que tema trescientas leguas de longitud por doscientas
ochenta de latitud y contaba con cincuenta y cuatro conventos, divididos en
guardianías, presidencias y conver.iones y se extendía desde anta Maria del
Río, al ur, hasta Casas Grandes, al orte y, de de Cerralvo al Oriente basta
Guazamota al Poniente y, así lo hizo aunque a ciertos puntos no pudo llegar
en persona; caminó más de oovecienta leguas par desiertos y erranías, donde
raramente había caminos y, a veces ni vereda había, con frecuente falta
de agua, de comida de pastos y naturalmente de habitación con el riesgo
constante de ser acometido por los indios bravos; en Jo punto de peligro
los f railcs iban acompañado de treinta hombr armados pero a pesar de
esto, estuvo en gran peligro el 18 de marzo de 1726.
Entre los conventos de la Provincia de Zacatecas, se encuentran los siguientes: el Convento de Zacateca , el de San Luis Potosí. el de la Villa del
ombre de Dios, el de Durango, el de San Bartolomé del Valle, el de an
Juan del Mezquital, el de San Mateo de Sombrerete, el de Santa María de
las Chateas, la vicaria de Matehuala, el convento de San Juan del Río, el de
San Frnnci co de Chalchihuites, el de an Luis de Colotlán, el de San Esteban del Saltillo, el de San ebastián del Venado, el de los Santos Apóstoles
San Pedro y San Pablo de Topia, el de an Francisco del Mezquital, el de
la Purísima Concepción de Nuestra eñora de Cuencamé, el de San Andrés
de Monterrey n el uevo Reino de León. el de la Purísima Concepción de

442

�Nuestra Señora de icrra de Pino , el de anta María de Guazamota, l de
Santa María del Río, el de la Asunción de uestra
ñora de Tlaxcalilla,
el de San Francisco de Conchos, el de Santiago de Cbimalútlán, el de San
Juan Bautista de Mezquitic, el de San Miguel de Mezquitic, el de San Diego
de Canatlán, el de San Buenaventura de Atotonilco, el de an Bernardino de
Milpillas, el de San Gregario de Cerralvo, el de la Purificación de u ·tra
ñora de Huejuquilla, el de anto Domingo de Camotlán, la doctrina de
San Jo é de Cadereita, la ayuda de Parroquia de an Antonio del Parral,
la Misión de antiago de Bahonoyaba, la misión de anta faría de lo. Angeles del Río Blanco) la de San Antonio de Casas Grandes, la de San Antonio
de los Llanos, la de Santa Teresa del Alamillo, la de an Bernarclino, la de
an Pablo de Labradorc , la de San Buenaventura de Tamaulipa, anto Domingo de Hoyos, la de San Cristóbal de Hualahuí. s, la de San icolás de
Agualeguas, la de San Pedro de Conchos, la de Santa Isabel de Tarahumarc$,
la de la atividad de u tra Señora de Bachiniva, la de San Pedro de Alcántara de Namiquipa, la de anta Anna del Torreón, la de Santa laría de
Gracia de las Carretas, la Conversión de la Concepción y de los assa y otros
puntos más. AJ ir a visitar la Custodia del Parral) acampó en las márgen s
del río aza , pero los indios bárbaros atacaron el campamento a la ocho
de la noche; se llevaron la mulada y gracias a la defensa efectiva de los soldados se salvó la gente y escribe: "Quedamos mi secretario y yo tan horrorizados, que mucho días nos faltó el color natural del rostro".
Durante su

tancia en Chihuahua en 1726, en\':ió a e. pañoles e indio a

lograr la libertad de fray Andrés Baro y del padre Aparicio, apresados por
los indios bárbaros, al despoblar las tres misiones de San Pedro de Conchos;
en la tarea ayudó el coyame o general que por dejar el gentilismo, en 1727,
pid.i6 a fray Joseph Arl gui un lugar en que él y Ja cuarenta familia que lo
acompañaban, pudieran vivir, les dio entonces el lugar de
acompañaron más de quince leguas en sefial de gratitud.

an Lucas y le

El 25 de diciembre de 1726, se hallaba en la ciudad de San Luis Potosí

Y, según consta en el Libro de Bautismo número 9 del Archi\'o Parroquial,
página 23 vuelta en que aparece de provincial y además lector en el convento de esta Ciudad, bautizó ese día a la niña faría Josepha Manuela, hija
de don Joscph de Erréparaz y d doña Josepha de Mier y Caso.

Dos días antes, el día 23, predicó en el Convento de an Francisco, de San
Luis Poto í, u "Oración Fúnebr ", en la honra a doña María de resti,
esposa que había sido del índico o-cneral de dicho onvento, el licenciado
don Francisco Guerrero quien lo publicó en féxico, en 1727.
Al \'isitar el convento de Huejuquilla, el ministro I informó del de cubrimiento de ciertos ídolos y de la supcIVivencia de los cultos idólatras; el pro-

443

�vincial mandó quemar una rodela bordada y el guardián fray ~i~uel Díaz
prendió fuego a varias casillas pajizas que se hallaban en lo mas aspero de

la sierra dedicadas a esos ritos.

.

'

En 1727, era aún provincial, se había terminado el nu~,vo enti~rro d~ religiosos en la capilla de San Antonio de Zacatecas, resolvm dep~s1ta_r allí los
restos de fray Juan de Angulo y para constancia de su extraordin~o estado
de conservación después de ochenta y tres años de los que dos hab1a e~tado
bajo tierra el cadáver; llamó a tres médicos aprobados por el prot~ed1cato
de México así como a dos cirujanos examinados, los que recono~1eron el
cadáver, en presencia del provincial y de su secret~rio y de _dos notarios apostólicos; declarando ser sobrenatural el estado de incorrupción en que _se ha11aba. Firmadas las diligencias, "lo cubrió con una colcha de damasco encarnado galoneada de oro; en una caja de madera ~rimorosa ~~ tres llaves,
reservando una para el provincial que fuere, otra dio al guardian de aqu~I
convento y la tercera al religioso de más alto grado, que lo era fray Antoruo
de Mendigutia...
En el mismo año de 1727, fue testigo del notable hecho ocurrido a don
Felipe de Osio y Campo, originario de Celaya, doctor en ~agrados ~ánones;
sufrió por espacio de media hora un ataque cerebral, entro en agoma Y pa·
reció expirar; al recobrar la vida pidió el mismo día el hábito de la Orden
de San Francisco, a fray Joseph de Arlegui quien se lo ofreció ~on gu~to para
cuando terminara su convalecencia. Sanó prontamente y quince d1as después salió para Zacatecas donde entró de novicio. Arlegui le preguntó al~na
vez Je dijese si había muerto o si había sufrido únicamente un ataque pasajero
y le contestó así: "R. P. Provincial, Fr. José Arlegui, si fui o
espíritu arrebatado a la divina presencia y si fue muerte o desmayo, lo 1~n~ro ; lo ~ue
~ólo puedo asegurar y decir a V. P. R. es que en el tribunal ~1V1no m~ ~
el juez tales cargos, que no teniendo que respon~er, 3:1e v1 e~ el ú.ltum
precipicio de mi eterna infelicidad, y viéndom~ perdido s10 remed~?• me alar·
gó su cuerda San Francisco para que me asiese de e!la, y cog1end~~ con
ambas manos, le pedí al santo me socorriese, y me halle con esto restituido a
mis sentidos y determiné luego hacer el voto par esto".
Durante su trienio de provincial, se concluyó el convento de Durango, con
la sacristía, el campanario y el colateral de San Antonio; en el conve~to _de
an Luis Potosí, se construyó una celda que debería servir para los com1sanos

º?

generales, cuando asistiesen a los capítulos.
El 17 de abril de 1728, entregó el gobierno de la Provincia a fray José d_e
la Torre. En el Libro de Bautismos número 9 de la Parroquia de San Ltns
Potosí , páaina
55 , consta que el día lo. de agosto de 1728, bautizó
a la, niña
o·
~
de
Anna Josepha Lucía, hija de don Joan Romeo Zapata y de dona MaríA

444

la Trinidad Faz; se dice alli que era lector jubilado calificador del Santo
Oficio, examinador sinodal de los Obispados de Michoacán y de Durango,
exministro provir¡cial de la Provincia de Nuestra Señora de los Zacatecas cura
. .
'
prop1etano y maestro de doctrina del Convento de San Francisco de esta
Ciudad de San Luis Potosí.
Se quedó en la Ciudad de San Luis Potosí con el cargo de cura de la doc~na y en l~s _seis años _qu~ la atendió nunca faltó, para que al poner ese
e1emplo, lo JID1taran los mdios y no fuesen a dejar de asistir. Los niños iban
todos los días y el domingo iban los adultos; se llevaba lista y el que no
es~ba, se ~e buscaba y se le hacía asistir; pero algunos huían y el doctrinero
hacía segwrles el rastro en que tenían mucha práctica y pronto daban con
el que se había ido.

Se dedicó al mismo tiempo a levantar un templo a Nuestra Señora de los
Remedios, quien le había salvado la vida, "cuando, acosado de una grave
enfenn~dad, la e~peraba menos", deseaba colocar alli una imagen que hacía
1~ tiempo _terua como su patrona y abogada; contaba de capital con dos
botijas de aceite, que le sobraron de la provisi6n de capítulo después de hacer
las cuentas a la Provincia y conmutadas par el síndico, dieron cincuenta
pesos. _Temía iniciar la obra con tan pequeña cantidad, pero al fin la hizo en
el patio o plazuela del convento y levantó "una capilla de treinta y cinco
varas de largo por nueve de ancho, de cinco bóvedas con sus puertas colaterales, vidrieras y ~es campanas colocadas en una esp~daña de dos cu:rpos";
babia puesto la primera piedra el 8 de septiembre de 1728 y se terminó la
obra el 5 de febrero de 1731, con donativos y limosnas dadas par diversas
personas de San Luis Potosí, de Zacatecas, de Chihuahua y de otras partes
co? un costo total de catorce mil pesos. Los altares fueron seguramente d~
estilo barroco con columnas salom6nicas, de acuerdo con las fechas señaladas.
, E_n el Libro número 9 de Bautismos de la Parroquia de San Luis Potosí,

P ~ 73 vue!ta, consta que el 19 de febrero de 1730, bautiz6 a la niña
~torua ~ranc1sca, hija de don Joseph de Salmerón y de doña María Cump do,. vecmos de Zacatecas, aparece a11í como lector del Convento de San
Franc1Sco.
En el mis~o Libro de Bautismos, en la página 77, dice que el 16 de julio
de _1730, bautizó a la niña Ignacia Antonia, hija de don Pedro de Mora y de
do~a Andrea Alvarez, actuó de padrino el alférez real de la Ciudad de San
Lu15 Poto51'
·d
•
Y regi or mayor don Francisco de Villanueva Velasco. En dicho
Libr? de Bautismos, en la página 99, consta que el 26 de diciembre de 173 I
bauti1.ó a J • - M
,
,
d
_
ª moa anuela Mana Josepha, hija de don Joseph de Rivera y
Be d~a Anna Rosa de Beráustegui. El siguiente dato del citado Libro de
autismos es interesante porque asienta que era guardián deJ Convento de

445

�Santa María del Río, dice en la página 119 que el 3 de enero de 1733, bautizó
a la niña Manuela Josepha Antonia Silvestra, hija de don Joseph de Erréparaz y de doña María Josepha d Mier y Caso, lo que nos permite saber el
•
año exacto en que fue guardián de ese convento. En este año de 1733 inici6
la construcción de la nueva iglesia de la Santísima Trinidad, hoy San Miguelito, frente a la antigua ermita, pero también se concluyó después de su
muerte, en 1752.
En la página 137 del mencionado Libro de Bautismos, se clicc el 29 de
marzo de 1734 que como cura y ministro de Doctrina del Pueblo de anta
María del Río, da licencia para que fuese bautizado en an Luis Potosí, el
niño Joseph Joachín hijo de don Luis de la Torre y de doña María de San
Juan, vecinos de la Parada de Jorge, de la jurisdicción del Pueblo de 'anta
Maria del Río; fue padrino, don Joseph de Erréparaz.
Como antecedentes a la Crónica de Arlegui )' a los notables croni ·tas f ranciscanos, podemos recordar a fray Andrés de Olmos, a fray Bernardino de
ahagún, a fray Toribio de Bena"ente o Motolinia, a fray Jerónimo de Men•
dieta, a fray Juan de Torquemada y a otros más; éste último da noticias de
la erección de la Provincia de an Francisco de los Zacatecas ; se cree allegó
algunos datos para la historia de la Provincia, fray José de Castro, originario
de la ciudad de Zacatecas donde recibió el hábito de la Orden por el año de
1670 y se dice dejó una Crónica incompleta que trataba de Querétaro y
seguramente de Zacatecas; pero no se clio a la estampa, a pesar de que dejó
impresas varias obras; falleció en Querétaro en 1708. Fray Juan Lazcano que
fue provincial de 1686 a 1689, hizo un trabajo de investigación en todos los
archivos de los conventos e hizo un extracto histórico o cuando meno cronológico que sin duda fue de gran valor para los trabajos históricos posteriores.
En el capitulo general de la Orden de San Francisco, celebrado en lilán,
el 15 de. junio de 1729, se ordenó por estatuto que cada Provincia deberja
nombrar su cronista con el objeto de que cada una pudiera tener historia propia.
En el capítulo celebrado por la Provincia de San Francisco de los Zacatecas,
el 6 de noviembre de 1734, en el Convento franciscano de Santa laría del
Río, se nombró cronista a fray Jo eph Arlegui. Tanto los potosinos fray Antonio Rizo provincial en 1734, como fray Juan Lazcano que había ido provincial en 1686, pusieron en manos de Arlegui los papeles y datos más notables
que habían logrado reunir en los registros e investigaciones que ellos habían
hecho a su vez. Tuvo así Arlegui estas fuentes , las de Torquemada, de fray
José de Castro, y la documentación original que logro reunir por cuenta
propia para hacer un extracto de todo ello y proceder así a terminar su Crl&gt;nica que sin duda, en su mayor parte escribió en esta bella y tranquila población, famosa por sus preciosos rebozos y por sus huertas de grandes nogales,
aguacates y otros árboles frutales, pero además de escribir u Crónica, tuvo

446

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�tiempo de visitar toda la jurisdicción que de él dependía; por el Oriente con-

firmaba con la Custodia del Río Verde y a él le correspondía hasta el río
de los Bagres, distante veinticuatro legua llenas de barrancas y de pasos
difíciles.

Se sabe que caminó ochenta leguas en doce días, para empadronar a los
feligreses y explicarles la doctrina cri. tiana, pero tan pobres eran sus moradores que .se vio obligado a llevar sus propios víveres y de éstos le pedían
esas pobres gentes.
Sin duda iba ocasionalmente a San Luis Poto. í para obtener algún dato
en el entonces rico Archivo de la Provincia franci. cana porque en el Libre
de Bauti~mos, número 9, ya citado, en la página 156, dice que el 13 de julio de
1735, bautizó a la niña Rosalia Ventura, hija de don Félix de Miranda y de
doña Antonia f6nica de Ceballo . La distancia de Santa María del Río a
an Luis Potosí es de poco más de cuarenta kilómetros o sea una fácil jornada a caballo y aun a pie.
Para 1736, estaba de guardián del Convento franciscano de la Asunción
de TlaxcalilJa, extramuro de la ciudad de San Luis Potosí; en el ya mencionado Libro de Bautismos, número 9, página 167 vuelta, dice que el 18
de may;'.l de ese aiio, el guardián de Tlaxcalilla fray Joseph Arlegui, bautizó
en San Luis Poto í, al niño Joscph Bemardino hijo de don Jo~eph Bias Infante )' de doña Francisca Ruiz del Castillo; fueron padrinos e1 alcalde orclinario don Joseph de Erréparaz y su esposa, doña Josepha de Mier y Caso.

En el Con\'ento de Tla."&lt;calilla, del que era guarclián, terminó su Crónica,
el 3 de mayo de 1736.
Ofrece la Crónica don Joseph de Erréparaz, indudablemente el mejor
síndico que tuvo el Convento de San Luis Potosí; sigue el "Parecer" de !ray
Juan Crisó~tomo Martín z, d la Orden de San Agustín, rector del Re.al Colegio d'! an Pablo de la ciudad de México, fechado el S de septiembre de
1736; viene luego el "Par cer" de fray José Vital Moctezuma, comendador
del Convento de San Lorenzo de 1a Real y Militar Orden de Nuestra Señora
de la Merced, de San Luis Potosí, fechado el 8 de septiembre del m.i5mo año y
que años más tarde fue obispo de Chiapas; el iguiente "Parecer", es de fray
Francisco Leal, cronista de la Pro, incia franciscana del anto Evangelio, vicario y cura ministro de la Parroquia de San José de la ciudad de México,
fechado el lo. de septiembre de ese año; igue luego el "Sentir" de fray Domingo Moraza, presidente del convento franciscano de San Miguel Mezquitic, fechado el 15 de junio de I 736; viene luego la "Licencia del uperior
Gobierno" del arwbispo de México y virrey gobernador de la Nueva España
Ilustrísimo y Excmo. señor Dr. don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta
fechada el día 12 de septiembre de ese año; viene luego la "Licencia del

447

�Ordinario", doctor don Francisco Rodríguez Navarijo, juez provisor y vicario
general del Atzobispado, fechada el 13 de septiembre. Sigue la licencia dada
por fray Pedro Navarrete, comisario general y superior de la Orden de San
Francisco, en la ueva España; el 10 de enero de 1737. El ''Prólogo al
Lector" y la "Protesta del Autor", tienen la firma del autor en el Convento
de Tla.xcalilla, el lo. de agosto de 1736.
La "Chrónica de la Provincia de
.S.P.S. Franci co de Zacatecas", la
imprimió en 1737, en México, Joscph Bernardo de HogaJ; se compone de
un volumen en cuarto con la portada en tinta roja y negra. tiene 14 fojas
preliminares sin numeración, y 412 de texto. La Crónica contiene cinco panes;
la primera parte, tiene nueve capítulo5; la .segunda parte. tiene nueve capitulos; la tercera parte, tiene doce capítulos; la cuarta parte. tiene diez capítul01
y la quinta y última parte tienen veintidós capítulos.
La "Parte Primera". "En que se contiene el origen de la custodia de N.S.P .S.
Francisco de los Zacatecas, y los aument05 que tuvo en sus felices principiot
hasta c;u creación en provincia". La "Segunda Parte". "En que se da razón
de los con\'entos y conversiones de la Provincia de .P.·. Franci co dr Zacatecas. y de alguno casos sin~ulare sucedidos en sus fundacionc . La "Parte
Tercera". "En que se da razón de los territorios de la Pro\'incia de ZacatecaSs
y de las varias co lumbres de los indios caribes que en ella moran. y de las
hostilidade con que hasta los pr •sentes tiempos la aquejan". La "Parte
Cuarta". "Dase noticia de di\'erso religioso qu murieron a manos de 1m
bárbaros en obse_quio de apo t61ico ministerio". La "Quinta Parte". "Refiérense las vidas de mucho varones esclarecidos que han florecido en virtud
en esta provincia de N.S.P.S. Francisco de Zacatecas".
Es una obra muy important pero hay que aberla manejar ya que en
ocasiones tiene discrepancias en fechas y nombres debido seguramente a la
premura del tiempo; escribió la Crónica en menos de dos años. Describe el
origen de la Custodia, su progreso y u erección en Provincia, da luego ne,.
ticia detallada de cada uno d lo convento y de las conversione en su
orden que forman la primera y segunda parte de la Crónica.
Aprovechó lo que se podía, de Torquemada, lo recopilado por fray Jci'6
de Castro, los resúmenes de fray Juan de Lazcano, primer investigador de
los archivos y clice que sin estos datos no hubiera podido cumplir su ~ ;
pero debemos agregar que él a . u vez también hurgó en las fuentes. Por la
prisa de hacer el trabajo, el estilo se olvida a veces, pero de acuerdo con la
moda de su iglo cita a veces autore sagrados, filósofos y poetas. Su meta
indudable fue dejar asentada definitivamente la memoria de los primeral
evangelizadores franciscanos que entraron a la región descrita, dando lal

nombres de los que fundaron los conventos sus h h
.
de esta obra, a pesar de la falta de archi ,
haecbos y los contmuadores
1·
d.
vos por
erse perdido al

por e incen io del convento y archivo de

z

f

gunos y

ci6n y anales que pudieran haberle servido ;;atcc~s; ~ltaron cartas de relacierto punto erróneos del Nobiliaro d R
dayu ª· provecha datos hasta
•
t
e eyes, e Alonso Díaz de H
menciona a don Juan de Oñate com d
b ºd
.
aro, que
de las minas de an Luis se sabe o es~u. n ~r, conquistador y poblador
sido nombrado primer alJalde ma que su umca intervención fue la de haber
Pueblo de San Luis minas del Pot:º1rl para Jle\·ar ª efecto la fundación del
5 , o que no ob ta para
•
menetone al capitán Miguel CaJde
d
.
que en otra parte
esta región.
ra como escubndor y conquistador ele

iguw Arlegui a T orquemada en lo ue toca

1

•

la Crónica; pero es original en la t
q
a as_ dos pnmerrui partes de
de l.acatecas de la ·ue V'
ercera parte, descnbe lo que vio en tierras
•
va izcaya Y del 'uevo Rein O d L ,

dicción de la Provincia de San F
.
d
e con en la juris. di
rancisco e los Zacat
D
"b
m os y a sus costumbres con dat
·ali
ceas. escn e a los
os " osos para la etn af'
.
cuarenta y dos Yariedades o nac ·o
ogr ia, menciona a
i ncs aunque no mencion
ºdº
enos a los apaches caras cuach"chºl
.
a sus J wmas, entre
1 1 es, nayantas tarah
.
'
,
mdudahlemente sale ganando la et 1 , . d
'.
umaras Y tcpehuanes;
no ogia, e$cnbe luego 1 h "lid d
tepeh uanes y tarahumaras en 1 • 1 XVI
. . as ostJ a es de
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. . .
e sig O
I para finalizar con J • .1!
e
ot an al iniciarse el siglo XVIII.
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os mwgenas
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.
, en a el XVII que f e l
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gnenta, murieron más de quinc
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se dcstruyeron innumerables te J
spano es y religiosos,
E
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mp os, casas, sembrados y gana.dos
s ver a eramente un monumento histórico f
.
la Crónica de la Provincia de San F
.
d
undamental y de gran valor,
de la Nueva España que abarcaba r;:crsco e Zacat~ca~ para la región orte
Nue..-a Vizcava en la N
G 1· . a enorme Provmcta Franciscana, en la
. '
ueva a ic1a, en el Nue
R . d
parte del Virreinato que incl ,
emo e León y en la
dalcázar y de San Luis Poto;•a
parte de las Alcaldías Mayores de Guaesa jurisdicción la Custodia f y . i_,o unda pa~e, porque quedaba excluída de
Es .
ranc1scana el Río Verde
pcc1almcnte para San Luis Pot ,
.
Crónica.
OSJ, es de gran valor histórico la citada

~:3'

'"°

, · de Tuestra Señora de G d 1 ,,
. Su "Pan eginco
en el año de 1738 lo h b'
d.
ua a upe , fue publicado en Mé3 1a pre icado en San L is p
d
,
• El
e este año predicó en la JgJes· d 1 C
u
otos1.
11 de agosto
1ª e a
"La .
ompanía de Jesús
ó ·
quinta esencia de la santidad
.
' su serm n tJtulado:
Elogio de San Juan F
.
R _can~nizada de la Compañía de Je ús:
rancisco egis" impreso
M, .
este añc, era guardián d I Co
'
en
cx1co por Hogal. En
bautiz6 en la Iglesia Pa:o uia~v:nto d~- San L~is Potosí; el 17 de octubre,
don Joseph de E é
. q
' - la mna Maria del Pilar Josepha hija de
rr paraz Y de dona María Isabel z
'
Y e1 12 de diciemb
· ·
.
arzo~a, su segunda esposa
re s1gwente, bautizó al niño Phelipe María de la Trinidad
JCO

1

448

449
H29

�hijo de don Phelipe Arduengo y de doña María Ana de Herrera· fue padrino,
fray Joseph Vital Moctezuma, comendador del Convento de Nuestra Señora
de la Merced. El 18 de mayo de 1739, seguía de guardián del Convento de
San Luis Potosi y ese día, bautizó a la niña Joscpha María. hija del doctor
don Manuel Clavijo y de doña Anna de Mora y Luna. En este año, expidió
un certificado, relacionado con la epidemia que se había extendido entre loa
indios de Tlaxcalilla, Santiago y otros cercanos.
El 24 de septiembre de 1739, bautizó a la niña Thomasa Gertrudis Joscpha,
hija de don Jo eph Molina y de doña Augustina Quijano; el 5 de noviembre
s.iguiente, bautizó a la niña Jo epha Ignacia Juana, hija de don Joachín
Antonio de Otaegui y de doña Josepba Antonia de Enéparaz; fueron pa•
drinos, don Jo!ieph de Erréparaz y su esposa doña María Isabel Zarwsa. El
15 de mayo de 1740, en qu seguía de guardián, bautiz6 a la niña Maria
Joscpha Francisca, hija del doctor don Manuel Clavijo y de doña Anna de
Mora y Luna; fueron padrinos, don Joseph de Errép, r:l.Z y su esposa doña
Isabel Zarzosa; el 31 de octubre siguiente, bautizó al nii10 Francisco Xavier,
hijo de don Francisco González de Molina y de doña Josepha G6rnez de la
Puente; fue padrino el alférez real y regidor, don Manuel de la Sierra¡ el
26 d I mi~mo mes, bautizó al niño Joseph Manuel, hijo de don Jo eph Antonio de Faz y de doña María Franci,;ca Sánchez, se le menciona como padre
absoluto de la anta Provincia de uestra Señora de los Zacatecas y el
último del año, o sea el día 31, bautizó a la niña Juana Manuela de Jesús
Jo ·epha, hija de don Jo eph de Erréparaz y de doña ,{aria Isabel de Zarzosa.
"iendo fray Joseph Arlegui, guardián del Con\'cnto de an Francisco dice
en sus apuntes históricos fray José Santo Domingo que Arlegui y otras personas s opusieron a la fundación del Convento de la Orden del Carmen en
an Luis Potosí; el canónigo Francisco Peña. en su "Estudio Histórico". dict
en la página 46 que en 1744, el provincial de los franciscanos, fray Antonio

Rizo, impuso silencio al P. Arlegui.
Lo más extraordinario es que según asienta fray· José

anto Domingo en
sus apuntes históricos lo siguiente: "Pero uno de lo concurrentes, actual Sin·
dico de San Francisco, caballero de mucha virtud y honra llamado don J09E
Erréparaz, le respondió. Lo cierto es P. Guardián, que yo no sé l&gt;i los Car·
roelitas son hipócritas o no; o si tienen la virtud fingida o no. Lo que veo
es que son hombres ejemplare , que nos dan buen ejemplo a todo ... Qued6
el Guardián confundido ... pero no se enmendó, antes bien en el confesionario
aconsejaba a las mujer , que no fuesen al Carmen..." y es cosa extraordi·
naria porque en los años siguientes fue gran amigo del capitán d?Jl J3seph de
Erréparaz. Agrega en los Apuntes que Arlegui amenazó diciendo tenía veinticinco mil pesos para echar de San Luis Poto

450

í a los Carmelitas· pero •

principios
. d d de
p 1.742, lograrnn ¡0 del Carm en Ies f uesen entr gadas las ha
aen as e cotillos
y de Pozo. del
armen que era e1 1egado de la fundación..
,
El 6 de abnl de 1741 bautizo al niño Francisco Antoru·o h". d d An
,_: G t"~
d d ,
, JJO e on
..,...o u .ierrez
y e ona Mana Ignacia .oI'orzano, f ue padrino
• el alférer.t
real
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. _Y ~~ or do:á fanuel de 1~ !erra; seguía de Padre absoluto le la Pro-

vmoa_) e guar .. n. El ~ de JUnto del mismo año, bautizó al niño
Ignacio de la Trinidad, hijo de don Joachín d Ot
. d
_ Josepb
de Erréparaz y su esposa, doña Isabel de Zarzoe. E~clg~ y e dona Josepha
ba · , al ·sa.
't de febrero de 1742
unzo muo Joseph María hijo del méd. d
i
.
,
y de doña Anna María de Mor
L
ico on _anuel Villegas Clavijo
M
a y una, fue padrino. fray Joseph Vital
octezuma, comendador del Convento de la M . d. • ,
.
sol t d I p · ·
·
eice · · egma de padre ab
u o e a i:ovmcta Y_~• guardián del convento de San Luis Potosí. El ;
de mano, bauuz6
a la nma ·foserJha Cruimi 1-a ' h..
· don J oseph de Errépa
1Jª de
•
d d
raz y e ona Isabel Zarzo a que falleció el día 4. f
drin
.
Antonio Cardozo cura beneficiado de an L UlS
. p,Otue_
pa
o
el
doctor
don
O ' l.

El. 27 del mismo mes, b au t1"·z6 a ¡a runa
·- Mana
, Josepha hiº· d d
Y de doña Petra Maña de Gaona. El 8 de abril d/~ 74; ::
a nu~ Jo-epha Rosalía, hija de don Francisco ánchez d d -· Mu •~o
Gertrud!S , 'i to El 24 de ma d
_
_
Y e ona ana
lüJO" d d
J ,. h
. yo e este ano, bautizó al niño Joscph Antonio
- f ana
, Franc1.Sca
.
. e 6on osep
. . Antoruo
. de Faz y de dona
ánchez El . '

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r.::: d:~i~;'º'.

baull,Ó -• la nffia Marla Xav;cra MarceHna. h;ja de d::
. gw y de dona Jos~pha de Erréparaz; fu . padrino. don Jo e h
. paraz, vmdo. El 11 de septiembre de 17-12
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P
antigüedad del pueblo de ant"
cer 1 ic por escnto que la
a los de Tlaxcala v de San M;a~;I ~ remontab~ a 1783, en lo qm· aventajaba
para la Real Audi~ncia.
~ ' a con tancia •ra para el alcalde mayor y

de Erré

"QPrcdicó otro sermón titulado: "Sagrado Paladión del ~ .
O
ue en la Rogativa pública
hiz
,
,.
encano
rbe"
Muy Noble e Ilustre Ciudad ~ue
o a _Mana ~ant1s1D1a d~ Guadalupe, la
Cath6lica~ Armas de T
~ an. Luis Poto. i por el fehz suceso de las
(que Dios
d )
uestro Cathóhco Monarcha el Señor D. Phelipc V
guar e contra la Armada Inglesa. Predi , l R
Arlegui". fue impreso en M' .
.
co e
. P. Fr. Joseph
Hogal en 1743.
- ex1co por la Viuda de don Joseph Bernardo de
El 6 de noviembre de 1743. bautizó a la ni.
..
tor don Manuel Villegas Clavi·
d d n~ Anna lgnac1a, hiJ3 del docpadrino, don Manuel -de 'I JO YL e ona Mana Anna de Mora y Luna; fue
•
nora y una
Asistió como perit ¡ ·
·
las tierras, a los na~:le~r:;:e;:s d: e~erodde ~ 7H, ~ la pose i6n que se dio de
ra de Guadalu
.
amos e an Miguel Y de Nu tra Señoen 1
pe en presencia del alcalde mayor don Micn,el Y-' e resto del añ
,-,anez; pero
o no aparece en ningún otro bautismo lo que parece indi-

451

�rar que se hallaba ausente de San Luis Potosí e igual cosa se observa en 1745.
Predicó el dia de San Pedro de 1745, en la igl~ia parroquial de San Luis
Potosí y el 4 de octubre en el templo de San Francisco de esta ciudad; public6 los do sermone Hogal_, en México, titulados: Excelencias del Príncipe
de los Apóstoles, el Gloriosísimo P. )' Sr. San Pedro y Mysterioso Enigma descifrado en la Vida y .\fuerte de Nuestro Serdphico Padre S. Francisco.
El 16 de abril de 1746, bautiz6 a la niña María Josepha Juana, expuesta
en la ca~a de don Joseph de Erréparaz, viudo, capitán de Infantería Españ~
la y teniente de alcalde mayor, a Arlegui se le menciona como padre más digno de la Provincia de Zacatecas y su cronista.
El 8 de mayo de 1746, ofició en San Luis Potosí en el matrimonio de don
Thomás de Brazcros y Campo con doi'la María Antonia de Erréparaz.
Por el año de 1747, mandó construir la preciosa sacristía del templo de'
San Francisco; el encargado de obtener el dinero y de construirla fue el muy
capaz y activo síndico de San Francisco y gran amigo de fray Joseph Arlegui, el capitán don Joseph de Erréparaz¡ se inauguró el 5 de octubre de 1753
unos cinco o seis años después de su muerte.
El hecho de que en 1719, publicó en México su Elogio de Nuestra Señora de Aranzaz1,, da motivo para suponer que a él se debe la idea de construir la hermosa capilla de los novicios de Aranzazú en el piso alto del convento y lo hace más probable el hecho de que aquí también se encargó de
su construcción el capitán don Joseph de Erréparaz; se inauguró también en

1753.
En las honras fúnebres que la ciudad de San Luis Potosi hizo el 13 de
abril de 1717, al monarca fallecido, fray Joscph Arlegui pronunció su oración fúnebre: El Moyses de la .Monarchía de España, oración fúnebre de
Felipe V, publicada por la Imprenta Real del Superior Gobierno, y del Nuevo Rezado, de doña faría de Rivera; reimpresa en Madrid en 1750.
El lo. de junio de l 747, bautizó al niño Femando Josepb Miguel hijo de
don Juan Ortiz de Salinas y de doña Anna de Aztegui; fueron padrinos, don
Joseph de Erréparaz y su esposa, doña Juana de Dios Sánchez Tamayo; el
siguiente 18 de julio, bauti7.6 a la niña Ana María Josepha Ignacia, bija de
don Joachín de Oategui y de doña Josepha de Erréparaz; fueron padrinos,
don Joseph de Erréparaz y doña Juana de Dios Sánchez Taro.ayo. El 15 de
octubre de este año, pronunció su conocido sermón: "Felicidades y gOZOI
conceguidos cuando menos se esperaban", para celebrar la fundación del convento y la dedicación del Santísimo, en el nuevo templo de la Orden del
Carmen, de San Luis Potosí. Es sabido que Arlegui había tenido diferencial
años antes con los carmelitas, sin duda por eso dice en el sermón: Durus est
hic sermo, et quis potest eum audire, y agrega:. . . "habiendo padecido la

452

•

...

'1

�Temp.lo de Son Miguelilt&gt; antcriomu11/e de lo Sa11tísima Trinidnd, S. L . P.

Cnpilln de Nue;/ro Señora de lo., Remedios. ha, del Sogrado

Com::6n, S. L. P. Estada actual

�Sacratísima Religión del Cannen y esta ciudad nobilísima tantos afanes y
ansias para conseguir la nueva fundación de este convento e iglesia. .." A
mi juicio murió poco después de esta fecha y antes de mayo de 1748; estaba enfermo de gota, según lo dice fray José de Santo Domingo. El último
fue: "El Príncipe más valiente, con la dama más prendada", que de orden
del Ilustrísimo Sr. Elizacochea, obispo de Michoacán, predicó fray Joseph
de Arlegui, en la fiesta que debido a esa orden celebró, el doctor don Antonio Cardozo, cura de San Luis Potosí, en la jura solemne del rey don Fernando VI en juHo de 1747, ebastián de Ar~balo Jo imprimió en 1749, en
Guatemala, ya que fue dedicado a don José de Araujo y Río, presidente de
la Real Audiencia de Guatemala, gobernador y capitán general de sus Provincias y dice en los pareceres y licencias: "que se imprime este senn6n en
la ciudad de Guatemala, para salvarlo del olvido en que pretendía dejarlo
la modestia del autor". Además de su reconocida modestia hay que tomar en
cuenta que para este año indudablemente había fallecido; seguramente murió como se ha dicho antes de mayo de 1748, hay que tomar en cuenta que
las órdenes religiosas llevaban su propios regi~tros de entierros, porque la
partida de defunción no .se encuentra en los libros parroquiales de San Luis
Potosi, aunque ex;ste la posibilidad como ya he dicho que los franci.canos tuviesen su propio libro de defunciones. Se ha visto que había bautizado a casi todos los hijos del capitán don Joscph de Errépara1: y el 15 de mayo de 1748
fue bautizado su hijo Joseph Ignacio Manuel Domingo de Erréparaz y Sánchez Tamayo, por el rector del colegio de la Compañía de Jesús, el padre
Juan Bautista Luyando, S. J., y el 16 d diciembre fue bauti1.ada la niña María Josepha, hija de don Joachín de Otaegui y de doña Jo epha de Erréparaz;
actuó como iempre de padrino el capitán don Joseph de Erréparaz y tampoco aparece fray Joseph Arlegui; lo que parece confirmar su deceso antes
de mayo de 1748 como antes se ha dicho, debido a esta ausencia que solamente su muerte explica debidamente.
Fray Antonio Rizo, al ser electo por segunda vez, ministro provincial para el trienio de 1745 a 1748, ordenó al cronista fray Joseph Arlegui que investigara en lo archivos de la Provincia e hiciera una lista alfabética de aulOres, dando u origen, nacimiento y muerte y su bibliografía para enviarla
a don Juan José de Eguiara y Eguren para su Biblioteca Universal M xicaque estaba ya para entrar en prensa y efectivamente en 1755 salió el primer tomo en latín, con las letras A, B y C, aprovechado por Beristain y donde
en diversa; ocasione se menciona a fray Jo eph de Arlegui en la Biblioteca
Hispano Americana Septentrional. Acaso lo inició fray Joseph Arlegui antes
de su probable fallecimiento en el año de 1748.

"ª

453

�HIBL1OGRAF1A DE FRAY JOSEPH ARLEG I
El io de uestra Señora de Aranzazú. Imp. en
ce más, Jo. é Mariano Beristáin de Souza) •

'::f

iéxico. en 1719. 4o. ( o

Tesoro Zacatecano para el lícito comercio del oro y de la plata en las minas.
(Dice Beristáin que e taba pronto para la prenira, pero que no lo babia
vi to).
Elogio de Luis primero de España, en las íi~tas con que celebró su coronación la ciudad de Duran~o. Imp. en México por HogaJ. 17~5.
Las fiestas de proclamación, jura y coronación del rey Lms lo. se celebraron, por la navidad del año de 1724.
Oración fúnebre, que predicó el M. R. P. Fr. Joscph Arlegui, Lector Jubilad Qualificador del Santo Oficio, Examinador Synodal de lo. Ob1spacb
d;• Valladolid, y Durango, Padre y Ministro Provincial de. la Santa Pro. · d San Francisco de Zacatecas en las Honras, que h1zo en u Convmc1a e
. p
, d d' 23 d dito de San Francio;co de la Ciudad de an Luis oto I e 1a
e
del año de 1726. A doña María de U res ti. yndica_ General Y
Hermana de dicha Provincia. ácalo a luz el Li~. don Franc1 co Guembogado de las Reales Audiencias de este Remo, espo_o que fue de la
ro, a
d
p . .
. lo dtdicha doña Maria y yodico General, que es e_es~ roVJnaa, qu1e~
dica a la Muy Docta, Santa y Venerable Provtnc1a de uestra . enora de
los Zacateca&lt;; del Orden del Seraphin humano el grande y adnurable Pa•
F'
ctse·0 Con licencia. En México, por los herederos de la
tnarca an ran
·
6) IS
viuda de Miguel de Rivera, en el Empedradillo. Año de 17~7 • ( 1
.
bado
en
madera,
anónimo.
18
13.5
cms.
'Sllb-Dir.
de
la
Bipágs., un gra
.
blioteca ac. de Méx.) .

:t:mbre

Su contenido es el siguiente: la Dedicatoria del Lic. don Francisco G~
rrero a la Provincia de an Francisco de Zacatecas, fechada en _san ~•
Potosí el 13 de febrcro de 1727. El "Parecer" de fray icolás de_ Lizardi, de
· ·
la Orden de an Franci co, predicador, ex-pre-m1D1Stro
Y gu ard1án de Santa María de los Angeles Ocholopazco, donde está finnado el 18 de mano
d 1727 Suma de las licencias firmada el 22 de marzo de 1727. del doctor
e
·
, ·
"P
de
Matías
Navarro, abogado de 'la Real Audiencia de ~e~co.
~cer" del
· lá de ava maestro del número de la Provmc1a Agustiruana
f
ray 1co
,
d M, ·
1 18
ombrc d Jesús, firmado en el Convento de Santa Cruz e e~co? ~ .
de abril del año citado de t 727. Sigue el texto del Sermón que ta dividido
en dos partes.
Chr6nica de la Provincia de N.
454

. P. S. Francisco de Zacatecas: Comput."

ta por el M. R. P. Fr. Josrph A1legui. Lector Jubilado, Calificador del Sto.
Officio, Examinador Sp1odaJ de los Obispados de Valladolid y Durango,
Padre Ex-Ministro Provincial y Chronista de dicha Provincia: La que dedica a . . P. Francisco don Joseph de Erréparaz, Síndico General de dicha Provincia. en nombre de Ttro. Rmo. Fr. Pedro avarrete, Predicador
General, Calificador del anto Officio, Padre de la Provincia de Santiago
de Xalisco, ex-Ministro Provincial dos veces, y Padre de la del Santo Evangelio de México, y Comis ario General de todo los de la 'ue,a España,
y Islas Filipinas. Con licencia de los Superiore.. En México por Jo. eph
Bernardo de Hogal, Ministro, e Impresor del Real y Apo L61ico Tribunal
de la Santa Cnizada en todo este Reyno. Año de 1737. (14) 412 (9) páginas 20.5 x 15 cms. (Biblioteca del Museo Nacional de México).

Panegyrico Florido que en Ja solemne Jura que hizo la Nobilísima ciudad de
San Luis Potosí con su Commercio, y Minería de Patrona General contra
la epidemia a María Santí ima en su prodigiosa aparecida Imagen de Guadalupe, Predicó el R. P. Fr. Jo.eph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador
del Santo Officio, Examinador Synodal de los Obispados de Valladolid,
y Durango, Padre Ex-Ministro Provincial y Chroni ta de la Provincia de
N. S. P. S. Francisco y Guardián del Convento de Santa María del Río
el día 30 de octubre de 1737 años, Quien lo dedica a . Rmo. P. Fr. Pedro Navarretc, Predicador general Jubilado, Calificador del Santo Officio, Padre de las PrO\·incias de la Concepción y Xalisco, Ex-Provincial dos
veces de la del anto Evangelio y Comissario General de todas las Provincias de Nueva España e Islas Philipinas. Con Licencia de Jos Superiores. En México. Por Joscph Bernardo de Hogal. Año de 1738. ( 24) 24
páginas, dos grabados en madera, anónimos. 19.2 x 14 cms. ( ub Dirección de la Biblioteca Nacional de México). Su contenido es el siguiente:
la "Dedicatoria", por Fr. Joseph Arlegui El "Parecer'' del P. Fr. Nicolás
de Jesús María de la Orden de Carmelitas D calzos, Lector que fue de
Teología Escolástica de Vísperas Prior del Convento de la ciudad de
Oaxaca, Examinador inodaJ de .u Obispado, Definidor de su Provincia
Y actual Prior del Convento Grande de México, lo firma en el Carmen de
México, el 18 de enero de 1738. La " probación" del P. Pedro de Echevani, ·. J., Catedrático de Prima en el Colegio Máximo de an Pedro y
San Pablo y Calificador del Santo Oficio, donde está firmada el 21 de
enero de 1738. El "Sentir" de Fr. Antonio Torizes, franciscano, Lector
Jubilado, Calificador del Santo Oficio y Comisario de los Santos Lugares, lo firma en el Convento de San Gabriel de Tacuba, el 22 de febrero
de 1738. La "Licencia del uperior Gobierno", concedida por el virrey
don Juan Antonio de Vizarr6n y Eguiarreta, por decreto del 21 de enero
455

�de 1738. La "Licencia del Ordinario", concedida por don Francisco Rodríguez Navarijo Abogado de la Real Audiencia, el 23 de enero de 1738.
La ''Licencia del Orden" firmada por Fr. Pedro Navarrete en México,
el 14 de abril de 1738, como Comisario General y por Fr. Nicolás Galiano como Pro Secretario General. Sigue a continuación el Texto del
Sermón.
Quinta Essencia de la Santidad Canonizada d la Compañía de Jesús, Verificada en la Canonización de San Joan Francisco Regis, extraída por el
R. P. Fray Joseph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador, y Comissario del
Santo Officio, Examinador Synodal de los Obispados de Valladolid y Durango, Padre más digno de la Provincia de an Francisco de los Zacatecas, y u Chroni. ta, en el Sermón, que predicó a su Canonización en el
Ilustre Colegio de la e ·clarecida Compañía de Jesús, de la ciudad de San
Luis Potosí, día once de agosto, de 1738 años: Dedicada por don Joseph
Erréparaz, Syndico general de la Provincia de Zacatecas, y Vecino de la
ciudad de San Luis, al Sr. Lic. don Francisco Antonio de Echábarri, Ugarte y Ama a, Colegial mayor, en el Insigne de San Ildefon,o de Alcalá,
Cavallero del Orden de antiago, y Oidor en la Real Audiencia, de la
ueva España, de la ciudad de México. Con licencia de los superiores:
En Mé.xico, por Bernardo de Hogal. Año de 1739. (22) 36 páginas. Un
grabado de Francisco Xavier Amador. 19.7 x 14.2 cms. (Sub Dirección
de la Biblioteca Nacional de México).
Su contenido es el siguiente: La "Dedicatoria" de don José de Erréparaz.
El "Parecer" del P. fray Jo ph López de Osuna Ex-lector de Sagrada
Teología, otario Apostólico Examinador SynodaJ del Obispado de Durango, Predicador conventual y Comisario Visitador del Tercer Orden de
Penitencia del Convento de San Francisco de la ciudad de San Luis Potosí, en donde está firmada el 18 de febrero de 1739. La "Aprobación"
del R. P. Ignacio Xavier Hidalgo, rector del Colegio de la Compañía
de Jesús de la ciudad de San Luis Potosí, donde la firmó, el 28 de febrero de 1739. El "Parecer" del P. fray Joseph López, lector jubilado,
Calificador del Santo Oficio, otario Apostólico, Regente de estudios Y
Guardián del Colegio de Santiago Tlatelolco. La "Licencia del Superior
Gobierno". La "Licencia del Ordinario''. La "Licencia del Orden". Sigue
a continuación el texto del Sermón.
Sagrado Paladión del Americano Orbe: Seon6n que en la Rogativa pública, que hizo a María Sma. de Guadalupe, la muy Noble e Ilustre, ciu•
dad de San Luis Potosí por el feliz suceso de las Cathólicas Armas de
Nuestro Cathólico Monarcha el Señor D. Phelipe V ( que Dios guarde)
contra la Armada Inglessa: Predic6 el R. P. Fr. Joseph Arlegui, Califi•

456

cador, y Co~ari? del Santo O!ficio, Examinador Synodal de los Obispados de M1choacan y Durango Padre Ex y 1·rus· tro p · · ¡ ·
·
.
,
• ''
rovmcia mas antiguo, )' Chromsta de la Santa Provincia de Zacatecas: quien lo dedica a
Ntro. Rmo. P. Fr. Juan de la Torre, Lector Jubilado, Theólogo de
M.
en la Real Junta d: la Inmaculada Concepción y Comissario General de
t~o ~I Orden de l • S. P. S. Francisco en esta Familia Cismontana. Con
licencia de los uperiores. Impresso en México. Por la viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, Impressora del Real, y Apostólico Tribunal de
la Santa Cruzada en todo este Reyno. Año de 1743 (22) 21 • ·
d
, .
·
paginas, un
grab d0
ª ~n ma era, anorumo 19.3 x 15 cms. (Sub-Dirección de la Biblioteca Nacional de México).

s.

Su contenido es el siguiente: la "D dicatoria" a Fr. Juan de la T
por Fr. Joseph, Arlegui. El "Parecer" del Dr. don Antonio Cardoso Corre,
Paran, eate eirá.ttco que fue de Filosofía en el Real y Pontif' · corn. Se . . d
, .
ICIO
o¡cgio minano e Mex,co. Cura interino de la Villa de Sal
¡
Ob' d d
·
amanea en e
is~ o e M1choacán, Propietario por S. M de la ciudad de San L ·
Potosi y en ella Vicario y Juez Eclesiástico Comisario de I T 'b u1s
les de Inquisición y Cruzada y E.xaminador Sinodal de di h osf_ nd una¡ · d d l
c o, ll'Tlla o en
a cm a , e 5 de enero de 1743. El "Parecer" del p Fr Dom'
F
rru ·
Cal'fi d
·
·
esmo,
1 1ca or del Santo Oficio y Doctor de Teolncfo
I mgo
c
to de S F
.
d M, .
-,;,- en e onvenEI " · ~ctsco e e:aco, donde está firmado, el 9 de abril de ¡ 743_
!ai:ecer' del P. Fr. Gaspar Sánchez, Lector Jubilado, Padre de la
Provmc,a de Santa Elena de la Florida, Ex-Guardián del Convnnto G
de V' · d
· •
rany icano el de Santa Isabel de México; en donde está firmad
l
5 de marzo de l 743. La "Licencia del Superior Gobierno", concedidaº• er
decreto del l 1 de marzo de 1743. La "Licencia del Ordinario" co di~d
por don Fran .
Xa . G'
, nce a
sía C .L
CISCO, • v1er
omez de Cervantes, Prebendado de la Igleateural de Mex,co, por auto del J8 de abril de 1743 Lº
. d 1
Orden f
da
. ,cenoa e a
irma
en el Convento Grande de San Francisco de Mé .
l
24- de enero de 1743
F p dr
x1co, e
M' 1 d
' por r. e o Navarrete Comisario General y Fr
tgue e Ahumada, Secretario General. Texto del Sermón dividido e~
dos partes, la segunda contiene tres párrafos.
Excelencias del Príncipe de los Apóstoles el glorios.ísimo p y Sr S Ped

: r :·. J~~eph Arlegui. México. Por Hogal. 1745. En cu~to.
cita ~~
5t
n a.m de Souza, en su Biblioteca Hispano Americana Septentrio-

nai).

(Lo.

Aunoue no lo di Be · ,. d b
dad .
. ce
r1stám, e e ser un Sermón pronunciado en la ciumon~e 5a_n L~IS P~t~s.í ya que en 1745, residía en dicha ciudad y los serindud blohan impnmme poc~ después de la festividad religiosa en que
ª emente fue pronunoado.

457

�·
d if do en la v1·c1a ). muerte de nuestro ser[tphico Pa•
Mysterioso erugma ese ra
edi ó n el día 4 de octubre de 1745
dre S. Francisco; Sermón q~e pr d:
Luis Poto í, el M. R. P. Fray
años en su Convento de la ~1udad C lifi d
y Commis.~,uio del Santo
· Le t
Jubilado
a ica or
Joscph Arleg~n,
cor oda} d j Obispados de iichoacán Y Durango,
Oficio, Exammador, Syn_ . e 05 •
de la Pro,·incia de San Franp ..a_
M. . tro Provmc1al más antiguo
Padre Ex
lillS
.
•
¡ dedica a nuestro Rmo. S ame
Chromsta quien o
cisco de Zacatecas, y su
. do Calificador y Con.~uhor de la upreFr. Juan Fogueros, Lector Jub;ab ·Í Escoto en la Universidad de Tarrama, Cathedrático del Doctor u t1 Arz. b' ;ado de Barcelona, E.x-DefiniO 1•
• GL de todas las de
uegona, Examinador Synodal de u
. . d Cataluña y Commts~ano
d
dor de la Provincia e
.
1 • da de don Joseph fiernardo e
- I
en México. por a v1u
,
va Espana. mpreso
. .
. r . re sin numeración, y 32 mas que
Hogal. Año de 1746. 8 hojas pre muo~ª s,_' de la Biblioteca 'acional de
, En 4o . ( Sub- 1recc10n
comprende a 1 Sermon.

s:

México) .
.
el "P cer" del franciscano Fr. Antonio
·¿
1 siguiente·
are?
'
F Crisu contem o e e
.
d 1746 El "Parecer'', de r.
Mancilla, México, el 12 de febrerso eF
~co el que firmó en el Colede la Orden de an ranc
'
¡ 7u. El
d C
tóbal e astro,
elolco el 14 de de mayo de
-ro.
gio de an Buenav_e~tura de Tlat del ~itado Colegio, el 10 de mayo de
"Parecer", de Fr. Felipe M~ntal~o,del 18 de febrero de 1746. La "Liccn•
"L'
c·a de Gobierno ,
.
d "
1746. L a
icen 1
. d
l746 La "Licencia de la r en ,
ord· · ,, ctel 28 de abril e
·
del
cia del
mano •
.
32 páginas que contienen el texto
del 7 de junio de 1746. Siguen 1as

o

Senn6n.

¡

Hon-

, d Es aña Oración Fúnebre, que en as
El Moyses de la Monarchí~ e 'd
p d d. San Luis de el Potosí A nuestro
hiz la obilís.,;una cm a
e
.
ara.~, que - o
. V El día treze de abril de mil setec1entos. qu
Rey y Senor don Ph_clipe · R p F Josepb Arlegui, Lector Jubilado,
renta y siete años, d1xo el M. . . . Off' ·o Examinador Synodal de
1c1 ,
Co
· · de el Santo
•
• de
Calificador y
mmtsano .
an O Chronista de la Provincia
los Obi,;pados de Valladoli~, ~ Durás ~' o de ella. Quien la dedica a
Zacatecas, y Padre Ex-Provincial mLe gnJubilado Padre de las Santas
N. Rmo. P. F. Juan de la Torre,
ctor M" . tro' Provincial de la Pro.'
Burgos ex- I.JllS
Provincias de la ~oncepci,on, y d la Real Junta de la Inmaculada C.onvinci:i de Cantabna, Theologo e
d
p San Francisco en
O d
·
·0 General de la r en e · ·
l del
C
cepción, y omm1ssan
'{, .
'En la Imprenta Rea
Impressa en .n e::oco.
a.:..
Cism
la Familia
ontana.
R d d doña María de Rivera. """
y del Nuevo cza o, e
B'blioG b"
Superior o iemo, , .
14 5 m.s. (Sub-Dirección de la 1
de 1747. (14) 20 paginas. 18.8 x
. e
teca Nacional de Méxi~o).
"D d' t 'a" de Fr. Joseph Arlegui, El
m11ente: La
e tea on
Su contenido es e 1 l•e,-

458

''Parecer" del Dr. y Maestro don Joseph Mariano de Elizalde Yla &gt;' Parra, Prebendado de la lgleüa Catedral de México. El "Parecer". del P.
Fr. Antonio de Mancilla, de la Ord&lt;.•n de San Francisco, lector jubilado y
calificador del Santo Oficio. La "Aprooaci6n" del P. Fr. Bernardo de
Peón y Valdés. La "Licencia del Superior Gobierno". La "Licencia del
Ordinario". La "Bendición y Licencia" de Fr. Juan Fogueros. de la orden de San Francisco, lector jubilado, Calificador y Con ultor de la Suprema. iguen las 20 páginas del texto del S rmón. Fue reimpreso en Madrid, en 1750.
Felicidades y gozo conseguidos quando menos se esperaban. 'ermón panegyrico que en la solemnisima fiesta que a la nuC\'a fundación del convento y dedicación del antíssimo en el nuevo templo de an Elías de
la Sagrada Religión del Carmen en la ciudad de .. an Lui Potosí, el día
15 de octubre de 1747 año, celebró . M. R P. Provincial Fr. Antonio
Rizo, Predicador General Jubilado, Calificador del Santo Oficio, Examinador Synodal de tr s obispados, Ex-Custodio y dos vezes Mini tro Provincial de la Provincia de San Francisco de Zacatecas; ocupando .u P.
M. R. las aras; acompañándolo su súbditos en altar. Choro y processi6n
solemne: quien lo dedica en nombre de su provincia a la anta Provincia de an Alberto de Carmelitas Descalzos. A expensas de don Manuel
Ortiz de Santa María, Alférez del comercio de dicha ciudad de San Lui
y Syndico dt: Santa María del Río. Predicólo el R. P. Fr. Joseph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador del Sto. Oficio y su Commis~ario Examinador Synodal de Mechoacán y Durango, Padre E.x-Pro,·incial más
antiguo de la Provincia de Zacatecas, u Chronista y Regente mayor de
sus estudios. Impre o en México. En la Imprenta del Nuevo Rezado de
doña María de Ribera año de 1748. 13 hojas preliminares, sin numeración, más 26 páginas en que aparece el sennón. 20.3 x 14 cms. ( Había un
ejemplar en la bibliot ca del Lic. don Primo Feliciano Velázquez).
Su contenido es el siguiente: La "Dedicatoria'' por Fr. Antonio Rizo, del
16 de octubre de 1747. El ''Sentir'', por Fr. Mateo Ansaldo, S. J., en la
ciudad de México, el lo. de junio de 1748. El "Parecer", de Fr. Manuel
Ximénez de Are!Jano, de la Orden de San Francisco, en México, el 30 de
julio de 1748. La "Aprobación", del P. Miguel Jo é de Mondrag6n, de
la misma Orden, en México, el 7 de enero de 1748. La "Licencia del Superior Gobierno", del virrey don Juan de Brancifortc y Güemes, en México el 4 de junio de 1748. La "Licencia del Ordinario", don Francisco Xavier Gómez de Cervantes, en México, el 14 de agoto de 1748.
Esta obrita es muy rara.
El Príncipe más valiente, con la Dama más prendada, Sermón que rn la

�d l limo Sr Dr. don Martín de Elizacoolcmne Fiest~ que_ de orjen cl:b: el Dr. don Antonio Cardoso Cura, y
chea Obispo de M1choac~n e d S Luis Potosí en la solemne Jura, y
Juez Eclesiástico de la ciudad eR ·
Señor d~n Femando Sexto; Preplausible Aclamación de
:le er, iector Jubilado, Calificador, y ~clicó el M. R. r. Fr. Joscp
. gud S dal de los Obispados de Mi.
.
Offi · Examma or yno
.
mm1.SSario del Sto.
c10. . . .
p . 'al ma's antiguo de la Provm,
D
Ex Mm1stro rovmc1
choacan y urango,
Chronista y Regente Mayor de sus
.
F
·
de Zacatecas su
,
G
eta de San r~c1sc~
..
residente de Capítulo de esta de uaEstuclios. Commissa.no V1S1taldlor, y p don Joseph de Araujo, y Río,
l í
ustre enor
.
D d. d
themala. e ica o a
. . . d G thcmala Gobemador Y Cap1R
1
A
d1cnc1a
e
ua
·
l
Presidente de a
ea . u .
G h
la Por Sebastián de Arébalo.
ovmc1as en uat ema .
3
1d
tán Genera e sus pr
.
b d en madera anónimo. 18. x
9 (36) 26 págmas, un gra a o
.'
.
Año ele 174 ·
.
. d
B'blioteca acional de iéx1co).
(E 1 Sub-D1rccc16n e 1a 1
1
13.3. cms.
n a
.
'6 el Sermón citado, se halaba
en
En la fecha en que. Arlegu: p~onunc;a Semblanza, el bautizo de un niño
la ciudad de San L~s Potosi; _c1:;n l lo de junio de 174 7 y el de una
que efectuó Arlegu1 e~ e_sta c1u
Peocl . '6n y 1· ura del rey Femando
ente La r amac1
d . J'
nii1a, el 18 e JU to s1gw . .
,
.
de 1747 con lo que queda
VI,
efectu6 en San Lws
;an Luis Potosí Y, como Arleaclarado este punto de que se d
- se explica la f rasc de que se
.
é5 d octubre e este ano,
·
.
gui fallcc16 despu
e
. d d d G temala para salvarlo del olvido.
imprimía el sermón en la c1u a . ~ ;~ Dedi:atoria al r. don José de
El contenido del impreso es el s1gudi1~n : d Guatemala. Gobernador y
'd
d la Real Au eneta e
Araujo. Pres1 ente e
. .
llán Fr. Diego Ortiz. La
'tán
General
de
sus Provmc1as por el Cape
C . . Ge
e
api
tln de la Cagiga y Rada¡ om1sano
•
"Aprobación", del Dr. don Airus 6 .
de la Ialesia Metropolitana de la
neral de la Santa Cruzada y Can _rugo
2 de ·unio de 1749. "Censu. dad de Guatemala donde está firmada el
J_
C
., de
c1u
d I Colegio de la ompama
ra" del P. Nicolás Prieto, S. J., Rector . e
A b' do y Consul:
,
1 E, minador sinodal ele ese rzo ispa
Jesus en Guatema a, xa
d . · d 1749. El "Parecer',
tor de la Inquisición; en Guatemala, el 11 e JU;l:/d
Comisario Vi-

u:

Po~:~;~:::

r

del P. Miguel Eduardo de Anivill~ ~ector : i;r:rco· en el Con•
sitador de la Orden Tercera de Pemtenc1a de . . d 1749, La "Licen.
d Guatemala el 7 de JUDlO e
.
vento de S. Franc1sco e ,
~ 1 3 de 'unio de 1749. La "Llcen-

~: !~ :;·i:."d!~J:::.1z:":.!ºv:1asco, ci"".6ID_go de';;:'-:'.:~:
litana d Santiago· en Guatemala el 14 de Jumo de 1 .
tropo
e
•
s F · co de
. d I Orden". en el Convento Grande de an ranos
cencia e a
,
. .
r Fr José Ximénez,
dad de Guatemala, el 3 de Jumo de 1749, po
·
.
Provincial; y Fr. Antonio María de Herrarte, Lector Jubilado y

.

la au. .

v1cano
Secre·

tario. Sigue el texto del Sermón que se divide en dos partes y la segunda
en cinco papeles.
Cr6nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, compuc ta
por el M. R. P. José Arlcgui, Lector jubilado, calificador del Santo Oficio, examinador sinodal de los obispados de Valladolid y Durango, padre
ex-ministro provincial y cronista de dicha provincia: la que dedica a
Ntro. S. P. S. Francisco, don José de Erréparaz, síndico general de dicha
provincia; en nombre de Ntro. Rmo. P. Fr. Pedro Navarrete, predicador
general, calificador d I Santo Oficio, padre de la provincia de Santiago
de Jalisco, ex-ministro provincial dos veces, padre de la del Santo Evangelio de México, y comisario general de todas las de la ueva España e
Islas Filipinas. Con licencia de los Superiores. En México, por Jo é Bernardo de Hogal ministro e impresor del real y apostólico tribunal de la
Santa Cruzada en todo este reino. Año de 1737. Reimpresa en México;
por Cumplido, calle de los Rebeldes Núm. 2. 1851. XX. ( 5) y 488 páginas y un grabado. 22 x 14 cms. (En la Biblioteca del Museo Nacional de
México).
Su contenido, como hemos visto en la la. edición es el siguiente: La Dedicación de la Cr6nica, -por el capitán y síndico don José de Erréparaz.
El "Parecer" del R. P. Fr. Juan Crisóstomo ,fartínez, del 5 de septiembre de 1736, en México. El "Parecer" del M. R. P. Fr. Jos' Vital Moctezuma, en an Luis Potosí, el 8 de septiembre de 1736. El "Pai-ecer", del
R. P. Fr. Francisco Leal, en México, el lo. de septiembre de 1736. El
"Sentir" del R. P. Fr. Domingo Moraza, en San Miguel Mezquitic, el 15
de junio de 1736. La "Licencia del Superior Gobierno", del virrey arzobispo Ilustrísimo Sr. Dr. don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, en
México, el 12 de septiembre de 1736. La "Licencia del Ordinario", Dr.
don Francisco Rodríguez avarijo, en México, el 13 de septiembre de
1736. Licencia de "Fr. Pedro Navarrete", en México, el 10 de enero de
1737. "Prólogo al lector". ''Nota". "Protesta del Autor", Fr. José Arlegui, firmado en el convento de Tlaxcalilla, el lo. de agosto de 1736. Sigue el texto dividido en cinco partes. En la Semblanza se describe detalladamente el contenido de la Crónica que, en su Primera Parte cuenta
con nueve capítulos. La Segunda Parte, con nueve capítulos. La tercera
Parte, con doce capítulos. La Cuarta Parte, con diez capítulos y la Quinta Parte, con veintidós capítulos. Esta edición de 1851 tiene además,
unas "Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa
Provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas. Acopiadas por Fr.
Antonio Gálvez, año de 1827", las que principian en la página 389 de esta edición. Estas adiciones tienen un "Prólogo" al que sigue el texto de las

�.
ca ítulos y una "Pro tes ta" .' las "Memomemorias comprendido en once . p
. deJ año de 1716 en que la
.
1 hechos ocumdos a parar
tá r_
rias", coI1S1gnan os .
año de l828. La "Protesta", es Ul'•
Crónica Arlegui termina, hasta el .
d S Luis Potosí el 14 de abril
,
pte . t d, San Francisco e an
mada en el om~n .º e
1 485 está la "Tabla de las partes y ca
de 1829. De 1~ pagina 467, ª,, / sea el índice y en las páginas 487 y
tu los que conttene esta Crom~a ,,' 1 t de éstas fray Antonio Gálvez
, . d 1 "Memonas . e au or
,
488 el indice e as
.
, la Provincia de San Francisco de Zahabía sido nombra.do Cro~1~ta d:e en eJ Convento de San Luis Potosi, en
catecas, en el Capitulo ce e ra
el mes de julio de 1819.

ª.

LOS ESTADOS UNIDO E

ANTóN LIZARDO
ALBERTO

MARÍA

CARREÑO

México. D. F.
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Po'osí
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PEÑA, FRANCISCO, Est11d10 u. ruo º1a f11ndación, progr,sos y tstado dt ,st, ,011
SANTO DoKI ·oo, Josr., Fa., Libro d~ d d d, San L11is Polosl. 1786. En: P. F. Velád, Carm,litos descalzos de isla ci11 a
11 1897
Poto í, 1921.

.

qua, Docs. para la Hist. de Se. ~- \ V~~ v:,um,~tos para la Historia de Sar&amp; ¿,,;,
Piuuo FELICIA, o, o ecci n
Potosi. San Luia Potos1, 1897-1899, tomo n. Mé ·co lmp de Victoriano ~
Obras d,l Li,. D. Primo Ftliciano Velá.zq~ez.
Xlo~ XXXIV, 454 pjgs. Húl°"'
Editor. 190 l. Biblioteca de Aut~rcs Mexicanos. T
d, San Luis Potosi, vol. II, MéXJc0, 1947.

VE.LÁZQUEZ,

ARCHIVOS

Archivo Parroquial de San Luis Potosí.
BautiJmos.
Cuamicntos.
Defunciones.

LA YmA

MÉxlco era demasiado precaria. Dos ideologías, como en el moque vivimos, agitaban al país. Este había vivido largo tiempo bajo
un dgimcn dominado por la Iglesia y tal régimen había sido atacado por un
grupo de pensadores antirreligiosos, anticlericales, que habían sido guiado en
b principios por dos hombres de inteligencia clara y de actividad extraordinaria: el doctor don Valentín Gómez Farías y el doctor don José María Luis
DE

mento en

Mora.

Las tendencias de izquierda se habían acentuado a mediados del siglo XIX
y otros dos hombres, principalmente, habían mantenido las ideas que habían
lido proclamadas en la Logia Anfictiónica de ueva Orleans y que tendían
a la destrucción de la fuen.a que hasta allí había tenido la Iglesia: Don Benito Juárez y don Miguel Lerdo de Tejada.
Ptro no eran ellos solos quienes abrigaban tales tendencias, sino que éstas
le habían extendido de modo con iderable, como lo demuestra la expedición
de la nueva Constitución de la República, expedida en 1857.
Por un fenómeno social perfectamente explicable, una reacción contra estas
ideas y contra estos propósitos había surgido, y de allí Ja gran división que se

operó: de una parte estaban los defensores de los privilegios y de los bienes
de la Iglesia; de la otra, quienes anhelaban destruir tales privilegios y apoderarse de los bienes eclesiásticos.

La lucha entonces se hizo dura y tenaz, agravada por la actitud de Europa,
que pretendía no perder los privilegios de que había gozado por siglos, y por
la actitud de los Estados Unidos, que iban constituyéndose en una poderosa
lllci6n, aunque dividida también por una ideología y por graves intereses eco116micos, fincados en la esclavitud de los negros que habían sido arrancados
de 1111 tierras nativas para ser consagrados a las rudas tareas de la explotaci 'n

del tabaco y de las minas.
462

463

�Europa y los Estados Unidos estaban en pugna, a su ,·ez. por lograr la
hegcmorua sobre México, y los últimos por ampliar su territorio, engrandecido por la adquisición que les proporcion6 u injusta guerra contra nuestra
Patria. Un grupo de mexicanos se inclinaba a Europa, movido aún por el
recuerdo del territorio perdido y por los temores de perder otros nuevos, que
claramente ambicionaban nuestros vecinos del ortc; el otro grupo se había
omeli&lt;lo a las halagadoras insinuaciones de tales vecinos.
Tal era la condición de nuestro país cuando ocurrió el episodio que tanto
conmovió a México; episodio que tan acerbamente se comentó entonces y
que hoy podemos recordar debido al hallazgo de documentos originales, procedentes de una de las partes en el conflicto, y que el autor de estas líneas
encontró en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Pública de la
Ciudad de ucva York. Tales documentos son las declaraciones hecha.~ en el
diario del Capitán T. Tumer, jefe del barco de guerra de los Estados Unidos
Sauanali, parte de la Bota anclada en Veracruz en calidad de simple observadora, o, como quieren algunos, como protectora del grupo gubernamental encabezado por don Benito Juircz.
Pero hay que agregar todavía, que los gobiernos de Santa Anna, de Zuloaga
y de Miramón, que ahora fungía como Presidente de la República, se habían
rehusado a vender a los Estados Unidos la Baja California y los Estados del
orte, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y inaloa, y que Juárcz y
su Ministro de Relaciones Melchor Ocampo habían asegurado al enviado de
los Estados Unidos, William {. Churchwell, que estaban dispuestos a ceder
territorio nacional, y permitir el tránsito perpetuo por el Istmo de Tehuantepec; y si bien el enviado norteamericano rindió a su gobierno un informe
terrible acerca de las condiciones políticas de México, era natural que el gobierno norteamericano se inclinara a fa,·orecer a J uárez, reconocido luego por
McLane como el verdadero Presidente de México, con el cual celebró el tra•
tado conocido con el nombre McLanc-Ocampo.

He aquí el informe de Churchwell:
" ...México, seguramente, está en la más deplorable condición. Inccsantt.S
conmociones intestinas desde que logró su independencia lo han puesto en
dificultades tan complicadas y de tal magnitud, que su redención de la anar·
quía está muy lejos de la posibilidad, excepto por la eficiente ayuda moral
del exterior. El extremo peligro de su presente condición es tal, que obliga a
pensar al observador en la necesidad de una acción inmediata. México per·
derá inevitablemente su nacionalidad o será presa de gobernantes despóticos,
salvo que los peligros que lo perjudican de tal modo sean removid&lt;&gt;5 pronta·

464

mente.
Abandonado
a ¡ mISlllO
•
1as cosa. no pued
,
•
.
aqu1, y s1 emp • ,ran sólo n •¡
.·
n contmuar como hasta
•
u fil agro ·vitará 5
, d'd
Llama d pués 1a atem:i6n
•. d
u per I a total.. :•1
e . que . hay dos part1'd o militantes: el
liL=ra1 d ominado por Juáre acc1ca
l
bezad I
z y e reacc1onar10 def
d l
.
o a lora por el general M'
1 M.
,
en or e a Iglesia, encaf
·
1
•gu
tramon
Hac
¡
·
y u t1ga a rgundo asegurand
1
.
e un ogio del primero
• • 1
'
o - o que no ra ciert
.
tituctona contaba con la opini6n pública. a
o- que el partido consde los dos partidos puede er llamad
un c~ando as gura que ninguno
conocido como el lc:gítimo.
o o terno, dice que Juárez debe ser re-

¡/

Mirma
que ha tenido div rsas· conv •"'~acrones
.
·
co J ·
sugiere que el Gobierno de lo Estad U 'd
n uarcz ' u gabinete y
un
t
o
ru os los llev com d 1
pun o en que e sientan a I al
o e a mano hasta
tonces "los adoptarán como u a.- tura
.
l de las demá nac1on
; que ello. enVttbará
'trtua protector y~- · d
n su cj mplo que e bueno"
. 1gu1en o sus con ejos apro-

Enseguida hace ver las convcnien~ias material
dos puede proporcionar Méxic
. ,
que para los Estados UniEstados de .'onora y Chihuah o, • _estos aprovechan la Baja California los
ua aSJ como Teh
t
'
presentes condicion •s de M, .
uan epcc, y afinna que "las
ºd
. ex1co presentan la m .

tun1 ad para firmar un tratado"
1.
Jor y acaso la última opormtncionado.=
que es asegur. las ventaja que ante ha

y en una nota confidencial diri 'd
.
brero 22 de 1859 le rinde sus inf gt a al Pr tdente James Buchanan en fedescripción de Baja California : : : : ace~~ de lo bienes de la lgl ·sia, una
al carácter de Juárez, de O~
y :mhuahua; le hace una referencia

del primero dice: ''Tiene voz en~I ~o~:-:•guel !¿:do de Tejada, y r~pecto
respeto, pero no tiene influencia sob
J ( ~c. mm1stros) y se le escucha con
zá, está b .
re sus rmmstro
.
.
aJo u completo e ilimitado d .. ,, a s mconscientemente quiChurch 11
onumo .

we asegura en e a nota. "El
~lado por Juárcz me ha sido ~metirogra~at del gob'.erno constitucional
li:nu ado por el Sr. Lerdo de Tejad o en a arma mas confid ncial. Fue
ral".
a y es en su totalidad eminentemente

•
el Resultado de esas re 1ac1onL'l&gt;
entre Ch
protocolo finnado por aquél

en•/;;

O

h

urc we

11

y el gobierno de Juárez fue

;:n;e~~r la primera vez
e~ª:filr~~¡r.c&lt;lo de Tejada, que di a
nea. por medio del cual dicho G bº
xteo y los Estados Unidos
tados Unidos la Baja California 1 od iemcho se comprometía a ceder a
' e ere o de conct
•w
.., nm. d os líneas de

los Esm

~
ILUAw R. MAs.i,;1i.c D' l
.
,.m,,iea11
AJ{a111s.
.
.
• i¡,
,1.
183/-1860
\' omatrc
1 IX Corr11¡,ondence o/ the Un11· ,d Stat,s lnt•r•
a1AIOHNO loe
·,
' 0 ·
• pp. 1024-30.
~

ªMA

'

NN!NO,

,CI.

p. 1033.

465
H30

�t de México el tránsito a perpetuidad ª. traferrocarril del Norte al Surocs e
f t 'd en consecuencia, del Gobierno
vés del Istmo de Tehuantepec, etc. La acf I u 'bl
Juárez y desfavorable a
de los Estados U nidos era enteramente avora e a
Miram6n.
. d . Estado L wis Cass nombró a RoEn 7 de marzo de 1859, el Seci;t_ªºº. ~ darle instrucciones acerca de las
bert M. McL~ne Ministro) en, MIe::~i!sa que el partido de Míramón "posee
.1: •
existentes en e pais e
conwoones
.
• 'o'n" pero le agrega:
mayores recursos y una m e1or orgaruzac1. ' t'as de los Estados U m'dos LAWIII
•
b O las simpa 1
"Indudablemente, sm cm arg ' ,
t' actualmente en Veracruz y
·d de Juarcz que es a
estado en favor del paru o ,
. '.
no sólo por el hecho de que se
.
t lo vena victonoso,
. d
este gobierno con gus o
. . l sino porque se enben e que sus
arrido constltuciona
ad
considera que es un p .
l
e los del partido opuesto, y porque, e.
·
son ma's libera es qu . t
bac; .. los Estados
ru'd os" .•
Puntos de vista
.
L . en tos amIS osos
aa
be
más se cree que uene sen Illll .
r el gobierno que de ser
embargo, al dejarlo en libertad parah edscof~ ar un tratado sati factorio
.
d
e el que lo sea a e irm
reconOC1do, le recuer a qu
.
-'-- del lsttno de Tehuantepec, se.
I' ·
de tránsllo a travo
h b'
de comerc10, de umtes y
,
. d al -..1inistro Forsyth, y que a Wl
.
se hab1an env1a o i,
gún las instrucciones que
Zuloaga v por Miram6n.
sido rechazadas por Santa Ano~, por 00 · Oc~ 0 y con Lerdo de Tejada reMcLane en contacto con Juarez, ~ .
p llos negoció el tratado Mc.
1 obº o legitimo y con e
conoció a éstos como e g iem do
r el Senado de los Estado. Urudos a
Lane-Ocampo, que fue rechaza
po
bación por el Presidente y el Seestos para su apro
.
pesar de los empenos pu
.,
. na por Juárez y su gobierno.
cretario de Estado de la Um?n Amenca y . ano era del todo favorable a
V
d 1 Gobierno, norteamenc
La actitud, pues, e
, ºt de apoderarse de eracrut,
1
·
,
ue
tema
e proposi O
H-L--·
q
, M , para adquirir en La Juárez cuando Miramon,
.
te
don
Tomas
ann
·
almiran
comisionó al Contr
.
·, marítima con la de tierra
f de combinar una acc1on
1.A
dos barcos de guerra, a in
d ..d
denominados Marqués de
que haría él, Miram6n. Los barcos a qumd osco,o material de guerra para au.
, f ueron carga os
Habana y General Miramon,

u

in

xiliar a Miram6n par mar.
, ter de Secretario de Relaciones
El General Santos Degollado, con su fcarah c 24 de febrero de 1860, al En,
diri '6 con ec a
del gobierno de Juarez, se
gi
U 'dos Charles Le Doux Elger, aCOIJlcargado de egocios de los. Est; o~'t ~da' por Juárez, declarando piratal
- ándole copia de una crrcu ar
p .
pan
unicación le dice:
nsul
ambos vapores y en su com .
.
. rcular inmediatamente, al Có
"Enviará Vuestra Excelenoa dicha alCJ d j s Estados Unidos que están
1 Comandantes nav es e o
. amente
de su naci6n y a os
ellos a su vez activa y efecnv
estacionados en dichos puertos para que

d

• MANNJNO,

466

op. ,it., p. 257.

persigan a la escuadra comandada por dicho Marin, como es apropiado, tanto

en virtud de la declaración de piratería que el Supremo Gobierno ha publicado, cuanto porque esos barcos cargan proyectiles y municiones de guerra

para la facción rebelde, material que será empleado en contra de este lugar
con perjuicio de los intereses y personas de los ciudadanos americanos y de
su legación situada aquf".ª
Por su parte don José Maria Mata, representante de Juárez en los Estados

Unidos, se dirigió en Washington, en 9 de marw de 1860, al Secretario de
Estado Lewis Cass, dándole noticia de ]a adquisición de los barcos y asegurándole que su adquisición tenia por objeto atacar la fortaleza de Veracruz

en combinación con las fuerzas de tierra y que en caso que no pudieran tomar parte en la acción, se consagrarían a bloquear el puerto estorbando la
entrada de vapores de los países que estaban en paz con México, impidiendo
el comercio hecho de buena fe; y terminaba diciendo que entre esos barcos
podrían ser perjudicados los de los Estados Unidos y que, en consecuencia,
esperaba que el gobierno de aquel país "procuraría capturarlos y castigarlos
confonne a la Jey". 6
Robert M. McLane, el Ministro de los Estados Unidos, que había de resolver cuál de las dos facciones en lucha habta de ser reconocida como gobierno, después de hablar con Mata, el mismo día 9 de marzo, dirigió una nota
al Secretario de Estado, hablándole de los barcos adquiridos, asegurando que
no serían capaces de efectuar el bloqueo, pero que en todo caso estimaba
que el Presidente de la Unión Americana sostendría su opinión de que tal
bloqueo no debería ser respetado por él, y que aprobaría "que pidiera al
Comandante de la fuerza naval de los Estados Unidos que se interpusiera y
85egurara la entrada y salida en todos los puertos del Golfo de México".'
Desconocemos las instrucciones dadas por la Secretaría de Marina a los
jefes navales establecidos en Veracruz, pero tenemos la oportunidad de conocer lo hecho en Antón Lizardo por el diario del Comandante T. Tumer del
Saratoga, que fue el que sostuvo el encuentro con el Marqués de La Habana
Y el General Miramón y quien rindió informe aJ Comandante Joseph R.
Juvis del ,·apor Sallanah y jefe de la flota de los Estados Unidos en el Golio
de México. Tal diario, como ya se dijo, se conserva original en d Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Pública de Nueva York.
Tumer era un favorecedor de Juárez, porque al beneficiarlo se beneficia-

ban los Estados Unidos, como se desprende claramente de la comunicación
que dirigió en 21 de enero de 1859 al Capitán D. N. Ingraham, Jefe del De-

• Doc. 4431,
' Doc. 4432,

MA.NNrNo,

' Doc. 4433,

MANNINO,

MANNINo,

op. cit., p. 1165.
op. dt., p. ll66
op. cit., p. 1167.

467

�partamento de Artillería (o Ingeniería) en Washington. Le da cuenta de que
los Comandantes d las flotas i_ngle"a y francesa en Veracruz han pedido al
Gobierno juari ta a través del Gobernador Zamora, que para el pago de lu
deudas contraídac; con los gobierno inglé y frands se eleven los impuestos de
importación en un cuarenta por ciento, lo cual cree que Juár 'Z no podri
hacer, porque había convenido con los comerciant del puerto en disminuir
dichos impuestos al veinte por ciento, con tal que 1 adelantaran íondO!i, que
rían pagados con los mismo impu stos.
Y después de acon. jar el reconocimiento de J uárez como Presidente de
México, asienta:
"No vacilo en expresar la firme creencia de que la instalación de Juáns
como Pn.-sidente de México abriría inmediatamente la puerta no sólo a un
arreglo satisfactorio de los puntos en disputa entre México y los Estados Ufti.
dos sino que pennitjría a nuestro gobierno formular y ejecutar un nuevo u.
tado con este país que daría vida a nuestro comercio sobre esta costa al remover
las desventajas que existen para nosotros debidas a las pesadas tarifas ahora
establecidas sobre muchos de nuestros artículos".
Y agrega: "Me parece que nunca hubo una mayor oportunidad d oro que
la que proporciona la condición peculiar de México al pre ente para el esta•
blecimiento de una influencia dominadora de los a. unto de la República
por el Gobierno de los Estados U nidos, la cual si es aprovechada, ahorrarla
la necesidad de recurrir a la ocupaci6n militar de las provincia de Sonora y
Chihuahua como lo ugiere el Pre idente en u último mensaje y me inclinct
a ercer que en este caso (la suce i6n pacüica de Juñrez a la presidencia)
ningún obstáculo se interpondria al
tabl imicnlo de puestos militares ea
esas provincia para la protección de nu . tro ciudadano.. ocupando las tierras contiguas a la frontera mexicana.
"No he visto al Presidente después de mi primera ntrevista con él ni be
tenido contacto con miembros de su partido, pero he e tado asociado con un
comerciante americano, gran conocedor de las cosas de aquí y que tiene cODltante acceso a él y mis opiniones por fuera o no, se derivan de us propias
convicciones sobre todos los puntos que he tocado y estoy bajo la impresi6P
de que nuestro Cónsul aqlÚ comunicará las mi mas impresiones al Departamento de Estado" .8
Como se ve, el Comandante Turncr, era un favorecedor de J uárez porque
esto favorecía la idea del Pr idente de los Estado Unidos acerca de SoDOII
y Chihuahua, y porque e to permitiria a los mismos Estado Unidos celebrll'
con México un nuevo tratado, que ya sabemo significaría Ja venta de territorio nacional, y el libre paso por e1 Istmo de Tebuantepec.
• MS, pp. 65-68.

468

En marzo 3 de 1860 Turncr, en virtud de una

..

R. Jarvis, Comandante del vapor Sauanah y de la n:!en rec1b1da de Joseph
se trasladó al cuartel general de Miram6n
. anclada en Veracruz,
preguntarle cuáles eran sus intenciones re , q: ~ediaba a Veracruz para
americanos en el caso de que lle
pecto e as personas y bienes norteSin vacilación - eser
T gara tomar posesión de la ciudad.
1
urner- respondió. "
todos los extranjeros, re petaría a los ciudadano . q~e como en el caso de
dándoles toda la protecci6n que e
pod
s a~encanos y sus propiedades.
.
n Su
er estuviera" •
·
Q
ue en nrtud de esta respuesta su ºrió
·.
~ y propiedades con la bandc:a d~ los
ame~canos protegieran sus
Mtramón, quien, egún Tumer al .... 'bº 1 .
s Unido a lo cual accedió
·
... ci ir o se mostró "gra
respetuoso y cortés", rn
·
ve Y reservado, pero

·be

ª

~eta:

He aquí ahora la versión de Tumer acerca d 1
mexicanas en la comunicación que r . lm
e ataque a las embarcaciones
pitán Jarvis:
o ic1a ente dirigió el 8 de marzo al Ca"En 1a manana
del 6 del presente dos

des

de la bahía de Veracruz sin que h b'
~
vapores aparecieron fuera
•·--.t
u ieran izado bander ¡
se uwzu un cai1onazo desde el
·u
.,
a a guna aun cuando
ducirlos a hacer lo mismo Erancaso.do y se

IZO la bandera mexicana para inev1 entemcnte confederad
""6'"' tiempo estuvieron comunicándos
os, puesto que por
"Des é
· e uno con otro
- pu s de varias horas y después de comu .
.
espanoles en Sacrificios que l
d
rucarse con los barcos de guerra
la
'
es man aron un bote
bl .
costa en la dirección de Antó Lº
d
' se esta ecteron abajo de
''U ed
n izar o.
st
me orden6 inmediatamente ue
.
queños vapores americanos el W
q 1 /me ~olocara en seguida de dos pe.:..:.c.... d
'
ave Y e 11dianola
tab
;r,wuu e usted para que los si'm,ie
. f
, que
an a la dispo-•-- barcos mexicanos-- de d,o-d .ra y ,me m orma ra cua'I era u carácter -de
·
on e veman de e '
·6
Vlltos Y qué objeto perseguían
'
¡ue naci n, dónde fueron prosultado de estas pcsqu~s a la en _estab co ta, y que informara a usted del re"En obecr .
ma or, revedad.
1cnc1a a estas órdenes -e ti ,
,
en seguimiento de dichos vapo
: d nua- sah de aquí al J1onerse el sol
un destacamento de cerca de
a
r .o de cada uno de lo cuales coloqué
efe
remta. Y cinco hombres
·
que penetraran en aouas poco p f d
.
y mannos para el caso
Plldiera
..,
ro un a en do d
.
seguirlos y comunicarme con •JI
n e m1 embarcación no

.,a..,,,R •

.

t~•

"El d

t

os.

S H estacamento a bordo del Wav,• cstab

del
Jr.. delennard
Preb{e.

''El del /

-;

1
d
Savam,ah acompañado d I a adman ~ del ~ubtenicnte Jocl
e guar ª manna William C. Wittl

·

:_dianola e. taba mandado por el Subteniente Andrew Bryon de 1a

• Ms, p. 171.
MS, p. J7? Co
. º6
.,
mumcac1
n a

Jarvu

del 4 de marzo de 18 60.

469

�corbeta Preble, acompañado por el maestre Joseph N. Miller de la misma embarcación; por el Subteniente Andrews l. Hays de la guardia marina de
Savannah y por el Subteniente Julius E. Meiere de la guardia marina de
este barco.
"Me moví -sigue diciendo- hacia abajo de la costa, directamente hacia
Antón Lizardo, a quince millas de distancia, donde esperé encontrarlos.
"Alrededor de la media noche se reportó que dos grandes embarcaciones ae
hallaban ancladas en Antón Lizardo. Me encaminé directamente hacia ellas y
ordené a mi piloto que me anclara en medio de los dos barcos.
"En el momento en que casi había llegado a este punto y se rompió el
remolque, los pequeños vapores que estaban adelante de mí, se pusieron m
comunicación conmigo y me informaron que el mayor de los do!! vapores
estaba tratando de escapar a través del pasaje del Sur. Entonces ordené que
lo persiguieran y lo abordaran si era posible, puesto que tenía órdenes de comunicarme con el Oficial en jefe que supuse estaba a bordo de esta embarcación; al mismo tiempo hice un disparo delante de él para acercarlo.
"Tan pronto como ellos estuvieron cerca de él, lo que tardó sólo unos u»
mentos, con extrema sorpresa mía abrió un gran fuego con grandes cañones y
mosqueteóa lo que se me infonnó al mismo tiempo que el otro vapor estaba
deslizando su cable.
"Inmediatamente le lancé una andanada, pues no tuve ni la más mno11
duda de que estaba en complicidad con el otro y bajo las órdenes del oficial
del otro vapor y tuve el temor de que acudiera en su ayuda en cuyo ca
habría yo estado obligado a retirar mis embarcaciones o presenciar su captura o destrucción y como había tenido la audacia de disparar contra mí in
ninguna provocación, resolví apoderarme de él si podía. Izó la bandera eapañola tan pronto como disparé.
Al mismo tiempo el vapor mayor emprendió el combate con las fuerzas a
bordo de mis dos pequeiios vapores en una pelea movedjza. "Enconuudo
que no podía salir por el pasaje del Sur, inmediatamente cambió su cuno,
dirigiéndose al orte y pas6 a mi lado para ganar el pasa je del Norte Y
apartarse de la dirección de mis cañone., eguido por mi~ embarcaciones que
peleaban rudamente con él en ese tiempo.
"Evidentemente era muy rápido y les ganaba; pero cuando di par6 contra
ellos yo apunté un cañón contra él y le destruí la chimenea, y encontré que
era imposible seguir disparando contra él sin peligro para mis embarcacioneSi
puesto que todos estaban juntos. La cacería continuó en medio de un nutrido
fuego por ambas partes.
' o pude sino admirar en ese momento el atrevido valor de estos excelenlf.l
hombres que peleaban contra una fuerza tan superior. Se acercaron y abar·
daron a pesar de los esfuerzos de los otros para rechazarlos.

470

"Encontrando
imposible escapar' supongo que ech.o su barco contra la costa
• d
y presiona
o
muy
de cerca por ellos encalló: 1o que no supe en aquel momento
"Ell
b
.
os esta ai:i como a una milla de mi barco y mi ansiedad
r
.
ndad era muy intensa. No podía darles ayud
.
po su segubarcaciones ligeras estaban b d
ª porque_ rrus tres grandes eme ir hacia ellos el asunto ~ ; : :e:~:::
yo .pudie~ manejar mis botes
tim en
o. o estuve, sm embargo mucho
f ~ f susdpenso porque casi inmediatamente oí tres gritos de en;usiasmo
y w m onna o que e taban abordando
r 1
l
por medio de los anteojos.
po a proa, 0 que era po ible ver

q;

:'Vuelvo ahora -agrega- al vapor anclado cerca de mí.
Etn tanto que el encuentro continuaba entre los otros vapores y en el m
mtn o que pasaba esta embarcac··n l
.
S
opopa me llamó ara decinn
10 , e pnmer
ubteniente que estaba en la
Yo ordené de nJevo que se ;equte este vapor estaba disparando mosquetería.
a acara con cañones lo q e
h.
L
y ordené que el jefe viniera a bordo l
l
h '•
u se izo. e hablé
teniente Chapman para decirle qu .º cua b~o . ab1a _hecho y envié al Subviaría yo una guardia para traer! e si no su ia inmediatamente a bordo en''Vº
o.
moa bordo y me informó que su barco era el Mor ués d
que habla sido contratado por el Capitán M ,
q
8 La Habana,
para
..
ann que mandaba el otro b
AJ _trans~rtar prov1SJones y municiones de guerra y que él era e ":clo
mismo bempo yo había en . d
r· .
,
spano .
a bordo.
v1a o un o 1c1al para traer al Capitán Marín
. "Tan pronto como lleg6 a mi camarote le

vido a disparar contra mis barcos.

pregu

"EI respo nd',
·
d'iatamente y en presen .
10 mme

nté

por qué se había atre-

d

observó mis embarcaciones dirim, d
h . cia e un testigo, que cuando
tri uJ •
º.en ose ac1a el muelle 1 b' d' h
p ac16n que estaba seguro de u
. ' lll ta ,e o a su
prohibió de modo definitivo que qh' ~ eran fbarcos amcncanos de guerra y les
1c1eran uego . pero
•
1 •
una ml'zcla de nacionalidades ll d
.
'
que a tnpulac16n era

•
, eva a recientemente a bord
O
propiamente disciplinada le fue imposibl d . la
Y no estando
"Le hi
e ominar .
ce ver que era un gran ult .
que él pretendió muy hondament radJe !por elTcual tendría que responder, lo
verd d
e ep orar. odo lo cual
ah'
bres a porque du~ante la acción fue claramente escuchado ll yo s ia no era
para que subieran a bordo con él
amar a sus hom-

"U

.

sted percibirá c6mo todo está en confli

tro de su tripulación.

cto con las declaraciones de cua-

"S6Io me queda hablar de la fuerza
arm
donde
yo he podid b
Y
amento de estos barcos hasta
o o ervar.
"El
.
mayor, llamado General Miram6n lleva a
PlVOte y varios obuses con una dotaci6; de al d: dosd la~os un cañón de
re
or e Cien hombres; no
471

�_
S poniendo que me siguiera
l"b de lo canon · u
estoy seguro acerca del ca.' .re . d -""1cr dar una noticia detallada de la
é e tar en cond1c1on s e pvu
ayer, ~
oda ,a st-'l encallada.
los
embarcac16n, pero t
v1 . ' .
b', un pivote y dol- canones a
uene taro ,en
.
H b
''El Marqués de La ª an~
1ordo· el cañón de pivote es un
setenta
v
cinco
personas
a
'
'
lados con cerca de
,

pesado 24 Pdr.
.
t' , por la borda una '1;ran cantidad de
. án d e es ta embarcact 6n tr0
. botes en ces..,..
•... y
"El capit
'd por mts
ual, fueron rccog1 as
d
1
.,
- e estaban desmantela os
municiones muchas de as c
, se ion d sus canon
and
cuñetas. Cuando se tomo po
·11 lo cual se hizo sin duda cu o
yacían sobre cubierta a los lado. d; los p~1
qu yo pudiera tomar un bott
cncontr6 que hahía sido captura o y an e.

ºl~

d
los papelc d embarque, que
.
e ·tá desarma o
bo ·d
"Pretende que su vapor
o hablan de tener canones a
• o. m
acompaño, expedidos en La Habana .: lo menciono y no hay duda de que el
embargo el armamento
tal como }
arte d la fuerza con que el C.·
. d
La Habana como P
va¡&gt;0r fue equipa o en
ta" u
esta cos11 • n lo' vapor •s General M irnmon
'
' y
Pitán Marln iba a operar en
·6 d ta bata a co
~
.
· •
Hasta aquí la rclac1 n e
. ación al Comandante Jarv1s continua
, dr La Habana ' pero la comuntc
Marques

Para abordarlo.

s·

de esta manera_:
d b hablar de una circun tancia que rol' ha causado
"Es ahora nu peno o e er
.
n bote de de el lndianola con
la más honda preocupación y pena.
, del combate vmo u
d
"Como dos horas e puc
'd d
.. 1.... 00 Al pedir informes se me
·d ,. u a e p ... .- ·
t.
rsona muy ma l h en a,
., .
.
e inmediatamente JU
una pe
-, Ll ·e del eJerc1to
me,ocano.
dijo que era el Generai
.
do yo estaba a punto de
hice llevar a mi camarote.. ,
me hizo que cuan
1
"Parece . egún la relac1on que .
. ,
obiemo para obtener a guna
· d at Ind,anola por u g
• d hactJ
dejar Veracruz, {ue em1~ o . .
ue en la prisa y coníu.16n e
.10 f0 rmac10
"n acerca de mis .movimientos y q

ª" '

l remolque su bote lo deJÓ,
.
habían . ido particulanneDd
estas embarcaciones
f eran
"Los oficiales que man an .
b rd extranjero u otros que no u
.
, para no de1ar a O O
• •
fogoneroa
te instnudos por IDl
d la tripulación, roaqUlillSta Y .
americanos; a ningun~ que no l f~;i:al :on el mando no pudo distinguir en~
que eran todos xtran1eros y e
b' que él lo estaba, hasta que to VIO
ellos y otro extranjeros a bor_do, y no sa :o es digno de reproche, porque no
herido. Este oficial, l Subtemen~e Brys:rdo o de que estaba a bordo hasta que
,
ticia de que hubiera vemdo a
.•
t rua no
.6 entonce me lo envio.
u condición lo descubn y
d . formar a usted de las pequeiid
"Por mi parte tengo el gusto de po er m

e

11

pérdidas que nuestras embarcaciones han ufrido en este encuentro pues ten-

go s61o un herido mortalmente, p ro que vive aún, uno herido seriamente y
siete de modo ligero; y esto es muy notable, puesto que la lucha duró de

media a tres cuarto de hora y el fuego re ultó incesante durante ese tiempo.
pero debe recordarse que ocurrió dura11le la noche.
"De parte de esta g nte las pérdidas fueron mucho má · se,·1.-ras: doce fu ron traídos a bordo de mi cmba1 aci6n seriamente herido , tres de los cuaks
murieron, y he enviado a lo. otro al ho pital en la playa. La heridas, casi
en todo caso h chas con rifl finie. son muy ería .
"Habría pcI1Tianecido en Antón Liza1do ha~ta qu el Ge11e,al ,¡\,fi,amón e tlniera a flote, pero el doctor me pidió que \iniera inmediatamente con 1
heridos a quienes me dijo era impojbl tran portar a otra embarcación...
Y luego se jacta de la conducta de sus oficiales, de esta man&lt;:ra:
•• o puedo cerrar este de pacho, señor, sin expresar mi extrema satisfacción
a propó íto de la conducta de todos los oficiales y hombres de la expedición.
"Mis propios oficiales y hombres que infortunadamente tuvieron ólo una
pequeña parte en el encuentro, por su celo, actividad y prontitud para obedecer y ejecutar 6rd ne: me hicieron sentir con qué confianza podía depender
de ellos en cualquier tiempo en que mi barco fuera llamado a defender el
honor de nuestra bandera.
"He hablado ya de la conducta de los oficiales y hombres a bordo del

Indiano/a y del Wave; de u parte fue un asunto brillante.
"He omitido decir que el barco del apitán Marin llamado General Miramón no izó su bandera en algún tfompo: antes, durante el combate o despué
de él, y que había una luna brillante que pudo satisfacerlos fácilmente de
que eJ Saratoga no podía . r un barco perteneciente a cualquier potencia o
partido mexicano.
"También he omitido decir que los papeles de embarque del Marqués d,
La Habana certifican que sólo había 33 personas a su bordo, cuando estoy
informado por el oficial a cuyo cargo está ahora, que c rea de 30 fueron
removidas al barco de usted y que todavía quedaban a lo menos cuarenta a

bordo.

"Como esta embarcación fue enviada inmediatamente para ayudar a pone1
a flote el General Miramón, he estado imposibilitado para precisar el número de personas que son.
"Casi al tiempo en que el General Miramón fue tomado, escapó un bote
para la playa y se die que lle\'aba oficiales del ejército del General 4:iramón.

"Lo dicho en te infonne que rindo del caso y de todo sus detalles más
importantes puede er testificado por cada uno de los oficiaJes de la expedición.

MS, ff. 173-78.

473

472

�"Tengo el honor de ser, señor, muy respetuosamente su obediente servidor.
nu
T. Turner, eornandante .
.
Tal es la información que oficialmente dio Turner ~e~ ~uceso en que m•
·
diari'o
ertó copia de una carta que dmgió al Comandante
terVJno, y en su
. .,
español del barco Habana, Víctor Suárez N. Cam~o desdic1endose de lo q~e
le había dicho en una conversación personal con el: que
Saratoga hab1a
hecho fuego sin haber recibido agresión alguna del ~a_rJues de _La !1_abana.
En efecto, el mencionado Comandante español escnb10 a Ja~is, diciéndole
que "en una conversación confidencial con él (Turner) fue mformado por
, que el barco llamado Marqués de La Habana sufrió el fuego del Saratog~,
: ninguna agresión de parte suya" y agrega: "Deseo d~~e luego ~~gir
esa impresión atribuible, supongo, a mi imperfecto conocumento del idioma
ms·

:1

~~
· d
~
"La agresión de aquel barco -añade-- se basa en el hech~ e ?ue ev1 entemente era cómplice y confederado del vapor General Miramon Y en su
esfuerzo por escapar en el momento en que mis dos pe_queñ,os vapore~ estabms
comprometidos con la fuerza superior del General ~1:amon y consid~rando,
que iría en ayuda del último mencionado, preocupac1on que ~ue ~~nfmn~
con que hizo fuego con mosquetes durant~ el encuentr~ en direcc1on de JillS
vapores, lo que me obligó a callarlo con disparos de canones.
.
.
"Estoy más firmemente apoyado en esta posición por la abundante ev1dencia
del carácter belicoso de este barco: por el armamento que encontre a bordo
y el gran número que componía la tripulación diversa enteramente de lo asen,, 1a
tado en los documentos de embarque .
Ya se ha dicho el interés que Turner tenía en favorecer a Juárez como~
.J: de que los Estados Unidos entraran en los Estados de Sonora Y de Cbimew 0
,
l G
l Santos
huahua y en Tehuantepec, pero hemos visto, ~emas, que _e ene~
Degollado en su calidad de Secretario de Relaciones del tn1smo Juarez ~b[a
pedido al Gobierno Americano que considerara piratas los barcos adqU1DdOS
1

por Miramón y los persiguiera.
. . .
.
Indudablemente el Comandante Jarvis había rec1b1do instrucciones
ese
sentido de su Gobierno y ello explica la orden que d~o a Tumer ~e avei:i~
lo que eran los barcos avistados, o sea la flota de Mann. Lo _que es mex:plt~ él
es que esa investigación la emprendiera Tumer a la media noche, ~
mismo lo dice, y que hubiera hecho un disparo de cañón en contra de ~~:
barcos cuando éstos en manera alguna habían dado muestra de hostl 1 ,
T urn~ funda su idea de haber sido provocado por el armamento que tebnl8
,
·
úmero de hom rt1
uno de los barcos que atacó y que este tuviera un mayor n

e?

u
u

474

MS, íf. 178-79.
MS, íf. 180-181.

de los que mencionaban los documentos de embarque; pero ambas cosas sólo
pudo saberlas cuando se posesionó de las embarcaciones de Marín; en cambio
confiesa que había dado orden de abordarlas a los jefes del Waue y del lndianola, que estaban bajo las órdenes de Tu.roer y que pertenecían a la flota
mandada por Jarvis. Lo hecho por Turner, en consecuencia, fue completamente premeditado.
Don Octaviano Muñoz Ledo, Ministro de Relaciones del Gobierno de Miramón, con fecha 29 de marzo de 1860 dirigió una larga comunicación de
protesta al General Lewis Cass, Secretario de Estado, llamando la atención
acerca de que los barcos detenidos por la flota norteamericana habían ido
directamente de La Habana a Veracruz al servicio del Gobierno de México:
el General Miramón con bandera mexicana y el Marqués de la Habana con
bandera española, trayendo municiones, annamento y equipo de guerra destinados al Ejército del Este y que el Capitán Jarvis con el pretexto de conocer
su nacionalidad atacó aquellos barcos, asegurando que ellos habían hecho
fuego contra el Saratoga, y continúa:
"El suscrito ha recibido informes imparciales y exactos de ]os cuales resulta
sin género de duela, que el reconocimiento de la nacionalidad fue el medio
premeditadamente puesto en práctica para provocar un conflicto entre la
fuerza naval americana y los vapores al mando del General Marín, como se
prueba por el hecho de haber sido sorprendidos a media noche, hora en que
era imposible e ilegal investigar el color de la bandera, ni se tenía derecho
para practicar esa investigación respecto de embarcaciones estacionadas en
aguas mexicanas y dentro del mar territorial de la República. Aquel medio
sin duda produjo el conflicto buscado intencionalmente: un combate entre
el Saratoga y los barcos del General Mar'm, combate que duró hasta que se
vio obligado a rendirse ante la superioridad de las embarcaciones atacantes,
después de haber defendido honorablemente la bandera mexicana, sostenida
con bravura hasta el último momento .
. "El Capitán J arvis arbitrariamente tomó posesión de los barcos, hizo priSJonero al General Marín y lo ha llevado con las presas al puerto de Nueva
Orleans". ª
Y enseguida comenta: "Estos actos de escandalosa violencia, esta no oída
muestra de provocación cuya enormidad ha sido sellada con la sangre inocente de algunas víctimas se ha realizado y perpetrado en medio de la paz
que existe entre México y los Estados Unidos. La escena que acaba de pasar
en aguas mexicanas y en el mar territorial de la República es un ataque directo a la independencia de México, es una violación de los más sagrados deu MAN.NINO,

Diploma.tic Correspo11dence o/ the United States. Inter-American Aj/aires.

1831-1860. Traducción del inglés a que fue ve.rtida tal comunicación.

475

�rechos de su soberanía y una agresión de tal modo pirática que ataca a los
dos países con las más dolorosas consecuencias si fuera posible presumir que
el Capitán Jaivis actuó en el caso con conocimiento, con autorización y con
instrucciones del Gobierno Americano.
"El suscrito deplora tanto más hondamente esta ocmrencia, no provocada
en manera alguna, porque es contraria por naturaleza a la amistad que existe
entre México y los Estados U nidos y a los tratados en que reposa la mutua
seguridad de ambas naciones. Sin embargo, el suscrito se consuela por la
persuasión que abriga de que el Capitán Jarvis obró bajo su personal responsabilidad, excediéndose de las instrucciones de su Gobierno, movido por
un extremado celo y tal vez por las instigaciones del partido demagógico que
ha buscado apoyo y ayuda extranjeros aun a costa de la integridad del te.
tTitorio nacional y de la independencia del territorio. En consecuencia, el
Gobierno de la UniónJ obrando de conformidad con los sentimientos de justicia y de honor nacional, no vacila en manifestar la gran indignación nacional
contra los actos piráticos perpetrados en aguas mexicanas por el Capitán
J arvis contra embarcaciones del Gobierno Mexicano, mal empleando la superioridad de la fuerza bajo su mando y aprovechando una sorpresa nocturna:
y espera que a la mayor brevedad, que la justicia y la buena fe reclaman, se
dictarán las órdenes más perentorias para poner en libertad al General Marín,
las embarcaciones y la carga, entregándolos a los funcionarios del gobierno
autorizados al respecto para atender a la pronta y completa devolución de
dichas embarcaciones ilegalmente capturadas por el mencionado Capitán Jarvis; y que el Tesoro Público hará la debida reparación de todas las pérdidas,
costas y daños ocasionados por la acción hostil e injusta agresión cometidas
por dicho Capitán". 15

Y concluye así La protesta del Secretario de Relaciones Muñoz Ledo:
"Pero si contra lo que espera el suscrito, el Gobierno de los Estados Unidos
hubiera autorizado la conducta de ese oficial o no desaprobara en los términos que un procedimiento equitativo prescribe, o si se rehusase a dictar
las órdenes indicadas antes a fin de que el General Marín recobre su libertad
y que los barcos capturados y su carga sean devueltos con las costas, pérdidas Y
daños mencionados, es el deber del suscrito protestar desde este instante en
nombre del Gobierno de México y de la Nación contra los actos escandalosos
cometidos por el Capitán Jarvis el día 6 del presente mes en aguas mexicanas y en las playas de Antón Lizardo, y los denuncia ante los gobiernos civilizados como violación flagrante del Derecho Internacional, como actos de
14

476

Op. cit., pp. 1168-9.

real piratería en contra del pueblo mexicano cuyas fatales co
· d b
.
nsecuencras e en

pesar exclusivamente contra aquel que los ha ejecutado".1&amp;

EJ Secretario de_ Estado en nota de 28 de abril, dirigida a Robert M. McLane.
que en el 6 del mrsmo mes había decidido reconocer a Juárez como cabez d ·
b"
l ,.
a e
un go iem~ egituno para México, le anuncia la recepción de la anterior
nota y le dice :
"Corno no reconocemos al gobierno que tiene su autoridad
1 · d d
d M' ·
en a ciu a
e exico, negamos su derecho para hacer reclamaciones al respecto y no
hemos tomado nota del documento. Sin embargo le envi·am
· d ¡
os copia
e a
d .,
tra uccion para que la someta al gobierno legítimo de la R 'bli
beza
.
epu ca, encado po~· el PreSidente Juárez. Ese gobierno determíoará qué medidas deben
tomarse, s1. algunas hay que tomar en las actuales circunstancias"_ i ;
En la misma nota Cass anuncia a McLane que el Ministro español señor
Tassara, con fecha 5 de abril presentó una protesta por la conducta' b ._
da por los ofººl
ose,
va
1cia es norteamericanos a quienes Cass disculpa a
d
·
· ·¡ ·
, seguran o
que estuvieron ~uso 1~dos ~n sus procedimientos, puesto que los barcos manda~~ por Mann habran sido declarados pu-atas "por decreto del gobierno
legi~i~o, ~e ~5 de febrero". Cass olvidaba que en esa fecha McLane no había
decidido s1qu1era a cuál de los dos existentes el de Juárez O el de Mº
,
consid
,
b.
M L
'
lfamon,
. erana ~o 1erno.
e ane, aunque simpatizador del primero, se sintió
vacilante Y, as.i lo confesó al Secretario de Estado; sólo cuando se convenció
de que Juarez aceptaba las imposiciones de los Estados Unidos resolvió reco~ocer a los liberales que eran los dispuestos a someterse a la a~bición territonal Y al predominio del Istmo de Tehuantepec.
Pero la más clara confesión de que lo hecho en Antón Lizardo fue obra
de _ayu_da de los Estados Unidos es la carta de don Benito Juárez al General
E~:taCJo Huerta, fechada el 25 de abril de 1860, en que dice:

EJ triunfo de la sagrada causa que defendemos está asegurado un gran
:ueblo ~a h~cho alianza con nosotros y esta alianza desde el suces; plausible
e Anton_ ~i~rdo ha dejado de ser un misterio. Siento como usted que la
~
famiha liberal no haya podido sola, sin auxilio del extran1·eropulvenzar a Ja
·,
1
'
reacc1on Y evantar sobre los escombros los altares de la libertad
"Amio-o ~
. 1
b
.
~ m10, 51 os tacu ayistas no hubieran explotado el fanatismo de
nuestras masas ¿ cree usted que Benito J uárez habría pedido ayuda a los Es
tados Unid
· f
d
.
·
·
libe
os. para tnun ar e sus enenugos? nunca, jamás, mi amor a la
nad me hizo dar este gran paso y sabe Dios e1 inmenso sacrificio que me
c~esta. Algunos liberales tibios reprueban mi conducta, creyendo que sin los
vientos del Norte podría arribar a la capital de la República para encadenar
,.n Op. cit., p. 1169•
MANNJNO, op. cit., p. 284.

477

�' ·
se engañan Miraba jo mis plantas la hidra reaccionaria, los ~ue ;s1 p1en:a sobre este. puerto
món había combinado perfectamente su p an e c~p
•
( Veracruz) baluarte de la libertad, de manera que sd1 los v~potereslanop7=:
ricanos no capturan los b uques d ~ Marín. y apren en a es ,
rinde y la nefasta reacción triunfa mdefectibleme~te. do anunciar ya de un
"Me pregunta usted en su grata qu~- contesto, s1. pu:n
debo decirle que
od fi .al estra alianza con los h110s de Washmgt ' y
m. .o o c1 nu
·ene todavía hacer tal declaración. El pueblo es muy susoficialmente no conv1
1
d da
.
•
· ro mantener o en u •
ceptible, de toddo se ~dpres1olanaPaytr: ~::s y otros sabiendo que no hay trai"Me acusan e traJ or a
'
'
•
. , por mi parte sino una necesidad imperiosa que me obhga a no pararm,
cion
•
·
hacen 'usticia" 18
en los medios para conseguir el f m,. roed
, J la rel~ción del Comandante
1
·d n Antón Lizar o segun
Tal fue 1º octl~tund od: los Estados Unidos y del Presidente Benito Juárez,
Turner y a ac
d 1
· J árez
según las declaraciones del Secretario de Estado Cass y e propio u
.

LA CONFEDERACIÓN CHIMALHUACANA Y LAS

FUENTES HISTóRICAS
JOSÉ BRAVO

UGARTE

México, D. F.

PROBLEMA coMÚN DE LA historia prehispánica de Nayarit, Jalisco, Colima y
Michoacán principalmente, es el de la Confederación Chimalhuacana. Nacido, al parecer, como explicación sencilla, intrascendente, rutinaria, de la
historia antigua de Jalisco, dada en su clase por un profesor de Guadalajara
y difundida por é! con su texto escolar entre varias generaciones, no pareció
problema a sus contemporáneos. Y la existencia de la Confederación Chimalhuacana -verdadera innovación histórica en cuanto al nombre, territorio,
miembros y estructura de ésta-, se dio por supuesta, sin discutir sus fundamentos históricos.

Como autor de la innovación se tiene al Lic. don Ignacio Navarrete (183780), oriundo de Guadal ajara y catedrático de Historia en el Liceo de Niñas
del Estado, el cual publicó en su ciudad natal (1872) un Compendio de la

Historia de Jalisco, hecho en forma de catecismo e impreso con letra miñona
en dos partes, de 87 y 123 páginas respectivamente.
Antes de exponer la versión innovadora del Lic. Navarrete, de rastrear sus
fuentes y de cotejarla con las antiguas, transcribiremos el juicio que sobre su
Compendio se formó su coterráneo don Luis Pérez Verdía:

"Tiene el mérito de haber sido el primero que ha dado un cuadro completo de los acontecimientos ocurridos en el Estado desde la Conquista
hasta 1873. Es una relaci6n mu)I breve, hecha en forma de catecismo,
lo cual hace su lectura muy cansada.

u CusVAS, HiJtoria de la Nación M,xicana, p. 790.

478

"Por desgracia está llena de errores a tal grado, que no se le puede aceptar sin un examen minucioso. La cronología está enteramente equivocada: dice que el gobierno militar de Vázquez Coronado duró hasta 1549,
siendo que terminó cuatro años antes; que se erigió el obispado de Nueva

479

�/S./.6 el primero
Vti.:: de 1552;
que el segundo gobenzó hasta I57 l en vez. de 1569 ,· cuenta la expedición
de Vázquez del Mercado veintidós años despuh d1· su verdadera fecha
y la de Francisco de ]barra once años más tarde; el establecimiento del
paseo )' arboleda de San juan de Dio.r a la Presa, lo supone doscientos
años antes; mnuiona las exequias de Felipe 111 anticipándolas quinu;
lo mismo qut' ochenta años la edificació11 del Santuario de San juan
de los Lagos; la colonización de Coa huila cinco aiios: las obra.t hidráulicas del P. Buula más de die:: arios,· el e.1ta11co del tabaco más de uis;
la ley local de expulsión de españoles la coloca mcís de tres años deJfiuh,
etc., etc. Tie,ir., en fi11. como cie11 fechas equivocadOJ.
"Suprime tres obisJ10J, dos alcaldes marorr.s, algunos preside11tes de la
Audiericia y varios gobernadores: refiere guerras que no han r:riitido,
como la que supo,u entre España e lri(!laterra en 17S/ y 1760, y combates ilusorio.s como el del Fuerte t11 1810; l' refiere otros hechos enteromerite contrarios a la verdad, como cuando dice que 11/mo. Sr. Alcaldt
manifr.stó sentimiento por la. expulsión de los jesultaJ por lo que rC'cibw
un extrañamiento de la Corte, sinido que la oprob6 rxpr,.samen/1• rn tf
Cuarto Concilio Mexicano.
"Su criterio general es sano, aunque. algunas t-' ects lle¡a a la nimft.dad,
como lo comprueba este juicio acerca del gobicnio del general Parrodi:
'Fue un gobierno de orden y moralidad, porque Parrodi rrn dr 1m carácter caballeroso, no obstante que pertenecía al partido liberal'.
"Fue profesor de Hi.1to1ia rn d Liceo de Ni1ía.s y de Dertcho Romano
eri el Instituto", (Hi. toria Particular del Estado de Jalisco, TII, 520-1 ).
Galicia

ni

1S44, )' el de Durango rn 1625, cuando

j111 r.11

EL

NOMBRP.

"Ca1 uta

ACÁ

,,

y en 1620 el sc(!u11do; que d primer obispo muri6 en 1558 en

Don Juan B. lguíniz, concordando en este juicio con Pérez Vcrdía., a quien
sólo le rectifica la fecha d erección del obispado de Guadalajara. lo n:produce íntegro n Los historiadores de Jalisco (México, 1918, p. 33).
ada se conoce, anterior a avancte, sobre la Confederación Chimalhua•
cana. i los documento indígenas, ni lo conquistadores, ni lo croni~tas p,i.
mitivos, ni lo· bi toriadores que precedieron a don Ignacio, hablan del Chimalhuacán, ni considerado como unidad geográfica, ni con. idera&lt;lo como
unidad política. avarrete, por otra parte, no indica las fuent s hist6ricas dt
su versión inno\'adora, la cual -como anotarnos al principio-- no partCt
haberlo sido para él, sino mera explicación de lo h chos de historia prehispánica jalisciense que refería en su clase. En las fuentes históricas de estos
hechos, por consiguiente, hay que buscar lo que dio origen u oca i6n a aquélla.

Dice Navarrete (Lecc. I, pp. 3_4 ):

¿A qué país se da el nombre de Xalixco?

·PÁ unoéde lo.s Estados de la Confederación mexicana
e or qu se llama Xalixco?

·

Por el nombre de una ciudad que en tiem
.
en lo que es hoy ca1ltó1i de Tep·IC.
po de la conquista existía
,Qué nombre tenki ent

l

.

.

onces e territorio que hoy se llama ]ar &gt;
Su nombre genérico era el de Chimalh cá
, &amp;seo.
de las rodelas o escudos )' comprendi d. ua n, que quier~ decir país
y con nombres especia/e:.
a i/erentes Ertado.s independientes

,Cuáles fuero,1 sus primitivo.s pobladores?
Como sucede c011 lodos los países del
aborígenes y la lziston·a co .
mundo, nada se sabe sobre los
.
,
mtenza con la lleg d d l
ng/o sexto de la era cristiana.
a a e os toltecas desde el
¿De .suerte que los t /t
bl
Sin duda 'Y d 1/ o edcas po _aron alguna ver el Estado de Xalixcol
'
e e os y e las tribus nahuatl
d .
parte los actuales habitante.s.
acas esctenden en su mayor

i De d6ndc vinieron esos c,lebres ' m. l .
cómo se apoderaron del pals?
' ,s enosos toltecas, en qué tiempo y
Se ignora su procedencia por ue aun
huetlapalan a la mitad d 1' . l q
que se sabe que salieron de H ue.
e ng o sexto dosc·e t
h
ltab1tar/o, no se ha podido
.
• . z n_ os oc o anos después de
avenguar su situación
'f
·
puede conjeturar que e.tuvo al N
d
geogra tea, aunque se
residieron muc/zo.s an-os ent A orte e Nuevo México. Parece que
re caponeta y e r , A
pués el rio Santiago som t;
l
u ,acan. travesaron des,
e .erori a a fuerza a l
b ,
traron, imponiéndoles su re/' .6 'd'
os a orzge11es que encon.
1g1
11,
1 zoma leves
b
1undteron con ellos fund
h
, J
y costum res; se conde Chimalhuacán •que aron_d"!uc os pueblos y dieron al pafs el nombre
,
en su I toma 'h ¡ ·
ha dicho sin duda p
na ua tiene el significado que ya se
'
orque sus morad
b
males o rodelas.
ores usa an en la guerra los chi·Per
·
' p ma,wc,eron mucho /jempo en el pals conquistado ;J
arece. que dupués de un siglo de permanencia
.
desconocidas, la parttA prfocipal d la
.,
~ ~o_r causas que nos son
doactin hasta sentar sus re / e Tnlaczo~i se dmg16 por el Sur de Mi~¿n
a e.s en o ancmco (T l
· )
de u-ro
Y en Tolan (T l )
u aricmgo en el año
Chalchiutlanex a quienucao en el ano de 670, dirigidos por el caudillo
,
ronaron rey ese año.

480
481
}13¡

�•
e se qued6 en Clü1
¿Qu~~ suce d'6
i con la parte de la nac1ón to teca qu
.
malhuacán.'.,
.
lo s ª borígenes del país, a quatnes
. •
0 se ha dteho con
d
Se conI un w, com
¿'
l t i'b•• cora que pcrmaneci6 lfl•
· T "6 (excepluan o a a r ..
•
impuso su cr111 1zac1 n
.
t d de civilización nahuall qv,
dependiente) 'Y fund~ los di/ erentes es a os

historicidad no nos interesa al presente) ,1 hecho por Alba b:tlilxóchitJ, el

cual dice:
"Año de Ce Técpatl, como ya está declarado, salieron los tu/tecas de su
patria,, nación desterrados.. . (Catorce años después, habiendo fundado
Tlapallanconco 'Y estado de Hueyxallari), llegaron a Xalisco, tierra que
estaba cerca de la mar; y aquf t:Jtuvieron ocho años, siendo el descubridor
Xiuhcóhuatl . .. ; y habiendo hecho lo que en Tas demás partes, se partieron m persecución de su demanda hasta verse en tierras donde fuesen
a su gusto, dejando asimismo alguna gente para que la poblaran, con la
misma orden de los otros lugares o tierras: se partieron y anduvieron otros
veinte días, ql"e serian algunas ciert leguas, en diferentes partes, como
lo habían hecho en las demás partes. llegaron a unas islas y costa de mar
que se llamaba Chin1alhuacán Ateneo, e1l donde estuvieron ci11co años.
( Allí, pasado el tiempo de un voto de abstención sexual, hubo nuevamente partos 'tn estas i.rlas y costas de mar'); y cttmplidos los cinco
años, comen:aron la jornada, siempre caminando hacia donde sale el
sol, hasta Tochpan, en donde. se detuvieron; 1 en este camino anduvieron
diez y ocho días, que sería11 algunas ochenta leguas; y llegados a esta
tierra estuvieron otros cinco años haciendo lo que e1l las demás partes
_v multifJlicándost su generación, siendo el ducubridor Mexotzin .• ."
("Segunda Relación", Obrar Históricas, 1 23-25).

e11co11traron los espanoles.
d
ll época hasta la conqui.Ita es¿Qué acontecimie1itos hubo des e aque a
pañola?
lo
bl de Chimalhuacá11 no conocf41l
Se ignoran, porq~e como s
de Anáhuac tomaror1 sin daula
la escritura ~eroglíftca, que los p blos misteriosos de una edad remode los de M1t/a )' el Palwque, p~e
sucesos históricos sino por r.
·
modo de co11.ngnar 1os
•
•
tlsima, no tuvieron
erdie,on por la ignoran&amp;14
tradición y en los ca~tos popul:e:~nqu:is::. ~abemos, sin embargo, 'l"
de los españoles en tiempo de l
q t ·miento digno de llamar l.a
al principio del siglo doce hubo un acon ec,
atención.

p::b1::

¿Cuál es?
.
'b
huatlacas y su paso para la m,s,
La llegada sucesiva de las tn us na
central de México.
G53
.
·seo -Tello, que terminó su obra en 1_ ,
Lo historiadores anuguos de Jali
1742- comienzan la hi toria anngua
y Mota Padilla, que concluy! ~ suy: e~ caciq;e de Tzapotzinco ( lugar ~
de esa región co~ el relato ~ d:~:a ~aberle oído a su padre XonacaJta~
Centispac y Xali..xco) • el cu
d
ho nombre n toda e a uerra.
señor de la provincia de Acaponeta
e mue
que de sus abuelos y antepasados sabia que
l
alu·
d u11a provincia llamada Aztat an, s
"de lo más interno del Norte, e .
t aron "or el Nuevo MI•
.
T
d s diversos tiempos Y en r
r
~
ron vanas fam, ,as en o
t Centispac Xalisco, Aguacal
xico Zíbola, Sonora, Sinaloa, Acapontcª'L.
y pa:ando 'Jor la Sirrra d,
'
· · de Avalos y o ,ma,
1·
Tonalán y las provincias .
. t n Texcoco· la segunda vez,..
oblar de o.sien e
·
z
Michoacán, I ueron a P
por Thopia Guadiana, ae•
.
h más familias, que entraron
' . . ,,,._uan
lte,on mue ~Nochistlán, Tlaltenango, Theocalt,qut, '.Y r tecas, Xuclupila, Teul,
una de México; y que unos 'Y o~OS
,, (Tello: Cr6ruu
Por Querétaro hasta poblar en la Lag .
d'
· l y treinta anos. . .
)
hacían mansiones de tez, ~e11'. ~- t d l Conq. de N. Galicia, p. 21 .
Miscelánea, P· 23; Mota Padilla. u. e a
.
. ún Cbi·
historiadores hace m nci6n d e nmg
Como se ve, ninguno de los doscli . l de Ateneo (Chimalhuacán Ateneo)
malhuacán. Este nombre, c?~ el : 1;10::itecas desde la región de Huehuetla·
se halla en el relato del v1aJe d ( . .
. totalmente legendario, pero cuya
pallan ha ta Tollantzinco y Tollan v1aJe casi

'!

°

482

"Chimalhuacán Ateneo, jsJas y costa de mar" era, pues, según Ixtlilxochitl,
un lugar, o, si se quiere, una región, pero en el mismo sentido que lo eran
Xalixco y Tochpan, distintos y no comprendidos en aquél, del cual distaban
-según el relato- cien y ochenta leguas respectivamente.
Si en tiempo anteriores a la Conquista hubo un Chimalhuacán Ateneo, en
los de ésta había ya desaparecido, ya que no saben de él Tel10 ni Mota Pa~
dilla, ni lo hall6 D. Hilarión Romero Gil en u minucioso ludio de Jugare
jaliscienses incluido en u Memoria sobre lo descubrimientos de los español ,
leída en 1861 ;2 ni figura entre lo 212 pueblos visitados por Lebrón de
Quiñones. 21
1

Lo histórico se rcduc&lt;' ca,i a la procedencia noroccidcntal de los toltecas, quc- no se
llamaron asi hasta TolJan y que fueron bárbaros hasta que se civilizaron al contacto

coa los

pueblos ruJtos de la ~gi6n central.

1

lo1uuto GrL, HtLARtÓN : "Memoria sobre los descubrimientos que los españoles
hicitron en el siglo XVI de la región ocridental de este continente en la parte que se
le dio el nombre de Nue\'a Galicia; reinos y cacicazgos que contenía, religión y gobierno, lenguas, costumbre, y origen". (Bol. de la Soc. M ex. de Ceo gr. )' Estad., 1860,
IL ip., t. VIII, pp. 47-l-501). Se fundó en Tel10, Motn Padilla y lo d . conocida crónica del P. Fr. Manuel Gonz:füz Dávila, que cita en las pig-1. 489 y 492.
11, Relación breve y sumaria dt- la ViJita hecha por el Lic. Lorenzo Lc-br6o de Qui•

483

�Fuera de Ixtlilxóchitl no se han encontrado en lo documentos indígenas
referencias a este Chimalhuacán Ateneo. Todas se refieren al Chimalhuacán
Ateneo del Valle de México, llamado a veces simplemente Chimalhuacán, situado un tiempo a las orillas del lago de Texcoco y ahora en sus cercanías.•
No parece, sin embargo, que Navarrete haya tomado directamente el nombre del Chimalhuacán jalisciense de las Obras hist6ricas de Ixtlilxóchitl, de
difícil acceso en sus originales e impresión de Kingsborough, hasta la de 1891,
en México y por Chavero. Tampoco, de la M anarquía 1ndiana (Sevilla,
1615) de Torquemada, que reduce el relato de la peregrinación tolteca a una
breve frase: "anduvieron ciento y cuatro años vagueando por diversas parta
de este Nuevo Mundo" (I, 37 a). Ni de la Idea de una . nueva Historia General de la América Septe11trional (Madrid, 1746) de Boturini, quien sólo la
menciona (párr. XX y XXI). Posteriores a la obra de Navarrete ( 1872), son
la Historia Antigua y de la Conquista de Mlxico (México, 1880) de Qroza,
y Berra, y el tomo I de México a travls de los siglos (Barcelona, s. f., pero de
1884) de Chavero, que dan un buen resumen de dicha peregrinación coafonne al relato de Ixtlilx6chitl. Y muy posteriores y dependientes de Navarrete, son a su vez "Le Chimalhuacan et ses populations avant la Conquete
espagnole", artículo en Journal de la Societé des Americanistes, t. 1 (Pam,
1903) de León Diguet, y la Historia Particular del Estado de Jalisco (Guadalajara, 1910} de Pérez Verdía. Y a í, quedan solamente: la Historia A••
ligua de México de Clavijero, que en 1872 tenía ya cuatro ediciones castellanal
(Londres 1 1826; y México, 1844, 1853 y 1861-2); y la del mismo título, de
Veytia (M6&lt;lco, 1836): ambas con relatos de la peregrinación de los toltecas,
sumario el del primero y extenso el del segundo. De Clavijero (I, 175) procede probablemente la situación que avarrete da a Huehuetlapallan "11
Norte de Nuevo México". Y de Veytia (I, 153), en fin, el nombre de Chimalhuacán, aunque, como en Ixtlilxóchitl, es "la costa que llamaron de Cbimalhuacán Ateneo".'
Es, pues, falso, que "el territorio que hoy se llama Jalisco tenía en tiempGI
de la conquista el nombre de Chimalhuacán".
ñoncs, oidor del . Reino de Galicia ... Guadalajara, Eclics. de la Junta Auxiliar 1k
la Soc. Mex. de Gcogr. y Estad., 1951.
' Vúnsc "Cbimalhuacán" y "Chimalhuacán Ateneo" en el exhaustivo Dicciouffl
Biográfico de Historia Antigua d, M,xico, 3 t., Mhico 1952-1953, de D. Rafael Garál
Granados, quien sólo omitió lo relativo a la rcgi6n maya.
• De Clavij,ro 1e cita la edición de la Editorial Porrúa, México 1945, 4 t.; f dr
Veylia, la de la Editorial Leyenda, México 1944, 2 t.

TERRITORIO y

MlE..uBROS
u

DE LA

CONYEDERACJO'N "C IUMALH UACANA"

. Excluido
. . . de la rcgi6n que csLud·iamos e1 nombre de Chimalh
•
mvenc1on sm fundamento en las f ucn tes hºistoncas
, •
uacan
hay q
· • como
,
menos, con otro nombre o sin él llí 1
'
. ue ver s1 CX1Stia al
necesario saber primero cuáles e:.a: a ~ a confederaCl~n. Para lo cual es
donde podremos deducir su territorio. o pochan ser los miembros de eUa, de
Navarrete dice al propósito ( Ú'cc. 1/, pp. 6 ,. ss.):

,Cuál·¡ fue la divisjón geo_gra•¡·,ca¡• po1tl1ca
, . del antiguo Chimalhuacán)
Dºfí
' c1 mente se puede senalar. no obstante
•
el estado que tenía al tiempo d , I
. se procurará hacerlo según
hacerlo de tiempos anteriores Pe a conquduta española; no siendo posible
.
or carecer e datos
Decid, pues, cómo estaba dividido el als .
descubrieron.
P cuando los espanoles lo
El territorio que hoy forma el Estado de X r
una sola naci6n, sino que había en il d"f a txco no formaba entonces
nazgos o pequeños estados inde en .
' trentes m~narquE_as y tactoaformaban una confedcraci6n. p dientes, que en ciertas circunstancias
,Cuáles tran i' qui gobierno tenían?
Aun.que las monarquías no eran colindante
.
primero su tenitorio "' desp • l d l
- s, conveniente es determinar
r
ues e e os senorlos.
("Cuál era la primera monarquía?
Tonalan (Tonalá) ...
Colml prendlíNa cuatro tactoanazgos o señoríos tributarios:
T
t an, a
orte ...
Tlaxomulco, hacia el ur...
Tololot/án, pueblo situado a la orilla del Chicnáh
Tala.·· (al Occidente).
uac. · ·
es:;:º~/::::,!'~a~=~ana~gos dependían del señorío de Tonalan 'Y por
o remo, aunque no con toda propiedad.
c"C~ál era la segunda monarquía?
Xahxco, cuyos límites comprendían el territorio
,
que hoy forman los cantones de Te .
' poco mas o menos,
excepción de la sie" d l N
. . pie i' Mascota ( Amaxocotlan), con
t
a e ayant que ocupaban los
d.
actoana.:r¡os comprend'
. d
.
coras. .. ; ,ferentes
ta no sien o posible separarlos con exactitud
(°Cuál era la tercera monarqula?
.
Era Aztatlan, cuya capital de este nomb
.
.Y civilizada de Chimalhu ,
re era la ciudad más populosa
acan ...

484

485

�Contenía los tactoanazgos de:
Tzapotzinco . . .
Centispac .. .
Acaponetlan (Acaponeta), ..
Colhuacan o Culiacán.
¿Cuáles eran los tactoanazgos independientes?
Eran muchos y por la falta de noticias sólo mencionaremos los prinei,.
pales, comenzando de Oriente a Poniente.
¿Cuál es el primero?
Coinan, que lindaba al Oriente con el reino de Michoacán en el no
Chicnáhuac, teniendo por frontera al pueblo de Chicnahuatenco (La
Barca) en la margen del río y a Ayotl o Tortuga (Ayo) un poco hacia
el Norte ... La capital. .. se hallaba situada, con buenas murallas, en ,l
valle de Coinan (hoy el Valle simplemente) a la ribera oriental del no
que pasa de Atotonilco para Ocotlán .. .5
¿Cuál era el segundo tactoanazgo?
Cuitzeo, que comprendía solamente la parte de terreno situada entre el
mar Chapálico y el río Chicnáhuac, que ho ralido ya del Lago; y lindaba
con el señorío de Chapala . .. Su capital estaba en la margen occidental
del mismo río, en el punto que se conoce con el nombre de Paso tú
Cuitzeo ...
lCuál era el tercero?
Chapálac... Comprendía casi el mismo territorio que hoy tiene el dlpartamento de Cha pala, con Poncitlán, Xocotepec y Cotzallan o Axixir.. •·
¿ Cuál era el cuarto señorío?
Tzaúlan (Sayula) ... ; su tactoani Cuantoma era tributario del de Colima en tiempo de la Conquista. Tzacoalco era una de las más import_"11•
tes poblaciones por las salinas que en sus playas existían, y en ella residl,
un capitán del rey para recaudar el tributo; y en Cocolan (Cocula) go-

bernaba Tziltlali . .. a nombre de Cuantoma.
¿Cuál era el quinto?
Tzapollan ... Era entonces señor del tactoanazgo Minotlacoya, tributa• El río Lenna, llamado así desde la fundación de la ciudad de Lerma ( 1613 ), lo
llamaron los conquistadores río de Toluca y los indios nahuas Chicnahv.apan, "en lat
•
) • IO
nueve aguas", por el número de manantiales de que nace (actualmente S1ete
, JUD
a Almoloya del Río. Chicnahv.atenco, "a la orilla del Cbicnahuapan)t. fue el nombre
precortesiano de La Barca. En una lnfonnaci6n de 1561 se llama al Lago de Chapala
"laguna de Chiconahuatengo".

486

río del rey de Colima ... _, Tochpan (Tuxpan) ... , ZapotitJán ... , Tlamaz~lan o Tamazula ( eran) poblaciones importantes del señorío. Tanto
en estas como en otras poblaciones había comi.rarios del rey de Colima
con numerosas tropas para conservar el orden y recaudar los tributos.
El sexto tactoanazgo o señorlo ¿cuál era?
Autlán ... tributario de Colima.
¿Cuál era el sétimo señorio independiente?
Etzatlán. Comprendía el territorio que hoy tienen los cantones So. y

120., exceptuando a Cocula y Ameca, que pertenecían a Tzaúlan la primera y a Autlá11 la segunda. ..
¿Decidme cuál era el octavo tactoana.zgo?
Xochltepec (montes floridos). Comprendia lo que es hoy Magdalena
entre Etzatlán y T epic. ..
¿Qué otros señoríos existían?
Lo~ más notables se han ya enumerado,· pero hacia el Norte, desde

la orilla del río Grande hasta Zacatecas, existian otros, que /argo serfa
enumerar porque los más de ellos no contenfan más que un solo pueblo
Y por esto sólo haremos mención de aquellos que más tarde se hiciero~
notables por los sucesos que allí ocurrieron.
¿ Cuáles son?

.Acatic, entre Tepatitlán y Lagos;
Tacotlán ... comprendiendo la jurisdicción de Cuquío¡
Teocaltiche . .. ;
Yahualica y
Nochistlán, hoy del Estado de Zacatecas... ;
Teul .. .;
Tlaltenango,
Atemanica y
Atenquítitl. ..
~mo se ve, Navarrete hlzo "la división geográfica y política del antio-uo
0
Chimalhuac'an" por las " monarqwas,
,
tactoanazgos independientes y otros
tactoanazo-os" q e " ¡ t'
d I e
. ,, ,
.,
u ª iempo e a onqwsta hab1a en el territorio que en
17
8~
del E ta?o de Jualisco, pues éste era para Navarrete (pp. 3 y 6) el
~tono del antiguo Chimalhuacán. De ahl, que incluya en el territorio
chimalhuacano lo que en 1872 era aún 7o. cantón de Jalisco (Tepic) que
no fue segregado de Jalisco como "Territorio Federal" hasta 1884· y' que
excluy
eortma, separada de Jalisco desde 1823, a pesar de que ' Colima
h , ~
abia sido, según él {p. 11) "la cabeza" de la Confederación Chimalhuacana.

ei:ª

ª

487

�.
,
b'
ertcnec1entes
al Estado d e Jali co' a "Tzaúlan.
. .
Incluyo, en cam 10, por P
, ~, ( S)- tributarios y temtono de
Tzapotlán y Autlán" que eran -segun_ e p.
Colima si ésta debía excluir, h be 'd excluídos Junto con
Colima, y deb1an a r Sl o
f scm,ido por Diguet, como puede
·
encias Navarrete ue o,
se. En estas mcongru
. •
, M 'd'
1 reproducido por Percz Ververse en su mapa del Chuna~huacanro
:us tributarios.ª Pérez Verdía,
día (I, 3), que excluye~ Coli(ma pe tradicci~n con el mapa) como la primera
.
b
pone a Colima en con
sin em argoi
, s" chiroalhuacanas.
de "las cuatro grandes monar~ma
. l en total o parcialmente, el teDe las fuentes históricas anu~a~, unas meº;, ~ el Imperio fexica, otras
. . d e la "Confederaci6n Chímalhuacana e
mtono

i~:iu1::

en el de Michhuacan.
.
. , notoriamente desmesurada al
Alba Jxtlilxóchitl (II, 318) d1~ lun~ ~~te~s1o~s términos de los chichimecas
Imperio fexica, del que s6lo cxc uyo
es e
, ...
y reino de Mi choacan .

.
todo el imperio de esta Nueva España,
" .. .de todo punto so7uzgaro~ .
. de Mic/ioacán hasta IDJ
.
d los clachimecas ,, remo
desde los términos
e poseyeron l os an t'qu!•imos
re~,es
tu/tecas, qut
1
. •
....
.r
~
últimas provmnas que
V p "-' Nicaralwa que es toao
H
l
Acalan, era az J
,
fueron los de ue~mo an,
'huac· • desde los cuextecas (que son las
lo que contient: la t1rrra de A11a
, HJ ·tt palan que es lo que llam411
. d p•
) hasta llegar a ui a
•
d
'•rovinc11.u e anuco
.
d l lfar del Sur, do11 e s,
1
r
.
d C t • por lar costas e ~
d
Mar VermtJo o t ores~
..
p ovincias como fueron las t
.
,
d , pUndidos remos ,, r
'
incluzan gran es ¡ es
.
h honas mixtecas tzapotecas,
.
¡.;
cu1tlatecas, e oc
•
'
los cko/iu1xcas )' yo,,.cas,
l
x;calancas totonaques y otras
•
b•
1 ualcas no11oa cas, •
quauhtemaltecas, coa zaq
, d t d" punto rendidas, )' todas de a¡o
.
ue
quedaron
e
o v
, d
t
muchas nac10,us, q
, d longitud mas e cua ro. . l t
cabezas que tenia e
"
del Imprno de as re~
d
l Mar del Norte hasta el del Sur .
cientas leguas, y de latitud es e e

d

, d
f . la conquista de Honduras y
Torquemada (I, 218-9), despucs e relen!r resume a Ixtlilxócbitl dicien.
de Moctecuhzoma
,
d en
Nicaragua en tiempos
. d l
, de este Nuevo Mun o,
..,-,:i
, d quas1 to o o mas
,
.
do que aquél ".se ayv~ero ~ tierra". Solís (Lib. II, c. III), fue aun_ ow
más de cuatrocientas leguas e
. M .
se extendió desde el istJDO
e.,cagerado, pues di.JO que el Impcno
. 1 eXJcano
, hasta el Cabo Mendocmo.
de P anama

loa

a la ciudad de Colima, que fue _fundada por del
• De Colima, aparece en el map .
.
" una legua )' media de la mar
3 (
en su actual anento, nno a
españole5 en 152
no
rovincia de Colimotl.
iciona.
Sur'' ), pero no los pueblos d~ la ~le sobre todo literariamente, hay muchas cdl Riva, De Solls, que, co~o
la Biblioteca de Autores Espa.ñoltl de Manue
. /
J
La . era de Madrid. 16 .
pnm t. '28 (Il de1 d e R is" t • d, Sucesos Part1cu ares •
deneyra,

clásis/ºin

488

Clavijero, en cambio, qur. inicia el estudio crítico de nuestra historia antigua, dice que ese Imperio "extendíase por el poniente y por e) sur hasta eJ
mar Pacífico, por el sureste hasta las inmediaciones de Quauhtemallan, por
el oriente hasta el Golfo Mexicano, por el norte hasta 1a Huaxteca, y por el
noroeste confinaba con los bárbaros chichimeca ". Y que, aunque algunos
autores le dan mayor extensjón, ni en la matrícula de los pueblos tributarios, ni en la lista de los lugares conquistados que se halla en la Colección de
Mendoza, ni en los autores que han escrito con mayor instrucción" halla
fundamento alguno para ello ( I, 60). Y al e.~ecificar las provincias del
Imperio, añade: "las del mar Pacifico eran las de Coliman, Zacatolan, Tototepec y Xoconochco" ( I, 63)," dato fundado evidentemente en la M atricula de Tributos y en la Colección de Mendoza o Códice Mendocino, cuya
segunda parte sobre todo es copia de la Matricula.
"Colima'\ sin embargo, la del Códice Mendocino,' no es, según todos los
indicio., la provincia precortesiana llamada Colima, de cuyo nombre se dcIÍ\'Ó el del actual Estado de Colima. Esto se deduce del nombre y características del lugar mencionado en el Mendocino, que no corresponden a Colima,
la del Estado de su nombre.
El jero lifico 437 del Códice está allí traducido a nue tra escritura por
..Colima, pu(ebl)o"; pero la traducción correcta es, según común opinión
moderna, A.colima o Acoliman, que no es el nombre de Colima.10 El
jeroglífico 14 de Acolma y el 264 de Acolhuacan son casi iguales al 437 de
Colima, pero eran sin duda ambiguos para el intérprete, pues tratándose del
de Arolhuacan, en la fatrícula ( de la que es copia el C6dice), borró
~1 te:;cócatl que había añadido al nombre de Acolhuacan y puso en su lugar
acolmécall, añadidura que, sin borrón, subsiste en el Códice. Por Jo demás,
a pesar de lo correcto de las interpretaciones del C6dice, tiene alguna errónea, como 1a del jeroglífico 292 de Chimako por Panchimalco y, quizás,
la del 395 de Mitepec por Tiacotepec. ª
' Edici6n de la Editorial Porrúa, 1945.
• Del C6díce .Mendocino hay varias ediciont"s, Citamos la de Cooper CJark, James:
·Codtx Mrndora, London, 1938. 3 vals.

• La lectura correcta es más bien, quizás, Aeolman, a pesar de las variantea entre los
jeroglífico~ 437 y 14, )'3 que se dan \·ariantts entre jerogliiicos que se leen igual, como
~I de Coihuacan en el Códice Vaticano y otros c6dices.
11

Del de Chimalco dice Barlow: el jeroglífico muestra claramente una bandera
1Pantli) y un escudo ( chimalli) ; la "Matrícula" trae la anotaci6n correcta (Panchi'lflo/co) : adrmás, existe actualmente un pueblo de Panchimalco y ninguno de ChiDlalco. Sobrt el de Mitipe,: observa: no hay trazas de tal pueblo en la rcgi6n, mientras
que Tlacotepec (versión de la matrícula) es bien conocido y aparece en la lista de las
-conquin.u de Axa)·ácatl ( o. , . en la nota siguiente, pp. 76 y 28).

489

�d 11
señalado por el jeroglífico
Mas, cualquiera que sea el nombre e ~~ Códice como un lugar se437 (Colima), dicb~ l~gar_ es e~umdera~~h;atlan, que ba sido localizada en
cundario de la prOVUlcia tnbu~a Ge ero por Cooper Clark (I, 74, nota
el territorio del actual Estado e uerr.6 del Imperio Mex.ica por Barlow
1) y en magistral estudio sobre la e.xtensi n . 8 ss) 12 El carácter secun.
E "' o/ thc Culhua mexica,
(The exlent of the mrre
d
) J formación sobre los tributos
11
•ch 1
da confirma o en a
del
dario de di o ugar que
A~ d 1554 donde sólo se habla
que los indios pagaban Moctczuma.
e e ~ a tributaban'', sin dar
"pueblo de Qiguatlan y otros doce pue os qu
los nombres de éstos (pp. 46 , et~.) ·11
entre las conquistas de l01
.
l E do d Colima no aparece
Colima, la de sta
e
' hi , .ca del Códice Mendocino ru en
.cas ni en la parte ston
hace
d
empera ores mexi '
,
H L
riroera mención de ella 1a
otros documentos indígenas anRal~~ (;!ixtitan 15 oc. 1524):
Cortés en su Cuarta Carta de e aci n
'

ª

:iº

anite a la dicha
• ,
( U)'º nom bra omi·t e) " .,,
"Yendo este dicho capitan c
. . d una provincia que se día
ciudad de Zacatula, tuvieron notic~ e e habían de llevar sobrt la
, p rtada del camino qu
Coliman, que tsta a a
. t
·ncuenta leguas: 'Y con la gentt q,u
mano derecha, que es al ponte~ e, ~ . ella provincia de Mechuocó~
llevaba y con mucha de los amigos e aqu_
das donde hubo con los
fue allá sin mi licencia, )' entr6 algunas ¡ornan :uart.nta de caballo 1
ncuentros · Y armque era
naturales algunos ree
,
d l os los desbarataron y eclta,oa
más de den peones, ballesteros y ro e cr ,_ l ' mucha gente de lo,
.
les mataron tres espano es y
_,
fuera de la tierra, 'Y
.
• d d d Zacatula • )' sabido por ""•
.
f
eron a la dicha cm a
e
,
r 148 b)
amigos, y se tt
. ,
• le castiaué su i,iobtdfr11cia". \ P•
mandé traer preso al capttan y .
C:6 ( otro capitán cu-vo nombr1
zn.strncci n a
• ·
l d' ha
" .. ·)'º le mandé en a ic
su
• d d d Zacatula, y con la genlt
. )
que se {uese a la ciu a e
. .
también omite . . .
, d llí. pudiese sacar fuese a la prorm,e111
' habían des bar atado
que 11evaba ,, con la que mas , el ª p dos dije que
de Coliman, donde en lo.s cap,tu os asa . . de M echuacán para la
.
t que iba de la provmcia
aquel capitán y gen e
.
d los atraer por bien, )' si no, les co••
dicha ciudad, 'J' que traba;ase ,.

quistase
b
de la qut allá tomó, junt6 cin·
"El se fue, y de la gente q~e lleva a y
' . fue a la dicha pro~·incia,
cuenta de caballo y ciento cincuenta peones, y l l'
e exltnt of the Empire o/ ti,, Culhua Mtxica. lberoarncri-

R . H. : Th .
.
B keley and Los Angrlts, 1919.
rana: 28. University oí Cal~ol'1lla l'tt~;s i:dios pagaban a Moclezumn. Año dt JS54.
n B.uLoW,

u

I n./o,ma&lt;ión sobre los tributos qut

M~xico, José Porrúa e Hijos, Sucs., 1957.
"

490

éase rl Diccionario citado en la nota 3.

que está de la ciudad de Zacatula, costa dt la mar del Sur abajo sesenta
leguas . .. '1 llegó a la dicha provincia; )' en la parte que al otro capitán
habían desbaratado halló mucha gente de guerra que le estaban esperando, creyendo haberse con él como con el otro; y así rompjeron los
unos y los otros; )' pfago a Nuestro Señor que la victoria fue por los
nuestros, sin morir 1zinguno de ellos, aunque a muchos y a los caballos
hirieron; y los enemigos pagaron bien el daño que habían hecho. Y fue
tan bueno este castigo, que sin más guerra se dio luego toda la tierra de
paz, y no solamente esta prouittcia, mas autt muchas otras cercanas a
ella viriieron a St ofrecer por vasallos de vuestra cesárea majestad, que
/utron Alimtln, Colimonte " Ceguatán; ,, de allí me escribió todo lo que
le había sucedido, y le envié a mandar que buscase un asiento que fuese
bueno y en '1 se fundase un~ villa, y que le pusiese nombre Coliman,
como la dicha provincia, y le envié nombramú-nto de alcalde.r y regidores
para ella''. (p. 154 a) .16

Era, pues, Colima no un pueblo ino una proVU1c1a o región de arrestos
bélicos; pero ni ella ni otra porción del territorio de la "Confederación Chimalhuacana" pertenecieron -como se ha visto- al Imperio Mexica.
Hay, por el contrario, no pocos documentos antiguos, independientes unos
de otros, que incluyen en el Estado Tarasco. total o parcialmente: el terri• Edic. de I Editorial Porrúa, Méxiro 1960. Sobre la debatida curstión del nombre

dd capitán dcsobcdjente, lo más probable es que éste fue Juan Rodríguez de Villafutrtc. La cuestión nace de las variante., que hay en los autores antiguos que dan el
nombrt de ese capitán, omitido por Cortéi. Según ÜÓMARA (c. CLI), fue Cristóbal
dt Olid. Según BuML (c. CLVII y CLX), de quien dependen Tello, Mota Padilla,

llcaumont, Bancroft y muchos modernos, fue Juan Alvarez Chico,

HERRERA

(al parcrer

.a:iu danc cuenta) refiere dos veces el mismo episodio en el mimio capítulo ( 17 del
lib. 111, 3a. Déc.). La primrra ve?., dependiendo de Gómara, dice que fue O lid : la
etgunda, ateniéndo e a un documento desconocido, que el capitán Villafuerte, cuyo
IIOID.brc y hechos repitt muy sumariament&lt;" de:spu6' ( c. 5, lib. V) en una frase qu co-piamos tn la nota 18. Mas rs el caJO, que Ouo, fuera de Gómara y los que de él
deJ)!'nden, nunca es prest'otado como "capitán desobediente }' derrotado" en Colima.
llunaJ lo recuerda como dos veces enviado allá por Cortés y las dos vencedor. Y, fuera
de lkmal, 110 tiene actuaci6n alguna c.-n Colima : sua compañeros, al alt&gt;gar s('rvicios
Pttltado, al re&gt;· en compañía de Olid, citan la conquista de Mi('hoaeán, pero no la de
Colima. }uA. ALVAJU!.Z CH1co sólo es mencionado por BernaJ y l05 que e n Bern:)1 s
Íurufan; pero Bt·mal "nunca estuvo en en región y c,críbi6 de m moría", como dice
Saurr, }"
dicho no se halla confirmado en otros fuentes. illafoene, l'n c:.'Wlbio, "'fue
por B"ntral a Colima e a los Opelcingos", como dijo ¡u viuda doña Juana de Zúñiga,
Del capilán conquistador de Colima, al menos defirutivo. G6mara, Berna] y Herrera
dieto que fue Go~ZALO D&amp; SANDOVAL. Véase la luminosa discusión de Sauc:r en su
Colima of N. Spain, citada en el texto.

,u

491

•

�torio de la "Confederación Chimalhuacana". En orden cronológico son los
siguientes:
En 1530, durante su expedición conquistadora y hallándose en la provincia de Tcirnoac o Centicpaque (Senti pac, Nay.), al norte de las de Xalixco y Tepique, escribe Nuño de Guzmán al Emperador informándole de lo
hasta entonces acontecido y firma así su carta en Omitlán, cabecera de aquélla: "De Omitlán, en la provincia de Mechuacáo, de la Mayor España, a
8 de julio de 1530". (Colee. de Doc. Jnéd. de Pacbcco, &amp;, Madrid 1864-84,

XIII, p. 389).
La Relaci6n de Mechuacán, e:scrita hacia 1511 por un franciscano, menciona unos 140 lugares y 3 provincias conqui tados por lo· reyes tarascos y
sus auxiliares. Entre los lugares conquistados pone a Tamazula y &lt;;aputlán¡
y entre las provincias a "los pueblos DábaTos". Refiere también que Tzitzispandácuare "tuvo su conquista hacia Colima y Zacatula y otros pueblos"
(Parte 11, ce. 31 y 35 ). Dice luego que, en la fiesta de Hiquándiro, iban a
conqui tas "lo de Mechuacán y los chichimecas y otomícs que el Cazonci
tenían subjetos, y mat!alcingas y uetámaecha y chontalc y los de Tuspa y

Tamazula y Zapotlán". (Parte 111, c. 5). 1'
El Ctladcrno de TaJaciones "de ciertos pueblos de la Provincia de • {ichoa•
cán" hecho por el Br. Ortega, alcalde mayor en ella, a pedimento del Lic.
Cristóbal de Benavente, fiscal de la Real Audiencia de Mé.-xico entre 1542 y
1557, trae la nómina de 78 pueblos, entre los cuales están Amula, Tuchpa
Zayula, Avalos, Mazamitla, Cocula y Colima (Orozco y Berra II, p. 209)."
En 1579 y 1580, en la diócesis de Michoacán (como en las demás de la
ueva España), se estuvieron haciendo confonne a un cuestionario muy com•
pleto enviado de la Corte, Relaciones Geográficas de las diferentes cabeceras
que en ella había. No todas se conservan o se conocen. Entre las conocidas
que subsisten, hacen a nuestro propósito las de Tuspa-Tamazula-Qapotlán y
las de Amula, Ameca y Motines.

La Relación de Tuspa-Tamazula-&lt;;apotlán (Tuxpan, Tamazul:i y Zapatlán, Jal.) fue hecha:

"En este pueblo de Tuspa, de la Nueva España, en beinte días del mts
de Hebrero de mill y quinientos y ochenta años .. . Esta probincia de
Tuspa y Tamatzula y &lt;;apotlán está puesta en la real corona, y cada
pueblo de estos tres es cabecera por sí, y cada uno de ellos tiene los
,. Edición de Aguilar, Madrid, 1956.
" La íecha puesta al dOCUD1"nto está equivocada en cuanto al día dd roes, 31 ck
abril ; y en cuanto al año, 1528, cuando aún no era fiscal de I Audiencia el Lle, Bcnavcntc.

492

suxetos que e,i cada uno de ellos irá declarado
1' d
blos con sus _su~etos eran_ ~el Ca,o,zci, rey de la pr~vi:ci:s
tl
.
quecual
e sell rindió
t ó al capztan Christóbal de Olf' e fue t l pnmer
hombre.,
a l d~ he a en r ~ que lo envió el capitán general don Fernando Cortés
a te al conqur.sta
en el año de mi'll y qum1e11tos
. .
)' como
d' h
)' veinte )' dos años. ,
e ic o rey Cafonci se rindió con toda su tierra el dich
,
pitan general don Fernando Cortés los tomó para , Í ~ .
o catiem/io hasta
l
.
n )' e sirvieron algún
que os puneron en la real coro11a. . Este puebl f
por suxeto
a Tusistlán . .. y a T onat la11 . •. Diceu
.
• e11 tiempoo deltnt
..
que
su
xent1lldad
era
del
Cafonci
como
está
dich
.
.
tas de alf!odó
,
o, y a quwz tributaban man,
n )' naf!uas azules . .. Dicen que tenían en 1
.
o~ro señor que los gobernaba, al cual daban de l
a provincia
0 que coxían )' le servian como t f •
(R l .
a a ' y que te,da1i guerra co11 la provincia de Colima
e acio~es Geográficas de la Diócesis de Michoacán lI pp 84 . ..
GuadalaJara, 1958, 2 vols.).
' '
·
Y s ··
''El ,pueblo de Qapotlán. · · el pnmer
·
fu11dador fue el señor de Me
1
e ioacan . .. Este pueblo tiene por suxetos a Cuaoteponahuastitlan
•
otro
·
··· Y
p que
~ se lllam
C ª Jstlá
. n. · · D icen
que en tiempo de su xentilidad tenían
~enor
afonct, rey de Mechoacán, y le tributaban plumas gran
:; e co ores, '.)I plata tendida muy delgada, y algunos indios que to:
. ban en la guerra que tenian con otros pueblos comarcanos a éste
~icen
s; g~bernaban por un principal que ponía el rey de M echoacd~·
cua o e ec,an y daban de comer y le hacían su casa 'Y simenteras ,
"i que tenían guerras con los de Colima y .Aguatlán y Autlán "' C ...
apa y Tenamastlán. y .Ameca )' ¡ fat l'a1t y el Agualulco y otros .,pueblos
Ufacomarcanos. .. (]bid., II, pp. 94 y ss.).
El pueblo de Tainazu la . . . t·tene por suxetos a &lt;;apotilt.
otro
y a
T l pueblo que llaman San Bartolomé· · · )' a otro pue blo ique.
que lJ..aman

::t;;e~l::1c::-

/r

¡°

(u:

M

ll et an. y a otro pueblo que llaman Puetlan . .. y a otro pueblo que
aman echoacan . .. y a otro pueblo que llaman San L'
otro pu bl
ll
azaro. . . y a
'ti e o que aman Santiago ... y a otro pueblo que llaman Mafam,
a otro
•
de sa. .. yt Id
d pueblo que llaman Quitupan · · · D1 cen que en tiempo
: ge; • t a eran del Cafonci, rey de Mechuacán, al cual tributaban
;an cu e algodón blancas, y naguas azules, y plumas de papagayos y
·
este otras
p aves
. . grandes. . . D rcen
que se go bernaba,z por un principal de
de; C rovm~ia, que se llamaba Hácatl, el cual era del con.sentimiento
b d ªfonci, rey de Mechuacán, e que le hacían sus simenteras y le
o e edan en todo¡ e que tenían guerras con los de Colima y Á tlá
e lfatlán Y Tlajomulco y otros pueblos comarcanos " (lb 'd u lln
pp. 99 y SS.) .
.. .
l ., ,
493

�Conforme a las correspondientes "Relaciones", el Ca,;onci conquistó a Amula, tenía sujetos a los pueblos comarcanos de Ameca y poseía parte de la tierra y costa de la provincia de Motines:
La de Amula, intitulada ''Discripción de Zapotitlán, Tuscacuesco y Cusalapa", hecha en 1579, dice:
Dijeron y declararon que an,iguamente, en su gentileza, conocieron por
señor, según sus padres de estos declarantes decían, a un señor llamado
Xiutetequtte . .. y que a éste tributaban y servían por señor . .. y que
este señor rein6 setenta y cinco años, poco más o menos, hasta que el
Caronci entró con su gente en esta dicha provincia y lo mataron; y el
dicho Caronci puso tres capitanes en esta provincia, de los cuales no
saben los nombres estos declarantes; y éstos pelearan con los que quedaron y los recogieron en un pueblo que estaba aqu! junto, de pocas
casas; y que así los dichos capitanes estuvieron recogidos y peleando
con los demás pueblos; murieron y sucedi6 un señor que se llamaba
Teuquettatequemuy .. . y que a éste sucedi6 Mafatte, padre de ... uno
de los declarantes . .. el cual gobernó hasta que vinieron los españoles.
(Noticias varias de Nueva Galicía, Guadalajara, 1878, pp. 282 y 291).

posesi6n en esta tierra ,, costa del
carne humana como los t
mar, y eran. grandes comedores de
,
arascos y con unos y otro t f.
de Tlatíca. (Sauer, Carl: Colima' of N S a. .
s ~n an guerras /.os
Iberoamericana: 29 [19481, p. 72 ). · P zn in the Su:teenth Century.

El Cazonci dominaba la región de Colima. en
,
rreando según la Relaci, d P' ,
.
parte segun Herrera, gueon e atzcuaro Herrera en
" di 'al
como dice Sauer refiere casi segu·d d .
,
un e ton lapse"
•
)
'
~ 0 os veces (por utilizar d f
di
tJntas la primera entrada de los es - I
.
os uentes spano es en Colima. La segunda vez dice:
El capitán Villafuerte lleaado co l
camino ( de z t la),
,;
n
gente adonde habla de tomar el
aca u , tuvo forma para que la
t l
..
fuese a otra provincia, hacia l N t
f!~n e_ 'e requinese, que
muchos ca itan
e
or e, cuya pacifzcacion hablan pedido

ª

que, vuelt/de ;;~;/;ue:;a ~;s:;~;it::los Hernán . Cortés, respondía
supo lo que había hecho Villafu
. ~er aq~ella Jornada; y cuando
de la mucha aente ue
erte, temio que iba alzado, can ocasión

españoles. (lbid., pp. 233 y 245).

De la Relación de Motines, 1580, sólo conocemos su versión al inglés, que
por falta del texto original castellano, traduciremos:

'

los capturaban, mataban y comían; hacíanles también guerras los de
Epatlán, poblado con gente de la provincia de Mechuacán, que tomaron

494

le

c;a qu:
puso en gran cuidado. Entró
o a os solda,dos demasiada libertad;

• n a edic.

Guararua", IV, 181) _1a

La Relación de Pátzcuaro dice a su vez:
Traían guerras. . . con /os mexicano .
.
.
algunas batallas v
.
s,_ a quien siempre resistieron y en
encieron, y prendieron mucho d
ll
T
.
guerreaban con los de Col'ima y ZacatuJa y a , t s . e e los. .ambzén
(Relaciones Geográfica. de l D'6 d M'. es os siempre os su¡etaron.
J
a z c. e ich., II, 113).

Hay, por u·1tuno,
·
una información . d' .. l
'SUelto de confonnid d
l
. .
¡u icia ' cuyo cuestionanio fue aba por os tesbgos Híz
1594
.
-Constantino Huitzimé
. .
·
ose en
a pedimento de don
ngan, rueto del cazonci don Francisco Ta
ra probar la extensión que tuvieron los do . . d és
ngaxoan, paen dichos dominios estaban incl ,d ( Im~os e te. Por ella consta que
m os se ecc1onando lo que hace a nuestro
u

A veces tralan guerras con los tarascos, que ocasionalmente entraban ,

u~

y él sali6 presto de la pro!i-ncia :u:~a~;c;acan, cargados de despojos,
tocaba al Cazonci y habla ·¿ '
. o e guerra, y porque en parte
Y envi6 contento de los agra:io: ;u:;:;rse/ Cor!és ( éste), le satisfizo
gos .(Déc. 3a., Lib. 111 c. XVII E l en _za ~. siempr~ quedaron ami-

Del mismo año, 15 79, es la Relaci6n de Ame ca, que dice :
El primer fundador de este dicho pueblo y Sil comarca fue u,1 indio
mu,, valiente, llamado Jojouhquitequani . .. Era persona muy temida,
el cual dicen que vino de muy lejos de aquí ... con mucha gente de
guerra, conquistando muchos pueblos y sujetándolos hasta llegar a este
pueblo . .. para dende aquí conquistar a otros pueblos que a éste estaban
comarcanos, de mucha gente, los cuales tenía sujetos el Gai;onci, señor
de Pázquaro, de la provincia de Mechuacán, el cual dicho Cafionci tuuo
grandes guerras con él por habérsele venido ta11 cerca y por sujetallo
por su vasallo; y por ser tan valiente el dicho ]ojouhquitequani 'Y su
gente muy usada en la guerra, nunca pudo sujetalle ni jamás fue sujeto
a otro señor. Sustentóse con el dicho Cafionci hasta la venida de los

ti!~:;:b~u::

Villafuerte c:n poc~
volvieron los indios

yasí

La"

"l
otra provincia, hacia el Norte" es Coli
o que pas6 con los capitanes de II
d Croa,, pues Herrera en su recapitulaci6n de
-Go I
ernan o ortes" ( 5 lib V
nza o de Sandoval había enviado (Cortés a
.
c. '
. ' 3a. Déc.), dice: "a
Ydejado destruida la tierra".
) Colima, adonde Villa!uerte habla estado

495

�bl d Avalos" Ahuatlán, Amacueca,
propósito) "Culima y Z~catula, pu~os eTamazul~ Tuzpa, Tzacu ( a) leo,
Chacala Chapala, E~tlan, Ensapu
exo,
· ·
erteneció a Boturini,
Tzapotlán (El documento ongma P
X
Ocotlán, ocotepec,
· ,
3 d 1 Catálogo de su Museo Indiano. De
quien lo cita en el párrafo XIV ~~- ~ariano Veytia. Orozco y Berra, II,
él hizo copia "no muy correcta
on

Í

207-209) ·
· l · éd't
.
.
li . vestiaación en matena m i o e unBrand, que en 1943 hlZO am~ ~ : e ~n el territorio de éste: todo lo
preso sobre el "E tado Tarasco ' in uy
.
dido dentro de
h es del Estado de Colima y, del de Jahsco, lo compren
l

~~: :ea que, partiendo de la costa junto a Cihuatlán,Tpasal ,un

~opoca

~

I e o por Cocula y por ona a y
niente de Tuxcacuesco, pasa u g .
.
kctch of Antropology and Geonorte de Atotonilco el Alto (_An Histon_cal Sl
añol en Anales del Museo
!!raphy in the Tarascan Reg,on, traducido a esp
d" t )
Michoacano, o. 5, 2a. época, 1952, p. 59 y mapa a JUn o .

LA CoNPEDERAClÓN
Sobre ella pregunta Navarrete:

. tes no estaban ligados por
é y esta multitud dt Estados indepen d,en
l ' vínculo de unión?
a gun
.
az cada uno obraba aisladamente; pero
Partee que en tiempos de pd l
t'
Estados de Grecia en los
e1·anza e os an tguos
.
en los de guerra, a sem
b una confederaci6n fornuey de Troya forma an
prí
tiempos de
amo, r
' d
po el ,·efe más inttliaente.
l Estado más po eroso o r
.,
d . . 'd p
dable ing1 a or ~
de Michoacán, su natural eneAsí pudieron humillar ~l poder:::1::: as! udieron combatir a los esmigo, cuantas veces qutso some
,
p
. de México con
bl'
l virrey Mendoia a venir
pañoles, derrotarlos 'Y o igar a
~ ,.
I abían visto para sorne·
., .
.
cuantos en amenca se '
u11 e¡ercito superior ª
d
•¡· · A veces se
·
gran es so.en ic1os.
0
terlos, lo cual s6lo pudo conseguir c n J b
disminuían los límites
hacían la guerra unos a otros y se ensanc ia an o
de los Estados.
l
·
X alixco,
{Según esto, podríamos con toda propiedad llamar a antiguo
co11federación Chimalhuacana?
,
contraba en tiempos
e a lo menos as, se en
P
Sin duda alguna, orqu
. . t digno de referirse, qut
• t d spués de un acontec1mten o
l
de la conquu a e
.
l
d polílico del país en aqlll
acababa de pasar y que influyó en e esta o
tiempo. (Lec. II, PP· 9 - 10) ·
496

Narra en seguida avarrete, prolijamente, dicho acontec1m1ento, que es
la que se ha llamado "famosa guerra del Salitre", y, páginas adelante, la
insurrecci6n de Nueva Galicia de 1540-4 l. De u n&gt;lato entresacaremos los
datos relativos a la "Confcderaci6n".

La idea de la confederación parece haberla tomado de Frej,s, aunque en
éste la confederaci6n es sólo de cada reino con algunos cacicazgos: "EJ Estado llamado ahora de Jalisco. . . encerraba los tres reinos de Colima, Ja-

Jisco y Tonalá; su gobierno era real, pero confederado con algunos Uamados cacique o jefes de naciones" (Memoria hist6rica ... de la Conquista
Particular de Jalisco, p. 13) .19
Para Navarrete esa confederación es ya algo más grande: ''una multitud

· de Estados independient . que en tiempos de guerra formaban una formidable confederación (pp. 9-10). Los Estados independientes eran 3 monarquías (Tonalan, Xalisco y Aztatlan), 8 tactoanazgos principales y más de
8 menos importantes (pp. 6-9). egún él, no había Coofederaci6n ChimaJbuacana en tiempos de paz, rolo en los de guerra, de los que cita dos casos:
el de la guerra del Salitre y el de la insurrección de 15+1. Re ulta, sin embargo, que, conforme a los datos del propio Navarrete, tampoco la hubo en
esas guerra . Y con iguientcmente, que nu,ica existi6 la Confederación Chimalhuacana.

En la guerra del Salitre (contra el rey de Michoacán, que queña adueñarse de las salinas de Tzacoalco, p. 10), tomó la parte principal y la dirección de ella una monarquía extranjera: Colima, la cual, asociada a 13 ca-

cicazgos: Xicotlan, Autlan, T1.aúlan, Cocolan, Tochpan, Tzapotitlan, Cotulan, Tlamazolan, Chapala, Tzapot1an, Tla.,ccomulco, Xochitépec y Etzatlan (p. 11), obtuvo la victoria. Según esto, hubo entonces una confederaci6n
de Colima con 13 cacicazgos, uno de ellos, Tlaxomulco, tributario de Tonalan. Pero no lleg6 a formarse la "Confederación Chimalhuacana", compuesta de 3 monarquías {Tonalan, Xalisco y Aztatlan) y de más de 16 caciavarrete, sin embargo, deduc de la confederaci6n de Colima con
13 cacicazgo para esta guerra, la que "podríamos con toda propiedad llamar... Confederación Chimalhuacana".
caigos.

Además de Xalisco y Aztatlan, que -según avarrete- no part.1c1paron
en esta guerra hay que quitar -conforme a los documentos arriba citados-de entre lo cacicazgos participantes en ella: a Tochpan, Tlamazolan y Tzapotlan, que eran tributario del Cazonci y hacían la guerra a Colima; y a
Tzaúlan y Chapala, que entrenaban en los dominios de aquél; más aún, a lugares de Ja propia Colima, que también le pertenecían. Y como -según

e.as fuentes-

el Cazonci e taba en posesión de las salinas de Tzacoalco al

• Edic:. de Guadalajara, 1879. La primera sali6 ali! mismo, 1833.

497
fl32

�.
mbién ue suprimir la victoria "chimalh~tiempo de la conqlllsta, hay ta
ql
I cuenta Navarrete, y añadud al menos ta como a
na" y aun la guerra to a, .
V dí que avarrete "refiere guerras
d 1
e dice Pérez er a
la a aquellas e as qu
il
. " Lo que decimos está conf'rmado
1
• 'd
combates usonos .
. d
que no han ex1st1 o
la Pr0\,1ncia de Avalos, que, sien o partambién por la conqwsta pacifica de od é t conquistada pacíficamente.
. d fich cán fue como t o e'
.
te del reino e
oa • '
'
d 1 l'tre se formó para la üuurreccióa
Mucho meno que para la gue_rra e a i " ' La insurrección comenzó en
· • ChirnaUrnacana ·
d
de 1541 la • Confc crac10n
(f
d 1 "Chimalhuacán", en lo que hoy
Tla.xicoringa, valle de Guasamota ~eraeligiosa de los indios; la propagaron
es Durango), durante una cerhemodnia] r resentimiento de los indios contra
,
b ·os aprovec an o os
al
los nagu es o ruJ
h d l n·"'rra". y amenazó as1 exten"l b'a que ec ar e a '"
'
.
los españoles, a los que 1a t
G
ino hasta Michoac:ín y México, c:oderse no ~lo por. toda la rva
t:t:,~himaUmacán" afectó a Xochitépec
mo lo temia el Vll'rey Meo ~za.
tan
sobre todo, a la Ca.xcana (Tlal(Magdalena)' partes de Xahsco y Azt)at d :de fue vencida militarmente par
tenangO, X ochipilla' ochestlan, etc. ' o
el virrey Mendoza.

!

,.

r.

N E:

¡_No se propagó a los demás Estados., -pr ·gu nta

avarrete, c.

IV,

.
1 Sur como dependientes tlel
Sólo a los del Onente, /1orq_11e los dep
ÉI reino de Tonalan, 1IO
.
d Mlx;co permanecieron e11 a.z.
.
la
gobierno e
, ,
d los confederados insurrectos, sino que
st5lo no abraz6 la causa e
l' d
combatió prestando auxilio a los espanoles sus a ia os.
lecc. III, P· 65:

históricas antiguas la posición política ~
Réstanos ver en las fuentes
.
l
, irnamente antenonal de Colima en tiempos de la Conqwsta y en os prox
res a ésta.
.
. .
de su Cuarta Carta de Relación, menCortés, en los pasa;es am~a insertos "provincias": la de Colima y otraS
dona de la región de Colima, cua.tro
C
tan" En la provincia de
'
u
Aliman Colimonte Y egua
·
) ido
tres "cercanas a e a. . . .
'
un ca itán de Cortés (Villaf uerte ,
Colima -como hemos vtslo--, a
hp
d la tierra y le mataron treS
allá sin su licencia, lo desbarataron_ y ~e 7nnla ~icha provincia y en la par·
españoles y mucha gente de los anugos, y
'tán de Cortés (Sandoval),
te donde aquél había sido desbéaratad~, ~:: :p~ucha gente de guerra que
. d
, t
epar6 el rev s vencten
. d nn.
env1a o por es e, r
. tod a uella tierra se dio e ,,-,
le estaban allí esperando. En consecuencia,
a q
Aliman Colimonte y
.
. Otras provincia! cercanas, como
,
, ......
y no s6lo Colima, sino
ll d rey de España. Segun ,e;;,...,
. .
f ecerse por vasa as eI
rAli•
Ceguatan, vinieron a o r
. .
. 'ntas de las cuales la de '-"'
. y eo¡·imonte eran dos provmc1as dlStt '
Colima

498

ma habiendo de baratado y echado de su territorio a un capitán español,
fue después vencida por otro; mientras que la de Colimonte, una vez vencida la de Colima, se dfo por vasalla del rey de España. Consta, sin embargo, por la ..Relación de Lebrón de Quiñone ", que Colima y Colimonte (Colímotl1 como la llama correctamente Quirione ) , eran la misma provincia, y

que no ésta, sino la de Tecomán fue 1a única que "salió de guerra al tiempo
de su descubrimiento".·º Cortés, pues, equivocado o simplemente impreciso
respecto del nombre de la provincia que en la región de Colima estuvo en pie
de guerra, fue exacto al decir que la de Colimonte o Colímotl se dio, sin
guerra, por vasalla.
La pro\·incia de Colímotl no participó, por tanto, en esta guerra; pero sí
la tenía frecuentemente con las vecinas de Tuspa, Tamatzula y Tzapotlán,
según se ha visto. Era en Ja región el señorío o reino más poderoso y tuvo por
héroe epónimo a Colímotl. Y toda la región -Cihuatlán, Tepetitango, Colímotl, Alima, Motín y Coalcomán, junto con Tuspa, Tamatzula y Zapotlánfue célebre en los años de la Conquista y algunos después por sus placeres y
minas de oro y plata. 21 De ella procedía mucho del oro y plata del Cazonci. Y
el incentivo de esta riqueza -más que el revés militar de Villafuerte, en
realidad pequeño- fue la principal razón de enviar Cortés a Sandoval a

conquistar esa región y de repartirla prontamente entre encomenderos, reservándose el propio Cortés algunas minas y provincias_:u
• El pasaje completo de Quiñones dice: "En aquena provincia de Colima y demás
que tengo nombradaJ, no hallé que hubiese pueblo que saliese de guerra, al tiempo que
1e descubrieron. si no fue el de Tccomin, que se pusieron rn defensa y desbarataron una
o d05 veces a los cspañolt-s, y después se dieron de paz: en los demás pueblos, puesto
que algunos se ponían con sus are-os y flechas, no era para rJ efecto de resistir, sino que
huían a los montes de miedo, y los e.,pañolcs les rancheaban los pueblos y les tomaban . .•
lo que hallaban y lc:s llevaban cantidad de indios y indias para su servicio, y enviándolos
a llamar y asegurar a los que estaban en las sierraJ huídos, bajaban a dar la paz". (o. c.
en la nota 2', p. 120).
11

Consid rada 1rlobalmrnte, toda l'sa regi6n se incluía rn Michoacán. De ella y rcfia Motolinia
'f añadiéndole sólo lo de MorcilJo: "Esta tierra de Mechuacán es la más rica de metalea
de toda la ·ucva España, asl de cobre y estaño, como de oro y plata. En el año de mil
quinitntos y ,·eintr y cinco, se descubrió una mina de plata, riquísima .sobre manera ( que
llamaron de Morcillo)". Dicen luego ambos que la mina dcsapanci6 mi!teriosamcnte por
tanigo de Dios, pues JC la quitaron al descubridor y se la asignaron al rey. Ponce aclara
wd misterio" escribiendo, al hablar de Tamazula, que cuando el P. Comisario estuvo allí,
la gente decía que la mina de MorcilJo estaba en explotaci6n, quei las interrupciones se
debían a que se llenaba de agua o, 5egún otros, a que estaba agotada, y que a la fecha la
eataban limpiando para ver si daba todavía algún metal. (Relación bm:, &gt; v1rdad1ra . . .
Madrid, 1873, 2 vols., II, 114).

riáidose al tiempo de la Conquista, dice: Torqucmada (I, 336 b), copiando

11

Saucr cita entre llu minas de Cortés, las de Motín y Tamazula; y entre las provia-

499

�l 64) no llegó a unificarse poliLa región -concluiremos con Sa~er p. Colimotl Tecomán Tepetitango,
,
, y al
1 t" mpos prccortes1anos.
ricamente en os ie
. . distintas e independientes entre Sl.
•
Cihuatlán y Alima, eran provinc1~
.
·en se quejó ante Cortés de la
guna o algunas, dcpendient~ del azonct, qui
.
. , d edaton·a de illaf uertc.
, d
.• ,.
mvaston epr
.,
- didas ·'por v1a e giron
Todos lo valles y provincias deTla regi;"1 q::aron unificados a raíz de
las de Amula, Zapotlán, Tuspa y am~u ~• -d"cc Lebrón de Quiñones.
"E I dichos valles y provmoas
i
• ...: • ..1:...
la conquista:
os
.
. . de Colima y es todo una JUruua;•
se intitulan todos generalmente la provm~1a. "
ci6n del Alcalde Mayor de aquella proV1nc1a .
.,

Chimalhuacana tal' ce de {undamemua

IMAGE ES DE SEBASTIA

LERDO DE TEJADA

Prof.

XA\tt.R TA\'ERA Al.FARO

Universidad Ycracruzana

En conclusión: la Coníedcrac1~n h bl
·mplemente del Jalisco Antiguo
en las fuentes históricas, y es me1or a ar s1
0

LA PECULIAR c0Nmc1ÓN de las luchas políticas exige un clima e pccial en la
opinión pública que permita derrotar moralmente a los contendientes. Exig
un mínimo de ingratitud y un abultamiento de los datos en Jo argumentos
que se esgrimen contra lo enemigos. De tal manera ocurre esto en la política
y a tal grado parece ser necesario que tales actos hay que juzgarlos con un
patrón bajo una lente ética muy especial. La politica resulta de aqw un
juego, mas con sus reglas propias, y quien las transgreda tendrá que pagar caro
su pecado o la falta cometida. Solamente de esta manera podemos explicamos el hecho de que a un hombre o un partido que apenas ayer eran vitoreados, hoy se les injurie o se les postergue para mañana dejarlos sumergidos
en el olvido, aunque a veces en ciertos cao;os muy especiale , más tarde se les
vuelva a glorificar.
Tal es el caso de don Sebastián Lerdo de Tejada ministro de] presidente
Juárez, uno de los "inmaculado " d Paso del Norte y más tarde presidente de
los Estados Unidos Mexicanos. Sebastián Lerdo de Tejada ra un politico.
conoda las reglas, supo el jucao y se sometió a la pena provocada por la
transgresión. Tuvo el éxito en sus manos, sabore6 los aplausos y los vítore .
contó con la confianza de la opini6n popular y también pag6 con un de •
ticrro volunlario, después de su caida, la violación de las reglas del juego.
Pero ademá supo de los feroces ataque de sus adversarios, del abultamiento
de los datos y hechos, de la calumnia elaborada por sus contrincantes políticos, pero también después de su muerte fue glorificado por sus contemporáneos, cuando ya no ofrecía peligro alguno para aquellos que lo habían
combatido.

Precortesiano. 25

z tlin Tu,pa Amula y Tuxca.cUC$CO, ''preeisamentt las palf'
cins J las de Taroazula, ,..__
apo •H •( p 88-92
' )
....
sioncs occidentales dd viU'o'na p . .
. e.in
J 1 DbtLA Gursr: Ap1111III ,u Magnifica bibliografía sobre el Chimalhu~
en . l . 67 ss
la Historia de la lgltsia en Guadalajora, Mboco, 1957, ,
.
A

Ocurre pues, que a don Sebastián se le ataca aun después de su derrota
política, aun después de su violenta salida del pais y estos ataques hecho:;
en la prensa de la época son los que han distorsionado la verdadera imagen

501

500

�h::~~¡f:.~

de Lerdo de Tejada. Los pe~ódicos conftem~oráneosdded:~
la . . •
ública una ne a ta imagen e
t&gt;n el seno de
oprmon p
1 ob . , n del régimen que se inauguraba en
la necesidad, para lograr la tota apr __ ac10
Te'ada de ensombrecer
d !877 de oscurecer el prest1g10 de Lerdo de
J
,
mayo e
'
. .
.•
f d . ustificar plenamente la revue1ta tuxlos actos de su adnumStcacion, ª ~n e J D'
habia sentado plaza
. d
lt
la figura de 1az que ya
tepecana, a fdmsd el ~a oce:e~e la revuelta de La Noria dirigida en contra del
de revoltoso e e a ep
presidente Juárez.
_
d d L rdo de Tejada es muy lastiL . gen que en estos ano nos que a e e
.
lffia
d
•
ón
posible
entre
ella
y
la
antenor
al
ano
mosa y no hay punto e comparac1

ª

18?5·
nos ha deºado la prensa es terrible, mas no es una imagen
La unagen que
J •
ella podemos advertir ·arias facetas
que presente un solo aspecto smfo que en
hizo de don Sebastián Lerdo de
que matizan el grotesco agua uertc que se

de

Tej~da.
d l h •d de la ciudad de México del licenciado Lerdo de
D1as después e ª m ª
.
1 Díaz contaba en su
Tejada afirmaba la pr~°:53 de 1
e;~ g::;inión pública, la que
favor con "un poderosmm_o e , i
q l uclillo de Tuxtepcc era visto
le prodigaba su apoyo y simpatías, pues eaf~ b Cé ar Díaz "animados
' .
aladín de la libertad. Por esto, mna a
como un P
•
1 dio que abngamos a
por el amor sincero que profesamos a la patna i:J·e oDíaz no se declaraba
.
'a.más hemos sido lerdistas". Aunque csar
.
l
os tiranos, J
.
•
'd aba puramente mexicano, agrega
· rfi ·
· · Ies1sta
sino que se cons 1 er
. ,
ru po insta rn tg
l
la
. . 'endo los me1·ores caminos.
patna s1gw
•
l d . feliz a
que su deseo es e e ver
.
da esa felicidad del pa1s que
y l rensa mexicana de la época ha visto encama
.
,
ª Panhela
·
y en su caudillo que sena
tanto
César D'1az en e1 P Jan de Tuxtepec
.
,,1 realizador de Ja "regeneración" de México.
•
1
"' Así Porfirio Díaz representa el de eo de ver 1_ogra da I; paz
-que e propio
d
d la patria.
D' había roto- y la felicidad de los mexicanos, e eseo . e
. t"
iaz
d' • de Díaz que era un "esclarcc1do patno a
erá por esto por lo que se ua
n deseo ue estaba en el concenso genepuesto que trataba de llevar cabo lu
6 qde la patria. Mientras que de
d
pennanec1a en e coraz n
• di
ral, un es~o que .
S b ti
Lerdo de Tejada resultaba ser un m •
Díaz se forJa esta imagen, e as n
tri con su tiranía porque
viduo odiado puesto que había enlutado. a la pa a
~o había

~:n::f~~~l ~~e

.ª

t:;:;:•

no había logrado que _los mexicanos r~:l~aran ;s
;:rq::mo Lerdo
dado paz ni felicidad smo amargura y gnmas. ' .
.
~ por el conno hizo nada por cumplimentar el deseo de la patna, ~mo qu
trario, lo contravino, Lerdo resultará enemigo de la patna.
• MR., 25 Nov., 76.
• MR., 25 ov., 76.

502

Esta idea se volverá a exponer de varias maneras matizándola cada vez con

diferentes tintas. Es como una piedra arrojada aJ agua, Ja.s ondas que se
producen van dando un a pecto diferente pero siempre en sentido concéntrico al golpe. Así, Juvtnal diría que tanto los porfiristas como los igle istas
representaban al pueblo contra el opresor. Es decir, juvenal ve en Iglesias
~¡ presidente de la Corte metido a revolucionario-- y Díaz a los bayardos de la libertad y en ebastián Lerdo de Tejada a un terrible opresor.
Solamente ellos, se dirá, unidos, saldando dificultades y diferencias, dejando
de lado toda idea mezquina y ambiciosa podrán constituir un nuevo gobierno que acabe con ''la empico-manía", y en el que imperen la libertad,
la ley, las garantía~ y se dé impulso a las fuentes de riqueza nacional.3 En
este nuevo enfoque que se hace de manera rápida sobre la administración
de don Sebastián, se presentaba a éste como un "opresor" que solamente había
fomentado la "empico-manía" sin impulsar, en cambio, las fuentes de trabajo. Y ha de decirse que como ''opresor" que ha sido Lerdo de Tejada ha
acabado con la libertad. ha saltado por sobre la ley, y en su afán de ejercitar su tiranía ha violado las garantías. En su pasión desenfrenada por 1
poder ha conducido a la patria a la infelicidad. Y aqlÚ han de tocarse las
ideas d,- Juuenal con las de César Díaz.
Este tipo de hombres nefastos para los pueblos, como don Sebastián, tienen
que desaparecer, tienen que ser quitados de en medio por los medios que
sean, tienen que dejar el sitio para hombres probo . Y, en estos argumentos,
han de encontrar, los periodistas de entonces, la coyuntura para justificar la
revuelta emprendida contra eJ "tirano", y para exigir a Poriirio Dfaz y a
José Maria Iglesias la persecución implacable del "déspota'' y los suyos.• Po:·
ello la re\'uelta tuxtepecana es vista como una revolución que va a regenerar toda la vida nacional, que va a acabar con los vicio políticos que cn:ó
el Ierdismo, que va a ceder el lugar de honor a la ley, que va a ~espetar las
garantías que la Con. titución otorga a los indhiduos; en fin, que va a in taurar, plenamente, la democracia en México y va a inaugurar una época
feliclsima de paz y pro peridad. Para lo rar todo esto se pide energía al
general Díaz para que elcctivamente se realice una auténtica "regeneración'?
A esto se debe el desbordante optimismo que se propala, a través de la prensa,
cuando se pone en vigor el Plan de Tuxtepec, pues de esta manera, con
tal fórmula "muy fácil será la organización de un gobierno liberal y justiciero
1

MR., 25

·ov., 76.
' MR., 25 Nov., 76.
• Co., 27 ov., 76.
1

503

�, " rcp resentada durante Jar.
•
1a hidra de la anarqma
que destruya para 51empre
..
por Lerdo de Tejada.•
gos meses
.
. tada ues ella ha tenido un so1o pemaLa revolución va iendo aclima
~ 1 partido lcrdísta con su jefe; al
dí
•--.L.
miento car na l" que . fue. el
, derrocar
•bl ª todas las elecciones, suplan.,.._,
.
l d'
e ttramzo al pue o en
. '('taba el
parudo er ista qu
.
,
. tó las tarifa. v que . ,gn1 1
al voto público, al part1~0 _le~1sta que , o
.
_, os "el ~
ara lo contempor.me .
El partido de don Sebastian reprcsent ' p . , d"l contrabando el centra. d tri les la protecc1on '"
'
•
polio de las empresas 10 u ª '
d la federación y de la democraaa".
,
bl
con él la muerte e
.
'--Lt..
lismo mas detesta e y
. , " h b' combatido tan eficazmente,
.
¡
¡ " evoluc1on a
E te parudo a que a r
.
" ara má tarde transformarlo en um
erigido "el despotismo en el gobierno . p
de la libertad". La "revolu•
. , "h' , rita velada con d manto augusto
,
d . istraci6n
tirama
ipoc
.
L d " e cuando combat1a la a mm
ción" combatió al parudo de 'der o qud1'cntc alucinaba al pueblo con beUol
.
un paru o preten
.
la
... _.
del señor Juarcz, y era
l
·1 ograma de la ley, para bur rse ua
.
roclamaba mu . a to t pr
d'
cuando
discunos y p
hasta reím\ de us ,scursos,
.
bl rasgar u programa, }
.
, . •· 7 A te esta
mismo pue o,
. 11 , . . ·adir los puesto pubhcos .
n
d
·
de
la
patna
ego
ª
ID\
• , "?
para esgrac,a
,
. .T
. la "revoluc1on
. ¿ C6IDO DO
.
. cómo no hab1a de JU t1 icarse
e DO
sene de caN'os ,
. d la salvaci{m? y por otra part '
había de verse en Tuxtepcc el cannno e
,
post'bilidad de salvacióll
d Tuxtcpec ~ ,·e1a esa
•
solamente en la revuelta e . . . de la revuelta iglcsista ya que en 111
.
b',
n los prmc1p10.
.
:.a..
nacional mo taro ten e
.
, 1 • • ; de la legalidad, dcstru-...,
caudillo, Jo é María Iglesias, . ;e1a ~ /~;~p~erdo de Tejada. La ru6n
aniquilado, hecho pedazo por . o: : ~ba con la revolución, la razón la
estaba de parte del puebl~, la taz nd . armas para arrasar al régimen de
,
rf' .
se hab1a levanta o en
" . d " abra·
teman Po mo que
.
h b' cbelado contra el dicta or
Lerdo de Tejada, ~ lg~es,as que se hoa v::1:do y hollado por Lerdo de Tejada.
zándosc a la Const1tuc1ón, al derec. . , l ' ha por Lerdo de Tejada cuando
• 1 •'
la Conslltuc1on ,e c
. .1-1...
Se reconocía la \'10 ac1on a
1 l'bertad electoral. De esta manera quc:uéste había atacado rudamente . a •
•
había uebrantado normas conaLerdo de Tejada como ~n delincuente bqaucprevisto ~n el artículo 103 de 11a
astigo se encontra
. de
titucfonales, y cuyo ~ .
to delito de \'iolaci6n a la onsutuc16n .Y
Refonnas a la Consutuc16n. E
1
e había incurrido Lerdo de TeJada,
ataque a la !ibertad ~lectora!~:nei°dei~o de traición a la patria".ª En este
llegaban a mvelar e hastabTd d de Lerdo )' de justificar las dos
afán de esclarecer la culpa 11 a
'd
e lo delitos cometidos por
.
llega, pu , hasta el grado de con., f'rar qu

dcspilfarro de la renta publica .

,

6

'ª

u-

rewe:

• MR., 28 No\·,, 76.
• Co., 8 Dic., 76.
• Co., 7 Dic., 76.

504

Sebastián podrían nivelarse con el de traición a la patria. Es decir, los suy los atentados a la Constitución habían
«¡uiparado al presidente con cualquier traidor a la patria.

puestos ataques a la libertad electoral

Por esta razón se veía justificada la revolución. Se encontraba en ella una
especie de escalpelo que quitaría del cuerpo de la patria un tumor maligno
representado por la administración de don Sebastián. Por eso 5e aseguraba
que "el principal obj to que tuvo la revolución regeneradora que araba de
triunfar, en medio del júbilo del pueblo se ha logrado", aun cuando hubiera
la opinión corriente entre muchas personas de que habría sido ''más satisfactorio poder haber hecho caer sobre el delincuente que por tanto tiempo
violara las leye y pisoteara los derecho más sagrados del ciudadano el ju to
castigo que merece''.A Pero aunque era bien cieno que a Lerdo de Tejada s
le podía y debía haber juzgado por lo· medios que señalaba la Constitución.
.IÍn embargo había una imposibilidad que venía a darle aún más fue17.a y a
justificar d mejor manera la revolución. En efecto, buscando esta afirmación
revolucionaria se argumentaba que por má que se bautizara "el delito ofirial
con el nombre de Golpe de E.1tado'' no se encontraba en la Constituci6n
"otro juez para conocer y fallar .obre la conducta del señor Lerdo, rná. que
las dos Cámaras del Congreso egún el artículo 105 de Ja,¡ refonnas de 13
de noviembre de 1874". De aquí re:ultaba clarísimo que ''mientras no fuera
juzgado el señor Lerdo por la Cámara de Diputados y sentenciado por la de
nadores a una wpensión o inhabilitación, por un tiempo mayor que el
que comprende el periodo de cuauo años, en que puede ejercer su funciones
d Presidente de la República". Ahora bien, se argumentaba que no había
llegado el caso "constitucional de falta absoluta por sentencia de tribunal
competente". De e ta manera, no habiendo una sentencia que inhabilitara a
Lerdo de Tejada, y analizando el problema jurídico desde este án ulo. él
seguía siendo el presidente constitucional y cualquier intento cualquier tentativa por derrocarlo quedaba totalmente Cuera de la Constitución. Pero cxislfa un vicio en esa falta de sentencia ante los delitos cometidos, y este vicio
Jeria el que diera la clave para justificar las revut&gt;ltas a los ojo de la opinión
pública. Esta ,·iciosa ituaci6n tenía u origen en la Cámara misma. Pues,
te explicaría, •·desde el momento en que e.xi tió el crimen de la Cámara de
Diputados, nos quedamos ·in juez competente para juzgar a Lerdo y para
IUSpendcrio o inhabilitarlo en el tiempo que le faltaba para cumplir su período
constitucional''. Por lo mismo no se podía argum ntar la falta de sentencia,
J)Ues ésta no llegó ni pudo llegar, por la au encia de un tribunal competente.H•
Ante esta situación anómala ¿qué podía hacerse? ¿qué pasos deblan ciarse
' AlR., 12 Dic., 76.
Co., 7 Dic., 76.

11

503

�.
r los vicios de la achninistraci6n la ley resul~
para derrocar a Lerdo 51 po.
dí d rrocar a Lerdo y s6lo ella, se opt•
inoperante? Sólo la revoluc16n Po a e . .
l hollado y violado. "Los
bl
1 orden Consutuciona
.
naría, podría resta ccer e rd bli ron pues a la República a insurrecc10errores administrativos de Le o o 6ga d
n los atentados cometidos por
. , hall6 su raz n e ser e
1 .
narse". La insurrecCJon
. . 6 halló su raz6n de ser en a unpoLerdo de Tejada contra la ConstituCl n,
d
na bandera y un caudillo:
.
Lerdo encontran o u
rfi
sibilidad legal para Juzgar a
1 tro fue el ciudadano general Po l•
"la una fue el plan de Tuxtepec, e o
rio Díaz.11
, . .
untos fundamentales, tres "principios ~tres p
. . . eran. "La No Reelecct6n
Esa bandera traia inscritos
. r Estos pnnc1p10s
·
vadores", opinaría un a~uc~ ista. b
dores de los Estados, la libertad mude Presidente de la Repubhca, ~ godeelrnaD. tr'to" u. E tos principios de Tux15 1
. · ' política
•
•
nicipal y la orgaxuzacion
,
•da en la opinión pública porque
tepec tenían eco en el pueblo,. t~ruan .;cogi e en los últimos tiempos había
Lerdo de Tejada con su adm1rustrac1 ~' qudi
t3 Porque Lerdo de Tejada
l
' blicos se hacia o oso.
da
defraudado los cau es pu . ' ,
us violaciones a la Constituci6n, por, h l ocl'1ar por su urama y s
h h esta•
se babia ec 10
'd
la reelecci6n en un ec 0
, d
der babia converb o a
,
.d
af
que en su an e po
.
1 por esto se babia converu o en
blecido que ~anaba del _go~lc~~. g:a::is~ al juzgar la administra_ción de
"el gran cac1que reelecc1orusta .
la primera magistratura
.
, te había llegado a ocupar
ed
Lerdo se con.1deraba que es
11
. oto tan claro que no lo pu en
. . , n con un amarme
.
"llamado par la Const1tucio ,
d L d de TeJ·ada a la Presidencia,
. taS,, Al aseen er er o
to
alegar igual sus antagorus
.
1
,, Pero ocurri6 que llegó un momen
se agrega, "él y todos procuraron a pl az . blos y éstos tuvieron que pugnar
'd
" gnó" con os pue
.
. . 'ó
en que el pres1 ente pu
S b 'án llanó la Constitución e inici
,
t en que don e asti
u
con él llego un roomen o
bl
t , l•;mo tuvo que protestar.
•
b'
el pue o y es e u ..
.
un cl.ivorcio entre su go ierno y
b~
el pueblo quedarían: se decia,
Con este divorcio habido entr~ el go iemo y 1 .do especial la clase obrera."
1 ses sociales pero en un o v1
,
rar
postergadas lod as 1as c
di
1 asalariado no pod1an espe
br s los m gentes, os
""'º
A tal grado que 1os po
'
. .
'6
" 'lo procuraba el cons ...»
lla achnmistrac1 n que so
do
d
remedio alguno e aque
t " lT Golpe tras golpe es asesta
mento de sus ren as .
d sin
de estampillas, para au
lí . que a pesar de haber llega o
·able y execrable po tico
d ta que
a Lerdo, d espreci
.
. d l República, fue tal su con uc
tropiezo alguno a la Presidencia e a

ª

ª

Co., 13 Dic. 76.
,. Co., 8 Dic., 76
11 MR., 20 Dic.., 76.
" DV., 19 Dic., 76.
" VM., 19 Dic., 76.
11 HT., 14 Dic., 76.
n MR., 21 Dic., 76.

u

.

•

dejó a la nación con tocias sus fuentes de riqueza cegadas, con su joven generación agostada en el ardor de los combates, por lo que "presa de mil elementos
desgarradores y esencialmente disolventes" tuvo que abrir su propia sepultura, tuvo que arrojarse a "su completo extenninio". 18 Esta explicación que
daba Julio Zárate venía a estrechar más el círculo de juicios sobre Lerdo de
Tejada, viene a precisamos más la imagen que sw contemporáneos formaron
sobre el presidente fugitivo.
Mas Lerdo de Tejada, para poderse empinar como "tirano" tuvo necesidad
de corromper todo aquello que le rodeaba, para poder gobernar tuvo que
apoyarse en agentes criminales, por esto los hombres "m:ís obcecados en el
crimen eran elegidos para gobernar". 1 º Los gobernadores de los estados no
eran sino agentes incondicionales de Lerdo, por ello. y no existiendo un vínculo entre el gobernante y el pueblo, aquél simplemente cumplía con los caprichos d • Lerdo de Tejada a quien le debía el gobierno, destruyendo de
esta manera las instituciones democráticas emanadas de la Constitución de
1857. Así aunque don Sebastián contaba con ejércitos disciplinados y bien
pagados ocupando la mayor parte de las poblaciones más importantes de la
República haciendo creer en el triunfo, la "opinión pública que es el elemento má poderoso en todo el país era enteramente adversa a Lerdo y de
mil maneras se mostraba favorable para la revolución, que era la causa del
pueblo". Por tal motivo se veia fortalecida la revolución que, aun cuando
no contaba se dice, con elementos, libraba combates con los ejércitos lerdistas.
Lerdo en tanto, se hacía más despreciable pues "levantaba ejércitos, apelando
al odioso sistema de la leva; imponía contribuciones extraordinarias para
hacerse de recursos".
De esta manera. la opinión pública aclama "con una spontaneidad sorprendente al General Díaz, así como también despreció y rechazó al vil tirano Lerdo". 2º

Mas la situaci6n de Lerdo en el poder, durante los últimos meses, sólo pudo
lograrse a base del cohecho y la corrupción. fochos son los militares, entre
el grupo I rdista, "que deben sus ascensos a lo degradante de su conducta".
Ellos son los ase inos de "Donato Guerra, de Vclarde, de Molina, de Bonilla,
de tantas \'Íctimas sacrificadas en aras de la ambición de don Sebastián". 11
También se aseguraba que Lerdo supo rodearse de "hombres venales que
en el Congreso y en los puestos públicos contribuyeron a íalsear el voto popular y a consumar la obra inicua que se propusiera llevar a cabo el ex-

• Li., 7 Dic., 76.
• MT., 4 enero, 77.
• MT., 13 enero, 77.
" MT., 20 enero, 77.

507

506

�dictador". 22 Estos hombres qu formaban el Congreso eran una especie de
"ahijados del gobierno", formaban unas cámaras fabricadas por Lerdo "de
una manera audaz y con sarcasmo de toda la nación" .23 Era un Congreso
de peleles; de hombres electos no por voluntad del pueblo, no por el ciudadano que hacía uso de su derecho de sufragar, sino por el "gran cacique",
por el gran elector que era el "déspota", el "tirano" Lerdo de Tejada. Este
fue el sistema seguido por don Sebastián para poder obtener la aprobaci6n
del Congreso a todas las violaciones que cometía a la Con. tituci6n, defraudando con ello las e. peranzas que la nación había puesto en él. Ma en su
ambición, y apetito de.medido de poder, Lerdo de Tejada no paró allí. No
sólo confeccionó a su antojo el Congr ·o: con legisladores "ahijado", no s6lo
impuso gobernadores a lo stado para que éstos corrompieran a su vez a
las legislatura,; local y atropellaran el derecho con a~ado en el ayuntamiento, sino que conompió a los funcionarios públicos para hacer pedazos
a la Conslitución del país. Ma Lerdo, en u "fune ta administración", tenía
la nece idad de ocultar a la faz del pal&lt;- los atracos que ·ometfa a las leyes,
las violacionc a la Con tituci6n, la corrupci6n de su régimen. Lerdo de
Tejada se , ía obligado a tender un velo. una cortina de humo ante los
ojos de la opinión pública para que ésta no se diera cuenta d la magnitud
de los hechos político de su admini ·traci6n. Tenía que preocuparse por
escamotear la verdad, tenía que hacer creer a la opinión pública que su régimen se sometía a la Constitución, que había un pleno respeto al pacto
federal, que el poder del pr idente de la República no rebasaba loe; límites
que la Constitución le ~eñalaba, que había plena independencia entre los
tres poderes de la Unión y que el Ejecutivo no intentaba siquiera romper el
equilibrio producido por la fuena especial de cada uno de los otros dos poderes. Lerdo de Tejada tenía que ocultar a los ojos de la naci6n el control
que había adquirido como jefe del Ejecuti\"o sobre el poder Legislativo. tenía
que guardar la apariencia de una pcrfecta democracia. Lerdo de Tejada
tenía que justificar las medidas de política fiscal, tenía que hacer creer al
pueblo que eran provechosas para la economi.a del país las actitudes asumidas
en su política hacendaría. Para poder justificar todo esto, pen. aban sus con·
temporáneo , "había logrado corromper a casi toda la prensa de la capital
y de los Estados". u

De esta manera no !ié&gt;lo se veía en Lerdo de Tejada al corruptor de funcionarios público· sino además al corruptor de la prensa. Con tal cargo se ernpe,. MT., 13 enero, 77.
-.. PV., 28 Dic., 76.
" S., lo. enero, 77.

508

queñecia mucho más la figura el don ebastián .
.
Uos días se tt&gt;nía acerca de la prensa
. , d'
ya que la idea que en aqueldea tomada del lib ra1··
peri~ •ca era rnuy especial.
e 15mo, era con 1derada 1
poderº que podía a su \'ez eofre ta
I
a prensa como un "cuarto
·
n rse a os otros tres pod
por la Constitución . por lo .
.
eres establecidos
.
•
nu mo s1 era un cuartO pod
a la opinión pública debería
er que representaba
urdo de Tejada o cualquie~ª:tner
plena autonomía. Ahora bien, si

:1ª

'.ª

corrompía o la perseguía, el atenta: ;~lt::nte cohechaba a
prensa, la
pues se estaba enmudeciendo n d
de una monstruo idad cnonne.
.
a a menos que a Ja
· '6
, bli
·
mismo podemos asegurar que el car J
d
op1m n pu ca. Por esto
su afán de corromper 3 la pre
g~ anza O contra Lerdo consistente en
nsa, verua a los ojo d ¡
• .6
, .
empequeñecer mucho más la fiwura d ; él
e a opmJ n publica, a
Ah
b'
o
e aqu .
ora ten, en aquel clima de
. .,
,.
la posible libertad, rayana a veces,~ta~: ~l~nca, la prensa gozó de toda
~e ambiente de libertad pennitió :e ~¡~~~Je, ~~ atacar al presidente.
O
116n de ideas del partido conse d q
pen6dicos, órganos de difurva or, se sumaran a lo t,:in
d 1 .
Los ataques de los conservadores
11
s ª-iues e os liberales.
.
egaron a mostrar el p f d
. .
que esa facción guardaba contra el
'd
ro un o resenbJlllento
ritucional las Leyes de Reforma. :es~ente que había elevado al rango con.ssolamente se lanzan contra Le d' .
desahogo lleno de fogosidad, no
" o sino aun más
t el
.
aquellas leyes. En efecto los r..dacto ' d I V ' con ra
propio autor de
~ · •
'
..
res e a oz de J.{' · h
, •
su 1elic1dad por el triunfo d p n· . D'
eJOco acen publica
e O ino 1az y le b · d
ad ·
que él es el "presidente pro-.·isioaal
.
nn an su hes16n puesto
a los dos últimos déspotas
. . que nene el mérito de haber combatido
p
que eJerc1eran la presidencia•• u
ero este ataque no es único dfa tras día J
• ••
vadora han de hacer referenc:i~ L d
os penódicos de filiación comer¡
a er o, y a veces a Juáre
'L

e;e

os peores gobernante~ que había tenido M, .

Z,

supomc11dolos

hasta el

grado de negarles a los do estadis:;:~ Este a~aque ll~ga más allá,
por sus gobiernos cuando an n . 1
olerancia y la libertad dadas
'
u can os conservado
6 .·
a 6n activa en la vida política po
'd
re su pr xuna participa""""'"
r con5i erar que sólo con el ' ·
,,....... ,o, que ha abierto las puertas l d
.
regimen tuxtepodr'
1
.
de que se les respete, intervenir co a , a·t emocrac1a
l . '
an, con a segundad
O
M I
n CXl en as Justas electorales.
as os ataques a Juárez utilizando a Lerd
parten del seno del partido
d
T O ~mo pretexto no solamente
conserva or
amb1én algun
'ódi'
ral es lo hacen. Así al anunc1· ,.,,...,
... co
. 1
os pen cos libeD'
'
- - n gran agazara
· .
132 va a suspender las aduanas
Y ~ptl~o que Porfirio
abolir las alcabalas se
terrestres, y por COllSlgwente, se habían de
,
comenta que de hacerse t 1
..
.
apoyo de la opinión ues si . .
. a cosa mereciera todo el
tituci6n ya que muc:Os de ~ruf1~ ¡~ ~staurac16n, en ese renglón de la Conss prmetp10s consagrados en ella han sido violados
11

VM .. lo. Dic., 76.

509

�desde 1857 hasta la fecha''.~G También se dice, desde el fondo mismo del
tuxtepecanismo, que resulta triste confesar que basta ese momento "los destinos de México han sido confiados a hombres que por su ineptitud y falta
de buena fe para gobernarno , no han abido corresponder a los deseos del
mismo pueblo que los ha elevado"; y se agrega, unos como Juárez, "por no
haber tenido la suficiente energía para deshechar los consejos del círculo corrompido" que lo rodeaba y otros como Lerdo "por haberse dejado llevar por
sus ruines pasiones y falta de patriotismo". 27 Solamente, se confía, el general
Díaz no caerá ni en una ni en otra de las lamentables situaciones, pues tiene
la energía suficiente para gobernar y los principios más nobles son los que le
han lanzado a la lucha.
Porfirio Díaz era en aquel momento el astro de la política y todo se ensombrecía a u derredor para que surgiera refulgente. Se creía en los propósitos
de la revuelta de Tuxtepec; se confiaba en que todo cambiaría, en que las
in titucioncs entrarían de lleno a los linderos de la democracia y la Constitución, y cuando se hablaba de esas esperanzas, se contrastaban ~empre con
la administración de Lerdo de Tejada a la que, como hemos visto, se le ensombrecía mucho más de la cuenta.
La larga lista de adjetivos qu se lanzaron al rostro de don Sebastián fue
di minuycndo a medida que el tiempo transcurría. Hubo, digamos, una especie de sordina, quizá hija también de la comparación hecha entre el régimen
de Lerdo y los frutos de la política del porfiriato, que fue menguando la virulencia hasta que ésta casi lleg6 a desaparecer. Con el transcurso de los años
se empezó a preocupar la prensa por las pacíficas actividades de Lerdo como
de terrado, y toda aquella andanada de ataques pareceóa ya olvidada.
Empero, a pesar de las rectificaciones, a pesar de los pasos atrás, que con
el tiempo diera la pren a , nos dejó una imagen muy precisa, un retrato muy
claro de Lerdo de como lo pre~cntaron los hombres después de su caída.
Con trazos precisos nos han dejado un Lerdo de Tejada: ''tirano", "cruel",
"egoísta", "usurpador", "corruptor", "irrespetuoso de las instituciones y la
Constitución", "ambicioso", "deshonesto", "intrigante" y "autocrático". Con
estos datos nos queda de Lerdo una imagen desesperante, angustiosa como la

IGLAS

Co.:
HT.:
Li. :
MR.:
MT.:
PV.:
S. :
VM.:

El Combate.
El Hijo del Trabajo.
La Libertad.
Monitor Republkano.
Monitor Tuxtepecano.
Pájaro Verde.
El Siglo XIX.
La Voz de México.

de los aguafuertes de Goya.

• MR., 29 ov., 76.
n MT., 5 enero, 77.

510

511

�HISTORIA DEL ARCHIPil!LAGO MALVINERO

JosÉ ToRR.E REVELLo
Buenos Aires, Argentina

I
DESCUBIUMIENTO

Sr.crúN LO DEJÓ ESCRITO

1

Luis Antonio Bougainville, intrépido navegante fran-

cá y primer ser humano que intentó colonizar las islas Malvinas, el descubridor

del archipiélago sería Américo Vespucio, quien lo habría efectuado en 1502,
en ocasión del tercer viaje que realizó a nuestro continente, navegando en
esa circunstancia bajo bandera portuguesa, tesis que asimismo sostuvo el profaor Kohl.'
En el siglo pasado, se ha sostenido, contradiciendo la afirmación del marino
1 El arcb.ipiélago malvinero mi constituido por dos grandes islas llamadns Soltdod
o Mlllvina del Estt y Molvina. dtl 01:st1, separadas por el canal de San Carlos y lo

Ílltegran adcmb, más de un centenar de islas menores e islotes. Su fauna y su flora
de la Patagonia, a la que se encuentra unida por la plataforma
submarina o i6calo continental, guardando desde el punto de vista geológico y morfol6gico, una estrecha unidad. Su superficie ¡e fija en 11,718 kilómetros cuadra.dos,
distando 550 kilómetros de la parte continental a cuyo siJtema pertenece. Se encuentra
IÍtuado entre los 51 º y 52º50' d latitud Sur y entre los 57°30' y los 61 º20' de longitud
Ocatc de Grcenwich. Cfr.: AousrlN E. R1001, Las Islas Malvinos, reseña g,ogrt!fica. y
r,ológiea, en Bol,tln del Ctntro Naval, Buenos Aires, 1938, tomo LVII, pp. 241-264
'1 Fmu.,co A. D1,us, R11,ño g1ogr4fica d, las Islas Moluina.s, Buenos Aires, 1955.

1t rdaciona con la

1

L. A. BouOAINVILU, Viaje alrt:dedor del mundo por la fragata del r,y la "Bou'•as,'' )1 la fusta la "Estr,lla" en 1767, 1768 )1 1769, Buenos Aircs-Mb.ico, 1946, aelUnda cdici6n, pp. 23-29 y 59 y ENlllQUE Rutz Gu1ÑAzu 1 Proas d, España ,n ,1 mar
1114ftll4nieo, Buenos Aires, 1945, pp. 87-88.

513
lffl

�· ·

cartog'raio y nave-

islas avistadas en u viaje por el insigne
J
francés, que ~as
llamadas actualmente Georgias del Sur.
gante Uorenbno, fueron las
al
ce iremos l!Jl.l)Oniendo cronoló. . d di .
fuentes a nuestro can ,
. S1gmen o, ,ersas
. u-ando el archipiélago malvinero en el ~anscuno
g1camente como se fue regis ráf
d 1 más distintas procedencias.'
del siglo XVI en cartas geog icas e las
ta geográfica -que reprodujo
do que 1 en a car
1
Agreguemos a o e&gt;.-p~sa
le señala como año de ejecuci6n
1
ordenskioldc Petrus Apianus,
ª. te;; 1 . a detalle que también se reel de 1520- aparecen sít ~~das ~as JS as . a v:o 'y en el de 1523, ostentando
.stra en los globos de choner e ese mismo .
das en el mapa

ª

~

leyenda Insule delle Pulzelle. I_g:al~~~:~i:1::~e~~l'::mo integrante de
de Antonio Pigafetta, que acompMan ª11 , n donde se dio a conocer por
&lt;l' . , de Hemando de aga anes, e
. ortal
la expe ioon
.
'd d 1 estrecho que \leva el nombre de su J1l1ll
primera vez en u mtegn a
descubridor.~
h ber sido Vespucio el descubridor de las Mal~
En el supuesto de no a
d d da alguna que una o vanas
--como aducen algunos autores-11 no que_ ªtaroun las islas y las reconocieron
di ·6 de Maga anes avis
.
naves de la expc Cl n
.
·ech
arúcularmente, el llamado navto
durante su navegaci6n hacta el est1
o, y ~ . .
b
.
l · dio su prumbvo nom re.
San Ant6n o San A.ntomo, que es
1...:. •
aJ el capitán
.
. r do en temas de uutona nav '
Un marino argennno espeCJa i:,.a
b',
ocu 6 del descubrimiento de
de fragata Héctor Raúl Ratto, que 1,am ien se el ~arino portugués, al ser1 islas Malvinas, llegó a la conclus16n de q_ue
,
brado S011
as
b
Gómez siendo ptloto del navio nom
vicio de Espana. Este an
b .'d
circunstancias que se apartó en el
,
verdadero descu n or, en
I cabo
Ant6n, sena u
d' . .
a las Molucas -por e
estrecho del resto de la armada, para _irlla1gielr~ de mayo de 1521. Otro tanto
E ronza- retomando a evi
d d
de B~~na - sped
, en 1526 con la Anunciada, nave que al man o e
ocurno anos espues,
•
..
. e
Pedro de Vera debió recorrer el mismo itmerano.
.
poner que Amfoco Vespucio pulD
• Vamhagen (1865) fue el pnmcr autor enubsu' d d'cha '·'- por 54· di, latitud.
· d I s "dese nen o I
U1j,I
término a dicho viaje en Georgia e_ ur. .
pareen Madero (1891), Hupes
o sea más de lo que dijera \'espueio. S1gu.1e;;;~ d~ pr1limin11r en A&gt;tb1co Vzspuao,
(1892) y Fi~ke ( 1892)''. RoBE~'l'O LEVILL~~~:s •"d:;ubrimi1ntos, textos en itolia~o, ,,.
EL Nuevo Mundo, cortas _r1latav9a5s/ sw4;1111 R~1z GurÑAZU, Proas d, España, Clt,, Pl'pañol , inglls, Buenos Aues, l
• p.
y

• cit p 23-39.
islas
• Rutz GUlÑAZU, Proas de Espana,
.. 6~' Scho"ner de 1515 aparecen unas
E J I bo del cart ts• ... o
•
'
la
• Jbid., PP· 63-78. n e. g o
tentan la leyenda s,pli formoss, isul,; Y en el
identificables con las Malvinas, que os
.
año se encuentran unas islas coa
carta geográfica de Gaspar Vogcl, de t•se mismo
'
•

23-39.

b . . t d,t archipi"ago de Malvinas d~b, -~
El ~e!c11Vrim1en o La Prensa, Buenos Aires, 17 de Junto
n11rSd al piloto G6m,:, o al ca¡,rt ..n
en

nombre Ins. G,mmarum.

• HtcTOA R,.ÚL R.ATTO,

Para robustecer su ase1to, expuso el autor referido las razones de orden
técnico que le permitieron hacer tal afirmación, preguntándose si existían
indicios para ellos. Seguidamente señaló que se registran en las cartas de
Diego Ribero, eximio cartógrafo portugués, que en 1523 ingresó en la Casa
de la Contratación, de Sevilla, con carácter de cosmógrafo real y diseñador
de cartas náuticas,1 en las que se habría inspirado Alonso de Santa Cruz, en
el mapa que, con respecto a la región del estrecho de Magallanes, incorporó
a su Islario General de todas las ülas del mundo, en el que figuran con la
denominaci6n de Islas de ansón, indicando que fueron descubiertas por la
armada de Magallanes, cuando los navíos iban en "demanda de la costa adelante habiendo allegado y descubierto unas yslas que están al Oriente del
puerto de San Julián", a las que pusieron por nombre Yslas Sansón y de
Palos. Esta carta corresponde al año 1540.1
Como hemos expuesto, con posterioridad a 1520 es cuando la cartografía
relativa a la parte austral de nuestro continente -que ha llegado a nuestros
días- comienza a reflejar los descubrimientos que e iban sucediendo, permitiendo así a los cartógrafos ajustar sus cartas a la realidad geográfica. Esa
evidencia gráfica de las islas en la cartograíía de la época, señala el conocimiento veraz de archipiélago por marinos que habían navegado en aquellas
latitudes.
Años después, en la carta llamada de Castiglione, 1525-1527, aparecen

las Malvinas con la leyenda Islas de los patos e I(sl)as de S(an)son. Esta
carta es de origen español y se encuentra ejecutada al estilo de los padrones

reales, que se realizaban en la Casa de la Contratación de Sevilla. Con el
nombre de islas de Sansón y de los Patos aparece en el mapamundi, anónimo
de Wcirnar de 1527, que se atribuye a Diego Ribero. Como enseguida se verá,
Sans6n no es un nombre inexplicable, ni antojadizo, sino una versión errada
de S. Antón, o sea San Antón que lucía la nao del pilto Esteban Gómcz.
Teniendo en cuenta la facilidad con que se confundía en la época el tra:,.ado
1934, año LXV, núm. 23,483, cuarta secci6n, p. 2. Ampliando ese estudio, public6
H,cia una doctrina arg,ntina sobre las Malvinas, en Boletln del Centro Nav11l, Bu_enos
Aires, 1938, tomo LVI, pp. 711-723. Insisti6 sobre el tema, en el capítulo D,scu.bri•
mit11to dt .Malvinas y las ti,rras australes del contin,nt,, en su libro Hombr,s de Mar
111 la HiJtoria Argentina, edici6n aumrntada, Buenos Aires, 1941. Sobre la obra de
este malogrado autor, puede coruulmrse JosÉ TORRE R&amp;VP.LLO, Bibliogro/la del capitán
d, fragata don IU,tor Raúl Ratto, Buenos Aires, 1956.
' JosÍl Putroo Run10, El Piloto Mayor d~ la Casa dt la Contrataci6n, Sevilla, 1923,
(hay una segunda edición).
' FaANZ R. V. Wrnssr.R, Die Karten von A.m,rika in dim "Is/aire General" d,s
Alonro dt Santa Cruz:, Cosm6grafo Mayor d,s Kaiser Karl V. Mil d1m Spanisch Origillalt1:d1 ... ,

Innsbruck, 1908, p. 58.

"ª•

515

514

�rticular las mayúsculasJ detalle -señalamosde la letra t, con la s, y muy en pa
han precedido al tratar este
hab'
ntado diversos autores que nos
que ya
ian apu
b d Y(sl)a de los Patos e Y(sl)a de Sansó11
mismo asunto. Con el no~-~ e
1 famosa Carta Universal m que s,
apa~e registrado el archip1e
e~a ~escubierto fasta agora. Hízola
contiene todo lo que del mun . d .A- de. ¡ 529 en Sevilla. En la parte

:::e

Ribero cosmographo de Su MaJ~Sl~ :

Diego

n¡o

d. a·

ii cual se divide

en dos

.
. d 1
ta fgura
la s1gu1ente cyen ·
~
1
mf enor e a car
.,
h 'cieron los Cathólicos Reyes de Erptma
partes conformd a la capitulac1on queT t d ·u . .Año de 1494. Esta carta ea
}' el Rey don Juan de P~rtugadl en ~r :~ :~ extraordinario valor, por reconsiderada por los estudio. os e esa ep
•
conocía del orbe.
gistrar cuanto hasta entonces dse . 1 d S s6n y de los Patos o ~implemente
·
J nda e is as e an
1
Aparece a rrusma eye .
. S li XVI atribuida a Battista Agnese
Sansón, en la Charta fo!aui~gadtorSt bec::, Ca~to (1544) y en las cartas de
1545)
l plamsfeno e e as..,an
'
• de
( 1536. , en e
) Darinel ( 1555) ; en el portulano an6mmo
1552
Joan Francisco Camotu (
'
1 cartas de Bartolomé Velho Y
la Biblioteca Angélica de Roma (1560), ~n das G'ácomo Gastaldí (1562); en
de Diego Gutiérrez (ambas de 1561); en a e co~res nden a Joan Martines
el atlas de Georgio Sideri ( 1563) _Y e~ las qued "Sh:espcare" ( 1599-1600),
(1572, 1580 y 1587) y en el plarusfeno llama o
etcétera.
.
D
Dascensi6n, Sasii., Ctmfam, .Acenfa,
Con las variantes de islas actnfaoJ.
la Carta anónima portuguesa
e las Malvinas en
Acenfam y Alencan, aparee n
1568) en las de Fernáo Vu
( 1554-1561)' en las dt" Diego Ho1:1em ( ~5578) YJ d
, Hondius ( 1589), SeDe
( 570) Abraham Ortehus ( 1J8 , u ocus
Dourado l
,
. d J d (lS 93) Petro Plancio (1594),
bastián L6pez ( 1590) • Comeltu~ e o e
'

Bry ( 1596) • Wytfliet (1597), etcétera.

.
.
ara afirmar que fueAdemás se conocen dos cartas de suma impo~~•~¿ p magallánica, los que
ron los tripulantes del navío S. Ant~n, de la
~:~t~zaron con el nombre
descubrieron el ar~hipiélago argentm; yd;;;~o:vs de Bartolomé Olives, de
de dicha embarcación. En la carta
vn 6
parecer comoS(an)antón,
1562 se regí tra con la leyenda lilas de Sant n, par\~ E . portante señalar
l "derrola, que trazó Joan Rienzo ( alias Oli\'a), en 1 . s un6
en
carta cont con e
q ue Bartolomé Olives expresa que, para ;1"azarfsu , co'n otras cartas. En la
,,
e despue con ormo
gal l
tero del mi mo fa
ancs qu
d
.
ómo el error inicial de Sanmenci6n que acabamos de hacer, a vertimos c

i

ncuentra en d Archivo de Propaganda Fide, en Roma.
• El original de esta carta se e
OLD Periplus An essa)I on th, carlr
, .
d . Aoour Elltx NoRDENsx1
'
,
. .
b FIIWf•
Su faa1m1l lo rcpro UJO. •
dirtctions traslated from tite Sw,dish original y 897
history o/ Charls and sailing d .
1 ld cha.rts and maps, Stockholm, 1
c,s A. BATHER, with num,row r,J,ro ::::: 4~ ~ 49 y ENRIQUE Rurz Gu1ÑAZU, PrHI
(contiene sesenta cartas), vbnsc las 1
Y
d, España, cit., pp. 72.73.

516

s6n, después de sufrir cwfosas modificacionesJ vuelve al punto de partida:
San Antón, alterado inconscientemente por algún cartógrafo que al transcribir, en forma abreviada el nombre del navío que piloteara Esteban G6mez,
lo convirtió en Sansón. La demostración de lo que decimos fue planteada
por un estudioso uruguayo, Buenaventura Caviglia, aJ manifestar que concordaba con lo expuesto por Héctor Raúl Ratto, al decir su "confinnación
etimológica", señalando que el nombre de Sans6n es una adulteración de
.Santón: "en lugar de S. Ant611, por eponimia de la Nao San Antonio (piloto
üteban Gómez) ". 10
A todo cuanto venimos exponiendo. podemos agregar el testimonio del
famoso cronista Gonzalo Fernándcz de Oviedo, que en su conocida Historia
General y Natural de las Indias, finalizada en 1555, ha ándose en una carta
de marear del piloto Alonso Chaves, manifestó, al referirse a las islas Malvinas, que "desde el río Juan Serrano hasta el Cabo Blanco se vuelve la costa
al nordeste, y hay casi sesenta leguas, y está este cabo en cuarenta y siete
~dos de la línea equinocial, puesto que el piloto Diego Ribero, le pone algo
menos. y el piloto y cosmógrafo Alonso Chaves lo pone en lo dicho. Estando
en la mitad de estas sesenta leguas, que hay en la costa del río de Juan
Serrano hasta el Cabo 131anco1 corriendo al sureste cuarenta leguas, están desviada.cien la mar unas isla, que llaman de Sans6n", señalando que se encuentran "en cuarenta y nueve grados y medio, poco más o menos de la línea
equinoccial, en e5pacio de quince leguas todas cinco". 11 Indudablemente que
la latitud señalada es errónea, como es frecuente en las narraciones de los viajeros1 cuyos textos sirYieron de base a los co mógrafos y cronistas de la época,
como en el caso presente.
Multitud de pruebas lúst6ricas y cartográficas españolas del siglo XVI,
señalan que las islas Malvinas fueron descubiertas por marino españoles y
• BUEl'J.\VE:-.TuRA CAVIOLIA. Esptjismos provocados por los supu,stos "D,l Cano",
1523, y "Mapamundi" Urngmtnlo] MDXXX, en Procttdings o/ th, Eighth Am,rican
Scunti/ic Congr,ss, Held in Washingto11, May /0-18, 1940, Washington, 1943, volumc

IX, Histo,y and Geography.
11

GONZALO FrutNÁNDU ca Ovmoo y VALDÍ:S, Historia Cen,ral y Natural d, las
lidias, Islas y Ti,rra Firm, del Mar o,,ano, fadrid, 1852, tomo II, p. 113. Con ruJ)ceto a los errores de graduaciones en los documentos del siglo XVI, véase Juuus
GotBEL (HIJO ) , La pugna por las Islas Malvinas, un tsludio d, la lli.sloria ltgal )1 di,1omática, Buenos Aires, 1950, p. 20. (La edición príncipe de esta obra, en idioma
Íllglés, fue rdjtada por la Universidad de Yalc, en 1927 ) . Sobre la importancia y valiora contribución que representa esta obra en el problema mal\inero, viasc TzODORo
C!An.Ln-Bo,s, Un libro norltamericano sobr, /4 eu,sti6n d, las Malvinas, en la obra
de la que es autor titulada Costa Sur y Plata, Buenos Aires, 1939, pp. 49-101.

517

�bre y con las variantes Sebaldes, Stbaldinas, Sibaet
cen en cartas de los siglos XVII y XVIII.ª
de Bau, etcétera, apare-

bautizadas por ellos, al representarlas en mapas y cartas náuticas de indiscutible autenticidad. 12
Sesenta y dos años después de figurar r presentado el archipiélago argentino, los ingleses pretenden señalar como supuesto d cubridor de las llamadas hasta entonces isla.~ de Sans611, Patos o San Antón al marino inglés
Juan Davies, que con la nave Desire, que integraba la flota de Tomás Cavendish1 las habría descubierto el 14 de agosto de 1592. Otro supuesto descubridor sería el corsario Hawkins, que con el navío Daint)• las habtla hallado
nuevamente el 2 de febrero de 1594, bautizándola~, en honor de su reina,
con el nombre de Hawkins' Maidc11-land. 1ª
El navío holandés Geloof (Fe), al mando del capitán Sebald de Wttrt,
que integraba la armada comandada por Jacob Mahu -que había actuado en el Pacífico, sobre la co. ta de Chile, con resultado desastroso para la
empresa, por cuanto de los seis navíos que la componían, s6lo el mencionado
volvió al puerto de partida- al retomar a Gorée, de pué · de recruzar el
estrecho de Magallanes, a los tres días de navegación, en 24 de enero de
1600, avistó tres islas que se orientaban del noroe te al sureste, que se 1'gistraron en el Diario, bautizándolas !les d Sebald de Wcert. Con ese nom-

· ·, f unciones
.
Es Un 1estudioso •sueco
, • qu e CJerc10
de director en la B'bli t

d
toco mo, publico en los comienzos de nuest
.
. t o cea e
relacionados con las empresas marítim
ra ~enturia, valiosos stuclios
tas de la Mar del Sur (Paclfi"co)
- asl yd comerciales francesas en las cos, sena an o con toda
· "ó
embarcaciones que visitaron y rec
.
.
prec151 n nombres de
gando nuevos toporum' ·
al
onoci_eron la i 5las del archipiélago, agre.
icos,
parecer ignorad
1
,
nnos de otros paíscs.10
os por os cartógrafos y ma-

los franceses bautizaron al conjunto de islas co
.
del que derivó el de Maluinas ue 1
_ n el nombre de Maloumes,
quedar convertido en i\falvinCZ:
os espa_no!es comenzaron a usar, hasta
rinos franceses aparecieron reiñ~·trad reconl ocinuentos efectuado por los ma•
o.~
os en a carta que publi 6 M F ~..:
un mteresante libro de viajes.ª
e
• fC".t:1er, en

i.o

II
ExTRAÑA INTERVENCIÓN

u Juuo Guu.1ÍN Y TATO, Manumenta Charlllgraphica Indiana, prólogo de

P!DRO

Madrid, 1942; Ru1z G01ÑAzu, Proas d11 F-1,au,
citada; RoBJ;llTO LEVILLU!A, Amlrica la bitn llamada, .Buenos Aires, 1948, 2 to111111
y Jo ·t Toau R&amp;V1!LLO, Las islas Malvinas en el siglo XVI, en Yaptyú, Buenos Aira,
octubre-diciembre de 1952, núm. 68, pp. 63-70. La cartografia del siglo XVIII ha
sido reproducida entre otras, en las siguientes obras: MANUEL HmALGO IETO, C..
cuestí6n de las Islas Malvinas, contribución al estudio d, las rdacionts hispano-ingúSaJ,
siglo XVJ/1, Madrid, 1947, pp. 309-578: estudio cartográfico; PEDRO TORRES L.un:.u,
R,lación d,scriptiva de los mapas, planos, etc., d,l virreinato d, Bu,nos Air,s existlll·
tes en tl A,chil'o G,neral dt lndiar, 2a. edición, aumentada, Buenos Airl'S, 1921; Joai
TollllE REVELLO, Adición a la Relación descriptiva, de los mapas, planos, ,te. d,t oi"'inato de Buenos Aires 1xist,ntes
tl Archivo Gen,ral de Indias, Buenos Aim,
1927; del mismo autor: Mapas y planos rt/11entu al Virninato dtl Rlo de la PW•,

Novo

Y FuNÁNDEZ Y CmCAR.RO,

,n

conservados en el Archivo General de Simanc4S, Buenos Ain:s, 1938.
,. Sobre lo infundado de estos aserto. pueden vene las obras de GoEDt::L, cit., PP·
51-53 y PAUL GaoussAc, Las Islas M.aluinas, edición castellana ordenada por el Congreso de la Nación Argentina (Ley 11,904), 1936, pp. 81-110, quienes srñalan que
en ningún momento los relatos de esos marinos se refieren a las islas Malvinas. La
primera edición de la última obra citada fue publicada en francés con el título Lis
Iles Malouin,s, nouvel exposl d'un vieux litige avec une cartt dt l'archiptl, BueDOI
Aires, 1910 (Extrait des Anales de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires). tomo VI,
pp. 401-579. En la. e.arta que se atribuye a Edward Wright, llamada de Richard Hak·
luyt, Londres, 1599, no aparece representado el archipiélago.

518

• a raí.,z. de la guerra que había tallad
"":,-u.a e nglaterra, en 1739 fue des achad d
es
o entre
seJS na\·Íos para operar co t
l
p . a esde Londres una armada de
n ra as posesiones esp - Jas
VAMOS A SEÑALAR AHORA QUE

v.... ~:::~

I

fue puesta al mando del comodoro J
ano
en el Pacífico, que
C~turión, única nave que retomó e:~;;n::n, que naveg6 ~ bordo de

anos

después, en 1748, en

por el capellán de 1 .

lena

. p

.

punto de partida. Cuatro

paz, se _publicaba un volumen en Londres

a oa\e, reverendo Ricardo Walter

l

,

nía al monarca inglés ocupar las islas M 1 .
' en e que se propalas colonias C$pañolas ubicadas I l a vmas para operar desde allí contra
a o argo de las costas del Océano Pacífico.

" CRoussAc, Las ltlas Malvinas cit
91 94
adulteraci6n de los nombre~ del e;trech pp. 1 ." . Para más detalles en el c.unbio Y
Eslaia, cit., pp. 87-89; y Jos! TOR.RE oR ma vmero, . v~;ue RuIZ Gu1ÑAzu, Proas de
o/mu, mapas Y documentos, Buenos Aires
B8,b6-l,lo2g9rafía d, las Islas Malvinas,
• E W D
'
'pp.
·
•
·
AULCREN, Lts relations
· 1
:otts d1 l'Ocean Pacifique (Commenc::i::;';: e~;~l;arit_imts entre la France et
innm,rc, de la Me, du Sud 1·
, l
.
e, s,,clt), tome premit•r w
llYa,\
usqu a a parx d'Ut ht p ·
'
PAZ-SOLDAN, Prólogo en Document
ru.' :1'1'ts, 1908; y 'MANUEL MoP1rva110, El Tribunal dtl Consulado d L. os pLa~a la Historia Económica del Virreinato
• M
e ,ma, tma 1956 to
I
XXX
FuzTER, Rllalion du voyage de ta M ~
, mo ' pp.
VI-LXXII.
rou /ait pendant l,s annJes 1712 1713
11'" u S~d, aux cotes du Chily ,t du
,
, tt
14, Pans, 1716.

~;;;-Lo,

P,

.

519

�- 1a b a la conveniencia de enviar
A esa proposición, con toda au~a_cia, seusena
un navío que reconociera el arch1p1élagliso.
el Támesis en abril de l 749~
f
. lesas se hallaban tas en
las :.,..
Dos ragatas mg
de las inmediaciones de
1"
dispuestas a reconocer -se lee- e rnarl ºngleses habían comenzado a dealkl d" ombre con que os l
,
Pcpys y de F
an . • na El
biemo inglés reconociendo la soberarua esnominar a las Malvinas.
. go
di d ' representante en Madrid, sir
Pañola del archipiélago, por mtermc o e s~ la el prop6sito -se decla.c6 a la Corte espano
Benjamín Keene, comum.
. tíf'cos El ministro de estado, José de Carde explorar las islas, c_on {mes c1lend t • 1 representante de Inglaterra, re.
ch 6 1 pedido íormu a o por e
.
vaJal re az e
licitud ratificó el ministro de guerra, ~
chazo que ante una nueva so
'a1 dvertir cuál era la verdadera fmaJi.
de Indias marqués de Ensenada, . a
. tfüca .
dy d de esa 'supuesta expedi c1'6n oen
tardiaa
odas las potencias europeas -aunque
Aclaremos ahora que, ~~ t el mundo hecha por el Papa Alejandro
mente- acataron la part1c16n d
ta la conquista de pueblos de mentre España y Portugal, en lo que respec a

i•

yt

t

20

fieles.
d
uertos y ciudades en el
Sin entrar a historiar los ataques y _saqueos . e
de diversos países, in.i:••
é . d minado por Espana, por pira as
sector de Am nea o
.
tencias europeas de UJ3tmtos
·6n realizada por otras po
¡ ·
dicaremos la ocupao
_
había todavía alcanzado a co onmr,
del
continente
que
Espana
no
lugares
MDCCXL l. ll, 111, IV by Gttoaott .
tht wo,ld in the y,arsd
f H~ Ma1·1sty's ships, s,nt uto• •
n
.
h. J o/ a scua ,on o
.
f h R:.&amp;.,
SON Esq.; Command11 rn e tt
iled rom pap,rs and oth,r matinal o t , ..,xp,dition to th1 South-S,as, Com! pubLh,d undlT his dirution by R101-1AJlO WALTD.
Honourable G1org1 Lord ,4nson, an . . that up1ditio11, London, 1HB.
.
. , hip C,ntunon in
·
H. ·
ehoplmn o/ Hu Mo1esty s s
6n ºca d, un error geográfico, en ISIOnl,
., Vfa.Jc ERNESTO J..FITTI!., La ls~5:5iy~lc~o~brc de Falkland fue puesto en 1690
Buenos Aitts, 1958, num. 14, pp.
"

~ voy·ag, round

po r el marino inglés Ston,.
La prome.ra s,c1eta y el cononio
.
29 Jo!!É ToRR11 RRVZLLO,
Aº
1952
•• GOF.DEI.., cit., p. 2
y • .
J 771 ( nuevas aportaciones}' Buenos •':'•
'
oglo-npañol sobre las Mafomas de
Documentos para la Historia A~genta~a, tolllO
6-8. Documentos sobre el asunto _en
Historia d, las Islas Maluinas, mtrodlll&gt;
~V Coluci6n d, documentos relativos a lAa 'res Facultad de Filosofía y Letras, lm-

,
R CAU.U.T-Bms, Buenos a '
6 23
,ci6n de RicAAOO .
. "D t Emilio Ra"ignani"' 1957, pp. 1 . .
tiluto de Hutoria Argentina
oc, orE
- sobre el archipiélago se basaban en la :
• Los títulos iniciaks que pose1a spana
d 4 de mayo de 1493, que plante6
.
VI llamada lnl,r Coet,ra, e
· el tratado
,del Papa AleJandro
'
.. .
conflicto finnaron ambas potencias
4,
,c,ui6n con Portugal. Para din.mir ese
AN' MANZANO Y MANZANO,
,de Torde,illas, de 7 de junio de _14?\ Cf\!:quista
las Indias d,1 poni,nt,,
la corona dt Castilla al d11scubmn_renioII&gt;' ,
9· del mismo autor, lA in,orpor
'd 19421 ano
, num. '
uista d, I 71d ias, Ma d n '
•
Madrid 1948.
•d, las 1nilitu a la ,orona de Castilla,
,

d,

:520

desde donde se practicó en gran escala el contrabando de mercaderías con

sus colonias.

Por los tratados firmados entre España e Inglaterra, en 1667 y 1670, se
estableció el status quo en los dominios que ambos países poseían en el Nuevo Mundo; principalmente nos referimos al último de dichos pactos, conocido por los historiadores como Tratado Americano, que en varios de sus
artículos alude a esa doctrina de mutuo respeto por parte de ambas potencias, con referencia a las posesiones que cada una ocupaba en nuestro continente.21
Después de la guerra de la Suce ión de España, en que Felipe V ocupó
el trono, se firmaron en 1713 en Utrecht, por las potencias que intervinieron en el conflicto, diversos tratados que dieron la paz a Europa. En uno
de los que firmaron ambas potencias rivales, España e Inglaterra, se dejó
constancia en su artículo 8o.: " i el Rey Católico ni sus herederos o sucesores pueden \'ender, ceder, pignorar, transmitir o, de cualesquiera otra manera o nombre, enajenar a Francia o cualesquiera otra nación, tenitorios o
dominios o una parte de lo mismos pertenecientes a España en América.
Por el contrario: los dominios de España en América deben ser preservados
total y enteramente. La Reina de la Gran Bretaña --se señala- se compromrte a prestar asistencia a España en el sentido de que sus antiguos dominios en las Indias del Oeste sean restaurados como lo estaban en tiempos
de Carlos II, si se comprueba que de algún modo o bajo cualquier pretexto
hayan sido alterados a partir de la muerte de Carlos II". Como hemos visto, es Inglaterra la nación que se compromete a respetar y hacer respetar
con su ayuda cualquier violaci6n territorial en las posesiones de España en
el Nuevo Mundo. Cuando en 1740 intentó realizar Rusia exploraciones en
el Pacífico, fue Inglaterra la potencia que se opuso resueltamente a ese prop6sito, considerando y reconociendo en esa ocasión er España la Única soberana de ese sector de América. 22

El tratado, cuyo artículo 80. acabamos de glosar, e taba en vigencia cuan-

do Inglaterra, bajo supue.,~tos fines científicos, pretendió reconocer las islas
en 1749, y cuyos propósitos se malograron ante la firme actitud de España, y estaba también en vigencia cuando, detrás de los franceses y siguiendo
sus huellas, en forma subrepticia, ocupó puerto Egmont (Cruzada), en la

isla Saunders (Trinidad). Inglaterra, con esa ocupación clandest..irut, viola-

ba los tratados vigentes.

El d"""º

en:;;

,, Gouu, obra citada, pp. 150-154.
21

CAMILO BARCIA

1943, p. H.

TIU!Ll..&amp;s, El p,obl,ma de las /Jlm Mafoinas, Alcalá d(• Henares,

521

�III
Los

FRANCESES SE ESTABLECEN EN LAS

los países c~n excepción de España, estaban excluidos del
blecer coloruas en esa parte del mund o" .u
derecho de estaIsu..s

MALVINAS

Los FRANCESES, UNIDOS A Los españoles por el pacto de familia, sin conocimiento de la corte de Madrid, fueron los primeros que ocuparon las solitarias islas Malvinas unidos en el recuerdo a sus intrépidos marinos. Se establecieron bajo la dirección de Antonio Luis de Bougainvillc, entonces joven marino, &lt;'11 el pue1 to que bautizaron con el "lombre dt Luis o San Luis
-que variaron después de su expulsión los españoles por el de uestra Señora de la Soledad-. en la gran isla del este, el 3 de febrero de 1764.

Al tomar conocimiento España de los hechos ocurridos, reclamó ante el
país vecino, llegándose rápidamente a un arreglo amistoso. Al saberse en
Inglaterra la ocupación francesa de las Malvinas, dio orden al comodoro
John Byron para que preparase una expedición destinada a reconocer las islas por ellos denominadas Pepys o Falkland. El comodoro inglés, en cumplimiento de las órdenes recibidas, buscó inútitlmente las supuestas islas Pepys,
recalando después en el lugar que denominó puerto Egmont, en la pequeña isla Saunders, del archipiélago malvinero, el 28 de enero de 1765; sin
Uegar a ocuparlo. De retorno a Inglaterra, se despachó una expedición colonizadora, al mando del capitán Mac Bride, que arribó a puerto Egmont,
en enero de 1766. Poco después, constató el jefe inglés que en la. islas habitaban otros hombres, al hallar una botella, en cuyo interior encontraron
un escrito firmado por varios oficiales franceses. oticia que el capitán Mac
Bride transmiti6 al Almirantazgo, con carta del 17 de man.o de 1766. Desde el puerto de Saint Maló, los franceses habían realizado tres viajes a puer•
to Luis transportando colonos, vívere y materiales para la construcción de
vi"iendas, cuyos gasto en forma global ascendieron a 613,108 libras tornesas o sea francos franceses, 13 sueldos, 11 dineros. Mencionaremos ahora que
Bougainville, al extender el recibo de esos gastos, con que fue indemnizado
graciosamente por España, hizo constar que esa suma, correspondía a la
Compañía de Saint Mal6 1 que había financiado la empresa, por gastos hechos "para fundar sus intrusos establecimientos en las Malvinas". Conocida en Inglaterra la devolución del archipiélago hecha por Francia a su legitima soberana, España, orden6 a u embajador en París que se entrevistara
con el mini,;tro de Estado de la primera, duque de Cboiseul, e inquiriese la
causa de e e hecho. El ministro francés informó al embajador inglés que,
habiendo reclamado España por la ocupación de las i las, sobre las que legítimamente ejercía soberanía, le habían sido devueltas a u dominio "en
cumplimiento del tratado de Utrecht, por cuanto de acuerdo con él, todos.
522

IV
ESPAÑA EJERCE SOBERANÍA INDISCU'flBLB

OBRE LAS

Isus

MALVINAS

DE
A LO CONVENIOO ENTRE F
.
E
• JACUERDO
dJ
ranaa Y spaña se hiz
t
·
aa e puerto Luis, el Io. de abril de 1767
,
o en rega of1realizadas y permitiéndose habitar
1 l ' traspasandose todas las obras
que voluntariamente deseaban h en! e p ugar a .todos los colonos franceses
las autoridades francesas se supoalacer º: or. los tnfonnes suministrados por

existencia de
·
· 1
mannos mg eses en un lutemente 1 .
1p1 ago, y a su encuentro hubo de dedicarse co ta
•
e pnmer gobernador español de las Mal ,.
. ,
ns nlipe Ruiz Puente, quien de acuerd
\ ~as, capitan de navío Fe1 .
dta directamente de la gobe
.º6 con as _instrucc16nes que recibi6, depenrnaa n y capitanía
raJ d
cuyas funciones ejercía entonces Fran .
d p gene
e Buenos Aires,
hermano de Antonio Maria de B
&lt;:1sco e,
de Bucareli y Ursúa,
va España.
ucareli y Ursua, v1ITCy después de la ue1

•

F impreciso del arch. 'él

ªº!ª

Las tareas de bú queda emprendidas
l
.
ron éxito al hallar a los intrusos h b't por dos mannos españoles, alcanzaingleses se intimaron mutuamente :1 •;:;o. e puerto ~~ont. Españoles e
el relato, diremos que despué d
. JO del arch1p1élago. Abreviando
dieron
s e ese pnmer encuent
_dispuesta España, a hacer valer su Je , .
ro y ,otros qu~ se sucela propia Inglaterra en el tratado d U chgituna ~beran,a garanti:r.ada por
•
e trc t, orgamz6 una
di · , ·
grada por seis
navíos con tropas de desemb
expe, c1on mtemayor g neral de la armada Juan I

_arco, que_ se puso a las ordenes del
notas con los jefes inglese q~e oc
Madanaga. Tras un cambio de
1770 el general españ I d' rd upa an puerto Egmont, el 10 de junio de
0
10 o en de atacar el J
f ,
l
•
.
o rec1an los jefes ing)ese J
F
~gar ante a res1stenoa que
. orge armer y Guillermo Maltby Mad .
a
•
·
anaga

fªªº

Viaje, cit., p . 262-276.
•
HmH p
, .t.fANu.n DANVILA Y CoLLAoo, Reinado
1-9; ÜCTAv10 GtL Mu :,Lu Mºº1~1ETO, La ,uest16n de las Islas Malvinas, cit pp
·
•
a vmas l
¡r
l
·•
·
1948, pp. 12 Y sigtes . RJCARl&gt;O
R C , e con reto ang o-español dt 1770 Sevilla
r,j
·'
• AU.LET•Bors Una (
•
•
'
•as, •nsayo basado en una 1'I
d
. •
,erra argentina, las Islas Mal'da
uirva Y tsconoctda doro.
t '6
~ y aumentada, Buenos Airc.-s 1952
men ac, n, segunda edición, co~YOI t'spañoles, franceses e inglCS&lt;'; rn
l~P14d Documentos procedentes de arf las Islas Maluirias ciL pp 33 , .
o ce, n tJ ocumentos relatiuos a la Historia
Nacio 1 b
•
'
·
Y sigt&lt;-s. L3 documentación
, 1 . .
nos '.13 so re las Mal~fo:u, fue publicada en R,visla
~u~ posc1a a Biblioteca
Aitt,, 1938-1939, tomos II y III.
de la B1bl1oteca Nacional, BueBoUOAINVILLE,

i, Carlos lll, tomo IV·

e }º·;

523

�dio órdenes a las naves de disparar sus bocas de fuego, "sin ofender la fra.
gata ni la colonia inglesa con la primera descarga -según inform6- Y s6lo
para tantear y probar la idea de los ingleses, cuya gente, aseguraba, que al
primer fuego se rendirían". Los hechos ocurrieron como se sospechaba, le.
vantando los ingleses enseguida bandera de parlamento.
.
La tensión entonces reinante entre las potencias europeas ~ lo ocumdo en
las Mal\'inas, podría traer como consecuencia el quebr~tam1ento de la paz.
Al ser conocida en Inglaterra la expulsión de sus nacionales del_ l~~ar que
ocupaban en el archipiélago, su gobierno se aprestó como para 1mciar una
contienda. E paña también comenzó sus preparativos, pero . ante 1~ defección de Francia y sin descuidar aquéllos, inició tentativas d1plomát1cas con
1 Gran Bretaña. Teniendo en cuenta las promesas verbales y secretas ofrec~das entonces por Jos ministros ingleses al embajador e pañol en_ Londres,
, ·
d e •Masserano, de abandonar las Malvina ., una vez sausfecho¡ 22
el
prmope
· al , se firmó una declaración en la capital de
Inglaterra,
e
honor nac1on
,
"l
la
de enern de 1771, en la que se establecía que se repondnan as cosas en
Gran Malvina y Puerto Egmont en el mismo estado en qu~, se hall~b~n antes del 10 de junio de 1770", aclarándose que lo expresad? no pe~Jud1ca de
modo alguno a la cuestión de derecho anterior de sober_ama d~ las islas Malvinas por otro nombre Falkland". Es decir, que Espana reafumaba sus derech~s in objeción por parte de Inglaterra. De acuerdo con lo establ~
en Ja declaración, los ingleses retomaron a puerto Egmon_t, en la pequena
¡ la que los españoles denominaban Trinidad, el 13 de. sepbem~re de 1771
lo abandonaron de acuerdo a la promesa secreta arnba mencionada el
de mayo de 1774. Así se dio término a la debatida ocupación de aquel lugar
-puerto Egmont- por los ingleses.
.
De de entonces España ejerció soberanía sobre el archipi:lago ma!vmero
en forma absoluta, sin ser discutidos los derechos que pose,~ p~r ninguna
nación del orbe, los que se basaban en principios jurídicos históncos Y geográficos.24
Los españoles mantuvieron en las Malvinas guarnición permanente ejerciendo honrosa labor humanitBria en favor de. náufragos y pescadores, en
particular ingleses y norteamericanos, que se ded ,caron a la p ca en los ma·

J

res sure1ios.
" GROUSSAC La.s Islas Malvinas, ciL, pp. 126-143; GoRBEL, obra cit., PP·. 307 ~
•
H'- · 'RA' RAno A prop6silo dt uno cláusula s,creta sobre las Mafo1nas
s1gtcs.;
c;CTOR
UL
•
•
L p
B O Aitts 22 de
,1 t,-atado d, 1771 ,nt,., Gran Bretaña 'Y Es~ana, en a r~nsa, . ucn a 1O .' si
;
&gt; gtcs.
di · bre de 1946 · HIDALGO N1ETO, La cuut16n de las Malumas, cit., pp.
c1cm
,
•
GrL
Mur-m.LA, Malvinas,
cit., pp. 69 )' SJgtes.,
Y T ou.i: REVELLO, La Prom,sa s""''•
cit.

524

El segundo gobernador de las Malvinas, Francisco Gil de Taboada y Lemos, ejerció sus !unciones entre 1774 y 1777. 20 A partir de entonces, ocupaba el cargo de gobernador el comandante de las fragatas que anualmente
hacían el viaje a las Malvinas, a relevar la guarnición, reteniendo ''en sí ambos mando". En el mismo año en que Gil de Taboada y Lemos arribó al
puerto de la Soledad, hizo efectuar un recuento de los pobladores ascendiendo ésto a 115, en su mayoría marinos de las dotaciones de las naves
allí destacadas. En ese cómputo figuraban tres mujer• , siete niños mayores
de dos alias y cuatro menores de esa edad, sin duda nacidos en las Malvinas e hijos de los colonos franceses que poco después habrían de abandonar
definiti\'amente las islas. Con respecto a los animales domésticos destinados
al uso Y consumo de la población, se anotaron los siguientes totales: caballos, 2¡ yeguas, 4; toros, 12; vacas, 207; terneros, 31 ; cabras, 6; y gansos, 11.
Gracias a las investigaciones realizadas por un estudioso argentino falle~o recientemente -A. G6mez Langenheim- se conocen con toda precisión los nombres de los marinos españoles que ejercieron funciones de gobernadores en las islas Malvinas. De algunos de dichos marinos, incluso se conservan los diarios de navegación en archivos argentinos o españoles.

En un estado de población levantado en 1797, el número de habitantes
alcan1.aba entonces a 172 personas, de las cuales 149 pertenecían a las dotaciones de la corbeta Atrevida y del bergantín Carmen y Ánimas. De las 23
restantes, cinco estaban destinadas al servicio permanente de puerto de Ja
Soledad y las dieciocho restantes eran presicliarios que purgaban condena y
te los empleaba en la doma de la caballada chúcara y en el corte del romerillo. Se deduce de la documentaci6n que hemos consultado de la época, entre los años de 1797 a 1803, fue una etapa de mucha actividad en el archipiélago. Un recuento hecho en el último año referido, dio las iguientes
cantidades con respecto al ganado existente en la isla grande del Este o sea
de la Soledad: 724 del caballar y 199 del vacuno. Por entonces el puerto de
la Soledad1 donde residían las autoridades, presentaba un lucido aspecto. En
~er término se destacaban las baterías que guarnecían la población, denonunadas San Carlos, Santiago y San Felipe, con sus bocas de fuego mirando hacia la bahia de la Anunciación. Detrás se diseñaba la curiosa estructura de la Casa de Gobierno, los cuarteles, el hospital, el almacén de p61vo~ la herrería, la carpintería, los depósitos de víveres y algunos otros edifiClOS que mostraban su silueta labrada en s61ida piedra. En la bahía se extendía un muelle, junto al cual atracaban las embarcaciones menores; desde
ese lugar partía un camino, que remataba en un arroyo llamado del Cuar• • Años más tardr ejcrci6 Francisco Gil de Taboada y Lcmo, las altas funcionea de
Vlrrty en d Nuevo Reino de Granada (1788-1789) y en el Perú (1790-1796).

525

�.
. de agu a estaban. unidas por un
tel VieJ·o. Amba. onllas
de esa franJa
.d puente
dia
¡
El
cammo
era
recom
o ad •
d
de piedra de cincuenta y dos varas e argo.
. d
rio por a~uellos hombres que se hallab~ destinados a surtir e pesca os a
los moradores del puerto de la Soledad.

V
SoBERAJIIÍA ARGENTINA EN LAS ISLAS MALVrNAS

::n~as

,
B
Aires la Revolución de mayo, ejerId810 F.bSTALLOd ENde
Malvinas el piloto Pablo Guillén,
, f mc1ones e go ema or
tab
oa l dante de la sumaca Carlota. El difícil problema que se presen Soal a
coman
· · , del puerto de la
elas autoridades reali tas para abastecer ~ 1a _guarn1c1~n 1
les se ccledad, hizo que en Montevideo, dond~ e1erc1an mandio haos ~~~\
tropas
brase una junta de guerra que resolV16 trasla~r a oc :~te una pequeña
allí destacadas. enviando al efecto la autondad e mpe .
d
.
de dc1· ar temporalmente desguarnecido el puerto e
nave con la constgna
CUANOO. EN

#

las

la oledad, misión que se cumplió en 1811.
1 ron coAntes de abandonar el lugar, los españoles celebraron un acto so_ e _e, •,
. l .
1 ca de plomo con una mscnpc1on
tocando en el torreón de la ig csia 1:11ª ~ ª ,
be ' , obre el archipiéen la que se hacía constar que Espana eJercia su so r ~ : de ese hecho
.
Las Cortes de Cádiz, al tomar conOClllllen o
'
lago malvmero.
"
uando variaran las circunstan•
dispusieron en 30 de marzo de 18 12, que c
b "i:
I
. la
encía cuidaría de que volvieran a ocuparse tal cua esta ~ :
;iassp~a
ningún momento -como hemos expuesto- ced~ó los dedrech~ ';~
'
. 1 a Afianzada la mdepen enc1a e
cutible de su soberanía a po~enc1a a gun .
de 'ulio de 1816 por el
R 'blica Argentina con el Juramento hecho en 9
J
,
1
epu
.
. dad d San Miguel de Tucumán, y como egiCongrcso reumdo en la ~iu
~
.
del archipiélago en el
tima heredera de la Nación Espanola, tom 6 poses16n

~

l h. t • d, nu,stras Islas Maluinar,
Et,"!1ntos para b~ ub~riad sobre el tema: La 1,rc1r•
Buenos Aires, 1939, 2 tomos. Antcnormcnte ha
pu ca o
111

A. Gfuru

LANGENIUITT.l,

inuasi6n inglna, Bueno Aires, 1934. d
. d ~m,rica fu,nt,s "ara su estudio, cotd·
, . .... 5 Indep,n enc1a e n
,
"
, M
T
" PEDRO
OR!lES .....,.:,;..,. '
•
, Indias p,im,ra ser11,
a·
logo d, docum 1ntos constri•ados tn ,t Arc~wo G:;;~al~CARDO R~ CAILLET-B01s, UM
drid, l9 12, tomo n. p. 485; G~EBEL, op. C.lt.A,_P· 194,8 p 404· CuÁHO fER.'i,\l'lDU
•
¡ /slm Malvinas Buenos ires,
, ·
'
Madrid
tierra argtntma, as
d d l , "ó d, los reinos d, Castilla 'Y Aragón ,
'
Du110, Armada Española, es. e a un1 :_
El último gobernador ,spañol d, w
VII P 95 y Jose Tolllls nz;VELLo,
.
1960
O
19 l, Malvinas,
tomo
, ·
.
d, u·is1or1a
. del Der,cho, Buenos A1rc3,
,
lsúu
en R,vista d,I Instituto
núm. J t, pp. 165-168.

526

acto oficial que celebró en puerto de la Soledad, el 6 de noviembre de 1820,
el comandante de la fragata Herofoa, coronel David Jewitt, en pre ncia de
los capitanes y tripulaciones de naves pesqueras extranjeras, elevando el pabellón celeste y blanco que fue saludado con una salva de veintiún cañonazos.:
A partir de 1823, ocup6 el mando de las islas Malvinas el capitán retirado de milicias Pablo Areguati. Por decreto del 10 de junio de 1829, suscripto por el gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez, se creó
la comandancia política y militar de las Malvina~ y de las adyacentes al Cabo de Hornos en el mar Atlántico, con sede en Soledad, donde debía levantarse una batería. e designó para ejercer la funciones de comandante a
Luis Vemct.
Durante el mando de este jefe, se desarrolló la colonización de las Malvinas y se transportó ganado vacuno para poblar la estancias que se iban
a establecer en el archipiélago. Vemct, el lo. de agosto, dio a conocer a los
pesqueros extranjeros que frecuentaban las islas, que a partir de esa fecha
debían someterse a las leyes de la República, para evitar los abusos que sobre la pesca venían cometiendo en aguas jurisdiccionales.
Dedicadas a esas faenas, naves norteamericanas fueron apresadas por orden del comandante Vemet, para enviarlas a Buenos Aires con el propósito de ser juzgados sus capitanes por un tribunal competente. El hecho originó una reclamación del cónsul Jorge W. Slacum, que llegó a expresar en
la nota que en 26 de noviembre de 1831 presentó al gobierno de Buenos Aires, que en nombre del de su país negaba todo derecho sobre las islas Mal\·inas, desconociendo además todas las medidas tomadas para reglamentar la
pesca y que, por ser agraviante la forma de su redacción para la soberanía
argentina, no le fue admitida. El capitán Silas Duncan, al mando de la
corbeta de guerra Lexington, en 7 de diciembre se dirigió al ministro de
Relaciones Exteriores, Tomás Manuel de Anchorena, pidiéndole la entrega de Luis Vcrnet, que se encontraba en Buenos Aires, adonde se babia
trasladado con motivo del incidente, a quien acusaba de "piratería y robo".
Ante la firme actitud asumida por el gobierno argentino en esa circunstancia, el marino norteamericano se trasladó con su nave a puerto de la Soledad, donde entró con bandera francesa el 28 de diciembre. Tres días más
tarde desembarcó con fuerzas armadas, aprisionó a varios vecinos, clavó
los cañones, inutilizó Jas armas y quemó la pólvora "y declaró finalmente a
la isla libre de todo gobierno". Ante tal atropello, se iniciaron ante el cónsul Slacum, en Buenos Aires, las reclamaciones correspondientes. La forma
• ANOEL ]11ST!NtAN O CARRANZA, Campañas Navales de la República Argentina,
Buenos Aires, 1916; tomo III, pp. 176-178; y ÍARTlNV.NO LEOUlZAMON PoNDA.L,
To/onimia criolla ,n las Malvinas, Buenos Aires, 1956, pp. 18-19.

527

�.
. que asurmo
. , el funcionario norteamericano llevó
mtempestJva
. . a. que
d le fuera
f
cancelado por el gobierno argentino el acuerdo para el eJe1:1c10 e ~s un-

~~:~ª:~:

ciones, siendo reemplazado en las negociacion~ por ~ env1:~:
arribó a Buenos Aires en junio de 1832. Era este, e encarg .
.
.
Baylies
quien
al
entablar
relaciones
con
las
autonda~es
_a_rgenbF
ranc1sco
,
di d ad ' Justif1car la
nas, usó en sus escritos un tono inusitado, prete~ . en o
emas V Maz a
. , d l comandante de la Lexington. El ministro Manuel .
a,
acc1on . e .
d l
ta.ría de Relaciones Exteriores, demostró al
cargo mtennamente e a secre
,
s escritos
re resentante norteamericano las inexactitudes que con~eruan su .
p respecto a supuestos agravíos, lo que dio origen al retiro de Baylies, que
con
solicitó su pasaporte. 29

VI
USURPACIÓN INGLESA

,
NTE CON
l!ALLANDOSE PENDIE

Estados Unidos la reclamación interpuesta por
d ¡ f
Inglaterra

~~::óú~:n:!~!•1~,/:;/: ;.:~::.t:P~0~¡:; ~:o::
Clio, de la que era com~dante el capitán Juan Jaco

i

rigieron a las islas Malvmas.
. . d donEl 20 de diciembre de 1832, arribaron las naves a Puerto Tnmda '
.
84 507 Este autor al referine a Slacum, expresa que
.. GoEBEL, obra citada, PP· 4 • ·
. ' . diplomática y tan falto de tacto
era un "individuo carente en absoluto de expebnenc1_atad PP 24-36· BARCIA TULLBS,
b
... ,, (p 490). GRoussAC o ra Cl a,
.
'
939
como de uen JWC10
•,
'
,
RA ' Historia de Brown, Buenos Aires, l ,
obra citada, pp. 69-79_; HÉCTOR ~uL IM
para la historia, cit., tomos I y 11;
tomo II, pp. 67-94; GóMEZ LAN;E ~ ,t G Quesada 'Y sus trabajos diplom4ticos soFERNA mo GoN~l.EZ RoA, El
r. ~c::s e_ c:..U.LET-Bo1s, cit., pp. 232 Y sigtes.; Jolll'I
bre Méxu:o, ~buco, 1~25, pp. 4~ y g . ' RI de la Plata, 1838-1850, traducción d,
F CAOY La interuención extran¡era en el o
A.
1943 PP·
.
,
.
ió de Luis A PooESTÁ CosTA, Buenos IICs,
, .
JUAN M. UTEDA, introduce n
. .
.
l obierno instruye al cuerpo legu•
42-43. Colección de documentos ofmales conlque e .~ s p~ndientes con la repúblico
'
. . d l ·
y estado de as cues.ione
~
latiuo de la Provincia e origen
M l .
B os Aires 1832. (Reprode los E.U. de Norte América sobre las_ Islas a vinas~ u~939 to~o III • pp. 177ducido en Revista de la Biblioteca. N~c~onal, Bu~nos
el a.:unto de la; Malvinas
364) . y Apéndice a los documentos ofwales publicadod
l
dante Si/as DKn'
. .
d l h h s perpetra os por e coman
que contiene el esclarec1m1ento e os te o
l stablecimiento y sus habitanUS,
b
d
rr de los E.U. contra aque e
B
can de la cor eta e gue a
¡ R . t d la Biblioteca Nacional, ucnos
Buenos Aires, 1832. (Reproducido en a evis aR eMANNINO Diplomatic corres¡,onIII pp 365 394) · Wru.IA1L ·
'
I
939
Aires, l
, tomo
,
·
·
'.
Affam,
• Washington• 1932, volumen ·
dence o/ the United Stat,s Inter-Ameruan

~~;,:urntos

:1::,,;,

528

de izaron la bandera de su nac1on, de donde se trasladaron a Puerto de
la Soledad, anclando en este Jugar el 2 de enero de 1833. Al siguiente día
-3 de enero- izaba el capitán Onslow eJ pabellón inglés en la comandancia del lugar. Al conocerse en Buenos Aires este atentado, causó estupor por
lo inaudito, levantándose el espíritu de la ciudadanía. El 16 de enero, el ministro Maza ponía en conocimiento del encargado de negocios de la Gran
Bretaña, los hechos desarrollados en las Malvinas, pidiendo explicaciones sobre cuanto había ocurrido. La respuesta fue entregada al siguiente día, expresando el representante inglés que carecía de instrucciones de su gobierno
para contestar la nota recibida.
Sobre los sucesos ocunidos, el gobernador Juan Ramón Balcarce dio cuenta
a la Cámara de Representantes con un mensaje que fue leído en la sesión
del 28 de enero. Todos los países del continente fueron informados por el
gobierno argentino del atentado perpetrado por Gran Bretaña y ante la amenaza que se cernía sobre los países de América, manifestaba en su escrito "la
suprema importancia de [seguir] una línea de conducta uniforme y perseverante, en cuanto se refiere a las antiguas colonias españolas, para rechazar
con un sentimiento común, toda pretensión europea que pueda herir sus
derechos de soberanía, violar la inmunidad que es debida a su rango de naciones, o que pueda ir tan lejos hasta imponer condiciones que ultrajen a las
leyes comunes y meramente apoyadas por el abuso del poder".
El 27 de junio, el representante argentino en Londres, Manuel Moreno,
presentaba una enérgica reclamación al gobierno británico. Lord Palmerston,
a cargo del ministerio de Estado, en 8 de enero de 1834 contestó a Moreno,
sin aportar prueba alg1ma, que pudiera tener su país en qué apoyar la ocupación de ese trozo del suelo argentino.ªº

Desde entonces y hasta nuestros días, se han planteado constantemente reclamaciones diplomáticas. En conferencias internacionales se ha actualizado
con firmeza la protesta de la República Argentina contra la ilegal ocupación
que Inglaterra ejerce en el archipiélago malvinero, esperando la reintegración
a su soberanía.

Hasta el presente )a nación que de forma ilegítima ocupa las islas, no ha
• Go1miL, obra citada, pp. 507-512; G&amp;oussAc, obra citada, pp. 47-68; RATTo,
Historia de Brown, citada, tomo II, pp. 92-118; BARCIA TRELLEs, obra citada, pp.
81-93; CA11.LtT-Bo1s, obra citada, pp. 324 y sigtes. Reclamación del Gobierno de las
, Prouincias Unidas del Río de la Plata contra el de Su Majestad Británica sobre la
sobtr411Ía y posesión de las Islas Malvinas (Falkland), Discusión Oficial, Londres, 1841;
M,moria de Relaciones Exteriores presentada al Honorable Congreso Nacional en 1888,
Buenos Aires, 1888. Puede completarse el conocimiento de las fuentes sobre el archipiélago argentino con la consulta de JosÉ TORRE REVELLO, Bibliografía de las Islas Malllinas, obras, mapas 'Y documentos (contribución), Buenos Aires, 1953.

529
H34

�. tif e la pose i6n siendo viciados de numostrado prueba alguna que JUS iqu , nicamcntc ~n la razón de la fuerza.
lidad todo sus acto ~r estar b~~os ~s la dcclaraci6n del doctor Alfredo
y cerrando e te e cnto, transen trcm d d I R , blica Argentina cuyo
.
f
bada por el ena o e a epu
,
R. PalaCios, ~ue ue apro
i' del 15 de junio de 1961, concebida en loa
alto cuerpo integra, en su ses on
• •
· al de tclecomuni. .
é . . "Al con iderar el convenio mternacion
s1~1entes t ~ t:~ Ginebra el 21 de diciembre de 1959, y no obstante la ~
cac1ones use, 1 o
.
• de la soberanía argentma
claración de nuestra delegación de1a~dhodconsl·tant1Iaslas Georvi:i.s del S~r y las
Isla Sandw1c e ur.
osJ M 1 ,·
sobre las I as • ª ~mas,
, .
·
¡ Senado reitera 5U
tierras incluidas dentro del sector/n:ruco ;r:nt~::~a~a al apoderarse del
protesta por el acto de fuerza rea iza ~ ~r
.
f rmando sus im. .
f
arte del temtono argenbno, rea ,
;~~;~;:~:: ~~~al~::1 dere~os, y d!clara que insi te en su designio ineductible de recuperar la tierra JJTedenta .

¿HACIA i
FILOSOF1A DE LA HISTORIA I TERAMERICAl'A?
TESIS DE V1CTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE Y SU
CO. 'FRONTACióN CON LA TESIS DE TOYNBEE

!

MoNEusA

UNA PÉREZ--MARCBAND

Puerto Rico.

PLANTEAR EN ESTE

!OMENTO

la necesidad de que al formular una filosofía

de la historia se incluya a las Américas, no constituye hoy, desde luego, una
pretensi6n novedosa. Es forzoso reconocer que este reclamo ha sido percibido
con mayor o menor claridad -y desde diversos ángulos- en el mundo occidental, no sólo desde que los filósofos ele la historia europea dejaron de mirar
al Nuevo Mundo como el del "buen salvaje" -que muchos consideraban
como orbe sin hi toria- sino aun antes, aun desde los tempranos años de la
conquista.
Desde entonces hubo ya quien fuera capaz de demostrar a través de sus
ejecutorias, y de reclamar a través de epístolas a los gobernantes locales y a
los monarcas, "cierta" capacidad para comprender con simpaúa la situación
del hombre americano. 1
Posteriormente, entre otros. Herder, Hegel, Mane, Spengler, etc., también

se ocuparon de América al eJi.'J)Oner sus respectivas fiJosofías de la historia.
Pero al hacerlo, utilizaron siempre categorías interpretativas europeas, lo
que les incapacitó para alcanzar una visión comprensiva de aquélla.
Aclararla es cuestión de vital interés para el hombre de nuestros días, no
tólo para el hombre de América. Porque, de ser cierto -como se pretende1

Recuérdese a eJte efecto, al singular defensor de los indios, Fray Bartolomé de

las Caus, y su gran polémica con el jurista ripañol Ginés de Scpúh·eda por razón del
concepto que de los indios americanos y dd trato que estimaba debía dársclcs. Recuér-

dc,e aiirnismo en las Cartas d, 11faci611 d, la conquista, de Hcmán Cortés, dirigidas
a los 10bcrano, españoles, la evidente simpatía con que aquél describe el mercado indí1'1la y la habilidad de los artífices indígenas, a quienes compara ventajosamente con
los europeo!. Cf. Cartas d, r1laci6n dt la conquÍJta. México, 1943.

530

531

�que el equilibrio politice del mundo actual depende de que los _P1ibue~los que

.
no no
lo constituyen
conozcan me1or,
e. .in dudable que aquel cqutd dí
. R
logrará mientra se excluya d él a un .ºr~ de pueblos _que ca a a Juega
,
pel más importante en su mantenumento: el americano.. ,
unPPª haber alcanzado en nuestra hora h'tSt 6nea
· una comprens1on
mas .clara
.
or trascendencia de esta cuest16n,
.
•
t e .se han intentado
d la
rec,entemen
. mvetd la
e
.
od
t6d'codivrrso
aspectos
e
tigaciones dirigidas a rev1 ar -&lt;le m o me t
,
.
interpretación d la hi toria americana.
.
y no cabe duda de que contemporáneamente, entre los granel.es intérp":5
· n ha dado .una . interprctaci6a
de la historia unh·er~al. es Amold T oyn bee qute
d A ,.
de la mí maque facilita aquella necesaria revisión, de la histo:1?, e lm~~
-r ynbce nos ofrece esta oportum'da d, a 1 a.~umir una pos1c1on re auvuta
,
.1
frente
a la historia. en la que rechaza -par um·1ater~ Je - , tan tob'la tcona
l , del.
• ico:
. como 1a t cona
• racista Explica en cam 10, a genesas
determinismo gcogr.if
. . . . . ,.
. d d hist6-

°

desarrollo de la ociedad humana que llama cJUi~izació_n, o s°:'1e a ad
yn·ca sin parentesco ante1ior, en término de la continua mteracc1~nl. ere! (ora
·
·m dcscu1·dar los mu tip es acentre hombre y contorno físico, y v1ceve~~·
tores que pueden desplegarse en esa relanon.
.
.
.
t.:
'ad
o·be
a la ciuili::aci6n o socirdad hutónca como aquel
Este '" ton or con
h
did vencer
género de agrupaci6n formada por serc human~ que an. po
de ar-dentro de determinadas condiciones tcmpo-espac1ales-- el impe. .
del
custancias adn·rsa al hombre, o que han sabido superar la!! co~d1c1~nes osas
mundo físico que los sujetan a la animalidad, para fundar un
en e ch
que garantiza el tipo de existencia qu&lt;' el hombre juzga genuinamente u-

ri;

°~

mana.
d" ámica
De modo que la civilización representa para Toynbee ~a mpu ta 10
el
10
O
del factor in temo humano -psíquico- al reto
de~ qdue le f~~oponehufactor ·temo - u contorno--, e1 med .io, que a u vei pue. e. er mco o idad
mano. Este actúa como una especie de estimulante que mt1ta la ..
creadora del hombre que, al entrar en juego. pone en marcha y
potencialidades latentes.
Así Pues el resultado del "encuentro" d estos factores -hombre yd am,
· l
te- no pue e ser
biente físico y/o humano, condicionado tempo-e pac1a me~,
"
tr0"
di ho Surge como una esp cie de "novedad emergente ' del encuen
pr_ e : d pende en bu na medida, de que el reto no agote las f~erzas pomismo, y
,
f
.
cto p r eso entiende que
tendales del núcleo humano que u r s_u unpa . o
puede haber diversas respuestas ante un m1Jmo reto.

:~:iiza"

al modo Jo historia
concebida
•
adot COIDO
,obl't
oclos ccrr
: mismos; o la que se desarrolla en plano yuxtapuesto o extensos.
d

·

• Por eso AttNoLO J. ToYNBH rechaia . igu
roceJOS conatantts; as! como In que se manifiesta paralelamente en

532

Y por eso también para Toynbee no es posible asumir a priori que determinadas causas produzcan determinados efectos.ª Ahora bien, esto no significa que piense en la historia como cosa muerta cuyo sentido no podremo,
cobrar j:i.más. En modo alguno, pue el tiempo hist6ríco no es absoluto. Y,
aunque tampoco e men urable en términos de vida humana -según nos
advierte- sino de duración vital de las civilizaciones,* está nece aria e inseparablemente vinculado a la conciencia del espacio o escenario geográfico.
Purs para é~ la hi toria urge sólo cuando el hombre llega a dominar la
fuerzas que lo constriñen y a radicar las inkiativas creadoras que le permiten
alcanzar la más plena conciencia de u espacio-titmpo vital. Y esto, no en
un estrecho sentido comarcano, sino precisamente liberado de ese concepto
político -la nación- que para Toynbee representa no s6lo un concepto artificioso y limitador, sino que constituye un impedimento para la verdadera
comprensión de la hi toria humana. Porque, como acabamos de señalar, para
este historiador la conciencia hi tórica surge s6lo cuando el hombre se encuentra realmente inmerso en los campos inteligibles del estudio histórico que
para él comtituyen las civilizaciones.
desaparece cuando, por razones de
índole interna y /o externa, se dislocan o disgregan los elementos que mantenian dinámico y vivos lo vínculos de relación entre hombr y ambiente y
viceversa. Así pues -y aun cuando sobrevivan los núcleo humanos originarios que constituían las ciuilizacio11es- los espacio. geogr.í!icos, aunque habitados físicamente, quedan como "deshabitados" culturalment hablando.
si se fosili14'1 la sociedad sin parente. co, al producirse aquel cercrnamicnto. Por
otra parte, es po ible que en el proceso de volución de la, civilizacio11es ocurran otras alternativas, o se dé otro tipo de casos. Por ejemplo, antes de que
se agote el impulso creador en la sociedad originaria, puede ocurrir el desprendimiento de una rama o una sece i6n de . u "cuerpo principal''. Esk
desgajamiento puede transplantar a un ámbito tempo-espacial diferente,
logrando en éste una individuación propia. También pu de ocurrir que, al
agotarse el impulso creador dr la sociedad originaria, aparezca la socirdad histórica con parentesco, que a su vez puede ser de los siguientes tipos: !iliaJ.
infra filial o supra filial.
Como e evidente, para Toynbcc la civilizacio11es pueden urgir en cualquier dima o ámbito geográfico. Por eso. según él sostener el concepto de la
unificación de la historia universal "sobre base de un principio occidental o
1

AaNOLD

J.

Tov.

B&amp;B:

Ett"'1io de Ja historia. Bu&lt;•no

Aires, pp. 287. 288.

gún TovNBP.E, las crz,ifizaciones puedm s r conaidl!r.ldas como conu·mporánea,
tntre si. si se toma en roruidi:raci6n qut• k' producro rn una duración d,· tirmpo ínfimo
al comparar aqu~I durante el cual aparecen, con t·l tiempo .total qu 5r acepta como
d de la pmc-ncia del hombre en la 1icrra.

533

�europeísta sólo es pos:ble gracias a una deformación violenta de los hechos
históricos, y una limitación drástica del campo visual del historiador''.ª
As1 pues, el enfoque indetenninante de Toynbee frente a la historia univenal, introduce en la interpretación histórica un elemento de relatividad
que hace posible la reconsideración de la historia de América.• Y lo más importante es que, por los supuestos ya establecidos, esta reconsideración puede
intentarse desde una actitud liberada de los prejuicios que limitaron las interpretaciones hechas por los estudiosos europeos -mencionados al princi~io
do este trabajo, y otros- quienes siempre lo hicieron desde una perspecttva
europeizan te.
Sin embargo, aun cuando esto es cierto, y aun cuando Toynbee estudia las
sociedades americ.mas y también incorpora una de éstas -la maya- al esquema de las ciuilizaciones -exaltándola de este modo a la jerarquía de las
sociedades que hacm historia- pro,·eyendo con ello facilidades para la ta•
rea de la "dcseuropeización" de la historia de América, él mismo no ha intentado ofrecer una perspectiva de la historia americana interpretada desde
América. Y aún queda en pie para el hombre contemporáneo la tarea de
inve tigar si la realidad americana puede ser explicada, aunque en términos
de una trayectoria histórica occidental, con un iittno histórico propio, distin•
guible de otros en esa misma trayectoria.
y '-sta es, sin duda alguna, una de las cuestiones americanas que más le
preocupa aclarar al pensador y político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, que, desde 1928 -a trav' de artículos y obras varias-,' se comen:r.ó a
perfilar ya su interés por alcanzar una int('rpretación de América emancipada
de Europa. 1
• Aal'(Ol.D J. To,·:-.sn: Estudio de la historia. op. cit., p. 177.
• A propósito de esto, HAYA og 1.A ToRR'&amp; dice lo si1rnicntr La hnzaña rtlatit•ist~ di
ToYNDEI!. - yn. en prtscn,ia de los insoslayablt&gt;r deHubrimientos fhicos dtl contauo
espado temporal dt cuatro dimensiones y de la vigencia de la gtomttrla cura alúndt los
ptrlmetros menor,s- conl/1va, sin duda, una primera significancin: la dt "d,se11r°:
peizar" la clásica perrp,ctfoa dt la historio desplazando sus dngulos hacia nutras olin1ami,ntos ,tiolbgicos. Y, simuftdRtamtnle, lo dt dtsnacionolizarla, al descentrar slll
artificiosos contornos g,omítricos estadual,s, ¡• al espaciar sus drtas a los "campos
inteligibles del utudio hist6rico''. VÍCTOR RAúi:. HAYA DE LA ToRRt::: Toynbt~ f~tnlt
a los panoramns de la historia. Espacio-tiempo-histórico, Buenos irrs. Cía. Ed1tonal
Distribuidora dd PL'\ta, 1957, p. 1~.

' /bid., p. 9.

El esfuerzo por unancipar el p n~amiento am&lt;'ricano dd europeo ha recibido ta1'.'·
bién ttpetidamcnte el respaldo de otros pensadores indoamericanos y comtitur, 5~
duda alguna, uno de los objetivos básicos del .Apra-Alian:11 Popular R,1,olucron 1111•
Americana, egún puede . verse en la siguiente cita drl propio HAYA og LA Toaat:

A ~te respecto nos dice Haya de la Torre en su obra Toynbee frertte a Los
panoramas de la historia, publicada en 1957;

Mi pensamient~ polftico arranca de una premisa de emancipación cultu:al lndoamericana, cf&gt;menzando por la historia que dentro de los estrictos patrones europeos me parece para nosotros desubicada.ª
Este manifiesto deseo de lograr la emancipación mental de América no s6lo
de la tutela europea, sino también del criterio norteamcricanizante -que no
111enos
frrcucntemente
se ha impuesto para 1·uzgar a toda Ame' nea·
·
..
.
no s1gnif1ca, sm embargo, según él mismo indica:

un~ absurda recusación de loJ valores uniuerrales de la cultura llamada
occid~nta!, sino ~ontinuidad t'1llonómica de un .~ran proceso que en
este amb1to amenca1w va encontrando estribaci.ón para .ru resurgimiento, etc. 10 Haciendo hincapit en este punto, ya un poco antes en 1956
había ~ñ~ad_o: Sí, ciencia y pensamiento europeos, pero dig;ridos. Va~
le ~ecir asimilados, mttabolizados -"meta boté" significa cambio, mutactó1i- por un proceso dialéctico, fluyente, que llega )' continúa. Y
por una relación de espacio y tiempo, que determina )' transforma.ª

S~ .posición frente a este problema es clara. Lo que persigue no es que
Am~·n~a se desnaturalice, renegando de sus raíces europeas, pero sí que no
se hnut_e a aceptar pasivamente lo que se le propone O impone, sino por el
contrano, que trate de hacer suyo y se apropie de todo lo que pueda verteción d, actitud p,nsant,, seo el que mu,has uues y ,n diu,rsas formas st ha tnunciado
tn
· d oamencana
·
\" el ltma d t " emanc1'p aci"ón mtnt al in
de los moldes ¡· dictados ruropeol'.
ICT0R lv.tL HAY.\ DY. l.,\ ToRaz: Espacio-tit:mpo-hístórico. Lima Perú 1948 p 15
• Vf
'
'
' . .
. CTOJl RAÚL IL,YA 011 LA Toau: Toynb11 /r•nt, a los panoramas dt la hi.storia
op, cct., p. 10.
•
En un artículo publicado en R,pertorio Americano, Costa Rica, tomo 36, número 11
HAYA DI! LA TORRE sciía16 que los términos Hupanoamérica o IbcroamériC::
corresponden al siglo ·1x y reflejan la influencia española francesa y portuguesa El
1
autor señala prdc-rrncia por d término Indoamérica, porque, scgún akga 11 más amp.11•0
i•a mds l•Jos,
· t11lra m ds tot almtnte en la trayectoria total de nu1stro1' putblos. Com-'
la pre-hfrtoria, lo indio, lo iblrico, lo latino¡• lo negro, lo mtstizo y lo "t:ósmico"
,gamos recordando a V a3concelos, ma11l111i1ndo s-u vigtncia en ,l pon•enir.

p. 161.,

:t11d1

,. v·. ICTOR

op.

CI/.,

RAÚL HAYA O.E LA Toll.RE:

p. 1Q.

" VfoToR RAúL

Toyribe, frente a los panoramas de la historia
'

}t\YA DE .LA

ToR11P.: Treinta años d, aprismo, México. Fondo J,

Cultura éconómica, 1956, p. 17.

Acaso el conuplo fundamental de la filoso/la dtl moi:imitnto aprista, ,omo dtfir1i-

535

534

�brarla, pues comprende que "tan pelig1oso es \'ivir imitando como intentar
ruptura insólita y desconocimiento impli ta de todos los pr cedentes".u
Constituyen preocupaciones básicas d su filosofía de la hi~toria en primer
lugar, intentar la posible ubicación del mundo americano d •ntro de un esquema lógico de la Historia". 11 En segundo lugar, inv tigar cuáles pueden
ser los factores que le dan el carácter particular que definen ci;a realidad. Y
en tercer lugar, aclarar si "nue tro proceso hi t6rico tiene su propio ritmo,
su úpico proce:·o, . u intran. íerible contenido". u
La interpretación de la historia de mérica que hace Haya d la Torre
responde a u particular enfoque de la hi toria. uestro pcn ador parte de
la convicción de que existe una estrecha relación entre la idea de la ciencia
imperante en cada época y la que e tien sobre la historia.u Por e!iO, sostiene
que nuestro momento no puede menos que lcner una vi ión relativista de la
misma. "La revolución de la ciencia física'', nos dice. "detennina la resolución del cur.o y de la interpretación de la historia" .1
Conve~cido de e. to, al sentar su t~ is del Espacio-tiempo hiJtórico, no acepta "una gra\'itaci6n hi t6rica univ rsal, un paralelismo ab oluto, euclídeo,
fatal, para todos los proce os de la HisLoria''. 11 Entiende, en cambio, que hay
"un paralelismo relativo. En zonas limitadas de e. pacio-ticmpo valen las leyes
del paraleli mo de Euclides como ocurre en la física". 11
A\í pues, amparándose precisamente en la naturaleza y carácter de la ciencia de nuestro días, ofrece una interpretación relativista de la hi toria. Sostiene que, todo proceso histórico tien :

su propio sistema de coordenadas y "campos gravitacionales", su dtvt·
11ir de sucesos e intervalos y hasta su equivalencia social de energía, masa
y velocidad o ritmo hútóri.co. 10 América no es una excepción al principio
señalado.
Ahora bien, es preciso que aclaremos esta a,;everación porque, de no hacerlo,
podría dar la impresión de que no encontramo frente a un burdo materialista
u VÍCTOR lu.ÚL HAYA DK 1.,

pp. 46-47.

sa VÍCTOR RAÚL HAvA DI!.

LA

" !bid., p. XVI.
" VfcTOR RAÚL HAYA DI!. LA

Toul!.: La d,fensa continenlal, Buenos Air , 1945,

Tou&amp;: Espacio-ti,mpo-hist6rico.

VÍCTOR RAÚL HAYA DK LA TORllE:

" 1bid., p. 178.
" }bid., p. cit., loe., cit.
• Jbid., p. X.XXVIII.

536

cit., p.

xvn.

Tous: To)'nb11 /renlt a los panora,nns d, la historia,

op. cit., p. 207.
11

º"·

Espacio-tiempo-hist6rico , op. cit., p. 16i.

histórico, co a qu no e Ha ya d. la T orre. Porque aunq
· •
apo)·a en el supuesto setialado y en la t .
. ' 2O ue su PQSICJÓn se
•
•
ts marx1 ta
no
d
esta, a una f 1Jo ofia materialista de la hi toria ::1
respon e, como

p

.

,.

1 c1&lt;;amente porqm:
da cuenta dd r1·esgo
.
H
d I
que ex1 te de c¡ue así e• le
Juzo,1&lt;.'
0 • •
· aya
e a Torre advierte que:
.

este parnldi mo ,10 comporta una conce . . .
.
la historia El p l ¡·
. paon c1rcunscntame11te física de
· ª'ª e ismo pes más
b1e11 fil 'f'
s
ción consciente'' de los
h
oso reo. e basa en
'·retagru os umanos con los espacio
t.
.
parablcs de sus procesos culturales Esta " l '6
s ! ie":pos mselado de una prolongada are,· L
• ·p
re aci n consciente' es rerul.
&lt;m reci roca cuva m
d1dad d,•termina el ma)•or
.,
ayor o menor pro/un.
o menor avance de
· t
l
nuento histórico.2!
·
su in egra de.1t'nuo(vi-

'"'ª

Haya de la Torre impati1.a básicame
..
historia de Toynbe . En repetidas ocasion:te c~n ~ vis16n relativista de la
él jente, como lo demuestra cu d
s _ha md1cado el aprecio que hacia
an o recomienda la lect . d
.
cando que •·acéptense o no la t •
u1a e -u obra mdi, .
· eonas sustentadas en ¡
su mum~ conocimiento pr ·vio es inso layabl
e esquema toynbcano,
nuestro tiempo".'ª
e para todo hombre culto de
El escritor peruano está de acuerdo con To bce .
.
como la sentencia clave de la t .· d L.
yn
mchrnve cuando destaca
. ,
es1s e ote aquella en 1
1 h'
.
mgl s señala lo siguiente:
'
que e 1stonador

ª

En cua/qu
· e'p oca de una sociedad cualquiera, el estudio de la His_____
·_
,er
» El
· Haya dt la Torre acl'pta esto con
propio
.
Apra, al admitir que c:-sta instituc·6
J' .
su obra El ant,mptrialiJmo )' rl
d, la r,alidad indoamtricana e tl n ~ mea ttprt&gt;senta una met6dica confrontaci6n
11alidad europ,a qu, JI . '6 on a t~su qu, Ma,,x p0Jt11lara como r,sultado d 1
111111
y estudió a m11d· d
d
.
.
e a
ob ra Efpacio-tumpo-histó,ico.
Op.
·,
xv'ª os el siglo pasado. Citado tn su
1.1 Es
' " ., p.
l.
por l'sa razón que Haya de la Torre no ac
'
Sl'an rl l'SJ) ·jo en rl que sr rrfl •je idé t'
1 .
epta quc- ·Jos pueblos avanzados
179. y es por dla misma por lo q
a unagen futura de loJ Otro ". lbid. p
/
uc .u1rma que:
, ·
e contrast, •nlr, la imperiosa uniutrsalidad d
.
que ning,ma sociedad ,st4 txtnta
I
'd d, ltU ntetndad,s mattrial,s dt las
' Y a rari a d, los caso
recu fan como causales dt la 1 • 1 • d
.. , . s en que aquillas apaP
¡
x,s tncia t una c1u1l1·ac1ó
teto, a urgencia d, los ortodoxos P • . . d
~ . n, r,cusa, en tst, rts•
tórico. C/. Toynbu /r,nte a los " rrncip1os etermtnistos del materialismo hists
ranoramas dt la historia Op
.
ICTOR RAÚL HA\' \ ot u TolUl
E
. .
•
·• crt,, p. 208.
\'f
• ··
&amp;: spacto•l1tmpo-histórico Op
't
XXXV
CTOR RAúL HA\'A oi: LA ToRa . T ,
,
·• "., p.
111.
Op., rit ., p. 6.
8.
O)nbte /rtnte n los panoramas d, la hi.itoria,

-~:.ca,

v·

537

�torio, así como el de las demás actividades sociales, está gobernado po,
las tendencias dominantes de tiempo 1 de lugar. 2•
Sin embargo, es de observar que Haya de la Torre no está enteramente de
acuerdo con el desarrollo que Toynbee hace de su tesis sobre la génesis de.
las civilizaciones.
Veamos lo que advierte a este respecto sobre su propio pensamiento:

Estas id,as difieren en su alineación conceptual )' expositiva de las después publicadas, y más tarde divulgadas, en la vastedad ecumenicista
del magistral sistema de Toynbec. Pero él ha venido a iluminarme en la
dificultosa búsqueda de los postulados, sólo por ciertos aspectos coincidentes.u
La máxima objeción de Haya de la Torre hacia Toynbee se apoya en que,
para su modo de ver el problema, el pragmatismo relativista del historiadoringlés no resuelve claramente la cuestión que para él resulta sin duda funda-mental: ¿ "cómo se fonnan y delimitan los campos inteligibles del estudiohistóricoº ,28 lo que llama civifüaciones?
A nuestro pensador americano no le satisface la explicación que ofrece aquél,
por entender que falla en señalar cuál es la naturaleza del impulso vital, del

determinador más profundo que, comprendiendo y superando aquellas
/undamentalcs influencias, gesta y moviliza el desarrollo de las culturas
como una expresión social de su consciencia del Espacio y del Tiempo. 21
Y entiende que e preci amente por fallar en aquella explicación que Toynbee
falla también en descubrir el factor positivo, necesario, que hace posible "el
milagro" de la aparición de las civilizaciones. A esta tarea se ,•a a entregar
Haya de la Torre devotamente.
Como quiera que para ganar una clara comprensión de la tesis del pensador
peruano es preciso tener una idea del alcance de ciertos conceptos, y sobre
todo del de espacio-tiempo•histórico acuñado por él, investiguemos qué sig·
nifican.
Aunque el espacio.tiempo.histórico supone un continente o escenario

gráfico Y un contenido humano tod d
se
nos advierte .
,
o entro de una dimensión de tiem
tensión ~gráfic:"

..

'

:~~~•ª que
estde co~~epto no se refiere a una mera :~
mera urac10n cronológica
, pod ,

tenderse estos términos considerados separad amente Tam
' segun
nan
e· en•
un mero agregado de factores . Q ,
·.
poco se re 1cre a
Toynbee llama "los cam
: e: _u~ es, entonces? i más ni menos lo que
·
pos
inteligible
del e tudio histórico" , las cw,
· ·¡·iza.
crones.
El espacio.tiempo-histórico es concebido
r H
unidad de factores "telu'n'cos 'truº
• poi
aya de la Torre como una
, e cos socia es eco ' ·
1
cológicos"2s que, articulados estre h ,
,
~om1cos, cu turales y psi.
"
c amente entre s1 en un vasto
dia léc t1co,
forman una categoria filosófica ue
.
panorama
cuarta dimensión histórica".2ª
q
puede considerarse como la

Pod'
· que el espacio•tiempo.hist6rico es a manera de
na~os dec1r
un caña•
mazo baJO un bordado; como la trama de relaciones o sistema coordenado

.
c(C:S.)
· de dcada
¡ fenómeno social -inseparable de su escenanoy d l
on¡un 1o e e los' expresado en l a H'is toria
. como
e
"d
., ,
vab/e de un pr
d d
'
consi eracion obser•
.
.
oceso e esarro/lo de sucesos históricos .
.
c1a colectwa de ese proceso''.ªº
1 como conscien-

e·Y cu áles son ¡os factores constituyentes d
"
. .
puede desarticular"?S1 Bás.
. e esta continwdad que no se
·
icamente el espacio histó ·
¡ •
. ,
El primero designa aquella "
.
nc~ e tumpo l11storico.
hombre" que antes señalamos yconstant~d relac16n telunca de la tierra y el
la "expresión de un grado de. coes _co~1 eraldo _por Haya de la Torre como
nc1enc1a co ecuva capa d
b
prender &gt;' distinguir como d'
. . his .
z e o servar, com. .
unens,on
t6nca su p
·
VJD11ento social".12 lncluve ad :
ropio campo de desenvoJ.
, ,
emc1s, otros factores:

!

Lo que se llama "alma"• "conciencia"• "espI riºt u,, de un pueblo -vo bl
qu, alf[O expresan de su prof un d'd
.
t ad cósmica
e t
b. , ca os
relació11 telúrica del homb
d
.
n ran tam ten en la
re Y e su tu:rra su p · ·
d' .
pa,nztescos étnicos, su arte j' sus muertos"_;,
auaJe, su tra tción, sus

geo-

.. Citada por Haya de la Torre en su obra Toynbt'1 /r1nt, a los panoramas dt la

l1isto1in, op. cit., p. 9, de la obra de Toynbec Estudio d, la historia, Op. cit.
,. VfcroR RAÚL HAYA DE 'LA To1uu,:: Toynbu fr,nte a los panoramas d, la lus·
torio. Op. cit., p. 10.
,.
ÍCTOR RAÚL HAYA

D&amp; 1.A TORRE:

Espacio-ti1mJ&gt;o-hist61ico. Op. cit., p. XXXIV.

" /bid., p. cit.

538

539

�Vale indicar aquí que con este término Haya de la Torre no alude a "los
pueblos cuyos contornos están delimitados por extensiones oceánicas",il pues
señala que "hay pueblos continentes dentro de zonas interiores" .43 Lo que
según él los forma y constituye es la consciencia hist6rica de los pueblos como
indivisibles de un devet1ir social de procesos econ6micos, culturales, que
integran su propio e intransferible campo gravitacional de observación,
escenario )' drama confundidos en una iriseparable continuidad de la
Historia.H

el tiempo biológico, ni exclusivamente el tiempo subjetivo (Ich Zeit) individual".ª' Es algo así como el grado de conciencia cultural alcanzada por
un núcleo humano. Y según el propio Haya de la Torre, es cosa clara que no
sólo el ritmo de cada tiempo histórico distinto, sino que es "intransferible de
espacio''. 35
.
•
Cabría, pues, definir al tiempo histórico desde el punto de vista del su1eto,
como:

la intuición y sentido del tiempo individual y social vinculados consciente
y funcionalmente al modo de vivir, trabajar, pensar ,• desenvolverse de

los pueblos.

36

Y, de otra parte, desde el punto de vista objetivo, como:

la expresión de ese modo de concebir y usar del tiempo, observado e
interpretado en la trayectoria móvil de su evolución histórica. 31
Unidos inseparablemente en espacio-tiempo a un medio ge~~fico humano
específico, constituyen el "élan dinámico y creador, su conciencia y su perspectiva" .ª&amp;
.
Partiendo de este supuesto básico, Haya de la Torre sostiene que los pueblos alcanzan su plena madurez como pueblos, sólo cuando logran apre~cnder
a través del estudio de su propia "biografía", "la categoría intransfenble e
indesliaable de su propio Espacio-Tiempo".89
Al ;odo de la civilización toynbeana, el espacio-tiempo-histórico constituye
la unidad mínima con la que debe bregar el historiador, y no se define a
base de fronteras físicas o políticas, porque ni aquéllas, ni éste, corresponden
.
fO R
a lo que tradicionalmente se ha dado la nomenclatura de naciones.
es-41
•
ponden más bien a una nueva nomenclatura, la de los pueblos continentes.
" Ibid.,
ª Jbid.,
.. Ibid.,
n Ibid.,
•

p.
p.
p.
p.

VÍCTOR RAÚL HAYA DE

no suponen una existencia aislada de la conciencia que observa desde
su propio espacio. De allí que s6lo cuando la conciencia descubre estas
relaciones de pensamientos y materia, inseparables del propio tiempo,
es cuando el proceso de los /enómenos históricos adquiere realidad r.onsciente.49
Para Haya de la Torre, por tanto, no hay historia "sin evolutiva relación
consciente de Espacio y de Tiempo en la dinámica de los procesos culturales" ¡50

58.

27 .
32.
cit., loe. cit.

Los pueblos continentes son, pues, aquellos ámbitos humanos que han alcanzado la plena función vital de su consciencia social del acontecer de la
Historia;t 5 los que han logrado la madurez psicológica necesaria para llevar
a cabo su cometido como unidad social consciente, así como "para realizar
su historia y para interpretarla desde su propia realidad" ! 6
Por lo señalado se ve claramente que Haya de la Torre no concibe la historia como centralizada en determinados polos. •1 Lo que sostiene es que en
cada espacio-tiempo-histórico se produce una estrecha vinculación entre la
tierra que habita el hombre y el hombre que la habita. Tan estrecha, que se
manifiesta en una especie de relación de "condominio", que a su vez se manifiesta en una verdadera conciencia social. 48
"Los procesos históricos'', nos dice al efecto:

u. ToRRR: Toynbee frente

d los

panoramas de las

1i.
U·

loria. Op. cit., p. 203.
7
• V.ÍCTOR RAÚL JiAYA D.E LA ToRRP.: Espacio-tiempo-histórico. Op. cit., P· 7 ·
.. A este respecto dice: a la concepción local o de nacionalismo chico de los par·
t'dos aislados en cada república -cuya sLntesis es- la proyección mundial de los/ª'º
,;dos internacionales- el aprismo plantea como slntesis la aeción continental o indo·
americana. Ella eleva a primera categorfa polltica la lucha contra el imperialismo que.·:
. l V'
n · '
HA A D LA TORRE· El anti·
no puede confundirse con la luc h a mun d 1a . lCTOR ""'UL
Y
E
·
imperialismo y el ApTa, op. cit., p. 82.
. .
" Cf., la rectificaci6o que hace al efecto Haya de la Torre, al Profesor William

Fletcher, de Vale. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo-histórico. Op.
cit., p. 34.
0 !bid., p. cit.
ª lbid., p. cit., loe. cit.
.. lbid., p. 180.
.. Ibid., p. 35.
• I bid., p. cit.
., 1bid., p. 24.
• VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas. Op. cit., p. 202.
• VÍCTOR RAÚL HAYA DP. LA TORRE: Espacio-tiempo-histórico. Op . cit., p. 173.
• Ibid., p. XXXVIII.

541
540

�y no es posible concebir la historia separada des~ ~spacio-tiemfo, por~ue ~'!~.~~
lla, para él, no es mera memoria del pasado, smo su propia conciencia ,
·
· de procesos" •52
no es sólo un proceso, " smo
una sene
.
Con esto Haya de la Torre vuelve a poner énfasis en su enunciado de_ que
"no hay tiempo histórico ni espacio histórico aislados". 53 ~econ?ce que ~ 15ten
"muchos pueblos en el mundo que pueden ofrecer relaa~a. s1Illultane1~a~ y
semejanza de grados o estadios temporales de desenv~l:uruento econoDl.lc~,
el Espacio
polítJ..co-cultural" ,11~ pero aclara que "la similitud es modificada por áf
·
histórico", u que, según se recuerda, "no es sólo continente_ geog~ 1co, smo
· te co nteru'do humano
conscten
. , relación entre el hombre y su berra, inseparable
.
·
empo"
sa
y
no
hay
que
olvidar
tampoco
que
ya
antenor1
d e su categon'a ,..
.1
•
,
, •
mente había señalado que el tiempo hist6rico "no es el cronolog1co, y que por
•
· J • ,, B7
lo tanto, no se mide por calen d anos ru re OJes .
.
. , .
Nuestro pensador repudia asimismo la idea de que las realidades histon~as
forman sólo eslabones de una sola gran cadena".58 Para él, por el contrario,
"son varias, tendidas hacia el futuro ilimitado".59 Acepta ~u: puede haber,
sin embargo, "puntos de contacto, entrecruzamiento _Y p~Xlill1dad ya. que el
paralelismo es sólo relativo".ªº Pero, añad~ que: s_u di~eccz611 y su lon~itud no
pueden ser idénticas. Un mismo t1empo-hist~r1.co -grado Y nt"'.o de
evoluci6n, de cultura, de organizaci6n, de psicología-_ ~o es apli~able
a todos los Espacios. Por eso Tiempo-Espacio y Movimiento devienen
inseparables en cada realidad observada, 61

Así pues, para Haya de la Torre esa dialéctica unive~al qu; ~ la histori~,
no sólo no lleva una misma vida, sino que tampoco un ntmo uruco. Su m~vi. t o n·ene "van· as velocidades y varias vías. Todo se mueve,
m1en
.
, . todo dev1ene
. .
un mismo y solo cammo ni con un mismo y smcromco movuruenpero no por
.
- ' .
.
. "
d .
etar
to".s2 Convicción que le lleva a anadir que la historia se pue e mterpr
lbid., p. 17.
lbid., p. 121.
/bid., p. 24.
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit.
60 Ibid., p. cit., loe. cit.
11 Jbíd., p. cit., loe. cit.
11 /bid., p. 24.
,. [bid., p. cit., loe. cit.
'° /bid., p. cit., loe. cit.
.. /bid., p. cit., loe. cit.
0 /bid., p. cit., loe. cit.
11

.,
..
"
..

de muchas maneras, como ocurre en la ciencia física, dependiendo de donde
está el hombre". 6 s
Anticipando, sin embargo, que a esta interpretación suya podría hacerse
el reparo de que puede llevar a una concepción anárquica de la historia, indica que, por el contrario, ella "afirma un nuevo y profundo principio de
universalidad". 64
Pern, ¿ cómo así? ¿ Acaso no señala este planteamiento una interna contradicción ins?slayable? Haya de la Torre no Jo entiende así, porque para él,
lo universal en la historia deja de ser sujeci6n de todos los fenómeno 5
a un idéntico simultáneo y simétricamente regimentado por los mismos
determinadores y desde los mismos centros de irradiaci6n". 65
Para este pensador, "un universalismo, así absoluto, no explica -importa
mucho repetirlo- los antagonismos de nuestro mundo contemporáneo". 6G
En cambio, es el universalismo relativista, es decir, "aquél que deviene de un
universo finito, pero ilimitado, de cuatro dimensiones y concebido en
c~nstante e:&lt;pamión - el que confiere una más lúcida y completa capacidad para ver y comprender los acaecimientos de esta nueva época". 67
Concibe esto así, porque está convencido de que esos acaecimientos "no
pueden desligarse del dónde y del cuándo se producen,68 porque "de esa
esencial vinculación depende cómo se producen". 69
Pero su posición ante la historia tampoco es una de relativismo absoluto,
porque entiende que "bajo tal disparidad espacio-temporal subyace una profunda raíz de unidad". 10 Y, de hecho, aunque reconoce que la geografía "únpone su formidable desafío", 71 acepta sin embargo que, "ella, que divide,
también une". 72
Por eso, al elaborar este punto, describe a la historia como "una vasta coordinación universal de procesos", 78 aunque los señala como inseparables cada

"
..
•
.,
,.
•

lbid., p. 173 .
lbid., p. 25 .
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit .
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit.
]bid., p. cit., loe. cit.

'º

VfoToR

03

RAÚL

fuvA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas. Op.

" /bid., p. cit.
12
/bid., p. cit., loe. cit .
11

V.fcTOR RAÚL HAYA DE LA

cit., p. 225.

TolUI.E: Espacio-ti,mpo-hi.st6rico. Op. cit., p. 21.

542
543

�uno de su propio Espacio-Tiempo y movimiento/ ' Y no pierde ocasión para
insistir de continuo, precisamente en que:

los procesos históricos son indesligables de cada espacio-tiempo, cuya
diversidad determinada por el carácter peculiar de cada uno de esos
procesos, podrá acaso presentar la unidad de la historia universal como
el tquilibrio de individualidades inconfundibles, con sus características
dentro de una gran armonía; como los planetas dentro de un sistema o
como electrones dentro de su átomo.H
Como quiera que Haya de la Tone no es propiamente un académico. m
un filósofo de la historia, sino más bien un ideólogo político, a la par que un
poütico militante,'º al trasladar estas consideraciones generales sobre la historia, a la historia de América, no persigue sólo un valor teórico, sino práctico
también. Vemos que le interesa primordialmente alcanzar la perspectiva necesaria para llevar a cabo "el examen de las condiciones objetivas de la realidad
social de Indoamérica y para la interpretación de su devenir histórico" ;H
para lograr lo cual entiende que debe comenzar por descubrir la posible ubicación del mundo americano dentro de "un esquema lógico de la Historia".' 8
Y, apoyándose en el planteamiento de Toynbee sobre las civilizaciones que
aparecen "por desprendimiento de las que son su cuerpo principal'nu -en
su obra Toynbre frente a los panoramas de la historia-, Haya de la Torre se
pregunta si no será acaso explicable "el advenimiento de una civilización
americana como una rama en proceso de separación, de la cristiana occidental" .80
Aquí mismo sugiere que podóa sostenerse que: al arribar al Nuevo Mundo
la civilizaci6n Occidental, se asienta en él, pero influida por e{ contorno
geográfico o humano, inicia más o menos prontamente m individuación,
di/ erenciándose de su carácter originario.81
Concibe, pues, a América como un espacio-tiempo-hist6rico o pueblo con•◄

lbid., p. cit ., /ac. cit .

•• Jbid., p. 168.

"La historia es conciencia política", nos dice en su obra Espacia-tiempo-histórico.
cit., p. 35.
lbid., p. 76.
/bid. , p. XVII .
,. VÍCTOR Iv.111, HAYA DI\ I.A TORRE: Toynbu frente a los panoramas de la historia.
Op. cit., p. 229.
.. !bid., p. cit., loe. cit.
"' /bid., p. cit., loe. cit.

•~
Op.
"
"

544

tinente, o civilización novomúndica; como "posible y orbital unidad de sus
dos ámbitos espacio-temporales, el del Norte y el del Sur".82 Rechaza, por
tanto, la interpretación de la realidad americana desde el espacio tiempo-histórico europeo, al estimar que América tiene bien ganado el derecho a su
emancipación de Europa, por haber logrado ya cierto "dinámico económicosocial en apreciable desarrollo y un cierto grado de cultura y de relación
funcional con la multiplicidad de los demás procesos históricos del mundo", 89
a través del examen consciente de las posibilidades de su realidad histórica.
Desde luego, con esto en modo alguno implicamos que Haya de la Torre
crea que toda América tiene plen:;i. conciencia de su d::!Stino histórico. Sabe
Lien que hace falta trabajar mucho para alcanzar esa meta, sobre todo en
Indoamérica, a la que hay que comenzar por desfeudalizar,81 para que alcance a cabalidad la plena conciencia de su espacio-tiempo.
Haya de la Torre compara la situación encontrada en América por el colonizador inglés y el conquistador español y sostiene la tesis de que:
la respuesta de los retos físicos y humanos que el conquistador ibérico
arrostra en América s6lo fue parcial y se halla todavía en proceso hacia
su cabal cumplimiento. Por consecue,icia, el Espacio-Tiempo-Histórico
indoamericano es aún hoy más objetivo que subjetivo; más una perspectiva que una conciencia social y unánime propiamente dicha. 86
Pero este pensador tiene fe en que esa conciencia social "avanza hacia su
definición", 86 aunque, "con el ritmo desacorde peculiar de su desarrollo en
el cual aparecen diversas velocidades", 87 porque tiene la convicción de que
éstas necesariamente convergen hacia su futura fusión y unidad". 88 Y es sin
duda esta convicción la que le mueve a insistir, no sólo que se incluya a
América en toda interpretación filosófica de la historia, sino también la que
le mueve a hacer un urgente llamamiento para que "se sustente en particular la
historia de América desde una angulación relativista referida al tiempo y
al lugar''. 89 Pues entiende
"' !bid., p. 228.
" VíCToR RAúx. H.wA oE LA TORRE:

Espacio-tiempo-histórico. O /J. cit.., p. 35.
Recuérdese que éste constituye uno de los puntos básicos del programa del Apra,
partido político americano del cual Haya de la Torre es el fundador.
u VkToR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas de la historia.
Op. cit., p. 224.
'" lbid., p. cit.
11 lbid., p. cit., loe. cit.
,. lbid., p. cit., loe. cil .
,. lbid., p. 9.
14

545
HS:,

�"que las leyes econ6mf.cas y la preceptiva política concebidas y eficac,s
en una realidad hist6rica dada son intransferibles a otra, cuyo grado 'I
ritmo de civilización aparecen palmariamente disímiles". 90
Como quiera que éste es el caso de Europa y América, según Haya de la
Torre, si el investigador se arma del espíritu envuelto en el principio del
espacio-tiempo-hist6rico, podrá observar fácilmente que: "con ojos de América y desde suelo americano, no ya en colonia, nuestra antigüedad histórica
no coincide con la antigüedad histórica europea, cronológicamente, si es su
Edad Media nuestra ... , etc.'' 91 En otras palabras, Haya de la Torre rechaza
aquí el principio de la contemporaneidad de las civilizaciones.
Ahora bien, aquella emancipación de América a la que nos referíamos
--como él mismo advierte-, no implica una "absurda recusación de los valores universales de la cultura llamada occidental",92 sino más propiamente,
"continuidad autonómica de un gran proceso que en este ámbito americano
va encontrando estribación para su resurgimiento". 93
Para Haya de la Torre es preciso no pasar por alto las diferencias en ritmo
de los diversos espacio-tiempo-hist6ricos, porque, de que se tenga clara conciencia de éstas, depende la validez de nuestras interpretaciones y la efectividad
práctica de nuestro ejercicio político. Esto lo ve claramente ejemplificado en
la propia América, en donde existen dos ritmos vitales, el del Norte y el del
Sur. Y es tanto más obvio en este último, en lndoamérica, en donde es posible
observar que "coexisten y se yuxtaponen todos los grados de la evolución de
las sociedades; desde la primjtividad en sus modalidades más elementales
hasta las formas organizativas de la vida civilizada de mayor progreso"." A
tal punto es esto así, que, según él mismo añade, en "muchos casos dentro de
cada una de las circunscripciones políticas que dividen en veinte estados a
la nación indoamericana, subsisten, en completa y perceptible escala, aquellos diversos estadios de conformación social" .95
Trasladando esta interpretaci6n al plano de la historia política, Haya de
la Torre advierte contra la práctica de aceptar las soluciones concebidas para
problemas europeos o para otras zonas del mundo, a problemas americanos,
como pretenden por ejemplo, los teóricos marxistas. Pues, según entiende
nuestro pensador político, "esa inmovilidad del observador, al desplazarse el
Treinta a_ños de aprismo. Op. cit., p. 55.
Espacio-tiempo-histórico. Op. cit., p. 76.
TORRE: Toynbet frente a los panoramas de la historia,

00 VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:
•1

V.fcToR RAÚL HAYA DE LA ToRRE:

.. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA

op. cit., p.
.. Ibid.,
... lbid.,
11 lbid.,

546

10.
p. cit., loe. cit.
pp. 224-225.
p. 225.

marxismo como praxis a otros Espacio-Tiempo-históricos, cae en una limitación cerradamente dogmática",96 incurriendo en una posici6n equivocada,
pues respondiendo a su propia tesis, el marxista debería reconocer que los
fenómenos históricos varían, de acuerdo con el lugar y con la realidad subjetiva desde la cual y en la cual se perciben. Por esta misma razón importa
revisar nuestra interpretaci6n del propio imperialismo que, para Haya de la
Torre constituye "un fenómeno econ6núco de acción ambivalente; comporta
peligro pero también trae progreso para los países de economía retardada", 97
tl se le orienta hacia lo que él llama "la industrialización civilizadora".ºª Lo
que ocurre es que, de acuerdo con este escritor, se le ha manejado con fines
de dominaci6n política. Y por este motivo Haya de la Torre sostiene categóricamente que los pueblos indoamericanos "deben independizarse del imperialismo, cualquiera que sea su bandera". 89 Pero para combatirlo efectivamente, entiende que es preciso comenzar por poner orden en las COSll$ desde
dentro de los propios estados indoamericanos, pues cree imposible separar la

lucha contra el imperialismo extranjero de la lucha contra el feudalismo nacional en Indoamérica. Porque no se podrá combatir al imperialismo, sin estructurar una nueva organizaci6n de la economía nacional
a base del Estado 'Y no se podrá controlar el Estado, sin revolucionar· ta
economía nacional, sin la transf'ormaci6n efectiva del sistema feudal de
producci6n, cuya clase dominante controla el Estado directa o indirectamente con el apoyo del imperialismo. Por eso el contenido de la lucha
antiimperialista en Indoamérica es antifeudal. 100
Haya de la Torre entiende que, realizada esta tarea, es posible "ir a la
justicia económica como idea universal por diferentes caminos".1 º1 Porque
-como ya expuso antes-, "si las necesidades universales no pueden ser satisfechas bajo la sujeción de un sistema universal, uniforme, regimentado, sino
de acuerdo con la realidad objetiva de cada espacio-tiempo-hist6rico",1º2
tampoco puede serlo el principio universal democracia, que, por ser "principio occidental que concreta en anhelo humano de libertad, asume especiales
Espaeio-titmpo-histórico. Op. cit., p. 22.
El antiimptrialismor y el Apra. Op. cit., p. 189.

" VfoTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:
"V.ícTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:

,. lbid., p. cit., loe. cit.
,. lbid., p. 123.
,.. lbid., p. 189.
,., ViCToR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo histórico. Op. cit., p. 146.
,., lbid., p. 151. Citando de El proceso dll Haya de la Torre, dice éste en la p. XVIII
de su obra Espacio-tiempo-histórico lo siguiente: "La lucha, pues, entre el capitalismo y
el proletariado, no tiene un sentido mundial s.ino relativamente. Cobra diversos aspectos,
plantea diversos problemas, impone distintas soluciones".

547

�características según el espacio-tiempo-histórico en donde se desarrolla". 103
Asimismo continúa este pensador político señalando que, dadas las características "peculiares e intransferibles" 10 • del medio indoamericano:
"Los factores típicos de infra población, grandes zonas de materias por
explotar, enorme extensión territorial, desarrollo industrial incipiente )'
parcial, y el hecho de no ser nuestras re públicas grandes potencias militares -y de haber subsistido, sin embargo, como Estados libres-,
permiten una forma democrática original de organizar el Estado y de
alcanzar la justicia por formas de acción político-económica diferentes
de las europeas". 106
Y como quiera que -dada la naturaleza compleja de la época que vivimos-,
este autor entiende que "ningún país aislado podría alcanzar y completar esta
empresa histórica de conseguir Justicia Social con Democracia, o sea, de
"pan con libertad",106 cree que debe llevarse a cabo en toda América una
coordinación de estados dentro de un sistema federado bolivariano.
Esto, como es natural, supone "un nuevo planteamiento económico y una
nueva política",1º 7 pues se trata de orientar en un movimiento histórico armónico, dos espacio-tiempo-históricos -el del norte y el del sur-, que difieren en ritmo y que son distinguibles por la índole peculiar de su conciencia
tiempo-espacial. Por eso, al abogar por este federalismo, Haya de la Torre
advierte que se debe evitar imponer aquel panamericanismo a través del
cual se pretende reducir a toda América a una única y uniforme fórmula de
vida cultural y política, a la cual es irreductible, debido a la variedad de sus
voces históricas y su actual tiempo vital. Asimismo advierte contra el panamericanismo tutelar, identificado ya en Indoamérica como taimada fórmula
del imperialismo yanqui. Propone, en cambio, un interamericanismo democrático, "sin imperio",1°8 con lo que quiere decir, un interamericanismo en
el cual no se impongan criterios oportunistas -convenientes sólo a detenninados núcleos de intereses-, en detrimento de aquellos otros que pudieran
coadyuvar a la creación de una verdadera conciencia histórica convivencia!.
- !bid., p. 151.
,.. lbid., p. 152.
u.o [bid., p. cit., loe. cit.
• ]bid ., p. cit., loe. cit.
m /bid., p. cit., loe. cit.
'°' Ya desde 1924, en el sexto apartado del programa del A.pra, Haya de la Torre esbozaba este punto: Acción conjunta de los pueblos de América para realizar el interamericanismo democrático sin imperio. CL V.íCTOR RAÚL HAYA DE LA ToRRe: Treinta años d,
apri.mo. Op. cit., p. 221.

548

Ese federalismo, desde luego, deberá revisar muy especialmente el concepto
de soberanía, y, para lograr la articulación de una política interamericana
sana y vigorosa, deberá repudiar el nacionalismo comarcano desorbitado, la
actitud chauvinista. Sin embargo, no deberá deformar las perspectivas nacionales. A tal efecto, Haya de la Torre sostiene que los pueblos de lndoamécica
"tenemos que contemplar previamente el problema nacional; ser nacionalistas integrales y juntos así poder incorporarnos a la marcha de la civilización mundial". 1 ºº Y para ello -según este escritor-, será preciso también
estar muy conscientes de que, en semejante orden político, cuando la democracia es amenazada en uno de los estados, el riesgo que surge afecta a todo
el orbe americano y no solamente a aquel estado particular en el cual se
produjo. Es sin duda ésta, la razón que le anima a afirmar que:
a pesar de los problemas intercontinentales que ha creado en este Hemisferio el predominio de los Estados Unidos del Norte, en relación con
los Estados Desunidos de I ndoamérica, ante la amenaza común y frente
a un imperialismo que además de económico es político, antidemocrático y racista, los veintiún países del Nuevo Mundo coinciden en la
necesidad de la defensa unánime. 110
Esta conciencia que tienen los pueblos de América de la necesidad de
encarar un destino histórico-político común, de día a día gana fuerza de ley
entre esos pueblos, y les estrecha a unos hacia otros, forzándolos a desenvolverse cooperadora y armoniosamente. Pero ello no viene en menoscabo del
principio de individuación por el cual los estados mantienen su identidad
particular aunque así puede llevarlos a considerar "la transformación de sus
fronteras económicas en meros limites administrativos",111 así como a "nacionalizar progresivamente su riqueza bajo un nuevo tipo de Estado".112 Pero
éste no tiene que seguir ningún patrón europeo - ni socialista, ni comunista-.
Según Haya de la Torre, en las circunstancias americanas, "la justicia social
puede alcanzarse no solamente como resultado de una industrialización regimentada y absoluta como la rusa, sino aun en el camino de la industrialización
planificada dentro de la libertad y sin necesidad de dictadura". 113
La tesis que Haya de la Torre plantea, es la de que, en un esquema lógico
de la historia, la realidad americana puede ser ubicada dentro de la trayectoria
histórica occidental, aunque mantiene un derrotero que le es característico.
Polftica peruana. Lima, pp. 36-37.
La defensa continental. Op, cit., pp. 146-147.
TORRE: El antiimperialismo y el Apra. Op. cit., p. 123.

,.. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA ToRRE:

u•

VicToR RAÚL HAYA DE LA ToRJU::

u,

VÍCTOR RAÚL H.-1.vA DE LA

,u

lbid., p. cit.

111

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo

histórico. Op. cit., p. 145.

549

�En otras palabras1 sostiene que "nuestro proceso hist6rico tiene su propio ritmo,
su típico proceso, su intransferible ritmo" ;1 ª que es distinguible de otros en
esa misma trayectoria, y, por lo tanto, que resulta absurdo que, para resolver
nuestro problema americano nos dediquemos "a pedir de encargo las doctrinas o recetas europeas como quien adquiere una máquina o un traje''.115
Según Haya de la Torre, el problema de América consiste en alcanzar la
convivencia democrática entre pueblos soberanos, independientes, pero que,
paradójicamente, tienen que reconocer su interdependencia para poder vivir
soberanamente. Precisa, pues, ahora, desarrollar los detalles de una. filosofía
de la historia interamericana.
¿Estamos justificados a llamar la tesis de Haya de la Torre una interpretación filosófica de la historia de América? Creemos que sí, porque su esfuerzo no ha ido exclusivamente dirigido a expresar teórica, y Juego a concretar
empíricamente una directiva de acción política nacional en términos de patria
chica y de acción partidista. Su ambición y su propósito deliberado ha sido
el ofrecer la interpretación más cabal posible de la vida de Indoamérica en
contraste con la de Norteamérica, en la esperanza de estimular de este modo
al mejor entendimiento entre los pueblos del orbe americano.
No querríamos cerrar estas notas sobre Haya de la Torre, sin decir de su
obra lo que él ha dicho de la obra de Toynbee -al llamar la atención sobre
la importancia que tienen las ideas de este historiador para el hombre contemporáneo--: "acéptense o no las teorías sustentadas, su intimo conocimiento
previo es insoslayable para todo hombre culto",n9 en nuestra América.

FRAY RAFAEL VERGER EN SAN FERNANDO DE MÉXICO
(1750-1782)
Fa. L1No G. CANEoo, O. F. M.
Academy of American Fpi.nciscan History
Washington, D. C.

EL FRANCtSCANO MALLORQUTN fray Rafael Verger, segundo obispo del Nuevo León, es tenido por una de las más ilustres figuras de la historia de Monterrey. La influencia preponderante que ejerció para que la entonces modesta ciudad fuese designada como capital del nuevo obispado -erigido en
1777 con sede en Linares-, Ja traída del agua y el "Obispado" -el mejor
monumento colonial de Monterrey- constituyen tres títulos relevantes que
justifican el recuerdo y la gratitud de los regiomontanos. Es posible que Verger haya cambiado el rumbo de la historia de Monterrey1 al escoger a esta
ciudad como sede de su obispado.
Cede en crédito de Monterrey y de sus historiadores que la figura de su

gran benefactor no haya sido olvidada. Verger e· todavía una figura viva
en la metrópoli del Nuevo León. El gobierno episcopal de Vergcr ha sido
estudiado con notable minuciosidad, habiendo s.ido dados a conocer nume-

rosos documentos relativos a su dinámica actuación. También fue explorad~ algo de su niñez y juventud en Mallorca} Pero hay un período de su
vida que permanece un tanto en la sombra. Son los treinta y dos años que
permaneció en el Colegio de Misiones de San Femando, en la ciudad de

m !bid., p. XVI Haya de la Torre cita aquí el capítulo VII de su obra El nntiimJH·
,ialismo y el Apra. Op. cit.,
m !bid., pp. 26-27.
' 11 VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TolUI..E: To,·nbte frente a los pnnoramaJ de la his/om.
Op. cit., p. 6.

550

' Carloa Pérez MaJdonado dedicó a Vergcr varios capitulas de su libro El Obispado.
Monumento histórico de Monttrrt)• (Monterrey, 1947). En sus Documentos históricos
de Nu,uo Lt6n. Anotados y comentados, 1596-1811. (Monterrey, 1947) la&amp; pp. 90-129
le refieren también a Vcrger. Por último, en d t. 111 ( 1950) pp. 8-42 dr las Mnnorias
de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey hay una larga crónica de los actos
conmemorativos del segundo centenario de la salida de Vergcr para Amfrica, que se
cc~~raron tanto en su villa natal de Santany como en Monterrey. Esta CTÓnica encierra
asmusmo noticia., biográficas de Verger.

551

�•
México. Creo que fue allí donde se forjó la personalidad del futuro obispo
de Monterrey. Cuando menos, fue San Fernando el candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las extraordinarias dotes de
gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger. Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable que nunca hubiese llegado a ser
el segundo obispo de Monterrey. Parece justificado, por lo tanto, que dediquemos unas páginas al estudio de este largo período de su vida fernandina.
El Colegio de San Fernando.

¿Qué clase de institución era este Colegio de San Fernando? Aun tratando
de remontarnos lo menos posible en el tiempo, es preciso recordar que, a fines
del siglo XVII, surgió en la Nueva España, y dentro de la Orden Franciscana, una organización peculiar con el nombre de "Colegios Apostólicos de
Propaganda Fide". Nacieron a iniciativa de otro ilustre mallorquín, Fr. Antonio Llinaz, con el fin de renovar el impulso misional que había ido decayendo a Jo largo de aquel siglo. El primero de estos colegios de misiones
quedó establecido en Querétaro en 1683. Brotes de este primer colegio fueron
los de Guatemala en 1700 y el de Guadalupe en Zacatecas en 1707, ambos
llegados a su definitiva independencia en dichas fechas, tras un período inicial como dependencias de Querétaro. San Fernando constituye el tercer retoño del vigoroso árbol queretano. Se incorpora a la escena misionera en 1731,
como simple hospicio, para convertirse en colegio independiente en 1735.
Como campo de apostolado entre infieles, dirige inmediatamente sus miras
a la evangelización de los indios hostiles de la Sierra Gorda que habían resistido por años, en el mismo corazón de la Nueva España, los reiterados intentos de reducirlos. Esta misión de la Sierra Gorda o Cerro Gordo había sido
una de las tareas asignadas, en un principio, al Colegio de Querétaro, que
nunca pudo realizarla. Ahora la recibía como herencia el Colegio de San
Femando. Desde 1744 en que se hicieron definitivamente cargo de aquellas
difíciles conversiones, hasta el año 1770 en que las entregaron, como parroquias ordinarias, al Arzobispo de México, los misioneros femandinos llevaron
a cabo una labor ingente, cuyas huellas no han desaparecido todavía por completo. Allí trabajó el célebre Fray Junípero Serra, y tanto para él como para
sus compañeros fue la Sierra Gorda una especie de escuela para los días
grandes de California. Porque la gloria del Colegio de San Fernando reside
principalmente en la conquista espiritual de California. Cuando la expulsión
de los jesuitas en 1767, casi todas sus misiones pasaron al cuidado de los fran·
ci canos, que disponían del personal conveniente gracias, en primer lugar. a

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los colegios de misiones de que venimos hablando. El Colegio de San Fernando se hizo cargo de la Baja California en 1768, y desde allí emprendieron
sus misioneros, sólo un año después, la maravillosa conquista espiritual de los
inexplorados territorios de la costa septentrional desde San Diego hasta el
norte de San Francisco. Tres años después, la Baja California fue puesta al
cuidado de los padres dominicos y los misioneros de San Fernando pudieron
concentrar todos sus esfuerzos en la Alta o Nueva California. Este fue su grande y fecundo campo de apostolado hasta mediados del siglo XIX. 2
Los colegios de misiones constituían entidades autónomas, bajo el gobierno
de un Guardián, al que asistía un consejo llamado Discretorio. Tanto el primero como los miembros del segundo eran elegidos por voto universal y secreto de todos miembros dl'l colegio. Estaban inmediatamente sometidos al
Ministro general de la Orden, quien en el caso de México ejercía su autoridad suprema por medio del llamado Comisario general de la Nueva España.
El personal se componía en su mayor parte de religiosos que voluntariamente
se afiliaban a los colegios 1 con el fin de consagrarse al ejercicio de las misiones. Los procedentes de España -que constituyeron casi siempre la mayoría- solían venir a costa de la real hacienda y con el compromiso de permanecer un mínimo de diez años en los colegios. Por lo general se trataba
~e comunidades numerosas. La de San Femando estaba formada en sepuembre de 1772 precisamente durante la primera guardianía de Verger por
ciento catorce individuos; de ellos, cuarenta y tres se hallaban en las misiones
de Cal.ifornia. 3

• 1 Sobre los Colegios Apost6licos de Propaganda Fidc, tanto en general como en particular de la Nueva España, pueden mencionarse varias obras, si bien no existe una
moderna monografía de conjunto. La obra fundamental sigue siendo la de Fr. Isidro
Félix de Espinosa, O. F. M., Crónúa Apostólica y Seráfica de todos los Colegior de Propaganda Fide de esta Nueva. España ('México, 1746) cuya segunda edición está llevando a
cabo actualmente la Academia Franciscana de Historia, de Washington. En la$ notas a
~sta redacción indico la bibliografía más importante sobre los Colegios de la Nueva Espaoa. Las Misiones de California cuentan con abundante bibliografía. Una buena muestra
de la misma puede hallarse en la edición inglesa dci la Vida de Fr. Junípero Serra por
Palou: Palou's, Life of Fray Junipero Serra. Translated annotated by Maynard J. Gdger,
O. F. M. (Washington, Academy of American Franciscan History, 1955).
1 Publica esta lista el P. Maynard Gciger, O. F. M., en su artículo "Tbe Interna]
~rganizati~n and Activities of San Fernando College, Mexico City ( 1734-1858)", en
he Amencas, VI, 1949, pp. 5-12. Sobre el gobierno de los colegios en general véase ?,ollectio statutorum, gratiarum et indulgentiarum pro missionibus earumqu: Collegns de Propaganda Fide, Fratrum Minorum S. Francisci de Obserua.ntia in Indiis
Occidentalibus (Roma, 1778). Parece que fue el Colegio de Guadalupe de Zacatec33 el que contó con mayor proporción de criollos.

553

�De Mallorca a México.
La necesidad de atender a las misiones de la Sierra Gorda fue el motivo
que trajo al P. Verger desde Mallorca al Colegio de San Femando de México. Los once misioneros traídos en 1742 resultaban ya un refuerzo del todo
insuficiente, debido al ensanchamiento de las actividades del colegio y a la
muerte de varios religiosos en la Sierra Gorda, víctimas de la peste. El colegio decidi6, por lo tanto, enviar a España al P. Pedro Pérez de Mezquia, uno
de los í undadores venidos de Querétaro y un veterano en las misiones del
Norte, con el fin de reclutar allí otro grupo de misioneros. En diciembre 1747
había conseguido reunir hasta treinta y tres, cuyo aviamiento y viaje a cuenta
de la hacienda real fueron autorizados el 31 de dicho mes y año. Figuraban
en expedición hombres de cualidades extraordinarias, hombres llamados a
sonar en la historia. Uno de ellos era Fr. Junípero Serra, el futuro apóstol
de California; otro, nuestro Fr. Rafael Verger. Todavía otros, el escritor Fr.
Francisco Palou, Fr. Juan Ramos de Lora, que sería primer obispo de Mérida
en Venezuela, y Fr. José de Santisteban, martirizado por los comanches en
l 758, allá por las llanuras tejanas de San Sabá.
La "misión" --como se llamaba también a estas expediciones de misioneros- se dividió en dos grupos. El primero, en que venía Serra, zarpó de
Cádiz en agosto de 1748, desembarc6 en Veracruz el 6 de diciembre y entró
en la ciudad de México con el año 1750. Verger, que era profesor de filosofía
en el Convento de San Francisco de Palma de Mallorca, fue de los primeros.
en sospechar que su compañero Fr. Junípero Serra se había ofrecido voluntario para formar parte de la "misión" que colectaba el P. Mezquia. Comunicó sus sospechas al P. Palou -quien lo refiere en la Vida de Serra-' y
ambos platicaron repetidas veces sobre la oportunidad que se les ofreda de
ir a misiones de infieles. Verger dijo que hubiera ido de buena gana, de no
hallarse atado por la cátedra. Tal estado de ánimo fue conocido por Serra y
• FR. FRANC1sco PALou, O. F. M., Relación Histórica de la uida y apostólicas ta•
reas del Ven,rable Padr1 Fray ]unipero Serra, y de las Misiones qu, fundó en la
Cali{ornia Septentrional y nuevos establecimimtos de Monterrey (México, 1787). Hay
una edición moderna bajo el título: Evangelista del Mar Pacifico. Fray Junípero Serra,
Padre y Fundador de la Alta California (Madrid, Aguilar, 1944). El testimonio alu•
elido en el texto se encuentra en el capítulo segundo. La vocación misionera de Ver•
ger y su salida para México se refieren en el capítulo tercero de la misma obra. Sobre la expedición de 1749-1750 en conjunto \·éase Maynard Geigcr, O. F. M., The
Franciscon Mission to San Fernando College, México, 1749, en The Americas, V,
1948, pp. 48-60. Utiliza el expediente conservado en AGI (Archivo General de Indias, Sevilla, Contratación, lcg. 5546). En el mismo qajo se encuentra también el
expediente de la expedición o "misión" de 1742, con Jos nombres de los doce misioneros que la formaban.

554

así, cuando en Cádiz fallaron a última hora algunos de los misioneros reunidos, recibió Verger aviso de presentarse como uno de los sustitutos. Otro de
éstos fue Fr. Juan Crespí, el infatigable diarista de las exploraciones californianas.
Vern:er
no salió de Palma hasta el 15 de junio, más de dos meses después
o
de haberlo hecho Serra y Palou. Por este motivo pasó a formar parte del
segundo grupo de la "misión", que no había de embarcarse para Veracruz,
hasta el 31 de diciembre de 1749 y sólo llegarla a la ciudad de México en abril
de I 750. Los documentos oficiales de embarque nos dicen que era natural
de Santany (Mallorca) y que contaba veintiséis años de edad. Era de buena
estatura, color blanco y rostro marcado de postillas.
Poco sabemos de sus primeras actividades en San Fernando. Consta que
desempeñó en el Colegio el oficio de lector o catedrático que habla ejercido
en Palma. Es probable que esto haya tenido lugar ya desde los primeros años;
ciertamente ejercía la cátedra en 1755. Por otra parte, existen pruebas de
que su personalidad comenzó a destacar muy pronto en el colegio. Es de notar
que ya en 1752, al hacerse la elección de guardián, alguien pens6 en el joven
Verger para el puesto, pues tuvo un voto. Tres años más adelante en 1755,
fue elegido discreto con el mayor número de votos recibido por nadie: veintinueve. Y en la subsiguiente elección de guardián obtuvo trece votos. Poco
después, el Discretorio le elegía unánimemente por vicai;o del colegio. Fue
también secretario del Discretorio.
En los dos capítulos siguientes, 1757 y 1761, aparece con un sólido bloque de
diez y siete votos para guardián: en 1761 tuvo asimismo diez y ocho votos para
discreto. En cambio, pierde terreno en las elecciones de 1764, en que obtiene
s61o doce votos para guardián. Su hora parecía haber llegado en 1767, en
que recibió veintiún votos para guardián, número superior al obtenido por
cualquiera de los candidatos en aqueila elección; pero una peculiar disposición reglamentaria le cerró entonces el ascenso a la primera magistratura
del colegio. La elecci6n de los discretos tenía lugar antes de la elección del
guardián, y parece que, una vez confirmados en el oficio de discretos, resultaban inelegibles para la guardianía. Esto le sucedió ahora a Verger y babia
sucedido antes a otros, entre ellos al propio Junípero Serra. 6

• Todos estos datos nos los proporciona el Libro d, Decretos del Colegio de San
Fernando, que se conscr\'a original en el Archivo General de la Nación, México, colecci6n Documentos para la Historia de México, segunda serie, vol. IX' Véase tambifo M. Gciger, The internal organiiation and actiuities of Sa11 Fernando College,
Muico City (1734--1858), en The Americar, VI, 1949. 1-31.

555

�Viaje de Verger a España (1768-1770).

Es posible que, en algunos casos, se haya echado mano de estos impedimentos legales, fácilmente previsibles, con el fin de no inmovilizar en el oficio
de guardián a hombres que se deseaba emplear en otras tareas. Pudo ser esto
lo que sucedió en la presente ocasión. Al tiempo del capítulo guardiana! (28
noviembre 1767) ya el colegio había sido encargado de las misiones de la Baja
California, que se hallaban abandonadas a causa de la expulsión de los jesuitas. Una de las condiciones que puso el Colegio de San Fernando para
aceptarlas fue que se le permitiese reclutar una nueva expedición de mi~ioneros
en España. Acaso nuestro Verger estaba ya señalado para esta empresa y con
miras a ello se le apartó de la guardianía, mientras resultaba elegido discreto
con la brillante votación que hemos visto. Este cargo le confería autoridad y
prestigio, cosas ambas muy convenientes para el buen desempeño de su nuevo cometido en España.
No conozco la fecha precisa de su salida para España, pero las firmas que
aparecen en el libro de Decretos demuestran que permaneció en San Femando por lo menos hasta el 3 de diciembre de 1767. Por otra parte, sólo el 18 de
dicho mes escribía el Virrey a S. M. recomendando la petición de nuevos misioneros que le habían presentado el Guardián y Discretorio de San Femando.
Y el 5 de junio de 1768 Verger era esperado pero no había llegado aún a
Madrid.ª Es de presumir, por lo tanto, que salió de México en Jos primeros
meses de 1768. El Consejo de Indias informaba favorablemente sobre sus pretensiones y poco después se firmaba el real despacho por el cual se le concedía
una copiosa "misión" de cuarenta y nueve religiosos, que serían transportados
a expensas de la real hacienda. Desde enero de 1769, comenzó Verger a enviar las correspondientes patentes o licencias de viaje para cada misionero.
Antes de terminar el mes de julio tenía comprometidos a cuarenta y ocho, y
por real cédula de 5 de agosto del mismo año se dieron órdenes a la Casa de
la Contratación para el avío de estos religiosos. Agregóse a ellos, haciendo el
número cuarenta y nueve, el P. Juan Prestamera, quien había tenido que
abandonar el Colegio de San Fernando algunos años antes por enfermedad
y regresaba ahora al mismo con particular dispensa. Zarparon todos de Cádiz el 31 de enero en el navío Castilla, que iba al mando del Marqués de Ca• Con esta fecha, opina el fiscal del Consejo de Indias que se espere Ja llegada del
P. Verger, para decidir acerca de la solicitud de "Misi6n" por el Colegio de San Fer·
nando, que había sido recomendada por el virrey Bucarcli. Véanse los respectivos documentos del Archivo General de Indias, citados por Charles E. Chapman, Catalogue of th, Materials in the Archiuo General de Indias /or the Hirtory of tha Pacific
Coast and the American Southwe.rt (Berkeley, University of California Press, 1919)
nn. 894-95, 1016.

556

sinas; aunque el barco se vio obligado a regresar al puerto)' la salida definitiva
no fue hasta el 3 de febrero. Tras una navegación de noventa y nueve días.
de ellos treinta y tres pasados en la aguada de Oc:oa (Santo Domingo), la esperada "misión" llegó al colegio el 27 de mayo. 7 Los misioneros formaban
un grupo no sólo numeroso sino de marcado carácter nacional. Habia castellanos, gallegos. vascos, aragoneses. catalanes, navarros y mallorquines. Entre ellos, se contaban dos futuros guardianes de San Femando -el vasco Fr.
Pablo Mu.rgártegui y el gallego Fr. Eusebio Antonio Nogueira- y un mártir:
Fr. Luis Jaime.
Vager guardián de San Fernando (1770-1774).

El colegio contaba de este modo con un fuerte refuerzo de per.,onal, que
debía administrarse con sabiduría y prudencia. Es natural que el prestigio de
Verger se hubiese acrecentado con el éxito de su viaje a España. No es de
extrañar, por lo tanto, que en la pr6xima elección ( dicimibre 1 de 1770 J
fuese elevado al supremo gobierno del colegio por una brillante mayoría de
veintisiete votos. Veamos cómo correspondió a las esperanzas de sus hennanos
de profesión.
Además de los problemas comunes a toda comunidad de su índole, San
Femando se enfrentaba entonces a una serie de situaciones nuevas, tanto internas como externas. En el orden doméstico, la comunidad religiosa se había
hecho mucho mayor y ello aumentaba las responsabilidades del superior. Por
una parte, eran mayores las necesidades materiales, y por otro lado resultaba
más difícil mantener la cohesi6n entre tantos individuos. Respecto a lo primero, los documentos asentados en el ya citado Libro de Decretos permiten
adivinar que Vcrger dio pruebas de especial actividad. El P. Visitador que
vino a presidir el capítulo guardiana} de mayo 1774, Fr. José de Leiza,
cxministro provincial del Santo Evangelio y entonces guardián de Toluca,
expresa su satisfacci6n por el buen estado de la iglesia: sacristía, alhajas y
ornamentos, "con los buenos y costosos augmentos que nuevamente se han
construido"; hall6 asimismo un superávit de 1,777 pesos en las cuentas, "aun
habiendo sido en este trienio el gasto de augmentos y me:xoras utiles y nece' El detalle de la navegación de noventa y nueve días, c:-on la detención en
Ocoa, lo proporciona Vcrger en su carta de 31 de agosto de 1771 al fiscal del ConlCjo de Indias, don Manuel Lanza de Casafonda. Sobre esta correspondencia véase lo
que decimos más delante. La documentación relativa al viaje de Verger y a los misioneros que trajo consigo a México se encuentra en AGI (Archivo General de Indias, Sevilla), Audiencia de México, lcg. 2732, y Cottfralación, leg. 5546.

557

�ssarias en la cerca de la huerta, órgano, bambas, relox, librería de coro y demas que son manüiestas en todo el Colegio, notablemente excesivo" (fol. 67).
Las actas del capítulo no revelan queja alguna contra el gobierno de Verger, aunque cabe deducir de las mismas que se plantearon algunas de las
cuestiones ya tratadas anteriormente en la correspondencia entre Verger y el
Comisario general de Indias, residente en Madrid. Verger había defendido
con firmeza sus puntos de vista sobre la necesidad de seleccionar con gran
cuidado los religiosos que sallan a misionar entre fieles, la imposibilidad de
negarse a las confesiones de fieles en la ciudad, y en otros puntos; y en ninguna de estas cosas innovó el capítulo. Sin embargo, se omitió en el acta de
la elección del nuevo guardián la frase ritual que solía insertarse en elogio
del prelado anterior: "Qui prudenter, religiose et laudabiliter huic Seminario
praefuit'' (que gobernó prudente, religiosa y laudablemente este Seminario).
Parece que esto fue a modo de censura, puesto que Verger se defendió de los
cargos que se le habían hecho ante eJ Comisario general de Indias, y éste falló
en su favor, declarándolo por "buen prelado" y mandando al nuevo guardián
y discretos que añadiesen en la tabla capitular la frase suprimida. Así se him
y consta en el Libro de Decretos, folio 72v. Todo esto demuestra que el
gobierno de Verger no fue del agrado de todos, y ello, en mi opinión, dice
en favor y no en contra suya, pues no puede haber buen gobernante que
agrade a todos los gobernados. Era, aJ parecer, hombre de ideas propias, de
carácter firme y no fácilmente manejable, según vamos a ver en seguida. 8
Verger ,. las nuevas misiones de California.

Porque el colegio tenía ante sí problemas de mayor envergadura. Cuando
Verger salió para España en 1768, Jos misioneros de San Femando quedaban
ya encargados de la Baja California; de hecho, aquel viaje tenía por fin reclutar nuevo personal para hacer frente a dicha nueva obligación. Durante su
ausencia, la responsabilidad de la Baja California había sido acrecentada por
la de las novísimas fundaciones que se estaban llevando a cabo en la Alta
• Algunos de los pequeños problemas domésticos con los que tuvo que enírentane,
en su calidad de guardián del colegio, afloran en la correspondencia de Verger con
el comisario general de Indias en Madrid, Fr. Manuel de Vega. En ella puede observarse -y esto es lo que aquí nos interesa de manera particular- que Vergcr SI•
b!a defender respetuosa pero firmemente sus puntos de vista. Además de las fuentes
de esta correspondencia, que mencionaré en seguida, tuve hace años la fortuna de
consultar un tomito manuscrito que poseia en 'México el P. Fidel Chauvet, O. F. M., '/
que contenía copias de documentos Telativos a los colegios de San Femando y Orizaba.
Entre estos documentos, había cartas de Verger al P. Vega y de éste a Verger (1771·
1774).

558

California. La ocupación de Monterrey tuvo lugar el 31 de mayo de 1770,
apenas tres días después de la llegada a San Fernando de los cuarenta y
nueve misioneros conducidos de España por Verger. A principios de junio,
Serra y Crespí erigían allí la "Misión de San Carlos de Monterrey", la segun&lt;!a que se fundaba en los nuevos territorios; la primera había sido San Diego.
Lleno de gozo, Fr. Junípero Serra comunicaba la noticia al colegio con fecha
de 12 de junio, anunciando su propósito de fundar inmediatamente la tercera
misión proyectada: Sa11 Buenaventura. Pide que se le manden los dos misioneros que faltaban para completar los seis destinados a las tres misiones citadas.
Pero añade que "si en vez de venir dos para acá viniesen ocho, a cada una
de las tres misiones se le pondría otra a moderada distancia, para que dándose
la mano cada una con su compañera, sobre dilatarse así más la fe, se lograrían
-otras estimables circunstancias del mutuo fomento, seguridad y firmeza".
Los planes de Serra eran moderados y probablemente el colegio los hubiera
aceptado; pero a Gálvez le parecieron demasiado modestos. Entusiasmado con
la noticia de la ocupación de Monterrey, que llegó a México en la primera
mitad de agosto y fue allí celebrada con grandes manifestaciones de alegría,
Gálvez determinó en seguida, con eJ asentimiento del virrey Marqués de Croix,
que debían establecerse nada menos que diez misiones nuevas, cinco entre
Villacatá -frontera de ambas Californias- y San Diego, y otras cinco entre
San Diego y el todavía no explorado puerto de San Francisco. El colegio fue
informado de que cuarenta y cuatro religiosos de los que habían llegado de
España deberían salir para California en mayo del año siguiente. Un tal
número pareció completamente exorbitante a los superiores de San Fernando,
pero ni el virrey ni Gálvez se dejaron convencer. Si fuere necesario, sugerían,
podía mandarse por otra "misión" a España, que ellos estaban dispuestos a
recomendar por todos los medios. El colegio siguió resistiéndose, al parecer
con cierta dureza, pero al fin tuvo que convenir en el envío de treinta misioneros; catorce menos de los pedidos en un principio y sin embargo todavía
demasiados en opinión de Jos superiores del colegio. Este logró, por otra parte, que se Je admitiese la renuncia. de las cinco misiones de la Sierra Gorda,
-considerando que habían alcanzado ya el grado de progreso necesario para
ser confiadas al clero secular, en calidad de parroquias ordinarias. Con ello
&lt;¡uedó disponible otra decena de misioneros veteranos, que podían ser empleados en la empresa de California.
No puede caber duda de que Verger, que formaba parte del Discretorio .
fue uno de los principales responsables de la resistencia del Colegio. El epi·
sodio le dejó un mal sabor de boca, si se nos permite la expresión, y por larg·"'
tiempo le durará el resentimiento contra Gálvez. Verger tenía evidentement&lt;~
-Otros planes respecto a los religiosos que él había reunido en España y con~

559

�&lt;lucido con tanto trabajo hasta México. Aspiraba a tener en San Fernando
una comunidad numerosa y bien organizada, como las que él había conocido
en Europa. Las misiones entre infieles debían ir estableciéndose poco a poco,
sobre bases firmes y no solamente al compás de los que él creía sueños y excesivo fervor apostólico de Fr. Junípero Serra. Porque el Colegio -y Verger- supusieron que la imposición de Gálvez en el envío de misioneros era
fruto de las cartas de Serra, y éste quedó un poco identificado, para las autoridades fornandina.~, con los "fantásticos" planes del Visitador. Y en realidad. Serra era un soñador, pero también un hombre práctico, que no descuidaba detalle; un idealista y un hombre de acción. Si él tendió al optimismo
en su visión de la empresa californiana, Verger nunca logró liberarse de su
pesimismo de hombre prudente1 que no quiere aventurarse. Eran dos posiciones
perfectamente defendibles, que nada dicen en contra de ninguno de los dos;
pero yo creo que Serra indicaba en este caso el mejor camino. Se trata de
una opinión basada en la lectura de la correspondencia de ambos, cuyas fuentes serán citadas más adelante.

Di/icultades y pobre;:a en la Baja California.
Estas ideas y este estado de ánimo influirán en la actitud de Verger respecto a las misiones californianas, durante el trienio de su guardianía en San
Fernando que comenzó en diciembre de 1770. Hay en esta actitud mucho de
negativo y de excesivamente crítico, pero también necesarias llamadas a la realidad. Y siempre un¡i. pronta disposición a defender a las misiones y a los misioneros, y a defenderlos con valentía y sin desfallecimiento. Tenemos buena
prueba de ello en varios escritos de Verger, poco utilizados hasta el presente.
Son cartas al comisario general de Indias, Fr. Manuel de Vega, cartas y memoriales al fiscal del Consejo de Indias, don Manuel Lanz de Casafonda,
memoriales al virrey Bucareli. En ellas se nos revela Verger como hombre de
inteligencia clara y de gran energía, buen dialéctico y de pluma fácil. Hombre difícil de batir. 9
Estos escritos se refieren en su mayoría a las misiones de California. Si bien
• El registro oficial de las cartas de Vergcr durante su primera guardianía en San
Femando de México ( 1770-1774 ) se conserva en el Museo Nacional, de México, en
dos pequeños tomitos. Copias de cartas y otros papeles de Vcrgcr se conservan también en el British Museum, Add. Mss. 13, 974, fols. 231-293. Varias de las cartas a.
Lanz de Casafonda y una a doJ). Antonio de la Banda se encuentran en Add. Mss. 13,
976 del mismo Britis.h Museum. En este trabajo utilizo una copia moderna, que posee
la Acadcmy of American Franciscan Hi.story, ~acada del registro oficial conservado en
el Museo Nacional de México.

560

aquí nos interesan principalmente como reveladores del hombre que los escribió, y menos como testimonios de la historia californiana, es necesario
referirse a ciertos aspectos de ésta que requirieron la atención de Verger. Uno
fue la pobreza y desarreglo de la Baja California. Los misioneros de San Fernando habían llegado allí con grandes ilusiones en 1768. Dichas misiones gozaban de gran renombre en la Nueva España. Era opinión general que los
jesuitas habían logrado grandes éxitos en la Baja California, tanto en el
orden espiritual como en el temporal. Pero la realidad, a la llegada de los
franciscanos, no se ofreció tan brillante. Aquellas misiones se hallaban realmente en estado de profunda decadencia. La causa principal de esto suele
atribuirse a la mala administración, descuido y latrocinio que, al parecer,
reinaron en dichas misiones durante el breve período entre la expulsión de los
jesuitas y la llegada de los franciscanos; sin embargo, la decadencia había
comenzado ya en los últimos años del régimen jesuítico. El hecho es que los
misioneros femandinos se encontraron con que la Baja California no era el
campo prometedor que esperaban. La situación no se remedió con la lluvia
de decretos que el visitador Gálvez1 hombre de proyectos grandiosos y de poder
sin límites, hizo caer sobre la península californiana. La mayor parte de estos
proyectos se revelaron utópicos. Cuando el presidente Fr. Junípero Serra
~alió en marzo de 1769 hacia la Alta California, las misiones de la Baja quedaron al cargo de Fr. Francisco Palou. Este, que fue también historiador de
primera fila, dedica muchas páginas de sus Noticias, especialmente los capítulos doce, trece, catorce y quince de la primera parte, a exponer el estado
de cosas que existía entonces en la Baja California.1 º Tanto Palou como el
primer gobernador nombrado por Gálvez ~l sensato Matías de Annonacomprendieron desde un principio que los planes del visitador eran irrealizables y que sus medidas económkas acabarían por arruinar del todo a la península. Armona, en consecuencia, declinó el gobierno, mientras Palou se empeñó en buscar remedio a la situación, con habilidad y prudencia.
Aunque Gálvez, preocupado con la expedición a Sonora y probablemente ya
con los amagos de su famosa locura se irritaba con sólo oír hablar de la Baja
California, Pal0l1 decidió enviar a conferenciar con él al P. Ramos de Lora,
quien llevaba propuestas radicales, entre ellas la renuncia por los misioneros
de la administración temporal de las misiones. Gálvez había salido ya de Sonora para México y el P. Ramos de Lora regresó a California, no sin haber
logrado ponerse en comunicación con el omnipotente Visitador y obtenido
,. Noticias de la Nueva Cali/ornia, obra terminada por Palou en 1783, pero que no
publicó hasta 1857. En este trabajo utilizo la versión inglesa editada por Herbert E.
Bolton bajo el título : Historical Memoirs of New California. (Berkeley, University of
California Prcss, 1926 ; 4 vols. ) . Constituye una fuente de primera clase.

!le

561
H36

�de éste la seguridad de que haría cuanto fuese necesario para remediar la
situación allí existente. Entonces mandó Palou todo el expediente a México,
aprovechando la ida del P. Dionisio Basterra, que se retiraba enfermo al colegio. Recibido amablemente por Gálvez, el P. Basterra le presentó (julio 10,
1770) un memorándum de las cosas que necesitaban remedio en la Baja
California y el VI.Sitador prometió conceder cuanto se Je pedía; pero sea que
se distrajo con otras ocupaciones, sea a causa de su disgusto con el colegio
sobre el número de misioneros que debían ser enviados a California, no hizo
nada.
De los treinta misioneros que Gálvez y el virrey arrancaron a la posición
del Colegio, veinte fueron destinados a la Baja California, con el fin de
reforzar las viejas misiones y establecer cinco nuevas entre Vellicatá y San
Diego. Estos misioneros salieron de México en octubre de 1770 y al mismo
tiempo el virrey Marqués de Croix envió instrucciones escritas al P. Palou
(México, 10 no\·iembre de 1770). Tras un viaje lleno de peripecias, en su
parte marítima, la mayoría de los misioneros no llegaron a Loreto hasta
septiembre de l 771, siendo distribuídos provisionalmente entre las viejas misiones, pues la fundación de las nuevas no era posible por falta de escoltas,
según el Gobernador informó al P. Palou. Ert realidad, estas fundaciones
nunca fueron llevadas a cabo, porque mientras tanto el gobernador, Felipe
de Barry, se convirtió de amigo -al menos aparente- en cerrado enemigo
de los Franciscanos, y cuando el virrey Bucareli intervino decididamente en
favor de éstos, ya las misiones habían sido cedidas a los Dominicos.
Lo que aquí nos interesa es la parte que en estos asuntos tomó el P. Verger,
dirá con razón el lector. Pero la digresión, aunque larga, era imprescindible
para entender lo que hizo Verger. Veámoslo. La primera carta. que conocemos de Palou a V erger es del 23 de abril de 1771. Palau había recibido el
31 de marzo pasado las tres cartas-instrucciones del virrey Croix, para la
fundación de las nuevas misiones y sobre los sínodos de éstas y las viejas.
Se muestra entusiasmado por la posibilidad de poder ampliar el campo de
apostolado hacia el norte; por otra parte, reinaba aún la annonía con el
gobernador Barry. Sin embargo, hace varias observaciones sobre los sínodos,
que le parecen insuficientes y no de acuerdo con lo concertado anteriormente
entre Gálvez y el entonces presidente Fr. Junípero Serra. Antes de esta
fecha, Palou había expuesto repetidas veces al antecesor del P. Verger en
el gobierno del Colegio -P. Juan Andrés- las necesidades y problemas
de la Baja California. En su larga carta al fiscal Lanz de Casafonda (México, 3 agosto 1771 ) Verger recoge, sistematiza y resume todos estos informes, adjuntando copia de las comunicaciones de Palou, al parecer desde
la ex.tensa del 24 de noviembre de 1769. Presenta a Palou como a "sugeto
muy capaz, verídico y práctico en la rnducción de los indios ... , en otro
562

tiempo presidente de las [misiones] que este Colegio tenia en Sierra Gorda".
Asegura a Casafonda que los cuidados de las misiones de California, tanto
las de la Baja como las de la Alta --cuya situación también exponía, según
cartas de Serra y Crespí- ayudaban mucho, con los demás de su oficio, a
quitarle el sueño, "considerando que los yerros que a mi entender se cometen
no se han de remediar" y "que tengo 46 súbditos en tantos trabajos en tierras
tan remotas". Alude al atraso en que se hallaban aquellas misiones cuando
la salida de los Jes.uítas, y ello podrla demostrarlo con una larga carta de
Gálvez que tenía en su poder. "Entraron en lugar de los expulsados -prosigue Verger- unos soldados comisionados y en materia de poco más de
seis meses hubo quien mató en su misión 600 reses, ob·o 400 y otro 300,
siendo igual eJ destrozo en los otros, como consta en las cuentas que dieron;
y esto fue lo qµe movió al Señor Visitador [Gálvez] a poner lo temporal
de las misiones al cuidado de los Padres. Y a la verdad, sólo así podemos subsistir, si les ayudan con las providencias oportunas". Esto podría parecer
impropio de los misioneros y así lo consideraron ellos al principio, lo mismo
que el vin·ey y Gálvez; así lo creía también Verger, pero "crea V. S. -añade-que es del todo necesario. Pensar que los indios por sí han de cuidar de
comida y vestido para un año, que han de trabajar por su orden para este
fin, es pensar que con las manos podemos coger el cielo sin movernos de
la tierra. Poner españoles que cuiden de todo esto, es aumentar comedores y
salarios para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los
indios, dejando a éstos padeciendo en lo espiritual y temporal".
No había bastado con la malversión de los comisionados. "Vamos todavía
a peor", continúa en el número sexto de su carta-memorial. "Porque para
las expediciones de Monterrey sacaron de ellas [las misiones] ciento cuarenta mulas, cuarenta caballos, seis yeguas, dos burros, 200 Teses, las más
vacas con sus crías, que se contaron". Cierto que de todo se había dado
recibo para reemplazar lo tomado. "¿Pero cuándo será esto? Lo cierto es
que por falta de mulas se han padecido grandes trabajos y necesidades, sin
pnderse socorrer unos a otros, ni llevar al real almacén sus frutos y sacar
de él maíz para matar el hambre, o al menos minorarla". Tanta era la
necesidad de aquellos indios que el Visitador dictó una serie de medidas
para remediarlas, pero al mismo tiempo les obligó a pagar tributo, rebajó
los precios de venta de los productos de las misiones al almacén real -[productos con que las misiones habrían de pagar la comida y vestido de sus
indios}- y hasta revocó su anterior decreto de que se diese salario a los
indios que trabajaban para el Rey, "mandando nuevamente a los comisarios
reales sacasen de las misiones cuantos indios fuesen necesarios para las sa•
linas y fincas del Rey, sin salario alguno", ni siquiera el vestido; sólo "una
triste comida". La razón que daba Gálvez para justüicar tal decreto era que
563

�"todos los vasallos, si \·erdaderamente lo son, tienen tanta obligación de
seIVir al Rey como los cristianos de servir a Dios", razón que --observa Verger- aplicada generalmente a los que sirven al Rey podría ahorrarle millones
a su Magestad ... Y últimamente, para que nada faltase, mandó que se tomase
tanto número de bulas de la Santa Cruzada, cuantos indios tenía cada misión.
De este modo, faltando la comida y vestido, se suplirá con las indulgencias". Según carta de Palou de 16 marzo 1770, esta orden de no pagar jornal
a los indios había sido reYocada por Gálvez y por el nuevo gobernador Armona, pero este había sido un gesto vacío, pues aquel gobernador recibi6
orden de volverse apenas llegado; "y aunque dicen -sigue implacable Verger- fue porque tenía renunciado el gobierno, no creo yo que fuese esta
la razón, sino porque no aprobaba lo dispuesto por el señor Visitador
[Gálvez) y este es un crimen manifiestísimo; pero ello e~ que no hemos
de decir que lo blanco es negro, por no contravenir al dictamen de este
señor, ni hemos de atropellar nuestra conciencia y onerarla por darle gusto".
''Yo bien considero -continúa en el núm. 10 de su carta memorialque nada remediaremos por más escritos que presentemos, pero descargaremos nuestra conciencia; y por fin llegará la hora en que se descubrirá la
verdad. V. S. vea lo que escribí en el correo antecedente [carta de 30 de
junio de 1771, en que puntualizaba las razones de la pobreza de la Baja
California: falta de tierra o de lluvia, u ociosidad de los indios, según los
casos] y refleje bien en lo que va ahora, para... saber que dichas misiones
ni han s.ido ni serán jamás pueblos de fundamento". Por eso los Padres
Misioneros urgían que se "pida remedio, y si no lo hallamos en el Ilmo.
Visitador Gálvez, al señor Virrey; y si no, renunciarlas. No tuvo por conveniente mi antecesor [Fr. Juan Andrés] practicar esto por escrito; lo hizo
boca a boca, y viendo que no se podía sacar cosa de provecho, guardó las
cartas y lo dejó al tiempo y a Dios. Yo aguardo razón de esta California
[la Baja] para presentarle por escrito, para que en ningún tiempo culpen
a este Colrgio, si esta~ misiones o se pierden totalmente o no se adelantan".
Sigue Verger (número 12 y siguientes) discutiendo la cuestión de los SÍ•
nodos, que afirma fueron reducidos arbitrariamente por Gálvez a niveles
irrisibles, y previene contra los fantásticos informes de Gálvez sobre las nuevas
misiones y sus progresos, para después, cuando se descubra, no se culpe de
todo al Colegio. "Pero responderemos categóricamente: que las viejas están
perdidas porque, sobre ser infelices, las han talado, retalado y vuelto ~- talar
en sus bienes y operarios; que las nuevas tienen ólo nombres de mlSlones,
porque todos los arbitrios y providencias que han dado no alcanzan para más"
( núm. 15). Probablemente Verger se excedía un poco en su pesimismo; de
haber esperado a contar con los elementos que enumera a continuaci6n
(números 15-22) como indispensables para una de tales fundaciones, es

564

posible que nunca se hubiera completado la conquista de la Alta Calif~1:1,ia.
Pero lo revelador para nosotros, en este caso, es el tono de su expos1c1on.
Nadie podrá decir que tenía pelos en la pluma, Sorprendente el tono en que
se refiere a Gálvez. ¿Es que lo creía definitivamente fuera de escena, a
causa de su enfermedad?
Mientras Verger apelaba a España, por encima del Virrey y del Visitador,
las cosas en la Baja California iban de mal en peor. El gobernador Felipe de
Barry se había vuelto completamente contra los misioneros. En octubre llegó
allí la noticia del cambio de virrey y ello fue otro motivo de inquietud. ¿ Qué
actitud adoptaría Bucareli? Palou hubiera querido volar al Colegio, "pa1·a
acalorar la cosa", como él escribe el 19 de octubre de 1771, y sugerir lo que
debía exponerse al nuevo mandatario; pero corrió el rumor de que Bucareli
traía consigo a Maúas de Armona y esto llenó de alegría a Palou, pues dicho
señor sabría defender como nadie los intereses de la Baja California. La
venida de Annona se quedó, por desgracia, en rumor. Palau escribía el 7 de
diciembre a Vero-er
lleno de angustia por la suerte de las misiones;
estaba
o
•
dispuesto incluso a ir hasta España, en busca de remedio. 11 Mientras tanto,
debía estar llegando a México el P. Juan Escudero, que se retiraba enfermo
al Colegio. Llevó cartas de Palou y de algunos Padres de la Alta California
con nuevas noticias sobre las dificultades que las misiones seguían encontrando
en ambos distritos. Armado con estos informes, Verger entró de nuevo en
acción, presentando un largo memorial al nuevo virrey Bucareli. Este, dando
una primera prueba de su actitud, envió órdenes estrechas al gobernador
Barry para que favoreciese en todo a los misioneros; incluía copia de las cartas
de éstos, "para que, después de hacer lo que en ellas se pide, me diga en
cada punto lo que haya ejecutado", tal como informaba al Colegio con fecha
18 de marzo de 1771.
Pero California estaba lejos y el correo funcionaba con lentitud. Si bien
las órdenes fueron dadas en marzo de 1772, Palau no las tuvo en sus manos
hasta diciembre. Barry, irritado por lo que él consideraba disminución de
su autoridad, inventó nuevas intrigas contra los misioneros, que Palou supo
deshacer con habilidad. Por lo demás, ya no valía la pena de I ombatir, pues
estaba ya concertada la cesión de las misiones a los Padres Dominicos, medida
en que fue asimjsmo preponderante la intervención de Verger, según veremos luego.

" Además de las Noticias del propio Palou. me valgo también de las cartas originales
de éste, que se conservan en Archivo General de la Nación, 'México, colección Documentos ptJra la Historia de México, vol. 1. Existe fotocopia de las mismas en la Academy of American Franciscan History.

565

�FIN DEL RÉGIMEN FRANCISCANO EN LA BAJA CALIFORNIA

Si bien la malevolencia del gobernador Barry, con su obstruccionismo y mezquinas tirarúas, había creado tal malestar entre los misioneros fernandinos
de la Baja California, que Palou se declaraba al extremo de su resistencia y
pedía permiso para retirarse al Colegio: aunque habían propuesto la renuncia
y de hecho renunciado algunas de las misiones más lejanas, ante la imposibilidad de atenderlas, ni Palou ni sus misioneros pensaron jamás en abandonar
por completo las misiones de la Baja California. Sin embargo, venían de anúguo sugiriendo la conveniencia de que alguna otra Provincia o Colegio de
la Orden, e incluso religiosos de otra Orden distinta, tomasen a su cargo
parte de aquel campo de apostolado. En su memorial de 23 de diciembre de
1771, Verger proponía ya que los Dominicos, u otros religiosos, tomasen a
su cargo parte de las misiones de la Baja California, siete en total; los Franciscanos retendrían las cinco restantes, más la nueva de Vellicatá y las proyectadas entre este paraje y San Diego. El 8 de febrero de 1772 repite la
misma propuesta ante Bucareli ¡ prefería el inconveniente de mezclar así a
los misioneros de ambas Ordenes al mayor inconveniente de que el Colegio de
San Fernando tuviese que cargar con el peso de todas estas misiones v las
nuevas de la Alta California, cosa que le parece imposible.U Cuatro días, más
tarde, el 12 de febrero de 1772, firmaba Palau en Loreto un detallado informe sobre las misiones de la Baja California, y en él llegaba a la conclusión
de que era demasiado campo para un solo Colegio; debía buscarse, por lo
tanto, la manera de que otros religiosos franciscanos o de otra Orden tomasen
a su cuidado algunas de aquellas misiones.
Todo esto revela que tanto en México como en la Baja California las autou Palou publica este memorial en el capitulo veinticinco, parte primera, de sus Noticias. Lo considera como resultado de los informes llevados por el escudero, quien había
salido de la Baja California el 25 de octubre 1771 y llegado al Colegio de San Fernando en diciembre del mismo año (PALou, obra cit., part. I, cap. 24). Se conoce eftcti\'amentc un largo memorial de Vcrger a Bucareli, fechado en México a 22 de diciembrt
de 1771, pero no parece ser el publicado por Palou. Por otra parte, Bucareli acus6 recibo al colegio, el 18 de marzo de 1772, "de la representación de V. Rma. de 23 de diciembre último y cartas que la acompañan ... ", y este acuse de recibo se refiere claramente
al memorial de 22 de diciembre. Puede ser que este memorial llevase una fecha en el
original ( 23 de diciembre) y otra en el registro del P. Verger ( 22 de diciembre). O que
el memorial resumido por Palou sea de otra fecha, pues dicho autor no la indica; la
identificación fue hecha por Bolton, en la eclición inglesa de las Noticias (I, 151, nota
1), La dificultad está en que el mismo Palou parece dar base para tal identificación.
¿Puede haber, aparte del memorial conservado entre los papeles de Verger bajo la fe.
cha de 22 de diciembre, un segundo memorial más sintético, o lista de peticiones. que
sería el publicado por Palou?

566

1idades franciscanas habían llegado a la extrema decisión de renunciar por
lo menos algunas de las misiones. Esta decisión debió ser alcanzada con mucha
anticipación en México por el P. Verger, probablemente bastante antes
de su citado informe de diciembre de 1771. Verger había escrito varias
veces a Palau sobre este asunto, durante el año 1771, la última que conozco
el 1 de junio, en que solicitaba un detallado informe de aquellas misiones.
Pero Palau no recibió esta carta hasta el 18 de enero de 1772, cuando ya el
P. Ramos de Lora había salido de Loreto para México con el fin de hacer
un supremo intento por detener el colapso de las misiones y, de no ser esto
posible, hacer renuncia parcial de las mismas. Que estas eran las instrucciones
de Ramos de Lora consta por la carta de Palau del l 8 de enero de 1772 y
por lo que el propio Palau dice en sus Noticias, al final del capítulo 28 de
la primera parte. Las noticias llevadas por Ramos de Lora anticipaban e]
informe de Palau ( 12 de iebrero de 1772) y ello debió decidir a Verger en
favor de la renuncia, que por razones surgidas entretanto hubo de ser total.
Podemos imaginarnos cómo reaccionaría Verger, siempre preocupado con el
mantenimiento de una numerosa comunidad en San Fernando, ante los cálculos de Palou y Ramos de Lora sobre que el Colegio necesitaría proporcionar
unos cincuenta y cuatro nuevos religiosos para cubrir adecuadamente las necesidades misioneras de ambas Californias.13
En la actitud de Verger influyó también otro factor. Hacia mediados de

1771 supo con profunda alarma que el Concilio Provincial reunido entonces
en la ciudad de México, bajo la presidencia del arzobispo Lorenzana, intentaba cambiar el régimen de los Colegios Apostólicos de Propaganda Fide,
privándolos de su independencia y sujetándolos a la jurisdicción de los respectivos ministros provinciales. Lorenzana, hasta entonces tan deferente con
el Colegio y personalmente con Verger, daba muestras de cierta frialdad inexplicable. Verger creyó averiguar que una de las causas de este cambio era
la oposición que, en concepto de Lorenzana, hacían el Colegio y sus misio11 Es posible que las angustiosas llamadas de Palou hayan dado a Verger la impresión de que el primero y sus misioneros deseaban, en el fondo, el abandono de la Baja Ca,
lifomia. Es decir, que rl ideal era la renuncia absoluta. De hecho, Verger al comunicar a Palou (junio 10 de 1772) el concordato con los Dominicos, le dice que "se había
conseguido más de lo esperado". Lo cierto es, sin embargo, que Palou no quería la renuncia total y que sólo la aceptó a la Iuerza. En cuanto a Fr. Junípero Scr.ra, aunque
pennaneció a obscuras de todas estas negociaciones, consideró el resultado como una
verdadera "expulsión". Conf. sobre esto Piette, obra citada en la nota 15. Cabe también la posibilidad de que Ramos de Lora, víctima preferida de las molestias de Barry
Y acaso poco a gusto en la Baja California, haya ido en sus informes verbales a Verger
más allá de los escritos que le había confiado Palou.

567

�neros a la entrada de los Dominicos en la Baja California. Parece que esto
creó mal ambiente .al Colegio entre los prelados asistentes al Concilio, uno
de los cuales era el dominico Fr. Antonio Alcalde, que aquel año de 1771
fue promovido del obispado de Yucatán al de Guadalajara. La condescendencia en la entrada de los Dominicos le permitía a Verger ganar dos bazas
con una sola jugada: se desprendía de una carga que él creía desde antiguo
-y ahora creía él que compartían su opinión los propios misioneros de la
Baja California- excesiva para el Colegio y al propio tiempo evitaba enfrentarse con elementos poderosos que, en México y en España, venían apoyando la causa de los Dominicos.H
Porque el proyecto era viejo. Se había iniciado con una real cédula del 4
de noviembre de 1768, dirigida al Virrey de la Nueva España, para que
buscase la manera de complacer al P. Pedro de Iriarte, quien deseaba ocuparse con sus hermanos Dominicos en la evangelización de la Baja California.
Pedían concretamente la parte central de la misma, entre los grados 25 y 28.
Hacia marzo de 1769, el rumor de esta concesión real llegó a oídos de Fr.
Junípero Serra, presidente de las misiones franciscanas en la península californiana. Fr. Junípero, que se disponía a emprender su histórica jornada a
la Nueva o Alta California, dirigió a Gálvez (9 de marzo de 1769) una carta
cuyo texto desconocemos, pero que debía expresar alarma por la posibilidad de perder un campo de apostolado en el que estaba poniendo todo su
entusiasmo. Gálvez le tranquilizó desde La Paz (marzo 28), manifestando la
duda de que tal noticia fuese verdadera y que en caso de que lo fuese tanto
él como el Virrey harían todo lo posible para impedir tal proyecto. Pero
Serra había sido bien informado, como pudo comprobar Gálvez al recibir
carta del Virrey, fechada en México a 4 de abril de 1769, solicitando su parecer sobre Ja mencionada real cédula de 4 de noviembre de 1768, que le
incluía. En su informe al Virrey (Los Alatr10s, 10 junio) se manifestaba Gálvez
completamente contrario a la entrada de los Dominicos en California, bien
atendida por los franciscanos; los dominicos podían emplearse en otros muchos campos, pues los había en abundancia. La respuesta de Gálvez fue enviada por el Virrey -junto con su propio parecer en contra, que ya había
expresado en otra carta de 22 de abril- al ministro de Indias, Julián de
" Las cartas de Verger al f'. Vega y al fiscal Casafonda, tanto anteriores como pos·
tcriores a la cesión de las misiones, revelan el esfuerzo por deshacer la impresión dr
que el Colegio se oponía sistemáticamente a la entrada de los Dominicos, mostrándose en
esto menos rendido a los deseos del Rey. En defensa de la independencia de los colegios,
dirigió Vergcr al Concilio un fuerte memorial, que se conserva entre los papelt:! del
British Museum. A djcho escrito &gt;· a sus buenos resultados -aunque pareció algo duro-l1ay referencias en la correspondencia cfo Vergcr con el fiscal Casafonda y con el comi•
sario general de Indias, P. Vega.

568

Arriaga. Sin embargo, los Dominicos no se dieron por vencidos y solicitaron
de nuevo un puesto en la Baja California, esta vez desde el grado 28 hacia el
norte. Cosa que les fue concedida por real cédula de 8 de abril de 1770;
entre las personas cuya consulta se menciona en la real determinación figura
el Arzobispo de México, pero ni el Virrey ni Gálvez. Este, como es sabido,
se hallaba por entonces fuera de combate, a causa de su crisis nerviosa; su
omnipotencia y grandes arrestos durante la visita general de la Nueva España
habían suscitado la natural celotipia en los círculos indianos de Madrid, mientras en México el Marqués de Croix seguía su política de contemporización
y Lorenzana cultivaba el favor cortesano. El campo estuvo largo tiempo libre
de obstáculos. Gálvez se recuperó, contra lo esperado, y trató aún de impedir la entrada de los Dominicos en California. El nuevo virrey Bucareli
le había consultado, noviembre 30, sobre la ejecución de la real cédula del
8 de abril de 1770; Gálvez con testó desde México el 22 de enero de 17 72 exponiendo las razones por las cuales tal proyecto le parecía impracticable.
Pocos días después, partía para España el Visitador General y el ex-virrey
Croix, quizá persuadidos de que podrían, desde MadrÍd, paralizar definitivamente los intentos de los dominicos. 15
Pero una gran expedición de misioneros Dominicos había ya Uegado de
España en agosto de 1771 y era indispensable buscarles un campo de apostolado. El arzobispo Lorenzana apoyaba su causa, según hemos indicado. Los
misioneros de San Fernando, por su parte, se habían manifestado ya dispuestos a ceder parte de las antiguas misiones, si bien inclinándose a que los
misioneros Dominicos se hiciesen cargo de las meridionales y reteniendo los
Femandinos las colindantes con las nuevas conversiones de la Alta California.
Sin embargo, ya en su informe a Bucareli de 8 de febrero de 1772, Verger
proponía que los Dominicos, además de las misiones del Sur, se hiciesen
cargo de la Misión de Santa Rosalía de Mulegé, como puerto de mar conveniente para extenderse hacia la región del río Colorado. Una solución del
viejo problema parecía, por lo tanto, inaplazable. Verger iba a negociarla con
su conocida habilidad y eficacia. Lo que no representaba ya un gran sacrificio fue hecho de forma que apareciese como un gesto de magnánima generosidad por parte del Colegio de San Femando, demostrando que éste no
abrigaba tendencias monopolisticas en eJ campo misional y que ardía en deseos
de cumplir los deseos del Rey.
,. MAXlMIN PmTTE, O.F.M. Evocation de Junipero Str-ra, Fondateur de la Californi.t
( Washington, Academy of American Franciscan History, 1946) publk6 en francés la
carta de Gálvcz a Serra (La Pnz, 28 marzo 1769) y los informes que el mismo Gilvez
dirigió respectivamente al Marqués de Croix ( 10 junio, 1769) y a Bucareli (22 de
~nero ~ 772). Piette trata largamente de este asunto, pp. 240-270, aunque con algunas
inexactitudes y acaso dramatizando con exceso las cous.

569

�Verger fue invitado a dos reuniones de la Junta de Guerra y Real Hacienda, en las que no hubo acuerdo; en una tercera reunión de la Junta,
celebrada el 21 de marzo sin la asistencia de Verger, quedó acordado que
este último y el Comisario de los misioneros Dominicos -P. Iriarte- resolviesen las dificultades existentes. Así lo comunicó el propio Bucareli a Verger
durante la visita que éste le hizo el 22 de marzo de 1772. Iriarte y Verger
llegaron efectivamente a un acuerdo el 7 de abril, mediante el cual San Fernando cedía a los Dominicos, todas las viejas misiones, incluso la recién fundada de San Fernando de Vellicatá, quedando al cargo de los misioneros
Femandinos las nuevas conversiones de la Alta California, desde San Diego
hacia el Norte. Este acuerdo fue aprobado formalmente por la Junta de Guerra
y Hacienda el 30 de abril de 1772. La orden de ponerlo en ejecución fue
dada el 12 de mayo por Bucareli, quien ya el día 4 del mismo mes había
comunicado oficialmente el acuerdo a Palou. Poco después se Jo comunicó
también Verger.

CRISIS EN LA ALTA CALIFORNIA

La lectura de las cartas y memoriales de Verger, que hemos venido utilizando en las páginas anteriores, pone bien de manifiesto que las preocupaciones
del Guardián de San Femando no se limitaban a la Baja California. No
ofrecían menores problemas las nuevas misiones que se había comenzado a
establecer ea la Alta o Nueva California. Ya vimos cómo Verger llegó a la
guardianía de San Fernando, a fines de 1770, irritado contra Gálvez por su
presi6n sobre el Colegio, a fin de que éste mandase a California la mayoría
de los misioneros que el propio Verger acababa de traer de España. Verger
creía que las nuevas misiones estaban fundándose sin base sólida, y que esto
sólo podía conducir a su ruina, con el consiguiente descrédito para el Colegio.
Fr. Junípero Serra era un misionero extraordinario, pero era "preciso mo•
derar algo su ardiente zelo", tal como Verger escribía a Lanz de Casafonda
el 3 de agosto de 177 L Sobre este tema de lo fantástico e irresponsable que
era la empresa de la Alta California, tal como se estaba llevando a cabo,
machaca Verger en sus cartas a Casafonda y al Comisario general de Indias.
Este fondo de pesimismo le sirve, sin embargo, para solicitar con eficacia el
remedio de las dificultades, demasiado reales por desgracia, con que trape•
zaban las nuevas conversiones. Verger ponía energía, constancia y habilidad
en todas las cosas, y no puede negarse que puso todas estas dotes en defensa
de las nuevas misiones californianas.
Esto resplandece meridiaaamente a través de la copiosa correspondencia_
570

de Verger, pero pudiéramos decir que alcanza su punto cuhninante durante
el conflicto Serra-Fages, que estuvo a punto de dar en tierra con toda la
empresa californiana. El teniente Pedro Fages fue el primer comandante
de Monterrey ( 1770-1774), cargo que equivalía al de jefe militar y civil de
la Alta California. Típico militar ordenancista y de escasas luces, no tard6 en
revelarse inferior al cometido que le habían asignado, al parecer por influencia de Gálvez. Para colmo de infortunios, su superior era Felipe de Barry, el
gobernador de California, residente en Loreto, cuya actitud hacia los misioneros ya conocemos. Fages llevó su obstruccionismo y molestias a tal extremo
que Fr. Junípero Serta se decidi6 a buscar el remedio mediante una apelación personal al Virrey. A fines de 1772 emprendió desde San Diego la
penosa marcha hacia la capital; el ? de febrero de 1773 entraba en el Colegio de San Femando. Allí se encontr6 con su paisano y amigo Verger, dispuesto a sostenerlo en toda la línea. El estado de cosas existente en la Alta
California no era desconocido por Verger, quien sabía perfectamente que
sólo por motivos de extrema gravedad hubiera Serra abandonado su puesto.
En el curso del año 1771 había ido recibiendo noticias de lo que allí sucedía
y ea su memorial a Bucareli (México, diciembre 22, 1771) hacía ya uso de
algunas. Por ejemplo, las contenidas en una escrita a Palau -y remitida por
éste-- en la que Serra insertaba esta frase: "Muchas veces he recelado me
acaben la vida las pesadumbres". La carta de Serra estaba fechada a 21 de
junio de 1771 y en ella ofrecía a su amigo Palou algunos casos de las mezquindades de Fages.16 Después de copiarlas, Verger decia a Bucareli: "La mucha
paciencia y sufrimiento que este experimentado ministro, del que (como es
notorio por el servicio que ha hecho a ambas Magestades en las misiones de
la Sierra Gorda, California y Monterrey, por espacio de más de 16 años)
jamás se ha oído queja alguna contra nadie, ni ésta se hubiera sabido a no
11 Esta carta de Fr. Junípero Serra, que se conserva original en la Biblioteca Nacional
de México, ha sido publicada en Writingr of Junípero Serra, vol. I (Washington, Aca•
demy o{ American Franciscan Ifütory, 1955), pp. 236-245. En los tres volúmenes de
esta colección -los vols. II y 111 aparecieron en 1956- se incluyen varias cartas de
Serra a Verger, las cuales han sido también tenidas en cuenta en el presente trabajo.
Las "pesadumbres" a que alude Scrra no procedían todas de Fagcs; a Serra le dolía
también el poco arranque demostrado por los superiores del colegio en la fundación
de las nuevas misiones. Lo revela claramente la carta de 20 junio 1771 a Verger
(Writings, I, 210-224) justificándose de la reprimenda que habla recibido del an•
tcrior guardián, quien acusa a Serra y a sus misioneros de haber dado motivo, con sus
cartas, de que Gálvez hubiera pretendido enviar a California toda la "misión" traída
de España. Manifiestamente decepcionado de que se le dificulte la promoción de las
nuevas misiones, escribía; "Lo regular era pretender los colegios misiones y dificultarlo
con muchas dificultades los ministros reales, y es cosa rara que ahora veamos lo
contrario".

571

�haberla enviado confidencialmente al otro Padre Presidente su discípulo que
reside en Loreto ( Palou), inclina mucho a creer que el sobredicho Teniente
(Fages) se había propasado en muchas cosas, y por tanto sería conveniente
que V. Excia. le mandase se arregle a las instrucciones que el Ilmo. señor
Visitador (Gálvez) dio a los dos comandantes de las expediciones de mar
v tierra, que se hallan en el archivo de ese superior Gobierno, o Secretaría
de Cámara". Bucareli hizo llegar en efecto las necesarias órdenes tanto a
Fages como a Barry, a fin de que no molestasen a los :misioneros, antes los
ayudasen en todo lo posible.
En la correspondencia de Serra, tal como hoy la conocemos, hay una laguna que va desde el 21 de junio de 1771, en que escribió a Palou desde
Monterrey, hasta 8 de agosto de l 772, en que dirigió desde el mismo lugar
una larga carta al P. Verger. Constituye esta última un triste y desperanzado
relato de las dificultades insuperables que los misioneros encontraban en el
desarrollo de su labor, en gran parte por obra de Fages. El endurecimiento
de las relaciones con éste se trasluce todavía más en las tres cartas que le
dirigió Serra, el 22 de septiembre y los días 2 y 13 de octubre de 1772, lo
mismo que a través de la respuesta que dio Fages el 30 de septiembre, desde
San Diego. Debió ser este inútil duelo de palabras lo que convenció a Serra
de que era necesario buscar la solución en México. Pero, volviendo a Verger,
éste no permaneció ocioso durante el año 1772 en sus gestiones por el adelantamiento de la Nueva Colifornia. Así lo prueban sus informes a Bucareli de
22 de julio, 15 de noviembre y 25 de diciembre de dicho año. En el primero hacía uso de las noticias contenidas en cartas del P. Francisco Dumetz,
de la Misión de San Diego, y el P. Pedro Benito Cambón, de la Misión de
San Gabriel, a base de las cuales expone la extrema necesidad en que se hallaban las misiones. El segundo informe contiene el "Nuevo método de gobierno espiritual y temporal" de las mismas, que Bucareli había solicitado
el 2 de septiembre último. En el número 6 de este informe copia Verger
estas elocuentes palabras del parecer que le había sido enviado por Palou,
desde la Baja California, pero que se refiere también a la Nueva o Alta: "Estos dos comandantes -Barry y Fages- están bien unidos y a una, pretendiendo estrechamos a sólo decir misa y predicar, y esto como y cuando los
dichos señores quisieran, y nada más, que lo que toca a los indios y misioneros es privativo del gobierno. Y si ha de ser así, más vale que nos retiremos al colegio y que el rey no haga gastos supe.rfluos, sin esperanza de adelantar la fe católica ni sus dominios". Por último, en el informe fechado a
25 de diciembre prosigue Verger la exposición del estado de las misiones
que había comenzado en su infonne de 22 de julio; utiliza nuevas cartas
de los misioneros que desde entonces siguieron llegándole.

572

Prueba todo esto que Verger estaba perfectamente enterado de La situación en California, cuando Serra llegó a México. Como superior del colegio,
Verger fue quien dirigió a Serra en sus conferencias con Bucardi, ordenándole expresamente la presentación del famoso memorial del 13 de marzo
1773, que marca un punto crucial en la historia de California. Evidentemente, Verger fue un digno colaborador de Serra. La mayor parte de las
medidas que propuso -y obtuvo- Serra, habían sido ya solicitadas por
Verger en sus extensos y bien articulados memoriales. Se mantiene, sin embargo, una significativa diferencia de actitud entre ambos. Mientras Scrra
se muestra dispuesto a mantener las misiones a cualquier precio, soportando
todas las dificultades y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia
de su abandono; Verger da la impresi6n de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. Serra es siempre el misionero de vanguardia, el conquistador espiritual; Verger el organizador, el hombre de retaguardia. Serra es un creador, lleno de audacia;
Verger lo que llamarlamos un realista, que acaso exagera la crítica y la
prudencia, hasta dar a veces la impresión de mezquino. Lo típico de Verger
es su claridad mental, su acerada disección de los problemas, y Ja valentía que
pone en defender sus puntos de vista. Valentía que no anula su habilidad de
buen diplomático.

VERGER SIGUE EN LA BRECHA

Su término de guardián de San Fernando terminaba en diciembre de 1773,
pero el nuevo capítulo guardiana} no tuvo lugar basta mayo de 1774. Hasta
esta fecha, por lo tanto, permaneció Verger al frente del colegio. Pero los últimos meses los pasó fuera de la ciudad de México, ocupado en la visita del
colegio de misiones de Pachuca, que le había encargado el comisario general
de Indias. Este Colegio había sido recientemente {1771) segregado de la provincia franciscana de San Diego de México, determinando la Santa Sede que
en adelante fuese independiente y se rigiese por las leyes de los demás colegios
apostólicos de propaganda fide. Parece que, con esta ocasión, surgieron algunas dificultades, y Verger fue comisionado para resolver estos y otros problemas. Recibida esta comisión el 15 de febrero de 1774, debió salir para Pachuca a principios de abril; el 14 de este mes ya estaba en Pachuca. Con habilidad y tacto logró poner las cosas en orden; pero fue tarea larga. '.El 9 de agosto
se encontraba todavía en Pachuca, al parecer sin haber regresado a la ciudad
de México desde su salida en abril, pues consta por el ya mencionado "Libro

573

�de Decretos" que no asistió al capítulo guardiana! del colegio de San Femando, celebrado el 14 de mayo. 17
Mientras tanto, Fr. Junípero Serra había emprendido su regreso a California. El 15 de marzo de 1774 desembarcó en San Diego, siguiendo desde allí
por tietTa a Monterrey, donde entraba el 11 de mayo. Tenemos varias cartas suyas a Verger, escritas desde el camino, y también una desde San Diego (31 de
marzo 1774). No se conoce respuesta alguna de Verger. Tampoco sabemos qué
influjo ejerció, ni cuál fue su actitud, durante la guardianía del P. Francisco
Pangua (1774-1777). Verger, en su calidad de ex-guardián del colegio, tenía
voto en el consejo o discretorio, y de hecho hallamos su firma en el "Libro de
Decretos", desde el 9 de septiembre de 1774 hasta el 17 de mayo de l 777. En
California, las cosas no marchaban tan bien como Serra había esperado. La
tinúdez e indecisión del nuevo gobernador Fernando de Rivera resultaban
exasperantes para el celo incontenible del gran misionero. Rivera, sin embargo,
era amigo personal de varios misioneros, entre ellos Palou y Lasuén, y algunos
juzgaban como demasiado intransigente la actitud de Serra, y quejas sobre esto llegaron al colegio. Parece que hasta les prestó cierta atención el guardián
Pangua. Verger da la impresión en varias de sus cartas de ser también amigo
de Rivera; la cautela de éste respecto a nuevas fundaciones armonizaba bastante con el conocido pesimismo de Verger sobre la materia. Pero ignoramos
el papel que efectivamente jugó -si es que jugó alguno- en este caso.
Es muy poco asimismo lo que sabemos acerca de su segundo término como
guardián de San Femando ( 1777-1780). Al contrario de lo que sucede respecto a su primera guardianía, no disponemos del registro de su correspondencia durante este segundo período. Ni tampoco de colecciones de cartas suyas,
aunque es de suponer que existan muchas dispersas en los archivos de México
y España. Pero tenemos algunas cartas de Serra a Verger, durante la segunda
guardianía de éste, y por ellas es posible conjeturar lo que hizo en favor de las
misiones californianas. Verger intervino en la cuestión de la facultad de confirmar, que Serra venía ejerciendo por autoridad apostólica y que el comunero
gobernador Neve trató de impedir con triquiñuelas legalísticas acerca de su
" En dicho Libro d, Decretos se hace constar que tanto Verger como su secretario
enviaron la renuncia de su voz activa, es decir, de m derecho a votar en dicho capítulo.
Los datos restantes sobre la visita de Pachuca se encuentran en las cartas de Vcrger
al Comisario general de Indias, ya citadas. El J 5 de mayo de 1774 escribió también
desde Pachuca al virrey Bucarcli, remitiéndole un informe de Palou sobre las misiones
de la Baja California y juntamente una carta de Scrra. Esta carta se conserva en la
Stephens Collcction, de la Universidad de Texas. Durante la visita del Colegio de
Pachuca, Vergcr se entrevistó con el famoso Conde de Regla, gran protector de aquel
convento, como también lo era de San Femando y en general de todos los colegios de
misiones de la Nueva España.

574

pase regio. Asistió también a Serra en el establecimiento de nuevas misiones y
en las dificultades con el nuevo comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix, y con el citado Neve. La creación de la Comandancia general de las Provincias Internas, que sacaba a California de la inmediata jurisdicción del virrey Bucareli, fue muy lamentada lo mismo por Verger
que por Serra y en general por los misioneros de San Fernando. Bucareli se
había manifestado siempre no sólo como gobernante equilibrado sino como
verdadero amigo. Con la misma pena lloraron en 1779 su muerte. 18
El 17 de junio de 1780, el colegio escogió de nuevo por sucesor del P. Verger, como en 1774, al P. Francisco Pangua, quien tuvo como contrincantes en
la elección a los dos grandes de California: Serra y Palou. En su calidad de
ex-guardián, Verger continúa tomando parte en las reuniones del discretorio
del colegio. En el citado ''Libro de Decretos", su firma aparece por última
vez el 6 de enero de 1781. Por otra parte, en la reunión discretorial de 8 de
octubre 1783, fue leída una carta que "remitió desde la ciudad de Zacatecas
el Ilmo. y Rmo. Sr. don Fr. Rafael José Verger, Obispo de Linares en el Nuevo Reino de León, en que pedía no le desfiliasen de este colegio, aunque por
el estado en que se halla parece debía tenerse por desfiliado; la cual petición
leída, atendiendo los Padres al grande servicio que por espacio de treinta y
tres años ha hecho a este colegio en diferentes cargos que se le encomendaron,
no sólo en este Reino sino también en el de España, y por el loable exercicio
con que gobernó a este colegio en dos ocasiones que de él fue dignísimo prelado, fueron de sentir unánimes que se tuviese siempre por hijo de este colegio,
y como a tal atendido y venerado y obsequiado en vida y después de muerto"
(Fol. 105) .

,. En carta a Lasuén ('México, 14 enero 1780) que se conserva en el archivo de la
Old Miasion de Santa Bárbara, California, Verger opina que fue "un gran yerro" el
separar las Provincias Internas del gobierno del virrey. Lamentaba también la muerte
de Bucareli y se refería a otro proyecto que preocupaba grandemente a Verger: la
reorganización de las misiones del noroeste de la Nueva España, según los planes
de Fr. Antonio de los Reyes, el inquieto misionero del Colegio de Querétaro, que pronto
sería nombrado primer obispo de Sonora.

575

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                    <text>Señalo el problema para que un mejor preparado que yo lo resuelva, y urge,
pues simultáneamente con la solución o, mejor dicho, como antecedente para
resolverlo, tendrá que hacerse un estudio a fondo de nuestro romanticismo
que tiene -arriesgaré una opinión- una fisonomía especial entre los americanos.
Confío, eso sí, en que el planteamiento de la cuestión suscite el interés
de nuestros jóvenes investigadores a quienes está llamando con urgencia la
penuria de nuestras investigaciones literarias que, veo con alarma, están remediando, y muy bien, los investigadores extranjeros.

Sección Tercera

HISTORIA

372

�EL LICENCIADO FRANCISCO DE BARBADILLO VITORIA
Pacificador y fundador de pueblos
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de

uevo Lc6n

A FIN DE TENER UNA IDEA de la situación imperante en el Nuevo Reino de
León, en la época del personaje de que nos vamos a ocupar en este ensayo
biográfico, conviene señalar una de las instituciones que pudo haber sido de
las más benéficas, pero que degeneró en forma verdaderamente alarmante;
la encomienda.
Establecida por las sabias leyes españolas con la sana intención de po·
ner al indio al cuidado del español, al que era encomendada su protección
y doctrina, la codicia y el abuso desvirtuaron su noble finalidad.
Originalmente, en la época de Carvajal, se recurrió aquí a medios violentos para la adquisición de indios, o de "piezas", como se decía entonces.
Pero no con el propósito a que se referían las leyes, sino convertido en un
ilícito comercio de esclavos, que llegó a ser el modus vivendi de los primeros conquistadores de esta régión. Las gentes de Montemayor continuaron
tales actividades, aunque con menor crudeza, y Martín de Zavala recibió la
facultad de repartir, al mismo tiempo que las tierras, las tribus de indios;
con los mismos fines de protección y de evangelización.
Continúan, sin embargo, los abusos. Alonso de León censura acremente a
Martín López, de Coahuila, quien entra a hurtar indizuelos para vender;
pero que acaba su abominable oficio muriendo, dice, a manos de su propio
pecado. 1 En esta insaciable sed, encuentra también Andrés de Arauna, al
morir a manos de los indios "el premio que se saca de semejante vicio". 2
Califica de insaciable codicia la de este y muchos encomenderos, de traer
1 ALONSO DE LE6N. HiJt01ia de Nuevo L16n .. . Centro de "Estudios Humanísticos.
Universidad de uc,-o León. Monterrey, 1961, p. 89.
• /bid., p. 99.

375

�indios a su servicio. Aunque no ,·e en ello más que la ostentación y van:da,/
de saberse dueños de numerosos indios; sin que para ello les importe que
sean ajenos o que tengan cl menor escrúpulo en hacerlos de la nación que
más acuento les está. 3 Justifica las con\'ocaciones de los indios, en determinadas épocas. Al arrebatarles sus hijos, tienen que rebelarse, r defenderlos
como una gallina embestir al milano. Sólo de este modo podían salir del yugo en que vian. •
Ningún juez quiere verse malquisto )' aborrcciclo. Cuando alguno tiene
conocimiento de estos abusos, mejor se abstiene- de intervenir. Tal stá esta
peste infernal -agrega- y la fácil condición dr los indios, e11 seguir lo que
los amos, con dos varas de sayal )' un poco de tabaco, les dicen.•
El gobernador Zavala realiza periódicamente visitas oficiales a las haciendas, vigilando este aspecto. Pero no basta esta vigilancia a contener el abuso.
La actitud oficial se hace a su ve-¿ reprobable, cuando recurre al pretexto d
de tierro o condena a trabajos forzosos a los indios culpables, y verifica
remates de éstos para que purguen sus culpas en los centros mineros del interior de la ueva España.
A la muerte de Za,·ala esta situación se recrudece. Los gobernantes, con
pocos escrúpulos, son pr6digos en otorgar mercedes de rancherías de indios
a los vecinos. Y éstos han extendido su radio de acción a fin de hacerse de
brazos para el trabajo, a zonas alejadas del reino.

Los cronistas de la época y los manuscritos existentes en los archivos, ha.
cen cada vez más sombrío este cuadro. 1\fota Padilla, Santa María, Arlegui,
y otros cronistas religiosos, condenan la actitud de los reineros. Había un
cargo oficial de protector, pero, siendo l!Ste juez y parte, no cumplía su ofi-

cio. La institución de las congren-as! benéfica en el fondo, insistimos, degeneró
en extorsión y esclavitud. "La codicia -dice el P. Santa María- tomó el
lugar de la piedad", y el indio sufre el peso del trabajo continuo, sin retribución alguna. Concluídas sus faenas ha de buscar su alimento en el campo, quedando en rehenes sus mujeres y sus hijos; ellas obligadas también a
labores pesadas, sujetas a servidumbre en haciendas, obrajes o reales de minas. Quien logra escapar de tal situación torna a los montes con los suyos,
y su natural odio al blanco se redobla y los asaltos, las incursiones y la guerra
son constantes.ª
o ,·alen Jas queja frecuentes de los misionero , los cuales elevan a] go-

•
1

/bid., p. 98.

• Ibid., p. 65.
' /bid., p. 98.

• J. Eu:UTERJO GoNZÁLEZ. Colección de Noticias y Documtntos para la Historia
d,I l:'stado de N. Lrón . . . Tip. de Antonio Mier, Monterrey, 1867, pp. 31 y

biemo angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que suelen
hacer viaje a pie a Ja ciudad de México, a presentarse personalmente en el
palacio de los virreyes. Las providencias de aquéllos, y las de los monarcas,
son condenatorias y con reprensiones mu)' severas. La distancia. sin embargo
es aliada eficaz de los culpablrs r no hay remedio posible.
En el último tercio del iglo XVII y primero del XVIII, observamos en
los archivos infinidad de documentos tendientes a mejorar la situación. En
la imposibilidad de analizar cada uno de éstos, baste eñalar algunos de lo!\
títtúos que aparecen asentados en los inventarios: Que la conversión de los
indior Je Jiaaa por prrdicocione.r, co11.nrenándoloí eri pueblos y 1tpa1tiéndol s
ti rrar ( 1672). Que se ordene la reducción y admi11ist1ación de los indios de
Coahuila )' , uei,o Reino de León ( 1675). Prohibiendo averi_rruar por indios a
las p11erlas rle la (f!lesia (sin f erha). Que u /ion(!a remrdio a la rrdurción d(!
los indios drl Nuevo Reino de León (s/f). Que se. at•erÍ!!ÜI' lo maltratados
que son los indios, por los dueños de otras haciendas, de lm provincias de
Río Verde, Tampico y Nuevo Reino dr León (1689). Que se a1,:erigüen los
excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Rei11o de Leó11
(1703). Sobre el modo de castigar a los indios (1705). E11carf!a11do se. cuide
mucho la manutención ,. aumento de los indios y buen tratamiento de los
11atu rales ( 1709} ; etc., etc. 1
Otro factor importante contribuye a 1a grave&lt;lad del problema. El crecimiento prodi~ioso de la ganadería, en Ja5 po trimerías del X"VII · alborc
del XVIII, hace que el abuso de los \·ecinos sea imitado por los mayordomo.
y pastor s que sólo cst..m tt'mporalmcntc c.n cl Tuevo ReinoJ procedentes
del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. u crueldad es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de
ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.

Ju

TA DE GUERRA y IIACU:":NDA

Todos los gobernadores plantean constantemente al virr inato te panorama, p ro con los resultados que dejamos ex-puestos.
Durante la administración del duque de Linares, tiene lugar sin embargo
en la ciudad de México, una de fas junta de Guerra y Hacienda, decisiva
para el Tuevo Reino, y sin precedente en su lú toria.
' Indice d, Rtaltr Cídulas re/atiua., a Nue.10 Ltón, 1651 -1820. En: lfumnnitas.

Univenidad de Nuevo León, Mont ·rt.('y, 1962, pp. 231 ,

376

377

•

�Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el virrey, duque
de Linares, y asisten a ella veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de ~orte, contadores del Real Tribunal de Cuentas; factor, veedor, t sorero Jueces oficiales reales de la Audiencia y Caja; contador de tributo , y el fiscal
1
de • M. de lo civil. La regia sala de la Audiencia se ve poblada de la policromía de los trajes de la época, y de las albas y onduladas pelucas d los
graves doctores, ministros togados y caballeros de las órdenes militares.
Da cuenta el virrey de cuatro gravísimos asuntos, relacionados integramente al Nuevo Reino de León. En primer término, la instancia del gobernador Francisco de .Mier )' Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía ;º!.ante, que
recorra constantemente eJ reino, a fin de sofocarlas. Su mantenumento, habría de correr de cuenta de los anaderos, como más afectados. Da a conoct"r asiini mo S. E., los autos referentes a la fundación de la Villa de an
Felipe de Linare autorizada por él por haberse asffltado en un punto estratégico para la contención de las in\'asione de los_ bárba:os, procedent~s
de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada con mollvo de dicha fundación y que había motivado Ja guerra del pueblo de San
Cristóbal de los Hualahuises, afectado en su jurisdicción. Finalmente, y como lo más importante de todo, un escrito de Fr. Juan de Lozada, presidente
del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lozada el daño temporal
y espiritual de los naturales, a causa de las congre~as '! el extr ~o de ~torsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los md10s no teruan ya libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el hacendado, por la
separación del servicio personal. De ello habí~ sobrevenido ~~chos casos
de concubinato y amancebamiento, tan combatidos por los mJSJoneros. Fr.
Lozada no veía otra solución a esto que la creación de pueblos indígenas,
como tanto lo encargaban los re)·es en sus reale órdenes; dotándolos de úerras suficientes y facultando la extracción de familias tlaxcaltecas del Saltillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la instrucción de los chichimecas en la vida civil.ª
Don José Antonio de Espinosa Ocampo y C~mejo, fiscal de S. M.~ con u
acostumbrada prudencia, e.-cpone que la solución a estos casos reqwere tres
años por lo menos. Tiene una vasta e,..-periencia en ell~ y ~ que las doscientas leguas qu hay al Nuevo Reino harán necesario ese tiempo, que se
iría en expedir despachos, hacer pruebas, expedir informes, oír representaMS. Comisi6n al Sr. Lic. Barbadillo... Archivo General de la
Ramo Reales C~dulas, Duplicados. Tomo 38, f. 192 v.

ación, México.

clones, etc. Estos no eran generalmente suficientes para definir, por las pasiones o encono de los informante ; r. entretanto, peligraba la conseIVación
de la fe. Sugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que:
dada la gravedad del caso, conviene que sea nombrado uno de los señores
ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeci6n";
y al que los gobernadores, no con ideraran su igual.9
Lar~mente deliberadas 1as facuJtades de que ha de ser investido el juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas¡ bien fueran correspondientes a la Capitanía General; a la Junta General; referentes a
la Real Hacienda, o a crímenes y e.'Ccesos; "Jw.gando a como hubiese lugar. aun en lo qu hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido,
temido y respetado". 10
Aunque el propio fiscal había propuesto originalmente a don Pedro de
Castro y Coloma, recién llegado a México de su corregimiento de Zacatecas, el \.'irrey decide nombrar, por decreto de 27 de agosto (de 1714) a uno
de los señores alcaldes de corte de la Real Sala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, "fiado del celo que le asiste del servicio de ambas majestades, y de su literatura''. 11

BARBADILLO EN NUEVO LEÓN

Hechos los dispositivos del caso, emprende el alcalde de corte su viaje "tan
molesto, incómodo y dilatado" (así lo califica él en uno de sus escritos). La
jornada se prolonga por más de mes y medio, pero no hay por fortuna incidentes que lamentar. El "irrey había girado instrucciones terminantes a gobernadores y autoridades del tránsito~ para que le diesen todo género de auxilio, bastimentos y escoltas, "pena de 2,000 p os, aplicados a la obra del
real palacio".
Llega el Sr. Barbadillo a fonterrey el día de los anto Inocentes (28
de diciembre), de 1714. Convoca inmediatamente a cabildo al Ayuntamiento
reinero; presenta al gobernador su despacho, y éste lo besa y pone en su cabeza y en la de cada uno de los presentes, en señal de acatamiento.
Desde el primer in tante sabe imponer su alta invesúdura, y, sobre todo,
la energía de su carácter. Cuando alguien le pregunta dónde había de poner
los pueblos, si todas las tierras estaban cedidas a los conquistadores, dijo:
• lbid.
" lbid.
11 lbid.

378
379

�que buscaría el sitio o que lo hallaría. Dijo, adcmásJ que si el propio gobernador intentara oponerse, le quitaría el bastón y lo echaría del reino; y que
si una mosca fuese capaz de castigo y se opusiera, le daría garrote.12
Por principio de cuentas y con toda actividad, procede a integrar la Compaíúa Volante, a fin de ir personalmente a bajar de Paz a los indios que se
habían remontado en la sierra de San Carlos, de Tamaulipas. En.medio de un
ambiente hostil y de oposición, sordamente manifiesta, pero a la que se muestra siempre indiferente, realiza su tarea. Lo que más exaspera al español es
que el indio que se acerca a Barbadillo, es escuchado con bondad y perdonado, por grave que sea su delito. Aquí priva el concepto de que los indios s6lo

por miedo se sujetarían al rey, al trabajo, a la cristiandad y religi6n y no de
otra suerte. 13 Por otra parte, se tiene también el de que la ley deja de ser ley
cuando es en daño y no e,i utilidad común, ,, que, en tal caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos cjecutarse.i. Esta
actitud está justificada por más de un siglo de completa desvinculación de la
autoridad virreinal, y mucho más aún de la peninsular. Barbadillo habrá de
cuidar, sin embargo, de hacerla cumplir. Cada indio atendido por él, se convierte en portavoz de este inusitado proceder, y pronto se ve el fruto.
Trae de México el alcalde de corte, a Manuel de la Torre receptor y escribano real, y a otras personas capaces que han de auxiliarle. Aquí sólo en-

del Pilón. El 4 de septiembre se practican mte,·amcnte ante Fr. Tomás del
Páramo, y quedan fundados los pueblos de Purificación y Concepción, que
perduraron hasta la consumación de la Independencia, en que fueron incorporados a Montemorelos, y son conocidos ahora como Escobedo y Gil de
Leiva. 16
En cumplimiento de su comisión, interviene en el conflicto de Hualahuises
por la invasión de sus ejidos al fundarse Linares, y se manifiesta absolutamente favorable al pueblo indígena, de acuerdo con las leyes. Tiene escrúpulos para disponer el traslado de Linares; los manifiesta al virrey; la resoluci6n nunca llega y Barbadillo dispone, el 14 de noviembre de 1715, el cambio de la dila a Ja ribera del río de Pablillo. Puede considerársele, por ende,
fundador de Linares, pues aunque Villegas Cumplido había establecido la
villa primiti,·a en la Hda. del Rosario, donada por él, y las nuevas tierras
son también suyas, al alcalde de corte se deben todas las diligencias del traslado, padrones de familias, vigilancia en la nueva traza, apertura de acequias,
etc. El 14 de febrero de 1716, la visita nuevamente, y la encuentra conforme a sus disposiciones; dos meses más tarde, el 16 de abril, le señala terrenos
para ejidos y propios practicando las medidas correspondientes.17 Puede con.
siderársele, insistimos, como fundador de Linares, villa para la cual tuvo
siempre especial afección, como veremos más adelante.

cuentra dos hombres que se entregan íntegramente a su servicio: el capitán
Juan Guerra Cañamar, de quien Barbadillo escnbi6 alguna vez al virrey, que
sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes; 16 y
Fr. Juan de Lozada, iniciador de esta empresa y que jamás ha de darse punto
de reposo. Uno y otro se remontan a la sierra, y logran que los indios les sigan.
Y surge entonces la capacidad del juez en comisión como poblador. Con un
tacto verdaderamente admirable, repuebla las misiones de San Antonio de
los Llanos, hoy Hidalgo, Tamaulipas, despoblada desde tiempos del gobernador Azcárraga ( 1673) ; impulsa asimismo las de Río Blanco y Labradores;
y repuebla las de Hualahuises y Agualeguas.
El 15 de mayo de 1715, había delimitado la legua correspondiente para
la fundación del pueblo de Purificaci6n; pero, viendo la conveniencia de que
no sea un solo pueblo, sino dos, por la comodidad de la tierra, nulifica las
medidas y comisiona al receptor para hacerlas de nuevo, a una y otra banda

Para la fundación de los pueblos indígenas, recurre a la vieja ley que establecía poder utilizar las tierras ya mercedadas, si fuesen necesarias para poblar. Las en que se fundan Purificación y Concepci6n, son expropiadas, si vale el término, a Juan de Le6n. Igual procedimiento sigue para la fundación
de otro pueblo a inmediaciones de Monterrey, por el oriente: registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las antiguas haciendas de Pedro Guajardo, Jo é de Trcviño, los Orhoa de Eleja!de y Doña
Nicolai;a de Escamilla. En febrero de 1715, jnstala allí a más de mil indios
chichimecas, y posteriormente, el 4 de enero de 1716. les da el título de pueblo con el nombre de tra. Sra. de Guadalupe. 1

" MS. R11presentación que /lacen los vuinos dt esta Ciudad, contra el A.lea/de de
Corte. (Testimonio). Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos. 1715, 7 fs.

11 DAVID ALBERTO Cossio. Historia de Nuevo León. J. Cantú Leal, editor,
fonterrey, 1925, t. TII, pp. 30 y u.
17 GoNzÁu:z, op. cit., pp. 41 y 193 .
11 MS. (Testimoruo de las)
dilig,ncias que se prricticaro11 ... (para} la fundación
d11l pueblo d, Ntra. Sra. de Guadalupe. Archi\'O Municipal de Monterrey, cxp. 3, Jeg.

,. lbid.
" lbid.
u MS. Carta del Lic. Barbadillo al Virrey. Cadereyta, 16 de mayo de 1715. ArCorte, (Testimonio). Arcruvo 'Municipal de Monterrey, Protocolos, 1715, 7 fs.

380

Esta medida expropiatoria, provoca la protesta de los vecinos. En escrito dirigido al virrey, dijeron que lo había hecho en menos de tres días, sin darles
más términos ni otras tierras. "Al tercero día -dicen- ven entrar µos españoles] por sus puertas al padre doctrinero [Fr. Sebastián de Torres] )' a los

123, año ] 823.

381

�indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar
tal resolución las lágrimas y llantos de mujeres )' doncellas, huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin rrf ugio alguno, viendo en el campo sus alhajas, sus personas y sus bienes. 111 En el caso de los pueblos del Pilón, decían que quedaron tiradas las familias y sus bienes por ]os
campos, con Lástimas y sentimientos que entemecía11 a los más barbáros, como se puede considerar de unas matronas, señoras y doncellas, que se vetan
arrojadas de las mismas casas donde nacieron y se criaron sus abuelos )' sus
padres, y se criaron ellas, viéndose derrepcnte sin ca.ra, abrigo ni habitación,
arrojadas en los campos, debajo de chaparros y me.zquites.20
No dejaba de ser exagerada la pintura. Todos los españoles afectado
son dueños de buenas casas en Monterrey o en el Pilón y po een, además,
extemiones de tierra muy considerables en distintas regiones del reino.
Claro que con\'iene considerar también a fonterrcy, al \'erse in\'adida de
pronto por tanto indio, que, con la libertad que les ha dado Barbadillo,
entre matorrales y chaparro.t andan de dia )' de noche con toda libertad.
Cuanta mu rte y robo ocurre a partir de entonces es atribuida a los pames
y comcpescados de Guadalupe.
En cada uno de estos pueblos, establece ayuntamientos indígenas a los
cuales entrega un estracto de las leyes que más los fa,·oreccn. En cada uno
deja también, previas gestiones ante la Provincia de Zacateca.s, un misionero franciscano que ha de ,·ciar por la doctrina e instrucción de los indios, y
de protegerlos del español. El misionero ha de ser íntegramente un ap6stol.
Ha de ir tras el arado abriendo la tierra y enseñando al indio a culth·arla.
Cuidará de los implementos agrícolas y otros bienes materiales de la misión;
procurará el aumento de las cabezas de ganado menor y mayor, y habrá de
distribuir, con un sistema absolutamente comunal, las semillas y los frutos cade ocho días, a cada familia, en proporción a su número. Lo misioneros, al
decir de Barbadillo, han de ser cua11do no ángeles más que hombres. 21
Coincide la e tancia del alcalde de corte aquí, con el paso luminoso de Fr.
Margil de Jesús, y colabora Barbadillo con él para el establecimiento del hospicio de Boca de Leones. 22 Estimula y alienta también a los naturales de San
{igucl de Aguayo, y ante él otorga Ana taría, india viuda de Bemabé García,
Sicut, nota 12.
,. lbid.

la donación del Cristo de Tla.xcal a los vecinos del pueblo, el 19 de Dic. de
1715, a cambio de 18 !anegas de maíz, con que sustenta, JU vejez. u
A Barbadillo se debe, de hecho, la restitución de los curatos a la orden
franciscana, de que habían sido desposeídos por el obispo Camacho y Avila
tres años antes y que habia sido causa muy primordial para el estado lamentable en que se encontraba el reino. A petición suya, es nombrado Fr. Lozada
comisario de misiones, a la vez que presidente del convento de Linares. Barbadillo, pues, contribuye notablemente al impulso de las misiones v a la evangelización de los indios.
·
Su obra como pacificador, es verdaderamente importante. Ya le hemos \'isto acudir personalmente con Guerra Cañamar y Fr. Lozada, a bajar de paz
a los indios de la . ierra de San Carlos, que pasaban de cinco mil. Apacigua
a los pamoranos de Ccrralvo, y en menos de seis meses de permanencia aquí
dice que el reino disfruta de cuasi sosiego. (Jun. de 1715). Y es no s6lo el pacificador pero el libertador de los aborígenes nuestros. Diversos historiadores
asientan que decretó la abolición de las congregas. El precioso documento no
ha sido localizado en nuestros archivos, y en nada mengua su mérito el que
tal disposjción haya obedecido al encargo expreso que en este sentido tenía de
la junta general convocada por el duque de Linares, dado el ambiente en que
logró realizarlo."

RETORNO A

México

Pero Barbadillo había venido a1 cumplimiento de una comisión y, realizada
' ta, había de regresar a México. Habiendo llegado a Monterrey, como hemos dicho, en diciembre de 1714, permaneció aquí hasta poco después de
abril de 1716, esto es un lapso de 16 meses muy fructíferos. Es verdaderamente
admirable por cierto que un hombre de ]a importancia de Barbadillo, habituado al refinamiento de la corte y a una vida de grandeza, se adaptara
al medio tan difícil de estos pueblos.
Vuelto a la ciudad de féxico, da cuenta al Virrey del resultado de su misión. Ya lo había hecho por medio de una correspondencia frecuente, señalando, sobre todo, la necesidad de reprender con toda severidad a aquellos vecinos que le fueron hostiles, y aun a1 propio gobernador Francisco Bácz de

11

Carta de Barb:idillo, cita.da en la nota 15.
11
fS. Donación para ,1 hospicio de Boca da Leones . .. Archivo Gtneral de Notaria!
del Distrito Federal. Protocolo de Manuel d la Torre. Vol. 666, 1715-1736.
11

382

u /bid.

,. La Junta de Guerra facultaba a Barbadillo: . , .para r6cibir los indios d, las congr6gos qua hay y se estilan ,n ,l (r,foo) de Ltón, los p6rjuicios )' utorsiones, los quite
lw110 di 11/as, los r,du:ca a poblacion,s, et&lt;. MS citado en la nota 8.

383

�Tre\'iño, quien como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace
así el Yirrey, y obliga además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más
de dos meses de permanencia n ~{é..,.ico: tiene dificultade para sincerarse de
su actitud. Hombre digno r noble, pero envuelto en una situación general
de tal naturaleza, vuch·e a Monterrey notablemente cnfenno; le sobreviene
un achaque de /1trl sía (como ce llamaba entonce a la parálisis), y muere:
~iendo ustituído por don Juan Ignacio Flor
fogollón.
Entretanto que Barbadillo reasume nuevamente su alto cargo en la Alcaldía
de Corte, las cosas en el •uevo Reino toman a empeorar. Renacen la codicia
y la saña de algunos malo españoles, que sin cau a daban sobre los pueblos
indefenso y r~cataban a sus antiguos indio .
La disposición de Barbadillo en el sentido de que salieran del pueblo sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida, y poco a poco
van d poblándo lo lugares sin que valgan de mucho el esfuerzo del miionero ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía
volante¡ vuelven los protector ·s a er instrumento de los hacendados; etc. La
situación tiene algún alivio cuando el obispo Mimbela restituye definitivamente los curatos a los franciscano ; ma el mal requier nuevamente de remedio , el licenciado Barbadillo es nviado una vez más a Monterrey, pero
investido ahora con el título ele gohcrnador y capitán gmeral del uevo Reino
de León.

BARBADILLO GOBERNADOR

En algunos documentos del Archivo General efe Notarías, de la Ciudad de
México encontramos que el 25 de julio de 1719 se halla todavía en la capital
virreinal pró.timo a salir de esta ciudad, dice. Con esta fecha otorga poder a
don Antonio de 'avía, procurador de los de número de la Audiencia, para
todos sus pleitos y negocios: )', posiblcm nte a fines del mismo m , emp ncle su viaje al norte.~ 6 El viaje, en esta ocasión, e menos prolongado. Al mes
justo de su salida, llega a Montcrn.}, La fecha de su posesión como gobernador era ignorada hasta ahora. Encontramo, afortunadamente, una carta suya al marqués de an 1igue1 d A"uayo, fecha 28 de agosto, y le dice: A.ycr
tomé posesi6n del gobiemo, etc.'º
sa , 1S. Podrr ••. Protocolo d Fran&lt;"iS&lt;'o Dionisio Rodríguez. Archivo Gral. de • 'otarías, 73-J. 1719-1722, R 576, f. l.

• M , Carta ol marqués .. . Archi\o Municipal de Montrrrer, Ci\'il, Vol. 46, E~p.
6, 1719, f. 9.

Y llega en circunstancias en que tiene lugar el acontecmucnto más notable de su administración. El propio marqués de Aguayo le pide am,ilios, porque un grupo de franceses al mando de St. Dennis se ha internado en Te:·as
y se ha posesionado dC' las misiones de San José, Corpus y San Antonio, fundadas por los franciscanos.
Con actividad extraordinaria, libra órdenes al alcalde de Boca de Leones,
a fin de que disponga 80 cargas de maíz, e igllal número de bestia~ aperadas,
para su conducción hasta an Antonio. Logra conseguir 130 caballos, a 6 pesos cada uno, y reúne 25 hombres para que mar hen a $altillo. Del mi mo
modo hace traer azufre de Labradores y Río Blanco, para la fabricación de
pólvora, y se manifiesta, en fin, servidor fidelísimo de los intereses rea1c .37
En esta ocasión nos revela también la energía de su carácter. El alcalde de
Boca de Leones, Pedro de las Fuentes y Campos, se muestra poco diligente en
el cumplimiento de las órdenes del gobernador · éste le reprende severamente. En materia de precisi6n ,, el empeño de nuestro Rey, no se me detenf!a e,i

política ni etiqueta: pu,•s todo el aprrslo, en no bastando insinuación urbana,
Vmd. se valga de i1ioln1cia ,, apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se ha~a. 28
No suceden otras cosas notables en su gobierno. Restablece la compañía
volante; restituye a los protcctore ; Fr. Lazada prosigue su labor e,·angelizadora; incrementa las milicias: tiene algunas ausencias de Monterrey, que son
cubiertas por su teniente don Luis García de Pruneda; ·, en fin, se disín1ta
de tranquilidad relath·a.
Dura su gobierno cuatro años. Vuelve a México mediado el año de 1723,
y es sustituido por don Juan de Arriaga r Brambila, tipo funesto que dura poco, por fortuna, en el mando, pues pasados apenas unos meses, es llamado a
México, acusado de violencias con los e pañoles y de igual procedimiento con
los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas, por medio de una escuadra de oldados, a la que
había dado orden de prenderle al pueblo i el misionero se oponía. 20
" /bid.
• Carta de 4 de st&gt;ptkmbrc de 1719. /bid.

" La conducta de- Arriagn motiv6 1 nombramiento de otro juez en comisión: el
Lic. Francisco Antonio de- Bustamante, "quirn pas6 al •. R. de Lc-ón. a harcr a\'eriguación aumaria que, remitida a México y vistas las pruebas, &lt;"omprendian al gobl'rnador en la prohibición de las leyes y digno d su. penas, por haber faltado a la
obligación t'n que lo constituyó el empleo... no "ólo 1•0 la obscn•ancia de lo político y
económico. . . sino aun en lo órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen
amparados de las alteraciones ... le sus¡xndió r le hizo romparecer a tomar la confesión y recibir clcacargos, nombd.ndo e en su lul(ar, durante el tiempo de su proceso

381
385
fW

�QUIÉN ERA BARBADILLO

¿Pero, quién fue el Lic. Barbadillo, aquel "hombre justo, benéfico y de una
energía incontrastable", como lo describe Gonzalitos, y al que tanto debi6 el
Nuevo Reino de León?
Por una Nómina de los Excelcntlsimos Presidentes de la Real Audiencia Ministros Togados, etc., que han servido e-n ella desde el año pasado de 1696,
hasta el presente de 1716, que hemos visto en el tomo 77 del ramo de Duplicados, del Archivo General de la Nación, sabemos que entró a servir como alcalde del crimen en la Real Audiencia de México, el 5 de diciembre de 1712.
De que fue recto funcionario, se desprende de la cédula de 7 de octubre
de 1721, relativa a la visita de ministros efectuada por el oidor Francisco de
Garzarón, visitador apostólico del Tribunal de la Inquisición, en 1719. La
mayoría de los ministros resultó con cuantiosas multas, y aun con privación de
oficio, pues oidores hubo que resultaron hasta con cien cargos ante el Real
Consejo de Indias. Los alcaldes del crimen Don Nicolás de Chirinos, don
Juan de Veguellina y don Francisco de Barbadillo Vitoria, sólo fueron culpados de "varias solturas de presos hechas por su orden, sin noticia de la sala,
de que se les absolvi6".ªº
Pero nos faltaba indagar el origen de este personaje, tan destacado en nuestra historia. Revisando el riquísimo archivo del Sagrario Metropolitano de la
Catedral de México, tuvimos, por fin, la fortuna de dar con la partida de entierro del Líe. BarbadUlo, fechada el 14 de mayo de 1726. En ella, además de
los datos interesantes a que después aludiremos, se menciona el hecho de haber otorgado testamento ante el escribano real Francisco Dionisio Rodríguez.
Acudimos al extraordinariamente rico Archivo General de Notarías, situado en
las calles de Villalongín; localizamos el protocolo correspondiente a este notario y en él el asiento de la disposición testamentaria del alcalde de corte. Co' los' documentos de su género, empieza: "En el nombre de Dios Toroo' todos
dopoderoso, etc." Y luego: "Sepan. . . que yo Don Francisco de Barbadillo
Vitor.ia... , natural de la villa de Ezcara)', en los reinos de Castilla, etc."
Escribimos al curato de Ezcaray, de la provincia de Logroño, en España, y el
R. P. D. Blas Sáis Ruiloba, nos envía copia autorizada del acta de bautizo, en
la cual consta que don Francisco Antonio vio la luz primera en Ezcaray, el 28
de marzo de 1670; que sus padres fueron don Cristóbal de Barbadillo y doña
(Arriaga no volvió más a Nuevo Le6n), a D. Pedro de Sarabia Oortés, el 11 de octubre
de 1724. Arr.h.ivo General de la Nación, duplicados, Vol. 170, f. 262.
• MS. ViJila de ministros . .. Archivo General, duplicados, t. 170, f. 89.

386

Antonia de Vitoria Lecea; y que su padrino fue el Lic. don Ci.rst6bal de Barbadillo, homónimo de su padre.ªi
No conforme el buen párroco de Ezcaray con su servicio, tiene la gentileza
de poner mi carta en manos de Fr. José García de San Lorenzo, agustino recoleto y eruditisimo historiador, quien a la sazón escribe la historia de Ezcaray. Interesado vivamente en la personalidad de su ilustre paisano, de quien tiene algunas referencias, se da con inteligencia a investigar mayores datos, y publica,
haciendo gentiles referencias a las notas enviadas por mí, una magnífica semblanza del Lic. Barbaclillo en una prestigiada revista. española. 32
Da primero el padre García un antecedente histórico de la noble villa, surgida de la fundación del señorío de Valdezcaray, que estableciera don Pedro Manrique de Lara el 20 de septiembre de 1440, y en la que los Barbadillo desempeñaran papel tan importante. Don Cristóbal, padre del Lic. Barbadillo, era alcalde mayor a raíz de su nacimiento. Este pasa allí sus primeros años, al lado
de sus padres. Ya para 1700, aparece residiendo en Madrid, pero disfrutando
de los privilegios de su noble familia y de su estado de hljosdalgo, puesto que,
no obstante su ausencia, en ese año es designado alcalde de la Santa Hermandad. o se le da aún el título de abogado, carrera que estudia en Madrid; pero
en 1710, al conferírsele igual cargo, ya ostenta este grado.
¿ Viene el Lic. BarbadiUo a la Nueva España con alguno de los virreyes?
Nosotros nos inclinamos a creer que haya sido el duque de Linares con quien
llegó a México. El P. García, observa que residiendo acá, (ya en 1714), el
cabildo de su villa natal continúa honrándole con cargos honoríficos, presentándole, en dicho año, para el oficio de regidor.

MATRIMONIO

Era el Lic. Barbadillo al venir por primera vez al Nuevo Reino de León,
soltero, no obstante sus 44 años de edad; y lo era al venir como gobernador y
11 "En tres de Abril de mill y seiscienttos y settenta Yo Franco de Guinea y Muxica
Abad Cura y ~neficiado en esta dha iglessia bapticc un niño hijo legitimo de Dn.
Cristobal de Barbadillo y de Da. Antonia de Victoria Lecea tu legitima mugcr y
puscle por nombre Franco. Anttonio quien nacio a veinte y ocho de marzo. Fue su
padrino el Licdo. Cristoval de BarbadilJo. Testigos Josc de Phalces y Manuel Femández. Y lo finno ut supra. Franco. de Guinea y Muxica.-Crist6bal de Barbadillo. R6bric:u" .-Archivo Eclesiástico de la Parroquia de Santa Maria la Mayor, de .Ezcaray.
Libro de Bautismos, tomo IV, folio 187 vto. -Texto tomado de B1rceo (ver nota
no. 32).

"' Semblanza de otro riojano ilustre. El Lic. Don Francisco Antonio de Barbadillo

387

�concluir su cargo en 1723. En este año, encontramos que contrae nupcias con
una noble y linajuda dama yucateca, Dña. Juana Rosa Bolio Ojeda y Guzmán.
Esta noble señora, nació en Mérida. Allí encontramos, durante una visita nuestra a la catedral yucateca, su partida de bautizo, celebrado el 13 de junio de
1670. Sus padres fueron el Cap. D. Santiago Bolio y Dña. Felipa de Ojeda
y Guzmán. Contrajo primeras nupcias Dña. Juana Rosa, con don Martín de
U rzúa y Arizmendi, conde de Lizárraga, de quien hubo un solo hijo: Martin.
Nombrado el conde gobernador de Filipinas, murió allá sin que su esposa, que
había quedado en México, le viera. Una idea de su posición social la da el hecho de haber recibido en dote, al casarse, 9,000 pesos y 2,000 en arras; y el de
que, al embarcarse el conde en Acapulco, le envió 100,000 pesos con su primo
el conde del Fresno. Este pariente desleal, se quedó con tan enorme fortuna,
y obligó a la condesa y a su hijo a vivir sin lo necesario para su precisa decencia. Residente en México, fue espléndidamente protegida por el Lic. Barbadillo, indudablemente por nexos de amistad con la familia, debido a que
D. Carlos de Tejada y Vitoria, hermano del alcalde de corte, vivió largos
años en Mérida, donde murió.
Pasó la condesa notables privaciones. Poco a poco fue deshaciéndose de
joyas inapreciables. En algún inventario de sus bienes observamos algunas de
éstas: unas pulseras de perlas; un hilo de perlas con una calabacita grande,
de bejuquillo, de resplandor; una cajuela de polvos, de oro; varios ternos de
zarcillos grandes, uno de esmeraldas y otro de diamantes, y un anillo con tm
diamante grande, enviado de Filipinas por el conde. El Lic. Barbadillo, logró rescatar del empeño algunas joyas, y de esta protección amistosa llegó
la conveniencia de celebrar el matrimonio, que aparece asentado en el Archivo del Sagrario de la Catedral de México, pero que tuvo lugar en la
parroquia de San Miguel, de la misma ciudad, en 1723. Uno y otro hicieron,
al casarse, inventario notarial de sus bienes.

Su

MUERTE

Sin hallarse enfenno, dispuso el Lic. Barbadillo su testamento, ante el escribano Francisco Dionisio Rodríguez, el 29 de diciembre de 1724. Sobrevivió,
sin embargo, casi dos años, pues ya hemos dicho que su entierro tuvo lugar
el 14 de mayo de 1726. En esta fecha, se presentó el notario en la casa del
difunto, situada en la calle de los Donceles, probablemente en la esquina con
Vitoria. En: Berceo. Boletin del Instituto de Estudios Riojanos. Logroño, 1956, año
XI, 'úm. 40, pp. 318-328.

388

la actual calle República del Brasil. Se hallaba presente el Dr. Juan Jerónimo
de Ocilia y Rayo, alcalde también de la Real Sala del Crimen, y ante él, la
viuda y numerosos testigos, se procedió a la complicada diligencia legal de la
apertura del testamento. Ante todo, el propio notario asentó una certificación
de cuerpo muerto; he aquí tan interesante documento: Certifico " doy fe
en testimonio de verdad, cómo hoy día de la data, serán las siete horas de
la mañana, poco más, vi al Sor. Lic. D. Franco. de Barbadillo Vitoria, del
Consejo de S. M., su alcalde del crimen y juez de provincia, en esta corte,
tendido en la sala principal de la casa de su morada, difunto al parecer y
sin espíritus vitales, con cuatro velas encendidas y amortajado con su vestidura acostumbrada, y para que conste en cumplimiento de lo mandado pongo la p,rese11te en la ciudad de México, a 14 de mayo de 1726, siendo testigos, etc . .. 38
Inmediatamente después se procede a examipar los testigos firmantes del
testamento cerrado in escriptis, Luis de Benavides, José de Vasconcelos, Antonio de la Gema y otros. Abierto éste, y reconocida la firma del otorgante,
se declara la autenticidad del documento y se ordena su protocolización.
Hagamos una síntesis del testamento, que nos parece sumamente interesante. Primero, dispone ser enterrado en la capilla del Rosario de Santo
Domingo. Esta capilla no tiene en nuestros días la misma disposición de
aquella época, y probablemente los restos de Barbadillo hayan corrido igual
suerte que los de nuestro ilustre Fr. Servando, sepultado en el mismo templo.
Luego la cláusula de las mandas forzosas y la disposición de ser amortajado
con el hábito de San Francisco y de que su entierro se haga sin ostentación
y sólo con una moderación decente. Otra cláusula, para ordenar se digan 500
misas por su ánima. Después la declaración de su matrimonio con la señora
Bolio, de quien no hubo hijos. Otra disposición para que se gestione la
herencia que le dejó D. Carlos de Tejada y Vitoria, su hermano. Luego, una
orden de que se compren y hagan algunos ornamentos de poco costo y se
remitan a las iglesias más pobres de las misiones del Nuevo Reino de León.
Después, otra referencia a este reino, al decir que existe acá una villa nombrada de San Felipe de Linares, que he mirado con alguna afición. Manda
que durante cada uno de los cuatro años siguientes a su muerte, se remita una
arroba de cera bujía buena, para la fiesta de Corpus en dicha villa. Después,
la declaración de heredera universal a su esposa, a quien si algo le sobrare,
lo aplique por su alma. 34
Doña Juana Rosa Bolio, su esposa, le sobrevive hasta 1737. Su testamento,
83
14

MS. Archjvo General de Notarías, R 5 76, 1726, f. 216 v.
MS. Testame11to. Archivo General de Notarías, [bid., f. 216 v.

389

�con muy buenas referencias para la historia del arte, por la descripción de
sus joyas, mobiliario y loza de thina, tiene referencias también al Nuevo
Reino de Le6n. Aplica 500 pesos para que de su rédito de 25 pesos anuales
se compre también cera bujía y se remita cada año a Linares, para la fiesta
de Corpus. A la misma villa destina cuatTo lienzos y un Cristo pequeño de
marfil. El testamento de la señora está fechado el 3 de julio de 1734. Ella
murió tres años más tarde y fue sepultada en el templo del Colegio de Niñas,
(actual parroquia de Nuestra Señora de la Caridad), que existe en Bolívar
y V enustiano Carranza, de México. 35
Don Francisco dijo no tener parientes en España. Su esposa, sin embargo,
mejor infonnada, dispone algunas cosas para don Martín, y para la viuda de
otro hermano del licenciado, residentes allá.
Tampoco dejó el Sr. Barbadillo de añorar su noble solar natal. En 1725,
al visitarle su paisano don icolás de Ocio, envió con él dos arañas de plata

MEMORIAS DEL GENERAL JACINTO B. TR.EVI~O
JosÉ P. SALD~A
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadistica.
Monterrey, Nuevo León.

de extremada grandeza y pulida hechura, y peso de ochocientas y ocho onzas,
para la iglesia gótica de Nuestra Señora la Mayor, de la villa de Ezcaray,
donde había sido bautizado. El Padre agustino Fr. José García, cree, f-undadamente, que una de estas arañas sea la misma que pende aún de la espaciosa nave del templo.
Recientemente, al tener el privilegio de visitar España, escribí con anterioridad al P. García, anunciándoselo. Su ausencia de Ezcaray, hizo que mi
carta le llegara tarde, y a mi regreso, encontré en casa su respuesta, diciéndome amablemente que me llevaría de Madrid a Ezcaray, donde su Ayuntamiento me esperaba para que les hablase de su ilustre paisano. Sentí mucho
no haber tenido ocasión de conocer su cuna.
Tal fue, el insigne Lic. Francisco Antonio de Barbadillo Vitoria; aquel de
quien el cronista Santa María afirma que: sin duda lo dotó Dios de un cierto

espiritu y carácter superior, con cuya virtud, siri recurso de armas y sin agitaciones mayores, hacía que ca{ maran los disturbios y que se serenaran la.r
borra.seas; los vecinos, con su presencia, ocultaban el veneno de sus intenciones, y los indios, o agradecidos o temerosos de que el que les hacía tanto
bien podrfa igualmente castigarlos ::V aniquilarlos, se aquietaban en la mayor
parte, o no desenfrenaban del todo su barbarie. 30
Jurisconsulto notable; juez recto; pacificador y fundador de pueblos; organizador diligente; leal servidor del rey; evangelizador piadoso; gobernante
magnifico, y, más que todo, libertador y padre de los indios, el licenciado
Barbadillo no ha recibido el tributo que Nuevo León debiera rendirle.
"' MS. Testamento. !bid. Protocolo de Feo. Dionisio Rodrtguez. R 576, 1726, f.
60 v.;)' 2o. testamento: en ]bid., R. 576, 1734, {. 307,
• GoNZÁLEZ. Op. cit., p. 46.

390

LA HISTORIA DE u GRAN REVOLUCIÓN MvucANA, que principiando el 20
de noviembre de 1910 se prolongó a través de la Revolución Maderista y de
la Constitucionalista, hasta la promulgación de la Constitución Política de la
Nación, el 5 de febrero de 1917, no se ha escrito todavía.
Tenemos magníficas contribuciones, como la obra del General Juan Ba~
rragán, Historia del Ejército Corutitucionalista, y numerosos libros que presentan la Revolución en forma fragmentaria, sin que se haya llegado a lo que
algún día habrá de ser la historia completa de este movimiento, cuyas reper~
cusiones transformaron a México en sus aspectos sociales, económicos y políticos.
Es necesario que, quienes participaron en la contienda revolucionaria, en
cualquiera de sus actividades, alleguen aquellos conocimientos que puedan
servir de puntos de referencia en el futuro.
Ejemplo para esta clase de trabajos puede significar el libro del General
de División don Jacinto B. Treviño, Memorias, cuya segunda edición acaba
de aparecer. Se trata de un hbro que contiene material de primera categoría,
escrito con sinceridad, con devoción y con un alto espíritu de servir a los
intereses de nuestra República.
El General Treviño inicia su obra con una relaci6n sucinta presentando a
sus antepasados y describiendo con naturalidad sus primeros años, sus inclinaciones, estudios y proyección definitiva hacia la carrera militar. Ofrece una
panorámica de su época para entrar de lleno a las actividades que correspondían al carácter del Teniente Técnico e Ingeniero Industrial, que obtuvo en
el Colegio Militar el 7 de enero de 1908.
Pronto se presentaría la oportunidad en el terreno de los hechos para adies-

391

�trarse en us conocimientos teóricos. Particip6 en la campaña contra el Orozquismo en el Estado de Clúhuahua a principios de 1912, cuando el General
Pascual Oro7.co, caudillo principal de la Re\'olución . faderista, hizo armas
en contra del Gobierno Con. titucional de don Francisco l. Madero. En esta
actuación proporciona el General Treviíio magníficos datos obre las peripecias de una campaña costosa en hombres que tm·o un alto significado posteriom1ente, puesto que el General Victoriano Huerta, Jefe del Ejército Constitucional, al derrotar a los Orozquistas adquirió una relevante personalidad
militar, que fue base para que, posteriormente, le sirviera de escudo para fraguar y realizar la más ignominio a de las traiciones, que llevó a cabo en contra del Gobierno de don Francisco l. Madero.
En esta nue\·a etapa, que principió el 9 de febrero de 1913, con el llamado
''Movimiento de la Ciudadela", encabezado por los Generales Félix Díaz y
Bernardo Reyes, y que culminó con la caída y asesinato del Presidente y
Vice-Presidente de la República don Francisco l. Madero y Lic. José Maria
Pino Suárcz, el General Trcviño inició una importante actuación en su vida
militar y política al sumarse al movimiento que de inmediato se gestó en el
Estado de Coahuila, encabezado por don Venustiano Carranza, que significó
el principio de la Gran Revolución Con titucionalista.
Sería largo enumerar todos los hechos de armas en que participó el General
Treviiio, principiando por situarlo como Jefe del Estado Mayor de don Venustiano Carranza, a partir del momento en que el Teniente Coronel Luis
G. Garfias dej6 ese puesto, pocos días después de haberlo asumido.
Sin embargo. en rápida revista, consigno los hechos más sobresalientes de
una militancia valiente y honrosa, en la que se entrelazan acontecimientos
guerreros y políticos de la más alta categoría.
Firma el General Treviño, en su carácter de Teniente Coronel Jefe del
Estado Mayor de don Venustiano Carranza, el Plan de Guadalupe, el 26 de
marzo de 1913. A partir de esta fecha memorable se abren las páginas de la
historia, en las que habrán de inscribirse epopeyas, derrotas, infidelidades, y
las mil vicisitudes de una lucha que se prolongó por largos arios, y que
parecía no terminaría nunca.
Despu ~s de librar varios combates y organizar las fuerzas constitucional is tas
V en Coahuila, uevo Le6n y Tamaulipas) se emprendió la travesía, desde Candela, Coah., hasta Sinaloa.
Esta jornada larguísima y penosa hecha a caballo, por serranías y desiertos
tenía una siunificación de gran importancia. Fue iniciada el 9 de julio de
1913 y termin6 el 22 de septiembre al llegar a Hermosillo, Sonora.
En el tray cto las fuerzas revolucionarias de Durango, Clúhuahua,

inaloa

y Sonora, se adhirieron al Plan de Guadalupe, reconociendo al señor Carranza

como Primer Jefe. Los riesgos sufridos quedaron plenamente compensados.
La proeza consumada por don Venustiano su E tado Mayor )' escolta, signific6 un vigoroso impulso a la Revoluci6n que ya para esa época había adquirido un impulso invencible.
Durante la permanencia en Sonora y Sinaloa don Venustiano tuvo la oportunidad d • conocer personalmente a los principales Jefes Revolucionarios de
aquella región: Ramón !turbe, Alvaro Obregón, Benjamín Hill, Plutarco
Ellas Calles, alvador Alvarado y Manuel M. Diégucz, que habían logrado
importantes triunfos, al grado de dominar casi por completo tanto Sinaloa
como Sonora. Se emprendió el regreso rumbo a Chihuahua, haciendo la
travesía también a caballo a mediados de diciembre del mismo año de 1913.
Instalados en la ciudad de Chihuahua, desde ahí se dirigieron las operaciones en todo el país marc.1.ndose V!'rtiginosamente los triunfos que alcanzaban las fuerzas con titucionalistas sobre las que obedecían al Gobierno espurio
de Victoriano Huerta.
A fines de febrero de 1914 dispuso don Venustiano trasladar el Cuartel
General de la Revolución a Torreón, punto clave para dominar las comunicacion · hacia el norte y el sur, pues ya se veía con claridad que el impetuoso a\'ance de los revolucionarios no sería contenido por ninguna fuena no
obstante que Huerta contaba con generales de linea, suficientes pertrechos de
guerra y elementos económicos bastantes para una larga campaña. Sin embargo la moral de los federales había decaído en forma notoria, en contraste
con el entusiasmo de los revolucionarios que se traducía en triunfos continuos.
Corta temporada estuvo el señor Carranza en Torre6n, pasando a Saltillo
en donde hizo su entrada triunfal el 17 de junio de 1914. Poco tiempo después
el General Treviño, haciendo valer su carácter de militar, salido del glorioso
Colegio de Chapultepec, obtuvo de don Venustiano la anuencia para separarse del Estado Mayor y ponerse al frente de tropas.

•
En Tampico organizó el pie veterano de lo que con el tiempo sería la brigada Hidalgo, ra con la categoría de General de Brigada que por méritos
propios Je había conferido don Venustiano Carranza.
Los acontecimientos se precipitaron al grado de que el 6 de julio de 1914
se recibió la noticia de la renuncia de Huerta como Presidente de la República y de su inmediata salida al extranjero y a Veracruz. Asumió la Presidencia de la República el Licenciado Francisco Carvajal quien se dispuso desde luego a entregar el Gobierno al Jefe de la Revolución triunfante, a cuyo

392
393

�fm Carranza comisionó al General Obregón para que llevase a cabo los convenios respectivos que se efectuaron en Teoloyucan, Estado de México, compareciendo como representante del Licenciado Carvajal el General J. Refugio Velazco, que desempeñaba el cargo de Secretario de Guerra, acompañado
del General Gusta,·o A. Salas, Oficial Maror.
En esos tratados se estipuló que los efectivos del Ejército Federal y de la
Marina de Guerra fueran licenciados entregando el armamento. Los establecimientos militares, las unidades navales de guerra, y todo cuanto pertenecía
a la Nación serían puestos a disposición del Primer Jefe de la Revolución.
Entre tanto el General Trcviño, con los elementos organizados en Tampico, había avanzado hacia San Luis Potosí, incorporándose a su columna
en Estación Rodríguez los Coroneles Francisco de P. Mariel y Apolonio Treviño. En San Luí~ Potosí se incorporó a la División del Ejército del Centro,
comandado por el General Jesús Carranza. Formando con su brigada el ala
izquierda, aumentada con los contingentes de los Coroneles Azuara, Salazar
y otros jefes, se abrió paso hasta llegar a Pachuca, en donde se encontraba
cuando se rindió la plaza de México.
Correspondió al General Treviño el mando de la división, integrada por
las tres armas, haciendo los honores al Ejército Constitucionalista a su entrada triunfal a la capital de la República, el 14 de agosto de 1914. Con
esto se consumaba el triunfo de la Revolución Constitucionalista y se daba
principio a la ejecución del Plan de Guadalupe.
Integrado el Gabinete del Gobierno Revolucionario íue designado el General Treviño, Oficial Mayor de Guerra, encargado del despacho, procediendo desde luego a la reorganización de todo cuanto correspond1a a su alto
mandato.
Siguieron acontecimientos de carácter político de gran resonancia, como
la Convención de Aguascalientes, que tuvo la virtud de provocar el distanciamiento entre Carra.Jl7.a y Villa, y Carranza y Zapata, presentándose el negro panorama de una contienda, que desgraciadamente resultó más sangrienta y dolorosa que la que se había llevado a cabo entre constitucionalistas y
federales.
A partir de estos acontecimientos la personalidad del General Treviño cobra perfiles especiales, que se acentuaron a medida que los acontecimientos
fueron desarrollándose.

divisiones provocadas por Zapata y por Villa, son los de Torreón, Zacatecas,
Guada1ajara, Guay_i:nas, Celaya, León y .tbano.
La defensa de Ebano, S. L. P. quedó a cargo del General Jacinto B. Treviño; en la encarnizada lucha entre carrancistas y villistas, el asedio de los
villistas duró 72 días.
Atacaron con denuedo los valientes generales villistas Manuel Chao y Tomás Urbina, fuertes en 14,000 hombres, con 21 piezas de artillería, gran cantidad de ametralladoras y abundante parque. El General Treviño disponía
de 6,000 individuos, entre jefes, oficiales y tropa, logrando detener a lós villistas a pesar de su superioridad combativa. Durante 72 d.ías estuvieron incesantemente atacando las posiciones, sin lograr romperlas. Cada operación
significaba un desastre para los atacantes, y cada día que transcurría alejaba la posibilidad de los villistas de tomar Ebano para continuar sobre Tampico, su objetivo principal.
Terminaron aquellas magníficas operaciones el día 31 de mayo de 1915,
mediante la resolución del General Treviño de convertir la defensiva en
ofensiva. Dispuso se llevara a cabo un asalto general. "Fue al amanecer del
día 31 de mayo -relata el General Treviño en sus Memorias-, llevaba el
mando de todas las infanterías en esta operación, el valiente entre los valientes, Coronel Carlos Ozuna, quien durante las tantas luchas armadas de
la Revolución, había dado múltiples pruebas de ser un gran combatiente;
en estas condiciones, se preparaba pues, el último episodio de esta obstinada,
cruenta y encarnizada lucha, que despejaba el camino para el triunfo definitivo de nuestra causa".
En efecto la acción de Ebano significaba para los villistas la posibilidad
de apoderarse del puerto de Tampico. dominando las Huastecas y la línea a
Monterrey, cuya plaza, con Montemorelos, Linares y Ciudad Victoria, estaban
en poder de los villistas a cuya cabeza se encontraba el General Felipe

Angeles.
A eso obedecía la tenaz insistencia de los villistas por apoderarse de Ebano,
y en contra, Ja resistencia increíble del General Treviño por mantener en su
mando la posición, a pesar de la gran diferencia en potencialidad bélica.

•

Debe abonarse al General Treviño la clara visión que tuvo de la importancia estratégica de aquella posición, y reconocerse su cap~cidad indiscutible
para resistir durante lapso tan largo, asaltos continuos a fondo de tropas
aguerridas, acostumbradas a triunfar. Supo asimismo esperar la oportunidad
de atacar, para convertir el asedio de que había sido objeto, en una brillante
victoria.

Los hechos de armas de mayor resonancia que dieron unidad y fuerza a la
Revolución Constitucionalista., y posteriormente a consolidarla al combatir las

Se justifica plenamente que diga: "Considero que estas operaciones que
se llevaron a cabo bajo mi dirección y órdenes directas, constituyen la actua-

394

395

/r

U,)

�ci6n más saliente en mi larga \'Ída militar, en la que me tocó en ruerte tomar
parte en más de cuarenta y cinco acciones de armas, como Jo justifica la
Cruz de Guerra de Primera Clase que obra en mi poder, pues tan s6lo en
Ebano fueron rechazados 37 asaltos del enemigo".
Este valioso triunfo consolidó l05 que había logrado el General Obreg6n
en C-claya, León y Aguascalientes, de tal manera que en el interior del país
el villismo ya no constituía peligro alguno.
Así consider6 la situación el General Trcviño disponiéndose de inmediato
a marchar a Tampico para asistir a la recupe.raci6n de las plazas ocupadas
por el enemigo en la linea hacia Montemy. Se acercaba la derrota final de
Francisco Villa.

•
No hubo tiempo de reposo para el General Treviño, de Tampico marchó
inmooiatamente hacia Monterrey, después de organizar en la mejor fonna
posible las tropas a su mando.
La linea {érrea estaba dcstrouda y fue necesario que se. hicieran reparaciones rápidas, a fin de que los convoyes militares pudieran llegar en el menor tiempo posible a la ciudad de Montener, la que entre tanto, había !ido
abandonada por los \·illistas enterados del desastre de Celaya, de Le6n y
Aguascalimtes, as.í como de Ebano.
Desalojadas las posiciones que ocupaban al oriente de Monterrey y al
norte, se concentraron en Icamole. con el prop6sito de cuidar su retaguardia
y estar pendientes por si las circunstancias favorecían la posibilidad de un
nue\'o avance.
Después de las peripecias de un \iaje accidentado, el Genual Treviño llegó con sus f ucrzas a :\fonterrey el día 20 de junio de ese memorable año de
1915.
C.Omo Jefe del Ejército del Noreste venía fungiendo el Grneral Pablo
Gonzálex, pe.ro, habiendo ~ido llamado a Veracruz por el Primer Jefe para
encomendarle el mando del Cuerpo del Ejército de Oriente, quedó en su
lugar, con la ~nsabilidad correspondiente, el General Trcviño.
El enemigo ~eraba en Icamole el ataque de los c.arrandsta!, o en su
lug,ar.1 su avance ~bre Monterrey. A~í vio la situaci6n el General Treviño, y
ordenó de inmediato un ataque sobre aquellas posicion&lt;'s logrando completo
é.xito. Días después ya reorganizadas las fue17.:is villistas y con refuerzos que
les llegaron de Part'dón, volvieron a posesionarse de lcamole a donde se les
combatió por segunda \'C2 con resultados adversos, hasta que en la tercera

ocasión, dirigiendo las Opt'racioncs directamente d General Treviiio se logró
un triunfo aplastante que signific6 la dispersión del ejército villista y la comunicación hacia el sur, pues al mismo tiempo el General Obregón atac.aba
Saltillo con los mismos resultados halagüeños. Avanzaron las fuerzas de Obregón y las del General Tre\'iño sobre Torreón, cura posición no fue defendida
por los \'illi~tas seguros de que les esperaba la derrota, pues sobre esa plaza
marchaban nada menos que 20,000 hombres de los más fogueados, correspondientes a los cuerpos de Ejérrito del Noroeste y dcl Noreste.
Concentrado d General Villa en Chihuahua, se hicieron los preparativos
para seguirlo, sitmdo dc~ignado el General Treviño para esas importantes operaciones.
No menciono los ponn&lt;'norcs de la marcha hacia la Ciudad de Chihuahua,
porque haría demasiado e.xtcnso este comentario, siendo suficiente decir que
después de varios comhates en los que obtu,·o el General Treviño éxito absoluto, el día 22 de diciembre de ese mismo año de 1915, entró triunfante a
Chihuahua, centro de operaciones del villismo. Se designaron autoridades ci\.-iles y militares )' el General Tre-.iño, en mérito a rus brillantes campañas,
fue ascendido al grado de Grncral de División.
Podía darse por terminada la campaña en Chihuahua, pero incidentes extraños complicaron las operaciones.
El día 10 de enero de 1916 los cabecillas Pablo L6pez y Rafael Castro,
lugartenientes de Villa, asaltaron un tren de pasajeros en Santa Isabel, aprehendiendo a 18 norteameñc:anos mineros que iban al Mineral de Cusihuiriachic, a quienes se les sometió a tortura~ y algunos fu&lt;'ron ejecutados. Poco
después, otro grupo ,illista asaltó la poblaci6n de Columbus de los Estad05
Unidos, cometi&lt;'ndo serias tropelías que en ninguna forma pocHan justificarse.
La indignación de las autoridades norteamericanas puso en tensi6n las relaciones con el Gobierno Comtitucionalista, culminando la situaci6n con el
em·fo de una expcdici6n punitiva so prewcto de perseguir a Vi.JL, hasta exterminarlo.
Como es de suponerse aquella actitud del Gobierno Norteamericano encontró en don Vcnustiano la más enérgica oposición, motivando multitud de
mensajes de protesta exigiendo a la ,-ez el retiro de las íuenas extranjera(,
ya que el ejército mexirano era capaz de cmpH·nder por sí mismo la rampaña de liqujdación de las huestes de Villa, como ~ \-enía haciendo con todo
éxito.
Con este motivo, el General Tm·iño, que había establecido su Cuartel
General en Torreón, regresó a Chihuahua para continuar la persrcución de
las gavillas villistas y enfrentarse a la delicada situaci6n internacional que se
había creado.

396

397

�En vista de que a pesar de las protestas y exigencias del señor Carranza
las tropas norteamericanas continuaban en territorio nacional, previas las
notificaciones del caso, dispuso el Primer Jefe que se evitara a toda costa
cualquier avance de los invasores, procediendo, en caso necesario, al uso de
las armas.
Obedeciendo a estas terminantes disposiciones, en el poblado de Carrizales se trabó un combate entre fuerzas norteamericanas y mexicanas, siendo
derrotadas las primeras, en cuya acción murió el comandante de las tropas
mexicanas General Félix U. Gómez, habiendo perecido también los jefes
norteamericanos Capitán Boyd y Teniente Adair, resultando seriamente herido el Capitán Morey, que pudo huír con los pocos soldados americanos que
se salvaron. Esto sucedía el 21 de junio de 1916.
En la tremenda crisis surgida con motivo de estos acontecimientos, cuando
todavía ]os Estados Unidos consideraban legítimo intervenir en la vida interna
de los pueblos situados al sur de su territorio, le tocó al General Treviño
desempeñar un papel sumamente delicado. Atendiendo a las instrucciones
directas de don Venustiano, con toda dignidad se mantuvo a la altura que
las circunstancias demandaban, dispuesto a llevar las cosas hasta donde fuese
preciso.
En prenda de esa honrosa actitud transcribe el mensaje, que con fecha 16
de junio de 1916, envió el General Treviño al General Pershing, jefe de las
operaciones punitivas, a su cuartel en Casas Grandes, Chih. "Tengo órdenes
de mí Gobierno para detener por medio de las armas toda nueva invasión
a mi país por fuerzas americanas, así como para evitar que aquellas tropas
que actualmente se encuentran en Chihuahua, se muevan al Sur, Este u
Oeste del lugar que actualmente ocupan. Lo que comunico a usted para su
conocimiento y para que tome nota de que sus fuerzas serán atacadas por las
mexicanas si esta disposición no es atendida. Atentamente. J. B. Treviño".
Pocos días después, en Carrizales, se demostró que existía la inquebrantable
decisión de obrar en consecuencia.
Dentro de esta embarazosa situación continuaron las campañas militares
en contra de Villa, quien envalentonado con sus descabelladas provocaciones,
atacó la plaza de Chihuahua, siendo rechazado la primera vez, y evacuada en
la segunda ocasión, para ser recuperada con la ayuda de las fuerzas al mando
del General Francisco Murguía, a quien, por órdenes superiores, entregó el
mando el General Treviño.
Bstaba por finalizar el año de 1916, y se hacían los preparativos para la
promulgación de la Constitución Politica de México, que se discutía en la
ciudad de Querétaro. En la ciudad de México el General Treviño fue aten398

dido de una herida en la cabeza, que sufrió durante el combate efectuado en
Chihuahua el día 23 de noviembre.
Expedida la Constitución el 5 de febrero de 1917, fue electo el General
Treviño por su distrito natal, Diputado al Congreso de la Unión, de la XXVII
Legislatura. Trocaba los arreos militares por las actuaciones democráticas.
En 1919 el Presidente de Ja República, don Venustiano Carranza, lo comisionó para que se trasladara a Europa con la finalidad de llevar a cabo
estudios de carácter militar, a donde salió a principios de abril regresando al
iniciarse el año de 1920, cuando la política enardecía los ánimos con motivo
de la sucesión Presidencial.

•
Relata el General Treviño con viva emoción los preliminares de la continuada política presidencial, en la que figuraban como candidatos los Generales Alvaro Obregón y Pablo Gonzálei, y el Ing. Ignacio Bonillas. Habla de
sus inquietudes, de sus propósitos por evitar una nueva contienda armada, de
su entrevista con don Venustiano en compañía de los Generales Francisco J.
Múgica, Esteban Baca Calder6n y Rafael Vargas; de los Licenciados Alberto
M. González e Isidro Aguilar, y del Coronel Isidro Treviño, entrevista que
no dio los resultados que buscaba.
En acta firmada el 21 de abril de 1920 por las personas que intervinieron
en esta hist6rica entrevista, se hacen constar los incidentes de la misma, en
los que correspondió un papel de importancia al General Trcviño, quien
"emocionado y siempre con valor y respeto, le habló entonces de la imposici6n que se decía venir de parte del Gobierno en favor del candidato Ingeniero Bonillas, imposición que era motivo de las düicultades actuales, que no
estimaba las cosas como el Presidente las veía, pues sin ser partidario político del General Obregón, lamentaba cómo el Gobierno toleraba que una
hoja redactada por un hombre como Barrón, insultara tan soezmente al
candidato Obregón". . . En términos semejantes se produjeron los demás
miembros de la comisi6n, tratando de hacer ver al señor Presidente la justificaci6n hasta cierto punto de los levantamientos en armas de los Generales
Enrique Estrada, en Zacatecas, Plutarco Ellas Calles, en Sonora, Fortunato
Maycotte, en Guerrero, y Amulfo Gómcz, en Tuxpan. Todos ellos con mando de fuerzas del propio Gobierno al que desconocían atribuyéndole preparar
la imposición de Bonillas.
En la misma acta se precisan las palabras del señor Carranza, en contestación a Jas e&gt;..-posicíones que había escuchado. De ellas anotamos las que con399

�sideramos más importantes para el caso. Se expresa en la mencionada acta:
"El señor Presidente replicó que esto no era creíble pues en el Estado de Sonora todo estaba preparado para la lucha después de las elecciones, y si se
habían anticipado había sido porque las autoridades de Sonora, juzgándose
incapacitadas para el caso de que llegaran las fuerzas federales, habían precipitado los sucesos dando lugar a la rebelión. Que no era honrado que cl
C. Obregón poniéndose de acuerdo con los alzados en armas para garantizarse
su candidatura, y que si antes el señor Presidente no se había ocupado de limitarle su acción como candidato -pues no lo hacía- con ninguno, toda
vez que para él eran lo mismo tres que cuatro candidatos, hoy sí estaba
resuelto a defender la entrada a la Presidencia de un hombre que había demostrado no tener aptitudes para ser Presidente de la República, ya que
obraba como lo había hecho el General Porfirio Díaz. . . que se abriera un
libro de Historia Patria y que al doblar las primeras bojas se encontraría
siempre la relación de un cuartelazo, pues no se llaman de otro modo las
rebeliones del ejército, como las que se estaban efectuando, ya que no es el
pueblo el que se rebela hoy, sino el Ejército Federal, como puede verse por
las últimas noticias, pues en Tuxpan y en otros lugares estaban ya combatiendo las fuerzas que deberían haber prestado apoyo al Gobierno, con las
que se mantenían leales al mismo Gobierno. Que él estaba dispuesto a someter a esos rebeldes o a caer con el Gobierno en el caso de no serle posible
sofocar la revuelta".
Para I General Treviño la situación era adversa a los designios del señor
Carranza, dado que "tenía que enfrentarse a las candidaturas de dos hombres
a quienes abonaba tiempo ha el prestigio de sus recientes campañas militares,
cosa que los acercaba al consenso de la opinión pública general, con gra1t
influencia sobre todo el ejército triunfante, a cuya formación grandemente
habían contribuido, amén de que las más grandes unidades militares habían

estado bajo sus órdenes inmediatas".
Sin embargo de esta adversa situación para don Venustiano, por cuanto
a la fuerza annada, que con tan vivos colores pinta el General Treviño, el
pensamiento general de los candidatos Obregón y González y el de sus partidarios, es el de insistir, en contra del señor Carranza, en el cargo de imposicionista.
Con el Plan de Agua Prieta e&gt;.i&gt;edido en onora, la rebelión toma cuerpo,
al grado de queJ en unos cuantos días, la mayor parte de los jefes con mando
de fuerzas se levantan en contra del Gobierno Federal, al que también desconocen los Gobernadores de los Estados, con excepción de cinco, que permanecen fieles, y son rápidamente derrocados.
En unos cuantos días el panorama nacional se obscureció de tal manera

400

que el Presidente Carranza no sabía a ciencia cierta con qué elementos contaba. Momento a momento llegaban mensajes de todos rumbos hablando de
nuevas sublevaciones, Se hizo insostenible la permanencia del Gobierno en la
ciudad de México, resolviendo Carranza su evacuación con la finalidad de
llegar a Veracruz, y comenzar de nueva cuenta la cruzada por los principios
democráticos, y expecialmente por establecer en nuestra vida política el ci-

vilismo.
Se inició la salida el dia 7 de mayo. Largos trenes, asediados continuamente,
formaban el reducido y tambaleante radio de acción de la legalidad. Todo
era adverso, desde la pesada impedimenta hasta el sabotaje de los ferrocarrileros. Los trenes marchaban con dificultades, perdiéndose en unos cuantos
kilómetros varias unidades.
Siete días de fatigosa marcha habían agotado el combustible y el agua.
La desmoralización en completa. Se esperaba, y así sucedió, un ataque general. Guadalupe Sánchez, Jefe de las Operaciones en Veracruz, atac6 el
convoy, con los mismos elementos que había reforzado mediante las órdenes
giradas por el señor Carranza días antes en que recibiera su visita en testimonio de una falsa lealtad.
Antes el General Trcviño había actuado con especial prudencia tratando
de salvar la vida del señor Carranza. El mismo día 7, en el momento en que
se preparaban los trenes del Gobierno en la Estación de Buenavista para la
evacuación de la Plaza, el General Treviño, al frente de una poderosa columna entraba a la Ciudad de México. Figuraban entre los jefes a sus órdenes los Generales Samuel de los Santos, Jesús M. Guajardo, Manuel W. González y Sidronio Méndez.
En estos dramáticos momentos define su actitud el General Treviño en
los siguientes términos: "Hacia las diez de la mañana de aquel 7 de mayo,
mi cabeza de columna hacía alto frente a los cuarteles de San Lázaro y la
Estación del Interoceánico, mientras tanto, en Buenavista, se habían formado los tres que debían conducir al Presidente Carranza, al personal del
Gobierno y a las tropas de escolta hacia el Puerto de Veracruz, pretendiendo
repetir el movimiento que había hecho el Gobierno Preconstitucional en 1915.
Mi intención fue, desde luego, al hacer alto en San Lázaro, dar tiempo al tren
amarillo que ocupaba el señor Caranza, para que pudiera salir libremente.
Así lo hice.

"Ordené al General Jesús M. Guajardo, una vez que juzgué que había
transcurrido el tiempo suficiente para el objeto indicado, que con su fuerza
se trasladara hacia el rumbo de la Villa, con instrucciones precisas de dejar
pasar el tren del señor Carranza y cortar el resto del convoy, batiéndolos en
caso de que hicieran resistencia; así se hizo, se detuvieron varios trenes con

4-01
H26

�impedimenta y todas las plataformas que llevaban la artillería, cayendo pri.:
sioneros, además, los soldados y jefes respectivos. En la Estación de Buenavista quedaron detenidos, asimismo, dos cuerpos de Infantería completos que
no habían logrado embarcarse".
El día 10, comisionado por los Generales Obregón y González salió al mando de 5,000 hombres, con la "artillería necesaria" para atacar los trenes presidenciales, tomando las precauciones necesarias para "salvaguardar Ja vida
del señor Carranza".
De Estación San Marcos envió eJ General Treviño al Presidente Carranza,
que se encont!'aba detenido en Rinconada, un oficio transcribiéndole la orden firmada por Obregón y González, en que se le comunicaba que saliera
"hacia el lugar en que se encuentre el convoy del señor Caranza, y encaminará usted sus mayores esfuerzos para salvaguardar la vida del propio ciudadano".
El documento fue enviado el día 11 "quedando yo, dice el General Treviño, en espera de su contestación, aunque el conocimiento que yo tenía del
hombre, me hacía pensar que él nunca podría aceptar separarse de lo~ suyos".
Al no recibir respuesta repitió el mensaje al día siguiente con el mismo resultado.
El citado día 12 los Generales Obregón y González le enviaron el siguiente
telegrama: "En vista actitud señor Carranza, asuma usted el mando de
todas las fuerzas y disponiendo lo necesario, ataque usted el convoy del propio
señor, rindiendo parte del resultado".
Dispuso avanzar, ordenando al General Guadalupe Sánchez, que procedente de Veracruz se encontraba a corta distancia de Algibes, hasta donde
había llegado Carranza, que atacara de frente al enemigo.
Cuando el General Treviño, llegaba con sus numerosas tropas al lugar de
los acontecimientos, los hechos se habían consumado, concretándose a salvaguardar las pertenencias del Gobierno. La derrota de los carrancistas había sido total.
En medio de la confusión y del más profundo desaliento, don Venustiano,
sin perder un solo instante su presencia de ánimo y su entereza, emprendió,
rodeado de un puñado de fieles amigos, la dolorosa peregrinación que lo
llevaría de la mano a la traición de TlaxcaJantongo, en donde sería cruelmente sacrificado.
Tiene razón sobrada eJ General Trcviño en poner énfasis en estos tenebrosos acontecimientos. Por mi parte no me sentiría satisfecho si no expreso,
con sinceridad y respeto a todas las opiniones, mis puntos de vista sobre la
parte total de esta cuestión: el cargo de imposicionista que se le hace a don
Venustiano Can-anza.

402

•
La causa alegada como fundamento de la insurrección ~ contra del Gobierno Constitucional de don Venustiano Carranza, fue el de la imposición.
Se argumenta que existían dos candidatos a la Presidencia de la República,
los señores Generales de División don Alvaro Obregón y don Pablo González,
hecho absolutamente cierto; y que posteriormente, a iniciativa de don Venustiano, surgió también la candidatura del Ing. don Ignacio Bonillas.
Esto último, en cierto grado, es verídico, pues la candidatura del Ing.
Bonillas se lanzó a iniciativa de un grupo de amigos del señor Carranza, con
su más amplia aceptación.
Estos hechos, que pueden considerarse históricos, por su apego a la verdad,
¿'justifican la asonada militar en contra de un régimen constitucional?
Con apego a las más rigurosas normas democráticas contesto categóricamente que no. Trataré de explicar mi tesis.
El hecho de ser Presidente de la República, en un régimen democrático,
no implica perder los derechos ciudadanos. Tampoco da privilegios especiales para desposeer a los demás ciudadanos de los mismos atributos. Quedan
en consecuencia colocados en un mismo plano, los derechos políticos de los
funcionarios públicos, por alta que sea su jerarquía, y los que corresponden
a los demás ciudadanos, por modesta que sea su condición económica y social.
Si aceptamos estas premisas no es posible negar a don Venustiano el derecho de simpatizar con la candidatura del Ing. Bonillas, como podía haberlo
hecho con la del General Obregón, la del General González, o la de cualquiera otra persona que, en su concepto, reuniese las condiciones apropiadas.
Lo irreprochable de esta tesis salta a la vista cuando, para justificar la
revuelta de Agua Prieta, se echa mano del cargo, no probado, de que don
Venustiano trataba de imponer al Ing. Bonillas.
Dejemos bien clara esta situación. Se habla de algo que estaba por suceder,
y no puede ser de otra manera dado que, no habiéndose llegado a las elecciones, momento culminante de la campaña política, no podia decirse que se
había realizado la imposición.
Faltando pues la consumación de los hechos, es lógico asegurar que no
existió imposición.
Precisemos aún más el panorama. Es necesario, a mi juicio, que un acontecimiento de esta trascendencia histórica, se investigue escrupulosamente,
sin partidarismos, facciones y sin más pasión que la de servir a la verdad.
Las elecciones en que contendían como candidatos los Generales Obregón
Y González e Ing. Bonillas, debían efectuarse el primer domingo de julio de
ese año de 1920. El Plan de Agua Prieta, desconociendo al Gobierno de don

403

�Venustiano, fue firmado el día 23 de abril de 1920, o sea tres meses antes
de las elecciones.
Pero antes de esa fecha los Generales Plutarco Ellas Calles, Amulfo R.
Gómez, Enrique Estrada, Fortunato Maycotte y algunos otros, todos con mando de fuerzas, que el mismo señor Carranza les había confiado para la defensa de la~ instituciones legales, habían vuelto las armas en contra del Gobierno legítimamente constituído.
¿ Puede hablarse justificadamente de imposición con tales hechos? ¿ Quién
trataba, en todo caso, de imponerse? ¿ Quién o quiénes hacían uso de la
fuerza para "imponer" anticipadamente su \'Oluntad en las elecciones? ¿Existían constancias evidentes del propósito de don Venustiano para imponer al
Ing. Bonillas? De existir esos propósitos, ¿ contaba don V enustiano con los
elementos de fuerza suficientes para realizarlos?
Las evidencias para esclarecer los hechos y establecer la verdad histórica,
las encontramos en las mismas exposiciones de quienes participaron en la
asonada.
Si los militares de la más alta graduación, por sí y ante sí, asumieron una
actitud de insubordinación desconociendo a las Instituciones a quienes, por
deber y honor, estaban obligados a servir, con su actitud demostraron que el
Gobierno del señor Carranza no contaba con la fuerza física necesaria para
realizar la imposición.
Esto lo confirma el Gral. Treviño cuando expresa que el Ing. Bonillas
"creaba una situación política muy desfavorable para él, dado que tenía que
enfrentarse a las candidaturas de dos hombres a quienes abonaba el prestigio
de sus campañas militares, cosa que los acercaba al consenso de la opinión
pública en general, con gran influencia sobre todo en el ejército triunfante,
a cuya formación grandemente habían contribuído, amén de que las más
grandes unidades militares habían estado bajo sus órdenes inmediatas".
Efecth,amente tal era la situación. Los más influyentes Jefes Militares simpatizaban con Obregón o con González. Más aún, no ocultaban sus inclinaciones y saliéndose de las nonnas que corresponden a los militares en servicio
activo, actuaban en plan de propagandistas. ¿ Podía contar el señor Carranza
con estos Jefes Militares para la pretendida imposición? No, y él lo sabía.
Si el sei1or Carranza carecía de los elementos necesarios para realizar la
imposición de que se le acusaba, ¿ quién o quiénes resultaban ser los que en
verdad trabajaban por la imposición?
El mismo General Treviño se encarga de decirlo, confirmando así lo que
posteriormente sucedió, después de la muerte del señor Carranza; expresa;
"La forma, pues, en que se presentaba la campaña política con marcados visos
de imposición por parte del Gobierno en favor del señor Bonillas, hizo que

404

de esta tendencia se derivaran persecuciones, muy especialmente contra el
General Obregón, por haberse descubierto por medio de documentos encontrados en que dicho General ya estaba en arreglo con muchos Jefes levantados en armas contra el Gobierno del señor Carranza, tales como los Generales Zapatistas y aun con los llamados Generales Felicistas, quienes nunca
se habían caracterizado como de/ ensores por conuicción de nuestra causa,
sino, tan sólo como despechados por u derrota, pues eran vestigios del antiguo Ejército Federal, que había ido disuelto al firmarse los tratados de
Teoloyucan; como resultado de la actitud de Obregón en relaci6n con estos
señores, rtconocidos siempre como enemigos de la causa constitucionalista,
viose envuelto aquél en el proceso que al punto comenzó a instruírse en
su contra".
Se descubre fácilmente la verdad. El General Obregón necesitaba de un
cargo aparatoso para justificar su actitud y ninguno de mayor efecto que el
de la imposición.
Lo que no aparece claro es la actitud del Gral. Pablo González. Como hombre serio, de honor probado durante largos años de servicio activo en el Ejército Constitucionalista, y antes en el Maderista, no se concibe que se levantara en annas en contra del Jefe a quien había servido con ejemplar lealtad,
y menos aún que hiciera causa común con Obregón, a sabiendas de que sería
fatalmente sacrificado.
En nada le favorece al Gral. González el cargo hecho al señor Carranza
de imposicionista, cuando, al volver las annas en contra de él, las ponía al
servicio de una clara y verdadera imposición. Porque no desconocía, no podía
desconocer el propósito del Gral. Obreg6n de llegar al Poder cualquiera que
fuesen los medios para conseguirlo.
No ignoraba que estaba en arreglos con los rebeldes Zapatistas, Villistas
y Felicistas. Y si, con espíritu amplio, podía acep~ la colaboraci6n de
Zapatistas y Villistas, que al final de cuentas eran en el fondo revolucionarios, no podía decirse lo mismo de los Felicistas, cuya bandera de lucha era
la Constitución de 1857. Sin embargo, Obregón enroló en su plan subersivo
a los más prominentes enemigos de la Revolución, como los Generales Juan
Andrcw Almazán, Higinio Aguilar y Manuel Peláez.
Todo esto lo sabía el General Gonzálcz y sin embargo, lo que constituía
un crimen en Carranza, por meras suposiciones, era un mérito en tratándose
de Obregón.
Las persecuciones de que habla el Gral. Treviño son meros infundios, salvo
que así llame a las investigaciones realizadas por las Autoridades competentes
en relación a las actividades del General Obregón encaminadas a la alteración del orden.

405

�Las campañas políticas: publicaciones de toda índole y mitines, se realizaron sin cortapisas. Más aún, la opini6n pública claramente se manifestaba a
favor de la candidatura del Gral. Obregón. De haberse efectuado las elecciones seguramente que el primer lugar correspondería a Obreg6n. El segundo
nada remoto sería que lo ocupara González, y el tercero Bonillas.
¿Por qué entonces Obregón precipit6 los acontecimientos? Lógicamente
debe pensarse en una inquietud desesperante, acicateada por la ambición irrefrenable de conquistar el Poder a tocia costa. Y habiendo contraído compromisos delictuosos con rebeldes al Gobierno, peligraba legalmente su candidatura.
Posiblemente Obregón abrigaba la seguridad de no ser descubierto en sus
maniobras; pero el Gobierno logró obtener documentos irrefutables sobre esas
actividades y se le abrió proceso.
No hubo festinación alguna. Se trataba, más que de castigar al procesado,
de exhibirlo ante la opinión pública. Prueba de ello es que, en el momento
que lo consideró oportuno, se evadió de la ciudad de México, iniciando abiertamente la rebelión.
Queda descartado plenamente el cargo de imposicionista hecho al señor
Carranza. Queda en pie, firme, innegable, el cargo en contra del General
Obregón de haber fabricado toda una serie de intrigas para presentarse ante
la opinión pública como víctima, y como tal, estar en condiciones de provocar una rebelión armada.
La historia, en última instancia cuando las pasiones se extingan, cuando
los actores de nuestra gran Revoluci6n y de sus derivaciones, hayan desaparecido, dirá, inflexible, la última palabra.
Seguro estoy de que entonces, la figura de don Vcnustiano Carranza, cada
vez más grande, resistirá el escrupuloso análisis de los investigadores.

•
Triunfante el Plan de Agua Prieta, "huelga de mili.tares" como le llamó
el Lic. Luis Cabrera, fue designado por el Congreso de la Unión, como Presidente Substituto, el señor don Adolfo de la Huerta, actuando el Gral. Treviño como Secretario de Industria, Comercio y Trabajo. Es del caso mencionar el hecho de que le servía de secretario particular don Adolfo Ruiz
Cortines, que años después ocupara la Presidencia de la República.
Relata el Gral. Treviño los sucesos de mayor importancia de su actuación.
Habiendo sido designado en las elecciones verificadas ese año de 1920, para
el puesto de Presidente de la República, el Gral. Alvaro Obregón, deja la
Secretaría el día primero de diciembre, quedando en disponibilidad como
General de División.

406

No me ocupo de las peripecias correspondientes a las elecciones de esa
época, que justificaron plenamente las predicciones sobre la imposición a
favor de Obregón. En efecto el Gral. don Pablo González retiró su candidatura en vista de la falta absoluta de garantías, y consecuentemente se hizo
un simulacro electoral, del que, lógicamente resultó electo el Gral. Obregón.
Pasaron tres años de un Gobierno incoloro, que tuvo vicisitudes sin cuento
para lograr el reconocimiento de los Estados Unidos del Norte, ·que le hace
expresar al Gral. Treviño: "El movimiento de 1924 fue prontamente sofocado por el Gobierno de Obregón, quien ya para esas fechas había firmado
los tratados de Bucareli. En éstos se estipularon obligaciones para México
en las que no quedaban a salvo el decoro y la dignidad nacionales, toda vez
que esos tratados habían emanado de convenciones previamente celebradas
a iniciativa del Gobierno de México, que solicitaba e1 reconocimiento de
Obregón como Presidente de la República a cualquier precio" ...
Preparación bien planeada de Obregón contra el movimiento que se venía
gestando a favor de don Adolfo de la Huerta, oponente a la candidatura
presidencial del Gral. Plutarco Elías Calles.
Imposibilitado de la Huerta para continuar en una campaña democrática
en la que resultaba apoyado por la opinión pública, se vio obligado a levantarse en armas, a principios de diciembre de 1923. Gran parte del ejército
lo siguió en la aventura; pero, "el movimiento Delahuertista no podía triunfar, dice el Gral. Treviño, pues las opiniones de su caudillo, expresadas con
toda claridad y patriotismo antes de la firma de los Tratados de Bucareli
lo ponían, políticamente hablando, en condiciones desfavorables, de ¡nodo que'
el susoclicho movimiento armado, que vino a iniciarse a fines de 1923, apoyado por más de la mitad del ejército, no podía triunfar por la falta de apoyo
de la política americana" ...
En esta contienda permaneció el Gral. Treviño al margen. Se consumó la
imposición de Calles, quien a.sumió el poder en diciembre de 1924. Continuando así la hegemonía de Sonora, en preparación de lo que ya estaba madurando el Gral. Obregón, su regreso a la Presidencia.
Se ocupa el Gral. Treviño de los acontecimientos desarrollados con motivo
de las nuevas elecciones. Surgen las candidaturas de los Generales Francisco
R. Serrano y Amulfo R. Gómez, en oposición a la oficial del Gral. Obregón,
quien había logrado la reforma de la Constitución para regresar al poder.
Prácticos ya los Generales Obregón y Calles en meneste1·es de esta naturaleza, hicieron abortar la contienda democrática, obligando a los contrincantes a sublevarse. En un hotel de Cuemavaca celebraban una junta connotados políticos simpatizadores de Serrano, entre civiles y militares. No existían preparativos bélicos, y a pesar de tratarse de una reunión abierta todos

'

407

�fueron aprehendidos, por un pelotón de soldados federales. Dejo la palabra
al Gral. Treviño: "Conducidos hacia la Capital, fueron ejecutados salvajemente en Huitzilac, Morelos, hombres que hubieran podido ser útiles a la
Patria. Se les ejecutó sin formación de causa alguna, obedeciendo órdenes
atrabiliarias, contra la Ley y la moral, de gentes que disfrutaban el mando
supremo y pensaban que la Revolución se había hecho para su propio provecho. Las víctimas fueron: Francisco R. Serrano, Carlos A. Vidal, Miguel A.
Peralta, Lic. E. Martínez de Escobar, Lic. Otilio González, Vizcarra y Jáuregui, y otros seis más a pesar de que se hacía gala de que vivíamos en un
período de gobierno constitucional".
Se consumó el golpe gobiernista al ser ejecutado el otro candidato Gral.
Amulio R. Gómez, aprehendido después de una refriega sin importancia
militar¡ pues se encontraba seriamente enfermo.
En esta contienda sí participó el Gral. Treviño aun cuando, por lo precipitado de los acontecimientos no le fue posible actuar con mando de fuerzas.
Peregrinó por gran parte del territorio nacional, sorteando mil peligros, hasta
lograr cruzar el Río Bravo para internarse en territorio Norte-americano.
Habiendo sido asesinado el Gral. Obregón, cuando asistía a un banquete
en el restaurante de La Bombilla, en San Angel, que tenía la significación de
rendirle homenaje, con motivo de haber sido electo de nueva cuenta Presidente de la República, la política quedaba totalmente en manos del Gral.
Calles, ganándose el título de Jefe Máximo de la Revolución.
Para substituir a Calles, que terminaba su período el primero de diciembre de ese año de 1928, fue designado Presidente Provisional el Lic. Emilio
Portes Gil, quien convocó a nuevas elecciones. Contendían, como candidatos
independientes, el Lic. José Vasconcelos y el General Antonio l. Villarreal, y
con el carácter de oficial, el Gral. Pascual Ortiz Rubio.
Surgió de pronto una nueva oportunidad para el Gral. Treviño de hacer
armas en contra de Calles, aun cuando con adversa fortuna. Varios Generales con mando de fuerzas, inconformes con el sesgo que tomaba la cuestión política, acordaron desconocer a las Instituciones encabezadas por el Lic.
Portes Gil, a cuya diestra se encontraba el Gral. Calles, que era el verdadero
mandatario.
Los centros principales de operación se localizaban en Sonora, Veracruz,
Coahuila y Chihuahua. Fue designado Jefe de los rebeldes el Gral. José Gonzalo Escobar, quien de Chihuahua marchó hacia Torreón, que cayó en su
poder, saliendo de inmediato hacia Monterrey, plaza que también tomó;
pero, contra lo que se esperaba, a los dos días regresó a Torreón, abandonando
el proyecto de una rápida marcha sobre la Capital de la República.
El Gral. Trevifio tomó contacto con las fuerzas sublevadas en Cd. Juárez,

408

marchando en seguida a Chihuahua, en donde se le dio mando de fuerzas;
pero habiendo sido derrotado el Gral. Escobar en Jiménez, fue necesario evacuar la plaza. Si a esto se agrega la mala racha que habían sufrido los rebeldes de Veracruz y de Sonora, no quedaba más camino que el de la dispersión. El Gral. Escobar enfiló hacia el Canadá, y el Gral. Treviño, por
Agua Prieta se intem6 en los Estados Unidos, continuando su destierro, que
se prolongó durante ocho años.
Relata el Gral. Treviño sobriamente su estadía en Estados Unidos, de donde regresó durante el Gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas, en junio de 1936.
Participó en contiendas democráticas, siendo electo Senador de la República.
En un rasgo de rara sinceridad en nuestros medios políticos el Gral. Treviño dice: "Fui recomendado por el señor Ruiz Cortines para ser candidato
al Senado de la República en la XLII Legislatura, representando a Coahuila,
mi Estado natal. Digo y repito que fui recomendado por el candidato del
Partido Oficial, porque no se conocía otra forma para alcanzar los escaños de
las cámaras, a pesar de que el caso era especial, pues a mí en lugar de favorecerme ser candidato de ese Partido, me perjudicaba por el desprestigio
que había conquistado en el país entero" ...
Relata sus intervenciones parlamentarias, sus convicciones revolucionarias,
que cristalizaron con la formación del Partido Auténtico de la Revolución
Mexicana, y hace mención de diversos acontecimientos hasta los momentos
en que llega a 1a Presidencia de la República el Lic. Adolfo López Mateos.
Cumple así el General Treviño con un deber. Fue actor d&lt;! numerosos acontecimientos de gran relieve. Vivió con entereza momentos de los más dramáticos y expone sus ideas sin rodeos, Seguramente que habrá quienes no estén
de acuerdo con él; pero precisamente aquí está el mérito de estas Memorias,
que se escriben para su crítica y meditación.

4-09

�DON MART1N DE ZAVALA Y LA MINERÍA EN EL
NUEVO REINO DE LEÓN
EuoENTo

DEL

Hovo

Instituto Tecnológico de Monteney

DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CruoAO METROPOLITANA de Nuestra Señora de
Monterrey por Diego de Montemayor en 1596 basta los tiempos de don Martín de Zavala el carácter de los pobladores había ido cambiando lentamente:
aqudlos primitivos aventureros, soldados de fortuna y vagabundos, cazadores
de esclavos, iban siendo sustituídos por verdaderos colonos que entraban al
Reino con el deseo de establecerse en él definitivamente y que, por ende,
venían acompafiados de sus familias, sirvientes, ganados, semillas e instrumentos de trabajo. Este nuevo tipo de hombre, que aparece esporádicamente
en el Nuevo Reino desde fines del Siglo XVI, llega a fijarse como tipo general
del poblador en el período que estudiamos; ya para entonces los más antiguos
vecinos del Reino habían ido muriendo y sus hijos, aunque herederos de la
idiosincrasia de sus progenitores y representantes de una afieja tradición
poco a poco, por obra del tiempo y del ambiente, iban encontrándose más
cerca de los nuevos colonos que de la generación anterior.
Hay otro hecho muy notable que debemos destacar aquí: de estos nuevos
colonos muy pocos son españoles peninsulares o extranjeros, el más alto porcentaje es de mestizos y de criollos, siendo también numerosos los mulatos
y los indios "laboríos": mexicanos, otomíes y algunos tarascos, casi todos artesanos. Se desprende también de los pocos datos demográficos que hemos
podido recoger en esta rapidísima investigación, la complejidad del mestizaje
que se va operando en este período, dando origen a aquellas castas tan mezcladas y de nombres tan pintorescos: coyotes, zambos, lobos, barcinos, cambu jos, chinos, moriscos, salta patrás, no te entiendo, tente en el aire, etc.
Es también muy importante el hecho de que los indios "chichimecos", o sea
los "naturales" del Reino, permanecen al margen de esta integración racial
durante el período que aquí estudiamos. Los ejemplos en contrario que hemos

411

�encontrado son tan pocos, que justifican nuestra anterior afirmación. Todos
estos hechos, documentalmente comprobados, destruyen la tradicí6n, muy
arraigada, de que la población del Nuevo Reino de León tenía su origen en
un pequeño grupo de familias españolas que, celosamente, conservaron la
pureza de su sangre y que, por lo tanto, los habitantes de esta región no
habían participado en el intenso y complejo mestizaje que se cumplía en
otras regiones de la Nueva España. Fundándose en esta falsa tradición se
llegó a caracterizar al noreste de México como un "mar hispánico" en contraste del "mar indígena con islotes mestizos" mesoamericano. Nosotros empezamos a dudar de ese carácter, preponderantemente hispánico de la población del Nuevo Reino de León, al ir conociendo algunos aspectos de su
folklore y al descubrir en la toponimia antigua, así como en el habla popular, abundantes nahuatlismos, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días; además, en la investigación de archivo, nos hemos encontrado con
numerosas personas que hablaban la lengua nahuatl y que, por su bajo nivel
cultural, seguramente no la habían aprendido en las escuelas, sino en el ambiente familiar y que, por lo tanto, han de haber sido mestizos o castizos o
de alguna otra casta. Las uniones de mulatos con índias o de éstas con mestizos eran muy frecuentes.
Nos satisface poder señalar aquí ese carácter mestizo, tan "mexicano", de
las gentes de Monterrey, desde los albores de su lústoria.
Para no cansar al lector con múltiples citas en comprobación de lo anterior, sólo mencionaré un dato muy significativo: todos los 28 vecinos fundadores de la Villa de San Juan Bautista de Cadereita, eran nacidos en la
Nueva España, no hubo uno solo peninsular.1
Pasemos ahora a señalar a grandes razgos las diferentes corrientes migratorias en este período, así como la principal actividad de cada grupo:
Las gentes que acompañaron a don Martín de Zavala en su primera entrada al Reino procedían, casi todas, de la zona minera zacatecana y muchos
de ellos habían pasado por San Luis Potosí, en cuya fundación y fomento de
las minas, tanta importancia había tenido la familia Zavala. Entre ellos figuran varios parientes del gobernador, como su tío el General don Juan de
Zavala, su sobrino y homónimo el capitán Martín de Zavala y sus medios
hermanos los García de Sepúlveda, hijos de uno de los primeros pobladores
de San Luis Potosí: Antón García de Reina 2 y de doña Ana de Sepúlveda,
madre de don Martín, la cual también vino al Reino en compañía de sus
hijos. Cabe aquí señalar cierto carácter de nepotismo que tuvo el gobierno
~ "Acta de fundación de la Villa de Cadereita" en JosÉ ELEUTBRIO GoNzÁLEZ,
Lecciones Orales de Historia de Nuevo León, p. 68.
1 PRIMO FELICJANO VEL.ÁZQUEZ, Historia de San Luis Potosi, vol. II, p. 15.

412

de don Martín: Zavalas, Sánchez de Zamora, García de Sepúlveda, todos eran
mineros de abolengo, grandes conocedores de los metales y de su beneficio y, todos ellos, parientes de don Martín. En este grupo de mineros ocupan lugar especial gentes como Alonso Lobo Guerrero que "entra con más de diez mil
pesos de avíos de minas, ropa y otras cosas adherentes de sacar plata, sin los
ganados mayores, esclavos, etc". 8 Andrés de Arauna, inventor, de quien nos
ocuparemos más adelante, o Matías de Silva, oficial de espadero y natural
de SeviIJa. 4 No podemos dejar de mencionar aquí al Lic. don Martín Abad de
Uría, primer cura de la Ciudad de Monterrey s y que interviene en las más
importantes transacciones mineras de la época; estos curas mineros eran ya
una tradición en el Nuevo Reino: ya don Baldo Cortés, primer cura de Saltillo, había trabajado minas en Monclova, antes de la entrada de Carvajal
y fue de los primeros que denunciaron minas al fundarse Monterrey ¡6 en
1599 uno de los mineros más importantes del Reino lo era el Padre Cebrián
de Acevedo Ovalle, socio de Diego de Monlemayor el mozo en la Mina Santa
Ana. 7 Habría que añadir aquí el grupo de mineros que, conducidos por don
Gregario Zalduendo y Evia, se avecindaron en la abandonada Ciudad de
León ( Cerralvo), en 1625, con objeto de repoblarla y trabajar las minas ¡8
así como otros importantes mineros que habían llegado al Nuevo Reino muchos años antes de la entrada de don Martín de Zavala, como Bernabé de
las Casas, Diego de Villarreal, Alonso Díez de Camuña o los Femández de
Castro, todos ellos provenientes también de la zona minera zacatecana.
Con la entrada de don Martín al Reino, la minería recibió vigoroso impulso; nos dice Israel Cavazos Garza, sin duda el más profundo conocedor
de Ja historia local, que "En el Archivo Municipal de Monterrey se conserva
por lo menos un centenar de registros de vetas, en un término menor de
diez años". 9 Diez de la Calle no sólo confirma el dato, sino que eleva has1 !SRAl!L C.wAzos GARZA, "Algunas características de los pobladores de Nuevo León
en el Siglo XVII" en Hu.manitas, Año I, núm. I, p. 468.
• ISRAEL ÜAVAZOS GARZA, Cedulario autobiográfico de pobladores del Nuevo Reino de León (inédito).
• ALONSO DE LEÓN, Relació11 y Discursos del descubrimiento, población y pacificación de este Nuevo Reino de León, México, 1909, p. 108.
1 "Pleito por la jurisdicción de las minas de Nuevo Almadén {"Monclova) entre los
gobernadores del Reino de la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León, año de 1643",
Archivo del Ayuntamiento de Hidalgo del Parral, Chih., Exp. 22, f. 9. (En las siguientes notas haremos referencia a esta importante fuente titulándola Documento del
Parral).
' Archivo Municipal de Monterrey, Protocolo, Vol. I, doc. 1.
• "Acta de fundación del Pueblo de San Gregario de Cerralvo, 4 de septiembre de
1626". PubHcada por David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, vol. I, p. 212.
• ISRAEL CAVAZOs GARZA, "Algunas características, etc.", p. 468.

413

�tan te la cifra: "Su distrito ( de Ccrralvo) es tan abundante de metales, que
en él se descubrieron en breve tiempo 220 minas, las nueve se labraban y
otras nueve las tenían puestas en labor, conforme a las ordenanzas". 1 º En
el memorial que don Martín envió a la Corte con el Capitán Alonso de León
en 1656, informa a su majestad "haber puesto dos (haciendas) de sacar
plata en dicha ciudad (Monterrey); fundando y poblando el real y minas de
San Nicolás de las Salinas, en que hay seis haciendas de sacar plata, muchas
minas; fundó el Real de San Gregorio, junto a la villa de Cerralvo, en que
hay cuatro haciendas de sacar plata", 11 Sin embargo, hubo varios factores
que impidieron alcanzar el auge minero que se esperaba: la guerra constante
que daban los indios, lo despoblado y mal comunicado de la tierra, la falta
de mano de obra suficientemente experta y, la más importante, la baja ley de
plata de los minerales que iban disminuyendo, hasta agotarse, al ahondar las
minas; esto hizo que las esperanzas que en un principio se pusieron en ellas,
pronto se convirtieran en desengaños. Diez de la Calle dice: "Las minas son
tan ricas que aun habiendo pocos que la benefician, se habían sacado y marcado más de 42 mil marcos de plata y más de 50 mil quintales de plomo y
300 mil de greta, cosa muy necesaria para su labor (de la PlataL que con
gran aumento de la Real Hacienda y alcabalas causadas en su venta, se habían
gastado en las minas de Zacatecas, el Parral, Cuencamé y otras de la Nueva
Galicia a donde se habían conducido desde las de San Gregorio, Cerralvo,
Salinas ' y otras del Nuevo Reino de León; con lo cual se proseguía su beneficio" .12 Diez de la Calle torna sus datos de un amplísimo informe de 1584
fojas que don Martín de Zavala envió a la Corte en 1645. En el memorial
de 1656 dice don Martín que han entrado en las Cajas Reales "muchos
marcos de plata, derechos sacados de sus minas, sin grandes cantidades de
plomo y greta que se han sacado y conducido en carros y recuas a Zacatecas, Panal, Sombrerete y otros reales de minas, más de tres millones de
marcos de plata". 13 Pero, como siempre, es Alonso de León el que nos permite, por su sentido de observación y lo valioso de sus datos, adentrarnos en
el fondo del problema:
''Hay en este Reino muchísimos minerales de plata, plomo y cobre; lo que
hay en gran abundancia es el plomo que pudiera, de él solo, sustentarse
todo el mundo, a no haberlo en otra parte; la plata no es tanta en la que
se benefician, que suba a los dueños, ni tan poca, que no lo pasen razonable,. JUAN D.mz DE LA CALLE, Memorial y Noticias Sacras, p. 230.
u "Memorial de Don Martín de Zavala al Rey", publicado por Alonso de Le6n,
Relación y Discursos, pp. 213-216. La cita está en la p. 213.
" JUAN DIEZ DE LA CALLE, Memorial y Noticias Sacra5, p. 232.
' 1 ALONSO DE LEÓN, Relaci6n y Discursos, pp. 213 y 214.

414

mente, si hay gobierno. Lábransc en San Gregorio, donde hay muchas haciendas; han acudido bien; si fueran ahondables, son mantos y, a no ser
tantos los daños de los indios, fuera agradable vivienda con lo que se saca.
El real de las Salinas tiene cinco haciendas con las minas profundas; acuden
bien; hay Alcalde Mayor y Capitán a Guerra. Otras hay en el cerro de las
Mitras que, dicen los antiguos, acuden mucho: }ábranse dificultosamente, porque es la subida muy alía y con riesgo; hay hacienda moliente en Monterrey, a titulo de ellas, hay otra que llaman del Camahán y de 1a Parra, cerros
distantes de las poblaciones, con que no se pueden beneficiar, si no es con
fuer.za de gente; suelen traer de ellas metales, con recuas, para ligas" .14
Tenemos aquí un cuadro completo y preciso del estado de la minería en
el Nuevo Reino de León en el año de 1648; como se puede constatar fácilmente, Alonso de León señala con claridad las causas que impidieron que
el Nuevo Reino se convirtiese en emporio minero: había abundancia de greta
y de plomo; pero no de plata; los yacimientos no eran ahondables por ser
mantos y los indios, en muchos casos, impedían la explotación, especialmente
cuando las minas se encontraban en el despoblado: "no se pueden beneficiar
si no es con fuerza de gente", es decir, con soldados. Es oportuno añadir aquí,
antes de pasar adelante, o~ factor que, a nuestro juicio, intervino en el
poco éxito de la minería en esta regi6n: después de haber estudiado cuidadosamente los pocos inventarios de bienes de mineros que pudimos recabar,
conjeturamos que aquí el beneficio se seguía haciendo exclusivamente por
fundición, es decir, no llegó a establecerse el sistema de patio de Bartolomé
de Medina, tal vez porque las instalaciones eran costosas y por la dificultad
de conseguir y transportar los azogues; y la fundición sólo era aplicable a
unas cuantas clases de minerales y resultaba incosteable para los metales de
baja ley.
De la constante y activa preocupación de don Martín de Zava]a en el fo.
mento de la minería, nos dice el cronista:
"Un cerro está, que llaman de la Caldera, distante como treinta y cinco o
cuarenta leguas (¿de Monterrey o de Cadere.ita donde escribía el cronista?),
y de la Villa de Cerralvo como veinte, al occidente; es copiosísimo mineral
ele metales i tiénense de él muy grandes esperanzas; ha mandado hacer a él
tres jornadas el Gobernador. Su descubrimiento fue el año de treinta, desde
la villa de Cerralvo, con una compañía de veinte soldados, a cargo del Sargento Mayor Jacinto García de Sepúlveda; una recua y arrieros; trujéronla
cargada de metales que, ensayados, mostraron poca plata. La segunda jornada la hizo el mismo Sargento Mayor con otros veinte soldados y otra recua,
,. Ibid., pp. 83 y 84.

415

�que asimismo vino cargada; fue por la misma parte; ensayáronse, mostraron
la cantidad de la vez pasada y rinde mucha liga; fue el año de treinta y dos.
El año de cuarenta y cuatro, salió, con la misma orden, del real de las Salinas, el General Juan de Zavala; vio el cerro, que por donde quiera había
vetas fundadas y metales cuajados en gran abundancia; cargó de los que
le pareció; ensayáronse en las Salinas, mostraron plata como los otros: sin
duda hay en aquel cerro gran riqueza: qwera Dios se descubra para su santo
servicio".
"Un cerro dicen que hay, que llaman eJ de La Plata, incógnito a los que
hoy viven, también lo sería a los pasados; es hacia el norte. Se ha intentado
dos veces jornada por este Reino; 1a primera, el año de cuarenta y cuatro,
ya publicada y dispuesta, a cargo del General Juan de Zavala, que estorbó
algunas conmociones e inquietudes que los indios alazapas tenían; la segunda, este presente año de cuarenta y ocho, a cargo del mismo General, que
también estorbó el alzamiento que está en su mano, tan riguroso, de los icauras, guaracatas, acancuaras, inqueros) camahanes, icuanos y otras diversas
naciones que con tan cruda y cruel guerra tienen infestado el Reino". 16
Acerca del monto de la producción minera tenemos los siguientes datos para
el año de 1648: "El referido año de veinte y seis, que entró el Gobernador,
como está dicho, dio orden a poblar las minas; rcparti6, entre los que se
animaban, barras y otras herramientas, fuelles y alcribises con que hasta el
presente año de cuarenta y ocho, que son veinte y dos, en la Villa de Cerralvo
y real de las Salinas, consta por los libros de la caja, que está de tres llaves
en la ciudad de Monterrey, testimonios e informaciones auténticas que de
ello se han hecho en diferentes ocasiones, haberse sacado más de sesenta mil
marcos de plata, de cuya cantidad han procedido arriba de trescientos mil
quintales de greta y plomo, que han sacado tres o cuatro cuadrillas cada
año, sin muchas recuas; todo lo cual llevan al Parral, Sombrerete y Zacatecas y otros reales de minas, para ligar los metales que en ellos son secos;
conque se han sacado, según buen cómputo, más de dos millones de pesos
en los dichos reales de minas, como con infalible evidencia matemática se
puede probar, lo cual no pudieran, a carecer de tal liga, en que ha tenido
S. M. grandes intereses, relevado de los gastos que tenía". 15
El año de 1643 surgió un serio conflicto entre el Reino de la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León por la jurisdicción en las minas de Nueva
Almadén (Mondova) que en ese año fueron repobladas por gentes de Saltillo, siendo nombrado por el gobernador de la Nueva Vizcaya como Jus" Tbid., pp. 84 y 85.
11 !bid., p. 86.

416

ticia Mayor y Capitán a Guerra, el capitán Mateo de Arredondo. Corrió fama
de que las minas eran muy ricas y esto movió a don Martín de Zavala a
intervenir pretendiendo que aquella jurisdicción era del Nuevo Reino y no
de la Vizcaya: se presentaron requerimientos e informaciones por ambas partes; se enconó la disputa; don Martín nombró a su vez como Justicia Mayor
y Capitán a Guerra al Capitán Diego de Villarreal quien aprehendió a Arredondo y preso lo mandó a Monterrey; estuvo a punto de estallar la guerra
entre los dos Reinos; intervino el Virrey poniendo a la Provincia de Coahuila en poder de la Real Audiencia de Guadalajara; se ensayaron los metales que no mostraron ley y con esto el asunto fue olvidado por ambas
partes.17 Alonso de León comenta irónicamente: "Y es cosa de notar que
dos hombres pobres tuviesen tanto ardid, que sustentasen casi seis años un
embuste que bastó a poner dos Reinos ( ueva Vizcaya y ue,•o León) en
armas y otros dos en consultas (Nueva España y Nueva Galicia), para el
remedio del daño que podía acaecer, en que se causaron de daños más de
veinte mil pesos, sin la pérdida del tiempo; y porque su gloriosa memoria
quede a los venideros para escarmiento, pongo aquí sus nombres, que son:
Alonso Guerrero y Pedro López Zurita" .18
El día 14 de mayo de 1636 el Capitán Andrés de Arauna, vecino y minrro de la Villa de Cerralvo, compareció ante don fartln de Zavala solicitando patl'nte de un molino de metales que él había inventado y que tenía
"corriente y moliente" en la hacienda de minas que tomó en arrendamiento
del Lic. Martín Abad de U ría. ¿ En qué consistía dicho invento con el cual,
según su inventor "se ahon-an y suplen muchos gastos que suelen sobrevenir
para sacar la dicha plata"? Desafortunadamente no tenemos la menor idea
al respecto, ya que en la solicitud de la patente no se le describe. Cuando
logramos encontrar e1 inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte
del capitán Andrés de Arauna,19 creímos, con entusiasmo, que en dicho .inventario encontraríamos algunos datos que nos permitirían saber, aunque
fuese en forma vaga, en qué consistía dicho invento; pero, no fue así: en
el inventario sólo figuran varias piezas de molino que nada tienen de extraordinario, on piezas de aquellos antiguos molinos de almadanas usados por
los mineros en toda la Nueva España. Sin embargo, a pesar de no tener la
descripción del invento, creemos que la solicitud de la patente es no sólo
interesante para la historia de la minería en el Noreste de México, sino también dentro de la historia del desarrollo industrial de Monterrey, ya que constituye la primera patente industrial conocida en Nuevo León.
" Documento del Parral.
•• ALo:-.so DE LEÓN, Relaciéin ,, Discursos, p. 89.
11 Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. V, Exp. 6.

417
H27

�He aquí el importante documento:
"El Capitán Andrés de Arauna, minero y vecino de esta Villa de Cerralvo,
en la mejor vía y fonna que más baya lugar en derecho, parezco ante Vuestra Señoría y digo que yo tengo en arrendamiento una hacienda de sacar
plata, en la cual tengo hecho y fabricado, por mi ingenio y artificio, un molino con el cual se ahorran y suplen muchos gastos que suelen sobrevenir para
sacar la dicha plata; porque no solamente está acabado con arte, sino que
es invenci6n nuevamente fabricada, sin que parezca estar en parte alguna de
la manera y forma que actualmente hoy está corriente. Y si es así que a los
inventores de nuevas fábricas hechas con arte e ingenio, y en donde se puede
seguir pro y utilidad de la República y ciudades, según derecho, se les debe
honor y premio; y siendo obra en que con más facilidad se pueden sacar más
cantidades de plata según el artificio, en que su Majestad en sus reales haberes y quintos, puede interesar muchas más cantidades, y así, no solamente
por el provecho de los que quisieren fabricarlo como yo lo tengo en este
Reino, sino también por la utilidad de la República y haber de su Majestad,
se me debe amparar en la posesión de primero inventor del dicho artificio y
porque en todo este Reino y fuera de él no se hallará otra como ella está
hecha; por todo lo cual a Vuestra Señoría pido y suplico que sea declarado
por primero inventor del dicho artificio, haciéndome merced de que por el
tiempo limitado que Vuestra Señoría fuese servido, ninguna persona de todo
este Reino la ponga, sin que por el trabajo e inventiva del artificio, me dé
la .cantidad de pesos que Vuestra Señoría fuese servido de mandar, según el
trabajo de mi ingenio, con justicia que para ello pido, etc.-Andrés de Arauna.-(rúbrica) ". 2 º
Que dicho invento ha de haber sido cosa importante y de consideración,
nos lo dice la respuesta que dio a la anterior petici6n don Martín de Zavala:
"En la Villa de Cerralvo, en catorce de mayo de seiscientos y treinta y
seis años, el Señor Gobernador, vista esta petición, dijo que mandaba y mandó
que cualquier persona que pusiere la invenci6n de la hacienda que refiere la
petición, le pague y dé al Capitán Andrés de Arauna, cien pesos y esto se entienda por el tiempo de seis años, atendiendo a su buena inventiva, ingenio
y artificio. Y así lo proveyó, mand6 y firmó con parecer de Lic. Juan López
Serrano.-Don Martín de Zavala.-El Lic. Juan López Serrano.-Ante mí
Juan de Zavala, escribano nombrado (rúbricas)" .n
La importancia del invento del capitán Andrés de Arauna y los beneficios
que podría reportar a la minería, se ponen de manifiesto por lo cuantioso de
• Archivo Municipal de 'Monterrey, Civil, Vol. Ill, Exp. 11.

" !bid.

418

la concesión: cien pesos de oro de minas, que eran en aquel tiempo mucho
dinero; al famoso Bartolomé de Medina, inventor del método de patio o
de almagamación por azogue, no se le autorizó mucho más en el goce de su
invento: la concesión fue también por seis años y se le autorizaba a cobrar
sus derechos de patente en la siguiente forma:
"Quién tuviere de cincuenta esclavos amoa, 300 pesos de minas.
Quién tuviere de cuarenta esclavos arriba, 250 pesos de minas.
Quién tuviere de treinta esclavos arriba, 200 pesos de minas.
Quién tuviere de veinte esclavos arriba, 150 pesos de minas.
Quién tu_viere de diez arriba, 100 pesos de minas.
Quién tuviere de diez abajo, 60 pesos de minas". 22
Y de todos los mineros que celebraron contrato con Bartolomé de Medina,
el único que pagó los 300 pesos fue el fabulosamente rico don Alonso de
Villaseca en sus minas de Pachuca. 23
El Capitán Andrés de Arauna no pudo disfrutar de los beneficios de su
patente, ni siquiera dejar heredero que los disfrutase, pues el día 13 de junio
de 1637, un año y un mes después de la fecha de la patente, morían él y
su hijo Simón de Arauna, a manos de los indios. Oigamos cómo nos cuenta
la trágica muerte Alonso de León :
''Llevado, pues, de esta insaciable sed (de esclavizar indios), el Capitán
Andrés de Arauna, el año de treinta y siete, salió de la Villa de Cerralvo,
con orden bastante para llamar a su gente: cogióla y puesta en collera, cuando pudo venir gustoso a su casa, excediendo la que le habían dado, dio
orden de pasar a una ranchería nueva y que no le pertenecía. En ella halló
el premio que se saca de semejante vicio, muriendo miserablemente a sus
manos, él y un hijo suyo ... " 24
En el Archivo Municipal de Monterrey, existen los autos de proceso y la
información testimonial sobre la muerte del capitán Andrés de Arauna y
su hijo Simón, documentos llenos de curiosos e interesantes datos que por
brevedad no podemos transcribir. Oigamos siquiera lo que dice el Sargento
Mayor Jacinto García de Sepúlveda en su informe de cómo encontr6 los
cadáveres: c'habiendo caminado como trece o catorce leguas de esta dicha
Villa (Cerralvo) la tierra dentro, en un llano, habían hallado los cuerpos que
fueron del dicho Capitán Arauna y de Sim6n de Arauna su hijo, desnudos
11

F&amp;ANccsco FERNÁNDEZ DEL CASTrLJ..O,

Algunos Documentos nuevos sobre Barto-

lomé de Medina, México, 1927.
'"Ibid.
,. ALoNso DE LEÓN,

Rtlaci6n y Discursos, p. 156.

419

�todos y con muchos flechazos. . . y que estaban muy desfigurados, y el dicho
Simón de Arauna machucada la cabeza y los dientes de la boca quebrados ..." :s
¿Qué fue del invento después de la trágica muerte de su inventor? ¿Lo
adoptaron los mineros de la región y ent:ó a ese patrimonio común de la
técnica minera de la Nueva España o muere al morir su inventor? Es este
un problema del mayor interés y quizá podría llegar a resolverse estudiando
cuidadosamente los im·entarios de las haciendas de minas en el Noreste de
México, comparando lo molinos anteriores a 1637 con los que se construyeron después. Tal vez algún día podremos saber en qué consistió este invento
y añadir el nombre de Andrés de Arauna al de los famoso de Bartolomé
de Medina, Alonso Barba, Juan Capellín o José Garcés y Eguía.
En el Nuevo Reino de León los molinos para moler metales han de haber
sido casi todos movidos por agua, como e desprende de las mercedes y de
algunas informaciones de méritos y servicios: "Matías de ilva ... vecino y
minero de este Real de San Gregorio y Villa de Cerralvo... ; digo que yo
tengo fundada una hacienda para beneficio de metales de plata, con mucho
trabajo, abriendo el cárcamo y acequia personalmC'nte; y lo tengo ya hecho
y las paredes del ingenio voy levantando, etc ..." 2 n y en un inventario de los
bienes de Juan Alonso Lobo Guerrero, encontramos la siguiente partida:
"El casco de la hacienda de minas con su asiento, cárcamo, acequia, rodesno
y chiflón, corriente y moliente". 21 Y en el mismo inventario otras dos partidas nos indican claramente que aquella era una hacienda de fundición y
no de beneficio por azogue: ''Una parada de fuelles, armada en la dicha
hacienda, con sus cañones y alcribís viejo. Otra parada de fuelles de marca
menor con sus cañones ya usados"?ª
El desarrollo minero del Nuevo Reino de León nunca alcan1ó la alta proporción alcanzada en los vecinos Reinos de la ueva Galicia y la neva
Vizcaya; su producción de plata, siempre pequeña. hizo imposible que ftmdamentase su economía en la explotaci6n minera y esto lo hizo subsidiario,
económicamente, de las zonas mineras zacatecana y potosina, ésta epigonal
de aquélla; sin embargo, la alta producción de plomo y gretas, tan importantes
en el beneficio de la plata, que alcanzaron los mineros del ue,o Reino de
León, los convierte en factor decisivo dentro del gran desarrollo minero alcanzado en las zonas circundantes, siendo estos minerales "de liga" transporu Archi\'o Municipal de Monterrey, Civil, Vol V, Exp. 6.
Cedrtlario autobiográfico de pobladores.

,. lsRAEL CAvAZos GARZA,

" "Inventario de los bienes srcuestrados al capitán Juan Alonso Lobo Guerrero,
Monterrey, 1644". Archivo Municipal de Monterrey, Causas Criminales, vol. III, E,cp.
33, f. 67.
H

420

tados en recuas y carretas, hasta lugares tan alejados como Parral o San
Luis Potosí, Sombrerete, Fremillo, Mazapil o Zacatecas.
Como lo había hecho don Mart'm de Zavala durante su largo gobierno,
los gobernadores que lo sucedieron, buscaron por todos los medios fomentar
la minería, esperando poder atraer así una mayor afluencia de pobladores
al Nuevo Reino. Pero, ya lo decíamos atrás, los minerales de plata fueron
todos de baja ley y las minas no eran ahondables, sin embargo la producción
de plomo siguió siendo uno de los factores más importantes para la economía
del Nuevo Reino de León e indirectamente, como va señalado, para las
zonas mineras vecinas, ya que ese plomo era utilizado para la reducción de
los minerales de plata lo mismo en Mazapil, Sombrerete y Zacatecas, que en
Parral o la zona minera de San Luis Potosí. En el año de 1668 salió del Reino
gran cantidad de plomo extraído de las minas del cerro de Camahán; sólo
que la guerra con los indios hacía imposible formalizar los trabajos 'pues,
este mismo año, yendo a poblar las Minas de Camahán dos vecinos de las
Salinas, Alonso Rodríguez y J oseph de las Casas, en un puerto que llaman
El Pozo, les acometió una escuadra y los mataron con harta inhumanidad". 29
En el año de 1671 se hizo descubrimiento de nuevas minas en el puesto de
los Muertos, entre Monterrey y Saltillo. La fama de que las minas eran ricas
hizo acudir a muchas personas deseosas de ell.-plotarlas, y suscitó un conflicto
de jurisdicción entre la Ciudad de Monterrey y la Villa del Saltillo, conflicto
que hizo ce ar los trabajos iniciados.ªº En 1674, siendo Gobernador del Reino
don icolás Azcá.rraga, se registró alguna actividad en las minas del Real
de San Gregorio de Cerralvo, haciéndose nuevos denuncios. 31 En el Sur del
Reino, en la jurisdicción del Río Blanco, se hizo uno de los más importantes
descubrimientos de minas en este período, las Minas del Santo Nombre de
Jesús. Oigamos la narración que hace el General don Femando Sánchez de
Zamora en su Dncubrimienlo del Río Blanco y Co1wersión de sus Naturales:
"Salieron a este descubrimiento (seis españoles y el indio Vicente que fue el
que las descubrió) el día 14 de enero del año de 1675, habiendo dicho el
Padre (Fray Juan Caballero) misa por el buen suceso, prometiendo de ponerle al real el Nombre Santísimo de Jesús, de quien reza Nuestra anta
Madre Iglesia aquel dia. Estm~mos 15 {días) en ir y volver, trayendo tres
cargas de metal, que despachamos a fatehuala, que en la sazón estaba corriente la hacienda, donde se ensayaron por mano de Isidro González, hombre muy experimentado e inteligente, de que sacó diez y ocho onzas de plata
" Jo11N

BAUTISTA

CHAPA,

Historia del Nue vo Reino de Le6n desde 1650 hasta

1690, México, 1909, p. 245.
• Jo~é Euwn.RJO Go . ·zÁLEZ, Leccio11er Orales, p. 81.

u Archivo 'Municipal de Monterrey, Civil. Leg. VI, Exp. 11.

lbid.

421

�y mucha greta. Con este desengaño, hice una hac;ienda de rodezno en esta

labor del Río Blanco".

"En el ensaye y en la fábrica del molino se pas6 el tiempo hasta fin de
noviembre, que fui yo personalmente con algunos amigos y gente que fuesen abriendo el camjno; llegamos a la mina el 25, dia de Santa Catalina, virgen y mártir, cuyo nombre le puse a Ja primera mina y a otra que se descubrió inmeruatamente, la Fernandina, por mí y por mi hijo. Al tiempo que
fuimos llegando, cayéndosele a una mula la carga, partió a correr por la halda
del cerro con tanto estruendo y violencia, que de improviso se desapareció,
de manera que aquel día no la pudieron hallar; el siguiente, la salieron a
buscar, trasegando todo el cerro, donde hallaron tantas vetas de metal, que
ya las tenían en poco, no contentándose cada uno en coger para sí dos ni
tres, sino también para los parientes y amigos ausentes.
"No obstante, aunque corrió la voz, no hubo mucha operación en la tierra
fuera, hasta el año siguiente, que fue el de 76, que, habiendo yo acabado
de poner al corriente mi hacienda y sacado buenos tejos de plata, que despaché a Charcas y a San Luis, a mis correspondientes, como ya vieron la
plata, ya entonces se despoblaban las haciendas por venir al nuevo descubrimiento, de tal suerte, que no cesaba de entrar y salir gente, y en pocos, antes
que pasase el año, andaban ya corrientes, en el mismo real, cinco haciendas:
de ellas han permanecido las tres, sin las de agua que tenemos en el Río
Blanco, en que se han sacado hasta hoy, 20 de diciembre de 1680. seis mil y
seiscientos marcos de plata, manifestada ante mí ( Sánchez de Zamora era
Justicia Mayor y Capitán a Guerra de las Misiones del Río Blanco) , y más
de otros tantos de plomo y de greta que han salido para los reales de rojnas de
Charcas, Zacatecas y Sombrerete". 82
Lástima que esta extraordinaria bonanza alcanz¡¡da en tierras del Nuevo
Reino de León, no lo hubiese beneficiado en ninguna forma: econ6micamente, el Sur del Reino quedaba dentro de la zona de influencia de San
Luis Potosí.
En 1688 se observó gran movimiento en la saca de plomo ,ctierra afuera". 3 ª
Pero el hecho más importante para la historia de la minería en el Nuevo
Reino de León dentro del período que estudiamos, fue la fundación de la
Villa y Real de Minas de San Pedro Boca de Leones. El historiador David
Alberto Cosía nos da una clara noticia de esta fundación: "Administraba el
Gobierno del Nuevo Reino de León don Pedro Femández de la Ventosa, por
'" FERNANDO SÁNCHBZ DE ZAMORA, Dt1scubrimiento del Rlo Blanco y conuersi6n de
sw naturales, 'México, 1909, p. 374.
.. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, Leg. VII, Exp. 63.

422

el año de 1690, cuando se fundó con 200 españoles y mestizos, el Real de
San Pedro de la Boca de Leones, en terrenos cedidos por el capitán don
Juan de Villarreal. Este, en compañía de don Francisco Barbariego y de
don Antonio González, descubridores de las primeras minas de esa comarca
.
'
considéranse
entre los fundadores de lo que hoy es Villaldama".
"Gran satisfacción recibió don Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y Mendoza, Conde de Galve, al tener conocimiento por Barbariego, del descubrimiento; y, después por Fernández de la Ventosa, de la nueva fundación de
San Pedro de la Boca de Leones, no solamente por la importancia del hallazgo minero, sino asimismo porque reafirmaba el dominio español hacia ese
rumbo, estableciendo un valladar a los ataques de los bárbaros que tenían
por ese lado en constante vigilia a los españoles.
"Para esa fundación fue comisionado el capitán don Alonso Ramos de
Herrera, Alcalde Mayor de la Villa de Santiago del Saltillo; y entre las
varias razas de indios que se avecindaron primeramente, se contaban apaches
y chatapaches, de los que fueron enviados diez años más tarde a establecer
la Misión de Santiago de Valladares.
Apenas establecido el Real de San Pedro de la Boca de Leones, e inmediatamente acudieron en busca de fortuna o de trabajo, blancos o indios,
no sólo de este Reino y de la Provincia de Coahuila, sino aun de las del Sur,
donde alcanz6 gran resonancia este descubrimiento. He tenido oportunidad
de ver algunos documentos de esa época fechados en la Villa de San Luis
Potosi, en los que consta haberse preparado allá, por grupos de gente hábil
en el trabajo de minas, viaje al nuevo descubrimiento, con el propósito de
intensificar las tareas. Esta fundación puede titularse el principal acontecimiento de la administración de don Pedro Femánde-z de la Ventosa".u En
1693, siendo Gobernador don Juan Pérez Merino, el General Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas (Sabinas Hidalgo),
cerca de Boca de Leones; veinte familias de Candela, Coah., fueron las fun~
dadoras. Maya era vecino de Saltillo. 85
El numeroso grupo de nuevos colonos que entró al Reino a poblar estos
reales de minas, constituyó una de las aportaciones más importantes para
la población del Nuevo Reino de León. Y no s6lo por el número, sino también por la calidad: la mayor parte, como lo dice Cossío, eran mineros expertos procedentes de la zona minera de San Luis Potosí; otros, que entraron por el Saltillo, provenían de la zona minera zacatecana. Y toda era gente
de trabajo y de iniciativa, y muchos de ellos abandonaron las empresas mi11

M

JD&gt;.vro
,
OSE

ALBERTO
ELEUTERIO

Cossfo, Histo-ria de Nueuo León, Vol. Il pp. 237 y ss.
,
GoNZÁLE:z, ~puntamientos para la Historia Eclesiá.Jtha, etc.,

p. 273.

423

�ncras para dedicarse a las labores ¾aricolas o a la explotación ganadera, estableciendo estancias con las que se fue poblando la región. Fue esta una importante conquista sobre el "despoblado". Entre estos nuevos vecinos del Reino hay algunos que ameritan especial mención. Don Francisco Barbarigo,
uno de los tres fundadores, era vecino del Saltillo y Teniente de Capitán
Protector de indios tlaxcaltecas y cuachichiles en el Pueblo de San Esteban
de Nueva Tlaxcala, aledaño a Saltillo, y fue uno de los más decididos y valiosos colaboradores de Fray Juan Larios, el insigne evangelizador de Coahuila. ~8 En 1696 se estableció en Boca de Leones, Antonio López de Villegas,
gran impulsor de la minería en esa época. El 11 de enero de 1700 dice, haciendo relación de sus méritos: "Antonio López de Villegas, Sargento Mayor, vecino de esta ciudad de Santa María de Monterrey, criador de ganados
mayores y menores, labrador, minero en el Real de Boca de Leones. . . digo que yo salí de San Luis Potosí, de la Nueva España, para este Reino, habrá tiempo de cuatro años, con una cuadrilla de gente de tierra fuera, que
se componía de más de trescientas personas; operarios del ejercicio de la minería y todo género de pertrechos de avío conducente a dicho oficio de minería, como es público en este Reino: y registré catas para minas, que cavé
y estoy actualmente cavando; y fabriqué una hacienda en el Real de Santiago de las Sabinas, que es la mejor que hay en todo este Reino, por estar corriente con cuatro hornos y dos vasos de sacar plata; y asimismo ~er dueño
de otra hacienda en el Real de San Pedro de Boca de Leones, en que Su Majestad, Dios Je guarde, es muy interesado en us reales quintos; y aquel Real
y este Reino de mucho aumento por la plata que producen dichas minas y
haciendas; y hallarse, asimismo, con dos labores de pan coger, corrientes y
aviadas de todos aperos; y haber ejercido el oficio de capitán de caballos de
la gente miliciana de este Reino: y hallarse argento Mayor Vivo; ejerciendo dichos oficios a mi costa y mención, con mis armas y caballos, pólvora y
balas y personas que me asistieron, asimismo a mi costa y de mi caudal, en
las jornadas de los Picachos, frontera de las Sabinas, de esta gobernación,
en el alzamiento de los indios de nación queroamas y alazapas; en que estuvimos más de dos meses y medio en campaña; habiendo salido el estandarte Real y el Gobernador de este Reino, que lo era en la sazón el Sargento Mayor don Juan Pérez Merino, su antecesor de vuestra Señoría (Vergara y Mendoza) ; y asimismo haber casado con doña María González Hidalgo, hija de los primeros conquistadores y más principales pobladores de
este Reino, que debo gozar de este privilegio; y de estos servicios no he tenido remuneración ... (pide se le haga merced de tierra) ... para que pueda

conservarse y mantenerse y ampliarse este Reino, y que vaya siempre a más,
como sucede al presente con el Real y Minas de Boca de Leones, que es de
los mejores que tiene esta Nueva España, por la mucha abundancia de sus
vetas y metales; y por hallarme con la labor de Mamulique, cuantiosa para
poder sembrar ma!z, trigo... " 117
Este era el tipo del poblador que vino al Reino a labrar las minas de San
Pedro Boca de Leones: hombres de empresa, dotados de iniciativa y espíritu
de servir a la comunidad y que venían a invertir sus caudales, grande.s o pequeños, en el fomento económico del uevo Reino. ¡ Qué lejos están de los
vagabundos y aventureros de la época de Carvajal!
Por otra parte, como dice Israel Cavazos Garza, "el adelanto relativo de
la minería ( con la bonanza de Boca de Leones), trae consigo el movimiento
comercial. El madrileño Juan de Espíndola es de los primeros en entrar periódicamente con su tren de carretas. Trae a vender efectos que van desde
el chocolate de Soconusco y prendas de la China, hasta esclavos (negros y
mulatos) e implementos de minería. Se le guardan consideraciones por el
beneficio que reporta a esta provincia, y goza de preeminencias de vecino".
"En igual caso está Francisco de Ir:ibe y Vergara. Entra y sale cada año
con mercaderías. No es vecino, pero se casa aquí con una hija de Bias de la
Gana y hasta llega a ser electo alcalde ordinario y teniente de g:obemador;
acudiendo, además a las jornadas contra los indios". 18 Muchos años atrás,
en 1668, encontramos mencionados otros dos mercaderes "que hadan carrera de este Reino". Nos dice Juan Bautista Chapa: "El año de 1668, vino una
escuadra ( de indios de guerra) cerca de la ciudad de Monterrey y, a menos
distancia de media legua de ella, se llevaron cerca de ochenta mulas de recua de dos mercaderes llamados Joseph Canales y Francisco García... " 39
La interminable y asoladora guerra contra los indios impidió el desarrollo
del comercio en el Nuevo Reino durante más de dos siglos. No sabemos con
qué fundamento dice Fray Vicente Santa María, refiriéndose a los años de
1686 a 1688: "Durante, pues, este tiempo de tranquilidad (?), (el gobierno
de1 Conde de Monclova) y de bonanza con los bárbaros, lograron aquellos
nuevos pobladores del mucho tráfico de tejidos de algodón y de lana, con
otras obras de la industria de América y muy poco de las de Europa por
pieles de venado, de berrendo y de dbola, de que los indios se hacían en su
cuantiosa ca7.a de estos animales, y también en abundante acopio de sal, que
los mismos indios conducían de la costa a los lugares poblados por los espa"

ISRAEL

., JsaAEL

u Vrro Au:ss10 RoBLEs, Coahuila y Texas en la Epoca Colonial, p. 221.

424

ÜAVAZOS

GAllZA,

CPdulario autobiográfico de pobladores del

·ueYo

Reino de León (inédjto) .
•

CAvAZos

GARZA, "Algunas caractt"rÍSticas

JUAN BAUTISTA Cn.\PA,

de los pobladores", pp. 469 y 470.

Hútoria, p. 245.

425

�ñoles. Estos se aprovechaban al mismo tiempo de los conoc1ID1entos prácticos de los salvajes para discernir los lugares aptos donde se facilitara la extracción de plata y otros metales en aquellas sierras inmediatas, habiendo
logrado por este medio bonanzas bastante pingües, de que hay todavía reliquias en los Reales de Boca de Leones y Sabinas". -1&lt;1 El cuadro que presenta
el Padre Santa María es muy halagüeño; pero ¿ en qué se basa? Los documentos que conocemos correspondientes a esos años no lo confirman de ninguna manera. Además, decir que los nómadas tenían conocimientos prácticos
para conocer los yacimientos metaliferos, no tiene tampoco el menor fundamento.
El mayor obstáculo para el desarrollo del comercio, sin considerar la escasa población y su general pobreza, era la gran inseguridad de los caminos. El
que unía a Monterrey con Saltillo estaba siempre amenazado por los indios
de guerra, en los años de 1667 y 1668, casi era imposible transitado. En
1674 don Nicolás de Azcárraga prohibió que se transitase el camino de Río
Blanco por las hostilidades de los indios y, a pesar de todos los empeños puestos en la empresa, el camino de la Huasteca no tenía ningún tráfico por la
misma razón. ' 1
Y entramos en un círculo vicioso: la escasa y pobre minería no atrajo a
los mercaderes y no llegó a crearse un activo comercio. Las dificultades que la
guerra contra los indios ofrecían al desarrollo del comercio, fueron un seno
obstáculo para el desenvolvimiento de la minería.

BREVE RESMA
DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE LA CATEDRAL DE MONTERREY
ToMÁs MENoIRICHAGA CuEVA
Sociedad N uevolconesa de Historia, Geografía y Estadística
Monterrey, Nuevo León

II
Libros de Bautismos 3, 4 y 5: julio de 1703 - marzo de 1731.
EsTOS TRES UBROS están encuadernados en un solo volumen. En general,
se encuentran en mejor estado de conservación que los dos anteriores.
El libro tercero de bautismos empieza a fines de julio de 1703 y acaba a
principios de marzo de 1716.
El libro cuarto se inicia el 15 de julio de J 711 -ya explicaremos esto-- y
termina a principios de septiembre de 1723.
El libro quinto abarca desde mediados de septiembre de 1723 hasta mediados de marzo de 1731.

LIBRO

3

DE BAUTISMOS:

JULIO DE

1703 -

MARZO DE

1716

En el primer folio aparece manuscrita la siguiente leyenda: "Libro del licenciado don Ger6nimo López Prieto, de su cargo de Cura Beneficiado de
este Nuevo Reino de León, donde se asientan Jos bautismos de las personas
de su feligresía desde el año de mil setecientos y tres''. 1

'" FRAY VICENTE SANTA MARÍA, Relaci6n Histórica de la Colonia del Nue110 Santander y Costa del Seno Mexicano, pp. 445 y 446.

426

1
La última partida registrada en el libro segundo de bautismos es del 19 de diciembre de 1702, como afirmé en el .número 3 de H umanitas. Por lo tanto, faltan los
baut_izos de enero a junio, inclusive, del año 1703. Quizás también falten algunas
partidas de fines de diciembre de 1702.

427

�Este libro tercero de bautismos empieza en el folio 1 y termina en el 144.
Los folios, en general, se encuentran numerados, pero en algunos ya no existe
el número por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho. En
otros con dilic.ultad se distingue el número del folio debido al efecto de la
humedad. Los folios 4, 4 vuelta y 10 vuelta están en blanco.
En la numeración de los folios se cometieron algunos errores: el folio 91
fue anotado dos veces consecutivas; el que tiene marcado el número 129 es
en realidad el 128, ya que éste no fue anotado. y el folio 132 tampoco fue
marcado.
El folio 83 fue cortado con navaja, seguramente por haberse deslizado algún yerro al asentar las partidas, dejando tan sólo una fe de bautismo.
Hay cierto desorden cronológico en la anotación de las partidas.
Este libro contiene cerca de 950 partidas de bautismo sin numerar. En
casi todas se anotó la fecha de nacimiento, cumpliendo la disposición que
dio el Obispo don Juan de Santiago de León Garabito a fines del siglo XVII.
Las partidas aparecen firmadas por los curas siguientes: bachilleres Jerónimo López Prieto, Marcos González Hidalgo, Juan de Larrea, Rodrigo de
Arizpe, Juan de Arellano, Miguel Cantú, Antonio Ramón y doctor José Martínez Guajardo.
En este libro tercero aparecen los bautizos de los primeros nuevoleoneses
que ostentaron los apellidos Arizpe, Domínguez, Marroquín, Mier, Morales
y Salinas. También están registrados algunos vástagos de la ilustre familia De
León, que durante más de medio siglo había residido en la villa de San Juan
Bautista de Cadereyta. Otras familias muy antiguas del Nuevo Reino de León,
que habían vivido fuera de los límites de Monterrey, en las villas de Cerralvo
y Cadereyta, se encuentran anotadas en los libros parroquiales de esta ciudad muy posteriormente. En este caso se encuentran las viejas familias de
conquistadores y pobladores que llevaban los apellidos Abrego, Arriola ( así
debe ser y no Arreola), Barrera, Chapa, Guzmán, Leal y Valdés. Hago notar que los apellidos Femández Vallejo y Ramos de Arriola, originariamente
compuestos, se transforman en Vallejo y Arriola.

EN

En el folio 62 vuelta, en el auto de la visita efectuada a esta ciudad a mediados de julio de 1709 por el licenciado don Francisco Santos de Oliveros
Visitador General de la Diócesis, aparece una importante noticia: la capilla'
de San Francisco Javier "al presente sirve de parroquia, por estarse reedificando la (iglesia) principal .. ." (Esta capilla, erigida a principios del siglo
XVIII por el P. Jerónimo López Prieto, se encontraba en la esquina noroeste de las calles ahora nombradas Escobedo y Morelos).
En el auto de visita del Arzobispo Camacho y Avila, en julio de 1712,
todavía se asentó que la capilla de San Francisco Javier "sirve de parrochia" y,
más adelante, en el mismo documento dice que "sirve de parrochia por estarse fabricando la (iglesia) principal..." (Folios 100 y vuelta). En el citado auto de visita, folio 105, se aclara: "la iglesia parroquial de este Colegio de San Francisco Xavier, que sirve de parroquia..."
Desde el folio que aparece marcado con el número 130, y que es en realidad el 129, a partir de marzo de 1715, se comenzó a poner con algunas variantes hasta el 7 de enero de 1716, que los bautizos eran "en la Capilla del
Señor San Francisco Xavier. que hoy sirve de Parroquial de esta Ciudad de
1 uestra Señora de Monterrey ... "; son, precisamente, las 56 partidas que
firmó el bachiller Antonio Ramón. Pero desde el folio 137 vuelta hasta el
140, ya no se anotó el lugar en donde se hacían los bautizos. Por fin, en el
auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, Visitado1· General del
Obispado, en marzo de 1716, que aparece al final del libro, se volvió a asentar que la mencionada capilla "al presente sirve de parroquia por estarse reedificando la (iglesia) principal. . /' 2
Algunos bautizos inscritos en este libro se hicieron en las capillas del valle
del Guajuco (villa de Santiago), La Pesquería (villa de García), Santa

DÓNDE SE HlCrERON ESTOS BAUTIZOS

El primer bautizo, fechado el 30 de julio de 1703, se dice que fue hecho
"en la Parrochial de esta Ciudad", que es actualmente la Catedral de Monterrey, aunque en las demás partidas de ese año no lo aclaren. Las partidas
del año siguiente se inician con esta nota: "Año de mil setecientos y cuatro,

428

del libro de asientos bautismales de este curato de Monterrey". En casi todas aparece que los bautizos se hicieron "en esta Parrochial" o bien
"en la Parrochial desta Ciudad". También se dice solamente 11 en esta Yglesia". En los años siguientes no se tuvo el cuidado de anotar este dato, quizás
pensando que bastaba con la firma del cura, que aparece al pie de cada fe
de bautismo.

' Como hemos visto, la parroquia de Monterrey se i.nstal6 en la C.'lpilla de San
Francisco Javier, por Jo menos, de 1709 a 1716.
El doctor don José Elcuterio González (1813-1888) da, sin precisar, la misma noticia: "Por los años de 1704 a 1710 '"irvi6 esta Capilla de Parroquia, porque se habían
quemado las otras Iglesias". (Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincias que
formaron el Obi.ipadó de Linares. Monterrey, 1887. Página 353).

429

�Catarina, Las Salinas (Salinas Victoria), en el Pueblo de Tlaxcala y el valle
del Carrizal ( Marín) .8

Al.oUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO NOTABLES

En el folio 79 está registrado el bautizo (9 de julio de 1710) del ilustre
nuevoleonés don José Salvador Lozano, hijo legítimo del Alférez don Nicolás Lozano y doña Juana García, a quien también nombran a veces doña
Juana de la Garza. Don José Salvador Lozano fue Alcalde Ordinario de
Monterrey en 1758, ocupó el cargo de Teniente de Gobernador del Nuevo
Reino de León y obtuvo el grado de General en los reales ejércitos de Su Majestad. Contrajo matrimonio en dos ocasiones y procreó dieciséis hijos. Testó
en esta ciudad el 26 de febrero de 1773 y murió el 23 de octubre de 1777.
En una fe de bautismo fechada el 29 de mayo de 1715 (folio 133 vuelta),
aparece por primera vez en estos registros parroquiales escrito el nombre de la
antigua hacienda de Santa Catalina como ahora se conoce, o sea Santa Catarina. También aparece así en otra partida fechada el 20 de diciembre del mismo
año y en el auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, Visitador General del Obispado (marzo de 1716). Pero en el folio 12 vuelta (junio de 1704)
aún aparece escrito Santa Catalina.'
En el folio 135 vuelta hay dos bautizos que hizo el Venerable Padre Fray
Antonio Margil de Jesús, a principios de octubre de 1715, en la capilla de
San Francisco Javier de esta ciudad. Y en el folio 136 vuelta aparecen otros
dos que hizo en la capilla del valle del Guajuco (villa de Santiago), a mediados de octubre del mismo año.
Por último, en el folio 137 se encuentra la fe de bautismo (8 de diciembre
de 1715) de otro ilustre nuevoleonés: don José Joaquín de Mier Noriega,
hijo legítimo del Escribano Real don Francisco de Mier Noriega "hombre
de noble esplendor y natural de los Reinos de Castilla", y de doña María
Margarita Buentello de Morales, "natural de esta ciudad, matrona noble,
descendiente de distinguida ascendencia ... " Don Joaquín de Mier obtuvo el
grado de General en los reales ejércitos de Su Majestad. Ocupó en distintas
• El único bautizo de este libro que fue hecho, con licencia, en el Convento de San
Francisco de 'Monterrey, "por inconvenientes que hubo . .. ", aparece en el folio 39
vuelta.
• El licenciado don Santiago Roel (1885-1957) dice: ''No hay datos para precisar
cuándo comenzó a llamársele Santa Catarina". (Nu,vo Lt6n. Apuntes hi.st6ricos. Primera edición. Monterrey, 1938. Tomo II. Página 37. Asl aparece en las demás ediciones de la obra).

430

ocasiones los cargos de Teniente de Gobernador y Gobernador Interino del
Nuevo Reino de León, habiendo sido además Procurador General del Ayuntamiento reinero en 1746 y Alcalde Ordinario de Monterrey en 1752, 1755,
1763 y 1773. Este caballero contrajo matrimonio tres veces y procreó quince hijos, entre ellos Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra. Murió
en esta ciudad a principios de octubre de 1790 y fue enterrado el 4 del mismo
mes y año en el Convento de San Francisco.

EDICTOS Y AUTOS DE VISITA

Desde el folio 40 vuelta hasta el 43 aparece, en testimonio, un edicto del
Anobispo Camacho y Avila, expedido en la ciudad de Guadalajara el 12 de
mayo de 1707.
También en testimonio se encuentra una carta del mismo prelado, fechada en la villa de Jerez (Zacatecas) el 10 de mayo de 1709 y dirigida a los
vicarios, curas beneficiados y ministros de doctrinas, en los folios 61 y 61 vuelta.
A mediados de julio de 1709 se asentó ( folios 62 vuelta a 66 vuelta) el
auto de la visita efectuada al Nuevo Reino de León por el licenciado don
Francisco Santos de Oliveros, Secretario del Arzobispado y Visitador General de la Diócesis. En los folios 65 y vuelta aparecen importantes noticias
inéditas sobre el colegio seminario, anexo a la capilla de San Francisco Javier
de esta ciudad: ''Reconoció dicho señor Visitador que el dicho colegio de
niños inmediato a la capilla de San Francisco Xavier, que está sirviendo de
parroquia, tiene siete cuartos en conveniente forma y un patio grande en
que hay algunos materiales para proseguirlo. Y que el dicho cura interino y
vicario juez eclesiástico ( bachiller Jerónimo López Prieto) vive en el dicho
colegio con veinte colegiales, los cuatro de hábitos clericales y a los seis lee
Teología Moral y a los demás que son catorce lee Gramática el bachiller
Juan de Arellano, presbítero". 5 El licenciado Santos de Oliveros ordenó que
1 El bachiller don Juan de Arellano fue Comisario del Santo Oficio de la Inquisición y de la Santa Cruzada, cura en encomienda de la ciudad de Montcrrry y vicario
juez eclesiástico de ella y de las villas de Cadereyta y Cerralvo. Siendo "cura propio
de la villa del Saltillo", se le dio cristiana sepultura en la parroquia de Monterrey el
21 de abril de 1728 y antes "recibió los sacramentos ... " (Libro 4 de entierros, años
1728-1743, folio 8 vuelta. Mismo Archivo Parroquial de Catedral). Este personaje
seguramente fue hijo legítimo del Capitán Nicolás de Arellano y doña Lucía de la
Gana, nacido en el Nuevo Reino de León el 26 de diciembre de 1685 y bautizado
en la iglesia panoquial de esta ciudad el 6 de enero de 1686 con los nombres de Juan
Esteban. {Libro 2 de bautismos, años 16 79-1 702, folio 46 vuelta. Mismo Archivo).
0

431

�cada dos meses informara el cura "que es o fuere de esta ciudad, habiendo
oportunidad, por carta a Su Señoría Ilustrísima del cumplimiento de todo lo
referido, el estado de la feligresía, iglesia que se está fabricando y todo lo demás que convenga para el remedio que necesitare. Y así lo proveyó y firmó".
(Folio 66 vuelta).
Edicto fechado en Guadalajara el 6 de junio de 1711, en los folios 88,
88 vuelta y 89.
Edicto fechado en la misma ciudad el 22 de marzo de 1711, del folio 90
vuelta hasta el 92.
Edicto fechado en Guadalajara el 3 de junio de 1712, desde el folio 96 hasta el 98 vuelta.
Auto de visita del Arzobispo de Guadalajara Doctor don Diego Camacho
y Avila, en julio de 1712, del folio 99 vuelta al 108 vuelta. En el folio 101
vuelta se encuentran otras noticias inéditas: "Reconoció Su Señoría Ilustrísima que el dicho colegio seminario ( de Monterrey) tiene adelantados más
cuartos de los que tenía al tiempo de dicha visita ( del licenciado Santos de
Oliveros), todo muy decente y en conveniente forma, con algunos materiales prevenidos para proseguir la obra. Y que dicho vicario cura interino como rector vive en dicho colegio con doce colegiales de beca, las seis mercenarias y las otras seis porcionistas, con otros niños estudiantes en hábitos de
secular, que todos pasan de veinte. Y se lee en dicho colegio cátedra de Filosofía por el bachiller don Juan de Arellano y la de Gramática por el bachiller Pedro Regalado Treviño, subdiácono. 6 Visitó Su Señoría Ilustrísima el
cuaderno con las Constituciones de dicho colegio y licencia para su fundación, dada por Su Señorla Ilustrísima, que se halló en conveniente forma".
También ordenó el mismo prelado que le informaran, entre otras cosas, acerca de la "iglesia que se está fabricando". Hay importantes datos de la visita pastoral que hizo a la villa de San Juan Bautista de Cadereyta. Y "por
hallarse Su Señoría Ilustrísima enfermo y haberse reconocido que para pasar
adelante se hallaron los caminos sumamente cerrados de monte y ser necesario mucho tiempo para abrirlos, se volvió a la Ciudad de Nuestra Señora de
Monterrey, cabecera de este Nuevo Reino de León ..." (Folio 103 vuelta).
Luego consultó los libros de bautismos, casamientos y entierros de "la parroquial de indios borrados del Convento del Señor San Francisco de esta
Ciudad de Monterrey...", pero no visitó "la dicha parroquial de indios por
hallarse quemada y sin depósito del Santísimo Sacramento ni pila bautis• El bachiller don Pedro Regalado Báez de Treviño, nijo legítimo del General
Francisco Báez de Treviño y doña Catalina de Maya y Treviño, fue bautizado "de
onsse d1as nacido" en la iglesia parroquial de Monterrey el 30 de marzo de 1701.
(Libro 2 de bautismos, años 1679-1702, folio 132 vuelta. Mismo Archivo).

432

mal, aunque estuvo en el dicho Convento" (Folios 104 vuelta y 105). En seguida se asentó: "El día veinte y seis de este dicho mes de julio, festividad
de la Gloriosa Santa Ana, en la iglesia parroquial de este colegio de San
Francisco Xavier, que sirve de parroquia, celebró Su Señoría Ilustrísima órdenes menores extra tempora y ordenó a los siguientes: de la primera clerical tonsura a don Francisco Vallejo y Francisco Xavier Galván, de la primera clerical tonsura y cuatro menores órdenes a Nicolás Prieto de Villela, José de Zcrtuchc, Matías de Aguirre, Pedro Galindo, José Antonio Vallejo,
José García, Francisco Flores de Valdés, Nicolás de Aguirre, Luis de Aguirre,
José de la Garza 7 y Lucas de la Garza. Todos colegiales de este seminario
del Señor San Francisco Xavier, los seis mercenarios y los otros seis porcionistas. Y el dicho Lucas de la Garza vecino de esta ciudad y todos originarios de este Nuevo Reino de León, villa del Saltillo y Provincia de Coahuila".
Edicto fechado en Monterrey el 27 de julio de 1712, en los folios 109 y
vuelta.
Edicto fechado en esta ciudad el 31 del mismo mes y año, en los folios
109 vuelta, 110 y 110 vuelta.
Por último, auto de visita en marzo de 1716 del doctor don José Codallos y Rabal, Visitador General del Obispado, en los folios 141 a 144. Los
dos últimos folios de este documento, o sean el 143 y el 144, son también los
últimos del libro tercero de bautismos y se encuentran destrozados. Se asentó, entre otras cosas, lo siguiente que ya he citado: "1a iglesia de la capilla de
San Francisco Xavier, que al presente sirve de parroquia por estarse reedif icando la (iglesia) principal..." 8 y, enseguida: "dicha capilla que, como dicho es, sirve de parroquia... " (Folio 141). Se dice, por fin, que "están los
caminos infestados de enemigos, que impiden el paso para los curatos circunvecinos..." (Folio 142 vuelta).
' ¿Será el mismo licenciado don José Garza Falc6n, abogado de la Real Audiencia
de México y Rector del Colegio Mayor de Santa María de Todos Santos de la misma
ciudad en los años 1741 y l 742? ( Gacetas de México. Secretaría de Educación Pública. México, 1950. Volumen III. Página 278).
1
Es muy probable que la construcción de la actual Catedral de Monterrey se baya
iniciado a principios del siglo XVIII. Lo cierto es que existi6 un templo primitivo,
que tenía bautisterio, sacristía, puertas de madera, techo de teja y una torre comenzada; esta pequeña iglesia sufrió constantes reparaciones. En el número 3 de Humanitas publiqué por primera vez la única descripción que se conoce de este templo,
según los autos de visita de 1673 y 1681.
Por lo tanto, no son exactas las afirmaciones del doctor Gonzálcz de que durante el
gobie~o de don Martín de Zavala (1626-1664) "se comcnz6 a hacer la Parroquia que
~oy suve de Catedral ..." Y agrega: "Con tanta lentitud se siguió después, que medio
siglo más tarde aún no estaba en estado de servir..." Así, también es errónea la deducción que hace el núsmo autor: "Tardó en concluirse esta Iglesia, a lo menos, ciento

433
H28

�LIBRO

4

DE BAUTISMOS: JULIO DE

1711 -

SEPTIEMBRE DE

1723

En el primer folio de este libro existía un encabezamiento manuscrito, del
que sólo ha quedado lo siguiente: " .•. año de mili se ... y once".
Desde el folio l hasta el 12 hay en total 102 partidas sin numerar, pero no
son de Monterrey; abarcan del 15 de julio de 1711 al 16 de diciembre de
1716. Estas partidas de bautismo no siguen un estricto orden cronológico y
van firmadas por el bachiller Miguel Can tú del Río y de la Cerda.0 Inexplicablemente, las partidas no aclaran en dónde se hicieron los bautizos. Sin
embargo, en otro auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, que
aparece enseguida, se dice que estos bautismos de criollos, tlaxcaltecas y castas son de los valles de Salinas (Salinas Victoria) y del Carri7.a1 (Marín), en
donde era teniente de cura el bachiller Cantú, "con residencia en el valle de
las Salinas. . ," Debo aclarar que los dos primeros folios están muy deteriorados y algunas partidas no se pueden consultar.
Enseguida, en el folio 13, se encuentra un curioso aviso: "Desde hoy se
comienza en esta ciudad de Monterrey, donde es la cabecera y son las partidas de toda la jurisdicción, como se siguen en )a plana siguiente, asentando
los (bautismos) que se hallan en papelitos, que se han hecho mientras los
libros han estado visitándose".
Por un lamentable descuido tampoco se aclaró en las partidas de esta ciudad. desde abril de 1716 hasta fines de octubre de ese año, en dónde fueron
hechos los bautizos. De ahí en adelante, hasta el final de este libro, se dice
con alguna~ variantes: "en la parroquial desta ciudad", "en la parroquial de
Monterrey'', etc. Pero muchas veces olvidaron los curas anotar el dato.
Algunas partidas de bautismo no fueron firmadas por el cura; varias se encuentran tachadas y otras aparecen inscritas al margen con letra muy pequeña.
A principios de septiembre de 1716 hay un folio mal encuadernado. pero
se encuentra en su sitio.
El folio que contiene los bautizos de fines de noviembre y principios de diciembre de 1718, está desprendido del libro.
Están registradas casi 970 partidas sin numerar, que aparecen firmadas por
dncue-nta años". (.Apuntes para la historio eclerid.stica de las Provincias que formaron
el Obispado de Liruml''. Monterrey, 1887. Páginas 349, 350 y 352).
• El bachiller don Mi~el Cantú fue originario del Nuevo Rl"ino de Lr6n. Hijo
legítimo del Capitán Jet6nimo Cantú y doña Beatriz de Víllarreal. quienc contra•
jeron matrimonio el 8 de mayo de 1680 "en la capilla del real de las Salinas", hoy Salinas Victoria. Nieto en línea paterna de otro Capitán Jerónimo Cantú y de su esposa
doña Juliana de Treviño, antiguos conquistadoTes y pobladores del Nue,;-o Reino de
León.

434

los curas licenciado Jerónimo López Prieto y bachilleres Miguel Cantú, Juan
de Arellano y José Galván. Algunos bautizos fueron hechos en las capillas mencionadas de los valles del Carrizal, el Guajuco, la Pesquería, las Salinas, Santa Catarina y, por primera ,;•ez en estos libros parroquiales, en los valles de
Nuestra Señora de Guadalupe y de la Pesquería Chica. En este libro se encuentran los bautismos de los primeros nuevoleoneses que llevaron los apellidos Del Bosque, Gómez, Melo, Robles, Saldaña y Urdiales.
El libro cuarto de bautismos del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey termina en el folio 113 vuelta. Sólo se encuentran numerados cinco folios. De éstos: nada mis el número 33 está correctamente anotado en el folio
correspondiente.

PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES

En este libro existen los bautizos de una hlja y un hijo del preclaro nuevoleonés capitán Clemente de la Garza Falcón y de su esposa doña Manuela
Guerra, efectuados el 14 de agosto de 1717 y el 27 de julio de 1719. Don Clemente fue uno de los diecinueve hljos leg-ítimos del Sargento Mayor Francisco
de la Gana Falcón y doña Leonor de Rentería y llegó a ser Gobernador de la
Provincia de Coahuila de 1735 a 1739.
El 15 de enero de 1721 fue bautizada María Llzarda ( así dice) , hija legítima del cirujano francés don Pedro de Fee y de su esposa doña Gertrudis Rodríguez de Montemayor, de antigua familia del valle del Guajuco. 10
Varios bautizos fueron hechos. con licencia, en la parroquia de Monterrey
por el nuevoleonés P. Ignacio de Treviño, S. J., Rector del Colegio de la
Compañía de Jesús de esta ciudad. En otros bautizos aparece como padrino.
El P. Fray José Guerra, "misionero apostólico". también impartió con licencia el santo sacramento dc.I bautismo en la parroquia rcgiomontana. Este célebre misionero franciscano era sobrino del Capitán Ignacio Guerra, genearca
o fundador de su apellido en Nuevo León, quien fue originario de la ciudad
de México e hljo legítimo del Escribano Real Antonio Guerra Cafiamar y
doña Luisa Hemández de Riof río. Don Ignacio entró al Nuevo Reino de
León en el año 1659, contrajo matrimonio dos veces, procreó diecisiete hijos y
murió en Monterrey el 7 de diciembre de 1701.
El 25 de diciembre de 1718 aparece registrado un bautizo hecho, con licencia, por el P. licenciado Lucas de las Casas. Este ilustre nuevoleonés fue abo10

Noticias inéditas acerca de éste y otros facultativos, en mi trabajo Médicos y
Hospitales tn el Nutvo Reino de León. Humanitas, núm"ro 2

435

�El primer folio, que contenía la carátula manuscrita, ahora se encuentra
gado de la Real Audiencia de México, canónigo doctoral de la Catedral Metropolitana y consultor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la
Nueva España.U
A fines de febrero de 1718, mediados de junio y fines de julio de 1723 es
mencionada cuatro veces la hacienda de Santa Catarina. Ya no vuelve a aparecer con el antiguo nombre de Santa Catalina, que había tenido desde su origen a fines del siglo XVI.

El apellido Arriola, desde esta época, empieza a ser escrito incorrectamente, como ahora se usa: Aneota. La primera vez que así aparece es en una fe
de bautismo fechada el 20 de agosto de 1717.

AUTOS DE VISITA

Como se ha visto, hay otro auto de visita del doctor don José Codallos y
Rabal, fechado en esta ciudad el 17 de marzo de 1716, en los folios 12 vuelta y 13.
El 7 de enero de 1719 se asentó el auto de visita del doctor don Diego de
Estrada Carvajal y Galindo, primer Marqués de Uluapa, Visitador General
del Obispado, quien reconoció las partidas de este libro cuarto de bautismos
y "las halló en conveniente forma, la cual mandó Su Señoría se observe en
lo de adelante, poniendo en ellas el día en que las criaturas nacieren". Aparece enseguida una breve referencia a la parroquia, hoy Catedral: "por estarse haciendo la iglesia no visitó la pila, por estar el bautisterio embarazado
y mandó que cuanto antes se ponga con toda decencia". Al pie de este documento se encuentra la vigorosa firma del ilustre Visitador: El Marq.s de
Uluapa.

LIBRO

5

DE BAUTISMOS: SEPTIEMBRE DE

1723 -

MARZO DE

1731

Este libro empieza en el folio 2 y concluye en el 90. Los folios están numerados y en orden, pero los cinco primeros se encuentran parcialmente destruídos; no es posible consultar algunas partidas. Los últimos folios, desde el
81 hasta el 90, tienen corregida la numeración.
11 ..A.utores nuevoleoneses. Dr. D. Lucas de las Casas de la Mota y Flores, por el historiador don Israel Cavazos Garza en lnter Folia, órgano mensual de la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes", mano de 1960, número 69.

436

casi totalmente destruido.
Este libro consta de cerca de 640 partidas de bautismo sin numerar, que
firmaron los curas bachilleres Juan de Arellano, José Galván, José de la
Garza, Matías de Aguirre y Bartolomé Molano. 12
Los bautizos fueron hechos, en general, en la parroquia de Monterrey, hoy
Catedral. Otros se hicieron en Jas capillas de las haciendas mencionadas en
los libros anteriores y uno fue "en la capilla de arriba del valle de las Salinas . .." (Folio 35 vuelta). También aparecen registrados dos bautizos que se
efectuaron en la hacienda de San Pedro (Garza García) a principios de septiembre de 1727.
El nuevoleonés P. Ignacio de Treviño, S. J., Rector del Colegio de la
Compañía de Jesús de esta ciudad, de quien ya hemos tratado, impartió el
santo sacramento del bautismo, con licencia, en distintas ocasiones. (Folios 4,
4 vuelta, 11, 11 vuelta, 12 vuelta y 26).
Aparecen registrados en este libro los primeros nuevoleoneses que llevaron las apellidos Padilla (folios 10 vuelta y 20 vuelta) y Vela (folio 18). El
apellido compuesto Rodríguez de Quiroga, que es más antiguo, se transforma en Quiroga.

ALGUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES

En estos registros parroquiales aparecen varios bautizos de hijos de indios
otQmites ( otomíes).
Otro hijo legítimo del capitán Clemente de la Garza, futw·o Gobernador
de la Provincia de Coahuila, y doña · Manuela Guerra se encuentra anotado
en el folio 4 ( noviembre 23 de 1723) .
La palabra rancho se menciona por primera vez en una fe de bautismo
fechada el 17 de noviembre de 1724 (Folio 16). 13
EJ bautizo de otro vástago del cirujano don Pedro de Fee y doña Gertrudis Rodtíguez de Montemayor se encuentra registrado en el folio 47 vuelta
(27 de noviembre de 1727).
Por último1 en el folio 6 aparece registrada la fe de bautismo de una niña,
12
En los folios 57, 57 vuelta y 73 vuelta aparecen tres partidas de bautismo que
firmó, además del cura Aguiue, el bachiller don Juan Báez de Treviño, que fue quien
impartió el santo sacramento.
u Esta palabra rancho aparece, además, en los folios siguientes: 27 vuelta, 31
vuelta, 61 vuelta, 62, 65 1 68, 69, 69 vuelta, 76, 77, 78, 78 vuelta, 79, 82 , 83 vuelta
Y 86 (dos veces).

437

�hija de una india borrada de nombre Jacinta, a quien se bautizó con los
nombres de Ana María en la parroquia regiomontana (hoy Catedral) el 2
de febrero de 1724, "en atención a que no carezca dicha criatura del beneficio espiritual del bautismo... ", ya que habiendo solicitado al P. Fray Cristóbal Jarana, "doctrinero de los indios neófitos de esta jurisdicción", para
que le impartiera el santo sacramento, se supo que había salido de ella "dejando su iglesia desierta de ministro... " Esta fe de bautismo se asentó mediante una diligencia ante el Capitán Juan Bautista de Zaldúa Maguregui,
Notario Público. En los folios 7 y vuelta se encuentra una "providencia" del
bachiller don Juan de Arellano, referente al mismo asunto.

EmCTos

Y AUTOS DE VrsrrA

El incidente anterior dio motivo para dejar asentado en este libro de bautismos (folios 7 vuelta a 10) un "testimonio auténtico" del auto proveido casi ochenta años antes, el 20 de agosto de 1648, por el doctor don Juan Ruiz
Colmenero, Obispo de Guadalajara. en la hacienda de San Francisco (hoy
A podaca, u evo León) . Este valiosísimo documento inédito y la "providencia'' del bachiller Arellano van como apéndice al final.

por número sino por letra. Y que las partidas las firme el cura aunque haga
los bautismos su teniente y los que no hiciere éste sino otro con licencia de
dicho cura los firme éste y el que hiciere dicho bautismo y no el teniente sino
en caso de legítimo impedimento. Así lo proveyó, mandó y finn6. '' Enseguida aparece un minucioso "Inventario de alhajas y ornamentos" de la sacristía
de la parroquia de Monterrey, hoy Catedral (Folios 52, 52 vuelta y 53).
Se encuentra inmediatamente un c.xtenso "Auto de Visita de la Iglesia Parroquial" (Folios 53 a 56), donde se asienta que el Obispo Gómez de Cervantes "halló estar todo en conveniente forma. .. " Se cita por primera vez
el campo santo, que ya no existe: "en el cementerio, en el lugar que pareciere
conveniente al dicho cura, haga un osario en donde se recojan los huesos que
se sacaren de las sepulturas y se trasladen a él. Y en un día de los de la Octava de los Difuntos se entierren en sepultura" (Folio 54 vuelta). Se menciona~ solamente de paso, sin dar mayores detalles, "la parroquia de indios
de esta ciudad", o sea el convento franciscano de Monterrey, y "la iglesia de
Nuestra Señora del Nogal", o del Roble (Folio 55 vuelta).

APENDICE I
Partida de Bautismo de Do1t José Joaquín de Mier

En el folio 14 aparece un "despacho" del Deán y Cabildo Sede Vacante
de la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara. fechado en esta ciudad el 21
de marzo de 17N.
Carta Pastoral del Ilustrísimo Sr. Dr. don Nicolás Carlos Gómcz de Cervantrs. Obispo de Guadalajara fechada ahí mismo el 13 de octubre de 1727.
(Folios 49 vuelta a 50 vuelta).
Auto de visita del mismo ilustre Obispo Gómez de Cervantes, fechado
en Monterrey el 16 de febrero de 1728, en los folio 51 vuelta y 52. Ordenó
que ''en las (partidas de bautismo) de adelante se ex-prese el origen y calidad de los bautizados y el día que nacieron, el domicilio y vecindad de sus
padre . Y que en todas las dichas partidas se exprese haberse advertido a 1os
padrinos 1 parentesco y obligación de enseñar Ja doctrina cristiana a los
ahijados. Y que Juego que se acabe cada bautismo
asiente Ja partida, con
que se evitará el inconveniente de que se a ienten después partidas entre (espacios) blancos que quedan entre partida y partida y en los márgenes y el
gravísimo de que se olviden algunas y de omitir y dejar en blanco el nombre
de los bautizados... Y mandó, asimismo, Su Señoría Tiustrisima no se dejen
blancos en los libros sino que se asienten las partidas consecutivamente. Y que
las fechas de los días y años en que se hicieren los bautismos no se pongan

oriega

t

Al margen: José Joaquín, español legítimo.

En la capilla de Señor San Francisco Javier, en ocho de diciembre de
setecientos y quince años, el Reverendo Padre Francisco Ortiz, Rector de la
Sagrada Compañía de Jesús, con mi licencia bauti26 solemnemente (y) puso
los santos (óleos) y crisma a José Joaquín, de diez y ocho días nacido, hijo
legítimo de don Francisco de Micr Toriega, Escribano Real, y de Margarita
BoteUo, españoles y vecinos de esta ciudad. Fueron sus padrinos don Francisco García Soberón y doña Lui~ Flores, a quienes se advirti6 el parente co
y obligación de la doctrina cristiana. Y para que conste lo firmé. Hecho ut
supra
DoN ANTO

t

no RA

IÓN

Libro 3 d Bautismos, años 1703 - 1716, folio 137.

438

439

�Auto de Visita del Ilmo. Sr. Dr. D. Juan Ruiz Colmenero,
Obispo de Guadalajara

APENDICE II
Auto del Bachiller Don Juan de Arellano. Monterrey, febrero 9 de 1724
En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, en nueve días del mes de
febrero de mil setecientos y veinte y cuatro años.
El señor Bachiller don Juan de Arellano, Comisario del Santo Oficio de
Ja Inquisición y de la Santa Cruzada, Cura en encomienda de dicha ciudad,
Vicario Juez Eclesiástico de las villas de Cadereyta y Cerralvo en el Nuevo
Reino de León.
Sin embargo de la providencia dada el día dos del corriente .P?r la ausencia del Reverendo Padre Fray Cristóbal Jarana del _Real, _mm1stro ~octrinero, quien salió con pretexto de empadronar los indios dejando. desLerta
Ja cabecera sin encargarla a Su Merced (el Bachiller Arellano) ro a otro
sacerdote alguno, por cuyo motivo dio Su Merced p~vi~encia de q_ue se
bautizase una párvula india de nación borrada en la (1gles1a) parroqwal de
esta ciudad, para que no careciese del beneficio del bautismo ni cesase la
propagación espiritual, dijo que por cuanto_ ~ch~ ~everendo Padre_ ha vuelto de su viaje y pretende advocarse más 1unsd1cc16n de la que tiene: pretendiendo la administración de los indios naboríos estantes en las haciendas
de los españoles, malentendido de las determinaciones de los Ilustrísimos Señores Obispos y especialmente del auto proveído a los veint; de agosto del
año pasado de mil seiscientos y cuarenta y ocho ~or el senor Doctor don
Juan Ruiz Colmenero, Obispo que fue de GuadalaJara, que por no ( estar)
derogado por ninguno de los Ilustrísimos Señores Obispos sucesores de Su
Ilustrísima antes sí vigorizado por muy expresamente y por todos mandado
observar ~ la cláusula general que se acostumbra, tiene fuerza de estatuto.
y por estar distintamente e."&lt;presa y con gran claridad puesta la distinción
de feligreses de este territorio, mandaba y Su Merced ~and6 que ~l presente
Notario ponga a continuación de este auto en este libro de bautismos, testimonio auténtico de dicho auto y, puesto que sea en toda forma, saque otro
desde el principio de esta providencia para dar cuenta a Su Señoría Ilustrísima el Muy Ilustre Señor Venerable Deán y Cabildo Sede Va~te para
que en su vista mande lo conveniente. Así lo proveyó, mandó y f mnó, por
ante mí el presente Notario de que doy fe.
DON JUAN DE AR:ELLANO

Hacienda de San Francisco (ho,y Apodaca, Nueuo Le6n),
agosto 20 de 1648
En veinte días del mes de agosto de mil seiscientos y cuarenta y ocho años.
Su Señoría el señor don Juan Ruiz Colmenero, Obispo de Guadalajara, Reinos de la Nueva Galicia y (Nuevo) León, del Consejo de Su Majestad, prosiguiendo su Visita General de dicho Obispado, llegó a esta hacienda de San
Francisco, que es del Capitán Blas de la Garza y dista tres leguas de la ciudad
de Monterrey, y visitó la capilla de su advocación, sita en la dicha hacienda,
la cual halló estar con la debida decencia para la celebridad de la misa, administración de los otros santos sacramentos y entierros de los indios naboríos de ella. Y vista la licencia del Ilustrísimo señor don Leonel de Cexvantes
'
su antecesor, 1 con las otras confirmatorias del Padre Maestro Fray Miguel de
Alvarado, Juan Magano y don Pedro de la Cerda, Visitadores, y la Composición de Cruzada que le fue exhibida con todos los papeles de lo demás referido, dijo que confirmaba y confirmó en todo la dicha licencia como en
ella se contiene por el tiempo de su voluntad y sin perjuicio del derecho parroquial del cura beneficiado de la cabecera. Y que para evitar los pleitos que
se suelen ocasionar de la confusión, se notifique al cura beneficiado e interino que al presente es, cumpla con las Constituciones Sinodales nuevamente
publicadas, en lo que toca a la debida administración de todos los estantes
y habitantes en la dicha hacienda de cualquier estado y calidad que sean y,
particularmente, en cuanto a hacer cada mes su visita, decir misa por lo
menos una vez en la dicha capilla, reconocer la doctrina y acudir por su
misma persona siempre que sea necesario a los demás efectos de su ministerio. Y que si, por hallarse impedido o por otra legítima excusa, hiciere
algunos con la intervención de otro ministro secular o regular, cuide mucho
de escribir en su propio libro los autos que hicieren, para que siempre conste
haberse hecho por conrisión o permiso del dicho cura beneficiado, porque
parece haber habido descuido en esto y en cuanto a la celebridad de las fiestas, después de los dichos decretos de visita y publicación primera de dichas
Constituciones.
Item, que asimismo se notifique al dicho Capitán Blas de la Garza, en
cuanto es parte como dueño de la dicha hacienda y patrono de la dicha

Ante mí
JUAN BAUTISTA DE Z.uoÚA MAoUREGUl

Notario Público.

1

El Obispo don Leonel de Cervantes vino al Nuevo Reino de León en su visita

pastoral, en eJ año 1635.

441

440

�capilla, cumpla y haga cumplir en todo lo determinado en el dicho auto de
visita del dicho señor Doctor don Leonel de Cervantes y en el de los otros
Visitadores y último de Su Señoría, no dando lugar a que ninguna otra persona secular ni regular, con ningún pretexto ni color que tenga, administre
en la dicha capilla y hacienda a ninguna persona en perjuicio del derecho
cierto del dicho cura beneficiado, antes siempre le reconozca por tal para
la debida administración. Y si por alguna causa de las referidas o las que
pueden suceder se valieren para algunos actos de administración, celebridad
de misas y los demás, sea y se entienda con la dependencia y beneplácito del
dicho cura beneficiado y acudiéndole como a tal con las debidas obvenciones,
según derecho, cédulas de Su Majestad y arancel común público, con apercibimiento que lo contrario haciendo se procederá a la exclusión de las penas
impuestas en dichas Constituciones y a las demás que tengan lugar en todo
rigor de derecho.
Item, por cuanto al padre cura regular del convento de San Francisco
de la dicha ciudad de Monterrey y al de la villa de Cerralvo y al de la villa
de Cadereyta, por otro nombre la Villa Nueva, les toca la administración
de los naturales, vecinos de la dicha ciudad y villas, y de las rancherlas de
indios que no están agregadas ni asistentes como irvientes o laborantes en
las casas, haciendas, estancias de labores o ranchos t de españoles, negros,
mulatos o mestizos, cuya administraci6n toca al dicho cura beneficiado, según y como la tuvo siempre el propietario en la primera cabecera de este
Reino, en cuanto a lo eclesiástico, en la villa del Saltillo, y la disposición
de los Breves Apostólicos y Cédulas de Su Majestad y según que aparece en
lo expresado en el dicho auto de visita del Ilustrísimo señor don Leonel de
Cervantes y confirmaci6n de los demás.
Su Señoría mandó que, sucediendo el caso de haber en el contorno de esta
dicha estancia de San Francisco alguna ranchería o rancherías o jacales de
indios que no sean pertenecientes, como laborantes ni en otra manera, a la
dicha estancia ni a otra, ni sirvientes de españoles, negros o mulatos o mestizos vecinos de la dicha ciudad o de algunas de las dichas villas y que para
su c6moda administraci6n y entierro de los que murieren se halle muy distante alguna de las iglesias de los dichos padres curas regulares y pr6xima la
de esta dicha estancia u otra que tenga licencia para enterrar indios, cualquiera de los dichos curas regulares a cuyo partido toque el rancho o jacal
en que se hallaren los que como dicho es fueren sus feligreses, les pueda administrar y administre los santos sacramentos y enterrar a los que murieren
' En este documento de mediados del 1iglo XVII ya apartce mencionada una vez
la palabra "rancho", en singular, y tres veces en plural.

442

en l a ~ de esta dicha estancia o en otra más vecina, como queda declarado, 11D ~ue sea ~ perjudicar en manera alguna al derecho de dicho
cura beneficiado, a qwen propiamente toca el administrar en las pillas d
,
ca
e
dichas
. . estancias a sus p~pios feligreses españoles, mulatos, negros, mestizos
e mdios naborios pertenecientes en cualquier manera a la asistencia
· ·
d las baci das
.
y SCJ'VlClO
e
en , estancias Y ranchos y labores propios de españoles negros
mulatos o mestizos como dicho es.
'
'
Así lo decreto y mando y que, todo lo dicho tocante a la dich admin'
'6
la ..1:~- •
a
istraCJ n Y ~
ummc16n de los feligreses que tocan al dicho cura beneficiado
Y a los dichos curas regulares, sea y se entienda por la misma raz6n y fundamento y los demás que están expresados en los tocantes a las ._,. ·
d
las · 1 •
•
... .....ciones e
tg ~ . ~arroqmales d~ _este dicho Reino, que reconocieron por cabecera
en el eJ~1c10 de _la admin~6n de t~os los dichos feligreses a la iglesia
parroquial de la villa del Saltillo, en la dicha ciudad de Monterrey y villas de
~ v o y Cadereyta y haciendas de labores, estancias y ranchos de los espan~les, negros, ?1ulatos o mestizos del dicho Reino. Juan, Obispo de GuadalaJ~ Ante m1, don Francisco de la Rosa, secretario.
~ dicho dia, por la tarde, hizo Su Señoría el auto pontifical de las conftrmaaones Y. confinn6 ciento y cincuenta y cinco personas de la dicha estancia
y otras veanas a ella

En veinte Y. uno de dicho mes dijo Su Señoría misa en la dicha capilla y
acabada, volVJ6 a hacer confinnaciones y confinn6 en ella cincuenta
·'
hab. d dad
y se1S
personas,
ien o
o orden para que el Padre Fray José Sánchez conven~al de San Fz:ancisco de la ciudad de Monterrey, que se hall6 p~te,
bau~ a las mas de ellas que eran indios, hijos de padres gentiles, en el
intenn. que el cura beneficiado le asistía a Su Señoría en otros ministerios.
~ dich~ dia, por la tarde, confirmó Su Señoría nueve personas en esta
~cha hacien~a, ~e que doy fe. Don Francisco de la Rosa, secretario. En el
, mes Y ano dichos leí y notifiqué el auto de estas fojas al bachiller José
cura beneficiado interino de este dicho Reino, y al Capitán Bias
, a Garza, en sus personas a cada uno por lo que les toca. Y habiéndolo
oido Y entendido dijeron que lo guardarán y cumplirán como en .1¡
ti
T •
e se coneDf:. es~os d?n _Marcos Ruiz Colmenero, don Jacinto Beltrán y Vega y
don ~rancisco Rmcon, estantes en esta dicha hacienda, de que doy fe. Don
FrancJSCO de la Rosa secretario.
. Concuerda
d
con su on'ginal, que se halla en la licencia de capilla de la hacienrcfi
a de San F ~c1SCo,
·
Y corre d esde la tercera hasta ]a cuarta foja a que

:: tceves,

me . ero, de donde yo el presente Notario lo saqué. Va cierto y verdadero
~ o = Y concertado Y a lo \'er sacar, corregir y concertar fueron testigo;
ler don José Galván, teniente de cura de esta (iglesia) parroquial,

443

�José Rodríguez y José Blas de la Garza, presentes y vecinos de esta ciudad, en
donde es hecho en once días del mes de febrero de mil setecientos y veinte y
cuatro años, de que doy fe.
En testimonio de verdad
JuAN BAUTISTA oe ZAr.oÚA MAoUREGUl

Notario Público.

Tic. C01. Tranquilino Cortés.

444

�DIARIO DE OPERACIONES DEL SITIO DE PUEBLA
TENIENTE CoRONEL TRANQtm.lNO CoaTis

( 1827-1869)

A LA BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL Smo DE PUEBLA ( 16 de marw-17 de mayo de
1863), episodio de los más brillantes de la Intervenci6n Francesa, pueden
sumarse los innumerables documentos existentes en los archivos oficiales, así
como los epistolarios de algunos de los jefes y oficiales participantes en éste,
Entre los nuevoleonescs que concurrieron al sitio, figura el teniente coronel
Tranquilino Cortés Quiroga, soldado que, aunque de no muy vasta cultura,
tuvo el acierto de tomar nota diaria de las acciones de annas tenidas en
este lapso,
El interesante manuscrito, integrado por 6 folios tamaño oficio, escritos
en apretada caligrafía, tuvimos la suerte de localizarlo entre algunos papeles
familiares, pertenecientes a don Tranquilino Cortés, nieto y hom6nimo del
soldado republicano, residente en la ciudad de Galeana, Nuevo León.
En esta misma población del sur de nuestro estado nació Tranquilino Cortés, el 8 de julio de 1827. Fueron sus padres: Gregorio G. Cortés y Juliana
Quiroga. Durante la Guerra de Reforma, militó bajo las 6rdenes de Mariano
Escobedo y José Silvestre Aramberri, hasta alcanzar el grado de mayor, que
el presidente J uárez le ratificara en septiembre de 1861.
Durante la intervención francesa militó en el Ejército de Oriente, y con
fecha 3 de diciembre del mismo año de 61, pasó a formar parte del estado
mayor del General Ignacio Zaragoza. Como ayudante de éste, asistió al combate de las Cumbres de Acultzingo y a la gloriosa batalla del 5 de mayo de
1862, en Puebla.
A la muerte del General Zaragoza, pasó a servir a las órdenes del General
Domingo Gayoso, con quien concurrió al sitio de Puebla, en 1863, y particip6 en la defensa de los fuertes de Guadalupe y Loreto.
Rendida la plaza y hecha prisionera toda la oficialidad mexicana, el ma-

445

�yor Tranquilino Cortés fue deportado a Francia y confinado en la ciudad de
Tours, durante más de dos años. Al obtener su libertad, después de innumerables penalidades, logró regresar a su patria, por la via España-Nueva York;
presentándose inmediatamente al Gral. Escobedo, quien le confirió el ascenso
a teniente coronel.
Con este grado participó en las operaciones del Ejército del Norte, hasta
la caída del Imperio. Con la restauración de la República, le fue concedida
su baja y pudo volver a su pueblo natal, del cual fue electo alcalde constitucional en 1868. Allí murió el 2 de marzo de 1869.
El Diario de Operaciones escrito por Cortés, contiene observaciones y datos
de gran importancia; extendiendo sus notas hasta algunos de los días vividos
en el exilio. Por ello y por conmemorarse en 1963 el centenario del Sitio de
Puebla, Humanitas acoge en sus páginas el precioso manuscrito.
IsRAEL

CAvAzos

caballerías del Gral. Aureliano, que, en tiradores, cargaron hasta meterlos al
Rancho Colorado y a San Pablo, frente a Santa Anita. A las cuatro de la
tarde llegó el grueso del enemigo a esos puntos, y avanzó para el cerro de
San Juan, hasta tomarlo. Posesionados ya ellos de él, se pusieron [a] hacer
trincheras en el acto, y pusieron la bandera. Tuvieron algunos muertos y heridos. Cerró la noche sin más novedad que de ellos se pasaron 5.
Día 19. Pasaron muchos trenes de artillería y víveres, por el camino de S.
Aparicio, S. Pablo y Rancho Colorado, donde tienen un campamento como
de 41000. Protegiendo la pasada para el cerro de San Juan, hubo lijeros tiroteos y algunos cañonazos. Ya tiraron con sus piezas algunas bombas al Carmen, que solo alcanzaron 2. Cerró la noche y ya ellos quedaron fuertes en
San Juan, con bastante artillería. Por el lado del Sur movieron un tren como
de 60 carros con fuerza, y se replegaron a la garita de Amozoc. Sin novedad.
Se pasaron 3.

GARZA

DIARIO DE OPERACIONES
Puebla de Zaragoza, mar,:o 16 de 1863.

Día 16. Llegó el ejército francés a las goteras de Puebla. A las nueve de la
mañana se acampó en medio del cerro de Amaluca y la hacienda de los
Álamos, sobre el camino; y luego tomaron las alturas y comenzaron [a] hacer
trincheras. A las 12 avanzó un grueso de fuerza por San Aparicio, como de
ocho mil hombres y alguna artillería. A las cinco de la tarde se arrimaron
cuatro columnas hasta cerca del cerro de Guadalupe, que permanecieron hasta en la noche. No hubo novedad.

Día 20. Siguen pasando por ambas dos partes sus trenes, y siguen las caballerías nuestras tiroteándolos por todas partes, y sigue la deserción de ellos
metiéndose a la plaza. No hubo novedad, mas se pasaron 60 de los argelinos
de caballería a Comonfort y 13 suavos.
Día 21. A las 9 y media hubo un tiroteo y cañonazos por el camino de
Teotimihuacán, frente al Fuerte, con los que protejían el paso de sus cerros.
A ~as tres de la tarde siguió el tiroteo y cañonazos a una fuerza que intentaba
atrincherarse en el llano. Y por el fuerte de Santa Anita se les hicieron varios
muertos, con nuestra artillería, a una fuerza que vino [a] hacer reconocimientos. Para volver corría para atrás a su primer campamento. Por la
noche salieron nuestras caballerías fuera del sitio.

y alguna artillería, quedando en el alto multitud de carros, piezas y bastante
fuerza que [es] infantería y caballería. No hubo novedad.

Día 22. [Ha] habido tiros de cañón en Ingenieros, en el Carmen, al cerro
de San Juan donde nuestros artilleros metieron algunas granadas causándoles
muertos. Lo mismo por e.l Parral y San Javier ha durado el tiroteo todo el
día. A las 6 de la tarde subió una fuerza como de 500 franceses a las lomas
de Tepozúchil. Hoy se pas6 un clarín de los franceses. En la noche Ilovió y
todo quedó en silencio. Sin novedad.

Día 18. Avanzó una fuerte columna, atravesando el llano de Puebla, frente
al fuerte de Zaragoza y el de Ingenieros, por el camino de Teotimihuacán.
A las 10 del día se dieron una tiroteada con nuestras caballerías, en el llano.
Hubo algunos heridos y muertos de unos y otros; y se acamparon los enemigos en el llano, donde está una lagunita. A las dos de la tarde las fuerzas
que avanzaron por el Norte intentaron tomar el cerro de San Juan, que está
por el camino de Méjico, y f ueroo rechazados por algunos cañonazos y las

Dla 2~. Toda la línea enemiga ha estado quieta hasta ahora, que son las
12 del d1a, que han estado cañoneándose por el Carmen y el Parral. Se obse~an movimientos de tropas de San Juan para Amaluca, con carros; y lo
mismo por el poniente. El cañon~o duró toda la tarde de San Javier para
San Juan, Y siguió toda la noche para San Matías, donde estaba posesionado
parte del _enemigo. Hoy mismo entró el Gral. Carvajal y Cuéllar a Cholula,
dond e fusilaron porción de traidores.

Día 17. Avanzaron una fuerza a la hacienda de Álamos, parte de carros

446

447

�Dla 24. Ha seguido el cañoneo en los mismos puntos, basta las 6 de la
tarde, que hubo noticias que el Gral. Comonfort había derrotado 5,000
franceses.

las 5 rompió el fuego de fusilería, que duró hasta las 8 y 25 minutos de la
noche muy nutridísimo. Este ataque lo dieron con cosa de 16 mil hombres,
sobre los fuertes San Javier, el Parral y San Pablito. Ha seguido el bombardeo

Día 25. A las tres de la mañana se rompió el fuego de cañón y fusilería
por San Javier y el Parral, que duró hasta las 4 de la mañana, que por el
Norte, al frente de Loreto, se arrimó una columna enemiga que fue tiroteada por el 3er. Cuerpo de Toluca. A las 5 de la tarde hubo otro cañoneo
en los mismos puntos, y cayeron dos granadas en la plaza de armas sin causar
ningún mal. En la noche, por caminos cubiertos, se arrimó el enemigo a los
fuertes de San Javier, el Parral y el Carmen con piezas. Hoy se cogió un
sargento de los traidores por los exploradores¡ ha declarado varias cosas.

tocia la noche, habiendo logrado el enemigo, por medio de caminos cubiertos,
asaltar el fuerte de San Javier, por medio de un puente que pusieron. Fueron
rechazados muchas veces con bastante pérdida. Quedó allí el enemigo, sin
cogemos ni una pieza ni parque. El ataque fue brnsco.

Día 26. A las 4 de la mañana se rompió el fuego de artillería del enemigo,
por los mismos fuertes, y fue contestado por nosotros. Este duró una hora,
nutrido; y sigue pausado. Como a las cuatro de la tarde rompió el enemigo
el fuego de artillería de San Matías y del camino de Méjico y por la Garita
de Cholula, con cosa de 18 piezas sobre los fuertes de San Javier, el Parral
y el Carmen. tste duró hasta las 6 y media de la tarde, muy nutrido, habiendo echado la mayor parte de ·sus bombas a la ciudad. Y siguió el tiroteo
de cañón, y a las siete de la noche se rompió el fuego de fusilería y piezas
ligeras, una columna enemiga, que intentó asaltar esta misma línea, y fue
rechazada por nuestra reserva, haciéndoles muchos muertos y heridos en
media hora; a más se les hicieron bastantes prisioneros.

Día 27. Amaneció {el) enemigo en el Molino de Morales, siendo éstos de
los que estaban en AmaJucan y los Álamos.. En el día ha habido sus cañonazos por todas partes. A las cinco de la tarde hizo el enemigo un fuego
de cañón, muy vi\'o, sobre San Javier y el Parral y Santa Anita; y siguen
trabajando sus caminos cubiertos, con direcci6n a Santiago. A las once de
la noche se echaron sobre los mencionados fuertes cosa de 5,000 hombres,
los cuales fueron rechazados haciéndoles muchos muertos y heridos y quedó
frustrado su asalto. Esto duró hora y cuarto.
Dla 28. Apareció un campamento enemigo por Reventería, y fue tiroteado
por los Exploradores de Zaragoza a las 10 del día, que con unos tiros de
cañón que de Guadalupe Ies dispararon, corrieron los traidores y invasores,
caballerías y infantería. El tiroteo de cañón duró todo el día en San Javier
y el Carmen. A las 9 y media de la noche intentaron asaltar y fueron rechazados de la trinchera a puros tiros de fusil, que hizo nuestra fuerza muy vivo
fuego.

Día 29. Sigue el bombardeo. A las cuatro de la tarde fue más nutrido. A
448

Dfa 30. Siguió el bombardeo en la ciudad. A las 5 de la tarde salió una
columna del campamento de Agua Azul, y, unida con los de San Juan,
intentaron otra carga. y fueron flanqueados por 2,000 infantes y 400 caballos de nosotros y se les estorbó. Solo sigue el cañoneo toda la noche.

Día 31. Siguen los fuegos por el mismo punto asaltado, siendo éstos cañón
y fusilería. Hoy salieron los ministros americano y el inglés a ver a Forey,

por las bombas que estaban causando muchos males en las casas, y volvieron
desairados del gabacho, diciéndole que todos eran bandidos, en el supuesto
de que todos le hacían la guerra; esto contestó el "civilizador".

Día Jo. de Abril. Sjgue el cañoneo y el enemigo que estaba en San Javier
ha comenzado a horadar para Guadalupe, y se dirigen a la Merced, Plaza de
Toros y el Hospicio. Hoy vino uno, con los americanos, de Forey.

Día 2. Jueves Santo. Ha seguido el fuego en las líneas, de fusil y artillería;
y se prepara un ataque por los invasores. A las 11 de la noche lo dieron,
logrando meterse hasta el hospicio, donde fueron rechazados por nuestras fuerzas, que mandaba el Gral. Porfirio Díaz; haciéndoles gran número de muertos y heridos. Se les quitó el punto y quedaron ellos en las líneas que antes
tenían.
Día 3. Viernes S. Siguió el cañoneo. A las 9 de la mañana se preparaba
una columna del cerro para atacar a las fuerzas del Gral. Comonfort; no

supimos el resultado. Como a las cinco de la tarde llegó un grupo de caballería a las lomas de Tepozúchil. Se les tiraron tres cañonazos del fuerte de
Zaragoza. En la noche siguió el tiroteo y bombardeo.

Dia 4. A las 5 de la mañana. Hizo un fuerte tiroteo el enemigo de fusil y
artillería, de San Javier, el Parral y Guadalupe, para nuestra linea, que estaba a cien metros de donde ellos están, y nada ha logrado el enemigo. No
avanzó. Sigue el fuego. A las siete y media de la mañana hubo un incendio
en el convento de San Agustín, por una granada de los que se titulan civilizadores (?) esto causó alguna alarma, porque por todas las ventanas del
convento salían llamas de fuego. Se apagó a las ocho y tres cuartos, hora en

449
H29

�que ya el enemigo había formado sus columnas para dar Ja carga y asaltar
nuestros parapetos, creyendo que nos asustaba el incendio. No efectuaron
su asalto, viendo nuestra serenidad y que no dejábamos de hacerles fuego.
Algunos franceses quedaron alü donde fue el incendio, unos a bala y otros
que los tapó una pared que se cayó. Siguen ellos echando bombas de incendio.
A las once pasó una fuerza como de dos mil franceses por el llano de Totimehuacán, como para el Tcpozúchil y cosa de 400 caballos y algunos carros.
A las tres de la tarde se cogieron a unos franceses que andaban robando
puercos gordos de la tocinería de la esquina de Miradores. Dejaron en nuestro
poder cosa de 60 carabinas con ma.rrasos y algunas cosas más. A las seis de
la tarde cesó el fuego.

Dia 5. Siguen las horadaciones y el fuego graneado con el enemigo que
está en el Hospicio; y éste ha sido sitiado allí mismo por nuestra fuerza.
Dicen que ha fusilado a Márquez en Cholula, Comonfort. A las dos de
la tarde bajó una fuerza de infantería y caballería del Tepozúchil y la corrimos a cañonazos. En la noche no hubo nada, por haber llovido.

Dla 6, a las cinco de la mañana. Se avistó una fuerza de caballería enemiga

ciudad, y principalmente para San Agustín; cesó éste a las seis y media de
la tarde. En la noche siguió el tiroteo de fusil y algunos cañonazos en la linea,
y no logró avanzar el enemigo. Hoy les quitamos trescientas mulas.

Día JO. Comenzó el bombardeo a las siete de la mañana; duró hasta las
nueve. En la noche hubo un tiroteo con unas fue~s que se dirigen al Cannen
poniendo sus paralelos.
Dia 11. Están quietos. A las cinco de la tarde hubo un tiroteo en el Carmen. En la noche siguieron los tiros de cañón, como siempre.
Día 12. A las seis de la mañana hubo un fuerte tiroteo de cañón y fusilería
por el Carmen; éste duró dos horas. En la noche, toda la noche, hubo tiros
de cañón y se logró desmontarle al enemigo tres piezas por Santiago, y ellos
nos desmontaron una. Dícese que el Gral. Comonfort les ha hecho algunos
muertos ayer.
Día 13. Están silencios. A las doce han comenzado a echar algunas bombas y .siguieron la noche. Hoy a las ocho de la noche salió O'Horan con las
caballerías fuera del sitio.

por el llano de Reventería, la que fue tiroteada por los Exploradores de la
Frontera, hasta las ocho de la mañana; y en la plaza seguían el bombardeo y
fusilería. A las cinco de la tarde cayó un aguacero con granizo, que cargó
más en sus campamentos el granizazo. Como a las siete o las ocho de la noche, emprendieron su asalto sobre la plaza, y después de tres empujes que
hicieron, de los cuales fueron rechazados por nuestros valientes soldados, fue
hecha prisionera la Primera Ciompañía de Suaves que tenía cuarenta hombres, y su capitán; con lo que hubo para que los invasores se retiraran sin
avanzar ni un palmo de tierra sobre la plaza.

Día 14. Siguen los tiroteos. Hoy se supo que Milán les tomó a Orizaba
y les ha quitado todos los víveres que allí tenían. A las dos de la tarde están
pasando cuadrillas de carros, del rumbo de Amozoc, por el Tepozúchil atravesando el llano de T otimehuacán. Hoy han reforLado los campamentos
de los Atamos y lomas de Tepozúchil. En la noche han estado quietos y sin
avanzar. Se dice que piensan irse ya.

Dia 7. Están tranquilos y parece que se preparan para otro empuje. Pas6
la noche y nada hicieron; hubo algunos tiros de cañón y fusil dutante la noche.

artillería y fusilería, del punto de San Baltasar para el Carmen e Ingenieros.
Se situó nuestra fuerza en el Molino, y con el fuego graneado de artillería
que se les hizo fue bastante para que los gabachos corrieran, dejando el punto
de San Baltasar. Toda la noche hubo cañonazos. A las siete de la noche se
supo que Comonfort había derrotado a ocho mil gabachos por Cholula y
les quitó catorce piezas y doscientas reses.

Dfa B. Ha habido por Rcventería tiroteos con las caballerías enemigas por
las nuestras. A las once y media hubo algunos cañonazos de Loreto y Guadalupe a las caballe_rías enemigas y corrieron. A esta hora están pasando
carros por la haciertda de Los Álamos, con dirección a San Juan. Toda la
noche han estado echando bombas y granadas a la ciudad y al fuerte del
Carmen.
Dfa 9. Siguen los tiros de cañón. A las doce pasó una caballería y un ganado de mulas por el llano de Totimehuacán, con dirección a los Álamos.
A las cuatro de la tarde comenzó un fuerte bombardeo del enemigo para la

450

Día 15. A las cuatro de la mañana comenzaron a echar bombas y algunos·

tiros de fusil, hasta las seis de la mañana. A las doce comenzaron otra vez
de la misma manera, y a las cinco de la tarde se trabó un combate reñido de

Día 16. Ha seguido el bombardeo. A las doce y media del día hubo un
ataque muy reñido en los Fuertes de San Agustín, el Carmen, San Baltasar
y los Redientes del Carmen. tste duró basta las dos de la tarde y fueron

rechazados los gabachos. Ha sido el cañoneo de unos y otros muy nutrido,
así como la fusilería. A esta hora están llegándoles carros a los invasores
al Cerro de San Juan. Por la noche hubo otros tiros.

451

�Día 17. A las seis de la mañana hubo un cañoneo del fuerte del Carmen
para San Baltasar. A las ocho empezaron a llegar carros y caballería de Amozoc para la hacienda de Álamos. Serán víveres del enemigo. Siguió el cañoneo
hasta en la noche, toda la noche, en el que salieron mal los gabachos.
Dia 18 de Abril. Ha seguido el fuego de cañón y fusilería casi general. A las
dos de la tarde se entabló otro combate del Crumcn Totimehuacán y el Parral
para San Baltasar, que es donde el enemigo está y por los lados donde traen
sus paralelas; éste duró hasta las cinco de la tarde. En Ja noche siguió el enemigo arrojando bombas y granadas sobre la plaza y a los fuertes. Hoy ha
habido noticias de que el Gral. Comonfort ha derrotado a una división enemiga, en medio de Atlixco y Cholula, quitándoles todos los víveres y cuatrocientas reses.

Dia 19. A las 4 de la mañana rompió el enemigo sus fuegos por San Javier,
el Hospicio y San Baltasar y de sus paralelos que dirigen por el Carmen y
Totimehuacán, el que fue contestado por nuestros soldados, haciéndolos correr, como siempre lo hacen, a las siete de la mañana, y siguieron arrojando
proyectiles. A las 12, hubo otro tiroteo de fusiles. A esta hora se supo que el
4o. Eocuadr6n de Zacatecas, que iba a hacer su salida anoche de la plaza, el
enemigo lo había batido por las barrancas de San Pablito, que habían hecho
la maror parte prisioneros. A las 3 de la tarde se trabó un combate casi general, pero donde cargó más, fue por el mezón de La Abeja, que había logrado avanzar algo el enemigo; pero, gracias al General Negrete, que con
una fuerza de las de reserva acudió pronto y logró echarlo fuera, en la noche
siguió el tiroteo de fusil y algunos cañonazos, alguna fuerza perdimos y lo
mismo el enemigo tuvo muchos muertos y heridos.
Día 20. Ha segLtido el fuego por todas partes, de caiíón y fusil. A las 2 de
la tarde ha sido más nutrido por San Agustín, el mesón de la Reja y toda la
manzana. Hoy se ha notado que pasan carros como para Amozoc. En la
noche hubo pocos tiros. Se advertía que trabajaban en las paralelas, porque
no salen a pecho descubierto. Sólo pelean como las tuzas, debajo de tierra.
Día 21. Hoy se cree que harán algún empuje, porque han de estar hoy más
borrachos que otras veces, por ser dia del Santo de Napoleón. A las cinco
de la mañana había un incendio en la pla-La de toros y la manzana que ocupan los gabachos. Son las 9 y nada han hecho; están borrachos. El incendio
les causó algunos males pues han perdido más de 100 gabachos, que se quemaron y se logró desalojarlos de los puntos que ocupaban. A las 12 del día
arrojaron algunas bombas, y han seguido sus disparos de piezas y tiros de
fusil, por San Javier y San Baltasar. Por el rumbo de Reventería hubo un

452

tiroteo con las avanzadas de caballería. A las 6 de la tarde hubo otro tiroteo
de Totimehuacán para San Baltasar. En la. noche hubo pocos tiros; estos
fueron por San Javier.

Día 22. A las 2 de la mañana hubo un tiroteo de cañones de Zaragoza
para la paralela de San Baltasar; y lo mismo de Tcotimihuacán para el mismo
rumbo; duró una hora. A las 6 de la mañana salió un batallón de nosotros
del fuerte de Ingenieros, para la Hacienda de Santa Marta, donde había
cosa de 500 gabachos; y llegaron los soldados de nosotros hasta la Hacienda
y se trabó un combate que duró hasta las ocho y m~dia de la mañana, que un
grueso de caballería enemiga venía en auxilio de los suyos, y ésta fue deshecha a los cañonazos del Fuerte de Zaragoza y el de Ingenieros, que eran
hien dirigidas sus punterías. Se retiró el enemigo a la carrera. Siguieron los
disparos de cañón por los alrededores de la plaza, aunque pausados, que
duraron toda la noche. Se observó que trabajaron mucho en sus paralelas.
Día 23. A las 5 de la mañana comenzaron los fuegos de cañón de Zaragoza
para el rancho de casa del Arroyo, y de Totimehuacán para San BaJtasar. Y
de las paraJclas de ese mismo rumbo también había tiros de cañón y fusil,
por la calle de San Agustin y la de Tecali, para San Javier. A las 6 de la
mañana salió una compañía de infantes de nosotros, a tirotear al enemigo
que está en esa casa del Arroyo, como a mil metros de los Fuertes de Zaragoza y de Ingenieros. Como a la media hora se trabó el combate, que duró
hasta las nueve de la mañana en que se retiraron nuestros soldados a sus
posiciones. Los invasores están alu aCO!,;idos y no salen; están entre agujeros
y paredones. A las 2 de la tarde hubo otro tiroteo para evitarles el que
avanrcn sus paralelas. Este duró hasta las 7 de la noche. Dícese que llrgaron
2,500 argelinos hoy; pero también dicen que son unos negros muy cobardes,
nomás ladronrs.

Día 24. A las 4 de la maiíana comenzó el cañoneo de Zaragoza para el Arroyo de las Lomas de Tepozúchil y la Hacienda de Santa Marta. A las 8
de la mañana se presentó por la garita de Amozoc, una fuerza y se observó
como que medían con cordeles. Ésta fue desalojada a cañonazos del cerro de
Guadalupe, en menos de media hora. A las once el tiroteo era casi general
por todas partes. A las seis de la Larde fue más nutrido el fuego por todas
partes. El enemigo arrojó sobre la plaza y sobre los puertos bastantes bombas
de 14 pulgadas y multitud de granadas, principalmente para San Agustín,
por Santa Inés, y para el Carmen. A las 7 de la noche cayó un aguacero y
cesa.ron los fuegos. A las 10 de la noche se trabó un combate frente al fuerte
de Zaragoza, y tuvieron que batir con la artillería y los fuertes de Guadalupe,
453

�Independencia y Zaragoza, logrando apagar sus fuegos de rifle a las 3 de la
mañana. A las 11 de la noche intentaron el asalto por San Agustín y el Carmen. El fuego era muy nutrido, tanto de cañón como de fusilería. tste duró
hasta que amaneció y han defendido nuestras tropas los puntos heroicamente.
El enemigo tuvo mucha pérdida y nada logró, pues hasta una mina que ellos
pusieron en Santa Inés, obró sobre ellos. En esto se conoce que el Dios de las
Batallas nos proteje y a ellos los castiga.

Día 25. Sigue el ataque a la plaza bastante fuerte, desde las 5 de la mañana que comenzó por tercera vuelta, a las 6 de la mañana salió una columna
del cerro de San Juan para el puente de México; a esa misma hora se nos
presentó otra columna por el rumbo de Amozoc, entre la Garita y Amalucan;
ésta fue rechazada a cañonazos del cerro de Guadalupe, a las 8 de la ma,í\ana.
A esta hora, están pasando carros del enemigo por el llano de Totimehuacán,
y el fuego sigue bastante fuerte en el convento de Santa Inés. Por último, el
enemigo se apoderó del punto y nuestros soldados los rechazaron, echando
abajo las paredes; y sobre los escombros los siguieron, haciéndoles multitud de
muertos y heridos, y haciéndoles a más 120 prisioneros y 4 oficiales. Esto fue
a las 11 del día y siguió el combate con más fuena hasta las doce y media,
que se desengañaron que las tropas de México pelean y defienden con entusiasmo su independencia. A las 6 de la tarde salió el Gral. Negrete con su
División, rumbo a Tlaxcala. Ha vuelto sin novedad en la misma noche y
todo ha estado en silencio.
Día 26. Comenzó el tiroteo de cañón a las 6 de la mañana. A esta hora,
están entrando al Hospital algunos franceses heridos, que están trayendo
nuestros soldados, de los que han quedado en Santa Inés, heridos en el asalto de ayer y no se pueden recoger todos los muertos por que no dejan de
hacer fuego los franceses, y se puede asegurar que hay más de 300 muertos
en la huerta de Santa Inés, todos franceses. A las nueve de la mañana ha
llegado por el camjno de Amozoc, una fuerza enemiga que tom6 el rumbo
para el cerro de San Juan; a la misma hora se presentaban algunas guerrillas
enemigas por Reventcría y San Aparicio, y a cañonazos del cerro de Guadalupe se han hecho contramarchar. El enemigo parece que se prepara para
otro ata.que. Se pasó el día y no lo efectu6. En la noche han estado quietos;
arrojan una que otra bomba a la plaza.

Día 27. A las 8 de la mañana han salido algunas guerrillas de franceses
por el camino de Tlaxcala y otras por Tepozúchil, las que han tiroteado las
guerrillas nuestras de San Javier, han arrojado algunas bombas para el centro y se observan algunos movimientos, como que se preparan para atacar

454

ahora. A las 2 de la tarde atacaron por tres partes que fueron San Agustín,
el Hospicio y Santa Inés, y fueron rechazados por nuestras fuerzas. El fuego
de cañón y de fusil era muy vigoroso, que duró dos horas. Por los demás
fuertes había cañonazos a esa hora, porque se creía ya sería general el ataque.
El enemigo tuvo alguna pérdida porque él pens6 sorprender, y él fue el
sorprendido. A las 5 de la tarde pasaban carros de Cholula para San Juan, y
para el rumbo de Amozoc, por el llano de Totimehuacán. En la noche no
hubo nada. El Gral. Negrete salió con una División al llano; volvió luego.

Día 28. A las 6 de la mañana han echado algunas bombas a San Agustín y de Ingenieros. Se les está haciendo fuego con piezas a los que están en
San Baltasar. Así ha seguido todo el día; en la noche, silencio.

Día 29. Al amanecer se han visto trenes que pasan rumbo a Amozoc y
bastantes carros custodiados con caballería. El enemigo sigue trabajando en
las paralelas y echando algunas bombas de a 14 a la plaza de Armas y al
~ospicio. Hoy corre la noticia de que mañana van a dar los franceses la
carga última. Nuestros soldados ya están preparados y con entusiasmo para
resistir y cargar sobre ellos. A las 6 de la tarde hubo un fuerte cañoneo, que
duró hasta las siete y media. La noche pasó s.in atacamos.
Día 30. Desde las 6 de la mañana comenzaron las bombas, hasta las
8 de la mañana. En el día hubo algunos cañonazos y tiroteo de fusil. El enemigo sigue trabajando fuertemente en las paralelas, de día y noche.

Día 1o. de mayo. A las 6 de la mañana hubo algunos cañonazos de Zaragoza para Santa Rosa y en la plaza, y así fue todo el día. Hoy ha comenzado
el enemigo a platicar con nuestros soldados cada cual en sus trincheras y
así oficiales ya son amigos. En la noche hubo fuertes tiroteos de fusil por
Santa Inés, el Hospicio y por la Merced. A este punto le echaron algunas
bombas.
Dla 2. En la mañana de hoy, han pasado para San Juan algunos carros
que vienen de Amozoc; parece que van de vacio, pues van ligeros. El enemigo sigue echando bombas a la ciudad. Hoy se ha dicho que Forey se fue
para Amozoc un poco malo y que atacarán el día 5. El día ha pasado con
pocos cañonazos. En la noche no ha habido nada.
Día 3. A las 4 de la mañana hubo algunos tiros de cañón casi en todos los

íuertes. A las 8 se acercó una fuerza enemiga a la Garita de Amozoc y se

hizo retirar a cañonazos del cerro de Guadalupe. Todo el día han estado
echando bombas los enemigos para la plaza y a los fuertes que están al frente
de ellos;
omo no han cesado los tiradores de rifle y de fusil por una y

455

�otra parte. Como a las cuatro de la tarde llegaron a la hacienda de los
Alamas unas partidas de carros del rumbo de Amozoc y éstos pasaron para
San Juan. Tocia la noche ha habido tiros de cañón y fusil.

Dfa 4. A las 5 de la mañana ha habido algunos cañonazos por San Baltasar y Totimehuacán, y en Santa Inés y el Ho picio. A las 10 hubo algW10s
caí1onazos de anta Anita y San Pablito, a los que vienen trabajando las
paralelas de la Garita del Pulque. A las 4 de la tarde pasaron como l 50
carros por los Alamos, rumbo a Amozoc. En la noche no hubo novedad.
Dfa 5. Al toque de diana_. han tirado lo fuertes 21 car1onazos cada uno,
celebrando el 5 de mayo del 62. El enemigo está quieto, como de luto. A
las 9 de la mañana sali6 una clh-isión de nosotros para el llano, que va a
Tla.-.:cala, llevando 18 piezas. Todo el día se han tiroteado con el enemigo
que está en Rancho Colorado, en San Aparicio y otra fuerza de traidores que
estaban en Reventería. ucstra f ucrLa se retiró a las 6 de la tarde. Hoy a
la 12 del día, ha ido el canje de nuestro .soldados, dando también a los
gabachos. Mucho se empeñó Forcy en el canje. Lo más del día ha habido
tiroteo en la ciudad. Hoy se esperaba el con\'O}' y al Sr. Comonfort y que
avanzara pero no entró. A las 11 de la noche han dirigido algunas bombas al
cerro de Guadalupe los franceses, y no lograron echar en la fortaleza ni una.
No hubo novedad.

Día 6. A las doce del día salieron dos brigadas y 12 pie.zas, al mando del
Gral. egretc para el llano, por donde pasa el camino para Tla.xcala y los
campamentos que tiene el enemigo en San Pablo, an Felipe y Reventería,
frente al fuerte de Loreto y el de Guadalupe. Luego que el enemigo vio la
columna nuestra, comenz6 a batirla con sus piezas rayadas, pero eran tan
mal dirigidas sus punterías que no los ofendieron en nada. uestras fuerzas 1
a más de los cañonazos que di pararon, les pusieron varias lineas en tiradores, Yi avanzando sobre ellos hasta las 6 de la tarde que se coooci6 que
el enemigo no abandona sus atrincheramientos para batirse en campo ra~o,
· e mandó retirar la columna nuestra. Se calcula que el enemigo arrojó sobre
nuestra fuerza como 300 bombas y granadas, sin utilizarlas. Hoy, como a
las 9 de la mañana, pasaron por Totimehuacán 4,000 hombres, con direcci6n a Amalucan. Esta fuerza salió del cerro de San Juan. En la noche hubo
algunos cai1onazos. Cayó una agua y todo quedó silencio.

Día 7. El fuerte de In enieros tiró algunos cañonazos al campamento que
tiene el enemigo en an Baltasar. A las 4 de la tarde t.iró el fuerte de Guadalupe algunos tiros a la iglesita de . anta Bárbara, donde está una fuerza
enemiga. El enemigo ha estado echando algunas bombas a I
laza, y a

456

las 6 de la tarde se dirigieron 8 granadas al cerro de Guadalupe y ninguna
de ellas llegó. En la noche hubo pocos cañonazos. Hoy se ha notado ya la
necesidad que hay.

Día B. Desde las dos de la mañana se oyó un fuerte tiroteo de cañ6n y
fusiles. con dirección a San Pablo del Monte. Este era de las fuerzas del
Gral. ·comonfort, que batía a un fuerte grueso de gabachos~ que le querían
impedir el paso con el convoy que traen a la plaza. El fuego duró hasta las
6 de la mañana. A c.~ hora .se preparaban dos divisiones, con bastante artillería para salir de la plaza en auxilio de nuestros hermanos, los del centro.
Todo el día ha habido tiro de cañón de los fuertes de Guadalupe, Loreto,
Independencia, Zaragoza e Ingenieros. A la plaza no le han tirado. Son [las]
8 de la noche y no se sabe nada de los resultados del combate de hoy. A
las 7 de la noche cayó una agua y toda la noche ha estado quieta.
Día 9. A las 6 de mañana ha comenzado a disparar algunos cañonazos el
fuerte de Ingenieros, sobre el pueblo de San Baltasar, campamento del enemigo. A las 8 de la mañana salió una fuerza francesa como de 8,000 ho~br?s,
por el camino de México, con un tren de carros como de 80, y artillena.
Estos se vieron llegar hasta Ocotlán. Creemos irá a batir al Gral. Comonforl
A las 12 ha tirado el enemigo, que está en San Miguel, como de 15 a 20
granadas, para el cerro de Guadalupe, y solo una cayó causando la muerte
de un soldado y dos capitanes heridos, uno de artillería y el otro de un cuerpo de Oaxaca. Son las 8 de la noche y no se sabe que haya vuelto la fuerza
enemiga, que salió esta mañana rumbo a México.

Dia JO. Hasta las 10 del día no hay ni un tiro. A las 12 comenzaron a
tirar de San Baltasar algunos cañonazos a Ingenieros, y de San Miguel echaron los franceses algunas granadas al fuerte de Loreto. A las 7 de la noche
comenzó a llover hasta las 8. A esa hora tiraron los franceses al fuerte de
Guadalupe algunas granadas.

Día 11. A las 7 de la mañana salieron uno carros de

an Juan, por el
camino de México, y a las diez y mt.'Clia contramarcharon en unión de los
que habían salido anteayer y una fue17.a grande otra vez a San Juan. Desde
las 12 d I día han hecho fuego de artillería los fuertes de Guadalupe, Independencia, Zaragoza, Ingenieros, El Carmen, Santa Anita y Lorelo1 sobre los
puntos donde están trabajando sus paralela.11 y atrincheramientos los franceses.
Este fuego duró hasta las 6 de la larde. De San Javier y San Miguel han
echado al~unas bombas y granadas a la plaza los franceses.

Día 12.

as 8 de la mañana ha comenzado otra

\."CZ

el cañoneo en todos

457

�sus fuertes en general, a los que pocos ha contestado el enemigo. Hoy, a
las 12 del día, ha dado orden el Gral. de artillería, para que cada media
hora se le tire un cañonazo al enemigo. Esto es general en todos los fuertes. En la noche ha seguido el fuego de artillería. A las 8 de la noche atac6
el enemigo los fuertes de Santa Anita, La Merced, San Javier y el Carmen,
toda esa línea, y a pesar de estar la noche tan oscura y lloviendo, salieron
nuestras fuerza.~ de los fuertes y fueron rechazadas las columnas enemigas a
las 2 horas. Toda la noche hubo tiros de cañ6n y de fusil.

Día 13. A las 8 de la mañana sali6 una fuerza de nosotros del fuerte de
Ingenieros a atacar una fuerza enemiga que estaba en Santa Marta y las
paralelas que están en el llano de Totimehuacán. El fuego de artillerla y
fusilería fue muy nutrido, por unos y otros, hasta las 11, que de todos los
campamentos enemigos venían fuerzas en auxilio de los franceses, se replegó
nuestra fuerza a sus posiciones haciendo fuego en retirada y con bastante
orden, dejando el punto donde habfan desalojado antes al enemigo. Por nuestra parte hubo alguna pérdida, por estar en un llano y el enemigo en vallados.
Siguió el tiroteo hasta las 5 de la tarde que comenzó a llover. A las 10 y
media· de la noche hubo una catástrofe en el fuerte de Independencia: al
sacar un cabo de artillería, un cohete de luz, de un cuarto donde había
parque de artillería, se le incendieron los cohetes y el parque, volando tres
piezas del ediiicio. Causó la muerte de un sargento, dos cabos, un soldado y una mujer; habiendo quedado en los escombros tapados de tierra
cuatro soldados y una mujer que a las dos horas se sacaron vivos y muy golpeados y más 12 soldados descalabrados.

Día 14. A las 8 de la mañana hubo algunos tiros de cañón del fuerte de
Guadalupe y el de Independencia, a una fuerza enemiga que exploraba el
campo por la garita de Amozoc. Ingenieros está echando cañonazos a cada
media hora al campamento de San Baltasar. En la noche no cesó el cañoneo,
basta las 11 y ¾•

Día IS. A las 8 de la mañana atravezaba una columna enemiga por el
llano de Totimehuacán con frente al fuerte de Ingenieros. Esta llevaba el rumbo
de Tepozúchil, no para Amozoc. Luego que se descubrió en el llano les rompió el fuego de artillería el fuerte de Ingenieros y Zaragoza. Como a las dos
de la tarde se puso un campamento del enemigo en la garita de Amozoc, de
cosa de 2,000 hombres y cosa de 18 carros. A las 4 de la tarde corrían voces
de que el general francés iba a entrar a la plaza, a conferenciar con el Gral.
Ortega mañana. Los fuegos no han cesado hasta las 7 de la noche. A las 10
empezó el fuerte de Ingenieros a disparar algunos tiros de cañ
bre unas

458

�trincheras que el enemigo ha estado poniendo a su frente. Eso fue toda la
noche.
Día 16. A las 6 de la mañana rompi6 el enemigo el fuego de artillería,
con 48 piezas, sobre el fuerte de Ingenieros, los Redientes y el Carmen. El
fuego fue muy nutridísimo, como si hubiera sido de fusil E\te dur6 hasta las
10 y ½, habiendo caído prisionero un coronel francés y cinco soldados, además de los muertos y heridos que tuvieron en la segunda línea o trinchera,
donde el enemigo tenia una baterla que apag6 sus fuegos e.l fuerte de Zaragoza. Siguen echando de San Javier granadas a la plaza de armas y algunas

bombas de incendio. A las 12 del día sali6 el Gral Mcndoza, cuartclmacstrc,
al campamento enemigo, a tener conferencia con el general francés. A esa
hora se volvió a romper el fuego de artille.ria en los mismos puntos que en
la mañana, con más que ahora batían a Zaragoza también el fuerte de lngmieros ha sufrido mucho el edificio. La fuerza que allí está se ha portado
muy bien. El fuego ha sido muy nutrido y cesó a las 6 de la tarde, que fue
cuando volvió del campo enemigo el Gral. Mendoza. A esa misma hora
pasaban cinco columnas del enemigo a reforzar la línea que han estado ellos
ocupando hoy, y se acamparon en el molino de Guadalupe, a\-anzando dos
de ~ columnas hacia donde tienen las baterías con que baten a Ingenieros.
Cerró .la noche. Hubo algunos tiros de caiión de Zaragoza.

Dfa 17. A las 2 de la mañana se comenzaron a llamar a los jcfes de los
puntos, para que recibieran 6rdent'5: y fue que para las 5 de la mañana estuviera roto el armamento, y nos presentáramos en palacio a las 8 de la
mañana. Así cerr6 el día 17 de mayo, }' fuimos prisioneros de guerra a las
8 de la maiiana 1,500 jefes y oficiales.
Dla 18. Estuvimos con guardia en palacio.
El 19 se entregó la plaza y entro el general francés.

El 20 nos sacaron de Puebla, a pie, a Amozoc.
El 21, a Acatzingo, a pie. Nos conducían turcos.
El 22, al Palmar. La posada fue un corral.

El 23, a Ixtapa, a otro corral.
El 24, Acultzingo. Otro corral y a pie.
El 25 llegamos a Orizaba. La posada fue el hospital de San Antonio. De allí
desertaron los generales.

El 26, alli en la noche se fueron 200. La población se port6 bien.

459

�El 27, a Córdoba.
28, 29, 30, 31, lo., 2 'Y 3, allí encerrados.
El 4 de junio, día de Corpus, salimos a Paao del Macho. Día de Corpus.
(sie). El 5 a Palo Verde. El dfa 6 a la Soledad. El 7, allí, y fuimos pagados
a 10 reales diarios, hasta el día 8. El 8, a la Tejerla.
De allí salimos el 9, a las 5 de la mañana, en ferrocaniles, hasta Veracruz,
al muelle. A las 8 de la mañana embarcamos en el vapor Dariln. Dormimos

en Sacrificios.

El 10 salimos en la fragata Ceres, a las 12 del día. El IS pasamos por
Campeche. El 17 por La Habana se vio el Morro y la farola. El 24, día de
San Juan, llegamos a la isla de las Bermudas. Perdimos seis días para hacer
carb6n de piedra y víveres frescos. De alU escnoí a mi casa por el (testado),
y salimos el 30, a las 12 del dia.
El dia 3 de julio murió uno de los compañeros, teniente, y fue echado al
mar el 4, a las 5 de la tarde, yo iba malo de fiebre amarilla, después de 25
diu de navegación. El d1a 5 murió un capitán, este caus6 mucha impresión
su muerte entre todos DOIOtroe.
El 17 pasamos las islas de las Azores, y el 17 entramos al canal de la
Mancha. En la navegación nos extravió un viento en la mar, cosa de setenta

Cont·ento de las Damas Bla,u as ) Pu ente. T ours, 1863.

leguas. Sufrimos muchas hambres todos. El 21 muri6 un teniente coronel,
a las 8 del día El 22 Uegamos a Brest, puerto. A las 3 de la tarde vimos
tierra y tuvimos gusto. El 27 desembarcamos en Loria, después de haber
pasado la cuarentena de costumbre que tiene todo buque por los enfermos.
Esta fue de 5 días. Allí dejamos 4 de los compañeros, en la isla del Muerto,
enfermos. A las 12 del día que saltamos a tiemi, entramos a los ferrocarriles,
para conducirnos a la ciudad de Toun, por orden del emperador, quien nos
mandó dar allí mismo 120 francos, como una gratificación. Esto fue a cada
uno de nosotros. A la una partió el ferrocarril. Pasamos por Nant&amp;, ciudad
muy bonita, a las 8 de la noche, y llegamos a Tours a las 12 y ½ de la
noche. Ese mismo día anduvimos como cosa de cien leguas. Por el gobernador
de la ciudad fuimos destinados a varios hoteles, donde se nos ha recibido
muy bien, como no lo esperábamos.
El 28 amanecimos como locos, mudos o sordos, porque ni a nosotros nos
comprendía nadie, ni nosotros comprendíamos lo que nos decían. Nomás decíamos güi güi, que en francés es sí. Era un papel de comedia. La multitud
de hombres, mujeres y muchachos, se aglomeraban cuando nos veían, como

Palaciu rlc: Ju ticia. Tuur , I BG3.

�cuando hay una cosa rara. Nos hablaban y nosotros nomás decíamos güi güi.
Para comer, por señas pedíamos como es el agua, cubiertos, el pan o vino.

El 30 dimos traza de comprar gramáticas francesas para enseñamos a
pedir siquiera lo más necesario. Esto no era todo en lo general. Algunos
compañeros parlaban francés y la mayor parte no. Ya tuvimos que estar en
la escuela. La mayor parte de los particulares nos han dado tarjetas y nos
han ofrecido su casa y se reúnen con nosotros. Nos llevan a los cafés; nos
tratan muy bien y con respeto. La tropa y oficiales de la guarnición nos
hacen los mismos honores que nuestros soldados; en todos somos distinguidos.
Aquí hay muy buena policía, buena educación, muy bonitos paseos y todo es
muy hermoso. No nos falta más que dinero para poder disfrutar de todos
los placeres. 'Estamos en absoluta libertad, nomás sin salir ni una milla fuera
de la ciudad. Ver los paseos, el lago y diversiones me entristecen, por no
estar con mi familia. El 29 de julio aboné en el hotel de Inglaterra por cien
francos por mes. [Por esas] condiciones se me da cuarto amueblado, desayuno
a las 8 de la mafiana, almuerzo a las 11 y comida a las 6 de la tarde; una
muda de ropa lavada a la semana, vino y fruta en las mañanas j 5 francos
por el garzón, el mozo para que baga el mandado y dé bola a las botas y
asee el cuarto; que estos ciento cinco francos serán pagados al fin del mes,
que se nos paguen cuarenta pesos en la Comisaría de Gendarmes, que es el
sueldo que se nos ha asignado.
El 15 de agosto hubo una gran función en París y en todas las ciudades
de Francia, que es el día en que el emperador Napoleón cumple 10 años de
estar en el imperio. En Tours hubo gran función y concurrieron algunos jefes
de los prisioneros al Te Deum.
Día 17 de agosto. En Tours se supo que los subalternos habían hecho un
escándalo en eJ punto donde están y que habían matado a uno de los compañeros, a más algunos golpeados; que los del escándalo serían metidos a
los calabozos.

El 18 comenzaron las aguas.
El 5 de septiembre llegaron otros prisioneros mexicanos, 22, y una mujer:
La Barragana.

El 10, a las 11 de la noche, llegó el empel·ador a Tours. Estuvo 20 minutos y se fue.
El 1o. de octubre se nos pagó en la gendarmería con 200 francos a cada
uno, con lo que abonamos algo de lo que debíamos de comida y ropa que
nos mandamos hacer.

461

�El día 8 hubo unas carreras muy concurridas. Corrieron caballos árabes

~~~

,

El día 12 corrían rumores de que ya nos iban a mandar a México en clase
de canje y salió nulo.
'
El día 13_ se pres_entó en Tours, un ayudante de Estado Mayor del emper~dor, con mstrucciones y algunos artículos escritos, para hacemos proposicmnes para volver a México, siempre presos, con tal que no nos habíamos de
mezclar en cosas políticas.

NUESTRA PRIMERA PtRDIDA TERRITORIAL

El 14 nos llamaron a todos y nos presentamos a las 8 de la mañana a la
casa del general. Allí se nos leyeron las proposiciones y se comenzó a llamar
a uno por uno. La mayor parte de nosotros no aceptamos, y unos cuantos
las aceptaron y se juramentaron.

El 1S nos citaron a las 8 de la mañana a la misma casa...

ALBERTO

MARL\

CARREÑO

t

que lo quitado a México por el tratado
de límites de 1848 con los Estados Unidos como consecuencia de la injusta
guerra que éstos nos hicieron para ampliar su territorio, fue la primera pérdida que sufrimos, desconociéndose que Inglaterra fue el invasor que aprovechó para sí lo que el gobierno virreinal habla descubierto y paseido.
ESTAMOS HABITUADOS A CONSIDERAR

En efecto: una serie de expediciones marítimas iniciadas por Cortés en
pleno siglo XVI habían extendido los límites de la Nueva España a lo largo
del Océano Pacífico, entonces conocido como Mar del Sur; y una de esas
expediciones descubrió Nootka, que escasamente conocemos por el estudio
formulado por el Br. D. José Mariano Moziño al finalizar el siglo XVIJJ,
a pesar de que existen valiosísimos documentos en el Archivo General de la
Nación respecto al descubrimiento del lugar y de su pérdida años más tarde
en favor de Inglaterra. Veámoslos siquiera en parte.
Fue el Alférez de Fragata don Juan Pérez el designado por el Virrey don
Antonio Bucareli y Ursúa para explorar las costas del Pacifico a partir de
Tehuantepec hacia el Norte, tocando Monterrey, el puerto que perdimos a
causa de aquella guerra.
Bucareli Je pidió que formulara un proyecto de expedición y con fecha lo.
de septiembre de 1773 lo rindió, proponiendo salir de San Blas, tomar altura
hasta los 45 ó 50 grados y de allí, al retroceder, hacer la exploración detallada, pues siete viajes que había hecho en aquellas aguas le habían hecho
comprender que era la mejor manera de practicar aquella exploración.
Aceptó el Virrey la idea, se emprendió el viaje, pero al avistar las costas
de Califomia se descubrió que se había roto el timón de la nave, y Pérez
resolvió regresar y tocar el primer puerto que encontraran para efectuar la
reparación necesaria. Un año después, en 24 de enero de 1774 partirían de
nuevo los exploradores desde el puerto de San Blas y el haberse frustrado el

462
463

�primer viaje dio ocasi6n a Fr. Junípero Serra para tomar parte en este segundo aunque sólo en una porci6n de él.
Efectivamente, en 4 de diciembre de 1773 el Virrey se dirigió al Guardián
de San Femando, Fr. Rafael Verger, anunciándole que se organizaba una
expedición de San Blas al Norte, y como en el astillero de dicho puerto no
había sacerdote para que fuera con los navegantes, le pidió que fuera alguno del Colegio de San Fernando.
En 15 del mismo mes de diciembre, el P. Verger anunció que el P. Lector
Fr. Pablo Mugartegui había sido el designado capellán del barco, y agregaba:
" ... escribí el correo inmediato al P. Presidente Fr. Junípero Serra, en cuya
compañía se halla en Monterrey dicho P. Fr. Pablo, para que puntualmente
practique éste su superior orden, embarcándose el P. Presidente para San
Diego, y el nominado Fr. Pablo 1 de capellán para el nuevo descubrimiento .. .''
(MS. en el ramo de Historia, vol. 396, Archivo General de la Naci6n).
El Virrey entonces en 24 de diciembre se dirigi6 a Fr. Junípero, indicándole
lo acordado con el Guardián, e indicándole que si por enfermedad u otra
circunstancia no pudiera ir el P. Mugartegui, designara a otro, y he aquí la
respuesta que con letra clarísima y firme respondió Serra:
'Va. Jhs. Ma. Jph. Excellmo. Señor: Muy Sr. mío Excellmo. con sumo
gusto y aprecio he recibido en este pueblo de Tepic recien buelto del de
San Blas la de V. E. con fha. de 24 de Deziembre en la q. se sirve ordenarme
el q. haga lo q. es de mi parte para que el P. Fr. Pablo Mugártegui vaya
de capellan en la expedici6n de descubrimiento q. V. E. tiene fiada al Alferez de fragata Dn Juan Perez con la nueva fragata San-tiago alias la Nueva
GaJicia, según lo tiene V. E. acordado con el P. Guardián de nro. Colegio
de Sn. Femando, salvo enfermedad y otro acontecimiento en dho. Religioso,
q. impossibilitasse su viaje en el qua) caso se dexa assi pr. V. E. como pr.
dho. P. Guardian a mi cuydado al señalar otra de aquellas Missiones pa. q.
no falte capellan a la tal expedición.
"Assi como V. E. lo ordena puntualm.e se hara con el favor de Dios y
me es de especial consuelo el tener ese poquillo de influxo en vna obra tan
de mi gusto y de V. E. Solo suplico a V. E. me permita vna addicionsile
pido al R. P. Guardian en la carta respuesta sobre el propio asswnpto. Al
thenor q. me he alegrado tanto de la idea, y resolución de V. E. deseo su
feliz exito y q. tengamos la mas exacta noticia de quanto se fuere descubriendo
de nuevo. Vn Religioso solo, y el más robusto en vnos climas tan avanzados
y differentes puede enfermar; ahun quando tal no suceda ira con mucho
mas consuelo acompañado, y tendrá V. E. dos fieles testigos de aquellas nuevas tierras. Si assi le pareciesse a V. E. estimare se dexe a mi cargo el nombram.o de tal segundo capellan, no desde aca, sino despues de llegado a

464

Monte Rey desde donde dare a V. E. pronta noticia de su nombre y circunstancias supuesto que en vista del atraso del Príncipe tengo resuelto embarcarme en la misma Fragata. V. E. en el particular y en lo demas que gustare
determinara, como siempre lo mejor.
"Dios N. Sr. guarde a V. E. los muchos años que mi fina voluntad desea.
"De este Hospicio de la SSa. Cruz de Tepic y enero 7 de 1774 años.
"Excellmo. Señor. B(esa) las ms. de V. E. su mas affmo. y humilde siervo
capellan, Fr. Junipero Serra.
"Excellmo. Sr. Baylio y Virrey Frey Dn. Antto. María Bucareli y Ursua".
Y veinte días después, ya en plena expedición, escribió esta otra:
"Va, Jhs. Ma. Jph. Excellm. Sr. Muy señor mío Exmo.: Ahunq. se q. los
Sres. Pilotos escriven a V. E. de este propio puesto junto a las Islas Isabelas
en donde nos hallamos esta mañana día 3.o de nra. navegación, no omito el
añadir con esta, q. el P.e coro.ro y yo vamos buenos, y gustosos, a Dios gracias, a nrs. destinos, y que de la nueva fragata reconosco que por instantes
van haziendo buen concepto ahun del q. e&gt;.l)resan p. q. reselosos ahun de Ja
corta C.'Cperiencia no se atreven a expresar tanto quanto reciben.
"Espero en la D.a Mad.d q. las santas ideas de V. E. assi en el fomento de
los nuevos establecim.s como los del Descubrim.o de nuevos Reynos salga
con toda felicidad, p.a nuevo lustre de su nobiliss.a persona y Familia, para
dilatación de la S.ta Fe Catholica y mayor gloria de Dios, cuya infinita Bondad Guarde a V. E. 1os m.s a.s que mi tan obligada voluntad desea en su
S.to amor y gracia. Mar, a la vela, cerca Islas Isabelas, y enero 27 de 1774.
"Exmo. Señor. B. L. M. de V. E. su mas affo. y rendio siervo y capellan
que le venera, &amp;
Fr. Junípero Serra".
En la fragata Santiago, alias ]a Nueva Galicia, aJ mando de Pérez, embarcaron rumbo a Monterrey 23 pasajeros, más 89 personas que fonnaban
la tripulación, en la forma siguiente: el jefe, don Juan Pérez, primer Capitán
Y Piloto, con el enorme sueldo de $70.00 mensuales; su segundo, don Esteban
Martínez, con $50.00; el Capellán, Fr. Mugártegui sin remuneración alguna;
el cirujano, Pedro Costtan y Hoyos, con $30.00; el contramaestre, Manuel
L6pez Insúa, con $24.00; el Guardián, Pascual de Esa, con $20.00; el segundo Francisco Hernández~ con $16.00; el carpintero Manuel de Rojas,
con $19.00; el segundo Diego Nicolás, con $15.00; e] galafate Francisco Rúa,
con $19.00; el segundo, José Mateo, con $15.00; el despensero José Angleda,
con $19.00; el segundo Crist6bal Rodríguez, con $12.00; el Condestable
Ram6n Padilla, con $10.00; el patrón de lancha Carlos Ortega, con $14.00;
catorce artilleros, cada uno con $12.00; diez y nueve marineros, cada uno con
$10.00; treinta grumetes con $8.00, y seis pajes, cada uno con $6.00.

465
H30

�El viernes 10 de marzo de 1774 llegaron al puerto de San Diego en donde
se pusieron en contacto con Fr. Vicente Fuster; fondearon el 11 al 12 de
marzo y de allí partieron para Monterrey el 6 de abril siguiente, llegando un
mes más tarde, el domingo 8 de mayo.
Continuaron la navegación al rorte, llegaron a Nootka y estuvieron en
contacto con los indígenas, pero el capitán de la expedición no llegó a posesionarse del lugar. Quedaba esto reservado a Esteban Martínez en una
segunda expedición ordenada por el Virreinato.
Pero entre aquella primera encabezada por Pérez y esta segunda mandada
por Martínez varios otros navegantes habían llegado al lugar; portugueses,
norteamericanos e ingleses, y los últimos se quedaron definitivamente en la
isla, pretendiendo que el célebre navegante Capitán Cook la había descubierto, aunque esta pretensión resultara infundada, puesto que Pérez había
estado en ootka en 1774, y James Cook cuatro años después, en 1778.
De todas maneras, debe decirse, que Martínez tomó posesión del lugar 15
años después de que las primeras embarcaciones españolas habían estado en
él: el miércoles 24 de junio de 1789, según aparece del acta que levantó, y
cuyo tenor es el que sigue:
''En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
tres personas distintas y un solo Dios verdadero, que es principio, hacedor y
creador de todas las cosas, sin el cual ninguna buena se puede hacer, comenzar
ni conservar; y porque el principio bueno de cualquiera cosa ha de ser
en Dios y por Dios, y en él conviene comenzarlo para honra y gloria suya,
en su santísimo nombre, sea notorio a todos los que el presente testimonio,
instrumento y carta de posesión vieren, como hoy, miércoles, que se contaron
veinte y cuatro días del mes de junio de mil setecientos y ochenta y nueve
años, habiendo llegado esta fragata nombrada Nuestra Señora del Rosario
( alias la Princesa), y el paquebot San Carlos el Filipino del muy poderoso, muy esclarecido y católico Sr. don Carlos 3o. Rey de Castilla, de
León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña,
de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algecira,
de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias Orientales y Occidentales,
islas y tierra firme de Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán, Conde de Apspurg, Flandes, Tiro! y Barcelona.
Señor de Vizcaya y de Molina &amp;; de por mando del Excmo. Sr. D. Manuel
Antonio Flores Maldonado Martínez de Angulo y de Bodquin, Caballero de
la Orden de Calatrava, Comendador de Molinos y Laguna Rota en la misma,
Teniente General de la Real Armada, Virrey, Gobernador y Capitán General de Nueva España, Presidente de su Real Audiencia y Subdelegado

General de Correos en el mismo Reino, salió del puerto de San Bias, uno de
los de la Mar del Sur, de la comprehensión del mismo Virreinato el día diez
y siete del mes de febrero del corriente año para los descubrimientos, siguiendo
la costa de Monterrey al Norte y encargado por Comandante en Jefe de esta
expedición don Esteban José Martínez, Alférez de Navío de la Real Armada
y estando anclado en el puerto de Santa Cruz uno de los muchos que en-'
cierra en sí el de San Lorenzo de Nuca, con la referida fragata de su mando,
y paquebot San Carlos de su conserva, habiendo desembarcado en tierra
dicho Comandante con los oficiales de ambos buques, la tropa de ellos y parte
de la gente de mar, asociado por los PP. Capellanes, Br. José López de Nava,
don José María Díaz y los cuatro religiosos misioneros del Orden de N. P.
S. Francisco del Colegio Apost6lico de San Fernando de México: P. Severo
Pateno, Presidente, Fr. Lorenzo Socier, Fr. José Espí y Fr. Francisco Sánchez, sac6 una cruz, la cual adoró de rodillas devotamente con todos los que
le acompañaban; y los capellanes y religiosos entonaron el Te Deum Laudamos, y concluídos el cántico, en alta voz dijo: que en el nombre de S. M.
el Rey don Carlos 3o. Nuestro Señor, que Dios guarde muchos años, con
acrecentamiento de mayores estados y reinos para servicio de Dios, bien y
prosperidad de sus vasallos y de los muy poderosos señores reyes, herederos y
sucesores suyos que por tiempo fueren, como su comandante de estas clichas
embarcaciones y en virtud del orden e instrucciones que en su real nombre
le dio el expresado Excmo. Sr. Virrey de Nueva España, tomaba y tomó,
aprehendía y aprehendi6 Ja posesión de esta tierra donde al presente está
desembarcado, la cual la ha descubierto primeramente en el año de mil setecientos setenta y cuatro y ahora nuevamente, para siempre jamás, en dicho
real nombre y de la real corona de Castilla y Le6n, como dicho es, y será,
Y que realmente le pertenece por razón de la donación y bula del muy santo
Padre Alejandro 60., sumo Pontífice Romano, que expiclió motu proprio en
donación a los muy altos y católicos señores Don Fernando 5o. y Doña Isabel
su mujer, Reyes de Castilla y León, de gloriosa recordación y a sus sucesores
Y herederos de la mitad del mundo, dada en Roma a cuatro de mayo del año
de mil cuatrocientos noventa y tres, en virtud de la cual son estas tierras pertenecientes a la clicha real Corona de Castilla y León; y como tal toma y tomó
la referida posesión de estas suso dichas tierras y sus comarcas, mares' ríos, ensenadas, puertos, bahías golfos, archipiélagos y en este dicho puerto de la
Santa Cruz, que es isla, nombrada de Martínez, de las muchas que abraza
el puerto de San Lorenzo de Nuca, el cual se halla situado en la latitud Norte
de 49º, 33' Y en Ja longitud de 20° 18' al Oeste del meridiano de San Bias a
donde el presente se halla anclado con la referida fragata y paquebot de' su
mando Y las subrogaba y subrogó debajo del poder, posesión y dominio de

�la dicha real Corona de Castilla y León, como dicho es, c-0mo cosa suya propia que es; y en señal de posesión de él, echando mano a su espada, que tenía en la cinta, con ella cortó árboles, ramos y yerbas, mudó piedras, paseó
los campos y playa, sin contradicción alguna, pidiendo a los presentes que
de ellos fuesen testigos; y a mi Rafael de Cañizares que soy el escribano nombrado por el Comandante en jefe de esta expedición, se lo diese por testimonio
en pública forma. Y luego incontinente tomando una cruz grande a cuestas
y puesta la gente de la fragata y paquebot en orden de guerra, con fusiles y
otras armas, la llevaron en procesión, cantando los referidos capellanes y religiosos la letarúa de rogación, respondiéndole todos; y acabada la procesión
dicha, plantó la cruz e hizo un mojón de piedras al pie de ella misma para
eterna memoria. y señal de la posesión que tomaba a nombre de Su Majestad Católica, el Sr. Rey de las Españas, Don Carlos 3o. (que Dios guarde)
de todas estas tierras, mares y sus términos, descubiertas, continuas y contiguas y puso nombre a este puerto de la Santa Cruz, como dicho es; y luego
que la cruz fue plantada, la adoraron segunda vez, e hicieron oración todos, pidiendo y suplicando a uestro Señor Jesucristo fuese sen~do que todo
esto sea para honra y gloria de su santo nombre y para que nuestra santa fe
católica sea ensalzada, aumentada y sembrada la palabra del santo evangelio
entre estas bárbaras naciones, que hasta ahora han estado desviadas del verdadero conocimiento y doctrina, para que las guarde y libre de los engaños y
peligros del demonio y de la ceguedad en que están, para que sus almas se
salven; y luego los capellanes y religiosos entonaron el himno Vexilla Regis.&amp;
Seguidamente en un altar que había mandado hacer el Comandante, se celebró una misa cantada por el padre capellán de nuestra fragata, el Br. Don
José López de ava, a que asistió el capellán del paquebot, Don José María Díaz y los cuatro religiosos ya citados, siendo la primera que en esta tierra se ha dicho, a honra y gloria de Nuestro Señor Dios Todopoderoso, y
para e.~tirpación del demonio de toda idolatría. Predicó el M. R. P. Presidente Fr. Severo Patero, misionero apostólico del citado Orden de nuestro
seráfico padre San Francisco y del Real Colegio de San Femando de Propaganda fide, de la ciudad de México. Concluida esta función, el referido Comandante para más perpetua señal de memoria y posesión, hizo mondar un
árbol, en el cual formó una cruz, grabando en ella el santísimo nombre de
Nuestro Señor Jesucristo, con más cuatro letras iniciales: I. N. R. I. y al pie
de la cruz puso Carolus T-ertius Rex Hispaniarum. Y para que así conste lo
firmaron el Comandante y como testigos el Capitán del paquebot San Carlos, Don Gonzalo L6pez de Raro; el primer piloto de Armada don José Tovar, los referidos padres capellanes Br. don José L6pez de Nava, don José
María Díaz y los cuatro religiosos misioneros del referido Colegio de San

468

Femando. Y yo _el ~ribano nombrado por dicho señor Comandante doy fe
y verdadero testnnomo de que así pasó como dicho es.
·
Estebtl11 Josef Martínez. Gonzalo L6pez de Haro. ]ose¡ Tobar y Tamariz.
Br. Jph. Alexandro L6pez de Naua. José María Díaz. Fr. Severo Patero. Fr.
Joseph Espí. Fr. Francisco Miguel Sánchez. Ante mí. Rafael de Cañizares"
Al llegar Martínez al puerto de ootka encontró que estaba en él la fra~
gata Columbia y la balandra Washington, al mando del capitán John Kendrick, de los Esta~~s Unidos, y el paquebot Eugenia Nubiana, portuguesa,
al mando del cap1tan Francisco José Biana, natural de Lisboa, y del sobrecargo William Douglas.
Interrogado Kendrick por qué estaba en el puerto, informó que Bias González, "Sargento Mayor de Caballería de los Ejércitos de S. M., Gobema1or Político y Militar de las Islas de Juan Femández" le otorgó permiso pa~ entrar en el puerto, y con ello se conformó Martínez; pero respecto de
Biana, respondió que había entrado en virtud del pasaporte que les había
dado el Gobernador de Macao, el cual presentó junto con las instrucciones
finnadas por Juan Carvalho, negociante del mismo Macao. Que ignoraba
que se tratara de dominios de España, por no haberse publicado en las cortes europeos; y que estaba en la inteligencia de que esas costas habían sido
descubiertas por eJ Almirante Fon te, portugués; a lo que Martín.ez respondió
que en 1640 Portugal estaba bajo el dominio de España.
En las instrucciones que tenia Biana se le decía que "en el caso de encontrarse en e~ puert~ de Nuca o en la costa septentrional con algunos navíos
rusos, espanoles o mgleses y reconociese que Ja fuerza de cuaJqujera de éstos
es mayor q_u~ la suya, los tratara con toda amistad y liberalidad, permitiéndoles sus ,'lSltas,. pero procurando evitar toda sorpresa... " Debía informarse
del. objeto del ~aje de tales navíos, del valor de su carga y mandar una reIac:6n a Franosco José Banderas y Ger6nimo de Never Riveyra, y otra semejante a 1facao, para que su soberano fuese informado.
" Pero si esto decía el capítulo 18 de las instrucciones, el 19 prevenía que
en el caso de hallarse con la superioridad -esto es, con la fuerza- pasara
ª _t~ar posesión del navío y de su carga y llevará tanto al navío como a I0s
ofic~al~s a ~~acao para que sea condenado por presa legal y los oficiales y
eqwpaJe castigados como piratas". (Fol. 11 del proceso Ramo de Historia
Vol. 65).
'
'
Y no valieron las explicaciones ni las protestas; Martínez hizo arriar la
b:indera portuguesa, apresó la embarcación, recogió todos los docwnentos
hizo que .se formara un inventario y obligó a Biana y a Douglas a firmar
comprollllso'.. como apoderado del dueño de la embarcación a pagar el importe que ÍIJaron peritos como valor de la embarcación y de su carga.

W:

469

�El 25 de mayo entró una goleta perteneciente al mismo Carvalho y fácilmente se comprenderá que corrió la misma suerte del paquebot; como éste
iba annada y procedía también de Macao.

casabe, ~ue para la navegación hacen los inglesas el mismo uso que nosotros
con el b12cocho o galleta y a mi me parece que sea un gran antiescorbútico''.
En el párrafo 6o. añade:

Pero las dificultades con Inglaterra iban a aparecer unos dias después,
cuando se presentó el paquebot inglés Argonaut al mando del Capitán James
Colnett, quien viajaba con una autori1.aci6n del Almirantazgo inglés, fechada el 7 de septiembre de 1786 "para salir a un viaje con objetos mercantiles
a los mares del ur y Océano Pacifico con licencia de las Compañías de las
India )' ~far del Sur".

"~an ~.ersados están los ingleses con los naturales de todas estas tierras inmediatas_ nucstrasJ que a~enas habrá uno en Londres que aunque no haya
emprendido
esta navegación ignore el idioma de todos ellos, como se verif'1,
co en el pueno de ooka por la primera embarcación que apresamos pues
por las conversaciones que los ingleses tenían con los dichos naturales 'todos
ellos nos tr~taban de Piceki, que significa hombre ladrón y malo.
'
Por el mismo! paquebot prisionero que ha venldo a mi cargo, me informé
totalmente en _Nooka, que su capitán Mr. Colonet venía con destino de Gobe~ador de ~cho puerto a posesionarse y fortificarse para no dejar entrar ni
salu. emba~a.et6n al~na de otra nación, y que seguramente soy de sentir lo
hubiera venf1cado s1 no en aquel puerto, en uno de los muchos que posee
aquella costa, para cuyo efecto traían ya la casa y el martinete para la estacad~~ punto reducido, como creo que el Comandante de ooka se Jo habrá
renutido a V. E. con el mismo buque que \ino a mi cuidado. Está dich
Colonet
tra'
a
b
'6
•
_t en s~ em arcac1 n, a más de la goleta que ya di pane a V. E.
°:mla Y cmco_ cfonos sangleyes con diferentes oficios, engañados, como ellos
mismos lo confiesan, pues los sacó diciéndoles que los Uevaha para la costa de
Bengala Y después vieron ellos se hallaban en Nooka y él se quedaba con
ellos después de fortificados, despachando su paquebot a las islas de Sa D
am
·
n ~
. mprar una muJer para cada uno y de este modo poblarse con el tiempo
~n valerse de los naturales del país. e igualmente aguardaba para este mism~
ecto ?ºs fragatas de guerra para el año venidero que salen de Londres a
conducule socorro''.

Marünez aprehendió a Colnett y decidió enviarlo prisionero a San Blas1
recomendando al primer piloto de la Armada José Tovar r Tamariz un buen
tratamiento para los prisioneros, que serían consignados al Virreinato. Poco
después, el día 13 de julio, entraba la balandra inglesa Princesa Real al mana
do del Capitán Thomas Hudson; de igual manera fue aprehendido y enviado a San Bias bajo la vigilancia del segundo piloto Jo~ Narváez.
Existe en el Archivo General un informe trunco del piloto José Tovar y
Tamariz, el conductor de Colnett a San Blas, en que se babia de las actividades de los ingleses en aquella regi6n de Nootka, quienes por pedazos de
cobre obtenían ricas pieles y hace este comentario:

" ... a la verdad me es doloroso que hallándose nue tra nación con esta
riqueza no se aproveche la Real Hacienda y los particulares de ella; y que
unas potencias tan extrañas, emprendiendo una na,·egaci6n tan dilatada se
aprQvechen de esta ocasión¡ y nosotros hallándonos tan inmediatos a esta
prosperidad, no sólo dejamos emprender esto, sino que exponemos a perder
nuestra América, pues en toda ella sabe muy bien V. E. que no hay más fortaleza que el pequeño castillo del puerto de Acapulco, y los ingleses en el día
se hallan más prácticos de estas cosas hasta la isla de Onalaska ..•"

Y los siguientes párrafos son de un interés enorme. Dice el So.:
"La mejor empresa que los ingleses hacen es arribar a las islas que por Jacobo Cook se llaman en el día, sin razón alguna, de San Duy, cuando su primer descubridor fue nuestro español Juan Gaytán, que tuvo a bien el año
de mil seiscientos y tantos el nombrar a todas ellas las islas de la Mesa, las
que se hallan totalmente pobladas de naturales situados por los veinte grados
más y menos de latitud . y de longitud como mil leguas al Oeste del meridiano de San Bias en donde por materia de un clavo, machetillo o pedazo
de hierro venden un cerdo de incomparable magnitud y con la abundancia
de sal que tienen estas islas lo benefician los citados ingleses para emprender
sus navegaciones por estos mares; y al mismo tiempo compran una fruta o
raíz que en este reino se llama namen, como en la isla de Cuba se llama

470

°

1~ra aquel un momento de transición en el gobierno del virreinato porque
sa 1ª don Manuel Antonio Flores y entraba el Conde de Revilla Gigedo • y
por esto Flores, todavía desde México dirim6 una nota al ~"gund
,
b
'
b'
""
o, que ya
esta ª en Vcracruz, en 27 de agosto de 1788, dándole cuenta de lo hecho y
agregando:
"El
d _stas novedades de 1a mayor gravedad exigen muchas v delicadas pro,·isee.n.~as par~ a~ertar con el más exacto cumplimiento de lo que S. M. se ha
nido pre~ emrme en la reservada real orden que recibí en el penúltimo
correo. Y de que acompaño a V. E. copia adjunta.

. Y pienso ~asta ahora dictar aquellas disposiciones que preparen la ejecucion más fácil Y pronta de las acertadas de V. E. en los puntos de mayor
8:'ªve dad, pues por mi parte no me atrevo a tomarlas, hallándome tan pró:amo ª entregar este mando, y V. E. dentro del distrito del Virreinato
Creo que este asumpto es preferente a todos, y si V. E. lo gradúa del. mis-

471

�mo modo, espero se sirva acelerar su venida a Guadalupe, donde e.xpondré
a V. E. especialmente mis conceptos sobre la materia a que se contrae esta
carta, para las subsesivas disposiciones y para cuanto pueda yo contribuir
al obsequio del mejor servicio del Rey y de V. E,, cuya vida pido a Dios
guarde muchos años''. (Ramo de Historia, Vol. 65).
Grave asunto, en verdad, era el primero que se presentaba a la consideración del nuevo Virrey; pero más grave que él no viera el caso como el Virrey
Flores, según se desprende de su respuesta, fechada en Veracnu tres días más
tarde: el 30 de agosto, lo cual revela que Flores .mandó su informe con verdadera actividad, con indudable premura.
"A todo este contenido -respondi6 Revilla Gigedo refiriéndose al informe--- debo responder a V. E. que vengo enterado por la Superioridad de
todas las representaciones y providencias tomadas por V. E.; de la aprobación que merecieron de la Junta de Estado, y real orden que en su consecuencia se pasó a V. E., cuya copia me mcluye; que conservo muy bien en la
memoria, que una de las oportunas y prudentes advertencias que hizo V. E.
en sus instrucciones a dicho (Esteban Jose) Martínez es el artículo que en
adición dictó V. E. de 1a prevención en orden que por el Almirantazgo de
Londres se dió al Capitán Cook para que no entrara en puertos, ni establecimientos de nuestras costas, si no es en el caso que por temporal o falta de
víveres se viese obligado a ello, y que no se detuviese más días que los precisos para remediar su urgencia¡ que este modo de pensar de aquel sabio tribunai me parece poco conforme al haber enviando ahora su ministerio las
dos embarcaciones referidas a posesionarse de dicho puerto; que como V.
E. me asegura que han sido apresadas con justa razón, estoy desde luego por
este dictamen, aunque el mío hubiera sido decir a sus capitanes se volvieran
cuando quisieran a los puertos de donde hablan salido; y aun ahora me parece que estaba en tiempo de hacerlo, a no concurrir las circunstancias de ser
contrabandistas o piratas; que infiero de no expresarme V. E. son de la Marina Real, que pertenecen a lá mercante; y que es creible que el Gabinete
de Londres les diese una comisión de esta naturaleza; que por esto y por su
pequeño porte, es de pensar también proceden no de Europa, sino de Bahía
Botánica, o de algún establecimiento en la India, sin más orden ni instrncci6n superior para cometer semejante atentado; que las noticias que algunas
embarcaciones rusas han hecho a dicho puerto, y de la espedición que anunciaban de las cuatro fragatas de la misma nación que vendrían este año a to•
mar posesión de él, lo que no se ha verificado, y quisieron anticiparse a este
procedimiento, el cual njnguna potencia podría aprobar, y la misma agresora se avergonzaría en el caso de querer disculparlo, particularmente cuando
corre con la mejor armonía y correspondencia con la insultada; que de todos

472

modos m~ p~ce que V. E: no necesita aguardar a mi vista para tomar aquella., proVIdenc1as que le dicte su prudencia y profundo conocimiento en el
asunto, que no l~ creo muy p~~~so por lo pronto, pues los ingleses no pueden _proyectar nmguna expedicmn desde Europa, estando a tan grande distancia, y nosotros podemos brevemente facilitar cuantos auxilios se necesiten,
que íundadamente puede discurrirse que no se empeñe wi Gabinete tan instnú~
do en empresa que no es fácil conseguir y sí que pierda su buena reputación de
muc~os _modos; y por_ último que lo que puede resultar de este inesperado
acaecuruento es la debida reconvención que hará nuestra corte a la de Londres, instruida de que como es regular lo sea por V. E., comunicándole lo
ocurrido ... ''
Informaba luego, que los oficiales destinados a San Blas al mando del capit~ de Navío_ d~n Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, partirían para
Me,.aco en 1.a s1gu1ente semana; que creía que no debían emprenderse nue•
vas exploraciones hasta enero siguiente y que él, Revilla Gigedo se detendría
aún en V~rac~ hasta t~mar todos los informes acerca del ~ismo puerto,
a lo que dio la importanaa merecida.
Singular buena fe del nuevo Virrey, quien había de recibir aun severísima
lección ·de los procedimientos de 1a Cancillería y del Almirantazgo de Londres, que llevaba dos siglos de intervenir en el comercio marítimo de diversos ~áISes; igno~ba también que el capitán Colnett, aunque disfrutando Jicei:i-c1a del AlmJrantazgo, seguía percibiendo sueldo del mismo, y que sólo
deJaría de recibirlo, si dejaba de dar cuenta de sus actos o dilataba en renova:_debidamente _su licencia; desconocía probablemente también que la Compama de la India y Mar del Sux de que directamente dependía, era igualmente una institución oficial inglesa.
El -~irrey Flores le respondió en 2 de septiembre, demostrando una com~rer)Slon mucho mayor de los hechos, y agregando a su infonnación ante~or: "El capitán inglés dijo terminantemente a Martínez, que traía órdenes
e su soberano el Rey de Inglaterra para tomar, como Gobernador, posesión
del puerto de Nootka, fortificarse y establecer íactorlas, conduciendo al efecto Ja gente necesaria y 29 sangleyes chinos; pero Ia resistencia de aquel comand~te y el conocimiento de la superioridad de sus fuerzas obligaron a
que d1ch~ capitán inglés prescindiese de su empresa, disponiéndose a ejecutar su sahda de Nootka con permiso o sin él".
Llama luego la atención de Revilla Gigedo acerca de que todos los barcos
apr,esados pertenecían a la Compañía del Comercio Libre de Londres y que
teman pa~en te_ del Ministerio para comerciar en todas las costas españolas,
Y en segmda dice: "Tenga o no parte en el designio de ocupar a Nootka la
Corte de Inglaterra, hemos visto muchas veces que han fundado derechos

473

�de posesión a puertos y territorios ocupados por negociantes o vasallos de su
nación, y no hay duda que ésta tiene en el Asia fuerzas navales incomparablemente mayores que las que podemos oponerle desde el Departamento de
San Blas. Allí no existe en el día otro buque del Rey que la fragata Fevorita,
dispuesta para darse al través; otra fragata titulada la Concepción está en
el viejo anual de transporte de previsiones para los presidios y establecimientos de Californias, y en Nootka se hallan la fragata Princesa y los paquebots el Aranzazú y San Carlos el Filipino".
"Estos son los buques de la actual dotación de aquel Departamento, y no
me atreveré a asegurar que su corto número y actual estado alcancen a desempeñar todas las atenciones graves y ejecutivas de sostener la Península
de Californias, conservar el puerto de Nootka y oponerse a los intentos ambiciosos de las naciones extranjeras; de suerte que no es tan fácil, como pueden haber supuesto a V. E. la remesa de auxilios oportunos, ni juzgo tampoco que deben postergarse, aguardando el mes de enero para su envío, pues
en todos tiempos deben navegar los buques del Rey, cuando haya urgencias
que obliguen a determinarlo así".
Le hace ver que precisamente iba a mandar en el mismo paquebot apresado, luego de concluída su carena, los auxilios para la subsistencia de Martínez y su gente, y aun tropas para su defensa y la de las costas; pero encontrando que son opuestas sus opiniones a las de Revilla Gigedo, concluye:
". . . suspendo mis providencias relativas a los asuntos de Nootka, hasta que
V. K me diga su última determinación sobre la liberta.el. o retención del paquebot inglés existente en San Blas, y de la balandra que quedó en aquel
puertoª.
Revilla Gigedo insistió en su parecer y las embarcaciones y sus tripulantes fueron puestos en libertad; pero iba a ser el mismo nuevo Virrey quien
hiciera entrega de Nootka, pues las gestiones hispanas sólo trajeron como
consecuencia la firma de la convención firmada de San Lorenzo el Real a
28 de octubre de 1790, y consigo la pérdida del puerto de San Lorenzo de
Nootka.
¿ Qué gestiones se hicieron? El Virrey comisionó al notable marino don
Juan Francisco de la Bodega y Cuadra para que defendiera los derechos de
la Nueva España y de España ante el Comandante inglés Jorge Vancouver,
representante de Inglaterra, y lo hizo con tanta energía como habilidad; pero el Conde de Florida Blanca inició gestiones con la Gran Bretaña cuyo resultado fue la pérdida territorial.

474

LA CULTURA EN EL NUEVO MUNDO
DR. Sn..vIO ZAVALA
UNESCO, Par1s

l. Generalidades

INTERPRETACIÓN AMPLIA DE LA CULTURA

Es coNVENlENTE AOLARAR, en primer término, cuál es el significado que
atribuimos al concepto de cultura.
Hay una acepción restringida a las creaciones intelectuales y artísticas de
valor perdurable, que cabe aplicar naturalmente al estudio de la experiencia histórica americana; dentro de esta connotación, se ha discutido mucho
en tomo a la existencia, la posibilidad o la originalidad de la cultura del
Nuevo Mundo.
Antes de entrar en el estudio de esas polémicas, cabe advertir que existe
otra acepción amplia que emplean los antropólogos y conforme a la cual
todos los pueblos, aun los más primitivos, poseen una cultura; es claro que
en semejante sentido no podían carecer de ella las sociedades coloniales euroamericanas. Creemos que el examen por extenso de las manifestaciones intelectuales y artísticas, de la índole de la sociedad en que surgen, de las contribuciones populares o del folklore, de los desarrollos lingüisticos, ofrece posibilidades inmejorables para llegar a comprender las bases de la historia cultural del mundo euroamericano. La ejeeución de dicho plan reclama el análisis no sólo de las ideas e inspiraciones que se encuentran más cerca de la
cultura original europea, sino también de la influencia que sobre la cultura
colonial ejerce el conjunto de la experiencia americana; ésta abarca los problemas de la emigración y la adaptación al ambiente ultramarino, las con-

475

�fluencias entre las varias corrientes procedentes del Viejo Mundo, más las
aportaciones de indios, negros y orientales. 1

•
2. La emigraci6n de la cultura europea
El parangón entl'e la cultura de Europa y la de América ha llevado a establecer, en algunos casos, conclusiones de identidad, y en otros, diferencia absoluta. Nos parece que ambas tesis son exageradas y que se apoyan en apreciaciones parciales de los resultados de la emigración de Ja cultura europea
a través del Atlántico.
No faltan ejemplos en la historia universal de culturas que se han e.xtendido más allá de sus marcos de origen. En tales situaciones suelen encontrarse fenómenos de proyección y conservación de rasgos originales junto a las
novedades que imponen la distancia, la adaptación a otro ambiente, la confluencia con corrientes procedentes de distinto origen.
El cuadro que hemos de examinar, y esto no debe olvidarse en ningún momento, es el de una cultura llevada por los emigrantes a tierras extrañas, que
ha dejada por ello de ser exclusivamente europea para convertirse en euroamericana en el caso que estudiamos, o en términos más generales en transoceánica si se abarca la expansión por los varios continentes. Es cierto que,
a pesar de la distancia, los pobladores de los territorios ultramarinos siguen
recibiendo inspiraciones fundamentales del foco de origen, puesto que se trata de una emigración colonizadora y no de una ruptura o exilio; pero la diversificación transoceánica nace precisamente del hecho de que la cultura
de los emigrantes se adapta a un ambiente nuevo, y, en buena parte también, entra en combinacione.s con elementos procedentes de varios continentes (distintos grupos de Europa entre sí, Indoamérica, Afroamérica, inmigrantes de Asia), que no se dan en 1a misma proporción, ni en las mismas circunstancias y tiempo, en el suelo de origen.
Los espíritus cultivados del Viejo Mundo, algunas veces sin salir del mismo y otras en contacto directo con América, participan de manera substancial en la interpretación de la experiencia relacionada con la expansión co1
La interpretación extensa de la cultura ha prevalecido asimismo en el proyecto
de una Historia dtl Desarrollo Cientlfico y Cultural de la liumanidad que patrocina
Ja UNESCO. En el documento SCH/ Mcmo. No. 557, de SO de marw de 1954, se
han incluído entre los temas que abarca los relati\'OS a la cultura intelectual y material,
las ciencias y las técnicas, la organizaci6n educativa y las estructuras sociales, las orientaciones subjeth•as y las formas de la expresión artística.

476

Ionizadora Por ejemplo, algunos europeos (Mártir de Angleria, Gómara,
Montaigne, Feijóo, Raynal), escriben obras, y los artistas difunden imágenes sobre el Nuevo Mundo (v.g., en los grabados), sin haber salido del antiguo continente. Otros europeos cultivados visitan América y dejan creaciones literarias o artísticas como fruto de tales contactos directos ( v. g., el doctor Francisco Hernández, encargado por Felipe II de estudiar las plantas
de Nueva España; Franz Post, llevado por Mauricio de Nassau al Bras.il holandés para pintar los paisajes; Alejandro de Humboldt, a lo largo de su
magno viaje científico por regiones de la colonización española). Por último,
hay europeos que emigran al Nuevo Mundo por períodos largos o definitivos,
y cuyas creaciones quedan integradas a la cultura ultramarina, ya sea por su
contenido o por sus repercusiones o destino (entre ellos, Berna! Díaz escribió sobre la Conquista de México, en la que había participado; fray Pedro
de Gante abre escuelas y talleres para enseñar a los indios, siendo su memoria olvidada en su ciudad natal, mientras vive fresca entre los mexicanos,
quienes al fin la retoman a Europa; fray Bemardino de Saha.,aún emprende
estudios sobre Ja etnología precolombina como parte de sus labores evangélicas; Manuel Tolsá edifica el Palacio de Minería y funde en bronce la famosa estatua del "Caballito", obras que van a contribuir a fijar la fisonomía
urbana de la capital del virreinato mexicano; en Lusoamérica cabe recordar
la obra de Ant6nio Vieira, nacido en Portugal, pero vinculado íntimamente
al Brasil, al que dedica algunas de sus más inspiradas páginas). Estas creaciones dan realce tanto a Jas culturas europeas de origen, como a las coloniales que sirven de marco a la obra meritoria: de manera semejante reciben
doble loa las obras de los nativos de una región americana cuando se realizan
en otra comarca del Nuevo Mundo ( v.g., la del jesuíta guatemalteco Rafael
Landívar, Rusticatio Mexicana, publicada en Modena, en 1781).
Entre los asuntos tratados por los hombres cultos de origen europeo se
encuentran, desde luego, los relacionados con el conocimiento de ]a naturaleza y el uso de los recursos americanos de minería, botánica, medicina, zoología¡ otros autores abordan la historia de la expansión temporal o la evangelización, o bien las peculiaridades de la sociedad o los problemas administrativos, o contribuyen a enriquecer el patrimonio de las letras y las artes
ultramarinas. Mas también se hallan las obras de quienes transmiten formas y
valores de Ja cultura del Viejo Mundo que tienen un alcance general, que no
está vinculado directamente con América, como suele ocurrir con los profesores de Retórica o de Teología, los pintores de asuntos religiosos, los impresores de libros, los maestros de arquitectura, aunque ocasionalmente aparezcan temas o matices de origen americano en medio de este trasplante más
amplio del patrimonio de la cultura europea. En todo caso, existe desde el

477

�principio, al lado de las tareas culturales relacionadas con la realidad americana, otro campo distinto de creación, o cuando menos de aprendizaje y
mantenimiento de las tradiciones de la cultura europea; es decir, una salida
hacia la universalidad occidental que se conserva abierta hasta el presente.
Ciertos temas ultramarinos penetran en el ambiente intelectual y artístico
de Europa, y esta presencia aumenta a medida que la riqueza, el poder y la
cultura de los pueblos americanos se fortalecen; sin embargo, mucho más
caudalosa es en la época colonial la corriente de los elementos culturales europeos (técnicosJ intelectuales, artísticos, lingüísticos) que se proyectan soore
el mundo americano. 2
Al .quedar la cultura de origen proyectada fuera de su marco anterior, se
constituyen en el Nuevo Mundo peculiares situaciones y combinaciones de
elementos, y los ritmos de desarrollo presentan variantes a uno y otro lado
del océano; por eso el análisis de la expansión transatlántica permite lleaar
. .
o
a un conocun1ento más pleno de la cultura occidental en su conjunto. Un
observador europeo ha seguido con interés "apasionante" las modificaciones
que experimentan las jerarqulas sociales del Viejo Mundo cuando pasan al
otro lado del océano y adquieren una disposición y fluidez nuevas en América, junto a las complicaciones que ofrece la composición racial de las colonias a reunir a los hombres procedentes de varios continentes; la expansión
de las religiones y el nacimiento de la práctica y la doctrina de la tolerancia
en el Nuevo Mundo contribuyen a ilustrar temas vitales de la historia de
la cultura europea; un estudioso de la poesía iberoamericana, como adelante explicaremos, ha señalado anacronismo y adaptaciones originales que no
pueden dejar de interesar a quienes cultivan las lenguas y las literaturas de la
Península Ibérica; otro crítico piensa que las literaturas de lengua francesa
de América constituyen compartimientos interesantes que no deben ser ignorados por los estudiosos de la cultura de la antigua metrópoli. En suma, la
extensión de las lenguas europeas a otras tierras, el cultivo en común de las
tradiciones literarias, el trasplante de las instituciones1 la filiación de las religiones, la escritura de historias que abarcan las experiencias de los pueblos
colonizadores en varios continentes, las ramificaciones artísticas, vienen a
ofrecer nuevas avenidas y horizontes más vastos para el estudio de los fenó• Repárese, aun en nuestros días, en el crecido número de nombres célebrrs europeos que los americanos honran en su.s escuelas y ciudades, y en el escaso tránsito de
los recuerdos por el camino inverso. Es un signo de la dependencia cultural anterior
pero también un exponente de la universalidad de la mente americana. La situació~
ultramarina fortalece los hábitos de recepción y admiración de los valores mundiales·
al mismo tiempo mantiene la amplitud de criterio y alienta las promesas creadora;
de los hombres del Nuevo Mundo.

478

menos culturales de Occidente. La emigración da nacimiento no sólo a las
ramas ,coloniales euroamericanas de cultura, sino a una transformación o posición distinta del tronco original europeo, a una reforma de la pauta intelectual correspondiente a un mundo anterior más estrecho, y en definitiva, a
una fase nueva, espacial e intelectual, artística y lingüística, de la civilización
de Occidente, y de la historia de las otras partes de la tierra a las que extiende su irradiación.
Aún existe entre ciertos europeos la propensión a reducir la historia de su
cultura al marco del antiguo continente o bien a considerar este segmento
central como el único valioso; en otros términos, asoma una especie de provincialismo metropolitano, si esta calificación paradójica fuera admisible.
De otra parte, se encuentra la resistencia sentimental de ciertos americanos
a reconocer el carácter provincial o marginal que tiene en sus orígenes la
cultura del Nuevo Mundo. Todo ello ha contribuido a encender las polémicas en torno al valor de la cultura americana, a las que adelante haremos referencia. Aquí nos limitamos a recordar que también existe una serie de juicios de europeos notables que han sabido vislumbrar el verdadero alcance intelectual de la expansión geográfica. 8
En caso anterior mejor estudiado, y que acaso presente una mayor coherencia interna, el de la historia del imperio romano, no se excluye el examen de las aportaciones de las provincias de España, Africa o el Oriente,
que afectan incluso a la historia del centro. El pensamiento o la creación artística en las áreas marginales, aunque no lleguen a sobrepasar fácilmente
un nivel de relativa modestia, pueden ilustrar los caminos de las expansiones históricas, y el estudio global de éstas beneficia al conocimiento de cada
civilizaci6n.

' Alejandro de Hun1boldt advirtió en su Examen Critique de l'lfoloire de la
Glographie du Nouveau Contintnt, I, pp. VIIl-IX y IV, 21-22, 37 (-conceptos a loa
que nos hemos referido en nuestro capítulo primero, p. 4-) que hay una coincidencia
entre la expansión del mundo geográfico y la del saber científico desde fines del siglo
XV. Nota que la filosofía concede un rango más alto a los descubrimientos de la inteligencia humana que a los espaciales o geográficos (p. e., "la découverte de l'analyse
transccdante, de cet autre monde nouveau d(l au génie de Newton et de Leibnitz");
pero al mismo tiempo percibe que los grandes descubrimientos marltimos producen
innovaciones intelectuales, y que: "C' est seulement depuis l'époque que nous ve.nons
de signaler que l'uruté homérique de l'océan s'est fait sentir dan son heureuse iofluence sur la civilisation du geore humain. L'élément mobile qui baigne toutes les cotes en
cst devenu le lien moral et politiquc, et les peuplcs de l'occident, dont l'intelligence
active a créé ce bien et qui ont compris son importance, se sont élevés a une universalité d'action qui détermine la prep6ndt!rance du pouvoir sur le globe", p. 22.

479

�LAS CULTURAS EUROAMERICANAS, SUS RAÍCES, SUS DESAJUSTES,
SUS RASGOS ORIGINALES

Las ramas de la cultura europea que emigran a través del océano se enfrentan a los problemas del arraigo en tierras nuevas y distantes ( primum
vivere deinde philosophare) quedan desprovistas de momento de muchos elementos de la cultura de origen (monumentos, universidades, bibliotecas, galerías de arte, en fin, alejadas de la solera cultural del área metropolitana de
Europa); sólo una parte limitada de esos valores puede pasar con los emigrantes a través del océano, y sólo relativamente y a distancia sigue siendo
suyo ese patrimonio de origen; desde este punto de vista, la emigración empobrece culturalmente a los grupos que la practican. Aun cuando el nivel
de educación de los emigrantes no sea comúnmente alto, dejan atrás muchos elementos que antes podían serles familiares y que no pueden disfrutar
ahora con igual plenitud. Sin embargo, esto no obsta para que mantengan su
admiración por esos bienes culturales y traten de imitarlos o intenten el traslado parcial de los transferibles (esa transferencia puede alcanzar en nuestros
días, gracias al adelanto técnico y económico, la magnitud que implica la instalación de un claustro medieval en los alrededores de Nueva York, patrocinada por Rockefeller; o de los castillos que atraviesan el Atlántico con las
piedras numeradas e incluso el "fantome a vendre"). Estos aspectos de imitación o continuación -unas veces educativos, como en el Metropolitan Museum de Nueva York, otras patéticos o ridículos por su falta de autenticidadcolocan naturalmente a la cultura americana en una posición de segundo orden o marginal. Es exacto que en cierta medida esa cultura participa de la
misma herencia y tiene tradiciones tan viejas como las de Europa ; pero es
"nueva" por todo lo que deja atrás, por haber salido de sí; y también lo es
por sus tareas de adaptación al ambiente ultramarino y por sus facultades de
rejuvenecimiento ante otros horizontes; atrás queda no sólo lo admirable sino
lo que limita y oprime. Las restricciones e impedimentos ( v.g., la Inquisición hispánica) pueden seguir al colonizador a través del Atlántico, mas la
marcha puede tener en ciertos casos un efecto libertador y abrir nuevas perspectivas naturales y humanas.
El deseo de seguir participando en el disfrute de los tesoros culturales de
Occidente es bastante general entre los colonizadores establecidos de un extremo al otro del continente (admiración por los primitivos italianos y flamencos, por las obras literarias y plásticas de las épocas del renacimiento, el
barroco, la ilustración, el romanticismo). Los euroamericanos no son los creadores de esos valores, pero los aprecian o los miran como suyos, y cuando

480

pueden los copian o procuran incorporarlos a su vida de una manera más íntima que la asequible a los asiáticos o africanos que viven en sus respectivos
continentes de acuerdo con formas de cultura originalmente ajenas o más
distantes de la occidental. En América también hay indios, negros y orientales, pero viven al lado o bajo la influencia gradual de la cultura de los inmigrantes europeos, de sus descendientes y mezclas, que arraigan y se multiplican en las tierras colonizadas.
La base general greco-romana de la civilización de Europa y el cristianismo
se extienden al continente americano por conducto de las varias ramas coloniales euroameiicanas. Ese conjunto de principios y conocimientos sustenta
la enseñanza en los colegios y en las universidades que llegan a fundarse en
el Nuevo Mundo. El empleo de la lengua latina para fines educativos y de
redacción de obras científicas se encuentra en todos los casos (v.g., cuando
sabios holandeses describen la naturaleza brasileña). Esa lengua permite la
comunicación eventual entre los marinos, militares y religiosos de distintas
nacionalidades europeas en las costas y fronteras de América, hasta el siglo
XVIII por lo menos. Es el idioma de los estudios, a pesar de la preferencia
que existe en el área protestante por la lengua vemácula para la difusión de
la re1igión. Las iglesias y los conventos contribuyen a mantener las tradiciones
de la cultura y de] arte en el mundo latino de ultramar, como ya lo habían
hecho en la edad media en Europa, según la observación sagaz de Paul Rivet.
La universalidad de la religión y el principio político de ]a asimilación jurídica de los habitantes de metrópolis y colonias facilitan el fomento de la
educación superior colonial en el Nuevo Mundo. Por ejemplo, en Hispanoamérica, así como se establecen catedrales, conventos y otras formas de la vida
religiosa y civil a imitación de la metrópoli, comienzan a abrirse los seminarios, los colegios y las universidades desde el siglo XVI. Esos establecimientos
coadym·an al enraizamiento en la tradición cultural europea en el Nuevo Mundo y abren a los descendientes de los colonizadores el acceso a la educación
superior sin tener que trasladarse a Europa. Las primeras universidades reales y pontificias hispanoamericanas gozan de estatutos similares a los de Salamanca; los cursos y textos siguen de cerca las tradiciones imperantes en la
metrópoli. No hay una pol1tica cultural que restrinja el ingreso de los criollos
hispanoamericanos a la educación superior colonial o a la metropolitana.
Los colegios de jesuítas y la Universidad de Cohnbra ofrecen oportunidades educativas a los descendientes de los colonos lusitanos, pero no llega a
instituirse un establecimiento universitario formal en el Brasil.
Tampoco lo hay en las colonias francoamericanas, aunque los canadienses
cuentan desde el siglo XVII con el seminario de Québec y otros colegios de

481
H31

�religiosos, habiendo servido el primero de antecedente a la universidad que
mucho más tarde se abriría en esa antigua capital del Canadá.

burguesía comercial creció en algunos litorales al amparo de las actividades
portuarias.

Los hijos de los colonos holandeses obtienen su educaci6n superior en la
metr6poli.

Los cargos de la Iglesia y del Estado estuvieron vinculados más estrechamente a una educación superior. No en vano la teología, la filosofía escolástica, la gramática latina y el derecho eran los estudios principales en metrópolis y colonias, y de hecho los más prácticos junto a los contables, hasta el
ad\'enimiento del auge considerable de las ciencias matemáticas y de la naturaleza en el siglo XVIII. Entonces esos nuevos conocimientos tuvieron aplicación en establecimientos roetropol.itanos navales y militares, y en alguno
colonjal, como el Colegio de Minería de México.

Colegios como los de Harvard, Virginia, Yale, Princeton, Nueva York, más
las enseñanzas de preceptores y los viajes a la metr6poli, hacen posible la
educaci6n superior de los angloamericanos en el curso de los siglos XVII y
XVIII.
La presencia en América de Europeos cultos, el acceso de los hijos de los colonos a la educación superior colonial o a la metropolitana, los viajes ocasionales de los americanos al Viejo Mundo, que en el siglo XVIII y principios del
XIX se extienden a veces a países distintos de la metrópoli, son factores que favorecen la iniciación de la alta cultura en América.
Algunos americanos van a estudiar o a residir en Europa, se compenetran
más o menos profundamente de su saber y de su arte, y crean obras con temas
o reminiscencias de América o bien de interés general (Juan Ruiz de AJarcón,
nativo de Nueva España, el Inca Garcilaso, del Perú; los jesuítas expulsos de
varias regiones de América, el doctor John Morgan de Filadelfia).
Varios de los americanos que visitan Europa llegan a destacar en los anales
del Nuevo Mundo por méritos culturales o políticos (Franklin, Jefferson, Miranda, Bolívar, San Martín, Bello, José Bonifacio de Andrade e Silva).
Hay, por fin, americanos que, sin haber salido de su continente reciben ins' relacionatrucción o inspiraciones de origen europeo y c_rean obra propia, ya
da con América o con temas generales (Sor Juana Inés de la Cruz, Sigüenza y
Góngora, Espejo, etc.) .

Estos americanos son por lo común descendientes de europeos, mas también
hay indios, mestizos, mulatos que alcanzan distinci6n como escritores o artistasl
( el indio Caspicara en la talla, en Quito; el ya citado mestizo peruano Garcilaso de la Vega, quien llega a brillar en la literatura española; el mulato Aleijadinho, famoso en el Brasil por sus obras de escultura).

•
Una parte del clero estaba compuesta de gente nacida en el Nuevo Mundo. Los europeos podían obtener con mayor facilidad los cargos eclesiásticos,
civiles y mifüares; pero no estaban cerradas por completo las puertas de tales
funciones a los americanos. Estos ocuparon también posiciones dirigentes en
varias ramas económicas, como la minería, 1a agricultura, la ganadería. La
482

Limitadas fueron las posibilidades de indios y negros para gozar de la
educaci6n colonial.
En Hispanoamérica llegó a ensayarse la educaci6n superior del indio, que
se enfrentó a la resistencia que a ella opuso el ambiente colonial; sin embargo, los proyectos continuaron hasta el siglo XVIII aunque con escasas
consecuencias prácticas.
En cuanto al negro, la exclusión fue la regla general, y sólo al fin de las
colonizaciones, bajo las nuevas ideas ilustradas, comenzaron a ponerse en
cuestión las barreras que le impedían el acceso a la educación superior.
La enseñanza primaria y de oficios llegó a impartirse en ciertos casos a
razas distintas de la blanca. En general, se facilitó esta tarea educativa donde
estuvo unida a la enseñanza de la doctl'ina y a las actividades misioneras.
La educación popular ganó terreno en Angloamérica en el siglo XVIII,
era impartida a los colonos y llegó a extenderse a los nuevos emigrantes de
Europa, como parte de las tareas de americanizaci6n, pero la polttica general
con respecto al indio y al negro no favorecia la inclusión de ellos en los beneficios de la docencia.
Con la llegada de las primeras imprentas a las colonias españolas desde el
siglo XVI y a las inglesas desde el XVII, y con la formación de las bibliotecas que atesoraban el saber de Europa y las primicias de los estudios sobre
la geografía, las lenguas y la historia de América, puede decirse que algunas
regiones del Nuevo Mundo comenzaron a entrar en posesión de los instrumentos formales de la cultura de Occidente; otras siguieron careciendo de
ellos hasta muy tarde o vieron llegar el fin de la colonizaci6n sin poseerlos.
En el siglo XVIII y a principios del XIX aparecieron bibliografías que servían de testimonio a la existencia de una producci6n literaria de América que
cubría campos muy variados. Ya veremos que ellas fueron utilizadas como instrumentos probatorios en las polémicas de la época acerca de la existencia y
la calidad de la cultura americana.
483

�En lo que respecta al patrimonio artístico, conviene tener en cuenta, entre
factores varios, cuáles eran las clases que patrocinaban el arte; las inclinaciones de los creyentes de diversas religiones; el desarrollo del medio urbano;
la aparici6n de mecenas cultos, como Mauricio de Nassau en la colonización
holandesa del Brasil; el interés o la falta de él en coronas, virreyes, gobernadores eclesiásticos y conventos, clases pudientes de mineros, comerciantes y
armadores de los puertos, y amos de plantaciones; en suma, las circunstancias
que influían en la adquisición de obras artisticas europeas, t&gt;n la atracción de
artistas del Viejo Mundo o en la formación de artistas americanos.
Ciertas bases económicas y psicológicas eran necesarias para que pudieran
prosperar las manifestaciones más altas de la vida creadora del espíritu. Y
aparte de ella, habfa que contar con oportunidades para la fonnaci6n de
los artistas, talleres y academias, buenas obras para distinguir las calidades y
acendrar el gusto, estímulos y medios de vida, aprecio o prestigio social para
promover el adelanto de los talentos naturales, y con la critica educadora de
las formas de la expresión.

En el campo de la cultura popular, las aportaciones de los europeos y de
sw descendientes, de los indígenas, de los africanos y de los orientales, pudieron crear más pronto combinaciones y términos nuevos. En ese estrato los
requisitos de la educación formal eran menos exigentes, y los varios elementos
de la población americana llegaron a expresar sus sentimientos y aportaron
sus propias creaciones (propagaciones populares de música, danza, canciones,
cuentos, romances, etc.).

•
El arraigo de los europeos en el ambiente del Nuevo Mundo pone de manifiesto ciertos desajustes entre la sociedad y la cultura.

Las sociedades americanas se encuentran en contacto inmediato con el
ambiente geográfico con la explotación de los recursos naturales con la
composición heterogénea de la población, de suerte que adquieren pronto un
carácter distinto al de las sociedades europeas. Entretanto, las culturas coloniales, por la uni6n derivada del idioma y por la complejidad de la herencia
de ideas, creencias, scnt~ientos y gustos, siguen Jas inspiraciones que llegan
de las metrópolis. Así se constituyen sociedades o pueblos nuevos en América,
y sus naciones independientes, mientras subsiste la dependencia de sus minorías cultas con respecto a los centros de procedencia. El lenguaje escrito
por los autores instruídos que imitan a los de las metrópolis difiere mucho

484

del hablado por el pueblo. Cuando en el estudio de _la ~toria de ~érica
• presta atención mayor a las influencias. filosóficas, ~teranas o artísticas, ~

.resultados tienden a ser europeizantes, baJo las m~alidades _que luego explicaremos. En cambio, si se miran de cerca las condiciones sociales, pueden adverlinc sin tardanza las particularidades americanas.
0 es extraño, por ello, que exista en algunos momentos cierta divergencia
entre las tendencias de la cultura y el carácter de la sociedad. De una parte,
influye el legado de la civilización procedente de Europa; y de o~r~ se hace
tir Ja presencia de un ambiente geográfico y humano que se dtstmgue del
en varios respectos ( por ejemplo, a causa de la experiencia del trasJante emigratorio y de sus combinaciones, las condiciones de vida en las f ronla presencia del indio, el traslado en masa de los african~ y _algunos
contactos con los orientales) ... No se trata, sin embargo, de un d1vorc10 completo, ya sea porque la cultura -incluso en sus i:eflejos políti~ y de organizaci6n de las clases- tiende a influir sobre la sociedad de vanas maneras, ya
porque es difícil que una sociedad deje de dar color local a la cultura, especiahnente en sus aspectos populares.

~

!:ru,

Veamos con mayor detalle algunos de los factores que contribuyen a sinuevo Mundo.

gulam.ar los desarrollos culturales en el

El influjo del ambiente natural en la literatura es prominente y contribuye
a poner de relieve la originalidad americana y a escapar de la simple copia
de los europeos, aunque algunos críticos señalan que los grandes bosques y
los desiertos no bastan para crear grandes poetas. La atracción que ejerce la
naturaleza del uevo Mundo es perceptible desde la busca de los ''secretos
maravillosos de las Indias" en la época de los descubrimientos, hasta las expediciones científicas del siglo XVIII y el romanticismo literario del XIX .
Otro factor que contribuye a singularizar el folklore americano, y hasta

cierto punto las creaciones de cultura más elaboradas, es la composición he~ a de la población en varias regiones.

Las comarcas donde se habían concentrado las civilizaciones indígenas sedentarias de la Améñca precolombina, aunque llegaron a ser conquistadas
• Acuo pudiera cxtcndcne a e.ta aituaci6n histórica alguna parte de la, ob~rva-

cioncs que loa etn6logos han hecho ante los fenómenos de dif115ión cultural en au
propio campo: "au cours de l'cxpan5ion des civilisations les divers domaincs culturels
partiela ne rcstent pas touj115 conncxcs (JOit, d'une part l'ergologie et l'économie;
d'autrc part, la sociologi • et ]e domaine apirituel) et .• des lors ils n'~oluent pas
néceaaircment dans la meme Jignc ni selon le meme rythme .• ," Wilhtlm Koppen,
"Autour du Problemc: Ethnologie et Histoire Unh·cnellc", en Miscel/an,a Paul Rivet
Octogenario Dienta, México, I, 140.

485

�por los colonos de origen europeo, no se occidentalizaron sin ofrecer resistencia, y a través de los contactos culturales y del mestizaje dejaron huellas
profundas de una vasta zona del hemisferio colonizado. La importancia de
la población indígena en el imperio español, por ejemplo, explica muchos de
los rasgos lingüísticos, etnográficos, históricos y artísticos de Hispanoamérica,
que no existen en la metrópoli.º
En las islas Antillas y en algunos litorales del continente, por ejemplo los
del nordeste brasileño y los de Virginia, la convivencia de los colonos con lo~
esclavos de origen africano crea otra zona de diversificación cultural. Ya hemos visto que el negro, a diferencia del indio americano, es otro emigrante
de época moderna; no cuenta, por ello, con un sedimento cultural de largo
arraigo en esta parte del mundo; pero las influencias que trae consigo pueden llegar a sobrevivir o mezclarse con las de europeos e indios y a introducir en cierto matiz de exotismo en la cultura del Nuern Mundo, como se
observa particuJarmente en el folklore de Brasil, Haití, Cuba, el sur de Angloamérica.
La literatura gauchesca rioplatense se apoya en los valores criollos, y toma
en cuenta los contactos con indios, y algunos negros, en la frontera.
Hay, por otra parte, el cosmopolitismo derivado de la inmigración europea
de varias procedencias, sobre todo en los litorales atlánticos de ingleses y
holandeses, más tarde en los del sur del Brasil y el Río de la Plata de origen
español; se trata del trasplante y la adaptación de grupos de colonos al suelo
estraño del Nuevo Mundo, donde conviven con europeos de distintos orígenes,
lenguas y tradiciones de cultura.
La distribución geográfica y las rutas de las colonizaciones hacen sentir
también su influjo en la fisonomía de la cultura de las regiones de América.
Las influencias europeas llegan con más facilidad a la costa atlántica de
América y a las ciudades ligadas con el comercio transatlántico. El europeísmo -sea en el Canadá francés, Angloamérica, Brasil o el Río de la Plataes habitualmente un fenómeno del litoral; y a medida que la colonizaci6n
avanza hacia el interior, comienza a predominar un mayor nativismo americano, unido a la rudeza y la peculiaridad de la vida en la pampa, el sertao,
la frontera o los bosques (es la base de los escritos de Sarmiento en la Argentina, Euclides da Cunha en el Brasil, F. J. Tumer sobre la civilización del
oeste de los Estados U nidos, Albert Fecland ante el paisaje canadiense). No
Deda Simón Bollvar en su Discurw de Angostura, 15 de febrero de 1819: ' ·o
somos c·uropeos, no somos indfos, sino una especie media entre los aborígenes y ]o!
rspañoh·s" Cit. por Magnus Momes, El Mestitaje 111 la Historia de Jbero-.Ambica,
Ms. Estocolmo, 1960, p. 4. La frase puede int.crprctnrsr tanto en nn sentido biológico
como cultural.
1

486

se trata tan sólo de una dualidad entre el medio urbano y el rural, entre la
corte y la aldea como e.xiste en Europa, sino también de un cambio de la vida
europeizada a otra que presente condiciones singulares de avance fronterizo,
a menudo en lucha contra indios nómadas; así aparecen notas de e.xtrañeza
y aun de barbarie que no han dejado de llamar poderosamente la atención
de los escritores que han descrito tales circunstancias. Algunas de las peculiaridades más llamativas de la vida del ue\'o Mundo aparecen m esos ambientes de frontera en los que el medio y la Sociedad de América llegan a ser
particuJannente distintos, aunque se trate a ,·eces de una fase pasajera a la
que suceden formas de civilización más afines con las de origen europeo.
En el litoral del Pacífico, Lima constituye un centro de influencia urbana
europea que, a través del Puerto del Callao, se comunica con Panamá y con
la línea de comercio del Atlántico; tiene hacia el interior -aquí situado al
este- la sierra habitada por densa población indígena, y ésta introduce variantes muy apreciables con respecto al género de vida que prevalece en la
costa europeizante; mas también en las tierras altas del interior se encuentran
ciudades pobladas por españoles como Cuzco, Potosí, Chuquisaca.
En el sur de Hispanoamérica, una corriente pobladora española desciende
del Alto Pen'.i, y establece una serie de ciudades en Tucumán; otra atraviesa
los Andes, desde Chile, y funda la provincia de Cuyo; mientras una tercera
llega por el Atlántico y arraiga en el Litoral del Plata; con el tiempo, el puerto
de Buenos Aires queda abierto a la comunicación transoceánica y se distingue
del interior argentino y paraguayo, que aparece como más replegado en sí
mismo, más provincial y "americano".
Los cambios en la fortuna económica de las regiones y en la dirección o el
rumbo de las corrientes de tránsito dejan su huella en la fisonom1a cultural
de las poblaciones del Nuevo Mundo, como es visfüle en la evolución de la
grandeza y decadencia de Potosí, relacionada con la suerte de sus vetas mineras.

Fondo común, diuersidades, paralelismos y relaciones culturales
entre unas y otras áreas de América.
En virtud de que las colonias de América dependían de metrópolis europeas
diversas y a menudo rivales, de que ocupaban territorios e:i..-tensos y por lo
común escasamente comunicados entre sí, de que su vida política, económica
y religiosa estaba vinculada a los centros de los imperios, existió una orientación cultural transatlántica más bien que interamericana.

487

�No era fácil, dentro de la organización colonial, que una influencia extranjera, por ejemplo, la francesa, se hiciera sentir en Hispanoamérica sin pasar ante.s por España. Hubo algunos casos de ello, por efecto del contra6ando
o de contactos esporádicos (por ejemplo, cuando a comienzos del siglo XVIII
llegaron navíos franceses a comerciar a las costas de Chile y Perú); pero, en
general, las relaciones de cultura entre unas y otras áreas de América, dentro
de las reserv~ políticas y religiosas que mediaban entre las metr6polis y entre
]as colonias mismas fueron más ,~ables cuando ocurrieron a través de Europa.
De ésta provenía un fondo común de cultura que se extendía a las varias
áreas euroamericanas y que engendraba ciertos desarrolJos paralelos aunque
no mediaron conexiones directas.

La Biblia representa una unidad de fondo y al mismo tiempo una diversidad
en cuanto al uso de las versiones; en esto las colonias de América no hacían
sino reproducir el panorama de la cristiandad europea después de la escisión
de la Rcfonna.
Otro de tales elementos comunes es la recepción de la tradición escolástica
europea en los primeros colegios y universidades de América; cabe comparar
los géneros de enseñanza anteriores al racionalismo que no parecen estar
desprovistos de algunas corrientes y autores comunes. Es claro que las doctrinas de Lutero y de Calvino no eran enseñadas en las colonizaciones católicas, ni las de Loyola en las protestantes; pero un examen detenido de las
cátedras y bibliotecas de la época permite descubrir supervivencias de la
tradición cristiana común, a pesar de las disensiones religiosas (por ejemplo,
en tomo al estudio de las doctrinas paulina, agustina y aun tomista) . ·
Los clásicos: Platón, Arist6teles, Cicerón, son estudiados en todas las áreas.
El derecho romano aporta otro campo común fertilizado por el mantenimiento del latín como lengua de cultura. El estudio de Heinecio parece haber
go1.ado de una difusi6n americana bastante general. Es de notar que Ja influencia de la tradición jurídica romana es aparentemente mayor en Jas colonizaciones de España, Portugal y Francia que en la de Inglaterra.
Algunas influencias literarias del Renacimiento italiano llegan a las varias
metrópolis y áreas coloniales.
La vecindad de las metrópolis peninsulares y la unión temporal de las coronas de España y Portugal explican la influencia que llegaron a ejercer
varios escritores españoles en el Brasil, por ejemplo, Lope Quevedo, Góngora.
Hubo correspondencia literaria entre la ran figura del mundo lusitano Antonio Vieira, y la notable poetisa de Nueva España Sor Juana Inés de la

Cruz.• Algunas de las historias de la expansión portuguesa fueron escritas
m castellano.
Descartes, Newton, Puffendorf, Montesquieu, Rous.,eau, son nombres europeos que se difunden por varias colonias cuando surgen las nuevas corrientes
del racionalismo y del derecho natural.

Los estudios acerca de la naturaleza adquieren mayor rigor científico en
el siglo XVIII. Sabios europeos participan en las expediciones transatlánticas,
que son organizadas desde las metrópolis; algunos americanos colaboran en
las investigaciones de botánica, mineralogía, medicina. La curiosidad del siglo
se hace presente en cada colonización y se proyecta sobre el escenario natural
deJ Nuevo Continente, que ofrece vastos horizontes, apenas comenzados a
explorar.
Cabe apuntar la presencia de judíos en varias áreas euroamericanas y las
contribuciones de cultura que pueden aportar, por ejemplo, en la ciencia
mblica.
En lo que respecta al arte, la presencia en común de estilos, ya provenga
del renacimiento el barroco o el neoclásico, obedece habitualmente a la difusión de influencias provenientes de los países de Europa, si bien es peculiar
el desarrollo en cada una de las áreas coloniales y regiones.

La pintura italiana se halla representada en las igle ias del Canadá francés
y de Hispanoamérica.

Es amplia la presencia en América del arte pictórico de los Países Bajos:
en la colonización española por efecto de las relaciones históricas de España
con Flandes; en la colonización del ordeste del Brasil a consecuencia de la
invasión holandesa; en Norteamérica con motivo de la presencia de los colonos bátavos en Nueva Amsterdam; y, en todos los casos, gracias a la influencia que ejerce esa misma pintura sobre las escuelas de las varias metrópolis europeas.
Ciertas influencias que se advierten en la arquitectura y la ornamentación
de los establecimientos iberoamericanos (por ejemplo, el gusto por los azulejos) provienen de las e.-cperiencias comunes de los pueblos de la Península
Ibérica ante la invasión árabe. Y si los desarrollos barrocos tienen personalidad distinta, tanto en España y Portugal como en Hispanoamérica y Brasil,
también es cierto que los retablos del mundo ibérico guardan mayor parentesco entre sí que con respecto a las manifestaciones arústicas coetáneas de las
colonias francesas, inglesas y holandesas del uevo Mundo.

El mecenazgo artístico de las iglesias es más amplio entre los colonizadores
' Véase
1948.

RoB!RT

R1CAJtD, António Vieira

,1

Sor Juana lnís de la Cruz, Coimbra,

�católieol que entre b protestantes. Al mino tiempo puede ebiavane q•
la auberancia y la magnificencia IDD las notas salientes de b principan
delam&gt;Doa artiaticol iberounericanol (por ejemplo, en el banoco de México,
en la eeaaltura de Minas Genia) ; en tanto que el reatiPDO y la simplicidad
caracterizan al movimiento artistico puritano.
La influencia litenria y artútica francesa es notable en varias áreas de
América en el siglo XVIII.
Existe en el uevo Mundo, desde la época de las colonizaciones, una actitud ecléctica con respecto a la recepción de las corrientes europeas de cultura
y arte.

Se mira a Europa como la fuente habitual de inspiraciones, y cuando los
pueblos americanos obtienen la independencia politica, si bien de una parte
tienden a subrayar sus diferencias nacionales, de otra hacen uso de su libertad para elegir entre los varios estímulos exteriores con más amplitud que
la acostumbrada anteriormente cuando cada metrópoli era el conducto prin•
cipal de la recepción de tales influencias. Es lo que explica, por ejemplo, la
sustitución de la influencia española por la francesa en HispanoamErica durante el siglo XIX.
Loa problemas que derivan de esta situaci6n comienzan a perfilarse deade
la qx,ca colonial. Las áreas de América reaccionan ante un estbnulo dado,
lo adoptan, lo rechazan o lo modifican; ¿ qué J&gt;OS1"bilidades de comparación
ofrecen estas respuestas que las corrientes generales de Europa provocan en
laa distintas áreas de las colonizaciones americanas?; ¿ qué particularidades
comienzan a señalarse en el estilo, tiempo y carácter de cada reacci6n?; ¿ cuándo puede hablane de desarrollos propios, v.g., en el arte barroco de M6xico,
ligado indudablemente al español, pero no carente de pcrlQllalidad original?
Antes de llevar a su término este análisis, notemos que las observaciona
anteriores bastan para comprender por qué son los estímulos culturales de
origen europeo los que gozan de mayor relieve y difusión en América en la
época de las colonizaciones. Las formas para expresar en ciencias o en artel
los mensajes del Nuevo Mundo se encuentran al comienzo en manos de lOI
hombres europeos o de los americanos educados de acuerdo con las tradicio,,
nes de la cultura metropolitana. Las obras de los descendientes de los colonizadores ofrecen una calidad más refinada a medida que las concentraciones
urbanas, la riqueza y la madurez de las nuevas sociedades, el contacto con
los creadores europeos, se van afirmando con el transCUrso del tiempo. Y, coá
mayor o menor rapidez, según los casos, las épocas y los talento! naturales;
comienzan a nacer los frutos ultramarinos valiosos o simplemente interesanta
por su peculiaridad.
La cultura euroamericana no era tan distinta de la europea de origen COo

lérlo ll aaiMica, la ahicaDa, o la anerindia de ll fpoca anterior

...... delcubrimimtoe madtimoL Las lmguas, el alfabeto, el calen,. religi6n, permidan mantener a travá del cdano "el 1uo moral"
llablaba Humboldt. Y uf podtan loe europeo1 contribuir a la forma~ de la cultura americana, y b hombres del uevo Mundo acudir al an...,, ea bmca de elementos de formación intelectual o artútica. F.Atretanto,

a..-

poseer rugos propios y a valorizar
dejar de mantener su antiguo vinculo con la civima-

_, nmaa transatlánticas comenzaban a

u pecuJiaridades, sn
dde de Ocddente.'

•
La frecaencia de loa contactos entre las áreas y regiones de cada continente,
d como el número y la calidad de los hombres de estudio y los artistas, eran
lilúy distintos en Europa y en América durante los siglos coloniales.
Los maestlOI italianos influyen en la arquitectura y en los trabajos de talla
en Inglaterra en el período del Renacimiento. o parece que haya existido
aiaguna relaci6n entre los artistas de ucva España y los de Quebec o la
Nueva IJlglaterra, y fue escasa la que hubo entre los del Perú y los del Bralil Ya hemos visto que la penetraci6n de influencias extranjeras de cultura en
las áfflll de América suele ocurrir a través de las respectivas metrópolis (por
ejemplo, cuando España recibe los influjos de la pintura flamenca en el siglo
XVI o de las ideas y las modas francesas en el XVIll, y a través de ella llega al mundo hispanoamericano). Mas el contrabando y las licencias concedidaa a ban::os neutrales comunican asimismo las ideas y los gustos del exterior. La relativa lejanía o falta de tráfico entre unas y otras áreas de coloniadlm, así como el limitado desarrollo inicial de SUI creaciones del intelecto
y de las artes, no favorecian al contacto cultural directo interamericano. Era
IIIÍI ficil en los siglos coloniales que un país como Inglaterra ( la patria de
Sbakespeare, Milton, ewton, Locke) llegara a influir sobre las áreas americaaaa de distinta soberanía, a que éstas intercambiaran entre sí IUS propios
nlores de cultura; o descubrieran afinidades entre sus situaciones y mostraran
inter&amp; por compararlas; sin embargo, la incomunicación no era absoluta, aun
' A. Gaua. La Dis¡,utt1 ,M N11ovo Mondo, Storia di 11u ,olnnit:11, 1750-1900.
~ apoli, P.. llicciardi, 1955, p. 173, caracteriza ast la situación: "L' America
aa figlia d' Europa ( como non lo erano, evidentemente, né l' Asia né l' Africa; come
lo ..-l l'Oceania, ma in tanto minore scala), -era l'Europa, e insicme era la non•
linpa--, rantitcsi gcografica, física, e preato anche política, dell' Europa".

491

490

�en este orden de fenómenos culturales, ya sea entre las regiones de un mismo
imperio, ya entre áreas de distinta soberanía.
Entre las provincias mexicana y peruana del imperio español, entre México
y Venezuela, entre México y Centroamérica, entre las Antillas españolas y el
Continente, entre el Río de la Plata, Chile y el Perú, mediaron no sólo
algunos vínculos de comercio, sino también influencias religiosas y culturales.
La devoción a imágenes del culto mexicano, como la Virgen de Guadalupe,
o de la Iglesia peruana, como Santa Rosa de Lima, se extiende más allá de
las regiones de su 01igen. El arte pictórico cuzqueño conoce una irradiación
bastante amplia. Los estudiantes del Río de la Plata frecuentan la universidad
del Alto Perú. Los funcionarios de la administración y los eclesiásticos, en sus
traslados de unas provincias a otras del imperio español, trasmiten usos legales, prácticas administrativas y costumbres, como la de beber el chocolate.
El invento de la amalgama del mercurio para extraer el mineral de plata
llega de México al Perú en la segunda mital del siglo XVI. El peso fuerte
acuñado en las casas de moneda hispanoamericanas goza de valor general en
América, Europa y Asia. Es atribuido a un artista de Nueva España, José
Luis Rodríguez Alconedo, el túmulo erigido en Puebla a la memoria de los
soldados muertos en la defensa del puerto de Buenos Aires frente a los invasores ingleses de principios del siglo XIX. 8 Las gacetas no dejan de anunciar
los acontecimietnos que ocurren en las varias provincias de la monarquía.
El comercio entre el Brasil y el Río de la Plata aporta algunas influencias
culturales brasileñas a Buenos Aires, especialmente por la vía del contrabando,
que desempeña en todas las áreas un papel destacado cuando las comunicaciones legales no son permitidas entre colonias de distintas metrópolis europeas o entre colonias y naciones europeas diversas de su metrópoli. Asi los
muebles del Brasil llegan al Río de la Plata español; la técnica azucarera
peruana influye en la brasileña, y ésta en la de las islas antillanas de varias
naciones de Europa.
En 1791, los comediantes del Cap Fram;ais, refugiados de Saint-Domingue,
abren en Nueva Orleans el teatro de la calle Saint-Pierre. En 1794, otro refugiado, Duclot, funda el Moniteur de la Louisiane. Oeillard d' Avrigny, nacido en Saint-Pien·e de Martinica, hacia 1760, escribe Mexique Co1zquis,
poema heroico según el gusto del Abate Delille (París, 1812). Nueva Orleans
queda como un centro abierto al interés por el mundo hispanoamericano.
En 1816, el teatro Saint Philippe presenta una pieza que lleva por título:
Pizarre, ou la conquete du Pérou par les Espagnols. En 1827 es impresa la
• M. ToussAJNT, Arte Colonial en Mhico, México, Imprenta Universitaria, 1948,
p. 429.

492

obra: Lettres sur le Mexique par un citoyen de la Nouvelle Orléans. El francés P. Pérennes escribe una tragedia en cinco actos en la misma ciudad sobre
Guatimozin ou le demier jour de l'Empire mexicain (1839). El puerto acoge
refugiados políticos hispanoamericanos, como lo hace Burdeos en el Viejo
Mundo.'
La relación entre las colonias continentales inglesas y las Antillas es bastante
activa en el siglo XVIII, y no sólo toca posesiones insulares de Inglaterra,
sino también de España, Francia y Holanda. Así unas regiones de América
saben de la existencia de otras. En el siglo XVIII, el interés científico llega a
poner en comunicación a sabios de Nueva España, como Alzate, con los de
Angloamérica.10 A fines de esa centuria, la literatura poütica de los Estados
Unidos proyecta la primera influencia cultural importante del área angloamericana sobre las otras zonas de América de distinto origen.
Ya veremos que en ciertas regiones hay contactos, vecindades y sustituciones
de unas lenguas por otras.
Las influencias interamericanas aumentan después de la independencia,
aunque el vínculo cultural transatlántico creado en la época de las colonizaciones no deja de existir y aun de robustecerse a lo largo del siglo XIX.

•
Ya sabemos que los elementos integrantes de las culturas de América no
proceden solamente de Europa. Veamos cómo los factores no europeos se
proyectan sobre las varias áreas de colonización.
El Continente africano también se encuentra en una posición exterior que
permite el paso de algunas influencias generales y simultáneas a las varias
áreas de América; sus habitantes llegan a todas las colonizaciones a través
del comercio de esclavos. A pesar de las diversidades de origen en África y
del defecto destructor del traslado ultramarino, varios elementos comunes de
la religión, la danza, la música, las creencias mágicas, supersticiones y hechicerías, las tendencias lingüísticas, sea de varios grupos africanos entre sí, sea
de alguno de ellos que se reparte por varias regiones de América, se proyectan a la vez sobre distintas áreas de colonización europea, como el Brasil,
Haití, Cuba y el sur de Angloamérica. Los emigrantes africanos en los territorios coloniales de los varios imperios sin despertar las sospechas que persi• Cf. A. VIATTE, Histoirt Littlraire de l' Amérique Franraist, París, 1954, pp. 224,
262, 484.
" Cf. H. BEttNSTEfN, Origins of Inter-.dmtrican Interest, 1700-1812, Philadelphia,
1945.

493

�guen usualmente a los blancos extranjeros. De ahí que la aportación de África,
cualquiera que sea el valor que en cada caso tenga, alcance en la época de
las colonizaciones una difusión continentaJ bastante extensa.
Las influencias orientales que llegan en la época colonial a través del Pacífico, repercuten particularmente en México y el Perú. Al Brasil y Angloamérica arriban a través del comercio que las metrópolis europeas respectivas
sostienen con el Oriente, más bien que por una relación directa entre Asia
y América, aunque estos intercambios no faltan del todo en Brasil y comienzan
a fines del siglo XVIII en los Estados Unidos. El gusto por los objetos y
artes del Oriente, existe en todas las áreas de América a fines de esa centuria.
El indígena americano ejerce influencias en el orden de la cultura material
en varias áreas coloniales, por ejemplo, mediante la difusión del maíz, del
tabaco, etc. Sus lenguas, religiones y conocimientos anteriores al hallazgo europeo se extienden a veces por regiones bastante dilatadas; los colonizadores
dotan a ciertos rasgos culturales indígenas y africanos de un radio más extenso de difusión, gracias a los medios de transporte de que disponen al ocupar el Nuevo Mundo. Así como los navíos europeos permiten que algunas
manifestaciones del folklore de África arriben simultáneamente a Norte y
Sudamérica, también ayudan a que voces indígenas, en particular las antillanas, alcancen una irradiación notable en varias regiones continentales, gracias
a la movilidad de los colonizadores. La presencia del indio sedentario en distintas áreas coloniales crea en mayor o menor escala, una convivencia cultural y biológica con el europeo, y Ja peligrosa vecindad del nómada de las
regiones de frontera, imprime su marca en las costumbres de los colonos. En
este sentido el indio engendra situaciones de alcance bastante amplio en el
mundo americano. En todas las colonizaciones hay, según hemos visto, una
política hacia el indígena; pero presenta rasgos distintos en las varias áreas y
épocas, aun dentro de una colonización dada, no sólo por motivos provenientes del carácter de la civilización de las naciones europeas, sino también
por la diversa índole de las culturas indias y de las situaciones regionales.

LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE DURA GO

Ltc.

JosÉ

loNACIO GALLEoos

Universidad Juárez, Durango, México.

AÑo DE MJL QUINJENTos cincuenta y cuatro marca una nueva etapa para
el norte de la Nueva España. En este año se inician las expediciones de don
Francisco de !barra que habían de traer como consecuencia el descubrimiento
de esa gran parte del país.
Para ese entonces lo descubierto llegaba basta Zacatecas, que como se sabe
había sido fundada en mil quinientos cuarenta y seis y seguramente la fundación de esta ciudad sirvió para despertar el interés de descubrir nuevas
tierras al norte.

EL

Uno de los que más interés tomó en descubrir dichas tierras fue uno de
los fundadores de Zacatecas, don Diego de !barra, que se encontraba casado
con una hija de don Luis de Velasco, a la sazón II Vmey de la Nueva España.
Es fácil comprender, pues, la influencia que cerca del Virrey tenia don
Diego de Ibarra; le iba a ser fácil arreglar el descubrimiento de la región ya
dicha.
Hubiera querido don Diego ser el descubridor y conquistador de dichas tierras, pero se encontraba inválido debido a que había perdido una pierna en
la guerra del Mixt6n, por tal motivo creyó que lo indicado era va1erse de una
persona de su absoluta confianza para que hiciera los descubrimientos y conquistas.
Hacía poco que había llegado a la Nueva España su sobrino don Francisco,
quien se encontraba, seguramente, por recomendaciones suyas, de paje en la
corte del Virrey de Velasco y éste fue el instrumento de que se valió don
Diego para iniciar las conquistas a que nos hemos referido ya.
Era don Francisco de !barra un mozalbete, para la época en que iniciara
las conquistas tenía de diez y seis a diez y siete años, pero tenía todo el carácter, la energía y el talento que en tales causas se necesitan: cualidades que

494

495

�el mismo don Diego ignoraba, puesto que creía que su sobrino no iba a dar
un paso sin consultarle. Resultando que iba a ser enteramente lo contrario
pues don Francisco para lo único que iba a necesitar a su tío era para
le costeara las expediciones.

qu;

Don Francisco de lbarra era originario de Durango, Vizcaya, hijo de Pedro Sánchez de !barra y de María Aranclia. De. este matrimonio nacieron
Martín Ibáñez de Ibarra, Juan y Francisco de !barra.
La casa de Ibarra de la que descendía don Francisco, era de las más viejas
Y nobles de Guipuzcoa. Se dividía en tres ramas: La más antigua estaba en
Hergueta, la segunda en la Villa de Ybar y la última en Durango, Vizcaya.
Ignoramos cómo transcurrieron los primeros años de !barra, sólo sabemos
que por el año de mil quinientos cincuenta vino a la Nueva España, bajo 1a
protección de su tío don Diego, con quien peonaneció los primeros años.
Después aparece como paje en la corte del Virrey de Velasco; también creemos
que por recomendaciones de su tío don Diego.
Cuando éste pensó en hacer las conquistas al norte de Zacatecas, dándose
cuenta de que él no podfa hacerlas dado su estado de inválido, y como deseara
que todo quedara en familia, fue por lo que pensó en su sobrino don Francisco, que previo acuerdo con el Virrey de Velasco, lo puso al frente de la
expedición que andando los años iba a traer como consecuencia la fundación de la ciudad de Durango.

En el ~es de septiembre del año de mil quinientos cincuenta y cuatro,
don Franasco de lbarra salió de las minas de los zacatecas rumbo al norte
llevando al P. Juan García como capellán, más treinta soldados, a fin d~
descubrir nuevas tierras, minas y poblaciones de indios; descubrieron el Río
Grande que no es otro que el Río Aguanaval, el cual pasaron a nado por
haber ido muy crecido; descubrieron también el pueblo de Saín y otro pueblo que se encontraba como a ocho legua.$, al que se le puso por nombre
El Bautismo, en virtud de que el P. García bautizó muchos indios habiendo
sido don Francisco de lbarra el padrino de todos ellos. Después 'llegaron a
San Miguel, lugar que recibió este nombre por haber llegado el propio día
veintinueve de septiembre. Este sitio se llama hoy San Mi¡uel del Mezquital.
De ahí pasaron a otro lugar que resultó ser un rico mineral al que pusieron por nombre San Martín; éste nombre fue puesto porque había en la
expedición cuatro capitanes de este mismo nombre. De ahí fueron a dar a
otro sitio llamado Mazapil, en donde encontraron nuevas minas y descubrieron otros pueblos ; luego volvieron a atravesar el Río Grande y fueron a sitios
donde no encontraron agua; así anduvieron por espacio de ocho días descubriendo poblaciones de indios.
Andando por estos lugares encontraron una india que había huído de Ju-

496

chipila en tiempos del Gobernador Nuño de Guzmán, llegando hasta ahí
con su marido y su hijo, los que fueron muertos por los inclios. Ella sirvió
de intérprete, acompañándolos y siguiendo rumbo al norte en demanda de una
región muy rica llamada Copala, descubriendo en su camino Valle de San
Juan. Después descubrieron el Valle de Guatimapé, fueron a Capinamaiz,
Ocotán, Cacaria y el pueblo de la Olla.
Tuvieron un encuentro con los indios en el cual salieron heridos once o
doce soldados y fue muerto otro llamado Domingo de Villabona y también
herido en un pie don Francisco de !barra.
Después fue descubierto el Valle de Guadiana donde estuvo la expedición
una temporada; para entonces los soldados se encontraban en muy malas
condiciones, porque ropa y calzado se les habían terminado. lbarra mandó
a Zacatecas por todo lo necesario para revestirlos, regresando a este lugar, a
fin de prepararse para iniciar otra expedición que había de traer descubrimientos de nuevas tierras.
El lugar escogido por Ibarra para residir y continuar sus descubrimientos
fue San Martín, donde estuvo algunos años, continuando en sus expecliciones
logrando descubrir sitios donde hoy se levantan Sombrerete, Chalchihuites,
Ranchos, Las Nieves, Avino, San Juan del Mezquital y otros lugares.
Tan importantes fueron los descubrimientos hechos por !barra, que el Virrey se dio cuenta de su actuación y comprendió que había que premiar su
obra, por lo que Jo nombró Gobernador, según se desprende de su nombramiento que transcribimos en su parte relativa a continuación: " ... Y desde
entonces durante los pasados pocos años, he aprenclido que más allá de las
Minas de San Martín y Avino que están más allá de las Minas de Zacatecas,
hay ciertas colonias de indios y ricas provincias como una llamada Copala y
otras que hasta ahora no han sido descubiertas por españoles, y puesto que
los nativos de esos lugares, estaban sin la luz de nuestra fe católica, yo
concedí una comisión a Francisco de Ibarra, de manera que con ciertos
religiosos de la Orden de San Francisco y españoles que fueron en su Compañia, ellos pudieran entrar al país más allá de las Minas de San Martín y
Avino a descubrir las colonias que fueron reportadas estar en esa región; y
por lo concerniente a lo que ellos pudieran ver, descubrir, o oír, fueron ordenados reportarme para que provisión hecha también se les ordenó que mantuvieran en paz el dominio real de los mencionados nativos y puesto que en
el presente tiempo de acuerdo con las carlas del mencionado Francisco de
lbarra y un reportaje de los mencionados religiosos, yo supe que en prosecusión al descubrimiento, ellos hicieron unos viajes por tierras más allá de las
Minas de San Martín y Avino, y descubrieron ciertos valles y buenas tierras
irrigadas y algunas colonias que basta ese tiempo nunca habían sido vistas y

497
H32

�ahí ellos oyeron que más adelante había grandes colonias de gente que no
~saba ropas, pero que estaban sin ningún conocimiento de la Doctrina Cris~ a por eso conforme a la voluntad y deseos de su Majestad, después de
d!scu:11' el ~unto con la audiencia real y personas de importancia y expenencia cons1derando lo que debería ser hecho para traer a los nativos a las
men_cionadas tierras a la paz, y conocimiento de Dios Nuestro Señor, para que
pudieran ser :3-Ivados. P?rque ellos están sin la luz de 1a fe, fue decidido que
algunos espano]es debenan ser despachados bajo el mando de una persona
con c?mpleta autoridad para gobernarlos, y puesto que usted el mencionado
Fran~~sco de _!barra para servir a Dios Nuestro Señor y a su Majestad, se
ofrec1_0 para ir con algunos jinetes españoles, para descubrir y tratar a ]as
mencionadas gentes, nosotros adquirimos gran confianza en usted y creemos
que u~ted es una persona de confianza, capaz de desempeñar el cargo que
yo deposito confiadamente en usted.

!

"En nombre de su Majestad, y por virtud de autorización Real, aquí incorporada,
yo designo,
ordeno y doy poder a usted Francisco de !barra con
. ..
.
cen JJnetes a qmen usted seleccionará y religiosos de la Orden de San Francisco a quienes escogerá usted para que lo acompañen a entrar libremente al
descubrimiento de tierras y colonias ya mencionadas más allá de las Minas
de San Martín y Avino, exceptuando esas que están en la provincia de Chiametla, porque su descubrimiento ha sido confiado por su Majestad Doctor
Morones, Alcalde Mayor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Galicia
en nombre de su Majestad, nombro y desirno a usted Capitán y Gobernado;
de la gente a qujen usted guiará y yo le concedo a usted una licencia y poder
para_ emprend~r el ya mencionado descubrimiento por todas las maneras y
med10s necesanos para mantener en paz nuestra fe católica y obediencia a su
~ajestad, a los nati~os de esas mencionadas tierras. Usted verá que los religiosos no sean detemdos cuando prediquen el Santo Evangelio. A usted se le
dará poder para fundar colonias donde a usted le parezca mejor de acuerdo
a la situación, fertilidad de las tierras y cualidad del sitio, res~ecto a esto
ust:d me rendirá cuentas, esa provisión puede ser hecha para su perpetuidad
Y s1 los mencionados nativos resisten las predicaciones de los mencionados
religiosos, su gente no los dañará; sin embargo, tomarán todo el cuidado para
ganar una libre entrada. Respecto a esto todo lo demás que usted tendrá que
hacer, usted seguirá la lista de instrucciones incluída, firmada por mi mano
y por los miembros de esta Real Audiencia. Usted las guardará y las cumplirá
p~rque ellas contienen sin cambio las obligaciones de un Gobernador y Capitán General, las cuales son parecidas a las de usted. Por ellas usted, es guiado en la administración de justicia y en todos casos y causas civiles y criminales, las cuales pueden ocurrir. En todo esto yo le concedo a usted completa
)

498

autoridad y mande todas las personas quienes le acompañan a usted, a obedecerlo como su Gobernador y Capitán y a cumplir sus órdenes y a obedecerlo
sin excusa o reservación, sujetos a cualquier pena que usted desee imponerles.
"Puesto que en la mencionada lista de mstrucciones están declaradas y especificadas todo lo concerniente al ejercicio de su oficio, y puesto que mucho
de esto está incorporado en esta comisión, usted debe adherirlas como si ellas
estuvieran aquí contenidas.-México veinticuatro de julio de mil quinientos
sesenta y dos: Don Luis de Velasco.-Rúbrica".
Al ser nombrado !barra Gobernador y Capitán Geenral, se le invistió de
grandes poderes ordinarios, comisionándolo para explorar y colonizar tierras
descubiertas y como la empresa debería ser emprendida por su propia cuenta,
se le concedieron obviamente privilegios y exenciones de que no gozaba nin-

gún otro Gobernador.

.
Conforme a su nombramiento tenía poder para explorar y colonizar las
tierras más allá de la frontera española y para poner bajo su gobierno todos
]os pueblos que no estuvieran provistos de una Iglesia y un Misionero, pero
este trabajo debería ser emprendido sin la ayuda del Gobierno y además no
recibiría ningún sueldo.
En las funciones administrativas, estaban aquellas de otorgar a los indios en
encomienda, con el objeto de explotar su trabajo y darles instrucción religiosa.
El Poder Legislativo del Gobierno, incluía el hacer ]os reglamentos para el
gobierno de su provincia: Este poder era restringido solamente por la expedición de que estos decretos no deberían ser contrarios a la justicia Y a las
órdenes reales. Su autoridad judicial dependía de la Audiencia de México;
también el tributo real debería ser enviado a la Caja Real en la Ciudad de
México.
Como Capitán General, con el objeto de explorar y conquistar nuevas provincias, !barra estaba investido de considerable autoridad militar. Todos los
hombres que lo acompañaron en la expedición tenían el deber de obedecerlo
y de no desertar bajo pena de muerte.
También tenía nombramiento de Alguacil Mayor o Alto Magistrado.
Además del privilegio de otorgar encomiendas, Ibarra disfrutaba de ciertas
franquicias. El y sus compañeros estaban exe.ntos de la alcabala o impuesto
sobre la renta durante un período de veinte años. También en el lugar del
pago acostumbrado de la Cuenta Real, de todo el oro o de los metales pre~
ciosos sacados de las minas o encontrados por otros medios, los fundadores
de la Nueva Vizcaya debían pagar al Tesorero Real un veinteavo.
Cuando !barra recibió su nombramiento de Gobernador, que fue en el mes
de enero de mil quinientos sesenta y tres, estando en San Martín, estuvo
indeciso sobre si debería aceptarlo o bien rechazarlo, pero finalmente, siendo

499

�"nfluenciado grandemente por el hecho de que Velasco lo había escogido para
tal cargo, y de que dependía de su tío el cumplimiento de la empresa, acab6
por aceptar el cargo.
El cargo otorgado a !barra, dice Baltasar de Obregón, Cronista de la expedición, era merecido: se mostró como un caballero capaz, honrado y prudente. Sus actos, su vida, sus costumbres, justificaron su nombramiento.

AJ tener !barra noticias de su nombramiento, fue a Zacatecas y empezó a
organizar la gente que iba a formar parte de su pequeño ejército. Poco antes
de la Navidad marchó con sus hombres a San Martín para darles la organización final y ayudado por su tío don Diego, se proveyó de todo lo necesario para iniciar la primera expedición que con carácter oficial iba a emprender.
El Cronista de la expedición sigue hablando de la organización dada por
!barra. Dice: " ... Empezó a formar y a elegir los oficiales de su campo, empezó por Martín de Gamón a quien dio el cargo de Maese de Campo, el cual
fue el más valiente soldado que hubo en el viaje; por su Alférez Mayor a
Martín de Rentería, buen soldado; por sus capitanes a Pedro de Quezada,
Andrés de IbarraJ Martín de Arana, buenos y escogidos soldados; por Oficiales de la Real Hacienda, a Martín López de !barra a su primo, Bartolomé
de Arriola, Juan de Heredia, vizcaíno, caballeros virtuosos, a Alonso de la
Mancha por Alguacil mayor del campo. Escogió ciento setenta buenos soldados, la mayor parte vizcaínos, los cuales han aprobado en esta Gobernación muy bien".
En cumplimiento de su nombramiento de gobernador, !barra procedió a
reunir los cien hombres de rigor, y además llev6 tres Misioneros Franciscanos, que fueron Fr. Pablo Acevedo, el hermano Juan de Herrera y un tercero
cuyo nombre desconocemos.
Corno aquel ejército debería tener su Estandarte, don Diego lo confeccionó y se lo entregó a don Francisco, que era de damasco azul bordado y
labrado de oro y plata, en cuyos lados estaba esculpida la imagen de Cristo
y de la Virgen; a su alrededor había letras de oro y seda y en los cabos las
reales armas. Este Estandarte fue bendecido en la Iglesia de San Martín,
después del acto !barra se lo entregó a su Alférez Martín de Rentería.
El veinticuatro de enero de mil quinientos sesenta y tres, Iban-a abando.
naba San Martín, siendo despedido con grandes muestras de afecto por su tío
don Diego y por el Alcalde Mayor Diego de Colio, penetrando, desde luego,
a las tierras de las que iba a ser Gobernador.
Al llegar a los límites de ellas, por orden de !barra ahí se celebró una
misa, a fin de implorar la ayuda de Dios al principio de sus actividades.

500

Antes de que Ibarra fuera nombrado Gobernador, no hizo ninguna fun•
dación de pueblos, se limitó únicamente a recorrer el territorio.
Pasó por Nombre de DiosJ donde un año antes había sido fundada una
Misión Franciscana y alrededor de ella había ya un pueblo que era de mucho
Porvenir. !barra vio grandes esperanzas en él y lo fundó, aunque después iba
a venir su fundación oficial.
Seguramente que en sus distintos recorridos, !barra buscó sitios para fundar una ciudad o villa, que fuese la capital de la provincia de la que era
Gobernador y escogió un sitio en el Valle de Guadiana, que no podía estar
mejor elegido, dada la situación en que se encontraba el Valle. Sus tierras
eran muy feraces y había gran cantidad de agua, por lo que resultaba de gran
porvenir, ya que la población que en él se fundase podía tener mucha espectativa.
Escogió, pues, el sitio donde quedase la cabecera de su provincia, se lo comunicó a sus capitanes, mientras se fue a radicar a Valle de San Juan donde
estuvo atendiendo algunas expediciones, entre otras la de Tapia o Topiamé,
que él consideraba ser la base de sus expediciones.
En el mes de abril !barra mandó al Valle de Guadiana a su capitán Alonso de Pachcco, con el fin de que viniera a echar los cimientos de la nueva
1-·illa, de acuerdo con las instrucciones dadas por el propio lbarra.
Alonso de Pacheco llegó a Valle de Guadiana y se hospedó en alguna casa
del pueblo de indios de Analco y desde ahí comenzó a hacer la traza de la
nueva población.
Es bien sabido cómo se hacia la traza de una nueva ciudad; en primer
término se escogía el lugar donde fundarse, después se señalaba un rectángulo
que era el sitio para la plaza de armas, luego se señalaban sitios para el
templo, casas de cabildo, casas de los vecinos y a cordel se tiraban las calles.
Podemos afirmar que según J.a traza hecha por Alonso de Pacheco, la Villa
de Durango quedó, en el momento de nacer, de la siguiente manera, to•
mando como centro la plaza de armas: Al norte, la Iglesia. al sur el Palacio
de los Gobernadores; por lo pronto no se señaló sitio para las casas de Cabildo;
al oriente y poniente, los solares fueron repartidos entre los primeros vecinos
que hubo en Durango. Al norte del sitio donde se iba a construir la Iglesia,
con calle de por medio, !barra señaló otro sitio donde quedó su casa particular.
Llevaba Alonso de Pacheco dos meses de estar haciendo la traza de Durango, cuando se presentó en ella don Francisco de !barra, siendo en los
primeros días del mes de julio. La presencia de éste iba a acelerar los tra-

501

�lbajos de construcción, declarándola solemnemente fundada el ocho de julio
de mil qu.inientos sesenta y tres.
Pacheco la llamaba Guadiana, seguramente por encontrarse en los llanos
de este nombre, pero Ibarra le cambió su nombre y desde la fecha de su fundación le llamó Durango.

No hemos encontrado documento alguno que hable cómo fue la fundación
de nuestra ciudad, pero nos imaginamos que aquel ocho de julio desde temprana hora hubo un gran movimiento en ella.
La tradición señala un lugar próximo a la Plaza de Armas como el sitio
donde ese día a temprana hora se dijo una misa a la que asistieron Ibarra,
sus capitanes y los primeros vecinos que se establecieron en ella. Después tuvo
lugar el acto de la fundación.

La etimología de la palabra Durango, es la siguiente: Su nombre es síncope•
de URAS-ANGO que significa en castellano "Allende el Agua".
Como hemos visto en este trabajo Analco y Durango, quedaron inmediatos, los dividía únicamente el arroyo conocido por "Acequia Grande". La
palabra Analco es nahoa, y significa "Allende el Agua", es decir tiene el
mismo significado que Durango.

La ceremonia tuvo lugar en el sitio escogido como la Plaza de Armas,
en la que el Escribano Sebastián de Quiroz, levantó el acta de fundación correspondiente, estando a su lado el joven Capitán don Francisco de Ibarra
que apenas contaba con veinticuatro años de edad. Vestía su uniforme de
gala, junto a él estaba el Alférez Martín de Rentería portando el Estandane
que los había acompañado en sus conqu.istas. Estaban los Capitanes Alonso
de Pacheco, Martín López de lbarra, Bartolomé de Arreola y Martín de
Gamón, quienes lucían sus brillantes corazas, en las cimeras que llevaban aparecían vistosos penachos, en su cuello aparecía la gola, petos de cuero y al
cinto relucientes espadas de acero. Junto a ellos se encontraba doña Ana de
Leyva, esposa de Alonso de Pacheco, que fuera la primera mujer blanca
que viniera a Durango, así como los primeros vecinos pobladores de la Villa,
que fueron Pedro Raymundo, Agustín Camello, Pedro Morcillo, Juan de
Heredia, Juan Sánchez de AJanís, Domingo Hernández, Lope Fernández,
Alonso González, Femando de Requena, Gonzalo Martínez de Lerma, Gonzalo Corona y Esteban Alonso.
La Administración qued6 integrada de la siguiente manera: Gobernador y
Capitán General, don Francisco de !barra; Teniente de Gobernador, Hartolomé de Arrcola; Tesorero, Martín López de Ibarra; Factor y Veedor Juan
de Heredia; Escribano de Cabildo Sebastián de Qu.iroz; Oficiales Reales, Bartolomé de Arrecia y Juan de Heredia.
Los nombres que no conocemos son los de los primeros Alcaldes que tuvo
la Villa de Durango, y que forzosamente fueron nombrados por !barra el día
de su fundación.
Durango nació como Villa¡ pues según las leyes de indias en vigor el
pueblo que para el día de su fundación tenia menos de cien habitantes era
una Villa.

502

503

�INEVITABILIDAD DE LA DICTADURA DEL GENERAL
D1AZ DESPUÉS DE LA CA1DA DE LERDO
JORGE FERNANDO lTURIUBARRÍA

Universidad de Oaxaca.

DEsoE QUE INICIÓ EL GENERAL DÍAz su régimen, en 1877, comenzó ya a gobernar como un caudillo. Cuando ese caudillaje se hizo permanente, condujo
al país a la autocracia. De caudillo militar que toma el primer puesto de la
nación a merced de una cuartelada, pasó a convertirse, al paso del tiempo,
en una especie de monarca europeo como cualquiera de las cabezas coronadas
que lucían sus arrestos en las cortes del viejo Continente.
A su estilo personal de gobierno convenía aplicar convencionalmente la
Constitución de 1857, la carta vigente que con su espada había ayudado a
restablecer, con lo que queremos decir que promovió tal número de reformas en ella, que, de hecho, la Constitución resultó acomodada a la voluntad
del caudillo, y no éste subordinado al mandato y a la majestad de la ley; de
otro modo, el general Díaz no hubiera sido un autócrata.
A este convencionalismo político se debió que en el transcurso de las tres
décadas y fracción del régimen tuxtepecano, el estatuto jurídico del 57 haya
llegado a las postrimerías del porfiriato tapizado de parches. Y esto no se
crea que fue consecuencia de la actitud revisionista que toda legislación requiere con el andar del tiempo, sino inspiración de la poütica amañada que
un gobierno de tipo personal necesita para ocultar su fachada tras la máscara
de la legalidad y ofrecer, dentro y fuera, el aspecto de régimen de instituciones.
¿ Pudo el general Dias haber gobernado con los principios aprobados por
nuestros teóricos del 57, que llevaron al articulado de la Constitución liberal,
con más generosidad que conocimiento del país, sus férvidos anhelos transidos de romanticismo político y de la más sublime mística libertaria? ¿O
compartía en el fondo la objeción de Comonfort, cuando éste se coludió

505

�con los conservadores de Tacubaya declarando que: "con la Constitución
de 1857 no era posible gobernar''? ¿Por qué Juárez sí pudo, .incluso con
la Leyes de Reforma, pese a que haya tenido que recurrir a las facultades
extraordinarias en Guerra y Hacienda para enfrentarse a los problemas de
orden militar de su tiempo, entre ellos la cuartelada de la Ciudadela y la
revuelta de La Noria? El pasado nos revela que Juárcz, por temperamento
y por su educaci6n legalista, fue uno de los presidentes que supo cohonestar
el cumplimiento de la ley con la realidad política y social del país; su formación jurídica y su respeto a la majestad de la ley Jo relevaron del peligro
de caer en Ja dictadura sistemática.
¿Fue sincero el caudillo de La oria y Tuxtcpec al proclamar que la
reelecci6n era la causa principal de nucstrns males nacionales, e inscribir
en su bandera de rebelde el principio contrario? ¿ O fue que con su espada, en Tecoac, abri6 por fin la puerta, antes cerrada de su aspirantismo
presidencial, en eso días en que toda\'ía taban frescos en sus sienes los
laureles de Miahuatlán, La Carbonera y Puebla, para disputar a Juárez
-y más tarde a Lerdo- el sitio que sentíase con derecho a ocupar como
copartícipe ameritado en la caída del Segundo Imperio? La prudencia con
que procedió al dejar abierta la puerta de la presidencia para su retorno al
poder, dejando proscrita sólo la reelccci6n continua de presidente y gobernadores, pero no la absoluta, en la reforma constitucional vigente desde el
5 de mayo de 1878, demuestra que no campeó la idea de un radicalismo antirreeleccionista en ninguno de sus planes políticos.
No es posible negar, con ejemplos casi actualesJ que los obstáculos legales
a la voluntad de un presidente, siempre han podido ser remo\idos en México por el ministerio de Congr sos serviles y dóciles; lo que vien a reiterarse que, sobre Ja majestad de la ley estuvo y ha estado el interés polftic o
del momento, considerando éste en su sentido peyorativo.
Así hemos vivido desd la Independencia; y aun en los tiempos d Juárez,
menos .inescrupuloso en el respeto a la ley, el ilustre patricio hubo de violar
,·irtualmcnte la Constitución, al prorrogarse el período presidencial, contra
)aq demandas del general González Ortega, con derecho legal al puesto
como su tituto juridico de la presidencia. Empero la prórroga acordada por
Juárez se justificó, de hecho, por las condiciones de emergencia del país, con
ocupación militar del extranjero.

•
Uno de los argumentos que más se han usado contra el general Díaz, es el
de haber retenido el poder demasiado tiempo. Esta retención del poder a

506

cuando menos de las primeras cuatro reelecciones sucesivas, es decir,
'
d1 . 1
basta 1900, tiene explicación si la enfocamos dentro ~el marco e s1g, o _pasad0 si consideramos el ambiente político que pnvaba en las repubhcas
Y
latinoamericanas.
¿ Por qué México había de ser, en ese senn'do, diferen te a
esos otros países hennanos, teniendo una tradición común de dictadur~ constantes, si no es que de satrapías -salvo escasas y honrosas exccpc1ones-,
desde los tiempos de lturbide, hasta los de Santa Anna?.
.
En México, como en las demás repúblicas latino~encanas, la dictadura
se implant6, ya fuere hipócrita o abi~rtamente, casi ?esde el momento en
ue se organiza el régimen independiente, con Iturb1de emperador y con
~ta Anna; en la Gran Colombia, con el propio Bolívar; en Chile, con Bernanlo O'Higgins; en Paraguay, con el doctor Francia.
La explicación que más se acomoda con la_realidad es ~ue, al q~edar a~tomiticamente abolida la monarquía con el tnunfo de la insurgencia, falto_ al
sistema republicano de estos pueblos un principio de legitimidad reconoodo
universalmente. Quedó de golpe extinguido un poder político que, bueno o
malo, estuvo legitimado por siglos de tradición, sin cnco~trar un sustituto ~ue
pudiera presentarse cubierto con ese esplendor de majestad que tanto impresiona al pueblo, y al que aquellos países estuvieron habituados desde los
tiempos prehispánicos.
.
.
En lo sustancial, la diferencia entre una dictadura y una democracia radica
en que, en la dictadura) la autoridad política es indivisible -lo que l~ asemeja mucho a la monarquía absoluta-; y, en cambio, en la dem~c1a,_ ~u
miDila estructura radica en la dispersi6n del poder a través de diversas instituciones -división de poderes- y en la efectiva independencia de esos
• ..t.-

trave1,

órganos entre sí.
Hábitos de siglos determinaron en los pueblos indolatinos que, al faltar ese
tipo de gobierno emanado de un principio de autoridad universalmente reconocido y, habiendo tanto parecido, d hecho, entre un re~ ab~luto -desde
Carlos V a Femando VII, salvando la época del despottsmo ilustrado- y
un dictador, era inevitable que tuviera que surgir la figura de éste c~mo ~a
del sustituto del régimen fenecido. El caso actual de España con la ~11g~c1a
de una dictadura que ha rebasado ya los veinte años antes de ~xtin~1rsc,
para ir a desembocar probablemente y de nuevo en la monarqwa, viene a
demostrar que en los pueblos de larga tradición autocrática el sist~a de g~
biemo sólo ha cambiado en apariencia. cuando se supone que funciona bajo
el amparo de una Constitución, como ha ocurrido en las dictaduras hispanoamericanas del siglo anterior y en las que aún padecen esos pueblos.
Para el México de mediados del siglo pasado, la ley no babia podido sustituir al rey. Desde el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, de 1821,

507

�hasta la Constitución de 57, varias hubo. 1 Un golpe de Estado o una cuartelada desconocía la ley vigente e implantaba normas como las de las llamadas "bases orgánicas", que estaban su jetas a modificación más o menos
constante, según que sus postulados fueran barreras más o menos accesibles
al capricho del mandamás. Tanta veleidad y tan punible falta de respeto
a los principios fundamentales impidieron que la ley fuera en México, como
lo es en otras partes, el mejor instrumento para disciplinar la conducta político-social de un pueblo.
En la Constitución de 57 fueron tantos los remiendos durante el porliriato,
que sólo pudieron salvarse determinados principios tabúes del liberalismo, considerados como símbolos irrevocables. Así llegó desconocida a la primera década del siglo actual, mostrando las heridas que Je infirieron quienes hicieron
de ella un adminículo para el uso personal del dictador. ¿ Iba el fin a justificar los medios?

•
La insurgencia victoriosa abolió Ja monarquía en los países indolatinos,
pero conservó sus más eficaces fuerzas: el autoritarismo absoluto el centralismo y cierta especie de aristocracia sustitutiva de la nobleza. 'Los nuevos
mandatarios, creados dentro de la tradición española no pudieron -ni habrían
podido- crear de golpe, improvisar hábitos sociales ajenos a las formas de
vida heredadas al país en el transcurso de largo coloniaje.

Y aunque no se perpetuó en Hispanoamérica la esclavitud, como sí, en
cambio, en los Estados Unidos, hasta Lincoln; se le conservó, de hecho, con
formas equivalentes, como la hacienda y el peonaje, los servicios forzosos del
campo, la leva y la consignación al ejércitol la tienda de raya, etc., etc.
A esa situación heredada a los países indolatino~ se debe lo que podría
llamarse una predisposición habitual a la dictadura. De Iturbide a Santa
' Leyes qu, rigieron desde la consumación de la Independencia a 1856.
1821. Acta de Independencia del Imperio Mexicano.
Feb.-24-1822. Bases constitucionales.
En.-31-1824. Acta constitutiva de la federación.
Oct.-4-1824. Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.
Oct.-2 7-1835 . .Bases constitucionales.
Dic.-15-1835. Bases orgánicas.
Sep.-28-184 l. Bases orgánicas.
Ma-y.-21-1847. Acta Constitutiva y de Reforma.
Abr.-22-1853. Bases orgánicas.
May.-15-1856. Estatuto orgánico.

508

Anna -salvo fugaces interrupciones en que el espíritu liberal ensayó formas
libertarias frustráncas- la dictadura degeneró hasta la satrapía, como en
las postrimerías de "Su Alteza Serenísima'1 • Después de la Revolución de
Ayutla, muerto Juárez, la dictadura retoñó con Lerdo y, caído el régimen en
Tecoac por la revuelta triunfante de Tuxtepec, el caudillo victorioso, tan
pronto como logra manumitirse de las inteligencias rectoras de Benítez, Tagle
y Zamacona, comienza a ejercer el mando con un estilo militar, dueño como
era de una fuerte voluntad, profundo conocedor de los resortes que mueven
a los hombres y con la experiencia adquirida como jefe político y militar del
Istmo de Tehuantepec y, más tarde, en su carácter de jefe de la famosa
División de Oriente, con jurisdicción en todos los Estados del Sur y Sureste;
es decir, en casi media república.
La capacidad de dictador, el dictador en potencia que había en el general
Díaz, se revela, entre otros casos, en su primera acción de armas, en Ixcapa,
en 1858, y después, en la batalla del 5 de Mayo de 1862, cuando, en ambos
casos, desobedece órdenes expresas de sus jefes y hace, con buen éxito, lo
que cree mejor. Esta capacidad se acentúa en Tehuantepec y en la jefatura
de la División de Oriente, cuando, en las dos situaciones, puede dictar acuerdos, sin restricci6n, que van desde la ocupación precaria de la propiedad,
h~ta la ejecución militar sumaria.
Y no sólo se revela y acentúa esa natural predisposición; se convierte en
una actitud ya inseparable del mando. Por eso, poco después de que el general Díaz es designado comandante militar de Tehuacán, ya restaurada la
República, y cuando empieza a encontrarse limitado en su acción de mando,
y hasta vigilado -principal.mente por su paisano el Gral. Ignacio Mejía, a
la sazón Ministro de Guerra, que siempre estuvo celoso de sus aptitudes de
soldado-, termina por resignar ese mando, y regresa a Oa.xaca para embrazar el arado -Cincinato se hizo decir-, en espera del momento en que va
a disputarle el puesto a Juárez, si el patricio da el pretexto de la reelección,
como lo hizo.
Conseguida la presidencia, después de su primer fracaso en 1872, y a punto
de concluir en igual forma la segunda intentona, que le deparó peligros sin
cuento -como aquella travesía marítima de Brownsville a Veracruz, en que
tuvo que fingirse médico cubano y loco y estuvo en inminente peligro de
ahogarse-, el general Díaz encuentra que los cuatro años de su presidencia
se van pasando en intentos reorganizadores y en largos escarceos diplomáticos
con los Estados Unidos, porque los indios texanos perseguidos se refugian en
México y los mexicanos invaden la frontera del vecino; años que son corto
Y fugaz premio a sus afanes de caudillo republicano y a los sacrificios sin
cuento con que, al 6n, pudo escalar el poder.
509

�Esta amargura de la fugacidad sorprende su ánimo cuando, conforme a
la costumbre y, apenas doblada la primera mitad del cuatrienio) el ambiente
político empieza a agitarse en busca del sucesor. Se habla de los generales
Mariano Escobedo y Ram6n Corona -con quienes había compartido la vic.
toria militar contra el Imperio- como los probables candidatos de la oposición; pero también, y mucho, se habla de su íntimo amigo y paisano: el
licenciado José Justo Benítez, y de los también abogados Vallarta, Tagle
y Zamacona.
¡ Horror! Han transcurrido dos años en puros acomodos y tanteos, escaramuzas diplomáticas, colocación de los amigos y partidarios en el presupuesto,
sin que nada efectivo apunte como programa, y ya tiene que ir pensando
el general Díaz en el intruso que ha de venir a ocupar su puesto, tan largamente conocido y duramente peleado. El fantasma del presunto sucesor empieza a desvelarlo sin que pueda rehuirlo, porque la no reelección ha sido
inscrita como norma constitucional. Menguado le va pareciendo el premio
frente al sacrificio. Examina, con celo de moro, el panorama de los presidenciables; mira de reojo la nómina de los generales de la oposición; vuelve
airado la hoja, y escudriña en el alma de los fieles compañeros de lucha política: allí están esos tres abogados que ya han conquistado celebridad en el Foro
y cuyo prestigio no deja de ser peligro para hacer con cualquiera de ellos el
puente que le permita volver a andar el camino desandado; pero sospecha
que ellos no le devolverían la dorada silla, porque les sobrarán argucias legales
para impedírselo. Queda el amigo fraternal: José Justo ... Sin embargo, no
tarda en enterarse de que su excondiscípulo en el Instituto de Oaxaca, valido de la influencia que se le atribuye ante él, ya ha comenzado a hacer
"benitismo" futurista en el Congreso para comprometer la sucesión en su
favor, forzando Ja situación, y eso no es leal. Cree el general Díaz que, en
estas condiciones, fortalecer su aspirantismo es jugar un albur. Benítez pre.
sidente sería capaz de mandar reformar la Constitución para borrar el prin•
cipio antirreeleccionista en su personal provecho, porque no tiene compromisos con la opinión pública en ese sentido, ni responsabilidades ante la Historia. Y, si como amigo Benitez es intransigente, como enemigo sería intolerable. Entonces ... ¿quién? Necesita un tipo sin dobleces, de una pieza, incapaz de perfidias, de los que al comprometer la palabra comprometen el
honor y la vida. ¡ Su compadre Manuel González! ... El, porque a costa de
su manquera, de su valor y de su oportuna presencia en el campo de batalla,
decidió el triunfo en Tecoac, y tiene probado ser hombre de palabra.
Y entonces se da el caso de que, por primera vez en México, un presidente pueda nombrar sucesor y entregarle pacíficamente el gobierno. Se ha
producido un hecho nuevo en la historia del país. Pero, el que ha podido

510

hacerlo, ¿no podrá intentar empresas más audaces? ¿Convertirse, por ejemplo, en un patriarca político, en una especie de gran cacique? Muchos ya lo
presagian, sobre todo los desahuciados, que parecen decir en coro: "¿ Quién
lo duda? ¡ Porfirio volverá!" Y volvió el primero de diciembre de 1884, para
pennanecer veintisiete años más en sucesivas reelecciones, pegado a la presidencia como lapa a la roca marina, hasta el 26 de mayo de 1911, en que, a
los 81 de edad, dimite, forzado, el poder.
Este hombre con un don e&gt;..'traordinario de mando, con predisposición innata a imponer su voluntad, que de hecho ejerció la dictadura civil y militar en el Istmo, y la política y militar durante los dos periodos en que desempeñó la jefatura del Ejército de Oriente; que por el ministerio de las armas,
muerto Juárez, abate el poder civil de un presidente impopular y entroniza
su régimen en un país con larga tradición monárquica y con frecuentes reincidencias en la dictadura, tenía que ir derechamente a la autocracia.
Dos condiciones concunentes operaban, además de las ya señaladas: la
situación personal temperamental del caudillo, y el ambiente dictatorial que
seguía privando en las repúblicas indolatinas del Continente durante el último tercio del siglo pasado, con las solas excepciones tan ilustres de Rocafuerte, en el Ecuador, y de Mitre y Sarmiento, en la Argentina.
Y cuando vuelve por primera vez al poder, en 1884, el general Díaz reconoce que la devolución que ha recibido no obedeció exclusivamente a la lealtad del general González, sino a que su personalidad ha impuesto su retomo,
porque él ha logrado operar en la opinión de tal manera, que su segunda
presencia en el poder se está considerando seriamente como un caso de necesidad pública o algo por el estilo, a causa de las grandes inmoralidades administrativas ocurridas durante el régimen de Gonzálcz, que prohijaron el rápido
enriquecimiento del propio presidente y de sus paniaguados.
Aquí entró el genio político del general Díaz, genio que ha de seguir operando después, de modo parecido, para que cada nuevo caso de reelección
sea considerado como un imperativo de conveniencia nacional, hasta que el
procedimiento concluye por gastarse, hacerse rutinario e ineficaz.
Imposible soslayar que México entonces, como antes y después, estaba acostumbrado al proceso político que iba de la dictadura a la rebelión, para nuevamente recaer en la dictadura, y así sucesivametne. En estas circunstancias,
resulta claro que si el orden impuesto por el general Díaz, con todos sus grandes defectos, tenía la rara virtud de haber suprimido el hábito de las revueltas, los desórdenes y la anarquía que periódicamente padecía el país, con
sus consecuencias lesivas para la economía general, aun no simpatizándose personalmente con el caudillo, el resultado era que cada reelecci6n suya iba
siendo vista con explicable disimulo en los sectores capaces de iniciativa política.

511

�Sin comparar al general Díaz con el dictador Juan Manuel Rosas, de la
Argentina, pero ayudándonos de su caso para entender cómo se entronizó en
México el porfiriato, sabemos que el régimen del político sudamericano -pese
a sus procedimientos no s6lo dictatoriales, sino tiránicos-, ha sido reconocido
por muchos historiadores contemporáneos como un instrumento providencial
de la unidad nacional argentina. Algo semejante sucedió entre nosotros, y
por eso muchos suponen, con razonamiento no escaso de lógica, que el general Díaz llegó al poder cuando el país lo necesitaba. El caso puede ilustrarse con esta pregunta: ¿Nos asisten motivos fundados para suponer que
en 1884 México se había ya curado de caer en futuras rcweltas? Es todo lo
contrario. Lo probable es que, de no haber surgido en la vida política del
país la \'Ígorosa personalidad del general Díaz, se hubiera continuado con el
hábito de las cuarteladas, como ocurrió en este siglo, desde el Plan de Agua
Prieta hasta la revuelta de los hermanos Cedillo en San Luis Potosí; es decir,
durante más de veinte años.
Buscando una interpretación de los motivos del general Díaz para establecer una forma personal de gobierno -aparte de las causas temperamentales ya vistas- se advierte que, cuando menos, a partir de su segunda reelección, gobernó con su sola presencia. Sus indicaciones eran órdenes, porque
sabía que si delegaba su autoridad en segundas manos, éstas y no las suyas
se acreditarían con el prestigio del mando, y podrían llegar a disputárselo
con el derecho que da el compartir algo con otro, y así, aun con el ímprobo
esfuerzo que requiere multiplicarse para atender!o todo, pudo cuidar y conservar su prestigio de caudillo enérgico y vigilante, celoso del poder y de la
autoridad, hasta que su senilidad lo invalidó y el "grupo científico" tomó
prácticamente el mando.
En efecto, ya en el siglo actual, comienzan a declinar sus facultades y la
dirección pasa, de hecho, a las manos de Limantour, que empieza a suplantarlo y a imponerle su voluntad en casi todo, menos en lo imposible: que eJ
general Díaz se avenga a dejar la presidencia. Pero, esta resistencia suya, lejos ya de revelar cualidades positivas, denuncia una intransigencia obsesiva,
casi patológica, que lo obliga a recurrir a todas las artimañas, aun a las de
mala ley, sin omitir la represión sangrienta, para burlar a sus presuntos rivales y no soltar el poder.
A Limantour lo hizo e.'Chibir públicamente como extranjero, para desahuciarlo
en sus pretensiones presidenciales, y aunque después lo habilitó oficialmente
con la ciudadanía mexicana, esto fue bajo la condición irrevocable de que
jamás osara sucederlo; y ni aun como aspirante a la vicepresidencia, cuando
se instituyó el cargo -a iniciativa del propio Limantour-, le permitió pretender a él. Todo lo contrario: lo desautorizó mediante una circular pública,

512

cuyo texto resultaba oficioso e inconducente al decir allí, sin haber motivo,
que su Ministro de Hacienda había resuelto, con carácter irrevocable, no aspirar a ese cargo: el punto neurálgico del general Díaz.
Al general Bernardo Reyes, por haber autorizado la formación de un partido que le era afecto, inducido a ello por las enfáticas declaraciones de don
Porfirio al periodista norteamericano Creelman -publicadas en marzo de
1908-, en el sentido de que el país ya estaba maduro para la democracia,
y que vería como una bendici6n que en México se formaran partidos políticos,
lo mandó perseguir en Nuevo León -el Estado que gobernaba- con fuerzas
del general Jerónimo Treviño, su enemigo personal, y poco después le ordenó,
como militar que era Reyes, su salida a Europa en comisión oficial, desterrándolo prácticamente.
Sobre la fobia contra el general Reyes, que fue con don Porfirio de una
lealtad ejemplar, refiere el doctor Francisco Vázquez Gómez una anécdota
que pinta con vivos colores el celo africano que en el presidente causaba que
se le hablara de un sucesor, y del encono que por ese aspirantismo le tomó al
gobernador de aquella entidad fronteriza.
Dice que, conversando con el general Díaz en Chapultepec, el caudillo le
confió que consideraba al general Reyes como su enemigo político y personal.
Siendo su interlocutor partidario del general Reyes, trató de convencer al
general Díaz de lo contrario, y aun le insinuó --con la confianza que le permitía haber sido su médico de cabecera-- la conveniencia de que aquél ocupara la vicepresidencia y no don Ramón Corral; pues que, ocurriendo como
el doctor lo sugería, el general Díaz podría emprender tranquilo el viaje que
proyectaba hacer con su esposa a Europa. No así, en cambio, si quedaba
Corral, porque su impopularidad podr'ia ser causa de desórdenes públicos.
Añade el doctor Vázquez G6mez, que lo interrumpió el general Díaz con
esta observación:
-"Pero si Reyes no sale electo se pronuncia".
A lo que objetó el doctor que no lo haría porque era un leal amigo del
presidente.
Entonces éste prorrumpió en tono e,,¡:altado:
-"Es que usted no conoce al general Reyes, es un hombre de unas pasiones
terribles, y si él fuera el electo vicepresidente sería capaz de mandarme asesinar para quedarse de presidente". 2
Atribuye el doctor Vásquez Gómez el estado de ánimo del general Díaz
a una larga y bien premeditada intriga de los "científicos'' para frustrar la por
ellos tan temida admisi6n del general Reyes como candidato de parte del
1

Da.. FMNc1sco VÁsQUEZ

GÓMEZ.

Memorias PoUticll.f, p. 16.

513

�caudillo, porque su ascensión al poder habría significado la liquidación de
ese grupo político, que atisbaba el momento de suceder al general Díaz, como
lo pretendió Llmantour con el pacto secreto que tuvo con Madero1 pacto
que fracasó en Ciudad Juárez, en mayo de 1911, gracias a la actitud vigi•
lante y enérgica del propio doctor Vázquez Gómez.
Estas actitudes del general Díaz, ocurridas bien avanzado el primer de.
cenio del siglo actual, cuando ya había cumplido los 70 años y 24 de ser
presidente, denuncian que eJ caudillo había llegado a la senilidad y estaba
incapacitado para seguir siendo el jefe de la Nación.
El aparato cortesano y el oropel que brillaba con luces falaces durante las
postrimerías del régimen, contribuyeron a engañar al caudillo respecto de
su verdadera posición interior y exterior, como se verá que ocurre al visitar
México, en septiembre de 1906, el ministro norteamericano Mr. Elihu Root
Vino aparentemente para estrechar las relaciones de amistad entre los dos
pueblos; pero en verdad actuaba como enviado confidencial del presidente
Roosevelt, de los Estados Unidos. Pensando el mandatario yanqui intervenir
en los conflictos suscitados entre Guatemala, Colombia, Venezuela y El Salvador, buscaba ofrecer su mediación a los beligerantes, pero con la cooperaci6n
del gobierno mexicano, y enviaba a Root contemplando el proyecto de llegar
a dominar a Centroamérica valiéndose de México, por ser esta nación latina
vecina a los países en dificultades y con cierta prestancia como de hermana
mayor.
Preocupó entonces mucho a don Porfirio que Mr. Root se llevara de México la mejor impresión posible, y mandó arreglar el escenario. Algo de lo
mucho que para ese fin se hizo fue mandar confeccionar miles de panta.
Iones de mezclilla, y regalarlos a los indios transeúntes en la Capital, con aper•
cibimiento de multa o arresto menor si no los lucían mientras durara la per•
manencia del político yanqui.
Hubo en su honor una tertulia nocturna o garden party, en Chapultepec,
de la que The Mexican Herald dijo: "El acontecimiento sobrepujó a todo
cuanto hasta hoy se había hecho en honor de Mr. Root, y eclipsó por
completo a todo lo que hasta el día ha llegado a realizarse en cualquiera de
las dos Américas".ª Además, los banquetes y brindis consabidos y recepción
en el Congreso, en los que nuestro huésped dijo, entre otras cosas, para ha•
lagar al general Díaz, después de referirse al progreso nacional: "Señor pre,
sidente: el pueblo de los Estados Unidos sabe que la humanidad debe este
gran cambio principalmente a vos ... " " ... esa constancia y valor que ha elevado al soldado y al estailista que ahora ocupa la primera magistratura de
1

514

RIOAJWo GARCÍA

GRANADOS.

Historia de Mlxico, t. II, p. 84.

México a un lugar en la Historia, superior al de tantos reyes y emperadores
con aparatosos títulos y sin otros hechos en su vida que los dictados por s~
ambición personal".'
Pero, días después, cuando Root regresó a los Estados Unidos y los periodistas le preguntaron: "-¿ Qué ha visto usted en México?", contestó: "-He
visto a todo un pueblo de rodillas y a un solo hombre de pie..."
Rodeado de aduladores, y a despecho de su reconocido talento natural ,
quizás nunca llegó el presidente a conocer esa situación falsa y, consecuentemente, jamás también pensó en abdicar, haciéndolo hasta que su renuncia
fue condición impuesta en los tratados de paz de Ciudad Juárez y cuando
frente a su casa de las calles de La Cadena, el pueblo, con C.'&lt;J)resión de
impaciencia, le gritaba que se fuera.
Sin ser ya prácticamente él quien gobernara en el período 1904-1910, sino
Limantour y el grupo científico, tuvo la satisfacción de presidir en 1910
'
,
mostrando en su aspecto físico el color blanco sonrosado de su piel -ayer
broncinea-, en su indumentaria ceremonial de corte europeo y en la etiqueta
palaciega, con el atuendo de un monarca del Viejo Continente, las solemnes
conmemoraciones del Centenario, siendo entonces saludado y felicitado por
delegaciones diplomáticas de los países más acreditados del orbe.

•
Este hombre extraordinario, en ocasiones genial, que llevaba en las venas
sangre de cacique, de caudillo, de dictador y de autócrata; de un individualismo férreo, que desarrolló sus facultades y aprendió a dominar sus impulsos
~ mo~tañas y valles, siempre en plan de dirigir a otros hombres, ya fueren
cien, cmco mil o treinta mil, nunca, que se sepa, codició el dinero o los bienes que con él se compran. Sólo le interesaron la gloria y el poder.
. Su inclinación a ser obedecido se reveló en su juventud en varias ocasiones.
Siendo muchacho y viviendo con su madre viuda y sus hermanos en el "Solar
del toronjo", en el barrio de Jalatlaco, de la ciudad de Oaxaca, capitaneaba
chusmas de muchachos de las calles de Cordobanes -después llamada de
"Los l'eperos,, y mas
' tarde, de Libres, pues allí se reclutó un batallón liberalque armaba pedriscas con otros mozalbetes del barrio de "Los Príncipes" co~
~~ contrariedad del obispo Domínguez, padrino de bautismo y tío de' Porfino; posteriormente, siendo estudiante del Instituto de Ciencias y Artes del
E5tado de Oaxaca, al obtener la clase de gimnasia impartiéndola con aparato mirttar¡ Y, más tarde, desertando de la carrera' de Leyes por haber te• lb. 1b., p. 85.

515

�nido que incorporarse a u.na partida antisantanista al estallar el Plan de Ayuda: y ya triunfante la revolución liberal aceptando la jefatura política del
distrito de Ixtlán, en donde antes que otra cosa, se constituye en instructor
militar de los serranos y logra formar con ellos una especie de batallón de
reclutas que, poco después, fue utilísimo para conjurar en la ciudad de Oaxaca u.na cuartelada conservadora contra la "Ley Juárez".
Fue el general Díaz tan temperamentalmente inclinado al poder, que a
veces se puede cometer con él la injusticia de pensar si este desconcertante
soldado buscaba la gloria como medio para encontrar el poder, o si fue hasta
el 2 de abril de 1867, después de la caída de PueblaJ cuando le hablaron al
oído las brujas de Machbeth ... Creíble también que algo le hayan insinuado
desde Miahuatlán y La Carbonera... El sentido de esta revelación pudo haber
tenido concreción en su mente el 20 de junio de ese mismo año, al caer en
su poder y quedar transitoriamente bajo su mando e.xclusivo la capital de
la restaurada República. Debe haber sentido el todavía joven militar de 37
años, desde las terrazas del Castillo de Chapultepec, o en el austero recinto
de la sala de acuerdos del Palacio Nacional, el halago del poder, como un
guiño de la veleidosa fortuna. Su pecho atlético debe haberse expandido y,
al tiempo en que su corazón latía aún más rápidamente que cuando avisoraba el peligro en la batalla, su fuerte voluntad pudo haber respondjdo a
las brujas de la tragedia shakesperiana: "-¡ Sí. Yo seré rey!''
Resulta interesante ver cómo al tomar e1 general Díaz el poder concurren,
conjugándose, dos elementos fundamentales: por u.na parte, la personalidad
del hombre con fuertes hábitos de mando, que no s6lo ha codiciado largamente la presidencia, sino que ya ha hecho de su tenencia una cuestión de
amor propio; y por la otra, la tradición de un país que, salvo breves lapsos,
ha vivido bajo regímenes de un poder absoluto, llámense monarquía indígena, virreinato, imperio de lturbide, dictadura o satrapía de Santa Anna,
autocracia de Lerdo de Tejada, etc.
Por lo demás, el panorama que ofrecían las repúblicas hermanas del Continente, salvo las honrosas excepciones de Rocafuerte, en el Ecuador, y de
Mitre y Sanniento en la Argentina, con dictaduras militares en casi todas, y
la permanencia de Cuba y Puerto Rico bajo el régimen colonial de España,
daba la apariencia de hacer plausible, si no es que necesario, el advenimiento
de un régimen afín a los otros.
Hay dictadores de dictadores; mas en el general Díaz reuníanse dos condiciones que no fueron comunes en sus émulos contemporáneos: sus brillantes
antecedentes de caudillo republicano y su extraordinaria personalidad. Sintomática de su tiempo resulta esta situación entre Porfirio Díaz, la tradición
regimenta) de México y el ambiente político de aquellas naciones hermanas,
516

salidas todas del coloniaje y pugnando por aprender a vivir con autonomía,
pero siempre o casi siempre bajo principios constitucionales con valor teórico o especulativo, y en franco y permanente divorcio entre el ideal democrático y las prácticas políticas tal y como se imponen en la realidad.
La combinación de estos factores estaba llamada a producir en México otra
dictadura, aunque diferente, tanto por la calidad del dictador, corno porque el ·país necesitaba estar en nerviosa espectativa de las reacciones de su
vecino del Norte, siempre inducido por cierta casta de políticos a esperar
la oportunidad, si no es que a crear las condiciones necesarias de discordia,
intranquilidad y desorden -como en los tiempos de Poinsset-, propicias
para intervenir y dar el siguiente zarpazo sobre Baja Califomia y Sonora.
La vuelta a la dictadura era, pues, fatal, por las condiciones internas del
país y por las externas, en relación con las cuestiones de frontera. Analicemos
unas y otras.
Prácticamente, México había estado en guerra, ya fuere civil o intemacional, desde 1854, en que estalla el Plan de Ayutla, hasta 1876, en que es
derrocado Lerdo. Es decir: en sólo veintidós años había pasado por la revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma, las luchas contra la Intervención
Francesa y el Imperio, y las revueltas de La Noria y Tuxtepec. El país se
había desangrado y arruinado económicamente. El retorno a la paz y al orden
tropezaba con el licenciamiento de miles de hombres que habían tenido que hacer de la violencia y el desorden un modus vivendi, apenas ayer arrancados de su
hogar y de su trabajo honesto, y que hoy veían desaparecidas, por los efectos
destructores de la guerra, las fuentes naturales de sus ingresos. La sustracción
de varias comarcas o regiones a la autoridad, por los mismos motivos, creó
Y consolidó fuertes cacicazgos del tipo Lazada, en Tepic, o de Treviño, en
el Norte.

El vandalismo, la depredación y el pillaje se extendieron por el territorio
nacional, y las bandas de forajidos, formadas, muchas veces, por auténticos
héroes anónimos ameritados en las luchas contra el invasor, asolaban los caminos y asaltaban haciendas y poblaciones tomando más angustiosa la vida
y más dura la miseria.
Esta fue la situación interna que encontró el general Díaz al tomar el poder, situación que de sobra conocía y a la que él había contribu.ído grandemente a empeorar como caudillo de revueltas y de la que en buena parte
,
'
'
deb1a sentirse directo responsable.
)

~ esta situación deben agregarse los diversos brotes rebeldes y Jas conspiraciones promovidas por los partidarios del régimen caído, como tentativa de
recon~uistar el poder, a las que no fue ajeno el general Mariano Escobedo,
coludido, según se afirma, con las tripulaciones de los barcos "Independencia"
517

•

�.

y "Libertad", caundo ocurrió la espantosa masacre de la madrugada del

25 de junio de 1879, en Veracruz.
La situación e.xtema no era menos grave y, como es de suponerse, la tensión tenía que producirse hacia el lado de nue.stro vecino del 1orte. La Casa
Blanca subordinaba el reconocimiento oficial de nuevo régimen a una pacificaci6n completa de la frontera común. Resultaba que de ·de 1848 -en que
se trazó la nueva división con el límite natural del Bravo- los norteamericanos fronterizos habían venido teniendo dificultades porque los indio texanos, perseguido por los blancos en las inhumana cacerías que éstos acostumbraban, e\·adían a sus victimarios y se refugiaban 11 nuestro territorio, en
dond , igualmente, solían burlar a las autoridades mexicanas. "'uestros vigilantes resultaban incapacc de patrullar una línea tan e.xtcnsa, y esta incapacidad provocaba una falsa y calculada indignación del gobierno norteamericano, siempre dispu sto a e.xagerar nuestros defecto y a culpamos de vivir
en p rpetuo desorden, propicio al refugio de asesinos, abigeos y maleantes.
ucedía también que aquellos indios texanos que escondían en nuestras f ronteras, no tardaban en organizar de nuevo sus incursiones sobre T~·a , en donde
ejer ían represalias contra sus perseguidores.
·
Durante la primera presidencia del general Díaz esta situaci6n continu6,
pero agravada por las anteriores luchas intestinas, detenninó que el president norteamericano Rutherford B. Rayes autorizara la formación de varios
batallones de rangers; éstos, sin permiso del gobierno me.xicano pasaban la
frontera per iauiendo a los indios texanos. Cuando se reclamaba, la respuesta
invariable era que los Estados Unidos e veían obligados a hacer lo que Mé-

r

xico no podía.
La tendenciosa presión yanqui era muy fuerte, y durante la primera presi-dencia del general Diaz llegó a ocupar la atención de importantes diarios
norteamericanos, los que en tono a~resivo proclamaban la nec idad de privar a México de su soberanía, como único recurso de liquidar el problema
de frontera: "Lo mismo el r.·mes, el Herald Tribune o el World, de ueva
York, que el Republican de Washington o The Press, de Filadelfia publicaban
noticias v comentarios sobre un tema ostensiblemente monocorde: México
jamás lo~aría estabilidad política y progreso econ6mico; sólo lo alcanzarla
a la sombra bienhechora de los Estados Unidos, al con\'ertme en un ~
teclorado suyo".ª
Pero no fue este el único problema con los Estado Unidos. Para encauzar
su gobierno, el general Díaz se había visto obligado a solicitar un préstamo
de medio millón de pesos a las fuerzas activas del paí , incluyendo a los el•
• DANIEL

Cos.ío

VrLLECAS.

tranjeros y sin omitir, naturalmente, a os norteamericanos. Estos últimos se
quejaron, a través de su ministro, al Secretario de Estado, Mr. Evans, y el
gobierno yanqui trató de impon r la excepci6n favorable a sus conciudadanos·
para lo que se propu o anular el Tratado de 1836, firmado con nuestr~
país sobre ese particular, haciendo de la buena disposición que México mostrara en servir a los intereses de los norteamericanos una nueva e intransigente
condici6n para otorgar el reconocimiento.
te caso y el de los problemas de frontera, los licenciados Matos de Ministro de Relaciones, de Embajador de México en Washington y de enviado especial, después de una larga batalla diplomática llegaron a ablandar la calculada &gt;'
fria resistencia de la Casa Blanca, que sólo buscaba pretextos más O menos
viables para mantener un ambiente de inseguridad internacional con México.
prop~&lt;:_io a la in~ervcnción. Por fin, con la designación del general Jerónim~
TreVIno, como Jefe de las fuenas mexicanas con destino permanente a patrullar la frontera. y la del teniente coronel Shafter, designado jefe supremo
de las f~eral s d_e _los Estados nidos en el Estado de Texas, entró en proceso
soluet6n el v1eJo problema de la inseguridad fronteriza. Así quedó conjurado, por entone , el peligro latente de la interv nción yanqui en México.
No cabe dudar que el conseguirlo fue un triunfo de la diplomacia mexicana.•
Enfocados

riscal Romero y Vallarta, en sus respectivos pu

?e

Examinada la situación interna del país, la perspectiva posible consistía
o en una serie alternativa de dictaduras y ren1eltas -como antes desde el
golpe ?e Estado d Iturbide, hasta el triunfo del Plan de Ayutla-' 0 en una
90la dictadura, con mano de hierro, capaz de cortar de rafa la rutina de
las cuarteladas.
Pudo haber v~ios hombres que ofrecieran a fé,dco esta segunda posibilidad, pe~. a nadie favorecían tanto las circunstancias g nerales del país y
las condic1ones personales, en ese momento histórico, que al general Día2.
e Empero, 1~ que sí resulta e:idente es que si la dictadura establecida por
l _genera! D1az. pudo tener VlSOS de ser conveniente a la nación en determinado tiempo su prolongación indefinida, hasta provocar la e.xplo. ión popula_r, carece de justificación, revela falla de ~cntido político y sólo puede
explicarse como una obsesión enfermiza, como un grave síntoma decante.
Al finalizar el siglo anterior, la regeneración de los viejos males del país
:us dolencias orgánicas o constitucionales -hablando en términos de fisio~
ogi_a comparada- al amparo de la dictadura, estaba lograda: abolidos los
cacicazgos, sofocadas las revueltas -por más que no el espíritu de rebelión-,

te

Estados
de' abril
d U ni·dos_ reconocen al general Díaz romo pre3idente constitucional el 9
e 1878, siendo John W. Foster ministro norteamericano en México.

Estados Un.idos conlra Porfirio DEaz., p. 91.

519
518

�exterminado eJ bandidaje, nonnalizadas y acrecentadas las actividades productivas del campo y la ciudad, comunicado el país por ferrocarril y telégrafo, equilibrados los presupuestos y consolidado el crédito interior y exterior.
Como consecuencia de estos logros pudo alejarse más y más el peligro de
una intervención extranjera, y bien puede decirse que la obra de la dictadura estaba concluida. Concluida, claro está, como dictadura; con los defectos de todo régimen personal y a pesar de la sana y aun patriótica intención
con que esta dictadura haya sido establecida.
La actitud más inteligente y hábil del general Díaz habría sido, sin duda,
su retiro voluntario del poder el 30 de noviembre de 1900, en que concluía su
cuarta reelección; actitud de soldado prócer que contribuyó a salvar la soberanía nacional y que, después, como civil, había sabido consolidar la paz
y encauzar al país por los rumbos de la prosperidad material, dejando el fu.
turo de México en otras manos, que él mismo pudo haber elegido como dignas herederas de su testamento político.
Es lamentable su terca continuación en el poder durante toda la primera
década del siglo actual, pero ya resulta absurda desde el momento de su
sexta reelección, en 1904, y monstruosa su admisión a un nuevo período de
seis años, en 191 O, cuando el caudillo oaxaqueño iba a cumplir ochenta de
vida. Esto no fue sino prolongar innecesariamente una época que estaba concluída con decoro, aparte de que, por su avanzada senectud, no era ya el
general Dfaz quien gobernaba.
Por inercia, por cansancio, por debilidad mental fue dejando que muchos
asuntos pasaran a la consulta de Limantour, que los resolvía siguiendo máa
o menos el estilo acostumbrado por el presidente. Su obsesión, ya enfermiza,
de seguir teniendo en la presidencia de la República una especie de objeto de
uso personal, y la adulación de los cortesanos, extremada por el temor de
que el poder pasara a otras manos extrañas al grupo científico, impidieron que
el general Díaz entrara a la posteridad con la resplandeciente gloria de un
héroe militar y civil, tal vez sin paralelo en la historia interna de la América
Latina.

520

LA VISIÓN DE MtXICO Y LOS MEXICANOS EN
ALGUNOS INTERVENCIONISTAS
ERNEsTo

DE LA ToRRE

VJLLAR

LA INTERVENCIÓN FRANCESA en México produjo una serie de consecuencias
muy diversas e importantes: políticas, sociales, económicas y culturales. En
Jo político consolidó las instituciones republicanas y la forma de gobierno
más apta para nuestra nación y aniquiló aun las añoranzas de toda regresjón
monárquica. Acreditó a México como país soberano respetado, respetable y
con pleno derecho a gobernarse libremente y ser tratado en un plan de igualdad. En lo social reestructuró la sociedad, afectó a las tradicionales clases
conservadoras, las privó del poder político, les restó fuerza económica y arrancó de ellas la dirección anquilosada que habían impreso al país. Hizo surgir
a la clase media burguesa de ideas liberales y consolidó el sentimiento de
unidad y de nacionalismo que a partir de 1847, en la época de la otra intervención, la americana, se había manifestado. Provocó la cohesión de diversos grupos, antes inconscientes de que formaban parte de una comunidad
social, política y cultural. En lo económico produjo grandes transformaciones: puso en marcha los principios reformistas de nacionalización y desamortización que afectaron fundamentalmente a la Iglesia, pero que desgraciadamente hirieron la economía de los grupos indígenas. Se favoreció el ingreso
a la dirección económica del país a extranjeros y se colocaron las bases para
la introducción a México de) capital extranjero que tanto va a influir en la
política posterior. Surgió un principio de industrialización. El problema del
campo, pese a muy loables intentos no se resolvió y la situación de los campesinos se agravó con ello. Culturalmente el país se abrió de plano a las corrientes e influencias europeas. Ideologías muy diver~as penetraron y algunas de
ellas como el positivismo se convirtieron en banderas de gobierno. Se impulsó la europeización y principalmente el afrancesamiento en las costumbres.

521

�La instrucción pública se tomó del todo en laica y el pensamiento se secularizó. El agnosticismo manifestó~e con mayor amplitud. Arústicamente sufri.
mos la influencia del academis.mo en la arquitectura y la pintura. El roman.
ticismo y las nuevas expresiones poéticas influyeron en nuestros escritores,
quienes al salir de una crisis tendieron también hacia ciertas formas nacionalistas.
Fuera de estas consecuencias que no son todas, la intervención francesa
produjo en el aspecto cultural otras manifestaciones, tales como una enorme
literatura destinada a mostrar a este nuevo país que se había rebelado del
tutelaje poütico europeo y también a justificar la actuación de las fuerzas
armadas en él. A más de esta literatura a posteriori que no nos interesa por
el momento, durante la intervención misma se produjo una literatura muy
peculiar, muy característica de fenómenos semejantes desde las épocas clásicas, destinada a narrar el desarrollo de la contienda. Esta literatura que
en buena parte no tuvo pretensiones históricas, hoy ha adquirido ese valor
y más aún un valor historiográfico auténtico, puesto que describe e interpreta hechos del pasado vividos por sus autores.
Entre esas obras, unas puramente históricas, otras históricas e historiográficas, se cuentan los diarios, la correspondencia epistolar, las memorias, los
informes, los partes militares y políticos cuyo número es infinito. Nutridas
bibliografías han recogido numerosas obras de estas, más otras muchas, aún
inéditas, aguardan al investigador paciente y cuidadoso que las saque del olvido, las estudie y proporcione sobre ellas el juicio de valor que merecen.
La literatura formada a raíz de la intervención, por parte de los invasores franceses, austriacos y belgas, es bastante importante y es necesario conocerla, por cuanto ella nos da una impresión extraña, no comprometida, de
nosotros mismos, esto es, nos muestra tal como otros nos percibieron y no
como nosotros nos veíamos. La visión personal tiende en ocasiones a conver•
tirse en narcisista, cuando no se ejercita suficientemente la autocrítica, o bien
si ésta se excede puede restamos va1or, opacar un tanto nuestra imagen. La
visión ajena es por ello útil, porque nos dice cómo nos ven los demás, cómo
nos aprecian por los cuatro costados. Puede ocurrir que a veces no concuer•
den esas opiniones y más aún que nos choque la descripción que de nosotros
hacen los extraños. Si esto ocurre, hay que analizar, antes de desechar esa
opinión, objetiva y seriamente, la razón del desacuerdo. Observar con espíritu científico si Io que nos ha molestado no son sino nuestras propias fallas,
nuestros defectos, lo negativo que existe en nosotros, lo cual pudo muy bien
ser observado por ojos ajenos más que por los propios acostumbrados a esa
deficiencia. La buena o la mala fe del observador puede jugar también
en este caso un papel preponderante, así como las circunstancias e intereses

522

que le rodean, mas esto es posible observarlo y tomarlo en cuenta en el momento de utilizar sus apreciaciones. De toda suerte, para poder configurar
un día la imagen del mexicano a través del tiempo, es necesario no casarse
con las propias opiniones y figuraciones, sino utilizar la visión que nosotros
produjimos en diversas épocas y aún producimos sobre hombres de otras latitudes, de distintos temperamentos y grados culturales que nos obsen,aron y
observan.
La intervención francesa, repito, dejó afortunadamente numerosas descripciones tanto del país como de sus habitantes. De estudiarlas, clarificarlas y apreciarlas me ocupo en un trabajo vasto que realizo, del cual esta comunicación sólo es un pequeño anticipo.
,En él voy a presentar brevemente algunos testimonios escogidos, los que
me han parecido más pertinentes: Ellos son, en primer lugar el de un joven
soldado, un zuavo inteligente y zagaz observador, quien deja en una serie de
cartas escritas a su padre, una visión muy interesante de Méx.ico.1 En seguida
me ocuparé del testimonio de un coronel del segundo regimiento de caballería africana; 2 y finalmente de los recuerdos de otro militar de alta graduación quien dejó en una obra fina y bien escrita, muy apreciables datos
sobre México. 3
He escogido estas tres obras entre cientos de ellas, porque hay en las
mismas un sentido de unidad. Las tres proceden de militares de diversa graduación. Uno de ellos es un hijo del pueblo, un soldado raso, los otros dos
son de mayor jerarqwa y ambos alcanzan a obtener el generalato. La extracción de estos últimos procede de la clase burguesa.
Importa destacar que pese a su condición de militares, existe en ellos una
gran sensibilidad hacia el mundo exterior. Los tres tienen antes de venir
a México una c.xpeóencia de roce y trato social con las poblaciones y el mundo afócano, que rompe en ellos la primera barrera de incomprensión europea y de extrañamiento hacia Jos países de costumbres y mentalidad diferente. Los tres tienen apreciable preparación cultural. Menor el soldado,
quien por cierto no carece de instrucción ni de finura para percibir los roa~
tices culturales de México y sus pobladores. Ninguno de ellos por otra par• ERNESTO DE LA TORRE Vtt.LAR, La Intervención Francesa y su Bernal Dí/1,?. Revista de la Universidad de 'México, mayo 1962. Las cartas de Roie se encuentran
en el Archivo Histórico de la.J)efen~a. Vincennes, Francia.
1 GEN"ERAL [F] Du BARRA.!L. Mes Souuenirs 2 Vs. Tome Premíer 1820-1851; Tome
Deuxie.me 1851-1864. Paris, Librairie Pion, 1894-95. 113.
1
GV.TERA.L VANSON. Crimle, Italie, Mexique, Lettres dt Campagnes 1854-1867.
Precedées d'une Notice biographique. Paris, Berger Levrault et Cie. Editeurs, 1905, s.
XXXIX-325 pp. Tu.

523

�te es político, esto es, ninguno pertenece a la categoría de los azuzadores de

aventuras y rebelde a las convenciones, sin perder por ello la consideración

la intervenci6n, sino que tan s61o son hombres de servicio, leales disciplinados~ con un espíritu militar bien arraigado. Esto importa porque de esa ma.
nera, sin estar comprometidos políticamente, juzgan a la intervención alejados de todo interés inmediato. Los tres son francos y no vacilan en enjuiciar
la conducta de sus superiores cuando les parece reprensible. Militares en servicio, viven preocupados por su actividad, mas no son autómatas ciegos que
no pueden juzgar el fondo de la intervención, sino que lo hacen abiertamente, &gt;" alguno de ellos con ex-u-a.ordinaria visión, pues observa con atingencia los
diversos factores que la pro\'ocaron.
A más de referirse a la finalidad de la guerra que hacen, también se ocupan de sus dirigentes, los propios políticos y militares franceses, así como ~e
los mexicanos que son los que en este momento nos interesan. A los intervencionistas se refieren en numerosas ocasiones y en formas diversas, como
también a sus contrincantes políticos, los liberales que con Juárez a la cabeza defendían la República. El pueblo, actor y víctima de la tragedia de
esos años es contemplado por los testigos franceses y descrito con curiosidad,
con simpatía unas veces y otras con desconocimiento de su real esencia. Sus
costumbres, su manera de ser, totalmente opuestas a las de los europeQS,
están pintadas con \;vos colores, con trazos firmes y seguros, aun cuando en
ocasiones no muy justos. La forma de ser del mexicano asombró a los f ranccscs como sigue asombrando a todos los extranjeros a quienes, muchas veces sin entendemos a fondo, les gustamos. En las descripciones que de las
costumbres nacionales hacen podemos observar una linea de continuidad, pues
muchas de ellas aún las practicamos.
Si el hombre de {éxico asombra a los franceses, la naturaleza, la geogra•
fía mexicana le parecen completamente extrañas; les asombra el paisaje, los
contrastes entre una y otra región, los accidentes naturale, y principalmente la forma como el pueblo domina y aprovecha su territorio.
De todo ello vamos a presentar algunos testimonios breves pero elocuentes, representativos de una manera de ser y apreciar diversa de la nuestra y
los cuales nos proporcionan la visión que los militares franceses tuvieron acerca de México y sus hombres hace un siglo.

y el respeto hacia su familia a la que siempre permaneció entrañablemente
ligado. Mucho debió pesar en él su espíritu inquieto para darse de alta, forzado tal vez por su familia, en la milicia y, sobre todo entre los zuavos, donde se enrolaban los entonces llamados "cabeza dura".
Su condición de soldado no le privó de su carácter sensitivo y ob~ervador
y de sus inclinaciones literarias y filosóficas manifestadas en un francés ágil
y expresivo. Ya en el ejército lamenta la carencia de buenos libros y su tiempo libre lo ocupa en escribir a su familia, a su padre principalmente, numerosas cartas en las que además de las preguntas rituales sobre la salud de sus
parientes y amigos y los recuerdos de rigor, nos deja asomarnos dentro de él
y contemplar no s6lo su alma, sino todo aquello que veía: lugares y hombres

El primer testigo a tratar es Auguste Roze.
Paul-Fran~ois Auguste Roze, mejor conocido por su último nombre, Auguste, es nuestro personaje. Nació en Tonnerre el•8 de junio de 1842. Educóse en su villa natal y en el Liceo de Sens en donde adquirió el gusto de
la lectura, la capacidad y la voluntad para la composición escrita, características de la educación francesa. Inteligente y decidido y de temperamento
vivo y travieso, mostr6se en su juventud ligero, indisciplinado, amante de las
524

extraños.
Antes de los 17 años ingresa al ejército y sus primeras armas las practica
en Argelia a partir de 1859. :Miembro del Segundo Batallón, Tercera Compañía del Regimiento de Zuavos, parte a México en el año de 1862. Desde
Argelia en\'Ía a su padre diversas cartas en las que pinta la vida penosa y
dura del soldado. En México continúa esa costumbre que le liga con los suyos ya tan distantes y le permite mantener a través de esa unión un mayor
interés por la vida. Es en ellas en donde encontramos expresada la experiencia de un joven de apenas veinte años en México y la visión que de este país
obtuvo.
En una carta escrita en Corutantine, Argelia, el 18 de junio de 1862, es
en donde habla por vez primera de su próximo viaje a México, al que ve con
entusiasmo. "Plegue a Dios que así sea", escribe, y adelante agrega: "el rumor de esa partida y las promesas del Capitán han detenido mi intento de
cambiar de cuerpo".' En otra dice: "Querido padre, no temas nada. El destino obrará para mí como para otros. La expedición que vamos a emprender será dura, la temperatura bastante cálida, pero después de haber hecho
treinta días de marcha en Africa en medio de terribles calores, creo podré
soportar el calor mexicano".

Al alejarse del Viejo Mundo siente que la distancia que le separará de su

familia será más penosa, y para mitigarla pide a su progenitor un retrato de
familia y él a su vez le remite uno excelente suyo, diciéndole: "pues si yo
permanezco allá para cultivar el tabaco o cosechar racimos de plátanos, tú
me podrás ver siempre y te ·figurarás estar viendo a tu hijo a los veinte años",
y añade: "Adiós, querido padre, antes de separarme aún más lejos de ti, te
beso mil y mil veces, así como a mi pobre madre que va a estar consterna• Carta de Auguste Roze a au padre, Constantine 18 junio de 1862.

525

�da de tristeza al pensar en mi lejanía y en los peligros que me van a rodear;
pero que ella recuerde que el junco se dobla pero no se rompe, y que un
zuavo joven es como él". 5
A bordo del "Moselle" arriba a México. En el estuario del Río Jamapa, cerca de Veracruz se efectúa su desembarco y su primera noche la pasa añorando su hogar distante, rascándose las picaduras de los zancudos y admirando, extrañado, los cocuyos que volaban continuamente en torno suyo.
Veracruz ofreci6 a Roze el primer contacto con una ciudad mexicana.
Describe en una de sus cartas, sus calles, sus plazas y sus zopilotes. San Juan
de Ulúa le hace recordar, pues todo francés tiene una precisa conciencii
histórica, el bombardeo con que sus compatriotas le afligieron en 1838. Lamenta también, que la obligación de estar en el campamento a horas pre.
cisas, le impida no contemplar a las veracruzanas, "quienes como las mujeres
árabes no salen de sus casas o lo hacen tarde, luego que la frescura de la
tarde y el perfume de la brisa marina les conducen a pasearse por las bellai
calles".
Pocos ellas permanece Roze en las tierras cálidas. El clima malsano y
temor a la fiebre amarilla y al vómito negro forzaba a las tropas intervenl
cionistas a alejarse pronto de la costa. Así después de fatigantes marchas ~
las sabanas venía el ascenso por el camino de Jalapa y Perote, hasta llegar
la meseta poblana. En una carta escrita en Perote, informa del número
siderable de compañeros enfermos que le acompañaban, y a los pocos d{a\
ya frente a Puebla, la ciudad que había quebrantado el orgullo francés,
dacta otra carta que empieza por las siguientes palabras: "Al fin henos p
delante de la famosa Puebla, la cual según los mexicanos debe ser la tu
6
de los franceses. ¡ Desdichados cuyas esperanzas se quebrantarán!"
A partir de ese momento adquieren sus cartas un relieve excepci
En ellas vuelca su entusiasmo y también su falta de comprensión al
los fenómenos mexicanos, mas pese a todos sus prejuicios, México le en
siasma y atrae. Sus pueblos y ciudades tienen para él algo de incomp
ble y las costumbres de sus habitantes más aún. Su largo recorrido por n
tra patria, pues va hacia el Norte y hacia el Sur, le permite apreciar el
y admirar no sólo su vastedad y di.f erencias, sino también su sentido de
vida y forma de expresarla. Refiere a su padre la indumenta y el pr
de "los pelados" y la conducta y manera de ser de la "gente bien".
Con deleitable paciencia describe los monumentos de México y lleno
juvenil entusiasmo a las "señoritas mexicanas", a quienes encuentra una
• D11 u. ToRRB VtLJ.AR, op. cit., p. 14.
' Ibidem.

526

cia ~liar y muy notables atractivos. Habla de los mi .
.
defendían a. su país, así como de los colabo racionistas
. .
li~s me,ocanos
v pmt
• que
1ores, muy unportantes acciones gu
' ' , a con Vivos
.
erreras en 1as que to
. codeJa en sus epístolas familiares un t t'
. f
. mo parte. En fm, nos
.
.
es 1IDomo resco y y 1cr
d 1
intervención,
sin que en él actúe ni el odio, ru. la pasion
. , ºoro~
, .
ru I e . a guerra de

matisttcos de sus dirigentes Su . . .
,
os mtereses ere•
JUJC10 es e1 de un soldad
0
beres, y el cual en Ja tregua de 1
.
que cumple sus de•
ª guerra entreuene
sus
·
silenc10 a los suyos a través d
b 11
.
ocios, narrando en
.
'
e una e a escntur
f
impresión que el México intervenido
las
: Y un ragante estilo, la
clan en él, le produjeron.
y
campanas que los franceses haVuelto
.
· a Francia en 1866' retoma las cartas escntas
J 1
no stalgia y en algunas de ellas intercala b
d
' as ee con amorosa
·
,
·
a ase e numeros l
ciones mas pensadas y ampli
as ecturas, descrip.
as, aun cuando no tan
,
p_nm_eras. México había ganado su simpatía 'l
espontaneas como las
eta ligero e injusto que le hubiera brotad S}'. e trataba de borrar algún jui.
.J:
º· 1, en sus carta s encontramos opiruanes
wversas
a las nuestras, CScO
. • Se de be
mas a 1
.,
l
a comparac1on que él estab Ieee con un modo de se
.
r comp etamente dif
al
tena prejui~iado. El valor de su obra se a uilaeren te
suyo y no a un ericen en su mtegridad y no en f
f q
ta_ cuando sus cartas se conoPoc
,
orma ragmentana.
o mas que maduro se retira
.
Saint Florentin, impropia para 'l ' penSionado, a una casa de descanso en
larse en un modesto hotel. Seten~ y ~an 1~ era q,ue sale, de ella para instara Guerra Mundial. Por entonces d~ os anos tenia en visperas de la Primeve a saber de él. La guerra q e , p3:ece de esa localidad y nada se vuelnil aventura que emprendio' uen vMe1éxa;emr, ndada tenía de común con la juve.
.
1co y e la e J •
b
ru g1ona, tampoco sac, h 'd 1 .
'
.
ua ' s1 no o tuvo ascensos
o en a aguna grave sm
.
entrañables, que le hacían revi .
' . o una sene de recuerdos muy
cuales soñaba en convertirse VIrl sus ay! bien pasados veinte años, en los
de plátanos.
en p anta or de tabaco y cosechero de racimos

á

De una de sus primeras cartas mexi
.
de 1862, ofrecemos algunos , af
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y a los niños. Así, a medida que
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527

�han delante de nosotros, pero nuestra conducta durante los pocos días que
ahl estuvimos les convencieron por completo de nuestra manera de ser. De
ahí en adelante se "-eía a todos sus habitantes pasearse por los campos. Te aseguro que el bello sexo no falta y que nmguna potencia puede aquí rivafu.ar.
Yo no había visto nunca tantas mujeres bellas, ni tampoco varones tan bien
parecidos. Aquí se encuentra todo lo que es necesario, aun cuando bien caro.
"Aquí fue donde encontramos al general Márquez con las tropas bajo sus
órdenes, enemigos feroces y sanguinarios de Juárez, y quienes recíprocamente han puesto a precio sus cabezas". 1
De algunos de los monumentos de Perote y de la opinión pública escribe:
"Es imposible, querido papá, describirte el edificio grandioso, sólido y
magnifico de esa fortaleza hoy en ruinas, incendiada y minada por diversos sitios. Tan pronto entramos en ella, trabajamos en reparar sus defensas
para impedir el acceso por las brechas, en limpiar la cisterna llena de una
verdadera masa de mugre, reemplazar el puente levadizo y adaptar las habitaciones que deberían servir de hospital y almacenes. En cuanto a la población, no es nada. De sus 99 habitantes, 90 son nuestros enemigos y han dado muerte a dos o tres soldados del 510. que venían de ahí al fuerte. Todos
los días hay arrestos y nos combaten. Ayer esperábamos un ataque nocturno
de las guerrillas que querían recobrar a toda costa a uno de sus jefes detenido y herido en el incidente del 18 delante de Perote. Hoy el enemigo lleg6
a tres kilómetros de la población en un reconocimiento. Seis compañías de
dos piezas de artillería partieron en caso de ataque y nosotros también deberemos partir.

Tú podrás ver que hemos avanzado bastante -a doce horas de Puebla y
ya muy lejos de Om.aba-. Esperamos la brigada Douay que viene de Orizaba, la cual empuja al enemigo. Nuestras pérdidas del 17 y del 18 son mínimas, no tenemos sino un caporal herido. En fin, esperamos y aguardamos
el día en que debamos dirigirnos sobre Puebla. En los muros del fuerte y en
todos lados han escrito: "Puebla. Muerte a los Franceses. Muerte a Napoleón Ill y a la Emperatriz su madre". 8

•
El segundo testigo es el general Du Barrail. Nacido en Versalles en 1820
de una familia de militares, toda su infancia la pasó rodeado de armas, de
libros de táctica y estrategia y principalmente adiestrado en ejercicios y dis-

ciplina por su padre, quien trató de hacer de él y de su hermano, brillantes
émulos de Marte, como él mismo lo era. Sus primeros estudios los cursó en
el Liceo Rollin y a los quince años con toda su familia pasó al Africa en
donde estuvo veinte años seguidos. Ahí ingresó a la milicia hasta alcanzar el
grado de teniente coronel de Cazadores de la Garde. Brillantes campañas
realizó en Africa, que le valieron numerosos ascensos. Vuelto a Francia a los
treinta y cinco años ingres6 como oficial especializado en asuntos árabes en
la Guardia Imperial y en ella obtuvo el grado de coronel. En 1860 regresó a
Argelia de donde salió en septiembre de 1862 para México comandando el
primer regimiento de caballería. El 4 de noviembre desembarcó con sus hombres en Veracruz y a partir de ese momento tomó nota de cuanto vio y oyó,
observó con inteligencia el desarrollo de la expedición y reflexionó sobre ella
y sobre cuanto le impresionó. En México obtuvo el ascenso al generalato
y el mando de todas las fuerzas de caballería del ejército expedicionario. La
intervención afectó su salud, y "pálido como un muerto y flaco como un cla~
vo", volvió a Francia a principios de 1864. Mis Recuerdos, como tituló sus
testimonios, están bien escritos, con la fluidez del hombre que sabe expresar
sus pensamientos y emociones en un lenguaje claro y apropiado.
Du 13arrail era un hombre de inteligencia abierta. La e.'-periencia que tuvo en Argelia y más tarde en México le convencieron de que para tratar a
otros pueblos y a otros hombres era preciso despojarse de los prejuicios europeos. Así ante los primeros fracasos de la intervención, reflexionó sobre la
necesidad de aprovechar las lecciones que los pueblos de América han dado
a los europeos, "tan infatuados --escribe--- de nuestra ciencia y de nuestra
pretendida superioridad". 9
Al ocuparse de la intervención y de sus causas observa lo complejo de las
mismas y admite que a más de tratar de contener el acrecentamiento del poder sajón y evitar el dominio del mundo por é~ influyeron los esfuerzos de
las clases reaccionarías ligadas en todo el mundo para que al reinar la paz y
el orden en México, la Iglesia mantuviera su situación y los grupos conservadores sus privilegios, y también, de manera principal, los intereses económicos
que se movían en tomo a México apoyados en las reclamaciones de Jecker
Y sus amigos banqueros.10
Destaca el papel que numerosos mexican06 pertenecientes a las clases
poderosas jugaron para decidir a los soberanos europeos a intervenir en México: el general Almonte, el Arzobispo Labastida, Gutiérrez de Estrada, José
Ma. Hidalgo, los Errazu, "refugiados de lengua dorada", como les llama,
quienes "pertenecían a la facción clerical vencida y despojada" y los cuales

' Ibidem.

• [F] Du BAUAtL, op. cit. II-289.

• Jbidem. Rdiérese. al Castillo de San Carlos de Perote.

'º lbidem. II-292-93.

528

529
H3+

�influyeron en la Emperatriz, y "como ella era devota a la manera española,
.
,
1 . 1 ,,
propició la guerra a causa de sus sunpaüas c enea es .11
De Almonte nos dejó una semblanza perfecta y en ella una explicación de
su conducta: "Había sido republicano -escribe- y en 1840 como Ministro
de ]a Guerra suscribió proclamas netamente republicanas, pero expulsado de
su país, regresó a él presa de una profunda e irreductible ~rritación contra ~
Gobierno de Juárez. De talla pequeña, pero de complexión robusta, habia
pasado ya la edad madura y estaba aún en plena ?ose_sió~ de sus facultades
mentales y físicas. Representaba perfectamente al tipo md1gena y era, se decía, hijo natural de uno de los primeros mártires de las G~~rras de Independencia... Almonte que era clerical por espíritu de familia, encontraba
en la persecución ( de la Reforma) , la justificación a su cambio de opiniones" .12
Dubois de Saligny, el Ministro de Francia, el ave negra de la época merece a Du Barrail poca simpatía y así le juzga con acritud, llamándole el verdugo de Jurien de la Graviere, Lorencez, de Forey y del Ejército. Sus medidas políticas le parecieron espantosamente reaccionarias por lo cual aprove•
cha toda ocasión para atacarlo. Confiesa que Saligny tuvo gran parte de
culpa de esa aventura y de su fracaso.
El "duro" de la intervención, el general Márquez mereció una semblanza
como Almonte, en la cual se contrastan sus caracteres. No es Márquez hom•
bre simpático para Du Barrail, mas le hace justicia al observar su firme línea
de conducta: "El General Márquez era un hombre pequeño, nervioso, seco,
alerta v aún en toda la fuerza de la edad. En él se acusaba muy bien el tipo
españoÍ, y sin la dureza de su mirada que alejaba la simpatía, me habría ~
cardado de lejos al General Yusuf. El no había jamás cambiado de partido. Había siempre pertenecido al de la reacción y había soportado todas SUI
•.. vicisitudes. Prestó su ayuda al General Lorencez durante el primer sitio de
Puebla y nos dio sus servicios durante el segundo. Se le tenía por muy va•
liente pero fanático, poco inteligente y sin piedad. Se le había apodado el
Tigre de Tacubaya, porque destruyó todo y masacró a todos en esa en_canta•
dora población en donde se encuentran situadas las vill~s de los habitantes
ricos de México. También se le llamaba Leopardo, equivocando su nombre
que era Leonard o,i .13
Junto a ellos, que eran los dirigentes del partido que apoyab3:11 las armas
francesas, observa Du Barrail se encontraba un grupo de extranJeros descla·
11
11
11

530

Ibidem.
Jbidem. II-297-98.
Ibídem. 11-397.

sados, seres que habían perdido en Francia una posición honorable por sus
faltas y quienes llegaban a México decididos a hacer carrera y fortuna en
medio de la confusión general, disputándose los principales grados de la armada que se trataba de formar, y ocupándose de negocios, palabra que es
muy elástica y que encubre numerosas maniobras.
El alto clero, personificado en la figura del Arzobispo Labastida, no escapa
a los juicios de los intervencionistas. Desde Lorencez, Forey y Bazaine, los jefes del ejército expedicionario, hasta los soldados más humildes del mismo, no
dejaron de advertir los defectos de que estaba revestido. Du Barrail, católico
convencido, enjuicia al Arzobispo con severidad cuando se ocupa del Gobierno Provisorio formado en México, constituido por Almonte, Salas y La.
bastida. De este último escribe:
"Aún joven, grueso, la cara rosada y brillante, encuadrada en un triple
mentón, con una pequeña barriga que no hacía sino crecer, Monseñor Labastida era el tipo de eclesiástico hipócrita, untuoso, dulzón y falso. Cuando se
le escuchaba hablar podría tomársele por un liberal, y se le hubiera creído resignado a hacer todas las concesiones, pero en el fondo era un hombre fijo
en sus viejas ideas, una mula obstinada en la inmobilidad y quien soñaba en
el Tribunal del Santo Oficio y los autos de fe. El fue la gran piedra de choque para el éxito de nuestra intervención y un obstáculo invencible para la
consolidación de los partidos. El conflicto entre el General Bazaine y él estaba por entonces en estado latente y se refería al problema de los bienes del
clero.
"Es justo afirmar que nuestros peores enemigos han sido las gentes cuyo
triunfo veníamos a asegurar. Monseñor Labastida era el hombre más impopular y más justa.mente impopular. Yo que soy un admirador del clero francés, un católico convencido y un adversario irreductible de los que se dicen
anticlericales, debo en verdad coniesar que el clero mexicano que conocí estaba tan desmoralizado, ignorante y comprometido en todas formas, que justificaba hasta cierto punto las pastones anti-clericales de los liberales". 14

El Ejército Aliado, encabezado por Márquez, y el cual fue subestimado
por los oficiales franceses, merece duros calificativos, tanto por su conducta y
disciplina como por su formación y composición. En un ejército formado a
base de leva, las virtudes castrenses no podfan desarrollarse extraordinariamente; de ahí los vicios que se patentizaban en él y que nos describe Du-

Barrail:
"La armada, de cuyo reclutamiento se había ocupado tanto el General Forey, contaba con cerca de 2,000 hombres en total, y aun cuando seguía las
,. lbidtm. II-487.

531

�costumbres militares aceptadas en América del Sur, tenía por así decirlo, máa
generales, coroneles y ofociales que soldados. Sus cuadros eran insuficientes
y su administración nula, sus costumbres siempre en contradicci6n foonal con
las nuestras y su fidelidad más que dudosa. Ofrecía gran analogía con aquella
que el Rey José se ocupó en reclutar en España. Daba piedad ver en las
marchas estas tropas, compuestas en su mayor parte de jinetes, mal vestidos,
mal equipados, de aspecto enfermizo, seguido por un conjunto igualmente
numeroso de mujeres casi todas a caballo, quienes al llegar al campamento
estaban encargadas de todos los cuidados de f amma. Hacían la comida, pastaban a los caballos y cepillaban los trajes de sus señores )1 dueños, cuyas caras repulsivas se velaban a través de las nubes azules de sus cigarros" .1 ~
Su juicio coincide con el del general Vanson, quien de la milicia mexicana escribe lo siguiente:
"La mezcla es bastante completa en el ejército combinado dirigido por el
Mariscal; desgraciadamente los mexicanos no son nada bellos. No carecen de
una presencia pintoresca, pero para ello hay que verlos fuera de México. Loa
de la capital están demasiado hechos a la europea y no constituyen sino caricaturas. Por otra parte hay muy pocos, puesto que el Emperador, y es lo
que me mortifica, no tiene ni un solo centinela mexicano en la puerta de su
palacio. Se da como razón para ello el que los soldados mexicanos son demasiado sucios en sus costumbres y que serla necesario barrer y lavar los pa•
tios todo el día. Sin embargo, ser-á. necesario que Su Majestad Imperial se
acostumbre a su pueblo o bien que le eleve a costumbres más digna~. Ell
tanto, el Emperador de México está custodiado por zuavos, austríacos y belgas alternativamente. Esto ocurre un poco por todas parte.e¡ y hay que confesar que no es posible tratar con más caballerosidad a una nacióo ni encontrar una que tenga el orgullo mifüar menos desarrollado; así los soldados
me.~canos nos saludan, pero jamás un oficial de esta nación es saludado por
un soldado o un oficial europeo. Se le trata aún peor que a los turcos quiens
por otra parte tienen la ventaja de preocuparse poco y miramos ~n un soberano desprecio y de continuar imperturbablemente a nuestro lado.

"Esto no está demasiado bien, pero así es. Por lo demás, hay que decir que
en México el ejército no goza entre la población de la misma consideraci6a
que en Europa. Bandido y soldado a menudo se identifican aquí. Aparte de
algunos oficiales de ordenanza del Emperador, a quienes mantenemos un tanto apartados como a los otros, no acostumbra un oficial mexicano frecuentar
lo que aquí se llama la buena sociedad mexicana".ta
" Jbidem. D.
u VANSON.

532

Op. cit., p. 248.

Del campo contrario, la estimación que obtienen sus caudillos no es poca.
Convencidos los militares de la injusticia de su causa, de las fallas del partido a quien apoyan y del verdadero espíritu público y opinión política que reina en México, no tienen más remedio que confesar que aun en medio de la
derrota militar, el partido liberal marchaba como un solo hombre en tanto
que los conservadores se dividían y perdían el terreno que las fuerzas francesas les otorgaban.11
Ante ese hecho, Du Barrail declara lo que ha visto y percibido y deja en
su testimonio una alta apreciación de las virtudes de Juárez, al afirmar: "La
verdad es que en México se es generalmente hostil a los clericales y se simpatiza con el partido liberal, encamado en Juárez, un indio de pura sangre, pero un indio inteligente, instruído y dotado de verdaderas cualidades de
gobemante".18

•
El pueblo mexicano mestizo en su esencia, produjo a los inten•encionistas
diversas reacciones. Uno de ellos dirá: "la población es una especie de olla
podrida (Pout pourrie) de todas las razas humanas, mezcladas, cruzadas, desde el piel roja más auténtico hasta el blanco más puro, por tanto ella no tiene un tipo particular y causa la desesperaci6n o el gozo, esto depende de
que sea uno etnógrafo. Sin embargo, en el fondo es de raza india. lo que la
hace en general dulce, inofensiva y aun tímida".
Las costumbres del pueblo, las encuentra muy diversas a las francesas.
Considera que aun las del clero que debían ser universales, son bien distintas en México. Así de su estancia en la casa de un párroco nos deja la siguiente descripción:
"Mi orden de alojamiento me condujo a casa del cura. El padre no sentía
entusiasmo alguno por el ejército francés. Me puso una cara larga y me
envió a donnir en la pieza más triste de su casa, un cuartito que daba hacia
la calle y no tenía comunicación con el interior. Como yo era sin embargo
el más discreto y el menos exigente de sus huéspedes y también e1 más tranquilo, se dulcificó, y un día que delante de él el general me reprochó mi
discreción y me dijo que había hecho mal en no ocupar toda la casa, el
padre me dio la más bella recámara de su curato.
"Ahí, si no hubiera tenido otras ocupaciones y otros cuidados, hubiera po" Du

BARRAIL.

Op, cit. Il-495.

u lbidem. Jl-365.

533

�dido escribir una monografía completa acerca de las costumbres del clero
mexicano. Creo que no sería demasiado afirmar que sus costumbres en nada
se parecen a las de nuestro buen clero francés. Había en la casa no sé cuántas mujeres, jóvenes, viejas, criollas, indias y jamás pude determinar exactamente la naturaleza de sus funciones. En la noche escuchaba a todo ese mundo charlar en una pieza vecina a la mía, y de tiempo en tiempo, la voz baja
del padre dominaba en la velada, pues al bravo hombre no le disgustaba
mezclarse en la conversación. Yo me dormía acordándome de una vieja historia de un capellán: este capellán tenía a sus órdenes dos sirvientas, una de
veintidós años y la otra de veinticuatro. Como el Obispo le indicara que deberla conformarse con tener sólo una con la edad canónica requerida, el
capellán le respondió: Monseñor, yo estoy dentro de las normas, solamente
que mi sirvienta está en dos volúmenes.
"¡ Y no eran dos volúmenes los que tenía el buen padre de Cholula, sino una
biblioteca completa!" 19
Nota que en México existe una gran desigualdad de fortunas y por ende
también social Que en el trabajo de las minas, los propietarios se enriquecen
súbita y extraordinariamente con un golpe de suerte, en tanto que millares
de hombres padecen miseria y enfermedades sin límite. El juego es, como la
desigualdad social, algo innato al mexicano, algo que no le abandona y vicio
que causa muchos estragos.
Así como Roze admiró la belleza de las "señoritas mexicanas", Du Barrail
no es tampoco insensible a sus encantos, de los que deja una descripción completa, en la que mezcla su espíritu galano y fino con un ligero dejo de
escepticismo:
"Suave, graciosa, pequeña, mona, jovial, espiritual con su color mate, sus
ojos de diamante negro sombreados de grandes cejas, sus labios carnudos y
rojos que descubren dientes blancos como perlas, su abundante cabellera de
ébano, cuyo cuidado es una de sus grandes preocupaciones, sus formas a la
vez opulentas y delicadas y su pie arqueado, la mujer mexicana puede pasar
por una de las maravillas de la creación. Ella es coqueta, lánguida, sí se le
juzga del exterior o a través de su correspondencia amorosa. Sus miradas son
provocativas y juraríamos que ella guarda en la sangre todo el ardor del sol
bajo el cual ha nacido. Sin embargo, aquellos de mis camaradas que han
tenido más tiempo o temperamento para entregarse a estudios comparativos
sobre ese tema, me afirman y yo les creo, que sus pasiones no son sino super·
ficiales y que ella lo sacrifica todo al exterior". 2º

Finalmente diremos cómo el paisaje mexicano conmovió a este gallardo militar. A partir de su ingreso en el territorio advirtió la maravillosa geografía
mexicana que le impresionó grandemente, y de sus recorridos por el país nos
dejó diversos cuadros, algunos de los cuales no me resisto a mostrar:
Al hablar del ascenso a las tierras templadas escribe:
"Desde que el sol nace, camina uno en medio de una multitud innumerable
de pájaros cantores o gritones, cubiertos de plumajes de colores maravillosos
que gorgean, pían y welan, y tan numerosos como granos de arena levantados por el viento. Nadan ahí en la abundancia, pues además de las bayas y
frutas silvestres de todo género, tienen a su disposición miles de insectos,
algunos brillantes, otros casi siempre desagradables, a los que se comen, mas
par desgracia muy poco. Las aves devoran a los msectos y éstos al hombre,
con lo cual todos están contentos salvo el hombre". 21
De una de las poblaciones tropicales dice:
"Córdoba es una pequeña y hermosa ciudad, compuesta de largas y estrechas calles y construida a más de 900 metros de altitud, en el límite de las
tierras calientes y las templadas, en medio de plantaciones de café, tabaco, plátanos y deslumbrantes jardines que la rodean como un cinturón verde y florido
y cuya frescura es mantenida por una gran cantidad de fuentes de agua viva.
Al salir del infierno de las tierras calientes, Córdoba es un verdadero paraíso
y el hombre agotado por las enfermedades, siente ahí renacer sus fuerzas al
contacto de ese aire más vivo, más puro y más ligero". 22
Y finalmente, ya con cierta experiencia del país, describe el altiplano y el
contraste entre ciudad y campo.
"Guadalajara es una gran ciudad de cien mil almas, edificada sobre el
mismo plano de las otras. Tiene 6 ó 7 bellas calles, algunas iglesias lujosas,
numerosos conventos muy sólidos abandonados o transformados en cuarteles
Y una infinidad de casuchas construidas de adobes cocidos al sol como las casas de los árabes. Lo que apenas es el estado de vetustez y degradación de los
monumentos recién terminados. Estas ciudades mexicanas que podrían ser
bastante bellas nos producen una impresión análoga a la que se experimentaría
viendo a un joven de 25 años herido por la decrepitud senil. Alrededor de
Guadalajara, en un espacio de cerca de una legua se encuentran jardines y
plantíos; después, nada, sino el desierto. Esta es una cosa de las que más
asombran en México. Se viaja a través de un país completamente abandonado, en el cual los caminos, generalmente destrozados, muestran apenas
el paso del hombre. Ni una casa, ni un pueblo, ni un cultivo. Después, de
lbidem. 11-361 y ss.
,, lbidtm.

11

,. Ibídem. II-422-23.
,. lbidem. II--467.

534

535

�pronto, se arriba, sin precedente alguno, a una ciudad de 50, 60 6 100 mil
almas".28

caballeros se yerguen y en los coches los ojos negros brillan bajo las mantillas.
Los abanicos esparcen en el aire el perfume de las flores clavadas en las

Las ciudades también le impresionan; de varias realiz6 muy logrados re,.
tratos, como son el de la ciudad de México y la del Paseo de la Alameda.

cabelleras de ébano, pe.rf ume que se mezcla con el humo azul de los cigarros.

"México que comencé a recorrer y a conocer, tiene positivamente el aire
de una capital por el lujo que reina y el movimiento que la anima más que
por sus monumentos que no ofrecen nada particularmente notable. Su mát
bello edificio es su Catedral construida en uno de los costados de la gran
plaza, así como el Palacio de Gobierno, especie de inmenso Cuartel que
contiene todo el mundo oficial: Cámara, Ministros, Casa de Moneda, etc., 'f
también su Palacio Municipal, el Ayuntamiento. Los otros lados de la Plaza
están formados por casas cuyas bajas arcadas constituyen sitio de paseo frecuente, abrigado del sol y de la lluvia. En la noche, esos pórticos son como
nuesh·o antiguo Palais Royal, el lugar de reunión de las bellezas fáciles. En
esta plaza desembocan algunas grandes calles, en las cuales se concentra toda
la actividad y riqueza de la ciudad. Las casas hermosas son raras y se pueden
contar las que tienen 3 pisos. Casi todas ellas están edificadas en estilo español derivado del estilo morisco: un patio interior adornado con azulej01
alrededor del cual se encuentran las habitaciones. En tomo de estos barri01
del centro, vastos suburbios acogen en sus calles bordeadas de fábricas y de
casuchas en donde se mueve, una población de criollos, mestizos e indios ~
dosos, pero dóciles. Ese mundo se pelea frecuentemente en sus cantinas, en
donde abunda el pulque, pero como hay la costumbre de cuidarlos severamente, la vía pública está tranquila. Esas barriadas están muy mal cuidadas,
mal pavimentadas, o sin pavimento. En ellas durante las lluvias se hunde uno
en un lodazal profundo y durante el estío se entierra uno en medio de un
polvo intenso y nauseabundo. El servicio de limpieza está confiado a 101
forzados y las cárceles están generalmente llenas por trabajadores más que
mediocres". 24
"Una verdadera curiosidad en México es el Paseo de la Alameda, especie
de explanada muy amplia, en donde de las 3 a las 6 de la tarde acostumbra
la sociedad reunirse, aun durante la estaci6n de lluvias, en la cual se emplea
la menor iluminación. Las mujeres vienen en carrozas jaladas por mulas con
sus arneses guarnecidos de cascabeles y pasamanería. Los j6venes a caballo,
vestidos a la europea o con sus graciosos trajes nacionales, bien apoyados ell
sus sillas mexicanas incrustadas de plata. La zona central está reservada a los
caballeros y las carrozas circulan a su alrededor. Los caballos caracolean, los
11

11

536

Ibídem. II-501.
Ibidtm. II-464.

Entonces es fácil ver que un flirt loco representa el fondo de la vida social
en México. Durante la Cuaresma este paseo diario deserta de la Alameda
para ir a las riberas de los canales de Texcoco, último vestigio de las lagunas
de antaño en los que cruzan embarcaciones cargadas de flores, legumbres y
frutas, lo cual es muy pintoresco".25
Unida a esta última hallamos la narración de una fiesta popular en Cholula
en la cual hay manifestaciones religiosas que a él le producen una viva reacción.
"Tuvimos para distraernos el espectáculo de numerosas fiestas y de innumerables procesiones que celebraron nuestros triunfos. Fueron las fiestas de rogación, las de los indios, las de los labradores en las cuales se compartía el entusiasmo entre el invasor y el buen Dios. Durante 3 días las iglesias arrojaron
a las calles un mundo de reliquias, de estatuas de santos, de papas, de abates,
de confesores y de mártires, escoltados por nubes de querubines con trajes de
danzarines de la época. Era casi un martes de carnaval, pues todo el mundo
estaba vestido con trajes de los siglos XVI y XVII. La Procesión terminaba
con la imagen de un Cristo representado con un naturalismo espantable: la
figura convulsa, cubierta de sangre que corría desde las heridas de las espinas, las rodillas destrozadas y sangrantes y un vestido de señor hidalgo en
pedazos. El clero dirigía todo eso con un aire de compunción y de beatitud
inenarrables y los indios se prosternaban en el polvo golpeándose frecuentemente el pecho. Esto era emotivo, pero un poco c6mico. ¡ La música: clarinetes, comos de pistón, trombones, oficleidos, grandes tambores, símbalos
que gangeaban, chi11aban, rugían, mugían, tomaban siempre valses, polkas
y scottish que los músicos ejecutaban de memoria sin ver la partitura no
demasiado bien, es verdad, pero sí bastante seguido.
"Esta música acompañaba la procesi6n, pero otra orquesta pennaneda en
el atrio de la Iglesia y con gran sorpresa, en ésa encontré los instrumentos, los
aires y motivos, las melocilas de la música árabe que me era tan familiar.
Por la tarde la fiesta volvió a iniciarse con acompañamiento de cohetes y
luces de artüicio, pues los indios son maestros en el arte de la pirotecnia. Los
músicos ahogados en pulque siguieron tocando toda la noche tanto y también que al tercer día el General de Mirandol al comenzar a escuchar ese
-cliariva-ri- que ponía sus nervios en un estado abominable no aguantó más y ordenó saliera un piquete de cazadores de África para detener a los
11

lbidem. ll-464.

537

�músicos y arrestarlos hasta el día siguiente. Los pobres diablos huyeron en
todas direcciones a la aparición de los jinetes y fue preciso buscarlos por todos
los pueblecitos vecinos. Esto fue un tanto excesivo, pero era necesario perda.
nar esto al pobre General que tanto había sufrido". 26

•
Nuestro último testigo es el General Vanson, quien en una serie de cartas
escritas a sus padres y a su hermano hizo una descripción de México, de
enorme in teres.
Vanson naci6 en Luneville en 1825 y realizó en Nancy sus primeros estudios. Como sus colegas, Vanson también sirve en la armada en África, participa en las campañas de Crimea de 1854 a 1856, posteriormente en la de
Italia en 1859 y en la de Mé.xico en 1864 a 1867, de donde salió casi en
vísperas de que el Imperio se delTUDlbara. Ocupa más tarde numerosos pues.
tos, dirige varias revistas militares y museos y en plena actividad muere el
año de 1900, este testigo y actor de la intervención de Francia, en la vida
me.'Clcana.
Dotado de grandes aptitudes artísticas y de interés por la historia, junto
con su carrera de annas cultivó el clibujo y la historia militar. Sensible a la
belleza en grado sumo, muestra en sus comunicaciones esa calidad que le
permite destacar lo valioso de entre la paja. Su sensibilidad le lleva en ocasiones a fijarse por contraste en lo grosero, en lo caricaturesco de una situación, como aquella en la que narra la recepción ofrecida por el pueblo de
México a los Emperadores:
"Finalmente la multitud, descosa de aclamar a sus soberanos, o como
dicen los perióclicos oficiales 'los salvadores de México', estaba representada
por todos los barrenderos, los aguadores, todos los empleados revestidos de
su traje habitual y de su profesión, lo cual no es ni propio ni elegante, y en
fin, por los niños de todas Las escuelas, todos ellos llevando sus pendones Y
una infinidad de grandes ramos con pañuelos de color en un extremo, a na•
nera de bandera. Unidos a ellos 3 6 4 bandas con la misma vestimenta y al
final medio ciento de soldados de la caballería mexicana con sus trajes de
gala, que como en Turquía se les quita al momento en que tennina la
ceremonia". ~1
Después de leer este testimonio, ¡ cómo nos surge el recuerdo de lo que
ocurre en numerosas ceremonias oficiales de nuestros días!
'" Jbid11m. II-447.
., VAN soN,

538

op.

c;iJ, , p. 256,

Sus aficiones estéticas le llevaron a buscar las obras de arte en México y
de ellas deriva este juicio generalizado pero muy realista:
"De todos los lugares grandes, o pequeños que hemos atravesado, los únicos edificios importantes son las iglesias; en ocasiones se encuentran hasta
tres de grandes dimensiones en un poblado, con sus grandes atrios cerrados y
muros ~esos. Desgraciadamente casi todos ellos han sufrido enormemente
con el último temblor de tierra. El interior y el exterior están casi siempre
cargados de ornamentos y en su interior hay sorprendentes retablos de madera dorada. Las pinturas son numerosas, algunas curiosas, pero generalmente
mecliocres. Las estatuas son muchas y todas vestidas y pintadas, lo que pro~
duce un efecto singular. Las más ricas están encerradas en nichos de cristal.
Ciertas iglesias parecen un verdadero museo de cera. Cristo y los mártires
están cubiertos de llagas y de sangre, sus cabezas están cubiertas de cabellos
naturales, lo cual algunas veces produce un efecto atroz". 28
La ciudad de México en los días de la Semana Mayor le merece un comentario revelador de viejas costumbres en el cual sus juicios sobre la belleza y
la fealdad sobresalen :
"Estoy reducido a lo que veo en las calles y en México. El aspecto es mucho
muy europeo para ser bien interesante. Los barrios indígenas son tan sucios
que no es posible ir a ellos. Sin embargo, como es costumbre loc,al, vi las ceremonias de la Semana Santa. Son muy curiosas: Las iglesias están llenas y las
calles y los alrededores de las iglesias están iguahnente repletos de gente que al
parecer se divierte tanto como durante el carnaval. El Jueves Santo, día en
que se visitan los altares, que entre paréntesis, son lujosos, sin ser curiosos, todas las avenidas se llenan de tiendas improYisadas, en donde se vende toda
suerte de refrescos y de dulces, de los que se hace un gran consumo ese día.
La Plaza de la Catedral presenta el aspecto de un lugar de feria. Los inclios
duermen sobre el pasto, después de haber comido y bebido. El Viernes Santo
es el día en el cual se toma mayor número de helados en los cafés, es la
costumbre. Se ofrecen también comidas y aún se dice que baile. Por otra parte,
durante el tiempo que las campanas enmudecen, no se puede circular a caballo ni en coche, lo que origina que las mujeres aprovechen esta ocasión muy
rara para los ricos, para recorrer las calles con magníficos trajes, con los cuales
arrastran estupendamente muchísimas cosas. En suma, en ese tiempo, como
en general, el pueblo sorprende, pero no seduce nada. El arzobispo tiene una
gran prestancia, algunos canónigos tienen buena fisonomía, pero el resto del
clero tiene un mal aspecto bajo todos conceptos y los escándalos aun pú,.
:. Ibídem. P. 239 .

539

�blicos no son raros. Yo mismo tuve un ejemplo innoble. ¡ El Emperador Maximiliano tiene mucho quehacer: es el grito general!" 29

Y de una de Jas ceremonias más excepcionales nos proporciona la siguiente
impresi6n:
"La ceremonia religiosa que vi el 12 de diciembre en nuestra Señora de
Guadalupe fue distinta. Creo haberte dicho en mi última carta que la fiesta
de Nuestra Señora de Guadalupe es la solemnidad religiosa más popular del
país. Lo que la hace más curiosa, es en efecto, la multitud de indios o mejor
dicho, de familias indígenas que vienen a vivir alrededor de la iglesia durante
2 ó 3 días. Te aseguro que viédolas no parecen haber obtenido de la presencia de los europeos en México la menor noción de civilización, salvo su catolicismo, el cual es un catolicismo de una especie bien particular. No se tiene
idea de sus mentes. Es un pueblo que permaneció o volvió al estado de infancia, lo cual se explica en él, con el embrutecimiento resultante de la miseria, así como de la opresión y de e&gt;..-plotación de las cuales no ha cesado de
ser objeto. Debe ser inferior a las tribus salvajes que no tienen en medio de
ellas sino a los misioneros, puesto que aquéllos al menos poseen un verdadero
clero para instruirlos y nadie para oprimirlos y reducirlos a la miseria del
indio mexicano.

menos grandes. Cuando digo carrillón no estoy en lo justo, pero a eso parece

sonar durante

' ' Jt 80
la elevacion
. •
,
,
El paisaje como a Du Barrail, le sorprende, pero mas aun las costumbres
de los mexicanos, sobre todo aquellas en las que se mezcla lo prof_ano con lo
religioso. En esas tres pequeñas descripciones que hemos recogido de sus
uede observar la extrañeza que le produce la conducta del pueblo
cartassep
.
I ó ·
cla ta piedad con la diversión, lo dramático y trágico con o c m1co,
que mez
. .
l
· il ·
y el espíritu de resignación con un sentmuento de competo ~qu 3.llllento.
Estos testimonios dejados por tres militares franceses, s~n un eJ~mplo de la
visión que sobre el México y los mexicanos de b~c~ un siglo,, tuvieron buena
parte de los intervencionistas. Muchas otras opllllones podnan presentarse,
corroborando y ampliando las hoy presentadas. Por el momento baste con

ellas.

"El Emperador Maximiliano decretó que la fiesta de Guadalupe será en el
futuro una de las 3 fiestas nacionales de México y este año, para comenzar
fue acompañado de toda su corte, salvo la Emperatriz que en ese momento
viajaba en Yucatán. Yo fui por mi parte y como es una fiesta popular a la
cual el gran mundo no oficial no asiste, pude, gracias a mi uniforme, introducirme a la Iglesia, la cual no es grande. La ceremonia religiosa no tuvo
nada de extraordinario, no obstante que ofició el arzobispo y el clero era
numeroso; lo que me pareció excelente fue la música. La Iglesia de Guadalupe que tiene un Cabildo separado, es muy rica y sostiene una capilla musical permanente que efectivamente es muy buena. Además de los órganos
hay toda una orquesta de violines con un solista magnífico y si las selecciones no todas eran del gusto más puro, me parecieron a mí, que soy profano,
muy bien ejecutadas. Los cantos de los niños del coro fueron también muy
importantes. Como efecto de órgano se produce un canto de pájaros que
imitan el gorgeo de una multitud de pequeñas avecitas y que es lo que yo
he escuchado más hermoso en ese género. Otra costumbre de las iglesias mexicanas que produce también un efecto tan feliz, es la sw;titución de la campanita única que se toca en Francia dw:ante la elevación, por una especie
de carrillón, compuesta de una veintena de campanillas argentinas más o
18

540

Ibidem. Pp. 246-247.

" Ibid,m. P. 284.

�URDI~OLA EN SINALOA
ANTONIO NAKAYAMA

A.

Museo y Biblioteca del Estado,
Culiacán, Sinaloa.

Los ABUSOS COMETIDOS POR LOS MINEROS ESPAÑOLES entre los indígenas de
la sierra que limita a Durango con Sinaloa, hicieron que los Acaxee iniciaran
un sangriento movimiento de insurrección, que, secundado por los Sobafüos,
puso en peligro la estabilidad de la conquista en esa región. Los castellanos
obligaban a los nativos a trabajar en forma animal, y muchas veces les haclan esclavos a sus mujeres y niños. Esta actitud iba contra las leyes españolas que establecían que los indios no podían estar sujetos a trabajos forzados, y que debía pagárseles razonablemente por sus servicios, pero para los
mineros, estos ordenamientos, al igual que los conflictos que por los mismos
motivos tenían con los misioneros de la Compañía de Jesús, no eran obstáculo
que detuviera sus desmanes, pues a los aspectos morales y legales del asunto
anteponían su apetito por el oro. Cansados los indigenas de tantas tropelías
y vejaciones, optaron por la violencia como medio de defensa, estallando la
rebelión el 8 de septiembre de 1601.
En San Hipólito mataron a treinta personas, de las cuales cuatro eran españoles y el resto negros esclavos. En Topia, San Andrés, el Real de las
Vírgenes y Las Vegas, los dueños y operarios huyeron ante la amenaza de
perder la vida, y los alzados inutilizaron la maquinaria y destruyeron las instalaciones de madera. Los blancos pidieron auxilio a Culiacán, distante ochenta
kilómetros al oeste de las montañas; a Durango, a distancia de doscientos cuarenta kilómetros al este, y a la ciudad de México donde a la sazón se encontraba el gobernador de la provincia, pero a pesar de los esfuerzos que se
hicieron, la rebelión se prolongó hasta el año de 1603 en que el capitán Francisco de Urdiñola tomó posesión del gobierno de la Nueva Vizcaya en substitución de don Rodrigo de Vivero, siendo su primera atención como gobernante enfrentarse a la insurrección de los Acaxee y los Sobaibos. Con su

543

�1 •

gran e&gt;.."J)eriencia de soldado fogueado en numerosas campañas en la frontera
del norte, y con la valiosa ayuda del obispo de Guadalajara don Alonso de
Mota y Escobar, Urdiñola terminó rápidamente con el alzamiento. Sin em..
bargo, al concluir las operaciones militares no se devolvió a Durango, sino
que atravesando la Sierra Madre tomó rumbo a la provincia de Sinaloa "por
ser informado que de veinte años a esta parte no ha entrado en ella ningÚ1'
gobernador', habiendo llegado a la villa de San Felipe y Santiago de Sitia.
loa en los primeros días del mes de diciembre.
Esta villa había sido fundada el año de 1585 por el capitán Antonio Ruiz,
Bartolomé de Monclragón, Tomás de Soberanes, Juan Martínez del Castillo
y Juan Caballero en las márgenes del río Petatlán, hoy conocido con el nombre de río Sinaloa. Estos esforzados castellanos eran sobrevivientes de la que
con el nombre de San Felipe y Santiago de Carapoa fundara el capitán Pedro
de Montoya en las riberas del río Fuerte de 1583, y que fue destruída por
los cahitas al poco tiempo de su fundación.
Montoya había conseguido autorización del gobernador de la Nueva Vía.
caya Remando de Bazán para fundar el poblado, empresa que llevó a efecto
con treinta soldados, pero los feroces indígenas atacaron la villa y tenninaroa
con los colonos, muriendo entre otros el propio Montoya, y los pocos que es.
caparon pidieron socorro a San Miguel de Culiacán de donde salió Gaspar:
el Osario con algunos refuerzos, pero al ponerse en contacto con los derro,
tados, tras de cambiar impresiones con ellos decidió que era más conveniente
dejar abandonado el pueblo y ordenó la marcha hacia el sur. En el río Peta.
tlán, el grupo se encontró con Juan López de Quijada quien había sido nombrado comandante de Sinaloa por Bazán y llevaba veinte soldados que constituían la avanzada de la e&gt;."J)edición punitiva que encabezada por el mismo
gobernador iba a castigar a los aguenidos nativos que habían destruído a
San Felipe y Santiago. L6pez intimó a los fugitivos la orden de Bazán de
que nadie debería abandonar la región so pena de muerte, por lo que en
Petatlán se pusieron a esperar que llegara este último, quien acompañado
de un grueso de tropa se adentró en el territorio de los cahitas, los que le
dejaron pasar adelante para después ejecutar en la retaguardia una espantosa matanza de soldados españoles al mando del capitán Gonzalo Martin,
de la cuaJ escaparon solamente dos de ellos. Bazán llegó hasta las márgenes
del río Mayo, donde descargó su furor en algunos infelices indigenas, y despechado e iracundo retomó a Durango llevando el estigma de la derrota.
La villa de San Felipe y Santiago era un punto perdido en medio de la marejada de las tribus cahitas, y sus moradores llevaban una vida misérrima y llena
de privaciones, habitando en jacales de vara y lodo al igual que los nativos, y
siempre en espera del ataque de los indígenas, como les habia sucedido a

544

los cinco fundadores en San Juan de Carapoa, la villa fundada por Francisco de !barra en las márgenes del Fuerte el año de 1564, y como se dice
arriba, como también les había pasado en San Felipe y Santiago de Carapoa,
pues )os cinco eran veteranos de las dos fundaciones. En los años de 1589 a
1591, la situación de los colonos no podía ser más precaria, pues los nativos,
siempre en estado de guerra, no permitían que ningún blanco les quitara el
maíz, ni mujeres, ni hijos. Vivían allí nueve españoles que eran: Juan Martínez del Castillo, Juan Caballero, Juan Pablo, Francisco Martín Redondo,
Antonio Ruiz, Bartolomé de Mondragón, Tomás de Sobcranes, Juan Ortiz,
y uno apellidado Belmar, pero la situación había llegado a tal grado, que
Antonio Ruiz y Martínez del Castillo habían decidido irse a otros rumbos.
Sin embargo, la diminuta y mísera villa estaba señalada para altos destinos, y
el acontecimiento que determinó su porvenir fue la llegada de los PP. Jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pércz, quienes arribaron el 6 de julio de
1591 para fundar la misión de Sinaloa, y con esto, cambió la situación de
los habitantes y de toda la regi6n, pues el esfuerzo de los misioneros -que
fueron auxiliados militarmente por Diego Martínez de Hurdaide- llevó la
civilizaci6n a los aguerridos cahitas que desde la entrada de Diego de Guzmán en 1533, habían estado defendiendo su libertad contra las acometidas
de los conquistadores españoles.
El principal acto de Urdiñola durante su estancia en la villa, fue levantar
una información jurada sobre las condiciones de la provincia de Sinaloa
"por convenir así al servicio de Dios Nuestro Señor y de Su Magestad y para
le informar del estado de la tierra'' ordenando que "los habitantes más viejos
de la villa o de fu era de elld' fueran examinados sobre el particular. La provincia comprendía so1amente lo que hoy constituye la región norte del Estado, ya que la parte central quedaba bajo la jurisdicción de la provincia
de Culiacán, y la zona sur bajo la de Chametla, reconquistada por Francisco de
!barra a pesar de las protestas de la Audiencia de Guadalajara.
Existe una relación de Culiacán del año de 1582, suscrita por Gaspar de
Osorio, tesorero de la villa de San Miguel, pero la información de Urdiñola
es en realidad la primera que se levant6 para conocer las condiciones del
tenitorio que hoy ocupa Sinaloa. Las personas que se presentaron como testigos fueron: Bartolomé Muñoz, Diego Rodríguez, Tomás de Soberanes, Antonio Ruiz, Hemando Alvarez, Pedro de Robles, Francisco de Llanes, Juan
de Grijalva, Juan Pablo y Diego Martín. Todos conocían perfectamente la
región, pues como se ve, algunos eran fundadores de la villa y habían venido
con Francisco de Ibarra, y otros llegaron formando parte de diversas expediciones militares. Las declaraciones se iniciaron el 5 de diciembre de 1603,

545

�terminándose el 10 del mismo mes, y aunque con ligeras variantes, los testigoa
coincidieron en sus respuestas al siguiente interrogatorio:

l. D scriba el testigo el carácter de la región, su clima y \'egetación;

2. Describa las co tumbr

de los nativos )' sus hábitos;

3. Diga cuántos indios \;ven pacíficamente en poblados· si son obedientes a
su . fajestad, y si tienen relaciones con los religiosos de la Compaiiía de Jesús
y con los habitantes de la villa;

4. Diga qué pueblos de indio· ti ne a su cru-go la Compañía de J_esús¡
cuántos indios han sido bautizados o están siendo preparados para el bautlSIDO,
y qué tan lejos de la villa e tán esos pueblos nativos;
5. Diga si hay otros pueblos de indios m:1, allá de lo mencio~ados; cuAI
es su población, y si sus habitantes tán de paz o de guerra, y s1 a los que
están de paz puede dárscles instrucción religiosa;
6. Di a si la tierra que en el presente está en contacto con los religioa
v con los pañoles de este poblado, y la que e extiende más allá, hacen CODcebir esperan.zas de pro\'echo, y c6mo;

7. Diga si hay minas d oro y plata en la pro,·incia, y si están cercanas

o lejos;
8. Diga cómo se sustentan lo nati\'os y qu' plantas cultivan para aJi.
m&lt;'ntarse;

9. Diga si la dicha provincia tiene puertos sobre la Mar del Sur; si blJ
indicaciones de pesquerías de p •rlas, y con qué partes pueden comunicas
dichos puerto ;

10. Diga si en la provincia hay alguna di posición para stablecer otni
\'illas y poblados e~pañok·s. Diga d6nd y con qué ,·entajas;
11. Dil!'a si la raz6n por la qu u Maje tad mantiene en e te presidio veinticuatro ~!dados a 450.00 pesos anuales cada uno, y un capitán con li000.00,
es solamente conse1 ar en la fe a aquello- a quienes los religiosos de la C'.ompañía de J ús han bautizado, sin e. perar fmtos adicionales de la c_o~veniclll
de las almas o ventajas más amplias, o si es que ellos esperan bencf1aos;

12. Diga si en el caso de que el presidio se suprimiese los padres de la
Compañía y los residentes en la villa pueden mantenerse por sí solos en esa.
provincia;

13. Diga si con menos soldados de los que hay en el presente y con salarios más bajos puede pr venirse la despoblaci6n de la provincia.
Encabezado por Bartolomé Muñoz empezó el desfile de los testigos ante
la persona de Pedro Hemández de Villanuño, secretario de gobernación del
gobernador Urdiñola, y todos fueron acordes en manifestar que la provincia
gozaba de un buen clima que no era ni muy caliente ni muy frío; que contaba con grandes y caudalosos ríos en los que había mucha liza, bagre, robalo
y otras variedades de peces, y que la tierra producía diversidad de frutos nativos y de Castilla, contándose entre los primeros: ciruela , zapotes, vainas
de mezquite, tunas, pitahayas, maguey y algodón, y entre lo5 segundos: uvas,
higos, granadas, naranjas, limas, limones, caña de azúcar y verduras.

Mota y Escobar, en su "Descripción Geográfica de los Reinos de Nueva
Ga/icia, Nuei•a Vizcaya r Nuevo León", dice que dábanse ''en esta tierra muchas legumbres ,, frutas de mata, como son melones, pepinos, cohombros y
calabazas", y que "el ganado ma)'OT vacuno" se daba "escasamente y algo
desmedrado" atribu}'indolo "a los grandes calores de la tierra".
La referencia a las característica· de los indígenas no fue muy amplia, ya
que los testigos se concretaron a manifestar que aquéllo se mataban constantemente unos a otros; qu estaban aco tumbrados a comer la carne de
las piezas que cazaban, y que bebían una cla d ,ino que elaboraban y
con el cual se embriagaban. Este ,·ino lo sacaban del mezquite, de las tunas
y del aga"e.

Los indios de la provincia eran de mediana e.stat11ra y mu}' lampiños, pero
los que habitaban en lar zo,ias costa11eras tenfan mayor estatura "cosa que
maravilla ver que hazc esta diferencia tan conocida esta tierra en JO tÍ 12
leguas de distancia". Los hombres andaban demudas, )' las mujeres waban
una falda de cuero de venado que les cubría de la cintura abajo. Aquellos
que ya estaban reducidor, sallan en cuadrillas de la prouincia y por lo regular S'- dirigían a Culiacán donde trabajaban semanas o mesrs /)ara ganar lo
suficiente para vestirse. De ellos dice Mota )' Escobar que andab~n todos
desnudos )' eran mmamet1te haraga11es. El vicio de la embriague;: estaba muy
arraigado entre las tribus qrte poblaron lo que ahora es el te"itorio sinaloense,
Y es fácil comprender que e11 los pocos año.r que contaba de misionar entre
e~las la Compañía de j,.rús, no le era posible quitar al indígena esa perniciosa costumbre. Con el tiempo, los misioneros fu eron desterrando el uso del
~•in? en los pueblos por ellos controlados, pero cuando vino su r.xpulsióti, los
indigenas volvieron a sus prácticas viciosas.
Tomando en cuenta la escast:'7. de dato que tenemos sobre el movimiento
d~ográfic~ en el norte de Sinaloa durante la época prehispánica y en los
pnmeros anos de la colonizaci6n española, la declaración rcferent a los indí-

547

,..

�genas pacíficos que poblaban la provincia y que estaban en relaciones con
los Padres de la Compañía, es muy interesante para ir integrando ese conocimiento, pues los testigos los calcularon entre 14,000 y 20,000, incluyendo en
estas cifras a las mujeres y los niños, y a los españoles que vivían en esa zona.
Los pueblos de indios que los Padres tenían bajo su cuidado y en los que
impartían instrucci6n religiosa eran veintiséis, y se habían bautizado unas
seis mil almas. Al declarar lo anterior, los testigos hicieron hincapié en que
lo sabían porque casi siempre acompañaban a los misioneros en sus viajes,
pero por otro lado, manifestaron ignorar si existían más indígenas con necesidad del bautismo. Los pueblos mencionados se encontraban a una, dos, tres
y doce leguas de distancia de la villa, con excepción de dos que estaban a
veinte leguas.
La quinta pregunta es también de gran importancia para el conocimiento
de la densidad de la poblaci6n que habitaba desde el río Mocorito hasta la
parte sur de Sonora, ya que los testigos declararon que a más o menos unas
dieciséis leguas de la villa, sobre el río Sinaloa --que asi se denominaba entonces al río de El Fuerte- donde estuvo asentada la villa de San Juan de
Carapoa, estaban los pueblos de los Zuaques, Tehuecos y Sinaloas, y otros
más que se agrupaban a un numeroso conjunto de gente, y que según pen·
saban ellos, en los dichos pueblos vivían más de 8,000 almas que tenían rela..
ciones con los Padres y los habitantes de la villa, cosa que se comprobaba
con el hecho de que muchas veces los habían visto con los misioneros requiriéndolos para que fueran a bautizarlos e instruirlos y a construir iglesias en
sus pueblos, y porque estos indios estaban impuestos a considerar a los moradores de la villa como si pertenecieran a sus propios pueblos. Añadieron que
a quince leguas adelante del mencionado río Sinaloa habían visto otro rio
muy grande llamado Mayo, donde existía un gran número de populosos poblados, pero que no podrían decir su número con exactitud. Pero no ob~~te
que ellos habían visto esos pueblos y el rlo cuando entraron a esa provmaa,
era público y notorio que más allá del río Mayo, y de acuerdo con lo que
estaban tratando había muchos poblados en otros sitios llamados el Valle
'
de la Señora y Los Corazones, y que era positivo que en toda esta provm~
había más gente en proporción a la superficie que en toda 1a Nueva Espana,
y que esto lo sabían porque habían oído decir que en las llanuras y en las
márgenes de los ríos los pueblos eran tan populosos como los otros que ha-

..

bían visto.
No puede caber duda alguna de la gran densidad de la población que SI
agrupaba en la provincia de Sinaloa. Los testigos no eran hombres de _g,41
imaginación, y por otra parte conocían la zona en forma muy amplia 'I'
que todos la caminaron formando parte de las expediciones de ]barra, de M~

toya 'Y del gober~ador Ba:án. Los que acompañaron a don Francisco llegaron hasta la región del no Sonora para después ir hasta Paquimí, en Chihuah~a, y d~sde luego vieron los pueblos del Valle de la Señora, es decir del
Yaqui superior, y los de la región de Corazones en la tierra de los Pim L
"6 d
as. a
aseueracz n e que en proporción a la Nueva España estaba más poblada
la provincia de Sinaloa, aparentemente parece exagerada, pero hay que tomar
en cuenta el hecho de que. el, t~rritorio sinaloense estaba densamente poblado ~urante la época prehtspanica, y qtie los cronistas, tan sólo al señorío
de Cultacán le dan una población que pasaba de los 250,000 habitantes. Las
matanzas ef cctuadas_ por l~s españoles, el tráfico de esclavos, y las enfermedades europeas, casi _terminaron con los indígenas de Culiacán, pero en el
norte, donde los ca/utas se conservaron independientes durarite casi setenta
a~os después de la llegada de Beltrán Nuño de Guzmán, los poblados no su~neron merma de habitantes, antes bien, el movimiento demográfico tuvo que
ir en as:cnso. Tenemos el testimonio de Lázaro de .Arregui, quien manifiesta
2ue segun un censo que se hizo en 1620, en La provincia de Sinaloa había
200,0~ Yndios subjetos a la rreal corona y los 80,000 cristianos''.
L~ m~ería fue la espina dorsal de la economía de la colonia, así que todo
espanol cifraba sus esperanzas en el hallazgo de una rica veta, y esto se comprueba con el hech_o de que _no existe en México una mina de metales preciosos que no baya sido trabajada por los conquistadores. Urdiñola, que unía
e~ _5~ persona al español y al gobernador de la provincia, quiso saber qué po:,b:dad~. había en el aspecto minero de esta parte de su gobernación, y los
es gos d.i1eron que estaban ciertos de que había muchas vetas de plata en las
m?ntañas cercanas a los poblados, y que ellos habían hecho muchos descubrirrnentos
d e mrnas
·
•
.
en Jas s1erras,
pero desde que todos los residentes en la provin~ eran g~te pobre e inadecuadamente provista del equipo necesario no podían trabaJar1as. Manifestaron tamb1en
•, que como la provincia se extendía
'
a lo
largo del golfo de Califomia, tenía en el mar que estaba a doce leguas de )a vi:~• ~des cantidades de camarón y otra clase de peces, pero que como todos
b habitantes d~ la villa eran muy pobres, no podían conseguir los medios para
0 tener ganancias de las pesquerías de dicha costa.
:ocos años después de que se levantara la información se descubrieron las
mmasd
·
_ e S ant,ago
de los Caballeros, Cara11tapa, Baymoa' y Tecuciapa y los
espanoles
como
z uo laron a esos lugares empujados por la fiebre
'
. ,
era nal ura,
de
oro
olvidando
l
p
6d"
·
,
•
d"d
ª r zga riqueza marztima que hasta hoy en día no hemos po1
explotar los mexicanos.
.En. el aspecto de la suh sis
· t encia
· de Los mdígenas
. ,
•
de la provmcia,
los testigos

°

mdanifestaron que plantaban maíz, frijol y calabazas; que del maíz levantaban
os cosechas en el añ0 , Y que asurusmo
· ·
cosechaban considerables cantidades de

�algodón del que hacían ropa, y que de la miel (cera) hacían candelas con el
propósito de alwnbrarse.

Estos cultivos eran comunes a todas las tribus del noroccidente mexicano, 7
solame11te es de 110/arse la cantidad de algod6n que cosechaban los indígenas n
el tiempo en que se leiant6 la inforrnación, ya que en la época prehispánica los
cahita.s lo sembraban en baja escala dado que no usaban ropa, y las mlljeres
hacían faldas de. piel de venado. El señorío de Culiacán estaba considerado como la frontera más septentrional del cultivo d,l algodón, y sus habitantes eran
hábiles tejedores, "die.st,as en ob,as de agujas, así en costuras como labor.es".
En lo relacionado con los puertos, los deponentes dijeron que sabían por haberlo visto, que cerca de un pueblo que era llamado Baibachilato distante unas
doce leguas de la villa, había una grande y profunda ensenada que a ellos les
parecía admirable para usarse como puerto, y que asimismo, en Totoaca y en
el río Sinaloa había puenos de mar adecuados para rvicio de los barco.. Manifestaron también que habían oído decir que don FrancLco de !barra había
construído dos navíos para emplearlos en el mar, pero que los indígenas los habían quemado. Además testificaron que esos puertos podían poner en comunicación a la provincia con Acapulco, La Na,;dad y otras partes del far del
Sur, y también con las pesquerías de perJas de las que tenían \"arios informes.
Añadieron que a lo largo de la costa había abundancia de sal que podía obtenerse fácilmente, r que era bien conocido que toda la nación (provincia)
se proveía de ella, y que esto era lo que sahfan.

La f!ran cantidad de poblados indígenas que desaparecieron a raíz de I.
conquista, hace punto menos que imposible identificar los puertos que mtlcionaron los testigos. Tal vez Baibachilato se haya ubicado frente al canal u
la Isla de Alta mura, que fue un fondeadero muy usado por las primeras npe.diciones marítima.s, entre otras la de Hernán Cortés en su viaje a las Califomias. En cuanto al puerto e11 el río Siflaloa el río Fuerte, es mu,, probable que Stl trate del estero dr Las Piedras, que hasta el siglo pasado .siroi6
como puerto de cabotaje.
u, de los barcos mandados comtruir por Francisco d,, [barra y que fuerOI
qttemados por los natiuos, la Relación de Antonio Rui.: lo ratifica cuanlo
dice que al regreso del r aqui, el gobernador "dio 6rdcnes que algunos oficiales que traían en su compañía, de hacer nabios, labrasen y fabricasen dos
barcos grandes y otros dos botalejos y a.sí se pasó luego por obra y se labr,,.
ron y fabricaron .. . y un e;dranjero que se decía Maese Pedro ... fue 11111
de los que fabricaro11 los barcos o nabíos", y cuando los colonos abandont110I
Carapoa, "a una legua volviero1, los ojos atrás )' vieron grande humaretU di
las casas y nabíos que los enemigos quemaban".
Todos los testigos estuvieron de acuerdo en que debía fundarse otra

villa

de españoles, ya fuera en el río inaloa, 0 en el Ma .
, ..
ideales para ello como lo ten1'an b
d
• )O, donde habia sitios
o ser\'a o con agua
t
d
· d"
'
' pas os, ma era, llanos
Y tierra fértil , y con algunos m
to en 1os alrededores Vari d
.
ron Ja com·eniencia de restablecer la vieja villa d S. J o e ellos urg1cU11 año despul d
U ·d'.
e an uan de Carapoa.

s e que r mola hizo levantar esta iriform ti,
.
Martlnez de Hurdaide inició la co11.struccíón del F t d M a on, Diego
las proximidades del sitio do1lde. estuvo C p
~e~~ e ontes~laros e11
16/0. Este f uc el segundo núcleo de pobt'~óoa,bl ,a ,éndolo terminado e11
• • sirvió
•
que pcrdu ro' en ¡a
provincia.
como base para las p d. ac,
. '' anca
..
b al
ex e rcrones militares que salier
o n~rte., y fue el origen de la actual población de El F
on rum.
La villa de San ¡
d C
uerte.
d" los lcstigos, fu , fu:::dae po;';!:ªFr:;;:c:es~:b~tmiento ~edían algunos
las margenrs del rio Fuerte /bar
.
. arra d a,10 de J564 en
.
·
ra no era part,dari d [ ·
mrendas. pero para no debilitar la moral de los lo ~ e mtema de enco1 m res que le acompañaban desde ZacalecM r"parti'ó 10
.
.._., "
a unas ~• des,g ' ¡ bU
la prot'incia, nombr;ndo capitán "'' . st: .
no a ca , o gobernador de
jórquez. Los color.os se dedicaro11 ~ ~uus;c1a m_ayor a Es!e~an Martín de BoTehueco.s que poblaban la re ió i I ar mina~ )', a vwzr a expensas de los
tar ama actitud
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g n, I or o que Los tndigenas empezaron a adopagreswa que fui• aume11tando a
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po, j' Ueg6 el día en qu" los bl
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litar que les diera pr t "6 eros ¡csulias a la villa no había dcstacame11to mi.
o l'Cc1 n, )' solamn1le contaban con el auxilio de. los mo-

550
551

�radores del poblado. La muerte del P. Gonzalo de Tapia, asesinado por
hechiceros el JO de julio de 1594, oblig6 a los vecinos a pedir refuerzos
Culiacán, por temerse un levantamiento general de los nativos, habi~?do •
lido rumbo a San Felipe: Alonso de Galarraga, Juan Carlos :Y su hi10, ]
Pérez Roacho, Diego Rodr!guez, Pedro de Robles, Juan de Aco.sta, Martia
de Armen,a Baltasar Quintero, Pedro Ochoa, Francisco Llanes, Pedro de FJ.
gueta, Ger6nimo de Berriarza y Baltasar de Tapia, y con _este auxilio:
moradores pudieron tranquilizarse un poco. Sin embargo, se mst6 al gobie~
virreinal para que estableciera un presidio, el cual se instal6 en 1~95 pon~
do como capitán a Alonso Díaz, quien entre otros soldados traJo a Diepr
Martínez de Hurdaide. En 1600, este último tom6 el mando del presidio e.-.
el cargo de Capitán de 'Sinaloa que desempeñó durante veintiséis años, en lat
cuales a base de valor, astucia :Y habilidad llev6 la conquista hasta el Y •
superi~r, estructurando sólidamente la seguridad del sistema misional de 1#
Padres de la Compañía. Por sus grandes hazañas, los historiadores nortea
ricanos llaman a Hurdaide "El Gran Capitán''.
Conocedores de las circunstancias que normaban la vida de la región, b
testigos manifestaron que comprendían y sabían de cierto que si el presidió,
era cambiado, los pobladores no podrían sostenerse y la villa se despoblada.
a causa de su extrema pobreza, y porque los nativos eran belicosos, en ~
parte sin reducir y no pagaban tributos, y además los residentes no estabal
capacitados para separarse unos de otros para explotar los recursos que li

*

tierra proporcionaba.
Para la tranquilidad de los pobladores de la villa, el presidio no fue ,.
primido, pues al edificarse el Fuerte de M ontesclaros, este fue dotado de..,guarnición, y no fue sino hasta casi a mediados del siglo XVIII ,.uando l
presidio de Sinaloa fue cam.biado a Baroyeca, Sonora, '.Y para ese tiempo, k
población se había consolidado al igual que la obra misional, la que no t,fP
daría en desaparecer debido a la expulsión de los jesuitas.
Contestando a la última pregunta del interrogatorio, los testigos dijed
que sabían de cierto porque lo habían observado, que los veinticuatro soJdJ.
dos y el capitán que había en el presiclio, no eran suficientes par~ ~
las conductas y para defender la villa, a causa de los muchos mdtos de M
provincia que no estaban bien reducidos, y que de haber más soldados •
taban seguros de que los poblados se desarrollarían y que muchos otros. di
los que tenían informes, serían descubiertos y Su Majes~d _sería ~
También expusieron que habiendo poca gente en la provmcia (esp~
.
b
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.
-4desde luego) naclie se arriesgaba a aventurarse leJOS en usca _e i:runas
las cuales habían testificado haber muchas- ya que como se designaba a ~
pocos de soldados para acompañar a los religiosos, los restantes y el

552

proporcionaban una protección insuficiente, así que para facilitar el bautismo y la instrucción solicitada por los indios, se necesitaban más soldados y
que esta necesidad iría aumentando a medida que pasara el tiempo. En lo
que respecta a los salarios, dijeron que los que los soldados habían
venido recibiendo eran insuficientes porque las cosas estaban muy car~
en esta tierra, el costo de la ropa muy alto, así como el de las armas y otros
equipos de guerra que necesitaban.
Con esta última declaración terminó la información, y pocos días después, el
capitán Francisco de Urdiñola, gobernador de la Nueva Vizcaya, salía para la
capital de su gobernación llevando consigo un valioso testimonio de las concliciones que privaban en la provincia de Sinaloa, para ponerlo en conocimiento
del rey.
Cuando Urdiñola vino a estas tierras, la provincia era apenas una débil
plantita que amenazaba secarse con el cúmulo de problemas que sobre ella
se cernían. Años después, la provincia se extendía hasta las tierras de Arizona,
y la pequeña villa fundada por cinco desesperados que caminaban errabundos
por las vegas del río Petatlán, era ahora la capital de esa enorme gobernación
y tenía como galardón haber sido el núcleo de donde irraclió la obra civilizadora más gigantesca que se viera en América durante la época colonial.

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Información hecha por el Gobernador Hordiñola acerca del estado de la Provincia de
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ToRRE

REVELLO

Buenos Aires, Argentina

LA EXTENSIÓN DE LA PRIMITIVA GOBERNACIÓN del Río de la Plata planteaba
difíciles problemas de gobierno a quienes ejercían el mando, por la imposibilidad de realizar la visita que estaban obligados a efectuar a las ciudades y
pueblos de su distrito, así como otros actos de gobierno en los que su presencia era necesaria. Esto explicaría por qué en distintas circunstancias autoridades y personas destacadas que habitaban el distrito de la gobernación
elevaron memoriales y cartas al Rey y al Supremo Consejo de las Indias,
solicitando que la misma fuera dividida en dos o más gobernaciones. Justifi11

Tras los viajes de exploraci6n en las regiones del Plata, fue otorgada la conq_uista Y colonizaci6n de su inmenso territorio, a Pedro de Mendoza, por capitulación
extendida en Toledo el 21 de mayo de 1534. El flamante adelantado, entre el 2 y 3
de febrero de 1536, estableci6 el pueblo y puerto de Nuestra Señora Santa María de
Buenos Aires. En 15 de agosto de 1537 cstablecia Juan de Salazar de Espinosa la casa
fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, la que después de despoblarse a Buenos
Aires, en junio de 1541, erigi6 Domingo Martínez de lrala en ciudad, concentrando
en ella a los diezmados pobladores de la expedición de Pedro de Mendoza, convirtiéndola así en centro de la conquista. De ella partieron los contingentes de españoles y
mestizos que fundaron las poblaciones que subsistían al efectuarse en 1617, la división
en dos gobernaciones: Buenos Aires y :Paraguay. La integraban los centros urbanos
que mencionaremos a continuación: diudad Real del Guairá (fundada en 1557),
Villa Rica del Espíritu Santo (1570) y las ciudades de Santa Fe (1573), Trinidad
d~ pueno de Buenos Aires (1580), Concepci6n del Bermejo (1585), Vera de las
Siete Corrientes (1588) y Santiago de Jerez (1593). Es interesante señalar que, siendo
la Asunción capital de la gobernación antes de su división, sin embargo, a partir del
B~iemo de Remando de Zárate ( 1593-1595), los titulares fijaron su sede en Buenos
Aires, por ser puerto de arribada de las naves proceqentes del Brasil y de España y
que ya habla sido amagada por navíos piratas. Desde allí partían las caravanas terrestres que se dirigían al Tucumán y Alto Perú.

554

555

�caban el pedido, alegando grandes dificultades materiales, teniendo en cu
los precarios medios de transporte de que se podía hacer uso para que
solo gobernante pudiera visitar y contemplar las necesidades que expe ·
taban los vecinos radicados en centros urbanos, tan distantes unos de o
Gregorio de Acosta, en un memorial, sin fecha, del óltimo tercio
siglo XVI, que elevara a la Corte, manifestaba la conveniencia de di ·
en tres distritos la gobernación del Río de la Plata, debiendo tener cada
su titular para una más fácil administración de tan dilatado territorio.1 Igua(
opinión manifestó Hcmando de Montalvo, tesorero del Río de la Plata 1
cronista de la expedición de Juan Ortiz de Zárate, en memorial que D
cribiera en la Asunción, a 15 de noviembre de 1579, en el cual abogaba paf
la repoblación del puerto de Buenos Aires, manifestando que de " ~
sustentado hasta hoy en día fuera el mejor puerto de las Indias", e indicandoat
reierido lugar como sede de uno de esos gobiernos. Esas expresiones, fnm
de la experiencia vivida, volvió a reproducirlas en otros escritos suyos, '1585, 1587 y 1590, asentando que a "un gobernador es imposible gobemarlíti
por poderoso que sea'' debido a que tenía "más de ochocientas leguas •
longitud y latitud a donde en cada una se tiene noticia de haber minas de oro
plata en abundancia". Según el proyecto de Monta1vo, la primera de las ~
bernaciones debía ocupar la costa del Atlántico, desde la Cananea hasta
Río de la Plata, penetrando por el Paraná hasta el Guairá; otra desde d!
estuario hasta el estrecho de Magallanes, teniendo al oeste por límite a 1'
cordillera de los Andes y entrando hacia el interior hasta el Río Paragutly
y la tercera desde la boca de este óo, siguiendo a ambas márgenes, hasta ~
puerto de los Reyes, abarcando la tierra de los indios Jarayes, Chiquitos,
noticia de las Amazonas". 2 Sumamente interesante por las descripciones 4'11'
Memorial de Gregario de Acosta, sin fecha. A G I (Archvio General lndilstí
Secci6n I, Patronato, est. 2, caj. 2, leg. 1 /6, ramo 12. En carta 5 de marzo de 1~
el oficial real Pedro Dorantes se dirigía al monarca proponiendo que la región di
Plata se dividiera en dos conquistas y gobernaciones "que las parta --decía- 111
Paraná e río Ypity (Bermejo) una a la banda del estrecho e otra a la de Slllli
Catalina". Desidia o incomprensión geográfica echaron al olvido tan interesante ~
puesta, que de haberse llevado a cabo hubiera asegurado para España todo el llid.
atlántico desde Santa Catalina hacia el sur, del que Alvar Núñez Cabeza de Vál
había tornado posesión al desembarcar en esa zona en 1541 FvLOENClO R. Moa-.
La ciudad de la Asunci6n. Buenos Aires, 1926, pp. 163-164.
1 Memoriales del T,sorero del Rio de la Plata, Hernando de Montalvo, ~
15 de noviembre de 1579; Buenos Aires, 12 de octubre de 1585; Buenos Aira, tl
de agosto de 1587; y Buenos Aires, 20 de mano de 1590. Originales en A G 1,
V, Audiencia de Charcas, legajo 38. Sobre Hernando de Montalvo y sus memo•
véase ENRIQUE A. PEÑA, Fragmentos hist6ricos sobre temas coloniales dejados 1º' ,ique Peña, Buenos Aires, 1935.
1

S••

556

ilustró con un curioso mapa, relacionadas con cada una de las tres zonas que
debían convertirse en gobernaciones, fue el escrito que suscribiera el franciscano fray Juan de Rivadeneira en 1581. 8 Sólo consideraba que debía dividine en dos zonas la gobernación el famoso arcediano Martín del Barco Centenera en memo¡ial sin fecha, pero de 1587, manifestando que la primera,
teniendo por capital a Buenos Aires, debía ser integrada por Santa Fe y la
Concepción del Bermejo "pueblo nuevo en el río Ipiti, que suena tanto como
Bermejo" y la segunda con sede en la Asunción, "llamada del vulgo Paraíso
de Mahoma" y la ciudad Real del Guairá y la ViUa Rica del Espíritu Santo. 4
La conveniencia o no de dividir en dos o más gobernaciones el dilatado
territorio del Río de la Plata, fue plática corriente entre las autoridades y
vecinos que se radicaron en las ciudades de su distrito. Entre las personas
que ejercieron funciones de gobernador y que dieron opinión al respecto, se
destaca el famoso criollo Hemandarias de Saavedra, que conoció mejor que
otros la inmensa región que le tocara gobernar. En carta que elevara al
monarca y que se fecha en el puerto de Buenos Aires, a 18 de junio de 1607,
expresaba que la defensa de dicho lugar requería la presencia de un castellano, mejor dicho, de un jefe para el castillo y gente de guerra en número
conveniente que el Rey considerase necesario destinar. Pero separar a Buenos
Aires de las otras ciudades de la gobernación lo consideraba de suma inconveniencia, porque, argüía a favor de su propuesta, en muchas ocasiones sería
necesario que Buenos Aires, para su defensa, requiere se la gente de las otras
ciudades y no estando éstas bajo el mando del gobernador local, "no se
podrá hacer sin muy gran dificultad, y así ~resaba- cuando algo se
haya de dividir o quitar a esta gobernación será acertado y aun me parece
1
Relación de fray Juan de Rivadeneira, A G I, Seccwn I, Patronato, Papeles de
Ultramar, legajo 294. Se reprodujo en Biblioteca del Congreso Argentino, Papeles Eclesi~t~cos del Tucumán, Buenos Aires, 1926, tomo II, pp. 258-270. Sobre el ilustre
religioso franciscano pueden conBuJtarse los siguientes trabajos: JosÉ TORRE REvELLO,
El franciscano fray Juan de Rivadeneira, su acci6n misionera y su vida ej11mplar, en
la obra Los Santos Patrones de Buenos Aires y otros ensayos hist6ricos, Buenos Aires,
1937, pp. 65-74; FRAY ANTONIO S. C. DE CÓRDOBA, El R. P. Juan Pascual dtJ
Rivaden11ira, en Archivum, Buenos Aires, 1944, tomo II, cuad. 1, pp. 109-130 y MoNs.
Nicoús FASOLINO, P. Fray Juan Pascual de Rivadenei.ra de lá Orden de Menores,
Santa Fe (Tirada aparte de la Revista Oficial de la Junta Provincial de Estudios
Hist6ricos, 1950, No. 20).

' _Relación del arcediano Martín del Barco Centenera. Original, A G I, Secci6n V,
lndi/emite General, legajo 1092. Se reproduce en la Revista Patriótica del Pasado
A.rg,ntino, Buenos Aires, 1890, tomo IV, -p. 74. Con respecto al famoso cronista
poeta véase la lnformaci6n levantada en Buenos Aires en 1593 sobre Los Servicios
t;~:rcetliano Barco de Centenera, en Revista de la Biblioteca N~cional, Buenos Aires,
' tomo I, pp. 407,428.

557

�forzoso sea lo que a V. M. tengo avisado, que son los tres pueblos de
provincia de Guairá, Ciudad Real, Villa Rica del Espíritu Santo y [
tiago de] Jerez, por las causas de que a V. M. he dado cuenta que no
de poca consideraci6n". Agregaba incluso el nombre de la persona que d •
ejercer esas funciones en el último distrito -Manuel de FrJ-as-- quien
pués sería designado gobernador del Paraguay al efectuarse la división •
1617.&amp; La proposición de Hernandarias, como se deduce por la carta &lt;l1I".
arriba hemos comentado, ya había sido expresada en otras oportunidadi!i;I
Tan es así que, cuando su carta iba de viaje a la Corte, el monarca expedl(
en Leima una R. C., a 5 de julio de 1608, dirigida al Virrey del Perú, en la
que se le pedía que informara si era conveniente separar la provincia del
Guairá del distrito del Río de la Plata y formar gobierno independiente.ª 1)
haberse seguido el criterio sustentado por Hemandarias, la historia de esa
zona fronteriza indudablemente hubiera tenido fases bien distintas a las qlii
luego se cumplieron. Los medios lentos de comunicación y la incomprcnsi41,
y desconocimiento geográfico de la región permitió el avance de Poi-tupi
sobre tierras que correspondían a España y que habían sido ganadas cm
el constante esfuerzo de sus hijos. La respuesta del Virrey, marqués de ~
tes Claros, fue en realidad rapidísima, de acuerdo con la época. Se fedi
en el Callao a 18 de marzo de 1610. Si bien el Virrey aceptaba la propuesM
de Remandarías, introducía modificaciones que eran sustanciales. Por ejentr:
plo, admitía el proyecto pero con la condición de que a las tres ciudades cW
Guairá se les agregara la Asunción, así cada gobernación contaría con cuaflf
ciudades cada una. 7 Ese mismo año, desde la Asunción, el arcediano Pecht:
• Cartas de Hernandarias de Saavcdra al Rey, Buenos Aires, 5 de mayo y 18 de
junio de 1607. Originales en A G 1, Secci6n V, Áudiencia de Charcas, legajo 27. la
la primera de las cartas mencionadas proponía por gobernador de los pueblos cW
Guairá a Antonio Añasco. Se reproducen en Revi'sta de la Biblioteca Nacional, Bueall
Aires, 1937, tomo I, pp. 153-154 y 169-170. Sobre el ilustrado gobernante criollo¡
\'éase RAÚL A. MOLINA, Hernandarias, el llijo de la Tierra, Pr6logo del R. P. G1II'
LLERMO FutU.oNo, Buenos Aires, 1948.

• R. C. al Virrey del Perú, Lerma, 5 de julio de 1608. A C 1, Sección V. Audid

de Buenos Aires, legajo 2, tomo V, foL 33.

a•

' Carta del 11irrey del Perú, ma.rqub de Montes Clarns al Rey, contestando
R. C. fechada en Lem1a a 5 de julio de 1608. A G I, Secci6n V, Audiencia de .Liid,
legajo 35. FuLOENCIO R. MORENO, La ciudad de la Asunci6n, cit., p. 169. El 1111t
qués de Montes Claros desempeñ6 el cargo de ,•lrrcy del Perú entre los año, de 1601
y 1615. La memoria de su gobierno se reproduce en Memorias de los virrey,s pi
han gobernado al Perú, durante el tiempo del coloniaje, Lima, 1859, tomo L

558

Manrique de Mendoza, se dirigía al Rey, informándole sobre la conveniencia

de establecer un gobierno y obispado en la región del Guairá. 8
Al siguiente año, el gobernador del Río de la Plata, Diego Marín de Negrón, en carta fechada el 25 de abril, insistía en 1a conveniencia de constituir
un distrito independiente en el Guairá, al cuidado de un corregidor que debía
ser integrado por las tres poblaciones principales allí constituídas: Ciudad
Real del Guairá, Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jerez, alegando
a favor de la propuesta que por hallarse muy distantes no habían sido visitadas por gobernador ni obispo alguno. Tierra pobre, asentaba, porque no
tenían salida sus producciones y era además sumamente enfermiza.º Reflexionando más despaciosamente sobre lo expresado, volvía el gobernador Marm
de Negrón a dirigirse al Rey con carta que fechó en Buenos Aires en el siguiente año, en cuyas circunstancias proponía la inclusión de la ciudad de
Córdoba y la plantificación de tres gobernaciones en el siguiente orden: primero, una integrada por Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba "que todas tres
están en triángulo -exponía- ochenta y cien leguas uno de otro gobierno";
segundo, ceder a la gobernación de Tucumán, a cambio de la ciudad de
C6rdoba, la ciudad de Concepci6n del Bermejo "porque está -expresabaen acomodado puesto para ello"; y tercero y último, formar un gobierno
con las ciudades de Asunción, Corrientes, Santiago de Jerez, Real del Guairá
y Villa Rica del Espíritu Santo. 10
Pero el mismo gobernador, que tan acertadamente había expuesto lo que
antecede, volvió en ese mismo año a rectificarse, desorientando así a quienes
debían dictaminar, al proponer la división de la gobemaci6n del Río de la
Plata en dos, dada la inmensa extensión de su distrito y teniendo en cuenta
que el gobierno debía residir forzosamente en el puerto de Buenos Aires ocho
meses del año y los cuatro restantes -asentaba- eta imposible acudir a las
otras ciudades del mando y atender a sus necesidades. 11 Al siguiente año
-1613-, el visitador de la Audiencia de Charcas, Francisco de Alfara, se
• Carta del arcediano Pedro Manrique dt Mendo1,a al Rey, Asunción, 18 de enero
de 1610. A G I, Audiencia de Charcas, legajo 14.
' Carta del gobernador Diego Marln de Negrón al Rey, Buenos Aires, 25 de abril de
161 l. A G I, Secci6n V, Au.diencia de Charcas, legajo 27. En 1628 expresaba el procurador de la Villa Rica del Espíritu Santo que en sesenta años no había entrado un gobernador a visitar la zona. R. P. Pt.BLO PASTELLS, S. J., Historia de la Compañía de
}tsu{Ls en la Pro11iru:ia del Paraguay, cte., Madrid, 1912, tomo I, p. 422.
Carta del gobernador Diego Marln de Negrón al Rey, Buenos Aires, 8 de enero
de}612. A G I, Seccién V, Audiencia de Charcas, legajo 112.
Cartas del g"bernador Diego Marln de Negr6n al Rey. :Buenos Aires 8 de mayo
3 ~e julio de 1612 y 31 de mayo de 1613. A G I, Secci6n V, Audiencia' de Charcas,
y
leCll]O 112,

559

�pronunciaba sobre la conveniencia de dividir en dos gobiernos el dila
distrito del Río de la Plata, pero planteaba la duda en lo que se rclacion
con la ciudad de la Concepción del Bermejo, sobre si debía incluírsela en
del Tucumán o bien en el gobierno del Paraguay que se erigiera.u Tan
informes, no obstante su urgencia y necesidad de solución, permanecían
carpetados en el Consejo Real de las Indias, a pesar de llevar los trámi
más de un cuarto de siglo de iniciación.
Con la llegada a España del procurador del Río de la Plata, Manuel
Frías, el problema readquirió actualidad. En un memorial, sin fecha, pero '1614, el nominado representante suplicaba al Rey&gt; después de enumerar Ja,.
gestiones realizadas por los gobernadores Hemandarias de Saavedra y Diego
Marín de Negr6n, que conocemos a través de lo expuesto, y de señalar lol
perjuicios que causaba a la administ.ración el hecho de que los gobemanlé#
se vieran impedidos de visitar el distrito de su mando por las largas distan ·
que separaban a las ciudades entre sí, solicitaba que se dividiera en dos ~
biernos la región del Plata. Señalaba asimismo lo e."-pucsta que se hallaba 11
región del Guairá por los agravios que los portugueses del Brasil infcrían -'
los naturales, cautivándolos y vendiéndolos como esclavos en los ingeniott
azucareros.ª
Con motivo de la consulta que los togados indianos elevaron al Rey ea
11 de marzo de 1614, proponiendo para el gobierno del Río de la Plata i
Hemandarias de Saavedra, se recordaba que este personaje y Diego
de Negr6n habían expresado en diferentes oportunidades la imposibilidad
de que un solo gobernador pudiera administrar debidamente el distrito, teniendo en cuenta el gran número de indios infieles que había que reducir 'I
evangelizar, a quienes también debían amparar y defender de los portuguese&amp;
por las razones que señalara el procurador Manuel de Frías.u
Cinco años de infructuosas gestiones llevaba hasta entonces este últimq,
cuando se recibió en la Corte la carta del gobernador Hernandarias de Saavedra, de 28 de julio de 1616, en la que daba cuenta de los daños causadClf
en el Guairá por los lusitanos, con sus atrevidas incursiones) diciendo que

Mana

u Carta del visitador de la Audiencia de Charcas, Francisco di Alfaro al R,y, Plallt
15 de febrero de 1613. A G I, Secci&amp;n V, Audiencia de Charcas, legajo 112.
" Memorial del procurador genunl del Rlo dt la Plata, Manuel de Frias al laJ.
Sin fecha (1614), A G 1, Sección V, ,fodiencia dt Charcas, legajo 27. Se rcpxoduJo
en MUNICIPALIDAD DE BUENOS AIRES, Correspondencia de la Ciudad de Bu,ul
Aires con los R,:,,es d1 Espaiía, Buenos Aires, 1915, tomo T, pp. 364-370. Véase MAN1111o
RtoARDO TRELLES, El capitdn Manuel dt Frfas, en Revista del Archivo Oe111ral 11
Bu1nos Aires, Buenos Aires, 1869, tomo I, pp. 106-110.
'' Consulta del Rtal Con.s,jo de las Indias al Re¡, Felipe III, Madrid, 17 de m.,a
1614. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 1.

560

los tenientes que tenía destacados en dicha zona, le daban noticia de los
agravios y robos que contra los indios de su jurisdicción efectuaban, c~utivándolos por millares para llevarlos a vender a los pobladores del Brasil .y habiendo llegado a tanto la crueldad de aquellos malhechores que, según le avisaba el teniente de la ciudad de Santiago de Jerez, se habían llevado "de
cuajo un pueblo que estaba cerca de ella en servidumbre y de paz". El conocimiento de esa grave noticia promovi6 al Consejo Real de las Indias a
dirigirse al monarca con consulta del 14 de septiembre de 1617, poniendo
en evidencia la delicada situación del Río de la Plata.10
Recordaba el Consejo que hacía un lustro el procurador general del Río
de la Plata se hallaba gestionando importantes asuntos atinentes a dicha gobemaci6n y señalaba que los indios guaicurúes y payaguas amenazaban constantemente a las ciudades cercanas a los lugares en que moraban, a lo que
se agregaba la difícil situación de la zona del Guairá, que por dificultades
insalvables no había sido jamás visitada por las autoridades civiles y religiosas. Seguidamente recordaba los informes, cartas y memoriales que se
tenían acumulados sobre la materia y exponía que por la gran extensión de
su distrito, se dividiera la gobernación del Plata en dos sectores independientes entre sí. La propuesta del Consejo se identificaba con el informe del
virrev deJ Perú, marqués de Montes Claros, haciendo caso omiso del parecer
de 1~ gobernadores de la zona, que tenían un conocimiento más ajustado
a la realidad geográfica. Una gobernación debia integrarse con las ciudades
de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo, y la otra
con las ciudades de Asunción, Real del Guairá, Santiago de Jerez y Villa
Rica del Espíritu Santo. Al mismo tiempo proponía que el sueldo de 4,000
ducados anuales que en la fecha tenía el titular, se redujera a 3,000 para el
que ejerciera el mando de Buenos Aires y a 2,000 para el que se designara
para el Paraguay. Para el gobierno de Buenos Aires, el Consejo proponfa
una lista de candidatos en el siguiente orden: Diego de G6ngora) capitán
Gregorio Rico, Francisco de Prado y Pedro Cortés de Monroy. A la vista
de la referida consulta, el rey Felipe III decretó: "Está bien lo que toca a
la división de este gobierno, y para el principal nombro a don Diego de
Góngora". 19
En la misma fecha se designaba por decreto real, para gobernador del Pa11 Carta dtl gobernador Hernondarías d11 Soavedra al Rey, Buenos Aires., 28 de
julio de 1616. A G I, Audiencia de Charcos, Sección V, legajo 112. Se reprodujo en
R,uuta da. la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 1938, tomo IJ. p. 147.
'" Consulta dtl R11al Coruejo da. las Indios el Rey Felipe III, Madrid, 14 de septiembre de 1617. A G I, S11cci6n V, Audienúa de Charcas, legajo 112. El título se
expidl6 en Madrid a 16 de diciembre de 1617. Se reproduce en Archivo de la Naci6n

561

�raguay, al que hasta entonces fuera procurador general del Río de la P
Manuel de Frías, cuyo nombre había propuesto Hernandarias de Saav
al solicitar, en 1607, la desmembración del Guairá. 11
La decisión del Rey venía a satisfacer una necesidad experimentada
quienes moraban en la región, desde mucho antes de fundarse las ciu
de la Trinidad del puerto de Buenos Aires, Corrientes, Concepción del
mejo y Santiago de Jerez, dada la inmensa extensión que tenía bajo su 1mmtlilll. ,.
el gobernador de la primitiva gobernación del Río de la Plata, cuya a ·
se entorpecía por falta de medios adecuados de comunicaciones, en una •
gión donde los problemas fronterizos estaban siempre latentes por el continuo
avance de los portugueses, que restaban a España importantes zonas 411
había conquistado con el esforzado trabajo de españoles y criollos y que .lii
correspondían en virtud de tratados vigentes. No obstante, agreguemos ~
en esa época un solo monarca regía los destinos de España y Portugal. Ní
menos grave era el problema que suscitaba el cautiverio de gran número dj
indígenas que eran vendidos en las factorías e ingenios del azúcar del B~
Al tener noticia Hemandarias de Saavedra de la decisión real, en DC8'
que dirigi6 al Presidente del Real Consejo de las Indias le expresaba que •
resultado había sido de mucho gusto para él, dando a continuación de flli
manifestado, amplias noticias sobre el gobierno que había desempeñado ba11iJ
entonces.18

II
Después de plantificada la división, comenzaron a llegar a manos del R,if
y de los consejeros indianos diversas quejas. El primero que hizo presente
su protesta al respecto fue el gobernador Diego de Góngora, con motivo de
una informaci6n que mand6 levantar en las ciudades de su distrito. En elfi
figura Pedro Ramírez, procurador de la ciudad de Santa Fe, en donde
constancia, a 28 de septiembre de 1621, de que el Rey y el Consejo Real c1ii
las Indias, habían sido muy mal informados con respecto a la divisi6n de

deJ

Argentina, Epoca Colonial, Reales Cédulas y Provisiones, 1517-1662. Buenos AÍIIIJ
1911, tomo I (único publicado), pp. 110-112.
" Con.su/ta del Real Consejo de las Indias al Rey Felipe 111, Madrid, 14 da
septiembre de 1617. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 112. El título le•
expedido en 22 de abril de 1618, en Renacimiento, Buenos Aires, 1912, tomo I¡

la primitiva gobernación. Agregaba a sus manifestaciones que la ciudad de la
Asunción debió incorporarse al distrito de Buenos Aires, o en su defecto que
)as de la Concepción del Bermejo y Corrientes integraran la del Paraguay,
pues, alegaba, no se habían tenido en cuenta las distancias y dificultades que
se presentaban en caso de tenerse que auxiliar mutuamente. El Cabildo de
Corrientes expresaba en 21 de octubre que hubiera sido más conveniente su
incorporación al distrito de la Asunción, por la larga distancia que la separaba del puerto de Buenos Aires, afirmando que las tres ciudades del Guairá
debieron formar un solo gobierno y las cinco restantes otro. A su vez, el Cabildo de la Concepción del Bermejo manifestaba que se hallaba en un todo
de acuerdo con lo expresado por su igual de Corrientes. 19 Años más tarde,
el gobemador de Buenos Aires Francisco de Céspedes, en 15 de julio de
1629, se dirigió al Rey, manifestándole que no podía dejar de advertir el
daño que se había causado con el desmembramiento del Paraguay del gobierno de Buenos Aires, asentando que en el tiempo en que se encontraban
unidas ambas zonas era más fácil su administración y los indios más sujetos,
pudiéndose efectuar los socorros con facilidad. Señalaba que desde la Concepción del Bermejo hasta la Asunción, había una distancia calculada en
60 leguas que era recorrida en seis días y podían enviarse tropas de una a
otra parte fácilmente. Antiguamente, aseguraban, existía entre el vecindario
mue.ha voluntad por estar debajo de un solo gobierno, pero por entonces
no, porque en caso de enviarse algún socorro debía hacerse con autorización
del gobernador titular y no por los tenientes de ciudades que no estaban
autorizados a hacerlo por su propia voluntad. 20 En carta sin fecha, pero de
1637, el gobernador de Buenos Aires Pedro Esteban Dávila calificaba de
siniestro el informe que se había hecho para que se efectuara la división de
la gobernación. Aseguraba que la unión de ambas divisiones, como lo había
demostrado el tiempo, permitía mejor la defensa de los centros urbanos contra los enemigos y los belicosos indios que las poblaban. Señalaba que por
dichas causas, tres ciudades de la gobernación del Paraguay habían sido destruidas y que en la de su mando ocurri6 otro tanto con la Concepción del
Bennejo. Manifestaba que al distrito de su gobierno debía incorporarse la
,. Información levantada por el gobernador Diego de Góngora. Anexa a la carta

del mismo al Rey, Buenos Aires, 6 de junjo de 1622. A G I, Sección V, Audiencia de
Cha"as, legajo 27.
11

Carta d,Z gobernador Francisco de CJspedes al Rey, Buenos Aires, 15 de julio

pp. 273-277.

de 1629. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, kgajo 28. Se reporduce en ENRI·
12~ PEÑA, Don Francisco de Céspedes, Noticias sobre su gobierno en el Rio de la

11 Carta de Hernandarias de Saavedra al Presidente del RtJal Consejo de las Iulll.
Buenos Aires, 13 de mayo de 1618. A G I, Sección V. Audiencia de Charcas, legajo llli.

Plata (/624-1632). Buenos Aires, Universidad Nacional de Buenos Aires, Anales de
la Academia de Filosofía y Letras, 1916, tomo V (primera parte), pp. 186-187.

562

563

�ciudad de Córdoba, en donde se había establecido la Aduana seca, lugar
por donde, según manifestaba, se escapab~ los. pasajeros y ~os_ negros, no
obstante el cuidado que había puesto para impedirlo, dando asumsmo cuenta
de todo ello a la Audiencia de Charcas. Señalaba igualmente que la gente
que por allí se introducía ilícitamente, era cristi~a nueva y clérigos y f~les
ap6statas. "Yo soy solo y no lo puedo remediar como :eo que conv~ene
-asentaba compungido- porque los ministros no son confidentes, que dicen
,, 21
que el gobernador se va y e11os se qu edan .
.
.
No fue menos quejoso en su juicio el obispo de Buenos Aires, fray Cnst6bal
de Aresti que en ese mismo año trató el tema de la división de la gobernación ~ateria que consideraba muy importante, aconsejando que debíaa
unirse 'las dos fracciones como lo estaban anteriormente, porque además de
otras razones consideraba que cada gobierno no podía por sí solo defendene
de los indios rebelados. "Cada gobernador -manifestaba- se alza con Sil
gobierno sin querer ayudar el wio al otro", de manera que después que se
efectuó la división, los naturales ensoberbecidos asolaron ciudades a su voluntad "sin ser señores los gobernadores de remediarlo", situación que no
ocurría antes, cuando uno solo era el gobernador, que podía socorrer los centros atacados con gente de guerra y con libertad de acción. 22
Siendo gobernador de Buenos Aires Jacinto Laríz, se dirigió éste al monarca con oficio de 9 de junio de 1649, expresando la conveniencia de volver
a unificar la primitiva gobernación, estableciendo la sede del obispado en la
Asunción, para evitar, aseguraba, las controversias que s_e planteaban_ entre
gobernadores y obispos. Se le respondió por R. C. expedida en Madrid a 2
de septiembre del siguiente año, expresándosele que el monarca no, accedla
a su pedido. Lógica era la respuesta porque 1as razones que exporua Lañz
., de la gobem.ac1on.
" 23
eran en un todo ajenas a la defensa y conservaeton
11 Carta del gobernador Pedro Esteban Dávila al Rey. Sin fe~ [163?1 A G ~
Sección V Áudiencia de Charcas, legajo 56. Véase la documentac16n publicada soblc
dicho gob~rnador por MANUEL RtcARDO T1tELLES, con el título Don Pedro Est,bll
Dávila en Revista del hchivo, cit., tomo I, pp. 229-352.
.. c:,ta d1l Obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Aresti al Rey. Sin fecha
(1637] A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, ~egajo 56._
.
u A G I Sección V Audiencia de Buenos Aires, lega¡o 2, libro VI, fol. 35. Slbe
tan curioso' como inte~pestivo personaje, véase el documentado estudio de ENa!QVI
PEÑA, Don Jacinto Lariz, turbulencias de su gobierno en el Rfo de la P!ata ( 16:;
1653), Madrid, 1911. MANUEL RICARDO TuLLES, con los títulos
1~f01m 1
gobernador Lar!z y Absolución de excomuniones, en Revista del Ar~hivo, c1t., tomo I.
pp. 358-369 aporta referencias de interéa para conocer la actuaci6n de este - ~
nante. En ei tomo II, de la misma revista, se inserta la Visita general de Mas~,
]647, en pp. 36-142, dando a continuación importantes documentos sobre su gobierlllli

_un

A tantos clamores se unió el del gobernador del Paraguay, Juan Blázquez
de Valverde, que en 18 de abril de 1657 remitió al monarca una información
que había ordenado levantar para hacer constar que desde que se dividiera
la gobrmación, las ciudades se habían despoblado o fueron arrasadas por indios rebeldes y otras invadidas por los portugueses de San Pablo.u
Señalaba que la gobernación del Tucumán, debido a que sus ciudades
habían permanecido unidas, subsistía floreciente. En vista de noticia de tanta
gravedad, con fecha en Madrid a 31 de diciembre de 1662 se circuló una
R. C. al Virrey del Perú,, a la Audiencia de Charcas y al tribunal que se
mandaba fundar en Buenos Aires, para que informaran sobre las causas reales de los males que se denunciaban y si se podían evitar uniendo nuevamente las dos fracciones en lo temporal y en lo espiritual. 25 No conocemos
las respuestas que pudi.eron dar las autoridades consultadas, pero ateniéndonos
a los hechos, no produjeron efecto alguno.

Los desastres causados por la división fueron tan graves, al decir del gobernador del Paraguay Antonio Vera Muxica, que desde el momento que
se efectuó, el distrito de su mando había perdido cuatro ciudades y m~ de
cuarenta mil indios y en la gobernación de Buenos Aires se había despoblado
la ciudad de la Concepción del Bermejo, a causa de las continuas amenazas
de los indios del Chaco. 28
Si bien los informes que se archivaban en el Real Consejo de Indias, que

hemos expuesto anteriormente, atribuyen la despoblación de ciudades a la
circunstancia de haberse dividido la gobernación, también consta en otros documentos que las ciudades del Paraguay, fronterizas al Brasil, fueron asoladas y destruídas por los ''bandeirantes" con el fin de cautivar indios y en,_"' "Para el Brasil, lejos de ser funesta [la circunstancia de que los reyes de España

cmeran la corona de Portugal], fue grandemente ventajosa la desventura de la madre
patria: los españoles pasaron a ser de enemigos, aliados, y los paulistas entraron en
~u• tierras, ya que las fronteras -el meridiano de Tordesillas- habían desaparecido
Junto con la independencia portuguesa..." PEDRO CALMON, Historia de la Civilización
Brasileña, Buenos Aires, 1937, pp. 76-77 .

• 1:'3

información, A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 33. La R. C.,
~adnd, 31 de diciembre de 1662, en ]bid., Audiencia d, Buenos ÁÍres, legajo 2,
libro VII, fol. 205.
11
Carta del gobernador Antonio de Vera y Muxica al Rey, Santa Fe de la Veracruz, 18 de marzo de 1686. A G I, Sección V, .Audiencia de Charcas, legajo 283.
Sobre la despoblación de la Concepción del Bermejo, puede consultarse JosÉ To1tRE
~VEuo, Erttco Y Concepción del Bermejo, dos ciudades desaparecidas, Buenos Aires,
_acuitad de Filosofía y Letras. Publicaciones del Ihstituto de Investigaciones Hist6ncas, número LXXXV, 1943.

pp. 145-199.

565

564

�sanchar los dominios de Portugal al rebasar los límites establecidos por
tratado de Tordesillas. 27

el

Con respecto al estancamiento de las ciudades del Plata, otras fueron las
causas. La despoblación de la Concepción del Bermejo se debió al continuo
amago de los indios del Chaco. En cuanto a la pobreza a que se alude cons,.
tantemente en los escritos del siglo XVII, su causa principal se debió al ciene
del puerto de Buenos Aires, absurda política que ahogaba todo progte10,:
al condenar al vecindario de toda la región a vegetar casi en la indigencia¡
poseyendo fértiles praderas en donde el ganado se multiplicaba en fonna prodigiosa y extraordinaria. El puerto de Buenos Aires era el cauce natural para
comunicarse con España las regiones circundantes al Plata, que fue cerrado
en defensa de intereses económicos de otros lejanos sectores, y que caus6
lógicamente, el desamparo de sus vecinos. Lo expresado se agravaba si ae
tienen en cuenta las continuas amenazas de los naturales en ciertas zonas de
ambas gobernaciones y la acción constante y destructiva de enemigos exteriores, que hacían valer el peso de su osadía en depredaciones y vergoDZOIII
escenas, cautivando indígenas que habían sido ganados para la civilización.•
"' Un autor brasileño, recordando la acción de los bandeirantes, expresa que el "avaace hacia el oeste y hacia el sur" resume la entrada de los paulistas ¡ "gracias a la
penetración de los cazadores de guaraníes ('sertanistas' los llamaban los misioneros),
perdió España Santa Catalina, las misiones jesuitas del Paraguay, que llegaron a tener
como límite el Paranápanema, y el Mato Grosso, por la línea del Cuaporé. Y fue ell
virtud de esa ocupación que, en 1750, Alej;¡mdro de Gusmao estableció el criterio da
uti possidetis para los tratados de limites de América". PEDRO CAu10N, Historia ü
la Civilizui&amp;n Brasileña, cit., p. 71. Refiriéndose al acontecimiento anotado, escribe
un historiador paraguayo: "Tanto estas reducciones como villas españolas fueron d•
truída.s y pilladas por los mamelucos del Brasil, por causa de la incapacidad e incuria
de los succ.sores de lrala, quienes nada hicieron para defenderla ( ?). De esta manera
perdimos la provincia del Guairá. .." CECILIO Bh:z, Resumen de la Historia 4,1
Paraguay, Asunción, 1910, p. 12. Sobre la acción de los ba.ndeirantes ha pub}i.c:adi,
en forma documental una extensa obra ALFONSO DE E. TAUNAY, Historia. Geral ÜI
Bandeíras Paulistas, Sao Paulo, 1924-1950.
"' Si vergonzosa fue la acción de los bandeirantes cautivando y esclavizando in6
genas en la zona fronteriza del Brasil, rebasa los límites de esa maldad la actitud del
gobernador del Paraguay, Luis de Céspedes Xeira. En 1628 al trasladarse a la aecle
de su mando por la vía de Río de Janeiro cas6 en esa ciudad con doiia Victoria ~
rrea de Sáa, entrando en negociaciones con los "bandeirantes" a quienes permitió al
ejercicio vandálico de su infame comercio en la gobernación de su mando. Se calcula
que por tolerancia de Céspedes Xeira, fueron cautivados entre 1628 y 1629 m.ú do
60,000 indios guaranks. En esa circunstancia, fueron destruidas las ciudades froallOrizas de Villa Rica del Espíritu Santo, Real del Guairá y varios pueblos, de indios iJDÍsionados. Las denuncias contra el perjuro gobernante llegaron hasta la Audiencia ció
Charcas, donde se le hizo comparecer en 1631 para juzgarle. Fue condenado a la~

566

Sabemos que al practicarse la división, no primó un criterio ajustado a la
realidad geográfica. Ese desconocimiento hubo de tener fatales consecuencias
en el futuro. La corona de España perdió un extenso litoral en el Atlántico
y los indígenas de esas regiones que le fueron arrebatadas hubieron de ser
reducidos a esclavitud, junto con la destrucción de ciudades y pueblos, debido a las irrefrenables acometidas de los vandálicos "bandeirantes" que llenaban de terror los lugares por donde pasaban. No podrá decirse que quienes
vivieron y conocieron la región en los siglos XVI y XVII no advirtieron a
tiempo las fatales consecuencias que para el patrimonio de la corona española
podría acarrear, el legislarse sin conocimiento de la realidad geográfica y
hasta debe recordarse que en múltiples ocasiones, se señaló cuál era el punto neurálgico, que pasó inadvertido para quienes debían remediar la situación,
por variadas causas, algunas de las cuales han sido expuestas en el curso de
este trabajo.

dida de su empleo, inhabilitación por seis años y al pago de costas y multa por 12,000
pesos, por sentencia de 22 de agosto de 1636, confirmada en 7 de octubre del propio
año. "Castigo siempre inferior a sus delitos", como escribió el Deán Gregorio Funes. El
gobernador interino Martín Lcdesma Balderrama, que reemplazó al indigno gobernante Céspedes Xeira, reunió a los vecinos sobrevivientes de las dos ciudades destruídas
Y los concentró en un nuevo asiento, que en 1635 pobló en Caraguatí y que bautizó
con el nombre de una de aquellas poblaciones asoladas: Villa Rica del Espíritu Santo. Dl!ÁN GRP.GORIO FuNEs, Ensayo de la Historia Civil de Buenos Aires, Tuoumán 'JI
P~raguay. Buenos Aires, 1856. Segunda edición, tomo, I, pp. 228-230. Con carta del
\·ll'rey del Perú, conde de Chinchón, de 24 de mayo de 1632, se daba noticia al Rey
de que la Audiencia de Charcas había ordenado comparecer a Luis de Céspedes Xeira.
R. P. PABLO PASTl!LLs, S. J., Historia de la Compañía de Jesús, cit., tomo I, p. 471.
Puede verse en esta obra las referencias que aporta sobre los ataques de los "bandeirantes" a las misiones jcnúticas.

567

�LOS PRIMEROS DISCURSOS DEL GENERAL GUADALUPE
VICTORIA, PRIMER PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, ANTE EL CONGRESO
NACIONAL. 1824-1826
lcNACIO

Ruino M~ÑÉ

Director del Archivo General de la Naci6n, México

PARA DARLE FORMALIDAD LEGAL al orden político que emanó del triunfo del
Ejército Trigarante, conquistador de la consumación de la Independencia
Nacional, se instaló en la Ciudad de México el Congreso Constituyente Mexicano el 24 de febrero de 1822, aniversario del Plan de Iguala.
Las labores de dicho Congreso, presididas por don Hipólito Odoardo, fueron interrumpidas por la aclamación popular de la noche del 18 de mayo
del mismo año, que reclamaba la coronación de Agustín de Iturbide como
Emperador de México. Al día siguiente se reunió dicho Congreso y proclamó por decreto el sistema imperial. El 21 de junio siguiente fue coronado
solemnemente Agustín I y el 31 de octubre de ese mismo año el flamante
Emperador de México disolvía ese Congreso.
Un mes después se inició en Veracruz la revolución republicana, el 2 de
diciembre, proclamada por el Brigadier Antonio López de Santa Anna; movimiento que pronto fue secundado por José Antonio Echávarri, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y otros jefes militares. El 20 de
marzo de 1823 abdicó el Emperador ante el Congreso Nacional que había
disuelto y se había reinstalado el 7 de ma.r:zo de dicho año.1 Este Congreso, así
reinstalado, estaba decidido a apoyar la revolución republicana. El 21 de
mayo se declaró convocante a un Congreso Constituyente que celebró cons1
El 2 de noviembre de 1822 el Emperador form6 otra representaci6n nacional instalando una Junta Instituyente, que trabaj6 hasta el 6 de marzo de 1823, preparando
la reinatalaci6n del Congreso.

569

�tantemente sesiones hasta el 30 de octubre siguiente, bajo la presidencia de
don Francisco Manuel Sánchez de Tagle.
El nuevo Congreso Nacional declaró el 29 de marzo de 1823 que_,había
ado el Imperio estando presentes ciento tres diputados. En la ses1on de
ces
,
1
'd!C
ese día se acordó "que el número de noventa y dos era a rnayona e ongreso". Se presentaron las proposiciones siguientes:

Se turnó a una comisión especial compuesta de los diputados Sres. don Francisco Tarrazo, de Yucatán; don Valentín Gómez Farías, de Zacatecas; don
Francisco Fagoaga, de México; don Manuel López de la Plata, de Guatemala y don Bonifacio Femández, de Chiapas. 2
El dictamen presentado por esa comisión, presentado en la sesión del día siguiente, 30 de marzo, concluyó proponiendo:

la. "Se declara que el Congreso se halla reunido en su mayoría, en ~lena
y absoluta libertad de deliberar, y por consiguiente en estado de contmuar

lo. "El Poder Ejecutivo del Estado lo ejercerá provisionalmente un cuerpo
con la denominación de Junta Gubernativa".

sus sesiones,,.
2a. "Se declara haber cesado el Gobierno de México hasta ahora existente''.

2o. "Esta se compondrá de tres miembros que alternarán cada mes la presidencia, por el orden de su nombramiento".

3a. "En consecuencia se depositará el ejercicio del Poder Ejecutivo en indi-

3o. "La Junta Gubernativa tendrá tratamiento de Alteza y sus miembros
de Excelencia".

viduos nombrados por el Congreso".
4a. "La denominación de este cuerpo, el número de las perso~as de que se
ha de componer, su tratamiento y lo demás que pueda ser necesano para el desempeño de sus atribuciones, lo fijará una comisión nombrada al efecto, presen•
tando sus trabajos el día de mañana".
Esas cuatro proposiciones fueron aprobadas en lo general y sólo fue discutide
el punto de hacer constar la presencia de ciento tres diputados en la alegada
mayoría.
,
El diputado por Oaxaca don Carlos María de Bustamante declaro en esa
misma sesión del 29 de marzo de 1823: "que habiendo reprobado todas las provincias el gobierno del Sr. Iturbide, el Congreso debe poner otro Y declarar
que ha cesado aquél".
Don Lorenzo de Zavala, diputado por Yucatán, observó que había confusión en hablar generalmente de gobierno, porque "se puede entender respecto
a los tres poderes que componen el gobierno de un Estado".
Expusieron luego el Pr~sidente, don Juan Francisco de Castañiza, Marqués
de Castaruza y Obispo de Durango, y el Diputado yucateco don Manuel CttJcencio Rejón: "que no había la confusión que supone el Sr. Zavala, porque la
voz gobierno explica comúnmente el Poder Ejecutivo¡ ni es creíble que en nuestras circunstancias se extendiese a todos los poderes"•
.
. ,,
El presidente propuso "que en lugar de gobierno se diga Poder EJecutivo ·
El diputado por Guatemala don José Vicente Orantes presentó las propasiciones siguientes:
,

4o. "Estos no podrán ser elegidos del seno del Congreso".

So. "Se regirá este cuerpo por el último reglamento que para la anterior Regencia se presentó al Congreso para su aprobación, menos en lo tocante Generalisimato, mientras se arregla otro con arreglo a las circunstancias del día".
Fue muy discutido el dictamen en los aspectos de fijar el número de individuos de la Junta Gubernativa que por lo menos se necesitaba para el despacho del gobierno, "porque podría suceder muy fácilmente que alguno se
enfermase y los demás en este caso tendrían un embarazo para obrar hasta
consultar al Congreso"; sobre ''las calidades que se requerían en un individuo
para poder ser electo"; y "que para evitar algunos inconvenientes, era indispensable prefijar las circunstancias o cualidades de los que pudiesen ser elegidos, tales como las de edad, propiedad, naturaleza, domicilio, etc."

Asimismo se debatió mucho sobre la denominación de Junta Gubernativa.
Se propuso darle el nombre de Supremo Gobierno del Estado, o el de Supremo ~oder. Otro, que se le denominase Directorio; y así fueron surgiendo otros
ténrunos. El Sr. Tarrazo atinadamente observó que "el mal no está en el nombre, sino en la realidad de las cosas''. Al fin, quedó aprobada la denominación
de Supremo Poder Ejecutivo.
Continuó la discusión sobre el punto de "cuál de los tres, o si todos eran
responsables de los actos del gobierno", que observó el Diputado por Nuevo
León, don Servando Teresa de Mier. Se aprobó la proposición de don Cayetano !barra, de México, en el sentido de "hacerse responsable el que por tumo

"

la. "Que el Poder Ejecutivo se depositase en tres personas y no mas ·

1
JUAN A. MATEos, Historia Parlamentaria de lor Congruos Mexicanos Il (México, 1878), pp. 160-4.
'

2a. "Que éstas no sean individuos del Congreso".

570

571

�tenga la presidencia, quien se aconsejará y ayudará de los otros dos, porque
en las actuales circunstancias es de suma importancia concentrar el poder to,
do lo posible; lo que no se lograría cargando la responsabilidad sobre tocb
igualmente, porque e.ntonces no podrían obrar, sino muchas v ~ sería difl.
cil su reuni6n con la velocidad que algún caso demandara".
Respecto al cuarto punto, fue objetado por el Diputado Teresa de Mier ea
el sentido de permitir la designación de algún miembro del Congreso para el
Supremo Poder Ejecutivo. El Sr. Rejón advirti6 que "todos conocemos quiénes
en el Congreso tie.nen el acopio de virtudes y luces necesarias para ser individUOI
del Supremo Poder Ejecutivo. ¿ Quién dudará que el General Victoria, Diputado por la provincia de Durango, reúne estas prendas apreciables? ¿ Y por quE
a este benemérito ciudadano lo hemos de inhabilitar para un destino en que
pueda ser más útil a la patria que sentado en este salón? No hay recurso, es
preciso reprobar el artículo por las consideraciones expuestas".
A pesar de esos argumentos, se coosider6 "que nada alteraría más a los enemigos de la libertad como la desaprobaci6n de esta parte del dictamen, pues que
ella daba motivos fuertes a la maledicencia para desconceptuar al Congreso",
para aprobar ese cuarto punto. Ma&lt;i, se propuso exceptuar al Sr. don Guadalupe
Victoria, "por sus relevantes circunstancias y la confianza que en él tiene la ación".
11
El diputado por Durango, don Florentino Martínez, observó que había empeño de que se pueda nombrar al Sr. Victoria individuo del Supremo Poder Ej.
cutivo, y en mi concepto no aciertan con los medios". Y refirió hechos para dtmostrar que dicho Sr. Victoria no era diputado y consecuentemente "estatn()6 en
absoluta libertad para elegirle para el Supremo Poder Ejecutivo, por no ballar·
se comprendido en la prohibici6n hecha por los Señores Diputados".•
El 31 de marzo de 1823 celebró el Congreso cuatro sesiones, tres públicll.
una en la mañana y dos en la tarde, con otra secreta después de la primera, •
las once y media del día. En la segunda sesión pública, a las tres y media de la
tarde, se anunci6 que "los individuos que han de formar el Supremo Poder Ejecutivo son: don Nicolás Bravo, don Guadalupe Victoria y don Pedro Celestino
Negrete, electos el primero por 57 votos de 101, el segundo por 51 de 98 Yel
tercero por 73 de 104". Y en la sesión de las seis de la tarde se discutió y aprob6
la fórmula del juramento que deberían prestar los individuos así electos.'
En esa última sesión de la tarde hizo el juramento el Sr. Negrete, a pesar de
sus reiterados deseos de renunciar, que no le fueron aceptados. 1
• M&gt;.nos, Op. cit., 11, pp. 164-76.
• De los tres individuos asi electos, Negrete no era mexicano sino español. Nació d
San Esteban de Carranza, Vizcaya, España, el 17 de septiCDlbre de 1785.

En la sesión del lo. de abril siguiente fueron el .d
premo Poder EJ'ecutivo s d •
egi os los suplentes del Su. e es1gnaron a don Mar.
M'
Miguel Domínguez.t'
iano
ichelena y a don
~ diputados por Guatemala, Sres. don Tomás Bel
Cehs, don Manuel Ignacio Gutié rrez, d on Isidro
.
Mont' f tranena,
d
Ldon Pedro
gueroa, don Juan José Quiñones d
, .
u ar. on uciano FiLópez de la Plata, pidieron su retiroº~
Vicente Orantes y don Manuel
mes de abril, alegando que com
t e ongreso en sesión del 11 de dicho
tentes .el Plan de Iguala y Tratad:s: : g~ngreso h~ía declarado "insubsisno anterior había invitado a las p . . . ordoba, baJO cuyas bases el Gobieruna sola .sociedad ya la nac'6 rovmcias de Guatemala a formar con éstas
1 n guatemalteca d b'
'
d
bcrtad para constituirse en la forma d
b'
e ia que ar en absoluta ¡¡_
puesto que en el mismo caso se halla: g~ iern~, que ~ás le acomodara, suHab'
.
a a nacion mexicana" r
ia mantemdo la unión de Centro Am, .
.
centc Filisola, napolitano al servic' d 1 . enea con México el general Vide 1os tn"unfos de la revolución re 10 bl'e unperio. mexican
.
o; pero las noticias
piraciones de los guatemaltecos
i':1a lo h1CJeron ser liberal con las asen la capital centroamerican .
e marzo de 1823 publicó un decreto
in tal,
a un con
El 24 de junio se
s O esa asamblea y el lo a,deconvocando
. ¡· . .
greso.
la . d
.
JU io SJgu1ente se
I ab
m ependencia absoluta de las p
. .
proc am a por un decreto
se constituyó en República Federalrovmc1as Unidas de Centro América, que

fo;

Ef~9

1 Los g:;"erales Bravo y Victoria n~ se hall b
.
a elecc1on de los tres individuos ue f
a, an en México, cuando se hizo
vo. Bravo había salido para custoo1ar a or;:_an.an el Supremo Poder Ejecuticruz. En la fragata mercante in 1 •
~b1,~e y verlo embarcar en Veradel río de la Antigua el 11 d g esa ;:-owlms y frente a la desembocadura

:~y~

ropa el efímero emp;rador d:
e 182~, se _hizo a Ja vela rumbo a Euatcndiendo la deie
d
extco. y V1ctona permanecía en V
d I
nsa e ese puerto am
d
eracruz,
e a fortaleza de San Juan d Ul, •
enaza o por la guarnici6n española
El
e
ua.
general Nearete era el , . d
Ejecutivo que se hall b
umco e los tres miembros del upremo Pod
1823 " se pasaron lo a ra ·entonces en Méxaco.
. El mismo
.
dfa lo. de abril der
general
s o rc1os correspondientes a lo
b
e
,
egrete, para que se presentasen desd s nom ~dos, por medio del
este los acom etluego a Jurar p · • d
de
panara para mayor solemnidad del
"
' r~vlillcn o a
ese lo. de abril en el C
"
acto . y en la misma sesi6n
sciío
'
ongreso se pre t
1S
S res suplentes nombrados (M'ch I
sen aron e r. Negrete y los dos
upremo Poder Ejecutivo y fue~n e=·J Domínguez) para componer el
'
'
i os con la ceremonia prescrita en
M.\nos •
,M
ATEOS,

n,

pp. 181-6.
JI, p. 252 _

• M&gt;.nos, 11, pp. 177-81.

572

573

�el reglamento; y habiendo prestado los dos últimos el debido juramento, pa•
saron todos al trono con el Sr. Presidente ( el Marqués de Castañiza y Oi».,.
po de Durango), quien les dirigió un discurso análogo y conciso; y desp•
de contestarle muy oportunamente el Sr. Michelena, se retiró todo el cuerpo
con el acompañamiento de estilo" .8
Conforme acuerdo del Congreso, en sesión celebrada el 3 de dicho mes de
abril, don José Ignacio Garda Illueca quedó como Ministro Universal del
Supremo Poder Ejecutivo, quedando así encargado de los despachos de R~
ladones Exteriores e Interiores, de Justicia y Negocios Eclesiásticos, de Guerra y de Hacienda. 0
En la sesión del 14 de abril se dio cuenta con un oficio del Sr. García Illu&amp;!
ca, acompañando otro del General Victoria. Decía éste:
"Excmo. Señor: He recibido los decretos del Soberano Congreso y del Supremo Poder Ejecutivo, comprendidos en los nú~eros de uno a si~te, que V.
E. me dirigió con fecha dos del corriente. No bien llegaron a IIl.lS manos f1
día de ayer, cuando fueron solemnemente publicados en la ciudad, en medio de las demostraciones del más exaltado patriotismo y regocijo universal,
"Los pueblos y tropas de la provincia de Veracruz celebran como el colmo
de sus más ardientes votos la reinstalación del Soberano Congreso y nombr,.,.
miento del Supremo Poder Ejecutivo provisional; ellos renuevan con esta
ocasión las protestas de sostener a todo trance las libertades del cuerpo reptesentativo, y obedecer pronta y cumplidamente todas sus deliberaciones.
"Síxvase V. E. presentar al Soberano Congreso el homenaje de respeto c:dl
que los jefes y tropas de esta provincia, unidas en sentimientos con todas las
demás del Ejército Libertador, declaramos recompensados todos nuestros ~
vicios y fatigas al ver reintegrada la Naci6n en la plenitud de sus derecho\
suplicándole se digne aceptar la respetuosa felicitación que elevamos a Su
Soberanía.
"Dios y Libertad.-Veracruz, 9 de abril de 1823.-GuADALUPE V1CT()IIA.
Excmo. Sr. Ministro de Estado don José Ignacio García Illueca".10
El mismo 14 de dicho mes de abril se dio cuenta en el Congreso con una
comunicación del Supremo Poder Ejecutivo, participando haber nombrado
a don Lucas Alamán como ~ecretario del Despacho de Relaciones. El 16 tom6 posesión. Un cÜa después se informaba en el Congreso, avisando el Su.premo Poder Ejecutivo haber nombrado "para Secretario del Despacho di
II, pp. 184 y 186.
• MATEos, U , p. 190. 'MANUEL ORozco v BERRA , Diccionario Universal d, H~
ria y de Geogra/!a. Tablas de los Ministerios de Relaciones, Justicia, Guerra, ~
da, Fomento y Gobemaci6n, años de 1821 a 1854, Vol. V (México, 1854), PP· 41
,. MATEOS, II , -pp. 259-60.
• MATEOS ,

574

Hacienda a don Francisco de Arrillaga, vecino hacendado de la provincia de
Veracruz, de cuyas luces y otras buenas circunstancias ha tenido las
·
··
h
.
.
me Jores
1
1
~ot1C1as, e cua a ofrecido venir a la mayor brevedad posible". Tomó poseStÓn el 2 ?e mayo. En la sesión del 28 de este mes se comunic6 al Congreso el
nomb~aroi~to favor d~ d_on ~ablo de la Llave, hecho por el Supremo Poder E1ecutivo, para servir mtennamente el Ministerio de Justicia N
·
· " T
,
.,
.
y egoc10s
Ecl~siásacos
. orno poses10n el 6 de Junio. Todos estos nombramientos se
debieron
· e·¡
. a la enfennedad del Sr• García Illueca, qw·en mun·'o en M'ex.1co
7 de dicho mes de junio de 1823, después de haber desempeñado diligentemente todas esas secretarías. El 7 de julio siguiente se dio cuenta en el Congreso de haber sido nombrado don José Joaquín de Herrera como Min' tro
de ~ue~ra Y Marina, sucediendo así al Sr. García Illueca. Tomó posesió: el
11 S1guicnte. 11
Los ~a ~enci~nados diputados centroamericanos continuaron insistiendo en
sus asp1ra~ones mde~endicntes. En la sesión del Congreso, que se celebró el
16 de a~ril- de ese mismo año de 1823, se leyó su representación "sobre que
las provmCJas de Guatemala queden en libertad de constituirse como les acomode".

,7

. Dos de ellos: los Sres. Orantes y Montúfar, presentaron en la misma se516n ~a exposición, advirtiendo haber firmado 1'la anterior proposición porque JUZg~ que así como México se ha declarado en libertad de constituirse
como me1or le convenga, el mismo derecho tiene y en el mismo caso se halla
Guatemala; Y que no atendieron a lo que se alega en dicha proposición de
haberse declarado por el Congreso nulos el Plan de fauala y Tratado~ de
0
Córdoba''
. . · Se acord o, turnar estas proposiciones a sus antecedentes y a una
comisión encargada de las cuestiones guatemaltecas.ª
J~n di~ sesión del 22 de abril expresó el diputado centroamericano don
mal e Valle,_ con un extenso razonamiento, cómo se había unido Guatecon~ Impeno Me~cano Y refirió los sucesos posteriores. El Sr. Orantes
. d 6 esas referencias Y recordó su petici6n de declarar "que las provincras el que se llamaba Reino de Guatemala están en libertad de constituirse
como
xico les acomode" , Y su brayo, "l o acaec1ºdo en ellas desde su unión con Mé: ~ara probar que ésta no fue espontánea ni libre". Pasó todo a la d'ch
com1st6n especia
· 1 encargada de asuntos de Guatemala 18
1 a
Animada fue la discusión del 6 de mayo de 1823

~

el Congreso, sobre

u MATEOS II
Munu:
G • • pp. 259, 268, 382 y 434. ORozco y BERRA Op . cit. PP 4¡3.8 DR
.
HIOLIAZZA, Op. cit., pp. 11-2
'
'
'
•
•
Arrillaga,
el
Ministro
de
H
·
d
•
.
,. MAT
I
acien a, no era mexicano, sino español.
u MA EOS, I, pp. 267-9.
nos, II, p. 291.

575

�En la misma sesión "se recibió juramento al Sr. don Nicolás Bravo, confoime a todo lo prevenido en el reglamento interior, para que entrase a fun-

.. , d Puntos Constitucionales, respecto a los suelun dictamen de la Com1S1on e
l
del Supremo Poder Ejecutivo,
·
·
sup entes
dos de los individuo~ propietarios y e la Real Audiencia, seis mil pesos anuaasignando el que teruan l~s regentes d
d
Fernando del Valle, de Yucales. Arguyeron algunos diputados, comoh º~tendentes del régimen virreinal
tán que era poco ese sueldo, pues mue os b'
~ lado 25 000 pesos sin
'
.
lturbide "se le ha ian sena
'
, .
tuvieron esa cantidad y a
d
]ose' del Valle de Centro Amenca,
al
a" . y corno on
'
al
que sirviese en cosa gun ,
,
60 000 algunos capitanes gener es
los Vureyes teruanl
~ bryos del Supremo Poder EjecuPara recordar que
,
·
10 000 a os xmern
10 000, y propcma asignar '
.
, 1 dictamen ''alegando la es'
lb
de México, apoyo e
'
tivo. Don Cayetano arra,
1eado s están careciendo de tres
lo
cual
los
emp
11
casez en que nos ha amos, por . . .
d las tropas". Al fin, se aproa cuatro meses de sueldo y se dificulta el pago e
b6 ese dictaroen.H
f ch 14 de dicho mes de mayo, se dio cuenEn la sesión del Congreso, de e a f. . d los Sres Bravo y Victoria, en
. . . Al án "con un o 1c10 e
·
lista por el rrumstro
aro
, d 1turbide acompañando la
. .
1 mbarque de don Agustin e
'
leh" 1s
que particip~- e e .
omandante de la fragata, Jacobo Zue
. ,
ta de su f aro1ha y recibo del c
1N
te y los Sres. Michelena y Domm•
. .
f
·nando el genera
egre
d l
S1gmeron uncio
.
.
l d , !timos como suplentes e os
Poder Ejecutivo os os u
fi
ITTICZ como el Supremo
e1' b d 1 27 de mayo se leyó un o •
º
'6 d 1 Congreso c e ra a e
'
ausentes. En la seSI n , e
d~ h S remo Poder Ejecutivo hacía precio del ministro Alaman, en que~ ic o 'éup l 28 al seno del Congreso con
estilo
disp t asar manana rru reo es
sente "haber
ues p,
f de que preste el juramento de
.
el Excmo. Sr. don Nicolás Bravo, a in
d' entregase el Señor Prem..
empleo y se acor O
• ,,
para entrar a desempenar su
' le declaró benemérito de 1a patria .
dente al Sr. Bravo ~~ decreto en ~ue tdictamen de la comisión especial que
En la misma ses1on se presento e
l N rete y la cuestión del suplente
veía el problema de la renuncia del general Beg o Dicho dictamen quedó en
,
1 llegada del genera rav ·
que deb1a cesar por a
l
l t ' ,l timamente nombrado, par seel artículo siguiente: "Que cese e sup en e u
os aprecio de las virtudes y
b
· en tos y no por rnen
,....
guir el orden de los nom rarru ,
b "que salga por suerte uno de ~
buen porte del mismo". Se acordo ~pro _ar
a ue ueda tornar posesión
dos suplentes del Supremo Poder6 ~1ecut1vdi!~un~ le/para el modo de proel Sr. Bravo". y además se aprob que se

?

•

" 16

el

ceder en casos semeJante_s . .
d
o "se procedió al sorteo par
En la sesión del día s1gwente, 28 delmSay '
Poder EJ' ecutivo para que
.
d l suplentes e upremo
"
cual debía salir uno e os
1 , d b salir el Sr. Domínguez .
entrase a funcionar el Sr. Bravo, y res u to e er

cionar en el Supremo Poder Ejecutivo".11
El general Negrete insistía en renunciar. En la sesión del 5 de junio
siguiente se leyó y discutió el dictamen de la comisión especial que veía este
asunto. El Congreso acordó resistirse a aceptar esa renuncia. Y se aprobaron
las proposiciones siguientes: la.) "que a los generales Victoria y Negrete se
les declare beneméritos de la patria"; 2a.) "que por la falta de alguno de
los nombrados del Poder Ejecutivo, por enfermedad u otro motivo semejante, asista por el impedido al despacho de los negocios el suplente que fue
don Miguel Domínguez"; y 3a.) "que por la Gaceta y demás papeles públicos se haga saber la renuncia del Sr. Negrete y la negativa del Congreso".18
En la sesión del 25 de junio de 1823 el ministro Alamán "leyó un oficio
del general don Guadalupe Victoria, dirigido a él sobre las conferencias habidas con los comisionados del Gobierno Español, la contestación de éstos y
las actas de cinco sesiones celebradas sobre el particular; y concluyó exponiendo al Congreso que habiendo llegado hasta aquel territorio las negociaciones, el Gobierno esperaba sus disposiciones para continuar conforme lo
tenía acordado el mismo Congreso". Se acordó turnar esta información a la
comisión especial respectiva. 19
En la del 2 de julio siguiente se puso a discusión el dictamen de la comisión sobre el nombramiento de suplente para el Supremo Poder Ejecutivo;
Y leído el Art. lo. que dice: "Se autoriza al Gobierno para que pueda comisionar a los individuos del Supremo Poder Ejecutivo cuando considere que
así lo exige la conveniencia pública, no pudiendo ejercer durante su comisión las funciones que le competan como miembro de este Poder'', se añadió
lo siguiente: "sin que durante la comisión pueda ejercer las funciones de tal
individuo del mismo Poder".
Se agregó también a ese dictamen, como artículo 3o.: "habrá tres suplentes
pennanentes del Supremo Poder Ejecutivo, siguiendo de permanente el actual suplente temporal, y eligiendo los otros dos el Congreso".
Este artículo 3o. fue desechado en cuanto a la elección de los otros dos suplentes permanentes por el Congreso. Se acordó que el Sr. don Miguel Domínguez quedase como suplente perpetuo y se nombrara a un tercer suplente.
En la sesión del día siguiente, el 3 de julio "entró a prestar el juramento
de estilo el general don Vicente Guerrero, suplente del Poder Ejecutivo ..." 20
n MAnos, II, pp. 382 y 383.
" MATEOS,

'MATEOS, II, p. 341.
u MATEOS, II, p. 368.

11

14

MATEOS,

• MATEOS,
• MATEOS,

II, pp. 390 y 391.
11, p. 419.
II, pp. 430 y 432.

,,

II, p. 381.

577

576
H37

�Se discutió en la sesión del 8 de julio el grado que correspondía dar al
general Victoria, "sin perjuicio del que le toque con arreglo a la ley general
de premios". Se consideró de preferencia despachar "la moción hecha por
algunos Señores Diputados en solicitud de que se declaren beneméritos de la
patria a los CC. Guerrero y Victoria". Que "cuando éste se presente a prestar el juramento como miembro del Supremo Poder Ejecutivo se le entregue por el Presidente la declaración del empleo que deba obtener, lo mismo
que la de benemérito de la patria, y si es posible se practique lo mismo con el
general Guerrero". 21
El dictamen de la Comisión de Premios se vio en sesión del 23 de agOSID,
relativo "a la declaración que han pedido varios señores diputados en favor
de los generales Guerrero y Victoria". Se aprobaron sus tres artículos, como
siguen:
"Art. lo. Se declara beneméritos de la patria a los ge11erales don Guadalupe Victoria y don Vicente Guerrero en premio de sus servicios patrios, y recibirán el decreto de manos de Vuestra Soberanía.
Art. 2o. Para esas declaraciones en lo sucesivo se instruirá expediente Cml

justificación.
Art. 3o. El Gobierno señalará el grado y empleo del general don Guadalupe Victoria". 22
Mientras tanto el general Victoria se mantenía en Veracruz. En el Congreso se informó, en su sesión del 30 de septiembre, "de las medidas toma,,
das por conducto del Excmo. Sr. don Guadalupe Victoria para rechazar las
hostilidades que rompió ya el Castillo de San Juan de UJúa". 23
En la siguiente, la del lo. de octubre, se dio cuenta con un oficio de Ja
Secretaría de Guerra "en que inserta el que recibió del Excmo. Sr. don Guadalupe Victoria, dando gracias al Congreso por la declaración de benem&amp;ito
de la patria..." 2 '
Del general Guerrero se dio cuenta con una representación, en la

sesilli

A pesar de que en la sesión del 5 de junio se había aprobado que el Sr. Domillguez quedase como suplente para los casos de falta de alguno de los miembros DCIIII"
brados para integrar el Supremo Poder Ejecutivo, se continuó debatiendo el_ IIUIIIO
en las sesiones de 16 y 27. Al fin se turnó el iuunto a una comisión dictaminadod,
que informó en la sesión del 2 de julio.
.
En la sesión del 17 de junio se propuso que el General don Vicente Guerrero ~
declarado benem6rito de la patria. Se turnó la proposición a la Comisión de preJDiOI,
M&gt;.TEOS, II, pp. 408, 409 y 423.
n M&gt;.TEOS, II, p. 438.
" MATEOS, II, pp. 485-6.
,. 'M.A TEOS, II, p. 531.
.. MATEO&amp;, 11, p. 532.

578

celebrada el 11 de octubre, solicitando "se le releve del encargo que sirve en
el Supremo Poder Ejecutivo, y se le permita retirarse a su país u otro análogo, con el objeto de curarse". 2 ~
Del Ministerio de Guerra, en sesión del 16 de dicho mes, pidiendo "se le
faculte para que en lugar de los doce generales de División mandados nombrar por el decreto de Vuestra Soberanía, pueda elegir catorce". Además,
"para que las dos plazas de aumento puedan ocuparse por los beneméritos
de la patria, ciudadanos Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, que por sus
distinguidos servicios cree acreedores a los primeros puestos de la Nación".
Se turnó a la Comisión de Guerra. 26
Desde el 12 de junio, en sesión extraordinaria, se había visto en el Congreso el dictamen de una comisión especial que estudiaba el caso de los
diputados centroamericanos, quienes solicitaban ,iu retiro. Estos continuaron pidiéndolo en sesiones sucesivas y se turnaban sus peticiones a esa comisión. Al fin, en la del 18 de octubre se puso a discusión ese dictamen, que
contenía los dos artículos siguientes:
"Art. lo. En virtud del pronunciamiento de independencia, acordado en
acta de 1o. de julio por el Congreso de Guatemala ( cuyos derechos respeta
éste de México) pueden retirarse los Señores Diputados de aquellas provin-

cias".
"Art. 2o. No se comprenden en esta medida los Señores Diputados de Chia,.
pas por ser provincia de las que componen la Nación Mexicana".
Se continuó discutiendo ese dictamen en las sesiones siguientes, del 20 y
21. Siguió la discusión en las del 23 y 25. Al fin, se aprobó con la enmienda
del Art. 2., que se redactó de nuevo así: "No se comprenden en esta medida
~ Diputados de Chiapas, ni los de aquellas otras provincias que no concumeron al pronunciamiento de su independencia en el Congreso de Guate-

mala". u
El 3 de octubre de 1823 se instaló el nuevo Congreso Constituyente, habiendo quedado cerrado el anterior veintisiete días después. 28 En la del 21 de noviembre, en el flamante Congreso Constituyente, se dio cuenta con un oficio
del Ministerio de Guerra, acompañando "una felicitación del general don Nicolás Bravo, jefes, oficiales y tropa de su mando, por Ja instalación de este
Soberano Congreso, la que fue oída con agrado". 29
Del general Negrete también se recibió felicitación. Se hallaba en Zamo• MATEos, II, p. 542.
11
MATeos, II, p. 549.
: MAnos. II, pp. 398, 429, 552, 553, 555 y 560.
• MAnos, II, pp. 563 Y 567.
MAl-110s, II, p. 589.

579

�ra. Se hicieron constar sus expresiones de enhorabuena en la sesi6n del lo.
diciembre y de la manera siguiente: "Del mismo Ministro [de Guerra)
pañando con oficio del general del Ejército Libertador don icolás B
el poder que le confirieron para íelicitar al Soberano Congreso por su
lación el general don Pedro Celestino Negrete y los demás oficiales y
que se hallaban en Zamora el 8 del pasado ..." ªº
· Las felicitaciones del general Victoria no se dieron a conocer sino en 11
sesión del 5 de diciembre, con las de la división de su mando. Y en la del
don Francisco de Arrillaga, ministro de Hacienda, leyó de orden del Sup
Poder Ejecutivo "la comunicación que le hace el general don Guacu~•
Victoria, incluyéndole oficio del capitán de la fragata 'Baulini', en que la
avisa haber llegado el 2 de agosto anterior al puerto de Liorna, teniendo
su bordo a don Agustín de Iturbide y su familia, que llegaron sin ningult
novedad, • ." u
El general Guerrero tuvo que ausentarse y dejar vacante su cargo en
Supremo Poder Ejecutivo en tres ocasiones. Estuvo en Tepecoacuilco con
jeto de pacüicar esa región y as1 lo informó el ministro de la Guerra,
ral Herrera, el 16 de diciembre en sesión del Congreso, afirmando que
partes de dicho Guerrero "ha quedado tranquilo el territorio de Tepec:oM:ulll
co, después de haber puesto en libertad a los españoles que había preso. el
ronel don Luis Pinzón". El 6 del mismo mes se leyó en el Congreso, "una
cia del General don Vicente Guerrero en que solicita licencia de un mes
.
. "
ra pasar a Cuemavaca a tomar unos baños que necesita con urgencia.••
en la sesión del 19 de enero de 1824 el mismo ministro, general Herrera,
''un oficio del general Guerrero en que participa al Gobierno haberse f
los disidentes" de una sublevación en Cuernavaca; como también se dio
ta con un oficio del ministro Alamán, en que "participa haber dispueslO
Supremo Poder Ejecuti\'o que el general Guerrero saliera para el sur&gt;
motivo de las nuevas inquietudes que amenazan" .u
El mismo ministro Alamán infonnó en la sesión del 15 de diciembre de 1
participando "la noticia que hoy ha tenido por conducto del general
G~~=~
ria de la llegada a Veracruz de la legación inglesa cerca d e nuestro
no, y de haber librado las órdenes oportunas para que con el decoro Y
dad conveniente pueda trasladarse a esta capital".as
'El general don José Joaquín de Herrera había estado de ministro de
Guerra desde el 11 de julio de 1823. Renunció y en sesión del 9 de r·---•·..
• MAnos, 11, p. 603.
., MATios, 11, pp. 604 y 607.
11 MAT•OS, II, pp. 608, 616-7, 634 y 635.
• '?.IATEOS, II, pp. 616-7.

580

de 1824 se leyó un oficio del Ministerio de Hacienda, en que

5U

titular, don

Francilco de Arrillaga, "participa que el Supremo Poder Ejecutivo ha admitido la renuncia que del Ministerio de su cargo hizo el Sr. don José Joaquín
de Herrera; y que interinamente está encargado del despacho de aquella Secretarla el Oficial Mayor de la misma".
En esa sesión del 9 de febrero el Ministerio de Estado comunicó también
"que de orden del Supremo Poder Ejecutivo se pone en el conocimiento del
Soberano Congreso el nombramiento que S. A. ha hecho en el Sr. don Pablo
de la Llave para Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de la
República cerca de Su Majestad Británica,,."
En la del día siguiente "se leyó la exposición en que el general Guerrero
pide se le admita la renuncia que hace como individuo del Supremo Poder
Ejecutivo y que se le conceda licencia por seis meses para retirarse a cuidar
de IU salud". Que "se mandó unir al e.xpediente, adonde hay antecedentes,
para que se tuviera presente en el tiempo de la discusión sobre renuncias de
los individuos que componen el Supremo Gobierno..." 11
El n~bramiento de don Pablo de la Llave fue aprobado por el Congreso

en su SCSlÓn del 13 de febrero, conforme lo pidió en su dictamen la Comisi6n de Relaciones. Se confirmó esa aprobación el 17 siguiente...
&lt;:'°n las licencias concedida al general Guerrero, el Supremo Poder Ejecutivo quedaba en manos . d~ ~os suplentes, Sres. Michelena y Domínguez,
ya que el general Negrete msist1a en renunciar. En la sesión del 18 el dipu~ yucateco, don Manuel Crescencio Rejón, impaciente con esta situaci(m p~puso: "Pido a la comisión especial enca,gada de informar sobre las
ffll~as ~echas por las personas en quienes está depositado el Supremo Poder EJecubvo, presente su dictamen sobre este punto en el término de veinticuatro horas".

Se turnó el asunto .ª esa :°misión especial, y mientras tanto los Sres. dipu-

~ don Ju_an de D10s Canedo, don José María Covarrubias y don Epigmede las Piedras, los dos primeros de Guadalajara y el último de México
la pro~ici~n de Rejón, proponiendo "que sean llamados inme~
. • te el Sr. V1ctona y el Sr. Bravo a desempeñar sus funciones de propietarios en el Supremo Poder Ejecutivo".

:::!:º
D10

~n

José

Ignacio Espinosa, Diputado por México, presentó en esa misma
~ la proposición siguiente: ''Suplico se nombre otra comisión que entienda en el asunto de las renuncias de los individuos del Poder Ejecutivo".
: lúnoa, II, p. 673.
• MAnoa, 11, p. 6H.
MATaos, II, pp. 682 Y 689.

581

�Después de ser discutida esta moción, "se mandó

pasar

a la comisión de Le,.

gislaci6n" .37

La Secretaría de Guerra informó al Congreso, en su sesión del 19 de fe-

brero, con "copia del oficio que dirigi6 el general don Pedro Celestino Negrete al general Bravo, manifestando la disposición en que está él mismo J
su divisi6n, en orden a sostener los Supremos Poderes con motivo de las ocu-

rrencias del próximo pasado enero...".88
En Cuernavaca y en la misma ciudad de México hubo, a fines de 1823 f
principios de 1824, revueltas de carácter militar que pedían violentamente
el retiro de los españoles de los puestos públicos. El general veracruzano Jo-,
sé Maria Lobato, conspiraba en la capital y en enero de 1824 emprendió la
rebelión con mucha tropa. Las enérgicas resoluciones de los generales BnnQ
y Guerrero hicieron que Lobato y su gente depusieran las annas. 311
El Sr. Michelena, uno de los dos suplentes del Supremo Poder Ejecu ·
tuvo que dejar ese cargo y aceptar un alto empleo diplomático. En la •
del 3 de marzo se dio cuenta con "un oficio del Ministerio de Relaciones, pal"
ticipando que el Supremo Poder Ejecutivo ha nombrado al Excmo. Sr. dca
Mariano Michelena para Ministro Plenipotenciario cerca de Su Majd
Británica, en lugar del Sr. de la Llave que no podía marchar con la pronitud necesaria..." Se acordó turnar el asunto a la Comisión de Relaciones.
En la misma sesión se leyó e] dictamen de esa comisión, que fue favorabll
a ese nombramiento y se aprob6. 4 º
Los generales Bravo y Guerrero se debieron suceder uno al otro en atendlr
las cuestiones del Supremo Poder Ejecutivo, desde los últimos meses de 182:I
hasta los primeros del año siguiente. En la sesión del Congreso, de fecha 1
de mano de 1824, e informó de "una exposición del general don Viceoll
Guerrero participando que después de la llegada del general Bravo se •
a San Agustín de las Cuevas [flalpan] para atender a su salud, cuyo DIII
estado comprueba con una certificación de cuatro facultativos''.•1

En la sesión del día siguiente '"se dio cuenta con un oficio de la ~
ria de Relaciones, participando estar ya sirviendo su cargo en el Poder ¡·
cutivo el general Bravo y que ha cesado en el que tenia el Sr. Michel.eoa P'
su nombramiento de Enviad.o a Londres''. 42
n MATEOS, II,
•
•

mes ae informó al Congreso con oficio de la Secretaría de Relaciones.«
De la licencia solicitada por el General Guerrero, que fue turnada a una

comisión especial, ésta propuso, en sesión del 22 de marzo, que se le conceda
~ la condióó~ _de que "siempre que sea llamado por el Supremo Poder EjecutJ~ ~ de~wones de asuntos graves a juicio del mismo, deberá ponerse en

cammo mmediatamente para reunirse a sus colegas". 44
En la de 31 .~e. ~ano se dio cuenta con una exposición del general don
1colás Bravo, p1d1endo se le exonere del cargo de individuo del Sup
• •
remo
:I"'
cr E1ecuttvo".º
El general Victoria continuaba en la plaza de Veracruz, atendiendo los
p~lemas ~e defensa en ese puerto, constantemente amenazado por la guar1UCJ6n espanola que retenía la fortaleza de San Juan de Ulúa. En la sesión
del 9 de abril "se dio cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones
~pañando otro del general don Guadalupe Victoria en que participa ai
gobierno que el 20 del corriente estará en Jalapa con objt&gt;to de instalar el
Congreso del Estado de Veracruz, y le asegura que de aill continuará su marcha para esta ciudad a desempeñar sus funciones". •is
. ?ootinu6 d~n Pabl~,d~ la Llave en el desempeño de la Secretaría de Justicia ~ egoc1os Eclesiasticos. Más tarde se encargó interinamente de la Se_de Relaciones. En la sesión del 22 de abril "se leyó un oficio del
Ministmo d_e la Guerra en que participa que el Sr. don Pablo de la Llave
no s6_1° ha 11do nombrado Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos, sino
q~eda t'llcargado del Ministerio de Relaciones". El 24 de dicho mes
dio O posesión de este otro cargo. Y en la sesión del 17 de mayo sigwente "se
cuenta con un oficio del Secretario del Despacho de Justicia, participando
que e! Supremo Poder Ejecutivo ha tenido a bien volver a encargar la Secre~a de Relaciones a don Lucas Alamán. El 15 de dicho mes de mayo
:.,~ cargo Alamán, otra vez, de ese ministerio. Estuvo ausente tres sema-

ºod

°:~

=~ién

:a

licencia fue concedida al general Bravo. En la sesión del 18 de mayo
. . cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones, "poniendo en
noticia del Congreso que el Supremo Poder Ejecutivo ha dispuesto que el
lC

p. 691.

MATEOS, 11, p. 692.
ENRIQUE ÜLAVAlltÍA

v FD.MJU, Mlxico lndep,ndiente, 1821-1855, en

a Travls de los Siglos, IV, p. 102.
• ?.{Anos, II, pp. 703, y 704-5.
· " MAuos, ll, pp. 713-4.
• '?.fanos, II, p. 714.

582

El 11 de marzo de 1824 tomó posesión de la Secretaria de Guerra y Marina don Manuel de Mier y Terán, ayudante general del Estado Mayor como sucesor de don José Joaquín de Herrera. En la sesión del 13 de dicho

JIIM

Oaozco v BtUA, D tccionario,
· •
• nt.
. V. pp. 413-8. MAnos II p 716
..• lfA
•
T!OI, II, pp. 723-4.
' ' .
.
• MAnos, 11, p. 733.
• MAnos, 11, p. 745.
O.ozco y BURA, 1oc. cit.
. MAnos, ll, pp. 754 y 779.

�general don Nicolás Bravo salga a desempeñar una comisión del servicio
cional".
La situación en Guadalajara y Zacatecas era en aquellos días de re
a las disposiciones del Congreso. El gen~ral don
Joaquín ~e Herrera
destinado al mando militar de Guadala1ara y asi tuvo que deJar la Secret;►ría de Guerra y Marina. El general Herrera no pudo reprimir a esos reW,.:
des y fue necesario que los generales Bravo y ~egrete acudi esen ah'1.' 9
Por oficio de la Secretaría de Guerra y Manna, entonces a cargo del 8';
neral Mier y Terán, se dio a conocer en sesión del Congreso, a ~O de maJllt
"una e&gt;..-posición del general Victoria, participando su n~m?ram1~n~o- de ,►.
bemador del Estado de Veracruz, cuyo cargo dice aceptó sm per1mc10 de Js!
que se le prevenga por el Supremo Poder Ejecutivo". 50 •
En esa misma sesión los diputados por Yucatán y Chihuahua, don Man-'
Crescencio Rejón y don José Ignacio Gutiérrez, promovieron "que se UIII
b'
"51
al General Victoria para que venga a hacerse cargo d el Go 1emo .
Se informó en la sesión del 15 de junio que "con motivo de saberse IP.J.
el General Victoria está para llegar a esta ciudad, en cuyo caso tendrá qa
otorgar el juramento correspondiente como individuo del Supremo Podlit
Ejecutivo, la _secretaría presentó la fórmula siguiente, compuesta de las •
0

!ºsé

dadas por el Congreso:
"¿Reconocéis la soberanía de la Nación Mexicana, representada por•
Diputados que ha nombrado para este Congreso General Constituyente?
"Sí reconozco.
"¿Juráis a Dios obedecer y hacer ejecutar el acta constitutiva que está•
gente, la Constitución que se decrete y las demás _leyes,. decretos y 6 ~
soberanas• conservar la independencia, libertad e mtegndad de la N~
la Religi6n Católica, Apostólica, Romana, sin tolerar el e~ercicio ~e olli
alguna, y promover en todo el bien general de los Estados Unidos MexicaDIIIII
"Sí juro.
"Si así lo hiciereis, Dios os ayude; y s1· no, os 1o d emand e"r.
.2
Al fin el tan esperado General Victoria acudió al Congreso. De la seill
del 16 d~ junio de 1824, el cronista Mateos hace constar que después de lilli
reunión secreta "se abrió de nuevo la pública cerca de las dos de la id
se presentó el Supremo Poder Ejecutivo con el General don G ~
~ictoria, quien prestó el juramento correspondiente como miembro de di#
II, p. 779.
• OuvA.llÍA Y FERll.ARI, op. cit., p. 102.
"' MATEOS, II, p. 782.
11 MI.TEOS, 11, p. 783.
a 'MAffOS, 11, p. 810.

,. MATEOS,

Supremo Poder. El señor Presidente [del Congreso, don José Mariano Marín
Diputado por Puebla] le hizo un breve discurso y le entregó el decreto e;
que el Congreso le declaró benemérito de la patria. El señor Victoria cont.estó dando gracias, y ofreciendo su obediencia a las leyes y cuantos sacrificios le mande la representación nacional". 53

Pocas semanas después regresaba de Guadalajara el General Bravo. En la
sesión del 29 de julio "se dio cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones, consultando cuál de los dos suplentes del Supremo Poder Ejecutivo
que se hallan en ejercicio, deberá salir para el ingreso del Sr. Bravo". s~
acordó que el asunto se turnase a la Comisión de Gobernación.u
En la sesión del día siguiente se leyó el dictamen de dicha comisión, "acerca
de cuál de los dos suplentes que hay en el Supremo Poder Ejecutivo debe
salir por el ingreso del Sr. Bravo. Se acordó tomarlo desde luego en consideración".

Se aprobaron sus dos puntos: lo.) "Que quede en el Gobierno el General
O~errero". 2o.) "Que en caso de usar de la licencia que tiene pedida para
reararse a curar, lo reemplace el Sr. Domínguez".~5
. El Ministro de Relaciones don Lucas Alamán inform6 al Congreso, en sesión del 7 de agosto, "de la salida del General Victoria a una comisión importante, Y _que _en su lugar queda desempeñando sus funciones en el Supremo
Poder E1ecut1vo el Excmo. Sr. don José [Miguel] Domínguez".ffB
En Oaxaca había entonces una rebelión contra los españoles, promovida
por los hermanos León, Antonio y Manuel, que llegaron a extremos criminales. A sofocar esa sublevación acudió el General Victoria. n

Don Francisco Arrillaga renunció a la Secretaría de Hacienda. El g de

~ost?

~

t~m6 posesi6n el sucesor, don José Ignacio Esteva, veracruzano. Al

~gwente informaba sobre ello el Ministro de Justicia y Negocios Ecle-

stasticos, don Pablo de la Llave.68

En sesión secreta del mismo 9 de agosto se aprobó "el nombramiento que
el Supremo P~er ~j.ecutivo ha hecho en don José [Juan] Pablo Vázquez
para Agente d1plomatico cerca de la Silla Apostólica". 59
De la misión del General Victoria en Oaxaca se supo en la sesión del 19
de agosto. El Ministro Alamán informó "haber depuesto las armas don An: MAnos, II, p. 812.
• MATEos, II, pp. 862-3.
• MAT!os, II, p. 868.
n MAnos, II, p. 874.
• ÜLAVARRÍlt. y fll.RRAlU,

p. 112.

• ?.~ozco Y BERRA, loe. cit.
MATEOS,

ll, p. 877.

MATEos,

II, p. 877.

�. cond"1cton
. , nin
. guna, como constaba del ofici«&gt;
.
h
ano sm
.
tomo León y su errn '
v·
.
de una carta particular del m.tSDIO
del E.....cmo. Sr. don Guadalupe ictona y
•• ,
de
1 6,,04)
que ey ·
de la Com1S1on
1 dº

•, n del 20 de agosto se aprobó e 1ctam~ .
.
d ,.._
En 1
a sesio
.
d . de las Provincias Umdas e '-'OIRelaciones para reconocer la tn~cpen enoad b' m' cluirse entre ellas la de
,.
tro Amcnca,
cwºd an d o advertir que no e 1a

Chiapas.m.

. .
,
eraciones en Izúcar y luego en
1d
El General Victoria UlStalo su cuarte Le o6np al rden El 15 de septiembre
.
eter a los hermanos e
o
.
Hua1uapan para som
,
f . cliriaido al Ministro de la Guerra.•
de 1824 se bailaban en Puebla, segun o ic10
t,•
,
N
, M, . 11 y d s semanas despues el Congreso a.
El 17 siguiente regreso a exielco.
p º·dente de los Estados Unidos Mecional lo declaraba legalmente ecto reSI
xicanos.
6 di tir n el
Desde la sesión del 14 de julio de 1824 se comenz a scu
e
•

MATEOS,

~

II, p. 888.

MATEos, 11, pp. 889-90.
.
20 de septiembre de 1824, PP· 389.
El Sol, Año 2, Núm. 4~, M~co \64 México a sábado 25 de septiembre de
• En .Aguila Mticieaita, Aiio 2, Num.
'

e

e

1824, p. 4, se public6 lo siguienteguila:. M
S s mios· Desde 18 del corrienll
,
· ·¿ -5
Editores del A
. - uy re ·
•
. __,L d
'Rem1u o.
res.
1
. ºd
e acompaño para su J.DJCruuft
pasé a los Sres. Editores del Sohl e alire.:•tl ~~u el dla tal vez por las ocupacioao
O
'ódico· ..,..ro como no aya s
'
uH
W'VIII!
l
aquc pcn
, rretendo averiguar, suplico a v .,. ., se
de la imprenta o por otras causas que no p tu bran en esta clase de asuntos. Lo qao
insertarlo en el suyo con la brevedad que acos m
estimaré sobremanera.
.
cneral Guadalupe Victoria de ttgrac&gt; 1k
"Al llegar ayer a su posada el _c1uda~ano_ G_ d lo que un poeta a la llegada del
au viaje dijo un amigo mio de unpro,·ts0, urutan o
General' Berth.ier, en Madrid, la siguiente:
OCTAVA

LJ,g6 de Mart1J tl hijo m~ amado,
y de Minerva el más /avo,1c1do:
Ll,g6 de la. República el d,chad~,
En lo constante, htrofro 'Y lo lucido:
Lltg6 tl que ha sido s~nnpr, respetado,
. 1
Lleg6 ,1 Gran G1n1Jtal ¡qui _dulc~ gloria.
Lleg6 d hiro, mayor, ll,g6 Vu:toruz.

y ¿1 sus enemigos tan temido:

. ·· a VV ., suplic:illdotro héroe americano, la dmJo

.
Yo como justo apreciador de n:i diario· quedando a la disposi.ci6n de VV" •
les le den un lugar en su aprec. e
' Wamet"
atento servidor q.s.m.b.-El americano Jobn
.

586

greso eJ proyecto de Ja Comisión de Corutituci6n, en lo relativo al Poder
Ejecutivo. Se aprobó el Arl lo. como sigue:
"El Supremo Poder Ejecutivo de la Federación residirá en un solo individuo,
que se denominará Presidente de los Estados Unidos Mexicanos". 6 '
Siguió la discusi6n en las sesiones del 15 y del 16. En la primera de estas
sesiones se aprobó que cuatro años durase el ejercicio del Presidente. En la
RgUllda se aprobó la forma de elegirlo: que el día lo. de septiembre del año
próximo anterior al de la renovación presidencial las legislaturas de los Estados
elegirán a mayoría absoluta de votos a dos individuos, uno de los cuales, por
lo menos, no sería vecino del Estado que elige. Los resultados de esa elección
se enviarían en pliego certificado, que se leerían el 6 de enero próximo en
presencia del Congreso Nacional.º

En la del 17 siguiente continuó la discusión. Se aprobó que la Cámara
de Diputados calificase Jas elecciones y enumerase los votos; que sería el
Presidente quien ganase la mayoría absoluta de sufragios; que en caso de
ser dos los que obtuvieran esa mayoría, la Cámara elegiría de los dos uno
para Vice-Presidente; y que si ninguno hubiere obtenido mayoría, la misma
Cámara elegirá al Presidente y al Vice-Presidente de los que ganaron mayor
número de sufragios en cada elección parcial de las Le!!islaturas de los

Estados...

iguió la discusión en las sesiones del 19 y 20. e aprobó en la primera el
requisito de ser ciudadano mexicano por nacimiento, mayor de treinta y
cinc.o años de edad y residente en el país para ser Presidente y Vice-Presidente; que s6lo podrá ser reelecto el Presidente después de cuatro año de
haber cesado en sus funciones anteriores; que el Vice-Presidente asumiría la
Presidencia en caso de imposibilidad física y moral del Presidente; que el
Congreso Nacional detenninaria de llenar provisionalmente esos destinos, en
caso de imposibilidad de ambos; y que el lo. de abril de cada cuatro años el
Presidente y el Vice-Presidente electos, deberían hallarse presentes en la residencia de los Poderes Supremos de la Federación para prestar el juramento y
hacerse cargo de su alto empleos. En la segunda se acordó publicar los artículos ya aprobados. 81
Continuó la discusión en las sesiones del 21, 22, 28 y 29 del mismo mes de
julio. En la última se aprobaron los artículos siguientes: "el Presidente no
mandará en persona las fuerzas de mar y tierra, sin previo acuerdo del Congreso General, y cuando las mande con el requisito anterior, el Vice-Presidente
., MAnos, 11, pp. 840-1.
• MATWS, ll, pP. 842, 843 y 1084.
• MAnos, II, p. 845.
• M4 TEos, U, pp. 847, 848 y 850.

587

�se hará cargo del Gobiemo"; "el Presidente y Vice-Presidente no podrán
del territorio de la República durante su encargo y un año después, sin ~
miso del Congreso"; se determinó y redactó el juramento que debia hacs
"por Dios y los Santos Evangelios" de ejercer fielmente el alto encargo J
guardar la Constitución, las Leyes Generales de la Federación y las Leyea
de los Estados; que "no podrá el Presidente privar a ninguno de su liber1111
ni imponerle pCIU alguna; pero cuando lo exija el bien y seguridad de 1ft
Federación, podrá arrestar, debiendo poner a las personas detenidas en ti
término de cuarenta y ocho horas a disposici6n del tribunal competente"; J
"el Presidente sólo podrá ser acusado, durante su cargo, por los crímenes da
traición a la Independencia acional, o la forma establecida de Gobierno".•
En la sesión del 7 de agosto se acord6 agregar que el Presidente podrá •
acusado asimismo "por cohecho y soborno". El Diputado por San Luis Potml,
don Luis Gordoa, propuso que "por un articulo constitucional se prevenat.
que el Pre. idente Consútucional de los Estados Unidos Mexicanos sea cW
estado secular". Se discutió y se acordó turnar la cuesti6n a la Comisión da
Constitución.º
En esa misma sesión del 7 de agosto propuso el Diputado por Coahuila,
don Miguel Ramos Arizpe, que los sueldos que gozaría el Presidente {ued
"por vía de indemnización, de cincuenta mil pesos anuales, que recibirá prf
mesadas o trimestres anticipados"; que el Vice-Presidente, doce mil . anuales, "en los mismos términos que el Presidente,,· que "estas asignaciOIIII
no podrán aumentarse ni disminuirse durante el tiempo de las funciones •
los destinos de Presidente y Vice-Presidente"; y para cada uno de los cUlllt
Ministros "una indemnización anual de seis mil pesos". Se nombró una f»t
:misi6n especial, compuesta por los Diputados de Yucatán, don LorenJO c1't
Zavala, el mismo Ramos Arizpc, don Juan de Dios Cañedo, de Jalisco; dGI
Rafael Mangino y don José Rafael Berruecos, ambos de Puebla. DictaJIIÍl6
esa comisión en la sesión del 31 de agosto, pidiendo para el Presidente ".renta anual de treinta y seis mil pesos, por mes.a.das o trimestres anticip--,
para el Vice-Presidente, "ocho mil pesos en los mismos términos"; que ,.,_
asignaciones s6lo podrán aumentarse o disminuirse por el Congreso 0d
al tiempo de la renovación de ambos empleados"; y en cuanto a los cUlá'O
tinisLrOs seis mil pesos a cada uno. Se aprobó, menos lo relativo al Viflí
Presidente.10
Los sueldos del Vice-Presidente se discutieron en sesiones del lo., 2 Y 9 dt
• MAnos, 11, pp. 851, 8~2, 860, 861 y 862.
• MAnos, 11 p. 875.
" MATZOS, 11, pp. 875 y 901.

588

septiembre. Al fin se acordó el sueldo de d'
iJ
mil cuando funcionase como p-. "d
tez m pesos Y el de diez y ocho
.....i ente, quedando ést
Que en casos de enfermedad u otro .
.
e con el suyo ínt&lt;&gt;,gro.
cera parte de su sueldo para el v·c pllllP_Cdimdento suyo, se aplicaría una ter-

.La .
1 e- re I ente 11
odifi5e516n del 17 de dicho septiemb re estuvo· mu
d
m . icar y aprobar artículos constitucional
y _ocupa a en oír, discutír,
Naaonal. Se estableció la forma de I l ~ relativos al Poder Ejecutivo
sidente de Ia República por las 1 • as e ecc1ones del Pres'd
1 ente y Vice-Pre1
1_
egis aturas de lo E d
- votos. Se aprobaron los arti' ul
. .
s sta os y el cómputo de
e os s1gwentes rnocl.if d
propuso la Comisión de Constitu .6 .
'
ican o anteriores que
..5.
CJ n.
1. por cualqui er motl\'o
· las elecciones de Presid
estuVleren hechas y publicadas para I dí
ente y Vice-Presidente no
cane l
e
a lo. de abril
d
.
e reemplazo, o los que no se hallar
, en que eba verifide su destino cesaran' .
en prontos a entrar en el e. . .
'
, sm emban!o los anti
.
Jeretcto
premo Poder Ejecutivo se depositari '.
. guos en el mismo día y el Subrará la Cámara de Diputados votanmdterinamenE te en un Presidente que nom0 por
"En caso
.
'
stados.
que el Presidente y Vice-Presiden
.
mente, se hará lo prevenido en el ~-, J
te_ estén unpedidos temporalambos
.
cu uCU o antenor·
. l .
.
~aeoe.re no estando el Con
reun·
, y SJ e unpedtmento de
~ depositará en el Presidente de 1~
ido, el Supremo Poder Ejecutivo
viduos que elegirá a pluralid d da
rte Suprema de Justicia y en los indi--i...c_
· de Gobierno. Estos no
I:""""'•
ser de los miembros d I Coe votos el eonseJo
dades que se requieren para
p ~dgreso Genera] y deberán tener las cuali"Mientras h
res.i ente de la Federación
se acen las elecciones d
·
el_ Presidente de la Corte Su r
e qu~ _hablan los dos artículos anteriores
EJecutivo.
p ema de Jusbcta se encargará del S upremo Poder'

ª

:r

11

.
'b'ü
1 dad perpetua del Presid
ConEn caso de unposi
•
.
greso, y en sus recesos el Co . d
. ente y V1ce-Prestdcnte el
mente -·,n
.
nseJo e Gobierno
rán
'
. ~"'-· se previene en los artícul
[1
, provee
respectiva..
~Clonados], y en seguida dis ndrán os... os _dos primeros recientemente
ción de Presidente y Vicc-P~ent qu; las legislaturas procedan a la elec"EJ Presidente nomb d
. e, segun las formas constitucionales
lidad
ra o constit · naJm
·
d
perpetua del Presidente
V-ua~ . ente a consecuencia de imposibi~te ~ la elección ordinari/ ~::a:esidente, _no podrá ser elegido Presipo mas de dos años continuos" u
a, cuando haya servido este destino

Los Diputado5 por los Estados· de Jalisco
mero
"

.

y don Epigmenio de la Piedra
f México, don Juan
, propuSJeron en esa misma

MAnos JI
' • pp. 903, 905 y 919

ª MA

nos, II, pp. 928-930.

José

Rod
sesion el
.•

·

589

�17 de septiembre: e-pedimos al Congreso que inmediatamente después de
verificada la elección de Presidente y Vice-Presidente, pasen al salón a pffilo
tar el juramento que previene la Constitución, si estuvieren presentes, y no
estándola que el Supremo Poder Ejecutivo disponga que cuanto antes ves,
gan a prestarlo".'ª
En la sesión del 20 de septiembre se continuó la discusión sobre las atribuciones concedidas al Presidente y Vice-Presidente. En las del 21, 23, 25 y
27 siguió la misma cliscusión. En esta última se pidió "que hoy mismo, me,
diante estar aquí el voto de más de las tres cuartas partes de las legislaturll
de los Estados, se abran los pliegos de la elección de Presidente y Va,
Presidente, y se califiquen sus elecciones, reservándose el juramento y p&lt;&gt;esión para cuando la comisión lo dictaminare y Vuestra Soberanía lo apruebe",
Se acordó dejarlo para el dia siguiente.u.
En la del 28 de septiembre se aprobó el ceremonial del juramento y pll'
mulgación de la Constitución Politica de los Estados Unidos iexicanos¡ y
después se procedió a la apertura de los pliegos que contenian las actas di
la elección de Presidente y Vice-Presidente de la ación Mexicana.
taron haberla verificado las legislaturas de los Estados de Tabasco, Zacatfdt
Oaxaca, Veracruz, Puebla, Jalisco, Coahuila, Michoacán, Nuevo León, Guanajuato, Chihuahua, Tamaulipas, Durango, México, San Luis Potosi y ~
rétaro. Inmediatamente se nombró una comisión que debía revisar esas acWi
que debía componerse de un solo individuo por cada Estado y el&lt;'cto a plai
ralidad de votos del Congreso. Resultaron electos los siguientes: don Erud
Seguín, por Coahuila; don Antonio Eloniaga, por Durango; don Juan Jt
nacio Godoy, por Guanajuato; don Juan Rodríguez, por México; don Jlit
nuel olórzano, por Micboacán; don Servando Teresa de Mier, por NLcón: don Vicente Manero Envides, por Oaxaca; don José Mariano Md.
por Puebla; don Félix Osores, por Querétaro; don Luis Gordoa, par SIiLuis Potosi; don Manuel Fernández Rojo, por Sonora y Sinaloa; don~
Paredes, por Tamaulipas; don José Miguel Guridi y Alcocer, por Ti,.it.111¡;
don Manuel Argüelles, por Veracruz; don Juan Cayetano Portugal, por Jlo
lisco; don Lorenzo de Zavala, por Yucatán y don Santos Vélez, por Zacatd
En las sesiones del 29 y 30 de septiembre se siguió el debate sobre el d
del juramento y promulgación de la Constitución, y asimismo la revisi6n •
su texto. También se discutió sobre facultades al Poder Ejecutivo. Y dlll
Luis Gordoa insistió en su proposición del 7 de agosto, que el Presiddll

Rm-

fu~ del estado secular, habiendo dictam·

admitirse".Td

I

•. ,

Al fin, en la sesión del lo. de octubre la
..
.
la votación de. las leuislaturas d 1 Es'
co~~ón refenda
. para examinar
, ul
o·
e os
tados nnd16
d'
tic os: lo.) "Que debe tenerse po p 'd
su ictamcn en tres arcanos al General D. Guadal
v·r r_es1 ente de los Estados Unidos Mexiupe tetona por habe
'd
soluta de los votos de las legis
. 1aturas., • ' 2o ) "Q r re1.1.n1 o la mayoría ah •
General [don Manuel Gómez] Ped
'
.
ue es nula la elección del
que se vcrific6" • 30 ) "Q
raza por haber estado procesado al tiempo
,
.
ue con arreglo a la Consti .
greso al Vice-Presidente de la R , bl'
tuCJ6n, nombre el Conepu ica, entre los G
1 B
rrero, que on los que resultan con
,
enera es ravo y Gue'd
.
mayor numero de .
.
reunt o ninguno la mayoría ab I
.
, otos, no habiendo
50 uta en las eleco
•
d
1
Se hizo constar que "llegad 1 h
ones e as legislaturas".
.
a a ora de levantai
1
•,
SI se prolongaría por una hora .... ~~ 1
'6
:se a ses1on, se preguntó
sest
"
= ª
n y hab énd
d
gaoon, se pasó a la votación del Vice p '.d
I
ose vota o su prolonley que reglamentaba su elección
lió- lres1 ente, conforme lo previene la
e tr d
, YG
sa e ecto el Sr. Bravo, por qumce
.
on a os, que obtu,·o el Gen ra1
votos
-o·
e
uerrero"
Q
,,
114'1
iputaciones de los Estados . .
• ue votaron por el primero
51
GuanaJuato,
·
.
·
Yucatán
San L . pgwentes·
, . Cbili uahua, Coahmla,
Durango
Oaxaca, Puebla, Tam~ulinas ;!axis oltosiV, Sonora, Michoacán, Nuevo León'
.
·r ,
ca a
eracruz y z t
V
,
tegun d Queretaro y Jalisco".n
'
aca ecas. otaron por el

°,

En la sesión del día siguiente, 2 de octubre
.. ,
los resultados de la votac·, S
.
, se repttio la discusión sobre
del G
ion. e reiter6, la votación
ánim
eneral Victoria; la nulificación d 1
., un
e por la elección
draza, fue aprobada por once vot
e a el_ecc1on del General Gómez PeBra\'o como Vice-Presidente
contra Siete; y la elección del General
Cayetano !barra por Mé . qu
aprobada, salvando su voto el Sr don
'
x1co, en cuan to al
• u)
.
En la sesión d 1
artíc o tercero. 1s
d
e 4 de octubre de 1824
f ,
e los Estados Unidos u
.
se umo ya la Constitución Política
p 'd
n.a.CXJcanos En la d ¡ 5
hi
resi ente del Congreso don Lo .
d e
se zo el juramento por el
'
renzo e Zavala, los cuatro Secretarios d
ftM
, oo

ed;s

ATl!os, II, pp. 953-7.
E MAlaT~s, II, pp. 959-60.
,
loe •111
•ndivid1scu&amp;i6n
aobre e1 aro.culo
scgund
1 .
duos de la comisi6n dict . d o, e ecCJ6n nula del gcnrral Gómez Pcdraza
IIU IDCOnformidad. Salvara
ammn ora, Sres. Zavala, Gordoa y Vélcz e
•
"

~=

~':!'t.:~po~;:.::,t.!:-a.::,.,~•~=:~~dy ~:~, ~~

Potosí; don José M r;s Cy Armas, por Yucatán¡ don Tomás Varg g o, por
án· don J
•
aria astro por Jafuc
as, por San
lé
Jesú, ~ María Jerónimo
por
don Tomás Amaga, por Michoa,. M
Huerta, por Jalisco, Y don José 1
.' don. Juan José Romero Y don JoATJtos,
p. 961.
gnac10 Gut1énn, por Chihuahua.
llU

Anac'.

de

" MATEOS, II. p. 931.
,. MAttOS, 11, PP· 933-4, 935-40, 944, 948-9 y 950.

d

m.a o a comwon "que no debe

co1mi:i.

n.

" MAnos, ll, pp. 950-2.

590

591

�Manuel de Villa y Cosío, don Epigmenio de la Piedra, don José María C..
tro y don Juan José Romero, y luego los ochenta y nueve diputados."
Se anunció, luego, que el upremo Poder Ejecutivo acudiría a prestar el
juramento. Se designó una comisión para recibirlo. Juraron, entonces, Jea
individuos de ese Supremo Poder Ejecutivo.to
En la del 6 de octubre se dio cuenta con el acta de la elección de la legi,latura del Estado de Yucatán, a favor del General Victoria para Presidente
y del General Guerrero para Vice-Presidente. En la del 8 la del Congn!IO
de Sonora y Sinaloa con votación favorable a los Generales Victoria y Bravo.
En la sesión del 6 se acord6 adelantar la fecha de la toma de posesión cid
Presidente y Vice-Presidente de la República. En vez del lo. de abril ele
1825, el 10 de octubre de 1824. Que cesarían el lo. de abril de 1829. Y •
designó una comisión especial para arreglar el ceremonial.
Esta comisión rindió su dictamen en la sesión del 8 de dicho mes de octubtl;
"Se acordó tomarlo desde luego en consideración y fueron aprobados todér.
sus artículos, que son los siguientes:

''lo. El Presidente y Vice-Presidente vendrá al Palacio del Congreso •
esta vez, sin comitiva oficial y entrarán al salón acompañados de los SeclW
tarios del mismo Congreso.
"2o. En seguida ambos se acercarán a la mesa, y prestarán uno despd
de otro, el juramento prevenido en la Constitución; concluído este acto, el
Presidente de la República subirá al solio, acompañado del [Presidente} cW
Congreso [don Miguel Ramos Arizpe], a cuya izquierda tomará asiento. 1
Vice-Pr sidente ocupará una 5illa que se colocará fuera del solio en el mi,
mo piso.
"3o. Si el Presidente de la República dirigiere las palabras al Con~ i
Presidente de éste le contestará en términos muy breves y generales.

"4o. Una comisi6n del Congreso, compuesta de diez individuos y dol
sus secretarios, los cuatro del despacho, el Estado Mayor General, los O.
rales del Ejército y los Jefes de las Oficinas de la Federación. conducirán
Presidente y Vice-Presidente desde el Palacio del Congreso a la Catedral, •
la que se cantará un solemne Te Deum, con asistencia de todas las c ~
dades religiosas y demás corporaciones de esta capital, estando antes f o ~
en la carrera las tropas de la guarnición, que les harán los honores ~
pondientes, así en la Iglesia como en la carrera.
" MAnos, II, pp. 962-3.
• MAnos, II, pp 964 y 966.
11 MAnos, n, PP· 964 y 967.

592

"5o. En el ingreso del Presidente a la C t d 1
el ceremonial '' todo lo que p
. 1
a e ra ' se observará por esta \'ez
reventa a Ley 10 L'b
1
Recopilación de Indias.
' 1 ro 3o. del título 15 de la
"6o. Así en la Iglesia como en la carrera
forma siguiente:
' el lugar que ocupen ser.í en la
"El Presidente de la Federación en
di
del Congreso. El resto de la comiti , me o; a ~u. d~echa el de la comisión
, a se mezclara mdistintamente
"7o. Concluida la ceremonia li .
mismo orden y con la ...,; ma
re_ ~10sa, pasarán al Palacio
....
comitiva.

.

acional en el

"So. LI egan do al salón del upremo Pode E'
.
comisión del Congreso pond ,
r Jecutivo, el Presidente de la
ra en sus manos un decreto
l
reconocer y publicar en toda la F d
.
por e cual se manda
de los Estados Unidos Mexican e eracid6n al Presidente y Vice-Presidente
ti p
os, cesan o en su fun .
1
vo rovisional y disohiéndose en el
1
• • c1ones e Poder Ejecu'
acto a com1s16n del Congreso
~El·
.
: , mismo Poder Ejecutivo Provisional antes
expedjra un decreto que arreale las so
'.
de cesar en sus funciones,
en toda la Nación la posesión del p 'dlemrudadcs con que debe celebrarse
res1 ente de la República

"lOo
·
. . El
.. tratamiento
del Presidente será el d
.·
caci6n of1c1al y por escrito se
á
e Excelencia en la comuniante-firma.
usar con él sólo del mismo tratamiento en la
"llo. Una comisión cspec1'al arreglará con m, d
. .
, bli
.
as eterum1ento la etiqueta
pu co el Presidente de la Repúbli ca.
,, z

con que debe presentarse en

roa MAnos, II, pp. 964 Y 967.
Conforme
al
de"Y
la .R
. Art · 101 de la Constit11ci6n el ·
cpública al tomar posoi6n era el ' . _Juramc-nto qu debla hacer el Presidente
o, N., nombrad p .
ugw&lt;'ntc:
0
•
rc.udente ( \ ' ' Pr •
~~por Dios y los Santos Ev:n~:s cs1den~e) de l_os Estados Unidos Mexicala Co . lados Unidos me han confiado ' que CJCrceré fielmente el encargo que los
llltítución y L
• Y que guardaré y haré
d
El cere
'al . cycs Generales de la Federación"
gua.r ar exactamente
moni establecido por 1a le)· 10, Libro 3o. del
·
de "A
Indias, dice a.si·
Título I 5 de la R
1
•
·
ccopt·1 ac1'6 n
. os V1rreve1 de las Ind'
\'anca de l:u mismas
i~ por su cargo Y dignidad es debido el
de nucitra Ca ·¡
' Ct'rcmoruas que ae bacen a nue tra Real
uso y la obserPrcsadas en I paf la. \
que tengan noticia de las que
Persona dentro y fuera
Quando a orma 11gu1ente:
!Dn, mandamos que ean cx-

~~

\'llmOs ª alguna Ciud d
·
rttib~ primera
vei que entramos\~ ~¡~1~, dtde

gia)

o aielc : ~ ~o i;:rrnitimos que sall(an fuera ~:
e

puerta principal está el Obi

);;:~Id~

~ubicrc Iglesia Catedral, o Cole-

de_ la Iglesia con Cruz alta a
aa, smo que dentro de ella seis,
spo con Capa y Cru.: en la mano, y se

593
H38

�El Presidente del Congreso, Sr. Ramos Arizpe, dispuso en la sesión del
de octubre que al día siguiente, a las once de la mañanaJ fuese el acto
juramento y de la p&lt;&gt;SCSi6n del Presidente y Vice-Presidente. Se designó
comi ión del Congreso que había de acompañarlos en la ceremonia y q
compuesta de los Sres. don Tomás Vargas, de San Luis Potosí, don M
Argüclles, de Vcracruz; don Manuel Crescencio Rejón, de Yucatán;
Luciano Castorena, de México; don José Mariano Marín, de Puebla¡
Demetrio del Castillo, de Qaxaca; don Luis de Cortazar, de México; don
dro Paredes, de Tamaulipas; don Pedro de Ahumada, de Ourango; don M
tos Vélez, de Zacatecas, y dos de los cuatro secretarios del Congreso.
Asimismo se leyó y aprobó la minuta del decreto que había de expedirle
día siguiente sobre esa toma de posesión y de la cesación del Supremo
Ejecutivo Provisional.89
Tenía treinta y ocho años de edad el General Victoria cuando tom6
sesión del mando presidencial. ació en Tamazula, juri dicción de la N
Vizcaya, en el hoy Estado de Durango, el 16 de septiembre de 1786, hijo
don Manuel Femández y de doña Alejandra Félix. Recibió los nombres
José Miguel Antonio Ramón Adauto. Su tlo, don Agustín Fernánde:z, era
Cura Párroco de la población, y fue quien lo protegió por haber qu
buérfano a muy temprana edad.
Inició estudios en la Real y Pontificia Universidad de México, el Sl
agosto de 1807, para cursar la carrera de Leyes. En 1812 los abandonó
actuar en el campo insurgente, en las filas del Cura Morelos. Estuvo e-.
toma de la plaza de Oaxaca, el 25 de septiembre de 1812, y en las d
sufridas en las lomas de Santa María de Valladolid, de Micboacán. Luego
destin6 Morelos para las campañas de la provincia de Veracruz. Ahí
durante algunos años con evidente heroísmo. Simpatizó con el Plan de
y en los primeros meses de 1821 colaboró con Iturbide, siempre en la
vincia de Veracruz, donde pennaneci6 oculto durante cuatro años, resi'illlll
dose a pedir el indulto virreinal. Como aborrecía el sistema monárquico,
tuvo diferencias con lturbide y combatió sus ambiciones de coronarte
perador. A fines de 1822 se adbiri6 a la revolución republicana.
Desde que comenzaron sus actividades insurgentes, troc6 su nombre
pone una aUombra y almohada, donde nos arrodillamos para besar la Cruz dt
del Obispo, o Prcaidente, y de allí va el Cabildo cn procesión, llevando Cruz alta
ta el Altar ..."
Este ceremonial se usaba cuando los Virreyes baclan 1u entrada en la C ~
ocasión de la toma de powión de su cargo. El mismo se debla obsn--,-ar en la

de posesión del Presidente Victoria.
• 'MATEOS, II, p. 968.

594

Antonio Femández Félix como finnah
Victoria, que consideró simbo'lico d a antes de 1812, por el de Guadalupe
e sus aspira ·
v
Bravo y Guerrero era, en 1823 , d e Ias r·1guras ciones.
l
con ]os Generales
, d
los antiguos insurgentes.
mas estacadas del grupo de

Publicamos los cinco primero disc
dl
.
C,ongreso Nacional: lo.) el 24 de di .ursobs e Presidente Victoria, ante el
las ·
aem re de 1824
¡
SCSIODes del Congreso Constitu ·ente. 2 )

' en e acto de ceITarse

apertura del Primer Congreso Co:stitu;ion~. lo. de enero de 1825, en la
en la apenura de sesiones c..xtraordinarias d' 3o.) el 4 de agosto de 1825
de diciembre de 1825, en la cla
d
el. Congreso Nacional; 4o.)
gmo Naci al
usura e las sesiones extraordin .
.
on ; y 5o.) lo. de enero de 1826
1
., . . . anas del Connanas del Congreso acional corr
. ' en a sesron mtctal de las ordiEn todos estos di
,
espoodien tes a dicho año de 1826
scursos se observa el t .
.
de la vida nacional, expresado con euf . en usras~o evidente de la iniciación
del J&gt;resid
• .
ona Ycon cierto sentim talism

19

ente Victona que revel, .

en

o propio

a la patria, ya libre e i~dcpcndi~es1emp: en todas sus actividades.

El amor
festaciones. No hay declaraciones ex~lse _P pa en cada concepto de sus manimod ·
·
·r osivas en tod
d'
i • eraci6n Y hasta suavidad para las d 1am
. os sw tSCUrsos, sino cierta
liibCo.
ec
ac-ones de algún impulso enSu inclinacion
' a 1as lllnO\"acioncs
•
politi

,

cuno, cuando dice que eran " . d
esta exp~da en su primer dis
cales
º' an es suscassenti
.
•
' porque se hallaban ligados "con l fb rruentos por la reformas radi. Expresa sus ideas rcvolucionari
as t ras del corazón,,.

~ : "Aquellos días de tiniebla~ ~ara re~~lsar al régimen virreinal, die onente ..." A Hemán Gortés le ded' e oscun ad en que eJ sol se puso baJ·o
clara l
1ca este párraf . "1
¡ .
e aventurero de Med 11'
,,
.
o. as co omas que fun"la ~ - . . J
•
e in. • • ; califica a la admini
•,
--:'IS''""ante indolencia de los be
strac1on española:
tres S1gl f
.
go rnantes españoles'' " ¡
os uera SUJeto a una adm' .
'ó
y e pueblo que por
rable ".
1rustrac1 n mezq ·
.
· ·: , Y llama a Ja política
·a1
wna, a un gobierno misemezquma"
comerc1 de Españ "
.
•
y a sus diligencias "
a suspicaz y también
qwnto discurso llama a Arnenca
, . rateras especulaciones''. Sin embarg
" 1 f ¡·
o, en su
Para Estad U .
e e iz hemisferio de Colón"
.
os nidos de Amé ·
•
·
giando SUB instituciones r·
nea uene frases colmadas de admiración elo
siguieii . "
Y iguras políticas E
·
•
'
·
ti d te. Los Estados Unidos d I N . n su qumto discurso confiesa lo
en~ mora~ progresan bajo el sis:ema
de virtud política y reccon la00$0~ por el acto más espontáne dcp ica Federal, que adoptado
,._r. patria de Washington robust . do e que hay memoria, nos nivela
-.uaumantcs" ·
'
ecien o la unión cnt re Ias d os naciones
•

o:,;~~

Demuestra su repu
·
CXpresiones: "se.
~aa
contra la demagogia y el clericali
imaginan que para ser lib
..
smo con estas
res es sufJCtente el estar amotinadosu ·

'

595

�que ''jamás se tome del altar la espada santa para degollar sin misericordia
a nuestros hermanos"; y que "no rasgue la licencia el velo que corrieron diet
y ocho siglos sobre las ,·crdades de la fe".
En su segundo di cm o comienza a xaminar los resultado. de su admt.
ni tración y declara sus anhelos de instalar el Poder Judicial con la erccci6a
de la Suprema Cort · de Justicia. Confi sa en su tercer discurso que ''en 111
territorios no se 1egulariza todavía la administración de justicia'' y otras falla
iniciales del Gobierno que presidía.
Infonna sobre la entrada al territorio mexicano de innumerables extia
jera~. dc.sde la consumación de la independencia nacional. Dice: "mudlllt
han elegido una patria en este manantial de riqueza y abundancia, ofrecieode
en garantía y recompensa su capitales, su industria r sus sudores".
eñala algunos problemas surgidos por la lib rtad de prensa, que alguDGI
abusaban de dla para desahogar pasiones personales, degradándola hasta d
libertinaje.
Su quinto discurso es todo un informe amplio del primer año de su administración. Se demuestra francamente optimista; apreciando sus resultadlil
con este vaticinio eufórico: "será. marcado en !"uestros fastos como el mis
abundan te ..."
En todo ese bosquejo de los resultados del año de 1825. consagra espedll
atención a la iniciación de relaciones con varios países. Cuando mencion&amp; ti
caso de Inglaterra, consídéralo un truinfo, porque desconcertó "los planta 1
las maquinaciones de los enemigos exteriores". Va citando cómo se babfd
iniciado las relaciones con Francia, los Países Bajos, Prusia, Suecia Dillll'
marca, Rusia, Roma, Estados Unidos de América. Colombia, Perú, Proviacias Unidas del Río de la Plata, Chile y Centro-América. Cuando refiere ti
caso con Roma cuida advertir que serán relaciones "en objetos exclusivameDWreligiosos y ecle iásticos"; y en cuanto a Rusia afirma, considerando la •
cindad de California y Alaska que "México es de todos los nuevos ~
el que más se acerca a las po!-e iones rusas". Y anuncia que el Ministro Plsipotenciario de los Estados Unidos de América en Mé."&lt;Íco estaba ya plll
celebrar tratados y e.'-:clama: "Es demasiado urgente el arreglo definitivo di
1~ límites de ambas naciones".
De la convención anfictiónica convocada por Bolívar en Panamá, refiert rfl'
ya habían salido los comisionados ro xicanos y aprecia a reunión interaml'
ricana como "un suceso que recomendará la Historia como el dl' mayor •

cendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo XIX".
Refiere sucesos muy importantes acaecidos en e año de 1825, cOIIIO 41
de la capitulación de la escuadra española del Pacífico, en Monterrey (~
lifomia), el lo. de mayo de dicho año. Que con ella se aumentó la _,.

596

mexicana y estima el evento como de valor incalculable "en l
I' .
n
I
ra1
'd
•
o po 1ttco y
supo e en o mo
cons1 eraciones altamente honoríficas M, .
'd
od I
a
exico, que fue
e1egi o entre t os os Estados que dan frente al G
O ,
. .
1 'l.
d
.
ran ceano, para rec1brr
os u nrnos espoJos del moribundo poder español en los mares de la Am, . "
De la rendición española
enea ·
.
, de San Juan de UI,ua, acaec1.d a el 18 de noviembre de 1825 aprecia
la celebre hazaña del manno
·
,
d
campechano don Pedro
Saenz
e
Baranda,
en
esa
acción
como
''at
'd
. .
.
b
.
re,, o mov1m1ento
de 'nuestra marina so .re la del enemigo que impulsó una mano d'les tra., ,
Menciona los. progre
os de la marina y que "b uques d e a1to bordo que se
,
esperan
aumentaran sus fuerzas brevemente" En cuanto al E'é . M .
1
•
b ..
.
·
J rc1to cxicano
o equipara a con los meJores del mundo".

Examinaba el problema indígena del norte que tantas rcoc
.
al réi!:imen virreinal en el siglo XVIII Af' 'ah
l p
_upac1ones causó
h , ..
• irm a que e cambio de la liti
ac1a esos desgraciados individuos de Ja raza humana, 1 f 'li , 1 po ca
·a1
h
·
es aci tara os goces
!OCJ es, a U}'Cntando por siempre la bárbara política del Gob'
.
que
¡
·
1emo espanol
front= reg a;e~tos IDlpresos y circulares a los Jefes militares de aquella;
'.m:1° a a provocar la guerra para conseguir la destrucción''.
El
monm1ento
legislati\'o en 1os Estad os, redactandose
,
tit •
.
con éxito sus con
uc1ones regionale , le merecía elogios. Decía: ''son asomb
1
sos de la moral en la Re , bl'
.
.
rosos os progrey suaví ima índole de pu ica_ y ellos te tunonian n~ menos el carácter dulce
adoptadas " su anal , los mexilcanos que la regulandad de las instituciones
'
og1a con as costumbres nacionales"
Informa de us esfuerzo
.
.
.
forajidos acosados e l Epa; perseguir el cnmen. Que "los ladrones y
merced '
. n os sta os, se habían refugiado en la capital
a
y a Ja lu~e ;~ :umd_erods~ pobl~ción perpetraban en las sombras de la nibe
e 10 ia sus mfames atentados"
El optimismo en el
b'
d
.
·
dente Victoria a
am ,ente e las f mafi7.as es sorprendente en el Prcsicarias europ~ p ~ de los muc~os empréstitos contraídos con casas baoque con el ro.•ectta una ~erspectJva halagadora del comercio, advirtiendo
.
. , ~ } o de cammos se procura su mayor fomento M .
1
anunac1on \'!gente
• ,
• enc1ona a
1
industria.
en a mmeria y en la agricultura, como asimi mo en la

Manüi ta que se estud'
.
.
el Istmo de T h
- ia un pro}ecto para una meJor comunicación en
e uantepec.
En cuanto a la ilustrac·, d 1
10~• ~e ª~ª q~c había un proyecto para crear un
instituto pcrfeccionad
crear col .
or en a ciencia, hteratura y artes. Que se trataba d
la doccn!~ en los d:stados. Que ya funcionaba el sistema de Lancaster
el Museo
~
iaba un plan CJ'tenso de educación. Que ya se formaba
• ac1ona y la Academia de Bellas Artes de an Car!os segu1a
, sus

cstu

e:

597

�actividades. Y, finalmente, afirmaba que "el libre pensamiento del mexi
hace sudar las prensas hasta en los confines de la República".
Y ante panorama tan halagador decía: "mi imaginación apenas alcam.a
colmo de felicidades que se preparan a la patria". Y hacía escarnio de
que un año antes lamentaban la suerte de la Nación Mexicana, con el nuevo
sistema político instituído, que suponían a los mexicanos como "incapaces
ser regidos por el más sublime de los sistemas conocidos".
El Presidente Victoria no verificó cambios, en los primeros meses de
administración , en los ministerios. Don Lucas Alamáo continu6 siendo
nistro de Relaciones hasta enero de 1826. Don Pablo de la Llave tam
sigui6 siendo Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos hasta novi
30 de 1825, fecha en que le sucedió don Miguel Ramos Arizpe. El u..........• "
don Manuel de Mier y Terán dejó la cartera de Guerra y Marina el 11
marzo de 1824 y le sucedió el General don Manuel Gómez Pedraza, quien
mantuvo en ese ministerio hasta el 5 de diciembre de 1828. Le sucedió
General Vicente Guerrero. Don José Ignacio Esteva continuó en el ·
terio de Hacienda hasta el 5 de mano de 1827. Puede, as.í, afirmarse que
mismo ministerio del Supremo Poder Ejecutivo Provisional continuó si'
del Presidente Victoria basta fines de 1825 y principios de 1826.8~

.

I
DISCURSO PRONUNCIADO EN EL ACTO DE CERRARSE LAS
SESIONES DEL CO GRESO CO STITUYENTE,
24 DE DICIEMBRE DE 1824
Señor:

En obedecimiento de la ley que me manda concurrir por la calidad
Presidente de. los Estados Unidos Mexicanos, al acto importante en que
ceITarse las sesiones del Congreso Constituyente de la Federación, he
a deelarar sinceramente que para mí y para el Pueblo Mexicano, V
Soberanía ha fijado irrevocablemente el honor y los destinos de la Patria.
Si recordamos, señor, aquellos aciagos días en que el choque de las
niones y el espíritu de partido habían aflojado los lazos de la frate
y de la armonía¡ aquello días de tinieblas y de oscuridad en que el d
puso bajo el oriente y se alejaban nuestras esperanzas a términos ind •
" 0ROZCO

598

v

BERRA,

loe. ciJ.

c,oafemmios Y confesarán los enemigos más obstinados de nuestras glorias

que la escogida porci6n de ciudadanos a cuyo lado me acabo de sentar co~
tanta satisfacción mía, nos ha salvado del fondo del abismo a donde se nos
condujo por los incansables perseguidores de la felicidad americana.
efecto, Señ~r, que los menos a-.-isados políticos, esos nombres que por
la ligera observación de los sucesos ejercen el monopolio de la crítica extra~ sus _cálculos por apariencias dudosas y fallaron que la anarq~ nos
iba conduc1~do ~radualmente a la ruina de las libertades y a la caída de la
misma que estimaban incierta y precaria.
~ histon_a de las revoluciones acaecidas en todas las partes del globo,
en di~ tiempos, pudo convencerlos de que los fen6menos se reproducen en
ellas 1111 cesar Y de que el entusiasmo por las reformas radicales cuando se
liga con las fibras del corazón, es fecundo en prodigios y empl:a útilmente
hasta ~ - que no alcanzó la prudencia humana. Bastará para no equi~ los JWCJOS Y no desesperar del éxito el conocimiento del carácter nacional Y de tantos heroicos ejemplos de constancia y de civismo que ilustran
los fastos de Mé.xico.

".°

~den?ª

Ellos por el análisis, estado de las circunstancias que han marcado nuestras
luchas, abandonarán _sus principios esencialmente falsos, si el orgullo y los
errores de_ los pret~d1~0~ maestro~ Jo~ dejasen volver sobre sus pasos y pagar
un 11&gt;lo tributo de JUstloa y admiraCJón a las virtudes y a la energía de un
pueblo grande.
·
d Uno de los medios más poderosos Y ef'icaces de que se \'alieron
nuestros
etractores para hallar el momento en que sistemado el orden asegur d 1
paz interi
f
,
a a a
col
or y ~n _onn~ los ánimos en sostener la unión, como la principal
. ~ del ~ c10 social, se hallase esta naci6n en el caso de aparecer con
dignidad,
· 1rreS1s·
·
tibie a losfue sm duda el de suponer en los mexicanos una tendenc1a
este
.. tumult?s _Y a las insurrecciones. ¿ Y para qué? Es sabido que por
su . ~ arb1tno se forman las sediciones, y la Europa que ha pasado
mcansab)~ sobre nosotros concebirá la idea de que los facciosos y los
,.... ....
uadom
dispon'tan a su antoJo
· d e los intereses y de la suerte de los
.
IDelacanos.

:..1..

Nada más fácil a la consolidación de la Independencia y Libertad de

goz&amp;mos que

l
• .
que
e conocmucnto de que pertenecíamos a aquellos pueblos envique en exp ., d ¡
•
amotinar
_resi~n e gemo creador de la ciencia de gobierno, s dejan
de ella por partid anos, se atreven a hablar de libertad sin tener aún ·d
que Y con _el corazón lleno de todos los vicios de los esclavos se
para ter libres es suficiente el estar amotinado
Yo concedo f
·
una d
. rancamente a los que pretendían ahogamos en Jas olas de
emagogia turbulenta y desorganizadora que señalaran con de,,¡treza y
L...,,.¡_ '

ltQ._,

im~:
599

�oportunidad el punto más débil de defensa, y que cuando se vacilaba en la
adopción de forma de gobierno existía alguna predisposición para ensangrea,
tar las opiniones, robustecer los celos y los odios¡ y lacerar nuestra fraternal
benevolencia.
El fanatismo y la intolerancia política, esas ideas que tanto multiplican sus
cabezas, vinieron al apoyo de los malvados, y las mutuas recriminaciones turbaron la paz de las f anúlias.
El puñal de la venganza traspasó los corazones y se vio con sentimiento
de los buenos que algunos de los mexicanos sirvieron a las detestables maquinaciones de los comunes enemigos.
En estas difíciles y complicadas circunstancias los pueblos, usando del im,;
tinto que los llama a su felicidad, remitieron a vuestra soberanía sus deseos y
sus querellas, y le impusieron el sagrado cargo de afianzar nuestra mudama
política con una constitución liberal en sus principios, exacta en la distribución de los poderes, que combinase la seguridad de las libertades con la energía, y previniese hasta los medios de conseguir y enmendar sus propios defec;.
tos en el caso remoto de contener algunos.
La Nación Mexicana, agitada por la consideración de sus peligros y por
los temores de perder en un solo día los sacrificios de muchos años, convocó
a sus hijos predilectos y en sus manos puso dos remedios de los males presentes y los elementos de nuestra futura grandeza.
¡ Gloria sea al Soberano Congreso Constituyente de la Nación Mexicana,
que en nuestros desgraciados disturbios, desvaneció las razones de. todos loe
partidos y formó de ellos mismos el espíritu nacional!
Yo tomo en mis manos y acerco a mi pecho el acta constitutiva de nuestro pueblo; y venero en ella la expresión de la sabiduría y de la voluntad
nacional.
Ceda, Señor, en alabanza vuestra y la repitan cien generaciones. ¡C&lt;ll
cuánta satisfacción observarán los amigos de México el grandioso espectáculo que ha ofrecido a los tiempos, pasando sin trastorno ni violencia a la ~
roa libertad, desde el fango de la esclavitud! Vengados estamos del degradante concepto con que se nos vilipendia en Europa, y ella que por miles di
años nos precede en la carrera de la civilización, envidiará nuestros progresos y las felices aplicaciones de la política a la verdadera legitimidad de •
gobiernos.
Restaba, Señor, para el complemento de la obra que en 31 de enero de
1824 lisonjeó todas nuestras esperanzas que recibiésemos de vuestra mano la
gran carta, en que consignados todos los derechos y las obligaciones se UJI"
nifestase el respeto más profundo a los principios.
Así es, Señor, que el artículo fundamental que declara la perpetua ~

600

pendencia de la Nación Mexicana, será el consuelo de la posteridad como es
la divisa grabada en nuestros corazones y sellada antes de ahora por la sangre de millares de victimas.
La benigna religión de Jesús, la creencia que heredarnos con ternura y
sostenemos con ardor va a ser, como fue siempre, el apoyo más finne de la
moral, de la obediencia y de todas las relaciones dulces y estimables. , Que
1
. ' se torne de1 altar la espada santa para degollar sin misericordia
1amas
a
nuestros hermanos! ¡ Que no rasgue la licencia el velo que corrieron diez y
ocho siglos sobre las verdades de la fe!
Los pueblos, Señor, cuyas costumbres son diversas, a la par de los climas
que habi~~n, de la natura_leza de los terrenos, del estado de los espíritus, de
la poblaoon y de los habitantes, no pueden ser regidos por unas mismas leyes¡ puestos a grandes distancias del asiento del poder, no son atendidas las
necesidades del momento y su débil voz llamaría apenas la atención de un
congreso dedicado a organizar un gran todo y darle existencia.
Vuestra Soberanía adoptó una forma de gobierno, que revistiendo a los

poderes generales de la energía necesaria para el desempeño de las arduas
atn1mciones de su cargo, deja a los Estados la facultad de decidir libre e ind~pen~ente_ sobre aquellos intereses que, tocando a su administración y gobierno intenor, no dicen relación alguna con los de la federación mexicana.
Una -~olorosa y constante experiencia ha hecho conocer a los pueblos que
la reuruon de poderes en una sola mano dista poco o nada de la arbitrariedap, Y que sus libertades no dejarán de ser precarias hasta que instituciones
fundadas en la soberanía nacional fijen su extensión, señalen sus límites y demarquen su naturaleza respectiva.
Un congreso de elegidos del pueblo decidirá soberanamente sobre sus inPoder Ejecutivo, revestido de la firmeza y energía necesarias, hará cumplir unas leyes dictadas por el bien de los pueblos mismos· y el Poder Ju d"1c1·a1 , obrando con total independencia de los otros, fallará
' con la
balanza de Astrea en la mano, sobre las acciones de los ciudadanos.

tereses:

e!

No es bastante haber depositado en manos distintas el querer y el ejecutar; es necesario todavía garantizar a la Nación el buen uso de estos poderes
La prudencia de Vuestra Soberanía estableciendo la división del Congres~
en dos cámaras, ha salvado a la Nación de los peligros a que podría e,,.-ponerla el acaloramiento, Ia supereh ena
, d e un sof.1sta y la elocuencia
. conquistadode los aplausos; y haciendo que pese sobre los individuos que lleven las
~endas del poder, una justa y legal responsabilidad, asegura a los mexicanos
e los combates de las pasiones.
Mas, lo que conc1T'
10 a Vue5tra Soberanía el reconocimiento de la generación

r:1

601

�presente es haber estampado en la ley fundamental las admirables bases
la administración de justicia, esas fórmulas protectoras de la inocencia.
La infamia de un delito no recaerá sino sobre el que lo cometa.
U~a :sposa y un~s hijos inmaculados no germinarán en la orfandad y ezi
la nusena, los desaetertos de un padre o de un esposo delincuente.
Los dolores y angustias del tormento no arrancarán de la boca de la inocencia confesiones de delitos no cometidos, ni pondrán a prueba el valor y su,.
f rimiento de los criminales.
No ~narán ya l~s calabozos con los gemidos de las víctimas del furor 1
las acciones de los cmdadanos serán sólo calificadas por sus jueces naturales
y en virtud de leyes dadas con anterioridad al hecho.

P~o el mayor, el verdadero, el más expresivo elogio deJ libro inmortal,
de! s~t~a razonado que ha organizado nuestra sociedad y es también su
pnnc1pio conservador, me atrevo a decir que debe buscarse en el entusiasmo con que lo han acogido los pueblos. Ellos, calculadores de su conveniencia, desprec~ Jas viles y aun las miserables arterías de que se valen algunos
para anunciar futuros trastornos y Ja necesidad de revoluciones. Por la hon~dez de que blasono y por el respeto que en toda mi vida pública tributi
siempre a la voluntad de la Nación sober:ana, protesto, Señor, a la presencia
de sus legítimos mandatarios, que esas páginas sagradas habrán de sostenerse a costa de mi existencia, si necesario fuese, y con todo el poder que las
leyes depositaron en mi mano.
A nuestros ojos aparecen los felices resultados que ha producido la ley fon.
dam~n.tal. Compárense tiempos con tiempos, y las lágrimas de gozo y las
bend1~ones de ~dos los que sienten con vivo anhelo las dichas de su patria,
reducirán a su Justa infamia las críticas abominables de los enemigos de la
libertad y de la raz6n.

_He dicho,. ~~ñor, ~ identificado mis votos con los de todos mis compatnotas; los dinJo al Cielo para que se conserve siempre inviolable el sagrado
~epósito de la libre Constitución que nos habéis dado, y os procure la glona de recomendarla al aplauso y a la admiraci6n de todas las naciones.
JuAN A. MATEOS, Historia Parlamentaria de los Congresos Mexicanos
(México, 1878), pp. 1072-5.
'

II

11
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA APERTURA DEL PRIMER
CONGRESO CONSTITUCIONAL, lo. DE ENERO DE 1825

No podrá ya dudarse, como se afectó dudar en algún tiempo, si las modernas sociedades establecidas para la libertad del hombre son el resultado
necesario del progreso de las ideas justas y benéficas, o si ellas existen momentáneamente por la subversión escandalosa de los principios y por el avance tumultuario de las pasiones.
Los partidarios de la envejecida tiranía, aquellos que del seno de las nubes hacen descender los pactos y las obligaciones, desconocen la legitimidad
y vigor de los gobiernos que han nacido del pueblo soberano.
Para ellos los particulares en las naciones libres no tienen freno ni garantías, unos a otros se acometen y se devoran; y en esta reñida contienda, la
crueldad y la ira despiadadas de las facciones aniquilan la esperanza de algún sistema regular de legislación.
No se crea, Señores, que para la confusión de los enemigos del pueblo he
de conducirlos a las ruinas de Cartago, he de excitar las memorias de Roma
libre o de abrir los fastos de aquella Grecia, donde las letras, las artes generosas y la sublime filosofía dieron principio a instituciones que se han admirado en todos los siglos.
No; la América, nuestra adorada patria, elevando la cabeza sobre los días
antiguos, ha resuelto el problema más interesante a la especie humana y ha
desgarrado los velos que cubrieron el origen, el fin y el objeto del poder.
El profundo legislador de la Carolina y Guillermo Penn, el amigo del
hombre, plantaron en el suelo virginal de América las semillas preciosas de
la libertad, que cultivadas con esmero por Washington y Franklin, se hallan
hoy depositadas con los frutos que produjeron en ese Capitolio que levantó
la sabiduría en las márgenes del Potomac.
De alli se lanzan rayos desoladores sobre el despotismo y de allí aparece
la generación de pueblos soberanos. ¡ Cuánta es la gloria del Nuevo Mundo! ¡ Cuánta es la grandeza de sus destinos!
Asombra, Señores, que las luces hayan penetrado hasta en las colonias
que fundara el aventurero de Medellín.
Ello es cierto, que el genio se sobrepuso a las resistencias, que la moral regularizó el calor de los partidos y que los sentimientos de la filantropía vinieron a reemplazar los hábitos y los errores que consagró el tiempo.
Pero, yo he venido aquí, Señores, a congratularme con vosotros, porque
los tiempos de la opinión y de las doctrinas sociales os han reunido bajo los

602
603

�fundamentos de un pacto creado por nosotros y para nuestra felicidad. ¿Quis
podrá disputar a los representantes que dejaron estos asientos, consagrados al
mérito y a la virtud, la satisfacción incomparable de ser reemplazados por ciu.
dadanos igualmente ilustrados, igualmente ansiosos del engrandecimiento na,
cional?
La unión, la seguridad y el bienestar de los Estados se han confiado a b
prudentes varones que, por el uso de los consejos de la sabiduría, atraj~
alderredor de sí las miradas de un pueblo que sabe calcular la justicia y ~
talento.
Dichosos nosotros en haber normado las elecciones por el aprecio del bien
público; veremos realizados en el primer Congreso Constitucional los plana
del legislador y los votos uniformes de los mexicanos.
Mi corazón se dilata por los bienes que gozamos y por los que se esperan
todavía.
El magnífico edificio de las libertades que antes fueran una bella perspectiva ideal, se asentó sobre bases indestructibles y su recinto brilla con las instituciones que mereciera un pueblo grande.
Los altos atributos con que la ley y la voluntad de mis conciudadanos quisieron revestirme en razón de depositarlo del Poder Ejecutivo, me pusierai
en el caso y feliz disposición de emplearlos todos en su utilidad.
Una ojeada, aunque rápida, sobre el estado y existencia progresiva de b
negocios os convencerá, señores, de que he procurado hacer el mayor bim
posible, según la esfera de mis luces, en el brevísimo período de mi gobierno.
¡ Dichoso yo si he acertado a llenar el extenso círculo de mis obligaciones
para con la patria!
El Secretario del Despacho de Hacienda manifestará al Congreso que li
no es ventajosa su situación, ni por sus ingresos, ni por sus obligaciones, he
logrado al cabo de multiplicados y penosos esfuerzos vestir, armar y aumentar
el ejército y la marina, socorrer al Nuevo México, Californjas y todas I»
fronteras, acallar los clamores de los empleados de la República, atrasad01
en sus sueldos, y cubrir en todas sus partes las atenciones de la administración con el uso sobrio y arreglado de los préstamos extranjeros.
La organización de la Hacienda en lo económico ha obtenido considerables mejoras por la última ley de la materia y avanza sin duda a su perfección.
¡ Ojalá, y los arbitrarios que se consultarán a la sabiduría de la Cámara de
Representantes, merezcan su aprobación tan urgente!
La seguridad de la República demanda sacrificios, pero siempre compatibles con el estado, fuerzas y patriotismo de sus heroicos ciudadanos.
Careciendo de existencia el Poder Judicial de la Federación e inhibido el
Gobierno de la intervención que antes disfrutaba en el de las antiguas pro-

604

vincias, su acción en esta parte ha sido casi nula y lo será hasta que la Suprema Corte de Justicia se instale, luego que se designe por una ley el número
y ubicación de los Juzgados de Circuito y de Distrito, y se proceda al arreglo
de los Tribunales en los Territorios y en el Distrito Federal
Sin embargo de este vacío, se han atendido en lo posible los objetos de la
administración de Justicia y los ciudadanos sólo podrán quejarse de los vicios de la legislación y de los que se introdujeron en la forma de los juicios,
por la degradante indolencia de los gobernantes españoles.
Las cárceles y los establecimientos de corrección han corrido la suerte de
los tiempos; mas, yo no desespero de hacerlo servir a la seguridad, sin aumentar las aflicciones y miserias de los delincuentes.
El Ejército Mexicano, que ciñó tantos laureles, ha adelantado notablemente su disciplina. Está para completarse su fuerza y hoy la que existe
cuenta con buen armamento, al paso que se contrat:a[9n armas suficientes
para levantar todo el Ejército, conforme exige nuestra situación política. El
Secretario de Guerra y Marina pondrá en claro mis trabajos en estos ramos.
El sistema felizmente adoptado confía la administración interior de los
pueblos a sus autoridades provisionales. El Gobierno, dentro de su órbitaJ se
ha empeñado en cortar abusos envejecidos y en que las leyes patrias comiencen a desarrollar su actividad benefactora. Así lo expondrá el Secretario de
Relaciones Exteriores.
En todos los países libres del Wliverso se forman votos por la consolidación de la independencia mexicana, y luego que se hallen en el caso de calcular los extranjeros el inmenso valor que la unión ha dado a nuestra prosperidad colectiva e individual, me persuado, Señores, que nos admitirán al
rango de las naciones independientes y soberanas.
¿Y este es el pueblo que por tres siglos fuera sujeto a una administración
mezquina, a un gobierno miserable? Privados los mexicanos de las ventajas
de un sistema equitativo, rompieron sus relaciones con la metrópoli, después
de sufrir más allá de los límites de la paciencia humana. Nuestras poblaciones incendiadas, nuestras propiedades invadidas, las cárceles siempre llenas, el
dolor, la desesperación, la muerte amenazando sin cesar nuestras cabezas, éstos fueron los títulos, éstos los caracteres que marcaron con fuego y sangre
la libertad de que gozamos.
Al recuperar nuestros derechos ultrajados y cuando se alzó el fuerte brazo para la gloria de la patria, hemos dado ejemplos insignes de moderación.
Confúndanse nuestros detractores y admiren, si por una sola vez quieren

llamarse justos, el imperio de la suavísima índole mexicana y el sistema más
filantrópico que se conoce de legislación y gobierno.
¡Ciudadanos de ambas cámaras de la heroica Nación Mexicana! ¡ Que

605

�tro las conquistas de la Revolución 1 ¡ Que lol
no sean perdipod'das p~:sotrib:ten a las ideas del siglo y a los ~delantos ~
secuaces del
er
.
.
. de su fonado y tard10 arrepenti. il' •6
América los testunoruos
la CI\.' izaCJ n en
l C tituci6n que vuestro com•
1 Q
vuestro ardiente celo por a ons
'
,
miento. 1 ue
•
.
d ue vuestra previsión y energia os fatante amor a la patna Y ª la ltberta ' q U 'd Mexicanos al alto puesto
cilite el dulce placer de elevar l~s !stad:do
~:bitro supremo de los desde prosperidad y grandeza que a ecre

:1

tinos!
JUAN

A.

MATEOS,

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 11-13.
111

APERTURA DE SESIONES
DISCURSO PRONUNCIADLOCEO~:;~O ACIONAL, EL 4 DE
EXTRAORDINARIAS DE
AGOSTO DE 1825

Señores:

·

extra

.ó
ocar al Congreso a SCS1ones
•
Facultado por la Const1tuc1 n para c:on_v
debo con atularme con vosgr
b '6n o
rd . anas· en el caso que lo crea conveniente,
.

o in
•
· para la apro ac1
con la Nación de que n1 para este paso, m .
. ....li..
otros y
•
. o se han ofrecido motivos de angustia, Y-acuerdo del ConseJo de Gobtem '
.
.
•¡ ·6n en la marcha de 111
alarmantes sobre las costas o el mtenor, vac1 ao
..
a tor•
gros
'dad
·unpen'osa
que
os
llamase
a
d1s1par
un
. ºtu .
s o alguna necest
'd
J.DSh cione
1 torbellino de las pasiones conmov1 as.
O
menta desoladora a e~renarpodc ,. t mar el uso y ejercicio de vuestras taAfortunadamente, Senores,
eis o
.
,
avanza sin obf.
eas en los momento en que la República, qweta y prospera,
r
.
táculos en la carrera de sus destinos.
.
raz6n
a los votos de loa
Yo he querido satisfacer a los deseos de nu co
yl
rf ción de loa
ueblos
que
demandan
urgentemente
el
complemento
y
a
pe
ec
P
'
•a1
zaron
a
plantearse.
beneficios que en el orden SOCt comen
de un modo
Los au;ores de la Constitución Uen.aron su augusto ,encargdo
tribudo. tras asar una linea e sus a
tan admirable y circunspecto&gt; que sm
p
lid .6n y hennOldfl
nes dejaron levantado el edificio que para su conso ac1
f erzos
' 'ta de vuestros trabajos y de la continuación de vues,tros es u
. necesi
.
anifi ta ineqw,•ocamente su &amp;·Ahora que la Nación, siempre Justa, ~. _1esd 1 .
periodo constifll, .
¡ ·
empleo que hiwteis e pruner
titud por el util y g onoso
.
l obra de la sabiduría sea consdl"
cional; ahora, conciudadanos, exige qu_e a
da por los consejos de vuestra prudenoa.

606

Vuestra previsión y mis ojos se han fijado en las grandes cuestiones que,
recomendadas a vuestro celo, no podrán dejarse a la ventura o e perar su
resolución para tiempo más distante.

En los movimientos tan complicados de la máquina política, la falta de
una rueda es bastante a pararla o a causar tal vez un fatal retroceso, que
cuando las resistencias se multipliquen sólo un sistema fuerte y armonioso contervará el vigor )' el equilibrio en los di\'ersos órdenes de la sociedad.
Por lo que a mí toca, no desempeñaría satisfactoriamente los deberes de mi
situación si no cooperaseis conmigo a superar los embarazos que la inexistencia de ciertas leyes, y mi profundo respeto a la salvadora división e independencia de los poderes sociales han de oponer al ejercicio de la autoridad que
la Nación quiso confianne.

Los depositarios de un poder que falla sobre las acciones y la conducta de
los más altos funcionarios de la República, que establecidos vigilantes sobre
el wo de nuestras respectivas facultades deben hallarse expeditos en todos
momentos para condenar al criminal y absolber al inocente, no serán responsables, ni se cumplirán los designios del código fundamental, entre tanto no se
arreglen por una ley orgánica las funciones de su in. tituto. Sin los Tribunales
de la Federación, ella será un caos: en esta parte, eñores, nada hay hecho.
En los territorios no se regulariza todavía la administración de Justicia y las
precisas garantías del hombre en sociedad, interesadas en este asunto, reclaman su pronta resolución.

La inestimable libertad de la prensa no se ha. colocado en el punto de que
no es conveniente en nuestras corcunstancias avanzar ni retroceder.
La hacienda nacional, esta sangre vivificante del Estado, exige consideraciones, reformas y establecimientos importantes. El de Ja dirección del
crédito público nos nivelará con las naciones que por su religiosidad en lo
pactos han afianzado irrevocablemente su existencia.
La moral del Ejército llama la atención del legislador para que se regenelffl el carácter y las costumbres, nacida en la guerra. Por más que los cla-

mom

de los pueblos hayan resonado cerca de Jos tronos absolutos de Euro-

pa, han prevalecido desgraciadamente unas máximas no menos fatales al ro~rcio que al reconocimiento de nuestros derechos. La disciplina, el completo, la organización de las fuerzas de mar y tierra nos pondrán, Señores, a
cubierto de las asechanzas y aun de las agresiones del universo entero, si se
conjurase para perdernos. El Gobierno se ocupa del sistema de defensa. La
República es invencible: todos sus hijo,. con la unánime aprobaci6n de los
hombres libres, sostienen denodadamente los fueros de su patria.
. Abierto para las naciones mercantiles este rico mercado, que la poütica susY también mezquina del Gobierno de España tenía reservado a sus ra-

picaz

607

�teras especulaciones, nos hallaremos tal vez en el caso de formar trawk.
que los mismos intereses comerciales requieran.
Todos los acontedmientos relativos a nuestro país se suceden y aun se
atropellan, y para negocios de tanta importancia vuestras facultades no ae
han limitado. La curiosidad, el espíritu de industria, la sua\idad de nuestra$
leyes y costumbres, la reputación de la opulencia mexicana todos est&lt;&gt;s iJn.
pulsos conducen a nuestros puerto un sinnúmero de e.xtran je ros. Para su
admisión, libre tránsito y establecimiento en los Estados y territorios de la
Federación, son urgentes leyes de policía que combinen a nuestra seguridad
con el buen trato de los que vi iten nuestro suelo. Para animar la industria
daréis, señores, a los privilegios exclusivos las consideraciones que se merezcan.
Estas materias de conocida gravedad y otras de no menos influencia en la
administración, se han sometido a los acuerdos del Congreso, que en perfecta consonancia con los designios del Gobierno, ocurrirá a todas las necesidades públicas en el tiempo y con la oportunidad que ellas indicaren en sus relaciones recíprocas.
En el momento, Señores, que vais a entregaros a nt1evos afanes, en oble.
quío de una patria de que sois el apoyo y ornamento, el1a en su marcha siem•
pre progresiva se le\'anta con dignidad en medio de todos los pueblos de la
tierra. Gloriaos, conciudadanos, de estar al írente de una nación que en los
primeros pasos de su infancia ya se concilia el respeto y la admiración del
mundo. México, por sentimientos de generosidad y benevolencia, desea la
paz y las más francas comunicaciones con el resto del globo. México, fuerte
y opulento, libra su existencia y su conservación a sus propios rrcursos.
¡ Ciudadanos, la patria ha vuelto a fijar sus ojos sobre vosotros!
JuAN

A.

MATEOS,

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 231-233.

IV

ru

Dl CURSO PR01
CIADO E LA CLAUSURA DE SESIO ES
EXTRAORDI ARIA DEL CONGRESO NACIONAL. EL 19 DE
DICIEMBRE DE 1825

eñores:
Un d eo tan ardiente en vosotros como en mi pecho cl que se perfeccionase el sist roa y la organización de la República, os reunió a principios de
agosto, después que fuisteis convocados a sesiones extraordinaria , en u!IO de
la facultad que me concede la Constitución Federal y de acuerdo con el Col&gt;-

608

~jo de ~biemo, para que deliberaseis sobre los negocios de alta importanaa que senalé, en c~plimi~to del Art. 72 de nuestro C6digo.
En pocos d1~. habéis analizado con ojo muy penetrante las relaciones de
moral Y_ de ~huca q~e _envuelven las materias sujetas a decisión. Si un anhelo o mqu1etu~ patnóttca parecía demandaros la expedición de diferentes
leyet, ella ~ sausface con la sabiduría de las que habéis dado, con el adelanto de trabaJos
ha1 .. _quedanuncian obras completas en el orden social y con Ja espe~
~ena e. que pronto Yolveréis al ejercicio de vuestras augustas
funciones,
mterrump1das
un breve espacio de tiempo, para s61 o marcar el
.....(od
. . a1
t"'.. o const1tuc1on .
~ Cámaras han manifestado designios y miras muy profundas en la discusión que prepara una ley orgánica para la Corte Suprema de Justicia. Se
han desarrollado teorías luminosas que suponen el perfecto conocimiento del
corazón del hombre.
Se ~ta nada ?1enos que de someter al fallo inexorable de la lev a los que
ella
coloco en los puestos más elevados de la República. E,
ció misma
il
,
sa corporan ~ reune en un seno ciudadanos íntegros y patriotas¡ pero las leyes
no con51de~ personas cuando establecen garantías. La sabiduría del legisla~ se extiende a todos los casos posibles¡ vosotros no dejaréis vacilante la
vida, el hono~ Y la propiedad del ciudadano. Vosotros salvaréis a )a República
en el santuano de la Je)'.
El arreg~o para la administración de Justicia en el Distrito y Secretarias de
la Federación, cuya urgencia recomendé a las Cámaras no tardará en d
mar sus ben f ·
,
erra.,
e 1cios en los pueblos, que esperan todo de los altos poderes de )a
~on. En esta_ parte jamás serán quiméricas las ideas de perfección: al
re se d_ebe irrevocablemente su seguridad y su reposo.
La desem6n que arruma
· 1os eJcrc1tos
·.1. •
y ha plagado desgraciadamente el
nuestro, porque las revoluciones producen males necesarios, ha excitado vuesque desaparezca de las filas de los hijos de la victoria.
.
cion apetece con ansia el establecimiento de su créd1'to la cl--=,·c
a6n li 'd ,6
,
= 1 ada
~ui. ª~ ~- de la deuda, _que se afecten intereses a su pago y se difun.
pnncapio '- 1lal en los capitales que animaron la industria· ella se lisonjea con
' pueblos en
la la ~esperan za que .hab''
e1s fun dado de nivelamos con los
qu~ ensenanza es el meJor apoyo de las instituciones
aumenta incesantemente la confluencia de ext~jero a nuestro país
quMcchse apresuran a visitarlo para cultivar relaciones de utilidad recíprocas'
u os han elegi'do una patna
· en este manantial de riqueza y abundancia ·
of: •
rtaendo
en
garantía
.
"'- Sea al
Y recomp~sa sus cap1tale.~.
su industria y sus sudo-•
especulador, sea al v1aJcro, sea al colmo infatigable a todo
J&gt;rometc el aro
d
.
.
,
s se
tau .
paro e 1eyes hosp1talanas que sabrán combinar con las preetoncs que demanda la seguridad del Estado.

tro~e~:~~
u:

609
H39

�El mundo civilizado ha fijado la vista sobre estas medidas de salud en que
briJlarán a la par la seguridad y la previsión del Congreso mexicano.
La libertad de la prensa es de esencia vital en las naciones que se gobiernan por máximas y principios liberales; pero ella se acomoda a las circ\Illlo
tancias peculiares de los pueblos, porque el más y el menos en esta delicada
materia son relativos a las creces de la ilustración y a las mejoras del sistema
moral. Vosotros os habéis ocupado de un asunto el más grave para los hombres de Estado, y las ideas anunciadas y debatidas en la Cámara de Diputados prometen, sin dejar lugar a la duda, que saldrá de westras manos una
ley eminentemente conciliadora de la libertad con el orden y el respeto público.

El ejercicio del Patronato en toda la Federación, este negocio que hada
más y más necesaria la especial atención del legislador, llamó la westra y nada restará que desear a los pueblos, tanto tiempo inciertos, sobre la natura-leza de sus relaciones con la Silla Apostólica.
¿ Para qué, Señores, caminar con vosotros en los detalles de los afanes que
habéis impendido en obsequio y bien de la patria? Apenas se citará una sola
de las cuestiones marcadas en la convocatoria que no haya merecido de VOiotros consideraciones importantes.
El Supremo Poder Ejecutivo, depositado en mi persona por el sufragio de
los pueblos, que tanto han empeñado mi tierno reconocimiento, os impondd,
en el tiempo en que manda la ley, de sus tareas y de los resultados que han
producido.
Os anticipo, Señores, que mi voz excitará en vosotros sentimientos de júbilo,
porque os gozáis en la felicidad y engrandecimiento de la República.
¡ Ciudadanos Diputados! ¡ Ciudadanos Senadores! La Patria os reconoce el
útil y glorioso empleo de vuestras luces y de su confianza.
JuAN A. MATEos, Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 342-343.

V
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA SESION DEL lo. DE ENERO
DE 1826, lNICIAL DE LAS ORDINARIAS DEL CONGRESO
NACIONAL CORRESPONDIENTES A DICHO ~O DE 1826

Señores:
Multiplicándose los sucesos prósperos de la patria más allá de lo que nOI
ofrecía la halagüeña perspectiva del año anterior: adquirida en todo su
610

cur•

so una consideración eterna, que ha satisfecho nuestras esperanzas; alimentándose su colmo y la idea de una felicidad sin término, en el desarrollo progresivo de tantos recursos y elementos de poder y de grandeza, que abundan
en la nación afortunada; cosechando fielmente el fruto de quince años de
trabajos y heroicas fatigas; México al nivel de los pueblos grandes del univeno, prometiendo avances gigantescos en la carrera de la ilustración; este
conjunto maravilloso desenvuelve el magnífico plan que trazó la Providencia, arreglando con sabia mano el orden, los medios y el complemento de los
destinos de la República.
La augusta ceremonia que me ha rodeado, con inexplicable placer mío,
de los representantes del ilustre pueblo mexicano, hoy que vuelven a entregarse a sus preciosas tareas legislativas, me conduce a presentar a las Cámaras y a la Nación entera el bosquejo del año de 1825, que será marcado
en nuestros fastos como el más abundante, a los que pasarán hasta aquí en
favores que nos ha dispensado el Dios de la naturaleza y de las sociedades.
Cumplo al mismo tiempo con el grato deber de hacer públicos los actos
todos de mi administración, entre tanto los Secretarios del Despacho llenan
la obligación que la Constitución les impuso de dar cuenta al Congreso, al
principio de cada año, del estado de los negocios en sus ramos respectivos.
El mes de enero del año que acabó ha merecido una grande celebridad,
por haberse en él manifestado a los agentes diplomáticos reunidos en Londres
la disposición en que se hallaba el Gobierno de Su Majestad Británica de
entrar en relaciones amigables y reconocer la independencia de los nuevos
estados americanos.

Este golpe decisivo de la profunda política del Ministerio inglés ha desconcertado los planes y las maquinaciones de los enemigos exteriores, sorprendiendo a los gabinetes de las potencias coaligadas. Así se ha revelado el
arcano de sus intenciones ulteriores y se les ha precisado a confesar que para
más adelante renuncian a toda intervención a mano armada en los asuntos
de las Américas insurreccionadas .
. Tratábase de extender y consagrar más acá del Océano el absurdo principio de legitimidad y de arruinar en el Nuevo Mundo las ideas liberales. Protestas, actos reiterados, correspondencia misteriosa en la corte de Madrid, todo esto conspiraba a fundar sospechas de que España para salvar las reliquias
de su dominación detestable procuraría ser asistida pór los ejércitos y marina de otras naciones.
La invasión de la península de 1823 encerraba el fatal designio de poner
ª ~emando VII expedito para emprender la reconquista de sus antiguas colonias. Proclamando a los españoles el Generalísimo francés, quiso significar
ser éstas las miras de su augusto tío. Concédase a la Nación Británica el ge-

611

�neroso sentimiento de volar al socorro de la causa de la razón, de la justicia
y de la libertad, y de haber redimido a las Américas de los males y d ~
tres de la guerra por la interposición de su tridente. Es tanto más lisonjera.
la deuda de nuestra gratitud, cuanto que la resolución del Gabinete de San:-James se ha apoyado en el voto unánime de los ingleses interesados en toda
sus relaciones por el triunfo de la independencia americana.
Una nación eminentemente industriosa, en la cual la política y el comer,,cio dan vuelta sobre un eje, participa de los adelantos y estabilidad de otrat
naciones que poseen las materias que el lujo y las costumbres han hecho D6ó
cesarías. Acontecimiento de tamaña importancia ha abierto la puerta a la
comunicación de dos mundos. México, llamado por su feliz localidad a figu.
rar notablemente en el nuevo orden de cosas, se envanece con la riqueza inagotable de su suelo. Nuestro agente en Londres disfruta desde entonces a
rango diplomático, con que ha sido anunciado por nuestro Gobierno. En la
capital de la República reside el Encargado de Negocios de Su Majestad Bdtánica y asociado a Mr. Morier, que arribó a Veracruz el 15 del mes anl8rior, entenderá dentro de breve en la conclusión de los tratados, que espeso
confiadamente llegarán a conciliar los intereses de ambas naciones. Las 06,.
maras, en desempeño de la facultad 13 del Congreso General, se ocuparán ea
sus sesiones de este grave negociado, que tiene suspensa la atención de Europa.
La Francia ha pronunciado solemnemente sus vivos deseos de afianzar d
relaciones mercantiles con ésta y las otras Repúblicas modernas de la Amrica, bajo garantías nacidas de su Gobierno. Será de apetecer, más bien para la utilidad de Francia que para la del Nuevo Continente, que en su Gabinete prevalezcan los clamores de esos franceses que anima siempre el cJa.
mor de la gloria y que solicitan con ansia un nuevo y rico mercado para dar
salida a su abundante industria. Cuaquiera que sea la verdadera faz del »
to original en la diplomacia, por el que se ha reconocido la independencia
de Haití, él ha justificado incontestablemente el derecho de insurrecci6n llll
los pueblos y elevado el principio de la conveniencia del triunfo sobre el
otro principio que no distingue a las sociedades de hombres de los rebaiol
de pastores.
Sin temor de equivocarme, considero este hecho como un paso avanzado
de la Francia, que la conducirá gradualmente a imitar el glorioso ejemplo
de su diestra rival. Este juicio se apoya recientemente en el acuerdo de 1t
corte de Versalles para enviarnos un agente de comercio y admitir otro au.
torizado por el Gobierno de la República. No es fuera del caso la oh~
ci6n de que esta misma marcha fue la de Inglaterra, antes de consumar •
proyectos en el Nuevo Mundo.
Por más que se quiera alejar el momento de una revolución definitiva par

612

parte de la Francia, es cierto y de gran complacencia para los amigos de la

humanidad que sus actuales disposiciones no sean de modo alguno alarmantes contra la República.
El Rey de los Países Bajos, descendiente de aquel Orange, ilustre propaga&lt;for de las libertades, que rige a sus pueblos con equidad y justicia, ha reconocido un cónsul provisional de México, que funciona expeditamente en la
nación que levantó sobre pantanos disecados el genio activo y emprendedor
de sus habitantes. Mr. D'Cuartel, Comisionado del Rey en la República me
.
b
,
expreso a nom re de su Gobierno, la adhesión que profesaba a los principios filantrópicos de nuestra existencia.
El Presidente del Consejo de Gobierno de Prusia ha comunicado el nombramiento de un agente comercial en la República, que se halla en esta capital de la Federación. Los progresos de la Compafiía de Comercio del Rhin
han empeñado sin duda al Gabinete de Berlín a abrir a su paso esta senda
desconocida para el centro de Europa.
Algunos periódicos extranjeros han comunicado noticias satisfactorias de
las ~tuaciones de Suecia y Dinamarca, y si bien carece de datos y despachos
oficiales p~ as~los a las Cámaras, considera muy puesto en razón que
dos ~tencias mantunas que no se hallan al inmediato alcance del influjo
extraño y pueden reemplazar algunos artículos de comercio que mantenía
España, se apresuren a amistarse con las naciones americanas.
En 13: conducta del Emperador de las Rusias no se descubren prevenciones hostiles contra la admirable Revolución de las Américas, y como México
es de todos los nuevos Estados el que más se acerca a las posesiones rusas, tarde O temprano se establecerán comunicaciones con el Gobierno de San Petersburgo. Nuestra consideraci6n se fija desde ahora en el memorable úkase de
2!I de septiembre de 1821, que prohibe a todos los que sean rusos todo comerClO, pesca e industria con las islas y costas del N. O. de América, desde el Estrecho de ~ehring hasta los 51 grados de latitud N. y en las Islas Aleutianas y
la costa onental de Siberia y de las Islas Kuriles. Las reclamaciones de los Estad U n1'dos del Norte explicaron
·
bastante lo que esta ley importaba a la soberanía del mar.

?5

El Santo Padre, que reúne la doble investidura de Soberano de Roma y de

cabeza de la Iglesia Católica, excita la veneración y ternura de los mexicanos
~ue aspiran con ansia a relacionarse con el Padre de los fieles en objetos excluBIVamente religiosos y eclesiásticos. La benévola carta que me ha dirigido a 29
del último julio el Sr. León XII, manifiesta sus ideas de justicia y hace creer
que nuestro enviado, que llegó a Bruselas en agosto del año pasado sea paternalmente recibido a tributar homenajes al legítimo sucesor de
Pedro.

sar:

Y viniendo a las naciones que habitan el feliz hemisferio de Colón, la justi613

�cia y la gratitud me obligan a mencionar antes que a todas a la más antigua
de América y la pómera del mundo civilizado que proclamó solemnemente
nuestros derechos, después de habemos precedido en la heroica revolución de
sacudir la dependencia de la metrópoli. Los Estados Unidos del Norte, modelo de virtud poütica y rectitud moral, progresan bajo el sistema de Repúbli,.
ca Federal, que adoptado entre nosotros por el acto más espontáneo de que
hay memoria, nos nivela con la patria de Washington, robusteciendo la uni6n
entre las dos naciones confinantes.
Un Ministro Plenipotenciario acreditado cerca de nuesro Gobierno es el
comisionado para celebrar tratados que no tardarán en someterse a la deliberación de las Cámaras. Es demasiado urgente el arreglo definitivo de loe
límites de ambas naciones y el Gobierno prepara trabajos que facilitarán la
conclusión del negocio sobre las bases inalterables de franqueza y buena fe.
La República de Colombia, para jdentificar sus principios en paz y en
guerra con la nuestra, concluyó un tratado de unión, liga y confederacilm
perpetua, que ratificado solemnemente es el apoyo inviolable de la armonía
de dos países amigos y aliados naturales. La escuadrilla de Colombia se hallaba pronta a dar la vela para nuestras costas en cumplimiento de uno de los artículos de la convención; pero el Gobierno contempló innecesaria su venida
por los sucesos de nuestras armas.
Las grandes virtudes del Presidente Bolívar en el Perú apresurarán su or•
ganización apetecida. La independencia de aquella RepúWica fue reconocida
en tiempo del protectorado del General San Martín y después no se ha presentado en México ministro caracterizado por alguno de los varios gobiemol
provisorios del Perú.
El jefe de las Provincias Unidas del Río de la Plata me ha protestado la
amistad más firme y más cordial de aquelJa nación con la mexicana.
La República Crulena, no exenta de oscilaciones momentáneas no podrá
dilatar su comunicación más íntima y más frecuente con México.
En el año pasado han tenido lugar algunas contestaciones con la República
del Centro (Centro-América) para salvar la integridad del Estado de las
Chiapas, y el Gobierno, en consonancia con las intenciones del Congreso, dará la preferencia a los medios de paz y amistad, entre tanto sea p0sible Y
basten a garantir el deseo de la nación. Se halla nombrado un Encargado
de nuestros negocios en Guatemala, que marchará tan pronto como obten•
ga la aprobación constitucional de la Cámara de Senadores.
No tardará en reclamarse la suspirada unión de los representantes de todas las naciones americanas de [en] Panamá para consolidar el pacto Y la
amistad más franca de la gran familia, que multiplicando los prodigios del

614

valor y los esfuerzos de la constancia, rechazó para siempre el dominio español. Los plenipotenciarios de México se hallarán en el mar en todo el mes
que hoy comienza. Felicito a las Cámaras y al Continente Americano por la
aproximación de un suceso que recomendará la Historia como el de mayor
trascendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo XIX.
Y volviendo la cara a la brillante situación del interior, nuevos e importantes triunfos han sublimado la gloria de la República. La Escuadra Española del Pacífico, que entretenía las esperanzas del Gobierno de Madrid
aun después de la campaña de Ayacucho, capituló a lo. de mayo en Mon~
terrey de las Californias, aumentándose nuestra marina con el navío Asia
hoy Congreso Mexicano, y el bergantín de guerra llamado Constante. Es in~
calculable el valor de este hecho en lo político y supone en lo moral consideraciones altamente honoríficas a México, que fue elegido entre todos los
Est3:dos que dan frente al gran Océano para recibir los últimos despojos del
monbundo poder español en los mares de la América. Empeñada la generosidad de la República para con los desgraciados que adoptaban una nueva y mejorada patria, les ha pagado todos sus alcances al Gobierno Español,
que falta a todos sus empeños cuando demanda sacrificios.
Las Cámaras participan en estos momentos del gozo que me enajena, record~~º que al cabo de cuatro años de tentativas y afanes inútiles para la
rend1c1on del famoso Castillo de San Juan de Ulúa ha abatido el pabellón
q~e a_lzó Cortés en las aguas mexicanas. Ha resultado de las anticipadas combma~1~nes del Gobierno, del vigoroso asedio por mar y tierra, y del atrevido
~ovimiento de nuestra marina sobre la del enemigo que impulsó una mano
d~estra: ocu~aron nuestras tropas el 21 de noviembre la posesión que se apellidaba el Gibraltar de América, que podía decirse la llave de América y que
conservaban los enemigos jurados de la Independencia a las puertas de la
Re~ública. Un suceso de tanta magnitud y que ha sido objeto de los más
~ientes votos de los patriotas, bastaría a indemnizar a la Naci6n de sus pérdidas en largos años de lucha, a lisonjear al Congreso y al Gobierno del logro de sus tareas, encaminadas todas a beneficio de los Estados Mexicanos.
~a R~pública se ha colocado en la altura de consideración que explican
:~amos repetidos &lt;:1da día y se h~ _impreso el último sello al triunfo de
,,ran causa de la libertad de Amenca, radicalmente identificado con la
suerte de México. El Gob'temo que ve sentado al Congreso Nacional en el
trono de la Justicia, reclama de su augusta munificencia las recompensas de
que son merecedores los valientes soldados de la patria.

La H_ac~en
· da que en todos los países es el bar6metro de su riqueza y en~an?,ecuniento, prepara un aumento el más ventajoso de ingresos. La amortizacion de ca 1.tal ha 'nf did
P es
1 un
o en los acreedores la confianza que consti-

615

�tuye la magia de nuestros recursos. El crédito nacional en los mercad01
tranjeros adelanta a proporción que se observa nuestra religiosidad con
casas prestamistas. La de Barclay, Richardson y Co., de Londres, n ~
ventajosamente el préstamo para que fue comisionada por la República. tt.:
chosamente se ha usado muy poco de él para gastos comunes. El apresto ff:
buques, annamento, vestuario y remontas para el Ejército, recoger v ~
y productivas cosechas de tabaco, amortizar parte muy respetable del pit,.
tamo contratado en 1823 con la casa inglesa de B. A. Goldsmith y Co., 'f 4
puntualísimo pago de dividendos de intereses y amortización ordinaria, ha
sido el objeto de su producto liquido; pero con la utilidad que se admira íii
el Ejército, en las creces de la Marina, en la adquisición de Ulúa, en la sep.
ridad interior y exterior que disfrutamos y en otras mejoras.
Satisfaciéndose la mitad de los productos de las aduanas marítimas en ellíl
mismas y la otra en México, por acuerdo del Gobierno se han dado 6 ~
muy estrechas para que se deposite la mitad de aquéllas, que es la cuarta
parte del total de su valor, en Veracruz, Alvarado, Pueblo Viejo de Tampiat,
Tampico de las Tamaulipas, Soto la Marina y Refugio para emplearla n1giosamen te en el completo y pronto pago de dividendos y amortización ordiDJ,
ria, sin necesidad de ocurrir para este empeño al resto del último empr&amp;titó
que se halla en Londres a disposición del Gobierno.
El urgentísimo arreglo de aranceles marítimos imprimirá en el comercio
el mayor impulso de que acaso necesita, y la balanza venidera mostrará \11111tajas, comparada con la de 1824 y aun con la de 1825 que será más general
y perfecta, las aduanas marítimas meses ha que caminan a su total organizaci6n y la tendrán sin duda por el plan designado al intento. Los Estadas
de las Chiapas, Querétaro, Puebla, Tabasco y Yucatán han recibido los 111xilios en numerario a que no alcanzan sus arbitrios del momento. Ellos •
harán productivos y cesarán las remesas. Los situados a Béjar, Coahuila, aihuahua y Tejas se han atendido oportunamente. A las Californias se •
viaron socorros de toda especie. Los almacenes generales de la capital se
llan abastecidos con abundancia de vestuarios y armamento para el Ej&amp;citoi
lo que asegura su decente permanencia.
El comercio, canal de comunicaci6n entre el que consume y el que produce, progresa de un modo superior a todo cálculo en los puntos litorales de
México, y ni el monopolio, ni la rivalidad han podido alterar los mercadal
Empero, la prosperidad del comercio exige una breve y cómoda circu)aci6ll
interior a que las Cámaras darán la última mano, considerando en su »
tual reunión el proyecto de caminos. Apenas se ofrecerá un asunto en qut )a
opinión se haya expresado más terminantemente.

»

El sistema de Hacienda, adoptado por la soberanía de la Nación se ha pJaa,

616

teado eficaz y cumplidamente por el Ejecutivo. A beneficio de constantes esfuenos y para colmo de nuestra ventura, puedo anticipar a las Cámaras el grato anuncio de que es probable sean cubiertas las obligaciones del año que comienza con los productos natW"ales de nuestro suelo. Aquiétense los pusilánimes que desconfiaron de los inmensos recursos de la naturaleza, del genio y de
la industria de nuestra patria bienhadada.
El Ejército ha restablecido la moral, principio de su vida, y la disciplina ha
adelantado en un año, sobre toda ponderación en los cuerpos de línea y también en los de milicia activa. La brillantez de los equipajes, la excelencia de las
annas contribuye en gran manera a equiparar nuestro Ejército con los mejores
del mundo. Ha llegado a la República más de la mitad del cuantioso armamento encargado a Europa y se está recibiendo paulatinamente el resto para llenar
sobradamente las atenciones de la Nación. Ella cuenta con artillería para los
puntos fortificados de las costas y servicio de campaña. En Perote se ha mandado formar un abundante depósito de municiones para resguardarlas de la intemperie de la costa del norte, y con otras miras de notoria conveniencia. A las
Compañías Presidiales se les ha dado forma provisional mientras las Cámaras
resuelven en la consulta de 23 de marzo último, cuidando de proveerlas de vestuario, armamento y municiones para imponer a las tribus no civilizadas. La
de indios yaquis en la Alta Sonora se alzó, cometiendo algunos asesinatos; pero la actividad del jefe militar y de las autoridades políticas los han puesto en
disposición de pedír la paz y de evitarse la repetición de semejantes atentados.
El Congreso, acordando medidas análogas a sus sentimientos filantrópicos y
a la compasión que inspiran esos desgraciados individuos de la ~aza humana,
les facilitará los goces sociales, ahuyentando por siempre la bárbara política del
Gobierno español, que por reglamentos impresos y circulares a los jefes militares de aquellas fronteras, mandaba provocar la guerra para conseguir la destrucción. El Gobierno ha procurado atraer a los caudillos por todos los medios
d_e paz y lenidad, y la espada no se desenvainará si no es para castigar sublevaciones. Los puntos de aproximación al enemigo se han resguardado con el oportuno envío de tropas.
. ~ estado de defensa en Yucatán es muy respetable y el Gobierno por in.me~ a Cuba se ha empeñado en atenderlo. No están por demás las precauª?"es, aun en el caso de que sea evidente la importancia física y moral del enenugo. Los menoscabos y descomposiciones de la importante fortaleza de San
Juan de Ulúa han comenzado a repararse a fin de que el primer puerto de la
República en el océano se mantenga en perfecta seguridad.

Nuestra armada, después de haber hecho su deber en la rendición de Ulúa
se halla expedita para guardar nuestras costas de las incursiones de los piratas ;
contrabandistas. Buques de alto bordo que se esperan aumentarán sus fuerzas
617

�brevemente y protegerán el comercio en el Golfo mexicano. Tienen iguales atenciones dos bergantines de guerra y lllla goleta en el Mar del Sur. La correspondencia con California que estaba paralizada por falta de buques, ha vuelto
a tomar incremento con dos goletas correos, construidas en San Blas. El navío
"Congreso Mexicano", en estado de armamento, zarpará de Acapulco denm,
de un mes, a más tardar, para el Mar del Norte, donde prestará los útiles servicios que la Nación le confiera.
Encargado el Supremo Poder Ejecutivo de vigilar la pronta y cumplida ad.
ministración de Justicia de la Federación, ha dirigido sus conatos a que las Je,.
yes existentes a favor de la propiedad, del honor y la vida de todos los ciudadanos, no sean brillantes quimeras, ni los juicios otras tantas redes para el ino,
cente o el fundamento de la impunidad de los culpados. Las Cámaras conocen
hasta dónde se extiende el resorte del Gobierno y la generalidad con que se afecta esta parte complicada de la organización social. Hay trabajos del Congreso
para que el alto Poder Judicial emprenda su marcha; los adelantos para el arreglo de la administración de justicia en el Distrito y Territorio de la Federación
acabarán de afianzar a los beneméritos ciudadanos que las componen las inettimables garantías del hombre en sociedad.
Examinadas las constituciones publicadas en los Estados se advierte el ti•
no y circunspección con que las Legislaturas han establecido las bases en este
ramo, bajo las formas de la Constitución Federal y los principios lumin~
de la ciencia de la legislación. Son asombrosos los progresos de la moral en
la República y ellos testimonian no menos el carácter dulce y suavísima Ín•
dole de los mexicanos que la regularidad de las instituciones adoptadas y su
analogía con las costumbres nacionales.

Academia de San Carlos tiene abiertas las puertas de la formación del buen
gusto en las artes que sirven a Ja comodidad de la vida.
Ha empezado a formarse el Museo Nacional, que será el depósito de Jo
más raro y precioso de nuestro suelo para la ilustración del joven aplicado y
la admiración del viajero. En los Estados se crean colegios para el estudio
de las ciencias físicas y morales, comprendiendo la económica, la legislación
y los demás conocimientos que volvió exóticos para nosotros la pusilanimidad de la administración española. MuJtiplícanse las escuelas de primeras
letras y se va generalizando el sistema de Lancaster por las tareas de la Com.
pañía de México, atL'"&lt;iliada por el Gobierno. Varias sociedades y academias
secundan el movimiento rápido de la ilustración. Los más de los Estados han
adquirido imprentas y el libre pensamiento del mexicano hace sudar las prensas hasta en los confines de la República. El Gobierno se ocupa en meditar
un plan extenso de educación, que merecerá de la Cámara la atención que
reclama la primera de sus facultades exclusivas.
El laboratorio de minas ha dado empleo a crecidos capitales extranjeros,
ha vivificado 1a población del interés y ha animado su agricultura y comercio. La ociosidad ha desaparecido, los brazos hallan ocupaciones útiles y reviven las esperanzas de familias que de la opulencia pasaron a la mendicidad. Una noble competencia reina en los ingenios de moneda y la circulación de los signos de valor se aumentará a la par que la riqueza pública. La
introducción de máquínas para el beneficio de los metales, la venida de artistas consumados difundirán aquí las luces que se envidiaban a Ja Europa:
mi imaginación apenas alcanza el colmo de felicidades que se preparnn a la

Los ladrones y foragidos, acosados en los Estados, se habían refugiado
en la gran capital y a merced de su numerosa población perpetraban en las
sombras de la noche y a la luz del medio día sus infames atentados. Ellos ex•
citaron la ener&lt;Yía del Gobierno, que apoyado en la saludable ley de 3 de OC•
tubre ha logrado hacer desaparecer los crimcnes, castigarlos y prevenirlos.
El jurado para los delitos atroces, ensayado en el Distrito Federal, podría conducimos al agradable descubrimiento de haber llegado la República al estado
de perfección que supone este género de juicios.

La industria que secundariamente pertenece al fondo de nuestros recursos,
~ejora visiblemente. Fábricas de papel, ferrerías, hornos de vidrio, bilandenas de algodón, todo esto comprueba la actividad y el genio emprendedor
de los mexicanos. Aunque hasta ahora aparece como problemática la comunicación de los dos mares por el Istmo de Tehuantepec, mediante la apertura de un canal, ha desaparecido toda duda sobre la facilidad de abrir costas
Y_ ~uy buenos caminos carreteros para eJ comercio del mundo. La expedicio~ _que el Gobierno mandó a aquel país, ha regresado confirmando estas
noticias Y dejando satisfechos en gran parte sus designios. El Secretario del
D~acho de Relaciones detallará a las Cámaras los incansables afanes del
~obierno para no dejar un solo vacío en los importantes objetos de la creaci6n, fomento y adelanto de la organización interior.

La ilustración se difunde por todas las clases de la sociedad. El Gobienio
se complace en la mejora de los establecimientos de educación, en la fonna
de otros y en el empeño que se manifiesta por hacer inextinguibles las luces
en el pueblo. Una reunión escogida de ciudadanos amantes de la gloria de
la patria concibió y ha realizado el designio de crear en la capital un institu·
to para la perfección de la ciencia, de la literatura y artes. El Ejecutivo aprobó los estatutos y ocurrió a las Cámaras para el señalamiento de fondos. La

618

patria.

~ennítaseme distraer a las Cámaras en esta serie no interrumpida de prospendad, con el triste recuerdo de las víctimas que ha arrebatado la peste, segando las cabezas de la niñez y de la tierna juventud. El Gobierno ha visitado

619

�las mansiones del dolor y sus auxilios se reprodujeron tanto como los
y sus lamentables efectos, que felizmente no existen ya.
Mas, un consuelo sin límites nos fija nuevamente en el desarrollo díl
germen de nuestras libertades, que formando por instantes un árbol feam,;
do y lozano, extiende los elementos de vida en el cuerpo federativo.
Un año ha que se lamentaban de nuestra suerte los que nos infirie.nm él
tamaño agravio de suponemos incapaces de ser regidos por el más subliaw
de los sistemas conocidos.
El Código de la Nación se reputaba una teoría vana en sí misma y quie
el desengaño vendría a ser su último resultado. Creíase que nuestros 1egi111,
dores distinguidos, destituídos de previsión, o arrobados si se quiere de ia
torrente de ideas peligrosas, envolvían a los pueblos en los desastres de la
anarquía, cuando los llamaba a la perlección social. Los mexicanos, oonna,.
turalizados con lo bueno, lo grande y lo perfecto, burlaron estos vaticiniol i,
la ignorancia y tal vez de la mala fe. El contento universal, la adhesión a .lat
leyes, el respeto a las máximas conservadoras de nuestra existencia ~
todo viene al apoyo de la sabiduría y del profundo cálculo de los legis]adoi
res mexicanos.
La patria, coronada de gloria, ostenta a la presencia del universo, q1l8
abriga en su seno la paz, la filantropía y las virtudes.
Desde este punto las armas remontan su nombre a los siglos distantes aa
la majestad de sus principios y la inmensidad de sus recursos.
Las Cámaras del Congreso Mexicano, en la plenitud de su poder, llevará
a su complemento la grandeza y felicidad de la República.
JuAN A. MATEOS,

620

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 347-3M.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Tercera
HISTORIA

�LAS INCURSIONES DE LOS BARBAROS EN EL
NORESTE DE MÉXICO, DURANTE EL SIGLO XIX
lsRAEL CAvAzos GARZA

Univrrsidad de Nuevo León, México.

LA HISTORIA DEL NORESTE DE MÉXIco, y particularmente la de Nuevo León,
está constituída, durante toda la etapa colonial, por una lucha constante contra las tribus salvajes. Basta examinar las fuentes bibliográficas y documentales, para percatarse de este hecho. El colonizador de la región tiene que
empuñar las armas desde su más tierna infancia, a fin de defenderse. Y hasta
la mujer toma participación directa en esta vida de perpetua zozobra, por
ser tierra de "guerra viva", esto es, ininterrumpida.1

Todavía en las postrimerías del siglo XVIII, hay que enfrentarse a este
serio problema. Originalmente fue obligación particular de cada vecino contrarrestar la amenaza; a partir de 1762, con el establecimiento de las Compañías Presidiales, la defensa es conjunta. Y las tribus bárbaras, merced a la
obra apostólica de los misioneros, se someten, aunque en mínima parte, a
vivir en pueblos, o se ven obligj:l.das a replegarse a sitios alejados del español.
Esta retirada se realiza, primero, hacia el oriente; pero, al ser colonizado Tamaulipas, se repliegan a los desiertos norteños.
Hay una etapa de paz, lograda por las compañías Presidiales, que establecen
un dique a las incursiones. El sistema de defensa prevalece hasta la segunda
década del XIX, en que es objeto de innovaciones,
Y entretanto que se opera la retirada de estos grupos que no se incorporan a
la vida civil española, en los Estados Unidos tiene lugar otro desplazamiento,
en sentido inverso, de los núcleos con los cuales el, anglosajón no acepta mezi Para el estudio de las incursiones en el siglo XVII, véase: Historia dt Nuevo León ...
Escrita en el siglo XVII por el Cap. ALONSO DE LEÓN, JUAN BAurtsTA CHAPA y el Gral.
FERNANDO SÁNCHEZ DE ZAMORA. Centro de Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo León; Monterrey, 1961.

343

�ciarse. Poco a poco van siendo concentrados hacia el río Colorado y Wichita,
límites entonces con nuestro país. Las reservas indígenas vienen a formar
pueblos con casi absoluta independencia. Habitantes del noroeste de los Estados Unidos, recorren las Praderías, dedicados a la caza del cíbolo, en verano, y bajan a los ramales del Colorado o el Brazos, en invierno.
Esta concentración, realizada en 1831 hacia las fronteras mexicanas, constituye una seria amenaza. Antes de este año, las depredaciones de los bárbaros, salvando con dificultad la barrera de presidios, efectuaba incursiones
que se limitaban al sacrificio de ganado y al hurto de éste en no muy gran
escala. Cuando el gobierno de México otorga concesiones a colonos texanos,
tales incursiones van gradualmente en aumento. Las Compañías de Bahía,
Álamo y Espíritu Santo, llegan a ser insuficientes. Las tribus bajan hasta el
r.ío Grande, y los pueblos de la ribera sur, particularmente Lampazos, sufren
asaltos a partir de 1820.
La anexión de Texas a los Estados Unidos, motiva más tarde el establecimiento de una cadena de fuertes militares, en sus límites con Nuevo México.
Estos son, sin embargo, ineficaces, y las depredaciones aumentan cada día.

COMERCIO n.ÍCITO

En la región noroeste de los Estados Unidos, surgen a partir de 1~35, circunstancias que agravan el problema. Los coroneles Chouteau, pnmero, Y
Mason, después, entablan negociaciones con las tribus para el tráfico ~e. efectos robados en México, a cambio de los cuales reciben armas Y muruc1ones.
Los propios funcionarios oficiales, americanos y mexicanos, disim~l~ este
tráfico deshonesto y aún participan en él. Y llega a ser común el transito de
caravanas de Santa Fe y Chihuahua, conduciendo armas y wisky, que han de
cambiar por caballada y otros productos. 2
Ha sido establecida para el caso, en e] campo Holmes, en jurisdicción de
1os Estados Unidos, una casa-trato, a donde llevan los comanches el fruto , de·¡
sus rapiñas. y si las depredaciones anteriores a ese año, tuvieron como mov1
principal el deseo de venganza por el despojo de las tierras, ahora es el botín
el motivo primordial.
El problema entonces recrudece. Los asaltos salvajes, como que tienen ahora
algo de sistemático, debido a la obra de los blancos. En 1840, se observan a~•
ques simultáneos. Bajan, unos, a San Buenaventura; acampan frente a Salb• Informes . .. de la Comísi6n Pesquisidora de la Fron(era del Norte ... México, Imp.
de Díaz de l..eón y Whitte; 1874. p. 35.

344

Uo, y hacen incursiones por Aguanueva y el Salado hasta Morterillos, cerca
de San Luis Potosí. Otros entran a Nuevo León, por Bustamante, hasta Salinas y el Topo de los Ayalas, a inmediaciónes de Monterrey; entretanto que
otros atacan los pueblos de la ribera sur del río Grande, en Tamaulipas.
Firmado el Tratado de Guadalupe (2 Feb. 48), su capítulo 11 establece el
compromiso de los Estados Unidos de ayudar a contener las incursiones, y
el de indemnizar a los mexicanos afectados por éstas en sus bienes. Durante
largos años carece de poblaciones aquel pais en su nueva e inmensa frontera,
y los fuertes, establecidos a lo largo de ésta, son deficientes, y toleran abiertamente el paso de las tribus a nuestro país, sin intervenir para nada en su persecución o castigo, ni mucho menos en el rescate de lo robado para restituírlo
a sus dueños.
Las incursiones, a pa1tir de 1848, aumentan en forma alarmante. Reinosa,
Camargo, Mier y Laredo, cuyos vecinos tienen sus ranchos en la ribera norte
del río Grande, padecen asaltos con mayor frecuencia. Guerrero, Tamps., ha
sufrido sesenta incursiones, en el lapso 1848-65, con un saldo de 78 muertos.
En Nuevo León, situado en el centro, han sido "inmensas, incalculables, las
depredaciones". El gobernador del estado, en su informe de 1850, señala que
han sido "menos frecuentes", y que sólo hubo 86 asaltos sobre 16 pueblos del
estado en ese año. 8 Coahuila, de frontera más extensa, difícilmente controla
los ataques. En 1851 ha sido invadido por más de tres mil indios y los estragos son insospechados.
En 1852, el radio de acción de las incursiones se ha extendido. En el mes
de julio, han bajado hasta Fresnillo, Sombrerete, San Andrés Teul, Jerez, y
aún a las cercanías de Zacatecas. En Fresnillo ha habido 50 muertos, y sólo
en el partido de Mazapil más de 400.
Doscientos comanches han caído sobre el Táscate, Dgo. (23 de Jul.), y en
la refriega han muerto 21 hombres. En abril del mismo año, las hordas comanches alcanzan a llegar hasta Colotlán, Jalisco.4
Santa Rosa, Morelos, Guerrero y Palomas, en Coahuila, se convierten en
campo propicio para las depredaciones.
En Nuevo León, que en 1852 habían llegado sólo hasta el Topo, bajan, dos
años después, por Linares, Montemorelos, Iturbide, Galeana y Dr. Arroyo.
Estos pueblos no tienen la experiencia de los del norte, y el ataque a Peñuelo,
en Galeana, ocasiona más de doscientas víctimas. En 1858, han llegado a
Guadalupe, a inmediaciones de Monterrey, y están en las montañas .que circundan la ciudad.
El Paso del Pan, sobre el Bravo, es el punto de acceso más común para el
• Memoria, Monterrey, 1850.
• Organo Oficial, de Nuevo Le6n. No. 75, Monterrey, jueves 27 de mayo de 1852.

345

�noreste. Entrando por el puerto de Guerra, toman puntos estratégicos, y, desde
las lomas de la Oración, Pájaros Azules, cerro del Pánico, la Paila Y Jaco,
hacen sus agresiones a Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

TOLERANCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

El tráfico entre las tribus y blancos corrompidos, incrementado sin escrúpulo por agentes oficiales americanos, ha sido señalado _como causa ~rincipal
de las incursiones de los bárbaros, sobre el norte de México. Pero, motivo muy
esencial lo es, indudablemente, la tolerancia del gobierno de los Estados Unidos, infringiendo el compromiso establecido en el TratadO' de Guadalupe.
Por lo que al estado de Texas se refiere, se observa una abierta instigación
a los indios, por parte de los colonos, antes y después de la segregación. Los
pueblos fronterizos mexicanos, se quejan constantemente de que no hay protección para sus intereses que han quedado allende el Bravo. En forma patente se advierte que, a todo lo largo de la frontera, los indios cruzan los límites en presencia de los fuertes, sin que en éstos se vea el menor interés por
impedirlo.
y la situación para los pueblos mexicanos limítrofes se hace más crítica,
por cuanto a que se ven impedidos de castigar a los agresores, que, con sólo
cruzar la frontera, se ven salvos en terreno inviolable.
No es posible ya, como en los tiempos de Ugalde o de Zapata, llevar la
guerra hasta los campamentos indios sin provocar un conflicto internacional.
Abiertamente también se observa cómo se proporcionan armas y municiones
a los indios, a bajos precios; y que los salvajes traen pistolas de repetición Y
carabinas que sólo allá pueden adquirir. Muchos testimonios de cautivos rescatados, coinciden en que los comanches "andan vestidos como la gente~ con
chalecos y medios pantalones, con muy buenos sombreros, y que son muy buenos amigos de los americanos" .5
Obligado el país vecino a ayudar al rescate de lo robado y de los cautivos,
se da el caso de que militares no muy escrupulosos, pidan al gobierno de Nuevo León 80 pesos por cada uno de los jovencitos sacados de poder de los
indios. y la frontera no sólo sufre por largos años el azote del salvaje, sino
que ve, añadido a éste, el constante del filibusterismo, tolerador también
abiertamente; o el de grupos de blancos que, disfrazados de indios, caen sobre
• Informes . .. p. 22.

346

los pueblos indefensos, causando iguales o mayores daños, por venir mejor
armados y montados. 6
Desde los primeros años siguientes al Tratado de Guadalupe, se inician reclamaciones infructuosas de indemnizaciones. Y éstas han de ser objeto, en
1873, de un magnífico estudio realizado por la Comisión Pesquisidora de la
Frontera del Norte. Observa ésta que, de 1861 a 66, lapso de la guerra de los
confederados en Estados Unidos, las incursiones van en disminución, hasta casi
extinguirse. Y lo atribuye, categóricamente, a que los fuertes fronterizos americanos son desamparados, y a que, por ello, acabó el comercio criminal de
los agentes oficiales.

LAS TRIBUS SALVAJES

Alguna vez, las autoridades americanas protestan por incursiones de tribus
residentes en México, pero la citada Comisión comprueba más tarde, que
todos los ataques sufridos en territorio americano, han sido hechos por indios
residentes allá.
De los indios Carrizos, de Reinosa y Camargo, a los que se atribuyen asaltos, sólo quedan algunos descendientes, mezclados con el pueblo, y, de hecho,
han desaparecido.
Los Carancahuaces, habitantes originalmente de Espíritu Santo, y arrollados
al separarse Texas, están, en 1851, en la Mesa, en Reinosa. De aquí son concentrados, debido a sus pillajes, a las cercanías de Burgos y al municipio de
China, en Nuevo León; pero vuelven nuevamente a la Mesa, y, combatidos
por los vecinos de Mier, se reconcentran a Texas en 1859, y alli se extinguen.
En 1850 se celebran convenios por el jefe de las colonias militares de Coa.
huila, para dar tierras a los seminoles, kickapoos y mascogos. Estos, a cambio,
obedecerán nuestras leyes, ayudarán a combatir las incursiones y a guardar
la armonía entre ambos países. Los kickapoos se revelan y vuelven a los Estados Unidos. Retornan en 1864 a Santa Rosa, y, en 1870, su número es muy
reducido.
Por cuanto a los seminoles, encontrándose inconveniente su proximidad a la
frontera, son concentrados a las montañas de Santa Rosa, y se les dan 52 sitios
de tierra en Nacimiento, Durango. 7 Participan de 1854 a 56, en campañas
contra los comanches y mezcaleros; siembran maíz y frijol, y son inclinados a
• Para la historia del filibusterismo, véase el mismo libro de la Comisi6n Pesquisidora,
pp. 1 a 124.
' El gobierno de uevo León celebr6 convenios sobre los seminoles y mascogos el 16 de
octubre de 1850 y e1 26 de julio de 1852. Para los primeros véase también: EowARD HoLT

347

�la caza y a recibir instrucción cultural y religiosa. En 1857 son diezmados por
la viruela. Muchos se vuelven a los Estados Unidos, y sólo 60 permanecen
en Santa Rosa.
En la mesa de Catujanos, próxima a Lampazos, residen temporalmente
los lipanes, los que, con los mezcaleros y gileños, son conocidos con el nombre
genérico de apaches. Estos y los comanches y los caiguas, son los autores de
todos los asaltos a los pueblos del noreste. Visten todos igual, con escasa diferencia.
Las flechas comanches son más cortas y mejor acabadas y usan éstos tres
grandes trenzas; mientras que los apaches solo usan un molote en el pelo, o
se lo cortan hasta el hombro. 8
Las listas del pillaje capturado a los salvajes, y publicadas en el Organo
Oficial de Nuevo León, registran prendas indias, tales como: cotones de manta, chimales, belduques, lanzas, cueros de león, fustes, cueros de cfüolo, teguas,
sudaderos de cíbolo, cencerros, gamuzas, jorongos, reatas de cuero, etc.

ESTRATEGIA 'INDÍGENA

Tienen los bárbaros amplio conocimiento del terreno, aunque nunca antes
lo hallan andado. El cacique Tabaquena, de las Praderías, tenía, al decir de
la Comisión, un mapa señalando los establecimientos mexicanos con mayor
precisión que los mapas de los blancos.
A su astucia para robar, unían la destreza y sagacidad para defenderse, y
el arrojo para atacar. Habilísimos para montar, ancianos de Bustamante, N. L.,
nos han referido que sus padres vieron entrar al pueblo los caballos, al parecer
sin jinete, que venía vuelto hacia abajo.
Desde las Praderías, bajan a millares hasta un punto determinado e inaccesible, y desde allí hacen sus correrías invadiéndolo todo; repitiendo, si es
necesario el ataque, y saliendo con el botín. En esta táctica, no observada antes de 1840, ven los conocedores de las costumbres de Jos indios, la probable
organización de los blancos.
Los grupos grandes se fraccionan en pequeños, que asaltan simultáneamente
diversas poblaciones. Por tres o cuatro partes distintas aparecen en un pueblo,
ardid guerrero que confunde a los vecinos, los cuales no aciertan qué punto
defender. Verificado el robo, salvan el botín, que se adelanta a toda carrera,
MosELEY, The Public Career of Santiago Vidaurri, 1855-1858. (Tes.is de grado). University, Alabama, 1963, 387 pp.
' Informes .. . , p. 59.

348

entretanto que el resto espera entre las montañas. El triunfo es celebrado con
"alegría infernal", según expresión de un periódico de la época.
Y resulta increi'ble que, por pequeña que sea una partida de indios, raras
veces es castigada o aniquilada. En los pueblos inmediatos a la frontera, hay
el argumento de que cruzan a territorio extranjero. Más al interior, el salvaje
se interna en lo más fragoso del ·monte, a donde no puede el blanco penetrar
sino a pie y nunca con la agilidad del indio. Muchas son, sin embargo, las
ocasiones en que son alcanzados. La cifra de sus muertosi es ridícula o difícilmente obtenida, debido a que el salvaje tiene buen cuidado de ocultarlos.º

RUINA Y DESOLACIÓN

Viven los pueblos en zozobra perpetua. No bay seguridad de los bienes ni
de 1a vida. Los hogares, los campos y los caminos, no están exentos de la terrible amenaza. El Regulador de Guanajuato, refiriéndose a estos pueblos dice:
"Una guerra cruel y desoladora los consume, desde muchos años ha. Los
bárbaros les talan los campos, les destruyen sus mieses, les roban sus ganados,
les matan sus ciudadanos, y les arrancan las mujeres y los niños". 1 º
Los giros comerciales y del campo están paralizados. De nada vale a Nuevo
León "la notoria laboriosidad de sus habitantes", a que la Comisión Pesquisidora ya alude en 1873.n
Hay inseguridad en los caminos. Los viajeros, para trasladarse de un sitio
a otro, por cercano que sea, se reúnen en caravanas. En los desiertos se ven
los carros y carretas abandonadas por sus ocupantes que fueron muertos u
obligados a huír. Es com(m que el caminante encuentre su muerte y su sepulcro en el desierto.
Es frecuente asimismo ver en los archivos norteños, disposiciones testamentarias por motivo de viaje, por corto que éste sea. El Lic. Juan N. de la •
Garza y Evia, gobernador de Nuevo León en diversas ocasiones, dicta su
testamento porque va de Monterrey a Cerralvo ( 1853). (Murió en 1877).
La estadística, sólo para el caso de Nuevo León, es pavorosa. En 2'2 años
( 1848-70) registra 809 incursiones, con 935 muertos. Llega a establecerse comparación entre esta guerra y los estragos del cólera morbo. En ocasiones la
defensa resulta inútil. El gobierno de Nuevo León, recibe aviso de que en el
asalto a Baján, "no había quedado persona viva".
• Los partes rendidos al gobierno por las autoridades municipales, sobre cada asalto,
dan detalles minuciosos sobre la táctica salvaje.
'º Reproducido eo el Organo Oficial de Nuevo León, Jo. de enero de 1852.
u Informes ... , p. 33.

349

�CAUTIVOS

Con el botín de guerra el salvaje lleva también a los cautivos. El jefe de
familia es muerto, pero el indio captura a las mujeres y los niños. Con aquéllas
se cometen actos de violencia. Los niños son llevados ,a lugares remotos. Generalmente pertenecen a fauúlias humildes, campesinos o pastores; pero son
frecuentes los casos de miembros de familias acaudaladas.
Hay niños o jóvenes que han permanecido cautivos tres, seis_, diez y hasta
diecisiete años. Al ser rescatados, apenas si se logra su identificación. Algunos
fueron capturados en la escuela, y recuerdan algo de lectura; otro, capturado
de 5 años y rescatado a los 16, apenas si logra articular frases en español, y
vagamente recuerda su apellido o alguna referencia al sitio o a la época en
que se lo llevaron. Muchos son los que jamás vuelven, y que adoptan para
siempre las costumbres de sus raptores.

Cor.IERCIO
Las actividades mercantiles están paralizadas. Difícilmente se encuentra
quien se preste a servir, sobre todo en viajes, por los riesgos que se corren.
Una vista rápida a los casos de asaltos a fleteros o mercaderes ambulantes, nos
ofrece datos de sumo interés para el estudio del aspecto económico de la
época.
Una de las fuentes de riqueza más importante, es, indudablemente, el cultivo de la caña. De allí que sean frecuentes, los asaltos a carros que conducen
piloncillo de Nuevo León a Texas, Coahuila, Durango, Chihuahua, Zacatecas
o Aguascalientes.

~bio,.~6lo pide 4,000 por la muerte de su padre (lo. Feb.11849); y cánclido
Flores f1Ja en 1,500 el valor del brazo que perdió en la lucha y que Je impide
.atender sus intereses.u

GANADO

Pero el fin principal de las incursiones de los bárbaros, es, sin duda alguna,
el robo de ganado, y, en particular, de caballos.
De las rapiñas en territorio mexicano, los caballos tenían gran aceptación
entre los agentes que traficaban con los comanches desde 1835.
La presencia de los indios, es advertida casi siempre en los ranchos o agostaderos "por el estrépito de la mulada". Los criadores de ganado prefieren
abandonar su actividad y van a vender sus animales a Texas.
Hay asaltos e~ los cuales el número de bestias caballares robad~ sobrepasa
a 700. La autondad de Guerrero, Coahuila, informa el 7 de febrero de 1851,
que durante dos noches se ha observado a los indios pasar caballada a la
ribera opuesta del Bravo.
La zona norte se ve empobrecida de ganado, y, en sus correrías por Zacatecas el comandante Francisco Treviño logra quitarles, además de barras de
plata, 8,000 bestias caballares. 13
El ganado de pelo y lana concluye casi totalmente, y, cuando la población
de los Estados Unidos avanza hacia el oeste, se advierte que, además de los
caballos, empieza a desaparecer, en grandes cantidades, el ganado vacuno,
que allá es requerido para las nuevas poblaciones. Los criadores no encuentran quien "por ningún sueldo" se comprometa a cuidar los ganados.

Los vinateros, fabricantes de mezcal, son sorprendidos también por esos
caminos de Dios. Los hay también que llevan a otras latitudes madera, géneros nacionales o extranjeros, aguacates, nueces, etc .
. Un producto regional que tiene gran demanda en el mercado de otros estados, es la jauja, planta silvestre usada en la elaboración del jabón.
Cuando, en alguna ocasión, se empiezan a promover demandas contra los
Estados Unidos por daños a intereses, observamos que algunos hacen avalúo
de sus bienes perdidos: jacales incendiados, cosechas robadas, etc. Y también
se establece el precio de las vidas. Jesús Cantú, de Salinas Victoria, dice que
la vida de su padre político "no tiene precio ni se puede avaluar por su suegra
en su valor verdadero". Al fin, incluyendo el pago de doce hombres que tra-jeron su cadáver, pide ser indemnizado en 8,000 pesos. Silvestre Gana, en

Auxruos DEL CENTRO
La Comisión Pesquisidora1 fiel y exacta en todos sus informes, por cuanto
a la reseña de incursiones, no lo es cuando se refiere al auxilio que el gobierno del centro presta a los pueblos de la frontera.
Cierto que, desde la reorganización de las Compañ.ías Presidiales, en tiem. " MS. Cuaderno que contiene las copias de los 11,cpedientes. .. expresando las cantidades que reclam6 cada uno . • . Salinas, lo. de junio de ] 854. Archi,,o Municipal de
Salinas Victoria, Vol. 13, 1848.
ia

Informes . .. , p. 82.

350
351'

�pos de Bustamante, se dictaron, en lo sucesivo, disposiciones de defensa; pero
estas fueron ineficaces, faltando, sobre todo, el auxilio económico.
En 1834, se ordena la formación de Compañías Permanentes, y en 1842,
se excluye a los estados fronterizos de los productos del papel sellado, destinado a la guerra; pero la orden se deroga diez años más tarde.
En 1849, son establecidas las Colonias Militares, pero éstas no tienen ni
la mitad de la tropa, y de las 34 compañías ordenadas sólo hay 11 ; y las colonias se hallan situadas a 25 o 30 leguas entre sí, de suerte que no evitan el
paso de los indios.
.
El Congreso de Nuevo León echa en cara la inutilidad de las colonias, por
la malversación de la hacienda, y sugiere acabar con el manejo criminal Y el
robo sistemático de caudales públicos, "con ese descaro y desvergüenza con
que los empleados improvisan fortuna, al día siguiente de ocupar una aduana
o un destino semejante",14 salvo excepciones honrosas.
La misma legislatura de Nuevo León señala que Texas se está poblando
rápidamente; que allá se disfruta de tranquilidad y que la gente fronteriza
mexicana se va. Que urge atender a las fronteras, porque el vecino poderoso
continúa con los ojos puestos sobre los terrenos del norte de la Sierra Madre. 15
El Congreso de Chihuahua, en otra ocasión y refiriéndose al abandono de
la frontera afirma que, "si importa convertir los desiertos en poblaciones, más
imperiosa debe s~r la obligación de impedir que las poblaciones se conviertan
en desiertos" .16
En el centro se opina, sin embargo, que son exageradas estas voces y se
tiene a los nortefios en concepto de semibároaros.
La prensa de la Ciudad de México, a partir del 52, empieza a preocuparse
por la situación. El Siglo XI X es de los primeros en pedir que calle la voz de
los partidos, que cesen las recriminaciones y que se piense en salvar a la nación de la garra del salvaje. Propone el envío al norte de armas, caballos y
basta de maíz y frijol, de que se carece por la sequía. 11
Otro periódico: E Trait d'Union, sugiere la formación de juntas para reunir fondos, y lanza la iniciativa de que el clero ponga cepos especiales con
este objeto, del mismo modo que se están usando para colectar para la Santa
Infancia de China. "Salvémonos nosotros mismos", dice. 18
El mismo Siglo XIX, añade que estos cepos sean puestos además en teatros
y mercados, y que se organicen funciones de beneficencia. Señala que para la

iglesia no habrá dü.icultad porque el Illmo. D. Lázaro de la Garza ha gobernado la diócesis de Sonora y conoce el problema. ( No se cita el dato de que
el Arzobispo de México era originario de Nuevo León).

DEFENSA LOCAL

Pero los gobiernos de los estados, y en especial el de Nuevo León, no se
atienen al centro y organizan la defensa. Se tiene la experiencia de 200 años
de lucha y los vecinos se convierten en soldados. Los pueblos no esperan ser
invadidos para prevenirse. Al menor rumor, los jueces, por cordillera violenta,
lo avisan a cada uno de Jos pueblos, y dan aviso oportuno a los campesinos
para que recojan sus familias y ganados.
La Guardia Móvil, tiene a sus hombres "todos con caballo amarrado, listos
para acudir al peligro dondequiera que se les llame"; y la Guardia Nacional
está pendiente para resistir los puntos más cercanos, a pie o caballo." 19 No
hay pueblo que no tenga 40, 80 y hasta 100 o ,más hombres, dispuestos para
la defensa.
El 20 de septiembre de 1850, es dado a conocer el primer Plan de Defensa,
de acuerdo con las experiencias y recursos, y disponiendo las reglas de las operaciones que conviene realizar. En cada pueblo habrá siempre "fuerza lista",
y todos tendrán "bastimento hecho". La autoridad tomará los caballos "de
dónde los hubiere". 20
Ya una disposición anterior había fijado los premios conocidos por acciones contra los indios, señalándose entre otras, el de 25 pesos por cada cabellera indígena entregada al gobierno, y el de 60 por cada cautivo rescatado.

COALICIÓN

r
En agosto de 1851, el gobierno de San Luis Potosí sugiere un plan de
defensa colectivo, proporcionando recursos cada estado y obrando en combinación. No era idea nueva. El gobierno de Durango la había planteado ya
en julio de 1848, y el ministro de Relaciones, Otero, había presentado una
brillante iniciativa en su apoyo, que no llegó ni a discutirse. 21
Reunidos en Saltillo los comisionados de cada estado formularon reglas im-

" Organo Oficial, Monterrey, 13 de mayo de 1852,
u Jbid., 15 de abril.
" lbid., 20 de mayo.
17 Reproducido en el .Organo Oficial, Monterrey, 5 de agosto de 1852.
" Jbid., 29 de julio de 1852.

"' lbid., 20 de mayo de 1852.
'" Publicado en el Organo Oficial, y girado en circular a todos los pueblos.
n Por decreto No. 156, de 28 de abril, el Congreso de Nuevo León aprobó la par-

353
352
H23

�portantes en el aspecto militar: sugieren reunir, proporcionalmente 1,075 hombres, para la defensa; reviven el viejo término de las "mariscadas", o sea las
salidas en busca del enemigo, a distancias no muy grandes y puntos conocidos;
proponen campañas al Bolsón de Mapimí, Chihuahua y Durango, llevando guías para no extraviarse en los desiertos, como ha sucedido. Los cautivos
indios, distribuidos proporcionalmente, serán educados por cada estado. Establecen, además, premios y penas, y, en artículos transitorios, piden la aprobación de las legislaturas, el auxilio económico del centro y la intervención
oficial del mismo ante Washington para batir a los bárbaros allende el Bravo;
sin perjuicio de reclamar el cumplimiento del artículo 11 del Tratado de
Guadalupe.
El Plan, fechado en Saltillo el 22 de Feb. de 52, y formulado por Antonio Hernández, Juan N. Arizpe, Santiago Vidaurri y Agustín Menchaca,
no es visto con buenos ojos por las Cámaras, en México, pero sí es llevado
a la práctica, aunque no en la forma conjunta que se había previsto.
En julio de 52, Nuevo León abre una de las campañas más importantes
contra los bárbaros: cien hombres salen de Salinas, Abasolo, Hidalgo, Mina,
García y Santa Catarina, para situarse en el Huizache y seguir por el Pánico
y Pájaros Azules, y expedicionar por el Salado. Ochenta hombres patten de
Cerralvo, Marín, Agualeguas, Vallecillo y Sabinas, para expedicionar entre
el Salado y el Bravo, y regresan por el Tasajo, San Vicente y Puerto del
Guajolote hasta la Laja, Los de Marín y Cerralvo recorren también la sierra
de Picachos, descendiendo hasta Vallecillo. Otros cien hombres de Víllaldama,
Bustamante, Llanos y Valdés y Lampazos, salen a Pájaros Azules, el Capulín,
la Azufrosa, el Caracol, el Pescado, Laguna de la Leche y la Anguila. Todas
las fuerzas tienen algunos encuentros con los bárbaros, y se logra el principal
propósito: que sepan que se les persigue. Hay combates en el Carrizal, Cañón
del Saúz, Santa Catarina y Chupaderos de Loma Prieta; aunque apenas se
ganan 11 cabelleras. 22
Los recursos de defensa no importan. Conocemos varias cartas del gobernador Vidaurri, con las cuales hace envíos a los pueblos del norte, de raciones
de veneno para los charcos que los indios suelen usar para beber. 23

te correspondiente a este estado. El Piar¡ de Guerra Defensiva. . . formulado en Salrillo, se publicó en el Organo Oficial, Monteney. 26 de febrero de 1852.
u brgano Oficial, Monterrey, 22 de julio de 1852.
•• Correspondencia Vidaurri. Archivo General del Gobierno de Nuevo Le6n.

EL HOMBRE DEL NORTE

Con la tradición secular en estas luchas el hombre del norte se forja en la
guerra contra los bárbaros para las grandes lides nacionales.
"Estas constantes luchas -dice el Lic. Hennenegildo Dávila en su magistral Biografía del Gral. Juan Zuazua-, templaban el carácter de los fronterizos. En efecto -agrega- la audacia del indio los hacía temerarios; lo
artero de aquél, precavidos; lo infatigable del eterno enemigo tenaces y la
fe~dad del comanche, valientes en grado heroico. No podía ser co'barde
quien se batía con el salvaje, tan ágil en pelear pie a tierra como a caballo,
sobre cuyo lomo, atronando el espacio con terrífico alarido, deslizábase en
veloz carrera cual si fuese un ala del no domado bruto"P'
El alcalde de Bustamante, informa al gobierno que alli no hay vecino que
no tenga una buena anna de fuego; y, desde que empezó a tener fusiles han
resultado, insignes cazadores, especialmente entre los jóvenes. La Cm~.isión
Pesq:1isidora, re~oge testimonios de hombres que emplean la mayor parte de
su vida combatiendo a los indios, y que "cuentan sus campañas por el número de sus cicatrices". 2 º Al referirse a los casos especiales de los comandantes
Ugartechea y Menchaca, añade que "han encanecido en pelear contra el
indio". 2e
No hay biografía de hombres de esa época, que no se inicien con la lucha
cont~: los ,bárb~s: Zuazua, Aramberri, Escobedo, Naranjo, Garza Ayala,
Trevmo, Perez V11larreal, Caso y otros muchos, tienen su bautismo de sangre
en estas contiendas.
En la invasió? americana, primero, y en las revoluciones de Ayutla y de
Reforma, despues, el hombre del norte da: pruebas de valor y arrojo que só]o
pudo adquirir en ese tipo de vida. El Ejército del Norte, formado por gentes
de Nuevo León, Coahuila y Ta.tru1;ulipas, aporta su contribución valiosa para
la caída definitiva del imperio.
Puede concluiISe, por todo lo anterior, que el noreste de México lucha
contra ~as dep_r~aciones d~ los bárbaros durante medio siglo (1820-70). Que
los motivos pnncipales de estas, a juzgar por los informes de la Comisión Pesquisidora, fueron la concentración de las reservas en las Praderías y el comercio ilícito con ]os indios. Que la defensa Ja hicieron los hombres del norte
con el escaso o ningún auxilio del.gobierno federal. Que los hombres de] nort~
que participaron en nuestras más importantes luchas nacionales, se forjaron
•• Tip. Calle del Dr. Mier No. 70 ; Monterrey, 1892; 90 pp.
'" Informes . .. , p. 6.
•• lbid., p. 52.

354
355

�en este género de vida. Y que un estudio más profundo del tema,. y particularmente de los puntos de reunión de los salvajes, 27 podría conducir_ al esclarecimiento de los petroglifos y pinturas rupestres del noreste de México .

•
Para la elaboración de este artículo fueron consultados, además, cuatro voluminosos legajos con la documentación sobre las incursiones, facilitada por el ~obiemo de
Nuevo León a la Comisión Pesquisidora, y que se encuentran en el Archivo General
del Estado, en Monterrey, Año 1873, Legaj~ 28, 29, 30 y _31. En el ~egajo 27, Carpeta&amp; 1 y 11, se hallan los documentos relac1onados a los kickapoos, as1 como numeroSllll noticias sobre incursiones.

n Los itinerarios de los indios en sus incursiones, pueden verse en el Mapa del Estado de Nuevo León del coronel de ingenieros Santiago igra de San Martín, 1853;
(Engraved by Sardn;y &amp; Major, New York). La Comisión Pesquisidora publica también en sw informes otro mapa hecho en 1873 en Monterrey por FRANCISCO L. MreR.

RETABLO DE LA CALLE JUAREZ
JosÉ P. SALDAÑA
Monterrey, N. L.

Si DE PRONTO SE ME PREGUNTARA qué calle de las de Monterrey es la de mayor tradición histórica y merece en tal aspecto la primacía, seguramente que
me encontraría en situación embarazosa para contestar.
Surgirían a mi memoria de inmediato los nombres de las calles de Hidalgo,
de Morelos, Padre Mier, Zaragoza, Escobedo, y, claro, de Juárez. Con ello la
contestación sería un tanto acomodaticia, y diría, por ser materia de este artículo, que la calle de Juárez es una de las que contienen mayores motivos de
especial consideración, y consigujentemente debe tomársele en cuenta como
una de las de mayor sabor hislórico.
Pero habrá quien pregunte: ¿ Merece una calle que se le tome en cuenta
hasta el grado de admirarla, tenerle cariño y hasta amor? Sí, contestaría yo
de inmediato. Como se quiere, conserva y cuida una joya, un abanico, un libro, una cosa cualquiera que reúna condiciones tales, que nos haga recordar
algún incidente importante de nuestra vida.
Las calles son el canevá en que se va, día a día, tejiendo la vida del pueblo. Son ellas la vía en que transita la alegría y el dolor, la fiesta y la tragedia, la esperanza y la desilusión, la juventud y la vejez, el hoy, el ayer y el
mañana. Son ellas el testimonio petrificado; pero viviente de todo lo que sucede, de todo lo que, a veces trivial, significa con el tiempo una referencia
útil, un recuerdo sentimental, o un punto de partida histórico.
Son las calles un tesoro de inestimable valor que necesitan, sí, del artífice
que las descubra, que las saque de su sueño, que las coloque en el lugar propio a la admiración. Ahí tenemos la hermosa obra Por la Vieja Calzada de
Tlaco pan, escrita magistralmente . por el inolvidable Cronista don Artemio de
Valle Arizpe. Y están a nuestro alcance los relatos amables de las Calles de
México, del historiador don Luis González Obregón. Son ellos, con otros, que
con exquisito arte le han dado vida palpable a las viejas casonas, que hablan

357
356

/

�de la Colonia a las costumbres antiguas que tuvieron como teatro de acción
diaria las call:s y las plazas. Ellos han revivido las consejas, las peripecias de
la humanidad de otras épocas, las páginas de historia que se grabaron en las
baldosas, en las fachadas de las casas, y en las rejas de las ;entanas. .
.
Si pudieran las calles hablar cuántas y cuántas cosas. sabnamos ?e ~estlmable valor. Nos dirían de los pasos precipitados de Juventudes mqu_ie~
anhelosas de un nuevo sistema de vida; de las vacilantes pisadas ~e los vieJo~;
del trajinar de los hombres que buscan afanosamente constnur su p~~10
porvenir; de inquietos políticos inconformes con todo y con todos; de v1S10•
narios que ven en el mañana la redención de todos nu:5tros males.; • .
. Cuánto más nos dirían las calles! De los amores nacidos en el transito or•
~ario• de lo efímero de cuan to se desea, se posee y al fin se pierde; de las
ambici;nes; de las claudicaciones¡ de los pasos perdidos de los que no se sa•
be qué buscan; de los que huyen de sus propios errores o crím~nes i de !ºs que
,•an presurosos a prestar una urgente ayuda¡ de los que c~an hao~ adelante y retroceden por cansancio o decepción¡ de los que pisan con fmneza
porque saben a dónde van; de los que triunfan y de los derrotados. aben las
calles y no pueden por si mismas decirlo, todo cuanto hay en el ser humano
de b~eno y de malo, de virtuoso y de perverso, de al~"º y de abyecto. Todo
lo saben porque sobre ellas han discurrido las generae1ones una a una.
¿Por qué este discurso? Cosa sencilla, porque quiero hablar de la calle
Juáre-z. Quiero evocar algo de lo que sé de ella, por lo que he oído y por lo
que he visto. Algo tengo que decir y qwero decirlo. _
.
Mi cariño por esta calle me dará fuerzas para pergenar una crónica am~ble, que nos sirva de entretenimiento a la vez que para ~arcar la categona
que le corresponde, sin menoscabo de otras calles también m~reccdoras . ~e
nuestra atención y especial estima. Por ahora bagamos una rápida excumon
por esta Calle Juárez.

•
A fines del año de 1905, el Gobierno Federal, a CU)'º frente se encontra~a
el General don Porfirio Díaz, emprendió una intensa campaña con el obJeto de enaltecer la memoria de don Benito Juárez.
La propaganda que se organizó con ese motivo se extendió a t~o e~ pa.ís, a
través de los Gobernadores de los Estados, quienes a su vez dilund1eron la
idea por todos los medios a su alcance, instruyendo en debida forma a los Presidentes Municipales.
Cabría decir, juzgando por los acontecimientos históricos no muy lejanos
en aquel entonces, que el General Díaz sentía, allá en su interior, un profun-

358

do remordimiento con motivo de sus actitudes rebeldes en contra de don Benito, que habían surgido, según él, por las violaciones al Sufragio Efectivo. Y
para calmar aquellas recónditas sensaciones de su espíritu, acometió la tarea de formar un homenaje, de carácter nacional, al cumplir don Benito Juárez el 21 de marzo de 1906, el Centenario de su acimiento.
En reciente artículo el Lic. AUonso Cavazos expresa: "En términos generales, el remordimiento es una sanción, sanción interior, como todas las penas del tipo ético. Es como un reproche de nuestra conciencia, es el juez implacable y sutil ( duendecillo) que nos pide cuentas de nuestros actos cuando
quebrantan un principio ético" . .,eguramente que esta era la situación anímica del General Díaz, cuando, transcurridos ya más de 30 años del fallecimiento de Juárez, y habiéndose formado una aureola popular a su memoria, sintió ese "duendecillo" que le gritaba en su interior, las fallas que habia cometido. Como soldado republicano combatió a Jos invasores franceses, bajo la
bandera legalista empuñada por Juárez, distinguiéndose en grado heroico;
pero después, en el plano político, se había enfrentado a don Benito, llegando
hasta la revolución.
Con tales antecedentes puede inferirse que hubo de parte del General Díaz
una especie de confesión pública, para rehabilitarse de todo cuanto pudiera
significar menoscabo a la lealtad que debía al hombre que había salvado al
país de la dominación extranjera.
Para el general don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo
León, se presentaba 1a oportunidad de hacer patente demostración de su fervor hacia don Benito Juárez y acogió con entusiasmo el proyecto emanado del
Primer Magistrado de la República. Al efecto, organizó un comité que tom6
a su cargo tocio cuanto se relacionaba con lo festejos que habrían de llevarse
al cabo.
Una bien organizada publicidad encendió el entusiasmo popular. Como
números centrales e programó un desfile por las principales calles de la ciudad; la colocación de la primera piedra del monumento al Benemérito en la
Plaza del 5 de mayo; fijar una placa en la calle que llevaría en lo futuro el
nombre de Juárcz; y una velada literario-musical en el Teatro Juár z. Para
el mayor realce de tales eventos fueron invitados los intelectuales de más nombradía del Estado.
Entre ellos podemos citar a los señores Lic. don Enrique Gorostieta, Lic.
don Virgilio Garza, Lic. don Rafael Dávila, Lic. don Rafael Lozano Saldaña, don Celedonio Junco de la Vega, don Manuel Barrero Argüelles, Lic. don
Carlos F. Ayala, Lic. don Bartolo Ramírcz Anguiano, y los poetas, que sin ser
de Nuevo Le6n, residieron en Monterrey algún tiempo y cultivaron muchas
amistades, don Juan B. Delgado y don Manuel José Othón.

359

�Para el General Reyes aquellos acontecmuentos significaron un especial
motivo para destacarse como hombre de acción y de letras. Escribió lo que
él mismo tituló: Rasgos Biográficos del Ilustre Mexicano Benemérito de la
Patria Benito Juárez, que, publicado en la prensa y en folletos se repartió
profusamente en todo el Estado, aparte del discurso que pronunció en la velada efectuada en el teatro Juárez.
Pero para nuestro propósito nos detendremos en el punto del bautizo de la
calle del Roble y al efecto del programa de festejos copiamos lo siguiente:

que no sería posible reconocerla por quien, ausente de la Ciudad durante ese
tiempo, ~e pronto se encontrase en la esquina de Juárez con Morelos, o con
Padre Mier.
La anchura, a más del doble sería la primera sorpresa, y después la substitución de los edificios, que acallaría cualquier impulso emotivo por el recuerdo de tiempos idos.
Para establecer el contraste reproduzco la primera parte de la narración sobre la Calle Juárez:

"IV. A la misma hora de las 9:30 de la mañana se situará a espaldas del

"Atraviesa la Ciudad estJ. importante calle de Sur a Norte. Principia
en la margen del río de Santa Catarina y termina en la Colonia Matehualita, teniendo como remate la vía del ferrocarril. Algo más de dos
kilómetros comprende su extensión.
El Obispo don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés trazó la calle
que bautizó con el nombre de 'El Roble' en honor de la Virgen que tie~
ne su templo por esta misma calle y 15 de Mayo. Corría el año de 1794
y el activo Obispo de Llanos y Valdés se proponía erigir la nueva Catedral al Norte de la ciudad y la calle nueva precisamente llegaba al lugar en que se había planificada.
Con motivo de la colocación de la primera piedra para la erección
de la Santa lgleJia Catedral, el Obispo hizo especial invitación al señor
Gobernador don Simón de Herrera y Leyva, y al Ayuntamiento de la
ciudad para que asistieran a la función que tendría lugar el miércoles
26 de noviembre de 1794, función que tuvo las características de los
grandes acontecimientos.

Palacio Municipal, una 'Sección de Caballería del Cuerpo de Rurales
de la Federación, una música militar, los carruajes necesarios para recibir a los miembros de la Delegación Nuevoleonesa y del H. Ayuntamiento, presidídos por el Alcalde lo. -,, una Compañía de Infantería del
23 Batallón, para, con solemnidad de bando fijar dos lápidas conmemorativas en casas en que habitó en ésta, el Ciudadano Benito ]uárez, en
1864 y otra que dará el nombre del ilustre Ciudadano a la calle conocida hasta hoy con la denominación del 'Roble'; comitiva y fuerzas que
se disolverán una vez verificado la expuesto, a la indicación del Alcalde 1o.".

Las casas de referencia, que habitó don Benito Juárez durante su estancia
en Monterrey en 1864, fueron las que existieron en la esquina Noroeste de
Morelos y Escobedo, y en la esquina Noroeste de Padre Mier y Galealla. A
partir de entonces, la calle del Roble, que también llevó el nombra del Nogal
y de ta Ciudadela es ahora la de Juárez, de cuya tradición y situación especial del momento me estoy ocupando.

•
En el año de 1942 publiqué el libro Estampas Antiguas de Monterrey, que
contiene la crónica o narración de cada una de las principales calles de Monterrey. Tal vez sería más propio decir de las más antiguas, ya que han surgido nuevas calles cuya importancia comercial o residencial reclama un lugar
preferente en la historia.
.
Pues bien, en este libro, que tanto quiero, porque es producto de un smc~ro e ingenuo impulso, más que de un ensayo literario, aparece la Calle Juarez tal como yo la comprendía entonces.
Durante el transcurso de más de 20 años se han operado sensibles transformaciones, al grado de que nuestra calle ha sido de tal forma cambiada
360

En 1848, pasados 50 años de abrirse la calle, el Ayuntamiento de la
Ciudad dispusa que ésta fuese prolongada, de la Plazuela de la Carne
hoy Mercado Colón, hacia el río de Santa Catarina. De esta maner~
llegó a s~ máxima longitud por el Sur, y años después fue agrandándose hacia el Norte hasta adquirir .ru actual dimensión.
De importancia comercial innegable es la calle Juárez, cuyos nombres
sucesivos han sido del Roble, del Nogal, de la Ciudadela, y de 1906 en
adelante, ]uárez.
Al trazarse la calle fue necesario construir un puente entre las actuales calles de Allende y IS de Mayo, para salvar el arroyo que conducía
agua de los Ojos de Santa Lucia, puente que se le denominó de Nues~
tra Señora de Guadalupe.
En 1841 los vecinos del barrio del Roble solicitaron del Ayuntamiento que el puente de M orelos, en lo sucesivo se llamara puente de Santa María del Roble y se colocara en una pilastra su imagen. La comi361

�sión de ornato que dictaminó sobre el asunto expuso: 'que no hay dificultad alguna en que se conceda a los vecinos la pilastra y colocar en
ella la imagen de Nuestra Señora del Roble en el puente situado en el
callejón de Santa Lucía, por ser éste el que precisamente está más en
contacto con el templo de dicha imagen y porque en concepto de la
misma comisión no parece conveniente que desaparezca un monumento
pública como lo es el puente de Morelos erigido en memoria de los patrióticos servicios que prestó en la sagrada causa de la Independencia
el héroe de este nombre'. No se tienen noticias de que los vecinos hayan llevado a cabo su proyecto.
Desde tiempos remotos la calle de Juárez ha sido asiento de muy diversos comercios, que le han dado un aspecto pintoresco.
El tramo comprendido entre el Mercado Colón y el río de Santa Catarina, siempre estuvo dedicado al comercio en sus más variadas formas.
Carnicerías, fondas, hojalaterías, sastrerías, cantinas, zapaterías ,, en fin,
un abigarramiento de todo lo que constituye el comercio de menudeo".
· A qué se debe la primacía de esta calle en el tránsito de personas a pie?
¿ iaste algún atractivo especial? ¿ Son sus banquetas más amplias? ¿ Cuál es
la razón de esa preferencia?
Damos por un hecho que ninguna otra calle de Monterrey tiene un tránsito igual. A ciertas horas tal vez la calle del Padre Mier, de Zaragoza a Juárez, ofrezca semejante panorama, por el movimiento provocado por los autobuses. Cuestión circunstancial. En cambio Juárez, sin ese requerimiento, ofrece mayor movilidad de gentes.
No se trata de un fenómeno nuevo. Desde principios del siglo se distinguió
esta calle por su especial movimiento. Tránsito normal abundante todos los
días, y extraordinario por desfiles políticos, sociales o de circos.
Esto último ha cambiado a partir de la ampliación de la avenida Pino
Suárez, por donde ahora pasan los desfiles.

•
Cuando veo la indiferencia de los albañiles encaramados en lo alto de las
paredes, al lanzar al vacío uno a uno los sillares, siento tristeza.
Ellos destruyen porque su trabajo así lo exige, sin pensar en que están bonando de la fisonomía de la Ciudad, una fase característica de épocas, que
poco a poco, van desapareciendo.
Fue primero la cuadra entre P. Mier y Morelos, después la de Mo~elos,
hasta el nivel que ocupara el Puente de San Luisito, mas luego de P. Mier a
362

Matamoros, para continuar de 15 de Mayo a 5 de Mayo, y en los días que
corren -julio de 1963- de Allende a 15 de Mayo.
Edificios de diez y más pisos, de sólidos materiales -concreto ladrillo hierro- substituyen a las casas de uno y dos pisos edificadas con Íos sillar:S extraídos de las lomas cercanas, con techos de vigas y tablas de madera cubiertos con "tepecbil", a prueba de goteras.
Esos edificios, unidos unos a otros, formaban una valla rectilíne~ que amparaba a los habitantes de los rigores del frío y del calor. Sello pecttliar de las
paredes gruesas de sillar renuentes a transmitir las variaciones de la temperatura por más extremosa que sea.
Costumbre heredada de los españoles que conquistaron estas tierras. Pudieron utilizar las canteras de piedra, abundantes y cercanas; pero no ofrecían el "confort", como diríamos ahora, de las paredes de sillar.
Todos los edificios de los primeros tiempos de Monterrey, que han sido respetados por el hombre, muestran su bondad, con la sencillez de lo eterno.
Parece como que el tiempo, respetuosamente, se detiene ante ellos.
Y es aquí, en esta Calle Juárez, en donde se ha puesto la nota conmovedora de la destrucción más espectacular, de lo que fue por siglos, comodidad
Y buen gusto, para obedecer el imperativo de los tiempos modernos.

•
Habría que reconstruir mentalmente la configuración física del Río de Santa Catarina frente a la Calle Juárez.
Hasta 1909 la margen norte del río llegaba a lo que es hoy calle de Humboldt, es decir, 100 metros más allá de la calle de Hidalgo.
La comunicación con la Colonia Independencia, entonces San Luisito se
hacía mediante un puente construido en 1891 por la Empresa de Tran~ías
de Oriente a Sur. Los tranvías de mulitas, que hacían el recorrido desde la
Estación del Golfo, ya desaparecida, seguían las calles de Zuazua, Washington, 15 de Mayo, Matamoros, Cuauhtémoc, Hidalgo y Juárez, pasando airosamente sobre el puente, para internarse en la barriada de San Luisito, por
las calles de Constitución y Jalisco hasta el templo de Guadalupe.
Los propietarios de los tranvías eran los señores don Pánfilo García don
Crescencio de Arce y don Ramón N. Sepúlveda, a quienes se les c;nocía
c?mo los empresarios de a cuartilla, en atención a que el pasaje costaba preosamente tres centavos.
El puente se lo llevó la creciente del río en el año de 1895 dándose de
inmediato los pasos necesarios para edificar otro, que s.igruficó' un adelanto
363

�en la técnica de la construcción, pues se empleó además de madera, vigas y
cables de hierro, ya que se trataba de un puente colgante.
Era más amplio que el anterior, más resistente, con casetas a los lados ocupadas por comerciantes, pero fue destruído por el fuego al finalizar el siglo
pasado.
Viene entonces la construcción de un tercer puente, con las características
de los nuevos procedimientos que imponían el uso del concreto armado. La
concesión la obtuvieron los señores Ing. Genaro Dávila y don Fortunato V.
Villarreal, disfrutando de exención de impuestos por el término de 50 años,
al cabo de los cuales quedaría en beneficio del Ayuntamiento. La inversión total fue de $ 60,000.00, siendo inaugurado el 5 de enero de 1905.
En la construcción se hizo alarde de consistencia, usándose el hierro y el
concreto en forma abundante. Hubo manera de comprobar esto, en forma
que no dejó duda alguna, durante la inundación que sufrió la ciudad los días
27 y 28 de agosto de 1909.
Por supuesto que esa resistencia enorme del puente, dio lugar a que se formara una represa originando el desbordamiento de las aguas y consecuentemente, que la devastación fuese de mayores proporciones, pues bien es sabido
que esa inundación costó a Monterrey varios millones de pesos. Pero lo más
sensible fue que perecieran entre 5 y 6,000 personas.
Quedó casi integro el puente suspendido en el río, a más de 200 metros de
la ribera sur. La creciente había ampliado el cauce en esa fantástica proporción. En cuanto al tránsito de peatones, se requería de escalerillas para bajar al lecho del río y subir después a tierra firme de la colonia Independencia.
Los comerciantes que ocupaban las casetas del puente, pasada la tragedia, continuaron en sus actividades, y en poco tiempo olvidaron las pérdidas;
contentos estaban de no haber naufragado en las encrespadas aguas de la
creciente.
Fuera del puente, al norte se enfilaban los comercios en la calle hasta Hidalgo, dejando una simple vereda en medio, dificultándose el tránsito aún
por las banquetas. Había de todo: frutas, legumbres, dulces, janos y cazuelas,
ropa, maiz, frijol, enchiladas, tamales, menudo, fierros viejos y cuanto pueda
imaginarse de chucherías. Era un hacinamiento increíble, apenas cubierto por
techos de lonas, y por supuesto, las mercandas se exhibían en mesas desvencijadas, y en el suelo, sobre petates o esteras de dudosa limpieza.
A cada lado de la calle, los comerciantes establecidos en las casas hacían
la competencia a los puesteros, con ausencia notoria de orden y buen gusto.
Bultos de maíz y frijol en las puertas. En el mostrador balanzas de dudoso
fiel, obedientes a las triquiñuelas del abarrotero.
El armazón, cuadriculado por los casilleros, lleno de polvo y telarañas, mos-

traba botellas de vinos, vasos de vidrio y de peltre, paquetes de azúcar, café,
garbanzo y demás menudencias.
Colgando de ganchos: tazas, cacerolas, lámparas de petróleo, bacines, velas
de cebo y estearina, trompos, mecates, sombreros de palma, espuelas, imitando
a las de Amozoc, cuartas de cuero, y qué sé yo cuántas cosas más,
Vino la canalización del río, la ribera norte avanzó más allá del puente
aproximadamente 100 metros y éste quedó dentro de los terraplenes.
Trabajo para las autoridades y grande, fue lograr que los inquilinos del
puente lo abandonaran, ya que habían constituido su forma de vida en él y
seguramente no les había ido mal que digamos. Sin embargo, el progreso
demandaba acabar con aquella feria continua de vulgaridades.
Como dato histórico, que no deja de impresionar el espíritu, por cuanto
confirma lo transitorio de las obras humanas, transcribo el comentario que
hizo El Norte, con fecha 16 de febrero de 1955:
"Después de uarias décadas de vida, el anacrónico y mal situado mercado de 'San Luisito' empezó a sentir, ayer, la acción demoledora de
las barras y las picas.
Algunos de los comerciantes que durante muchos años se cobijaron
a la sombra del uetusto jacalón, dejando escuchar sus pregones entre la
generalmente nutrida concurrencia, trataron de aferrarse hasta el último
momento a los beneficios correspondientes y, tras de agotar las solicitudes
para que al menos se les dejase allí dos o tres meses más, se aualanzaron
a solicitar amparo contra actos de la Autoridad Municipal, sin embargo,
todo lo hicieron en forma torcida, defectuosa, pues mucho antes, hace
15 días, firmaron con el Municipio un convenio mediante el cual la
autoridad les prorrogaba el plazo de desaloje precisamente en 15 días
más respecto de una fecha fijada con anterioridad, a cambio, todos ellos
se comprometieron a salir del mercado Precisamente para el día 15 de
febrero (ayer} a más tardar. Por otra parte, los pocos comerciantes que
trataron de ampararse llevaron a las autoridades competentes la solicitud en forma tardía, esto es, cuando ya personal de Limpia y Transportes y de otras dependencias municipales estaba dando barra.zas a las
viejas paredes, por lo que todo hace suponer que la orden de la Presidencia Municipal será cumplida al pie de la letra: desaloje pleno de
locatarios en f arma inmediata y demolición del edificio que fuera fincado sobre el macizo puente de San Luisito, una de las primeras obras
hechas en nuestra ciudad con hierro y concreto, construída en 1905 por
el Ing. Bernardo Reyes, hijo del entonces Gobernador del Estado Gral.
Bernardo Reyes".

364
365

�La piqueta no entiende de sentimentalismos y emprendió la obra demoledora, diríase que con fruición. Dos intereses convergían opuestamente: el de
los locatarios, que veían derrumbarse la fuente de su trabajo -acumulación
~e e~fuerzos Y ahorros por 20 años o más- y el de la sociedad, que demandaba
limpiar de estorbos, lo que habría de ser amplia avenida, y dominio definitivo
del río sobre su amenaza permanente.
Fueron cayendo techos y paredes, armazones y mostradores, hasta quedar
solamente columnas de concreto enterradas, quizás para siempre, en los terraplenes que formaron los macizos ganados al río, que en esa zona alcanzaron
más de 100 metros de ancho, es decir de norte a sur.
Con esto quedó cerrada una época larga, de típico sabor popular, en donde
se mezclaba el pregón suave de las mujeres, con el ronco y ríspido de gargantas hechas al fregor de aguardientes y mezcales con alma de alcohol.
Y sobre tan tajante algarabía, alguna orquesta desafinada, trataba de imponer las notas desmayadas de la canción en voga. Pero se perdía el esfuerzo
bienhechor ante los ~perativos de la lucha por la vida, que acicateaba el
regateo entre vendedor y comprador.
Al fin se impuso la fuerza de la época. ¡ El Rey ha muerto! ¡ Viva el Rey!
es la consigna eterna. Lo que acaba, a la tumba, y lo que nace a darle forma
y vida.
Desaparecieron también los puestos de la calle dejando todo preparado para
1~ ampliación que se llevó al cabo, de manera que aquellas casas ruinosas y
figones de mal agüero, quedaron vencidos para dar lugar a muchas construcciones que hoy ofrecen el espectáculo de edificios limpios, siguiendo la
tradición de tiendas populares.

•
El tramo de la calle entre Hidalgo y Morelos era tal vez el más estrecho
apenas si de paramento a paramento se contaban 8 metros.
'
Durante algunas temporadas sufría la invasión de puestos semüijos. Se les
desalojaba por las autoridades; pero en la primera oportunidad volvían a plantarse, a pesar de las protestas de los comerciantes establecidos.
En la esquina con Hidalgo, durante muchos años, existió un tendajón, de
nombre "El Toro", que vendía desde calabazas y piloncillos, hasta zapatos y
medicinas. Posteriormente cambió el ramo a ropa barata, que se exhibía colgada en los marcos de las puertas.
Seguían comercios de poca categoría basta la esquina que ocupó durante
largos años el montepío "La Montaña de Piedad", fundado por don José María Elizondo, quien lo traspasó a principio de este siglo a don Jesús y don AI366

fredo Pérez, clausurándose el negocio cuando don Alfredo inició sus actividades políticas por el año de 1911.
Años más tarde sufrió la cuadra una notable transformación al establecerse
en ese lugar la empresa Proveedora del Hogar, conocida por "P.H.". Este
establecimiento ocupó toda la cuadra por Juárez, y al ampliarse la calle perdió
edificios y terreno en proporciones muy estimables.
Ya en la nueva alineación se levantó un edificio por la Compañía filial
Financiera del Norte, S. A., arteria económica del grupo del vidrio, cuyo eje
motor lo constituye la Vidriera Monterrey.
Esta empresa financiera ha logrado, en el transcurso de 25 años, aumentar
-sus actividades al grado de que, habiendo iniciado sus operaciones con un
capital social de trescientos mil pesos, se ha elevado a la respetable cantidad
&lt;le setenta y cinco millones de pesos.
Pues bien esta Institución ha contribuido a la belleza urbanística de Monterrey, con un edificio sobrio, elegante, funcional, que aumenta el atractivo de
1a vista panorámica de ese sector.
Consta de un cuerpo de 3 pisos y una torre de 8. Se asienta en un terreno
&lt;le 1,055 metros cuadrados, que limitan las calles de Juárez, Hidalgo y Morelos.
Los primeros tres pisos sirven a Proveedora del Hogar; los cinco siguientes
a Financiera del Norte; y el resto a Almacenadora del Norte, Industria del
Alcali, y Fomento de Industria y Comercio.

•
La siguiente cuadra está llena de reminiscencias que trascienden a épocas
lejanas, porque fue a fines del siglo pasado y lo que va del presente, un centro
comercial de primera categoría .
En la esquina noroeste de Morelos y Juárez durante muchos años disfrutó
el comercio de abarrotes al medio mayoreo y menudeo una tienda llamada
"Las Palomas", propiedad de don Timoteo Lozano, quien allá por 1896 la
traspasó a don Joaquín García. Por su parte don Joaquín García bautizó el
comercio con el nombre de "El Puerto de Matamoros", dirigiendo el negocio
con gran éxito hasta 1906; a su vez lo vendió a don Francisco Armendáiz,
quien organizó una compañía quedando al frente de la misma don Emilio
'Ballí, hombre de amplios recursos, de simpatía, de don de gentes y de grandes
alcances comerciales.
Pared de por medio don Manuel Guajardo, comerciante de arrestos, estableció la cantina "La Zacatecana" que pocos años después transformó en
abarrotera de gran prestigio y popularidad.
Seguía aumentando el movimiento comercial y don Andrés Galindo, que
367

�en 1875 había establecido un comercio de miscelánea, por incontables años
estuvo en actividad en una casa vecina con la particularidad de que para él
el dinero no era cosa de gran atractivo y consecuentemente, importándole más
que todo la actividad comercial, tenía especial predilección por hacer operaciones al trueque. Lo interesante era que ningún cliente se fuese sin llevar y
dejar algo.
Más adelante se estableció otro comercio de abarrotes denominado "La
Concha" fundado por don Primitivo González en el año de 1880 y por los 90
fue a parar a manos de don Bias Cantú, quien a su vez lo traspasó a los
señores Femández García, hermanos activos y dinámicos, quienes por último
en 1897 pasaron activo y pasivo a don Lorenzo Guerra, quien introdujo novedades que mucho alentaron al comercio de ese lugar. Entre otras de sus
ocurrencias se destacaba la quema de diablos el Sábado de Gloria, que reunía
a centenares de personas ávidas de contemplar la pirotecnia, eJ estampido de
los cohetes y, lo más importante, la lluvia de dulces encerrados en las panzas
enormes de los diablos y la distribuci6n directa que desde Ja azotea del edificio hacia personalmente don Lorenzo con la ayuda de sus dependientes.
Volaban por el espacio latas de sardina, salmón, paquetes de jab6n, de sal,
de frijol, etc., etc. Estos acontecimientos de sabor esencialmente popular le
dieron gran prestigio a "La Concha" y algo alcanzaron también sus vecinos.
Seguía por orden de ubicación la panadería "La Bola", una de las más
antiguas de Monterrey, bien manejada por su propietario don Francisco Roel,
que mantuvo su actividad durante más de treinta años. Llegando a la esquina
existía un comercio "La Fama", sucursal de una fábrica de cigarros de San
Luis Potosí que se transformó andando el tiempo en el Montepío "La Rueda
de la Fortuna", propiedad de don Vicente Ferriño. La veleidosa fortuna a
veces sonrió al señor Ferriño y otras le volvió la espalda. Fue minero y comerciante en bienes raíces, supo de todo y como los gladiadores cayó en la lucha.
Pero esta esquina que estuvo impregnada de quejas, lamentos y regateos
por aquello de los empeños, sufrió una transformación de grandes alcances.
Don Guillermo Zambrano, Capitán Segundo en el mundo de los negocios.
porque el primero de la dinastía lo fue su hermano mayor don Lorenzo,.
construyó un edificio bello, elegante y funcional.
Se titula "El Roble", así bauti.7.ado en homenaje al primitivo nombre que
llevó la calle, nombre que adquiría del Templo del Roble. Fue inaugurado el
edificio el 25 de febrero de 1959. Consta de sótano y diez pisos, con aire
acondicionado, empleándose en su construcción fierro, concreto, mármol y
abundancia de vidrio. El Arquitecto responsable don Marcclo Zambrano unió
a la solidez del edificio detalles de belleza, que hacen del edificio algo con
pei:sonalidad propia.

368

Para las minucias de la historia, que suelen adquirir especial categoría, dejo
consignado que la planta baja, hacia la esquina, la ocupan los Almacenes
García -ropa y géneros-- con auténtico sabor popular "a raja-tablas". Hacia
el sur se instaló la Biblioteca Franklin y en seguida la tienda "Telas Monterrey". El resto lo ocupan numerosos despachos, significándose por su especial
categoría el Consulado Norteamericano, que dispone de algo más de dos pisos.
Sigue un edificio de agradable aspecto de tres pisos, que lleva el título de
"Edificio Martínez". La planta baja la ocupa casi en toda su totalidad el
Banco Comercial de Monterrey dejando un espacio a la empresa Windsor,
S. A., distribuidora de relojes.
Por último, un edificio de dos pisos, de tipo modernista presenta un extenso
letrero que dice: "La Puntada", Fuente de Sodas, en donde se reúnen q1úencs buscan, a pretexto de un tonificante, refresco o café.
Completa el panorama bello y alegre de esta calle la anchurosa Avenida,
que en ese Jugar adquiere mayor amplitud, y en frente los monumentales edificios, que en dos cuerpos, forman el Condominio Monteney. Fuertes, elegantes, imponentes. Se asientan en el predio en que, por muchos años, estuvo
el Mercado Colón, del que en alguna otra ocasión he de ocuparme.
Los rascacielos, las empresas de gran categoría, las oficinas suntuosas y el
ambiente de gran actividad que se respira en este sector apabullan, diríamos,
aquellas modestas casas comerciales que fueron colmenar de actividades en
tiempos que ya van siendo lejanos; pero el espíritu de aquellos tiempos de
amistades abi~rtas y de costumbres sencillas, seguirán imperturbables en el
recuerdo, en la historia, la leyenda y la anécdota.

•
Procede caminar hacia el norte, entendidos que la ampliaci6n de la calle
Juárez correspondió exclusivamente a los edificios del poniente, con excepción
del tramo vecino al puente que también sufrió amputaciones del lado oriente.
Volviendo a los primeros años del siglo, nos encontramos con una serie
de pequeños negocios entre los que destacaba la peluquería "La Borla de
Oro", de abigarrada clientela, en donde se asistía al ceremonial del corte del
pelo y afeite de la barba, con respeto absoluto al bigote, y además se era
parte auditiva de la charla pintoresca e incisiva de los peluqueros. Le seguía
a este establecimiento una famosa hojalatería, y más adelante un comercio de
Alfarería de don Sebastiáo Leal, para continuar con la librería de don Espiridión G. Vallejo, hombre de férrea contextura a pesar de su escasa estatura,
pero en cambio mostraba la cabeza redonda con pelo negro a los 80 años,
siempre afable, con los anteojos cabalgando sobre la achatada nariz, buscando

369
H24

�afanosamente los libros, reglas, cuadernos y cuanto necesitaban los muchachos
que a grito abierto pedían se les atendiera de inmediato. Era don Espiridión
un Mutualista de hueso colorado, que actuó en las filas del Gran Círculo de
Obreros durante rnás de 30 años. Hijo de él es el Lic. D. José Juan Vallejo,
''Vallejito", como se le nombra en todas partes, lo mismo en las aulas de la
Escuela de Leyes, en donde por más de 50 años ha sido maestro, como en
las sociedades Mutualistas que le han otorgado el honroso título de "Benemérito del Mutualismo", por sus permanentes trabajos en pro del ideal mutualista.
Vecino, también mutualista, don Jesús Sandoval, se destacaba con su fotografía "El Bello Arte", compartiendo su fama de artista con el popular Cuco
García, herederos, sin duda alguna, de la aristocrática fotografía "Lagrange".
Había otros pequeños negocios hasta IJegar a la esquina en donde "La
Brisa" abrla sus puertas rojas, de rejas de fierro, ofreciendo la mejor carne
de res y de puerco que se vendía en la ciudad. Por supuesto, compitiendo con
el Mercado Colón a base de kilos de más de mil gramos y precios que no
rebasaban los veinte centavos el kilo.
Andando el tiempo, fueron desapareciendo uno a uno esos negocios para
ser reemplazados por otros hasta que, a mediados de la cuadra, y ocupando
la mayor parte, se estableció el almacén "El Centro Mercantil de Monterrey",
que con la ampliación sufrió algunos cambios y en la actualidad están agre•
gándose nuevas edificaciones para ser campo de operaciones de los almacenes
"Sears Roebuck de México".
Hecha la ampliación, se construyeron los edificios que ocupan el almacén
de ropa "Tiendas U ni versales", para llegar hasta la esquina en donde opera
la zapatería "El Centenario". En el tramo del oriente las transformaciones han
sido notorias por cuanto a que los pequeños comercios y casas particulares que
existían han desaparecido para ser reemplazados por almacenes de mayor
cuantía.
Entre las cosas que recuerdo de aquellos tiempos, puede citarse la casa
particular, que a mediados de la cuadra era propiedad del Lic. don José
Luna, Notario Público. Su renombre le venía más que de sus actividades profesionales, de su afición a la pintura. Varios cuadros de indiscutible mérito
ennoblecen su afición.
Hijo de él es el Dr. José Luna Ayala, gran clínico, profesor del Colegio
Civil y de la Escuela de Medicina. Se cuentan por centenares sus discípulos.
Durante los años treintas ocupó esa casa un artista de las artes gráficas
y de la pintura, Celedonio Mireles. Después se estableció un repertorio de música, para quedar más adelante dentro de la invasión de comercios de ropa
y zapatos.
370

•
De Matamoros a Allende se inician los derrumbes con cierta lentitud,
mostrando las casas, aún cuando desocupadas, sus anteriores letreros: Ferretería Mexicana -antes comercio de abarrotes del Sr. N. Guajardo, quien
murió accidentalmente, al ayudar a bajar de un transporte una caja fuerte
que había adquirido para su negocio-; después, en el mismo lugar estuvo la
Librería Nueva; siguen, Curiosidades Mexicanas de don Mateo Leal, viejo
comercian te en artículos típicos mexicanos; "La Reyna" zapatería; México
Eléctrico; Trajes Fusi; y otra vez México Eléctrico. En esta esquina, una
cantina, "El Barril de Cristal", ponía la nota alegre, al contar entre sus clientes a hombres de letras como Oswaldo Sánchez, Federico de P. Robledo, apodado el Vale Coyote, Lic. Manuel Múzquiz Blanco, y algunos otros escritores,
que discutían sobre asuntos literarios, y declamaban los versos de su propia
cosecha Seguramente que muy pronto la piqueta acabará con estas construcciones y surgirán los edilicios que han de reemplazar a los que sirvieron, tal
vez dmante un siglo, al comercio de Monterrey.
En la acera oriente, esquina noreste, durante más de 40 años, el doctor
Mauro Villarreal mantuvo abierto su consultorio y la botica del comercio. En
la actualidad el comercio de ropa, de moderna presentación, "Almacenes Sagaón ', atrae a la clientela mediante llamativa propaganda.
En la esquina siguiente se estableció una mueblería, bien surtida; pero no
tuvo resultados satisfactorios. Fue reemplazada por el Colegio Porfirio Díaz,
del profesor don Jesús Rojas, en donde prestó sus servicios un antiporfirista,
el profesor Antonio l. Villarreal, precursor revolucionario, t:¡ue al caminar
de los años conquistó en la Revolución Constitucionalista, el grado de General de División.

•
La cuadra de Allende a 15 de Mayo, en un 50% ha sido ampliada surgiendo nuevos edificios de vistoso acabado.
Enumeramos, como dato curioso, la serie de negocios que existían en esta
cuadra, que al desaparecer las viejas casas, algunos persistirán en las nuevas y
otros habrán cambiado.
Veamos: Fotografía Treviño, antes cantina "las Delicias"; Salón de Belleza "Venus"; Estanquillo "El Roble"; Dr. Everardo G. Lozano; Dr. Carlos
de la Garza Páez; Estanquillo, Venta de sodas y dulces; "Arte", Salón de
Belleza; Cuerpo de Bomberos, -evocar al Cuerpo de Bomberos de aquellos
tiempos, es imaginarse un par de carros colorados, eso sí, muy rojos, tripu371

�lados por bomberos disfrazados de choferes, o de choferes con trazas de bomberos, cuya posición parecía la de titanes empujando a los carros.

modificación y algo queda también en el fondo del tiempo que se me ocurre
desenterrar.

Solía suceder que antes de llegar al lugar del siniestro se reventaba una
llanta, o escapaba el agua hirviendo desconchinflando el radiador, o se clavaba
la dirección; pero en todos los casos, los bomberos llegaban, aunque tuvieran
que llevar a cuestas los carros.

Principiando la cuadra en Allende se levanta un moderno edificio de maciza construcción, que lleva el nombre de Maracán. Su propietario don Pedro
Canavati, lo bautizó en esta forma en recuerdo de su esposa, de quien tomó
los primeras letras de su nombre: María Canava ti. Se trata de una construcci6n compuesta por sótano y 4 pisos. El primer piso está ocop~do por negocios
comerciales. En la esquina existe una tienda de ropa para damas que se
titula: Remy. Lo otros departamentos están ocupados por la Fotografía ''Estudios Portillo"; "Tiendas Melo"; "Zapatería M6naco" ¡ "Hilados Finos Monterrey" y "Mercería Juárez".

¡ Ah! pero había que ver cómo se mantetúa en pie la economía de la institución: Ayuntamiento $ 100.00 mensuales, que no siempre los pagaba, y
empresas particulares que "daban donativos" de uno y dos pesos mensuales.
En total un presupuesto mensual de $ 600.00.
El Comandante lo era todo: bombero, mecánico, instructor, cobrador; eso
sí, después de cada hazaña, los periódicos generosamente repartían los más encomiásticos adjetivos. En estos andares, durante 32 años, actuó Emilio Alanís
Alanís. Entró al servicio como simple bombero: fuerte, sanguíneo, ágil hasta
llegar a Comandante. Envejeció en el servicio, perdiendo los atributos de la
juventud, para conservar una sonrisa de optimismo, que fue en su vida
como un pregón del deber cumplido.
Pasó aquello, llegó la ampliación, y el chiflido de casa ya no sirvió para
las funciones a que estaba destinada; los tiempos han cambiado, y con la generosa cooperación del Gobierno del Estado, del Ayuntamiento, y de los particulares, se ha construído un edificio en terrenos ganados al Río de Santa
Catarina, que merece justamente el título de Cuartel Central de Bomberos.
El edificio por desocuparse fue donado poi: don Santiago Belden.
Sigamos la n:renci6n de establecimientos: Nuevo León Eléctrico; Peletera
Montei::rey; Estanquillo ''Jovita"; Peletera del orte; Salón de Belleza "Guadalupe"; Casa Myúam, Mercería y Joyería; Estanquillo; casa habitaci6n¡ Zapatería Ramirez; Consultorio Médico; La Sorpresa, Relojes y Alhajas; El
Triunfo, Marcos y Molduras; Las Novedades, ropa para niñas; Clínica Dental del Roble; Casa Hinojosa; casa habitaci6n; "Gema", Relojería y Joyería,
y Carnicería "La Aurora"; -treinta años antes ' consultorio del doctor José
Sepúlveda.
Como puede apreciarse, los numerosos establecimientos dan idea del comercio de poca monta. Con excepción de tres casas de dos pisos, las demás
eran de un solo piso.

•
Algo debemos decir de la acera oriente, pues aun cuando las transformaciones sufridas son poco notorias, de todas maneras, ya se ha principiado la
372

Los pisos restantes sirven a muy distintas actividades: Centro Patronal de
Nuevo León; Petróleos Mexicanos¡ bufetes de abogados; oficinas de seguros;
distribución de artículos para el hogar; despachos de ingenieros, etc., etc. Años
antes el predio pertenecía a la Cía. de Luz y Fuerza Motriz de Monterrey.
En departamentos de construcción antigua operaban oficinas y bodegas.
Continúan construcciones del siglo pasado, a las que apenas si se les ha
hecho algún remiendo sin categoría y llegamos a mediaciones de la cuadra
en donde, a principios del siglo, estuvo situada la Academia de Comercid General Zaragoza, cuyo propietario don Anastasio A. Treviño Martínez, inició
lo que pudiéramos decir la carrera de Contador Privado, aW1 cuando sin los
relieves que tiene en la actualidad.
Como me tocó estudiar en ese colegio, puedo hablar de1 algunas de mis impresiones, entre las cuales se destaca la existencia de un Ojo de Agua en el
patio, que invitaba a los muchachos en las horas de recreo a beber con fruición,
formando con las manos improvisado Tecipiente.
En cuanto a los profesores --después de don Anastasio, cuya figura singular lo destacaba como hombre de principios, de carácter, de sólida rectitud
en sus procedimientos, de gran espíritu emprendedor y, sobre todo, de W1a
arraigada responsabilidad en las actividades a que se había dedicado-, dejaron profunda impresión en mi recuerdo.
Había un 'profesor de español, joven, como de 20 años de edad, de mediana
estatura, delgado, ojos pequeños, pelo negro, semblante intensamente pálido,
pulcramente vestido, cuello y puños duros, siempre blancos. Todo ello, unido
a una prematura seriedad, daban al joven profesor marcado aspecto romántico, que e acentuaba con su tendencia a dictar trozos literarios de los próceres
del romanticismo, principalmente de Bécquer, que lo entusiasmaba. Don
Anastasio, con su voz robusta de barítono, hizo la presentación: ... "El Profesor Don Joel Rocha". Con el tiempo, aquel joven habría de destacarse en su
373

�profesión y posteriormente, como uno de los industriales de mayor categoría
en nuestro medio ambiente.
Profesor de planta fue don Alonso Mendoza, cuya característica principal
eran la pulcritud, tanto en el vestir como en sus modales. Su simpatía se hizo
general, de manera que todos los muchachos le teníamos gran cariño. Poco
tiempo actuó en su carácter de profesor, dedicándose a otras actividades y
según tengo entendido, en la actualidad dirige un negocio de camiones de
carga.
En ese rosario de recuerdos, ocupa un lugar preferente Aldo B. Alarcón,
escritor y poeta, hombre sencillo, de genuina prosapia romántica, a quien los
intereses terrenales nada significaban. Era serio, dedicado a su ministerio, afable, y dispuesto siempre a ayudar a los estudiantes en todos aquellos problemas
que se les dificultaba resolver.
Viene después el profesor don Rufino Salinas, que habiendo actuado en la
educación primaria, formó parte del profesorado de la Academia en donde
aprendió la Contabilidad en término rapidísimo, y se constituyó en uno de
los más capaces profesores de la materia. Algunos años después abandonó el
Magisterio para encargarse de la Contabilidad de la Casa Chapa, S. A., en
donde estuvo sirviendo basta su muerte.
Contiguo a la Academia regenteó durante muchos años una sastrería "La
Primavera" don Efraín Villarreal, amable siempre y siempre correcto. Mientras tomaba las medidas platicaba sobre los sucesos de actualidad, que forzosamente se relacionaban con la Revolución. Madero revolucionario; Madero
Presidente; Madero asesinado; Carranza, Primer Jefe de la Revolución. . . y
por ese orden todo cuanto iba sucediendo.
De fácil palabra, aprovechaba toda coyuntura para hacer ambiente favorable a la revolución, y por upue to era una magnífica fuente de infonnaci6n.
Más adelante se encontraba la botica de "El Roble", propiedad del Dr.
don Alfonso Martínez. Se trataba de persona pulcra escrupulosa en sus funciones de médico, y posiblemente fue el último en nuestro medio, en usar
jaqué y sombrero alto al hacer sus visitas a los enfermos. Su presencia, con tal
atuendo, causaba un efecto sicológico saludable, lo demás quedaba a cargo
del tratamiento médico. Ese edificio de dos pisos está ocupado en la actualidad
por un comercio de artículos religiosos titulado: "Nuestra eñora del Roble".
Continuaban establecimientos de poca monta, entre ellos una dulcería en
donde en la actualidad se encuentra la Pastelería Monterrey, de bien ganado
prestigio; al final de la cuadra había un tendajón de escasa categoría transformado ahora en tienda de ropa para niños.

•
374

Hagamos un alto en este tramo para rememorar un emotivo espectáculo.
Los tranvías de mulitas bajaban por propio impulso de la calle Padre Mier,
entonces de Bolívar, para detenerse a media cuadra pasando la ·de Allende.
La velocidad ·se multiplicaba en comparación a la que solían llevar cuando
las mulitas tiraban del carro. No faltaba señora, que sobresaltada, a pesar de
la costumbre o tal vez por ella, e..xclamara: ¡ Santísima Virgen del Roble! Sin
que faltara el estribillo: ¡ Que Dios nos asista!
En contraste, los muchachos le gritaban al conductor -que iba atento a los
frenos-: suéltale más; suéltale más; pero el conductor, consciente de su gran
responsabilidad dejaba a la fuerza de inercia cumplir su misión, bajo su
vigilancia, por supuesto. Solla agregarse la nota chusca. Algún muchacho, haciendo alarde de acrobacia, bajaba del tranvía en plena carrera rematando la
suerte con una revolcada y aparatosa maroma.
Ahora aquello nos parecería cosa de niños, aún a las señoras que entonces
se alarmaban. ¡ Dos minutos para recorrer doscientos metros! No se puede en
esta época del jet concebir. Y sin embargo cada cosa en su tiempo. Si
todavía existían las diligencias, sí paseaban las gentes en carruajes tirados por
caballos, si Jos papalotes eran los únicos objetos más pesados que el aire que
surcaban la atmósfera, lo de los tranvías de fuerza animal cumplían plenamente con la parte que les correspondía en aquellos venturosos días de la
crinolina, del bastón y del bombín.

•
Atravesamos 15 de Mayo. Del lado oriente se levanta la típica construcción
de sillares del templo del Roble, que ocupa un buen tramo hacia el norte.
Sus gruesos muros dan la impresión de una fortaleza.
Hablaremos de este gran edificio más adelante, y entre tanto, agotaremos lo
que haya por decir del resto de la cuadra, que es bien poco.
Después del templo existe una casa de dos pisos, destinada a menesteres de
los servicios religiosos, y de actividades de carácter social. Nada tiene de extraordinario, en su sencilla arquitectura, digno de mencionarse.
Pared de por medio, un edificio de las mismas características, viene siendo
ocupado por la Talabartería Cía. Treviiio1 S. A., desde hace mis de 50 años.
Termina la cuadra con edificios de dos pisos, que llevan el sello de las Farmacias Benavides. Oficinas, laboratorios, almacenes y en la esquina, farmacia,
artículos de tocador y restaurante. Antaño, allá por los primeros años del siglo
actual el doctor don Melesio Martínez, de amplia y popular clientela, administraba la botica y el consultorio.
El clinamismo de don Felipe de

J. Bcnavides,

convirtió la modestia de una

375

�acti\'idad de tipo provinciano, en un centro cosmopolita, que han vivificad&lt;&gt;
con inusitado entusiasmo y tecnicismo sus hijo .
Es de mencionarse un lapso intermedio entre ambas referencias. Durante
varios años, que fonnaron parte de los tiempos de la revoluci6n Carrancista,
tres personas: Francisco Ruiz Leal, Santiago Villarreal y Julián E. Guerra,
formaron una sociedad comercial. Compra y \'enta de cereales. El tiempo no
era propicio para los negocios )' el capital social, no muy abundante, se esfum6.
La separación se impuso. El fracaso ignific6 pérdida de dinero; pero ganancia firme de experiencia. Franci co Ruiz Leal marchó a Tampico en busca
de mejores vientos. Inteligente, ambicioso, con esa ambición limpia que enaltece, pronto se abri6 un magnüico campo de acción. Comerciante. industrial
financiero, conquistó una posici6n envidiable, ganada a pulso con honradez y
actividad. Viv allá, rodeado de u familia, cada vez más grande, y gozando
de la admiración y cariño de la sociedad, a la que ha entregado mucho de
sus csfuenos.
antiago Villarreal también abandonó Monterrey para radicarse en Torreón. us actividades de comerciante y agricultor honesto y trabajador le produjeron respeto y estimación. Murió hace unos inco años, cumpliendo con
la consigna de los buenos: Todos a su alrededor lloraban, y solamente él
sonreía.
Queda en el recuerdo Julián E. Guerra, tipo sacado de estampas del siglo
pasado. Simpático, afable, miope, extremadamente sociable, de esa sociabilidad sin etiquetas. Gustaba de la música y de la poesía, · solía d clamar versos convirtiendo en tribuna los sacos llenos de maíz o de frijol.
Su paso por la calle e significaba por las repetidas pausa5; aquí se detenía
ante una ventana para saludar al compadre o a la comadr , más allá aquietaba el paso ante una pu ·ta semiabierta preguntando por alguien, y luego
detrnciones rápidas para saludar a quienes caminaban en sentido opu to. o
daba descanso al sombrero. ni se borraba de su embln.nte la sonrisa afable,
que achicaba aún má los ojos, a pesar de lo cristales de aumento.
n día, un aciago día del año de 1936, llegó de su trabajo algo fatigado,
se tendió en la cama para descansar, y cuando su esposa Jo llam6 para que
se sentara a la mesa ya no conte tó. Pas6 la invisible línea que nos separa del
má allá, con la misma dulzura, con la mi ma gentileza, que empleaba al
saludar a un amigo.
Pero retrocedamos hasta colocarnos de manera que podamos analizar el
T cmplo del Roble.

•

Por supuesto que el Templo merece mención especial. Su categoría queda
dentro d I fervor religioso de los regiomontanos, a la altura de la Catedral
y de la Purísima.

La tradición de la Virgen del Roble queda fuertemente ligada a nuestra
historia. Como en el caso de ]a Purísima aquí naci6, tomó forma y se afianzó

en la conciencia religiosa de las gentes.
El Templo, amplio, funcional, de cantera de sillar, con paredes de fortaleza,
era típico preg6n del solar regiomontano.

Digo que era porque en parte ha desaparecido. El frontispicio ha sido modificado, cambiando totalmente su estilo. ¿Mejor6? ¿Es apropiado al r sto
del edificio? o me atrevo a contestar estas preguntas. Algún té01ico en la
materia podrá hacerlo.
Yo me qucdq en la imaginación con aquel frente tosco, de sillares desnudos,
que ,ieron a nuestros abuelos subir las escalinatas para franquear las amplias
puertas.
Cuántas veces, el 18 de diciembre, siendo niño, sufría codazos y empujones
para postrarme ante la pequeña irgen. Y f:Sa5 mismas ocasiones de"oraba las
golosinas que en la calle vendían mugrientos dulceros, sin perdonar el plato
de enchiladas, al reclamo apetitoso del olor que despedían, sin importarme la
traza de las greñudas f ritangueras.
Participaba al gremente en la algarabía d los muchachos, que fuera de la
solemnidad de la misa y de los rosarios, distantes de las amplias y vistosas naves del Templo, asaltábamos los caballitos, la rueda de la fortuna, y corríamos
de un lado a otro ansiosos de no perder oportunidad alguna para divertimos.
iguiendo las instrucciones del cohetero lanzábamos al espacio las varas explosiva., qu llenaban de lucecitas el ciclo, dando la imprei6n de fugaces e trellas. o faltaba el muchacho atrabiliario, que sin esperar el momento oportuno, arrojaba el cohete entre "puesteros" y transeúntes. Con una reprimenda
del "mai tro" cohetero quedaba fuera de servicio.
Tratando de agotar las diversiones rodeábamos las mesas de juego, apostando desde uno hasta cinco centavos. La ruleta desvencijada con lo colores
rojo, azul, blanco y negro. La mesa boliche, juego ingenioso. Op raba mediante una canica, o bolita sólida, que se arrojaba por uno de los postes· huecos colocados en los extremos de la mesa, la que tenía figuras pintadas equidistantes entre sí, con un hoyo cada una de ellas. Ganaba quien lograba
colocar la bolita en el número mayor. El propietarid de la mesa descontaba
a su favor el 20% d las apuestas. Juego entretenido y de cierto arte.
Al si te colorado jugaban únicam nte los incautos. Los dados e taban arreglados de manera que el ganador era siempre el montero, En la baraja sucedía
Q&gt;Sa semejante.

376
377

�Los ya enterados pasábamos de frente, con cierto aire de suficiencia. Habíamos pagado el noviciado.
. .
.
A eso de las once de la noche iniciábamos la desbandada, Jubilosos o tnstes -cada quien habla de la feria según le va en ella-. Lo que no fallaba
era el dolor de estómago productd de la indigestión. La purga y a otra__co_sa.
El día 8 de septiembre de 1884 fue inaugurado el Templo. El penodico
La Defensa del Pueblo publicó las siguientes notas:

60. A las cinco de la tarde se cantará el Rosario, y en seguida las
preces mandadas por el Santo Padre por las necesidades de la Iglesia.

7o. Un solemne Tedeum en acción de gracias dará fin a esta festividad.
80. El domingo catorce del corriente a las siete de la mañana se cantará una misa con su Majestad manifiesto, quedando expuesto todo el
día para que los fieles vengan a rendirle adoración en la nueva iglesia".

Domingo 7 de septiembre de 1884.

•
EL TEMPLO DEL ROBLE

"Mañana el Illroo. Sr. Obispo bendecirá con toda solemnidad el
nuevo Templo de Ntra. Sra. del Roble.
A este fin se ha hecho circular la siguiente
INVITACIÓN

El lunes 8 de los corrientes, fiesta de la Natividad de Ntra. Sra.; el
Illroo. Sr. Obispo bendecirá solemnemente el nuevo templo del Roble.
El Presbítero Manuel Martínez capellán de este Santuario invita a
todos los católicos a concurrir a esta ceremonia, así como a lo~ d~ás
actos piadosos que con este motivo tendrán lugar conforme al s1gwente

PROGRAMA

lo. En la mañana del día 8, ál toque del alba un repique a vuelo en
todas las iglesias será el anuncio de la gran festividad.
2o. A las ocho en punto de la mañana el lllmo. Señ~r ??ispo acom- do de¡ V. Cabildo y Clero de esta ciudad, dará pnncip10
pana
. a la benºb
dición del nuevo Templo con todas las ceremonias que el nto prescn e.
3o. Después de Ja bendición la Sagrada Imagen será trasladada en
procesión al nuevo Templo.
_ ,
. .
4o. Se cantará una misa solemnísima en que su Senona Illma. of1c1ará de Pontificia!.
So. Terminada la misa se cantará la Salve Regina como prime: _homenaje que el Prelado, el Clero y el pueblo, ofrecen a la SantiSuna
Vin!en
del Roble en su nuevo Templo.
o
378

Jueves 11 de septiembre de 1884.

PADRINOS y MADRINAS

El Presbítero D. Manuel Martínez quiso honrar con el nomhramiento de padrinos y madrinas de la bendición del Templo del Roble
no sólo a las personas de más representación en esta ciudad y fuera de
ella, sino también a todas aquellas que con sus donativos especiales han
contribuido más o menos directamente a poner la nueva iglesia en estado
de servicio. Todas las personas invitadas aceptaron con gusto el nombramiento, pero no todas pudieron concurrir al acto de la bendición,
por encontrarse a larga distancia unas, y por!diferentes motivos las otras.
No obstante, como además de aceptar bondadosamente el cargo conferido han contribuido generosamente con diferentes sumas, así para
ayudar a los gastos de la función como para eI pago de varias partidas
que se adeudan pues los últimos trabajos han causado gastos extraordinarios, nos ha parecido conveniente publicar en este número los nombres de las personas que estuvieron presentes en el acto de la bendición,
reservándonos para el siguiente con los de todos los bienhechores que
fueron honrados con igual nombramiento, y no pudieron asistir.
Asistieron como padrinos y madrinas a la bendición del Templo del
Roble las personas siguientes:

SEÑORES:

Canónigo D. Narciso VillarreaJ, D. Valentín Rivero, Lic. D. Ramón
Treviño, Dr. don Juan de D. Treviño, don Patricio Milmo, don Luis
379

�Sánchez Lic. don Francisco Sada Lic. don Emilio Cárdenas, don Gabriel Fl~res, don Justo del Pilar, Dr. don Mclesio Martínez, don Pedro
Maiz don Amado Garza, Dr. don Tomás Hinojosa, Lic. don Modesto
ViUa;,.eal, Lic. don Anastasio Trcviño, don Rómulo Rodríguez, Dr.
clon Pedro Martínez, don Valentía Rivero Gajá.

SEÑORAS:

Sra. doña Refugio Dávila de Garza García, Srita. Ana Treviño, ~~ª·
Trinidad Garza, Srita. Elvira Cantú, Sra. Josefa García de Tm·mo,
rita. Sara Milmo, Sra. Concepción Guajarclo de Hinojosa, ra. doña Josefa González de García, Srita. María Villarreal, rita. Modesta
Rivera. Srita. Carlota Larralde, Sra. Guadalupe Galván del Pilar, rita.
Lo~ Galván, Srita. Clotilde de la Gana, rita. Cruz de la Gar:za,
ra. doña Genoveva M. de Martínez, Srita. Catarina de la Garza, S~_ta.
María Antonia Cárdenas, Sra. doña Concepción Vargas de ~revmo,
ra. doña Josefa Martínez de Treviño y ra. doña Petra fartmez de
1'.íartínez.
.
Una atractiva cúpula &lt;le amplias proporciones, fue construida a pnnipios de e te siglo. Se hacían los preparativos para su inauguración, a
fines de 1905 cuando se desplomó.
Fue providencial que no ocurrieran des!!racias personale , Y aun la
imagen del Roble no sufri6 deterioro alguno, no obstante encontrarse
debajo de la cúpula.
.
. .
Se cr que cl d •rrumbe se debió a determinados c~b10s que s . hicieron en tos muros de sustentación, sin tomarse las d b1das precauoon~s.
A salto
ha hecho este templo, que aún no está del todo concluido.
Cincuenta años de pués se iniciaron reformas y ampliaciones de gran categoría, que están en proceso.
.
.
La torre del campanario, nueva totalm nte, se construyo al oncnte del
templo. Ita, tal vez la m:ís alta de las torres de los t':111plos. de Monterrey, esbelta, de estilo di tinto al mismo templo, da la 1IDpr 16n de un
centinela en posición de firme.
y dicho lo anterior cerramos este sencillo relato.

•
A to largo d la ac ra poniente no tengo datos que ,·algan la pena mencionar. En los últimos ti mpos la esquina con 15 de Mayo la ocupó una fotogra-

fía popular. Se1!1Úan casas habitación alternando con pequeñas imprentas,
tintorerías, carpinterías y al final, con 5 ele Mayo, casa habitación del Lic.
Gil Trcviño, que antes ocupó don Ismael Guerra, tronco de numerosa y honorable familia, y mucho antes, a principios de siglo, fue campo de operaciones de un comercio de abarrotes titulado "El Gallo".
Esa casa desapareció totalmente. Del resto quedan muros y vigas cortadas
al límite C..'&lt;igido por la ampliación. El aspecto nada tiene de agradable, aun
cuando se han construido dos edificio de buen aspecto.

•
De 5 de Mayo a Washington las referencias no son tan extensas, por aquello de que el lado oriente lo ocupa la Plaza del Colegio Ci,;t y el lado poniente casas sin nin una especial característica, aun cuando algo de la cuadra se
ha transíormado por algunos edificios de nueva construcción.
Por cuanto a la Plaza del Colegio Civil, como dato que pinta lo que existía y algo de lo qu fue, copio aquello que encaja en la narración publicada
en mi ya mencionado libro Estampas Antiguas de Montem·y:
"Forma la pla::a un cuadro de 48 metros por lado y está poblado di'
árboles, en su ma}'or fiarte fresnos, que le dan un aspecto agradable.
En .su interior existe una glorieta amplia y en el centro se levanta un
pedestal que sostiene el busto en metal del ingeniero don Francisco Beltrán, que por sus pequeñas dimensiones ofrece un aspecto antiestético,
aparte de no corresponder a los mlritos que como educador se le reconocen al ingeniero Beltrán.
Para levantar este monumnzto fue quitada una fuente de piedra dr
rostro de dimensiones proporcionadas al tamaño de la plaza. En el centro
de la fuente existía u,i surtidor de firrro vaciado, de tres cuer/1os, de
agradable aspecto. No tan sólo no ml'joró la plaza en ornamento sino
que, sin necesidad se le quitó un adorno antiguo que debió conservarse,
puesto que el monumento al inoeniero Beltrán, hubiera quedado mucho
mejor ya en Ido banqu la del Colegio Civil, o en la misma plaza en el
andador del lado poniente dando frente, precisamente, aJ edificio del
Colegio en donde pasara el Ingeniero los años más importantes de su vida.
En esta plaza, dude hace más de 50 años, se ha acr,stumbrado dar
audiciones musicales los viernes en la noche, conJeruándosc la tradición •
y el romance de nuestras seretiatai'.

380
381

�Habría que agregar la transformación sufrida por la plaza hace unos cuantos años.
Se arrancaron los árboles que la poblaban, se suprimieron los jardines Y se
hizo una explanada de concrnto, dejando únicamente en cada esq~a ~a
pequeña glorieta con un fresno en el centro. Parece ser que hubo la mte~aon
de perpetuar la canción aquella que le sirvió al general Amulfo R. Go~ez,
como bandera de su malograda candidatura a la Presidencia de la República:
"Cuatro milpas tan sólo han quedado ..."
En el lado oriente de la Plaza se construyó una especie de estrado de concreto, que puede servir de tribuna en casos de reuniones populares. Lo demás, a excepción de un pequeño cobertizo fabricado al lado norte, no ofrece
perspectiva alguna que rompa la planicie.
.
.
Al fondo calle del Colegio Civil de por med10, ofrece su fachada colorual
el edificio del Colegio Civil, que ha sido para uevo León, Y diríamos para
el norte de la República, el centro de estudios de más alta categoría en lo que
respecta a la preparación de los futuros profesionistas.
.
.
Siruiendo el fácil procedimiento de las citas, que en este caso nene disculpa ;or robarme a mí mismo, doy albergue a lo que en el multicitado libro
rrúo publiqué sobre el Colegio Civil:
"El Obispo don Andrés Ambrosio Llanos y V aldés, que tantos em~eños
puso en dotar a la ciudad de los elementos nec~sarios para el cultw_o Y
se!¿uridad de los habitantes, principi6 a construir por 1796 un hospital,
q~e viniera a substit1lir al que existía en el edíf icio• que posteriormente
ocup6 el colegio 'San José', situado en Mina )' Abasolo. Dumnt~ ~na
epidemia de viruela, que se desarrolló en la ciudad en 1798, se destino el
hospital, todavía en construcci6n, al servicio público, prestando ~atables
servicios. El único médico que existía en la ciudad, Fray Antonio de la
Vera y Gálvez asistió con todo celo a los enfermos l~grando señalados
éxitos, que le valieron menci6n especial cerca del Virrey de la Nueva
España.
.
El Gobernador del Estado, don Santiago Vulaurri, el 4 de noviembre
de [857, decret6 el establecimiento del Colegio Civil, sin que pudieran
normalizarse los trabajos debido a las guerras intestinas, sino dos años
después, durante el gobierno del General Aramberri.
,
El 5 de diciembre de 1859 principiaron las clases, con una matricula
de 70 alumnos, siendo director el licenciado José de Jesús Dávila Y Prieto.
Siguiendo la tradición ya establecida en el Colegio, los ~o~iernos su~!sivos /e prestaron atención; pero fue el general don Jerommo Tr~~i~o
quien hizo el mayor esfuerzo hasta lograr que se terminara el ediftcto,

382

comprendiendo un frente de 84.70 metros y 55 de fondo. Se componía
de un solo piso, con excepción de la parte occidental y una pequeña porci6n del lado Sur, en que se constrwy6 un segundo piso.
Durante la administración del Lic. Aar6n Sáenz se construyó en el
centro del edificio un segundo piso y una atractiva fachada, y hacia el
Poniente se levantó la Aula Magna de la Universidad.
Durante el Gobierno del general Anacleto Guerrero se levantó el segundo piso en el resto del edificio, mejorándose su aspecto general.
Muchos notables hombres de ciencia pasaron por el Colegio Civil cw),·a
menci6n darla lugar a una interminable lista. Citaré el personal del
Colegio de 1899, porque aún siendo lejana la época, existen muchos de
los que fungían como /Jrofesores: Director, Dr. Lorenzo Sepúlveda; Prefecto de Estudios~ fosé Luna Ayala; Tesorero, Dr. Amado Fernández;
Profesores de diversos cursos: Lic. Macedonio Tamez, lng. Ernesto García, lng. Porfirio Treviño Arreola, Dr. Eusebio Guajardo, Prof. Emilio
Rodríguez, Lic. Rafael Lozano Saldaría, 1ng. Francisco Beltrán, Dr. Benig110 R. Davis, Prof. Federico Garza, Prof. Guadalupe Montenegro, Lic.
Virgilio Garza; Mayor José R. Moreno. Estudiantes: Néstor González,
Faustino Roel, Alfonso Pérez y Galdino P. Quintanilla".

Esto estuvo bien para 1942. Ahora, en 1964, las cosas han cambiado. Casi
todas las personas mencionadas han muerto.
No tendríamos sino agregar una pequeña nota, que no por pequeña deja
&lt;le tener importancia. Me refiero a la construcción hecha en el patio que correspondió al Colegio Civil -los llamados matorrales- de la Escuela de Labores Femeninas Pablo Livas.
El terreno no podía haber tenido una aplicación más apropiada. Se trata
de un centro de enseñanza que durante muchos años ha preparado a millares de jóvenes mujeres, en condiciones de ser buenas amas de casa, o empleadas eficaces, y en muchos casos propietarias de establecimientos, ya de costura, de juguetería, pastelería, y de otras actividades.
El edificio es amplio, bien construido, de agradable aspecto, y llena todas
las formalidades necesarias para que la benemérita escuela cumpla, aún con
más eficacia, la encomiable labor que le corresponde.
Se inauguró este flamante edificio con la solemnidad del caso el día 21
de marzo de 1963, sirviendo de homenaje a la memoria de don Benito Juárez, aniversario de su nacimiento.
Presidió el acto el licenciado don Eduardo Livas VillarreaJ, Gobernador
Constitucional del Estado, e hijo de don Pablo Livas, en honor de quien hace
cuarenta y dos años se integró la escuela, como realización de los esfuerzos

383

�encomiablcs de los profesores don Anastasio A. Treviño Martínez y don Plinio D. Ordóñez.
Una nutrida concurrencia asistió a este acto, contándose los más cercanos
familiares de don Pablo Livas, así como funcionarios del Gobierno, de la
Universidad de Nuevo León, licenciado Alfonso Rangel Guerra, Rector Interino; del Patronato de la misma don Manuel L. Barragán, así como del C.
Presidente Municipal, licenciado Leopoldo González Sáenz, del Secretario
General del Estado don Humberto Ramos Lozano, del general de División
J. Trinidad Rodríguez López, Comandante de la Séptima Zona Militar. Estuvo también presente don Jesús M. Montemayor, quien cedió la cantidad
de $ 2.000,000.00 para la construcción del edificio.
La ceremonia fue sencilla pero imponente dado que, recordándose los méritos de don Pablo Livas, se daba la circunstancia de encontrarse algunos profesores que fueron compañeros de él y quienes sintieron la emoción de recuerdos imperecederos.
Seguirá la escuela derramando sus beneficios, de cuya categoría podemos
damos cuenta al mencionar que para la fecha han recibido enseñanza 21,613
alumnas, habiendo obtenido su título profesional 4,567 cifras que hablan con
elocuencia.
Volvamos a nuestra calle; pasamos al lado oriente y nos encontramos con
un edificio comercial de tres pisos en substitución de un cine que se tituló
"Imperio", mejorándose el aspecto en forma notoria.
Contiguo se levantó el Teatro-Cine "Juárez", uno de los más confortables
de la ciudad, de sencillas líneas, de gran amplitud, y magnífica butaquería~
Reemplazó a una serie de casas pequeñas, de ningún valor estético, y sin tradición que valga la pena mencionar.
Del resto de la cuadra no hay sino manifestar que se han modificado algunas casas sin que ello signifique cambios de tal magnitud que valga la pena
hacer notar.

•

quienes cariñosamente se les llamaba "Jos pelones", porque acostumbraban
pelarse al rape.
Años después estos jóvenes entraron de lleno al mundo de las actividades
industriales, fonnando una fortuna envidiable, y según entiendo radican ambos en la ciudad de México. Contrajeron matrimonio en esta ciudad, formando dos hogares en donde retozan ya los nietos. Como hermanos y compañeros
de trabajo, continuaron estrechando más sus vínculos, al casarse con dos hermanas, Francisca y Ma. del Socorro Tijerina. Por su parte don Angel de
Fuentes que se casó con Sofía, hija también de don Ambrosio, adquirió en
propiedad el edificio comercial reteniendo así Ja casa de los Guajardo.

Ninguna novedad en el resto de la cuadra, sino es en la esquina siguiente
en donde se construyó un edificio de tres pisos, cuyas principales localidades
están a la disposición de la Sucursal del Banco General de Monterrey.

En tiempos que ya van siendo lejanos, en ese lugar existió la cantina denominada "El Sol" que tenía como contrapeso en la esquina de la acera poniente de la misma calle la cantina "La Luna". De aquí que los trasnochadores
se iban tranquilamente de "El Sol" a "La Luna'' completando el circuito
que los alejaba de sus hogares.
Por los años veintes dos esforzados trabajadores de la industria mueblera,
don Miguel Arredondo y don Melesio Lankenau, establecieron una modesta
fábrica de Muebles "El AncoralJ que andando el tiempo habría de transformarse en gran industria.
De la acera poniente no tengo ninguna referencia de tiempos pasados, y
de los actuales puede decirse que al principiar la calle con Washington hace
años que la esquina estaba ocupada por la Librería del Maestro, propiedad
del Prof. Timoteo R. Hemández, y en la actualidad por una cafetería. Más
allá rompe la monotonía de los pequeños comercios el edificio de la Sociedad Mutualista de Joyeros, Relojeros y Grabadores. Don Manuel M. García
operaba con una Mueblería, y oficina de negocios, entre los cuales se destaca
la construcción de la Colonia Estrella.
Y con esto llega el punto final de Juárez hasta Modesto Arreola.

Cruzamos la calle de Washington para continuar hacia el norte, deteniéndonos breves instantes para decir lo que el recuerdo nos sugiere.
Del lado oriente, en la esquina con Washington, el dinámico hombre de
negocios don Angel de Fuentes construyó un edificio de grandes proporciones integrado por tres pisos, que lleva el título "Edificio de Fuentes". La
planta baja la ocupa la farmacia ''El Fénix".

Pausadamente llegamos a la siguiente calle. Sin prisas, abriendo los ojos
para escudriñar lo que vemos, y haciendo aflorar el recuerdo, para describir
lo que hubo.

Anteriormente fue residencia y ]ocal comercial de don Ambrosio Guajardo
y posteriormente de sus hijos Apolonio y Ernesto, dinámicos y populares, a

Tal vez valga la pena explicar algunas citas que pudiera pensarse quedan
fuera del retablo. Me refiero especialmente a las menciones ocasionales de

384

•

385
H25

�algunas personas, que por una u otra circunstancia tienen que ver o han tenido que ver con esta calle.
No se trata de biografías, que ello nos llevaría espacio y tiempo, y constituirían obras ajenas a esta labor, sino simplemente de rápidos brochazos en
una pintura que debe contener el claro obscuro de los hechos relacionados
con la calle, 'Y existen hechos que no pueden desprenderse de las personas.
Lo lamentable, es mi parecer, radica en no incluir todos aquellos hechos
y personas que debieran mencionarse; pero que yo ignoro.
Hecha esta digresión caminemos adelante. En la esquina de la acera poniente, durante largos años, un tendajón mantenía la costumbre de la miscelánea; lo mismo vendía máiz y frijol que medicinas, vinos y licores. En la
actualidad existe una papelería y librería escolar, con el nombre de "Patria",
propiedad de don Estanislao González. Pero antes, allá por los noventa del
siglo pasado, dos hermanos, Estanislao y Federico Trevifio, dieron vida a un
comercio de miscelánea, en el que los vinos y licores ocupaban buen lugar. Se
llamaba "La Luna". Ese negocio desapareció por 1918 siendo reemplazado
por un depósito de naranjas, pionero de la costumbre, ya muy extendida, de
consumir el jugo.
El Banco Mercantil de Monterrey estableció una Sucursal en un edificio
contiguo, de tres pisos, atractivo y funcional. Después tenemos una serie de
casas de poca monta con salón, peluquería, florería, intercalados hasta la esquina otros comercios y especialmente restaurantes, que más propiamente llamaríamos fondas, en donde los cabritos al pastor llaman a la clientela con su
peculiar olo,r que sale por las puertas, formando un ambietite apetitoso en
combinación con las fondas establecidas en la acera de enfrente.
Mencionaremos otro edificio de tres pisos en donde opera la Ferretería Monterrey para llegar a la esquina donde puede leerse un letrero que dice "Salón
Lontananza". Se trata del trasunto de una cantina amplia y muy conocida
en tiempos ya lejan_os que se llam6 "Lontananza", nombre significativo en
cuanto a que resultaba lejana del centro de la ciudad.
Pero es el caso de mencionar un sucedido que nos pone en contacto con
una persona cuyos andares por el mundo son muy conocidos en Monterrey y
vale la pena mencionarlos por cuanto a lo que en comunión con la colectividad tiene. Se trata de don José D. Lozano.
Este señor Lozano es de mucha historia y de mucho peso. Comerciante, industrial, revolucionario, mutualista. Anda pisando, con pies que sostienen
más de cien kilos, los ochenta años, que ya es algo en persona de ese peso.
Se dice que las gentes. gordas 'son de buen carácter. Aquí la regla tiene su
meJor comprobación. Es afable, comunicativo y dicharachero. Donde él se

encuentra hay ambiente grato; cuentos de todos colores comentarios picosos
salpicado todo ello con risas alegres, francas, abiertas. '
'
Cu_ando ~e ~uemó su casa comentó en presencia del fuego, con gesto compungido: lastuna. que se desperdicie tanta lumbre, cuando la podíamos aprovechar asando "agujitas".
Al mutualismo se ha entregado con fervor: a él, en gran parte, se debe la
construcción del gran edificio de la Sociedad Mutualista, de Viajeros. Actúa en el Círculo Mercantil Mutualista y en Factores Mutuos, y asiste puntualmente a los Congresos Mutualistas Nacionales, lo mismo a Tuxpan, Ver.,
que a Puebla.

~ se desborda. abarca~do actividades de servicio social. A sus gestiones, en
un10n de don Miguel V1llarreal, que gusta de viajar por la India encantando
serpientes, se debe la construcción de las carreteras de Monterrey a Monclova y de Monterrey a Colombia.
Es tambi~ de los soldados de la buena vecindad, que operan bajo la bandera humanista de la tolerancia y comprensión, sostenida con fe y entusiasmo
por el ingeniero José Muguena.
Dicho lo anterior tiempo es de pasar a la acera Poniente.
Del poniente principia la cuadra con el edificio de tres pisos del Banco Industrial de Monterrey, sucursal que complementa las labores financieras con
las demás sucursales de los Bancos, que actúan a. unos cuantos metros de distancia, y que se mencionan en estos renglones. A continuación el Banco de
Comercio también opera con una sucursal para seguir con el edificio del
cine "Rodríguez".
Aquí cabe detenernos algunos momentos por aquello de que este cine tiene su historia.
A principio~ de siglo los hermanos Adolfo y Antonio Rodríguez, los má.ximos empresanos de teatros y cine que durante medio siglo controlaron los espectáculos, fincaron en ese lugar un jacalón amplio sin ninguna comodidad
ni ~tractivo especial, con el propósito de dedicarlo ; funciones populares, esp_e~1almente de teatro, pues en aquellos remotos tiempos el cine apenas principiaba.
La idea fue satisfecha cumplidamente pues el jacalón se llenaba de continuo, a precios de uno a dos pesos luneta y cincuenta centavos galería. Las
compañías teatrales que operaban raras veces eran aceptables, de ordinario
se trataba simplemente de "cómicos de la legua". Lo importante es que el
público se divertía y la razón de ser de aquel teatro se cumplía satisfactoriamente.
De lo bueno se destaca la temporada larga que llenó cumplidamente el famoso e inolvidable actor cómico Arturo García Pajujo. A su influjo y ense-

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�ñanza se formó el barítono José Pulido, quien alcanzó renombre y gloria. Por
el mismo camino fueron Ojcda, Cabrera, Pardavé y cien más.
Pasados los años se hizo necesario modificar los planes primitivos, pues la
ciudad iba creciendo y sus necesidades, en todos los menesteres también. En
consecuencia se pensó en hacer algo de mayor categoría y los hermanos Rodríguez emprendieron la faena desde luego.
El día 28 de marzo de 1928 fue inaugurado el nuevo teatro que ya contaba con comodidades mamíficas y aun cuando no eran precisamente una notabilidad, sí reunía las condiciones necesarias para que en esa época se le titulara "Coliseo 1áximo de Monterrey".
La construcción se debió al muy conocido y competente maestro contratista M. J uárez y la decoración estuvo a cargo de los maestro Salvador Tarasona y Je ús D. Jíménez, quienes cumplieron satisfactoriamente su comeúdo,
dando un aspecto al teatro vistoso y alegre.
Se turnaban las actuaciones de teatro y cin , habiéndose pasado películas
de gran r nombre eo la época como El Arca de oé y El Gaucho.
Volviendo a la inauguración diremos que la compañía que e. taba encargada de hacerlo fue la encabezada por el inspirado compo itor mexicano Alfonso Esparza Oteo, que ya había adquirido renombre con su famosa canción
ccun Viejo Amor''. Actuaban con él Elvira Luz R yes, Evangelina Magaña,
Manuel Ramiro Malpica, Francisco Salinas y Leobardo 1. González.
En posteriores ocasiones pasaron por el tablado del r gio teatro Bertha
Singennan, la declamadora de voz de cristal; Matilde Palau, la temperamental; Virginia Fábregas, la egregia; las hermanas Aguila, inigualables; María Teresa Montoya, la Maestra; Pepita Embil, siempre atractiva, y otras muchas artistas que largo seda citar, sin que dejemos al margen a los hombre
que como el doctor Alfonso Ortiz Tirado, Tito Gu1zar, Jorge egrete, Pedro
Infante etc. etc., llenaron una época de arte.
Durante la primera temporada del Teatro escuchamos a famosas cuplctistas que se alternaban cantando canciones espa.fiolas, argentinas y mexicanas. Entr las primeras podemos anotar: "El que a Yerro Mata", "Agua qu
no Has de Beber", "Calla Jilguero" "La' Muñ a" y "El Relicario"; entre las
argentinas: "Ladrillo", "Uno", "Volver", "Silencio", " oche de Reyes" y
entre las me.xicanas: "Estrellita", ''La Pajarera", "Mi Querido Capitán", "Morenita Mía", "Mujer". "Rosa", "Veracruz" "Farolito", "Varita de Nardo", etc.
in orden cronológico citaremos algunos de los compositores mexicanos que
más contribuyeron con su in piración a formar el ambiente folklórico de México,
cuya calidad ha significado que, a través de nuestras canciones, se conozca
a México en el mundo entero.
Podemos referimos a Manuel M. Ponce, Tata

acho, Pepe Guízar, Gon-

zato Curie), Joaquín Pardavé, Agustín Lara, Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín. Jorge del Moral, Luis Arcaraz, María Greever.
El Teatro que llenó una época interesante en nuestro medio ambiente se
qucm6 el día 22 de noviembre de 1954 sin que afortunadamente hubiese des-gracias penonales.
El nuevo Teatro-Cine se inauguró el 28 de mayo de 1955, bautizándole con
el nombre de "Imperio-Rodríguez".
F~aliza la cuadra sin otra anotación que rompa lo normal: pequeños comemo fondas, con el remate de una clásica taquería que agrega caldos de
pollo y menudo.

•
. En el tramo de Aramberri a Ruperto Martínez sí nos dice la historia cosas
m teresantcs.
Del lado ~riente,. ~ ~a actualidad, operan comercios de ropa, calzado y
frutas. o tienen d1stmüvo especial que los haga destacarse y no tardarán
mucho tiempo sin que los derrumbes procedan a la ampliaclón de la calle.
Pero allá en el siglo , VIII, cuando el Obispo de Llanos y Valdés se echó
a cuestas la tarea de construir la nueva Catedral, metros más.adelante, se
con truyeron en toda la cuadra edificios de modestas proporciones, destinado ~ Convento de Capuchinas, que no lograron habitar, por circunstancias
que ignoramos.
Posteriormente, mediante arreglos apropiados, los edificios fueron ocupados por soldados, bautizándosele con el nombre de Cuartel Iturbide. Epoca
en que todavía el nombre de Iturbide no se había proscrito de la nómina de
los héroes nacional .
Los vecinos se habían acostumbrado al toque de diana a las seis de la mañana, a la escoleta de la banda de música y a las audiciones casi diarias que
ejecutaba en la banqueta, a horas en que el sol ocultaba el fuego de sus hornos, detrás del Cerro de la Mitra.
A '.nstancia del general do? Bernardo Reyes el Gobierno Federal construyó
amplios cuarteles en algo mas de cuatro hectáreas de terreno, por la entonces Calzada Unión, hoy venida Madero, a la altura en que se encuentra la
escuela Presidente Calles.
Preci amente cuando en 1898 visitó Monterrey don Porfirio Díaz, todavía
en el esplendor de su largo gobierno, se efectuó un imulacro de combate
en los terreno libres de los cuarteles, que la prensa calificó de brillante.
Pues bien el cuart 1 Iturbide quedó sin funcione , y posiblemente se ven-

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�dió para la construcción de los nuevos, como sucedió con éstos, al construirse
otro en Madero con Félix U. Gómez, esquina suroeste.
El producto de la venta sirvió para pagar las indemnizaciones a los pr~pi_etarios de los edificios y terrenos en donde se construyó, durante la Adnumstración gubernamental del licenciado don Aarón Sáenz, en 1928, el Palacio
Federal.
De esta manera la barriada quedó en silencio, siendo substitu1do el Cuartel Iturbide, por numerosos comercios.
En frente existía una explanada que abarcaba toda la manzana. No la llamo
plaza por la sencilla razón de que tal título no le correspondía, por más que
fuese conocida con el nombre de Plaza Juárez.
En efecto no existían sino unos cuantos truenos, y menos fresnos, distribuídos sin orden alguno, que vivían de milagro, pues no conocían de más atenciones que las dispensadas por la naturaleza.
.
Los circos con cierta frecuencia lucían sus carpas y banderolas de abigarrados colores. Entonces adqt.úría la plaza especial señorío, notoriamente
cuando era el Circo Orrin el que plantaba sus tiendas. De lejos en lejos sucedía esto; y como se trataba de un espectáculo, para la época, maravilloso, el
turismo llegaba a Monterrey de todo el Estado, y aun de poblaciones de los
Estados vecinos.
Como no existían suficientes hoteles, los visitantes se instalaban en las casas de los parientes y amigos. Era tal vez el único motivo que lamentaban las
familias de Monterrey. Pero al final de cuentas todo se pasaba por alto -acomodo en las habitaciones, y aumento de la comida- con goce del pleno disfrute del extraordinario espectáculo.
La evolución del circo ha sido lenta. Antes y ah.ora los perros amaestrados;
focas con su natural frac y fina sensibilidad; caballos nobles y obedientes; leones y tigres fieros atentos al látigo del domador; elefantes enormes ~~ f_inos
colmillos de marfil haciendo acrobacias; trapecistas voladores; equ1hbnstas
admirables; y los payasos, encanto y admiración de los niños.
El Circo Orrin presentaba lo mejor que había en cada variedad; pero sobre todas Jas notabilidades sobresalía el grupo de payasos, y sobre el grupo la
figura original, inimitable de Ricardo Bell, inglés de ~rigen; pero mexicano
de corazón.
El simple anuncio de la presencia de Ricardo Bell, encen~ía el entusiasmo
entre chicos y grandes. Apenas pisaba la pista y las carcajadas resonaban.
Un traspiés, un gesto, un ademán, eran más que stúicientes para que la alegría se desbordara.
En este punto recurro a una oportuna cita. Escribía el inolvidable ~aestro
y amigo, arquitecto don Agustín Basave, una sección en El Norte, htulada

De aquí ~ de allá. Hacía desfilar hechos notables, personajes históricos, acontecimientos especiales, anécdotas de grandes hombres, y entre ellas va la que
se refiere a Ricardo Bell :
"Bell fue un payaso genial. El único auténtico entre todos los que
nos han visitado. Fue, además, un enamorado de México, inglés de nacionalidad, poseía un corazón mexicano. Sus hijos han permanecido en
el país, definitivamente vinculados con nosotros.
Recordaba nuestro amígo al evocar a Bell, un chiste que le oyó en
Saltillo y el cual hizo las delicias de nuestra simpática vecina.
Acababa de llegar el Circo Orrin a la capital coahuilensc, procedente
de Monterrey, y, como sucedía siempre, en todas las ciudades que visitaba el circo memorable, la gran carpa estaba a reventar.
Alambristas, p,restidigitadores, trapecistas y jinetes habían ya cubierto sus números cuando una cometa y un tambor al trote, anunciaron
la entrada del payaso. Una salva de aplausos los salud6, pues era el
primer dla de la temporada en Saltillo. Bell ejecutó algunas piezas en
sus particulares marimbas, juegos de campanas y de cascabeles y se fue
a saludar a Mr. Welton, el Jefe de Pista que entraba en esos momentos al redondel.
---Señor Welton, qué gusto me da ver a Ud. -le dij&lt;&gt; Bell, llevándoselo a sentar en la barda del ruedo.
-Señor Bell ¡ cuánto tiempo hacía que no veía a usted! -le dijo
W elton con su acento inglés- ¿ dónde estaba usted?
- ¡ Ah! amigo mío. He andado por todas partes, por París, por Pekín,
por Ramos .Arizpe, por Viena, por el infierno . ..

-r:Cómo? ¿Estuvo usted también en el infierno, señor BellJ
--lS'í, hombre y me encontré allí mucha gente conocida. Había rusos, turcos, belgas, japoneses, uruguayos, de todas partes. .. Muchos mexicanos, de la Capital, de Saltillo, de Morelia, de Chihuahua. Pero,
¿sabe usted, Mr. Wellon? No había ninguno de Monterrey.
-r:Cómo no, Mr. Bell? ¿Tan buena es la gente de por allá que ninguna se ha ido al infierno?
-No es eso, .Mr. Welton. Ahí tiene usted nomás que me puse a buscar alguno de Monterrey, y un diablo muy viejo me preguntó que qué
andaba haciendo, yo le dije lo que buscaba y me respondió: -No,
compadre. Es inútil que sigas buscando, el único que yo vi llegar aquí
de Monterrey, ya se' murió. Eso fue hace mttchos años.
-¿C6mo está eso, Mr. Bell?

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�-Sí, M r. W elton; el que llegó de Monterrey pescó un resfrfo en el
infierno. Se le complicó con pulmonía y se murió.
Ya se imaginarán nuestros lectores cómo se le festejó la ocurrencia al
nunca bien alabado payaso Bell".

No soy de los que piensan en que todo tiempo pasado fue mejor. Hay de
todo ·en lo ya vivido, lo que sucede es que el tiempo forma en nuestro espíritu
una especie de velo a través del cual idealizamos lo que, en su tiempo, no
tuvo más relieve que un sucedido distinto a lo normal.
Así con el tiempo, hasta los momentos de peligro porque pasamos, vistos
a distancia, como que nos confortan. Pudimos salir adelante, y olvidamos las
zozobras, los sufrimientos que apretujaron nuestro corazón.
La poesía impresiona, conmueve y penetra en las fibras más sensibles del
ser humano, de ahí que Jorge Manrique, se haya inmortalizado con sus Coplas a la muerte de su padre, el Conde don Rodrigo:
Recuerde el alma adormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte,
tan callando.
Cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado,
da dolor;
cómo a vuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor ...

Volvamos al circo. Además de la carpa principal ha sido costumbre levantar carpas de medianas proporciones) donde se exhiben víboras domesticadas,
fenómenos a base de espejos, y todo cuanto distorsiona la realidad, y rompe
con el sentido común. La descripción que hace el poeta Miguel N. Lira pinta a lo vivo el panorama:
Señores, vayan pasando
que la función comenzó,
que la niña está oantando,
con la voz que Dios le dio.

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En esta carpa, señores,
verán lo que nadie vio;
verdad que dicen mis labios
nadie jamás desmintió.
Verán al ilusionista
lirtones cómo enredó,·
varita de mil virtudes
palomas los convirtió.
Ya el príncipe Bacasegua
fuego y plomo se comió;
el Diablo con ser diablo
comió lumbre y se quemó.
Pasen y pasen señores
¡ que la función comenzó!
l Por sólo veinte centavos,
verán lo que nadie vio!

•
En 1909 se construyó un mercado, de amplias naves, empleándose bloque~
de concreto, madera y lámina. Edificio no muy consistente; pero venía a llenar una necesidad para las amas de casa.
Durante el mes de septiembre de 1910 se realizó una e&gt;.'Posición industrial,
exhibiéndose numerosos productos de los que se fabricaban en la ciudad.
Un stand llamó la atención especialmente. Lo ocupaba un ajuar de recámara tallado por artistas expresamente traídos de San Luis Potosí, por la
fábrica de muebles "La Mexicana".
Verdaderas filigranas habían sido laboradas en madera de cedro, al estilo
barroco. Ropero de 3 metros de ancho, con 3 hojas; tocador de altas columnas
y lunas francesas; buró y sillas, así como espaciosa cama, con respaldo alto;
todo ello vistoso, más llamativo que útil.
Su precio se estimaba en veinte mil pesos, lo que hacía exclamar a los
curiosos visitantes que se trataba de una fortuna. Y sucedió lo presumible: el
propietario de la fábrica, don Alfredo Gutiérrez, tuvo que llevarse a su hogar
el "elefante blanco", como certeramente lo calificara su tío, el doctor don Juan
de Dios Treviño, de muy grata memoria.
A fines de 1959, es decir 50 años después de su erección, fue demolido el
393

�mercado. Fácil la operación si la comparamos con las dificultades presentadas
por los inquilinos de adentro y de afuera.
El edificio por dentro había perdido las características de mercado popular
para convertirse en tiendas de curiosidades, ferreterí~, a~ar~rías, plomer~as,
y venta de aparatos eléctricos. Lo que fuera el renglon pnnopal -frutenas,
dulcerías, carnicerías- había quedado en proporción pequeña.
La cosa por fuera ofrecía el más lamentable espectáculo. Pu~stos de ~
aspecto, sin servicios sanitarios, convertidos en fonduchas, nevenas, frutenas,
y cuanto puede c~ndimentarse a la vista del público: enchiladas, tacos, tortas, fritos, elotes. . . en una mescolanza de olores, como para marear a un
marinero.
En idas y venidas, vueltas y revueltas, entre autoridades y puesteros, se
pasaron varios meses, hasta llegar al final. El viejo edificio des~pareció. .
Un año después fue inaugurado un edificio de estilo modernista, atrachvo
y funcional, quo sí merece el título de mercado.

•
Seguimos caminando para avanzar hacia el norte. La calle es esencialrn~,te
comercial. En extensión difícilmente existe otra que le gane, con excepc10n
de la avenida Madero.
En el tramo siguiente no quedan habitaciones particulares. Misceláneas,
boticas, restaurantes, fruterías, de uno y otro lado. Movimiento activo de colorido popular. Pasamos a la siguiente cuadra.
En el lado oriente se inicia la cuadra con un edificio moderno de dos pisos
de la Papelei;ía Saldaña. Contiguo el edificio de cuat:o pisos de 3:5pecto alegre, del Hotel Coello. Casas particulares y de comercio hasta el f mal.
Por el poniente, en la esquina, casa de construcció~ antigua, co~struída a
principios del siglo para el Hospital Monterrey,_ atendido ~r médicos norteamericanos. A su clausura se instaló la Academia Mercantil de Monterrey.
El resto de la cuadra corresponde a un edificio que originalmente fue constnúdo para el Colegio María Auxiliadora. Las aulas se extienden por la calle
de M. M. del Llano hasta la del Colegio Civil.
Hace más de 20 años que el Gobierno Federal tomó posesión de este gran
edificio, al que se le han hecho arreglos y agregado m_ás salones. Está ocupado
por la Escuela Secundaria No. ,1. Demolida el _a1~_or1ente, la nueva construcción se hizo obedeciendo a la !mea de la amphac1on.

•
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Pasando la calle M. M. del Llano entramos a un tramo de gran interés
histórico, de cuya narración me ocupé en ocasión anterior:
"Las escuelas normales están situadas en la manzana comprendida
entre las calles de ]uárez, Colegio Civil, M. M. del Llano y General
Tapia. Mide el terreno 66 metros por cada lado. Los edificios ocupan
el terreno de la parte oriental, destinándose el lado Sur para hombres
Y el Norte para señoritas. Ambas escuelas tienen la misma disposición en
la parte baja y la alta es común a las dos, estando formada por un salón
que mide 39 metros de longitud por 14 de ancho, comunicándose por el
su1' con dos piezas de regular extensión que sirven de ante-salón y por
el Norte con un saloncito.
El terreno lo compró el Gobierno, el 27 de Febrero de 1902, en la
cantidad de $ 10,000.00. La construcción fue dirigida por los señores
Mackin y Dillon, mediante contrato por valor de $ 88,230.80 más
$ 2,432.64 para obras de acabado. En consecuencia, el importe total
del edificio fue de.$ 90,663.44. A fines de Mayo del mismo año de 1902
estaba ya en servicio.
Hace años que se le ha abandonado, y no obstante su magnífica construcción, presenta huellas palpables de deterioro que ameritan una rápida atención.
La Normal fue creada por decreto de 23 de Noviembre de 1879
estando hasta 1886 bajo la dependencia del Ayuntamiento de la Ciudad~
En este año, siendo Gobernador del Estado el General Reyes, se hicieron algunas modificaciones al decreto respectivo y en 1889 fue reformada la Ley dándole mayor amplitud al plan de estudios.
'.El historial de la Escuela Normal es interesante, por sus Catedráticos
de indiscutible mérito y porque se ha formado un verdadero ejército de
Pro/eso res, que han elevado el nivel intelectual de nuestro pueblo. En
el año de 1899 fungió como Director el Ing. Don Miguel F. Martínez,
Y flor esa época, tenían Cátedra los Profesores don Aristeo González
Garza, don Serafín Peña, Dr. don Rafael Garza Cantú, don Arcadio
Espinosa, don Pablo Livas, don Joel Rocha, don Eulogio Flores y don
Conrado Montemayor.
Pero aún cuando los estudios normales adquirieron importancia por

1886, muchos año~ antes ya se hacian ensayos sobre la materia. En 1829
el Ayuntamiento concedió a don Victoriano Sáenz Mercado, Director de
la Aula Normal, pensión de $ 12.00 mensuales para la enseñanza a seis
niños del sistema Lancasteriano: 'En consideración, decía Mercado, que
debo comprar pizarras, nuevos testamentos, catecismos, papel, etc.' La

395

�comisión que dictaminó decía: 'Estos seis niños jóvenes que se dediquen
con empeño por su Señoría a esta enseñanza mutua, no se ha de tener
presente su fortuna, sea la que fuere; sino sus tamaños intelectuales y
demás virtudes morales y civiles para que sirvan de un vivo ejemplo de
los demás sus condiscípulos o discípulos que es el fin que debe imponerse
esta corporación para la pública utilidad del Distrito y la general del
Estado'."

Sería prolijo entrar en mayores detalles, cuyo interés histórico es innegable;
pero queda ello reservado a una obra extensa, que tiene ya realizada el Prof.
Plinio D. Ordóñez.
Nos concretamos a lo esencial, y a ello corresponde anotar el derrumbe
total del edificio y la erección de otro, más espacioso y funcional. A la entrada
del moderno edificio existe una placa conmemorativa, develada por el Gral.
don Bonifacio Salinas Leal, Gobernador 0onstitucional del Estado, que contiene en síntesis las transformaciones sufridas por el edificio:
"En este mismo sitio se levant6 el edificio de las Escuelas Normales
del Estado, puesto al servicio de ,la educación el día 22 de mayo, de 1903.
Era Gobernador del Estado de Nuevo León, el C. General Bernardo
Reyes y Directores de la Escuela Normal de Profesores, el C. Profesor
Serafín Peña y de la Escuela Normal de Señoritas, el C. Profesor Pablo
Livas.
Siendo Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, el C.
General Bonifacio Salinas Leal, se inició el derrumbe total de la vieja
construcción el 4 de octubre de 1941, inaugmando este nuevo edificio
para la Escuela Normal Miguel F. Martínez, el 4 de octubre de 1942.

Procede agregar que las ampliaciones hechas al edificio permitieron acomodar aulas para impartir instrucción primaria a más de mil niños y niñas, atendiendo al crecimiento incesante de la población escolar.

•
Principia otra página de nuestra historia. Parte de la época en que .1:15
Autoridades Civiles y Eclesiásticas discrepaban, más de la cuenta, en cuestion
de interés social Una de esas disensiones ocurrió con motivo de la erección
de una nueva Catedral. Surge la evocación al detenemos en la esquina noreste
de Juárez y Tapia.
Seguramente que el señor Obispo don Andrés de Llanos y V aldés, no se

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imaginó que las obras destinadas a un fin piadoso servirían con el tiempo como trincheras para guerras intestinas e internacionales.
En el orden del relato decía yo:
"Puesta la primera piedra de la nueva Catedral el 26 de noviembre
de 1794, por el Obispo don Andrés Ambrosio Llanos ,, V aldés, se continuaron las obras con todo empeño, invirtiendo el Obispo más de
$ 60,000.00, lo que indica la importancia que tales obras llegaron a
tener. Por graves desavenencias habidas entre el Obispo y el Gobernador
del Estado, don Simón Herrera y Leyva, se suspendieron los trabajos y
el Obispo salió de Monterrey para no volver más.
La ruptura del Obispo y el Gobernador dio origen a mil percances
que estuvieron a punto de provocar el cambio de la Sede Episcopal a
Saltillo, como la pedía el Obispo; pero activas gestiones del Gobernador,
del Cabildo Municipal y de personas de arraigo en la ciudad, así como
de las muy especiales que: hizo Fray Servando Teresa de Mier, que a la
sazón se encontraba en Madrid, dieron por resultado que el Rey de España resolviera a favor de Monterrey.
Comprendía el tramo destinado a la nueva Catedral, la manzana que
circundan las calles de ]uárez, Guerrero, General Tapia e Isaac Garza.
El 25 de Mayo de 1855 el Gobernador del Estado don Santiago Vidaurri, ordenó que se vendieran los materiales de las obras de la Catedral, que formaban la fortaleza, considerando inútil, y a!Ín perjudicial
para Monterrey, conservar lugares que eran aprovechados para depasitar toda clase de inmundicias.
Años después se vendieron a particulares los solares de la manzana y
casi se perdió todo vestigio de aquellas obras, hasta que, como queda
dicho, el Gobierno del Estado reservó un pequeño lote como recuerdo
de las andanzas guerreras de nuestros antepasados, que se cubrieron de
gloria en defensa de la Patria".

Al transcurso de los años apenas si quedó, de toda aquella arquitectura empleada como fortaleza, un solar de reducidas dimensiones, que en 1940 se
transformó en una modesta plazoleta, adornada con varios cañones de los que
tuvieron la gloria de defender en ese·mismo lugar el honor nacional, en contra
de los invasores norteamericanos, por el año de 1847.
Durante la administración Municipal del Lic. don Leopoldo González Sáenz,
aquel pequeño predio se convirtió en Biblioteca Pública y nervio motor de
toda clase de promociones culturales.
Hacia el norte, un siglo atrás, el campo ofrecía los matices verde ere397

�mas del maíz, la cebada, el trigo, y algunos manchones de frondosos nogales
y aguacates.
En 1842 el Ayuntamiento encomendó al agrimensor don Guillermo S. Still,
el levantamiento de un plano del repueblo norte, siguiendo los puntos de
referencia trazados años antes por el Ing. Juan Crouset, el mismo que levantó
los muros de la nueva Catedral.
Para el mes de agosto de ese año el señor Still decía al Ayuntamiento:
"que está concluido el plano que contiene 532 manzanas incluso las plazuelas,
siendo 159 manzanas más que las que contraté hacer y cuyas 159 todavía no
están delineadas". .
Arrancan de entonces las obras materiales para cuadricular el espacioso terreno, mediante calles, que más propiamente podían llamarse carreteras, anotando en favor de las Autoridades su visión al trazarlas de gran amplitud.
Es hasta principios de este siglo que la tierra laborable se fuera convirtiendo
en residencial, y una de las calles que más rápidamente se urbanizó fue la
de Juárez.
Ahora, extendiendo la vista del lugar en que nos hemos detenido, contemplamos al norte una sucesión de importantes casas comerciales, entre las
que se destacan las indicadas especialmente a la venta de refacciones automotrices.
De las más antiguas puede mencionarse las de los hermanos Chapa: Ricardo, José y Andrés, cuyo esfuerzo excepcional constituye un ejemplo de capacidad, perseverancia y éxito. Cerca de 50 años de titánica lucha, les permite ahora delegar responsabilidades en sus hijos de preparación universitaria,
quienes, por ley natural, gobernarán la embarcación asumiendo el mando
total, cuando el tiempo, que nada respeta, cumpla su misión.
Entre tanto, la calle Juárez atraviesa la Av. Madero, sobrepasa la calle de
Colón, y como punta de lanza se introduce rectamente en colonias proletarias,
en donde todavía el progreso no impone los servicios necesarios de salubridad
y buen vivir, para morir en la calle Anaya.
Cerramos este sencillo relato haciendo votos por que la ampliación de Juárez no tenga parecido alguno con aquella frase que se escuchaba con frecuencia al iniciarse el siglo actual: ¡ Quién verá concluir el Templo del Roble!

398

UN CAP1TULO DESCONOCIDO DE LA OBRA
DE DON FERNANDO SANCI!EZ DE ZAMORA
EUGENIO DEL HOYO

Instituto Tecnológico de Monterrey

EL GENERAL DON FERNANDO SÁNCHEZ DE ZAMoRA, don Alonso de León y
Juan Bautista Chapa, forman la tríada de historiadores del Nuevo Reino de
León en el siglo XVII; sus obras formando un solo cuerpo fueron publicadas por primera vez en 1909 por don Genaro García en el tomo XXV de sus
Documentos inéditos o muy raros para la historia de México, con el título de
Historia d¿ Nuevo León con noticias sobre Coahuila, Tejas y Nuevo México
por el capitán Alonso de León, un autor anónimo (Juan Bautista Chapa)
y el Ge11eral Fernando Sánchu de Zamora. Esta edición se hizo de un volumen manuscrito, hoy perdido, de la rica biblioteca del can6nigo don Vicente
de P. Andrade. Recientemente, en julio de 1961, salió a luz la segunda edición
magníficamente realizada por el joven y erudito historiador regiomontano
Israel Cavazos Gana y patrocinada por el Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad de Nuevo León.
Casi nada sabemos de la vida de don Fernando Sánchez de Zamora antes
de su entrada al Nuevo Reino de León en octubre de 1659; se sabe que
fue vecino y minero en San Luis Potosí, que era sobrino de Fray Juan Caballero y no de don Martín de Zavala como yo mismo dije erróneamente en
otro trabajo; pero, para no extender inútilmente esta nota biográfica, remitimos al lector al erudito y ágil Estudio preliminar escrito por Israel Cavazos
Garza para la segunda edición de la Historia de Nuevo Le6n con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, etc., que atrás mencio•
namos; donde encontrará todqi lo que se sabe hasta ahora sobre la vida y la
personalidad de nuestro autor.
El General don Fernando Sánchez de Zamora escribió unos "apuntamientos"
históricos con el título de Descubrimiento' del Río Blanco y conversi6n de sus
naturales, hecha por los Religiosos de Nuestro Seráfico Padre lS'an Francisco,
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�de la Provincia de Zacatecas; estos "apuntamientos", publicados por Genaro
García en 1909, como se dijo atrás, han sido hasta ahora la más valiosa
fuente para la historia de aquellas remotas misiones que fueron el origen
de los actuales municipios de Zaragoza y Aramberri en Nuevo León e Hidalgo,.
en Tamaulipas; comprenden desde las primeras entradas de los misioneros
hasta fines del año de 1680.
Recientemente tuve la fortuna de descubrir otro trabajo histórico de don
Femando Sánchez de Zamora que, además de añadir nuevos y valiosos datos
a su Descubrimiento del Río Blanco, etc., continúa la historia de aquellas misiones por diez años más, es decir, hasta 1690, fecha del documento, Y nos
habla del estado que guardaban todas las demás misiones del Nuevo Reino
de León al finalizar el Siglo XVII y nos entrega una rica nómina de misioneros. Tan importante documento, hasta ahora desconocido por los historiadores, figura en un rarísimo impreso, tan raro que no lo hemos visto cit~~ol en
ninguna bibliografía; tan extremadamente raro, que sólo tenemos noticia dedos ejemplares; el que perteneció a la 1-iquísima biblioteca Carrancedo, queya fue dispersada al venderla en pequeño!., lotes, y el que se guarda en la Colección Latinoamericana de la Biblioteca de la Universidad de Texas en la.
ciudad de Austin; la Biblioteca del Instituto Tecnológico de Monterrey guarda una copia microfílmica de tan raro impreso. El ejemplar de la Universidad
de Texas, del que se tomó el microfilm, carece de portada y ya no sabemos a
dónde fue a parar el ejemplar de la Carrancedo y por lo mismo ignoramossu titulo original, así como el lugar y la fecha de la edici6n; lo he~os titulad~,
tentativamente, Carta al Rey sobre las Misiones del Nuevo Remo de Leonescrita por Fray Francisco Ayeta y lo fechamos a fines del año de 1690. LaS:
58 fojas de este notabilísimo impreso, están llenas de datos hist6ricos Y ~e
consideraciones y comentarios del mayor interés y, ocupando desde la foJa
30 hasta la 36, se encuentra el testimonio del General don Femando Sánchez
de Zamora, que es el documento que ahora ofrecemos a los estudiosos de la
historia del noreste de México con la esperanza de poder ofrecer muy pronto,
íntegra, la Carta del Padre Ayeta.
Fray Francisco Ayeta, Procurador de la Orden Franciscana en todas las
Indias, es autor muy conocido y lo han hecho famoso sus hábiles y ~rillantes.
alegatos jurídicos en defensa de los misioneros franciscanos en tierras de
América así como por la forma tan clara y muchas veces violenta, con que
se dirige a los Obispos de las diócesis en que los frailes menores tuvieron
pleitos o problemas. La pluma de Fray Francisco Ayeta es "pluma de fuego".
Su Carta al Rey sobre las Misiones del Nuevo Reino de Le6n, es eso, un
violento, vigoroso y bien llevado alegato jurídico en defensa de sus hermanos.
de Orden, los misioneros franciscanos del Nuevo Reino de León, que habían
400 ·

sido rudamente atacados y acusados de gravísimos delitos ante eJ Obispo de
la Nueva Galicia por dos destacados e influyentes reineros: el Gobernador
del Nuevo Reino de León que lo era el General don Alonso de Le6n, hijo
del gran historiador, y el Licenciado don Francisco de la CaJancha,. "Clérigo
Presbítero, Vicario y Juez Eclesiástico de la Provincia de Coahuila, y Nuevo
Reino de León". Las graves acusaciones, contenidas en varias cartas de diferentes fechas, escritas por estos dos personajes al Obispo, nos las da a conocer el Padre Ayeta:

"Los testimonios se reducen a decir, que- al Reverendo Obispo le escribe desde Monterrey Alonso de Le6n, Gobernador y Capitán General
interino que fue del Nuevo Reino de León, en carta de 11 de febrero
de 1684, lo mal administradas que están las Doctrinas de dicho Reino
por los Religiosos de San Francisco; las unas, por la poca asistencia que
tienen en ellas los Padres; y porque, aunque asisten, sólo sirue para que
a los indios les alquilen para trabajar, y quitarles los jornales que ganan
por su trabajo; otras por la falta de licencia y aprobación del Ordinario,
e inteligencia de la lengua de los indios, usurpándolos de otras Doctrinas,
de que resulta no tener Párroco determinado y no adelantarse en la
Ley Evangélica; y últimamente en algunas, por permitirles cometan
graves delitos, siendo en éstos_, y otros, c6mplices los mismos Doctrineros.
Lo primero se prueba de la referida carta de 11 de febrero de 1684,
en que el dicho Gobernador Alonso de León escribe al Reverendo Obispo que en la Misi6n de Santa Engracia no asiste el Doctrinero, que es el
Padre Fray Matheo Gutiérrez, lo más del año; y que lo poco quej asiste,
s6lo sirve para alterar los indios de tal manera, que han estado para
matarle ( como la sabrá el Reverendo Obispo por carta que le escribe el
Alcalde Mayor del Río Blanco) y demás de ésto afirma que se han
querido levantar. También dice que en la Misión de San Antonio, falta
el Doctrinero, que es el Padre Fray Pedro de la Villa, por cuya causa
los indios carecen de enseñan.za; y que en la de Gua/eguas, donde es
Doctrinero Fray Diego de Evia, se pasa sin que se diga Misa los cuatro
meses: Todo lo cual se pretende comprobar con cartas del Licenciado
Don Francisco de la Cal,ancha, Clérigo, Presbítero, Vicario, y Juez Eclesiástico de la Provincia de Coaguila (sic) y Nuevo Reino de León; en
una de ellas, su fechQ de 24 de marzo del año pasado de 1683, dice al
Reverendo Obispo que ninguno de los Misioneros de aquellas Doctrinas
cumple con su obligación, porque no asisten en ellas; '1 en otra de 12
de febrero del mismo año, afirma lo mismo, que dice el Gobernador de
la poca asiste11cia en la Doctrina de Santa Engracia del Padre Fray
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H26

�Matheo Gutiérrez y el fruto que de ella resulta, diciendo el sujeto que
llevó a este Padre, porque no le matasen los indios, que fue el Capitán
Zamora.
Y en cuanto a la de San Antonio, aunque en una carta el Licenciado
Calancha, su fecha de 5 de enero de 1684, afirma absolutamente, que no
hay Misionero porque murió el Padre Fray Alonso Mesa, que lo era, Y
no había venido otro; en otra posterior de 12 de febrero del mismo año,
dice: que la causa de esta falta es no haber venido el Padre Fray Pedro
de la Villa, que era el nombrado, ,, asiste en Mazapil. Y en cuanto a la
de Gualeguas, en otra de 25 de abril del mismo año, dice: que vuelve
a avisar al Reverendo Obispo la necesidad de nuevos Ministros; y que
el Padre Fray Diego de Evia no asiste a su Misión de Gualeguas, ni
dice Misa, sólo alquila los indios para que vayan a trabajar a las minas
y les quita los jornales. Y en la referida dJ 12 de febrero del mismo año
da la causa, que es por tener el Ornamento en San Gregario (Cerralvo).
Lo segundo, de administrar sin licencia y aprobación del Ordinario,
con poca inteligencia de las lenguas de los indios y usurpándolos de otras
Doctrinas, lo intenta persuadir el Reverendo Obispo con la referida carla,
que le escribe el dicho Gobernador, que dice: Que en la Misión de San
Christóbal, donde asiste el Padre Fray Juan de Menchaca, es mayor la
parte de Españoles, Mestizos, Mulatos, Negros y Indios Otomíes, admin_istrados sin licencia del Ordinario, 'j su aprobación, ni menos con permiso
del Vicario de aquel Reino, que los indios que se reducen, agregándolos
de unas Doctrinas y Feligresías a otras; de lo cual nace que no se adelanten en la Ley Evangélica, por no tener Párroco determinado; '.Y conffrmase con carta referida del Licenciado Calancha de 12 de febrero
de 1684, en que le escribió al Reverendo Obispo, que este Padre más
asiste a los ranchos de los Pastores, que a su Misión, administrándolos sin
licencia, avisándole que ninguno cumple con su obligación; )' que si no
se envían otros Ministros, se demolerán todas las Doctrinas, como sucedió
con la del Álamo, que está junto a la de Gualeguas, por enviar mucha.chas para su administración. También dice el Gobernador en la referida
carta de JI de febrero, que Fray Ventura de Serias, Misionero de la del
Alamillo, se la fundó con los propios indios que componen la de Gualeguas; finalizando que el intento de los Padres Doctrineros no es convertir
y enseñar a los indios, sino usurpar a Vuestra Majestad los medios que
concede para tan piadoso fin. Y acerca de ésto dice el Licenciado Calancha en la dicha carta de 12 de febrero del mismo año, que Fray
Ventura de Señas fundó dos X acales (sic) entre San Gregario y Gua-

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leguas, sin tener ni un indio, y sólo tiene por oficio andar divirtiéndose
en paseos.
Lo tercero y último con que intenta persuadir el Reverendo Obispo,
la mala administración de las Doctrinas, es porque en la carta del Gobernador Alonso de León se le dice, que los Padres Misioneros permiten
hacer a los indios graves delitos, siendo en ellos cómplices, así por permitirlos, como por la misma ejecución, constándole que habiendo el
Reverendo Obispo dispensado a un indio que estaba amancebado con
dos hermanas, el que se casase con una; y casádose la otra con otrc, éste
se la fue a hurtar y se la trajo, y está mal amistado otra vez con ellas; y
también, que este Padre enviaba a un indio Gobernador con otros a
hurtar las mujeres y doncellas de otras rancherías ,, se las traían a la
misión, de que redundaron algunas quejas y alteraciones que pondera
haberle costado mucho trabajo el componerlas. Y el Licenciado Calancha, en carta de 12 de febrero de 1683 dice: que este Padre le han., informado, que los indios le miran mal, porque se lleva las mujeres a la
celda; que envía la tierra adentro por ellas y otros escándalos semejantes".

Con lógica demoledora y violento lenguaje, Ayeta va desbaratando todos los
cargos contra sus hermanos misioneros, cargos que, no por ser personales, dejaban de manchar a toda la Orden Franciscana; y entre las pruebas de descargo presentadas por Fray Francisco Ayeta, una de las que hacen más fuerza,
es el testimonio bajo juramento del General Don Fernando Sánchez de Zamora que a la letra dice:

TESTIMONIO DEL GENERAL DON FERNANDO SÁNCHEZ DE ZAMORA
SOBRE LAS MISIONES DEL

Río

BLANCO

1690
"Dixo, que juraba, y juró a Dios nuestro Señor, y la señal de la Santa
Cruz, de la manera, y forma, en derecho acos-tumbrada, so cargo de el
qual prometió de dezir verdad, y en todo quanto sabe, y ha visto~ y
dixo, que lo primero, que ha treinta años, que con título, y comissión
de Don .Martín de Zavala, Gouernador que fue de este Nuevo Reyno
de León ( que esté en gloria) de Justicia Mayor, y Capitán a guerra, y
poblador primero de esta dicha Misión, entró a ella en compañía de el
Reverendo Padre Fray Juan Cauallero, Religioso de nuestro Padre San
Francisco de esta Provincia de los Zacatecas, y uno de los graduados de

4-03

�aquel tiempo, el qual avía entrado a esta Missión en otras oca.ssiones
antes de esta, a amansar, y catequizar los Indios vozales, naturales de
ella; y assimismo sabe, que entró assisliendo al llustrissimo Señor Doctor Don Juan Ruíz Colmenero, Obispo de este Obispado, por lo que dicho General Zamora ha conocido todos los Religiosos Missioneros de
esta dicha Missión, ,, las demás, que después se fueron poblando, assi
de esta jurisdición de su cargo, como las demás que se han fundado en
todo el Reyno de León, como son las de San Antonio de los llanos, la
de San Bemardino en Santa Engracia, la de San Pablo de Labradores,
la de San Christoval de Gualeguas, la de San Buenaventura de. Tamaolipa; y assimismo, los que en dicho tiempo han asistido en la Villa de
San Joseph de Cadereyta, y Ciudad de Monterrey, cabecera de este dicho Reyno; y todo el dicho tiempo no ha visto, ni oído dezir cosa, que
contradiga al Estado Religioso de ninguno de ellos, ni ayan dado nota
de sus personas, en lo que toca en la general; y en cuanto en .la particular de cada uno, dixo, que- el dicho Padre Fray Juan Cavallero avía
sido el primer poblador de estas Missiones., el cual dexando las preeminencias, y exempciones, de que gozan los Padres nuestros, se dedicó a la
conversión de estos Indios de esta jurisdición, donde con su predicación,
y buen exemplo, agregó al gremio de Nuestra Sanla Madre Iglesia mucho número de Infieles, como constaba de los libros de administración;
y aviendo puesto en vida política estos Indios de nación uozales ( sic por
vocales), y edificado Iglesia de terrado, y decente ( que es la que oy
permanece) con Sacristía, y Celdas, baxó a poblar la Missión de San
Antonio, donde dexó al Padre Fray Joseph de San Gabriel, Religioso
Lego, de vida austera, y exemplar, para que quedas.re instruyendo, y
enseñando a los Indi&lt;JS la Doctrina, y Misterios de nuesta Santa Fé, en
cuyo exercicio estuvo, hasta que el Prelado embió Míssionero, para la
dicha Missión de San Antonio, la qual alajó el dicho Padre Cavallero
de todo lo necessario, para celebrar el Santo Sacrificio de la Missa, y
Campanas, y otras atajas caseras, y de rexas para cultivar; y de aquí
entró hasta las mesas de Castrejón, y tierras de los Janambres, que es
una Nación muy dilatada, y amansó toda aquella gente, y los reduxo al
gremio de nuestra Santa Madre Iglesia, catequizando, y bautizando muchos de ellos, con cu;,a ocasión en este tiemp&lt;J. avían entrado ya a poblar
algunos vezinos Españoles sus estancias, y labores, y Pastorías de Ovejas,
y Carneros, que entraban a agostar en dichos llanos, de que se originó,
que por defender, qtte los Indios hurtassen Ovejas, y desnudassen Pastores, y no querer consentirles sus robos, se alzaron los Janambres, y de
San Bernardino, en ocasión, que ya el dicho Padre Cavallero avía so-

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licitado con el Provin'cial embiasse Ministro, y estaba ya en San Antonio
el Pádre Fray Salvador de Barragán, Religioso de dicha Provincia, viejo,
y de vida observante, y exemplar, matando los dichos Indios todos los
Pastores, y Vasieros de la PaJtoría de Carneros de Bemabé Bigil, y la
H azienda de Ovejas de Don Juan Péret Romo, vezinos de Cretaro ( sic
por Querétaro), cuyos ganados se llevaron, y a la siguiente noche mataron en su casa a Diego de Ynojosa, Teniente de la dicha Missión; por
lo cual temerosos los Indios de San Antonio, de miedo se huyeron y
despoblaron, con cuya ímbasión llegando las nuevas al Reyno, salió personalmente Don Nicolás de Ascárraga, Governador que fue en la ~azón
de este Reyno, y con más de cien hombres, que traxo en su compañía,
no pudo en mucho tiempo que estuvo en San Antonio, conquistar, ni
baxar de paz a los dichos alzados. Y atendiendo, a que las fuerzas de los
vezinos eran pocas para poder resis'tirsse de tanto gentilismo, mandó
despoblar las Missiones, y vezinos, con cuyo avila.ntez pretendieron los
dichos Indios hazer otro tanto con esta. Missión, cercándola una noche
mucho número de ellos, hasta que amane.ció, que el dicho Capi,tdn Zamora mandó salir a los vezinos, e Indios de la. Mi.swn, por to qual huyendo los enemigos, trepándose por la sierra, Je fueron antecogiendo
toda la caballada, que passaron de 200 bestias, y una manada de Cabras paridas, que estaban en su camino, amenazando, que breve volverían
con más gentes, y fuerza, como en efecto lo executaron, y teniendo de
ello noticias, que en la Messa· del Horrio hazían junta muchas Naciones,
y Capitanes de diversas tierras, y montes para venirlos a destruir; con
cuya noticia el dicho Padre Cavallero se resolvió, sin temor alguno de
la muerte, a baxar a los llanos con solo doze compañeros, que el dicho
Capitán Zamora embió para que le assistiessen; y aviendo llegado a los
dichos llanos, uió un grande, y copioso esquadrón de Indios enemigos,
que ya venían para el Río Blanco, y viéndolos el dicho Padre, se apeó
de la bestia, dexando retirados mucho trecho a sus compañeros, se fue
para los Indios, y se metió entre ellos; los qua.les reconociéndole, soltando las armas en el suelo, se allegaron a besarle el Hábito, segun que se
lo avían enseñado; y a su exemplar muchos Bárbaros, que venían incorporados, hizieron lo mismo, y dándoles a entender lo mal que avían procedido, los reduxo a paz, y sosiego, y desvaratándose la junta, se boluió
a esta Missión, a que se sigui6 luego el venir a ella por Missi.onero segllnda vez el Padre Predicador Fray Antonio Velasco, a quien los Indios tenían mucho amor, en que fiado el dicho Padre, bolvió a poblarla, y perseveró en su administración sólo entre ellos, sin vezindad de Españoles, ni
otra persona que le assistiesse, más que los Indios, de cuyas comidas y yer-

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�bas silvestres comía muchas uezes, passando álgu11os trabajos, y desconsuelos en aquella soledad, hasta que le acaeció enfermedad de eriipcla,
de que siendo auisado el dicho Capitán, baxó a aplicarle algunos remedios, y en el camino topó un Indio, que le venía a avisar como avía muerto, y assí lo halló ya amortajado de los Indios, con su hábito y otro día
lo enterraron en su Iglesia, sin auerse hallado a su cabecera, y entierro
otro Sacerdote que le administrase los Santos Sacramentos, para el consuelo del Alma: los Indios hizieron muchas demostracio1ies de sentimiento, de alaridos, y llantos, y algunos viejos, y viejas se pelaron las cabezas
a su usanza, en vez de luto, de que se infiere el mucho amor que le tenfan, a que luego el Prelado proueyó de Ministro de esta Missión de San
Antonio al Padre Predicador Fray Luis Camacho, Religioso de prendas
amables, y muy amante de los Indios, a quien ellos querían, y amaban,
como al difunto, el qual .rienáo avisado, de que el Padre Cavallero estaba mlly enfermo, vino a administrarle los Santos Sacramentos, y aviéndole Sacramentado el día de Nuestro Padre San Francisco, se bolvió a su
administración, y el Padre Cavallero passó de esta presente vida al eterna,
auiendo assistido en la propagación del Santo Evangelio 18 años continuos, y aviendo convertido mucho Gentilismo, especialmente la dilatada Nación de los Janambres, ,, dexado las Missiones alojadas de ornamentos, Campanas, y otras alajas caseras, y de labranza, assi la de San
Antonio, como la de San Bernardino, dos años poco más, o menos, se
auía anticipado su compañero Fray loseph de San Gabriel, passándose
de esta vida a la eterna, cargado de años, y de virtudes: los Prelados
con el cu,•dado que acostumbran, y siempre han acostumbrado, proveyeron Ministro de Santa María del Río Blanco al Padre Fray Miguel
de Yrazoque, Religioso de buenas, y santas costumbres y vida exemplar,
y observante, el qual aviendo assistido a la administración de esta dicha Missión, fue por Ministro, y fundador de la Mi.ssión de San Bernardino, y Nación Janambre; y por su proceder, ,, apacibilísimo natural,
fue muy amado de todos los Indios, y de los vezinos Españoles, que ya
en. aquel tiempo se iban agregando, a quien mudándole a la Missión
de San Antonio, le sucedió el Padre Fray Matheo Gutiérrez de Evia,
Religioso de prendas, y muy humilde, que experimentó y vió el Ilustrissimo Señor Doctor Don luan de Santiago de León Garavito, Obispo de este Obispado, quando passó en prosecución de m visita, de los
quales Ministros se condolió su S eñoría llustríssima, viendo la miseria,
y cortedad con que passaban la vida, y en la ocasión baxaron todos
los Indios de la comarca, y se bautizaro11 muchos., y nunca supo, ni
oyó dezir se quexassen los dichos Indios de los dichos Religiosos; ade-

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más, que el dicho Padre Fray .Matheo era de tan pusilánime natural,
y temeroso de los Indios, que no se auía de atrever a hazerles agravio, que
caussasse en ellos alteración, ni en su tiempo la huvo; porque si fo. huviera,
de necessidad lo avía de saber el dicho Capitán Zamora; antes presume,
que los Prelados lo sacaron de la Misión, por reconocer en él el poco
ánimo que le assistía, para habitar entre los Indios; y que después oy6
dezir, que viniendo el Padre Fray Lorenzo Nieto por visitador de las Missiones, traxo por Secretario al dicho Padre Fray Matheo Gutiérrez; y
que los Indios de San Antonio, pensando, o entendiendo, que el Padre
Visitador era Provincial, se lo avfan pedido para su Ministro, de que se
infiere estaba el Padre Fray Mathco bien querido de los Indios, por ausencia del Padre Predicador Fray Miguel de Yrazoque, que fue proveído
por Missionero de San Pablo de Labradores; vino por Ministro de San
Antonio el Padre Fray Alonso de Messa, el qual a pocos días de llegado,
le sobrevino achaque de pulmonía, y embiadb primero a pedir licencia
al Prelado, para irse a curar a la ciudad de Zacatecas; y saliendo a este
fin, le agravó el achaque en casa de dicho Capitán; donde murió, administrándole los Santos Sacramentos el Padre Predicador Fray Lucas González, que era actual Missionero de este Convento del Río Blanco, y en
ru. lugar proveyeron al Padre Fray Pedro de la Villa, Religioso viejo, y
zeloso de la honra de Dios, y Culto Divino, y muy cuydadoso de la Doctrina y enseñanza de los Indios de su cargo, ,, administración, con grande fruto y aumento de su Doctrina, procurando siempre cumplir con
las obligaciones de su cargo; y nunca uió, ni oyó dezir, que con los vetinos de la Missión, ni con los Indios de su administración, ni otros algunos tuuiesse riña, ni diesse ocasión a ella, como se infiere, y da a entender, de que los dichos Indios de San Antonio, en el alzamiento del
año passado, siempre se estuvieron doméJticos, firmes, y leales con losde la labor de San Mathías, que assimismo eran de su administración;
y que assi de este R eligioso, como de los demás de estas Missiones de su
jurisdicción, nunca vió, ni oyó dezir hiziessen cosa que f uesse contra su
estado Religioso, antes sí, han dado muy buen exemplo, y doctrina a
sirs uezinos, y feligreses, administrándoles con amor, y caridad, passando en estas soledades muchos trabajos, hambres, y desconsuelos, y demás inclemencias del tiempo; de tal merte, que si el dicho Capitán Zamora no huviera socorrido algunos Religiosos en muchas ocasiones, se
huvieran salido despechados, a buscar .ru alivio; y hallándolo en él, se
han templado en alguna mariera, y permanecido en sus Mi.rsiones, hasta
que el año passado de 89. los Indios Janambres de San Bernardino, por
no quererles consentir los robos de ovejas, y Pastores, que hazían repe-

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�tidamente, se levantaron, matando muchos pastores, y V asieros, y llevándose las manadas de ovejas, y carneros, a lo qual el dicho General
Zamora acudió a su reparo; y despachándole cartas al Señor Governador Don Pedró Fernández de la Ventosa, a dos, o tres leguas distante de la labor de San Mathías, le salieron los Indios de Tamaolipa, Y
le mataron (falta una palabra o una frase); y visto por el dicho General lo imposibilitado de el socorro, y estar tan remoto, más de 50. leguas de la Ciudad de Monterrey, y recelándqse, de que sucediesse ruina
considerable, por la poca gente de armas, y ser muchos los enemigos, se
resolvió a despoblar la Missión de San Antonio, y su vezindad, trayéndose consigo hasta la Messa del Horrio los Indios de la dicha Missión,
por el riesgo ta11 manifiesto que tenían en su Pueblo, y viniéndose a esta
del Río Blanco con los vezinos de aquel distrito, y por el consiguiente a
los Padres Apost6licos, que avían fundado Missi6n en la tierra de los
Janambres· y assimismo los de las Minas del Santo nombre de Jesús,
que por estar metidos en las Sierras, vezinos a los ]anambres y ]aumaltecos, se rezelaro11 de ellos, como de hecho una esquadra de Indios les
salieron en la Mina Santa Catalina, donde se metieron, por aver sentido a fos enemigos; y visto estos que se avían escapado, cogieron la ropa,
y bestias ensilladas, y se bolvieron, sin poder ha.zer otro daño; por lo q'!_al
.se despoblaron las Minas con daño grande, atrassos, y menoscabos, assí de
el dueño, como de los Reales quintos de su Magestad; y aunque al reparo acudió luego el dicho señor Governador, con todos los más vezinos
de el Reyno, y Soldados de Presidios, no pudo conquistar los dichos
Indios, ni baxarlos de paz, por averse metido en lo más oculto de la sitr-rra, y montes; y un Correo que les despach6, Indio de la misma Missi6n
de San Bernardino, embiándoles a ofrecer la paz, y por señas del seguro de ella, su venera del Señor Santiago, lo mataron; por lo qual,
atendiendo a las dificultades que se anteponían, a que corría algún detrimento aquel lado del Norte, se bolvió a la dicha Ciudad de Monterrey, y dexando este lado a cargo de el dicho General Zamo~a, y de el
Sargento mayor Carlos Cantú, hasta que por el mes de Septiembre. del
dicho año passado bolvió a salir el dicho seño-r Governador con cinco
esquadras de Soldados, de la jurisdicción de este Reyno, en cuya compañía traxo por Capellán al Padre Predicador Fray Nicolás Recio de
Le.6n, de que dando noticia al dicho General Fernando, baxasse con sus
Soldados a incorporarse en dicha Compañía, y assí lo hizo, baxando con
su esquadra, en que llevó por Capellán al Padre Predicador Fray Joseph
de Ribera, assí por el consuelo de la Compañía, como por la assistencia
a los Indios de su administración de San Antonio, y labor de San Ma-

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thías, que fueron de Infantería, como amigos fieles de los Españoles; en
cuya campaña, a diligencias de el dicho señor Governador, y de su Lugar-Teniente, y de los dichos dos Padres Missioneros, se baxaron de paz
los Indios revelados, y de San Bernardino, y Jambres, y con efeto se
reduxeron, y vinieron todos los Capitanes, y cabezas a esta Missión, donde se le hizo buerr. acogimiento, y se bolvieron a su tierra muy contentos,
y deseosos de que se buelvan a poblar sus Missiones, aunque para ésto sirven de mucho estorvo los Indios de la sierra de Tamaolipa, enemigos declarados de éstos, por lo qual se están recogidos en la Messa del
Horrio, donde el dicho Padre Rivera les assiste, y administra, ínterin que
se reducen los de Tamaolipa, para que con seguridad se puedan poblar
las dichas Missiones; y dixo, que todo lo arriba referido, lo sabe, como
testigo de vista, que ha assistido a las dichas entradas, con los dichos Re•
lígiosos Missioneros, a la conquista, y conversión de los Indios, '.Y essas
Missiones, como lo son las referidas, San Antonio, San Bernardino, y
San Pablo de Labradores, y esta de Santa María de los Angeles del Río
Blanco, que son las de su jurisdicci6n, ayudándoles en quanto se les ha
ofrecido, y socorriéndoles sus necessidades, conforme a su possibilidad; y
por lo que toca a las demás Missiones de este Reyno, que son San Christoval de Gualeguas, San Buenaventura de Tamaolipa, ,, la J!illa de Cadereyta; sabe, que siempre las ha visto pobladas de Religiosos Missioneros de esta dicha Provincia, en aada una un Ministro, y en la de Cadereyta dos; y continuamente vio le assistía el Ministro assignado, donde
conoci6 primero al Padre Fray ]oseph Cortinas, que lo fue muchos
años, y por viejo, y enfermo lo sacaron a la Ciudad de Zacatecas, y en
su lugar proveyeron por Ministro Doctrinero, que ha diez años, poco
más o menos, que lo es de la dicha Villa el Padre Predicador Fr&lt;ry Joseph M olinedo, con muy buenos créditos, cumpliendo con la obligación
de su cargo, y nunca ha oido quexarse a ningun ve.tino de su distrito,
antes ha oído dezir mucho bien de él, y siempre lo ha tenido el dicho
General Zamora por bueno, y observante de su Regla, y muy inclinado
a la virtud, y Culto Divino; y por el tanto, aunque la Iglesia de dicha
Villa esta buena, por ser pequeña, y concurrir 'a ella toda la jurisdicci6n
las festividades graves, y tS'emanas Santas, se dedicó en medio de muchas
cortedades, y dificultades, por falta de Oficiales, y materiales, que para ello se antepusieran a ha.ter nuevo Templo, 'Y capaz, que lo tiene ya
en estado de acabarlo; y as5imismo ha visto, y conocido a los Padres
Guardianes, y Doctrineros de la Ciudad de Monterrey, que de ordinario son dos Religiosos, y a vezes tres, y quatro, conforme los tiempos, y
ocassiones; y principalmente Ministros de Doctrina, ha conocido al

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�Muy Reverendo Padre Fray Juan de Salas, que después de muchos años,.
que assistió en dicha Doctrina, lo eligió la Provincia Ministro Prouincial de ella, y le sucedió el Padre Pr'edicador Fray Pedro de Fontidueñas; de todos los quales, ni otro Religoso alguno, sabe, ni ha oído dezir,
cosa que contradiga al Estado Religioso, antes sí, queridos, y venerados
de toda la Ciudad, y vezinos de ella, y de los Curas Be11eficiados de la
dicha Ciudad; porque como son, y han sido únicos, quando se les ofrece
salir a la administración de las estancias, y labores de la jurisdicción, que
es larga, dexan encomendada la administración de el Pueblo a los dichos
Padres, gue acuden con todo amor, puntualidad, y cuydado, a todo lo
que se ofrece; con cu,'a licencia, sabe, que los demás Missioneros de las
Missiones de este Reyno, administran los Españoles, Negros, Mestizos, y
Mulatos, que se agregan a las dichas Missiones; y por el consiguiente, los
Capellanes que salen a las Campañas las vezes que se han ofrecido, como
a las dos que hizo el General Alonso de León, al descubrimiento de la población de Franceses, a la Costa, en qtte oyó dezir fue por Capellán el
Padre Fray Nicolás Recio de León, a la primera; y a la segunda, el Padre Fray Damián de Massanete; y otra que el dicho General León hizo,
al socorro de la Guaxteca, en que fue por Capellán el Padre Fray Fernando Jayme; y en la que hizo aora dos años a la sierra de Tamaolipa
el General Don Francisco Cuerbo de Valdés, Govemador interino que
fue de este dicho Reyno, en que fue por Capellán el Padre Predicador
Fray Antonio Lascano, Missionero de San Christoval, y otras de que no
se actterda, más que de ordinario salen los dichos Padres Missümeros por
Capellanes de Campaña, con grande consuelo de la gente Militar, actLdiendo con toda caridad, y puntualidad, pláticas, y buen exemplo, a la
administración de todos los Soldados, e Indios amigos; y aunque algunos
Españoles, obligados de la necessidad de no tener quien les muela un poco de maizt para tortillas, y quien les haga un poco de atole, por no aver
pan, y que es preciso lo hagan las mugeres, como es costumbre; y que de
darles el maiz, para que en sus casas lo hagan, o no lo ha.zen con limpieza, o lo traen cercenado, y menoscabado; y para este efecto, y no a otra
cosa, suelen entrar en las chozas, y habitaciones de los Religiosos, por la
inopia de no tener quien les assista en tan urgentes necessidades, y no
por esto se ha de presumir, ni sospechar escándalo, daño, ni mal exemplo,
antes los ha tenido, y tiene por buenos, y observantes de su Estado Reli-

Monterrey, ha passado por las dichas Missiones, y lo ha visto, y en cada
una de ellas su Iglesia, con la decencia, y limpieza, que su pobreza, y
cortedad de la tierra les permite; y sabe, que después de la Iglesia Parroquial de la Ciudad de Monterrey, no hay otras Iglesias más qtte las de
los Religiosos de Nuestro Padre San Francisco de los Pueblos, y Missiones
de este Reyno; y para descargo de su conciencia, conoce, que son tan
essenciales, como provechosos los dichos Religiosos en todo este Reyno,
assí para la predicación del !Santo Evangelio a los Españoles, como para la doctrina, y enseñanza de los Indios; y que de faltarles, serían muchos los desconsuelos, por estar los uezinos muy distantes y retirados los
unos de los otros para administrarlos; en cuyo exercicio sabe se ahogó
el Padre Fray Juan Muñoz en el Río de Ramos, jurisdicción de la dicha Villa de Cadereyta, y media,ite su caridad, y cuydado, acuden a
todas partes con todo amor; y que esta es la pura verdad de lo que ha visto, y sabe, sin encubrir cosa alguna, so cargo del juramento que tiene
hecho".

gioso; y que si faltaran los dichos Religiosos de este Reyno, fuera de grande desconsuelo a los vezinos, e Indios naturales de él, quedándose tanto
número de almas perdidas, por la falta de administración, y Doctrina; y
que ésto sabe, porque en repetidos viages que ha hecho a la Ciudad de

410

411

�BREVE RE E~A DEL ARCHIVO PARROQUIAL
DE LA CATEDRAL DE MO .TERREY
TOMÁS MENDTRJCIJAGA CUEVA

Sociedad

uevolconesa de Historia Geografía y Estadística
Monterrey. , • L. •

II I
Libro de Bautismos 6, 7 y 8 de ma)'o de 1731 • febrero de 1751
Los LIBROS 6, 7 Y 8 DE BAUTI Mo del archivo parroquial d la Santa Igle. ia
Cat dral de fonterrey están encuadernados n un solo ,·olumen.
El libro 6 empieza a mediados de mayo de 1731 y termina a prin ipio d .
noviembre de 1739. Consta de 140 folio .
El libro 7 comienza a principios de noviembre de 1739 y acaba a fines d
julio de 1744. Consta de 92 folio .
El libro 8 se inicia a principios de
brero de 1751. on ta d 97 folios.

LIBRO

6

agosto

OE BAUTISMOS: MAYO DE

de 1744 y concluye

1731 -

NOVIF.MBRE OE.

a fines

de fo-

1739

En el folio 1 aparece la igttiente l yenda manu rita: "Libro en que
asientan los bautismos, perteneciente a la admini traci6n de la ciudad de
Monterrey, del cargo del Bachiller don Matías de Aguirre, quien lo comenzó el día 13 de mayo del año de 1731".1 Enseguida, en el mismo folio,

se

' El Libro 5 de bautismos, que ya reseñamos, concluye a mediados de mano de 1731.
Quizá íaltc algún folio en el libro 6, ya que cmpiua a m diados de mayo dr ese año.
Es frecuente que los primeros y últimos folios de catos valiosos registros parroquiales
se encuentren muy deteriorados y, probablemente, varios se habrán perdido.

413

�halla esta otra: "Y lo prosiguió el Bachiller don Juan Báez Treviño, Cura
en encomienda de la sobredicha ciudad, desde el día 31 de enero de 1734
- ".
anos
En general, todos los folios están numerados. Sin embargo, algunos tienen otra numeración que aparece tachada.
Los folios 42, 107 y 108 no tienen número por hallarse destrnidas las_ ~squinas del margen superior derecho, pero se encuentran colocados en su sitio.
Entre los folios 108 y 109 se encuentra un folio muy maltratad_o, sin núm~ro y al revés, que contiene varias partidas de bautismo de noviembre Y diciembre de 1738: es el 127.
Varios folios están mal encuadernados en el orden o desorden siguiente:
123, 128, 129, 124, 125, 126 y 130. Además, los números de esos folios están
casi ilegibles.
Este libro contiene cerca de 1,200 partidas de bautismo sin numerar. La
mayor parte de estos bautizos fueron hechos "en la Parroquial de esta Ciudad", hoy Catedral, aunque muchas veces no lo haya~ asentado. ,°tros se
efectuaron en los val1es de la Pesquería Grande -hoy villa de Garc1a- (f~lios 58 vuelta, 113 y 119), de Santa Catarina (folio 60 vuelta) y de San Nicolás (folio 61) ; "en el puesto de las Higueras" y en "el puesto que ll~an
Los Martínez" -hoy Zuazua- ( ambos en el folio 76 vuelta) ; en el mismo
puesto de las Higueras (folio 87); en la hacienda del capitán Cristóbal _Gon2ález ''llamada Guadalupe" -en el actual municipio de Marín- (follo 93
vuelta) y en el valle del Guajuco (folios 124, 127, y 133).
.
Casi todas las partidas llevan al margen la anotación del nombre del bautizado y su raza o casta.
Desde la primera fe de bautismo, inscrita en el folio 2 y fechada el 14 de
mayo de 1731 , hasta el folio 45 ' a fines de enero de 1734, la mayor
. parte
•
fueron firmadas por el Bachiller Matías de Agu~;,re, "cur~ de. esta d1c?a cmdad", pero otras se hicieron "de licentia_ yaroch1 ( con ~cenc1a del pa~roco)
y, por lo tanto, fueron rubricadas tamb1en por los bachilleres_ Juan Baez ~e
rr1.
·Bartolomé Molano, Buenaventura Méndez Tovar H1dalg-0,• Ignacio
nev1no,
, ¡
Martínez y Juan Sánchez de la Barrera Gallardo. Hay una que_ fumo so o
el mencionado Bachiller Báez de Treviño y tres que aparecen ~bncad~s na~~
más por el Bachiller Molano, "theniente de cura de esta ~a ( d1ch~) crndad .
En seguida, en el mismo folio 45, aparece una nota:. Hoy,
Y un~
de enero, tomé posesión del curato. Año de 1734. Bachiller Trevino . D~ ah1
en adelante, hasta el fin, la mayor parte de las partidas se encuentran fuma•
das por el Bachiller Báez de Trcviño, aun~ue algun~s también. fueron si?nadas por otros eclesiásticos: los citados bachilleres Matias de Agurrre, Ignacio

t~~~:ª

414

Martínez, Juan Sánchez de la Barrera Gallardo y el licenciado Tomás Freire
de Somorrostro.
Al final de este libro 6 de bautismos aparece la siguiente nota:
"En trece ( debe ser tres) de noviembre (de 1739) dio fin este libro y
·se pasaron a un cuaderno las partidas que se ofrecerán en adelante de esta
naturale2a ... Visitado este libro de bautismos en esta vísita general en 24 de
-diciembre de 1741 ".

PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES

Tres hijas del cirujano francés Pedro de Fee y su esposa doña María Gertrudis Rodríguez de Montemayor, nuevoleonesa, aparecen registradas en este
libro. (Folios 7 vuelta, 44 vuelta y 79 vuelta).

En el folio 24 se encuentra registrado el bautizo de una hija del iJustre
nuevoleonés Capitán Clemente de la Garza Falcón y doña Manuela Guerra,
de quienes tratamos en el número anterior de Humanitas.
En los folios 31, 71 y 108 aparecen tres hijas de otro distinguido nuevoleonés, el General Juan García de Pruneda y de su esposa doña María Gertrudis
García. Don Juan fue Gobernador de la Provincia de Coahuila de diciembre
de 1739 hasta agosto de 1744.
En el folio 40 se halla el bautizo (13 de octubre de 1733) de doña María
Francisca de Larralde, insigne benefactora de la Catedral de Monterrey, hija
legítima del General Francisco Ignacio de Larralde y de doña Josefa Francisca
Cantú del Río y la Cerda. Fue esposa del General Antonio de Urresti y el
Capitán Andrés de Goicoechea. Murió el 25 de noviembre de 1769.
Dos hijos de don Joaquín de Morales y doña Francisca Ruiz de Ocón fueron bautizados con los nombres de Josefa Francisca y Francisco Esteban, respectivamente, el 6 de abril de 1735 y el 27 de febrero de 1738 (folios 66 y
116). Don Joaquín fue el fundador de una de las familias nuevoleonesas que
llevan el apellido Morales, precisamente la que enlazó con la familia Mier,
como explicaré al hacer la reseña del libro 7 de bautismos. Este caballero
también aparece nombrado así: Joaquín Morales y Apezechea o Estanislao
Joaquín de Morales. 2
En el folio 72 está el bautizo ( 10 de agosto de 1735) de María lgnacía
Gertrudis, hija legítima del Escribano Real Juan José Sánchez de Roe! y An' Don Joaquín de Morales era Notario Episcopal en 1737 ¡ Procurador General del
Ayuntamiento de Monterrey en 1742, 1748, 1750 y 1751; Alcalde Mayor del Valle de
Santiago del Guajuco en el mismo año de 1750 y Ayudante de Ordenes de la Capitanfa
GenCl'aJ del Nuevo Reino de León a mediados del siglo XVIII.

415

�drade y doña Ana Francisca Sánchez de Robles, quien fue esposa del caballero
don Antonio Marcos de Cossío. Otra hija y un hijo del Escribano Sánchez
de Roe) de su espo a aparecen en lo folios 95 ...-uelta y 123.
En el folio 132 se encuentra registrado el bautizo de Juan Antonio Isidoro,
hijo legítimo del Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de León
don José Antonio Fernández de Jáuregui y rrutia y doña María Josefa
Gertrudis de Villanueva. El mismo Gobernador habia sido padrino en el
bautizo de un hijo del General Larraldc y u esposa doña Josefa Francisca
Caotú (folio 100).
En este libro 6 de bautismos aparecen lo primeros nucvolcon es que lle- •
varon los apellidos Larraldc y Roe!.
Por primera vez. aparecen los bautizos de al!ruilos vástagos del apellido Canales en los folios 10, 54- y l08 vuelta. ·¡o embargo, este apellido Canales
más antiguo y se avecindó muchos años antes en la Villa de San Gregario de
Cerralvo.
o aparecen anotados autos de visita epi copales ni olros documentos.

Por último, en el folio 129 vuelta la partida dcJ 23 de febrero de 1729 debe decir 1739.

y

ALGUNOS ERRORES

En c1 folio 15 vuelta hay una partida fechada erróneamente el 3 de marzo•
"de setesientos y beinte y dos a.s(ruios) ... ", pero debe srr 1732.
En el folio 16 la fe de bautismo del 13 de marzo "de rnill tessientos y
treynta un año " debía decir 1732.
En el folio 21 mella la~ tres partidas fechadas en julio de 1731 son también de 1732.

r

En los folios 35 vuelta y 42 lo bautismo fechados erróneamente el 22 de
junio de 1732 y el lo. de diciembre de 1731, respectivamente deben ser ambo de 1733.

Hay otras partidas que tienen la fecha equivocada:
En los folios 44 y vuelta Jas que están fechadas el (?) y el 24 de enero de
1733 son de 1734.

LIBRO

7 DE

BAUTISMOS: NOVIEMBRE DE 1739-JULIO DE

1744

Este libro empieza en el folio l y tennina en el 92 vuelta. Contiene cerca
de 800 partidas de bautismo sin numerar.
El lircve encabezado manuscrito, en eJ folio 1, se encuentra casi ilegible.
De vez en cuando, en alguna fe de bautismo, se dice que el bautismo se hizo
"en esta parrochia" o bien "en esta iglesia parroquial", pero generalmente no
se a~cntó en dónde e hicieron. Sólo dos o tres veces se aclaró que el bautizo
se efectuó "en esta iglesia parroquial de Monterrey..." Otros bautizos fueron
en los vall de Pesquería Grande y del Carrizal y, muchos más, en el valle
del Guajuco. Casi siempre se anotó al margen de la fe de bautismo el nombre
del bautizado y u raza o casta.
Desde el folio 1 hasta el 78 casi todos los bautismos aparecen firmados por
el Bachiller Juan Báez de Treviño, excepto algunos que rubricó también el
Bachiller Ignacio fartínez, por haberse hecho de licencia parocl,i. Otras partidas fueron firmadas por los bachilleres Matías de Aguirre y Bartolomé MoIano. Desde la primera fe de bautismo del año 1744, en el folio 78, hasta el
final del libro en el folio 92 vuelta, todas fueron firmadas por el Bachiller
Pedro Regalado Báez de Treviño, hermano del Bachiller Juan de los mismos
apellidos. 1 pie del último folio se halla esta nota: "Se empezó otro libro".
Muchas partidas se encuentran casi ilegibles, siendo muy difícil -aunque
no imposible--- su con ulta. Esto es debido, seguramente, al hecho de haberse
usado una tinta deficiente, quedando después el libro expuesto a la humedad
durante algún tiempo. Los dos últimos folios están parcialmente destruidos y
muy manchados.
En el folio 83 aparece el bautizo ( primero de marzo de 1744) de una niña
de apellido Páez. Es el primer párvulo nuevolconés de su apellido que se
encuentra registrado en los libros de bautismos de este archivo.

En los folio 67 vuelta y 73 los bautismo del U de mayo y lo. de septiembrede 1725 debían decir 1735.

En el folio 79 vuelta la fe de bautismo del 22 de enero de 1726 e~ de 1736.

PARTIDAS DE llA TISMOS rNTERESA TES

En el folio J05 la que aparece fechada el 24 de mayo de 1733 debe decir

1737.
En el folio 117 vuelta la que se encuentra fechada el lo. de abril de 1737
es de 1738.
416

En el folio 12 vu Ita aparece el bautizo (18 de septiembre de 1740) de una
hija legitimad I Gobernador Femández de Jáuregui y Urrutia y doña Gertrudis de Villanueva, a quien se impusieron los nombres de Maria Justa Josefa.
417
H27

�En el folio 26 vuelta se encuentra la fe de bautismo ( 29 de octubre de 1741 )
de una hija legítima del Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de
Le6n don Pedro de Barrio Junco y Espriella y de su esposa doña María Antonia de Sorola, a quien bautizaron con los nombres de Ana María Petra.
El 11 de marzo de 1742 fue bautizado Manuel Antonio, "de doce días",
hijo legítimo de don Joaquín de Morales y doña Francisca Ruiz, "vecinos de
esta ciudad ..." (Folio 40 vuelta). Don Manuel Antonio Morales y Ruiz era
Teniente de las Milicias de Dragones Provinciales de la Villa del Saltillo, en
la Provincia de Coahuila, a fines del siglo XVIII. Contrajo matrimonio do
veces y su hijo don Pedro José Morales cas6 en el año de 1~08 con doña
Dolores de Mier, sobrina carnal de Fray Servando Teresa de Mier, por haber
sido hija ltg1tima de don Froylán de Mier Noriega y doña María_ Te_resa Leal
de León.ª Don Manuel Antonio Morales recibió sepultura eclesiástica en la
Catedral de Monterrey el 6 de septiembre de 1799, pero antes "se conf só }'
recibió el santo óleo y no el viático por la prontitud del accidente.. ,"
El bautizo de Ramón Fulgencio, "de ocho días nacido', noveno hijo legítimo del General Francisco de Larralde y doña Josefa Francisca Cantú del
Río y la Cerda, efectuado el 23 de enero de 1744, se encuentra en el _folio
79 vuelta. Don Ramón de Larralde fue Procurador General del Ayuntamiento
de Monterrey en el año 1766.

AUTOS DE VISITA

El 20 de diciembre de 1741 llegó a esta ciudad, en su visita pastoral, Su
Señoría Ilustrísima el Señor Doctor Don Juan G6mez de Parada, Obispo de
Guadalajara. Dos días después consultó los registros parroquiales y, al revisar
este libro, dejó asentado en el auto de visita respectivo que "mandaba y _mandó que en lo de adelante se exprese la vecindad de los padres del bautizado.
y que en una partida no se inserten muchas, que éstas se pongan s~paradas.
Y que las fechas no se refieran a las antecedente_s. Y que . el bautJ.sm? que
hiciere otro que no sea el cura exprese de licentia parochi y la partida se
firme por el que hizo el bautismo y el cura. Y en lo demás se guarde la forma
hasta aquí practicada..." (Folio 29).
En seguida aparece un extenso "Auto General de Visita" del mismo ilt1~tre
prelado, que abarca los folios 29 al 37. En su visita a la iglesia parroquial,
hoy Catedral, se asent6 entre otras cosas que u Señoría Ilustrísima "visitó
• En la revist., Absid, (julio-s •ptiembr de 1959) apareció mi trabajo sobre el origen
del apellido Mier en ' uevo Le6n.

418

el altar mayor con sus colaterales, que halló competentes..." La estancia del
ilustre Obispo se prolongó varios días en esta ciudad y el 11 de enero de
1742 consagró seis campanas siendo dos de ellas de la parroquia de Monterrey, "que puso por nombre y dedicó" a Jesús María y San Miguel, y las restantes se enviaron a las iglesias de la villa de San Juan Bautista de Cadereyta,
del valle de San Mateo del Pil6n (hoy Montemorelos), del pueblo de Nuestra cñora de la Purificación y del real y minas de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama). (Folio 35). En seguida aparece una valiosa noticia: "Y
por cuanto se halla Su Señoría Ilustrisima con buenos informe del maestro
de escuela don Martín de Arrambide, vecino de esta ciudad, y ser a prop6sito
para el ministerio, por tanto Su Señoría Ilustrísima Je nombra por tal maestro
de escuela, encargándole mucho )a buena educación de los niños de esta ciudad que ocurriesen a su escuela. Y manda al Vicario Juez Eclesiástico que
cada seis meses visite la escuela y procure que los niños estén bien educados
en las oraciones, doctrina cristiana, santo temor de Dios y buenas costumbres.
Y en caso de que haya algún bienhechor que deje alguna renta para ayuda de
mantener al maestro cuide mucho de su principal y que permanezca la obra
pía. Y asimismo procure con esfuerzo que los padres de aquellos niños que
tuviesen posibilidad contribuyan a dicho maestro con lo que fuere justo, como
es de razón, para su congrua sustentación". Por último, el ilustre Obispo Gómez de Parada ordenó el traslado de unos restos: "Y atento a haber sido ayuda de parroquia la iglesia de la Compañía, en tanto que se componía esta
parroquial (hoy Catedral), por cuya causa se enterraban y enterraron en ella
los cuerpos difuntos, para que no carezcan de los divinos sufragios, Su Señoría
Ilustrísima manda al dicho cura que haga trasladar a su iglesia parroquial los
huesos de dichos cuerpos difuntos".

LIBRO

8

DE

]h

11SMOS: AGOSTO DE 1744-FEBRERO DE 1751

Este libro se inicia en el folio l y termina en el 97. Contiene casi 950 partidas de bautismo sin numerar.
Los folios, en general, están numerados, e.xcepto los cuatro últimos.
Al principio, en un folio sin número, aparece la siguiente carátula manuscrita: "Año de 1744. Libro en que se asientan los bautizados, perteneciente a
esta Parroquia de la Ciudad de uestra Señora de Monterrey, cabecera del
Nuevo Reino de Le6n, que e tá a cargo del Bachiller don Juan Báez de
Treviño, Cura en encomienda de dicha ciudad, Notario del Santo Oficio,
Comisario de la Santa Cruzada) Vicario Juez Eclesiástico en ella y otros agregados. Comienza el día dos de agosto del arriba dicho año. Gobernando este

419

�Obispado de Guadalajara el Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan Gómez de
Parada, mi señor".
Las partidas están finnadas, desde el folio 1 hasta e} 7, por el Bachiller Juan
Báez de Treviño. De ahí en adelante fueron rubricadas por su hermano el
Bachiller Pedro Regalado Báez de Trevifio hasta el folio 28 vuelta. Después
continuaron firmándolas, alternativamente, los mencionados bachilleres hasta
el folio 64 vuelta En seguida, aparece en las partidas el autógrafo del bachiller
Agustín de Acosta hasta el final del libro, excepto en siete bautizos que firmó
el bachiller Bartolomé Molano en los folios 78 vuelta y 79. La última vez que
rubricó una fe de bautismo el Bachiller Juan Báez de Treviño fueJ a fines de
noviembre de 1750.
Este libro 8 de bautismos se encuentra en magnífico estado de conservación.
Hasta el folio 65 todas las partidas llevan anotados al margen el nombre del
bautizado y su iaza o casta. Después solamente tienen estos datos los siete
bautizos que firmó el Bachiller Molano.
Desde esta época los apellidos compuestos García de Pruneda y Sánchez de
Roe! se empiezan a mencionar como se conocen actualmente: Pruneda y Roe!.

AUTO DE VISITA y EDICTOS

Auto de visita del doctor don Matías López Prieto, Visitador General del
Obispado, con fecha del 28 de noviembre de 1745, en los folios 26 al 27
vuelta. Después de consultar las partidas de bautismo de este libro, quedó
asentado que "se hallaron estar en debida forma... " En la iglesia, parroquial,
hoy Catedral, el doctor López Prieto visitó el Sagrario, "que halló en competente forma", el altar mayor y los demás de dicha iglesia con sus colaterales,
"que halló decentes ...", y, por último, el bautisterio.
Edicto del doctor Ginés Gómez de Parada, Vicario General del Obispado,
expedido en la ciudad de Guadalajara el 24 de marzo de 1746. (Folios 40
a 42).
Edicto del Obispo Gómez de Parada, decretado en el Palacio Episcopal de
la misma ciudad el 19 de enero de 1746. (Folios 42, 42 vuelta y 43).
Edicto del mismo ilustre Obispo, dado el 7 de abril de 1750. (Folios 90
a 91 vuelta).

ALGUNAS PARTIDAS NOTABLES

En este libro aparecen registrados los bautizos de varios hijos e hijas de las
prolíficas familias regiomontanas de mediados del siglo XVIII. Sólo citaremos tres:
La fe de bautismo (13 de noviembre de 1746) de doña Juana Josefa de
Berridi, hija legítima de don Juan Ignacio de Berridi y doña Juana Josefa
Muñoz de Herrera, se encuentra en el folio 44 vuelta. Esta dama fue esposa
de don Andrés de Ayarzagoitia, originario de la Villa de Durango en el Señorío de Vizcaya y fundador de su apellido en Nuevo León.
En los folios 70 vuelta y 71 se asentó la partida de bautismo (20 de marzo
de 1749) de doña María Josefa Florentina de Larralde, hija legítima del General Francisco Ignacio de Larralde y doña Josefa Francisca Cantú del Río
y la Cerda. Doña María Josefa de Larralde fue esposa de don Ignacio Ussel
y Guimbarda, Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de León desde
1764 hasta 1772. Y a viuda, contrajo segundo matrimonio con don Cosme Damián de Arrese. Murió a fines de abril de 1780 ..
Otro vástago de don Juan Ignacio de Berridi y doña Juana Josefa Muñoz
de Herrera, fue bautizado el 26 de junio de 1750 con los nombres de Antonio
Silverio, (folio 89). Este caballero actuó como Alcalde Provincial de la Santa
Hermandad en el Nuevo Reino de León de 1776 a 1780.
420
421

�EL LIC. DON RAFAEL Pt:REZ-MALDONADO

Primer Mitiistro de Hacienda que hubo en México
Por

CARLOS PÉREZ-MALDONADO

EL SR. Lic. DON RAFAEL PÉREZ-MALOONAOO, Primer Ministro de Hacienda
que hubo en México independiente, nació el día 10 de febrero de 1761 en
San Pedro de Teocaltiche, Jalisco. Su partida de bautismo dice a la letra: "En
dicho día, mes y año ( corresponde al 19 de febrero de 1761), bauticé solemnemente y puse los Santos óleos a José RAFAEL Antonio, hijo legítimo de don
Joaquín Pérez-Maldonado y de doña Jacinta Lozano, españoles de este pueblo. Padrino don Miguel Domínguez, a quien advertí su obligación y parentesco y lo firmé. Joaquín Argüelles de la Esprieta. (Rúbrica)". (Esta partida
está asentada en el Libro No. 16, folio 94, Acta la., correspondiente al año
de 1761. Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en la citada población
de San Pedro de Teocaltiche, Jalisco) .
Nuestro biografiado aprendió las primeras letras en su pueblo natal, pasando
posteriormente a la capital del Virreinato en donde continuó sus estudios en
los colegios de San Pedro y San Pablo, y San Ildefonso de México. Cursó' la
carrera de leyes hasta graduarse de abogado el 19 de junio de 1793.
En el Archivo de la Universidad Pontificia de México, que actualmente se
encuentra en el Archivo General de la Nación, puede verse en el "Libro de
Grados de Doctores y Licenciados'\ Tomo 276, folio 94 vuelta, la siguiente
partida:

" Dr. José RAFAEL PÉREz-MALooNADO LozANo. Abogado de la R eal
Audiencia, Matriculado en m I lustre y R eal Colegio de Abogados. R ecibió el grado de Licenciado en Le,,es, de manos del Sr. Canónigo Juan
Francisco Campos, en 19 de Junio de 1793. L eyó la noche de su examen
una hora de ampolleta, (reloj de arena), de la Ley 35 Quod sepe de
contrahenda empt., hasta probar la conclusión de la L ey 11: Scrupulu423

�sam veterum inquisitionen, codic. lib. 8, t. 38 de contrahcnda et conmitend stipulatione. Arguyeron los Doctores Don Agustín Fernández, Don
José Tirado y Don Antonio Lavarrieta. Asistieron 33. Salió aprobado
nemine discrepante (sin discrepancia alguna). Presidió el acto el Sr.
Decano Dr. don José Vicente Sánchez".
Los primeros puestos oficiales que desempeñó el Sr. Lic. Pérez-Maldonado
fuero!'} los de Agente Fiscal de Real Hacienda, Asesor y Juez Interino del
Real Tribunal de la Acordada, y Abogado de la Real Audiencia durante el
gobierno virreinal, siendo honrado posteriormente con el título de "Individuo
del Ilustre Colegio de Letrados".
Llegamos ahora a la época de la consumación de nuestra independencia.
Puede decirse que don Lorenzo de Zavala y don Lucas Alamán fueron de los
primeros historiadores que escribieron sobre este periodo tan importante de
nuestra historia. Ambos, y con mayor saña Zavala, fueron enemigos políticos
de lturbide. Por su parte, los padres de don Lucas, en unión de otras familias
de Guanajuato, entablaron un juicio contra don Agustín cuando éste era Jefe
del Ejército del Norte, habiendo sido el fallo completamente favorable para
el Caudillo.
Con estos antecedentes es fácil suponer que las versiones de ambos historiadores no deben de haberse escrito con toda la imparcia1idad ni estrictamente apegadas a la realidad histórica, al ocuparse de un período de tanta
importancia como lo fue el del gobierno del Libertador.
El Sr. Lic. don Rafael Pérez-Maldonado, antepasado del que esto escribe,
fue uno de los más adictos colaboradores del héroe de Iguala y, en consecuencia, no escapó de las criticas enderezadas contra todos los componentes
del nuevo régimen en general.
Con objeto de poner en claro las cosas, nos dimos a la tarea de investigar
la trayectoria, así como la actuación del Primer Ministro de Hacienda que
hubo en México, con resultados completamente favorables para don Rafael,
como podrá verse en seguida.
El Libertador don Agustín de Iturbide, a quien debemos la consumación
de nuestra independencia, entró triunfalmente a la ciudad de México, al frente
de su glorioso Ejército Trigarante, el día 27 de septiembre de 1821.
Uno de los primeros actos del nuevo régimen fue la creación de la Regencia
(Poder Ejecutivo) y de la junta Provisional Gubernativa (Poder Legislativo),
quienes a su vez instituyeron las Secretarias de Hacienda, de Guerra y Marina,
de Relaciones Interiores y Exteriores, y la de Justicia y Negocios Eclesiásticos.
Al Sr. Lic. don Rafael Pérez-Maldonado se le distinguió con el honroso car-

424

"1 821" '
Co n.sumada fo fo dt pe11dencia poi Don Ag11sti11 de / Jut bide. el Lir. Do11
Ra fael Pére:-M aldonado /11e nombrado Primt• M inulro de Hacienda.

�go de Ministro de Hacienda, y, por lo tanto, fue el primero a quien tocó la
ardua tarea de organizar tal dependencia.
La Regencia estaba formada de don Agustín de Iturbide como Presidente,
don Juan O'Donojú, don Manuel de la Bárcena, don José Isidro Yáñez, don
Manuel Velázquez de León y el Illmo. Sr. don Antonio J. M. Pérez.
En cuanto a los componentes de la Junta Provisional Gubernativa, nos dice
el historiador Alamán que "los individuos designados fueron en número de
38 de los más notables de la ciudad po:- su nacimiento, fama de instrucción y
empleos que ocupaban ... como el Canónigo Monteagudo y el Lic. Espinosa;
el Obispo de Puebla, el Arcediano de Valladol1d Bárcena: los oidores Rus y
Martínez Mancilla, varios abogados distingujdos como Azcárate, Guzmán y
Jáuregui; el Brigadier Sota Rlva, los coroneles Bustamante y Horbegoso; don
José María Fagoaga, y Alcocer de la Diputación Provincial, Tagle y otras
personas".
Estos ilustres personajes fueron quienes designaron a los primeros Ministros y, por lo mismo, no deben de haber estado tan desacertados tales nombramientos como los califican algunos historiadores (inclusive A1amán), ya
que provenían de aquel grupo de notables.
Hacemos esta aclaración porque se impone para contrarrestar las apreciaciones falsas y calumniosas que hizo de los señores Primeros Ministros don
Lorenzo de Zavala y en su Ensayo Histórico de las Revoluciones de México y
que a la letra dicen: "El Generalísimo creó un Ministerio compuesto de las
personas menos a propósito para conducirlos ni menos para sostenerlo. Don
José (sic) Pérez-Maldonado, anciano octogenario, sin otro género de conocimientos que el de oficina subalterna en el ramo de alcabalas, era Ministro de
Hacienda: don Antonio Medina, marino honrado y con algunos conocimientos de este ramo, fue nombrado Secretario de Guerra; en Justicia estaba don
José Domínguez, uno de aquellos hombres cuyo mérito era plegarse a todas
las circunstancias. En el Ministerio de Relaciones Interiores y Exteriores se
colocó a un eclesiástico de quien es necesario hablar con más extensión: don
José Manuel He1Tera ... es un hombre de quien no se puede hacer una descripción positiva; es necesario para darle a conocer sin que se ofenda a la verdad, definirlo negativamente por decirlo así; no tiene conocimientos de ningún género, no tiene actividad para ninguna empresa, ni capacidad para
decisiones atrevidas, ni mucho menos para resoluciones que puedan tener grandes resultados ... Este era el Ministro de Relaciones Interiores y Exteriores".
Como podrán ver nuestros lectores por esta descripción de Zavala, según
él ninguno de los señores ministros era capaz. Mayor falsedad no pudo haberse escrito y claramente se ve que obraba en su ser la envidia y el rencor
por causas que veremos más adelante. Además hay que hacer notar que al

425

�referirse a don Rafael, lo llama José, lo que nos viene a probar que ni siquiera
lo conoció, y tan errado andaba don Lorenzo, que lo califica de "anciano
octogenario" cuando don Rafael, al hacerse cargo del Ministerio de Hacienda,
no tenía más que sesenta años de edad, pues como hemos visto por su partida
de bautismo incluída a principios de estos apuntes, nació en febrero de 1761.
Con tan burdas falsedades y completo desconocimiento de nuestro personaje,
¿cómo es posible que el historiador de marras se haya atrevido a juzgarlo?
Además, Zavala publicó su Ensayo Híst6rico en París, diez años después de
estos sucesos, o sea en 1831.
Como hemos dicho, don Lorenzo de Zavala fue, por desgracia, uno de los
que primero escribieron algo sobre el régimen de lturbide, y digo por desgracia porque es regla muy generalizada entre los historiadores, transcribir o
al menos referirse a las obras escritas con anterioridad sobre los mismos asuntos, en vez de investigar y respaldar sus afirmaciones con documentos históricos auténticos y fehacientes.
Así tenemos el caso de los Primeros Ministros tratados en forma similar en
la Historia de México de Alamán, quien confiesa en su misma obra que ese
punto lo trata haciendo uso y siguiendo a Zavala en su Ensayo Hist6rico, debido a que al escribir este autor lo que vio "Jo hace con agudeza, aunque no
sin graves equivocaciones".
¿ Cómo es posible que un historiador de la talla de Alamán haya escrito lo
que aconteció en uno de los períodos más importantes de nuestra historia, sin
pruebas fehacientes y atenido solamente a un texto que él mismo califica que
adolece de graves equivocaciones? Es esto algo inconcebible.
Pero veamos ahora lo que él nos dice en su Historia de' México: "La provisión de estos empleos (los Ministerios) fue muy poco acertada..." Sin embargo, reconocía que en aquellos tiempos "tampoco podía serlo mucho por la
escasez de sujetos idóneos para desempeñar tales puestos" y, al referirse al
Lic. don Rafael Pérez-Maldonado, copia lo dicho por Zavala: que era un
"anciano octogenario; que había sido Agente Fiscal de Real Hacienda y
como tal tenía bastantes conocimientos en la parte judicial del ramo, pero
ningunos en la administrativa".
Otro historiador, don Francisco Banegas Galván, Obispo de Querétaro,
en el Libro II de su Historia de México, publicado en 1923, dice: "nombramientos desacertados como los califican Zavala y Alamán" (él no da su opinión) y, al referirse a don Rafael comenta que era "muy laborioso y de mucha
honradez", Jo que ya eran muy altos méritos para aquel puesto de tanta
responsabilidad.
Por último, en México a T-raués de los Siglos leemos: "Ya desde el día 4

426

�del mi5mo mes de Octubre, para regularizar la mafC'ha administrath·a, la
Regencia había nombrado cuatro Secretarios del Despacho, designánd~ para
que lo fueran, a cuatro personas de buena reputación: quizá no bastante idóneas para desempeñar tan importantes puestos ( nótese que esto lo toman de
Atamán). pero que en aquellas circunstancias era de lo mejor que podía
encontrarse". Después transcriben lo que ZavaJa dijo y que ya comentamos.
Y para terminar viene este comentario: "A ser ciertas las apreciaciones de Zavala sobre las cualidades que a estos personajes atribuye, resultaría que todos
habían sido ineptos y alguno de eUos hasta pernicioso (como Herrera) : pero
en esto, se3 cual fuere la verdad, lo que no admite duda es que en aqudla
época todos carecían de experiencia y práctica en asuntos de política y administración, que habrían de ser suplidas con el talento y buena \·oluntad y,
por imperfecta que pareciese la máquina gubernamental, se le construía di'!
mejor modo posiole para regularizar la marcha de los negocios".
Ahora bien, por lo que respecta a la 'actuación y capacidad del Sr. Lic. don
Rafael Pércz-Maldonado, vamos a tratar de probar, en primer lugar, que no
era una tarea fácil arreglar la muy grave situación en que se encontraban las
finan7,as de la nue\·a nación, )' que fue victima indirc&lt;"ta de los ataques y
maquinaciones que los enemigos políticos del Libertador tramaban contra su
régimr.n.
Como lo han relatado todos los historiadores, la principal dificultad con
que tenía que luchar el nuevo gobierno, era la faltn de re&lt;'ursos necesario, para
cubrir las atenciones del senicio público. fata crítica situación económica se
debió, según unos, a que lturbide. con la intención de popularizarse y atraerse
partidarios, había disminuido los impuestos y aumentado los gastos. Como
consecuencia de tal medida, se afirma que los ingresos que afios antes ascendían a seis o siete millones de pesos, en el año de 1822 llegaron solamente a
$ 1.348, 170.00, cuando por otro lado los gastos subieron a $ 4.213,492.00
resultando terrible déficit.
Muy abundantes datos que ponen de manifiesto lo anterior en forma predsa. podrán verse en la "~{emoria que el ~linistro de Hacienda ( don Rafael
Pércz-Maldonado) prc~entó al Soberano Congreso sobre el c~tado del Erario".
A ~te inte~tc documento le dio lectura el mismo don Rafael en la Cámara
de Diputados, en la sesión ronespondientr. al día 28 de febrero de 1822, y
posteriormente se publicó "en la Oficina de Don Alejandro Valdés, Impresor •
de Cámara del Imperio. México 1822".
Allí queda demostrado. con multitud de datos fidedignos )' cifras debidamente ("Omprobadas, el triste estado de un erario C."thausto.
Ante situación económica tan desastrosa, es fácil comprender que, por más
csfuer7.os que hiciera el Ministro de Hadenda, no em posible que hiciese
427

�milagros, ya que era imposible., prácticamente, sacar a flote aquel estado de
cosas, lo que tampoco hubiera podido hacer el más hábil y eficiente financiero.
Otra prueba en abono de don Rafael es el hecho de que estaba prácticamente maniatado, puesto que el Congreso no e&gt;,.-pedía la reglamentación del
ramo de hacienda. De esto se queja amargamente Iturbide en sus poco conocidas Memorias diciendo: "No quiero ser creído por mi palabra. Examínese
lo que hizo el Congreso en ocho meses que corrieron desde su instalación
hasta su reforma... En el pá1S más rico del mundo, el erario estaba e,tliausto,
no había con qué pagar al ejército ni 31 los empleados: no había de hacienda
ni aún sistema establecido, pues el que regía en tiempos del gobierno español
se había abolido sin sustituírle otro: El Congreso no quiso ocuparse de negocio tan importante a pesar de las reclamaciones repetidas y urgentes que
hice de palabra y por medio de los Secretarios dé Estado".
Claramente se ve en todo esto, lo injustificado de las críticas enderezadas
contra el Ministro de Hacienda, cuando el mal venía de más arriba, correspondiendo a ellos la censura, como lo dice el mismo Iturbide.
Y a mayor abundamiento de datos en abono de la personalidad de nuestro
biografiado, hay que ver lo que dice el Diccionario de Geografía, !f~st01~a Y
Biografía Mexicana y las Noticias Bio-Bibliográficas de Alumnos Distinguidos
del Colegio de San Pedro, San Pablo y San lldefonso de México en cuyas
obras podrá verse que el Lic. don Rafael Pérez-Maldonado, antes de ser nombrado Ministro de Hacienda, desempeñó, entre otros cargos, los de Agente
Fiscal de Real Hacienda; Asesor, y Juez Interino del Real Tribunal de la
Acordad~; Abogado de la Real Audiencia durante el gobierno virreinal, e
Individuo del Ilustre Colegio de Letrados, cargos y distinciones como esta última, que no cualquier imprepa.rado o de medianos alcances hubiera desempeñado o recibido en aquellos tiempos.
Además, se vio obligado a dejar el Ministerio de Hacienda cuando resultó
electo Consejero de Estado del Gobierno Imperial, cuyo cuerpo quedó integrado por personalidades de las más destacadas de la capital.
Ya hemos dicho al principio que no pudo haber habido estricto apego a la
verdad en todo lo que don Lucas Alamán escribió sobre el régimen itw-bidista,
puesto que existía el caso de que su f aroilia, después de haber llevado las
más cordiales relaciones con la de don Agustín, confiesa el historiador que
aquéllas "se entibiaron". El caso o motivo de este entibi.amiento fue la famosa
acusación que en contra del libertador presentaron, entre otras casas de Guanajuato, las de Casa Rul y Alamán, sobre algunas medidas violentas y excesos
de severidad que le achacaban a Iturbide cuando éste tenía el mando del
Ejército del Norte, pero quedó plenamente comprobado que en todas las acu-

saciones hubo mucha exageración y calumnias y, una vez terminado el proceso por el Auditor de Guerra Batallerl don Agustín fue absuelto completamente, dec~arándosc que "no había méritos para su comparecencia y que estaba expedito para volver al mando del Ejército del Norte", lo cual debe de
haber causado no poco disgusto a sus acusadores. En relación a este mismo
~sunto,
de hacer notar que don Lucas advierte que "él no tenía ninguna
mgerenc1a en los asuntos de su padre, puesto que en ese tiempo se encontraba
en Europa". Así pretende hacerse aparecer ecuánime al juzgar a Iturbide y
a sus colaboradores.

:8

Ahora bien, por lo que respecta a Zavala y a las falsedades asentadas en su
obra ya citada, veamos lo que nos dice el historiador don Carlos María de
Bustamante en su Suplemento a Los Tres Siglos de México del Padre Andrés
Cavo: "Creo de mi deber... deshacer algunas equivocaciones palmarias en
que ha incurrido un don Lorenzo de ZavaJa, a quien le vino la humorada de
escribir y publicar un Ensayo Histórico de las Revoluciones de México, desde
1808 hasta 1830, ignorando hasta los nombres de los primeros personajes de
ella. Habria excusado esta crítica si este buen señor no hubiese querido dar a
su obra el carácter de magistral y clásica, sembrando sentencias graveclosas a
lo Tácito y presentándonos caricaturas desagradables de sujetos que saltaron
a la arena cuando él estaba quietecito en su casa y fonnulando criticas muy
cáusticas de varones inmaculados y que forman la gloria de la nación. Con
esta advertencia, sus lectores le darán la correspondiente carta de resguardo y
no lo creerán a ciegas".
Además, en su Diario Histórico el mismo historiador Bustamante asienta que
en enero de 1823 la actitud del mismo Zavala en el Congreso se le miró como
un acto de contrición, o un "pequé" de su extraviada conducta cuando se
empeñó en adular al Emperador Iturbide, "aunque no falta quien lo atribuya
a que Zavala se prometía que se le confiara la plenipotencia de Francia, que
se la burla.ron".
No cabe duda que con estos antecedentes, y el no haberle concedido Iturbide el ansiado nombramiento de Ministro Plenipotenciario de México en Francia, fueron la causa principal I de su odio y rencor contra el Libertador, y a tal
grado se desató en injustos ataques en contra de Iturbide y sus colaboradores,
que él mismo previó su fracaso por la falsedad de sus aserciones, Y' hacía grandes esfuerzos para que lo tomaran en serio., según podrá verse en su Prevención al Segundo Tomo de su Ensayo mencionado. Allí nos dice que "los enemigos de las reformas nacionales, los interesados en la subsistencia de los
abusos y en que la República entera permanezca estacionaria... se levantarán
con furor contra mi obra aprovechándose del candor nacional, y pretendiendo

429
428

•

�•

abusar de la ignorancia del pueblo, llamarán al honor mexicano en de[ensa
de su causa. ..", y tcnnina: "Ved, dirán a los ignorante , cómo este mexicano
desnaturalizado ataca la religi6n, ridiculiza nuestras costumbres, desacredita
a los hombres m:ís eminentes y os presenta ante las nacion civilizadas como
hombres incultos y sin virtudes. Condenad al anatema, al libro y autor''.
Y no estaba don Lorenzo muy errado al auto-nombrarse "mexicano desnaturali7ado", ya que termin6 su carrera política en la siguient forma, según
reza parte de u biograHa: "Durante la revolución separatista de Tcxa , Za\·ala, no obstante er m icano, se ali6 a los colonos tc.xanos y cooperó con
mucha eficacia a procurar la independencia de Texas. Fue electo Diputado
por HarrisbUIY perdiendo su nacionalidad, habiendo sido ademá , delegado
a la convención que en\ ashington proclamó la independencia de Te.xas que
costó tantos sacrificios y tanta sangre a México, y cuya esci ión fue el pretexto .
de que se valió la república \'ecina para hollar nuestro sucio y arrebatamos

f_ucron concedidos~• por lo tanto, llegamos a Ja conclusión de que su persona~1dad queda muy b1 n colocada en el destacado lugar que real y justamente le
corresponde .
El ·r. Lic. don Rafael Pércz-Maldonado falleció en la ciudad de Tol
Estado de . . féxico, el 26 de diciembre de 1830, a la edad de 69 años.
uca,
Ciudad de

uestra

eñora de Monterrey, 1963.

inmensa porción de nuestro territorio".
i el autor de todo esto fue uno de los que censuraron al régimen y colaboradores de lturbide, ¿ cómo es posible dar crédito a sus apreciaciones tan
llenas de falsedad s?
·o es difícil que Zavala se haya dejado influir por aquellos libelos que tan
injustamente se publicaron en contra de Iturbide, y sobre los cuales dice é t
en sus ya citadas .Memorias: "Tengo por puerilidad perder el tiempo en refutar libelo que se escribieron contra mí; ellos stán concebidos del modo
más a propósito para desacreditar a sus autores: parecen inspirados por las
furias; \'f'n anza y sangre solamente respiran; y poseídos de pasiones tan bajas,
ni refl ionar pudieron en us contradicciones. ¡ Miserabl s, ellos me: honran!''
Para tenninar repetiremos solamente lo dicho con anterioridad: La mejor
justificación d la capacidad y personalidad de los primeros Ministros en general, fue la designación que de ellos lúcieron la Regencia y la Junta Provisional Gubernativa, cuyos cuerpos estaban fonnad.os por personas de la
más notables y culta.e; de aquella época y, como se a.ienta en México a Través
de los Siglos, los citados Ministros eran personas de buena reputación y, en
aquellas circunstancias, era de lo mejor que podía encontrarse, aparte de que
ra muy natural que todos careciesen, por más inteligentes que fuesen, de
xperiencia y práctica en asuntos políticos y administrativo , que habrían d
uplirse con el talento y buena voluntad y, por imperfecta que parc.-ciese la
máquina gubernamental, se le constituía del mejor modo posibl .
Por último en relación con el Sr. Lic. don Rafael Pérez-Maldonado, ya
hemos visto los !tos cargos de responsabilidad que desempeñó durante el
gobierno virreinal, así como su brillante examen de abogado y honores que le

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430

�LOS "TOCHOS" DE JALISCO

SEMÁNTICA D.E UN VOCABLO

Por JosÉ

R.AM.ÍR.Ez FLORES

Guadalajara, J alisco.
MucHAS soN LAS NOML.'UCIONES dadas por nuestros historiadores a los grupos de población que, a raíz de la conquista, se encontraban establecidos en
la parte occidental del Anáhuac, porción llamada más tarde Nueva Galicia, y
entre ellas se encuentra la de tochos, recibida por determinadas tribus incligenas que se supusieron, con relación a las demás, con düerendas raciales y
lingüísticas.

La Crónica Miscelánea de la provincia franciscana de Santiago de Xalisco,
escrita por Fray Antonio Tel10, y terminada ( 1652), poco antes de su muerte,
es considerada con justa razón, la primera fuente de nuestra historia regional.
A ella debemos la noticia de la existencia de los tochos, habitantes en tiempos
remotos de una fracción del territorio de lo que hoy es Jalisco, noticia que
preocupó al Sr. D. Alberto Santoscoy, insigne historiador tapatío, determinándolo a emprender un minucioso estudio de la obra del cronista franciscano,
para esclarecer, hasta donde fuera posible, la importancia y localización del
grupo indígena así nombrado. Coordinadas sus referencias, bien pronto llegó
a su conclusión en esta forma:
"Al referir la tradición del cacique Pantécatl, se dice en la obra referida, cómo los emigrantes mexicanos fundaron la ciudad de Tuitlán,
y pretendiendo la falsa divinidad se posesionaron del territorio y pueblos
vecinos, decidieron 'habitarlos de los rústicos mexicanos que traían, los
cuales no hablaban la lengua mexicana tan culta 'Y limitada como ellos',
y explica como ese dios 'encargó a los rústicos y tochos mexicanos que
conquistasen todas las naciones circunvecinas'.
433
H28

�Sigue diciendo Teilo ( pág. 854), que comprendían 'los tochos o cazcanes, Tcocaltech, Noxtlan, Tlaltenango, Xuchipila, Tuix o Teul y Cuixpalan'; y en la pág. 93 asegura que 'son los pueblos cazcanes una gente
que habla la lengua mexicana y se precian de descender de los mexicanos'."

Localizando e identificando a los tochos, concluye así el Sr. Santoscoy:
"Por último, a mayor abundancia referiré que antes de haber aclarado
ese punto, ,mtresacando yo de los libros de visita que hizo el Obispo
Colmenero, en los años de 1648 y 1649, los datos concernientes a las
lenguas que hablaban los indígenas en los diversos pueblos del Estado,
datos que se escribían con toda puntualidad, no hallé se usara el Caxcán,
sino en las poblaciones de Axixic, San Juan y San Antonio, inmediatas
al lago de Chapala, es decir, muy distantes de la comarca que Pl cronista llama la Caxcana; y en cambio en toda ésta, los pueblos de Mezquitic, Colotlán, Sta. María, Huejúcar, San Diego, Tlaltenango, Susticacán,
San Miguel, Mectabasco, Talpa, Atotonilco, Apotzol, Juchipila, Cuxpala,
Moyagua, Teul (San Juan del), San Miguel (otro), San Lucas, San
Pedro Magdalena, Y.euchitlán (jurisdicci6n de Tlaltenango), Tocatic,
Teocaltiche, Momax, Momotla, Otatitlán, Tepizcac, To'}•agua, Apulco,
Trryuca y Nochistlán, así como en Ameca, Ahualulco, Teutlán, Atemanica y Santa Ana (feligresía de Atemaxac), se hablaba de la lengua
tocha por cierto no clasificada por el Sr. Orozco y Berra, aunque diversas veces aludi6 a los indígenas de esa denominaci6n. Pero '.)'a que
me hube fijado bien en los pasajes de la citada Crónica, transcritos antes,
me expliqué al J1unto que no existía distinción alguna entre los tochos
y los caxcanes.
"En consecuencia -digo ahora ratificando la opini6n que expuse en
el referido pr6logo-, la lengua Ca:tcana que supuso el Sr. Orozco y
Berra que se había perdido, no era más que el mexicano hablado rústicamente, el Mexicand Tocho, pudiéramos llamarle, puesto que esta última
voz suena tanto como rústico, según se ha visto"?

Queden en buena hora identificados tochos rústicos y caxcanes, como concluye el estudioso escritor tapatío; nosotros, sinceros admiradores de su labor
inquisitiva, lamentamos que haya escapado a su erudición, Ja observación fon ALBERTO SANTOSCOY. Cartas al Dr. Nicolás León. Los Icliomas Indigenas en varios de los pueblos del antiguo Obispado de Guadalajara. En Anales del Museo Nacional.
Tomo VII. México. 1903.

damental de pertenecer e] vocablo tocho al idioma español como se ve claramente por el sentido en que lo toma el mencionado P. Tello.
En 1941, en notas insertas en Prisma, gaceta literaria de esta ciudad, así lo
habíamos apuntado. El P. Tel10, nacido según todas las probabilidades en
España, poseía con perfección el idioma patrio, como lo demuestra en su preciosa Crónica, y en correcto español dio el calificativo de tochos, o los siguió
nombrando como eran llamados por anteriores conquistadores y colonos, que
tomaron en cuenta únicamente, el estado de cultura en que vivía ese pueblo
de indígenas.
La nominación es definitivamente espafiola, quedando descartada toda posibilidad que le pudiera señalar su origen en alguna de las lenguas indígenas
habladas en la comarca, puesto que la mexicana, reconocida por aquéllos
como lengua madre, en la voz tochtli, conejo, que pudiera servir de raíz al
vocablo está muy distante de relacionarla con la acepción precisa que ya
conocemos por el P. Tel10.
En nuestro Estado de Jalisco, con la significación de brusco, barbaján, etc.,
hemos oído aplicar la palabra a unos campesinos de los Altos; siendo una
constancia que es conservada por el pueblo, el hecho de catalogarla el Prof.
Ramos y Duarte en su Diccionario de Mexicanismos, de esta manera:
"Tocha. (Guanajuato} Adj. Desaseada, sucia. 'Pepa es una mujer muy
tocha'. En galleg-o se dice tocho a los toscos, feo, i tochu, en bable quiere decir
'grosero, rústico'."
Don Roque Barcia, en primer Diccionario General Etimológico de la Lengua Española -Madrid 1883-, anota:
"Tocho. Masculino. Provincial aragón. Palo redondo. Etimología. Origen
ignorado. Tocho, cha. Adjetivo. Inculto, tonto, necio, tosco. Etimología, I.
Aludiendo a que es grosero o rústico como un palo; catalán totxo".
Finalmente, el Diccionario de la Lengua Española, edición de la .Real Academia, Madrid, 1925, lo interpreta por tosco, inculto, tonto, necio y en igual
sentido es tomada la voz en la edición del Año de la Victoria.
El propio valor que se ha dado a la palabra, se observa en nuestros refranes
castellanos, que dicen:
"A asno lerdo, modorro arriero; o asno tocho, arriero tonto; o asno tonto,
arriero modorro".

En tiempos moderno, José Ma. de Pereda, el "genial prosista" como lo llama Menéndez y Pelayo, en el Cap. XV de El Sabor de la Tierruca escribe:
' 1Dale otro más. .. ¡ Mire usté que es tena, puño! -dijo Nisco ma-

1

434

chacándose con los suyos cerrados las caderas-. Y a usté ¿ qué le importa?, y por último, usté ¿qué sabe?

435

�¿Pues no he de saberlo?
¿No ves que soy bruja, tocho?''
Siglos antes nuestro Miguel de Cervantes Saavedra ( 1547-1616), en El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, Parta Segunda, Capítulo V, hace referencia sugiriendo el significado que conocemos de la voz estudiada, que
él da como apellido a uno de sus personajes diciendo:
" ... Traed vos dineros, Sancho, y el casarla dexadlo a mi cargo, que ahí
está Lope Tocho el hijo de Juan Tocho, mozo rollizo y sano, y sé que no mira con mal ojo a la muchacha, y con éste que es nuestro igual estará bien
casada".
Reafirmando nuestra tesis, ya consumada la Conquista, Fr. Alonso de
Molina en su Vocabulario de la Lengua Mexicana (la primera edición data
de 1554), que es la fuente filológica de mayor altura en su materia, hace
una definitiva distinción entre las voces del castellano y del náhuatl cuando
escribe:
"Tompoxtli, tonto o tocho".
Pudiera argüirse que siendo la voz indígena pasó a España difundiéndose
con rapidez, argumento que queda destruido con la cita de otro literato español, quien en pleno siglo XV, y antes del descubrimiento de América, emplea la palabra con idéntico significado. Tal vez lo hizo don Gómez de Manrique (1412-1490), en la Exclamación o querella de la Gobernación, que satiriza a los torpes o tochos mandatarios en esta forma:

Los mejores valen menos
¡Mirad que gouernación
Ser gobemados los buenos
Por los que tales no son!
La fruta, ftrJr el sabor
Se conoce su natío
E por el gouernador
El gouernado navío.
Los cuerdos fuir deur!an
De do locos mandan más,
Que cuando los ciegos guían,
¡Guay de los que van detrás!
Por último, en plena edad media, en la formación del idioma español, la
emplea Gonzalo de Berceo (1198-1264?), cultivador del "mester de clerecía"
aunque grafiado tozo, como entonces se escribía el fonetismo de la ch, según
se ve en el tomo XX de la Colección de los mejores autores españoles". 2
Berceo, que escribe en el siglo XI, en la cuarteta 197 de Duelo que fito
la Virgen María, da tal calificativo a los sayones judíos cuando dice:

196. ¡ Resucitó Don Xpto; Dios tan grande alegría!
Dos soles, Deo gracias, nacieron essi día:
Resucitó Don Xpto, e la virgo María
Toda la amargu,-a tornó en alegría.

En un pueblo donde moro
Al nescio fazen alcallde;

197. Los gabes, e los tozos, de los malos truffanes
Que andaban rabiosos como famnientos canes,
Non valien sendos rabos de malos gavilanes,
Menos valien que cuchos los bocudos alanes.

Hierro precian más que oro,
La plata dánla de balde.
La paja guardan los tochos,
E dejan perder los panes,

El anotador de la obra, don Eugenio de Ochoa, en la palabra estudiada hace una llamada (p. 251), que copio textualmente:
"Tozo. Tocho, tonto, fátuo. Está la z puesta por la ch como en remazado
por remachado".

Cazan con los aguilochos,
Cómense los gauilanes.
Queman los nuevos olivos,
Guardan los espinos tuertos,
Condenan a muchos biuos,
Quieren saluar a los muertos.

4-36

•

Ni siquiera los apodados por los españoles tochos tuvieron una lengua particular, como antes se creía, sino que hablaban un mexicano muy estropeado,
1 Poeslas Castellanar anteriorl!s al Siglo XV, publicadas por don T. A. Sánchez, bajo
la direcci6n de don Eugenio de Ochoa, París, 1842.

437

�consecuencia de su rusticidad y evoluci6n. Así me lo hace ver la noticia suministrada por el Sr. Pbro. D. Eucario L6pe:z., qtúen me mostró el original
existente en el archivo del Arzobispado de Guadalajara, de la Descripción
de Tlaltenango, dirigida al Ilmo. Sr. Colmenero, obispo de la diócesis, por su
autor don Francisco de Salcedo y Herrera, Cura Beneficiado y Vicario de
dicha jurisdicción, escrito publicado a la fecha en México por la Editorial Porrúa. Está fechado el 16 de julio de 1650, y dice refiriéndose a la lengua de
los moradores de dicha comprensi6n:
"El idioma qt¿e los indios habla1¡ entre sí es tocho, que este es su nombre propio, el cual hablan comúnmente con sus ministros y vecinos en
general".
"Es mexicano tosco que entrometen con algunas palabras y vocablos castellanos''.

Estas citas, resultado casual de mis lecturas, pudieran tal vez multiplicarse, al hurgar cuidadosamente en las obras maestras de los autores antiguos.
Para finalizar, se ve patente el apodo de tochos, puesto por los españoles,
a algunos grupos indígenas del territorio del actual Estado de Jalisco, tomando en cuenta únicamente su estado cultural, sin indagar su origen etnológico
y lingüístico.

LA AMENAZA INTERVENCIONISTA DURANTE EL PRIMER
PERIODO CONSTITUCIONAL DEL GENERAL D1AZ *
Por JoRGE

FERNANDO lTURRIBARRÍA

Oaxaca, Oax.

Los PRIMEROS CUATRO AÑos de gobierno del general Díaz iban a estar erizados de problemas. Además de los internos --desórdenes, desempleo, miseria,
deudas acumuladas- el vencedor de Tecoac iba a tropezar con un fuerte obstáculo opuesto por los Estados Unidos: la negativa de su reconocimiento hecho inusitado, contrario a su tradición diplomática con nuestro pais. En ~fecto; nunca hasta entonces había condicionado reconocer a un gobierno de nuestro país o condicionar el reconocimiento, como en este caso, a determinadas
obligaciones, convenios o tratados.
Poco después de que el 26 de noviembre de 1876, el general Díaz se hizo
cargo del gobierno provisional comienza a asediarlo ese problema, cuya solución cubre en el tiempo treinta meses de los cuarenta y ocho en que va a
transcurrir el período constitucional inmediato.
En realidad, la cuestión del reconocimiento es un asunto de política interior norteamericana, más que internacional, sin que eso impida apreciar en
to?a su importancia el que durante el largo período de reticencias, aplazaIDJentos y demoras deliberadas, estuvieron moviéndose en los Estados Unidos
fuertes intereses intervencionistas, principalmente te.xanos, y que probablemente, si hubiera faltado energía y decisi6n en el jefe del Estado mexicano
para mantener una política digna, o la habilidad necesaria para sortear los
problemas marginales del reconocimiento, la corriente intervencionista hubiera ganado entonces una batalla más en México.
Cuando nuestro ministro de Relaciones, el licenciado Ignacio Vallarta, co• El presente artículo es una glosa de la parte relativa de la Historia moderna de
México. El Porfiriato. Vida polltica Exterior. Segunda Parte, de don DANlEL Cos.ío
VtLLEGAs (Editorial Hermes. México, 1963).

438

439

�munica a John W. Foster, jefe de la misión norteamericana en nuestro paísy
que cl vencedor de Tecoac se ha encargado del poder ejecutivo, Foster contesta la comunicación con un ostensiqle "no oficial" puesto en el pliego, lo
que no deja de causar extrañeza en nuestra cancillería. Sin embargo, el comisionado norteamericano envió a Washington la nota de V allarta para su
conocimiento y solución.
Reflejo de la preocupación de Díaz es la visita que nuestro canciller hace
a Foster para conocer el criterio del departamento de Estado americano. Con
ruda franqueza Fostcr le dice que el escollo principal para el reconocimiento
radica en la situación que ofrece la frontera Norte del país. Del lado mexicano se practica el contrabando y con frecuencia se organizan incursiones para robar ganado en Texas, el que más tarde es sacrificado en México. Por
otra parte, nuestro territorio -agrega Foster- sirve de albergue a criminales norteamericanos, que así evaden la acción de la justicia.
Visto el caso con serenidad y desde un punto de vista histórico, el asunto
fronterizo ofrecía una importancia relativa y debía considerarse un riesgo calculado por los Estados Unidos desde que se modificaron nuestras fronte.ras
en el 48. En el transcurso de 29 años el país vecino no había_ hecho cuesuón
internacional de un problema considerado como natural consecuencia del
cambio de limites.
En riaor el representante norteamericano había considerado al gobierno
de Díaz°co:.no de facto, porque afirmaba que así como éste pudo derribar a
don Sebastián estaba en peligro de ser abatido por otro movimiento análogo,
aunque por 1~ pronto hubiera desaparecido la amenaza de Le_rdo y la ~~1 Jicen ciado José María Iglesias, que se había proclamado presidente legitimo.
, .
Opina Foster en sus comunicaciones al departamento de Estado que el r:g1men emanado de Tuxtepec no duraría más de un año; no obstante, recomienda esperar ]a elección constitucional. Esta tiene lugar y, como era de esperarse, el general Díaz resulta electo. Toma posesión el 5 de _may~ de_ 18_7,7·
Conforme a las prácticas del derecho internacional es reconocrdo sm dilacion
por diversos países europeos y centro y sudamericanos; pero no por los ~stados Unidos. Entonces Vallarta subraya con dignidad que "cree el gobierno
de la República que es indecoroso solicitar como gracia un reconocimiento
que se le debe (a México) por justicia".
Vista la cuestión desde otro ángulo, no podía negarse la existencia de un
t
grande número de hechos delictuosos -robos, contrabandos, asesinatos,
an
incendios
y violación constante de la frontera- a lo largo dlb"
e ªJº Río Bravo desde Piedras Negras hasta Matamoros, en una franja entre los cien y los
'
.
doscientos kilómetros -hechos imputables a mexicanos y texanos- que resultaba imposible soslayar la necesidad de formalizar un convenio con repre440

sentantes de ambos países, que se elevara a la categoría de tratado, para corregir una situación irregular suscepnb de concluir alguna vez. No obstante el criterio norteamericano no se canalizaba hacia un arreglo internacional
'
posterior
al reconocimiento, sino que exigía el arreglo del problema fronteri20 por el gobierno mexicano, como condición previa al reconocimiento, lo
que hubiera resultado imposible aun disponiéndose de todo el término del período constitucional del general Díaz.
En esta fonna Washington llegaba a la cómoda y deliberada conclusión de
que, no habiendo cooperación de parte del gobierno mexicano, los Estados Unidos tendrían que arrostrar por sí solos la totalidad del problema, lo que se
resolvería a hacer, en todo caso, sin respetar los límites internacionales y teniendo que violar frecuentemente la soberanía nacional con incursiones "punitivas" de su ejército. Esta conclusión llevaba a sugerir que el único remedio
previsto por los Estados Unidos era provocar una guerra con México, y cuyo botín necesario tendría que ser precisamente la faja de territorio motivo
del problema.
Poco antes de la exaltación del general Díaz, el 4 de marzo de 1877 había
rendido la protesta como presidente de los Estados Unidos Mr. Rutherford
B. Hayes, a cuya dudosa elección se debió, según rumores, la actitud del país
vecino. Se recordaba que de los sesenta gobiernos que México había tenido
desde la Independencia hasta el régimen de Lerdo, jamás tuvo antes Washinton inconvenientes para negamos su reconocimiento. Se pensaba, pues, con
visos serios de veracidad, que esa actitud podría atribuirse, entre otros motivos, a la conveniencia de fijar la atención de los enemigos políticos del nuevo
presidente norteamericano sobre la existencia de un problema internacional
grave con Mé:Kico y que podría conducirlo hasta la intervención armada.
Consecuentemente, se comenzó a mover la propaganda en ese sentido. Al
recibir Hayes el gobierno, tanto el World, el Times y el Herald Tribune de
Nueva York, así como el Republican de Washington y el The Press de Filadelíia comenzaron a machacar sobre el tema de que México jamás lograría
afirmar su estabilidad política y econ6mica por sí mismo, y que para Jlegar a
conquistar esa situación le era necesario convertirse primero en un protectorado de los Estados Unidos.
Por aquel tiempo sustituye en el Departamento de Estado a su antecesor
Hamilton Fisch, William M. Evarts. Entonces se comienza a configurar la
idea sugerida por el teniente coronel W. R. Shafter, de que la única forma
&lt;le acabar con las "atrocidades" de la frontera era la persecución de los delincuentes en territorio mexicano y en sus propios nidos. El departamento
norteamericano hizo suya la opinión de Shafter y mandó a Foster que propa-

441

�lara en México una versi6n sobre la posibilidad de adoptar, de hecho, esa
opinión; aunque no dejando de advertir que "sería preferible, sin duda, contar con el consentimiento oficial de México para que las tropas norteamericanas entren en su territorio en persecución de los delincuente$".
Para combatir el tema monocorde de que México nada hacía en colaboración para resolver el problema fronterizo, el general Díaz mand6 reconocer
la frontera y nombró a Jerónimo Treviño jefe de las fuerzas federales de
vigilancia.
Como el licenciado Ignacio Mariscal -que había desempeñado el cargo
de ministro de México en los Estados Unidos durante la administración de
Lerder- venía actuando simplemente como consejero diplomático del presidente Díaz, éste nombró a José Maria Mata para que lo sustituyera. Bajo
malos auspicios comenzó Mata su gestión en Washington: recién llegados se
resucita un viejo informe del ministro de la Guerra (marzo-16-1877) sobre
el robo de doscientas cabezas de ganado en la frontera. Con este motivo, escogido para especular, vuelve a echársele en cara a México el desetúdo de sus
obligaciones, y Sherman, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, recibe
órdenes (jun.-10-1877) de comunicar al Comandante del Ejército general
Ord, que "en caso de que esas incursiones continúen, se sienta en libertad,
usando de su propia discreción, de seguir más allá del Río Bravo, para aprehenderlos y castigar a los culpables, así como para recuperar la propiedad robada que se encuentre en manos de mexicanos al otrd lado de la frontera" ...
Sobre esta orden va a girar por mucho tiempo el problema fronterizo, como
se verá.
Mata, que iba instruido en el sentido de hacer presente al departamento de
Estado, con toda prudencia, pero con dignidad, que el reconocimiento no es
solicitado por el régimen mexicano como una gracia, sino un acto "exigido
por el derecho internacional y ejecutado por varios gobiernos europeos y
americanos", es recibido en Washington de manera informal, sin siquiera considerarle su carácter de agente diplomático. Consecuentemente, Mata prefiere retirarse.
Por aquellos días se produce una invasión de las fuerzas del coronel Shafter en Piedras Negras, en un incidente en el que estuvo varios minutos con la
pistola amartillada, frente al jefe político mexicano, que también estaba listo
a disparar su rifle. Además, otro íncidente local pudo haber provocado con
motivos suficientes, una ruptura entre México y los Estados Unidos y quizá
la intervención armada: trescientos hombres que comandaba el oficial yanqui ya mencionado y los vecinos armados de Piedras Negras se estuvieron vigilando listos para disparar en el momento necesario. Esta situación creada
por la invasión de Shafter obligó a México a presentar una reclamación a

442

Washington, por conducto de don Ignacio Mariscal, que había vuelto a la
capital norteamericana a encargarse provisionalmente de nuestra representación. Mariscal, en su nota a Evarts hace constar que, aparte de la violación flagrante de nuestro territorio, han sido insultadas las autoridades de Piedras Negras y amagadas por Shafter. Pero éste ya había informado oficialmente al departamento de Estado sobre el grave incidente, y Evarts remitió
el infonne a México con la versión norteamericana, en copia, para ser mostrado a nuestro canciller por conducto de Foster, y como Vallarta, después de
leerlo, lo rechaza porque no puede considerarlo como una justificación, Foster replica airado que su misión no es defender a Shafter, sino entregar simplemente el documento, con lo que tienden a agriarse las relaciones informales y muy perentorias entre los dos países.
Esta situación obliga al Gobierno de México a dirigirse al general Treviño
por conducto de don Pedro Ogazón, ministro de la Guerra, informándole de
las órdenes ya consabidas del primero de junio, extendidas al general Ord, y
cómo ya éste ha sido autorizado por su gobiemo para penetrar en nuestro
territorio "si lo considera necesario", lo que es incompatible con los tratados
vigentes entre ambos países. Se excita a Treviño para que redoble su vigilancia en la frontera, que trasmita a Ord las instrucciones que tiene y que le haga saber "que no pudiendo el gobierno nacional permitir que una fuerza extranjera entre al territorio de México, ni mucho menos que (lleve al cabo)
actos de jurisdicción, usted repelerá la fuerza con la fuerza en el caso de que
la invasión se verifique". Termina la comurúcación recomendándole obrar
con prudencia, pero con toda energía "repeliendo con la fuerza el insulto que
se quiere hacer a México invadiendo su territorio".
Como Foster está bien convencido de que el criterio resuelto del departamento de Estado es condicionar el reconocimiento a la posibilidad de que
México tenga la capacidad suficiente para arreglar el problema fronterizo, celebra una entrevista con Vallarta, en la que le hace conocer las instrucciones
de Washington, leyéndolas casi íntegramente; instrucciones concebidas en el
sentido de que los Estados Unidos no pueden creer que el previo reconocimiento obre el milagro de solucionar las cuestiones pendientes, y que, en consecuencia, insiste en la opinión de que primero se logre un arreglo satisfactorio del problema y después se reanuden las relaciones. Esta conducta lleva a
la evidencia de que los Estados Unidos han variado con respecto a México
su política tradicional y viene a confinnar la suposición de que priva hostilidad de parte de Hayes, probablemente por la influencia que en él ejercen los
lerdistas x-adicados en Nueva York, o tal vez para seguir distrayendo la atención de sus enemigos políticos sobre un posible conflicto internacional con
México. Además, debe advertirse que Ord era un anexionista bien califica-

443

�do, indinado a desatar la guerra sobre nuestras fronteras, y por eso, bien escogido para servir de instrumento a esos designios.
Poco a poco, comentado por algunos peri6dicos norteamericanos, se va perfilando otra nueva exigencia previa al reconocimiento: la de que los ciudadanos norteamericanos radicados en México sean eximidos de participar en
los préstamos forzosos.
Y así, este nuevo requisito y la inusitada negativa para el reconocimiento,
van calando más y más en la opinión pública de México, principalmente en
el partido porfirista, el que da una interpretación política al caso, afirmando
que esa negativa no es sino un pretexto cualquiera para presionar al general
Díaz y ponerlo en el caw de abandonar la presidencia y devolver el poder a
los lerdistas, ante la amenaza de la invasión, ó de lo contrario, tener que decidirse a ser vencido en una lucha desigual con todas sus ya previstas consecuencias. Mientras tanto, los lerdistas exiliados aprovechan la situación para
publicar que los intereses nacionales están siendo subordinados en México. al
reconocimiento "pasajero" de un régimen usurpador, con lo que calumruan
a Vallarta, cuya conducta ha sido esmeradamente patriótica, al suponer que
él ha declarado a Foster -lo que es falso- la buena disposición de México
de aceptar las condiciones que le sean propuestas antes de desistir del reconocimiento.
Mientras tanto The Herald, de Nueva York, public6 el 17 de julio una
especie de suplemento con un mapa en el que aparecían marcados los Estados de Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, parte de uevo
León y el territorio de la Baja California, como la zona de México en la que
los Estados Unidos deberán darle un nuevo zarpazo para engrandecer su territorio. No sólo sef trata de un deseo de la ciudadanía del país vecino, sino de
lo que cierta opinión de los políticos norteamericanos considera insidiosamente como un remedio contra la situación, porque, se dice, las fricciones desaparecerán en cuanto se mueva hacia abajo la frontera con México. Ante este pronóstico, replica un periódico mexicano -si bien que porfirista-, El
Monitor Tuxtepecano, que "la nación mexicana, la que en 1846 atropellaron los americanos; aleccionada por la e..,q,eriencia no permitirá que los e.xtranjeros atenten contra la integridad de su territorio ni dejará que se coarte
su autonomía como nación libre". Así como en la publicación mencionada, en
otros periódicos mexicanos se empieza a enardecer imprudentemente a la opinión pública presentando el caso como extremadamente grave y comparando la situación a la de treinta años atrás. El gobierno del general Díaz trata
de calmar la excitación asegurando que Treviño cuenta en la frontera con
4,792 hombres de las tres armas1 "a los que se sumarán pronto otros dos mil",
y que los partes que constantemente se reciben son de "sin novedad".

444

Lamentablemente en los primeros días de noviembre ocurre una segunda
invasión, esta vez por fuerzas yanquis que comanda el teniente John L. Bullis,
lo que desencadena ataques de la prensa nacional contra Treviño. Se le reclama que su deber obliga a los soldados mexicanos a "presentar el pecho noble y lealmente a las balas enemigas, y de no hacerlo se han mostrado indignos de un pueblo libre". Se señala a "la canalla texana" como incitadora de
estas invasiones, se protesta hasta el delirio, y así se va encendiendo más y
más el rencor, azuzado el pueblo por los periódicos. Estos dan por real e inmediato el propósito de los Estados Unidos de emprender una invasi6n de
conquista sobre el país. En La Bandera Nacional se llega a decir: " .. ·)'ª no
hay que dudarlo: el conflicto con el Norte es inevitable... Los yanquis quieren un pedazo de México".
Y no es que no hubiera de parte de muchos políticos norteamericanos del
Sur, del tipo anexionista de Ord, y del gobernador texano Hubbard, el propósito de aumentar con el nuestro su territorio. Esa situación prevaleció como amenaza por algunos años. Era natural que el gobierno mexicano, temeroso de que la situación llegara a tomarse comprometida por un torpe manejo del caso, buscara evitar el enardecimiento y trabajara activamente por los
canales diplomáticos. El general Díaz tenía interés personal en que el asunto
del reconocimiento no fuese a derivar hacia un conflicto internacional. Con la
actitud de los periódicos, de poca idoneidad algunos de ellos, se les estaba
haciendo el juego a los políticos y a los anexionistas.
Por fin las cosas empiezan a cambiar un poco, y con esto la excitación,
'
,
cuando se sabe por el órgano de los tuxtepecanos que el general Ord habta
solicitado de Treviño una en.trevi}ta, y que ésta tuvo lugar en Piedras Negras
el 17 de junio. Más tarde, al corresponder Treviño la visita en el campamento norteamericano, fue saludado por una salva de cañonazos el general mexicano e invitado a pasar revista a las fuerzas del país vecino, lo que se consideró como honores discernibles entre dos países amigos. Por otra parte, y
en cumplimiento de órdenes de Ord, el comandante del Fue11e Brown fue a
Matamoros en busca del comandante militar de Tamaulipas, general Servando Canales, para informarle que, en reciprocidad, las tropas mexicanas
podían pasar a territorio norteamericano cuando la necesidad de perseguir
a los malhechores lo requiriera. Como es de suponerse, este trato entre los
militares de uno y otro país fue de pura cortesía y estuvo determinado por un
cambio en la política de Washington, dentro de un estira y afloja que jamás
dejó de preocupar al general Díaz, haciendo que la codiciada presidencia de
la República se le estuviera consumiendo en las manos sin haberla disfrutado
ni poder hacerla fructífera en tantos aspectos de la vida del país, tan necesitado de la aplicación de sus energías y de su don de mando. El mandatario

445

�me.xicano estaba muy molesto por los merodeos fronterizos de un numeroso
y complejo conjunto de lipanes, kikapúes, mezcaleros, seroinoles, apaches y

otros indios que, sin quererlo ni pensarlo siquiera, resultaban obstáculos directos al reconocimiento.
Pero no era este el único motivo de preocupación del general Díaz: los
lerdistas seguían muy activos en sus planes de reivindicar para sí la presidencia. El teniente R. A. Williams había logrado interceptar en el vapor
Ackley un buen cargamento de armas y parque consignado al general Mariano Escobedo, ex secretario de Guerra de Lerdo y alma de la conspiración
de Veracruz cuando ocurrió la sublevación de los vapores Independencia y
Libertad, cuya tripulación fue apresada por el gobernador Luis Mier y Terán
y exterminada en 1877, en una impresionante e inolvidable masacre. Su participación en la dirección del complot motivó que Escobedo fuera detenido.
Cum1do la actitud de las fuerzas norteamericanas en favor del régimen del
general Dfaz se consideraba indicio promisor del inminente reconocimiento,
el 10 de agosto de ese año se registró una invasión de mexicanos sobre Río
Grande City, que encabezaron Segundo GarLa y Rodolfo Espronceda. Cruzaron el río y se dirigieron a la cárcel disparando sus armas, la abrieron y
libertaron a dos prisioneros mexicanos. La reacción de Washington fue virulenta: "Estados Unidos está cansado de promesas y ahora exigirá obras".
La noticia cunde por todo el territorio norteamericano y nuevamente vuelve
a plantearse la situación de la incapacidad del gobierno de Díaz para evitar
esos desmanes.
Washington pide la extradición de los culpables, y Vallarta "con facultades
jurídicas muy discutibles", tiene que conced[rla echándose encima la opinión
pública, porque conforme al tratado de extradición entonces vigente no estaba obligado el gobierno de México a entregar a los incursos en el asalto. Alguien llega a proponer qu~ tanto el presidente Díaz corno el ministro Vallarta sean llevados al Gran Jurado del Congreso.
Entonces interviene el Congreso de los Estados Unidos, y llama a Ord para
que responda si cree que el gobierno de México está obrando conforme a
sus compromisos y promesas. Ord responde afirmativamente asegurando que
hay cuatro mil hombres del ejército mexicano sobre la frontera y que no pasará mucho tiempo sin que lleguen otros dos mil más. Estas fuerzas reunidas
-aseguró- serán suficientes para mantener la vigilancia, por lo que supone que no habrá razón ya para que las tropas de los Estados Unidos vuelvan
a cruzar la frontera.
Sigue después aliviándose la tensión cuando se sabe en México que el teniente Ward, que marchaba en persecución de unos abigeos, había sido invitado por la fuerza de Treviño a acompañarlo en la persecución, lo que se

+H&gt;

hizo "en gran armonía". Pero esta posibilidad de avenimiento que. comenzaba a perfilarse se perjudica por la publicación de un editorial en El Diario
Oficial de México imputando la dilación del esperado reconocimiento directamente al presidente Hayes de los Estados Unidos y a su gabinete. Foster
entrevista a nuestro ministro de Relaciones y exige que se publique sin tardanza una rectificación, y Vallarta, después de consultar el caso, ordena que
se publique al día siguiente de la entrevista, con el memorándum del representante norteamericano. Pero al punto interviene don Matías Romero en
nombre del presidente, y se llega, de acuerdo con Foster, a la conclusión de
ser inconveniente la publicación para evitar polémicas peligrosas sobre el ca-so. Sin embargo, como Foster da a entender su intención de que el memorándum quede en el archivo diplomático del ministerio de Relaciones como constancia, se resuelve la publicación de la réplica de Foster y de la contrarr~plici de nuestro canciller. La segunda está basada en un excelente argumento:
¿ en qué medida puede responsabilizarse a México de ser el culpable' único, o
siquiera principal, de los lamentables sucesos de la frontera? Echa mano para
fundamentar su tesis de la opinión del árbitro inglés Sir Edward Thomton
--que intervino en las reclamaciones de 1868--, extemada en forma imparcial, al considerar que tales depredaciones no pueden ser achacables a ninguno de los dos países, sino a la situación especial que guarda la frontera después de la modificación de nuestros límites, en el 48.
Así, con alternativas, va transcurriendo el tiempo; pero si la situación no
mejora, cierto es también que no puede considerarse lo contrario. Otro ángulo del problema, empero, vuelve a aparecer, aunque ya estaba anteriormente insinuado: la exención de los préstamos forzosos en favor de los norteamericanos, como un privilegio a su nacionalidad. Ernesto Vallarta fue intransigente, apoyado en el artículo 9o. del tratado entre México y los Estados
Unidos, de 1831. Entonces Foster propone la exención recíproca, lo que resultaría inoperante, porque los Estados Unidos no han usado ni usan el sistema de préstamo forzoso. La reciprocidad así seria ingenuamente teórica
para México.
Por fin, se busca redactar un tratado para el paso de tropas de ambos países en persecución de delincuentes: Foster da ideas conducentes o que estima por tales, y Vallarta formula su proyecto y lo entrega a Foster. En esta
empresa se encuentran, cuando se sabe que Shafter ha invadido Piedras Negras. La reacción en México vuelve a ser violenta; señá]ase al oficial invasor
como a la personificación de la transgresión de los derechos nacionales. Como el motivo principal de estos hechos se denuncia la increíble vigencia de
la orden de primero de junio, que aún no ha sido cancelada. México pidió a

447

�Washington una reparación por la vía diplomática y el departamento de Estado no tuvo Ja atingencia de contestar siquiera la nota de nuestra cancillería.
Así las cosas, Foster, a su vez, presenta su proyecto sobre la frontera, pero
Vallarta le responde que no lo podrá considerar mientras su gobierno no reciba satisfacciones por el constante cruce del Río Bravo, y pide otra vez el
reconocimiento antes de negociar. En rigor, el proyecto de Foster no era propiamente desproporcionado en ventajas para los Estados Unidos. Por el contrario: en forma más conciliadora de lo que podía suponerse, proponía concesionrs y coordinabaialrunas de las propo icionc-s de Vallarta con las de Mata. Pero, a la sa26n sobreviene un cambio arrogante en el criterio diplomático mexicano, cuando Vallarta dice a Foster (nov. 27-1877) que encuentra
inútil proseguir las negociaciones mientras los dos países permanezcan sin sostener relaciones normales. México -insiste-- ha demostrado sobradamente
su buena voluntad y, en consecuencia, tiene que considerar estéril y sin resultaclo práctico alguno proseguir el estudio de la situación más allá de donde
se halla hasta ese momento. Además -subraya-, México no está dispuesto a
admitir que el tratado sea una condición del reconocimiento, con lo que Vallarta viene a ratificar la línea de conducta que desde el inicio de los arreglos
siguió la cancillería mexicana.
Este cambio en la actitud del ministerio de Relaciones tiene su explicación:
para el momento en que ocurre, el gobierno de México se había ya estabilizado; contrariamente, el del presidente Hayes comenzaba a tener en su contra una marcada corriente de la opinión pública. Estos datos, debidamente
comprobados, habían sido enviados inteligente y oportunamente por don Manuel María de Zamacona, quien se hallaba en Washington en sustituci6n de
Mata y actuaba con nombramiento de agente confidencial de México.
Consecuencia de ese cambio en las relaciones informales con los Estados
Unidos fueron las instrucciones dadas a Zamacona para que por su conducto México hiciera oír su voz entre el pueblo norteamericano y éste conociera que nuestro país "ha estado estimando la intervención que los Estados
Unidos ha pretendido ejercer en los asuntos mexicanos, constituyéndose en
juez de la legitimidad del actual gobierno, como un acto ofensivo a su soberanía e independencia, y tanto más hostil a México cuanto que esa especie de intervención no es conforme a la política tradicional de los Estados
Urúdos". Al mismo tiempo se activaba por otros canales la propaganda en
favor de México y se movilizaba a escritores y periodistas norteamericanos
como Guillermo Pritchard y Edward Lester. Este último escribe un libro titulado The Mexican Republic, an Historical Study, en el que explica la verdadera situaci6n de nuestro país en relación con el reconocimiento. De este
libro se tiraron cinco mil ejemplares, que fueron a las manos de diputados y448

senadores, indu_striales, comerciantes, banqueros y hombres de negocios de
los Estados Umdos, para levantar, en la opinión pública norteamericana, el
velo de la ya larga, tediosa e injustificada negativa del país vecino a reconocer el régimen nacional.
Debe considerarse como una reacción a esa propaganda la llamada que el
Departam~nto de Estad~ hace a Foster para que informe ante el Congreso
norteamencano en relación con el caso México. Foster, en realidad, mtercede
en favo~ del re~onocimiento, cuando contesta a pregunta especial, que el pueblo mexicano, sin excepción, está irritado por la negativa de los Estados Unidos, y piensa que esa negativa es el primer paso de un plan deliberadamente
conceb1do para la conquista del país. Y Evarts, conforme con la opinión de
Foster, explica que "el caso de México es el de un pueblo que tiene todo el
orgullo }' las opiniones propias de una nación civilizada (pero que) de hecho
c~r:~e _de la fue~"necesaria para cumplir con las obligaciones que tal con~1,c1on importa. • • . . .En alguna forma ha de creársele a México la impreS1on de que, a cambio de una mala vecindad' de hecho, no podemos recibir como excusa las buenas intenciones o la dignidad e importancia de la República Mex:icana".
Sobr~ el _punto de vista de que México está incapacitado para cumplir con
s~ ~bhgac1ones en la frontera, martillea Foster, y propone aplazar el reconocu~u.ento hasta q~e. el gobierno mexicano demuestre que tiene la capacidad
exigida para reprmur los actos vandálicos. Como era natural, las conclusiones
de Fos~er provocan indignación en México y canalizan la opini6n general en
el scnndo de que no debe mendigarse el reconocimiento. Así el criterio del
país ~ueda uniformado en torno de la administración pública, sirviéndole de
aglutmante. Pero, bien analizada la situación internacional del momento debe rec_ono~erse q~e los informes de Foster reportaron a México más biene; que
males. as1 quedo probado el esfuerzo hecho por el régimen para pacificar Ja
frontera, esfuerzo superior a sus fuerzas. Consecuentemente, queda common~o Foster para comunicar a Vallarta que, por su conducto, los Estados
'l!mdos van a proceder a negociar las medidas pertinentes para la conservaci6n de la paz en la frontera, y que de ese momento en adelante las relaciones entre ambos países ser'an oficiales, lo que significaba el reconocimiento
de facto.
La reacción de la prensa lerdista es violenta en e..x:tremo. Se advierte e]
d~specho porque el reconocimiento virtualmente está concedido, disipándose
asi toda, esperan~a ~n un cambio político interno. Se culpa al régimen del gen_e,ral Diaz de clieetocho meses de humillaciones, de "bajezas que la usurpa~10~ ,tuxtepecana ha acumulado a los pies de la Casa Blanca e, incluso, se
msmua que se ha apelado a medios inconfesables que se conocerán más tarde".
449
H29

�El resentimiento les hacía deformar la verdad, porque es indiscutible que la
diplomacia mexicana logró mantener siempre la dignidad del país, como se
ha podido ver.
Durante año y medio se ocupó la atención preferente del régimen del general Díaz en las dos fases del problema: el diplomático, con sus graves repercusiones hacia la intervención militar de los Estados Unidos, por una parte; y por la otra, respecto de las medidas dictadas por mantener en la frontera un orden relativo, atención esta última que distrajo esfuerzos, creó preocupaciones y requirió mantener un ejército de casi seis mil hombres situado a
varios centenares de kilómetros de distancia de la capital del país, con fuertes erogaciones. A esto debe agregarse el interés del régimen, dentro de su
pobreza, por hacer dos abonos a los Estados Unidos en relación con el pago
de la deuda de México, por concepto de reclamaciones por daños durante la
Guerra de Reforma -reclamación que pretendieron extender a la época de
la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano- conforme a la convención firmada en Washington el 4 de: julio de 1868. Cada uno de los dos
abonos montó a la suma de 246,501 dólares.
Como primer paso a los arreglos entre los dos países, el Senado mexicano
aprobó la iniciativa para el paso reciproco de tropas, quedando autorizado
el presidente de la República, tanto para permitir la salida de tropas nacionales del territorio, como para la entrada en él de fuerzas federales de los Estados Unidos, siempre que éstas persiguieran a indios bárbaros en regiones
desérticas. Batidos, los soldados debían retirarse a su país de origen. Los abusos que hubieran de cometerse por tropas de una y otra nación serían castigados por el gobierno del país inculpado conforme a sus propias leyes.

Al otorgarse el reconocimiento, Zarnacona asciende de agente confidencial a ministro plenipotenciario en Washington, por despacho expedido en su
favor el 9 de abril de 1878. El 13 de mayo siguiente, presenta sus credenciales al presidente Hayes; pero el 14 de junio pide telegráficamente a Vallarta que en su nombre presente su renuncia al general Díaz, alegando motivos de enfermedad imputables al clima demasiado extremoso de Washington. Como por esos días ocurre otra invasión y la posición internacional de
Mé,dco respecto del país vecino aún no puede considerarse como definitivamente firme, se suplica a Zamacona que permanezca en el cargo. Zamacona reacciona y acepta en vista de que la invasión imputable a mexicanos, está
haciendo renacer la amenaza intervencionista.
Sin embargo, pasada la crisis inmediata, el 25 de agosto repite su renuncia.
Desentrañando el motivo de su actitud, queda evidenciada, por la declaración del propio interesado, su inconformidad para e! paso recíproco de tropas de ambos países, reciprocidad que Zamacona considera como puramen450

te teórir.a en el caso de Méxic;o. Por fin, se acepta su renuncia cuando ya
Vallarta ha dejado el ministerio de Relaciones, para ir éste a ocupar la; presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Mata lo sustituye y a
él corresponde firmar el acuerdo expresando que el presidente no se empeña en mantenerlo en el cargo contra su voluntad.
A los cinco días de enviado este despacho, Mata, a su vez, renuncia el ministerio de Relaciones, actitud que muy probablemente estuvo determinada
por la absorbente influencia que en todos los negocios del gobierno iba ad quiriendo el licenciado José Justo Benítez, amigo personal del o-eneral Díaz y
aspirante a sucederlo en la presidencia. Quizás Mata quiso evitar un choque
con el presidente negro, como entonces se le llamaba en los étrculos políticos
no benitistas. Se encarga entonces del ministerio Eleuterio Avila, con su carácter de oficial mayor, y como Zamacona no ha saHdo aún de Washington,
Avila insiste con él para que permanezca en su puesto provisionalmente, porque el general Díaz estima de gran importancia su permanencia. Nuevamente Zamacona acepta.
De manera tardía, como con mecanismo de bomba de tiempo o bien
'
porque la disposición del Senado fue conocida en el país con tardanza,
la'
prensa hace comentarios violentos sobre la autorización para el paso recíproco de tropas, considerándola "criminal" y contraria a la Constitución, lo que
significa "elevar a tratado internacional" la tan rebatida orden del primero
de junio de 77, dada al general Ord. En El Federalista se azuzaba a la opinión pública diciendo que "el pueblo debía levantarse en masa para apedrear a los traficantes de la honra nacional" porque la llevada y traída autorización es el colmo del "escándalo, de la desvergüenza y del cinismo".

•
Ahora, ya al fin logrado el reconocimiento con tantas condiciones, requisitos y dificultades, iba a presentarse al país un problema en el orden de su
política interna, a partir de los seis meses siguientes: la renovación del Congreso de la Unión y la designación de cuatro magistrados de la Suprema Corte. Benítez, alerta, se disponía a lograr mayoóa de diputados en las elecciones de julio, como medida previa al momento de lanzar su candidatura
presidencial, para la que se suponía suficientemente apoyado por el general
Díaz.
En los corrillos políticos se habla de que si Benítez logra dominar al Congreso y consigue mayoría de componentes de la Corte, el general Díaz se convertiría en un "rey de burlas". En un banquete político celebrado a la sazón
casi se proclama la candidatura de Benítez, pese a que el pretendiente a la
451

�silla presidencial comienza a sentir el contrapeso de un grupo de enemigos.
Se suscitan, además, algunos brotes rebeldes en el país, entre ellos el del general Mariano Escobedo, que logró penetrar subrepticiamente al país a principios de junio. Lo acompañaban hombres de prestigio en el grupo lerdista,
como el general Joaquín Verástegui y Lázaro Garza Ayala. Parecía incompatible con el ya concedido reconocimiento -y así lo consideraba el general
Diaz- que, cuando esa situaci6n se discutía tan apasionadamente en los Estados Unidos, Washington en ese tiempo hubiese impedido el paso a implementos de guerra para la revuelta escobedista, y ahora, ya en plenas relaciones oficiales, el departamento de Estado no hubiese puesto objeción al paso
del jefe de la rebelión y a sus adláteres. Por otra parte, el general Miguel Negrete, comandante militar del Distrito Federal, hace renuncia de su puesto
cuando sabe que el general Ignacio Mejía, ex-ministro de la Guerra en el gabinete de Lerdo, regresa a México de su destierro autorizado por el general
Díaz.
Como si tocio esto fuera poco, una fuerza norteamericana de mil quinientos
hombres de las tres armas, comandada por el coronel Mackenzie, invadió la
zona limítrofe de Coahuila con el fin de recobrar una partida de ganado robada en Texas. Con el mismo propósito, a fines de julio, el capitán J. M.
Kelley, comandando cien soldados, sitió durante siete horas la Villa de Jiménez. Con este motivo el diputado por Texas suelta la especie de que el
gobierno de su país había resuelto ocupar militarmente los Estados fronterizos o comprarlos, como la única forma de evitar más invasiones, atropellos y
robos de ganado.
También corrió la versión de que Evarts, secretario de Estado, afirmó en
esos días que convenía aprovechar el receso del Congreso norteamericano para precipitar los acontecimientos sobre México. Simultáneamente, el general
Ord propone que si las medidas conciliatorias cc;m los indios "renegados" fracasan y el gobierno mexicano no se persuade de la conveniencia de cruzar la
línea divisoria, las tropa!r de los Estados Unidos deben hacerlo sin miramientos, atacando a los grupos armados mexicanos y considerándolos como cómplices. El general Sheridan propuso, a su vez, que si dentro de un determinado plazo no terminaran las incursiones, el Congreso norteamericano debe
aprobar las medidas consecuentes con la ocupación del territorio mexicano,
del Río Bravo a la Sierra Mexicana. Pero en esta ocasión el general Sherman, comandante general del Ejército de los Estados Unidos, opina con cordura, aplomo y conocimiento de causa, y dice que nada se ganaría con la1proposición de Sheridan, porque aun bajando hacia el Sur la frontera no por eso
dejaría de ex;stir el atractivo del robo, los Estados Unidos tendrían que enfrentarse con más indios, y repetido este juego hasta el infinito, lejos de convertir a

los mexicanos en anglosajones, nada difícil sería que "puedan hacernos a nosotros mexicanos".
Las pretensiones de Sheridan llegaron hasta el departamento de Estado y
a oídos del presidente Hayes, pero éste no se manifestó dispuesto a "seguir
considerando que el caso de México debería volver al Congreso de los Estados Unidos", pensando que los suceso9 anteriores, al demostrar que la opinión
de aquel cuerpo legislativo habia prevalecido sobre la suya propia, venían a
demostrar que quizás el Congreso se :negaría a aprobar sobre las rodillas medidas que tuvieran, al fin, que epilogarse con una declaración de guerra. Finalmente, la Comisión de Relaciones Exteriores del propio Congreso optó
por formular un proyecto de resolución conjunta colcgislativa en la que se
proponía que los Estados Unidos deben mantener en la frontera una fuerza
militar de más de 5,000 hombres, y que, en tanto que no se lleguen a firmar
los convenios internacionales de frontera, se mantengan vivas las órdenes de
primero de junio. El general Ord opinó de la misma manera y estuvo de
acuerdo en que no se rectificara la cuestión del reconocimiento del régimen
del general Díaz, porque tiene esperanzas de que dicho reconocimiento irá
a repercutir favorablemente sobre el problema de las invasiones de indios.
Al conocerse en la frontera mexicana las discusiones provocadas en torno
al problema de las depredaciones, se arman los civiles compatriotas nuestros
creyendo inminente la invasión yanqui disfrazada de vigilancia. Esto ocurre
más espectacularmente en Matamoros, y entonces los senadores por Texas
Johri S. Ford y P. R. Storms piden a Ord autorización urgente para que el
comandante del puerto de Brownsville arme la población civil de ese puerto,
ya que el rompimiento se considera punto menos que inevitable. En previsión
de una violencia, el ministro de Ja Guerra, McCrary, ordena a Sherman que
trasmita confidencialmente a Sheridan y a Ord la opinión del presidente Ha.yes, en el sentido de que el paso de la frontera no lleva la intención de provocar a México, y que las fuerzas de los Estados Unidos sólo deben defenderse
en el caso de ser atacadas por las tropas o los civiles mexicanos, ya que sólo el
Congreso está Jcgalmentc capacitado para una declaración de guerra.

Al volver Mata al ministerio de Relaciones toman los asuntos fronterizos
a sus canales diplomáticos en lo que a México se refiere. El ministro&gt; autorizado pór el Senado mexicano, dirige al departamento de Estado una nota
pidiendo Ja revocación de la orden de primero de junio, como condición previa a la firma de un tratado de paso recíproco. A esta revocación se opone
Foster, intransigente en su punto de vista original referente a que las tropas
de los Estados Unidos puedan cruzar la frontera cuando se trata de perseguir a cualquier criminal, no sólo a un indio bárbal'O. Más tarde aún, insiste
en la misma cantilena: que México no presta la cooperación suficiente en la

452
453

�vigilancia de la frontera común, cargo que, como se ha visto, estaba de sobra
desmentido por los hechos. De algo habían de servir cerca de seis mil soldados mandados y sostenidos por el empeño del general Diaz en evitar nuevos
motivos o pretextos de dificultad entre ambos países.
Poco tiempo después se enfoca la situación, desde el punto de vista de Ord,
hacia otro ángulo del mismo problema: los indios bárbaros de Santa Rosa,
Coahuila. Entonces Ord pide al gobierno mexicano, por conducto de Foster,
una campaña colectiva de los dos países sobre dichos indios. Foster trata el
caso con Mata y éste le arregla una conferencia con el general Díaz. En ella
el presidente mexicano declara categóricamente que mientras no se revoque
la consabida orden de primero de junio, rechazará cualquiera petición en ese
i;entido, o sea el paso de soldados norteamericanos a territorio nacional. Y
para poner a Foster en antecedentes de la repulsa que esa orden encon~ó en
la opinión pública del país, le revela que la autorización del Senado mexicano
para el paso recíproco de tropas antes de la revocación de la mencionada orden había motivado la renuncia de Zamacona.
'
A la sazón, ocurre un incidente en el teatro Arbeu de la ciudad de México,
en la noche del 16 de septiembre de 1878, durante la velada con que celebrábase el fasto de nuestra Independencia; uno de los oradores del programa leyó un poema, cuya parte principal resul~ó ser "una d~c~, amarga. e
insultante" requisitoria contra los Estado Umdos, que el publico aplaudió
frenéticamente. Esto daba idea clara de la tensión en la opinión pública y del
enorme recelo del pueblo y de la población pensante sobre las intenciones que
podían encubrir la insistencia con que el gobierno yanqui sostenía la ar~~traria orden. La anécdota no tardó en ser referida por Mata ~ Foster, al visitarlo éste para darle a conocer el resultado de su entrevista con el presidente
Díaz.
Por fin, con la orden de su retiro de la Legación de México y su cambio
a Rusia, Fo ter recibe a principios de marzo de 1879 un informe del departamento de Estado en el sentido de que el 25 de ese mes el ministro de la
Guerra de los Estados Unidos acordó remover la orden de marras. Foster fue
despedido con una solemne ceremonia en Palacio.
Lo sustituyó P. H. Margan, que llegó a México el 15 de abril de 1880.
Con ta venida de Morgan se advierte ya un notable cambio en la política de
los Estados Unidos cambio atribuible a las instrucciones que recibe. Prácticamente ha terminado ya el gobierno de Hayes. También pronto terminará
el régimen del general Díaz. Ambos países están en vísperas de entrar en un
período de efervescencia electoral y se procura remover el estorbo de la multicitada orden. La muerte de doña Delfina Ortega de Díaz, esposa del presidente de México, propicia la expresión de un síntoma muy favorable por
454

espcctacu1ar: en el Fuerte Brown se iza la bandera de los Estados Unidos a
media asta.

•
Ocurren todavía algunos incidentes, como era natural que ocurrieran en
una frontera tan dilatada. El último, durante el mando del general Díaz fue
causado porque un grupo de indios bárbaros, cruzó la frontera a mediados de
junio de 1880. Entonces el coronel Hatch, comandante del Fuerte Craig, tratando de evitar nuevas incursiones de estos indios en Nuevo México, consideró la necesidad de batirlos en la Sierra de Chihuahua, para lo que el
comandante dijo que las autoridades de ese Estado se encontraban conformes
siempre que se gestionara la autorización del gobierno de México. Hayes instruyó a Margan para que presentara la petici6n, y la contestación del general
Díaz fue otra vez completamente negativa. Por conducto del nuevo ministro
de Relaciones, Miguel Ruelas, se explica a Morgan que la situación por la
que se interesa el comandante Hatch puede quedar a cargo de las fuerzas
mexicanas, ya que éstas existen en la comarca en número más que suficiente.
Trata Morgan el caso con el general Díaz y se acuerda proponer que se combinen las operaciones de las fuerzas mexicanas con las del general Hatch, y
que el paso de las tropas norteamericanas, si se hace necesario, no podrá estimarse como precedente para el futuro.
Como en la proposición de Margan venía encubierta otra que hubiera vuelto a resucitar el problema ya resuelto por el retiro de la consabida orden de
primero de junio; "que los Estados Unidos deben autorizar por reciprocidad
el paso de las tropas mexicanas a su territorio", y éste tendría que ser motivo
de una convención, el caso, después de consultas y dudas, quedó resuelto por
el general Díaz en una conferencia con Morgan; solicitará la autorización del
Senado por exigencias constitucionales. En efecto, el presidente hace la solicitud y se pone de acuerdo con los senadores. como valor entendido, para
que nieguen la autorización, sobre cuya actitud hay antecedentes muy elocuentes y recientes en la opinión pública del país. Y el asunto concluye casuísticamente, con una autorizaci6n perentoria, por sólo tres meses, aplicable
exclusivamente a la cuestión presentada por el comandante Hatch.

•
Pronto vence el período presidencial de Rayes, y así también el del General
Díaz. EJ primero es sustituído por James A. Garfield. El segundo por su com455

�padre el general Manuel González. A éste le tocó tener que consentir en la
firma del convenio de 29 de julio de 1882 para el paso recíproco de tropas,
lo que con habilidad y valentía supo evadir el caudillo oaxaqueño.
En contradicción a Ja opinión frecuentemente extemada de don Sebastián
Lerdo de Tejada, de que entre México y los Estados Unidos debe estar el
desierto, tres meses antes de entregar el poder el general Díaz consiguió del
Congreso la autorización necesaria para contratar con empresas del país vecino la construcción del ferrocarril a Ciudad Juárez y la del Nacional a Nuevo
Laredo. Este paso tuvo gran significación en el mejoramiento de las relaciones
entre los dos países y sirvió para aplacar el recelo de una inminente intervención norteamericana. Se iba a iniciar otro tipo de penetración; la del capitalismo yanqui dentro del programa de industrialización del país a base de recursos extranjeros.
Como un soplo y erizado por miles de preocupaciones debidas, entre otras,
al problema fronterizo -creado artificialmente como cuestión internacional
por el régimen de Hayes- transcurrió el período presidencial del general
Díaz. Esa situación cultivada con finalidades políticas por el régimen de los
Estados Unidos, no dejó al vencedor de Lerdo saborear sus fugaces cuarenta
y ocho meses de gobierno constitucional. Finalmente, con la salida de Hayes
había quedado rebasado el problema y el general Díaz podía entregar el
mando a su compad1·e, el general Manuel González, sin este dolor de cabeza.
El sucesor tuvo más suerte en este sentido. En esas circunstancias, y sin haber
podido el general Díaz intentar un programa de gobierno inspirado en sus
ambiciones de pacificar al país y encaminarlo hacia el progreso material, nada
de extraño tiene su afán de reincidir en el aspirantismo presidencial, pasado
un período de gobierno, ahora que, a causa de sus desvelos y preocupaciones,
había quedado consolidada internacionalmente la situación de México y podía
ofrecerse el espectáculo, verdaderamente inusitado, de una transmisión pacífica del poder.
Años después Foster, el ministro norteamericano que tuvo que hacer el
papel de testaferro en el juego de la política de los Estados Unidos, publicó
sus Memorias diplomáticas. En ellas acepta que la existencia de un complot
de su país para desviar la opinión pública hacia una supuesta guerra con
México, fue un ardid al que se recurrió para hacer olvidar el origen fraudulento en la designación del presidente Hayes y afinnar su situación en el
poder.
Así el general Díaz, que tan esperanzado se hallaba en lograr una labor
fecunda en su país, fue víctima inocente de las inconfesables maniobras de un
presidente de los Estados Unidos no muy seguro de la legitimidad de su
elección.

456

LA INTERVENCIÓN FRANCESA EN DURANGO
Lic. JosÉ

loNACIO GALLEGOS

Universidad "Juárez" de Durango

PRIMERA

pARTE

EL PRESENTE TRABAJO HrsTÓruco lo voy a dividir en dos partes: las causas
lejanas e inmediatas que dieron lugar a la Guerra de Intervención; y lo que
es propiamente el tema de este artículo.
Causas lejanas

La consumación de la Independencia y el establecimiento de la República
fueron dos acontecimientos que el pueblo de México vio con desconfianza por
no estar debidamente capacitado para recibirlos.
Dice el señor general don Jesús de León Toral en su magnífico estudio
Historia Militar. La intervención francesa en México, que el Partido Monarquista subsistió en México durante gran parte del siglo XIX, debido a que
las instituciones republicanas por inercia no llegaban aún a asentarse con
firmeza en el país.
Entonces era natural que hubiera una corriente en favor de la Monarquía.
Recordamos que en 1840 don José María Gutiérrez Estrada publicó una carta
en la que abogaba por la instauración de la Monarquía, consecuencia de ello
fue el destierro de su autor dada la oposición que encontró en las altas! esferas
oficiales.

Además de las causas políticas podemos indicar las económicas.
Al concluir la Guerra de Independencia, México tenía muchas fuentes de
riqueza, pero debido a las guen·as civiles que tuvimos en el siglo pasado, nuestro país se convirtió en uno muy pobre. Sin embargo la fama de país rico
traspasó las fronteras y algunos estados europeos fijaron en México sus mira-

457

�das. España soñaba con la reconquista. Estados Unidos del Norte quería
extenderse hacia el sur, y Francia e Inglaterra deseaban a toda costa organizar
intervenciones armadas que les dejaran opimas ganancias.
Todavía recordamos la guerra sostenida con Francia en 1838, en que nuestro
país se vio obligado a pagar $ 600,000.00 por reclamaciones de los súbditos de
aquel país, de cuya cantidad quedaron en las arcas francesas $ 200,000.00
porque no había quien los reclamara.
Los representantes diplomáticos acreditados en nuestro país, desarrollaron
una labor tendiente a provocar la intervención y a través de secretos informes,
despertaron la ambición de su gobierno.
La actuación de estos diplomáticos fue funesta para México.
Deudas que tenían súbditos extranjeros con nuestro gobierno aparecían
reclamadas oficialmente por las potencias extranjeras, y al no ser pagadas por
México, venía la correspondiente protesta con la consiguiente amenaza de cobrar por la fuerza la cantidad reclamada.
Causas inmediatas

También las hubo políticas y económicas.
La intervención de Francia fue provocada por la deuda del banquero suizo
Jecker, quien como sabemos le facilitó a Miramón la cantidad de$ 700,000.00,
comprometiéndose éste a pagar 15 millones con el quince por ciento de los
impuestos federales.
La sangrienta guerra de tres años, agotó por completo el Tesoro Público,
de tal manera que a su término el Presidente Juárez se vio obligado a fin
de nivelar el presupuesto, a dar la ley del 17 de julio de 1861, por la que
suspendía el pago de las deudas extranjeras por el término de dos años.
Inmediatamente que dicha ley se publicó, las potencias europeas, Inglaterra, España y Francia se reunieron en Londres para discutir sus asuntos con
México, e invitaron a los Estados Unidos del orte a participar en dicha
conferencia, pero esta nación declinó diciendo que no se sumaba a ellos,
porque tenía especial interés en la seguridad y prosperidad de México. Por
otra parte acababa de estallar la Guerra de Secesión, que por lo pronto iba a
impedirles intervenir en nuestros asuntos.
Las tres potencias ya dichas, firmaron en Londres el 31 de octubre de 1861,
lo que en la historia se conoce como la Convención de Londres y que dio
origen a la intervención en nuestro país.
Cada una de ellas reclamaba de México fuertes cantidades de dinero.
458

Inglaterra reclamaba . .
España
Francia . . .
Total

... ... . .... .

$ 69.994,544.54

"

9.460,986.29
2.859 ,917 .00

$

82.315,447.83

Como se verá a la nación que menos se le debía era a Francia.
Después de firmada la Convención de Londres, las tres potencias enviaron
sus escuadras al Golfo de México.
La Convención de Londres sirvió para ultimar detalles de la intervención
armada, pues dos años antes, la idea de inter,;enir en los asuntos de México
había cobrado fuerz.a en Inglaterra y Francia. En el mensaje que el 19 de
diciembre de 1859 el Presidente Buchanan dirigió al pueblo de los Estados
Unidos del Norte, pedía la expedición de una ley que lo autorizase a enviar
las fuerzas militares contra México a fin de obtener indemnización por lo
pasado y garantías para lo por venir.
Estas ideas de los Estados Unidos se vieron frustradas por el talento de
Ocampo y por la guerra civil que estalló poco después; pero dichas declaraciones fueron aprobadas por Inglaterra y Francia al iniciar sus gestiones por
la intervención. El pretexto lo tuvieron dichas potencias cuando el Presidente
Juárez expidió la ley del 17 de julio de 1861; poco tiempo después aparecieron
en el Golfo de México las Escuadras española, inglesa y francesa, que ocuparon tierra mexicana. El gobierno de México nombró como su representante
al general Doblado, que obrando con mucha habilidad celebró los tratados
de la Soledad y por último en Orizaba, el 6 de abril de 1862 la Alianza Tripartita queda rota al declarar los ingleses y los Españoles que ellos se retiraban
del país, quedando sola Francia, que faltando al compromiso que había contraído en la Convénción de Londres, mostró sus deseos de seguir sola con la
intervención armada. Así fue como se inició la Guerra de Intervención en
nuestro país.

SECUNDA PARTE

Antes de entrar a la parte medular de este trabajo, quiero hacer una
síntesis sobre las condiciones en que se encontraba el Estado de Durango en
el momento de ser invadido por los ejércitos franceses.
La intranquilidad y el desasosiego estaban en todas partes. Gavillas de bandidos sin ninguna bandera y con el único fin de robar andaban por todas
partes Y en todas direcciones. Las fuerzas del gobierno no eran suficientes para
459

�combatirlos, así es que aquéllos se paseaban impunemente por las diversas
regiones del Estado, siendo Nombre de Dios uno de los lugares más atacados.
En esta misma ciudad de Durango había ambiciones por el poder. Era Gobernador Constitucional del Estado el general José María Patoni, que tuvo
que salir con la Brigada "Durango" a sumarse a las fuerzas del Ejército de
Oriente, quedando como Gobernador Interino nombrado por la Legislatura
del Estado, el licenciado Benigno Silva.
El coronel don Tomás Borrego, que siempre se distinguió por su inquietud,
mostró desagrado por la conducta del licenciado Silva como Jefe del Estado
y tachándolo de débil en la preparación de la defensa del Estado, organizó
un movimiento armado que estalló la noche del 9 de junio de 1863, por el
que se desconocía al licenciado Silva como gobernador, y se nombraba con
el mismo cargo al licenciado Juan José Subizar. ,
Este movimiento era sumamente peligroso dadas las condiciones en que se
encontraba el país, por lo que el Presidente Juárez lo reprobó por Decreto del
24 del mismo mes desconociéndose al gobierno del licenciado Subizar, declarando esta ciudad en estado de sitio y manifestando que el Gobernador
Constitucional) que lo era el general Patoni, vendría a hacerse cargo de su alto
puesto y además del mando politico, ejercería el militar.
Por este motivo el general Patoni se hizo cargo nuevamente del gobierno
del Estado el 14 de julio del ya citado año de 1863.
Pocos días después el propio general Patoni era nombrado jefe de las fuerzas
de Durango y Chihuahua.
El general Patoni emprendió obras para la fortificación de la ciudad construyendo, entre otras, un fuerte en el Cerro de los Remedios.
Un pequeño grupo de intelectuales publicaba artículos en el periódico La
Libertad, que era el oficial del Estado, con el fin de despertar el espíritu cívico
entre los durangueños contra la intervención francesa. Mí encontramos artículos llenos del más sublime patriotismo escritos por don Francisco Gómez
Palacio, don Pedro José Olvera, don Cayetano Masca:reñas y por don Carlos San tamaría.
Cuando los ejércitos franceses pisaban el Estado de Durango, el general
Patoni tuvo que salir a campaña quedando como Gobernador Interino don
Cayetano Mascareñas.
Mientras tanto los franceses después de ocupar las plazas de Zacatecas,
Fresnillo y Sombrerete entraron al Estado de Durango, siendo Nombre de
Dios uno de los primeros pueblos que ocuparon.
El 3 de julio de 1864 el ejército francés que se dirigía a ocupar la ciudad
de Durango, pernoctó en la hacienda de Navacoyán, para seguir su camino
al día siguiente, llegando al medio día a la Garita de Oriente, donde los sol-

460

dados descansaron, teniendo que resistir un fuerte chubasco, que cuando pasó
siguieron adelante, para entrar a la ciudad por la vieja calle Real, siendo las
tres de la tarde. Aquí sucedió lo mismo que en otras ciudades, los imperialistas
fueron recibidos en forma entusiasta con flores y agua de colonia; como jefe
de la columna venía el general Eduardo L'Heriller.
Pocos días después de su arribo a esta ciudad un oficial francés escribía una
carta en los siguientes términos:
"Estam~s- :ncantados con Durango que es una ciudad muy bonita, con
buenos edif1C10s, fortunas fabulosas, jóvenes bellísimas de suma elegancia en
el vestir y cuyas costumbres civilizadas y buen trato, muy superior al de
otras poblaciones del interior, se explican por la inmediación al importante
puerto de Mazatlán en el Pacífico. Hemos sido recibidos de una manera
enteramente simpática y cordial. Llegamos a las tres de la tarde tras de una
marcha de once leguas. Al llegar a la Garita comenzó a caer un aguacero
deshecho, pero las señoras permanecieron en sus puestos vitoriando a los
franceses echándoles flores y agua de colonia.
"Hay multitud de buenos edificios: la alameda es grande, y ésta y los demás
paseos se pueblan por las tardes de señoras vestidas con una elegancia que
nos ha sorprendido agradablemente".
Los principales jefes imperialistas quedaron hospedados en las casas de los
vecinos más distinguidos y el resto de la tropa en el Colegio Civil, que se
encontraba clausurado y durante los años que estuvieron los franceses en
esta ciudad quedó convertido en cuartel.

El hecho de gue en Durango fueran recibidos los franceses con tanto entusiasmo por parte del pueblo indica que aquí sucedía lo mismo que en la
mayor parte del país. La anécdota tan conocida de que una vez que fue
derrotado el Imperio_ y los Republicanos ocuparon la capital de la República,
al tratar de reorganizar cada una de las secretarías, se encontró en una de
ellas una lista de todos los .simpatizadores del Imperio, la que se trató de
ocultar porque si se hubiera dado a conocer no se hubiera encontrado gente
para formar el Gobierno Republicano, tiene su aplicación en esta ciudad.
El 5 de julio se celebró una junta en uno de los salones del Palacio de
Gobierno, a invitación del general VHeriller con el fin de nombrar las autoridades que debian de regir los destinos del Departamento de Durango.
Según puede leerse en el número correspondiente del periódico oficial de
la Prefectura Superior Política, de fecha 14 de julio de 1864, asistieron 95
personas cuyos nombres aparecen al final del acta correspondiente.
Basta leer los nombres de todas las personas que asistieron a dicha junta
P_ara darse cuenta que ahí estaban las más conocidas de la entonces pequeña
ciudad de Durango.

461

�El general L'Heriller exhort6 a los asistentes para que con toda libertad hicieran el nombramiento de sus autoridades y se retiró del salón. Entonces se
cligi6 como Prefecto Politice del Departamento de Durango al señor don
Buenaventura G. Saravia y como Prefecto Municipal al licenciado don Rodrigo Durán.
El día 6 e hizo la elección del Ayuntamiento, resultando electos los siguientes:
Primer Alcalde, don José Rafael Peña.
Segundo Alcalde, don Crescencio Romero.
Tercer Alcalde, Lic. don Vicente Quijar.
Primer Regidor, don Juan de Dios Palacios.
Segundo Regidor, don Gerardo Jáquez.
Tercer Regidor, don Juan Francisco Escobar.
Cuarto Regidor, don Francisco Alvarez.
Como Procurador resultó electo don Clemente García.
El primer acto del Ayuntamiento fue adherirse al Imperio según acta
del 12 de julio.
El Prefecto Saravia una vez que tomó posesión de su alto cargo integró el
Consejo Departamental con las siguientes personas como propietarios: Juan
N. Flores, Lic. Toribio Bracho, Francisco García, Ignacio Asúnsolo y Felipe
Pérez Gavilán. Estos nombramientos fueron ratificados por el Emperador Maximiliano el 14 de agosto del mismo año.
Después de haber ocupado la ciudad de Durango, el ejército francés pasó
a diversos pueblos del Estado; el 14 de julio llegó a San Lucas de Ocampo,
el día siguiente ocupó San Juan del Río; el 21 de septiembre ocupó Nazas y
el 3 San Juan de Guadalupe.
No obstante la ocupación del Estado por los imperialistas, no había paz.
El 15 de noviembre fue nombrado Comandante Militar del Departamento de
Durango el general José Quintanilla, días después salió de esta ciudad a
campaña y en el Pasaje fue muerto intempestivamente en unión de su secretario Mariano Canseco. Esto indica que ninguna tranquilidad existía en
Durango.
Como el Prefecto Saravia se diera cuenta que la opinión del Departamento
de Durango no estaba unüicada a favor del nuevo régimen de cosas, inició
una gira por algunas partes a fin de convencer a sus habitantes de que el
mejor régimen para el país era el imperialista. Una larga temporada se pasó
Sa.ravia por esos lugares que visitó uno por uno y cuando consideró completa
m misión regresó a Durango.
En su ausencia se encargó de la Prefectura Política el señor Juan de Dios
Palacios. En el mes de octubre de 1865 el señor Saravia se separó definitiva-

462

mente de la Prefectura y en un principio lo substituyó el señor Palacios y
después el doctor Felipe Pérez Gavilán.

Accio11es de guerra
Estas eran frecuentemente, pues exisúan diversas partidas de republicanos
que combatían sin cesar; entre los incansables estaba el general Patoni que
muchas veces !legó a dar serias batallas a los imperialistas, tanto en Menores
y en Juana Guerra. Pero la batalla más importante fue la de Majoma que
tuvo lugar el 21 de septiembre de 1864 en eJ cerro de este nombre que se
encuentra en los límites de este Estado con el de Zacatecas.
La columna republicana era dirigida por el general González Ortega y
&lt;:olaboraban los generales Patoni, Alcalde, Oitega, Carvajal y Castro.
Sabedor el general González Ortega de que una columna de imperialistas
venía de Zacatecas en auxilio de Durango, y se encontraba próxima a San
Miguel del Mezquital, decidió destruirla, para lo cual se dirigió con todo su
ejército a San Miguel, pero sabiendo los franceses el plan de aquél, retrocedieron para encontrarse con las tropas de Gonzáiez Ortega.
La columna imperialista que ib_a a las órdenes del coronel Martín llegó el 21
de septiembre a la hacienda de la Estanzuela que se encuentra en el Municipio
&lt;le Cuencamé, el coronel Martín resguardó su convoy en la casa grande de
la hacienda y en las azoteas almenadas dejó sus ejércitos armados.
El cerró de Majoma fue ocupado por las tropas que mandaba el general
Patoni, así como con las del bataUón de Chihuahua a las órdenes del general
Ojinaga. En la llanura se situaron las divisiones de González Ortega y Alcalde; ésta que constituía la reserva, quedó un poco atrás y a la derecha la
del general en jefe; 1a caballería del general Castro, que la integraban unos
200 hombres, formó el ala izquierda, y la del lado opuesto la formaron 300
jinetes de Carvajal.
La acción fue provocada por Carvajal que al frente de un grupo de exploradores llegó hasta los aledaños de la hacienda donde se desprendió el capitán
Fouré con un escuadrón de cazadores montados; se trabó un combate de corta
duración en el que los mexicanos obtuvieron la ventaja.

Martín creía en un principio que sólo tenía que batirse con la División
Patoni, porque las otras fuerzas no eran visibles desde la hacienda y se lanzó
al rescate del cerro; pero descubrió a poco que se hallaba frente a todo un
ejército, cuando ya no era posible retroceder; comprendiendo que la loma
era la llave de la posición, siguió adelante decidido a ocuparla; entró en
fuego la artilleria y uno de los primeros disparos destrozó al propio coronei'
Martín; lo substituyó el comandante Japy, quien aceleró y se apoderó de
463

�la altura) capturando parte de la artilleóa y volviéndola contra los republicanos.
Todos los esfuerzos de Patoní y González Ortega resultaron ínfructuosos;
Alcalde permaneció inmóvil y ni uno de sus soldados se batió, entonces González Ortega pudo efectuar la retirada, la que trajo la dispersión del Ejército
de Occidente.
Éste se componía de tres mil quinientos hombres y los franceses eran ochocientos.
Esta fue una de las batallas de más graves consecuencias para el Ejército
Republicano, que aquí se acabó.
Se encontraba en el Estado de Durango el Presidente Juárcz, habiendo llegado a príncipios del mes de septiembre en su peregrinar hacia el ,norte;
El primer lugar del Estado de Durango que tocó fue Santa Rosa, de a~1 paso
a Mapinú a donde llegó el día siete, después a Pedriceña donde el qumce de
septiembre dio el "Grito de Independencia". Dice Guillenno Prieto, uno de
los acompañantes del Presidente Juárez, que aquel día quince de septiembre
llegó a Pedriceña la Comitiva, iban todos cansados yéndose a recoger sín
acordarse de la fecha en que estaban, a no ser por las luminarias que los
soldados de la tropa habían encendido por todo el campamento. Así recordaron la fecha que se conmemoraba, dando el Presidente Juárez "El Grito" Y
el discurso corrió a cargo del mismo don Guillermo Prieto.
Cuando ya todo estaba en silencio y cada quien en sus habitaciones, a ínvitación del mismo Prieto los soldados fueron a cantarle al señor Juárez unos
. ' "L a PaJ orna" , que enimprovisados versos suyos con la letra de 1a canc1on
tonces estaba de moda. Dichos versos dicen así:

Si a tu ventana llega un pajarito,
trátalo con cariño que es don Benito.
Al día siguiente la Comitiva pasó a la hacienda del Sobaco, donde recibió
la visita de las autoridades de Nazas que iban a invitarla para que visitara
a esa ciudad.
Como ya se esperaba el choque de los ejércitos republicano e imperialista,
que como hemos dicho tuvo lugar en Majoma, el señor Juárez aceptó ir a
Nazas donde esperó el resultado de la batalla, que seguramente tenía esperanzas de que fuera favorable para la causa que defendía, pero al saber
el resultado, optó por seguir rumbo a Chihuahua.
Mientras tanto las fuerzas francesas seguían ocupando el Estado de Durango y el general L'Heriller fue substituido el mes de noviembre por el generaJ Castagny.

464

Actos sociales
Desde su llegada a esta ciudad los oficiales del Ejército Francés procuraron
relacionarse con la sociedad de Durango a través de distintos actos sociales.
Pocos días después de haber llegado a esta ciudad el Ejército Francés, la
Prefectura Política del Departamento de Durango organizó un baile en honor
del general L'Heriller, que tuvo lugar en el Palacio de Gobierno. Las crónicas
de este acontecimiento social aparecen publicadas en el periódico oficial de
la Prefectura Oficial Política. En dicho baile los poetas Crescencio Romero,
Antonio Gómez del Palacio y Vicente Quijar hicieron gala de su inspiración.
Después hubo otros dos bailes, el primero el 4 de diciembre en honor del
general Castagny dado por los vecinos de esta ciudad; el segundo el 15 de
agosto de 1865 obsequiado por el propio general Castagny con motivo del
cumpleaños del Emperador Maximiliano.
De este último baile conocemos una bella crónica escrita en verso por don
Vicente Quijar en la que habla con mucha elegancia de las damas que asistieron a dicho acto social.
Por ese entonces se empezó a munnurar que el general Castagny habíase
enamorado de una bella dama de esta ciudad cuyo nombre era Rosa.
Uno de aquellos poetas románticos compuso unos versos que todo Durango
conoció y que se sabía de memoria y que han llegado hasta nosotros. Dicen así:

¡ De estas Rosas no hay en Francia,
mi general Castagny!
¡ Este garbo, esta arrogancia
son propios sólo de aquí.!
El 28 de abril de 1866 se inauguró en esta ciudad el Hospicio San Carlos
destinado a la atención de los niños pobres. Se fundó a iniciativa de un grupo
de damas altruistas, las que no teniendo los recursos suficientes para su fundación, se dirigieron a la Emperatriz Carlota quien les regaló la cantidad de
quinientos pesos; por dicho motivo la institución llevó su nombre.
Años después el hospicio cambió su nombre por el de Francisco Zarco, que
es el que ostenta actualmente.
Por motivos de sobra conocidos, el Ejército Francés fue retirado de este
país, entonces conforme iban abandonando las diferentes ciudades los imperialistas, iban siendo ocupadas por los republicanos.
En esta ciudad el Ejército Francés comenzó a salir el 4 de agosto de 1866
nunbo a San Luis Potosí, quedando la plaza defendida por el batallón mixto

465
H30

�compuesto de trescientos hombres, un escuadrón de cien hombres de caballería,

más el batallón imperial formado por 600 infantes.
Los jefes republicanos que se encontraban en el Estado eran los generales
Silvestre Aranda, Francisco O. Arce, Juan González Herrera y Miguel Auza,
siendo este último nombrado jefe de las fuerzas de Durango, por cuyo motivo
hubo descontento entre el elemento militar, siendo nombrado en su lugar el
licenciado José Ma. Pereyra.
Los republicanos velan en la toma de Durango la llave del éxito en sus
futuras campañas. Así lo confesó el general Aranda al Presidente Juárez en
carta que le dirigió el 28 de agosto de 1866, al decirle que "la ocupación de
Durango será de la mayor importancia, pues entonces se extendería una línea
desde Matamoros hasta Mazatlán, situándose en algún punto de ahí el gobiemo podrá dictar las disposiciones necesarias para llevar a cabo la destrucción del Imperio".
Al abandonar definitivamente el Ejército Francés esta ciudad un grupo de
vecinos dirigidos por el señor licenciado Francisco Gómez Palacio, se comprometieron a cuidarla con el fin de salvaguardar el orden y evitar que se cometieran abusos mientras llegaban las tropas republicanas.
Ocupó la ciudad ele Durango don Silvestre Aranda que tenía el nombramiento de Gobernador y Comandante Militar del Estado de Durango, expedido a su favor por el Presidente Juárez.
El general Aranda se preocupó por reorganizar los servicios públicos y únicamente a los más conocidos imperialistas los castigó imponiéndoles fuertes
multas, pero fue muy parco en las medidas que tomó, dado que la mayor
parte de los vecinos de la ciudad simpatizaban con el Imperio.
El 26 de diciembre hizo su entrada a esta ciudad el Presidente Juárez, donde
estuvo hasta el 30 en que salió rumbo a Zacatecas.
De su estancia en esta ciudad, nos ha dejado un interesante relato el señor
licenciado Luis Zubiría y Campa, que aparece publicado en el Álbum ]uárez,
editado el año de 1931. Dice así:

"El 26 de diciembre de 1866 don Benito Juárez, hizo su entrada a
la ciudad de Durango, donde fue recibido con entusiasmo y arcos triunfales; las principales /Jersonas del Partido Liberal salieron a encontrarlo a la Garita del Norte, donde se form6 un templete para darle la
bienvenida y pronunciar discur5os alusivos al acto; las campanas se
echaron a vuelo y la artillería de la plaza hizo los honores de ordenanza, disparando veintiún cañonazos. La Comitiva Oficial entr6 en elegantes coches y el pueblo, delirante, pretendi6 arrastrar la tarretela
Presidencial y quitarle los caballos, pero el señor Juárez, de manera su466

plicatoria se opuso a ello. La calle de mayor tráfico ha sido siempre la
que hoy lleva el nombre de Constitución y que en ese tiempo la apellidaban 'De los Conservadores', por tener muchos de los connotados imperialistas sus residencias .allí; la Comisi611 encargada del recibimiento
no quiso que el Presidente entrara por esa calle, sino por la de Teresas (hoy Juárez). Al pasar por el lado oriente de la Plaza de Armas se
le extendió una gran Bandera Francesa, para que pasara sobre ella; al
notarlo don Benito, detuvo la carretela disgustado y ordenó que fuera
levantado el referido pabellón ( después se supo que la idea del hecho
fue de la señora Luz Noriega de Arce que había sido perseguida en la
época de los franceses por su labor patriótica a favor de la causa republicana; era esposa del General liberal Francisco O. Arce). El séquito
continuó '.)I dio vuelta por la calle Real ( hoy calle de 5 de Febrero) hacia la Casa de Gobierno, donde se lzabfa preparado alojamiento al
Presidente y sus acompañantes, que lo eran: Lic. José María Iglesias, El
General Ignacio Mejfa, el General Francisco Ortiz de Zárate, etc., y su
escolta especial.
Por la noche se dio un gran baile en el Salón Principal del PaCacio
de Gobierno, al que asistieron las familias de los Liberales, distinguiéndose entre las damas, la señora Guadalupe Porras de Mascareñas con
quien bailó una pieza el Presidente; la aristocrática señora Josefa Segura de Santamaría; la inteligente y sociable señora Carmen !tune de
Santamaria; la arrogante señora Luz Noriega de Arce; la señora Francisca Asúnsolo de De la Peña llevando elegante traje tricolor; doña
Cleofas Valles de Ríos y Valles, doña Antonia Prado de H ernández,
etc., la misma noche hubo fiestas públicas populares, un baile en la
Plaza de Armas y los cohetes clásicos.
Al día siguiente se obsequió al señor Presidente con 1m suntuoso banquete; al finalizar éste hubo varios brindis y el señor Cayetano Mascareñas aludiendo a algunas personas que habían simpatizado con el régimen anterior y que trataban de acomodarse al nuevo orden de cosas,
pronunció unos versos que terminaban así:
Brindo por las blusas rotas
en la guerra, no en la pa.z;
no por los falsos patriotas
que gustan ponerse botas
al sol que calienta más''.
El día 27 por la noche, la Compañía de Opera Mexicana que se encontra-

467

�ba en Durango desde el mes de julio, dio una función de invitación a la
que concurrieron todos los liberales. Al entrar el Presidente se estrenó el Himno a Juárez, composición durangueña con música del Director de la Compañía señor M.iguel Meneses y letra del licenciado Antonio Verdugo, cuyo coro
es el siguiente:

Viva Juárez, mil ecos repitan
porque Juárez la Patria nos dio,
y ya rotas las férreas cadenas
impotente el tirano partió.

BERNARDO REYES EN LA HISTORIA DE MÉXICO
E. V.

Con la cita transcrita, damos por terminado este trabajo histórico, que no
tiene más objeto que el de dar a conocer una época muy importante de esta
ciudad de Durango.

BIBLIOGRAFIA

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La Conuenci6n de Londres. OsCAR CASTAÑEDA BATRES. 1962.
Historia Militar. La Intervención Francesa en México. GRAL, ]EsÚs O.E LEÓN TORAL.
1962.
La Libertad. Prensa Oficial del Estado de Durango. 1862.
El Tellgrafo. Prensa Oficial del Departamento de DUiango. 1886.
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La BIItalla d11 Majoma. Signific.ac.ión Poütica y Militar. FRANCISCO CASTILLO NÁJEltA.
1949
Jv.árez. Lu1s ZunnÚA Y CAMPA. 1931.

468

NJEMEYER

JR.

RESULTA SIBMPRE MUY oIFÍcn, colocar a un personaje en la verdadera luz
histórica y para cada uno de nosotros interpretar los acontecimientos cuando
se tienen prejuicios personales.
Lamarti.oe ha clicho que la historia no es otra cosa más que una biografía
a grande escala. Pero los lectores de cualquier biografía casi nunca están de
acuerdo con la personalidad en cuestión. Para algunos, es un pecador. Para
otros, es un santo. Todo lo que un historiador puede hacer, es sujetarse a
presentar los hechos tal como son y emitir al final sus propias conclusiones
derivadas de tales hechos. El lector siempre tiene que formular su propia
decisión.
¿ En qué fonna han tratado los escritores de la Historia de México a la figura de Bernardo Reyes, General de División del Ejército Mexicano, podirista de hueso colorado, y por mucho tiempo Gobernador de este Estado de
Nuevo León? Algunos han sido justos con él. Otros no lo han sido. Antes de
llegar a ninguna conclusión en relación a que si sus cualidades exceden sus
defectos, yo desearía considerar al personaje Bernardo Reyes sobre la base
de las siguientes características. Sobre todo debemos prepararnos para juzgarlo colocándolo exactamente en el tiempo en que vivió.
Primeramente debemos recordar que don Bernardo fue un soldado. Desde
la primera vez que luchó contra los invasores franceses con piedras: y palos,
siendo todavía un muchacho de catorce años, basta el momento en que cayó
mortalmente herido el día 9 de febrero de 1913, Reyes fue un enamorado de
la vida militar. Es necesario darle la atención necesaria a sus hazañas en el
campo de batalla. Antes de los 17 ya había sido herido en combate dos veces:
una por sable, otra por bayoneta. Fue un dulce consuelo el estar presente
cuando Maximiliano entregó su espada al general Mariano Escobedo en Querétaro. De 1867 a 1885 participó en numerosas campañas contra los revoltosos que hicieron imposible la paz en México durante este período. Los aseen-

469

�sos se sucedieron frecuentemente a medida de que el joven oficial demostraba
hab~dad, astucia, v3:1or y adaptabilidad a los rigores de la vida en campaña
en diez estados y baJo cuatro presidentes. El sentido de lealtad hacia Lerdo
de Tejada lo involucró en escaramuzas con ]as fuerzas porfiristas en 1876
pero aun esto no detuvo su ascenso meteórico en rango.
Sus cualidades como jefe y su lealtad fueron prontamente reconocidas por
Díaz. La batalla de Villa Unión en 1880 fue una carga de caballería en la
que Bernardo Reyes, a la cabeza de sus tropas recibió tres heridas, una de
las cuales le hizo pedazos la mano derecha y lo dejó parcialmente manco para el resto de sus días. Por esta victoria que aplastó una revuelta que amenazaba abarcar el México occidental, Bernardo Reyes recibió el grado de General de Brigada. Más tarde llegó a General de División. Mientras muchos
generales engordaban o enriquecían durante la Pax Porfiriana, Bernardo Reyes se dedicó a: su profesión. Constantemente se perfeccionaba en la Ciencia
Militar y en sus tácticas. Escribió manuales de instrucción y revisó muchos de
los existentes. Tenía una verdadera sed del saber. Su gran oportunidad llegó
en 1900 cuando Díaz lo nombró Ministro de Guerra. Al darse cuenta de la
miserable condición del ejército, del lucro y de la ineficiencia que prevalecían
en el ~sterio de Guerra, Reyes no perdió tiempo en instituir refo:rmas que
re~entmamente transformaron este ejército en una máquina de guerra de
primera clase. El mayor logro obtenido fue probablemente la creación de la
Segunda Reserva que juntó a más de 30,000 reclutas y 210 unidades de reserva en toda la nación. 1
Nunca jamás se había conocido tal patriotismo y devoción al país durante
tiempo de paz. Desgraciadamente esto le valió a Reyes la enemistad de los
científicos que provocaron su renuncia del Gabinete y suprimieron la Segunda Reserva.
Bernardo Reyes fue primero, último y siempre un militar. Cuando escribía
de lo que era más querido a su corazón: El Ejét-cito Mexicano. Anotamos
aquí sus palabras en la monografía El Ejército Nacional~ que fue su contribución a un trabajo de Justo Sierra intitulado: Méxi.co, Su Evolución Social:
"¡-Qué época la de nuestras guerras! ¡ Los batallones que combaten, y
sus restos ensangrentados que son vencidos o que triunfan· los escuadrones arrebatados por el vértigo de la caroa, que caen destrozados; los caño11,es que truenan e iluminan siniestramente; los estandartes flotando,
1

Memoria de la Secretarla de Estado y del despacho de Guerra y Marina presen•
tada al Congreso de la Unión por el secretario del ramo, gmeral de división Bernardo
Reyes. Comprende del lo. de julio de 1901 al 31 de diciembre de 1902:, (México Tipografía de la Oficina Impresora de EstampilJas, 1902), 6-7; JosÉ R. DEL CAsT~LO
Historia de la Revolución Social de Mlxico 'de 1910 (México 1915) , 66.
'

470

corriendo como llamas er1cendedoras, en los amigos y enemigos campos;
tropas chorreando sangre, que se miran entre el fuego y el humo; brillo
de armas, fragor de bronces, toque de cornetas y tambores, flamear de
banderas vencedoras o vencidas; tal fue el cuadro apocalíptico de nuestras luchas intestinas! Y así, despedazados por ellas, nos agobia la invasión
anglo-sajona, y luego, más tarde, viene el galo a nuestro festín sangriento: pero nada nos agota: ruedan instituciones envejecidas, ruedan
cabezas con coronas, y al fin, tras tanto padecer, tras brega tanta, se alza
nuestra República gloriosa; se yergue al cielo, por nuestro ejército sostenida, la nacional Bandera Mexicana.
Al reflejarnos la Historia, en su gigante espejo fiel, la perspectiva de
los tiempos idos, el vértigo de lo infinito1 nos invade, se siente el deseo
de acciones grandes, y la emoción, electrizando nuestros nervios, nubla
la vista y aprieta el corazón"!

Solamente un romántico pudo haber escrito así.
Cuando hablaba y actuaba lo hacía como un soldado que creí.a en la Autoridad y en el mando militar. Esta característica más su naturaleza impulsiva y su gran dificultad para convivir con aquellos que no participaban de sus
puntos de vista, le crearon muchos enemigos entre sus contemporáneos civiles.
Fue su código de honor militar que le impidió actuar contra Madero. Unicamente después de haberse retirado del Ejército el día 2 de septiembre de 1911,
pudo rebelarse contra el Gobierno Constitucional. Como soldado sabía lo que
significaba la muerte y cómo morir cuando el tiempo llegase.
Fue en el campo de la administración donde Bernardo Reyes brilló como la
más fulgurante luminaria del período porfiriano. Ya he mencionado sus reformas al Departamento de Guerra. Ayer hablé de su administración en este
Estado y cómo se dedicó a servir a los intereses públicos. En este aspecto demostró una gran inteligencia en hacer decisiones, en ver que sus órdenes se
ejecutaban al pie de la letra, una alerta visión en lo que estaba transcurriendo en todo momento en la administración del Gobierno del Estado y honradez escrupulosa que abarcaba desde su vida privada hasta su vida pública.
Para el Estado de Nuevo León y para la ciudad de Monterrey, Entidades que
estaban pasando por su período de desarrollo, no podrá haber circunstancias
más afortunadas.
Además de los talentos militares y adininistrativos que caracterizaban a
don Bernardo Reyes, tan ampliamente demostrados, debemos considerar su
' General don BERNARDO Ri;;n;s. El Ejército Mexicano, monografía hi.rtórica escrita en 1899 para la obra, México - su evolución social. Edición especial (México, J.
Ballesca y Cía.), 1901, 75-76.

471

�papel como agente en jefe del Porfiriato en la frontera noreste. De 1885 a
1909, Reyes fue la personificación de Porlirio Díaz en esa área. Fue él quien
destruyó el cacicazgo Treviño-Naranjo en Nuevo León, e hizo posible posteriormente la reconciliación política tan favorable al desarrollo económico.
Fue él quien puso fin al desorden y al contrabando a lo largo de la frontera
norte que siempre había constituido una amenaza para el centro de la República.
Con firme lealtad a Porfirio Díaz, Bernardo Reyes se hizo cargo de todos
los procesos políticos en Nuevo León, Coahuila y aun en una menor escala
en el Estado de Tamaulipas. Una palabra de Bernardo Reyes era generalmente suficiente para detener cualquier oposición a Díaz y a su régimen.
Durante el porfiriato, el agente solidifícador del régimen era el Gobernador
del Estado, quien muchas veces fue descrito por algunas autoridades como un
títere de Díaz e incapaz de ejercer su propia iruciativa. En gran parte esto
era verdad. Los Gobernadores debían su posición a Díaz y a él solamente.
Pero sería injusto caracterizarlos como puramente agentes mecánicos del Presidente porque eso no haría justicia a la responsabilidad de su posición como jefes administrativos y políticos de sus Estados ni a su papel de mantener
el prestigio de la Dictadura y del aseguramiento de su continuación.
Los gobernadores servían como fuentes de información y comÓ Consejeros en asuntos locales; desarrollaban mucho del trabajo del centro en la ejecución de la política conciliatoria de las diversas facciones e intereses en los
Estados y contribuían a conservar la paz y el orden tan necesarios al desarrollo económico. Su relaci6n con Díaz puede ser mejor descrita como una de
cooperación mutua y de interdependencia. De todos los Gobernadores de Estado durante el porfiriato, ninguno tipifica mejor esta relación que Bernardo
Reyes.
En los primeros años de su larga administración Díaz preparaba las listas
de candidatos para el Congreso, la Legislatura del Estado y los puestos judiciales, pero a medida que el tiempo pasaba Reyes asunúó personalmente ~ta
responsabilidad y únicamente enviaba los nombres a Díaz para su aprobacion.
Si este sistema era anti-democrático, fue ciertamente el que más se acomodó a
las tendencias políticas contemporáneas en los procedimientos gubernamentales mexicanos.
No solamente ejerció Reyes una poderosa influencia en el nombramiento
de los miembros del Congreso, sino que también ejecutó grandes servicios de
carácter político, judicial y civil para el centro. En 1894, por ejemplo, se
ocupó todo un año en intervenir en los asuntos comerciales en Coahuila _Y
Nuevo León a petición de miembros del Gabinete. No era raro que se le pidiera intervenir en litigios, el resultado de los cuales eran de interés para el

472

•

Gobierno Nacional. Podemos dar un ejemplo de cómo se le pedía que demostrara con solamente su presencia la Autoridad del Gobierno Nacional en
el Estado de Nuevo León. Una carta a don Bernardo Reyes del Presidente
Díaz fechada el 31 de Julio de 1899 reza a la letra:
"Como el Gobierno General no tiene en ese Estado
por virtud de su carácter oficial y por sus reconocidas
merecedor de mayor confianza que Usted .. . sírvase
de Caja de la Jefatura de Hacienda para mostrar en
ta que la inspección ha sido verificada". 8

una persona quien
cualidades sea más
visitar las oficinas
forma más concre-

Para Bernardo Reyes, encargado de mantener la autoridad y prestigio del
sistema político porfiriano en la frontera norte, esta tarea era parte de su día
de trabajo.
Puede afirmarse que Reyes desde su llegada a Monterrey siempre conservó un ojo vigilante sobre los acontecimientos de la política coahuilense. Como un ejemplo de su atinada intervenci6n en ese Estado, podemos mencionar
que intervino en la eliminación del Gobernador José Maria Garza Galán en
1893. El año siguiente Reyes se vio obligado a llamarle la atención al Gobernador Francisco Arizpe y Ramos que "es necesario que estén de acuerdo conmigo" y que de no hacerlo sería "contrario a la política general de la nación,
la que requiere que cada una de las Entidades que la integran hagan sacrificios para el bienestar de todos".• Más tardeo Reyes se vio obligado a escribirle a Arizpe y Ramos que era imposible que "continuara a la cabe7,a de ese
Gobierno". Después de la renuncia de este Gobernador en 1894, el Lic. Miguel Cárdenas llegó a la gubernatura y sirvió como dócil instrumento de Reyes en Coahuila por espacio de 15 años.
Después de haber discutido brevemente las más importantes fases militares y administrativas de su carrera pública, es necesario hacer mención de la
calidad humana de Bernardo Reyes. En una época en que el progreso material de la Nación iba acompañado por la despiadada explotación de los trabajadores industriales y de la esclavitud de la población campesina, la voz de
Bernardo Reyes frecuentemente se dejaba oír en defensa de los oprimidos. Su
mterés en el ranchero, el campesino de la comunidad mral y el indio en su
aldea nativa, le impulsaron a intervenir en muchas ocasiones para proteger
Porfirio Dlaz a Bernardo Reyes, 31 de julio de 1899, ms. Cartas del Sr. Presidente
Dí.u al Sr. Gral. Bernardo Reyes, enero de 1899 a 18 de enero de 1900, Archivo de
:Bernardo Reyes.
• lleye.s a Arizpe y Ramos, Monterrey, June 4, 1894, ms. Cartas Varias, 1894. p.
:240. Archivo de Bernardo Reyes.
1

473

�a esta humilde gente contra la explotación de esos extranjeros ansiosos de
enriquecerse con la tierra y con el agua que hace a 1~ tierra rendir sus frutos. Su sentido de justicia social determmaba su oposición a la rapacidad de
la Claque de los científicos. A todo esto hay que añadir que decretó una legislación social en el Estado de Nuevo León que lo colocó muy adelante de la
tendencia contemporánea tanto en México como en el extranjero. Su Ley Sobre Accidente.s del Trabajo ( 1906) y su Ley dirigida a la eliminación del peonaje ( 1908) son solamente dos de las muchas manifestaciones de su preocupación humanitaria para el trabajador y su bienestar. 5 Estos actos son ma,,on1ficos exponentes de su recio espíritu liberal.
Para 1909, a medida que la Dictadura se aproximaba a su fin, la estrella
de Bernardo Reyes había lleg;,.do a su cenit. Su comprobada capacidad lo haáa aparecer ante los ojos de todas las clases sociales como el único para conducir un movimiento de reforma social, económica y polí.tica.
Desafortunadamente para México, Reyes no respondió a la demanda de
que actuara en contra de Díaz. ¿ Era por seguir su comportamiento patriótico tradicional? La definición del vocablo patriota es: aquel que ama a su
patria y apoya celosamente su autoridad y sus intereses. En esta ocasión coloc6
su lealtad a Díaz antes que los mejores intereses de su querido País. Fue una
lealtad personal que no supo cómo vencer. Además, creyó que cualquier oposición a don Porfirio Díaz, conduciría a la violencia, a la destrucción y al
caos. En las palabras de Daniel Cossío Villegas, Reyes "no deseaba, como al
igual que ningún otro hombre dentro del régimen, arrojar la primera piedra
contra el palacio porfiriano". 6
Siempre fue la convicción sincera de Reyes que lo que él había hecho era lo
mejor para México, y únicamente una persona de alto valor moral pudo haberse adherido a tal política ante la universal demanda de que retara la Dictadura. Al hacer caso omiso del llamado del pueblo, hizo el mayor sacrificio
personal en a.ras de la lealtad. Sus seguidores poco entendieron o apreciaron
los altos ideales que motivaron la conducta de Bernardo Reyes durante el
apremiante verano de 1909. Y Díaz, sobre quien descansaba la última responsabilidad por el sacrificio de Reyes, tampoco supo apreciar la conducta de
su General de División, hasta que se abrió el fuego de la Revolución de
1910 y no había un Bernardo Reyes para extinguir las llamas.
• Memoria que el ciudadano general Bunardo Reyes Gobernador Constitucional del
Estado de Nuevo Le6n presenta a la XXXIV Legislatura del, mismo y qu.e corresponde al pufodo transcurrido del 4 de octubre de 1903 al 3 de octubre de 1907 (Monterrey, Tip. del Gobierno del Estado, 1908), tomo I, 732-736, 740-742 ; Peri6dico oficial
del gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, vol. XLIII, no 64, p. 2.
• Manuscrito en posesión del Dr. Daniel Cossio Villcgas.

474

Con la salida de Díaz en 1911, la causa de don Bernardo, tan íntimamente
identificada con el viejo régimen, pasó a ser u.na causa perdida para siempre.
El héroe del pueblo era ahora Francisco Madero. Desde el 4 de junio de 1911,
cuando Reyes regresó de Europa, hasta su trágica muerte un año y ocho meses
después fue patente que su carrera pública había terminado, pero Reyes todavía se resistía a reconocerlo. Era un indeseable, pero se rehusaba a creerlo.
Tenía delirio de grandeza y se consideraba como el único llamado por el destino para salvar a México del caos y la anarquía que amenazaba la propia
existencia del país. Instigado por partidarios que estaban igualmente cegados,
Reyes fue empujado a cometer una serie de errores: anunciar su candidatura
contra Madero, el apóstol, y rebelándose contra él desde San Antonio Texas
a fines de 1911, cada uno de los cuales lo hundía más en el fango del cual'
únicamente su muerte frente al Palacio Nacional le extraería con honor.
Porque Bernardo Reyes había rehusado retar a don Porfirio en 1909 se
'
le llamaba cobarde. Porque se rebeló contra Madero en 1911 y 1913 se le
denunció como traidor. Además de la seriedad de•estas acusaciones las desafortunadas circunstancias acontecieron cuando los historiadores interpretaron a
Reyes y su papel en la Historia de México, contra la luz de los trágicos eventos
que lo envolvieron en una red desde 1909 a 1913. Tal interpretación es injusta para Reyes, quién merece ser juzgado de acuerdo con los tiempos en que
vivió. Fue esencialmente un producto del, y contribuyó al régimen porfiriano
al cual le dio los mejores años de su vida. En comparación con otros funcionarios de su época Bernardo Reyes fue sobresaliente. Sin embargo su vida
desgraciadamente traslapada con el siguiente período de la Historia de México, una época extrafia a Reyes y la era autoritaria que representó. Si Reyes
no pudo aceptar el cargo, no debiese ser juzgado tan rígidamente por causa de
los trágicos eventos que lo envolvieron en los años de 1911 y 1913. Pero el
estudiante de la Historia de México, las personas que atienden a esta conferencia tendrán que decidir por sí mismos. Cualquiera que sea vuestra decisión
,
'
pe~taseme_ cerrar con este párrafo tomado de su querido Alfonso, (q.e.p.d.),
qtuen conoció a su padre tan bien y quien aquilatando las cualidades de un
hombre íntegro, lo amó tanto:
"Cuando la ametralladora acabó de vaciar su entraña, entre el montón de hombres y de caballos, a media plaza y frente a la puerta de
Palacio, en una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había muerto". 1

' ALFONSO RBYEs,

Oración del 9 de febrero. (México, Ediciones Era, t 963) , 23.

475

�E

LA FRAGATA CORSARIO "LA ARGENT! A"
LAS COSTAS AMERICANAS SEPTENTRIO ALES
JosÉ TORRE REVELLO

l. "LA

ARGENTINA"

PARA coNTRARllESTAR LA ACCIÓN de los navíos de guerra españoles y perseguir
su comercio marítimo, el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la
Plata resolvi6 establecer el corso, concediendo patente para su ejercicio a toda
persona que armara algún buque destinado a luchar contra las embarcacion
enemigas.1 Para ello promulgó el 5 de mayo de 1817, un reglamento donde,
en cuarenta y seis artículos, se establecían las disposiciones que regulaban las
obligaciones y fines de la guerra que debían sostener los navíos corsarios. 2
En el artículo doce de ese reglamento, se prometía premiar a todo corsario
' La primera disposici6n sobre corso, dictada por el gobierno de las Provincias Uni-

das del Rio de la Plata, fue el D,cr,to para ,1 Corso expedido en Buenos A.ir,s, el 18
de noviembre de 1816. Impreso de la €poca, 4 páginas. Consta de 19 artículos y, en su
prdmbulo, se Ice: "La guerra sangrienta que el rey D. Fernando VII desde su rtstituci6n al trono de sus padres ha continuado por medio de tiranos contra lo puc-blos
del nuevo mundo que han reclamado su inmunidad natural, exige las medidas de
reinstalaci6n que permite el derecho de gentes y hacer sentir a la naci6n española
las consecuencias de la bárbara obstinación de su monarca, fascinado por ministros
corrompidos contra el justo clamor de los americanos injuriados".
1 Antes de promulgarse el decreto del 18 de no\'icmhrc de 1816, que fue reemplazado
por el R,glamento d, Corso del 5 de mayo de 1817, estuvo en vigencia en las Provincias
Unidas del Río de fa Plata, la Ordenanza d, Corso, expedida por el monarca de España,
en 20 de junio de 1801, que consu de 51 artículos, y las adiciones que la compl mentaron. Véase ls1001to Rvtz MoRJ!NO, l,as presas marltimas
la República .Argentina,
prim,ra pn,11 (1810-/830). Estudios editados por la Faculud de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad de BuCllos Aires, XIII, Centro de Estudios de Derecho Internacional Público, 1926, pp. 149-202, donde se reproducen los textos mencionados de

,n

1801, 1807 y 1817.

477

�•

que apresase alguna embarcación enemiga "con tropas, municiones o útiles de
guerra dirigidos a hostilizar los países de América o reforzar algún punto de
los dominios españoles". En el decimotercero se recomendaba a los comandantes de las naves corsarias, no ser crueles en el tratamiento de los prisioneros,
pero se les encargaba que incendiaran y destruyeran "todo buque enemigo
de alta mar, que por su poco valor no quiseran conducir apresado", prohibiéndose, terminantemente, dejar en libertad, bajo pretexto alguno, o bien
''dejar en poder de los enemigos embarcación alguna de la clase indicada, reputándose como hostilidad al país, cualquiera de esta naturaleza". Además
de lo señalado por dicho reglamento, se acostumbraba entregar a los capitanes
de los navíos corsarios, instrucciones reservadas que se debían tener en cuenta
en circunstancias especiales.
A Hipólito Bouchard, capitán de la fragata corsario La Argentina, a cuyas
hazañas nos vamos a referir, se le extendió su patente en la fortaleza de Buenos Aires, el 25 de junio de 1817.8 Con la misma fecha, se le dieron las instrucciones reservadas, haciéndose constar en éstas, el nombre de su armador,
doctor Vicente Anasta,;io Echevarría. Se e..xpresaba en ellas que la embarcación iba a ser destinada al "corso contra los eneJDigos de la América". Por
uno de sus artículos se precisaba que el gobierno deseaba mantener buena
amistad con todos \os países amigos y neutrales, por lo que recomendaba que
se respetara toda propiedad española que estuviera bajo el amparo de aquellos
pabellones, con excepción de "los géneros prohibidos por contrabando de
guerra; pero toda propiedad que se hallase bajo el pabellón español, sea la
que fuere, será buena presa; previa la declaración del gobierno y los oficiales
al servicio de esta nación serán considerados como prisioneros de guerra".
El corsario, en caso de trabar "combate tremolará el pabellón de las Provincias Unidas, a saber blanco en su centro y celeste en sus extremos a lo largo". Era obligación del capitán del corsario La Argentina, llevar un diario
de sus operaciones, que debía enviar periódicamente a las autoridades.
En otro de los artículos, se le señalaba al capitán del corsario, en fonna
especial, que si en su navegación encontraba alguna expedición destinada contra las Provincias del Río de la Plata, debía tratar de apresar, de truir o incendiar cuantas embarcaciones pudiera, considerándose "este servicio como el
más importante a la justa causa de la América". Además se le recomendaba
que, en caso de que navegase por el Océano Pacifico, considerase el bloqueo
impuesto a las costas peruanas por las autoridades españolas y tratara de
obtener toda clase de informaciones sobre las ideas que pudieran sustentar
' El facsímil, se reproduce en Ruiz MoRENO,

Las presas marítimas, entre pp. 10 y 11.

los habitantes de aquel virreinato, con respecto al sistema de libertad e independencia que se había proclamado en el Congreso de Tucumán.•

II.

EL PRIMER COMBATE NAVAL

El corsario La Argentina era en su origen una fragata mercante española
llamada C~nsecuencia, que había sido apresada por Hip6lito Bouchard, frent;
'3 las batenas del Callao, cuando en 1816 se hallaba al mando de la corbeta
~ada de ~uerra Halcón, en circunstancias que con Guillermo Brown, realizaba su pnmera campaña de corso sobre las costas del Pacífico.6
las úl•:-~
· d agac1ones,
·
h Hipólito
,
•Bouchard era oriundo de Francia y' secrún
o
LJ.J.UaS ID
abna n~c1~0 en Bormes, ?,oblación situada entre Tolón y Saint Tropez -lugar este ultimo que, tamb1en, se le ha señalado como cuna- el 15 de enero
de ~ 780. También se sostiene que pudo haber nacido en Sa~t Tropez " resunublemente" en 1785.6
p
En su j~ventud ~abía sido marino mercante e, incluso, había integrado el
rol de navios corsanos ~n su p~tri~ nativa. Llegó al Río de la Plata en 1809 y,
al estallar. en
·'
. .Buenos Aires al s1gmente año la Revolución de Ma}'º , se adbino
a su~ -~rmc1p10s, al crearse, en 1811, la primera escuadrilla argentina, se Je
confino una de las tres naves que la integraron. Partió, el 10 de febrero del
pu~rto de Buenos Aires hacia un fatal destino. Juan Bautista Azopardo,' Hipólito ~ouchard y Angel Hubac eran "capitanes, respectivamente, de las naves
Invencible, 25 de Mayo y Americana, cuyos nombres inspiraron aquella frase
«L• L as rep:o d,~ce V. MAR.ro QuARTARUOLO, Preparativos para el crucero de la fragata
a Argentina . Apartado del Boletín del Centro Naval, Buenos Airi.-s enero-febrero
de 1953. Vol. LXX, úm. 608, pp. 12-14.
'

1: T. MlimNA, La expedici6n de corso del comodoro Guillermo Brown en aguas del
Pacifico,
·
del I nsbtuto
·
de
. octubre de 1815-junio dt 1816, Buenos Aires. Publ:ca
• c10nes
1nves~gacioncs Históricas, número XLI, 1928; RICARDO R. CAILLET-Bots, Nuestros
.corsarios: l, Brown Y Bouchard en el Pacifico, 1815-1816, Buenos Aires, Publicaciones
&lt;lel
de Investigaciones Históricas, número LII ' 1930• y HÉC'IOR R . ~T'IO,
n •
H' Instltuto
.
i.stona de Brown, Buenos Aires, Biblioteca de la Sociedad de Historia Argentina VIII
1939, t orno J , p. 125 Y Slgts.;
·
·
'
'
del nusmo
autor: Capitán de navlo Hip6lito Bouchard
"Buenos Air~s, Secretaría de Estado de Marina, Departamento de Estudios Histórico:
Navales, sene C, número 2, 1961, pp. 30-36.
1

• ~"RANCtsco LA1ous, Identidad del capitán de navío Hip6lito Bouchard, en la
Naci6n, ~ucnos_ ~es, 10 de noviembre de 1962, p. 6. Ver la nota del Departamento
&lt;le Estudios Históncos avales, que firma Humberto F. Burzio en Ratto Capitán
ae navío Hip6lito Bouchard, pp. 71-72.
'
'

479
478

�de esperanza de que "a partir del 25 de mayo sería invencible la causa
americana". 1
La pequeña flotilla, cuyo mando ejercía Bouchard, cuando semanas más
tarde remontaba el Paraná, advirtió que iban en su seguímiento naves españolas procedentes de Montevideo, que respondían a las órdenes de Jacinto
de Romarate. El 2 de marro resolvió el jefe patriota fondear frente a San
Nicolás de los Arroyos, en donde se trabó la lucha en forma desigual para los
argentinos.ª
AJlí "fue destnúda completamente la flotilla patriota". A raíz de ese desastre, Bouchard "se alistó en 1812 en el famoso Regimiento de Granaderos
a Caballo que organizaba San Martín. A sus órdenes se halló el año 13 en el
combate de San Lorenzo, tocándole la fortuna de arrebatar de manos del
enemigo la bandera española, que fue el trofeo de aquella jornada, aunque
algunos le disputan esta gloria, que, sin embargo, se funda en el testimonio del
mismo general San Martín". 9
Después de la actuación de Bouchard, a la que nos hemos referido, ~ue
hizo con Brown en el Pacífico, retomó a bordo de la fragata Conserne11c1a a
Buenos Aires, en donde el tribunal respectivo la consideró buena presa. En
esa circunstancia fue adquirida por el doctor Vicente Anastasia de Eche arría,
armador que había sido también de la corbeta corsario Halcó11. 1º

RATTo, Brown, tomo I, p. 24; del mismo autor: Bouchard, pp. 15-20.
Véase: ~1.1.CE0ES G. AzoPAJlDO, Corontl dt marina Juan Bautista A:opardo, BueAires, Departamento de Estudios Hist6ricos ·avales. serie C, núm. 3, 1961.
BAII.TOLOMÉ M1T1.1.E, El cruc11ro dt "La Argentina" dt l 817-1819, en Obras Completas, de Bartolomé Mitre, Buenos Aires, 1949, volumen XJI, pp. 82 Y sigtes. La
primera edición de este estudio, se publicó en la R11uista d11 Bu~nos. Aires, de 1864,
tomo IV, y en seguida fue reproducido en folletos en ':aJpara1so imprenta de ~
Patria, 1864. Este estudio sobre 1 crucero de La Argenlma, es uno de los tr~baJoS
capitale., sobre el tema, por las fuentes inEditas que se utilizaron en su redacc16n Y
que son la base de cuantos se han ocupado sobre el asunto. En el parte del combate
de San Lorenzo datado en el lugar de la acción, por el entonces coronel José de
San Martín el ~uno día. del triunfo -3 de febrero de 1813- , se lec: "una bandera
que pongo ~n manos de V. E. la arranc6 con la vida del abanderado el, valiente oficial don Hipólito Bouchard". Figura incorporado este documento en Jos&amp; Tou&amp; RBVELLO Selecci6n de documentos relativos al Libertador don JosJ de San Mardn, Buenos Aires, Instituto acional Sanmartirúa.no, 1953, pp. 42-43, transcribiéndolo de la
Gazeta Mini.stllrial del Gobierno de Bu11nos Aires, viem s 5 de febrero de 1815, núm. 4-t-,

'
•
nos
•

pp. 19-23; Ratto, Bouchard, pp. 23-24.
.
. .
,. L.EWlS Wu:KLER B&amp;ALER, Los corsario1 de Buenos Aius. Sus actividades en_ las
gue,,-as hispano-americanas de la. ind~p1mdencia, 1815-182 l, Buenos Aires, Publicaciones del Instituto de Investigaciones Hist6ric.,s, número LXXII, 1937, p. 124.

480

III. LA

PARTIDA

Después de efectuarse a la fragata, cuantas reparaciones fueron convenientes, la dotaron del debido armamento y de la tripulación necesaria para
el viaje, que iba a emprender y cuyo cmcero y tiempo empleado no pudieron
calcular ni el armador, ni su valiente capitán. Dos días antes de levar anclas
el navío corsario del puerto de Buenos Aires, se amotinó la marinería que, al
igual que la tripulación, era integrada por personas de distintas nacionalidades
europeas y americanas. Según lo expresó su mismo armador, la fragata La
Argentina, era "de 464 tonelada, 100 pies de quilla; piezas de artillería 34:
18 de a 8 y 16 carronadas de a 12. Marinería y toda tripulación completa
180 hombres" .11
Acompañaban a Bouchard, en el cuadro de oficiales, su segundo athan
Somers, Guillermo heppard, Luis Crassack, Miguel Burguess, Guillermo P.
Milis, Colverto Thompson y José María Píriz, que dejó escrita una relación
del ,·iaje y que actuaba de comandante de la tropa. 32 A bordo figuraban dos
hermanos políticos de Bouchard, el sargento voluntario Cayetano Merlo y
el pilotín Juan Agustín Merlo. is
Había otros dos pilotines más: Andrés Górnez y Tomás Espora; este último hada después famoso su nombre en la guerra contra el imperio del
Brasil. 11 Como médico actuaba el doctor Bernardo Copacabana.
u ANGJ?L JusTINIA ·o CAR.RANZA, Campañas naval11s d11 la República Arg11ntina,
Cuadros Hist6ricos, Buenos Aires, 1916, tomo III, Guerra de Corso, 1815-1821, cap.
VIII, Bouchard - La Argentina, p. 105. Existe una R,lación de W armas, municiones
Y demás pertrechos mandados entregar por el Gobierno en decreto d11 16 de abril último,
Para habilitaci6n del corsario la fragata "Argentina'' . . . Buenos Aires, mayo 30 de
1817. Juan ]oJJ de Sarratea. Fue publicada por F1usuTo º" OuvEJRA CÉzAR. El
corsario "La Argentina", Buenos Aires, 189+, p. 17. Sobre el estado del armamento se
ocupa QuAI.I.TARUOLO, Preparativos para el crucero de la fragata "La Argentina", pp.

14-15.
u JosÉ MAJÚA PÍRcz, M,moria exacta y puntual de todos los sucesos y méritos más
distinguidos qu11 superamos y labramos el señor comandante d11 la fragata de guerra
don Hipólito Bouchard y yo como comandante de las tropas de este buqu, ni la ex-

pedición que hicimos a los rumbos del nortt con las patentes corresponditntes de nutstro supremo dirutorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Santiago de Chilt·,
lo. de octubre de 1819. Fue publicada por el capitán de fragata TEOOORO CAILL&amp;T·
Bors, El Manuscrito de Plriz, crucero "La Argentina", en Boletín del Centro Naval,
Buenos Aires, 1929-1930, tomo XLVIII, pp. 623-626. P[riz había nacido tn 'Montevideo.
u Bouchard se había nacionalizado como ciudadano de las Provincias Unidas del Río
de la Plata y había casado en 1812 con Norbcrta Merlo, cuyo d eceso ocurri6 en 1869,
ui la ciudad de Montevideo.
11
Era natural de Buenos Aires ( 1800-1835) . Sobre este insigne marino publicó cl

481
1131

�Al sonar el 27 de junio de 1817 el estampido del cañonazo de leva, eran
izadas en las balizas exteriores del puerto de Buenos Aires las anclas de la
airosa fragata, mientras en lo alto del palo de mesana ondulaba suavemente
la bandera blanca y celeste de la nueva nación, que era saludada al grito de:
"¡ viva la patcia!" 15 El navío enfiló su proa hacia la Ensenada de Barragán. 16
Allí quedó de estación algunos días, y el 9 de julio -primer aniversario de la
proclamación en 1816 de la Independencia Argentina- inició su viaje con
rumbo al cabo de Buena Esperanza, para dirigirse a Madagascar, a surtirse de
víveres y hacer aguada. El 4 de septiembre, fondeaba en uno de los puertos
de la isla Tamatava, donde Bouchard fue requerido por un oficial inglés allí
destacado, para que impidiera el embarque de negros que habían sido adquiridos como esclavos, hasta que arribara el navío de su nación destinado a
esa vigilancia. Bouchard 1 correspondiendo a lo resuelto por el gobierno de
capitán de fragata Héetor Raúl Ratto varios estudios, que culminaron en el tit~do
volumen Espora, 1835-1935, impresión dispuesta por el Centro Naval al cumplme
el centenario de su fallecimiento, ilustraciones de EMlLIANO Ce.LERY, Buenos Aires, 1935,
el nieto, JuAN M. EsPOllA (1862-1907), public6 Episodios Nacionales. Hay reimpresión.
prolongada por ENR.IQUB UoAONDO, Buenos Aires, 1945. En las pp. 59-63, dedi~ el
titulado Por la vida de un hombre, a referir las incidencias del viaje de La Árgenhna.
u Hip6lito Bouchard, en extensa carta que remitió al Gobierno de Buenos Aires,
expuso las incidencias de su crucero, que ha sido utilizado por cuantos autores trataron
el tema, desde que el general Mitre la empleara en su estudio. Se fecha en las islas
Tres Marías (frente a San Bias), el JO de febrero de 1819 y la dirigió al Director
Supremo de las Provincias Unidas. Se conserva el original en el tfrchivo General de
la Nación, Buenos Aires, Sala X, cajón 25, anaquel 2, número 6. A la vista de la
misma, publicó el armador de la nave, V1CBNTE ANASTASIO DE ECREVAIUÚA, Relación de los viajes de la fragata Argentina contra los españoles 1n la India y otros puntos,
Buenos Aires, imprenta Independencia, 1819, 22 páginas. Sobre la personalidad del
ilustre marino se ocupó el capitán de fragata HÉCTOR RAÚL RAT'I'o, en Bouchard, en
Boletín dal Centro Naval, 'Buenos Aires, 1936, tomo LV, pp. 401-412, en De la Marina
Heroica, Buenos Aires, 1936; cuya reedición publicó el Departamento de Estudios
Históricos Navales, con el título: Capitán de nav!o Hipólito Bouchard, Buenos Aires,
1961 que hemos citado y en Bouchard y la primera etapa del crucero La Argentina en
La Prensa, Buenos Aires, 9 de mayo de 1937, año LXIX, (núm. 24. 535), segunda
sección, p. l.
,.. Con motivo del traslado de La Arg1111tina a la Ensenada de Barragán, se hicieron,
en su tiempo, muchos comentarios sin fundamento. Ello obe~ecía, simplemente, a dar
cumplimiento a la orden del ministro de marina, Matías de Irigoyen, que en 18 de
marzo de 1817 mandó que los buques que demoraran en sus eargamentos, se trasladasen
al lugar referido o a cualquier otro puerto que pudiera convenirles a sus capitanes,
para que las baterlas de Buenos Aires y los navfos de guerra, pudieran actuar libremente contra cualquier ataque enemigo. QuARTAAUOLo. Preparalivos para el crucero
de la fragata "La Argentina", p. 16.

482

Buenos Aires, puso el poder de su fuerza al servicio de la humanidad, impidiendo ese vergonzoso comercio.17
Otro de los marinos que actuaron en esa ocasión, Julián Manrique, dejó
escrita una relación, en donde, al referirse al episodio mencionado, anotó:
"La introducción a ese paseo triunfal de aventuras y hazañas sin rival de nuestro capitán fue el de dar libertad al cargamento de esclavos de cuatro barcos
franceses e ingleses que se habían campado en aquella isla y que Bouchard
poniendo en práctica las declaraciones de la primera Asamblea Nacional declaró libres". 18 Según dejó escrito Bouchard, parte de los buques "tenían embarcado una porción de negros" que hizo desembarcar. Firme en su decisión,
evitó que esas naves pudieran alcanzar sus propósitos hasta la llegada de la
corbeta inglesa Conway, cuyo capitán le dio las gracias en nombre de la
civilización. 19

IV.

NAVEGACIÓN HACIA ÜRIENTE

De ese lugar partió La Argentina el día 16 con rumbo a Oriente, con el
propósito de interceptar alguna nave española de la Compañía de Filipinas,
lo que no pudo lograrse porque hacía algunos años que se habían suspendido
los viajes. Cruzando el estrecho de •la Sonda, el 7 de noviembre arribaba la
nave a la isla de Java. Durante la travesía, entre la gente de abordo, se babia
declarado el escorbuto, lo que redujo sensiblemente su tripulación. Al siguiente
día levaba anclas y el 7 de diciembre penetraba en el estrecho de Macassar,
donde se le enfrentaron cinco naves piratas tripuladas por malayos, una de
las cuales, enarbolando una bandera negra, la abordó. Se luchó tenazmente
durante hora y media, hasta que pudo dominarse a la embarcación pirata. A
bordo de la misma se hallaron cuarenta y dos hombres, a los que se resolvió
juzgar por medio de un consejo de oficiales. pe ellos veinticuatro eran jóvenes,
que se mandó embarcar en la fragata, mientras los restantes, teniendo en
17 Las resoluciones de la Asamblea Constituyente, que sesionó en Buenos Aires, con
fecha 2 y 5 de febrero de 1813, declaraba libre a todo hijo de esclavo nacido en las
Provincias Unidas del Río de la Plata, a partir del 31 de enero de dicho año, en
adelante; y a todo esclavo que, procedente de países extranjeros, fuera introducido en
su territorio. Registro Oficial de la República Argentina, q1" comprende los documentos
expedidos desde I 810 hasta I 873, Buenos Aires, 1879, tomo I, p. 194, números 395
y 397.

,. V. MARIO QuAR.TARUOLO, La Argentina rumbo a Oriente, (Apartado del Boletín
del Centro Naval. Buenos Aires, mayo-junio de 1953, \'ol. LXXI, núm. 610), p. 5.

,. MITRB, Obras completas, vol. XII, p. 84.

483

�cuenta que habían aprisionado una nave portuguesa y que asesinaron a cuantos en ella viajaban, fueron condenados a muerte, hundiéndose a cañonazos
la embaTcación en donde se encontraban. Entretanto, las otras naves piratas
se perdían en el horizonte. Mitre, refiriéndose a ese acontecimiento, escribió:
"aquella embarcación -La Argentina- que había salido a cruzar los mares en
busca de tesoros y barcos españoles, se ensayaba en su crucero alcanzando dos
victorias benéficas para la humanidad: primero sobre los traficantes de carne
humana que violaban las leyes de Dios, y luego haciendo una terrible justicia
en medio de la soledad de los mares, castigando a los que violaban las leyes
de los hombres" .20
Proseguida la navegación, ya iniciado el año 1818, la fragata se detuvo en
la isla de Joló, dirigiéndose después hacia la de Luzón, para pasar a la bahía
de Manila, donde a partir del 31 de enero estableció Bouchard un riguroso
bloqueo, al que dio término el 30 de marzo. Durante ese lapso fueron hundidas
dieciséis embarcaciones españolas cargadas de azúcar y arroz no registrándose
el tonelaje de esos navíos en ninguno de los documentos conocidos. El 9 de
abril fue avistado un bergantín español que al advertir la presencia del corsario, se refugió en el puerto de Santa Cruz. Ansioso de apresarlo, despachó
Bouchard tres botes de La Argentina, al mando de su segundo, Nathan Somers.
Este se adelantó con la embarcación en la que iba, que zozobró al chocar con
el bergantín, siendo muertos quince de sus tripulantes, juntamente con omers.
Ante ese terrible contraste, al siguiente día insistió Bouchard en su propósito,
alcanzando su objetivo el oficial Luis Crassack. Bouchard resolvió llevar consigo esa nave, poniéndola al mando de Colverto Thompson. Tres dias más
tarde, apresaba frente a Luzón una goleta española con un \·alioso cargamento. Ambas naves, debido a un temporal que habría de desencadenarse, fueron perdidas de vista y para reunirse con ellas, La Argentina fondeó el 8 de
mayo en el puerto de San Ildefonso, donde quedó de estación una quincena, sin
que aparecieran las embarcaciones perdiéndose, expresa Mitre "La presa más
valiosa del crucero".

v.

HAWAJ

El corsario prosiguió su v1aJe con rumbo a las islas Sandwich (Hawai),
donde arribó el 17 de agosto. En ese lugar se informó Bouchard que el monarca de las islas había adquirido una nave de guerra. Cuál sería su sorpresa
al advertir que se trataba de una embarcación corsaria de Buenos Aires, la
,. MITRE, Obras completas, vol. XII, p. 87.

484

corbeta Santa Rosa, llamada también Chacabuco, que había partido del puerto
argentino casi poco más de seis semanas antes. Se informó también Bouchard
que su tripulación se había sublevado y, después de ejercer la piratería dirigida por el piloto McDonald, se había presentado en la bahía de Kealakekua,
donde había sido vendido al rey Kamehameha I. n
El capitán de La Argentina se entrevistó con dicho monarca, obteniendo
su devolución previo pago de una suma convenida, más el importe de los
gastos ocasionados por la tripulación. Según refiere Píriz, se celebró con el
soberano "un tratado para paz, guerra y comercio, quedando obligado el rey
con esto a remitir a disposición de nuestro supremo gobierno todos los buques
que arribaron por aquellas costas como la Chacabuco, y a damos hombres y
auxilios cuantos se le pidieren a nuestro socorro, reconociendo desde entonces
nuestra independencia. El señor comandante lo congratuló, dándole una rica
espada, sus mismas charreteras, su sombrero y un uniforme a nombre de nuestro supremo gobierno y también título de teniente coronel de las Provincias Unidas del Río de la Plata". 22
Cuando arribó La Argentina a Hawai -dice Peter Comey-, testigo de
ese hecho, constituían el armamento del corsario, cuarenta y cuatro cañones
"y pertenecía a los independientes de Sud América, siendo su comandante un
francés llamado Hipólito Bouchard. Muchas presas había hecho durante el
crucero realizado, pero ninguna de ellas era de valor. Su tripulación estaba
muy enferma, y de los 260 que la tripulaban, escasamente había número suficiente con que atender el trabajo del barco". Más adelante, recuerda, "habiéndole inspirado gran afecto -a Bouchard- me pidió aceptara el mando
de la Santa Rosa, a lo que accedí, asumiendo su comando en el mes de octubre de 1818". 23
" Mrne, Obras completas, vol. XII, pp. 88-92; BEAJ.ER. LoJ corsarios de Buenos
Aires, pp. 132-140.
.., Refíri6ndose a este hecho BRALER. (Los corsarios de BuenoJ Aires, p. 138) lo pone
en duda, mencionando lo expuest.o por el historiador hawaiano Lydccker. En un dictamen de la Academia Nacional de la Historia, de Buenos Aires, titulado El país que
,uonoció en primer thmino la independencia de la República Argtnlina, qucr se asienta
que Píri?. en su J.femoria y Boucharcl, en su Relaci6n, "por error cona:ptual hayan denominado tratado a un mero conveni01 o negociaci6n con cl objeto de la entrega de. la
corbeta Santa Rora de Chacabuco". Más adc1antc, se manifiesta; "De acuerdo con lo
expuesto puede afirmarse, sin lugar a dudas, que Hawai no reconoció por acto unilateral ni bilateral la independencia de lllS Prouincias Unidas del Rfo de la Plata".
Cfr.; Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1950, 1951, vols.
XXIV-XXV, pp. 685-690.
" Sobr-e el arribo de la Sanla Rosa a Hawai, véase a HoRAc10 Boss1 CÁCBRES,
Peter Corney y el i;rucero de "La Argentina", tradu,ción y notas de ... en Boletín del
Instituto de Investigaciones Históricu, Buenos Aires, 1929, tomo VIII, p. 28 y siguientes.

485

�Ambas naves recorrieron juntamente el archipélago, logrando, con la ayuda de los naturales, capturar a más de setenta hombres que habían pertenecido
a la dotación de la Santa Rosa,2" que fueron juzgados por un consejo de
guerra. 25
Después de los acontecimientos narrados, ambas naves levaron anclas con
rumbo a las costas americanas septentrionales. Durante la travesía, se adiestró
a la tripulación, preparándola eficientemente para la lucha, en el manejo de
las armas individuales y en el uso de los cañones, leyéndoles frecuentemente
las leyes militares, cuyas disposiciones eran estrictas, castigando todo acto de
insubordinación con la pena de muerte.

VI. EN

LAS COSTAS AMERICANAS

En su memoria, anota Píri.z que en la navegación alcanzaron hasta los 36
grados Norte, arribando a la bahía de San Carlos de Monterrey, Alta California, el 22 de noviembre. En ese lugar existía un fuerte guarnecido por
tropas españolas que Bouchard se propuso desmantelar. Peter Comey fue destinado con la Santa Rosa a tomar poseción dentro de la bahía para iniciar
el ataque. La entrada se hizo de noche y su capitán no advirtió que Ja nave
quedaba dominada por la batería de tierra, integrada por dieciocho piezas de
artillería. Seguidamente, despachó Bouchard, desde La Argentina, los botes
con la gente que debía efectuar el desembarco, quedando a bordo de la fragata cuarenta hombres. Ejecutado el traslado, la tropa llegó a la corbeta casi
extenuada. Guillermo Sheppard, que debía dirigir la operación, se hallaba a
bordo y resolvió demorarla, para que los hombres se recobrarán con 1 algún descanso. Al amanecer, se advirtió que la Santa Rosa quedaba a merced de los
1'

Boss1 CÁCEREs, Peter Corney, pp. 30-31. Refiriéndose Peter Corney a la Sanla

Rosa,, escribe que era un navío construido en Norteam~rica, "de 300 toneladas de
porte, con 18 cañones de 12 y 18 libras; la tripulación estaba constituida por cien
personas, de las que treinta eran nativas de las islas Sandwich, y el resto estaba formado
de americanos, españoles, portugueses, criollos, negros, manilas, malayos y algunos ingleses".
11 En Atooi, fue apresado uno de los tripulantes de la Santa Rosa, de apellido Griffiths, que aparece entre los principales jefes de los sublevados, que había ejecutado
y ordenado actos de pirateria. Fue abandonado, después, por MacDonald, y haciéndose
de un bergantín, arribó al archipiélago. Se le formó consejo de guerra, que lo condenó
a muerte, cuya sentencia se cumplió en la playa, dos horas más tarde. Otro tl'ipulante
que había sido condenado a la misma pena, obtuvo la conmutación de ésta poJt la de
azotes". Se aplicó la pena de doce docenas de azotes a otros doce condenados. Boss1
CÁOERES, Peter Comey, pp. 31-32.

486

cañones de tierra, que con sus disparos, la obligaron a rendirse. Los españoles,
como carecían de embarcaciones, no pudieron hacer efectiva la posesión de la
corbeta. En esta situación -23 de noviembre-, Bouchard envió un emisario
a tierra intimando al jefe de la guarnición la libertad de la nave y la entrega
de la plaza. En contestación, se le pidió un fuerte rescate a cambio de la
corbeta rendida. Lo importante, en ese momento, era dilatar las negociaciones,
mientras se planeaba, para esa misma noche, el rescate de los hombres que se
hallaban a bordo de la Sanla Rosa en condiciones de reanudar la lucha.
Llegada la noche, mientras en tierra se festejaba ruidosamente el triunfo
alcanzado, Bouchard hacía trasladar con sus botes, desde la corbeta, a La
Argentina, todos· los hombres en condiciones de luchar, mientras los lamentos
de los heridos hacían confiar a la guarnición la seguridad de su presa.
Al amanecer del día 24, se preparaba a bordo de La Argentina un desembarco, que se llevó a cabo a las ocho, en Punta Pinos, lugar que escasamente
distaba tres millas al oeste del fuerte. Las fuerzas eran dirigidas por Bouchard y
las integraban 200 hombres, de los cuales, 130 iban armados con fusiles y los
restantes, en su mayoría hawaianos, llevaban lanzas como única arma. La
guarnición de la plaza salió al encuentro montada a caballo, la que, al ser
castigada por los disparos de los fusiles, dio la espalda y huyó hacia la población. A las diez, en lo alto del mástil del fuerte, tremolaba el pabellón
blanco· y celeste. Durante seis días dedicó Bouchard a sus hombres a inutilizar
las defensas, arrasando hasta los cimientos, al igual que los edificios dedicados
a cuartel y presidio, respetando, únicamente, los templos y las moradas de los
nacidos en América. Sólo fueron trasladadas a la fragata La Argentina, dos
piezas de artillería de bronce y un número de barras de plata. Entretanto se
reparaba febrilmente la corbeta 'Santa Rosa, para proseguir el crucero. 26
Ambas naves levaron anclas de Monterrey, el 29 de noviembre, con rumbo
al rancho denominado El Refugio, propiedad de un acaudalado español que
había "hecho pasar -escribió Bouchard- bastante martirio a los patriotas
de México". El 4 de diciembre fondeaban las naves frente al' referido lugar.
Fueron enviados a tierra 60 hombres armados, para que tomaran posesión del
rancho, que había sido abandonado por cuantos lo habitaban. Se surtieron
debidamente de víveres, perdiéndose en esa acción como prisioneros, un oficial y dos soldados, dedicados a esa labor. Antes de levar anclas las embarca&lt;:iones, se dieron a las llamas todas las viviendas del rancho. Las proas de las
dos naves corsarias se dirigieron el día 7 con rumbo a la misión de Santa
Bárbara, donde arribaron al día siguiente, rescatando seguidamente a los prisioneros a que hemos hecho referencia, y entregando en su lugar, al único
que en esa condición iba embarcado. El 11 se dieron nuevamente a la vela
" Boss1

CÁcl!RES,

Pet11r Corney, p. 32.

487

�y el 16 fondearon frente a la misión de San Juan Capistrano. Al comandante
de ese lugar, pidió Bouchard. que le vendiese algunos víveres que le eran necesarios y éste, le hizo responder de palabra, "que tenía bastante pólvora· y
bala para darle". Una respuesta tan altiva no podía quedar impune y, ese
mismo día, el jefe corsario inició los preparativos para efectuar un desembarco, que en la fecha siguiente se puso en práctica, con un contingente de
hombres que, a las órdenes de Peter Comey, llevaban por objeto ocupar la
población. A las diez de la mañana de ese día -17 de diciembre-- era ocupado el lugar, señalando Comey en su relato que los hombres que actuaron a
sus órdenes, alcanzaban a 140. "Al desembarcar -anotó- un destacamento
de caballería avanzó hacia nosotros y nos hizo algunos disparos, huyendo enseguida hacia el pueblo. No hubo resistencia, y pronto fuimos dueños de la
localidad, la que, después de almorzar, nuestra gente comenzó a saquear, encontrando al pueblo bien provisto de artículos en general, con excepción de
dinero. La mayor parte de los edificios públicos fueron destruídos, lo mismo
que gran cantidad de vinos y licores; los almacenes reales fueron incendiados,
como igualmente los cuarteles y casa del gobemador".27
Después de exponer los hechos referidos, recuerda Corney que el 23 -por
24 de diciembre-- divisaron las islas de los Cerros, donde permanecieron algún tiempo, reparando las embarcaciones. 28 De alü partieron el 17 de enero
de 1819, con destino al puerto de San Bias, para bloquearlo, medida iniciada
el día 25 y que fue mantenida por espacio de un mes, llenando de incertidumbre y temor a las autoridades españolas. Levantado el bloqueo, las naves
corsarias, a la vista de la costa mexicana, se dirigieron hasta Acapulco, de
donde siguieron hacia el puerto de Sonsonate. En ese lugar, informa Píriz en
su memoria, sacaron "un bergantín que estaba anclado bajo sus baterías con
todo su cargamento, capitán y parte de su tripulación. Con las noticias que
nos dio este capitán que acababa de llegar del puerto del Realejo, supimos
que allí estaban anclados cuatro buques; y con el deseo de no dejarles marirr M1T1ui, Obras completas, vol. X'.II, pp. 99-105; ANOEL JusTINlANO CARRANZA,
Campañas navales de la República Argentina, Cuadros hirtóricos, Buenos Aires, 1916,
tomo III, pp. 124-128; BEALER, Los corsarios de Buenos Aires, pp. 141-144; V. MARIO
QuARTARUOLO, "La Argentina" en las costas del Paeífico Americano (Apartado del
Boletín del Centro Naval, Buenos Aires, 1953, vol. LXXI, núm. 612; 1954, vol. LXXI,
núm. 614) pp. 8-18; Boss1 CÁcEREs, Peter Comey, pp. 32-35; y Capitán de fragata
TEOOORO CATLLET-Bors, El "Año de los Insurgentes", Bouchard en la costa de California en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, Buenos Aires, 1934, tomo
XVII. pp. 322-336, obra donde se citan las fuentes principales relativas al tema, y a
la vez se señala la deficiente información que, sobre la actuación de Bouchard en las
costas americanas. registran HuBERT HowE BANCROPT, History o{ California y THEOnou H. HrTTEL, History o/ Calif omia; Ratto Boucliard, pp. 52-53.

488

na, y nos acercamos a él, en distancia de ocho leguas, poco más o menos. Aquí
nos pusimos a la facha, para nq ser vistos, y con la obscuridad de la noche
aprestamos dos lanchones con una pieza de cuatro cada uno y la dotación
necesaria de gente con los pertrechos". A la siguiente mañana, abordaron los
buques y los sacaron fuera del puerto. Dos de ellos, e[ bergantín San Antonio
(a) La Concordia y Lauterana, fueron entregados a las llamas y los otros dos,
goleta María Sofía y lugre San José (a) Neptuno, se incorporaron a los cor·sarios, con todos los tripulantes, artillería y pertrechos, sirviendo de embarcaciones auxiliares.
Antes de retirarse la escuadrilla de Bouchard del puerto de Realejo, advirtió la presencia de un bergantín que enarbolaba bandera española y que le atacó resueltamente, disparando contra la Santa Rosa, causando varias víctimas entre sus tripulantes. Cuando se iba a generalizar la lucha, el bergantín enarbo16 la bandera chilena. Se trataba del corsa1io de dicha nación amiga, llama,do El Chileno. 29
A consecuencia de este error, habría de sufrir después Bouchard graves
~cusaciones.

VII.

HACIA VALPARAÍso

Después de ese acontecimiento, despachó Bouchard la Maria Sofía, la
.Santa Rosa y el Neptuno con dirección a Valparaíso, siguiendo La Argentina en último lugar. El primero de los nombrados anib6 al puerto recordado
-el 3 de julio juntamente con el segundo; el tercero el día 12 y el último el 14.
Antes de arribar Bouchard, los tres navíos anteriores habían sido detenidos
por orden del vicealmirante lord Cochrane y, al Jlegar Bouchard, por la ac1itud que éste asumió en defensa de sus naves, fue encarcelado. Se le acu·saba de haber ejercido la piratería.ªº Se le inició un proceso que ha sido es2ll Corney le da, en realidad, el nombre de Ceres; otras fuentes la recuerdan con el de
"Los Cedros". Bouchard, expresa al mencionarla: "Isla del Cerro en la costa de
'California".
e. MITRE, Obras completas, vol. XII, pp. 109-110. CARRANZA, Campañas Navalts,
·tomo III, pp. 128-133; y B!!ALER, Los Corsarios de Buenos Aires, pp. 146-147.
.. En reaUdad, las fechas de arribada que anotan los distintos autores, no concuerdan. En informe de Lord Cochrane, de 9 de julio de 1819, dice lo siguiente: "Anoche
:atracó en el pui:rto un bote que daba lugar a sospechas; la persona que lo mandaba
manifestaba mucha ansiedad por regresar inmediatamente a su buque. Pedí al gobernador lo detuviese mientras yo destacaba al Galuarino a examinar el barco. Vuelve
-ahora el Galvarino conduciendo un buque que tiene todas las circunstancias que usualilllCntc constituyen los piratas, y a más otro barco y una goleta que ha detenido como

489

�tudiado por un destacado historiador de la marina argentina, 81 quien señaJa que Cochrane, en sus Memorias, nunca menciona a Bouchard. "Sin embargo -expresa- la llegada a Valparaíso de una expedición de cuatro barcos,
fragatas dos de ellos, fue sin duda acontecimiento de importancia en momentos que tanto necesitaba de hombres y barcos para la gran expedición. 82 Es
que este asunto le hace poco favor, y por los disgustos que dio al gobierno,
debió a la larga causarle daño al lord, contribuyendo al vacio que se le formó
y motivaría su retiro de Chile poco después. Respecto a los móviles que le
impulsaron en la acusación de piratería contra Bouchard, el general Mitre
los atribuye a su codicia desenfrenada. No cuesta creer esta explicación, por
más que no haya casi páginas de las M emoria.s de Cochrane que no hable
de dinero, y por más que Bouchard indignado por el saqueo de los barcos diga que 'no buscan más que cajones de oro y plata, los millones de onzas de
oro que ellos dicen; 150,000 pesos no pueden reparar la falta'. Creeríamos
más bien que obró en un principio de buena fe, aunque con increíble falta
de juicio sin prever consecuencias". 58

VII1.

SE PROCESA A

BoucHARD

El armador de La Argentina, Vicente Anastasia de Echevarría, designó a
Juan José de Sarratea con carácter de apoderado en Chile en defensa de sus
intereses, quien al informarle, desde Santiago, a 27 de agosto, le manifestaba:
"Por más que trabajo no puedo adelantar mayormente sus negocios. No hay
demonio que no haya tratado de mortificar a Bouchard; el comandante inglés de la Andrómaca se queja de que un bergantín inglés ha sido robado por
presas". Capitán de fragata TEOD&lt;&gt;RO CAILLET-Bo1s, El Proceso Bouchard, Buenos
Aires, P11blicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas, número LXIX, 1936,
p. 9. "La Argentino fue secuestrada; muchos de sus hombres, junto con los de los
otros barcos, tomaron servicio en la armada chilena o en el ejército de San Martín;
otros, además se embarcaron de vuelta hacia Buenos Aires lo meJor que pudieron".
BEALRR, Lo1 Corsarios de Buenos Aires, p. 150.
., TEODORO CArLLET-Bo1s ( 1879-1949). Entre las múltiples obras que produjera&gt;
figura también una Historia Nauol Argentina, Buenos Aires, Emecé, Editores, 1944.

Se refiere el autot a la Expedición Libertadora a1 Perú, que se estaba organizando
entonces en Chile, a la que se incorporó Bouchard, a las órdenes de San Martín. En
cuanto a la fragata, retomó su primitivo nombre Consecuencia, y tuvo por capitán a
Pedro Dronct, integrando 1a misma 0pedici60 como transporte.
12

., TEODORO CAILL'BT-Bo1s, El Proceso Bouchord, pp. 46-47. Sobre el proceso también se ocupa Dumo BARROS ARANA, Historia General de Chile, Santiago, Rafael Jover editor, 1892, tomo •XII, pp. 310-316.

490

La Argentina; el piloto de la goleta 'Sofía le reclama por ser danesa. Este gobierno lo acusa de algunos actos de piratería) pero todo emana de declaraciones que han dado algunos marineros borrachos y dos oficiales a quienes Bouchard traía con grillos. A no ser que las arbitrariedades continúen hasta aquí:
no dudo saldrá completamente vindicado el nominado Bouchard". at
Después de varios meses de cárcel, fue interrogado Bouchard el 22 de noviembre, quien contestó a cada uno de los cargos que se le hicieron, figurando entre ellos, el haber continuado ejerciendo el corso, no obstante haberse
vencido su patente y haber autorizado a hacerlo a sus presas. A todo ello, respondió que "sus despachos le facultan para trasladar a sus subalternos, sin limitación, la propia autorización dP. corsario; ni podía dejar de arbitrar todos los medios necesarios a hacer respetar su expedición cuando había los mayores riesgos enemigos. Todas las ordenanzas le conceden estas facultades":85
En tan dificultosa situación, intervino Tomás Guido, representante argentino acreditado ante el gobierno de Chile, interesándose por el ilustre marino
que había paseado por todos los mares la insignia argentina, alarmando con
sus hazañas a iaJ¡ autoridades españolas, contra cuya nación !uchaba. 36
La solución de la causa se iba dilatando más cada día, mientras la nave era
despojada de sus cañones y arboladura, aparejo y cuantas otras cosas útiles
poseía.

IX.

SENTENCIA

Finalmente, el 7 de diciembre de 1819, el tribunal que siguiera el proceso,
dictaba la siguiente sentencia: ''En consideraci6n a1 actual mérito del proceso, a lo expuesto por el señor fiscal y por el defensor del teniente coronel don
Hipólito Bouchard en el auto de la relación de la causa, y a los perjuicios consiguientes a su proceso (después de lo que ha ocasionado una retardación que
no ha estado al alcance de la comisión evitar) se declara que, afianzado competentemente al teniente coronel Bouchard toda responsabilidad por las reclamaciones entabladas sobre la goleta María Sofía, queda absuelto de la
instancia del presente juicio y sus formalidades. P6ngasele en libertad: y de.. BENJAMfN VlLLEGAS BASAVlLBASO, Apresamiento de la Fragata Corsario "La Ar-

gentina" (1819), en Boletín del Centro Naual, Buenos Aires, 1911, p. 467.
" TEODORO CAtLl.ET-Bors, El Proceso Bouchard, p. 42.
• El fiscal Argomedo intervino en la causa y expresó en su requisitoria: "no habrá quien lea las diligencias y no crea al capitán un verdadero pirata, ni quien no se
admire, igualmente, de la formal oposición que hizo cuando se trat6 de registrarle el
buque". TEODORO CAJLLET-Bo1s, El Proceso Bouchard, p. 43.

491

�,'l.lékase la fragata Ar~entina y demás buques tomados en su corso. E perándo del supremo gobierno de las Provincias Unidas se servirá disponer la sati f ac i6n debido al pabellón de Cliile por la resist ncia que parece haberse
hecho al registro ordenado por el vicealmirante Cochrane. Póngase esta resolución en noticia del señor diputado de Buenos Aires; transcríbase al gobernador de Valparaíso para sus efectos y anótese en el expediente seguido por
parte de don , ntonio Chri hiansen, en demanda de la Alaría Sofía, archivándose los originales, y dándose a las partes que perdieron y al teniente coronel
Bouchard sus diarios y demás papeles de navegación, copiándose en los autos los que han obrado en ello . Godoy, Astorga. Doctor Vera. Ante mí:

local, con respecto a los lugares que visitó, la airosa nave corsaria, que fue difundiendo, con el tronar de sus cañones y un pabellón entonces d sconocido,
los principios que alentaba la Revolución de Mayo y el finnc prop6sito de
combatir contra quienes se oponían a la justa causa que defendían los pueblos
de América.

Olivares" .37

X.

BoucHARO EN LlBERTAD

Así se dio ténnino al proceso relacionado con el apresamiento del corsario
La Ar~entina y sus presas, y al encarcelamiento que padeció su capitán llip61ito Bouchard, cuya libertad recobró el 8 de diciembre. Poco después ~e incorporaba a las filas del ejército libertador del Perú que estaba omaninndo
u antiguo jefe, el general Jo5é de San Martín, y, más tarde pasó a la arma-

da pcruana.38
Di\'ersos autores ar!!'entinos y de otros países americanos, se han ocupado
de narrar el extraordinario crucero realizado por la fragata La Argentina, bajo el mando de Boucbard, o bien, se han referido, en particular, a la hi toria
T1Wl)()RO ~rLuT-Bo1s, E( Proceso Bou.chard, p. 44.
• Retirado Bouchard del servicio, con el grado de capitán de na\•ÍO, en 1829, se establrci6 en las haciendas de San Javirr y San José, en el pueblo El Ingenio, en el departamento de lea, donde muri6 asesinado, d 4 de: enero de 1837, como lo documentan
rectificando a los autores que han rl'fcrido el trágico fin de su e,ú tencia, lo miembros de número del Crnlro de Estudios Hi5tórico-Militare del Perú, capitán de naYlo íctor Carcelén, doctor Ricardo Cavero Eguzquiza y César García Rosell, en el
informe que redactaron dando a conocer la partida de defunción que hallaron en el archivo parroquial de la iglesia de San Francisco Javi r, en el valle El Ingenio. Se publicó ro la Revista del C,ntro de Estudios Hi;t6rico-Militaw d,l Ptrú, núm. 7, pp.
108-112, citado por QuARTAJUJOLO, Pr,parativor para el cruc,ro d, la fragata La Argtntina, p. 19. Lo restos de Bouchard dentro de una urna, fueron tnuladados a Bueno ,\iJ-es. a bordo del crucero escuela La Argentina y de embarcados el 12 de noviembre de 1962. La urna fue depositada en el Panteón avnt, en el cementerio de la
Cbacarita, de la capital Federa.! de la República Argcntin:1. Sobre la muerte de Bou&lt;"hard véase la ota del Departamento de Estudios Históricos • avales en RA.no, Bou11T

chard, p. 68.

492

493

�EL CONTENIDO DE LAS FUENTES DE LA HISTORIA

n~.

PEDao

A.

BARBOzA DE LA

ToRRE

Profesor de la Facultad de Humanidades y Educación
Universidad de Zulia
Venezuela

Vrvn.10s EL MOMENTO de la revisión crítica de la Historia, la Sociología, la
Psicología y otras Ciencias. Los avances científicos se han producido de tal
manera vertiginosos, y la libertad del intelectual se ha fortalecido a tal extremo, que los cánones conservadores presentan fisuras por las cuales penetran
las fuerzas de nuevos bríos en la inquisidora mente humana.
La Sociología está dejando de ser la ciencia enciclopédica, meramente especulativa y filosófica, aunque de origen positivista, para convertise en una
ciencia con grandes resultados prácticos sin llegar a lo normativo, como lo
quisieran algunos utilitaristas. La Psicología, de ciencia que estudiaba el alma, ha visto menguar su contenido después de mejores enfoques de muchos
de sus temas.
En la Historia, se vienen operando cambios substanciales desde poco después de su advenimiento; pero, en los últimos tiempos, particularmente desde el siglo XIX, sus transformaciones han sido de una profundidad impresionante, así como ciencia, ora como narración historiográfica. Y la América ha
desempeñado en ello un papel de trascendencia. Cuando alguna vez se haga
una síntesis del pensamiento historiográfico de América Latina, podremos valorar la significación de nuestros aportes en la revisión crítica de la Historia,
donde las Facultades de Humanidades han sido señeras, tanto por su cientificismo, como por su preocupación, su constancia y su influencia.
Tal vez haya obrado en ello la necesidad de América Latina, de conocer
la verdad de su propia historia, a ratos mutilada, a ratos deformada, por esta
razón o por aquella conveniencia. Cualquiera que pudiera ser la explicación,
de suyo interesante, lo real e innegable es que no hemos permanecido ni indi-

495

�Ierentes1 ni inconscientes, no obstante que algunas instituciones de Historia no
han mostrado mucha actividad.
La revisión comenzó por la Historiografía; pero actúa ya en la propia Heurística de donde, como se adivina, comienza a avanzar al terreno conceptual.
El campo de los historiadores está deslindándose muy claramente, distinto
al de los eruditos, y se acentúa la tendencia a exigir del historiógrafo, más que
nunca, una conducta de investigador; porque se reputan insuficientes su limitada obra de glosador, su periodística, y ligera dedicación al breve comentario, tanto como aquella costumbre de repetir las opiniones de otros,
en una exposición simplista con la fementida aspiración de hacer "historia
crítica".
Las Facultades de Humanidades, bajo la austeridad del rigor universitario
y con el reposo que permite el hábito científico, han impreso ritmo y espíritu académicos a )a obra de la revisión. Así sucede en Venezuela; así, según
entendemos, ocurre en otros países de la América Latina.
En la de la Universidad Central de Venezuela, por ejemplo, tiene, lugar un
movimiento nuevo alrededor de la técnica del "asedio a las fuentes". Los historiadores, compenetrados de que no puede aislarse con caracteres absolutos
el hecho histórico, por la razón de ser social y porque envuelve muchas implicaciones que no deben escapar al análisis que toma hacer al historiógrafo, ni
a la labor intuitiva del investigador, están actuando en equipo, no sólo para
estudiar, registrar y explicar el fenómeno, sino para comprenderlo dentro ~el
conjunto, referido a los factores concurrentes que configuren al hombre _histórico y el medio donde vivi6 al momento del acontecer. Enfocan la historia, no como una ciencia de hechos notables y trascendentes, sino como el
estudio sistemático y metódico de todo lo que ha sido, por el hombre o con
ocasión del hombre-social. No es una idea original 1 pero sí, una detenninaci6n inquebrantable que constituye una corriente definida.
Tal concepción obliga a elegir una técnica especial para el tratamiento de
las fuentes, que no se miran como meros materiales para el historiador, sino
como vehículos culturales de valor para la reconstrucci6n total del pasado,
no en términos de simple cronología sino, más que eso, como realidad substante que supervive. No es pasado sino en la medida en que pueda demostrarse su no vigencia en los substratos de la sociedad. Será presente aunque el
acontecer se ubique en el ayer, si llena la condición de mantener en la Cultura
alguna fuerza determinante.
Se necesita, por lo tanto, el "asedio a las fuentes" cuya aprehensión no es
' F. C. J. HEARNASnAW, en Scíeritia, de Marzo de 1932, citado por L. VERNIERS,
en Metodo/ogla de la Historia. Editorial Lozada, S. A. Buenos Aires, 1958. 94 págs. p. 12.

496

el simple hecho de tenerlas sino, primordialmente, el poderlas emplear para
esclarecer o explicar con ellas el obrar histórico.
Suele distinguirse, como lo han propuesto los tratadistas, las fuentes genuinamente históricas y las que, sin proponérselo, trasmiten noticias de ese tipo.
Aquéllas y éstas no hablan por sí solas en forma única. Hablan muchos lenguajes y son múltiples, según el especialista que las utilice o las maneje; 2
porque al geógrafo dirá lo que no advertirá el folklorista, y al sociólogo confiará lo que no podrá encontrar el zoólogo.
Debemos temer, con fundamento, que algunas fuentes históricas, no obstante su elocuencia, dado lo ilustrado y pintoresco de su contenido, no han
sido hasta ahora bien aprovechadas. Tratadas de primera mano con técnica
horizontal y por ello, superficial, o en el mejor de los casos, con técnica vertical de poca profundidad, ahondando sólo en lo rigurosamente historiográfico, se les habrá empleado en la medida de lo útil para la historia escrita con
método cronológico, de estilo heroico; patriotera y erudita. En muchos casos, el especialista mismo las ha manejado con apresuramiento, con la atención indispensable para captar la noticia que impresione al lector. Así aprovechadas, no escrutadas por otros que se contentan con citarlas como testimonios de segunda mano, conservan quizá valiosa información que espera la
obra planificada, e,xhaustiva y coordinada de los investigadores reposados y
exigentes.
Hace ya algún tiempo, se babia previsto que la constitución gradual de la
historia exigiría la acción perseverante y coordinada de equipos de investigadores.3 Así lo reclama la revisión crítica de la Historia, y tal es lo que se ha
comenzado a hacer en Venezuela donde historiadores, antropólogos, sociólogos, lingüistas, indumentaristas, etnógrafos, folkloristas, economistas, documentaristas, etc., de varias universidades del país,• han emprendido la tarea
de estudiar más que eso, asediar la obra de Caulín, como fuente histórica,
' RAM6N lotES!As. El Estado actual de los Estudios Hist&amp;ricos. En Jornadas, No. 51.
Editado por el Colegio de México. Centro ,de Estudios Sociales. México. 1945. 47 págs.,
pp. 9-19.

• P. LAcoMBE. Del L'histoi,e coruiderée come science. Pans. Citado por L. VERNTERs,
en Metodolog!a de la Historia. Editorial Lozada. Buenos Aires, 1958, 94 págs., p. 11.
• De la Universidad Central de Venezuela; Miguel Acosta Saignes (antrop6Jogo),
Alonso Game:ro (zoólogo), Francisco Tamayo (botánico), Angel Rosembla ( fi16logo),
Germán Carrera Damas (historiógrafo), Pablo Vila (geógrafo), Pedro Berocs (literato),
J. De Armas Chity (sociólogo) y Joaquín Gabald6n Márquez (jurista).

De la Universidad de Zfllia: Agustín Millares Cario (bibliógrafo) y Pedro A. Barboza
de la Torre (historiador).
De la U11iversidad de los Andes: Carlos Muñoz Oraá (historiador).

497
H32

�exigiéndole no sólo la información que se propuso sino, también, rcspue"Stas a
las preguntas que sugiere.
El asedio consistirá, en efecto, en la demanda que cada especialista le formulará a la fuente, esperando, incluso, respuestas de conexión porque, si la
fuente estudiada no puede suministrarlo todo, cabe la posibilidad de que
"en\'íe" o "reenvíe" a otro manantial.
El asedio es indispensable para la comprensión profunda del sentido de las
fuentes y así, la Historia aumentará su rango de estudio humanístico.
Con la labor de equipo se puede alcanzar, mejor que de otro modo, la
verdadera estatura del autor o autores del testimonio. Se puede conocer el
criterio de autenticidad de quien ofrece la (uente al historiador. Se llega a clasificar, previa la diversificación homogenizadora, los tipos de testimonios que
están contenidos. Se logra determinar cómo el autor alcanzó el conocimiento
que suministra y hasta dónde pudo haber caído en la ficción. Se puede seguir
la huella de los datos, hasta alcanzar la fuente que sirvió directa o indirectamente al autor del libro o del documento, del resto o del monumento. Se obtiene, inclusive, la comprensión de su propio interés en suministrar el testimonio, que es elemento de juicio de no poca importancia. ¿ Qué propósito tuvo? ¿Qué fin se propuso? ¿Fue o no interesado su objetivo?
Donde otras técnicas concluyen la utilización de las fuentes, esta del "asedio" la prosigue siempre en persecución de la verdad, hasta encontrarla. Es
que la América Indiana está urgida de hallar respuestas a muchas interrogantes que le inquietan y cuyas soluciones están ligadas, con profundas raíces, a su propia comprensión de realidad cultural.
Algo nos dice que no estamos muy lejos de poder precisar cuándo terminó
efectivamente el período de la Conquista y cuando se inició el de la Colonia.
Si el de la Emancipación comenzó sólo bajo los aires de la Revolución Francesa, o si acaso ya fue parte de ese proceso el gesto libertario de Atahualpa,
o el de Guaicaipuro, o el de Cuauhtémoc.
La técnica del "asedio", fortalecerá no sólo la Historiografía, como se comprende fácilmente sino también otras ciencias, así naturales como sociales y del
espíritu y, aun cuando provocará seguramente la acre reacción de loSi tradicionalistas, constituirá un nuevo vínculo que acercará a los especialista. Es probable, inclusive, que alguna vez nos encontremos historiadores de varios países, formando filas en un mismo equipo de trabajo, asediando una fuente,
de las tantas que se hallan en la base fundamental del ser iberoamericano.
Por ello, formulamos nuestros votos.

SAN ANTONIO, 1835-1845: UNA CIUDAD EN TRANSICió
DR.

R.AY

F.

1

*

BROUSSARD

Profesor de Historia de América Latina,
en la Mississ.ippi State University, en
State College, Mississippi

San Antonio de los Llanos, Villa de Béjar, San Antonio de Valero, Villa San Femando, San Antonio de Béxar, San Antonc, La
Ciudad del Alamo, son algunos de los nombr~ que se han aplicado a la Ciudad de San Antonio, la hermosa y romántica ciudad del Sureste. La historia
de la ciudad es tan interesante y variada como lo son sus nombres.
SAN ANTONIO DE PADUA,

Fundada en 1718 como fortaleza para proteger la Misión de an Antonio
de Valero, y como una estación de descanso y centro de abastecimiento para las misiones del este de Texas, San Antonio de Béjar peleó desesperadamente por conservar la existencia, guerreando en contra de los indios, las dificultades de la frontera y las vicisitudes del sistema colonial español. Las
probabilidades de subsistencia aumentaron cuando en 1731 las tres misiones,
Concepción, San Francisco de la Espada y San Juan de Capistrano fueron
transferidas a San Antonio; asimismo, las probabilidades de subsistencia aumentaron debido a que los primeros colonos civiles, "catorce familias de las
Islas Canarias", se establecieron en la Villa de San Fernando. 1
Durante el siglo XVIII la ciudad se desarrolló lentamente pero a paso seguro progresando las misiones y llegando más colonos. Los ciudadanos se
convirtieron en agFicultores, cultivando únicamente alimentos suficientes para su propia alimentación, ya que no existía lugar alguno para vender el pro* El autor agradece eJ patrocinio de la American Philosophical Society, para rea-

lizar parte de las investigaciones sobre el presente artículo.
FREDERlCK C. CHABOT, San Antonio y sus Comienzos, 6 ; EnwARo W. HEuStNGER,
Una Cronología de Eventos en San Antonio; Siendo u11a Historia Concisa de la Ciudad Aiio por Año Desde eJ Comienzo de su Establecimiento Hasta el Fin de la Primera Mitad del Siglo Veinte, 4-5.
1

Maracaibo: Julio de 1963.

498

499

�dueto de sus cosechas, excepto a las fuerzas armadas. Las misiones se valían
de sí mismas y ayudaron también a sostener la fortaleza. Pero muchos de los
habitantes de Villa de San Fernando y la Fortaleza de San Antonio de Béxar
combinaban el deporte de la caza de ganado salvaje, el cual abundaba en el
lugar, con un modus vivendi.
Debido a este énfasis que se le daba al ganado, se establecieron un número
de ranchos en el territorio situado entre San Antonio y El Río Grande. Algunos establecimientos comerciales se fundaron para cubrir las necesidades de
los rancheros y de los ciudadanos de Béxar, nombre que se le llegó a dar a
la ciudad.
Con el término del Siglo Dieciocho llegó la secularización de las misiones.
Este evento ttajo consigo una división y distribución de las tierras de la misión entre los neófitos. De esta manera terminó una fase de la vida de San
Antonio, ya que no seguiría siendo un centro de actividad misionera.
La ciudad continuó floreciendo durante los primeros años del Siglo Diecinueve. El comercio empezó a desarrollarse, sirviendo la ciudad como una estación de paso para el transporte de mercancías de los Estados Unidos con
destino a México. Se sugirió que se abriese una brecha entre San Antonio y
Chihuahua, puesto que ésta aumentaría el comercio en forma notable, pero
el gobierno de México nunca aprobó dicho plan. El número de habitantes
en la primera década del Siglo Diecinueve fue cerca de 5,000. 2
Luego empezó la guerra por su independencia de España, escribiéndose así
otro capítulo en la vida de San Antonio. Lai ciudad fue una guarnición militar, un centro comercial y un centro de agricultura. Por lo tanto, fue blanco
de los ejércitos de ambos bandos. Séµl Antonio cambió de dueño varias veces
y sufrió los pillajes de la guerra.
Una vez que la independencia de España se convirtió en. una realidad, la
ciudad vino a menos, hasta cierto punto. Con la paz, San Antonio no recuperó su anterior prosperidad. Esta falta de progreso continuó hasta fines de
1820 y principios de 1830, a medida que empezó a desarrollarse una fricción
entre los colonos de Austin y las autoridades mexicanas. En 1834 San Antonio tenía una extensión territorial de menos de la mitad de lo que había tenido un cuarto de siglo antes. 3
Debido a que San Antonio era la ciudad más antigua en Texas, siendo una
parte de México, en lugar de una parte de nuevo Texas, fue fundada por el
grupo de Austin y también, debido a que estaba más cercana a El Río Grande, la ciudad se convirtió en base de operaciones de las fuerzas centralistas
2 JUAN ALMONTE (Carlos E. Castañeda, ed. y trad.), Reporte Estadístico sobre Texas. Revista Trimestral Histórica del Suroeste, XXVIII (Enero, 1925), 186-192.
1 lbíd. 186.

mexicanas mandadas a dominar la armada texana, luchando en pro del Federalismo. Por lo tanto, el símbolo de la autoridad mexicana, la sede del gobierno civil en Texas, llegó a ser el blanco del ejército revolucionario texano bajo las órdenes de Stephen F. Austin, Comandante en Jefe.•
Béjar, como se llamaba a San Antonio en aquel entonces, estaba bajo las
órdenes del general Martín Cos y sus 700 hombres, un destacamento algo
más grande que el ejército de 450 hombres bajo las órdenes de Stephen F.
Austin, de manera que aparentemente la única determinación a seguir después de que el comandante mexicano rehusó la oferta de rendición, fue la de
sitiar la ciudad. 6
El sitio de Béjar duró cerca de dos meses. Todos los intentos por parte de
los mexicanos por abandonar la ciudad fueron desafiados por los texanos y
siempre con resultados desastrosos para las fuerzas mexicanas. Pero en cambio, la ciudad estaba tan fuertemente fortificada por los soldados del General Cos, que era imposible que los texanos se arrimasen a tiro de cañón. Por
lo tanto, la situación militar alrededor de Béjar permanecía estancada.
El General Austin, teniendo dificultades con su salud y con el mando, aparentemente fue relevado para aceptar el puesto de Comisionado de los Estados Unidos, renunciando a su puesto como Comandante de la Armada Voluntaria Texana. Fue reemplazado por el General Edward F. Burleson, quien
fue elegido por unanimidad en noviembre 25 de 1835. 6
El sitio continuó bajo el mando del general Burleson. Se suscitaban casi
a diario encuentros, pero la firme posición militar de las fuerzas dentro de
la ciudad, evitaban el ataque. Uno de los eventos más interesantes del sitio
fue un incidente, el cual se refiere chuscamente como la "pelea del zacate",
el cual tuvo lugar inmediatamente al sur de la ciudad. Se vuelve a relatar con
algún detalle para ilustrar el tipo de choques que se estaban suscitando.
El general Burleson recibió informes de que un destacamento mexicano estaba avanzando hacia Béjar proveniente del sur. Mandó al coronel James
Bowie a observar el avance e interceptarlo si fuese posible. En la batalla que
se desarrolló ambos bandos recibieron amplios refuerzos de sus respectiv.os
campos. Después de varios ataques y contra-ataques se trajeron cañones de
• STEPBEN F. AusnN, El Libro de Ordenes de la Campaña de 1835 del General
Austin. Trimestral de la Asociación Histórica del Estado de Texas, XI (Julio, 1907), 1.
' Stephen F. Austin al Presidente de Consulta, Cuartel del Ejército, Una Milla Después de Béxar, Noviembre 4 de 1835, en Eugene C. Barker (ed.), Docum,ntos Austin,
III, 235-236; Stcphcn F. Austin al Presidente de Consulta, Cuartel del Ejército, Una
Milla Después de Béxar, Noviembre 1 de 1835, en Corresponde11cia Oficial de la Re110/ución Ttxana, 1835-1836, pp. 41-42.
• El Libro de Ordenes de A.ustin, Trimestral de la Asociaci611 Histórica Ti.cana, XI
(Julio, 1907), 3.

500
501

�la ciudad y las fuerzas mexicanas retrocedieron dejando sus pertrechos militares en manos de los texanos y numerosos heridos en el campo de batalla. Las
bolsas de las monturas se abrieron ansiosamente puesto que se creía que contenían oro, pero en su lugar encontraron únicamente zacate. Los texanos habían atacado un grupo de arrieros con un cargamento de forraje para los
caballos de la fortaleza de Béjar. 7
Las semanas pasaron, el sitio se estancó y muchos de los voluntarios disgustados por la falta de actividad estaban listos para abandonar el ejército y
regresar a sus casas. Es más, algunos de ellos ya estaban desertando el campamento, pero por fortuna nuevos vo1untarios llegaron para reemplazarlos, y
el número de hombres permaneció relativamente constante.ª Pero se inició
una serie de eventos conmovedores y dramáticos que cambiaron el curso del
sitio y posiblemente afectaron el resultado final de la guerra.
Primero tres americanos, Samuel Maverick, John Smith y un hombre llamado Holmes, quienes habían sido arrestados teniendo la ciudad de Béjar por
cárcel durante el sitio, lograron escapar al hacer creer al Comandante que
ellos viajaban mmbo a los Estados Unidos. Estos hombres se dirigieron de
inmediato al campo texano y urgieron a Burleson a que atacase la ciudad.
Hicieron hincapié en la escasez cada vez mayor de abastecimientos entre los
mexicanos y la pobre puntería de las tropas al mando del General Cos. Se
dice que Maverick presentó un plan de ataque el cual evitaba los puntos fuertes mexicanos al pasar a través de las casas y por túneles a través de las paredes. 9
En se!!'Uida
está el arribo de un desertor de las fuerzas mexicanas, un horno
bre que ha sido identificado como Jesús Cuéllar, o Comanche Cuéllar, quien
reportó que los defensores de la ciudad no eran tan fuertes como se esperaba,
y que fácilmente se les podría tomar por sorpresa ya que no se esperaba ningún ataque. Cuéllar ofreció guiar a los texanos pasando los mandos de centinela al anocbeccr. 1 º
El arribo de Cuéllar con tal información tuvo su efecto en los hombres,
' W. H. Jack a Edward Burleson, Campamento Después de Bexar, Noviembre 27
·de 1835 en Binkley (ed.), Correspondencia Oficíal de la Revoluci611 Texana, I, 126127; Edward Burleson al Gobierno Provisional, Cuartel, Ejército Voluntario de Texas, Noviembre 27 de 1835 en Binkley (ed.) , Correspondencia Oficial de la Re110lución Texana, I, 127-129.
8 Rcna Mavcrick Green ( ed.) , Samuel Ma i erick, Texano, l 803-1870: Una Colección de Cartas, Periódicos " Memorias. 43.

' !bid.

'º ]bid.,

fuRBERT DAVENPORT,

El Capi1á11 Jesús Cuéllar,

Caballería Texana, Co-

11oaido de otra Manera como "Comanche", Trimestral Histórico del Suroerte, XXX
(Julio, 1926), 56-62.

502

quienes se puede decir que literalmente estaban "muriéndose por pelear".
Aparentemente no existe registro de una orden de ataque dada por el general
Burleson ni aún su aprobación de tal plan, pero el coronel Ben Mi1am llamó
a los voluntarios y guió aproximadamente 250 aventureros al ataque de la
ciudad fortificada de Béjar. El general Burleson afirmó más tarde que él tuvo que permanecer en el campo con el resto de la armada para proteger los
abastecimientos. El Comandante sí aprovechó al máximo la situación. Mandó una corriente constante de abastecinúentos y refuerzos a la fuerza atacante y a tiempo que c1 final de la pelea se acercaba recuperó el mando. Fue
Burlcson quien dio un paso adelante para afirmar los papeles de rendición con
el general Cos, el comandante mcicano.11
Una descripción del ataque inicial escrita por Sion R. Bostil, uno de los
participantes, es lo suficientemente interesante para citarla detalladamente:

Nosotros no fuimos por los caminos o las calles abiertas, sino a través de las viejas casas de adobe y de madera de los mexicanos, usando
arietes hechos de troncos de 10 a 12 fri,es de largo . .. haciendo agujeros en las paredes a trauls de los cuales pasamos. Como chillaban las
mujeres y niños cuando hicimos los agujeros en las paredes ,, penetramos . .. de día todos los hombres se refugiaban en estas casas . .. Nos encontrábamos opuestos a las barricadas en la calle· y en cada lado en las
casas. Ellos no podían voltear sus rifles para tirar en contra de nosotros,
pero nosotros podíamos tirar sobre la parte superior de las barricadas y
cuando alguno de ellos cruzaba en frente nosotros le disparábamos."
Los voluntarios ocupaban las casas en ambos lados de la calle. Estaban en
dos grupos bajo mandos distintos, uno bajo el mando del Coronel Ben Milam
y el otro bajo las órdenes del Coronel Frank W. Johnson. Los grupos avanzaron lentamente, peleando de casa en casa, de tejado en tejado, y a veces
de cuarto en cuarto. La batalla duró desde la mañana del 6 de diciembre
hasta el 9 de] mismo mes. Se suscitaron muchos actos de heroísmo y valor por
parte de las fuerzas atacantes. La pérdida más seria de los texanos fue la
muerte de su comandante el Coronel Ben Milam, quién cayó al tercer cUa
después del ataque. El 9 de diciembre, tres días después de haberse iniciado
el ataque, los mexicanos, quienes para entonces se habían retirado al Álamo,
u Relato de Burlcison sobre el Ataque de Béxar, Diciembre 14 de 1835, en ]OHN
BaoWN, Historia de Texas: Desde 1835 a 1892, I, 422-424; Green {cd.) Samuel Ma verick, Texano, 44.
HENRY

u SroN R. BosTnc, Memorias de Sion R. Bostik, Trimestral de la Asociaci6n Hút6rica del Estado de Texas, V (Octubre de 1901), 89-91.

503

�mostraron un bander'm de tregua y piclieron nl"gociar. Lo términos de rendición firmados por el General Cos y el General Burlcson fueron generosos
hacia el ejército derrotado. Se l permitió -guardar sus annas y partir rumbo
a México bajo promesa de no pelear en contra de las fuerzas que favorecían
la Constitución de 1824. 13
En pocos días las fw·rzas del General Cos partieron y Béjar quedó completamente en manos del victorioso ejército texano. Esto representó el primero
de varios cambios de autoridad que la ciudad sobrellevaría en los años próximos futuros. El primer cambio técnicamente no estuvo fuera del mando mexicano, puesto que el cj 'rcito texano estaba supuestamente peleando por
conseguir la restauración de la Constitución Federal de 1824 y no por la
independencia.
La autoridad texana en Béjar no se estableció firmemente. Había confusión
con respecto al mando y pronto se suscitó la inseguridad. La confusión provenía del hecho de que existían varios comandantes a una vez y la inseguridad
resultó de los rumores que habían llegado a Texas sobre un gran ejército encabezado por el general Santa Anna, el cual se creía que venía rumbo a
Texas a sofocar la rebelión.u
La inseguridad se complicó por la posición expuesta de Béjar y la falta de
municiones y abastecimientos ocasionada por el saqueo de la guarnición para
equipar la e,,..-pedición desafortunada de :Matamoros, parte de la cual salió de
an Antonio el 30 de diciembre de 1835. Mientras tanto, la otra parte de la
guarnición bajo el mando dd Coronel J. C. Neill trató de establecer alg~ de
orden y decoro. Un gobierno civil se estableció y se eligió un alcalde ba30 la
autoridad que amparaba la Constitución de 1824. El nuevo Cabildo cooperó
de lleno con las Iuerzas de la guamición. 111
Los ciudadanos de San Antonio no permanecieron ociosos mi.entras que
estos eventos notables se e taban desarrollando. Muchos de ellos simpatizaban
con la causa texana; es más, ellos mismos eran texanos y deseaban participar
en la pelea contra el Centralismo, lo cual aparentaba ser c~d~ vez más una
lucha por la independencia. Eligieron delegados para que asistlesen a la con12

Reporte de Frank W. Jonnson sobre el Ataque de Béxar, Diciembre 11 de 1835, en

BRowi-:, H~toria de Texas, 1, 417-421; Renclici6n del General Martín Periccto de Cos,
de Jas Tropas Mexicanas y del General Edward Burleson, de lat Tropas Coloniales de
Texas, Diciembre 10 de 1835, en BROWN, Historia d11 Te;cas, I, 424~27.
,. James Bowie a Henry Smith, Bcjar, Febrero 2 de 1836, en 81nkley (cd.), Correspondencia Oficial de la Reuolucidn Tuana, I, 381-383; J. M. RooJÚouu, Memorias del Comienio de Texas, 8.
•• Green (ed.), Samuel Ma1.1erick, Texano, 44; J. C. Ncill al Gobernador Y Con~jero, Comandancia en Béxar, Enero 6 de 1836, en Binkley (ed.),. Correspondencia
Oficial de la Rt:voluci6n Texana, I, 272-275.

504

vención en \\1 ashington en donde se firmó la Declaración de la Independencia.
Los delegados elegidos para representar a Béjar fueron Jcssc B. Badgett, Samucl A. Maverick, J. Antonio Navarro, y Francisco Ruiz.16
Aunque la ciudad se encontraba en posición débil con respecto a su defensa, el Coronel eill resolvió defender San Antonio si fuese posible hacer
tal cosa. La situación no estaba perdida. Llegaban nue\·os voluntarios, y si
suficirntcs refuerzos pudiesen ser mandados junto con abastecirtiientos adecuados y municiones, serla posible defender la ciudad y resguardarla del ejército mexicano en marcha. El fayor William B. Travis fue mandado a Béjar
por el Gobernador Henry Smith con refuerzo , abastecimientos y órden s de
defender la ciudad en contra de la fuerza mexicanas in\'asoras que e acercaban.17
Las líneas de batalla se prepararon, el enemigo avanzaba y las fuerzas texanas bajo e1 mando de Travis y Bowie sin poder proteger la ciudad con los
pocos soldados disponibles, se resguardaron en El Alamo y mandaron peclir
refuerzos. Aunque algunos pocos ayudantes sí llegaron de Goliad, en general
las llamadas dese peradas de ayuda no fueron oídas. Las lineas de sitio se
estrecharon. Los mexicanos demandaron la rendición o la muerte. Travis contestó con un tiro de cañón y los defensores del Álamo escogieron la muerte.
Finalmente la mañana de mar.to 6 de 1836 el asalto e inició. Varias veces
la infantería mexicana atacó con el único resultado de ser repelida sangrientamente, pero el número superior pronto demostró su poderío, y los dcfen- .
sores exhaustos fueron vencidos. El General Ampudia volte6 el propio cañón
de los texanos en el interior del fuerte y la pdea pronto vio su término con la
muerte de todos los defensores. El Coronel Bowie fue herido a punta de bayoneta estando encamado y enfermo y cinco hombres que habían sido tomados
prisioneros fueron ejecutados de inmediato por órdenes directas de Santa
Ann_a,lD

La tristeza se apoderó de la ciudad. El pueblo de San Antonio no simpatizaba con Santa Anna ni pensaba que sus acciones eran dignas. La mayoría
de ellos habían apoyado y auxiliado a las fuerzas texanas. Es más, muchos de
" William C. Binkley ( ed.), Corrnpondencia Oficial de la R,1.1o!uci6n Texana, 1835-

1836, [, 467.
11 William B. Travis a Henry Srruth, Cuartel en Campamento en Burnam, Colorado,
Enero 28 de 1836, Binklcy (cd.), Correspondencia Oficial de la Reuoluci6n Texnna, I,
352.
11 Green (ed ), W. B. Travis a Ciudadanos Compaiicros y Compatriotas, Béxar, Febrero 24, 1836, en Sam Ma1.1erick, Texano, 52.

"H. YoAKUM, Historia de Texas Dtsde su Colonizaci6n im 1685 IUJSta su .d11exacidn
a los Estados Unidos en 1846, II, 80-81; Carlos E. Castañeda (ed. y trad.), El Lado
Mexicano de la Re1.1olucid11 Texana, 101.

505

�ellos abandonaron la ciudad al acercarse las fuerzas mexicanas Y se unieron
al éxodo de 1836. Pero la autoridad del dictador mexicano duró poco. Pronto
vino la derrota de San Jacinto, en la cual una compañía de hombres de
an Antonio, bajo el mando del Coronel Juan N. Seguin e incluyendo a J.osé
Antonio Navarro, figuró prominentemente. En cambio, las pers~nas que sunpatizaron con la causa Centralista de México, abandonaron la ciudad cuando
se hizo inminente la reocupación del área por los tcxanos. 2º
Uno de los primeros ciudadanos de San Ant~nio que regresó después de
lo de San Jacinto fue el Coronel Seguin. Tomó posesión de la ciudad el 4 de
junio de 1836. Habiendo escapado de la suerte que tuvieron otros defensores
del Álamo porque actuaba como mensajero en busca de refuerzos cuando el
ataque final se llevó a cabo, ( él había tenido bajo su mando ~~ compañía en
San Jacinto) ocupó an Antonio en el nombre de la Re~~blica de Texac;.
Había sido nombrado Comandante Militar y Alcalde Prov1s1onal.
El Coronel Sewin continuó al mando de la ciudad durante el resto del
año de 1836 y 1: mayor parte de 1837. En mano de 18:7 recibió_ órdenes
del General Félix Huston de destruir la ciudad y transfenr sus habitantes a
la orilla este del río Brazos. Considerando esta medida prematura e injusta,
Seguin, siguiendo la verdadera tradición militar texana,_ asumió la responsabilidad al desobedecer la orden hasta que hubiera refendo el asunto al Presiden te. El Presidente Houston prevaleció sobre el Gobernador Huston para
que desistiese; la orden fue rescindida y San Antonio escapó de la suerte de
San Felipe.22
••
Pero el gobierno de Seguin fue temporal y provisional. Pronto ~ hic1e~on
arreglos más permanentes. El 5 de junio de 1837. 1~ ciudad de ~Jar f~e mcorporada por la Legislatura Texana y el 14 de d1c1embre del mismo ano fue
reincorporada como la ciudad de San Antonio.~3
:a J. M. RODRÍGUEZ, M tmorias de Rodrlguez: de Texas tn su. 1~i~iaci6n, 17 ! JuAN
•
SEGUTN, Memorias Personales de Joh11 N. Seguin, 5-7, transcr1poon a máqum.a en los
Archivos de la Universidad de Texas.
.
., FREDEIUCK CHABOT Con los Fu11dadorts de San Antonio: G1mealog!a de las Primeras Familias de Orig:n Latino, Angla-americano y Alemán con Biog:afla.s Ocasiona/es, Cada Grupo Prologado con un Esquema Hist6rico Breue e Tlustrac1ones, 125; Memorias Personaüs: de Seguin, en los Archivos de la Universidad de Texas, 3-6, Sam
Houston a Coronel Seguin, Enero 16 de 1837, en Amelía W. Williams Y Eugen' C.
Barker (cds.), Los Escritos de Sam Houston. 1813-1863, II. 33-3-t-.
.
" CeABOT. Con los Fundadores: de San Antonio, 125 ; Memorias Personale~ de Seguin,
6, e.n los Archivos de la Universidad de Texas ; J. H. Wharton a J. • . Srguin,. Depa_n_a mento de Guerra, Septiembre 17 de 1836, en Binkley (rd.), Correspondencia O/mal
de la Revo/uci6n Texana, II, 1012.
2:1 H. P.
. G,u ntEL (Comp.), Las Leyes de la República de Texas, 1822-1897, I,

1298-1299 ; ibid., 1379-1381.

506

Actuando bajo la autoridad del Acta Legislativa de Incorporación, se efectuaron elecciones municipales y se escogieron un Presidente y ocho miembros
de Cabildo. John W. Smith fue electo alcalde y los cabildos fueron Manuel
Martínez, Francisco Bustillos, Gabriel Arreola, Rafael Herrera, Francisco A.
Ruiz, Ramón Treviño, Pedro Flores Morales y Francisco Granado·.2'
Es interesante notar que Smith es el único nombre inglés en la lista de los
cabildos electos. El hecho de que fue electo comprueba su popularidad entre
los ciudadanos de habla española, puesto que eran la gran mayoría en aquel
entonces. Los texanos de procedencia americana eran sumamente escasos en
San Antonio en el verano de 1837.
La primera elección municipal bajo la bandera de una sola estrella representó el fin de la primera etapa de la transición que habáa de sobrellevar la
ciudad de San Antonio en el período de la República. Primeramente la autoridad militar había sido transferida desde México a las fuerzas texanas de
rebelión, otra ve:z; hacia México y finalmente hacia la República de Texas.
Con la incorporación de la ciudad bajo las leyes de Texas y la elección de
oficiales locales de acuerdo con estas leyes se e tableció un gobierno civil.
El nue,·o gobierno civil representó un cambio en la forma de gobierno. El
alcalde se convirtió en el Presidente Municipal y los regidores se convirtieron
en los Cabildos. Pero los problemas del gobierno local permanecieron casi
iguales, y la membrecía del cabildo no cambió mucho.
Pero en el momento en que el establecimiento del gobierno civil se estaba
efectuando ocurrió otro evento, el cual causaría una repentina afluencia de
ciudadanos hacia San Antonio y marcaría la segunda etapa de su transición.
Este nuevo cambio estribaba en la cualidad de sus habitantes. Se vio el aumento del número de ciudadanos anglo-americanos y la disminución del número de ciudadanos México-americanos. Este cambio duraría hasta el fin del
período de la República. La situación que atrajo un número considerable de
americanos a San Antonio en el Verano y el Otoño de 1837 fue la aperrura
de una oficina de bienes raíces. De acuerdo con la ley emitida el 22 de
diciembre de 1836 las oficinas de bienes raíces deberían abrirse el 1o. de
junio de 1837 a todos los veteranos de guerra para permitirles reclamar sus
partes y más tarde, el lo. de enero de 1938, las oficinas se abrióan a todos
los inmigrantes. 2 5 Las persona atraídas a San Antonio como resultado de la
apertura de la oficina de bienes raices fue un grupo variado. Había veteranos
de la guerra de independencia que querían cobrar sus generosas participa" Rrgistros de la Ciudad de San Antonio, Periódico A, 1837-1849, Septiembre 19 d ·
1837, pp. 1-5 transcritas y traducidas por la Administración Texana de Obras en Proyecto. en los Archivos de la Universidad de Texas.
:s GAlUIEL (Comp.) , Leyes de Texas, I, 1276-1284.

50i

�ciones. Tras éstos vinieron los speculadon:s para comprar los certificados de
lo ,-eteran~ a precios bajos. Top6grafos fueron necesarios para establ ccr denuncias. Por último, pero in meno. preciarse, vinieron los aventurero., quien
sin d recho propio a la tierra y no siendo topógrafos previeron la adquisici6n
de rit¡ue7.as de los veteranC\s recién enriquecidos, por medio de las cartas, los
dado o implemente ofreciendo u servicios a la pcr-ona indicada al tiempo
preciso.:6
in embargo, no todos los r :cién llegado a la ciudad eran persona de este
tipo. Hombres de responsabilidad Ue aron para hacer su casas allí. Alguno
de e~tos hombres trajeron a su familias · contribuyeron en gran parte al crecimiento comercial de la región. Esto hombre fueron reconocidos desde el
principio como líderes y sus nombres aparecen una y otra vez como reprcntantes en la Legislatura Texana, como Oficiales de Condado o más a m •nudo como ,fiembros del Cabildo. Entre los primeros de esta nueva clase de
ciudadanos estuvo amuel A. Maverick, un hombre que llegó a San Antonio
con u familia el 15 de julio de 1838, no mucho después de haberse abierto la
oficina de bienes raíces. Fue una de las primeras familias americanas en an
Antonio. 27
Afortunadamente para la post ridad, Mary Maverick llevó cuidadosamente
un diario detallado. Esta dama pionera ha dejado una e."cdrnte imagen de
los \"entos sociales e hist6ricos de su vida y tiempo. o rccab6 sus primeras
impresiones de San Antonio con mucho detalle, pero conc ntró su interés
en asunto relacionados con su ,ida familiar y sus hijo. En una carta a u
madre, Mary Ma,•erick hizo notar que con la excepci6n de dos familias irlandesas. quienes no eran sociables, los faverick era la única familia de habla
ingl sa en la ciudad, y consecucnt mente su único roce social se realizaba
con los mexicano .:a
La vida y tiempo en San Antonio eran difíciles a fines de 1830. Los peligros aumentaban desde el interior así como del exterior. Los problemas
exteriores aparentaban e:'1.-igir la mayorí.a del tiempo y atenci6n de los ciudadanos, pero éstos no podían hacer nada hasta haber ordenado su ca5a.
Había que controlar y organizar a los ciudadanos desordenados para que contribuyesen al bienestar de la ciudad. Algunos de estos p rsonajes desagradables
" James T. DeShield.s y Matt Bradl y (eds.) Gunra5 Fronleriuu d, Tt.tnI' Sundo
un R1porlt Autlntico y Popvlar en Orden Cronológico dtl Largo 'Y Amargo Conflicto
Sosttnido entr, Tribur lndia1 Saluaj,s 'Y los Colonos Pionuos de TuaJ, 264; CHABOT,
Los Prisioneros dt Ptrolt, 9 ¡ Samuel A. Mavericlr. a M.ary . Ma,•erick, Iléxar, Fcbr ••
ro 26 de 1838 y M n.o 13 de 1838, en Green, (cd.), Samuel Mau,rick, T,xano, 63-ó5.
" Rena b\" rick Green (ed ), Mt,rwrias de Mary A. Mav,rick, 21.
,. Mary A. Mavcrick a Agatba S. Adams, Bexar, Agosto 25 de 1838 en Green ( d.),

ran ~ventureros mexicanos, obrantes del ejército de anta Anna, pero la
rnayoria se com_ponia de aventureros americanos ,·cteranos texanos, topógrafos, tahures, quienes no tenían ningún modus vivendi aparente. Crearon una
gran_ dificu1tad alguno _de ellos, por maltratar a los ciudadanos me.'&gt;ic::mo por
considerarlos sus enemigos, otros al causar dificultades con los indios los
Comanches en particular, a medida que los gmpos topográficos penet;aron
en el territorio indio.
El Cabildo intcnt6 hacerse cargo de la situaci6n. e emitieron varias 6rdenes por parte de la ciudad en contra de vaaos y la vagancia. e requería a
los ta~emeros ~ue lle,·aran una lista de sus clientes regulares y a los que
no ~meran algun modo de ustento se les invitaba a que realizacen una entrevista ron el alcalde. Si no podían explicar su presencia se les pedía abandonasen la ciudad. Lo mexicano eran enviados hacia el Rfo Grande )' los
americano hacia el este.
. Pero la creciente amcna1.a de los indios era aún más seria que la oca!!Onad~ por lo d~rdenados ciudadanos. El aumento del peligro de este sector onlló a los ciudadano que tenían interés en aliviar la situación a
qu~ pidi ran protección a su gobierno. Se convocó una junta en masa y se
des1gn6 al Coronel Seguin, Pre5idente de las Defensas de la ciudad. Una orden
emitida por la ciudad mand6 a todos los hombres disponibles de la vecindad
a que estuvie en listo de inmediato para r peler un ataque.ªº
Los esfuerzos de dcf nsa propia eran ambiciosos pero el trabajo de realizarlos
era imposible, de manera que en ag~to de 1839 Samuel Maverick el Presidente Municipal d an Antonio, finn6 una carta mancomunadam~te con otros
ciudadanos prominentes en la cual solicitaba al gobierno de Texas que les
ayudase en contra de los indios y también en contra de la siempre presente
am naza de una invasi6n mexicana. 31
Los ciudadanos de San Antonio habían apoyado aJ Presidente Mirahean B.
Lamar, s gundo presidente de la República de Tcxas,_principalmente debido a
sus prom as de proteger la frontera en contra de los indios. Fiel a u palabra
el ~residente babia ser.-ido en forma instrumental en la obtenci6n de la legis~
!ación que proveía compañías de destacamentos montados, para proteg r la
frontera. A los sanantonianos se les prometi6 que una compañía de estas tro.." Re-gimo de la Ciudad de San Antonio, Periódico A, Octubre 11 de 1838, p. 32;
1b1d., Octubre 24 de 1837, p. 13; ibid., Junio 21 de 1838, p. 25; SEoUtN, Memorias
Prrsonales, 6-1. Todas éstas cslán n forma transcrita en los Archivos de la Universidad

de TC!.us.
.." Registros de la Ciudad de San Antonio, Periódico A, Octubre 8 de 1838, p. 32;
,bid., Octubre I l de 1838 p. 32, trarucritos en los Archivos de la Univcnidad de TeXJU
h Samucl A. Maverick y Otros al Mayor Thomas E. Western, San Antonio Agost~
1839 en Green (cd.), Samuel Mav,ritk, Ttxano, 99.
'

Samuel Mavuick, Ttxano, 77.

509
508

�pas montadas incluiría a San Antonio en su "ronda de inspección", pero que
ninguna podría permanecer de pie en la ciudad en ese entonces.ª2
día
EÍ auxilio verdaderamente se necesitaba, ya que los Comanches cada
se mostraban más atrevidos y efectuaban ataques en los suburbios de la ciudad
Pero las únicas defensas de fiar seguían siendo 1a milicia local o como se auto11 aban los "hombres del minuto". En general, estos voluntarios locales se
am
,
·
J
d d 1
dividieron más o menos en dos grupos, los mexicanos baJo e man o e,
Coronel Seguin y los americanos bajo las órdenes de John Coffee ~ays. Paso
el tiempo y el mando del joven topógrafo llegó a ser tan sobresaliente que
eclipsó a Seguin como líder militar de San Antoni~·ªª.
Las dificultades causadas por los m
· dios se conv1 rt1eron en un más serio
problema a fines de 1830 y principios de 1840. . ,
.
Un incidente recabado por Mary Maverick serv1ra para ilustrar la_ gr~vedad
d e la s1·tu ao·o·n . Cerca del fin del término otoñal de la Corte de
• DIStnto,
d 'di un
grupo de hombres estando en San Antonio para a istir a la ,Sesión, eo ~on
salir a poca distancia de la ciudad para ver el campo. Hab1a ce~ca de vemte
hombres en el grupo y todos con buenas montaduras, estando bien armados.
Los Comanches lograron separar al grupo de la ciudad, matando a todos con
excepción de un hombre llamado Campbell, conocido_ algun~s veces como
" 1 1 chín Campbell" quien escapó y regresó a la ciudad siendo portador
e par an
,
. . .
ilad sf
del relato. Al día siguiente un grupo salió y traJo dieciocho cue~os mut
os.
· · · del año de 1840 se hicieron esfuerzos más def101dos por ·eldigoA pnnc1p10s
biemo de la República de Texas para confrontar el problema de los:-° os.
Al Coronel William B. Fi.sher se le ordenó que partiese a San Antoruo _con
tres compañías de tropas para negociar con los_ indios el _re~omo de cautivos
que habían capturado. Se efectuaron negociaciones _P":lirmnares_ en febrero
de 1840, por el Capitán Henry Watt Kames y los mdios acced;eron a una
conferencia general el mes siguiente, durante la cual ellos debenan entregar
• •
35
a los texanos todos sus pns1oneros.
Los eventos que tuvieron lugar durante estas negociaciones y como consecuencia de ellas en marzo 19 de 1840 se les ha llamado la "pelea de la Ca~
d e b"ld ,, el "rompimiento del 40'' o "La Masacre de la Casa de la Corte .
e a1 os,
la
.,
tra
Los Comanches, cerca de 65, llegaron a la ciudad para
reumon, pero
-

jeron consigo únicamente una cautiva, una joven llamada Matilda Lockhart.
Habían prometido traer trece. La vieja casa de la corte fue el escenario de
las negociaciones. Los jefes indios se reunieron con representantes del gobierno
texano, la milicia y el gobierno local. La mayoría de lo indios permanecieron afuera en la plaza demostrando su destreza con el arco y la flecha al
dar en el blanco a dólares de plata que el juez Robinson había instalado para
ellos. Muchos de los pueblerinos eran ávidos expcctadores.
Dentro del edificio el Coronel Fisher, el Coronel Hugh McLeod, General
Adjunto, y el Coronel William G. Cooke, Intendente del Ejército y Secretario de Guerra Interino negociaban con los Jefes Comanches. Los texanos
exigían saber el por qué los otros prisioneros no habían sido entregados, a lo
cual los jefes respondieron que no había ningunos otros con la tribu. Sabiendo
&lt;¡ue esto era falso, los Comisionados texanos informaron a los jefes que se les
detendría como rehenes hasta que el resto de los prisioneros se entregase.
Cuando los indios comprendieron la declaración hecha por el intérprete, reaccionaron con un grito de guerra emitido a! unísono y trataron de escapar del
lugar. A esto siguió una lucha a mano armada y todos los jefe~ fueron muertos.
El resto de los indios también reaccionó violentamente. A tiempo que escucharon la señal del grito de guerra, los que habían estado disparando a los
blancos puestos sobre la barda, ahora buscaban blancos entre los ciudadanos
y el juez Thompson fue muerto instantáneamente. La pelea se generalizó en
las calles y en el sector de la plaza. 86

El relato de la participación de Mary Maverick en esta pelea bien vale la
pena citarlo en detalle.
Cuando el grito de guerra ensordecedor se escuch6 en el cuarto de la
Corte, era tan fuerte, tan estridente y tan inexplicablemente horrible,
emitido de una manera tan repentina, que las mujeres, al asomarse a
traués de la uerja, viendo la pericia de las mujeres y de los muchachos
1io podían comprender de momentos su significado. Sin embargo, los
indios conocieron su primer nota e instantáneamente dispararon sus flechas en los cuerpos del juez Thompson y otros caballeros que se hallaban cerca, matando instantáneamente al juez Thompson. Huímos hacia
la casa de la señora Higginbot/zam que daba a la calle Comercio y yo
lzuí a través de la calle hacia la puerta. Dos indios corrieron y me sobrepasaron en la calle y uno de ellos alcanzó mi puerta en el momento en

W McCraven a M. B. Lamar, San Antonio, Julio 29 de 1838 en Gulick (ed.), Do. L
II 192 - 193·, GAMMEL (Comp.) ' Leyes de Texas,
15-20; GMayor(cd
Tbocumentos amar, ,
d II, 39
)
mas G. Western a Samuel A. Maverick, Houston, Septiembre 2 e 18 , en reen · · ,
n

Samuel Mauerick, Texano, 100.
.
as Green (ed.), Memorias de Mary Mavenck, 27-29.

••
30.PR&amp;SCOTT W EBll, L os V1'g'la11tes
Texanos: Un Siglo de Defensa Fronteriza,
» lbid.,
WALTER
1
55-56; CRAl!OT, Los Prisioneros de Perote, 15-16.

,. Coronel Hugh McLeod al Presidente Lamar, San Antonio, Marzo 20 de 1840 en
W. JonNSON, (Eugene C. Barkct y Ernest W. Winkler, eds.), Una Historia de Te:cas y Texanos, I, 403-404; Green (ed.), Memorias de Mar)' Maverick, 31-33; CHABOT,
Los Prisioneros de Perote, 18-21.
FRANI&lt;

510
511

�que yo entré. El se volteó para levantar su mano y empujar la puerta,
precisamente cuando )IO bajé el pesado cierre, entonces él siguió corriendo adelante . .. El. señor Maverick se apresuró hasta la calle Y Andrés hacia el JJatio de atrás durante el tiempo que yo estaba gritando a
todo lo que mi voz daba, "¡ aquí están los indios!"; "¡ aq1,í están los indios!" Tres indios se habían escabullido a través de la verja en la calle
Soledad e iban derecho hacia el rfo. Uno de ellos se detuvo cerca de
Jinny Anderson, nuestra cocinera, quien valientemente se encontraba al
frente de los niños, los míos y los de ella, con una gran roca levantada
en ambas manos sobre su cabeza y le escuché gritar al indio, "si no te
vas de •aquí, te aplastaré la cabeza con esta piedra". El indio . .. se detuvo
un momento y corrió vertiginosamente río abajo y tomó el rumbo de la
orilla opuesta. s.
Temporalmente los indios, algo apaciguados por la pérdida de sus jefes,
pronto se recobraron e iniciaron ataques y escaramuzas ~orno ant~riorm~nte.
Literalmente sitiaron la ciudad, permaneciendo a escondidas y baJo cubierta
para matar a ciudadanos aislados o para robar niños y caballos. Mary Maverick se dio cuenta que los incidentes que ocurrieron eran demasiado numerosos
para relatar.
La amenaza india era asunto diario. La historia de un paseo vespertino
para recoger moras se da a continuación como ejemplo del peligro.

La señora Elliott y )10 partimos río arriba para recoger zarzamoras. • ,
el Sr. E/liott mandó a dos de sus dependientes, Peter Gallagher y John
Conran, yendo también el hermano de la señora Elliott, estando aquéllos bien armados .. . Nos divertimos en grande y partimos rumbo a casa
sin ninguna novedad. Pronto después de haber partido del brazo del río
nos encontramos con un carretonero mexicano que salía par{J&gt;, pastar sus
bueyes en el magnífico zacate que nosotros acabábamos de pasar. Apenas
habíamos avanzado algunos cien pies después de haber pasado al mexicano, cuando escuchamos a todo nuestro alrededor el repentino grito
de «¡indios!", "¡ indios!" Pronto la campan a de alarma llamó a las armas
y nosotros rápidamente corrimos rumbo a casa. El carretonero que nosotros habíamos pasado resultó ser la víctima -fue muerto y escalpado
por los Comanches, quienes habían estado escondiéndose cerca de nosotros en el bosque ribereño durante el tiempo que nos divertíamos mucho
1t

Green (ed.) , Memorias de Mary Mauerick, 33.

11

lbid., 50.

512

y recogíamos las zarzamoras. Nuestros dos guardias armados. . . habían

salvado nuestras vidas.
. Los Comanches, ardidos por los resultados de la pelea de la Sala del Cabildo,
intentaron cobrar venganza en el gran ataque a Lindville. Esto resultó en la
batalla de Plum Creek en donde la milicia texana bajo el mando del Mayor
Félix Houston logró vencer en forma aplastante a los indios. Más tarde, en
el mismo año el ataque 'del Coronel John Moore a los poblados Comanches en
la parte superior del Río Colorado acabó con el trabajo necesario para destruít
la amenaza Comanche.ªº
Durante el período acabado de describir había muchas otras cosas que estaban ocurriendo en San Antonio, además de las peleas de los indios. La vida
de la ciudad aparentaba un definido progreso durante los primeros días de la
República. Aunque Mé,xico y Texas técnicamente estaban en guerra, y no
era posible realizar relaciones comerciales normales, la necesidad de la mercancía por parte del Norte de México, y las grandes ganancias involucradas,
a pesar del riesgo, indujeron a hombres audaces y aventureros a efectuar el
peligroso viaje hacia San Antonio para comerciar. La venta de mercancía a
estos comerciantes mexicanos fue la causa principal de la prosperidad en San
Antonio, ya que los contrabandistas generalmente pagan por la mercancía en
oro y plata. 40
Este comercio mexicano combinado con el negocio de bienes raíces y la
agricultura aparentó ser suficiente para sostener la población. A pesar del
éxodo_ de realistas mexicanos después de lo sucedido en San Jacinto en 1836,
el flu10 de gente de Texas y de los Estados Unidos casi había superado el déficit. Los tiempos tristes de la guerra por la independencia parecían haber
sido olvidados y la ciudad progresaba. Durante los años de 1838, ' 1839 y 1840,
el comercio con México se estimó en cerca de 100,000 d6lares anuales, más
que el doble de los cuarenta mil por año que se realizaba, en 1835 cuando el
comercio era cosa legítima.~1
La ciudad de San Antonio fue descrita por J. W. Benedict, un voluntario
en la campaña en contra de los Comanches en 1839, como una ciudad de apa"

250.

(Barker y Winkler, eds. ), Una Historia de Texas)' Texanos, I, 469; NOAH
La Evolucí,hi de 1m Estado: O Recolecciones de los Antiguos Días Texanos
'

JonNSON

St.nTHWICK,

"' RODRÍGUEZ , Memorias, 34-35; SEourN, Memorias Persona/es, 9, en los Archivos
de la Universidad de Texas.
" William Van Zandt a William S. Archer, Washington, D. C. ; Enoro 10 de 1843
en George P. Garrison (ed.), Correspondencia Diplomática de la República de Texas,
11, 146-147; Ar.MONTE (Castaficda, trad.) , Reporte Estadístico sobre Texas, Trimestral Hütórico del Suroeste, XXVIII (Enero de 1925), 221.

513
H33

�riencia sombría y g6tíca. Notó que había mucha gente en la ciudad, pero pocos
americanos. Hizo hincapié en la "indolencia" de los habitantes durante el día,
pero le impresionó su jovialidad y frivolidad en los atardeceres cuando las
calles se alumbraban y se bailaba. 42
Samuel Maver:ick, Presidente de la ciudad en aquel tiempo, estuvo de
acuerdo parcialmente con las obseivaciones del Sr. Benedict, cuando escribió
a su esposa diciéndole que la ciudad de Béxar estaba adquiriendo una apariencia de negligencia y ruinosa, pero "era asombrosamente bonita y oriental
en su apariencia". También mencionó que era el único lugar en Te..xas donde
había bastante para comer y todo el mundo estaba de buen humor:º
Como había notado Benedict, los ciudadano de San Antonio de verdad
amaban el baile. El fandango o el baile era una institución. Estos bailes descritos por todos los ciudadanos de la ciudad, eran para el deleite del público...
La música generalmente era mal tocada por un violín chillón. Las muchachas
se sentaban en una banca a lo largo de la pared y los hombres se arrimaban Y
les pedían bailar. Después del baile el bailador llevaba a su pareja hacia una
mesa con dulces atendida por una vieja mujer y permitía a la muchacha que
escogiese un dulce. Generalmente no tomaba el refrigerio comprado por su
acompañante, pero lo ponía en un pañuelo o bolsa y lo llevaba consigo_ a su
casa después del baile. En la parte de atrás del cuarto se encontraba el Juego
inevitable de monte. Estos fandangos eran tan populares que el Primer Cabildo de la ciudad de San Antonio les fijó un impuesto. El impuesto de un
dólar fue aumentado a dos dólares por Cabildos subsecuentes y resultó ser una
fuente muy gustada de ingreso fijo.«
Estos primeros Cabildos de la ciudad generalmente se componían casi en su
totalidad de ciudadanos que habían prestado sus servicios en el gobierno de
la ciudad durante la guerra mexkana. Algunos nombres ingleses aparecían,
tales como John W. Smith, Samuel Maverick y William Henry Dangerfield
en ]a lista de Presidentes Municipales y William E. Howth, Comelius Van
Ness, George Blow, John McMullen y John R. Black en el registro de Ca-12 J. W. BENll.DlCT, Diario dt una Campaña en Contra de los Comanches, Trimestral Hist6rico del Suroeste, XXXII (Abril 1839) 304-305.
.. Samuel A. Maverick a 'Mary Maverick, B~xar, Febrero 26 de 1838 en Green
{ed.), Samuel Maverick, Texano, 63; Samuel A. Maverick a Mary Maverlck, Béxar,
Mano 13 de 1838 en Green (ed.), Samuel Maverick, Texano, 64-65.
" BENEDICT, Diario de una Campaña en Contra. dt los Comanches, Trimestr~l Histórico del Suroeste, XXXII (Abril 1929), 304-305; GEORGE KENOALL, Narrac16n de
la Expedici6n de Texas-Santa Fe, I, 46; FERDINAND RoBHER (Oswald Mueller, trad.),
Texas con Referencia Particular a la Inmigraci6n Alemania y a la Apariencia flsica del
Pals, 122-123; Registros de la Ciudad de San Antonio, Octuhr_e 7 de 1837 1 pp. 11-12;
ibid.; M3rzo 13 de 1838, p. 16, en Los Archivos de la Universidad de Texas.

514

bildos. Pero el grupo más grande de nombres tales como Antonio Mencha.ca,
Juan N. Seguin, Rafael Garza, Ambrosio Rodriguez, Francisco Busti110s1 Fran·
cisco A. Ruiz1 Pedro Flores, indicaban la nacionalidad de la mayoría de los
padres de la ciudad durante este período. 45
La educación en San Antonio era prácticamente nula. Se habían realizado
intentos anteriormente para mantener una escuela pública local, pero durante
los tiempos difíciles de la guerra por la independencia, ésta murió. José Ma.
Rodríguez declaró que él había asistido a una "pequeña escuela mexicana"
en la vecindad de la calle Comercio y que el "señor Calonge" impartió cátedra
en una escuela del lado oeste de la Plaza Militar, y que había una escuela en
la Casa Veramendi en 1840. 4 r. Todas estas escuelas tienen que haber sido
muy pequeñas y manejadas por un tutor. Probablemente sólo los niños de las
familias acomodadas podían asistir.
Una escuela pública sostenida por la municipalidad y similar a la anterior
fue el objeto de una petición el 14 de febrero de 1839. l. H. Winchell pidió
al Cabildo que estableciese tal escuela para la enseñanza del inglés, escritura
y la aritmética. Se ofreció como instructor con un salario de 800 dólares por
año. Pero no hay record de que se haya realizado ningún trámite como consecuencia de dicha solicitud. Más tarde, e1 27 de junio de 1844, P. L. Buquor
hizo una solicitud similar, En esta ocasión se nombró un comité para investigar el asunto y se iniciaron realmente reparaciones de la vieja casa de la Corte
en un intento por preparar uno de sus cuartos como salón de clase, pero el
trabajo en realidad nunca se terminó sino hasta la década siguiente.4 7 Aunque
no hay mención de esto en el registro, se cree razonable pensar que la falta
de fondos fue la razón por la cual la ciudad no fue capaz de establecer una
escuela pública.
Pero Ja educación elemental no era el único interés de los ciudadanos de
San Antonio. Había evidencia considerable que indicaba que deseaban establecer una_casa de estudios superiores o universidad. Dos representantes del
Condado de Béxar en la Legislatura de Texas, Juan N. Seguin y José Antonio
Navarro, tenían interés en establecer una escuela preparatoria y una universidad de artes liberales, pero bajo la dirección de la Iglesia Católica. Se comunicaron con el Padre John Trmon en 1839 cuando éste estaba en Houston,
..- Registros de la Ciudad de San Antonio. Septiembre 18 de 1837, pp. 1-5; ibid.,
Marzo 5, 1838, p. 15; ibid., Enero 6 de 1840, pp. 41-42; ibid., Enero 9' de 1841, todos en los Archivos de la Universidad de Texas.
.. RonRÍGUBZ, Memorias, 35, 37.
41 Registros de la Ciudad de San Antonio, Febrero 14 de 1839, p. 40; ibid., Junio
27 de 1844, p. 140; ibid., Junio 29 de 1844, p. 141; ibid., Febrero 22, 1847, p. 169,
en los Archivos de la Universidad de Texas.

515

�habiendo venido de Nueva Orleans para realizar un viaje de inspección para
investigar la condición de la. Iglesia Católica en Texas. Los ciudadanos de San
Antonio tenían la confianza de que la legislatura texana cedería cuatro leguas
de tierra como una dote para la universidad ya que tales donativos ya habían
sido oton!ados a otras universidades sectarias. 48
Debid; a la falta de fondos y a dificultades administrativas no se realizó
ninguna acción en ese tiempa. Pero en el año siguiente, en 1840, cuando el
Padre Haydon estuvo en San Antonio en un viaje de inspección, se le hicieron
ofertas generosas para ayudarle a establecer una escuela, pero él las resistió
hasta poder ponerse en contacto con las debidas autoridades eclesiásticas.t 9
Esto debería de indicar que el interés en la educación mostrado por los representantes de Béxar en la Legislatura, el cual había sido comunicado al Padre
Timan el año anterior, era una expresión genuina del sentir del pueblo de
San Antonio.
Cuando el Padre John Odin, el Vice Prefecto de Texas, estuvo en San Antonio en 1840, visitó las Misiones y tomó nota de que San José sería un lugar
ideal para una escuela de muchachos y que la Misión Concepción estaba
precisamente adecuada para una academia de muchachas. 50
Fue durante la visita del Padre Odin actuando bajo la autoridad concedida
por el Prefecto Padre Timan, que mandó quitar a los dos Padres ~exi~os
de San Antonio. Estos dos eclesiásticos habían estado bajo la autondad Y Jurisdicción del Obispo de Monterrey y esta acción ahora sometía a la ciudad
bajo la autoridad y jurisdicción eclesiástica del Obispo Blank de Nueva Orleans. Pero el siguiente año, en 1845, el Padre Odin fue consagrado como el
primer Obispo Católico residente de Texas.n Por lo tanto, cineo años después
de la transición de autoridades militares y civiles desde México a Texas, se
efectuó el cambio de autoridad eclesiástica.
En conjunto la situación en San Antonio en 1841 no era, mala. La peor parte de la amenaza india había terminado. El comercio estaba prosperando,
las dificultades religiosas habían sido resueltas con Ja expulsión del clero mexicano y con el establecimiento de la iglesia bajo la autoridad y la jurisdicción
del Obispo Odin. El número de americanos iba en aumento paulatinamente,
George Kendall, un periodista de Nueva Orleans, describió la ciudad en 184 l
como "la ciudad más agradable y más interesante en Texas". 52
Pero los relativamente buenos tiempos y la relativa prosperidad pronto iban
E.
.. !bid., 82.
"' !bid., 94.
., !bid., 87.
.. CARLOS

"' KENDALL,

516

CAsTAÑE.DA,

Nuestra Herencia Cat&amp;lica en Texas, VII (M.S.), 49.

Narración de la Expedición de Santa Fe, I, 47.

a ser retados por nuevos peligros. Estas nuevas dificultades iban a causar un
choque al bienestar de la ciudad de San Antonio, del cual la vieja y venerable
ciudad iba a tomar una década o más para recuperarse. El tren de sucesos se
inició a principios de 1841 cuando el Presidente Lamar visitó la ciudad. La
ciudad se encontraba bastante emocionada en espera de la visita de tal dignatario. El Cabildo se preparó para la ocasión ordenando que se disparara un
saludo de veintiún salvas y el Presidente Municipal Seguin invitó al Presidente
a un Sarao. 53
El sarao efectuado para el Presidente Lamar fue el evento social sobresaliente de la década. Se realizó en el la!'go cuarto de la casa Yturri. El cuarto
fue decorado con banderas y siemprevivas puesto que no había flores. En la
festividad el Presidente Lamar bailó con la esposa del Presidente Municipal,
una dama bastante corpulenta y puesto que Lamar no era un bailarín consumado, la pareja, según Mary Maverick, "hizo tal figura que nosotros no tuvimos más que sonreír". 5•
Se agregó una nota chusca a la descripción cuando el aprieto de los capitanes Hays, Chevallier y Howard, del destacamento de vigilantes fue relatado.
Entre los tres únicamente tenían un saco de vestir. Se pusieron de acuerdo
en turnarse, permitiendo que uno de ellos usase el saco y bailase mientras
que los otros dos esperaban. A medida que al bailarín de suerte le tocaba su
tumo de usar el saco, los otros dos se quedaban en la puerta haciendo comentarios chispeantes, amenazándolo con los puños en actitud desafiante. 55
La visita del Presidente Lamar a San Antonio tenía un motivo ulterior.
Quería despertar interés en una e.xpedición a Santa Fe, Nuevo México, para
abrir una ruta o brecha comercial hacia esa área. Obtuvo éxito al persuadir
a algunos de los hombres de San Antonio a unirse a dicho proyecto. Es más,
J. Antonio Navarro fue uno de los comisionados de la e.xpedición. 56 La expedición topó con dificultades desde el principio y cuando llegó exhausta a
Nuevo México estuvo a merced de las fuerzas mexicanas allí. Los mexicanos
la consideraron como una invasión de su territorio, así es que sus miembros
fueron capturados y puestos en marcha rumbo a México para ser encarcelados
en la prisión infame de Perote. 57
Esta invasión de territorio mexicano fue todo lo que los mexicanos nece.. Registro de la Ciudad de San Antonio, Mayo 13 de 1841, p. 81, en los Archivos
de la Universidad de Texas; Seguin a Lamar, Mayo 15 de 1841, en Gulick (ed.),
Documentos Lamar, III, 521.
.. Green (ed.), Memorias de Mary Maverick, 55 .
.. !bid.
ot lbid., 58.
•• CHABoT, Los Prisioneros de Perote, 43-44.

517

�sitaron para proporcionarles la razón de realizar una nueva invasión de Texas.
El General Vázquez, encabezando el grupo de ataque, capturó San Antonio
sin resistencia en marzo de 1842. Las pequeñas fuerzas de defensa bajo el
mando del Capitán Jack Hays retrocedieron. El General Vázquez proclamó
que Texas estaba otra vez bajo autoridad mexicana y llenó las formali~l.ades
para establecer un gobierno civil al haber nombra~o un Alcalde. ln~t6 a
todos los ciudadanos mexicanos de San Antonio a remcorporarse a su alianza
anterior. Vázquez también indicó que el Presidente Municipal Juan N. Seguin, quien recientemente había estado en México desempeñando una misión
en nombre del Presidente Lamar y quien había regresado con una advertencia
inminente, simpatizaba con la causa mexicana. Esto aparentaba ser un intento
. a Segum.
' 38
deliberado por desacredrtar
Aunque el General Vázquez permaneció en San Antonio únicamente días,
la destrucción causada por su visita fue considerable. En primer lugar, la noticia de su avance llenó de pánico a los ciudadanos y la mayoría de las familias
americanas abandonaron la ciudad huyendo hacia el este, en lo que se conoce
como "La Huída de 1842". Muchas de ellas no regresaron por muchos años
debido a la inestabilidad y la anarquía subsecuentes. En segundo lugar, Vázquez logró sembrar semillas de duda en lo que respecta a la falta de lealtad
del Presidente Municipal Seguin. Los enemigos del Presidente Municipal se
valieron de esto e incitaron al pueblo en su contra. fütaban tan agitados que
cuando regresó con el Capitán Hays después de haber perseguido a Vázquez Y
sus tropas hasta el Río Grande, fue encontrado por una ralea enardecida y
tuvo que esconderse y huír para salvar su v:ida. Pocos días después, cuando el
General Burleson llegó a hacerse cargo del ejército, el Presidente Municipal
Seruin
exi!ri6
la conducción de un juicio militar para reivindicar su nombre.
o
o
.
pero Burleson rehusó esta solicitud arguyendo que no había ninguna evidencia
para apoyar tales cargos ridículos.
Un tercer logro de Vá.zquez fue el de iniciar d éxodo de ciudadanos mexi.canos de San Antonio hacia México. Algunos de éstos simpatizaban con la
causa mexicana, pero muchos abandonaban el lugar debido a las depredaciones efectuadas por las tropas voluntarias texanas al tratar de invadir sus
tierras y ranchos. Con su campeón Seguin, quien ahora había $ido forzado a

ª JAMES KJMMINS GREER, El Coronel /acle Hays: L!der de la Frontera Te.,ana Y
Fundador de California, 64; CBABOT, Los Prisioneros de Perote, 46-47; Memorias
Personales de Seguin, 9, transcripción en los Archivos de la Universidad de Texas.
• Green (ed.), Memorias de Mar}' Mauerick, 29, 59;
les, 9-10 en los Archivos de la Universidad de Texas.

518

SEGUIN,

Memorias Persona-

esconderse para salvar su vida, los mexicanos sentían que no había ninguna
autoridad que los defendiese así es que escogieron emigrar. 66
Parece evidente que aunque d ataque de por sí no tuvo ninguna consecuencia, sus efectos a largo plazo sobre la ciudad de San Antonio fueron importantes. Los americanos que habían huído regresaron pocos años después,
pero el descrédito que sufrió Seguin no solamente arruinó a un hombre políticamente, sino que también separó del mando al último de los héroes de
habla española de la Guerra por la Independencia. De aquí en adelante los
americanos empezaron a dominar la vida política de la ciudad. Seguin renunció a su puesto como Presidente Municipal y se unió a los refugiados en
marcha hacia Méxi.co. John W. Smith fue electo Presidente Municipal para
reemplazarle. 61
La emigración de familias mexicanas de San Antonio fue uno de los efectos
de más profundo alcance del ataque de Vázquez. No regresaron a Ja ciudad
después de que se habían solucionado las dificultades como lo hicieron los
americanos después de su huída. Consecuentemente, la población de la ciudad
declinó desde 1,800 en el año 1839 hasta cerca de 600 en el año 1843. En
1839 había cerca de 1,500 mexicanos y como 250 americanos; en 1846 había
cerca de 750 personas, entre las cuales se dividían equitativamente las dos
nacionalidades. 62
La importancia del ataque de Vázquez como una amenaza militar fue exagerada por el pueblo de Texas y su¡gobierno. La mayoría de las personas pensaron que la guerra con México se había reiniciado. El Congreso votó en
favor de la declaración de guerra con el único resultado de que este voto fuera vetado por el Presidente Houston. Pero la pronta retirada de las fuerzas
mexicanas adormeció la sensación de peligro y algunog. de los que habían huído
empezaron a regresar a San Antonio. El sentimiento de seguridad era tan
fuerte que la sesión otoñal de la Corte de Distrito se convocó. Entonces, en
septiembre de 1842 llegaron a oídos de San Antonio rumores y noticias de un
nuevo avance de un ejército mexicano compuesto de 1,500 soldados. Se convocó una reunión en masa para decidir el curso a seguir. Pero la memoria
• B11.owN, Historia de Texas, II, 231, CASTAÑnDA, Nuestra Herencia Cat6/icq en
Tuas, VII (M.S.), 155, Secmm, Memorias Personales, 10, en los Archivos de la
Universidad de Texas.

" Registros de la Ciudad de San Antonio, Periódico A, Abril 18 de 1842; ibid.,
Abril 25 de 1842, en los Archivos de la Universidad de Texas.
11 Hermana MARY ANQELA F1TZMORRlS, Cuatro Décadas de Catoli.cismo en Texas:
J820-186(), p. 45; Rm~MER ('Mueller, trad.), Texas, 117.

519

�de numerosas alarmas falsas era fuerte y las noticias de un ataque inminente
se descontinuaron. 63
Sin embargo, se efectuaron preparativos para defender la ciudad en contra.
de un ataque. Dos compañías milicianas se formaron, una consistente en su
mayoría de mexicanos bajo el mando del Capitán Antonio Menchaca y Ja
otra de americanos bajo las órdenes de Chauncey Johnson. En total compoIÚan una fuerza de cerca de 200 hombres con el valiente Jack Hays como su
Comandante en Jefe. Pero Hays se encontraba fuera de la ciudad formando
parte de un grupo de reconocimiento que intentaba localizar y determinar el
número de fuerzas que amenazaban a San Antonio.
Temprano por la mañana el 11 de septiembre el Ejército del General
Adrián Woll avanzó dentro de la ciudad de San Antonio marchando a la
tonada de "La Cucaracha", un aire popular de aquellos días. Los milicianos
defensores dispararon a los soldados que avanzaban creyéndoles ser un grupo
de ladrones. Quince soldados mexicanos fueron muertos. La reyerta cesó
cuando se levantó la niebla y los santonianos descubrieron que se encontraban
rodeados por un gran ejército de tropas mexicanas vestidos de civiles. Los
defensores se rindieron declarando que ellos pensaban que habían estado rechazando ladrones y no elementos ordinarios del ejército mexicano. Sus explicaciones no fueron aceptadas y se les tomó prisioneros marchándolos hacia
México y encarcelándolos en la prisión de Perote junto con los sobrevivientes
de la expedición de Santa Fe. 64
Al General Woll se le ofreció una bienvenida por algunos sanantonianos y
se efectuó un gran sarao en su honor por sus admiradores. Llegó noticia al
General pronto después de haber ocupado la ciudad de que el Coronel Jack
Hays y el Coronel Caldwell se encontraban en el Río Salado y le retaban a que
viniese y los capturase. Las fuerzas mexicanas partieron para pelear y fueron
vencidas estrepitosamente sufriendo fuertes pérdidas. Este suceso convenció
firmemente a Woll de que la posición en San Antonio era bastante precaria
y al día siguiente abandonó la ciudad. Luego enfiló hacia México perseguido
de cerca por las fuerzas texanas. 68
Un reflejo trágico de la batalla del Salado fue la masacre de Dawson. El
Capitán Nicolás Dawson, con una compañía de voluntarios originarios de
Fayette intentaron unirse a la parte principal del ejército texano bajo las
Diario de J. L. Truehart en (ed.), Los Prisioneros de Perote, 91-93 ; Roo!Úmraz, Memorias, 17-18.
,
.. CHABOT (cd.), Diario Truehart, en Los Prisioneros de Perote, 93-97; RooRIOUEZ,
Memorias, 18; Green (ed.), Memorias de Mary Maverick, 68.
.
.. RooRÍoUEZ, Memoria¡, 18; Green (ed.), Memorias de Mary Mavmck, 72-73;
CnABOT, Los Prisioneros de Perote, 52.

~rdenes de _H~ys y CaldweIL Dawson fue interceptado y atacado por el contmgente pnnc1pal de Woll. Sin esperanza de salvación por su mayoría en
número, Dawson intentó rendirse pero la señal de su banderín de paz fue
ignorada. Los mexicanos atacaron cuando el humo de la batalla se había
levantado habiendo dado muerte a trece texanos y capturado quince prisioneros de guerra. Estos prisioneros más tarde se unieron a los otros prisioneros
de San Antonio que iban en marcha a Perote. El esclavo de Sarnuel A.
Maverick, Griffin, realizó un acto de valor prodigioso. A Griffin se le ofreció
su libertad para que siguiera a los prisioneros en marcha hacia México y pudiese
ayudar a. su.~º· El esclavo rehusó la oferta de libertad pero de cualquier
manera s1gwo a su amo. En camino se unió por casualidad a la compañía
Dawson ~~o ante~ de ser atacada. Cuando las municiones no servían para
nada, ?riffm peleo con la culata de su carabina y cuando ésta se quebró
arranco una rama de un árbol de mezquite y continuó peleando hasta caer.
.El Coronel Carrasco, uno de los oficiales mexicanos, más tarde infom1ó a
Maverick que había sido testigo de las hazañas de "ese valiente hombre de
color'', quien fue la persona más valerosa que él hubiera visto jamás. 68
Tanto el General Woll como el General Vázquez hicieron la farsa de establecer autoridad mexicana en San Antonio. Se nombró un Alcalde y el
General llegó hasta derrocar al párroco local y reemplazarlo con el Padre de
la Garza, quien estaba desacreditado y ten.ía mala reputación. Cuando retroc_edió Woll P:rseguido de cerca por CaJdweU y Hays, muchos de los simpatizadores mexicanos de San Antonio le siguieron. El anterior Presidente Municipal Seguin, oficial del ejército de Woll, estaba a cargo de su escolta.°7
Fue así que Ja ciudad casi se despobló. Los americanos huyeron rumbo aJ
este los mexicanos rumbo al sur y los únicos que permanecieron fueron los
voluntarios. Se les urgió que regresasen a sus casac;, pero pronto se les guió en
una expedición rumbo al Río Grande por el General Somerville. Un grupo
de los hombres de Somerville, sin órdenes, continuaron y se internaron en Mé. xico, siendo capturados en la ciudad de Mier. También se les puso en la prisión
de Perote con los otros prisioneros texanos. Varias de las familias prominentes
de San Antonio fueron separadas, el padre habiendo sido mandado rumbo a
México como prisionero y el resto de la familia habiendo huído aJ este de
Texas como refugiados. Uno de los resultados de estos tiempos difíciles fue la
anarquía. No existió ningún gobierno civil por casi dos años. Por un tiempo el

o CKABOT,

520

• Green (ed.), Memorias de Mary Mavcrick, 73-74; RooRÍo.UEZ, Memorias, 18-19;
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CHABOT

521

�Mayor Jack Hays gobem6 la ciudad bajo ley marcial. Entonces John ~~ullen fue designado Juez de Condado por la Legislatura Texana el 9 de diaembre de 1842.68
Los reaistros de la ciudad de San Antonio citan:
e

Como consecuencia del estado desorganizado de los asuntos de este
condado durante los últimos dos años, no se efectuó ninguna elección
de oficiales de la Corporación hasta el 23 del actual, cuando se llevó
a cabo una elección de acuerdo con u.na orden emitida por el Honorable David Morgan, Procurador de Justicia del Condado, emitida de
acuerdo con una ley que aprobó el honorable Congreso y ratificada por
el Presidente el 14 de enero de 1842.0
Edward Dwyer fue electo Presidente Municipal y Rafael Garza, Ambrosio Rodríguez, Juan Urrutia, Antonio Menchaca, José M. Flores, James Good·
man Robert Lindsay y Thomas Whitehead fueron electos miembros del cabild~.10 Deberá notarse que babia un considerable aumento en el número de
nombres inaleses entre los integrantes del cabildo. Quizás esto fuese un refle,
jo del cambio de proporción de los dos grupos en relación del uno con el otro.
El número de personas de habla española había dismin.uído de cerca de 95o/o a
aproximadamente 50%.
Otra seria consecuencia de la invasión Woll fue que cuando él partió, un
fuerte grupo de refugiados que partieron con él saqu~aron la ciudad _Y de una
manera u otra los registros de bienes raíces de la audad desaparecieron. En
los años siguientes en que no hubo gobierno, mucha gente aprovechó la ausencia de registros ocupando las mejores propiedades sin tener ningú~ derecho a ellas. Uno de éstos, James Goodman, un herrero y armero ocupo part_e
del área de la plaza militar, cercándola, retando a cualquiera a que se la qwtase. John James, el topógrafo diputado del C~~~ado fue e'??leado por el
Cabildo de la ciudad para auxiliarlo en la resoluaon de esta dificultad. James
había leído la cesión original española, la cual delineaba el área ~: la ci~dad
y se la sabía de memoria. Volvió a delinear la ciudad y establec10 las lineas
de propiedad antiguas. La cindad entonces empleó a un abogado para que
demandase a los paracaidistas y así fueron lanzados. 71
.. GREER, El Coronel Jack Hays, 80; GAMMEL (Comp.), Leyes de Texas, 11, 827,
Registro Telegráfico de Texas, Julio 12 d~ 1843'., 8;ouston, Texas.
,,. Registros de la Ciudad de San Antonio, Period1co A, Mano 30 de 1844, p. 132,

en los Archivos de la Universidad de Texas.

'ºn

Jbid.

VINTON LEE JAMES,

A pesar de tiempos azarosos la ciudad paulatinamente comenzó a recupe-

rarse. El comercio una vez más empezó a florecer. Los trenes de mulas empezaron a llegar desde el sur portando las bolsas de plata y oro. Hacia el verano de 1843 los comerciantes mexicanos llevaron $ 50 000 en oro y plata a
San Antonio.ª
'
Pero quizás el evento más importante del año fue la llegada de Henri Casacomp,añado ?e un grupo de colonos para cumplir su propósito de colom~ar el ~o Me~a. La ~ayoría de estas gentes eran de origen francés y aleman. Hab~ sufndo homblemente el viaje desde la costa y habían llegado a
San Antonio e.x.haustos, enfermos y moribundos. Los ciudadanos les auxiliaron en todo lo que les fue posible. 73 No todos los franceses y alemanes inmi_grantes continuaron hacia la colonia de Castro, la cual llegó a ser )a Villa de
Castro. Un número de ellos permaneció en San Antonio. Los primeros en llegar no encontraron gobierno o autoridad alguna y sí mucha tierra baldía, de
manera que la ocuparon o se establecieron sin derecho. Estos fueron algunos
de los paracaidistas en contra de los cuales estaba el Cabildo de la ciudad actu~do para .esclarecer títulos de bienes raíces. Los alemanes y los franceses
ti:a1eron consigo nuevas voces, nuevos idiomas y nuevos problemas a la ciudad.
Sm pode~ _entender las lenguas inglesa o española, no conocían los reglamentos civiles que regulaban el uso del agua de riego. Este problema en
particular causó dificultades. Fue tan agudo que el Cabildo votó el 22 de
julio de 1844 que se tradujesen en las lenguas francesa y alemana los reg~amentos ~viles que gobernaban el uso del agua de riego y que estas traducciones se ÍlJasen en lugares públicos. 74
Otra seña que indicaba el cambio de condiciones en San Antonio fue la
realización del primer servicio religioso protestante. El Reverendo John McCullough, Presbiteriano, y el Reverendo John W. DeVilis, Metodista, oficiaron los servicios en la primavera de 1844. Asistieron a la congregación once
personas además de los dos ministros. Algunos de los nombres mencionados
que asistieron a los servicios fueron los de John James, James L. True-

U:º

San
Antonio y el Oeste de Texas, 19; Registros de la Ciudad de San Antonl·0 , pe_
"6di
ri co A, marzo 30 de 1844, p. 132; ibid., mayo 30 de 1844, p. 138; ibid., mayo 25
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Memorias Fronterizas y Pioneras de los Primeros Dlas en.

523
522

�hart, Thomas Addicks, Mrs. Elliot, Mrs. Jacques, and Mrs. Bruner. 75 Pero esto fue únicamente un arreglo temporal, ya que los ministros solamente
se quedaron por corto tiempo y luego partieron. El comienzo de servicios protestantes de tipo regular y la construcción de la primera iglesia protestante
habría de efectuarse más tarde. Esto parece indicar el principio de un cambio que estaba de acuerdo con el cambio en la composición de los habitantes. Durante el tiempo de la República, la mayoría de los protestantes en
San Antonio, alrededor de 100 en 1839, aparentaban no sentir la necesidad
de contar con una iglesia propia. Simplemente asistían a los servicios en San
Fernando si sentían la necesidad de ir a la iglesia. Esto fue particularmente
cierto después de que el Obispo Odin reorganizó la iglesia en 1840.

La vida de San Antonio continuó siendo más o menos desorganizada hasta el fin del período de la República, pero para aquel entonces todos los elementos para el crecimiento y composición futura de San Antonio ya estaban
presentes. La transición fue completa. El único elemento que se agregó a la
lista de ingredientes necesarios para la construcción de una ciudad texana
próspera y llena de éxito fue la presencia del ejército de los Estados Unidos.
El primer destacamento arribó pronto después de que se desató la guerra entre los Estados Unidos y México. 76
Los fundadores de la ciudad, ansiosos de contar con la milicia de los Estados Unidos dentro o cerca de la ciudad, ofrecieron un lote al gobierno como base para el ejército. El obsequio fue rehusado. 77

Una función importante de las tropas de los Estados Unidos fue la ·de
hacerse cargo de la protección de la frontera y la de establecer una cadena
de fortalezas para proteger las brechas por las cuales los colonos y viajeros
transitaban rumbo al oeste.
Aunque San Antonio aparentaba ser una ciudad en ruinas en el año de
1845 cuando se hizo parte de los Estados Unidos, contaba con todos los elementos necesarios para su desarrollo. La vieja ciudad hispano-mexicana había sido en gran parte destruida por las guerras y las turbulencias y se puede
decir que la nueva ciudad estaba resurgiendo de las ruinas. Las familias americanas regresaban e inmigrantes de los Estados Unidos, de Alemania y de
Francia comenzaban a internarse en números reducidos y en pocos años esta corriente llegó a convertirse en una inundación. Llegaría a incrementar el

n_úmdedro d~ habitantes de tal manera que en 1860 San Antonio llegó a ser la
cm a mas grande en Texas/8
río!~

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c~~liMéxico ~ue _los contrabandistas realfaaban durante el peca, llego a mcrementarse y desarrollarse después de hab
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e una _n:~uper~c~on sino de un crecimiento y desarrollo mucho más ali' d
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HEusrNGER, EoWARD W., Una Cronologla de Eventos en San Antonio: Siendo una
Historia Concisa de la Ciudad Año por Año Desde los Comienzos de su Establecí-

528

529
H34

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>de temas. de opiniones propias y ajenas. Y con exprcs1on no elogiosa, dt'be
añadirse que rcsultaha frrcuentemcntc marhacón.
En su So11 Mo11ud Buo,o, mártir no aronh.'{·c tal cosa. La tendencia a veces viciosa de su l'locurión se vuelve excelsa virtud estilística. Y lejos de incurrir cn ma1·haconcría su estilo logra una prodigios.a inrantot10 poética.
Univt•rsity oí Califomja
Rin·rside, California

Sección Tercera

HISTORIA

302

�LA VILLA DE SAN CARLOS DE MAR1N 1
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

Es EL DE MARÍN UNO DE LOS PUEBLOS más característicos de Nuevo León. En
füs construcciones, se observan múltiples ejemplos de la vivienda típica nuestra, y en sus habitantes la expresión franca de la gente del noreste de México.
Este lugar es uno de los más antiguos establecidos en el valle que forma la
cuenca del río de Salinas y que los antiguos llamaron: valle del Carrizal o
de los Aigualcs, por ser éstos los indios que lo habitaban.
El sitio en que actualmente se halla la cabecera municipal, fue poblado por
José Martínez, a quien le fue otorgada merced por el gobernador, general
Alonso de León, de cuatro caballerías de tierra, que pidió "con intención de
fundar una labor"; localizándose las tierras, " ... en la punta de la mesa que
llaman de Ramos, por la parte de arriba ... , que en cercanía de la dicha
Joma está un ojo de agua, que sale de lo alto de ella ... "
La merced fue otorgada el 20 de octubre de 1683, pero como el virrey marqués de la Laguna desconoció, por decreto de 10 de diciembre de ese año,
las mercedes dadas por los gobernadores interinos, fue necesario que el gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza la otorgara de nuevo, con
la misma antigüedad, el 2 de junio de 1699¡ reconociendo también la merced del ojo de agua, la licencia para una saca de agua del río y la merced de
las demasías de tierra, hasta por dos sitios de ganado mayor y menor. 2

El Fundador
Era José Martínez, al solicitar estas tierras, "vecino, labrador y criador de
ganados y caballada, en el real y minas de las Salinas". Expresa en su esTrabajo inédito, leído en Marín e.l 26 de septiembre de 196-1-.
MS. Merced de tierras. Archivo Municipal de Monterrey. Ramo Civil, volumen 48,
Exp. 1, fol. l.
1

1

305
820

�1

1

crito de 1673, tener más de doce años de vecindad, esto es que su llegada
al reino fue hacia 1670 ó 71.
La fundación de la labor o puesto de San Antonio de los Martínez, como
se llamó desde sus orígenes, tuvo lugar al año siguiente de la merced, esto
es en 1684; ya que en su testamento (1712) expresa claramente al referirse
a sus tierras: "en donde he vivido poseyéndolas veinte y ocho años".
Sabemos que fue hijo del capitán Ignacio Martíncz y de doña Isabel Flores, vecinos del Saltillo. En el archivo de la Parroquia del Sagrario, de la
Catedral de Monterrey, encontramos que contrajo matrimonio con doña Inés
de la Garza, hija del capitán Pedro de la Garza y de doña María de la Rocha.
La boda tuvo lugar el 13 de febrero de 1673, verific6.ndola el Lic. José Guajardo, con licencia del Lic. José de la Cruz, cura párroco. 3
Es un hombre importante, que ha servido al rey "a su costa, con sus armas
y caballos" y que, además, ha formado parte de las expediciones organizadas
por el general Alonso de León, a partir de 1686, a la bahía de Espíritu
Santo, en Texas. 4 Poco después, le vemos residiendo en el valle del Carrizal,
y adquirir, además de las tierras mercedadas, parte de sitios por compra a
los herederos del capitán Alonso de Treviño.
De este modo es como nace, en la eminencia de estas colinas, la hacienda
de San Antonio de los Martínez, o San Antonio de los Aiguales, como también se la conoce en aquellos años. La familia de José Marúnez está compuesta por sus hijos Rodrigo, Miguel, Ignacio ( que recibió las órdenes sacerdotales y el grado de bachiller) ; Darnián, Andrés, José, María Rosa, Luisa
y Catalina. Hubo, al correr del tiempo, enlaces matrimoniales con Montemayores, González, Chapas, etc., y el núcleo de la hacienda fue aumentándose y subdividiéndose al morir su fundador.
Sintiéndose gravemente enfermo, fue llamado el bachiller Miguel Cantú,
teniente de cura y vicario de Monterrey, para que le auxiliara espiritualmente. Y, no dando tiempo a llamar a la autoridad civil, fue ante el mismo
vicario que otorgó una memoria testamentaria, el 11 de abril de 1712.
Su muerte debe haber acaecido el día 15, toda vez que su partida de
entierro señala habérsele dado sepultura, confonne a su deseo, el 16 de abril,
en la Iglesia de San Francisco Javier, de los padres jesuitas, que existió en
la esquina N.O. de las actuales calles de Morelos y Escobedo, y que servía,
a la sazón, de parroquia. 5
Archivo del Sagrario. Catedral de Monterrey. Matrimonios, Libro 1, folio 58 v.
GARZA, Ct1dulario Autobiográfico de Pobladort1s y Conquistadores de Nuevo Le6n. Gobierno del Estado de Nuevo León y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1964, p. 154.
• Archivo del Sagrario. Catedral de Monterrey. Entierros, Libro l al 5 (en un
solo tomo) 1668-17 52; 1712, fol. 46 v.
1

' lsRAEL CAVAZOS

306

Sus Bienes
Una idea bien clara del estado que guardaba la hacienda en 1712, nos la
da el inventario hecho por disposición de Juan Bautista de Villarreal, alcalde mayor de las Salinas.
Tenía la casa de vivienda, "de dos naos, que se compone de una sala, aposento y cocina, con más tres jacales con sus cocinas y dos corrales grandes ... "
El ajuar de casa era sencillo: tres cajas mexicanas, una cama, una mesa
y tres bancos. La cocina: cazos y ollas de cobre; calderitos "de batir chocolate"; tres metates, tres jarros de cobre nuevos, un sartén, carnales "de la
tierra"; una tinaja de Guadalajara; el azador de hierro y cinco cucharas y
una tembladera de plata.
La herramienta de labranza y minería, consistía en balanzas, azadones, hierros de berrar, escoplos, costales metaleros, mantas, etc.
No faltaba el imprescindible ajuar de montar: la silla jineta, con su estribera, escopeta de patilla, con su funda de San Miguel, cojinillos, espuelas
chicas de filigrana, el freno hechizo, y dos arcabuces, uno de agujeta, con su
funda de Michoacán.
El ganado era abundante: tres manadas de yeguas, bayas coyotas, alazanas rejegas, anaranjadas y moras rejegas; 25 reses; 190 cabezas de lana; 500
cabras y 6 yuntas de bueyes, aperadas.
El inventario incluye las prendas de ropa suyas y de su esposa, así como
media caballería de tierra con tres días de agua, en San Nicolás de los Garzas,
arrendada a Antonio del Bosque por 25 fanegas de maíz anuales y correspondiente a la dote de Sll esposa, originaria de dicha hacienda.
Según los capitanes José Bermúdez y Juan Gómcz, peritos valuadores, el •
valor de los bienes era de 5,166 pesos, tres tomines; y, deducidos las deudas
y gastos de funeral, quedaron 3,973 pesos, un tomín. 8

La Parroquia
La hacienda de San Antonio de los Martínez, como todas las del valle del
Carrizal, estaba incorporada, en lo político y en lo espiritual, al valle de las
Salinas. Esta circunstancia fue, con el tiempo, acentuando numerosas inconveniencias; tenía la hacienda su capilla, empezada a construir en 1746
y de la cual se ven aún vestigios en lo que fuera el casco antiguo del lugar.
Carecía, sin embargo, de ministro.
Un prelado insigne, el Ilmo. Dr. don fray Francisco de San Buenaventura
MS. Testamento e inventarios. Archivo Municipal de Salinas Victoria,
gajo 1 ( 1689-1734) E.xp. 20, 32 fojas.
1

N. L. Le-

307

�Martínez de Tejada, obispo de Guadalajara, fue el primero en palpar esta
necesidad. En su visita pastoral a estas haciendas, nombró al padre Lic. José
Antonio de Almandos, como teniente de cura en Higueras y que sostuvo por
muchos años don Salvador Lozano. La capillita de Higueras se arniinó. El
mismo obispo dispuso se edificara otra en Ciénega de Flores, p'ero nunca se
consiguió erigirla, y por lo mismo, continuó auxiliando espiritualmente a estas
haciendas su vicario de Salinas.
Los vecinos vuelven a representar sus incomodidades, y un paisano suyo,
el Dr. José Antonio Martínez, quien a la sazón era visitador del Obispado,
proveyó, el 5 de julio de 1777, un ministro de pie; pero tampoco lo hubo,
por oposición del cura de Salinas.
Nuevamente acuden los vecinos al obispo don Rafael José Verger ( 178390), señalando sus penurias, particularmente las de los pobres que no tienen
caballo y que han de solicitarlo al pudiente para ir a la parroquia; y ha
sucedido que no alcanzan auxilio los moribundos, o que el niño llevado a
bautizar, muere en el camino.
Se pasa el tiempo sin lograr sus propósitos y es hasta los albores del siglo
XIX ( 1802) cuando se renuevan gestiones más efectivas. Verificado un censo
en el que resultan 1,152 personas de todas las haciendas, los vecinos, encabezados por don Rudecindo Martínez, se comprometen a sostener un ministro,
aportando 1,816 cabras y 166 pesos en reales. Don Rudecindo aporta_ otras
397 cabras suyas, lo que aumenta a 2,213 las cabezas de ganado de vientre.
El Venerable Cabildo Sede Vacante, por medio de su Vicario Capitular,
Dr. don Miguel Ignacio de Gárate, autoriza estos trámites, nombrando como
primer ministro al presbítero José Félix Yance, y por mayordomo de fábrica
al señor Martínez, a quien autoriza para comprar con el efectivo más ganado y darlo en arrendamiento a 8 cabezas por 100, "según estilo de estas
tierras". 7
La Villa
No contentos con haber logrado esta vicaría, que se formó con San Antonio, Santa Elena, Acequia, Ciénega, Higueras, Orégano, Anteojos, Aguanegra, Casita, Papagayos, CastiJJo y Guadalupe, el 7 de diciembre de 1803,
los vecinos piden sea erigida como curato en encomienda, agregando, de ser
posible, los poblados de Pesquería Chica y Aguafría. Adjuntan a su petición
un inventario de la flamante capilla, en que aparecen, entre otras cosas, casulla y palio de damasco, manteles, sobrepellices, una imagen de San Antonio, en lienzo, el sagrario, una campana de doce arrobas, una imagen de
' MS. Testimonio . .. Archivo Municipal de Marln. "Legajo de papeles importantes".

308

bulto de Nuestra Señora de la Soledad, y ornamentos de damasco blanco, con
galón de oro, uno de los cuales es de la capilla de Higueras. 8
Pero en esta misma petición formulada por "los principales vecinos republicanos del valle del Carrizal y hacienda de San Antonio", se pide no solamente la elevación a Clll'ato, sino su separación política del valle de las
Salinas.
Alegan, para ello: tener su "capilla decente", disponer de los recursos necesarios para sostener al ministro, y haber costeado, muchos años, el aceite
de la lámpara del Santísimo, de Salinas. Renuevan el argumento de la distancia, puesto que el eterno alcalde de Salinas, don José Santiago ele Villarreal -que ha de tener papel tan importan te, más tarde, en la insw·genciareside en la hacienda de Viudas (Abasolo) a 14 leguas de San Antonio. Piden,
por lo mismo, "separarse del yugo de la jurisdicción real ordinaria del partido de Salinas". Ofrecen, para ello, servir los cargos concejiles -entonces
honorarios y sin retribución alguna-. Aportarán también 1,000 cabras de
vientre, para la formación del fondo de propios, aplicados al mismo tiempo
a la construcción de la casa cural, casas reales --del ayuntamiento-, cárcel,
escuela de primeras letras, etc.; fondo que podrá aumentarse --dicen- vendiendo los chivos y cabras viejas. Ofrecen, asimismo, hacer una saca de agua
en Santa Elena (General Zuazua), para el culto divino y para los pobres.
Juran, además, como patronos, a San Antonio de Padua y a la Virgen de
Guadalupe, cuyos títulos ha de Uevar la villa y cuyas funciones anuales
celebrarán. Piden, en fin, como teniente de gobernador, a don José Joaquín
Martínez.
A este escrito, en el que se elogia, desde luego, al gobernador, don José ,
Simón de Herrera y Leiva, por su labor progresista al eliminar los jacales del
centro de Monterrey, por construir la presa y por combatir "la pérfida apachería", se adjunta la lista de 33 vecinos que se hao ofrecido a hacer casa
en la nueva población, y en ella observamos que figuran los apellidos Martínez, Femández, Garza, Montemayor, Tamez, González, Treviño, Lozano,
García y Aguirre. 0
La Real Cédula
Desde marzo de ese mismo año de 1803, había empezado a gobernar la
diócesis del Nuevo Reino de León, el Ilmo. Dr. don Primo Feliciano Marín
de Porras, prelado nacido en Burgos, en España, y a cuyos títulos se añadían
'MS. !bid.
• MS. ]bid.

309

�los de haber sido capellán de honor de Su Majestad y penitenciario de su
real capilla. 10
Así este obispo como el gobernador Herrera pusieron especial empeño en
la creación de la nueva villa, y juntos pasaron a visitar la hacienda, a fin
de señalar el terreno apropiado al asiento. de la nueva población, a 1,000
varas al norte, en un lugar "plano, elevado, con agua suficiente y provisto,
a poco trecho, de canteras y maderas para fabricar". 11
Las comunicaciones eran lentas. El 20 de febrero de 1804, turnó el gobernador el e.xpediente a México. El virrey José de Iturrigaray contestó dos años
después -30 de enero de 1806- aprobando formarse la nue,·a población;
pero hay constancias de que no se esperó tal orden para erigirla, como veremos en seguida.
Tanto don Juan José de la Garza 12 como el Profr. Alberto Sánchez,13 que
han escrito sobre la historia de este pueblo, sitúan la erección entre el 4 y el 8 de
febrero de 1804. En el Archivo General del Estado, hemos encontrado el oficio
del alcalde de Salinas, de 6 de febrero, contestando al gobernador Herrera
de enterado de que, "por decreto de 4 del presente", mandó el gobernador
la separación de Salinas de las haciendas que la formaron. Así pues, la villa
quedó constituída el 4 de febrero de 1804.ª
Otras comunicaciones de esos días, se refieren al nombramiento del síndico
José de Jesús Martínez -8 de febrero-; lo que prueba la creación inmediata del primer ayuntamiento; y aluden también a 1a queja de algunos
atropellos al alcalde don Joaquín, por vecinos de Salinas, que hasta !Jegan a
enviarle algunas décimas ridiculizándole.16
Observamos que la llaman, simplemente: villa M arín. El gobernador y el
obispo pidieron al virrey que sustituyera este nombre con el suyo, esto es,
que se llamara: villa de Iturrigaray, o con el de su esposa. (Ya existía el antecedente de haberse fundado aquí una villa en homenaje al virrey Azanza).
Iturrigaray no accedió a ello; dejándole el nombre del prelado y disponiendo
solamente anteponerle el del rey Carlos IV, eso es: villa de San C4rlos de
Marín.
11&gt;

CARLos

PÉ.R EZ•MALOON.WO.

Monterrey, 1947.
" JUAN JosÉ DE

El Obispado. Monumento histórico de Monterrey.

Memoria sobre el origen de la villa de MarÍ71. En: JosÉ
Lecciones órales de Historia de lvuevo-León. Ed. de "La India".
Imp. del Gobierno en Palacio, a cargo de Viviano Flores. Monterrey, 1881; pp. 105
a 120.
" Vid nota 1 l.
u Monografla del Municipio de Marín. Publicación No. 2 de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; Monterrey, 1943; 74 pp.
14 MS. Archivo General del Estado de Nuevo León. Legajo 10, carpeta 1, No. 22 •
" lbid. Nos, 33, 39 y 42.
LA GARZA.

ELEUTERIO GoNZÁLEZ.

310

Pero, si dos años tardó la respuesta del virrey, tuvieron que pasar tres
para que el rey expidiera en Madrid su real cédula de 16 de julio de 1807,
aprobando el establecimiento y el nombre: " ...por ser muy justo -diceque, al mismo tiempo que se conserva la memoria de mi augusto nombre,
se tenga también la de un prelado de méritos, para estimularle a que continúe fomentando a aquellos vecinos y demás de su obispado, y sirva de
estímulo a otros prelados a que sigan su útil y laudable ejemplo ... " Y otro
año más hubo de pasar -8 de febrero de 1808- para que la cédula llegara
a la ciudad de México. 16
Costumbres

Lucha constante para defenderse de los ataques de los indios; dedicación a
la agricultura y a la ganadería; sencillez en el vestir, usando pieles curtidas
y telas tejidas por ellos mismos; casas y muebles modestísimos; prácticas
piadosas del rezo del rosario y cánticos a la Virgen; sistema patriarcal en
la vida diaria; respeto profundo a los mayores y a la autoridad; enseñanza
rudime~taria; alegría en las fiestas, con improvi_sación de coplas y ejecución
de danzas como el fandango, jarabe, rigodón y zacamandul. Tales eran las
costumbres candorosas y tranquilas, que nos describe don Juan José de la
Gana en una Memoria escrita en 1877 y publicada por el Dr. González.
Pero este cuadro nos lo completa una revisión de los libros de actas del
Ayuntamiento, particularmente, en lo que se refiere a la primera mitad del
siglo XIX.
Es entonces la de Marín una vida de aldea. El cabildo se reúne para se- •
ñala:r el tribunal municipal que ha de oír cada ocho días las apelaciones;
para cuidar del aseo de las calles, cerco de solares, recomposición de caminos
y puco tes, etc.; para dar en arrendamiento los solares, a dos reales al año;
para controlar la venta de licores; vigilar los encierros de tahures y dar facultades a los vecinos para conducir a la cárcel a "borrachos, blasfemos o
peleoneros" .17

Se. reúne también para cuidar de la limpieza del ojo de agua y de que
las señoras laven a 25 varas abajo del manantial principal. También para
procurar que nadie ande en la calle después de las 9 de la noche; o para
controlar el arrendamiento de las aguas del Saladito, el Mulato, Potrerillo
y el Ebano. Para evitar que los vecinos pasten sus ganados en forma excesiva
en los ejidos del pueblo; o para dictar bandos especiales a fin de que los
"' Real Cédula. Publicada por Juan José de la Garza y Alberto Sánchez. Ver notas
12 y 13.
" Actas del Ayuntamiento. Archivo de Marín. 1833 y siguientes.

311

�vecinos cuiden de que sus puercos no anden sueltos en las calles, o hagan
daño en las cocinas, solares y sembrados, previniendo el pago del daño y
dos reales de multa. Y para disponer también la venta de las plazas para las
ferias, o para acordar el traslado de la imagen de la virgen de Guadalupe,
de su capilla de Higueras a esta parroquia, con motivo de las sequías constantes.

Fiestas populares
Reúnese también el ayuntamiento, para designar a los regidores que han
de salir a colectar las limosnas para las conmemoraciones de la Navidad y
Semana Santa. Otra fiesta muy tradicional en el pueblo es, en esos tiempos,
la de Corpus Cbristi, y cada año se reúnen los vecinos para cubrir con ramas de árboles frondosos la estación por donde ha de salir la procesión del
Santísimo.
"De tiempo inmemorial" -dice el acta de 22 de junio de 1845- se acostumbran los paseos públicos a caballo, en los días de San Juan, San Pedro,
Santiago, Santa Ana, y es atribución del cabildo cuidar que no haya galopes
en el centro, que no se cortan gallos, que los ebrios no escandalicen y que
el paseo concluya a las oraciones de la noche.
Pero la fiesta principal es, indudablemente, la de la Asunción de Nuestra
Señora, cada quince de agosto. La plaza es cercada para la instalación de
cocinas, vendimias y carcamanes, y para la corrida de toros, instalándose al
frente de la plaza un palco para el Ayuntamiento. 18
Claro que en esta época no existían las bancas o glorietas de la plaza,
iniciadas en 1876 y concluidas 10 años más tarde; ni las casas del Ayuntamiento tenían los portales, que fueron construidos en 1887. 19
En 1858 -17 de abril- se acuerda que las 8 manzanas circundantes de
la plaza sean de tapia, lo que viene a dar mejor aspecto al pueblo. En ese
mismo año es abierta una plazuela para mercado y para rastro; demás de
la que en 1834 se había mandado trazar, "para evitar que los atajos de mulas,
carretas y burros, que traen frutas y otros efectos a vender, paren en la plaza
principal y la ensucien". 2º

13

312

Durante largos años y hasta pasada la primera mitad del siglo, padecen
los pueblos del valle las constantes incursiones de los indios, que bajan de las
praderías del sur de los Estados Unidos. No hay seguridad en los caminos ni
en las labores, y el comercio y la ganadería son nulos. El ayuntamiento de
1874 informa que de 1848 a 1856, han causado estas incursiones 58 muertos,
38 heridos y 9 cautivos, amén de los cuantiosos daños materiales.
Para contener estos ataques, está formada la Milicia Cívica. En 1803, el
capitán Tomás de la Garza ofrece su compañía "para mariscadas en esta
frontera, cuando se sienta rumor de enemigos". Al año siguiente, existen
las escuadras de Santa Elena, Ciénega, Higueras y San Antonio, al mando
de don Juan José Ramón Martínez, don Juan Francisco Quiroga, don Andrés Montemayor y sargento Joaquín Martínez, respectivamente. En 1829
la compañía de Marín está compuesta por 65 soldados.
Esta misma Milicia Cívica se convierte, a partir de 1848, en la Guardia
Nacional, que participa en todas las luchas, nacionales y extranjeras.
Y Marín es de los pueblos que sufren más durante la invasión angloamericana. Sus casas y las de la hacienda de Ramos ( hoy Doctor González) son
incendiadas y dest1uidas en su casi totalidad, por el ejército invasor. Cuando
el ayuntamiento de Cadereyta propone declarar suspenso en el ejercicio de
sus funciones al gobernador Francisco de P. Morales, mientras dure la invasión, el ayuntamiento de Marín, por dictamen presentado en sólo tres horas
por sus munícipes Juan José de la Garza, José María Dávila y Manuel Molano, acuerda reconocer al gobernador, " ... cuyas órdenes y providencias ,
serán obedecidas corno en tiempo de paz". 21
'
En la revolución de Ayutla, desconoce el Ayuntamiento el movimiento iniciado por Juan Alvarez, pero muchos de los hijos del pueblo luchan por esta
causa. Lo mismo sucede durante la guerra de Reforma. Don Juan José de
la Garza, nombrado secretario del Ayuntamiento en 1853 y que sirve este
oficio hasta casi acabado el siglo, acompaña a Vidaurri, de quien es amigo
íntimo, a sus campañas al interior.
Es esta amistad, indudablemente, la que hace que no proceda el Ayuntamiento contra la actitud de Vidaurri, al acordar que el gobernador -con
motivo de su conflicto con el presidente Juárez- obre conforme a 'lo que
parezca más conveniente al honor y al bien de la patria ... " 22

!bid. Cabildos de lo. de mayo, 22 de junio y 2 de agosto de 1845.

" MS. Expedientes sobre construcci6n de los portales y glorietas. Archivo Municipal
de Marín. Legajos 33 y 48.
:t

Milicia

Actas del Ayuntamiento. Cabildos de 11 de enero de 1834 y 17 de abril de 1858.

" Ibid. Cabildo de 5 de octubre de 1847.
" !bid. Cabildo de 8 de marzo de 1864.

313

�Contrabando
Es fuerza referirnos también a una etapa verdaderamente interesante. Estas
épocas aciagas son causa de que surjan aquí y en otros pueblos el bandolerismo y el contrabando.
Ya desde 1835, vemos disposiciones del Ayuntamiento tendientes a combatir el comercio ilícito del tabaco extranjero. El gobierno local autoriza, en
ese año, el comercio libre de efectos extranjeros, "mientras dure la guerra
de Texas".
Una comisión del cabildo, al dictaminar en 1851, sobre cosas hacendarias,
opina que las alcabalas deben ser abolidas, para proteger al comercio, única
manera de evitar -dice- "la escandalosa desmoralización del contrabando".~ª
Esta práctica se acentúa mucho durante la guerra separatista de los Estados Unidos, pero tiene mayor auge durante la anarquía ocasionada por
las revoluciones de la Noria y TtLXtepec. ( 1872-1876); y viene a ser sofocada
en los inicios del gobierno del general Bernardo Reyes, que se vale para
ello de algunos de los principales jefes de los grupos contrabandistas.
Son éstos tan hábiles, que saben eludir, con argucias y arrojo, las partidas
de rurales de la Acordada o del Contrarresguardo, con las que sostienen
frecuentes bataUas campales, y que no pocas veces se ven escandalosamente
complicadas en los contrabandos más cuantiosos.
Algunas tiendas de Marín llegan a estar mejor provistas de efectos extranjeros que las de Monterrey o Linares. Y hasta ha llegado a asegurarse que
de allí proviene el popular y festivo mote adjudicado al pueblo de: "Marín,

Texas".
Educación
Pero ello es sólo un fenómeno que e:i.-plican las circunstancias en que vive
el país. Porque, por otra parte, tiene Marín, en esta época, un florecimiento
extraordinario, particularmente en lo que atañe a la educación.
En los libros de actas del cabildo, anteriores a 1850, se observa una preocupaci6n constante de las autoridades, por la educación. En 1833 se registran los nombres de los maestros Francisco Tamez y Manuel Molano, originario este último de Monclova. Al año siguiente, tiene la escuela del pueblo
90 alumnos, y se queja el director de que su sueldo sea de sólo 12 pesos
mensuales. Otros maestros, entre 1853 y 1861, son José María de la Garza,
Laureano de la Garza y Juan y Domingo Lozano. El 20 de abril de 1861,
el cabildo autoriza la apertura de la escuela de niñas que instala doña Merced
u !bid. Cabildos de 22 de agosto de 1835 y 31 de julio de l851.

314

Ledesma. Hay, en 1863, una escuela particular muy importante, atendida
por Julio Chávez. Los exámenes públicos son todo un acontecimiento y tienen
lugar en el palacio municipal, con asistencia de la autoridad. En el de ese
año, se lucen por su adelanto los jóvenes Jesús Lozano, Albino Martínez,
Rudecindo Montemayor, Antonio Mireles, Espiridión Martínez, Jacobo Marunez, Román y Mariano González, Jesús Dávila, Crescencio Víllarreal, Apolonio González y otros, en el Catecismo Histórico y el de Ripalda; gramática
castellana, geografía de Roa Bárccnas y principios de aritmética y álgebra. 2 ~
Por lo que a la educación superior se refiere, ya desde 1853, el presbítero
Jesús Montemayor -a quien los vecinos habían pedido como vicario del
anciano párroco Juan Nepomuceno Báez de Benavidcs- estableció una escuela, cuyos exámenes públicos se hadan también en la sala consistorial.
Estos exámenes duraban hasta tres o cuatro días, porque los alumnos pasaban
pruebas difíciles de dos o más horas. En el que se sustentó el 4 de septiembre
de 1853, los j6venes E1euterio Femández, Francisco Martínez, Agustín Vela,
Luciano González, José Juan Martínez, Gregario Martínez, Francisco Chapa,
Valentín González y Francisco Montemayor, presentaron, en oposición pública, mínimos y menores, con sus traducciones respectivas del Jatín.1! 5
Pero la época de más esplendor en Marín, es cuando se establece aquí
una sucursal del Colegio Civil del Estado, en 1873. Creemos que haya influido
mucho en este hecho, además de la importancia del lugar, la intervención
del Lic. Canuto García, gobernador que fue de Nuevo León, casado en
Marín, el 12 de noviembre de 1871, con doña Josefa González. Un hermano
de ésta, el maestro Francisco González, quien desde 1858 había venido trabajando de maestro en el pueblo, se hizo cargo de la dirección del Colegio ,
Civil de Mario. Al año siguiente, 1874, hubo una matrícula de 26 alumnos,
y de 29 al año sigt,Úente. La revolución de Tu.."&lt;tepec hace clausurar el Colegio, que es reabierto el 11 de diciembre de 1877. Al pasar Francisco González a la dirección del plantel en Monterrey -16 de diciembre de 1879-,
queda en su lugar el Dr. Jesús Garza Lozano, quien es sustituído, años más
tarde, por el Lic. Mariano Cárdenas. Esta importante escuela fue clausurada
en 1886.

M arinenses notables
Tal impulso a la educación es factor para que de aqu.í surjan muchos hombres importantes. Alberto Sánchez, en su Monografía ... de Marín, publica
" /bid. Cabildo de 11 de octubre de 1863.
" [bid. Oabildo de 4 de septiembre de 1853.

315

�una amplísima lista de los hijos distinguidos del pueblo. En la imposibilidad
de citados a todos, sólo señalaré algunos de los que ahí faltan.
El Dr. José Antonio Martínez, cura por muchos años en Salinas, en el
siglo XVIII, y que en sus escritos ostenta los títulos de colegial del Real de
San Francisco de Sales, de San Miguel el Grande, y del de San Ildefonso,
de México; examinador, sinodal de juristas; presidente de las academias de
cánones, leyes y teología moral; bachiller en filosofía y ambos derechos; licenciado en sagrados cánones por la Real y Pontificia Universidad de México; abogado de la Real Audiencia y visitador del Obíspado. 28
Debemos citar también al Lic. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, nacido aquí en 1769. Estudia en San Miguel el Grande y en México. Tiene
por compañero de estudios a Mariano Matamoros. Vuelve a Monterrey eu
1818. Ocupa importantes cargos en el Gobierno. Es director fundador de
la Escuela de Jurisprudencia, en 1824, y muere en la villa de Guadalupe,
en 1830. 27
Otros datos de interés para la villa san los referentes al ilustre maestro Pablo Livas, de personalidad tan conocida. Son ignoradas, sin embargo, las
noticias sobre el arraigo de su fanúlia en Marín. La revisión de los documentos oficiales y eclesiásticos para este trabajo, nos da a conocer nombres
antiguos. Los Livas anteriores a 1850, aparecen en los padrones registrados
como plateros de oficio, y figurando en todas las listas de la guardia nacional,
como soldados, clarines, sargentos y hasta tenientes, como don Pablo José
Livas.
Pero es José Eugenio Livas, platero también de oficio, el más antiguo que
encontraroo~. Originario de Satinas, se casa en Marín con María Cornélia
Aguirre, el 25 de septiembre de 1819. Seis hombres y cinco mujeres nacen
de este matrimonio. El mayor, Pablo José, nace aqui el 30 de mayo de 1820.
A los veinte años se casa, también aquí, con María de Jesús Dávila. De sus
hijos, tres hombres y dos mujeres, es José Antonio Casimiro, el mayor, nacido aquí, el 3 de marzo de 1841, y padre del maestro don Pablo Livas. 28
" Archivo Parroquial de Salinas Victoria, Libros de Bautizos. Y periódico La Luz,
Monterrey, lo. de mayo de 1874.
n Una biografía muy amplia véase c:n: Armas )' Letras. Monterrey.
"' Archivo Parroquial de Marin. Matrimonio de José Eugenio Leivas (sic) y María
Cornelia Aguirre; 1819, acta No. 8. Hijos: José Pablo Ciriaco, 1820, acta 16; María
Dolores, 1821, acta 77; María Antonia, 1826, acta 73; María Concepción, 1828, acta
52; María Arcadia, 1830, acta 6; José Maria Eugenio, 1831, acta 105; José Buenaventura, 1833, acta 99; Juan Nepomuceno, 1834, acta 135; José Santiago, 1836, acta
122; José Cayetano Donato, 1838, acta 106; y María Isabel, 1844, acta 129. Matrimonio de Jos6 Pablo Livas y María de Jesús Dávila; libro No. 2, 1840, acta 14. Hijos:

316

Decadencia
Pueblo floreciente y de pasado importante, Marín entra en lastimosa decadencia.
Comprendiendo en su antigua jurisdicción las haciendas de Santa Elena,
Ciénega de Flores, Higueras y Ramos, creadas como municipios con los nombres de General Zuazua, Ciénega de Flores, Higueras y Doctor González,
respectivamente; las tres primeras en 1863 y Ja última en 1883, el territorio
de Marín se reduce.
Pero, no obstante su mutilación física y su decadencia econ6mica, las comunicaciones y los recursos actuales prometen un nuevo resurgimiento, que
vendrá indudablemente, porque los hijos de Ma.rín mantienen el mismo entusiasmo y el mismo espíritu tesonero de los ancestros que dieron vida al terruño.

José Antonio Casi.miro, 1841, acta 46; José Manuel, 1845, acta 68; María Crisanta
Lorenza, 1848, acta 144; Maria Crisanta Donaciana, 1850, acta 163; y José Eugenio,
1852, acta 132.

317

�EVANGELIZACIÓN EN EL NUEVO REINO DE LEóN
EUGENIO DEL

Hovo

Instituto Tecnológico de Monterrey

EN LA ÉPOCA de Carvajal y.de la Cueva no se puede hablar de evangelización.
Se desprende de su proceso que entraron con él algunos clérigos, como Pedro
Infante, 1'Clérigo beneficiado de Tlalchitán", que vino de la Huasteca acompañando a Caivajal; o el vicario Ortiz; o el beneficiado de Mazapil, Diego
Ramírez Zamorano 1 que acompañó a Carvajal en la repuebla de las minas
de Nueva Almadén y que era uno de aquellos clérigos "señores de Minas",
como lo fueron Baldo Cortés, primer cura de Sal tillo; Cebrián de Acevedo
Ovalle, que entró al Nuevo Reino a fines de 1599 y que algo o mucho ha
de tener que ver con una de las más descabeJladas leyendas que corren sobre
la fundación del Nuevo Reino de León por un "Fray Cebrián de la Nada" ;2
o Martín Abad de Uría, primer cura de la ciudad de Monterrey y cuyo
nombramiento nos dio la clave en el problema de la Villa de Cerralvo. 8
Alonso de León dice que Ca1vajal "trujo un religioso de San Francisco, de
la Huasteca, cuyo nombre no se ha podido averiguar". 4 Y en otro pasaje,
hablando de la prisión de Caivajal, dice que "ayudó mucho el disgusto que

' ALFONSO ToRo, Los Judíos en lo Nueva España, pp. 332-333 y 342-343, sólo
como ejemplo, pues se les menciona en muchos lugares del Proceso de Luis de Carvajal
el Viejo.
• Hay dos obras editadas en España que tratan el tema: Anónimo, Vida del Venerable y Gran Siervo de Dios .. .Sacerdote de la Orden Hospitalaria de San Juan d11
Dios, Fundador de la ciu.dad de Monterrey, capital del Estado y Ob4-pado de Nuevo
León y de varios Establecimientos de México y Guadalajara, en donde descansan sus
venerados restos. Madrid, 1900. Y, JUAN GRANDE ANTÍA, El insigne Misionero de
Zacatecas y Fundador de Monterrey, V. P. Fray Cebrián de Llanos, denominado de
"La Nada", Religioso de la Orden de San Juari de Dios, Barcelona, 1929.
1 Euo&amp;NJO D'EL Hovo, "La Verdad sobre la Villa de Cerralvo" en Hu.manitas, núm.
3, pp. 361-375. Monterrey, 1962.
• ALONSO DE LEÓN, Relación y Discursos, p. 76.

319

•

�llevó el religioso que trujo de la Huasteca". 5 Creemos, aunque sin poderlo
demostrar documentalmente, que ese religioso de que habla el cronista, no
es otro que Fray Lorenzo de Gavira, fundador del Convento de San Esteban
de Saltillo en el año de 1582. Diremos aquí cuáles son los datos en que se
apoya nuestra conjetura: Fray Lorenzo era ''hijo de la Provincia del Santo
Evangelio", a la cual pertenecía la Custodia de San Salvador de Tampico,
lo que hace más posible que haya entrado por el camino de la Huasteca que
por el camino de Mazapil, ya que la Custodia de Zacatecas pertenecía a la
Provincia de Michoacán. La fundación del Convento de Saltillo coincide
perfectamente con la llegada de Carvajal a ese lugar, que fue en el año de
1582. Dice el Padre Fray Agustín de Morfi en su Viaje de Indios: "No pude
averiguar el origen y fundación de esta Villa (Saltillo), pero es constante
que en el año de 1582 ya era una población numerosa, pues en este mismo año,
erigió en ella un convento de Nuestro Padre San Francisco, el Padre Lorenzo de Gavira, hijo de la Provincia del Santo Evangelio y natural de
Extremadura. Subleváronse después los chichimecas, e infestaron con tanta
crueldad a los vecinos, que el Padre Gavira se retiró a Topia, y éstos protestaron al Virrey el despueble si no eran socorridos". 6 El Padre Arl~aui, en su
crónica, dice: "Diez (¿No querría decir veinte?) años antes que entraran
los tres referidos religiosos (los fundadores del Convento de Monterrey en
1602) en el Reino, consta por la referida certificación, haber entrado otros
religiosos nuestros a quienes1 por haber acompañado algunos españoles, aunque los principios fueron buenos, como vieron la codicia de los soldados, y
las extorsiones que ejecutaban, rehusaron convertirse {los indios) y se alzaron, precisando a los religiosos y españoles a que desampararan el Reino". 7
Es indudable que el cronista franciscano se refiere aquí a Fray Lorenzo de
Gavira y a las gentes de Carvajal. Por último, José María de la Fuente en
su estudio Etimología de Coahuila, dice: "Consta en documentos serios que
en 1583, ochenta y siete años antes de la entrada del Padre Larios, el caballero don Luis Carvajal y de la Cueva, primer Gobernador de Nuevo León,
fundó la Villa de Almadén (Monclova) en la Provincia de Qüauila (sic),
cuyo gobierno dejó encomendado al capitán don Gaspar Castaño y él regresó
a Santa Lucia (Monterrey) dejando con Castaño a Fray Lorenzo de Gavira,
primer misionero que entró a aquella tierra". 8 ¡ Lástima que De la Fuente
no diga cuáles son y dónde consultó esos "documentos serios".
Otro franciscano ligado a la historia del Nuevo Reino de León es Fray
Cristóbal de Espinosa, Guardián del Convento de San Esteban de la Nueva
• !bid., p. 90.
• FRAY AousTÍN DE MORFI, Viaje de Indios, pp.

153-154.

' FRAY JosÉ ARLEOUI, Cr6nica, p. 129.
' JosÉ M.\11.ÍA DE LA FUENTE, Etimología d, Coahuila, pp.

320

Tlaxcala, aledaño a la Villa de Santiago del Saltillo, quien, junto con don
Baldo Cortés, cura de dicha Villa, apoyaron a don Diego de Montemayor
con motivo de la fundación de Monterrey en 1596: "Hecha la dicha población, el año de 1600 (sic por 1596), hizo junta el Tesorero Diego de
Montemayor, de todos los vecinos, asistiendo el Padre Baldo Cortés, cura y
vicario de la Villa del Saltillo, y Fray Cristóbal de Espinosa, Guardián de
aquel convenlo; y en ella se decretó la forma que se tendría para dar noticia
al Virrey, salió de acuerdo fuese por cartas, haciendo pliego de cuatro: una
del Capitán, otra del Vicario, otra del Guardián y otra de los vecinos".º
Lo que no sabemos es si el Padre Espinosa llegó a misionar entre los indios
del Nuevo Reino; pero parece muy improbable.
De los tres misioneros que Arlegui y todos sus seguidores consideran como
descubridores y fundadores del Nuevo Reino de León y que son Fray Andrés
de León, Fray Diego de Arcaya y Fray Antonio de Zalduendo, tan sólo de
este último hemos podido encontrar datos documentales que demuestran que
fue un personaje histórico y no un ente fantástico, " ... El año de cinco
( 1605) que se volvi6 a su reedificación (de Almadén) el Capitán Pedro Velada ¿ quién se la contradijo? Antes consta que estando poblada con vecinos,
entraron religiosos de la orden del señor San Francisco de la Provincia de
Zacatecas ( se celebró la fundación de esta Provincia el día 2 de febrero de
1604), que fue el Padre Fray Antonio de Salduendo a quien, en 27 días del
mes de julio de 1605 dio posesión para fundar convento en la dícha villa
(Almadén) por de la dicha Provincia (de Zacatecas) dándosela como capitán y alcalde mayor por ante Alonso de Molina, escribano, habiéndosela
dado antes en el pasaje y ojos de Anaelo a los 21 ellas del dicho mes y año,
que consta del testimonio que de la dicha posesión se le dio al dicho Padre" .10 •
De Fray Diego de Arcaya nada sabemos ni nada diremos; pero del famosísimo Fray Andrés de Le6n, compañero de Urdiñola el Viejo, fundador de
Monterrey, primer cura de dicha ciudad, de quien tom6 su nombre el Nuevo
Reino de León, y en cuyo honor el convento de su ciudad metropolitana se
llamó de San Andrés, nos atrevemos a sostener que nunca existió fuera de
la fantasía de ciertos historiadores. Tengo la vaga impresión de que ese nombre, altamente simbólico, lo formó Arlegui al encontrarse algún documento
de muy difícil lectura en el que se hablaba del Convento de San Andrés del
Nuevo Reino de León, y que fue así como nació a la leyenda Fray Andrés
de León.
Lo que si está históricamente comprobado es que los primeros franciscanos
que tuvieron su residencia en Monterrey, y a la vez los fundadores de su con-

71 y 72.

1 ALONSO DE LE6N, Relación y Discursos, p. 100.
,. Documento del Parral, f. 18.

321
H21

�vento, fueron Fray Lorenzo González, el viejo, y Fray Martín de Altamira,
a quienes debemos considerar, fuera ya de toda fantasía o conjetura, como
los primeros evangelizadores del Nuevo Reino de Le6o. Así lo dice claramente Alonso de León: '"Año de seiscientos y tres, se libró mandamiento para
los oficiales reales de Zacatecas, que dieran la limoma de los religiosos, que
fueron Fray Lorenzo González, el viejo, y Fray Martín de Altamira; fueron
los primeros de esta conversión y religión . . . Estaban dos religiosos en el
convento de la ciudad, de buena v:ida y ejemplo, que eran los dichos Fray
Lorenzo y Fray Martín; éste fue lego, y por su sanüdad con que doctrinaba
los indios, le mandaron sus prelados ordenar. Salia la tierra adentro a predicar y catequizar a los indios, que era su mayor consuelo, en medio del
cual fue Dios servido pagarle su santo celo, llevándolo a la Provincia de
Coahuila, despoblada ya (por haberse retirado el Capitán Pedro Velada),
por volver con su predicación a regar aquellas plantas que alli habían quedado; y ellos, como vieron al Santo Religioso vestido de tanta humildad,
como si ganaran alguna prez y honra, le mataron no más de porque les
predicaba, hallando su alma en el cielo el precio de sus trabajos, y a tres
nahuatlatos que con él iban. e hlw después cruel materi en los indios, pagando con sus \'idas, mujeres e lújos la muerte cruel de un inocente ungido
de Dios".11 Tres importantes documentos corroboran lo dicho por Alonso de
León: una Información de Mér.tos de Francisco dt• Urdiñola, levantada en
la ViBa del Sal tillo en 1607; La In/ ormación de los Conventos, Doctrinás y
Conversiones que se han fundado en la Provincia de Zacatccas del año de
1622, y el Documento del Parral, ya mencionado. Los tres documentos constituyen fuentes de primera mano, fehacientes y de gran autoridad. Vito Alessio
Robles extracta así la lnformaci61t de Urdiñola en la parte que nos interesa:
"La muerte de Fray Altamira ocurrió a principios del año de 1607 y Jos
causantes de este asesinato fueron los indios quamoquanes de las márgenes
del Río adadores, que se habían levantado en rumas. Por encargo especial
del Virrey don Luis de Velasco, fue a combatir a estos indios el Capitán Urdiñola, Gobernador de la Nueva Vizcaya. Aparece en La información espe·cial levantada en Saltillo, a instancias de Urdiñola, que éste reclutó gente
en dicha Villa, que lo acompañaron en esta e.,--pedición el presbítero Waldo
Cortés y los capitanes Bernabé de las Casas y Alberto del Canto, y que los
e.'.--pedicionarios llegaron hasta las márgenes del Río Sabinas".u El mismo
documento habla de tres indios doctrineros que seguían a Fray Martín y que
también fueron muertos a flechazos. El Documento del Parral contiene dos
referencias especialmente importantes, pues vienen de las partes en pugna
n At.oNso DE LEÓN,

R11lación y Discursos, pp. 101 y 102.

"' Vrro ALESSIO ROBLES, Coahuila y Texas en la Epoca Colonial, p. 168.

322

por la jurisdicción de la Nueva Almadén, o sea, los gobernadores de la Nueva
Vizcaya y el Nuevo Reino de León: En la versión del Gobernador de la
Nueva Vizcaya se dice: " ... año de 1607 en 19 de octubre; el dicho señor Gobernador Francisco de Urdiñola ... que entró personalmente, como consta
de autos que están en este gobierno, y fue a castigar a los indios Couylas (sic)
que mataron al Padre Altamira y averiguó la muerte y ... castigó a los indios".l.3 Dice la versión del Gobernador del Nuevo Reino de León: " ... haber salido de este ciudad (Monterrey) el Padre Fray Martín de Altamira, religioso de la dicha orden de San Francisco, conventual del que en esta ciudad
está fundado, a predicar el Santo Evangelio y procurar la conversión de los
naturales, en cuya misión fue muerto por los indios de la dicha Provincja de
Coahuila, a cuyo castigo salió el Gobernador Diego de Montemayor y en esta
ocasi6n asimismo el dicho Señor Gobernador Francisco de U rdiñola, con orden de su Excelencia, y en cierto puesto, con todas cortesías, se conform:iron
a hacer el dicho castigo sin que hubiese impedimento de una a otra parte ... " 11 En La Información de los Conventos todos los testigos están contestes en su dicho. Tomemos el testimonio de Fray Francisco Santos: "Itero sabe
que mataron en Coahuila los indios chichimecos de aquella tierra al Padre
Fray Martín de Altamira, que les estaba administrando y doctrinan&lt;lo, al cual
conoció este dicho declarante y habrá que sucedió 14 años poco más o menos". Fray Pedro Juárcz añade un dato interesante: " ... le mataron dentro
de una hermita que estaba dedicada para que los dichos indios se juntasen
a la doctrina y allí lo flecharon estando de rodillas, recibiendo los golpes que
le dieron hasta que e.,-piró" .1 ~
Si hemos dedicado tanto espacio a este religioso es por dos poderosas razo-,
nes: que es el primero y el único mártir del noreste de México y que, también sobre él, corre, con gran fortuna, una falsa leyenda: en lugar de Altamira se le llama Altamirano y se señala como lugar de su martirio la estancia
de La Pastora, al pie del Cerro de la Silla, en los aledaños de la ciudad de
Monterrey y en ese lugar se ha erigido un monumento recordando su martirio.
El origen de esta leyenda, como de tantas, se encuentra en la Crónica de

Arlegui.1 ij
De la evangelización en el Nuevo Reino durante el siglo XVII, es muy poco
lo que tenemos que decir: ni las crónicas, ni los documentos consultados registran hechos verdaderamente importantes, ni personalidades dignas de especial mención: todo revela un estado de profunda decadencia en el espíritu
"Documento del Parral", f. 12 v.
" lbid., f. 18 v.
,. "Información de los Conventos" en Pa1uo FF.LTCJANO VEI.ÁZQUEZ, Colección d11
Documentos para la Historia de San Luis Potosi, vol. 1, pp. 125 y 135.
,. Alu.Eou1, Crónica, pp. 227-229.
0

323

�apostólico. No hay referencias de entradas de misioneros a tierras de infieles;
no encontramos ningún intento serio, de parte de los frailes, para sacar al
indio de la dura esclavitud de las encomiendas; no sabemos de ninguno de
ellos que se hubiese entregado al estudio de las lenguas que hablaban los nómadas. Remitimos al curioso lector al famoso parecer de Fray Francisco de
Ribera,1 7 tan contrario a los infelices indios; y Juan Bautista Chapa nos cuenta
de un religioso carmelita que entró al Reino a pedir limosna en el afio de
1668, y que viendo a 50 indios prisioneros "atados en una collera, dijo públicamente, que los más lo oyeron, que era lástima no ahorcarlos a todos ... " 19
En 1658, Fray Juan de Salas, Guardián del Convento de Monterrey, se quejaba ante el Gobernador don Martín de Zavala, de que habiendo " .. . ido a
algunas de las haciendas de los encomenderos a decir misa, a conocer la doctrina y señalarles temastianes a los indios. . . no he hallado ni aun disposición
para poder hacer una ramada a donde poderles decir misa y administrarles
decentemente y no me ha sido posible hacerlo ... ". 10 Y esta situación es constante, como lo revelan las sucesivas visitas de los gobernadores a las haciendas
y estancias de los encomenderos, donde nunca encuentran hecha la capilla a
que estaban obligados. Algunos muestran al gobernador algunos pocos materiales que han reunido para iniciar las obras y, años después, el mismo encomendero mostraba los mismos materiales a otro gobemador. 20
Alonso de León, en tono muy prudente y discreto, habla. del poco o ningún
éxito de los misioneros: " ... aunque es verdad que en tantos años como ha
que se empezó a promulgar el Evangelio, no hay un indio que se pueda decir
es cristiano en nombre y obras. . . No por eso se ha de decir es de parte de
los religiosos la falta, que si bien es, no ha habido en ellos la gracia de hacer
milagros1 ni el don de lenguas, como lo tuvieron los apóstoles, siendo un propio ministerio el de los unos y los otros, no dejarán de tener loables y probadas costumbres, para que con su vida y ejemplo, a ser gente menos inculta
la que habita esta región, estuvieran ya reducidas al gremio de la Iglesia, y
fueran dignos de llamarse hijos suyos; mas ¡ qué dolor! por justos ~ investigables juicios de Dios, no ha habido ningún español lengua en todo este Reino,
ni que siendo natural de él, haya recibido el hábito, quedando los indios en
su torpedad .. ". 21 Esto lo escribía Alonso de León en 1648. Los frailes, sin sa" JUAN BAUTJSTA CHAPA, "Historia del Nuevo Reino de León de 1650 a 1690"
en Historia de Nuevo Le6n, pp. 168-177, Monterrey, 1961 (Se trata de la segunda
edición del Alonso de Le6n preparada por Israel Cavazos Garza).
111 lbid., p. 163.
u "Queja de Fray Juan de Salas". Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil,
vol. VII, Leg. 4, Exp. 16.
"' Archlvo Municipal de Monterrey: Visitas de gobernadores de diferentes fechas.
=• ALONSO DE LEÓN, Relaci6n y Discursos, pp. 68 y 69.

324

lir de su convento, se concretaban a bautizar, a casar o a enterrar a los indios
que los encomenderos les llevaban; pero sin ejercer la constante vigilancia de
los neófitos o de los catecúmenos, En 1635, Juanillo Mamalaohe, de nación
tepehuana, declaraba: "Siéndole preguntado si era cristiano: dijo que no se
acuerda Jo hayan bautizado, porque siendo chiquito estaba en servicio de (Pedro) Velada ... , y que los días pasados preguntó a su madre si era cristiano
(!, ella) le respondió qu~ no lo era, porque lo quería mucho (Había la superstic1on ,de que co~ el bautismo morí~) y por eso no le había dejado bautizar y
que él respondio que ya cuando vmo el Obispo se había confirma.do ... " 22 y
son numerosísimos los indios que, llevando nombres del Santoral, declaran no
ser cristianos y son también incontables los que los documentos llaman apóstatas por haber s_ido bautizados y vivir en su barbarie. Estos apóstatas y ladinos son los que siempre promueven las rebeliones.
En la primera mitad del siglo XVII 1a única empresa misional verdaderamente importante, tiene como escenario el Sur del Reino; entre los años de
1626 Y 1641 se desan·olla la interesante historia de las Misiones del Río Blanco, que exigiría capítulo aparte, pero que, por haber quedado fuera de la
influcnci~ de Mo~;crrey, no estudiaremos aquí. Su precursor fue Fray Lorenzo. Canru, Guardian del Convento de Santa María de las Charcas, y lo sigweron en la noble y difícil tarea, Fray Juan García, Fray Juan Caballero,
Fray Juan de San Gabriel, auxiliados eficazmente por el General don Femando Sánchez de Zamora, sobrino de Fray Juan Caballero y no de don Martín
de Zavala, como lo dije equivocadamente en otro trabajo. Estas misiones dieron origen a poblaciones como Aramberri y Zaragoza, en Nuevo León, e Hidalgo, en Tamaulipas.z 3
Después de la fundación del Convento de San Andrés en la ciudad de Monterrey, hecha antes del mes de mayo de 1604, se erigieron, en 1630, el de San
Gregario de Cerralvo, y en 1640, el de San José de Cadereita. 24 Además de
e~tos tres conventos, los franciscanos fundaron algunas misiones que, con excepción de la de Guadalupe de las Salinas (Salinas Victoria), establecida en 1636,
corresponden todas a la segunda mitad del siglo XVII. En 1646 se fundó la
Misión de San Cristóbal de Hualahuises, en 1675 la de San Nicolás de Gualeguas, en 1678 (Arlegui da 1654) la de San Pablo de Labradores. 23 A fines de
die~~ siglo, los ~ranciscanos de la Provincia de Jalisco iniciaron la conquista
espmtual de TeJas desde territorio de Coahuila y la región noroeste de Nuevo
» "Proceso contra Juanillo Mamalachc". Archivo Municipal de Monterrey Causas
Criminales, vol. I, Exp. 17.
'
"' FRRNANDO SÁNcnez D-E ZA111oaA, ''Descubrimiento del Río Blanco, etc." en
Juan Bautista Chapa, Historia, pp. 226-247.
,. ALONSO DE LEÓN, Relaci6n y Discursos.
" ARLEOUJ, Cr6nica, pp. 106-108.

325

�León. El más interesante de todos ellos, dejando a Fray Juan Larios el lugar
especialisimo que por derecho le corresponde, es el inquieto fraile mallorquín,
Damián de Massanet, que tan importante papel desempeñó en las entradas a
Tejas en busca de los franceses, acompañando en todas sus entradas al General don Alonso de León. 26 Sin embargo, desde el punto de vista de la evangelización, está muy lejos de la perfección que sería de desearse: Fray Francisco
Mariano de Torres, en su Crónica, después de contamos cómo Fray Damián,
por ciertas discordias habidas en el Colegio de la Santa Cruz de Querétaro, de
las cuales era el promotor, fue depositado, como castigo, por orden del Comisario General, Fray Juan Capistrano, en la Provincia de Jalisco, y de allí enviado a las Misiones de Coahuila, le hace esta grave acusación: " ... quiso tener misión por sí. . . y no teniendo espíritu de convertir gentiles, se arrastró
gran parte de las estrellas o indios cristianos que, con grande estabilidad tenían hecho wi cielo la Misión de la Caldera. Resistiéronse tanto los indios que,
para desnaturalizados, les quemó las casas, taló las huertas y les cortó las parras y otros árboles que habían criado, lo cual agrió tanto a los indios tlaxcaltecas que nuestros religiosos habían llevado a poblar en dicha misión. . . que
se vinieron a su Pueblo de San Esteban del Saltillo, dejando la Misión sin fiscales, cantores, ni sacristanes. Pero, teniendo el Padre Fray Damián al gobernador Alonso de León, todo en su favor, se salió con su intento y, a una legua
de distancia de la Caldera, pobló una Misión con las naciones Xacajes, milijaes
y alijaes, que se sacó, y puso por nombre el de Santiago". 2 • Fue la Misión de
Santiago de la Candela, fundada en 1688. Diez años más tarde, siendo Guardián del Convento de la Santa Cruz de Querétaro Fray Margil de Jesús, envió
a Fray Diego de Salazar y a Fray Francisco Hidalgo a misionar a tierras de
Coahuila y Nuevo Reino de León. Después de visitar Monterrey, pasaron a
Boca de Leones, en donde los indios les descubrieron las vetas minerales. De
allí pasaron al paraje llamado Ojo de Agua de los Lampazos, en donde el 12
de noviembre de ese año de 1698 fundaron una misión bajo la advocación de
Nuestra Señora de los Dolores.
La entrada de los padres del Colegio de Propaganda Fide de la Santa
Cruz de Querétaro, señala el principio de un notable florecimiento misionero
en el noreste. No olvidemos que no fue sino hasta fines del siglo XVII y
principios del siglo XVIII cuando empiezan las quejas y las representaciones
de los frailes misioneros contra el abuso de las congregas.
A principios de enero de 1714, Fray Antonio Margil de Jesús, acompañado
de Fray Matías Sáenz de San Antonio y de otro religioso, salió de su Cole'" Para el estudio de las expediciones del General Alonso de León hay una abundantísima bibliografía que no sería pertinente detallar aquí.
:n FRAY FRANCISCO MARIANO DB TOR.Rl!:s, Cr6nica, pp. 63 y 64.

326

gio de Guadalupe de Zacatecas, rumbo al Norte, con el designio de plantar
misiones en tierras de infieles. Con aquel sin igual gracejo escribía un poco
antes: "Ya que este pobre Colegio (Guadalupe de Zacatecas) hasta ahora
no ha podido tratar de infieles, será bueno que yo, como indigno negrito de
esta mi Ama de Guadalupe, pruebe la mano y Dios Nuestro Señor obre". 28•
Y a pie, como siempre viajaba, fue cruzando aquellos inmensos despoblados
hasta la Villa del Saltillo, situada a más de 90 leguas de su Colegio, y ya
para entonces Fray Margil se iba haciendo viejo: "Frisaba en los sesenta;
estaba calvo; solo un angosto cerco de cabellos blancos le adornaban como
aureola la cabeza, un poco caída. Estaba flaco de carnes, encorvado liaeramen te hacia adelante. Sus pies eran feos, costrudos y negros como los d; los
indios. Ya había perdido gallardía y celeridad. Caminaba despacio aunque
con cierta firmeza que dejaba adivinar sus bríos de andarín incomparable. El
Margil de 1689, el que en la Talamanca y en las montañas del Cho! dejaba
atrás a las mulas andadoras, era ya abuelo que se fatigaba en los caminos.
Algo no había perdido: su alegría. La llevaba íntegra cuando con su compañero (sic) Fray Matfas iba por los campos yermos del norte rumbo a las
tierras de infieles" 2 ª. Este magnífico retrato del Santo Misionero en la época
en que entró al Nuevo Reino, se debe a la pluma de Eduardo Enrique Ríos,
el mejor de sus biógrafos.
Llegaron los religiosos a la ciudad de Monterrey, donde misionaron aquella cuaresma. Terminada la misión, salieron rumbo al Río de Salinas por
Boca de Leones y Lampazos, y el 15 de Mayo de 1714, fundó Fray Margil la
Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, la primera que nacía del Colegio
de Zacatecas. Las tierras para establecer la misión fueron donadas por el •
Bachiller Don Francisco de la Calancha Valenzuela, en quien Fray Margil
encontró gran ayuda y un firme apoyo. Durante junio y julio de ese año
Fray ~largil salió en busca de indios gentiles y logró reunir muchos. Pero:
a mediados de agosto, la vecina Misión de San Miguel Arcángel, que era de
los padres de Querétaro, fue asaltada por los indios tobosos, que la destruyeron matando a una mujer y flechando a un pastorcito y desnudando a Fray
Pedro Muñoz, que vivía solo entre los indios; milagrosamente escapó con
vida y "cubierto sólo con la vergüenza y un pedazo de enjalma", fue a refugiarse a la Misión de Guadalupe con Fray Margil, quien lo recibió "con repique de campanas y cantando el Te Deum Laudarnus, y lo llevó desnudo a
su pobre iglesia a celebrar, con acción de gracias, su honroso triunfo". Al
día siguiente, a la madrugada, le prestó su hábito para, que dijera Misa.
La dijo después 'el siervo de Dios. Le formó y cosió por sus manos un nuevo

~ Carta citada por
21

EDUARDO ENRIQUE

Ríos, Fray Margil de Jesús, pp. 151-160.

Ibid., p. 156.

327

�hábito de una sabanilla de lana blanca que era el ajuar umco de su cama1
y dispuso se matase un cabrito para celebrar con su hermano aquel día
como festivo", Pero este fue eJ fin de aquella primera Misión que, lo mismo
que la de San Miguel, quedaron definitivamente abandonadas, y los religiosos tuvieron que refugiarse en la Misión de Nuestra Señora de los Dolores
de la Punta de Lampazos. Después de varios intentos de restablecer su Misión de Guadalupe, cosa imposible por las constantes hostilidades de los terribles y crueles tobosos, a fines de septiembre de 1714, salió Fray Margil
a predicar por los lugares que estaban poblados. Hizo misión en Boca de
Leones y en muchos ranchos y pastorías. Pasó a Cadereita, al Valle del Pilón,
a Hualahuises, Linares, Valle de Huajuco y, en febrero de 1715, misionando
sin descanso, llegó hasta el Valle de la Mota (General Terán, N. L.). El
incansable andariego no se daba reposo. Desde la Mota, por el mes de abril,
se fue con sus compañeros a Lampazos, de a\ú a Boca de Leones y Sabinas;
después, llevando una sola escolta, salieron a Boca de Leones rumbo a las
Misiones de San Juan Bautista del Río Grande y San Bernardo, donde el 6
de Marzo se habían sublevado los indios; viendo que era imposible fundar
misiones por aquellos parajes, se fueron a San Francisco de Coahuila (Monclova), y de allí volvieron a Lampazos. Tiempo después, ya sin escolta,
los tres religiosos, en ese mismo año de 1715, fundaron, a orillas del Río Salado, la segunda Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, que pronto tuvieron que desamparar por el constante peligro de los indios de guerra.
Pero el infatigable anciano, con nuevas energías, sacadas de su fracaso,
volvió a misionar en ranchos y past~rías hasta volver, por el mes de diciembre, a Boca de Leones. En este lugar fundó Fray Margil el Hospicio del Real
de Boca de Leones con el título de Nuestra Señora de Guadalupe, en una
casa que generosamente clonó Don Francisco de la Calancha y Valenzuela y
que fue la única fundaci6n, de las que intentara Fray Margil, que llegó a
consolidarse. La toma de posesión de este Hospicio, por los misioneros de
Guadalupe de Zacatecas, tuvo lugar el día 14 de agosto de 1716.
He aquí, a grandes rasgos, las empresas del "Peregrino Septentrional
Atlante" en tierras del Nuevo Reino de León. Si bien es cierto que fracasó
en su intento de fundar misiones entre los indios infieles, este fracaso, a mi
juicio, se tradujo en un mayor bien para el Nuevo Reino: no sólo los indios
paganos estaban necesitados de su encendida predicación y de su presencia
ejemplar; los vecinos españoles, los pastores y los indios cristianos, estaban
urgidos también de que se les anunciase, por boca de un Santo, la divina palabra. Es indudable que la predicación de Fray Margil logró mover muchos
endurecidos corazones y derramar abundantes las divinas gracias sobre aquellas almas.

Historiador do11 Pablo Herrera Carrillo.

328

�INDICE DE ARTJCULOS DEL HISTORIADOR LIC. D.
PABLO HERRERA CARRILLO ( 1895-1957)
ToMÁs MENDIRICHAOA CUEVA
Socied.id ~uevolcone_sa de Historia

del historiador don Pablo Herrera Carrillo,
autor de Fray ]unlpero Ser,a, civilizado, de las Californias (México, tres
ediciones: 1943, 1950 y 1960) y Las siete guerras por 1'exas (México, 1959),
he reunido en este "Indice" los títulos de 125 trabajos suyos que vieron la
luz en distintas publicaciones. Estos artículos dispersos no han aparecido coleccionados en libro.
EN HOMENAJP. A LA .MEMORIA

La mayor parte de la valiosa producción histórica del Lic. Herrera Carrillo

se encuentra en las colecciones de periódicos y revistas donde fue publicada.
Por tal motivo su labor e~, ciL·rtamcntc, desconocida.
El presente "índice,,, al agn1par algunas colC&lt;".ciones de sus artículos, pretende dar a conocer, si no la totalidad, por lo menos una parte de la interesante ohra hist6rica &lt;lcl mencionado autor, en conmemoración del septuagésimo nni,·ersario de su natalicio, Por lo tanto, no es éste un registro de todos
los trab;,jos del Lic. l lerrera Canillo. Es sólo un "índice" que comprende la
última etapa de su vida, casi dos d~cadas de actividad intelectual.
Creo, por último, que el material que he reunido en esta investigación,
por su calidad, mt'rcce editarse en libro. Varios de estos escritos no dudamos
en calificarlos de obras maestras.
La .recopilación de la obra dispersa &lt;1ue aquí se menciona &lt;"stá dispuesta
por on.lm crono16gico y organizada en la fonna siguiente:

1:.1 Movimiento His16rico u1 México: seis artículos.
La Vo:: Guadalupana: once artículos.
Lectura: seb artículos.
Orden: tres artículos.
Onda: doce artículos.

329

�Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística: un artículo.
Trivium: cuatro artículos.

6. Historia Natural y Moral de las Indias. 2 No. 5, lo. de septiembre de
1940, pp. 10 y 19.

Revista Minera y Petrolera: veintidós artículos.
Excélsior: veintiún artículos.

LA Voz

La Nación: treinta y nueve a1tículos.

Revista mexicana de cultura

D~n Pablo Herrera Carrillo nació "en la casa solariega de sus padres", en
Calvillo (Guanajuato), el 29 de junio de 1895 y murió en la Ciudad de México el 25 de agosto de 1957, a los 62 años de edad.

EL MovrMmNTO HISTÓRICO EN

GuADALUPANA

MÉx1co

Director: Lic. Pablo Herrera Carrillo. Secretario de Redacción: Antonio
Pompa y Pompa. Registrada como mensual, sólo aparecieron cinco números
(noviembre de 1937-septiembre de 1940): número 1 noviembre de 1937·
' número 4, lo. de'
número 2, abril de 1939; número 3, mayo-junio de 1940;
julio de 1940 y número 5, lo. de septiembre de 1940. Colección completa
consultada en la .Biblioteca Central del Instituto Nacional de Antropología
e Historia (Ciudad de México) .
Varias críticas de libros y otros trabajos breves de esta publicación aparecen con las iniciales PHC. Hay interesantes comentarios, noticias, artículos
cortos y secciones de la revista que son, indudablemente, del citado autor,
aunque no llevan firma. Sólo mencionamos los trabajos más importantes.

Organo de la Insigne y Nacional Basílica y de la Archlcofradía Universal
de Nuestra Señora de Guadalupe. Director: Don Joaquín Cardoso, S. J. Jefe
de Redacción: Don Antonio Pompa y Pompa.
Desde agosto de 1939 hasta mayo de 1940 apareció en esta revista una
serie de artículos del historiador Herrera Carrillo bajo el título de "Lo que
México debe al Clero". Aparte de dicha colección de trabajos, salió un artículo
que no se refiere al tema y, un año después, apareció otro en la misma publicación, que también registramos en el presente "índice". Biblioteca U niversitaria "Alfonso Reyes". Monterrey, N. L.

7. La cooperaci6n del Clero

en las grandes obras del desagüe del Valle
de México. Agosto de 1939, pp. 13 y 14.
8. El concurso del Clero en la soluci6n del problema de las comunicaciones entre Sonora y las Ca/.ifornas. Septiembre de 1939, pp. 15, 16 y 18.
9. El Clero y las grandes rutas de comunicaci6n de nuestro país. Octubre
de 1939, pp. 11, 12 y 16.
10. El Clero, la lucha por el Derecho y el triimfo de la Justicia Social. No-

viembre de 1939, pp. 15-17.

11. La labor educativa más grande que registra la Historia del Mundo.
l. Napoleón Bonaparte asume la dirección del Movimiento de Independencia en México. 1 No. 1, noviembre de 1937, pp. 1, 4, 8 y 12.
2. Apttntes para una Historia de la Pirateria en el Golfo de México,
durante la Guerra de Independencia. No. 1, noviembre de 1937, pp.
9, 10 y 14.

3. Toma de posesión de Alaska por la Nueva España. No. 2, abril de 1939,
pp. 1, 7, 8 y 16.
4. Papel de las Antillas en la desintegración del mundo hispanoamericano.
No. 3, mayo-junio de 1940, pp. 5, 6, 12 y 13.

5. Influencia de la Minería en nuestro desenvolvimiento histórico. No. 5,
lo. de septiembre de 1940, pp. 1, 2, 3, 15 y 16.
' Este trabajo va firmado con las iniciales PHC.

330

Diciembre de 1939, pp. 17, 18 y 20.
12. El Clero ha construido los mejores puentes sobre el Rlo Lerma. Enero
de 1940, pp. 15, 16 y 20.
13. El Rfo Lerma. La cuenca de los cereales, la zona fundamental de México. Enero de 1940, pp. 16 y 20.
14. El gran eje agustino: Morelia-Salamanca. Febrero de 1940, pp. 15,
16 y 20.
15. El sistema de riego más grande del Bajío, "el granero de la República".
Marzo de 1940, pp. 15-17.
16. El alma musical de México. 3 Mayo de 1940, pp. 11, 12, 13 y 18.
17. Frailes andariegos. Julio de 1941, pp. 15 y 16.
• Es una extensa nota bibliográfica sobre la obra del mismo título del P. Joseph de
Acosta, S. J.
' Este ensayo, ampliado por su autor, se publicó siete años después en la Revista

331

�LECTURA

ÜNDA

Revista crítica de ideas y libros
Director: Dr. Jesús Guisa y Azevedo. Jefe de Redacción: Juan Sánchez
Navarro; después lo fueron sucesivamente Edmundo S. Meouchi, Bernardo
Claraval, Pablo Antonio Cuadra, Carlos Navarrete y Salvador de la Cruz
García. Registrada como mensual, apareció el lo. de mayo de 1937, pero a
partir de julio de 1938 se convirtió en quincenal y hasta ahora sigue publicándose. Fueron consultados desde el número l hasta el último del año 1957,
en total 462 números. Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes" y Biblioteca
del Instituto Tecnológico. Monterrey; N. L.

18. Sobre Juárez. 4 Septiembre 15 de 1939, pp. 88-107.
19. La cuestión del petróleo y nuestra "segunda Independencia". Noviembre lo. de 1939, pp. 12-19.
20. La revancha de María Antonieta. Diciembre 15 de 1939, pp. 237-245.
21. La gran paradoja de México: con la Independencia perdió su independencia. Febrero lo. de 1940, pp. 135-143.
22. El enigma de Hitler. Febrero 15 de 1940, pp. 199-206.
23. Los grandes temas de la Guerra. Septiembre lo. de 1940, pp. 7-14.

ÜRDEN

Organo de la Unión Nacional Sinarquista. Director: Rubén Mendoza Heredia; después ocuparon el cargo el Lic. José Trueba Olivares, Antonio Ocampo
y Felipe Navarro. Apareció como revista gráfica mensual en septiembre de
1942, pero a partir de septiembre de 1944 se convirtió en quincenal. Consultados desde el número 1 hasta el 25, fechado el 5 de octubre de 1944-. Hemeroteca Nacional (México, D. F.).
24. El parásito. No. 3, noviembre de 1942, p. 27.
25. La hermana esclavizada. No. 5, enero de 1943, pp. 21-23.
26. Baja California canta como la sirena. 5 No. 9, junio de 1943, p. 26.
Onda con el titulo siguiente: "La conquista musical de América por España"; véase
la ficha 38.
• Artículo firmado por el Lic. Toribio Esquive) Obregón y el Lic. Herrera Carrillo.
1 Es un fragmento de su obra Fr. Junípero Serra, civilizador de las Californias". México, 1943.

332

Organ~ mensual ?el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterre~. Du·ector: 1:licardo Medrano C.B.I.; después lo fueron el Dr. Joaqtún
Rodnguez Y Rodnguez y el Ing. Arturo Ulloa. Consultada la colección completa: 32 números (octubre de 1944 - septiembre de 1947); segunda tercera
y cuarta épocas.º Biblioteca del I.T.E.S.M. Monterrey, N. L.
'

27. Esplendor y miseria de la minería en México. 1 Diciembre lo. de 1944,
pp. 20-23.
28. La mujer que forjó España. 8 Enero lo. de 1945, pp. 43-49.
Apuntes Biográficos del Lic. don Pablo Herrera Carrillo.º Febrero lo.
de 1945, pp. 72 y 73 (Está equivocada la numeración, por lo tanto
deben ser pp. 62 y 63) .
29. Kino, el hombre que añadi6 a México un Imperio. Marzo lo. de 1945
pp. 46-53.
'
30. Establecimiento del correo público entre Monterrey y San Luis Potosí.
Mayo lo. de 1945, pp. 57-59.
31. Cuando México era el país de la abundancia. Julio lo. de 1945 pp.
38-45.
'
32. Importancia del estudio de la Historia para los alumnos del Tecnológico.
Agosto lo. de 1945, pp. 38-40.
33. Nuevos aspectos históricos del Movimiento de Independencia. Diciembre lo. de 1945, pp. 52-56.
34. Nuevos aspectos históricos del Movimiento de Independencia (II).
Enero de 1946, pp. 52-56.

35. La España de Unamuno. Febrero de 1946, pp. 41-47.
36. Nuestro complejo de inferioridad y la Guerra con los Estados Unidos.
Noviembre de 1946, pp. 68-84.
• En su primera época la revista Onda fue la publicación estudiantil de los alumnos
del ITESM. Después pasó a ser el órgano oficial del mismo Instituto Tecnológico.
' Este ensayo se volvió a publicar en Lectura, marzo 15 de 1945, pp. 95-102.
• Este trabajo fue reproducido en Lectura, diciembre lo. de 1945, pp. 136-148.
. • Ottos ~to~ sobre el bistoriador Herrera Carrillo en la Gula de personas que cultiuan la Histona de AméricaJ Instituto Panamericano de Geografía e Historia México
1951, p. 203. También en la extensa noticia necrológica del Prof. José Axenas' Sánchez1
aparecida en el periódico El Sol de Guanajuato, del viernes 30 de agosto de 1957, p'.
l. Véase además Los tres amigos de Job, semblanza por el historiador don Antonio
Pompa Y Pompa, en el periódico El Nacional de la ciudad de México, agosto 30 de
1957, pp. 3 y 8.

333

�37. Nuevos temas sobre el Mediterránco. 1° Febrero de 1947. pp. 67 y 68.
38. La conquista musical de América por España. 11 Marzo de 1947, pp.
37-52.

BOLETÍN DE LA

41. El color en la poesía de González Martínez. 13 Núm. 6, abril de 1949,
pp. 2-8.
42. La Civilización Occidental no está en bancarrota. Núms. 9 y 10, julio
y agosto de 1949, pp. 3-9.
43. El Cid de Juan Crist6bal.1·' Año II, número 7, mayo de 1950, pp. 16-20.

SocmoAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA v ESTADÍSTICA

EJ primer número de esta publicación centenaria aparec.io en marzo de
1839, siendo su Director don José Gómez de la Cortina. Conde de la Cortina.
Consultados los años 1930 a 1957, inclusive, en la Biblioteca Universitaria
"Alfonso Reyes" y 1a Biblioteca del Instituto Tecnológico. Monterrey, . L.
39. Integración y posterior dislocación geográfica del imperio Español. 12
Septiembre-octubre de 1946, pp. 263-275.

TRTVIUM

Organo del Departamento de Humanidades del Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey. Consejo Editorial: Lic. Alfonso Rubio y
Rubio, Lic. Fortino López Legazpi y ProL Porfirio • fartínez Peñaloza. A
partir del númem once, fechado en septiembre de 1949, aparece como Director el Lic. Rubio y Rubio. Fueron , ubdirectores1 sucesivamente, Martínez
Peñaloza, Jorge Eugenio Ortiz y Salvador Guandique y Jefes de Redacción
Guandique, Ortiz y el Prof. Eugenio del Horo. Esta revista mensual se publicó desde noviembre de 1948 hasta octubre de 1951. Colección completa
consultada: 36 números. Biblioteca del I.T.E.S.M. Monterrey, N. L.

REVISTA MINERA y PEn.OLERA

Editada por Publicaciones RoJJand, S. de R. L., Editor: Alberto J. Rolland.
Director: Ing. Modesto C. Rolland.
Bajo eJ título de La Historia de la. Mi11ería en México, apareció en esta
publicación mensual desde agosto de 1949 hasta julio de 1952. una serie de
trabajos del historiador Herrera Carrillo, que constituyen varios capítulos de
una obra en preparación. Algunos artículos no lle,·an título, por lo tanto
hemos puesto el primer subtítulo que aparece. La numeración de las páginas
de estos trabajos1 es aparte de la paginación de la re,ista. Hemeroteca acional (México, D. F.).

44. La minería de Zacatecas en los destinos de México. Exploración )' población de los desiertos del Norte. No. 191. agosto de 1949, pp. 1-6.
45. VII. Una empresa generosa; la reconquista del Nuevo Reino. (Continuación del anterior). ro. 192, septiembre de 191-9, pp. 7-8.
46. Los ingleses y los alemanes en fas minas de Mb:ico, a raíz de la Inde- ,
pendencia. :r-.o. rn2, septiembre de 1949, pp. 8-14.

47. LoJ ingleses y los alemanes en las minas de México ... (Continuación).
No. 193, octubre de 1949, pp. 15-18.

40. Estampa.s de Monterrey. Núm. 1. Sin fecha, pero seguramente es de
noviembre de 1948, pp. 14 y 15.
Son "palabras de presentación" a los trabajos de Historia Universal, que aparecen en seguida, escritos por cinco alumnas del Lic. Herrera Carrillo. En las páginas 87
y 88 hay unas "notas del profesor", acerca de Goethe, fiimadas por PHC.
11 Se reprodujo en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografla " Estadl.slica,
mayo-junio de 19+7, pp. 609-640; en El Sembrador, órgano de la Asociación de Clubes de SembradOTcS de Amistad, junio de 1947, pp. 15-28, y en Lectura, lo. de diciembre del mismo año, pp. 139-169.
" El lli. Herrera Carrillo ya había publicado en este Boletín dos breves notas bibliográficaB, que aparecieron en el año 1943: enero-abril, pp. 254-258 y mayo-diciembre, pp. 460-463. Después de este importante trabajo, se reprodupo su valioso ensayo
sobre la conquista musical de América, aparecido primeramente ea La Vo: Guadalupana y posteriormente en Onda, como quedó aclarado en las notas 3 y ll ; véanse las
fichas 16 y 38.
10

334

48. Introducción de las "bombas de fuego" en la minería dP nuestro país.
(Primera Parte) 15 ro. 194, noviembre de ]949. pp. 19-24.
49. lntroducci6n de las "bombas de fuego".. . (Segunda Parte). No. 195,
diciembre de 1949, pp. 25-28.

50. Los Obregones instalan la primera máquina de va/1or en "Real de Catorce". No. 196, enero de 1950, pp. 29-32.
51. El Visitador Gáluez, un gran personaje casi desconocido. No. 197, febrero-marzo de 1950, pp. 33-36.
u Se publicó después en el tomo 5 de la Colección Camelina (Monterrey, 1949) que
dirigió el Lic. Rubio y Rubio.
u Este artículo aparece firmado en Madrid el 23 de mar;;o de 1950.
Concluye el capítulo anterior y en seguida se inicia ~ste.

14

335

�52. Repentina aparición de "casas de moneda'' regionales. No. 198, abril
de 1950, pp. 37 y 38.
53. Repentina aparición de "casas de moneda" regionales. No. 199 (¿ Concluye?),1n mayo de 1950, pp. 39-42.
54. Creación del Real Tribunal de Minería de la Nueva España. No. 201,
agosto de 1950, pp. 47-50.
55. Creación del Real Tribunal de Minería de la Nueva España (Continuación). Nos. 202-203, septiembre-octubre de 1950, pp. 51-54.
56. Creación del Real Tribunal de Minería de la Nueva España. (Concluye). Se inicia otro capítulo: Fausto de Elhuyar (Primera Parte). Nos.
204-205, noviembre-diciembre de 1950, pp. 55-58.
57. Fausto de Elhtl')'aT (Continuación). Se inicia la Segunda Parte: El
Marqués de Rayas contra Ell,uyar.17 No. 206, enero de 1951, pp.
59-62.
58 .... (Continuación) .18 Se inicia otro capítulo: Completo fracaso del beneficio de platas del Ba,6n de Bom. Nos. 209-210, abril-mayo de 1951,
pp. 71-78.
59. Completo fracaso del beneficio de platas del Barón de Born (Continúa). Nos. 211-212, junio-julio de 1951, pp. 79-82.
60. Completo fracaso del beneficio de platas del Barón de Born (Concluye). Se inicia otro capítulo: Los últimos años de la minería colonial.
No. 213, agosto de 195 l, pp. 83-86.
61. Los últimos años de la mineria colonial (Continuación). No. 215, octubre-noviembre de 1951, pp. 87 y 88.
62. Los últimos años de la minerEa colonial (Concluye). Se inicia otro capítulo: Análisis de nuestro régimen minero de principios del siglo XIX
(Primera Parte). Nos. 216-217, diciembre de 1951-encro de 1952, pp.
89-92.
63. Análisis de nuestro régimen minero de principios del siglo XIX (Continuación). Se inicia la Segunda Parte. Nos. 218-219, febrero-marzo
de 1952, pp. 93-96.
64. Análisis de nuestro régimen minero de principios del siglo XIX (Concluye) Nos. 220-221, abril-mayo de 1952, pp. 97-99.
'" En el número 200, junio-julio de 1950, no aparece el artículo correspondiente, en
el ejemplar que pertenece a la Hemeroteca NacionaJ de México. En el 201 está duplicado el articulo correspondiente a este número.
11 En l.i colecci6n de la Revista Minera " Petrolera, que existe en la Hemeroteca
Nacional, falta el número 207-208, febrero-mano de 1951. El número 214, de septiembre del mismo año, no 1e publicó.
1ll Ignoramos el título debido a que falta el número anterior.

65. Un extraño movimiento de, huelga.u Nos. 222-223, junio-julio de 1952,
pp. 101-104.

ExcÉLSIOR

Esta colecci6n de artículos apareció en la sección dominical "Diorama de
la Cultura" del diario capitalino, desde principios de marzo de 1951 hasta
principios de agosto de 1953. Hemeroteca Nacional, Ciudad de México.

66. Aventura del hombre en América Española. La técnica minera mexicana.20 Marzo 4 de 1951, pp. 5 y 8.
67. La traición de Saiita Anna (I). Mayo 27 de 1951, pp. 5 y 12.
68. La traición de Santa Anna (II). Junio 24 de 1951, pp. 8 y 11.
69. La traición de Santa Anna . .. a los Estados U nidos ( III). Julio 8 de
1951, p. 14.
10. La traición de Santa Anna a los Estados Unidos (IV) .21 Agosto 19 de
1951, pp. 5 y 11.
71. Zavala, hombre de Poinsett. 22 Noviembre 25 de 1951, pp. 7 y 10.
72. Napoleón Zcrman contra Baja California. 28 Enero 13 de 1952, p. 8.
73. California, el paraíso perdido. 24 Marro 9 de 1952, p. 8.
7+. Historia de un nuevo aroma en Veracruz. 26 Marzo 23 de 1952, p. 8.
75. lnstantero de Semana Santa en Sevilla. Mayo 25 de 1952, pp. 7 y 12.
76. Matamoros: significación histórica. 26 Agosto 3 de 1952, pp. 7 y 12.
77. Galicia, donde nació la Salue. 21 Agosto 31 de 1952, pp. 10 y 11.
" Trata de la famosa huelga minera, iniciada en agosto de 1766 en los minerales de
Pachuca y Real del Monte, propiedad de don Pedro Romero de Terreros, Conde de
Regla. Tal parece que ~ste es el último artículo publicado, quedando el capitulo sin
concluir. La colecci6n de la revista, correspondiente al año de 1953, no existe en la
Hemeroteca Nacional; quizá se dej6 de publicar.
• Se publicó antes en Lectura, lo. y 15 de febrero de 1951, pp. 239-244.
21 Unos días antes apareci6 en Lectura, agosto 15 de 1951, pp. 20-l-209.
!: Se reprodujo, anónimo, en Lulura, lo. de enero de 1952, pp. 13-19.
lll Este trabajo apareció en Exci/siar, firmado erróneamente por Pedro Frank de
Andrea.
" Una semana antes se publicó en Lectura, lo. de marzo de 1952, pp. 14-18.
u Apareció posteriormente en Lectura, lo. de abril de 1952, pp. 75-78, bajo el titulo
de "La historia y el aroma".
.. Este articulo se reprodujo con el titulo de "El separatismo en Tamaulipas" en
Lectura, lo. de septiembre de 1952, pp. 26-30.
11 Se publicó tambibl en Ltctura, septiembre 15 de 1952, pp. 57-60, bajo el ütulo de
"El camino de Señor Santiago y México".

337

336
H22

�78. Galicia, la tierra donde naci6 la Salue (II). Octubre 5 de 1952, pp.
10 y 16.
79. La Independencia como problema. 28 Septiembre 21 de 1952, pp. 10 yl1.
80. El octavo día de la Creaci6n. 29 Noviembre 9 de 1952, pp. 6 y 7.
81. Las misiones, vencedoras del espacio y del tiempo. 80 Diciembre 14 de
1952, pp. 6 y 8.
82. Acento circunflejo sobre México. Enero 18 de 1953, pp. 10 y 11.
83. Humboldt, el viajero por antonomasia. 31 Marzo 15 de 1953, pp. 10 y 11.
84. Los orígenes remotos y secretos de la Independencia de Hispanoamérica.32 Abril 26 de 1953, pp. 7 y 11.
85. El dilema inglés: conquista o independencia de Hispanoamérica. 33 Mayo
17 de 1953, p. 10.
86. Alamán contra Poinsett. 3* Agosto 9 de 1953, pp. 7 y 11.

LA

NACIÓN

Organo del Partido Acción Nacional. Fundador: Carlos Septién García.
Director: Alejandro Avilés. Revista semanal; el primer número apareció con
fecha 18 de octubre de 1941 y aún se sigue publicando.
La siguiente colección de artículos apareció desde marzo de 1953 hasta
agosto de 1954. Algunos de estos trabajos ocupan dos páginas y en ambas
aparecen extensos encabezados, por lo tanto sólo citaremos como título el primero. Biblioteca Universitaria 'Alfonso Reyes". Monterrey, N. L.
87. En manos extrañas, el valle de Mexicali era cuña que separaba la península ... Núm. 597, marzo 22 de 195"3, pp. 8 y 9.
88. El Tratado de Aguas reprime el ímpetu agrícola de Baja California.
Núm. 598, marzo 29 de 1953, pp. ll, 12 y 13.
21 Apareció después en Lectura, lo. de octubre de 1952, pp. 85-89, con el siguiente
título: "La Independencia de 16 de septiembre no es la Independencia".
'" Se reprodujo en Lectura, lo. de diciembre de 1952, pp. 8i-90.
10 Después se publicó en Lectura, enero 15 de 1953, pp. 53-57, con el título de "Las
misiones españolas".
"' Se reprodujo en Lectura, lo. de abril de 1953, pp. 79-82.
"' Apareció en Lectura, junio 15 de 1953, pp. 112-115, con el siguiente titulo: "Las
sociedades secretas y la Independencia de Hispanoamérica".
ª Se reprodujo en Lectura, lo. de junio de 1953, pp. 84-87, bajo el titulo de "Los
Libertadores de América trabajaban para Inglaterra".
11 Una semana después apareció en Lectura, agosto 15 de 1953, pp. 116-119, con el
título de "Poinsett y Alamán frente a frente",

338

89. Los Estados Unidos están minados por células sovietistas incrustadas en
su vida .. . 3 ~ Núm. 600, abril 12 de 1953, pp. 6 y 7.
90. Los hombres que hicieron a México, pueblo de formaci6n pla11eada.
Núm. 601, abril 19 de 1953, pp. 8 y 9.
91. La Civilizaci6n es una. Núm. 602, abril 26 de 1953, p. 9.
92. México, puente de razas y culturas. Núm. 604, mayo 10 de 1953, p. 9.
93. El comunismo. Núm. 607, mayo 31 de 1953, p. 16.
94. Los muertos que vos matasteis, gozan de cabal salud. Ní1m. 608, junio
7 de 1953, p. 9.
95. El problema número 1 de México: la conservación del suelo. Núm. 609,
junio 14 de 1953, p. 9.
96. El nuevo experimento del Dr. Moreau. Núm. 610, junio 21 de 1953,
p. 10.
97. El caso Rosenberg y la traici6n de los Orandes. Núm. 611, junio 28
de 1953, p. 9.
98. C6mo fueron entregadas a Rusia varias naciones de Europa ~, Asia.
Núm. 614, julio 19 de 1953, p. 13.
99. Guanajuato, clave de caminos. Núm. 615, julio 26 de 1953, p . 13.
100. Estas son las causas del desastre de Corea. Núm. 616, agosto 2 de 1953,
p. 9.
101. Derrotismo norteamericano. Núm. 619, agosto 23 de 1953, p. 16.
102. El dinámico paisaje veracrnzano en la obra de Rafael Delgado. 30 Núm.
620, agosto 30 de 1953, p. 13.
103. El Sub-Comité de Seguridad norteamericano ratifica lo dicho por "La
Nación. Núm. 621, septiembre 6 de 1953, pp. 10 y 11.
104. El plebiscito de los pájaros en el antemu ral del desierto. Núm. 624,
septiemb1·e 27 de 1953, p. 8.
105. El loco de las presas. Núm. 626, octubre 11 de 1953, p. 9.
106. Rebelión contra el Emperador sin corona de América Central. Núm.
627, octubre 18 de 1953, p. 16.
107. Los Estados Unidos avanzan sobre nuestro territorio.3' Núm. 628, octubre 25 de 1953, p. 28.
11 Este artículo provocó 1.1-na réplica, publicada en La Naci6n (número 601, página
20). La contestación del Lic. Herrera Carrillo se publicó en el número 602. página 2.
En el número 604, página 16, aparece otra réplica de quien inició la polémica. El Lic.
Herrera Carrillo respondió, sin referirse a su contradictor, con el trabajo sobre "El
Comunismo'', que apareció en el número 607; véase la ficha 93.

• Se reprodujo en L11ct11ra, septiembre lo. de 1953, pp. 20-25, con el título de "Rafael Delgado y su paisaje veracruzano".
a; Se publicó en Lectura, noviembre lo. de 1953, pp. 12-17, bajo el título siguiente:
"Falcón, o el despojo manifiesto del Destino Manifiesto".

339

�108. Comunismo en la O.N.U. Núm. 629, noviembre lo. de 1953, p. 13.
109. Cómo ha enseñado la oreja el ex Presidente Truman. Núm. 632, noviembre 22 de 1953, p. 24.
110. Juan Donoso Cortés, profeta de la Revolución. Núm. 633, noviembre
29 de 1953, p. 12.
111. Cómo pasó a ser el hombre una pieza en la máquina del Estado. Núm.
635, diciembre 13 de 1953, p. 14.
112. Pasión y muerte de Puerto Rico. Núm. 647, marzo 7 de 1954, p. 14.
113. El "Carnaval" de Caracas. Núm. 651, abril 4 de 1954, p. 14.
114. Ironía~• ternura de San Felipe Torres Mochas. Núm. 652, abril 11 de
1954, p. 16.
115. Donde siempre es Semana Santa. Núm. 653, abril 18 de 1954, p. 19.
116. La "decadencia" europea. Núm. 655, mayo 2 de 1954, p. 12.
117. La significación mundial de McCarthy. Núm. 656, mayo 9 de 1954,
p. 12.
118. Estados Unidos no tiene prensa J,ropi,a. Núm. 657, mayo 16 de 1954,
p. 12.
119. Indochina y el Super-Estado Mundial. Núm. 658, mayo 23 de 1954,
p. 20.
120. La Provincia: inminente transformación de "El Bajío". Núm. 660, junio 6 de 1954, pp. 10 y 11.
121. Comunismo yanqui en Guatemala. Núm. 661, junio 13 de 1954, p. 20.
122. Leviathán, dueño del agua. Núm. 662, junio 20 de 1954, pp. 2 y 17.
123. ('Cuál imperialismo es peor? Núm. 663, junio 27 de 1954, pp. 12 y 18.
124. Guatemala: lucha cfvica contra el comunismo. Núm. 668, agosto lo. de
1954, pp. 8 y 16.
125. La Iglesia y la Universidad contra el comunismo. Núm. 671, agosto 22
de 1954, p. 20.

México, editadas por Miguel Dorantes Aguilar, Mfxico, 1943, 375 pp., 23 cms.
(La conferencia del historiador Herrera Carrillo se encuentra en las páginas 25-49).
3. El Lic. Herrera Carrillo pronunció numerosas conferencias que nunca fueron publicadas.
4. Hacia el año de 1946 aparecieron unos apuntes hist6ricos del Lic. Herrera Carrillo, editados en mimeógrafo por el Instituto Tecnológico de Monterrey, sobre la
intervención del Imperio Inglés en la Independencia de Hispanoamérica.
5. Son muy interesantes los "apuntes de clase" que este autor dictó a sus alumnos.
6. La Revista Mundo Hispánico, de Madrid, anunció (número 31, octubre de 1950,
página 42), que en un concurso organizado por el Instituto de CuJtura Hispánica
entre sus becarios, había obtenido uno de los tres premios el ensayo del Lic. Herrera Carrillo intitulado "El Real Tribunal de la Minería y la lucha por el Derecho
en la Nueva España".
7. Por los años 1951 y 1952 la Librería "El Gallo Pitagórico", de la ciudad de Guanajuato, editó los cuadernos de divulgación cultural "Difusiones". Entre otros trabajos "próximos a publicarse" en su colección se anunció el número 5 intitulado
' Este en"La Revoluci6n con R mayúscula" del Lic. don Pablo Herrera Carrillo.
sayo nunca se editó.

8. El mencionado historiador dejó a su muerte un valioso trabajo inédito sobre el
Juicio de Amparo.

BmL10GRAFÍA DEL IIIsTORIAooR ooN PABLO HERRERA CARRJLLo

1. "La Historia de Mexicali contada por sus viejos residentes". Mexicali, B. C., 1932.
2. "Fr. Junípero Serra, civilitador de las Californias". Ediciones Xóchiü. México,
1943. 233 pp., 19 cms. (Colección Vidas Mexicanas, t. 8).
Segunda edición, Ediciones Xóchitl. México, 1950 (Misma colección).
Tercera edición, Editorial Jus. México, 1960. 141 pp., 24 cms. (Figuras y Episodios de la Historia de México, No. 78) .

3. El color sn la poesla de Gonzále: Martínd'. Monterrey, 1949. Colecci6n Camelina, número 5).
NOTAS Bl:BLIOGRÁ.FICAS
ÜBRAS PÓSTUM.AS

1. El historiador don Pablo Herrera Carrillo, en su importante ensayo sobre "Nuestro complejo de inferioridad y la Guerra con los Estados Unidos" ( Onda, noviero•
bre de 1946, p. 78}, menciona una entrevista que concedió al historiador don

Eduardo Enrique Ríos, acerca de las sociedades secretas en México, aparecida en
la Revista Todo de la capital "por el año de 1937 ... "
2. Durante el Primer Congreso Terciario Franciscano, celebrado en la ciudad de México del 3 al 9 de mayo de 1943, el Lic. Herrera Carrillo sustentó una importante
conferencia en el Templo de San Fernando sobre "Fray Junlpero Serra". Dicha
conferencia está compuesta con algunos capítulos del libro del autor, pero sin la~
supresiones que se le hicieron al editarlo. Se publicó en la obra Conferencias Literarias, Congreso Terciario Franciscano de la Provincia de "El Santo Evangelio" de

4. "Coloni.zación del Valle de Mexicali, B. C.". Publicación de la Compañía Mexicana de Terrenos del Río Colorado, S. A., Unión Gráfica, S. A. México, 1958,
211 pp., 23 cms. (La segunda parte de esta obra es un estudio socioeconómico
del Ing. Alfonso Malina Villa.señor, pp. 215:279).
5. "Exposici6n al público sobre los asuntos de Texas", por Stephen Fuller Austin
(1793-1836) y "La.s siete guerras por Texas", estudio de Pablo Herrera Carrillo.
Editorial Academia Literaria. México, 1959. XIII, 32, 344 pp., 24 cms. (Colección de Documentos para la Historia de las Guerras entre México y los Estados
Unidos, 1 ).

340
341

�R epro d ucc1·6 n facSllil· llar de la "Esposición al público sobre los
. . asuntos de
. .Tejas", . por
el C. Estevan F. Awtin. Mégico, C. Sebring, 1835. 32 pp. Edic16n de sem:1entos eJemplares numerados.

NOTA FINAL

Un nuevo Indice de artículos del historiador don Pablo Herrera CarriJlo, más bre:e
y preparado posteriormente a este trabajo, publicaré en el transcurso del presente ano

en la Revista Absid~, que dirige don Alfonso Junco.

LA TRAGEDIA DE TI~XCALANTONGO
JosÉ

P.

SALDAÑA

Primera Parte
AL INICIARSE EL AÑo DE 1920, se precipitaron los acontecimientos políticos.
Los rumores alarmantes invadían hogares, empresas particulares, espectáculos,
cuarteles, oficinas públicas, sin dejar un rincón en calma. No podía distinguirse entre la noticia verídica y la falsa, formándose un clima de intranquilidad tan tenso, que fue paralizando actividades en espera de lo peor.
Se abrió proceso en contra del general Obregón por incitar a la rebelión.
Existían en poder del Gobierno pruebas plenas de sus actividades subversivas.
Había formalizado con los rebeldes más connotados compromisos para un ,
futuro próximo. En el plan estaban comprometidos los generales Manuel Peláez, Francisco Villa, Juan Andreu Almazán, Alberto Pineda O., Félix Díaz,
Genovevo de la O., Saturnino Cedilla y los más destacados jefes zapatistas,
formándose con todos ellos una amalgama en la que participan las más encontradas opiniones políticas: Felixistas, Zapatistas, Villistas, neutralistas de
Oaxaca, predominando los rebeldes que, como Félix Díaz, Manuel Pélaez y Juan Andreu Almazán, no aceptaban la Constitución de 1917. Eran pues
contrarios de Carranza, considerándolo como el Baluarte más fuerte de la
Constitución.

Sin embargo de esta contradicción de carácter político doctrinario, puesto
que el general Obregón había peleado con denuedo, valor y estrategia meritoria por la Revolución Constitucionalista, y consecuentemente por la Constitución, no tan sólo aceptaba la colaboración de individuos ideológicamente
contrarios a sus principios, sino que él los había invitado.
Descubierta su trama y considerando su situación peligrosa, logró fugarse
de la Ciudad de México llegando a la zona controlada por el general Fortunato Maycotte, cuyo radio de acción abarcaba el Estado de Guerrero. Como
342

343

�el gobierno reclamara a Maycotte la entrega del general Obregón, asumió una
actitud de rebeldía negándose a entregar a quien ya juzgaba no tan sólo su
amigo, sino su jefe, y consecuentemente, fue el índice de los próximos sucesos.
Entre tanto persistía la actitud intransigente del g~bierno de Sonora a cargo
de dori Adolfo de la Huerta, quien reclamaba respecto a la soberanía del
Estado que se decía amenazado, con motivo de la proximidad de las fuerzas
del general Manuel M. Diéguez.
De acuerdo De la Huerta con el general Plutarco Elías Calles, que había
renunciado como Secretario de Gobernación y se encontraba en Hermosillo,
lanzó el llamado Plan de Agua Prieta con fecha 23 de abril de 1920. A partir
de este momento, se sucedieron los acontecimientos en forma vertiginosa.
La situación del país había sido preparada hábilmente por los obregonistas.
Con inteligencia se hizo uso de tocia clase de recursos publicitarios para llevar
a la mente del pueblo la idea de que don Venustiano Carranza trataba de imponer como su sucesor al ingeniero Ignacio Bonillas, pisoteando los ideales
de la Revolución, que establecían como premisa inviolable el respeto absoluto
al voto ciudadano.
Por otra parte, emisarios perfectamente instruidos se distribuyeron en todo
el país visitando a los gobernadores y a los jefes de armas para tratar con
ellos Ja necesidad de un cambio radical en la situación política del país, a cuyo
efecto se les invitaba para que hicieran causa común con la Revolución que
se estaba preparando. Llegado el momento de los hechos, las deserciones de
los jefes militares fueron consumándose al grado de que en unos cuantos días
el 80% de las fuerzas militares estaban contra el Gobierno Federal.
El general don Pablo González tenía a sus órdenes en el Valle de México
y en Puebla alrededor de 22,000 hombres. Había esperado la posibilidad de
un entendimiento con don Venustiano, pues también, como el general Obregón, era candidato a la Presidencia de la República. Cuando se convenció de
que no había posibilidad de llegar a un acuerdo, los 22,000 hombres se rebelaron colocando al gobierno en situación sumamente crítica.
Sucedía eso precisamente en los primeros días de mayo. El día 6, reunido
don Venustiano con sus Secretarios de Estado, tomaron el acuerdo de evacuar
la Ciudad de México y establecer e1 gobierno provisionalmente en el Puerto
de Veracruz. Consecuentemente debía prepararse con la premura que el caso
demandaba todo lo necesario para emprender la marcha por la vía del Ferrocarril Mexicano.

•
344

Ese día 7 de mayo marcó una etapa en el reloj del tiempo, que significaba
históricamente el cambio radical de una situación poütica que llegaba a su
fin. Aun cuando don Venustiano sintió en propia carne cuanto estaba sucediendo, era de tal contextura su carácter que, a pesar de la gravedad de la
situación, actuaba serenamente abarcando todos los pormenores de una perentoria evacuación de los Poderes.
En su fuero interno alimentaba la convicción de que regresaría a la capital
triunfante. Seis años antes había pasado por trance semejante. Fue a instalarse
a Veracruz y volvió un año después con los honores del triunfo. Entonces
aceptó el desafío de la Convención Militar reunida en Aguascalientes, que
significaba la enorme fuerza de la División del Norte al mando del ya famoso
general revolucionario Francisco Villa, con quien hacían causa común ameritados revolucionarios como el general Eulalia Gutiérrez, más los contingentes
desafectos de tiempo atrás: zapatistas, cedillistas y grupos de variadas ideologías que operaban en diversos lugares del país.
Pensaba en el buen juicio del pueblo mexicano. Sabía que e] sacrificio de
su bienestar por la conquista de los principios democráticos lo haría reaccionar favorablemente al ser informado de los m6viles de aquel movimiento militar que trataba de arrebatarle el poder.
¿ Qué era lo que él pretendía? Acabar con el militarismo, razón de ser de
todas nuestras desventuras. No era posible aceptar el retroceso que significaóa
instalar en la Presidencia de la República a un militar, por muchos que
fuesen sus méritos revolucionarios. No negaba que tanto Alvaro Obregón como Pablo Gónzález habían servido con entusiasmo, sacrificio e indiscutible,
mérito a la causa ¿ pero sería correcto incurrir en el mismo error que se trató
de corregir? Él creía sinceramente que no, y abrigaba la seguridad de que el
pueblo acabaría por seguirlo para instaurar definitivamente el civilismo.
Decidido el rumbo a seguir, se dieron las órdenes del caso. Todo el día 6
se multiplicaron las actividades febrilmente. La salida de la estación del ferrocarril debería efectuarse a las 7 horas del día siguiente. Se alistaron 30 largos
trenes atiborrados de soldados, civiles, caballos, cañones, fusiles, parque, archivos, máquinas contables y cuanto es menester para combatir y para instalar
oficinas. Uno de los carros contenía el tesoro del gobierno: oro, plata, timbres
de correo y para documentos. Incitante cargamento que constituía un peligro

más.
A la hora precisa se instaló don Venustiano en el carro presidencial Lo
acompañaban varios de sus ministros, generales, y funcionarios de todo orden.
La confianza en llegar a Veracruz era firme, al grado de que algunos de los
funcionarios llegaron acompañados de sus esposas .
Cambió pronto el panorama. La confianza se transformó en incertidumbre
hasta llegar al temor. Los trenes no se movían. Las órdenes no eran debida-

345

�mente atendidas. Algo fallaba en la gran expedición. El personal ferrocarrilero no actuaba en debida forma, provocando confusión en Jos movimientos.
Cerca de las diez horas don Venustiano dió órdenes terminantes para que
salieran los trenes de cualquier manera. Tres, cuatro trenes principiaron a
moverse, y tras de ellos el que conducía a don Venu.stiano y a los personajes
más allegados. Hubo un respiro de alivio.
La situación, sin embargo, era más seria de lo que se suponía. Estaban listos en los trenes cerca de diez mil hombres armados. Apenas si lograron salir
la mitad. El resto con impedimenta, caballos, parque, y annas allí se quedaba.
Las vías estaban embotelladas. Sin duda alguna el sabotaje había surtido sus
efectos.
En esos precisos momentos entraban por las calles de México las tropas
comandadas por el general Jacinto B. Treviño. Fue para él cosa fácil detener
definitivamente los trenes. Algunos de los jefes militares dispuestos a la evacuación se inclinaron de inmediato a la revolución, otros se dejaron aprehender, y la situación quedó en manos de los rebeldes. Perdió a&lt;;Í el gobierno la
mitad de sus efectivos de hombres y de armas. Con ello se minó sensiblemente
la moral de quienes lograron salir de la estación.
Lentamente se alejaban los trenes convertidos en reductos de la legalidad.
Al enfrentarse a la Villa de Guadalupe se incorporó un escuadrón de alumnos
del Colegio Militar, al mando del coronel Rodolfo Casillas. Un centenar de
muchachos bien montados y armados, habían marchado del colegio hasta aquel
lugar. Rápidamente fueron colocados los caballos en carros adecuados, y los
cadetes ocuparon el lugar que se les designó en la retaguardia. ·
Enrnedio de toda clase de dificultades, por la tarde llegaron los trenes a
San Juan Teotihuacán. En ese lugar don Venustiano ordenó alto para hacer
un balance rápido de las pérdidas sufridas y acordar con los generales Urquizo
y Murguía la mejor forma de proteger la marcha. Momentos después continuaba el penoso éxodo llegando a la mañana siguiente a la estación de Apizaco.
Había designado Carranza al general Murguía como General en Jefe de las
Fuerzas, y de acuerdo con él se pasó revistru a los 5,000 hombres que le restaban, sumados algunos contingentes que procedentes de Puebla y Tlaxcala se
le unieron en ese mismo lugar. Al lado del general Murguía, Carranza, montado a caballo, pasó revista a la tropa. Escuchó sereno, impertérrito, la marcha
de honor. Los jefes y los soldados se cuadraban para saludarlo, y allá en la
retaguardia estaba el escuadrón de los Cadetes del Colegio Militar, serenos,
erguidos como si se tratara de una simple revista que efectuaran dentro de
los patios de su amado colegio.
Poco tiempo después se escuchó una tropelía procedente de Tlaxcala. Venían al ataque del tren, pero fueron rechazados con grandes pérdidas, disponiendo entonces Carranza que continuara la marcha.
346

Acercándose a San Marcos, es atacado el convoy y de nueva cuenta rechazado el asalto. Había la seguridad de que esa situación continuaría en el largo
trayecto que los separaba del Puerto de Veracruz. En efecto, ya en San Marcos se trabó nuevo combate, correspondiendo la principal operación a los
Cadetes del Colegio Militar, que con valor admirable lograron rechazar al
enemigo.
Pernoctaron en San Marcos para continuar adelante en la mañana siguiente
con multitud de dificultades, pues faltaba a.gua y combustible. El problema se
acrecentaba a medida que el tiempo transcurría, y la situación se transformaba.
de mala en grave.
Cundía el desaliento entre los civiles y la desmoralización en la tropa. Se
habían recibido noticias fidedignas de que una colwnna compuesta de 5,000
hombres, al mando del general Jacinto B. Treviño, avanzaba reparando los
puentes y las vías que de propósito eran destruídos por los leales, que a toda
costa trataban de alargar la distancia.
Había recibido don Venustiano un mensaje del general Obregón enviado
por conducto del general Luis T. Mireles, ofreciéndole garantías para que
llegase a Veracruz, con la condición de que se embarcaría al extranjero previa renuncia que hiciese como Presidente de la República.
Semejantes mensajes recibió también directamente del general Jacinto B.
Treviño por órdenes de los generales Obregón y González, agregando él por su
cuenta que en atención a la amistad que los había unido durante la Revolución
Constitucionalista, deseaba que se pusiera a salvo, pues era su propósito no
dañar su persona.
Aquellos mensajes parecían dirigidos a alguien distinto a don Venustiano. '
Bien lo conocían Obregón, González y Treviño, y sabían perfectamente que
jamás don Venustiano abandonaría a sus amigos y jamás renunciaría a la
Presidencia de la República, pues su fortaleza de carácter era de tal magnitud
que antes de llegar a esos extremos habría de sucumbir. A media noche del
10 de mayo continuó la procesión de trenes rumbo a Rinconada. Las dificultades se acentuaron en raz6n a que las máquinas ya no respondían a la urgencia del camino. Agua y combustible hacían falta.
Apenás entraban los trenes a Rinconada, cuando se inició el combate de
mayor categoría de los que habían tenido lugar hasta entonces. Mandaba las
fuerzas de ataque el general Luis T. Mireles, que había aumentado sus contingentes con los hombres del general Barbosa.
Procedió de inmediato Murguía a dictar las órdenes del caso para repeler
a los atacantes. Exploró con su escolta una loma vecina desde donde podía
abarcar el panorama: dándose cuenta de que la acción iba en serio. El enemigo
se desplegaba en forma simultánea tratando de envolver en una línea de fuego a los trenes.

347

�La caballerla, al mando del general Eliodoro Pérez, se lanzó con intrepidez
sobre el flanco izquierdo del enemigo, que trataba de romper la primera defensa. Pudo contenerlo haciéndole numerosas bajas. Por el frente y el flanco
derecho entraron en acción las infanterías al mando de los generales Urquizo,
Mariel, Millán, Olvera y otros más, maniobrando con unidad y eficacia.
Con alternativas propias de estas acciones de armas, tan pronto la situación
favorecía al gobierno como se tomaba grave.
El mayor ímpetu del enemigo, pasado mediodía, se dejaba sentir por el lado
de la loma. Habían emplazado cañones y ametralladoras, amenazando seriamente la estabilidad lograda al derrotar a los contingentes del frente y del
flanco derecho. Advirtió Murguía el peligro, procediendo, con la celeridad
que el caso demandaba, a encabezar un contraataque. Maniobró con ímpetu
y rapidez, logrando, después de media hora de terrible pelea, destrozar al
enemigo, apoderándose de los cañones y ametralladoras, y haciendo cuatrocientos prisioneros.
Enmedio de la hornaza de aquel combate, con su habitual aplomo don
Venustiano recorría a caballo la línea de fuego, inyectando a la tropa el optimismo que ya le estaba faltando. Su presencia en los lugares de mayores
rie~os daba ánimo y confianza a los soldados. En una de esas correrías una
metralla mató al caballo que montaba don Venustiano. Sin que su semblante
cambiara de expresión montó en otro, continuando la inspección.

'ª

Cuando ya caída
tarde el combate se había decidido a favor del gobierno, un desesperado intento de los rebeldes fue dirigido por la retaguardia.
Allí estaban los cadetes, serenos, con ]as armas preparadas, esperando estoicamente la acometida del enemigo, y cuando lo tuvieron a corta distancia, a
una orden de fuego respondieron con ráfagas de fusilería que materialmente
barrieron con las caballerías asaltantes. Los que no quedaron t~didos en el
suelo huyeron.
Don Venustiano regresó a su carro enmedio de aclamaciones entusiastas y
del bético resonar de las bandas de guerra. Pensaba que había madera entre
sus gentes, que por valor y decisión no se perdería la contienda. Otros elementos operaban decididamente en su contra: la muJticiplidad de los combatientes enemigos, y muy especialmente la imposibilidad física para continuar
la ruta trazada. Cada hora, cada minuto, acercaba la catástrofe. Las máquinas carecían casi por completo de agua y de combustible. De poco servían
las argucias para suplir lo que no tenía reemplazo.

•
34-8

El triunfo de Rinconada no había sido de aquellos que consolidan una
situación o que llevan a la mente a los triunfadores la idea de que han logrado cimentarse en forma tal que difícilmente puedan ser abatidos. Aquel
triunfo no significaba otra cosa que un período de respiro, ya que no se sabía
cuánto habría de durar, pero que se adivinaba no sería por ]argo tiempo.
Amaneció el día 12 en Rinconada la hilera de trenes, cuya incapacidad para
la marcha era manifiesta. Se echó mano de recursos inimaginables para llenar
los tanques, a base de maniobras en que se emplearon cientos de personas
acarreando agua en cubetas. No podía ser la situación más apremiante.
A lo lejos se veían los penachos de humo levantarse al cielo salidos de las
locomotoras que traían las fuerzas del general Treviño. Parecía que estaban
ansiosas de alcanzar al tren presidencial y en ello se empeñaban multitud de
hombres que reparaban puentes y rieles, ya que tenía el propósito el general
Treviño de caer sobre los trenes casi desmayados, muchos de ellos ya sin poder
caminar, para destrozar de un solo golpe los contingentes de la legalidad.
En este punto dejo la palabra al general Jacinto B. Treviño, que transcribo
de su libro Memorias. En la parte conducente dice así:
"Transcribo a continuaci6n el contenido del hist6rico documento, para
que la posteridad juzgue si hubo o no buena intenci6n de parte de sus
firmantes. Dice a.sí:

'Al C. General de Divisi6n Jacinto B. Treviño. Presente.-De común
acuerdo los abajo firmantes&gt; hemos dispuesto que salga usted acampa,.
ñado de un grupo no mayor de diez jefes y oficiales, que formarán m ,
Estado Mayor, y con el mayor número de fuerzas a sus órdenes, hacia
el lugar donde se encuentre el convoy del señor Carranza, y encaminará
usted sus mayores esftierzos para salvaguardar la vida del propio ciudadano. Al efecto, le hará usted saber por medio de un propio el motfr.o
de su comisión, tramcribiéndole el contenido de esta orden y sugiriéndole además que se coloque en lugar seguro, fuera del campo de la lrtcha.-México, D. F., mayo 10 de 1920. Firmado, General Alvaro Obreg6n.-Firmado, General Pablo Go,zzález'.
Como comj,lemento de lo anteriormente dicho, incluyo en estas páginas en c.opia f otostática, el boletín publicad o en "El Universal" el propio
lunes JO de mayo de 1920.
Me trasladé de inmediato a San Marcos, pues el convoy del señor
Carranza se encontraba detenido en Rinconada, donde habla sido hostilizado por algunas partidas rebeldes, sin poder avanzar gran cosa por
la falta de combustible y agua para sus máquinas. Y a en este punto y

349

�después de haber comenzado una rápida concentraci6n de tropas llevadas de México y Puebla (in/anterúz y cabalterla), pues la artillería
debía incorporarse más tarde para el caso de que se hiciera necesario el
empleo de esta arma; al mismo tiempo dicté a mi Secretario Particular,
señor Ruiz Cortine.r, un oficio dirigido al señor Carran;;a, con propio
especial, transcribiéndole el contrnido del documento preinserto, agregando yo al calce del mismo estas palabras: 'El hombre que aprnas hace
unos días se presentó ante usted para expresarle. su propio sentir sobre
la situación político-militar rn nuestro país, viene hoy a partici¡,arle, Í")r
l.l11a parte, los buenos deseos de los jefes del movimiento hacia usted
en lo personal, y por lo que a mí concierne, debo hacer de su couocimiento que tan sólo he acejitado esta comisión porque entraña la iínica
farma de poder hacer :}'O el mayor esfuerzo en favor de su ,bersona en
reconocimiento de nuestra antigua amistad y de niLestra común ideología revoluci'onaria sostenida a través de tan prolongadas fochas, que
usted supo e11cabezar desempeñando el importantísimo y difícil JJue.1lo
de ser nuestro Jefe. Firmado, Gral. Jacinta B. Treviño'.
En la tarde del día 11 de maya fue enviado el documento de ref erencia al señor Carra11za, desde San A/arcos, quedando yo en espera de
su con[(:staci6)1, aunque el conocimiento que ya Ir.nía del hombre me
hacía pensar que ¿¡ nunca podría aceptar separarse de los SU)'OS, abandonando a éstos en el peligro; así sucedió, pues el propio señor no dio
co11/estación alguna; por lo ta11to. suponiendo :ro que tal vez el remitido
no hubine llegado a su.1 manos el día 12 volví a enviarle una copia del
mismo, por rl mismo cond11cto, siendo el usultado el mismo, es decir,
sin contesfaci6n; procedi entonces a comunicar el resultado a México
a los jefes del movimiento, pero teniendo cuidado de enviar hor tercera
vez copia del documento, habiendo tan s6lo recibido en tsta ocasi6n la
nota breve que decía así: 'Pasa a m destino.-Capitán Rodrígurz. Ai•a11zada de R "taguardia'. TAMPOCO rruno CONTESTAClÓN.
Durante la noche del dfa 12, recibí un mensaje telegráfico de México, firmado por ambos jefes del movimiento, que decía: 'En vista actitud señor Carranza, asuma usted el mando de todas las f1,er:;as }' disponiendo lo necesario, ataque usted el convoy del propio señor, rindiendo
parte del resu/tado'.-Firmado. A. Obregón.-Firmado, P. González.
El día 13 me dediqué a proyectar un plan de ataque que dicté personalmente a mi Secretario Particular, C. Adolfo Ruiz Cortines, com prendimdo las órdenes de marcha y movimie11to de todas mis fuerzas
hacia A/gibes, Puebla, lugar hasta donde había podido avanzar el conVO)', más allá de Rinconada.
En este plan dispuse que se formaran tres cofamnas de infantería

350

con sus jefes respectivos, saliendo de San Marcos a las 4 de la mañana
en jornada lenta, para no fatigar a la tropa antes de que entrasen en
combate )' paralelamente marchando las columnas hacia el mismo ohje~ivo. Dispuesta y cumplida en tal forma la marcha, pugnábase por disminuir el fondo para poder disponer de todos los contingentes e,1 un
momento dado . La caballería debería situarse a los flo.neos de las columnas.
En el mismo Plan de ataque estuvo previsto el caso de que el enemino
se hubiere desplazado adelante de Rinco11ada, y por lo tanto, todas
columnas, una vez qije hubieren llegado a este punto, deberían hacer alto
y t'Sfterar nuevas 6rde11es. Por la vía tefrgráfica ordené al General Guadalupe Sá11chez que avanzara hasta tomar contacto por el frente del
Pnemigo.-Venía. éste, con sus huestes desde Veracruz.-Hacia las 10
horas del día 14".

lar

La noche impuso un silencio lleno de sobresaltos, se tomaron todas las
precauciones del caso para evitar una sorpresa: avanzadas retenes vigilancia
'
' momento.
mov ib le, Y cuanto constituyen recursos para estar alerta en cualquier

El triunfo, que en otras condiciones hubiera sido definitivo, en este caso
re,sultaba mu;: relativo. Ya _se tenía la r~rteza de que el general Guadalllpe
Sanchez. dommando con mas de doce mil hombres Veracruz_, había aceptado
el Plan de Agua Prieta y a marchas forzadas avanzaba rumbo a los trenes del
gobierno. Y a la espalda, sobre la misma vía férrea, el general Jacinto B.
Treviño trataba también de darle alcance con más de diez mil hombres, bien
pertrechados, y disponiendo de numerosas ametralladoras y cañones. Su fuerza '
la integraban varios regimientos de caballería, batallones de infantería, secciones de artillería, zapadores, y cuanto es menester para combates formales.
Para don Venustiano aquella situación incierta significaba la necesidad de
cambiar de planes; pero no dudaba en salir con bien de todo.
. Cerca de mil civiles, funcionarios, empleados de todas categorlas, y f amilias. pasaron la noche dormitando apenas. La prueba había sido terrible. Ya
sus energías decrecían de tal manera, que no tenían alientos ni para comer.
Se abandonaban a Jo que Dios quisiera.
No muy alta estaba la moral de la tropa. Con su sentido del peligro inminente esperaban resignadamente los acontecimientos.
Amaneció el día 12. Principió el ajetreo especialmente para abastecer a Jas
locomotoras de 3t,o-ua, S&lt;' formó una cadena de hombres que se pasaban de
uno a otro baldes de todas formas y tamaños, para surtidas de agua de un
depósito cercano.
Larga y tediosa la tarea, implicaba para todos una esperanza, pero no podia

351

�disponerse de tanto tiempo como para pasarse todo el día. Era indispensable
avanzar, aun cuando ello significara perder elementos.
Cambió impresiones don Venustiano con los principales jefes militares, y
resolvieron, a eso del mediodía., abandonar seis o siete trenes. Se bajaron caballos, equipos de fácil transporte, infanterías, y qued6 en aquel lugar lo que
no fue posible llevar. También quedaron allí, encerrados en un vagón, los
prisioneros.
A eso de la una de la tarde principiaron a resoplar estrepitosamente las
locomotoras. Nuevo intento de avance y nuevo respiro de alivio para todos.
Muy relativo era el descanso mental, cuando todo hacía presagiar que continuarían los combates. Sin combustible y sin agua no podrían Llegar muy
lejos.
Los militares apreciaban con más certe7.a la gravedad de la situación. Se
encontraban prácticamente a merced de dos columnas, que podían moverse
libremente, cada una de ellas disponiendo de mayor número de soldados, de
mejores armas, y de superior espíritu combativo, puesto que fonnaban parte
de los trh.1nfadores. No podían disimular su inquietud, y si no claudicaban era
en homenaje a don Venustiano, que no perdía su serenidad ni su fe en salir
de aquella situación.
Los cambios de impresiones entre don Venustiano y los generales que lo
acompañaban se habían transformado en permanentes, mientras los trenes con
lentitud desesperante avanzaban. Dentro de un ambiente de angustia llegaron
a Los Aljibes.
La lluvia caía torrencialmente y la noche dramatizaba aquel panorama.
La obscuridad se convirtió en cortina negra impenetrable a las miradas escudriñadoras de fos centinelas. Silencio, cansancio, agobio füico y espiritual, y
no muy lejos aullidos lastimosos de perros asustad.os.

•
Pasó la noche y amaneció el día 13, pero la angustia aumentó. Ya no era
tan sólo la desesperación de los civiles, sino también la intranquilidad de los
militares. Pelearían, ese era su deber ¿pero cómo lograrían deshacerse de los
innumerables enemigos que por todos lados los acosaban?
Se sentía en el ambiente la inminencia de la embestida. Guadalupe Sánchez,
seguramente ya muy cerca, Jacinto B. Treviño a unos cuantos kilómetros sobre
la misma vía férrea; Mireles, Barbosa, Higinio Aguilar, Lagunes, GabaJ y
algunos más. que acudirían para hacer méritos. Adelante la vía estaba levantada en largos tram.os; atrás Treviño, ansioso de llegar a la debacle. Estaban encerrados en una peligrosa ratonera.

352

Así_ veían la s~tuación_ l~s militares. Y así la apreciaba don Venustiano y sus
c~~se1eros. Hablan decidido abandonar los trenes librándose de cuanto significaba un lastre y una exposición innecesaria, como era el caso de los civiles.
R~uelto el problema, procedió don Venustiano con el asesoramiento de
Urqmzo Y Murguía a ordenar las condiciones de marcha. Formar el itinerario
,
1
)
qu~ no sena ya con e rumbo de Veracruz. Se habló de los lugares que ócupana la caballería, de la formación de la infantería, del traslado de ameuaUadoras, Y ~un_ de la posibilidad de llevar cañones de montaña. Se previó lo
urgente, lo mdispensable, lo que permitiera una marcha oie a tierra lo más
ligera y práctica.
No fue posible iniciar siquiera los preparativos. A es.o de las diez de la mañana principió la primera etapa de lo que habrá de ser una positiva hecatombe.
En formaci~n de combate apareció la caballería enemiga por el rumbo de
Veracrnz. Pos1ble11'.ente se trataba de las avanzadas de Guadalupe Sánchez.
A su encuentro sah6 con sus bravos jinetes Heliodoro Pérez. Se batieron ambos bandos con denuedo, tratando cada quien de ganar la contienda a toda
costa. Correspondió
el triunfo a las fuerzas del ~aobiemo, después de media
.
hora de sangnenta
batalla.
Entr~ ta~to, por el frente y el flanco derecho el empuje de las infanterías
se manifesto arrollador, encontrando una sólida resistencia de los defensores
que ayu_d~dos por un , centenar de ametralladoras estratégicamente empla~
zadas, hicieron centenares de bajas.
C~ando el encuentro era más enconado, el coronel Ruiseco, con un regular
contmg:nte de soldados, se pas6 al enemigo, produciendo su acción algún
desco,nc1erto, pu~s el sector que cubría quedó desamparado. Rápidamente llegaron otros contmgentes, siMendo aquella repugnante acción de acicate a los
leales, que con mayor coraje arreciaron la pelea.
Deshecha la caballería enemiga, siguieron las infanterías tenaces en la batalla a pcsal' de las enormes pérdidas sufridas, pensando tal vez que reoraanizadas regresaría, o que otros grupos les darían auxilio. Mediada la t:rde
de spues
' d e_ cmco
·
horas de combate, optaron por retirarse. Sin posibilidades'
de perseguulos fueron alejándose sin prisa hasta perderse a lo lejos.
Correspondía agregar otro triunfo, pero éste no había producido el efecto
de los anteriores. El espíritu de civiles y militares estaba anonadado sin
fuerzas ya para reaccionar con optimismo. Los civiles llenos de pánico h¡bían
buscado refugio en la.., pobres casas de la ranchería, y los militares aún los
de atta graduación, guardaban una actitud discreta, de reserva fo~da, que
a las claras hablaba de intranquilidad.
D~ regreso a su carro don Venustiano no encontró el ambiente amable de
ocasiones anteriores. Sus allegados, militares y civiles: Murguía, Urquizo, Ba-

353
H23

�rragán, Marciano Gonzále.z, Mariel, el licenciado Luis Cabrera, el licenciado
Manuel Aguirre Berlanga, don 1'.fanuel Amaya, todos reflejaban en sus semblantes profunda preocupación. El triunfo no era, según ellos, más que un
pequeño paréntesis confortante enlutado con la muerte del valiente y pundonoroso general Millán. Sereno don Venustiano escuchaba a unos y a otros
estándo de acuerdo en que se imponía abandonar los trenes. Ya había dado
instrucciones a U rquizo y a Murgúía para que a las primeras horas de la mañana se emprendiese la expedición pie a tierra. Se buscaría el rumbo de la
sierra de Puebla para encontrar el camino hacia el Norte, tal vez por Hidalgo.
Así tenninó aquel día 13 de mayo, que en otras circunstancias hubiera constituído la culminación p~echosa de una serie de triunfos.

•
Trabajosamente la lt12 del nuevo día iba dispersando la obscuridad. Muy
temprano reanudaron sus actividades Urquizo y Murguía, apro,·echando los
débiles re plandores de una perezosa alborada. Era necesario preparar caballos, mulas, carros de cualquier clase para acomodar armas, parque, archivos,
dinero, y cuanto fuese posible llevar.
Cuando por fin la luz se impuso, encontró a los generales responsables de
las maniobras en un ajetreo agotador, auxiliados por oficiales y soldados.
Se bajaron de los vagones cajas conteniendo toda clase de elementos, algunas
repletas de monedas de oro. Se habían preparado dos o tres carromatos, mulas
y caballos. Las operaciones caminaban en buena forma ¿ y las providencias de
defensa? Se habían olvidado. Cierto que por todos rumbos había sosiego. ro
se advertía signo alguno que indicara la proximidad del enemigo.
Tanto empeño se había puesto en las actividades para la e\'acuación de
aquel lugar pie a tierra, que se descuidaron las precauciones indispensables
para el caso de una sorpresa. Las loberas ocupadas el día anterior por los
infantes estaban casi abandonadas; los retenes de la derecha y del frente poco
numerosos; las caballerías de Heliodoro Pérez cubriendo la banda izquie1da,
sin la debida formación.
No se pensaba en combatir. Aquellos preparativo. indicaban claramente
que otra era la decisión tomada. ¿Hacia dónde irían? ¿ Cuál la suerte que
los esperaba en aquella incierta aventura? Quebrantado el espíritu de los soldados por una parte, y por la otra ocupados muchos de ellos en las labores de
aprovisionamiento, apenas si se dieron cuenta de que a galope se acercaban
las caballerías de Guadalupe Sánchez.
Cuando se dio la voz de alarma ya estaban los atacantes a tiro de f mil.
Se les recibió con débiJ resistencia, que no correspondía a la vigorosa del día

354

anterior. IIeliodoro Pérez cargó con su caballería logrando cont('nerlos; pero
nuevas formaciones, que pasaban de dos mil hombres más los contingentes ele
infantl·ría que iniciaban por la derecha su acometida presionaron en tal forma
que de&lt;:trozaron la líneas de defrnsa por completo. La confusión fue creciendo
hasta convertirse ('O pánico. El sál\'ese quien pueda invadía el ambiente.
De nada servía el empeño de Murguía por detener a la gente. Nadie obedecía órdenes. Lo demás gencrale : Urquizo, Olvera, Mariel. .. gritaban
tratando de contener la avalancha,
todo era inútil: la desbandada había
adquirido perfiles catastróficos. 'o quedaba nada qué hacer, la batalla estaba
irremediablemente perdida.
En tanto que Urquizo r fo~1ía convencían a don Vcnustiano para abandonar el lugar, los cadetes del Colegio Militar y los soldados de Pérez peleaban
empeiíosamente para detener el final lo más que fuese posible. Por fm una
pequeña columna se desprendió por el lado izquierdo. Era don Vcnustiano
en marcha hacia la sierra.
La resistencia débil, esporádica, no cesaba, en contraste con el asalto cada
,·ez más vigoroso del enemigo, que empleando a fondo sus efectivos usaba
fusiles, ame;ralladoras y cañones. El estruendo de la refriega era infernal, y
el repliegue de los defensores cada momento más y más desastroso hasta
llegar a 11tilizar los furgones como parapetos. Algunos de ellos, alcanzados
por las metrallas, ardían. Los gritos de los asaltantes se mezclaban con los
quejidos de los heridos, y la confusión llegó a tal grado, que los soldados,
abandonados a su propia iniciativa, fueron rindiéndose por centenare a la vez.
Aprovechando· 1a embriaguez del triunfo de los rebeldes y la conf usi6n del ,
momento, el coronel Casillas ordenó un movimiento de flanco para alcanzar
la desmedrada columna que eguía a don Venustiano. Coa semejante hizo e1
general He!iocloro Pérez con unos cuantos de sus soldados.
Entre los leales se destacaba la figura arrogante del general Lucio Blanco.
Sobre brioso caballo acudía a los lugares de mayor peligro animando a los
soldados con su ejemplo de valentía.
Había pasado el tiempo de sus memorables cargas de caballería, allá por
las planicies de Sinaloa y Jalisco, así como por las verdes campjñas de Guanajuato. Querétaro y Aguascalientes.
Con sus ,·eintidós mil hombres dio a Obregón, General en Jefe de la División del oroeste, los más brillantes triunfos; Eso fue durante la Revolución
Constitucionalista, en los años de 1913 y 1914.
Después vino la Convención de Aguascalientes, y con ella la división de los
revolucionarios. Lucio Blanco quedó con la mayor parte de las caballerias
que comandaba, al lado del general Eulalio Gutiérrez, designado por la
Convención Presidente de la República, desconociendo desde ese momento la
autoridad máxima de don Venustiano Carranza.

pero

355

�En la nueva contienda el general Obregón se afilió a las huestes de Carranza. Los antes compañeros de lucha se situaron en campos di\.'crso . Para
Obregón la actitud de Blanco merecía los más duro epítetos y jam:1s le
p rdon6 que lo hubiese abandonado en momentos tan difíciles privándolo de
contingentes valiosísimos.
Las vicisitudes terribles de aquella época de cruda violencia, que abarcó
1915 y 1916, dejó a Obregón en el pináculo de la victoria y a Blanco en el
dcstic~o, que don Venustiano suspendió en l9181 sin que ello significara su
completa r •habilitación.
Al romperse las hostilidadc entre Carranza y Obreaón, el camino para
Rlanco staba claro. S sumó a los contingentes leal s, con la nostalgia de
quien ha sido acto, de alta categoría y acepta un puesto cualquiera.
En el ardor del combate se olvida de todo porque stá cumpliendo eón un
deber de gratitud y de soldado.
Al consumarse ti desa tre ~ interna en la sierra. a en su caballo con el
pcn amiento t:n el 1 ·orl", allá en las ásperas montaña y desérticas planicies,
maestros de jinetes y aguerrido revolucionarios. Allá, en donde in inuara a
Carranza que debía marchar en lugar de hacerlo rumbo a Veracruz.
Bnrla a los perseguidores, va por rumbo distinto al seguido por don Venustiano, y semanas después. aparece de nueva cuenta en Laredo: Texas.
Esa hazaña significa solamente un compás de espera. Dos años después es
asesinado por esbirros al servicio del Gobierno y arrojado su cuerpo a las
turbia aguas del Río Bravo.

•
Al galope a ralos, sin orden alguno, los f u~itivos s alejaban del campo
de opcracion !S, en donde la situaci6n hacía cri is. Los soldados se avalam.aban sobre el carro &lt;.'xprcss repleto de dinero. Algunos lograron apoderarse de
~cos llenos de oro, otre&gt;&lt;; habÍ.an capturado un carro atascado en un lodazal
que contenía gran cantidad de las codiciadas monedas. Poco caso se hacía de los prisioneros ante la codicia de lo que se tenía a mano. El fe "tin
hubiera adquirido el tono de un cuento de hadas d no presrntar,e oportunameme f ucrzas del general Treviño, que advertido de lo que e:taba sucediendo, ordenó la inmediata cu todia del tesoro federal.
·
Para los que se alejaban, dejando lo que constituía la base segura de futuras actividades. no contaba aquello, lo urgente era caminar más y más ganando distancia, suponiendo lógicamente que serían perseguidos. Cuando
dejaron de escucharse )as detonaciones de armas la inquietud aumcntó1 pues
era de suponerse que lo rebeldes habían dominado la situación, y procede-

rían a la persecución al darse cuenta de que don Venu tiano v los principales jefes militares habían logrado escapar.
'
El_ triunfo engolo inó a los 1ebcldes }' dejaron pasar el tiempo in tomar
medid~ alguna en ~ontra de _l~s que seg-uían a don Venustiano. e ocuparon
dl' enhstar a los males de pn 1oncros militar :s y civiles, y de inventariar Jas
armas Y_toda.:lase ~e obj_ctos pertenecientes a los gobiemistas, encargando el
g&lt;'ncral frevmo al mgemero Pastor Rouaix el inventado minucioso de lo
caudales, _no obstante tratarse de uno de los prisioneros, en quien se reconoció
la honc ttdad necesaria para tan delicada misión.
En contraste al ambiente de alegría que respiraban los triunfadores, la
marcha forzada de los carranci. tas era un pregón apagado de ilusione!. Centenares de dispersos fueron prontamente captw·ado.. si •ndo concentrados en
el campamento. To quedaron fuera de control sino la colunma dt organizada a cuyo frmte se destacaba la figura respetable de don Venustiano.
Caminaron sin detenerse en lo rnis'rrimo· poblados que encontraban. Cualquier demora podía resultar de fatales consecuencias. La tensión nerviosa daba fuer?.as. Tadic senúa cansancio corporal como justa compensación al agotamiento espiritual, que solamente en el semblante de don Vcnustiano no
~e reflejaba.
• E_n ~~gún lugar, ya casi de. noche, se hizo alto para dar agua a los caballos.
\ s1gu10 la columna silencio a, como fantasma que se embarra en los arbusto:, rn las rocas, en el camino tortuoso, y se dHuye en la obscuridad cada vez
más espe a, que a todos parecía protectora.
Ll&lt;.'gan a Zacatepec a las primeras horas de la mañana. Ha transcurrido
una jornada larga, tediosa, cansada. de más de doce interminables horas. '
Ordena don Venustiano descansar. Toman algo de alimentos, dan de comer
a los caballos: y de nueva cuenta a caminar. Antes se despide de varias persona de huena \'oluntad que pie a tierra han formado parte del gr~po. No se
le puede pedir más. Se carece de caballos y lo que sigue nadie lo puede
predecir,
_En esa pa_usa estaban prc~entes los generales Urquizo, Mu~ía, Heliodoro
Perez, Marctano Gnzálcz, Juan Barrarrán 1 Francisco de P. M:aricl. Francisco
Gonúlez, León Osorio, Federico font , Bnmo cira, Pilar Sánchc-l, coronel _Pauli~o Fonte_s, Carlos Domíngucz y los capitanes del Estado Mayor
Pres1denc1al Octa,·10 Amador e Ignacio uárez, así como los civiles Luis Cabrera, licenciado Manuel Aguirrc Berl~mga, don :Manuel Amaya, licenciado Armando Z. O tos, don Gil Farias, aldaña Gah·án y alguno má..
Al reanudarse la marrha se dio a la columna una mejor organi:zaci6n. A )a
vanguardia se íonnó una fracción de soldados y a la ret3cauarclia, en perfecta formación. los cadet s, serios, animosos y marciales. En el centro el
resto de la columna.

357
356

�Con don Vcnustiano cambiaban impresiones los generales Urquiw, Mur-

guía y Marie) y el licenciado Luis Cabrera. Estaba la suerte echada, prevaleciendo las opiniones de Mariel y Cabrera, ambos conocedores de la regi6n.
El rumbo, la sierra a la que se acercaban ya. Había la seguridad de contar
con la ayuda del general Gabriel Barrios, del general Lindoro Hemández, del
general Rodolfo Herrero y del teniente coronel Aarón Valdcrrábano. El primero tenía su cuartel g ncral en Zacatlán, con dominio en Tetela de Ocampo, Coyutla y Papantla; el segundo en la región de Huauchinango, el tercero en La Uni6n, Jopola y Pahuatlán, y el último con su centro de operaciones en ViJJa de Juárei. La región estaba cubierta por amigos. Después seguiría el proyecto de internarse por Hidalgo, Querétaro, hasta llegar al norte,
en donde seguramente habría suficientes tropas leales para reconquistar el
terreno perdido.
El licenciado Cabrera con buenas razones acreditaba la conducta del general Barrios, con quien lo ligaban especiales lazos de amistad, que se habían
afianzado con motivo del asesinato de dos hermanos del licenciaqo Cabrera
-Ramón y Rafael-. En esa ocasión, Barrios había demostrado profunda
indignación procediendo a la persecución de los asesinos, demostrando a la
vez absoluta fidelidad al Gobierno.
Por su parte el general Mariel hablaba con fundada convicción de la lealtad de sus recomendados. Cuando ocupó la Oficialía • fayor de la Secretaría
de Guerra, dejó en la sierra de Puebla que estaba a su cuidado, al jefe de su
Estado Mayor, teniente coronel Aarón Valderrábano, de la más completa
confianza. Respecto a Lindoro Hemándcz, antes de salir de México había
confer ociado con él en el sector de Pachuca, Hgo., manifestando su adhesión
al régimen constituído, teniendo noticias de que había marchado con su
gente rumbo a Huauchinango. En cuanto al general Roclolfo Herrero, sometido al Gobierno por su conducto apenas hacía un mes, dados los antecedentes que de él tenía no abrigaba temor alguno sobre su conducta.
No había pues motivo alguno para cambiar de planes. Aquella humillante
situación tendría que transformarse; todo dependía, pensaba don Venustiano, de llegar a territorio dominado por Diéguez, el Dr. Silva, Castro, Santos,
López. de Lara, y quien sabe cuántos amigos más que con sus contingentes
armados serían la¡ base de una nueva contienda.
La mayor parte de los componentes de la columna eran personas experimentadas en las rudas tareas de la guerra, y no podía escapárseles el riesgo
que corrían. Por muy tranquilo que viesen a don Venustiano y por mucho
que confiaran en su pericia y buena estrella, en su fuero interno aquilataban en grado muy elevado el peligro. Pero el deber, no ya la convicción de
salir con bien, ni siquiera Ja esperanza en el cambio de fortuna, los hacía comerse el pesimismo y aparentar una tranquilidad que estaban muy lejos de

358

sen~fr, No tenían humor de platicar entre sí ni mucho menos de contar "tallas tan adecuadas en reuniones de otra naturaleza.
·

A rat?s a1 ~alope o al trote y en ocasiones al paso, según las condiciones
d:I. cami~o Y el cansancio de los caballos, continuaba la marcha hacia la codiciada sierra. Pasaron de largo por San Juan, atravesaron veloces la llanura
~'\.lv~ co~ la zozobra de
vistos por el enemigo. Salvaron la via férrea por
OnJa, sm encontrar vestigios de trenes, lo que scrcn6 las inquietudes. Más
a~elante toparon con el humilde pueblo de Coyotcpec, en donde se escondieron hasta los perros.

s:~

Si~ó el trotar incesante hasta Santa Lugarda, en donde comieron y die~n pienso &gt;: ª~. a los caballos y un poco de descanso, para continuar la dura
Jornada hacia la sierra, que parecía alejarse de ellos a medida que avanzaban.
Llegaron, al cae~ la tarde a Tcmaxtla, en donde consiguieron algunos alim~ntos. _Alh du:1111eron, y temprano, con las primeras luces de un día enfermizo, tnstón, d1a 16 de mayo, prosigui6 la gira pa~ando de frente por algunos pueblos scmiabandonados.
~abía necesidad de l!egar a Tetela, en donde d general Barrios les pres- .
t~a
ayuda Y protecCJón q~c _era menester. En eso no tenía duda alguna el
l~cenciado Cabrera, Y su optunísmo Jo compartía don Venustiano no así el
f~no olfato _de Murguía. Simulaba confianza en la acogida que se 'les brindan~ en l~ · 1erra ;_ pero, reflexionaba para sí, ¿ por qué no había enviado Barrio- algun propio como mensajero de su adhesión? ¿Porqué los serranos de
lo. pueblos que habían dejado atrás, algunos armados, no mostraban interés
alguno por la comitiva, concretándose secamente a contestar que Barrios se
encontraba en Te tela? o hay ambiente favorable para nosotros concluían
las rcllexiones de Murguía.
'

!ª

Acordes con ese sentir, rumiaban sus cavilaciones los demás miembros de
la c?lumna. Pero la esperanza es la última que mucre. Ver para ercer y a
cammar hasta llegar a la meta ambicionada.
'
Otra ~z la noche obligaba a detenerse. Ahora se trataba del pequeño pueblo de Z1tlalcuautla. El descanso se imponía para la gente
I
b u
d' "b
y os ca a os.
e . tSt~, uyero~ los servicios de \~gilancia a cargo de los cadetes. Algo se
cons1gmo de alimentos, y sin más a tratar de dormir.
:emprano se e cuchó el toque de botasilla. Llovía tenuemente; pero ya se
avistaba 1:etela. ~n e fuerzo más y estarían a salvo de cualquier sorpresa.
Al med1~r el. ~,a. cansados, aturdidos, molidos por el mucho caminar y
poco domur, hicieron su entrada a Tetela. e repondrían de tant
1
d
d
,
.
a mapasa a, ma uranan
bien
los
planes
a
seguir,
y
tal
vez
cambiaría
f
.
..
avora ble _
mente la S1tuac1on.
-~odo se vino. ab~jo, como un armazón mal ensamblado. Algunos de los
oficiales de Bamos informaron a don Venustiano que su General había sali-

359

�do rumbo a Cuaubtcmpan. No daban más datos; pero insistieron en que debían seguir adelante porque se tenían noticias ciertas de que el general Jesús
M. Guajardo con un regimiento venía por el mismo rumbo en su seguimiento.
Como se habían dispersado algunas personas, ordenó don Venusliano tocar
a reunión. Opinaron los experimentados acompañantes que convenía no detenerse allí. Montaron en sus cabalgaduras, se despidieron de los corteses
oficiales, y otra vez a la penosa caminata.
Cambiaba totalmente el panorama. La verde esperanza se había convertido en un golpe de obscura desesperanza. Tanto don Venustiano como sus
aenerales sintieron el rudo hachazo de la decepción. Barrios no los ayudaría,
o
,
los dejaría pasar sin molestarlos; pero nada mas.
Siguiendo las indicaciones del general Mariel, conocedor de la re~ión,
reanudaron la marcha bajo la luz cobriza de un sol avaro. En plena sierra
Jos caminos se estrechaban, los zarzales rompían vestiduras y los caballos resbalaban entre el lodo y los pedruscos. Cuadro vivo que acentuaba los obscuros pensamientos de la comitiva. Sólo don Venustiano parecía insensible a la
adversidad. Manejaba con destreza su caballo, y con serenidad iba al encuentro de su destino.
Después de varias horas de penosa cabalgata entraron al modesto pueblo
de Cuauhtempan. Tampoco encontraron allí al general Barrios, confirmándose el presupuesto de que no los ayudaría, y sin hacerles daño todo indi~ba su deseo de que salieran de su sector cuanto antes. Poco tardaron en rcc1bir el consabido aviso de que avanzaban las fuerzas del general Guajardo.
Se acomodaron como pudieron en las casuchas del pueblo para pasar la
noche, y de madrugada vuelta a la azarosa huída. Cierra como de costumbre
la columna la formación marcial de los cadetes.

•
Para don Venustiano constituía una seria preocupación el Escuadrón de
cadetes del Colegio Militar. Habían cumplido como buenos hasta el momento
de emprender la marcha hacia la sierra de Puebla, y su espiritu no tan sólo
se veía apocado, sino que alentaba ánimo vivo, como si se tratara de emprender una expedici6n de entrenamiento.
A la salida de México, don Venustiano, seguro de llegar a Veracruz, pensaba en tener a su ladO\ un símbolo viviente del heroico Colegio Militar. Allá
le daría vigor, y aquel puñado de muchachos constituirán la base de una corporaci6n que se formaría dentro de la doctrina más pura de la lealtad.
Ante la actitud gallarda, valiente, estoica de los cadetes, poJluelos de las

360

águilas de aquel Colegio que tantas paginas de gloria ha escrito en nuestra
historia, don Venustiano sentía una gran responsabilidad.
Se habían batido en los días anteriores como si se tratara de experimentados guerreros.. No tenía más divisa que la de cumplir sus deberes con dignidad. Ni titubeos. ni alardes de arrojo, simplemente en sus puestos, gallardos, alertas, dispuestos en todo momento a responder como las circunstancias lo demandaran. Iban conscientes de su misión, protegiendo, dentro de
sus posibilidades de capacidad y fuerza combativa, la legalidad Constitucional representada por el C. Presidente de la República. Eso pensaban ellos y
no necesitaban saber más.
En el corazón de don Venustiano se debatían los sentimientos, y en su
cerebro, acostumbrado a la línea recta y a las decisiones inquebrantables, bullía con hervor de pasiones lo que debía en conciencia hacer.
Sabía que al despedir a los cadetes lastimaría su amor propio, sabía también que su compañía significaba una especial protección; pero sobre todas
las consideraciones se imponía la de no exponer a aquellos valientes a las vicisitudes de una campaña tan llena de peligros. Eran todos jóvenes, rondando
los 18 años, cuando la vida ofrecei los colores llamativos de un halagüeño porvenir. No había razón alguna, por poderosa que fuese, para sacrificar vidas
que constituían positivas promesas de grandeza para la Patria.
Así pensaba don Venustiano, y la decisión se había afianzado en su ánimo.
No quedaba por resolver sino el momento más propicio para hacerla efectiva.
Tenía que adoptar la actitud que corresponde a los actos de alta importancia.
Ese momento llegó cuando hicieron alto en el poblado de Temoxtla, enclavado en las estribaciones de la sierra. El peligro acechaba por todos lados. •
Las noticias recibidas hablaban de persecuciones encarnizadas. Por un lado
Lindero Hcmández, en quien tanto confiaba Mariel, no daba señales de acción favorable. Por otra parte Gabay, Higinio Aguilar, los Márquez, y otros
muchos jefes que obedecían 6rdenes del general Barrios, a quienes él contenía para que no atacaran la columna; pero su actitud destruía los vaticinios
optimistas del licenciado Cabrera.
No quedaba más rumbo abrigador que el centro de la sierra, en donde había la posibilidad, según Maricl, de encontrar la ayuda del general Rodolfo
Herrero. Era necesario aligerar la marcha, prescindiendo de los civiles y militares carentes de caballos.
Todo indicaba la conveniencia de apresurar la despedida de los cadetes.
La ceremonia fue breve e imponente. Previamente había tratado el problema con el jefe del Escuadrón, coronel Rodolfo Casillas. A su insistencia para continuar cumpliendo con lo que titulaban era su deber, don Venustiano, en forma cortante, expuso que ordenaba se cumplieran sus disposiciones.
Todavía hubo un intento más. Los cadetes, resueltos a continuar con su

361

�honrosa, a la vez que peligrosa encomienda, designaron una com1S1on integrada por cinco compañeros para que directamente hablaran con don Venustiano. La entrevista, formal, severaJ se efectuó. Los cadetes, respetuosamente pero con vehemencia, expusieron al Presidente de la República el deseo unánime de los cadetes de continuar escoltándolo. Escuchó don Venustiano
conmovido aquel gesto heroico de los aguiluchos; pero, resuelto a dar por
conduída aquella situación, con palabra pausada replicó que sus propósitos
al haber ordenado en México que lo acompañaran había sido el de establecer en Veracruz e] Colegio Militar; que las circunstancias apremiantes del
momento habían cambiado fundamentalmente sus propósitos; que consecuentemente debían regresar a1 Colegio con la satisfacción del deber cumplido. Se
despidieron con hondo sentimiento. El honor y el deber habían triunfado sobre cualquier interés particular.
Los cadetes, en fonnación impecable, presentando armas, con la frente alta, la mirada al frente, conteniendo la respiración, escucharon las palabras
del señor Presidente de la República. Han cumplido con su deber, y sé que
seguirían adelante hasta el final. No se trata ya de actuar militarmente, y su
misión la doy por concluída. Regresen a su Colegio con la satisfacción de
haber actuado dentro de las normas de disciplina y lealtad que constituyen el
espíritu inalterable de su Institución.
Antes de que la emoción de los actores y circundantes estallara, el coronel
Casillas dio la orden de finnes. Después a montar para marchar en sentido
contrario. El silencio fue la respuesta más elocuente. Se alejaron los cadetes lenta.mente, sin prisa, con la mirada al frente, conteniendo las lágrimas
que se escapaban de sus ojos. Tal vez, pensaban, no volverían a ver más a
aquel hombre sencillo, de semblante majestuoso, que en desgracia mantenía
la dignidad de su alta investidura como si estuviese en plena posesión del
Poder.
Entre los que se quedaron fue aquello como un episodio vivido de una
tragedia de Esquilo. Se repetían las hazañas de los espartanos. Resonaban
las voces de las mujeres: Aquí está el escudo, vuelve con él o sobre él.
En unos cuantos minutos se perdieron a lo lejos. El ruido de las cabalgaduras se apagó, imponiéndose de nueva cuenta el susurro monótono y molesto de la llovizna. Un episodio más, y adelante, con cielo nublado y enemigos por todos lados.
Antes de seguir los pasos de la columna hagamos un paréntesis. Será como un remanso en el doloroso panorama o como un oasis en el desierto.
Las páginas obscuras, tristes, deprimentes, han sido hasta ahora las predominantes, con las luces momentáneas que, como en las tempestades, de cuando en cuando centellean acentuando más la obscuridad.
El desprendimiento de los cadetes de la columna deja latente una apre362

miante interrogación: ¿Qué fue de ellos? Vamos a descubrir esta incógnita,
y. a la
tomar:,mos nota de datos interesantes y de apreciaciones, que a la
distancia de 43 anos de los sucesos se antojan juicios serenos.
A:1tecedentes. El Gral. Ricardo Richkarday entrevistó al general Rodolfo
Cas.illas, sobre los sucesos de esta histórica jornada. Los artículos respectivos
~ public~?n en El Universal, en enero de l963. Por lo que se refiere a la
mterro~ac1~n formulada encontramos la respuesta, clara, precisa, elocuente,
en el siguiente reportazgo, que apareció en el mencionado diario el 22 de
enero:

:ez

Regreso de los Cadetes de la Escuela de Caballería a la Capi.tal
Por el general RoooLFo CAsn..us

Como lo ofrecimos en nuestro artículo anterior, hoy insertamos en su parte correspondiente lo que dice el señor coronel Gabriel Cuevas en su libro
Historia del Colegio Militar.
'
"El oficio girado por el Secretario de Guerra, señor general Francisco L.
Urquizo, al pundonoroso y valiente coronel don Rodolfo Casillas Director
de la ínclita Escuela de Caballería; documento hermoso que de;tro de su
rígido lenguaje e impecable forma oficial, es un canto a la honradez militar
timbre de honor y presea, causa de legítimo orgullo, no sólo para los com~
ponentes de la citada Escuela que tan bien supieron contestarla con su hermosa, limpia y brava conducta, sino para todo el Colegio Militar entero, dice:
'Un sello, Estados Unidos Mexicanos. El Escudo Nacional. Poder Ejecutivo,
Presidencia de la República. Al coronel Rodolfo Casillas, Director de la Escuela de Caballería del Colegio Militar. Por disposición del Presidente de la
República se servirá usted con la Escuela a su dirección, marchar a la ciudad
de México en vista de la imposibilidad que existe para su permanencia al lado del Poder Ejecutivo. El mismo mandatario dispuso que, al trasladarse los
Poderes de la Unión, lo hicieran también los planteles de Educación Militar
a fin
qu_e, continuaran sus estudios. Pero como la situación política impidi6
la verif1ca~10n de esos propósitos, es por esto que se le da a usted la presente
ord~ a fm de q~e ~adie, ni la historia, juzgue, o al menos se figure, que
se hizo mala aplicación de dicha Escuela. Reitero a usted las seguridades
de mi más atenta y distinguida consideración. Constitución y Reformas. Chautempan, Pue., Mayo 17 de 1920. El general de Brigada Encargado del Despacho, Francisco L. Urquizo' ."
Y ahora, continúa hablando ef general Richkarday: "Cuando mi heroico
amigo hubo terminado esta interesantísima narración, dos gruesas lágrimas
rodaron silenciosas por sus mejillas. Con cuánto respeto y admiración le
conte~?lé enjugárselas en aquella hora solemne en que los recuerdos volvían
a rev1v1r las horas angustiosas de su gloriosa jornada.

?:

363

�. T~~avía a SU5 setenta y seis años, cuando habla de las épicas cargas de sus
mtrep1dos dragones, de la bizarría con que se lam:aron con él a la cabeza
contra el enemigo hasta hacerlo pedazos, su cuerpo se rergue majestuoso su
voz toma extrañas sonoridades, y la mirada de sus ojos, que tantas hc~icidadcs conte~plaran,. s~ inflama alentada por el f ucgo del patriotismo y la
lealtad que siguen v1v1endo en su corazón de verdadero soldado como una
lámpara votiva encendida en el santuario de su fe para alumb~ar el altar
de la Patria.
i Qué grande y c¡ué sencillo es este general Casillas!
-¡ Pero dígam~: Rodolf?! -insistí-, cuando hubo terminado aquel instante de abstraccmn, emotivo y conmovedor, ¿ no tuvieron ningún incidente
durante su regreso al Colegio?
-¡ Sí, Richard, cómo no! -responde en el acto sobreponiéndose al peso de
sus emocion~, imagínese usted, en primer lugar, el estado de ánimo que
a todos por 1_gual nos embargaba. Tristes, silenciosos, cabizbajos, ahondando
en las rccon~1teces de nuestro propio dolor, cabalgábamos como sombras por
a~ueilas ac~1dentada.s s~rranías sobre los dejos y famélicos jamelgos que hab1amos podido consegwr en la región para dejar los nuestros a la comitiva
presidencial, dolorosamente fatigada ya por la penosa y larga caminata. Luego agregue usted el peligro constante de un regreso por zonas hostiles dominadas por el enemigo, cuyo encuentro eludíamos no por miedo al com,bate ni
a la muerte, sino por lo inútil que hubiera sido nuestro sacrificio. Sin embarg?. no por eso estábamos dispuestos a cruzarnos de brazos si alguien pretend1a estorbar nuestro regreso; precisamente en Zacatlán de las Manzanas
los hombres del general Gabriel Barrios, al notar nuestra presencia. en\'iaro~
un propio para advertirnos que, dada nuestra triste condición de rendidos
deberíamos entregar1es caballos, armamento y mWlicíones, constituyéndono;
en sus prisioneros mientras el mando obregonista disponía lo necesario.
-¿Qué contestó usted?

, - Que ~unca permitiría semejante humillación. Qu~ el Colegio Militar habia _c~mphdo con su deber y que, consecuentemente con sus principios y
trad1c1ones, regresaría a su glorioso plantel tal como había salido.
-¿Y Barrios qué hizo?
--: ada. Cuando se. !e dijo que estábamos dispuestos a defendemos para
contmuar nuestro cammo, comprendiendo qui:tás la razón que teníamos nos
dejó pasar sin molestarnos. Así reanudamos la marcha hasta llegar a J~ estación de Ahuazotepec, sobre la vía del ya desaparecido Ferrocarril de Hidalg~. Alli se encontraba el general Jesús Novoa, con quien me presenté
segwdo de mis heroicos alumnos. 1'Espere órdenes - me dijo-, mienuas
consulto su caso a México". Poco tiempo después llegaban éstas en el sentido

364

de que se pusieran a nuestra disposición las jaulas y carros para continuar
nuestra marcha hasta la Capital de la República.
-¿ Cómo llegaron al Colegio?
-Verá usted: al arribar a la Estación de San Lázaro, inmediatamente desembarcamos la caballada an-eglando nuestro maltrecho equipo lo mejor que
pudimos. En seguida, montados nuevamente, y en correcta formación, como
si acabáramos de regresar de unas simples maniobras, nos incorporamos a
San Jacinto, donde ya estaba entonces ubicado el Colegio :M..ílitar. Su nuevo
director, el general Marceüno Murrieta, pcnona de quien guardo gratísimos
recuerdos, nos recibió emocionado felicitándonos por haber regresado montados y armados, como ejemplos vi,iente.s del pundonor, el sacrificio y la lealtad, después de haber cumplido hasta el final nuestra histórica misión. Ya se
imaginará usted lo que sentiríamos en aquellos momentos, en que los abrazos, las felicitaciones, los comentarios y los "¡ hurras!" a la Escuela de Caballería se sucedían interminables, llenándonos de legítimo orgullo. Nunca olvidaré esos instantes tan emotivos como hermosos, que en forma destacada
figuran en las páginas del libro de mi Yida como uno de sus más brillantes •
capítulos. Créame, Richard, que fueron tan impresionantes y tan hondos,
que todavía cuando los recuerdo, siento que mi corazón se es.tremece de júbilo anhclando volverlos a vivir. ¡ Pero ha quedado eso tan lejos!
-Bien. ¿Y cuál fue la recompensa por tan brillante hazaña?
-Ninguna. Pero tampoco la esperábamos, porque nunca pensamos en ella.
Jamás ningún mezquino interés guió nuestros pasos en aquella odisea porque el solo pensarlo hubiera bastado para desvirtuar el altísimo ideal que
la animara.
-Perfectamente, pero recordará usted, mi querido Rodolfo, que si alguna vez se prodigaron las recompensas con largueza fue en esa ocasión. Cedilla, Genovevo de la O., Carrera Torres, Almazán y muchos otros más fueron incorporados al Ejército con los más altos grados, amén de muchísimos
jefes a quienes se ascendió por haber secundado el movimiento obregonista.
En cambio ustedes, por su lealtad indiscutible, fueron dejados al margen
ele la generosidad oficial.
-Qué quiere usted, así es la vida. Pero eso no impo1ia. El juicio de la
historia es el que me interesa, y 'se creo haberlo conseguido. Por e~o me
siento satisfecho. Con ello me basta.

El general Obregó,i rechaza la solicitud
de baja del general Casillas
-¿Qué hizo usted después de haberse incorporado al Colegio?
-Pedir mi baja del Ejército. Yo consideré que por elemental dignidad y

365

�por estimar que mi situación de ahí en adelante habría de ser difícil y molesta por razón misma de las circunstancias.
-¿ Y se la concedieron?
-No, señor. Cuando el general Murrieta la sometió a la consideración
del general Obregón, éste ordenó que continuara al frente de la Escuela de
Caballería y que se felicitara a todos sus alumnos por su conducta leal, airosa y valiente. Después, siendo ya Presidente, siempre tuvo numerosas atenciones y marcadas simpatías para la Escuela y para aquellos muchachos que
con tan ta hidalguía supieron conservar el inmaculado historial de su glorioso
plantel.
Hubo una larga pausa. El noble rostro de mi amigo se hundió pausadamente en la amplitud de sus manos abiertas que le servían de apoyo, comQ si
se tratara de retener en Ja pantalla de sus recuerdos, la lejana visión de sus
cadetes que sable en mano iban camino a la victoria, atravesando como rugientes huracanes las compactas filas que la deslealtad pusiera en su camino para probar su temple y su bravura. Al levantarlo de nuevo, vi asomar
una lágrima que, empañando la serena mirada de sus ojos, se deslizó furtiva
pm: la tostada piel de sus mejillas.
Y lleno de respetuosa veneración por este modesto y valeroso soldado que
erguido como una bayoneta aún permanece de pie junto al propio pedestal
de sus proezas, le abracé con fraternal afecto, orgulloso de estrechar junto
a mi corazón, el de aquel valiente paladín, símbolo de lealtad y de heroísmo".
Aquí termina la entrevista con el general Richkarday.
Cerramos este capítulo sin más comentarios, puesto que, por sí mismo, se
destaca con tonos luminosos, en el panorama sombrío de este episodio hist6rico.

•
Volvamos a tomar el hilo de nuestro relato a partir del momento en que
marcharon los cadetes rumbo a su escuela, y los fugitivos, más tristes y desolados, van en pos de ayuda.

se sabe exactamente dónde; pero todo lo vigila, y prefiere que suceda lo
que ha de suceder fuera del terreno de su influencia.
Más seguros de la situaci6n, convencidos de que no les queda otro recurso
que el de acercarse a Villa Juárez, guarnecida por Valderrábano, y la Unión,
cuartel general de Rodolfo Herrero, pernoctan esa noche en Tepango. Algo
consiguieron de vituallas y algo lograron de descanso.
Como el judío errante, la caravana siguió caminando al amanecer del día
19. Otra vez se repiti6 el panorama desalentador de los puebluchos indiferentes a su tránsito. Otra vez los ojos clavados de los campesinos-soldados
con un dejo de curiosidad y algo de sadismo primitivo.
Trotar cuando el camino lo permitía en tramos cortos, que hacía aumentar la impaciencia. Mas era el tiempo de ir al paso, y colgarse la columna.
Por fin el general Mariel dio la nota optimista: habían llegado a tierras
dominadas por Valderrábano y por Herrero. Cambiaría la situación, de ello
estaba completamente seguro. Insistió don Venustiano en no acercarse a Villa Juáre.z y mucho menos a Necaxa. P&lt;1Saba por ahí la vía férrea, y en ambos
lugares había teléfono. En ello estuvieron de acuerdo el licenciado Cabrera,
Murguía, Urquizo y Mariel. Sería suficiente enviar un propio para solicitar
de Valderrábano la ayuda necesaria.
La marcha se hizo más llevadera. Un rayo de luz se filtraba en las tinieblas. Se aceler6 cuanto se pudo la caminata hasta llegar a Cuamaxalco. Se
imponía el descanso.

•
El tiempo no se detiene, pasa inexorablemente elevando el espíritu o abatiéndolo, en un tejer y destejer, como la tela de Penélope. Acabó el día 19
dejando una amarga impresión, suavizada apenas por un remoto cambio. En
el despertar del 20 se afianzaba un tanto la posibilidad de encontrar manos
amigas.

Las nuevas noticias recibidas favorecían las conjeturas venturosas. Tanto

Atraviesan rancherías misérrimas, cuyos habitantes, que viven de milagro,
los ven pasar con algo de curiosidad. Algunos traen carabinas que acarician
con ambas manos; pero no demuestran intenciones de disparar. Es gente de
Barrios instruida para no estorbar y, maliciosamente, indicar que no se detengan.

el coronel César Lechuga, segundo de Herrero, como su jefe de Estado Mayor, teniente coronel Miguel B. Márquez, avisaron a don Venustiano que
contaran con ellos incondicionalmente. Ya habían recibido órdenes de Valderrábano para que atendieran en debida forma al señor Presidente de la
República y a sus acompañantes.

Y los fugitivos no se detienen, saben que deben abandonar los dominios de
un amigo de ayer, dispuesto ahora a no hacerles daño con tal de que se alejen. No desea verse en el compromiso de tener que atacar. Está por ahí, no

Antes de ausentarse de Patla, el general Herrero había dejado 6rdenes semejantes. Pronto llegó la oportunidad de cumplimentarlas. El paso del río
para llegar a Patla, que estaba harto crecido, ofrecía grandes dificultades.

366

367

�,
Entonces personalmente Lechuga y M arquez,
con un destacamento de soldados ayudaron a pasarlo.
.
En marcha hacia Patla los dos militares hicieron a don Ve~ustiano protesta firme de lealtad asegurando que el general Herrero procedía :~ la mis~
ma forma, y que su ausencia obedecía precisamente a la preparacion de sus
tropas, diseminadas desde Patla hasta el Plan de Zaragoza._
Por fin llegaron a Patla, en donde pudieron comer, banarse Y proveerse
de lo indispensable para cambiar de ropa interior.
,
_
Aprovechó don Venustiano la compañía de Lechuga Y Marquez P~ª ah,
Nanar los proyectos que veman
mad uran do en relac1'ón al rumbo a segurr.
.
.
·or q e estos señores conocedores de los vericuetos de la st.crt·a, para
d 1e
meJ
u
,
1.
• d' ,
l
fijar el itinerario. Lechuga, con la aprobación de Marquez, m 1co como e
lugar más apropiado para pernoctar el pequeño poblado de _Tiaxcalantongo,
la sien·a fácilmente defendible en caso de
ene1av ad o en un 1u gar alto de
,
un asalto.
. d
p•
M
Comentaron la idea Urquizo, Murguía, Cabrera, Helio oro erez,
arciano González, Juan Barragán, Fontes, Méndez y algun~ otras personas
que atentamente seguían el curso de la plática, y como nadie presentara una

solución más satisfactoria se aprobó el plan.
_,
A eso de la una de la tarde del mismo día 20, en el orden ~e fonnac1on
que cerraba el' general Heliodoro Pérez, con su escolta de diez soldados,
abandonaron Patla.
..
_
Cuesta arriba, por vereda serpenteante, llena de g~1.1Jarros, va_ la tnste cae caballo que le obsequiara el temente coronel
ravana. A la cabeza - SObr
.
Loreto Howell-, se destaca la figura adusta de don Venusti~no Carr~a.
Pocos son los que lo siguen, todos a caballo, formando una cmta q~e fi_gw·a
enorme serpiente. El silencio aplasta las voluntade~; diríase que nad1e piensa
en nada, a pesar de que los pensamientos se estruJan dentro de cada uno de
)os que van caminando sin saber a dónde van.
Hay que ganar la altura con el aliento de ~ vaga ~peranza. Es ahora
e.l general Rodolfo Herrero qufon g1úa a la comitiva, al m:orporarse en plena marcha. Lo recomienda el general Francisco de P. Mane!. Un mes antes
se sometió Herrero al Gobierno. Disuelto el Ejército Federal merced a los
Tratados de Teoloyucan, seguido por un centenar de hombres_ armados, ~uyo
número aumentaba O disminuía, según las circunstancias, qmso poner hn a
sus actividades revolucionarias.
.
,
Presentado a don Venustiano en, las condiciones depnmentes ~e una hmda
sin rumbo y sin fin, se muestra solícito en todo, acusando seriedad ~ sus
actos. y deseos vehementes de servir. Habla a ratos con don VenustJ.ano,
·
· s con los generales Urquizo y Murguía, contesta cort.és-.
camb·.ia l1Ilpres1one
mente las preguntas que le hacen algunas personas de; la caravana, y como s1

•

sintiera hondamente su responsabilidad, con el mayor celo revisa la columna
dejando pasar hasta el último hombre, y con la destreza de un magnífico jinete avanza de nueva cuenta hasta la cabeza, haciendo que su caballo, acostumbrado a las serranías, salve fácilmente los escollos del camino.
Se trata de un hombre de algo más de 30 años de edad, fornido, de semblante agradable, serio, sin llegar a la adustez, con bigote poblado, ojos
café obscuro. Causó su presencia buena impresión. Seguramente a ello contribuian las magníficas referencias que sobre él había hecho el general Mariel, agregado al ambiente favorable que sobre su persona se percibía. en las
pequeñas poblaciones que constituían su centro de operaciones.
En su abono debe asentarse el hecho de que no se Je atribuian latrocinios
ni asesinatos. Peleaba por la vigencia de la Constitución de l857; pero lo
más acertado seria considerarlo como un resentido a quien se le había cortado de un golpe su carrera militar, en la que había conquistado el grado de
Mayor.
La lluvia, 'fina, silenciosa, seguía empapando a los jinetes y molestando el
paso lento de los caballos. Resbalaban continuamente para colocarse en forma mediante especial esfuerzo, que daba la impresión a veces de que caballo
y jinete rodaúan entre piedras y todo.

A medida que la vereda se empinaba la columna se hacía¡ más y más larga.
En el trecho que ocupaba podían caber tres veces más caballos. Pero no pos
día ser de otra manera. Por un lado las rocas formando una muralla, por
el otro los abismos profundos, y a todo ello había que agregar el lodo, las
piedras, lo angosto de la vereda, y la fatiga.
En repetidas ocasiones fue neeesario caminar pie a tierra llevando de la
brida el caballo. En esos menesteres don Venustiano no encontraba dificultad
alguna; pero solícito Herrero le ayudaba a desmontar y a montar de nuevo.
Las atenciones de Herrero tan amistosas hacia don Venustiano, y sus repetidas protestas de lealtad no eran por todos bien recibidas. Despertaban
suspicacias, que pronto se desvanedan ante la franca aceptaci6n de don Venustiano, ajeno como era a los signos de adulación.
Pasadas cuatro horas de dura caminata, los primeros jinetes contemplaron
con desilusión el pequeño pueblo de Tlaxcalantongo. La atmósfera húmeda,
el abandono de las chozas, el silencio, la semioscuridad, todo daba la impresión de un lugar sin vida. Fueron llegando uno a uno los caminantes. Dirigían la vista a su alrededor y el c.orazón se les oprimía. Nada había allí que
indicara abrigo protector o siquiera para el descanso.
Estaban amontonados en una plazoleta lodosa, sin árboles. Dispersos se
veían algunos jacales de barrotes y palma. Herrero, cerca de don Venustiano, le señaló un jacal, tal vez el más grande diciéndole: esa pobre casa

369
368

H24

�será por esta noche el palacio nacional. Al resto de la comitiva indicó que
podían a discreción acomodarse en los demás jacales.
La noche se acercaba cuando don Venustiano entró en su "palacio". Por
todo mobiliario había una tosca mesa en el centro, y una silla desvencijada.
En este punto, epílogo de la tragedia, dejo la narración a quienes, con diversa autoridad, han escrito sobre los sucesos de la negra noche del 20 de
mayo de 1920 y de la madrugada estrujante que le siguió.
En primer término, transcribo la versión del general Francisco L. Urquizo,
testigo presencial, que aparece en su libro Carranza, editado en 1959, centenario del nacimiento del señor Carranza.

•
"Fuera de la actividad de la gente de la columna que desensillaba sus caballos y trataba de encontrar acomodo en las diseminadas casuchas de la
desolada ranchería, la vida parecía que había huído de aquel lugar.
Los escasos habitantes que sin duda estaban normalmente en aquel paraje
lo habían evacuado probablemente momentos antes de la llegada de la columna; aún se observaban huellas frescas de su estancia en el lugar. Secundino Reyes pudo pescar&gt; casualmente, al indígena que actuaba como autoridad en el poblado y lo llevó ante el señor Presidente.
-¿Dónde está la gente que vive aquí? -preguntó don Venustiano.
--Siñor, está por allá arriba, en las lomas, siñor.
-¿Qué hacen ahí? -nueva pregunta del señor Carranza.
-Están ctúdando sus milpas, siñor.
-Ordéneles usted que bajen y que nos traigan pastura para nuestros caballos; se les pagará lo que sea.
-Sí, sifior; voy a mandarlos.
Se fue el indígena y... no regresó.

•
-Capitán Suárez, no desensille su caballo; monte usted y vaya a avisar
a todos que no quiten las monturas de sus caballos y prevéngales que deberán
estar listos para continuar la marcha de un momento a otro.

A poco rato regresó Suárez de su comisión.
-Señor, todos han desensillado ya y se han diseminado por las casas distantes, tratando de encontrar forraje para lo&amp; animales.
-Está bien -contestó el Presidente, un tanto contrariado.
370

•
Más tarde lo vi yo, estaba sentado en el marco de la puerta del jacal
-Señor -le dije-, no hemos encontrado grano para los caballos. Es temprano todavía, y quizás convendría caminar un poco más hasta llegar a algún lugar en que encontráramos pastura para los animales.
-No me gusta esto; pero tenemos necesidad de esperar aquí noticias de
Mariel.
Conversó breves momentos después con varias personas de la comitiva que
lo fueron a ver; con el general Murguía, con Federico Montes, con Juan
Barragán, con Marciano González, con el licenciado Luis Cabrera y, seguramente también, con algunos otros de sus acompañantes. Hablaron de la
desastrosa situación del momento, del estado tormentoso del tiempo, de la
justicia de premiar a sus leales y, finalmente, al despedirlos en la puerta del
jacal, dijo el que fue siempre tan amante de la Historia Patria:
-Podemos decir lo que dijo el general Miramón en Querétaro: 'Dios esté
con nosotros en estas veinticuatro horas'.

•
Octavio Amador había conseguido algo de forraje para los caballos. León
Osorio, el inquieto propagandista convertido en soldado, llegó al jacal, e hizo
entreD'a de una gaUina que había logrado capturar y que Secundino Reyes
aderezó ele la mejor manera posible, ciadas las circunstancias, para que sirviera de cena al señor Carranza y a las cinco personas que estaban con él.
La noche se echó encima rápidamente.
Seguía lloviendo y soplaba un viento frío.
El Primer Jefe pidió una luz, y Secundino sacó de su morral un cabo de
vela que encendió y puso en el centro de la mesa.
En previsión de que la bujía se consumiera, dado su escaso tamaño, observó el señor Presidente que lo mejor era acostarse de una vez y apagar aquella vela cuya luz resultaría muy útil en la madrugada, al levantarse, para
continuar la marcha.
Hacia el fondo del jacal, en el rincón opuesto a la única pue1ia del mismo,
se acostó el Presidente; un poco distante, a su izquierda, el licenciado Aguirre Berlanga y a continuación Pedro Gil Farías.
Frente al sefior Carranza fue el sitio que eligió Mario Ménclez para reposar, y en la entrada de la puerta se acostaron los ayudantes Octavio Amador
e Ignacio Suárez.
Se hizo silencio en el interior del jacal y transcurrieron lentamente algu-

371

�nas horas. Afuera seguía lloviendo y las descargas eléctricas repercutían m-

contables veces en la serranía.
Suárez y Amador no dormían; cuchicheaban.
El tema de su conversación era¡ lo único que podía tratarse en aquellas circunstancias: la situación lamentable de aquellos momentos.
En medio de la obscuridad de la noche, vieron cómo una luz se acercaba
sigilosamente hacia la humilde casucha que servía de albergue presidencial.
Amador se levantó presuroso a inquirir quién o quiénes llegaban. Era un
ayudante del general Murguía, jefe de la columna, que por mandato de su
superior conducía ante el Presidente a un indio portador de un papel que
enviaba Mariel desde Xico.
El señor Carranza despertó y dispuso que se encendiera la luz y que pasara el enviado.
El Oficial de Murguía, cumplido su encargo, se retiró en seguida; el indio
hizo lo propio, no aceptando la invitación que le hicieron de quedarse a
dormir en el cobertizo en que estaban los asistentes con los caballos; prefirió
continuar su camino y llegar a su pueblo o a su rancho en medio de aquel
aguacero inclemente.
En voz alta el señoii Presidente leyó el recado que Je habíai sido entregado:
"El general Lindoro Hemández es leal. Muy de madmgada saldrá una
parte de sus fuerzas para encontrar a la columna expedicionaria y llevarla a
Villa Juárez". Firmaba el general Mariel.
- La verdad es que no había podido dormir pensando en esto -manifestó el señor Carranza- ; ahora sí vamos a poder descansar.
Se apagó nuevamente la vela, y esta vez sí se entregaron al sueño todos los
transitorios moradores del jacal.
Serían las tres de la madrugada cuando una descarga cerrada de fusilería
rompió el ruido monótono de la lluvia. Aquella descarga se hizo precisamente afuera del jacal, sobre el rincón en que dormía el señor Presidente.
Desde aquel momento se desarrollaron los acontecimientos con una rapidez vertiginosa.
Afuera, los asaltantes gritaban 'mueras" a· Carranza, insultos y 'vivas'. Adentro, en medio de la obscuridad absoluta, don Venustiano, herido, se quejaba.
El licenciado Aguirre Berlanga, que estaba cerca de él, al oírlo, le preguntó
solicito:
-¿Qué le pasa, señor?
-Tengo rota una pierna, no puedo levantarme -le contestó.
Una segunda descarga de fusilería repercutió imponente, perforando la
endeble pared del jacal.
Los ayudantes Suárez y Amador, pistola en mano, se levantaron inmediatamente.

372

Frente a la puerta del jacal no había ningún enemigo. El ataque estaba
concen~ado desde ~fuera, sobre el ángulo en que yacía el señor Presidente.
. Considerando Suarez que el camino estaba libre para sacar a su Jefe a
ttentas en la obscuridad, se dirigió hacia donde estaba él.
'
Se hallaba don Venustiano casi sentado en su improvisada cama. Suárez
lo rodeó por la espalda con su brazo derecho, diciéndole con respetuoso cariño:
-¡Señor... ! ¡Señor... !
. _De la ~arganta del Presidente Carranza se escapaba una fatigosa respirac10n, homblemente fatigosa.

-El Jefe está muriendo; oigan ustedes el estertor de su agonía.
Ya no había tiros sobre el jacal. Las descargas de las armas de fuego atronaban ahora sobre las demás casas de la ranchería.
En _la espantos_a obscuridad del cuarto acababa la vida del gran hombre,
sostemdo por su fiel ayudante Ignacio Suárez. Nadie se movió de la habitación.
Cuando Suárez observó que se había consumido la vida de su Jefe vio la esfera del reloj luminoso que llevaba en la muñeca.
'
-El Presidente acaba de morir; tomen en cuenta la hora que es: son exactamente las cuatro y veinte minutos".
Hasta aquí el relato, lleno de emotividad, del general Urquizo. Cita a personas cuya actuación fue directa en el momento mismo de la muerte del

señor Carranza, que todavía viven, y que, de no ser ciertos los hechos narrados, seguramente los hubieran rectificado.

•
Otra versión la encontramos en la obra Muertes Históricas de don Martín
Luis Guzmán. Veamos:
"No pasó mucho tiempo. Cerca de las tres o las tres y media, los fugitivos
desp~taron al clamor de grandes voces y a los disparos que se oían a la, puerta DllSIDa de las chozas. Parecía que los asaltaban. '¡ Viva Peláez!' '¡ Viva
Obregon.,
' P Y son~b a nutndo
·
fuego de fusilería. Se levantaron como pudieron, y como pudieron empezaron algunos a salir.
Af ~era, pese al estruendo, casi no vieron nada bajo la lluvia y entre la
oscundad, que era completa, aunque interrumpida por los relámpagos y los
fogonazos. Cerca de la choza de Cabrera y Murguía se entabló un tiroteo a
la ;ez que sonaban otros en torno de la choza de don Venustiano, y O:ás
alla, donde ~staban Bonilla y Amador, y hacia la parte ocupada por Fontes,
Carlos, Donuoguez, Ché G6mez y Landa Beniozábal, y del lado donde se
guarec1an Urqufao y sus ayudantes.

373

�-¡ Ríndete, Carranza: tienes garantías!
-¡ Ríndete, Murguia!
-¿Dónde estás, Bonilla?
-¿ Donde estás, Luis Cabrera?
Sueltos, espantados, empezaron a correr los caballos, algunos de los cuales ca.San heridos, o quebrados de las patas al tropezar con lo que encontraban en las tinieblas. Y seguían los gritos y las descargas; tan bien preparado todo, que al minuto de iniciarse el asalto ya era tremenda la confusión entre los que intentaban defenderse y los que pretendían huír. Peleaba
Murguía, peleaban sus oficiales y asistentes; pero casi no partían disparos
sino d~ las manchas claras de los asaltantes, apretados en grupos cerca de las
chozas y dueños de ellas por las armas y lo gritos. Ni un ¡ Viva Carranza!
Ningún grupo de defensores que opusiera verdadera resistencia.

En el interior de la choza de don Venustiano las descargas se habían
sentido cerradas desde el primer momento. Hendían las tablas por la parte
donde estaba acostado él; lanzaban pedazos de las tazas y platos que habían
quedado sobre la mesa. Afuera, junto a las tablas mismas, las voces gritaban:
'Sal, viejo an·astrado: aquí viene tu padre'. 'Sal&gt; viejo; ora sí vamos a cogerte por las barbas'. Y brillaba intermitente, por entre los resquicios, la
lumbre de los fogonazos, lo que parecia aumentar dentro de la choza la
oscuridad, en la cual, a tientas, todos trataban de levantarse y defenderse.
Alargó don Venustiano el brazo para coger sus anteojos y ponérselos; pero,
sintiéndose herido, se empezó a quejar. Le pregunt6 Aguirre Berlanga, que
también se había incorporado:

-¿ Le pasa a usted algo, señor?
-No puedo levantarme; tengo rota una pierna.
Suárez y Amador ya estaban en pie. Armados de sus pistolas intentaron
salir. Frente a la puerta no había nadie; el ataque parecía venir sólo de la
parte de atrás. Por un momento los disparos fueron tan próximos, que dos
de ellos parecieron produciue en la choza misma. Se volvió Suárez. A tientas
llegó hasta don Venustiano y le pasó un brazo por la espalda, para levantarlo
y ayudarlo a salir. Quiso hablarle, quiso animarlo, pero advirtió entonces que
del cuerpo que tenía sujeto no salía ya más que un estertor. Cerca y lejos seguían los disparos y los gritos.
Pasaron así diez minutos, quince, quizás veinte. Disminuía el tiroteo y aumentaban las voces. Suárez seguía sosteniendo a don Venustiano; sentía correr la sangre y vibrar en el cuerpo el estertor. Pero pronto rompió aquellas
sensaciones y la oscuridad de la choza la cercanía de un grupo de asaltantes
que llegaban a la puerta intimando rendición y ordenando que salieran todos
los que estaban dentro. Alguien les informó que el Presidente se hallaba he-

374

rido, que podían entrar, que nadie haría resistencia. Los asaltantes les mandaron entonces encender la luz, y, encendida ésta, pasaron.
Los capitaneaba un hombre de qujen después se supo que era pariente de
Rodolfo Herrero. Entraron apuntando las carabinas, profiriendo injurias
contra Carranza, cogiéndolo todo.
- ¡ A ver! ¡ Dejen alú al viejo! ¡ Todos aquí! Don Venustiano agonizaba.
Su estertor era un ronquido más y más grueso, que se iba yendo, que se iba
apagando. Entró otro grupo, al mando de un capitán y a los gritos de ¡ Viva
Pel.í.e,:! El capitán dijo que inmediatamente mandaría por un doctor. Todos
callaron y esperaron. El estertor se hizo opaco y lenue. Don Venustiano expiró.

Vino entonces Secundino Reyes a hincarse de rodillas junto al cadáver. Lo
acariciaba, Y él y Suárez estaban extendiéndolo en el suelo, y cubriéndolo con
la manta que tenía cerca de los pies, cuando se presentó, con más gente, Miguel B. Martíncz, el secretario de Herrero y Jefe de su Estado Mayor. Cogió
el chaquetín de don Venustiano, el sombrero, el reloj, y dispuso que los ocupantes de la choza salieran a ponerse en fila con otros prisioneros.
Amanecía. Sedan Las cinco de la mañana. La niebla y la lluvia, ya menos
copiosa, tamizaban la luz".
De este cuadro, muy bien dibujado, queda flotando una duda que se desprende de los dos tiros que "parecieron producirse en la choza misma". Es
una forma discreta para la historia, y literariamente elegante, de abonar la
posibilidad del suicidio de don Venustiano. La historia pide algo más. Sin
duda alguna el tiro que desgarró la pierna de don Venustiano lo recibió de
la primera descarga y fue de tal m3ocrnitud la hemorragia que pudo por sí
misma causarle la muerte.
Por lo demás, queda firme el hecho del asalto origen de la tragedia. Las
versiones sobre cuál tiro provocó la muerte de don Venustiano en manera
alg'lma disminuye la responsabilidad de quien o quienes dirigieron y autorizaron el albazo.

•
El coronel Miguel B. Márquez publicó en 1940 un libro titulado El Verdadero Tlaxcalantongo. Se trata de un documento público de inestimable valor,
puesto que el autor fue prominente actor en los preliminares y en el epílogo
del drama. Su relato tiene las características de testimonio fehaciente y de
confesión plena, lo que le da el carácter de prueba irrefutable, en los hechos
mencionados sobre el asalto, y sobre quienes !o efectuaron.

375

�Cuandq se desarrollaron los acontecimientos era Jefe del Estado Mayor del
general Rodolfo Herrero, además de fungir como su Secretario Particular.
Se infiere que estaba al corriente de cuanto sucedía, y dado su carácter
oficial y su íntima amistad con Herrero, se deduce que a sabiendas compartió
con su jcfe la responsabilidad.
Veamos lo que dice en su obra en la parte relativa:
"Al incorporarse Herrero a la Columna del señor Carranza, seguramente que debe haber sido presentado a este señor por el ge1ieral Mariel, '.Y en todo el camino hasta llegar a Tlaxcalantongo, según informes
de los testigos presenciales, colm6 de atenciones al Presidente, a quien
ayudaba a montar y desmontar del caballc, cuando era necesario hacerlo por lo accidentado y por las malas condiciones del camino, prodigándole tantas manifestaciones de afecto y respeto que impresionaron -quien
sabe si favorable o desfavorablemente- al señor Carranza, porque Herrero se excedió en sus manifestaciones de adhesión hacia el Presidente;
pero puede creerse, y yo lo aseguro, que s~ actitud era absolutamente
leal y sincera hasta esos momentos, pues que si antes había resuelto apoderarse de la Plaza de Zacatlán como obregonista, fue debido a los informes que le dio su pariente Ernesto, respecto de las intenciones que
atribuy6 al teniente coronel V alderrábano; pero una vez que la comitiva
llegó a su zona, el general Herrero se dio cuenta de que lo había engañado su pariente y por lo tanto tuvo el firme propósito de ser fiel al
señor Carranza, porque de lo contrario, no se habría incorporado a
dicha comitiva, ni menos la habria acompañado a Tlaxcalantongo, donde él personalmente anduvo alojando a todos, teniendo especial cuidado
para el Presidente; distribuy6 y colocó los puestos avanzados en los lugares más estratégicos y atendió los demás servicios militares en campaña.
En todos estos detalles están de acuerdo los testigos presenciales.
Como a las 8 de la noche, llegaron a la casa de don Leonel el general
Herrero y su pariente Ernesto, indicándome que habían acordado éste y
su hermano Hermilo, que esa madrugada se atacara a la comitiva del
señor Carranza en Tlaxcalantongo y me pidió mi opinión acerra del
particular. Me causó mucha extrañeza y profundo disgusto este cambio
tan inesperado e intempestivo del general Herrero; y al preguntarle por
qué había tomado esa determinación tan indigna de un hombre como
él, después de lo que acababa de hacer con eÍ señor Carranza y haberse
prestado a llevar a todos al lugar donde en esos momentos estarían descansando confiados en su lealtad, y traicionando con su determinaci6n
al general M ariel que había depositado en él ( en Herrero), toda su

376

confianza, me contestó que tanto su hermano como Ernesto lo habían
comprometido en tal forma, que se había visto obligado a consentir,
aduciendo como una razón poderosa la de que casi todos los soldados
que estaban a las órdenes del primero, andaban borrachos (lo que era
rigurosamente cierto), y exigían que se llevara a cabo este ataque, lo
cual no podía impedir por no contar con elementos suficientes para
hacerlo.
Como dije antes, el general Herrero fue a consultar mi opinión acerca del pretendido ataque a la comitiva, y :Yº le manifesté que me oponía
terminantemente a que se llevara a cabo, como ya nos habíamos opuesto
antes el coronel Lechuga y yo a que en Patla la atacaran Ermilo y
Ernesto; y seguí exponiéndole razones de tanto peso y convincentes a
fin de que no cometiera acción tan villana y tan irzdigna de un hombre
de su prestigio y valor, que su cuñado don Leonel se expresó más o menos en esta forma: 'hermano, lo que te dice don Miguel es la verdad
y no debes oír más que lo que; él te aconseje y no lo que te digan Ermilo
y Ernesto :Y por lo mismo debes desistir de emprender el ataque que
tienes dispuesto a Tlaxcalantongo'; pero ya estaba completamente sugestionado por sus parientes y no me valieron ningunas razones para
convencerlo de que obraba equivocadamente y en forma contraria a su
palabra empeñada; y sin hacer caso ya de lo que su cuñado y yo le decíamos, resolvió que se atacaría a Tla.xcalantongo esa misma madrugada,
manifestándome que, en vista de que yo me oponía terminantemente al
ataque, no fuera con ellos y que permaneciera ahí en La Uni6n, ert
espera del resultado; pero no acepté porque supuse que era exponerme
a ser víctima del general Mariel, quien tenía que regresar al día siguiente y es seguro que no habría creído que yo permanecía en La
Uni6n por haberme opuesto al ataque, y en el mejor de los casos, por
lo menos me habría aprehendido.
Volvamos a los preparativos del ataque a Tlaxcalantongo. Eran más
o menos las nueve de la noche del 20 de mayo, cuando después de la
discusi6n sostenida sobre el mismo asunto el general Herrero y yo, discusión que presenciaron los señores Leonel Lechuga y Ernesto Herrero,
como ya lo dije antes, dispuso el general que primeramente se escribieran dos cartas: una dirigida al general Obregón, a México, comunicándole que habiendo reconocido el Plan de Agua Prieta, esa madrugada,
es decir el 21 de mayo, atacaría la columna del señor Carranza que
había pernoctado en Tlaxcalantongo, y que oportunamente le daría cuenta del resultado de esta acci6n de armas; y otra, al general Mariel, a

377

•

�Villa ]uárez o donde se encontrara, dándole un aviso semejante '.Y haciéndole ofrecimientos hasta cierto punto denigrantes y por lo tanto
inadmisibles para un hombre de la lealtad del general Mariel.
Como a las once de la noche orden6 el general Herrero la marcha de
la columna atacante, compuesta cuando más de 120 hombres mal armados y municionados, porque no trajo el contingente que había en Progreso de Zaragoza; y enmcdio de una noche muy obscura ,, lluviosa nos pusimos en camino, la marcha fue penosa y dificil porque no se veía completamente nada y la lluvia era muy pertinaz. Hicimos alto como a la
una de la mañana en u11 rancho de la propiedad del señor don Antonio
Santos };forales, comerciante de Villa Juárez; descansamos unas dos o
tres horas y como a las cuatro de la mañana se reanudó la pesada marcha hasta llegar a unos jacales, inmediatos al ranclto indicado, donde
form6 su plan de ataque el general, organizando tres columnas para el
asalto, en la forma siguiente: una al mando del mayor Herminio Afárquez Escobedo (téngase en cuenta que los hermanos de Herminio fueron
asesinados en Otlatlán por fuerzas de Barrios, estando en tratos para rendirse al gobierno), llevando como segundo jefe al capitán Facundo Garrido '.Y Ernesto Herrero como agregado a la misma co/tlmna: la otra la
mandaba el capitán Perfecto Medina, y la tercera, el de igual grado
Alfredo Gutiérrez. Ordenó el general Herrero a cada jefe de columna
que el ataque se hiciera simultáneo y por distintos rumbos del poblado,
con la recomendación especia!, so pena de un castigo muy severo, de
que al señor Carranza no se le hiciera ningún daño ,, que en caso de caer
prisionero se respetara su vida a toda costa y se le guardaran las debidas
consideraciones.
Estas columnas avanzaron pie a tierra, pues la caballada se quedó en
el jacal al cuidado del oficial Francisco Vega. El general y )'o, con nuestros asistentes, nos quedamos como a un kilómetro de distancia del lugar
del combate sin tomar parte en él, iniciándose ef. fuego como a las cuatro
'.Y media de la mañana; al principio muy nutrido, pero fue disminuyendo
a medida que la resistencia era más débil, de tal modo, que como a las
seis casi cesó el fuego, oyéndose de cuando en cuando tiros aislados hasta
que r.ein6 un completo silencio como prueba de que el combate había
terminado. En e/ecto, a los pocos momentos se presentó al general el
capitán Facundo Garrido, enviado por Ernesto y le dijo: 'No tiene 1tsted
má.s novedad que se suicid6 el Presidente y que ya tomamos el p1teblo
haciendo bastantes prisioneros 1' no sabemos qué hacer con ellos'. E.ita
noticia caus6 muy mala impresi6n al general, expresando su pena por este
suceso fatal e irreJ1arable, ordenándome que inmediatamente fuera a

378

recibir los prisioneros, cuyas vidas debían ser respetadas y que los condujera después con toda clase de consideraciones y seguridades, hasta
el jacal donde estaba la caballada,· comisión que cumplf debidamente,
entregando sin novedad como 60 ó 70 prisioneros, sin poder precisar el
número de ellos, pues no fueron listados por la premura del tiempo.
Se recogieron muchas caballos, algunas pistolas y carabinas 'Maüsser',
parque y otros objetos; y del jacal donde estaba el cadáver del señor
Carranza, al que penetr6 Ernesto en compañía del mayor Herminio
Márquez Escobedo y del capitán Facundo Garrido, se recogió u11a máquina de escribir portátil, los lenteJ del extinto señor Carranza, su pistola
ensangrentada con tres cartuchos disparados y su maüsser con la efigie
del señor Garran.za labrada en la culata. Del jacal donde se alojó el
general Murguía, se recogió su reloj de oro, que como obsequio le hicieron sus subordinados en su día de su santo~ según la inscripción alusiva que tenía grabada. Se recogieron además sus polainas, su guerrera
)' su fuete".

En diversas ocasiones Herrero maniíestó que no había matado a Carranza.
Poco antes de morir insistió en su dicho.
Analizando los hechos sin prejuicios, con objetividad histórica que significa
plena justicia, existen datos suficientes para situarlo en la posición que le
corresponde.
Era Herrero el Jefe de la tropa que atacó Tlaxcalantongo. Él ordenó el
asalto sin participar personalmente. Delegó el mando en su hermano Ernesto y
en su pariente Hermilo Herrero.
Puede haber sucedido, sin que existan constancias, que ordenara respetar la
vida de Carranza.
Herrero era un militar con larga experiencia en el arte de la guerra, especialmente de guerrillas, donde la habilidad, el conocimiento del terreno y
la audacia juegan importante papel.
No podia ocultarse a Herrero el riesgo inminente que corría Carranza.
Los atacantes conocían el lugar, superaban en número y armas a los atacados, la obscuridad era intensa, llovía y en las casuchas dormían amontonados los legalistas.
El fu ego se concentró en el lugar preciso en que dormía Carranza. Las
balas traspasaron las débiles tablas del cuartucho hiriéndolo de muerte. No
hubo más heridos ni siquiera entre los que descansaban en el mismo cuarto.
El tiroteo se prolongó durante varios minutos, como si hubiese la consigna de
disparar al aire, con la intención de simular un combate.
379

�Quienes salieron de los jacales para repeler el ataque no distinguían enemigo alguno, La obscuridad era tan intensa, tan compacta que podía cortarse
con un cuchillo. En cambio podían ser alcanzados fácilmente por los disparos de los enemigos que previamente se habían posesionado de lugares dominantes, y cuando la confusión era mayor, irrumpieron estrepitosamente enmedio del caserío.
Avisado el general Herrero de los sucesos, PQCO después se presentó en el
lugar de los hechos asumiendo el mando personalmente.
Diez horas antes como soldado al servicio del gobierno, y como amigo, había
dejado a Carranza y a sus acompañantes en aquel lugar.

¿ A qué obedeció ese cambio tan radical? ¿ Fue la consecuencia de un plan
previamente meditado desde que se agregó a la columna de Carranza?
Los antecedentes del general Herrero lo acreditaban como hombre serio,
responsable y de honor. Sin embargo en el momento cumbre falló. ¿ Qué circunstancias motivaron esa situación?
Semanas antes del pronunciamiento de Agua Prieta lo visit6 el general
Alberto Basabe y Piña invitándolo a que se adhiriera a la revolución que encabezaría el general Alvaro Obregón, no aceptando. Días después le hizo
semejante propuesta el licenciado Manlio Favio Altamirano, Diputado al
Congreso de la Unión, negándose también. Cuando ya había estallado el movimiento, su hennano Ernesto y su pariente Hermilo le aconsejaron que se
adhiriera al plan de Agua Prieta, decidiendo en esta nueva ocasión seguir fiel
a sus deberes militares.
Tales antecedentes hacen presumir que en su lucha interna, hasta el momento de acompañar a Carranza a Tlaxcalantongo, había triunfado en su
conciencia la lealtad.
El cambio se operó posiblemente a contar del momento en que, llamado
con engaño por su jefe de Estado Mayor, dejó Tlaxcalantongo para ir a donde
se encontraba su hermano, de quien se decía estaba herido.
La presi6n de los parientes fue de tal magnitud, que olvidando las distinciones recibidas del general Mariel, la disciplina militar, y las palabras de
lealtad que horas antes había ratificado personalmente a don Venustiano,
siguió el camino fácil, en esos momentos, de la deserción.
Su Jefe de Estado Mayor, en su obra mencionada, con crudeza describe
la actitud de Herrero al decidir el ataque a la maltrecha columna del señor
Carranza, y le echa en cara "haberse prestado a llevar a todos al lugar donde
en esos momentos estarían descansando confiados en su lealtad, y traicionando
con su determinación al general Mariel, que había depositado en él toda su
confianza".

380

La tremenda requisitoria del coronel Márquez hunde al general Herrero,
y se hunde también su acusador, a pesar de los esfuerzos literarios que hace
para salvar su responsabilidad.

SEGUNDA PARTE

Con la inmolación del Presidente de Ja República, don Venustiano Carranza, concluía una etapa política y se iniciaba la consolidación del régimen
emanado del Plan de Agua Prieta.
Para mis propósitos me ocuparé en especial del desenlace de la tragedia
por cuanto hace a quienes, con el signo de la lealtad, siguieron a don Venustiano hasta la cumbre de la montaña, en donde un humilde pueblo sirvió de
sombóo escenario a un acontecimiento cuya magnitud describirá la historia.
Al despertar, las débiles luces de un día húmedo, el 21, mostraron los
efectos de un triunfo que no satisfacía a los vencedores, y de un dolor indefinible de los vencidos que borraba todo temor a las consecuencias futuras.
Setenta prisioneros, indiferentes a todos los peligros, rodeaban el cuerpo inerte del jefe. Emprendieron el camino a Villa Juárez, siguiendo a los indios que
lo cargaron en una improvisada parihuela.
La imponente procesión atravesaba rancherías cnrnedio de un silencio impresionante. Flores frescas eran depositadas por los indios sobre el cadáver.
Una desteñida bandera nacional fue colocada por alguien al lado de las flores.
Custodiados los prisioneros no atendían a más preocupación que al féretro.
Nadie hablaba. Los vencedores, cada vez más reservados, acabaron por respetar aquel silencio sumándose a lai tristeza reinante.
Cerca ya de Villa Juárez, ordenó el general Herrero la libertad de todos
los prisioneros. Antes procuró que firmaran una acta en la que se hacía
constar que don Venustiano se había suicidado. Recurso absurdo, significativo
del remordimiento que lo atocigaba y que lo martiri7.6 basta el fin de su vida.
Apenas si aquel acto signific6 para los prisioneros un poco de alivio físico.
La tensión nerviosa y el agovio moral eran de tal categoría, que el cansancio
físico, el ayuno y las molestias de la ropa mojada y los zapatos maltrechos, bien
poco les importaban.
Continuaron la marcha ya sin la compañía de personas que no les eran
gratas. A medida que se acercaban a Villa Juárez las demostraciones de condolencia aumentaban. De las casuchas salían gentes con flores que depositaban
en el féretro. De los árboles prendían listones o simples trapos negros. Hombres
y mujeres lloraban. Los indios solícitos se turnaban en el sostén de la parihuela.
Hicieron alto en el poblado de Xico, en donde esperaba a la columna el

381

�general Francisco de P. Mariel, con fuerzas del teniente coronel Valderrábano,
que guarnecía Villa Juárcz y había permanecido fiel al gobierno. Se improvi ó
la capilla ardiente en un modesto edificio destinado a escuela. Se cubrió el
cuerpo con la bandera nacional y se le rindieron los honores de ordenanza,
disparándose 21 cañonazos.
Continuó momentos después la triste caravana, llegando en la noche -21
de mayo- a Villa J uárez.
En tanto se hacen los preparativos necesarios para que se practique la
autopsia y embalsamamiento del cadáver, los amigos de Carranza envian el
siguiente mensaje al general Pablo González con copia al general Alvaro Obregón: "Hoy a la madrugada en el pueblo de Tla.-ccalantongo fue hecho prisionero y asesinado cobardemente, al grito de 'V.iva Obregón', el Ciudadano
Presidente de la República don Venustiano Carranza, por el general Rodolfo
Herrero y sus chusmas, violando la hospitalidad que se le había brindado. Los
firmantes de este mensaje protestamos con toda energía de nuestra honradez
y lealtad ante el mundo entero por esta nueva mancha arrojada sobre la
Patria.
"Cumplida la obligación que nuestra dignidad de soldados y amigos nos
impone, nos ponemos a la disposición de usted y sólo pedimos llevar el cadáver
de nuestro digno jefe hasta su última morada en esa capital, suplicándole ordenar se nos facilite un tren en Beristáin para tal objeto.-Atentamente.Firmados: Generales: Juan Barragán, Francisco L. Urquizo, F. de P. Mariel,
Federico Montes, Marciano González, Ignacio Bonillas; coroneles: M. Fcrnández, S. Lima, Arturo Garza, Librado Flores, Eustaquio Durán, Maclovio
Mendoza. Victoriano Farías; mayor Ignacio .Meza; capitanes primeros: Pedro
Rangel, Ismael García, Raúl Fabela, Juan R. Gallo, Fermín Valenzuela; capitanes segundos: Santiago Kell, Ignacio l'vf. Velita, Juan Sánchez, Mariano
Gómcz; tenientes: Pedro Montes, Juan G. Barrón, Manuel Robledo; subtenientes: Pascual Zamarrón, W enceslao Cáceres, Tirso González".
A este telegrama contestó el general Obregón con otro, concebido en los
siguientes términos:
"México, mayo 22 de 1920.-General Juan Barragán y demás firmantes del
telegrama de ayer.-Es muy extraño que un grupo de militares que, como
ustedes, invocan la lealtad y el honor y que acompañaban al C. Venustiano
Carranza, con la jndcclinable obligación de defenderle, hayan pennitido que
se le hubiera dado muerte, sin cumplir ustedes con el deber que tenían, ante
propios y extratios, de defenderle hasta correr la misma suerte, máxime cuando sabe toda la nación que son ustedes precisamente los más responsables en
los desgraciados acontecimientos que han conmo,·ido a la República durante
las últimas semanas y que ayer tuvieron el lamentable desenlace de la muerte

382

del C. Venustiano Carranza, muerte que encontró abandonado de sus amigos
Y compañeros, quienes no se resolvieron a cumplir con su deber en los momentos de prueba. Repetidas ocasiones se notificó al C. Carranza que se Je
darían toda clase de garantías a su persona, si estaba dispuesto a abandonar
la zona de peligro; y él se negó a aceptar esta prerrogativa, porque creyó
indudablemente que habría sido un acto indigno de un hombre de honor ponerse a salvo, dejando a sus compañeros en peligro. Este acto, que rebeló en
el señor Carranza un rasgo de dignidad y compañerismo, no fue comprendido
por ustedes. Solamente los firmantes del mensaje a que me refiero son treinta
y dos militares y un civil; número más que suficiente, si hubieran sabido cumplir con su deber, para haber salvado la vida del señor Carranza, si es, como
ustedes lo aseguran, que se trata de un asesinato; y tengo derecho a uponer
que ustedes huyeron sin usar siquiera sus armas, porque ninguno resultó herido. S.i ustedes hubieran sabido morir defendiendo ]a vida de su jefe y amigo,
que tuvo para ustedes tantas consideraciones, se habrían conc.iliado en parte
con la opinión pública y con su conciencia y se habrían ahorrado el bochorno
de recoger un baldón que pesará siempre sobre ustede .-A. Obregón".
La rudeza del lenguaje empleado por el general Obregón en este mensaje
acusa un estado de ánimo exaltado a la vez que una precipitada posición ante
la historia cuando dice que si "hubieran sabido morir defendiendo Ja vida
de su jefe y amigo. . . se habrían ahorrado el bochorno de recoger un baldón,
que pesará siempre sobre ustedes".
¿ Cabe hacer responsables a quienes, confiando en el honor y el deber de
un hombre, son asaltados cuando donnían en condiciones físicas y morales
desastrosas, precisamente por quien había ofrecido la más absoluta protección?
¿ Qué hicieron los cientos de amigos del general Obregón, que festejaban
su triunfo reeleccionista en el restaurante de la Bombilla, cuando fue arteramente asesinado ocho años después de estos acontecimientos?
¿ Se le ocurrió a alguien tildar de cobardes o de imprevisores a los amigos
de Obregón que lo acompañaban en la misma mesa en que fue asesinado?
Podemos juiciosamente calificar de injusto el anatema que Obregón lanzó
contra los amigos de Carranza. Y podemos también calliicar de víctimas del
propio Obreg6n a estos señores, puesto que él fue la figura de más relieve en
el pronunciamiento militar que originó la tragedia final.
Si el miedo a morir de lo.s amigos de Carranza fuese la causa de su asesinato no hubieran tenido la entereza de entregarse a los vencedores. El telegrama que contestó Obregón es un título de hombría patente.
Pero hay que agregar todavía, como inequívoca expresión de valor ciudadano
Y militar, la orden expedida por el general Francisco Murguía, al llegar a Ne~axa, cuya lectura escucharon todos en posición de firmes y fue cumplimentada
literalmente. Este documento dice:

383

�"Orden General Extraordinaria de la Columna Expedicionaria de la Legalidad eJ.."}Jedida este dia", Dice así:
"El General en Jefe de la Columna, teniendo en cuenta:
"Que en cumplimiento del deber marcado al Ejército Nacional, cuya
función fundamental consiste en velar por la pureza de las instituciones,
sali6 de México el día siete de los corrientes la Columna Expedicionaria
de la Legalidad en unión del C. Venustiano Carranza, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Que a través de la sierra de Puebla, el señor Presidente Carranza_ mcttmbió a consecuencia de una de las más infames·traici011.es que registra
la Historia Patria, de manera que el manto de la Legalidad ha sido
desgarrado, y, por ende, ahora inrnmbe a la citada Columna, como lo
está efectuando, llevar a México el cadáver del ilustre mandatario, que
no desmayó en el camino de la salvación de los principios.
Que en las conciencias de todos y cada uno de los miembros que in_teoran dicha Columna está la íntima convicción de que se ha cumplido
fielmente con los deberes del buen ciudadano, tanto por lo que respecta
a los que portan grados militares, cuanto por lo qtle hace a los meramente civiles, siendo de loarse en grado extremo la abnegación, lealtad
y valentía de todos ya que lo mismo que el señor Presidente no sufrieron ningún desaliento en la maTcha emprendida.
Que estando por terminar la misi6n de la expusada Columna, pues
solamente resta acompañar el cadáver del señor Presidente a su última
morada en la ciudad de México, es de absoluta justicia para los efectos
de la Hi.storia y para el precedente de la posteridad consignar en el presente documento un estímulo de honor a la par que de mérito para los
integrantes de la propi,a Columna.
.
Por todo lo anterior expuesto, esta Jefatura de la Columna ha tenido
a bien acordar:
Primero: Todos los miembros de la Columna Expedicionaria de la
Legalidad marcharán a la ciudad de México en compañ!a gloriosa del
cadáver del señor Presidente de la República, don Venustiano Carra11za,
a fin de depositarlo en su última morada.
Segundo: Efectuado el sepelio del señor Presidente, la Columna quedará disuelta, debiendo presentarse los militares a la Jefatura de la Gua~nición de la Plaza de México para lo que disponga el Presidente Provisional que fuere nombrado de acuerdo coii la Constituci6n de la República.
Tercero: Se hace una menci6n especial de todos los miembros de la
mencionada Columna J1or su abnegación y lealtad al haber acompañado

al C. Presidente de la República en la marcha emprendida para salvar la
Legalidad.-El General en Jefe, Francisco Murguía.
Lo que se hace saber a la Columna Expedicionaria de la Legalidad
de orden superior.-Comunícada: El Coronel, Jefe del Estado Mayor,
F. de Le6n".

En cuanto a quienes sin reservas, sin solicitar previamente garantías, obedecen una orden militar que los obliga a entregarse a los vencedores, tratando
de cumplir basta el último momento con sus deberes de soldados y de amigos
del Presidente, no puede en forma alguna ponerse en tela de juicio su pundonor y su lealtad.
La tragedia de Tla.-.ccalantongo tiene su epílogo espartano. Aquellos a quienes
se llam6 cobardes en un arranque de violencia, obedecen estrictamente la orden expedida por el general Francisco Murguía.
Marchan a la Ciudad de México "en compañia gloriosa del cadáver dcl
señor Presidente de la República, don Venustiano Carranza, a fin de depositarlo en su última morada".
En lento caminar del tren van los fatigados "amigos de don Venustiano"
rumbo a la capital. No discuten su destino ni les interesa su suerte. La traición los ha colocado en posición de víctimas a merced de las pasiones, que
allá afuera del tren, abaten principios, encrespan ambiciones, y transforman
las Instituciones a golpes de infidencias.
Llega el tren mortuorio a la ciudad de México el dia 24 de mayo. Previamente son detenidos por fuerzas militares los acompañantes del cadáver de don
Venustiano, e internados en la Penitenciaría.
En el domicilio de la familia Carranza, de las calles de Lerma, es velado
el cadáver y en la tarde, sin ceremonias oficiales, por disposición de las autoridades, parte el cortejo fúnebre rumbo al Panteón de Dolores.
Más de cincuenta mil personas forman la procesión, y al depositarse el ataúd
en una fosa de tercera clase, como lo había dispuesto don Venustiano, se
escuchó el Himno Nacional, cantado por millares de voces. Hablan en esos
solemnes momentos, e.."&lt;altando las virtudes del señor Carranza, y condenando
,a los traidores, el licenciado Antonio Islas Bravo y el ingeniero Baltasar Fcrnández Cué.
Queda cerrada así una etapa histórica, que es para unos de gloria, y para
otros de remordimiento y eterna pesadumbre, que no siempre la victoria va
acompañada del honor y la justicia.
En rápida mención de sucesos, como una referencia adicional de valor
histórico, anotaré las actividades sobresalientes del general Rodolfo Herrero,
hasta su muerte.
El día 21 de mayo, posiblemente aturdido por la hecatombe de que había

384

385
H25

�sido protagonista, logró que un grupo de prisioneros subscribiera, una -~ta en
la que se hacía constar que don Venustiano Carra~za _se hab1a. smc1dado.
Documento sin valor probatorio alguno, porque babia sido obte~1do por la
fuerza; pero elocuente por cuanto a que trataba Herrero de esquivar la responsabilidad tremenda de la tragedia.
En el camino que lleva a Villa Juárez, Herrero se desprende de la columna,
deja en libertad a los prisioneros, y temeroso de ser atacado por las fuerzas
del teniente coronel Valderrábano, que había permanecido leal a_l gobi:rno
constituído busca el refugio de sus antiguas correrías. Llega ese mismo dia a
Progreso d~ Zaragoza, Ver., donde recibe noticias alarmantes del coronel César
Lechuga. Le informa que el general Pablo González ha destacado fuerzas para
que lo ataquen.
,
Aprovecha el tiempo para enviar telegramas al general Pablo Gonz~l~z Y
al general Alvaro Obregón, haciendo relación_ ~ s,u gust~ de los ,aconte~ientos, insistiendo en que el señor Carranza se swc1do. Nemoso enV1a propios para que localicen al Jefe de Operaciones de Papantla. Se trata del _coronel
Lázaro Cárdenas, quien, en persecución de la columna d: don V~nustiano, se
ha detenido a orillas del río Entabladero, que está crecido, precisamente ese
día 21 de mayo, desconociendo los acontecimientos en que partici~ara Herrero. Le envía un propio invitándolo a adherirse al Plan de Agua Pne~a.
Encuentra Herrero la tabla de salvación. Emprende la marcha hacia Coyutla, lugar al que se dirige también el coronel Cárdenas. Se :~' se sal~~a~,
y Herrero le informa de los sucesos; Cárdenas recoge la vers1on del smc1d10
con reservas.
El día 5 de junio llega a México Herrero. Sostiene con insistencia que don
Venustiano se suicidó. La opinión pública está en su contra, a pesar de las
fanfarrias del triunfo de Agua Prieta. Ya, ante el Juez Tercero Supernumerario de Distrito, al hablar del suicidio dice que a él, en realidad, no le
consta, por no haber estado presente en el asalto.
.
. ..
Pasada la efervescencia del momento, se dejó a Herrero en dtspombilid~~
en la ciudad de México. A fines de julio fue nombrado jefe del Sector M1htar de Papantla, Ver., puesto que desempeñó hasta diciembre, _pasando a
México, por instrucciones del general Benjamín G. Hill, Secretano de Guerra, quien lo consignó a un Consejo de Guerra, co~~ ~resunto responsable
de los delitos de violencia contra las personas y hom1C1d10.
.
.. ,
Fue internado en la Prisión Militar de Santiago Tlaltelolco,, a d1spos1Cton
del Juzgado Segundo de Instrucción Militar. El proceso
llev? a cabo de~tro de los procedimientos rutinarios, y al final se decreto la libertad condi-

s;

cional de Herrero.
.
.
Días después, el primero de enero de 1921, el general ~nnque Estrada, ~ 1nistro de la Guerra, substituto del general Hill, que hab1a muerto, ordeno la
386

baja del general Herrero, por indigno de pertenecer al Ejército, en virtud de
haberse valido de medios contrarios al honor para atacar al señor Carranza
y a su comitiva en Tlaxcalantongo.
A fines de 1923 estalló la Revolución encabezada por don Adolfo de la
Huerta, alistándose Herrero en las filas del gobierno. Su actuación le valió
entrar de nuevo a formar parte de] ejército. Participó al lado del general Almazán contra la rebelión dirigida por el general José Gonzalo Escobar en
1929, continuando en servicio activo hasta el año de 1938 en que siendo
J
'
Presidente de la República el general Lázaro Cárdenas, se le dio de baja por
indigno de pertenecer al Ejército Nacional.
Retirado de toda actuación militar, se radicó definitivamente en Monterrey. Había, años antes, colaborado estrechamente con el general Almazán,
durante su gestión como jefe de esta Zona Militar, muy especialmente en la
construcción de la Ciudad Militar.
Nunca se hizo notar su presencia en Monterrey, ni en su carácter de mfütar en servicio activo, ni posteriormente cuando no tenía jerarquía alguna
militar.
Su retraimiento fue tan acentuado, que, cuando por alguna causa se le
mencionó públicamente como residente en Monterrey, causó sorpresa general. Así pasaron alrededor de treinta años.
En diversas ocasiones la prensa se ocupó profusamente de los acontecimientos de Tlaxcalantongo1 especialmente en los aniversarios de la tragedia, mencionándose en todas las ocasiones el nombre de Rodolfo Herrero, como el responsable. El guardó siempre un mutismo impenetrable, salvo en el caso de
una entrevista que le hizo la revista Impacto, que dio lugar a la intervención
de numerosas personas, por su conocimiento personal de los acontecimientos.
La importancia hist6rica de las diversas versiones emitidas entonces -julio Y agosto de 1958-, provenientes de personalidades de intachable rectitud, que por otra parte fueron protagonistas de los hechos, producen la impresi6n de que fue el general Rodolfo Herrero el responsable directo del
asesinato del Presidente don Venustiano Carranza, con los agravantes de premeditación, alevosía y ventaja, que configuran en el caso el delito incalificable de traición.
Insertaré algunos párrafos de los escritos en cuestión, que hablan con sobrada elocuencia de este acontecimiento.
Las declaraciones de Herrero se contienen en la relación dramatizada que
hace el Señor Carlos Lamayoa Lizárraga, jefe de redacción de Impacto en
la edición del 6 de agosto de 1958.
Nada existe de seriedad, nada que pueda calificarse siquiera como atenuante. Se concreta a repetir que no tenía por qué "matar al viejito", que antes

387

�bien se proponía salvarlo y por eso atacó Tlaxcalantongo. Argumento trivial
y absurdo.
Entre sollozos y ademanes forzados Herrero dice: "Sí, señor, aquello fue
horrible. Llovía mucho, Ja noche estaba cerrada, fría. Hubo muchos tiros.
Yo sabía cómo estaba dispuesto todo. Ordené a un primo mío que se encargara de sacar de su choza al viejito y que con su vida me respondía de la
suya. Yo estaba dispuesto a arrebatarlo a aquélJos al señor Carranza, para
salvarlo. Pero a los pocos minutos mi primo se me acercó entre el tiroteo
y me dijo que el viejito estaba "frío". No lo creí, señor. No podía creerlo. Me
metí en la choza y, efectivamente, el Presidente estaba muerto; en su mano
derecha tenía una pistola".
Difícilmente se pueden amontonar en una declaración tan breve tal cantidad de inexactitudes y contradicciones. Siempre hab.ía dicho Herrero que
él se quedó' a un kilómetro de distancia del poblado; y que uno de sus ayudantes le fue a avisar que don Venustiano se había suicidado. Ahora resulta
participando en el asalto. Y olvida que perpetrado el crimen rindió parte
telegráfico, que en lo principal dice: "Cerro Azul, Puebla, vía Huauchinango, el 22 de mayo de 1920. Of. 9.20 a.m. C. Gral. de Div. Pablo González.
México, D. F. Mé.xico, D. F.-Muy urgente.-Hónrome participar a usted
que por falta de noticias y comunicaciones, hasta estos últimos días reconocí Plan de Agua Prieta, adhiriéndome con doscientos hombres a mis órdenes, dependientes de la División General Manuel Peláez. En tal virtud y con
objeto de aprehender señor Carranza y principales acompañantes, a las tres y
media de la mañana de ayer ataqué con ochenta hombres y logré tomar el
pueblo de Tlaxcalantongo, del distrito de Huauchinango, donde hailábase de
paso para el norte de la República, donde pretendía establecer su gobierno
citado señor Carranza y su comitiva, escoltado por fuerzas general Francisco
Murguía. Viéndose perdido el C. Carranza y comprendiendo que era inevitable que caería prisionero, suicidóse, disparándose un balazo en el pecho
con su propia pistola, que conservo, la cual aún tiene sangre en el cañón".
Por fin, ¿con quién estaba Herrero? No puede darse, crédito a las palabras
pronunciadas después de 38 años de los acontecimientos, cuando los hechos
hablan con claridad absoluta. Lo cierto es que los remordimientos no dejaron
a Herrero un instante tranquilo.
Se enreda Herrero en la madeja de mentiras que cuenta. Luego dice:
"Ellos los que lo acompañaban, son los responsables. ¡ Los únicos responsables
de la muerte del viejito: No supieron cuidar y defender a su Jefe!"
¿ De quién debían defender al Jefe sus acompañantes? Al honor militar de
Herrero se había confiado todo. Y fue él precisamente el que efectuó el
ataque. Fue él quien distribuyó las guardias, y él quien destinó el lugar en
que debía dormir don Venustiano.

388

Pero veamos algo de las réplicas que le endilgaron algunos de los testigos,
personas de solvencia moral indiscutible.
El teniente coronel Aarón Valderrábano, jefe de la guarnición de Villa
Juárez, en los tiempos históricos de T'iaxcalantongo, uno de los pocos militares que permaneció fiel a Carranza dijo a Impacto -julio 30 de 1958:
"Al saber yo que la expedición del señor Carranza había abandonado los
trenes en Aljibes y se internaba en mi zona, Uamé a Herrero y lo conminé,
como hombre y como soldado, a que me dijera si realmente nos era leal Y
Herrero 1Jor6 ante mí, me abrazó y me juró su decisión de permanecer al
lado del Presidente Carranza. Como aconteció con el general Mariel, yo también creí en Herrero... Pero ese día -20 de mayo- Rodolfo fue localizado
por su primo Ernesto Herrero, quien seguramente le trnsmitió las 6rdenes de
asesinato. Lo que siguió bien se sabe, en la madrugada del 21 Rodolfo y sus
hombres cometieron el crimen ... Todos los integrantes de la expedición dieron pruebas de valor y lealtad al acompañar al Presidente hasta Tla.xcalantongo. ¿ Que en los momentos del atentado nada hicieron? Cierto, pero
¿ qué podían hacer? Todos estaban agotados, hambrientos, deshechos, eran
casi cadáveres... En mi concepto nada ni nadie podrá lavar la mancha de
traidor a Rodolfo Herrero, supuesto que al cometerla se encontraba sometido
al gobierno que presidía el extinto Presidente Carranza, y es imperdonable
que al encontrarse en estas condiciones trate de disculparse diciendo que como soldado recibió órdenes superiores, ya que, en realidad, el general Obregón era un rebelde".
El periodista e historiador, de tajante pluma y briosa acometida, don Roberto Blanco Moheno expresa -Impacto, julio 30 del 58-: "Herrero, antes
de presentarse a Carranza, está ya dispuesto a matarlo. En este sentido, en
el de atacar a la columna, no tiene más responsabilidad que es bien grande
por cierto -que la de todos los otros militares- que se levantaron a favor
de Obregón. Cárdenas mismo subió la sierra para atacar la columna presidencial; pero la hubiera atacado de frente, en plan de guerra, como soldado levantado en armas, sin más delito legal que el de rebelión. Lo malo, lo
repugnante en Herrero, es que antes de matar fingió lealtad, fue servil con el
Presidente. Herrero sirvió de palafrenero a don Venustiano, lo aposentó en
la choza de Tlaxcalantongo, dobló el espinazo, resum6 baba servil. Y se ausentó luego. Lo demás ya se sabe" ...
La versión inadmisible del suicidio, la opinión autorizada del Dr. José Sol
Casao, perito del Servicio Médico Legal de México, la destruye:
"Don Venustiano estaba acostado sobre el lado derecho de su cuerpo. La
mano izquierda reposaba cerca de su corazón, en tanto que su pierna izquierda se encontraba semicloblada sobre la derecha. Cuando sonaron los disparos
389

�él estaba profundamente dormido. No tuvo tiempo de levantarse, mucho menos defenderse. Dormido fue victimado. Los disparos partieron desde dos ángulos distintos, a una distancia que fluctúa entre los 5 y los 10 metros. Dos
disparos partieron desde el ángulo derecho del jacal, mientras otro vino del
ángulo izquierdo. De aceptar la falsa teoría del suicidio tendríamos que
aceptar, también, que don Venustiano Carranza, dormido cogió dos pistolas,
estiró y abrió sus dos brazos hacia cada uno de los rincones, así, hasta una
distancia de cinco o diez metros y siempre dormido se disparó para matarse.
Lo cual es enteramente imposible, sino burdamente fantástico".
El licenciado don Armando Z. Ostos, en larga y fundamentada exposición
-Impacto, agosto 6-58- formula once conclusiones, de las que, para el caso transcribo las 7a, 8a. y 9a.
"Séptima: Existe prueba plena, en cuanto a que Rodolfo Herrero, influenciado por su hermano Hermilo, ordenó en 'La Unión' en. la noche del veinte
de mayo de mil novecientos veinte, que sus secuaces dieran el 'albazo' de
Tlaxcalantongo, en la madrugada del veintiuno de mayo de mil novecientos
veinte, como lo efectuaron, al grito de 'Viva Obregón'."
"Octava: Existe prueba plena, en cuanto a que Facundo Garrido, Hermilo y Ernesto Herrero fueron los asesinos materiales del Presidente Carranza".
"Novena: Existe prueba plena en cuanto a que Rodolfo Herrero, por su
propia decisión, fue un abominable traidor, al ordenar y encabezar el mencionado 'albazo'."
Un testimonio de alto valor es el del teniente coronel Ignacio Suárez, ayudante del Presidente Carranza, quien estuvo de guardia en el jacal que el señor Carranza ocupaba. Con la sencillez de quien dice la verdad el señor Suárez explica:
"El señor Presidente preguntó a Herrero:
-¿Dónde está su gente? Herrero contestó: -Están allá arriba en la montaña; cuidando el paso de usted, señor Presidente, y el de la Columna. Dicho
esto se reanudó la marcha y tengo entendido que el señor Presidente siguió
conversando con Herrero acerca de la región. Adelante y en un lugar más
amplio tuvo necesidad el señor Presidente de desmontar, y su asistente el buen
Secundino Reyes se acercó para sostener el caballo y que bajara con comodidad; pero Herrero, con una atención extremada, estuvo sosteniendo el estribo de la silla del caballo y cuando el señor Presidente volvió a montar,
continuó Herrero con sus demostraciones de respetuosa atención, no permitiendo casi que Secundino Reyes interviniera.
Como entre cuatro y cinco de la tarde llegamos a Tlaxcalantongo, bajo la
lluvia y espesa neblina; pasamos frente a la iglesia del lugar, la que se encon-

390

traba en ruinas, pues estaba destechada y el piso cubierto de cascajo, etc. Herrero dirigió al señor Presidente hasta un jacal ubicado casi en el centro de
esa meseta, rodeada en su mayor parte por profunda barranca, y llegando
a dicho jacal --de paredes muy delgadas, poco más gruesas que un 'tejamanil'- le dijo al señor Presidente: 'Esta es la mejor casa del lugar y aquí podrá pasar, con seguridad, la noche'. El señor Presidente desmontó con las
atenciones extremadas de Herrero, y también apeó el señor general Murgufa;
iba yo también a desmontar cuando el señor general Murguía me ordenó:
'Acompañe usted al general (Herrero) y preséntelo Ud. con el coronel Fernando de León para que de acuerdo con Herrero que conoce muy bien el
lugar, sitúen las avanzadas'. Así lo hice y regresé al alojamiento del señor
Presidente y le di parte al señor general Murgwa de que había cumplido su
orden.
Todo el que conoció al señor Presidente Carranza, admiró su fortaleza
física, que le hacía superar en muchos aspectos a personas veinte años más
jóvenes que él. El señor Presidente Carranza, al morir, contaba sesenta y un
años de edad escasos. Hombre norteño de recia musculatura, acostumbrado
desde su juventud a lidiar con las desérticas tierras de Coahuila, a su edad
bien podía llaroársele pleno de juventud, y apelo al testimonio de los que
lo trataron ya en la campaña en contra de Huerta, después en contra de Villa,
y, en todo momento fue el Jefe erguido con el don de mando inpato y superior a todas las adversidades; es, pues, ridículo el Iodo que lanza Herrero
acerca de tal HOMBRE, llamándolo 'viejito' en la consabida entrevista de
la que es objeto la presente".

En la misma edición de Impacto, aparece un artículo del sefior Raúl Moraboto, que en lo conducente dice:

"Si se convocara a un plebiscito nacional para determinar quién fue el
autor de semejante crimen, puede tener la seguridad 'El Viejito RonoLFo
HERRERO, que sería señalado él como el principal representante de ese crimen, y además como un traidor más grande que VtcTORIANO HUERTA, ya
que pocas horas antes había jurado adhesión al Primer Jefe y ganádose la
confianza de los componentes de. la comitiva del señor Carranza. El propio
criminal declara que cuando él llegó a la choza en donde dormia el señor
Presidente, éste, irónicamente declara, ya estaba 'frío', pero yo considero que
solamente fue ahí para comprobar que ya había cumplido su cometido y esperar el gran premio que le otorgarían los vencedores a cuyo frente figuraba
el general Obregón, patrón de la Huelga de Generales".
La incisiva prosa del licenciado Luis Cabrera describe un panorama que
no deja lugar a dudas sobre la calidad moral de Herrero: -Impacto, agosto 13-58:

391

�"Estando en La Unión y, en vista de que ahí había algunas ca as de mampostería y una tienda bien surtida de comestibles, le pregunté a Herrero si no
convendría que esperáramos a Mariel en La Unión. Me contestó que era preferible que no nos quedáramos allí, porque estaríamos e&gt;..-puestos a un ataque que viniera del rumbo de Xico; pero que nos quedaríamos esa noche
en Tlaxcalantongo, 'lugar muy seguro y estratégico y donde hallaríamos bastante que comer y pastura para los caballos'. Esta fue la segunda vez que oí
el nombre de Tlaxcalantongo, y con este motivo procuré localizarlo en el
mapa que yo llevaba y donde había ido marcando las jomadas. -Desde La
Unión hasta Tlaxcalantongo, Herrero acompañó al Sr. Presidente cabalgando a su lado y conversando con él-. Ni durante el camino de Patla a La
Unión, ni en La Unión misma vimos foerzas organizadas ni soldados de los
de Herrero. Este se presentó solo al señor Carranza y siguió acompañándolo
solo, sin hacer aparecer fuerzas suyas. -Llegamos a TJaxcalantongo como
a las 5 p.m.- Al llegar, nos encontramos con que la mayor parte de las chozas estaban vacías y que casi todos los vecinos del pueblo se habían ausentado, de modo que no había tales víveres para la gente ni tales pasturas para
las cabalgaduras. Esto me chocó.

''Yo tenía razones personales para desconfiar de Rodolfo Herrero, pero estas razones no tenían nada qué ver con los hechos que estaban verificándose,
sino que derivaban de sus antecedentes. Herrero jamás había sido revolucionario sino que, por el contrario, fue siempre un enemigo del Constitucionalismo. Su carrera política y militar la había iniciado organizando el batallón 'Blanquet' de voluntarios de Zacatlán, en tiempo de Huerta, habiendo
permanecido alzado en armas contra la Revolución durante los años de 1914
a 1919, hasta su rendición, que ocurrió en los mismos días en que comenzaron a rendirse otros rebeldes, al estilo de Rodolfo Cejudo.
"A la mañana siguiente, serían las tres y media, nos despertó el tiroteo. No
se oyeron, primero, tiros aislados y lejanos como de avanzadas que vinieran
acercándose poco a poco hasta llegar a los principales jacales del poblado,
sino que el asalto fue simultáneo en todo el pueblo. Es indudable que los asaltantes habían penetrado en la oscuridad de la noche hasta la proximidad de
los jacales y comenzaron los disparos ya dentro del pueblo. Lo mismo debe
decirse de los gritos de guerra con que se acompañaba el tiroteo: 'Viva Pelácz', 'Viva Obregón', 'Muera Carranza'. De esto no me cabe ninguna duda".
Y llega el turno al general Marciano González, que sabe hablar con hondura, claridad, valor civil, y sin tapujos. Fue de los leales de verdad, de los
que llegaron hasta el final, de los que pregonaron su Carrancismo siempre,
y lo sigue pregonando. Perdió su carrera política, ¡ y qué!, antes que el vuelo
embriagador de las alturas ha sabido conservar el honor sin claudicaciones.
392

Ha sufrido largo calvario; pero sus legítimos timbres de lealtad, valen más,
mucho más, que los beneficios que pudo adquirir con algo de flexibilidad
para adular a los poderosos. Dice el general González -El Gráfico, agosto 22-58--:
"Al despertar en la nefasta madrugada, al ruido de Jas descargas de los
rifles asesinos, y al tratar de localizat el jacal en que quedaron el C. Presidente y sus acompañantes, varios de los que intentaron, cayeron prisioneros. Era
humanamente imposible, en aquella obscuridad, organizar grupo alguno de
defensa, Nadie sabía dónde estaban los nuestros y dónde el enemigo. Nuestras esporádicas descargas eran más bien al aire, temerosos siempre de disparar sobre los compañeros de la reducidísima caravana.
"Vive en nú un propósito, una convicción que tiene actividades y abarca
conexiones con recuerdos e im5.genes, que procuro encarnar en la más pura
de las verdades, aun contra mí. Y en este caso afirmo que ésta, mi verdad,
está limpia de pasión, vivida hace 38 años en el escenario doloroso de la
realidad, y la doy' como verdad auténtica y permanente para la Historia.
"El soldado sin lealtad, condición ideal que nunca debe caducar, es flama
sin calor, y la acción de Herrero, al matar al C. Presidente de la República,
unánimemente condenada, es desvinculación tácita de esa virtud, que constituye el linaje de todo ejército.
''No quiero terminar sin protestar enérgicamente por el concepto ligero y
necio de que hubo cobardía de nuestra parte. Me ufano de no ser un bravucón, ni un matasiete, pero no soy tampoco, ni lo he sido jamás, un cobarde. No tengo imaginación de héroe, pero sí armonía moral y una fuerte
reserva de altivez que me brindan facultades de dignidad y valor.
"Por esa dignidad, por conciencia de deber, gratitud. y valor, acompafiamos unos cuantos hombres, al señor Presidente Carranza, a sabiendas de los
mil riesgos y de que podíamos quedar muertos en cualquier recodo del camino. Como soldados nos era indigno alejamos de su lado cuando escuchábamos el tropel de las caballerías que lo perseguían furiosamente como si fueran bestias en celo.
"Y ahora, no importa la nue,·a faz y el sorprendente aspecto que Rodolfo
Herrero dé, como presente de aquellos acontecimientos, pues de cualquier
manera le resultan condenatorios. La culpa del asesinato del Presidente Constitucional de México, don Venustiano Carranza, es toda suya. Nadie le apljcó tormento, ni le arreó a latigazos, ni le hizo sentir el frío de las bayonetas
empujándolo al crimen. El creyó en la impunidad, en el premio, en la alegría de gozarlo, y suya fue la culpa de consumar su propio deshonor y cargar
para siempre con el estigma y la vergüenza de tamaña traición".
393

�El buen juicio del lector dictará su opinión, que la historia se encargará
de establecer la verdad desnuda de toda ficción .

•
~legó la hora suprema a Rodolfo Herrero; en Ja ciudad de Monterrey
exprró, a las 14 horas del 26 de enero de 1964. Día frfo, destem lado en~
vuelto en brumas, que lo hacían más triste.
p
'
~o que fue su hogar por largos años -San Jerónimo 1016- d
d'
·
t
.,
, e or mano
q weto
. , ~ es reme~~º ante I? fatal. Su abnegada esposa, doña María del Rosan_o Pen~ y sus h11os Beatnz y Aurelio, unieron su dolor para elevar una plegana a Dios por el descanso de su alma.
~uando, al día siguiente, fue colocado el féretro en la sepultura del Panteon de Dolores, no hubo ceremonia al!!Un S
¡
e,
ª· e escuch aron algunos sollozos
Y_ os poc~s acompañantes desfilaron lentamente embaro-ados por un ·1 ~
c10 angustioso.
º
st en

CóMO SE LLEGÓ AL "MODUS VIVENDI" DE 1929

JosÉ

BRAVO UGARTE,

S.

J.

México, D. F.

Nr PRONTA, NI FÁcn., ni satisfactoriamente pudo llegarse en 1929 al modus
vivendi en que remató la más aguda crisis que ha pasado la Iglesia Mexicana, esto es, el conflicto religioso que empezó en 1926. La situación era tempestuosa por lo exaltado de las pasiones en una y en otra de las partes contendientes; y caótica, entre los católicos, por las divisiones que surgieron entre
ellos acerca de lo que debía hacerse. Prevaleció, al fin, la solución práctica
de un "modus vivendi". Expondremos sólo, sumariamente, las negociaciones
que a él condujeron con sus antecedentes y circunstancias principales.
Como se sabe, las negociaciones fueron iniciadas y dirigidas hasta su término por el embajador Morrow de los Estados Unidos. De ahí, que casi todas
las fuentes documentales, en su original o en copias auténticas, aun las procedentes de México y de Roma, se hallen en ese país. Es preciso, sin embargo, completarlas con las de los dos últimos países.
Muy completa investigación en archivos estadunidenses hizo la religiosa
dominica M. Elizabeth Ann Rice para su tesis doctoral, impresa en 1959, intitulada Y.he Diplomatic Relations between the United States and Mexico,
as affected by the struggle far religious liberty in Mexico, 1925-1929, y presentada en la Universidad Católica de Washington, D. C. Comprendió principalmente: el Archivo del Departamento de Estado, el de Morrow en Amherst College, Mass., y el de Daniels en la Biblioteca del Congreso de Washington. En el de Morrow encontró fragmentos del Diario del P. Burke, que
intervino por parte de la Santa Sede en las primeras negociaciones; y en el
de Daniels la correspondencia Burke-Clark-Daniels. En el desarrollo de la tes.is, incurrió, sin embargo, su autora en algunas inexactitudes y confusiones,
que se indican en el artículo relativo a ella de Bravo Ugarte en Revista de
Historia de América (jun. 1960, p. 256).
En México es importante en la materia, el Archivo del Comité Episcopal

394
395

�y de Mons. Díaz, del cual publicó no pocos documentos don Alberto M. Carreño en su libro El Arz. de México .. . Pascual Díaz y el Conflicto Religioso

(México, 1943). Del arzobispo Ruiz, delegado apostólico ad referéndum para
el "modus vivendi" de 1929, quédannos, póstumos, así sus Recuerdos de mi
L'ida, escritos en 1936 y publicados en México en 1942~ como su artículo "Lo
que yo sé del Conflicto Religioso de 1926 y su terminación en 1929", dado a
luz en la revista Trento (Morelia, abr.-jun. 1959). Por último, el jesuita
Wilfrid Parsons consigna datos personales sobre su intervención en el asunto,
en Mexican Martyrdom (New York, 1936). Ninguna de estas obras --de
Carreño, Ru.iz y Parsons- ilustró la tesis de Rice.
Antecedentes de las negociaciones. El gobierno del presidente Calles ( 192428) tuvo dos principales conflictos: uno con la Iglesia Mexicana y otro con
los Estados Unidos. Nacidos ambos de la Constitución de 1917, llegaron a
su momento crítico: el de la Iglesia en 1926 y el de los Estados Unidos en
1927.
Origen inmediato del conflicto con la Iglesia, fue la "Ley Calles" ( 14 jun.
1926), que reformaba el Código Penal sancionando con gravísimas penas las
violaciones de los artículos constitucionales relativos a la educación, votos religiosos, bienes eclesiásticos, culto y disciplina externa. Dichas reformas en·
traron en vigor el 31 de julio siguiente. El Episcopado suspendió entonces,
con aprobación del Papa, todd culto público. Y el Gobierno se dedicó a aplicar la "Ley Calles" con todo rigor, persiguiendo aun a los que celebraban
los actos del culto privada y ocultamente en sus casas, lo que dio lugar a la
prisión de muchos sacerdotes y muerte de algunos de éstos. En vano presentaron los católicos a las Cámaras un memorial para que se derogase la ley
persecutoria, firmado por unos dos millones de personas; y en vano recurrieron también, primero a un boycot general que afectase económicamente al
Gobierno, y luego, no pocos de ellos, a la lucha armada, cuando se habían
agotado los medios pacíficos. Inútil fue asimismo, por de pronto, la entrevista del Arz. Ruiz y el Ob. Díaz con Calles: lo tratado en ella, sin embargo -como después se verá- sirvió de base para el "modus vivendi" de 1929.
Pero en 1926 no se le veía solución al conflicto.1

La controversia diplomática que desde 1917 sostenía el gobierno de México con el de los Estados Unidos acerca de las propiedades petroleras y agrarias de los estadounidenses, afectadas por el artículo 27 de la Constitución de
Querétaro, tuvo su mayor tirantez siendo presidente Calles y embajador del
vecino país, durante la presidencia de Coolidge, James R. Sheffield (1924-27) •
Este tenía la más baja opinión de Calles y su gabinete, y de la misma eran
Coolidge y sus secretarios. De ahí que, sin benevolencia alguna para el gobierno callista, trataron de doblegarlo con alardes de energía y legali~o, Y
aun con amena.7..as de retirarle su apoyo, prescindiendo de un arbitraJe, que
consideraban inútil en las circunstancias, porque los demás países tenían cuestiones análogas pendientes con México, y, además, era difícil ganarlo tratándose &lt;le confiscaciones legalizadas por la Constitución mexicana. Tal actitud exacerbó naturalmente la intransigencia de Calles, el cual contestó,
enérgicamente a su vez,, a las notas de Coolidge; se opuso a la política nicaragüense de éste, facilitándole armas a Sacasa; neutralizó su campaña de
prensa con la que él hizo, sin escatimar gastos, en los Estados Unidos; y logró, en fin, el fracaso total del embajador Sheffield con el asunto de unos
documentos "sustraídos" de la embajada estadounidense. Los documentos
trataban de una invasión a México, preparada -sin conocimiento del presidente CoolidO'e- por el secretario de Estado Kellog y el embajador Sbeffield
para apoder:rse de los campos petroleros y derrocar a Calles. Este los hizo
llegar a Coolidgc. En la investigación subsiguiente sólo se aclaró q~e los documentos eran, unos auténticos y otros falsificados; pero ellos motivaron, según el primer secretario de la embajada Arthur Bliss Lane, el ret~o de ~h:1field en julio de 1927., (Rice, 34 ss., Eduardo J. Correa: ¿Invadir a Mex1co
o derrocar a Calles?, Exce1sior, 5, 12 y 24 nov. 1953).
Así estaban en 1927, pendientes de solución, los dos conflictos, religioso Y
diplomático estadounidense. El religioso había despertado vivo interés en el
mundo católico sobre todo en Roma y en los Estados Unidos. En Roma lo
seguía con "pa:emal solicitud" el Papa Pío XI, quien lo atendía por medio
de los obispos mexicanos y, a falta de delegado apostólico en México, por el
de los Estados Unidos Pietro Fumasoni Biondi. En ese país eran muchos,

La entrevista de Calles con el arzobispo Ruiz y el obispo Dfaz en agosto de
1926, concluyó mal. Calles se rehusó a declarar en la prensa mexicana lo que días
antes había declarado para Ja de Estados Unidos: que el registro de sacerdotes era
medida puramente administrativa, y que el Gobierno no quería mezclarse en asuntos
de dogma y disciplina. Y terminó diciéndoles a los prelados: "pues ya saben Uds.:
no les queda más remedio que las Cámaras o las armas".
Hora, después, sin embargo, el Lic. Eduardo Mestre, que había arreglado la
entrevista, vino de parte del presidente con las declaraciones solicitadas, que el día
siguiente fueron publicadas en la prensa con la anotación de que los obispos a nada

se comprometían mientras la Santa Sede no dijera lo qu~ debía. ~acerse. Esto desagradó a Calles, el cual rectificó las anteriores declaraciones dic1endo que '.'1
nudarse el culto los sacerdotes se someterían a la Ley. El cardenal Gasparn env10
entonces (24 ag.) al anobispo Mora y del Río el siguiente telegrama: "Los periódicos anuncian que hay arreglos no conformes con las instrucciones de la Santa Se~e.
Esperamos informes. Entre tanto, no os apartéis de las determinaciones que el Episcopado desde el principio tomó con tanta firmeza, elogiado por el mw1do entero.
Responda al punto y sin dilación telegráficamente". ( Carreño, 147-148). Tal fue la
"prohibición" de Roma, a la que alude Calles.

1

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re~:

397

�aunque con diversos planes y miras, los que pretendían colaborar para resolverlo. Entre los católicos, algunos, como varias personas de influencia, los Cab~ll~ros de Colón y un millonario, pensaron un tiempo en proteger el movu~uento armado de los cristeros; mientras que otros, como la Jerarquía Católica, preferían la acción diplomática de su gobierno. Los que veían las co~ sólo desde el punto de vista económico se interesaron también por soluc1onarlo, pero -ateniéndose a lo de menos riesgo- a base de sostener a Calles en su puesto, lo que exigía el arreglo previo de la cuestión religiosa, que
ponía en peligro su estabilidad. El gobierno de los Estados Unidos, por su
?arte, tenía resuelto no ejercer acción diplomática alguna, oficial, en asuntos
mternos de México, como el religioso.
Resultante de todo ello, fue la acción diplomática, amistosa en todo, de los
Estados Unidos: oficial para lo agrario y petrolero, y no oficial y secreta
para lo religioso. Para ella escogió Coolidge a Dwight W. Morrow.

Las negociaciones. Duraron año y medio (dic. 1927 - jun. 1929), pues hubo interrupciones forzosas e imprevistas, pero Morrow las tenía concluidas
para mayo de 1928. En ellas, además de Mon-ow, intervinieron: por parte
del gobierno mexicano, los presidentes Calles y Portes Gil; y por parte de
la Iglesia, Pío XI, primero por medio de Fumasoni Biondi y Burke, y después mediante el arzobispo de Morelia Ruiz. Desarrolláronse en dos etapas:
Burke-Calles (marzo-mayo 1928) y Ruiz-Portes Gil (mayo-jun. 1929).
Dwight W. Morrow (1873-1931), cuya biografía escribió Harold Nicolson
(~ew York, 1935), era abogado, banquero, socio de J. P. Morgan y Cía., y
miembro de la Comisión Monetaria. Estaba al tanto de la situación de México y en relación con los banqueros mexicanos Agustín y Luis Legorreta, a
los cuales manifestó sus ideas respecto de aquélla: "los Estados Unidos reconocían el carácter doméstico de la cuestión religiosa mexicana y no tenían
intención de intervenir; pero la prolongación del status quo sería desastrosa
para los dos países: en México, porque lo conducía a la desunión y a la ruina; y en los Estados Unidos, porque la crisis• religiosa mexicana, no sólo afee~
taba a su numerosa población católica, sino que impedía el restablecimiento
de su amistad con México, ya que para la cuestión de tierras y petróleo era
un obstó.culo la perturbadora del conflicto religioso. Sin lograr al menos algún 'modus vivendi' en este punto, ninguna solución de los otros sería permanente". ( Carta a Legorreta, 14 en. 1927. Rice, 109-110).
Antes de partir como embajador para México, Morrow fue entrevistado
por influyentes personajes católicos de su país: el cardenal de Nueva York
Hayes, el eminente jurista Morgan J. O'Brien, el P. Parsons y, de parte de la
Delegación Apostólica, el P. John J. Burke, secretario de la NCWC (National
398

Catholic Welfare Conference) . ( Rice, 111) . A todos ellos repitió sus ideas,
autorizadas ya por el Departamento de Estado.
Morrow presentó sus credenciales a Calles (29 oc. 1927) y se ganó luego
su amistad, a costa de malquistarse con los católicos mexicanos, a quienes
ofendían sus almuerzos en Santa Bárbara con Calles y su viaje de 6 días en
compañía de éste. Y ya el 9 de diciembre escribía a Olcls, secretario auxiliar
de Kellog, que confiaba poder prestar alguna ayuda para el arreglo del conflicto religioso (Rice, 110). En el mes de enero siguiente ( 1928) tuvo dos
largas conversaciones en La Habana, mientras asistía a la Conferencia Panamericana, con el P. Burke. Y el 1 de febrero habló ya a Calles "como su
amigo personal y como amigo de México" del asunto religioso, y le mencionó al P. Burke como el indicado para negociar su solución. Calles contestó
que siempre había estado dispuesto a tratar con personas de amplio criterio
(liberal minded), con las que se pudiese discutir con serenidad; y que si Burke
deseaba entrevistarlo, tendría gusto en verlo y en hablar con él "informalmente". Morrow le precisó a Calles en ulterior conversación lo substancial
del arreglo. La Iglesia no podía aceptar condiciones que "destruyesen su
identidad". Dos leyes ponían en peligro su existencia: la del registro de sacerdotes, que aplicada de mala fe, dejaría a la Iglesia en manos del Gobierno;
y la de la limitación de su número, que conduciría a la destrucción de la
Iglesia en cada Estado. A esto dijo Calles que no se trataba de controlar la
vida espiritual de la Iglesia y que si el clero no se metía en política, las leyes
se aplicarían "razonablemente". Añadió que en agosto de 1926 se había casi
llegado a un' acuerdo con el arzobispo Ruiz y el obispo Díaz, pero que Roma
lo había prohibido. Morrow, al informar de esto a Olds (21 feb. 1928), comentaba que el conflicto era no sólo de principios, sino de orgullo, y que
Calles prefería fracasar en todo a ceder en un punto solo. Y Olds respondía
a Morrow (9 mar.) que había que buscar un arreglo práctico, ya que "una
guerra de principios", en vez de conciliar a los contendientes, arruinarla a
uno de los partidos. (Rice, 115-118).
Y así quedaron como bases de las negociaciones:
l. El gobierno de CaJles, sostenido por los Estados Unidos.

2. Y la "Ley Calles", razonablemente interpretada, sostenida por su gobierno.
Primera etapa: Burke-Calles (marzo-mayo 1928). De acuerdo con lo que
había tratado con Morrow, pero sin mencionar a éste, escribió Burke a Calles solicitando una entrevista ( 29 marzo) . Esta, asistiendo también William
Montavon del Departamento Legal de la NCWC, fue doble: en Ulúa el vier-

399

�nes santo 6 de abril y en Chapultepec días después. Hubo discusiones, pero
terminó cordialmente (Rice, 123-125). Calles informó lo acordado en ella
en carta a Burke, publicada con algunas variantes en Rice (203) y Portes
Gil ( Quince Años. . . 305) :
Por su grata fecha 29 de Marzo pasado y por la entrevista que he tenido el día de ayer ( de ho)' Rice) con Ud., he quedado enterado de
los deseos de los Obispos Mexicanos de reanudar el culto público, y
aprovecho la oportunidad de manifestar con toda claridad, como ya lo
he hecho en otras ocasiones, que no es el propósito de la Constitución ni
de las leyes, como tampoco el núo propio, destruir la identidad de ninguna Iglesia, ni entrometerse en ninguna forma en sus funciones espirituales.
De acuerdo con la protesta de Jey que rendí cuando me hice cargo del Poder Ejecutivo de la Nación, de guardar la Constitución General de la República y las leyes que de ella emanen, mi propósito ha
sido cumplir honradamente con esta protesta y hacer que la ley sea
aplicada con un espíritu razonable y sin apasionamiento alguno, estando personalmente yo, así como mis colaboradores, dispuestos a oír
de cualquier persona, ya sea dignatario de alguna iglesia o simple particular, las quejas que tengan de injusticias que se cometan por exceso en la aplicación de las leyes.
(Texto de Portes Gil. La fecha 4 de abril en éste es inaceptable por
lo dicho anteriormente. En Rice es de 28 de abril).

el arzobispo Ruiz, Montavon y Bmke, haciendo éste notar que venía "con la
autoridad de la Santa Sede" (Rice, 130).
En esa conferencia -dice el Sr. Ruiz- se le hizo presente al general Calles que los términos de su carta anterior no daban lugar para poder reanudarse el culto, y se consiguió que hiciera declaraciones
menos vagas sobre el derecho que tenía la Iglesia de vivir y funcionar
en México, declaraciones muy parecidas a las que hizo el presidente
Portes Gil a la hora de los arreglos. (Lo que yo sé. .. 32).

Burke, en su mensaje a Fumasoni Biondi, dice que consideró "satisfactoria" la conferencia, que era inútil pedir más concesiones respecto de las leyes
y que el arzobispo Ruiz pedía autorización para entablar correspondencia con
Calles en el sentido de lo tratado en la conferencia y publicarla, declarando
que en vista de ella, la Santa Sede autorizaba la reanudación del culto público; la cual deseaba el arzobispo se hiciese para el día de Pentecostés, 27
de mayo. Pío XI sin embargo quiso estudiar maduramente el asunto y hablar personalmente, ante todo, con el Sr. Ruiz, quien salió para Roma el 26
de mayo y escribió durante el viaje un largo memorándum para el Papa, Los
que trataban de estorbar las negociaciones le atribuyeron unas declaraciones
a los periodistas de París, que molestaron a Morrow, pero que no hizo, pues
pasó rápidamente por esa ciudad sin hablar con nadie ni ser reconocido
(Recuerdos, 90).

(4 jun.).
Burke informó del resultado de su entrevista al Delegado Apostólico Fumasoni Biondi y al Episcopado Mexicano, encabezado a la muerte del arzobispo de México Mora y del Río (22 abr.) por el de Morelia Leopoldo Ruiz,
el cual informó a su vez a los demás prelados y recabó sus pareceres. La
opinión general era que los términos de la respuesta de Calles eran "demasiado vagos" y que había que obtener de él mayores y más explícitas garantías. Burke escribió entonces nuevamente a Calles haciéndole saber el parecer de los obispos mexicanos, encargando la carta a Morrow; pero éste le
disuadió de enviarla, porque "era virtualmente imposible obtener más de
Calles, especialmente por carta. Lo práctico sería que Burke y el arzobispo
Rufa entrevistaran personalmente a Calles". Este se negó terminantemente a
recibir al arzobispo Ruiz, diciéndole a Morrow que Ruiz agitaría a los católicos con una publicidad molesta. Insistió Burke con Morrow, y Morrow
con Calles, hasta que éste, con repugnancia, accedió a recibir al arzobispo
moreliano (Rice, 128-130).
La entrevista fue eJ jueves de la Ascensión, 17 de mayo, asistiendo a ella

400

En la audiencia con el Papa -refiere el mismo prelado- pude
darme cuenta desde luego, primero de la importancia que el Papa daba al asunto, pues dijo que iba a pensarlo, consultarlo y encomendarlo a Dios; segundo, del interés que él tenía de que todos los obispos
pensaran como él y recibieran la resolución con agrado; y tercero, que
él estaba inclinado y aun resuelto a una transigencia cualquiera, siempre que la conciencia lo permitiera. En otra audiencia me dijo que le
pareda inadmisible lo que se proponía, y que ya iba a ponerse en comunicación con Washington para ver qué era lo más que podría conseguirse (!bid.).
Trabajábase en esto lentamente, cuando el presidente electo Obregón fue
asesinado ( 17 jul.). Con él también, sin saberlo Morrow ni Calles, se habían
iniciado conversaciones desde 1927 sobre la cuestión religiosa por el obispo de
Brooklyn Malloy; y varios obispos mexicanos preferían entonces tratar con
Obregón, que iba a suceder a Calles el 1 de diciembre {Olds a Morrow, 25

401
H26

�ab. 1928: Rice 128) . Más aún, Obregón iba a entrevistarse con Morrow la
tarde del día en que fue asesinado. Su muerte suspendió las negociaciones,
que no se reanudaron hasta casi un año después.

En estos meses de interrupción (jul. 1928-mayo 1929), disipadas las dudas que en México y en el extranjero tuvieron algunos sobre la responsabilidad de la Iglesia en el asesinato de Obregón, menudearon las tentativas de
continuar las negociaciones con nuevos proyectos y nuevos mediadores. Morrow se esforzó por terminarlas antes de que Calles dejara la presidencia, pero éste prefirió dejarlas a su sucesor Portes Gil. A nueva dilación forzó la rebelión del general Escobar (mar-abr. 1929), a la que rehusaron adherirse los
cristeros. Esto facilitó la reanudación de las negociaciones.
Segunda etapa: Ruiz-Portes Gil (mayo-jun. 1929). En ella actúan: por
parte del gobierno mexicano, el presidente Portes Gil; y por parte de la Santa Sede, el arzobispo Ruiz, con cierta intervención del jesuita Edmundo A.
Walsh, enviado en misión puramente informativa (ya que a Roma llegaban
noticias confusas y contradictorias), y el diplomático chileno Miguel Cruchaga, quien desde la primavera de 1928 se interesaba activamente por la
solución del conflicto religioso. Retiráronse, en cambio, Fumasoni Biondi y
Burke. Morrow, a su vez, intervino de nuevo extraoficial y activamente entre
las partes contendientes hasta que fue firmado el "modus vivendi".

Comienzo de la segunda etapa fue una entrevista que concedió el presidente Portes Gil al periodista Dubose, redactor de periódicos americanos y
europeos, publicada en el New York Times el 2 de mayo de 1928, insinuando la posibilidad de un arreglo con la Iglesia. Con esa ocasión declaró a su
vez, el mismo día, el arzobispo Ruiz, que el conflicto religioso no había sido
motivado por ninguna causa que no pudiese ser corregida por hombres de
buena voluntad. En seguida sugirió Morrow a Portes Gil que respondiera
favorablemente, lo cu~l hizo éste contestando a una pregunta que le hicieron los periodistas de la capital sobre si había leído las declaraciones del
arzobispo Ruiz; y para ello utilizó el borrador que le había dado Morrow
(8 mayo: Rice 17 7) . Portes Gil concluía su propia declaración diciendo: "Si
el arzobispo Ruiz deseare discutir conmigo el modo de conseguir la cooperación ... que él desea, no tendría inconveniente en tratar con él sobre la materia" (Portes G., 306-313).
El mismo día {8 mayo) habro Morrow con el P. Walsh sobre lo que se
había de pedir en definitiva al Gobierno, recordándole a Walsh que Portes
Gil no admitía discutir más que "la finalidad e interpretación'' de las leyes, y
no su reforma. Y así acordaron ambos atenerse a la respuesta de Calles a
Burke, adicionándola con estas aclaraciones, propuestas por Walsb: l. que
el gobierno no pretendía el registro de sacerdotes no presentados por los

402

obispos; 2. que podía impartirse enseñanza religiosa en los templos; y 3. que '
la Iglesia tenía derecho de pedir a las autoridades competentes la reforma de
las Leyes. Morrow formó de este modo el correspondiente esquema, que, después de obtener la aprobación oral de Calles y Portes Gil, envió al Sr. Ruiz
por cable mediante el Departamento de Estado ( 11 mayo) . Este le comunicó
el día 22 que el Sr. Ruiz había sido nombrado delegado apostólico. Tal nombramiento, sin embargo, era sólo ad referéndum, esto es, para que Ruiz conferenciara con el presidente e informara al Papa, el cual se reservaba la resolución de todo.
La entrevista con el presidente quedó fijada para el 12 de junio. El 6 partió de Washington el Sr. Ruiz, llevando por secretario al obispo de Tabasco
Pascual Díaz. Morrow, que se hallaba en Englewood por el matrimonio de
su hija con el aviador Lindbergh, llegó al mismo tiempo que ellos a St.
Louis, donde hizo que su carro especial se añadiese al tren en que viajaban
los prelados, los cuales, a su invitación, pasaron a él para conversar largamente. En San Antonio se separaron.
Cuatro fueron las entrevistas: el 12, 13, 15 y 21 de junio. La primera fue
cordial y en ella se acordó que al día siguiente se presentarían y discutirían las
declaraciones del presidente y del arzobispo. En la segunda ( 13 jun.) no se
logró avenimiento: Portes Gil presentó unas declaraciones idénticas a las de
Calles a Burke, hubo discusiones y los prelados quedaron desalentados. Enterado Morrow de ese adverso resultado, que al saberse en Washington produjo allá inquietud, para asegurar el éxito de la tercera redactó las declaraciones de una y de otra parte, las presentó a Calles y Portes Gil¡. y a Ruiz; y '
una vez aceptadas por todos ellos, se presentaron en la tercera entrevista {15
jun.), en la cual, sin discusión ya, fueron aprobadas, con la salvedad, de
parte del arzobispo, de que él debía someterlas a la Santa Sede. Y en esa
misma fecha fueron trasmitidas a Roma por medio de la embajada chilena y
en su clave, firmadas por Rniz, Walsh y Cruchaga, manifestando los tres
que debían ser aceptadas inmediatamente (Rice, 182-185, 204).
Hasta el 20 de junio no llegó la respuesta de Roma, que Walsh Ilevó a
Mor.row:
l.
2.
3.
4.

Santo Padre ansioso por pacífica y laica solución.
Completa amnistía para obispos, sacerdotes y fieles.
Devolución de casas episcopales, curatos y seminarios.
Relaciones libres entre el Vaticano y la Iglesia Mexicana.
Sólo con estas condiciones puede Ud. firmar, si lo cree conveniente delante de Dios.

Morrow dijo en seguida a Walsh que el telegrama alteraba mucho la situa•

403

�ción, ya que el 2o. y 3o. puntos no estaban incluidos en las condiciones aceptadas por Portes Gil; y que el telegrama podría hacer fracasar las negociaciones. Walsh volvió a poco diciendo que el arzobispo Ruiz no se había desconcertado con el mensaje, que él interpretaba así; el primer punto era la clave
de los demás y establecía que el Santo Padre ansiaba una solución pacífica y
laica, es decir, de acuerdo con las leyes mexicanas; el segundo, sobre amnistía,
significaba la vuelta de prelados y párrocos ~ sus diócesis y parroquias (sic) ;
el tercero, la devolución, en lo posible, de las propiedades de la Iglesia; y el
cuarto, la admisión de un delegado apostólico. Morrow no acabó de entender ni el telegrama del Vaticano ni la interpretación de Ruiz, pero creyó que
éste tenía suficiente autoridad para aceptar el arreglo concertado ( Rice,
185-186).

biemo. Tan falsa como enfáticamente dijo Portes Gil: "Por lo que se refiere
a la supuesta intervención del Embajador de los Estados Unidos, niego de
manera terminante que haya existido alguna" (318).
El domingo 30 de junio, un alegre repique de campanas despertó a Morrow en Cuemavaca, el cual dijo a su esposa: "Bety, ¿ oyes? Yo he abierto
las iglesias en México". (Nicolson). El día anterior, en ]a Basílica de Guadalupe, llevando el arzobispo Ruiz procesionalmente el Santísimo, la gente
le arrojaba flores y "una mujer del pueblo se le acercó, lo abrazó y lo besó,
otras se arrodillaban en frente de é~ le abrazaban las piernas y besaban el
alba y las puntas del velo» ( Rui~, Recuerdos 99).

El relato del arzobispo Ruiz explica el verdadero sentido del telegrama:
"El día 20 de junio, por la tarde, recibí telegrama cifrado del Santo Padre
por conducto de la Delegación de Chile, deciéndome que me autorizaba para finnar la reanudación del culto, siempre que se estipulara con el Gobierno:

"l. Amnistía general para todos los levantados en armas; 2. que se devolvieran las casas curales y las episcopales; y 3. que de alguna manera se garantizara la estabilidad de esas devoluciones.
"Al día siguiente, 21 de junio, a eso de las 11 del día, fuimos al Palacio Nacional el Sr. Díaz y yo. Nos recibió el Sr. Presidente, le enseñamos el telegrama que se acababa de recibir de Roma y en seguida mandó llamar al Sr. Canales, que fungía como secretario de Gobernación, y le ordenó: primero,
que inmediatamente comunicara a los Jefes de Armas de todos los lugares
donde hubiera gente levantada en armas, que dieran amnistía a todos los
que quisieran rendirse, dando a los simples soldados pasajes gratuitos a cualquier punto de la República adonde quisieran irse y dejando a los oficiales
sus pistolas. Segundo, dijo al mismo Sr. Canales que ordenara la devolución
de todas las iglesias y casas curales y episcopales que no estuvieran ocupadas
con alguna oficina del Gobierno, y que en cuanto a las demás se procurara
desocuparlas para devolverlas. En cuanto a la garantía que se le pedla&gt; nos
dijo que, por lo que a él miraba, no daría un paso atrás en el arreglo que
íbamos a firmar. Entonces nos presentó dos ejemplares de sus declaraciones y mías, que también habían sido preparadas por Mr. Morrow, y las
firmamos en seguida" ~ ( Lo que yo sé. 24) .

Así se llegó al "modus vivendi,,, que fue muy mal cumplido por el Go~ El texto de los documentos ha sido publicado varias veces, v. g. en Portes Gil,
pp. 314-316; y también su reproducción fotostática, por ejemplo en Bravo U ga.rte
"México Independiente", Barcelona, 1959, p. 428-429.

404

405

�SANTIAGO VIDAURRI Y EL ESTADO DE
NUEVO LEóN Y COAHUILA
Prof.

FEDERICO BERRUETO RAMÓN

Sub-Secretario de Educaci6n Pública.

l.

POR LOS CAMINOS DE LA li.rSTORIA

EL HOY EsTAoo DE CoAHUILA es fruto de un dilatado proceso bjstórico; su
parte meridional, donde se establecieron Saltülo y Parras, correspondía a
principios del siglo XVII a la Provincia de Nueva Vizcaya, mientras su zona
septentrional permanecía inexplorada; sobre esta última adelantó sus expediciones el Nuevo Reino de León para originar poblados de fugaz existencia.
Ya bien entrada la misma centuria, de Saltillo salieron conquistadores que le
dieron vida permanente a las fallidas fundaciones, circunstancia que suscitó
un pleito de jurisdicciones entre las dos Provincias, pleito que fue superado
con la creación de la Nueva Extremadura al norte del panilelo 26 y cuyo
territorio se ensanchó considerablemente con el del actual Estado norteamericano de Texas, mismo que le fue segregado en 1722 para integrar la provincia del mismo nombe.
La mutilada Nueva Extremadura que tenía por capital a Monclova, dilató
sus dommios al adscribírsele en 1777 la región del sur que pertenecía a la
Nueva Vizcaya, para instituir así la Provincia de Coahuila que formaba parte
de las Provincias Internas de Oriente.
Ya en las Cortes de Cádiz, en 1812, principiaba a escucharse la voz de un
insigne coahuilense, la del dipu'l:ado don Miguel Ramos Arizpe, quien, después de un dramático informe sobre el atraso de las Provincias últimamente
aludidas, proponía que se constituyera una sola con las de Coahuila, Nuevo
Reino de León, Nuevo Santander y Texas, pues afirmaba que su abandono
era tal y su desarrollo tan difícil, que de no funsionarlas seguirían expuestas
a vivir en perpetuo estancamiento; también sugería que se abrieran uno

407

�o varios puertos sobre el Golfo, con objeto de animar las transacciones con
el exterior, ya que todo el intercambio comercial con Europa se hacía por
Veracruz, lo que volvía casi imposible en aquellas comarcas el comercio de
multitud de mercaderías.
Al independizarse el país y convocarse al Congreso Constituyente de 1824,
Ramos Arizpe, que se había convertido en su figura más importante, insistió
en el proyecto, sólo que Tamaulipas no estuvo conforme y por eso en el acta
constitutiva del 31 de enero del mismo año, se hablaba de que Coahuila,
Nuevo León y Texas formarían el Estado Interno de Oriente; tal vez por
las dificultades para decidir entre Saltillo y Monterrey en lo relativo a Ja
capital, y aquí Monclova también reclamaba derechos, se separó Nuevo
León, constituyéndose el Estado de Coahuila y Texas, cuya sede política quedaría en Monclova. A consecuencia de esto, las rivalidades entre dicha ciudad
y Saltillo, generarían a la larga_ no pocas y lamentables consecuencias.
Se trataba de un inmenso territorio con escasas poblaciones que vivían
precariamente por su aislamiento del centro del país y por las incursiones de
los naturales jamás sometidos por el conquistador, circunstancias que las mantuvo al margen de un auténtico dominio gubernativo.

II. LA

GEOGRAFÍA CoAHUn.TEXANA

Para contemplar mejor el aspecto demográfico de la nueva entidad baste
considerar que las contadas fundaciones, separadas entre sí por grandes distancias, carecían de comunicaciones seguras, porque las numerosas tribus en
rebeldía merodeaban por todos los ámbitos, volviendo punto menos que imposible la convivencia.
Con excepción del nornoreste texano, región abundantemente regada y
del sursureste montañoso, en el resto del territorio dominan las llanuras con
reducida precipitación pluvial y surcadas por unos cuantos ríos; esto y el
clima extremoso originan su flora, que es la de las zonas áridas, entre cuyas
especies prevalecen los pastizales que desde entonces parecían indicar el destino pecuario de' la entidad; con una agricultura limitada, la cría del ganado
se fue convirtiendo en actividad básica dentrq de aquel estado de inseguridad,
pues ni el gobierno virreinal, ni el de la República, después, podían acudir en auxilio de las aldeas empobrecidas por la inseguridad, el atraso, la zozobra y la
inclemencia de la naturaleza.

408

III.

EL HOMBRE DE LA FRONTERA

En la historiografía ocupa calificada significación el término fronte~a en 1~
formación de las nacionalidades, entendiéndose por frontera las regiones limítrofes con zonas por conquistar, poblar e incorporar cultural, económica Y
políticamente.
Para nuestro objeto es interesante examinar esta incorporación que se inició
con gentes de mentalidad metropolitana; se trataba de hombres que hubieron
de enfrentarse Jo mismo a la naturaleza que a los bárbaros y posteriormente a
individuos de distinta formación cultural; a fuerza de sufrir las más variadas
experiencias, acabaron por adquirir su pe_culiar psi~ología; ~sí se ~olvieron
más audaces valerosos y tercos para dommar su c1Tcunstanc1a; forJados en
el desampar;, su inteligencia cobró signos propios; su carácter se tomó, cuanto
más hostil et medio, más emprendedor y acabó por aprender a no esperar nada
que no le viniera por el camino del esfuerzo; desconectad~s ~e los ?1'andes
centros del país, se fueron transformando en gentes con cnten~ pro~10 p~ra
enjuiciar lo que sucedía en el resto de la naci6n; siempre hosp1ta~os e intrépidos, desconfiados y aptos para sortear tod_as las. sorpresas; bro~1stas, francos, partidarios del juego de azar, un tanto msum1sos y poco sociables, configuran una personalidad inconfundible.
Cobra rasgos tan firmes el hombre fronterizo, que apenas se le advierte Y
ya se le percibe un modo especial de hablar y de relacion~e_, una ~anera
directa de, entender, tratar y comentar las cosas y los acontecmuentos, sm que •
falte entre sus particularidades la indumentaria y la alimentación todas ellas
tan conocidas.
Con ser gentes que matizan la cultura nativa con nuevas tonalidades que
se reflejan en su vocabulario, en sus artes, en su trabajo y en su ac~~~ fr~te
a la vida, no son descastadas; por lo contrario, su contacto con otra civ1hzac16n,
las hace sentirse más hondamente orgullosas de la suya.
Esta desaliñada digresión del hombre de frontera, nos permitirá comprender mejor su conducta en esta región del noreste en el período de integración
de la República.

IV.

ÜTRA VEZ POR LOS CAMINOS DE LA HISTORIA

Desde la Independencia las nuevas generaciones fueron adquiriendo poco a
poco la noción de la nacionalidad y esto explica sus luchas contra el pasado
para constituir el país sobre principios que eran ya patrimonio de los más

409

�adelantados del mundo. Pero ni el futuro se impone fácilmente, ni lo que
debe dejar de ser se entrega sin pelear; así observaremos cómo frente al espíritu
colonial y monárquico se levantará el espíritu republicano y cómo ante el
centralismo se alzarán las instituciones liberales y federalistas.
Esa lucha originó un largo período de turbulencias, entre cuyos resultados
destacaremos la pérdida de gran parte de nuestro territorio y en ello se fue
Texas, que fo.tmaba las tres cuartas partes de la entidad coahuiltexana.
Tras del desastre, México vivió frecuentemente en el seno del despotiilllo y
la anarquía bajo la reiterada tutela de Santa Anna, político tornadizo, dictador
sin escrúpulos, siempre apoyado por dos fuerzas entonces decisivas: el antiguo
ejército y la iglesia.
Durante esa agitada época que va desde la tentativa federalista de la Constitución de 24 hasta los días de Su Alteza Serenísima, Coahuila vive su más lacerante exi&gt;eriencia; lo mismo en la región del Saltillo y Parras tan saturada de
la clásica cultura· hispánica, que en la del norte, en que se iba fraguando el
hombre de frontera; 1a condición de esta última era más desoladora; las
agresiones de los naturales se volvían más frecuentes, porque en la medida en
que Texas se poblaba se les arrojaba sobre nuestro suelo; ni el gobierno nacional ni el del Estado podían proteger a los pueblos; entre Saltillo y Monclova se extendían 200 kilómetros de desierto y peligros, del mismo modo que
entre Monclova con sus vecinas aldeas y las del norte otra distancia igual
prolongaba el aislamiento y la desesperanza.
Cuanto más se avanzaba hacia el Bravo, más se sentían el abandono y la
intranquilidad; por eso las gentes se fueron dejando ganar por el desaliento
y la animosidad contra un gobierno incapaz de auxiliarlas; sobre esa situacjón
habría de venir otra calamidad, la de las bandas de texanos que con pretexto
o sin él entraban armados para cometer mil atrocidades. Todo esto acontecía
mientras en el interior de la República arreciaba la lucha intestina con todas
sus alternativas.

V. DoN SANTIAoo VIDAURRI

En ese conturbado mundo de la frontera nació y se modeló una figura
singular del noreste mexicano: don Santiago Vidaurri, hombre de personalidad impresionante que habiendo tenido momentos espectaculares para el
bien del país, acabó por perder todos sus méritos cuando, al negarse a sí mismo, adquirió el peor de los estigmas al luchar contra los suyos y contra el
destino de la Patria.
Vidaurri es un personaje desconcertante; ambicioso como pocos, pero celo-

410

samente apas1onado de la frontera, cuyo futuro le preocupó siempre; voluntarioso en extremo, pero dueño de una gran capacidad organizadora; a veces
demaiogo y a veces patriota; a veces generoso y a veces iracundo; audaz,
hábil, tortuoso y capaz de todas las veleidades con tal de mantener su autoridad absoluta; patriarca y cacique; héroe y villano, caudillo y apóstata; hombre en swna de complicada caracterología.
Como gobernante se entregó por entero a consolidar la vida de su región
que defendió de todos los desmanes, sin que su régimen, nunca modelo de libertades plenas, haya acusado las notas sanguinarias propias de su época.
Por mucho tiempo se especuló sobre La oriundez de Vidaurri; en su misma
familia se aseguraba que había nacido en la hoy ciudad de Múzquiz; lo cierto

es que sus antepasados inmediatos vivieron en Coahuila, pero don Santiago
nació en Lampazos, Nuevo León, el 25 de julio de 1808; gran parte de su
niñez y de su juventud la pasó en el norte coahuilense, lo que explica sus numerosas relaciones que tanto habrían de servirle en su carrera política; él
mismo se consideraba ciudadano de Nuevo León y Coahuila y todos los de
su sangre vivieron en distintos lugar de ambas entidades.
En pleno vigor juvenil N\,,OTesó a Lampazos y más tarde marchó a Monterrey; uno de tantos días, en reyerta vulgar, le cercenó la mano a un soldado
y fue a dar a prisión; algunas letras debe haber tenido, porque luego se le
descubrió como muchacho inteligente, muy hábil para redactar y más aún
para ganar amigos.
Todo ello le favoreció para que se le ocupara como amanuense municipal;
su facilidad para relacionarse le abrió las puertas de alguna de las oficinas del
gobierno neolonés en las que trabajó de escribiente; después de ser jefe de
mesa llegó a Oficial Mayor, de donde no tardaría en ascender a Secretario de
Gobierno; eran los tiempos del dominio centralista, pero en Nuevo León ya
principiaba a notarse cierta corriente liberal encabezada por el periodista Manuel María del Llano.
A principios de 1833, Del Llano llegó al gobierno para desarrollar un programa de reformas que reglamentaban los honorarios del clero, que prohibían
los entierros en las iglesias y que dejaban a la voluntad de los fieles asistir a
las fiestas religiosas. El audaz gobernante liberal pronto fue desplazado por el
centralismo; años después, uno de sus prosélitos, don Joaquín García, al hacerse cargo del ejecutivo neolonés en 1837, le confió a Vidaurri la Secretaría
de Gobierno. Es muy probable que desde esos días don Santiago haya principiado a cultivar cautas relaciones con gente liberal como Del Llano; así lo
pensamos, porque por ese entonces los Vidaurri venían figurando prominentemente en el movimiento federalista de Monclova, que terúa por objeto inmediato la captura de Saltillo, ciudad a la que se acusaba de conservadora.

41 l

�En 1839, al salir de Monterrey tropas centralistas a sofocar nuevos brotes
armados en Coahuila y Tamaulipas, se registró una sublevación j Vidaurri se
unió a los alzados, pero el placer del triunfo les duró unos cuantos días y
don Santiago se fue a incorporar a uno de los núcleos rebeldes que operaban
en la región del Bravo al mando de Antonio Canales, nativo de Monterrey¡
población que atacó sin éxito, amnistiándose posteriormente. Por este tiempo
se principió a incubar el fantástico proyecto de la República del Río Grande
que se trataba de constituir con Tamaulipas, Nuevo León, Coabuila, Chihuahua, Sonora, Nuevo México y las Californias; para el efecto se pidió el patrocinio de Texas; pero Texas, que aún no se anexaba a la Unión Americana,
no se atrevió a tanto.
Desde ese tiempo y hasta la ocupación de las fuerzas americanas, Nuevo
León no dio mayores signos de liberalismo. Vidaurri se encuentra en la
penumbra, pero lo asombroso es su retorno a la prominencia política al amparo de la restauración conservadora en 1853, a consecuencia de la cual, en
1854, llegó al poder estatal el general Gerónimo Cardona, quien le asigna
nuevamente la Secretaría de Gobierno.
Era la época en que Santa Anna, una vez derrocado el régimen de Arista,
volvía a la Presidencia apoyado en sus aliados de siempre, para instituir el
despotismo más ominoso y en cuyos desafueros contaría la venta de La Mesilla.
La rebelión no tardó; el primero de marzo de 1854 se proclamaba el Plan
de Ayutla con sus dos figuras tutelares: don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort. El Plan se proponía derrocar a Santa Anna, acabar con los abusos,
el absolutismo y la corrupción burocrática, cancelar los altos impuestos, terminar con la inestabilidad política y atender debidamente al ejérciLo, censurando de paso la venta de La Mesilla.
El documento de Ayutla, obra de los liberales moderados, contó también
con las simpatías de los radicales o puros, que tratarían de aprovechar la
contienda para introducir reformas sustanciales en la organización del país; el
Plan no disponía de un ejército, pero lo sostenían pequeños grupos armados
que adoptaron la táctica de guerrillas.
Cuando Santa Anna principiaba a dominar los insurgentes surianos, en
Tamaulipas, por julio de 1854, se rebeló don Juan José de la Garza, que
también fue derrotado; marchó a Nuevo León y al acercarse a Monterrey lo
destrozaron las tropas de Ampudia el 11 de septiembre.
Vidaurri, en lugar de sumarse al liberal tamaulipeco, permaneció en la gracia del santannismo. Mientras el dictador triunfaba en el noreste, Alvarez se
fortalecía en el sur y Comonfort se unía en Michoacán con un futuro gran
reformista: don Santos Degollados; Santa Anna encargó al general Ampudia
412

la tarea de combatirlos y de esa manera sólo quedaron en el noreste mermadas
corporaciones sin haberes y desmoralizadas.
Ahora Vidaurri principia a conspirar; son los comienzos de 1855; con
pretextos de salud se ausenta de su empleo por varias semanas y es entonces
cuando se entrevista con el capitán Nicolás Régules, comisionado para atizar
la hoguera liberal en Nuevo León. Entretanto la frontera coahuilense padece
toda clase de infortunios.
Vidaurri cree llegado su momento y el 11 de mayo se esfuma de Monterrey
con varios amigos; el buenazo de Cardona hasta el 16 se dio cuenta de que su
Secretario andaba en Lampazos, donde se reunió al grupo rebelde que capitaneaba don Juan Zuazua, veterano de la guerra contra los americanos y
contra los bárbaros; Cardona denunció como separatista al movimiento y así
lo proclamó por todas partes.
Con el apayo de los pueblos de la región, Vidaurri y Zuazua organizaron
sus huestes bajo el nombre de Ejército Restaurador de la Libertad y se dirigieron a Monterrey, ocupándole después de ligero combate el 23 de mayo;
3,000 rifles y 21 piezas de artillería, además de otros abastecimientos, formaron el botín de esta jornada, con la que nacía un nuevo caudillo.
"Nueuo León no se compone como los estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber y al mismo tiempo
de nuestro poder y derecho, y muy viuo el entendimiento y la dignidad de
hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza en lugar de rnr regidos
por leyes justas. .." Así hablaba Vjdaurri después de la victoria, como típico
hombre de frontera, sin mencionar para nada el Plan de Ayutla.
Santa Anna se alarma con lo de Monterrey, insurrección que tacha de filibustera para formar la República de la Sierra Madre, otro vesánico proyecto
que apuntaba entonces bajo el liderato de José María Carvajal, sublevado
separatista que, según se decía, había proporcionado armamento a Vidaurri;
éste rechazó el cargo y proclamó que su mouimiento era nacional, que luchaba por la libertad y en defensa de la integridad del territorio, de la independencia y de los sagrados derechos de la naci6n.
El mismo 23 de mayo convocó Vidaurri a una junta de ciudadanos distinguidos para establecer un gobierno provisional, misma que lo nombró gobernador y jefe militar de Nuevo Le6n; dos días después se proclamó el
Plan de Monterrey, por el que se declaraba que Nueuo Le6n rescataba su
soberanía y que as! permanecería hasta que un Congreso Nacional constituyera un nuevo gobierno para el país sobre la base republicana y federal.
De inmediato invitó a los pueblos de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas
para que lo apoyaran, y, si lo consideraban conveniente, se allanaran para
farmar un solo gobierno respetable ,., fuerte para de/ enderse de las incursiones
texanas y de las depredaciones de los naturales.
413

�De todas partes le llegarían adhesiones y bajo su mando principió a fulgu·
rar una nueva generación de jefes militares, entre los que mencionaremos a
Juan Zuazua, Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Julián Quiroga y José
Silvestre Aramberri.
Como programa de gobierno se proponían reprimir el contrabando para
impulsar el comercio, corregir abusos y negligencias, ~efi~ir los cam~os que
competen a la iglesia y al estado y establecer la contnbuc16n voluntana para
sostener la administración.
Vidaurri trabaja premiosamente; ahora emplaza al general Valentía Cruz,
Gobernador de Coahuila, para que abandone Saltillo y al mismo tiempo
organiza sus tropas para expugnar el puerto de Matamoros, en tanto _que
recibe el refuerzo de 800 tamaulipccos que siguen a De la Garza, al que designa
su segundo en el mando del Ejército del Norte, cuyo fue el nombre que recibió
la columna jefatura.da por el caudillo neoleonés.
Las operaciones proyectadas fueron suspendidas al saberse que el ºdictador
había destacado una brigada a las órdenes del general Francisco Güitián para batir a los norteños; por eso Vidaurri volvió a Monterrey y siguió hasta
Sal tillo donde venció a los santannistas el 23 de julio; el 26 declaraba en esta
última ciudad el fin del centralismo, lo que significaba, así lo decía, que el
pueblo se regirá democráticamente escogil&gt;ndo a sus propios gobernantes: enseauida celebra una junta con las personas más calificadas, junta que aceptó
ei°Plan de Monterrey y la mayoría, error de consecuencias fatales, le otorgó
el mando militar y poWico de Coahuila.
Para fines de julio todos los pueblos de Coa.huila se declaraban por el Plan
de Monterrey; pero Vidaurri no se sentía muy seguro, porque creía que lo~
funcionarios de Saltillo que aparecían como sus amigos, eran peligrosos, y aqu1
se advierte otro de los signos de su personalidad: la desconfianza.
Para ejercer la doble investidura política nombró en agosto al licenciado
Miguel Blanco, Secretario de Gobierno para los asuntos de Coa.huila y al licenciado José Garza González para los de Nuevo León; por ese entonces
declara que su movimiento deseaba la emancipación política, social e intelectual del espírtu humano y se pronunciaba por las libertades de pensamiento,
expresión y trabajo, sin excluír la de creer.
Después del triunfo de Saltillo destacó con rumbo a San Luis Potosí una
columna militar al mando de Zuazua.
Por Ja naturaleza de sus declaraciones, Vidaurri comenzaba a ser considerado por los liberales puros como uno de los suyos; esto sucedía en los momentos en que principiaban a darle la pelea a los moderados que tenían por
guía a Comonfort, con quien el neoleonés tendría serios desacuerdos, a causa
de que aquél trataba de incorporar militares del viejo ejército que habían
reconocido el Plan de Ayutla para conservar sus privilegios.

414

Por esas fechas Santa Anna dejaba, ahora sí para siempre, el mando supremo del país, que ejercería don Juan Alvarez por virtud del triunfo liberal.

VI. EL

DESMÁN VIDAURRISTA

Apenas victoriosa la causa de Ayutla, principió a desencadenarse con intensidad el debate entre moderados y puros; estos últimos pugnaban por un cambio sustancial en la estructura económica, social y política de la República,
definido posteriormente en la Constitución de 57 y de modo más enérgico en
las Leyes de Reforma.
Vidaurri siempre consideró al Plan de Monterrey como gemelo del de Ayutla si bien matizado el primero con una serie de notas ideológicas que le
daban un sentido más avanzado; para no aumentar disensiones acabó por
reconocer al segundo, pero sin renunciar al carácter impreso al gobierno de
Nuevo León y a su determinación de no soltar ]a jefatura del noreste; respe~t?
a lo primero insistiría en el principio federalista, en la lucha contra el_ m1htarismo y en el derecho de los Estados para resolver sus asuntos domésticos y
organizar su propia milicia.
Ya para agosto de 1855 el poderío de Vidaurri se extendía a los tres Estados
del noreste y al norte de San Luis Potosí, y si no lo dilató más, fue para no
despertar suspicacias en Comonfort y porque quería conservar intacto su
liderato fronterizo, amenazado ahora por una especie de conjura, pues ya
desde Sal tillo le comunicaba don José Ma. Aguirre que, habiéndose pronunciado la ciudad por el Plan de Ayutla, se le había designado Gobernador Interino, pero que era su voluntad conservar las relaciones en lo atañedero al
mando militar del Ejército del Norte.
Vidaurri respondió encolerizado; consideraba aquello como maniobra conservadora y así lo delató ante los pueblos del centro y del norte coahuilense,
cuyas rivalidades con Saltillo aprovecharía para conseguir el apoyo de la casi
totalidad de los municipios, algunos de los cuales le ofrecieron tropas para
ocupar militarmente la capital de Coahuila.
Al mismo tiempo se dirigió al Presidente Alvarez y a Comonfort para acusar de rebeldes al gobernador Aguirre y los suyos, apuntando que él, Vidaurri,
había sido nombrado como t'mica cabeza del gobierno de Ooahuila, por virtud
de la conquista militar de Saltillo y agregaba que de ningún modo renunciaría
al 1iominio de la frontera.
Pero f-ue más allá, al inducir a los pueblos que manifestaron su sentir; de
esa manera una comisión de Monclova producía el 25 de septiembre un largo
informe sobre la situación de Coa.huila, en el que se afirmaba que el Estado
415

�padecía desesperada penuria que lo incapacitaba para sufragar los gasto: de
la administraci6n, por cuyo motivo le era imposible subsistir como entidad
autónoma ,, se pronunciaba por que los distritos de M onclova y Río Grande
se unieran a Nuevo León, dejando a Saltillo, Parras y las otras regiones, el
derecho de seleccionar el Estado al que quisieran adherirse,

Al tiempo que Vidaurri movia sus emisarios para ganarse la voluntad de
los pueblos del norte, se dirigía a los líderes de la política nacional para convencerlos de que eran los coahuilenses los que venían pidiendo la anexi6n.
Un inesperado acontecimiento acabará de fortalecerlo; las bandas de texanos continuaban invadiendo la frontera; pero el suceso más serio fue la derrota
que las milicias mexicanas le causaron el 7 de octubre de 55, a ~a partid_a
filibustera en las cercanías de Piedras Negras; los derrotados volV1eron al siguiente día en número de 300 e incendiaron la poblaci6n. La fechoría alarmó
a Vidaurri, quien ordenó la concentración de sus fuerzas en Monterrey y
mandó cuatro compañías con 5 piezas de artillería a proteger la frontera de
Coahuila ,· la alarma creció cuando se supo que en San Antonio,. Texas, se
preparaba una expedición invasora. Vidaurri al informar al Presidente acusaba al gobierno americano de solapar aqueJJas tropelías y anunciaba que ya
reclutaba más gente para salir en defensa del territorio nacional.
La denuncia caló tanto, que el cónsul americano en Monterrey y el propio
embajador, desde México, le dieron explicaciones, condenando el incidente;
hasta el Secretario de Estado, desde Washington, se dirigía a Vidaurri para
decirle que las incursiones indígenas sobre Texas, no justificaban la violaci6n
del suelo mexicano y la destrucción de propiedades, criticando al destacamento
de Fort Duncan, frente a Piedras Negras, por haber protegido a los malhechores; después le enviaría copia de la orden del Presidente Pierce para que
se evitara toda invasión sobre México, utilizando para el efecto las fuerzas
de mar y tierra.
Todo esto le sirvió a Vidaurri para ponderar el peligro del filibusterismo;
así protegía sus propios fines y justificaría sus futuras maniobr~, ganando. de
paso la consideraci6n del gobierno americano que observaba como el caud1Jlo
norteño perseguía enconadamente a los indígenas; ahora Vidaurri se mueve
en el plano internacional, mientras, por otra parte, da fe de su patriotismo al
gobierno del país.
Las crecientes divergencias entre moderados y radicales provocaron en diciembre de 55 la renuncia de Alvarez a la presidencia y la exaltaci6n de
Comonfort como sustituto; moderado por excelencia, trataba de conciliar a
los dos grupos en pugna. En la definición de los bandos, Vidaurri ~es_ta_caría
entre los puros; su relieve era tan firme, que no escasearon los que pnncLp1aron
a considerarlo como el indicado para suceder a Comonfort.

416

Así IJega el año de 1856 en que habría de reunirse el Constituyente; Coahuila estaba representado por el ilustre republicano don Juan Antonio de la
Fuente, en tanto que por el mismo Estado, pero auspiciado por el gobierno
neoleonés, concurrían don José Ma. Viesca y Montes y don Miguel Blanco.
En aquella asamblea se iba a decidir el destino de México; ahora veremos
los efectos de la copiosa correspondencia que Vidaurri, señor de la maniobra,
de la lisonja y del enredo, sostenía con las figuras capitales del pensamiento
radical.
El 19 de febrero de 1856, casi en la misma fecha en que iniciaba sus tareas
el Constituyente, Vidaurri expetlía, de sus puras pistolas, el decreto que establecía la unión de las dos entidades norteñas bajo un solo gobierno, integrando
así el Estado de Nuevo León y Coahuila.
El atraco era evidente; con todos los méritos que Vidaurri pudiera ostentar,
ningún estatuto podía amparar el desmán;_ la misma petición de los pu~b_los
del norte coahuilense escondía mucho de política de mala ley. En Mexico
algunos consideraron el decreto como un modelo de arbitrariedad y despotismo, pero otros lo tuvieron por necesario y conveniente.
Sólo un hecho enturbiaba el futuro vidaurrista: La pérdida de su influencia
en Tarnaulipas a causa de varios incidentes que enemistaron a De la Garza
con el mandatario ncoleonés.

VII.

LA PUGNA ENTRE CoMONFORT Y VmAURRt

Comonfort desde que asumió la presidencia venía tratando de ganarse al
bronco cacique norteño por los caminos de la conciliación; por eso, al conocer
el decreto anexionista trató de persuadirlo de su error, pero sin resultado;
ante la ineficacia del recurso, le suplicó que lo derogara, pero también sin
consecuencias.
Así las cosas, cambió de procedimiento: instruy6 al gobernador de Tarnaulipas para que le cerrara a Vidaurri los puertos de la frontera; con ello lo
dejaría sin recursos, ya que desde tiempo atrás retenía los derechos aduaneros
para cubrir los gastos de su ejército; por otra parte, ya no podría abastecerse
de armas y municiones; el golpe era certero y De la Garza, ni tardo ni perezoso, lo asest6.
Enb·e tanto Comonfort, el 15 de abril de 561 reprobaba el decreto y disponía que las autoridades de Saltillo procedieran a nombrar Gobernador
Provisional. Fundaba su acuerdo en e1 Plan de Ayutla que reconocía a Coahuila como Estado, por lo cual ni Vidaurri ni el propio gobierno nacional
podían violar su soberanía.

417
H27

�En mayo de 56 el Congreso principió a conocer el asunto; con serena, pero
enérgica entereza, don Juan Antonio de la Fuente defendió la autonomía de
su Estado y solicitó que se aprobara la disposición del gobierno provisional
que nulilicaba los efectos del atenta.torio decreto.
Para examinar el conflicto se nombró una comisión, que produjo un tibio
dictamen que reflejaba el deseo de conciliar a Vidaurri con los de Saltillo,
pero a la vez destacaba el derecho de los pueblos de Coahuila para escoger
libremente su organización política y pedia, por lo tanto, que se suspendieran
los efectos de la anexión hasta conocer el sentir de los coahuilenses, para lo
cual sugería designar una comisión representativa del Congreso y del Ejecutivo.
La polémica se prolongó por meses; los diputados partidarios de la anex.ión
sostenían que era compatible con el Plan de Ayutla, pues éste disponía que
cada entidad sería gobemada por el caudillo local del movimiento y Vidaurri
lo había sido simultáneamente en Coahuila y Nuevo León.
El lo. de junio por 57 votos contra 35 se rechazó el dictamen; de esta
suerte el Congreso se abstenía de reconocer la anexión, expresándose que la
decisión final dependería de su propio acuerdo que se incluiría en la Constitución.
Pero los adictos a Vidaurri no retrocedían; ahora esgrimirían como argumento el fantasma de Texas, que, según ellos, se había perdido por la ingerencia del gobierno nacional en los asuntos locales. Vidaurri no descansaba
en su correspondencia y reclutaba más tropas para dirimir el asunto en el
campo de las armas si era preciso.
Comonfort apretó la mano; el 19 de agosto aparecía una información relativa a la destitución de Vidaurri, como Gobernador de Nuevo León, designando en su lugar a don José de Jesús Dávila y Prieto; por esos días, el 7
de agosto, 46 diputados votaban por la anexión contra 39 que se oponían;
el resultado era inoperante, porque se requería el sufragio de las dos terceras
partes; con todo, la débil posición del Presidente en el Congreso no admitía
dudas.
Comonfort no se arredra; organiza una fuerza de 3,000 hombres al mando
de los generales Rosas Landa y Echeagaray que atacarían por el sur, al tiempo
que los tamaulipecos lo harían por el oriente y el norte de Nuevo León.
Vidaurri andaba forzando la puerta. de la frontera cuando supo que De
la Garza marchaba sobre Monterrey, cuyo_ ataque coincidiría con el de la
columna del sur; el plan falló por la demora involuntaria de Rosas Landa; a
pe~r de esto, De la Garza asaltó la ciudad el lo. de noviembre; el combate
se prolongó por dos días, suficientes para que llegara Vidaurri y obligara a
sus enemigos a replegarse a Saltillo.
El 15 de noviembre, cuando Vidaurri percibió que se le echaba encima la

418

poderosa división de Rosas Landa, ya había ganado la batalla en el Congreso; el 15 de septiembre, ni más ni menos dos meses antes, por una mayoría
de 56 votos contra 25, se había votado la unión de Coahuila y Nuevo León,
legalizándose así el zarpazo anexionista, aún cuando dicho mandato, no surtiría sus efectos sino hasta que se promulgara la Constitución.
En esas condiciones, Vidaurri, en lugar de combatir pidió parlamentar
y así se produjo el convenio de la Cuesta de los Muertos, signado el 18 de
noviembre, en el que se asentaba, entre otras cosasi que Vidaurri se sometía
al gobierno provisional; que entregaría el poder al Presidente del Consejo del
Estado de Nuevo León, (gente suya), al que se le subs.idiaría con ocho mil
pesos mensuales para batir a los bárbaros y, para mayor satisfacción se apuntaba, innecesariamente, que en cada lugar de Coahuila, con excepción de
Saltillo, se convocaría a un plebiscito para que los ciudadanos expresaran su
voto en favor o en contra de la anexión.
El resultado de estos actos en los Partidos de Par.ras, Monclova y Río Grande, fue de 4,056 votos por la anexión contra 260; tan aplastante mayoría
nos hace pensar en aquella otra que se obtuvo después bajo la presión de las
armas francesas, para convencer a Maxim:iliano de la pretendida vocación
monarquista de los mexicanos.

VIII.

SOMBRAS y CLARIDADES DE UN CAUDILLO

No hay duda de que nos hemos encontrado con una figura singular y con
un hecho sólo explicable a la luz del azaroso proceso en que se fue fraguando
la nacionalidad.
Vidaurri es un hombre desconcertante que merece un estudio a fondo, no
para absolverlo de una culpa que siempre escapará al perdón, sino para valorar su conducta y conocer mejor lo que fue el noreste mexicano en el crítico
promediar del siglo XIX.
Vidaurri, como no pocos liberales, comenzó su carrera en el centralismo;
después se definió radical de sustancial prosapia; contnbuyó a defender nuestro suelo en días aciagos y cinceló capítulos decisivos en el inicio de la Guerra
de Reforma; pero este hombre, cacique cabal, era capaz de todos los pactos
con tal de retener bajo su personal dominio el dilatado territorio de Nuevo
León y Coahuila.
Pacificarlo, limpiándolo de naturales insumisos, de filibusteros y malhechores, fue su obsesión permanente, pues sólo así se poblaría el desierto y prosperarían la producción, las comunicaciones y el comercio; tales eran sus in419

�tenciones, siempre condicionadas por un hecho: todo aquello se podía lograr
pero únicamente con las manos insustituibles de un hombre: Santiago Vidaurri.
Después de consumarse la anexión de Coahuila a Nuevo León, gobernó
al inmenso Estado durante ocho años; pero un día, en el viacrucis de la República, la soberbia lo enfrentó al titular de la dignidad nacional, al que no
pudo doblegar, como no han podido doblegarlo ni el odio sectario, ni el tiempo ni la muerte.
Vidaurri fracasó en su osadía; pudo buscar el exilio para reflexionar sobre
sus yerros y rehabilitar su conducta, pero la pasión lo perdió hace cien años
al reconocer el imperio; pensando que de ese modo conservarla su cacicazgo;
mas no fue así.
En el momento de su lamentable ofuscación, repitámoslo aquí, cometió
el peor de los olvidos, el de México, cuya gloriosa bandera llevaban por los
caminos del desierto norteño, las manos de un indio que desde entonces preside
los más altos valores de la Patria.

420

FALSO MAYORAZGO DE LA CASA MONTEJO
JOAQUÍN DE AluuGUNAGA PEÓN

Mérida, Yucatán

EN 8 DE FEBRERO DE 1565 y a los 57 años de edad, falleció en la ciudad de
Mérida de Yucatán, cargado de deudas, el Capitán en Jefe de la Conquista
de la Península y fundador de las ciudades de San Francisco de Campeche y
de Mérida, don Francisco de Montejo y León, comúnmente llamado "El
Mozo", por ser homónimo de su padre el Adelantado y de su primo hermano,
el fundador de Valladolid, el cual es conocido como "El Sobrino".
El Ayuntamiento de Mérida conociendo la difícil situación económica por
la que había venido atravesando el joven Montejo, pues su innata honradez
le había impedido lucrar en los altos cargos que desempeñó, y en justificado
reconocimiento a sus relevantes prendas personales y méritos alcanzados durante la conquista y en la organización de la Capitanía General de Yucatán,
con sede en la ciudad de Mérida, acordó sufragar los gastos de su sepelio.
Don Francisco de Montejo y León es uno de los más destacados conquistadores del Nuevo Mundo, descubierto por Colón, bajo el patrocinio de la
egregia Isabel, la Católica, Reina de Castilla, pues el joven Montejo no tan
sólo supo realizar la conquista de la península con un puñado de esforzados
españoles, sino que también fue un leal y abnegado hijo. Su lealtad y abnegación las puso de manifiesto cuando ya concluida la Conquista fue requerido
por su padre para que le lúciera entrega del mando no obstante que a él se
debía el éxito, pues su padre había fracasado en las reiteradas ocasiones en
que había intentado sojuzgar a los bravos mayas. En ocasión al fallecimiento
de su padre, el Adelantado, acaecida en Salamanca, su ciudad natal, en 8 de
septiembre de 1553, el joven Montejo volvió a poner de manifiesto su amor,
respeto y obediencia a su padre, pues acató sin protesta la voluntad testamentaria del Adelantado, por la cual, a excepción de la casa de su morada en
Mérida, la "Casa de Montejo", construida por él, todos los bienes y el título
de Adelantado pasaron a ser propiedad de doña Catalina, media hermana

421

�de Montejo el Mozo, no obstan.te que a éste se debía que su padre pudiera
en verdad titularse Adelantado de Yucatán, pues de no haber el joven Montejo realizado la conquista ésta no la habría efectuado el Adelantado, quien
en 1542 ya era de avanzada edad y si de joven había fracasado, menos probabilidades de éxito habría tenido perdidas en parte sus facultades guerreras.
La prudencia del joven Montejo se puso de manifiesto al haber sabido
atraerse la amistad del poderoso cacique Tutul-Xiu. Su capacidad como jefe
se hizo patente por las atinadas medidas que tomó para metódicamente ir
consolidando su conquista de la extensa Península de Yucatán. Su valor fue
puesto de manifiesto en el azaroso e inverosímil viaje a las Higueras como
paje de don Hemán Cortés, en los múltiples encuentros tenidos con los
indígenas durante la conquista y principalmente al ser atacado por el fiero y
bravo cacique de Sotuta, Nachi Cocom en Ichcanzihó, hoy Mérida, al frente
de 60,000 decididos indígenas, siendo que Montejo ( el Mozo) tan sólo contaba para librar la batalla y salir victorioso con doscientos españoles entre capitanes, soldados de a pie y de a caballo.
Su espíritu de equidad y justicia dentro de la época y circunstancias en que
le tocaron actuar se puso de manifiesto en reiteradas ocasiones, principalmente al no permitir la venta de indios, no obstante la penuria en que se debatía
la incipiente colonia en Yucatán a raíz de consumada la conquista.
Ya hemos visto que al ocurrir el deceso del capitán Montejo y León ( el
Mozo) éste se encontraba en situación económica difícil, por lo que para solventar sus adeudos se sacó a remate hasta su casa habitación, mas su fiel y
abnegada esposa doña Andrea del Castillo, dama de extraordinarias dotes y
entereza, una verdadera matrona, se presentó a la Almoneda y rescató la Casa
Solar de manos de los acreedores, conservándola así, como hasta hoy para la
descendencia habida en su matrimonio con el fundador de la ciudad de Mérida. Para apreciar el temple de esta gran dama que fue doña Andrea del
Castillo, basta analizar su solicitud de una ayuda de costas hecha ante el
Visitador del Rey en 15831 en que dice: " ... Porque muchas veces las mugeres
principales y de mi calidad, quando se hallaban presentes en las conquistas y
guerras, los caballeros y soldados, con su bista, se esfuerzan y 1animan a señalarse y bien obrar y a servir a sus Reyes y Señores con más ánimo y valor,
y mas si saben que pueden ser parte con los Capitanes generales para que
gratifiquen sus servicios como yo lo podía ser con el dicho mi marido, encareciéndole lo bien hecho y bituperándole lo contrario".
Doña Andrea poseía regular fortuna personal heredada de su madre doña
Francisca del Castillo y no titubeó en gastarla para solventar las deudas de su
esposo y así rescatar de los acreedores la "Casa de Montejo", construída por
su esposo para su propia residencia y la de su padre, el Adelantado.

422

De esta soberbia mansión, el erudito maestro don Manuel Toussaint asienta
lo siguiente: " ... Además de esta casa poseemos otras de la misma centuria
que creemos necesario dar a conocer en este breve estudio. Pocas son las casas
documentadas del siglo XVI que poseemos aparte de esta magnífica mansión
de Montejo. En la ciudad de San Cristóbal de las Casas en Chiapas se ve
otra, la cual se dice era la casa del Corregidor del lugar, según tradición de
la que no conocemos comprobación en fuente histórica, don Andrés de la
Tabilla, pero es mucho más simple y sobria, recuerda las viejas casas españolas
de Toledo y aun algunas que se conservan en la maravillosa ciudad de Cuzco
en el Pení. En Puebla hay varias de gran valor, como la llamada "Casa del
que mató al animal", en la antigua calle de Infantes. Su composición es sencilla y es simplemente la ornamentación de las jambas y trabe la que encierra
gran interés artístico, aquéllas con relieves tomados de un tapiz flamenco
del siglo XV con escenas de caza, de donde se deriva la tradición surgida en
torno de esta casa; ésta con un friso de granadas que muestra en su técnica
una enorme influencia indígena ..." " ... En Guadalajara muestran una puerta semejante a la primera que hemos mencionado en Puebla, con los sillares
de sus jambas y las dobelas de su trabe profundamente marcados, un poco a
la manera barroca. Otras casas del siglo XVI pueden encontrarse en Michoacán como la del Portal Chaparro de Pátzcuaro, pero ninguna puede
afiliarse al sello renacentista como las que antes hemos mencionado". "Ningún
monumento más rico en este género que la Casa de Montejo... " Describamos
la Casa de Montejo:
(La portada) "cornpónese de dos partes: La inferior construída en torno
~e la puerta que es arquitrabada y rematada por una gran ménsula que sostiene una repisa sernioctogonal que forma el balcón de la parte alta"." ... Completand~ nuestra descripción de la parte baja, vemos que sobre una sotabanca
o zócalo, se alza propiamente el basamento del edilicio, compuesto por resaltos entablerados con sus entrantes y salientes respectivos para dar realce a dos
columnas esbeltas que encuadran la portada, con sus antas correspondientes
tras l~ cuales se ven otras. El marco de la portada está formado por tableros
esculpidos en alto relieve con motivos renacentistas y medallones en su centro
con conchas de las cuales salen cabezas humanas; en los ángulos tableros con
cuadros; a la derecha el busto de una mujer con corona y a la izquierda el
de un hombre barbado cuya cabeza parece cubrir un yelmo o turbante. La
trabe se forma por dos pequeños tableros a los lados de 1a clave; en estos
tableros se ven tritones que sostienen pequeñas cartelas con inscripciones: del
lado derecho dice "Amor Dei", en la izquierda "Vincit". La clave es curiosí~: representa un hombre vestido con un traje de piel de cordero que
SOS tlene inclin_ado la base de la ménsula que forma el balcón y que es uno a
modo de capitel con volutas; la posición de este hombre da a entender que

423

�toda la obra depende de él. .." " ... El cuerpo alto altera profundamente el
sistema constructivo: al eje de las columnas, sobre la comisa, hay dos grandes
capiteles que sostienen salvajes burdamente vestidos con pieles de camero,
cuya lana ostenta toscas vedijas; en sus manos sostienen mazas de troncos.
Al eje de los tableros de la parte baja cmnspondcn basamentos de pilastras en
cuyas caras se ven guerreros armados que descansan en cabezas de indios vencidos, y tienen en una mano una alabarda, y en la otra una tosca espada.
Las cabezas de los vencidos no apoyan en la parte baja de Ja pilastra, de manera que los guerreros parecen estar en el aire. La puerta del balcón es
también adintelada, pero presentan modillones en sus ángulos. Su marco está
construído por fajas de ornato: botones rehundidos en cazoletas y la más importante consiste en una fila de cabecitas de niños que alternan con ganchos
incru tados en el muro y que en la parte alta, o sea en el dintel, toman Ja
inclinación que debían seguir las do\!elas, por más que no existe dovela alguna.
Las pilastras presentan capiteles estilizados formados por grifos, y en su centro
pequeñas ca1telas; la de la izquierda con el monograma de Jesús y la de la
derecha con el de María. Arriba de la puerta se encuentra el gran escudo
de los Montejo, coronado por un yelmo que cobija una águila, y por todo
el espacio libre entre las pilastra¡¡ y el dintel se extiende el lambrequín del
escudo, formado por ramas vegetales que en vez de frutas presentan cascabeles. El lambrequín cubre armoniosamente tocio el espacio".
Los fragmentos anteriormente transcritos nos dan una ligera idea de la importancia arquitectónica de la soberbia portada de la "Casa Montejo", que la
coloca.ron en primer plano entre las construcciones civiles del siglo XVI en
las Américas, mas también debe tenerse presente que esta mansión es la
Casa Solariega más antigua en el Nuevo Mundo, ya que por más de cuatro
siglos ha sido la residencia de legítimos descendientes del conquistadqr que la
construyó y de su esposa doña Andrea del Castillo, los cuales la han sabido
conservar con el debido decoro para omato de la ciudad de Mérida, siendo
así la única construcción civil que del siglo XVI aún se conserva en la tradicionalmente hospitalaria capital de! Estado de Yucatán.
La esposa del Capitán en Jefe de la Conquista de la Península ele Yucatán,
doña Andrea del Castillo, provenía de nobles hijosdalgo y naturalmente estaba
imbwda de las tradiciones y costumbres de la nobleza de su época y por ello
quiso perpetuar en su descendencia la '·Casa de Monte jo", por lo que aJ
otorgar testamento en 15 de julio de 1585 estableció un mayorazgo con dicha
propiedad a fin de que fueran heredando sus descendientes en orden a "mejor derecho", sin que la pudieran vender, enajenar o hipotecar a fin de perpetuar en el correr de los años y de los siglos la propiedad en la sangre de
Montejo, honrando así la memoria de su esposo el verdadero cqnquistador de
la Península y fundador de las ciudades de Campeche y de Mérida.

424

Doña Andrea otorg6 su testamento ante don Pedro Ortiz Bocanegra, Escribano de su Majestad y Público del número de la Ciudad de Mérida, Provincia de Yucatán, por su Majestad, y dice así eo lo conducente:
"In Dei Nomine, Amcn.-Sepan q(uan) tos esta Carta de Testam(en) to
vieren como yo D(oñ)a Andrea del Castillo, biuda, muger q(ue) fui de
D(o)n Fran(cis)co de Montcjo q(ue) aya gloria, vecina q{ue) soy desta
Ciud(ad) de Mérida, de las Pro(vinci) as de Yucatán, estando enferma del
cuerpo y sana de la voluntad y en mi buen seso y entendim {ien} to natural
qua! N(ues)tro S(eñ)or fué scrv(i)do de me lo dar, y temiéndome de la
muerte, que es cosa natural, y creyendo como creo en la Sant(ísi)ma Trinidad, Padre y Hijo y Espíritu S(an)to, tres personas y un solo. Dios verdadero,
y en todo lo q (ue} cree y tiene la S ( an) ta M (ad) re Igl (esi) a Romana, deseando poner mi ánima en carrera de saluación, hago y ordeno este testam (en) to
e postrim(er)a voluntad de la f(o)r(m)a y roan{er)a siguiente.
"Ruego a la Limpia Conccpci6n de la Madre de D(io)s y S(eñor)a
(uest) ra ruege a su precioso Hijo me perdone todos mis pecados y q ( ue)
mi ánima se salue y sea c-n mi fauor y ayuda pa(ra) q(ue) haga y ordene lo
q(ue) a la saluaci6n de mi ánima combicne, Amén.
"!ten, mando a D(on) Juan de Montejo mi hijo, por ser el primog-énito
mio y del d(ic)ho D(on) Fran(cis}co de Montejo (que aya gloria) las Casas
de mi morada, con todos los guatro solares que tienen, con cargo q(ue) ante
todas cosas cumpla y pague todo lo q (ue) faltare de mis vienes todo lo ,
contenido en este d ( ic) ho mi testam (en) to y deudas, si algunas paresieren
demás de la q (ue) está declarado, demás q (ue) todas las cosas contenidas en
este d(ic)ho mi testam(en)to se cumplan y paguen, sin que falte cosa alguna,
de modo q(ue) mi ánima se descargue según q(ue) aquí lo dexo ordenado
y se me haga el bien q ( ue) de.xo declarado, de manera q (ue) visto el valor
'de los vienes q(ue) mios se hallaren, cumpla e pague todo lo q(ue} faltare
para cumplir e pagar todo lo q (ue) yo deviere y todo lo q ( ue) mando en estte
d(ic)ho mi testam(en)to, lo qual a de hacer e cumplir dentro de año y medio, que se quenta desde hoy en adelante, y declaro que la d(ic)ha Casa, ni
solares, ni parte alguna de todo ello no lo pueda vender, trocar, ni enajenar,
él ni sus her(mano)s, sino q(ue) vaya sub ed.iendo p(or) linea recta de unos
en otros porque s(iern)pre esté viva la roem(ori)a de cuyo fué, la qual manda
le hago por vía de mejoralle como le mejoro en el tercio e reman (en) te del
quinto de mis vienes.
''Y por aquella vía e f(o)r(m)a q(ue) más de d(erec)ho lugar aya, y
para cumplir e pagar y cxecutar este mi testam(en) to, dexo y nombro poT
mis alvaceas y testam(entari)os al d(ic)bo D(o)n Juan de Montejo, mi hijo,

425

�y a (Do)n Carlos de Arellano, asimismo hijo mio,1 y a Gregorio de Cetina,
mi herm{an)o, y a Francisco Tamayo Pacheco, mi cuñado, a Juan de Magaña, el Viejo, vecinos desta d(ic)ha Cibdad, a los q(ua)les y a cada uno
dellos, por si e insolidum, doi poder cumpp(Ii) do para que entren y tomen
mis vienes y los vendan e rrematen en pú (bli) ca Almon (e) da e fuera della,
y de los montos de su valor cunplan e paguen estte mi testam( en) to e las
mandas e obras pías dél como en él se contiene, e qual ellos lo hicieren por
mi ánima tal depare Nuestro Señor quien otro tanto por ellos haga".
Mediante este testamento quedó fundado el Mayorazgo de la histórica casa
que doña Andrea había rescatado de manos de los acreedores de su esposo.
El matrimonio Montejo-del Castillo, hubo tres hijos, un varón y dos hembras. Primero doña Beatriz, segundo don Juan y tercero y última doña Francisca, y en cumplimiento a las leyes heredó el Mayorazgo por ser varón don
Juan y después de él su hijo don Juan de Montejo Maldonado casado con
doña María de Velasco, el cual no tuvo sucesión, por lo que a su fallecimiento
heredó el Mayorazgo su sobrino don Juan de Salazar Montejo, nieto de su
hermana doña Andrea de Montejo, esposa que fue de don Juan Velásquez
de Salazar. El referido don Juan de Salazar Montejo fue casado con doña
Ignacia Santos Padilla y hubieron a don José de Salazar Montejo, quien
heredó el Mayorazgo a la muerte de su padre. Al fallecer este don José heredó
la casa doña Catalina de Salazar Montejo, su hija, la cual hubo dos hijos
en su matrimonio con don Francisco Diez de Velazco, don Francisco y doña
Josefa; el primero no contrajo matrimonio y doña Josefa aunque casó dos
veces no hubo sucesión, con lo cual se extinguió la descendencia proveniente
de don Juan de Montejo y del Castillo, primero en heredar el Mayorazgo.
Al extinguirse la sucesión del hijo varón de don Francisco de Montejo y
León y doña Andrea del Castillo, inmediatamente reclamó el Mayorazgo el
capitán don Francisco de Salís Casanova, Regidor Perpetuo de Mérida y
Encomendero por su Majestad, alegando que don Francisco de Montejo y
León tan sólo hubo dos hijos, don Juan y doña Francisca. Veamos pues la
petición hecha por el Capitán Salís Casanova ante las autoridades para que
se le diera posesión de la casa como Mayorazgo:
"Petición.-EI Capitán don Fran ( cis) co de Salís y Casanova, vecino de esta
ciudad, rexidor perpetuo y encomendero de yndios por Su Magestad, premisas
las solemnidades en d (e) r( ec) ho necesarias y como mejor me combenga paresco ante V.M. y digo: que doña Andrea del Castillo, mujer Iexíti.ma que
fué de Don Fran (cis) co de Montejo, Theniente de Capitán General de la
Conquista, por fallecimiento del susod (ic) ho compró en almoneda pública,
Doña Andrea del Castillo. llama a don Carlos de Arellano "hijo mio" debido a que
éste estaba casado con su hija doña Francisca.
1

426

con su propio caudal las casas que fueron de su morada y se hallan en la
trasa de esta ciudad, por la parte sur de la plasa maior, la que comúnmente
llaman Casas del Adelantado, y usando de la propiedad, dominio y señoría
que en virtud de d(ic) ha compra adquirió, a las referidas Casas, al tiempo
de su fallecimiento las dexo vinculadas para que todos los herederos y subsesores en d ( ic) has Casas las fuesen gosando y poseyendo, guardando el orden
de mayorazgo, cada uno en su tiempo y lugar, prefiriendo siempre el más
propinquo, como consta de la cláusula del testamento de la d (ic) ha Doña
Andrea del Castillo, que en devida forma presento, en cuia consequencia, de
DOS hijos lexítimos que le quedaron z del d(ic)ho su marido, que fueron Don
Juan de Montejo y Doña Fran(cis)ca Montejo, entró como primogénito en
la primera poseción de las sobred (ic) has Casas el referido Don Juan de Montejo, quien casó con Doña Ysabel Maldonado y tubieron por sus hijos lexítimos
a Don Juan y a Doña Andrea Montejo y Maldonado, y aviendo fallecido
entró por segundo poseedor don Juan de Montejo Maldonado, su hijo, quien
por no tener subsesor llamó para después de su fallecimiento a d(ic) ha subseción al Capitán Don Juan de Salazar Montexo, como hijo lexítimo que fué
de Doña Guiomar de Velasquez y Montejo, su sobrina, hija lexítima de Doña
Andrea de Montejo, su hermana, y del Capitán Don Juan Velasques, su
marido, y d(ic)ho Don Juan de Salazar y Montejo, tercer poseedor, aviendo
casado con doña Ygnacia Padilla, tubieron por hijo lexítimo a Don Joseph
de Salazar y Montejo, quarto poseedor, quien casó con Doña Catalina de
Aguilar, tubieron por hija lexítima a Doña Catalina Salasar, la qual casó ,
con Don Fran(cis)co Velasco, y tubieron por sus hijos lexítimos a don
Fran ( cis) co y a Doña J osepha Velasco, y con el motivo de auer fallecido
d(ic) ho don Francisco Velasco en menor hedad y la referida Doña Catalina
de Salazar, su madre, recayó en la poseción de las Casas en Doña Josepha
Velasco, su hermana, y aviendo casado la d (ic) ha en primeras nupcias con
Don Alonso Valverde, y en segundas con el Capitán Don Nicolás Carrillo, ni
en las unas, ni en las otras tubo subseción alguna, par qual feneció en ella la
línea; y siendo previsto para la perpetuidad, conservación y permanencia
de d(ic)ho vínculo en Ja desendencia, sin salir de ella, por pretesto alguno,
en conformidad de la voluntad de la fundadora, recurrir al tronco principal
(donde) prosede la linea más ynmediata desde Doña Fran(cis)ca Montexo,
hija lexíti.ma de la fundadora, hermana entera J coheredera de Don Juan de
Montexo, su primogénito y primer poseedor de d{ic)ho vínculo, porque avien• En su pedimento para obtener el Mayorazgo, el capitán don Francisco de Solís
Casanova, asienta una falsedad, al decir que don Francisco de Montejo y Le6n y doña
Andrca del Castillo un s61o hubieron Dos Hijos Legítimos, puesto que está plenamente
demostrado que fueron Tre,.

427

�do casado la d ( ic) ha doña Fran {cis) ca con D (o) n Carlos de Arellano tubieron por sus hijas lexítimas a D ( oña) Catalina de Arellano y a D ( oñ) a
Ana de Arellano, la primogénita que es la referida D ( oña) Catalina, casó
(con) don Diego Solis, y tubieron, por su hijo lex(iti)mo y primogénito a
D(o)n Francisco de Solis A.rellano, que casó con D(oñ)a Isabel Guillén de
las Casas o Casaus, y tubieron por su hijo lex(iti)mo y primogénito a d(o)n
Fran ( cis) co de Solís y Casaus, q ( uie) n casó con d ( oñ) a Catalina Pachcco
Rosado y tubieron por su hijo lex(iti)mo a d(o)n Fran(cis)co de Solís Pacheco, mi padre, y éste casó con D ( oñ) a Petrona Sauli y Casanoba, de q (uie) n
nací primogénito y principal heredero de sus d(e)r(ech)os y acciones, porque
aunque d (o) n Fran ( cis) co de Solís y Casaus, mi abuelo, tubieron por primogénito al Sargento M(ay)or d(o)n Ygnacio de Solis y Casaus y éste tubo por
hijo a d(o)n Juan de Salís que casó con D(oñ)a Ana Cerrano, murió sin
dejar subseción, por lo qual recayó el d (e) r ( ech) o en d (o) n Fran ( cis} co
de Salís Pacheco, mi señor y padre, como hijo segundo del d (ic)ho d (o)n
Fran (cis) co de Solís Casaus, mi abuelo, como todo consta así de las fees de
baptismo y casam(ien)to como de todos los ynstrum(en)tos que con el jura•
mento y solemnidad necesaria presento, que se servirá V.M. de mandar se
me devuelvan para resguardo de mi d(e)r(ech)o, para que en su vista y la
de la ynfonnación que para maior abundamiento ofresco, sobre que se servirá
V.M. mandar que los testigos que presenta,.;e sean examin ( a )dos por el tenor
de este pedimento, se servirá asimismo en administración de Justicia de haverme y declararme por tal subsesor, desendiente lexítimo de d (ic)ha fundadora y en q ( uie) n principalmente recaen todos los d (e ) r ( ech ) os y acciones
asi reales como personales que mis asendientes y antcsesores en caso semejante
pudieron y deuieron tener a d (ic)has Casas como vinculadas a los más ynmediatos subsesores, y en consequencia de todo lo anejo y perteneciente a
ellas sin que falte solemnidad ni sircunstancia alguna para que yo y todos mis
desendientes y stibsesores las podamos baver, tener, gozar y poseer cada uno
en su lugar y tiempo con el d(e)r(ech)o que le tocare y tocar le puede que
he aquí por e&gt;.J&gt;reso y repetido, y porque las d ( ic) has personas que han de
declarar y jurar en la ynformacíón ofrecida son personas condecoradas, se a
de setvir V.M. de dar comisión al presente escrivano para que vaya a las
casas de sus moradas a reservir1es sus juramentos, por todo lo qual,
"A.V.M. pido y sup(li)co asilo provea y mande por ser de Justicia y para
ello juro en forma y en lo necesario, &amp;.-Don Fran(cis)co Solís.- Pedro de
Sosa.
"Auto.-Por presentado juntamente con el testimonio y fees de baptismo y
casamientos que se refiere y a esta parte se le admite la información que
ofrese y los testigos que presentare se examinen al tenor de este escripto, poi

428

ante el presente escrivano, a q ( uie) n se da comisión para ello y fecho se
traiga.
"Proueiolo el Señor Maestre de Campo D (o) n Juan de Castillo y Arrue,
Alcalde hordinario y de la S(a)nta Hermandad de esta ciudad de Mérida y
su jurisd(iccio)n, por Su Magestad, en ella en veinte y tres días del mes de
Noviembre de mil setecientos y dies y seis a(ño)s.-Castillo.-Ante mi, Bar( tolo) mé Mag(añ) a. es( criba) no pú(bli) co.
"En Mérida d (ic) ho día, mes y año, yo el escrivano dí noticia del auto de
la buelta al Cap(itá)n Don Fran(cis)co Solís, en su persona, doi fe.-Bartolomé Magaña, escrivano público".
La solicitud del capitán Salís Casanova está basada en burda y manifiesta
falsedad, puesto que el capitán Montejo y doña Andrea, su esposa, tuvieron,
ya lo hemos dicho, no dos hijos como declara el referido capitán Solis, sino
tres, y fueron: primero doña Beatriz, primera persona de raza blanca nacida
en Mérida y bautizada el 3 de junio de 1543, según consta en el libro lo.
folio lo. y partida la. del libro de bautismos del Sagrario.ª
El segundo hijo fue don Juan, bautizado el jueves 12 de mayo de 1544, según consta en el citado libro y el mismo folio en que se registró a su hermana Beatriz.

El tercer hijo fue doña Francisca, bautizada el 8 de abril de 1545 y también registrada en el libro lo. ya citado y en el mismo folio, pues a raíz de
Ja fundación de Mérida el aumento de la población blanca era en extremo
reducido.
Siendo doña Beatriz la hija mayor, es innegable que a su descendencia correspondía, sin género de duda, heredar el Mayorazgo de la "Casa de Mon~
tejo", al extinguirse la descendencia de don Juan, su hermano, y por ello,
el capitán Solís Casanova negó en su petición la. existencia de doña Beatriz y
coloca así a la descendencia de doña Francisca como la única con derecho a
heredar el Mayorazgo, y consecuentemente a él por ser el de mejor derecho
en esta línea de sucesión. Para demostrar su mejor derecho, tuvo que presentar las partidas de bautismo y de matrimonio de sus, padres, abuelos y demás ascendientes, hasta entroncar con doña Francisca, y no encontró las
correspondientes a doña Beatriz y su descendencia. Además presentó cuatro
testigos, personas de alta representación: señores doctor don Pedro Mijangos
e lbáñez, licenciado don Femando Falcón, capitán don Lucas de Villamil y
Vargas y don Antonio Magaña, para que previo solemne juramento declarasen ante las Autoridades ser verdad lo dicho por el capitán Salís Casanova.
ª Todas las partidas de bautismo y matrimonio que se citan en el cuerpo de este
~rito, se conservan en el Archivo General de Ja Arquidiócesis de Yucatán, provenientes del Antiguo Archivo del Sagrario Metropolitano.

429

�Los cuatro testigos declararon favorablemente con lo cual se convirtieron
de mala fe o por ignorancia, en sostenedores de la falsedad en que basó su
mejor derecho el capitán Solís. El alcalde de la Ciudad de Mérida don Juan
del Castillo Arrue, quien parece era desconocedor de la historia de Yucatán, expidió el 7 de diciembre de 1716, un Auto por el cual se reconoce ser
"primero en mejor derecho al Mayorazgo de la Casa de Montejo al capitán
don Francisco de Solís Casanova" y manda se le dé posesión. El Escribano
don Bartolomé de Magaña, también ignorando nuestra historia, extendió la
documentación prescrita por las leyes, por lo que en los primeros meses de
1717 entró a poseer el Mayorazgo y la Casa de Montejo, el capitán Solís
Casanova.
Es en verdad sorprendente que tuviera éxito la manifiesta falsedad en que
basó su mejor derecho el capitán Solís, pues era evidente e innegable que
doña Beatriz no tan sólo fue hija legítima de don Francisco de Montejo y
la primera persona de raza blanca que nació en Mérida, sino que en primeras nupcias casó en 1554 con su tío el fundador de Valladolid don Francisco
de Montejo (el Sobrino) y en 1572 casó en segundas nupcias con don Diego
de Santillán, Gobernador y Capitán General de Yucatán, ambos destacados
personajes de nuestra historia local por lo que es de suponer no pasaran
inadvertidos. Además consta que doña Beatriz fue de las más acaudaladas
personas de su tiempo y poseedora de las Encomiendas de Chuburná, Hunucmá, Tixcocob, Nolo, Mocochá, Buctzootz.
Por si todo lo anterior fuera poco, Fray Diego de Cogolludo en su Historia de Yucatán claramente cita a doña Beatriz como hija de don Francisco
de Montejo, e igual cosa hace Fray Diego de Landa en su Juicio de Residencia, así es que toda persona de mediana cultura tenía que conocer la existencia de doña Beatriz.
Sea por una u otra causa, el hecho fue que el Capitán Solís Casanova hered6
el Mayorazgo y lo disfrutó quieta y pacíficamente, así como sus descendientes
hasta su tercera nieta doña Manuela de Ancona y Solís, quien al fallecer
el 26 de agosto de 1828, sin sucesión, dejó por heredero y albacea a su hermano don Joaquín de Ancona y Cárdenas, estableciendo que al fallecer éste
heredara su sobrino don José Julián de Ancona y Velázquez.
Tio y sobrino, ya consumada la Independencia, obtuvieron del Tribunal de
Justicia de Yucatán un Auto fechado el 29 de noviembre de 1828 autorizándolos a vender la casa de Montejo. Basándose en esta autorización, el 3 de
febrero 1832 compró la casa doña Teodosia Robertos, la cual no era de
los antiguos vecinos de Mérida ni descendiente de don Francisco de Montejo y León. La señora Robertos, meses después, en 19 de septiembre de dicho año, vendió la casa a don Pedro Casares y Armas, natural de Campeche

430

e hijo de un hidalgo español establecido en dicho puerto. El señor Casares y
Armas tampoco era descendiente de don Francisco de Montejo, con Jo cual
quedó destruído el vínculo de consanguinidad establecido por la viuda del
capitán Montejo para honrar y perpetuar la memoria del Jefe de la Conquista de la Península de Yucatán y el cual había subsistido casi trescientos años.
Es de interés saber qué actitud asumieron los diversos descendientes de
Montejo al ver destruido el vínculo de consanguinidad instituido por su
antecesora doña Andrea del Castillo, viuda de Montejo, para honrar a perpetuidad la memoria de su esposo. En general lo ignoramos, mas sabemos
que a dos jóvenes descendientes de Montejo contrarió enormemente la actitud de su primo don Joaquín de Ancona y Cárdenas y de la madre y tutora de don José Julián de Ancona y Velázquez por haber roto el vínculo vendiendo la "Casa de Montejo"; y tomaron la determinación de adquirirla en
la primera oportunidad que se les presentara. Estos dos jóvenes descendientes
de don Francisco de Montejo y León, fueron don Lorenzo y don Simón de
Peón y Cano, pertenecientes a distinguidas y acaudaladas familias, pero que
aún no disponían en lo personal del capital necesario para comprar la casa
de Montejo y restituir así el vínculo de consanguinidad que había establecido
su decimaprimera abuela doña Andrea del Castillo, viuda de Montejo.
La ocasión no se hizo esperar, pues don Pedro Casares y Armas se había
adeudado en 1832 para comprar la casa y la había hipotecado. Seis años
después, en 1838, el señor Casares se vio en la necesidad de poner otra hipoteca a la casa y fue don Lorenzo Peón y Cano quien otorgó el préstamo. A
fines del año siguiente, 1839, don Simón de Peón y Cano, hermano del citado don Lorenzo y consecuentemente decimoprimer nieto del capitán Montejo, adquirió la propiedad y sus directos descendientes la poseen hasta hoy
día, con lo cual don Simón de Peón hizo posible que hasta la fecha perdure la
voluntad testamentaria de doña Andrea del Castillo viuda de Montejo.
Al romper los Ancona en 1832 el vínculo de consanguinidad, la histórica
mansión de los Montejo estuvo en manos extrañas tan sólo siete años es
.
'
decir,
un fugaz período en sus 420 años de existencia con que cuenta hoy.
Don Simón de Peón y Cano era descendiente de Montejo por la misma
línea que el capitán Solís Casanova, pues también descendía de la hija menor doña Francisca; pero su esposa doña Venanciai Losa era a su vez descendiente por línea preferente que la de su esposo, pues provenía de la rama
primogénita una vez extinguida la descendencia de don Juan de Montejo y
del Castillo, pues era novena nieta de doña Beatriz de Montejo y del Castillo, la hija mayor, por lo cual la descendencia de don Simón y de doña Venancia, los de Arrigunaga y Peón, actuales propietarios de la solariega mansión, provienen de las dos ramas existentes, la primogénita correspondiente a
431

,

�doña Beatriz y la segundona proveniente de doña Francisca. De esta última
descienden por cuatro líneas, como podrá verse en lineas adelante al exponer
la documentación correspondiente.

AsCENDENClA DE DOÑA VENANCIA

LosA

Don Francisco de Monte jo y León ( el Mozo), contrajo matrimonio en la
ciudad de México en 1539, con doña Andrea del Castillo, como consta en
sus Probanzas del año de 1563 que se conservan en el Archivo General de
Indias. Asimismo consta que fue legítimamente casado según las partidas de
bautismo de sus tres hijos. Hija primogénita de este matrimonio fue doña
Beatriz de Montejo, la cual nació en la ciudad de Mérida y fue bautizada el
día 3 de junio de 1543 y registrada en el libro lo., folio lo., partida la. del
Sagrario. Contrajo matrimonio en segundas nupcias el 16 de septiembre de
1572 (libro lo., folio 4o. vto.), con el gobernador y capitán general de Yucatán don Diego de Santillán y de este matrimonio fue hija única doña Beatriz, de Santillán y Montejo, de la cual no hemos podido localizar su partida
de bautismo,' mas sí la de su matrimonio fechado en 21 de noviembre de
1585 (libro lo., folio 11 vto.) con don Diego Ordóñez y López de Orduña,
hijo legítimo de don Sancho Núñez Ordóñez y doña María de la Paz. De
este matrimonio fue hija legítima doña Mariana, bautizada el 30 de marzo
de 1595 (libro lo., folio 89 vto.), la cual casó el 30 de noviembre de 1607
(libro lo., folio 37) con el capitán don Pedro de Burgos y Cabrera, hijo del
conquistador Sebastián de Burgos y de doña Francisca Cabrera; -ésta hija
legítima del conquistador Diego Cancino y de doña Magdalena Cabrera. El
matrimonio del capitán don Pedro de Burgos y de doña Mariana Ordóñez
y Santillana Montejo, fue hija legítima doña María, bautizada el 18 de diciembre de 1614 (libro lo., folio 135), la cual contrajo matrimonio el 3
de septiembre de 1642 (libro 2o., folio 95 y 95 vto.), con don Francisco Muñoz Zapata y Quijada, hijo legítimo de don Femando Muñoz Zapata y doña Mariana de Quijada y nieto por línea paterna del capitán de la Conquista de Yucatán, don Remando Muñoz Zapata y doña Juana Farías Sigüenza.
Del matrimonio de don Francisco Muñoz Zapata y doña María de Burgos Y
• A falta de esta partida de bautismo tenemos como ya indicamos su partida de
matrimonio y avalando este documento carta del Gobernador de Yucatán, don Francisco de Solis, a S. Magd. sobre varÍO!I asuntos de su Gobemaci6n, en la que hace
constar que en cabeza de doña Beatriz de Santillán puso la Encomienda, de Nolo a la
muerte de su padre. (Archivo General de Indias Est. 60 Caj6n 4o. Lejago 24. Nomenclatura Antigua, Año 1586).

Ordóñez Montejo, fue hija legítima doña Inés Zapata Burgos bautizada el
lo. de febrero de 1646 (libro 2o., folio 88 vto.), con don Baltazar Pacheco
Contreras, descendiente legítimo de los conquistadores Cristóbal Sánchez Pedro Gómez Chamizo, Diego de Contreras, Pedro de Castelar, Andrés' Dorantes de Carranza y Gaspar y Melchor Pacheco. Del matrimonio de doña
In~ Zapata Burgos y de don Baltazar Pacheco Contreras, fue hija legítima
dona Petrona Pacheco Zapata como consta en los folios 513 y 521 de las
Probanzas de los Hnos. Quijano y Cetina ante 1a Real Audiencia de México
en 1791. Esta cas6 con don Felipe Carrillo de Albornoz, Capitán de Milicias en Yucatán y Alcalde Ordinario de Mérida, así como descendiente de
los conquistadores don Pedro de Castelar, don Andrés Dorantes de Carranza,
don Gaspar y don Melchor Pacheco. Del matrimonio de don Felipe Carrillo de ':lbomoz y doña Petrona Pacheco Zapata, fue hija legítima doña Juana Carnllo de Albornoz y Pacheco, la cual contrajo matrimonio con don Lucas d~ Lara Booifaz y Bracamonte, descendiente de los conquistadores Diego
Narvaez, Juan Bote y Hernando de Bracamonte, como consta en las ya citadas Probanzas d~ los Hnos. Quijano y Cetina y fueron padres de doña Josefa
de Lara y Carrillo de Albornoz la cual contrajo matrimonio el 4 de octubre de 1733 (libro 70.,. folio 48 vto.), con don Francisco de Cetina y Bravo descendient~ ~e los _conquistadores Alonso de Medina, Marcos Trujeque
de Ayala, Gerommo Lopez de Bobadilla, Juan de Sosa Velásquez, Francisco ~rceo, Rodrigo Alvarez, Remando de Aguilar, Antón Julián, Cristóbal
?utJerrez Y Gregario de Cetina. Del matrimonio de don Francisco de Cetina Y Bravo y .doña Josefa de Lara y Carrillo de Albornoz, fue hija doña
Petrona de Cetma y Lara. Esta doña Petrona fue Encomendera de Indios
de Sacalún Y, medio Sacalam por merced Real fechada el 22 de septiembre
de 1761; caso con don Juan Esteban Qwjano, Procurador Síndico General
de Yucatán en 1771; Mayordomo del Pocito y Alhóndiga en I 755 y 1770;
A~calde de Segundo Voto de Mérida en 1782; Juez General de Bienes de
Difuntos en 1782; Alférez de Milicias en 1751; y Depositario de Arbitras
Municipales en 1776. Todo lo concerniente a doña Petrona y a su esposo
con5ta muy por extenso en las Probanzas hechas en 1791 por sus hijos y en
su solicitud para obtener su Encomienda. El prirner documento se conserva
en el Archivo del Ex-Ayuntamiento de México y el segundo en el Archivo
General de Indias. Del matrimonio Quijano-Cetina, fue hija doña Francisca Quij~o Y C~tina,_ bautizada el 17 de marzo de 1772 (libro 19, folio 190)
Y contrajo matnmoruo el 18 de mayo de 1792 (libro 10, folio 83) con don
José Joaquín de Losa y Bueno, capitán de los Reales Ejércitos, y fueron pa~s de doña Venancia de Losa y Quijano bautizada el 23 de mayo de 1811
(libro 40, folio 81 vto.), la cual casó el 6 de abril de 1832 (libro 15, folio lo.),

432
433
H28

�S. , de Peón y Cano de quien a continuación establecemos su
d
con on Jillon
'
·
d M te' y León
legítiina con don Francisco e on JO
.
entronque d e consangw·n·dad
1

ASCENDENCIA DE DON SIMÓN DE PEÓN y CANO

.
. , en . efe de la Conquista de YuDon Francisco de MonteJo y León, cap1tan
J
.
,
1539 con
catán, fundador de las ciudades de Campeche y ~énda, caso en 1 3-12/3
doña Andrea del Castillo (Archivo General de Indias:-Patrontod - F
amo I Año 1563.-Signatura moderna 65.-Probanzas .. e on ranNo. 2, R
·.
,
.
matrimonio procrearon un h110, don Juan,
cisco de MontCJO y Leon)' ~ en su
de cendencia. y dos hijas: doña
del cual no existe hoy en día, que sepamos, s
'
.
. y dona
- Franc1sca
.
de las que existe numerosa descendencia.
Beatnz
.
.
b .: da el 8 de abril de 1545 {libro I, folio lo.)' conDona Francisca, auuza
•
M
·
·tadas)
.
.
.
1562 {Probanzas de don Francisco onteJo, ya Cl
'
tra10 matnmoruo en
, d 1
d M ués del Valle de
con el capitán don Carlos de Arellano, t10 Del se~ o . arkellano Montcjo
Oaxaca don Martín Cortés y Arellano. e matrunoruo .
. 5
.. ' ,.,
.
bautizada el 12 de enemo de 1565 (libro lo., folio 1
fu)e ~1Ja d:na c,a:~1;;, de junio de 1583 (libro lo., folio 10), con ~1 C~pitán
v. ' a cu caso
, .
Die o de Salís Del matnmomo de

~

dde Cocra:talias·~a ~:~d:~ ~:p~;1a;ol~o~ue h~a doña C~talina de Salís, Arcona
( .b 1 ( li 76) la cual caso con
llano bautizada el 26 de mayo de 1590 li ro o., o o T ~ t . de Gobernadon Andrés Dorantes Magaña, Alcalde de primer vol~ y d emJen e d Magaña
O itán General en Yucatán y nieto del Conqrnsta or uan e
'
: \ ~ d:pm'ayo de 1605 (libro lo., folio 36). Del matrimonio Solis Arcllano•
f
hi' d ña María Dorantcs, bautizada el 11 de febreDorantes Magana, ue Jª 0
,
d 1627 (libro 2o.,
ro de 1607 {libro lo., folio 113 v.)' y caso el 3 de ~ayo ed 1'-·u bautif r 29 ) con don Sebastián de Mendoza y hubieron a on m?~'
o ~o l 1~ de septiembre de 1630 (libro lo., folio 317 v.), fue Cap1tan, Casde la Ciudadela de Mérida y Regidor Perpetuo, cas6 el lo. de
#

::u:0:

octuh;:

de 1650 (libro 3o., folio 26)' con doña Paula de Varg_as Pac~:o~rs~he. t d l C 'tán Melchor Pacheco Y tercera de los Capitanes
p
.
me a A:dré:p~orantes de Carranza, todos ellos Conquistadores. Del. matnm~c~ y
hi ·0 don Andrés, bautizado el 5 de septl~bre e
mo Me~doza2-Vargf;s, ::;) YJ casó el 18 de abril 1672 (libro 3o., folio 127)'
1651 (libro o., 0 1º
,.
• , d p dr de Mézcon doña María Mézquita y Villacis, hija del Cap1tan on, e . o f
hi'a
uita
doña Inés de Villacis. Del matrimonio Mcndoza-Mezqmta. ue J
q - y
. b . d 1 21 de noviembre de 1672 (libro 3o., foho 71)' y
dona; Antonia, aut¡za a e
.
.
) con el Maestre de Campo
ó el 23 de abril de 1691 (libro 4o., folio 86 '
. f
h"a
cas
don Manue l d e Bo lio y OJ'eda. Del matrimonio Mendoza-Boho, ue IJ

434

doña Felipa, bautizada el 3 de marzo de 1692 ( libro 4o., folio 102), y casó
el 23 de septiembre de 1708 (libro So., folio 103 v.), con el Capitán Pedro
Díaz de Avila. De este matrimonio, fue hija doña Felipa Josefa, bautizada el
16 de marzo de 1711 (libro 60., folio 42), y casó el 5 de febrero de 1724 (libro 60. 1 folio 120 v.), con el Capitán y Protector General de los N aturalcs,
don Domingo Cayetano de Cárdenas. De este matrimonio fueron hijas doña
Leonor y doña Dominga. La primera, doña Leonor, bautizada el 15 de julio
de 1742 (libro 10 folio 152) casó el 25 de noviembre de 1761 (libro 8, folio
137), con don Alonso Manuel de Peón Valdés, Coronel de los Reales Ejércitos y Caballero de Calatrava. De este matrimonio fueron hijos don Ignacio
y don Alonso Luis. El primero, don Ignacio, bautizado el 6 de octubre de
1762 (libro 17, folio 42) , casó, previas las dispensas de parentesco, el 15 de
septiembre de 1783 (libro 9, folio 33), con su prima hermana, doña María
Josefa de Ma]donado y Cárdenas, bautizada el 28 de noviembre de 1770 (libro 19, folio 145), e hija del licenciado don Sebastián Maldonado, abogado
de los Reales Consejos; Oidor Honorario de la Audiencia de Santo Domingo; Auditor de Guerra de la Capitanía General de Yucatán y Teniente General y de doña Domínga de Cárdenas, bautizada el 12 de agosto de 1748 (libro 12, folio 59). Esta doña Dominga era hermana de doña Leonor, la esposa del Caballero de Calatrava don Alonso Manuel de Peón Valdés, pues ambas eran hijas de don Domingo Cayetano de Cárdenas y doña Felipa Díaz de
Avila, ésta, octava nieta del conquistador, don Francisco de Montejo, por Jo
que al casarse don Ignacio Peón y Cárdenas, Alcalde de Mérida y, como su
padre, coronel de los Reales Ejércitos, con doña María Josefa Maldonado y
Cárdenas, se unieron dos líneas descendientes del Conquistador Montejo. Del
matrimonio Peón-Maldonado fue hijo don Manuel José, bautizado el 17 de
junio de 1797 (libro 32, folio 58 v.), y casó el 19 de marzo de 1839 ( libro
16, folio 62), con su prima hermana doña Loreto Peón y Cano, con lo que
nuevamente se unieron descendientes del Conquistador Montejo, por lo que
su hija doña ~aría Jesús Peón y Peón, bautizada el 6 de abril de 1847 (libro 56, folio 136), resulta 12a. nieta por tres líneas del Conquistador Montejo, por lo que al casarse esta doña María Jesús Peón, con don José Ma.
Peón y Losa, se unió a otra línea proveniente de Montejo, como establezco a
continuación.
En líneas anteriores al hablar de los hijos del Caballero de Calatrava don
Alonso Manuel de Peón y Valdez y de su esposa doña Leonor de Cárdenas,
ésta, novena nieta del Conquistador Montejo, citamos dos hijos: 1o. don Ignacio y 2o. don Alonso Luis. Del primero acabo de establecer su descendencia hasta su segunda nieta doña María Jesús, por lo que ahora solamente me
falta establecer la descendencia del segundo hijo, don Alonso Luis, bautizado
435

�el lo. de septiembre de 1772 (libro 20, folio 18 v.), el que fue Teniente Coronel de Milicias Blancas de Mérida; Regidor y Subdelegado del Camino Real
y quien casó el 18 de marzo de 1799 (libro 11, folio 32), con doña Joaquina
Cano y Roo, bautizada el 22 de octubre de 1785 (libro 25, folio 70), hija del
Regidor Unico de Baleaba, España y en Yucatán Administrador de la Real
Renta del Tabaco; Regidor y Alcalde de Mérida, así como Alguacil Mayor,
don José Femández Cano y de su esposa doña Josefa Roo. Del matrimonio
Peón-Cano fueron hijos don Simón y doña Loreto. De esta dama ya establecí en lineas anteriores su descendencia como esposa de don Manuel José
Peón y Maldonado; por lo que paso a establecer la descendencia de don
Simón, bautizado el 30 de octubre de 1808. (Libro 38, folio 24 v.). Casó el
6 de abril de 1832 (libro 15, folio 1), con doña Venancía Losa de Qu.ijano,5
hija del Capitán de los Reales Ejércitos don José Joaquín Losa y Bueno y de
su esposa doña Francisca Quijano. Del matrimonio Peón-Losa, fue hijo don
José María, bautizado el 5 de enero de 1847 {libro . 56, folio 117 v.), y al
unirse en matrimonio el 14 de enero de 1871 (libro 21, folio 3), con doña
María Jesús Peón, decimasegunda nieta, por tres líneas, del Conquistador
don Francisco de Montejo y León, como establecen los documentos que he
citado en líneas anteriores, se unieron nuevamente descendientes del citado
Conquistador, por lo que la hija del matrimonio Peón-Peón, doña Eduviges,
bautizada el 5 de noviembre de 1871 (libro 67, folio 72 v.), fue decimatercera nieta por cinco líneas. Esta doña Eduviges contrajo matrimonio con el ingeniero civil y Caballero de Leopoldo II don Manuel de Arrigunaga y Gutiérrez de Estrada el 16 de noviembre de 1893. El referido don Manuel fue
hijo de don Manuel de Arrigunaga y Sabido de Bargas y de doña Faustina
Gutiérrez de Estrada. Del matrimonio de don Manuel y doña Eduviges se
origina la familia Arrigunaga-Peón, actuales propiearios de la Casa de Montejo.

hace muchos años, perdurando únicamente Ja descendeno·a po 1,
f
.
r meas e-

menmas que naturalmente no usa el apellido.

Queda pues establecido que don Francisco de Salís C
,
c di te d d F
.
asanova s1 era deseo_ en
e
ranc1sco de Montejo y el de mejor derecho en la línea proveniente de dona Francisca la hi ·
d
.
tabl 'd
,
Ja menor e MonteJo, mas también queda
:
/~do dque eFl Ma_yorazgo de la Casa de Montejo que obtuvo y disfrutó
re en o on rancISCo de Solís Casan
di f
d Be
,
ova y s rutaron asimismo su hijo
on mabe de Solís Barbosa, su nieto don Pantaleón de Solís M' d d
la Ra
b· •
Y en ez e
ya, sus ismetos don Juan Ramón, doña María Josefa doña M ,
Manuel~ An:~na y Solís y por último don Joaquín de Ancona\ Cárden::1a
don Jose Julian Federico de Ancona y Velázquez NO 1
día y
1 ,·
d
,
es correspon
en
egitimo erecho, pues lo obtuvieron mediante una falsedad
I d
]
·d
.
aprovec 1an o
que as aut~n. ades y personas que intervineron en su otorgamiento tenían
desconocmuento total en materia genealógica y de la historia de Yucatán
~ es nos negamos a pensar que se hubieran coludido para defraudar a lo 1 , '
~unosLde~cend.ientes de doña Beatriz, la hija mayor de don Francisco de ~o:::
JO y eon.

º~º

u:

Es ~e justicia hacer constar que don Simón de Peón hizo
la C
d
MonteJo en 1840 l
•
a
asa e
'
' as reparacwnes necesarias para su conservación
consta amenazaba ruin A · .
, pues
.,
a. stm1smo, que el ingeniero don Manuel de Arri ºª!ª y Gu~errez de Estrada, en 1893, poco antes- de contraer matrimonio :n
dona Eduv1ges de Peón, nieta pr.imogénita de don Simón le hiz
paraciones co I
al 1
,
o nueYas re.st a' n o cu a construcción se conserva en buenas condiciones y
en vi a e que en esta ciud d
d
·
del siglo XVI
.
a no que a en pie ninguna construcción civil
de .
'1ª excepción de la Casa de Montejo, puede justificadamente
cu-se que a e los se debe.

Es del caso hacer notar que, no obstante el hecho de que varios acuciosos
y competentes historiadores han escrito en relación con el Mayorazgo de la
Casa de Montejo, ninguno se percató de la falsedad en que basó su preferente derecho el capitán Francisco de Solís Casanova, y han aceptado como
verdad que don Francisco de Montejo y doña Andrea del Castillo tan sólo
tuvieron dos hijos, siendo que fueron tres.
El apellido Solís, de don Francisco de Solís Casanova, fue originado en
Yucatán por don Francisco de Solís y Paz, Gobernador y Capitán General que
fue de esta Provincia, y hasta donde mis conocimientos llegan, se extinguió
• De esta doña Venancia hemos narrado ya su ascendencia hasta entroncar con doña Beatriz, la hija primogénita de don Francisco de Montejo y León.

436

437

�EL GENERAL DON LUIS CABALLERO Y LOS OR1GENES
DE SU REBELIÓN

L1c. Cmo R.

DE LA

GARZA TREVIÑo

Cd. Victoria, Tamaulipas

Es FÁCIL HACER JUICIOS de los acontecimientos cuando ya ocurrieron, y opinar doctoral.mente sobre los errores, de modo señalado, si se fracasa; pero especialmente en el caso que será motivo y objeto de nuestro estudio, tales hechos, por nuestros antecedentes de Estado arisco y ríspido, por el carácter
medio de los hombres de Tamaulipas, por el estado de efervescencia del
ambiente; por los ocho años de violencia nacional que les precedieron; por
nuestro complejo de "machismo", y porque muchos de los actores creían de
buena fe que defendían su Soberanía atropellada y el sufragio, escarnecido,
tales hechos, repito, se habrían realizado de uno u otro modo y en plazo
más o menos breve.
¿ Cuáles fueron los antecedentes que colocaron frente a frente dos admi.rados caudillos (general don Luis Caballero y César L6pez de Lara) a quienes el pueblo de Tamaulipas reverenciaba por igual y amaba con devoto
fervor? ¿Forzó el Presidente Carranza tan prudente como obcecado, la actitud del general Caballero? ¿Faltó ponderada ecuanimidad al ex-gobernador
pre-Constitucional? ¿Urgencias de ambiciosos segundones lo condujeron a
esa decisión? ¿Trató el general Eugenio López jefe de la 5a. División de
aprovecharse, para ocultar un desfalco en la caja de sus fuerzas?

SECUELA

El pretoriano general Victoriano Huerta, en cuyo minado organismo el
alcohol había matado todos los atributos positivos y todos los sentimientos
de un hombre de bien y de un soldado de honor, el cruel sicario de la vio-

439

�lencia; el tenebroso maestro de la perfidia, había asesinado a los Manda ta- .
rios legítimos del país y se había hecho declarar Presidente de la República,
ejerciendo el Poder Público de dudosísima procedencia, sobre un pedestal
que resultaba, una serie de violencias sin solución de continuidad. El Gobernador Constitucional de Coahwla alz6 su voz de justa protesta y convoc6
al pueblo a la rebelión. Justamente el 28 de abril, en Monclova, Coahuila,
un mes después de haber firmado y lanzado el "Plan de Guadalupe" que le
serviría de bandera en su lucha por la "constitucionalidad", extendió nombramiento de mayor al joven César López de Lara, oriundo de H. Matamoros (semillero de héroes) y lo autorizó para reclut.ar tropas y levantarse en
armas eDJ el norte de Tamaulipas. 7 días después, es decir el 5 de mayo, como hermanando las fiestas de la Patria con la nueva esperanza, hizo eso precisamente (alzarse en armas) el después general don Luis Caballero, en la
Antigua Villa Capital del Nuevo Santander: Jiménez. Es incuestionable,
que ellos fueron los revolucionarios de más arrastre y prestigio en Tamaulipas;
siendo el general Caballero, el de más atrayente personalidad, dicho sea de
paso y con la justísima aclaración de que de ningún modo es nuestra inten·
ción subestimar a la pléyade de Tamaulipecos, que hicieron armas para castigar a1 usurpador señores generales (después) Eugenio Lópe:7, Francisco
Gonzá.lez Villarreal, Agapito Lastra, José Villanueva Garza, Raúl Gáratc,
general Emiliano P. Nafarrate "un tamaulipeco de Sinaloa", José María,
Gustavo y Faustino Rodríguez, Gregario y Carlos Osuna (bravo entre los
bravos), Juan M. Guerra, Alberto y Francisco Carrera Torres, Pablo Villanueva, Ernesto Higuera Pineda, Ernesto Higuera Jiménez, Samuel Kelly y
Genovevo Rivas Guillén: un "potosino de Ciudad Madero".
Desde las fechas que se indican fueron compañeros, y subordinados el
mayor López de Lara del señor coronel Caballero tanto en la campaña contra Huerta primero, como contra el "villismo" después. Habiendo sido designado don Luis Gobemador pre-Constitucional de Tamaulipas, para cuan•
do se tomase la capital del Estado, caída Ciudad Victoria el 19 de noviembre de 1913, el general Caballero protestó como Gobernador de Tamaulipas.

Monvos

DE ALEJAMIENTO

lo. Al parecer fue con motivo de la toma de Ciudad Victoria que surgió
la primera fricción entre aquellos hombres y se derivó de la petición de López de Lara al general Caballero, que éste denegó, para que hiciera alguna
gestión ante el superior de Francisco Garza¡ Cano (creo que lo era el general
don Cesáreo Castro}, soldado aquél originario de Burgos y quien por renci-

440

Has pueblerinas pretendía asesinar como en efecto asesinó a los señores 1saac
y Gregorio Zúñiga, a éste dentro de una noria, donde había buscado refugio de la casa que estuvo- ubicada en Matamoros y 19 de esta capital. 2o. El
segundo motivo de disgustó entre ellos se originó de que, cuando en abril
de 1915 López de Lara había hecho el "plan" para atacar a los "villistas"
generales Ceniceros y Máximo García en "Puerto del Aire" ordenó a los coroneles Eugenio L6pez y Ricardo Cortina atacaran el flanco derecho debiendo sa1ir de Hidalgo a la una de la mañana; Jefes que fallaron por cuanto que iniciaron su marcha a las once, y siendo aquél "castigado" por los "vi)listas", dichos coroneles se fueron a Padilla a incorporarse con el general
Caballero, lo que fue aceptado por éste&gt; contra el parecer de López de Lara.
3o. El tercer y definitivo nubarrón para el rompimiento entre ambos, se
presentó días después en Jiménez con motivo de la evacuación de Ciudad
Victoria y el establecimiento del cuartel general en dicha Villa. Los "tecos"
reclutados por el general L6pez de Lara en Tehuantepec, Oaxaca, en septiembre y octubre en 1914 y a quienes quería paternalmente (aún sobreviven):
Mariano B. Marín, Benjamín López, mayor Linares, capitán Gurrión, pretendieron abandonar sus banderas si no se les pagaba sus haberes. De los alborotadores tres, entre ellos Encamación Cruz, fueron fusilados por instrucciones del general Caballero, pasadas al general Juan N. Guerra, y ejecutados por el general Eduar-do Vera.

Al establecerse definitivamente el "constitucionalismo" en la ciudad de
México, el señor Carranza, designó Gobernador del Distrito Federal al general César López de Lara, quien tomó posesión el 16 de julio de 1915 en
tanto que el general Caballero, continuó por algún tiempo más como Gobernador pre-Constitucional. El "huracán" todo lo había cambiado, y en Tamaulipas se organizaron dos partidos para el palenque electoral, "el verde"
( que apoyaba al general Caballero) donde se infiltraron residuos del gn1po
tradicionalmente conservador, y "el rojo" (que apoy6 al general López de
Lara) donde se afiliaron las personas de ideas más avanzadas; y tocaba su
tumo a Tamaulipas, para volver a la "constitucionalidad", pues que tal era
el contenido total del "Plan de Guadalupe".
El 13 de enero de 1917 fue designado Gobernador de Tamaulipas, el general don Gregorio Osuna7 a quien con fecha 15 de junio lo autorizó el Ministro de Gobernación para convocar a elecciones a quien sin hacerlo, el 21
de junio mandó aplazar la fecha de la publicación de la Convocatoria ( se
oice que para favorecer al general César López de Lara) por lo que el 14
de julio fue subsitiwdo por el general Alfredo Ricaut. Unos días antes de todo
ello, con fecha 18 de mayo, se había tratado de incapacitar al general L6pez de Lara. Con efecto, éste había designado Juez Séptimo de Instrucción
441

�de la ciudad de México al licenciado José G6mez, para lo cual estaba facultado; pero con ello se urde una intriga. El Tribunal Superior, comunicó
lo anterior a la Comisión Permanente y con tan intrascendente motivo se
convocó al Congreso a Sesiones Extraordinarias, pues algunos Magistrados
eran líderes del P. L. C. y por lo consiguiente enemigos de López de Lara.
Tomaron parte en los debates los licenciados Jesús Urueta y Luis Sánchez
Pontón (parciales del General Caballero) y Emilio Portes Gil y coronel Pedro A. Chapa (parciales del general López de Lara), resolviendo que como
el Gobernador del Distrito no era funcionario de elección popular, sino designado por el Presidente de la República, carecía de¡ fuero, de donde no podía ser juzgado por el Gran Jurado, dejándose sin efecto la consignación
que del Gobernador del Distrito había hecho el Tribunal Superior de Justicia al Procurador de la República. En diciembre 17, cada uno por su parte declara que luchará por el Gobierno de TamaulipasJ y el 21 de enero de
1918 renuncia el general López de Lara al Gobierno del Distrito Federal
para hacer su campaña política, siendo substituído por el general Alfredo
Breceda.
El ambiente político del Estado, estaba muy agitado, por lo que el Señor
Carranza, previendo actos de violencia y con motivo de la próxima celebración de las elecciones ( el día 3 de febrero) dispuso con fecha primero de
febrero, que el señor general Caballero permaneciera en Pueblo Viejo, Veracruz, donde era jefe de operaciones de las Huastecas, en tanto que el general López de Lara, permanecería en Linares.
Por fin el día 3 de febrero de 1918 y después de cinco años de preconstitucionalidad se verifican elecciones hoy, para renovar los Poderes Locales,
saturados de todo género de incidentes y actos de violencia. Al día siguiente,
como era de esperarse, ambos pretendientes se atribuyen el triunfo. El 11 de
febrero se reúne la Legislatura integrada por seis diputados "caballeristas"
y siete "lopezlaristas" quedando pendiente de discutirse la credencial del presunto por H. Matamoros. Hecha la elección de la Directiva del Congreso,
quedó en manos de los "rojos", por lo que los "verdes" en vía de protesta abandonaron el Salón de Sesiones, instalándose en la calle frente a aquél y por primera vez (nació un vicio que después arraig6 mucho) ; dos legislaturas declarando cada una de eUas el triunfo de su candidato, en tanto que el Gobernador general Alfredo Ricaut sugería al sefior Carranza que no reconociera a ninguna y tomó la providencia de desalojar a los "rojos" del Recinto
del Congreso, mandando colocar sellos en las puertas, a manera de clausura.
El día 15 de febrero el Gobernador del Estado general Ricaut, recibió del
Secretario de Gobernación, licenciado Manuel Aguirre Berlanga, el mensaje
siguiente: "Con motivo de las elecciones a Poderes del Estado de Tamauli442

pas, instaláronse dos asambleas, cada una de las cuales pretendía ser la legítima Junta Preparatoria del Congreso; como resulta absurdo que en un mismo Estado haya dos Congresos y el Ejecutivo no puede calificar cuál de las
dos agrupaciones que se dan este nombre, es la legítima, porque sería tanto
como revisar los actos de las mismas, el Gobierno Constitucional y el preConstitucional del Estado, no reconoce a ninguno de los dos grupos que se
constituyeron en Congreso Local, ni los actos de ellos. Cada una de las asambleas ha declarado Gobernador al candidato de su partido, general César López de Lara y general Luis Caballeroy respectivamente, y lo han comunicado
a los Gobiernos Federal y del Estado. Por tanto el primero, como el Local,
no reconocerá ninguna de esas declaratorias por los motivos expresados. La
paz pública, será mantenida inalterable en eJ Estado. Salúdalo. El Secretario
de Gobernación. Aguirre Berlanga". Nueve días después el general Lópcz
de Lara comunicaba a México, que, como había ganado las elecciones ya se
disponía a tomar posesión ante el Congreso Local, legítimo (era él quien calificaba) que era el de su partido. Todavía el 27 de febrero, continuaban instaladas en Ciudad Victoria dos legislaturas, pues una declaró electo Gobernador al señor general Caballero y la otra al general López de Lara. Ricaut,
el Gobernador p"re-Constitucional, no reconoce a ninguna y se niega a publicar el decreto de cada una de ellas, declarando Gobernador electo a cada una de las personas indicadas e informa a ]a Secretaría de Gobernación.
El primero de marzo, el señor general Caballero comunica a México haber
tomado posesión del Gobierno Local, protestando por ante "su" legislatura.
La Comisión Permanente del Congreso de la Unión contesta de "enterado"
del día seis ( un mero trámite) pero la Secretaría de Gobernación le desconoce ese carácter, y declara que mientras el Senado resuelve el conflicto, seguirá como Gobernador el señor general Ricaut. Al día siguiente (7 de
marzo) el general Caballero sale para la ciudad de México a donde llega el
día nueve, sosteniendo varias conferencias tanto con el Presidente de la República, cuanto con el Ministro de Gobernación, con quien también confe.renda el general López de Lara sin ningún resultado. El 2 de marzo, el señor licenciado Aguirre Berlanga declara, que eJ Gobierno de la.. Unión no reconocerá a ninguna de las Legislaturas por no estar en aptitud de calificar
cuál es la legítima Y, el día 3 del mes en cita, el general López de Lara sale
de México a Ciudad Victoria, ostentándose como el verdadero Gobernador
electo y declarando que sus "partidarios" reclaman su presencia.

443

�DUELO EN CHAPUL'IEPEC

Contra la opinión del Mmistro Agui.rre Berlanga, quien recomendó al general López de Lara, no concurrir, el 23 de marzo se celebra una junta a
sugestión del general don Pablo González, en la casa de éste ( ubicada frente a la antigua Estación de "Buena Vista") entre los aspirantes al Gobierno
de Tamaulipas, procurando un arreglo amistoso de la situación política del
Estado. Estuvieron presentes además de los tres generales ya citados, el general y licenciado Pablo A. de la Garza, Procurador general de Justicia de
1a República; el señor doctor don Luis G. Ceivantes, y el general don Gregorio Osuna, procurando un avenimiento. El general López de Lara era acompañado por el señor licenciado y diputado Emilio Portes Gil, diputado Eliseo L. Céspedes, mayor Ramón Elizondo y el capitán Mata (su ayudante)
hijo del periodista don Filomeno. Reunidos a las cuatro· de la tarde el general López de Lara, hizo dos proposiciones por su orden: la. "Que dado el
prestigio de los Magistrados que integraban la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, ambos generales de común acuerdo los designasen como 'Comité
de Arbitraje Privado' y se sometiera a su fallo, la solución del problema electoral de Tamaulipas". E1 señor general Caballero, rechazó esta solución, por
lo que López de Lara, presentó otra consistente en: 2a. "Que se afirmaran
las bases de un convenio, mediante el cual ambos candidatos, renunciaban a
los derechos electorales que les pudieran pertenecer, dando una prueba de
desinterés en beneficio de Tamaulipas". El Procurador de la República, general y licenciado De Ja Garza, apoyó esta proposición ampliándola en el
sentido de que la Legislatura del Estado quedáse integrada por siete diputados de cada partido, y quienes elegirían el Gobernador. El general Caballero también rechazó esta segunda sugestión, echando algunas "puyas" que
lastimaron al general López de Lara, quien se limitó a decir que no eta el
lugar ni la ocasión para esa controversia, pues que no deberían confundirse
la querella personal con los intereses del Estado, tenninandó la junta sin solu~onar el problema que la motivó. El señor general Caballero se despidió
pnmero y al salir el general López de Lara al patio, se cruzaron algunas
frases injuriosas, los ánimos se exaltan, retándose y con el propósito de dirimir aquella contienda en el campo de honor, convienen en ir de allí al Bosque de Chapultepec. El general Caballero, invitó al general López de Lara,
a subir a su coche y aunque los acompañantes de éste se oponían a que López de Lara lo hiciera, pues temían un atentado, éste subió al coche; pero reclamaba por cortesía el lado derecho del mismo, pues que el vehículo era
de la propiedad del general Caballero, quien negó la petición, por lo que
esta cuestión protocolaria se bajó el general López de Lara, aceptando ir al

444

Bosque a batirse. Al enfrentar a cierto lugar de la Estación de carga (Buena
Vista} donde don Luis tenía su pullman especial, algunos de sus oficiales
bajaron de alli, unos rifles ( armas largas), que subieron al automóvil de
éste. Al llegar a Chapultepec, cerca de la casa del director del viejo monumento a los Niños Héroes, ya estaba estacionado el coche del general Caballero, por lo que al pasar y parar el de López de Lara, y antes de que se bajaran éstos, les dispararon una lluvia de balas a una distancia de diez o
quince metros, recibiendo un impacto en la cara (en sedal) de manos del
capitán Pablo Villarreal, el diputado y licenciado Emilio Portes Gil, hiriendo además en un brazo, al capitán Mata, ayudante del general López de Lara. El teniente coronel don Francisco Aguirre Garza, jefe de la Escolta del
general Caballero, resultó muerto en la refriega de unos diez minutos, siendo
aprehendidos todos los rijosos por los guarda-bosque de Chapultepec. Don
Luis, era acompañado además del teniente coronel Aguirre, por el capitán
Pablo Villarreal ( quien también resultó herido en una clavícula, a manos del
capitán Mata), por el teaiente Carrasco, y por el licenciado Jesús Urueta.
Uno de los acompañantes del general Caballero, llevó y echó sobre la "parrilla" del coche del general López de Lara las armas largas; pero el C.
Juez Instructor al examinar las bolsas de parque y las fundas de los rifles
encontró en una de ellas un documento firmado por el propio general Caballero, 3/ que sobre el extremo dio la clave del asunto. Poco después, llegó
accidentalmente el Ministro de la Guerra, general J. Agustín Castro, quien
solicitó las armas de los antagonistas y luego hizo acto de presencia el jefe de
la Policía, general Marciano González, disponiendo que el general Caballero
quede detenido en la Inspección General y el general López de Lara en
la Sexta Delegación. El diputado Portes Gil, fue conducido a la Cruz Roja,
por el licenciado don Aarón Sáenz, y sujeto a delicada inteivenci6n quirúrgica por el doctor Rosendo Amor, quien le extrajo la bala, quedando fuera
de peligro. El Presidente Carranza, fue personalmente a saludar a los militares tamaulipecos en el lugar de la detención. El día 27 del citado marzo
(cuatro díag después de los hechos) el Juez del conocimiento, los manda poner en absoluta libertad por falta de méritos.
Habiendo regresado a Tamauüpas el general Caballero, hace nuevo viaje
a México el día 11 de Abril, y aunque viajaba en tren especial con una
pequeña escolta, tren y escolta le fueron quitados en Empalme Escobeclo,
Guanajuato, agregando su coche al tren ordmario número 4 procedente de
Ciudad Juárez, alojándose con sus acompañantes, mayor Agustín Soto y
capitán Pablo Villarreal en el Hotel Regis, y al día siguiente de su arribo
a la Capital, el Ministro de Gobernación, envió al Senado de la República
el expediente electoral de Tamaulipas, dictaminando este Alto Cuerpo el
Día 27, declarando nulos los comicios Locales.
'

445

�Relacionado con el caso electoral de Tamaulipas, días después del VJaJe
a México, del señor general Caballero, ocurrió una tragedia. Con efecto,
en una casa de mala notat ubicada por la Avenida Hidalgo, frente al panteón en Tampico, es asesinado a tiros por la espalda el Senador por Tamaulipas, general Emiliano P. Nafarrate, por un sujeto (se dice que era -parcial
del general López de Lara) a quien por su corta estatura apodaban "El Minuto't y quien a su vez fue muerto violentamente en H. Matan10ros algunos
años después. Al regl'csar a México, el día 16 de abril, el general Caballero,
cuyo triunfo no le había sido reconocido, ya había madrugado en él el propósito de rebelarse. El día 17 telegrafió al Senado, comunicándole que el
señor Presidente de la República le informó, que el general Manuel M. Diéguez, sería movilizado de Tampico, sobre Ciudad Victoria, con sus fuerzas
dizque para dar garantías y advertía que aunque no tiene intenciones de
atacar al Gobierno Federal, está dispuesto a defender la Soberanía del Estado.
Después de ello (dos varones de tanto carácter) no seria posible dar marcha
atrás. Los acontecimientos se sucedían con pasmosa rapidez, para conducir
fatalmente al 18 de abril.

LA REBELIÓN

(18 de abril 1918).
El general don Luis Caballero, descontento con el Gobierno del Centro,
considerándose Gobernador Constitucional del Estado, carácter que aquél no
le reconocía y sintiéndose defraudado, se levantó en armas contra el señor
Carranza, en Ciudad Victoria en la fecha citada. Defe&lt;;cionando asímismo,
el general Eugenio L6pez, Jefe de la 5a. Divisi6n. Los Podetes Legislativo y
Judicial del Estado ( también en rebeldía) se dirigen al Senado de la República y a la Suprema Corte de Justicia de la Naci6n, protestando por el desconocimiento que de los Poderes de T'amaulipas (que afirman legítimamente
electos y debidamente integrados), ha hecho el Presidente Carranza, para realizar su propósito de imponer un Gobernador Provisional. Desde muy temprana hora del día en cita, el señor Carranza gestionó una conferencia telegráfica por hilo directo, con el general Caballero; pero éste se niega a concurrir a la Oficina de Telégrafos. Por la tarde, como a las seis, se reúnen
gran cantidad de personas en la Plaza Hidalgo, mganizándose con tal motivo un mitin en el que desde el viejo Kiosko, hacen uso de la palabra el
general Eugenio López, quien dijo que "con motivo del asesinato del Senador y general Emiliano P. Nafarrate, y el fraude electoral, la 5a. División
446

de su mando, desconocía al Gobierno del Centro". También habló el Señor
Licenciado Fidencio Trejo Flores y el Profesor Francisco Nicodemo, explicando al público los motivos de la rebelión. Sigue luego una manifestación
que desfilando por la Calle Hidalgo presenció el general Caballero desde el
balcón de la "Casa de las Palmas" (actualmente una modestísima hostería)
en unión de algunos de sus amigos: general Eugenio López, coroneles Ricardo Cortina y Rodrigo Flores Villarreal, mayor Julio de la Llata, Juan
E. Richer y el coronel (ferrocarrilero) Mateo Morales. Don Luis, tomó la
palabra para criticar al señor Carranza, por el "malicioso sesgo que dio al
caso de T arnaulipas", manifestándose inconforme con la solución, diciendo:
"Venustiano Carranza, el hombre que nos invitó, que nos llevó a la lucha armada, para destruir la dictadura, se ha olvidado de sus deberes para con el pueblo
de Tamaulipas. El general Eugenio López, Cortina, Ramírez, Flores Villarrcal,
con todos los elementos de la 5a. División y yo, vamos a demostrarle que
no ha sabido cumplir". En medio de aquella euforia, el teniente coronel
Lázaro de la Garza, más conocido por el "Güero Lázaro" ( en cuya campaña
murió) disparó su pistola al aire. Al día siguiente ( 19 de abril) por Ja tarde
el ferrocarrilero coronel Mateo Morales, recibió órdenes del general Caballero, para salir en una máquina hacia el Sur, a destruir la vía, iniciándose
el levantamiento de los rieles en Forlón hasta Estación Lavín (hacia el Norte)
quemando además algunos pttentes para retardar así, la llegada a Ciudad
Victoria, del general don Manuel M. Diéguez, que avanzaba desde Tampico,
con dos mil hombres de infantería, pue.s¡ el mismo día salió violentamente del ,
Puerto sobre Ciudad Victoria, movilizado por orden del señor Carranza, deteniéndose en Forlón (desde allí la vía estaba dcstnúda) donde echó pie a
tierra (fuerzas de infantería) siguiendo sobre la Capital del Estado. Por el
norte, avanza desde Monterrey sobre la Capital de Tamaulipas el general
don Carlos Osuna, llevando como subordinado al general don Juan N.
Guerra con el Segundo Regimiento (entre otros cuerpos) cuyos Comandantes
de Escuadrón son: Domingo García, Mariano M. Marín, Gabriel Centeno y
Domingo Vela García. El 20 de abril, el Secretario de Gobernación, explica al Senado de la República el conflicto de Tamaulipas, agregando que la
actitud del general Caballero aún antes de que se alzara, era la de un rebelde. El Senado acuerda pedir señor Carranza, para facilitar un arreglo,
que ya no era posible, ordene al general Diéguez, no avance más sobre Ciudad Victoria.

447

�EL PRINCIPIO DEL FIN

El día 21 de abril, impone el general Caballero un préstamo forzoso al
comercio de la capital del Estado y son intervenidas las oficinas del ferrocarriJ, del Express, Correos, Telégrafos y Federal de Hacienda, Por la tarde
se entrega todo el material bélico disponible al coronel Francisco Ávalos y
al mayor Librado Salinas para que 1o lleven a Jiménez, saliendo de inmediato a cumplir su comisión. Los Diputados Locales y los Magistrados integrantes de los Poderd Legislativo y Judicial, parciales del general Caballero,
abandonan Ciudad Victoria, rumbo a Güemez. El 22 de abril, el general
don Carlos Osuna, que ya se encontraba en Santa Engracia, juntamente con
el coronel Juan N. Guerra, llama por teléfono al general don Lujs Caballero, teniendo una plática, sobre los acontecimientos, y en la tarde, lo hace
con él, el general Eugenio L6pez, éste desde la estación de Ciudad Victoria.
Esa tarde del 22, el mayor Juan Galarza y el maquinista Lozano alias "El
Candado'', reciben orden de organizar un convoy que habrá de salir hacia
el norte, a encontrar y detener al general Osuna_, con toda la infantería a
las órdenes del coronel Teódulo Ramírez, en tanto que el mismo día a la
una de la tarde, las avanzadas del general Osuna en Santa Engracia, atacan
una partida de rebeldes "caballeristas", quienes se dispersan después de perder una ametralladora, algunos fusües y varios prisioneros. El día 23, aban9ona en tren la capital de Tamaulipas hacia el norte el general don Luis
Caballero, con sus fuerzas (la 5a. División a las órdenes del general Eugenio
López) acosado. por el Norte y Sur. La vanguardia de la caballería va a las
órdenes del mayor Tiburcio Quílantán, en tanto que López, sale con la infantería por ferrocarril, confiscando las existencias de artículos alimenticios
que encontró en la bodega de la Estación. Avanza en primer término, un
tren explorador, con una góndola por delante en 1a que iba una sección de
ametralladoristas, yendo dicho explorador a las órdenes del mayor don Norberto Uriegas, con instrucciones de que cuando encontrara al enemigo se replegara, para que entrara en acción la caballería, Al llegar el convoy rebelde
a Estación "Caballeros", el general Diéguez entraba en Ciudad Victoria por
el rumbo del "Santuario" y "La Loma del Muerto" y en una escaramuza a
la entrada, fue herido el sub-teniente Aurelio Ramírez, hijo del coronel
don Teódulo, siendo sacado por el capitán 1o. Pablo Villarreal, quien en
esos momentos Hegaba de Jiménez en automovil a donde regresó rápidamente.
Previamente el general Diéguez, había sorprendido en Güemez a algunos
de los ruputados locales tomándolos presos, entre otros al señor doctor
Cipriano Guerra Espinosa y a quienes consignó al C. Juez Instructor Militar,
Licenciado Meza, el C. Agente del Ministerio Público del Fuero Federal Li-

448

cenciado Ismael Pintado Sánchez. El Tribunal Castrense, se declaró incompetente por tratarse de civiles, mandándolos poner ~n libertad; pero las Au•
toridades militares, presionaron para que los ex-diputados abandonaran el
territoi:ío del Estado como en efecto lo hicieron. La columna del general
Caballero avanzó hasta Estación "Martínez", donde alcanzó el tren explora•
dar extrema vanguardia de su columna, el que .se replegaba, con algunos
heridos, pues se había tomado tanto contacto con el _ene~igo e~ el _Río, de
Santa Engracia, encuentro en el que murió el mayor T1burcro Qmlantan (este
mandó el piquete de ejecución cuando fue fusilado el general Alb~o Carrera
T rres a quien dio el tiro de gracia) en ul) duelo personal a pIStola con el
ca;itá~ Enrique Enríquez (quien todavía labora en ~ . Policía R~ral) Y ~ue
herido en la nariz el general don Carlos Osuna, sien.do reco?1d~, el :mo
caballo de Quilantán por el mayor Juan Álvarez. AJ tlroteo, s1g~o casi la
desbandada de las fuerzas rebeldes las que vinieron a parar hasta Carboneros", donde se mandó a explorar al capitán Sigfredo Dfaz de Le~n, Y ~l hoy
médico Feljpe Valdez Rarnírez, ayudante del GeneraJ en Jefe, mt~mando~e
rn el campo hacia el norte, encontrando poco después al mayor Lucio Garc1a
., "C.ar boneros"
(inválido) y al capitán Pedro Terán, regresando a la Estac1~n

.ª,

donde el general Caballero ordenó que las fuerzas echaran pte tierra Y f~rmándolas en cuadro y estando él al centro acompañado d~l cap1tan Camermo
Caballero ( su hermano) las arengó incitándolas, a cu11:phr con su deber~ ~asando allí la noche. El general Diéguez informo al senor Carranza que. se
apoderó de Ciudad Victoria, que hubo un combate en 'Carboneros' do11de
las fuerzas rebeldesJ afirma, fueron dispersadas; que el general Osuna, _las
obligó a abandonar trenes y material de guerra y boca, al norte de la _cap1t~I
del Estado así como parece que los cabecillas Francisco Tamez y Sidromo
Rodríguez,' que ya merodeaban anteriormente por Tamaulipas, estaban. ~e
acuerdo con el general Caballero y que la rebelión de éste; ~a quedad~ def 1mtivamente aplastada". El 24 de abril, los alzados se encamman ~ ,Parulla, ~arnndo por un lado de Güémez, llevando la vanguardia el cap1tan Faustmo
Rodríguez. De allí siguen a Jiménez y Juego a Cruillas, donde se encontraba e1
personal del gobierno, que había salido al abandonar la capital, entre o~os:
Epigmenio Camacho, Martín M. Herrera, licenciado Guadalupe Jar~1llo,
profesor Alfredo Uruchurtu, Hip61ito Treviño Solís, José Martínez y Martinez,
Lcocadio Candanosa, Femando Trejo, Agustín Cárdenas, Mauro Fuentes,
Daruel Cuevas, Esteban Rodríguez, Manuel Ramos, Juan de los Santos, y los
diputados al Congreso Local, que no cayeron en Güémez, ~eñor~s: licenci~do
Agustín Aguiue Garza, general José María Rodríguez, licenciado Zcfenno
Fajardo, licenciado Fidencio Treja Flores, doctor A_bel J. C:111º• Rafael G~nzález, Alberto Cárdenas, Pelayo Quintana y otros, mcorporandose pocos días

449
H29

�después el mayor Iglesias, que había sido derrotado por la Gendarmería Fiscal
de H. Matamoros.

RESTAURACIÓN

Para el día 25 de abril se normaliza la vida en Ciudad Victoria, el señor
general Osuna, herido en la nariz en Santa Engracia, es atendido en la capital
del Estado, el Senado sigue discutiendo el "Caso Tamaulipas" y por fin el
27 decide pedir al Ejecutivo una tema para designar Gobernador Provisional,
acuerdo al que llegaron después de declararse en Sesión Permanente durante
siete horas. El mismo 27 de abril en "Marquesotes" cerca de Jiménez,
el general Osuna combate y acaba de desintegrar la columna rebelde, a las
órdenes del general Eugenio López, careciendo desde entonces el movimiento
de importancia castrense, reduciéndose a meras escaramuzas. Así el 29, el
general Galindo se apoderó de Jiménez haciendo huír a los generales Caballero Y López, rumbo a Cruillas y San Femando, respectivamente, tomándole
sus caballos al primero; el 11 de julio en Magueyes fue dispersado un pequeño
grupo de rebeldes; el 16 de octubre el mayor Mariano B. Marín, de las fuerzas
del general Juan N. Guerra, bate al mayor Francisco Tamez; el 18 del mismo
es loca~iz_ado el general Caballero en un rancho llamado "Los Coyotes"; y el
2 de diciembre tiene lugar un tiroteo entre las fuerzas del general Osuna y
las de López en el rancho "Los Morales".
Por fin, el 8 de mayo, recibió el Senado de la República la tema enviada
por el señor Presidente Carranza, proponiendo nuevo Gobernador Provisional
de Tamaulipas y la cual está integrada por el profesor don Andrés Osuna,
Y los generales Rafael Cárdenas y Carlos Osuna, y el Senado, después de
mucho "jaleo", eligió el día 11 al profesor Andrés Osuna quien protestó el
13 Y se hizo cargo de su representación el 19, por entrega que le hizo el
general Ricaut. El lo. de septiembre siguiente, y con motivo del infonne
anual del señor Carranza, por ante la XXVIII Legislatura del Congreso de la
Unión, dijo que: "en Tamaulipas, entre. otros estados, aún no se restablece
el orden Constitucional".

del general Caballero no tuvo el sentido de la oportunidad. Con efccto, después
de dos años de andar a "salto de mata", acepta las condiciones que se le
imponen para su rendición, y se somete llegando el 4 de enero de 1920 a
Ciudad Victoria. Poco después, es designado Embajador de Méicico en Guatemala, siendo recibido en audiencia especial, por el Presidente de aquella
República, licenciado Manuel Estrada Cabrera el 28 de febrero siguiente.
No obstante que el general Obregón profesaba especial afecto al señor general
CabaUero, y tanto era así, que cuando aquél contrajo nupcias con doña María
Tapia de Obregón, don Luis fue uno de los testigos que firmaron el acta,
sin embargo, caído el señor Carranza y encumbrado el "sonorismo" no dio
ninguna oportunidad al exgobemador de Tamaulipas, seguramente porque su
prematura rendición, le produjo desconfianza. El general Eugenio López que
siguió en rebeldía, reconoció el "Plan de Agua Prieta" el 21 de mayo, justamente el día que caía asesinado arteramente en el obscuro villorrio de Tlaxcalantongo, el Presidente Carranza.

EPÍLOGO

De los actores del drama, el Presidente Can.u'lza fue asesinado por gentes
que él había encumbrado y que todo se lo debían, en Tlaxcalantongo Puebla,
el 21 de mayo de 1920; el general Eugenio López murió asesinado en un
campamento petrolero en la Huasteca el año de 1921; el general don Carlos
Osuna (bravo entre los bravos) murió en un accidente el 24 de noviembre de
1923; el general don Juan N. Guerra murió en tinieblas mentales; el general
Manuel M. Diéguez fue fusilado ya casi al finalizar la revolución "delahuertista" en Chiapas a principios de 1924; el señor general don Luis Caballero
murió en Jíménez casi olvidado y pobre, en 1934; como pobre vivió y murió,
también en la ciudad de México, el 10 de abril de 1960, el señor general
César López de Lara. ¡Sic Vita Fugit!

RENDICIÓN

La rebelión "caballerista" por más bellos ejemplos que haya dejado a la
posteridad de una actitud viril y digna, fue un sacrificio inútil y la rendición

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MAPA Y BREVE RELACIÓN DE LAS DEMARCACIONES
POL1TIC0-ADMINISTRATIVAS DE LA NUEVA
ESPARA, A PRINCIPIOS DEL A~O DE 1776
JOAQUÍN MEADE

San Luís Potosí, S. L. P.

AL PRESENTAR EL ''Mapa de las Demarcaciones Político-Administrativas de
la Nueva España", en l 776J conviene explicar someramente los antecedentes
de los siglos anteriores.
Efectuada la conquista, Hernán Cortés gobernó desde el 13 de agosto de
1521 hasta el 22 de agosto de 1524. Por real cédula de 1521, Francisco de
Garay obtuvo la Gobernación de Pánuco; Cortés salió para la Huasteca y el
Pánuco a fines de 1522 y para enero de 1523, había conquistado la Huastcca,
Garay llegó al río dtj las Palmas el 25 de julio de este año, pero su gobernación quedó invalidada por real cédula que un enviado de Cortés Je presentó. En 1524, Cortés dejó en México a los oficiales reales que deberían sustituirlo durante tres meses. En 1525, se había dado a Nuño de Guzmán la Gobernación de Pánuca a donde llegó en 1526, pero en 1533 se dio fin a dicha
Gobernación de Pánuco y quedó entonces bajo la jurisdicción de la Audiencia de México.
El 17 do noviembre de 1526, se dio real cédula a Pánfilo de Narváez para
la conquista del Río de las Palmas, hoy río de Soto la Marina, hasta Ja
Florida, pero la expedición fracasó en 1528.
El 13 de diciembre de 1527, el rey mandó los primeros Oidores para que
fundaran la Real Audiencia en 1528, de la que Nuño de Guzmán fue su presidente; su ineptitud fue motivo para que él y los que componían la Audiencia fueran depuestos en 1531; se estableció entonces la 2a. Audiencia,
presidida por el lllmo. don Sebastán Ramírez de Fuenleal obispo y presi453

�dente de la de Santo Domingo. La Audiencia, era un cuerpo colegiado, esto entorpecía la buena marcha del Gobierno¡ Carlos V erigió entonces el Virreinato de la: Nueva España, el 17 de abril de 1535.
En 1532, se establecieron los Corregimientos y las Alcaldías Mayores. El
primer virrey, don Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, llegó a la ueva España en 1535, pero subsistió la Real Audiencia, ésta se subdividía en
Gobiernos, Corregimientos y Alcaldías Mayores; administraba justicia; por
un lado estaba sujeta al virrey, por otro lo fiscalizaba¡ en realidad, compartían el poder. La Audiencia trataba en cuestiones judiciales, administrativas
y políticas¡ tenía fuera especial contra el virrey y contra los tribunales religiosos; o sea que vigilaba al Estado y a la lglesia, cuidando se cumplieran
las reales 6rdrnes. Al supiimir·e las encomiendas, se nombraron alcalde·
Mayores, nombrados por los virreyes o por el rey, a diferencia de los alcaldes ordinarios, elegidos por el pueblo.
Como hemos visto, la Primera Audiencia de México, o sea de la Nueva España, se estableció en 1528.
La Audiencia de los Confines, después llamada de antiago de Guatemala,
al principio incluía a Chiapas, Yucatán y Cozumel, pero de acuerdo con la
real cédula del 23 de abril de 1548, tomaban Yucatán y Cozumel a quedar
sujetas nuevamente a la Audiencia de México. En 1550, Tabasco que había
pertenecido a Chiapas, pasó a depender de Yucatán, pero en cambio Soconusco, por real cédula del 6 de agosto de 1556 fue segregada y agregada a
la Audiencia de Guatemala; se estableció por real t'édula del 13 de $eptiembre de 1543 esta Audiencia de los Confines o de . antiago de Guatemala.
La Audiencia y Cancillería Real de Guadalajara, o sea de la Nueva Galicia, se estableció por real cédula del 1'.3 de febrero de 1548.
En 1583, Luis de Carvajal y de la Cueva, fue nombrado gobernador del
Nuevo Reino de León, pero con su prisión pocos años después, se extinguió

e,
&lt;q'
11)

esta Gobernación.
A partir del siglo XVIII, la Audiencia de México, tuvo sujetas a las Audiencias de Santo Domingo, Guatemala, Guadalajara, Filipinas y a la Capitanía General de Yucatán.
En la actualidad se ha dado en la costumbre de dividir a la ueva España, en 23 Provincias Mayores, en realidad, estas denominaciones eran
nombres convencionales, no oficiales, pero acaso aceptadas por la costumbre;
la verdadera división era la del Virreinato, las Audiencias, las Alcaldías Ma•
yores, las Provincias del orte y la Capitanía General de Yucatán.
La real cédula del 22 de agosto de 1776. nombró a don Teocloro de Croix,
comandante general de las Provincias Internas, independientes del virrey;
por este motivo, las Demarcaciones que aparecen en el Mapa, ron anteriores
a agosto de este año de 1776.

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�Las Intendencias son muy posteriores, se crearon el 4 de diciembre de
1786 y quedan fuera de este trabajo.
Antes de terminar, debo dar las gracias por las indicaciones y la ayuda
prestada por los profesores Wigberto Jiménez Moreno y Ram6n Alcorta
Guerrero, por el señor Rafael Carrasco Puente y por otras personas que en
una forma u otra me ayudaron en mi tarea.

J.

Alcaldia Mayor

Estado

Acapulco (Puerto)

Guerrero

Acatlan

Puebla

Acayuca (Coatzacoalcos)

Veracruz

Actopan

Hidalgo

M.

ALCALDIAS MAYORE
PROVINCIAS, ETC. DE

NUEVA ESP A.NA
Número total
-238-

AL~OS
(1522-1748-1776)

-1776FUENTES

Archivo General de la Nación (diversos ramos) - López de Ve.lasco - Villaseñor y Sánchez, Thcatro Mexicano. Paso y Troncoso, etc. Ver: la Bibliografía al final.
Los corregidores se iniciaron por eJ año de 1530 o poco después, se transformaron en alcaldes mayores y corregidores que extendieron su jurisdicción a las encomiendas y a los residentes españoles en 1580 y terminaron el
4 de diciembre de 1786 al ser establecidas las Intendencias de las que dependían las Subdelegaciones.

Alcaldía Mayor

Estado

Pueblos principales

Acaponeta

Nayarit

Olita - San Joseph - San Blas Guamamota - San Diego - Sayula - TequaJa Ayoyacán - Chilapa - Picachos - Quiviguinta • Caimán - Milpillas - Misiones
de: Guaxicoli, San Bias, Santa Fe y
San Cristóbal Guaynamota - Chimapan.

456

Aguacalicntes
(con Xuchipila)

• Aguascalientes

Amola

Jalisco

Analco

Jalisco

Appa - Tepcapulco
Asientos de !barra
(Ver /barra)
A tia ti auca

Méxieo-Puebla

Ailixco

Puebla

Oaxaca

Pueblos principales
Cacahuatepec - Tecuanapa - San Migu,.J Coyuca - Tecaxtepec (en Acapulco el gobernador era castellano y
teniente de capitán general).
Tepetlazingo • Chila • Yexitlan - Píastia - Tepexe - Xaya - Ydoixtlahuaca •
Atonahustla - Totoltcpeque - Piaxtla Chimantla - Tequautidan - Tlaxcuapa - Axuistla - Tehuisingo - Tusantlan - Tcxalpa - Tecomatlan • Ilamacingo - Chila - lxitlan - Chapultepequc - Pctlazingo - Tepcxillo.
Coatzacoalcos - Xocoteapa Macaya •
Santiago Socomisco - Olulla - Tesistepec Zayultepec - Tenantitlan Chinameca - Menzapa - Oteapa - Cozolcaque - Xaltipac Moloacan - Partido
de los Ahualulcos - Pochutla - Ixhuatla
o Ocuapa - Huim.1nguillo - Ostitan Mocotepegue - Tecominucan - Villa
del Espíritu Santo (desierta).
Tetillan - Yolo - San Jerónimo - Tlachkhilco - Tomacustla - lzquintlapilco • Tecavic - Tlachichilco • Santa
Bárbara - Lagunilla.
Jesús María - Sau Joseph de la Isla San Joseph de Gracia - Soyatal - Rincón de Romo - Axu....:ucar - Cieneguilla - Chichimeco - Ciénega de Mata.
Tuxcacuexco • Tonaya - San Juan Chacala - Zapotitlan - Ayotitlan - Tozin - Chachichilco - (Linda al Oriente
con Sayula) - Cuzalapa - San Antonio - Mazadan - Tetepan - Toliman Copala - San Gabriel - Xiquilpa •
Teutlan.
San Joseph - San Sebastián Mexicalcingo - (estaba 1 legua al Oriente de
Guadalajara).
Tlapanalá - Tepeapulco.

{Linda con Teutitlan 'Y con Cuicatlan
Marinaltepec).
Soyatlidan.1pa - Calpa - Amecaque Guaquechula - Tianguismanalco -

457

�.

A.lcaldla Mayor

Autlán (Puerto de Navidad)

Azuchitlán o Tetela del Río
(este era independiente en
una época)
Bolaiio.s
Cadercita

Estado

Pueblos principal,s

Axocopa - Acapctlahuacan - Coyula •
Cuaco • Tepango - Acapulco - Tienguismanalco - Atlimcyaga - Tlapola •
Calpan • Xolco - Yancuitlalpan • Xalinti.:intla - At. itzahuacan - Amecaque · Qu:nepec • Ixhuatepcc - X'ochitcopam - Tcpango - Quap('xco - Ateopan - Quahu}·ucan - Zompnhuacan Huaquechula - Quautla • Comoluican • Tc...,upan • Quatepec - Huilulco Zoyotla.
Jalisco

México

Jalisco
Nuevo Le6n

Cadercyta
California, altn
( Provincia)

Querétaro
California

California, vieja
(Provincia)

Baja California

Zacapala - Amcca - Amilpa - E,.utla •
Tccolotlan - Ixtlahuacan • ZuchitJan
(Confina aJ Oriente con Sa}-ula y al
one con Huauchinango) - AcotitlanTenanztlan - Zoyatlan - Tepantla •
Ayutla • Cuautitlan - Char.ala • Toitin • Tcnamatlan - At.cngo.
Totolapa - Po1.utla - Pezuapa Tlacotepec • Cutzannla - Tecpan - Zacatula • Huautla - Tehuehuctla - Mar
del Sur - Alba de Liste - Halchfapa.
Chimaltitan - San Martín de Bolaños.
San Juan Bautista - Saucillo - Cerrito - Los Ramonc. - Santa Cruz.
Escancia • Pinal de Amoles - XaJpa.
Había un gobernador. Fray Junípero
Scrra estableci6 las Misiones de San
Francisco, Los Angeles, San Diego y
otras más.

Alcaldla Ma}'or

Estado

Ca....ititlan

Jalisco

Cclaya

Guanajuato

Centipac (Ver Sentipac)
Ccrral\'o

• 'uC\'O Lc6n

Cina ua-La Guacana

.iichoacán

Ciudad Real

Chiapas

Coahuila
(Pro~incia)

Coahuila

Coatepec

Colimn

Veracruz
Colima

San Pablo • Pilar - Santiago • San
Lui1 - Santa Rosa - Hostell • Magdalena • Consag. - Todos Santos. Se destruyeron las Misiones de San Javier San Juan Bautista Ligui - La Paz San José del Cabo - y las fundadas
má, tarde como Santa Gertrudis - San

Colimilla y Mata1án
Colotlan

Jalisco
Jaluco

Borja - San Fernando - Rosario • Santo Domingo - San Vicente • San Miguel de la Frontera - Santo Tomás San Pedro Mártir - Santa Catalina y
Dl' canso (dominicanas).
San Luis - Cuyatán - A:úx.iqw - Istahuacan - Chapala - Coxcomatitlan •
Santa Cruz.
Yuririapúnclaro (fue alcaldía mayor
indcpenditnte) Chamacucro, Jerécuaro - Emfoguaro - Urireo - San Juan
de la Vega - Acámbaro.

jalisco
Agualcguas - China • Boquilla • Llanitos - Mojarras - Calabozo.
Churumuco - Ario - Etuqu.arillo - Turicato - Paracu.aro - Nocupétaro Acuyo - Pungro.

Había un capitán en el Presidio de
Lorcto y una serie de Misiones en la
Península y de Presidios como el de
San Joseph.
Misiones de: Dolores - Santa Rosalfa • 'Mulcgé • San Ignacio - Magdalena - Guadalupe - Purísima - San
Joseph Comundú - San Francisco Javier.

Pu~blos principales

Todo el Estado hasta que en 1777 se
dividí6 con la d!" Tuxtla, que-dando entonces la mitad Sur de esta Akaldla
Mayor con la subdclcgaci6n del Soconusco.
En fonclova estaba la residencia del
gobernador de Coahuila o ucva Extremadura Presidios de: Sacrammto.
Pueblos y Misiones de: San Francisco
y San Miguel de Aguayo - Peyotes,
Dulce 'ombre de Jesús - San Francisco \"izarr6n - ruc1tra Sl·ñora de la
Victoria - • ·adadores - Haciendas de:
Castaño - Afamo - San Jo c·pb - Carrizal - Pozuelo - Contotolrs - Ciénegas - Santa Mónica.
Cbicoloapa - Chimahuacán.
AJmololoyan - Cueza.lapa - Comala •
Caxitlan - Totomoloyan • Ixtlahuaca
Xilotlan - Mirnflores - (Lindaba por
el N. con Tuscacucsco, S. con Motines,
E. con Zapotlan y W. con Aullan }'
Puerto de avidad rn la 'ueva Galicia).
Tlaltcnango - Tocatic - ornas - Bolaños - Tonatiche - Temastian • Acacalco - Talutipan - Tepichitan Villi-

458

459

�Alcaldía Mayor

fütado

Pueblos principales

Alcaldía Mayor

Pueblos principales

ta - Cuaximic - Santiago - Santa María • Huejuca.
Compostela

Copala

Córdoba y Huatusco

Nayarit

Sinaloa

Veracruz

Cosamaloapan

Veracruz

Coyoacán

Distrito Federal

Cuicatlan

Culiacán

Guimeo-Cirándaro

460

Oaxaca

Sinaloa

Michoacán

Matanchd • Zapotán - San Pedro Membrillales - Taliacapan - Santa
Cruz - Mazatlan - Xaltocan - Acaxala - Tiacapan • Metztitlan.
Masatan - Real de Copala - Real de
Charcas - Hacienda de Pánuco - Badiraguato - San Xavier de Cavasan.
Zacan • Zentla - Huatusco - San Pedro Ixhuatlan - Coscomatec • Copan
Coscomatepec - Punta - Amatlan de
los Reyes • {Lindaba por el O. con
Orizaba, por el N. con San Juan de los
Llanos, por el E. con la Antigua Veracruz y por el S. con Zongolica).
Amatitlan - Tlacotalpan - Texhauacan - Acula - Chacaltianguis - úmalhuacan - San Pedro Amatlan • Otitlan - Tuxtepec - Chinautla (fue partido independiente) - Acatepec - U tzila - (Chinautla linda con Teutila) Uzamacin - Yetla.
Tacubaya • San Angel - Tlahuac San Agustín de las Cuevas - Xaltocan.
Teutitlan del Camino - San Lorenzo
Alpiwgua • Nacantcpec • Quiotepec
Papalotipac • Santos Reyes • Tepeuzila - Teponastla - Casa Blanca - Nahuatipac - Los Cúes - Tecomahuaca Teopu.xco - Sa.ntiago - Huehuetlan San Lorenzo - Santa Ana - San Pedro - San Jerónimo - San Lucas - Sitn
Antonio - Huautla - Santa María •
San Mateo - Chilchota.
Real de Cozela - Misión de Tacuchameta - Buya • Binapa • Bayta Vadiraguato - Jurisdicciones - Canelas Baurigame - Varias Misiones.
Guimeo - Huetamo - Santiago Tlapecuila • San Jerónimo - Cirándaro Covican - Pungarabato - Tetela del
Río - Charando - Turicato - San Lucas - Perochucho - Cucio (Linda por
el Sur con Tetela) - Putechuchu Mar-

Cuitzeo

Michoacán

Cuquio

Jalisco

Cuatro Villas del
Marquesado

ÜllX3,Ca

Cuauhtitlan

México

Cuauhtla de Amilpas

Morelos

Cuernavaca

Morelos

Chalco-Tlalmanalco

México

Charcas
Charo

S. L. Poto!Í
Michoacán

zán - Conguripo - Paganguato - Tlapeguala - Coyuca.
San Buenaventura - San Marcos - San
Jerónimo - Cupándaro - San Juan •
Santa Ana Maya - (por el Tute linda
con Acámbaro, por el Norte con Celaya, por el Oeste con Patzcuaro y por
el Sur con Valladolid Morelia).
Nochistlan • San Cristóbal - Yahualica - Cautla - Manalisco - HuisculcoAcatico - Metztitlan • Toyagua Apulco - Tenalucan - Quacuala • Ocotic Tepunahuasco - Ixtiahuacán - Tacotán - San Cristóbal - Iscatlán.
Etla - 'Mexicapa - Cuilapa (Zoachil)
Cuayapa - Tlanechico - Xalpa - Labal - Santa Lucía - Tuctla - Tomaltepec - Zagache • Chilateca - Guegorese - Las Minas - Chichicapa (minas) Santa Martha - Yachila • Las
Peras - Atzompa • San Gabriel Guelache - Nativitas - Sa.ntos Reyes Guadalupe - Nareo - Soledad - Santo Domingo - Xoxocotlan - Tlapacoya.
Coyotepcc - Santa Bárbara - Tultepec - Huehuetoca - Tcoloyucan - Tepozotlan - Xaltocan - San Miguel de
los Xagueyes - Zumpango.
Ocuituco - Xamiltepec - Tetelzingo
Tlacotepec - Temoac - Cacoyoc Tlamimilulpa - Zocoalpan.
Huytepec - Xochitepec - Mazatepec Xonacatepec - Xantetelco - Guizinclan - Coatetcko - Miacatlan • Huastepec - Yacapixtla - Mazacatepec •
Xoxutla - Yautepec - Tepoztlan Pawlco, Tutela del Volcán (se agregó) Xumiltepec - Zacualpa.
Tecamachalco - Tlayacapa - Mexicalcingo - Ecazingo - Tezozoko - Amecarneca - Zentlalpan - Tcpetuxpan Ayapango - Mixquique - Tlemamatla Oiumba.
Venado - Matehuala.
Charo 'Matlazingo. (Linda con Valladolid) Ahuehueringo • Atzala- Tenex-

461

�Alcaldla Mayor

Estado

Pueblos principales
calco - Temascalapa - Sacualatengo Xaltepec - Atecingo.

Chicontepec (Ver:
Huajococotla)
Chichicapa y Zimatlan

Oaxaca

Chletla
Chilapa

Puebla
Guerrero

Chiautla

Puebla

Chihuahua
( Provincia)
Chilchotla
Cb.inantla
Choapan
Cholula

462'

Chihuahua
Michoacán
Pue., Oaxaca
Ver.
Oaxaca
Puebla

Zjmat.an (antes alcaldía separada) Río Hondo - Tequila - Lositha - Tetipac - Cozautepec - Tepezimatlan Atzozola.
Atzala.
Atengo - Xiutopantla - Tehuanstitla Zacanhualin - Quecholtenango - Zitlala - Acatla.n - Awqualoya - Ayahualulco - Zumpango - Mochitlan Huiziltepec.
Xicotlan - 1 - Huehuetlan - Chautla de Tapia {de la Sal) Tlacualpican - Tzicatlan - Xolalpa - Mitepeque - Teutla - Xochltepcque - Quetzala - Ayosustla - Zenteocala - Pilcaya - Quacalco - bcamilpa - Xkotlan Acaixtlahuacan - Totolapa - Tlaltepexi • Xucingo - Tulcingo - Chila • Ocotlan - Nahuituxco - San Juan del
Río - Teotlalco - Xolalpa.
(Ver TARA.HUMARA).
(Barrios).
A 43 leguas de Cosarnaloapan a la
que se agregó.
Jalahui - Jaltepec.
Con 43 pueblos Quautlazingo - Momospan - San.ta Bárbara - Todos Santos - San Luis - Sacapecpan - Quapan - Cuaucotla - San Sebastián
Cuautla - Zacatepeque - Tcnanchm San Jerónimo - Zocrumehua - San
Andrés Cholula - Acatepeque - Tlaxcalzingo - Texmitlan - Cacolotepeque • Ocovica - Malacatepeque - Coronango - Coztla - San Francisco Ocotlan - San Antonio - San Mateo - San
Gabriel - San Lucas - San Martín San Lorenzo - Tlaltenango - Santa
Isabel - Santos Reyes - Santa Ana Ahuatempa - San Mateo - Qucscomate • Papalotla - San Bernardino.

Alcaldía Mayor

Estado

Pueblos principales

Chontales

Oaxaca

Durango (Guadiana)

Durango

Escanela
Fresnillo

Querétaro
Zacatecas

Santiago Xanica (Yautcpec y Santa
María Ecatepec}.
Cuencamé, (hasta cerca de 100 Chalehihuitz y Sombrerete) Presidio del
Pasaje, Haciendas de Patos Olidin •
La Peña - Alama • Laguna de Panos
de San Pedro - Guat.indpe Guadalupe • Caladonga - Saín Cataria Ayala Corrales - Atotonilco - Sauces - Garate - Juan Pérez - San Salvador Groseros, La Puerta - Remedios - Quitea • Calabaza! y Misión Jesuita de
San Quinotio - ( ver Tepcguana y
Nombre de Dios).
Se agregó a Cadereita.
San Cosme - Veta Grande - Real de
Pánuco - Haciendas de Santa Cruz,
Dolores • Truxillo y Abrego - 'Maguey
Troncoso - Poro Hondo - Bañón Valle de Ameca - San Antonio Torreón • La Zanja - San Mateo - Sauceda - San Agustín.

Guadalajara
Guadalcázar (San Pedro de)

Jalisco
S. L. Potosí

Guanajuato
Guautlauaca

Guanajuato
Puebla

Guejolotitlan
Huamelula

Oaxaca
Oaxaca

Huauchinango

Puebla
Veracruz

Tula • (hasta 1749) - Palmillas Jaumave - Monte Alberne - Santa
Clara - Santa Maria. - Naola - La Lasca • Valle del Maíz.
Silao - lrapuato.
Huehuetlan (35 leguas al Sureste de
México.
Cuitzeo - La Seda.
Huatulco - Aztatla - Pochutla - Barra de Coyutla - Tonameca • Puerto
de San Agustín. (Linda con el Marquesado Tehuantepec y la costa) (Zona Chontal) - Puerto Escondido Puerto San Angel • San Miguel - San
Pedro - Xuchitepec - Chongo - Acatcpec - Elotepec - Zapotlan.
Pah.uatlan (con tres pueblos) - Tabuco • Tlaola - Tlacuilotepec (c-00 3
pueblos) hruta el Golfo de México.
Chicocuautla - Naupan - (con 8 pueblos) - Xocotepec - Xalpantepec Pantepec (y 5 pueblos) Tamapache
( con Tabuco, Tcpetzintla y Tihua-

463

�Alcnldla Mayor

Huauchinango (hoy
Guachinango)
Huaxuapa y Tonalá

Estado

Pueblos principales

Jalisco

dan - Tamiahua ( con Amatlan, Acala, Cacateapa y Tampao).
Misllan - Atcnguillo - CuauUa.

Oaxaca

Huayncocotla y
Chicontcpec

Veracruz

Huejotzingo

Puebla

Tonalá (fue alcaldía independiente) Tezuatlan - Tlapanalá - Atoyaque Tlapalzingo - Hua:xtepcc • Zilaca)"Oapan - Caleguala - San Jcr6nimo
Aguatlán - Zacatcpcc - lncuyachi Huelotitlan - Tlachichllco - lgualtcpec - Cacalotepec - Xusisllahuaca Tcquisistepcc - Chametla - 'Mixtepec. Guamapa - Zuchitlapilco Xuchltepec. Guejolotitlan - Tuctla.
Tzcntcomatlan - Tlachichilco - Ilamatlan - Ixhuatlan - Ch.inautcpec.
Texmelucan San Salvador y San Mai:tin (29 jueblos) - Xolalpan - San Rafael del Monte - Tianguistengo - Tianguisolco - Azitla - Atzala - San Pedro
San Andrés - Tlalancalcca - Palmillas
Tlauúngo - Atzopan - San Juan Tctla - Huiazocualco - Tlamimilolpan
Tepctlaxco - Temaxcala - Tiaguismanako - Alozozingo - San Buena\'cntura.

Huejutla

Hidalgo

Ixcatlan - Maeustcpetla Thrbuctlan
San Pedro y 10 haciendas.

Ibaua, Asientos de

Zacatecas y
Aguascalientes

Teitiqui - Tepezalá - Rincón de Ramos.

Iguala

Guerrero

Igualapa

Guerrel'O

Coacula - Tuxpan - Tehuisnao - Mayannln - Tepecuacuilco - Tlaxmalac.
Hudrnt-tlan - Popolapa - Acatepeque
C11ilapa - Quet7..alapa - Chacapalapa
Alcamani (linda al oriente con Xustlahuaca al oeste con Tlapa, al norte
con Xicayan y al sur con Acapulco).

Iiccateopan
( Ver Zacualpan)

Gucrri::ro

Ixmiquilpan

Hidalgo

Alcaldla Ma}'º'

E1tado

Ixtcpcxi

Oaxaca

lxtfahuaca

México

Izatlan-Ahualulcos
(Hoy Etzatlan)

Jalisco

Izúcar

Puebla

Jasso-Teremcndo
Juchipila

Michoacán
Zacatecas

J uxtlahuaca

Oaxaca

La Barca

Jalisco

Labradores

Nuevo Le6n

Lagos

Jalisco

Le6n

Guanajuato

Xonocapa - Cardonal - Santa Ma-

ría Ixtlatla.xo - San Agw¡tín y Tepcxic Tlazintla - Orizaba - San Juan y
Sabana.

Ixuintepec-Peñolcs
(Ver Tccocuilco)

464

Oaxaca

Elotcpec - Chilapa - Huytepec - Estetla - Tlai.oyaltepec - Tepantepec - To-

Pueblos principales
tomachapa - Teosacualco - Teococuilco.
Chicomexuchil - San Mateo - Calculalpa - IxtJan.
Tcrnucalcingo - Allacomulco, Joeotitlan.
Magdalena - Amatlan - San Juan - (al
oe5lc de Guadalajara) San Marcos
Oconahua - Miraflores - Laxa.
Aguatlan (antes alcalcüa mayor)
Teopantlan - Culucan - Santa María
de la Asunci6n • Epatlan • Tepexoxttna - Telip:m Tepapaycca - Ahuatelco - Chietla - Ahuehuczingo - Tenexcalco - Azalan - AguatJan - Texaloca - Zoratitlanapa - Coatzingo
Pucctla - Mazay - Tatela - Alchiehica
Ayutla - Xochiapa - Colucan - Ahuate-leo - Cohuccan - Azizintla - Tetla •
Tlapanalan.
Moyahua - Atemanica - San Miguel
Mczquitula - Apozol - San Pedro - San
ta María - Santiago - Teul - Cospala
Mezquital - Analco - San Lucas - Totolotalco - Amatlán - Villanueva - La
Encarnaci6n - La Quemada - Malpaso • Tabasco - Tayagua - Guamuzco
Mezquitan.
Tla&lt;'otepec - Mixtepcc - Tilapan - Tecomaxtla • Tcpetlatongo - San Lucas Santa Maria - Santiago - San Juan San Francisco - San Martín.
San Pedro - Atotonilco - Ocatlan
Quit.zeo - Sa.n Luis - Zapotlán - Totan - Sula - San Andrés - La Ciénega •
Zapote - Azo - Poncillan.
(llurbidc) - Cue\'aS - Camarones - Purlsima.
Comanjá - Ja!ostotitlan - Mitic - San
Miguel Buenavista - San Juan de la
Laguna - Moya - San Juan de los Lagos • San Gaspar - Temacapulin. Se
agregó Tcocaltichc.
San Francisco del Ric6n - Pénjamo
(linda con Salamanca, Pátzcuaro y

465
HSO

�tflcaldla Mayor

Ll'rma
Linares
Malinako

Maloya
Mara\·atío

Estado

México
'ut"vo León
Mfxico

Sinaloa
Micboacán

Mascota
Mazapil

Jafüco
Zac:w .·cas

Mctcpcque

Mé.·ico

Mcutitlan

Hidalgo

Putblos principaln
con Tlazazalca) . San Pedro - Piedra
Gorda • Concepci6n - San Miguel Cuecillo.
Tarasquilla - Santiago.
San Crist6bal - Hualahuisc,.
San Miguel Tecomatlan - Zumpahuacán • Tenancingo - Santiago Ocuila Almolonga • San Ga par • Quatl'J)Cc
Zoquizingo • Santa Ana - San Lucas
Evan dista.
Taximaroa - ZitA.cuaro - San lon?nzo
Tiriprtio • San Matl'o - San Lucas
San Bartolomé - San Pedro • San Sl'bastián - San Felipe • lrimbo Cerguyo
Epungco - Apoyo - Zingatto - Tuxpan • Jungapeo - Ziraguato - Turuodeo • Puma • Tinguineo - Contrpeque • Chichimequilla • Enandio - Apaseo • Púcuaro • San Mateo del Rincón - San Bartolomé - San Francisco Tuzantla - San Esteban Tíripitio Juzantla • Tiquicheo • Copándaro Qucréndaro - Tungarco - San :Mi ucl Tupataro - Tarimancacho.
T.tlpa - Tuito - Tintoque (Mita).
Gruñidor • Cedros • Norias - Sierra
H!'nnma • San Juan de los Ahorcados
Santfago Tianguistengo - Xilotzingo
Ouolotepeque - X1cotitlan • Capuluaque - Trpcxoyuca - Ocuyoacaque
Gunpanoya y 300 pueblos más. Se
puedl" dividir en tres distritos ro {ctepcque, en Ixtlabuaca y l"n Tianguistengo. Tlachichllpa • Tlacotepee - Atlamulco - Atengo - San Gaspar - Zinacantcpcc • Mexicalzingo
Tcmelicaque - Chapultcpcc • Tcprmoxako - San Antonio de Padua - Calimaya - Mimialpa - Ynlatlaco - Temascalcingo - Xiquipilco - Amanalco
Ixtlahuaca - Tultcpec - Chichicoautla
Xonacatlan - San Felipe • Malacatcpcc
Tcmoya - Hutmilapa - Atlapulco - AJ.
moloya del Río.
Molango • Chapulbuacan - Tcpehua-

Alcaldla M4yor

Estado

Putblos principal,s

cán • Tunchinol • Tianguistcngo - Cofiahuatlan

Oaxaca

Misantla

Vcracru1

Monterrey

Xur.vo Lc-6n

fotines (Pomaro)

Nrxapa

ievcs

fichoacán

Oaxaca

Zaratecas:

lotlan.
Coatccas - Amatlán - Coatlán - Lozicha - Santa Marta • Otzolotepec • Zuchltcptc • San 'Matro de las Piñas
San Juan Otzolotepec - Santa Catarina cneguta ( e ve el mar del Sur)
7S pueblos.
Tlalixcoyan - Ccmpoala - Chicontepec - Colipa - Ct"mpoala - Tctcla - Tt••
nampa - Tlacoteptc • Nanacatlan Tonara - Tlapostectlan - Potingo - Cihuaroatla.
(Con Gobernador) Santa Catarina
Encamación - Remates.
San Trlmo • Zinacamitlan - Xolotlan
Chiamila • Goalcoman - Macuili
(Ll~aba al Mar del Sur).
Qurir.hapa Tepalcatcpec (y 12 pueblos mis) San Balta.zar - San Francisco - San Prdro Leapi - Santo Domingo - Santo Tomás Quiri - Santiago
Larhivra • San Juan Xanaguechc Santa Catarina - Quiquitane - (Partido de.-) Mixtepcque - San Prdro - San
Juan - San Lorrnro • San Agu~tín
Mixtepec - Lachiguiri - San Andrés
Mixtcpec - Santiago • San Juan Tepalcatrpec, cabecera dr. los Chontalc., - Topiltcpec Santa María - an
Pedro Mártir • Cbilteptc - Santa Luda - Tecolotepc~ - Candelarias - Zuchiltcpec - San fatiiu - Acatcprc Hiscatcprc - Santo Tomá~ - Snn André3
Quitguelani - Santiago Ne,capa • Yautep&lt;'c - Xarcia - Santa Ano. Lachixila
Sanguanbrca - Coatlán - Iscuintepcc
Cocatlao - Santn Margarit.'l Qu~ialtl'p e - Xicula - Ocotcpec - CacalotcP&lt;'C - Acatlarinto • Malacatcpcc - Chimaltepcc - Acatlin Tustla - fiuatlán
(Mixcs - :. "izagui - Lachigojani • Xilotepec • San Sebastián - Santa Cruz San Pedro - Maxaltc¡&gt;l'c - Totolapa Zoquitlan.
Me-zanital - Xarnlillo - San Miguelito -

466
467

�Alcaldla Mayor

Estado

Nochixtlan

Oaxaca

Nombre de Dios

Durango

Nuevo México
(Provincia)

N ucvo México

Nuevo Santander
(Colonia)

Oaxaca-Antequera

Orizaba

468

Tamaulipas

Oa.xaca

Veracruz

Pueblos principales
Pastelera - Tetillas - El Fuerte - Guadalupe - Río Grande - Cerro de Santiago.
Tilantongo ( se agregó) Tamazula
Mitlantongo - Xaltepec - Chachuapa.
Se extendía por el oriente del Estado
de Durango hasta La Punta.
Con gobernador en Santa Fe• San Jerónimo de los Taos - Villa de Santa
Cruz Havicuii - Soledad del Rlo · San
Juan de los Caballeros - El Embudo •
Bernalillo - Santa Ana - Alameda de
Mora - Villa de Alburquerque - Atlixco - Limpia Concepción o Cañada
Valencia - Cerro de Tomé - San Agustín de la Isleta - Tezaque - Nambé San Ildefonso - Santa Clara - Pecuries - Pecos - Zuñi - Galistco • Santo
Domingo - Cochiti - San Felipe - Santa
Ana - Zia - Gemes - Acoma - Nuestra
Señora de Guadalupe del Paso - San
Lorenzo • Carrizal - La Peña.
La Colonia del Nuevo Santander con
gobernador e.n la Villa de Santander
Ciudad de Horcasitas - Santa Bárbara - Llera - Tula - Altamira - Padilla•
Güemes - Real de los Infantes - Aguayo • Soto la Marina • San Fernando •
Laredo - Burgos - $antillana - Reinosa - Escandón - Croix - San Carlos Hoyos - Camargo - Mier - Revilla •
Dolores - Real de Borbón - Cruillas
San Nicolás - Presas del Rey - Palmillas - Jaumave.
Ixtepec - Xalatlaco - Otzoltepec • Exutla - Tilcaxete - Ayocuexco - Ocotlán Ixtlan - Guelatao - Coyotepec • Tlacochoguaya - Teozapotlan - Tenexpa Xalteanguis - Tezozola.
Aculzingo - Nexapa (lindaba con Córdoba, Veracruz, Tehuacán y Tepeaca)
Tomatlán - Naranjal - Ingenio de
Tuxpango - Atlaca - Tequilan • Temilolacan - Atlahuilco - Necoxtla •
Maltrata - Aquila - Ixtaxoquitlan •
Nogales - Ixhuatlan.

Alcaldía Mayor

Estado

Pueblos principales

Ostimuri
(Provincia)

Sonora

Ostotipac

Jalisco

Bayateca - Río Chico - Nuri - Bcthlem - Ruan - Potan - Bocón • Cocorin - Moabas - Comoripa - Zuaqueo Yacora - Onabas - Tonichi - Onapa
Aribetechi - Bacanóra - Saguaripa Tacupeto - San Marcos - Real de Todos Santos - Nacozari - San Marcial San Joseph - San Miguel - Río Chico Tecoripa - San Xavier - Nacori - Matape - Opostura - Cumpaó - Guazabas • Oputu - Thesico.
San Sebastián - (Mascota 38 leguas
al occidente de Guadalajara) - Tolapa
Talpa - Jyto en la costa (hoy Tuito)
(Ver Mascota, contiguo).

Ostotipaquillo

Jalisco

Cacalutla - San Francisco (25 leguas
al noroeste de Guadalajara).

Otumba

México

Pachuca

Hidalgo

Pánuco y Tampico

Vcracruz
Tamaulipas

Papantla

Veracruz

Parral, San José del,
(Ver Chihuahua y
Tarahumara)

Chihuahua

Parras (Ver: Saltillo)
Pátzcuaro

Coahuila
Michoacán

Axapuzco - Ostolotipac - Huautlanzingo.
Tizayuca - Tolcayuca - Huaquilpa Real del 'Monte - Acayuca - Tezontepec.
Otontepec - Tantima - Tarnalin - Ohiconamel - Ozuluama - Tanjuco - Tantoyuca - Tempoal.
Espinal - Zozocalco - (linda con Huauchinango) Coatzintla - Zozocalco - San
Mateo - Chumatlan - Mctlatlan - Santo Domingo - Guaytlan - Coatlan.
Misiones de Santa Ana, Tataca, Concepción , Las Cuevas, San Ildefonso,
Atotonilco, Reales de Minas de Santa
Bárbara, El Oro, Ciénaga, Hacienda
de Lapian, El Pilar, Canutillo, San
Pedro, Presidio de San Francisco de
Conchos en donde había un capitán.
Mapimí - Peñoles.
Tzintzuntzan - Cocupa - Santa Fe Purunchéquaro - Tirindaro - Zacapu Etúcuaro - lndaparapeo - Siguinan Arantzan - Capáquaro - Arentapaqua Santa Clara del Cobre (Villa Escalante) Uruapan • Jucutacato - Parangaricutiro - San Salvador - Sacán
Tzirosto - Ap6 - Corupo - Guango
(aquí residía un alcalde mayor) - Ure-

469

�Alcaldia Mayor

Estado

Pesquería

Nuevo Le6n

Puebla

Puebla

Purificación
(Ver: Tomatlán)
Querétaro

Jalisco

Rlo Blanco

Nuevo León

Sabinas

Nuevo León

Salinas

Nuevo León

Salinas del Peñol Blanco
Salamanca
Salinas ( Santiago de las)

S. L. Potosí
Zac.
Guanajuato
Nuevo León

Sal tillo

Coabuila

Salvatierra

Guanajuato

San Antonio de los Llanos
San Bartolomé

Nuevo- León

Querétaro

San Bias
San Crist6bal de la
Barranca
San Felipe

Nayarit
Jalisco

San Juan de los Llanos

Puebla

470

Guanajuato

Pueblos principales
cho - Xongo - San Juan.
Tiripitio - Echuacándiro - Undameo
Auramba - Acutzio - Puruándiro - Angamoquitiro - Conguripo - Panindicuaro - Aguanato - Epexa - Numaran.
Valle de la Pesquería Grande (hoy Villa de García).
Amozoc - Coatincha - Totomehuacan
Se agregó.
Tomatlan • Chamela - Mazatlan • Navidad.
San Juan del Río • Tolimán (y 17
pueblos más) .
(Arambcrri) - Milpillas - Molino - El
Varal - Tepozanes - Santa Rosa.
V allecillo - Lampazos - Camarón Huizachito - Hormigas - San Antonio.
Marin - Abasolo - Hidalgo - 'Mina
Higueras - El Carmen • Zuazua.
Pinos.
Se agregó a Ce.laya.
Ciénega - Adjunta - Los Pozos - Mamulique • Refugio • Canelo.
Parras - Patos ( todo el sur del actual
Estado).
(Se agregó a Celaya) (linda con Celaya y Apaseo) .
(Hidalgo) - Encinas • San Nicolás.
Con capitán en eJ Presidio - Misiones:
Cuevas - Lope de Hierro - Santa Bárbara - Las Bocas - Reales de Minas de
Santa Bárbara y El Oro.

(Se agregó a San Miguel) (Dolores se
erigió en pueblo).
Tlatlauquitepec - Zacapoaxtla - Chichiquila • Quimixtla • Hueyapan
Yaonahuac. Tenextlatiloyan - Huezcaleca - Ixtac - Maztitlan - Xonacatlan •
Elotepeque • Xuchitlan - Cuyoaco Zantla • Xocbitlan - Nauzontla - Quetzalan ~ Yancuitlalpan - Teteles - Tepeyahualco • Chilchota - Paplanala.

Alcaldla Mayor

Estado

Pueblos principali

San Juan Teotihuacán

México

San Luis de la Paz

Guanajuato

San Luis Potosí

S. L. Potosí

San Mateo del Pilón

Nuevo León

San Miguel de Aguayo
San Miguel el Grande

uevo León
Guanajuato

San Pedro de Boca
de Leones
San Sebaslián
(Real de)
Santa Catarina

Nuevo León

Theotalco • Tem.ascalapa -1
Tepexpan - (linda con E
Texcoco).
Reales de los Pozos • Palmar
Targea - Sao Juan Bautista t...- 1.ucnu
( se agregó) San Francisco de los
Amucs de Xichú - Santo Tomás - Tierra Blanca - (lindaba al S. E. con Cadereita. Al W. con San Miguel el
Grande. Por el N. con San Luis Potosí y por el S. con Querétaro) .
Santa María dd R1o - Río Verde
Valle de San Francisco • San Pedro
Armadillo.
Valle de la Mota - (Rayones) (Montcmorelos) - El Castillo - Providencia - Cartagena.
(Bustamante) - Huizache - Ranchlto.
San Felipe (se le agregó-) - Dolores
Atotonilco.
(Villaldama) - Santa Fe - Casita •
Santa Rosalía - San José - Escondida.

Jalisco
Nuevo Lf'ÓU

Santiago de los Caballeros

Sinaloa, Sonora
Chihuahua

Sayula

Jalisco

Sentipac

Nayarit

(3 leguas al Oeste de Monterrey)
Rinconada - Torreo - Placeres - Tanque.
Misiones de Chinipas • Zerocabuy
Morís - Yecora - Guai;apares - Tubores - Sinaloa - Bacuberito - Tebeco Navojoa • Mozo y otros más.
Uxmaxaque - Amacueca - San Luis Apango - Tepec - Tapalpa - Talapa
Teoeuytlan - Xalpa - Atlato - Zacualco • Cuaycapan - San Marcos - Chapala - Jocotepec • Cbichilixpan - Teotepec - Techalutla - Zacualco - San
Antonio - Tizapan - Atotonilco - Acatlan (Juárez) V. Corona - Atcmaxaque - Atoyaque - Cocula - San Martin - Santa Cruz - Axixique - Cozatla
San Cristóbal - Tcncuitatlan - Tuxcueea - Tecolotlan - Atengo - Tenamaxtlan.
Mezca - Axcatlan - Santiago - Zapotlan - Ixcuintla - San Sebastián - Oxal-

471

�Alcaldía Mayor

Estado

Sierra de Pinos,
San Matías de

Za catecas
Jalisco
S. L. Potosi

Sinaloa

Sinaloa
Sonora

Soconusco

Chiapas

Sombrerete (o Llerena)

Zacatecas

Sonora
(Ver: Ostímuri)
(Provincia)

472

Sonora

Pueblos principales
tepec - Axacala - Convento de San
Francisco.
Angeles - Ojo Caliente - Ojuelos - Ciénega de Mata - Haciendas de: Ballena
Pendencia - Santa Teresa - Espfritu
Santo - Santa Gertrudis - Santiago
San 'Martín - La Jaula - El Ga1linero
San icolás - Buenavista - Agostadero
Lobo - Marquillos - Salitre - Santa
Rita - Cerro Prieto - Santa Pita - Bucnavista - La Parada - Santa Gertrudis
La Sauceda - Gallinas - La Noris.
Tenía categoría de Provincia con gobernador - El Fuerte - Alamas - Real
de los Frailes - San Benito y varias
misiones.
El Reino o Subdelegación de Soconusco formaba parte de la alcald1a mayor de la Ciudad Real o de Chiapas y
tenla un alcalde ordinario o subdelegado.
La Noria - San Sebastián - Corrales
Santa Catarina - Atotonilco - Santa
Monica - Laborcita - Sain Alto - Torrecilla - Chacuaco - La Noria - Calabaza! - Calahona - Chalchihuitcs
Tonalá - Buenavista.
(Con capitanes) San Juan Bautista
Pitiqui - Presidio de Buenavista - Nacozari - Gila - Tepache - Moteporc
Coro de Guachi de Fronteras - Babispe - Real de la Soledad - Guevavi
Guisuani - Aguaje - Real de Aygame
San Francisco - Los Alamas - Batuco - San Cosme - U res - Babicora
Bayaconi - Aconchi - Guepaca - Banamichi - Cinoquipa - Arispe - Chinapa Bacoati - Basochucha - Real de S. Pedro - Los Angeles - Populo - Nasameri - Opode - Merisichi - Toape - Cucurpe - Los Dolores - Los Remedios - Real
de la Concepción - S. Hipólito - Real
de Bacanutchi - Real de Cananea Real de los Tepetates - Cocospera Timén - Sao Ignacio - Santa Magdalena - Tubutama - Puerto de Barboroco.

Alcaldta Mayor

Sultepec

Tabasco

Tacuba

Tala

Tancitaro

Tarahumara

Ta:xco

Estado

Pueblos principales

México

Temaxcaltepec - Capula - Huiztlán
San Pedro Almoloya - Totcolmaloya
Amatepcc - Temascaltepcc - Hueztahualco - Tccaltitlan - Clacoyac - San
Pedro Almoloya - Amaltepcc - Coajusco
San Miguel - Tcquizampa - La Goleta Pozoltepec - San Simón de los Barreteros - Acamuchitlan - San Francisco
del Valle - Ahuacatlan - Ixtapac - San
Martín y Santa Cruz - San Lucas - Otzoloapan - Atezcapa - Texupilco - San
Miguel Ixtapa - Santiago - Arizmendi
San Andrés - Acutitlan.
Tabasco
Perteneció en un principio a la Capitanía General de Yucatán que tenía
las alcald1as ordinarias de Mérida,
Campeche Valladolid Salamanca de
Bacalar y Tabasco. Había entonces en
Tabasco un alcalde ordinario. Al separarse de Yucatán se convirtió en
Alcaldía 'Mayor y la residencia del alcalde mayor estaba en Tacotalpa. En
l 785 se erigió un Gobierno y desde esta frcha se nombró un gobernador.
Distrito Federal Atzcapotzalco - Huizquilucan - Sao
Bartola Naucalpan - Tcnayuca - Tlalnepantla - Tultitlan - Tepetlacalco San Jerónimo - Coatepec - San Pablo
Salinas.
Jalisco
Teuchitlan - Ameca - Aguisculco - Colula - San Nicolás - Cabezón - Jocotáo Ocotán - Nextipac.
Michoacán
Thomatlan - Acahuato - Parácuaro San Juan de los Plátanos - Amatlán Xalpa - Pinzándaro - Tcpalcatepec
Tetlama - Se agregó después: Motines y Sinagua y La Huacana.
Chihuahua
San Phelipe de Chihuahua . Santa
Eulalia - Nombre de Dios - Cosihuirachic - Santa Ana - Chubizca - San
Andrés - Concepción - Santa Cruz
San Borja - San Agustín - Pasayochi Tomosochic - Matachiqui - Theoloac.hi - Tomichi - Tacuta - Cocomeracbi.
Guerrero
Azozalco • Talistac . Trucco Viejo
Coxcatlan - Coatlan - Tcxtipac.

473

�Alcaldia Mayor

Estado

Tecali

Puebla

Tcccútlan
Tecocuilco hoy
Tcococuilco

O:ucaca

Tehuaw

Puebla

Tchuantcpcc

Oaxaca

Tenango dd Valle

México

Teocaltiche

Jalisco

Tcotako

Puebla

Teozacualco

Oaxaca

Prublos print:ipalts

Toxtcpcc - San Buenaventura - San
Luis - San Jerónimo - San Pedro Apatla - Santísima Trinidad - Aguatepcc
San Miguel - Tzitlacacoya - Huizcololla - Toxtep&lt;"que • Huichitepequc
Tepcya}1ualco - San Bartolomé - Aloynt::mpan - Santa Is.1bel - San Lorenzo - San fartln Mixtla - San Martín San Bartolomé - Santa Clara• San Sal,.idor - Santa Isabcl - San Francisco Mina de Tccali.
(Ver Paso y Troncoso Vol. V).
San Juan Atepec - San Juan Analco
(se agrcg6 a TeozaC'ualco mediando
Peñolcs y Zimatlan) - Santiago - Zucuyapa - Yoloxinisquilla - Macuitianguisco.
Zoquitlan - Coyomeapa - Coapa - Chilac - Coxcatla - Eloxuchitlan - Acatepee - Miahuatlan - (linda al . con
Córdoba y Orizaba, al E. con Teutillan del Camino al O. y S. con Tcpcaca) - San Lorenzo - Coscatlan • Altcpexi - Tititlan • Tla.xoxcalco - Axalpan • · Uahuatlan • Sinancarepcc - Cojomeapan • Quautla - Xocotla - Tlacotepec • Zapotitlan - Atzingo - Teloxco
Caltcpequc • Santos Reyes - Coatepequc - Acatepec - Acatitlan.
San Antonio de la Sal - Asumba • Tepango - Chapulco - Zoquitfan - Xillama - Alcomonca - Axayahualolco
Mazatcopan.
(Linda con Chiapas) - Tanapatepec
Chimalapa - Tequimtlan • Guichicovi • Patapa - San Mateo dd Mar - San
Francisco del Mar.
Allatlauca - Xuchiapa - Ziletcc - (lin•
da con Mctcpec Malinalco - Tt'mas•
caltepec y Zultepec) - Zapoyutla.
Tecaltitbn y Ajojucan • Guadalupe
Mechoacanejo - Huejotitlan.
Miltcpec - San Pedro • Xolalpan •
Tcutla.
Teozomulco - Amoltepec - Tezontr•
pee • lxtalutla.

474

Alcaldía Mayor

Estado

Teotitlan del Valle

Oaxaca

Tcpatitlan

Jalisco

Tcpeaca

Puebla

Trpexi de la Sl'da

Puebla

Pueblos principalts

Tlacolula - Mitla • Albarradas - /lindaba con Tehuantcpcc) - Santo Domingo • ZapotitJan - San Lorenzo
San Juan - San Luis - Santa Ana
Quiatoni - Santa Ana del Valle - San
Miguel • Santa Catarina - Matatlan Santo Tomás • Macuil:ruchil - Xilotepcc - Huizitlaltepec - San Francisco Guclavia.
Acatic • Tecualtitlan • Tonacty - San
Joseph • San Miguel el Alto - Mezquitic • Zapotlan - Santa Fe - Ascatlan.
Tccamachalco - Cachulac • Tlacotepee - Todos Santos - San Marcos
Acatlan • San Luis - San Andrés • Ostoticpac • S~t.:i Maria - Santiago Tenango - Soyapetlahucan • San Mateo Val~quillo - Sacaola - Coattpeque San Gabriel • Acacingo - Actipan San Sim6n • Chakhicomula - Huizcolotla - Quecbolan • Nopaluca - Palmar • Santa Isabel • Purificaci6n • Alscseca - Tlaixpa - Ostotipac - San HJpólito • Tlacotepcc - Cacaloapan - San
Sebastián - Aljojuca • Temalacayucan
San Salvador el Seco • San lúpólito Santa Margarita - Tesayucan - Tlacomula • Acaxetc - Tlacomilco - Acatzingo con 67 aldras • Igualtepec • XaJ.
tepec r Istapa - Quaonopalan • San
Andrb Chakhicomula - Tcchachalco Azizintla - Aljojuca • Soltepec • No•
palucan - Xaltetclolco - Tepatlasco Tetela - Ncnetzintla - Tlaxco - Ocotitlan • Tepulco - Magdalena - San
Agustín - San Sebastián - San Jer6nimo • Acazingo - Cozaqui - Los Reyes • San icolás - Santa Catarina San Miguel - Qucchula • Santiago San Bartolomé.
lxaquistla - Ahuatempan - Atexcal •
Coyotrpec - Cuayuca - Chímccatitlan
Huautlatlauca - Zacapala - Tlatlauquitepec • Xuchitepeque - Aguatempan - Quitlaxcoltcpcc - Quautempan •
Soyamayalco - btacuistla - Atexcal -

475

�Alcaldía Mayor

Tepic

Tepozcolula y Yanhuitlan
(Ver: Tilantongo)

Estado

Nayarit

Oaxaca

Tequepexpa (Santa María)

Nayarit

Tequila
Tetela del Volcán
Tetela y Xonotla

Jalisco
Morelos
Puebla

Tetcpango

Hidalgo

TeutiJa (San Pedro}

Oaxaca

Texas
( Pr~vincia}

Texas

476

Pueblos principales

Magdalena - Tonahuistla - NopaJa Santo Tomás - San Nicolás • San Lucas • Tcnayuca - Molcaxoque - San
Andrés • San José - San Luis - Huitziltepec - Quatetelco - Asolotepcc Yanhuitlapan - Tlachichilco . Ahuehuctlan.
Xalisco - Guayanamota • Xaltocan
Simochoqui • Mecatlan • Guarislempa
Zapotlan - Tepchuacan - Caztlan •
Pochotitlan - Texuitoxco - Atemba.
Texupa - Ocotepec • Chilapa - Tlaxiaco - Guautla - Atoyaquc - San Juan
Tlaltepcc • Pueda - Chicahuaztla •
Cuicuila - Ahiautla - Yolotepec - Atoyoquilla • Atlatlauca - Monte León Chacaltongo • Tecaltitlan • Copala Yunduza - Maninaltepec • Tulancingo - Peñasco - Tamazulapa • Xipacoya - Tonacatcpec - Xaltcpctongo
Apuala.
Comatlan - Santa María - San Pedro
de la Lagunilla • Tepotlan - San Luis.
Amatitlan - Cucambaro.
Hueyapan - Metepec - Xuchicalco.
Totooalapa (Hda.) • Tetela del Oro
(Totonacos} (30 leguas al norte de
México) - San Martín • San Francisco Ayotusco • Santiago Ecotlan - San
Andrés - Los Reyes - Cuautempan
Hueytentan - Huitzilan - Tenanpu.lco lztulco • Tuzamapan - Xochiapulco Tetelilla - Zapotitlan • Zongozotla •
Zoquiapan.
Huipuxtla • Atotonilco - Atitalaquia Apasco • Mizquiahuala - Jalpanaloya Tlaxco - Tlamaco - {Anteriormente
fueron 3 alcaldías mayores) .
Ixcatlan - Tenango - Quetzalapan Xalapa - Tlacomaltepec - Tlaquazin•
tepec - Zoyaltepec - Ayautla • Guaxospan - Tecoutla - Oxitlan • Tepetotuda - Chlnautla.
Con gobernador en el Persidio de San
Antonio de Béjar - Presidios: de Nues-

Alcaldía Mayo,

Estado

Tcxcoco

México y
Tlaxcala

Texiutlan

Puebla

Tilantongo
Tingüindin

Oaxaca
Michoacán

Tixtla de Acapulco

Guerrero

Tlacotalapan
Tlalpujahua

Michoacán

Tlapa

Guerrero

Pueblos principales
tra Señora de los Dolores - Adaes
Bahla del Espíritu Santo.
Tulantongo • Tezucuca - Chiautla Guaula • Oalpulalpao • Acolman •
Atengo - Tezontla • Ixtlahuacan Cuanali - Tepetlaostoc - Tlaílotlacan Papalotla - San Luis Huejutla • Coatlinchan - Nexquipayac - Purificación.
Chlnautla - Atempa • Atoluca - Zimpaco (y 12 pueblos más•. Xiutctelco Acatcno - Mexcalcuautla - Atolucan San Sebastián.
(Se agregó a Nochistlan)
(Se agregó a Xiquilpan) - Guascuaro Tocumbo - Laguneta • Ayumba • Cotipa • Magdalena - Tacázcuaro - Atapa - Ziquicho • Camata.
Atliacan - Apanco - Hostolipan - Ozomatlán - Tequiziapan - Oapan • Huacazingo - Tetelzingo - Huiziltepeque
Zumpango - Chilpancingo • Pctaquillas
Nochltlan.
Atlicintla • Catemaco.
Ucareo - Zinapécuaró - Taimeo • Otzumatlan.
Tutotcpec - Olinalá - Tenango Ahuatepec - Zaqualpa - Tlalapa
Coautlaco • Cualaque • Cuauzingo Tema.lazingo • Huautzotla - Tlapa Ahuezitla - Ocotitlan - Amatinchan Tcpetlazingo - Petlazingo - Acuilpa Ayozinapa - Tlacuiltepec - Atlistac Atlamajazingo - Tlaquizalapa - Cuautolotitlan - Tcxocotla - Cuapala - Quiziapa - Zapotitlan - Acantepec - Huyzapula • Teocucalpa - Tuycatenango Clalquilungo - Ostozingo - Ocotcquila - Capamatoyaque - Pactlichan • Potichan • Chanapa - Tenamazapa - Tezistac - Totomisl.ahuaca - Pazcala •
Tlaxatixtlahuaca • S. Luis de la Costa Zoyacatlan • Ahuacazalco - Alrovi Quanaxtitlan - Xalpatlahuaca - Zoyatlan - Tequixtlahuaca - Coapa - Quauzoquitengo - Alaclatzala - Malinaltepec - Tlacotla - Zacotipa - Cuyacla-

477

�Alcaldla Mayor

Tia.xcala
(con gobernador)
Tiaxcala
Tla,comulco

TlazacaJca (La Piedad)

Estado

Tlaxcala
N u,·,·o Le6n
Jalisco

Michoacán

TocbimiJco

Puebla

Toluca

México

Tomatlan

Jalisco

Tonalá

Jalisco

Totomehuacán

478

Puebla

Prubfos principal,s
zala • Atlamaxaczingo - Huehuttepeque • Zitlaltepcque - Xalaza.la - Ancnccuilco • Zilacototi tlan - San Miguel Cochoapa - Alpoyecuingo . Cuauripac • Anchiapa • Quczuapa - Qua,·ilotlazala - Metlatono - Tlapa • Zapotlahuaca - Alcoz:iuca - Chimalt&lt;'pcc Auompa - Totomochoapa - Atlamoxique - Xonacatlan - Amapilcan • Cuiztlahuaca • Tolimpcntlalo~·a • bcatcpan • AJpoyeca • Ayeticpac - TlaquizaJa - Tlaquiltep e - Huamostitlan •
Huehuetlan • Xochihuehuetlan - Xilotepec - Xocotla - Tcpetlapa . Xihuitlipa - C:unitlipc.
Xonotla • Tetela • Huamantla - Santa Cruz - San Felípc.
(Gu.adalupt') • Enea.marión
Cocotepec • Zacualco - Cocula - Tizapan • Santa Ana - Santa Cruz - Ato•
tonilco • Cuyutlan - Cuescomatitlan Cajititlan - Atlixtac • Juchitlan.
Yurécuaro ( y seis pueblos más) - Pcnjanullo • La Piedad - Tanhuato
(Tanhuen~ato) • Ecuandureo - Atacheo - Chilchota.
San , ligue! - San iartín - San Antonio Alpanoca - (lindaba con Tctcla) •
Huilango - Santa Cruz - Toltzinco
Teu7.anilpa - Quautomatitlan - Zaratempa • Yoncuictlalpa • Tcpanapa
Huilotcpec • Colozingo.
Ostotitlan - Cacamoloatlnn • Tccaxic San Buenaventura - Santa Ana - San
Juan - San Jerónimo• San Bartolomé San Francisco • San Pablo (17 pueblo)
(Ver: Purificación).
San Pedro (loza) - Toluquilla - San
Martin ( 4 leguas Al este de Guadalajara) • Tuteposco • Tlaqucpocue. Tcpcchi • Tcqutpexpan.
Santo Tomás • Xacahimalco - TeteJa •
Atotoniko • Tccola - Azumiatla • Batan • Chapulco - Coatepec - Tlalcosepa.

Alealdfo Mayor

Estado

Pu1blo1 principal6s

Tula

Hidalgo

Tulancingo

Hidalgo

Tuxcacucico

Jalisro

Michlmaloya • Tepexi del Río- Tepetitlan - • 'extlalpan - Axuchitlan - Iztlalpa - Tultcngo • Xicapatla.
Atotonilco • Tutotcpec • Zinguilucan •
Tcnango • Guacazaloya • Acatlan Acaz1,1chitlan.
Tcusontla - Tonara • Tenango • Soya.capan.

Tututepec
Tuxtla

Oaxaca
Chiapas

Tuxtla y Cotaxtla

Veranuz

Valladolid

Michoacán

\'allc d'" las Salinas

S estableció en 1771, en esta forma
se dividió en dos parte, la Provincia
de Chiapas. La mitad norte pasó entonces a formar la AlcaJdia Mayor
de Tuxtla (hoy Tuxtla Gutifui:cz).
San Andrés - Cotaxtla - Rinconada •
Ixcalpan.
Tarámbaro - Zacapu • Cbiquimitio •
Santa María • Jesús del Monte • San
Miguel • Santiago del Pueme.

'uevo Le6n

(Ver: Salinas)
\'aJlt." de Santiago
Valle de Santiago Hunjuco

Guanajuato
ucvo León

Valle Pesquería Grande
Valles

Nurvo León
S. L. Potosi

Vera.cruz

\'eracruz

AJvarado - Mcdellin • Tiacotalpan.
Se agrcg6 de!pués - (lindaba con Xalapa).

Villa Alta

Oaxaca

Temascalapa - Ya.zona - Betaza • Yalalny • Tagüis • Yahahuy - Yctzincubi
RuaJlaga - Yaba., • San Francisco de
los Cajones - TiJtcpec • Jayacatep&lt;-c •
Jareta - Mctepec - Torontcpec - ?.foctun - Amatepcc - Tepitongo • Tonagui • Tlahuitoltcpcc - Chichicatepec •

Sr agrr1ró a Cclaya.
Guajuquito • El Alamo - San Juan •
Cañón • Potrrro • San Pedro.
Guadalupe · San Andr~s - Carrizalejo.
Tamuin - Tancuayalab - Tampamolón • Tanquiin - S. Martín - Chalchiruautla • Chapulhuacan - Mccatlan TamazunchaJe - Xilitla - Matlapa .
Aquismon - Tamapache - Tanchochin •
Tamul • Tanlacú - Guayabos - La Palma - Alnquincs • VaUc del Mafa •
Tanguanchin - Chama! - Tan1axas Huchuctlan - Coxcatlan • Chalco Tancanchuitz • San Antonio Tamanetzen.

479

�Alcaldía Mayor

Bstodo

Pueblos principolu

Mexistlan - Yacochi - Huitcpec - Ocot.cpec - Lala - Comahepec - Lacbixoba
Yahuybe - ZapiJoza • Jaltepcc - Puzmecatan - Otzolotepec - Chisme - Candado - Cozocozonque - Atitlan · Alotepec - Ayacatepec - Sacatcpec - Metaltepec - Ayutla - Tuxtepec - Tempantlale - Tamazulapa - San Pedro
San Migud - Santo Domingo - San
Pablo - San Mateo - Sochlla - Jopa Yahu)'O - Yeloxi - Yazeche - Sogocho Zazache - El Bajo - Tabegua - Juchitepec • Taboa - Yojobil - Solaga • Yucchi - Yace • Lachichina - Yagayo Yaviche - Tanche - Juquila - Yatao CacaJotepec - Lopa - Hoya - Yatloni Talea - Yogabila - Tapanzacucco - Yaneri - YajiUa - Teotalco - Xofaa - Tiltrpec - Chixila - Xalagasi - Yobego Yaxoni - Reagui - Comatlan - Yetzclala - Tcotalzingo - Nobani - Petlapa •
Tocabda - Tipinapa - Xocotepcc Lalama - Lattani - Maninaltcpec Jalahuy - Suchiapa - Chuapa.
Xala

Xruapa

ayarit

X'amulco - Zuatlan - Ixtlan - Aguacatlan - Mezpa - Tititlan - Ixtlan - Tequepcxpan.

Vcracruz

Perote - Xalcomuko - Amazapan Coatepcc - Xochimalco - Cenquantla •
Ixahuacan - Ayahualulco - Tlacolula Chiconquiac - Chapultepec - Coaucazintla - Pazlepec - Tonayan - Yecuatla - Xilotepec - Chllchoyaque - Tlalnchualoyan - San Miguel del Soldado · San Salvador • Las Vigas Tlatalila • Xalazingo - Atzalan - Altotonga Tlapacoyan - Mfahuatlan - Noalingo
Tepetlan - Xaltomulco - Actopan Atexcac - 'Maxtlatla • Colipa - Acatlan • Xilotcpec - Tlacolula • Almolonga - Ixhuacan - Xichochimalco.

Xamiltepcc

Oaxaca

Xercz

Zacatecaa

480

Valparaíso • Gutiérrez del Aguila (lindaba con Nayarit) - Susticatán - Mon•
te de Escobedo - Tesorero - Organos

.A.lcaldla Mayor

Estado

Xicayan

Ouaca

Xilotepec

México

XiquiJpan

Michoacán

Xichú

Guanajuato

Xochicoatlan

Hidalgo

Xochimilco

Distrito Federal

Xolapan y San Sebastián
Yahualica
Yanhuitlan
(Se agregó a Tepozcolula)

Jalisco
Hidalgo
Oaxaca

Yucatán ( Se convirtió en

Yucatán

Pueblos principa/u
Huejuqwlla - Víboras - Buenavista
Santa Fe • Susticacan.
Xamiltepec - Guajolotitlan • Tututepec ( se agregó) - Pinotepa - Xacoa Sfouyu - Nutio - San Cristóbal - San•
ta María. - San Lorenzo - San Agustín - Pinotepa del Re&gt;• - Xicaltepec Poputla - Tlacama - Atoyaque • San
Juan Santiago - X'icarán • S. Joseph •
Ixcapa - Tulistlaocan - Amu-zsos - Cacahuatepcc - Icapaca - Zultcpec • Zacatept'C • Grotes - Coahuitlan - (Chatino) - Cortijos - Jocotepec - Santa
Cruz - Santa Ana - Tlaltepec - Tepestlahuaca - Juquila - Olintepec - Xalotepec - San Luis - Ixcantcpec - Amiltepcc - Lazao - Palanizuela - Jxtapa Xuchatcngo.
Cambay - Chapa de Mota - Chapantongo (y dos pueblos más) Zonaylquilpan.
San Juan Periban - Charapa • San Angel - Tarequato - Patamba • Ocumi•
cho - San Joseph • San Gabriel - Siquicho - Tingüindin - Atapan - San Francisco Pcriban - Pamatacuaro - Santos
Reyes.
(Se agregó con Palmar de Vega a San
Luis de la Paz) .
Acomulco - Ahuacatlan - Quautlarnaya • Atempa - (y cuatro pueblos
más) Chilchayotla • Xacalco - Rexmatlan - Talnalic - Pauchutla - Tuzancoa • Papaxtla - Mazahuacan.
Amilpa • San Pedro Actopan - (Lindaba aJ Poniente con Coyoacán y la
Laguna al Norte, al Este con Chalco
y al Sur con tierra caliente).
Xolalpan.
Huazalingo - Huautla - Coapa.
Yxtatepec - Topiltepec - TiUo - Cuixtlahuaca - Tonaltepec - Apuala - Zoyaltepcc - Coyotepec - Tequizistcpec Ch.icahuaatepec.
De Alcaldla Mayor se convirtió en
Capitanía General en 1565 con a.sien-

481
lI31

�.Alcaldía Mayor

E11ado

Gobi rno y Capitanía
General)

Yuririapúndaro

Cuanajuato

Zacatecas

Zacateca,

Zacatlán

Puebla

Pueblos pri11cipalts
to en ~férida para ti capitán gt'neral.
Había alcaldes ordinarios en Campeche, en \'alladolid, Salamanca de Bacalar y Tabasco que de pués se segreg6.
. foroleón - Uriangato. (Se agregó a
Celara).
antuario de Guadalupe.
:\qui tia - Ahuacatlan - .\matlan • Zapotitlnn • TeutaJpan - Olintla • Pat.la •
Xolapa - Chilaque • Tlaobr Chinconlla • Xochimilco • Trpcíxco • Tenango • Chignaguapan • Omitlan • Tt·
perzintla • Zoquitlaxc:o • Chicuascntt••
pctl • Tloquilpan • Tomolixco •
Ahuacntlan - Mc:squishuapan • Xiloxochitlan - Tlacotepec • Tonalan ·
Tlayobualtzingo • Tt'pango • Amixtlan • Quautotol - Tcopatlan • CoY3)1tngo - Tujupango • Camocuautla •
Xochiatzingo • Tapayula - Quautrpec - Zapotitlan - Zongozotla - Huit1jla • • •anac:atlan.
Tuxtla • Atlcqui1.oyan • Ozelonncaxtla • Caxhuacan • Hueir.lalpan • Nexquititlan - Ixtepcque • Zitlala Cbipahuatlan • Olintla • Hu.-huctla Xopala . Chicont.la • Putla - Tlaotontongo.

Zacatula

Guerrero

Coyuca - Tecpan • Maxaltepec o
Atoyaque.

Zacualpan

Guerrero

Teloloapan - Coatepec · Zicapuzako
Ixcatcopan - Oztuma - Alahuiztlan •
Marinaltenango - San Juan Qu tzala
Acapt"tlahuaya • Totoltepcc • Tona·
tico • Ixtapa - Santiago.

Zamora-Xacona

Zapopan

482

Michoacán

Jalisco

Tangancícuaro - Ario de Santa Mónica • 2. nguyo • La Palma • Coxumatlnn - Guarachira • Sin1tUyo - Comu:uo • an Pedro - Santiago • Xo- ,
ripo • Parantiro - Tia.:azalca • Chilchotla..
(Zapopan) . San Esteban • Cedazos
Ocotlan - Tesistlan • Ixcatan - Atemajac - Tcpetitlan · A7.tlan • Copala.

Alcaldia M nyor

Estado

Zapotlan y Tuxpan
(Cd. Guzmán)

• fic.hoarán
Jalisco

Zempoala

Hidalgo

Zimapan
Zimatlan

Hidal o
Oaxaca

Zítácuaro
Zumpango de la Lnguna

• fic.hoacán
México

PROVI

Pu,blos principa/n
Zapoltiltíc • Mn.somitla - To.mazula •
El Tit;re • !enguaro • (Lindaba con
Tuzcncu o y Colima) • Quitupan •
Ma=itla - Jilotlpn • Zapotitlan •
Tonila • Píhuano • Copala • Toliman
Trntan - Tosinique - bpoporotle • Trtexpani - Xoquilpa.
Trzahuapa • Za ualpa - Epazoruca •
Tlaqu:lpa - Talistac.
Minas: Loro d l Toro.
hic.hicapa - Thcquila o Rio Hondo
Loo ha • Tetip, r. • Coz:iut pee • Te¡,czin.ntlan - Magdakna - Atzozola.
Jungapeo - Cóporo - Púcuaro.
Citlaltl'pec • Xaltengo - Xaltocan •
Tilonzingo • Tcquixquiac.

e I.

Alta California, con gobc:-mador.
California. con un capitán en el Presidio de Lor to.
Coahuila o 'ue\'a Extrcmadura, con gobernador en 1fonclo\·a.
Copala, con alcalde ma&gt;·or el N.O. de hamatla, la cabecera taba en
an ·bastián.
Culiacán, tenía 30 leguas de N. a S.
Chametla o Rosarioi con alcalde mayor, pi incipíaba en el río de la Cañas.
Chiapas, pertenecía al Reino de Guatemala. s han apuntado en la lista
dos alcaldías mayores &gt;º la subdelegación de . oconusco.
Chihuahua Nueva Vizcaya.
Durango.
Maloyai con alcalde mayor, estaba al Oriente del río Ro ario, tenía 4
pul!blos.
ayarit o uc-vo Reino de Toledo tenía un Pre idio con do~ capitanes }'
once misiones de los jesuitas.
Ostimuri, con alcalde nia)·or.
Parral, con Reales y Misione .
Parras, con Presidios.
San Bartolomé, con Presidios y Misiones.
'inaloa, con gobernador en el Fuerte, tenía 22 leguas de N. a S. 10 Dis-

483

�BIBLIOGRAFIA

tritos en 1824: Fuerte, Sinaloa, Mocorito, Culiacán, Badariguato, Cosala,
San Ignacio, Mazatlán, Concordia y Rosario.
AllRrovr,

ombrerete o Llerena.
onora, con un capitán.
Tarahumara, con Reales y Misiones y el Presidio de Paso del Norte.
Tepeguana O ueva Vizcaya, con gobernador en Parral o en Durango Y
alcalde mayor en ombre de Dios.
Texas O Nueva Filipinas, con gobernador en San Antonio de Béxar Y tres
Presidios.

REINOS
Nuevo México tenia 30 pueblos, con gobernador.
·
d' e Leo'n , sus alcaldías ma)·ores aparecen ya en ·la lista,
uevo R emo
d Gpero
eran Santa Catcrina, Pesquería, Salinas, Sabinas, Cerralvo, Santiago , e uajuco, San Mateo del Pilón, Linares,_ San Antonio de Lo Llanos Y Río Blanco, Labradon.-s (lindaba con Mazaptl y Charcas)•

COLO

IAS

Nuevo Santander, con gobernador.

CAPITA

IAS GENERALE

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MAaTÍNEZ

MOTA

Yucatán el alcalde mayor se convirtió en 1565 en gobernador Y capitán
general co~ asiento en Mérida. Había alcaldes ordinarios en Campeche, Valladolid y en Salamanca.

PRESIDIOS INTERNOS

Janos.
Coro de Guachi.
San Felipe de Jesús de Guevavi.

484

Escoa.u,

ALONSO D!.

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PA

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XJCO, 1945.
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Relaci611 Geográfica_ dt:t Siglo XVIII. El Rosario. R,al de Minas del Stñor San
Pedro dt los Chalch1hu1leJ. Motiner d,l Oro. Editor, Var¡¡as Rea. 1945.
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Ccográf ira dtl Siglo
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Editor, Vargas Rea. 1945.
ª
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ficas de :\Hchoacán. Xiquilpa, Tcpic, Sl·ntipnc, Acaponeta, del Obispado de Mechoacán. Editor argas Rea. Mbko, 19-H.
- PapeleJ dt , 'uei·a E.tpaña . 2n. Serie. Tomo VII. Suplemento Rel. Gcog. de MichoaCª1l, Chorandiran-Tarecuato. Editor argas Rea. México, 19,;5,
- Pap,les d, Nuwa E.rpaña. Tomo IJ. 2a. Serfr. Rd. Gcog. de Michoacán Relación.
Editor Varga Rea. México, 1945. 2 Vols.
PAso v TRo. co o, Fiv.r-.c, co DF.L. Papeles dt Nueva España. Tomo 11. 2a. Serie.
Rcl. Gc-og. de Micboacán. Relación Memoria de los pueblos de la provincia de
Colima. Editor, Vargas Rea. íéxico, 1945.
- Paptles de ueva España. Tomo U. 2a. Seri . Rel. Gcog. de Michoacán. Memoria
de los pueblos de la provincia de Colima, Amula, Zapotlán. Editor, Vargas Rea. 1945.
- Papeles d, Nueva España. Rcl3.ci6n de Cclaya r su Partido. Año de 1570. 2a. Serie. Tomo VTI. Suplem('nto. Editor, Vnrgas Rea. México, 1945.

486

DE PUEBLA .

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Relación dt la Provincia dt M et:titlan tn J579. Por GABRIEL
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35

·
DE

CeÁn:z En.
.
• Col. dt

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Ifotoria.
• ac1on
de Antropología e
Relaciones di\'ersas que aparecen en: Papelrs de NuetJa F:spaña de F. DEL PAso Y
TRO!liCOSO.

'

JosÉ GUADALUPE , DR. Villa )' Rtal de Minar de Santa F: d
6
Editor \'ar~as R•a ,, •. ·
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t
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...
~ . ,ne. ICO, 19 'T 7 •
ROMERO, JosÉ GuAoA1,urr. 1 DR. Datos hist6ricos sobre tl Departamento d
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e

uanaxu11to.

etlllnaxuato.

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R
Mé
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¡9., 5
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-,. ,
TORRE~ DE MENDOZA,

Madrid, 1864-1884.

L. y otros. Colrcción de docr1me11tos inidiloi de Indio.r 42 V 1s
0
·
•

JosÉ ANTO!liiO. Th,atro .A11111ricnno, descripción it('neral dr
los Rcynos Y p1ovmc1as de la Nueva España y su9 jurisdicciones 2
¡ Mé ·

YrLLASP.ÑOR Y SÁ!liC~P.~ ,

1746-1 HR.

.

vo 5.

XICO,

487

�MANUSCIUTOS
Archivo General ele la Nación, M&amp;ico.

RAMOS
Alcaldes Mayores
Ayw;tamientoc
Historia
Intendenciu
Media Annata
Mercedes
Reales ~ulu Originalea
Reales adulu Duplicadol
Tierras

.

Vola. 1 a 11
Vob. 1 a 246
Vob. 1 a 565
Vola. 1 a 82
Vola. 1 a 206
Vola. 1 a 84
Vob. 1 a 254
Vola. 1 a 182
Vola. l a S,693

INTERESANTE MANUSCRITO DE LA VILLA DE SOTUTA,
YUCATAN, RELACIO ADO CO EL PINTORESCO CURA PARD!O
Lic. R.ooouo Ruz MENÉNDEZ
Universidad de Yucatú

Paa DI\IEJlSAS CIRCUNSTANCIAS, que serla prolijo relatar, ha venido a parar a
nuestras manos, salvándose de la destrucción, un interesantísimo manuscrito
constante de 77 fojas, de 22 centúnetros de alto por 16 de ancho, en excelente
J&gt;11pel de arroz y un poco maltratado por el comején y por la humedad, que
fuera uno de los libros de Actas de Matrimonio de la Iglesia Parroquial de
Sotuta (Yucatán).
El referido Libro de Actas, que se inicia en una fecha correspondiente al
mes de mayo de 1823 y termina en otra correspondiente al mes de abril del
año de 1846, contiene un promedio de 600 notas sobre matrimonios, siendo
cada una de ellas más o menos como la que a continuacióo se reproduce,
respetando la ortografia original: "Lunes 13 de diciembre de 1830. Se casaron
y helaron en esta Santa Iglesia Parroquial Juan Pablo Balam natural de
Sotuta, hijo de Dn. Juan Pfo y de Doña Maria Juliana Ceh, con Juana Tomua Canché, hija de don Tiburcio y de doña Anizeta Canché. Se amonestaron para el día 5, 8, y 12 de diciembre. Testigos: Pablo Hau, Ambrosio
Hau, y Roque Jacinto Cocom. El señor Presbttero don Miguel Pasos".
Del examen de las diversas notas mencionadas aparece que, la mayoría de
los matrimonios celebrados entre 1823 y 1842, en la Iglesia Parroquial de
Sotuta, lo fueron por e) señor Presbftero don Apolinar Vallanueva y L6pez,
nacido en la localidad de Sacalaca, Yucatán, en el año de 1790 y muerto en
Sotuta el 23 de agosto de 1843. (Datos biográficos tomadoe del Archivo de la
Secretarla de la Mitra Yucatanense}.
En el lapso de 23 años que abarca el documento que nos ocupa, aparecen
también, como oficiantes de los matrimonios, los presbiteros don José Maria
Espinosa, don Juan de la Cruz Monforte, don Manuel de la Trinidad Mendoza, don Benito Esquive!, don Miguel Pasos (Coadjutor de la Parroquia des-

489

�de enero de 1831), don José Ignacio López (Coadjutor desde septiembre de
1833) don José Leonardo Paz (Coadjutor desde diciembre de 1839), don
Marc:lino Paz (Coadjutor desde abril de 1841) y don José Antonio Monfortc,
cuyo nombre se cita por vez primera en enero de 1844 y, ya como Coadjutor,
desde abril del propio año, es decir, cuando iniciaba su larguísima carrera
sacerdotal, que duró más de 62 años, pues mm;ó en la ciudad de Mérida el
2 de mayo de 1904, después de haber prestado a Yucatán útiles servicios e~
los aciagos días de la Guerra de Castas y haber ejercido su ministerio en diversas parroquias del Estado. (Datos biográficos tomados de: Carlos R. Menéndez: 90 Años de Historia de Yucatán).
El Cura Párroco de otuta, el tristemente célebre don Manuel José Pardío,
es mencionado únicamente como oficiante de 4 matrimonios celebrados: uno
el 21 de septiembre de 1827, otros dos el miércoles 6 de febrero de 1828 y
el último el lunes 25 de febrero del propio año, lo que demuestra la poca
dedicación a su parroquia de este hábil e inescrupuloso político.

t

t

Como se recordará, el Cura Pardío nació en Mérida en el año de 1790 Y
fue expuesto a las puertas de don José Ignacio Pardío y de doña María Josefa
Escudero, que se hicieron cargo de él. (Ver en el Apéndice los datos del bautizo del Cura Pardío). Habiéndose educado en el Seminario de San 1ldefonso,
fue ordrnado Presbítero por el Obispo Estévez en el año de 1812 y, más tarde,
fue designado Cura Párroco de Sotuta.
A la llegada del nuevo Obispo de Yucatán, Dr. Dn. José María Gue~ra,
valiéndose de la señora Condesa de la Cortina, Pardío fue nombrado Provisor
y Vicario General, en noviembre de 1834.
En 1837 al tomar pos~sión del Gobierno del Estado, interinamente, don
Pedro Esc:dero de la Rocha, solicitó del Supremo Gobierno de la República
la postulación del Cura Pardío para Obispo Auxiliar de la Diócesis, todo ello
sin el consentimiento y sin el conocimiento del Obispo Guerra. El Papa Gregorio XV1 despachó las Bulas correspondientes, ignorando la verdadera situación, con lo que, hasta fines de 1840, el Obispo Guerra no vino a enterarse
de toda la trama.
El Arzobispo de México y el de Puebla se negaron a Cons,agrar al Cur~
Pardío sin una nueva declaración pontificia, razón por la cual este se traslado
a Car~cas en compañía de don Manuel Crescencio Rejón, qtúen acababa de
ser nombrado Plenipotenciario cerca de los gobiernos de las Repúblicas Suramericanas. Una vez allí, y sorprendiendo la buena fe del Arzobispo de Caracas,
Dr. Dn. Juan Ignacio Femando Peña, fue consagrado Obispo de Gennanicópolis el 25 de septiembre de 1842.
Vuelto a México el señor Pardío fue suspendido de pontificales por el Arzobispo Metropolitano, quien declaró clandestina e ilícita su consagración,
490

conforme a las instrucciones del Pontífice, por lo que no regresó nunca a su
Curato de Sotuta, ni volvió a pisar las playas de Yucatán aunque alguna vez
tuvo el proyecto de salir &lt;le México para La Habana y de allí trasladarse a
Bacalar, en la región oriental de la Península, con el ánimo de llegar a su
Curato, sin reconocer la ciudad de Mérida.
Se dice que cierto prominente personaje de. la Reforma había pensado en
Pardío para hacerlo jefe de una Iglesia Cismática Mexicana.
ruestro pintoresco cura falleció en la ciudad de México de manera repentina, el 20 de abril de 1861, en el interior de su carruaje (Ver: Carrillo
y Ancona: El Obispado de Yucatán, tomo II).
Sólo nos resta mencionar una curiosísima nota que se encuentra en el multicitado manuscrito, colocada ent1e dos apuntaciones matrimoniales, fechada, la primera, el 26 de diciembre de 1841 y, la segunda, el 24 de enero de
1842, y que a la letra dice: "Señor Juez de Letras del Partido de Yaxcabá
don Pascual Espejo: el indígena Mariano Aké, del pueblo de Sotuta, hace
saber que ha sido atropellado por el Juez de éste y no teniendo de quien valerse me ha dicho haga un escrito en contra".

El acta de bautizo de Manuel José Pardío aparece en el Libro de Actas de
españoles y mestizos, que se encuentra en el Archivo del Sagrario de la
Santa Iglesia Catedral de Mérida, en el libro 28, folio 36, año de 1790, interpolada entre las actas números 142 y 143, ambas fechadas el viernes 17 de
junio de 1790, correspondiente la primera al acta de Manuel Angulo y la
segunda a la de José Felipe Espinosa, hijo natural.
El tenor literal de la referida acta, que por primera vez aquí se publica
es el siguiente:
"Miércoles 8 de junio de 1790 recibió solemne y condicionalmente el Santo Bautizo en esta Santa Iglesia Catedral de San Ildefonso de esta ciudad
de San Bemabé de Mérida, provincia y Obispado de Yucatán, un niño blanco que fue expuesto el día 3 de dicho roes a las puertas de Dn. José Ignacio Pardío y Doña Ma. Josefa Escudero, fue Madrina Dña. Ma. Ignacia Escudero, el Pbro. Dn. José Ma. del Puerto con licencia del Párroco hizo este
Bautismo advirtiendo a la Mad1ina el parentesco espiritual y obligaciones gue
contrajo con el ahijado, impúsole el nombre de Manuel José, dióle por abo.
gado al señor San José y para que conste yo el Br. Dn. Antonio Cabero como
Teniente de Cura de dicha Iglesia y me hallé presente a todo y lo firmamos".
49\

�"Autorizado por S. S. l. el Obispo .Mi Sor. como consta de su decreto que
para en este .Archivo, y por fallecimiento del bautizante que se expresa en
esta partida".
"Francisco de Paula Vtllegas (firma). (Enero de 1807)".

BtBUOORAPÍA

Además de los libros citados en el texto, conviene consultar La Vida Pasional e Inquieta de Manuel Cresce11cio Rejón, del Lic. Carlos A. Echán~\"e
Trujillo, que hace referencia al viaje de Pardío a Caracas y a su sorpres1va
consagración como Obispo de Gennanic6polis .

.

LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
JosÉ ToRRE REVELLO
Buenos Aires Argentina

l. LA H1sToRIA TIENE, como fin primordial, la búsqueda de la verdad de los
hechos acaecidos en el pa! ado, tarea nada fácil qu requiere en quien la va
a ejecutar, cualidades morales superiores.
En busca de esa verdad, consagra el auténtico estudioso días y días sin medir las jornadas, pasando, en el transcuno de ellas, muchas horas de tortura.
Si la verdad, después de tantos afanes, e alcanzada -o tan sólo se vislumbra- queda compensado el esfuerzo con la tranquilidad espiritual que desciende sobre la mente del infatigable investigador.
Una bibliografía deficiente, cuando no tendenciosa, cerca al historiador
que se inicia, qui n debe marchar cauteloso entre tantos caminos divergentes que le agobian en su elección. Si no se carece de espíritu de sacrificio, las
dificultades redoblarán las energías, que además le darán fueT?a para enfrentarse contra la apatía de un ambiente muchas veces escéptico, creado
en parte por la perniciosa influencia ejercida por seudohistoriadores -muy
imaginativos, por c-ierto- que olvidan que el elemento vital de la historia
se encu ntra en los archivos, donde cantidades inmensas ele documentos
aguardan la lectura de los estudiosos.

2. Hay que desconfiar, siempre, de la producción sensacionalista, de aquella que descubre enigmas históricos y que, "a priori", señala todo lo que debe ser demostrado desvirtuando el verdadero sentido de los documentos,
utilizados, las más de las veces, en forma fragmentaria a fin de que se ajusten a los fines que se persiguen. Quienes producen tal bibliografía usan, en
principio, elementos auténticos, pero tan contorsionados en su exposición que
resultan peligrosos en sus alcances. De esta manera, exponen "su•• verdad,
muy personal, acondicionada a fines pragmáticos que no sólo restan digni-

492

493

�dad a la Historia, sino que la convierten en un instrumento de fine , muchas
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ycces, inconfesables.
Hay que desconfiar, también de la literatura, de las frases artí ticas, de las
figuras ret6ricas, que con\'icrten a la Historia -a la: ciencia histórica- en un
mero escarceo tras una cortina vaporosa y frágil.
Un ilustre lústoriador y sociólogo argentino, Juan gustín García, escribía, en 1922, refiriéndose a la historio!?Iafía hi panoarnericana: ''Hay algunas épocas que .e cree conocer. pero a medias; y e pa a asimismo por entre
espacios 11 nos de brwna, que no fueron despejados. Ocurre sto con to&lt;lo lo
que corre entre el siglo X\1 y mrdiados de • • 1x· . En
uicla, se pr'guntaba: "¿.'e abe algo del período colonial, a pesar del tiempo pcrd ido en seguir paso a paso el descubrimiento y primera población; sin perder detalle,
y con una tenaz prolijidad?" A la pregunta formulada por d mac tro, vamo
a responder diciendo qu&lt;", si •n su tiempo poco se sabía, no e ha progresado mucho más hasta nuestros días, no obstante la labor cksarrollada, y ello
debido al afán de notoriedad que abruma a muchos y a la falta d · vocación
para rmprcnder el estudio con propósito desintere ados, con la sola mira
de dar solución a los múltiples problemas que atañen a }a historia de esta
parte de América, so~pechados algunos e ignorados los más.

1

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1
1

de la Historia científica
d n acérrimo• defensor
.
· D · X·enopo~l ¡m expre~a o que ~ h1stona humana ·'es una disciplina científica que tiene por oh-Jeto, e~ pnmer lugar, como toda ciencia, la detecminación ,·erídica de los
hecho .. At~m_entando ·us razonamiento·: sostiene que el primer deber de
cualquier b1stonador, e dirigir todos sus esfuerzos a ofrecer una imaaen
0
todo lo exacta po. ible de la realidad pasada, para dilucidar la ,·crdad de
entre la~ niebla. ~·ol.~tarias o in\'ol~mtaria que la rodean. ·'Toda obra que
no 1e_sp1 t~ e_te pnnc1p10 en todo su ngor -afirma- no puede aspirar al título
de b1stona".
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1

11 a
El fmaestro 1Iui1fo
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~nal o~a ?e ~tSl~na en lu.xación, que ''sobrecarga el elemento fantástico
_e, ª Hi 5 lona, mdispen!:able por sí mismo, }' con eso r ·presenta la cxageracton del. .momento
·
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• ornada. como la crr.a. narrat'ivo. •, pienso
•n 1a b1ograf1a
1
E
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.
. pero lo hace no s61o con
un e.'-CCSO d e 1_11ed.10 r1teranos
. -y esto L'S lo importante.
con una in t.cnción
en el fondo , lit ra na.
· ¡..; 0 }es importa
•
la parte sobria de la verdad conocible.'
L
· -·1
d e •md ole ps1rolog1ca
· • "da suplen con pormenores 1·~lll&lt;WOS,
con m-'1s colon. o local del que ™'rm·t
I
di
·6
E
·
·
' agreaa
' Huir
1 e a tra c1 n.
s lustona perfumada",
zmga, remat~ndo el párrafo. Lineas de pués de lo dicho anota que •· ea lo
q_u e fuere, bien e ~e concederá que el historiador serio nunca debe participar de la tendencia a una adaptación literaria ornada"
J_lefiriéndose,. también, al a pecto c¡ue venimos señala~do, ha scrito otro
~m~nte e ·tud10s0, J. T. Shotwell, que "el método de investigación del
histo~ador parece, con frecuenC'ja, debilitarse en la medida que aumenta u
retórica".
Los autores qu~ hcmo recordado, con unas u otra palabras, est:n acordes
en. que
·
· · ladcarencia de una sólida información es la tónica d e Jos t.1ab aJos
h1 toncos
e tal tipo.
·

1

3. Es falla común, como ya apuntamos, el \'uelo literario que suele dan.e
a la producción sed icen te "histórira". Para reforzar esa opinión, nos atrnemos a lo expresado por un ilu. tre hi toriador peruano, el R. P. Ruhén Vargas Ugartc, quien recorrió los archi\'o. tanto del Juevo como del Viejo fondo, para documentar, en forma científica y \'eraz, la hi. toria de u país. eñaló •ste aulor que la primera y, quizá, más gra\'c causa que ha impedido
el de·cn\'ohimiento del estudio de la Historia, se debe a ''la propcn ión de
nuestros historiadores a convertir la historia en un género literario''. Esa
opi.ni6n es refrendada por d mism~ historiador cuando sostiene que la pereza intelectual y el poco afecto por una labor constante y disciplinada y el
prurito de llamar la atención conduce a "realizar sínt is brillantes" por
parte de quienes para los que "la paciente y ob. cura labor de erudito es op ·•
raci6n menuda y de buceo, mientras ellos se reservan la más alta tarea de rewnir un período histórico o trazar una biografía en dos plumazos. Muchos
de los tales -prosigue el padre Vargas Ugark•- con talento y todo dejan
traslncir la endeblez de su obra por falta, precisamente, de esa investigación
que desdeñan; otros, tal ,·ez los más, no son sino declamador huecos que encubren la pobreza de sus ideas con la aparente hondura del acento". Tales males, señalemos, no han nacido en nuestra América, sino que vienen &lt;le los centros más evolucionado· del Viejo Mundo, n donde la historia romanceada
ha tenido y tiene cultores de fama universal.

Del mismo autor es la reflexión, relacionada con la opinión personal que
a~gun~s autores suelen lanzar, en sus escritos, ya sea censurando los hechos
históncos o pretendiendo ajustarlos a un supuc to sobre lo que pudo acontecer de hab~rse d arrollado tal o cual incidente. "La \Crdad hi. tórica -dice
al resp eta Xenopol- no está más que en la reproducción de Ja realidad
de los hechos pasados, ruí como en la de sus causa, y no en la opinión peronal que pueda merecrmos esa realidad. Esta opinión individual -a!!l'eO
ga- es un elemento completamente apartado de la detenninaci6n de los
hechos y de su encadenamiento causal, único objeto de la historia".
4. Los archivos. como fuentes de la Historia, al servicio de lo estudios
son una conquista moderna. Digamos que n lo que se refiere a América'
la consulta de la documentación onservada en los repositorios de la • lad~

495

494

�Patria sólo era permitida a los cronistas reales, con un sentido bien distinto
al que orienta a un historiador de nuestros días. Los ~quísimos archivos .relacionados con América eran usufructuados por el Cromsta Real de las Indias,
destacadísimo personaje en el elenco de altos funcionarios del Real Consejo
de las Indias. Entre las personalidades que desempeñaron ese importante
cargo, figuró el llamado ''Príncipe de los Cronistas de América", don Antonio de Herrera y TordesiUas, que utilizó más que otros los documentos
fidedignos, aunque errando muchas veces la lectura de los mismos.
Cuando el Papa León XIII, por medio de la conocida "Carta Magna"
del historiador católico, señalaba cuáles eran sus directivas, dejó manifestado,
en forma clara, que había "que esforzarse grandemente, por que se refuten
todas las mentiras y falsedades, acudiendo para ello a las fuentes mismas
de los hechos. Y deben advertir los escritores ante todo, y tener muy presente que la primera ley de la historia es no atreverse a decir cosa al~a
que sea falsa, y luego no temer jamás el decir lo que sea ver~adero,. a,,rm
de que no haya contra el escritor sospecha alguna de afecto m de odio •
Después de otras consideraciones, dice ese importante documento qu~, para
probar cualquier hecho histórico, "con firmes argumentos, es necesano_ desprenderse del deseo de imponer la propia opinión; la verdad, por sí m1~ma,
superará y quebrantará los ataques, desde tiempo ha dirigidos contra 1~ rm~ma
verdad la cual podrá ser oscurecida por algún tiempo, pero no extmgmda.
Y ojalá. se exciten cuantos más sea posible con el deseo de investig~ la verdad, y así descubran útiles documentos para el futuro".
No obstante existir en los países de América Española, en sus principafes
ciudades, importantes repositorios documentales, podemos decir que es escasa
0 reducida la tarea que en ellos se realiza. Sin embargo, sin esa labor previa, no es posible alcanzar la verdad del hecho histórico. ¿ L~ causa? ~: muy
sencilla. Esa labor exige el conocimiento de la grafía y la mterpretac1on de
siglas y abreviaturas, que sin ser tarea difícil, es de obligada necesidad para
leer correctamente los textos. Conviene señalar ese detalle, porque hay autores
que pasan por ser autoridades y temen tener que verse precisados. a .realizar
esa clase de tareas, que consideran como ajena a sus preocupaciones.

5. Muchos mitos y leyendas han nacido y se han perpetuado en el tiempo,
por la falta de un conocimiento exacto del hecho histórico. Para .con~irmar
lo dicho, podemos señalar un acontecimiento relacionado con la histona colonial del Río de la Plata y cuya veracidad se había ignorado hasta nuestros
días. Se trata de la desaparición de la ciudad de Esteco -por entoncesNuestra Señora de Talavera de Madrid de Esteco--, ubicada en jurisdicción de la antigua gobernación del Tucumán. Según refiere la leyenda forjada
en torno a su eclipse, el Supremo Hacedor castigó a sus habitantes por sus

496

muchos pecados y por el desmedido amor que tenían por el lujo. Muchos años
antes de que desapareciera la ciudad, un cantar que ha llegado hasta nuestros
días, recopilado por Juan Alfonso Carrizo, profetizaba:
Salta saltará,
San Miguel florecerá
y Esleco perecerá.

A causa de un movimiento sísmico, Esteco desapareció en 1692 y sus ruinas
todavía las advierte el viajero en la actual provincia argentina de Salta. Hasta
el año de su desaparición, la villa había .siclo baluarte de la civilización frente a
los embates de las tribus del Chaco, las que en sus correrías penetraron, sembrando el terror y la muerte, el 12 de abril, Viernes Santo, de 1686. El ululante malón que la invadiera, integrado por indios mocovíes, alcanzaba a
sumar, según distintas referencias, entre quinientos y mil hombres. Los embrave~idos salvajes lucharon en las calles con los escasos vecinos capaces de
maneJar arcabuces y espadas los que, junto con la guarnición militar, sólo
totalizaba ochenta individuos. Los ayes de los moribundos y los lamentos de
l~s heridos redoblaban las energías de ambas partes y, cuando después de
cmco horas de lucha, los mocovíes se batieron en retirada, se comenzó la
penosa tarea de trasladar los heridos a1 Hospital de Jesús, testigo mudo de
aquellas impresionantes escenas. Los muertos, cristianos e indios, fueron llevados a la parroquia y cubrieron con sus cuerpos la pequeña y humilde nave
de la iglesia de la ciudad mártir. Desde Lima a Buenos Aires circuló vertiginosamente la noticia del terrible ataque y de sus trágicas consecuencias.
Los vecinos que salvaron sw; vidas huyeron hacia las poblaciones cercanas,
abandonando la ciudad, cada día más triste y más ruinosa. Cuando el 13
de septiembre de 1692, el movimiento telúrico redujo a escombros la villa,
la habitaban cinco vecinos, con sus familias y la guarnición, que constaba
de veintiún hombres. Murieron ese día, no obstante el reducido número
once personas.
'
Cuanto acabamos de exponer se ignoraba hasta nuestros días y, debido a
las búsquedas que personalmente realizamos en el Archivo General de Indias,
se pudieron conocer las causas de la decadencia de la heroica ciudad y su
destrucción. Aplicamos, en la confección de nuestro estudio, el más riguroso
método científico y reconstrwmos un trozo de historia verídica. Las nuevas
generaciones tendrán que efectuar paciente y riguro:;amente esa labor para
volver a la luz tantos otros episodios análogos, desfigurados a lo largo de los
siglos.
La glosa que hemos transcrito en parte, fue elaborada cuando la leyenda

497
H32

�se había hecho carne en el espíritu d~ los habitantes cercanos al lugar de las
ruinas. La verdad, como la hemos expuesto, ha podido alcanzarse merced a
la documentación existente en los archivos españoles, fuentes imprescindibles
que completan las e.xistentes en América, de obligatorio co~oc.imiento ambas para el historiador del período hispánico. Es mucho pedtr lo expresado
a escritores que hayan tomado la Historia como pasatiempo o que confundan, lamentablemente, el arte literario con el hecho hist6rico.

6. Don Miguel de Cervantes, por boca del bachiller Sansón Carrasco, en
El Quijote, expresó el concepto que tenía de la Historia, diciendo que "uno es
escribir como poeta, y otro como historiador: el poeta pu_ede _contar o cantar
las cosas como no fueron, sino como debían ser; y el histonador las ha de
escribir no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad
cosa alguna". Líneas más adelante, completa el concepto mencionado, haciendo decir a don Quijote que "la historia es cosa sagrada, porque ha de ser
verdadera, y donde está la verdad está Dios en cuanto a verdad;, pero n~
obstante ésto hay algunos que así componen y arrojan libros de s1 como si
fuesen buñu:los". ¡ Qué mejor expresión para sintentizar lo dicho!

C. V. Langlois, en la obra que escribiera en colaboración con C. Seignobos,
expresa, al iniciar su tratado, que "la historia se hace con documentos", base
por supuesto, de toda construcción historiográfica. Agrega que de "todo pensamiento y todo acto de que no hayan quedado huellas directas o indirectas,
son hechos perdidos para la historia de inmensos períodos del pasado de la
humanidad o como si no hubieran existido". Por falta de documentos, tales
tiempos de la Historia no podrán ser nunca conocidos. "Porque nada suple a
los documentos, y donde no los hay, no hay historia". Asentemos que, sin
embargo, algunos espíritus inquietos no se arredran por la falta de documentos
y, llevados por genial intuición, hacen decir u obrar a los personajes históric~s
de quienes se ocupan, según su propio criterio personal, con una carencur
absoluta de seriedad que, realmente, obliga a meditar no sólo sobre lo pernicioso del procedimiento, sino sobre el fraude que cometen con el lector incauto, que no repara sobre el método seguido por el "falsario.
U na crítica severa, que pusiera en evidencia los procedimientos utilizados
sin duda alguna1 y evitaría digresiones de incompetentes que desparraman por la prensa
el fruto de la impaciencia y la incomprensión.

y los fines tendenciosos de las lucubraciones, sería muy benéfica,

7. Don Santiago Ramón y Caja1, el insigne histólogo español, solía a~~sejar a sus discípulos diciéndoles que no debían tomar la pluma para escnb1r
lUla obra, si no tenían nada nuevo que decir, con respecto al tema que se

498

pro~onían desarrollar. Variando la ciencia de que se trata, otro tanto podría
deorse con respecto al saber histórico.
8. Es común oír el énfasis de quienes poco o nada han realizado en el campo de la historiografía al expresar manifestaciones rotundas, aún de temas o
hechos que ignoraron hasta el día anterior, y señalar a la vez la conveniencia
de r~lizar determinadas investigaciones, gue cuidan de ejemplificar con la
propia persona. Al respecto, recordemos que,_ durante el lapso de más de ocho
años corrido entre 1910 y 1918, se destacó en la ciudad de Sevilla, paia investigar en el Archivo General de Indias, a un funcionario de la Biblioteca
acional de Buenos Aires, don Gaspar García Viñas. Dicho funcionario tenía
por misión buscar cuantos documentos pudieran interesar a la historia argentina desde las primeras exploraciones hechas por los españoles en esa parte del
continente americano. Con uua constancia digna de todo encomio, García
Viñas realizó la tarea gue se le confiara, alcanzando a reunir una colección de
copias de cerca de seis mil documentos, que comprenden los años 1492 a
1639, aproximadamente. Esa colecd6n ha sido utilizada por diversos autores
para la redacción de sus obras, omitiendo señalar en sus citas la ,·erdadera
procedencia del material que, por provenir de copias con los problemas pa~
leográficos salvados, han servido doblemente a sus propósitos. Sin embargo, no
sólo han callado el origen, sino que, en otro lugar, han cometido algunos Ja
impudicia de criticar la colección de la que, calladamente, se han servido,
indicando, como decíamos al comienzo del acápite, detenninados lineamientos
sobre su posible y ''mejor" compilación.

Esto nos da pie para señalar la ocultación sistemática de los colaboradores)
lugar común en el medio histórico. Por ello, creemos un deber de estricta
justicia propugnar, como ya lo hiciéramos en otro lugar, que tales colecciones
lleven el nombre del investigador que se desveló en su confección, con lo que
se rendirá, no sólo un homenaje, sino también un amplio beneficio al método
hist6rico.

9. Hemos aludido al Archivo General de Indias, importante repositorio
documental que se encuentra en Sevilla y que, al decir de don José San Román, escritor sevillano, representa algo así como el arca sagrada de la Historia
de América. El edilicio, pétrea fábrica de severo trazado, fue levantado para
Casa Lonja, en el último tercio del siglo XVI. Su proyectista fue el arquitecto
Juan de Herrera, discípulo y continuador de las obras iniciadas por Juan
Bautista de Toledo, por orden de Felipe II, del celebérrimo monasterio de
San Lorenzo del Escorial.
Durante dos siglos los mercaderes de las Indias Occidentales hicieron en
la soberbia Casa Lonja de Sevilla sus transacciones, hasta que, habiendo sido

499

�trasladadas a Cádiz, en 1717, las oficinas de la Casa de la Contratación, se
inició para evilla la decadencia como centro comercial. La imponderable
fábrica arquit clónica estuvo, a partir de entonces en abandono ha ta que,
debido a una rara circunstancia: fue habilitada para Archivo.
En 1777 se publicaba, en Londres, la Historia de América redactada por
, illiam Robertson. La Real Academia de la Historia, que había confiado a
uno de sus miembros, Ramón Guevara Vasconc los, la traducción de dicha
obra al castellano. solicitó al monarca Carlos III que se le facilitara por la
distintas dependencias del Consejo Real de las Indias, la documentación competente para agregarle, decía, varias notas ''en aquellos p~ ajes hi t6ricos, cuya
puntualidad no era posible al doctor Robertson 1 por falta de documentos en
lo geográfico, político, económico, comercial y mucho más en el cálculo
de la población". El Rey, en principio, atendió tan laudable propósito y en
las distintas oficinas del Consejo se comenzó la tarea, con el fin de faciUtar
el adicionamicnto de la obra de Robertson. El 29 de noviembre de 1778, por
medio de una Real Orden, se mandaba secuestrar en España y en todas sus
posc.~iones ultramarinas. los ejemplares que se encontrasen de la obra de Robertson. Expliquemos este cambio de opinión.
Juan Bautista Muñoz, que gozaba de la confianza y amistad del ministro
José de Gálvez, parece que persuadió al Rey de qu~ no era conveniente que
s autorizara por la Real Academia una Historia de América escrita por un
extranjero, máxime si dicha corporación entre las funciones que tenía confiadas, poseía las del Cronista Mayor de Indias, con obligación de escribir

de Juan Bautista Muñoz concentrándose e
l .
les que, relacionados co~ Am. .
n e mismo_ los fondos documcntapositorios oficiales.
enea, se consen·aban dispersos en distintos re1O. La Historia debe resplandecer como .
.
pasada. Al ervicio de los a t, t'
di ex pre. ión exacta de la realidad
u en icos e tu oso están los
.t .
facilitarán las fuentes para alcanzarla Mili
. • . rcpo l onos que les
tos, se hallan sin consultar tanto e A. • • ares, qu1za nullones, de documcncomo en Europ
1a h1, toria de Jo- países de 'h· bl h" n menea
.
a, que atancn a
ª a ispana
y s1 han d
'd
desaparecer infinita cantidad d
JI
~parec1 o o se han hecho
,
e
e
os
por
razones
ignorad
has
1os que aun restan pennitirán afi
if
.
as mue
veces,
presente.
rmm- o rcct icar conceptos vertidos hasta el
Su búsqueda, la, ubicación de las e
1 .
crítica cicntífi~ son pue las
'donde us10ncs que de ellos e destaquen, su
.
'
,
neces1 a es y las urgencias de 1 . . h'
nea: las que se satisfacen por m"cli d 1 . . . . . •
. a c1enc1a istóo e a m, e llgac1on consciente }' pau. ada.

una obra similar.
fescs más tarde, Juan Bautista Muñoz elevaba a arlos III un memorial
en el que manifcstaba la conveniencia de escribir "una Historia General de
Indias autorizada con documentos seguros e incontestable". Tale son las
palabras del ilustre sabio valenciano: escribir una historia científicamente
apoyada, dando así un mentís a cuantos a,;cguran que, en España, no había
evolucionado el método histórico en el siglo XVITI. Ya en 1733, el dominico
Jacinto . egura, en su 1orte crítico señalaba la. desconfianza que s ntía por
aquellas obras de historia e critas pulidamente, "por entender --dice Sinchei
Alon o-- que los muy preocupados del ornato son menos solícitos en depurar
la verdad de los hechos''.
Volviendo al insigne Muñoz, digamos que, acogida favorablemente por el
Rey la propuesta, por Real Orden del 17 de julio de 1779, le confió la redacción de una historia general de América, con el encargo de reconocer
"Archivos y Colección de documentos".
Es en virtud del episadio que hemos mencionado que se crearla el Archivo
General de Indias, con sede en la Casa Lonja de Sevilla, a propuesta también

501
500

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>sentido indio de la palabra. Los nahuatlismos son muy frecuentes. En un pasaje hallamos un vocablo indio integrado con el habla y la personalidad de
un hijo de conquistador:
Orno. No tanta burla, señor,·

que ya probé que soy fino
hijo de conquistador.
Mi padre dice que busque,
pues él es, viejo y trabaja:
no hay para vestir de raja
en doscientos de tepuzque
que me dieron de la caja. 58

La identificación y amor por México son totales. Se atreve a decir que
con la llegada del virrey Velasco, que, de paso, era criollo, se vería realizada
ailí la edad de oro. 58 Además, incluye el paisaje mexicano en un sentimiento
vivo de lo propio:

•

TIEMPO:

!bid., p. 44.
!bid., pp. 177-181.
" !bid., pp. 176-177.
M

~

298

Contempla los resplandores
de las selvas mexicanas,
mira cumbres y sabanas,
con tal esmalte de flores
que te quitarán mil canas.ºº

Sección Tercera

HISTORIA

�EL MUNICIPIO DE SANTA CATARINA, EN LA HISTORIA
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

DE Los PUEBLOS DE NuEvo LEÓN, uno de los más vinculados a la historia de
Monterrey, es, indudablemente, el de Santa Catarina. Establecida la ciudad en
1596, su fundador don Diego de Montemayor, le señala como jurisdicción quince leguas por cada viento, y debido a ello, sus límites por el poniente llegan
hasta la cuesta de los Muertos.

En los primeros años, han sido fundadas por este rumbo la estancia de la

Rinconada, de Alonso Diez de Camuña; la de la Pesquería Grande, de los Fernández de Castro; el puesto de Camacho; la hacienda de Santa Catalina y la
de San Pedro de los Nogales.
Asalto del Huajuco.

La hacienda o estancia de Santa Catalina, es fundada por uno de los conquistadores más antiguos e importantes del Nuevo Reino de León: el capitán
Lucas García. Enclavada en un sitio que es acceso obligado a la ciudad, vive
las mismas penurias y las mismas zozobras que ésta. De allí que, cuando el 8
de febrero de 1624 sufre Monterrey el albazo de los temibles Huajuco y Colmillo, días después el mismo Huajuco da sobre Santa Catalina, en ausencia de
sus dueños, y, sorprendiendo al mayordomo Diego Pérez de Orellana, finge
dejarle libre, pero los suyos le dan muerte a flechazos en un montecillo cercano. 1
La casa fuerte es incendiada totahnente y en el botín se llevan doscientas fa-

negas de maíz que había en la galera, todo el ganado mayor y menor, la herramienta, ropa, etc., y además, se han perdido en el incendio las mercedes y
títulos de las tierras y las certificaciones de los servicios hechos al rey por Lucas
García.
1

ALoNso DE LEÓN y otros, Historia de Nuevo León ... , Monterrey, 1961, p. 67.

301

�El fundador.

A fin de resarcirse de por lo menos sus títulos, promueve el fundador de
Santa Catalina una información testimonial, comprobando la posesión de éstas
y otras tierras, y en especial, los servicios hechos a la corona durante más de
treinta años.

Conocedor de la lengua huachichila, en compañía del Cap. Diego Rodríguez, su hermano, p·acifica a los indios cercanos a Saltillo, y los hace mantenerse en población. Asiste, por orden de Francisco de Urdiñola, al castigo de
los indios que han dado muerte al misionero fray Martín de Altamira. Acompaña a Diego de Montemayor a la fundación de Monterrey, y es uno de los
primeros vecinos, que entra con su mujer Juliana de Quintanilla. Funda la
estancia de Santa Catalina, indudablemente en 1596; descubre minas importantes e impulsa la entrada de mercaderes de metales y de trigo.
El justicia mayor Diego Rodríguez, revalida las mercedes, que años más tar-

Jerónimo; de cuatro caballerías hacia el norte y otras tantas en la Pesquería
Chica, hacia las Tapiezuelas; de cuatro caballerías más en el Alamo de los
Cuataes, y de otras cuatro detrás de las Salinas. Y, además, la propiedad de los
caciques Oyoluque, Ayulama, Abinima, Cacanaoa, Caminicubama y Canaboyauma.

Aunque la hacienda sufre, hacia 1626, un nuevo albazo de los indios de Guapale, en el que mueren varios indios fieles y queman a una india encerrada
en el rancho, los daños materiales no son tan graves y logra la hacienda re-

cuperarse.

Muerto el capitán Lucas García por esos años, su viuda, Ju liana de Quintanilla, queda, como labradora y encomendera, al cuidado de la hacienda. Sus
hijos, Bernardo, Diego, casado con doña Mariana de Sosa; Tomás, Lucas y
Nicolás, casado con Nicolasa de Bracamonte, son soldados brillantes y llegan
a ocupar puestos honoríficos. La hija, Juana de Farías, está casada con Nicolás

Flores de Abrego.

de ha de confirmar el gobernador Martín de Zavala.
En la información recibida (31 de mayo de 1624) el Cap. Bernabé de las
Casas afirma haber conocido a Baltazar de Sosa e Inés Rodríguez, padres de
Lucas García, vecinos de Saltillo y muertos allí en servicio de Su Majestad: y
a los de Juliana Quintanilla, que entraron al Nuevo Reino de León.
Gonzalo Fcrnández de Castro, declara que la hacienda de Santa Catalina, es

Tomás es soldado desde 1635 en las compañías del Cap. Gregorio Fernández
y del Sargento Mayor Jacinto García de Sepúlveda. "Es práctico y entendido
en las cosas de la guerra", y el 22 de febrero de 1650 es ascendido por el gobernador Zavala a capitán de infantería española, arcabuceros de a caballo.'

"la mejor de toda la tierra, desde Zacatecas a estas partes". Diego de Montemayor, nieto, dice que le consta que estuvo en Saltillo, en compañía del Cap.

Visitas de gobernadores.

Alberto del Canto y de Estefanía de Montemayor, sus padres, y que pacificó
11

a los indios con suavidad y buen medio". Francisco de Avila, da fe del incen-

dio de la estancia, porque "lo vido todo, y trajo el cuerpo muerto de Diego
Pérez a la ciudad".

El mismo Bernabé de las Casas, testifica que Lucas García es "hombre honrado y de mucha reputación y crédito, y por tal ha sido estimado y querido;
y que ha dado entera y cumplida cuenta de todo lo que se le ha encargado . . .
y es digno de que Su Majestad le honre ... " Miguel de Montemayor añade
que, por ser "una de las mejores lenguas", don Diego, su abuelo llamó siem-

pre a Lucas García como intérprete de los huachichiles, y que sabe que por
ello le llamaban "el Capitán de la Paz".'
Los herederos.

Con esta información, comprueba la propiedad de la hacienda, compuesta
de doce caballerías de tierra; del herido de molino e ingenio de fundir, en San
2

302

Ms. Archivo Municipal de Santa Catarina. Legajo l. (Papeles sin clasificación).

De las visitas periódicas realizadas a la hacienda por el gobernador del reino

o por jueces comisionados, es importante la de don Martín de Zavala, de 7
de octubre de 1626. Le fueron manifestados por doña Juliana de Quintanilla,
el capitán Diego, cuatae, con cuatro indias y cinco muchachos; más una india
y dos indios chichimecas, en el servicio de la casa. Todos dijeron "que están

con gusto, que no han recibido agravio y (que) los tenían con amor y les enseñaban la doctrina. "Tenía entonces la hacienda siete bueyes, doce novillos,
trescientas cabezas de ganado menor, cincuenta yeguas y cinco arados en~
rejados".

Durante la visita del general Juan de Za,·ala -7 de marzo de 1653- vivía
todavía doña Juliana y presentó a los mismos indios cuatae, llamados también
ayuguamas, de los cuales sólo quedaban cinco, por haber muerto los demás.
Manifestó asimismo otra encomienda de borrados, "de hacia el pilón", llama~

dos cauyguama, más otra de traspaso del capitán Pablo Sánchez; todos ladinos en lengua castellana, y contentos porque ules daba de comer y vestir y que
no les quitaba sus hijos y mujeres . .. , y que todos los días les enseñaba la doc* l. CAVAZOS GARZA, Cedulario Autobiográfico ... , Monterrey, 1964.

303

�trina al pie de una cruz1' . La encomendera declaró que en tiempo de tunas y
mezquites, los indios bozales se le iban, y que volvían durante la cosecha del
trigo y el maíz.
El capitán Bemabé González Hidalgo, en su visita de 22 de diciembre de
1660, encuentra a los indios vestidos "con calzones de paño y sayal, y a las indias del servicio, con naguas y guipiles".
El Cap. Nicolás López Prieto (27 Dic., 1661) ; y el Cap. Alonso de León
(23 Mayo, 1669), encuentran que los indios reciben buen tratamiento.
El gobernador, marqués de San Miguel de Aguayo, advierte el 15 de febrero
de 1665, que sólo las indias saben rezar y no los indios, "por ser bozales". Durante su visita, Lucas presenta su encomienda de indios aguimaniguaras, que
significa "campo falto de leña y montes", y los cuales se hallan en Monterrey,
trabajando en la obra del convento. Tomás presenta más de 34 indios caguiamiguaras, o esa "gente que anda a la orilla del río". Doña Mariana de
Sosa demuestra los suyos garastiguara puanipuatama, que el intérprete traduce
como: "agua clara de los cerros". Pablo, su capitán, dice que los trata bien
"en la comi&lt;la y en todo lo que alcanza a darles". Todos los indios están "remotos", esto es, ignorantes u olvidados de la doctrina, por lo cual el gobernador dispone que pongan persona que los enseñe o lo hagan ellos personalmente.
El gobernador Francisco Cuervo de Valdés, en su visita de 22 de noviembre
de 1687, encuentra otra encomienda de Nicolás, de indios ariscapana canapanama archimamoica, cuyo significado es: "comedores de gavilanes". Todos están ausentes, porque es el tiempo en que suelen irse a su tierra, a comer tunas
y mezquites. 4

•

En 1692 (14 de marzo), al gobernador don Pedro Fernández de la Ventoza
se le da cuenta de dos minas, existentes en la boca de Vivanco. Para ese tiempo, figura un nuevo dueño de la hacienda: Baltazar de Treviño, quien ha
adquirido por compra; y dos años más tarde aparece también como propietario Francisco de Arredondo.
El 6 de abril de 1695, los herederos de Diego García: Nicolás, Margarita,
Gertrudis, Agustina, María, Josefa, Vicente y Lucía, venden su parte a don
Blas de Arrechederra y a doña María González Hidalgo, su esposa. Deciden
vender por ser muchos y tener casi todos su vecindad en otras partes. Del producto de la venta: doscientos diez pesos, tocan dieciocho pesos cuatro reales
a cada uno.

En el siglo XV 111.
A raíz de la muerte del capitán Lucas García, el viejo, y al hacerse la partición de la hacienda, de la acequia madre, que sale del Potrero, se abren
tres nuevas acequias para regar cada una de las partes: la de Arriba, o de los
Garcías; la de Enmedio, o de la Capellanía; y la de Abajo.

Observamos, así en el Archivo Municipal de Santa Catarina como en el
Municipal de Monterrey, numerosos litigios por el uso del agua, particularmente con los Flores o con los vecinos de San Pedro; y, sobre todo ya en años
posteriores, cuando se forman las haciendas de Capellanía, Buentellos, Arredondo, Molino, Abregos y Salinas.
F:l Valle.

Poco antes de 1735, observamos que Santa Catalina deja de ser hacienda
para titularse valle, jerarquía política establecida en las Leyes de Indias y que
concedía a este tipo de lugares un juez subdelegado, dependiente de la villa
española inmediata o del gobierno de la provincia.
El gobernador Bahamonde, en su visita de 1788, dice que el valle fue establecido '1Jor excusarles trabajos y gastos" de venir a Monterrey a ventilar sus
causas; y que les fue asignado un af~de mayor, "elegido de los pocos que
saben leer". 5
\
Advertimos también que no es ya Santa Catalina, sino Santa Catarina, americanismo generalizad~cipios del siglo XVIII.
No podemos dejar de mencionar a uno de los alcaldes mayores más importantes, el Cap. Juan García de Quintanilla, qlen a los quince años es ya soldado, y a los 20 ha sido ascendido a capitán. En 1717, el virrey marqués de
Valero le da título de reformado; y en 1722 1 vemos acudir a Coahuila, al
llamado del marqués de San Miguel de Aguayo, y hacerse cargo, con cuarenta
hombres, de una campaña que dura cinco meses, contra los indios que dieron
muerte al teniente de gobernador Juan de Valdés y a numerosos soldados. Ocho
años más tarde va a Texas, en auxilio del gobernador de aquella provincia,
Juan Antonio Bustillo, y comanda la campaña co~tra los apaches hasta pacificarlos y librar de sus ataques al presidio de San Antonio de Béjar. 6

5

1

Todos los Autos de Visita se hallan en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo
Civil.

304

J.

ELEUTERIO GoNzÁLEZ,

Colecci6n de Noticias y Documentos ...• Monterrey, 1867,

p. 112.
0

Ms. Archivo Municipal de Santa Catarina.

305
H20

�Límites del Valle.

El obispo Verger.

El extravío de los títulos antiguos da motivo a serios conflictos. El gobernador Juan Manuel Muñoz y Villavicencio dispone la composición de las tierras
y comisiona a Marcos Nicolás de Escamilla para este efecto. Este realiza la
vista de ojos y la medida de las tierras y señala los límites del valle.

El agua es abundante y sobra hasta para el servicio de Monterrey. El Ilmo.
Fr. Rafael José Verger, 2o. obispo de la diócesis, viendo que la ciudad carece
de agua para los usos domésticos, compra en 1786 al bachiller Alejandro de la
Garza, tres cuartas partes del agua de la Capellanía. Conducida a Monterrey,
es llevada a los hogares reineros por sendos canales especiales, y constituye,

Hacia el sureste, hasta el río, dividiendo a San Pedro al estrecharse en las
Mitras. De aquí al noroeste, "hasta el camino real de los saltilleros" y puesto

indudablemente, el primer servicio de esta naturaleza.

del Durazno. De aquí al suroeste, pasando por la falda de la loma y la cima
del cerro de la Escondida, Hmirando a un peñón colorado". Luego al poniente,
hasta la boca o potrero de Vivanco, para volver al oriente, por la falda de la
Sierra Madre, hasta el mismo peñasco colorado, y seguir por la ladera de la

Hay el propósito de llevar el agua por acequia especial; pero, hasta 1789, es
conducida por la acequia de Abajo. Ello provoca algunas diferencias interesantes contra don José Mariño Sotelo, mayordomo del obispo, porque el agua

Sierra Madre, al sureste, hasta el río de Santa Catarina al oriente, hasta el

de que no hay agua para los anímales domésticos y que se han perdido las sandías, los melones, las cebollas y el chile. Además, los vecinos pobres sólo tienen
una vasija y apenas la llevan y ya se agotó.'

primer punto de las Mitras.
Concluída la medida el 2 de agosto de 1760, resultó la impresionante cantidad de quince y un octavo caballerías de tierra y ocho cordeladas; ·más diez y
medio sitios de ganado mayor y tres cordaladas, valuadas, las primeras, en 200
pesos, y los segundos en 50 pesos, cada uno.'
Alcanzan a pregonarse en la plaza de Monterrey, para su remate, pero, encontrados los títulos, recuperan su derecho.

Estadistica.
Conviene mencionar algunas cifras estadísticas dadas por el gobernador don

Melchor Vida! de Lorca, en su visita de 10 de febrero de 1775. Tenían los valles de San Pedro y Santa Catarina una compañía de caballería española, montada, de 62 hombres. Había, en los dos valles, 63 vecinos españoles y 21 personas "de color quebrado"; en total 60 casados y 23 solteros. Santa Catarina contaba con las haciendas de Capellanía, la de los Ayalas y la de don Joaquín de
Mier (padre del ilustre fray Servando) .
Los vecinos cultivaban maíz, frijol, y caña dulce, y algunos criaban ganados

mayores y menores. La cosecha llega a ser hasta de 3,000 fanegas de maíz,
"bastante frijol y no menos piloncillo".
Hay en ese año en Santa Catarina 29 casas de adobe y 31 jacales de zacate
y caña. No existe la capilla y los vecinos van a Monterrey a los servicios religiosos.8

306

J.

ELEUTERIO GoNZÁLEZ,

El primer Ayuntamiento.

En esta vida patriarcal y bucólica asoma Santa Catarina al Siglo XIX; y
sólo interrumpe su quietud con el paso de don Mariano Jiménez, enviado de

Hidalgo en 1811; o con las guerrillas insurgentes de José Herrera, que se encuentra en el Durazno, después de su asalto a Monterrey en julio de 1813.
El número de vecinos ha crecido; pasa de mil doscientas almas, y el gobierno del reino, de acuerdo con la Constitución de 1812 y con el parecer del Lic.
Rafael de Lano, asesor letrado, y de la Exma. Diputación Provincial, dispone
que el valle de Santa Catarina deje de tener alcalde mayor para nombrar su
ayuntamiento. El lo. de octubre de 1820, los vecinos eligen su primer cabildo.
Y toca a Santa Catarina tener como primer alcalde a don Joaquín García, mis-

mo quien después ha de gobernar el Estado y distinguirse como patriota.
José de Gracia Rangel resulta electo procurador; y Antonio Rodríguez y Juan
de Luna y Góngora, regidores.

Trabaja este primer ayuntamiento con entusiasmo. Jura el 25 de octubre la
Constitución y el 8 de noviembre nombra a don José Manuel de Cuevas, primer maestro de primeras letras, con la dotación de doce pesos mensuales. El
4 de julio del año siguiente, un día después que en Monterrey, jura solemnemente la Independencia, de acuerdo con el Plan de las Tres Garantías.
• Ms. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, 1789, Exp. 47.
Ms. "Creación del Ayuntamiento del Valle ... ". Archivo Municipal de Santa Catarina, Exp. 400.
10

' Ms. lbidem.
s

se confunde. En Santa Catarina se produce escasez y el vecindario se queja

obra citada.

307

�Traza del pueblo.

Desde ese mismo año de 1821, inicia la traza del pueblo. Para el asiento
urbano es señalado ''desde la acequia del Molino para arriba, hasta la loma
Pelona. . . de sur a norte".
Hay objeciones de parte de los accionistas antiguos, y, aunque se delinean
las calles no se llega a un acuerdo definitivo.

Ha de ser hasta el 8 de mayo de 1844 cuando una comisión compuesta por
Juan Luna, Norberto Ordóñez y Julio Morales, formula un dictamen aceptado por todos. Hecho el avalúo de solares; establecidas las condiciones de vecindad y de pago, y prohibida la extracción de maderas que ha de ser exclusiva para la edificación del pueblo, se procede al reparto de solares.
Comprendidas en cuatro calles y diecisiete callejones han sido trazadas setenta y dos manzanas, tres de las cuales son reservadas para el templo, la
plaza Y el Ayuntamiento. El precio de los solares es fijado de acuerdo con la
situación de éstos, fluctuando entre 3 pesos 4 reales los más baratos, y 8 pesos
]os más caros. 11

Realizado el reparto en absoluta conformidad, observamos que figuran como
apellidos fundadores los García, Góngora Guerra Arizpe Luna Rodriauez
'
'
'
'
o
'
Flores, Ayala, Gracia, Rangel, Arredondo y Páez, como más predominantes;
y Padilla, Almaraz, Breceda, Jiménez, Buentello, Sepúlveda, Ordóñez, Hemández y otros, menos frecuentes.
El templo.

Hemos visto ya que el lugar estuvo desde sus orígenes bajo el patronato de
Santa Catalina Mártir. El 25 de noviembre, fiesta de la santa, y el 25 de julio,
del apóstol Santiago, eran las dos fechas en que, durante toda la época colonial, se pasó revista de armas a los vecinos del reino.

Hay constancias de que hubo capilla en el siglo XVII. El Marqués de San
Miguel de Aguayo ordena el 15 de febrero de 1685 que, por ser mucha la
gente y grande la distancia a Monterrey, "dentro de seis meses reedifiquen la
capilla que solia haber en esta hacienda, y la pongan decente, de suerte que
pueda el ministro celebrar Misa".

Ya para 1810 existe el templo actual, sujeto a la Parroquia de Monterrey y
al cuidado de un vicario. El 26 de octubre de 1848, el Ayuntamiento del valle

soli:ita del provisor y vicario general un ministro. Señala la urgencia que hay
de este, así para la administración de los sacramentos cuanto por el peligro
en que se hallan los habitantes "de ser envueltos en la anarquía de las ideas
antir~eligiosas ~ue con tanta profusión y desvergüenza hay por todo Méjico".
El mismo Cabildo propone al Pbro. Jesús. Ma. Navarro y se compromete a
dota:lo con 300 pesos anuales, "contribución --dicen- que no tiene ejemplo
en nmguna parte de la diócesis" .12

La fama .

Sufre el pueblo en los días de la invasión americana. Partidas de soldados
invasores atropellan a hogares humildes y a vecinos pacíficos. Las casas de
Nazario Páez y Patricio de Luna son robadas e incendiadas. Cierto que no hay
día e~ que no aparezca un extranjero muerto o que del propio campamento
enemigo se rescaten los bienes perdidos.
Vienen dias de tranquilidad y el pueblo como que florece con el establecimiento de la fábrica de hilados "La Fama", en 1854. Esta planta ha de dar
origen a un importante núcleo urbano, que en nuestros días ha llegado a ser
uno de los más progresistas y ejemplares del Estado.
La villa.
Con la categoría de valle, pero con ayuntamiento propio e incluída como
municipalidad en la Constitución local de 1825, Santa Catarina vive toda la
primera mitad del siglo. Los historiadores Hermenegildo Dávila, Amado Fernández y David Alberto Cossio, la señalan como municipalidad desde 1812.
Santiago Roel y Timoteo L. Hernández consignan la versión generalizada de
que fue el presidente Juárez quien la elevó a villa, durante su estancia aquí
en 1864.
Sin embargo, una revisión de los manuscritos oficiales existentes en el riquísimo Archivo Municipal de esta villa, y en el General del Estado, nos han demostrado que Santa Catarina ostenta ese título antes de dicho año. Y encontramos que no sólo en 1864, sino en el 63 y el 62, usa este título invariablemente. Advertimos luego, tras de una paciente búsqueda y con el auxilio de
los señores A. Núñez de León y Agapito Renovato, que el 7 de diciembre de
1860 y en libro de Demandas Verbales del juzgado 2o., por primera vez es
titulada asi, llamándose después valle hasta el 27 de mayo de 1861 en que, así

11

Ms. "Expediente incluído sobre el reciento, formación y ornato de este valle, desde
el año de 1821, hasta la fecha, 2 de abril de 1837". Archivo Municipal de Santa Catarina, Exp. 1048. (Aunque dice concluir en 1837, comprende documentos hasta 1844).

308

iz

Ms. "Libro de Contestaciones". Archivo Municipal de Santa Catarina, 1848.

309

�en el libro citado, como en los del Registro Civil y la correspondencia oficial
despachada y recibida, se llama villa definitivamente.
La Constitución local de 4 de octubre de 1857, incluye a Santa Catarina

plaza de Santa Catarina se libran encuentros con el comandante vidaurrista
Cisneros.
El secretario en funciones de alcalde vive días angustiosos. El pueblo ha que-

como municip·aiidad. De derecho podría tomarse como documento que la elevó

dado vacío; las familias han salido al Potrero y a otros sitios; sólo hay dos policías y ni un solo vecino. Los soldados exigen bueyes para los carros militares,
y cuando el alcalde no puede dárselos intentan uncirlo a él. Sólo se escapa porque en eso pasa el presidente Juárez, por cuarta vez, rumbo a Saltillo, y le saca
del apuro.
Se advierte un fervor extraordinario del pueblo de Santa Catarina por la
causa de la República, y no deja de causar estupor el hecho de que Quiroga
ordene el 24 de agosto que se prepare el mejor recibimiento posible a las fuerzas francesas de Castagny, que ya vienen de Saltillo.

a esta dignidad; sin embargo, el uso definitivo del título, insistimos, data de
27 de mayo de 1861.
Juárez en Santa Catarina.

La historia está constantemente renovándose. El hecho de que no haya sido

el presidente Juárez quien declarara villa a Santa Catarina, para nada mengua el lustre del lugar.
Hemos visto que cuenta con ayuntamiento desde 1820, y que se la reconoce
como villa mucho antes de 1864.

Puerta de Monterrey.

Asoman nuevos días fatales para la Patria. Francia interviene en la vida de

México y el gobierno de la República se ve precisado a refugiarse en el norte.
Son de sobra conocidos los antecedentes de la actitud de don Santiago Vidaurri. Juárez ha llegado a Saltillo y decide establecer el gobierno nacional en
Monterrey. El ministro de Relaciones, Sebastián Lerdo de Tejada, participa
antes que el gobierno de Nuevo León al ayuntamiento de Santa Catarina este
propósito, en oficio de 5 de febrero de 1864. Vidaurri dispone que el pueblo
de Santa Catarina "aloje lo mejor posible al Presidente y sus ministros. 13
Ha llegado aquí el día 8 la División de Guanajuato, al mando del Gral.
Antillón. Dos días después arriba el presidente y se aloja en la casa cural, para
preparar su entrada a Monterrey.

No es posible un entendimiento con Vidaurri y de Monterrey vuelve J uárez
a Saltillo. El gobernador de Nuevo León ha mudado su actitud y ahora ordena al alcalde de Santa Catarina la interceptación de los correos del gobierno
federal. Juárez vuelve a Monterrey en abril. Vidaurri sale del Estado y el go-

Sería imposible reducir al marco de este ensayo histórico la vida de este

pueblo prócer. Santa Catarina ha sido, en el decurso de los siglos, la puerta
occidental de Monterrey. Ha visto entrar a todos los gobernadores coloniales

y a todos los prelados que gobernaron la diócesis, y ha presenciado el paso
venerable de Fr. Margil de Jesús. Vio entrar a Mariano Jiménez y salir abatido
el ejército mexicano a la caída de Monterrey en el 46. Las huestes de Ayutla y
de Reforma pasaron por su suelo y también las del Ejército del Norte marchar
arrolladoras rumbo a Querétaro. Santa Catarina sufre el azote constante del
salvaje y vive sucesos de trascendencia nacional en los días de la Revolución

de 1910.
La belleza imponente de los riscos de la Huasteca y de las Mitras, ha servido de regazo de este jirón de tierra nuevoleonesa, cuyos hijos son ejemplo de

tesón y de traba jo.

bierno nacional permanece en Monterrey durante cuatro meses.
En Santa Catarina estos acontecimientos hacen que la situación sea desespe-

rante. El alcalde Pablo Ayala ha preferido renunciar a su cargo, que acceder
a las órdenes de Vidaurri. Andrés Garza es designado para sustituirlo, pero
enferma (?) de gravedad. Es llamado el suplente, Juan Saldívar, pero, apenas
toma posesión, sale de noche a Saltillo y no vuelve. Queda entonces como primera autoridad el secretario, Juan Chrisman.

Don Benito Juárez se ha visto obligado a dejar Monterrey y la ciudad es
ocupada por J ulián Quiroga, cuyas fuerzas persiguen a las federales. En plena
13

310

Ms. Archivo General del Estado, Monterrey, 1874, Leg. 35.

311

�LA DECENA TRAGICA
JosÉ P.

SALDAÑA

Presidente de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística

LA voz PÚBLICA CALIFICÓ CERTERAMENTE, con el título de Decena Trágica, los
acontecimientos que precedieron a la caída del Gobierno Constitucional de
don Francisco I. Madero.
Diez días de incertidumbre, de cruel lucha entre el bien y el mal; diez días
en que se puso a prueba la maldad de unos y la bondad de otros; días negros
de nuestra historia, trágicos, sangrientos; pero al mismo tiempo engendradores
de grandes sucesos que habrían de cambiar radicalmente la vida institucional
del país.
Se impuso la fuerza de las armas sobre la fuerza de la razón, del esp'Íritu y
de la Ley. Imposición negativa como todo lo que carece de principios generosos
y por su propia esencia condenada al fracaso.
Habíase formado un clima contrario a Madero. Los mismos que habían sido
derrotados en la revolución, los que aparentemente se sometieron al nuevo régimen, fueron quienes sembraron el descontento y lo cultivaron con apasionado encono.
Por un lado, el ejército técnicamente derrotado; pero en quien descansaba
la seguridad del nuevo Gobierno. Por otro lado, los políticos despechados, que
habiendo ocupado en el régimen porfirista puestos de alta categoría, no se resignaban a lo que suponían una suplantación. Había que agregar todavía a los
maderistas que de buena fe criticaban a Madero, y a quienes, con carácter independiente, juzgaban necesario oponerse a lo que consideraban un Gobierno

débil e inepto.
Tendencias todas ellas distintas en su origen e intención pero coincidentes
en la finalidad que significaba el desprestigio de un equipo gubernamental lleno de deficiencias, pero imbuído de las mejores intenciones democráticas y de
los más sanos principios de honradez.
313

�EL CUADRILÁTERO

El Congreso de la Unión, integrado por la voluntad del pueblo mediante
elecciones de las más limpias que han tenido lugar en México, estaba formado
lógicamente por personas de diversas tendencias siendo en su mayoría simpatizadores fervientes de Madero. La Oposición se creó por obra de las circunstancias más que por acción premeditada de los enemigos.
Cuatro Diputados asumieron el papel representativo de la oposición. Inteligentes, jóvenes, dotados de brillantez en la exposición de sus ideas, honestos,
reuniendo en sí mismos condiciones de prestigio, lograron obtener la categoría
suficiente para asumir el difícil papel de oposicionistas, pero que resultaba airoso cuando tenían enfrente numerosos personajes de cultura envidiable.
Los cuatro parlamentarios de la oposición eran los señores Licenciados Francisco M. de Olaguíbel, José María Lozano, Querido Moheno y Nemesio García Naranjo. Ganaron el título de Cuadrilátero con el que se les distingue
históricamente.
Contendieron con tribunos de categoría por su ilustración, su honradez, espíritu combativo, dignidad y amor a la democracia, como los Licenciados Jesús Urueta, Luis Cabrera, Roque Estrada, José I. Novelo y Enrique Bordes
Mangel e Ing. Félix F. Palavicini.
Sin embargo, porque había en el cuadrilátero sinceridad, porque en su oposición existían convicciones, porque ninguno de ellos ofrecía antecedentes criticables, por eso precisamente los ataques resultaban demoledores para el régimen, máxime cuando había en muchas ocasiones razón para ello.
Los defensores del régimen, tanto o más preparados que los impugnadores,
se batían con denuedo, con inteligencia y con la fuerza que les daba el cumplimiento de los principios revolucionarios, que significaban la libertad de que
se gozaba para la expresión de las ideas, y el respeto al derecho del voto, que
ha significado para México la preocupación de más de un siglo.
Pero la opinión pública inclinada al lado de Madero, paulatinamente iba
perdiendo fuerza y en esa pendiente peligrosa buena parte tuvo el cuadrilátero;
pues siempre el que combate a un Gobierno, por recto y progresista que éste
sea, crea un ambiente de simpatías aun cuando sea por breve tiempo.

EL

EJÉRCITO

Al triunfar la Revolución Maderista quedaron las Instituciones bajo el sostén del ejército que había sido derrotado. Absurdamente se procedió en esta
314

forma porque Madero consideró que el ejército debería estar al margen de la
política ya que, tratándose de profesionales imbuídos de disciplina y de honor,
deberían continuar en servicio. Tanta era su confianza que ni siquiera conservó
a los contingentes armados que lo siguieron en ]a gran aventura.
No valieron consejos de los amigos porque para Madero, como hombre de
honor creía ciegamente que todos sus colaboradores obrarían en este plan. Grave error que vino a reconocer cuando ya era demasiado tarde.

EL HOMBRE

Bondad impresionante, credulidad extrema, valor excepcional, idealismo limpio, fueron características congénitas de Madero. Cualidades preciosas para un
hombre público de un país ideal que posiblemente todavía no existe.
La malicia no existía en Madero; pero podía comprender que a su alrededor
se movieran fuerzas traidoras. Cuando se le hablaba de intrigas, cuando se le
comunicaban noticias adversas apenas si ponía atención, pues siempre tenía
a flor de labio la más amplia excusa. No conocía la maldad ni creía que existiese. Ingenuo, con sana ingenuidad, disculpaba fácilmente los errores de los
demás, sin que alcanzara a comprender que muchas veces encerraban dolo y
mala fe.
Estimaba grandemente a los amigos pero no participaba de sus temores. Tenía tal confianza en sí mismo, que le parecía imposible la traición ni mucho
menos que se le derrocase. Sentía en lo más profundo de sus convicciones estar
cumpliendo con los ideales que había exaltado en la contienda armada. Los
ataques a su Gobierno los consideraba simplemente como producto de la libertad y eran en consecuencia la mejor demostración de su triunfo. No había por
qué ni para qué preocuparse. Si había luchado por la libertad, se disfrutaba
de ella y lo correcto era mantenerla incólume a toda costa.

ANTECEDENTES DE LA TRAGEDIA

Tres personajes cuentan como antecedentes de la decena trágica: el Gral.
Bernardo Reyes, el Gral. Félix Díaz y el Gral. Victoriano Huerta.
El Gral. Reyes, señalado en primer término por la opinión pública como el
indicado para suceder al Gral. Porfirio Díaz, en el momento decisivo optó por
retirarse de la contienda aceptando un puesto diplomático en Europa, a donde
marchó eliminándose automáticamente de la política, puesto que siguió al servicio del Gobierno Porfirista.
315

�Cuando ya habían pasado los acontecimientos revolucionarios maderistas intentó una contrarrevolución internándose al país por la frontera con los Estados U nidos y después de algunas correrías sin importancia se entregó preso en
Linares, N. L.
El Presidente Madero ordenó se le tuviesen toda clase de atenciones, y lo
que pudo ser un consejo de guerra sumario, se convirtió en cautiverio en la prisión militar de Santiago Tlaltelolco, de la ciudad de México.
Por cuanto al Gral. Félix Díaz, habiendo encabezado un cuartelazo en el
Puerto de Veracruz, fue sometido al orden quedando prisionero en San Juan
de Ulúa, Veracruz, y trasladado posteriormente a la Penitenciaría de la Ciudad de México.
Del Gral. Huerta existían antecedentes prestigiosos. Había combatido la
sublevación del Gral. Pascual Orozco hijo, caudillo de la revolución maderista, levantado en armas en contra de su antiguo jefe por no caminar de acuerdo con él.
Con una poderosa columna el Gral. Huerta, como General en Jefe, se enfrentó a los valientes orozquistas derrotándolos completamente en las batallas
de Rellano y Bachimba, del Estado de Chihuahua, regresando a la ciudad de
México con la aureda de la victoria. Esto le valió las simpatías de Madero, que
conseivó a pesar de algunas situaciones enojosas que significaron el retiro de
Huerta del servicio activo.

SE ACERCA LA CRISIS

Al principiar el año de 1913 todo era confusión y pesimismo. La actuación
del cuadrilátero en la tribuna de la Cámara de Diputados cumplía la más amplia y demoledora tarea. La siembra de ideas contrarias a la solvencia moral
del régimen maderista y a su capacidad administrativa, estaba minando día
a día la fuerza del Gobierno.
Abonaba la tierra removida la prensa de oposición. Los periódicos doctrinarios lanzaban cargos tremendos en contra del Gobierno dejando resabios y
sembrando dudas en todas partes.
Las versiones más desatinadas se transmitían de boca en boca y formaban
una malla espesa que ahogaba la realidad, presentando un panorama de tal
manera desastroso y desesperante, que obligaba a pensar en la necesidad de
un cambio.
El hombre de la calle no sabía a qué atenerse. Había recibido a Madero
como héroe, y apenas transcurrido algo más de un año, se le veían serios defectos, que opacaban las cualidades y los méritos que antes se le concedían.
316

¿ Qué había en todo ello? No era cosa fácil de explicar, no existía forma
alguna de comprender lo que bullía en el fondo de las pasiones exaltadas, y la
opinión pública, incapaz de formarse por el criterio de los más, se imbuía de
la prédica constante de los menos, que con su dialéctica transformaban la realidad en la forma que a sus intereses convenía.
Cierto que los hombres como los pueblos tienden siempre a caminar hacia
adelante; pero cierto, también, que en ese esfuerzo de superación los obstáculos
hacen muchas veces que se retroceda; pero es signo que acompaña al progreso
superar los obstáculos para avanzar cada vez más.
De esta manera, puede exp'licarse que la presión ejercida en contra del régimen maderista, deslumbrara a muchos, convenciéndolos de que había sido un
error considerar a Madero con la capacidad suficiente para dirigir los destinos
de México.
Al iniciarse el mes de febrero, la atmósfera estaba cargada de negros presagios. Algo grave estaba por suceder sin que pudiera definirse lo que sería.
Quince días antes el Bloque Liberal Renovador, integrado por la mayoría
de Diputados del Congreso de la Unión, de filiación maderista, había entregado
al Presidente don Francisco l. Madero un extenso memorial, redactado con la
vehemencia de quienes, conocedores perfectos del momento que vivían, formulaban sugestiones de altísima importancia, que al transcurso de los días, resultaron verdaderos vaticinios.
Sin reservas, llamando a las cosas por sus nombres, expresaban los renovadores: "La Revolución va a su ruina arrastrando al Gobierno emanado de ella
sencillamente porque no ha gobernado con los revolucionarios. Sólo los revolucionarios en el poder pueden sacar avante la causa de la Revolución". Porque
Madero, ingenuamente, creía que gobernaría con libertad, sosteniendo los postulados de la Revolución, con la colaboración de los mismos personajes que
habían sido clave del Gobierno Porfirista.
Si aquellas personas no habían actuado en la Revolución ni sentían sus ideales, su gestión no podía identificarse con tendencias que les eran contrarias a
sus principios.
Así veían la situación los Diputados renovadores diciendo: ''De ahí esa guerra civil que se desenlazará tal vez con el derrumbamiento del Gobierno más
fuerte que ha tenido la República".
La insistencia de aquellos amigos de Madero en ver próxima la caída del
Gobierno era producto de sus sentimientos revolucionarios y del conocimiento
real de la situación prevaleciente. Por lo demás muy cerca estaba la realización
de esos presagios.
Madero encontraba un pesimismo agudo en lo que le exponían los Diputados, confiando siempre en sí mismo, porque tenía la convicción de estar go-

317

�bemando con toda honradez, tratando de cumplir lo que había prometido al
pueblo.
Pensando en su forma de ser apegada a la más estricta ética, creía que sus
colaboradores harían honor a los compromisos contraídos, de manera que, siempre optimista, no hizo caso a las advertencias que de la mejor voluntad se le
hacían, y con ello marcó fatalmente el signo de su martirio.

DESPUÉS DE LAS PALABRAS LA METRALLA

Preparado el ambiente por los civiles, el siguiente paso correspondía darlo
a los militares. Para la explosión no faltaba sino la chispa que diera principio al fuego.
El día 8 de febrero fue de incertidumbre, de nerviosismo. Las más variadas y
extrañas versiones circulaban por la ciudad. Algo grave estaba por suceder. En
el ambiente se respiraba la proximidad de la tragedia.
Quienes preparaban la asonada, sí sabían cuáles eran sus propósitos, y hasta
dónde estaban resueltos a llegar. En cambio, para Madero y sus cercanos colaboradores existía incertidumbre, presagios más o menos graves, pero ningún
dato concreto que pudiera descubrir la conspiración.
Pasó el día entre zozobras precursoras de lo que en la noche ya sería signo
de activísima acción engendradora de uno de los más desventurados episodios de nuestra historia.

AMANECER TRÁGICO

Con el nuevo día nacía la deslealtad del brazo de la tragedia. No se trataba
ya de la versión callejera, ni de la amenaza tribunicia, sino del hecho tangible
que hablaría por boca de los cañones y de los fusiles.
El Gral. Manuel Mondragón, Jefe de la Artillería, con asiento en Tacubaya,
estaba en pie de guerra, dispuesto a usar las armas en contra del mismo Gobierno que se las había confiado para la defensa de las instituciones legales.
Disponía de 300 Dragones del Primer Regimiento y de 400 hombres del Segundo y Quinto de Artillería.
Habían sonado p·ausadamente las cuatro de la mañana. Principiaba el día
9 con fatídicos designios. A esa hora el Licenciado José Ma. Pino Suárez, VicePresidente de la República, llegaba a la casa del Licenciado Federico González Garza, Gobernador del Distrito, para comunicarle la fatal noticia.

318

Por teléfono fue plenamente confirmada: primero por conducto del Inspector General de Policía, Mayor Emiliano López Figueroa; después por testimonio del Prefecto de Tacubaya. Pasados unos cuantos minutos se tuvo conocimiento de que los alumnos de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan secundaban
el movimiento. Se trataba de 400 muchachos entre los 17 y 18 años de edad,
a quienes mañosamente se les sorprendió manchando a tan temprana edad su
vida de soldados.
A las cinco horas se desprendieron las dos columnas en dirección de la ciudad de México. La comandada por el Gral. Mondragón fue directamente hacia el Cuartel de la Libertad y sin disparar aumentó sus contingentes con 100
hombres del primer Regimiento. En seguida avanzaron sobre la penitenciaría,
emplazaron varios cañones frente al edificio, y sin resistencia alguna libertaron
al Gral. Félix Díaz.
Pasaron rápidamente a tomar posiciones frente a la ciudadela, fortaleza de
gran importancia estratégica por sus resistentes muros, ubicación cercana al
centro de la ciudad y por contener enormes almacenes de armas y de parque,
capaces de proporcionar elementos para tres meses consecutivos de combates. .
Durante tres horas se mantuvo el fuego hasta la capitulación de los defensores
ocupando la fortaleza Félix Díaz y Mondragón.
La traición hizo posible el rápido tránsito. Defendía la ciudadela el Gral.
Manuel P. Villarreal, valiente y leal. Distribuyó a su gente en los lugares más
adecuados, emplazando dos ametralladoras en la azotea a cargo de dos expertos oficiales. El se mantuvo en ese lugar la mayor parte del tiempo, vigilando
con sus gemelos el movimiento de las tropas enemigas y dando órdenes para
dirigir el fuego en la forma que convenía.
No era fácil para los atacantes el triunfo. Así confiadamente lo consideraba
el Gral. Villarreal; pero ignoraba que entre los oficiales a sus órdenes había
quienes estaban comprometidos con el enemigo.
Durante tres horas se estuvo combatiendo sin que lograran los atacantes
avanzar. De pronto, los oficiales que manejaban las ametralladoras, en un movimiento previamente acordado, volvieron sus armas en dirección a donde se
encontraba el Gral. Villarreal, dejándolo muerto con una ráfaga de balas. Siguieron vomitando fuego las ametralladoras hasta terminar con todos los soldados que se encontraban en aquel lugar.
Lo demás fue cosa fácil. Los oficiales comp·rometidos maniobraron rápidamente imponiendo su criterio. Se izó bandera blanca y el enemigo, sin riesgo
alguno, a tambor batiente, entró al enorme edificio.

319

�LA SEGUNDA COLUMNA EN ACCIÓN

Los aspirantes, mandados por oficiales del ejército, al llegar a la ciudad ~e
dividieron en dos fracciones: una se dirigió al Palacio Nacional y la otra a la
prisión de Santiago.
La guardia del Palacio, de acuerdo con el movimiento, fraternizó con los
aspirantes, procediéndose de inmediato, a redoblar la vigilancia. Sorprendido
el Gral. Angel García Peña, Secretario de Guerra, fue apresado junto con don
Gustavo A. Madero, hermano del Presidente. Como tratara el General de defenderse fue herido levemente.
Minutos después de estos acontecimientos llegó el Gral. Lauro Villar, Jefe
de Armas de la Plaza, en conocimiento de lo que había sucedido, violentamente
acudió al Palacio, y con unos cuantos soldados, haciendo alarde de audacia y
de valor, dio órdenes imperativas que sorprendieron a los guardias y a los aspirantes, haciéndose dueño de la situación.
En la confusión que se provocó logró el Gral. García Peña salir del lugar de
su reclusión, así como don Gustavo Madero, quienes se dirigieron inmediatamente a informar al señor Presidente de lo que sucedía.
La otra fracción de aspirantes atacó la prisión de Santiago sin encontrar gran
resistencia, más parecía un simulacro que un formal combate. La confusión
provocada por el tiroteo la aprovecharon algunos reclusos para evadirse. No
estaba ese acto en el programa y fueron ametrallados sin compasión, muriendo
más de 200.
Puesto en libertad el Gral. Bernardo Reyes, motivo principal de la acción,
se le dio el mando de los contingentes armados, fortalecido por más de 100
soldados que allí se agregaron. Jinete en magnífico caballo el Gral. Reyes ordenó la marcha hacia el Palacio Nacional, que creía en poder de sus amigos,
según noticias que se le habían comunicado.
Confiadamente llegó a la puerta principal del histórico edificio, dando voces
para que se le dejara franco el paso. La contestación partió de los fusiles y de
las ametralladoras, entablándose un nutrido tiroteo, siendo el Gral. Reyes uno
de los primeros en caer sin vida. Su estrella eclipsada de tiempo atrás, había
llegado al cenit.
El combate fue terrible, y solamente por las ventajosas posiciones de los defensores del Palacio, pudieron repeler el ataque infligiendo muy serio descalabro a los insurrectos, que dejaron entre muertos y heridos más de quinientas
personas, algunas de ellas civiles, que se habían agregado a la columna, creyendo que se trataba simplemente de un brillante desfile.
Los sobrevivientes huyeron en distintas direcciones tratando de unirse a los
sublevados que asediaban la Ciudadela. A pie y a caballo pasaban por las ca-

320

lles -~ toda velocidad espoleados por el miedo, al igual que numerosos caballos
sm Jmete que corrían alocadamente.
Entre los prisioneros hechos por las fuerzas del Gral. Villar se encontraba el
Gral. Gregario Ruiz, a quien se le formó consejo sumarísimo de guerra siendo
fusilado inmediatamente.
Se ~puso: a~emás, un doloroso escarmiento, fusilándose a 15 aspirantes, que
el destmo senalo. Ordenó el Gral. Villar que se formaran en línea desplegada
para ser pasado por las armas uno de cada cinco.
Este primer episodio había sido del todo favorable a las armas leoítimas •
pero quedaban reservadas muchas sorpresas.
b
'

Vivía en el castillo de Chapultepec. Informado de los sucesos llamó a su
lado a los amigos y a los funcionarios de mayor confianza. Acudieron los Ministr_os Ernes~o Madero, Lic. Rafael Hemández, don Manuel Bonilla; el VicePreS1d_ente, Lic., José Ma. Pino Suárez; el Gobernador del Distrito Federal, Lic.
F:denco_ Gonzalez Garza; el Inspector General de Policía, Mayor Emiliano
Lopez F1gueroa; los Ayudantes del Presidente, Capitanes Federico Montes y
Vázquez Chaffino, y algunas otras personas. Después de una agitada deliberación Madero decidió trasladarse al Palacio Nacional.
Encabezó Madero la comitiva montando un caballo blanco de buena estampa, llevando en la diestra una bandera nacional. Lo escoltaba un pelotón de
alumnos del Colegio Militar, y en seguida caminaban las demás personas.
Al llegar al monumento de Colón se incorporó el Gral. García Peña dándole
cuenta pormenorizada de lo que había pasado en el Palacio. Poco más adelante
se agregó el Gral. Victoriano Huerta, que no tenía comisión alguna, situándose
c.erca de Madero. A medida que se avanzaba se incorporaban amigos y simpatizadores del Presidente.
Cerca del cruzamiento de Juárez y San Juan de Letrán fue recibida la columna con nutrido tiroteo, obligando a Madero y a su comitiva a buscar refugio en un edificio ocupado por la fotografía Daguerre, en tanto los alumnos
del Colegio Militar rodilla en tierra contestaban la agresión.
Este inesperado percance obligó al Presidente a considerar de nueva cuenta
la conveniencia de seguir hacia el Palacio. Las opiniones estaban divididas•
pero se impuso el criterio de seguir adelante.
'
Aprovechando Huerta aquel momento de indecisión ofreció a Madero sus
servicios alegando que el General Villar, Jefe de Armas de la Plaza, se encontraba herido. Con patética emoción dijo que ofrecía su vida para salvar las
321
H21

�Instituciones amenazadas por ambiciosos vulgares; que él se comprometía a
restablecer la paz si le daba la oportunidad de hacerse cargo del Ejército leal.
Presente estaba el General García Peña a quien consultaba con la vista Madero, y como no viera gesto alguno que indicara la inconveniencia de un nombramiento provisional y a la vez urgente, desde luego designó a Huerta Jefe
de la Plaza.
Acallado el fuego enemigo por los alumnos del Colegio Militar, continuó la
marcha. Para cuando llegó Madero a Palacio era aclamado por millares de
personas, que pedían armas para combatir a los rebeldes.
Instalado Madero en Palacio, procedió a discutir la situación con los Ministros y amigos de confianza, en presencia del General Huerta, quien se retiró
para organizar las tropas haciendo protestas de lealtad y de seguridad en aplas•
tar a sangre y fuego la insurrección.
Se dispuso llamar a las fuerzas rurales del 80. y 300. Regimiento que guarnecían Celaya, Gto. y San Juan Teotihuacán. Como el General Felipe Angeles,
de absoluta confianza, se encontraba en Cuemavaca con 2,000 hombres, el
mismo Madero decidió personalmente ir a conferenciar con él. Salió inmediatamente en automóvil acompañado de varias personas. Al día siguiente, 10 de
febrero, regresó en compañía del General Angeles al frente de sus hombres.
Para Madero la situación se aclaraba. No era posible que 1,500 hombres,
encerrados en la Ciudadela, con todos los elementos con que pudieran contar,
por valiosos que fueran, significaran más que el resto del ejército, y sobre todo,
frente a un Gobierno Constitucional, electo por el pueblo.

SIGNOS ADVERSOS

Frente al optimismo de Madero, subsistente a pesar de cuanto le habían dicho sus más íntimos amigos y sus más adictos correligionarios, que los hechos
confirmaban, se urdía la obscura trama de la traición.
Concentrada la fuerza infidente en la Ciudadela, con limitado número de
combatientes, solamente la traición podía convertir una clara victoria en una
derrota. Ninguna posibilidad tenía Félix Díaz de recibir ayuda fuera del limitado radio de acción que dominaba, que aun cuando ofrecía magníficas posiciones defensivas, poco significaban ante la fuerza del Gobierno.
Cierto que el ambiente público había sido envenenado y cierto que la reacción cobraba bríos; pero el problema de la Ciudadela no era de carácter político sino militar, y en ese campo no había por qué dudar sobre el triunfo de
las Instituciones legales.

322

Sorprende que una traición premeditada, cuya ejecución se llevó diez días,
no hubiese sido frustrada. Cabe pensar en los designios inexcrutables del
destino.

PREPARACIÓN DEL GOLPE

Recibe el General Huerta plenos poderes militares del Presidente Madero.
Asegura, teatralmente, que muy pronto someterá al orden a los infidentes.
Confía Madero en el militar ostentoso y audaz, a pesar de cuanto se le ha
dicho en su contra. No tiene duda alguna de que en el término de 48 horas
las cosas volverán a su curso normal.
Sin prisas Huerta actúa en relación a sus objetivos personales. Prolongar la
tensión nerviosa de la populosa ciudad, era uno de sus propósitos. Necesitaba
impresionar en el sentido de que era punto menos que imposible tomar la fortaleza a sangre y fuego.
Pasa el día 9 sin gran aparato. Al caer de la tarde, como si se tratara de re~
cardar lo que pasaba, son disparados algunos cañonazos desde la Ciudadela,
que causan serios daños a edificios cercanos, especialmente a la prisión de
Belén. En la noche vuelve el silencio, que se rompe al aclarar el nuevo día.
Aprovecha Huerta la llegada de refuerzos para retardar el ataque. Debe llegar Angeles con 2,000 hombres ese mismo día 1O, anunciando en consecuencia
el ataque a fondo para el día siguiente.
Para ese día se disponen los efectivos del Gobierno en plan de combate. Por
delante van los rurales y en seguida la gente del General Angeles, dejando en
reserva a las tropas regulares. A las diez horas principia el tiroteo, que gradualmente aumenta en intensidad, participando a poco la artillería de una y
otra parte.
Durante ocho horas se combate sin cesar. Pierden los rurales importantes
contingentes al intentar repetidos asaltos. Las ametralladoras de los insurrectos
funcionan sin cesar ocasionando tremendos estragos. Los leales hacen infructuosos esfuerzos para acercarse a los muros de la fortaleza. El General Huerta
insiste en el asalto como si tuviera la diabólica intención de sacrificar a los más
adictos defensores de Madero. Ante el espectáculo de una inmolación criminal,
el General Angeles interviene evitando que continúe la absurda matanza. Para
entonces las cruces roja, blanca y verde, atienden a más de 1,500 heridos, y
recogen como 200 muertos.
El espectáculo es espantoso. Los cañones ensordecen con su continuo estruendo. Más edificios son dañados por la metralla, en tanto que Huerta no decide
un ataque en forma, maniobrando en detalle con la finalidad de ganar tiempo.

323

�SE

PROLONGA LA CONFUSA SITUACIÓN

Contempla con infinito dolor el sacrificio de sus más fieles elementos integrantes de los regimientos de rurales, se da cuenta de la impotencia a que ha
Con pequeños intervalos continúan los combates hasta el día 18. Parece como
que Huerta se complace en ello, no obstante las renovadas protestas de adhesión
a Madero.
En tanto los cañones no cesan de vomitar fuego, la ciudad principia a sufrir
seriamente los rigores de la escasez de alimentos, de luz, de agua, y de los más
elementales servicios, a la par que circulan toda clase de versiones contrarias al
régimen, versiones que tienen su origen interesado de los grupos de civiles par-

tidarios de Félix Díaz.
Cuanto más se prolongaba la contienda, mayor es la confusión entre el pú-

blico, y las dudas se extienden sobre la capacidad del Gobierno para sofocar
la rebelión.
'

sido sometido el General Angeles, en quien, justamente, tiene completa con-

fianza. La prolongación de la lucha es signo inequívoco de que algo existe que
él, por su congénita bondad y buena fe, no había advertido. Se niega, aún así,
a dar por hecho que la traición lo amenaza.

En tanto pelean denodadamente los soldados leales, que mueren porque a
esto se les envía a la línea de fuego, una serie de incidentes graves colocan a
Madero en situación desesperada.
El Senador Licenciado Francisco León de la Barra ofrece sus servicios a

Madero y recibe la encomienda de hablar con Díaz y Mondragón con el fin de
concertar un armisticio, en tanto dos representantes de cada parte proponen la

forma de solucionar el conflicto.

Los amotinados, a medida que pasan los días, se afianzan en la idea de que

En cumplimiento de la misión el Licenciado León de la Barra efectúa una

existe un interés preponderante en que la lucha continúe. No pueden localizar
con precisión dónde radica; pero sienten esa colaboraci6n, que los alienta a
continuar en la brega, y no tardan mucho en darse cuenta de que es el General

entrevista con Díaz y Mondragón, quienes aceptan al armisticio con la condición irrevocable de la previa renuncia de Madero y Pino Suárez. Informado

Huerta quien maniobra en tal sentido.
El secreto lo guardaba Félix Díaz. Había conferenciado con Huerta; pero
conociendo sus turbios procedimientos, no tenía confianza en el cumplimiento

de lo pactado. Sin embargo, era signo inequívoco de que Huerta se aliaría a
la rebelión, la forma en que llevaba las acciones militares.
No era necesario conocer de estrategia para darse cuenta de que cuanto hacía Huerta significaba una victoria moral para los sublevados. Pero ¿ cumpliría
Huerta su compromiso de reconocer a Félix Díaz como Jefe del movimiento?
Por Jo pronto, para los sublevados, lo importante era derrocar al Gobierno;
después cada quien pensaba en lo mejor para sus intereses, y en este punto,

muerto el General Reyes, lo indicado lógicamente, era que Félix Díaz se destacara en primer lugar, de manera que, aun cuando Huerta ambicionara cobrar cara su infidencia, tendría que aceptar esta situación.

Madero de tal pretensión, la rechaza indignado.
Por su parte los Ministros de España y de Inglaterra y el Embajador de los
Estados Unidos, hacen una primera visita a Madero, solicitando que se demarque una zona de fuego, haciendo la consideración de que es inaceptable que
a una ciudad de la importancia de la de México se le someta a la acción de los
combates. Madero contesta cortésmente que tiene la seguridad de dominar la
situación en breve plazo.

Al mismo tiempo, día 14, en la casa particular del Senador Sebastián Camacho se reunieron los Senadores Juan C. Hemández, Ricardo Guzmán, Jesús

Flores Magón, Guillermo Obregón, Víctor Manuel Castillo, Luis C. Curie!,
Carlos Aguirre, Francisco León de la Barra, Emilio Rabasa, Rafael Pimentel
y Tomás Macmanus. Asistió también el Ministro de Gobernación don Pedro
Lascuráin. Hubo un intercambio de opiniones prevaleciendo la idea de pedir
a Madero su renuncia, evitando así mayores males al país, y el riesgo de la
intervención armada de los Estados Unidos. Se convino en efectuar una junta

LA DIPLOMACIA Y LOS INTERESES CREADOS

más amplia en la Cámara de Diputados, coincidiendo la idea con el propósito
del señor Madero de informar al Senado sobre la situación prevaleciente.

Estoicamente resiste Madero la terrible situación. Se agrieta su autoridad,
pierde la adhesión de quienes antes lo adulaban; recibe frente a frente la demanda de su dimisión, por conducto del Cuerpo Diplomático, de Senadores,
Diputados, y aun de algunos de sus Ministros; p'ero él, imperturbable, firme en

La Asamblea tuvo lugar al día siguiente en la Cámara de Diputados sin que
se reuniera quorum, no obstante haberse hecho la cita con la urgencia que
demandaban los acontecimientos. Veinticinco Senadores pasaron lista de presente, y ante el Licenciado Lascuráin se llevó a cabo la sesión extralegal, tornándose los siguientes acuerdos:

sus convicciones, rechaza con indignación toda insinuación indecorosa.

324

"Primero: Consúltese al Presidente de la República en nombre de la supre-

325

�ma necesidad de salvar la Soberanía Nacional, que haga dimisión de su alto
cargo".
"Segundo: Hágase igual consulta al C. Vicepresidente de la República".

HUERTA EN ACCIÓN

Aprovecha Huerta la desorientación general, tanto en lo que respecta al Go-

bierno como a los rebeldes encerrados en la Ciudadela, a quienes les faltan ali-

"Tercero: Nómbrese una comisión que haga saber al señor Presidente Madero y al señor Vicepresidente Pino Suárez, los acuerdos adoptados".

mentos y no ven la forma de salir de la ratonera y en cambio esperan de un

Fueron comisionados para el desempeño de la delicada misión los Senadores
Gumersindo Enríquez y Diego Fernández.

son sino cortinas de humo para ocultar su verdadera situación.

Acompañados del Licenciado Lascuráin los 25 Senadores se trasladaron al
Palacio.
Advertidos oportundamente Madero de la visita de los Senadores y de sus
propósitos, comisionó a los Ministros Ernesto Madero, Manuel Bonilla y Jaime
Gurza, para que lo excusaran expresando que había tenido necesidad de ausentarse por cuestiones urgentes.
Ante los Senadores, reunidos en la antesala de la Presidencia, los mencio-

nados Ministros, después de los saludos protocolarios, don Ernesto Madero
expuso la razón por la cual el Presidente no podía recibirlos y que, aunque sin
la encomienda oficial, se permitía expresar que, atento a las condiciones especiales del Gobierno, había decidido el señor Presidente no renunciar a su pues-

to, pues tenía la seguridad de obtener el triunfo.
Replicó el Senador Enríquez expresando su pena por no transmitir personalmente al señor Presidente el acuerdo tomado por los 25 Senadores presentes,
que aun cuando no constituían la mayoría de todas maneras su número era

respetable, considerando interpretar el sentir de la mayoría, que dada la gravedad del momento de todas maneras expresaría la opinión de que era porta-

dor, expuesta en la sesión que habían celebrado. Que le suplicaba al señor Ministro hiciera del conocimiento del señor Presidente que los Senadores presentes habían acordado "suplicar al señor Presidente, al señor Vicepresidente y al
Gabinete, que renunciaran a su alta investidura en aras de la patria, a impulsos del más sublime patriotismo" ...

Agregó que la independencia de México estaba amenazada a pesar de cuanto oficialmente se decía, y en consecuencia, la actitud de los Senadores no
cambiaría.

En un ambiente de aparente cordialidad se dio por terminada la embarazosa entrevista.

momento a otro la ofensiva formal de las tropas leales. Sus baladronadas no
Al amanecer del día 18 cita urgentemente a los Senadores que habían pedido
la renuncia de Madero. Acuden a su llamado los Senadores Sebastián Camacho, Gumersindo Enríquez, Juan C. Fernández, Emilio Rabasa, José Castellot,
Ricardo Guzmán, Guillermo Obregón, Carlos Aguirre y Rafael Pimentel.
Insinúa Huerta la necesidad de actuar con rapidez para resolver la situación
y para el caso dice necesitar del consejo de los Senadores, versados en cuestiones de leyes, ya que en lo militar las cosas no se presentaban como era de
desearse.
Informan en seguida los Senadores a Huerta de la frustrada entrevista con

el Presidente, y de lo expuesto al Ministro Ernesto Madero, sobre la necesidad
de la renuncia del Presidente, del Vicepresidente y del Gabinete.
Con muestras de satisfacción Huerta encomió la actitud patriótica de los Se•
nadores, empeñada decididamente a procurar para el país el bienestar que solamente puede conseguirse mediante la paz.

Con base en la amable atención de los Senadores, Huerta, dando a sus palabras el tono más solemne posible, expresó su sentimiento por los males causados con motivo de la lucha entre hermanos, lamentando el sacrificio de los
que habían caído en cumplimiento de su deber; pero desgraciadamente sin resultados satisfactorios en atención a las circunstancias que rodeaban la empresa.
Después de una breve pausa, simulando hacer un gran esfuerzo al revelar
la noticia que iba a dar a conocer, recargando el tono apesadumbrado de sus

palabras, leyó un documento que había sido firmado el día anterior por los
Generales Angel García Peña, Ministro de la Guerra, y Aureliano Blanquet,
Jefe del 9o. Batallón, que no participaba todavía en la contienda, por motivos
ignorados, aun cuando altamente sospechosos. En el documento se hacía cons-

tar el informe técnico del Coronel Rubio Navarrete, Jefe de la Artillería Legal,
consistente en la imposibilidad de tomar por asalto la Ciudadela.
Honda impresión causó a los Senadores cuanto habían escuchado, afirmán.
dose con mayor decisión en su empeño de pedir la renuncia de Madero. Apro•
vechó Huerta la coyuntura para ofrecer su intervención a efecto de lograr una
entrevista con el señor Presidente, proposición que fue aceptada.

Para el efecto Huerta solicitó la cooperación del General García Peña, y de
inmediato se trasladaron a Palacio, logrando ser desde luego recibidos.

326

327

�Con extraordinaria serenidad escuchó Madero a los Senadores contestando,
en tono comedido pero enérgico, que no había motivos graves que no pudiesen ser superados, para su dimisión, máxime cuando el pueblo libremente lo

había elegido; que en consecuencia no le era posible complacerlos.

CONSUMACIÓN DEL CUARTELAZO

Había logrado Huerta sus propósitos. Contrariados los Senadores y alarmados por la situación le servirían incondicionalmente, como le serviría también

el Embajador Norteamericano, partidario acérrimo de Félix Díaz. El mismo
General Díaz, encerrado en la Ciudadela, suponiendo a su alcance los más
poderosos elementos de guerra, no podría sostenerse indefinidamente y al intentar una salida fácilmente sería aniquilado. Quedaba indudablemente también a merced de Huerta.
En cuanto al Ejército Federal, con excepción del General Felipe Angeles v
las debilitadas fuerzas rurales, estaba plenamente seguro de que todos los demás
jefes le serían adictos, especialmente el General Aureliano Blanquet, que le
había manifestado absoluta adhesión y quien se encontraba al tanto de los
proyectos que pronto pondría en ejecución. Toda la mañana del día 18 que
tantas alternativas había tenido, la pasó Madero en compañía de Pino Suárez,
Lascuráin, Bonilla, Rafael Hernández, Vázquez Tagle, Ernesto Madero, González Garza y Marcos Hernández. El tema a discusión no podía ser otro que
el de la revuelta, al que se le daban vueltas por todos los ángulos y se concluía
por caer en el mismo punto crucial: la renuncia del Presidente y Vicepresidente de la República, que en ninguna forma debla aceptarse, ni siquiera como
una lejana posibilidad. Se tomaba en cuenta que al renunciar ante la acción
de unos cuantos militares ambiciosos, resultarían inútiles los sacrificios que se

hicieron para el triunfo de la revolución.
Al mismo tiempo que en el Palacio Nacional se debatlan los altos intereses

contraba Madero y sus amigos, con paso vacilante y semblante sombrío. Su
aparición causó sorpresa máxima cuando, dirigiéndose al señor Madero le ma-

nifestó que por órdenes del General Aureliano Blanquet le comunicab~ que el
·General Manuel Rivera, procedente del Estado de Oaxaca, venía con sus soldados en actitud de rebeldía. Que en consecuencia lo invitaba a ocultarse en
un lugar previamente escogido en donde estaría completamente seguro. El
·señor Madero, sin perder la serenidad, con voz clara y terminante replicó que

·él no ten_ía _por qué abandonar el Palacio y consecuentemente que si Blanquet
deseaba ms1st1r en ello, que acudiera personalmente a notificárselo. Como in1entara Jiménez Riverol llevarse a Madero consigo sujetándolo de un brazo
protestó el Presidente en alta voz, haciendo acto de presencia el Mayor Iz~
quierdo y tras él se apostó un pelotón de soldados cubriendo la puerta.
La traición tomaba cuerpo y los acontecimientos no dejaban lugar a dudas
robre que se estaban viviendo momentos decisivos. El Mayor Gustavo Garmen-

dia. Ayudante del Presidente, se encaró a Jiménez Riverol y después de breve
eambio de palabras Garmendia le disparó certero balazo dejándolo muerto.
A l_a detonación irrumpieron en el salón los soldados con las armas preparadas
a tiempo que el mayor Izquierdo les ordenaba que hicieran fuego. En ese instante el también ayudante del Presidente, Mayor Federico Montes, disparó
-sobre Izquierdo matándolo.
Las descargas resonaron con estruendo produciendo espesas nubes de humo.
Se produjo tremenda confusión, que aprovecharon audazmente Garmendia y

Montes dando órdenes a los soldados para que retrocedieran, lo que hicieron
-desalojando el salón.
En las alfombras había tres cadáveres: los de Jiménez Riverol, de Izquierdo
y el de don Marcos Hernández, Introductor de Embajadores, y hermano del
Ministro de Justicia Rafael Hemández, quien viendo en inminente peligro
al Presidente Madero, lo cubrió con su cuerpo, salvándolo de una muerte segura.

El tiempo apremiaba; no podía perderse un instante ya que importaba antes que nada salvar a los primeros funcionarios del país, Madero y Pino Suárez. Las opiniones se cruzaban, pero en términos generales convergían en el

de la Patria, representados por sus más significados funcionarios, Victoriano
Huerta se dedicaba a consumar el cuartelazo. Para la ejecución de cuanto se

sentido de que se procurara salir a la calle en donde a pocos pasos se encon-

habla planeado quedaba Blanquet autorizado, de manera que el golpe fuese
decisivo. Para tal objeto Blanquet cambió las guardias del Palacio, colocando
soldados del 290. Batallón que le eran incondicionales. Asegurados sus movimientos de esta manera, comisionó al Coronel Jiménez Rivcrol y al Mayor Izquierdo para que, al frente de un pelotón de soldados, aprehendieran al señor
Madero, al Licenciado Pino Suárez y a las demás personas que se encontraban

Madero siendo aplaudido y vitoreado. Ellos serían los primeros defensores para

en el despacho presidencial.
A eso de las dos de la tarde entró Jiménez Riverol al salón en que se en-

traba un destacamento de rurales, a quienes momentos antes había arengado
continuar la lucha contra los traidores.
Poniendo en acción lo proyectado, Madero tomó uno de los elevadores que

dan al patio del Palacio y apenas había pisado tierra, le salió al encuentro el
General Blanquet conminándolo a rendirse. No había ya duda alguna; en la
propia casa se tenía al brazo ejecutor de la traición. Madero, a pesar de la situación, contestó a Blanquet con entereza: "es usted un traidor", a lo que éste,

329
328

�elevando la voz, replicó: "es usted mi prisionero"; pero de nueva cuenta Madero con más energía le dijo: "usted es un traidor" .

Nada había ya que hacer. A estos actos de fuerza bruta, de cobardía frente
a la dignidad, siguió un simulacro de cuartel: pelotones de soldados marchaban en todas direcciones; se daban órdenes en alta voz que retumbaban en el
ambiente · las ametralladoras se colocaban en dispositivos de combate; Y entre
el estrépi;o de armas, órdenes de trogloditas qu~ destroz~n las Leyes y pisotean
la majestad de la Patria personificada en sus mas altos d,gnatanos, pasaban los
prisioneros de unos a otros corredores entre filas de rud~s soldado~: don _Francisco I. Madero, Licenciado José Ma. Pino Suárez, PreSidente y V1cepreS1dente
de la República, y las demás personas, a excepción del Ministro Bonilla, que
aprovechando el desorden, logró escapar.

•

y don Adolfo Bassó, Intendente del Palacio, que también estaba en el banquete,

fueran detenidos conduciéndoseles a Palacio.
Cuando Huerta consideró propicio el momento hizo su entrada a Palacio

recibiendo del General Blanquet los más ostentosos honores. Informado de
todo cuanto había sucedido, ordenó la libertad de los Ministros y demás funcionarios, con excepción de los Generales Felipe Angeles y José Delgado. En
cuanto a don Gustavo y a don Adolfo Bassó dispuso que se complaciera el
pedimento de los rebeldes de la Ciudadela y ordenó se les enviaran. La crueldad de Huerta adquiría relieves infernales; pues sabía que serían bárbaramente sacrificados, como en efecto sucedió.

Llegaron los presos a la Ciudadela en donde los esperaban Félix Díaz y
Mondragón, además de un grupo de civiles capitaneados por el Licenciado
Cecilia Ocón, individuo de pocos escrúpulos, que a toda costa trataba de congraciarse con el General Díaz .
Siguió un simulacro de proceso organizado por Ocón, dando lugar a que los
civiles, serviles y cobardes, descargaran sobre los indefensos presos los más soe-

En esos precisos momentos Huerta se encontraba en el restaurant Gambri-

ces insultos, acompañados de golpes. Cuando la comedia había llegado a des-

nus. Se efectuaba un banquete que él mismo había preparado en hon~r de
don Gustavo A. Madero, hermano del Presidente, a quien Huerta d1Straia de

pertar los instintos bestiales de los circunstantes ordenó Félix Díaz que los reos
fuesen trasladados a otro cuarto.
Salieron a un patio seguidos de Ocón y del grupo de civiles, que hacían la
comparsa a la escolta que conducía a los reos. Continuaban en voz alta los insultos, arreciaban los golpes y un soldado con una bayoneta pinchó el ojo bueno
de don Gustavo, produciéndose el más espantoso espectáculo, impropio aun de
los hombres de las cavernas. Siguieron después de los golpes para rematar a la

esta manera, para maniobrar a su gusto.

Era del dominio público que a don Gustavo Madero, no tan sólo no le inspiraba confianza Huerta sino que había tenido con él diversos altercados y en

n momento de ira le había echado en cara su falta de hombría y de honradez,
;uesto que con sobrados elementos no había recuperado la Ciudadela.
Con el pretexto de aclarar situaciones y demostrar su lealtad, Huerta org~nizó el banquete invitando a varios amigos de don Gustav? y a o_tros de la mb'd d de él para teatralmente significar que no hab1a motivo alguno de

m1 a
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·,
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distanciamiento entre quienes buscaban el mismo fin . La conversacion. se _1~0
general y en el momento oportuno Huerta man~estó sus s~~atías, estunac10n
y admiración por don Gustavo exaltando su caracter y patn~tismo. . . ,
Cuando el ambiente parecía acercar a todos en una misma asp1rac1?n, el

General Huerta se alejó para hablar por teléfono, regresando pocos mmutos
después excusándose por tener que retirarse.

Esta actitud de Huerta dejó a don Gustavo profundamente preocupado,
presintiendo que ese llamado telefónico _algo grav~ significaba y dentro de s_u
preocupación pensó inmediatamente en 1r a Palacio. Las cosas cammaron mas
aprisa de lo que pudiera pensarse y los temores de don Gustavo estaban plas-

mándose en hechos, de manera que nada quedaba por hacer.
Entre tanto Huerta, antes de ir a Palacio, dictó varias órdenes de carácter
militar con el objeto de afianzar el golpe de Estado. Dispuso que don Gustavo

víctima con una descarga de fusiles.

Quedó tendido el cuerpo de don Gustavo empapado con su propia sangre.
No había cometido más delito que el ser fiel al gobierno de su hermano. Jamás
se le ha formulado cargo alguno que mereciera castigo semejante.
Minutos después, con menos demostraciones de salvajismo fue muerto Bassó.

LA EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS

El Embajador de los Estados Unidos, Mr. Henry Lane Wilson, decano del
Cuerpo Diplomático, hombre versado en los asuntos diplomáticos, pero engreído de su propio valer, por las distinciones que recibía tanto de las esferas oficiales como de los demás representantes de los países amigos, daba a sus actuaciones una importancia que sobrepasaba los límites de su gestión diplomática.
En el caso de la decena trágica, en esa tragicomedia que costó centenares
de vidas y transformó la organización política y social del País, la participación

331
330

�de Lane Wilson fue de tal manera notoria y de tal forma absurda que llegó
a límites increíbles.
Desde el momento mismo en que se iniciaron las operaciones militares en la

ciudadela, Lane Wilson manifestó un desbordado interés por intervenir y tratando de encubrir sus actividades con frecuencia citaba al Cuerpo Diplomático
para cambiar impresiones y decidir lo que debía hacerse en defensa, según él,
de las familias extranjeras así como de los ciudadanos mexicanos ajenos a la

contienda. De esta actitud se originaron algunos actos fuera de todo principio
legal y de toda consideración de respeto a la soberanía de México.
Se puso en comunicación con el General Díaz, encerrado en la ciudadela, por

medio del señor Enrique Zepeda. Al mismo tiempo estrechó relaciones amistosas con Victoriano Huerta influyendo en su ánimo para que, de acuerdo con

Félix Díaz, se diera término a la angustiosa situación que privaba en la ciudad
de México.
Por supuesto que para Huerta aquella intervención del Embajador americano le abría de par en par las puertas de sus ambiciones y convirtió al señor Lane
Wilson en su confidente y en su director espiritual en todo aquello que a sus
planes convenía.

En la Embajada se establecieron las comunicaciones entre Huerta y Félix
Díaz, conviniendo ambos en que Huerta daría los pasos necesarios para que la
contienda armada terminara, en la inteligencia de que, en su debida oportunidad, formularían los términos para garantizar a cada parte lo que correspon-

diera en el reparto final.
Tan descaradas eran estas maniobras, que pronto trascendieron al público y
no podían quedar fuera del conocimiento de los amigos de Madero, diputados
y senadores, así como del grupo político afín a Madero y, consecuentemente,
se trató de influir por todos los cauces posibles ante la mente de don Francisco
I. Madero para que destituyera a Huerta del puesto que le había confiado,
considerándolo un elemento peligroso.
Sabemos que Madero no dio crédito a cuanto se decía de Huerta, ni aun en

el caso evidente tratado por su hermano Gustavo, quien había desarmado a
Huerta durante una acalorada discusión, poniéndolo virtualmente preso, y don
Francisco se opuso ordenando su libertad. Conferenció con él, recibiendo las
demostraciones más serviles que pueda hacer un hombre carente de dignidad
y a pesar de todo lo conservó en su puesto.
Para el Embajador Lane Wilson, Madero era simplemente un loco pernicioso al País y digno de ser eliminado como Presidente de la República. No le
concedía capacidad alguna para gobernar y, consecuentemente, debía hacerse
el esfuerzo máximo para eliminarlo de sus altas funciones.

actuara como si estuviese en su propio país. Su intervención en la política
mexicana fue clara y abierta y puede decirse que definitiva por cuanto a que

facilitó los designios perversos de Huerta.
Cuando el General Huerta en su carácter de Jefe de las Fuerzas del Gobierno, con la renuncia del Presidente y Vicepresidente de la República, Madero
y Pino Suárez, el Embajador Wilson le hizo presente sus cordiales felicitaciones
y sus deseos porque se realizaran los propósitos de que llegase a la Presidencia
de la República y estableciera el orden y la paz en el País.
Para darle forma a las impresiones que se habían cambiado entre Huerta y
Díaz, citó a ambos en la Embajada a la que acudieron, acompañados del General Manuel Mondragón y del Lic. Rodolfo Reyes. Después de los saludos de
rigor y de los abrazos efusivos, se entró en largas y embarazosas discusiones, surgiendo lo que se dio en llamar el Pacto de la Ciudadela.
En ese plan se establecía que Huerta sería el Presidente Provisional de la
República, comprometiéndose a convocar a elecciones a la brevedad posible a

efecto de que Félix Díaz pudiese llegar a la Presidencia mediante el voto
popular.
En el mismo pacto se señalaba a las personas que formarían el Gabinete, en
el cual figurarían, en su mayor parte, elementos que el propio Félix Díaz

designaría.
Toda esta trama y estos formulismos denigrantes se firmaron por las partes

interesadas, pero allá en el interior del espíritu de Huerta había el propósito
definido de no cumplir, como vino a confirmarlo el tiempo.

LA FARSA EN PLAN DE ALTURA

Dueño Huerta de la situación militar, procedió a informar de la prisión de

Madero y Pino Suárez, en primer lugar al Embajador de los Estados Unidos,
rogándole que hiciera conocer la situación al Cuerpo Diplomático, al Presidente de los Estados Unidos Mr. William H. Taft, y a los Generales Díaz y
Mondragón .
Esta actitud convertía en certeza la versión que circulaba en los centros po-

líticos y sociales, sobre el entendimiento de Huerta y el Embajador de los
Estados Unidos. De otra manera no se explica que comisionase a Mr. Lane
Wilson para que le sirviera de intermediario con los Generales Díaz y Mon-

dragón. Había en esta actitud de Huerta una lógica secuencia de hechos, que
se proponía aprovechar en toda su extensión.

Colocado Mr. Lane Wilson en este plano inclinado, se veía comprometido a
continuar en la pendiente. Si formaba parte de un complot, que según las pre-

Bien que el señor Lane Wilson tuviese esa opinión de Madero, pero mal que
333
332

�sunciones lo hacía por conviccrnn, sentía el deseo de actuar hasta conseguir
que el desastre (según él) de la administración maderista fuese corregido, por
un hombre fuerte, militar y políticamente, para bien de México.
En esta forma pensaba y actuaba en consecuencia. Ayudó eficazmente a la
caída de Madero y continuaba saboteando toda acción encaminada a proteger su vida.
Había perdido la noción del papel que le correspondía como Embajador, y
en forma cada vez más descarada inteivenía en los problemas que correspondía
resolver exclusivamente a los mexicanos.
El día siguiente de la caída de Madero Mr. Lane Wilson envió al Departamento de Estado de su país el siguiente mensaje: "El Presidente de la República y el Vicepresidente han renunciado, y sus renuncias se presentaron ante
el Congreso, el cual naturalmente las aceptará. Por ministerio de la ley el
Poder Ejecutivo recaerá en el señor Lascuráin, quien no ha tenido oportunidad
de renunciar. Este asumirá el cargo durante pocos momentos y desp'ués el
General Huerta será proclamado Presidente Provisional y anunciará inmediatamente el siguiente Gabinete: Relaciones Exteriores, De la Barra, Hacienda,
Toribio Obregón. Guerra, General Mondragón. Fomento, Robles Gil. Gobernación, García Granados. Justicia, Rodolfo Reyes. Instrucción, Vera Estaño l.
Comunicaciones, De la Fuente".
En efecto ese mismo día Huerta designó como Secretarios del Gabinete a
las personas mencionadas, cumpliendo en parte con el llamado Pacto de la
Ciudadela.

•
Con engaños Madero y Pino Suárez habían firmado sus renuncias de Presidente y Vicepresidente Constitucionales de la República. Se les había ofrecido
respetar sus vidas, enviándolos al Puerto de Veracruz para que se trasladaran
al extranjero, aprovechando la oferta hecha espontáneamente por el Ministro
de Cuba, poniendo a su disposición el crucero Cuba anclado en el Puerto.
Las renuncias fueron entregadas al Licenciado Pedro Lascuráin, Ministro
de Relaciones Exteriores en el Ministerio de Madero, con instrucciones de que
no fuesen presentadas hasta que ambos estuviesen en el Puerto de Veracruz.
A pesar de estas instrucciones, Lascuráin procedió en forma distinta, ya por
impulso propio o por amenazas o temores, que en ninguna forma podían ser
justificables, pero lo cierto del caso es que una vez en manos de Huerta las
renuncias, procedió de inmediato a citar a los Diputados para que en sesión
plena las aprobasen y se continuara el proceso constitucional correspondiente.
Reunido el Congreso, aun cuando en forma irregular por falta de quórum, se
334

dio cuenta con las renuncias que fueron aprobadas designándose al mismo señor Licenciado Pedro Lascuráin, como Presidente, de acuerdo con la Constitución. Pasados 20 minutos, Lascuráin designó al General Victoriano Huerta,
Ministro de Relaciones Exteriores, y minutos después presentó su renuncia
como Presidente de la República y el Congreso designó como tal a Victoriano Huerta.

•
Amaneció el día 19 después del cambio brusco de gobierno. Grupos azuzados por los felicistas recorrieron las calles tumultuosamente provocando incendios y saqueos. No hubo la presencia de personas de solvencia moral. La brutalidad se hacía presente en apoyo de un cuartelazo carente de todo sentido
patriótico.
Entre tanto los familiares y amigos de Madero y Pino Suárez hacían activísimas gestiones cerca del Embajador de los Estados Unidos, de Cuba, Chile,
España y Japón solicitando sus buenos servicios para garantizar la vida de
Madero y Pino Suárez. Se enviaron mensajes al Presidente de los Estados Unidos solicitando que influyera con Huerta para que respetara la vida de los
pns1oneros.
En cumplimiento de estas peticiones, y en el caso del Ministro de Cuba, don
Manuel Márquez Sterling, también motu proprio, para mantener al respecto una línea de conducta seria, envió al de los Estados Unidos una comunicación fechada ese mismo día 19 en la que, en la parte fundamental, decía:
"Me permito rogar a Vuestra Excelencia que disponga del Crucero Cuba
anclado en el Puerto de Veracruz por si la mejor medida fuese sacar del País
al señor Madero y, asimismo, que cuente con mis humildes seivicios para todo
lo relativo a dar asilo en dicho crucero al infortunado Presidente preso".
El Embajador de los Estados Unidos no dio crédito alguno a esta oficial
solicitud porque allá, en su fuero interno, él coincidía con la idea de Huerta
de que Madero y Pino Suárez, vivos, serían un gravísimo problema para el
nuevo gobierno.
En atención a la frialdad del Embajador de los Estados Unidos, los Ministros de Cuba y de España acudieron personalmente a Palacio con el propósito
de entrevistarse con Huerta. Encontraron ahí al Ministro de Chile señor Hevia
Riquelme que conversaba con el General Blanquet, haciendo gestiones en el
mismo sentido.
Solicitaron de inmediato una entrevista con el General Huerta, que al General Blanquet le pareció muy oportuna, y sonriendo, dijo que lo esperaran unos
335

�momentos. Desapareció por una puerta para aparecer de nueva cuenta instan-

tes después, expresando su pena porque el General Huerta estaba dormido.
Al despedirse de Blanquet, éste manifestó que podían irse completamente
tranquilos pues las vidas de Madero y Pino Suárez estaban a salvo desde el
momento en que, habiendo firmado sus renuncias, no había obstáculo alguno,
para ser trasladados de inmediato a Veracruz, como se había convenido.
Pero el tiempo transcurría y no se veía ningún acto encaminado seriamente
a proteger a Madero y Pino Suárez. Un pretexto, otro, y otro más, se enreda-

ban en las horas que iban transcurriendo para diferir la salida del tren quedebía llevar a los prisioneros al Puerto de Veracruz, y esto significaba que había algo oculto que se alejaba radicalmente de tales propósitos.
El Embajador de Cuba, testigo presencial de los hechos, considerando que a.
medida que el tiempo pasaba se hacía más grave la situación, al salir del despacho Presidencial, después de la infructuosa visita, fue directamente a la Intendencia encontrando a Madero, Pino Suárez y al General Angeles.
Nada alentador era el cuadro. Fue recibido con efusión, como si su llegada
tuviese el significado de una garantía de salvación. Madero, tan presto se sen-

taba como se paraba para dar vueltas de uno a otro extremo del cuarto. Comentaba lo sucedido como algo que no ha terminado, cuyo fin for,osamente ha
de ser satisfactorio. Pino Suárez y Angeles no compartían las conjeturas optimistas de Madero, a juzgar por sus semblantes, aun cuando no se atrevían a
contrariarlo.

Luego, como hablando consigo mismo, expresaba sombríamente: nada ganarán con matarnos, al contrario, provocarían una nueva revolución. Y diri-

giéndose a Márquez Sterling le preguntó por Gustavo, su hermano. Piadosamente le ocultó el Embajador su terrible muerte. Madero insistía: es que Gustavo es impulsivo; pero en esta ocasión fue vidente, causó a Huerta una de sus
más dolorosas vejaciones, y temo por su venganza.

Márquez Sterling, tratando de llevar la conversación a un plano de optimismo, les informó sobre la plática que había sostenido con el General Blanquet
en compañía de los Embajadores de España y de Chile, insistiendo en las seguridades que les había dado Blanquet de que ese mismo día 19 saldrían los
prisioneros hacia Veracruz en el tren que ya estaba listo en la estación.

Pero los hechos hablaban con mayor elocuencia. La tarde se había esfumado
en la obscuridad de una noche llena de negros presagios. El Embajador, tan
preocupado como los presos, ofreció pasar la noche con ellos, en espera, según

MOMENTOS DE ANGUSTIA

?orno el General Huerta no cumpliera su ofrecimiento de que el día 19
senan llevados Madero Y Pino Suárez a Veracruz, la intranquilidad se acentuó
entre qmenes tenían interés, llegando a crearse situaciones de profunda angustia
El ~ía 20 el Embajador de los Estados Unidos recibió un mensaje del Se:

cretano de Estado de su país concebido en los siguientes términos: "Aun cuando ~s un deber general de_ este Gobierno conservar la influencia que posee, para
usai _la en favor de sus cmdadanos y sus intereses nacionales, la consulta que

le hizo _el General Huerta respecto al tratamiento que había de dársele a Madero,
' es obvio
·
d · llende a dar a usted cierta responsabilidad en el caso . Ad emas,
ec1r que un tra~ento cruel_ fªra el ex Presidente dañaría ante los ojos del
mun?o l_a 1:putacwn _de la nac1on mexicana1 y este Gobierno seriamente espera
no oir nmgun tratamiento de esa naturaleza y espera saber que ha sido tratado

en una fo"."a compatible con la paz y con la humanidad. Sin asumir ninguna
r~~ponsab1hdad, puede usted usar, a su discreción, estas ideas en su conversa.
c1on con el general Huerta. Knox".
Este ~ensaje con~iene una evidencia condenatoria en contra del Embajador

L:"'e Wilson, pues SI el general Huerta consultó con él el tratamiento que debía
darsele a Mad~ro ello significa que obraban de común acuerdo. Así lo entendió
Mr. Kno~ _Y discretamente le advierte: "que esa consulta tiende a darle cierta
responsab~~1dad e~ el caso" y observa sobre el daño que causaría a la reputación
de la nac10n mexicana el hecho de que no se tratara en forma humanitaria al

Presidente caído.
Pero el. refinamiento de crueldad del General Huerta no se detenía ante
cons1der~c1ones que pudieran menoscabar el poder tiránico que pensaba ejercitar: Tema a su alcance demostrar que él lo podía todo inclusive eliminar a

qmenes le hicieron sombra, y no iba a perder esa oportunidad.
A los requerimientos que le llegab~n por diferentes conductos, explicaba que
habiendo rec1b1do un telegrama del ¡efe de las operaciones militares en Verac~z,_ Gene~a! José Refugio Velazco, no muy satisfactorio, había determinado
diferir el v1aJe por un día más.
,~itó ~l General Huerta con carácter urgente a sus Ministros y a los Generales
Fehx D1~ Y, Mondrag6n. Inició la sesión Huerta y en tono solemne, manifestó
qu~ const1tman _Pª~ª. él un mo~vo de inquietud los señores Madero y Pino Suárez, _que sus pnnc1p1os humanitarios le indicaban la conveniencia de ponerlos

expresó, de acompañarlos a la estación llegado el momento de la partida.

~n libertad; pero que, por otra parte la tranquilidad del País demandaba

A media noche un enviado de Huerta fue a comunicar a los presos que la
salida a Veracruz sería hasta el día siguiente. Con esta noticia abandonó la es-

unpenosamente que se mantuviera a toda costa la paz. Que encontránd
·· d
ose
en esa encruc1Ja a deseaba conocer la opinión de sus consejeros.

tancia Márquez Sterling, ofreciendo regresar oportunamente.

336

No hubo resultado positivo alguno por cuanto a que hubiese una decisión

337
H22

�definida, pues las opm10nes se emrtieron sin coordinación alguna y nadie se
atrevió a expresar concretamente lo que debía hacerse. La disyuntiva era
tremenda: libertad o muerte.
Para Huerta no había necesidad de un acuerdo categórico, siendo su Gabinete, y de Félix Díaz y Mondragón llegara a la tensión necesaria de manera
de colocar el problema en un plano de incertidumbre y de inquietud. Por
lo demás, como no había una sola voz que abogara por que se respetaran las
vidas de los prisioneros, virtualmente se colocaban en el otro extremo.
¿ Qué sucedería? La incertidumbre en que quedaron los Ministros se prestaba a toda clase de conjeturas; pero en la conciencia de todos se había
grabado la idea de la tragedia. Por algo, después de este incidente, uno de
los Ministros, el Lic. Jorge Vera Estaño!, al escribir años después su libro
La Revolución Mexicana pinta a Huerta con estos negros perfiles: De sesenta y un años de edad, físicamente recio e inmune al trabajo, excesos y
vigilia; despejado de inteligencia en los períodos normales, malicioso y suspicaz; militar por meollo y educación; sostenido y tenaz en sus determinaciones
también durante los períodos normales, y hombre de acción; pero egoísta,
inmensurablemente ambicioso, renuente a la noción del deber, ignorante o desdeñoso de toda energía individual o social, libre, maquiavélico, falaz hasta
la decepción de sí mismo, brutal, arbitrario, disoluto y por remate alcohólico
empedernido con las consiguientes intermitencias de abulia y ofuscación, Huerta,
bajo la acción aumentativa del poder, es dentro del Gobierno el elemento
11

~uan~~ llegaron frente a la Penitenciaría, por el lado de atrás se indicó
a os rISioneros que b_ajaran. En ese momento sonaron los primer~s disparos
cayen o muerto el senor Madero
rf d I
b
e instantes después el señor Pino'
h:ri;o c:ai:~e'~oer dios prboyectiles,
tres bal
,
'
n a ca eza por
as, caia para no levantarse más.
Los ~ism;s esbirros tirotearon los automóviles tratando de hacer creer en
un asa to , _ectuado por los Maderistas. La burda maniobra nadie
d'
creerla, max1me cuando no hubo heridos ni de las f
po ta
riales d l
d
uerzas causantes mate} t e ª .¡:iuert~ . ; los prisioneros, ni de las personas que se dice efectuaron
e a aque. a º,pm10n pública condenó el ignominioso crimen principiand0
a gestarse la mas tremenda revolución.
'
En esta forma sucumbieron dos hombres buenos, paladines de la libertad
y enamorados de los principios democráticos.
,
Es ley eterna que los pueblos, para su grandeza, necesitan
.
de los mártires.

s~:r::a

disolvente por excelencia".

•
Madero y Pino Suárez veían acercarse el fin de su existencia. Habían
perdido toda esperanza y la inquietud y empeño de sus amigos en salvarlos,
para ellos era el síntoma más firme de lo que les esperaba.
El día 21 recibió Madero la visita de su señora madre y ante ella don
Francisco se arrodilló besándole la mano, y pidiéndole perdón por la muerte
de Gustavo, pues para esos momentos ya don Francisco estaba enterado de
su martirio.
Mientras la Embajada de los Estados Unidos, la noche del 22 se engalanaba con fastuoso homenaje en honor del libertador Washington y se hacían
votos por la paz de México, brindando con champagne Lane Wilson y Huerta,
don Francisco I. Madero y don José Ma. Pino Suárez, eran sacados del Palacio Nacional para ser llevados a la Penitenciaría, obedeciendo órdenes directas de Huerta. Se trataba, según lo ofrecido, de llevarlos a lugar más seguro
en tanto se les enviaba a Veracruz para que se embarcaran.

339
338

�BREVE RESEfil'A DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE LA
CATEDRAL DE MONTERREY
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad N uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística

IV
Los LIBROS 9 y 10 de bautismos, que abarcan de febrero de 1751 a agosto
de 1768, se encuentran empastados en un solo volumen.

Libro 9 de Bautismos: Febrero de 1751 - Abril de 1759.
Consta de 174 folios numerados. Contiene casi 1300 partidas de bautismo
sin numerar.

Los folios, en general, conservan la numeración. Varios de ellos se encuentran destrozados por el efecto corrosivo de la tinta, en cuya elaboración se
usaban substancias como vinagre y caparrosa. En otros folios la tinta se ex-

tendió y traspasó el papel, siendo muy dificil la consulta de las partidas. Las
manchas de tinta son muy frecuentes, notándose cierto descuido de los amanuenses en la escritura.

En el folio 36 se asentó la fe de un bautismo que se hizo el 24 de junio de
1753 en "esta Santa Iglesia Parroquial de San Andrés de Monterrey", o sea
en el convento franciscano.

En el margen del folio 67 se inscribió una fe de bautismo con esta curiosa
aclaración: "Va al margen esta partida porque no se pudo más. Bachiller
Acosta".
Se encuentra una partida interesante en el folio 68 vuelta: el bautizo (14
de agosto de 1754) de José Ignacio, "de quince días", hijo legitimo de don
Francisco de Elizondo y doña Ana Josefa Lozano, "vecinos de Huinalá (ha-

341

�cienda en el actual municipio de Apodaca) de esta feligresía ... " ¿ Será el
mismo Teniente Coronel don Ignacio Elizondo, que aprehendió a los primeros caudillos insurgentes en las Norias de Baján?
A partir del folio 98 se empezó a anotar al margen de cada partida el
nombre o los nombres del bautizado y su raza o casta. Desde el principio
del libro hasta el folio 98, sólo tienen estos datos una que otra fe de bautismo,
lo que dificulta bastante la investigación.

CURAS y FRAILES

Desde el folio 1 hasta el 98 casi todas las partidas aparecen firmadas por
el bachiller Agustín de Acosta, cura de la iglesia parroquial regiomontana,
pero algunas también fueron rubricadas, "curo licentia parochi", por los
bachilleres Juan y Pedro Regalado Báez Treviño,1 Fray Antonio Tenorio, Fray
Francisco Rangel y Amézaga, Fray Miguel de la Portilla, el teniente de cura
bachiller Francisco Xavier Landeros Rodríguez, una por Fray José García
y otra por el bachiller José Lorenzo Báez de Treviño. (Desde el folio 74
vuelta hasta el 83 vuelta y del 89 al 91 las firmó el bachiller Pedro Regalado
Báez Treviño). La última fe de bautismo que rubricó el bachiller Acosta se
encuentra en el folio 98 y está fechada el 22 de septiembre de 1755. Enseguida
dice: "Monterrey y octubre 1 de 1755 años. Hoy recibí este libro de bautismos a mi cargo, por haber tomado posesión de este beneficio, y para que
conste lo firmé en dicho día. Bachiller Bartolomé Molano". De ahí en adelante hasta la última partida del libro, fechada el 18 de abril de 1759, todas
las f{rmó el mencionado bachiller Molano, siendo rubricadas varias también
por el bachiller Francisco Antonio Larralde, Fray Blas Quintanilla, Fray Miguel Pérez, los bachilleres Cipriano García Dávila y Juan José Amalo de
Arizpe y algunos de los ya mencionados anteriormente.

1 Los bachilleres Juan Bautista y Pedro Regalado B.áez _Treviño, ~lérigos presbíteros,
recibieron sepultura eclesiástica en el presbiterio de la 1gles1a parroqmal {hoy ~~tedral}
el 11 de abril de 1764 y el 11 de febrero de 1767, respectivamente. Fueron h1JOS 1~~1timos del General Francisco Bácz de Treviño y doña Catal~na de ~aya Y Trev100.
(Libro 6-7 de entierros, octubre de 1752 - enero de 1773. Mismo archivo).

APELLIDOS

En este libro aparecen los primeros nuevoleoneses que llevaron los apellidos
Delgado (folio 9) y Quirós (folios 73 y 125 vuelta).
En el folio 40 vuelta se halla la primera fe de bautismo de un vástago del
apellido Gracia, sin embargo esta familia residía desde treinta años antes en
la villa de San Juan Bautista de Cadereyta.
Por primera vez fueron registrados, en los folios 11, 77 y 115 vuelta, los
bautizos de algunos vástagos de la familia Escobedo, que es más antigua. Su
origen nuevoleonés se remonta a la primera mitad del siglo XVII, cuando
se avecindó al sur del Nuevo Reino de Le6n, en los valles de Pablillo y Labradores (actual municipio de Galeana).

EDICTOS y AUTO DE VISITA

Edicto General y Carta Pastoral del Obispo de Guadalajara Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada y Diez de Velasco, O.F.M.,
fechados en el Palacio Episcopal de aquella ciudad el 13 de abril de 1753,
(" ... he determinado salir con el favor del Señor el día 13 ó 14 de mayo
próximo venidero ... " a la visita pastoral). (Folios 30 a 35).
Edicto del mismo ilustre prelado, expedido el 19 de mayo de 1753, en los
folios 38 a 40.
Carta Pastoral fechada el 11 de mayo de 1753, que incluye en testimonio
una Real Cédula firmada en el Buen Retiro el 6 de Agosto de 1747, sobre la
prohibición de hacer aguardientes de caña y otras bebidas. (Folios 40 vuelta
a 45 vuelta) .
Auto de visita del Obispo Martínez de Tejada, fechado en Monterrey el
16 de septiembre de 1753 (folios 46 vuelta a 50). Su Señoría Ilustrísima llegó
a esta ciudad el día 13 del mismo mes y año, consultó este libro 9 de bautismos
y mandó que "expresen en lo de adelante en las partidas el día que nació
el bautizado ... y que cuando otro eclesiástico celebre el bautismo de licentia
parochi, se exprese así en la partida y la firmen ambos, para que en todo
tiempo conste ... " El día 16, "como a las nueve de la mañana", el ilustre
prelado inició su visita a la iglesia parroquial de esta ciudad, hoy Catedral,
con una misa solemne a la que asistieron el Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León don Pedro del Barrio Junco y Espriella y los miembros del Ayuntamiento regiomontano. Después se asentó que "todo se halló
en conveniente forma. . . visitó el altar mayor con su colateral nuevo y de343

342

�más de dicha iglesia, que se hallaron muy decentes y con la debida limpieza ... "
(Folio 47 vuelta). El cura bachiller Acosta le presentó el padrón de la feligresía, "que se compone de tres mil trescientos treinta y cuatro personas . .. "

(Folio 48 vuelta). Luego aparece una extensa e interesante noticia: "Y atendiendo Su Señoría Ilustrísima a que el Ilustrísimo señor doctor don Juan Gómez de Parada, de gloriosa memoria, Obispo que fue de este Obispado, estando en esta ciudad en su general visita nombró maestro de escuela para
Ja buena educación y enseñanza de los niños que ocurriesen a ella,2 encargándole al Vicario Juez Eclesiástico el cuidado de dicha escuela, y habérsele
ahora informado el que sobre las casas de la morada del Bachiller don Bartolomé Molano, vecino de esta ciudad, están impuestos quinientos pesos de
principal, que para la manutención de dicho maestro de escuela dejó el General don Francisco Báez de Treviño, y que asimismo están depositados en
poder del Alférez Real don Domingo Guajardo seiscientos cincuenta y cinco
pesos y un real de los réditos que ha producido dicho principal, mandaba y
Su Señoría Ilustrísima mandó que dicho Cura y Vicario Juez Eclesiástico luego
incontinenti solicite persona capaz y temerosa de Dios que ejercite el ministerio de maestro de escuela en esta ciudad y que, para su manutención, se le
den anualmente cincuenta pesos, los veinticinco que producen de réditos los
referidos quinientos que reconoce dicho Bachiller (Molano) y los otros veinticinco restantes se le vayan reemplazando con ciento cincuenta y cinco pesos
y un real de la cantidad que está depositada en poder de dicho don ~mingo,
ínterin que tiene dicho maestro suficientes emolu1:°e~tos con que _p~erse
mantener, y los quinientos pesos restantes al cumplimiento de los se1sc1en:os
cincuenta y cinco pesos y un real, para que se inv~ert~n en 1~ _obra mater:ial
de la iglesia parroquial de esta ciudad, a que Su Senona Ilustns1ma los aphc_a
como causa pía tan precisa y necesaria, teniendo cuidado dicho Cura Y Vicario de visitar dicha escuela, celando el que los niños sepan y entiendan la
doctrina cristiana y que sean educados en buenas costumbres y santo te~or
de Dios, sobre que se le encarga gravemente, como asim_ismo en q;~ se cu:de
y cele la observancia de lo prevenido y mandado por dicho IlustnS1mo senor
Parada en su auto general de visita y que se cumpla punto por punto_ al
pie de la letra en la forma que en él se previene, sin permitir su con~ravenc1~n
en manera alguna" (Folio 49 y vuelta). Inmediatamente, en el mismo foho,
se asentó que doña Josefa Francisca Cantú del Río y la Cerda "ha ofrecido
libremente hacer a su costa uno de los cruceros de dicha iglesia (parroquial,
hoy Catedral) y poner en él un altar dedicado a la Santísima Trinidad, adorJ El Obispo Gómez de Parada nombró maestro de la escuela de esta ci~dad a don
Martín de Arrambidc, a mediados de enero de 1742, como asenté en el numero 5 de

"Humánitas".

344

nándolo de todo lo necesario, y (ha) pedido a Su Señoría Ilustrísima le conceda licencia para fabricar un sepulcro o bóveda en dicho crucero o capilla
para que se sepulte su cuerpo y los de sus hijos y demás descendientes . ..
atendiendo a lo mucho que benefició a esta iglesia el general don Francisco

Ignacio de Larralde, marido que fue de la dicha doña Josefa y a los crecidos
suplementos que hizo para su fábrica material, a más de lo que gastó en ella.
de su propio caudal de que jamás le hizo cargo, en recompensa de su celo
y aplicación con que se dedicó al aumento y servicio del culto divino, le con-

cedía y Su Señoría Ilustrísima concedió a la susodicha el que pueda hacer
el dicho crucero o capilla con su altar y colateral dedicado a la Santísima
Trinidad ... " (Folios 49 vuelta y 50) Por último, el citado Obispo confirmó
"a un mil ciento setenta y tres personas ... " (Folio 50).
Enseguida, en los folios 50 y vuelta, aparece un edicto del Obispo Martínez
de Tejada, expedido en Monterrey el mismo día 16 de septiembre de 1753,
"estando en nuestra actual y general visita", en el que conmina a los curas
beneficiados, vicarios jueces eclesiásticos y padres ministros de doctrina para
que hagan cumplir un edicto general del mismo ilustre prelado, expedido un
año antes, sobre la prohibición de los juegos de apuesta, que aún no había
sido publicado en muchos lugares de su Obispado a pesar del tiempo transcurrido.
En el folio 63 vuelta se encuentra un despacho del citado Obispo, fechado
el día primero de diciembre de 1753, dirigido a los vicarios y sus tenientes,
ordenando que remitan todos los negocios eclesiásticos a su Secretario de Cámara y Gobierno y "de ningún modo" a la Notaría Mayor del Obispado,
"como se ha introducido de poco tiempo a esta parte.• . . "
Edicto del mismo Obisp"O, dado en el palacio episcopal de la ciudad de
Guadalajara el 24 de abril de 1754 (Folios 71 a 73).
En los folios 85 y vuelta se encuentra en testimonio una carta de don Miguel Francisco de Vargas, Secretario del señor Obispo, fechada en Guadalajara el 28 de marzo de 1755 y dirigida a los vicarios y curas del Nuevo Reino
de León.
Despacho del mismo Obispo, fechado el 28 de mayo de 1755, en el que
manda a todos los vecinos y moradores de ambos sexos del Nuevo Reino de
León, que vayan a contraer matrimonio y tuvieren impedimentos dirimentes
por consanguinidad u "otra cualesquiera forma", soliciten el beneficio de la
dispensa (Folios 89 vuelta a 90 vuelta).
En los folios 91 vuelta a 94 aparece otro edicto del Obispo Martínez de
Tejada, fechado el 4 de abril de 1755 (" ... mandamos que ninguna persona
de cualquier calidad o estado que sea, sea osado entrar en las iglesias con
gorro o birrete, escofia, pelo atado o paño . .. ") .

345

�Por último, en los folios 95 a 97 se halla un edicto del mismo Obispo,
fechado el 17 de mayo de 1755, dirigido al clero secular y regular de su diócesis.

•
Libro 10 de Bautismos: Abril de 1759 - Agosto de 1768.
Este libro consta de 210 folios numerados.' Contiene cerca de 1340 partidas sin numerar. Al margen de casi todas aparece el nombre del bautizado
y su calidad.
Ostenta una carátula manuscrita: "Libro en que se asientan las partidas
de bautismos que se hacen en esta Parroquial de Monterrey, perteneciente a
esta administración del cargo del señor Bachiller don Bartolomé Molano, Cura

por Su Majestad de esta Ciudad y su feligresía. Y comienza hoy veinte de
abril del año de 1759".
Todas las partidas de bautismo, desde el folio 1 hasta el 132, se encuentran
firmadas por el bachiller Molano. Lo último que aparece con su nombre es
la siguiente nota: "Desde hoy, 19 de abril de 1765 años, por hallarme sumamente fallo de la vista y no serme posible firmar con perfección, seguirán
firmando las partidas de este libro, respectivamente, los padres tenientes de
este beneficio. Y para que conste puse esta razón que firmé en dicho día,
mes y año. Bachiller Molano". En adelante, hasta el folio 191, rubricó las
partidas el bachiller Pedro José de Esparza, quien también firmaba así: Pedro
de Esparza o Pedro José García de Esparza.' (Tres partidas aparecen rubricadas por el bachiller Ildefonso Ramos y Gómez, teniente de cura, en los folios
156 y vuelta). En el mismo folio 191 y vuelta hay tres partidas sin firma.
Enseguida se hizo cargo de la administración de sacramentos el bachiller Francisco Manuel Polanco, "como teniente de cura", quien suscribió las partidas
hasta el folio 20 l. Desde ahí hasta el fin del libro ya no fueron firmadas.

Algunos folios están manchados por la humedad, pero esto no impide su
consulta. En general se encuentran muy bien conservados.
El libro concluye con una nota que dice: "Finalizado en el día de la
fecha y siguen".
En los folios 197 y 198 probablemente se cometió algún error, pues fueron suprimidos.
En el folio 151 se encuentra la siguiente anotación: "En veinte y dos de diciembre
de mil setecientos sesenta y cinco años, por dignación del Ilustrísimo Señor Doctor
Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, dignísimo Obispo de esta Diócesis, mi Señor, me
llegó título de Cura Interino de esta ciudad y su feligresía, y en esta virtud me he
hecho cargo de todas las alhajas y ornatos de esta Santa Iglesia Parroquial y de este
libro de asientos. Y para que conste pongo esta razón en dicho día que firmé de mi.
puño. Bachiller Pedro de Esparza".
3
4

346

ALGUNAS PARTIDAS NOTABLES

La primera partida de este libro está fechada el 20 de abril de 1759. Es el
bautismo de Francisco Xa~ier Teodoro, "de ocho días nacido", hijo legítimo
del Sargento Mayor Antomo de Urresti y doña María Francisca de Larralde.
Don Francisco Xavier de Urresti fue Capitán de la Primera Compañía de
Milicias Urbanas y tuvo el cargo de Protector del Pueblo de Nueva Tlaxcala
de Nuestr~ Señora de G_uadalupe de Horcasitas (hoy Villa de Guadalupe,
Nuevo _Leon). Fue tambien Alcalde Ordinario de Monterrey en 1795, 1801 y
1802 siendo además Regidor Alguacil Mayor vitalicio en el Ayuntamiento
reg10':1ontano de 1787 .ª 1807. A fines del siglo XVIII y principios del XIX
ocupo en vanas ocasiones, interinamente, el Gobierno del Nuevo Reino
de León.
En el folio 39 vuelta (octubre 21 de 1760) se encuentra el bautizo de
Jo:é Froilá~, "de _doce días nacido", séptimo hijo legítimo de don José Joaqum de M1er Nonega y de su segunda esposa doña Antonia Francisca Guerra.
Don Froilán de Mier fue Alcalde Ordinario de esta ciudad en 1784 1800
1813 y 1815; Procurador General en 1796; Regidor Honorario del Ayunta'.
miento de Monterrey en 1798 y 1799 y, por último, siendo Alcalde en el
año 1815, tuvo además el cargo de Gobernador Político Interino del Nuevo
Reino de León. Este caballero fue hermano camal del célebre Fray Servando.
El 26 de fobrero de 1761 se asentó (folio 45 vuelta) el bautizo de José
Agabo, ongmano del valle de San Pedro (Garza García), uno de los diez
hijos legítimos del Capitán Pedro de Ayala y doña Clara María Guerra vecinos de dicho valle. Nieto, en línea paterna, del Capitán José Cayetan~ de
Ayala y doña Josefa Francisca de Treviño y, en línea materna, del Capitán
Juan Guerra Cañamar y doña Juana Flores de Abrego, antiguos pobladores
del Nuevo Reino de León. Don José Agabo de Ayala figuró prominentemente, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, en el Ayuntamiento
de Monterrey.
~n el folio 105 vuelta se inscribió el bautizo (28 de octubre de 1763) de
Jase Servando de Santa Teresa, "de nueve días nacido", octavo hijo legítimo
de don Joaquín de Mier y de su segunda esposa doña Antonia Guerra. Es
el futuro dominico Fray Servando Teresa de Mier.
En el folio 160 aparece el bautizo (28 de mayo de 1766) de Bernardo
Pedro Regalado, hijo único de don Ignacio Ussel y Guimbarda, Gobernador
del Nuevo Reino de León, y de su esposa doña María Josefa de Larralde.
Don Bernardo U ssel y Guimbarda fue Alcalde Ordinario de Monterrey en
1804 y Regidor Fiel Ejecutor del Ayuntamiento regiomontano de 1806 a
1810. A partir de 1809 figura como Regidor Perpetuo. En 1811 ocupó el cargo
347

�de Vice-Presidente de la Junta Gobernadora del Nuevo Reino de León. Era
en ese año, además, Regidor Fiel Ejecutor del Ayuntamiento reinero y Alcalde Ordinario de esta ciudad; en 1812 tuvo sólo el primer cargo y en
1813 ejerció los dos. Desde el año 1813 aparece como "decano del Ayuntamiento". A fines del siglo XVIII y principios del XIX fue Teniente de los
Gobernadores don Manuel de Bahamonde y don Santiago de Villarreal.
El 14 de septiembre de 1766 recibió el santo sacramento del bautismo
María Adriana, "de siete días nacida", hija legítima de don Joaquín de Mier
y doña Antonia Guerra (Folio 165 vuelta). Doña Adriana de Mier fue esposa de don José Joaquín de Ugartechea, genearca o fundador de su apellido
en Nuevo León.

lo menos las cinco reglas de contar, para la enseñanza de los mnos de la
escuela, a quien se le darán anualmente para ayuda de su manutención veinte
y cinco pesos en reales, los cuales se ha de ir sacando de los ochenta pesos

que sobran de los un mil depositados y que dichos un mil pesos procure
dicho Vicario Eclesiástico imponerlos a réditos en finca segura y de su satisfacción y los que así produjeran se vayan depositando hasta que haya competente cantidad para que también se imponga y se vaya juntando una mediana congrua para un sacerdote que se ejercite en enseñar la Gramática a
los niños de esta ciudad, y en acabándose los dichos ochenta pesos se tomará

el salario de la importancia de dichos réditos reservando lo demás que sobrare
para el referido fin". Por último se asentó que el ilustre prelado confirmó a

878 personas. Este auto de visita se encuentra en los folios 18 a 23.

•

AUTO DE VISITA

El 14 de enero de 1760, Su Ilustrísima el señor don Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada, Obispo de Guadalajara, llegó a la Ciudad
de Monterrey en su visita pastoral. Consultó los libros 9 y 10 de bautismos
y "declaró estar dichos libros y sus partidas con la debida expresión y formalidad . .. " Se asienta, entre otras cosas, que el padrón de la ciudad y su
jurisdicción "se compone de tres mil setecientas sesenta y siete personas ... "
(Folio 20) El día 17 Su Señoría Ilustrísima se trasladó al Pueblo de Nuestra
Señora de Guadalupe (hoy Guadalupe, Nuevo León), "que dista una legua
de esta ciudad", y visitó la iglesia y su altar mayor "que halló en conveniente
forma", ordenando al cura beneficiado que ~'procure ir ornamentando la dicha

iglesia como cómodamente pueda y que la fábrica material de ella la prosiga
de cal y piedra, como lo deja ordenado para su mayor duración y perpetuidad". (Folio 21) El Padrón de los indios de dicho pueblo ascendía a 69
familias, compuestas por 255 personas, incluyendo 72 párvulos. (Folio 22)

Libro JI de Bautismos: Septiembre de 1768 - Abril de 1779.

Consta este libro de 163 folios. En los cinco primews aparece destruída la
esquina superior derecha, donde se acostumbraba anotar el número del folio.

Otros ya no tienen la numeración debido al uso y los efectos de la humedad.
En algunos más casi no se distingue a causa de una mancha· de tinta.

El folio 145 es en realidad el 144 porque éste, por equivocación, no fue
anotado. Es decir que lo saltaron, pero no es que falte.
El folio 149 se encuentra muy deteriorado. En él están inscritas la última
fe de bautismo del mes de octubre de 1778 y ocho partidas de noviembre del
mismo año.

PÁRROCOS

Enseguida aparece otra noticia inédita relacionada con la enseñanza en Mon-

terrey: "Y porque en poder de doña Josefa Francisca Cantú del Río y la
Cerda se hallan depositados un mil ochenta pesos y un real, de principal,
los quinientos que dejó el General don Francisco Báez Treviño para la manutención de una escuela en esta ciudad, en que se cuidará de la buena crianza,
educación y aprovechamiento de los niños, y estaban impuestos sobre la casa

de la morada del actual cura beneficiado de donde se redimieron, y los quinientos ochenta pesos y un real, que produjeron de réditos en el tiempo que
duró la dicha imposición, debía mandar y Su Señoría Ilustrísima mandó que
dicho Vicario Juez Eclesiástico promueva el establecimiento de dicha escuela
y solicite ,un maestro de buena vida y costumbres que sepa leer, escribir y a
348

Desde la primera fe de bautismo inscrita en el folio 1 hasta el folio 9, las
partidas -sesenta en total- fueron firmadas por el bachiller Pedro José de
Esparza, excepto una que también aparece rubricada por el bachiller Francisco Antonio de Larralde. Hasta el folio 99 todas están firmadas por el doctor José Antonio Martínez. En seguida aparece la siguiente nota: "Desde hoy,
cuatro de marzo del corriente año de setecientos setenta y seis, por viaje que

hago a la ciudad de Guadalajara, seguirá firmado las partidas de este libro
y los demás de esta administración el Bachiller Don Alejandro de la Garza,
por dejarlo substituido en mi lugar de este beneficio curado (sic). Y para
que conste lo firmé". En efecto, el bachiller De la Garza las firmó todas,
349

�excepto una, hasta el folio 136.' Después, hasta el folio 158 vuelta, lo hizo el
doctor José Antonio Martínez. Inmediatamente hay otra anotación: "Hoy
doce de febrero del corriente año de setenta y nueve, por ascenso del señor

doctor don José Antonio Martínez, cura propio de esta ciudad, a la canongía
penitenciaria de la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara, qued6 a mi cargo
este curato y administración de su feligresía, en cuya virtud sigo como cura
interino de él firmando estas partidas. Y para que conste lo puse por diligencia y lo firmé. Bachiller Alejandro de la Garza". Por lo tanto, de ahí en
adelante, hasta el final del libro, sigui6 el mencionado bachiller.

LAS PARTIDAS

En la primera partida, fechada el lo. de septiembre de 1768, se aclara que
el bautizo fue "en esta Parrochial de Monterrey". Este dato aparece asentado
en casi todas con otras variantes, por ejemplo: "en esta Ig.ª Parroq. 1 de Ntra.

S.• de Monterrey". Pero en el folio 150 vuelta dice: "Nota. Hoy veínte y
tres de noviembre de setenta y ocho ( 1778), remiti6 el sacristán de Pesquería
Grande (Villa de García) las partidas de bautismo que se han hecho en
aquella Ayuda de Parroquia, desde primero de noviembre del año pasado
hasta veinte y seis de octubre del corriente. Y para que conste los días propios en que se hicieron, mandó se asentaran en sus fechas como siguen y lo
firmé. Doctor José Antonio Martínez". En efecto, en los folios 150 vuelta a
153 vuelta se asentaron 32 partidas de bautismo pertenecientes a la actual
Villa de García, que se hicieron desde el primero de noviembre de 1777 hasta
el 26 de octubre de 1778. Debo aclarar que, en las cuatro partidas de noviembre y en una de diciembre de 1777, se rectific6 el año y se puso err6neamente 1778. También los dos encabezados del folio 151 que dicen "Dbre de
1778" y "Henero de 1779" están equivocados, siendo verdaderas trampas en
las que puede caer el investigador; lo correcto es "Diciembre de 1777" y
"Enero de 1778".

Al iniciarse el año 1777, a partir del folio 111 vuelta, por primera vez se
numeran las partidas de bautismo. Al empezar los años de 1778 y 1779 se
inicia otra vez, al margen, la numeración. Se registraron 170 partidas en el

año 1777, pero repitieron los números 131 y 151, por lo tanto son 172. En

1778 anotaron 176 Y hasta el fínal del libro, en abril de 1779, asentaron 81.
Son 429 partidas, incluyendo las 32 de Pesquería Grande, pero hay que añadir
las que se encuentran sin numerar desde el primer folio hasta el 111 vuelta

que son casi 1100.

'

ÜTRAS ANOTACIONES

En el folio 16, al margen, hay una aclaración acerca de una fe de bautismo
que se dice fue asentada más adelante, en el folio 15 7 vuelta. La misma aclaración se repite en el folio 22, sin embargo la partida aparece inscrita en el
folio 158 vuelta.

En cada uno de los folios 30, 59 y 81 vuelta, al margen, se anot6 con letra
muy pequeña una fe de bautismo. La partida asentada en el margen del
folio 81 vuelta lleva la siguiente anotaci6n: "esta partida se hallará por duplicado a folio 157", pero fue inscrita en el folio 158 vuelta.
Otra aclaraci6n aparece en los folios 159 y vuelta: "Esta partida no vale por
estar duplicada a la vuelta".

AUTO DE VISITA

En los folios 119 a 123 ap·arece un interesante "Auto General de Visita",
fechado el 10 de julio de 1777. El doctor don José Antonio Martínez, Juez
Visitador y Vicario General, ordenó después de su visita, entre otras cosas,
"que se retoque la antigua Patrona" y "se demarque el cementerio, aunque
sea con pared sencilla, para que se le guarde su inmunidad ... " (Folio 120
vuelta) El padrón de la feligresía "asciende al número de cinco mil doscientas
treinta y cinco personas, con la inclusión de los pátvulos . .. " Se menciona al

bachiller Juan José Paulíno de Rumayor, presbítero del Obispado, "preceptor
de la clase de Gramática de esta ciudad" (Folio 121). Por último, hay algunas noticias interesantes sobre el Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe

(hoy Guadalupe, N. L.) y su iglesia, "que están fabricando a piedra y cal ... "
(Folio 122 vuelta).

6 En el folio 107, al margen, se anot6: "Aunque el día 13 de este mes vino de Guadalajara · el señor cura propietario, por traer las comisiones de Juez Visitador y Vicario
General de este Reino, me manda siga firmando las partidas como cura sustituto.
Y para que conste lo rubriqué de mi apellido", pero no lo rubricó el bachiller Alejandro

de la Garza.

350

351

�DON MART!N DE ZAVALA, PROMOTOR DE LA AGRICULTURA
Y LA GANADERIA EN EL NUEVO REINO DE LEÓN
EUGENIO DEL HOYO

Instituto Tecnol6gico de Monterrey

LA

AGRICULTURA

EN EL PERÍODO que va de la fundación definitiva de la ciudad de Monterrey
por Diego de Montemayor en 1596 a la llegada de don Martín de Zavala
al Nuevo Reino de León en 1626, todo habían sido intentos fracasados o ensayos infructuosos; sólo bajo el gobierno de don Martín de Zavala, el Nuevo
Reino va tomando forma, consolidándose, poblándose, y los fracasos y los
ensayos, convirtiéndose en logros y realizaciones. Es cierto que la colonización
agrícola se había iniciado en el período anterior; pero, el estado constante
de "guerra viva", así como la falta de un gobierno fuerte y eficaz, no menos
que la incuria de los vecinos, hicieron que los resultados fuesen tan precarios,
que la producción agrícola no bastaba para alimentar a la escasa p·oblación.
Los diez primeros años del Gobierno de don Martín se nos presentan como
años de inercia en que se prolongan, en lenta transición, todos los graves pro~
blemas de la época inmediatamente anterior. El cambio se opera, ya en forma
vigorosa, hasta el año de 1637, que corresponde a la fundación de la Villa
de Cadereita y que se explica por la entrada al Reino de un importante y
valioso contingente de nuevos pobladores, a partir de 1635, provenientes, los
más de ellos, de zonas en que la explotación agrícola y la cría de ganados
constituía una temprana y vigorosa tradición: Huichapan, Tepatitlán, San
Luis de la Paz, Puebla de los Angeles, Querétaro, Guadalcázar, son algunos
de los lugares de origen de aquellos colonos. El foco principal de esta nueva
corriente migratoria se localizaba en Huichapan en la Provincia de Jilotepec, 1
1
Véase la lista de los fundadores de la Villa de San Juan Bautista de Cadereita
en JosÉ ELEUTERIO GoNzÁLEZ, Lecciones Orales, etc., p. 68.

353
H23

�tan famosa ya al mediar el siglo XVI, tanto por su fuerza de expansión colonizadora hacia el norte de la Nueva España, representada por aquellos indios
caciques conquistadores, de raza otomí, como don Juan de Tapia o don Nicolás de San Luis Montañez, como por su fabulosa riqueza ganadera. Era
esta además una de las zonas de más intenso mestizaje y de más temprana

un nuevo tipo humano, más dúctil y complejo y, por lo mismo, menos conservador que el de los antiguos pobladores; las costumbres, las tradiciones y
el folklore iban a recibir también tan decisivo y favorable impacto.

tenemos la impresión de que la mayor parte de los u españoles"
que entran al Reino desde esa región, eran en realidad mestizos o castizos y
vienen con ellos gran cantidad de "indios laborios", mulatos, zambos, coyotes,

Zavala, sino también a las actividades de los nuevos colonos y al espíritu innovador que representaban.

'
'
aculturación;

etc. Don Luis de Zúñiga Almaraz declara en una relación de méritos el 16
de abril de 1635 haber venido del Pueblo de Huichapan "con mucha cantidad de ganados menores, con seis españoles que a su cargo los traían y más
de cien personas, indios e indias, chicos y grandes, y negros, para la guarda
del dicho ganado",' y en 1642 su hermano don Juan de Zúñiga Almaraz al
pedir licencia para el traslado de un obraje, dice: "Habrá tiempo de cuatro
años . .. que yo entré a poblar la Villa de Cadereita ... con más de cuarenta
indios naboríos con sus hijos y mujeres";' Juan Alvarez de Godoy, también
originario de Huichapan, en su relación de méritos de 16 de abril de 1635,
dice: "había entrado a dicho Reino ... con cinco españoles y más de setenta
indios e indias, chicos y grandes, y negros esclavos"/ y el 26 del mismo mes

y año, Mateo de Arce declara: "que ha entrado. . . con mucha gent~ española indios laborios y esclavos". 5 A estos numerosos indios mesoamericanos,
cristianos y "políticos", hábiles en los trabajos mineros y agropecuarios, _así

como en las artesanías, se debe la intensa nahuatlización del Nuevo Remo
que lo mismo se manifiesta en la toponimia que en el habla popular,º ~n el
folklore· a ellos se debe también, en gran parte, el incremento econom1co Y

'

,

.

la elevación del estandard de vida, ya que, en su gran mayona, eran romeros
u hortelanos, albañiles, carpinteros, tejedores o alfareros, pintores, canteros,
entalladores e imagineros; por último, frente a la ignominiosa esclavitud sufrida por los indios "naturales", estos indios "laborios" que se sabe~ ?ro~e-

gidos por las Leyes de Indias, defienden celosos sus_ derech~s. y pnv1leg1os
como lo demuestran multitud de documentos del Archivo Mumc1pal de Monterrey. No es pues extraño que esta nueva corriente de po?lación no, sólo viniese a fomentar vigorosamente la hasta entonces precaria econom1a agropecuaria del Nuevo Reino, sino a influir decisivamente en la integración de
Cedulario Autobiográfico de Poblaciones Y Conquistadores
de Nuevo Le6n. Monterrey, 1964, cédula 425 .
• "Licencia para el traslado de un obraje de Juan de Zúñiga Y AlmaTtzr''. Cecralvo,
17 de octubre de 1642. A.M.M., Civil, vol. IIIi exp. 11.
.
4
ISRAEL CAvAzos GARZA, Cedulario Autobiográfico de Pobladores y Conquistadores
de Nuevo Le6n. Cédula 5.
' ISRAEL CAVAZOS GARZA,

' !bid. Cédula 8.

3j4

Debemos señalar aquí la resistencia sorda y encelada que oponían los an-

tiguos pobladores o sus descendientes, no sólo al Gobierno de don Martín de

El régimen de propiedad de la tierra sufrió un notable cambio en este período al surgir una tendencia muy marcada a la formación de grandes propiedades; el término "caballería" va siendo sustituido por la palabra "estan•
cia" que "debían ser cuadrados orientados de Este a Oeste, y medir una legua
por lado ( las de ganado mayor) o sean tres mil pasos, que son cinco mil
varas; y dos mil pasos o tres mil trescientas treinta y tres varas las de ganado
menor; lo cual representaba más o menos mil setecientas hectáreas las primeras y setecientas ochenta hectáreas las segundas". 8 En otras palabras, la

unidad de medida era ya notablemente mayor que en el período anterior.
A partir de 1635, se forman verdaderos iatifundios que estudiaremos al hablar
de la ganadería. El proceso de este fenómeno económico es muy simple: en
primer lugar, don Martín de Zavala concedió mercedes de tierras con mano
pródiga extralimitándose de sus facultades 7 y, en segundo, unos pocos terratenientes fueron adquiriendo, por compra o por otros medios, las antiguas

mercedes; sin embargo, en el Nuevo Reino de León no llegó a desaparecer
la pequeña propiedad agrícola, que generalmente estaba localizada en las
cercanías de las ])'oblaciones; las grandes propiedades eran ganaderas y se
extendían por el inmenso "despoblado". A través de los documentos estudiados hemos podido observar un interesante fenómeno que explica, en parte,

la constante importancia de la pequeña propiedad dentro de la tenencia
de la tierra en Nuevo León. Siendo las familias muy prolíficas y estando reducidos los bienes de fortuna a la tenencia de la tierra y no existiendo otros
caminos vitales que seguir, al partir la herencia entre los muchos hijos, las

grandes propiedades volvían a fragmentarse en parvifundios.
En 1626, en que el único lugar habitado por "españoles" en el Nuevo Reino
seguía siendo la Ciudad de Monterrey, en un radio no mayor de ocho leguas
a partir de dicha ciudad, estaban establecidas siete "estancias": la de San

Francisco de Bias de la Garza y Alonso de Treviño, la de Gonzalo Femández
• FRAN~o1s CHEVALIER,

La formaci6n de los grandes latifundios en México. Mé•

xico, 1956, p. 84.
' "Real cédula sobre las mercedes de tierras hechas por don Martín de Zavala en
el Nuevo Reino de León". Madrid, 9 de mayo de 1672. A.G.N. Reales Cédulas, dupli•
cados, vol. XXX, exp. 86. Documento inédito, copia mecanográfica en la Biblioteca
del Instituto Tecnológico de Monterrey.

355

�de Castro, yerno de Diego Rodríguez, la de Bias Pérez, la de Bemabé de las
Casas en el Valle de las Salinas, la de Alonso Díaz de Camuño en el puesto
de los Muertos, la de Miguel Sánchez Sáenz, yerno de José de Treviño
y la de Diego de Montemayor, nieto del fundador de la ciudad; algunas otras
que se habían fundado en años anteriores, en ese de 1626 estaban despobladas
por causa de la guerra, como la de la Pastora, fundada en 1598 por Juan
López, la de Juan Pérez de los Ríos en Pesquería Chica, la que fuera de
Diego Díaz de Berlanga y que al pasar por compra a Pedro de la Garza en
1605, se llamó San Nicolás de los Garza. Pero, a partir de 1637, con la fundación de las Villas de Cadereita y Cerralvo, del Valle de las Salinas, y el
Alarno, así como con el incremento de la población, las "labores", "estancias" y ' 1haciendas" se fueron multiplicando, como lo demuestran las muchas
solicitudes de mercedes de tierras presentadas ante don Martín de Zavala.
Además, los documentos consultados nos permiten afirmar que ya en este
período los trabajos agrícolas se hacen en mayor escala y con técnicas más
eficaces que en el período anterior: En 1634 Bias de la Garza y Alonso de
Treviño declaran que su hacienda de San Francisco había proveído a "la dicha
ciudad (Monterrey) y esta Villa (Cerralvo) en muchos bastimentos y ganados ... y que habían venido a multiplicarla de tal suerte, que estaba a punto
de ser muy poderosa, así de panes que se cogían en ella como de ganados
mayores y menores, y gran cantidad de caballada que tenían ... "; 8 en 1642
Don Juan de Zúñiga Almaraz dice, haciéndo relación de sus méritos: " ... abrá
tiempo de cuatro años ... . que yo entré a poblar la Villa de Cadereita ...
con ... más de cuarenta indios naborios con sus hijos y mujeres y muchos
bueyes mansos, rejas y aperos para fundar haciendas de labor. . . y he estado
sacando una acequia de agua para labor, más tiempo de un año, que me ha
costado más de dos mil pesos de maestro y españoles que están sobrestantes
con salario en la dicha acequia . .. " 9 Sabemos por Díaz de la Calle, que
don Martín de Zavala en Cadereita ''porque el río está a gran distancia, hizo
hacer encañado y acequia para llevarle a ella, obra que dura más ha de
10
cuatro años, con grande gasto, y se quedaba prosiguiendo" .
Nos dice Alonso de León que antes de la entrada de las ovejas al Reino
en 1635 "no había sementeras, más que de trigo, y eso, sólo el necesario
para comer; no había saca, antes de Zacatecas traía el Gobernador lo que
se gastaba en Cerralvo; maíces no se sembraban, sino muy poco y mal, y en
berzas; se iba con el gasto de las haciendas de ovejas, que estaban habituadas
más al maíz que al trigo. Se empezaron a hacer labores, y una semilla de
8 lsRAEL CAvAzos GARZA,

maíz que envió don Juan de Zúñiga de Guadalcázar, privó y se da muy
bien; el que antes se sembraba, no acudía: hoy se coge cantidad en cada
labor, y doblado trigo que antes, tanto que con haberse acrecentado los gastos ( con el aumento de población), se suele hacer saca de ello habiendo
falta allá fuera. Arroz se da en cantidad tan gruesa y mejor que el de Castilla" .ª Hay que advertir aquí que el trigo que salía del Reino salía ya elaborado, convertido en harina; en casi todas las solicitudes de mercedes de
tierras y aguas, se solicitan "saca de agua para acequia" y "herido de molino".
Estos molinos eran grandes muelas de piedra movidas por agua. Uno de los
fines principales que se pretendían al intentar restablecer la comunicación
con la Huasteca, era abrir mercado a las harinas que salían de esos molinos;
ya en 1609 "salió el capitán Joseph de Treviño a hacer una jornada a la
Huasteca, con una recua de harina" 12 y esa "harina" fue lo que lo salvó de
una muerte segura: "llegó al Estero, catorce leguas de Tamaulipas; saliéronle
muchos indios; el paso era estrecho; tuvo por mejor acuerdo de derramarles
allí la harina y volver para, con carretas y más fuerza, hacer el viaje". 13 y
el año de 1645, nuestro cronista Alonso de León, salió de Cadereita "para
efectuar lo que tanto se deseaba, que era la comunicación de este Reino con
la Provincia de la Huaxteca y Puerto de Tampico ... llevamos treinta mulas
cargadas de harina para muestra de la que en este Reino se daba . . . " 14 Como
se ve, la industria harinera es de rancio abolengo en Nuevo León y el gusto
por la tortilla de harina muy antiguo.
No sólo se cultivaban trigo y maíz, sabemos por el cronista que el arroz
se daba en gran cantidad y "tan grueso y mejor que el de Castilla" . La caña
de azúcar, que empezara a cultivarse desde fecha tan temprana, llegó, con
el tiempo, a constituir uno de los cultivos más importantes, como lo demuestra la gran cantidad de trapiches o molinos de caña mencionados en los documentos y, la caña de azúcar, al igual que el trigo, fue industrializada y el
piloncillo" o "panocha" del Nuevo Reino, tenía amplio mercado en la zona
minera zacatecana y otros lugares del Norte de la Nueva España. Aunque
sólo tenemos un dato sobre el cultivo del algodón, conjeturamos que no se
trata de un hecho singular: en 1648 doña Juliana de las Casas, hija de Bernabé de las Casas, dice en un pleito sobre una ranchería de indios de encomienda: " ... y por ser p'obre y enferma, que al presente estoy en la cama;
11 ALONSO DE LEÓN,

u

lbid., p. 133.

18

lbid., p. 133.
]bid., p. 160.

Cedulario. Cédula 141.
u

' Ver nota 3.
10 JUAN DIEZ DE LA CALLE,

Relaci6n y Discursos, p. 143.

Memorial y Noticias Sacras, p. 232.

357
356

�y que con los dichos indios me sustento sembrando un poco de algodón y
otras cosas ... " 15
Todos los antiguos historiadores y v1a1eros nos hablan de la fertilidad de
las tierras y la abundancia de las aguas; de los pastos siempre verdes y las
hermosas arboledas. Juan Díaz de la Calle, hablando de Cerralvo, dice : "Esta
Villa y su distrito abunda de muchas aguas, y por medio ella pasan los arroyos,
son sus campos muy apacibles y deleitosos", 16 y dice de Cadereita: "Su distrito es de alegre sitio y fertilísimas tierras. . . En sus distritos ( de las dos
Villas) se coge mucho trigo, maíz, frijoles y otros frutos y legumbres con
abundancia .. . (hay) grandes montes para carbón y muchas aguas para la
labor de las mismas" .11 Alonso de León hace su elogio diciendo : "Es tierra
fértil, de muchos pastos y casi siempre verdes. Dan se los panes muy bien;
todas semillas y géneros de árboles frutales, de muy gran sabor y gusto; muchos melones, sandías y todos géneros de semillas. Sólo falta, lo que no puedo
decir sin gran lástima, hombres curiosos y trabajadores, con cuya causa no
hay sino muy poco de cada cosa, pudiendo haber en tanta abundancia, que
se pudiera pasar con mucho gusto la vida" ,1 8 y, añade: "Tres géneros de
frutas lleva este Reino, como las puede haber en España: higos, melones y
sandías; uvas me han dicho las hubo en las Salinas, que hacían ventaja a
las de Castilla, que se tienen p·o r buenas" .19

LA GANADERÍA

Mucho más importante que la agricultura, lo fue la ganadería en la vida
económica del Nuevo Reino de León. A pesar de la "guerra viva" y del
especial atractivo que los animales domésticos ejercían sobre los "naturales",
que consumían de ellos grandes cantidades, los ganados se multiplicaban en
forma prodigiosa y los hatos, manadas y rebaños iban, poco a poco, en forma
progresiva, aprovechando los "pastos casi siempre verdes" de aquel inmenso
"despoblado"; los "cimarrones", "mesteños" u "orejanos", cruzaban los desiertos, habitat de los nómadas, provocando notables cambios, tanto en su
alimentación, como en sus costumbres.
Mientras que la explotación agrícola, casi toda de pequeña irrigación, que13
«Pleito sobre indios entre doña Juliana de las Casas y Diego de Villarreal". Monterrey, 1648. A.M.M., Civil, vol. V, exp. 2.
1
ª JUAN DIEZ DE LA CALLE, Memorial y Noticias Sacras, p. 230.
" !bid., p. 231.
1
ª ALONSO DE LEÓN, Relaci6n y Discursos, p. 82.
19
/bid., p. 83.

358

daba localizada en los aledaños de los escasos y pequeños centros de población, las "estancias de ganado" se iban alejando como avance temerario de
la acción colonizadora y como única base de la ocupación extensiva de las
tierras. Fue la ganadería y no la agricultura la que condicionó la formación
de los latifundios en el Norte de México, y muy especialmente en el caso
particular de Nuevo León. La "estancia de ganado", que al decir de Charles
Julián Bishko, " . .. implica el criadero de ganado en número considerable sobre extensas tierras de pastos con el propósito primario de la gran producción
de carne y cueros . . . " 20 y que tiene sus más hondas raíces en los "ranchos
ganaderos" de la España medieval, floreció con extraordinario vigor en los
amplios "despoblados" de Aridamérica. El "rancho ganadero", antecedente
de la "estancia de ganado", siendo ésta a su vez el antecedente de la "hacienda" mexicana, tiene su origen en las tierras semidesérticas de la Meseta
Central de la Península Ibérica y, muy especialmente, en regiones como Zamora y Salamanca, en León o Segovia y Avila al Sur de Castilla la Vieja.
Desde esta área original, mediante la Reconquista, el "rancho ganadero" se
extendió hacia el sur por los extensos pastizales de Castilla la Nueva, Extremadura y el Alentejo, en Portugal y, a partir de 1250, con la reconquista
de Andalucía por Femando III, el "rancho ganadero" surge, renovado y
vigoroso, en el Valle del Guadalquivir. Y fue así como el urancho ganadero',
que había sido, desde una remota antigüedad, institución peculiar a la Pe•
nínsula Ibérica, "cosa de España", en tierras de Extremadura y Andalucía,
iba a adquirir las características definitivas con que llegaría a tierras de América. Dice Bishko: " ... la llanura de Andalucía vino a ser, en la edad media
cercana, la única región de la Península, y posiblemente de toda Europa,
donde la vida pastoril, y la verdadera vida campesina en general, fue dominada por una floreciente y altamente (sic) organizada economía de ranchos
ganaderos. El hecho de que muchos de los más antiguos colonizadores de las
Canarias y de las Indias proviniesen de esta andaluza región ganadera, la cual
estaba en su apogeo en el siglo XV y principios del XVI, o del no muy diferente ambiente ganadero de Extremadura, summ1stra una pista muy significativa sobre los adelantos ganaderos, muy especialmente en los ranchos de
ovejas en las colonias americanas". 21
Hemos querido insistir sobre este origen andaluz o extremeño de la Hestancia
de ganado", que tan bien se refleja en nuestro folklore campesino, para poder
explicar la presencia en el Nuevo Reino de León de importantes instituciones
~ CHARLES JuLIÁN BISHKO: "The peninsular background of Latin American Cattle
Ranching" en The Hispanic American Historical Review, vol. XXXII (noviembre
1952), número 4, pp. 491~515, La cita se encuentra en la p. 494.
11
/bid., p. 495.

359

�que le son peculiares dentro del marco novohispánico, como la Mesta y la
trashumancia de los ganados menores.
No fue ciertamente sólo un capricho el haber llamado, en su descubrimiento,
"Valle de Extremadura" al lugar en que habría de erigirse la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey; sus descubridores, tal vez uno de
ellos extremeño, han de haber encontrado evocadoras semejanzas: una y
otra fueron, a sus tiempos, tierras de "frontera", de "guerra viva", planteles
de hombres de armas; cuando Bishko describe el clima en la cuenca de Guadiana, nos parece que está hablando del clima del Noreste de Nuevo León:
1
' tierra de prolongados y abrasadores veranos y de frígidos inviernos sin nieve,
-de régimen pluvial inadecuado cuyos efectos se agravan con un alto grado de
-evaporización y con la extremada permeabilidad del suelo ... ríos que se convierten en el estío en arroyos secos o minúsculos regatos.· . . La vegetación
predominante es el matorral, que comprende varios tipos de arbustos leñosos,
aromáticos, de raíces profundas, hojas coriáceas, siempre verdes y resistentes
a la sequía .. . " 22 Y lo que nos dice acerca de las tierras de la Mancha o de
Extremadura, parece escrito sobre el cambio sufrido en el paisaje en la región de nuestro estudio: uParece sin embargo muy probable que durante la
Edad Media las tierras con hierba ocuparan una mayor extensión que la que
ocupan hoy ( invadidas por el matorral), después de siglos de excesivo pasto
e incendios de primavera . .. " 23 La investigación que hasta ahora hemos podido realizar nos lleva a la conclusión de que aquí se dio el mismo fenómeno: desde la entrada de las ovejas al Reino en 1635, el excesivo pastoreo
fue convirtiendo en matorrales las tierras que antes habían sido de pastizal;
huizaches, retamas, mezquites, chaparros y nopales dieron al paisaje nuevo
carácter que es el que ahora conocemos. Así como los antiguos viajeros y
cronistas hablan de los "pastos siempre verdes" del Nuevo Reino de León,
dice Bishko: "Notemos como característica de la hierba del Valle del Guadiana que crece no sólo durante la primavera, cuando la hierba abunda en la
mayor parte de la península, sino también y muy ferazmente durante el lluvioso otoño. Esto explica los grandes traslados, desde el Norte, de ovejas y
o-anado vacuno trashumantes que tuvieron un papel central en la historia
b
de las regiones manchega y extremeña durante su período de tierras fron~
terizas" 24 y fueron el carácter de frontera con tierras virtualmente despobladas y los "pastos siempre verdes" los que hicieron aparecer la trashumancia
:i,,. CHARLES JuuÁN
BisHKO, El Castellano hombre de llanura. Trabajo inédito ~resentado en el Segundo Congreso Internacional de Historiadores de los Estados Umdos
y México1 celebrado en la ciudad de Austin, Tex. en noviembre de 1958, pp. 2 Y 3.

u Ibid., p. 3.
" Ibid., p. 3.

360

en tierras del Nuevo Reino de León : HEI año de treinta y cinco habiendo
' siempre'
algunos antes, estado en este Reino Antonio Leal, cuyo oficio era
pastor, como vio la tierra tan poblada de pastos, y tan diferentes, verdes todo
el año, tantos ríos y salitres, todo útil y provechoso para la cría de ganados
menores, salió a la Nueva España y dispuso el volver a guardar ovejas; y
conseguido, sin dar parte a su amo del intento, metió la hacienda y otras
dos que sus hermanos traían, con muy grande dificultad del camino, a causa
de los pocos aguajes y largos matorrales y nopaleras, que les causaban mucho
impedimento y pérdida de ganado; mas la esperanza de llegar a gozar la
fertilidad del Reino, les facilitaba todos los embarazos. Llegaron finalmente
y avisaron a sus amos la resolución que tuvieron ellos; vinieron al principio
muy pesarosos por ver el camino; después que vieron tanta amenidad, trataron de pedir tierras en propiedad, que les dio el Gobernador ( don Martín
de Zavala) conforme la cantidad de ganados que tenía cada uno. Salieron
las haciendas medradas, a cuyo ejemplo fueron entrando otras, y cada año
otras nuevas, de tal suerte, que cuando esto se escribe (1648), entran trece
haciendas de ovejas de más de a treinta mil cabezas, cual más, cual menos". 25
Y esta entrada de ganados trashumantes siguió en aumento como se desprende de una nota puesta por Juan Bautista Chapa en 1690, a continuación
del párrafo de Alonso de León arriba transcrito: "Ahora cinco años, que
fue el de mil seiscientos y ochenta y cinco que se hizo cómputo del ganado que
entró en este Reino, se hallaron quinientas y cincuenta y cinco mil cabezas en
solas diez y ocho pastorías, y se han aumentado, que ya entran veinte y una
y veinte y dos haciendas, sin otras muchas de cameros, todo lo cual saca muy
gran multiplico" .26
La trashumancia de ganados en el Nuevo Reino de León en los siglos XVII
y XVIII es un hecho de la mayor importancia histórica ya que obliga a rectificar lo que hasta ahora se había escrito sobre el tema: Julius Klein en su
fundamental obra The Mesta, dice, refiriéndose a la trashumancia en la Nueva España : "(un rotundo fracaso) acompañó a la introducción de la Mesta
en la Nueva España por Cortés y sus continuadores, muchos de los cuales estaban particularmente familiarizados con la ganadería trashumante ... En México, como en Santo Domingo, todos los esfuerzos encaminados a introducir la
trashumancia del ganado lanar resultaron frustrados, por la falta de condicio·nes geográficas favorables y por la mayor atracción ejercida por otras industrias,
'Singularmente la minería. La única parte del Código de la Mesta que sobrevivió
:fue la antigua disposición relativa a los consejos semestrales para disponer de
2~ ALONSO DE LEÓN,

Relaci6n y Discursos, pp. 142 y 143.
!bid., p. 143. Nota puesta por Juan Bautista Chapa en 1690.
.2r Suprimida.
26

361

�los animales descarriados". 28 Ya José Miranda en su trabajo: Notas sobre la
introducción de la Mesta en la Nueva España,2 9 objeta esta opinión de Klein;
pero, por los datos que aporta, más bien se refiere a un pastoreo a base de rotación de los pastos de acuerdo con las estaciones y dentro de una región limitada que a la trashumancia propiamente dicha; además los datos corresponden
todos al siglo XVI y para Mesoamérica; esto explica su última conclusión: "De
lo expuesto, debe concluirse que la migración periódica de los ganados, aunque
no alcanzara en la Nueva España el grado de importancia a que se remontó
en la Península, sí adquirió suficiente entidad para que se la considere como
elemento integrante del todo orgánico que fue la Mesta mexicana".'° El deficiente y superficial estudio que hemos podido hacer sobre tema tan importante,
nos permite afirmar que la Mesta en el Nuevo Reino de León presenta todas las
características de la Mesta española medieval y que la trashumancia sí alcanzó
un grado de importancia comparable al que tuvo en la Península Ibérica. A
fines del siglo XVII más de medio millón de cabezas de ganado lanar entraban
a pastar al Reino 31 y, pocos años más tarde, en 1715, un nuevo cómputo arrojó
más de un millón. 32 Los rebaños venían de regiones tan distantes, como son los
actuales Estados de Hidalgo, Querétaro y Guanajuato, 33 principalmente; es decir que los ganados trashumantes recorrían distancias mayores a ochocientos kilómetros. Los ganados llegaban al Nuevo Reino por el mes de noviembre y no
salían sino hasta el mes de mayo,3 4 es decir, los ganados pasaban el invierno y
parte de la primavera en el Norte, donde tenía lugar la "nacencia", mientras
que la trasquila se realizaba en el Sur, en sus lugares de origen. Las fechas de
entrada y salida resultan perfectamente lógicas si se piensa en el camino que
tenían que recorrer y que, tentativamente y a grandes jalones, vendría a ser por
San Luis de la Paz, Guadalcázar, Matehuala, Misiones del Río Blanco, Pablillo,
28
Juuus KLEIN, The Mesta, p. 9. En una obra de fecha más reciente; The Mexican Mesta, por WILLIAM H. DusENBERRY. Urbana, 1963, tampoco hay la menor

referencia a la trashumancia de ganados en el Norte de México.
:~ Publicado en Revista de Historia de América, núm. 17 (junio 1944), pp. 1-26. La
cita se encuentra en las pp. 1 y 2.
~

lbid., pp. 5 y 6.

n Ver nota

412.

IsRAEL CAvAzos GARZA: "Algunas características de los pobladores de Nuevo
Le6n en el siglo XVII", en Humanitas, número 1 (Monterrey, 1960), pp. 467-480.
32

Galeana Y Montemorelos." Juan Bautista Chapa en su Historia del Nuevo Reino de León nos dice: "Hay tres caminos para ir a él ( al Real de Minas del
Río Blanco) : el un_o es el que llaman del Pilón Chico, que se pasa el río treinta
Y siete veces, que viene por entre dos sierras altas, inaccesibles, y en donde está
una puente que la llaman de Dios, por ser de naturaleza fabricada, y debajo de
ella pa.sa el ~icho río, cuya caja está del hondor de veinte estados, a lo que paree; Y_ de alh se va a dar a un puesto que llaman Labradores (Galeana), que
esta cmco leguas de un valle que llaman Pablillo, y de allí al Río Blanco. El
otro camino se llama DE Los PASTORES, que no hay ningún río que pasar; es
una abra pequeña y angosta, que tiene cinco leguas de largo; muy arriesgada al
pasar las ovejas, en caso que hubiese accidente de algún aguacero, p·orque va
tan encañada, que fuera imposible escaparse ninguna. El otro camino es por la
misión de San Antonio, y para llegar a la población del dicho Río Blanco se
pasa éste cuarenta y cuatro veces, y no obstante estos inconvenientes, se trajinan
estos caminos de ordinario por los dichos pastores y por ellos salen a la Nueva
España".ªª Aquí surge otra de las más importantes características de la Mesta
medieval española: la existencia de "cañadas" bien determinadas y su jetas a las
Ordenanzas de Mesta. El Diccionario de Autoridades la define: "Cañada, s. f.
El camino que tienen los ganados merinos para pasar a extremo, que a lo men~s ha de ser de treinta varas de ancho, el cual no se puede romper para labrar,
m embarazar en modo alguno, pues lo contrario tiene penas establecidas en las
Leyes de la Mesta. Viene del nombre Cañal, p·orque en los campos lo parece
este camino, que en algunas partes es en barrancos, que semejan mejor a la canal". En la Nueva España las "cañadas" aparecen en fecha muy temprana, en
las Ordenanzas de la Mesta de 1574," se dice: "Que los Alcaldes de Mesta
abran cañadas por las partes y lugares que les pareciere ser necesarias, así para
que salgan los ganados a los agostaderos y para que tornen a volver a ellos ... " ss
Es indudable, aunque no podamos documentarlo, que el paso de ganados tan
numerosos, año tras año, por tan largo camino, tuvo que provocar numerosos
conflictos entre los pastores y los propietarios de las tierras que cruzaban, lo que
tuvo que conducir a las autoridades a señalar "cañadas" sujetas en todo a las
Ordenanzas de la Mesta)· pero, tomemos de nuevo el hilo del discurso: decíamos.
atrás que las fechas de entrada y de salida de los ganados resultan perfectamente lógicas si se piensa en el largo y difícil camino que tenían que recorrer: dejaban las majadas de verano por el mes de septiembre, al presentarse allá las

La cita en la p. 471.

"Acta de fundaci6n de la Villa de Cadereita" en DAVID ALBERTO Cossío, Historia de Nuevo Le6ii, vol. I, pp. 246-248. O Testimonios de las constancias relativas a
la fundaci6n de Cadereita ]iménez, publicadas por SANTIAGO VmAURRI. Monterrey, 1863.
M PEDRO DE RIVERA, Reglamento para todos los Presidios de las Provincias Internas.
Ordenanza 176.
13

362

3/i
36

1
~

"Descubrimiento del camino del Pilón". A.M.M., Civil, vol. VI, exp. 28.
JUAN BAUTISTA CHAPA, Historia, p. 347.
Ordenanzas de la Mesta en Pacheco y Cárdenas: Documentos, segunda serie,.

vol. XXII.

• lbid., p. 213.

363

�primeras heladas, para cruzar las zonas semidesérticas antes que se agotasen
los aguajes y abrevaderos y que el hielo quemase los pastos; llegaban al Nuevo
Reino ya entrado Noviembre para salir a principios de Mayo, ya cuando el
calor de las llanuras norteñas hacía peligrar a las ovejas y cameros cargados
de fina lana, y si no salían antes era para poder cruzar las zonas semid:sérticas con las lluvias tempraneras. Otra característica de la trashumancia
medieval española aparece también, como notable reminiscencia, en la trashumancia neolonesa; el complejo "esculca-rafala" tan bien estudiado por
Bishko :19 tiene tardíos renuevos acá. En la cercana edad media española eran
las esculcas "escoltas de jinetes armados y soldados a pie, que acompañan a
los rebaños durante su estadía en lejanos campos de pasto, al objeto de guardar
el ganado y a sus pastores" 40 y añade más adelante : '~las ovejas y el ganado
vacuno. . . se colocaba bajo la guarda oficial de lo que se llamaba la esculc~,
que era claramente una compañía de gente armada, jinetes que eran fac1htados por los dueños del ganado a base de un caballero por rebaño de ganado
vacuno O tres de ganado lanar" .41 La rafala, también "escolta armada ~ara
la seguridad del pastoreo", 42 puede diferenciarse de la esculca en que mientras ésta acompañaba a los ganados desde el lugar de origen a lo largo del
camino, la rafala se organizaba en el lugar de destino para _c uidar la seguridad de ganados y pastores en su invernada. Aunque los pmtorescos y arcaicos términos de rafala y esculca no aparecen en nuestros documentos -en
ellos se habla de soldados escolteros-, creemos haber podido identificar la
institución. no hay que olvidar que el Nuevo Reino de León era tierra de
"guerra vi~a" y que los ganados eran tentación irresistible para los bárbaros y
hambrientos chichimecas. Un alto porcentaje de los procesos penales que
guarda el Archivo Municipal de Monterrey, se refiere a muertes de pa~tor_es
a manos de los indios. 4s De aquí que la escolta de los ganados fuese md1spensable. Aquellas enormes "haciendas de ovejas", de treinta_ mil o ~ás c_abezas 44 venían bajo la responsabilidad de un mayordomo y cmco o sets asistentes todos españoles y jinetes en caballos "encubertados", armados de ar•
cabu/ lanza y espada y protegidos por ''chimales" y "escaupiles"; generalment~ a estos mayordomos y asistentes se añadían los "soldados escolteros~'
cuyo número variaba según las circunstancias; condu~ían_ los ganados multitud de pastores, de sesenta a cien, a pie y a caballo, md1os, negros, mulatos,
39 BisHKO,

!bid., p.
(l !bid., p.
d
!bid., p.
~ A.M.M.,

~

0

-14

364

ALONSO

El Castellano hombre de llanura, pp. 11-14.
11.
11.

12.

!'
Causas Criminales, especialmente los tres primeros vo umenes.
DE LEÓN, Relación y Discursos, p. 143.

coyotes, zambos, que venían, muchos de ellos, acompañados de sus mujeres
y de sus hijos; no era caso insólito que mercaderes, frailes, estudiantes o simples viajeros, acompañasen también a los rebaños en busca de seguridad,
aumentando así la escolta armada. 45 Como se ve, tenemos aquí un tardío retoño de la vieja esculca. Pero hemos podido encontrar también notables supervivencias de la rafala en el Reglamento para todos los presidios de las Provincias Internas, formulado por el Brigadier Don Pedro de Rivera como resultado de su viaje de inspección y publicado por orden del Marqués de Casa
Fuerte en 1729.46 Lo que aquí nos interesa está contenido en las ordenanzas
175, 176 y 177: "número 175. El Gobernador del Nuevo Reino de León, hará
cumplir cuanto la siguiente ordenanza previene sobre el ganado menor, que
todos los años entra a pasar el invierno en sus tierras, se mantenga con la
seguridad de no ser insultado y los pastores muertos por los enemigos".
"Número I 76. Cada año, por el mes de noviembre, saldrá el capitán de
la Villa de Cerralvo con doce soldados de su comando y marchará al Vallecillo, situado entre la Villa de Linares y Valle de San Antonio, donde luego
que lleguen dichas haciendas de ganado, contribuirá cada una con dos hombres equipados de todas armas que se agregarán a dicho cuerpo, a los que
como soldados, mandará dicho capitán, y con ellos correrá toda la tierra que
los enemigos habitan y hace frontera con el Valle del Pilón, por el río de
las Conchas, para que con esto se resguarden la Villa de Linares y las haciendas que pastan en las inmediaciones del cerro de Tamaulipas y Valle de
San Antonio, y se libren los pastores y pueblos de ser insultados, siendo dicho
capitán responsable a cualquier defecto que provenga de su descuido, y por lo
que mira al mantenimiento de cada dos hombres que ha de contribuir cada
hacienda de las que entraren a pastar, habrá de ser a costa de sus dueños, lo
que se les advertirá, para que cuando llegue el caso, estén prevenidos y este
gasto se repartirá entre los interesados igualmente, conforme a la ley".
"Número I 77. Luego que por el mes de mayo, salgan de dichas tierras las
referidas haciendas de ganado y no antes, se retirará el dicho capitán de Cerralvo a su presidio, donde se mantendrá hasta el tiempo prefinido que repetirá la misma campaña y el tiempo que se gastase en ella, estará al cargo de
los vecinos de Cerralvo, el defender la frontera que aquella Villa hace al
Río Grande del Norte" .47
Creemos haber presentado un cuadro completo de la trashumancia de ganado menor entre el Reino de la Nueva España y el Nuevo Reino de León
y demostrado su profunda analogía con la institución medieval española al
..:. FRANQOIS CHEVALIER,

La joTmaci6n de los grnndes latifundios en México, p. 142.

Ver nota 420.
n lbid.

-i(I

365

�señalar la presencia aquí de características tan privativas como las ,rcañadas"
o el complejo uesculca-rafala". La trashumancia en Nuevo León ha de haber
alcanzado su apogeo en la primera mitad del siglo XVIII en que se nos
muestra con toda su madurez jurídica. Israel Cavazos Garza en su magnífico
trabajo ªEl muy Ilustre Ayuntamiento de Monterrey'' recoge los nombres
de los alcaldes de la Mesta en la Ciudad de Monterrey en los primeros años de
dicho siglo.
1707. Alférez Bias de la Garza.
1708. Capitán Cristóbal González.
1709. Capitán Eugenio de la Garza.
1710. Caudillo Diego de Ayala.
1711. ¿ ... ?
1712. Capitán Cristóbal González.
1713. Capitán José Eugenio de la Garza.
1714. Capitán Juan Esteban de Ballesteros."
La existencia de la Mesta local desde los orígenes de Monterrey no la hemos podido documentar por las premuras con que se ha hecho este trabajo;
pero es indudable que existió ya que las Ordenanzas de la Mesta de 1574 extendieron la institución a toda la Nueva España 49 y, además, se comprueba la
existencia de un registro de marcas y hierros a través de los documentos, así
en el testamento de Diego de Montemayor el mozo otorgado en la Ciudad
de Monterrey el 29 de Abril de 1611, se lee : "Y asimismo me pertenecen y
tengo la mitad del ganado mayor que está en la dicha boca en el Río de San
Gabriel, así de grandes como de chicas, machos y hembras y el hierro mío
que es el del margen y se han de herrar la dicha mitad del dicho ganado
con el dicho mi hierro". 50
La especial atención que pusimos en el tema de la trashumancia se justifica por las múltiples e importantes consecuencias, tanto sociales, como económicas, que de ella se derivan.
Pero, hay que aclarar que no sólo la ganadería trashumante tuvo importancia en el cuadro económico de este período; la crianza de ganados menores
y mayores recibió también notable impulso 51 y don Martín de Zavala, por
razones de índole militar fomentó personalmente la cría de ganado caballar, tan
sólo en sus estancias de ganado de la jurisdicción de Cerralvo los inventarios
de los bienes que quedaron a la muerte del Gobernador registran en diferentes
-13

lsRAEL CAvAzos GARZA, El Muy Ilustre Ayuntamiento de Monterrey, pp. 60-62.

* Ver nota 37.
"Testamento de Diego de Montemayor el mozo". Monterrey, 29 de abril de 1611.
A.M.M., Civil, legajo 3, exp. 24.
61
ALONSO DE LEÓN, Relación y Discursos, p. 126.
:111

366

partidas 770 cabe~s, grandes y chicas, machos y hembras, sin contar las numerosas_ yeguas reJegas que no se pudieron juntar. Copiaremos algunas de
las partidas de tan curiosos inventarios:
"La mulada del molino: cincuenta mulas y machos de tiro, carga, silla y
carroza, viejas y nuevas.
"Dos garañones: el Columpio y el Güero.
"Cuarenta y cinco caballos mansos, enteros y capones, v1eJOS, mansos y
buenos.
"Sesenta y nueve caballos mansos de todas edades.
"Manada del Blanco: treinta y nueve yeguas de vientre, dos machos y una
mula de a dos años, dos potros y dos potrancas de a dos años, ocho crías y
once muletos por herrar, un burro maestro". 52
Desgraciadamente los beneficios de estas prosperidad aanadera se vieron
limitados por la notable decadencia que presentan los ;eales de minas en
el transcurso del siglo XVIII, ya que estos reales eran el mercado natural de
los productos agropecuarios y mineros del Nuevo Reino.
Pero, pasemos a hablar de las funestas consecuencias de la trashumancia :

Los

SEÑORES DE GANADOS

Para poder atraer al Nuevo Reino de León las grandes "haciendas de ovejas"
de Hidalgo, Guanajuato y Querétaro, don Martín de Zavala tuvo que conceder mercedes de tierras y aguas con mano pródiga, demasiado pródiga, a
los ricos ganaderos del Sur. Es muy interesante comparar las antiguas mercedes con las de este período, a partir de 1635: en aquéllas, lo normal eran
cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado; en éstas, son cincuenta y
más estancias de ganado. Tomemos algunos ejemplos: el día 16 de abril de
1635, en la Villa de Cerralvo, el Gobernador Don Martín de Zavala hizo
merced de 76 estancias de ganado mayor (?) y 8 caballerías de tierra a Juan
Alvarez de Godoy, vecino del pueblo de Huichapan y que había entrado al
Reino con más de 30 mil cabezas de ganado menor, 130 bestias entre caballos,
yeguas de cría y mulas de recua; y, para la guarda de dicho ganado, 5 españoles montados y armados y más de 70 indios e indias, chicos y grandes y
negros esclavos. 63 El mismo día, otro vecino de Huichapan, don Luis de
Zúñiga Almaraz, "hizo relación diciendo que, ... por la noticia que de su
bondad (de las tierras del Nuevo Reino) se le dio, se dispuso a entrar en él
62
"Inventarios de los bienes de don Martín de Zavala en la jurisdicción de Cerralvo",
1664. A.M.M., Civil, leg. 5, exp. 26.
111
ISRAEL CAVAzos GARZA, Cedulario . Cédula 5.

367

�con mucha cantidad de ganados menores, con seis españoles que a su cargo
los traían y más de cien personas, indios e indias, chicos y grandes y negros
para la guarda del dicho ganado; y más de cien bestias, caballos y yeguas
y mulas de recua, entrando en el mayor y más apretado tiempo del año, con
notable riesgo de perder hacienda tan considerable . . . " 54 y, por ello, recibió
en merced, 75 estancias de ganado mayor y menor; asimismo Francisco Leal,
en representación de don Juan Méndez Tovar, otro rico ganadero de Huichapan, recibió otros 75 sitios de ganado menor;" el 4 de Mayo de 1638,
Don Juan de Zúñiga Almaraz, hermano de don Luis, recibió 50 sitios de
ganado menor en el "agostadero de San Juan" ;56 el capitán Remando de
Mendiola, que entró en 1636 "como vecino y poblador del Reino, con su casa,
familia y hacienda de treinta mil ovejas y otros ganados", recibió 30 sitios,.
15 de ganado menor y 15 de mayor y 16 caballerías de tierra," y, por último,
nuestro cronista don Alonso de León que, como uno de los fundadores de
la Villa de Cadereita, recibió 30 sitios de ganado mayor y menor y 6 caballerías de tierra "en los cerros de las garrapatas". 58 No hay que olvidar que
la estancia de ganado mayor representaba más o menos 1,750 hectáreas y 780
hectáreas la de ouanado menor. Y de estos grandes propietarios sólo
Remando
.
,
de Mendiola y Alonso de León se avecindaron en el Nuevo Remo, los &lt;lemas.
mantuvieron su vecindad en Huichapan. Y esta política de liberalidad, tan
desusada en las mercedes de tierras y a no pobladores del Reino, la llevó don
Martín a verdaderos extremos. Fran~ois Chevalier en La Formación de los
Grandes Dominios, etc. nos da una interesante lista de beneficiarios de dichas.
mercedes: "Se encuentran en ella (la lista), el capitán Juan de Espindola,
en 1644 tesorero de la Santa Cruzada en México; el contador mayor Juan
de Alcacer, tesorero, asimismo, de la Santa Cruzada en 1643 y ya propietario
de vastos territorios en la Nueva España y en las provincias del Norte, compró al capitán Juan de Zavala las 25 estancias que éste había recibido . ~1gunos meses antes de manos del Gobernador don Martín de Zavala; el cap1tan
Antonio de Godínez, que estableció un mayorazgo, y sobr~ todo, su h~rmano,
el poderoso Luis Tovar Godínez, que compró por 126 "..111,,pesos el_ titulo -~e
"Secretario de la Gobernación y Guerra de Nueva Espana y fundo tambien
un rico mayorazgo en 1643-1644. En la lista aparecen, además, don Juan
Francisco de Vértiz regidor y alférez real de México; 4 Zúñigas: don Lms,.
don Juan, don Fra~cisco y don Lucas, y el capitán don Diego de Horduña,
" /bid., cédula 425.
611 A.M.M., Protocolos, vol. I, doc. 25, f. 34.
1141 A.M.M., Civil leg. 3, exp. 42.
1
G1 lsRAEL CAVAZOS GARZA, Cedulario, cédula, 263.
GS "Mercedes de tierras y encomienda de indios a Alonso de León". Cadereita, 1637.

A.M.M., Civil, leg. 2, exp. 13.

368

que poseía inmensas y ricas haciendas dispersas en todo el virreinato: por
mercedes o por compras, había reunido, sólo en Nuevo León, más de 150
. d e oveJas
" ".59 Td
es t
ancias
o os ellos hombres ricos y poderosos que, en su mayoría, vivían en la ciudad de México y que sin duda nunca conocieron sus
alejadas posesiones en el Nuevo Reino de León. Israel Cavazos Garza, en
Algunas características de los pobladores de Nuevo León en el siglo XVII,
dice: "Casi toda la nobleza criolla tiene aquí sus latifundios, en los siglos XVII
y XVIII. Los marqueses del Castillo de Aysa, de San Francisco y de Buena
Vista; los condes del Alama, de Penalva y de la Canal, etc., poseen dilatadas
1
posesiones '.ºº Este hecho económico-social es de la mayor trascendencia en
la historia de Nuevo León: El carácter de la propiedad rústica fue muy peculiar, pues si bien las tierras del Nuevo Reino estaban ocupadas, casi en su
totalidad, desde fines del Siglo XVII, esa ocupación era muy relativa, ya que
los propietarios de los enormes latifundios eran verdaderos "absentistas" que
residían a más de 800 kilómetros de sus propiedades y que no tenían más
lazos con el Reino que el aprovechamiento de los pastos por sus ganados trashumantes que, como decíamos, ni siquiera eran esquilados aquí; todos los
impuestos sobre ventas de lanas, cueros o crías, eran pagados fuera del Nuevo
Reino y, como dice Chevalier: "Entre estas vastas posesiones, algunas permanecían inutilizadas, o porque sus dueños no tenían mucha prisa en explo•
tarlas, más preocupados como estaban por acaparar tierras que por realizar
utilidades, o bien porque se trataba de zonas particularmente expuestas a
los ataques de los nómadas. Así las 150 estancias que había adquirido el
capitán Diego de Horduña eran declaradas 'Ynabitables' en 1677; sus herederos ya no las explotaban, y se les atribuía apenas un valor de un mil
pesos en una fortuna, casi únicamente territorial, de 400 mil pesos". 61 El
"absentismd' de los propietarios determinó que el fomento económico así
como la colonización del Nuevo Reino fuese, a pesar de los esfuerzos de don
Martín de Zavala, limitados y raquíticos y que no surgiesen aquí las grandes
haciendas de economía casi autosuficiente: de hermosas '~casas grandes" y
suntuosas capillas; haciendas que eran orgullo y deleite de sus dueños y que
tanto contribuyeron a la consolidación social y económica de otras regiones
del país; este "absentismd' impidió, asimismo, la integración de la "civitas"
en los pueblos y villas del Nuevo Reino de León y, en el campo del Arte,
la ausencia de grandes obras arquitectónicas: templos, conventos, palacios o
casonas, enriquecidas con esculturas, pinturas y todas las ricas y variadas
manifestaciones de las artes menores. En otras palabras, este peculiar régimen
9

FRANi;o1s CHEVALIER, La formaci6n de los grandes latifundios en México, p. 143.
ISRAEL CAvAzos GARZA, Algunas características, etc., p. 471.
41 FRAN¡;o1s CHEVALIER, La formaci6n de los grandes latifundios en México, p. 143.
~

369
H24

�de la tenencia de la tierra, en distritos en que no llegó a desarrollarse la minería, impidió la formación de una clase de "hombres ric~s ' !' poderos~s, _?u.eso
y nervio de la república", verdaderos creadores del Mex1co novoh1spamco.

Los vecinos del Nuevo Reino de León eran pobres, muy pobres: a unos pocos
podríamos llamar "acomodados", como lo revelan todos los inventarios de
bienes que hemos podido estudiar. Si los "señores de minas", íntima Y emotivamente vinculados con su ciudad, las fomentaron y embellecieron: Guanajuato, Taxco, Zacatecas, Sombrerete, San Luis Potosí, estos "seño~es de ~anados", para quienes las tierras del Nuevo Reino de Leó~ no eran smo aneJOS
a sus grandes y prósperas haciendas del Sur, lugar de invernada de sus rebaños un nombre más en la extensa lista de sus propiedades, nada, absolutamente' nada hicieron en su beneficio.
'
Tuvimos la fortuna de dar con un importante documento hasta ahora desconocido: se trata de una Real Cédula de la Reina Gobernadora, fechada
en Madrid a g de mayo de 1672 años "sobre las mercedes de tierras hech~s
por don Martín de Zavala en el Nuevo Reino de León". Por su importancia
dentro del tema que nos ocupa, lo vamos a insertar aquí:
"La Reina Gobernadora.
"Virrey, Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Ciudad de México de la Nueva España, don Nicolás de Azcárraga, gobernador de la Pr~vincia del Nuevo Reino de León, en cartas del 29 de Septiembre del ano
pasado de 1667 y 5 de abril de 1669, me dio cuenta de difere_nt~s cosas que
tuvo por convenientes, tocantes al gobierno de aquella Provmcia y ~ayor
aumento y beneficio de la hacienda real
entre otras c~sas, represento que
aquel Reino por su fertilidad y abundancia de pastos Y_ hierbas, es e~ agost~dero de todos los ganados ovejunos de la Nueva Espana y que están en el
cada año más de 300 mil ovejas, de que se sigue a los dueños grandes conveniencias por lo que se multiplican los esquilmos, así de lanas, como de
borregos ',in parrar a la Real Hacienda ningún derecho por razón de los
· · por
' e1 d esor
bden que tuvo don Martín de Zavala en dar títulos. supuestos
s1tJ.os,
de sitios de tierras, adjudicando a uno sólo ciento y a otros doscientos y al
que menos cincuenta, sin tener facultad ni cédula real para poderlo hacer,
pues aunque la tuvo para dar a los pobladores que _le ayu~asen algun~s de
las dichas tierras, había sido limitadamente, en cantidad senalada, se~un la
. ·, d e1 poblador, y que hoy están apoderados de los dichos sillas
los
con d1c1on
.

y,

dueños pastores, sin constar ser pobladores, y excediendo en la cantidad de
lo dispuesto en las ordenanzas reales, de que suponen _tener derecho por la
·' sien
· do el principio ninguno por no
poses10n,
. haber habido facultad para poi

i

derlas dar, y ser del patrimonio real a qmen pertenece y q~e con solo este
que se cobrara de los dueños pastores, limitadamente a med10 real por cada

cabeza del hierbaje que comen sus ovejas, era bastante para la paga de dos
presidios de veinte soldados que conservan y defienden aquel Reino de los
daños que causan los indios bárbaros y, demás de esto, hacerse pago al gobernador de dos mil pesos ensayados de oro de minas, que tiene de sueldo,
sin que fuese de gravamen al que pagare el dicho derecho, porque en seis
meses de asistencia que están las ovejas en aquel Reino, sale ganancioso el
dueño de siete reales, por lo menos, en cada una, y que fuera razón pagasen
derecho de este aprovechamiento, así por ser las tierras del real patrimonio,
como por conservar en paz y quietud, defendiéndolos de los indios enemigos,
pues los soldados asisten con todo desvelo y cuidado, escoltando los ganados
para que no tengan pérdida, y que en caso que no fuese conveniente este
derecho por situación de años, se podría enviar orden para que se vendiesen
dichas tierras, de que se podía sacar cantidad considerable. Y que don Nicolás de Azcárraga a los dueños pastores, que están a derecho, de lo que
deben de arrendamiento de dichas tierras; y para situar el de medio real
por cada cabeza de ganado, ofrece su persona, prorrogándole aquel gobierno
por más tiempo y mantener los dichos dos presidios y poner otro de diez
soldados, para conservar aquel Reino con toda quietud, en que se logrará
el interés de diez mil y cuatrocientos pesos que se pagan a los dichos veinte
soldados que están situados guarneciendo las fronteras de Cadereita y Cerralvo
y los dos mil pesos ensayados del sueldo del Gobernador y el aumento de
diez soldados más para otra frontera que ha de estar en un para je que llaman
Anhelo, puesto arriesgado de los indios de la Nueva Vizcaya, con que resultará de beneficio a la Real Hacienda diez y nueve mil pesos cada año. Y habiendo informado sobre ello esa Audiencia en carta de trece de Julio de
mil seiscientos y setenta y uno. Y vístase todo en el Consejo de las Indias
con lo que acerca de esto pidió el fiscal de él, como quiera que por cédulas
de la fecha de esta, envío a mandar a vos el Virrey, dispongáis se introduzcan
los derechos de la Alcabala y media Annata en el dicho Nuevo Reino de
León, y que se vendan los oficios de república en la ciudad de Monterrey, que
es cabecera de aquella Provincia, ha parecido ordenaros y mandaros, como
lo hago, que habiendo precedido la introducción del derecho de Alcabala y
media Annata y la venta de los oficios y reconociendo lo que esto produce
y qué personas poseen las tierras que dio don Martín de Zavala, sin tener
facultad para ello, y si los poseedores son españoles o naturales y si los ganados que pastan en ellas son suyos o de otros particulares que los lleven,
pagando el pasto, y lo que contribuyen por esto, con particular noticia de
todo lo referido, me informaréis lo que convendrá ejecutar sobre el p'unto,
sin hacer novedad en ello, hasta tener otra orden mía. Y vos el Virrey, con
acuerdo de esa Audiencia, haréis poner el Tercer presidio que propone don
.371

370

�Nicolás de Azcárraga en el dicho paraje que llaman Anhelo y que éste y los
otros dos que están puestos, se paguen de lo que rindieren las alcabalas y
demás derechos y también lo que faltare para el salario del gobernador de
aquella Provincia y en esta conformidad lo ejecutaréis, dándome cuenta de
lo que se hiciere. Fecha en Madrid a 9 de mayo de 1672.
"Yo la Reina (rúbrica) .
"Por mandato de su Majestad, Francisco Fernández de Madrigal (rúbrica)". 62
Detrás de esta peregrina resolución se adivinan las manos poderosas de los
"señores de ganados", nobles o burócratas demasiado influyentes.
Esta peculiar y desusada situación de las tierras del Nuevo Reino y el auge
alcanzado por la trashumancia a principios del siglo XVIII, inquietó también a las autoridades eclesiásticas; así "El Oidor Francisco Picado Pacheco
propone al Rey, en 1717, la erección de un obispado. El millón de ovejas
(según cómputo del gobernador Barbadillo en 1715) procrea 300 mil cabezas al año. De éstas, 30 mil corresponden al diezmo y su valor asciende
a 15 mil pesos. Igual suma producen la lana y las pieles. Con 30 mil pesos
anuales, de sólo este ramo de ingresos, bien puede sostenerse una institución
piadosa tan necesaria, por lo apartado de los obispados de Guadalajara y
Michoacán. El obispado de Monterrey no se pudo crear, sin embargo, hasta
sesenta años más tarde. Los productos del Nuevo Reino de León siguen
siendo centralizados por el virreinato, sin provecho alguno para Monterrey,
cuyos templos y edificios públicos son, por ello, los del más pobre villorrio"."
Los "señores de ganados" detuvieron, en buena parte, el desarrollo económico y demográfico de esta región por dos siglos.

ª

Ver nota 7.

&amp;3

ISRAEL CAvAzos GARZA,

372

Algunas características, etc., p. 471.

LA LUCHA POR EL PODER EN 1871
Lrc. JosÉ

FUENTES

MAREs

Universidad de Chihuahua

EN 1871 SE AGITABA MÉXICO en una lucha electoral sin precedentes, al coincidir
factores que no se reunieron antes ni después, dos sobre todo: la talla nada
ordinaria de los candidatos, y una combativa madurez democrática en amplios estratos de la población. El periodismo de Zarco y Ramírez, de Altamirano, de Vigil, de Zárate y Velasco terminó por formar una conciencia
política entre grupos selectos y emprendedores; Juárez, Lerdo y Díaz no surgían candidatos de improviso, casualmente, sino reclamados por una circunstancia madura. Y era tan decisiva su aparición en ese instante, que de la
lucha electoral tendría que resultar el tirón definitivo hacia la democracia, o
la regresión a las viejas fórmulas del fraude político y la dictadura.
Mr. Nelson, ministro de los Estados Unidos, recibía informes de la contienda en los diversos Estados: incidentes violentos en Zacatecas; buen trabajo de los porfiristas en Sinaloa; Acapulco se declaraba por Juárez, y en
Piedras Negras, donde el Cónsul americano "nunca había vistou tan grande
interés por los negocios públicos, los porfiristas andaban activos, mientras
Juárez contaba, sobre todo, con el voto de los empleados públicos. Constantemente llegaban noticias a la Legación: que si en Tamaulipas era J uárez el
más fuerte; que si en Chihuahua, "aunque el pueblo en general está en
favor de Díaz", el resultado final tendría que favorecer a J uárez porque el
gobernador Terrazas y los empleados públicos, según el cónsul Moye, inclinarían Ia balanza en ese sentido. En Monterrey, en cambio, la importancia
de la contienda cedía ante los intereses locales: el general Treviño, gobernador
en funciones, y el señor Melo, "todo lo inteligente y progresista que un mexicano pueda ser", se disputaban el gobierno del Estado. Del resultado de esas
elecciones dependería la federal, ya que, de ganar Treviño, el cónsul americano daba por cierto que la balanza se inclinaría en favor de Díaz.1
1

Thomas H. Nelson a Hamilton Fish, desp. 402; México, 28 de mayo de 1871; en:

373

�una opinión pública vigilante, la única garantía posible de un gobierno

Gravísimos acontec1m1entos se registraban, mientras tanto, en el Distrito

Federal. El 9 de junio, el gobernador del Distrito acusó al Ayuntamiento de
"pretender falsear el voto público en las próximas elecciones", y lo suspendió
en sus funciones. El úkase cayó como carga inflamable en las columnas de
la prensa oposicionista, mayormente cuando el Ayuntamiento depuesto, lejos
de someterse, se instaló en el Hotel lturbide y dirigió un Manifiesto a los
habitantes de la capital, rechazando "la hipócrita imputación" que le hacía
el Gobernador, nada más que "un subalterno del C. Juárez". Acusarlo de
que pretendía "falsear el voto público en las próximas elecciones", era un
grueso expediente para "resguardar a un poder cobarde que se parapeta en
un funcionario irresponsable". No, no entraba en los planes del Ayuntamiento
falsear el voto del pueblo -protestaban los ediles-, pero tampoco estaban
dispuestos a "degradarse" hasta el extremo de entregar los colegios electorales
"a la corrupción ministerial". 2
De considerar la trascendencia política de la medida que adoptó el gobernador del Distrito, resulta difícil admitir que lo hiciera sin el consentimiento
de Juárez, a pesar de que éste sólo escribió ese día en su cuaderno de notas:
"El Gobernador don Gabino Bustamante suspendió al Ayuntamiento. La
Diputación permanente pidió informes al Gobierno, que le contestó que ya
las había pedido al Gobernador para determinar lo que fuera justo y conveniente" .3
Para desgracia del Ejecutivo, la Diputación permanente se hallaba entonces
en manos de la oposición, y ésta aprovechó el incidente no sólo para reclamar que el Ministro de Gobernación informara de los hechos sino, además,
para que reinstalara al Ayuntamiento depuesto, y mandara enjuiciar al Gobernador. Era una agitación que El Mensajero describía como "precursora
de las tempestades", aunque la gente se expresara sólo "a media voz", temerosa de que la policía secreta la llevara "al cuerpo de guardia". Los defensores
del gobierno contaban poco a esas alturas. Refugiados en el Diario Oficial,
ensayaban argumentos en defensa del Presidente, pero aun aquí tuvieron
que moderar su tono cuando una nota del Congreso advirtió a Balandrano,
director del Diario, que el periódico era órgano del Gobierno -o sea de los
tres poderes del Estado--, y no sólo del Ejecutivo. Funcionaba en el país
una democracia imperfecta, pero democracia al fin. Y sobre todo se formaba
General Records of State Departament, vol. 43, acompaña los informes consulares que
se reproducen.
2 El Ayuntamiento Constitucional de 1871, a los habitantes de la Capital; en: Dia~
rio Oficial del 15 de junio de 1871, t. V, No. 166.
• BENITO JvÁREZ, Documentos, Discursos y Correspondencia; t. I, p. 368. Selección y
notas de Jorge L. Tamayo, México, 1964.

374

popular y representativo.
El 26 de junio, sin incidentes violentos, tuvieron lugar las elecciones, y al
comenzar julio, a la vez que se perfilaba Juárez como el vencedor, se sospechaba también que no obtendría el número suficiente de sufragios para
asegurar la mayoría absoluta, y que, en consecuencia, el Congreso tendría
que resolver entre los dos candidatos con más altas mayorías relativas. Se
avizoraba, pues, el único riesgo que Juárez temía realmente, o sea el de una

fusión lerdo-porfirista que hiciera peligrar su reelección, al plantearse el caso
en el Congreso, y se puso en guardia. Era preciso vigilar el movimiento de
sus enemigos en el nuevo frente.

r'

El 2 de julio, por fin, se reunieron diputados lerdistas y porfiristas "para
dar forma Y autoridad a un pensamiento que ya está aceptado de uno y
otro lado", según Isidro Montiel, un entusiasta de la idea, que consistía en
hacer concurrir los esfuerzos de ambas partes "para que sea una verdad práctica la estricta observancia y perfecta consolidación del régimen constitucional;
para que sea una verdad práctica las Leyes de Reforma, y para que partiendo
de esos principios se trabaje mancomunadamente por el progreso del país"."
Si, como decía Vigil, la reelección significaba el "abuso de la fuerza armada
la disolución de Ayuntamientos y la lucha abierta con el poder Legislativo"'
era preciso afrontar el riesgo, y salvar a la democracia de la dictadura. EÍ
camino adecuado, el único realmente al alcance de las fuerzas antirreeleccionistas, era el de una coalición parlamentaria, a cuyo solo anuncio, según
José María Lozano, "han temblado de temor los palaciegos y los parásitos
del señor Juárez". Con la fusión, pensaba Lozano, los partidos desaparecerían,
y el pueblo entero haría acto de presencia "frente al poder perpetuado en el
señor Juárez". fi
Zamacona, uno de los entusiastas del proyecto, ideaba de tiempo atrás "hacer de los juaristas y lerdistas enemigos irreconciliables", aun cuando, abiertas

apenas las sesiones extraordinarias, halló que los agentes del Ejecutivo oponían
a su plan cuantos obstáculos tuvieron a su alcance. El Gobierno procuraba
naturalme.i:te, desintegrar la mayoría adversa que se formaba en el Congreso:
y que hacia prever desagradables consecuencias a la hora en que la Representación nacional afrontara el problema que las urnas dejaron pendiente. La
corrupción, al decir de Zamacona, abría brechas tanto en las filas lerdistas
• Isidro Montiel a Mariano Riva Palacio; México, 2 de julio de 1871; en: Archivo
Mariano Riva Palacio de la Universidad de Texas leg. 26 · fondo Genaro Ga '
No. 171.
'
'
rc1a,
11

J. M. LozANO, La Hora del Peligro11 , editorial en El Siglo XIX del 5 de julio de
1871, t. 52, No. 9675.
G

375

�"como entre la opos1c1on veterana", más todavía en aquéllas puesto que el
partido que sostenía a don Sebastián, "recién destetado de la ubre ministerial", se formaba con gente Hmuy accesible a las seducciones del poder''. 6
En maniobras de una y otra parte se consumieron los meses de junio, julio
y parte de agosto. Para entonces, el cómputo de votos confirmaba la predicción que se hizo poco después de las elecciones, en el sentido de que J uárez,
por no haber logrado mayoría absoluta en las urnas, quedaría forzosamente
sujeto al riesgo de la decisión final del Congreso. Pero aquí, mientras tanto,
la coalición oposicionista tropezaba con nuevas y graves dificultades. Los diputados juaristas cortejaban a los porfiristas, induciéndolos a romper todo
contacto con el lerdismo,7 y no es precisa una gran imaginación para suponer
que harían otro tanto cerca de los afectos a don Sebastian. Pero un riesgo
mayor todavía se hacía patente dentro del porfirismo mismo, y era el de la
escisión del grupo en dos facciones, una inclinada al triunfo de su candidato
por el camino de la ley, encabezada por hombres como Montes y Zamacona,
y otra resuelta a lograr eso mismo por medio de las armas. Hacia el 20 de
agosto era ya tan precario el entendimiento lerdo-porfírico, que Ezequiel
Montes se resolvió a reclamar la intervención personal de don Porfirio.
La carta de Montes es un magnífico documento para comprender la situación del antirreeleccionismo, y los medios que todavía tenía a su alcance para
asegurar el triunfo. De las cifras electorales conocidas, según Montes, resultaba
"la verdad indeclinable" de que el Congreso tendría que elegir Presidente entre
Juárez y Díaz. Mas como Juárez contaría al llegar la elección con 98 diputados, Lerdo con 62 y Díaz con 52, "saltaba a la vista" no ya la conveniencia
"sino la necesidad, absoluta, de que el partido porfirista celebre una alianza
parlamentaria con el partido lerdista". Esto, por supuesto, sobre la base de
que Montes interpretara correctamente la conducta del candidato, en el sentido de que el "verdadero y legítimo intérprete" de sus intenciones fuera el
grupo que perseguía el triunfo electoral por medios constitucionales. Si el caudillo no intervenía directamente y sin pérdida de tiempo, ordenando a Benítez y demás belicistas que apoyaran la fusión, el resultado no podía ser otro
que la revolución, "que traerá a nuestro desgraciado país todo género de males".
"He expuesto a usted toda la situación que aquí guardamos --concluía Montes--, a usted toca apreciarla y pronunciar su última palabra:
• Manuel María de Zamacona a Porfirio Díaz1 sin fecha; en : Archivo del General
Porfirio Díaz, t. IX, pp. 143-156; México1 1947. En lo sucesivo se mencionará este archivo bajo la sigla A.G.P.D.
7
Manuel María de Zamacona a Porfirio Díaz: op. cit . supra; loe. cit.

376

la mía está resumida en este pensamiento de Tácito: 'Quieta turbidis
ante habeo'." 8

Ezequiel Montes tenía razón en todo, salvo en suponer que, a esas alturas,
fuera Porfirio Díaz un partidario de la paz. En los últimos meses, la actitud
pacifista del caudillo había sufrido un cambio radical. Dos años y medio
antes temió Montes también, como hoy, que Porfirio pudiera caer "en las
redes de los malos demócratas, que pretenden subir a los puestos públicos
por una vía diversa del voto popular, emitido en los términos prescritos por
la Constitución", y con esa inquietud escribió a José Antonio Gamboa -amigo
personal de Díaz-, para que interviniera cerca del caudillo, y evitara que
"una de las figuras más limpias y elevadas" pudiera caer ''de su pedestal glorioso, al fango de las revueltas" .9 Gamboa intervino como se lo pidió Montes,
y dio oportunidad a que Porfirio redactara una de sus elegías pacifistas más
conmovedoras:
"Dime, José, con la mano sobre tu corazón; tú, que conoces mis sentimientos como los tuyos propios; tú, que has vivido en íntima unión
conmigo . . . tú, mi único confidente . .. tú, que sabes cuánto me gusta
el trabajo material, y la aptitud que la naturaleza me ha dado para
soportarlo, y que conoces la pequeñez de mis necesidades ¿has podido
creer, o siquiera dudar, que sea conspirador? ... {Has podido creer,
repito, que de un día para otro se cambiara la naturaleza e índole de
un hombre de conducta constante hasta la fecha? 10

Pacifismo antiguo, patético por añadidura, sobre el cual habían corrido los
resentimientos. Hoy, dos años después, Porfirio se hallaba resuelto por la
violencia, y este era el error fundamental de Montes. La labor de Benítez
y demás partidarios de la revolución dentro del porfirismo culminaba al mismo
tiempo, ya que sólo cinco días después de la fecha de la carta tuvo lugar
el rompimiento que temía don Ezequiel, y los partidarios de Lerdo abandonaron la coalición oposicionista, para respaldar la reelección de Juárez. 11
Volvían de ese modo a su tronco primitivo, ya que si en los orígenes de la
• Ezequiel Montes a Porfirio Díaz; México1 20 de agosto de 1871; en: op. cit. supra1
t. IX, pp. 251 -255, edic. cit.
11
Ezequiel Montes a José Antonio Gamboa; México1 11 de enero de 1869, en: op. cit.
supra, t. VII, p. 1801 edic. cit.
10
Porfirio Díaz a José Antonio Gamboa; Oaxaca, 27 de enero de 1869; en: op. cit.
supra 1 t. VII, p. 203, edic. cit.
11
Thomas H. Nelson a Hamilton Fish; desp. 440, México 1 30 de agosto de 1871; en:
General Records of State Departament, vol. 43.

377

�campaña fue el lerdismo sólo un juarisrno sin Juárez, ahora, derrotado, y sin
posibilidad de entendimiento con la oposición porfírica, el lerdismo volvía a
ser lo que siempre fue: nada más que un juarisrno con Juárez.
En el campo porfirista quedaban fuera de cortadura los creyentes en la
victoria electoral por los caminos de la ley. Se salían en cambio con la suya
hombres corno Benítez, Mena y González, los saboteadores de la coalición
parlamentaria, llenos de fe en las excelencias de un movimiento armado. Sin
esperar la declaratoria del Congreso, para saber quién habría de ser el próxico Presidente, pretendían que se proclamara la nulidad de las elecciones;
que el general Méndez se levantara en la Sierra de Puebla; que Negrete
hiciera eso mismo en el Valle de México; y que los demás lo siguieran en Veracruz, en Tamaulipas, donde quiera que hubiera un porfirista con mando de
fuerzas. Faltaba una semana para que se produjera el levantamiento de la
Ciudadela. Faltaba un mes para que Gerónimo Treviño comenzara la revolución en el Norte. En relidad todo era cuestión de horas, de días cuando
más. Al acabar de mal modo la fusión lerdo-porfírica, se rompía el último
eslabón entre la paz y la guerra.
El 16 de septiembre, en la apertura de sesiones del Congreso, Juárez se refirió a "los mexicanos pervertidos", que promovían desórdenes y revueltas
"para satisfacer sus criminales intentos". Pero estaba seguro de que sus esfuerzos se verían rechazados por el buen juicio de las mayorías. Todo el discurso del Presidente era una invocación a la paz:
"La paz es hoy el medio de alcanzar la apetecida y necesaria reconciliación de los mexicanos . .. Cuando ella esté consolidada se olvidarán
todos los errores, todas las diferencias de partidos. Habrá siempre diferencias, pero sin el veneno del rencor, y bajo los pliegues de la bandera
nacional cabrán todos los hijos de México, sea cuales fueran sus creencias
y sus pasados yerros políticos"."

Mas no esperó, confiadamente, el fracaso de la coalición oposicionista. Sabía
muy bien que, en Oaxaca, los hermanos Díaz se entregaban a febriles aprestos
revolucionarios, y también en agosto, mientras las maniobras lerdo-porfíricas
en el Congreso entraban en su etapa crítica, acudió a los servicios de Matías
Romero para prevenir a Porfirio, por su conducto, contra quienes le inducían
a encabezar un movimiento armado en el caso de perder las elecciones. Para
cumplir la misión que le confió el Presidente, Romero escribió a Díaz en la
esperanza de que ni aun en el caso de padecer un fracaso electoral, se aven-

dría a tomar parte en movimientos "que empañarían su nombre sin mancha".
Esgrimía, para terminar, el mismo viejo y tentador argumento:
"Y o soy de los que creen que no se pertenece usted a sí mismo sino
que tiene un gran destino que llenar en este país, y que lamentaré por
lo mismo no solamente como la desgracia de un amigo, sino como una
verdadera calamidad pública, el que por cualquier combinación de circunstancias llegase a tomar parte en cualquier revolución". 13

Un mes después insistía Romero en la necesidad de que ambos oaxaqueños
llegaran a un entendimiento:
El señor Juárez no ha tenido ni tiene mala voluntad respecto
usted. Lejos de esto, ha sido el mejor apreciador de su mérito, y le
tenido verdadero cariño. Creo que si usted une sus esfuerzos a los
él, en beneficio de la nación, se podrá conseguir mucho en favor
nuestra patria en el próximo período presidencial. 14

de
ha
de
de

Y al siguiente día volvió a la carga:
Repito a usted. . . que el señor ]uárez no tiene prevención alguna
contra usted, y que, lejos de eso, reconoce el mérito de usted, y le ha
tenido verdadero cariño. 15

Pero ninguna negociación pacífica torcería ya el curso de los acontecimientos.
La revolución estaba en el aire desde mayo de 1871, cuando se produjo la
chispa de Tampico. Ahora, en septiembre, no se apagaba todavía el eco de
las palabras que Juárez dirigió al Congreso, el 16, cuando el 20 se pronunció
en Sinaloa el general Parra, y siete días despué3 hizo lo mismo, en Monterrey,
el general Gerónirno Treviño. Pero faltaba algo más: cerca del mediodía
del lo. de octubre, un batallón de gendarmes se apoderó de la Ciudadela al
grito de "Viva Porfirio Díaz", y esa misma tarde atacó Aureliano Rivera por
el rumbo de San Cosme. Los pronunciados coordinaron mal su acción, y
Aureliano tuvo que volver a sus madrigueras en el Ajusco, mientras Sóstenes
u Matías Romero a Porfirio Díaz; México, 8 de agosto de 1871; en: A.G.P.D., t.
IX, p. 234, edic. cit.
u Matías Romero a Porfirio Díaz; México, 10 de septiembre de 1871; en: A.G.P.D.,
t. IX, p. 287, edic. cit.

21

El discurso de Juárez en El Siglo XIX del 17 de septiembre de 1871, t. 52,
No. 9748.

378

15

Matías Romero a Porfirio Díaz; México, 11 de septiembre de 1871; en: op. cit.
supra; loe. cit.; edic. cit.

379

�Rocha debelaba la resistencia de la Ciudadela,16 mas Juárez no podría ya
continuar su jeto a los efectos de su propia propaganda. Aunque el Diario
Oficial asegurara haber pasado ya el tiempo "en que los cañones de la Ciudadela dominaban la voluntad nacional", lo cierto era que tres brotes revolucionarios en el lapso de diez días anunciaban la vuelta de los malos tiempos,

que en forma tan simplista se daban por desaparecidos. Más cerca de la verdad estaba Bablot, quien se hizo cargo de la dirección de El Federalista ese
primero de octubre: para él, el primer cañonazo de la Ciudadela anunciaba
"la impía y nefanda tentativa revolucionaria, que iba a inaugurar una nueva
era de discordias civiles y de incalculables desgracias".
La nueva era de discordias, efectivamente, quedaba inaugurada. Juárez, con
su laconismo de obsidiana, se limitó a escribir en su cuaderno de notas: "Octu-

EL GENERAL DON LUIS CABALLERO, GOBERNADOR DE
TAMAULIPAS, Y EL FUSILAMIENTO DEL GENERAL
EUGENIO AGUIRRE BENAVIDES

bre lo. Comenzó la sublevación, ocupando los revoltosos la Ciudadela a las

Lic. Cmo R. DE LA GARZA

tres de la tarde" .17

Cd. Victoria, Tamaulipas

Nadie podía suponer que el motín del lo. de octubre de 1871 fuera un hecho aislado, pues no era lógico que un grupo en armas se encerrara sin víveres
en un recinto vulnerable, como la Ciudadela, sin contar con algún plan cuya
combinación falló en el último momento. La circunstancia adicional de que los
hechos ocurrieran en la capital, donde el gobierno contaba con mayores elementos, apoyaba más todavía la convicción de que los pronunciados contaban
con auxilios que no se les prestaron. Todo era demasiado claro, y Juárez, al
siguiente día, se presentó en el Congreso a reclamar facultades extraordinarias.
Era preciso, nuevamente, dominar la situación. Seguro ya de que su reelección

no era la paz, el hombre tomaba medidas para la guerra.
El 12 de octubre, el Congreso proporcionó las cifras electorales definitivas:
de los 12,266 votos emitidos, 5,837 fueron para Juárez; 3,555 para Porfirio
Díaz, y 2,874 para Lerdo de Tejada. Tal y como se previó desde julio, Juárez
ganaba sin mayoría absoluta, pues para lograrla necesitó 297 votos más. 18 Ganar sin mayoría absoluta significaba una victoria a medias, ya que el Congreso
tendría que decidir finalmente entre los dos candidatos con mayorías relativas,
o sea entre Juárez y Díaz. El triunfo del Presidente parecía seguro aquí, gracias
a la fusión lerdo-juarista de última hora. Pero algo más era cierto también, y

estaba en la mente de todos: que si la coalición lerdo-porfirista habría pospuesto la guerra, la fusión lerdo-juarista significaba la revolución.

PROEMIO

EN 1910 LA DICTADURA PATRIARCAL del señor General don Porfirio Díaz, por
sus métodos, achaques y senectud, resultaba anacrónica por todo extremo, señaladamente la prestigiosa devoción con que la y lo veía el pueblo mexicano,

había declinado, después de la Conferencia Díaz-Creelman, en la que declaró:
"que el pueblo de México estaba ya apto para el ejercicio de la democracia",

y el libro de don Francisco I. Madero, bondadoso soñador, sobre la "Sucesión
Presidencial".

Y Madero se opuso al tirano. Después de una campaña electoral llena de
incidentes hostiles, y que culminó con el in justo proceso y prisión en San Luis

Potosí, la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en función electoral, declaró reelecto ¡ por sexta vez! al General Díaz para el período 19101916, y el volcán que tanto temía el anciano dictador, hizo erupción.
Sirviendo de fundamento el "Plan de San Luis Potosí" del 20 de noviembre
del año en cita, y de bandera el "Sufragio Efectivo-No Reelección", se iniciaron los prolegómenos de la Revolución Mexicana, y de allí a seis meses, después

de la toma de Ciudad Juárez, y de una imprudente y poco meditada transacción ( revolución que transa, revolución perdida), renunció el General Díaz a

El parte militar de Rocha sobre la toma de la Ciudadela, en El Siglo XIX del 2
de octubre de 1871, t. 53, No. 9764.
lT BENITO JuÁREZ, op. cit. supra, p. 369, t. I, edic. cit.
u Las cifras del escrutinio electoral, en el Diario Oficial del 28 de octubre de 1871, t.
V, No. 271.
1

•

380

la Presidencia (el 25 de mayo de 1911) y se expatrió a Europa.
Y el Pueblo Mexicano en "luna de miel con la democracia" (la frase es de
Francisco Bulnes), eligió como Jefe de Estado al señor Madero, iniciándose
un telurismo político (lucha por el poder) que tanto angustiaba al General
Díaz, y quien al declinar como persona física y como gobernante, decía no

381

�querer que se despertasen de nueva cuenta, en el Pueblo Mexicano, instintos
atávicos que adormecidos consideraba olvidados, por el largo período de "su
paz octaviana.
Madero el apóstol, fue un incomprendido por "tirios" y "troyanos" ( abstrac-

Y apenas vencido el "huertismo" y cuando aún no se disipaba el humo del
combate por Zacatecas, y con pretexto de él, la Revolución se extraviaba por
el laberinto de las incomprensiones, de las desmesuradas ambiciones, bajo la
errónea creencia de que la fuerza aventaja al derecho, perdiendo algunos de

ción hecha de su inquebrantable falta de carácter), lento en la iniciación de

los caudillos total y lamentablemente toda autocrítica.

las reformas sociales, estorbado por el "cientificismo", atado por engorroso
legalismo y pesando como grillete sobre él una maquinaria administrativa, que
no se resolvió a renovar con celeridad, fue asesinado la noche del 22 de febrero

Con efecto, tratábase de un problema castrense, el doce de junio de 1914
el señor Carranza ordenó al General Villa, auxiliase al General Pánfilo Natera,
con tres mil hombres (de la División del Norte) que comandaría el General
José Isabel Robles, de la propia División para tomar Zacatecas, cuyo ataque
había sido iniciado por aquél. Villa, con cualquier pretexto, desobedeció ne-

1

'

de 1913 por un pretoriano ebrio de sangre y de Poder, que soñaba, controlando
la Capital, que controlaría y sería obedecido por todo el país.
Huerta, el centurión descalificado de la decadencia, pretendió gobernar la

gando su concurso. Reiteradas las órdenes por el señor Carranza, el General

República como si fuera un gran cuartel, yendo de violencia en violencia ( asesinatos de los señores Madero y Pino Suárez, con los que se estrenó, el de don

Villa renunció a la Jefatura de la División del Norte, renuncia que fue aceptada de inmediato por el Primer Jefe, y quien llamó telegráficamente a To-

Adolfo Bassó, el de don Gustavo Madero, el de don Abraham González, el del
Doctor Belisario Domínguez, el de los Diputados Licenciado Serapio Rendón,
Adolfo Gurrión y Pastelín, el del General Gabriel M. Hernández, éstos sólo,
de las personas más significadas) culminando con el golpe de Estado, de la
disolución del Congreso en octubre de 1913.

rreón, a seis de los Generales de la tan citada División, entre quienes se encon-

traba Eugenio Aguirre Benavides, para conferirle al que ellos eligieran el mando de la misma, negándose todos a aceptarla enviando al señor Carranza altanero mensaje, que a petición de éste, ratificaron por escrito. Villa asumió
de inmediato una actitud hostil y poco comedida hacia la Primera Jefatura,

Y ante la conculcación de tantos y tan escarnecidos derechos, surgió un hom-

quien separó al General Felipe Angeles de la Sub-secretaría de Guerra, sur-

bre: Venustiano Carranza, varón probo y completo, Gobernador del Estado
de Coahuila, quien llamó al pueblo a las armas estallando una guerra civil,

giendo así la división entre "villismo" y "carrancismo", que habría de disputarse

que en poco tiempo y como inmensa hoguera, abrasaba todo el país, despertán-

dose en el pueblo los instintos atávicos adormecidos que como pesadilla temía
e inquietaban al señor General Díaz.

ANTECEDENTES REMOTOS

El General Francisco Villa, cuyo verdadero nombre era Doroteo Arango,
"maderista irregular" que había estado a punto de ser fusilado por Victoriano

Huerta, durante la campaña contra Orozco (incidente por la substracción de
una yegua de la propiedad del General Terrazas) y quien acudió al llamado
de Carranza, llegó a disponer, en poco tiempo, de una fuerza bélica incontrasta-

ble. Entre las personas que se le unieron desde el principio de su aventura, se
contaban los hermanos Aguirre Benavides: Luis, que ocupó el cargo de Secretario Particular del General Villa; Don Eugenio, que llegó a ser uno de los
Generales más destacados de la División del Norte, y el señor Licenciado don

Adrián (claudica de una pierna) y quien hasta hace unos veinte años, era un
consumado litigante, en los Tribunales del Fuero Común del Distrito Federal
(en Donceles 100) .
382

palmo a palmo el ya dolorido y sangrante territorio nacional. De todos modos, Villa marchó sobre Zacatecas, cuando quiso hacerlo, y dueño de la Ciudad, lo comunicó al señor Carranza, protestándole su subordinación y respeto,
por lo que algunos altos Jefes militares que le eran adictos presionaron, para
buscar una reconciliación, reuniéndose para tal efecto, en Torreón, del tres al

ocho de Julio los Generales Antonio I. Villarreal, Cesáreo Castro, don Luis
Caballero, Teniente Coronel Arturo Lazo de la Vega y Ernesto Meade Fierro
como Secretario, por parte del señor Carranza, y el Ingeniero Manuel Bonilla,
el Doctor Miguel Silva, el General José Isabel Robles y el Licenciado Roque
González Garza, como Secretario por parte de Villa, llegando a un acuerdo
que fue más aparente que real, como lo justificaron los hechos posteriores;
pero que el señor Carranza utilizó como expediente, para que llegasen primero

a la Capital de la República, los Generales Alvaro Obregón y don Pablo González. Entre los puntos de acuerdo, se pactó que se convocaría a una Conven-

ción ( imitación extralógica de la francesa de 1789).
El primero de octubre, y en los términos de la convocatoria respectiva, e&gt;..-pedida por el señor Carranza, se reunieron en el local de la Cámara de Diputados
en la Ciudad de México, militares y civiles "Constitucionalistas" (Villa lo era
hasta entonces) estando integrada la Comisión revisora de credenciales por los

Generales Ramón F. !turbe, Juan Dosal y los tamaulipecos General don Luis
383

�Caballero y Coronel Gregorio Osuna, quien fue electo y fungió como Secretario. Poco después, se trasladó a Aguascalientes, instalándose el día diez de octu-

órdenes de su Presidente, General Gutiérrez, había salido hacia México, buscando liberarse de influencias que la asfixiaban.

bre. El General Caballero, Gobernador del Estado, desconfiando de la actitud

Precisamente entre las fuerzas "convencionístas" que salieron a México quedaron como parciales de ésta: "carrancistas" como los Generales Eulalia Gutiérrez y Lucio Blanco, "villistas" como los Generales Mateo Almanza, José Isabel
Robles y Eugenio Aguirre Benavides, designados estos dos últimos Secretario y Subsecretario de la Guerra de la Convención y aún algún otro de extracción "zapatista". Ante el empuje "villa-zapatista" comenzó la disolución de las

que el General Villa pudiera asumir, designó su representante al Coronel Bi-

biano Saldívar, volviendo él a Tamaulipas. Comenzada la desbandada, la
mayor parte de los Delegados que iban por el Estado (Generales Emiliano P.
Nafarrate, Alberto y Francisco Carrera Torres, Antonio Medina -"El Mechudo"-, Coroneles: Rafael Cárdenas, Gregario Osuna, Bibiano Saldívar, y Mayores: Pedro Morales y Clemente Osuna), la abandonaron el día siete de
noviembre habida cuenta de que no se podía deliberar con libertad, ya que
declarada Aguascalientes Ciudad neutral, poco después fue ocupada por fuerzas de la División del Norte, siendo desconocida la citada Convención por el
señor General Caballero el día nueve de noviembre siguiente, desp·achando su
adhesión el señor Carranza, desde Monterrey, el trece del mismo mes, y lan -

zando el 29 un manifiesto al Pueblo del Estado, en el que entre otros conceptos
afirmaba: ''Llamo otra vez a la guerra de las armas a los hombres honrados,
que me siguieron en mi lucha contra el Dictador Porfirio Díaz y contra el
usurpador Victoriano Huerta. Ahora tengo que combatir la nueva tiranía que.
se cobija detrás de la División del Norte. Hombres revolucionarios de Tarnau-

lipas: se posa en el corazón de nuestra República el germen maldito de una
inicua trinidad, encabezada por el bandolero Francisco Villa; el deber nos
manda salir a aniquilarla".
De momento tal parecía que la Revolución se había dividido en "carrancismo" y la Convención; pero cuando poco después Villa se dio cuenta de que la

Convención, de la que había sido designado Presidente el General Eulalio
Gutiérrez, no sería como supuso, un instrumento en sus manos, se echó encima
de ésta, y al parecer se unió a Zapata, y es oportuna la cita, de que Villa y
Zapata sellaron su acuerdo con recíproca infamia que venía a justificar la falta

de libertad de la Convención para deliberar. El periodista Paulino Martínez de
la Delegación "Zapatista", fogueado en su lucha contra la Dictadura, talentoso

periodista, hiw un bellísimo discurso refiriéndose a la debilidad de carácter del
señor Madero. Ello disgustó al General Villa. El General Zapata tenía algún
motivo de resentimiento contra el General ex-zapatista García Aragón, de
las fuerzas de Villa, personas éstas que fueron intercambiadas entre ellos, y que
recíprocamente mandaron fusilar.
Tres, pues, eran las facciones que se disputaban sobre montones de cadáveres el ejercicio del Poder Público, la de Carranza, que era ciertamente la

más equilibrada y que sólo contaba con Veracruz y algunas otras Ciudades,
entre ellas todas las más importantes de Tarnaulipas; la facción "villista", su-

puestamente ligada a Zapata y la más poderosa, y la Convención, que por
384

fuerzas de la Convención (a la que por otro lado nadie obedecía), saliendo
ésta de México a Toluca donde se inició el principio del fin.

ANTECEDENTES PRÓXIMOS

El día 31 de enero de 1915, el General "villista" Agustín Estrada contando
con el concurso de las fuerzas de los Generales tamaulipecos Alberto y Francisco Carrera Torres, derrotan sucesivamente en "La Quemada" y "San Felipe
Torres Mochas", Guanajuato (hoy Ciudad Hernández Alvarez) las fuerzas
"convencionistas" fuertes en nueve mil hombres bajo las órdenes de los Gene-

rales Lucio Blanco, Miguel M. Acosta, Gonzalo Novoa, José Isabel Robles,
Eugenio Aguirre Benavides y otros de menor significación. De ellos, llegan 500
dispersos a Chijol a las órdenes del General Juan Pablo Marrero, los que fueron reincorporados a las del General Don Pablo González, y 1500 a "Micos" el
trece de febrero, cuyo Jefe lo era el General Fortunato Zuazua y quien también
se reincorporó al "carrancismo".

El desastre anterior, y la derrota que infligió el General Alberto Carrera
Torres, al General Eulalio Gutiérrez el 24 de marro en "Palmas Gordas" y en

Venegas, San Luis Potosí, donde aquél tomó preso y colgó todo el Estado Mayor del General Mateo Almanza, fue el fin de la Convención, pues en abril
siguiente el General Alberto Carrera Torres, que del "carrancismo" se había
pasado a la Convención y de ésta había derivado hacia el "villismo", le tendió

una trampa en Tula de Tamaulipas, tomando presos a los Generales Lucio
Blanco y Alejandro Mackiney, logrando escapar aunque herido, el General
Eulalia Gutiérrez y finalmente en junio dos, éste lanzó un manifiesto, en "Ciénega del Toro", Nuevo León, renunciando a la Presidencia Provisional que le
había sido otorgada por la tan citada e infortunada "Convención", dando por
terminadas las funciones administrativas, civiles y militares de su referido ca~
rácter, diciendo entre otras cosas: "Por las circunstancias en que me encuentro,
todavía convaleciente de mi herida, ocasionada por la traición de Carrera Torres, nada puedo hacer".

385
H25

�Habré de hacer una digresión, antes de seguir a los Generales José Isabel
Robles y Eugenio Aguirre Benavides, después de "Palmas Gordas" y "Venegas"
para afirmar aunque se me considere parcial y jactancioso, que en tan trágicos
y solemnes momentos, para la salud de la Patria y el triunfo de la Revolución,
Tamaulipas, sí, mi amado Tamaulipas, salvó la Revolución en el norte del
país. Es un hecho evidente, consagrado por la historia, que en la primavera de
1915 todo el norte de la República (con alguna excepción en Sonora), quedó
sujeto al imperio del ' 1villismo", no así Tamaulipas, y que precisamente en la
antigua Nueva Santander, comenzó el principio del fin de dicha facción concomitante con las derrotas que le infligió el señor General Obregón en el Bajío. Con efecto, después del desastre de Ramos Arizpe (enero d_e 1915! donde
el General Felipe Angeles derrotó totalmente al General Antomo I. V1llarreal,
quien hubo de abandonarle Monterrey, la Revolución en el Norte f~e sal~ada
en "El Ebano" sucesivamente por los Generales (por su orden) Cesar Lopez
de Lara, cuya ala izquierda siempre estuvo a las órdenes d~l bravo Gen~~al
tamaulipeco don Carlos Osuna, Pablo A. de la Garza y Jacmto B. Trevmo,
que detuvieron y derrotaron a los Generales "villistas" Chao y Urbina, quie~~s
pretendían apoderarse de Tampico, para disp·oner de chapopote para mov1hzar sus trenes; en H. Matamoros (el 28 de marzo de 1915) donde los Generales Emiliano P. Naffarrate (sinaloense) e Ildefonso V. Vázquez, humillaron
la soberbia de los Generales "villistas" Absaul Navarro, que murió, y José María
Rodrícruez· en Nuevo Laredo (el 13 de abril de 1915) donde el "bayardo" de
la Re:olu~ión ( la denominación es del señor Carranza), General Maclovio
Herrera con la cooperación de los Generales Vicente Dávila, José E. Santos,
Alfredo' Ricaut, Benjamín y Reynaldo Garza, derrotó en el "Huizachito" las
falanges "villistas" a las órdenes de los Generales Orestes Pereyra y Pedro
Bracamontes quienes huyeron a Monterrey, y, finalmente los Generales don
Luis Caballero y César López de Lara, auxiliados por Eugenio López, Francisco González Villarreal, Ricardo Cortina, Pedro Morales, José Villanueva
Garza, Agapito Lastra, Rodrigo Flores Villarreal y o:ros, derr~taron e~ "villismo" representado por los Generales Máximo Garc1a, Sevenno Cemceros y
Alberto y Francisco Carrera Torres, castigándolos sucesivamente en Padilla
(el 23 de abril), en Linares Nuevo León (el 17 de mayo), y en Ciudad Victoria (el 28 de dicho mes) .
Después del desastre de "San Felipe Torres Mochas" (hoy Ciudad Hemández Alvarez), el 31 de enero de 1915, se pierde la pista de los Generales José
Isabel Robles y Eugenio Aguirre Benavides, y no se vuelve a tener noticias de
ellos sino hasta el tres de marzo de 1915, fecha en la que una Comisión de su
part:, se presentó en Linares, N. León, al General don Luis Caballero, solicitándole garantías para dichos Generales, pues que don Eugenio deseaba se le
386

permitiera ir a Veracruz (vía Tampico) para hablar y sincerarse con el señor
Carranza, en Faros. El señor General Caballero, accedió concediendo la autorización y aún esperó algunos días; pero habiendo sido movilizada la 5a. División de Linares, sin que el General Aguirre Benavides se hubiera presentado,
instruyó al General Eduardo Vera, de sus fuerzas, quien quedó de guarnición
en Linares, en el sentido de que al presentarse, lo condujese personalmente a
Tampico, con toda clase de consideraciones.

LA TRAGEDIA

El General Eugenio Aguirre Benavides, después de que despachó la referida
comisión a Linares, N. León, cambió de idea, y en lugar de marchar a Veracruz,
a hablar con el señor Carranza, quien le profesaba especial afecto, pues que
había actuado como "poder moderador" ante el incontrolable Jefe de la División del Norte, se puso en contacto con el Doctor y General Rafael Cepeda
(ex-Gobernador ''maderista" de San Luis Potosí y quien otorgó la fianza, para
que el señor Madero obtuviera su libertad cuando por junio de 1910 estuvo
procesado y detenido en la Penitenciaría del Estado, fugándose, para lanzar el
"Plan de San Luis"), gestionando su paso y exp·atriación hacia los Estados
Unidos, mediante un salvoconducto.
Con efecto, los dos Generales "ex-villistas", Secretario y sub-Secretario de
la Guerra de la Convención, José Isabel Robles y Eugenio Aguirre Benavides,
se concordaron con el citado señor Doctor y General don Rafael Cepeda, Jefe
de las Operaciones Militares en el Sur de Nuevo León y Norte de San Luis
Potosí (ruta de los "convencionistas"), entregando los restos de sus fuerzas al
"constitucionalismo", solicitando se les permitiera emigrar a los Estados Unidos,
concediéndoles las garantías necesarias, para cuyo efecto, el señor Doctor Cepeda, obrando por instrucciones del General don Pablo González, les expidió un
salvoconducto con la conformidad y refrendo del señor General Caballero,
Jefe como ya se sabe de la 5a. División, y cuyas fuerzas y subordinados guarnecían la frontera norte del país, en el Estado de Tamaulipas. Hecho el arreglo
y de paso hacia el Norte, pernoctaron en doliente caravana de noche entre el
treinta y uno de mayo y primero de Junio de 1915, en la Hacienda de Guadalupe, del Municipio de Los Aldamas, N. León, y un vecino de dicha hacienda, avisó al Coronel don Teódulo Ramírez de la Brigada Nafarrate, de
la 5a. División, cuyo Jefe lo era el señor General don Luis Caballero, que un
grupo de gente armada estaba pernoctando allí. El Coronel Ramírez, para
investigar la procedencia de dicho grupo, verificar si no se trataba del enemigo,
pues pululaban por el rumbo ''partidas villistas", y resolver si su presencia podía
387

�no justificarse, en territorio bajo el imperio del "constitucionalismo" y sujeto
a su mando, despach6 comisionado al Capitán Rodolfo Rodríguez Berna!,
para que, con quince soldados de sus fuerzas, se tras!adase
lugar citado y los
aprehendiera. Al llegar Rodríguez Berna] a la referida Hacienda ( el g:upo se
encontraba comiendo) y sitiar la casa que ocupaban, fue rec1b1do hostilmen~e
y un hombre pudo pasar, y escapar a matacaballo por entre los soldados sitiadores, aunque herido de una pierna, sabiéndose después que se trat~ba del
General José Isabel Robles y quien logró internarse en los Estados :1mdos. Al
rendirse y entregarse los atacados, cuyo Jefe era el General Ag~rre Ben~vides, se encontr6 muerto al general Julián Delgado. El Cap1tan Rodnguez Bemal recibió las armas, caballos y catorce velices, algunos de los cuales contenían en total, según se afirma, quince mil pesos en oro amonedado, pues el Doctor y General Rafael Cepeda habia regalado a los Generales Aguirre Benavides, Robles y Delgado, cinco IDil .~esos ~~o a cada
uno, velices que fueron enviados en una carreta a la Estac1on de Los Al~amas" avisando Rarnírez de todo ello, a su superior General Nafarrate, qmen
dispu,so se remitiera el numerario a Monterrey y le previ~o esperar~ órdenes.
El General Nafarrate (después Constituyente por Tamauhpas) curso un mensaje desde Monterrey, donde se encontraba, a su subordinado Co:on~l Teódulo
Ramírez en el que le decía: "Monterrey, Nuevo León, a lo. de Jumo de 1915.
Señor C~ronel Teódulo Ramírez, Los Aldamas, Nuevo León. Enterado sumensaje relativo, aprehensión enemigos. Recójales documentos y valores. Mándelos
en seguida pasar por las armas. General Emiliano P. Nafar:ate": ~ste fue el
único mensaje que fue recibido por el destinatario, cuando aun_ v1v1a el 1lust~e
preso y sus compañeros. El señor General Caballero, _pued~ af1~arse categoricamente, fue totalmente ajeno a la tragedia, y aun mtento evitarla cursando
órdenes para que se permitiera el paso ( a los ya victimas) hacia los Estados
Unidos.
El dia dos de junio del año en cita ( 1915 )' a las cinco de la mañana, en la
primera curva del Ferrocarril (Monterrey-Matamor~s) al Norte de '.'Los Aldamas", Nuevo León, fue fusilado el General Eugenio Agmrre Benav1des ( exSubsecretario de la Guerra de la Convención), juntamente con todos sus compañeros ( trece en total) que fueron tomados presos, tanto_ civil:s como ~-ilitares, a saber: señores Coronel Magdalena Robles, Abdon Tellez (Oficial,
Secretario Particular del General Aguirre Benavides), y los Abogados Alfonso
Bolaños Cacho (pariente del señor Licenciado Gustavo Diaz Ordaz) y Guillermo Morán, Capitán Ramírez, Oficiales Ricardo Corral Terrazas, Aurehano
Ruiz, y Remigio Zertuche, Subteniente Manuel M. Macias, Sargento 2o. Manuel Alcalá, y soldado Diego Guajardo. De los presos sólo escap6 de aquella
trágica hecatombe el soldado F. Díaz, quien actuaba como guia, Al comentar
0

ª!

388

este hecho, en uno de sus libros, el señor Licenciado don José Vasconcelos, que
ya estaba en el destierro dice: "La pantera del norte (se refiere a Nafarrate)
había saciado su sed de sangre". Mandó el cuadro el Mayor Arcadio Reséndez,
originario de Méndez, Tamaulipas, subordinado del Coronel Teódulo Ramirez, éste de la Brigada Nafarrate, y quien en el caso recibió órdenes expresas
de su Jefe, bajo cuyas instrucciones actuó. El señor General Aguirre Benavides,
momentos antes de ser fusilado, obsequió al Mayor Reséndez, su reloj de oro,
muriendo con toda serenidad, mandando su propia ejecución. Las víctimas
fueron inhumadas en el lugar en el que fueron ejecutados, casi a flor de tierra.
Su hermano el señor Licenciado Adrián Aguirre Benavides, llegó el día 10
de junio al lugar de los hechos provisto de trece ataúdes, incluyendo el del
General Delgado, los exhumó y colocándolos en sus respectivas cajas los inhumó
de nueva cuenta. Momentos antes de morir la innecesaria e ilustre víctima
escribió un recado a sus hermanos cuya grafía es la de un hombre absolutamente tranquilo en tan difícil trance, pues sus rasgos son firmes, entregándolo al
señor Cipriano Soto, ferrocarrilero militar, quien lo hizo llegar a don Rafael
(padre del General) con otro de él cuyos recados se reproducen en fotostáticas,
debido a la gentileza del señor Licenciado don Adrián Aguirre Benavides.
Y pasma la hoja de servicios castrenses del impoluto Jefe revolucionario
sacrificado, desde noviembre de 1910 en que organizó en Torreón un batallón
integrado por ferrocarrileros, hasta junio de 1915. Concurrió a 36 acciones de
armas, contando entre sus subordinados (entre otros) a los Generales Raúl
Madero, Manuel Medinaveytia, Lorenzo 11uñoz Merino, Fortunato Zuazua,
Arturo López Sánchez, Dizán Gaitán, Elpidio Velázquez, Neftali González, Manuel Reyes Iduñate y otros.
Un mensaje fechado el día dos de Junio, procedente de Monterrey, cursado
por el General Caballero al Coronel Teódulo Ramírez, y en el que ordenaba
que se les permitiera el paso y seguir su camino ( a quienes suponía detenidos
hasta aquellos momentos) hacia los Estados Unidos, por estar amparados por
el salvoconducto expedido por el General Rafael Cepeda, con refrendo del
Gobernador de Tamaulipas, superior a su vez del General Nafarrate; otro
enviado por el mismo, al General Aguirre Benavides confirmando el anterior,
y un tercero despachado por el tan citado General Cepeda, en el que inquiría
del Coronel Teódulo Ramírez le informara si el General Aguirre Benavides
y demás compañeros, habían sido puestos en libertad, fueron recibidos por
aquél, ocho horas después (a la una P.M.) de que éste y sus acompañantes,
habían sido ejecutados.
El Primer Jefe, señor Carranza, no tuvo aviso oportuno de los hechos y
consecuentemente no pudo evitar el drama, y cuando el señor Licenciado
don Adrián le telegrafió a Veracruz informándolo, se mostró muy dolido,

389

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Monterrey, 6/15/15.
Sr.
Rafael Aguirre Benavides. El Paso.
Muy Sr. mio:
Mucho hagradeceré el que me aga el fabor de dispensarme lo tarde que
remito a usted la carta adjunta, esto por estar yo en trenes militares y no poder
ir a una población de importancia pero hoy tan pronto como yegue a esta
lo hago.
De Ud. Atto. S. S.
Cipriano Soto

390

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--.. .' .··.' :-+:~-.:-:-:-::-:-:
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~

:, ·

En camino de los Aldamas a los Herreras el dia dos de Junio a las 4 de la
mañana. A mis queridos hermanos: Voy a morir en estos momentos, de or-

den de Monterrey, después de habemos detenido en la Hda. de Guadalupe
por fuerzas carrancistas mis últimos recuerdos son para mi madre y todos Uds.
Muero tranquilo después de una larga lucha libertaria, soy una de sus víctimas

necesarias para llevar adelante las buenas ideas que entraña la revolución.
Adiós a todos y resignen a mi madre a quien no le escribo porque considero el
pesar tan terrible que le causaría, no la apenen con estas lineas.

Adiós.
Eugenio

391

�contestándole deplorando los hechos, y enviando sentidísimas condolencias.
Algún tiempo después don Luis Aguirre Benavides entrevistó en "Faros" al
señor Carranza, quien emocionado le pidió que se le incorporara; pero éste
declinó para dedicarse a la atención del mermado patrimonio familiar. Se
ha afirmado que el oro que llevaban las víctimas, y la codicia del General
Nafarrate para apoderarse de él, y no devolverlo, fue el móvil del innecesario extremismo, dinero que según se dice se erogó en la campaña contra
el "villismo"; pero del que no hay pruebas que su erogación haya sido fiscalizada. En un mítin celebrado unos cuantos días después del asesinato en
Monterrey, el señor General don Marciano González ( "Pico de Oro") cuyo
regimiento revolucionario se llamaba "Girondinos de Nuevo León'' fustigó
con irritado y candente verbo, al General Nafarrate, hecho que los colocó
muy cerca de un lance personal.

mitología), sigue siendo también válida, en nuestros días, la premisa de que:
la Revolución, como su implacable dios Kronos, devora sus propios hijos.
Carranza, Obregón, Villa, Zapata, Lucio Blanco, Carrera Torres, José Isabel
Robles, Aguirre Benavides, Nafarrate, todos muertos violenta y tráo-icamente
b
&gt;
¡Sic Transit Gloria Mundi!

COMPLEMENTARIAS

Ya consolidado el Gobierno del señor Carranza, y con su carácter de Presidente Constitucional, recibió una solicitud de indulto primero del General
José Isabel Robles, y concedido y ya en México, gestionó su reingreso al
Ejército, el cual fue aprobado. Se le proveyó de elementos de guerra, al rebelde General Guillermo Meixueiro, y una vez allí, se alzó en armas contra
el señor Carranza. En alguna escaramuza en la que la suerte le fue adversa,
cayó prisionero de las fuerzas del General Jesús Agustín Castro, Gobernador
y Comandante Militar de Oaxaca, y fusilado.
El General Nafarrate, el otro actor en el drama, fue uno de los Constituyentes de Tamaulipas y asesinado por la espalda al través de una ventana,
en una casa frente al Cementerio de Tampico en 1918, por un sujeto llamado
Trinidad Guajardo alias "El Minuto" (por su corta estatura) y quien a su
vez fue asesinado en Matamoros algunos años más tarde.

EPít'.OGO

En 1915, la Revolución Mexicana (etapa que ya hemos felizmente superado) se dividió en "carrancismo", "villismo", "zapatismo" y "convencionistas", tanto como en 1789 se había dividido la Revolución francesa, en "jacobinos", "girondinos", "realistas" y "estado llano" y así como en los tiempos
clásicos de la Grecia heroica (según la elaborada e inagotable fuente de su

392
393

�DON FRANCISCO DE PAULA VEREA, OBISPO
DE LINARES Y DE PUEBLA
RICARDO

LANCASTER-JONES

Guadalajara, Jalisco

1
ANTECEDENTES DE FAMILIA

SEGÚN EL Nobiliario de Atienza, el origen de la familia Verea es la población
gallega de Lugo, pero en las pruebas de ingreso del año de 1839 en la Orden
de Carlos III de don Joaquín Verea y Aguiar, se muestra a la ciudad de
Santiago de Compostela y a la feligresía de Santiago de Andrade, como el
lugar de nacimiento de sus antepasados. Se menciona como posible primer
asiento de la familia a la Parroquia de Santiago de Verea en Galicia, pero
un examen de los libros que hizo el Párroco dio resultado negativo. El Padre
Fray José Santiago Crespo y Pozo de la Orden de la Merced, ha publicado
dos tomos de su obra Blasones y Linajes de Galicia, y desgraciadamente el

tomo con letra V no ha ap'arecido, ya que incluirá seguramente interesantes
noticias sobre este linaje. En el tomo I da a conocer el escudo de armas de

Verea: En campo de plata una espada guarnecida de oro, punta arriba y
brochante sobre el todo un león de sable, bordura de gules dentellada. Mismo
que incluye Atienza en su Nobiliario. Algo sobresalieron los de este apellido
en asuntos culturales, ya que en la Historia de la Universidad de Santiago
de Compostela, de Cabeza de León, se mencionan dos doctores, un maestro,
un bachiller y dos estudiantes de esta familia; aparte del autor de la Historia
de Galicia don José Verea y Aguiar, de quien se tratará más adelante. Pero

en la milicia sí hubo muchos de esta estirpe, como lo prueba el tomo IX del
Indice de Expedientes Personales del Archivo Militar de Segouia, publicado
por el Instituto Salazar y Castro, en donde aparecen catorce miembros de
395

�que suponemos una rama de la de Abello, que tenía su solar en Orano, lla-

la familia Verea en diversos puestos militares, incluyendo el Caballero de
Carlos III ya mencionado.
Existen también varias familias que escriben su apellido Berea Y de quien
respetables autores aseguran provienen de Cataluñ~ y B~le~rcs, pero posiblemente de remoto origen gallego. U na de esas familias radico en el puerto mexicano de Veracruz y a ella pertenecen distinguidas personas q_ue vive~ a~tualmente en la ciudad de México y otras partes de la República. El lmaJe
aragonés de Vera, de estirpe real, se enlazó con nobles casas e~~añolas Y
una rama se estableció en Pontevedra, Galicia, pero no tiene relac10n con el
de Verea. También aragonés, es muy conocido el li~aje de Be_re:~ pero no
encontramos conección con el de Verea que estudiamos. Benstam, _en su
bibliografía, menciona a Fray Francisco Vereo, autor de una obra ~1adosa

mado después Torre de Brieves, en el consejo de Valdés, de donde pasaría
a Betanzos y a la Parroquia de San Nicolás de Cinis, donde adquirieron
tierras por su enlace con la familia Verea. Por la pronunciación gallega alte-

raron su apellido en Abellón.
En la Historia de un Linaje de Luis León de la Barrera, se mencionan

varias variantes del escudo de Abello y Abella. Y menciona el apellido Abelló
de Valencia, como aumentativo de Abello, lo que es también Abellón. Aclara
que el truébano es la colmena, por lo que describe así las armas de esta familia: En campo de sinople, a la diestra una colmena de oro, con abejas
de los mismos volando en torno de ella y a la siniestra un castaño al natural,
aterrizado de oro.

Rafaela Sánchez Viscayno, mexicana, que fueron los padres del notable prelado y gran patriota, don Francisco Pablo Vázquez, Obispo de Puebla, que
nació en Atlixco, Estado de Puebla, el 21 de marzo de 1769 y fue el fundador del episcopado de México independiente. No hemos encontrado el _lugar de origen de don Miguel, por lo que sólo podemos suponer que haya sido

La familia Abella destacó culturalmente, puesto que aparecen doce escritores de ese nombre en el Manual de Librero de don Antonio Palau sólo
dos para Abellán, uno por Abellás, otro por Abelló, y dos de Abello. ' A la
milicia dio más hijos esta familia, como lo demuestra el Indice de Expedientes
del Archivo de Segovia, en el que se notan cuarenta y siete del apellido Abella,
veintiuno de Abellán, veinticinco de Abelló y dos de Abellón, de los cuales
uno pertenece posiblemente a la familia que se avecinó en Quintela. En Asturias eran inscritos como hidalgos los Abella y Abello, como indica el índice
del Archivo Nobiliario de la Audiencia de Oviedo, que dio a conocer el
Marqués de Ciadoncha.

gallego.
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En la parroquia de San Nicolás de Cinis, Ayunta:'11ento de Osa_ de los Rios,
Arquidiócesis de Santiago de Compostela, Provmc1a d_e_ la Coruna, del antI~

sonas de apellido Abellón, como lo demuestra el Indice de Pleitos de la familia
Abellón, de Betanzos, existentes en el Archivo Histórico Regional de Galicia, la

que publicó Hogal en 1727 y 1730, pero no se s~b_e si es error la termmal en
o, y pudo ser realmente V crea; el pnmero en Mex1co.
En nuestra patria, el antecedente más antiguo y seguro del apell~do Ver:a
es el señor don Miguel Vázquez Verea, peninsular, esposo de la senora dona

En la región de Betanws existieron desde hace más de cuatrocientos años per-

gua Reino de Galicia, se estableció una rama de la fam1ba Verea que e~tron~o

Coruña, que amablemente envió al que esto escribe, don Antonio Gil Merino,

con la de Abellón. El 19 de mayo de 1687, fueron padrinos de un matnmomo
los señores don Antonio de Abellón y doña Inés de Verea, que son al parecer los fundadores del linaje Abellón Verea que después se cambió_ en
Verea Abellón. La familia Abellón se supone sea una rama de la asturiana
de Abello, de la cual escribió Tirso de Avilés en el siglo XVI esta descnp-

Director del Archivo. En el siglo XVI Juan Abellón tuvo ocho pleitos con diversas personas, y Pedro Abellón, tres. En el siglo XVII, Juan Abellón, escribano,
diez juicios, y otro Juan Abellón doce, un tercer Juan Abellón, clérigo, uno,

ción de su escudo de armas:

/

Antonio Abellón, tonelero de Fariña, Betanzos, uno, y otro Antonio Abellón,

de Figueroa, Coruña, uno. En el siglo XVIII sólo tres Abellón tuvieron pleitos
judiciales, Victorio y Antonio Abellón Gómez, de Santiago de Compostela,
y Francisco Abellón, del mismo lugar, en 1759.

El truébano y sus abejas
Y el castaño y ramos bellos
Traen por armas los Abe/los.

Vázquez nos hizo el favor de revisar el Archivo, encontrando las siguientes

Según dicho autor tenía su solar en el consejo de Valdés, en Asturias.

Enero 30 de 1749, matrimonio de Benito Abellón con Isabel del Rilo. No
menciona nombres de los padres, y sólo los testigos, Santiago Rilo, Jacinto
Bales y Pedro Fandiño.

Atienza, en su obra ya citada, indica ser la misma familia Abello y Abella,
y aun manifiesta que la de Abellán, aragonesa, provenía dd solar de Abella'. y
que pasó a Cataluña, Valencia y Murcia. Pero no menc10na la de Abellon,

En la parroquia de San Nicolás de Cinis, el Párroco don José Codesido
partidas:

Enero 29 de 1759, bautizo de Simón Francisco, hijo de Benito Abellón e

397
396

�Isabel del Rilo, vecmos del lugar de Quin tela. Otros hermanos: Escolástica
y Jacobo, de quien no se encontró acta, los mencionan varios documentos, Simón fue Sacerdote y educó a su sobrino Benito V erea Abellón.
Mayo 22 de 1784, matrimonio de Jacobo Abellón, hijo legítimo de Benito
Abellón y de Isabel de Rilo, con Josefa Do Pazo, hija legítima de Silvestre de
Outeiro y de María Do Pazo, vecinos de Cinis.
Mayo 2 de 1785, bautismo de Benito, hijo legítimo de Jacobo Abellón de
Josefa Do Pazo, del lugar del Quintela, nieto por parte paterna de Benito
de Abellón y de Isabel de Rilo, y por parte materna de Silvestre de Outeiro
y de María Do Pazo. Es Benito Verea Abellón.
Noviembre 7 de 1796, se dio sepultura al cadáver de Josefa Do Pazo, mujer
que fue de Jacobo Abellón, vecinos de Quintela. Murió repentinamente. Su
nombre verdadero era Josefa de Otero, por ser hija de Silvestre Otero (Outeiro
en gallego) y de María Do Pazo.
Enero 11 de 1789, entierro de Benito Abellón, marido que fue de Isabel de
Rilo, vecino de Quintela, feligresía de Cinis. Fue sepultado en la Iglesia Parroquial. Hizo testamento. Otros datos: Juan, hijo de Jacobo Abellón y
Josefa Do Pazo, falleció en Cinis en 1795. Isabel, de los mismos nace en 1786,
se casó en Cinis con Lorenzo Lago en 1827. José, nace en 1789, falleció en
1808 peleando contra los franceses. Dominga nació en 1788. María casó don
Manuel Do Pazo en 1811. Nicolás, nació en 1797, y contrajo matrimonio en
Cinis en 1827 con María Do Pazo Gómez, siendo sus hijos: Simón, nacido
en 1820, Domingo en 1823, y Pedro.
Abril 2 de 1791, se dio sepultura en San Nicolás de Cinis al cadáver de Silvestre de Outeiro, marido que fue de María Do Pazo, vecinos de Cinis.
Mayo de 1837, se dio sepultura en el Cementerio Parroquial de Cinis, al
cadáver de Jacobo Abellón, viudo de Josefa de Outeiro. Conocida también
por Josefa Do Pazo.
Enero 28 de 1867. Testamento de Nicolás Abellón Verea Otero, viudo de
80 años de edad, vecino y residente de la Parroquia de San Nicolás de Cinis,
Ayuntamiento de Oza de los Ríos, declara ser hijo legítimo de Jacobo Abellón
y Josefa Outeiro, difuntos, vecinos de Cinis. Casado con María Do Pazo
Gómez, el 13 de febrero de 1819. Siendo sus hijos: Simón, de 53 años de
edad, Domingo de 50, Pedro de 38. Simón, casado con Josefina Lago, ya difunta, dejó un hijo llamado Nicolás, que tiene 20 años. Domingo es viudo
de María Carro, y Pedro Abellón es casado con Andrea Regueiro Linares.
El documento anterior y otras cartas de familia muestran que la familia
Abellón de Cinis, usaba el apellido Abe/Ión Verea, y actualmente los que residen de la familia, en Sionlla, La Coruña, España, usan solamente el apellido
Verea, como la rama de México.
398

En el año de 1808 se formaron en Galicia varias juntas fernandinas, para
oponerse, como toda España, a la dominación francesa del rechazado José

Bonaparte. En Betanzos, organizó la Junta el historiador gallego don José
Verea y Aguiar, de quien se ha tratado antes, y quien tenía parentesco lejano con los Abellón V erea de Cinis. A esas juntas concurrieron los hermanos
Benito y José Abellón Verea; éste se dio de alta como soldado y pasó al ejército
que formó la Junta de Galicia, el cual, mandado por el Gral. Blake entró
en Castilla, en donde desgraciadamente tomó el mando el Gral. Cuesta, quien
sufrió la derrota de Rioseco, en cuya batalla, aparentemente murió José Abellón Verea con grado de oficial de infantería. En Galicia siguió su hermano
mayor Benito Abellón Verea, quien fue perseguido por los bonapartistas por
la fama de su hermano, considerado héroe de la patria en su región. Para
salvar a Benito, don José Verea y Aguiar le proporcionó un pasaporte con el
nombre de Benito Verea, y logró pasar a la Nueva España con los Oidores
de la Nueva Galicia, don Juan José Recacho y don Juan Nepomuceno Hernández de Alva. Al llegar a Guadalajara, México, presentó cartas de recomendación a don Antonio Mijarez Díaz y a su esposa, doña Ana Joaquina
Ferreira, gallega originaria de El Ferro!. Las cartas lo nombraban Benito Verea,
pero nunca dejó de usar su apellido paterno, siendo conocido como Benito
Verea Abellón, como lo demuestra el acta de su primer matrimonio: "En
Guadalajara e Iglesia del Convento de San Juan de Dios, a seis de junio de
mil ochocientos diez años, el Doctor don Mariano Iriarte en mi licencia y
ante los testigos: el Prebendado don José María Sanmartín, don José Tamayo
y don Benito Verea y Abellón natural del lugar de Cinis en el Arzobispado
de Santiago de Galicia, hijo legítimo de don Jacobo Abellón Verea y doña
Josefa Dopazo, y a doña Ignacia González, natural del pueblo de Hostotipaquillo y vecina de esta ciudad, hija legítima de don Andrés González y de
Ana María Jiménez, a quien su Sría. Ilma. se dignó dispensar las tres moniciones dispuestas por el Santo Concilio de Trento. Para que conste lo firmé
como el dicho Sr. Cura Rector, Manuel Covarrubias". Cuyo original existe
en el Archivo de la Parroquia del Sagrario de Guadalajara, localizado por
el Sr. don Francisco Javier de Castaños y Cañedo.
El acta anterior indica que don Benito Verea Abellón se estableció en
Guadalajara en una casa situada cerca del Convento de San Juan de Dios,
que en esa época era barrio de buenas residencias, como el Palacio de Medrana, que sirvió en un tiempo de sede a la Audiencia de la Nueva Galicia
y al parecer entonces estaba habitado por la distinguida familia Sánchez Pareja, descendientes del Oidor de esos apellidos. Posteriormente se cambiaron
a casa cercana a la Iglesia de San Sebastián de Analco, de la Orden Franciscana. Eso se desprende del acta de bautismo de los dos hijos de su primer
399

�matrimonio y el primero del segundo. Su primer hijo fue nuestro biografiado
el Excmo. e Ilmo. Sr. Dr. don Francisco de Paula Verea y González de Hermosillo, de acuerdo con el acta que conocemos por copia del Sr. Castaños y
Cañedo, ya mencionado, como sigue:

D. Jacobo Verea Abellón y Da. Josefa Dopaso y Otero. Maternos D. José
González de Hermosillo y Da. Dolores Jiménez de Castro, como apoderada
de dicha señora lo sacó de pila Da. Plutarca Verea Abellón, quienes están
entendidos de su obligación y lo firmé. Domingo Chávez".

"En la Iglesia de San Sebastián de Analco a los quince de Diciembre de
mil ochocientos trece: Yo el Br. Dn. Vicente Díaz de la Fuente, Teniente
de Cura de San José de Analco, bauticé solemnemente a Juan Maria Francisco
Espiridi6n Antonio Miguel, español, nacido el 14, hijo legítimo de D. Benito
Verea Abellón y de Da. Ignacia González de Hermosillo. Abuelos paternos
D. Jacobo Verea Abellón y Da. Josefa Dopazo. Matemos, D. Andrés González de Hermosillo y Da. Ana María Jiménez, fueron padrinos el Presidente
Prior de San Juan de Dios Fray Antonio Gómez y Da. Micaela Guerra, quienes están entendidos de su obligación y lo firmamos. Vicente Díaz de la
Fuente. Agustín Virgala". De todos esos nombres sólo usó el de Francisco de
Paula, el de Espiridión se explica por ser el que se celebra el 14 de diciembre.
Aquí se nota que ya se había invertido el apellido de los abuelos, de Abellón
Verea, a Verea Abellón, para estar conforme al que usaba don Benito en su
pasaporte y como era conocido en Guadalajara, México. La única hermana
del Excmo. Sr. Obispo Verea fue doña Plutarca Verea, que casó con don
Antonio Romaneo, sin dejar sucesión. Su acta, como la anterior y la siguiente
provienen de copias del Sr. Castaños y Cañedo, como sigue:
"En la Yglesia de San Sebastián de Analco a treinta de junio de mil ochocientos diez y ocho. Yo el Presbítero D. Agustín Santos Coy, Teniente de
Cura de San José de Analco, bauticé solemnemente a Ana Josefa Plutarca de
los Dolores, española, nacida el 28, hija legítima de D. Benito Verea Abellón
y de Da. Ignacia González Jiménez. Abuelos paternos D. Jacobo de Verea
Abellón y Da. Josefa Dopazo. Matemos, D. Andrés González de Hermosillo
y Da. Ana María Jiménez. Fueron sus padrinos D. Pedro González y Da.
Agustina Jiménez, quienes están entendidos de su obligación y parentesco, y
para que conste lo firmé con el señor Cura. Domingo Chávez".
Poco después del nacimiento de Plutarca, murió su madre doña Ana María
González Hermosillo y Jiménez de Castro, y don Benito Verea Abellón pasó
a segundas nupcias con doña Dolores González de Hermosillo y Jiménez de
Castro, prima-hermana doble de la primera esposa. Aún vivían en Analco
(barrio de Guadalajara) en 1826, como prueba el acta siguiente:
"En la Yglesia de San Sebastián de Analco, a los veinte y cuatro de marzo
de mil ochocientos veinte y seis. Yo el Dr. D. Domingo Chávez, Cura Interino de dicha parroquia, bauticé solemnemente a José María de Jesús, nacido
el 19 a las once y media de la mañana, hijo de D. Benito Verea Abellón y de
Da. Vicenta González de Hermosillo y Jiménez de Castro. Abuelos paternos

Posteriormente D. Benito Verea adquirió una casa en la esquina de la
calle de la Merced (hoy Hidalgo) y la Cruz (Cruz Ahedo actualmente). Dicha
casa es de la familia; está frontera al antiguo convento y templo de Santa
María de Gracia, en donde habitaban dos monjas de la famiEa González de
Hermosillo. Tenía frente a la plazuela de San Agustín, en que después se construyó el Teatro Degollado, y muy cercana al Templo de San Agustín y Colegio
Agustiniano de Señor San José, en el cual cursó sus primeros estudios don
Francisco de Paula Verea, en compañía del joven don Carlos María Colina,
que sería su amigo inseparable y compañero de carrera eclesiástica; quien siendo
originario de Colima, vivió en Guadalajara en la casa de la familia Verea
y González de Hermosillo, hasta que fue consagrado Obispo de Chiapas.

400

II
ESTUDIOS Y LABOR SACERDOTAL

El joven Francisco de Paula Verea ingresó al Seminario Conciliar de Señor
San José de Guadalajara, al terminar sus estudios primarios en el Colegio
Agustiniano, y muy joven salió del Seminario en el año de 1827, según indica
Dn. Agustín Rivera en su obra Los Hijos de Jalisco. En el Seminario fue Colegial de Honor y Becario en Derecho Canónico. El rector era entonces el Dr.
don Miguel Gordoa, Canónigo Lectora] de Guadalajara, y el Profesor de
Derecho Canónigo don Arcadio Cairo, que después fue Cura de Jala, Nayarit.
Fueron sus condiscípulos el Lic. don Octaviano Muñoz Ledo, después Gobernador de Guanajuato, y Ministro en el Gabinete del Presidente Gral. Miramón; el Lic. don Juan Gutiérrez Mallén, notable abogado del foro jalisciense; don Dionisio Rodríguez, abogado y filántropo, declarado Benemérito
de Jalisco por el Congreso del Estado. Pasó a la Universidad de Guadalajara
don Francisco de Paula y allí se doctoró en Derecho Civil el 24 de agosto
de 1835 habiéndose recibido de Abogado del Supremo Tribunal de Justicia
de Jalisco, y aceptado como miembro del Colegio de Abogados de la ciudad de
México. Fue catedrático de cánones en el Seminario de Guadalajara y director
del Colegio Clerical de esa ciudad.

Recibió el orden sacerdotal el Jo. de marzo de 1837, de manos del Ilmo.
Sr. Aranda, quien lo nombró su familiar, y su primera misa la dijo el 2 de
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predicaba con frecuencia en sus fiestas, por ser su familia materna de _la re-

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gión de Los Altos de Jalisco y haber heredado de su abuelo materno, Junta-

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abril del propio año. Su labor como Sacerdote fue muy completa, ya que
actu6 como Cura Interino de la Parroquia de San José de Analco en Guadalajara, sirviendo también en la Curia del Obispo en donde ocupó la Prnsecretaría y luego la Secretaría del Gobierno Eclesiástico; fue Juez Provisor,
Gobernador, y Vicario General de la Mitra, durante el gobierno del Ilmo. Sr.
Aran da y Carpinteiro. En la Catedral de Guadala jara ocupó una Prebenda
y obtuvo por oposici6n la Canongía Doctoral. Fue Director del Hospital de
San Juan de Dios, cuando construyó la arquería que aún existe y se conoce
como Portal de San Juan de Dios. Ayud6 a su Prelado a establecer a las Hermanas de la Caridad en el Hospicio que fund6 el Ilmo. Sr. Cabañas. Era
muy devoto de la Imagen de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos Y

mente con su hermana Plutarca, unas propiedades rústicas cercanas a Tepatitlán a cuyo Santo Cristo de la Misericordia que se venera en su Santuario
de es~ lugar, también profesaba ardiente devoción. Su amistad con el Prior del

Carmen Fray Manuel de S. Juan Cris6stomo Nájera, se demuestra con el
Asiento de Cofrade de Ntra. Sra. del Carmen que le extendió el 20 de julio
de 1847; y se sabe frecuentaba el trato de ese ilustre orador sagrado que tanto
hizo por la cultura tapatía.
Es curioso observar cuán semejante fue su carrera eclesiástica con la de

su compañero don Carlos María Colina y Rubio, que na~i6, como él_ en lfü3,
se ordenó en 1839, estudi6 en el Seminario de Guadalapra en caSI los mismos años aunque en diferente facultad, ya que éste se doctor6 de Teología
por 1839, cuatro años después que el Sr. Verea, pero igual que él fue maestro
del Seminario, Prosecretario y luego Secretario de la Curia, Prebendado Y
Canónigo de la Catedral de Guadalajara.

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III

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ÜBISPO DE LINARES

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Siendo Canónigo Doctoral de Guadalajara y Vicario General del Obispado,
recibi6 la noticia de haber sido preconizado Obispo de Linares por Su Santidad Pío IX el 26 de junio de 1853, por carta de ese gran Pontífice, escrita
en latín en la fecha indicada y en la que se refiere a una misiva del Sr. Verea
del 31 de Marzo pidiendo autorización para que lo consagrara el Ilmo. Sr.
Arzobispo de México, lo que se le concede. Se publica copia de esta carta

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por su importancia histórica, ya que hace suponer una fecha anterior al 26 de

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junio y aún antes del 31 de marzo de 1853, para su preconización como Obispo
de la Diócesis de Linares, con sede en la ciudad de Monterrey. El Sr. Iguíniz

indica el 27 de junio de 1863 como la fecha en que fue preconizado, pero el
Sr. don Carlos Pérez Maldonado en su magnífica obra El Obispado, sólo proporciona la fecha de la consagración episcopal.
El Sr. Verea estaba muy bien relacionado socialmente y con las autoridades
de la nación, al momento de su consagración, por lo que fue un acontecimiento

nacional, ya que el oficiante fue el Ilmo. Sr. don Lázaro de la Garza, Arzobispo
de México, y tuvo como padrino al General Santa Anna, Presidente de la Re-

pública, quien le extendió nombramiento de Consejero de Estado y lo agració
con la Orden de Guadalupe en grado de Comendador. La consagración se
efectuó en la Colegiata de Nuestra Señora de Guadalupe el 13 de noviembre
de 1853, y habiendo tomado luego p·osesi6n de la Diócesis por medio de apoderado, salió para Monterrey, llegando el 25 de diciembre del mismo año, en
que se le recibió con las formalidades de costumbre.
En Monterrey encontró el nuevo Obispo una situación lamentable en cuanto
a la organización religiosa, ya que la diócesis se hallaba prácticamente carente

de Pastor desde 1838 en que renunci6 el Sr. Belaunzarán, o sea diez años, y
puesto que el Sr. Apodaca s6lo gobernó cuatro meses y el Sr. Sánchez Navarro
no llegó a ser consagrado. Por tal motivo el Sr. Verea puso especial empeño en
reorganizar la Curia y luego emprendió la visita del vasto territorio que abarcaba entonces su diócesis, o sea los Estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, casi todo el Noreste mexicano.
Para poder conocer siquiera el enorme territorio de su diócesis, puede decirse
que los primeros cuatro años de su gobierno fueron de casi constantes visitas

pastorales, interrumpidas s6lo por la necesidad de permanecer algún tiempo en
su sede para atender los asuntos generales de la Iglesia. Por lo tanto nadie puede extrañarse de que la promulgación de la Constitución de 1857 lo haya encontrado en Santa Rosa de Múzquiz, Coahuila, lugar en esa época muy peligroso,
por ser paso de las tribus salvajes de Pieles Rojas que invadían territorio nacional desde Texas, cometiendo incontables depredaciones. En esa poblaci6n
recibió el Sr. Verea una circular del Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásticos y un ejemplar de la ley sobre derechos y obvenciones parroquiales, que
encontr6 contrarias a la libertad de la Iglesia, por lo que envi6 un instructivo
al Cabildo, párrocos y clero secular, prohibiendo la aplicaci6n de esa ley y del
contenido de la Constitución contrario a la independencia de la Iglesia, como

lo hizo saber al Ministerio de Negocios Eclesiásticos.
La crisis con las autoridades del Estado de Nuevo Le6n culnúnó el 7 de septiembre de 1857, cuando el Sr. Obispo envió una nota al Gobernador del Estado D. Santiago Vidaurri, indicando que no podrían ser recibidas con honores

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�las autoridades municipales debido al cambio de actitud del Gobierno Federal
hacia la Iglesia, ya que las distinciones que se extendían a !ºs gobernante~ eran

en agradecimiento al patronato que otorgaban a la Iglesia, lo que, habia cesado. Un escrito similar envió también al Congreso de Nuevo Leon, lo ~ue
motivó los acontecimientos del día 8 de septiembre, en que se celebraba la fiesta de la Natividad de María, patrona de Monterrey.
El Sr. Pérez-Maldonado, en su obra El Obispado, narra cómo fueron aprehendidos los miembros del Cabildo de la Catedral de Monterrey, por las autoridades municipales de esa ciudad al finalizar la celebrac!ón r_eligiosa, _Y que

poco después fue arrestado el Sr. Obispo Verea en su palacio ep1Scopal, situado
entonces en la esquina noreste de las calles de Morelos y Zaragoza. El Prelado
no opuso la menor resistencia y fue conducido a la c~rcel municipal entre una
escolta de las autoridades de la ciudad. El pueblo hizo valla respetuosa Y recibió la bendición pastoral de hinojos, ante la actitud desafiant~ del gobierno
civil. Asumió el Obispo toda responsabilidad del asunto y en casllgo fue expulsado del Estado y de toda la región nordeste de la República que gobernaba
Vidaurri como verdadero cacique.
Salió el Sr. Verea hacia Zacatecas, en donde fue recibido en el Colegio

Apostólico de Guadalupe, por su coterráneo el Padre ~alomar,_ que era Guardián a la sazón. En ese refugio conventual pennanec10 el Obispo de L°:ares
algún tiempo, siendo muy bien atendido por los miembros ~e la comumdad
franciscana; pero habiendo sido invitado, ~or los ~~dres. Fehpe~ses a su residencia de La Profesa de la ciudad de Mex1co, parllo hacia :sa cmd~d, en q~:
intentó gestionar su regreso a Monterrey con el Presidente Jua~ez, q~1en aprect~

el valor y simpatía personal del Sr. Verea, y como estaba distanc1a_do de V1daurri, lo exceptuó de la expulsión general de todos los prelados mexicanos que
dictó a principios del año de 1861. No quiso li~rarse de la suerte de sus hermanos mitrados el Sr. Obispo de Linares y saho hacia Veracruz, en donde es-

tuvo prisionero del Castillo de San Juan de Ulúa con los demás obispos, hasta
que pudieron salir del país embarcándose por febrero de 1861.
"

a la ceremonia, casi todos de fuera de Italia, muchos que viajaron desde remotas regiones para tomar parte en los grandiosos festejos. El Santo Padre honró
a los prelados mexicanos asistentes con grandes distinciones, y el Sr. Verea re-

cibió los títulos de Prelado Doméstico de Su Santidad, Asistente al Solio Pontificio y Conde Romano. El 7 de junio de 1862 había sido nombrado Académico Ilustre de la Academia de Quiriti en Roma, como lo demuestra un

diploma firmado por el Príncipe Anual Vicenzo Basilio Diotaltevi, en poder del
que es:o ~scribe. Antes, cuando estaba recién consagrado Obispo de Linares, el
14 de Jumo de 1854, le extendió en París, Francia, el Príncipe Duque de RohanRohan, como Presidente de la Sección del Instituto de Africa, diploma comprobando su nombramiento el 10 de junio anterior, de Presidente de Honor
de dicho Instituto. Firma también el documento como Presidente General el
Duque de Valentinois, y se conserva en el archivo del autor.

En calidad de familiar acompañó en su viaje a Roma al Sr. Obispo Verea,
Fray Francisco de la Concepción Ramírez, religioso del Convento de Guadalupe
Zacatecas, originario de León, Guanajuato, que había sido activo colaborador
suyo en las visitas pastorales y misiones que dieron en la diócesis de Linares
.
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particularmente en lugares lejanos que no recibían visita de sacerdote alcruno
desde hacía muchos años. Como el Sr. Verea se había dado cuenta de
imposibilidad de atender bien las necesidades religiosas del enorme territorio de

1:

Línares, logró del Santo Padre Pío IX, la erección de Vicariato Apostólico de
Tam~ulipas y que fuese nombrado primer Vicario su familiar Fray Francisco,

a qmen su Santidad extendió Breve nombrándolo Obispo-in-Partibus de Caradro y lo consagró el Cardenal Constantino Patrizi en el oratorio privado de
su palacio el 21 de julio de 1861. Así fue segregada Tamaulipas de la diócesis

de Linares.
Como resultado de la intervención francesa y el imperio de Maximiliano,

pudo reg:esar al país Monseñor Verea, llegando a Monterrey en enero de 1863,
para dedicarse de nuevo con ahinco a su ministerio pastoral.
Siempre siguiendo la santa visita, se encontraba Monseñor Verea en Parral

Casi todo el tiemp·o del destierro vivió en Roma el Sr. V_erea, con e~cepc1on

Coahuila, el mes de marzo de 1864, cuando el General Antonio Carbajal, del

del viaje que hizo a Tierra Santa acompañando al Sr. Ob!Spo Labastida Y de

partido liberal, trató de fusilarlo, protestando que ayudaba a los conservadores,
lo que no se pudo demostrar. Pero para evitar esa amenaza tuvo que salir de
su diócesis nuevamente el tan perseguido Obispo, y esta vez se refugió primero

una corta visita a Bohemia para rezar ante el cuerpo de San Juan Nepomuceno,
de quien era gran devoto. Tuvo la dicha de presenciar la canonización
los
veintiséis mártires del Japón, entre los que se cuenta San Felipe de Jesus ~l
santo mexicano, lo que ocurrió el 8 de junio de 1862, en espléndida_ ceremoma
a la que asistieron 21 cardenales, 5 patriarcas, 54 arzobispos y 186 ob1spos,_entre

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en Guadalajara, luego en la ciudad de México y por último en Puebla, en
donde residía su antiguo compañero Monseñor Colina, que había sido tras-

éstos seis mexicanos, pero con la ausencia de la mayor~a _de los p;el_ados 1tal_1a:
nos, que por la guerra intestina de ese país no pudo asistir. Esto ult~mo motivo

ladado a esa importante diócesis, y vivía allí desde 1863. A fines de 1866 asistió
en México, por orden del Sumo Pontífice, a la reunión de Obispos que debían
preparar el Concordato con el Imperio de Maximiliano, el cual no se llevó a

que S.S. Pío IX se mostrara muy agradecido con los pastores que dieron realce

cabo. A la caída del Imperio, estando con el Sr. Colina en Puebla, fueron

404

405

�ambos arrestados por orden del Gral. Porfirio Díaz, cuando tomó la plaza, en
1867. Siguieron días de persecución para la Iglesia y sus Prelados, y Monseñor
Verea tuvo la pena de perder a su padre don Benito Verea Abel!ón, el 4 de

abril de 1868.
Emprendió nuevo viaje a Roma en el año de 1869, para participar en el
Primer Concilio Vaticano, y regresó luego a Monterrey, en donde todo estaba

es considerado Monseñor
Verea como uno de los tres notabl es Jª
· 11sc1enses
· ·
.
que
prepararon el cammo hacia la actual grandeza regiomontana. El Prelado en
la parte c~ltural Y moral, el Dr. don José Eleuterio González, en salubridad y
b~nefic:ncia,_ y el General don Bernardo Reyes, en la parte industrial comercial Y fmanc1era, que propició con su política de paz social.
'

trastornado, pero con el valor de siempre se dio a reconstruir y reorganizar su

Diócesis. Principió por el Seminario de Monterrey, cuyo edificio había sido
ocupado por el Gobierno, y venciendo mil dificultades logró comprar otra
finca, que adaptó lo mejor posible, abriendo de nuevo el establecimiento a fi.
nes de 1869, bajo la dirección y magisterio de los Padres Paúles, que había
traído de Europa con ese objeto. La Compañía de Jesús le ayudó proporcionándole sacerdotes que sirvieran curatos en lugares fronterizos con los Estados

Unidos, y además pudo lograr la fundación del Colegio de San Juan Nepomuceno de Saltillo, para el cual proporcionó una vieja finca ( antiguo hospital), como indica el Padre Gerardo Decorme en el segundo tomo de su
Historia de la Compañía de Jesús en México. En esa época Mons. Verea
logró muy buen entendimiento con el Gral. Charles, Gobernador de Coahuila, antiguo alumno de los jesuitas, quien facilitó los trámites, por lo que

IV
Seguramente ~onseñor Ver~a era bien conocido en Puebla y eso influyó para

q,ue el Ven. Cabildo Metropolitano lo eligiera por mayoría de votos en primer
te~mo para la tema que debería enviarse a Roma, para que ocup~ra la Sede
Episcopal.
· ocaSiones
·
. Por su amistad con su antecesor había estado en vanas
en esa, cm dad; como se ha dicho, en una de ellas fue preso por el Gral. Díaz.

A~cmas se puede saber que había ayudado muy importantemente a la fundacion del Coleg10 Apostólico de la Inmaculada Concepción de Cholula
carta de fecha 31 de octubre de 1860, en que el Padre Guardián Fray Fr;n~::
co ?~rdona, 1; informa ~e la erección canónica de ese semillero de misioneros
serahcos'. el dia 18 de dicho mes y año, dándole las gracias "por todo lo que
V.E.I. hizo en favor de esta fundación".

se abrió el plantel educativo de Saltillo el 3 de noviembre de 1878. Asistió
el Prelado a la primera distribución de premios en julio de 1879, mostrándose
muy satisfecho de haber podido proporcionar ese centro educativo al noreste

. El 13 de oct~bre de 1879, segundo año de su pontificado, expidió el SantíSimo Padre Lean XIII, las bulas que confirman el nombramiento de M

mexicano, que aún es recordado con cariño por unos cuantos ex-alumnos su-

Ve~ea en la diócesis Angelopolitana y de Tlaxcala; siendo en poder del a:~:

pervivientes.

En Monterrey también estableció un buen externado que fue la semilla de
la cultura católica neoleonesa. En su Diócesis abrió dos casas de las beneméritas
Hermanas de la Caridad, un colegio de niñas, otra casa de religiosas, construyó

dos templos y puso la primera piedra al santuario de Nuestra Sra. del Roble
(en septiembre de 1854), logró operaran varias escuelas parroquiales, las Conferencias de San Vicente de Paul, y algunas hermandades y cofradías que estimularan el celo religioso, que en esa época había decaído tanto. El 10 de
marzo de 1879 falleció el Ilmo. Sr. Colina, Obispo de Puebla, su amigo más
adicto, y el Santo Padre León XIII lo trasladó a esa diócesis el 16 de septiembre de ese año ya que había sido propuesto por el Cabildo de Puebla el 28
de marzo anterior. Su sucesor en Monterrey fue el famoso escritor y orador
Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. y Mtro. don Ignacio Montes de Oca y Obregón, quien
hizo grandes elogios de la obra de Monseñor Verea como titular de Linares,
diciendo textualmente: "al suceder en este Obispado al Ilmo. Sr. Verea ....
nuestro papel se redujo a conservar y dejar que marchara la máquina, sin
tener el trabajo de fundar o la terrible tarea de reorganizar". Por ese motivo

406

el Juego completo de trece pergaminos, doce cordón blanco del que pende un
sello de plo~o, en cuyo reverso está:

"LEO PAPA

xm" y en su verso una cruz lati-

na que despide rayos de luz sobre las testas aureoladas de San Pedro y San Pablo, con :uatro SSSS en la parte superior. El documento de mayor tamaño mide
45.5 cent1metros de largo p~r 61 centímetros de ancho principiando: "LEO Epis:us Servus Servoru'.11 Dei ~enerabili Fratri Joanni Francisco de Paula Verea
!Ilhh-nuper de. Lmares m Episcopus T!ascalensen Angelopolitan Electo
Salutem et Apostohcam Benedictionem Romani Pontificis quem Pastor Cae! t'
tE",,
es1s
e_ _p1scop~s .' termina: "Datum Rome apud Sanctum Petrum Anno Incamatioms Dom1mce Millesirne Octagentesimo Septuagesime nono, Tertio decimo

Kalendas Octobris, Pontificatus Nostri Anno Secundo S S" Al
ab · • . "
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margen y
ªJº
dice.
Septembns
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ReS1dum
gratis
demandato
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resiti a:darms, J. P1en Computador". Siguen otras anotaciones poco Iegibl
f
d"
es
Y
_ una irrna ~ran
L. _Belloti Cap. Coad." Hay otro pergamino más peque-

_e: .

n~ con cordon roJo d1ng1do también a Monseñor Verea; el sicruiente
al Arzo0

bISpado de México, al Cabildo de la Catedral Angelopolitana, al Clero de esa

407

�Diócesis, al pueblo cristiano de la misma, otro es la forma de profesión de fe,
otro la de juramento, etc.
Aunque su edad no era muy avanzada, ya que tenía 66 años cuando fue
trasladado a Puebla, las muchas persecuciones que sufrió y la lucha constante
que tenía que desarrollar para llevar adelante sus obras, seguramente habían
minado su salud, pero no quiso cuidarla y siguió en Puebla el mismo plan de
trabajo que en Monterrey, aunque le había sido fácil dejar marchar las cosas
como las tenía organizadas su antecesor Monseñor Colina. Por eso admira que
en escasos cuatro años que duró al frente de la diócesis Angelopolitana, haya
dejado tan buen recuerdo y que se sepa aún de varias mejoras que ejecutó en
tan corto plazo.

Por especial deferencia del Excmo. Sr. Dr. don Octaviano Márquez y Toriz,
actual dignísimo Arzobispo de Puebla, hemos podido contar con un estracto
de la obra del Sr. Pbro. J. Manuel Martínez, intitulada Episcolopio Angelopolitano, muy bien documentada, especialmente en los libros de actas del Ven.
Cabildo de la Catedral de Puebla, y en otras obras como la del propio Excmo.
Sr. Arzobispo mencionado, intitulada Serie de Obispos Angelopolitanos que
apareció en la Revista Eclesiástica de Puebla; al final se incluye la bibliografía
del Sr. Pbro. Martínez, que complementa la del autor.
Por el trabajo mencionado anteriormente, sabemos que el domingo 26 de
octubre de 1879 se cantó en la Catedral de Puebla un Te Deum, por acuerdo
del Cabildo, con motivo de la designación papal de Monseñor Verea a la
diócesis de Puebla; y que el 11 de noviembre del mismo año acordó también
el Cabildo hacer reparaciones al Palacio Episcopal para recibir a su nuevo
Prelado. Monseñor Verea prestó juramento de fidelidad y obediencia a la
Santa Sede en diciembre de 1879, ante el Excmo. y Rvmo. Sr. Arzobispo de
México Dr. don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, en la ciudad de
México, y tomó posesión de la diócesis por poder suyo el M. I. Canónigo Doctoral y Vicario Capitular Lic. don Atenógenes Castillero, el 23 de enero de
1880, en la forma acostumbrada. El día 26 del mismo mes hizo su entrada a
su sede episcopal, verificándose la recepción oficial en la tarde de ese día, en
el Colegio Clerical Josefino, según acuerdo del Cabildo y varios Sacerdotes, en
carruajes, seguido de larga y entusiasta comitiva, hasta la Catedral en donde
se verificó la ceremonia de rigor, y al siguiente día 2 7, se celebró una· misa de
acción de gracias a la que asistió el Obispo.

En sesión capitular de 21 de enero de 1881 se aprobó con el acuerdo del
Obispo la ampliación del templo parroquial del Sagrario, anexo a la Catedral,
a iniciativa del M. I. Sr. Deán Dr. D. Ramón Vargas, quien poco después entregó una importante suma para costear la obra. En 24 de mayo de ese año
el Cabildo acordó apoyar la solicitud de la Sociedad Católica de Puebla para
408

Dr. Don Francisco de Paula Verea

��~/,G',¿1/
/)

•
Carta de Pío IX a Monseñor Verea

��pedir a Su Santidad la declaración de la Asunción corpórea de María Santísima como dogma de fe, adelantándose muchos años al logro de ese anhelo
católico, que fue proclamado el primero de noviembre de 1950 por S. S. Pío
XII. En el mismo año se reimprimió el Manual Diocesano por acuerdo de
Mons. Verea.

Habiendo enviado el Prelado solicitud al Cabildo de que fuese trasladado al
Coro de la Catedral el altar de Nuestra Señora de la Defensa, patrona de ese
templo, no encontró eco entre los señores capitulares esa sugerencia, por lo que
Mons. Verea se abstuvo de insistir sobre el asunto, con el respeto que caracterizó su actuación para los acuerdos del Ven. Cabildo; como fue también el

caso de la solicitud que hizo en octubre de 1882, para establecer de un modo
permanente en la Catedral la devoción de la Hora Santa, para aprovechar las

importantes indulgencias concedidas por la Santa Sede a los que participasen
en ese piadoso ejercicio, lo que fue resuelto en forma negativa.

Mons. Verea trató de fundar un Instituto de Caridad a favor de los eclesiásticos pobres, pero desgraciadamente no tuvo tiempo de realizar tan generoso

deseo. Pero sí logró bendecir solemnemente la capilla de su Patrono San Juan
Nepomuceno (hoy conocida con el nombre de Templo de la Mansión) el día
16 de noviembre de 1882, depositando en el altar una reliquia de ese mártir del
sigilo sacramental. En la Catedral Angelopolitana inauguró varias mejoras, ben-

diciendo el día 26 de enero de 1883, un altar en honor de San Nicolás de Bari,
el 6 de febrero del mismo año un nuevo nicho en la restaurada capilla del Sa-

grado Corazón, y el 16 de julio el altar dedicado a Nuestra Señora del Carmen.
En ese mismo magno templo ocurrió el 10 de marzo de 1883 un acontecimiento
que impresionó fuertemente al Prelado, al ocurrir durante la misa conventual
el repentino fallecimiento del M. l. Sr. Prebendado don José María Peláez del

Llano, que había ingresado al Cabildo desde 1873.
Como se recordará, en Monterrey había entregado Mons. Verea el Seminario a los Padres Paúles, y como allí hacían falta maestros preparados, los
resultados fueron magníficos. En Puebla los religiosos de la misma Orden tenían a su cuidado el Colegio Clerical Josefino, y a pesar de su gran cariño por

los hijos de San Vicente de Paul, se dio cuenta de que su labor en Puebla era
perjudicial a la disciplina, puesto que invadían funciones del Seminario Conciliar Palafoxiano, notable institución que justamente admiraba el Prelado, por
lo que, agotados todos los medios de conciliación, le fue necesario decretar la
supresión de dicho colegio, pasando los alumnos al Palafoxiano, para el cual
tuvo todavía más amorosos cuidados, al gestionar y obtener de la Santa Sede
en 1883, que mediante ciertos requisitos ese Seminario Conciliar pudiera otor-

gar grados académicos de bachiller, licenciado y doctor en Teología. Debido
a eso el 7 de julio de ese año la Sagrada Congregación de Estudios en Roma,

409

�llegó a autorizar doscientos títulos de bachiller, otros tantos de licenciado, e
i(Tual número de borlas de doctor en teología. Por petición de Mons. Verea,
s: logró ( cuando éste ya no existía) el 20 de mayo de 1884, ~ue el mi'.mo
Seminario pudiera expedir grados académicos en derecho c~~omco Y civil.
Cuando llegó la autorización a Puebla, ya Mons. Verea no v1via, por lo que
su labor en pro del Seminario Palafoxiano dio frutos aún después de su muer•
te, lo que hace suponer que su memoria será recordada en ese notable centro
de estudios eclesiásticos.
El Amigo de la Verdad fue un pequeño periódico, al parecer publicado por
la Compañía de Jesús en Puebla, que tenía residencia en esa ciudad y operaba
el Colegio de Artes y Oficios, contando sin d"..da con la b~ena voluntad de
Mons. Verea, que tantas pruebas dio de su carmo hacia los.~IJOS de San -~gna. El 10 de mayo de 1884, enmarcado en negro, aparec10 en ese
CIO.
, penod1co
,
un editorial con el título: "Muerte de un Santo", en que proporciona 1mpor•
tantes detalles sobre el fallecimiento del Ilmo. Sr. Obispo de Puebla don Francisco de Paula Verea ocurrido en Cuyoaco, el 4 de mayo de 1884. Por ese
escrito nos damos cu:nta de que a fines del mes de abril de dicho año salió
de su Sede Episcopal con el objeto de dirigirse a Zacapoaxtla, en el Estado
de Puebla para bendecir un templo, y continuar la visita pastoral que constantement~ emprendía desde su llegada a su nueva diócesis, como lo hizo antes
en la de Linares. Pasó algunos días en San Juan de los Llanos y el lunes 28 de
abril se dirigió al pueblo de Cuyoaco, situado en el mismo Estado de :uebla,
siendo cabecera del municipio de su nombre y en esa época contando solo con
poco más de setecientos habitantes. Llegó en un carruaje que le había enviado
el Párroco de Cuyoaco hasta San Juan de los Llanos, alojándose_ en la casa del
C ura Y hab iendo comido ' a las tres de la tarde se puso a adm1mstrarh elb'Sacra'd
mento de la Confirmación en el templo Parroquial, el cual parece a 1a s1 o
regado poco antes para asearse, por lo que estaba frío comparado con ~ª- ~emratura del exterior que a esa hora era alta. Ese cambio brusco h1no los
pe
'l
terminó una fuerte pulmoma
confa '
ta b
1e re, pero
pu lmenes d e su lima . Y de
.
.
. .
el Prelado se esforzó en terminar las conhrmac1ones y luego e_l rezo del oficio
. ·
·
nerse en cama inmediatamente, como le aconse3aban sus acomd1vmo,
sm po
, .
l d' ·
pañantes. Se llamó luego de Zacapoaxtla _ª un med1~0, pero hasta e 1a siguiente pudo llegar el Dr. Francisco ArauJo, y despues se reumeron
Dres.
Esteban Lamadrid y Agustín Pérez Salazar, de Puebla, los que umeron sus

:ºs

esfuerzos para tratar de obtener el alivio del Prelado.
También llegaron de Puebla a Cuyoaco el Sr. Deán don Ramón Vargas,
Monseñor Leandro G . Trcviño, el Sr. Canónigo don Miguel Mariano Luque,
y otras personas, siendo todos atendidos de la mejor mane_ra por el Sr. Cura
del lugar, don 11iguel Gerónimo Díaz, quien hizo lo imposible para encontrar

410

hospeda je para tan distinguidos huéspedes en pueblo pequeño y escaso de
víveres. Se administraron los últimos Sacramentos a Mons. Verea por el M.
I. Sr. Deán, y en todo momento admiró a los circunstantes su piedad y fervor,
~parte de su. humildad. Como gran devoto del Castísimo Patriare.:. le imploró
siempre monr en alguna de sus festividades, lo que Dios le concedió, el día
del Patrocinio de Señor San José, a las cuatro y tres cuartos de la tarde, a los
70 años de edad. Como buen Obispo, murió desempeñando su Santa Visita,
y como ejemplar sacerdote no descuidó jamás el oficio divino.
El Gobernador de Puebla negó autorización para que se llevara el cadáver
a la Catedral de esa ciudad para su inhumación y con el objeto de que se
efectuaran solemnes honras de cuerpo presente, como deseaba el Cabildo, y
sólo con gran dificultad se logró poder enterrar sus restos en el Camarín del
Santuario de Nuestra Señora de Ocotlán en Tlaxcala, con los honores debidos
a su dignidad episcopal.
Aún después de muerto sufrieron sus restos persecuciones, ya que durante la
revolución de 1910 fueron violadas las tumbas de prelados del Camarín de la
actual Basílica Menor de Ntra. Sra. de Ocotlán, en Tlaxcala, siendo confundidos los restos del Ilmo. Sr. Verea con los del Ilmo. Sr. Dr. don Francisco
Melitón Vargas y Gutiérrez, Obispo Angelopolitano que fue enterrado en ese
lugar el año de 1896. Entre los festejos del III Centenario de la Consagración
Y__Dedicación del templo mayor poblano, el cabildo angelopolitano, por suges11on del Excmo. Sr. don Ignacio Márquez y Toriz, dignísimo Arzobispo de Pueblo y Tlaxcala, acordó se exhumaran los restos mixtos de los dos Prelados y se
procedió a llevarlos a Puebla, en donde encontraron nuevo descanso e~ las
gavetas preparadas al efecto en la cripta catedralicia, en la cual dos placas
señalan el sitio en que se encuentran esas venerables reliquias.
En Guadalajara causó consternación la noticia del fallecimiento de Monseñor Verea, ya que era muy estimado en todos los círculos sociales, aun en los
gubernamentales. Su hermano el Lic. José María Verea salió inmediatamente
para Puebla; pero no pudo alcanzar el entierro, que se verificó con la rapidez
que exigían las circunstancias; era nombrado albacea en el testamento siendo
usufructuaria de sus bienes matemos y paternos por vida, su hermana' entera
Plutarca Verea Viuda de Romaneo, y herederos sus medios-hermanos Lics.
José María, Trinidad y Miguel Verea, lo mismo que Marina Verea, esposa del
Dr. Nicolás Puga. No dejó muchas propiedades, ya que los pobres de las dos
diócesis que rigió recibieron la mayoría de sus fondos. Siendo amante de las
bellas artes, poseía una pequeña galería de pinturas que se repartió entre sus
hermanos, y aún conservan personas de la familia en Guadalajara y en la Ciudad de México, óleos que formaron parte de esa colección, la que es posible
haya heredado de su buen amigo y antecesor en Puebla Monseñor Colina

'

411

�quien tal vez pudo haber adquirido obras de la gran pinacoteca del Ilmo. Sr.
don Francisco Pablo Vázquez, que enriqueció, al ser vendidas, varias coleccio-

nes poblanas que han llegado a nuestros días y la de la Academia de San
Carlos de México. Por otra parte el mismo Monseñor Verea pudo adquirir en

Europa algunos cuadros, pero figuran entre los que tiene aún la familia algunos que sin duda proceden de Puebla, por lo que se aventura la idea de la
herencia de Monseñor Colina, ya que en cuatro años poco pudo haber reunido
directamente.

La madre del que esto escribe, hija mayor del Lic. José María Vcrea, visitó
a su tío en Puebla el año de 1883, cuando ella tenía once años. Recordaba
claramente su costumbre de leer todas las noches la Sagrada Biblia hincado
de rodillas y entre dos velas, en la misma postura. Por la mañana¡ después de
la misa que decía en su oratorio, tomaba sólo un espumante chocolate servido

en pocillo de porcelana sobre mancerina de plata. Recordaba en el palacio

plenitud episcopal, firmado también T C
posee también en su colección un óleo. deº';::;'' 18_53. La Catedral de Puebla
visto en el Cole io de Guadal
onsenor . Verea, y otro lo hemos
dice así. "El E~

I

upe, Zacatecas, el cual tiene una inscripción que

.
xcmo. e lmo. Sr. D Francisco de p V
d. , .
de Monterrey, Colegial de honor y beca d
.. , . erea, ,gmSimo Obispo
Seminario Conciliar de Guad I .
e opoS1~10n en derecho canónico del
del mism S . .
a ªJara, pasante Jurista y catedrático de cánones

bido del ;upee::rª;:b~:c;~rd:ndey:s ~~ aqu~I_a Universidad y abogado reciaquella ciudad. Cura interino de u~~ aiara .. i;ctoAnr del Colegio Clerical de
bendad
d
, .
arroqma e
aleo de la misma Prebiemo ;:iesi~~:és ;anomgo GDoctoral de aquella Catedral. Secretario d~l Goo, rov,sor, obemador y Vicario General d I M"
ballero Comendador de la Nacional y D" 1·
"d O d
e a ,tra. Cae
.
IS mgu, a
r en de Guadalu
0 n5&lt;:1ero de Estado Honorario. Retratado a los 40 año d
d d
pe y
Sevenano Hemández pintó en México en 1854" A ~ e ~u e a en 1854.
retrato por ser el menos conocido.

.

qm se

a a conocer ese

episcopal, un pasillo que tenía al fondo pintado un curioso "trompe-l'oeil",

que consistía en la figura de un joven estudiante marchando hacia la persona
que avanzaba por el pasillo, cuyos mismos pasos repetía un raro eco, dando la
impresión de que el joven andaba en sentido contrario.

BIBLIOGRAFIA

No deseamos terminar sin incluir aquí la cita que hace don Carlos Pérez

Maldonado, del sabio historiador Dr. don José Eleuterio González, sobre la

IMPRESOS

actuaci6n en Monterrey, de Monseñor Verea, que fue su íntimo amigo: "Gobernó esta Diócesis por el dilatado espacio de veintiséis rulos, con singularísirno
tino y gran prudencia, haciéndose amar por la bondad de su carácter, admirar

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' u ona e a Universidad de Santiago de Compostela,

por su mucha sabiduría, y respetar por la santidad de su vida".
Son poco conocidas en Guadalajara las obras impresas de Monseñor Verea
y solamente se ha encontrado un devocionario de San Juan Nepomuceno, que
confirma, lo mismo que una estatua del Santo aún en poder de su familia, el
gran amor que tuvo por el Patrono del Secreto Confesional. Monseñor Valverde en su Bio-bibliografía, incluye solamente trece obras de don Francisco de
Paula Verea, y don Juan B. Iguíniz enumera veintiuna, entre éstas el devocionario indicado, que apareció anónimo y hay fundadas razones para atribuirle.
Con respecto a la iconografía de Monseñor Verea, existen en Guadalajara,
aparte de numerosas fotografías de la época, varios retratos al óleo suyos, todos

copias de la tela original en poder del autor de estas líneas, en la cual aparece
como Obispo Electo de Linares, sin pectoral, y firma el pintor T. Corral, 1853.
Las copias son de J. Mariano Mares, una existe en la Catedral, otra en San
Agustín, y la tercera en poder del que esto escribe; siendo en 1854, lo mismo
que otra de Monseñor Colina, también sin pectoral, del mismo pintor y año.
En el Seminario de Guadalajara existía un óleo del que hay copias fotográficas. La Catedral de Monterrey tiene una bella tela en que aparece con la
412

CRESPO
1962.

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Linares y después de Puebla, que existe en el Museo de Guadalupe, Zacatecas, pintado
en 1854 por Severiano Hemández.
2 Carta: de S. S. Pío IX a Monseñor Verea sobre su elección a la Diócesis de Linares,
en que se refiere a carta suya de aceptación de fecha 31 de marzo de 1854, siendo ésta
del 26 de junio del mismo año.
3 Bula de S. S. León XIII con relación a traslado de Mons. Verea a la Diócesis de
Puebla de los Angeles y Tlaxcala, de fecha 13 de octubre de 1879.

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414

415

�LA CIENCIA HISTÓRICA Y EL ESTRUCTURALISMO
DR. FRÉDÉRIC MAURO

Universidad de Tolosa

LAs NOTAS QUE SIGUEN no son de un filósofo, sino de un historiador que se

enfrenta todos los días a los problemas de la investigación; de un historiador
que ha visto transformarse su disciplina, profundamente, en algunos años. Son
pues un llamado a la discusión con todos aquellos que como él, se apasionan
por su trabajo, un trabajo que parece renovarse perpetuamente.

Las ciencias humanas y la noción de la estructura.
Las ciencias humanas llegaron a la noción de estructura por dos vías opuestas, por así decirlo, pero complementarias. Las llamaremos, para simplificar, 1a
historia y la anti-historia.
1. La Historia. Tomemos el caso de la ciencia económica, que se llamaba
tradicionalmente economía política en nuestras viejas Facultades de Derecho.
Fue sobre todo, en el siglo XIX, la economía de los clásicos, Ricardo, JeanBaptiste Say, John Stuart Mil!. Pretendía ser una ciencia universal, válida y
aplicable en todo tiempo y en todo lugar. Trataba de descubrir leyes generales.
Ahora bien, esta disciplina ha sufrido, desde mediados del siglo XIX, numerosas transformaciones. Se ha ampliado y desarrollado considerablemente, purificándose cada vez más en sus aspectos doctrinales y terminando por formar un
cuerpo impresionante de teoría positiva al servicio de la acción humana, la
ciencia de la rareza. Uno de los enriquecimientos más notables de esta ciencia
ha sido la noción misma de estructura. Ha sido posible por la obra de Marx,
de la Escuela Histórica alemana, de la Escuela Institucionalista norteamericana.
Después de la guerra esta noción se impuso con una fuerza apremiante a la
economía, con los estudios sobre el crecimiento y el desarrollo económicos. Estas influencias explotaron una cierta relatividad de las leyes económicas. Cada
417
H27

�época, cada civilización, cada sistema tienen leyes que les son propias y cuyo
conjunto es precisamente el sistema mismo, y forma las estructuras de este
sistema. Los diferentes factores de la economía se combinan según ciertos mecanismos y en proporciones que representan una cierta constancia. Pero esta
constancia es precaria. Intervenciones exteriores o una transformación interna
más o menos rápida alteran el equilibrio así realizado. Y por una crisis de las
estructuras el sistema se destruye y da lugar a otro sistema, y las estructurag a
otras estructuras cuyas leyes son diferentes.
La noción de estructura ha tomado un lugar importante en la ciencia
económica. Y esto, gracias a la historia. Pues la economía de Marx es una
economía histórica; la de la Escuela Histórica alemana lo es por definición;
la de la Escuela Institucionalista lo es en la medida en que explica la economía no por ella misma sino por su contexto, contexto que bien puede calificarse de histórico. En cuanto a los estudios sobre el desarrollo económico Y
sobre el subdesarrollo, están penetrados de historia, de dos maneras. Por una
parte, apelando a la noción de desarrollo, apelan también a la noción de
tiempo, o sea de evolución, tomando la teoría de las fluctuaciones económicas
-fluctuaciones temporales- y completándola por el estudio de los mecanismos del crecimiento para hacer de ella una "dinámica". Por otra parte,
estudiando distintos aspectos de la civilización industrial surgida de las transformaciones de los siglos XIX y XX en Europa y en América del Norte,
descubre la variedad histórica y geográfica de los sistemas económicos.
Introducida en la economía por la historia, la noción de estructura en
economía aparece entonces como un exceso de la noción de ley universal por
la historia, y en consecuencia directa o indirectamente como un producto de
la ciencia histórica.
II. La Antihistoria. Tomemos ahora el caso de las ciencias antropológicas:
la lingüística, la etnología y aun la psicología o la sociología. Aquí parece
que dos tipos de explicación son posibles. O bien el sabio explica un fenómeno por sus antecedentes y nos da entonces una explicación histórica, un
historicismo. O bien lo explica por el conjunto del que forma parte en un
momento dado y por el papel que en él juega. Y la explicación es entonces
no-histórica o antihistérica, es estructuralista. El término está tomado de la
psicología y la biología. La estructura en psicol~gía, es el co~junto cuy~s part~s
son modificadas por el hecho de su pertenencia al todo, dice la Enciclopedia
Larousse, que da para el estructuralismo en biología la siguiente definición:
teoría según la cual los órganos no tienen ninguna existencia separada y se de-

Ahora bien, en algunas ciencias el estructuralismo ha sido tomado del historicismo. "(El) procede, escribe Paul Ricoeur,2 de la aplicación en la antropología y las ciencias humanas en general de un modelo lingüístico. En el
origen del estructuralismo encontramos primero a Ferdinand de Saussure y
su Cours de linguistique générale, y sobre todo la orientación propiamente
fonológica de la lingüística con Troubetskoy, Jakobson, Martinet. Con ellos
asistimos a una modificación de las relaciones entre sistema e historia. Para
el historicismo, comprender es encontrar el origen, la forma anterior, las fuen tes, el sentido de la evolución. Con el estructuralismo aparecen los arrealos
" '
las organizaciones sistemáticas en un estado dado que son en principio inteligibles". Y Ricoeur agrega:
"Así nace una lingüística sincromca, como ciencia de los estados en sus
aspectos sistemáticos, distinta de una lingüística diacrónica, o ciencia de las
evoluciones, aplicada al sistema. Como se ve la historia está en segundo plano
y figura como alteración del sistema. Además, en lingüística, estas alteraciones
son menos inteligibles que los estados del sistema ... "
El mundo lingüístico ha sido traspuesto por Levi-Strauss en antropología. 3
Los sistemas de parentesco han proporcionado a ésta "la primer analogía
rigurosa de los sistemas fonológicos", para decirlo con palabras de Paul Ricoeur. Pues el parentesco es un sistema de comunicación. Del parentesco se
puede pasar en seguida a otros sistemas de comunicación: el arte, la religión, etc ...
La historia y las estructuras.

Si oponemos así historicismo y estructuralismo, historia y estructuras, ¿ es entonces posible para la historia encontrar estas estructuras? Ahora bien, hay
este hecho: esta ciencia social que es la historia, se ha enriquecido considerable•
mente en los últimos treinta años, gracias a la noción de estructura. Basta
observar el papel que ha jugado para la escuela histórica francesa, en particular para el grupo de los Annales. ¿ Se nos permitiría una anécdota personal?
Cuando -pronto hará 20 años- prep·arábamos la agregación de historia,
fuimos llamados "los estructuralistas:" este neologismo debido al entusiasmo
de la juventud mostraba muy bien cómo acogía la nueva generación a los
nuevos métodos de la historia. Fernand Braudel, en su Seminario de la École
Pratique de Hautes Études no cesaba de oponer a la historia de los aconte-

finen por su función global.
RrcoEUR, Structure et Heméneutique, Esprit, noviembre 1963, p. 598.
En particular en su libro Les structures élementaires de la parenté.

: PAUL
1

418

Algunos especialistas, con Levi Strauss, dicen "diacronía" Y "sincronía"•

1

419

�cimientos* -la expresión provenía de Franf:tois Simiand- una historia de
la ocasión (coyuntura) y las estructuras.
Son necesarias algunas observaciones sobre la significación de las estructuras
en historia y sobre su situación en relación a los otros conceptos de la epistemología histórica.
a) Se ha confundido a menudo y durante mucho tiempo, estructuras con
economía, acontecimientos con política. O se habla demasiado fácilmente de
la coyuntura económica, de las estructuras sociales, de las instituciones políticas. En esto hay simplificación de la realidad y aproximaciones que no son
verdaderas sino muy superficialmente. En realidad, las estructuras pueden
ser políticas, económicas, sociales, religiosas, culturales. Pueden ser materiales
o mentales.
b) A menudo se han producido confusiones entre estructuras, instituciones
y derecho. Por un lado los pueblos de lengua inglesa tienen tendencia a llamar
instituciones lo que nosotros llamamos estructura. De aquí la expresión conocida de escuela institucionalista para designar a los discípulos de Commons.
Por otra parte, para muchos juristas, las instituciones no pueden ser sino jurídicas, aun cuando existen instituciones de hecho, independientes del derecho.
El derecho puede reconocer su existencia pero está obligado, salvo excepciones,
a inclinarse ante ellas. Sin duda una ley o un contrato pueden ser una institución, y una institución puede ser jurídica. Pero la coincidencia está lejos de
ser perfecta entre las dos disciplinas. De la misma manera una institución
puede hacer estructura pero esto no es una necesidad de la noción misma
de institución.
c) Generalmente se oponen estructuras y coyuntura pero mirando esto detenidamente, estas dos nociones se penetran íntimamente. Pues los efectos repetidos de la coyuntura pesando más o menos en tal o cual sentido, traen un
movimiento de larga duración o secular, o una tendencia mayor con cierta
orientación. Ahora bien, esta coyuntura de período largo tiene un carácter
estructural: sus crisis manifiestan cambios de estructuras. Se habla de "crisis
de estructuras". Por otra parte, un buen conocimiento de la coyuntura reposa
sobre el conocimiento de todos los elementos de la estructura y de su evolución.

d) No hay, como lo prueban las líneas precedentes, o lo hay raramente,
un paso brutal de una estructura a otra. En el debate entre lo continuo y lo
discontinuo en las ciencias sociales, es más bien lo continuo lo que tiene razón.
Se pasa insensiblemente de una estructura a otra, de un tipo de estructura a
otro tipo. De la misma manera se pasa de una civilización a otra, de un sis-

*
420

El autor utiliza aquí la expresión histoire événementielle (N. del T.).

tema a otroi de pasado al present N .
ideal entre el asado
l
. e. º. Slendo el presente más que una línea
vida cotidian: Las y e lpo~emri la historia llega hasta las orillas de nuestra
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mucho tiempo antes y una de
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a veces demasiado largas.
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e) ¿ Estos caracteres nos llevan a
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. . a na Jamas mutac10nes,
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exp licaciones son posibles · Sol amen t e se recordará que e l · qm
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pero que deberá abandonarse cuand
ves i?acio~ _Y e descubrimiento
donaría el dominio
.
. ~ se _vea q~~ es msuf1c1ente. Si no, se abanh. t . 1
de la h1stona c1enc1a pos1t1va por el de la filosofía d 1

1t;:;~h: c~~::íf~:/nteramente legítima, pero no debe ser confundida :o;
f) Est~diando las estructuras en los diferentes dominios del pasado la histor~a. rev1s:e una competencia universal. Es a la vez ciencia
, . ' . .
poht1ca, ciencia social, ciencia geográfica del pasado E eci°nom1ca, ~1enc!a
6r~emogr~ía, etnología y. ?sicología. ¿ Tiene desde. ensto:c:s ::a so:~:~;~~
ve pro ema cuya soluc1on no está en la hi
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c~as sociales de las que es proyección en el pa:~:ia .;:ma, smo ~n las ciendiferentes ciencias sociales en el presente? . O b. . le y una ~~1dad de las
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ien as problematlcas que nos
~roponen s~n Irreductibles unas a las otras, sin denominador común? . E
s1ble una ciencia del hombre.&gt; Son problemas que los sociólogos, antropólogos
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. s on.a _or;s s~ plantean cada día. Por esto ellos se orientan hacia el traba.~
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area st udzes, en la mvestigación de esta unidad.4
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Más allá de las estructuras.
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pro und1zac10n de la noción misma de dato histórico que la historia trajo a
' Para los estudios franceses sobre América LatJ·n a cfr. los del Institut des Hautes

É tu d es de Paris y el de la Universidad de Toulousse. '

421

�la estructura. Desde este punto de vista puede decirse que es un rechazo del
antihistoricismo lo que ha hecho descubrir a la historia la noción de estructura si al menos se llama antihistoricismo a una exageración y una perversión
de la explicación histórica del fenómeno social, explicándose éste a toda costa
y superficialmente por un antecedente o por antecedentes cuando es sobre
todo el resultado de una interdependencia funcional.
Desde entonces la historia aparece como una ciencia estructural del pasado.
Lo que la distingue de la lingüística, que sería una ciencia pura y absolutamente estructural.
Pero entonces se plantea al historiador un grave dilema. O bien él construye la teoría del pasado en términos de presente y corre el riesgo de dejar
escapar lo que hace precisamente la originalidad de ese pasado. O bien la
construye en términos del pasado, pero entonces arriesga que sea incomprensible a los hombres del presente. Este dilema ha sido especialmente grave en
historia económica, donde tuvimos ocasión de estudiarlo. 5 Su solución puede
llevamos a nuevas vías sobre el papel de la estructura en historia económica,
y en general sobre el con junto de la ciencia histórica.
En efecto, los historiadores y los economistas han reaccionado de cuatro
maneras diferentes al problema que aquí planteamos. Indiquemos brevemente
estas cuatro actitudes.
1) La actitud llamada de Hamilton. Se trata de Earl Jefferson Hamilton,
el gran historiador de la moneda y de los precios españoles. A él se atribuye
a menudo una actitud que no es la suya. Por esto nosotros hablamos de la
actitud llamada de Hamilton. Según los críticos, Hamilton aplicaría brutalmente a la realidad del siglo XVI o del siglo XVII la teoría económica contemporánea. Esta teoría, construída a partir del capitalismo industrial, no
puede rendir cuentas de fenómenos anteriores a él.

2) La actitud de Ernest Labrousse. Aplicando el princ1p10 marxista de la
relatividad de las leyes económicas, Ernest Labrousse se ha esforzado en construir una teoría de las crisis del Antiguo Régimen Económico, distinta de las
crisis del capitalismo industrial. Esta actitud ha sido generalmente aprobada
por los historiadores economistas franceses, aun los no marxistas.
3) La actitud de R. Romano y A. Chabert. Estos autores han tratado, cada
uno por su lado, de relacionar la estructura económica de una época pasada
con el pasado económico de la misma época, explicando aquélla por ésta, y
a la inversa.

4) La actitud de Mi/ton Friedman y Oskar Lange. Hemos ligado intencionalmente estos dos nombres de economistas tan opuestos, ya que el primero
pertenece a la Escuela de Chicago, considerada como la más liberal en los
Estados Unidos, y el otro es presidente del Consejo del Plan en Polonia comunista. Friedman muestra que las estructuras son mecanismos complejos,
combinaciones de mecanismos simples. Los primeros son variables con el tiempo y los sistemas. Los segundos son universales, y a menudo los más importantes. El de la ciencia física una comparación: la ley de la caída de los
cuerpos (V
½ g t 2 ) no se realiza prácticamente jamás en la naturaleza
en estado puro: en general se combina con otros mecanismos: frotamientos,
resistencia del aire, etc. . . Pero en la práctica estos otros mecanismos son
despreciables y sólo cuenta el mecanismo de la gravedad. De la misma manera se puede, en economía, despreciar los diferentes mecanismos de una estructura y tomar de ella solamente uno, el esencial, que se encontrará en
todas partes, tanto en economía socialista como en economía liberal.

=

De la misma manera Oskar Lange distingue leyes económicas generales y
leyes económicas propias de una estructura o de un sistema determinado. Sin
entrar aquí en el detalle de su pensamiento, ni en el de Milton Friedman,
puede decirse que ambos llegan a la idea de una economía generalizada, según
la exp'resión del economista francés Perroux, es decir una teoría aplicable a
todos los sistemas económicos actuales, liberales o socialistas.
Pero según lo anterior, puede fácilmente verse que de una economía generalizada podemos pasar a una economía histórica generalizada y distinguir en
los diferentes sistemas económicos pasados y presentes mecanismos universales, leyes generales por una parte, y por otras combinaciones variables -y en
proporciones variables- de estos mecanismos universales; es decir estructuras
propias para cada sistema económico. Podemos pues distinguir una naturaleza económica y estructuras económicas. El esfuerzo del historiador será entonces doble: por una parte explotará lo que es estructural, y por ello afectado
de una permanencia pasajera, si así puede decirse, y por otra parte desprenderá lo que es fundamental, universal. En este sentido unirá el esfuerzo de
grandes pensadores de la economía que ha siempre alcanzado una verdad
más general: J. M. Keynes escribió una teoría "general" de la moneda, considerando que la de los clásicos era particular a la situación de empleo. Y
Marx, mostrando que las leyes económicas eran relativas, ha emitido precisamente esta ley más general de la relatividad de las leyes y de la sucesión de
las estructuras.

~ Cfr. nuestra comunicación a la Sociedad Marc Bloch de Toulousse, de próxima
aparición en el Boletín de la Asociación, sobre "L'histoire science de l'abstrait".

422

423

�Conclusión.

Este esfuerzo por ir más allá de las estructuras, la "sociología" de los fenómenos, se encontraba en otros dominios de la historia, como el de la historia
política o la historia literaria. Para este último remitimos al hermoso libro de
Robert Ellrot sobre Los Poetas Metafísicos Ingleses, publicado en París hace
tres o cuatro años.
Lo importante era mostrar que después de haber pasado por el romanticismo absoluto de las filosofías del devenir -todo pasa, nada permaneceel pensamiento occidental en ciencias humanas ha vuelto a encontrar la idea
clásica de la Universal naturaleza. Mientras que estas dos posiciones se tomaron en el pasado, parecían deber coexistir en la explicación, para la nueva
generación de nuestros sabios, formando como los dos pilares de esta explicación. Ser a la vez clásico y romántico, sabio de lo uno y de lo múltiple, es
el medio de hacer progresar más las ciencias humanas hacia un paso decisivo.

Enero, 1965.
Traducción de ALFONSO RANGEL GUERRA

424

LOS HISTORIADORES GRIEGOS COMO DRAMATURGOS
PROF. DR. PEDRO Lms HELLER
Instituto Panamericano de
Geografía e Historia

I
l. No sin razón habrá dicho Aristóteles, en su Arte Poética (Cap. 9): "Evidentemente no es tarea de poeta decir lo sucedido, sino lo que podría suceder
según verosimilitud o necesidad ... ; y del poeta se distingue el historiador ...
por decir éste lo sucedido, pero aquél lo susceptible de suceder. Por eso también
la poesía es cosa más filosófica y seria que la historia; pues la poesía enuncia
más bien lo universal, y la historia lo particular. Es universal, o sea a quién
sienta hablar u obrar de tal modo según verosimilitud o necesidad, lo que
persigue la poesía, inventando los nombres, y es particular lo que hizo o sufrió Alcibíades". uPero luego añade el mismo Aristóteles: "aún si dramatizare
sucesos reales, el poeta no dejará de ser tal; pues nada impide que algunos
de esos sucesos sean tales como puedan producirse según verosimilitud, captando la cual un autor se vuelve poeta de los mismos". (Veremos más adelante que esta salvedad alcanza a justificar la tesis sostenida por nosotros).
En capítulo posterior (23) Aristóteles precisa la diferencia entre ambos géneros literarios con claridad aún mayor: "respecto de la exposición e imitación métrica es manifiesto que las fábulas deben componerse dramáticamente
como en las tragedias, a saber en torno a una sola acción completa y acabada
que tenga principio, medio, fin. . . y no asemejarse a las composiciones históricas, donde es necesario desarrollar no una sola acción sino un solo (período
de) tiempo, es decir todo lo que sucedió durante el mismo entorno a uno
o varios personajes, mediando entre cada suceso y los demás el simple azar.
Y tal como por los mismos tiemp·os se produjeron la batalla naval de Salamina y la lucha siciliana contra los cartagineses sin que las dos convergieran

425

�hacia un rmsmo fin, así tamb1ºe'n se producen
t
·
a veces en e apas sucesivas,
sucesivos sucesos sin constituir unidad alguna".

1
1

2. No obstante dicha definición aristotélica, cabe demosttar que los máximos historiadores griegos no sólo intercalaron episodios dramáticos en sus
obras monumentales (y no sólo recurrieron a la técnica dramática en importantes partes de su exposición), sino fueron impulsados a componerlas por
concepciones netamente dramático-trágicas. La historia que ellos escribieron
lejos de ser concebida como sucesión casual de hechos incoherentes, lo er~
muy al contrario como unidad orgánica, con principio, medio, fin, con enlace, vuelco, desenlace; historia cuyo interés radicaba en el despliecrue de un
conflicto trascendente, originado por un choque necesario y llevado ba su apogeo por los protagonistas de acuerdo con el juego verosímil de la psicología humana. Para los griegos, la humanidad no era ni juguete pasivo de poderes sobrenaturales e inescrutables, ni forjadora omnipotente de un progreso infinito;
la historia ni era un vaivén de mareas altas y bajas, un sucederse perpetuo de
acontecimientos siempre similares, ni tampoco el lógico resultado de proyectos
bien calculados. Demasiado les valía la libertad del hombre para admitir su
d~gradación a simpl~ eslabón de cadena; pero demasiada les parecía, asimismo, Ia dependencia del hombre para creerlo capaz de transformar el universo a su antojo. La originalidad de los helenos consistió en reconocer que
cada ser humano, cada fenómeno humano y, sobre todo, cada pleito interhumano son a la vez únicos y universalmente válidos. Tal como la naturaleza
(physis) de las distintas regiones climáticas-geográficas-antropológicas resultaba ser investigable (historeté), así también la naturaleza de las diferentes
constituciones estatales (politeiai) y de las mutuas relaciones conflictuales entre las póleis; y siendo lo "político" la preocupación esencial de los griegos,
este estudio debió convertirse entre ellos, forzosamente, en su "investigación"
(historia) por excelencia.
3. Intuida la existencia de leyes, surgió la pasión por "reconocerlas" (anagnórisis) en los sucesos reales. Para ello no bastaban los escuetos anales (horoi)
ni los relatos de fundaciones locales (Ktíseis), sino que debía enfocarse un
momento de "detenimiento" significativo (epoche). Vale la pena oponer el
concepto de "epoca!", coincidente en este sentido con "eónico", al de "efímero". Bien sabía Píndaro (Pítica VIII, última époda) que los hombres somos
"epámeroi" y "sueños de sombra"; a pesar de lo cual opinaba que, bañados
por resplandor divino ( aigla diósdotos), nos envuelve una ndulce eternidad"
(méilichos aión). Semejantes instantes de esplendor, constituyendo ' 1detenimiento" (época), interrumpen la sombría fugacidad del tiempo. Los tres momentos, o sea las tres épocas decisivas en la evolución de la antigüedad clásica

encontraron cada una a su historiador congenia} que supo "reconocer" ( anagnorízein) su significación "epoca!" (aionikón): el choque entre el Asia despótica y la Europa "demótica", a H erodoto de Halicarnaso; el choque entre
Esparta reaccionaria-rural-continental y Atenas progresista-mercantil-marítima,
a Tucídides; el triunfo final de Roma sobre las potencias rivales, a Polibio
de Megalópolis. En opinión impregnada de emotividad intelectual de los
tres escritores nombrados, cada uno de aquellos tres sucesos marcaba el desenlace de un drama que llenara el escenario ecuménico (internacional) durante
una "época" de 50 años aproximadamente; por tanto, el término pentekontaétis, referido por Tucídides al período intermedio entre la expulsión de los
persas y la guerra del Peloponeso (480-430 a.C.), es aplicable en forma análoga a las ép·ocas dramáticas ilustradas, respectivamente, por su predecesor
H erodoto ( desde el sometimiento del Asia Menor hasta después de Maratón:
( 535-485) y por su lejano epígono Polibio (desde la caída de Sagunto hasta
la batalla de Pidna: 218-168). Y en cada una de dichas épocas no hubo
solamente, hablando a lo Aristóteles, una mera unidad de tiempo ni tampoco
un sucederse de sucesos accidentales, sino --como en las tragedias- unidad
de acción acabada.
4. No cabe duda que esos tres historiadores prominentes, dadas las circunstancias dispares de su origen, formación e idiosincrasia y, de los respectivos
argumentos de su investigación, representaban -o mejor dicho creaban
(epoiounto ) - modalidades bien diversas de escribir historia. No pueden imaginarse antípodas más pronunciados que H erodoto el fabulista ameno ( tildado
de "mythodes" por Tucídides), amante de anécdotas y digresiones extra-históricas, imbuido de creencias religiosas, hijo directo de la epopeya heroica,
no ya desprovisto sino desconocedor de experiencias estratégicas políticas económicas, y, p·or su parte, Polibio el npragmático", estadista de alcurnia, diplomático, militar y jinete, reacio a lo fantasioso y verboso pero ponderador
sagaz, de necesidades materiales. Sin embargo, ni deja el primero de razonar
en todos los asuntos, ni de ser intuitivo el segundo con respecto a las causas
latentes: ambos arrancan de una visión integral (Kathólou) del "mundo
habitado" (oikouméne, es decir de la civilización) explorando el griego del
siglo quinto la debilidad del ya declinante imperio persa, y el griego del siglo
segundo la fuerza del aún incipiente imperio romano. Recoge el microasiático,
colocado por nacimiento entre Asia y Grecia, la asombrosa herencia de las culturas milenarias del Nilo y de Mesopotamia; vislumbra el peloponesio, colocado por el destino entre Grecia y Roma, la estructuración interna de la cultura
occidental de los milenios venideros. Entre ambos, equidistando de ambas
mentalidades, el ingenio agudo del ateniense comprende con introspección infalible la trascendencia del conflicto interhelénico que le tocara vivir y sufrir,

426
427

�el cual -como hoy lo sabemos-- nada menos significaba que la quiebra irremediable de la civilización helénica. Los tres, por manejar la palanca de
aquel espíritu desprejuiciado, obser\'ador objetivo, distanciado, de realidades
aparentes, accesible a relaciones auténticas, que ha hecho de los griegos antiguos los revolucionarios permanentes contra intentonas siempre redivivas de
violar la Naturaleza, lograron pues elevarse por encima de su propio tiempo
y ambiente, persuadidos de la gra\'itación educati,·a de sus "investigaciones"
absolutamente originales.
5. Herodoto (Tal vez 485-425), tras de un prólogo breve pero sabroso, donde
en manera picaresca atribuye los primordios del conflicto entre Europa y Asia
a recíprocos raptos de mujeres, hace comenzar la u acción" (praxis) casi como
la Ilíada y la Odisea --en vísperas de la "peripecia"-, o sea con la incorporación a Persia de la semi-helenizada Lidia reaida oor Creso y posterior.
'
mente, de los griegos litoreños del Asia Menor,º trampolín
del asalto
a la
Hélade peninsular. Después de haber presentado la biografía trágica de Creso,
se remonta atrás como lo hace el relato (apólogos) de Ulises en la corte de
los feacios a los comienzos de la dominación medo-persa, narra la fundación
del imperio por Ciro el Grande, asegurada a raíz de su entrada en Babilonia,
pasa luego a la conquista de Egipto bajo el mentecato Cambises, extendiéndose
sobre geografía, etnografía e historia propiamente dicha de ese misterioso país
e intercalando paralelamente, con la tragedia de Polícrates tirano de Samos,
un nuevo barrunto del destino que amenazaba a la Hélade entera. Con el advenimiento de Darío, su avance hasta la Libia en Africa y hasta Macedonia en
Europa parece, desde el sur y desde el norte, cerrarse una tenaza inexorable
sobre la pequeña península; pero aquí -como en aquella arremetida de Héctor
contra las naves aqueas-- queda retardado el desenlace gracias a la rebelión
de los jonios instigada por Aristágoras e Histico, retardado más tarde también por el revés importante pero no terminante que experimenta el ejército
de Darío en la batalla de Maratón ( 490). Y ahora por fin el cuarto Rey de
los Reyes, Jerjes, prepara por tierra y mar lo que considera, no sin razones,
el golpe de gracia; pero entonces en el penúltimo libro {el octavo) sobreviene la gran peripecia, el vuelco total de la fortuna en el combate naval de
Salamina y luego en el campal de Platea ( 480 y 4 79) : en el penúltimo libro;
pues en el último, al igual que en los últimos cantos de las epopeyas homéricas y en los últimos actos de la dramaturgia ática, se aquieta la intensa acción con el reflujo de las fuerzas bárbaras hacia sus tierras nativas.
6. Tal es la trama general del drama herodoteo, al cual por cierto no faltan
ni principio (arché) ni medio (mésa) ni fin (télos), como tampoco ni enlace
(désis) ni peripecia {peripétia) ni desenlace (lysis); y ni siquiera por parte

del invasor, la anagnóristis del fatal error cometido, atribuible a su propia
soberbia (hybris). Lo demás son episodios, cuentos, anécdotas, comentarios
marginales; algunos de los cuales bien pueden -como las distintas partes
de la Ilíada- haber sido compuestos de antemano, procedentes de fuentes
diversas, pero, nuevamente como en el drama de Troya, el hecho de poder
comprobarse su composición de piezas originariamente independientes, no disminuye sino incluso acrecienta el mérito dramatúrgico del arquitecto de la
obra completa. Creemos que no sin justicia se le ha dado al genial narrador
de Halicarnaso el título de "padre de la Historia"; en efecto, al reconocer
en la magna gesta cumplida por la generación de sus padres, la culminación
de un destino desde tiempo incubado en la "naturaleza" de poderes y caracteres antagónicos, H erodoto fue el primero en "descubrir" la historia como
tensión constante, como actualización de conflictos inevitables, en otras palabras: como drama ya sea en potencia, ya sea en acto. Recién a partir de
Herodoto existe una conciencia histórica, por haber él conferido un sentido
inmanente a lo actuado por los hombres sobre la tierra; pues no hay verdadera
historicidad para quienes esta vida terrenal no es más que un tránsito breve
entre dos regiones ignotas, y al hombre, en el mejor de los casos, le incumbe
el precepto moral de purificar su alma. Para quienes así realmente seamos
"sueños de una sombra" no podrá haber historia ni tener interés alguno. Si
Aristóteles dice, en el lugar citado, que "Herodoto podría ser puesto en metros,
pero con o sin versos la suya jamás dejaría de ser historia", nos es lícito objetarle que un historiador inspirado por tamaña concepción dramática no ha
de ser aquilatado, con toda su prosa deliciosa, como menos poeta que Homero.
7. Diríamos que dicha observación aristotélica alcanza, en cambio, sí al
cuarto clásico griego cuya obra se conserva hasta hoy y quien, a pesar de su
estilo ágil en vida y verba no merece ser calificado de dramaturgo de la historia; diríamos que Jenofonte (435-354) no pasa de relatar, en su llamada
Anábasis, una aventura interesante e instructiva, ni demuestra haber captado,
en sus "historias helénicas", el quid del trágico decaimiento de la Grecia del
siglo cuarto. Bajo este aspecto, dramaturgo del ocaso recién aludido sería más
bien Demóstenes, con su afán apasionado e inútil de restaurar la hegemonía
ateniense. En la lucha oratoria de Demóstenes contra la supremacía de Macedonia, se yergue por última vez un anhelo elemental por no dejarse arrebatar
las riendas del propio destino; y la conciencia hosca de su probable frustración capacit6 al ingente retórico para iluminar hasta el fondo las causas del
descalabro nacional. No nos parece una mera coincidencia que la figura del
Magno Alejandro haya carecido de un historiador condigno; pues fue un
Aquiles a quien no se enfrentaba, entre los suyos, un Agarnenón ni, entre los
enemigos, un Héctor. Su muerte un siglo más tarde, cuando Cartago y Roma

428
429

�se asomaban al plano mundial, habría tenido acaso las características de la
tragicidad; pero en sí la muerte, incluso la prematura, no configura un hecho
trágico.
8. Mas aun sin tener un Alejandro entre sus protagonistas, aquella contienda suprema -en tomo al año 200 a.C.- por el dominio de la "oikouméne"

(del mundo civilizado) encontró a su cabal intérprete, calificable sin duda
como el postrer heleno auténtico, pues de los historiadores que escribieron
después de él, ninguno ha sido más que un literato con mayor o menor espíritu. Polibio el aqueo, en efecto (204-122), y no un escritor latino, tuvo preclara visión de la conjunción de causas remotas, motivos contingenciales y
pretextos momentáneos que condujo y debía conducir según verosimilitud o
necesidad a que la república romana prevaleciera en definitiva entre las
potencias rivales alrededor del Mar Mediterráneo; y es lástima grande que,
de los 40 libros de su obra colosal, no nos queden más que los 5 primeros
amén de algunos fragmentos. El autor, tras de haber insistido en que, por
primera vez en la historia, se hallaban entrelazados los sucesos políticos de
todos los teatros del mundo a partir de la Olimpíada 140 (219-216), culminando en evolución paralela -al cabo de 50 años- con la victoria romana
sobre Perseo de Macedonia en la batalla de Pidna (168), eligió esta "época"
repleta de hondo interés dramático como centro de sus indagaciones. Con
respecto a ella, lo demás constituye ya sea su prólogo ( los libros 1 y 2: desde
la ocupación de Roma por los galos en 387) o su epílogo (los libros 31 a 40:
hasta la destrucción de Corinto en 146). Dice Po/ibio, textualmente {libro
1, 3), que a partir de la Olimpíada señalada la historia se ha vuelto "orgánica, por enlazarse los sucesos itálicos y africanos con los del Asia y de Grecia,
pudiendo todos los hechos ser referidos a un único punto"; y atribuye la
razón última del triunfo de Roma a su constitución superior, analizándola al
por menor en la parte conservada del libro VI. Al historiador, por ende, no
atrajo la multiplicidad sino la organicidad de los acontecimientos; cuyo desenlace no explica con rawnes externas y fortuitas, sino internas y psicológicas:
pues la constitución {politéia) significaba para los helenos -y ciertamente
no sólo para Platón- el alma de los Estados.
9. La situación sustancial se le planteaba del modo siguiente: Convertida
Roma en dueña de Italia y parte de Hispania, fatalmente debía producirse
su choque con el imperio marítimo de Cartago. Atribulada Roma, en la segunda guerra púnica, por el ejército victorioso de Aníbal, pudo el diadoco
macedónico -Filipo V-, aliado de la Liga Aquea, neutralizar -en la llamada "guerra social"- el poder de la revoltosa Liga Etólica {paz de Naupacto) y proyectar una invasión de Italia. Distraídas de esta suerte las grandes

potencias de Europa, quedaban libres Rodas para lanzarse contra Bizancio y,
sobre todo, el diadoco egipcio -Ptolomeo IV- para atacar, venciéndolo en
la batalla de Rafia, a su congénere sirio Antíoco III, el cual a su vez más
tarde logró extender su reino hacia el norte, asaltando la ciudad de Sardes.
Pero eliminado el dominio cartaginés, los romanos, tras de arrollar la Hélade
bajo Quincio Flaminia, llegaron ellos hasta el Asia Menor, triunfando sobre
Antíoco en la batalla de Magnesia. Y aunque luego, con desesperada rebeldía,
levantóse en annas el Peloponeso unido, incrementóse de nuevo la fuerza de
Rodas y dirigióse Antíoco IV contra Egipto presa del caos, quedó con la derrota de Perseo, rey de Macedonia, a manos de Emilio Pablo en la batalla
de Pidna ( 168), instaurado definitivamente el predominio de Roma entre todas
esas potencias contrincantes. Frente a hecho tamaño, no eran más que "operaciones de limpieza" tanto la lucha romana contra los pueblos celtíberos en
el Oeste, como en el Sur la destrucción total de la ciudad de Cartago, como
en el Este la destrucción vandálica de Corinto ( 146). Tal, pues -en líneas
muy someras-- el drama concebido por Polibio.
10. Ahora bien, nuestro concepto del historiador como dramaturgo aparece
desmentido, a más de por Aristóteles, por el propio Polibio cuando (en el
libro 2,56) aconseja que "el historiador no deslumbre al lector contando portentos, ni vaya en busca de discursos que puedan haberse pronunciado, ni pase
revista a las circunstancias concomitantes, como lo hacen los poetas trágicos,
sino que mencione a la luz de la rígida verdad los hechos y las palabras aun
cuando resulten completamente banales; ya que la finalidad de Historia y
• de Tragedia no es idéntica, sino opuesta. En efecto, el poeta trágico debe,
con discursos bien persuasivos, consternar y seducir momentáneamente a los
auditores; en cambio, el historiador debe, con las acciones y palabras correspondientes a la verdad, enseñar y convencer para siempre a los estudiosos. Pues
en la tragedia prevalece lo verosímil aun cuando sea falso, siendo su finalidad crear una ilusión en los espectadores; al paso que en la historia se impone la verdad para utilidad de los estudiosos". Esta disquisición polibiana,
de fuerte sabor isocrático (por el equilibrio estudiado entre las partes antitéticas de cada oración), demuestra únicamente que el autor del segundo
siglo, hombre de acción, escritor apegado a los hechos -"pragmatikósu, como
él mismo gusta de estilarse- poco entendía de la tragedia ática del siglo
quinto, la cual no había pretendido suscitar ilusiones "falsas" para entretener
a sus espectadores con cuentos de susto; sino al contrario introspecciones certeras para enseñarles, por detrás de realidades aparentes, la verdad genuina.
Pero la obra polibiana misma nos demuestra cuánto había aprendido su autor
en la escuela de la dramaturgia y aun de la epopeya helénicas sin darse cuenta
de ello, puesto que dice (en el pasaje ya citado antes, libro !, 3), que con

430
431

�anterioridad a aquella Olimpíada "los acontec1m1entos
carecían de cualquier unidad de concepción, de actuación y de lugar". De tales términos se
serviría un régisseur para rl!chazar el manuscrito de un dramaturgo bisoño.
Unidad de concepción se le exige a una mente creadora, o sea a un poetés;
unidad de actuación se le exige a un elenco de actores o músicos; y la exigencia de una unidad de lugar recuerda el aristotélico "tollto dé eusynopton
einai" (eso ha de ser bien abarcable para la vista) del cap. 7 de la "Poética".
A Polibio le interesaba la "época" referida por ostentar justamente los rasgos
negados a la historiografía por el fundador del Liceo: a saber, por "mediar
(en ella) entre cada suceso y los demás otra cosa que el simple azar, convergiendo todos ellos hacia un mismo fin".
Más difícilmente que las de Herodoto podrían verterse en metros las Historias del megalopolitano; pero aun éste, con su estilo casi castrense, se revela
como poeta cuando canta (en VI, 51) el tríplice ritmo inherente a todas las
repúblicas y empresas "como a seres vivientes'': crecimiento -florecimiento-decaimiento, vaticinando sin otro fundamento que esa prístina especulación,
archihelénica antes que spengleriana, el inevitable ocaso del por nadie tanto
como por él admirado Imperio Romano.

II
TucÍDIDES COMO HISTORIADOR DRAMATURGO "KAT'EXOCHÉN"

l. Basados en lo que hemos expuesto -y tratado de ilustrar- durante
nuestra conferencia anterior, nos urge hoy aclarar con la mayor nitidez posible
en qué consistió ese trascendental enfoque dramático trágico que del hombre
como ente social y político (zo0n politokón ) tenían los griegos antiguos; cuya
orioinalidad reside en haber sabido hacer abstracción de las circunstancias inº
mediatas y los intereses subjetivos que suelen motivar y activar nuestro pensamiento en cada instante. Los griegos encontraron, así, el punto arquimédico
o sea la plataforma desde donde podemos asistir a todos los acontecimientos
-inclusive a los que nos involucran- como a un espectáculo que se desarrolla
ante nuestra vista en escenario distanciado de nosotros mismos sin dejar, empero, de afectamos incluso cuando no nos involucre personalmente. En este
sentido deberemos interpretar el ya mentado párrafo aristotélico donde el filósofo afirma ( Poética 9) que "nada impide que algunos sucesos reales sean tales
como puedan producirse según verosimilitud, captando la cual un autor se
vuelve poeta d~ los mismos", siendo --como dice poco antes- "la poesía una
cosa más filosófica y más seria que la historia Si no nos llamamos a engaño,
11

•

expresa, en el fondo, Aristóteles que el historiador, para verdaderamente captar la esencia de sucesos reales, deberá poseer las cualidades de un dramaturgo
(poietés) , pues sin ellas no pasará de ser un simple analista o cronista de
sucesos aleatorios, aunque simultáneos o sucesivos, escapándole por completo
su oculta relación recíproca, la dramática tensión del con junto, vale decir:
su necesidad y su entrañable verosimilitud. Historiador de vocación hist0riador-poeta será aquel que reconozca, en sucesos vividos ya sea por é1 y en
su tiempo o por otros y en otros tiempos, un drama objetivo, susceptible de
reproducirse con características análogas en análogo clima psicológico; un
drama cuya objetividad, sin embargo, no obste para afectar a los lectores
de cualquier época, justamente por esa su validez universal. El historiador
consumado no habrá, por ende, de ser menos afectivo que objetivo; dos rasgos
que tienden a excluirse mutuamente, y de hecho se excluyen casi siempre cuando el relator de los sucesos los ha vivido como actor y testigo.
2. Pues bien; se cumplió ta! milagro, a la par que aquel postulado sugerido
-según nos parece- por la definición aristotélica, en la figura cumbre de la
historiografía griega y aun la de todas las edades, hijo de la república que, de
acuerdo a sentencia puesta por él en boca de Pericles ( 2, 41, 1), era "institutriz de la Hé!ade" ( tes Helládos páideusis), coetáneo de la trágica peripecia
de la civilización helénica: Tucídides, quien quizá naciera antes del año 470
a. C. y muriera por el 399, año de la muerte de Sócrates. Ciertamente, el interés
perenne de su obra emana de la dramaticidad del propio argumento: la guerra
del Peloponeso; mas, con todo, cabe dudar que su importancia hubiese llenado
la conciencia histórica de los siglos y milenios posteriores, si no hubiera sido a
su vez "descubierta" --en su estructura compleja- por un dramaturgo de semejante talla, quien (valga de nuevo Aristóteles) convirtióse en poietés de los
sucesos reales. Acude a nuestra memoria aquel dicho de Fausto de que "aun
cuando los necios tuvieran la piedra filosofal, le faltaría a la piedra el filósofo".
Heleno hasta las raíces, sabía y experimentó Tucídides el axioma heracliteo de
que "la naturaleza ama ocultarse" (physis philei kryptesthai); pues con haber
sido inmenso su esfuerzo por reunir los hechos patentes, son empero los hechos
latentes cuyo reconocimiento exacto ha llevado, en el proceso místico-epóptico
de sus investigaciones, a la epifanía de verdades sobrecogedoras. El juego antitético de los adjetivos "latente" y "patente,, (correspondientes a los griegos
"aphanés" y "phanerón") figura notoriamente en el pasaje siguiente (1, 23,
6) : " ... pues como causa la más verdadera, pero confesadamente la más latente, considero que los atenienses, deviniendo grandes e infundiendo miedo a
los lacedemonios, los obligaron a hacer una guerra; mientras que los motivos
patentemente declarados por ambos bandos, quienes con ellos rompieron el
pacto e iniciaron la guerra, eran los siguientes: .. . " A lo cual sigue la exposi-

432
433
H28

�cion de los dos sonados "affaires" de Corcira (24-56) y de Potidea (56-66) .
Pero luego, en el transcurso de la obra, se patentiza como. causa aún más verdadera la inconciliable duplicidad de la idiosincrasia latente en todos los griegos, si bien simbolizada por los dos centros antagónicos: Esparta y Atenas;
pues las eternas "dos almas" convivían también en el pecho de cada griego,
en el seno de cada ciudad: la progresista, democrática, mercantil, expansionista y la conservadora, oligárquica, ruralista, reconcentrada. Y esta doble tendencia hizo que, por ejemplo, en Atenas existiera una influyente capa "laconizante", la cual en definitiva originó su ruina. Así, la conflagración fratricida se
debía menos al choque material de dos potencias que al conflicto espiritual de
dos mentalidades, las cuales tenían ambas su p·rofunda razón de ser : conflicto
íntimo, inevitable y, por lo tanto, trágico.
3. Había surgido de nuestro análisis ( efectuado el año pasado) de la tragedia
ática que la grandeza del pensamiento griego se debió -fundamentalmentesu índole dialéctica, transluciendo la plena verdad, dentro del mundo aparente, siempre a través de fenómenos antitéticos; y que, como este juego antagónico de la naturaleza celosa por ocultarse en nada nos intriga tanto como en
el prisma falaz de las relaciones interhumanas, había lógicamente la Tragedia
de llegar a ser la flor suprema del espíritu creador de los helenos. Ahora bien:
ningún S6focles habría podido idear un pleito más cargado de tragicidad que
la contienda entre Atenas y Esparta, por su origen, desarrollo, desenlace, por
su tejido entreverado, p·or sus situaciones paradojales, por sus personajes contradictorios, por su hybris y némesis, por su acción tan eficazmente retardada,
por su a ratos ofuscada pero a la postre cristalina unidad orgánica. Después de
la victoria común sobre los invasores persas (480/479), los espartanos, aunque
recelando del novel poder de Atenas con su propensión "innovadora" {neoteropoia), dejaron que ésta asumiera la dirección de las precauciones helénicas
frente al imperio derrotado, entre otras razones por "temer que los que salieren
(de Esparta) sean echados a perder" -como se expresa el gran etopéyico (diseñador de caracteres) Tucídides (1, 95, 7); gente cerril, maniatada desde
hacía dos siglos por la servidumbre perpetuamente precaria de sus vecinos los
1nesenios. Esta preocupación doméstica, esta desconfianza huraña para con empresas y caras nuevas, esta falta de mundo lacedemónicas continuaron siendo la
tónica inalterable durante toda la guerra; en la cual los espartanos, paradójicamente, fueron obligados a entrar (año 431) bajo la presión constante de las
repúblicas marítimas deseosas de sacudir el yugo cada vez más duro de la Liga
Atica, ganándola -como quien dice- contra su voluntad al cabo de 27 años,
en cuyo decurso reiteraron con insistencia, hasta p·oco antes de su triunfo final,
-sus proposiciones de paz. Con atiquísima ironía, el historiador comenta -a
propósito de no haber aprovechado los espartanos su victoria rotunda en la

ª

434

1

vecina Eubea ( año 411) ---que ' no sólo en esa ocas1on los lacedemonios fueron los adversarios más convenientes para los atenienses; pues difiriendo extremadamen_te por su carácter -los unos rápidos, los otros lentos, emprendedores
los unos, inoperantes los otros- aquéllos favorecían muy esp·ecialmente a una
potencia naval" (8, 96, 5). Una vez terminada la guerra con la "rendición incondicional'1 de Atenas ( año 404), los espartanos por cierto no desaprovecharon la oportunidad para demostrar su falta absoluta de vocación para asumir la
hegemonía de Grecia.

4. Entre tanto los mejores aliados de Esparta eran los oligarcas atenienses,
terratenientes del Atica expuesta a devastaciones, industriales armadores o mercaderes opulentos, quienes detestaban la guerra al igual que los lacedemonios;
si estos últimos nada esperaban ganar, ellos mucho temían perder. Pues el triunfo de Atenas, de cuya enorme probabilidad ni unos ni otros dudaban al estallar
las hostilidades, habría acarreado una democratización general, vale decir, para los espartanos, el fin de su régimen y dominio artificiales, y para los atenienses, el fin del resto de Ia influencia retenida por los círculos adinerados y seguramente algún reparto de sus riquezas entre el pueblo común. Así, por el
efecto contrastante de factores externos e internos, Atenas, destinada a triunfar
gracias a la superioridad de sus recursos materiales e intelectuales, era alentada
a luchar por la indecisión e inercia lacedemónicas, pero al mismo tiempo menguada en su eficacia y retardada en su acción por el acogimiento simpático que
halló en su seno libérrimo la antipatía de los propios aliados. El rutilante edificio de Pericles cayó víctima, no de Esparta, sino de la híbrida pretensión de
cimentar sus libertades democráticas mediante el esclavizamiento progresivo de
las demás repúblicas griegas. La "hybris" de tal pretensión, acrecentada por el
estadista nombrado en su intento de embellecerla con palabras idealizadoras,
clamaba -y esto se percibe de entrada en la obra tucididea- por una "némesis1' correspondiente, insinuada (como al comienzo de la Ilíada) por pestilencia
siniestra que fulminó al mismo orador, acentuada luego por la ceguera (áte)
de cometer crueldades innecesarias ( los episodios de Lesbos y de Melos) y de
entregarse a malevolencia suicida ( el doble proceso contra Alcibíades; la condena a muerte de los jefes vencedores en las Arginusas) y, finalmente, remachada
por los múltiples gestos soberbios de desconsiderar ofrecimientos ventajosos
de paz.
5. Con la paradoja de las situaciones, corre pareja la contradictoriedad de
los personajes. Ya en el prólogo (libro 1, la "Pentecontaecia"), los dos libertadores de la Hélade, Pausanias el espartano y Temístocles el ateniense, perecen
execrados como traidores de sus respectivas patrias y como amigos de Jerjes;
en la asamblea de la Liga Dórica, propiciada por los corintios, Arquidamo rey
435

�de Esparta se opone a la iniciación de la guerra contra Atenas, pero precisamente a él le toca luego dirigirla con violencia extrema, conociéndose incluso
por su nombre el primer período de la misma ("guerra arquidámica": 431421); cuyo fin es marcado, en la batalla de Anfípolis, por la simultánea muerte
del noble general Brasidas, convertido en propagandista liberal de la oligárquica Esparta, honrado por los propios enemigos, y del rabioso demagogo
Cleón, metido a general de la democracia ateniense, flagelo de los propios
aliados. Y, para no continuar hablando de figuras menores, recordemos ahora
la pareja impresionante de los antagonistas centrales de este trágico drama:
Nicias y Alcibíades. Nicias, patriota intachable, pero prudente, contemporizador,
pesado, permanente abogado de la paz, conociéndose incluso por su nombre
el segundo período de la guerra (la "paz -caliente- de Nicias": 421-413);
Alcibíades, niño bien, ególatra, fanfarrón, pero de brillante talento tanto político como militar, incesante instigador de aventuras bélicas. Quiso la suerte que
al primero le incumbiera conducir hasta su término desastroso la por él desaconsejada expedición ateniense contra Siracusa; y que el segundo, en cambio, ardiente sostenedor de la misma, antes de llegar a Sicilia, hubiera de refugiarse
en la ciudad de Esparta, promoviendo desde allí, con su doble consejo de mandar refuerzos a los siracusanos y de re-ocupar el fuerte de Decelea frente a Atenas -hecho que debía dar su nombre al tercer período de la guerra ("guerra
deceleica": 413-404 )-, el vuelco de la fortuna dentro de esa expedición siciliana (415-413), pues hasta la llegada del espartano Gilipo al mando de una
flota corintia Siracusa se veía perdida e incluso, en fin de cuentas, la peripecia
de la guerra entera. Aunque también es verdad que durante la guerra deceleica
levantóse una vez más el poder naval ateniense, merced a la habilidad del mismo Alcibíades restaurado en su antiguo rango; pero este último retardo y vuelco semifinal de la fortuna (para bien) -nos referimos a la victoria ateniense
de las Arginusas no aprovechada por los vencedores sino, muy al contrario,
conducente a la ejecución de los almirantes victoriosos- ya no se hallan incluidos en la historia tucididea, trunca -según se afirma, por accidente de su
autor- a partir del año 41 l.
6. Mas no nos compete aquí relatar hechos por demás conocidos, sino señalar, al lado de la concepción dialéctico-dramática fundada en la dialéctica inmanente a aquellos hechos mismos, la técnica dialécticodramatúrgica de que
Tucídides se valía, y que era la erístico-sofística de reciente importación y elaboración en Atenas. De acuerdo a la tradición filosófica procedente de los
Heráclito y Parménides ( dialécticas respectivamente "objetiva" y "subjetiva"),
los dissói lógoi (argumentaciones dúplices) permitían enfocar cada cuestión
desde dos ángulos de vista opuestos. Dicha técnica, adoptada en medida creciente por los poetas trágicos -y, naturalmente, los cómicos-- se hallaba pre436

conizada, por supuesto, en la epopeya homérica donde ya encontramos despuntes de un sistema "triádicd' consistente en tesis-antítesis-síntesis (por ejemplo, el
debate triangular Aquiles-Agamenón-Néstor en el primer canto de la Ilíada).
A nuestro modo de ver, no puede explicarse el descubrimiento genial por Tucídides del método discursivo como expediente para esclarecer la realidad psicológica subyacente a la de primer plano, sin relacionarla con su concepción
dramática de la historia. Para Tucídides, la realidad aparente es constituida
por los érga ( obras, hechos), cuya averiguación y recolección meticulosas brindan la premisa indispensable para penetrar, por medio de una investigación
introspectiva, al lógos que -no necesitamos reiterarlo-- significa en griego a
la vez "razón" "palabra" y "discurso". El lógos le ofrecía al historiador la
posibilidad de poner en su sitio verdadero ( a-lethés
no oculto) a los acontecimientos aparentes; sobre la técnica respectiva se expresa del modo siguiente
(1, 22, 1-2): "Cuanto, por un lado, en discurso (lógos) dijo cada orador, sea
para entablar una guerra o ya estando en ella, era difícil recordar la exactitud
misma de lo hablado tanto para mí que lo había escuchado personalmente como
para aquellos que me lo referían de alguna otra fuente; sino tal como me parecía
haber dicho a grandes rasgos cada orador lo necesario acerca de cada respectiva
actualidad, y ateniéndome lo más fielmente posible al sentido total de lo verdaderamente hablado, así está consignado. En cambio, los actos {érga) realizados en la guerra no consideré bien escribirlos en base a informaciones fortuitas, ni tampoco como a mí se me antojaban, sino indagando en detalle con la
mayor precisión posible lo que yo mismo presencié y de los otros supe". Sin
precedentes, pero también sin consecuentes son los discursos atribuidos ( o, mejor dicho, adjudicados) por el dramaturgo Tucídides a los distintos personajes
en las ocasiones distintas; las partes concluidas de su obra no contienen menos
que 45 discursos directos, debiéndose presumir que, en las inconclusas, todos los
indirectos y tal vez ciertos documentos constituyan oraciones "en bruto" ( semifabricadas). Lamentamos no disponer del tiempo necesario para hacer resaltar
la esencia de los principales discursos antagónicos; no debe de haber quien
niegue que el historiador ha derrochado en ellos su admirable ingenio artísticoetop·éyico como escultor de caracteres individuales y colectivos, proyectados sobre el contrafondo de problemática privada y pública. Ahí se materializa de
veras el citado precepto aristotélico del "decir ... lo que podría haberse dicho
según verosimilitud o necesidad" pero no menos aquel otro e importantísimo de
que "los asuntos (prágmata) y el argumento (mythos) son la finalidad (télos)
de la tragedia", de manera que en ella los personajes "no actúan para imitar
los caracteres, sino obtienen sus caracteres a través de la acción ( diá tes
práxeos)" ( Poética 6). Precepto importantísimo: porque ni a un dramaturgo
ni a un historiador serios le interesa un personaje primariamente por sus par-

=

437

�ticularidades biográficas o -peor aún- psicosomáticas; tal curiosidad morbosa
pertenece de lleno al ámbito de los anecdotarios frívolos. Al igual que en el
teatro sofocleo, actúan los personajes en el teatro histórico creado por Tucídides en función de los intereses y los conflictos que ellos encarnan, representan,
simbolizan; y sólo por medio de la acción no ya muestran, sino recién obtienen
cada uno su carácter. Hablando por una vez a lo Toynbee, las historiae personae
tanto como las dramatis personae interesan propiamente, en calidad de paradéigmata, en su modo de "replicar" a los "desafíos" de la situación que en
cada caso se les va planteando.
7. Esto, lo "paradigmático", nos lleva al trillado problema de la historia magistra, la historia como maestra. La edad helenístico-romana y, pisando en sus
huellas, la cristiana hasta el siglo XVIII pensaban grosso modo lo que enuncia
Polibio (1, 1): " ... porque ninguna manera de corregirse es para los hombres
más procedente que el conocimiento de los sucesos históricos del pasado. Por
eso no sólo algunos, ni incidentalmente, sino casi todos los historiadores, se
podría decir, del principio al fin de sus obras han afirmado que la enseñanza
extraída de la historia es la más eficaz instrucción y la preparación más infalible para la vida política, mientras que el recuerdo de los reveses ajenos es el
maestro más adecuado, y hasta el único, para enseñar a soportar noblemente
los cambios de la fortuna". Es decir que la historia nos proporciona ejemplos
(paradéigrnata) útiles para ajustar nuestra conducta a la más conveniente vida
de relación (social: politiké) e individual (estoicismo). Deja en obscuro Polibio por cuál razón espontánea y por cuál proceso psicológico nos obliga la
historia a aprender. Pasemos a la introducción de las Historias de Herodoto
(1, 1): "Esta es la presentación de la investigación de Herodoto de Turios, para
que ni lo producido por los hombres se borre con el tiempo, ni queden sin resonancia grandes y admirables obras, exhibidas unas por helenos, otras por bárbaros, y en especial por cuál causa se pusieron a guerrear los unos contra los
otros". El padre de la historiografía ostensiblemente no pretende que la historia
enseñe, sino quiere -a guisa de cronista- conservar los sucesos comunes y
-a guisa de poeta- glorificar los hechos maravillosos de los hombres inves~
tigando empero la causa de la guerra entre Asia y Europa. El suyo se diría
comparable al triple proceso de los iniciados en los Misterios: myesis ( cierre
de los ojos} para reconcentrarse sobre los sucesos pretéritos; epoptéia (mirada
hacia los objetos sagrados) para admirar con emoción lo milagroso; y epiphanía: aparición triunfal de la hasta tanto oculta verdad. El ejemplo nos lo da,
en este caso, no tantd la Historia como el propio historiador; ejemplo seguido
desde entonces por innumerables investigadores, quienes primero han reunido
su material de estudio, luego han admirado los fenómenos aparentes y, al final,
corrido el velo de su naturaleza escondida. Contra Herodoto, ahora, parece

438

estar dirigido el siguiente párrafo célebre de Tucídides ( 1, 22, 4) : ''Y para el
auditorio quizá lo no fabuloso de los hechos expuestos parecerá algo falto de
gracia; sin embargo, para cuantos quieran examinar con precisión tanto lo ya
sucedido como lo que podría a su vez suceder en el futuro, según la naturaleza
humana, de manera similar y aproximada, ellos resultarán suficientes para ser
juzgados provechosos: pues una adquisición para siempre (ktema es aiéi),
antes que una pieza de competencia a ser escuchada en el instante, se halla aquí
compuesta". El autor ateniense, es cierto, rechaza la idea de entretener con
cuentos fantásticos a un público ingenuo, atribuyéndola tácticamente a sus
antecesores; pero si, por el otro lado, parece coincidir con Polibio en reivindicar
la utilidad de los hechos históricos, deberá repararse bien en el matiz de la
analogía humana. A diferencia de Polibio, Tucídides no afirma que esos hechos
en sí sean instructivos para regular nuestro comportamiento público y privado,
sino que gracias a su método propio de examinarlos ( skopéin} resultarán educativos como concepción de un conjunto verosímil de sucesos humanos. ínter-•
pretados sub specie aeternitatis, y como tales -al igual que los dramas del
culto dionisíaco, con su efecto purificador (catártico)- un acervo adquirido,
para siempre por el espíritu avizor y plasmador del intérprete, de clásica ac-.
tualidad.
Más que a los griegos del siglo de su apogeo, nos acosan a nosotros hordas·
bárbaras propensas a burlarse de aquéllos, de su número tan reducido, de la•
insimificancia territorial de su país. ¡ Cuánto ruido -nos dicen- metéis los
hu;anistas con los 300 pobres lacedemonios que murieron en las Termópilas,,
hace dos milenios y medio, cuando hoy en guerra y paz son segados millones
de vidas! ¡ Qué importancia exagerada asignáis a los poquitos kilómetros que
mediaban entre Esparta y Atenas! No obstante: de los pleitos de esos pocos
que con poco se alimentaban en tan poco territorio, extrajeron unos pocos
intelectos tantas y tamañas conclusiones que los sucesos dramatizados por ellos
han quedado hasta la fecha como una adquisición, más que perenne, imprescindible, si deseamos triunfar sobre la barbarie en el Maratón y la Salamina que
se acercan.

43g

�SAMUEL BANGS, IMPRESOR PIONERO
EN MEXICO Y TEXAS
LOTA

M.

SPELL

Universidad de Texas

que participaron en la introducción de la imprenta
en el suroeste, han sido objeto de investigaciones y tema de especulaciones por
muchos años, y, como la región fue en otro tiempo parte de México, la búsqueda de datos que arrojaran luz sobre el problema no se ha limitado a los
Estados Unidos ni a historiadores de habla inglesa. J. Eleuterio González, al
escribir sobre Nuevo León,1 dedica considerable esp·acio a su creencia de que
los angloamericanos que vinieron a Texas en 1813 trajeron con ellos una prensa, que fue capturada en San Antonio por los mexicanos y llevada a Monterrey; pero ni en el parte oficial de la batalla, ni en la lista de objetos capturados se hace mención alguna de una prensa o partes de ella. 2 En unas breves
notas inéditas, H. R. Wagner asienta que el primer documento impreso en el
suroeste de que él tenga conocimiento, es una proclama de Arredondo, que
fue expedida en Monterrey el 21 de julio de 1820. 3 Otros escritores se han
referido a la prensa traída a Texas por la expedición de Long, en 1819,' en la
LA FECHA Y PERSONAJES

1
Colección de Noticias y Documentos para la Historia del Estado de Nuevo León
(Monterrey, 1867).
2

México, Provincias Internas de Oriente, Comandante General José Joaquín Arredondo, Parte de la Batalla de Medina, 18 de septiembre de 1813. Historia XXIII,
Arredondo IV, fols. 179-193. Archivo General de la Nación, Ciudad de México (en
lo sucesivo se citará: AGN).
3
MS. Notas sobre el primer impreso. Fotocopia. Biblioteca de la Universidad de
Texas (en lo sucesivo se citará: TxU).
4
Archivo Lamar. Calendario No. 703. Lamar's Life of Long. Original en la Biblioteca del Estado. Impreso en Lamar Papers II, 59. Calendario No. 1966. Eli Harris,
Providence, Lousiana, 18 de enero de 1841, a M.B. Lamar, en III, 483.

441

�cual se imprimía el periódico Texas Re publican. De este periódico tres ejemplares, según otros periódicos, fueron recibidos.5
Basado en los datos de que había una imprenta en Texas en 1819, y también
una en Monterrey, en 1820, Wagner llega a la conclusión de que la de Monterrey fue la prensa de la expedición Long, diciendo:
"No hay duda de que la segunda expedici6n de Long tenía una prensa
que fue capturada y probablemente también el impresor, puesto que
Bangs formaba parte de la expedici6n y fue capturado; y poco después
se hacía pasar por impresor".6

Pero ¿quién era Bangs y cómo llegó a Texas o a Monterrey? ¿Estaba Wagner
en lo correcto al decir que Bangs estaba en la expedición de Long? Ambas
preguntas permanecieron sin respuesto hasta que una carta firmada por Samuel
Bangs y escrita en Saltillo en 1822' reveló la verdad acerca de su viaje a
Texas y a México. De dónde vino él fue un misterio, hasta que una referencia
de Benjamín Lundy proporcionó un norte. 8 Después, su nombre apareció como
el publicista del primer periódico dedicado a la guerra con México. Cada vez
se hacía más claro que el conocimiento de los detalles de sólo unos veinte
años de la vida de Bangs, arrojaría alguna luz sobre la historia de la primera
imprenta en Texas y en el norte de México. Con este fin en mente, la tarea
de escudriñar la vida y andanzas de Bangs fue iniciada. La búsqueda nos ha
llevado desde Boston hasta la ciudad de México, y desde Londres hasta Madrid, con muchas paradas en el camino.
De este norte obtenido de la carta de Lundy, que establecía el hecho de que
Bangs era nativo de Bastan, se dedujeron algunos hechos de interés relacionados con su vida. Era hijo de Samuel Bangs, Jr., nacido en 1769, y de Hannah.
Grice, también de Boston. Su padre murió antes de 1800, y en ese añQl el testamento de su abuelo Samuel Bangs, padre, asignaba su propiedad a los menores Samuel y Harriet Bangs, que no llegaban a los catorce años e h.ijQs del
9
finado Samuel Bangs, vidriero; y nombraba como su tutor a Williarn Hawes. ·
El 10 de noviembre de 1801 fue nombrado un nuevo tutor para los dos niños,
~ E. W. WiNKLER, "The Texas Republican", Southwestern Historical Quaterly. VI,
162•165· VII 242-243; VI, 329-331. C. S. BRIGHAM, "Bibliography of American News•
papers" 'en P;oceedings of American Antiquarian Society, New Series, XXXV, 98.
6 MS. Notas sobre el primer impreso. Fotocopia, TxU.
7 Samuel Bangs, Saltillo, a José Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, 13 de ·
julio de 1822. Archivo Mier, TxU.
.
8 Life, Travels, and Opinions of Benjamin Lundy (Philadelphta, 1847), p. 154.
9 DEAN DunLEY, History and Genealogy of the Bags Family (Boston, 1896); Probate-:
Records of Suffolk County, XCVIII, 696.

442

de edad aún inferior_ a catorce años; y el 18 de agosto de 1806 fue designado
otro tutor _para H_arnet, pero no se mencionaba a Samuel. Por lo tanto él debe
haber nacido hacia 1798, de una familia prominente en la localidad.
Sus ~rimeros añ~s los habría pasado con su madre y hermana, pero antes de
su partida de Baltim~re, poco había visto de su familia inmediata. Después
que su m~dre contrajo segundas nupcias, se le dio comida y habitación durante los cmco años que sirvió como aprendiz de impresor en el taller de Thoma~ G. B~ngs. Cuando leyó que en Baltimore era solicitado un impresor, salió
ª. ~icha c1~dad, y fue allí donde en calidad de impresor se unió a la expedici_on de Mma, con destmo ª. México. 10 A partir de aquí es posible seguir el
hilo de s_us andanzas, estableciendo los mis prominentes individuos con quienes
t~vo amistad. Uno de ellos fue el Dr. Servando de Mier, fraile mexicano cuya
vi~a . Y andanzas. ~e~en _mucho de novelesco. 11 Después de ser expatriado de
M:x1co por ecles1ast1cos ignorantes y supersticiosos, perseguido en España, seculanzado por el Pap·a, y. casi muerto de hambre en Francia, buscó refugio en
Inglaterra, dond~ conoció a Francisco Xavier Mina, quien trabajaba entusiastame~te por la_h~ertad de México. Mier se unió a este proyecto con todo su
corazon y cons1gmeron una embarcación y material con que llevar a cabo su
empresa. Con. ello trajeron de Inglaterra una prensa portátil.12 Su primera
e_scala fue Baltimore, donde esperaban conseguir ayuda pecuniaria para adqui~Ir más material. Allí hicieron arreglos con Bangs, para que les sirviese como
1~preso~. En septiembre de 1816, la expedición se dio a la vela, con los jefes
bien satisfechos ~el apoyo y est~ulo recibidos. Después de varias experiencias,
puesto .que no siempre prevalec1a una armonía comp'leta entre estos apóstoles
de la hb~rtad, el grupo se detuvo en la isla de Galveston. Bangs imprimió allí /
un Manifiesto de mina, fechado en Galveston el 22 de febrero de 1817. Este
documento ha sido reproducido por Bustamante,1 3 quien dice que al reverso
aparece esta nota: "Impreso por Juan J. M. Laran y S. Bancs".
Hay otro_s testimonios documentales : sus propios impresos, por los cuales se
puede segmr desde este punto a Bangs por algún tiempo. El se hallaba en Ja
desembocadura del Río Grande el 12 de abril de 1817;" desembarcó en Soto
16

_Samuel Bangs. Solicitud de tierra, 1830. Original en Oficina General de Tierras.
Austm, Texas. Spanish grants, XXX, 200-230.
n J. E. GONZÁLEZ, Biografía del benemérito mexicano D. Servando Teresa de Mier
Noriega y Guerra (Monterrey, 1876) .
12
HERNÁNDEZ Y DÁVALOS, Documentos para la Historia de México (México, 18771882), VI, 847.
111
~ARLOS MARÍA DE BusTAMANTE, Cuadro Histórico de la Revolución Mexicana.
(México, 1823-1832, 6 vals.), IV (1826), Farte segunda de la tercera época, carta 16,
pp. 7-12.
H Reimpreso en Boletín l.

443

�j

la Marina en mayo de 1817, y celebró este acontec1m1ento imprimiendo un
canto patriótico en cinco estrofas, compuesto por Joaquín lnfante. 15 El colofón
de este efusivo y poético canto, dice: "Soto la Marina, 1817. Samuel Bangs,
impresor de la división auxiliar de la república mexicana". Imprimió asimismo
varios números de un Boletín, del que aún existen ejemplares. 16
Pero la poesía y el periodismo pronto serían desterrados de la mente de
Bangs, por consideraciones prácticas más apremiantes. Cuando Mina decidió
avanzar al interior de México con una parte de sus fuerzas, dejó a Bangs y a
Mier en Soto la Marina, donde pronto fueron capturados por Arredondo, jefe
realista de ese sector de México. Esta vez Bangs habría compartido la misma
suerte adjudicada a la mayor parte del grupo: inmediata ejecución, si Arredondo no se hubiera percatado de la utilidad de la prensa y de alguien que
supiera manejarla. A Mier le perdonó la vida porque Arredondo sabía el gran
respeto y alto concepto que se tenía de él, no sólo en México sino también en el
extranjero; no obstante, fue encadenado, montado sobre una mula y conducido
por tierra a la capital. Hasta 1822 supo Bangs que Mier, después de ordenarse
que fuera conducido a España, se había fugado en La Habana y estaba otra
vez en México. En una carta que Bangs le escribiera, le relataba sus propias
experiencias en estas palabras:
Sor. Dr. Dn. Servando Mier.
Saltillo Julio 13. 1822.
Yo me hayo bueno en esta Villa desde hace tres meses Que vine Con
el Comandte. Gral Ynterino Dn. Gaspar Lopez; pues ya sabrá VS. como
Arredondo se hizo de la imprenta cuando nos agarraron prisioneros y qe.
yo tube la dicha pr voluntad de Dios, por ser impresor, el libertar la vida,
exerciendo mi oficio en el Govierno con un sueldo tan mísero qe apenas
tenia qe subsistir; hasta a hora tengo el sueldo de 18 p. al mes; pero con
un tratamiento muy iniquo como si fuera prisionero sin acordarse estos
señores que espuse tambien mi vida por la libertad del Septentrion; aun
que en nuestro tiempo no se verifico.U
11

Canción patriótica. Original at Yale. Reimpreso por Bustamante, Cuadro Histórico,

IV, Carta 17, pp. 5-6.
18 Boletín I de la División Auxiliar de la República Mexicana. Soto la Marina, a 26
de abril de 1817. 3 pp. Yale. Museo Nacional de México. Reproducido en facsímil en
GENARO GARCÍA (editor), Documentos históricos mexicanos. .. (México, 1910-1912,
7 vals.), IV, García agrega la información de que fue impreso en una prensa portáta
de Samuel Bangs. Véase Introducción, p. XV.
11 Samuel Bangs, Saltillo, a Servando de Mier, 13 de julio de 1822. ALS. Archivo de
Mier. TxU.

444

Co~ la p_o~sión de más de cien documentos impresos por Bangs con fecha
antenor a Jubo de 1822, así como con carta mencionada, se echa por tierra
la teoría de Wagner en relación a que la prensa y el impresor fueron llevados
a Monterrey con la expedición Long. La prensa de Long fue inmediatamente
destruída por los realistas. 18 La prensa en que fue impreso el documento de
Galveston, fue una prensa inglesa que Mier y Mina llevaron a México 10
que Bangs había usado desde 1816 hasta 1822, año en que la usó en Saltill;
lugar a donde había sido cambiada la sede del gobierno de las Provincia;
Internas de Oriente. Bangs fue el impresor del documento de Monterrey de
1820, a que alude Wagner como el primer documento impreso en el suroeste.
Existen otras pruebas mediante las cuales Bangs puede ser seguido durante la década siguiente. En 1823 fue publicada en el órgano oficial en la
capital, una lista de contribuyentes voluntarios ( ?) para un fondo c~n que
se ayudaría al gobierno. Nada encontramos ahí, fuera de una nota de Saltillo
e~ que consta que "el impresor Samuel Bangs" donaría dos pesos de su salano mensual para la causa. 20 Evidentemente Samuel estaba todavía en Saltillo
Y seguía en su oficio. De este puntOI en adelante, por algún tiempo, la carrera
de Bangs aparece cubierta por una bruma de misterio. Pero algunas partidas
en la Memoria del Congreso de Coahuila y Texas, de 1830," nos dan nuevamente el derrotero de Bangs. En primero de enero de ese año hizo solicitud
ante el gobernador para ser admitido como ciudadano mexicano; su solicitud
fue aprobada el día 14; y, por decreto número 112, José Manuel Bangs fue
declarado ciudadano del estado de Coahuila y Texas." La aparente discrepancia en los nombres es aclarada por la posdata de la carta de Bano-s
a Mier'
o
en la cual él explica que cuando los mexicanos lo bautizaron en la Iglesia
Católica, le cambiaron el nombre a José Manuel, pero él siguió firmándose
Samuel para que Mier pudiera reconocerlo.
La explicación del repentino deseo de Bangs de adquirir ciudadanía mexicana Y algunos otros detalles de su vida, vino de un origen inesperado. En el
archivo de la Oficina General de Tierras, en Austin, Texas, aparece una
solicitud por concesión de seis leguas de tierra en el Colorado, firmada por
José Manuel Bangs en Saltillo, el 27 de enero de 1830." En este documento
Bangs relata que el 26 de septiembre de 1816 salió de Baltimore con Mina
y desembarcó en Soto la Marina en mayo de 1817. De esa fecha hasta 1821
18

Eli Harris a M. B. Lamar, 18 de enero de 1841, en Archivo de Lamar.
Afirmación de Mier ante la Inquisición: "Desembarcó Mina su imprenta portátil
que traía de Londres" (Hernández y Dávalos, VI, 807.
:1G La Gaceta de México, 20 de febrero de 1823.
21
Copia en TxU.
23
GAMMEL's, Laws of Coahuila and Texas.
u Spanish Grants, XXX, 200-230.
19

445

�perman~ció prisionero de Arredondo y era forzado a trabajar en la imprenta
del gobierno. En 1823, volvió a su tierra natal, pero regresó a México en
18
27, llevando una unprenta que instaló en Victoria y que después vendió al
gobierno d~ Tamauhpas; entonces se estableció en Saltillo con otra imprenta
que ~~stenorm~nte vendió al estado de Coahuila y Texas. Con esa prens~
trabajo de contmuo hasta 1830, pero como deseaba radicarse en Texas y dedicarse a la Agncultura, es por ello que solicitara la concesión de las mencionadas seis leguas de tierra en el Colorado.
Parte de esta aseveración es confirmada por otro escrito encontrado en
Boston. El 12 de mayo de 1824, Samuel Bangs, impresor vecino de Boston
solicita la partición o de~linde de un terreno al lado este de F'ort HiII, a la mitacÍ
d:l cual le fue reconocido el derecho de posesión. 24 En su carta a Mier dos
anos antes, había afirmado que tenía recursos de que echar mano.
'
~i se requirieran más datos para comprobar que Bangs era indudablemente
el impresor del gobierno, fácilmente se podrían obtener de los numerosos docu~entos que aún existen y que llevan su nombre como impresor. Muchos
de estos s~ e~cuentran en los archivos de Béjar; muchos otros, con sus hermosos Y limp10s legajos, se encuentran en el Archivo General de Méxic0 .2s
Bangs residió en Saltillo hasta fines de 1832, pues mediante el decreto 195
se le exceptuaba ~e ser comprendido en lo dispuesto por el decreto 183, por
ten:r familia ~a:1da en México. Este decreto 183, prohibía a personas no
nacidas en Mex1co, vender cualesquiera mercancías, excepto "por la mitad
o el total de una carga de mula". 2s

Par~ 1834, ya Bangs estaba de regreso en Tamaulipas, donde fue empleado
co".'? impresor del_gobierno en 1835, cuando Lundy hizo su viaje por esa
r~g.1on. Le acompan~ban su esposa, nativa de Virginia del Sur y dos hijos,
viviendo con comodidad, aunque no con abundancia, y disfrutando en alto
grado del aprecio y la confianza que les dispensaban los mexicanos. Cuando
Lundy trajo_~ Bangs una carta de presentación de un amigo de ambos, el
rab10so abolic1on~st_a fue cordialmente recibido por el bostoniano, y pronto
Lundy andaba p1d1endo ayuda para solicitar una concesión de tierras a fin
de establecer una colonia de negros libres y de esclavos fugitivos. Bangs'. desde
luego, se interesó, y debido a su influencia, la concesión fue hecha a nombre
de _Bangs, pero se dejó transcurrir algún tiempo antes de permitir a los empresanos traer a sus colonizadores.27
Pero antes de transcurrir un año las condiciones eran tales que Lundy juzgó
2
•

Land Records, Suffolk County, Massachusetts CCCXL 226.
.
'
'
En TxU; Archivo General de la Nación, Ciudad de México.
u Leyes de Coahuila y Texas, Decretos nos. 195 y 183.
21
BENJAMÍN LUNDY, Life, Travels an Opinions, pp. 154, 161 y 164.
u

446

inconveniente el mandar colonizadores, y Bangs optó por ausentarse de México. La revolución en Texas estorbaba sus planes y la muerte de la esposa
de Bangs le indujeron a retirar a sus hijos del peligro. Cuando estaba en Matamoros en camino a Nueva Orleans, en marzo de 1836, conoció a James Ogilvy,
un escocés que había estado activo por varios años en asuntos de tierras en
la región. Bangs le dio poder amplio y suficiente para llevar a cabo, como
;Su representante, las estipulaciones de la concesión original. 28
Puso Bangs a sus hijos en la escuela, en Kentucky, se casó con Carolina
.French y regresó a Texas. A fines de la primavera de 1838, se encontraba
,en Galveston, tratando de hacer valer sus derechos a las tierras que cubría
la concesión. Tenía títulos en regla para la legua adjunta al Colorado, p·ero
las notas de campo de las dos leguas concedidas junto al río Brazos carecían
,de la firma del agrimensor y el título no había sido registrado. La tierra cu.bierta por la concesión de Tamaulipas, ya no estaba en Tamaulipas, sino en
Texas, y el título no había sido revalidado por el gobierno de esa república
independiente. Como medida para asegurar dicho título, presentó demanda
-contra Sam Houston, presidente de Texas. 29
Se ocupaba también en la publicación de un prospecto del primer perió,dico de la ciudad, el Comercial lntelligencer, cuya segunda edición apareció
,el 27 de julio, anunciando que sería "publicado sernanariamente por Bangs,
-en nombre de los propietarios", y que John Evans era el editor. Uno de los
propietarios resultó ser un hombre sin escrúpulos y logró venderle a Bangs un
lote cuyo título era de dudosa autenticidad. Con el periódico en condiciones
precarias, Bangs recibió aviso de que su esposa venía en camino y ~ue esperaba que la fuera a encontrar en Nueva Orleans. Durante su estancia en esa
ciudad, el Jntelligencer expiró, y la demanda de Bangs contra Sam Houston
foe sobreseída.'° Ogilvy trataba de establecer la validez de esa concesión de
tierras, como lo testifica en detalle en su Diario.si
En enero de 1839, Ogilvy asienta que Bangs aún estaba en Nueva Orleans
esperando a su esposa, cuyo barco había zozobrado dos veces ~n el tray~cto.
En febrero, él asienta sus intentos infructuosos para consegmrle trabaJO a
Bangs en el Telegraph, de Houston. En marzo, dice que Bangs· estaba en Gal::s "Diary of Adolphus Sterne" in Soutwestern HiJtorical Quaterly, XXX. Este, en
realidad, era el diario de James Ogilvy, pero el editor no lo supo hasta después de
impresa la primera parte del manuscrito.
211 Harris County, 11th. Judicial District Court, Libro B, 28 de diciembre de 1838 .
.Bangs cont.:-a Houston.
~ [bid., libro B (8 y 12 de mayo de 1840), pp. 218, 284.
:n. El Diario de Ogilvy, en las fechas 12, 13, 20, 25, 28 y 29 de 1838; 8, 14, 18, 19,
21, 22 y 26 de enero; 8, 11, 22, 26, 27 de febrero; 5, 7, 14, I?, 19 Y 29 de marzo; Y
2, 6 y 7 de abril, indica los lugares donde andaba y las relaciones entre uno y otro.

447

�veston, donde ya había adquirido título de propiedad a un lote en dicho lugar
y otro en Houston.

Con Bangs vinieron a Texas sus dos cuñados, G.H. y H.R. French, ambos
periodistas, con quienes sus intereses estuvieron íntimamente ligados durante
varios años subsiguientes. En el curso del tiempo transcurrido entre la fecha
de su llegada y el 15 de abril, comenzó a publicarse "de la oficina del Sr.
Bangs", un diario. Inicialmente el editor era "Simple" John Gladwin, pero
después de su muerte, en octubre, el editor fue H.R. French, bajo cuya dirección siguió cuando menos hasta mayo de 1840. 33 En septiembre de ese mismo
año, apareció el San Luis Advocate, en el pequeño poblado de ese nombre,
en la isla de Galveston, con la inclusión de un artículo intitulado: uMina
and the three Hundred", y que apareció desde el 11 de noviembre de 1840
hasta el 5 de febrero de 1841; lo cual hace pensar que Bangs estaba de alguna manera asociado con ese periódico también. 34 Después de que el número
41 había sido impreso, el periódico fue cambiado a Galveston, '~a fin de
aumentar las facilidades de comunicación con cada sección de la república,
así como con naciones extranjeras"; y el nombre fue cambiado a Texas Times.
El 11 de marzo de 1843 G. H. French y G. L. Hamlin se hicieron cargo de su
publicación. 35
Probablemente Bangs no tenía gran interés en ese periódico, pues precisamente al morir el Advocate, aparece como publicista del Commercial Chronicle, del cual el cuarto número ya circulaba el 8 de septiembre de 1842."
De este periódico, que cambió su nombre al de lndependent Chronicle, Bangs
era el editor, impresor, publicista y propietario. En cuanto a táctica o plan de
acción, el periódico era enemigo de Houston, y por más de un año su editor
no cesaba de molestarlo, lo cual le caía muy mal a la prensa del gobierno.
Se lamentaba ésta de que el entusiasmo de Bangs no iba acompañado de la
discreción y sentido de propiedad, en consonancia con la posición que él había asumido. Sin embargo, todos mantenían una actitud benevolente en lo personal, porque, como dijo uno de ellos, no creían que llegara a causar ningún daño. 37
Es muy probable que el Chronicle no llegara a ser un gran éxito económico; de todas maneras, para noviembre de 1845, Bangs estaba publicando
otro periódico, el Doily Globe, del cual B. F. Neal, antiguo editor del Gal"Printing in Galveston", en Galveston City Directory, 1859, p. 89.
Austin C!'ty Gazette, 6 de mayo de 1840.
3-l En un manuscrito no firmado existente en la Dyer Collection, Rosemberg Library,
se afirma que Samuel Bangs trabajó "para Mr. Pincus, en el San Louis Times".
"The Texas Times, 23 de noviembre de 1842 y 11 de marzo de 1843.
36
The Redlander (San Augustine, Texas), 8 de septiembre de 1842.
31 Redlander, 7 de octubre de 1843; 13 de enero de I 844.
32

33

448

veston News, era el editor. Aparecía en una hoja pequeña, pero sus editoriales
merecieron comentarios favorables del editor del Telegraph. 38 Este periódico
no puede haber sobrevivido por mucho tiempo bajo la supervisión personal
de Bangs, pues el lo. de enero de 1846, vino a ser el publicista del primer
periódico de combate.
La llegada del Gral. Taylor con tropas de los Estados Unidos a Corpus
Christi, hizo que los ojos de Texas se dirigieran a esa región. Bangs pensó que
ahí se le presentaba una magnífica oportunidad para un periódico. Consiguió
la ayuda del Dr. George W. Fletcher como socio, y como editor la de José
de Alba, uno de los más importantes miembros de la colonia de habla española. El primer número apareció el lo. de enero de 1846, bajo el título de
Corpus Christi Ga.zette. No era un simple papelucho sino que constaba de
cuatro páginas de tamaño reglamentario. 30 El tipo era nuevo y de buena calidad. Grabados en madera adornaban los anuncios, y el conjunto revelaba
la mano de un impresor de experiencia, como indudablemente lo era Bangs.
Nada mejor para conocer el tipo de vida en Corpus a principios de 1846,
que el periódico la Ga.zette, de la época. En política, la actitud de este periódico era neutral.
Pero los días de prosperidad para Bangs en Corpus estaban contados. Por
dos meses la Gazette se vendió bien, pero pronto las tropas fueron trasladadas
al Río Grande. El 11 de marzo, los últimos contingentes iniciaban la marcha;
y pocos días después, el número 12 -y último- de la Gazette vio la luz.
Pero para entonces Bangs tenía ya otro proyecto en mente. Después de encontrar un nuevo socio, se cambió a Matamoros.
A principios de junio, se anunció que un nuevo periódico: el Río Grande
Herald, sería publicado en Matamoros, editado por Bangs, de la difunta Gazette y Gideon Lewis, editor del Galveston News. Nunca materializó el Herald,
pero en su lugar, el 24 de junio, apareció el Matamoros Reveille "º Este periódico era frecuentemente confundido con el St. Louis Rweille, del cual probablemente tomó su nombre; y apareció, al principio, como semisemanal, en
español y en inglés. La sección de español, sin embargo, fue pronto suspendida,
38

19 de noviembre de 1845.
Volumen I, No. 7 (12 de febrero de 1846), en la biblioteca de la Wisconsin Historical Society, Madison. Fotocopias, TxU; LMS. Un Extra del 8 de marzo, está en
TxU; No. 12 ( 19 de marzo) se halla en el Archivo de la Secretaría de la Defensa
Nacional, México, D. F.; fotostática del No. 14, LMS; y No. 14 (2 de abril de 1846)
en AA W, Worcester, Massachusetts. Otros ejemplares en la correspondencia del General Taylor. NA. Referencias del peri6dico pueden verse en el Texas Democrat, 6 de
mayo de 1846, y en el Daily Picayune, 6 de enero de 1846.
"° Daily Picayune, 14 de junio y 7 de julio de 1846, Volumen I, número 1, en la
biblioteca de la State Historical Society of Wisconsin. Fotocopias, TxU j LMS.
39

449
H29

�y en su lugar apareció otro periódico, todo en español, hecho en la misma
prensa y por publicistas mexicanos. Como resultado de un artículo inconveniente que apareció en el periódico extranjero, sus oficinas fueron clausuradas
en agosto, por orden del Gral. Taylor, y Bangs fue encarcelado." Luego que
salió libre, los editores del American Flag, ofrecieron comprarle la prensa,
dándole trabajo y permitiéndole hacer trabajos suyos en ella. La compraventa no se llevó a cabo sino hasta febrero de 1847," cuando la falta de papel
le obligó a cerrar sus oficinas por algún tiempo.
Atraído por la oferta de un terreno suficiente para una imprenta y un hogar
en Punta Isabel, que le hicieron creer que llegaría a ser un gran puerto, Bangs
vendió su propiedad en Galveston 43 y embarcó su prensa y sus muebles, el
barco que los llevaba zozobró y todo se perdió.
Mientras esperaba, logró construirse una casa, que luego tuvo que convertir en posada. Por algún tiempo este negocio le fue costeable, pero hubo de
clausurarlo cuando las últimas tropas estadounidenses fueron retiradas de México. Imposibilitado para ganarse la vida allí, después de extender las escrituras a nombre de su esposa, Bangs regresó a Kentucky, donde trabajó emp·eñosamente para ahorrar lo suficiente para trasladar a su esposa a su lado. Pero
no logró verla, porque el 31 de mayo de 1854 le sorprendió la muerte en
Georgetown. 44
No sólo fue Bangs un impresor capaz, sino que adiestró a muchos jóvenes
en el oficio. Introdujo el sistema de aprendizaje y mejoró el trabajo de los
obreros antiguos mediante su rígida dirección y mejoría de salarios. Durante
diez años fue el único importador y distribuidor de prensas en el norte de
México. Fue, por lo tanto, el creador de oportunidades para jóvenes impresores en lugares donde las posibilidades de una imprenta eran completamente
desconocidas.
Como impresor, Samuel Bangs merece, indudablemente, el calificativo de
pionero, además de haber sido el primer impresor en Texas, cuando era ésta
todavía una provincia española; fue, además, durante los siguientes cinco
años: el primer impresor de Tarnaulipas; primero en Nuevo León; y primero
en Coahuila, los tres estados colindantes con Texas. Durante la existencia del
estado mexicano llamado Coahuiltejas, él era el impresor oficial en la capital, Leona Vicario, y el editor del primer órgano oficial, la Gazeta Consti-

tucional de Coahuiltejas. Después sirvió al estado de Tamaulipas con el mismo
carácter, en Victoria, donde publicó su órgano oficial Atalaya, y una hoja
de noticias por su propia cuenta, El Telescopio. Durante los días de la República de Texas, publicó el primer periódico de Galveston, y, exceptuando un
corto lapso en que estuvo en Houston, donde publicó The Musquito, poseyó,
imprimió y publicó una serie casi continua de periódicos en Galveston. Al anexarse Texas a los Estados Unidos, estableció la Corpus Christi Gazette, el
periódico en inglés más al oeste del continente americano. Al estallar la guerra,
fue él uno de los primeros en establecer un periódico en inglés y español al
oeste del Río Grande.
Además de su gran categoría como impresor, Samuel Bangs fue un estadounidense de quien su patria debe sentirse orgullosa. Su espíritu emprendedor,
su valor, su habilidad para erguirse sobre el infortunio, el orgullo que cifraba
en la producción de su prensa, y la determinación de triunfar; todas estas
cualidades lo hacen una figura que merece reconocimiento. Cuando a esto
se agrega su contribución al progreso de la imprenta, sorprende el hecho de
que el nombre de Bangs haya permanecido en silencio en los anales de la historia de la imprenta por cerca de un siglo después de su muerte. En nuestros
días, para ninguna historia autorizada de la imprenta en Texas o en los estados vecinos al sur o al oeste, puede pasar inadvertido el nombre de Bangs
o su obra. Algún día deberá erigirse un monumento en honor de Samuel
Bangs, no sólo como el primer impresor de Texas, sino también como el pionero del suroeste.
Traducido por el
!Ne. SANTIAGO CERNA

Monterrey.

41
Daily Picayune, 6 de julio de 1846; Northern Standar {Clarksville, Texas), 5 de
septiembre de 1846.
ª New Orleans Weekly Delta, 22 de marzo de 1847, citando del Galveston News,
carta fechada en Corpus Christi el 2 de marzo de 184 7.
ª Galveston County. Index to Deed Records.
44
Georgetown {Kentuky) Herald, X, No. 13 (8 de junio de 1854), 3. Legajo de
la Kansas State Historical Society, en Topeka, Hansas.

450

451

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Al ver en esta perspectiva la unidad de la lengua y su futuro en todos
los países de habla hispánica, Unamuno llegó a crear el nuevo concepto de
lo que él llama "sobrecastellano", una lengua "en constante evolución, gracias justamente a la colaboración de sus hablantes de todo origen y latitud" .33
Terminamos estos breves apuntes sobre Unamuno y la lengua con un texto que creemos fundamental para la comprensión de su filosofía del lenguaje y que, además, nos expone en forma completa su actitud ante la lengua, instrumento de su vida y de su acción:
"Un idioma -'idioma', originariamente, quiere decir propiedad- ,
un idioma de habla es una raíz, más que depósito, de tradiciones, y lleva eµ sí una vi#ón y una audición del universo mundq, una concepción de la vida y del destino humano, un arte, una filosofía, y hasta
una religión. No sólo se imagina, sino que se. piensa, se sueña y se
siente en un idioma de habla popular. Cuando el Evangelio dice que
el Verbo, la Palabra, lo hizo todo, que en él estaba la vida y que la
vida era luz de los hombres, expresa la concepción -mejor conceptuación- histórica de la historia. Las ideas brotan de las palabras, que
no éstas de aquéllas. Idea quiere decir, en su sentido original y originario, visión. Y palabra, 'parábola', es curva de son que va en soplo, en
espíritu. Y cuando se respiran visiones, cuando se les da vida espiritual,
es con palabras. Bien dice la teología católica romana que el Espíritu
Santo procede del Padre y del Verbo. La visi6n, el ideal del universo,
surge para cada ptleblo en su idioma verbal. En metáforas, estibadas
a peso de siglos, hechas ya expresiones inmediatas y espontáneas, está
la raigambre de la filosofía de cada pueblo. Hasta nuestra concepción
de Dios, del Sumo Creador, que creamos a nuestra imagen y semejanza sus criaturas y creadores, la pensamos, la soñamos más bien, en nuestra habla. Y por algo se dice: 'Santificado sea el Tu nombre'. Su nombre, que es, en nuestro espíritu, su esencia, sea cual fuere su existencia". 84

The Colorado College
Colorado Springs, Colo.

loe. cit., p. 61.
.. "Comunidad de la lengua hispánica" en conferencia radiada a América en 1935
e inchúda en eJ libro Diez maestros, Buenos Aires, 1935. pp. 23-39 y en Obras completas, vol. VI, p. 951.
.. :MANUEL GARCÍA BLANCO,

356

Sección Tercera

HISTORIA

�EL MUNICIPIO DE LOS RAMO ES, NUEVO LEó
ISRAEL

CAvAZos

Universidad de

GARZA

uevo León

TooAS LAS CITAS HISTÓRICAS referentes al origen de la villa de los Ramones, coinciden en señalar como su fundador a don Plácido Rodríguez Vaca,
situando el hecho en el último tercio del siglo XVIII, sin precisar el año.
Fue, efectivamente, don Plácido el fundador del 1ugar, pero existen referencias a sucesos de cien o más años anteriores, y que hasta ahora no han
sido comentados.
El Jugar en que actualmente se halla la cabecera municipal de los Ramones, forma parte de lo que constituyó la primitiva merced de tierras otorgada a favor del alférez José Ochoa de Elejalde. Esta merced comprendía tres
caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor, con saca de agua, " ... abajo de la punta de la sierra de Papagayos, de la otra banda del río de la Pesquería ..."; lindando por el sur con el camino de Monterrey a la villa de Cerralvo. Fue autorizada por el gobemador don Agustín de Echeverz y Subiza,
marqués de San Miguel de Aguayo, el 27 de agosto de 1687.1
No hay constancias de que estas tierras hayan sido pobladas por Ochoa de
Elejalde, y sólo se sabe que, a la muerte de éste, en 1708, pasaron a ser de
doña Teresa de Medina Cortés, su viuda, a quien correspondieron en sucesión como bienes dotales. Y fue ella quien, el 3 de abril de 1709, vendió en
180 pesos al alférez Marcos Flores, vecino del real de San Pedro de Boca de
Leones. La escritura pasó ante el sargento mayor Pedro Guajardo, alcalde
ordinario de Monterrey. 2
' MS. Testimonio de la merced en la demanda de Doña Antonia Sánchez de la
:Barrera contra José López de Jaén. Archivo Municipal de Monterrey, Civi, Vol. 74,
Exp. 4.
• MS. Escritura en Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. 9, Fol. 147 v.,
No. 41.

359

�Los Rodríguez Vaca

cía", hizo puentes, estableció rancho y se apropió, en fin, de las tierras; por
lo que pidió ser amparada.
López de Jaén era colindante en la frontera de las Tablas y poblador desde nueve años atrás; poseyendo, además, demasías desde el paso de Santa Fe
hasta el paso Hondo.

Tampoco hay noticias de que el a!Iérez Marcos de Treviño haya logrado
poblar. A su muerte, el capitán Diego de Hinojosa, vecino de Cerralvo, se
mostró vivamente interesado en adquirir estas tierras. Entró en tratos al respecto con doña María Rosa Gutiérrez, 1a viuda, y hasta alcanzó a entregarle
a cuenta 117 pesos; pero pasaron ocho años sin que volviera a entregarle
cantidad alguna. Doña Rosa, entonces, decidió venderlas en 200 pesos al
capitán Juan Rodríguez Vaca, vecino de Cadereyta, con el compromiso de
que éste reintegrara a Hinojosa lo que le tenía dado.
Esta nueva escritura fue firmada en Boca de Leones el 4 de julio de 1739,
ante Pedro González de Paredes, cabo comandante de los soldados de dicho
real y teniente de alcalde mayor, por ausencia del propietario don Alonso Ignacio de Aragón y Avollado. 3
Para entonces se trataba ya de mayor extensión, puesto que,, además de
las tres caballerías y un sitio, en documentos de la época se mencionan otro
sitio de ganado mayor y uno de menor, " ... abajo del cerro, en el paso del
Becerro".
Juan Rodríguez Vaca "Jas pobló con sus ganados y caballada" y a su
muerte, acaecida hacia 1745, Antonia Sánchez de la Barrera, su viuda, continuó pastando en el1as sus ganados y arrendándolas.
En uoa información antigua, existente en el Archivo Municipal de Monterrey, hemos encontrado una declaración hecha en San Juan del Río, Querétaro, el 27 de junio de 1705, en la que Juan Rodríguez Vaca manifiesta
ser "de setenta años, español, vecino de este pueblo, quien lleva a comer las
ovejas de la hacienda de don Francisco de la Peña que entran al reino (de
Le6n) desde hace cuarenta años". Por su edad, sin embargo, pudiera tratarse del padre. 4

En la aclaración de linderos hecha en este pleito, figura el célebre y pintoresco don Antonio Ladrón de Guevara, quien ostentaba el largo y pomposo
título de sargento mayor de las fronteras y conquistas del Nuevo Reino de
León y juez comisario por el Juzgado Privativo de Tierras y Aguas Baldias
y Realengas.
Ladrón de Guevara (y de otras cosas) certifica que conoce a López de
Jaén desde hace catorce años; y que siempre ha estado pronto "con sus armas y caballos y municione~ de boca y guerra". Expresa también que "con sus
deudos ha mantenido el pueblo, donde han combatido los indios, matando y
quemando pueblos... y haciendo cautivos que rescataron luego José y Pedro
López de Jaén ... a su costa .. y los echaron, y poblaron en la Punta, permitiendo el libre tránsito. Y asimismo me consta que el capitán José Lóp•ez de
Jaén tiene todo el cuerpo pasado a flechazos que le han dado en funciones; y
que él y sus hermanos han tenido a su cargo el mando político y militar de esta
frontera ... , por ser de probada conducta, valor y circunstancias, dignos de
que se les honre ..."
Con ínfulas de una autoridad de que carecía, Ladrón de Guevara metió
a López de Jaén en posesión de estas tierras, y concluye su ]arga certificación requiriendo a las justicias " . ..para que no se le inquiete en sus linderos, por convenir a la población. . . y que se mantenga como hombre tan
experimentado"; bajo pena de un mil pesos y multa de doscientos; los primeros por su real título y los segundos por despacho auxiliatorio; más privación de oficio y otros doscientos pesos, por comisión del gobemador. 5

Dificultades

Don Plácido

Muerto Rodríguez Vaca, se ve su familia en serias dificultades. En 1745,
doña Antonia promueve demanda contra José López de Jaén, vecino de las
Tablas, quien abusando del arrendamiento y sin pagarle, "como antes lo ha-

Uno de los hijos mayores de don Juan, don Francisco Plácido Rodríguez
Va~ intervino con gran decisión en el pleito. Independientemente de todas
las informaciones testimoniales, documentos, etc., es tradición en el pueblo
que, aparejando su recua y aviándola lo mejor posible, y provisto de unas cuantas talegas de pesos, emprendió viaje a México, en busca de un fallo favorable.
Y lo consiguió, porque en el expediente del litigio obseivamos que López de

• Demanda, citada en la nota 1.
• MS. Declaración, en lnformaci6n levantada a petición del capitán Luis García de
Pruneda, vecino del valle del Pilón, en el Nueuo Reino de Le6n, sobre perjuicios
que le ocasionan. . . en sitios que fueron del capitán Luis de Zúñiga. Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. VIII, No. 114, Fol. 383 v.

360

• Demanda, citada en la nota 1.

361

�Jaén acabó por reconocer la propiedad y aún el haber sido arrendatario sin
más titulo que el que le dieron los pastores y Ladrón de Guevam.
El gobernador Pedro de Barrio, en auto de 25 de enero de 1746, ordenó
librarse amparo para lo.s herederos de doña Antonia y de despojo para López
de Jaén; declarando, además, que Ladrón de Guevara tenía comisión muy
distinta Librado el amparo, se ordenó por otra parte al alcalde de Cadereyta, Pedro Regalado de Escamilla, notificarlo a López de Jaén, para que dentro de nueve días dejara libres las tierras. As1 lo hizo el alcalde el 31 de enero,
en el paso del Becerro, procediendo en seguida a dar posesión a don Plácido,
a quien, conforme a la práctica legal antiquísima, " .. Jo paseó, regó la tierra
y arrancó hierbas"; reconociéndose como suyas " .. . desde la punta del ce-rro, río abajo, hasta llegar al lindero de los Hinojosas, al paso Hondo; y al
norte hasta los linderos de los Guajardos".6
De todo ello se deduce, primero, que José López de Jaén, aunque ilícitamente, alcanzó a establecer rancho; segundo, que doña Antonia Sánchez de
la Barrera murió en 1745, sin ver concluido el pleito; y tercero que don
Francisco Plácido Rodríguez tomó a su cargo el litigio y rescató las tierras,
de las cuales, indudablemente por ello o por convenio con los demás herederos, quedó constituido, sin oposición de éstos, en suc~r.
Don Francisco Plácido era, para entonces, casado. Había contraído primeras nupcias en la parroquia de Cadereyta el 26 de noviembre de 1743,
con doña Margarita de los Ríos. Es indudable que este litigio haya dado origen al establecimiento del rancho en forma definitiva, hecho que podemos
situar entre 1746 y 1750.
San José del Capadero

Poblado el rancho, observamos que es llamado San José del Capadero. Y
su dueño logra ensanchar la propiedad con Ja adquisición de diez sitios
de ganado mayor y menor, llamados Charco de la Vaca y Cerrito Colorado,
o comúnmente de las Tablas, en jurisdicción de Cerralvo, por compra hecha a los herederos del general Luis García de Pruneda.
Fue la de don Plácido una familia numerosa. De su matrimonio con doña
Margarita nacieron nueve hijos. Casado por segunda vez con doña ManueJa Leal de León, originaria también de Cadereyta, hubieron una sola lrija; y
de su tercer matrimonio con doña Ana María Rodríguez de Montemayor,
del valle del Huajuc.o, nacieron ocho hijos; de suerte que fueron en total
dieciocho, tres de los cuales murieron en edad pueril.
• Ibid.

362

Para conocer más a fondo la familia así como el estado del rancho, nos
queda un documento sumamente valioso, el testamento del fundador. Sintiéndose enfermo, lo otorga el 25 de octubre de, 1787, a fin de disponer sus
cosas temporales y eternas.7
Entre sus bienes, además de los ya mencionados, figura una casita de
adobe, en Cadereyta, y además dos pedazos de labor., uno en el Cercado y
otro en los Rodríguez, del valle del Huajuco, donde tenía molino de caña.
Al iniciar don Plácido, con su primer matrimonio, la formación de su fa.
milia, sólo tenía trescientas cabras, dos atajos de yeguas, diez caballos, diez
vacas y su ajuar de montar. Doña Margarita, su mujer, había llevado en dote un colchón, dos sábanas, dos almohadas, una caja, un metate, una yegua,
cinco cabras y cinco ovejas.
Como buen cristiano, dispone en su testamento se digan cien mi.sas por su
ánima en el Altar del Perdón, de la catedral de México. Deja cien cabras y
cien ovejas de vientre para que, con su renta, se le digan misas en Cerralvo;
más ciento cincuenta cabras para misas a las Benditas. Animas. Para la fiesta anual al Patriarca Señor San José, patrono del valle, deja cincuenta cabras,
al cuidado del bachiller Juan José de la Gana; y pide, finalmente, ser sepultado en la parroquia de Cerralvo, "bajo la humildad de tercero de San
Francisco".
Era don Plácido hombre de carácter, y por otra parte, uno de los personajes
típicos del noreste de Méxic.o. Entre sus bienes figuran cuatro caballos de su
uso, tres silJas bordadas y su ajuar de montar, escopeta y espada.
Su muerte debe haber acaecido por el mes de noviembre de 1787.
Los inventarios fueron practicados en julio del año siguiente, realizándolos, por comisión del Gobierno, don José Froilán de Mier Nori€ga. Es interesante obseivar que el rancho había progresado. Con solidez de fortaleza, tenía la casa de terrado, de piedra y mezcla, con su cancel de madera; además
de la cocina, "cercada de tablas y techo de cáscara".
El ganado se había multiplicado y existían 2',950 cabras, 1,250 ovejas, 2
reses, 19 vacas, 35 caballos, 12 potros, 48 yeguas y 69 mulas. Poseía, adem·ás,
don Plácido, algunos bienes importantes en Cadereyta y en el valle del
Huajuco.
Hecho el avalúo por don Manuel de Sada, regidor perpetuo de Monterrey
y contador de menores y juez de albaceazgos, ascendió a 6,358 pesos 7 reales. Deducidos 495 pesos de lo,s gastos de entierro, cera, bayeta para los lutos, misas, mandas, etc., se hizo el reparto entre José, Francisco, Juan José,
• MS. Testamento e inventarios .•. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, Vol.
134, Exp. 20.

363

�José Manuel, José Ignacio, José Antonio, José Cristóbal, María Manuela,
María Guadalupe, José Rafael, Mariana Rita, María Josefa, Juan Pascasio,
María Trinidad y María Gertrudis Rodríguez, tocaron 237 pesos 7 reales 9
granos a cada uno. 8
El Valle de los Ramones

El núcleo pastoril formado al abrigo de aquel hombre generoso, fue cobrando vida, merced al incremento, cada vez más importante, de la cria de
ganados mayores y menores.
Consumada la Independencia e iniciada la vida institucional de Nuevo
León, la Honorable Junta Departamental del Estado resolvió, en sesión del
16 de abril de 1831, otorgar al rancho del Capadero categoría de valle, con
el nombre de San José de Los Ramones.
Esta jerarquía política de valle, seguía los mismos lineamientos de las antiguas Leyes de Indias, que concedían a este tipo de lugares un juez subdelegado, dependiente de la villa española: inmediata en el gobierno de la provincia.
La disposición que dio lugar a tal privilegio, expresa que se le impone ese
nombre en memoria de los dos ilustres nuevoleoneses Juan Ignacio y Buenaventura Ramón, fusilados en Chihuahua, en consorcio de las primeras víctimas.
Efectivamente, ambos caudillos abrazan con fervor la causa insurgente.
Don Juan Ignacio es, desde luego, figura más relevante. He aquí algunos datos acerca de su vida.
Nacido en Lampazos, en 1753, sentó plaza como soldado de la Compañía
Presidia! de la Babia, el 30 de abril de 1774. Ascendido a sargento de la
misma compañía el 29 de junio de 1779, le fue conferido el grado de alférez de la Compañía de Saltillo, el 2 de junio de 1784. Pasó posteriormente a
servir a las compañías Primera y Segunda Volantes del Nuevo Reino de
León, con las cuales participó en seis campañas generales contra los indios y
en varias "corredurías", y fue herido en tres ocasiones. Su hoja de servicio
señala entre sus atributos: "valor acreditado, aplicación conocida, capacidad regular, conducta buena, y desempeña con esmero los asuntos que se
ponen a su cuidado". Ascendido a primer teniente en octubre de 1791, ocupó, al año siguiente, la comandancia en la Compañía de Lampazos. 9
• !bid.

R. Au.1.ADA. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihua,.
huenses. Segunda .Edición. (lnédüa).
• FRANCISCO

364

En las postrimerías del XVIII, 1797, figura como teniente de gobernador
subdelegado en la Punta de Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicc:,.ón; y
en los albores del siglo XIX, era capitán graduado de la Segunda Compañía Veterana de Lampazos.
En octubre de 1810, al sobrevenir la guerra de Independencia, y al salir
don Pedro de Herrera y Leiva a San Luis Potosí, sustituyó a éste como segundo comandante. Llamado por el gobernador Santamaría para disponer
la defensa del reino, pasó a Monterrey y en una corta ausencia de éste, quedó
en su lugar en d gobierno y comandancia militar, a partir del 10 de noviembre.
Recibida la noticia de la ocupación de San Luis Potosí por los insurgente&amp;, convocó al Ayuntamiento el día 15, acordándose llamar a Santamaría.
En la misma junta nombró a Domingo Narciso de Allende, subdelegado de
la Mota, para reforzar la boca del Pilón y cañón de Santa Rosa, en el sur, y
solicitó asimismo el auxilio económico del Venerable Cabildo Eclesiástico.1.0
Vuelto Santamar:a, comisionó a Juan Ignacio Ramón para reconocer y
precaver la introducción de los insurgentes por el sur, sustituyendo a Do.
mingo Narciso de Allende, quien había muerto en campaña. Juan Ignacio
Ramón se apostó con una pequeña fuerza en Labradores. Desde ahí, impuso
periódicamente al gobernador, de las actividades de Mariano Jiménez, que se
haUaba en Matehua]a, y de cuyos movimientos recibía frecuentes informes
procedentes de las haciendas de Soledad y Albercones.
Poco después pasó Ramón a Pablillo. Inspeccionó las entradas y los Jí.
rnites de la colonia del Nuevo Santander, hasta Vacas., ocupada por los insurgentes, que habían sacado caballada de Albercones, Canelo, Cedral, Raíces,
Santo Domingo y Lobos.
El 19 de diciembre de 1810, le escribió Pedro de Aranda, comandante del
ejército insurgente, invitándole a unirse a ellos; Ramón remitió al gobernador Santamaría este escrito, pero no la respuesta, "por no retardar llegue ésta a sus superiores oídos".
En sus cartas a Santa María, existentes en el Ardúvo General del Estado,
en Monterrey, y publicadas por el Dr. José Eleuterio Gomález,n comunica
el peligro en que se halla por la superioridad del enemigo y del pueblo que
pertenece a las haciendas, "cuyos amos andan en la insurgencia". Y como que
duda al decir: " .. .pareee incomprensible el sistema de estos hombres; pero
ya a mí no se me oscurece respecto de lo que se está observando, que al nativo
del país en nada se le falta, al europeo que se presenta y justifica su honradez,
MS. Ac.tas de Cabildo. Archivo Municipal de Monterrey.
Colección áe Noticias y Documentos para la Historia de Nuevo León. Monterrey,
1867.
1•

11

365

�no se le mueve, queda excento de toda reposición. Conque la prudencia de
v. dirá sobre el particular" .12
Al preguntar oficial.mente a Jiménez la causa que persiguen, éste le contesta categóricamente, en carta de 25 de diciembre: ''mantener independiente
nuestro patrio suelo"; haciéndole una larga explicación y acabando por invitarle a unirse, diciendo: 1' •• . si V. señor comandante, me hiciera la justicia
de dar firme ascenso a cuanto tengo dispuesto, y en virtud de ello tuviese a
bien reunir sus fuerzas con las mías, para recoger a todo europeo y separar los
buenos y los malos, contaré esta conquista por una de las más gloriosas de mi
expedición y su mérito brillará ante los ojos de la Nación".13
Ya para el 31 de diciembre, Juan Ignacio Ramón había pasado a la insurgencia. Es posible que haya asistido a la batalla de Aguanueva y entrado a
Saltillo el 8 de enero de 1811. El gobernador Santamarla, enterado de esta derrota, salió de Monterrey rumbo al Pilón, donde licenci6 sus fuenas y se unió
también a la causa.
Ramón, entretanto, estuvo nuevamente en Monterrey el 15 de enero, en
compañía de los brigadieres Carrasco y Camargo, emisarios de Hidalgo, debiéndose a él el que Santamaría hubiera abrazado la insurgencia. Ambos se
incorporaron a sus filas. Ramón recibió el grado de brigadier. Aprehendido
en Baján, fue conducido a Monclova y de ahí a Chihuahua. Sentenciado a
muerte, fue fusilado el 6 de junio de 1811, en unión de Zapata, Villa, Mariano
Hidalgo y León. En ese mismo año, la Junta Gobernadora de uevo León,
confiscó y remató sus bienes.u
De Buenaventura Ramón, emparentado con él cercanamente, sólo se sabe
que con el grado de capitán, militó en la insurgencia en el uevo Reino de
León, y que, aprehendido también en Acatita de Baján, fue también fusilado
en Chihuahua.

Primer Int ento
Aunque antes de 1912 Los Ramones no obtuvo la categoría de villa, su
intento por alcanzar este título es mucho más antiguo. Existe en el Archivo
General del Estado, la instancia de los vecinos elevada al gobierno en septiembre (sin fecha) de 1833. Asientan en ella que: " ... deseosos de nuestra feliu GoNZÁLEz, op. cit., p. 204.
13 GoNZÁ.LEz, op. cit., pp. 207 ss.

" MS. Expediente sobre secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan
Ignacio Ramón. Archivo Municipal de Monterrey, Causas Criminales, Exp. 646 ( 1811),
87 fojas.

366

ciclad y más la de nuestra prosperidad . ..", anhelan que el valle de San José
de Lo.s Ramones, sea elevado a villa. Comprométense, para ello, a dar los terrenos necesarios; dicen tener ya una capilla edificada; y exclaman que ya
no quieren aceptar su aislamiento, que Jos obliga a vivir " ...semejantes a los
salvajes que viven en las selvas sin roce con gente de lustración".15
Ya desde entonces, presentan el proyecto de comprender en su jurisdicción, los poblados de las Enramadas, Pasito Hondo, La Punta, Los Almacenes, rancho de Doña Ana, Tablas, Macuaniate, Colorado, Sabinitos Altos, etc.
Acompañan a su solicitud
interesantísimo padrón, en el cual observamos
ya los viejos troncos de las familias de esa región: Rodríguez, Ochoa, Barrientos, Quintanilla, Cantú, Pérez, González, Benavides, etc. De cada una, se señalan con prolijidad, el número de caballos mansos, yeguas de vientre, potrancas, vacas de vientre, vaquillas, ganado menor, etc.
Mala época para elevar tal petición, Nuevo León, como todo el país, se
abate ante el tremendo azote del cólera morbo. Por otra parte, Cerralvo no
ve con buenos ojos la desmembración de su distrito, y rinde, por lo tanto, un
informe adverso. El Congreso lo eleva al gobierno, a fin de recabar mformes
de otros distritos afectados, y el expediente se detiene en marzo de 1834, sin
que haya providencia alguna sobre el particular.

un

Jurisdicción de Cadereyta
El valle de San José de los Ramones perteneció originalmente a Cerralvo. Su jurisdicción primitiva, a juzgar por un informe rendido al gobierno
por el ayuntamiento de Cerralvo (23 oct. 1874) comprendía media legua al
poniente, a lindar con el cerro de Papagayos; al norte, aproxnnadamente
cuatro leguas, colindando con el agostadero de Benavides; al oriente, inco
leguas, poco más o menos, hasta el agostadero de Hinojosa; y por el sur el
límite natural del río.
Otro informe del cabildo de Cadereyta define la jurisdicción con mayor
claridad; al sur el río de la Pesquería Chica; al poniente el cerro de Papagayos; al norte, una linea del mencionado cerro al Cerrito Colorado, pasando por una mohonera de piedra, a inmediaciones del charco de la Vaca.
Al oriente, otra linea del Cerrito Colorado, hasta Ja margen izquierda del
río; comprendiendo, dentro de este perímetro, los ranchos de los Ochoas,
Sabinitos, Los Bueyes, Rancho uevo y la Retama.
MS. Expediente relativo a la fundación de la villa de l&amp;s Ramones. Archivo General del Estado, Monterrey, Sección Fundaciones de Pueblos.
15

367

�Con fecha 26 de diciembre de 1872, los vecinos solían separarse de Cerralvo para agregarse a Cadereyta. Arguyen para ello, la distancia a Cerralvo
y lo riesgoso e intransitable del camino. Esta petición es reiterada en octubre del año siguiente, por conducto de Miguel G. Barrientos y Tomás Rodríguez. Ha de pasar un año más para que la legislatura apruebe, por decreto
Núm. 52, de 9 de noviembre de 1874, que "El valle de Los Ramones, con los
terrenos de su comprensión que se hayan acotados, pertenece a la municipalidad de Cadereyta".16
Esta disposición, dictada durante el gobierno del Lic. Ramón Treviño, es
obedecida, no sin provocar serios conflictos jurisdiccionales con la intervención armada de algunos vecinos descontentos y hasta con un muerto y varios
heridos.
Villa de la Independencia

Pero los hijos de este terruño no dejan de acariciar la posibilidad de su
elevación a villa.
El 15 de julio de 1910, presentan nueva solicitud ante el Congreso. Los
fundamentos que ahora argumentan habrán de ser suficientes. Acompañan
un plano "bien delineado" y, en cinco puntos inteligentemente redactados por
el joven abogado Santiago Roe!, proponen los límites.
La suma de los habitantes de la jurisdicción proyectada, alcanza ahora a
5,551; superior a la de cada una de 36 municipalidades del estado. Por cuanto
a sus medios económicos, señalan datos por demás halagadores. Disponen de
2,80q hectáreas de riego y 781 de temporal; cuentan con 5,980 cabezas de
ganado mayor y 23,600 de menor; tienen, además, ocho presas para el riego.
Una circunstancia muy favorable es la de que el ferrocarril MonterreyMatamoros cruza la población y facilita el tráfico de carga y de pasajeros.
El agente de estación Antonio Garza Flores certifica ( 12 de julio) que del
valle cargan constantemente leña, durmientes, maíz, pieles, etc. Además, recientemente se ha observado una creciente demanda de piedra de esta zona,
utilizada en las más importantes construcciones de Monterrey; particularmente en el Gran Hotel Ancira.
La importancia del lugar se manifiesta, además, por el movimiento de
correspondencia, giros, etc. La venta mensual de 50 pesos de estampillas en
Ramones y de 16 a 18 pesos en el Porvenir y el Carrizo, es índice elocuente
"del alto progreso en que se encuentran".
'" Peri6dico Oficial de Nuevo León, Monterrey, 20 de febrero de 1875. No. 60.

368

Cuenta, por otra parte, el valle, con una plaza. Hay un salón de 11 metros de largo, que puede servir provisoriamente como sala consistorial. Tiene
dos edificios cómodos para escuelas, y existe también una banda de música
compuesta de diez plazas y su director.
Pero el argumento más sólido esgrimido por los vecinos es, indudabl~
mente, la lejanía de los poblados del trayecto, doble o triple en relación a su
jurisdicción, y que prueban con un cuadro de distancias magnífico.
La nueva villa es, pues, absolutamente capaz de sostenerse por sí sola, sin
gravar en Jo absoluto al erario del estado. En el remoto caso de que hubiese
déficit, los ciudadanos Simón Rodríguez, Antonio Quintanilla, Tomás Garza
García y Luz Olivares se comprometen a erogarlos de su propio peculio.,
hasta en tanto los presupuestos se nivelen. Con ello, dan a conocer la confianza que tienen en la autosuficiencia económica de la naciente villa.
Acompañan a la petición las actas firmadas por los vecinos de los poblados que han de ser de su jurisdicción. En éstas manifiestan aquéllos su conformidad, «por ser de utilidad y hasta de urgencia" la creación de la nueva
municipalidad.
El entusiasmo de los vecinos de San José de Los Ramones es verdaderamente admirable. Hay, sin embargo, otro dato que revela el fervor cívico
del momento: está por celebrarse el centenario de nuestra emancipación política, y por ello sugieren que su pueblo se llame: Villa de la -Independencia:17
El gobierno del Lic. y Gral. José Ma. Mier turna Ja solicitud al Lic. Salomé
Botello, secretario de la Comisión de Gobernación del H. Congreso.
La Erección

Pero surgen nuevos inconvenientes para el trámite legal. En primer lugar
la convulsión tremenda que ha de sacudir al país, y que iniciara Don Francisco
l. Madero. Después, la natural oposición de los distritos afectados por la
segregación' de su suelo. Dr. González alega ser el municipio de más reciente
creación (1884) y que se le priva de casi la cuarta parte de su población.
Asienta, además, que el fondo de$ 447.50 que tenía en su tesorería destinado
a escuelas y reparación de cárcel, fue tomado con violencia por las fuerzas
de ·celedonio Villarreal, y pasa penurias económicas.
General Terán dice que, de qui~ele el Carrizo y el PoIVenir, pierde 1,970
habitantes y el ingreso de 2,508 pesos anuales. Pesquería Chica arguye que
11

Expediente. . . ( ver nota 15).

369
e H-24

�dejará de percibir 42 pesos mensuales, de impuestos de San Isidro y el Ayancual; y como que duda del optimismo de Los Ramones.
De igual opinión es China, en relación a la desmembración del rancho de
Doña Ana.
Cadereyta perderá 2,455 vecinos y el ingreso de 1,393 pesos. Cerralvo, por
su parte, argumenta que ha verdido, no hace mucho, Los Ramones, La
Manteca (hoy Los Herreros) y San Vicente, y que le afectará perder ahora

Agustín G~~lez Ma~oquín, Eduardo Lozano, Ruperto Treviño y Florencio
Lozano; Smdicos: Alejandro Barrientos y Feliciano Lozano.
Es así como nace esta municipalidad, una de las más jóvenes del Estado·
enge?drada al calor de la Revolución de 1910, movimiento popular qu;
habna de conmover las más profundas entrañas de la Patria Mexicana.

Hidalgo y Mojarras.
El nuevo gobernador, Lic. Viviano L . Villarreal, opina, sin embargo, que
es incuestionable el beneficio que habrá de obtenerse con la creación de esta
nueva municipalidad.
Han pasado ya dos años de las fiestas centenarias. En 21 de octubre, el
vecindario ha estimado no ser ya de oportunidad el nombre de Villa de la
Independencia, y propone mantener el antiguo.
La Comisión de Gobernación de la XXXVI Legislatura Constitucional presidida por el Lic. Antonio de la Paz Guerra, estudia el caso con equidad, y
juzga también 'enteramente procedente" la petición. Uno de los párrafos
del dictamen relativo expresa: "Y si la extensión de la región, el número de
sus habitantes, y las rentas de una y otros son bastantes para dar vida a un
nuevo Municipio, es de equidad y de justicia que esta Honorable Cámara
satisfaga los deseos de ese pueblo, deseos que mucho dicen de su cultura y
de su amor al terruño, y de sus aspiraciones de engrandecimiento, aspiraciones
y cultura que hablan muy alto de Nuevo León, teniendo en cuenta como
debe tenerse, que el pueblo pasa ahora por un contagioso período de agitación".
Con fecha 30 de octubre de 1912, y bajo el número 47, dicta el decreto
creando la municipalidad de Los Ramones, publicado en el periódico Oficial
No. 36, del viernes lo. de noviembre del mismo año.
El Ejecutivo dicta, a su vez, el Reglamento para las elecciones del primer
ayuntamiento. Conforme a esta disposición, el domingo 10 de noviembre, a
]as 9 de la mañana, se reúnen en la casa de Don Nazario Cárdenas, juez
au.'Uliar de Los Ramones, los jueces de cada uno de los poblados. Allí es
electo secretario de 1a Comisión Electoral Filemón L. Lozano, juez auxiliar
del Carrizo, y presidente de la misma Cayetano Garza González, juez de San
Isidro. Son ellos quienes han de vigilar la elección del primer ayuntamiento
de Ramones, el cual toma posesión el lo. de enero de 1913, integrado del
modo siguiente: Alcalde lo., Simón Rodríguez; Alcalde 2o., Merced Rodríguez; Alcalde 3o., Rafael Leal; Regidores: Luz Olivares, Librado Garza,

370

371

�LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN: 1933-1934
ToMÁs MENDIRICHAGA Cu&amp;vA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL nÍA 4 DE OCTUBRE DE 1931 rindió su protesta de ley y asumió el cargo de
Gobernador del Estado de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Enseguida hizo unas declaraciones a la prensa de Ja ciudad de Monterrey y, entre
otras cosas, dijo: " .. .intentaré allanar el camino para la creación de la Universidad del Norte".1. Su ejercicio constitucional debería expirar el 3 de octubre de 1935~ pero el Congreso local, en sesión extraordinaria, le aceptó su
renuncia el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del Estado, erigiéndose en
Colegio Electoral, designó ese mismo día Gobernador Sustituto, "por unanimidad", al licenciado Pablo Quiroga. En su breve mandato de poco más de
dos años, el Gobernador Cárdenas había iniciado algunas obras importantes
y creado varias instituciones, siendo la más notable la primera Universidad
de Nuevo León.
Antecedentes

El proyecto para la creación de una Universidad en Monterrey se había
manifestado más de una vez en los medios estudiantiles de esta ciudad, pero
el Poder Público no le prestó atención. Fue el licenciado Aarón Sáenz, GoDiez años antes, en 1921, siendo Ministro de Educación Pública el licenciado
José Vasconcelos, se elaboró un proyecto para fundar cuatro Universidades: en las
ciudades de México, Guadalajara, Mérida y Monterrey. Es el antecedente más antiguo
que conocemos.
1

373

�bemador de Nuevo León del 4 de octubre de 1927 al 3 de octubre de 1931,
quien hizo una breve referencia al citado proyecto en el último informe de
su gestión administrativa, leído el 16 de septiembre de 1931 en el salón de
sesiones del Congreso Local: "estamos en posibilidad de que el próximo Gobierno, mediante una detenida y seria consideración, pueda enfrentarse de
manera franca con el estudio de la conveniencia de establecer la Universidad
de Nuevo León . .." 2
A principios de noviembre del mismo año, bajo el nuevo gobierno de don
Francisco A. Cárdenas, Ja Federación Estudiantil de Nuevo León organizó un
ciclo de conferencias sobre la orientación ideológica que se debería dar a la
futura Universidad de Nuevo León, en el que tomaron parte tres intelectuales, dos profesionístas y un estudiante. Se dijeron con mucho valor algunas
verdades y también se incurrió en no pocos desatinos, irero la ausencia de
ideas claras sobre el origen y los fines de la Universidad fue compensada, en
parte, por la buena fe y el entusiasmo de todos.
Evidentemente que el Gobierno dirigía la campaña estudiantil que, a su
vez, solicitaba del mismo Poder Público la creación de la Universidad. En
efecto, en las infonnaciones de la ~rensa local y capitalina aparece claramente
que la iniciativa ahora partía de las esferas oficiales.

A mediados de 1932 arribó a Monterrey el doctor Pedro de Alba, quien
había renunciado como Director en la Escuela Nacional Preparatoria. La
prensa dijo que el doctor De Alba venia "en viaje especial de inspección,
enviado por la Secretaría de Educación . ..", pero lo cierto es que traía, entre
otras, la .importante misión oficial de estudiar Jas posibilidades .relativas a la
creación de la Universidad del Norte. Después de este viaje fue designado
nuevamente en su antiguo cargo.
•
Un paso más se dio en el IX Congreso de la Confederación Nacional de
Estudiantes, celebrado en la ciudad de Toluca en junio de 1932. Los delegados
de la Federación Estudiantil Neolonesa sostuvieron en la asamblea, "como
punto principal, el proyecto de que se funde en Monterrey la Universidad
del Norte".
A fines de octubre del mismo año, las comisiones estudiantiles de las principales Escuelas Superiores de Nuevo León (Jurisprudencia, Medicina, Normal, Colegio Civil y Farmacia), que habían celebrado varias juntas durante
ese mes, enviaron un ocurso al Congreso del Estado sobre el proyecto de organización de una Universidad en la ciudad de Monterrey. La Legislatura
local contestó una semana después afirmando que "desde luego se acoge con
beneplácito tal iniciativa''. El Gobernador Cárdenas afirmó el 6 de diciembre
• Periódico El PoTvenir, jueves 17 de septiembre de 1931, p. 8

374

siguiente que el citado proyecto presentado al Congreso local "merece toda
simpatía de mi parte. .."
Vuelve el doctor Pedro de Alba

En los primeros días de diciembre de 1932 el Gobernador Cárdenas anunciaba que "elementos" de 1a Secretaría de Educación Pública "vendrán a
trabajaT con nosotros" para la fundación de la Universidad de Nuevo León.
En su viaje a la ciudad de México, efectuado a principios de febrero de 1933,
Cárdenas conferenció con el Ministro de Educación licenciado Narciso Bassols
y trató con él sobre la fundación de la Universidad. Unos días después Bassols
le comunicó que "tras de acoger con entusiasmo la idea de fundar en Monterrey la Universidad del Norte, ofrece su decidida cooperación al Estado".
En la mañana de] 22 de febrero de 1933 llegó a Monterrey el doctor Pedro
de Alba, comisionado por el Ministro B~ols para organizar la Universidad
de uevo León. Declaró ese mismo día que su misión era "intervenir y resolver en algunos puntos en que se me crea útil...", añadiendo que "según
lo dispuso la Secretaría de Educación, estará en esta ciudad todo el tiempo
que sea necesario para dar término a la gran obra qu.e se inicia". 8

Declaraciones del doctor D e Alba

En la entrevista concedida al diario El Porvenir de Monterrey, el mism~
día de su arribo a esta ciudad, el doctor De Alba aseguró que la futura
Universidad contaba "de momento'~ con el apoyo moral del Gobierno y, después, quizás "se vea la forma en q,ue la Federación otorgue algún subsidio
económico o comisione elementos para que formen parte del cuerpo docente,
o proporcione algunos recursos materiales para la instalación". También insinuaba la, posibilidad de promover "las visitas temporales o el establecimiento
definitivo de algunas de las personas especializadas ( de la Secretaría de Educación) en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo, y dejen desde luego una simiente fecunda en toda la región, que
es un campo admirablem ente preparado . .." De Alba decía lo anterior al
tratar de los "especialistas", o sea los maestros que tendrían a su cargo las
• El doctor Pedro de Alba traía indicaciones precisas en el sentido de ofrecer al
Gobernador Cárdenas "expertos en determinadas materias que podrán venir en comisión de la misma Secretaría", controlada desde años antes por células comunistas.

375

�"cátedras de especialización", pero sólo tocó de paso este "delicado punto
acerca del funcionamiento de la U Diversidad".
En una junta previa del Comité Organizador de la primera Universidad
de Nuevo León, celebrada el día siguiente en el Palacio de Gobierno, el doctor
De Alba se declaró enemigo de la centralización de la cultura universitaria
en la ciudad de México: ''Da la impresión de algo monstruo-so", dijo. (Sin
embargo, tal parece quei él no se oponía al monop-olio estatal de la educación,
que es aún más pernicioso). Luego afirmaba: " .. .yo también me sentí atraído y sentí deseos de co()perar con todo empeño para crear la Universidad del
Norte; he sido, pues, un espontáneo; por eso estoy aquí". Agregó que el Gobernador Cárdenas, en su viaje a la capital en febrero de 1933, "habló precisamente con él sobre el asunto y le ofreció sus servicios, teniendo que abandonar la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria". Y concluyó de esta
manera: "Yo estoy aquí -dijo- para dar mi contingente dentro de la más
absoluta camaradería auxiliando a mis compaiíeros".
Comité Organizador y Comisiones

\

El 25 de febrero de 1933 se iniciaron los trabajos para crear la Universidad
de Nuevo León, nombrándose un Comité Organizador que presidió el Gobernador Cárdenás y del que fue Secretario el doctor Pedro De Alba. Este
Comité Organizador de la Universidad se integró en un principio con los
directores de los planteles educativos superiores y además por un delegado
estudiantil de cada escuela profesional, un representante de la prensa local y
los dos directores de Instrucción Pública: del Estado y Federal. El doctor De
Alba afirmó que dicho Comité Organizador era autónomo y que, asimismo,
como se hallaba "investido de facultades, llamará a aquellas personas de buena
voluntad y de comprobada capacidad que puedan aportar su contingente, pues
se desea que la Univ ersidad sea un fiel reflejo de la cultura de todas nuest-ras
clases sociales, por lo cual se llamará también a los representantes de los elemerntos obreros y agricultores organizados''. Con este criterio tan amplio se
invitó a algunos organismos poüticos, burocráticos y sindicales a que enviaran
sus delegados. Por su parte, eJ futuro Rector licenciado Héctor González
declaró que "las designaciones no se han hecho al capricho. Han recaído e1i
personas calificadas . ..", pero añadió: "los nombramientos extendidos hasta
la fecha no son la totalidad de los que se extenderán . ..", y aún pretendía
que estuvieran "dentro de él ( del Comité Organizador) los comerciantes, los
obreros, los agricultores, los profesio11istas, etc . .."~ Entonces se nombraron
' La política de partido, sectaria, se metió de contrabando en la Universidad al

376

dos conus10nes que reformaron la Ley General de Educación Pública y re-

dactaron la Ley Orgánica de la Universidad. Estas leyes fueron promulgadas
por el Congreso local el 19 y 31 de- mayo de 1933, respectivamente. El mismo
doctor De Alba fue el "consejero" de ambas comisiones y de la Legislatura
de Nuevo León.
Penetración comunista y masónica

En la exposición de motivos de la Ley Orgánica universitaria abundan los
nobles y elevados principios. Decía entre otras cosas que se buscaba ªsustrae,, a la Universidad de influencias de orden político electoral y burocrático,
de contingencias transitorias y de presiones extrañas". Y agregaba más adelante que ''1t0 será una Universidad de Clase ni sustentará una ideología exclusivista". Se pretendía este fin: ªprocurar la educación integral del hombre, en un plano de absoluta igualdad y en justo eq,uilibrio de fu erzas, valores
y actividades. .." {Ley Orgánica, artículo lo.).
Por su parte, los estudiantes de hace treinta años afirmaban románticamente, en el citado ocurso enviado al Congreso local unos meses antes, que
la verdad "sembrada sin distingos ni front eras habrá de luchar contra toda
decadencia humana, y habrá de ser la fu ente de que brote la igualdad entre
los hombres, la libertad de los espíritus y la conaiencia universal". Poseídos
del mayor entusiasmo añadí~ que las aulas ªno serán campo para las luchas
de clases. .." El Gobernador Cárdenas, contagiado del mismo eótusiasmo, exponía su recto criterio en diversas ocasiones.
Sin embargo, a pesar de los buenos propósitos de algunos, la Universidad
nacía con el virus que provocó un año después su prematura mllerte : la
penetración comunista y masó.nica. En efecto, la mayor parte de los miembros
del Comité Organizador actuaban abiertamente como "socialistas". Algunos
de ellos eran reconocidos marxistas, siendo los más sectarios dos médicos:
Angel Martínez Villarreal y Mateo Sáenz, delegados de la Asociación Médica
Mexicana y del partido oficial P. .R., respectivamente. (Ambos habían militado una década antes en la Liga de Estudiantes Nuevoleoneses, que controlaba secretamente la masonería) . Entre los miembros honorarios se enconinclu.irse como miembros del Comité Organizador a los representantes del Gobien:io,
Ayuntilmiento, Congreso y Partido Democrático, apéndice vergonzante del partido

oficial PNR. Estos no eran, ciertamente, los "delegados de organizaciones y sociedades perfectamente preparadas para aportar una, cooperación eficaz", que debían integrar dicho Comité Organizador, como lo había prometido el doctor De Alba. Tambifo se conceilió representación a dos sinilicatos de maestros oficiales: la UnióJl de
Maestros Nuevoleoneses y la Soci.edad Mutualista de Maestros Mexicanos.

377

�I

traba un "rojo" fanático: el ingeniero Plutarco Elías Calles hljo, Alcalde de
Monterrey. De los 21 miembros efectivos del Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, exceptuando uno o dos, todos los demás estaban
afiliados a la secta masónica. Dos de ellos habían sido Grandes Maestros de
la Gran Logia del Estado (los profesores Plinio D. Ordóñez y Joel Rocha) y
otros dos lo serían poco después (el doctor Angel Martínez Villarreal y el
profesor Juan F. Escamilla). De este cómputo revelador excluímos a los 12
miembros honorarios y a los 7 delegados estudiantiles, quienes en su mayoría
también estaban afiliados a las logias masónicas. EJ doctor De Alba era miembro de las dos secciones y lo contamos en ambas.

II
Apertura de la Universidad

La primera Universidad de Nuevo León fue fundada bajo el principio de
la libertad de cátedra y se proyectó con una autonomía relativa.
La Universidad se integró con cinco Facultades (Filosofía, Medicina, Derecho, Ingeniería y Química y Farmacia) y tres Escuelas ( onnal, BachiUeres
e Industrial "Alvaro Obregón"), algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época. Además tres Escuelas anexas a la Universidad : Enfermería,
Obstetricia e Industrial Femenil 'Pablo Livas". Estas Facultades y Escuelas
funcionaron durante muchos años en sus respectivos edificios, hasta la reciente creación de la Ciudad Universitaria. 6
El domingo 24 de septiembre de 1933, en la mañana, se verificó la solemne
apertura de cursos del primer año escolar universitario, en una brillante ceremoJ1ia inaugural en el antiguo !eatro Independencia (hoy Rex) • y bajo la
presidencia del Gobernador de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Se
iniciaron las clases al día siguiente.
Los trabajos del Comité Organizador se clausuraron hasta el 3 de octubre.
• Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a la catego•
ría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que se incorporó a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial
'Alvaro Obregón" fue ampliada con una p,reparatoria técnica. Se anexaron a l!!_
Universidad las tres Escuelas ya citadas, quedando las de Enfermtría y de Obstetricia como dependencias de la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las
Facultades de Filosofía ( que no se organizó), Ingeniería Civil y Química y Farmacia y, además, el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y -sostuvo dos escuelas secundarias nocturnas.

Entonces el Gobernador designó al doctor De Alba como delegado oficial
del Gobierno del Estado para que continuara dirigiendo todo lo referente a
"los trabajos técnicos y o~ánicos" de la Universidad. Este "consultor técnico''
de la Secretaría de Educación Pública había sido nombrado por el mismo
Gobernador Cárdenas como primer Secretario General, en funciones de Rector, "con el encargo de abrir los cursos e instalar el Consejo Universitario .. ." 6
EL 4 de ortubre de 1933 el Consejo Universitario tomó posesión en el salón
de actos de la Escuela Normal, entrando en funciones inmediatamente. 7
Pero fue hasta el 17 de diciembre siguiente cuando el Consejo Universitario
eligió primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales ( antigua Escuela de Leyes) .
El día 20, en la mañana, se inauguró el Aula Magna y se declaró instalado
el primer Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación
Pública licenciado Narciso Bassols, quien había arribado a Monterrey unos
días antes. 8 En realidad, con esta ceremonia oficial fue inaugurada la primera
Universidad de Nuevo León. Por ~in, en solemne sesión extraordinaria del
Consejo Universitario, el licenciado Héctor González tomó posesión como
Rector en la noche del 21 de diciembre de 1933.
Cae el Gobernador Cárdenas

Una semana después, el día 27 de diciembre, el Gobernador don Francisco
A. Cárdenas, creador de la Universidad de Nuevo León, abandonó el cargo.
En el breve texto de su renuncia afirma lacónicamente que toma tal decisión
"debido a mis enfermedades" y para que "los asuntos públicos queden en manos más activas. . ." Sin embargo, en sus declaraciones a la prensa local se
deja entrever el fondo político de la 'renuncia": "Hace meses se me hizo el
' El doctor Pedro de Alba ejerció el cargo de Secretario General, en funciones de
Rector, desde el lo. de octubre hasta el 21 de diciembre de 1933.
7 El Consejo Universitario celebró sesiones semanarias hasta el mes de mayo de
1934. Funcionó bajo la presidencia del doctor Pedro de Alba hasta d 20 de diciembre de 1933 y después fue presidido por el primer Rector licenciado Héctor González.
' Cierto diputado local, en un cliscUISo pronunciado en esos días, hizo hincapié "en
el taso insólito de que rompiendo viejos moldes haya venido (Bassols) hasta las más
apartadas regiones del país ... " Previamente, el Ministro Bassols había enviado varios profesores utraordinario.s para que dirigieran varios ciclos y dictaran algunas
conferencias. La garra comunista se dejó ver desde la primera sesión de un "curso analítico'' dirigido por el doc;tor Siegfried Askinasy sobre "Doctrinas Sociales e Historia
del Arte". Mientras, el doctor De Alba afirmaba rotundamente: "Por cuanto a la posición marxista ya hemos decfarado que no tendrá influencia dogmática en nuestra Institución" (Germen, p. 10) .

�cargo de estar gobernando alejado del Partido Nacional Revolucionario (o
sea el partido oficial PNR creado por Calles), bajo cuyos auspicios llegué
al poder; la intervención oportuna y eficaz del señor Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional, logró acabar con las incomprensiones e;,cistentes, lo que
me permite asegurar que sigo afiliado a la Institución Política que normó
en todo momento mi actuación como gobernante". Mas adelante añade:
"siempre. he puesto especial empeño en someter mi actuación gubernativa al
programa del Partido Nacional Revolucionario, colocándome por encima de
mezquinos intereses y caprichos personales..." Alentaba a sus amigos "para
que sigan como hasta hoy prestando su apoyo y lealtad a los postulados del
Partido Nacional Revolucionarion. Enseguida se justificaba aquel gobernante,
quizás temiendo el fallo de la Historia: "A los que vean en mi retirada un
acto de debilidad, q,ue tengan la certeza que lo que he determinado es por
el bien de Nuevo León y para la tranquilidad de su vida orgánica. . . me
retiro a la vida sencilla del ciudadano sin rencores y violencias". Sólo pedía
a quienes lo habían depuesto que "se aquilate sin pasión la actitud de los
fieles amigos de mi administración por ser dignos y merecedores de todo respeto". (Sucedió todo lo contrario: se les obligó a renunciar, siendo reemplazados por jóvenes izquierdistas). Y finalizaba: "Mi última consideración es
que este Estado de Nuevo León, que tiene un vigor intelectual propio, gran
espíritu. cívico y una gran energía creadora, no debe ser trastornado por obra
de la política pequeña e interesada. De todos es el deber de no entorpecer su
marcha pwgresiva, no desmoralizar a sus elementos de trabajo, no sembrar
la desconfianza en los hombres de buena volttntad . .."
La caída del Gobernador Cárdenas estuvo, probablemente, relacionada a
un acontecimiento político: la Segunda Convención Nacion~l Ordinaria del
PNR, celebrada en la ciudad de Querétaro en ese mes de diciembre de 1933,
que aprobó la candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia
de México. Fue en dicha asamblea donde surgió públicamente la idea de
implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a tras-mitir la consigna callista, pero el Gobernador de Nuevo León no anduvo muy
decidido, lo que precipitó su "renuncia". Lo cierto es que este gobernante
bondadoso y progresista prefirió abandonar el cargo antes que servir de
cómplice e instrumento a la "mafia" del callismo en Nuevo León.
El Gobernador Sustituto, nombrado por el Congreso local, fue el Secretario
General de Gobierno licenciado Pablo Quiroga, quien ya había tenido el mismo cargo siendo Gobernador de Nuevo León el licenciado Aarón Sáenz
(1927-1931). El Gobernador Cárdenas, en la siguiente administración, ratificó el nombramiento al licenciado Quiroga.

380

El nuevo orden

En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto hizo los nuevos
nombramientos, que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el
doctor Angel Martínez Villarreal, profesor de la Facultad de Medicina, regidor en el Ayuntamiento regiomontano y miembro activísimo del Partido
Comunista. Este joven profesionista recibió el día 28 de diciembre el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de Meclicina.9 Ya vimos que el doctor Martínez Villarreal había entrado a fines
de febrero de 1933 al Comité Organizador de la Universidad como representante de la Asociación Médica Mexicana, delegación de Monterrey. 10
En la noche del sábado 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal
fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de Nuevo León.
Era el hombre escogido para imponer en Nuevo León las consignas emanadas
del Cuarto Congreso Masónico Nacional, celebrado en Tampico a principios
de abril de ese año.
Los primeros meses de 1934 se sucedieron en medio de una extraña calma,
precursora de la tormenta. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el 31 de
enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachillere~ y el
2 de febrero siguiente hicíeron lo mismo el director y el secretario de la Facultad de Medicina, quienes fueron sustituidos por elementos marxistas. Fue
entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva dirección de la Facultad de
Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario,
en representación de los profesores de dicha Facultad, ante el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entró el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa como miembro del Consejo Universitario. (La vieja
guardia liberal y jacobina era reemplazada por la nueva ola de cieno marxista,
aunque ambas militaban en las logias) .
En mayo terminó el primer año lectivo universitario.11 Era patente el
• A fines del año 1921 el doctor Martínez Villarreal, siendo estudiante de la Escuela de Medicina y poco antes de cumplir 18 años de edad, se había iniciado en la
logia Constancia número 2 de MonteJTey, a la cual perteneció hasta su muerte, ocurrida repentinamente en esta ciudad el 5 de enero de 194-5.
10 Un mes antes, el 28 de enero de 1933, se había efectuado el cambio de mesa
directiva de dicha Asociación, recayendo el cargo de Presidente en el doctor Martínez
Villarreal. Mucho le valió, sin duda, a esre profesionista para obtener tantos cargos al mismo tiempo, el alto grado de Diputado Gran Maestro que ostentaba en la
Gran Logia del Estado. ( En 1932 ya había tenido la misma "dignidad" masónica).
Por cierto que esta poderosa influencia secreta no era del conocimiento público.
21 En el primer año lectivo de la Universidad la inscripción ascendió a 1864 alumnos

381

�malestar estudiantil, ocasionado en gran parte por la caída del Gobernador
Cárdenas, a quien los estudiwtes profesaban una gran simpatía por haber
sido el creador de la primera Universidad de Nuevo León.
El ex Presidente Calles pronunció en el mes de julio un violento di curso
que se conoce como "el Grito de Guadalajara", señalando el nuevo rumbo
a la política educativa : "apoderarnos de las conciencias de la niñez y de la
juventud, porque la juventud y la niñez son y deben pertenecer a la Revolución . .."
El nuevo Rector
A mediados de agosto, en el último mes de vacaciones, el Gobernador Quiroga envió una tema al Consejo Universitario para la designación del segundo
R ector. El oficio enviado por el Gobernador Quiroga al Consejo Universitario,
que contenía la terna para designar al nuevo Rector, era una arenga vulgar y
demagógica que redamaba "la socialización y la exclaustración de la enseñanza . .." Por fin, el día 15 de agosto fue "electo" el doctor Martínez Villarreal, cabeza visible de la masonería nuevoleonesa, quien iba a poner en
práctica en la primera Universidad de Nuevo León "la experiencia adquirida
por él como persona prominente en la lucha social. .." 12
El nombramiento violaba Ja Ley O rgánica universitaria, ya que establecía
entre otros requisitos para ocupar el cargo de Rector: "Ser mayor de 35 años
de edad". (Capítulo IV, artículo 14, fracción II) .13 También se violaba el
artículo 53 (CapÚ:ulo XI. Disposiciones Generales), ya que dicho cargo era
incompatible "con cualquier puesto de elección popular", y el doctor Mart'mez Villarreal era regidor del Ayuntamiento de Monterrey que presidía el
ingeniero Plutarco Elías Calles hijo ( 1933-1934). Por otra parte, el nuevo
Rector de ninguna manera llenaba otro requisito que exigía: "Ser persona de
reconocida preparación y experiencia en cuestiones científicas, filosóficas_, artísticas o educativas". (Capítulo IV, artículo 14, inciso IV).
y sustentaron las clases 218 profesores, según el informe de gobierno rendido por el

licenciado Quiroga el 16 ele septiembre de 1934.
u Dr. ENRIQUE C. LrvAs. "Breve reseña histórica del movimiento universitario en
Nuevo León" (Universidad, pp. 71-74).
u El doctor Martínez Villarrcal apenas babía cumplido 30 años, pues nació en
Nadado(CS (Coahuila) el 2 de febrero de 1904. Tal parece que, al principio, la opinión pública no se enteró de esta violación,, debido a que se ignoraba la edad exacta
del nuevo Rector. Pero la ilegalidad seguramente que la conocían aquellos jóvenes
adueñados del Gobiemo. Después los estudiantes exhibieron al flamante Rector publicando en la prensa su acta de nacimiento.

El jueves 16 de agosto de 1934 el doctor Martínez Villarreal protestó como
segundo Rector de la Universidad de Nuevo León. La ceremonia se efectuó
en el salón de actos de la Facultad de Derecho ante el Consejo Universitario
y en presencia del Gobernador del Estado. El joven Rector nombró Secretario General de la Universidad al profesor Abelardo González, quien
tenía en ese momento el cargo de Gran Secretario en la Gran Logia de
Nuevo León.
Por esos días se reunió un grupo de estudiantes de Leyes en el edificio de
su Facultad y se declaró a favor de la escuela socialista, constituyendo un
bloque con otro grupo de estudiantes de medicina y con los maestros de
las escuelas primarias oficiales. La Confederación Estudiantil Socialista, que
tenía -su sede en la ciudad de México, les envió un telegrama de felicitación
por "el gallardo gesto".
Se impone la agitación.
La masonería nuevoleonesa acordó apoyar al Gobierno del Estado para
implantar la reforma educativa socialista. La decisión se tomó en. vista de
que el Gran Maestro doctor Martínez Villarreal, "en su carácter de R ector
de la Universidad, había sido uno de los primeros en declararse públicamente
a favor de dicha innovación .. ,''1• La secta desarrolló una intensa campaña
en tocio el Estado a favor de la "educación" socialista, dirigida tenazmente
por su Gran Maestro y Rector de la Universidad. En esta época el doctor
Martíncz Villarreal era, además, miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado de Nuevo León y "toda la actuación del doctor Angel
es en función de su partido . .." 15
La agitación obrera cundió en la ciudad de Monterrey, auspiciada o tolerada por el mismo Gobierno.
En los municipios se organizaron "ligas socialistas" con los maestros de las
escuelas rurales y dirigidos por los temibles ' inspectores". Se fomentaron las
juntas y conferencias para ''combatir el fanatismo (o sea la Religión) ..."
Se impuso el terror comunista y se difundió el veneno de las ideas marxistas
" Discurso del profesor Manuel Flores en el banquete ofrecido por la logia Chee
Kung Tong, el 2 de septiembre de 1934. Periódico 'El Sol, septiembre 4 de 1934, p. 3.
,. Prof. J. Encarnación Pérez. Discuno pronunciado en la velada luctuosa en memoria del doctor Angel Martínez Villarreal, en ocasión del primer aniversario de su
fallecimiento. Periódico EL Porvenir, lunes 7 de enero de 1946. El proCesor J. E. Pér~ fu~ Secretario del Partido Comunisica local y, años después, miembro del Consejo
Duecttvo Nacional del mismo partido, con residencia en la Ciudad de México.

383
382

�hasta los poblados y las rancherías más distantes, exigiendo a los campesinos
veinticinco centavos semanales para el sostenimiento de las "ligas".
En Monterrey, más de trescientos maestros de escuelas oficiales dieron
su apoyo al Estado para que implantara la "educación" socialista en el siguiente año escolar, que se iniciaría en el mes de septiembre. El Gobernador
Quiroga declaró a los maestros que el socialismo "será la salvación de las
nuevas generaciones". Previamente, el Consejo de Educación nuevoleo~é~ había exigido un juramento socialista a los profesores de las escuelas ofiaales.
(Es sabido que existía una influyente Liga de Maestros ~asones, qu~ a su
vez era hábilmente vigilada y controlada por la Gran Logia y el Gobierno).
En secreto se discutieron y aprobaron los programas de estudi06 que se debían imponer. Así, la educación pública de uevo León se sujetaba al Plan
Sex:enal (comunista) aprobado en la ciudad de Querétaro en diciembre de
1933. El Gobierno del Estado creyó que había conseguido 1a íuerza suficiente
para implantar la "nueva orientación" en la enseñanza.
El lunes 3 de septiembre de 1934 se inició el segundo año lectivo en las
Escuelas y Facultades de la Universidad. Una semana después, el día 10, los
estudiantes de la Escuela de Bachilleres eligieron la nueva Mesa Directiva de
la Sociedad de Alumnos. Se acordó por unanimidad que el primer tema a
discusión sería si apoyaban o no la refonna educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.

III
El movimiento estudiantil

Jueves 13 de septiembre de 1934, en la mañana. Inauguración de cursos
en el antiguo Teatro Independencia (hoy Rex), presidiendo el desorden el
Gobernador Quiroga, el Alcalde de esta ciudad Calles y el Rector Martínez
Villarreal. El primer orador oficial fue el secretario de la Facultad de Medicina, quien entró de lleno a hacer la apología de la "educación" socialista;
varios estudiantes "protestaron a gritos desde las galerías . .." El flamante
Rector intervino y con « aq,uella reconvención arreció la griteríd'. De inmediato un estudiante quiso tomar la palabra, pero fue golpeado y sacado del
recinto por los hampones callistas, a los que nombraban oficialmente "policías". Otra vez intentó hablar el Rector y ya no se le pudo escuchar, siendo
acallado. Algunos estudiantes, imponiéndose al fin, hicieron uso de la pala-

384

bra. Apresuradamente, en medio del ridículo, el Gobernador Quiroga declaró inaugurados los cursos. El movimiento estudiantil se había iniciado.
En la noche del mismo 13 de septiembre, el Consejo Universitario acordó
la expulsión de doce estudiantes. No se pennitió hablar al representante de
la Federación de Estudiantes Universitarios.
La Escuela de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El
mismo día lo secundó la Escuela Normal del Estado. Dos jóvenes de la Confederación acional de Estudiantes arengaron a los alumnos de ambas escuelas.16 Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre". Una comisión estudiantil se dirigió a los centros
de trabajo de la ciudad alentando a los obreros a combatir la nefasta reforma educativa.
El sábado 15 de septiembre, en la mañana, se efectuó un gran m.1tin en el
desaparecido Teatro Imperio, que estuvo frente a la plaza del Colegio Civil,
en la esquina noreste de las calles de Juárez y 5 de Mayo. Los oradores fueron ocho, entre ellos un obrero varios estudiantes locales y los delegados de
la Confederación acional de Estudiantes que, arriesgando la vida, hacían
una gira por todo el país organizando la lucha estudiantil. En ese acto se atacó violentamente al "odioso" P R y se decretó la huelga general universitaria para el lunes 17.
El 17 se lanzó al movimiento la Facultad de Medicina. Otras dos Facultades, Ingeniería y Química y Farmacia, no declararon oficialmente la huelga, "pero de hecho estaban con ella". Los estudiantes de la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" no asi tían a las aulas. En las demás Facultades y Escuelas los universitarios dejaron de ir a clases.17
En el mitin celebrado en el Teatro Imperio el 17 en la mañana, se declaró
oficialmente el movimiento. Se dio lectura al pliego de peticiones, que contenía ocho puntos y sería entregado esa noche al Gobernador Quiroga, como
en efecto se hizo. En dicho documento se pedía, el reingreso de los estudiantes expulsados; las renuncias del Rector y otras personas; la reinstalación de
algunos catedráticos que habían sido obligados a renunciar, ''debido a las
maniobras del Rector"; la independencia eeonómica de la Universidad con
un subsidio manejado por un consejo de administración que diera cuenta
ante el Consejo Universitario; la garantía de la libertad de cátedra; la so" Varios delegados estudiantiles de la C. N. E. sustentaron un ciclo de conferencias en el Teatro Anáhuac ( hoy Cine Palacio), que obtuvo gran éxito.
JJ Las comisiones estudiantiles trataban de entrevistar al Gobernador, pero se les
informaba que era imposib_le "por estar enfermo''. Si se dirigían al Palacio Municipal les decían que el Alcalde "no estaba en su despacho". Así se pretendió "enfriar"
el problema estudiantil durante varios días.

385
• H-25

�beranía e independencia de la Universidad en su régimen interior (contenía
cuatro incisos); la baja de cuotas en las Facultades y Escuelas y, por último,
la creación de la Facultad de Filosofía y Letras.18
Mientras esto sucedía, para 'orientar" a los estudiantes acerca de. la "e~ucación" que pretendía imponer el Estado, vinieron de la ciudad de México
varios "intelectuales", entre otros el agitador Luciano Kubli, "poeta Y prosista". Al despedí~ de sus camaradas prometieron volver acompañados de
otro célebre agitador: el licenciado Muñoz Cota.
El día 19 se llevó a cabo una imponente manifestación de due1o por el
asesinato de un e tudiante en Zacatecas.
En la Gran Logia del Estado de Nuevo León, el mismo día 19 en la noche, se celebró una junta que se prolongó hasta las dos de la mañana del.~
siguiente. Los "grados simbólicos" de la masonería aprobaron por unanurudad ratificar el apoyo ofrecido desde antes a su Gran Maestro y Rector de
la Universidad.
El 21 se anunció que la Escuela Secundaria Diurna, dependiente de la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria, apoyaba el movimiento universitario.19
La Gran Logia deploraba la actitud estudiantil y en un manifiesto ~ublicado en la prensa local el día 26, decía que '.rn adhiere a las tendencias de
evolución y al anhelo de socialización".

ria del país y por ello se implantará en el próximo sexenio". Acusó al "clero
y sus aliados" de agitación.
En la Facultad de Medicina, un grupo de estudiantes que no había secundado la decisión de la asamblea general a favor del movimiento, acordó
formar un bloque de estudiantes, obreros y campesinos para apoyar al Gobierno y a la refo1ma socialista. 20 Este grupo de estudiantes entrevistó al
General Cárdenas en la Estación La Leona (Nuevo León) , en 1a mañana
del día 26. Los futuros médicos volvieron envalentonados, con un nuevo
grito de guerra: • ¡ A romper la huelga! Invitaron a los estuwantes de las demás Facultades 'Y Escuelas a que se les unieran, "ya que ese movimiento
--declararon- está fundado en cuestiones meramente personales . .." El futuro Presidente de México sólo se detuvo unas horas en Monterrey y se dirigió al ingenio azucarero El Mante, en el Estado de Tamaulipas, donde le
esperaba el General Calles.
En la noche del núércoles 26 los estudiantes huelguistas se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la niversidad, o sea el antiguo Colegio
Oiv:i1. El movimiento estudiantil tenía grandes simpatías entre el pueblo.
Varias agrupaciones obreras y alguna campesina lo apoyaron públicamente.

En la mañana del viem'es 28 salieron de El Mante los Generales Calles y
Cárdenas, llegando al medio día a la hacienda Soledad de la Mota, propiedad del primero, en el mwúcipio de General Terán (Nuevo León), a 100
kilómetros de Monterrey. A Calles se le temía y los cortesanos le adulaban
nombrándolo "El Canciller de Hierro Mexicano".

Llegan Cárdenas y Calles
D estrucción de la Universidad

El mismo día 26 de septiembre de 1934 llegó a Monterrey el General Lázaro Cárdenas candidato "electo" (por Calles) a la Presidencia de México.
Le acompañaban el Jicenciado Ignacio García Téllez, ex Rector de la Universidad de ![érico, y otros políticos y militares. Cárdenas declaró llanamente: "La escuela socialista es intensamente pedida por la voluntad mayoritalll Tres eran los puntos fundamenta.les, según el criterio estu~til: l_a r~n~cia del
Rector, el r eingreso de los estudiantes expulsados por el ConseJo Uruvers1tano Y la

implantación de la Cátedra Libre.
.
. .
. .,
lll Esta fue la primera Escuela Secundana oficial que eXISbo en Monterre~, fundada en septiembre de 1933 con un plan de estudios de tres años. En el antiguo Colegio Civil, creado por decreto oficial en 1859, ~tia desde el. año 1886 el ~lan de
cinco años, en el que estaban fusionadas las eosenanzas secundana y preparatoua. (La
edu.cación secundaria en tres años también existía en la Escuela Normal). Pero al
crearse la Universidad de uevo Le6n, el Colegio Civil se transformó en Escuela de
Bachilleres y adoptó un nuevo plan de estudios de tres años, quedando segregada de
la Universidad la Segunda Enseñanza o Secundaria.

Los acontecmuentos se desarrollaron rápidamente. En la tarde del mismo
día 28 de septiembre el Gobernador Qu.iroga volvió de la hacienda Soledad
de la Mota, "a donde fu e a saludar'' a Calles y Cárdenas. Inmediatamente
efectuó una junta "de carácter privado" en el Palacio de Gobierno con los
diputados locales. Entregó al Congreso ·del Estado la iniciativa de ley por
la cual pidió la derogación de la Ley Universitaria y de las partidas de egresos para su sostenimiento. En la expo ición de motivos el Gobernador Sustituto acusaba a ,rlos elementos capitalistas y clericales" de la agitación que
alteraba la paz pública.
La citada iniciativa de ley para la destrucción de la Universidad "fue recibida con aplallsos por la numerosa concurrencia", compuesta de incondicio'° Antes, el Gobierno de uevo León y el partido oficial PNR ya habían intentado
organizar los bloques de estudiantes, obreros y campesinos, pero fracasaron.

387
386

�nales del regnncn, y el dictamen fue aprobado "en medio de atronadores
aplausos, con dispensa de trámites''. El Gobernador Quiroga, con el apoyo
de un Congreso cobarde y servil, había derogado la Ley Orgánica de la Universidad, promulgada el 31 de mayo de 1933. La H. Legislatura del Estado,
por su parte, decía que "representando al pueblo de Nuevo Le.ón" decretaba la extinción de la máxima casa de estudios y de inmediato daba los pasos
necesarios para Ja creación de la Universidad Socialista de Nuevo León.
El H. Congreso, por último, otorgó un voto de confiahza al ex Rector Martínez Villarreal, ex directores de Facultades y Escuelas, magisterio y estudiantes "identificados con la educación socialista". En la noche arribaron a
Monterrey los Generales Calles y Cárdenas.
Los estumantes seguían apoderados del edificio central universitario. Protestaron por "el atentado" y afirmaron que su movimiento de rebeldía estaba en pie. Sin embargo, las tropas federales al mando del General Bonifacio Salinas Leal ocuparon los edificios de la extinta Universidad el día siguie11te, sábado 29 de septiembre de 1934. La primera Universidad de Nuevo
León había dejado de existir.

Con.stitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León~ Monterrey, miércoles
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pie de imprenta ni fecha).

BIBLIOGRAFÍA

REVISTAS

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años siguientes.
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GoNzÁLEZ 1-1:ÉCTOR. Historia del Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monte-

Ariel, órgano de la logia Rafael Nájera número 33. Número 339, febrero 15 de 1945.
Director: José Salas. (Número dedicado a la memoria del doctor Angel Martincz ViUarrcal).
Armas y Letras, boletín mensual de la Universidad de Nuevo León. Año II, número
1, enero 30 de 1945. Director: Lic. Raúl Rangel Frías. (Artículos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal).
Ciencia, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres
de la Universidad de Nuevo León. Año 1, número 1, 2 y 3; abril, mayo-junio y julio
de 1934. Director: Albino González.
El Estudiante, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado. Revista mensual.
Año I, número 5, 8, 9 y 10: marzo, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, número 17 y 19-20, mayo y julio-agosto de 1934. Director: Alberto Olivares Jr. (Al
crearse la Universidad, El Estudiante se convirtió en órgano de los alumnos de la
Escuela de Bachilleres) .
Gaceta Universitaria, órgano de la Universidad de Nuevo León. Año I , número 1,
agosto de. 1934, Director: Prof. José Alvarado. (Sólo se publicó este número).
Gennen, revista estudiantil. Año I, número 1, diciembre de 1933. Directo.res: Melo
y Dorantes.
Metrópoli, símbolo del progreso reinero. Revista quincenal. Año I, número 1, julio
30 de 1933. Director Gerente: Miguel Angel García G.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. Revista mensual. Números 1 y 2, marzo y abril de 1934. Director: Allredo V. González.

CAVAZOS GARZA, ISRAEL.

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Gra11 Logia de libres, antiguos y aceptados masones del Estado de Nuevo León, Breve reseña hist6rica de la masonería en el Estado y memoria de los trabajos realizados en los años de 1936-1937. Monterrey, 1938.
Informe -que rinde el Gobernador Constitucional del Estado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo
durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta y tres y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, Septiembre cüez y seis de mil novecientos treinta y tres.
Informe que rinde el C. Lü:. Pablo Q,uiroga, Gc,bernador de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado sobre /a labor administrativa llevada a cabo durante el
año 1933-1934 y Memoria anexa. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1934.
Ll!y Orgánica de la Universidad de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial del Gobierno

388

389

�Universidad, órgano de divulgación universitaria. Publicación mens~al. Número 1,
abril de I 933. Dirección: José Luis'ce (seudónimo de José Luis Castaneda Escobedo) •
Univenidad, órgano del Consejo de Cultura Superior. Número 1, septiembre de 1942.

PERIÓDICOS

Diarios El Porvenir y El- Sol de Monterrey. Años 1933 y 1934.

APENDICE
Ef.imérides de la Primera Universidad de Nuevo L eón
Año l933

22 de febrero. Llegó a Monterrey el doctor Pedro de Alba. comisionado por
el Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Ba'lSols p·a ra organizar la primera Universidad de Nuevo León.

25 de febrero. Se instala el Comité O rganizador de la Universidad de Nuevo León.
31 de mayo. El Congreso del Estado promulgó la Ley Orgánica de la Universidad.

24 de septiembre. Solemne apertura de cursos del primer año lectivo en el
Teatro Independencia (hoy Rex).

25 de septiembre. Se iniciaron las clases en la Universidad.
3 de octubre. El Comité Organizador de la Universidad concluye sus labores.
4 de octubre. El Consejo Universitario tomó posesión en el salón de actos de
la Escuela Normal.
17 de diciembre. El Consejo Universitario nombró primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad de Derecho.
20 de diciembre. Inaguración del Aula Magna de la Universidad e instalación del primer Claustro Uni ersitario, ante la presencia del Gobernador del Estado don Francisco A. Cárdenas, el Rector licenciado Héctor
González, el Secretario General doctor Pedro de Alba y el Ministro de
Educación Pública licenciado Narciso Basw1s.
21 de cliciembre. En solemne sesión extraordinaria del Consejo Universitario tom6 posesión como primer Rector el licenciado Héctor González.

27 de cliciembre. Renunció el Gobernador Cárdenas y fue sustituido por el

390

licenciado Pablo Quiroga, Secretario General de Gobierno, quien hace
nuevos nombramientos que recaen en varios jóvenes marxistas.
28 de diciembre. El doctor Angel Martínez Villarrea1 ucibió el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de
Medicina.
Año 1934-

27 de enero. Es designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de
Nuevo León el doctor Angel Martínez Villarreal.
31 de enero. Renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres, siendo reempJazados por jóvenes "socialistas".
2 de febrero. El director y el .secretario de la Facultad de Medicina renuncian a sus cargos. El doctor Martínez ViUarreal entra en el Consejo
Universitario en representación de los profesores de dicha Facultad.
30 de mayo. El primer Consejo Universitario clausuró su período de sesiones ordinarias.
15 de agosto. El Consejo Universitario "eligió por votación unánime" como
segundo Rector al doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de
la masonería nuevoleonesa y miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado. (El nombramiento violaba la Ley Orgánica de
la Universidad).
16 de agosto. El doctor Martínez V-illarreal tom6 posesión de su cargo en
el salón de actos de la Facultad de Derecho.
3 de septiembre. Se inició el segundo año lectivp universitario.
13 de septiembre. Rebelión estudiantil en el Teatro Independencia, al instalarse el segundo Consejo Universitario. Se inicia el movimiento uni.versitario contra la reforma educativa socialista.
17 de septiembre. En sesión celebrada en el desaparecido Teatro Imperio se
declaró oficialmente la huelga general universitaria contra la "educación" socialista.
26 de septiembre. Los estucliantes se apoderan del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio Civil.
28 de septiembre. En la mañana llegan los Generales Calles y Cárdenas. El
Gobernador Sustituto licenciado Quiroga se entrevista con ambos y, esa
misma tarde, envía al Congreso del Estado la iniciativa para derogar
la Ley Orgánica universitaria. El Congreso local decreta la extinción
de la primera Universidad de Nuevo León.
391

'

�NOTAS

1. La primera Universidad de Nuevo León tuvo la breve existencia de un
año y tres días: del 25 de septiembre de 1933 al 28 de septiembre de 1934.
El movimiento estudiantil contra la reforma educativa socialista se prolongó por espacio de quince días: del 13 al 28 de septiembre de 1934.

II. Dr. Pedro de Alba, Secretario General de la Universidad, en funciones
de Rector: lo. de octubre a 21 de diciembre de 1933.
Lic. Héctor González, primer Rector: 21 de diciembre de 1933 a 16 de
agosto de 1934.
Dr. Angel Martínez Villarreal, segundo Rector: 16 de agosto a 28 de septiembre de 1934. {De hecho ejerció el cargo sólo unos días).

VISITAS DEL PRESIDENTE DE LA REPúBLICA
DON BENITO JUÁREZ A MONTERREY
JosÉ P.

SALDAÑA.

De la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

PARA E¿"l'LJCAR LAS oos visitas de don Benito Juárez a Monterrey, la primera de tres días y la segunda durante cuatro meses, es necesario analizar, aun
cuando sea en rápida visión, el panorama que prevalecía en el país.
Debemos remarcar lo que significaba para Juárez la amistad y la cooperación de don Santiago Vidaurri, caudillo absorbente, enamorado de sí mismo,
pero que, a pesar de sus defectos, había contribuido en forma extraor-dinaria
al triunfo de la causa liberal, y constituía un baluarte de inestimable valor
en el noreste, como, en caso contrario, significaría un serio tropiezo para la
defensa de la RepúbJica.

La época, 1864, fue una de las más aciagas por las que ha pasado nuestra
nación. Las fuerzas extranjeras integradas por franceses y austríacos en su
mayo.ría, en número de 70 mil hombres, bien armados, veteranos en el arte
de la guerra, haciendo causa común con el ejército comandado por los generales enemigos del Gobierno liberal, habían logrado dominar la mayor
parte del País.
En la amplitud del territorio nacional se combatía en condiciones desiguales, en cuanto a elementos de guerra. Los invasores disponían del mejor armamento de la época, y del dinero necesario para sostener los gastos de la
guerra. A su lado militaban generales mexicanos valientes y experimentados
jefaturando varios miles de soldados.
En cambio la situación de los republicanos era poco menos que desesperada. Después del triunfo glorioso del 5 de Mayo. acreditado al valor, estrategia y patriotismo del Gral. Ignacio Zaragoza, que tuvo como escenario la ciudad de Puebla, por cada triunfo de los Liberales correspondían varias derrotas.
Obligado el Presidente Juárez a abandónar la ciudad de México, en pe392

393
•H-26

�nosa peregrinación llegó a San Luis Potosí en donde estableció los Poclere.
del Gobierno.
Desde este lugar continuó la guerra con su inquebrantable decisión d
triunfar. ecesitaba disponer de cuantos recursos le fuese posible, y considerando comprometida su situación militar decidió avanzar hacia el norte.
Sobre sus mermados contingentes marchaban tropas francesas y mexicanas bien pertrechadas, ansiosas de aniquilar la fuente misma de la oposición
imperialista.
Preparando el ánimo del
había escrito Juárez. Hacía ti
con la situación delicada de
contestaba con evasivas. o

caudillo fronterizo don antiago
idaurri, Je
mpo que la actitud de Vidauró no encuadraba
la República. A todo requerimiento de ayuda
se podía contemporizar ya con situación tan

ambigua.
En la guerra de la Reforma, Vidaurri había desempeñado importantísimo
papel en defensa de las instituciones liberales, emanadas de la Constitución
de 1857. Sus soldados, comandados por los generales Juan Zuazua, Mariano
Escobedo, Francisco aranjo Jerónimo Treviño, ilvestre Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Juan Doria, Julián Qurroga, Pedro Martínez... habían
recorrido a lomo de caballo el interior y el sur del país conquistando triunfos
deci ivos.
La personalidad de don Santiago idaurri adquirió relieves de caudillo
nacional, al grado de ser proc1arnado como uno de los más egregios poüticos.
Asl lo exaltaban en la prensa y en Ja, tribuna del Congreso de la Unión, los
más conspicuos liberales, como don Ignacio Ramírez, don Francisco Zarco

don Manuel Altamirano, don Guillermo Prieto...
Tenía Juárez enfrente un problema serio, que no podía soslayar. ecesitaba saber a ciencia ierta si contaba en la gran empresa de salvar al país
con Vidau.ni- Sus dudas se acrecentaban a medida que transcurría el tiempo. Había recibido instancias de Vidaurri, fundadas en consideraciones que
a su entender eran de gran importancia, para que retardara su visita a Monterrey.

La actitud de Vidaurri s encauzaba hacia una neutralidad impasible. Como gobemador de uevo L 6n y oahuila, había luchado denodadamente
por mantener la paz y procurar el bienestar de la comunidad, y aducía como razón fundamental, que en las pasadas contiendas había sacrificado a la
poblaci6n proporcionando millares de combatientes, y gran cantidad de armas y parque.
Pero no se trataba de discutir si la población y él mismo merecían la tranquilidad y la paz. El enemigo venía en plan arrollador no quedando más

La posición de Vidaurri, al pretender quedar aJ
.
ra ab urda, carente en absoluto d 16 .
p
marg~ de la contienda,
.
.
e giCa. uede e:i..='lica
curso dilatono; pero llegaría fatalm
·r
rse como un recategórica.
ente el momento de tomar una decisión
, sentl•do aquella actitud S
,Para Juárez
.
no tema
.
.
veia perdida la causa repubhcan
. eguramente que V1daurn
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a, mas, como había contribuid
ta i • ad con un excepcional espíritu de fidelidad
. .º. pa~ su esno le era fácil desertar 10
•
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ª
los pnne1p10s liberales
·
em argo todo h '
·
propósito de emprender una nueva aventura. ac1a presumir que no tenía el

Si pues las presunciones basadas en la i
cia J uárez, lo situaban m~ inclín d al I n-eg_ular conducta de Vidaurri hacado hubiera sido proceder en suªc:ntra

;::~u~;:

a la República lo indi-

Tal actitud no se escapaba a Ja penetración de . ,
.
que tendría que llegar el mo
t d
.
Juarez, Y a sabiendas de
men o e combaur 5
• ·
·
tar los recursos conciliatorios.
a u v1e10 armgo, quiso agoSalió Juarez
' de San Luis Potosí el 22 de di · b d
terrey, a pesar de la opinión contraria de v::~e Le ~63 rumbo a Monba al mando del Gral Manuel D bl d
. a erza armada est.amaban en la comitiva. las Mm.is o
y constaba de 1,500 hombres. Fortián Lerdo de Tejada de R 1 _tros iguel N~ete, de Guerra; Lic. ebas.
'
e ac1ones y Gobemac1ón . Ll J , M ,
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' y c. ose ana Igle,
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e batirlo y aniquilar!o. Al f rente el desierto
.
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c1que de quien no podía confiarse.
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na o por un gran ca-

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La caravana, a pesar de todo
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.
Pr 1dente M · · al
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unxc1p comuruca la noticia a Vida . di . , d
butaron a Jua',.,.ez lo 'h
. .
urn, cien ole que se tri,.
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puesto que desempeña".
nst erac1on que merece por el aJto
A partir de este momento los acontecimientos se precipitan El 1
una part ' de mantener en vigor el rinci . d
.
.
ce o, por
sobreestimación de me . .
p
p10 e autondad, y por la otra la
salvar.
recam1entos personales, forman una barrera difícil, de

que esta alternativa: guerra o sumisión.

395
394

�Para cuando Juárez IJegó a Saltillo, Vidaurri, con fecha 2 de enero, babia
expedido una proclama llamando al pueblo a las armas, alegando la inseguridad en la paz, las depravaciones cometidas por "bandoleros que bajo el
nombre de guerrilleros intervencionistas, ejercen el robo y toda clase de excesos, con deshonra de su patria".
Pero resulta que esta actitud obedeció, más que a precaverse de los bandoleros, a prepararse contra Juárez.
Una de las primeras providencias de Juárez fue la de comunicar a Vidaurri que en vista de la situación prevaleciente, la administración de las aduana:; de Nuevo León y Coahuila quedarían bajo la responsabilidad directa de
la Secretaría de Hacienda. Esta medida causó enorme disgusto a Vidaurri,
por los perjuicios económicos que Je causaba, y se dispuso a sabotearla.
Hubo cambio de numerosas comunicaciones, sin que cediera en nada Juárez. Las dificultades por supuesto aumentaban, pues Vidau:rri, con insistencia semejante, se oponía al cumplimiento de las órdenes de Hacienda.
En estos y otros pormenores de no menor imp•ortancia se pasó el mes de
enero. Como nada se avanzaba con el cambio de notas escritas, Juárcz dispuso salir rumbo a Monterrey, llegando a Santa Catarina el día 10 de febrero;
Para el efecto de calmar los ánimos el Gral. Doblado pasó a Monterrey,
hablando con Vidaurri, ascgur.ándole que venían en plan amistoso con el
deseo de arreglar todas las dificultades.
Vidaurri se movía en un mar de prejuicios. No sabía qué camino seguir.
I-Iabiaba de la defensa de la Patria, y cuando se le ofrecía un lugar de honor
en 1a contienda lo rechazaba alegando nimiedades. Con tal espíritu, lo que
debía ser sencillo y cordial, Lo transformaba en complicado y enojoso.
Al día siguiente avanzó Juárez hacia Monterrey, reforzada la fuerza armada con 2,000 hombres más al mando del Gral. Antillón. A la altura de
San Jerónimo lo entrevistó el Gral. Doblado, informándole sobre la nueva
plática con Vidaurri, quien insistía en que se aplazara la entrada del ejército
hasta después de los arreglos que tuviesen.
No fue del agrado de Juárez aquella demanda; pero suponiendo que se
romperían las hostilidades de seguir adelante dispuso que pemoctaran las
tropas en San Jerónimo, y él y sus Ministros pasaron la noche en la casa
conocida con el nombre de El Mirador, situada al poniente de la calle Hidalgo, que venía a ser la prolongación de la carretera de San Jerónimo.
Para el caso, y p·or las dudas, Vidaurri concentró en la Ciudadela 22 piezas de artillería. parque y vívetts en abundancia.
Al día siguiente, 12 de febrero, la expectación en la ciudad era enorme.
Habían trascendido las dificultades entre el Presidente y el Gobernador. La

entrada cle Juárez adquiría relieves especiales. El cielo estaba nublado contribuyendo psicológicamente a acentuar la intranquilidad.
A eso de medio día se inició el desfile de las tropas, que resultó deslucido por la lluvia aparte de la frialdad de la gente, que no acertaba cómo
conducirse.
El recuerdo de un testigo presencial de los hechos agrega a este relato una
nota de vivo colorido. Transcribo, de un artículo publicado en Renacimiento
del 25 de marzo de 1906 suscrito con las iniciales F. E. R. la parte tiernamente humana de quien, siendo niño, vio lo que para siempre se grabó en
su corazón: "En esos momentos una griteria atronadora dejóse oír hacia el
lado de la calle de Bolívar, y en el recodo que ésta hace antes de desembocar en la plaza dicha, se destacó una carretela tirada por dos mulas de
grande alzada, a la que seguían como una medía docena de coches. Nos unimos a la multitud y corrimos tras el primer vehículo en todo el trayecto, de
la ealle del Roble a la de Galeana, hasta la casa del señor don Manuel Z.
Gómez, donde hizo alto la comitiva. Como Uegamos simultáneamente con
el coche pudimos observar todo cuanto allí pasó: descendieron de los asientos delanteros dos caballeros en quienes reconocimos después a los señores
don Vidal de la Garza Mireles y don José María de la Cara, ambos regidores del Ayuntamiento y que formaban parte de la comisión nombrada por
este cuerpo para ir basta la casa del señor don Juan López Peña, conocida
comúnmente con el nombre del 'Mirador' y donde había pernoctado el señor Juárez y su comitiva, para acompañarle en su entrada a la ciudad.
«Observamos que estos caballeros al pisar la banqueta de la casa se descubrieron respetuosamente, y eso nos hizo adivinar que tras ellos descende1fa la majestad del señor Juárez, que encarnaba en esos momentos la causa
de la República. Así fue, lentamente bajó del coche un hombre de mediana
estatura, robusto, de color broncíneo, de ojos vivos y p enetrantes, y que con
una mirada abarcó inmediatamente cuanto le rodeaba. No es posible explicar la emoción que todos los corazones experimentamos a la presencia de aquel
hombre, tan modesto en su porte y ademanes, como grande en sus patrióticos
hechos: no creíamos tener a la vista al hombre que desde las flaquezas de
Comonfort había levantado y sostenido con sin igual entereza el estandarte de
la República''.
Ya en la casa del Lic. don Manuel Z. Gómez, Juárez se puso en comunicación con Vidaurri para dar término a la ya muy larga controversia. No cabían taxativas1 explicaciones ni promesas, puesto que las tropas imperialistas
venían rumbo a Monterrey después de pasar por San Luis-Potosí. Alargar la
inestable situación era tanto como perder un precioso tiempo que aprovecha ría el enemigo.
397

396

�Fue así como en recados que van y vienen, de la Ciudadela a la casa ocupada por Juárez, se pasaron los días 12 y 13 y la entrevista no se realizaba.
Por fin el día 14 Vidaurri acudió a la cita después de cumplimentarse sus
deseos de que saliera la tropa armada de la ciudad, que había llegado con
Juárez. Esa esperada entrevista, que significaba la posibilidad de un aneglo,
resultó un fracaso, al grado de que, apenas transcurridas diez minutos, se
levantaron ambos personajes de sus asientos y se despidieron en forma por
demás fria. Juárez expresó a Vidaurri que se retiraba a Saltillo esperando
que las cosas fueran cediendo en su gravedad para ver de encauzarlas de manera conveniente para los intereses de la Patria.
En realidad Vidaurri buscaba motivos para prolongar la situación y posiblemente él mismo no sabía por qué ni para qué, pero era .indiscutible que
no había tomado una decisión firme en su actitud. ¿ Seguiría a Juárez en su
aventura de salvar al país de la invasión francesa? ¿ Echaría en olvido sus
luchas de años y años en las filas liberales en donde tantos lauros había
conquistado, y significaron la admiración y cariño de los habitantes del norte? ¿ Qué conflictos interiores atormentaban el alma de Vidaurri?
Por lo pronto, Vidaurri e peraba acrecentar sus fuerzas con las que traían
los generales Pedro Hinojosa y Julián Quiroga, próximos a llegar a la ciudad.
Y con ello probablemente alimentaba la idea de convencer a Juárez para
seguir usufructuando el Estado de uevo León y Coahuila como cosa propia,
aun cuando, en honor ele la verdad, confundía Vidaurri. sus propios intereses
con los del pueblo, ya que todo lo que obtenía era derramado en el bienestar
de la comunidad.
Por su parte J uárez, con un sentido práctico, que le daba su larga e)l.1&gt;eriencia en el campo de las operaciones militares y sabedor de que llegarían de
un momento a otro fuerzas del Gobernador, tomó la decisión de alejarse de
Monterrey, con la esperanza de regresar pronto en condiciones de obtener la
victoria por las buenas o por la fuerza.
El coche presidencial se alejó por la calle de Bolívar para seguir minutos después ¡iOr la calle Real, hoy H.idalgo. De ahí en adelante continuó por
an Jerónimo, chapoteando en los inmensos lodazales que se habían formado con la Lluvia. Más allá an Pedro, Santa Catarina, la Cuesta de los Muertos, Ramos Arizpe y Saltillo.
Todavía no salvaba Juárez los linderos de la ciudad cuando hicieron su
entrada las tropas vidaurristas, comandadas por los generales Pedro Hinojosa
y Julián Quiroga. Este inquieto guerrillero, famoso por sus cargas de caballería, quena atacar a la columna de Juárez; pero Vidaurri detuvo sus ímpetus.
¿Puede llamarse a esto visita presidencial? En cierto sentido sí, porque
Juárez, en su carácter de Presidente de la República, pisó tierra regioruontana.

Cierto que no se le recibió con los honores protocolarios ni con los festejo
acostumbrados en tales casos; pero ello obedecía a las circunstancias extraordinarias que privaban.
¿ Y el pueblo en general? Su actitud pasiva se explica desde el punto de
vista de los sentimientos. La obra de Vidaurri hasta entonces había sido de
tal magnitud, que no obstante los sacrificios de los habitantes del Estado,
para hacer frente a las exigencias de las continuas guem1s, se le respetaba y
se le quería como a un gran caudillo.
De pronto se presenta el distanciamiento, y surgió la pregunta : ¿ con quién?
Los sentimientos obraron de inmediato para después imponerse el cerebro.
El vidaurrismo rápidamente se eclipsó. Los más adictos militares que habían actuado al mando de don Santiago pusieron sus espadas al servicio de
la República que abanderaba don Benito Juárez.
Con cuánta elocuencia dice al respecto el Lic. emesio García raranjo
(El Porvenir, Feb. 5-1954): "En síntesis, para Lampazos que era vidaurrista,
aquella crisi fue motivo de duelo, un duelo que no obscureció la ruta del deber, pues todos aquellos hombres supieron ser leales a la causa republicana,
con el mérito supremo de que su lealtad significaba un inmenso sacrificio. El
pueblo se cubrió de crespones, pero no por ello dejó de ser patriota. Ningún
otro lampacense se adhirió al Imperio, pero todos ellos vieron el derrumbamiento de su caudillo con sabor amargo en la boca y lágrimas en los ojos. En
aquel momento terrible, debo rendirle un homenaje muy especial a mi abuelo materno, don Felipe Naranjo, el segundo padre de su hermano menor el
general aranjo a quien aconsejó acertadamente para que tomara la debida
orientación".
Quedan pues los campos definidos: Juárez, a nombre de la defensa de la
Patria, en Saltillo; Vidaurri, en su falsa posición de mantener la paz c-n Nuevo León y Coahuila, en Monterrey.
Veamos, en rápida incursión histórica, lo que después sucedió.

•
In talado Juárez en altillo de nueva cuenta, después de cambiar impresiones con sus ministros, tomó la decisión de romper con Vidaurri.
Al mismo tiempo en Monterrey aumentaba la intranquilidad, y en tanto
Vidaurri precipitadamene hacía acopio de elementos de guerra, el pueblo
reaccionaba a favor de Juárez.
El problema para Vidaurri radicaba en mantener fuera de la contienda
internacional a uevo León y Coahuila, lo que resultaba imposible. i lo acep399

398

�taba el Gobierno Republicano, ni Jo aceptaría el Imperio de Maximiliano.
Siendo parte de la Nación el territorio gobernado por Vidaurri tenía forzosamente que sufrir las consecuencias de la guerra.
En esta falsa situación se vio Vidaurri arrastrado hacia la contienda general, y desafortunadamente para él y para el país, por inercia, ocasionada
por un mal entendido principio de neutralidad, su poder, su prestigio, todo,
quedó subordinado a servir a una causa contraria a los ideales por los que
había luchado con denuedo durante toda su vida política y militar.
Su agresividad, contenida en buena proporción por la lucha interna de su
conciencia, le daba ánimo, no muy lúcido, para aumentar sus recursos de
guerra. Envió carta circular a sus amigos y a las autoridades municipales informándoles de los últimos sucesos, y de sus propósitos de hacer frente "a la
ruina que amenaza al Estado de parte de la desmoralización y vandalismo
que acompaña la presencia del gebiemo de la nación".
Ya en esta pendiente ordena a los presidentes municipales que, si algunas
personas acuden a los pueblos a dictar o ejecutar órdenes del Gobierno Federal, sean aprehendidas.
Sin embargo, no muy seguro de sí mismo, envió a Juárez en comisión al
r. Ignacio Basad.re y al Gral. Pedro Hinojosa, portadores de un pliego en
el que Vidaurri proponía su separación del gobierno del Estado, con la condición de q_ue a nadie se persiguiera; que la oficialidad y la tropa quedaran en
libertad de seguir en el servicio o retirarse.
Los comisionados fueron detenidos a las puertas de Saltillo por órdenes
del Gral. Miguel egrete, Secretario de Guerra, quien les comunicó que no
serían recibidos por el señor Presidente. En esa situación hicieron entrega de
la comunicación de Vidaurri.
La contestación la dio por escrito el Gral. Negrete por instrucciones de
Juárez. En tono seco, enérgico, contundente se le decía a Vidaurri 'que habiéndose rebelado contra el Gobierno acional para inodarsc en el crimen de
traición a la patria, y llevar adelante sus inteligencias y maquinaciones con
el invasor extranjero... - no puede oír proposiciones de arreglo, ni aceptar
más que la completa sumisión a la ley, sin condiciones de ninguna clase, que
nunca son admisibles cuando se trata de la causa de la _independencia de la
República". Los comisionado fueron puestos en libertad llevando a Vidauni. la noticia de su definitiva eliminación de la causa constitucionalista.
Hago omisión de los pormenores que tuvieron lugar durante el tiempo transcurrido del regreso de Juárez a Saltillo y de su retomo a Monterrey. Por su
ategoría es de mencionarse el decreto expedido por J uárez el 26 de febrero
disponiendo la separación de uevo León y Coahuila, lo que ocasionó a Vidau-

400

rri una depresión moral tremenda, acompañada de la pérdida económica que
significaban los productos de la Aduana de Piedras Negras.
Como mi propósito es el de hacer referencia a. la estancia de Juárez en
Monterrey, no ahondo en todo cuanto se refiere a la época; pero tampoco
es posible suprimir los elementos informativos que nos coloquen en condiciones
de apreciar el panorama que prevalecía.
El día 3 de abril hace Juárez su entrada a Monterrey. El día anterior había desfilado por las cal1es engalanadas con gallardetes y banderas tricolores,
el general Negrete, al frente de las tropas. El día 29 de marzo evacuó la
plaza Vidaurri al frente de mil hombres armados. Su salida daba la impresión de quien se aleja sintiéndose derrotado. Por Piedras Negras se internó
en Texas junto con Quiroga, dispersando a sus soldados, a quienes se les
decía que estuviesen listos por si se necesitaban sus servicios.
Pero vamos a lo que ya puede llamarse visita, Ja que se prolongó hasta el
15 de agosto.

•
Encuentra Juárez en Monterrey un ambiente acogedor. Su entrada la hace
en med10 de las aclamaciones del pueblo, que ha decidido en forma radical
su simpatía por quien representa la integridad nacional. Se desvanece más
rápidamente de lo que podía suponerse la admiración que existía hacia Vidau.rri. No se escuchan los acostumbrados "mueras" para el caudillo que
huye; pero se acrecienta día a día el divorcio entre él y el pueblo que lo
admiraba.
El licenciado José Ma. Iglesias, ministro juarista, a partir de 1862 redacta
crónicas de cuanto sucede en el pais y en el extranjero sobre la Intervención
Francesa. Bajo el título de "Revistas Históricas'' son publicadas y distribuidas en la m jor y más amplia forma posible. Sobre ]a entrada de Juárez a
Monterrey dice:
"Para reorganizar la administración pública en uevo León, el supremo
gobierno ha venido del Saltillo a Monterrey, donde se le ha recibido con positivo entusiasmo, esmerándose la población en las demostraciones de regocijo con que ha solemnizado 1a llegada del primer magistrado de la nación.
Las autoridades y arios de los pr,ncipales w:cinos salieron a recibirlo a una
legua de distancia de ]a ciudad. Las casas estuvieron adornadas, de día con
cortinas, y con luces por la noche. En el tránsito para palacio, de muchos balcones arrojaron las señoras flores y ramilletes. Los aplausos, los vivas, la alegría popular, demostraron la espuntaneidad de la recepción, bien distinta de

401

�las que proceden de órdenes oficiales. El ayuntamiento y el vecindario dieron al presidente y su mini tros, n el teatro del Progreso, un baile de ob equio, al que concurrieron todas las familias principales de la ciudad. En resumen, nada ha quedado por desear de cuanto pudiera apetecer el más exigente, como testimonio de la satisfacción causada a los habitantes de Ja capital de uevo León por la caída de su tirano".

Se dedica Juárez a planificar y jecutar todo cuanto co1Tesponde a la
alta misión que desempeña. Dicta órdenes para el aprovisionamiento de armas y parque que mantengan en condiciones combativas a los numerosos
contingentes que ostienen en pie la soberanía nacional.
fantiene comunicación constante con los generales republicanos Jesús González Ortega, Podirio Díaz, Patoni, Escobedo, Naranjo y Treviño, con BerriozábaJ, egrete, Cortina, Hinojosa y decenas más de republicanos que combaten denodadamente contra el invasor, unas veces con suerte adversa y
otras en memorable victorias. Todo ello constituye para Juárez una preocupación que llena sus actividades día y noche y alienta su espíritu que jamás
se doblegó ante la defección de algunos de sus amigos y valientes correligionarios, ni ante la sup rioridad numérica y combatí a del enemigo durante
los tres primeros añ_os de la contienda.

•
En las noches veraniegas, de intenso calor, gustaba Juárez pasear en la
Plaza Zaragoza, acompañado de algunos de sus ministros y de vecinos distinguidos de Monterrey.
El clima ardiente, r Crescado levemente por las corrientes de aire escapadas del cañón del Huajuco, apenas si daban un ligero alivio. Se impmúa andar en camisa; _pero J uárez, imperturbable, como si a él no le hiciera mella
el calor, andaba con su pesado atuendo. Saco recto, chaleco, y pantalón de
casimir color negro.
Cierto que la presencia de Juárez no era distinguida por Jo que hacía a su
estatura, garbo, color de la piel; pero tampoco impresionaba por fealdad o
desarreglo en el ve~tir como lo pinta en uno de su · romances don Guillermo
Pri to:

Se. ue al licenciado Juárez
con su figura plebeya,
sombr razo de anchas alas,
raída y grosera chaqueta,

402

pantalones azul claro
que al empeine no le llegan,
con una faja de lana
que los detiene 'Y sujeta
y que valuando con garbo
no valdrían dos pesetas.

Pobr figura la de Juárez descrita en forma tan zahiriente. Le ajustaba
mejor el cuadro a1 mismo romancero. abido es que a Prieto lo tenía sin
cuidado el aliño: era despreocupado tanto en su atuendo como en su físico;
siempre traía la cabellera alborotada, la barba que cubría )as mejillas sin
orden, con los anteojos cabalgando en las narices, los zapatos mpolvados,
todo lo cual le daba la apariencia de un amable vagabundo, de buenas maneras, sonriente, bondadoso y con la frase picante a flor de labio.
Era don Guillermo Prieto de los más asiduos acompañantes de Juárez,
en esos paseos por la Plaza Zaragoza. Alto él, de mediana estatura Juárez,
caminaban lentamente. Para Juárez la compañía de Prieto le era agradable
porque con sus ocurrencias le hacía olvidar aunque fuese por momentos los
graves problemas que afrontaba.
¡ Qué distinta 1a compañía del Lic. José María Iglesias! erío, circunspecto, de magnífica presencia, bien peinado, arreglada la barba de candado, intensamente negra, con sus lentes bien colocados y limpios no daba
reposo a Juárez, hablando de los asuntos hacendarios con machacante insistencia, y no le faltaba razón pues se carecía de todo, y ya lo decía apoleón: para la guerra se necesita dinero dinero y dinero.

En don Sebastián Lerdo de Tejada la conversación debía contener una
buena dosis de filosofía y de historia. o se habían estudiado a fondo, según él, las causas determinantes de la Revolución Francesa, ni se habían fijado los alcances filosóficos de la libertad de creencias, ni de la estructura
social del capitalismo.
Terciaba en estas disquisiciones el Lle. Manuel Z. Gómez, siempre atento a lo que exponían los ilustres acompañantes de Juárez, entre quienes hay
que agregar al Gral. Doblado, Suárez Pizarro, Gamboa y licenciado Pedro
an tacilia, yerno de Juárez.
Solían también agregarse a la comitiva intelectuales de la ciudad y miembros del Ayuntamiento, como el doctor José Eleuterio González, licenciado
Manuel Z. Gómez, don Vidal de la Garza Mireles, don José Ma. de la Garza, don Pedro Elizondo, don José de Jesús Benítez, don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, licenciado Lázaro Garza Ayala, don Juan C. Doria, don Pedro Mar4-03

�tínez. Muchos de ellos se distinguieron posteriormente, combatiendo a los
invasores.
Con más frecuencia de lo deseado se hablaba de Vidaurri. Para Juárez
esas evocaciones le causaban gran molestia. Aún cuando en su semblante no
se reflejaban sus íntimos sentimientos era notorio que prefería cambiar de
tema. Tal parecía que le hacía daño en su espíritu recordar que había perdido más que a un colaborador de altura, a uno de sus más queridos y admirados amigos. No podía olvidar las finas atenciones que tuvo para su esposa doña Margarita Maza y para sus hijas, cuando residían en Saltillo, a pesar de la tirantez de relaciones existentes entre ambos.
En cuanto a su esposa y a sus hijas: Manuela, Felicitas y María de Jesús,
mantenían amistad con familias distinguidas de la ciudad, y especialmente
con las hijas del general don Ignacio Comonfort, Clara y Adela, que Tesidían en Monterrey bajo la atención de Vidaurri.
Puede sintetizarse la estancia de Juárez en Monterrey como el toque más
acentuado de las desventuras, y como el yunque en que se fraguaron los caracteres de quienes, a nombre de Ja independencia de la Patria, se entregaron sm reservas a su serv1c10.

•
La inquietud de don Guillermo se manifestaba especialmente en su sensibilidad poética, de ahí que, apenas apaciguados Jos dolores lumbales, ocasionados poT las intenninables caminatas buscara y encontrara la forma de publicar algún pasquín, que le sirviera de tribuna pública para desahogar algo
de lo que bullía en su cerebro y de lo que destilaba su generoso corazón.
Y salió a luz el periodiquillo El Cura de T amaj6n. Los tiempos eran propios para las tragedias, para las meditaciones profundas; pero en don Guillermo la vida escondía entre las penas motivos de satisfacción, lo que procedía era olvidar lo uno y exaltar lo otro. A la tristeza se le combate con la
alegría, a la nostalgia con la esperanza, al dolor con el estoicismo.
Tales pensamientos nonnaban la mente y la acción del poeta, y en versos
picarescos y prosas incisivas moldeaba dardos venenosos contra los enemigos.
¿ Que venían cediendo terreno a los franceses? cierto, la situación de las
armas así lo exigía; pero a mayor extensión de territorio que cuidar, mejores condiciones para atacar. Además, bien sabido es que los iajes ilustran,
y en el caso, obligadoc; por la presión del enemigo, llegaban a pueblos que
en otras condiciones tal vez no hubiesen visitado, y lógicamente, argumentaba don Guillermo como estribillo machacante, no hubieran tenido la opor-

404

tunidad de estrechar la mano de los amigos, de hablar con ellos, de imbuirles
la fe que irradiaba la persona de don Benito.
Aquí tienen ustedes, decía don Guillermo, en una de esas reuniones de
amigos, opinamos sobre los problemas graves y triviales que nos interesan,
cambiamos impresiones sobre los errores cometidos, y alentamos esperanzas
confiados en los aciertos, que no son pocos, ¿ cómo haríamos cosa semejante a distancia?
El poeta metido a dómine; pues como profesor de, historia y literatura estaba acostumbrado a la cátedra, al grado de que en donde se reunía con más
de dos personas pronto se calaba los anteojos, se pasaba la diestra por la enmarañada barba, y disertaba con tono académico sobre los más disímbolos temas, sin perder las buenas maneras del caballero, ni 1a sonrisa bondadosa
con que adornaba sus charlas.
Este personaje, emotivo, patriota, desinteresado, constituía en la comitiva
presidencial un factor de lne timable valor. Camino a Chihuahua después
de abandonar Monterrey pemoctó Juárez en Noria de Pedriceña, Durango. Vale la pena transcribir un párrafo de las R evistas Históricas del licenciado José Ma. Iglesias. Puede apreciarse en esos renglones, escritos en momentos críticos para el Gobierno Republicano, el alma cristalina y recia de
aquellos varones que jamás pensaron en la derrota:
"En la Noria Pedrizcña se celebró, en la noche del 15 de septiembre, el
fausto aniversario de la proclamación de la independencia mexicana. En la
capilla del pueblo, que servía de alojamiento al batallón de Guanajuato, pronunció un improvisado y elocuente discurso el C. Lic. Manuel Ruiz, y enseguida habló también el presidente de la República, cuyas sentidas palabras
conmovieron a los concurrentes.
"El día siguiente se pasó a la hacienda del Sobaco, donde también se celebró en la noche el aniversario patriótico que recuerda aquella fecha memorable. Fue eJ orador el C. Guillermo Prieto, quien en un corto rato escribió un discurso lleno de poesía y ternura. La solemnidad del acto fue grandiosa por su misma sencillez. Las montañas que limitaban el horizonte se
elevaban majestuosas, como testigos mudos de aquel imponente espectáculo.
La luna, saliendo de entre unas nubes que la habían ocultado poco antes, rielaba sobre el Nazas, que corría a poca distancia. El cuadro de los concurrentes, formado junto a ]a puerta de la hacienda, se componía de1 gobierno, de
la escasa cuanto leal comitiva que lo ha acompañado en su tercera peregrinación, de los soldados del batallón de Guanajuato y l cuerpo de carabin eros a caballo, fiel escolta del supremo magistrado de la nación, y de los
sencillos habitantes de la hacienda, que por primera vez sin duda asistían a
un acto semejante. Después del discurso, entonaron los soldados canciones

&lt;lf

405

�patrióticas, con las que alternaban danzas populares y representaciones alusivas a las costumbres de los indios bárbaros".
El ambiente campirano, el convivir con las gentes humildes, sirvió a don
Guillermo Prieto para afinar aún más sus sentimientos. Habí.a en él todo
cuanto constituye el fondo emotivo, creador y de ensueño del poeta. ació
poeta, y con este trajinar cerca de los pobres, de los que carecen hasta de lo
necesario para la vida, almacenó conocimientos y arraigó en su corazón un
gran amor por lo desvalidos, de donde surgieron sus poemas, y las páginas
sentimentales de sus memorias.

•
Cuando alrededor de una mesa se reunía Juárez con sus ministros cambiaba la ituación. De oyente se convertía en expositor. Era común que en los
graves problemas, después de escuchar las opiniones de sus con ejeros y amigos expresara sus puntos de vista, con la mesura y la energía con que acostumbraba producirse. Se le oía con respeto y se le acataba, no siempre de
buena gana; pero con la convicción de seguir y obedecer a quien acepta sin
reservas la responsabilidad de sus actos, y es capaz de llegar al sacrificio incluso de 1a vida.
Convertido el recinto oficial del Estado en Palacio Nacional -esquina
suroeste de Morelos y Escobedo- cobraba el modesto edificio inusitada categoría. Desde los ministros, funcionarios del Estado y generales, basta los
particulares, al entrar al palacio adoptaban respetuosa actitud, que se acrecentaba en presencia de don Benito Juárez, encamación viva de los más sagrados intereses de la Patria.
En suma, la estancia de J uárez en Monterrey constituyó para él una dura
prueba; pero al mismo tiempo le sirvió para darse cuenta exacta del material humano de aquí. A excepción de Vidaurri y de Quiroga, los más destacados hombres de acción respondieron con firme adhe~ión a lo principios
nacionalistas.
Puede mencionarse en primera línea a los militares: Mariano Escobedo,
Jerónimo Treviño, Francisco 1aranjo, Lázaro Garza Ayala, Pedro Martínez,
Juan C. Doria, José S. Aramberri, Ruperto Martlnez y Pedro Hinojosa.
Pronto se hizo sentir la acción de esto patriotas. Empeñados en una guerra sin cuartel no daban descanso a sus actividades, incursionando por Nu vo León, Coahuila y Tamaulipas, en admirable coordinación que les per-

mitió conquistar grandes y decisivos triunfos.

•
Mi buen amigo y compañero de aficiones históricas don Apolinar unez
de León, me ha referido una sencilla anécdota, que él a su vez escuchó de
personas ligadas a los acontecimientos relacionados con la estancia de Juárez
en Monterrey.
Un estudiante de derecho, de esos con título de 'destripado", se acercó a don
.Benito en súplica para que se le diera una nueva oportunidad.
Juárez lo interroga: "joven ¿ qué es derecho? ¿ Qué es justicia? El estudiante, perplejo, dirigió la vista al cielo como en señal de inspiración para conte tar dichas preguntas. Tardando mucho tiempo en hacerlo, uno de los circunstantes interviene y le dice al señor Juárez: Vea usted, señor Presidente, el joven anda buscando la justicia en el cielo, temeroso de no encontrarla en la
tierra".
Don Benito, dándose cuenta del aturdimiento del estudiante, quiso estimular
su audacia. Con gesto amable ordenó al licenciado Santacilia que procediera
de acuerdo con los deseos del joven a quien, como despedida, le dijo que esperaba saludarlo como compañero en plazo no lejano.

Paseando el Presidente Juárez en la plaza Zaragoza, sin más acompañamiento que la luz de la luna, ensirrusmado en sus pensamientos, se le acercó un individuo de aspecto humilde y caminando a su lado le dijo: señor Presidente, lo
importuno solamente para escuchar su voz, perdone mi imprudencia. Sin detener Juárez la caminata dirigió una rápida mirada al individuo dándose cuenta
de que se trataba de una persona ingenua, pero de buena fe, y sin tardanza
contestó:
·
Mi voz es como cualquiera otra, aunque a veces no se le quiere e cuchar;
pero seguiré hablando a tas conciencias de los hombres para que luchen por
la independencia y por la libertad.
El interlocutor, que resultó ser un modesto impresor, sin salir de su asombro al ser complacido en forma tan elocuente, trató de besar la mano de
Juárez, lo que éste no le permitió diciéndole: no, eso no, usted y yo somos
iguales, bese a su mamá, a su esposa y a sus hijos.
Al día siguiente en la ciudad no se hablaba más que de este incidente.

•
4-07

4-06

�Algunos viejos, testigos presenciales de la estancia de J uárez en Monterrey, a principios del siglo actual referían que en cierta ocasión, cuando discutía con sus ministros sobre la posibilidad de abandonar la ciudad, y dirigirse a Chihuahua, las opiniones se dividían oponiendo como causa principal la enorme distancia que lgs separaría de la capital de la República. J uárez replicaba que, si podían llegar hasta esas lejanas tierras en condiciones
difíciles, con mayor facilidad regresarían al sonar la hora de la victoria.
Cuando las opiniones se inclinaban en favor de Juárez, el geneml egrete1
que había permanecido serio, taciturno, como volviendo en sí después de
una exploración mental, en tono reposado y grave dijo: no olvidemos que
el camino, además de largo, es sinuoso, p-or las montañas, los ríos, los desiertos y los montes que hay que salvar, y puede suceder que nos veamos en la
necesidad de transitar a pie bajo la lluvia y el sol. El señor Presidente ...
Le interrumpe Juárez sin alterar la voz y dice: Señor General Negrete: con
su patética exposición ha despertado en mí dormidas experiencias de mi vida,
cuando descalzo o con huaraches cuidaba de las cabras, no sentía el maltrato
en los pies, ni fatiga en el cuerpo, y en cambio mi espíritu se ensanchaba
ante las bellezas de los montes, de los arroyuelos, de los pájaros, de las
nubes y del sol. Si ahora el destino nos depara una prueba semejante
esté usted seguro de que el solo recuerdo de mi niñez me dará ánimo y fuerzas para vencer toda dificultad ...
Se había transfigurado la figura de Juárez, y al callar, el general Negrete,
cuadrándose militarmente, expresó conmovido: Señor Presidente, con usted
iremos has.t a el fin del mundo.

•
Un hijo más de Juárez, nacido en Monterrey, acrecentó su familia. Con
este motivo la sociedad hizo sentir su adhesión al matrimonfo, t'.specialmente a doña Margarita Maza, que había conquistado el cariño de todos por su
modestia y don de gentes. Se le admiraba por su devoción a los deberes de
esposa y madre, por su patriotismo y por su valor al acompañar al Presidente de la R epública en esa ya larga peregrinación, llena de dificultades y de
peligros. Por ella se hubiera agregado a la comitiva, sin importarle lo que significaba volver a salvar cientos de leguas de desiertos y montañas, careciendo en ocasiones hasta de lo más elemental para la subsistencia.
No podía J uárez aceptar un sacrificio semejante. La familia reclamaba la
atención directa de la madre. Los recursos escaseaban; pero él trataría de
proveer lo necesario. Y la despedida se impuso. La Patria atormentada, des-

408

garrada por la fuerza extranjera y por Ja ignominia de los malos mexicanos
exigía la entrega sin reservas de los leales.
'
Juárez seguiría hasta el final en la guerra, su esposa, .en el destieFro esperaría tiempos mejores.
Como documentos históricos copio el acta del registro civil del niño, y
enseguida la de su, bautizo.
No fue eso todo ya que también nació en Monterrey una hija del licenciado ~edr~ ~antacilia y de doña Manuela Juárez. Un hijo y una nieta de don
Bemto VlllJ.eron al mundo aquí. También transcribo e1 acta de su bautizo.
"OFICIALIA PRIMERA DEL REGISTRO CIVIL. Libro No. 1. correspondiente al año de 1864, foja 2. . ..................... .. ........ .
Al margen.-ANTONIO JuÁREz.-Acta cuadrágesima cuarta.
Al centro.-En la Ciudad de Monterrey, a los veintiocho días del me d
h'
se
oc oc1entos sesenta y cuatro, ante m~ el Juez del Estado Civil
Y testigos que al final se nombrarán, el Presidente de la República, Ciudad:1-°o ,Benito Juá;ez, vecino de México, y residente hoy en esta Capital, ma°!:esto: ~~e el día trece del corriente, ·a las nueve y cuarto de la mañana, na,.
c10 un runo que se llamará ANTONIO, el cual es hijo legítimo suyo y de su
esposa la Señora Doña Margarita Maza. Todo lo cual en cumplimiento de
la Ley hice constar en la presente acta, que leí al declar:mte y testigos los
Ciudadanos José María Arteaga y Francisco Día.z~ mayores de edad y recientemente avecinados en esta Capital, quienes firmaron conmigo: Doy fé.- Anto.
Tamez.-Benito Juárez.-José Arteaga.-F. Díaz. (Rúbricas)" .

Jumo'dmii
e

"LIBRO No. 38 DE BAUTISMOS. PRINCIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A1'l'O DE 1864 A 1865. ..... - ............... - - ..... .. ..... - . - ..... .
I

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERREY.
Página 106.
En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del Superior Gobierno .Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio de mil ochoci&lt;mtos sesenta y cuatro, yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a JosÉ ANTONIO de un mes y once días de nacido,
hijo legítimo del Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENITO JuÁREz, y de
Dña. MARGARITA MAzA, vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. Pedro Santacilia y Dfia. Manuela Juárez a quienes se les advirtió su obligación y pa-

4-09
e H-27

�rente co espiritual; y para constancia lo firmé.

'RAFAEL DE LA GARZA

SEPÚL-

VEDA (Rúbrica)".
o. 38 DE B UTISMO . PRl CIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A~O DE 1864 A 1865. : . ..... . .......... · .. · · · · · · · · · · · · · · - · · ·

'LIBRO

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERRE ·
Págma

#

106.

En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del upcrior Gobierno Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio d mil ochocientos sesenta y cuatro yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente Y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a MA. JuANA DoLORES, de doce dí~ de
nacida, hija legítima de Dn. P dro antacilia y de Dñ3: MA_NUELA _JuAREZ
vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. omingo de Go1cou~t.a y Dna. _Carlota Mora re identes en ueva York y por comisión de los rmsmos el Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENTI'O JuÁREz y Dña. MARGARlTA MAZA,
a quienes se les advirtió su obligación y parentesco espiritual; Y para constancia lo firmé. RAFAEL oE LA GARZA EPÚLVEDA (Rúbrica)".
Siguiendo Ja costumbre de la región se festejaron los sucesos con una merienda de chocolate y repostería a la que asistieron las personas de más
confianza. Sirvió aquella reunión de pretexto para a.cercarse más los vecino
de Monterrey a la familia del Presidente Juárez.

•
Cerca el enemigo con fuerzas numerosas y bien equipadas de franceses Y
mexicanos afectos al Imperio de nueva uenta tomó Juárez los caminos polvorientos del desierto, con la fe inquebrantable de los iluminados. A su familia la envió a los ·Estados Unidos vía Matamoros.
Enfiló hacia Chihuahua tratando de alejar al invasor de su centro de
aprovisionamiento. El coche, modesto medio de transporte sal aba increíbles
distancias rodando ntre lodazales, hoyancos, arroyos crecidos, pendientes
que obligaban a los pasajeros a bajar del coche; pero la volwitad de setvir y
de triunfar daba a Juárez un torrente inagotable de energías.
Quien viera aquella desmedrada caravana no podía concebir que en lla
fuesen los funcionarios más ele ados del Gobierno Republicano. Juárez Y algunos de sus ministros en el coche, los demás a caballo. A la vanguardia un

destacamento de soldados de la más absoluta confianza; pero en número tan
limitado que por mucho valor y destreza de que fueren po eedores, al ser
atacados por fuerzas superiores en número y armamento difícilmente podrían resistir.
A la retaguardia otro d tacamento de iguales características, y► en el centro, siguiendo aJ coche presidencial, caminaban en hilera once carretas tiradas por bueyes, llevando 1 valioso cargamento del archivo naciónal. ,
~I enemigo tenía noticias de ese arriesgado y trágico éxodo y anhelaba posesionarse de la documentación. Juárez sentía sobre sí la responsabilidad de
traer consigo aquel voluminoso cargamento, sin contar con los medios adecuados para su conservación, en un caso nada remoto de ataque del enemic:,o.
Decidido a dejar en lugar se.guro los documentos consultó con sus mínis:Os
y estuvieron de acuerdo. Habían llegado a un Jugar llamado El Gatuño del
municipio de Matamoros Coahuila. Era el 4 de septiembre. Habían ~n
currido quince días desde Ja sa1ida de Monterrey, salvando una distancia como de 400 kilómetros. Para llegar a Chihuahua faJtaban 800 kilómetros más
de tierras pelonas, carentes de agua.
Los vecinos de aquella ranchería recihie~on a los maltrechos viajeros con
demostraciones de sincera amistad, brindándoles toda clase de atenciones.
"Después del almuerzo - leemos n el folleto Pueblo H éroe, escrito por ]a
profesora Rosario Femández-, camina el señor Juárez bajo una enramada
que había frente a la casa, Jas manos hacia trás, los ojos clavados en el suelo. Preocupado, se detiene de pronto y pide que llamen a González Herrera
jefe de la guerrilla liberal. Tiene un encargo qu'e hacerle: necesita un hom~
bre capaz de cumplir una misión de importancia suma, de vida O muerte.
e ausenta don J ús y al rato regresa con el hombre, alto, barbado, de complexión atlética. Se llama Juan de la Cruz .Borrego y es agricultor de ]a región.
"Se sientan los tres bajo la enramada. Juárez, con su habitual actitud solemne, les explica: Las once carretas colmadas de fardos traen los archivos
de la ación. Los invasores y los traidores qLLieren apoderarse de esos documentos. Hasta Chihuahua, adonde él se dirige el camino es largo y lleno de
acechanza . Quiere poner en manos de los tulises esos tesoros, seguro de que
sabrán guardarlos a riesgo de sus propias vidas. Don Juan de la Cruz Borrego contesta con un parco 'descuide usted, eñor' e informa que tiene un
puñado de hombres a la altura de tal misión. Es todo. El indio y el norteño
se estrechan la mano fuertemente, sin más palabras".
igue la caravana rumbo a Chihuahua ya sin la impedimenta del archivo, que ha quedado n poder de un puñado de hombres de honor. Tres años
despué~, de regreso Juárcz, amparado por el triunfo de la República, recibe
el archivo nacional de manos del mismo Juan de la Cruz Borrego.

411

410

�•
Para mi objeto, n esta ocasión, dejo a Juárez en el camino qu describe
don Carlos Pereyra: 'En un campo eriazo de la frontera del orte, ulebreaba, una tarde, la fugitiva caravana presidencial. En Ja inmensa llanada
no había un árbol una casa un arroyo: la gobernadora extendia, hasta perderse d vista, su cenicienta alfombra" ...

ORIGE

DE LA CIUDAD DE MO TEMORELOS 1
intesis de una inuestigaci6n históricaProf. Cmo R. CANTÚ
Escuela Normal Superior

A ETENTA v SIETE- kilómetros, hacia el sureste de esta ciudad de Monterrey
se haJJa el ameno Valle del Pilón, "tierra feraz y privilegiada", como la IJamarnn los antepasados que en ella ivieron; feraz por su singular calidad
privilegiada por su inagotable río, factor de su ílorecimiento agrícola durante más de trescientos años.
En un rincón del valle, sobre una especie de meseta recortada por el rlo
en su banda del norte ( diremos asi para emplear el lengua je de los "pobladores y pacificadores") está situada ]a ciudad de Monte-Morelos.
Mo.nte-Morelos es el C nlTO de la prodigiosa comarca naranjera de Nuevo
L eón Ja más importante de México.

La uer.sión oficial. Hace años me propuse escribir la historia de esa tierra,
mi solar nativo.
Para iniciarla acudí a la ecretaría del Ayuntamiento en bu ca de dalos. Allí
me proporcionaron una copia del documento oficial que se habia elaborado
para satisfacer las demandas de las autoridades superiores y de algunos curiosos, amantes de hurgar en el pasado.
El ejemplar que se me entregó dice:

Ciudad de Mont e-Morelos.- El 28 de febrero de 1 701 siendo Gobernador del Nueuo Reyno de L eón, como se llamaba entonces a nuestro Estado, D. Juan Francisco Vergara y Mendoza, a solicitud de los
Sargentos Mayores Carlos Canlú, Alonso de León, Nicolás de Medina
' Trabajo leído por ru autor en la sesión-cena de la Sociedad
Historia, Geografía y Estadística, el 13 de septictmbre de 1966.

412

uevoleonesa de

4l3

�Cortés y Capitanes Cipriano García de Pruneda, Miguel y Mateo de
León y Diego de Peñalosa, se fundó la Villa de San Mateo del Pilón.
Su erección fue confirmada por el R ey de España D. Carlos ]JI en el
año de 1,765 y se. le dio el título de ciudad por decreto número 39 de
28 de mayo de 1,825 a iniciativa del entonces Diputado, ciudadano José Ma. Parás Ballesteros, hijo de este municipio, bajo el nombre de
Monte-Morelos en memoria del invicto Cura, D. José Ma. Morelos y
Pavón, nombre que ha conservado desde entonces con beneplácito de
sus habitantf!s''.
Entre los solicitantes figuran hacendados del Pilón y de la Mota, pues se
consideraban ambos Valles comprendidos en la misma jurisdicción.
Traté en seguida de reunir todos los documentos relativos al proceso histórico que vivió a través del tiempo nuestra ciudad, a partir de aquel lejano
28 de lebrero de 1701 hasta nuestros días.
Durante varios años desempolvé los expedientes que forman el Archivo
Municipal. Encontré el legajo que lleva la fecha de 1701. Se titula "Autos
de la Fundación de la Nueva Villa del Valle del Pilón.-1,701", documento signado de puño y letra de los presuntos fundadores a que se refiere Ja versión oficial.
Es el documento que se publicó y difundió desde el siglo pasado y que posteriormente han reproducido historiadores y periodistas, como lo hace en su
obra el Sr. D. David Alberto Cossío.
Cuando lo leí en la Historia de uevo León, que escribe el Sr. Cossío,
me llamó la atención el comentario que formula después de transcribir los
"Autos" aludidos.
Aunque el Gobernador V ergara y M endoza dio oportuno aviso de
esta fundación al Virrey, Conde. de Moctezuma y Tula (anota el poetahistoriador) la aprobación que se pedía a este gobernante nunca llegó;
no obstante La citada Villa desde aquella fecha, siguió floreciendo y
prestando grandes servicios al gobierno y a todo el reino.
Este concepto priva en todos los escritores, de ayer y de hoy, que se han
ocupado del tema.
¿ Cómo fue la floreciente villa de San Mateo del Pilón en los primeros años
de su existencia? ¿Dónde habitaron los primeros "doce vecinos españoles,
casado.s, con sus familias" a que se refiere el documento de 1701? ¿ Quiénes
constituyeron su primer Ayuntamiento?
414

Estas y otras interrogaciones me llevaron a buscar en el Archivo Mtmicipal las huellas de los hacendados que suscriben los "Autos de la Fundación".
Esperaba encontrar constancia de la actuación, co,mo regidores perpetuos,
de los Sargentos Mayores Carlos Cantú y Nicolás de Medina Cortés, y de los
Capitanes Mateo de León y Diego de Peñalosa, quienes, según los susodichos "Auto", habían pedido por 'recompensa de este servicio que a S. Mgd.
hacían" les hiciera la merced de nombrarlos regidores vitalicios de dicha villa.
Con sorpresa, que aumentaba con cada expediente que leía, encontré que
todos los legajos del ar hivo, sin excepción se referían al Valle del Pilón, ninguno a la villa de San. Mateo del Pilón.
En testimonio de mi aserto reproduzco dos pasajes del testamento del Sargento Mayor D. Carlos Cantú, uno de los hacendados que tuvieron más
destacada participación en los sucesos de 170 l.
El albacea del Sargento Mayor nombrado expresa: " otorio sea a todos
los que el presente vieren cómo yo, el Capitán Juan Diego Gómez de Castro,
vecino de este Valle del Pilón jurisdicción de la villa de San Juan de Cadereyta, Gobernación de este Nuevo Reino de León, en virtud de los comunicados testamentarios que por última voluntad declaró expresamente conmigo, debajo de entera satisfacción manifestada, el Sargento Mayor Carlos
Cantú, mi tío, vecino que fue de este sobredicho Valle'~... Siguen las cláusulas t~stamentarias, pero n ninguna de ellas se hace referencia a la villa de
San Mateo ni al Sitio de ganado menor ofrecido para la fundación; tampoco de su nombramiento de Regidor que solicitó como presunto fundador.
Termina el docwnento con la mención de la fecha y el lugar: "Y es fecho en este Valle de San Mateo del Pilón en veinte y U11 días del mes de noviembre de mil setecientos '.)' die.z y nueve años ante mí el Capitán José de
Ochoa, Teniente de este dicho Valle".
Dieciocho años después de la pretendida fundación sigue el Pilón siendo
valle, jurisdiccionado a la Villa de San Juan de Cadereyta. Y así podría citar
centenares de textos de todos los expedientes de la época colonial que forman
el Archivo Municipal de Monte-Morel~s: publicación de bandos, autos sobre
composición de tierras y aguas, informes· de visitas de Gobernadores; y Obispos;
testimonios de 'limpieza de sangre", escrituras de venta de esclavos constancias de legados piadosos, en ninguno de ellos se encuentra mencionada la villa
de San Mateo; siempre el Valle de San Mateo o del Pil?n, para abreviar
con una rara variante: "Centro del Valle".

.

Acudí al Archivo de la Iglesia. El libro o. 1 tiene una antigüedad que
remonta al año de 1713. En el primer "asiento" legible dice: "Iglesia Pa415

�rroquial del Valle del Pilón.-Trece de diciembre de mil setecientos trece.Isidro' indio otomí, sirviente de la Hacienda de Da., María de León ... murió a manos de los indios enemigos".
En el mismo libro consta que el cuerpo del Sargento Mayor D. Carlos
Cantú fue inhumado "en esta Iglesia Parroquial del Valle del Pilón, en enero
de mil setecientos veinte".
Los archivos particulares hacen la misma -cita: Valle de San Mateo del
Pilón, o simplemente Valle del Pilón.
En conclusión, todos los exp·edientes, oficiales y particulares y todos los
libros de ]a Iglesia, posteriores a 1701, contradicen la versión oficial de que
Monte-Morelos fue fundado en aquel año de 1701 con el nombre de San
Mateo del Pilón.
¿ Qué había sucedido con la floreciente viJla de San Mateo que menciona la versión oficial y citan los historiadores?
Volví a leer los "Autos de la Fundación de la Nueva Villa del Valle de]
Pilón" tratando de interpretar párrafo por párrafo, línea por línea. Esta nueva lectura y otras subsecuentes que hice con propósito de critica me llevaron
a descubrir que el documento de 1701 no corresponde a la realidad geográfica del pueblo que habitamos y que, ni el nombre de la villa, ni la extensión territorial del antiguo San Mateo del Pilón -origen de Monte-Morelos-- se identifican con el coJ1tenido de los "Autos".
Comencemos por aclarar la ubicación territorial que señalan los donadores
de los dos Sitios de ganado menor a la "Nueva, Villa".
Los hacendados del Valle presentaron la solicitud para la fundación en
estos términos:

.

En la Hacienda intitulada Nu estra Señora de la Soledad de la jurisdicción del Valle del Pilón, en veinte y seis días del mes de febrero de
mil setecientos y un años ante el Sr. General D. Juan Francisco V ergara y M endoza, Gobernador y CaJJitán General de este R eino y sus
conquistas por S. M gd., se hizo esta petición por los contenidos en
ella" . ..

Tocante al paraje en el cual, dos de los interesados, ofrecían las tierras para fundo de la villa, y a los ejidos que pedían expresan:
A. V. S. pedimos y suplicamos, como quien tiene el gobierno del territorio ( o del terreno) sea servicio de admitirnos por pobladores y
fundadores de dicha Villa que para ello, yo, el dicho Sargento MaJor
Carlos Cantú y Diego de Peñalosa nos obligamos a dar y desde luego
·:l-16

damos y señaJamos para dicha fundación dos Sitios de ganado menor
de los que tenemos y poseemos en este Valle, de la otra banda del :río...
y se le señala por V. S. los ejidos a la dicha villa y que sean a lindes de
los dos Sitios endonados. .. y es declaración que los dichos ejidos de la
dicha Villa se han de señalar por la parte del sur, de la otra banda de
este Río del Pilón, sin que puedan pasar de esta parte por el perjuicio
que se nos sigue a nuestras labores".
La ubicación de las tierras destinadas a fundo de la ''Nueva Villa" no se
dificulta. Basta tener a la vista un mapa de los municipios de Monte-Morelos y General Terán para orient~e. La petición se presenta en Ja Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad, es decir, de esta "banda del río" y los
dos Sitios se ofrecen en 'la otra banda del río", esfo es en tierras que se extienden sobre la margen sur del Río del Pil6n. Los diez Sitios que solicitan
para ejidos deben quedar a lindes del fundo destinado a la "Nueva Villa",
''por la parte del sur, de Ja otra banda de este Río del Pilón" ... aclaran los solicitantes.
La Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad fue fundada sobre la margen norte del río por el Capitán D. Lorenzo Pérez de León a fines del siglo
XVII, en los Sitios que compró a Miguel de Valdés Noriega, en el Valle de
la Mota (boy General Terán) . La parte sur de las tierras de la Hacienda está
ocupada en la actualidad por la villa de General Terán.
Lógicamente deben buscarse los Sitios de tierra ofrecidos en la margen
opuesta, de "la otra banda del río". En la banda del sur se encuentra el único
paraje donde Cantú y Peñalosa podían hacer la donación en forma mancomunada, porque allí poseían Sitios de agostadero lindantes.
En la " oticia Histórica de Monte-Morelos", que tengo inédita, inserto los
documentos, con todos los pormenores, que prueban mis afirmaciones.
En esta síntesis, me limito a señalar y a comentar, lo más brevemente posible, el contenido de los importantes documentos cüados.
Mapa que refu erza mi tesis. Existe en el archivo oficial un antiguo mapa
de las tierras mercedadas, entre el Río Pilón y el Potosi, a partir del Gobierno de D. Martín de Zavala y sus sucesores durante el siglo XVII, en el
sureste de la jurisdicción de Monte-Morelos, entonces Valle del Pilón y en las
limítrofes del Valle de la Mota ahora General Terán. En ese antiguo documento gráfico aparecen los "tres Sitios de ganado mayor" de Peñalosa contiguos a las tierras de agostadero del Sargento Mayor Carlos Cantú sobre la
ma'rgen sur del Río del Pilón frente a la Hacienda de Nuestra Señora de la
Soledad, río de por medio.

417

�\

En aquellas tierras, junto al Anoyo del Encadenado, estaba la "Vaquería"
del Sargento Mayor. Así lo declara su albace~ el Capitán Gómez de Castro,
ya mencionado.
He repetido, con insistencia, la expresión: " ueva Villa del Valle del Pilón" porque, contrariamente a lo que afirman la versión oficial y los historiadores, en ninguna parte de los "Autos" de 1701 figura el nombre de villa
de an Mateo. Léalos quien dude. Resulta extraño que se adjudique este nombre a la población que se intentó fundar en aquel tiempo, .y más extraño que
personas de reconocida perspicacia en investigaciones históricas no hayan reparado, al leer el documento, en la omisión del nombre.
¿ Cuáles son las causas de estas discordancias entre lo que informa la versión oficial y la realidad histórica que encontramos en los expedientes archivados en el Municipio y en los libros de la Iglesia?
El Hallazgo del historiador don Pablo Salce. Investigador incansable, eterno buscador de documentos antiguos, ha visitado los archivos de todas las poblaciones del país que estuvieron vinculadas con el Nuevo Reino de León en
lo político o en Jo eclesiástico. A ese noble y fecundo empeño de D. Pablo
Salce debemos el conocimiento del e&gt;..-pediente completo, que se formó con
motivo de la petición de los hacendados del Pilón ("Autos de la Fundación
de la Nueva Villa") y que contiene el trámite y los incidentes a que dio origen.
El ~ediente figura clasificado en el 'Ramo de Cédulas Reales.-Vol. 38".
Los puntos que integran el contenido del legajo son los siguientes:

Presentación de la solicitud y gestiones del Sr. Obispo Fr. Felipe Galindo,
el nombre de la "Nueva Villa" ... , ]a escritura de petición y obligaciones

(lo llamados "Autos de la Fundación"), el nombramiento de Cura interino,
el acuerdo de licencia para la fundación y las condiciones bajo las cuales se
otorgaba; la oposición que presentaron los terratenientes favorecidos con mercedes de tierras al sur del Río del Pilón¡ la "contradicción" del Cura de San
Juan de adereyta del Cabildo, Justicia y Regimiento de la misma villa y la
renuencia del tutor de los hijos menores del Capitán Diego de Peñalosa a entregar el Sitio de ganado menor ofrecido por el Capitán nombrado.
Presentaci6n. El Sr. Obispo puso de manifiesto ante el Virrey, Conde de
Moctezuma, "la grande utilidad que se seguiría al servicio de ambas Magestades de la fundación de la Villa del Santísimo Sacramento en el Valle del
Pilón".
Justifica la designación de Cura interino en favor del Br. Lorenzo Pérez de
León "por la mucha distancia'' de Monterrey y Cadereyta al Pilón y por los
numerosos ríos y arroyos que hay en el trayeeto "de que ha resultado 'en
algunas ocasiones ( explica el Prelado) morir algunas personas sin confesión

418

ni los demás Sacramentos... por el dificultoso trance de dichos ríos que tenemos vistos y reconocidos personalmente".
Licencia y Condiciones. Con el valioso informe del Sr. Obispo y el dictamen del Fiscal del Rey se sometió a consideración de las autoridades virreinales Ja petición de los hacendados del Valle. En la Junta General, celebrada
el 22 de abril de 1701, presidida por el Excmo. Sr. D. José Sarmiento y Valladares Caballero de la Orden de Santiago, Conde de Moctezwna, etc. etc.
( leemo en el expediente) se resolvió de común acuerdo, que, respecto a su
allanamiento de observar y guardar literahnente lo dispuesto en la ley sexta,
título quinto, libro cuarto, por ser el paraje cómodo... por el buen temperamento de la tierra, agua y demás que expresa, con que se promete la permanencia y aumento de ella y que se agregarán por su fertilidad muchos españoles y facilitará la reducción de las naciones gentiles, de que se sigue el bien espiritual de todos con la inmediación de Ministro... como se pondera y asegura por el dicho Iltmo. Obispo de Guadalajara, se les concede por S. Excia. la
licencia para la fundación de dicha Villa, otorgándose ante todas las cosas las
. fianzas que ofrecen para que, dentro de los tres años que piden de licencia, den

cumplimiento a las condiciones... admitiéndose, desde luego, las que contiene
dicha escritura, excepto la de que haya de ser y sea para Cura beneficiado propietario de la dicha Villa uno de sus hijos, nietos o descendientes por oponerse
a las disposiciones de derecho que son de la regalía de . M gd. y Real Patronato y con que se remita~ a S. Excia., razón individual de la distancia del Valle
donde se quiere fundar a las poblaciones de españoles y si la distancia del Valle a ellas es de cinco leguas y si será en daño de pueblo de indios o de algún
tercero, para lo cual y que la asignación de territorid sea sin perjuicio se citará
al pueblo o lugar interesados que tuvieren inmediación" ...
Pero no !ue sino hasta el cuatro de septiembre de 1702 cuando se expidió despacho de la licencia concedida a petición del representante de los hacendad0s
del Valle, Sr. D. Juan de Islas Palacios. Sin embargo, parece que los interesados no conocieron oportunamente la resolución que los beneficiaba.
La "Contrndicción". Fundándose en las condiciones que normaban 1a licencia otorgada, instituciones y personas que de alguna manera consideraban
que resultarían p·erjudicadas con la pretendida fundación, emprendieron vigorosa campaña encaminada a conseguir que la licencia se revocara.

El Procurador de Número de la Real Audiencia, D. Domingo de Córdoba,
pidió traslado del acuerdo "para alegar por e~crito" en contra de la fundación en nombre del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de Cadereyta
419

�I

y con la representación de los latifundistas del Pilón, D. Juan de Viilavicencio y D. José Cristóbal de Avendaño, vecinos de la ciudad de México.
Córdoba acusa a los peticionarios del Pilón de haber obrado con malicia
ante el Sr. Olimpo para que ''con su santo celo informara"; adara que "los
llamados pobladores son de los descendientes de la villa de Cadereyta... y
por asistir los más en sus haciendas de campo se halla dicba antigua villa con
sólo tres casas mal formadas y su iglesia, sin tener república, Casas Reales,
ni otras que unos jacales, y fuera más decente (sigue diciendo Córdoba) que
se redujesen a poblar en forma la antigua. .. a vista de su despueble" ...
Incluye el argumento que presentó el Cura de Cadereyta para impedir
en lo eclesiástico, la separación del Pilón, agregando que "no es lo mismo necesitar de Ja división o de que el Doctrinero tenga Teniente de Ministro que
haber necesidad de villa".
Los terratenientes se oponen a la fundación porque con los ejidos que 1os
peticionarios pretenden (diez Sitios de tierra para agostadero) 'cogen muchos Sitios de criadores". Cita el Procurador los parajes: "a] Conde de Peñalba
le quitarán un puesto que nombran la Mesa de Espíndola y parte de otro nombrado las Salinillas" y a D. Juan de Villavicencio "otros Sitios que nombran los
Mohinos" y a D. José Angel de Avendaño 'tierras de sus agostaderos".
El tutor del menor Peñalosa. rehúsa entregar el Sitio ofrecido por el padre
de éste por ser; "dichos Sitios bienes matemos".
De los argumentos presentados el Procurador Córdoba infiere:
Ni hay los dos Sitios para ubicación de la fundación de dicha villa
ni pued e haber los diez que para Propios piden se les señalen por el
p erjuicio t epresentado de p ersonas particulares que se seguirá, en cuyo caso no tiene lugar la capitulación d e dichos v ecinos en la fundación de la villa . ..

Con fundamen to en las razones comprendidas en la cláusula que antecede
el defensor de los intereses de Cadercyta y de los terratenientes pide al Virrey:
Supu esta la contradicción de mis partes digo: que V. E. se ha de servir declarar no debe subsistir dicha fundación y población y que los
que la solicitan se contengan en las tierras que les perten ecieren y en
la asistencia que deben tener en la vüla de Cadereyta.

Y aunque, con fecha 22 de mayo de L703 el Virrey ordena que se notifique a los vecinos del Pilón lo expuesto por Córdoba y lo.s emplaza a comparecer, en el término de treinta días, ante su "superior gobieino", no hay
420

noticia de que los hacendados del Valle conte;taran los escritos ni acudieran a la ciudad de México.
Del examen de los, documentos, tanto de los que se guardan en los archivos del pueblo como del legajo que se conserva en el Archivo Nacional, derivamos las siguientes conclusiones:
Primera. Monte-Morelos no se fundó en el año de 1701.
Segunda. El lugar que ocupa la ciudad de Monte-Morelos no es el de los
dos Sitios de ganado menor que ofrecieron los Sres. Cantú y Peñalosa.
Tercera. La nueva población se !Jamaría villa del Santísimo Sacramento
no villa de San Mateo.
'
Cuarta El vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, jamás tuvo
la categoría política de villa. Fue siempre el Valle del Pilón O de San Mateo del Pilón.
Contra lo que afirman la versión oficial y los libros de historia acerca del
º:igen de Monte-Morelos contraponemos Jo que .informan todos los expedientes del Archivo Municipal y los libros de la Iglesia.
Con el íntimo convencuniento de que en los archivos oficial y parroquia]
encontraríamos la verdadera historia del antiguo Valle del Pilón, hoy MonteMorelos, seguimos hurgando entre los empolvados expedientes. Nos guiaba
el pensamiento del sabio Dr. don José Eleuterio González, quien escribió en
alguna de sus obras éstas o parecidas palabras:
La historia de Nuevo León sólo se conocerá cuando se investigue en

/'os archivos d e sus pueblos.
EL expediente más valioso del Archivo Municipdl. Y por fin, después de
largos años de paciente búsqueda encontramos el expediente que descorre el
velo sobre el verdadero origen de la ciudad de Monte-Morelos. Lleva en la
carátula la leyenda siguiente:
Año de 1,754.-Me.d ida de un Cuarto de Caballería de Tierra para
fundo de Parroquia, Plaza, Casas Consistoriales y asiento de vecinos,
cuyo Cuarto fu e hipotecado por D ..,,]uan de L eón en favor de la Iglesia de este Pueblo, bajo la condición de que si vencie.re el término se
tomare posesión de dicho terreno, como así se verificó en el año de lj116.

Las fechas anotadas marcan el principio y el fin de un apasionado y prolongado "litis'' que los Curas y la feligresía del Valle de San Mateo entablaron en contra de los sucesores del Capitán Juan de León para tomar posesión
del Cuarto de Tierra.
421

�#

En mi « oticia Histórica de Monte-Morelos" consigno todos los documentos del expediente que en esta reseña sólo menciono y que son: la escritura
de hipoteca, las actas correspondientes a los diversos intentos que los Alcaldes Mayores del Pilón y los mayordomos de la fábrica material de la Iglesia
hicieron para de lindar y medir la tierra hipotecada, dos dictámenes de Letrados Asesores favorables al vecindario, las intervenciones del Obispo de
Guadalajara; un singular e interesantísimo escrito titulado la "Cesión de Robles"; el decreto del 2 de mayo de 1815 que autoriza la extensión del vecindario, la gestión del Síndico Procurador de 1816 que promueve la- ocupación
de la tierra, objeto del "litis"; la medida del Cuarto de Caballería, el reparto de solares y el mapa de la primitiva congregación y del nuevo "repueble" trazado por el ilustre sacerdote Br. D. José Antonio Gutiérrez de Lara
(hermano del General insurgente D. Bernardo Gutiérrez de Lara).
De los documentos mencionados considero indispensable la reproducción
del escrito relativo a la llamada "Cesión de Robles". Dentro de su brevedad
y concisión constituye la mejor reseña histórica de nuestro pueblo, pu.es nos
proporciona datos auténticos y precisos acerca de sus humildes principios. Es
una verdadera revelación del modesto origen de Monte-Morelos.
La verdad sobre el origen de la ciudad de Monte-Morelos. Transcribo el
texto del escrito, que a la letra dice: "Sr. Gobernador y Capitán General.
José M. de Robles, vecino de la villa de Santander y residente en esta ciudad,
en nombre de Da. Inés de León, Da. Francisca de León, mi madre, y de
Da. Josefa Femández Vallejo, representando sus propias personas, derechos
y acciones, ante Va. Sa. parezco bajo las protestas necesarias y digo: Que por
cuanto se tiene mandado por el Ilmo. r. Obispo de Guadalajara se viese
a los herederos de Ja Hacienda de Nuestra Señora de Regla para que, con su
consentimiento, se señalare un Cuarto de Tierr:.i para la fábrica de aquella
Santa Iglesia del Valle del Pilón y sitio de vecindad para los vecinos para elfin de que, con su asistencia, se verifique el depósito del Divinísimo y que
éstos sirvan para el acompañamiento del Santísimo Sacramento cada y cuando sea necesario adminjstrárselo a algún enfermo, pagando dicha fábrica el
importe de dicha tierra, en cuya atención y considerando el fin para que
se procura, en nombre de dichas (señoras) y de mi parte cedo y renuncio a
favor de . Mgd., como tales dueños legítimos d dicha Hacienda, la tierra
necesaria para Iglesia y congregación de vecinos que según derecho &lt;;Iebe
haber, con el señalamiento de soláres, advirtiéndo_se que al presente se halla
dicha Iglesia y congregación de algunos vecinos en tierras pertenecientes a
dicha Hacienda, que con nuestro consentimiento se ha procedido a ello, concedido por nosotros, queriéndose introducir en la situación de nuest-ras labores, siendo así que en la tierra que cedemos se considera bastante amplitud

422

para dicha congregación {sin) el grave perjuicio, quedando en uso la Plaza
que se tiene señalada y ha sido costumbre la que está contigua a dicha Iglesia, y si en lo venidero se tuviese por conveniente hacer traslación de la citada Iglesia al sitio que señaló el dicho r. Obispo hago la misma cesión
p'Or ser asimismo tiena que pertenece a dicha Hacienda, con el aditamento
de que no se nos siga perjuicio en nuestras labores. Y para todo ello lo dejo
a la prudente consideración de Va. Sa., pues con su cristiano celo, como que
le consta de vista, determinará lo que hallare por conveniente. Por tanto a
Va. Sa. pido y suplico mandar proveer ·como pedido llevo, como que se me
devuelva este escrito y demás diligencias originales que en virtud de este
mi pedido se practicaren para en guarda de mi derecho. Juro en forma no
llevar malicia. Protesto costas y lo necesario. José Manuel de Robles. Monterrey y julio 15 de 1,762".
Aunque Robles jura que no lleva malicia su oferta de cesión~ el escrito pone de manifiesto que, ante el continuo apremio de los vecinos por conseguir
más tierra para viviendas, pretendía que el Gobernador declarara que la
que ya tenían cedida era suficiente para una congregación parroquial.
Pero lo que interesa es la serie de revelaciones que contiene el escrito de
Robles:
En primer término descubre que el vecindario de San Mateo del Pilón se
estableció, con su Iglesia Parroquial, en tierras de la Hacienda de Nuestra
Señora de R egla, fundada por el General D. Alonso de León, en el siglo XVII
sobre 1a "banda del norte" del Río del Pilón.
En segundo lugar que Monte-Morelos, en sus principios, fue una modesta
congregaci6n parroquial de escasísimos vecinos, los necesarios, únicamente
para acompañar al sacerdote en el "depósito del Divinísimo" y en la "administración de los Sacramentos a algún enfermo".
Tercera y última: que la Iglesia Parroquial del Pilón fue la que auspició
la formación del primitivo vecindario de San Mateo.
A partir de la fecha del escrito de Robles se establece una tregua de muchos años en la lucha entre los vecinos y los dueños de la Hacienda.
Expansión del vecindario. o obstante la resistencia de los propietarios
de la Hacienda el número de moradores aumentó considerablemente en el
lapso de trece años.
A la vera de los dos caminos que salían de la Plaza del vecindario se multiplicaron las viviendas en los pequeños lotes de tierra, inservibles para los
cultivos, que se vendían a precios exorbitantes.

El Gobernador D. Mclchor Vida} de Lorca y Villena que visitó el Valle
en el año de 1775 deja constancia que transcribo:
423

,

�Está poblado el cent-ro del Valle con treinta y nueve familias españolas que habitan eµ las casas de terrado y veinte y siete jacales de
cáscara de sabino.
De la iglesia expone que es "de piedra y cal, nuevamente construida aunque no muy ;grande, de buena fábrica y en ella un colateral de varias imágenes de bulto y los ornamentos y vasos sagrados necesarios".
Medio siglo después. E] año de 1815 el Subdelegado de] Valle, don Vicente Antonio Parás Pereda, gestiona y logra que el Gobernador del Nuevo

Reino dicte el acuerdo que sirvió de base legal al vecindario para entrar en
posesión del Cuarto de Tierra, hipotecado y perdido por D. Juan de León.
En el medio oficial de la época se conoció el comunicado con el nombre de
"Decreto del 2 de mayo de 1,815".
Dos puntos principales forman su contenido: aprueba la elección que los
vecinos hicieron de Síndico Procurador y autoriza al nuevo funcionario para que promuev" "todo lo que conduzca al beneficio de los habitantes ...
procurando la extensión" del vecindario "por la parte más alta para que
gocen de buena salud".
Eficaz gestión del Procurador. Al año siguiente, en 1816, el Síndico inicia
su trascendental tarea con la petición que elevó ante el Subdelegado.
En los dos pasajes medulares del ocurso leemos:
D . José Manuel Cantú, Procurador Sindico del común de este Valle
de. San Mateo del Pilón. .. digo: que siendo conveniente para el bien
público de este Valle se termíne su plantación y delineación en la parte más alta, conforme a la orden del Gobernador de la Provincia . .. se
me hace preciso hacer a V. presente que D. Juan de Ldm, vecino que
fue de este Valle, y marido de Da. Josefa Fernández Vallejo, otorgó a
favor de la fábrica de esta Santa I glesia . .. una escritura de hipoteca
de. un Cuarto de Tierra con su agua correspondiente de la Hacienda
de Nuestra Señora de R egla" .. .
Y después de referir en el curso de su exposición la historia del terreno hipotecado termina pidiendo al Subdelegado que "se s.irva mandar medir dicho Cuarto de Tierra. . . señalándose, primero, el sitio para Iglesia, Plaza,
Casas R eales y Plazuela, con casas de Curato y para la Escuela, se proceda a
la formación de calles y demás con arreglo a las Ordenanzas".
El Subdelegado, un gallego llamado D. Vicente Antonio López Fonseca,
hombre culto, enérgico y progresista, dictó esta breve, pero significativa providencia:

424

Procédase a verificar como pide el Síndico Procurador.
Y para que su auto tuviera inmediato cumplimiento giró cítación a colindantes y compartes, nombró medidor, y el día 27 de marzo de 1816 con la
asistencia del propio Subdelegado, el Procurador, el Cura Párroco y '~muchas
personas" se comenzó la medida del Cuarto de Caballería hipotecado por
don Juan de León en 1754.
El perímetro de la tierra medida debía ser un cuadrado de trescientas noventa varas de l~ngitud por cada lado, pero con la dm,ación de cien varas que
por uno de los linderos hizo la Sra. doña María Petra Gómez de Castro, condueña de la Hacienda de Nuestra Señora de Regla, resultó una figura de rectángulo.
R eparto de solares. Concluido el deslinde y demarcación del Cuarto de
Tierra, el Subdelegado y el Síndico procedieron a la delineación de calles y
cuadras.
La cabecera del Valle aumentó la su¡Jcrficie destinada a viviendas en doce cuadras o manzanas regulares, de ocho solares de igual superficie cada
uno; una cuadra para Plaza y otra para el edificio de la Iglesia, más algunos lotes de diversos tamaños.
La delineación y trazo de la parte nueva del vecindario fue tarea muy complicada porque se trataba de armonizar el primitivo caserío, verdadero laberinto de caminos callejones y senderos, con el "nuevo repueble" que se
caracteriza por lo recto y bien orientado de sus talles y el tamaño uniforme
de las cuadras. El autor y director de esta obra fue el Br. D. José Antonio
Gu tiérrez de Lara.
Las autoridades y los vecinos distinguieron a las personas de más valía social, que titulaban "beneméritos", con la entrega de un solar sin gravamen
ni pago alguno. Gozaron de tal privilegio, únicamente, el Cura D. José Antonio Gutiérrez de tara, el ex-insUigente don Pedro Noseda, el maestro de
primeras letras don Vicente Secundino Pérez Posada y los artesanos que sirvieron de medidores.
El primero porque "gratuitamente se ofreció a hacer la medida del Cuarto de Caballería. . . y porque se ha comprometido a enseñar a los niños la
carrera de las letras" .. . El segundo, puntualiza el Síndico, "es uno de los
sujetos que deben ser preferidos por razón del ministerio que ejerce en utilidad de la buena educación y enseñanza de la juventud". Al Sr. Pérez Posada
"por las mismas circunstancias que concurren en D. Pedro Noseda".
A José Exiquio Silva y José Francisco García "en atención al mérito contraído. . . atendiendo personalmente a medir y demarcar, sin estipendio alguno ... "

425
• H-28

�El primer mapa o plano de San Mateo. El mencionado sacerdote,_Br. Gutiérrez de Lara, levantó el mapa de la población, realizando repebmos, un
verdadero prodigio de agrimensura al armonizar el antiguo con el "nuevo repueble".
Las calles, las primeras que merecen ese nombre en el Valle del Pilón, se
bautizaron con nombres pintorescos y evocadores: los dos viejos caminos que
salian de la Plaza antigua se convirtieron, uno en la Calle Fundadora (hoy
Escobedo), el otro en la Calle de las Chatas {ahora Ju~rez). Un angosto
trayecto de la segunda recibió el nombre de Estrecho de Gibraltar.
Entre las nuevas figuran la Calle de los Sauces, la del Conejo, la de las
Amapolas, la del Camaleón y la de la Gracia que c?rrcspond~ a las que
actualmente Llevan los nombres de Zaragoza, Cuauhterooc, Bohvar, Guerrero y Parás, respectivamente.
El Cuarto de Tierra deslindado representa, en nuestros; días, el primer
cuadro de la ciudad de Monte-Morelos.

•
PARÉNTESIS: Historia de una ficci6n. Abramos aquí un paréntesis en el
relato de esta verídica historia a fin de completar la tarea del investigador.
Nos sentimos obligados, no sólo a exponer la verdad, sino a explicar, a desentrañar el origen de la ficción histórica de San Mateo.
Volvamos al Archivo Municipal, fuente valiosísima y confiable de nuestras investiaaciones. De ella obtenemos datos que nos informan quiénes, Y
cuándo, in:entaron la historia de iina villa de San Mateo del Pilón.

Aparecen los " Autos d e 1701. A más de cien años de distancia de los sucesos de 1701 el vecindario del Pilón tiene noticia, por ptimera vez, de que
existe un expediente intitulado '"Autos de la Fundación de la Nueva Villa
del Valle del Pilón".
Un funcionario del siglo pasado, refiriéndose al descubrimiento d el expedient,e en Monterrey, precisa que " apareció en el archivo de esta capital en
el año de 1821, en que lo arregló el Sr. Diputado actual C. Lic. Juan Bautista de Arizpe" .. .
La lectura de este documento, su interpretación y empleo dan origen a la
Jeyenda de Ja viJla de San Mateo, que oculta y suplanta a la historia del vecindario o congregación parroquial de1 Valle del Pilón.
El Síndico del Ayuntamiento de 1824, D. José Ma. Barbosa, hábil litigante, Secretario perpetuo de Subdelegados, Corporaciones Municipales y del

426

J U2gado Eclesiástico, es el portavoz de-! vecindario y el principal coautor de
la pseudo-historia.
Cómo se. dio vigencia al expediente. Ignorando los vecinos la suerte que
había corrido la petición de los hacendados en el año de 1701 y los graves
tropiezos que la iniciativa de fundar villa encontró de parte de los terratenientes del sur del Pilón, del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de
San Juan de Cadereyta y del Cura de la misma población, pusieron en práctica un socorrido procedimiento, de aquellos tiempos, para dar validez a los
"Autos" : mediante una peregrina "información de testigos" trataron de explicar la existencia de los "Autos de Fundación" en el Archivo de Monterrey
y las posibles causas por las cuales la supuesta villa de San Mateo quedó «degradada en Valle!' o, p'ara decirlo con propiedad, en congregación parroquial.
Dos metas se proponían alcanzar: la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y la "restitución" de la categoría de villa. El título del expediente
responde a la primera, reza así:
Informaci6n de testigos sobre los puntos y lugares que deberían comprender los dos Sitios de ganado menor donados para la fundación de
la villa de San Mateo del Pilón.
Fue satisfecha a petición del Síndico Barbosa por el Alcalde de Segunda
Elección.
Al común q,u e represento ( expresa el Procurador mencionado) conviene, se sirva la justificación de vos, previa informaci6n de los testigos que presentaré, examinándolos conforme el tenor del documento
que, con la debida solemnidad y juramento de estilo presento y suplico
se me devuelva como también la orden de remisión original para los
efectos que convengan.
El Alcalde haee constav que procede la información "sobre el tenor del
expediente de fundación de esta villa que original tenemos a la vista".
Seis fueron los testigados examinados. Uno de ellos dice: "Lo cierto es
que el que declara nunca oyó ni supo de tal fundación ni erección de villa hasta
hoy o poco tiempo hace que ha entendido se halló ese antiguo expediente
en el Archivo de Monterrey''. Otro, para explicar la -ignorancia del documento, por tanto tiempo, declara: «No es inconcebible el orden de estos sucesos, supuesto que no habiendo habido, hasta ahora, Síndico del común ni
Ayuntamiento que tomasen el interés directo por la prosperidad y aumentos

427

�de este desgraciado vecindario fue consecuencia forzosa la pérdida u ocultación de sus intereses".
La "información de testigos" se completó con una "vista de ojos" al terreno.

Y con tan escasos y vagos elementos de prueba: una información de testigos, una vista de ojos y el cálculo apreciativo de la distancia de la loma de
Mascorro al centro del vecindario dieron validez al documento, actualizaron los "Autos" de 1701, en 1824.

En busca de los dos sitios. Para localizar los dos Sitios de ganado menor
donados en el año de 1701 parten el Síndico Barbosa y sus testigos de una
deleznable premisa, y es ésta: La Iglesia Parroquial y su congregación de
vecinos, de la que ellos forman parte, ocupan el terreno que señaló, según los
,
"Autos", el Fiscal (designado por el Gobernador Vergara) "para que en el
se fundase la Iglesia Parroquial de dicha villa" ...
En consecuencia buscan en las tierras, alrededor de su vecindario, las que
tengan alguna de las condiciones estipuladas en el documento: el punto de
partida de las medidas, la loma de la 'Vaquería", pues los donantes de los
dos Sitios expresan: "los señalamos desde la loma que llaman de la Vaquería el río abajo hasta donde lleguen sus términos y medidas".
¿ Dónde ubicaron los dos Sitios de ganado menor ofrecidos por los hacendados Cantú y Peñalosa?
El acta levantada con motivo de la "localización" nos entera:
"Yo, el mencionado Alcalde y Juez Receptor en estas diligencias. . . me
contraje al auto decretado de la vista de ojos del terreno que se ventila por
pertenencia de esta villa, contenido en los dos Sitios de gana:Io menor que
deben hallarse, según la información, en los términos del contiguo pueblo de
Purificación" . ..

Contrasentidos. Realicemos nuestro examen haciendo notar que los testigos del Síndico Barbosa que hasta 1821 ignoraron el documento y la erección
de villa, tácitamente dan a entender que estaban enterados de que el lugar
señalado por el Fiscal para 1a Iglesia y vecinos quedaba al término, exacto,
de las medidas que comenzaron en la loma de Mascorro (para ellos loma de
la Vaquería), como si de intento los supuestos fundadores hubieran escogido para la "Nueva Villa" el paraje menos adecuado y más insalubre para vivir, pudiendo haber optado por el que catorce años después ( 1715) señaló,
para los indígenas, el Lic. D. Francisco Barbadillo Vitoiia, y el cual puede
considerarse como el mejor de Ja comarca.
En la "información" de 1824 se asienta "y desde dicha loma bajamos para el río en que se nos mostró por el guía e1 punto donde muy antiguamente
debe haber habido una presa y para el más cómodo riego la subieron y mejoraron más arriba donde se halla la Torna de la primera acequia q,ue tienen
en cor'l'iente y disfmtan aún los naturales de este pueblo, cuya acequia, por
lo visto y la constante tradición es la misma que se sacó catorce años antes
de la fundación de este pueble, por los que se constituyeron fundadores y benefactores de la villa del Pilón".
En el documento de 1701, la cláusula relativa a la Saca de agua puntualiza lo siguiente:

La "vista de ojo '. Para comprobar la "información" hace constar el Alcalde y Juez Receptor: "Me dirigí con la comit-iva al punto nombrado la lomita de Mascorro * en su eminencia. Tendimos la vista para el lindero que
citan las medidas de este pueblo de Purificación en los vestigios Y ruinas de
la casa que fue de Bartolomé de Quintanilla, y graduamos, a buen cálculo,
que desde esta loma de Mascorro a las dichas ruinas... habrá muy poco más
de un cuarto de legua ... y siguiendo la vista de ojos por todo el terreno que
comprende la distancia que hay desde la precitada casa arruinada de Bartolomé de QuintanilJa. . . opinamos, confonnes, habrá desde ella al centro del
vecindario de la villa del Pilón una legua, que es la que se sabe por las medidas del pueblo. R esulta que el terreno uisto importa las seis mil setecientas setenta y seis varas que, debe haber, correspondientes a la longitud ~e
Oriente a Ponie11te que contienen los dos Sitios de ganado menor cuestionados".

* Los testigos afirman que la lomita de Mascorro es la "loma de la Vaquería", que
en opini6n de uno de ellos "pudo haber cambiado de nombre, pero no de lugar"•
428

Obligándome yo el Sargento Mayor Carlos Cantú y Sargento Mayor
Nicolás de Medina Cortés a que dentro de año y medio sacaremos del
dicho río Saca de agua a nuestra costa, poniéndola dentro de la dicha
villa y en la parte y lugar que para ello se tomare posesión para uso y
servicio de sus vecinos".

Y en la vista de ojos al lugar donde "caen los dos Sitios" el Fiscal compele a los Sargentos Mayores al cumpl.i.rniento de lo ofrecido: "Dijo: señalaba y señaló por puesto aquel lugar para que en él se fundase Ja Iglesia Parroquial de dicha villa y que en el dicho lugar cumpliesen los dichos Sargentos Mayores .. . el ponerle dicha agua" ...
Saltan a primera vista las incongruencias que hay entre el contenido de
1os Autos de 1701 por una parte y la "información de testigos'' y vista de
ojos de 1824 poi::_ la otra, en relación con el lugar y focha que determinan para Ja Saca de agua: mientras que los Sargentos Mayores Cantú y Medina
429

�Cortés se obligan a poner el agua "dentro de fa dicha villa", el Síndico Barbosa y el Alcalde y su comitiva pretenden localizar la Saca de a,,,aua destinada
a la "Nueva Villa" a seis mil setecientos setenta y seis varas del "centro del
vecindario de la villa del Pilón"; Ja confunden (casi podríamos afirmar que
a sabiendas) con la Toma llamada de Purificación, destinada para el "uso
y servicio') del pueblo de indios del mismo nombre, no para el "uso y servicio" de los vecinos de la congregación parroquial de San Mateo.
El primitivo vecindario del Pilón ocupaba un estrecho terreno entre la acequia de Nuestra Señora de Regla y el Río del Pilón, como lo demuestra el
mapa del Br. D. Antonio Gutiérrez de Lara. De las aguas de esta acequia y
del río hacían uso los moradores del vecindario del Pilón y no de las aguas
del acueducto a que se refieren los funcionarios del siglo pasado.
Si aceptamos la tesis del Procurador tendríamos que convenir en que los
Sres. Cantú y Medina Cortés no cumplieron con su obligación de poner el
agua "dentro de la dicha villa''. Además resulta inconcebible que si el agµa
era para "uso y servicio" de los pobladores de la "Nueva Villa" sus donantes la hicieron pasar a una distancia no menor de cuatro kilómetros, obligando a los vecinos a recorrer tan largo trayecto) río arriba y a tener que pasar por la acequia de Nuestra Señora de Regla para disponer del caudal que,
según el Síndico, les pertenecía.
Los Sargentos Mayores aludidos se comprometieron a sacar el agua y ponerla en corriente ••dentro de año y medio" es decir para mediados de 1702;
pero el Alcalde, el Síndico y sus testigos "los obligan" a sacarla "catorce
años antes de la fundación" del pueblo de indios, esto es en el año de 1701.
Y sw-gen las preguntas: ¿ Por qué aparece el vecindario (la supuesta villa)
junto a una Saca de agua, a una acequia distinta y a una distancia tan considerable de la que según el Síndico y las autoridades del tantas veces citado
año de 1824 lei destinaron los "fundadores''?
Si el agua prometida debía estar a1 alcance de los vecinos "para el uso y
servicio" ¿por qué la localizan, posteríormente, inaccesible a los interesados?
Testamento Clave. La respuesta nos la da el castellano D. Alonso Garrido en su testamento que data del año de 1718. En los pasajes relativos manifiesta:
Yo, D. Alonso Garrido, natural de los Reinos de- Castilla .. . declaro
que al juro dicho Sr. General D. Alonso de L eón, mi suegro, me había
ofrecido dos mil pesos en reales, los cuales se redujeron a. . . y a un
Sitio de tieiTTa que tuve en este Valle, en el cual está puesto, hoy, un
pueblo de indios nombrado Purificacíón por violento despojo que de
él se me hizo . .. Itt.-Que a1 tiempo cuando nos partimos. .. la legíti-

430

ma paterna y materna me cupo a mi .. otro medio Sitio a lindes del referido, del cual, se me despojó también para dicho pueblo.-Asimis.mo
declaro que en el Sitio ::v medio de tierra mencionado saqué una acequia con que hice una labor de pan-coger. .. la cual carteé de mi cauda/, con alguna ayuda que tuve para los bastimentos. de mi hermano el
Sargento Mayor Alonso de León . ..

Las tierras y la Saca de agua que se localizan "en los términos del contiguo Pueblo de Purificación" pertenecieron a don Alonso Garrido, no a don
Carlos Cantú ni a don Diego de Peñalosa.
Los ocursos del Síndico Barbosa. Sin embargo, con los "Autos" de 1701 y
los documentos elaborados por el Alcalde de egunda Elección, el Síndico
Barbosa se presenta ante las autoridades superiores del Estado con objeto de
demandar la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y el título de
villa parn el vecindario del Pilón.
En sus ocursos el Síndico citado escribe una fantástica. historia del Pilón,
una relación de "fueros y derechos" basada en las hipótesis y suposiciones que
contienen la irúormación testimonial y el acta de la vista de ojos.
Se transcriben los pasajes más salientes de los dos escritos del Procllrador Síndico :
Y desde entonces, año de 1715, quedó sofocada mi villa, degrndada
en valle, aunq,ue sólo contenía haciendas y sin Ayuntamiento, gobernada, primero por T enientes de Alcalde y después _bor Alcaldes M ayo res y Subdelegados que con una carta se ponían y con otra se quitaban.

Culpa de la degradación al fundador de las Misiones del Valle: ''D.
Francisco Barbadillo Vitoria, togado de la Audiencia de México. . . fue el
autor, el Nerón &lt;lee: nuestro exterminio", opina temeraria.mente el Síndico,
dando a entender que, en aquel año de 1715, las tienas ofrecidas para asiento de la villa se dieron para fundo de la Misión.
El Síndico sigue creando su historia. Alaba a los hacendados: "Después
de tranquilo el país. . . se congregan con filantropía, en competente número
de hacendados y pretendieron y consiguieron Cura de almas. .. erigiendo, en
seguida su valle en villa. Su gobierno, ingrato, paraliza. sus miras y deseos1
retiene el expediente dándole carpetazo en el archivo de esta ciudad, y a
pocos años los despoja, violentamente y escandalosamente de esas tierras
1aboreadas" ...
En el otro ocurso los denigra y los calumnia: "Los mismos sus filantró-

431

�picos fundadores, dominados de la ambición y sórdida avancra, según entiendo, paralizaron todo el bien de mi villa, retrayéndose de la sagrada promesa y donación que hicieron luego que consiguieron el fin que se propusieron en colocar al sobrino de Cura y aumentar su goce de aguas, con el oneroso pretexto y capcioso artificio de sacarlas del río para mi común. . . sepultando este importante e&gt;..'"p'ediente en el archivo de esta capital en que se
halló".
Disculpamos, en cierta medida, el esfuerzo del Síndico para darle vigencia al expediente de 1701 por el desconocimiento en aquella época, de los incidentes suscitados en la ciudad de México con motivo de las implicaciones
que la petición de los hacendados del. Pilón encerraba.
Mas no justificamos los desahogos que convierten sus ocursos en libelos.
Menos aún que subsista el error acerca del envío de los "Autos", ya que
disponemos de los documentos que se descom&gt;cían en el siglo pasado, los
cuales aclaran Ja existencia del e:x.pediente en el Archivo de Monterrrey.
Regresemos, por un fostante más, al año de 1701. El Escribano que redactó los "Autos de Fundación de la Nueva Villa" descifra el enigma del
original encontrado ciento veinte años más tarde. Cierra el primer capítulo de aquel suceso con estos renglones:
El original de los Autos de 1701.-En la ciudad de Nu estra S eñora
de Monterrey de el Nuevo R eyno de L eón en cuatro días del m es de
marzo de mil setecientos y un años, el General D. Juan Francisco Vergara y M endoz a, Gobernador y Capitán General... dijo: que hacía e
hizo remisión de dichos autos para ante el Exmo. Sr. Virrey de la
Nueva España para que su Excia., en vista de ellos provea lo que más
viere q,u e convenga . .. y Cl$Í lo prvveyó y firmó por ante mí el presente Escribano, de que doy feé. D. Juan de V ergara. Ante mí Ignacio
Guerra, Escribano Público y de Cámara. Concuerda con su original

Las R estituciones. El Procurador Barbosa concluye su historia con las pe-

ticiones siguien tes:
Que se confirme :v apmebe, de momento, la denominación de villa
que obtuvo hact!I ciento veintitrés años el Pilón, el cual se nombre en lo
sucesivo villa de San Mateo :v Allende . ..
Que siendo precepto fundado ~ tradición constante que los dos Sitios
de ganado menor donados para su fundación y la Saca de agua existen
entre las tierras y las aguas de P1trif icación sea restituida mi villa de
una otra como cosa que precedió .al despojo hecho /101 el tirano Barbadillo.*

Ya hemos demostrado con los textos tomados de los legajos del Archivo
Municipal que los funcionarios de 1824 sentaron una premisa falsa. Por tanto las conclusiones a que llegan son érroneas y no justifican la demanda de
"restituciones" que, por otra vía que .iniciaron algunos años antes, hubieron
logrado sin tene-r que recurrir a hipótesis tan infundada.
La Ley del R eparto. El título de villa no se confirmó, como pedía el Síndico pero se le dio una categoría política más alta.
~
La "restitución" de tierras y aguas sí tuvo éxito en gran medida.
Al convertirse los bienes de comunidad . de los indios de Purificación en
propiedad indiV1dual el vecindario del Pilón resultó favorecido como lo demuestran las "proposiciones" que tomo de Ja Ley del Reparto expedida por
el H. Congreso Constituyente del Estado.

que queda en el Archivo de mi cargo, de donde yo, el presente escribano, de mandato de el Sr. Gobernador y Capitán. General de este
Reyno mandé sacar y saqué el presente testimonio que va cierto y verdadero ...

Proposiciones". 2a. Que la Media Saca restante con su tierra correspondiente, o con la que sobre, quede a beneficio del Distrito, con la
calidad de que en las cuadras contiguas al Pilón, que deben delinearse en este, terreno, se adjudique sin la pensión de estilo a cada uno de
los exf11esados cabezas de familia . .. un solar para vivienda . ..
3a. Que de la tierra de agostadero se aplique y reserve la J1arte inmediata a la villa para sus ejidos y las otras dos restantes queden a beneficio común de indígenas y tlaxcaltecas . ..

La constancia del Escribano desvanece los cargos que el Sín~co Batbosa
hace al Gobernador y a los hacendados.
Se remitió al Virrey el "testimonio, cie-rto y verdadero" de los "Autos" de
1701, pero el original que había guardado el Escribano quedó en Monterrey,
y no puede ser otro que el documento que en 1821 encontró el Lic. don Juan
Bautista de Arizpe.

* El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria justifica la expropiaczon de tierras y
aguas de Garrido y demás afectados con la cláusula bajo la cual el Gobernador don
Martín de Zavala. otorgó la merced; "Y en que si en algún tiempo se hubiere de poblar, en dicha parte1 algún pueblo o villa de españoles la deje desocupada, sacando el
ganado Y apero que tuviere y que loS que sucedieren en ellos los hayan y tengan en las
mismas condiciones con que se las concedo al dicho Alonso de León".

432

433

�La Comjsión de Justicia y Peticiones temúna su dictamen con la siguiente, reveladora, consideración:
Con esta medida cree la Cómisión conciliar en lo posible los intereses de ambos pueblos con los del Pilón el que, aunque no queda suficientemente- reintegrado 6'11 virtud de no alcanzar la tierra que se le
aplica a cubrir la que por su fundación le corresponde, queda, no obstante, auxiliado en lo posible concediéndole lo indicado en las pro posiciones 2a. y 3a., siendo igualme-nte benéfica esta providencia a los mismos hijos de Purificación por cuanto ádc.más de conservar la.r propiedades que a virtud de este dictamen se les asignan, suficientes para su
manutención, logran la ventaja de formar como hasta el día un solo
pueblo con el Pilón.

Así fue sancionada, se le dio fuerza legal a la ficción que forjaron el Sín'dico don José Ma. Barbosa y sus testigos; así convirtieron un legajo que era
una mera curiosidad histórica, una simple petición de licencia, en un instrumento de restituciones, pasando por sobre todos aquellos puntos que en el
p'ropio expediente contradecían sus empeños.
El nombre de Villa de San Mateo del Pilón. Seguramente que quienes hayan seguido la exposición sobre el origen de la ciudad de Mont-e-Morelos,
se preguntarán: ¿De dónde. se tomó el nombre del autor de uno de los Evangelios para distinguir al primitivo vecindario del Pilón?
En la merced de tierras y aguas otorgada en 1637 al capitán Alonso de
León, por el gobernador don Martín de Zavala existe agregado un documento sobre ratificación de linderos. En este último encontramos por primera vez el nombre de San Mateo impuesto a la primera Hacienda de labor
que se fundó en el Valle, a márgenes del Arroyo del Pilón, una legua al norte del lugar que hoy ocupa Monte-Morelos.

El general don Juan de Zava!a, juez de Medidas, la menciona en uno de
sus autos:
En la Hacienda de San Mateo que es en el Valle del Pilón del Capitán AlonsQ de. L e6n en veinte y cuatro días del mes de abril de mil
seiscientos y cincuenta y tres años . ..
El nombre de la Hacienda. de San Mateo del Pilón se sustituyó por el de
Pilón Viejo para distinguir la antigua Hacienda del capitán De León de la
que fundó su hijo, el General del mismo nombre, a orillas del río.

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El Receptor del Lic. Barbadillo y Vitoria al medir las tierras de la Misión
de Purificación aclara que "remató" con noventa y seis cordeladas en uno
de los rumbos "por no pasar a un montecillo de piedras y tierra árida en
el camino que va del Pilón Viejo al Nuevo" ...
El primitivo vecindario parroquial adoptó el nombre de la Hacienda y, no
encontrándose en los "Autos" de 1701 el nombre de la "Nueva Villa'', supusieron las gentes de 1824 que, tácitam1mte, debía entenderse que era el
mismo de San Mateo, fundándose en que "desde un principio lo llamaron
Valle de San Mateo del Pilón por la devoción que a este grande Apóstol
profesaba el Capitán de León". La tradición completó la ficción histórica.
La supuesta confirmación del Rey Carlos III. A mediados del siglo pasado
un Secretario del Ayuntamiento descubre un expediente que lleva esta leyenda:
Títulos de las tierras y aguas qp.e son de los naturales del Pueblo de
San Mateo del Pilón, en la Provincia del Nuevo Reyno de León. Año
de 1765.
Corresponde a la queja presentada por los indios de una de las Misiones del Valle en contra de un español que los perjudicaba con su hacienda
de ovejas.
El Rey se concreta a ordenar que se marquen "en regla los linderos de sus
legítimas pertenencias" al pueblo. No alude a villa alguna ni habla de confirmación de ese titulo.
El expediente forma parte del archivo de los pueblos de indios, cuyos documentos fueron recogidos por el Ayuntamiento del Pilón cuando suprimió
los Cabildos indígenas a fines de 1822,
Guiándose por el título, sin un serio examen del contenido del expediente que trata de problemas de indígenas, el Secretario de aquella época lo
agregó a los "Autos" de 1701, suponiendo que era la confirmación de la villa de San Mateo.
Así se inventó la historia de una Villa de San Mateo del Pilón.
Cerremos él paréntesis y reanudemos la Historia verdadera del vecindario
de San Mateo.

•
La Municipalidad del Valle de!,, San Mateo del Pilón. El Síndico de 1824,
don José Ma . .Barbosa, en ocurso quq eleva el H. Congreso del Estado pidiendo la restitución de tierras, proporciona infonnes sobre la condición política

435

�del Valle, durante más de cien años. En la mezcla que hace de suposiciones y
reAlidades para tratar de explicar por qué San Mateo no es villa, sino Valle,
expone, como se anota en página anterior, que el Valle fue gobernado: "primero por Tenientes y después por Alcaldes Mayores y Subdelegados que con
una carta se ponían y con otra se quitaban" ...
Y así sin Ayuntamiento estuvo el Valle del Pilón basta el año de 1814.
La Constitución de Cádiz ordenaba, en la parte relativa a gobierno de las
provincias y los pueblos, que se establecieran ''Ayuntamientos de elección
popular, eligiendo los vecinos de cada lugar, anualmente, electores de todos
los pueblos que nos los tenían y en que por su población podían formarse" .
Como consecuencia de la disposición citada el Valle de San Mateo eligió su primer Ayuntamiento. Lo presidió el criollo don Pedro José Ballesteros.
Su existencia fue efímera. Restablecido el absolutismo en España, el Pilón
volvió al anterior sistema de gobierno de Subdelegados.
En el año de 1820, restituido el sistema constitucional, el Valle de San
Mateo organiza definitivamente su municipalidad.

rrey, 28 de mayo de 1825. Rafael de Llano, Presidente. Pedro Antonio
de Ez~al, Diputado Secretario. Juan Bautista de Arizpe, Diputado Secretano.
Por tanto, mando se imprima, publique, cirwle y se le dé el debido
cumplimiento. Dado en Monterrey a 28 de mayo de 1825. José Antonio Rodríguez. Miguel Margáin, Secretario.

Esta es la verdadera Historia del origen y desenvolvimiento de MonteMorelos.

De Valle a Ciudad. A moción del Diputado don José Ma. Parás Ballesteros, distinguido estadista nuevoleonés, oriundo del Pilón, la cabecera del
Valle se elevó a la categoría de ciudad.
La trascendental iniciativa toma forma legal en el Decreto No. 39 que a
la letra dice:
"Gobierno del Estado Libre de Nuevo León. El C. José Antonio Rodríguez, Gobernador del Estado Libre de Nuevo León, a todos sus habitantes
hago saber: Qm,: et Honorable Congreso del Estado ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Número 39.-El Congreso Constituyente del Estado de Nu evo León
q,u eriendo se conserve. entre sus habitantes la m(Ís grata memoria de los
grandiosos servicios que por la libertad de la Patria hizo el benemérito
ciudadano José María Morelos, y por los particulares que le mereció
este Estado como su R epresentante en las Cortes de Apatzíngán, ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Artículo Jo. Se concede el título de ciudad al lugar conocido en
este Estado con el nombre de Valle del Pilón.
Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominacwn d~ M onte-Morelos.
T endrálo entendido el Gobernador del Estado mandándolo publicar y circular en los lugares comprensivos del mismo Estado. Monte-

436

437

�LA HISTORIA OLMECA
foNA.CIO BERNAL

Director del Museo Nacional de
Antropología e Historia. México.

EL APELATIVO ÜLMEGA HA smo muy discutido y con mucha razón. Significa ' habitante del país del hule" y por ello corresponde a todos los que han
v~vido en esa área. Se aplica concretamente a 1a antigua civilización arqueológica así_ como a otro grupo muy importante que las fuentes históricas llaman olmeca y cuyo centro estuvo casi dos mil años más tarde en e] valle de
Puebla. Para evitar confusiones entre los primeros olmecas, los habüantes
posteriores de la región y los olmecas de las fuentes históricas, se propuso
desde 1942, designar a los más antiguos como "cultura de la Venta" y posteriormente W. Jiménez Moreno, en la conferencia de Mesa Redónda de la
Sociedad Mexicana de Antropología reunida en Tuxtla, había propuesto llamarlos pre-olmecas y ha utilizado también el término tenocelome. Aunque
cualquiera de estas designaciones clarificaría el enredo, la práctica no las ha
aceptado y se han venido llamando "olmeca" entre comillas. Como n este
libro 1 la cultura de La Venta o Tenocelome o "olmeca" jugará un papel
mucho más importante que el de cualquiera de sus homónimos, prefiero llamarla simplemente olmeca por muy justamente criticada que sea la costumbre de dar nombres étnicos a culturas solamente arqueológicas. Además
no hay que olvidar, como ya lo notó Drucker ( 1952), que el término ''La
Venta" no se refiere sino a un sitio y a una época de la cultura Olmeca.
Asimismo llamaré olmecoides a los habitantes de varios sitios (Monte Albán, !zapa, etc.) más o menos contemporáneos que tienen una serie de rasgos olmecas pero cuyo estilo muestra diferencias muy notables debidas a la
mezcla con grupos locales que no son olmecas; !Jamaré olmecas coloniales a
lo sitios donde junto a la cultura local aparece la cultura olmeca no realJ

El Mundo Olmeca, obra en prensa.

439

�;

mente confundida, sobre todo al principio, sino anexa es decir, que sugieren
lugares colonizados por los olmecas pero habitados también y sobre todo por
los pueblos locales (sitios de Veracruz, Tlatilco Chalcatzingo, Guerrero).
Post-olmecas entonces serán los habitantes de la región, herederos directos
o no de los olmecas, en donde ya no predomina la cultura olmeca (Cerro de
las Mesas, Tres Zapotes Superior). finalmente olmecas históricos serán los
de las fuentes escritas, término que en realidad no tiene mayor valor 'tnico
ya que parece haberse aplicado a diferentes pueblos en varias épocas.
E evidente que cualquiera que sea el tiempo que baya tardado la cultura olmeca en nacer, crear y morir, hubo etapa en llo y que no todo corresponde al mismo período. Una cultura nunca es estática. Entonces es necesario discutir las épocas por las que pasó el mundo olmeca y las fechas de
esas 'pocas.
La época que llamo Olmeca I (véase tabla } procede inmediatamente al
inicio de la civilización y es su antecedente directo. Pero está basada en un
larguísimo período durante el cual fueron lentamente vencidos los retos originales: el hombre domesticó las plantas y supo aprovecharlas; ya vivía en
comunidades permanentes formadas por aldeas y caseríos; ya fabricaba cerámica, tejía telas de algodón y de fibras, bacía canastas y petates, pulia la
piedra; lo regía una organización social basada en el parentesco y finalmente practicaba la magia.
Esta cultura baja que había tardado milenios en formarse, ocupaba vastas
regiones del continente americano. En algunas áreas limitadas, hacia el fin
del primer milenio antes de Cristo, empezaron a surgir avances más importantes que podemos reconocer por la aparición de estilos regionales. El área
olmeca fue una de aquellas donde comenzó una especialización que había de
distinguirla de las demás. Esto ocurre a partir de 1200 a. . Entonces se
empieza - modestamente- a forjar el estilo que florecerá en esa área desde
el año 800 a. C.
P ro existe el problema de que este estilo y hacia esa fecha no sólo se encuentra en el área olmeca sino en diversos sitios como Tlatilco en su fase
transicional. Entonces parecería como si el estilo olmeca no hubiera nacido
en el área donde después se desarrolló sino n una región muchísimo más
vasta, de hecho en toda la que siglos después será Mesoamérica, o tal vez aún
en una región distinta como Guerrero o Oaxa a ya que de allí provienen muchos objetos característicos del stilo. Por otro lado las fechas de Carbono 14
sólo se conocen desde hace poco, por lo que era imp~sible juzgar la antigüedad de los varios sitios. Por todo llo Covarmbias pensó (y originalmente
también Piña), que el estilo s originó n otro lado y que la zona olmeca era
más bien una área de refugio. hora es difícil defender esta posición porque

440

las fechas de C. 14 indican una onsiderable anli::,aü dad para La V nta y sobre todo porque mientras en la zona 0lme a el estilo que lleva su nombre
• el únicu que aparece -lo que indica no está mezclado a influencias extrafias- en las demás regiones los objetos de estilo olmeca son esporádicos y
están asociados o cuando menos precedidos por otros objetos obviamente local• y p rteneciente a una tradición distima.
Pero hay toda ía más. Los objetos de tipo olmeca que aparecen en este
período on principalmenle figurillas de barro -bab)' face mujer bonita o
figuras huecas. Todas éstas más bien parecen el resultado de la fusión de dos
estilo : el oJmeca y el local.
fgualm nte importante es que nt:re los rasgos olmecas que encontramos
c·parcidos en varios itios de Me oamérica antes d 800 a. O., niuguno nos
autoriza a pensar en civilización sino n una cultura avanzada pero que no
ha Jleo-ado al nivel de civilizada. Son rasgo cerámicos, formas de figurillas,
molí os decorativos, el jaguar, etc. . . pero no Ja planificación o la gran esultura. Así e ta primera difusión corresponde a una época anterior al auge
de La Venta.
Más probable es que aún antes del apogeo olmeca ya algunos de sus rasgos culturales se hayan difundido hasta el aUe de México y otras áreas. o
podemos pensar que e ta difusión
haya hecho en las mismas formas que
la ocurrida durante la época 800-400 a. ., ya que no pensamos qu antes
de esta fecha hubiera un poder olmeca ni una organización seria de co.
merciantes o guerreros. P ro hay otra forma que creo fue la que jugó y que
es típica n muchos otros lugares del mundo. La difusión de una idea religíosa, en este caso del culto del jaguar. En efecto las figurillas baby face y las
huecas están relacionadas con el jaguar y nos parece sorprendente que este
animal baya sido importante en el vaUe de México o en cJ Altiplano en
general, donde no es conocido. Podemos p nsar en que durante lo años
1200 a 800 a. C., 1 culto del jaguar ya e taba formado en el mundo olmeca
y así se difundió como una idea religiosa. De hecho e seguro que ya estaba
pre nte en el ,u-ea puesto que desde 800 tenemos en La Venta sus manifestaciones, no como primeros balbuceos de un arte, de una religión, sino
en forma total, indudablemente significando un período pr vio de laboración tanto ritual como artística.
Pero para afirmar este punto de i ta es n cesario comprobar si en los sitios del área olme a existen desde el año 1200 a. ., los antecedentes de la
ultura que florecerá después. Esto pare.ce ser exactamente lo que ocurre en
lo dos únicos sitios olme a e&gt;.'])lorado , La enta y Tres Zapotes. En ambos J1ay r Los indudabl d un periodo anterior al del auge, y restos qu
l:)

441

�,

con-espond n al p ríodo 1200-800 a. C.· n ellos ya aparece el
que no la técnica que predominará despu' .

tilo aun-

En La enta, el período Olmeca I, tá establecido por más que todavía
no se conozca bien. e reconoc tanto porque lo habitantes de la época 01meca II, empl aron barro que removieron de edificios onstruidos ant de
ella, orno porque lo primeros dificios de ta ~p a Olmeca II contenían
materiales cultural obviamente más antiguos y que por tanto tienen que
corresponder a los readore del período lmeca I. Además Piña Chán (1964:
18), encontró e te período aún 'in situ' n los pozos que excavó debajo d
una capa de arena y que produjeron en tre ni eles e tratigr-'afi os materiale es ncialmentc cerámi o y srguram nte anteriore a lo edificio y anteriores al año 800. on, pu , muchas las probabilidade d que ya n la
época olmeca I hubiera existido un entro ccr monial que más tarde fuera enteramente destruido hacia el año 800, por los habitan
del período olmeca II (Base I).
Lo mismo ocurr en Tr -Zapotes. AJ xca ar la trinchera 26 se encontró
una capa de ceniza vol ánica debajo de la cual había cerámica que necesariamente e anterior. El período repte ntado por esta cerámica se ha nombrado Tr Zapotes Inferior. obre la capa de eniza, s decir, posterior
a ella, hubo abundante cerámica. orrespond a la época Tres Zapotes Medio. Por comparación e vid nte que este período Tres Zapotes Medio resulta ontemporáneo a La Venta Il, es decir po terior al año 800. Entonces el período Tr Zapotes Inferior ti ne que r anterior al año 800 y contemporáneo, por tanto al período 1200-800 a. C. que llamamos Olmeca I.
Además es evidente por su tipología qu la cerámica Tres Zapotes Medio
es una continuación cultural d Ja cerámica Trc Zapotes Inferior, lo que indica que se trata de cambios ocunidos dentro de una cultura d bidos al paso
del tiempo, y no a influencias e.xtemas o a Ja llegada d pu blo diferent .
Entonces podemos, en ambos sitios, demo trar que l p ríodo Olmcca J
es anterior al Olme a II. También puede a e&amp;rurarsc que te período II es
una ontinuación cultural del anterior. Por ello, e correcto si llamamos 01mcca al período II, llamar también olmeca al período I ya qu se trata del
mismo pueblo sólo que en distintas etapas de su hi toria.

í, a se antiguo patrón anc tral" he llamado Olrn ca I. La época Olm ca II que vamos a er ahora, significa no un ambio de habitant sino
una elaboración ·traordinaria del tipo aldeano de la época anterior. De
aquí el prin ipal argumento para rechazar la idea de que la cultura olmeca
se haya creado en otro lado. us raíc
stán en su propio territorio.
Si la época Oltneca II no conlien tod s los el mentos de una civilización, tán presentes cn ella muchos rasgos qu universalmente se aceptan

como constituyentes de una civilización: scultura monumental, ciudades
planifi adas y orientadas, organización social ompJ ja con sacerdot , comerciantes y trabajador s sp ializados, un excedent conómico y tal v z
un poder imperial que impone su stilo sobre áreas dif rentes. Muchos de
estos elementos van a caracterizar las civiliza iones herederas de los olmecai.
La época Olmeca II corresponde al apogeo de La V cnta. En est sitio
han podido hasta ahora distingui
uatro f asc pero deb quedar laro que
estas cuatro fases no son épocas sino ubdivision s de una sola ~poca. Corresponden a las cuatro recdificacion
ampliacion de los monumentos componentes del centro cer monial de a
nta, y n toda las onstruc ion s
se hizo una ofrenda masi a. Aproximadament ada fa dura 100 años. R unidas Jas cuatro dan unos 400 años par el p ríod Olmeca II en conjunto.
omo se ini ia hacia 800 a. . debe terminar hacia 4-00 a. C.
Todas las fases corre ponden pues a la misma 'poca cultural que sólo va
ampliándose a trav's de clJa. Durante todo el período II, La Venta fue
ocupada y conservada n perf etas ondicione .
La primera fase s inicia hacia 800 a. . E la fo ha
aproximadamente
exacta gracias a una serie de lecturas de Carbón 14, obtenidas en La enta.
En su tiempo el entro fu totalmente planifi ado y probablem nte e hizo
una de las ofrendas masivas. Poseían ya jades exquiqtos en ambos colores
gris-azuloso y verde esmeralda y se usa el inabrio.
~a idea d I entierro ofr~nda (que
casi seguram nte sólo ofrenda y no
obJcto acompañando a un mu rto) po iblem nt e té ya desde esta fase.
E probable que la difu ión y tal ez onquista olmeca iniciada -como hemos i to- en el período anterior,
haya consolidado en esta fase y de hecho sea su causa. Ello explicaría que lo olmecas hayan podido realizar tan
grandes trabajos así como importar tantas cosas. orno resultado de llo
Y~. los_ olmecas no tuvic-ron que vi ir cxclu ivamente de su propia p'roduccmn mo del tributo de otros y del comercio, lo que permitió I auge y el
g_ran desarrollo cultural. Entonces pudieron ya n gran escala, onstruir su
crndades, esculpir sus monolitos y rear u ivilización ceremonial.
~n- la fase JI se ini ian los mo aico d jaguar, hay más jades, aparecen
º~Jetitos de cristal d roca y naturalmente se recon truye el centro eremonial.
in ser seguro es probable que algunos de Jo monolitos pertenezcan a Jla.
Las do f~s final son las más rica ya que a ellas pertenec n la mayor
parte de los Jades y muchas de las s ulturas monolítica.. orre ponden al
gran apogeo de La enta, sobre todo la fase IV, cuando se construyen las
tumbas. Para entonces la ciudad estaba n I cenit y como la fruta madura, li ta para c-aer.
En coajunto este gran p ríodo llamado tradicionalmente La

enla-Tr s

442
443

�Zapotes Medio y qve llamo Olmeca lI corresponde al apogeo de estos dos
sitios y también el apogeo de la escultura en los sitios del Rfo Chiquito. Este es, evidentemente, el resultado de la evolvción intema de la ociedad olmeca y de su propio arte, aunque u extensa difusión haya traído contactos
directos con otros pueb1os, particularmente en lo lugares colonizados por
los ohnecas. Esta difusión se basaba ya no sólo en ideas religiosas sino en un
poder político unido a un auge económico en la región.
Es posible que la época Olmeca II en Rfo Chiquito y sobre todo en Tres
Zapotes se haya prolongado uno o dos siglos más que en La Venta. Piña Chán
piensa que debe llevarse hasta el año 200 a. C. En efecto el período siguiente
en Tres Zapotes, el Superior, es en part olmeca corno hemos venido definiendo esa cultura, y en parte posterior. Hay necesidad, por tanto, de interpretar los hallazgos de1 período Tres Zapotes Superior más bien tipológicarnente, lo que es peligroso.
Se ha dicho que en Tres Zapotes hay continuidad cultural. Esto es evidentemente en los períodos Inferior y Medio como hemos visto, pero el Período Svperior ya no cabe sino en parte dentro de esa continuidad. En el resto del período aparecen una serie de elementos nuevos, faltos de antecedentes locales, cuya filiación del Altiplano es irrefutable. Estas influencias extranjeras se hacen sentir fuertemente y el mundo olmeca deja de ser el predominante y el creador de ideas y cae al nivel de tantos grupos culturalmente dirigidos por otros. Creo pvede aceptarse quet allí todavía vivieron olrnecas descendientes de los originales, y que conservaban algo de su vieja
cultura, pero en tal forma transf01mada por ap01taciones extranjeras, que
ya ni podemos llamar a esa ép·oca olrneca. En La Venta ocurre 1o mismo. Esto parece suceder a partir' del primer siglo antes 'de Cri to.
Pero antes de este eclipse final hay un período que pienso va de 400 a. C.,
fin de la gran época, a 100 a.C., y que he llamado Olrneca III. Es una etapa
progresivamente decadente en la que todavía se fabrican objetos tardíos que
no encajan en ninguna otra cultura y aisladas supervivencias de la antigua
espléq,dida civilización.
Pero no sólo hay supervivencia sino que es en el período Olrneca III
cuando este pueblo inicia su postrera y tal vez más grande contribución a la
civilización: la cuenta larga.
Es curioso que al principio del descubrimiento del arte olmeca y cuando
por su perfl"Cción se consideraba ten:ía que ser un arte de la época clásica, la
estela C, primera aparición segura del Cero parecía demasiado temprana.
Ahora la juzgamos exactamente en sentido contrario. Dentro del apogeo olmeca considerado entre 800 y 400 a. C. resultaría demasiado tardía aun empleando la correlación A, y tiene que colocarse, por tanto, en el período 01-

444

meca III. Pero no sólo por este motivo pensamos que sea tardía. Tanto los
lados norte como sur de la estela tienen una especie de dragón con el cuerpo formado por volutas. Ahora bien, 1a voluta no es un elemento olmeca y
ya hemos mencionado cómo la caja de Tres Zapotes, que sí las tiene, es probablemente también tardía. Las volutas tal vez representen nubes y posiblemente evolucionaron en la serpiente emp:lumada, que tampoco es un elemento olmeca. Drucker da aún otros argumentos a favor de que la estela
sea tardía y señala que el mascarón mismo del jaguar no parece haber sido
bien entendido por el artista que lo esculpió, mostrando así que sólo copió
un elemento sin saber exactamente lo que era, tal vez porque había desaparecido de su cultura.
Pueden esgrimirse argumentos similares por_ lo que respecta a la estatuilla
de Tuxtla, la otra única cuenta larga encontrada en el área olmeca. Aquí
también, aunque la escultura es olmeca, las inscripciones calendáricas no son
ni mayas ni propiamente caben dentro del período olmeca clásico.
o hay que olvidar además que en La Venta, el centro principal, no se ha
encontrado ninguna inscripción calendárica, lo que hace sup·oner que las que
aparecen en Tres Zapotes y Tuxtla son p"osteriores a ella. Por tanto, la estela
C sería tardía en Tres Zapotes, probablemente del principio del Superior o
fines del Medio, cuando más antigua, si es que el período Medio duró allí
más que en La Venta.
Llegamos a la conclusión de que entre los olmecas tardíos y los olmecoides
se usó, aunque no con frecuencia, inscribir fechas con el sistema de la cuenta
larga, que implica necesariamente el conocimiento del cero. Resulta evidente
que estas dos fechas son anteriores a las fechas de las estelas mayas, ya que
la más antigua de éstas sólo se inscribió poco antes del año 300 d. C.
Resulta entonces que todo el sistema de la cuenta larga -ya en piedracorresponde al período Olmeca III, aun cuando, como debe haber requerido siglos para su desarrollo, pudo ha~er empezado - en madera- en la época II. Todo nos lleva a aceptar la feliz expresión de Jiménez Moreno ( 1959:
1031): ''la estela C de Tres Zapotes representaría algo equivalente al testamento de la cultura de La Venta".
En resumen creo válido pensar que el período final Olmeca III, se extiende
desde el año 400 tal vez hasta el año JOO. Empero ya para el fin la cultura
olmeca no es un foco irradiante para toda Mesoamérica, si bien, todavía queden luces aisladas capaces de inspirar grandes obras. Algunos monolitos descritos por Weyerstall o Medellin ( 1960) cabrían en esta época así como las
célebres fechas de cuenta larga. Es evidente que aun perdida su preeminencia cultural los olmecas no habían muerto y ocasionalmente creaban alguna
maravilla dentro del viejo estilo. No parece que estas supo iciones sean tan

445

�irracionales ya que tenemos numerosos ejeJ]lp1os en la historia demostrando
que las civilizaciones moribundas producen en esé. instante algunas de sus
flores más bellas, como es por ejemplo el caso de Aristóteles. Son las efímeras reanimaciones de las civilizaciones moribundas. Además esta cronología
y este punto de vista se adaptan bastante bien a las fechas obtenidas en otros
sitios contemporáneos de Mesoamérica.
Sólo así podemos aceptar las conclusiones relativas al florecimiento de La
Venta y por ende de Tres Zapotes Medio, como terminando hacia 400 a. C.
Pero si tuviéramos que incluir en esa época a la estela C, y peor aún a la estatuilla de Tuxtla sería ineludible continuar a los olmecas hasta después de
los comienzos de '1a era cristiana. La posición, aun más exagerada, que los
lleva hasta el Clásico, fue el error fundamental de las cronologías primeras
del área, y Jo que obligó a ima:.:,o"inar aislamientos culturales y otras peculiares situaciones no demostradas por la arqueología.
¿ Qué motivos ocasionaron la decadencia olmeca? Es imposible contestarlo
a ciencia cierta, pero podemos pensar en la, presión de otras áreas ya para entonces muy desarrolladas y en una evolución que despojara de su poder al
sacerdocio ya convertido en un grupo opresivo. Esto parece indicar el exceso en que cayó La Venta IV al construir las tumbas monumentales. El paso
de grupo creador a opresivo y sus resultados tal vez sea una causa de la disolución de los grandes imperios de Mesoamérica. Los olmecas, que en tantos
aspectos son ya verdaderos mesoamericanos, posiblemente ~bié~ lo hay~n
sido al iniciar el tipo de sociedad que a lo largo de toda la h1stona, produJo
esas elevaciones y caídas de estados. Caídas cíclicas, que tal vez expliquen el
por qué del concepto de la historia que tenían los mesoamericanos. Pero este tema para más tarde.
Para resumir, p'arece demostrado que los olmecas fueron los primeros en
tiempo, que alcanzaron un grado de civilización y que de ellos derivan numerosos rasgos que serán en el futuro característicos de Mesoamérica. No
es necesario repetirlos aquí, ya que Jos hemos venido mencionando a lo
largo de este capítulo, pero quisiera recalcar que se dividen en dos grupos.
Primero, todos aquellos rasgos ya no discutibles en la actualidad, como las
estelas, los altares y su posible asociación; el sistema de la cuenta larga Y el
cero; la escultura monumental, el tallado del jade, los atlantes, las cabezas
sin cuerpo, los sarcófagos de piedra, las tumbas faraónicas, los grandes adobes, los cráneos de cristal de roca, la idea de colocar ofrendas bajo las estelas, las plataformas en terrazas, las pirámides las ciudades alineadas astronómicamente, etc. Los del segundo grupo son elementos que inferimos de la
arqueología como el comercio a la mesoamericana el ejército, el estado y el
imperio, las clases sociales, la religión ceremonial.

446

Es muy posible que al tratar primero a los olmecas hayamos exagerado su
importancia o cuando menos dado esa impresión. Creemos que los olmecas fueron -los primeros en alcanzar el nivel que podemos calificar de civilizado, pero hubo otros grupos contemporáneos o casi contemporáneos que
aportaron elementos importantísimos, tan importantes como la escritura {Monte Albán), que aparece allí antes que en el .mundo Olmeca. Por otrn lado en
otras áreas surgieron grupos que también iniciaron tradiciones que luego
serán clistintivas y que si bien tomaron elementos olmecas, los llevaron mucho más lejos, o bien paralelamente iniciaron otros rasgos que desarrollaron
por canales separados a las de la corriente olmeca. Así explicamos, por ejemplo, al mundo maya. Adelante nos ocuparemos de estos pueblos.
Al desaparecer esta cultura de que hemos hablado la primera dejó un legado inmenso que fue una de las p"rincipales columnas sobre las que se había de edificar la gran civilización posterior.
Con el fin del período olmeca III~ se acaba la cultura olmeca, y el área
en la que floreció ya nunca vuelve a tener importancia. El gran foco cultural, se vuelve luz tan sólo marginal. Por ese motivo ya no intervendrá en
el curso de esta obra, puesto que ya nada aportará a la historia cultural de
la civilización Mesoamericana. Por ello, antes de abandonarla definitivamente, vamos a resumir brevemente la arqueología posterior pues aunque, repetimos, es marginal, indica -como es obvio- que la región fue habitada permanentemente, como sigue habitada en nuestros días, aun.que con una densidad muy inferior.
En La Venta, se han enconlrado entierros posteriores a la fase IV. Se piensa que el sitio fue abandonado durante el tiempo suficiente para permitir que
la arena y la vegetación re ubrieran la ciudad. Luego fue reocupada por
gente anónima que movió y mutiló los monumentos (cuando menos 24 de
los 40 conocidos) e hizo agujeros tal vez en busca - felizmente sin éxito-de los jades de las ofrendas. Cierta evidencia del área del pavimento norte
sugiere que estas gentes pudieran ser olmecas tardíos o herederos suyos, no
gente extraña venida de fuera. Más tarde parece haber una pequeña reanimación cuando dentro de la arena que ha cubierto los monumentos se hacen
modestas ofr ndas de cerámica. Parecen indicar un cambio de actitud: en
vez de espoliadores los nuevos habitantes vuelven a honrar al viejo sitio y a
respetar al antiguo dios. Luego afluyen una avalancha de influencias clásicas de Teotihuacán y de Veracruz aunque el territorio olmeca no perdió
enteramente su identidad. En el Cerro del Encanto, en el sitio Torres y en
la capa superior que encontró Piña Chán (1964: 18) hay cerámica policroma
contemporánea del clásico Veracruzano. Casi no hay, curiosamente, influencias mayas.
447

�En Tres Zapotes, también hay pruebas irrefutables de ocupac~ones p~s·
de hecho eJ Tres Zapo·tes Superior es sobre todo eso, con influencias
t «mores,
y
, •
d y,
claras de Teotihuacán y presencia de elementos del da.si~ e eracruz.
Weiant (1943: 118) encontró hachas, yugos y figurillas sonnentes. El complejo Soncautla es aún más tardío. En el resto_ del área se encu~tr'.111 cerámicas y objetos de Ja 'poca clá ica tolteca, y finalmente lo que d1stmgue la
histórica ocupación azteca.
,
.
En resumen llamamos po t-olmeca a todos estos p-enodos,, sm pensar en
secuencia genética sino ultural. La secuencia total será:

EL HÉROE TEPOZTECO
Sicoanálisis de, un mito universal

SECUENCIA DE CULTURAS EN EL ÁREA ÜLMECA

Da.

GuTIERRE

TmóN

México, D. F.

Per.íodos

Años

Segím Berna]

Post-O )meca

400-100 a. C. Olmeca III
800-400 a. C. Olmeca II
1200-800 a. C. Olmeca I

hasta el año 200.

Según Drucker, Heizer,
Squier, Weiant, etc.

EN 1909 SIGMUNDO FREun sugirió a Otto Rank, uno de sus disdpu}os, que

Según Piña Chán

Lirios, S. Marcos, Soncautla,
Tres Zapotes Superior
l (en parte) y II
Post La Venta-Tres Zapotes
uperior I (en parte)
La Venta fases I-IV. Tres
Zapotes Medio
Pre-La Venta. Tres Zapotes
Inferior.

La Venta III
La Venta II
La Venta I

escribiera un libro sobre "El mito del nacimiento del héroe".1 Por vez primera un sicoanalista estudiaba la asombrosa semejanza de las versiones que
de tale leyendas surgen en los pueblos más distintos y alejados. Los rasgo
comunes se pueden reducir a este esquema:
El héroe es hijo de padres de alta alcurnia· a menudo su progenitor es
el rey. Su concepción se verifica en circunstancias anormales · y a veces milagrosas. Un sueño o un oráculo previene al padre que el nacimiento del niño encien-a p·a ra él graves peligros. P-or consiguiente el padre ( o quien lo
representa) ordena que el recién nacido sea muerto o expuesto a un peligro
mortal: generalmente se le coloca en una canasta y se abandona a las ola,s
de un río.

El niño es salvado por animales o gente humilde. Al crecer, se entera de
su noble origen; al cabo de muchas extrañas aventuras, se venga de su padre. Su pueblo lo reconoce; y él logra fama y grandeza. 2
Esta es la historia aproximada de Moisés y de Rómulo y Remo, y literal
del Tepozteco, héroe epónimo de Tepoztlán.
Joseph Campbell, quien sicoanaliza los mitos cua1·enta años después que
Rank, en su ya clásico libro El héroe de las mil caras,3 se enterará con gusto de la leyenda arquetípica entre los pueblos civilizados de la América Media. Aquí no pueden suponerse contactos culturales; las raíces del mito es,. OrTo RANK, Der Mythus von der Geburt des Helden, en Schriften zur angewand/en Seelenkunde, Hef t 5, Viena, 1909.
' SJGMUND FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947, pp. 7-11.

• Primera edición en Nueva York, 1949. Edición española co México, 1959.

448

449
e H-30

�tán en el hombre como tal. Los difusionistas, que se basan en semejanz.as

entre las columnas mayas de Sayil y las de Bakong en Camboya 4 o de ciertos trípodes de Teotihuacán con cerámicas chmas de la dinastía Han 5 para
"demostrar" las antiguas relaciones entre Mesoamérica y Asia, tienen aquí
un nuevo motivo de meditación.
El más antiguo de los p:ersonajes históricos a quien atañe este mito es el
fundador de Babilonia, Sargón, en el siglo XXVI antes de nuestra era. Freud
reproduce el relato atribuído al propio rey, escrito en primera persona y conservado en cierta inscripción cuneiforme: 'Yo soy Sargón, el poderoso rey ...
Mi madre fue una vestal; no conocí a mi padre ... Mi madre me dio a luz
secretamente; me colocó en una canasta de juncos y me bajó en el río (Éufrates) . La corriente no me ahogó, sino me llevó a Akki, el agricultor. Akki,
por la bondad de su corazón me sacó del agua y me crió como a su propio
hijo ... Mientras trabajaba como jardinero, la diosa Istar se enamoró de mí.
Me volví rey -y durante cuarenta y cinco años he gobernado como rey".
La serie continúa con Moisés (siglo XIV a. C.), Rónmlo (siglo VIII a.
C.) y Ciro (siglo VI a. C.). También Rómulo fue hijo de vestal, sometida
al voto de castidad; le crió Acca Laurencia, mujer del pastor Fáustolo. La
semejanza de Akki y Acca es coincidental. Asimismo se atribuye a una loba el haber amamantado los mellizos fundadores de Roma.
Dos siglos después de Giro, nace en la India Chandragupta, fundador
de una ilustre dinastía, y le abandonan en un tiesto de loza a la puerta de
un establo. Allí lo encuentra nn pastor y lo cría como a su propio hijo hasta el día en que el héroe descubre su noble origen.6
En el sexto siglo de nuestra era viene al mundo, de la unión incestuosa de
dos nobles mellizos, el que será el Papa Gregorio M~ano. La madre, arrepentida, lo echa al mar en una cajita de madera; pero lo hallan unos pobres
pescadores y, naturalmente, se encargan de criarlo y educarlo. Ya adulto,
llega por un raro azar al país de sus padres, y se casa con la reina. Como la
Yocasta de Edipo, esta rnsulta ser su madre. El desdichado expía su pecado
durante diecisiete años, encadenado a un farallón en medio del mar, hasta
que lo liberan, lo conducen a Roma y en la ciudad santa lo eligen Papa.-.
• R. HEJNE·GELDER , Trqces of Indian and Southeast Asiatic Hindu-Buddist influences in Mesoamerica, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanistas,
México 1962, pp. 97-54.

• GoRDON F. EKBOLM, The possible Chinese origin o/ Teotihuacan cylindrical tripod and certain related traits, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanis-

tas, México, 1962, pp. 39-45.
• RANK ,

' lbid.

450

Op. cit.

Gregorio Magno tiene un lazo mistico co M, .
,
su adoratorio particular cierta im en mil n
exico. ~s el quien tenía en
San Leandro de Sevilla · ·
ag d agrosa de la Virgen que obsequió a
· Jmru:ren que ebía conoc
d
,
Señora de Guadalupe y cu "
b ha
erse espues como Nuestra
yo nom re
bía de p
tu
Rank y Campbell
erpe arse en el Tepeyac.ª
enumeran muchos otros hér
, .
yo nacimiento y juventud se
oes llllsbcos y legendarios cuKrishna, Gilgamesh Paris Tpearelf ee ptotal o parc_i~en.te al arquetipo citado:
'
'
e o, erseo Anf10n y z t
H, ul
Del Tepcrzteco, héroe y dios todavía viv~ en 1
~ os, ere es... ,
el curso de este traba1·0· ant
.
a actualidad, me ocup"are en
,
es conviene recordar un
•sodi d
cia de Sor Catalina de San J
h ,
. .
epi
o e la infan"
uan, eroIDa religiosa qu 1 · 1
salvados de las aguas".
'
e a vmcu a con los
Heroína fue Sor Catalina de S J
por haberse casado "con separa:n ~:nl~:o:~s muchos años de penitencia,
e~tre su cama y la del esposo, el esclavo Domki :nse~ando su -~dad;
co una imagen de Cristo.s La niña hind,
g !uarez_, la rehgiosa coloCatalina de San Juan y más tard
~ que_ habna de convertirse en or
cayó cierto dí d
'
, e, co . undirse con la 'China Poblana"
,
.
a e su cuna, alla en el remo del Gran Mo I "
'
acerto a m;e a una puerta r d ond e pasaba
, ,, E go ' y gateando
confesor, y él el bachiller J , d 1 C ·u
un no . sto se lo contó a su
en su libro p'ublicad
p osbel e asb o Grajeda, nos lo relata a su vez
_,
o en ue a en 1692 c t
- d
de Sor Catalina "Asom d
'
' ua ro anos espués del tránsito
.
a a pues en aquellas orillas
1 d 1·
y cayendo sin ser vista la
"b'
b .
, se e es izaron los pies
, rec1 1eron emgnas sus corri t
1 ánd
hasta los confines de la ciudad" En
en es, e ev
ola sus olas
asiera de una rama de las q
.
unl re~so del río "Dios quiso que se
ue se sue en cnar en ribe
d aJ
pasó asida tres O cinco días
.,
.
ras e t es sitios; allí
Providencia".
, manteruendose xml¾arosamente con la Divina
p
·
o

. El instrumento d&amp; esa Providencia que "salva de las
"
,
cierne es una pobre lavandera, io h ennana del campesin
aguas a la heroma
en
, .
1os pastores romano e h" d, d 1
.
o mesopotám.I o, de
m u, e pescador 1talian
brador tlahuica de Tepoztlán.
o y, como veremos, del laLa leyenda del Tepozteco tien
sés salvado de las ruas
e ~tos puntos de contacto con la de Moiblico al cabo de ~ ' que _se podna suponer una influencia del relato bi
'
casi cuatro siglos de en . .
•
sin embar
al
senanza cristiana
en Tepoztlán Ha
vado de 1!º'agu~o~~~s qule ~oincide~ más con la leyenda de otr~ "si, om o, y a mfluencla de la historia romana en T e¡mzª G. Tmó Aventuras de Gog y M agog, México, 1946, pp. 145-147
• MANUEL '-r
l
_
OUSSAlNT, La verdad-era Chi
p bl
·
a vida y virtudes de la venerable Catalina de n;an ~ ana, prólog~ del cor:ipendio de
(1 ~82), México, 1946.
uan, por Josc del Castillo Grajcda
DEL CASTU.LO GRAJALES,

pp. 35-36.

451

�dán es todo menos probable. Nos encontramos en presencia del hfao_e . ~quetípico intuido por Freud y estucliado por Rank y Campbell, cuy~ _vic1S1tu_des
en el nacimiento y durante la infancia obedecen a un mundo IIDtJco Y s~bólico común a muchos pueblos. Lo notable es que la leyenda de Sargon,
Moisés Rómulo, Ciro y Gregario Ma,::,crno se reproduce en sus rasgos esenciales también en nuestra América, entre los tlahuicas del valle de Morelos.
El mérito de haber recogido la leyenda del héroe Tepoztécatl, relatada por
ancianos del pueblo en su lengua original, es de Pablo Gonzále~, Casanova.
El notable investigador la publicó en 1928, junto con la traducaon caste~ana. Otra versión, recogida en 1942 por un excelente nahutlato de Tepoztlan,
Baldomero Flores, se encuentra en Ja Historia antigua del valle de Morelos,

he aquí que el niño lloraba". Estas son, por supuesto, las palabras bíblicas,
y se ajustan igualmente a la hija del faraón y a la del tlaroani tlahuica.
Aquí nos alejamos de la Biblia. La princesa lleva al niño al palacio y el
rey, "aconsejado por sacerdotes que juzgaban el acontecimiento como un
presagio funesto", 01·dena que se arroje el niño a la selva, para que lo devoren las fieras.
En tanto que Rómulo y Remo son amamantados por la loba, el Tepozteco
tiene un prodigioso protector vegetal: un maguey, que cerrando sus pencas
como brazos, resguarda al niño del frío y de los animales feroces. Una penca
se ha inclinado sobre su boquita; la pÚ&lt;\. es un pézón y el niño mama el aguamiel como si fuera leche. En esta forma maravillosa fue alimentado también
el hermano mellizo de su padre, Xólotl.

de Florencia Müller.
El Tepozteco es hijo de un dios y de una virgen. Esta es una vestal, como
la madre de Sargón y la de Rómulo: o sea, una sacerdotisa que hace, voto
de castidad y cuida el fuego sagrado en et templo. El padre ~e Sargon es
desconocido• el de los mellizos fundadores de Roma es Marte, dios de la guerra; el del Tepozteco es Ehécatl, dios del aire, frecuente advocación de Quet-

Cuando el rey se entera del portento, manda echar al infante a un hormiguero. La princesa llega por la mañana al lugar de] sacrificio, pero en Jugar
de encontrar al niño devorado por los voraces insectos, es testigo del nuevo
milagro: ve cómo las hormigas, en .interminable procesión, llevan a la boca
de ta criatura migajitas de fruta silvestre.

zalcóatl.
Marte tuvo relaciones muy humanas con la vestal Rea Silvia; en tanto que
Ehécatl quiso que Ja vestal concibiera por la intervención so~r~atural de
un r5ajarillo. Este espíritu santo tlahuica se aparece a la -~ceroot1sa, que le
da abrigo en su seno; luego desaparece por arte de prod1g10.
, otros informantes la vestal quedó en estado interesante a1 cabo de
S egun
'
.,
un baño en cierto manantial. González Casanova recogió una tercera vers1on,
todavía más significativa por su analogía con la concepción pur~ de Que~alcóatl. Sabemos, gracias a fray Juan de Torquemada, que Chímalma andando barriendo halló un chalchihuite (que es una pedre-t.uela verde) Y que
la tragó, y que de esto se empreñó";, en tanto que la madre del Tepo~eco recoge en el campo un idolillo de piedra verde al que guarda en su fap; con

al Tepozteco como si fuera su propio hijo. Después de fabulosas aventuras
en Xochicalco, parecidas en ciertos pormenores a las de Moisés y de Teseo, el
Tepozteco se vuelve rey de Tepoztlán y gobierna sabiamente su pueblo du~
rante muchos años.

esto queda embarazada.
Cuando la vestal dio a luz al niño se apresuró a ponerlo en una canasta Y
a llevarlo a Ja ribera del río Atonco, donde lo abandonó. El río de Atonco
es sin duda algo menos caudaloso que el Éufrates, el Nilo o el Tíber, pero
igualmente cligno de mecer en sus aguas al hijo de un dios: fluyB_ en un valle dominado por fantásticos peñascos que parecen moradas de mgromantes,
y adornan sus orillas majestuosos sabinos.
Al día siguiente la hija del rey de Tepoztlán "descendió a lavarse al río, _Y

.:am-

paseándose sus doncellas p·o r la ribera del río, vio ella 1a -~~s13: en el
zal, y envió una criada suya a que la tomase. Y como la abno, v10 al runo; y

El rey ya no se opone a lo que es, visiblemente, el designio divino y adopta

La versión recogida por GonzáJez Casanova se acerca más a la leyenda de
Rómulo que a la de Moisés: el niño no es recogido por la hija del rey sino
por una p·areja de gente humilde ya entrada en años, que deseaba un hijo y
ya no podía tenerlo. Como la mujer hindú que salva a ]a futura Sor Catalina de San Juan, de Puebla, también la anciana de Tepoztlán baja al río para lavar la ropa y encuentra al infante que llora en su canasta de bejucos.
Permítase:me que añada unas reminiscencias personales. He vivido un mes,
con m.i madre, a orillas del río Atonco, y nos hemos impregnado de la atmósfera mágica del valle de Tepoztlán: uno de los raros puntos del planeta
donde una virgen ha dado a luz un dios. Y o me he bañado en el remanso del
río Atonco donde encontraron al Tepozteco. Todavía se venera en Tepoztlán
a su héroe epónimo, deificado como los romanos deificaron a Rómulo.

•
Ignoramos cómo llegó a México la primera sirena. La trajeron los españoles, y la figuración de Ja mujer-pez sedujo a la gente de aquí, que la adop-

453
452

�taron en los primeros decenios de la conquista. Desde entonces pertenece al
arte popular mexicano: plasmada en barro pintada, esculpida.

lacio real, y allí empieza su prodigioso destino, que la hace esposa del rey
ino y ama y señora del Imperio Asirio.

La madre de la sirena se encuentra en Grecia; todos sabemos que el héroe
Ulises casi fue víctima de la terrible dulzura de su canto. La abuela de la
sirena, es útil saberlo, nació en Asiria, y hasta conocemos su nombre: Derceto.

•

Nos ha conservado su trágica historia Diodoro de Siciüa. Derceto era una
diosa tan hermosa que se atrevió a ofender a •Venus, y ésta se vengó inspirándole una pasión violenta y pecaminosa por un hombre. Nace una niña, pero
Venus metamorfosea los sentimientos amorosos de Derceto en la más glacial
indiferencia. Derceto se arrepiente de su culpa, hace matar al hombre, abandona su hija y se arroja al agua. En lugar de morir ahogada-¡ oh prodigio!se transforma en el más extraño ser anfibio, mitad mujer, mitad pez: esto es,
se convierte en sirena.
En tanto que Rómulo y el Tepozteco son hijos de un dios y una mujer, la
niña aban.donada por Derceto tiene por madre a una diosa y por padre a un
simple mortal.
No creo que Freud, Rank y Campbell se hayan fijado en la contraparte
femenina de los héroes y fundadores; lo que, desde luego, implica una interpretación sicoanalítica diferente del mito. Ya me refería a Sor Catalina de
San Juan "salvada de las aguas". La hija de la diosa-sirena Sem.íramis, fundadora del Imp'erio Asirio y heroína de mil batallas; a ella se ,debe la reconstrucción de Babilonia, sus suntuosos palacios y jardines pensilcs, maravillas
del mundo; es Semíramis quien e&lt;lificó el puente sobre el Eufrates y conquistó Egipto, Etiopía y Libia de un lado~ Persia, Armenia y Arabia del otro, y
hasta organizó una invasión de la India. Los escritores griegos atribuyen a
e:,ta reina sobrenatural las hazañas más maravillosas jamás llevadas a cabo
en el Oriente.
En la leyenda de Semíram.is y del Tepozteco hay analogías que aprecia tanto el sicólogo como el poeta. La bija de la sirena, abandonada en 1mas rocas desérticas; es salvada por las palomas torcaces, que la cobijan con sus
alas y la alimentan con la leche que van a buscar en los apriscos. Las dulces
aves vuelan con el buche lleno del precioso líquido, que luego vierten, gota a
gota, en la boquita de la recién nacida. Las palomas ejercen el papel que la
loba desempeña con Rómulo y Remo y las hormigas con el Tepozteco. Cuando Semíramis, ya crecida, necesitó un sustento más fuerte, las palomas iban
a robar queso y se lo 1levaban. Los misteriosos picotazos en los formajes alertaron a los p-astores, que siguieron el vuelo de las palomas y así, cierto día
venturoso, descubrieron a 1a niña.
Como en el caso de Moisés y del Tepozteco, la criatura es llevada al pa-

454

Freud recuerda que el héroe mítico es un hombre que se opone virilmente a su padre y que logra por fin dominarlo. "En la leyenda esta lucha se
remonta al principio &lt;le la vida del héroe, puesto que éste nace contra ]a voluntad del padre y se salva pese a sus inicuos propósitos. La exposición de
la canasta simboliza la matriz; el río o el mar, el agua del alumbramiento.
En innumerab1es sueños la relación de hijos y padres está representada por
el acto de arrojar a las aguas y salvar de ellas. Cuando la imaginación de
un pueblo atribuye este mito a un personaje famoso, es para indicar que lo
reconoce como héroe ... La íntima fuente del mito es la · llamada 'novela
familiar' del niño en la que el hijo reacciona al cambio de sus relaciones profundas con los progenitores, máxime con su padre. Los primeros años del
niño se caracterizan por una desmedida sobreestimación de su padre ; reyes
Y reinas en los sueños y en los cuentos de hadas representan siempre a los
padres. Más tarde, bajo 1a influencia de la rivalidad y de los desengaños, se
establece una actitud crítica hacia el padre. Las dos familias del mito la
noble y la humilde, son imágenes de la familia propia como aparece al ~iño
en períodos sucesivos de su vida. Estas explicaciones aclaran plenamente la
semejanza entre las distintas versiones del mito del nacinúento del héroe y
la abundancia de eUa:s".u
Difusión, añadiré, que incluye el mundo indígena americano ya que los
arquetipos míticos emergen del mar nocturno de ]a siquis común a todos
los seres humanos, y su coincidencia no se debe a contactos culturales.
.La semejanza del mito del Tepozteco y los de Sarg6n, Semíramis, Moisés,
C1ro y Rómulo no se limita, desde Juego, a nacimiento e infancia, sino a sus
hazañas como guerreros. Ya que el Tepozteco es el rujo de un dios, las empresas que lleva a cabo en Xochicalco y en Cuemavaca son una suma de fábula
y milagro.
Lo que sí distingue al Tepozteco de los demás héroes, es su sobrevivencia
hasta nuestros was.
Del mismo modo en que nosotros usamos como nombres de pila los de
Jesús y la Virgen, los de arcángeles y santos, también los mexicanos antiguos
establecían un lazo místico entre los humanos y las potencias sobrenaturales
mediante la magia sutil del nombre. Así encontramos un Quetzalcóatl entre
]] SmMo

D

FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947 pp. 7-11.

455

�los principales tlaxcaltecas 12 y otro que era señor de Chalco a la llegada
de Cortés.13 Xólotl (bennano de Quetzalcóatl) es el nombre del famoso can1dillo chichimeca y de un cacique de Tehuantepec; l.4 entre los muchos h0m0nimos humanos de Mixcóatl, dios de las estrellas y de los números,n se
encuentran el senor de Tlatelolco,1 6 el tercer hijo del rey conquistador Iztcóatl 1.7 y cierto antiguo hechicero del Val.le de México. 18 Hasta el nombre genérico Teotzin, diosito", era usado en el México prehispánico.19
No extrañe, pues, encontrar un Tepoztécatl humano entre los cinco señores que por encargo de Moctezuma pidieron a Cortés, presunto Quetzacóatl,
que tomara posesión del imperio azteca. 20 Otro Tepoztécatl es uno de los
cuatro señores de Cholula que recibieron a Cortés en Jalapa y se volvieron
sus fieles amigos. Tepoztécatl, el principal de ellos, demostró su fervor cristiano tmtregando al Conquistador un grupo de idólatras.21
El culto del dios epónimo de Tepoztlán estaba tan difundido que peregrinos de Centroamérica 22 venían a venerarlo. Le ofrecían sacrificios humanos
en el cuadragésimo edificio del templo mayor de la Ciudad de México, consagrado a los Cuatrocientos Conejos, dioses de la embriaguez. 23 Tepoztécatl
era uno de ellos, y de los principales porque fue el inventor, junto con otros
tres, del arte de hacer el pulque. 24 u templo principal estaba en Tepoztlán;
se le llama todavía la "Casa del Tepozteco", y la noche del 7 al 8 de septiembre la gente del pueblo sigue llevando a cabo, en la pirámide vertiginosamente encaramada en lo alto del.cerro, ceremonias en honor de su antiguo
'rey". 25 EJ teponaxtle que se conserva en Tepoztlán desde Ja época prehi' pánica tiene grabada una imagen del Tepozteco con el hacha de cobre ~e
" MuÑoz CAMARGO, 90.
14 IXTLILXÓCHITL 11, 415 .
" Residencia de Alavarado, 97.
~· VAILLANT, 74.
16 lxTLILXÓCHITL l ,
103, 137, 448.
" Cróni.a Mexicáyotl, 193.
18 Anales de Cuautitlán, 79.
10 -MuÑoz CAMARco, li3; Títulos p incipales de la Magda lena Mixihu ca
31.
"" TORQUEMADA I, 3i9 ; d. SAHAGÚN .
"' FREDERIGK STARR, The Map of Cuauhtlantzinco or Codice Campbell, The Universíty of Chicago Press, Chicago, 1898 · Selcr I 352.
= RoBERT REDFIELD, Tepoztlán, a M exican Village, Chicago, ] 930, p. 28.
""' SAHAOÚN I, p. 238.
,. SAHAOÚN

III, 210.

,. Según el nahuatlato Cecilio A. Robelo el poema que r ecitan en náhuatl los dan7,antcs durante esta fiesta (lo he oído en varias ocasiones) fue redactado durante la
Colonia por algún sacerdote.
,.. EDUARDO

-1-56

OGUERA,

Tallas prehispánicas en madera, México, 1958.

(tepoz en náhuatl) en la mano derecha, que lo identifica también con su jeroglífico. 27
Tepoztécatl, inventor del pulque, es dios de la embriaguez como Jos demás "Cuatrocientos Conejos", y dios lunar porque el conejo, dechado de
fertilidad, gobierna desde el astro nocturno la fertilidad humana (en el ciclo
lunar) y la de la vegetación que aliinenta al hombre. Lo de "dios del pulque" o "de la borrachera" debe interpretarse a la luz del pensamiento prehisp"ánico; la -embriaguez era ritual. El "'vino" se tomaba con fin religioso, como se acostumbra en cierta ceremonia del culto cristiano. El intérprete del
códice Magliabechi dice textualmente: "Cuando los indios tenían segado y
cogido sus maíces se emborrachaban y bailaban invocando a este demonio
o a otro de estos cuatrocientos".28 Resulta claro que Tepoztécatl y los demás dioses conejos eran deidades de la fettilidad y de las co echas.
En la leyenda conservada en Tepoztlán, el Tepozteco es un héroe comparable a los de los mitos griegos, y un taumaturgo cuyos milagros se verifican
por encima de todo límite.
El pueblo de Tepoztlán fue, durante el auge de Xochicalco, tributario
de la ciudad sacerdotal. En la leyenda, el señor de Xochicalco se vuelve un
monstruo caníbal que se alimenta con Ja sangre de sus vasallos; cada año, se
le debe el tributo de un varón de la nobleza tlahuica. 29
Cuando le toca el turno a Tepoztlán, resulta que debe sacrificarse el propio
rey: así lo pide el dios Ometochtli, por boca de sus sacerdotes. Tepozteco
el hijo de la virgen y del dios del aire, decide salvar a su padre adoptivo: se
presentará en lugar de él al señor Xochicálcatl. Este acepta la sustitución.
Sa1e el Tepozteco para combatir al monstruo, con cuya muerte cesaría el tributo· y -¡ significativa coincidencia!- tiene una idea análoga a la de Teseo cuando sale a Creta para luchar contra el Minotauro. "Observa el horizonte en dirección de Xochicalco", le dice al rey: "Si ves que se levanta una
columna de humo blanco, regocíjate, ya que habré matado al monstruo.
es negra, habré muerto".
Pasa el héroe por Cuernavaca y Alpuyeca, recogiendo -sólo él sabe por
qué-- los pedernales que encuentra en el camino. Sube al cerro de Xocb.icalco, donde lo espera impaciente el rey Xochicálcatl, completamente borracho.
No hay cliscusión ni lucha entre el héroe y el monstruo: éste agarra al
Tepozteco y se lo traga de un solo bocado. ¿ Qué hará el héroe en la oscuridad del gigantesco estómago? Con los pedernales recogidos destroza las
r. Códice Magliabechi XIII, 3, foja 49.
"' Códice Magliabe chi (Florencia, Biblioteca Nazionalc ), apud Seler II, 924.
"' MÜLLER , 43 .

457

�entra.ñas del rey, que ni siquiera se da cuenta de lo que le pasa, tanto es el
pulque que ha .ingerido.
El Tepozteco logra por fin perforar su vientre "Y vuelve a la luz. ¡ Xochicálcatl ha muerto! El vencedor celebra su triunfo con una danza macabra sobre
los despojos del monstruo. Entre tanto se eleva una columna de humo blanco en el cerro de X-0chicalco; el rey de TepoztJán la atisba desde la atalaya
del palacio y exulta.
Después de vencer al monstruoso rey de Xochicalco, libertando a Tepoztlán el tributo de víctimas humanas que cada año le exigía el héroe Tepoztécatl emprendió el viaje de regreso. Fortalecido por su triunfo en Cuemavaca, se apoderó del teponaxtle del rey tlahuica. En esta empresa le ayudó
su padre Ehécatl, dios del aire, levantando un ventarrón que cegó a todos.
Los de Cuerna.vaca se unieron a los de Xochicalco en la persecución, pero
al igual que los egipcios al acosar a Moisés, fueron aniquilados. Tembló la
tierra, se abrió un hondo precipicio y el Tepozteco arrojó a sus enemigos unas
frascas que al instante se convirtieron en matorral espeso e intrincado. Allí
quedaron aprisionados los perseguidores, y por arte de magia se transforma,.
ron en coyotes. Han pasado muchísimos años y todavía, en ciertas noches de
luna, la gente del valle de Morelos los oye aullar lastimosamente.
T epoztécatl, con su fama de sobrehumana hombría y de hacedor de milagros, no sólo sobrevive en su antiguo reino de Tep·oztlán sino vive - es Ja
palabra- en una cueva del Valle de México, transformado, necesariamente, n diablo. Así lo exigen los tiempos nuevos; pero su nombre se ha quedado intacto. Los vecinos de Metla, no lejos de Tlalmanalco, han visto más
de una vez a Tepoztécatl salir de su cueva: montando un caballo (homenaje
a los aludidos tiempos nue os) o cabalgando un conejo, lo que es justo, por
tratarse de un dios (o demonio) lunar y conejil. 30 Hasta lo han visto salir
de la cueva a pie, como un simple mortal.
En los árboles del cerro de la Joya de Xixqueme, cerca de la cueva, Ja gente de Metla acostumbra colgar los cordones umbilicales de los varones, ofrendándolos a Tepoztécatl. El rito es "para que los niños se hagan muy hombres" ,31 es decir, para que no tengan miedo, para que sean valientes.

to de partida de su indagación fueron los bultitos umbilicales amarrados en
los ahuehuetes del Sacro Monte de Amecameca. Carmen Cook se enteró de
que también cerca de Metla se acostumbra colgar los ombligos en los árboles; y en Metla conoció a un grupo de claro.antes religiosos, llamado tlahuepoches, que el 3 de mayo, día de la Cruz, celebran frente a una cruz fálica
'
cie11a ceremonia para invocar la fertilidad de la milpa.
Fray Alonso de Molina traduce la voz "tlaue]e" con "señudo, iracundo y
bravo"; en "poche" Ca1men Cook ve una corrupcción de Tepoztécatl: los
tlahuepoches serían "]os bravos de Tepoztécatl"; lo que correspondería a las
ofrendas del ombligo de los varones "para que se hagan muy hombres". 32
Por cierto esta motivación para uno de los usos mágicos del ombligo está
difundida en todo México. En ocasiones anteriores he examinado el aspecto
de la fuerza que el árbol fuerte por excelencia, el ahuehuete, sagrado en la
altiplanicie como lo es la ceiba en tierra caliente, debe transmitir al niño a
través de su doble umbilical. Carmen Cook, al abrir ios bultitos de Sacro
Monte, descubrió otro aspecto de la magia umbilical: los trocitos del cordón
están envueltos en una yerba llamada "ángel", olorosa a nuez moscada. Además, fuerte de sus descubrimientos en Metla, pudo establecer que también ]os
ombligos colgados en los ahuehuetes de Amecameca están ofrendados a Tepoztécatl.33
Algún foll&lt;lorista, de ser posible~ conocedor del náhuatl, que fuera de pueblo en pueblo, recogiendo de los ancianos leyendas, creencias y consejas, podría descubrir todavía, entre muchos otros, datos referentes al Tepozteco.
Tal vez se conserven incluso en el Distrito Federal, en Oztotepec o en Milpa
Alta. Lo importante es llevar a cabo esta labor sin más pérdidas de tiempo:
porque la vida se moderniza en todas partes y las tradiciones se pierden in·emediablemente cada día que pasa; y con ellas se pierde mucho de lo más
recio y entrañable del alma nacional.

Este h,allazgo, cuyo valor no necesito subrayar, se debe a una de nuestras
más activas investigadoras del México antiguo: Carmen Cook, arqueóloga,
antropóloga, poliglota y policribiente; digna hija del fabuloso Karl R. Cook,
muerto en nuestra Capital, más que centenario, a principios de 1965. El pun00 CARMEN CooK DE LEONARD y ERNESTO LEMOINE,
Materiales para. la geografía histórica de la región Chalco Amecameca, en Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, 1954- 1955, p. 293.
" lbid.

458

"'!bid.
"' lbid.

459

�EL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL DE MÉXICO
MmsÉs GoNzÁLEz NAVARRO
El Colegio de México

EN VÍSPERAS DE 1910 LA propiedad agraria correspondía a 4 tipos principales: 1) las tierras nacionales; 2) los latifundios (mexicanos y extranjeros);
3) los parvifundíos,ly 4) 1a propiedad comunal de los pueblos. Según una de
las más fidedignas estimaciones, los 200 millones de hectáreas del territorio
nacional estaban distribuidos de Ja siguiente manera: un 10% de tierras na..
cionales; un 54% de latifundios; un 20% de parvifundios; un 6% de tierras comunales de los pueblos, y el restante 10% de tierras eriazas. Los latifundistas mexicanos eran dueños del 44o/o del total, las compañías deslindadoras, principalmente en manos de extranjeros, de un 10%. 1
La cuarta parte de las tierras estaban en poder de extranjeros. 2 Tal vez el
punto más difícil de precisar sea el número de pueblos que, p'ese a la &lt;lesa..
mortización, conservaron su propiedad comunal. Francisco Bulnes lo estima
en cerca de un 15o/o del total.3 En suma, el liberalismo, principalmente Porfirio Díaz, venció, aunque no aniquiló totalmente, la propiedad comunal
de los pueblos e incrementó la individual.
Las haciendas de la altiplanicie central fueron favorecidas principalmente con la desamortización de las tierras de las comunidades indígenas, Jas del
Norte y las del Sur con la enajenación de los baldíos. Estas últimas se utilizaron, principalmente, en la ganadería y en la agricultura de exporta.ción; las
del Centro, ubicadas en tierras de temporal, se basaron principalmente en
la agricultura de subsistencia, en el tradicional cultivo de los cereales. La exF. GoNzÁu:z RoA, El Problema ferrocarrilero y la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México, México, 1915, pp. 65-67.
• M. GoNzÁLEZ NAVARRO La Colonizacién en México, México, 1960, p. 93.
• F. BuLNEs, The Whole lruth about Mexico President Wilson's responsability,
1916, p. 85.
1

461

I

�cepción más notable fue el Estado de Morelos, donde se desarrolló una próspera industria azucarera capitalista, aprovechando la coyuntura de la guerra hispano-americana. En esa región el despojo de las tierras comunales fue
mayor. En suma, en el Centro predomina el hacendado criollo, ocupado en
la tradicional agricultura de subsistencia (salvo la excepción de Morelos) .
En el Norte se desarrolló una economía capitalista, especialmente en la ganadería, en él coexistieron criollos y extranjeros, especialmente norteamericanos. También en el sureste coexistieron criollos y extranjeros en la agricultura de exportación: henequén, café, tabaco, etc.
A cada tipo de tenencia .de la tierra correspondió uno de producción agrícola y de sistema de trabajo. En el Norte predominaron aparceros y peones acasillados; el trabajo forzado en el Sur. El henequén yucateco, el tabaco del Valle Nacional y el café de Chiapas recurrieron al trabajo fonado
de vagos y criminales, a los vencidos indios yaquis y aun a pacíficos ciudadanos. En el Centro, en general, el trabajo fue más suave, los anticipos a los
peones acasillados fueron menos frecuentes y cuantiosos, probablemente por
la mayor abundancia de mano de obra en contraposición al resto del país
donde escaseaba. Los trabajadores libres relativamente abundaban porque
subsistían algunas de las propiedades comunales que les permitían trabajar
sólo parcialmente en las haciendas. Aparcería y arrendamiento fueron frecuentes en la región central, pero sobre todo la primera se prestó a muchos
abusos porque los propietarios se llevaban la parte del león. De acuerdo con
el censo de 1910 había 3.123,975 peones, el 88.4%, de la población agrícola·
830 hacendados, el 0.02% y 410,345 agricultores (pequeños y medianos
propietarios, arrendatarios, aparceros, comuneros y trabajadores libres), o
sea el 11.6% del total de la población agrícola. 4 Ese censo es, obviamente,
impreciso, registra 830 hacendados; pero 8,431 haciendas, y bajo el rubro de
agricultores mezcla propietarios y trabajadores libres, lo que significaría que,
a contrario sensu, a quienes se censó como peones debiera considerarse acasillados, lo que representaría una cifra muy elevada. En suma, la población
agrícola representaba en 1910 el 64% del total de la fuena de trabajo. 5
El movimiento natural de la población del Porliriato es
nómico, elevada mortalidad general (32.6 al millar en 1910)
al millar en 1905) y natalidad (33.5 al millar registrada
ambos casos en 1910). La raíz del mal se encuentra en la
• M. GoNzÁI.EZ

del tipo antiecoe infantil (304.46
y 42.5 calculada,
habitación insufi-

AVARRO, Estadísticas Sociales del Porfiriato, México, 1956, pp.

40-217 .
' Estadísticru Econ6micas del Porfiriato Fuerza de Trabajo y Actividad Económica
por sectores, México, s. f., p. 45.

462

ciente, el vestido harapiento el magro sustento el alcohol abundante y l
agua escasa. 6
Sea de eso lo que fuere, la sociedad porfirista puede caracterizarse como
latifundista, con una industria incipiente que empezaba a desplazar la economía artesanal y una minería aún más dependiente que las dos actividades
anteriores de los trusts internacionales.
Por otta parte al restaurarse la república el 12% de 1a clase media vivía
del gobierno, el 16% al triunfo de Porfirio Díaz, y el 70% al final del Porfiriato.7 Independientemente de la exactitud de estas cifras de Francisco Bulnes, lo importante es que ese incremento fue posible gracias a la paz porfiris~ paz de la que sacaron la mejor parte los "científicos", representantes
de los intereses industriales y financieros, o criollos nuevos según la terminología de Andrés Molina Enríquez. Simultáneamente a la maduración de 1a
oligarquía "cientilica" y de la clase media burocrática se fue formando una
clase media intelectual independiente, de la que salió el grup·o más resuelto
del Partido Antirreeleccionista, a los qut, más tarde se unieron individuos de
mayor relieve social y personalmente más adictos a Francisco l. Madero, o
sea quienes posteriormente fueron las figuras más prominentes del Partido
Constitucional Progresista. 8 umerosos pro{esores de instrucción primaria destacaron en la clase media dependiente como enemigos del régimen porfirista. El grueso de los contingentes revolucionarios se reclutó entre la plebe "e tólida, semidesnuda y pestilente'', al decir de Bulnes "enemigos más indomables del jabón y de los merolubios que de la funesta dictadura". 9
La revolución constitucionalista propugnó fortalecer la pequeña industria
para formar una clase media autónoma, que siendo simultáneamente capitalista y trabajadora disminuyera los conflictos entre las demás clase sociales y corrigiera los defectos de la economía nacional. 10 Esta clase media intelectual constitucionalista propugnó la formación y fortalecimiento de una clase media autónoma (industrial con Venustiano Carranza y rural con Plutarco Ellas Calles) exaltándola como el "báculo en que se apoya la p·atria para camin&amp;r por los mejores senderos del progreso", la única que daba al país
• M . GoNzÁLEZ NAVA.RRO, El Porfiriato. La Vida Social ( tomo IV de la Historia
Moderna de México), 1957, 88-102.
1

F. BuLNES, El Verdadero Díaz y la Revolución, México, 1920, p. 42.
B. URREA, Obras Políticas, México, 1921, pp. 6-23 xiv-xviii.

• Diario de los Debates de la Cámara de Diputados (en adelante se citará por las
siglas DDd) XXVI I 13 de septiembre de 1912, p. 19. F. BuLNES, El Verdadero
Dlaz y la Revoluci6n. México, 1920, p. 423.
1• El Pueblo, 22 de julio de 1915. DDd XXVII JI primero de septiembre de
1917, p. 20.

463

�'existencia como nación perfectamente independiente", con sus calladas virtudes de "honradez, abnegación y saGrificio", "generosa y sufrida siempre".11
Lázaro Cárdenas promovió Ja organización de campesinos propietarios, pequeños comerciantes, pequeños industriales, artesanos, cooperativistas, profesionales, empleados del gobierno, etc., dentro del sector popular del Partido
de la Revolución Mexicana. Pero excepto los artesanos, casi todos los demás
miembros de la clase media, tanto autónoma como dependiente, se mostraron indiferentes y aun hosfles a Cárdenas, si bien por düerentes razones:
los trabajadores de "cuello blanco" para no identificarse con el trabajador
manual; los burócratas por el aumento del costo de la vida; pequeñoS' industriales y pequeños comerciantes porque el temor a la revolución social fue
mayor que su nacionalismo.12 Pese a este retraimiento de la clase media (al
que acaso no fue ajena la política anticlerical ) , Cárdenas insistió en que, de
acuerdo con su clasificación económica, la clase media debía estar al lado de
los trabajadores.13 Sin embargo, recientemente artesanos, pequeños comerciantes, trabajadores semicalificados, mineros, petroleros, etc., emergieron de
las clases populares para alcanzar, en varios importantes aspectos, el rango
social y económico de la clase media constituyendo un grupo de transición.14
La dotación de tierras a los ejidatarios, el fortalecimiento del parvifundio, la
mejoúa económica y el ascenso social del grupo de transición, la creación de
una dinámica y poderosa dalle media autónoma explican en buena medida
la estabilidad política de los últimos 25 años. 1 5 También explica la estabiliu In/ orme que el general Salvador A.lvarado gobernador y comandante militar del
Estado de Yucatán rinde al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, encargado
del Poder Ejecutivo de la Nación, C. Venustiano Carranza. Comprende su gestión
administrativa desde el 19 de marzo de 1915 al 28 de febrero de 1917, Mérida,
1917, p. 14. Diario de Debates de la Cámara de Senadores (en adelante se citará
por las siglas DDs ) XXVIII I 28 de diciembre de 1918, p. 6. J. CovARRUBIAS; La
Reforma A graria y la Revolución, México, MCMXXVIII, p. 43. DDd XVII II 8
de noviembre de 1917, p. 28 DDd XXIX 21 de septiembre de 1920, p. 22. DDs
XXX 111 20 de noviembre de 1923, p. 3. In/ orme que el C. gobernador c.onstitucional del Estado, coronel y doctor Enrique Osornio, rinde a la H. Legislatura, de
con/ormidad con la fracción 11 del articulo 41 de la constitución política del estado,
y contestación del H. CongreJO del Estado, por conducto de su presidente, C. Dip.
J. Jesús Guerra L ., Aguascalientes, 1933, p. l.
u N . y S. WEYL, "La R econquista de México (los días de Lázaro Cárdenas) "
en Problemas Agrícolas e Industriales de México, México, Vol. VII, Núm. 4, octubre-noviembre-diciembre de 1955, pp. 316-317.
u DDd XXXV1ll I primero de septiembre de 1940, p. 23.
14 H. F. CLmE, Mbtico
Rev olution to Evolution 1940-1960, London, 1962, pp.
113-125.
» P. RouAJX, Génesis de los artículos 27 y 123 de la constitución politica de 1917,
Puebla, 1945, 227. O. LEWIS, "Mexico since Cardenas" en R. A:DAMS , Social Change

464

d,ad el logr~ de la aspiración de Garran.za de crear una clase industrial autonoma nativa (media hace 50 años, superior ahora, por cuanto ha desplazado, en parte i~corporando a algunos de sus miembros, a los terratenientes)
Y en ~enor ~e~d~ _que en el Porfiriato vicaria del capitalismo internacional'.
La m?us~ializaaon arfclllca de los años finales del Porfiriato (de acuerdo
con un_ ~dice d~l volumen físico de la producción de la industria de transformac1on que tiene a 1939 como año base, aumentó de 28.3 en 1899 a 43
~ _1911), decae casi continuamente durante la década de mayor violencia
~~lica (a 3~ en 1912 y a 27.2 en 1918). A partir de entonces aumenta casi
~terrump1damente, salvo una corta contracción poco antes de la crisis mundial de 1929, en el primer año del gobierno de Alemán y en el receso de
1951,_ h~. alcanzar 370 en 1959. Favorecen la industrialización la reforma
agrana. 1D1c1ada por Obregón, la política de obras públicas de Calles y el
nuevo nnp~lso a la reforma agraria y 1a política obrerista de Cárdenas. Al
mod~do mcremento de la industrialización durante el gobierno de Cárdenas, sigue el fuerte impul o de Avila Camacho, de acuerdo con el slogan de que 1a industrialización era el medio por excelencia para logra 1
d
ll
, .
i:e
esarro O econonnco ~el país ~ a~entar el nivel de vida de su población. La
segunda guerra m~ndial contribuyo a acelerar la industrialización con el aumento
de los ·precios,
la inmigración de capitales y la disminuc1on
., d e Ia erm·
·, d
•
g¡ac1on e divtdendos. La sujeción política del movimiento obrero
J '
t
t
di
se ogro,
en re. o ros me os, con el argumento de que estando el cap"tal
1
ya en manos
mexicanas los o~reros no debían esperar el mismo apoyo que cuando lo deten~an extranJer?s. El punto máximo de 1a industrialización se registra en
1~ epoca de Aleman, en buena medida gracias al incremento de las invers1.~nes extranjeras, a la política de obras públicas y a la creciente capitalizac10n l~grada con el ahorro en favor de los industriales y en perjuicio de los
asalanados de ingresos fijos.
,L~ diversificación de la industria es otro buen reflejo del desarrollo econorruco del p•aís. La· industria de la alimentación absorbía en 1930 el 40.3%
del valor total de la producción manufacturera, en 1940 d escendi,o levemen te0
a 38.,5% Y en 1955 a sólo el 24.5%. La textil se mantuvo casi estacionaria en
la decada 1930-1940 (29.8%-30.16%) , pero disminuyó a sólo 18.52% en
l955. _En ~bio, en el período 1930-1955 aumentó la proporción del valor
de la mdustl'la de construcción (2.29%-19.7%) y de las armadoras de ebí
1 fáb.
d
cuos,
e ma~uinaria y artefactos eléctricos (2.34%-15%). Corrobora
la ~plicacion antenor el menor incremento relativo del personal ocupado en
la industria textil (53,347 en 1930 y 248,568 en 1955) y en ]a alimentación

.º~:

in Latín America today its impluations for United States Poli=
334-337.
• J.,

ew York, 1960, pp.

465
• H-31

�(45,598 y 294,191) frente al de la .industria de la construcción (3,910591,522), química (2,026-87,776) y artefactos eléctricos (120-53,220), en las

yor desarroUo econormco, registra un incremento anual por habitante de
3.8%, fundamentalmente gracias a Ja inversión pública.18

mismas fechas.
En sumaJ mientras el olumen de Ja producción industrial ha aumentado
8.6 veces en el período 1910-1959 la población ~.5; en otras palabras, en
los años más recientes la formación de capitales fluctúa entre 5% y el 10%
de su ingreso nacional y la población sólo crece anualmente un 3%, esto significaría que podría dejar un margen suficiente para mejorar el nivel d .
vida de la población en el supuesto de que la riqueza se distribuyera uniformemente entre los habitantes. 16
Por otra p·arte, con capital extranjero se desarrolló la moderna industria
textil del algodón, en substitución de los productos importados, hecho ~uc
corresponde al período anterior al impulso inicial del desarrollo econÓfilco.
El fomento del Estado a la infraestructura ha permitido que la burguesía nacional lleve a cabo el impulso inicial del desarrollo económico, disminuyendo
la elevada proporción de la población agrícola, mejorando las primitivas
técnicas de la agricultura y, consecuentemente, elevando la productividad
agúcola, diversificando la economía, en fin promoviendo la industrialización. 1 '
El desarrollo económico se inicia en los últimos quince años del Porfirialo,
se interrumpe con la década de la lucha armada, la reconstrucción sufre los
efectos de la crisis mundial de 1929, y toma nuevo impulso a partir del gobierno de Cárdenas con el reparto agrario, la p·oütica de óbras públicas, la
recuperación de los países industrializados que aumentó la demanda de las
exportaciones y con la segunda guerra mundial que permitió a la industria
manufacturera aumentar su producción en un 161 &lt;fo en el período 1934-1945.
Durante el gobierno de Cárdenas el principal motor del desarrollo económico
fueron las obras públicas, y como la política social de Cárdenas retrajo a la
iniciativa privada, el desarrollo económíco adquirió un caráctei: inflacionario, en parte aminorado por la reforma agraria y los aumentos de salarios.
Con Manuel Avila Camacho se acentúa el desarrollo económico gracias a la
industrialización, pero su carácter inflacionario también se acentúa por los
muy favorables saldos de Ja balanza de pagos y por un gran aflujo de capitales a causa de la segunda guerra mundial. El período 1939-1950, el de ma-

A partir de 1950 el crecimiento de la actividad industrial fluctúa entre el
7 y el 10% anual, sobre todo en los fertilizantes (20% anual). productos
químicos ( 15%), acero ( 15%), etc.19 Al finalizar el gobierno de Miguel
Alemán se inicia una contracción en la economía, se agudiza en el primer semestre del gobiemo de Adolfo Ruíz Cortines a causa de la sequía y una reducción en los gastos del gobierno federal, hechos que tuvieron el desenlace
de la devaluación monetaria de abril de 1954. 20 En suma, e1 producto por
habitante registró un crecimiento de 3.5% en el período 1951-1955, de 2.5%
en 1956-1961, disminución que se explica en buena medida por el rece.so
económico norteamericano de 1958, el mayor después de la segunda guerra mundial, que originó el descenso de Ja demanda de productos mexicanos en el mercado de Estados Unidos y, sobre todo, por la acentuada baja
de los precios internacionales de esos productos. De cualquier modo, los incrementos reales en la producción, el ingreso y el gasto nacionales continuaron siendo superiores al crecimiento anual de ]a población, en buena medida
gracias a la abundancia de lluvias que permitieron aumentos en la produeción agrícola y ganadera.:u Se ha atribuido la meteórica elevación de México
al rango de nación industrial a la considerable inversión en la infraestructura
sobre todo a partir de la segunda guerra mundial. En el período 1946-1955
la quinta parte de los gastos en la infraestructura correspondieron a la irrigación, el 18% a la industria petrolera, el 17% a los ferrocarriles, el 14% a
las carrete.ras, el 13% a escuelas, hospitales y viviendas etc.22

" DDd XXXIX I primero de septiembre de 1.944, p. 10. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Decimooctava asamblea general ordinaria de accionistas,
México, 1952, 49 51. W. P. GLADE y CRARLES W. ANDERSON , The political economy
of Méxwo, Madison, 1963, p. 6. J. J. JoHNSON, Political Cltange in Latin America
The e.mergence of the middle sectors, Stanford, 1961 144-152. E. LÓPEZ MALo, Ensayo sobre localización de la industria en México, México, 1960, 81-82 191. México
Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-)961, I, pp. 197-198, 271-284.
11 W. w. RosTow, Las etapas del crecimiento económico, México, 1963, pp. 53-70.

466

El producto na6onal bruto aumentó levemente, a precios de 1950, de
$ 13.429,000 ~ 1910 a$ 14.733,000 en 1930 extraordinariamente en 1954

,. J. F. NoYOLA VÁzQUEZ, Desequilibrio fundamental y fomento econl,-mico en
México, México, 1949, p. 19. Nacional Financiera lnstituci6n Nacional de Crédito
Decimooctava asamblea general ordinaiia dtt accionistas, México, 1952, p. 44.
13
bis México Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961, I, pp. 523, 574577. J. F. OYOLA VÁZQUEZ, op. cit., 29-30.
'" Oficinas Técnicas y adminlstratiuas de la' Junta de Gobierno, de los organismos
México, s.
f., p. 12.

y empresas del Estado. Memoria 1960. Secretaría del Patrimonio Nacional,

10
Nacional Financiera Vigésima asamblea general ordinaria de accionistas, M éxico, 1954, p. 25. Nacional Ffoanciera Vigésima primera asamblea general ordinaria
de accionistas, México, 1955, p. 33.

" Reformµs Institucionales y desarrollQ social en América Latina, Washington, 1963,
p. 240. Nacional Financiera Vigés:imaquinta asomblen general ordinaria de accionistas,
1959, p. 141.

= P. L.

YATES,

El desarrollo regional de México, México, 1962, p. 221.

467

�a $ 47.800,000 y a $ 63.400,000 en 1959. 2:t i se analiza por períodos presidenciales la tasa de desarrollo del ingreso nacional, awnenta de' 4 en la época de Cárdenas ( 1937-1940) a 9 con Avila Camacho, y desciende a 5 con
Alemán y con Ruiz Cortines. Los años más bajos corresponden a 1938 (1.8),
1940 (1.4), 1947 (1.6), 1952 (-0.25) y 1953 (-1.25), o sea a la e&gt;..-propiación petrolera, al comienzo y al final de la guerra munclial y a la crisis de
Corea. En cambio, los años más elevados son 1941 (12.8), 1942 (13.7), 1950
(10.7) y 1955 (9.6), o sea corresponden al aflujo de capitales con la segunda guerra mundial, el c1ímax de la industrialización de Alemán y la recuperación con Ruiz Cortines gracias a las buenas cosechas y a la iniciación de actividades de plantas y equipo fruto de inversiones anteriores. 24
Por otra parte, una de las mayores ventajas del desarrollo económico mexicano es que no ha dependido de un solo producto. En 1939 el gobieroo
colaboró con cerca del 40% de la inversión total, en 1952 con el 45%. 25 La
ccntribución del sector público fue total en el petróleo en 1959 y paco después en la industria eléctrica; del 44.4% en los transpartes. En cambio, fue
total la contribución del sector privado en la agricultllta, en la industria de
la construcción, de 96.4% en la industria manufacturera, de 94.6% en Ja
minería, etc. 26
El extraordinario incremento de la inversión nacional lía recaído sobre
las grandes mayorías de menores ingresos, en provecho de "las minorías privilegiadas". En efecto, disminuye, ininterrumpidamente, la participación de
salarios, sueldos y suplementos de 30.5% en 1939 a 21.27% en 1946; a partfr del régimen de Alemán hay una recuperación, lenta pero constante, hasta
alcanzar el 29% en 1955. 27 Por eso se dijo en 1956 que, pese a 45 años de
lucha revolucionaria por la justicia social, la distribución del ingreso en México era tan desequilibrada.28 Las autoridades al iniciarse el gobierno de Ruiz
Cortines justificaron esta inequitativa repartición de la carga en el desarro-

"° México Cincuenta Años de Reuolución, México, 1960-1961, I, pp. 599-600.
" W. P. GLADE y CHARLES W. ANDERSON, op. cit., ]Janco de Méicico. Trigésimacuarta asamblea general ordinaria de accionistru y décimotercera asamblea general extraordinaria de accionistas, Mbcico, l 956, p. 11.
20 H. F. CLlNE
op. cit., p. 253. Memoria de la Secretaría de Economía pr65entada
J.d H. Congreso de la Unión por el Secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a
..~·iembre de 1952, enero a diciembre de 1953, México, 1964, p. 7.
~ ,R. VERNON, Tlur dilema of Mexico's deuelopment, Cambridge, 1963, p. 7.
;, México. Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961 1 I, p . 527. E. LóPEZ
M.uo, op. cit., p. 60. G. RlVERA MA'RÍN El Mercado de Trabajo, México, 1955, pp.
139-141. Memoria de labores. Secretaría del Trabajo y Previsión Social, enero a dicíem,b,e de 1956. 1957, -p. 142.
:s O. LEW1S, op. cit., pp. 322-323.

468

llo económico del país, como un "sacrificio necesario a la evolución económica de México",• gracias al cual "gran número de emnresas
industriales, a!ITÍ'.r
o
colas Y comerciales reforzaron visiblemente la situación productiva del país". 29
Otros aceptaron como normal que el desarrollo capitalista del país e haya
hecho obteniendo el capital mejores beneficios que el trabajo porque "eso
ocurre en todos los ciclos de expansión", pues la repartición de las utilidades
disminuía la posibilidad de capitalización y allll).entaba la capacidad de consumo creando otra causa de desequilibrio. Manuel Moreno Sánchez también
defendió al gobierno de Miguel Alemán porque era iiTelllediable que las obras
públicas produjeran beneficios inmediatos a los contratistas· desdeñosamente
calificó d~. "~timiento patriótico" la oposición al capital extranjero, explicó
el deseqmlibno entre la producción agrícola y la industrial por el absurdo deseo de mantener los problemas de la tierra dentro de los lineamientos feudales, po,r tanto, el ejido sólo debería tener un carácter transitorio entre el
latif~dio y la propiedad privada productiva. En fin, consideró normal que el
porfinsmo y el alemanismo tuvieran algunos perfiles comunes, "porque siempre se parecen mucho entre sí las épocas de promoción económica y de desarrollo material" _so
Sea de eso lo que fuere, el incremento de la participación de Jos trabajadores e1;1- el ingreso nacional durante Ruiz Cortines tuvo en algunos años de
ese gobierno, el contrapeso de cierta desocupación. 31 Un estudio de 1957 sobre la distribución del ingreso y el desarrollo económico de México surriere
,
que este
se h a logrado empobreciendo más al pobre y enriqueciendo ºmás
al rico, como lo probaría el hecho de que el 46% de la población en ese año
~enía un ingreso mensual inferior a 500 pesos, o sea sólo recibía el 14% del
~greso nacional, ~entras el 5% de la población con ingreso mensual supenor a $ 3,000 reubía el 37% del ingreso nacional. Pero se ha señalado que
para dar una idea más exacta del salario real es preciso tomar en cuenta la
Asistencia Social, el Seguro Social, los desayunos escolares, etc. porque el
aument~ d~ las ventas de los bienes de consumo y de los espectáculos públicos
parece md1car un aumento del ingreso real de la población.ª2
,. Memoria de la Secretaría de Economía presentada al JI. Congreso de la Unión
Por el secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a diciembre de 1952, enero a diciembre
de 1953, México, 1954, p. 9 .
00 M. MoREN~ SÁNCHEZ, :Más alJá de la Revolución Mexicana" en Problemas Agrícolas e Tndustnales de México, México, ol VII
úm. 2 abril-junio de 1955 pp
242-243.
'
'
.
_•~Nacional Fí11anci~ra. Vigésima Asamblea General Ordinaria de Accionistas, MéXlco, 1954, p. 36.
a: ':-· F. CoRWIN, Co11temporary mexican altitudes toward population poverty and
public opinion, Gainesville, 1963, p. 3. O. LEwrs, op. cit., p. 325. W. P.'GLAOE y CH.

469

�En este punto puede recordarse que la población amparada por el Seguro
Social ha aumentado de 763,000 personas en 1946 ( empezó a funcionar tres
años antes) a 6.270J)OO en 1964, o sea del 3% al 16% de la población total. 39
La beneficencia privada fue más importante ha ta el Porfirialo, Ja pública a
partir de la RevoJución Mexicana; ésta la considera no como obra de caiidad, sino como un servicio social al que tiene derecho el indigente y como
un servicio social complementario de la seguridad social. De acuerdo con
esta idea, a partir de los cuarenta se difundió la práctica de cobrar módicas
cuotas de "restitución" por el uso de los serv;cios asistenciales, pero algunos
gn:pos indígenas son tan miserables que se ha optado por aceptar el pago
de esas cuotas de "restitución" en especie y las autoridad de la propia capital del país decidieron que sean gratuitos los servicios de los recientemente terminados hospitales infantiles porque "eliminar la cuota de recuperación es eliminar una mecánica de selección antihumana".31 Los deSa1/fillOS escolares recibieron un extraordinario impulso con la creación del Instituto de
Protección a la Infancia n 1961, tres años después se proporcionaban tre
millones de desayunos diarios, satisfaciendo en casi las tres cuartas partes de
los municipios la nece idad de estos servicios, estimada en el 30% de la
inscripciones escolares.35 Por último, la Compañía aciona1 de Subsistencias
Populares, además de cumplir con su función de operar marginalmente en
el mercado de alimentos, en 1961 creó una filial destinada a vender en cerca de 250 "colonias" proletarias de la capital, en beneficio de unos dos millones de personas, en 54 tiendas móviles bajo e1 sistema de "todo a peso". 36
Un sistema fiscal más equitativo también ha contribuido a aminorar la
desigual distribución del ingreso nacional. En efecto, el impuesto sobre la
i-enta aumenLÓ del 21.3% de los ingresos totales en 1948 a 22.3% en 1949
y a 28.2o/o en 1953, de ese modo los impuestos sobre importaciones y exportaciones dejaron de ser los más importantes, lugar que ahora ocupa el impuesto sobre la renta.31 En 1955 se aumentó la progresividad del impuesto seW. ANDEnso. , op. cit., p. 206. BancQ de México TTigésimaoc/ava Asamblea general
ordinaria de accionistas México, 1960, 36.
" DDd XLI I primero de septiembre de 1946, p. 24. El E::cél5ior, 2 de septiembre
de 1964.
.., La ciudad de México Departamento del D istrito Federal 1952-1964·, México,
1964·, p. 265.
.., El Excélsior, 2 de septiembre de 1964.
"' Sei;retaría de hu!ustr;a y Comercio Memoria de labores presentada al H. Con;:,eso df; {a Uni611 por el C. Secretario del ramo Lic. Raúl Salinas Lozaiw, M-éxico,

1961, p. 45.
"' Banco de México VigésimasePtima Asamblea genual ordi1iaria de accionistas, Mé. ·co, 1949, 3 l. Bancü de México Vigésimano uena Asamblea general ordinaria de a-ccio-

470

bre la renta para ingresos mayores de $ 14,050, y se amplió el mínimo de exención de $ 200 a $ 300 mensuales para 1os causantes asalariados. Sin embargo,
con el propósito de estimular la inversión privada se establecieron exenciones
de impuestos a la reinversión de utilidades. 38 Ya en 1957 el jmpuesto sobre la
renta representó una tercera parte del total de los -ingresos efectivos orrunarios
del gobierno federal; cinco años después de nueva cuenta se reformó el impuesto sobre la renta para que las personas de altos ingresos contribuyeran en
forma más equitativa al financiamiento de la actividad gubemamental. 39
Pero aun suponiendo un reparto equitativo del ingreso nacional, el ingreso
anual per cápita sería muy bajo aunque haya aumentado de $ 1,166 en 1949
a $ 1,734 en 1952 y a $ 11818 en 1953 pues a mediados del siglo el ingreso
per cápita mexicano (121 dólares) sólo superaba al de ]os países latinoamericanos más pobres y a la India (57 dólares) pero era muchísimo más bajo que
el de Jos países rná,; desarrollados como Estados Unidos (1,453 dólares) Canadá (870 dólares), Inglaterra (773 dólares), etc., aunque ha progresado con
un ritmo superior al de la mayoría de 1os países (5.4% anual). 40
El ingre o nacional también está muy desigualmente repartido según las regiones, como lo revela un estudio sobre el bienestar utilizando varios indicadores (mortalidad general, número de personas que saben leer y escribir,
razón niños/prot ores, número de viviendas con agua corriente, salarios mínimos horarios, consumo de azúcar, consumo de electricidad' con umo de oaasolina, y número de automóviles autobuses y camiones) con los que se elaboi-ó un determinado índice . .Salvo algunas excepciones, los estados pobres
(Guerrero, Tlaxcala, Oaxaca Querétaro, Aguascalientes, etc.) han progresado más rápidamente que el promedio nacional y los ricos (Distrito Federal
uevo León, Baja Calilornia Norte, etc.) . Pese a que esta mejora relativa e
muy pequeña en términos absolutos, revela que el progreso económico y el
bienestar social son indivisibles. Aunque este estudio hecho a base de promenistas, 1951, p. 55. Banco de México Trigésimap.,imera asamblea general ordinaria de
accionistas México, I953, p. 38.
"" Banco de México Trigésimálcrtera asamblea general ordinaria de acc·onistas, México, 1955 p. 67.
"' Banco de México Trigésimasexta asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1958, p. 17. Banco de Mé:cico Cuadragésima asamblea general ordinaria de ac-cioni.rlas, México, 1962, p. 22.
._. Banco de Méxic o Vigésima11ouena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1951, p. 13. Natiional Financi¿ra fostitución 111icional de crldito décimanovena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1953, p. 27. Memoria de la Secretaria
de Hacienda y Crédito Público 7953, México, 1957, I, p. 356. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Décimaseptima asamblea general ordinaria de accionistas,
México 1951, pp. 49-50.

471

�dios no muestra la distribución del ingreso, de cualquier modo, al parecer, el
desarrollo económico del Distrito Federal ha engendrado tanto la riqueza más
extremada como la pobreza más acentuada. En las dos áreas de prosperidad
relativa, la zona metropolitana y las entidades fronterizas del norte, existen diferencias muy notables: la población de la zona metropolitana es un 50%
mayor que las 7 entidades norteñas en su conjunto; el volumen del producto
nacional bruto que genera la zona metropolitana está locafüado y la población y la actividad económica están ampliamente dispersas en el orte: en rigor éste no es una verdadera región industrial; la inmigración es más importante en la zona metropolitana (el 37% de la p·oblación en 1960) que en el ·ortc
( 14%) . Sobre todo, la zona metrop-olitana tiene casi la tercera parte del poder adquisitivo del país· Monterrey, el mayor centro urbano del orte, ólo representa el 3% del mercado nacional. En suma, la producción industrial de la
zona metropolitana está formada por bienes de consumo que ella misma absorbe, en el orte se producen principalmente materias primas que se exportan. De cualquier modo, el orte, pese a su clima desfavorable, continua
penuria de agua (salvo Sonora, Tamaulipas, La Laguna y Mexicali) y la falta
de zonas mrales densamente pobladas en las cuales reclutar una fuerza de
trabajo industrial es la segunda 1.ona de bienestar. Probablemente el auge de
la zona metropolitana ha estancado a las entidades próximas a ella, pese a sus
buenas comunicaciones, clima templado y mano de obra abundante, convirtiéndolas en tributarias de la zona metropolitana. La pobreza sureña se e.'Cplicaría por la topografía y hostilidad del clima. 4 1.
Por otra parte, un muestreo sobre los ingresos y egresos de las familias de
las 16 ciudades principales de la república, que en 1950 tenían más de 50 000
habitantes y en 1960 más de 100,000 (todas del orte, del Pacífico orte y
del Centro, salvo Veracruz y Mérida), y que en conjunto representan la
cuarta parte de la población total del país, muestra que las familias pobres y
de clase media "mejoraron significativamente u nivel de vida", si bien esta
apreciación se basa en incrementos no deflacionados. Esas familias tenían un
promedio de 5.2 miembros y un promedio de ingreso familiar mensual de
$1,878; Tijuana ($ 2,617 ), Mexicali ($ 2,140), Distrito Federal($ 2, 136),
Tampico ($ 2,002), etc., registraron los más elevados promedios; los más bajos Morelia ($1,091) y Guadalajara ($ 1,139). El ingreso nacional per cápita en 1960 fue de $ 289 mensuales, de $ 360 en estas 16 ciudades.
En el 77% de las familias de "=,011ascalientes los ingresos fueron iguales o
mayores que los egresos, en el restante 23% menores. Las probabilidades de
des quilibrio se reducen en Aguascalientes arriba de los $ 751, en Torreón
41

472

P. L.

YATES ,

op. cit., pp. 98-117.

arriba de los mil pesos, o sea a medida que aumenta el nivel de ingresos, aunque todavía entre las que ganan más de $ 2,000 hay un 14% de familias con
déficit en el Distrito Federal. El Distrito Federal (31 % ) , Chihuahua (24%)
Aguascalientes, Morelia y Torreón (17% cada una), fueron las ciudades con
una mayor proporción de familias deficitarias. Este dato corroboraría que el
desarrollo económico del Dist11.to Federal ha engendrado tanto la riqueza
más e.,xtremada como la pobreza más acentuada En efecto una quinta parte
de la población del Distrito Federal (con ingresos superiores a $ 3,000) tenía
una ventaja considerable frente a las restantes cuatro quinta partes.
Por otra parte, estas ciudades gastaban el 41.69% en alimentación, el 14.64%
en alojamiento y el 7.80% en vestuario. Existe una relación inv rsa entre el
aumento de ingreso y la proporción de éste gastado en alimentos; por ejemplo
el nivel inferior (hasta $ 200) en Aguascalientes absorbe las dos terceras partes del ingre o familiar en alimentos, en tanto que las familias con más d
$ 3,000 sólo gastan la quinta parte por ese concepto, aunque sin tomar en cuenta Jas percepciones en especie y las prestaciones adicionales al salario. De cualquier modo, la parte del ingreso que se destina a ropa y calzado aumenta cuando aumentan los ingresos.
Poco más del 55% de la población de Aguascalientes recibe .ingresos inferiores al promedio total, eso explica que el 15% viva en muy malas condiciones
( con ingresos familiares de hasta$ 400), el 40% viva mal (de$ 401 a$ 1,000)
el 35% en regulares condiciones (de$ 1,001 a$ 3,000) y sólo el 10% tenga un
alto nivel de vida en comparación con el resto de Ja comunidad. En Torreón el
43% de la población (con un ingreso ;medio per cápita de$ 258) vive mal y
percibe el 24% del ingreso total; ~l 32% de las familias, o sea el 34% de la población e igual participación del ingreso global, vive medianamente (con un ingreso que fluctúa entre $ 1,001 y $ 2,000); el restante 17% de las familias y
23% de la población vive bien, con más de dos mil pesos de ingresos mensuales y el 41 % del ingreso de la ciudad de Torreón. Esto en parte se debe a que
las familias más numerosas tienen una menor proporción de personas ocupadas
con remuneración, porque en ellas predominan los menores de edad, y porque
dada su baja escolaridad más del 70% de la población ocupada con remuneración difícilmente puede desempeñar trabajos calificados.~ 2
Poi- otra parte, la explosión demográfica ha complicado los problemas tradicionales de casa, vestido y sustento. En efecto, gracias a la mejoría de ciertos
grupos y, sobre todo, el desarrollo de la salubridad, el coeficiente general de
mortalidad ha disminuido a 10.5 en 1963 y el de mortalidad infantil a 7 en
1963, mientras la natalidad se mantiene casi estacionaria frente al Porfiriato,
'º Las 16 ciudades principales de la República Me~icallD, Ingresos y Egresos familiares 1960, Inuestiga:ci6n por muestreo, México, 1962, pp. 11, 34, 57, 117-119, 320-324.
473

�45.7 en 1963. El Instituto Nacional de la Vivienda se creó por 1a urgencia de
solucionar el problema de la habitación para una población con un crecimicn.to de 3% anual y un déficit anual de unas 45,000 viviendas más unas 16,000
que anualmente se inutilizan. 43 En el período 1946-1958 el gobierno federal
construyó 31,048 tasas y departamentos, los particulares (sólo en el Djstrito
Federal) 79,381, en total 110,429.44 Adolfo López Mateas aceleró la construcción de casas para personas de pocos recursos, destaca la construcción de
10,000 casas unifamiliares en San Juan de Atagón. 45 Adelantos espectaculares pero, obviamente, insuficientes.
La política de desayunos escolares a que se ha hecho referencia revela que
un importante sector de la población padece hambre, pese a que recientes
investigaciones revelan que la dieta mexicana, a base de tortilla de maíz, e
adecuada en ácido asc6rbico, fósforo, calcio y tiamina. Deficiente en riboflavina, niac;inamida y proteínas.' 6 En cambio, según datos dtd Instituto acional de Nutriologfa la marcada pobreza de algunas vitaminas y minerales
y el claro deseqwlibrio en los aminoácidos origina la corta estatura, en caso
extremos la muerte por desnutrición, la pelagra y diversos trastornos funcionales que limitan la resistencia frente a las enfermedades. En rigor, el
problema no es sólo económico, sino educativo, pues frecuentemente familias de elevado nivel económico adquieren bienes superfluos en detrimento
de su alimentación.-17 Hecha la salvedad de que la posibilidad de comp"arar
las personas que comen pan de trigo en 1940, en 1950 y en 1960 está limitada porque en el primero de esos años se tomó en cuenta el total de la población y en los otros dos sólo a los mayores de un año, en 1940 el 45%
de la población comfa pan de trigo en 19509'!1 54.38% y en 1960 el 68.56 o.
En 1960 las tres cuartas partes de la .población comían habitualmente carne, pescado, leche y huevos. El porcentaje de quienes calzan zapatos aumentó de 54.28% en 1950 al 62.28% en 1960. A juzgar por el incremento de
quienes mejoraron su alimentación e indumentaria, aumenta la riqueza, pero también el abismo entre la ciudad y el campo: En 1960 el 87.25% de la
población urbana come pan de trigo, sólo la mitad de la rural· el 87.41% de
la población urbana come carne, poco menos de las dos terceras partes de la
DDd XLII III 26 de diciembre de 1954, pp. 42-49 .
,.. DDd XLIII I primero de septiembre de 1952, p. 22. DDd XLIV I primero de
septiembre de 1958, p. 8. Estadísticas Económicas de Mé~ico, México, 1962, p. 66.
" La ciudad de México Departamenlo del Dist-rito Federm 1952-/964, México, 1964,
p. 189.
""' N. L. WHETTEN, "México rural" en Problemas Agncola.s e Industriales de Méxi00, México, Vol. V, Núm. 2, abril-junio de 1953, pp. 212, 218-219.
" México Cincuenta Años de Revolución, II, pp. 420-424.
u

-1-74

rural; el 84.35% de la población tubana usa zapatos1 pero sólo el 40% de
la rural. En atrnbio, el 37.87% de 1a población rural usa huaraches&gt; sólo el
9.379'0 de la urbana; mientras el 22.54% de la población rural anda descalza,
sólo el 6.28% de la urbana. Esto sin contar con que, en general, en el Distrito Federal y en el orte ( suma de Pacifico orte y Norte) es may01· ~a riqueza que en el Centro (sin el Distrito Federal) y en el Sur (suma de Golfo
de México y de Pacífico Sur) .4
Por otra pru.1e, el análisis de la distribución del ingreso nacional ayuda a
precisar hasta qué punto es realmente "abierta" la sociedad contemporánea,
no porque existan barreras legales o prejuicios raciales o sociales ( que desde la independencia desaparecieron), sino impedimentos económicos y culturales, pues la dualidad de México impiilió hasta el Porfiriato movimientos
amplios. En cambio, en el México contemporáneo ha desap·arecido una clase, los terratenientes, cuyo lugar ocupa la clase media industria! y ha ascenilido el muy amplio grupo de 'ºtransición''.~º El número de ejidos aumentó
de 7,049 en 1935 a 14,680 en 1940, a 17,579 en 1950 y a 18,301 en S60, o
sea más del doble en la época de Cárdenas. Los ejidatarios mismos de 898,413
en 1935 a 1.222,859 en 1940, l.378,326 en 1950 y a 1.512,125 en 1960, o sea
a casi el doble en 25 años. Los ejidata.rios ilismmuyeron de un tercio de la
población agrícola en 1930 a una cuarta parte en 1960. De cualquier modo,
constituyen el caso de un movimiento social horizontal masivo, la liberacién de
los peones, a partir de Cárdenas incluso los "acasil]ados", movimiento que no
siempre ha sido vertical porque el éxito del ejido más bien debe medirse en
función de su propósito de protección social que econ6mico, aunque en el
orte y en Pacífico orte su éxito también ha sido económico. Además, la superficie total de los ejidos aumentó de 8.344,651 hectáreas en 1930 a 44.497,075
en 1960, o sea del 6.3% del"total de la superficie censada en 1930 ( 131.954,550)
al 26.3% en 1960 (169.084,207). En particuJar la superficie de labor de los ejidos aumentó de 1.940,468 hectáreas en 1930 a 10.329,247 en 1960, o sea del
13.3% en 1930 de la superficie de labor ( 14.617 769) al 43.4% de la supe::ficie de labor en 1960 (23.816,911) .50
.,. 60. Censo de Población 194-0 Resumen general, México, 1943, pp. 34-7 l. An.uario
Estadístico de los Estados Unido, Mexicanos 1958-1959, México, 1960, p. 53. Anuario
Estadístico de los Estados U nulos Mexicanos I 960-1961, México, 1963, pp. 30-32.
" Aspecto¡; sociales del desarrollo econ6mi~o en América Latina, Líeja, 1962, 1, 233238. J. ERA EsTAÑOL, La Revolución Me:xicana Orígenes y Resultados, México, 195 7,
p. 12. H. F. CLINE, op. cit., p. 125.
"' Primer Censo Agrícola Ganadero 1930, México, 1936, p. 40. Anuario Estadístico
de los Estados Unidos Mexicanos 1951-1952, México, 1954, p. 514. IV Censos A grlcolaGanadero y Ejidal 1960, México, 1965, pp. 1, 85, 128, [60, 163, 169, 187, 190, 193,

475

�Pero actualmente es muy claro que la remuneración del trabajador, por
tanto su posibilidad de ascenso, está en función de sus años de escolaridad
problema más grave en el campo que en la ciudad, pues en 1962 por cada
persona que en la población rural terminó su instrucción primaria aproximadamente 5 lo hicieron en la población urbana, y por cada persona de la zona
rural que tiene 7 o más años aprobados, los tienen 9 de la urbana. 31 Aunque
el porcentaje de anaUabetos disminuyó i;lel 50% (mayores de 10 años) en 1910
al 38% (mayores de 6 años) en 1960, y los monolingües indígenas del 13%
{del total de la población) en 1910 al 3.79% (mayores de 5 años) en 1960,
todavía en este año subsisten 10.573,163 analfabetos y 1.104,955 monolingües
indígenas, masa inerte de la sociedad tradicional que, prácticamente, no tiene posibilidades de moverse en la sociedad industrial, "abierta" por definición. En efecto, la población indígena (monolingües y bilingües), la décima
parte del total de ]os habitantes del país, sólo recibió el 0.9% del ingreso nacional en 1960, por lo que no es de extrañar que sólo del 2 al 3% de los niños
de las comunidades indígenas puedan cursar hasta el cuarto grado escolar y
no llega ni al 1% quienes terminan la escuela primaria. 52
En suma, aunque comerciantes, industriales y banqueros no forman un sector propio en el Pa~do Revolucionario Institucional, participan en forma
creciente en él a través del sector popular, que desde su fondación en 1943 ha
ido adquiriendo una importancia decisiva en ese partido, desproporcionada
frente a la mayor fuerza numérica de campesinos y obreros. La fuerza de la
burguesía en el propio gobierno es cada vez mayor, a partir de que Avila
Camacho les dio representación en los ferrocarriles, y desde que con Alemán algunos de sus miembros han llegado a formar parte del gabinete presidencial.33
Sea de eso lo que fuere, más o menos a partir del.régimen de Ruiz Cortines
comerciantes, banqueros e industriales públicamente cortejan a las autoridades y éstas cada vez con mayor franqueza aceptan sus homenajes y ensalzan
su "responsabilidad y diligencia, su importante función reguladora en e1 equilibrio social", por eso el grueso de ]a iniciativa privada ha abandonado al
214, 217, 220, 241, 244, 247, 250, 286, 415, 460, 476, 488, 504, 508, 510, 511, 524,
528, 536, 545.
" Las 16 ciudades principales de la República M exicana. Ingresos y Egresos familiares
/960, Investigación por muestreo, México, 1962, p. 118. In vestigación Nacional de la
Vivienda Mexicana 1961-1962, México, 1963, p. 51.
"' Memorias, Realidades y Proyectos 16 años de trabajo, México, 1964, pp. 46-69.
.. R. VERNON, op. cit., pp. 75-76, 129-130. Memoria de labores Secretarla del Trabajo y Previsión Social Septiembre de 1940-Agosfo de 1941 Presentada al H. Congreso
de la Unión por el C. Secretario Lic. Ignacio García Téllez, México, 1941, 1, p. 77.

476

Partido de Acción Nacional y dado su confianza y apoyo al Partido Revolucionario Institucional. 54 La política anterior ha culminado en el público apoyo de lo miembros más prominentes de la burguesía al candidato del Partido Revolucionario Institucional en las elecciones de 1964. 55

" El Excélsior 17 de s ptiembrc de 1955. Quinto Informe de Gobierno Román Cepeda Flores 1955-1956 Estado de Coahuila de Zaragoza, s. 1, s. f., p. 16. Cuarto informe
rendido por el C. Gobernador constituciona, del Estado Lic. E/rain Aranda Osario al
pueblo de Chiapas a través del H. Congreso del Estado, Chiapas, 1956 p. 16 DDs
XLIV 1 19 de agosto de 1958, p. 8.
.. México-Highlights, México, Spring 1964, Vol. 1, No. 1.

477

�MADERO Y HUERTA
La trágica decena de febrero de 1913

Lm. Cm.o R.

DE LA GARZA

Universidad de Tamaulipas

SI EL PASADO ES HtSTORIA, y la h.istmia es Patria, sin ésta, se asegura, el
hombre sería un punto perdido en medio de los azares del tiempo y del espacio, por ello, son pueblos suicidas aquellos que no aman su pasado y es
alto deber cívico la exaltación de los ciudadanos que de uno u otro modo,
concurrieron a forjar la nacionalidad, nuestra idiosincrasia y nuestro modo
de ser y de vivir: El Presidente Madero con todo y su buena fe, ayuno de
toda maliciosa pasión, tiene ese privilegio.
Liquidado el "porfiriato" que no el 'porfirismo" en mayo de 1911, el señor
Madero fue electo Presidente de la República, en unas elecciones mode1o
de limpieza, recibiendo el poder del señor licenciado don Francisco León
de la Barra (substituto del señor general Díaz) hacia el últímo trimestre de
1911. La duración de su gobierno fue breve, y habiendo conservado el ejército y Ja maquinaria "porfirista"; fueron estos los más serios obstáculos para iniciar las reformas sociales, que eran tan inaplazablemente urgentes en
aquellas circunstancias, agravadas por la iniciación de nuestro telurismo político (1910-1929). Haciendo una somera referencia a la "ii;,.quietud" concomitante a su gobierno deben apuntarse:
A) La desilusión de Emiliano Zapata que derivó a rebelarse contra de la
Barra primero, sosteniendo después esa inconformidad durante Madero y lanzando luego el "Plan de Ayala", grito perenne de 1a gleba de México, por
la posesión de la tierra, plan que se dice redactado por el profesor Otilio
Montaño, a quien después, Zapata mandó fusilar.
B) El distanciamiento de Pascual Orozco, a quien las b_rujas de Macbeth
(reacción) habían soplado al oído "tú serás rey'' llegando a ser un problema
militar en Chihuahua, hasta que fue destruido por el general Victoriano
479

�Huerta, con la selecta División del Norte (Federal). Huerta fue designado
para el mando, después del fracaso y swcidio del señor general José González Salas, Mi.rustro de la Guerra "maderista", como consecuencia de su
derrota en "Rellano", resolución hasta cierto punto lógica, en un hombre
de honor como lo era.
C) La rebelión del señor general Reyes hacia diciembre de 1911, en la
frontera norte del país, que terminó coJ1 su rendición la noche del 24 del mes
y año en cita, en Linares, uevo León, por ante el humilde cabo de rurales
Plácido Rodríguez, siendo Reyes conducido y procesado en la ciudad de
México, donde fue confinado en la prisión .militar de Santiago Tlaltelolco.
D) La rebelión deJ general don Félix Díaz, sobrino del Dictador, alzándose en armas en el puerto de Veracruz en 1912, apoyado por el jefe de la
guarnición, coronel José Díaz Ordaz, siendo sometido y tomado preso por el
señor general don Joaquín Beltrán, y quien estando a punto de ser fusilado
(Félix Díaz) por un consejo de guerra en dicho puerto, consiguió ser trasladado a la ciudad de México mediante habilísimo amparo, formulado por
el licenciado don Rodolfo Reyes ( era hijo de don Bernardo y maestro de
Derecho Constitucional, por oposición de la Facultad de Leyes de la Universidad Nacional, y amparo del cual conoció en parte como juez de distrito, el talentoso abogado tamaulipeco licenciado don Matías Ochoa), siendo recluído en la penitenciaría del Di~trito Federal
E ) El desenfreno de la prensa abusando de una libertad que jamás había disfrutado, pues la historia de México, no registra un caso ni antes ni después de él, de un jefe del Ejecutivo que hubiese sido tan injuriado, tan befado y tan escarnecido como el Presidente Madero y su familia.
F) "BI Cuadrilátero Parlamentario" (licenciados José María LO'Lano, Querido Moheno, Nemesio García aranjo y Francisco M. de Olaguíbel), tribunos de reconocido 'fuste' , cuya dialéctica contribuyó de modo especial y señalado al despcestigio del régimen, y a su final hundimiento.
Unos cuantos días antes del fatídico nueve de febrero de 1913, una numerosa comisión del "Grupo Renovador" de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión, cuya alma era el visionario licenciado don Luis Cabrera ( aunque él no estuvo presente con dicha comisión) hablaba en ]a terraza del Castillo de Chapultepec con el Presidente, urgiéndole con impreionante angustia la necesidad de iniciar las reformas sociales, acallar la prensa y eliminar de "la casa" el enemigo enquistado (porfirismo); pero el señor
Madero, permanecía ciego y sordo. El historiador don Ricardo Calderón (revolucionario) describe aquellos días así: ''La situación se ponía cada vez más
tirante, los revolucionarios desilusionados, los 'maderistas' tratando inútil-

mente de salvar un gobierno que amenazaba ruina. La prensa recrudeciendo
sus ataques. La conspiración en pleno apogeo. El gobierno ciego y demasiado confiado en sí mismo no veía la tempestad que se cernía a su alrededor", y precisamente bajo tan sombrío vaticinio llegamos al

NUEVE DE FEBRERO DE

1913

Con efecto, el día de hCc&gt;y, estalla en la ciudad de México, un motín militar que toma desprevenido al gobierno no obstante que el señor licenciado
don Juan Sánchez Azcona, secretario particular del Presidente Madero, fue
informado de la conjura, tanto por el general José Delgado (asesinado por
Francisco Villa, en la estación de Chihuahua en 1915, cuando habiéndolo
~utorizado [ya vencido el "vifüsmo"] para que se fuese a los Estados Unidos,
lo acompañó a 1a estación y al levantar el genera] Delgado uno de sus velices
que llevaba lleno de oro amonedado se desfondó, y Villa furioso lo mató
en el acto) ; como por el comandante de rurales don Francisco Cossío Robelo, así como por el mayor Emiliano López Figueroa, inspector general de
Policía de la ciudad de México, quien Jo informó al Secretario de la _Guerra,
general Angel García Peña y al comandante militar de la plaza, general
Lauro Villar alias "El Rernington" (tainaulipeco) por el coronel Rubén Morales, quien Jo hizo saber al propio Ejecutivo, y motín que da al traste con
la administración del bondadosamente ingenuo Presidente Madero.
La asonada encabezada por los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz
(presos) y el general Manuel Mondragón {del arma de artillería) en libertad, a qwen poco después se unió el general Gregario Ruiz, habían logrado arrastrar a la aventura al primero y al segundo regimientos de Artillería a las órdenes del coronel Aguillón, al Primer Regimiento de Caballería mandado por el coronel Salvador Anaya, acuartelados todos en Tacubaya, y a casi todo el a1umnado de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan,
algunos de los cuales, a las órdenes del capitán Antonio Escoto, se dirigieron
en unión del señor licenciado don Rodolfo Reyes (hijo de don Bernardo,
qwen le llevaba su caballo ''Lucero") y otros civiles a la prisión militar de
Santiago Tlaltelolco, donde liberaron con relativa facilidad al general Reyes,
preso allí por rebelión, pues el director de la institución, señor coronel Sardaneta, y la guardia del establecimiento penal castrense, estaban de acuerdo
con los sublevados, como también las fuerzas que se encontraban en el cuartel
anexo a la precitada prisión militar ( Primer Regimiento) no obstante la
oposición del sub-director, señor mayor Mayol.
El señor general Reyes, salió de la prisión portando traje de paño negro,
481

480
e

H-32

�sombrero gris. botas militares de charol y llevando una capa de capitán general español, que le había sido obsequiada por el rey don Alfonso XIII,
acompañado del capitán Manuel Romero López.
..
En el jardín de Santiauo (frente a la prisión), lo esperaba su h110 Rodolfo y cerca del lugar el 1:&gt;mayor Jesús Zozaya guardaba el caballo "Lucero"
que montana el preso, a quien esperaban también los civiles licenciado Ramón Cossío González ( tamaulipeco) , Víctor J. Velázquez, Dr. Samuel Espinosa de los Monteros, Rafael de Zayas Enríquez, Cecilio Ocón, José ~onales Sandoval y Juan Pablo Soto y un regimiento de caballería, pues la infantería se había ido en varios n·anvías sobre palacio, desde la Escuela de Aspirantes de Tlalpan, a las órdenes de los oficiales instructores García Armiño y Zurita.
Inmediatamente después se pm;o en movimiento la columna mandada en
persona por el general Reyes, a cuya vanguardia iba el precitado ~eneral
Gregorio Ruiz (diputado federal en ejercicio) con una -~olta de aspirantes;
después el general Reyes escoltado por el coronel Aguillon, los mayores Jenaro Trías y Jesús Zozaya. y el capitán Manuel Romero López, cerrando
la columna el citado general Manuel Mondragón; la cual tomó rumbo ~ ~a
penitenciaría del Distrito Federal, para poner en libertad al general Fehx
Díaz, también preso y procesado por rebelión. Al pasar _ror el Cuarte~ ~e
"Teresitas" el señor General Reyes, arengó a la tropa allí acuartelada IDVItándola a la rebelión, uniéndosele unos 200 soldados del 240. Batallón, Cuartel de donde hacía poco el General don Lauro Villar, había sacado unos sesenta hombres, que mandó a las órdenes del Mayor Casto Argüelles al cuartel de "Zapadores".
.
.
Al llegar al reclusorio el director del penal, señor don Octaviano L1ceaga,
entregó al reo, permitiendo que su hijo ( de Liceaga), quien i~~ en
col~na rebelde, pasase al interior del establecimiento a sacar a Fefuc D1az, quien
se negaba a salir, suponiendo que se trataba de una celada, p,ues _que. aunque estaba en "autos'' del complot no sabía, ya que no babia sido rnformado, qué día estallaría.
.
Del penal de Lecumberri, se dirigió la columna rebelde a palac10, encontrando la misma en el camino al joven Alejandro Reyes, quien informó
a don Bernardo que palacio aún seguía en poder de los alzados; pero de allí
a poco dos aspirantes que iban al penal (buscando ~ sus compañero~ de caballería) rindieron parte al general Reyes en el senado de que palacio ya se
encontraba en manos del general Villar, comandante militar de la plaza Y
quien ya había tomado dispositivos de defensa.
El general Reyes siguió sobre palacio, y haciendo alto en la calle d~ la
Moneda (hoy Emiliano Zapata) destacó al coronel Salvador Anaya, prunero para que al frente de un pelotón de caballería, avanzara sobre dicho edi-

!ª

482

ficio, por Ja plaza de Ja Constitución (frente) y se cerciorara de lo ocunido.
Este no regresó a informar de su comisión (pues fue detenido), por lo que
ya frente a la puerta de la Secretaría de Guerra (de la citada calle de la
Moneda), el general Reyes ordenó, disponiendo al general Gregorio Ruiz
que avanzara, procurando hablar personalmente con el general Lauro Villar, para atraerlo a 1a causa rebelde.
Con ~fecto, había ocurrido, que al tener noticias en la madrugada el general V1Uar, comandante militar de la plaza, de la sublevación de algunas
de las corporaciones del Ejército, pues el inspector general de Policía mayor
Emiliano López Figueroa, le había informado a las dos de la mañana, de Ja
inusitada actividad que se observaba en los cuarteles de Tacubaya, se fue al
cuartel de San Pedro y San Pablo, puso a la fuerza sobre las armas, y élispuso que el coronel Pedro C. MoreJos, con unos sesenta hombres del 280.
Batallón se fuera al cuartel de Zapadores, ubicado en la calle de la Corregidora, cuyo jefe lo era el mayor Juan Manuel Torrea (tamaulipeco también )
para que por el llamado Jardín de la Emperatriz (lado sur) entrara al Palacio Nacional, rompiendo la puerta interior de acceso de uno a otro local
.
'
~rprendiendo a los rebeldes (aspirantes) por la retaguardia y quienes precisamente por un golpe de audacia, se habían apoderado del recinto del
Ejecutivo Federal, ocupando además las torres de la Catedral· ( uno entre
tantos de los aspirantes de la "cuartelada", lo era el capitán segundo Andrés Zarzoza Verástegui, asesinado ya siendo general en Monterrey en 1940,
cuando terminada la campaña política del general Juan Andreu Almazán,
se decía que éste iba a sublevarse) . De allí siguió al cuartel de Cerritos donde se encontró al general Manuel P. Villarreal sobre las armas, pues éste
había tenido noticias de la "cuartelada ' despachándolo a la Ciudadela para
evitar que fuera a caer en poder de los rebeldes. El coronel Morelos, fue a
Zapadores; pero considerando difícil el cumplimiento de la orden que recibió (derribar la puerta de acceso) prefirió entrar por Ja puerta de la Secretaría de Guerra (calle de la Moneda) . Cuando el coronel Morelos se
había dirigido a esta última calle, llegó a Zapadores en un coche con dos
soldados el general Lauro Villar (quien estuvo a punto de caer en manos
de los aspirantes) y poco después de él, al mismo lugar, el mayor Casto Argüelles, con unos sesenta hombres del 24o. (parte de este cuerpo se había
sublevado).
El general Villar, forzó la puerta interior que daba a paJacio. y sorprendió imponiéndose a los rebeldes "aspirantes" a quienes desarmó comenzando por la guardia de la Puerta de Honor (lado sur) y así sucesivamente,
cambió la guardia y colocó fuerzas que le eran adictas (parte del 24o.) tanto en la azotea del edificio, cuanto en la calle frente a palacio, pecho a
tierra. Dispuso igualmente que el mayor Juan Manuel Torrea, que se en483

�,I

contraba en Zapadores, dejara alli un retén y que él se situara en la esquina
de "La Colmena" quedando en actitud de espera. En tales momentos, hizo
su aparición el general Angel García Peña, Ministro de la Guerra, quien impuesto de las novedades y cerciorado de que palacio estaba en poder de
fuerzas leales se fue a Chapultepec a informar al señor Presidente Madero
de los acontecimientos. Poco después, de que el edificio de palacio era controlado por el comandante militar general Villar (quien puso presos a los
'aspirantes'' rebeldes en las cocheras de palacio) , llegó una columna de caballería rebelde (descubierta de la del general Reyes) ; que éste había despachado fuerte en 160 hombres, a cuyo frente iba el general Gregorio Ruiz
(diputado federal en ejercicio), y quien desprendiéndose de la misma, :e
acercó al general Villar, éste avanzó unos tres metros, y al encontrarse, Rmz
invitó a Villar a defeccionar. El general Villar se negó y tomando violentamente con su mano izquierda las riendas del caballo de Ruiz, en tanto que
con la derecha sacaba su pistola, le intimó rendición requiriéndolo para que
se diese preso, Ruiz resistió y aún pretendía sacar su arma corta; pero Villar,
auxiliado por sus ayudantes, lo desmontó, y lo condujeron detenido al interior del Palacio Nacional, por la puerta del centro, entregándolo el general Villar en calidad de preso, para su custodia, a la responsabilidad del
general Eduardo Cáuz (después gobernador de Veracruz), proporcionán~ole
Villar diez soldados para la vigilancia del reo. José C. Valadez, en su libro
Historia de la Revoluci6n Mexicana, pág. 219, afirma que quienes tomaron
preso a Ruiz, fueron los generales Manuel García Hidalgo y el ya citado
Eduardo Cáuz. Cuando poco después, Huerta fue designado por el señor
Madero, comandante militar de la plaza, su primera providencia fue mandar. fusilar a Ruiz, no obstante u fuero; pero seguramente era uno de tan•
tos aspectos de su plan, para desprestigiar al gobierno, acarreándole odios
y enemigos. Como no regresaran ni Anaya ni Ruiz: ambos como ya se ha
dicho habían sido detenidos circunstancia que ignoraba el general Reyes,
aunque seguramente lo supuso, éste, dejando como reserva en las calles del
licenciado Verdad a los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón, se dispuso a avanzar sobre palacio, desembocando por la Moneda y aunque Villar
lo instó para que se abstuviera de avanzar, aquél lo hizo, hasta hablar con
el comandante militar, quien se encontraba entre la puerta central y la de
honor. En tales momentos don Bernardo, agresivo siempre, sin atender las
prudentes indicaciones de su hijo Rodolfo (seguramente para quitarse el "sambenito" de cobarde [que no lo era] con que se le motejaba después del fracaso de la revuelta que intentó organizar en Nuevo León y Tamaulipas)
trató de disuadirlo para que desistiera del ataque (habida cuenta de los preparativos de defensa) contestándole: "me matarán, pero no por la espalda".
Reyes todavía pretendió que Villar se rindiera, y al negarse éste, don Ber-

484

nardo, que quería apoderarse del edificio, clavó espuelas a su caballo retiñto
("Lucero") entablándose un tiroteo, muriendo el general Reyes, el coronel Pedro G. Morelos, jefe del 280., y siendo- heridos el doctor Samuel Espinosa de los Monteros, que acompañaba al general Reyes, el general Villar
(en un hombro) y el mayor Malagamba, ayudante de Villar. El licenciado
Reyes, pudo escapar ocultándose en el kiosko, que entonces tenía en el Zócalo
la Compañía de TranV1as eléctricos. Así terminó la vida de aquel viejo luchador, ex-gobernador de uevo León, quien seguramente estaba llamado
a más altos de tinos, si sin apartarse del camino del deber ( le rindió siempr
fervoroso culto), no hubiese puesto oídos a quienes dentro de la prisión envenenaron su espíritu. El general Reyes, a quien el Senado había otorgado
dos grados en un ascenso, por méritos en campaña, quien creó la prosperidad
de uevo León con sus reconocidas dotes de organizador, creador de la popular Segunda Reserva del Ejército, murió como un agitador de barricadas.
La herida del general Villar, motivó la designación del general Victoriano
Huerta, como comandante militar de la plaza y la suerte del régimen. Dirigiéndose el señor Madero a palacio, protegido por los cadetes del Colegio
Militar~ a las órdenes del rector del plantel, coronel Víctor Hernández Covarrubias, yendo a la altura de San Juan de Letrán, se escuchó un tiroteo,
por lo que el señor Madero se resguardó en la fotografía ''Daguerre", juntamente con el Ministro de la Guerra, general Angel García Peña, Hilario
Rodríguez Malpica y Pedro Antonio de los Santos; presentándose allí en
aquellos angustiosos momentos el general Victoriano Huerta poniéndose a
las órdenes del señor Madero.
Y aquí un paréntesis para hacer algunas consideraciones del milite descalificado. En Huerta el constante uso del alcohol había matado todo sentimiento generoso, todo sentido de la lealtad, y del cumplimiento del deber,
si bien un buen soldado práctico, desconocía el honor militar, y ello lo condujo a un doble juego de traiciones (con Madero y con Félix Díaz) y a macular el Ejército Federal, maculándo.se él mismo.
Corre por allí la versión de que Huerta, ya en el destierro, después de su dramática renuncia en julio de 1914, narró a algunos de sus parciales, que cuando el general Díaz dispuso que fuera él (Huerta) quien le diera protección
con un tren militar para llevarlo a Veracruz y al destierro, de regreso a la
ciudad de México, se tomó durante el trayecto una botella de coñac y se di jo
a sí mismo: ''Ha desaparecido el único obstáculo que me impedía ser Presidente". Claro que ello es una conseja; pero que pinta al hombre. Con el señor Madero estaba resentido, porque después de acabar con la rebelión de
Orozco, el Presidente, haciendo uso de sus indiscutibles fatultades constitucionales, lo privó del mando, y rencoroso como caribe estuvo acechando la
oportunidad para el desquite, que captó con certera visión en tan trágicos

485

,

�momentos, y en cuanto a temperamentos de aquellos hombres, en tanto que
el lugar de Huerta era la Centuria Romana, el del Presidente Madero, habría sido el Agora Ateniense.
Justamente, cuando el señor Madero esperaba en la fotografía "Daguerre",
regresó su ayudante Gustavo Garmendia (muerto en Sinaloa a principios
de la Revolución Constitucionali ta como soldado de ésta) , informando al
señor Presidente que palacio estaba en manos del general Villar, que el general Gregorio Ruiz estaba preso y muertos el general Reyes y el coronel Pedro G. Morelos. De allí siguieron a palacio y al momento de llegar, Villar
se encontraba en la azotea dando órdenes lugar hasta donde subió el señor
Madero, quien al ver al general Villar se dice que le dijo: -"qué hombrote
es usted, mi general"- , replicando el núlite tamaulipeco: - "los hombres
son aquellos que están allí''- (señalando a los soldados). Al ver el señor
Madero herido al general Villar dispuso que se hospitalizara, ordenando de
jnroediato (por poco meditada sugestión del Mini tro de la Guerra, g1meral
Angel García Peña) que el general Victoriano Huerta se hiciera cargo de la
comandancia militar de la plaza, y al percatarse Villar de tan importante
e imprudente designación, dijo dirigiéndose a Huerta ( muy sentenciosamente) : - "¡ mucho cuidado, Victoriano!"- " ¡ Hay ituacion , afirmaba el Cardenal de Ratz, en las que sólo se pueden cometer errores!", y ésta del señor
Madero fue definitiva. Después del fracaso del genera] Reyes, frente a palacio Félix Díaz y Manuel Mondragón, ya sin jefe, se wrigieron a la Ciudadela, lugar a donde el general VilJar había despachado para que tomara
providencias de defensa al general Manuel P. Villarreal, y herido éste gravemente (murió poco después) en los primeros disparos, su segundo el general
Dávila, entregó el lugar resistiendo sólo un ligero tiroteo, y después de haberse puesto en inteligencia con el capitán rebelde Insunza. Hasta aquí lo
ocurrido el nefasto nueve de febrero.
Desde aquel momento, Huerta estableció un doble juego, engañando a todo mundo y como el único obstáculo para que él llegara a la Presidencia
(don Porfirio Díaz) había desaparecido según su propio juicio, todas sus
calculadas actitudes las condujo hacia e e fin.
Con efecto, ni Huerta, ni Mondragón ni Félix Díaz podían olvidar su común extracción ni el ' espíritu de cuerpo" que tanto alentaba en los miembros del antiguo Ejército Federal, disuelto en Teoloyucan en agosto de 1914;
sólo les faltaba la aglutinación (pues Huerta no había estado en la conjura)
y de ello se encargó el cínicamente trágico wplomático embajador de los
Estados Unidos Henry Lane Wilson, sirviendo de marco al entendimiento
nada menos que la Embajada de lo&gt;'l Estados Unidos (entonces por la avenida de los Insurgentes): con cuyo 'Pacto de la Ciudadela" acabaron con
el gobierno legítimo y con el que Huerta, el "arcabucero de la desvergüenza'

486

engañó al Presidente Madero y se "tanteó" a Félix Díaz, al licenciado Rodolfo Reyes, al general Manuel Mondragó,n; se "tanteó" al Embajador Wilson, a su primer gabinete inclusive, entre quienes se encontraba el ingeniero
Alberto García Granados Ministro de Gobernación, quien había dicho "que
la bala que matara a Madero salvaría la República" y cuya frase le costó
la vida cuando las fuerzas constitucionalistas ocuparon la Capital de la República, pues el general Pablo González, lo mandó fusilar en agosto de
1914.
Huerta hizo llamar I lO de febrero, de Toluca, al general Aureliano Bianquet, haciéndolo defeccionar ( de éste circula la conseja que fue de la escolta que fusiló al Emperador Maximiliano de Hapsburgo en 1867, en Querétaro, pero es falsa) , quien comandaba el 290. Batallón ( de negro historial )
y quien también tenía a sus órdenes el cuerpo irregular "Carabineros de
Coahuila'' creado por el señor Carranza como milicia local del Estado, y
fuerzas éstas que si eran insospechablemente "maderi tas" entre cuya oficialidad contaban hombres cuyos nombres nos son tan familiares en el "constitucionalismo ' como el jefe teniente coronel don Gregario Osuna ( tamaulipeco), el sub-jefe mayor Francisco Murguía, el capitán Ildefonso V. Vázquez, Macario Arreola, Alfredo Elizondo, Encamación Aguilar Farías y otros,
todos del Segundo Regimiento. Parte de este cuerpo se le destinó a dar guardia a palacio, y la otra con diversos cuerpos rurales, los lanzaba Huerta a
caballo por la calle ancha (Balderas) contra las ametralJadoras felicistas emplazadas en los edificios de la Cuarta Delegación de Poliéia, de la Asociación
Cristiana de Jóvenes y la propia Ciudadela, cobrando así muchas víctimas de
fuerzas que dentro de su diabólico plan deseaba "diezmar".
Huerta el "pretoriano descalificado', hizo venir el día 12 de Oaxaca al
general Rivera, jefe militar de aquel E stado, con us fuerzas; lo fue a esperar
a la estación de San Lázaro, lo condujo al centro, lo tomó preso (informando
al señor Madero que venía "volteado") e hizo a su plan a los oficiales. Afirma el licenciado Rodolfo R eyes en su obra De mi Vida que comisionó oficiales que contarafl los disparos de los cañones de la Ciudadela para computar
las granadas consumidas y presionar a su favor, cuando ya las hubiesen agotado; concedió un lugar muy secundario al general Felipe Angeles (maderista ) , gran artillero, y finalmente comenzó a darle dilatorias al ataque formal a la Ciudadela, mientras maduraba su plan y tendía los hilos de su
traición, intrigando para que el Senado de la República "echara su cuarto
a espadas ' en aquel desconcierto, pues sus miembros en su mayoría enían
del "cientificismo '.
Con efecto, habida cuenta de la anormal situación que prevalecía en la
Capital, se reunieron el día 14 de febrero en la casa del Senador don Sebastián Camacho (se afirma que en ello andaba oculta la mano de Huerta)

487

�un grupo de senadores quienes después de cambiar impresiones, acordaron
reunirse el día 15 para procurar una entrevista con el señor Madero y plantearle su renuncia. En efecto, al día siguiente se reunieron hasta veinticinco senadores (no era quórum) en la casa del senador Ricardo Guzmán,
y acordaron designar una comisión para que viese al señor Madero y se le
dijera que vista Ja angustiosa situación de la ciudad, y el amago de una
intervención extranjera (Wilson, el Embajador de los Estados Unidos, había
hecho circular la especie de que estaban saliendo barcos de guerra de los Estados Unidos con tropas de desembarco hacia los puertos mexicanos, en defensa de la vida e intereses de los ciudadanos de dicho país) , presentaran
su renuncia, tanto él como el Vice-Presidente José María Pino Suárez y :;u
gabinete. Esa comisión estuvo formada por los senadores licenciado Guillermo Obregón ( tamaulipeco) y Gumersindo Enríquez. Al presentarse en palacio y conocer su negocio, no fueron recibidos por don Francisco, sino por
el Secretario de Hacienda, don Ernesto Madero, quien les informó que el
señor Presidente se negaba a recibirlos y no estaba dispuesto a renunciar.
Éste, para tranquilizar a los inquietos, cursó el día quince un mensaje al
Presidente de los Estados Unidos, W. H. Taft, sobre los rumores de intervención propalados por el embajador norteamericano, mensaje que fue contestado algunos días después por William Howard Taft, negando precisamente el propósito de intervenir.
Como el señor Madero se babia negado a recibir oficialmente la comisión
del Senado, los senadores Pimentel (por Oaxaca) y licenciado Guillermo
Obregón (por Tamaulipas) oficiosamente ocurrieron el día 16, al general
Aureliano Blanquet (ya estaba en la conjura "huertista") y quien tenía acantonadas sus tropas en la Tlaxpana, exponiéndole lo acontecido, así como que
consideraban como prudente que el general Huerta hablara de la renuncia
al Presidente, replicando Blanquet que aquél acababa de estar allí y que lo
buscaran en la Comandancia Militar. ¡ Los días del eñor Madero están
contados, el gobierno se tambaleaba y la profecía de los "Diputados Renovadores" se cumplia!
El día 18 por la mañana, el general Huerta recibe en la Comandancia
Militar (Palacio Nacional) a los senadores del grupo 'científico" que gestionan la renuncia del señor Madero, habla ante Huerta a nombre del grupo
(integrado por los senadores Juan C. Femández, Emilio Rabasa Rafael Pimentel Carlos Aguirre, Gurnersindo Enríquez y José Castellot), el representante por Tamaulipas, li enciado Guillermo Obregón y le solicitan les gestione una audiencia con el señor Presidente (Huerta, que de eso quería sus
'pilones", se dejaba querer). Éste opinó que era prudente que el Ministro
de la Guerra, general Angel García Peña, los escuchara y lo mandó buscar,
quien se presentó poco después acompañado de los generales José Delgado

488

Aureliano Blanquet y Alberto Yarza. Explicado el objeto de la visita de los
senadores, el general García Peña, manifiestamente irritado y violento replicó: "El Ejército es el símbolo del honor nacional, y lo que se está proponiendo lo prostituye' . Intervino Castellot, pidiendo al Secretario de la
Guerra, que fuera el conducto para obtener una audiencia con el Presidente,
a lo que accedió, yendo a hablar con el señor Madero y regresando poco
después para informarles que el Presidente los esperaba en el "Salón Verde".
Poco tiempo después de estar allí los senadores, apareció el Presidente Madero inquiriendo el objeto de la visita, y el senador tamaulipeco licenciado
Guillermo Obregón, comisionado al efecto, dijo:
"Señor Presidente: la grave situaciótL en que se encuentra el país y el
movimiento de revolución que se ha verificado en esta capital; los combates que diariamente se están sucediendo, con la mayor alarma para
todos los habitantes de México, sin que se domine el movimiento, y además los hechos que el señor ministro de Relaciones ha puesto en nuestro
conocimiento por acuerdo de usted y el haber veni-do barcos americanos
de guerra a Veracruz, y estar próximos a llegar a Tampico; venir transportes de g?.J.erra, conduciendo algunos miles de soldados americanos con
intenciones de desembarcar y venir a México, y el examen de la situación del gobierno, que hace ver que no puede dominar a los pronunciados, y que éstos no ceden a ninguna de las consideraciones que se les
han presentado quienes han hablado con ellos, hasta en nombre del gobierno''

( como hasta este momento y según el parecer del ecretario de Justicia, licenciado V ázq uez T agle, el orador nada concretaba y era difuso) lo interrumpió diciéndole: "Hable usted claro", Obregón continuó:
"motiva que los senadores hayan opinado en las juntas celebradas, que
la solución en bien de la patria, es apelar al patriotismo de usted, indicándole la conveniencia de que haga usted su dimisión del cargo de
Presidente de la República buscando el mejor resultado que evite todo
género de dificultades y males al país".

El señor Madero, visiblemente irritado, se negó a renunciar considerando
aquella actitud de los senadores como una maniobra del Partido Científico;
les hizo un severo reproche y los despachó sin obsequiar su gestión, manifestándoles que no le extrañaba su actitud ya que eran representantes impuestos por el general Díaz {Porfirio) y no electos por el pueblo, y en vfa
de informe, negó enfáticamente lo del desembarco de soldados extranjeros·

489

�pero ese mismo día ( 18 de febrero) se derrumba el régimen "maderista'' y
uno después ( el 19) el citado grupo de senadores se tomó una fotografía en
la Ciudadela con los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón. Al referirse calificando a los senadores, el general Huerta, al citar al de Tamaulipas, licenciado Guille1mo Obregón, dijo de él: "que fue el más audaz,
y el más enconado en sus odios contra Ma ero".
El día 18 por la mañana, por órdenes de Huerta se cambiaron las fuerzas irregulares que daban protección al palacio y al Presidente, e hizo venir
para suplirlas el fatídico 290., que comandaba Blanquet, y hacia el medio
día, pretextando que había invitado a comer a don Gustavo Madero (único
de la familia que tenía sensibilidad política) y al diputado coronel Romero,
para agasajar a éste por haber sido designado presidente de la Cámara por
ese mes, salió de palacio dejando instrucciones al general Blanquet para que
aprehendiera al señor Madero y a sus ministros. Con efecto, ya con don
Gustavo y el oronel Romero en el restaurant "Gambrinus", pretextando una
llamada telefónica salió del restaurant, llegando casi simultáneamente el jefe
de los guardabosques de Chapultepec, con algunos de sus hombres, quienes
por orden de Huerta desarmaron a don Gustavo, Jo detuvieron y confinaron
en uno de los reservados.
Por su parte, Blanquet al medio día del 18 mandó un piquete de soldados
al mando del teniente coronel Jiménez Riverol y al mayor Izquierdo (el
"Pacto de la Ciudadela" se estaba realizando) del 290., para que aprehendieran en las oficinas del jefe del Ejecutivo a éste y sus ministros, como
pretendieron hacerlo. AJ llegar frente al Presidente Madero, Jiménez Riverol, tomándolo de la solapa del saco lo conminó para que se diese preso.
S~aún se afirma, el ayudante del Presidente, Gustavo Garrnendia, sacando
la pistola y dirigiéndose a Jiménez Riverol, le dijo: - "Al Presidente nadie
lo toca" y le dio un tiro en la frente, rodando el teniente coronel Jiménez
Riverol muerto. Otro tanto hacía otro ayudante del señor Madero, capitán Federico Montes ("El Samurai") con el mayor Izquierdo. Eo aquella confusión, los soldados disparan y matan a don Marcos Hernández, primo hermano del Presidente. En tal situación alguno de los acompañantes
de Madero (militar) ordena a los soldados bajar las armas, dar media vuelta
y salir del salón, lo que hicieron mecánicamente. El Presidente, ministros,
ayudantes y acompañantes, dicidieron abandonar palacio bajando por el ascensor. Si el señor Madero sale por la puerta del ascensor que da a la
calle de la Corregidora y logra llegar hasta la Moneda, donde estaba el 210.
Cuerpo Rural a las órdenes del comandante J. Agustín Castro (fuerzas "maderistas") quizá habría salvado la vida y aún el régimen, pero repetiremos
aquí las palabras del obispo de Ratz: "Hay ocasiones en que sólo se pueden cometer errores". El señor Madero y su comitiva, infortunadamente,

490

abando~ó el a censor sobre el patio de palacio y apenas si habían caminado
uno_s veinte metros, cuando fue a su encuentro Blanquet con algunos soldados y oficiales del 290. ( quien había sido informado por el pelotón del
290. que había descendido momentos antes de lo sucedido a sus oficiales
Jiméncz Riverol e Izquierdo) y conminó al Presidente y al grupo para que
se diesen presos. Sólo Garmendia, Urquiza, Montes y algunos otros, logran
escapar. El señor Madero, el Vice-Presidente Pino Suárez y algunos de los
ministros fueron de momento confinados en la Comandancia Militar, y éstos últimos puestos en libertad en término más o menos breve, y poco después llegó al mismo lugar en calidad de preso el general Felipe Angeles, a
quien Huerta no le tenía confianza. Se dice que ya estando detenido el señor Madero, se presentó Huerta, y habló con él iniciando el diálogo así:
- "Señor Presidente". Don Francisco lo interrumpió diciendo: - "conque
todavía soy Presidente". Huerta le replicó: -"Sí, pero mi prisionero". El
señor Madero, molesto, le contestó: -"La historia lo juzgará a u ted como
un traidor" . Huerta dio fin a aquella situación embarazosa y le dijo: - ' A
mí me juzgará la historia, pero a usted lo juzgaré yo ' y dio media vuelta,
saliendo del lugar.
El mismo día 18, por la noche fueron entregados a los hombres de la
Ciudadela y asesinados (fusilados) : El señor N. Oviedo, prefecto político
de Tacubaya ("maderista") quien al parecer tenía alguna querella con el
general Manuel Mondragón. Al valiente marino campechano Adolfo Bassó,
intendente de las residencias presidenciales, de quien se afirmó que era quien
había disparado frente a palacio la ametralladora que privó de la vida al
general R eyes, y quien al momento de ser fusilado pidió se le diese muerte
con la frente hacia la estrella Polar. Se dice que esta víctima la cobró don
Rodolfo Reyes, y final.mente se asesinó ( no fusilado) al diputado don Gustavo Madero, quien como se recordará sólo tenía un ojo ( el otro era de vidrio) el cual (el ojo bueno) se le hizo saltar de un bayonetaw, y murió
junto a la estatua del gran Morelos entre alaridos de dolor y carcajadas frenéticas de la plebe (la misma que aplaudía por igual a Madero y a Huerta
-indistintameo te), asesinato éste organizado por Cecilio Ocón.
Durante los días que el señor Madero y el Vice-Presidente estuvieron presos, algunas noches les hizo compañía ( temiendo un atentado) , don Manuel Márquez Sterling, embajador de la República de Cuba (autor del libro
Los últimos días de Madero) a quien don Francisco alguna noche comentó:
"Señor Embajador: tendrá usted que informar a su gobierno, que los diplo:máticos en México, andan con la cama en la bolsa". El mismo Márquez Sterling consigna la noticia en su libro mencionado: que la noche que
supo don Francisco del asesinato de su hermano don Gustavo, al acostarse se
cubrió con las cobijas hasta la cabeza, y que al parecer, lloraba en silencio.
491

�Huerta comenzó a presionar para que los señores Madero y Pino Suárez
renunciaran, a lo que acabaron por ceder, con el ofrecimiento de que sus
vidas serían respetadas, y Márquez Sterling ofreció para el viaje el crucero
"Cuba' que estuvo fondeado durante algunos días en Veracruz. Sin embargo, y aunque al parecer el ánimo de Huerta fue al principio sólo desterrar
a los ilustres presos, complicó la situación la actitud del general José Refugio
Velazco, comandante militar del estado y puerto de Veracruz, quien mandó
un telegrama a Huerta diciéndole que seguía considerando al señor Madero
como Presidente de la República. Ello puso desconfiado a Huerta y cambió de táctica. Al conocer de la renuncia de Madero y Pino Suárez, sólo
hubo en la Cámara de Diputados seis votos por la negativa, de otros tantos
miembros del Grupo Renovador, siendo uno de ellos el del Doctor Alarcón
diputado por Guerrero, y quien vivió muchos años en Tampico, donde fue
muy conocido. Aceptada la renuncia, protestó como presidente interino el
Secretario de Relaciones Exteriores del señor Madero, licenciado Pedro Lascuráin a quien le correspondía por Ministerio de la Ley, nombró Ministro de
Gobernación al general Huerta, y acto seguido., renunció Lascuráin correspondiendo la Presidencia por Ministerio de la Ley (no había Mini tro de
Relaciones) al general Huerta, quien al efecto protestó. Toda esta farsa
duró cuarenta y cinco minuto sin salir el licenciado Lascuráin del recinto
de la cámara.
México tiene al efecto entre todos los estados de la América Latina., el
poco envidiable récord de los presidentes que más y menos tiempo han ejercido el pader público. El general Porfirio Díaz desde el lo. de diciembre
de 1876 al 30 de noviembre de 1880 y del lo. de diciembre de 1884 al 25
de mayo de 1911 (treinta años, cinco meses y veintiún días) · en tanto que
Lascuráin, sólo la ejerció y tuvo ese carácter durante cuarenta y cinco minutos.
¿Fue decidida la muerte del Presidente Madero y del Vice-Presidente Pino
Suárez en consejo de ministros? Así se ha afirmado siempre, no obstante la
negativa de los imputados. Se dice que en el consejo de ministros que tuvo
lugar el sábado 22 de febrero por la tarde, para resolver su suerte., inclinó
la balanza el licenciado Rodolfo Reyes, Secretario de Justicia. En efecto, en
el mismo, Huerta el pretoriano dijo: -"Que él había ofrecido respetar ]a
vida de los pre os y que tenía empeñado su honor ( ?) militar" y se retiró
del consejo; seguramente ya estaba convenida esta actitud con Elanquet ( quien
sin ser ecretario de estado estaba presente) . Alberto Robles Gil, Secretario de Industria, opinó: - 'Que la oportunidad para su sacrificio ya había
pasado". El licenciado Toribio Esquivel Obregón (de Hacienda) no dijo
nada. El licenciado Rodolfo Reyes (de Justicia) opinó: -"Que era necesano su sacrificio para evitarle bandera a una contrarrevolución" ( olvidó

492

que Madero muerto, sería invencible, parque ya no podía cometer errores);
el taimado Blanquet, apoyó al licenciado Reyes agregando que: -''Ello debería hacerse en ignorancia del Presidente, general Huerta'. En lo personal,
siendo el licenciado Reyes un Q.ombre de leyes, yo no creo que esa haya sido
su opinión, pero en caso afirmativo, el dolor que le causaba la muerte de su
padre general Eernardo Reyes, lo había ofuscado y obnubilado su clarísimo
talento.
La selección de los asesinos materiales, los cabos de rurales Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta, fue hecha por los generales Manuel Mondragón
y Aureliano Blanquet, Secretario de Guerra y comandante militar de la ciudad de México, precisamente en las oficinas de la Secretaría. Circula la
versión de que Cárdenas se resistía, diciéndole Mondragón: ' o ha de ser el
primero que despacha", replicando Cárdenas: - 'Pero no de ese tamaño",
concluyendo Mondragón: -"Pues bien chaparro que es". La organización
del falso asalto ( cuando los reos fueran conducidos a la penitenciaría) por
un grupo de supuestos "maderistas'' que pretendían liberarlos quedó en manos del sicario Cecilio Ocón. Así las cosas, el 22 de febrero por Ja noche entre
las once y once media, cuando ya los presos descansaban, se presentaron
en la Comandancia Militar en dos automóviles Cárdenas y Pimienta ( con algunos oldado ) : uno, alquilado por un señor de apellido Murphy, con Ja orden de trasladar a la penitenciaría del Distrito Federal a los señores Madero
y Pino Suárez~ no así al general Angeles que debería permanecer allí. Entregados que les fueron los reos, partieron hacia el penal por las calles de Lecumberri; y al llegar a él, en lugar de parar por el frente, que era lo normal
y rutinario, torcieron por el lado sur, dizque para entrar por la puerta que
da hacia el oriente. Precisamente, cuando iban más o menos a la mitad
del muro sur, apareció un grupo de personas, que sin acercarse a los coches
gritaban ¡ viva Madero! Los asesinos ordenaron a los detenidos que bajaran
de los coches y en ese momento (ya abajo) Cárdenas hizo un disparo por
detrás de la cabeza del señor Madero quien se desplomó sin vida. Pimienta
hizo tres disparos sobre el licenciado Pino Suárez, quien también murió instantáneamente. Se cuenta que algún tiempo después, Cárdenas, que llevaba
una bala de plomo a manera de adorno en la leontina de su reloj de pecho, se jactaba que esa era la bala con la que había matado al señor Madero.
El licenciado José Vasconcelos, afirma en alguno de sus libros ( La Flama
y en realidad que quema todo lo que toca), que siendo el licenciado .Portes
Gil secretario del tribunal federal donde se substanciaba el expediente que
se incoó con motivo de dichos asesinatos, se prestó a que las actuaciones fueran alteradas para favorecer a los presuntos.
Cuando el 26 de febrero una comisión de vecinos de la colonia Santa
María (donde vivían los Reyes) encabe7.a.da por el licenciado Francisco Es493

�cudero ( uno de los Diputados Renovadores que votaron por la negativa la
renuncia de los señores Madero y Pino Suárez) hizo una visita al licenciado
Rodolfo Reyes, Ministro de Justicia, para hacerle presente el pésame por la
muerte del general don Bernardo su padre, el licenciado Escudero comentó:
-"El asesinato de los señores Madero y Pino Suárez, traerá aparejadas serias consecuencias', y que don Rodolfo replicó: -"Lo que se hizo era necesario hacerlo. El país está sobre todo, y la vida de un hombre nada vale
ante los intereses generales de la Nación. La historia nos justificará". De
ello don Ramón Prida concluye que don Rodolfo fue el autor intelectual de
los asesinatos. Don Francisco Bulnes, demoledor vocero del "cientificismo'
afirma que en el consejo de ministros en el que se trató la suerte de las ilustres víctimas 'los más crueles y sanguinarios fueron el ingeniero Alberto García Granados y el licenciado RodoJfo Reyes".
En cuanto a los asesinos intelectuales y materiales corrieron diversa suerte,
así por ejemplo el general Huerta murió preso en el fuerte militar "Bliss '
del ejército de los Estados Unidos en el Estado de Texas; paradójicamente
yace en un país que él tanto odió; Aureliano Blanquet murió despeñado
(para no caer preso) en la barranca de Chavaxtla, Veracruz. "Tío Lupe"
(el general Guadalupe Sánchez, que hizo armas en diciembre de 1923 en
Veracruz, a favor de don Adolfo de la Huerta, y contra el Presidente, general Obregón) le mandó coitar la cabeza para exhibirla; el general Manuel
Mondragón murió tuberculoso en San Sebastián, España, en 1922; y el general Félix Díaz murió hace algunos años y como decían los cronistas del
tiempo de la Conquista: "de su muerte y en su cama". Por lo que hace a
los asesinos mat-eriales, cuando vino 1a debacle de Huerta ea julio de 1914,
Pimienta se escondió y Cárdenas, que operaba por Michoacán, huyó a Guatemala. Cuando a petición del gobierno del señor Carranza, se gestionaba
su extradición ( 1918) , al ser aprehendido, en aquel país, se dio un tiro en
la cabeza suicidándose, aunque pudo declarar sobre los pom1enores del plan
para asesinar a los mandatarios legítimos. En 1921, Pimienta, protegido del
general don Benjamín Hill, Ministro de la Guerra, apareció reingresado al
ejército con el grado de general. El incansable abogado yucateco Calixto
Maldonado R., presidente del comité para procurar el castigo de los asesinos,
dirigió una tremenda requisitoria al Presidente de la República, general Obregón, y éste ordenó que causara baja. ¡Sic transit gloria mundi!
Aquellos bochornosos hechos hicieron estremecer al país. Carranza el roble, Carranza el de carácter de granito en Coahuila, y Maytorena en Sonora
se manifestaron inconformes y se rebelaron contra el nuevo orden de cosas;
aunque Maytorena poco después se expatrió, con el pretexto de su salud.
Carranza llamó al pueblo a las armas lanzando el "Plan de Guadalupe"
de contenido esencialmente político (no social) el 26 de marzo de 1913,

494

para reivindicar los derechos conculcados, pues su propósito inicial era volver
el país a la "constitucionalidad" rota por Huerta, y México como un solo
hombre, ~udió a su llamado iniciándose la Revolución Constitucionalista que
en poco tiempo y como inmensa hoguera abrasaba todo el país y de cuyas
ce~as, cual nueva Ave Fénix resurgió el México de nuestros días, libre
umdo, fuerte, grande y generoso, con la seguridad que da Ja fe en el por~emr.

495

�CUATRO SIGLOS DE VIDA DE UNA CIUDAD
SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE DURANoo

Lxc. JosÉ foNAc10 GALLEGos
Universidad de Durango

FuE .FUNDADA HACE Poco más de cuatrocientos afios por el joven Capitán
don Francisco de Ibarra, llamado por su juventud el Fénix de los Conquistadores. Su amor a los indios hizo que la conquista de la provincia de la
que fue gobernador y que él llamara de 1a ueva Vizcaya, se hiciera en
forma pacífica y así vemos cómo muy pronto quedó formada por los hoy
estados de Durango, Chihuahua, Sonora, Sinaloa y la parte austral del de
Coahuila, de Saltillo al sur.
Fue Ibarra el que gestionó ante el virrey de Velasco, que los naturales no
pagasen ningún tributo como se acostumbraba en el resto de la Nueva
España.
Al fundarse Durango, nació con el título de Villa, los primeros documentos que conocemos fueron extendidos en ella y son las mercedes reales que
Ibarra extendió el ocho de julio de mil quinientos sesenta y tres, en favor de los
que iban a ser los primeros vecinos de la nueva Villa. Después conocemos 1a
Información de Méritos promovida por el propio Ibarra, donde nos habla del
descubrimiento del valle de Guadiana y el porqué de su nombre, así como
el origen del nombre de la villa de Durango.
Desde su fundación, Durango se perfiló como una ciudad original en
cuanto a su construcción. El obispo de la Mota y Escobar que visitara nuestra ciudad cuarenta años después de fundada, nos dice que esta villa

.

" tiene cuatro calles principales que corren de oriente a poniente y otras
tantas de norte a sur. Hay cincuenta vecinos españoles; sus casas todas
son de adol,!e, sin altos, de moderado edificio y capacidad. .."
Pocos años después de fundada la villa de Durango, estuvo a punto de
desaparecer. Al norte de la provincia de la Nueva Vizcaya se localizó una

497
e H-32

�mina muy rica que hizo que la mayor parte de los

ecinos de Durango, la
abandonaran. Hubiera desaparecido nuestra ciudad entonces, a no ser por
la oportuna intervención de don Francisco de !barra, que desd.~ S~~oa le
ordenó al alcalde de la villa, baclúller Parada de Angule, que unp1diera el
éxodo de los vecinos. Así se hizo y fue el escribano público Antonio Rodríguez quien se encargó de notificar a cada uno de ellos la,enérgi~ orden de
!barra, quienes fueron- amenazados con perder sus caballenas de n~rras y sus
encomiendas. Por esta notificación hecha a cada uno de los vecrnos de la
villa de Durango, sabemos el número de habitantes que. tenía.
Al finalizar el siglo XVI la villa de Durango seguía siendo pequeña. Su
población era de ochenta vecinos españoles, más indios y negros que también había. Los españoles se dedicaban a la agricultura, pues no era otra
la fuente económica que tenían.
A1 finalizar este siglo, la villa de Durango tenía su templo parroquial de
la Asunción, que se encontraba frente a la Plaza de Armas, los templos de
San Francisco, San Juan de Dios y el de la Compañía a cargo de los padres de la Compañía de Jesús. Inmediato al templo de San Juan de Dios
se encontraba el Hospital de la Santa Veracruz. Anexa al templo de la Compañía había una escuela a cargo de l~s mismos pa~es jesui~,. dedicada a
ta enseñanza de los niños hijos de vecmos, y de laün y gramat1ca para los
mayores.
.
· EI siglo XVII es un siglo de muchos problemas para la villa de Durang~.
- Dice el P. Cuevas en el prólogo que escribió para la obra La Nueva Espana
en el Siglo XVII, de la que es autor Fray Antonio Vázquez de Espinosa,
que "la centuria más nuestra, la más feliz y constructiva fue la dé:ima séptima". Creo que esto no tiene aplicación por lo que hace a la cmdad de
Durango. Posiblemente sea una excepción.
Este siglo es para Durango un siglo de atraso. Fue en él cuando tuvieron
lugar las grandes rebeliones indígenas de los tepehuanes, que obligaron al
virreynato a cambiar la capital política de la provincia de Durango al Parral Este hecho perjudicó profundamente a Durango, que casi se extinguió.
Pero hubo algunos hechos que la favorecen y que cabe reseñar en este
trabajo.
Ya desde fines del siglo XVI se venía gestionando la división del enorme
territorio que ocupaba el obispado de Guadalajara. No fue sino hasta el
año de mil seiscientos veinte, en que Paulo V definitivamente lo dividi6, naciendo el obispado de Durango, por bula del once de octubre del ya dicho
año de mil seiscientos veinte. Con motivo de Ja fundación del obispado de
Durango, el templo parroquial de la Asunción se transformó en catedral,
trayendo esto invívita la transformación de villa de Durango en ciudad del
mismo nombre.

498

Dice Sol6rzano y Peréyra en su obra Política Indiana, que sólo dos ciudades en América alcanzaron el título de ciudad en esta forma, y fueron: Durango, en la Nueva España, y Arequipa, Perú.
Al ser cambiada la capital de la provincia al .Parral, en la ciudad de Durango solamente quedaron la catedral y la caja real.
En este siglo tuvimos gobernantes tan notables como don Francisco de
Urdiñola, que en mil seiscientos cuatro levantó el censo más completo que
se conoce de la Provincia de la Nueva Vizcaya. Después de Ibarra, Urdiñola está considei;ado como el gobernante más progresista de aquella época.
Señalamos también a don Gaspar de Alvear que gracias a -sus dotes militares, supo terminar con la sangrienta rebelión tepehuana de mil seiscientos
dieciséis.
AJ ser cambiada la capital de la provincia al Parral, los gobernadores
venían únicamente a la ciudad de Durango a prestar su juramento ante el
Cabildo Justicia y Regimiento, después seguían para aquella ciudad.
Así como subió 1a ciudad del Parral al quedar como capital de la provinciaJ así decayó la de Durango. Uno de sus gobernadores en carta dirigida al rey de España, le dice que:

"la ciudad de Durango está casi acabada, que lo único que la sostiene
es su Catedral; que la ciudad de Pan-al es el cent-ro de la provincia y
por consiguiente toda su atención está puesta en ella y pide que la Caja
R eal que está en Durango, sea trasladada a esta dicha ciudad".
Años después, el gobernador don Bartolomé de Estrada en carta que dirige al rey de España en núl seiscientos setenta y nueve, le dice que:

"la ciudad de Durango se encuentra en un estado de atraso tal que
apenas cuenta con quince vecinos españoles~ siendo el motivo de su poca
vecindad la continua hostilidad de los indios enemigo/'.
Por supuesto que hace caso omiso de los mulatos libres, de los indios vecinos y de las castas.
En efectt&gt;, la continua hostilidad de los indios enemigos, como apunta el
gobernador Estrada, impedía su desarrollo. Venir a ella era empresa de romanos. Cuando los gobernadores de la provincia se resolvían a visitarla venían precedidos de una fuerte escolta.
Me imagino que en estas mismas condiciones vino a esta ciudad a fines
del primer tercio del siglo XVII, Fray Antonio Vázquez de Espinosa que
en su obra La Nueva España en el Siglo XVII, a la que ya me referí, nos
hace una breve descripción de nuestra ciut1ad.

499

�No obstante la situación tan difícil en que Durango vivía, cabe apuntar
dos hechos que mucho honor Je hicieron: en mil seiscientos diec~ueve ~
funda el Cole!!i.o de la Compañía de Jesús, que hasta entonces solo hab1a
sido una escuela para niños. De aquí en adelante iba a ser el famoso colegio
único en el norte de la ueva España; el segundo consistió en que en mil
seiscientos cincuenta y siete e1 obispo Barrientos Lomelín, funda la Capilla
de Música de la Catedral, que funcionara con mucho éxito por más de doscientos años y que sirviera de base para la grandeza musical de Durango.
Con el advenimiento del siglo XVIII un gran cambio se opera en esta
ciudad. Mucho contribuyó a ello el establecimiento de la capital política de
la provincia de nuevo en la de Durango. ~s precisamente en est~ siglo_ c~ando Durango define su personalidad. Afortunadamente las rebeliones md1g~nas vinieron a menos, hubo paz en los campos y se pudieron emprender diversas industrias, siendo la principal la minería. Riquísimas minas que estaban' abandonadas fueron puestas nuevamente a trabajar y aunque muchas
de ellas quedaron lejos de Ja ciudad de Durango, en ella se establecieron los
hombres que las movían, españoles vascos por lo general. Desde entonces
Durango aparece como una ciudad económicamente . muy fuerte Y aunque seguía viviendo aislada, sus moradores buscaron 1a forma de que tuviera vida propia. Llama la atención el carácter férreo de esto~ hombr~s
que gracias a su esfuerzo hicieron de la ciudad de Durango una cmdad onginal en sus costumbres y en su arquitectura. Demasiado sabemos lo que
significan las costumbres en un pueblo, así también es muy elocue~te su arquitectura. Esta es, "desde su origen, la historia de los p~eblos escrita en sus
construcciones... " Los siguientes datos demuestran el cambio que hubo en Durango en este siglo: principia con setecientos habitantes y termina con siete mil
aproximadamente. Muchos años después, y tomand~ ~ c~enta. ~~unas de las
pocas casas que aún quedan del siglo XVIII, el distmgmdo enoco de arte,
don Francisco de la Maza, dice que:
"las casas durangueñas del virreinato consistían en un solo piso cast
siempre, con una gran puerta enmarcada por dos pilastras molduradas
y un arco muy rebajado, de cuyo centro cae una piña a modo mozárabe
mudéjar. . . Estas puertas suben más allá del pretil de la azotea y se
lanzan al espacio por medio de vigorosos copete.s, fuertemente moldurados y coronados con caprichosos remates; en medio de los copetes
van medallones de diversos dibujos, algunos de los cuales ostentan escudos e iniciales. A los lados dt! la puerta, grandes ventanas clarean los
muros, mu-ros que terminan siempr~, sin excepción, en una cornisa ondulante que recorre toda la fachada y que muere en ambos lados enroscándose en forma de caracol; a veces este caracol sube más de la

cuenta y se recorta en dos interrogaciones audaces, como una avanzada
hacía un frontón que no puede llegar a cerrarse. Esta original cornisa
ondulatoria suele ser una moldura delgada y discreta, pero también llega a ser gorda y tremenda, como un alero que se quedó a medias; casi
siempre se repite en los patios interiores y hasta en. las caballerizas. Tal,
es la persistencia de esta cornisa que se incrusta en las casas neoclásicas
de mediados del siglo XIX, y en forma más sencilla la recuerdan las casas
porfirianas; tal es la gustosidad con que los durangueños barrocos recordaron a las serpientes o el juego de las olas en las azoteas de sus casas
que debe considerarse este elemento arquitectónico como una originalidad de la ciudad de Durango. Estas comisas y los copetes sobre los
recios portones de las casas, en cuyas desorbitadas molduras juegan la
luz y la sombra al escondite, dan lo 'lípico', el tono el sabor inconfundible de la arquitectura civil de- Durango".

En su interior estas casas son muy extensas. Tienen cuatro grandes y anchos corredores y en medio de ellos está un patio cuadrangular. Poseen numerosas habitaciones. Tienen un segundo patio comunicado con el primero
por un pasadizo, luego su corral y finalmente su huerta. Actualmente son
pocas Jas casas que de este estilo quedan en Durango, de las demás Ja piqueta
demoledora ha dado cuenta, pero las que aún quedan sirven para darnos
una idea de lo que fue esta ciudad de Durango en el siglo XVIII.
Gratas reminiscencias de este siglo guardan los edilicios de la catedral,
del palacio del Conde del Valle del Súchil, del palacio del capitán don Juan
José de Zambrano hoy Palacio de Gobierno, y del edificio de la Compañía
de Jesús, después Seminario Conciliar de Durango, Instituto Juárez por muchos años y hoy edificio central de la Universidad.
En este siglo nue$tra ciudad fue visitada a fines de su primer tercio por
el brigadier de los Reales Ejércitos, don Pedro de Rivera, en su viaje de
visita a los presidios de la Nueva España, visitando los de la provincia de
la ueva Vizcaya. Estuvo en esta ciudad y de ella nos dejó un breve comentario en su obra Diario y Derrotero de lo caminado, visto y observado
en la visita que hizo a los Presidios de la Nueva España Septentrional.
Otro personaje distinguido que visitó nuestra ciudad en e] año de mil setecientos se~enta y seis, fue el ingeniero don Nicolás de Lafora, que acompañando a don Cayetano María Pignatelli Rubí Corvera y San Climen, Barón
de Llinas, y obedeciendo instrucciones del virrey Marqués de Croix, vinieron
a visitar los presidios jntemos. En su viaje era paso obligado visitar esta ciudad, y de su visita a ella encontramos una interesante descripción en su
Viaje a los Presidios Int ernos.
Pero más interesante y llena de profundas observaciones, es la descripción

500
501

'

�que de nuestra ciudad de Durango hace el P. Agustín Morfi, en el diario
que llevó en su recorrido hacia el norte del país, para la fundación de la
Comandancia de las Provincias Internas, acompañando al Caballero de Croix,
el que tituló Viaje de Indias y Diario del Nueuo México.
En el siglo XVIII poca es la industria que existe en Dul'ango, la más popular era la de la artesanía. Todavía en las halconerías de nuestras casas
podemos admirar el bellísimo encaje de fierro, producto del esfuerzo de nuestros artesanos. En la casa de la Haceduría de la Catedral, existe una reja
forjada en este siglo, que por su belleza es única en el norte del país. Pocos
ejemplares se conocen en el país como éste, que es un orgullo para la artesarúa de Durango.
Otra indu tria que se popularizó mucho en Durango fue la del obraje. Se
inició con la aportación económica de un particular al donar de s-us propios
recursos la cantidad de cincuenta mil pesos. Los tejidos de lana hechos en
Durango a fines del siglo XVIII y en el siguiente, fueron famosos.
Lo sucedido en Durango en el siglo XVIII lo conocemos a trávés de la
Gaceta de México, pues como aún no había llegado la imprenta, no existió
ningún periódico.
Fue en este siglo cuando la provincia de la Nueva Vizcaya se redujo.
En el año de mil setencientos treinta y cuatro perdió los hoy estados de Sonora y Sinaloa, y en mil setecientos ochenta y cinco, la parte austral de
Coahuila, quedando reducida a los hoy estados de Durango y Chihuahua, siguiendo la capital en la ciudad de Durango. Al fundarse las intendencias,
surgió la de Durango, formada por los mismos estados de Durango y Chihuahua con su capital en el primero.
En el último tercio de este siglo se formaron dos padrones de nuestra
ciudad: uno en mil setecientos setenta y siete, mandado levantar por el
Obispo Antonio Macarulla Minguilla de Aquilanin, acatando la real orden
del diez de noviembre de mil setecientos setenta y seis. El otro fue hecho
por el sargento mayor de las milicias reformado, don Andrés José de Velasco
y Restán. La población de la ciudad de Durango conforme a dichos padrones era de seis mil cuatrocientos cincuenta y ocho habitantes, de los
cuales el cincuenta por ciento de la población era de mulatos libres, y el otro
cincuenta lo formaban en su mayoría los españoles, y en su menor proporción los indios. Las castas las había en ínfima proporción.
Al finalizar el siglo XVIII la población de la ciudad de Durango, era
aproximadamente, como ya se dijo, de siete mil habitantes.
Señalamos los nombres de algunos de los gobernantes más notables que
hubo en este siglo: Antonio de Deza y Ulloa, que fundara el Real de an
Francisco de Cuéllar, hoy ciudad de Chihuahua; Manuel de San Juan de
Santa Cruz, que fundara la importante ciudad de Nazas; José Carlos de

502

Agüero, que construyera la casa más bella que hay en la ciudad de Durango
y que fuera el primero que pensó resolver el problema del agua en esta

misma ciudad· Felipe Díaz de Ortega, primer gobernador de Ja intendencia
de Durango y que rindiera al virrey un extenso e interesante informe sobre
la provincia de la Nueva Vizcaya.
El siglo XIX sigue adelante la obra cultural de Durango. El cuatro de
febrero de] año de mil ochocientos, se inaugura el primer teatro que hubo
en esta ciudad, que era el teatro particular del capitán don Juan José de
Zambrano, de quien ya hablamos, y que fue conocido con el nombre de
El Coliseo. Este teatro debería ser con los años el escenario en el que brillara
tanto artista de fama internacional.
Al parecer dw11nte la primera década de este siglo no hubo ninguna novedad en nuestra ciudad; solamente a fines de ella, las noticias de la insurrección de Dolores, inquietan a los vecinos; el teniente asesor letrado don
Angel Pinilla Pérez, que se encontraba en funciones de gobernador, porque
el propietario se encontraba ausente, tomó todas las precauciones necesarias
para que en la ciudad el orden no se alterase.
Sin embargo, la ciudad de DLLrango fue testigo del proceso incoado contra los sacerdotes compañeros del P. Hidalgo, que junto con él fueron aprehendidos en Acatita de Baján, siendo traídos a esta ciudad y finalmente fusilados.
Los durangueños guardamos grata memoria y gratitud para ellos. Carlos Medina, franciscano; Bernardo Conde, franciscano; Pedro Bustamante, mercedario, y Gregorio de la Concepción, carmelita, y los clérigos Mariano Balleza, francisco Olmedo, Nicolás Nava, Ignacio Hidalgo y Muñoz y Antonio
Belán fueron procesados resultando condenados a muerte únicamente Ignacio Hidalgo y Muñ.oz, Mariano Balleza, Pedro de Bustarnante Carlos Medina~ Bemardo Conde e Ignacio Jiménez, sentencia que se ejecutó el diecisiete de julio de mil ochocientos doce. Sus cuerpos reposan en el templo de
Guadalupe. Los demás, años después, alcanzaron su libertad.
Durango alcanzó su mdependencia el nueve de septiembre de mil ochocientos veintiuno y de aquí en adelante se suceden hechos, que aunque originados en otras partes, tienen profundo eco en nuestra ciudad. Así sucede
con el Plan de Casa Mata, de Zavaleta, con las luchas del Federalismo y el
Centralismo, en la Guerra de Reforma o de tres años, y en la Intervención
Francesa.
Con motivo de la Guerra de Independencia, en el norte de la Nueva
España se interrumpieron las comunicaciones con el centro del país.
Una de las ciudades que más sufrieron por este motivo fue la de Durango,
que sintió una gran escasez de dinero. Entonces el gobernador de la provincia pidió al comandante general de las Provincias Internas de Occidente
don emesio Salcedo y Salcedo, que residía en Chihuahua, autorizara la

503

�crnac1on en esta ciudad de una casa de moneda. La autorización fue concedida el ocho de octubre de mil ochocientos diez y al año siguiente se hizo
la primera acuñación de monedas de plata. En el año de mil ochocientos
treinta y dos se ruzo la primera acuñación de monedas de oro. Así por largos años se acuñaron en la Ceca de Durango monedas de cobre, de plata y
de oro, hasta el treinta de junio de mil ochocientos noventa y cinco en que
1a casa de Moneda de Durango cerró sus puertas.
Lo que vino a incrementar la cultura de la ciudad de Durango, fue el
establecimiento de la primera imprenta en el año de mil ochocientos veintidós,
debida al interés que para ello tomó un fraile de la Orden Franciscana de
nombre Buenaventura Cuevas. Con la aparición de la imprenta surgen los
primeros periódicos y los primeros libros y folletos impresos en Durango.
Desde entonces se multiplkaron los .impresores y los talleres de impi'enta.
Cabe recordar a través de estas columnas a a\gunos de los hombres que
implantaron en Durango la tipografía, como Dolores Olea, Manuel González
José Isabel Gallegos, Francisco y Manuel Vera, Pomposo Castañeda Miguel
Góntez, Carlos Gómez y Severo Blanco.
Por decreto del veintidós de mayo de mil ochocientos veinticuatro el Congreso Federal funda el estado de Durango. En el año de mil ochocientos
veintisiete aparecen en la ciudad de Durango los primeros periódicos, uno
de ellos fue El Democrático Federal. De alli en adelante iban a aparecer
una serie de periódico en nuestra ciudad~ muchos de lo cuales eran la voz
del desbordamiento de las pasiones políticas. Otros eran la expresión de la
serenidad en los días tormentosos de nuestras luchas intestinas. El periodismo
en Durango es la mejor prueba de ]a inquietud que vivió en los espíritus de
los durangueño en el siglo pasado.
Y al hablar del periodismo en Dmango, hablemos de los partidos políticos
que también en Durango lo hubo, aunque bajo estas denominac;iones: "Cu, chas" y "Chirrines". Estos nombres o motes fueron impuestos por ellos mismos entre sí.
Los del partido Cucha eran los liberales, y los Chirrines los conservadores.
Los significados de estos nombres nos los da don José Fernando Ramírez en
sus Noticias Históricas y Estadístú;as d~ Durango. Ambos usaban las columnas de los periódicos que tenían como órganos, para lanzarse agudas s~etas,
pero llenas de ingenio. La aparición del periodismo en Durango, vino a fortalecer estos partidos.
Si durante el siglo XVIII la ciudad de Durango vivió de la agricultura,
de la minería, de la ganadería y del comercio, en el siglo XIX tres industrias
vinieron a enriquecerla más todavía. Por primera vez se iba a aprovechar
la inmensa riqueza del fierro que contiene nuestro Cerro de Mercado. También por primera vez se iban a emplear las aguas del río del Tunal al esta-

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blecerse en el Pueblito una fábrica de tejidos de algodón. Por último mucho
contribuyó a aumentar su economía una fábrica de cigarros que se es~bleció.
En el afio de mil ochocientos veintiocho la Compañía Unida de Minas
de origen inglés, acogiéndose a las facilidades que dio el gobierno del Estad~
de Durango, al frente del cual se encontraba don Santiago Baca Ortiz estableció la primera fundición que hubo en Du.rango, la que quedó e~ • la
margen derecha del 1fo del Tunal, a fin de aprovechar su fuerza hidráulica.
Por temporadas funcionaba esta fundición pero no siempre pudo trabajar
en forma halagüeña por circunstancias especiales. En este Jugar estuvo hasta
el año de mil ochocientos noventa y dos, en que llegó a la ciudad de Durango el Ferrocarril Internacional, por lo que Ja Ferrería de Flores que así
se llamaba, se vio obligada a clausurar sus trabajos, por haberse es~blecido
una nueva al pie del Cerro de Mercado.
V~ias fueron las com?añías que explotaron el mineral del cerro, aunque
no siempre en forma brillante, por lo que uno de sus propietarios, el señor
James Callanan la vendió a la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, representada por el señor don Adolfo Prieto. En el año de mil
novecientos treinta y cuatro, ésta traspasó la explotación del Cerro de Mercado a una nue a compañía, filial de aquélla, que se llama "Compañía
Cerro de Mercado, S. A.", que es quien la explota actualmente.
La Fábrica de Tejidos de Algodón fue fundada en el año de mil ochocientos cuarenta por don José Fernando Ramírez y don Germán Sthalknecht, en el hermoso paraje llamado El Pueblito, ubicado en ]a margen del
río de~ Tunal, siendo movida por sus aguas. Por largos años trabajó ininterrumpidamente. Después lo hada por temporadas. Actualmente, después de
p_ermanecer inactiva por largos años, ha empezado a trabaj¡¡,r con beneplácito de los durangucños, que vemos una industria de mucho porvenir. Sus
actuales propietarios han tenido que poner nueva maquinaria y su transformación ha sido completa.
La fábrica de cigarros fue también muy importante en la ciudad de Durango en el siglo pasado. Hace muchos años desapareció esta industria.
Ya dije que Dmango no había podido quedar al margen de los movimientos
revolucionarios que sacudieron al país en el siglo pasado, pero no obstante
esta situación, la gente de Du.rango trabajaba por elevar su nivel económico
y cultural.
El comercio cobró mucho auge gracias al puerto de Mazatlán. Hubo en
esta ciudad fuertes capitales invertidos en el comercio, siendo uno de los
principales el de los señores Delius. Cuando el puerto de Mazatlán fue clausurado el comercio de Durango resintió muy fuertes perjuicios.
A un grupo de durangueños se debe la fundación de la Biblioteca Pública del Estado, a la que sirvió de base la particular del Lic. don José

505

�Fernando Ramírez, que la vendió al estado junto con su casa habitación
cuando fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A este grupo de durangueños se debe la creación del Colegio Civil
del Estado, después Instituto Juárez, hoy convertido en Universidad Juárez
del Estado de Durango; y finalmente a ellos se debe la fundación del Instituto de Niñas, primer establecimiento educativo que se creara en Durango
para la educación de la mujer. Son los durangueños los que en toda época
se han preocupado por la elevación moral y cultural de su ciudad.
No podemos seguir adelante sin dejar de rendir homenaje a dos ilustres
durangueños. La primera una mujer, su nombre es Dolores Guerrero, de la
que un crítico de la época dijo: "Exceptuando a Sor Juana Inés de la Cruz
no tenemos idea de otra poetisa mexicana superior a Lola, por la verdad,
sencillez, sentimiento y ternura, verdaderamente femeniles, que hacen deliciosas todas sus composiciones".
El segundo es don Francisco Gómez Palacio, patriota, humanista, poeta,
abogado internacionalista, diplomático, dos veces gobemador del estado, y
el mejor traductor de La Jerusalén Libertada.
Y junto con ellos a esa pléyade de hombres de ciencia, oradores como
José Loreto Barraza; poetas como Antonio Gómez Palacio y Cayetano Cacareñas; periodistas como Ignacio Borrego, Justino Herrera y Honorato Espeleta; músicos como Manuel Herrera Alvarez, Ricardo Castro, Velino M.
Preza y Alberto M. AJvarado.
En el último tercio del siglo pasado la ciudad de Durango recibe los beneficios del progreso, al llegar los servicios de los telégrafos ( 1870) ; la luz
eléctrica (1890) · el de los teléfonos, y el del ferrocarril ( 1892), con el que
quedó comunicada con el resto del país.
En el año de mil ochocientos noventa y uno, el obispado de Dm-ango fue
elevado a la categoría de arzobispado, siendo la ciudad de Durango la sede
episcopal.
También a mediados de este siglo la casa colonial de Durango sufre algunas modificaciones, con la llegada del neoclásico, nuevo estilo arquitect6nico. Muchas de nuestras casas coloniales desaparecieron para ser sustituidas
por casas de este estilo. A fines de este siglo y principios del actual hubo otro
nuevo estilo arquitect6nico, el que se ha llamado porfiriano, y nuestra ciudad se llenó de casas de este estilo. Pero estos estilos no alteraron el ya tradicional de nuestra ciudad que sigue teniendo sus casas de un solo piso.
Al finalizar el siglo XIX la ciudad de Durango tiene una población, según
el censo del año de mil novecientos, de u·einta y un mil noventa y dos
habitantes.
Entre los gobernantes que más se distinguieron en este siglo podemos mencionar los siguientes: Bernardo Bonavía y Zapata, que expidiera unas orde-

nanzas para el gobierno interior del Ayuntamiento de la ciudad de Durango;
Santiago Baca Ortiz, que lúciera algunas mejoras a la ciudad y que por
eso una plazuela lleva su nombre; don Juan Antonio Pescador, que está
considerado como uno de los gobernantes más honrados del siglo pasado;
José Patricio de la Bárcena, íntimamente vinculado con la ciudad de Durango y que diera el decreto de fundación del Colegio Civil del Estado;
Francisco Gómez Palacio, Benemérito de] Estado, dos veces gobernador, para
quien el cumplimiento exacto de la ley lo era todo; Juan Hemández Marín,
el primero que se preocupara por la educación de la mujer y fundó un Instituto de Niñas; mencionamos también al general Juan Manuel Flores, porque en su largo gobierno tuvieron lugar hechos de mucha importancia para
la ciudad de Durango. Fue reelecto tres veces consecutivas.
Llega el siglo XX, nuestra ciudad disfruta de los beneficios de la época
porfiriana. Muy a principios de este siglo ocupa la gubernatura del estado,
un hombre de carácter recio, de amplio talento: el señor Lic. don Juan
Santa Marina que se preocupa por el adelanto de la ciudad-capital del estado
que gobierna. Es él quien promulga los Códigos Civil y de Procedimientos
Civiles; Penal y Procedimientos Penales, y emprende la construcción de tres
grandes edificios, que por su magnitud el vulgo denominó "los tres elefantes",
que Iueron el hoy Teatro Principal, la Penitenciaría y el Hospital de la
Colonia ''Silvestre Dorador". Tocóle terminar únicamente el segundo, pero
los otros quedaron aventajados en su construcción, siendo terminados años
después.
Bajo el gobierno del Lic. Esteban Femández, se verificó el año de mil
novecientos ocho, la IV Exposición Comercial, Industrial y Ganadera de Durango, que fue todo un éxito. Fue este mismo gobernador a quien le tocara
celebrar en el mes de septiembre de mil novecientos diez, con inusitado esplendor, las fiestas del primer centenario de la iniciación de nuestra independencia nacional.
Dos meses después se inicia en la ciudad de Gómez Palacio, y precisamente
el veinte de noviembre, la revoJución mexicana, con el levantamiento de Jesús
Agustín Casb·o, acatando lo dispuesto por el Plan de San Luis.
Es Durango uno de los estados más afectados por el movimiento revolucionario; los contingentes que Durango manda son decisivos en el triunfo
de la revolución. Los nombres de Francisco Villa, Jesús Agustín Castro, los
Arrieta, Severino Ceniceros, Tomás Urbina, Calixto Contreras y otros, muestran por sí solos la importancia del movimiento en Durango.
Bajo el gobierno del Ing. Pastor Rouaix, se dio en Durango la primera Ley
Agraria, adelantándose en este aspecto nuestro estado a otros muchos.
No obstante la inquietud que vivía en los espíritus en aquella época, en
Durango se pensaba en 1a educación del pueblo: así, el día siete de agosto

506
507

�de mil novecientos dieciséis, se fundó la Escuela Normal del Estado, que
tanto ha servido en el incremento de la cultura en nuestra ciudad, y los
egresados de sus aulas han hecho un brillante papel en el magisterio nacional.
AJ promulgar e la Constitución Política del país, el cinco de febrero de
mil novecientos diecisiete, el estado de Durango entra por los cauces de la
normalidad y el pueblo es convocado a elecciones de gobernador y diputados
locales. El primero de agosto de dicho año toma posesión del gobierno del
estado el Gral. Domingo Arrieta.
Con motivo de la revolución surgida con el Plan de Agua Prieta, el Gral.
Arrieta no concluyó su período, siendo nombrado gobernador interino el
Gral. Enrique R. Nájera, quien le entregó el poder al Gral. Jesús Agustín
Castro, que gobernó el estado de 1920 a 1924; al término de este período,
ocupa la primera magistratura del estado, el Gral. Enrique R. Nájera, electo
para el período 1924-1928. El período lo concluyó el Sr. José Aguirre Salas.
El período 1928-1932 estuvo a cargo del Gral. Juan Gualberto Amaya,
pero como se vio envuelto en Ja revolución escobarista que principió el tres
de marzo de mil novecientos veintinueve, fue sustituido por el Lic. Alberto
Terrones Benitez, y un año después fue nombrado en su lugar el señor José
Ramón Valdés, quien fue desconocido por la Federación el siete de agosto
de mil novecientos treinta y uno, siendo nombrado el Lic. Lorenzo Gámiz,
que no llegó a tomar posesión, pues en su lugar quedó el lng. Pastor Rouaix
que por segunda vez ocupó el cargo de gobernador.
Lo sucedió el año de mil novecientos treinta y dos el Gral. Carlos Real,
quien fue desconocido por la Federación el quince de diciembre de mil novecientos treinta y cinco, nombrándose como gobernador provincial al Gral.
Severino . Ceniceros.
La contienda electoral para suceder al Gral. Ceniceros fue muy reñida.
Por un lado figuró el coronel Enrique Calderón R., completamente desconocido en el estado, pero que tenía el apoyo personal del entonces presidente
de la República; y por el otro el señor Alfonso Burciaga, que contaba con el
apoyo del gobierno local." Era natural que triunfase el primero, no obstante
que con ello se violase ]a Constitución Política del Estado, que exige que
para ser gobernador del estado de Durango, sea e] candidato originario del
estado. Su gobierno fue muy discutido.
Le sucedió el Gral. Elpidio G. Velázquez, que se significó por ser amante del
orden y del respeto a la ley.
El Gral. Bias Corral Martínez le sucedjó, no terminando su período por
haberlo sorprendido la muerte, siendo sustituído por el señor José Ramón
Valdés, que por segunda vez ocupaba este cargo. Fue en esta época cuando
la ciudad de Durango quedó comunicada con la carretera interoceánica
que corre de Matamoros, T amaulipas, hasta Mazatlán ; y con la Paname~

ricana, que va de la ciudad de México hasta Ciudad Juárez. Nuestra ciudad
de Durango vino a que.d ar en el cruce de dos magníficas carreteras.
Fue en e ta misma época cuando el estado de Durango adoptó una nueva
legislación, tanto civil como penal, quedando por lo mismo derogadas todas
las leyes dadas con anterioridad y que se opusieran a lo dispuesto por éstas.
Durante los gobiernos de los señores Líes. Enrique Torres Sánchez y Francisco Gon7.ález de la Vega, y el actual lng. Enrique Dupré Ceniceros, Ja
ciudad de Dw-ango ha seguido recibiendo los beneficios de la civilización y
el progreso.
Un hecho que no puede pasar inadvertido es la fundación de la Universidad Juárez de Durango. El 21 de marzo de 1957 nació esta institución
cultural, la que cuenta con las siguientes dependencias: Secundarias Diurna
y Nocturna; Preparatoria Diurna y Nocturna; la de Derecho, la de Medicina,
la de Enfermería y Obstetricia; Escuela Comercial Práctica; Escuela Superior
de Comercio y Administración; Escuela de Pintura; Escuela de Escultura
y Artesanía; Escuela Superior de Música; y Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Más de dos mil alumnos están en sus facultades.
Desde el año de mil novecientos cuarenta, se inició en nuestra ciudad un
rápido crecimiento. Por todos los rumbos de ella se han fundado nuevas
colonias, lo que demuestra su vigor y pujanza.
Es de lamentarse el cambio habido en la arquitectura de las fincas de
nuestra ciudad. Los viejos estilos están desapareciendo. De nuestra clásica
casa colonial apenas si queda una que otra. Esa misma suerte están corriendo
las fincas del estilo neoclásico y si no se expide una ley que tienda a conservar nuestros monumentos artísticos, muy pronto nuestra ciudad habrá perdido el sello de ciudad antigua que tanto la distinguió y le dio una fuerte
personalidad.
Según el censo de mil novecientos sesenta, la ciudad de Durango tenía
noventa y siete mil trescientos cinco habitantes.
Es así como en esta síntesis histórica q~eda la historia de la ciudad de
Durango, que en el presente año ( 1967) cumple cuatrocientos cuatro años
de haber sido fundada.

508
509

�COMONFORT Y LA REVOLUCION DE AYUTLA
DR. RAv F. BRoussARD
Universidad de Georgia

FUE CON UNA CRAN ESPERANZA, que los dirigentes del pueblo de México llamaron del exilio aJ general Antonio López de Santa Anna, eJ año de 1853,
y le ofrecieron la presidencia de la República. Las continuas disputas y
guerras civiJes habían fraccionado tanto al _país, que llegó a pensarse que
solamente un gobernante fuerte podría restablecer el orden. Sus esperanzas,
sin embargo, estaban condenadas aJ desencanto, ya que Santa Anna hizo
pronto a un lado una administración responsable y moderada y escogió el
camino del absolutismo. Las medidas represivas, tales como la censura de
prensa y el exilio a los críticos de su gobierno, se sucedieron con angustiosa
frecuencia. Los empleados de gobierno probos y capaces, fueron desalojados
de sus puestos u obligados a renunciar por medio de amenazas, y sus Jugares
fueron ocupados por otros hombres más semles, ansiosos de cumplir los deseos
del presidente. Por medio de decretos Santa Anna amplió indefinidamente
sus poderes dictatoriales temporales, aumentó el tamafío del ejército y finalmente, el 16 de diciembre de 1853, adoptó el título de Su Alteza Serenísima.l
Una de las regiones del país en donde surgió la resistencia a la nueva
dictadura, fue la región montañosa y costera de Guerrero, estado de reciente
creación. El gobernador don Juan Alvarez, héroe de 1a Guerra de Independencia, permaneció exteriormente fiel a Ja administración pero hubo reuniones
secretas en su finca "La Providencia" para decidir qué debía hacerse respecto al creciente totalitarismo del gobierno central. A medida que se formularon los planes de acción, se fueron armando y adiestrando grupos de
' Wn.PR J;:D CALLCOTI, Santa Anna: The Story of an Enigma Who Once Was
Mexico (Norman, Oklahoma; Imprenta de la Universidad de Oklahoma, 1936), 287294.

511

�hombres en regiones aisladas de la Costa Chica y empezó a correrse el rumor
en la ciudad de México de que Alvarez estaba planeando una revolución. 2
En Acapulco, el puerto del Estado de Guerrero, Ignacio Cqmonfort el
Administrador de la Aduana, también estaba alarmado con la dirección y
cambios en el gobierno nacional. Hijo de una prominente familia criolla,
había ingresado al ejército a una edad temprana y luchado a principios
de los treintas en el movimiento revolucionario liberal encabezado por Santa
Anna, que en el año 1832 llevó al poder al Partido Liberal. Al retirarse luego
del ejército, ocupó varios puestos en el gobierno de Puebla, su estado natal
siendo electo en varias ocasiones al Congreso Federal. Comonfort había sido
nombrado para el puesto de Administrador de la Aduana el año de 1850,
por el presidente don Mariano Arista, debido fundamentahnente a su reputación de honestidad e integridad. 3 Ahora tenia frente a él, el dilema de:
apoyar una administración cada vez más corrompida o renunciar.
Comonfort, que en la década anterior había sido un protegido político de
Alvarez, cu:mdo los dos juntos lucharon para pacificar a los indios de las
regiones montañosas de Guerrero y Puebla, estaba definitivamente en la lista
de funcionarios destinados a ser purgados por Santa Anna. Sabiendo de la
confrontación próxima con el gobierno nacional, es razonable creer que el
Administrador de la Aduana debe haber asistido a algunas de las reuniones
consp~torias que se efectuaron en 'La Providencia" en el otoño de 1853.

El 15 de noviembre de 1853, Santa Anna hizo el primer intento para
desalojar a Comonfort, cuando a este último se le ofreció el puesto de administrador de la aduana del Puerto de Mazatlán. Conociendo Comonfort las
causas de la oferta y no queriendo abandonar el escenario cuando los planes
para la revolución estaban a punto de fructificar, rehusó aceptar el puesto
substituto que se le ofrecía. El siguiente paso se dio poco después, ya que
el 23 de enero de 1854, fue despedido. Comonfort, que había estado esperando esta acción desde hacía dos meses, tenía sus cuentas preparadas y entregó su puesto a don Librado Salas, auditor de la aduana, el lo. de febrero
de 1854. 4
• ToMÁS SÁNCBEZ HER ÁNDEz, '"'Las operaciones militares como consecuencia de la dcclaraci6n del Plan de Ayutla hasta el triunfo de la revoluci6n liberal", MARIO DE u. CUEVA
(ed.) Plan de Ayutla: conmemoraci6n de su primer centenario {México: Universidad
Nacional de México, 1954), 144; Clyde Gilbert Bushnell, "The Military and Political Oareer of Juan Alvarez, 1790-1867", Tesis Inédita, Universidad de Texas, Austin, Texas, 1958.
1 RAv F. BRoussARD, "Mocedades de Comonfort", Historia Mexicana XIII, 380388.
• José Francisco Alvarez a Ignacio Oomonfort, J.1éxico, 15 de noviembre de 1853,
Colecci6n Comonfort, legajo 16A, .Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Te-

512

Sin embargo, pronto corrió el rumor en la ciudad de México, que Comonfort había sido despedido de su puesto por malversación de fondos. Este intento de destruir su reputación de honradez e .integridad n transacciones
públicas y privadas, era más de lo que Comonfort podía soportar y envió
una carta colérica de protesta al Ministro de Hacienda. Señalaba sus largos
años de servicios públicos sin mancha y exigía que si había algunos cargos
contra él, que ésto debían hac;erse públicos y que debía dársele la oportunidad
de defenderse en un juicio público. 5
En lugar de esperar un juicio ordenado por la administración de la ciudad
de México, el 23 de febrero de 1854, Comonfort presentó una demanda para
que ése se llevara a cabo. En el interrogatorio resultante, el juez de hacienda, José María Oliver, quien fue el que presidió el juicio, llamó a funcionru-ios de gobierno, clérigos, comerciantes y otros ciudadanos prominentes
de Acapulco que habían tenido amplias relaciones con la figura principal del
juicio. Las declaraciones recibidas por la corte fueron unánimes en su elogio
a la política administrativa, honestidad y eficacia de Comonfort. Los comerciantes y hombres de negocios particularmente insistieron en declarar, que
como Administrador de la Aduana, había sido escrupulosamente honrado en
el desempeño de sus obligaciones. Señalaron que había impuesto multas aún
por las más pequeñas infracciones a los reglamentos aduanales. La decisión
de la corte fue la esperada; se decidió que no habfa ninguna prueba de malos
manejos de fondos, ni desfalco de ninguna clase durante la administración
de Ignacio Cornonfort en la Aduana de Acapulco. 6
La persona acusada en esta investigación judicial, sin embargo, ni siquiera
estaba en la ciudad en los días en que se efectuó el juicio; estaba en Tuxtla
teniendo una importante entrevista con AJvarez. El propósito de Comonfort
era convencer al gobernador de que había llegado el momento de desafiar
abiertamente al presidente Santa Anna, indicando las medidas hostiles tomadas por el Presidente, tales como destituir a funcionarios que se sabía apoyaban a A1varez, señalando, sin duda, su propio caso como ejemplo. Otra
señal de alarma, fue el anuncio que se hizo en la ciudad de México de que
se mandarían refuet7..os militares a Acapuko, aparentemente para fortalecer
xas, Austirt, Texas; Alvarcz a Comonfort, México, 24 de enero de 1854, Colecci6n
Comonfort, legajo 16A.
' Comonfort al Jefe de Sección de la Aduana Marítima, Acapulco, 1 de febrero
de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A, Comonfort a Ministro de Finanzas Acapulco, 8 de febrero de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.
'
• José María Oliver a Ignacio Comonfort, Acapulco, 7 de marzo de 1854, Colección Comonfort, legajo 17; Documentos relacionados con la conducta de Comonfort
como adminl!;trador de la aduana de Acapulco, certilicados por el Juez Especial
de Hacienda, José María Oliver, Acapulco, 11 de mano de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.

513
e H-34

�las defensas del puerto contra una posible invasión por ia expedición filibustera del cond Raousset de Boulbon que en aquel momento se estaba preparando para salir d
an Francisco
alifornja. Comonfort inrucó, que de
hecho estos movimientos de tropas anunciados eran solamente una finta
para invadir Guerrero y tomar a Alvarez prisionero. Los argumentos fueron
aparentemente eficientes, pues J 24 de febrero de 1854, el gobernador Alvarez,
desde su finca «La Providencia" lanzó una formal declaración de guen-a
contra Santa Anna y su gobierno ilictatorial.7
Al siguiente día Alvarez nombró a Comonfon gobernador y comandante
de Acapulco. 11 Esta ciudad portefia era un punto estratégico para la revolución, pues aislada de la capital y centro del país por dos formidables cor-

dill ras, proveía a la revolución con una ventana hacia el mundo exterior.
En esta forma, los abastecimiento y refuerzos harían posible al movimiento
revolucionario, establecer un antuario y base fuerte desde la cual con el
tiempo, podría lanzarse a la conquista. del resto del país.
El siguiente paso era formular una declaración de las causas d la revuelta.
Para tener éxito, la revolución debía tener un propósito positi o. o era
suficiente derrocar a la dictadura· había que presentar al pueblo de México un programa para que pudiera juzgar la honestidad y sinceridad del
nuevo movimiento. En la reunión en la cual se preparó el plan, estuvieron
Comonfort, Alvarez, su secretario, Trinidad Gómez y su hijo Diego. También estuvieron presentes, el general Tomás Moreno comandante de las tropas de Guerrero, el coronel Florencio Villarreal y Eligio Romero, un liberal exilado por anta Anna y que hacía poco había regresado al país ecretamente. El grupo delineó un plan revolucionario que reflejaba. tan fielmente los puntos de vi ta del liberalismo moderado de Comonfort, que éste
ha sido aceptado como su autor. 9
En seguida, siguiendo el patrón tradicional del protocolo revolucionario
mexicano, el plan t nía que ser proclamado por alguien que no estuviera
.íntimamente asociado con la jefatura. Tenía luego que ser adoptado por
varias guarniciones militares y el pueblo, en un esfue17..0 que diera la apariencia del apoyo popular. Finalmente, lo jefes tenían que aceptar el plan
' CALLCOTT, Santa Anna, 387-394; Siglo XIX, 15 y 23 de febrero de 1854;
A, SELMO DE PORTILLA, Historia de la reuoluúón de México &amp;Qntra la dictadura del
General Santa Anna 1854,.1855 (México: Vicente García Torres, 1856, 41-44).
• Alvarez a Comonfort, La Providencia, 25 de febrero de 1854, Colección Comonfort, Legajo 16A.
• PORTU.LA, La revoluci6n contra Santa Anna, 43-48, 51-52; Siglo XIX, 2 de marzo de 1854, RictJARD jOHl'/SON, The Mexican Reuolution of Ayutla (Rock Island
Illinois, Agustine Book Co., 1939), 42: Felipe Tena Rodríguez "Comonfort; los m~
derados y la rcvoJuci6n de Ayutla" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 302.

14

que ellos mismos habían preparado. El coronel illarreal fue el cogido
para proclamar d plan al público en la villa de Ayutla el lo. de marzo
de 1854.1 º
El Plan de yutla empezaba con tl!l preámbulo enumerando las queja
del fue~lo de México contra Santa Anna. El dictador en múltiples ocasiones,
babia VIOiado los derechos peISOnales y los de los Estados, y arruinado Jas
finanzas del país. Lo peor de todo, sin embargo, era que el presidente había
iniciado negociaciones para vender territorio mexicano a un país extranjero
Y por lo tanto había transferido sin su consentimiento a miles de ciudadanos
a otra soberanía.
El preámbulo era seguido por nueve artículos. Santa Anna y su gobierno
eran declarados fuera del poder público por haber perdido la confianza del
pu blo. Para reemplazarlo, el jefe de la revolución convocaría a una asamblea
representativa que eJigiría al presidente provisional tan pronto como ]a mayoría de la gente hubiera aceptado el plan. En seguida la asamblea serviría
de uerpo consulti o al presidente hasta que se pudiera establecer un gobierno
constitucional. Mientras tanto el presidente tendría poderes dictatoriales. Se
conservaría el sistema federal~ y los jefes 1·evolucionarios establecerían gobiernos provisionales en cada uno d los estados tan pronto como sus fuerzas los hubieran dominado. u
Uno de los artículos, abolía las contribuciones restrictivas y reglamentos
del régimen de Santa Anna, mientras que otro pedía el apoyo del ejército.
Los defensores del gobierno y todcs los que no apoyaran el plan eran declarados "enemigos de la independencia nacional" .12
El último artículo invitaba al general icolás Bravo, al general Al arez
y al general Moreno para que encabezaran lo ejércitos libertadores y llevaran a efecto las refonnas administrativas sugeridas. Estas eran muy vaga
y obscuras. Se dejó fuera toda referencia a problemas religiosos y agrarios
sin embargo estas rcformas se convertirían en las piedras angulares del sistema de refonnas eventualmente llevadas a cabo bajo la autoridad del Plan
de Ayutla. o obstante, el propósito era claro ya que enfatizando los males
de la dictadura y prometiendo una nueva constitución sería posible con eguir
W1 má'OJilo apoyo para el primer paso de la reforma, el derrocamiento de la
dictadura. 13
Aunque el plan fue proclamado por el coronel illarreal el lo. de marzo
de 1854, todav.ía no tenía su forma definfriva. Unos cuantos días después

'º Fui-:crsco ZARco, Hi.sloria del Congreso ExtraQrdinario Constituyen/e, J856-1857
(México: El olegio de México, 1956), 7-8.
u !bid.
"' lbid.
11 lbid.
515

�fue corregido por Comonfort para ponerlo aún más de acuerdo con sus ideas
de liberalismo moderado. A pesar de que se suponía que sólo Alvarez, Bravo
y Moreno eran los únicos a los que se permitía hacer cambios en el Plan de
Ayutla, Comonfort Jo hizo, y el respeto con el cual fueron recibidos estos cambios indica que era uno de los jefes más influyentes de la rebelión.ª
Los cambios que hizo Comonfort cuando aceptó formalmente el Plan de
Ayutla, son ocasionalmente conocidos como Plan de Acapulco. La intención
más obvia era hacer el plan todavía más obscuro con relación al tipo de gobierno que debía establecerse. Se eliminó toda mención de federalismo o
sistema federal, más bien, todo debía esperar los deseos del congreso constituyente que sería electo. 15
Con estos cambios Comonfort logró desligarse de la posición federalistaliberaJ, mientras que, al mismo tiempo aseguraba al pueblo que no habría
vuelta al status quo. La fórmula para someter la decisión a la asamblea representativa indica el carácter de Comonfort. Hombre de principios poco
firmes, podía aprovechar la corriente de la opinión pública por cualquier
lado que ésta se inclinara. Si el pueblo apoyaba las ideas de los liberales extremistas y deseaba una República Federalista, descentralizada, Comonfort
estaba listo para concederle su deseo. Si había una reacción contra el federalismo y el pueblo quería un régimen centralista, también él estaba de
acuerdo. Esto era claramente evidente en el artículo décimo de sus modificaciones en el cual prometía que los líderes de la revolución serían guiados
siempre por la voluntad popular.16
Aunque en sus modificaciones no demostró ningunos principios políticos,
hubo un cambio hecho por Comonfort en el artículo relacionado con los
poderes del Presidente que indicaba una posición auténticamente liberal. En
el plan original no había ninguna limitación a Jos poderes del Presidente
Provisional. En el Plan de Acapulco modificado por Comonfort el poder
del Presidente no podía usarse para violar los derechos individuales.
Otra indicación de la postura liberal de Comonfort, fue el cambio en el
preámbulo al afinnar que la:s "Instituciones liberales" serían las únicas. adecuadas para el país.11 El plan anterior había usado la palabra republicana
en lugar de liberal. Para los liberales extremistas, esta frase fue interpretada
como significando que sus ideas eran las indicadas para el nuevo gobierno
que se p.royectaba establecer, mientras que los hombres de opiniones más
moderadas creían que sus ideas de liberalismo en el gobierno eran las indi" lbid.
"'Jbid.
11

/bid.

u /bid.

516

cadas en el Plan de Ayutla, debido a la tradicional posición moderada de
Comonfort en asuntos políticos.
El Plan de Acapulco fue enviado a Alvarez y el 13 de marzo de 1854,
aceptó formalmente el mando de la revolución que se le ofrecía en el Plan
apoyando el Plan de Ayutla y sus modificaciones en el Plan de Acapulco.
Alvarez informó a su comandante en Acapulco que intentaba llamar a sus
fuerzas: El Ejército Restaurador de la Libertad.18
En la ciudad de México, Santa Anna estaba alerta a cualquier amenaza
a su poder. Sabía los peligros que para su prestigio implicaba, si dejaba impune una declaración de guerra del gobernador de un Estado. El 2 de marzo
había tomado medidas vigorosas para contrarrestar los esfuerzos de los de
Ayutla. El puerto de Acapulco fue cerrado y se ordenó a dos barcos de la
marina mexicana que lo bloquearan. Además se ordenó a una poderosa fuerza
militar que estuviera lista para marchar sobre Guerrero a aplastar la rebelión.19
Fue solamente lo remoto del cuartel General de Alvarez, separado de la
ciudad de México por dos cordilleras, lo que dio a los hombres de Ayutla
tiempo para prepararse para Ja confrontación con San ta Anna.
Mientras tanto en Acapulco, empezó la carrera para preparar la ciudad
para el asalto esperado. La importancia estratégica del viejo puerto colonial
era bien conocida para ambos antagonistas. Mientras los rebeldes retuvieran
Acapulco, tendrían acceso al mundo exterior y no podría cortárseles una
fuente de abastecimientos y de refuerz;os con la cual podrían continua.t la
guerra indefinidamente. Con el objeto de preparar la defensa y también de
poner la lucha sobre bases financieras sólidas, Alvarez como jefe de la revolución, nombró a Comonfort como principal agente financiero del mo.,;miento y lo autorizó para negociar un préstamo de $ 500,000. También fue
comisionado para comprar materiales de guerra y contratar artilleros experimentados, esto es, mercenarios extranjeros si fuera necesario, para la defensa del puerto. El antiguo administrador de la Aduana también fue autorizado para rebajar los derechos aduanales y las cuotas portuarias en AcapuJco en un intento de aumentar el comercio extranjero. Alvarez firmó el
nombramiento como comandante en jefe del Ejército Restaurador de la libertad.20
ill Alvarez a Comonfort, Venta Vieja, 13 de mano de 1854, en PORTILLA, La reuolución contra Santa A1zna, 56-5 7.
»&gt; Manuel Dublán a José María Lozano, Legislación mexicana; o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la indtpendencia de la república
910 vol., México: Imprenta del Comercio, 1877-1879), VII, 58-59: Siglo XIX, 4
de mano de 1854.
"' Alvarez a Comonfort, La providencia, 17 de mano de 1854, Colección Comonfort, Legajo 17.

517

�A pesar de todo ninguna de las medidas mencionadas pudo llevarse a cabo,
porque no había tiempo. Era aún dudoso que cualquier esfuerzo pudiera
preparar la indefendibJe fortaleza para Ja batalla. Era dominada por el lomerfo circundante y podía ser obligada a someterse por un bombardeo de
artillería bien situada. Había sido capturada y recapturada tantas veces que
era considerada insostenible. Una inspección reciente había revelado que costaiía 72,000 pesos renovar la fortaleza. Comonfort, en menos de un mes,
cerró las grietas que había en las murallas ocasionadas por el tiempo y los
daños de batallas anteriores. Montó los viejos cañones, no utilizados por
mucho tiempo, los probó y entrenó a las cuadrillas que debían operarlos. También construyó una pequeña fábrica para la manufactura del parque y Ja
pólvora necesarios. No teniendo tiempo para el cobro de impuestos o la
imposición de préstamos forzosos, Comonfort comprometió su fortuna personal, vendió algunas de sus propiedades próximas y gastó 50,000 pesos obtenidos de esa venta en la preparación de las defensas de Acapulco.~1
El Dictador, lejos en la ciudad de México, se mofaba abierramcnte del
levantamiento de Ayutla. Lo llamaba un disturbio de amotinados y lo eñalaba como un ejemplo del oportunismo político más bajo de parte de AJvarez.
Su hábil equipo de propaganda afirmaba que Alvarez había hecho un trato con
el filibustero francés Raousset de Boulbon, que se estaba preparando para
invadir México desde los Estados Unidos. Pero, aunque e mofaba de la
revolución e intentaba desacreditarla, Santa Anna tenia demasiada experiencia para subestimarla. Se preparó una fuerza de cinco mil hombres bien
equipados y el 16 de marzo de 1854, el presidente personahnente encabezó
la marcha hacia el estado de Guerrero para aplastar la rebelión.
Al acercarse el ejército del gobierno a las tierras bajas tropicales del Sur,
encontró su primera resistencia, escaramuzas con guerrillas, en los cruces de
los ríos Mescala y Papagayo. Los rebeldes no pudieron detener el gran ejército y los soldados continuaron su marcha llegando frente a Acapulco el
19 de abril, después de casi un mes de marcha. Las condiciones de la fuerza
atacante no eran buenas, pues los soldados estaban exhaustos después de la
larga marcha y los abastecimientos necesarios eran escasos. 23
Esperándolos dentro de las murallas de la fortaleza de Acapulco estaban
el coronel Ignacio Comonfort y 500 hombres recién entrenados. Las defensas
exteriores habían sido fortalecidas con la construcción de. cuatro fortines p equeños, llamados por los jefes de la revolución: Alvarez, Comonfort, Solís
La. revoluci6n contra. Santa. Anna, 71-75.
"' Siglo XIX, 16 de marzo de 1854 ; Hypolite Coppey, El Conde Raousset de
Boulbon en Sonora (México: Librería Porrú.a, 1962), 36-49.
,. PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 65, 70-71; JonNSON, Reuolution o/
Ayutla, 47.
"- PoRTJLLA,

518

y Moreno. Santa Anna intentó imponerse por medio de amenazas y farsa
antes de la acción. Exigió la rendición de la guarnición. La respuesta de
Comonfort fue declarar un estado de sitio, urgir a la gente a luchar hasta
la muerte y ordenar a los cañones de los fortines exteriores que iniciaran el
fuego.:u
AJ día siguiente, antes de amanecer, Santa Anna ordenó un ataque por
orpresa al fortín Solís por 900 hombres de la brigada de la Costa Chica.
Los defensores, a pesar de ello, no fueron sorprendidos y la lucha fue muy
reñida desde las tres hasta las ocho de la mañana. Comonfort estuvo enmedio de la lucha y en cierto momento él y su ayudante manejaron el cañón
del fortín Solís cuando habían muerto todos los artilleros. La batalla dio un
giro al amanecer, cuando Comonfort ordenó a una fuerza de 50 hombres que
se colocaran en la retaguardia de la fuerza atacante. Este ataque repentino
en la retaguardia desmoralizó tanto a las cansadas tropas de Santa Anna que
iniciaron una retirada precipitada, que pronto degeneró en desbandada. Los
defensores, encabezados por Comonfort, hicieron una salida en su persecución hasta que las fuerzas asaltantes llegaron a su campamento principal
en el lomerío arriba de Acapulco.
Después del fracasado intento de asaltar los fuertes, Santa Anna intentó
otra vez un parlamento. Envió al general Manuel Céspedes para que exigiera la rendición de la ÍOJ'taleza y de la ciudad. El verdadero propósito del
parlamento fue, no obstante revelado, cuando se sugirió que 100,000 pesos
podrían ser una compensación adecuada a Comonfort a cambio de su rendición. Comonfort rehusó la tentadora oferta, sosteniendo que había comprometido su lealtad a la causa de Ayutla y su honor no le permitía rendirse ni desertar.
Después del parlamento y su rechazo, los golpeados defensores de la ciudad se prepararon para otro asalto de las muy superiores fuerzas de Santa
Anna. Pero no se hizo ningún intento por principiar el sitio. No se emplazó
artillería, ni se enviaron patrullas para probar el estado de alerta de los defensores. De hecho, Santa Anna demostró poco interés en asaltar la ciudad,
después de su fracaso de comprar a Comonfort. EJ 24 de abril se informó
de movimientos de tropas, pero el Presidente en lugar de atacar simplemente
retir6 más el campamento sobre Jas colinas. Esa noche, una patrulla encabe7.ada por el capitán Juan Hernández perdió el contacto con las tropas de
Santa Anna y Ja siguiente mañana, al amanecer, descubrió el campamento
del enemigo abandonado. En el campamento estaban los cuerpos mutilados
de dos infortunados prisioneros que habían sido tortw·ados y ejecutados la
noche anterior. 25

La revolución contra Santa Anna., 74.
.. Comonfort a Alvarez, Acapulco, 17 de abril de 1854, Documentos Misceláneos,

~• PORTILLA,

519

�Con la batalla de Acapulco, se dio el giro favorable a la revolución de
Ayutla. Comonfort, haoia rehusado ser intimidado, amenazado y cohechado
por el poderío superior de Santa Anna. Con su ejemplo y espíritu había infundido en sus hombres la voluntad de resistir, luchar y morir si fuera necesario, por la causa de la revolución. u victoria, en cierta forma comunicó
el mismo espíritu al resto del país, pues probó que Santa Anna no era invencible. Su prestigio había strlrido un golpe mortal y otros hombres en otros
lugares del país se animaron a retar el dominio del dictador. Luis García de
Arellano al escribir a su amigo Valentín Gómez Farías le informaba que
algunas gentes en la capital comparaban la proclamación de Santa Anna de
victoria en Acapulco con la conquista de Moscú por Napoleón. Fue el primer paso en la destrucción del Presidente-dictador.26
El descubrimiento de los prisioneros ejecutados en el campamento abandonado de Santa Anna provocó la ira de los hombres de Ayutla. Como represalia, planeaban ejecutar dos soldados del gobierno que estaban prisioneros en una isla cerca de Acapulco. Sólo una voz se levantó en contra. Comonfort se opuso a 1a idea de hacer a hombres inocentes rehenes por un
comportamiento wbre el cual no tenían influencia. Hizo viaje especial para
ver al general Alvarez y rogarle por la vida de los prisioneros. Señaló que
era un acto de barba1ismo puro ejecutar hombres sin ninguna razón y le
hizo ver al viejo revolucionario, que para que el movimiento tuviera éxito
tenía que atraerse el apoyo de la gente respetable de todo el país. Insistió
en que este tipo de apoyo no toleraría derramamientos de sangre vengativos.
Como Alvarez estaba renuente a dar la orden contraria, Comonfort recurrió
a un chantaje moderado y exigió que los hombres fueran liberados como
un favor que se le debía por la exitosa defensa de Acapuko. Alva.rez finalmente aceptó de mala gana y los hombres con el tiempo, regresaron a la
ciudad de México en donde difundieron por todos los rumbos la fama del
hombre responsable de su escape casi milagroso. 27
Para entonces, la revolución que había comenzado tan bien, empe7.Ó a
Volumen 396 Biblioteca acional, México, D. F.; PoRTILL.~ La revoluci6n contra
Santa Anna, 77-83; CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 154; Jo:a-NSON, Revolution of Ayutla, 48 ¡ L. G. de Arellano a alentín Gómez Farías, México, 26 de mayo de 1854,
Colección Gómez Farías, legajo 56, Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Texas,
Austin, Texas.
'" L. G, de Arellano a Valentín Gómez Farías, México, 17 de mayo de 1854, Colección Gómez Farías, legajo 57.
r. PORTil.LA, La revolución contra Santa Anna, 110-112, 176-178; Siglo XIX, 4 de
agosto de 1854; NtcETo DE ZAYACOIS, Historia de México; desde .su tiempo más remoto hasta nuestros días, escrita en vista de todo lo que de irrecusable han dado a luz
los más caracterizados historiadores... (23 vols., México; F. J. Ferres, 1878-1902),
XIII, 764, XIV, 13.

520

perder su empuje. Las dificultades financieras eran el principal problema.
Como dominaba solamente una zona pequeña del país y como esta región
estaba poco poblada, los impuestos potenciales no eran muy grandes. Además los abastecimientos que se habían capturado al iniciarse la revuelta, ya
se habían agotado. En una conferencia. precipitada con Alvarez, Comonfort
decidió ir a los Estados U nidos a tratar de negociar un préstamo para la
revolución. Salió de Acapulco en junio rumbo a San Francisco, California.
En esta ciudad que había servido de punto de organización para tantas expediciones filibusteras contra territorio mexicano, había hombres deseosos de
adelantar dinero a cambio de la promesa de grandes extensiones de tierra
libre cuando el movimiento tuviera éxito. Ya que Santa Anna había sido
criticado severamente por transferir territorio nacional, los hombres de Ayutla
no podían, en conciencia, hacer la misma cosa.
Como en San Francisco no pudieron consegtúr dinero bajo condicioneshonorables, Comonfort y su compañero de viaje, don Mariano Ortiz de
Montellano, hicieron viaje a Nueva York donde creían tener una mejor oportunidad de éxito. Al llegar en agosto, se desalentaron al descubrir que la
propaganda de Santa Anna los había precedido. Se habían circulado rumores que la revolución estaba encabezada por un jefe de bandidos cuyo único
propósito era la anarquía, el robo y el pillaje y los prestamistas rusponibles
habían creído estos rumores y se rehusaron a poner fondos a la disposición
de Comonfort y Ortiz.
Entonces, en el momento sicológico, cuando su misión parecía haber fracasado y que tendrían que regresar a México con las manos vacías, los agentes
de Santa Anna se pusieron, otra vez, en contacto con Comonfort y le volvieron a ofrecer un cohecho para que abandonara la causa de Ayutla. En
esta ocasión la oferta no era dinero, sino un puesto diplomático en Europa
en el lugar que él escogiera. La propuesta fue acompañada por las seguridades de crédito suficiente para que llevara a su familia con él y la estableciera en condiciones confortables. Comonfort rehusó esta segunda y más tentadora oferta de Santa Anna y se negó a seguir tratando con él. 28
El rehuir el cohecho pudo haber sido gesto vado, ya que hasta entonces
Comonfort y Ortiz no habían podido conseguir el préstamo necesario para
salvar la revolución. Cuando estaba a punto de abandonar la empresa y
regresar a México, Comonfort se encontró con un amigo personal, don Gregorio Ajuria, el cual pronto puso el dinero a su dispo ición. Para evitar la
confiscación de sus extensas propiedades en México, Ajuria hizo arreglos
para que el préstamo fuera a través de un intermediario, Juan Temple. Con
el dinero fue posible compra1· armas, municiones, uniformes y otro abas"' PORTILLA,

La revolución contra Santa Anna, 155-156.

521

�tecuruentos necesarios para los presionados revolucionarios en Guerrero. Un
barco cargado, fue enviado casi inmediatamente y enseguida Comonfort rentó el Bustamante, lo cargó con abastecimientos y zarpó rumbo a Acapulco. 29
Antes de salir de Nueva York, Comonfort, por medio de una hábil maniobra, logra para la Revolución de Ayutla un apoyo mu,y necesario y significativo de un grupo de exiliados liberales que residían en Nueva Orleans. Nombrando a Miguel María Arrioja como su representante personal, Comtmfort
lo envió a Nueva Orleans para ponerse en contacto con los exiliados y explicarles Ja estructura y propósitos de la revolución. El intento parece tuvo
éxito, ya que la mayoría del grnpo de Nueva Orleans, encabezados por Benito Juárez, aceptaron formalmente la Revolución de Ayutla y decidieron it
a México para tomar parte en Ja lucha y derrocar al dictador.ªº
El obtener el apoyo de tan importante sector de la opinión liberal extrema fue una proeza de un valor considerable para la revolución, ya que hasta
entonces, los extremistas o puros, com9 se les llamaba ocasionahnente, no se
habían unido al Plan de Ayutla. Tanto en México, como en el extranjero,
los liberales, consideraban que el movimiento de Ayutla era una aventura de
parte de Alvarez y estaba en alguna forma conectada con la expedición filibustera de Raousset de Boulbon. El tono moderado del plan no había interesado a los liberales, pero aparentemente sus conversaciones con Arrioja los
convenció de las posibilidades de éxito del movimiento. Es razonable suponer,
si se consideran sus actos subsecuentes, que éstos creyeron las seguridades que
les daba Comonfort, por medio de Arrioja, que ]a Revolución de Ayutla
podía convertirse en una verdadera reforma progresista para su país, si los
líderes intelectuales del partido liberal se unían a ella pronto y la ayudaban
a obtener la victoria que les diera derecho a estructurar el nuevo gobiemo.:n
Dos miembros del grupo de ueva Orleans, Melchor Ocarnpo y Ponciano
Arriaga, que se habían trasladado en el• mes de junio anterior a Brownsville,
Texas, con el fin de estar más cerca de México y ayudar a la revolución
desde ese sitio, recibieron de Arrioja un préstamo de 25,000 pesos. Ocampo
y Arriaga debían ponerse en contacto con el conocido filibustero, José Maria
"" Documentos registrados por Comonfort explicando el destino del préstamo obtenido de Juan Temple, Acapulco, 1 de febrero de 1855, Colección Comonfort, legajo
17; New York Times, 5 de septiembre de 1854; Contrato entre Comonfort y Hichcock
and Company, Nueva York 7 y J 1 de noviembre de 1854 ; Colección Comonfort, legajo 17; PoRTTLLA, La revolucwn contra Santa Anna, 150, JoHNSo , Revolution o/
A.yutla, 81-82.
"' Poder otorgado por Ignacio Comonfort al Lic. don Miguel Marfa Arri.oja, Nueva
York, 4 de noviembre de 1854 Colección Comoniort, legajo 17; JosÉ VALA.DÉs, Don
Melchor Ocampo: reformador de México. México: (Editorial Patria, 1954), 275.
"' Benito Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Londres, 30 de abril, 18 de
mayo, junio 30 de 1854, Colección G6mez Farías, legajo 5 7.

522

Carbajal, el cual encabezaría una expedición que invadiría a México desde
el norte. Este esfuerzo tenía como objeto distraer la atención de Santa Anna,
mientras Comonfort y Alvarez planeaban un intento para salir de Guerrero
y mover el centro de operaciones de la revolución a Michoacán y la región
central del país.32
Habiendo terminado exitosamente sú tarea en los Estados Unidos, Comonfort llegó a Acapulco el 7 de diciembre de 1854, con cinco mil rifles, varios
cañones y suficientes municiones y pólvora para levantar el ánimo decaído
de ]os hombres de Ayutla. 3 ~ Su llegada no pudo ser más oportuna, pues las
fuerzas del general Alvarez estaban retrocediendo ante los golpes de la nueva
ofensiva del gobierno, consistente en 10,000 hombres encabezados por el
hábil y experimentado general Félix Zuloaga. Ya el general Moreno había
perdido ]a batalla de El CalvarioJ cuando se agotaron las municiones de los
rebeldes y fueron obligados a retroceder.
Refuen:os encabezados por el general Alvarez y recién equipados con los
abastecimientos traídos por Comonfort, ayudaron a inclinar la balanza en
favor de la revolución. La brigada de Zuloaga fue rodeada en Nuzco y las
tropas veteranas resistieron un mes de sitio, pero el 8 de enero de l 855 decidieron desconocer al gobierno de Santa Anna y ponerse a las órdenes del
general Alvarez, comandante del ejército Restaurador de la Libertad. Con
este solo golpe, las fuerzas de Ayutla adquirieron 1,500 hombres, cinco piezas de artillería y muchas municiones. Zuloaga, que recientemente había sido
ascendido a general brigadier por Santa Anna, rehus6 seguir a sus hombres
y permaneció como prisionero de guerra. 3 -1
Con la defección de la brigada Zuloaga, terminó la segunda invasión del
gobierno al Estado de Guerrero, y las tropas regresaron a la capital sin su
jefe. Ahora era posible realizar una nueva y dramática acción. Las tropas de
la revolución eran suficientemente fuertes para iniciar la ofensiva. Ya no permanecerían a la defensiva, pues ahora teruendo seguros abundantes abastecimientos, amplios recursos financie.ros y una ola creciente de apoyo popular,
atacarí~ a las fuerzas del gobierno fuera de su centro de origen y extenderían 1a revolución. En el momento en que los líderes de la revolución
discutían cuál sería la mejor estrategia para invadir Michoacán en la región
central del país, fue por una coincidencia afortunada que representantes
de los clistinto grupos revolueionarios en ese Estado se pusieron en contacto
" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 301, 307-308; Valadés, Melchcr Ocampo, 290.
"' Documentos que detallan l.as compras de Comonfort en Nueva York, Colección
Comonfort, legajo 17; Comonfort al Pueblo de Acapulco, en PORTILLA, La reuolución
contra Santa Anna, 160.
" PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 161-164; Acta de Adhesión, Nuzco,
18 de enero de 1855, en ]bid., Apéndice XIV.

523

�con Alvarez y le pidieron que les mandara un comandante. Había habido
tanta desconfianza entre ellos que ]es era imposible ponerse de acuerdo sobre
un comandante salido de ellos mismos. Por lo tanto, solicitaron que un fuereño uniera las fuerzas dispersas para la revolución. Comonfort se ofreció ansiosamente, pero en un principio Alvarez se rehusó, prefiriendo conservar
su hábil lugarteniente seguro en Guerrero ya que el movimiento de Michoacán todavía estaba desunido y débil y casi no habría posibilidad de abastecerlo desde Guerrero. Discutiendo largamente, Comonfort logró por fin imponerse a las objeciones del viejo jefe de guerrilleros~ haciendo ver que Michoacán, un estado rico y densamente poblado en el centro del país, podría
convertirse en nuevo centro de operaciones y entonces la guerra podría pele;use en dos frentes. Alvarez dio su consentimiento con pocas ganas. 35
Mientras Comonfort se estaba preparando para su expedición a Michoacán,
hubo un incidente que le permitió, una vez más, intervenir en favor de prisioneros condenados. A la gente de la brigada Zuloaga, que había abandonado el gobierno y dado cuando menos una alianza nominal al Plan de
Ayutla, le terúan desconfianza los hombres de la revolución. Se pensaba que
los antiguos soldados del gobjerno habían cambiado de bando sólo para salvar
sus vidas y que no eran realmente leales a los principios de la revolución.
Resentidos por la creciente dureza y crueldad con que Santa Anna trataba
a los rebeldes que caían prisioneros, muchos de los soldados de Alvarez empezaron a ver a los antiguos hombres del gobierno más como rehenes que como
compañeros revolucionarios. Como J"ebeldes podían 'stos, por lo tanto, ser fusilados en represalia por las bárbaras ejecuciones de rebeldes o sospechosos de
rebeldía por Santa Anna. Comonfort actuó rápidamente para evitar tal acto.
Llamó a los antiguos soldados del gobierno y les pidió que escogieran otra
vez entre Santa Anna y la revolución, asegurándoles que no tenían por qué
temer por el resultado de su acción. Más o menos la mitad de los hombres
indica.ron que no tenían ningún deseo de luchar contra sus antiguos camaradas que todavía estaban en el ejército aunque ya no sentían ninguna lealtad
hacia Santa Anna. Comonfort hizo arreglos para que se les liberara y pagó
su pasaje a San Francisco. Los hombres restantes fueron incorporados en la
división que, llevaría Comonfort en su campaña hacia el interior. 3 6
Por orden especial del general Alvarez, el general Zuloaga también acompañó a Comonfort a Michoacán como prisionero de Guerra. El oficial del
.. Alvarez a Díaz Salgado, Texca, 10 de abril de 1855, en GENARO GARciA (ed. )
La revolución de Ayu.tla segán el archivo del General Doblado. Vol. XX I de Documentos para la historia de México, XXVI, 71-72 ; PORTILLA, La revoluci.6n contra
Santa Anna, 205-207.
• ZAMAco1s, Historia de México, XIV, 14, 25-27 ; PoRTu.u, La revolución contra
Santa Anna, 110-112, 176-178.

524

gobierno fue puesto bajo palabra de honor por Comonfort y se le permitió
acompañar y mezc)arse con el estado mayor del comandante de la campaña,
más con el carácter de invitado de honor que como prisionero. Este tratamiento amable seguramente impresionó a Zuloaga, pero lo que le causó más
impacto fueron los esfuerzos de Comonfort para llevar normas civilizadas a
la guerra y eliminar las carnicerías sin sentido de prisioneros indefensos,
cortando las actividades de las bandas de guerri!Jeros que recorrían la campiña michoacana. El antiguo soldado del gobierno también decidió cambíar
de bando y el 26 de mayo de 1855 ofreció sus servicios a Comonfort y a 1a
Revolución de Ayutla. 3 '
Los esfuerzos de Comonfort para limpiar la campaña eran una verdadera
necesidad. En los estados de Michoacán y Guanajuato no había habido una
cabeza reconocida de la revolución y los préstamos forzosos, el pillaje y los asesinatos por venganza se realizaban sin ningún freno, pues había personas
que se aprovechaban de las condiciones inestables para implementar sus
propósitos inconfesables. Muchos de los jefes rebeldes eran poco menos que
bandidos- que se aprovechaban de las condiciones -inestables para saquear
las zonas rurales. No tenían deseos de abandonar su libertad como guerrilleros
independientes y mover sus fuerzas a las posiciones requeridas por la estrategia de la campaña final. Comorúort tenía que hacer frente al problema de
unrticarlos en un ejército bien disciplinado o cfuigir su pequeño ejército contra
ellos y ayudar a eliminarlos para que el movimiento de Ayuda no manchara
su honor con sus atrocidades y actos de violencia. Sin embargo su actuación
fue prudente y conciliatoria y el resultado final fue un éxito limitado al copvencer a los jefes individualistas que dominaran a sus hombres y acepta1-an
la disciplina del ejército Restaurador de la Libertad. 38
En una proclama al pueblo de Michoacán, e1 26 de mayo de 1855, el
jefe revolucionario los exhortaba a apoyarlo, en lo que profetizaba sería Ja
lucha final. A cambio de su cooperación, Comonfort empeñaba su palabra,
que los comandantes revolucionarios serían lo más cuidadosos posible en sus
demandas de alimentos y dinero y que todo aquel que hiciera donativos a la
revolución, recibiría un pagaré que podría ser cambiado por efectivo una
vez que hubiera terminado la guerra y los hombres de Ayutla hubieran establecido un gobierno provisional. 39
.,. Copia de la conversación entre Zuloaga y Comonfort, Tejamanil, 28 de mayo
de 1855, se encuentra en PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, Apéndice XXIV .
.- Comonfort a Díaz Salgado, Las Balsas, 22 de mayo de 1855, Tejamanil, 1 de junio
de 1855, en GA'RCÍA (ed.)Documentos para la historia de Mb,ico. XXVI, 76-78,
82-84.
'" Comonfort al Pueblo de Micboacán, Ario, 26 de mayo de 1855, en PORTILLA,
La uvolución contra Santa Anna, Apéndice XXIII.

525

�En la ciudad de México, Santa Anna se inquietó una vez más por el aumento de la actividad rebelde de Michoacán, y decidió encabezar una expedición hacia ese Estado como lo había hecho el año anterior hacia Guerrero. Por lo tanto en Mayo, avanzó hacia territorio rebelde con un poderoso ejército. En lugar de hacer frente y luchar en condiciones muy desventajosas, los rebeldes utilizaron las tácticas evasivas de guerrillas que tan
bien conocían, desbandándose simplemente e infiltrándose hacia la campiña.
Sus concentraciones militares se disolvieron y no quedó ninguna señal del
ejército que Comonfort había organizado. Santa Anna no pudo encontrar enemigo con el cual luchar y particularmente a Comonfort, que era su objetivo primordial. Después de visitar algunas de las regiones amenazadas, ineluyendo el abandonado cuartel general rebelde en Ario, el dictador no pudo
hacer más que dejar guarniciones en las poblaciones mayores y regresar a
la ciudad de México el 8 de junio de 1855, sin haber hecho contacto con el
enemi_go ni haber peleado una sola batalla. Sin embargo, en un verdadero
estilo napoleónico, proclamó ruidosamente victorias sobre un ejército rebelde
al cual no había ni siquiera visto mientras que empC'laba secretamente los
preparativos para huír del país."°
En Michoacán , en donde la amenaza inmediata de la ciudad de México
e había evitado, Comonfort volvió a reunir sus fuerzas y procedió a la realización de su plan de acción. Su primer paso fue intentar agrandar su centro
de operaciones de Michoacán hacia el vecino estado de Jalisco. Llegando
frente a Zapotlán, el 21 de julio de 1855, Comonfort encabezó personalmente
el ataque a la ciudad fuertemente defendida, a las primeras horas de la
mañana del día siguiente. La guarnición hizo una resistencia valiente y decidida, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues fue pronto abrumada por el
gran número y empeño determinado de los soldados rebeldes. Comonfort fue
el primero en llegar a la plaza principal y se dio cuenta del peligro para
la ciudad y para los soldados del gobierno supervivientes si sus todavía desordenados e indisciplinados hombres no eran dominados. El je[e revolucionario se situó fr nte a los rifles de sus propios hombres y evitó que asesinaran
a los prisioneros. Por medio de esta rápida acción, no sólo salvó sus vidas,
sino que salvó al pueblo de er saqueado por sus propios soldado .11

a Pátzcuaro con un ejército para detener la invasión de Comonfort al Estado
de Jalisco. El jefe militar santanista también llevaba otras órdenes más secretas. Tenía instrucciones de intentar ponerse en contacto con el jefe rebelde y tratar de negociar con él para que transfiriera su lealtad a Santa
Anna. La cantidad del soborno en este tercer intento no se conoce pues
toda la misión de Blanco fue un fracaso. Las deserciones en el ejército del
gobierno fueron tan numerosas que perdió su efectividad como fuerza de
combate. Sintiendo que el gobierno de Santa Anna se estaba desintegrando,
hasta los oficiares comenzaron a desertar, como las ratas proverbiales del
barco que se hunde:12
Mientras tanto, acontecimientos en el norte ayudaron a acelerar el final
de la lucha. Comonfort había planeado una distracción el otoño anterior
cuando arregló el préstamo para Ocampo y Arriaga, pero antes de que éstos
pudieran llevar a cabo sus planes, Santiago Vidaurri inició una revolución
contra Santa Anna en Lampazos, el 13 de mayo de 1855. Ocampo y Arriaga, habían enseguida hecho viaje a Monterrey a reunirse con Vidaurri y
ayudarlo a redaGtar su Plan de Monterrey, pero pronto regresaron a Brownsville, pues se dieron cuenta que no podían influenciar a Vidaurri en favor
de Ayutla. Pero el movimiento de Vidaurri, de todas maneras, sirvió par-a el
mismo propósito que el que había planeado Comonfort. El Ejército del orte.
como llamaba Vidaurri a sus fuerzas, pronto encerró a todas las fuerzas del
gobierno en el norte en Matamoros y Santa Anna perdió el control de la
mitad Septentrional del país.48

Con el objeto de encubrir sus preparativos para dejar el gobierno y abandonar el país, el Presidente envió al ministro de la guerra, Santiago Blanco,

El mes de julio fue realmente el principio del fin para la administración
de Santa Anna. La revolución que se había iniciado en el sur y se había extendido al centro y el norte, ahora estalló en el Este. Levantamientos en
Orizaba y Jalapa cortaron la comunicación carretera entre la ciudad de
México y Veracruz. El 7 de agosto de 1855 se detuvo al correo y se retiraron
despachos del gobierno. Aunque los funcionarios en la ciudad de México parecían no preocuparse, se iniciaron rápidamente medidas para facilitar el escape de Santa Arma y su familia. El fin llegó el 8 de agosto de 1855, cuando
el general mismo con una pequeña escolta de caballería abandonó la capital
y tomó el camino hacia Veracruz y el exilio. Antes de salir, Santa Anna escribió una carta de renuncia, nombrando a dos generales y un civil para tomar
su. lugar. Estos eran Ignacio Pérez y los generales Mariano Salas y Martín

'" Siglo XIX, 5-9, 15-16, 20, 23 de mayo, 5, 15 de junio de 1855 '. Po~TILLA, La
revolución contra Santa Anna, 215-219· MANUEL RlvERA CAMBAS, Histona moderna
y antigua de Jalapa y de las revoluciones del estado de V cracruz (5 vols .. México:
l. Cumplido, 1869-1871), IV, 542.
41 PoRTD..LA, La revolución contra Santa Anna, 225-227.

.e Siglo XIX, 3, 31 de julio, 1 de agosto de 1855; Valcntín Gómez Farías a Benito
Gómez Farías, orias, julio de 1855 Colección Gómez Farías, legajo 57.
" CtrEVA ( ed.) Plan de Ayutla, 309; Siglo XI X, 1, 5 de agosto de 1855; Casimiro
Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Matamoros 24 de julio de 1855, Colección
Gómez Farías, legajo 58.

526

527

�Carrera. Si por alguna razón no les era posible servir, los generales Rómulo
Díaz de la Vega e Ignacio Mora y Villamil los reempJazarían. 4J
Santa Anna había desaparecido, la Revolución de Ayutla había triunfado.
Pronto los ejércitos encabezados por Alvarez y Comonfort entrarían a la capital, el Congreso se reuniría y primero Alvarez, y después Comonfort serían
escogidos como presidentes. Se iniciaría la obra de redactar la constitución
progresista de 1857 y empezaría una nueva era en la historia de México. Esta
sería conocida como la Era de 1a Reforma, e Ignacio Comonfort, un administrador de aduana de Acapulco, relativamente desconocido, que había encabezado la revolución que dio origen a esta nueva era, jugaría uno de
los papeles más importantes en su desarrollo.

EL

1no FIDENCIO: UN ESTUDIO DEL CURANDERISMO
EN NUEVO LEÓN
DRA. BARBARA }UNE MACKLIN,

Traducido por Isidro Vizcaya Canales.
Instituto Tecnológico de Monterrey.

Connecticut College,
New London, Connecticut, US.A.

INTR0DUCCIÓN

ENFERMEDAD, POR DEFINICIÓN lleva un valor negativo y - sea cual fuere su
génesis- ha causado inquietud a todas las sociedades en todos los tiempos. Nuestros antepasados no tuvieron suficiente conocimiento empírico para controlar o eliminar el mal y no obstante los avances de la medicina moderna, la causa y cur~ de muchas angustias de Ja humanidad permanecen
eri el misterio.

.. Cartas escritas por Valentín Gómez Farías, México, 31 de julio de 1855, Colección Gómez Farías, legajo 57; Rafael Iglesias a Valentín Gómez Farías, México, 11 de
agosto de 185-5, Colección G6mez Parías, legajo 58; Siglo XI X, agosto, 7, 9 de 1855;
DUBLÁN y LoZANO, Legislación mexicana, VII, 552-553.

528

Cada sociedad debe preocuparse por la salud de sus miembros -los practicantes médico-religiosos, o como dicen los antropólogos, el Shatnan- fue
el primer especiali.s'ta que surgió en la historia de la humanidad. El conocimiento científico y la creciente secularización no han eliminado a tales
practicantes. Ellos continúan manifestando en todas las sociedades, una cultura nniversal. Esto podemos explicarlo en parte por lo siguiente: 1) . La
idea de que fuerzas desconocidas pueden intervenir para causar y curar enfermedades es muy vieja y persiste en los tiempos y culturas modernas. 2). El
conocimiento cientüico es a veces incapaz para diagnosticar con exactitud
padecimientos; o para prescribir curaciones efectivas. 3). Hay un importante
factor emocional en muchos padecimientos y ésta es la "región capital de
operación" del curativo religioso.1
Entre los casos considerados como milagrosos realizados por los santos principales y aún por los secundarios, ocupan lugar prominente los curativos. Hay
1

FaANR, JEROME

D., Persuari6n and Healing, New York: Schocken Books, 1961,

p. 37.

529
• H-34

o

�muchas curaciones oficialmente aceptadas y la fé curativa está generalmente
gozando un renacimiento, no solamente dentro de las religiones cristianas,
sino en todas las religiones establecidas y aún fuera de ellas. z

de la investigación científica. Pero deberemos principiar con una descripción detallada de nuestro sujeto, porque como Jo ha señalado William Blake:

o obstante, el practicante médico-religioso es encontrado universalmente
en las sociedades humanas, las técnicas U5adas, materia médica; y la procedencia del poder milagroso varía de grupo a grupo. Lo histórico, socio-psicológico y el medio ambiente económico influenciará el surgimiento de un
practicante, sus técnicas y prácticas y la respuesta de otras gentes a él. En
la América Latina, ha habido varias de esas personas, que captan la atención regional, nacional e internacional

Las formas ge1ierales tienen su esencta en particulares; y cada particular es un hombre.

A pesar de la enorme extensión geográfica cubierta por la rúbrica "América Latina' , muchos eruditos concuerdan en que es una sorpresa la homogeneidad cultural que se encuentra en ella. Por lo que, los curanderos latinoamericanos ( desde Tierra del Fuego hasta el sur de Texas en los Estados
Unidos) comparten algunos elementos en común, y no es sorprendente encontrarse con actitudes, creencias y prácticas circunstantes a los curanderos
en la América Latina, reflejando ciertas clásicas y populares creencias europeas -principalmente españolas- sobre medicina.
Algunas de estas personas notables, como San Martín de Por.res, han
alcanzado oficialmente su canonización. Otras son veneradas con las reverencias que se rinden usualmente a los santos, se refieren a él como tal, y
son tratados de esta manera. Tales individuos tienen referencia en la literatura antropalógica como "santos populares' .
Para enfocar y profundizar un poco más, es posible considerar el sur de
Texas, Nuevo León y Coahuila como una unidad, cultural e históricamente.
Encontramos que esta área, ha producido tres curanderos verdaderamente so-.
bresalientes durante el último siglo: Pedro Rojas ( "Tatita"), ?-1861 ; Pedrito Jaramillo, 1830-1907 · y Fidencio S. Constantino ("El iño Fidencio")
1898-1938. Practicantes con los más o los menos grados de efectividad y
reputación funcionan hoy en esta región y se cuentan por centenares.
Es en este contexto, en el que me gustaría examinar un famoso taumaturgo
de uevo León, El iño Fidencio. Por lo que le compararé brevemente con
otros del área cultural de Nuevo León-CoahuiJa-sur de Texas, además de
otras partes de la América Latina. Finalmente, trataré de mostrar qué comparte en común con )os géneros universalmente encontrados, curandero médico-religioso o shaman, para resumir generalizaciones válidas que es eJ objeto
• Por ejemplo, GEORG"&amp; DucA , "Lulherans Back Healiog by Faith", ew York
Times, 22 de octubre de 1966. El señor Dugan dice: "Sin publicidad, muchos clérigos
protestantes han estado practicando curaciones espirituales en la quietud de sus ca•
pillas y san tu arios".

530

Fidencio Síntora Constantino.
Como es de suponerse por los detalles acerca de una persona que durante
su propia vida es como una leyenda, hay muchas versiones contradictorias
sobre Fidencio, circulando impresas, así como en la tradición oral. Hay una
concordancia aparente en que nació en Yuriria, Guanajuato, el 17 de octubre de 1898; a la edad de seis o siete años, en compañía de su madre, se
trasladó a Irámuco, Guanajuato. El reportero J. de Bañuelos Macías 3 cita
a Fidencio como diciendo que: "él no era capaz de decir con precisión
dónde había ·nacido". Fidencio decía que su madre se llamaba Fidencia, y
que murió poco después de haberle dado a luz. En la misma entrevista Fidencio dijo: "yo no sé quién es o quién fue mi padre". Su padre permanece
como una figura en las sombras y los informes sobre éJ son muy variados.
Tradicionalmente, se considera a Fidencio como un "huérlano".
• El Sol, Monterrey, N. L. 30 de enero de 1928, p. 6. El Sol incluyó una carta
supuestamente firmada por Fidencio en Ja que él dijo: "Por medio de la presente hago
constar que el único periodista que hasta la fecha me ha platicado es el enviado especial
del periódico de Monterrey denominado El Sol.. . he plaócado con él por media hora".
Ya en prensa este articulo, la autora obtuvo el documento siguiente: "Al Margen.
Acta número 86 ochenta y seis. Derechos $ 0.25 cs. veinticinco centavos.- AI Centro.Constantino Ridencio.-En Irá.muco á las 3 tres de la tarde del día 18. diez y ocho de
Noviembre de 1898 mil ochocientos noventa y ocho. Ante mí Ciudadano Filibcrto
avarretc Agente del Estado Civil de este Pueblo compareció en la Oficina el Ciudadano Socorro Constantino oo indígena de 40. cuarenta años casado jornalero originario del rancho del Monte de los Juárez jurisdicción de Yuriria y vecino del rancho de las Cuevas de esta demarcación y dijo: que como a las 5. cinco de la tarde
del día 13. trece del actual naci6 un niño que lleva por nombre Fidencio Constantino
el cual presento vivo procede de Matrimonio Civil y Can6nico habido con su esposa
María Tránsito Síntora no indígena de 31 treinta y uno años originaria de Yuriria
Y vecina como el exponente. Es nieto el nacido por línea paterna de Rafael Constantino Y María Andrea f1ménez finados, y por la materna de Ignacio Síntora como
de 70 setenta años, casado jornalero y María Petra Ramírez finada. Fueron testigos
de este acto Tomás Delgado viudo y Luis López soltero ambos mayores de edad jornaleros vecinos de este Pueblo y sin parentesco con el registrado. Leída la presente
acta á los que en ella intervinieron con su oontenid.o fueron conformes firmando el
que supo. Doy fé.-Filiberto avarrete.-Luis L6pez.-Rubricados.- Es copia.-Filiberto Navarretc".-Rúbricas.-(Dirección General del Registro Civil y Prevención Social. Guanajuato, Gto., libro duplicado del Registro ivil de Irámuco, Gto.).

531

�I
{

Fue en Irámuco donde Fidencio conoció a Don Enrique López de la
Fuente, quien más tarde aparece como "padre adoptivo" de Fidencio. Don
Enrique declara que el nombre de la mamá de Fidencío era María del Tránsito Síntora de Constantino, y que Fidencio usaba la inicial S., del apellido
de su madre, antes que Constantino, en señal del amor y admiración tan
especiales que tuvo hacia ella.
Es evidente que Fidencio siempre se comportó como un niño. Don Enrique
dice que Fidencio pudo predecir con acierto el futuro de sus compañeros
, de escuela. Varios informantes hacen notar que después de obtener fama, Fidencio a menudo contaba acerca de los días de su niñez:
Fidencio decía que siendo él aún muy jouen, quedó con la completa
responsabilidad sobre un hermano -quien tenía tres o cuatro años de
edad-. En una ocasión que su hermano estaba muy enfermo y con una
temperatura muy alta, y Fidencio afligido y sin saber qué hacer, se
abrió la puerta y apareció un hombre. Este hombre le dió un libro,
diciéndole que ese libro contenía muchas curaciones y recetas que podían hacerse de plantas y hierbas. Indicándole a Fidencio que usara el
libro para curar a su hermano y no se preocupara. Buscó las hierbas y
las usó según las instrucciones, habiendo obtenido éxito en la curación
de su hermano. Más tarde se dio cuenta que el hombre que se había
aparecido ante él, tenía la posición del Sagrado Corazón de Jesús y que
era, sin duda, Jesucristo. Como mucha gente no cree en revelaciones
como ésta, Fidencio siempre que se encontraba entre extraños les refería como un "señor" en vez de llamarle Cristo.

Es por esto que los informantes opinan que empezó a curar desde muy
temprana edad.
Don Enrique expresa que él siempre sintió lástima por Fidencio cuando
ambos eran niños de escuela ( aparentemente, ellos cursaron el segundo o
tercer grado) . Parece ser que Fidencio era motivo de hostilidad por parte
de otros estudiantes, por razones no muy claras, y don Enrique repetidamente le defendía en contra de "un montón" de muchachos. Fidencio y don
Enrique salían siempre "muy mal librados". Don Enrique msiste en que Fidencio no era un cobarde sin recursos para atacar a otros o para defenderse
él mismo.
Durante los años 1905-1914, Fidencio acompañó a don Enrique a Michoacán, donde más tarde fue a parar por un tiempo en un ranchito de
su familia. Subsecuentemente, cuando don Enrique fue a Michoacán a trabajar, Fidencio le acompañaba y trabajaba como cocinero.
Por el 1914, la Revolución fue abarcando toda la República. Don Enrique
532

alrededor del 19, se unió a las fuerzas revolucionarias, dejando a Fidencio
en casa de lo~ López de la Fuente, en Guanajuato. La información del
período transcurrido entre 1914 y 1923 (cuando Fidencio apareció en Estación Espinazo, Nuevo León ) es particularmente vaga. Doña Trinidad, hermana de don Enrique, que estuvo en Guanajuato durante este tiempo, cuenta
que a Fidencio no solamente le gustaba cocinar y estar en la cocina, sino
que también se entretenía en otra clase de trabajos pero usualmente destinados al sexo femenino. Dos informantes expresan que durante este período
de nueve años, Fidencio se hizo a la mar como cocinero pero cada vez que
regresaba de un viaje iba a casa de los López. Doña Trinidad refiere que
su madre algunas veces se aburría de las continuas presencias de Fidencio
en su casa.
Le gustaba hacer todas las cosas propias de las mujeres, no solamente
cocinar. Hacía excelentes tortillas de mano.

Muy significativo de una consideración psicológica, es el comentario:
A él le gustaba mucho lavar las ropas de partera, muy sucias.

A principios de 1920, Fidencio recordaba a su viejo amigo de la escuela
Y preguntaba acerca de don Enrique, dónde se encontraba. Don Enrique
dijo que porque:
Allá en Gudnajuato todos los que estaban llegando, que habían sido
ubalternos míos, los estaban poniendo presos y los mandaban a la leuita
yo por gusto me deuoluí. (Es decir, a Espinazo, pertenecí nte al Municipio de Mina, uevo León).

De acuerdo con don Enrique, él mismo se estableció en Espinazo en 1916
ó 1917. Por la época en que arribó Fidencio en 1923, él dijo:
Yo tenía mis fábricas de mezcal, de uino, y en esos lugares, tenía yo
25 ó 30 familias trabajando.

Don Enrique también establece que él tuvo "varios negocios" en Ramo
Arizpe Y Reata (un pueblecito cerca de Espinazo). En este tiempo, don
Enrique aparentemente actuaba como admirustrador de la hacienda de Espinazo, propiedad de don Teodoro Von Wemich, un alemán con quien se
había encontrado en la Revolución. Voltaire ha dicho:
La Historia es únicamente, después de todo, la Opinión de los autores,
Y una montaña de injurias hacia aquéllos muertos.

533

�y ordinariamente los seres humanos no son inmunes a observaciones parcia-

les. Hay muchas discrepancias en las referencias dadas a la escritora. Don
Facundo de la Garza, qúe fue Diputado por el Distrito al que correspondía
Mina, demanda que Fidencio y Enrique no eran más que unos de tantos
trabajadores de Von Werních, y de donde vinieron, luego, a trabajar en sus
viñedos entre el 1923 y 1925. Fidencio, continúa este informante, trabajó
c-0mp cocinero, pero le gustaba mucho ocuparse como veterinario y curandero.
Curaba los animales con yerbas ( como la gobe,rnadora y el hojasé) y
tizne, miel de colmena y jabón. Todo eso hecho una cqtaplasma. Lo
aplicaba a los animales en la parte que tuviesen afectada y encima les
ponía una manta caliente.

Otros informantes han mencionado no sólo el cariño de Fidencio hacia
los animales, sino, también, su habilidad para curarlos. Es claro, entonces,
que Fidencio tuvo . una considerable experiencia práctica curando animales
antes que a seres humanos o indudablemente, al fin, tuvo algún conoéimiento empírico de medicina popular. Don Enrique deja establecido que
Fidencio secretamente había estado curando a las familias que vivían en los
alrededores de Espinazo, y que especialmente era solicitado como partero.
Esto parece que fue su especialidad, "su fuerte", y que él fue quien trajo al
mundo a todos los niños López de la Fuente (así como a muchos otros)
nacidos antes de su muerte.
Un día del 1925, don Facundo cerró su negocio cercano a Espinazo. Entonces, Enrique y Fidencio regresaron a trabajar a la hacienda de Von
Wernich. Sin embargo, Jas conexiones causales entre los eventos que dieron
fama a Fidencio no son inequívocamente claros, pues da la casualidad que
por este tiempo,

Fue en este tiempo, probablemente en el 1927, cuando se hizo la fotografía formal de Fidencio que es hoy profusamente distribuída. Ataviado con
un traje, camisa blanca y corbata, sus manos al frente, apoyadas en la
cabeza de un bastón, y el labio inferior caído en forma característica, Fi~
dencio aparece casi brusco por su entrecejo. De este tiempo en adelante,
Espinazo -así llamado por la apariencia de la sierra en frente de 1a cual
está situado-- ya no podría ser referido como "ese olvidado pedaw de
tierra nuevoleonesa".
No es cierto que el señor Von Wemich tuviera motivos suficientes para fomentar la carrera de F-idencio. Lo que es cierto es que sus esfuerzos por hacer
promoción hacia Fidencio fueron extraordinarios. Está bien establecido que
la hacienda tuvo ( por lo menos) una hipoteca y algunos informantes (tanto como los periodistas) creían que don Enrique y Von Wemich, los dos,
definían la situación como potencialmente lucrativa. Posteriormente, VOQ.
Wernich perdió la posesión de la hacienda.
Fue más o menos en este tiempo en que también Fidencio sufrió una decaída aparentemente considerable -aunque el origen de su padecimiento
no es enteramente claro-. Bañuelos Macías informa que Fidencio le dijo:
. . .presté mis servicios como peón de la hacienda de Espinazo, '.)I en
amplio perímetro encontré todo mi mundo . .. ¡Ya te podrás imaginar
lo que fué para mí que el dueño de Espinazo me "corriera" del trabajo
hace siete meses, solamente porque no pude desempeñar una faena
superior a mi.s fuerzas . . .! Me fuí por ahí, lleno de tristeza, pensando en
que me moriría de hambre, sin un amf!aro, sin un amigo, absolutamente solo en la vida. Precisamente el día en que me "corrieron" tuve
una alucinación: un señor alto, barbado, con un limbo luminoso en rededor de su venerable cabeza, se me apareció y me dijo: "Fidencio, ,
tú estás llamado a muy altos destinos. Y o pongo en tus ojos y en cuanto
sea tuyo un maravilloso poder curativo que servirá para aliviar a los que
sufren dolores físicos. Y o te un jo este poder divino solamente para hacer
bien a la Humanidad; solamente para que cures a los que sean dignos
de seguir viviendo, solamente para que cumplas con el sagrado precepto de 'consolar al que sufre', nunca para que medres con él ni mucho
menos para que beneficies a quienes beneficios no merezcan." Desaparecido el venerable anciano yo estoy seguro de que a partir de ese instante quedó en mis manos el poder curativo de q1ie he dado tantas y
fehacientes pruebas. 4

Stt

Se le mandó a Fidencio como unos quince o diecisiete mutilados por
una caída que había habido en una mina, La R eforma. Fidencio los
curó casi a todos y empezó la fama. (López de la Fuente).

Fidencio estuvo también atendiendo a Von Wémich para curarle una
fístula que padeció desde niño. El padre de Von Wernich que fue un doctor,
no lo pudo curar. (Variación: Von Wernich había sido herido en la Revolución y hubo testigos que vieron a Fídencio sacarle la bala que le ofend'r.a.)
Para mostrar su gratitud, don Teodoro le elijo a Fidencio:
T.e voy a regalar una propaganda en todo el mundo, que sepan lo
que tú eres.

534

~

Ibid.

535

�Es común que para tener validez el poder de curar, el llamado que viene
al elegido es en forma de una visión o sueño. Aparentemente esta fue, al fin,
la segunda vez que Fidencio había sido visitado por un ser sobrenatural, y
aunque él no lo identificaba en esta entrevista y se refiere a la figura sólo
como a un viejecito, Fidencio iba a tener encuentros con Jesucristo durante
su vida. Otra vez, en común con muchos líderes religiosos, sobresalientes,
su visión vino cuando estaba sin recursos, destituído, sin amigos o familia. Al
menos, como el mito avanza y siempre hay mucha más ficción, que en realidad sirve al lider carismático.
El pirul, árbol cerca del cual esta peculiar visita visionaria ocurrió, fue
considerado como una señal sagrada muy ligada a la creencia en Fidencio y
se le ha nombrado como "la catedral de Espinazo". "El Pirulito", la visita
y el sufrimiento de Fidencio han sido inmortalizados en muchas alabanzas5
compuestas para él. Así como el ciclo de historias que son repetidas siempre
que un devoto tiene la oportunidad de hablar de Fidencio. El árbol del pirul
es probablemente hoy la señal más venerada en Espinazo, aparte de la tumba
de Fidencio.
Hay una evidencia más de que Fidencio sufría, viene del famoso reportero
Femando Rarrúrez de Aguilar, mejor conocido por el seudónimo de Jacobo
Dalevuelta. Entrevistando al señor López de la Fuente casi en febrero de
1928, Dalevuelta le preguntó:
Dice la gente que ustedes le ( es decir, a Fidencio) golpeaban sin piedad;
que lo trataban como a un "arrimado", y que de allí viene su mansedumbre.
Don Enrique se desconcertó ante mi pregunta. Por algunos instantes
sólo produjo monosüabos. Después, reaccionando, dijo: "No es cierto.
Algunas veces lo castigábamo~; no lo golpeábamos".
l Y la historia del azote que hasta hace poco tiempo estuvo al pie
del pírul de la estación donde está la gente arrodillada?
"¡ Eso es m entira! ¿Cómo íbamos a pegarle al Niño con ese chicote?"
Porque cue1úan ahí las malas lengu(tS que Fidencio sufrió franciscanamente la crueldad de sus protectores.0

En cualquier caso, el sufrimiento es una parte integral de las leyendas relacionadas con Fidencio. Los cognoscenti dicen que si uno quiere entender
la labor del Niño, uno debe esperar y estar preparado para soportar también el sufrimiento. Los creyentes hoy repiten frecuentemente:

El camino del Niño es muy d-uro, muy duro. El Niño sufría y todos
los que quieren seguir su camino, tienen que sufrir.

Este aspecto de la vida de Fidencio se hizo notar en 1929 por la notable
antropóloga Anita Brenner:
Con mucha frecuencia se dice que el poder de Fidencio provenía
de su mismo Lugar del Dolor. El árbol bajo el cuµ/, lloraba y oraba,
donde le fue concedida la gracia de curar, ahora es como una reliquia
y un altar. V elas enterradas a su alrededor y suplicantes arrodillados
en sus raíces. Pero Fidencio no tuvo estas explicaciones. Él dijo: '"Aquellos que sufren tienen la Gracia de Dios. Por sufrimiento, la salud es
alcanzada y es necesario que así sea, porque aquellos que desean estar
bien, deben estar fortalecidos por penas y dolores". 7

De cualquier manera, aparece que por el 1926 ó 1927, Fidencio estaba
convencido de que había sido elegido por Dios, dándole el regalo divino
para curar a aquellos a quienes se debía dedicar.
Aunque el primer periódico con noticias acerca de la habilidad de Fidencio no aparece hasta cerca de enero de 1928, se refiere a él como "el famoso
realizador de milagros" (afamado, prodigioso, prestigiado) y claramente implica que sus aptitudes curativas ya le habían reportado prestigio. Una informante que aún vive en Espinazo, dice que ella había venido allí por vez
primera en junio o julio de 1927, acompañando a su padre, quien sufría de
una enfermedad en el esófago, y el Niño le alivió de esta enfermedad. El
siguiente artículo aparecido en El Porvenir también infiere que Fidencio era
ya bien conocido y estaba ejerciendo considerable influencia en el norte de
México:
"En esta época de fiebre por mnos prodigiosos, no podía quedarse
atrás esta región y a los niños 'Juanito' y 'Marcelito' de quienes se
ha hablado últimamente, viene a sumarse 'Niño Manue/ito' surgido en
esta ciudad hace pocos días, que ha empezado a curar a sus enfermos
emulando al afamado 'Niño Fidencio' de Espinazo". 8

Para fines de 1927, entonces, es claro que a los veintinueve años de edad
de José Fidencio Síntora Constantino, sus milagros y curaciones se han ve1

• Estas fueron compuestas durante su vida y otras nuevas se han venido adicionando al repertorio.
• El Universal, México, D. F., 20 de febrero de 19280 p. l.

536

BRENNER, ANITA,

Idols Behind Allars, New York; Payson and Clarke, Ltd., 1929,

pp. 20-21.
8

Entre líneas: San Pedro, Coah., 23 de enero de 1928. El Porvenir, Monterrey, N. L.,

25 de enero de 1928, p. 7.

537

�•

nido publicando ampliamente y su "don' válido por la visita divina. Él
ha desarrollado sus famosas técnicas de curación. Sin embargo, probó ser
un gran botánico, y sin ningún e~tudio, él conocía las propiedades efectivas
de muchas plantas y hierbas y parece ser que usó las mismas "medicinas"
para una gran diversidad de enfermedades. Evidentemente él consideró que
sus hierbas hervidas en agua (gobernadora es la que se menciona con más
frecuencia) surtían efecto para casi todo, pero especialmente para enfermedades internas; hizo una pomada a base de jabón, manteca y substancias de
plantas, para ser usada en heridas y problemas de la piel, así como para
otros casos; erigió un gran columpio en el cual mecía a los dementes, los
paralíticos y los mudos a fuerza de violentas sacudidas. Sus "curaciones generale • consistían en tirar desde lo alto -de una plataforma situada sobre la parte superior del sostén del columpio-- !ruta (manzanas, plátanos,
naranjas, tomates), tortillas y huevos a la masa de gente agrupada para la
curación. Cualquiera que fuese alcanzado por los desperdicios que él arrojaba se consideraba estar curado. Parece ser claro que aún cuando Fidencio
probablemente tuvo algún conocimiento empírico de curaciones, pronto tuvo mucha más confianza en su "regalo", y el poder de Dios trabajando a
través de él, que en su conocimiento. Conoció I poder de la fe y era freuente que preguntara a un paciente: ¿ tú crees que yo te pueda curar? y
a una 1·espuesta afirmativa, él replicaba: ' entonces tú te curarás". Sus cliagnósticos eran rápidos e intuitivos, con mucha confianza en sí mismo. El
paciente influido por ella y por su esperaD7.a, hacía esfuerzos de los que no se
hubiera creído capaz.
La influencia de Teodoro y Von Wernich. no se puede considerar mínima.
Es bien sabido que el alemán fue un espiritista muy instnúdo y que más
o menos desde 1900 tuvo mucha inclinación a las prácticas espíritas. Había estudiado las obras de Allan Kardec y Joaquín Trincado. El señor López
de la Fuente también asegura que don Teodoro fue un conocido de Francisco I. Madero y que juntos escribieron un libro sobre espiritismo. 9
Una informante afirma que Von Wemich venía muy seguido -casi diariamente-- a conversar con Fidencio. Aun cuando todos concuerdan en que
• Actualmente no tengo independientemente de esta versión, una evidencia para
sostenerla. Sin embargo, Madero estuvo muy influido por el pensamiento de Kardec. Después de su regreso de Francia, en 1890, Madero organiz6 grupos para
el estudio del espiritismo en CoahuiJa (esper.ialmente en San Pedro de las Colonias
y sus alrededores) habiendo sido él un representante en 1906 ante el Congreso de
Espiritistas en México, D. F. En 1925, Fidencio fue a San Pedro a visitar la tumba
de su hermano Buenaventura. Francisco l. Madero, "M.is Memorias", en An~es
del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, Ciudad de México, 1922.
Citado en STANLEY R. Ross, Francisco l. Madero: Aportle o/ Mexican Democracy,
ew York; Columbia Univcrsity Press, 1955, p. 19.

538

Fidencio no fue, estrictamente hablando, un espiritista, él tuvo considerable
contacto durante toda la última mitad de su vida con gente interesada y
bien informada a este respecto. Un hombre que conoció personalmente a
Fidencio elijo que él advirtió que El Niño era sumamente sugestionable y
que on Wemich fue un instrumento para convencerle de que él tenía un
poder extraordinario para curar. Otra persona que estuvo muy cerca de
Fidencio por años (de 1926 en adelante) advirtió que Fidencio tuvo la rara suerte para "ver' a Jesús Nazareno, y que:

"Una noche, como a la una o más tarde, cuando la mayoría de las
gentes se habían ido a dormir, Fidencio estuvo hablando con ms más
cercanos colaboradores, sus ayudantes. Él cabeceaba como si estuvíera
durmiendo, y cuando volvió en sí, dijo: ';esle lugar está bendecido,
especialmente, todos nosotros estamos bendecidos!' Nosotros conformes:
'Sí, Niñito, pero por qué dice usted eso, ahora'. 'Porque Jesús acaba
de pasar desde la puerta de la cQCÍna hasta esa ventana', respondió el
Niño Fidencio".
Una cerca de rejas marca ahora 1a ventana arnba mencionada en el amplio corredor que íue la clínica formal de Fidencio. L.a familia López de la
Fuente indica que Fidencio con frecuencia ahí se comunicaba con Jesús. Se
reporta que Fidencio decía que él no dormía mucho porque "se estaba comunicando con los espíritus", y directamente con Dios, durante las noches,
a fin de recibir el poder de curar y para que el que ya tenía, se renovara.
Mas después, Fidencio evidentemente estaba convencido de que su espíritu
podía dejar u físico y viajar a, otros espacios:

"Muy seguido Fidencio /1arecía dormitar ( cuatido estaba con un paciente o cuando estaba hablando con sus ayudantes, por las horas de
la madrugada), sus ojos cerrarlos, su cab.eza caída, entonces se despertó con un sobresalto, con un temblor, viendo a su alrededor como
para orientarse y dijo: 'Benditos H ermanos, perdónenme, tuve que salir para ayudar a fulano de tal'. Él diría que su espíritu andaba viajando y que, por ejemplo, tuuo que ir en auxilio de un marinero que
le había llamado para que le ayudase. Fidencio añadiría qtle el marinero 1:cndría a pagar su promesa. Y, seguramente, en tm mes o
algo así exactamente como Fidencio lo predijo, el marinero aparecw
en su traje típico~ a pagar su promesa al Niño'!.
Luego_ me referiré a las diversas influencias históricas que se apreciarán,
convergentes en un punto del tiempo, personificando en un ser como Fidencio. El espiritismo del siglo XIX es solamente uno de éstas .

539

,

,

�EJ Niño carismático estuvo haciendo sentir su influencia en todo Méxiet&gt; y
desde luego, Espinazo fue cambiando dramáticamente. Como la Dra. Brenner Jo indica:
" .. .un mesías, encarnación de los Dioses, otra vez ha aparecido. Cuando por el tiempo en que Obregón principió su última campaiia, vino
de ahí, de las montañas del norte, un indio quien toma sobre él otra
carga nacional... Una ciudad ha venido levantándose en el desierto,
al rededor de él en la hacienda de un alemán . .." 1 0

Por el 24 de enero de 19281 los milagros de Fidencio fueron ocupando los
encabezados de muchos de los más importantes periódicos en México. El
Sol llamó a Fidencio el Hipócrates rústico, y continúa que " tocado por la
mano de Dios, sigue haciendo estupendas curaciones y mitigando los dolore
de los enfermos" ..n
Un representante de El Sol estuvo entonces enviando diariamente historias
de la vida en esta "Meca fyiexicana'', reportando no solamente sus observaciones actuales sino también rumores de los éxitos de Fidencio. Ya antes los
reporteros imaginativos estuvieron refiriéndose a Fidencio como el vidente,
el taumaturgo, el Elegido por el Hacedor.
El 30 de enero de 1928, El Sol corrió Ja consabida 'única entrevista con
el taumaturgo"., incluyendo la ahora famosa fotografía encargada por Von
Wernich. Macías Bañuelos de El Sol asegura haber sido éste "el único retrato del célebre curador, publicado hasta la fecha". El lo. de febrero, se
estimó que 7,000 gentes estaban en Espinazo esperando recibir atención de
Fidencio y más enfermos estaban llegando diariamente. Su reputación se
fue elevando por los rumores de que altos funcionarios de todas partes de la
República estaban esperando consultarlo. Se dijo también, que el Rey Alfonso XIII de España estaba planeando un viaje para conferenciar con este
mesías de la actualidad. Estos rumores no pudieron ser ni confirmados ni
denegados, ya que estos dignatarios vendrían viajando de incógnito. Pero los
visitantes famosos de Fidencio no iban a permanecer en la región del rumor
y la fantasía
El 8 de febrero de 1928, ocurrió el evento más importante en la famosa
carre¡a de Fidencio. El Presidente de la República, Gral. Plutarco Elias
Calles, visitó Espinazo.12 El Gobierno, así como también el público en ge1
• ANlTA BRE NER,
"Mexican Messiahs", The Nation, vol. 127, p. 267 ( 19 de
septiembre de 1928) .
ª El Sol, 25 de enero de 1928, p. 6.
11 La Prensa, San Antonio, Te,c., 18 de febrero de 1928
p. 3. Este periódico en
la lengua castellana, tomó la ocasión para criticar al Presidente de México, diciendo

540

neral, se intranquilizaron por el número de gente enferma que se congregaba en Espinazo desde todas partes de México. Los encabezados de los
periédicos anunciaron: "el charlatanismo es alannante en Coahuila" 13 y
habfa mucho temor por la viruela y otras epidemias en el norte del País,
inducidas por la situación. El Porvenir u reportó que "los enfermos están
regresando decepcionados de los dones curativos del Niño de Espinazo", y
que la inquietud crecfa por la rapidez con que va aumentando la proporción
de muertes en la población. El Porvenir y El Sol publican que Fidencio pidió una audiencia con el Presidente:
"Constantino, el lunes de esta semana, telegrafi6 al señor Presidente,
rogándole que si sus ocupaciones se lo permitían, pasara a Espinazo en
viaje de visita". 16
y

"Estuvo en Espinazo el Sr. Gral. Calles. El famoso 'Niño Fide11cio'
aprovechó su presencia para solicitar 'garantías'." 16 (Es decir, para que

no se le fuera a aprehender por sus prácticas curativas).
Un oficial del municipio de Mina, quien formó parte de la comtSion de
recepción a Calles, informa que después de que Fidencio y Calles conferenciaron por un rato en el famoso "tren olivo presidencial", Calles fue con
Fidencio a la escuela, la cual servía como su cünica. Evidentemente, los dos
estuvieron a solas por algún tiempo, y el Presidente, cuando volvió a salir,
no estaba vestido con sus propias ropas, sino que portaba una de las largas
y amplias túnicas de las que el mismo Fidencio prefería usar.
Un testigo ocular 17 nos dijo que Calles y sus acompañantes: Gral. Juan
Andrew Almazán, el Gobernador Aarón Sáenz y "ob·os militares", tomaron
el brebaje medicinal que Fidencio les brindó. (Aunque el oficial antes mencionado cree que aquellos acompañantes de Calles en esta visita no dieron
ningún crédito a Fidencio con sus cu.raciones, y bebieron sus preparaciones
que "El Presidente Calles, de cuya pobrísima cultura ya nadie podrá dudar después
de su viaje a Coahuila. . . ha elevado basta lo indecible el prestigio de este rudo
curandero. Muy grande debe ser el poder misterioso que ese ser sobrenatural tiene
para curar toda clase de enfermedades, cuando el mismo Presidente de la República
ha ido a ponerse en sus manos".
1&gt;
,. El Porvenir, 16 de enero de J928, p. 7.
0
'"' El Porvenir, 9 de febrero de 1928, Sección TI, p. l.
" El Sol, 9 de febrero de 1928, p. l.
J ,. El Porvenir, 10 de febrero de 1928, p. 5.
" El Sol, 10 de febrero de 1928, p. 6: "Yo lo divisé por una ventana".

541

�como por broma, es de interés notar que subsecuentemente, una hija y una
hermana de Calles vinieron para ser tratadas, al igual que una hermana
del Gral. Obreg6n, y otras prominentes personas).
Por supuesto, la visita de Calles dio aún más prestigio a Fidencio, proveyéndolo con mucha publicidad. De la estimación de 7,000 personas en Espinazo en febrero, el número de peregrinos que venían a la Meca del Dolor
ascendió en marzo a un máximo estimado en 30,000. La gente vino por diversas razones. Algunos vinieron para ser curados, acompañados por uno
o más miembros de la familia; un observador estimó que alrededor de 10,000
eran enfermos y la mayoría de los otros 20,000 eran acompañantes de ellos. De
seguro unas pocas gentes llegaron solamente por curiosidad, meramente para observar. Pero cuando una villa crece casi de la noche a la mañana de
100 o algo así de habitantes a 30,000 o más, inevitablemente, muchos problemas acompañan tal crecimiento. Todavía para el fin de enero de 1928,
había un verdadero río de gente fluyendo en Espinazo. Algunos ya tenían
ahí hasta quince días 1 8 sin que les fuera posible consultar personalmente con
él, pero sí habían sido tratados en una "curación general", sesiones por las
cuate ya era famoso Fidencio. Luego la gente hubo de esperar semanas para recibir atención personal. La paciencia de Fidencio era asombrosa; permanecía curando por espacios de 40 a 60 ó 70 horas sin tregua, en su intento
de hacer frente como un principio individual con su siempre creciente clientela.
Él suplicaba a través de artículos periodísticos que ya no vinieran más
gentes a Espinazo. Tal fue el éxodo desde otras áreas de la República que
un corresponsal apunta:
"En las principales poblaciones del nOTte se han clausurado últimamente uarias droguerías y bóticas, pues sus dueños, han estimado muerto el negocio de hace tres m eses a la fecha. Algun0s médicos también
han experimentado la falta de enfermos".19

Fidencio, el indiuiduo.

¿ Quién era Fidencio en sí mismo, cuya meteórica carrera dio lugar a este
éxodo? Cuando se pregunta a los miembros de su familia adoptiva y a tantos que le conocieron en persona, uno oye más de Fidencio el de leyenda
que Fidencio el individuo. ¡Ellos han hablado tanto de él! Hay muchas
fotografías interesantes y cientos de éstas son favoritas entre la gente y ven.,. El Sol, 1o. de febrero de 1928, p. 6.
•• El Porvenir, 15 de febrero de 192'8, p. 7.

542

elidas por millares en Espinazo durante las fiestas anuales celebradas en honor de Fidencio. A las fiestas de octubre (son para conmemorar sus aniversarios de nacimiento y muerte, el 17 y 19, respectivamente) aún acuden cerca de 5,000 gentes durante el período de cuatro días, y hacen que Espinazo
aparezca como lo fue en 1928. (He sido informada que este número fue
ligeramente aumentado en octubre de 1966, probablemente como resultado
de una serie de artículos sobre la vida de nuestro sujeto, aparecidos en el
magazine semanal Alarma, de México, D. F., durante los meses de junio
y julio del año que se menciona). Unos cuantos menos vienen el 19 de
marzo para celebrar el día de San José, patrón de Fidencio, y un día de
gran celebración durante la vida de él.2°
Todo parece indicar que Fidencio era de una naturaleza pasiva y dependiente. Ya he mencionado que un informante describe como que él era altamente sugestionable. Siempre se le presenta como "rústico, sencillo e inocente' . Por Jo que parece no haber duda sobre su bondad y sinceridad,
aún entre aquellos que son completamente incréduJos acerca de su habilidad
para curar. Siempre se hace mención del hecho de que él nunca hizo distinciones de clases sociales y las_ historias repiten Ja forma en que humillaba
a las personas ricas a quienes consideraba que tenían un orgullo mal fundado en sus posesiones materiales. Él es supuestamente, el autor de la expresión emblasonada sobre la puerta de la que fue su clínica:
"No son pobres los pobres; no son ricos los ricos; sólo son pobres los
que sufren un dolor''.

Tres observadores, por separado ( todos con instrucción profesional en medicina o leyes) aplicaron la palabra "retrasado" al describir a Fidencio. La
mayoría concuerda en que no era un locuaz. El Lic. Guajardo es de la
opinión de que Fidencio casi siempre tenía una expresión de abstraído porque estaba seguro de su don divino. Era infatigable en su devoción de curar, haciendo esfuerzos sobrehumanos en su empeño de cumplir con la que
creyó su misión. Cuando se sentía muy cansado o disgustado, Fidencio lloraba. Muchas veces dijo que él había sido ordenado por Dios para curar,
y que no podría hacer nada más. Pero que deseaba morir y no moría.
El poder de Fidencio para adivinar es muy discutido y es asegurado en
muchos casos. Un caso muy conocido establece que un empleado de gobierno
venía trayendo un frasco de veneno para Fidencio. Cuando ya se aproxi'" Fue el fracaso de Fidencio el no aparecer para la "curación general" a la que
se había hecho una amplia publicidad y que debi6 de celebrarse el 19 de marzo de
1928, eso contribuyó a una pérdida inicial de confianza en su poder. Esta desaparición se ha inmortalizado en una alabanza muy popular.

543

�maba, Fidencio dijo a la gente : "hagan lugar para que pase el señor Fiscal,
él trae un frasco de veneno para mí". Fídencio le pidió el frasco, tomó de
él y nada pasó. El empleado quedó sorprendido de que Fidencio supiese quién
era él, y advinara la misión por la que había venido. Le pidió perdón a Fidencio y éste le dijo: "Estás perdonado".
Una descripción de Jacobo Dalevuelta es- notable por sus detalles y objetividad:
"Su aspecto es el de un sencillo muchacho, el de un pastor de chivas,
de aquellos que no conocen ni el bien ni el mal; que han vivido bajo
el sol y bajo la lluvia. Cuando le vi por la primera vez, estaba intensamente pálido y tenía sus ojos hundidos. A cada instante dejaba caer
el lado izquierdo del labio inferior . .. tiene un aspecto de hombre bueno.
Su mirada es de infinita bondad y de dulzura. Vive como los niños,
habla como los niños''. Y agrega que: "él es un muchacho de pocas palabras, musculoso, amarillo de color, con una vista sencilla". 21

Sin embargo, muchas son las explicaciones que circulan acerca de por
qué se le llamó siempre El Niño. Está allí, otra vez, la concordancia general
de que en todas sus actitudes, conversaciones, juegos y bromas, Fidencio
era como un niño. Él mismo dijo que nunca había "conocido" una mujer,
y que su misión era auxiliar a toda la humanidad; añadía que perdeóa
su poder si no permanecía puro, o si cobraba por sus curaciones.
Claramente fue muy aficionado a la actuación y era algo así como un
'
.
músico autodidacta.
Preparaba funciones para presentarlas en el escenano
que aún existe en el salón que era su clínica. Todas las noches durante
la Cuaresma, con un grupo de sus asistentes, presentaba la Pasión de Jesucristo, asumiendo el papel princpial. Para estas presentaciones, se elaboraban disfraces y los participantes usaban pelucas hechas a mano con cabello
de personas, estos atavíos aún se conservan y están bajo el cuidado de la
familia López de la Fuente. Ellos tienen también algunas de sus largas y
amplias túnicas hechas de terciopelo y seda de calidad muy fina, decoradas
con lentejuela. 22
" El Universal, 19 de febrero de 1928, p. l.
" Varios miembros de la familia adoptiva han dicho que, aún cuando Fidencio
~vo órganos sexuales masculinos, éstos no fueron muy desarrollados. Si este es realmente el caso he ahí un elemento primordial orgánico para su falta de madurez
en su persona1idad, así como otras manifestaciones de comportamiento extraordinario.
Muchas de las fisonomías de su desarrollo físico y social se adaptan a la llamada
sindromia de Klinefelter, descrita en un artículo por ]AMBS N. KvALI!. Y JACOB R.
FrsHMAN, "The Psychosocial Aspects of Klinefelter's Syndrome", Journal of the

544

Su pueril sentido del humor se conoce por las siguientes anécdotas:
'Ocasionalmente Fidencio apenas tomaba un par de tijeras y le cortaba el cabello al primero con que se encontrara y con completo descuido. Algunas veces las mujeres estaban muy apenadas por la forma
en que se les miraba el cabello, que mejor usaban turbatites hasta que
les volviera a crecer'' .

Por lo visto a él le divertía mucho que se le tomaran fotografías y hay
literalmente, cientos de fotografías asequibles, de las cuales en muchas se
puede inferir acerca de su vida durante la famosa década. A Casasola, el
fotógrafo acompañante de Dalevuelta, le fue permitido tomar fotografías de
Fidencio, quien después le advertla: " ...si no me das una; una por una serán borradas '.23
El señor Carrillo cuya negociación de fotografías aún existe en Saltillo,
y cuya madre fue y es muy devota de Fidencio, tomó muchas fotografías
durante esta época, incluyendo algunas dw-ante el proceso de embalsamamiento después de la muerte de Fidencio. Él aclara que la mayoría de las
poses fueron ideas de Fidencio. En algunas Fidencio está posando como
Jesús: cargando con la cruz, usando su peluca de cabello largo, simulando
la crucifixión. Fidencio evidentemente se creía él mismo muy semejante
a Jesús, y muchos de sus seguidores le veían como completamente idéntico.
Varias de las alabanzas se refieren a él como el Niño de José y María.
Predijo que m01iría cuando completara la edad a la cual Jesús murió, pero
él vivió por varios años más.
Su identificación con Jesús quería ser profunda. Hasta la fecha, la mayoría
de las gentes en Espinazo y aquellos que asisten a las dos fiestas anuales insisten en que, de no haber sido por la intervención de don Enrique, quien
ordenó se embalsamara el cuerpo de Fidencio, éste habría resucitado después de ti-es días. Dos personas que alegan haberse e.scondido para poder
ser testigos oculares de la "autopsia' declaran que sangre tibia y roja fluía
del cuerpo de Fidencio cuando se le hundió el cuchillo para principiar a embalsamarlo.
Otro aspecto de su personalidad es de interés: el grado de identificación
femenina observado en la vida de Fidencio es notable. Algunos insisten que
ésta fue más parecida a la de un niño, que femenina, pero permítasenos
examinar los hechos: siempre le gustó hacer trabajos propios de las mujeres,
American Medica{ Association, 193 : 97-102, 16 de agosto de 1965. Hasta dond e yo pueda
determinar, de cualquier modo, nunca hubo oficialmente un examen físico de Fidencio, antes o después de su muerte, y uno, sólo puede especular sobre este punto.
" El Universal, México, D. F ., 16 de febrero de 1928, p. l.

545
e H-35

�como hemos visto, y lo hacía extraordinariamente bien. López de la Fuente
dice que Fidencio no sólo fue un buen cocinero, sino que cuidaba de la
limpieza y arreglo de la casa, la cual dejaba flamante. Ulises, el hijo de
don Enrique, dice que cuando su propia madre murió poco tiempo después
de su nacimiento en 1922, don Enrique le puso bajo el cuidado de Fidencio.
Ulises continúa: que el término familiar que él siempre usó para Fidencio
ft\e "mamá". Otra irúormante confirma esto, independientemente, y dice
que la respuesta de fjdencio fue siempre: " sí, mi hijo".
Un relato posterior asienta que en 1937, hubo dos jóvenes de aproximadamente 16 y 17 años, a quienes Fidencio recogió y que ellos siempre se
refirieron a él como "mamá". 24
Todos lo aceptaban como una partera excelente, un papel de Jo menos
usual para un hombre. Una de las más famosas fotografías de Fidencio
es en la que él asume la pose del S¾orado Corazón de Jesús, vistiendo una
túnica y enmarcado por los rayos de luz usualmente asociados con la Virgen de Guadalupe. El título de esta fotografía que circula comerciahnente,
es "El Niño Guadalupano". . . Cuando Fidencio necesitaba ausentarse de las
masas de gente que esperaban ser atendidas por él, tenía que disfrazarse,
pero siempre usaba vestidos de mujer para su escape. Varias gentes q~e le
conocieron dicen que tuvo una propensión a vestirse con atuendos fememnos.
J. de M. Bañuelos Macías nos dice:
"es de estatura más que mediana, posee un timbre de voz atiplado ·
y punto m enos que femenino; a primera vista parecen amanerados sus
ademanes y sus posturas, pero siguiéndolo de cerca como lo he seguido
yo, se llega al convencimiento de que es un hombre sencillo, humilde. .." 2s

El artículo de Hoy publicado en 1937 también habla de una conversación con Fidencio, indicando que tenía "voz atiplada", no obstante sus años.
Otro informante, que no consideró que los gestos o acciones de Fidencio fuesen afeminados, asegura que su cabello siempre estaba bien arreglado y perfumado, y en varias ocasiones usaba una flor sobre una oreja. Que los "peinados" y flores eran resultado de las atenciones que le brindaban algunas
de sus admiradoras, pero desde luego, él lo permitía. La mujer que ocasionalmente actuó como su peluquera por casi un año, recuerda que muchas veces él puso un peine en peróxido de hidrógeno y agua, y luego arreglaba su pelo con esta solución. El color de su cabello fue cambiando, apa" Hoy, 1937, México, D. F., p. 60.
:11 El Sol, 30 de enero de 1928, p. 6.

546

reciendo más claro. La gente diría, "mira, como un santo", y él estaría conforme pero esto sólo era una broma para la "gente tonta''.
En 1928, estaba muy delgado, pero cerca del 1930 ya había ganado un
considerable peso; 26 y para su muerte en 1938, pesaba 93 kilogramos.
Aunque su certificado de defunción dice exactamente que murió de "fiebre" es claro de muchos cuentos que para 1935, Ja gran cantidad de horas
de trabajo, comidas y sueño irregulares, le estaban causando un gran perjuicio. El Dr. Chapa (de quien más adelante haré referencia) retornó a
Espinazo en 1936 y dice que había un cambio muy marcado en la apariencia
de Fidencio:
"En este tiempo me identifiqué como un doctor, y le advertí que
consultara, para él mismo, con un doctor. Su apariencia era completamente la de una persona gravemente en/erma. Aún cuando no tuve
la oportunidad para examinarle, me pareció que sufría una profunda
anemia. Fidencio respondió que él comía y dormía bien, y que se sentía
perfectamente".

Es la creencia de muchos, que Fidencio comía con dificultad, y prefería
líquidos a comida sólida, que porque la figura de un crucifijo estaba incrustada en su paladar. La gente q1,1e supo de esto, le pedía a Fidencio presionara un pedacito de cera contra su _pal~, a fin de tener como una
reliquia esta marca de suilivina elección.
Esta característica física tiene un significado muy raro, como podremos
ver. También se me dijo que algunas veces uno podría distinguir un cáliz
en uno de sus oios I. en el O!;rQ ~ - custodia. Pero ¿qué hay sobre la
"Meca Mexicana" creada por este extraño hombre?
Espi,nazo, 1928.

Chozas mal construídas de sábanas, madera y cartón de cajas, se levantaban para alojar a los enfermos. Muchos traían consigo sus propias tiendas de lona, y muchos otros estuvieron viviendo en los quicios de las puertas.
Un grupo de hombres de recursos formaron la "Compañía Constantino de
Esp.inazo" , comisionada para levantar cien habitaciones en un mes y acordando que éstas serían rociadas dos veces diarias con creosota. 27 Eso fue
un optimismo considerable en lo referente a negocios; algunos creyeron que
finalmente s-e convertiría en una ciudad de real importancia en el norte.
,. Esto es también en relación con el progreso de la sindromia de Klincfelter.
" El Sol, 4 de febrero de 1928, p. 6.

547

�El Reportero continúa que: la gente comía tan bien como en los mejores restaurantes de Monterrey, pero lamentaba no haber podido conseguir
una Carta Blanca o Bohemia para mitigar su sed. (Fidencio no permitfa
cantinas).
Más tarde se reportó que para los miles de gentes, no se disponía más
que de diez regaderas (las cuales eran rentadas al público por el precio de
tres pesos e1 baño) .211
Se abrieron calles con nombres, la más amplia y principal de estas arterias fue nombrada Fidencio S. Constantino; otras fueron ]]amadas: Oaxaca,
Monterrey, etc. "La gente bautizó según su apariencia, los barrios que se
fueron formando en la Ciudad del Dolor. Había Barrio de Peralvillo, Barrio de Balbuena, y también hubo Colonia Roma". 29 Una película fue hecha por Pathe, con tomas en Espinazo, y fue titulada "El Campo del Dolor".
Anunciada como ,tla sensacional película de gran actualidad", con fotografías "que describían la vida y curaciones de este prodigioso taumaturgo",
la película ocasionalmente -y algo incongruente- fue exhibida en unión
de "La Reina de la Moda" y "La Flama Mágica", cuyas estrellas eran aquellos favoritos de Una Noche de Amor, Ronald Colman y Vilma Banky.
Según el espectador, Espinazo producía las más diversas impresiones.
Algunos se referían a él como la Meca de la Salud, al mismo tiempo,
otros estaban describiendo la situación como verdaderamente "dantesca", el
ambiente viciado, "en ese montón de miserables barracas".
En general, El Porvenir concede menos espacio a los eventos en Espinazo
y tiende más a hacer crítica de la situación, que El Sol. Don Teodoro Von
Wernich demandó en El Universal la ruda actitud de El Porvenir al atacar
a Fidencio; y agradecía a El Sol fuese capaz de "rectificar" estas incorrectas
informaciones.
Muy pocos crímenes ocurrieron en Espinazo durante el reinado de Fidencio, en parte por la devoción a él y en parte por temor a su clarividencia.
Como un informante observó, "Fidencio fue el sacerdote, el policía, el padre y todas las cosas para la gente allí. Todo lo que tú tienes con una familia, él lo representaba; ellos no necesitaron de un policía, porque todos
le obedecían". Dalevuelta confirma esta opinión:
"No hay crímenes en Espinazo porque todos los habitantes atribuyen
al Niño Fidencio poder sobrenatural, y creen que él sabría de cualquier ofensa y no sólo rehusaría wrarles, sino también exponerlos públicamente".30
"' La Prensa, San Antonio, Tex., 6 de abril de 1928, p. l.
'" El Universal, 16 de febrero de 1928.
., F,t Universal, 9 de mar7,0 de 1928, p. 6.

548

La presencia de Fidencio promovió la actividad comercial en todo el norte
de México y no podrá ser negada. Un observador agriamente afirmó: "Se
calcula que el número de gente enferma residiendo en dicha Villa es solamente el diez por ciento del número de mercaderes que han establecido
sus negocios. Hay 82 vendedores de carne al por menor, el doble de ésos
en tiendas de abarrotes al menudeo y numerosos almacenes donde diariamente reciben furgones cargados con los artículos antes mencionados". 31
Como la fama del taumaturgo estaba creciendo cada día, el Gobierno
no intervino en forma negativa, dado que el movimiento de gente de todas partes de la República así como también de los Estados Unidos, no sólo
estimulaba los negocios de la región, sino que traía grandes ganancias al
Gobierno por el tráfico ferroviario. Alü mismo en Espinazo, había 20 empleados ferrocarrileros, los cuales no eran suficientes para atender al público, y además de los tres trenes diarios, hubo docenas de pullmans y carros especiales llenos con los enfermos, los creyentes y los curiosos, estacionados frente a la estación. 32
La columna satírica de El Sol, "Caleidoscopio", astutamente sugirió que:
"Lo ferrocarriles habían hecho su agosto, y estaban pensando en buscar unos
cuatro niños más para distribuirlos alrededor del País y así resolver la bancarrota de las líneas".33
La Década del 1920 fue un período de ansiedad acerca de la salud en
t-0do México. Hubo especial temor por las epidemias de viruela y el sarampión. Comprensivamente, la Federación y el Estado estuvieron interesados
sobre la movilización de tanta gente en todo el País como un resultado de
la fama de Fideocio. La concentración de los enfermos en Espinazo avivaba estas ansiedades generales; y el 3 de febrero, Fidencio declaró al reportero de El Sol:
"Puede estar usted seguro que este temor es absolutamente infundado, porque nada va a suceder. Ya estas gentes enfermas han permanecido juntas aquí. por largo tiempo, y ya lo ha visto, nada ha sucedido".34

El so~tení~ que sus curas generales servirían para librarse de cualquiera de
esas epidermas. o obstante la ansiedad persi tió y los periódicos comenzaron a dar a conocer el número de muertes registradas en Espinazo. Aunque
n
"'
..
"

La Prensa, 6 de abril de 1928, p. 1.
Hoy, 16 de octubre de 1937, p. 25.
El Sol, 21 de mayo de 1928, p. t.
El Sol, 3 de febrero de 1928, p. 6.

54·9

�hubo exageración uno podrá ver por las siguientes estadísticas que había
causa para alarmar:
Año:

No. de muertes ..
reportadas en
Espinazo:

Año :

o. de muertes ""
reportadas en
Espinazo:

1923
1924
1925
1926

o

1933

120

4

1934

5

1935

71
73

o

1936

1927
1928

34
534
116
115
106

1937
1938
1939
1940
1941

124

1942

1929
1930

1931
1932

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio

No. de ..
Muertos :

35
50
101
112
73

53

Mes:

Julio
Agosto
Septiembre
O ctubre
Noviembre
Diciembre

87
88
43
9

12

15
15

No. de"
Muertos:

16
26

22
19
15

Causa de
Muerte:

o conocida ·
Fiebre
Sarampión
Pulmonía
Estómago
Parálisis
Hígado, bilis, vejiga
Hidropesía
Reumatismo
Paludismo
Epilepsia, alforecía
Bronquitis

No. de•
Muertos:

96

53
50
46

30
14
18
9
8

8

7
7

Causa de
Muerte:

Tuberculosis
Asma
Disentería, diarrea
Corazón
Tumores
Deposiciones
Ataque cerebral
Lepra, lazarino
Infección de la vía
urinaria
Infección de la garganta
Miscelánea36

13

(Total en 1928= 534)
Una cuidadosa lectura de las estadísticas vitales de Espinazo revela una
elocuente y trágica historia: pues al levantar el acta de defunción, a menudo
el Juez hubo de apuntar:
• Registro Civil, Defunciones, Espinazo, 1923-1942, Archivo General del Estado
de Nuevo León, Sección Histórica.

550

Desde luego, muchas de estas muertes fueron resultado del hecho de que
la gente que venía a Espinazo era porque ya estaba muy enferma y desbauciada aún por los más eminentes médicos.
Para poder apreciar~ con más realidad, el pavor a las epidemias debemos
examinar las causas de los fallecimientos -especialmente durante 1928según dan fe los jueces civiles. Debe enfatizarse que sólo unos pocos de estos
fallecimientos fueron certificados por médicos con licencia para ejercer; y
varias de las frecuentes categorías a que se recurrió -como hidropesía y fiebre-- en realidad se refieren a los síntomas más que a la causa de la fatal
enfermedad. Aún cuando, los records de mortalidad en Espinazo durante el
año de 1928 fueron estudiados en detalles, esbozados como están, se recopiló
la siguiente tabla:

El ascenso y el declinar de la carrera de Fidencio están trazados en estos
cuadros.
Un análisis más profundo de los meses de 1928, el año de su apogeo, indica la correlación entre febrero que fue cuando la visita del Gral. Calles y
la tremenda afluencia de enfermos y el resultado de un aumento en la mortalidad.
Mes :

"un individuo; de nombre de,sconocido, sin deudos en este lugar, se ignoran su lugar de origen ó residencia y demás detalles concernientes".

No. de "
Muertos:

25

23
23
19
14
12

9
6
6

5
44

534
Por el estudio de esta tabla, se pueden percibir las siguientes generalizaciones concernientes a las muertes registradas en Espinazo durante 1928 ;
40% fueron por ,enfermedades infecciosas; 30% se debieron a enfermedades
degeneradas; 10% resultó de causas misceláneas; y el 20% restante no quedó
establecida la causa en los records oficiales y es presumible que no se conoció.
• Gangrena, neuralgia, espanto, cólico, resfrío, quebrado de espina
"hemorragia, anemia, úlcera, parto, fístula, etc., etc.

agotamiento,

551

�El Pqrvenir insinuó obscuramente, que el gran número de no conocidos:
"pudiera clasificarse como envenenados por efectos de la llamada 'medicina' y otras impurezas''.1tt

Sin embargo, no hay necesidad de estar acorde con esta conclusión para
que claramente se considere que realmente allí hubo una base de interés público sobre las condiciones higiénicas y sanitarias en Espinazo, y que no obstante, las ''curaciones generales" de Fidencio, las enfermedades contagiosas
iban en aumento. Esto es aún más claro cuando nos enteramos que de los
534 fallecimientos en 1928, 141 fueron niños de aproximadamente cuatro
años de edad. Estos inocentes indudablemente fueron acompañando a sus familias - pero no precisairnmte en calidad de pacientes-- habiendo contraído
allí la enfermedad de. la cual murieron. (Más de las dos terceras partes (102 )
de los 141 niños, murieron de "fiebre", sarampión, neumonía, bronquitis, o
"estómago', todo esto pudo haber resultado del viaje y residencia en Espinazo).
S:in embargo, a la fecha, Ja ausencia de epidemias durante esta época es
citada como evidencia del poder milagroso de Fidencio.
Fidencio no tomó a la ligera estas muertes, y frecuentemente parte de su
tiempo lo dedicaba para condolerse de ellos. Hay demasiadas fotografías de
cuerpos o tumbas Tecién cubiertas, rodeadas por dolientes y Fidencio al centro_
El Gobierno del Estado {de Nuevo León), suficientemente preocupado de
tal situación, envió a un grupo de médicos titulados para que llegaran de
incógnito a Espinazo y examinaran su estado. Uno de ellos, el Dr. Telésforo
Chapa, radicado en Monterrey, recuerda vívida.mente los detalles de su viaje
a las Meca del Dolor: el hedor, dice, era temible, un olor combinado de heridas
suporosas de aquéllos que no teruan atención médica o sólo las curaciones
que ellos mismos se procuraban, el olor de la comida putrefacta, había tan
poca que la gente tenía que conservarla aún estando en tal estado, y el humor de las gentes que no se aseaban debidamente, pues apenas si tenían agua
para tomar mas no para bañarse.
El Dr. Chapa discutió sus entrevistas con la gente de allí. Un paciente,
dice Chapa, que desde hacía quince años había quedado ciego, pero que
ahora estaba muy aliviado. Continúa el Dr. Chapa:

-

---

" Pasaba mi mano frente a los ojos de este hombre al eiempo que le
preguntaba si podía ver algo. Me contestó que no. Entonces le pregunté:
lY cómo es que dices que estás muy aliviado, que ya estás mejor? É/
:n

552

El Poruenir, 1 de marzo de 1928, p. 5.

me dijo: 'porque antes todo estaba obscuro, pero ahora -aquí con el
niño-- ya veo claro'."

El Dr. Chapa concluyó, simpáticamente, que este paciente al fin ya estaba "muy aliviado", en un sentido psicológico y simbólico, pero no orgánicamente. El Dr. Chapa opina que la etiología de muchas de las enfermedades que observó en esa visita en febrero de 1928, eran nerviosas (psicosomáticas), y añadió que fueron muy pocas las personas que pudieron decir
que estaban completamente curadas. Casi todos decían: "estoy mejor, estoy
aliviado". Es decir, que si un paralítico, con gran esfuerzo tuvo éxito al
poder mover las manos, él diría que ya estaba muy mejorado. Desde luego,
como estas historias van de boca en boca y en los periódicos, los hecho se
van exagerando: "curado" fue substi tuído por "aliviado" y "mejor". Chapa
atribuyó estas curaciones a "sugestión colectiva" y la moral se conservaba muy
alta porque toda la gente en la Meca Mexicana tenía mucha fe en Fidencio
y que ésta era "contagiosa'. Un breve estudio "p icológico social" realizado
por el periodista Oswaldo Sánchez y publicado como un panfleto38 por El
Porvenir, comparaba "La ueva Constantinopla" (así llamada por el nombre de Constantino) , con Lourdes, y también atribuídos los milagros de curación a "sugestión colectiva". Aunque Sánchez tuvo la pretensión. de que
el Gobierno debería intervenir para poner fin a la afluencia de gente a Espinazo, los doctores Chapa, Villarreal y Cantú, rindieron por escrito su informe al Estado, en el cual opinaban que, como Fidencio no estaba causando
daño directamente, y casi todos se sentían "muy aliviadosº' por sus ateneion ,
se le deberla permitir continuar con su trabajo.
Sánchez asegura que los orígenes de muchas de las enfermedades, por
ejemplo: padecimientos del estómago y enfermedades de la piel, se podían
considerar como psicosomáticas, y por lo mismo particularmente susceptibles a
sugestión. Las qu~jas de doctores en contra de Fidencio eran continuas, y sin
embargo, hay evidencias fotográficas de que practicaba operaciones. (Aún
existen muchas de esas fotografías, y ampliaciones de ellas están prominentemente dispersas en el salón de su tumba). EJ 18 de febrero de 1929, el
E fado de Nuevo León estableció un caso formal en contra de Fidencio S.
Con tantino por el cargo de práctica ilegal de la medicina. El famo o abogado
José F. Guajardo, "El Abogado Dinamita", de Monterrey, decidió defenderle. Hoy dice el señor Guajardo: "siempre he tenido un gran interés en
el estudio de las ciencias ocultas '. Que había estudiado espiritismo y que los
que integraron el comité de defensa pro-Fidencio, Y?- sabían que el Lic. GuaSÁNCREZ, ÜSwALDo. Espinazo, La Nueva Constantinopla: un estudio psicológicoso.tial, Monterrey, N. L., 1928. (Foto por Refugio Z. García ).

553

�jardo sería el único hombre eapaz de defender exitosamente a Fidencio. El
espiritista Von Wernich así como López de la Fuente, fueron miembros de
este comité.
El Lic. Guajardo dice que tiene conocimiento de que Fidencio recibió su
"don" en el árbol de pirul en Espinazo, pero cree que él pudo curar porque
poseía gran "magnetismo", por lo que solamente pudo tratar a aquellos que
tenían una enfermedad nerviosa y no problemas orgánicos.
Por un singular interés y habilidades, el Lic. Guajardo también defendió
a otros "taumaturgos" muy conocidos en Nuevo León, como Sauro y Silas,
Zulema Muraira y Eva Caotú.
Nuevamente y debido a este caso, Fidencio vuelve a ocupar los encabezados de los periódicos por un breve periodo durante el año de 1929, elocuentemente y con humildad declaró: "estar desprovisto, en lo absoluto, de
todo conocimiento científico, ya que sólo había sido un pobre huérfano que
no tuvo la oportunidad de recibir 'el pan de la instrucción'. Él tenía la fortuna
de servir a aquellos que lo favorecieron con su confianza".
. . .pues siempre me he limitado y todos los tratamientos que he dado
son a base de cocimientos de hierbas inofensivas como la gobernadora
y la mejorana, esto no podrd considerarse como práctica de medicina.39

Convenientemente no hubo mención en su defensa, de las muchas operaciones que él practicó.
El caso continuó hasta agosto de 1930. El Vice-Presidente del Consejo de
Salubridad en el Estado, Dr. Francisco Vela González, aún estaba profundamente preocupado por el descuidado contacto de los visitantes a Espinazo con
los leprosos y tuberculosos, y porque:
.. .tendrán que abandonar el campamento de Fidencio, van a propagar
dichas enfermedades y otra.$ que puedan haber adquirido allí, a otras
partes del País. 39

Evidentemente la ley sobre el ejercicio legal de la medicina bajo la cual se
hizo a Fidencio tal cargo, no surtió efecto en esta vez. En ningún caso el
trabajo de Fidencio fue interrumpido por interveoci6n oficial. Guajardo nos
ínforma que él recibía "miles" de cartas durante su defensa de Fidencio, todas expresándole su agradecimiento. Pero, para este tiempo, la influencia de
Fidencio estaba menguada. El número de gentes en Espinazo había disminuído
considerablemente y así, poco a poco, continuaba disminuyendo.
'" Juzgado 3o. de Letras del Ramo Penal, Exp. No. 1515 Archivo General del Estado de Nuevo León, 1929.

554

En 1935, Fidencio empezó a estar enfermo, pero continuaba curando -desde
una silla y algunas veces desde su cama Tuvo alguna recuperación y siguió
con su trabajo, pero para 1937 de sus seguidores en Espinazo sólo se contaban alrededor de 700. La salud de Fidencio seguía fallando, finalmente sobrevino su muerte el 19 de octubre de 1938. Un obituaño de El Porvenir dice
que aunque:
su noble corazón y su vehemente deseo de servir a la humanidad no dejaron disminuyera el gran número de simpatizadores que en vida si.empre
tuvo en aquella región, por lo que la noticia de su desaparición fue motivo de duelo entre los habitantes de Espinazo y lugares circunvecinos}º

Se obtuvo el permiso para que Fidencio fuese sepultado en el salón en el
cual él había hecho muchas de sus curaciones. Para los creyentes, probablemente, este lugar es el más sagrado en Espinazo.
Estación Espinazo, 1966 .

Espinazo, 1966. Ahora ejido, Espinazo vuelve a ser una tranquila y más
o menos típica villa rural norteña. La mayoría de sus 350 habitantes viven
en casas de adobe, y ganan su sustento trabajando en la agricultura: maíz,
frijol, trigo y lechuguilla, con un salario diario de ocho a diez pesos. No hay
iglesias y un sacerdote viene una vez cada dos años para administrarles los
sacramentos religiosos. El salón donde se encuentra la tumba sirve para
velar, pero aún cuando la mayoría de los habitantes tienen diversos grados
de fé en su poder, sólo alrededor de veinticinco son asiduos visitantes y permanecen muy ligados a. la capilla donde reposan los restos de Fidencio.
Los niños del lugar solamente pueden obtener instrucción hasta el tercer
año de primaria, pero la nueva escuela que constaba de cuatro salones, construída en 1965, fue destruída por un tomado unas pocas semanas después
de haberse concluido su edificación y los 45 estudiantes volvieron a estar
apiñados en un cuartito. Hay dos tiendas de abarrotes y don Enrique L6pez
de la Fuente abre su propia tienda durante las fiestas de marzo y octubre.
Desde enero de 1966 está operando una planta de electricidad por tres horas
diarias, de las- 7 a las diez de la noche, y sólo disfrutan de la misma aquellos
que pueden pagar este servicio.
La marca de Fidencio en este pueblo es indeleble. Muchos residentes vinieron para ser curados por él, durante su vida, ó aún después de su muerte,
con la esperanza de ser tratados por su espíritu y allí han permanecido. Hay
.. El Porvenir, 20 de octubre de 1938, p. 7.

555

�siempre un anhelo de hablar acerca de él, repetir lo pasado y escuchar las
nuevas historias de su poder milagroso. Casi cada domingo practicant-es y
peticiona1ios, llegan en el tren por la mañana y salen en el de en la tarde,
pudiendo disponer de cuatro horas entre llegada y salida del tren, para la
meditación o la súpliea de cmación.
Las dos fiestas anuales, ya mencionadas, convierten a Espinazo en un animado centro de actividad, reminiscente de su pasado. Muchos de sus habitantes obtuvieron ganancias económicas de la afluencia de peregrinos, tanto
de la República como de los Estados Unidos· se pueden rentar lugares para
dormir o vender comida y sodas. Bailes, matachines, penitentes que van de
rodillas o en sus espaldas, desde el "Pirulito" hasta 1a tumba de Fidencio,
constantes cantos, procesiones y posesionados por espíritus (principalmente
el de Fidencio) , pero también los hay por otros espíritus "buenos" y "malos";
combinación que forma una excitante mixtura de lo secular, lo religioso y
lo extraordinario.
Se ha hablado mucho de una carretera que unirá a Espinazo con la carretera Monttrrrey-Monclova, y que se construiría en parte con la contribución de los fieles de Fidencio, a quienes les gusta venir con frecuencia, y
encuentran el viaje muy arduo. Hasta en tanto, el pueblecito yace somnoliento y aparentemente pacífico entre e1 tiempo de fiesta a fiesta, quizá, como
dicen algunos, esperando al nuevo y omnipotente mesías cuya llegada fue
predecirla por El Niño.
Análisis comparativo.

Hemos examinado detalladamente una especie de shaman, curandero ampliamente conocido en el área cultural del norte de México y el sur de Texas.
No solamente se hará mención de Fidencio, Pedro Rojas "Ta.tita" y Pedrito
Jararnillo, sino también de "Santa" Teresita en la frontera de Chihuahua y
Sonora, que se destacó en 1890; 41 El Niño de Chipinque (Villa d.el Carmen, N. L.) que tuvo nnportancia a principios de 1900; Cayetano Hernández de Villagrán, Tamps. 42 y otros a quienes se les ha venido reconociendo
como "santo!&gt; de la gente". Desafortunadamente, hay muy pocos estudios
cuidadosos sobre estos excepcionales individuos. Porque ellos atraen a muchos simpatizantes, y gente como ésa es el foco de atención de los periódicos

ª Bou=, joHN G., ''Notes on_ the Language and Folkusuage of the Rio Grande
Valley'', The ]ournal of American Folklore, LX, 1896, pp. 81-116.
" MAiteo ANTONIO PuLIDO, "Dios en Tamaulipas", Contenido, México, D. F., enero
de 1965, pp. 90-96.

556

sensacionalistas y muchas veces éstos constituyen el único medio de información.
Unos pocos son los que han recibido una atención más detaHada y objetiva. Sólo comparando y contrastando estos individuos "excepcionales" con
Fidencio S. Constantino, podremos aprender algo de ]a "forma general" del
carismático practicante médico-religioso, que es la meta que nos hemos fijado. Desde luego, hubo una serie de eventos insólitos que contribuyeron
a la ascensión de este peculiar hombre, Fidencio, en el tiempo precjso en que
apareció en la escena estatal y nacional. Él fue una persona insólita; evidentemente tuvo una excelente propaganda con Von Wernich. No solamente
esto, sino que las técnicas de comunícación ( la llamada masa media en
nuestros días) estaba bien desarrollada para 1920. Había periódicos no sólo
en México, sino también en lo.s Estados Unidos (incluyendo al prestigiado
New York Times) "3 y revistas para propagar su fama a millones de gentes.
Hubo una industria cinematográfica para hacer una película y promoverla
vigorosamente; una jndustria fotográfica para captar y comercializar los retratos de Fidencio. La perpetuación de la influencia de Fidencio depende
principalmente de dichas tecnologías. C~da año los periódicos dan noticias
sobre las fiestas. Los ferrocarriles programan las fechas de las fiestas en Espinazo para promover viajes de excursión a un precio más bajo que el ordinario. Una serie de 30 capítulos sobre su vida, apareció recientemente, en
1964;14 en un periódico nacional, y como se mencionó con anterioridad, las
publicaciones de Alarma de 1966. En enero de 1965 se vio una ·serie de
libros de historietas tratando de una manera gráfica publicar la vida de Fidencio.
En esta misma década, también, el espiritismo -15 empezó a ganar más ímpetu en el norte. Se organizaron grupos para estudiar esta aproximación de
las relaciones humanas con espíritus desencarnados. Otros no estudiaron formalmente, pero sintieron que ellos podían comunicarse con el mundo espiritual; donde antes no había la actual difusión de ideas y técnicas, hubo
una "difusión estimulante". Así que un grupo vino a Espinazo, "llamados"
espiritualmente por Fidencio (dicen ellos) , y permanecieron allí la mayor:
• 3 Toe New York Times, 22 de febrero de 1928, p. 6 aparece una historia de Fidencio. El Porvenir de Monterrey fue fundado en 1919, y El Sol en 1922.
... Novedades, Diario de la Tarde, México, D. F., julio y agosto de 1964.
.. Un movimiento que se inició en los Estados Unidos de Norte América en 1848,
rápidamente se extendió a Inglaterra y al Continente Europeo, siendo introducido posteriormente a Centro y Sur América, así como a México, primeramente a través de
escritos del francés León Hipólito Deni:zar Ríwail (mejor conocido como A!Jan Kardec). Véase HERBERT TauRSTON, S. J. The Church and Spiritualism, Milwaukec,
1938.

557

�parte de su último año de vida. Ahora, los que han estudiado formalmente
(espiritistas, quienes dicen comunicarse no solamente con el espíritu de Fidencio, sino también con otros) ; y los que no tienen ningún estudio y que
solamente pueden tener comunicación con Fidencio (llamados "fidencistas")
asi$ten a las fiestas. Cada uno, "Caja" o "Cajón" (Caja se llama a la mujer
y Cajón al hombre) usualmente traen consigo un grupo de creyentes llamado "columna". Probablemente de 100 a 150 de estos individuos y sus
columnas vienen a Espinazo aún de partes lejanas como lo es el Estado
de Indiana en los Estados Unidos, de México, D. F., pero la mayoría proceden de los Estados del norte del País y el Sur de Texas. Estos misioneros
ayudan a propagar la fe en Fidencio en forma verbal.
Hubo fortuitamente un carril para trenes entre Monterrey-Saltillo y Piedras Negras, para llevar a los desesperados y a los curiosos. Fídencio geográficamente no estuvo aislado, lo estuvieron San Martín de Porres, Jaramillo y Tacita.
Si principiamos a analizar los elementos vemos que él fue no sólo el
producto de los eventos específicos del pasado inmediato, visto genéricamente
puede parecemos como uno en una sucesión de tales fenómenos, y él -como
aquellos anteriores a él- personifica mucho de lo que México fue y de lo
que México es.
Hay tres de esos "santos populares" que reúnen suficientes datos para una
comparación, incluyendo "Tatita", Jaramillo, y ahora Fidencio.4'6
Las vidas de estos tres, cuando se comparan con San Martín de Forres,
'" Fuentes de información para la siguiente discusión; Por Ta tita, MANUEL NEIRA
BARRAGÁN, "EL TAmA'', Hemisferio, Monterrey, N. L., mayo-agosto, 1966, p. 19;
Boletín No. 17, Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo
Le6n y Coahuila 21 de marzo de 1861; Lle. SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes
Hist6ricos, Undécima Edición, Monterrey, N. L., 1963, pp. 169-170. Por Pedro Jarami!Jo, Ruth D'odson, "Don Pedrito Jaramillo, The Curandero of Los Olmos", en
Wu.soN M. HunsoN, (ed. ) The Heale,- o/ Los Olmos and other Mexican Lore, 1951.
( Primera publicación en Español, San AntQnio, Texas: Casa Editorial Lozano, 1934 ).;
ÜCTAVTO ROMANO, Don Pedrito Jaramillo: The Rise of a Folk Saint, Tesis para el
Doctorado, University of California, 1962 ; ARTHUR J. Ru11EL: Across the Tracks:
Mexican-American.s in a Texas City, Austin; University of Texas Press, 1966, pp.
154-200. Por el Niño Fidencio: BARBARA JuNE MAcKu , The Curandera and Structural Stability in Mexican American Culture; a Case Study; artículo presentado ante
la American AnthropologicaJ Association, Chicago, 1962. BARBARA JuNE MACKLIN,
Culture Change and Structu1al Stability in a Mexican Ámerican Comunity, Tesis
para el Doctorado, University of Pennsylvania, 1963. ARTHUR RUBEL, ob. cit., pp.
185-192. Por San Martín de Porres: STANTSLAS FUMET, Life of St. Martín de Porres;
Patron Saint of lnternational Justice, Garden City, N. Y. ; Doubleday &amp; Oo., Inc.,
°1964; J. C. Keams, O. P. The Life o/ Blessed Martin de Porres; New York; P . J.
Kenedy &amp; Sons. 1937.

558

canonizado en 1962, y famoso por sus milagrosas curaciones en toda la América Latina, revelan puntos extremadamente similares. Sociológicamente hablando los tres -Tatita, Jaramillo y Fidencio- eran forasteros en las comunidades en las que ellos curaban, originarios de otros lugares. Todos eran
huérfanos, o tuvieron orígenes obscuros. San Martín era un forastero en el
sentido de que fue hijo ilegítimo, y rechazado por algunos por ser mulato.
No hay datos comparables para Tatita y J aramillo, pero Fidencio y San
Martín ambos, desde su niñez, fueron considerados como raros, una característica general del "clásico" shaman, así como de muchos practicantes actuales. Se dice que el Niño Fidencio tenía un crucifijo en. su paladar, y que
el Niño de Chipinque supuestamente habló dentro del útero de su madre.
El destacado antropólogo que desde hace mucho tiempo se ha interesado
especialmente en las Culturas Española y Latino Americanas, Dr. George
F oster, dice :
"En España la clase más importante de curandera es el saludador,
que tiene un don especial, una gracia, que caracteriza a los individuos
con circunstancias especiales alrededor de su nacimiento ( tal como)
aquellos que lloran antes de haber nacido, con la condición de que
la madre a nadie se lo diga. . . Personas no nacidas en días ( especiales), pero con las marcas distintivas (como una cruz en el paladar)
también obtienen. el dor¡"Y

Continúa diciendo que los curanderos con dichas marcas no se han reportado en algún País Latino Americano, salvo Chile. Estudios de los Niños de Nuevo León, mucho contribuirán a la teoría sobre la permanencia
y variación en la cultura.
Ninguno de los tres en consideración -Tatita, Jaramillo o Fidencio- fue
casado, al menos durante el tiempo de su carrera. Se ve que ninguno de
estos hombres tuvo obligaciones sociales opuestas, se pudieron dedicar de lleno y con energía a servir a la humanidad. Don Pedrito, Fidencio y San Martín explícitamente rechazaron cualquier compromiso personal con una esposa o parientes. Jaramillo_, Fidencio y San Martín fueron muy conocidos
por compartir sus pocas pertenencias materiales con los pobres. (Casi todos
los datos sobre Tatita han sido proporcionados de fuentes que no simpatizaron con él; a quienes no les gusta hacer mención de sus virtudes_, aún en el
caso de que las haya habido). inguno cobró por sus servicios.
., GEORGE M. FosTER, "Relationships between Spanish and Spanish-American Fol.k
Medicine, /ournal of American Folklore, 66, 1953, pp. 20l-247.

559

�Todos no solamente vinieron de orígenes muy humildes, sino que también
no hicieron discriminaciones entre las clases sociales; de hecho, parece que
preferían la compañía de la gente humilde. Este es un imp?rtal'lte punto de
partida en países donde tradicionalmente las clases sociales han tenido una
separación muy marcada entre los que ' 'tienen" y los que "no tienen". EJ
ciclo de historias siempre incluye uno o más en el cual el "santo" ignora
a una llllportante persona para estar y cumplir con los pobres y humildes.
En el caso de Fidencio así sucedió, cuando Calles le visitó Fidencio le abandonó ara ir a comer con otros -pobres e insigñili'cañtes_:- y casi
olvidó
de su famoso visitante. Tamoién nombres específicos, fecha y lugar son con
frecuencia incluídos en Tas historias, las cuales le dan un aire de veracidad
irrefutable. Particularmente se incluyen nombres si los pacientes son gentes
de prestigio. Todos, incluyendo a San Martín, creyeron haber sido elegidos
por Dios para curar, para servir como instrumentos de él en este mundo
profano. Su extrema confianza en sí mismos, proviene de la profunda fe
de que su Dios no les abandonarla. Concomitantemente, ellos vieron la necesidad de Ja fe por parte del paciente. Aunque todos usaron medicinas,
1a fe era realmente en el curandero y no en la m edicina ( en contraste con
el médico titulado) . Mas si hubiera un fracaso en el tratamiento, ambos, el
taumaturgo y sus clientes tuvieron una pronta explicación: el paciente carecía de la fe suficiente.
Todos mantuvieron una relación mística con Dios, y pudieron actuar entonces - y hoy especialmente-- como su intermediario entre la gente común
y corriente y su Dios. Ta.tita y Fidencio, los dos, impartieron los sacramentos
de la misa, el bautismo, la confirmación, la confesión, la comunión y el mauirnonio, y la bendición de todos esos santos populares, siempre fue solici-

se

tada.
Los tres y San Martín podían adivinar, y el ciclo de historias incluye referencias a este poder con notables similaridades. Sabían, por ejemplo, que
fulano de tal traía veneno para ellos; ellos lo tomaron y no tuvieron ninguna
manifestación de envenenamiento y absolvieron al malhechor. Vaticinaron
que otro fulano iba a morir y l~ anunciaban cuánto tiempo tenía para arreglar sus pendientes, etc. A todos se les llamó santos durante su vida, fotografías de Jara.millo y de Fidencio ( así como imágenes de yeso) se distribuyen ampliamente para colocarse en altares de casas particulares, tanto durante su vida como en la actualidad. 18 La gente les trataba como santos,
" Brasil produjo un individuo muy semejante, y hay un análisis muy interesante,
W1LLIE Ms, "A forma&lt;,ato da santidadé; lnvestig3910 colectiva sobre o caso de Antoninho da Rocha Marmo''. Sociología, 2, 1940, pp. 278-293.

escrito por EM1uo

560

besándoles las manos, pies y las bastillas de sus ropas. Tatita y Fidencio (y
desde luego San Martín) prefirieron usar una bata suelta o una túnica más
que la ropa típicamente masculina. En el caso de San Martin, él usaba
el hábito de la orden a la cual pertenecía. Todos estos santos recibieron y
aún continúan recibiendo peticiones de actos milagrosos, los que se ofrece
compensar con figurillas que vulgarmente son llamadas Milagros y con otras
cosas como Retablos y Testimonios, como una demostración de Ja eficiencia
de sus poderes.
Especílicamente, para curar, todos recurrieron a un extenso uso del agua
( como 1a usaron también los Aztecas y los Celtas pre-cristianos en España) ;
tomada al natural o hervida con yerbas, en baños, sin adulterarla o con yerba.
El charco en el que Fidencio curaba, es uno de los lugares "sagrados" en
Espinazo y las gentes se bañan en sus aguas lodosas, y sacan de esa misma
agua en botellas para llevar consigo. El agua con que Fidencio se bañaba
se consideraba saludable, lo que es común del agua de los santos verdaderos.
Tatita, Jaramillo y Fidencio practicaron operaciones actuales y se dice
que operaban sin causar dolor. Los tres tuvieron una destreza para extraer
dientes sin molestias. A pesar de estas cualidades tan especiales, pudiet:0n tratar cualquier enfermedad, en contraste con algunos curanderos de menos
reputación ( quienes son especialistas en curaciones con yerba, de susto y del
mal de ojo, etc. ) ; todos ellos y San Martin usaron aceite para. curar ( otra
técnica antiquísima), y su propia saliva cuando no tenían alguna otra cosa
disponible. Se ha creído que los espíritus de Fidencio y San Martín abandonan sus cuerpos para viajar ampliamente. Y los espíritus de Fidencio, San
Martín y Ja.ramillo vienen o ''bajan" a los practicantes modernos en diversas
partes de México y Estados Unidos. San Martín y Fidencio tuvieron en común el cariño por los animales y la habilidad para curarles. Estos tres ''santos" de Ja gente tuvieron dificultades con las autoridades seculares, resultando de esto, la muerte de Tatita y casos formales en contra de los otros dos.
Se ve que el asunto del curanderismo es complejo. Se tiene que estar de
acuerdo con Martínez Cortés cuando dice:
ªUna cosa es la enfermedad humana
biológico, con su causa bien determinada
malÍ(lS funcionales, y otra la concepció1i
mo un proceso que involucra, además de

considerada como fenómeno
así como sus lesiones y anodel fenómeno patt&gt;l6gico colo somátii;.o, a lo psíquico y

lo social. Puesto que el hombre es un ser biopsicosocial, .ru enfermedad tiene estas mismas características" .•0
" FMNANOO MARTÍ.NEz CoRTÉs, Las Ideas en la Medicina Nahuatl, México; Li!l
Pre1}sa Médica Mex.ican&lt;¼ 1965, p. l.

561
e H-36

�Conclusión:

De este examen comparativo, fácil se ve•por qué Pedro Rojas "Tatita",
.Pedrito Jaramillo y Fidencio S. Constantino -entre otros- se les ha venido considerando "santos" por las gentes y el por qué individuos como tales, continúan apareciendo. Ellos aún sienten que la gente les necesita. A
falta de espacio para discutir en detalle todos los elementos pi-ecedentes. 50
Uno puede ver a la vez que estos tres santos populares ejemplifican el conciliamiento característico de muchas de las culturas mexicanas. Encontramos muchos elementos precortesianos,51 conceptos antiguos y clásicos como
la medic~a y la farmacopea 52 popular Europea. Todos estos elementos estáp combinados entre sí, y algunos reinterpretados para ser acomodados al
espiritismo del siglo XIX (con su énfasis en posesión y comunicación espíritas). Finalmente, esto se haya en conjunto con conceptos médicos del siglo XX,5ª y el uso de medicinas de patente.
Todos estos elementos, eclécticamente seleccionados de los presentados al
individuo practicante por su medio ambiente, han sido combinados y reinterpretados e_n términos acordes con la estruchlra de su propia personalidad,51
y lo que le parece más apropiado para sus clientes. Se puede estar de acuerdo con el Dr. Foster cuando observa:
.. Tengo en preparación un estudio más amplio para examinar las interrelaciones
entre .estos elementos.
•• Por ejemplo: La combinación de religión y medicina ; masaje; el uso del agua;
miel de colmena; farma,copea extensiva; el uso de las pomadas; cirugía diestra y el
llamamiento de espíritus. Véase RERNARDINO DE SA:a:AGÚN, Historia General de las
Cosas de Nue va España, México D. F., Editorial Pornía, S. A., 1956 (4 tomos);
Da. FERNANDO MARTÍ, EZ CORTÉS, Las Ideas en la Medicina Náhuatl, México, D. F.,
Editorial Foumier, S. A., 1965; MANUEL G. NoouERA, Mitología, Cultura y Medicina en el Méxieo Precortesiano, México, D. F., 1954; DR. foNACio C:a:ÁvEz, 'México
en la Cultura Médica", en México y la Cultura, México, D. F., Secretaria de Educación Pública, 1961, pp. 843-913.
"' FosTER, ob. cit., el uso de "milagros" y retablos evidentemente viene de Grecia
y Roma; de clásicos y regionales de España; el uso de animales para cataplasma,
como Ja gallina negra; y la farmacopea española de extenso uso por curanderos en
México, por ejemplo: sábiJa, ruda, romero, mejorana, rezos y oraciones son usados
en ambos lados del Atlántico. Véase especialmente: Go ZALO AcuIRRE :BELTRÁN,
Medicina y Magia, México, D. F., Instituto acional Indigenista, l 963 .
.. Una "fidencista" conocida mía, siempre usa penicilina con la pomada, una combinación muy efectiva de la nueva y la antigua.
" Por ejemplo: Es muy raro que un hombre sea partero. En la medicina precortesiana nwica hubo este caso y actualmeute aún es raro. Esto era, yo creo, apropiado
a la personalidad de Fidencio, y tal aberración fue aceptada por sus clientes como

"Todo lo que los procesos y las razones metclan, en Hispano América,. indígenas nativos, populares de España y conceptos antiguos y
medievales formales de medicina, se han combinado para formar un
vigoroso cuerpo de medicina popular que juega un papel funcional en
la uida cotidiana de la gente y que resistirá las incursiones de la ciencia médica moderna. por muchas generaciones".55
Traducción de Adela Liduvina Mancilla Gallardo.
Monterrey.

"FosTER, ob. cit., p. 217.

apropiada.

562

563

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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